Críticas de sectores escépticos hacia los teóricos del Diseño Inteligente

Críticas de sectores escépticos hacia los teóricos del Diseño Inteligente

Continúa la campaña contra los cristianos de Mosul

Continúa la campaña contra los cristianos de Mosul

Las autoridades regionales prometen protección
BAGHDAD, lunes 13 de octubre de 2008 (ZENIT.org) Cerca de mil familias cristianas han abandonado la ciudad iraquí de Mosul en las últimas horas para escapar a las represalias anunciadas contra ellas por los extremistas islámicos, según informó ayer Radio Vaticano.

Miles de personas intentan escapar así a la violenta ola de crímenes contra la minoría cristiana de Mosul, que se ha cobrado 11 víctimas desde el 28 de septiembre pasado. Se trata, según declaraciones recogidas por esta emisora, del gobernador de la región de Nínive, Duraid Kashmula, de la “campaña más violenta contra los cristianos desde el año 2003”.

Kashmula hace responsables de los crímenes a los simpatizantes de Al-Qaida, y ha prometido el envío inmediato de dos brigadas de la policía nacional para defender a los cristianos.

Según ha revelado la agencia Asianews, en menos de una semana han sido asesinadas al menos 9 personas, mientras que vehículos con altavoces patrullan las calles de la ciudad con mensajes amenazantes contra los cristianos, ordenándoles que abandonen la ciudad si no quieren “sufrir nuevos ataques”.

Esta campaña para expulsar a los cristianos de Mosul respondería a intereses de tipo político y económico, según los testimonios recogidos por esta agencia, ya que la minoría cristiana podría decidir el destino de la región, dividida entre las comunidades curda y árabe.

En declaraciones telefónicas el pasado 10 de octubre a la asociación Baghdadhope, el patriarca caldeo de Bagdad, monseñor Shleimun Warduni, declaraba que la población cristiana está “angustiada por la masacre que se está realizando contra ella” y pide a todos los ciudadanos, cristianos o no, que recen para que termine esta situación.

El prelado ha pedido personalmente al primer ministro y a las autoridades de la zona que hagan “todo lo posible por detener los asesinatos”. “La vida es un don de Dios para todos los creyentes, por lo que derramar sangre inocente es contrario a la voluntad de Dios”, añade.

 

[Por Inma Álvarez]

Madonna y Ritchie pactan un divorcio millonario

19/10/2008 Edición Impresa SEGÚN ‘THE SUN’

Madonna y Ritchie pactan un divorcio millonario

El cineasta británico Guy Ritchie, flamante ex de la cantante Madonna (ambos, en la foto), recibirá 77 millones de euros, según se desprende del acuerdo que la pareja ha alcanzado y que el tabloide The Sun publicó ayer. El mismo diario ya anunció en solitario la separación de la pareja, tantas veces intuida en los últimos tiempos. Según el rotativo, el acuerdo incluye el pago de al menos 25,6 millones de euros en metálico y la cesión de varias propiedades.
Ritchie, que estos días se encuentra rodando una versión atípica de las aventuras de Sherlock Holmes, recibirá una mansión campestre en Wiltshire y The Punchbowl, el pub que ambos tenían en Mayfair (Londres). Así, el dinero en metálico que el realizador británico cobrará de su esposa cubre el valor de las propiedades de la pareja en Londres: la casa familiar (unos 9 millones), la propiedad colindante, y dos pequeños edificios (de 2,5 millones cada uno) en la misma zona.
De ser cierto el acuerdo, Madonna casi no notará el pellizco que el divorcio ha dado a su fortuna, estimada en 540 millones. Ella, por su parte, se quedará con las casas de Nueva York y Los Ángeles. “Las negociaciones han sido poco dolorosas. Guy sabía lo que quería y Madonna, lo que quería conservar”, han dicho fuentes cercanas a la pareja. Ahora solo falta que Madonna, de 50 años, y Ritchie, de 40, lleguen a un acuerdo sobre la custodia de los dos hijos que tienen en común.

Elperiodico.com

La ambición es la madre de todos los problemas

La Iglesia, fundamental en la enseñanza de san Pablo

La Iglesia, fundamental en la enseñanza de san Pablo

Catequesis que el Papa pronunció hoy ante los peregrinos congregados en la Plaza de San Pedro, con motivo de la Audiencia General.

Ciudad del Vaticano, 15 de octubre de 2008.
Queridos hermanos y hermanas:

En la catequesis del pasado miércoles he hablado de la relación de Pablo con el Jesús pre-pascual en su vida terrena. La cuestión era: “¿Qué supo Pablo de la vida de Jesús, de sus palabras, de su pasión?”. Hoy quisiera hablar de la enseñanza de san Pablo sobre la Iglesia. Debemos empezar por la constatación de que esta palabra “Iglesia” en español, -como “Église” en francés o “Chiesa” en italiano- está tomada del griego “ekklesía”. Procede del Antiguo Testamento y significa la asamblea del pueblo de Israel, convocada por Dios, y particularmente la asamblea ejemplar a los pies del Sinaí. Con esta palabra ahora se alude a la nueva comunidad de los creyentes en Cristo que se sienten asamblea de Dios, la nueva convocatoria de todos los pueblos por parte de Dios y ante Él. E vocablo ekklesía aparece sólo bajo la pluma de Pablo, que es el primer autor de un escrito cristiano. Esto sucede en el incipit de la primera Carta a los Tesalonicenses, donde Pablo se dirige textualmente “a la Iglesia de los Tesalonicenses” (cfr después también a la “Iglesia de los Laodicenses” en Col 4,16). En otras Cartas habla de la Iglesia de Dios que está en Corinto (1 Cor 1,2; 2 Cor 1,1), que está en Galacia (Gal 1,2 etc.) – Iglesias particulares, por tanto- pero dice también haber perseguido “a la Iglesia de Dios”, no a una determinada comunidad local, sino “la Iglesia de Dios”. Así vemos que esta palabra “Iglesia” tiene un significado pluridimensional: indica por una parte las asambleas de Dios en determinados lugares (una ciudad, un país, una casa), pero significa también toda la Iglesia en su conjunto. Y así vemos que “la Iglesia de Dios” no es sólo la suma de las distintas Iglesias locales, sino que éstas son a su vez realización de la única Iglesia de Dios. Todas juntas son la “Iglesia de Dios”, que precede a cada Iglesia local, y que se expresa y realiza en ellas.

Es importante observar que casi siempre la palabra “Iglesia” aparece con el añadido de la calificación “de Dios”: no es una asociación humana, nacida de ideas o intereses comunes, sino de una convocación de Dios. Él la ha convocado y por eso es una en todas sus realizaciones. La unidad de Dios crea la unidad de la Iglesia en todos los lugares donde se encuentra. Más tarde, en la Carta a los Efesios, Pablo elaborará abundantemente el concepto de unidad de la Iglesia, en continuidad con el concepto de Pueblo de Dios, Israel, considerado por los profetas como “esposa de Dios”, llamada a vivir una relación esponsal con Él. Pablo presenta a la única Iglesia de Dios como “esposa de Cristo” en el amor, un solo espíritu con Cristo mismo. Es sabido que el joven Pablo había sido adversario enconado del nuevo movimiento constituido por la Iglesia de Cristo. Había sido su adversario, porque había visto amenazada en este nuevo movimiento la fidelidad a la tradición del pueblo de Dios, animado por la fe en el Dios único. Esta fidelidad se expresaba sobre todo en la circuncisión, en la observancia de las reglas de la pureza cultual, en la abstención de ciertos alimentos, en el respeto del sábado. Esta fidelidad los israelitas la habían pagado con la sangre de los mártires en el periodo de los Macabeos, cuando el régimen helenista quería obligar a todos los pueblos a conformarse a la única cultura helenista. Muchos israelitas habían defendido con su sangre la vocación propia de Israel. Los mártires habían pagado con la vida la identidad de su pueblo, que se expresaba mediante estos elementos. Tras el encuentro con Cristo resucitado, Pablo entendió que los cristianos no eran traidores; al contrario, en la nueva situación, el Dios de Israel, mediante Cristo, había extendido su llamada a todas las gentes, convirtiéndose en el Dios de todos los pueblos. De esta forma se realizaba la fidelidad al único Dios; ya no eran necesarios los signos distintivos constituidos por las normas y observancias particulares, porque todos estaban llamados, en su variedad, a formar parte del único pueblo de Dios en la “Iglesia de Dios”, en Cristo.

Una cosa fue clara para Pablo inmediatamente en la nueva situación: el valor fundamental y fundante de Cristo y de la “palabra” de Le anunciaba. Pablo sabía que no sólo no se es cristiano por coerción, sino que en la configuración interna de la nueva comunidad, el componente institucional estaba inevitablemente ligado a la “palabra viva”, al anuncio del Cristo vivo en el cual Dios se abre a todos los pueblos y los une en un único pueblo de Dios. Es sintomático que Lucas, en los Hechos de los Apóstoles emplee muchas veces, incluso a proósito de Pablo, el sintagma “anunciar la palabra” (Hch 4,29.31; 8,25; 11,19; 13,46; 14,25; 16,6.32), con la evidente intención de evidenciar al máximo el alcance decidivo de la “palabra” del anuncio. En concreto, esta palabra está constituida por la cruz y la resurrección de Cristo, en la que han encontrado realización las Escrituras. El misterio pascual, que ha provocado el giro de su vida en el camino de Damasco, está obviamente en el centro de la predicación del Apóstol (cfr 1 Cor 2,2;15,14). Este Misterio, anunciado en la palabra, se realiza en los sacarmentos del Bautismo y de la Eucaristía, y se hace realidad en la caridad cristiana. La obra evangelizadora de Pablo no tiene otro fin que implantar la comunidad de los creyentes en Cristo. Esta idea está dentro de la etimología misma del vocablo ekklesía, que Pablo, y con él todo el cristianismo, prefirió al otro término, “sinagoga”, no sólo porque originalmente el primero es más “laico” (derivando de la praxis griega de la asamblea política y no propiamente religiosa), sino también porque implica directamente la idea más teológica de una llamada ab extra, no una simple reunión; los creyentes son llamados por Dios, quien les recoge en una comunidad, su Iglesia.

