El principio de todas las cosas (III)

El principio de todas las cosas (III)

Autor: Hans Küng

Ciencia y religión. | Trad. José Manuel Lozano Gotor. Madrid: Trotta. 229 pp. (2007).  

http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0120-00622007000100012&lng=es&nrm=iso

ÁLVARO CORRAL | UNIVERSIDAD DE BOGOTÁ JORGE TADEO LOZANO | alvaro.corral@utadeo.edu.co

En el tercer capítulo “¿Creación del mundo o evolución?”, Küng lamenta, y estamos plenamente de acuerdo con él, que sectores fundamentalistas de las religiones más importantes se muestren hoy en día explícitamente en contra del contenido explicativo de la teoría de la selección natural propuesta por Darwin en 1859, y que hoy es la piedra angular del edificio de la biología. Con creciente preocupación, Küng hace referencia a encuestas que muestran el desconocimiento imperante en el mundo desarrollado sobre este asunto, particularmente en Norteamérica y en el mundo germano-parlante, como si las personas que allí viven nunca hubiesen asistido a una clase de biología. Con igual énfasis constata que, “[e]ntretanto, la teología se ha ido retirando, sin embargo, de la idea de la creación inmediata del mundo entero por Dios: primero a la idea de la creación inmediata del cuerpo humano (que según esto, no tendría su origen en el mundo animal); luego a la de la creación inmediata del alma humana (en contraposición con el cuerpo); y, por último, se renuncia, o al menos eso parece en la actualidad, a toda intervención divina en la evolución del mundo y del ser humano” (101). Ojalá que la encuesta se realizara también entre los teólogos y se confirmara un porcentaje alto de suscripción al poder explicativo de las teorías de la biología contemporánea. Este resultado sería de gran alivio, e indicaría un contraste significativo con la posición del último Papa, quien, en alguno de sus documentos, reconoce la importancia de la teoría de Darwin para explicar la evolución de los seres vivos, pero se resiste a aceptar que el ser humano con todas sus facultades mentales (lenguaje complejo, intencionalidad y autoconciencia capaz de reflexión) también sea el resultado de procesos aleatorios de selección natural.

Küng presenta luego los sistemas filosóficos de cuatro autores (Hegel, Comte, Whitehead y Teilhard de Chardin) que se han servido del concepto de progreso para tratar de comprender los procesos históricos, incluidos los del mundo natural. Frente a estas posiciones, en las cuales la noción de progreso pareciera conmutarse con la de evolución, vale la pena destacar que, tanto en las obras de Charles Darwin, como en las de la gran mayoría de biólogos evolutivos del siglo XX (Monod, Williams, Gould, Dawkins, entre otros), la selección natural no tiene dirección hacia el futuro. Darwin mismo tuvo muchas precauciones con el uso del término evolución, y en su obra principal, El origen de las especies por medio de la selección natural, el término evolución tiene muy pocas ocurrencias. La biología no es en este aspecto una ciencia predictiva, se parece más a la historia; pero, a diferencia de ésta, no trata sólo de singularidades. Desde la biología no es posible predecir con seguridad cómo será el aspecto externo o la estructura interna de un ser vivo en un momento futuro del tiempo. Apela al mecanismo de la selección de forma retrospectiva para explicar la variedad y el aumento de la complejidad. La incapacidad parcial de predicción es una consecuencia directa, no sólo de la cantidad de variables geográficas, climáticas o físicas externas al organismo que pueden incidir en la variabilidad y en la selección, sino también por el hecho mismo de que las mutaciones o errores en los procesos de copiado de la información genética que subyacen a la reproducción dependen completamente del azar. A pesar de que el DNA ofrece una estructura molecular bastante estable y sólida para garantizar en un altísimo grado de confiabilidad la replicación de las cadenas y secuencias de nucleótidos, estas estructuras no son inmunes a errores de copiado. Esa doble fuente de inestabilidad hace muy difíciles las predicciones, y por eso resulta equivocado pensar el proceso de selección natural como se representa la escala ‘evolutiva’ de la naturaleza, de forma que tendiera en alguna dirección preestablecida o permitiera colocar un ser vivo por encima o por debajo de otro. Para Darwin, y la gran mayoría de los biólogos, las especies vivas en la actualidad están a la misma altura en el árbol que hace gráfica la lucha por la supervivencia. Por ello es un error confundir la noción de evolución con la de progreso, tal como ocurre con los sistemas filosóficos de Hegel, Comte, Whitehead y Teilhard de Chardin.

