Apologética Católica XXVI

Apologética Católica XXVI

LOS SANTOS

 HEMOS EXAMINADO ya el culto que Roma tributa a las imágenes y a las reliquias, y que ella justifica diciendo que la adoración que se ofrece no va dirigida a los objetos visibles, sino a las personas que representan, y hemos visto la falsedad de esta afirmación, y que, de hecho, el culto es idolátrico y ofende a Dios. Demos un paso más y veamos si se permite el culto a los santos que están en el cielo, independientemente de un objeto visible que los represente. Veremos que no puede ser así.

Como paso preliminar debemos esclarecer el significado de las palabras, porque el sentido que se da en el Nuevo Testamento a la palabra santo, no es el mismo que le da la iglesia de Roma. La palabra santo se usa en el Nuevo Testamento unas sesenta veces, nunca como prefijo de un nombre, sino siempre refiriéndose a los creyentes ordinarios en el Señor Jesucristo. Se encuentran vivos en la tierra al aplicárseles esta palabra. Si examinamos algunos pasajes que aluden a ellos, encontraremos que ellos estaban viviendo en diversos países y ciudades: en Jerusalén, (Hechos 9: 13); en Roma (Rom. 1 :7); en Lydda (Hechos 9:32); en Corinto (I Cor. 1:2); en Acaya (2 Cor. 1:1) ; en Efeso (Efe. 1:1) ; en Filipos (Fil. 1:1), y en Colosas (Col. 1:2), como miembros de las iglesias de aquellos lugares, y naturalmente en otros muchos lugares que no se mencionan específicamente. La palabra “santo” significa “separado,” “puesto aparte.” Habían sido pecadores como todos los demás, pero habían sido “lavados, y santificados, y justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios” (I Cor. 6:11). Habían sido redimidos por la sangre de Jesús, y todos sus pecados habían sido perdonados “conforme a las riquezas de su gracia” (Efe 1:7). Los que “habían estado lejos, habían sido hechos cercanos por la sangre de Cristo” Efe. 2:13).

Sin embargo, no eran perfectos en sí mismos, sino que habían sido llamados a ser santos. Las dos cartas escritas a la iglesia de Corinto ponen en claro que estos santos tuvieron a veces faltas graves, y se hallaban lejos de la santidad y de la separación del pecado, a la que habían sido llamados. Había entre ellos divisiones, juicios, desórdenes en el culto, y hubo un caso de escandalosa inmoralidad, de la que se tuvo que ocupar la iglesia. La mayor parte de las otras iglesias eran mejores que ésta, pero ninguna de ellas era “perfecta,” de modo que Dios tuvo que dar a su iglesia dones “para la perfección de los santos, para la obra del ministerio” (Efe. 4:12). Conforme a la enseñanza del Nuevo Testamento, los santos no eran una clase especial de cristianos que, después de haber obtenido lo que Roma llama “condición heroica de santidad,” forman una especie de aristocracia espiritual en el cielo, y son puestos por el papa en un catálogo especial para ser “venerados” e invocados en las oraciones.

El concepto de la santidad en la iglesia católico-romana es muy diferente del del Nuevo Testamento.

La santidad en la iglesia romana está formada por los que han muerto y viven ahora en el cielo, donde la palabra “santo” en su sentido de separación es una anomalía, puesto que en el cielo no hay pecado del que tengan que separarse. La santidad católico-romana sigue a la beatificación o canonización. La primera consiste en un decreto que autoriza la veneración en ciertas áreas; la segunda tiene aplicación universal y la veneración es ya obligatoria. Durante varios siglos eran los obispos los que decidían quienes eran santos; después por un período largo de tiempo esta prerrogativa se limitó a los arzobispos; hasta que, finalmente, en el siglo once sólo el papa podía beatificar o canonizar y esto solamente después de haber sometido a severo escrutinio los relatos de la vida y santidad del que así había de ser honrado. Esto no se hacía, de ordinario, sino mucho tiempo después de haber muerto la persona. La última etapa tuvo lugar en el año 1634 en que fueron promulgados oficialmente los reglamentos para la canonización. Tanto la beatificación como la canonización llevaban consigo gastos de ingentes sumas de dinero para hacer frente a todo el proceso que se seguía. Para la canonización se requería que el que había de ser canonizado hubiera obrado por lo menos cuatro milagros que pudieran ser probados.