En esta línea podemos comprender también el original concepto, exclusivamente paulino, de la Iglesia como “Cuerpo de Cristo”. Al respecto, es oportuno tener presente las dos dimensiones de este concepto. Una es de carácter sociológico, según la cual el cuerpo está formado por sus componentes y no existiría sin ellos. Esta interpretación aparece en la Carta a los Romanos y en la Primera Carta a los Corintios, donde Pablo asume una imagen que existía ya en la sociología romana: él dice que un pueblo es como un cuerpo con distintos miembros, cada uno de los cuales tiene su función, pero todos, incluso los más pequeños y aparentemente insignificantes, son necesarios para que el cuerpo pueda vivir y realizar sus funciones. Oportunamente el Apóstol observa que en la Igelsia hay muchas vocaciones: profetas, apóstoles, maestros, personas sencillas, todos llamados a vivir cada día la caridad, todos necesarios para construir la unidad viviente de este organismo espiritual. La otra interpretación hace referencia al Cuerpo mismo de Cristo. Pablo sostiene que la Iglesia no es sólo un organismo, sino que se convierte realmente en Cuerpo de Cristo en el sacramento de la Eucaristía, donde todos recibimos su Cuerpo y llegamos a ser realmente su Cuerpo. Se realiza así el misterio esponsal, que todos son un solo cuerpo y un solo espíritu en Cristo. Así la realidad va mucho más allá de la imaginación sociológica, expresando su verdadera esencia profunda, es decir, la unidad de todos los bautizados en Cristo, considerados por el Apóstol “uno” en Cristo, conformados al sacramento de su Cuerpo.

Diciendo esto, Pablo muestra saber bien y nos dda a entender que la Iglesia no es suya y no es nuestra: la Iglesia es el cuerpo de Cristo, es “Iglesia de Dios”, “campo de Dios”, edificación de Dios, … “templo de Dios” (1Cor 3,9.16). Esta última designación es particularmente interesante, porque atribuye a un tejido de relaciones interpersonales un término que comúnmente servía para indicar un lugar físico, considerado sagrado. La relación entre Iglesia y templo asume por tanto dos dimensiones complementarias: por una parte, se aplica a la comunidad eclesial la característica de separación y pureza que tenía el edificio sagrado, pero por otra, se supera también el concpeto de un espacio material, para transferir este valor a la realidad de una comunidad viva de fe. Si antes los templos se consideraban lugares de la presencia de Dios, ahora se sabe y se ve que Dios no habita en edificios hechos de piedra, sino que el lugar de la presencia de Dios en el mundo es la comunidad viva de los creyentes.

Un discurso aparte merecería la calificación de “pueblo de Dios”, que en Pablo se aplica sustancialmente al pueblo del Antiguo Testamento y después a los paganos, que eran “el no pueblo” y que se han convertido también en pueblo de Dios gracias a su inserción en Cristo mediante la palabra y el sacramento. Y un último esbozo. En la Carta a Timoteo Pablo califica a la Iglesia como “casa de Dios” (1 Tm 3,15); y esta es una definición realmente original, porque se refiere a la Iglesia como estructura comunitaria en la que se viven cálidas relaciones interpersonales de carácter familiar. El Apóstol nos ayuda a comprender cada vez más el misterio de la Iglesia en sus distintas dimensiones de asamblea de Dios en el mundo. Esta es la grandeza de la Iglesia y la grandeza de nuestra llamada: somos templo de Dios en el mundo, lugar donde Dios habita realmente, y somos, al mismo tiempo, comunidad, familia de Dios, que es amor. Como familia y casa de Dios debemos realizar en el mundo la caridad de Dios y ser así, con la fuerza que viene de la fe, lugar y signo de su presencia. Oremos al Señor para que nos conceda ser cada vez más su Iglesia, su Cuerpo, el lugar de la presencia de su caridad en este mundo nuestro y en nuestra historia.

Dia de la madre histórico

ir a Humor en lanacion.com

Criar hijos en el siglo XXI

Domingo 19 de Octubre de 2008
Información General
UNA FECHA ESPECIAL – DIA DE LA MADRE

Criar hijos en el siglo XXI
En la madurez llega el hijo del amor, el deseado
La tecnología auxilia a la mamá moderna

– Pasa 12 horas al dia afuera de su casa, pero a través del celular digita todo: a las 8, llama a su esposo para que despierte a su hija Trinidad de cinco años. Al mediodía se comunica con la niñera para decirle que busque a Trini del colegio o para explicarle qué van a almorzar. Carolina Selis tiene 33 años y entre el estudio -está realizando el rotatorio en la carrera de Medicina- y el trabajo, pasa la mitad del día lejos de su esposo Maximiliano y de sus dos hijos: Trinidad y Jerónimo, de casi dos años. “El celular me permite estar lejos pero cerca al mismo tiempo. Me ayuda en la tarea de madre porque mi carrera me exige muchas horas afuera”, comentó.

– “Gracias al celuclar puedo salir más tranquila cuando mi hija Male se queda con mi mamá o con su papá” comentó Romina Naranjo, de 23 años, que sigue la carrera de Nutrición. Cuando no está con su hija Malena, de tres años, es porque asiste a clases o porque se junta a estudiar con compañeros.

– Los pañales descartables son los mejores aliados de las madres.“No hubiera tenido hijos si todavía existiesen los pañales de tela”, afirmó Carolina. Su peor pesadilla, admitió, hubiera sido tener que lavarlos y ponerlos a hervir en agua para que no le irrite la piel al bebé. Natalia Mólica, de 22 años, coincidió con ella. “Los pañales descartables son una gran ventaja para una madre que se dedica a otras cosas, aparte de ser ama de casa. Son una gran ayuda porque te ahorran mucho tiempo”, dijo la joven madre de un hijo (Agustín, de tres años). María Luz Jiménez, de 22, coincidió con ellas. Sin embargo, ella considera que el microondas es el mejor invento porque le permite cocinar rápido y pasar el resto del tiempo con Santiago, su hijo de cuatro años.

– Yenny Velázquez, de 28 años, fue mamá hace un año. “Yo elegí esperar porque me había casado muy joven, a los 22 años, y queríamos disfrutar con mi marido de la vida en pareja. Y siento que es mejor porque ahora puedo dedicarme todo el tiempo a Guadalupe y no lamento no poder ir a un boliche o salir con amigos, porque ya lo hice”, le dijo a LA GACETA.

– El microondas es el mejor invento -confiesa Romina- porque me permitió pasar menos horas despierta durante la noche. “Cuando Malena tenía hambre, calentaba la mamadera en un minuto y dejaba de llorar. Es rápido y práctico”, contó.

– Internet reemplaza a la abuela porque sus consejos ya pasaron de moda, dice la mayoría de las madres actuales. Otras buenas consejeras son las revistas para padres que brindan trucos “infalibles” para criar a los hijos. Romina, por ejemplo, consulta el sitio http://www.materna.com.ar porque dice que encuentra información que no está en otros lados, como la de los primeros auxilios, según comentó. Una de las revistas más leída es Ser Padres Hoy.

– Lavarropas automático y jardines maternales son dos preferencias de Carolina. El lavarropas le evita tener que refregar durante horas la ropa que usaron sus hijos para jugar. El jardín maternal es, según Natalia, la mejor ayuda para las mamás modernas que trabajan o estudian.

– En la pagina de internet http://www.materna.com.ar se pueden encontrar recetas de comidas de acuerdo con la edad de los niños.

La tecnología auxilia a la mamá moderna

La tecnología auxilia a la mamá moderna

FUE MADRE A LOS 27 AÑOS. “Decidí esperar para disfrutar de la vida en pareja”, contó Yenny Velázquez. LA GACETA/JORGE OLMOS SGROSSO

La mujer actual tiende a postergar la maternidad hasta los 30 años, o más, para poder cursar una carrera, lograr estabilidad económica o disfrutar de la vida en pareja. Por otro lado, la tecnología simplifica tareas inherentes al oficio de ser mamá: el celular, el lavarropas automático, el microondas, los pañales descartables, internet y las revistas son algunos de los mejores aliados. También están las otras mamás, las que biológicamente no pudieron dar a luz y mediante la adopción aman a sus hijos del corazón.

Felzi dia de la Madre

Análisis del Año Santo Paulino por el teólogo y ecumenista P. Pedro Langa Aguilar

Análisis del Año Santo Paulino por el teólogo y ecumenista P. Pedro Langa Aguilar

Lunes, 25 ago (RV).-

Abierto el pasado 28 de junio en la Basílica de San Pablo Extramuros el Año Paulino, entrevistamos a nuestro colaborador, el teólogo y ecumenista agustino P. Pedro Langa Aguilar, para que explique a nuestros oyentes algunos aspectos importantes del Año Jubilar. Quisiéramos, Padre Langa, que hoy se centre usted en los objetivos del Año de San Pablo.

PL. – Lo haré de buen grado y sin esfuerzo, puesto que los enunció con meridiana claridad Benedicto XVI en la homilía de Vísperas: «para escuchar al Apóstol como nuestro maestro en la fe y en la verdad». Y es que San Pablo no es historia pasada, sino que quiere hablar con nosotros hoy. De ahí que debamos mirar con él «hacia el futuro, hacia todos los pueblos y todas las generaciones». Aspectos destacables suyos, hay muchos. El Papa subrayó tres: su amor a Cristo y su valentía predicando el Evangelio; su experiencia de la unidad de la Iglesia con Jesucristo, y su conciencia de que el sufrimiento va inseparablemente unido a la evangelización. 