Más adelante Küng insiste en la pregunta ¿cómo pensar en Dios? Y, luego de reformularla de diversas maneras, la responde con una exclamación: “¡Dios está en este universo, y este universo está en Dios!” (111). Admito que no tengo la capacidad para entender esa extrapolación, sobre todo en el marco de una discusión en la cual se ofrece como modelo la complementariedad entre ciencia y religión. 

Pareciera como si se tratara de postular la realidad de Dios en tanto fenómeno envolvente en el que sólo cabría la religión. Necesito más días y quizá años para entender mejor el problema. Por ahora tan sólo barrunto la presencia de un conflicto, pues pareciera como si los físicos y los biólogos estuvieran empecinados en negar la presencia realísima de un fenómeno, que, si bien es incompatible con los modelos explicativos de las ciencias en las que trabajan todos los días, deben aceptar por vía de un mecanismo no racional: se trata de la presencia de Dios en el mundo y su intervención en la biogénesis. Así pues, cuando se apela a visualizar las cosas con mecanismos cognoscitivos diferentes de la razón, sin aportar los argumentos, debo aceptar que no entiendo.

En este punto creo que se juega la vida la propuesta de Küng sobre la complementariedad de ciencia y religión, más allá de la esfera diplomática de una entente cordiale, para pasar a una complementariedad cognitiva, como si existiera un mecanismo cognitivo diferente al de la razón. Si lo que está en juego es la esfera restringida del conocimiento y no del sentido en general, incluida las artes, y si se aceptan, como lo ha hecho Küng, las sugerencias epistemológicas del racionalismo crítico y la dinámica en la articulación, discusión, contrastación y eliminación de teorías en la ciencia, entonces tenemos que aceptar también que la única esfera de conocimientos que podemos construir en sentido estricto es la de la ciencia.

El fenómeno religioso no aporta mecanismos cognitivos para acceder a la realidad que sean diferentes a los de la ciencia, a no ser que se quieran instaurar como dogmas inmunes a cualquier análisis racional. La racionalidad no se entiende hoy, como anota Küng acertadamente, a la manera de los pensadores iluministas de la revolución francesa que cambiaron un Dios por otro. La racionalidad se escribe hoy con letra minúscula, se trata de una razón limitada y falible. Sin embargo, parece ser esta razón la única herramienta cognitiva de la que disponemos los seres humanos. Esta razón engloba también las diferentes facetas de la vida emocional, sin que tengan por qué oponerse a su dictado. Lo anterior no supone desconocer que la realidad que nos rodea sea compleja y que debamos plantear diferentes niveles de análisis.

La física no es la única disciplina científica. Pero sólo por medio de referencia ostensiva a los hechos que la física no pretende explicar es como la estructura de la racionalidad esbozada antes nos obliga a diferenciar niveles de comprensión del sentido en general, y que complementan el ámbito del conocimiento. Cuando señalamos las obras de arte con el dedo tenemos hechos ante la vista que la física no pretende explicar. Así las cosas, la Flauta Mágica no se entiende sólo desde la acústica, puesto que en esta genial ópera de Mozart no sólo vibra el aire al ritmo de los golpes que se producen en los diferentes instrumentos, sino que se producen mensajes y sensaciones estéticas de júbilo y alegría, de tristeza y preocupación. Por esa razón los departamentos de música no están adscritos a las facultades de física en la organización de las universidades.

Pero este argumento de la irreductibilidad de la música a la acústica no funciona cuando se pide para la religión un estatus similar al de las artes, y así inaugurar un nuevo nivel de comprensión, por cuanto los hechos de la religión, en este caso la existencia de Dios, no se pueden señalar ostensivamente. Apelar a la inmanencia como estrategia para demostrar la existencia de Dios, me recuerda la sospecha elevada por Hans Albert acerca de la ‘inmunización’ de una proposición cuando se quiere hacer irrevisable un asunto que se quiere defender como dogma (cf. Albert: 4)1. En el libro anterior sobre la existencia de Dios, Küng mantiene con Albert una interacción argumentativa mucho más extensa de la que aquí se presenta.

En la parte final del capítulo, Küng ofrece sus razones para entender la Biblia como un texto que ofrece elementos para la comprensión de la realidad y poder interpretar hechos que las ciencias no pueden explicar. Desde el siglo XIX sabemos, y eso lo reafirma Küng, que la Biblia, como los demás relatos de creación de los diferentes pueblos y épocas, es un testimonio literario concebido por muchos autores durante cientos de años para explicar las preguntas fundamentales de los seres humanos ante la carencia de respuestas científicas, que se articularon con posterioridad y muy lentamente desde los griegos hasta nuestros días. ¿Por qué, reconociendo el carácter literario del texto, se sacraliza y se le otorga a la Biblia un puesto especial aquí, como fuente no sólo para resolver las inquietudes fundamentales de la cosmología, sino también para articular respuestas con el fin organizar la vida social? ¿Por qué, en el marco de una proyección ecuménica, como la que quiere sugerir Küng en su Proyecto de Ética Mundial, se le da mayor prelación al texto ‘sacralizado’ de unas religiones vivas (la judía y la cristiana), y no en general a todos los textos de creación producidos por los seres humanos, incluidos los textos de civilizaciones extinguidas, como la Cosmogonía de Hesíodo y los poemas de Homero entre los griegos, y los textos de las civilizaciones aniquiladas como el Popol Vuh para los aborígenes de Centroamérica?