La más grande de todos los santos es la Virgen María, a quien se tributa un grado de veneración o culto superior al de todos los otros. Siguen los apóstoles, y después los evangelistas que sufrieron el martirio en los tres primeros siglos, entre ellos Juan el Bautista, aunque la Biblia dice de él que “no obró milagros.” Después de estos aumenta rápidamente el número, que incluye toda clase de hombres y mujeres ermitaños, teólogos, prelados, algunos papas, reyes, gente humilde, a todos los que se les designa un día en el calendario en que son honrados en forma especial. Más tarde se instituyó la fiesta de “Todos los Santos,” para honrar a los que no se les había podido colocar en otro lugar. Tal vez valga la pena hacer notar que la mayor parte de los que están inscritos en el catálogo de los santos son célibes; los casados son una pequeña minoría, y es que la idea de la santidad en Roma no siempre coincide con las normas del Nuevo Testamento.

No se necesita hacer esfuerzos para decidir cuáles de los santos que figuran en el catálogo romano eran verdaderos santos según el Nuevo Testamento, porque la Palabra de Dios dice:

“No juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual también aclarará lo oculto de las tinieblas, y manifestará los intentos de los corazones: y entonces cada uno tendrá de Dios la alabanza” (1 Cor. 4:5).

Esta ordenanza se aplica a nosotros lo mismo que al papa, y una cosa es cierta, que todo “santo” católico-romano que está en el cielo se encuentra allí, no a causa de su propia santidad heroica ni de la decisión o proclamación del papa, sino porque al igual que nosotros ha confiado en Cristo como su Salvador y ha sido lavado en su preciosa sangre. Se encuentran allí en él, no confiando en su propia justicia, sino en la que es por la fe de Cristo, la justicia de Dios por la fe (Fil. 3:9).

Roma dice que la intercesión que hacen sus santos por nosotros tiene especial eficacia porque están más cerca de Dios que los cristianos ordinarios, lo cual no es cierta. Todo verdadero creyente es un santo, que está “en Cristo,” como ya hemos visto; está en Cristo, como los miembros en el cuerpo; está en Cristo, como los pámpanos en la vid son parte de la vid, de modo que la vid no estaría completa sin ellos. Jesús dijo: “Si estuviereis en mí, y mis palabras estuvieren en vosotros, pedid todo lo que quisiereis, y os será hecho” (Juan 15:5 7) . En cuanto a la oración que se ha de hacer a los que han salido de esta vida, hay que decir lo siguiente.

1.      La oración es una forma de culto, y como ya hemos visto, el mandato de Dios, confirmado por nuestro Señor Jesucristo, es, “Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás.”

2.      En ninguna parte de la Escritura se ordena el culto o la oración a los santos.

3.      Ni en el Antiguo ni en el Nuevo Testamento se encuentra un solo caso de invocación a los santos.

4.      Ni Pedro con Cornelio (Hechos 10:25), ni Pablo y Bernabé con los habitantes de Listra (Hechos 14:15) permitieron que los hombres se postraran ante ellos. Nuestro Señor Jesucristo si lo permitió. El leproso le adoró y oró a él (Mat. 8:2). Lo mismo hicieron Jairo (Mat. 9: 18), y los discípulos después de la tormenta en el lago (Mat. 14:33), y la mujer cananea (Mat. 15:22).

5.      Pablo llama creyentes “a todos los que invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo en cualquier lugar, Señor de ellos y nuestro” (I Cor. 1:2). No se refiere a ellos como “a los que invocan a María y a los santos.”

6.      Es inútil orar a los santos.

 

a.       Los santos que han salido de este mundo ni son omnipresentes, ni omniscientes, para poder oír las oraciones en todas partes. Orar a ellos es concederles atributos que sólo pertenecen a Dios. Además rebaja el valor y la necesidad de la oración a Dios mismo.

b.      Ni existe evidencia alguna de que tienen poder para ayudar, aunque pudieran oír y conocer nuestras necesidades.

c.       Solamente una vez se refirió nuestro Señor a la oración a un santo en el paraíso, pero aquella oración no procedió de la tierra sino del infierno. El rico oró a Abraham primeramente por sí mismo, y luego por sus hermanos en la tierra, pero ambas oraciones fueron rechazadas (Lucas 16:23-32).

d.      Saúl trató de conseguir la ayuda de Samuel, después de muerto, porque Dios no le había oído, pero inútilmente. En I Cró. 10:13, 14, leemos: “Murió Saúl por su rebelión con que prevaricó contra Jehová, contra la palabra de Jehová, la cual no guardó; y porque consultó al pythón . . . por esta causa lo mató.” El invocar a los muertos no sólo es inútil, sino que es pecado.