Del primero cabe decir, efectivamente, que la fe de Pablo en Gálatas «es la experiencia del ser amado por Jesucristo de manera totalmente personal… Su fe es el impacto del amor de Dios sobre su corazón, cuya experiencia le empujó a través de las dificultades. Pablo era alguien capaz de amar, y todo su obrar y sufrir se explica a partir de este centro». Su fe consiste en ser conquistado por el amor de Jesucristo, un amor, éste, que lo conmueve en lo más íntimo y lo transforma. No es su fe, por eso, una teoría, una opinión sobre Dios y sobre el mundo. Opiniones, al fin, puede haber muchas, y brotan en última instancia de la subjetividad. No. Su fe es el impacto del amor de Dios en su corazón, donde se resuelve en amor a Jesucristo.

Para la unidad de la Iglesia, el Papa se detuvo en el Camino de Damasco y la conocida frase «Yo soy Jesús, a quien tú persigues» (Hch 9,5), señalando que Jesús se identifica así con la Iglesia en un solo sujeto. En esta exclamación del Resucitado, que transformó radicalmente la vida de Saulo, está contenida toda la doctrina sobre la Iglesia como Cuerpo de Cristo. Es decir, que ni Cristo se fue al Cielo desentendiéndose de quienes proseguimos aquí su causa «peregrinando entre las persecuciones del mundo y los consuelos de Dios», que diría San Agustín (ciu. Dei 18,51,2; cf. LG 8), ni la Iglesia es asociación que quiere promover una cierta causa. Las cartas paulinas nos transmiten, más bien, a un Cristo que nos atrae continuamente hacia su Cuerpo y lo edifica a partir de la Eucaristía, centro, para Pablo, de la existencia cristiana, en virtud del cual todos, comprendido cada individuo, pueden de manera totalmente personal experimentar, exclamando con el Apóstol: «la vida que vivo al presente en la carne, la vivo en la fe del Hijo de Dios que me amó y se entregó a sí mismo por mí» (Ga 2, 20). Gracias a la sangre de Cristo, pues, «los lejanos» se han convertido «en cercanos». Por eso, también hoy, en un mundo que se ha hecho «pequeño», globalizado en resumen, pero donde muchísimos no han encontrado aún al Señor Jesús, este jubileo paulino nos «invita a todos los cristianos a ser misioneros del Evangelio». 

El tercer aspecto, en fin, es el del sentido del sufrimiento en el Apóstol Pablo. Lo comentó el Papa por la Carta a Timoteo. «El encargo del anuncio y la llamada al sufrimiento por Cristo van inseparablemente juntos. La llamada a ser el maestro de las gentes es al mismo tiempo intrínsecamente una llamada al sufrimiento en la comunión con Cristo, que nos ha redimido mediante su Pasión. En este mundo posmoderno en que nos ha tocado vivir, donde la mentira campa con tantos seguidores, la verdad se paga con el sufrimiento. Quien quiere tener el sufrimiento lejos de sí, tiene alejada la vida misma y su grandeza. Lo dijo el Papa con frase lapidaria: «No hay amor sin sufrimiento, sin el sufrimiento de la renuncia de sí mismo, de la transformación y purificación del yo por la verdadera libertad». 

Bartolomé I recordó que, desde el año de salvación 258, festejamos en Occidente y en Oriente la memoria de Pedro y Pablo el 29 de junio. Por su peso en la Iglesia, el Oriente los honra también a través de un icono común en el que se abrazan el uno al otro y se intercambian el beso en Cristo. Bello gesto, así, el del Patriarca uniéndose al Papa en la solemne apertura de este Año Jubilar.  
II. DIMENSIÓN ECUMÉNICA DEL AÑO PAULINO 
El hecho de haber abierto el Papa Benedicto XVI la Puerta Paulina de la Basílica de San Pablo Extramuros acompañado del Patriarca de Constantinopla y de representantes de otras Iglesias y confesiones cristianas hace pensar en la dimensión ecuménica del Año Jubilar. ¿Podría usted, P. Langa, detallar un poco más este extremo? 

PL. – No sólo el hecho de la solemne apertura jubilar, diría yo, ha tenido sabor ecuménico, sino que lo tiene también el mismo programa celebrativo de la Basílica invitando a rezar juntos católicos y acatólicos en el sagrado recinto. Benedicto XVI indicó al arcipreste de San Pablo Extramuros, cardenal Andrea Cordero Lanza di Montezemolo, dos tareas fundamentales este año. Primero, «conocer mejor el gigantesco valor de la riqueza de la enseñanza del Apóstol, poco conocido por los católicos y los cristianos en general. Pablo es un instrumento elegido por Dios para ser el más profundo divulgador de la Buena Nueva, de la acción renovadora que Cristo realizó». En segundo lugar, la motivación ecuménica. «Ya la basílica de San Pablo tenía y tiene una función especial de actividad ecuménica: orar y actuar por la unidad de los cristianos», como corresponde al lugar donde reposan los restos de quien es, por antonomasia, el teólogo de la unidad eclesial. 

Por otra parte, la presencia de Bartolomé I junto a Benedicto XVI en el trascendental momento de penetrar en la basílica por la Puerta Paulina quería dar a entender que los ortodoxos asumen junto a la Iglesia católica la iniciativa jubilar. Extraordinaria belleza la del rezo de Vísperas, de modo particular en los primeros momentos, cuando el Papa y el Patriarca encendieron juntos la Llama paulina, que permanecerá viva todo el año en un especial brasero colocado en el pórtico de la basílica. «Es para mí motivo de íntima alegría que la apertura del Año Paulino asuma una especial característica ecuménica por la presencia de numerosos delegados y representantes de otras Iglesias y Comunidades eclesiales, que acojo con corazón abierto», había confesado el Papa saludando al Patriarca ecuménico. Al acto asistieron además, en efecto, delegados ecuménicos de otras Iglesias cristianas, protestantes, anglicanos, y de otras Iglesias ortodoxas, en especial las vinculadas particularmente con San Pablo: Jerusalén, Antioquía, Chipre y Grecia. 

El Patriarca, que al día siguiente pronunció la homilía junto al Papa en la basílica de San Pedro, puso de relieve la importancia que la Solemnidad de ambos santos tiene también para la Iglesia de Oriente, que la celebra con un ayuno los días precedentes. Tomando pie del icono que los representa con las manos asidas a un pequeño velero, que simboliza la Iglesia, o abrazados entre sí a la vez que se intercambian el beso en Cristo, el Patriarca prosiguió de la siguiente guisa: «Este gesto de comunión, el beso santo de la paz, es el que precisamente hemos venido a intercambiar con Vos, Santidad, subrayando el ardiente deseo en Cristo y el amor». Y aludiendo luego a la peregrinación que la Iglesia ortodoxa se propone realizar por todos los lugares de Oriente vinculados al ministerio del Apóstol de las Gentes, prosiguió: «Estad seguro, Santidad, de que en este sagrado trayecto estáis presente también Vos, caminando con nosotros en espíritu, y que en cada lugar elevaremos una ardiente oración por Vos y por nuestros hermanos de la venerable Iglesia Romano-Católica, dirigiendo una fuerte súplica e intercesión del divino Pablo al Señor por Vos». 

«San Pablo -continuó el Papa- nos recuerda que la plena comunión entre todos los cristianos halla su fundamento en un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo (Ef 4, 5). Para este mundo donde «persisten divisiones y conflictos, y donde el ser humano advierte mayor necesidad de certezas y de paz, confundido como está por una cierta cultura hedonista y relativista que pone en duda la existencia misma de la verdad, las indicaciones del Apóstol son más propicias que nunca para alentar los esfuerzos en la búsqueda de la unidad plena entre los cristianos». «Ayude al pueblo cristiano este Año Paulino -concluyó- a renovar el compromiso ecuménico, e intensifíquense las iniciativas comunes en el camino hacia la comunión entre todos los discípulos de Cristo. La presencia del Patriarca aquí, hoy, es ciertamente un signo alentador de este camino». 
III. DEL AÑO PAULINO AL SÍNODO DE LA PALABRADos acontecimientos hay de singular importancia sobre los que sería bueno que nos hablase hoy, P. Langa. Me refiero en concreto al Año Paulino y al Sínodo de los Obispos que se celebrará en octubre. Alguna relación habrá, es de suponer, entre uno y otro, y nos gustaría que usted comentase algo en tal sentido. 
 
PL. – Pues vamos a ello. Del 5 al 26 de octubre próximo, efectivamente, se celebrará en Roma la XII Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, cuyo lema general es: «La Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia». El arzobispo Eterovic, secretario general del Sínodo, presentando el «Instrumentum laboris», explicaba que en dicho documento de trabajo se subraya que el objetivo de la asamblea es «sobre todo de índole pastoral y misionera» y que tendrá dos importantes puntos de referencia, uno el Año Paulino, en cuyo contexto «el recuerdo del Apóstol de las Gentes no dejará de suscitar un renovado impulso misionero de la Iglesia en beneficio de la humanidad entera». Será un volver a engolfarse en la Constitución Dei Verbum, transida de sabor paulino, sobre todo cuando afirma que «la verdad profunda de Dios y de la salvación del hombre que transmite dicha revelación, resplandece en Cristo, mediador y plenitud de toda la revelación» (DV 2).