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Apologética católica XXIII

Apologética católica XXIII

LAS IMÁGENES

NO DE LOS ASPECTOS más salientes del catolicismo romano es el culto de las imágenes, que se encuentran en todas sus iglesias. Existen imágenes de nuestro Señor, de la Virgen María, de los apóstoles y de muchísimos santos. Todas se proponen como objetos de culto, con todos los menesteres del culto a su alrededor.

En las páginas del Nuevo Testamento o de los escritos cristianos de los primeros siglos no se encuentra precedente alguno para esta práctica. Existen evidencias del uso de los símbolos cristianos desde muy temprano en las catacumbas: un león o un cordero representaba al Señor; una paloma, al Espíritu Santo; un barco, a la iglesia; un áncora, la esperanza; una hoja de palma, la victoria; y así otros. Estos símbolos se usaban también en los anillos para sellar y como decoraciones en los hogares cristianos en vez de los símbolos paganos de los idólatras.

A fines del siglo tercero se pusieron en boga los cuadros para adornar las paredes de los lugares de culto cristiano, y al parecer, ya en el siglo quinto se usaban como medios visuales para instruir a los ignorantes en lugar de la literatura escrita que no podían leer. De esto fue muy fácil pasar a venerarlos o adorarlos como intrínsecamente buenos, debido al decaimiento de la vida espiritual característico de aquel tiempo. Esta práctica fue sancionada por el Concilio de Nicea en 787, que anatematizó a los que se opusieran a ello. Este movimiento encontró, sin embargo, gran resistencia en muchos lugares durante muchos años, hasta que en el año 1562 el Concilio de Trento publicó un nuevo decreto autorizando la colocación y veneración de las imágenes en las iglesias, no como objetos de culto en si mismas, sino como una ayuda para adorar a los que ellas representaban: el culto debía transferirse del objeto a la persona.

Roma justifica el culto a las imágenes diciendo que la prohibición de Exodo 20 no se aplica más que a las divinidades paganas. Para fomentar esta idea une el primero y segundo mandamientos del decálogo, haciendo de los dos uno, y el décimo lo divide en dos para completar el número requerido de diez. Pero este juego de palabras no altera la fuerza de los mandamientos de Dios.

El Exodo 20:3 dice: “No tendrás dioses ajenos delante de mi,” y Col. 3:5 demuestra claramente que esto se aplica no solamente a las imágenes, sino a cualquier cosa que usurpa el lugar de Dios en nuestros corazones: “Avaricia, que es idolatría.” Exodo 20:4, 5 contiene dos prohibiciones:

1.      “No te harás . . .”,

2.      “No te inclinarás a ellas, ni las adoraras.”

 

A estas dos prohibiciones no se les pone condición alguna, y abarcan toda clase de culto falso, sin atender al material de que la imagen está hecha, ni si se supone que representan a Jehová, como era probablemente el caso del becerro de oro de Aarón en el desierto, y de los que levantó Jeroboam en el reino del norte de Israel en época posterior.

El comentario del mismo Moisés sobre estos mandamientos se halla en Deut. 4:15-19:

“Guardad pues mucho vuestras almas: pues ninguna figura visteis el día que Jehová habló con vosotros de en medio del fuego: porque no os corrompáis, y hagáis para vosotros escultura, imagen de figura alguna, efigie de varón o hembra, figura de algún animal que sea en la tierra, de ave alguna alada que vuele por el aire, figura de ningún animal que vaya arrastrando por la tierra, figura de pez alguno que haya en el agua debajo de la tierra: y porque alzando tus ojos al cielo, y viendo el sol y la luna y las estrellas, y todo el ejército del cielo, no seas incitado, y te inclines a ellos, y les sirvas, que Jehová tu Dios los ha concedido a todos los pueblos debajo de todos los cielos.”

Por lo anterior es claro que Dios prohibe el culto a sí mismo bajo cualquier forma, y que la prohibición no se refiere solamente a las divinidades paganas. Roma, por consiguiente, actúa en franca desobediencia al mandato de Dios, al sancionar el culto a las imágenes. No hay necesidad de preguntar si un culto tal tiene aceptación.