 

7.      No necesitamos las oraciones de los santos, aunque las pudiéramos conseguir.

a.       El buscar la ayuda de los santos implica la suposición de que Cristo no está dispuesto a salvarnos o bendecirnos, y que hay que convencerle de ello, lo cual es derogatorio de su amor y su gracia.

b.      El único apoyo que se necesita es el nombre de Jesús, que es lo más valedero ante Dios.

c.       Pedro (Hechos 2:21) y Pablo (Rom. 10:13) dijeron: “El que invocare el nombre del Señor, será salvo.”

d.      Nuestro Sumo Sacerdote Jesús) se compadece de nuestras enfermedades, pues fue tentado en todo como nosotros.

 

“Lleguémonos pues confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia, y hallar gracia para el oportuno socorro” (Heb. 4:15, 16). e) Jesús dijo: “Yo soy el camino . . . nadie viene al Padre, sino por mí” Uuan 14:6). Al hablar así excluyó a todos los demás mediadores.

En resumen: El catálogo romano de los santos podrá tener interés como cosa de la antigüedad aquí en la tierra; pero no hay ni pizca de evidencia de que tenga validez alguna en el cielo. En la Escritura no existe nada en apoyo de la idea de que un grupo de almas especialmente santas tengan acceso a Dios con preferencia al que goza cualquier creyente. No hay nada que sugiera que ellos puedan oír nuestras oraciones o ayudarnos con su intercesión, y está prohibido el intentar entrar en contacto con ellos. No necesitamos de otro mediador, pues tenemos a Cristo como nuestro Sumo Sacerdote, siempre intercediendo por nosotros, listo y con poder para venir en nuestra ayuda. “Todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, por nosotros a gloria de Dios” (2 Cor. 1:20) . “Esperad en él en todo tiempo, oh pueblos; derramad delante de él vuestro corazón: Dios es nuestro amparo” (Salmo 62:8).

“Tú oyes la oración: a ti vendrá toda carne” (Salmo 65:2).

“Sean notorias vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con hacimiento de gracias, y la paz de Dios, que sobrepuja todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros entendimientos en Cristo Jesús” (Fil. 4:6)

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Los monos que se comen unos a otros

Los monos que se comen unos a otros

13.10.08

 

(PD)-. Una investigación del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Leipzig (Alemania) muestra por primera vez pruebas de que los bonobos cazan y consumen las crías jóvenes de otras especies de primates.

El descubrimiento desafía la teoría de que la dominancia y agresividad masculinas deben tener un vínculo causal con la conducta de caza, una idea que mantienen los primeros modelos de la evolución de la agresividad en humanos y en los primates no humanos.

En las comunidades de primates bonobos las hembras se encuentran en la cúspide de la pirámide social y se pensaba que los machos comían sólo carne de antílopes, ardillas y roedores.

Según explica Gottfried Hohmann, director principal del estudio,

“Estos descubrimientos son particularmente relevantes para el debate sobre la dominancia, vinculación, agresión y caza de los machos, un dominio que se creía distinto entre chimpancés y bonobos”.

Hohmann señala que en el caso de los chimpancés, la dominancia masculina se asocia con la violencia física, la caza y el consumo de carne.

“Por inferencia, la carencia de dominancia masculina y violencia física a menudo se utiliza para explicar la relativa ausencia de caza y consumo de carne en los bonobos. Nuestras observaciones sugieren que, en contraste con hipótesis previas, estas conductas podrían persistir en sociedades con relaciones sociales diferentes”.

Los bonobos viven sólo en los bosques de las tierras bajas al sur del río Congo y, junto con los chimpancés, son en el ámbito evolutivo los primates más cercanos a los humanos. Los bonobos son conocidos por su promiscuidad, ya que los actos sexuales del mismo y distinto sexo son comunes como forma de bienvenida, resolución de problemas o reconciliación después de los conflictos.

 Los investigadores realizaron su descubrimiento mientras estudiaban una población de bonobos que vive en LuiKotale, en el Parque Nacional de Salonga, en la República Democrática del Congo. Los autores habían estado siguiendo a los bonobos durante los últimos cinco años, lo que hizo posibles estas observaciones

Los científicos vieron tres episodios exitosos de caza en los que los bonobos capturaron y comieron un primate. En otros dos casos, la caza falló. Los datos de LuiKotale mostraron que los bonobos de ambos sexos jugaban papeles activos en la persecución y caza de los monos.