El tema de la Palabra obliga precisamente a que nos preguntemos no ya quién era Pablo, sino, ante todo, quién es Pablo, qué me dice hoy a mí Pablo. Eso por un lado. Por otro, en cambio, resulta que, apenas abierto el Año Paulino, he aquí que se empiezan a barajar textos y más textos alusivos a la fisonomía interior del Apóstol, a lo específico de su carácter, al sagrario de su intimidad. Destaca entre ellos el que lo presenta como un hombre combativo, diestro manejando la espada de la palabra. La imagen del Apóstol, y esto se da por sabido a menudo pero se recuerda poco, apunta precisamente a la palabra. Jamás Pablo formó parte de ningún escuadrón metido a litigios y guerras, ni fue aguerrido soldado coronando una posición. Eligió imágenes de la guerra, sobre todo de la indumentaria militar, eso sí, pero su lucha nunca fue con la espada de acero, sino dialéctica, verbal, retórica; con la espada de la palabra puesta al servicio de la Palabra con mayúscula, por ejemplo predicando en el Areópago de Atenas.

Y claro es que sobre su camino de Apóstol no faltaron, de hecho, las disputas. Pero él, repito, ni aspiró a parchear en disensiones de la comunidad local ni se limitó tampoco a buscar una armonía superficial. En su primera carta, aquella dirigida a los Tesalonicenses, el mismo dice: «tuvimos la valentía de predicaros el Evangelio de Dios entre frecuentes luchas….Nunca nos presentamos, bien lo sabéis, con palabras aduladoras, ni con pretextos de codicia…» (1 Ts 2-5). La verdad era para él demasiado grande para estar dispuesto a sacrificarla en vista de un éxito exterior. Y la Palabra vivificando a sus palabras, lo bastante arraigada y profunda en su alma limpia de Apóstol como para servirla sirviéndola.

Después de su encuentro con el Resucitado, mientras Pablo descansa ciego en su habitación de Damasco, Ananías recibe la misión de llegarse hasta el conocido y temido perseguidor, para imponerle las manos y que recupere así la vista. A la objeción de Ananías que este Saúl/Saulo de Tarso era un perseguidor peligroso de los cristianos, le es dada la respuesta: «Vete (a él), pues éste me es un instrumento de elección que lleve mi nombre ante los gentiles, los reyes y los hijos de Israel» (Hch 9, 15). A la luz de las cartas paulinas comprobamos cuánto y hasta qué punto fue de verdad en su camino de maestro de las gentes con el instrumento de la palabra y de qué modo se ha cumplido la profecía de Ananías en la hora de la llamada. Porque Dios llamó a Pablo, sí, haciéndolo luz de las gentes y maestro de todos nosotros. Sea nuestra plegaria, pues, en este Año Paulino, pedirle a Jesús resucitado que nos dé también hoy el testimonio de la resurrección, de modo que, tocados por su amor, seamos capaces de llevar la luz del Evangelio en nuestro tiempo; con su estilo, insistencia y fuego inextinguible de su palabra al servicio de la divina Palabra; «no con palabras aprendidas de sabiduría humana, sino aprendidas del Espíritu, expresando realidades espirituales en términos espirituales» (1 Co 2,13). 
IV. CELEBRACIÓN UNIVERSAL DEL AÑO PAULINOLas noticias que van saliendo del Año Paulino apuntan a una celebración universal, y no sólo romana, del bimilenario natalicio del Apóstol. ¿Cree usted, P. Langa, que guarda ello alguna relación con la catolicidad de la Iglesia? Y sobre todo, qué grado de causalidad globalizadora cabría detectar en esta fiesta universal de la cristiandad. 
 
PL. – Entiendo posible y laudable el que se quiera relacionar la catolicidad de la Iglesia con esa masiva adhesión al Año Paulino que usted apunta. Es más, diré que me parece justo que así sea, teniendo en cuenta que celebramos al Apóstol de las Gentes, ese glorioso título de nuestro andariego Saludo de Tarso, en cristiano Pablo, «siervo de Dios, apóstol de Jesucristo para llevar a los escogidos de Dios a la fe y al pleno conocimiento de la verdad» (Tt 1, 1), por Dios escogido «para predicar la obediencia de la fe a gloria de su nombre entre todos los gentiles» (Rm 1, 5). Justo es, pues, que la humanidad, y sobremanera el cristianismo extendido por el mundo todo, se sumen al kairósen una especie de respuesta multitudinaria a la gracia que desde el Año Paulino se nos imparte Urbi et Orbi

Durante el Ángelus en la solemnidad de San Pedro y San Pablo, Benedicto XVI se refirió a la idea que aquí comento cuando precisó que dicho Año Paulino «tiene como baricentro a Roma», en particular su basílica y el lugar del martirio del Santo, en Tre Fontane, sí, «pero implicará a la Iglesia entera, a partir de Tarso, ciudad natal de Pablo, y desde el resto de lugares paulinos, meta de peregrinaciones en la actual Turquía, como también en Tierra Santa, y en la isla de Malta, donde el Apóstol atracó tras un naufragio y donde echó la semilla fecunda del Evangelio». «En realidad –subrayó luego-, el horizonte del Año Paulino no puede dejar de ser universal, porque San Pablo ha sido por excelencia el apóstol de aquellos que respecto de los Hebreos eran ‘los alejados’, y que ‘gracias a la sangre de Cristo’ se han convertido en ‘los cercanos’». En este sentido, la lección que de aquí sacó el Papa suena, desde la pura lógica, a reclamo eclesial y a misionología: la de poder afirmar que «también hoy, en un mundo cada vez más ‘pequeño’ [‘aldea global’, decimos a menudo] pero donde muchísimos aún no han encontrado al Señor Jesús, el jubileo de San Pablo invita a todos los cristianos a ser misioneros del Evangelio».

Natural de Tarso de Cilicia, costa sur de Turquía, Pablo predicó el Evangelio por buena parte de su territorio, y de allí saltó a Europa. En muchos sitios de la península de Anatolia claves en su vida y sus viajes, hoy apenas quedan cristianos. Antioquía de Siria es una feliz isla turca donde los cristianos recibieron este nombre; también la base de operaciones de los tres viajes misioneros y uno de los centros de la polémica entre cristianos judaizantes, partidarios de que los conversos siguieran cumpliendo la ley mosaica, y nuestro Apóstol, defensor de la libertad en Cristo. Para Damasco, actual capital de Siria, camino de la cual Saulo se convirtió de perseguidor en predicador de Cristo, el Patriarca greco-melquita católico Gregorios III, los franciscanos de la Custodia de Tierra Santa y las autoridades civiles han preparado un intenso programa de festejos. Y lo mismo en lugares tan distantes entre sí como Santiago de Chile, Hong Kong, Singapur, islas Salomón en Oceanía, y, a mayor razón, Tarragona en España, cuyo viaje, según sostienen acreditados expertos, motivó el que Pablo escribiese la Carta a los Romanos, aquella que todos los exégetas están de acuerdo en considerar su carta magna, la exposición más sistemática e importante que Pablo hizo de su visión teológica.
 A menudo prisionero, golpeado y en peligro de muerte con frecuencia; sufridos cinco veces los treinta y nueve golpes, tres azotado, una lapidado, con tres naufragios a las espaldas, pasando hambre y sed, frío y desnudez, calumniado, perseguido y, en fin, ajusticiado a espada, ¿cómo pudo con todo esto? Su respuesta es nítida: «Por la gracia de Dios soy lo que soy» (1 Co 15,10); «todo lo puedo en Aquél que me conforta» (Flp 4,13). De modo tal le había impresionado su encuentro con Cristo que, olvidándose de su pasado, y puesta su confianza en Cristo, apostó resueltamente por el futuro. No será, pues, el Evangelio para él doctrina abstracta. Lo será todo una persona: Jesucristo.

Peter Wagner y la Guerra Espiritual

Peter Wagner y la Guerra Espiritual

He estado leyendo los libros de Peter Wagner, a fin de realizar un estudio serio y critico sobre su concepción de la Guerra espiritual, y la oración intercesora. Sin embargo, no dejo de asombrarme con cada texto que me encuentro en cada libro que leo, para muestra un extracto de Escudo de Oración, en el que cuenta la experiencia de un “evangelista” llamado Larry Lea: 

Una de las primeras verdaderas experiencias del poder de la intercesión personal que escuché provino de mi amigo Larry Lea. Justo había finalizado el seminario y servía como pastor de jóvenes en la iglesia bautista de Beverly Hills en Dallas, Texas. La iglesia crecía bastante así como el grupo de jóvenes de Larry. Tenía mil adolescentes en su grupo y era uno de los más numerosos en el área. Entonces recibió su primera invitación para realizar una cruzada evangelística a nivel metropolitano. La ciudad era Hereford, Texas, con una población de casi dieciséis mil habitantes. Lea creía que uno de sus principales dones era la evangelización y tenía mucha fe en que Dios le proveería una cosecha significativa de almas en Hereford.

El formato de la cruzada implicaba que el evangelista predicara cada noche en una iglesia distinta de las que se hallaban enroladas en la campaña a través de toda la ciudad. La primera noche predicó con todo ímpetu, pero nadie respondió a la invitación. Cuando sucedió lo mismo la próxima noche, Larry Lea comenzó a preocuparse. “¿Qué está pasando? Se que mis sermones son adecuados. Son teológicamente correctos. El evangelio es claro. ¿Qué voy a hacer cuando regrese a Dallas y tenga que reportarme a mi grupo de jóvenes?”

La tercera noche de reunión se iba a realizar en una iglesia metodista. Larry llegó un tanto temprano y dos mujeres se le acercaron. Lo vieron nervioso y le dijeron: “no se preocupe hermano Lea. Hoy hemos orado por usted por ocho horas” le preguntaron si podían imponerle las manos y orar por él allí mismo. Cuando finalizaron, una de las mujeres le dijo: “¿Qué significa la frase “Consumando es” para usted” ¡Ese era el texto que Larry iba a usar esa noche! ¡Predicó y cien personas respondieron a su invitación!

La siguiente noche Larry buscó a las dos mujeres. Ellas oraron de nuevo por él, y la otra mujer le pregunto si recordaba a la mujer con flujo de sangre.¡Una vez más ese era el texto elegido para esa noche!