Para cohonestar el culto a la cruz y al crucifijo Roma recurre a Juan 19:37: “Mirarán al que traspasaron.” Un comentario reciente dice: “Este versículo predice el uso del crucifijo para mover a los hombres al arrepentimiento de sus pecados y al amor de las heridas del Señor. Algunos de los hombres malvados que estaban mirando a Jesús fueron movidos a tristeza y se arrepintieron, como lo han hecho muchos más en la generaciones sucesivas.” Pero Cristo murió en la cruz, no para mover a los hombres a tener compasión de él. Al dirigirse él al Calvario llevando sobre su cuerpo la pesada cruz, cuando el cuerpo estaba, ya lacerado y sangriento a causa de los crueles latigazos que había recibido, “le seguía una gran multitud de pueblo, y de mujeres, las cuales le lloraban y lamentaban. Mas Jesús, vuelto a ellas, les dice: Hijas de Jerusalén, no me lloréis a mí, mas llorad por vosotras mismas, y por vuestros hijos. Porque he aquí vendrán días en que dirán: Bienaventuradas las estériles, y los vientres que no engendraron, y los pechos que no criaron.” La próxima destrucción de Jerusalén las iba a sumergir en un torbellino de agonía que sería más doloroso que los mismos tormentos físicos de la cruz. La muerte de nuestro Señor tuvo un propósito mucho más alto que el de mover a compasión de sí mismo. Fue el precio de nuestra redención y la única manera en que nos podría alcanzar a nosotros la misericordia de Dios. En Getsemaní él oró así: “Si es posible, pase de mí este vaso.” Pero no fue posible, porque sólo así se podía obtener nuestra salvación. Después de su resurrección dijo él a sus discípulos: “¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria? Y comenzando desde Moisés, y de todos los profetas, declarábales en todas las Escrituras lo que de él decían” (Lucas 24:26, 27).

En el aposento alto mostró a sus discípulos sus manos y sus pies, y dijo a Tomás: “Mete tu dedo aquí, y ve mis manos: y alarga acá tu mano, y métela en mi costado: y no sea incrédulo, sino fiel,” pero no lo hizo para moverlos a compasión, sino con el fin de identificarse, para que se dieran cuenta de que se trataba de él, y no de un fantasma.

Los relatos de la crucifixión de nuestro Señor se hacen en todos los evangelios con el mayor recato acerca de los sufrimientos físicos que él debió sobrellevar. La única referencia que se hace a ellos está en las palabras: “Sed tengo.” Los apóstoles apenas si se refirieron a los sufrimientos de nuestro Señor para mover las emociones de los hombres, al predicar el evangelio. El tema de su predicación era la salvación que su muerte había obrado, y pusieron siempre mucho énfasis en su gloriosa resurrección, como el sello de la misma.

Las representaciones de la muerte de Cristo en la cruz aparecieron primeramente en el siglo quinto, con el propósito de presentar gráficamente los relatos del evangelio, pero no se procuró darles mucho realismo. Esta tendencia no apareció hasta el siglo once, y no se desarrolló sino en el siglo diecisiete, en que un artista español, desentendiéndose de todos los convencionalismos, pintó las agonías mortales del Señor, dando así la pauta a los que le habían de seguir tanto en las representaciones de pintura, como de escultura. Estos intentos de representar realísticamente la agonía de Cristo en la cruz son característicos del catolicismo romano, que apela grandemente a las emociones. Los crucifijos y calvarios, que son tan frecuentes en muchos países católico-romanos, tienden a oscurecer el hecho de que los sufrimientos y muerte expiatoria de nuestro Señor han terminado ya; que resucitó de los muertos, y ahora está sentado a la diestra del Padre, como Señor resucitado y victorioso; que vive para siempre intercediendo por nosotros, y presentando en nuestro favor la sangre preciosa que derramo una vez en la cruz.

La iglesia católico-romana ha hecho con la cruz lo que los israelitas del tiempo de Ezequías hicieron con la serpiente de metal que Moisés había hecho en el desierto: la adoraron. No era más que una reliquia, de setecientos años de antigüedad, que era conmemorativa de la gran gracia de la curación que sus antepasados habían recibido por medio de ella. Pero ahora se había convertido en una trampa para ellos, que habían tornado en ídolo lo que había sido una sombra de los sufrimientos de Cristo en la cruz (Juan :14, 15). A pesar de su antigüedad, de sus asociaciones históricas y de su significado espiritual, él lo hizo pedazos, y lo llamó Nehustán, que quiere decir “cosa de me”?(2 Reyes 18:3, 4).