Según los investigadores, la participación de las hembras adultas en estas cacerías, algo que no se produce entre los chimpancés, podría reflejar patrones sociales como la formación de una alianza y cooperación entre las hembras adultas.

Los futuros estudios en LuiKotale podrían seguir arrojando luz sobre el significado y las causas de la agresividad, la caza y el consumo de carne en bonobos, chimpancés y humanos.

EL REMANENTE DE HOY

EL REMANENTE DE HOY

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Antonio Velez

Y dejaré en medio de ti un pueblo humilde y pobre, el cual confiará en el nombre de Jehová. El remanente de Israel no hará injusticia ni dirá mentira, ni en boca de ellos se hallará lengua engañosa; porque ellos serán apacentados, y dormirán, y no habrá quien los atemorice. Canta, oh hija de Sión; da voces de júbilo, oh Israel; gózate y regocíjate de todo corazón, hija de Jerusalén. (Sofonías 3:12-14)  

Desde que Dios creó al hombre a Su imagen y semejanza, El Altísimo se ha agradado con mantener una relación con nosotros en múltiples niveles. Esta relación es evidente en los numerosos pactos que Dios ha hecho con el hombre y en el lugar especial que Dios ha dado al hombre entre toda la creación. Ni la desobediencia, ni la idolatría, ni la tibieza, ni la indiferencia del ser humano han aniquilado el amor de Dios por nosotros simplemente porque Dios es amor. Nuestro Padre Celestial siempre se ha encargado de renovar Sus pactos con nosotros y de mostrarnos Su misericordia,  gracia y poder, de generación en generación. Y a pesar de la naturaleza corrompida del corazón humano, desatada en la caída en el jardín del Edén, Dios ha preservado para Sí un remanente de entre todas las multitudes que han escuchado su nombre (o incluso Su voz), que han atestiguado Sus milagros y que han sentido Su protección, y que aún así han puesto y ponen sus ojos en lugares secos y obscuros, ajenos a la presencia de Dios. El remanente de Dios ha sido preservado por el poder de Dios y para Su gloria, y nunca se ha caracterizado por ser imitador de los valores de este mundo, antes bien se mantiene humilde y santo, y atento a los planes y tiempos de Dios. Este remanente siempre ha sido y será la sal de la tierra y la luz del mundo.

 

Y lo que hubiere quedado de la casa de Judá y lo que hubiere escapado, volverá a echar raíz abajo, y dará fruto arriba. Porque de Jerusalén saldrá un remanente, y del monte de Sión los que se salven. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto. Por tanto, así dice Jehová acerca del rey de Asiria: No entrará en esta ciudad, ni arrojará saeta en ella; no vendrá delante de ella con escudo, ni levantará contra ella baluarte. (Isaías 37:31-33)

A través de la historia se hacen notorias muchas eras en las que parece inminente la erradicación de una real y genuina relación entre Dios y los hombres, incluyendo los episodios en que el pueblo escogido por Dios se encontraba en cautiverio, las numerosas ocasiones en que Jerusalén fue destruida,  la aparente ausencia de profetas por 400 años  desde Malaquías hasta la llegada de nuestro Salvador y Redentor Jesús, el deterioro de la auténtica fe como resultado del coqueteo de la iglesia Romana y la iglesia Griega (donde algunos de los aposotles fueron enviados en un principio) con el poder económico y político, y la tremenda confusión y frustración causadas por la aventura de las cruzadas contra el mundo musulmán en la primera mitad del milenio pasado, solo por mencionar algunos episodios clave. Pero la palabra de Dios afirma que el mismo celo de Dios ha mantenido viva la llama de nuestra herencia espiritual a través de un puñado de escogidos que se han posicionado al margen de la contaminación espiritual, han esparcido el evangelio de la salvación, y han triunfado sobre las fuerzas del maligno no por sus propio merito sino con el Santo Espíritu de Dios.

 

Poco es para mí que tú seas mi siervo para levantar las tribus de Jacob, y para que restaures el remanente de Israel; también te di por luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta lo postrero de la tierra. Así ha dicho Jehová, Redentor de Israel, el Santo suyo, al menospreciado de alma, al abominado de las naciones, al siervo de los tiranos: Verán reyes, y se levantarán príncipes, y adorarán por Jehová; porque fiel es el Santo de Israel, el cual te escogió. (Isaías 49:6-7)  

La preciosa labor de este remanente puede resumirse en tres áreas:

(1) preservar la sana doctrina y la verdadera fe que Cristo depositó en nuestras manos para salvación no solo de nuestra alma sino para redención de las naciones; (2)  resistir las tentaciones y trampas del maligno quien nunca ha cesado de tratar de engañar y descarrilar a los creyentes; y,

(3) reconstruir el reino de Dios cada vez que las fuerzas de maldad son desatadas como resultado, en parte, por la tibieza de corazón y la indiferencia de quienes decimos ser el pueblo de Dios.

