Permitido pensar


Jueves, 20 de noviembre de 2008 – 23:36 GMT

Permitido pensar

Jean-Paul Sartre (der.)

El filósofo del siglo XX: cigarrillo Gauloise, gesticulación, angustia existencial.
En el Día Mundial de la Filosofía el profesor de filosofía de la Universidad de Glasgow, David Bain, nos invita a cuestionar lo que damos por cierto.

La gente espera diferentes cosas de los filósofos. Algunos creen que somos sabios. Cuando me los encuentro sé que las voy a decepcionar. Otros piensan que poseemos un archivo infinito de aforismos, como que amar es nunca tener que decir ‘lo siento’. Ellos también se decepcionan, particularmente cuando les digo que ese vaso que tanto les gusta a los optimistas y pesimistas está a la vez medio lleno y medio vacío.

Hay quienes no esperan sagacidad sino locura o, por lo menos, conceptos descabellados. Debe decirse que, en este caso, algunos filósofos no han decepcionado. Tales creía que todo estaba hecho de agua, por ejemplo, mientras que Pitágoras no consumía frijoles porque pensaba que tenían alma.

Aunque algunos planteamientos filosofales sean difíciles de tragar, hay que decir que la filosofía nos hace pausar y pensar -intensa y rigurosamente- sobre los aspectos de nuestras vidas que son, a la vez, ordinarios y fundamentales.
Aristóteles

El pensador clásico: barba y cabello ensortijado.

Cuando se rasga la superficie, lo que se encuentra debajo es extraordinario -o, mejor dicho- extraordinariamente difícil de entender con un sentido claro y lógico.

Lo que presento a continuación son una serie de argumentos que, si no lo conducen a la locura, por lo menos presentarán unos monstruos que poco nos gusta enfrentar.

Así que, en honor al Día Mundial de la Filosofía, he aquí unos cuantos argumentos molestos que estimulan el cerebro.

1. ¿DEBERÍAMOS MATAR A LAS PERSONAS SALUDABLES POR SUS ÓRGANOS?
Supongamos que Guillermo es un hombre saludable sin familia o seres queridos. ¿Sería aceptable matarlo sin que sufra para utilizar sus órganos y salvar a cinco personas, una que necesita en corazón, otra un riñón, etc.?

Si no lo es, ¿por qué no?

Consideremos otro caso: usted y otras seis personas están secuestradas y el secuestrador lo convence de que si mata a uno de los otros rehenes a tiros él liberará a los otros cinco, pero si no lo hace, matará a los seis. (En ambos casos, lo liberaría a usted).

Si en este caso usted mata a uno para salvar a cinco, entonces, ¿por qué no en el anterior caso de los órganos?

Si en este caso también lo abruma el remordimiento, considere un caso más: usted viaja en un tranvía que ha perdido los frenos y ve a la distancia a cinco personas atadas a los rieles. Usted tiene la opción de desviar el tranvía en una bifurcación hacia los rieles de la izquierda, donde sólo hay una persona atada. Ciertamente lo desviaría hacia la izquierda, matando una sola persona para salvar a cinco.

Así que, ¿por qué no matar a Guillermo?

2. ¿ES USTED LA MISMA PERSONA QUE EMPEZÓ A LEER ESTE ARTÍCULO?
Considere una foto de alguien que cree que es de usted hace ocho años. ¿Qué hace que esa persona sea usted?

Usted podría decir que él o ella están compuestos de las mismas células suyas. Sin embargo, la mayoría de nuestras células son reemplazadas cada siete años. O podría decir en cambio que usted es un organismo, un ser humano en particular y que los organismos pueden sobrevivir el reemplazo de las células -este olmo es el mismo árbol que el tallo que sembré hace unos años-.

André Glucksmann (iz.) y Bernard-Henri Levy

El “look” del filósofo contemporáneo: cabello excéntrico

Pero, ¿es usted en realidad un ser humano completo? Si unos cirujanos intercambiaran el cerebro del presidente de EE.UU. George Bush con el suyo, con seguridad la persona que tiene aspecto de Bush, recuperándose de la operación en la Casa Blanca, sería usted. De ahí que estamos tentados a decir que usted es un cerebro humano, no un ser humano. 

Pero, ¿por qué un cerebro y no la vesícula biliar? Presumiblemente porque el cerebro contiene sus estados mentales, como sus esperanzas, sus temores, creencias, valores y memorias. Pero, entonces, parecería que realmente son esos estados mentales los que cuentan y no el cerebro que los contiene. Así que la idea es que, aunque los cirujanos no implantaran su cerebro en el cráneo de Bush, pero simplemente lo escanearan, lo borraran, y luego transfirieran sus estados mentales al cerebro borrado en limpio de Bush, esa persona con el aspecto de Bush recuperándose en la Casa Blanca sería usted otra vez.

Pero esa idea tiene un problema: ¿qué pasaría si los cirujanos transfieren sus estados mentales a dos cerebros previamente borrados: los de George Bush y el primer ministro británico Gordon Brown? ¿Estaría usted en la Casa Blanca en Washington o en Downing Street en Londres? No hay nada en qué basar una opción sensata. No obstante, una persona no puede estar en dos lugares al mismo tiempo.