Cuando nuestro Señor vuelva a la tierra, lo que hará con poder y gran gloria, “Solo Jehová será ensalzado en aquel día, y quitará totalmente los ídolos” (Isa. 2:17, 18); no solamente los ídolos de los paganos, sino también las imágenes, los ídolos de las iglesias, dondequiera se hallen.

“Aquel día arrojará el hombre a los topos y murciélagos, sus ídolos de plata y sus ídolos de oro, que le hicieron para que adorase; y se entrarán en las hendiduras de las rocas y en las cavernas de las peñas, por la presencia formidable de Jehová, y por el resplandor de su majestad, cuando se levantare para herir la tierra. Dejaos del hombre, cuyo hálito está en su nariz, porque ¿de qué es él estimado?” (Isaías 2:20-22).

La teología de la prosperidad

La teología de la prosperidad

http://www.protestantedigital.com/new/orbayu.php?436

Hemos de repetir, cuando nos referimos a la ética protestante, del hecho que los puritanos o los calvinistas no crearon, ni siquiera despertaron el espíritu capitalista. Como bien afirma Weber “en ninguno de ellos se descubre que considerara el deseo de los bienes terrenales como valor ético, es decir, como una finalidad inherente. 

Y debemos hacer hincapié en que ninguno de los reformadores (sin omitir a Menno, George Fox y Wesley) concedió una importancia en grado sumo a los programas de la reforma moral. No hay entre ellos uno siquiera a quien se le pueda considerar como fundador de una sociedad de cultura ética; tampoco puede decirse que alguno representase un anhelo humanitario de reforma social o de aspiraciones culturales. El eje de su vida y su acción se circunscribía totalmente a la salvación del alma. 

Así, de sus ideales éticos y los efectos prácticos de su doctrina no hay otra explicación como no sea por esta otra finalidad esencial de la espiritualidad y eran simples resultados de bases puramente religiosas. De ahí que los efectos de la Reforma en el concierto de la civilización —aun cuando nos empeñemos en darles una importancia capital de acuerdo con nuestro enfoque— eran desenlaces inesperados y naturales de la labor de aquellos reformadores, es decir, consecuencias desviadas y opuestas, inclusive, a su pensamiento y a sus propósitos. 

El capitalismo moderno, añade a los otros anteriores capitalismos además del deseo de ganancia., de rentabilidad y de lucro, el poseer y acaparar todo esfuerzo individual a favor del logro de esa ganancia. El ser humano se convierte no ya en una máquina, sino que además es una máquina cuyos principios éticos están encaminados hacia el lucro y el dinero fácil. 

Ya no hay empresarios aventureros, con riesgos. Ahora es despojo interminable y explotación miserable, bajo el pretexto del bienestar y el progreso. Y no porque haya esclavos como en la antigüedad o en las plantaciones, -que los sigue habiendo en la infinidad de empresas globalizadas-, sino porque la ética es de completa sumisión al dinero. Los grandes estamentos bancarios controlan todas las actividades y hacen que los países pobres se sientan fuertes y en continuo progreso, contrayendo mayores deudas, convirtiéndose en esclavos de por vida. 

La teología de la prosperidad tiene alguna semejanza, pero aquí no es Dios el explotador, sino los ministros sin escrúpulos. Como en los tiempos de las indulgencias, Dios tiene un tesoro en los cielos para nosotros, pero a cambio tenemos que darle algo. El problema que plantea la teología de la prosperidad es el de ¿Quién le va dar a Dios algo para que eso lo obligue a Dios a recompensarnos? La respuesta a esa pregunta es: “nadie” porque Dios promete prosperarnos sin que eso sea referencia estricta a cuestiones terrenales. 

En este contexto cuenta Panasiuk esta historia: “Cuando mis suegros volvieron a Estados Unidos después de haberse pasado 15 a 20 años en el Africa, su situación económica estaba bastante mas pobre de lo que estaba el día que salieron rumbo a Zimbabwe a comienzos de los años 60. Sin embargo, mi suegro traía bajo el poncho una buena cantidad de iglesias plantadas en lugares inhóspitos del continente africano, cientos de convertidos a Cristo y decenas de líderes entrenados para hacer la Obra del Señor. Yo me rehúso a creer que ellos hayan sido “maldecidos” por Dios, simplemente porque su situación económica no era la más brillante”. 

El espíritu del capitalismo se ha infiltrado en la teología y se hace a Dios responsable de tanto mercadeo religioso. Según algunas fuentes los “banqueros de Dios” están extendiendo por América Latina un discurso de apología de la prosperidad de Estados Unidos y vinculada esta a la guerra espiritual. Para estos está claro que la Biblia afirma que Adán con su pecado hizo perder la productividad, que José era un gran empresario maderero y Jesús estaba rodeado de hombres y mujeres con tanto dinero que no necesitaba de dinero. 