(1) Bajo el nuevo pacto establecido por Dios a través del sacrifico de Jesús y la instauración del ministerio de la gracia,  el remanente de Dios no ha sucumbido a la tergiversación de las escrituras  ni se ha dejado alienar por doctrinas de hombres, ni se ha dejado apantallar por las falsificaciones de poder emanadas de corazones duros y portadores de falsas doctrinas. Porque de la misma manera en que la iglesia Romana y Griega coquetearon con el reino de este mundo al grado de requerirse una separación de este tipo de esquema religioso por medio del movimiento protestante, el día de hoy dentro de la iglesia evangélica y protestante numerosas abominaciones se hacen evidentes para demostrar una vez mas la dureza del corazón del hombre. Pero la bendita palabra de Dios nos dice que el trigo y la cizaña crecerán juntas y que al tiempo de la siega la cizaña será echada al fuego mientras que el trigo será recogido en el granero de Dios (Mateo 13:30). El trigo en esta escritura ejemplifica claramente la naturaleza del remanente. Este remanente ha entendido y entiende (por puritita gracia) que Cristo trajo libertad al hombre a través de una relación real y autentica con el Creador de los cielos y la tierra y no ataduras a esquemas mundanos de administración de la fe. El remanente de Dios escucha el corazón de Dios y entiende a través de las sagradas escrituras que su labor es preservar la verdadera fe cueste lo que cueste y que esto representa ser marginado por el mundo y su concupiscencia y aún por los creyentes que se han conformado con las dádivas de la religión organizada y tan sólo las migajas del banquete espiritual que Cristo nos ha heredado.

Como también en Oseas dice: Llamaré pueblo mío al que no era mi pueblo, Y a la no amada, amada. Y en el lugar donde se les dijo: Vosotros no sois pueblo mío, Allí serán llamados hijos del Dios viviente. También Isaías clama tocante a Israel: Si fuere el número de los hijos de Israel como la arena del mar, tan sólo el remanente será salvo;  porque el Señor ejecutará su sentencia sobre la tierra en justicia y con prontitud. Y como antes dijo Isaías: Si el Señor de los ejércitos no nos hubiera dejado descendencia, Como Sodoma habríamos venido a ser, y a Gomorra seríamos semejantes. (Romanos 9:25-29)

(2) Las mismas tentaciones que satanás puso a nuestro Señor justo antes de emprender Su ministerio redentor (Mateo 4, Lucas 4) han sido obstáculo y prueba para todo creyente. La gran mayoría sucumbimos ante una u otra de estas tentaciones, o a todas juntas. Si de la misma manera en que Jesús resistió al diablo los creyentes nos opusiéramos a caer en esas trampas entonces veríamos la plenitud del plan de Dios en nuestras vidas y participaríamos de una vida autentica en el espíritu. Las tentaciones que Cristo resistió y en las cuales caemos ahora incluso los escogidos pueden resumirse en: (i) el deseo de poder y control; (ii) ambición y soberbia; y, (iii) suicidio espiritual como resultado de alimentar una falsa fe. Cristo rechazo con poder los reinos de este mundo que satanás le ofreció, resistió el usar su poder Santo para complacerse a sí mismo, y no puso a prueba a Dios sabiendo que Dios es soberano y no vehículo de nuestros caprichos y profundos anhelos por sobresalir, exaltarnos a nosotros mismos, y gloriarnos de ser hijos como si por nuestro propio mérito hubiésemos sido injertados en la verdadera vid. Nada puede matar más el espíritu que la blasfemia contra el Espíritu Santo (Mateo 12:31-32). Entonces, el remanente de Dios se caracteriza por no doblar rodilla ante estas tentaciones, y si un día su corazón sucumbe la gracia de Dios lo levanta y en el día preciso junto con la tentación nos da la salida (1 Corintios 10:13).