Antes de que terminara la semana más de quinientas personas habían respondido a la predicación y se habían decidido por Cristo. Larry estaba jubiloso. En el viaje de regreso a Dallas comenzó a ensayar como contaría las buenas nuevas de su exitosa cruzada con su grupo de jóvenes. Entonces, en un momento de quietud, Lea escuchó claramente la voz de Dios que le dijo:”Hijo, tú no tuviste nada que ver con ese avivamiento. ¡Esas personas se salvaron porque alguien oró su costo!

Fue en ese momento que Larry aprendió el valor de la intercesión personal por los líderes. Él era el Josué del campo de batalla, en este caso el evangelista que obtuvo el reconocimiento por llevar quinientas personas a Cristo en Hereford, Texas. Pero el poder de Dios provino primordialmente de las dos mujeres que, al igual que moisés, realizaron fielmente la obra de intercesión. 1 Peter Wagner, Escudo de Oración (EE.UU. editorial Caribe, 1992), Pág. 25.

No puedo continuar si realizarme la siguiente pregunta: ¿el resultado de las “conversiones” fue porque alguien “oró su costo”?

¡¿alguien oro su costo? !
¡¡¡¿¿¿oro su costo???!!!

¿Qué $%&=:-( tienen en la cabeza estos Señores? ¿qué clase de enseñanzas se imparten el los seminarios teologicos americanos para que sus estudiantes puedan pensar pendejadas como esas?¿es esta la razón del renombre del seminario teológico Fuller, escuela de donde proviene Wagner?

Lo peor de todo es que luego estos libros serán usados como parte del canon Biblico para “complementar” lo que la Escrituras mencionan acerca de la dimensión espiritual. ¡¡por Favor!! luego me preguntan por qué promuevo los escritos de personajes como Gondim y Kivitz, que tanto condenan la teología fundamentalista americana!!!

Ultimamente me han dicho que me he vuelto “criticón” y “racionalista”, y yo les respondo: ¿como no serlo? ante tantas barbaridades pseudohermenéticas eisegéticas como esta, la razón por la que me obstino en publicar artículos que rechacen esta clase de mensajes, es porque siento la necesidad de contrarestar toda esta ola de mala teología, que luego viene a ser consumida como medio de consumo masivo por las comunidades protestantes del “tercer mundo”. Yo prefiero criticar lo que está mal, y que quienes lean deduzcan por si mismos cual es entonces el camino, o que juntos propongamos alguna solución, antes que atreverme a afirmar categorica y autoritariamente lo que pienso, con el fin de inducirlos a que me crean lo que les escribo.

Allí se los dejo, y si alguien desea comentar, pues allí tiene el espacio.

Fuente:

http://blogs.cristianos.com/category/teologia/ 

Cuál es más peligroso: Joel Osteen o Cash Luna?

Cuál es más peligroso: Joel Osteen o Cash Luna?

18 Oct 2008 | autor: Dr. Eduardo Flores | sujetosalaroca.org

Como algunos de ustedes saben, soy cirujano, y en ocasiones, debido a mi trabajo debo hacer “guardias” que consta de dormir en el hospital cuidando los pacientes que he operado en la semana. No es algo muy bonito, pero por lo menos me permite velar por su salud.
Un gran problema es que en el hospital no hay televisión por cable; hay una gran restricción para la navegación en Internet, lo cual me impide leer mis blogs preferidos, interactuar con aquellos que comentan en este blog y hasta ver las últimas noticias del mundo de algunos de los noticieros que me gustan ver.
Pero durante la guardia, mi tiempo no es desaprovechado. Siempre llevo conmigo dos o tres libros de mi lectura semanal y puedo escribir algunas entradas para el blog, o estudiar para escribirlas.
Pero, en ocasiones tengo tiempo de ver algunos canales nacionales en los que pasan programas que dicen ser “cristianos,” ya sean protestantes o católicos. Y de esos programas deseo hacer un breve comentario el día de hoy. Me parece increíble al ver programas internacionales como el de Cash Luna, y otros “pastores” costarricenses, que tanta gente asista a estas “iglesias” en donde son engañados abiertamente. Pero lo que me pasó por la mente cuando quise comparar los métodos utilizados por estos “pastores” con los de Joel Osteen me di cuenta de una gran diferencia.
Qué es lo que quiero decir? Si ustedes han visto o escuchado los “sermones” impartidos por Osteen, se darán cuenta de que en lugar de sermones parecen más charlas de autoayuda. En raras ocasiones Osteen abre la Biblia o expone algún pasaje. Lo que hace es mencionar aquí y allá algún versículo que hable de la prosperidad, ya sea esta material, salud, etc. Pero, cualquier persona que sea verdaderamente un cristiano que escudriña las Escrituras logrará en algún momento darse cuenta del engaño y se apartará. Osteen en realidad no es un peligro inminente para el verdadero creyente.
Pero, veamos la diferencia con hombres como Cash Luna. Hace 4 días estaba viendo uno de sus sermones, y estaba “predicando” el pasaje de Mateo 12: 25-30. Este pasaje dice,

“25 Sabiendo Jesús los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado, y toda ciudad o casa dividida contra sí misma, no permanecerá. 26 Y si Satanás echa fuera a Satanás, contra sí mismo está dividido; ¿cómo, pues, permanecerá su reino? 27 Y si yo echo fuera los demonios por Beelzebú, ¿por quién los echan vuestros hijos? Por tanto, ellos serán vuestros jueces. 28 Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios. 29 Porque ¿cómo puede alguno entrar en la casa del hombre fuerte, y saquear sus bienes, si primero no le ata? Y entonces podrá saquear su casa. 30 El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama.”

Este pasaje, si hacemos uso de la correcta hermenéutica y vemos el contexto en el que Jesús dice lo que dice, vemos que Cristo se está refiriendo a la acción que ha venido a hacer Cristo para liberar almas esclavas del pecado y del mal. Cristo viene liberando a personas de demonios, de enfermedades, etc. Todo esto, a pesar de ser hechos históricos y reales, son metáforas de lo que representa la esclavitud del hombre al pecado. Cristo dice entonces que Él ha venido a esta tierra, que le fue entregada a Satanás por parte de Dios, para rescatar a aquellos que él tiene cautivos.

Los fariseos acusan a Jesús de que echa fuera demonios por el poder de Satanás, pero Jesús expone su error por medio de la lógica. No sería lógico que Satanás echara fuera a sus siervos, ya que si así hiciera, debilitaría su reino. Pero Jesús mediante sus actos demuestra que ha venido de Dios, para saquear la casa del hombre fuerte y robar almas que han sido esclavizadas por Satanás. Cristo entonces ata a Satanás y luego saquea su casa. No quiero desviarme del punto que quiero hacer, y por ello no voy a analizar este pasaje.Lo que si quiero que veamos es la enseñanza que Luna le dio a su “iglesia.”

Luna, tomó ese pasaje y lo destruyó. Cómo? Este hombre dijo que el punto del pasaje era que nosotros en nuestros hogares no debemos estar divididos, porque nos exponemos a que nuestras casas sean saqueadas. Dijo que debemos estar unidos para que a través de esa unión podamos recoger la prosperidad que Cristo quiere para nosotros. Este tipo de maniobras son sumamente peligrosas. Veamos otros ejemplos. Hugo Solís es un hombre que dirige una “iglesia” llamada “Centro Evangelístico,” una iglesia pentecostal de Costa Rica, y que congrega a miles de costarricenses. El día de hoy escuche a este hombre destruír el pasaje de Romanos 12 que dice,

“2 No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.” Romanos 12: 2

Después de que Pablo escribe acerca del establecimiento del reino de Dios, ahora habla acerca de cómo debe ser llevada la vida del creyente. Toda nuestra vida, dice Pablo, debe ser llevada como un sacrificio para Dios. Nuestros cuerpos deben ser presentados como sacrificios para la verdadera adoración de Dios. Pablo dice que esto, “es vuestro culto racional” (Romanos 12:1).

Pero, cómo debemos hacer esto? Pablo continúa, y en el versículo dos nos brinda la repsuesta: medianta la renovación de nuestra mente. Vean el vínculo que hay entre ambos versículos. Pablo dice que nuestro culto debe ser racional, es decir, con la mente. Es a través de la renovación de la mente or la cual podemos adorar verdaderamente a Dios.

Pablo utiliza la palabra metamorfosis para describir esta renovación. Es decir, Pablo quiere decir, que esta transformación debe ser total, y que por lo tanto debe ser divina. Ahora, cómo ocurre esta renovación?

Pregúntense cómo es que ustedes renuevan su mente? Sencillo, mediante la lectura y sumisión a la palabra de Dios. Es mediante la Biblia que Dios hace una metamorfosis de nuestra mente para que comprobemos cual es la voluntad de Dios, la cual sólo la podemos conocer a través de la Biblia. Pero, Hugo Solís, destruyó este pasaje, enseñando que debemos renovar nuestra mente, nuestros pensamientos, para poder ver la voluntad de Dios.

Pero, a qué se refería con esta renovación? Sencillamente a que debemos dejar de pensar que somos pobres, y debemos pensar que somos ricos, y sólo así podríamos conocer que la voluntad de Dios es prosperarnos. Es esto lo que dice verdaderamente el pasaje?

Otro ejemplo. Roberto del Cid, un “ministro” de Ministerios elim., en su programa, “Ven, Señor Jesús,” habla acerca del pasaje en Génesis 22 donde Dios le ordena a Abraham sacrificar a su hijo Isaac, y Abraham lo lleva al monte Moriah pero cuando lo va a matar, Dios detiene su mano y le provee de un carnero para sacrificarlo en lugar de Isaac, y Abraham llama aquel lugar, “Jehová Jireh,” que significa “Jehová proveerá.” (Génesis 22: 12-14).