Nuestra crítica a esta teología, no es si la teología de la prosperidad es falsa o tiene validez, no es una crítica a la deformación espiritual que promueve, sino a esa crítica ética por el carácter dañino e injusto de las acciones de la teología de la prosperidad. 

Estos días en los que se ha estrenado la película de Lutero, nos damos cuenta del sentido tan engañador de las indulgencias. En cierta medida es la misma problemática, pero en vez de reclamar a Dios un trozo de cielo por unas monedas, se lo pedimos ya para esta tierra. Queremos prosperidad terrenal ya, que no es malo en si, pero si lo es que fomente el principio de amor al dinero y al poder, como en el capitalismo actual. 

Pero también se hace necesaria una crítica a la falta de actuación del cristianismo ante el poder del dinero que genera una economía de muerte. En el “Mercader de Venecia” se describe al judío Shylock como malvado usurero, perro y demonio, frente a los venecianos nobles, generosos y cristianos. Estos mantenían la santa doctrina aristotélica y escolástica del la esterilidad del dinero. Además de ser ellos despilfarradores, tramposos, crueles y racistas, observa Shilock que también son propietarios de esclavos y “no piensan liberarlos”. Asi, Shilock, además de verdugo es victima de la villanía de los cristianos, lo cual nos tramite a los cristianos de ahora el mismo sentido de falta de ética frente a un mundo esclavizado en lo material y lo espiritual. 

Manuel de León es escritor e historiador

© M. de León. ProtestanteDigital.com, 2005 (España).

 

¡Tu escoges!

¿Son beneficiosas las mutaciones? (III)

¿Son beneficiosas las mutaciones? (III)

Apoptosis o suicidio celular

Los daños causados por las mutaciones en ocasiones pueden ser reparados, si esto no es posible, las células activan su programa de autodestrucción. Este p llamado apoptosis o muerte celular programada es diferente de la muerte neo por necrosis, que acontece cuando una célula sufre un daño, ya sea causado por u físico o por falta de oxígeno.

La célula apoptósica experimenta cambios secuenciales característicos, por e se encoge, el núcleo se condensa y luego se fragmenta. Estos cambios son desen dos por la activación de una familia de enzimas denominadas caspasas, que actú; objetivos intracelulares específicos, como la membrana nuclear y el citoesque degradación de esos sustratos conduce a la fragmentación y muerte celular. Luec las fagocíticas se encargan de la eliminación de los cuerpos apoptósicos.

La apoptosis es imprescindible para el buen funcionamiento del organismo evita la perpetuación de células que podrían resultar potendalmente malignas.

Por ejemplo, en los embriones humanos la muerte celular programada provo< minación de las membranas interdigitales que posee el embrión en un comienzo.

La inmensa mayoría de las mutaciones que se producen son letales

El principal problema estriba en que la inmensa mayoría de las mutaciones que se producen son letales, perjudiciales o neutras (ni benefician ni perjudican). Eso significa que en la mayoría de los casos los organismos mutantes van a estar en desventaja ante la selección natural. Pero también es verdad que también existen mutaciones beneficiosas, aunque éstas aparezcan con mucha menor frecuencia. Esto es negado sistemáticamente por los creacionistas, los cuales afirman que las mutaciones beneficiosas no existen (aunque si admitan la variabilidad génica). Bien, en primer lugar tendremos que definir que es “ser beneficioso para”. Una mutación beneficiosa sería aquella que permite a un organismo adaptarse mejor al medio en el que está, o bien dotarles de una nueva función que le permitiría expandirse a un nuevo habitat donde quizás encuentre menor competencia. Así por ejemplo, para una bacteria sería beneficioso sobrevivir a la presencia de un antibiótico, por mucho que a nosotros esas mutaciones nos traigan de cabeza. También le puede suponer a una bacteria un beneficioso ganar la capacidad de degradar un nuevo metabolito de los que hay en el ambiente.

Estas mutaciones significan ganar nuevas funciones y beneficios para el organismo mutado. Pero los creacionistas dicen que estas mutaciones no existen, y en la conservipedia podemos leer “las mutaciones que crean nueva información genética nunca han sido observadas”.¿Qué alternativa elegimos?.

Bien, ya conocemos la capacidad de los creacionistas de distorsionar la información genética en beneficio propio (y eso en aquellos que son capaces de entender esa información). Así que buceemos en la literatura científica a ver que encontramos:

Adaptación a altas y bajas temperaturas en la bacteria E. coli

-Bennett, A.F., Lenski , R.E. y Mittler, J.E. (1992) Evolutionary adaptation to temperature I. Fitness responses of Escherichia coli to changes in its thermal environment. Evolution, 46: 16-30.

