In God We Trust

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Apologética católica XX

Apologética católica XX

LA INMACULADA CONCEPCION

EL PADRE JESUITA E.R. HULL DICE:

“La doctrina de la Inmaculada Concepción significa sencillamente que nuestra Señora, por razón de su exaltado oficio, fue dotada de la gracia de Dios desde el primer momento de su existencia, en vez de ser concebida y nacer con pecado original . . De aquí no podemos inferir que María no debió su redención a la muerte de Cristo, sino únicamente que la gracia de la redención le fue concedida de antemano en previsión de los futuros méritos de Cristo.” (¿Qué es la Iglesia Cristiana?, pág., 35. Catholic Truth Society.)

Buscando un pasaje bíblico para cohonestar esta doctrina, dice un comentario sobre Lucas 1:28: “Entrando el ángel adonde estaba, dijo: ‘¡Salve, muy favorecida! el Señor es contigo:’

“Las palabras ‘muy favorecida, el Señor es contigo’ encierran el significado oculto; ‘tú eres sin pecado original.’ Implican también que María estuvo libre de pecado desde su nacimiento hasta su muerte.”

Todo lo que podemos decir en respuesta es que se necesita más que afirmaciones sin prueba para convertir una ficción en una realidad. La realidad es que nuestro Señor fue sin pecado (2 Cor. 5:21), concebido por el Espíritu Santo (Lucas 1:35); pero su madre fue pecadora por su nacimiento natural, aunque fue una mujer santa y muy favorecida al ser escogida para ser madre de la naturaleza humana de nuestro señor. Las palabras “Salve, muy favorecida,” quieren decir lo que significan, que fue bendecida entre las mujeres; pero no hay base alguna para leer en ellas el “significado oculto” que Roma les quiere dar, de que fue concebida sin pecado. No hay apoyo alguno en la Escritura o en la historia para sostener tal interpretación. La verdad es que ni siquiera es una interpretación, sino un atrevido aditamento romanista, que no tiene relación alguna con las palabras. Las Escrituras no sólo no atribuyen a María la exención de pecado, sino que afirman algo muy diferente.

1.      En su cántico de acción de gracias, María dijo:

“Engrandece mi alma al Señor, y mi espíritu se alegró en Dios mi Salvador.” La salvación no la necesitan más que los pecadores, y María conocía su necesidad, y la expresó sencilla y naturalmente.

2.      Cuando ella fue al templo con José para el rito de la purificación, según la ley, llevó una ofrendade sangre, que en sí misma es el reconocimiento de su pecado y de la necesidad de la expiación (Luc. 2:2224).

3.      En Romanos 8:3 leemos: “Dios enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado.” Algunos de las ascendientes de nuestro Señor fueron grandes y nobles, pero otros fueron ruines, y en esta línea de luces y sombras nació al mundo nuestro Señor. Esto lo representa con exactitud la carne pecadora. Entre los ascendientes de nuestro Señor hubo tres mujeres adúlteras: Thamar (Mat. 1:3, cf. Génesis 38:16), Rachab (Mat. 1:5, cf. Josué 2:1) y Bath-sheba (Mat. I :6, cf. 2 Sam. 11:4); pero encontraron misericordia y gracia. Se puede contar con los dedos de la mano los nombres de los ascendientes de nuestro Señor, de los que se nos dan detalles en el Antiguo Testamento, que no hubieran caído en pecado en una u otra ocasión. El Nuevo Testamento nos representa a María como una doncella pura, temerosa de Dios, pero que, a pesar de ello, necesitaba la salvación como los demás. De María nunca se dijo: “Que no tuvo pecado,” como se dijo del Hijo que ella dio a luz, y nosotros no podemos decir tal cosa de María, teniendo en cuenta los muchos pasajes que nos hablan de la universalidad del pecado humano. (Salmo 51:5; Isa. 53:6; Juan 3:6, y Rom. 5:12, ).

