Miguel de Servet (II)


Servet: médico, geógrafo, teólogo…

Miguel de Servet (II)

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Servet es sin lugar a dudas uno de los más famosos reformadores españoles y universales, ya por la propia personalidad única e intuitiva o por haber sido uno de los más reputados fugitivos de la Inquisición. Miguel Servet o Miguel Serveto y Conesa (Revés), llamado también Miguel de Villanueva, Michel du Villeneuve o en latín Michael Servetus, traspasó el rico mundo del siglo XVI, para convertirlo en el lugar donde las inquietudes humanas nunca descansan y solo los seres humanos son capaces de matarlas. 

Según los datos del especialista en Servet Ángel Alcalá Galve, también lo tiene como nacido en Villanueva de la Sigena(1) (Huesca) el 29 de septiembre de 1511 y muerto en Ginebra el 27 de Octubre de 1553, sería el “sabio victima de la Universidad y el santo víctima de las iglesias”(2). Servet es el humanista total. Le interesa todo: la teología, la geografía, la filosofía, la medicina, etc. En un monumento a Servet que está en Annemasse, cerca de Ginebra, en sus cuatro caras se lee: “ Miguel Servet, helenista, geógrafo, médico y filósofo, debe ser apreciado de la humanidad por sus descubrimientos científicos, su abnegación en favor de los enfermos y pobres, y la indomable independencia de su inteligencia y su conciencia. A Miguel Servet apóstol de la libre creencia y mártir del libre pensamiento, nacido el 29 de Septiembre de 1511 en Villanueva de Aragón, quemado en efigie por la Inquisición católica el 17 de Junio de 1551, y quemado vivo en Ginebra por instigación de Calvino el 27 de Octubre de 1553.”   “Entre todos los heresiarcas españoles dirá Menéndez y Pelayo, ninguno vence a Miguel Servet en audacia y originalidad de ideas, en lo ordenado y consecuente del sistema, en el vigor lógico y en la trascendencia ulterior de sus errores. Como carácter, ninguno, si se exceptúa quizá el de Juan de Valdés, atrae tanto la curiosidad, ya que no la simpatía; ninguno es tan rico, variado y espléndido como el del unitario aragonés. Teólogo reformista, predecesor de la moderna exégesis racionalista, filósofo panteísta, médico, descubridor de la circulación de la sangre, geógrafo, editor de Tolomeo, astrólogo perseguido por la Universidad de Paris, hebraizante y helenista, estudiante vagabundo, controversista incansable, a la vez que soñador místico, la historia de su vida y opiniones excede a la más complicada novela. Añádase a todo esto que su proceso de Ginebra y el asesinato jurídico con que terminó, han sido y son el cargo más tremendo contra la Reforma calvinista, y se comprenderá bien por qué abundan tanto las investigaciones y los libros acerca de tan singular personaje”. (Menéndez y Pelayo, 2007, pág. 634) 

Muchos le consideran el máximo hereje y mártir español. Su protestantismo nace ya en 1528 cuando fue enviado por su padre a Toulouse- Francia- a aprender leyes. Allí, se dio a la de la Biblia, y “como entonces empezaran a correr entre los estudiantes franceses los libros de la Reforma alemana, y especialmente los Loci communes, de Melanchton, Servet se contagió, como los restantes, de la doctrina del libre examen”. Longhurst lo ve más como un fugitivo luterano que escapó de la Inquisición durante varios años, aunque Servet iniciase su vida laboral al lado del notario Quintana y firmase alguno de los documentos inquisitoriales como su ayudante. 

El doctor Quintana, confesor de su majestad Carlos V, había tratado a Servet y sabía que este hombre de veintiséis años apenas, con su espíritu penetrante y dialéctico, con elegancia de formas y erudición escrituraria, no era una crítica cualquiera sobre el dogma trinitario. (Bataillon, 1995, pág. 427) En la correspondencia de la Suprema a varios tribunales, hay una carta dirigida a los inquisidores de Aragón de 13 de Marzo de 1538: “Hace unos días les escribíamos para informarnos del caso de Miguel Reves, alias Serveto. Estamos informados de que en casa de su padre vive un hermano que era capellán del arzobispo de Santiago, y quien fue a Alemania para devolverlo a España, pero fue incapaz de persuadirlo para que regresara. Queremos que intenten saber por el hermano de dicho Miguel Serveto, dónde se encuentra en estos momentos y aconsejamos…” Con Servet comienza la era de los españoles expatriados. 

Como médico Servet, descubriría los principios de la circulación de la sangre; como geógrafo contribuiría con un tratado de estudiante, a la Geografía de Tolomeo; en Derecho, en Astronomía, en Geometría, Meteorología y lenguas antiguas, tomaría el suficiente interés como para ser en algunos campos un experto. Pero sobre todo su mayor interés estuvo animado por los contenidos religiosos, escribiendo varios libros de temas teológicos por los que es más conocido: Restitución del cristianismo y Sobre los errores de la Trinidad en los que plasma sus dudas sobre la naturaleza eterna de Jesucristo. Otro opúsculo de esta misma época, aunque de datación imprecisa es Declarationis Iesus Christi Filii Dei (Declaración de Jesucristo Hijo de Dios), también conocido como “Manuscrito de Stuttgart”. 

Estas opiniones plasmadas en estas obras, no escaparon a la Inquisición española que anduvo buscándole por Alemania y Francia, permaneciendo Servet varios años en la ciudad francesa de Vienne. Allí durante doce años practicó la medicina bajo el nombre de Michel Villeneuve. Como muchos humanistas que ya no pensaban como la iglesia católica, vivió con la apariencia de católico pero investigando al margen de la teología romana. Con dotes destacadas para las letras y gran experto del latín, griego y hebreo, Miguel abandonó su población de origen para ampliar estudios, probablemente en Lérida. Tras una estancia en Toulouse (Francia) para realizar estudios de Derecho, donde entra por primera vez en contacto con círculos próximos a la Reforma, viaja con Quintana por Italia y Alemania, como parte del séquito imperial, y presencia la coronación de Carlos V como emperador en Bolonia (1530). 

Notas:

1) Toda duda acerca de la patria de Servet debe desaparecer ante la declaración explícita que él hizo en su primer proceso, el de Viena del Delfinado. Allí se dice natural de Tudela, en el reino de Navarra. Y aunque dos meses después, en el interrogatorio de Ginebra, afirma ser «aragonés, de Villanueva», esta aserción ha de entenderse no del lugar de su nacimiento, sino de la tierra de sus padres. Y, en efecto, la familia Serveto o Servet, de la cual era el famoso jurisconsulto boloñés Andrés Serveto de Aviñón, y la familia Reves, segundo apellido de nuestro autor, radicaban en Villanueva de Sixena, por más que él naciera casualmente en Tudela; viniendo a ser, por tal modo, aragonés de origen y navarro de nacimiento. Natione Hispanus, aut, ut dicebat, Navarrus, se le llama en los registros de la Facultad de Medicina de París. Pero él, por cariño, sin duda, a la tierra de sus padres, gustaba de firmarse Michael Villanovanus, Michel de Villeneufve o bien Ab Aragonia Hispanus; y su discípulo Alfonso Lingurio le apellida, al modo clásico, Tarraconensis, que algunos, mal informados o dejándose llevar del sonsonete del apellido Servet, han traducido ligeramente por catalán.” (Menéndez y Pelayo, 2007, pág. 635) 
2) http://www.villanuevadesigena.com/es/miguel-servet/index.htm Página de Villanueva de la Sigena.  

Manuel de León es escritor e historiador

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