No está mal, podrá colonizar ambientes de gradiente de temperatura; por ejemplo las que se adapten a bajas temperaturas podrán vivir mejor fuera del intestino (uno de los habitats naturales de esta bacteria) o las adaptadas a altas temperaturas se adaptarán al intestino de otros mamíferos cuya temperatura es superior a la nuestra.

Adaptación a crecer en la oscuridad del alga Chlamydomonas. Esta alga necesita hacer la fotosíntesis para vivir, sin embargo se han aislado mutantes que pueden vivir en baja cantidad de luz, o incluso sin luz.

-Collins, S. and Bell, G. (2004) Phenotypic consequences of 1,000 generations of selection at elevated CO2 in a green alga. Nature 30:566-569.

Adaptación a crecer en ambientes pobres en fosfato por parte de levaduras. El fosfato es un elemento indispensable para la vida, ser más eficientes en su metabolismo/reciclaje les puede permitir colonizar ambientes menos ricos en fosfato, aunque quizás más ricos en otras elementos indispensables.

-Francis, J.E. and Hansche, P.E. (1972) Direct evolution of metabolic pathways in microbial populations. I. Modification of the acid phosphatase pH optimum in Saccharomyces cerevisiae. Genetics, 70: 59-73.

-Francis, J.E. and Hansche, P.E. (1973) Direct evolution of metabolic pathways in microbial populations. I. A repeatable adaptation in Saccharomyces cervisiae. Genetics, 74: 259-265.

Evidencias de divergencia genética y mutaciones beneficiosas después de 10.000 generaciones. Un estudio general dónde se muestra que las mutaciones beneficiosas existen y son seleccionadas a lo largo del tiempo.

-Papadopoulus, D., Scheneider, D., Meier-Eiss, J., Arber, W., Lenski, R.E., Blot, M. (1999). Genomic evolution during a 10,000 generation experiment with bacteria. Proc Natl Acad Sci USA 96: 3807-3812.

Adaptación de una levadura a un medio limitante en glucosa gracias a una duplicación génica y posterior selección natural.

-Brown, C.J., Todd, K.M., Rosenzweig, R.F. (1998). Multiple duplications of yeast hexose transport genes in response to selection in glucose-limited environment. Mol Biol Evol 15: 931-942.

Evolución de nuevas funciones enzimáticas por recombinación dentro de un gen. Esto incrementa la capacidad metabólica del organismo en cuestión

-Hall, B.G., and Zuzel, T. (1980) Evolution of a new enzymatic function by recombination within a gene Proc Natl Acad Sci USA 77: 3529-3533

Cambios en la especificidad de sustrato durante la evolución hacia nuevas funciones. Al variar la especificidad del sustrato puede ocurrir que la reacción catalizada pierda algo de eficacia, pero queda de sobra compensado por el hecho de que se ha adaptado a utilizar una mayor cantidad de sustratos.

-Hall B.G. (1981) Biochemistry 20: 4042-4049.

El 12% de las mutaciones al azar en una bacteria incrementan el rendimiento en un ambiente determinado. De nuevo un par de estudios generales que muestran como, aunque minoritarias, las mutaciones beneficiosas existen.

-Remold, S.K. and Lenski, R.E. (2001) Contribution of individual random mutations to genotype-by-environment interactions in Escherichia coli.

-Evolución de un organismo unicellular a un grupo multicelular.

Borass, M.E. (1983) Predator induced evolution in chemostat culture. EOS. Transactions of the American Geophysical Union 64: 1102.

Bien, estos son solo algunos de los ejemplos de mutaciones beneficiosas reportadas en la literatura. Ahora los creacionistas pueden o bien taparse los ojos para no verlas o irse a cantar misa (nunca mejor dicho).

http://oldearth.wordpress.com/2008/04/25/la-mutacion-como-motor-de-la-evolucion/

 

El primer científico descubridor del SIDA es israelí

El primer científico descubridor del SIDA es israelí

10/10/2008 

Itongadol.- El Dr. Kramarsky, recibió muestras de sangre en su laboratorio. Las observó en su sofisticado microscopio e identificó un extraño virus, desconocido hasta entonces. Envió su descripción al investigador que solicitó el estudio, el Dr. Robert Gallo de la Universidad de Maryland. 

Meses después, el extraño virus descubierto por  Kramarsky, hizo historia. El mismo virus fue aislado en muestras de sangre realizadas a homosexuales enfermos de la fatal enfermedad.clic en título

Ayer se dió a conocer que,  el Premio Nobel en Medicina, fué otorgado a una pareja de investigadores franceses por el descubrimiento del virus de SIDA. Sin embargo, el primero que lo identificó,  bajo un microscopio, fue justamente un israelí, el Dr. B.Kramarsky, experto en Virología, quien  aisló el fatal virus en su laboratorio y fué el primero en describirlo en el mundo.