4.      Aunque nos podemos dar cuenta del estado de ánimo de María, viviendo en el hogar con los hermanos de Cristo que no creían en él (Juan 7:5), parece que no obró del todo correctamente cuando fue con ellos a contener a nuestro Señor y llevarle a casa, aun por la fuerza si fuera necesario. Cuando la multitud le dijo que se madre y sus hermanos estaban fuera, buscándole, él dijo: “¿Quién es mi madre y mis hermanos? Y mirando a los que estaban sentados alrededor de él, dijo: He aquí mi madre y mis hermanos. Porque cualquiera que hiciera la voluntad de Dios, éste es mi hermano, y mi hermana, y mi madre.” (Marcos 3:21 y 31-35.) Parece que ella fue con los hermanos a contenerle, movida de una ansiedad natural y tal vez presionada por ellos. No obró ella entonces por fe sino por miedo, y al hacer lo que hizo no estuvo dentro de la voluntad de Dios.

Hasta aquí hemos dado el testimonio de la Escritura. Veamos ahora lo que dice la historia posterior. A juzgar por los escritos de los padres de la iglesia es evidente que María fue tenida por una mujer virtuosa, lo mismo que otras mujeres que eran virtuosas, hasta el siglo quinto; pero tenía pecado y podía pecar. Desde el siglo sexto hasta el siglo doce se sostuvo que ella tuvo pecado original, pero que por protección divina fue preservada del pecado personal. La fiesta de la inmaculada Concepción no se observó el 8 de Diciembre por la iglesia romana hasta comienzos del siglo doce. Durante los siglos trece y catorce continuaron las discusiones sobre este asunto. Algunos de los papas ‘infalibles’ anteriores habían mantenido que ella tuvo pecado original, y se citan más de doscientos teólogos que sostuvieron esta misma doctrina. A pesar de todo ello, el 8 de Diciembre de 1854 el papa promulgó la doctrina de la inmaculada concepción, como artículo de fe que debía ser recibido y creído por todos. Como se trataba de una definición oficial, ésta era también infalible. No obstante la infalibilidad papal, es cierto que esta doctrina es falsa y carece de todo fundamento bíblico, a juzgar por todas las evidencias de que disponemos. María llegó a ser la madre de nuestro Señor, no porque era inmaculada, sino por una admirable dignación de Dios con una mujer, débil en si, pero fuerte por su fe en Dios, y su disposición para hacer la voluntad de Dios a toda costa.

Divulgación científica: La basura como fundamento ontológico

Divulgación científica: La basura como fundamento ontológico

                                 

Hace unas semanas, dedicaba una entrada a la divulgación científica presentando un ejemplo lamentable recogido del diario “El Mundo”, en su suplemento de Castilla y León del 12 de Julio. Incluía en ella tres consejos que debería seguir todo periodista dedicado a la divulgación científica y que no se respetaron entonces.

 El artículo recientemente aparecido en el Pais (miércoles 10 de Septiembre) que muestro arriba y comento hoy tampoco sigue los consejos indicados. Su autor no siguió el tercer consejo, puesto que echó las campanas al vuelo en los titulares; ni el segundo, puesto que dio una importancia muy secundaria a la publicación de que trata, de tal manera que hace dudar de que la haya entendido.

La noticia aparece atribuida a la editorial. Por único firmante aparece el nombre del diario (El Pais, Madrid). Es lamentable que en uno de los diarios españoles de mayor tirada y que además cuenta con una reputada escuela de periodismo asociada a la Universidad Autónoma de Madrid, las noticias de divulgación científica no vayan firmadas por profesionales, que serían así responsables de su contenido. Pero además, en esta noticia hay errores mayores que paso a comentar y que sugieren nuevos consejos.

 En primer lugar, comienza de manera estrafalaria utilizando un lenguaje basto:

Una gran parte del genoma (en torno a un 95 % en el humano) se llama ADN basura porque no contiene instrucciones como los genes.

 “Basura” es aquí una mala traducción de junk (trastos o chatarra antes que basura). Su empleo es rancio e inadecuado. Hace ya muchos años que se viene criticando, con mucha razón su uso: tanto junk como chatarra o basura son términos inapropiados para referirnos a fragmentos de ADN cuyo origen y función, en buena medida, desconocemos. (Así lo reconoce el propio artículo cuando dice: desde hace años se sabe que hay secuencias de ese mal llamado ADN basura que desempeñan un papel clave como reguladores de los genes). Es decir, el artículo utiliza consciente y voluntariamente en su título y en su introducción una terminología inadecuada para captar la atención del lector ( y,….¡ ojalá que sea esa la única intención!…..).