Lo que el pasaje enseña es que Dios es quien proveería el sacrificio de expiación por el pecado de Su pueblo. Dios no permitiría que Abraham, un hombre pecador proveyerá la redención de su alma, pues la Biblia nos dice que para el hombre es imposible redimir la vida de otro hombre, pues hay pecado en Él. Es por ello que Dios tenía que redimir al hombre (Salmo 49).

Cómo? En ese mismo monte al que llevó Dios a Abraham, llamado Moriah, Dios sacrificaría a Su hijo Jesús. Ese monte, casi 2000 años más tarde se llamaría Gólgota. Jehová Jireh nos hace mirar hacia la cruz del Calvario, cuando Cristo fue sacrificado en lugar de algunos pecadores.

Pero para Roberto del Cid, Jehová Jireh quiere decir que si nosotros estamos pasando por algún mal momento, ya sea en las finanzas, deudas, etc, Jehová proveerá esas necesidades, porque Dios no quiere que sus hijos sufran. Pero, dónde encontramos esa enseñanza en Génesis 22 o en algún otro lugar en la Biblia?

Existen muchos otros ejemplos que quiero que vean, pero que haría de esta entrada algo tediosa. Lo pregunta importante es la siguiente: Cuál de estos hombres es más peligroso? Aquellos que no utilizan la Biblia para enseñar como Joel Osteen? O Cash Luna, Hugo Solís, Roberto del Cid, que abren sus Biblias y enseñan de ellas?

El comentario que quiero darles es que son más peligrosos para la causa de Cristo hombres que pretenden enseñar de la Biblia, pues en lugar de dar una enseñanza Cristocéntrica, se dedican a dar una enseñanza humanista, en donde todo gira alrededor del bienestar del hombre, es decir, su properidad material, monetaria, su prosperidad en su salud, etc.

Estos hombres tuercen las Escrituras para su propio bien. Este es el verdadero peligro, ya que engaña y da falso testimonio de Dios y de Su pueblo. Esto es claramente una violación al mandamiento de no tomar el nombre de Dios en vano. Porqué? Porque estos hombres están diciendo que Dios en Su palabra ha dicho cosas que en realidad Él no ha dicho.

Estos hombres enseñan cosas que Dios no ha enseñado en Su palabra. Y esto es un pecado grave, por el cual Dios requería la muerte de estos falsos profetas en el Antiguo Testamento (Deuteronomio 18: 15-22) Joel Osteen, no es un peligro importante, pues cualquiera puede notar que sus mensajes no son bíblicos, pues musulmanes, mormones, testigos de Jehová, en fin, hombres pueden asistir a sus enseñanzas y no sentirse mal.

Porqué? Porque sus enseñanzas son autoayuda y no se tratan de enseñanzas bíblicas. Es cierto que están enmascaradas como “cristianismo,” pero al exámen meticuloso no lo son. Pero, los otros si son un peligro por la manera en la que abren la Biblia y tuercen su mensaje a vista y paciencia de los demás. Y estas acciones son vistas por cientos de miles de personas que ven sus programas de televisión. A mí, unos cuantos minutos y me produce una terrible repulsión y debo cambiar de canal. Cúanto daría porque ese fuera el mismo efecto para más personas.<>

Derrame cerebral afectó en Puerto Rico al predicador Yiye Avila

Sat, 18 Oct 2008 06:40

Derrame cerebral afectó en Puerto Rico al predicador Yiye Avila

Por ILEANA DELGADO CASTRO/El Nuevo Día

Ávila, de 83 años, no ha tomado ni un día de vacaciones en los últimos 48 años.
SAN JUAN, Puerto Rico.- El reconocido evangelista protestante José Joaquín Ávila, mejor conocido como Yiye Ávila, sufrió un desmayo el pasado cinco de octubre que resultó ser un “punto de derrame cerebral”, por lo que se le recomendó tomar descanso prolongado, informó Tommy Figueroa, vicepresidente de la Junta Administrativa del Ministerio Cristo Viene.Figueroa agregó que Ávila fue atendido en su hogar por una doctora cristiana, amiga de la familia, quien le diagnosticó la dolencia por los síntomas que presentaba en ese momento.

“Ella le dijo que tenía que descansar por varias semanas y que si no se cuidaba le podía dar un derrame más fuerte”, agregó Figueroa, quien destacó que el evangelista, de 83 años, no ha tomado ni un día de vacaciones en 48 años.

El desmayo que sufrió Ávila -una de las figuras más emblemáticas de la iglesia protestante en la Isla-, ocurrió en vivo durante un telemaratón que la estación de televisión La Cadena del Milagro transmite dos veces al año con el fin de solicitar donaciones.

“Fueron ocho días durante los que él estuvo activo ocho horas diarias transmitiendo en vivo, lo que lo llevó a sufrir un gran desgaste físico”, dijo Figueroa, al tiempo que destacó que Ávila nunca fue hospitalizado por esta dolencia y que se encuentra en franca recuperación. “Hoy (ayer) en la mañana estuvo aquí en la oficina compartiendo y orando con nosotros. Él está mucho mejor, pero queremos que se recupere completamente y que descanse por el tiempo que sea necesario”, agregó.

Maestro, atleta y predicador
Antes de fundar el Ministerio Cristo Viene, Ávila trabajó por 23 años como profesor de química y biología en la escuela superior de Camuy, el pueblo donde nació.

El evangelista también se destacó como fisiculturista. De hecho, llegó a obtener el título Mr. Puerto Rico en 1952 y el de Mr. Norteamérica en 1954. Pero una artritis reumática crónica le impidió continuar con su carrera deportiva.

Precisamente, una “experiencia personal con Jesucristo” y su completa sanación de la artritis fue lo que lo convirtió en un prominente predicador de la palabra de Dios, llevando su mensaje cristiano a través de la radio, la televisión y personalmente por diferentes países de Sur, Centro y Norteamérica, las Antillas, Europa y Australia.

Sus cruzadas o campañas evangelísticas, afirmó Figueroa, han causado que millares de personas “sean liberadas y sanadas por el poder de Dios”.
Según Figueroa, Ávila ha dedicado 48 años de su vida a servir al Señor, al ministerio y a la humanidad. Y en todos esos años, resaltó, nunca ha tomado un día de vacaciones.

“Ha llevado un tren de vida muy activo. Pero, precisamente, eso le ha causado un gran desgaste físico. Por eso le pedimos que se tome unos meses de descanso para que regrese con más fuerza que nunca”, puntualizó

http://www.almomento.net/news/128/ARTICLE/19341/2008-10-18.html

CURSO PARA PREDICADORES

CURSO PARA PREDICADORES

 Introducción al Curso para Predicadores Principiantes
Con la Intensión de ayudar a los líderes de la iglesia local revivo este curso que ha sido compilado a través de mas de quince años y dado varias veces a líderes y miembros de iglesias locales.
 Plan de Curso
LIBRO DE TEXTO: La Santa Biblia, especialmente el Libro de Santiago y Notas del pastor
 LECCIÓN 1- TEMA: DEFINICIONES
PALABRA DE DIOS: “Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios me-diante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación” . 1 Corintios 1:21.
 LECCION 2 – TEMA: EL PROPOSITO 
El Predicador muchas veces cuando no sabe a donde va a ir y no tiene un propósito definido por lo general baja frustrado del púlpito.
 LECCION 3 – TEMA: LA BASE BÍBLICA
Una vez que el Predicador ha determinado el propósito de su sermón, debe contar con una base Bíblica. Se entiende por base Bíblica a la porción o idea Bíblica sobre la cual ha de estar basado el sermón.
 LECCION 4 – TEMA: EL ANALISIS DE LA BASE BÍBLICA.
El contexto es todo aquello que esta relacionado con el mismo. Es necesario que el Predicador haga un estudio del pasaje antes de comenzar a construir el sermón.
 LECCION 5 – TEMA: EL ASUNTO.
El asunto es aquello sobre lo cuál trata el pasaje. Representa el área amplia y general de la cuál se puede escoger un número de temas específicos.
 LECCION 6 – TEMA: EL TEMA.
El tema del sermón debe ser una frase breve, clara y que comprenda la sustancia del sermón.
 LECCION 7 – TEMA: LA PALABRA CLAVE
La palabra clave es un pasillo a lo largo la estructura sermonaria con acceso directo a cada habitación desde la puerta de entrada en vez de dejar el Predicador y su congregación perdidos y errantes en todas las habitaciones.
 LECCION 8 – TEMA: LA PROPOSICIÓN.
Le llamamos la oración clave del sermón. La proposición es el corazón del sermón. La proposición nos lleva al arreglo del sermón.
 LECCION 9 – TEMA: LOS PUNTOS PRINCIPALES.
¿Para que sirve un bosquejo en la predicación de un mensaje? ¿Qué relación tiene con el tema? ¿Qué importancia tendrá el orden en que se ponen los puntos?
 LECCION 10 – TEMA: LA CONCLUSIÓN.
Es terrible que nosotros hayamos tenido un excelente propósito en nuestro sermón, una buena base Bíblica bien analizada, en armonía con un excelente asunto, con su buen tema, proposición intachable, palabra clave y buen bosquejo, pero si no sabemos concluir de nada sirve el resto del trabajo.
 LECCION 11 – TEMA: LA INTRODUCCIÓN.
Nunca subamos al púlpito con la idea romántica de que la gente está deseosa de escuchar nuestro sermón.
 LECCION 12 – TEMA: EL PREDICADOR
La personalidad de quien predica, es de la mayor importancia en la predicación, ya que no es acto comunicativo entre personas; o lo que es lo mismo: un encuentro comunicativo entre personalidades distintas.
 ESTUDIO BIOGRAFICO
Tomar como base la vida de algún personaje bíblico, con el fin de aplicar ciertas lecciones espirituales a la vida diaria de la congregación.
 LIBRO DE SANTIAGO – BOSQUEJO Y CARACTERISTICAS
Se clasifica a la de Santiago como “ carta general “porque originalmente se dirigió a un público más amplio que el de una Iglesia local.
 LIBRO DE SANTIAGO – AUTOR Y CIRCUNSTANCIAS
El autor de esta carta es “Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo” (1:1), a quien la tradición identifica como Jacobo, hermano del Señor (Mateo 13.55; Marcos 6.3).
 LIBRO DE SANTIAGO – LOS TEMAS QUE ABORDA
Menciona casi todo el tema de que luego trata el libro
 El estilo de la predicación
Así como cada uno tiene su propia forma de letra, y aun cuando trate de imitar cierto modelo conservará su estilo propio
 Atrapando la idea para un sermón
A veces, como una estrella fugaz, las ideas para un sermón irrumpen en la escena como si vinieran de la nada, y cautivan nuestra imaginación en forma abrupta.