El Dr. Kramarsky, recibió muestras de sangre en su laboratorio. Las observó en su sofisticado microscopio e identificó un extraño virus, desconocido hasta entonces. Envió su descripción al investigador que solicitó el estudio, el Dr. Robert Gallo de la Universidad de Maryland.

Meses después, el extraño virus descubierto por  Kramarsky, hizo historia. El mismo virus fue aislado en muestras de sangre realizadas a homosexuales enfermos de la fatal enfermedad. En ese momento  se sabía que, el origen de la enfermedad, era Africa y que se extendió a Estados Unidos a través de las relaciones homosexuales sin protección, en saunas y piscinas. Al principio, el virus fue denominado HTLV3 y luego, HIV, Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida.

Poco tiempo después del descubrimiento, realizado por el equipo americano, Francoise Barre Sinousi y Luc Montagnier- la pareja de investigadores franceses- descubrió el mismo virus. Inmediatamente lo dieron a conocer en las publicaciones científicas y las ciencias los identificó como los pioneros en las investigaciones, lo que los llevó a recibir el Premio Nobel de Medicina en 2008.

Kramarsky, de 84 años, emigró a Israel en 1999, desde Estados Unidos. Nació en Alemania, su familia vivió en Holanda y luego se instaló en Norteamerica. Vivió en Maryland con su esposa hasta que se jubiló y decidió concretar un viejo sueño y trasladarse a Israel. Desde entonces vive en Rehovot y ya no trabaja en ciencia.

Supo el día que descubrió el virus, que estaba iniciando un período histórico en la vida científica?
“No sabía en absoluto que se trataba del virus del SIDA. Recibí, en el laboratorio, una muestra de sangre enviada por el investigador Robert Gallo, para ser examinada. En esos días estaba ocupado con diversos virus y, cuando recibí las muestras sospechosas, describí lo que veía, que luego se denominó HIV.”

Por qué no fueron ustedes los acreedores del premio Nobel?

“Hubo un fuerte debate. Fuimos los primeros que descubrimos el virus, pero los franceses fueron los primeros en publicar el artículo. Mientras tanto, preferimos examinar, una y otra vez, que nuestros descubrimientos eran los correctos. En el mundo científico, el que publica primero, es al que se toma en cuenta, aún si cronológicamente no es el primero en detectarlo ”
-Sabía entonces que el mal sería llamado el virus de los homosexuales?
“Si bien llegó a Estados Unidos, a través de los homosexuales , no era , en modo alguno, virus de homosexules. Se extendió por personas activas sexualmente que no usaron protección de ningún tipo y, en ese momento, eso provocó una fuerte sensibilidad y un gran escándalo”.

Ayer, cuando se dieron a conocer los nombres de los ganadores, no tuvo la sensación que usted debería haberlo recibido?

“No fui yo el primer investigador por lo que, supongo, no me corresponde. Pero así es el mundo de la ciencia, el que primero publica, primero llega a los cielos, aún sin haber sido el pionero”.

Usted cree que en algún momento se encontrará la  cura para la enfermedad?

“Espero que así sea, pero es muy difícil. No es el virus de la gripe, el virus de HIV va mutando en cada enfermo, de modo que es imposible encontrar una defensa actualmente. De todos modos, creo que será posible, el día que conozcamos todo el genotipo del virus y sepamos qué genes mutan y cuáles no”.

Por qué decidió vivir en Israel?

“Amo  Israel. Siempre llegaba de visita. Mi hija vive aquí y me siento parte del lugar. Siempre supe que llegaría el día y estaría viviendo acá. Nunca nada es completo, pero siempre soñé con vivir en Israel con mi familia”.
Cidipal

Nota:

El dr. Manuel Carmona, biologo español hizo el siguiente comentario al respecto

“Parece claro quien tiene más acceso a losmass media y quien puede montar con más facilidad una teoría conspiranoica.

El primer equipo que aisló el virus responsable del SIDA fue el de Montaigner. Éste envió una muestras a Robert Gallo y se lo apropió (de forma compartida). En años posteriores ha habido disputas por la autoría del descubrimiento y por la pasta derivada de patentes. Al final hubo un juicio donde se demostró que Gallo fue culpable de plagio, aunque la pasta la tenían que repartir entre USA y franceses. La academia sueca vuelve a poner las cosas en su sitio. Recomiendo el libro Más grandes que el amor de Dominique Lapierre.”

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