 A continuación describe, muy brevemente, el gen HACNS1, implicado en la formación de las manos y de los pies y que, afirma, evolucionó muy rápido en humanos. Cambios en HACNS1 pueden haber contribuido a peculiaridades en el desarrollo de pies y manos en humanos. No explica muy bien en qué consistirían estos cambios ni tampoco los experimentos con ratones en los que la introducción del gen HACNS1 humano parece tener algún efecto distinto de la introducción del gen homólogo de otros primates. En fin, como en tantas ocasiones nos quedamos con las ganas de conocer el fondo de la noticia, pero lo que permanece es el titular: la mano humana se formó con un poco de basura. Curiosamente en el mismo ejemplar del diario, grandes titulares anuncian: Arranca la búsqueda de la “partícula Dios”.

 

La semana pasada veíamos con Ortega que el fundamento que hay en la base de la ciencia no es otro que la creencia.

La creencia lleva también a escribir estos titulares.  La fe, no en Dios, sino en haberlo eliminado de su antiguo lugar en el origen de las estructuras vivas, que ahora habría quedado libre y podría, por tanto, ser ocupado por aquello que más nos plazca. La fe en la basura, una forma moderna de la ya rancia y persistente creencia en la nada. Pero como toda fe, ésta carece también de toda base científica. No por nada, sino por  estar ella misma en la base de la ciencia.

Envío hoy otros tres consejos a los editores de divulgación científica:

1.         Procuren siempre que las noticias vayan firmadas por un autor, así sabremos a quien echar la culpa de su contenido.

2.         Procuren, autores y editores hacer un hueco importante y colocar entre sus prioridades la búsqueda de la objetividad. NO pongan de manifiesto sus creencias allá donde no sea necesario.

3.         Concéntrense, piensen en el contenido de su noticia y pónganle un título adecuado.

http://weblogs.madrimasd.org/biologia_pensamiento/

Un dinosaurio con plumas raro, raro

Un dinosaurio con plumas raro, raro

Un extraño dinosaurio hallado en China tiene las plumas ornamentales hipertrofiadas más antiguas que se conocen. 

El Epidexipteryx hui es muy pequeño, del tamaño de una paloma y raro, muy raro. Era dentudo; sus largos dientes frontales apuntaban hacia delante, como si quisieran huir de la boca. El cuerpo está cubierto por protoplumas atípicas, distintas a las que se conocen en otros dinosaurios. Los autores del estudio* las interpretan como grupos de fibras paralelas surgiendo de estructuras membranosas planas: algo totalmente imprevisto. No hay plumas largas y complejas en los brazos; no hay alas: el Epidexipteryx no podía volar. 

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El espécimen, aparentemente, es el cadáver de un presumido macho. La cola es muy corta, con el extremo modificado de forma que se aproxima al pigóstilo de las aves (una cola aún más corta y hecha de vértebras fusionadas). De ese extremo salen cuatro larguísimas plumas, tan largas como el esqueleto del animal, que se interpretan como plumas ornamentales, adornos para atraer a las hembras. Como las vistosas plumas del pavo real o el ave lira. 

El Epidexipteryx hui combina características de diferentes grupos de dinosaurios cercanos. De momento parece estar muy emparentado con elEpidendrosaurus, un pequeño arborícola emplumado. Su edad es controvertida, ya que aunque los autores afirman que pertenece al Jurásico medio o tardío, otros investigadores sostienen que el yacimiento es probablemente del Cretácico inferior. De cualquier forma, elEpidexipteryx tendría las primeras plumas ornamentales hipertrofiadas conocidas en un dinosaurio no aviano. 

____________ 
*
Fucheng Zhang et al. 2008. A bizarre Jurassic maniraptoran from China with elongate ribbon-like feathers. Nature Precedings : doi:10.1038/npre.2008.2326.1 : Posted 24 Sep 2008. Descargar.

http://paleofreak.blogalia.com/historias/59738

El dinosaurio desnudo

Zooillogix | http://paleofreak.blogalia.com/historias/56966

Selección acelerada en nuestra especie..