Al fin de cuentas, no es posible intentar explicar razonablemente la continuidad de su existencia a lo largo del tiempo. Usted no es la persona que empezó a leer este artículo.

3. ¿ES ESA UNA VERDADERA PANTALLA DE COMPUTADORA QUE TIENE EN FRENTE?

¿Qué lo hace creer que hay una pantalla de computadora en frente suyo? Supuestamente usted la ve, o cree que la ve. Pero nuestros sentidos nos engañan de vez en cuando. Un palo sumergido hasta la mitad en el agua aparenta estar doblado; dos líneas que son iguales pueden aparentar ser de longitudes diferentes.

Sin embargo, diría usted, esto no demuestra que los sentidos no pueden darnos razones suficientes para fundamentar nuestras creencias sobre el mundo. Haciendo una analogía, aún un barómetro imperfecto puede darnos una buena razón para creer que va a llover.

Ilusión Muller-Lyer       

No todo es lo que parece ser, como revela la ilusión Muller-Lyer.

Después de todo, antes de confiar en el barómetro, usted podría independientemente salir a cerciorarse si tiende a llover cuando el barómetro así lo indica. Usted establece que el barómetro acierta 99% de las veces. Después de eso, con toda seguridad, sus lecturas pueden ser una buena razón para creer que va a llover. 

Quizás sí, pero la analogía falla pues usted no puede hacer lo mismo con sus sentidos que lo que hizo con el barómetro. Usted no puede cerciorarse independientemente de que lo que sus sentidos le señalan es cierto. Usted no puede salirse de sus propias experiencias para comprobar si son confiables. Así que el hecho de que sus sentidos la perciban no es razón suficiente para pensar que usted tiene una computadora en frente.

4. ¿REALMENTE FUE SU DECISIÓN LEER ESTE ARTÍCULO?

Supongamos que Federico existió poco después del Big Bang (la explosión que creó el tiempo y el universo). Que tenía una inteligencia y memoria ilimitadas y que conocía todas las leyes científicas que gobiernan el universo y todas las propiedades de todas las partículas que jamás existieron. Con estas capacidades, desde hace miles de millones de años, él podría calcular que, eventualmente, la Tierra se formaría y que usted nacería y que en este momento estaría leyendo este artículo.

Después de todo, aún desde entonces, habría podido hacer los cálculos referentes a todos los hechos y lugares y estados de todas las partículas que existen ahora.

Una vez esos hechos están planteados, también está planteado el hecho que usted está en este momento leyendo este artículo.

Nadie niega que usted optó por leer esto. Pero su decisión fue a raíz de ciertas causas (ciertos eventos en su cerebro, por ejemplo), que a su vez tuvieron otras causas y así sucesivamente hasta llegar al Big Bang. Así que su lectura de este artículo fue predicho por Federico mucho antes de que usted existiera. Una vez usted llegó a este momento ya era muy tarde para cambiar las cosas.

Naturalmente, Federico nunca existió, así que en realidad nunca predijo cada uno de sus movimientos. Pero este es el argumento: pudo haberlo hecho. Usted podría objetar diciendo que la física moderna nos dice que hay una cualidad fundamentalmente aleatoria en el universo y que esto pudo haber interferido en las predicciones de Federico. P

ero, ¿es eso tranquilizador? Fíjese que, en la vida común y corriente, es precisamente cuando las personas actúan de manera impredecible que nos preguntamos si han actuado de manera libre y responsable. Así que el libre albedrío empieza a verse incompatible tanto con el determinismo causal como con lo aleatorio. Ninguno de nosotros, entonces, hacemos algo de manera libre y responsable.
 
EN CONCLUSIÓN
 
Quiero ser claro: la idea no es absolutamente que usted o yo enfrentemos estos monstruos. A algunos filósofos les encanta hacerlo; pero pocos aceptarían todas las conclusiones expuestas y muchos no aceptarían ninguna. Sin embargo, la idea, cuando uno rechaza una conclusión, es diagnosticar dónde está la falla del argumento.

Hacer esto en filosofía va de la mano con el lado constructivo de nuestro tema de proveer descripciones razonables, rigurosas e iluminadas de los aspectos centrales de nuestra existencia, como lo son: el libre albedrío, la moralidad, la justicia, la belleza, la consciencia, el conocimiento, la verdad, el sentido y así sucesivamente.

Esto casi nunca nos permite volver a dejar todo de la manera que lo encontramos. Hay algunas sorpresas, algunos monstruos que debemos enfrentar; algunas veces se trata de decidir cuáles. Pero, aún si nuestros conceptos de sentido común sobreviven más o menos intactos, nuestro entendimiento se profundiza. Como escribió T.S. Eliot:

“…el final de nuestra exploración,

Será llegar al sitio donde empezamos,

Y ver el sitio como si fuera la primera vez”.

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2 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. Manuel
    Nov 21, 2008 @ 22:56:23

    Ah pensar, pensar, qué bonito, me apunto!. Si lo juntas con libertad tienes los dos conceptos más perseguidos por los intolerantes.
    Saludos

  2. pauloarieu
    Nov 21, 2008 @ 22:59:06

    si, algo que no se enseña muy a menudo. Nos enseñaron a creer o morir, pero esta mal, se puede usar el cerebro. No es anticristiano para nada.
    Saludos

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