A ninguna parte

A ninguna parte
Hay caminos que parecen hermosos, pero que llevan a ninguna parte. Y hay personas que esperan a descubrirlo, tras toda una vida huyendo del sinsentido de sus pasos, cuando ya se encuentran ante la inmensidad de la muerte.

 

 
A menudo encontramos nuestro destino por los caminos que tomamos para evitarlo (Jean de la Fontaine)
Hay camino que parece derecho al hombre, pero su fin es camino de muerte (Proverbios 16:25)
 

© ProtestanteDigital.com, Madrid, España (2003-2008)

«Los problemas multimedia de Sancho Panza»

«Los problemas multimedia de Sancho Panza»

Delante de los tres volcanes

Delante de los tres volcanes

Antigua, Guatemala
30 de mayo


Tengo que sentarme en el suelo para tomar aire, y para recuperarme de la vista de Antigua rodeada de volcanes como antorchas enormes. Apoyo las palmas de las manos en la tierra negra, y quiero tocarla toda, abarcarla. Sé que no podré, y sin embargo la imagen permanecerá grabada a magma lento y denso en mi retina para siempre.

 
Por fin llego al lugar del que tanto había oído hablar, por el que tanto se maravillaron otros, y cuya maravilla envidiaba. Acabo con un nudo en la garganta que trato de disipar con un trago del agua de cantimplora; agua amarga de lluvia y manantiales diminutos que he sorteado durante el trayecto a pie, atravesando Chimaltenango y algunas laderas más o menos asequibles.

Casi arrastrado y envuelto en humedad, arribo a un despeñadero desde el que bajaré a la ciudad, y me ofrece el espectáculo de Agua, Fuego, y Acatenango. Estamos cerca del Tajumulco, el punto más alto de toda América Central.

A mis espaldas, El Salvador me espera, pero sé que me dejará primero quedarme un rato por aquí. Seguro que entiende que hay cosas a las que merecen la pena dedicar un rato indeterminado de tiempo; que hay veces que el reloj debe abandonarse a las profundidades permitidas por nuestros bolsillos.

La ciudad vive como en una cuerda floja. Han pasado ya siglos, pero nadie olvida los terremotos que durante 1773 la destruyeron casi por completo. Como testimonio, quedan montones de ruinas de la ciudad primitiva, especialmente de una gran cantidad de campanarios e iglesias. Las atávicas calles empedradas me llevan por un laberinto de rosas perpetuas, de paredes abandonadas, sin encalar desde hace mucho tiempo. Es el encanto de ese abandono lo que da la sensación de que el reloj realmente se detuvo aquí. En un punto muy concreto.

Por todas partes se extiende el aroma al café de las laderas de los volcanes, a caramelos de diferentes texturas, a suelo requemado, a pan tostado y hechicero.

El término “Antigua” recupera aquí todo su valor. No es un lugar inútil, ni prescindible. Puede permanecer descascarillado, ignorado. Puede ser la víctima inminente de la furia del volcán. Puede estar al borde del peligro, del olvido. Pero pronto se borra de un plumazo la acepción de inutilidad. También en lo antiguo se ven las marcas de lo ocurrido, lo bueno y lo malo.

Todo este camino sobre el mundo es antiguo. Ya pusieron otros antes que yo sus pasos por aquí. Y se dejaron vencer por el cielo. Y se encontraron con los tres volcanes adormilados. Y se dijeron a sí mismos: aquí es donde quiero morir.

 

Daniel Jándula es escritor y poeta


© D. Jándula, ProtestanteDigital.com (España, 2008).

En algo conocerán que somos discípulos de Jesús

 

En algo conocerán que somos discípulos de Jesús

 

En esto conocerán todos que sois mis discípulos,
si tuviereis amor los unos con los otros
(Juan 13:35)

El discípulo -seguidor de Jesús- se caracterizaba, entre otras cosas, por estar con, en y por Jesús; así como por la obediencia y la comunión con el Maestro y la buena relación con el resto de los condiscípulos, aunque tuvieran diferencias en la forma de pensar o manifestaran dones distintos. Sólo uno discrepó con este perfil: Judas.

 
Así que resulta susceptible de análisis que el cristianismo protestante que hoy vivimos, en España al menos, se caracterice por una tendencia que se inclina más hacia el espíritu de Judas que hacia el de Cristo, que era quien guiaba a los discípulos y da razón de ser al cristiano. A saber, este espíritu del Iscariote se caracterizaba por convivir con los escogidos, compartir el pan y conocer la Verdad y la Palabra; pero fue llevado por la codicia -raíz de todos los males- que le hizo inclinarse a la idolatría, esto es almacenar tesoros materiales, robar a los pobres, especular con los ricos, aparentar ser discípulo y tener un perfecto plan imperfecto apto para la autodestrucción. 

Hoy ese espíritu sobrepasa con creces el porcentaje que Judas representaba entre la “manada pequeña” (Lucas 12: 32). Muchas son las personas e instituciones que practican el oficio de Judas; es más, pocas son las que tienen ya no comunión, sino relaciones, con otras. Excepto si responden al mismo criterio o están en la misma denominación.

En España el protestantismo siempre fue marginal, como ya exponen en un sinnúmero de publicaciones y artículos nuestros autores. Desde la instauración de la democracia hemos crecido considerablemente y en la misma proporción de ese crecimiento las diferencias, el ninguneo, las descalificaciones, las críticas, los juicios, (incluso desde los púlpitos), los debates vergonzosos en revistas creadas supuestamente para servir de edificación o los asuntos llevados a juzgados y a páginas de Internet.

Ya no sólo nos atacan desde posturas no protestantes, sino que entre nosotros mismos nos traicionamos, nos golpeamos, no tenemos ni practicamos la misericordia (aunque sí queremos “mostrarla” mediante solidaridades encubiertas a favor de la causa homosexual, en pro de diversas prácticas abortivas o enarbolamos temas de interés general que permiten acompañar al “progreso” en la misma línea de la sutil actuación política de turno que genera, a la postre, premios en forma de subvenciones o cotas y parcelas de poder humano). Empleamos eufemismos y delimitaciones lingüísticas para hacer una clara diferenciación con tal de que no nos metan a todos y a todas en “el mismo saco”.

El protestante quiere diferenciarse del evangélico y éste del pentecostal. Y viceversa. Como si no fuéramos todos descendientes y herederos de la misma Reforma o como si se tuviera más prestigio o credibilidad por acaparar una etiqueta designativa. Algunos se quieren tornar más reformados que los propios reformadores, mientras otros se unen a los poderes fácticos o a la clase dominante con tal de acceder a los tesoros, sea de los discípulos, de las iglesias, de las entidades o de las instituciones religiosas que nos representan a los que decimos que somos seguidores de Cristo.

Publicamos lo que sea y como sea, contrario a la Reforma inclusive, con tal de que aumenten nuestras arcas. Montamos nuestros mercadillos de marketing, aludiendo evangelización, para ganar prosélitos, proponemos actividades de formación o de enseñanza a precios de academias privadas, alardeamos de la cantidad de iglesias que abrimos y “miramos para otro lado” cuando el vecino o el hermano caído reclaman nuestra atención. Pretendemos hacer “obra social” para que vean que “somos buena gente” y originamos una beneficencia que lleva al parasitismo, porque queda bien que tengamos o hagamos obra social; cuando ésta es, o debe ser, algo más que repartir comida y ropa (y jamás a cambio de ocupar asientos vacíos). Hemos caído en la trampa al imitar las actitudes del Iscariote. No todos ni todas, no. Pero sí un número considerable.

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Alguien escribió, hace cuatro años, lo que pretendía ser un ensayo aunque está lejos de serlo, acaso sencillo artículo de opinión, intitulado “Las iglesias evangélicas y la España de hoy”. Lo que se dilucida después de una primera lectura es un claro guiño hacia la Iglesia católica y al ecumenismo a cualquier precio; el autor se torna portavoz de las iglesias evangélicas en los ámbitos social y espiritual y aboga al “ímpetu del Espíritu Santo”. Por contra, desestima a personas que trabajan para la extensión del Reino de Dios en España y arremete contra los gimnasios (a donde deberíamos ir muchos cristianos y muchas cristianas que estamos descuidando la salud física y la forma) y contra las civiles Organizaciones No Gubernamentales. Sin embargo, sostiene que “la Iglesia Evangélica en España pueda desplegar un testimonio mucho más enraizado en este país”.

Pero si no es con amor entre los discípulos, nada de nada. Si tengo todo (conocimiento, ciencia, estrategias, bienes, etc.), y no tengo amor, de nada me vale, deja constancia la primera carta a los corintios en su capítulo décimo tercero. Así que menos anhelos de alcanzar cotas de relevancia o poder en esta sociedad española y más coherente relación confraternal que refleje el cumplimiento de las Sagradas Escrituras en nuestras vidas diarias.