Selección acelerada en nuestra especie…

…durante los últimos cuarenta mil años. La expansión del Homo sapienspor todo el mundo nos ha expuesto a nuevos ambientes y modos de vida. Además, el gran crecimiento demográfico ha permitido la aparición de muchas más mutaciones beneficiosas. El cambio genético adaptativo (debido a la selección natural) se ha incrementado de forma extraordinaria mucho después de la aparición de nuestra especie (probablemente hace alrededor de 200.000 años), contradiciendo a quienes afirmaban que la cultura paraliza la evolución darwiniana. 

Esto concluye un nuevo estudio* que analiza matemáticamente millones de datos genéticos. El primer autor, John Hawks, comenta el trabajo en su blog (Resumen y comentarioFAQ). También lo analiza Razib enGene Expression. 

________ 
*Hawks J, Wang E. T., Cochran G. M., Harpending H. C., and Moyzis R. K., Recent acceleration of human adaptive evolution, PNAS (early online) doi:10.1073/pnas.0707650104

http://paleofreak.blogalia.com/historias/54000

Origen de la religiosidad en los primates

 

Origen de la religiosidad en los primates

 

Los comportamientos religiosos resultan a menudo tan extraños que muchos científicos se han negado a explicarlos como caprichos de la cultura y han buscado para ellos una causa biológica y evolutiva. Cada vez se acumulan más pruebas de que el ritual religioso, la experiencia mística, los conceptos de tabú y pecado e incluso el estamento sacerdotal no son exclusivos de nuestra especie sino que ya existen en una forma muy rudimentaria en diversos primates no humanos. 

Un nuevo trabajo* sobre etología del papión oliva (Papio anubis) ha aportado datos muy significativos a este respecto. Aunque los autores han sido extremadamente cautos a la hora de hacer comparaciones con la religiosidad humana, su artículo ha generado una fuerte controversia y se rumorea que ha tenido serias dificultades para ser publicado. El mismo problema tuvo la famosa primatóloga Jeanne Godall, cuando describió como un “proto-tabú religioso” la aparente prohibición de comer ciertas frutas (inofensivas) que existía entre los chimpancés de algunas tribus (pero no de otras). Los chimpancés que eran sorprendidos mientras consumían la fruta prohibida sufrían agresiones y exclusión social, “maldición” que solía extenderse automáticamente a todos sus descendientes presentes y futuros. Diane Fuzzey, por su parte, tuvo que ocultar durante mucho tiempo, por miedo a represalias, su registro de una “proto-lapidación” entre los gorilas de montaña: una hembra murió como consecuencia de los palos y las pedradas propinadas por los miembros de su propio grupo social tras haber accedido a copular con un macho intruso. Los hallazgos de Birutek Goldenass sobre las “orangutanas de clausura” en Borneo tampoco obtuvieron precisamente una cálida acogida. 

Volviendo al nuevo estudio sobre los papiones, éste describe una conducta hasta ahora desconocida: todo el grupo de papiones se reúne dos, tres veces al mes en el mismo lugar, generalmente caracterizado por alguna estructura vertical llamativa (como rocas amontonadas, un tronco seco y solitario, etc.). La manada, entonces, se sienta y permanece inmóvil (crías incluidas) durante varios minutos, mientras un individuo, generalmente un macho próximo en jerarquía al jefe de la manada, corretea y gesticula vigorosamente, emitiendo vocalizaciones irregulares. En ocasiones uno de los monos, generalmente una hembra, comienza a temblar y entra en un estado de “trance”, con los ojos en blanco y espuma en la boca. 

Hace un par de años, como recordaréis, se descubría la existencia de una nueva y peculiar clase de individuos en las sociedades de chimpancés pigmeos o bonobos (Pan paniscus, una especie caracterizada por la gran diversidad de su conducta sexual). Ciertos machos, de nuevo con estrechos lazos de amistad o parentesco con los jefes de la manada, se dedican a morder y golpear sistemáticamente a los bonobos que sorprenden manteniendo relaciones homosexuales. Con frecuente sobrepeso, estos machos represores reciben asiduamente comida (regurgitada), muestras de afecto (besos en los nudillos) y de respeto (presentación del trasero) por parte del resto de los miembros de la manada. La sexualidad de estos peculiares individuos es atípica y desviada: generalmente se abtienen de realizar cópulas (aunque a veces exacerban la promiscuidad habitual de la especie llegando a tener un mayor número de hijos que el propio alfa de la manada). En no pocos casos, estos individuos se interesan exclusivamente por los simios juveniles del grupo, machos inmaduros a los que apartan de sus madres y acosan reiteradamente. 