Señor, a tus profetas han dado muerte, y tus altares han derribado; y sólo yo he quedado, y procuran matarme? Pero ¿qué le dice la divina respuesta? Me he reservado siete mil hombres, que no han doblado la rodilla delante de Baal. Así también aun en este tiempo ha quedado un remanente escogido por gracia. (Romanos 11:3-5)

(3) Así como el remanente de Dios tuvo por tarea reconstruir la ciudad santa (lee todo el capitulo de Nehemías) después del cautiverio en Babilonia, así el día de hoy el remanente tiene por labor reforzar las paredes de nuestra fe y mantener el templo de nuestros corazones sin brecha o cuarteadora por la cual el enemigo pueda penetrar, y así tener la entereza necesaria para la diseminación de la sana doctrina y la denuncia de las abominaciones encabezadas por aquellos que han doblado rodilla delante de las ilusiones del mundo. Y debe ser claro para el creyente de hoy que la presencia de Dios ya no habita en templos hechos por manos humanas (Hechos 17:24) y que como herederos del nuevo pacto tenemos acceso directo al Padre por medio de Jesús nuestro Señor. Y si el velo del templo que separaba la presencia de Dios del pueblo se rompió cuando Jesús murió (Mateo 27:51, Marcos 15:38, Lucas 23:45),  fue como símbolo del gran salto de la ley a la gracia y de una vida de esclavitud religiosa a una vida libre por la sangre de Jesús.

Y aun con todo este despliegue de poder, de magnitudes celestiales, muchos llamados a la cena del Señor continuamos afanados en construir templos como requisito para esparcir el Reino de Dios. Si así fuera necesario, Cristo nos lo hubiera dicho. Pero no fue así, nuestro Señor no sólo rechazo ese tipo de reino sino que claramente mando ir y predicar Su evangelio estrictamente en base al poder que había sido depositado en los apóstoles y en el continuo consuelo y apoyo del Espíritu Santo. Si Cristo lo hubiera considerado importante y vital para Su misión, se hubiera detenido en una aldea o ciudad y construido con ayuda de Sus discípulos una sinagoga esperando que los necesitados y perdidos llegaran a ella. Todo lo contrario; Cristo nunca se detuvo y nunca levantó muros de cal y piedra sino que antes bien enseñó que El es la piedra angular sobre la que toda obra debería ser fundada. Y con esto no digo que no tenemos necesidad de lugares donde congregarnos, sino que confundir la construcción del reino de Dios con la construcción de edificios como nuestra misión cristiana es sucumbir a las tentaciones de este mundo, promover la proliferación del espíritu religioso y, sobre todo, negar el crecimiento que Cristo anhela para cada creyente comprado con Su preciosa sangre.

Así, los primeros serán postreros, y los postreros, primeros; porque muchos son llamados, mas pocos escogidos (Mateo 20:16)

De entre todos los llamados a ser salvos Dios se ha preservado un remanente de escogidos. Escogidos no por mérito sino por la pura soberanía y gracia de Dios, y no para exaltación propia sino para humillación continua y baluarte que proclame en todas las direcciones el permanecer apegados al evangelio de Cristo y así mantener firme el estándar de nuestra fe, no más abajo o más arriba, a la izquierda o a la derecha, sino con la vista fija, centrada, en el creador y consumador de nuestra fe, Cristo Jesús. Pero aún los escogidos podemos ser engañados si creemos la voz del maligno y nos olvidamos de nuestro servicio a Dios y nuestra responsabilidad en el plan de Dios. Nada nos puede separar del amor de Cristo y del plan de Dios para nosotros, con excepción de nosotros mismos cuando, apoyándonos en nuestra propia prudencia y poniendo nuestros ojos en la dirección incorrecta, voluntariamente nos desvanecemos en las ilusiones. Estamos viviendo tiempos tremendos en que muchos falsos profetas se han levantado y muchas falsas doctrinas se han dispersado como cáncer, y cuyo único propósito es robar las preciosas almas que Dios anhela rescatar. Por eso más ahora que nunca es necesario proclamar que el plan de Dios sigue vigente, que Cristo es el camino, la verdad y la vida, y que fuera de El no existe salvación ni poder para resistir las ilusiones que el mundo ofrece.

 

Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos; y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo (Mateo24:11-13).

Y aún más tremenda es la advertencia de que incluso los escogidos serían engañados como resultado de una fe dependiente en personalidades carismáticas, persuasivas, y convincentes que hacen conciente o inconscientemente un espectáculo de los dones espirituales y un negocio de la fe del creyente. La misma ira santa que embargó a Cristo cuando vio lo que los mercaderes de la fe habían hecho de la casa de oración es parte de la personalidad del remanente cuando denuncia estas abominaciones no para cambiarlas sino para huir y hacer huir de ahí al pueblo de Dios y remitirlo al redil bajo el cuidado del Buen Pastor, Cristo Jesús.

Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos. (Mateo 24:24)

Entonces Dios se ha guardado para Sí y para luz del mundo un remanente pobre y humilde que escucha Su voz, que nunca ha puesto un valor monetario a lo sagrado, y que sin bandera denominacional, sin otra carta de recomendación que el poder de Dios, y sin doblar rodilla a las tentaciones caminan esta tierra como Jesús y sus apóstoles, llevando las buenas nuevas a los lugares oscuros y desolados de la tierra, con sus ojos puestos en Cristo y sus esfuerzos enfocados en las almas, y dispuestos a habitar entre los perdidos por amor a los perdidos.

Por tanto, así ha dicho Jehová Dios de Israel a los pastores que apacientan mi pueblo: Vosotros dispersasteis mis ovejas, y las espantasteis, y no las habéis cuidado. He aquí que yo castigo la maldad de vuestras obras, dice Jehová. Y yo mismo recogeré el remanente de mis ovejas de todas las tierras adonde las eché, y las haré volver a sus moradas; y crecerán y se multiplicarán. Y pondré sobre ellas pastores que las apacienten; y no temerán más, ni se amedrentarán, ni serán menoscabadas, dice Jehová. (Jeremías 23:2-4)  

Padre Santo, gracias por que tu Gracia y misericordia mantienen viva la llama del espíritu en tu pueblo y por la magnificencia del Espíritu Santo que nos guía y nos conforta, y nos levanta y redarguye. Dios Altísimo, a todos los que hemos sido llamados a permanecer en el camino de la fe, úsanos, y a los que hemos sido escogidos a proclamar Tu verdad a las naciones sin temor y en poder, danos la vehemencia para caminar en la autoridad que en Tu nombre tenemos. Ayúdanos mi Dios a servir en Tu reino y no contaminarnos con los esquemas del mundo y los substitutos de Tu poder. Padre amado, danos la entereza para pararnos en medio del camino y dirigir la atención del de poca fe a Tu presencia Santa y perfecta. En Tu precioso nombre. Amén.

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Teherán: políticos de todo el mundo inauguraron hoy una conferencia sobre la “religión en el mundo moderno”

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Teherán: políticos de todo el mundo inauguraron hoy una conferencia sobre la “religión en el mundo moderno”

13/10/2008 

AJN.- El ciclo que comienza hoy y se se extenderá hasta mañana cuenta con la participación de ex secretario general de la ONU, Kofi Annan y varios ex primeros ministros europeos. El lema del ciclo tiene que ver con la promoción de la paz en tanto que varios de ex funcionarios iraniés están acusados por la justicia argentina en la causa del atentado a la sede de la AMIA, el 18 de julio de 1994 y el gobierno se niega a extraditarlos.clic

El portal de la agencia oficial iraní IRNA, anuncia que la conferencia, que se extenderá entre hoy y mañana tratará acerca de cómo “los líderes políticos pueden cooperar y promover la paz protegiendo los derechos humanos, los valores religiosos y morales, la diversidad, la coexistencia y el pluralismo en las sociedades modernas”.
IRNA asegura que participan del ciclo el ex secretario general de la ONU, Kofi Annan, el ex primer ministro italiano Romano Prodi y el ex primer ministro francés Lionel Jospin.
También darán el presente en Teherán los ex presidentes suizo, Joseph Deiss; portugués, Jorge Sampaio e irlandesa, Mary Robinson así como el ex director de la UNESCO Federico Mayor.
La ceremonia de apertura de la conferencia, durante esta mañana, estuvo a cargo del ex presidente iraní Mohammad Khatami.
Mientras la República Islámica organiza ciclos para “promover la paz”, varios ex funcionarios iraníes acusados por la justicia argentina por el ataque a la AMIA permanecen en ese país pues el gobierno del presidente Mahmoud Ahmadinejad se niega a extraditarlos.
BK

Confraternidad Nacional de Iglesias Cristianas Evangélicas propone cambio del modelo económico neoliberal

Confraternidad Nacional de Iglesias Cristianas Evangélicas propone cambio del modelo económico neoliberal

Lunes 13 de Octubre de 2008 | México

Las representaciones nacionales presbiteriana y evangélica en México, consideraron, que el gobierno federal debe exponer a la nación la situación real por la que atraviesa el país debido a la crisis financiera internacional.