También hace mención de “las pequeñas iglesias evangélicas (…) que todavía se creían el bastión de una verdadera espiritualidad de seguimiento a Cristo”. Y, en este sentido, sí que pido un poco de respeto por nuestras pequeñas comunidades en las que estamos trabajando duro por ser un testimonio fiel de Cristo en los lugares más desfavorecidos; podríamos adentrarnos más en las iglesias grandes -con pequeña membresía- por si cabe la posibilidad de darles un uso más apropiado, para con ello alcanzar ese pretendido auge social que anhela nuestro autor.

Por otro lado, aconseja salir de “la tutela chantajista” de muchos dirigentes para “ejercer ministerios con las capacidades de persuasión y convencimiento antes que con la amenaza” (algo que es fácil de aconsejar y difícil de llevar a la práctica fuera de las páginas escritas). Con esto parece olvidar no sólo al Espíritu Santo mencionado, sino que denota con este posicionamiento lo que es persuadir: convencer razonando. Y si damos protagonismo excesivo a la razón olvidando que “el Evangelio es locura al que se pierde” (1 Corintios 1:18), volvemos al debate sempiterno.

EL EVANGELIO ES PODER DE DIOS, NO PODER HUMANO.
Y para terminar con la mentada narración propone que los evangélicos nos “involucremos más activamente en el área de toma de decisiones y nos comprometamos más con los poderes públicos” (y, claro, cuando salgan a la luz tramas corruptas seamos todos afectados por el beneficio efímero de algunos y algunas). Describe a un importante organismo “canalizador de recursos y catalizador de estrategias” y lo compara con el Consejo Mundial de Iglesias -en el símil de un pretendido Concilio Español de Iglesias-. Aconseja “salvar algunos obstáculos importantes” como es “el secular anti-institucionalismo de las Iglesias Evangélicas Españolas”.

Gracias que Jesús no formó parte del Sanedrín, ni participó del institucionalismo sacerdotal (a pesar del majestuoso templo y de las sinagogas) y arremetió contra escribas y fariseos. Porque alguien tiene que denunciar la injusticia con el fin de que se extienda el Reino de Dios; aunque sea clavado en un madero por la propia institución gobernante con el asentimiento de los poderes fácticos, como cómplices en la sombra. Alguien debe advertir del “ímpetu del espíritu de Judas” y llamar la atención para que seamos prudentes y no caigamos más en los hábitos del Iscariote dentro del protestantismo español.

Si no es el amor el canalizador de los recursos y el catalizador de estrategias, el don que predomine entre los que nos llamamos cristianos y cristianas, de nada servirá lo que hagamos. Amemos a Dios y amemos al prójimo. Y dejemos que Dios haga su parte.

 

Frank Estévez es filólogo, profesor y pastor en Madrid

© F. Estévez, ProtestanteDigital.com (España, 2008).

George Washington ¿primer presidente masón de EEUU?

 

George Washington ¿primer presidente masón de EEUU?

Algunos han visto en George Washington al primer presidente de los Estados Unidos de Norteamérica como el primer presidente cristiano del país. Otros, en cambio, critican su filiación a la masonería. ¿Fue George Washington un presidente cristiano? 

 
El futuro presidente nació en Virginia en el año 1732. Sus antepasados provenían de Inglaterra y habían logrado levantar una próspera granja en la que trabajaban esclavos negros. El joven George pertenecía a la nobleza sureña que prosperó a la sombra de la explotación humana de los negros traídos de África. 

El futuro presidente no pudo realizar estudios formales en Inglaterra como sus hermanos mayores, la repentina muerte de su padre le obligó a trabajar, primero como agrimensor(1) y después en el ejército colonial británico. Se destacó como oficial en la Guerra Franco-India. En 1759 dejó el ejército y se casó con una viuda rica llamada Martha Dandridge Custis.

En 1774 fue elegido delegado de Virginia en el Primer Congreso Continental. Tras las derrotas de los colonos frente a las fuerzas británicas, apareció en el Segundo Congreso Continental para ofrecer sus servicios como militar profesional. El 3 de julio de 1775 George Washington asumió el mando del ejército de colonos.

Tras la guerra fue nombrado presidente en el año 1789 y reelegido en las presidenciales de 1792. Washington rehusó presentarse por tercera vez a la presidencia y se retiró de la vida pública a sus tierras en Mount Vernon. Murió en 1796, convirtiéndose en el presidente más admirado de los Estados Unidos.

George Washington había sido criado y bautizado dentro de la Iglesia Anglicana. Tras la revolución, la Iglesia Anglicana se refundó para convertirse en la Iglesia Episcopal, sin obediencia al monarca inglés.

Washington participó activamente en la vida de su parroquia y perteneció al comité de laicos. Asistía con su familia, prácticamente todos los domingos, a las diferentes parroquias a las que perteneció.

Su pastor en la capital federal, el reverendo Lee Massey, elogió su dedicación y amor por la iglesia. Al parecer, practicó la comunión con la Iglesia Episcopal durante toda su vida. En cambio el reverendo James Abercrombie, rector de la Iglesia de San Pedro en Filadelfia, afirmó que Washington fue toda su vida un deísta(2).

A pesar de que George Washington fue enterrado por el rito episcopal, en la ceremonia se mezclaron símbolos masónicos, ya que Washington pertenecía a la masonería desde el año 1753.

La hija adoptiva de Washington, Nelly Custis-Lewis expresó repetidas veces la fidelidad de su padre a la iglesia y su asistencia regular. Además, ella creía que era sincero en sus creencias cristianas como demuestran sus escritos y testimonios.

El asunto sobre el cristianismo de Washington trascendió a la opinión pública y Thomas Jefferson escribió un artículo en el que cuestionaba las creencias cristianas del presidente. Los propios esclavos de la familia Washington entraron en el debate afirmando que nunca oyeron orar a su patrón, aunque si leer con su esposa un libro de oraciones, práctica muy extendida en la Iglesia Episcopal.

En sus discursos Washington mencionaba constantemente palabras como “Providencia” “bendición del cielo” o “Dios”, pero en raras ocasiones habló de Jesucristo. En su discurso de despedida de la vida política dejó muy claro que no puede haber moral sin religión.

Una de las cosas innegables fue el respeto del presidente por la libertad religiosa y de conciencia. Desde entonces, se han escrito numerosos libros que afirman el cristianismo de Washington y otros que le acusan de deísta y masón. El debate está abierto, pero la realidad es que el único que lo sabe a ciencia cierta es Dios y el propio George Washington.


1) Agrimensor era una especie de topógrafo que se encargaba de medir las tierras y dibujar planos tipográficos.
2) Deísmo. Creencia que ve a Dios como fuerza motora del Universo, pero ya no interviene en él. Los deístas eran racionalistas y dudaban de las verdades reveladas.

 

Mario Escobar es licenciado en Historia, diplomado en Estudios Avanzados por la Universidad Complutense de Madrid y director de la revista «Nueva Historia para el Debate»

© M. Escobar, ProtestanteDigital.com (España, 2008).

Refundación del capitalismo

Refundación del capitalismo

Nicolás Sarkozy, presidente de turno del Consejo Europeo, ha anunciado el acuerdo unánime de los veintisiete estados de la Unión Europea. Juntos van a promover la refundación del capitalismo. En breve iniciarán conversaciones con EE.UU. para plantear la “refundación global del capitalismo”.

 
Sabemos lo que es el capitalismo, conocemos sus beneficios y hemos comprobado en nuestras carnes su vertiente más canibalista.

Puestos a refundar hay que acordarse del origen de esta crisis resumido en una palabra: Avaricia —En versión bíblica (1ª Timoteo 6:10) “amor al dinero” que es la raíz de todos los males—.

Combatirla, que los especuladores, estafadores y defraudadores no salgan siempre beneficiados a costa de los que llevan la honradez por bandera. Habrá que generar confianza en el ciudadano de a pie, no sólo entre poderosos, y que se vea como los que se enriquecen a costa de todos cumplen condenas justas y no salen de la cárcel hasta haber devuelto la totalidad de lo sustraído.

Puestos a refundar, ya que estamos puestos, que se apliquen criterios de decencia en la remuneración de los altos directivos y que asuman sus responsabilidades. Que no volvamos a ver como directivos dignos de cese fulminante se encuentran con sus bancos y aseguradoras rescatados o nacionalizados con dinero público, y ellos a celebrarlo.

Por favor, que alguien nos diga que los directivos de primer nivel de FORTIS y AIG han tenido que pagar de su bolsillo la indecente suma de una celebración a base de cenas, hoteles de lujo, saunas y demás.

El nuevo capitalismo debiera estar dotado de conciencia y que no se quedara todo el mundo tan tranquilo cuando aumentan los millones de personas que pasan hambre por el encarecimiento de los alimentos. Que las conciencias se agiten ante las cada vez más largas listas de multimillonarios y se reduzca sustancialmente el número de personas que viven en la pobreza.

Un sistema donde las inyecciones de dinero público no sirvan sólo para que los bancos tengan liquidez y lo devuelvan cuando haya pasado todo.

Que sirva también para congelar las deudas del trabajador en paro mientras dura su desempleo —del que no es responsable— hasta que haya pasado la crisis y esté en condiciones de enfrentar sus obligaciones dinerarias.

No vaya a ocurrir como con los deudores de la parábola (Mateo 18:23-35), que quien fue perdonado de una gran deuda reclamó hasta sus últimas consecuencias el pago de una otra insignificante, en beneficio propio.

¿Refundar para qué? ¿Para retocar los principios adaptando el capitalismo a la situación y que todo siga igual o para crear un sistema que beneficie a los más desfavorecidos?

 

Luis Ruiz es ingeniero y escritor


© L. Ruiz, ProtestanteDigital.com (2008, España).