Menos verosímil parece, a todas luces, la aportación del primatólogo lombardo Andrea Fogazzaro sobre el timbre vocálico de los monos mangabey de Tanzania Rungwecebus kipunji. Es el primero que ha estudiado sistemáticamente con espectógrafos especiales la fonética simbólica de la selva. Sus conclusiones todavía no han podido ser verificadas por la comunidad científica, pero en su extenso artículo publicado en el colectivo “In campagna è un’altra cosa” (Editora Garzanti, 2007) asegura que en tres de las cuatro comunidades estudiadas se ha encontrado con machos que emiten sonidos mucho más tenues, suaves y agudos que los demás (“voz de cura”, dice textualmente el investigador). A estos machos les correspondería, al parecer, encabezar y dirigir ciertas marchas nocturnas, que él denomina como “procesionales”, de las hembras de su comunidad, con sus crías incluidas, cuando hay luna llena. Mientras las hembras permanecen a respetuosa distancia, el atípico macho reúne a algunas crías y parece realizar con ellas juegos variados y rituales. 

Fuentes vaticanas han informado de una próxima reunión de Benedicto XVI con destacados primatólogos en su residencia de Castelgandulfo, para debatir estas cuestiones y decidir posteriormente la postura oficial de la Iglesia Católica sobre la pertinencia o no de enviar zoo-misioneros a evangelizar las comunidades de monos cercopitecoides y simios hominoides. El Papa publicará sus conclusiones en un libro titulado “Imago Dei”. 

_________________ 

*Thomas Truthshaker, Linda Warhammer, Troy McClure and McLovin. 2007. Religious-like meetings in Papio anubis and the origin of human religious behavior. Primate Ethology Peipers. Dic-2007. 

NOTA IMPORTANTE: El texto es una broma con motivo del día de los Santos Inocentes. Lo que se cuenta en él no es cierto. Los estudiantes no deben utilizarlo como material escolar.

http://paleofreak.blogalia.com/historias/54412

El Papa destaca iniciativa de lectura ininterrumpida de la Biblia en Italia

Vaticano

Durante el Angelus dominical

El Papa destaca iniciativa de lectura ininterrumpida de la Biblia en Italia

.- Durante la oración del Ángelus, el Papa Benedicto XVI hizo referencia este mediodía en  Roma a la inauguración de la 12º Asamblea General del Sínodo de los Obispos sobre “la Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia”; y destacó la iniciativa de la televisión italiana de auspiciar una maratón de la lectura de las Sagradas Escrituras.

El Pontífice destacó “el valor y la función de esta particular asamblea de los obispos, elegidos de forma que representen a todo el episcopado y convocados para aportar al Sucesor de Pedro una ayuda más eficaz, manifestando y consolidando al mismo tiempo la comunión eclesial”.

Explicó además que el Sínodo “es un importante organismo, instituido en septiembre de 1965, por el siervo de Dios Pablo VI, durante la última fase del Concilio Vaticano II”; y explicó que su función es “favorecer una estrecha unión y colaboración entre el Papa y los obispos de todo el mundo; facilitar información directa y exacta sobre la situación y los problemas de la Iglesia; favorecer el acuerdo sobre la doctrina y sobre la acción pastoral; afrontar temáticas de gran importancia y actualidad. Distintos cometidos que son coordinados por una Secretaría permanente, que trabaja directamente e inmediatamente dependiente de la autoridad del Obispo de Roma”.

El Santo Padre explicó también el significado etimológico de la palabra griega sýnodos, “que sugiere la idea de ‘hacer el camino juntos’, y esta es precisamente la experiencia del Pueblo de Dios en la historia de la salvación”.

Hablando luego del presente sínodo centrado en la Palabra de Dios, el Papa señaló que  “amplia ha sido la participación de las Iglesias particulares en la fase preparatoria, enviando su contribución a la Secretaría de Estado, la cual a su vez ha elaborado el llamado Instrumentum laboris, documento sobre el que se confrontarán los 253 padres sinodales: serán 51 de África, 62 de América, 41 de Asia, 90 de Europa y 9 de Oceanía. A estos se añaden numerosos expertos y auditores, hombres y mujeres, así como los delegados fraternos  de otras Iglesias y Comunidades eclesiales y algunos invitados especiales”.