(NoticiaCristiana.com) Las representaciones nacionales presbiteriana y evangélica, consideraron, que el gobierno federal debe exponer a la nación la situación real por la que atraviesa el país debido a la crisis financiera internacional, esto con el fin de que haya un “urgente” cambio del modelo económico neoliberal. 

El presidente de la Confraternidad Nacional de Iglesias Cristianas Evangélicas (Confraternice), Arturo Farela, consideró que las cinco medidas presidenciales para impulsar el crecimiento y el empleo –orientadas a mitigar el impacto negativo en la economía mexicana por la turbulencia financiera internacional– “van a resultar insuficientes” ante una realidad que el propio secretario de Hacienda, Agustín Carstens, y Felipe Calderón ya reconocen.

En entrevista, se pronunció porque en lo subsecuente, dentro del discurso oficial, haya claridad en las acciones que se emprenden. “Pedimos que las autoridades sean más predecibles y que hablen con mayor franqueza, ya que creemos que en este momento lo peor está por venir, aunque las medida es que Calderón ha tomado parecen acertadas, pero por lo que se está viviendo parece ser insuficientes”. 

Convocó a la población en general a mantener la calma para evitar caer en situaciones de desesperación que provoquen suicidios, “como ya se están dando”, y que tengan confianza en que la problemática será superada.

Al respecto apuntó: “los ministros de culto estamos preocupados. Tuvimos una reunión con carácter de urgente para emprender reuniones masivas de oración y ayuno, que iniciarán en Tijuana la próxima semana y concluirán en enero en la ciudad de México”.

El superintendente de las iglesias Asamblea de Dios, Daniel de los Reyes, expuso que la crisis que vive el país es una situación que ya se venía anunciando y de la cual no se tomaron las precauciones, por lo que el gobierno, dijo, “no va a poder resolverla por sí mismo”.

 

Difundir la Biblia entre los jóvenes a través de medios creativos

Vaticano

Difundir la Biblia entre los jóvenes a través de medios creativos

.- Al iniciarse los trabajos de la 12º Congregación General del Sínodo de los Obispos que se celebra hasta el 26 de octubre en el Vaticano, uno de los temas tratados por los padres sinodales ha sido la necesidad de difundir la Biblia entre los jóvenes utilizando medios creativos.

En su intervención, el Cardenal George Pell, Arzobispo de Sydney (Australia), sugirió algunas iniciativas como “la formación de equipos de jóvenes laicos que den testimonio de Cristo en los grupos juveniles, escuelas, parroquias y universidades; La puesta en marcha de representaciones contemporáneas equivalentes a los ‘Misterios’ medievales para llevar la Palabra de Dios a las personas. Son ejemplo de ello los Via Crucis de la Jornada Mundial de la Juventud en Sydney y Toronto, la Pasión de Oberammergau y la película ‘La Pasión de Cristo‘.

Asimismo, prosiguió el Purpurado, debe alentarse “el desarrollo y la ayuda a las redes de comunicación católica en Internet, como un ‘facebook’ católico que cuenta al menos con 40.000 miembros, presentado en Sydney durante la JMJ. La creación de un Instituto Central para la Traducción de la Biblia para que ésta se traduzca con más rapidez y precisión en las lenguas locales de Asia, África y Oceanía. Sería útil una colecta para financiar las traducciones; Solicitar a la Congregación para la Doctrina de la Fe que elabore una normativa sobre lo irrefragable en las Escrituras”.

Por su parte y en la misma Congregación General, el Cardenal Stanislaw Rylko, Presidente del Pontificio Consejo para los Laicos, recordó que “uno de los frutos más preciosos del Concilio Vaticano II ha sido sin duda la mayor difusión de la Sagradas Escrituras y el conocimiento más profundo que de la misma ha adquirido el Pueblo de Dios”.

Tras precisar que “el redescubrimiento del lugar de la Palabra de Dios en la vida de los bautizados se ha visto favorecido especialmente por los movimientos eclesiales y las nuevas comunidades“, el Cardenal Rylko comentó que “para muchos laicos, unos y otras han pasado a ser verdaderos y propios ‘laboratorios de la Palabra de Dios’ en los que se familiariza con las Sagradas Escrituras, se aprende a apreciar la Palabra de Dios y a vivirla en la vida laical, en el corazón del mundo”.

Finalmente, explicó, “para la relación de los bautizados con la Palabra de Dios otro gran signo de esperanza viene de las generaciones jóvenes. Las Jornadas Mundiales de la Juventud han dado y siguen dando una aportación notable a la difusión del conocimiento de la Palabra de Dios entre los jóvenes”.

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