Tras la oración mariana,  Benedicto XVI destacó la singular iniciativa que comienza esta noche –hora de Roma-, promovida por la Radio Televisión Italiana, y que se llama “La Biblia, de día y de noche”, que consiste en la lectura ininterrumpida de toda la Biblia durante siete días y siete noches, desde este domingo hasta el próximo sábado 11 de octubre y transmitido por televisión en directo.

La sede será la Basílica romana de la Santa Cruz en Jerusalén, y los lectores que se relevarán serán casi mil 200 de 50 países distintos, en parte elegidos con criterio ecuménico y muchos inscritos voluntariamente”, dijo el Papa.

“Este acontecimiento se inscribe perfectamente en el Sínodo de los Obispos sobre la Palabra de Dios, y yo mismo daré inicio a la lectura del primer capítulo del libro del Génesis, que será transmitido esta tarde a las siete en el primer canal de la RAI. De esta forma la Palabra de Dios podrá entrar en las casas para acompañar la vida de las familias y de los individuos: una semilla, que si se acoge bien, no dejará de producir abundantes frutos”, concluyó.

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Spurgeon: Los Dos Advenimientos de Cristo

Spurgeon: Los Dos Advenimientos de Cristo

Posted: 05 Oct 2008 05:00 AM CDT

Sermón predicado la noche del domingo 22 de diciembre, 1861

“Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio, así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan.” Hebreos 9: 27,28.

Hemos de comenzar advirtiendo el paralelo que plantea aquí el apóstol. Las palabras “y de la manera” y “así también” sugieren una comparación entre dos verdades cuya correspondencia se proponía establecer; la una, un hecho generalmente aceptado; la otra, un hecho que estaba ansioso de inculcar. Ahora ustedes notarán que dice: “está establecido para los hombres que mueran una sola vez,” y sólo una. Esto es una verdad innegable. La regla es universal; las excepciones son inapreciables. Una o dos personas habrían muerto dos veces; como, por ejemplo, Lázaro, y los demás que fueron resucitados de los muertos por Cristo. Estos, no podemos dudarlo, después de vivir otro poco, regresaron otra vez a la tumba.

Pero en general, hablando de la raza, “Está establecido para los hombres que mueran una sola vez.” Los asuntos más grandes de la vida se realizan una sola vez. Nacemos naturalmente una vez; nacemos espiritualmente una vez; no hay dos nacimientos naturales, ni tampoco hay dos nacimientos espirituales. Vivimos en la tierra solamente una vez; recibiremos la sentencia final únicamente una vez, y entonces seremos recibidos en el gozo de nuestro Señor una vez para siempre, o echados de Su presencia una vez para no regresar nunca.

Ahora, una parte del paralelo del apóstol radica aquí. De la manera que los hombres mueren sólo una vez, así también Cristo murió sólo una vez. Como la ley requería una sola muerte, Jesucristo, habiendo ofrecido esa única muerte como rescate por Su pueblo, cumplió Su tarea. “Porque el día que de él comieres, ciertamente morirás”: ese era el castigo; “Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras”: ese fue el pago. “El pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte.” Eso es un hecho, el primero. “Pero ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado.” Eso es un hecho, el segundo.Pero todavía no han recibido todo el peso de la comparación. Después de que el espíritu de un hombre ha estado una vez en la tierra, ha vivido su tiempo, y el cuerpo ha muerto, su alma ha de visitar otra vez esta tierra, pues “Después de esto el juicio”. Todo hombre tendrá dos advenimientos: el advenimiento del que disfruta ahora o que usa ahora indebidamente sobre la tierra; y el advenimiento que espera más allá del presente curso de probación.

Después de que el hombre hubiere descendido a la tumba vendrá aquí otra vez; sus huesos se volverán a unir, cada hueso con su correspondiente; la carne cubrirá el esqueleto y el espíritu regresará, ya sea del cielo en el que se regocija, o del infierno donde aúlla, para ocupar el cuerpo una vez más y estar en la tierra. Todos hemos de venir aquí otra vez.

¿Qué pasaría si el lugar que ahora nos conoce no nos conociera nunca más? No obstante eso, en algún lugar de esta tierra estaremos. ¿Qué sucedería si fuéramos incapaces de reconocer alguna semejanza entre eso y el lugar en el que vivíamos, e incapaces de reconocer alguna semejanza entre nosotros y lo que éramos antes? No obstante eso, hemos de regresar aquí para recibir la sentencia dictada.

Ahora, lo mismo sucede con Cristo. Él murió una vez, y ha de venir una segunda vez. Una segunda vez Su cuerpo ha de estar sobre la tierra. ¡Y después de la muerte, el juicio! Sólo que cuando decimos que Cristo vendrá, Él vendrá, no para ser juzgado sino para ser el Juez. Después de la muerte, nuestra recompensa viene con nosotros; después de la muerte Su recompensa viene con Él. Después de nuestra muerte viene nuestra resurrección; la resurrección ya ha acontecido en Cristo. Cuando acontezca una resurrección tanto para el santo como para el pecador, tendrán lugar la audiencia final y el pronunciamiento de la sentencia. También Cristo vendrá para la postrera reunión de Sus elegidos y el final derrocamiento de Sus enemigos, y para Su coronación final, cuando sujete todo bajo Sus pies, y reine eternamente y para siempre.

Habiendo resaltado de esta manera el paralelo del texto, dejaré que sean ustedes quienes reflexionen sobre él. Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una vez, y después de esto el juicio, así también Cristo fue ofrecido una sola vez. Eso se ejecutó. La secuela es ahora señalada: aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan.

Dedicaremos nuestro tiempo en esta noche, -y Dios nos conceda que lo invirtamos provechosamente- observando, primero, la semejanza entre los dos advenimientos de Cristo; segundo, la desemejanza entre ellos, que es un tema mucho más extenso, y luego haremos algunas observaciones concernientes a nuestro interés personal en ambos advenimientos.

I. El texto sostiene muy claramente que, así como estaremos aquí dos veces: una vez en una vida de probación, y una segunda vez en el día del juicio, así también Cristo estará aquí dos veces: una vez en Su vida de sufrimiento, y luego una segunda vez, en Su hora de triunfo, y LAS DOS VENIDAS DE CRISTO TIENEN ALGÚN GRADO DE SEMEJANZA.

Primero, las dos venidas son semejantes entre sí en el hecho de que ambos son advenimientos personales. Cristo vino la primera vez, no como un espíritu, pues un espíritu no tiene carne y huesos como Él tenía. Él era un ser que podía ser cobijado por el pecho de una madre; que podía ser sostenido por los brazos de un padre. Fue uno que pudo caminar después en Su propia persona al templo; uno que pudo llevar nuestros pecados en Su propio cuerpo sobre el madero.

Hemos acabado de una vez por todas con las necias ideas de algunos de los primeros herejes, que afirmaban que la apariencia de Cristo sobre la tierra no era sino la de un fantasma. Nosotros sabemos que Él estuvo aquí real, personal y físicamente en la tierra. Pero no está muy claro para algunas personas que Él ha de venir real, personal y literalmente, una segunda vez.

Yo sé que hay algunos individuos que se están esforzando para descartar un reino personal, pero según lo entiendo, el advenimiento y el reino están tan íntimamente ligados, que hemos de tener un advenimiento espiritual si hemos de tener un reino espiritual. Ahora, nosotros creemos y sostenemos que Cristo vendrá súbitamente una segunda vez para levantar a Sus santos en la primera resurrección; esto será el comienzo del gran juicio, y ellos reinarán con Él posteriormente. El resto de los muertos no vivirá sino hasta después de que terminen los mil años. Entonces se levantarán de sus tumbas al sonido de la trompeta, y su juicio vendrá y recibirán sentencia por los actos que hicieron en sus cuerpos.

Ahora, nosotros creemos que el Cristo que se sentará en el trono de Su padre David, y cuyos pies estarán sobre el Monte del Olivar, es un Cristo tan personal como el Cristo que vino a Belén y lloró en el pesebre. Nosotros creemos efectivamente que el propio Cristo cuyo cuerpo colgó sobre el madero se sentará sobre el trono; que la propia mano que sintió el clavo, sostendrá el cetro; que el propio pie que fue clavado a la cruz, aplastará el cuello de Sus enemigos. Nosotros esperamos el advenimiento personal, el reino personal, la audiencia personal y el juicio final de Cristo.

Los dos advenimientos no son menos semejantes en el hecho de que ambos serán de acuerdo a la promesa. La promesa de la primera venida de Cristo alegraba a los primeros creyentes. “Abraham vuestro padre se gozó de que había de ver mi día; y lo vio, y se gozó.” El epitafio grabado sobre las losas que cubrían los sepulcros de los antiguos santos, tiene inscrita esta leyenda: “Murieron todos estos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos.”

Y hoy nosotros creemos que Cristo ha de venir de acuerdo a la promesa. Creemos que tenemos una abundante evidencia en las palabras que fueron expresadas por los labios de los inspirados profetas y videntes, y más especialmente en las palabras procedentes de la extasiada pluma de Juan en Patmos. ¿Acaso no testifican que Cristo ha de venir en verdad?

Nosotros ahora, al igual que Abraham, en efecto vemos Su día. Nuestros ojos captan el esplendor venidero. Nuestra alma se encuentra sobrecogida por la gloria que se aproxima. ¿Esperaba el judío al Mesías, al Príncipe? Nosotros también lo esperamos. ¿Esperaba el judío que reinara? Nosotros también esperamos que reine. De hecho, el mismo Príncipe esperado ahora por Israel en toda la dureza de su corazón, es el que esperamos nosotros. Ellos dudan del primer advenimiento del Mesías, y esperan que venga como el señalado entre diez mil, el Príncipe de los Reyes de la tierra. ¡Salve, Israel! En esto tus hermanos gentiles están de acuerdo. Tus hermanos gentiles esperan Su llegada en la misma forma y manera, y cuando Su llegada haya quitado las escamas de los ojos ciegos de los miembros las tribus de Israel, entonces la plenitud de los gentiles, conjuntamente con la simiente de Abraham, alabará y engrandecerá al Cordero que fue una vez inmolado, y que viene la segunda vez como el León de la tribu de Judá. Nosotros creemos que en ambos casos, el advenimiento de Cristo está plenamente prometido.

Pero hemos de notar, a continuación, que el segundo advenimiento de Cristo será semejante al primero en que será inesperado para la vasta mayoría del pueblo. Cuando vino anteriormente, sólo había unos cuantos que le esperaban. Simeón y Ana y algunas humildes almas semejantes, sabían que estaba a punto de llegar. Los otros sabían que los patriarcas y los profetas de su nación habían profetizado Su nacimiento; pero la vanidad de sus pensamientos, y la conducta de sus vidas discrepaban tanto del credo en el que habían sido educados, que no le otorgaban ninguna importancia. Los magos llegaron del distante oriente, y los pastores se presentaron de las llanuras vecinas, pero cuán poco impacto generó en las calles de la atareada Jerusalén, en los salones de los reyes, y en las casas de comercio.

El reino de Dios no vino con observación. El Hijo del Hombre no vino en tal honor como en el que pensaron que vendría. Y ahora, aunque tenemos las palabras de la Escritura que nos aseguran que Él vendrá pronto, y que Su recompensa viene con Él, a pesar de ello, ¡cuán pocos le están esperando!

La llegada de algún Príncipe extranjero o la proximidad de algún grandioso evento se esperan y se anticipan desde la misma hora en que el propósito es promulgado entre la gente. Pero en cuanto a Tu venida, Jesús, a Tu glorioso advenimiento, ¿dónde están los que esfuerzan sus ojos para captar los primeros rayos del sol naciente? Hay unos cuantos de Tus seguidores que esperan Tu aparición. Nos encontramos con unos cuantos individuos que saben que el tiempo es breve, y que el Señor puede venir al canto del gallo, o a la medianoche o al despuntar el alba. Conocemos a unos cuantos discípulos amados que con corazones anhelantes pasan las tediosas horas de espera, mientras preparan cánticos para recibirte, ¡oh Emanuel!

“Extranjeros en la tierra, te esperamos;
Oh, abandona el trono del Padre,
Ven con un grito de victoria, Señor,
Y reivindícanos como propiedad Tuya.
No buscamos un lugar de reposo en la tierra,
No vemos nada de hermosura,
Nuestra mirada está fija en el trono real,
Preparado para nosotros y para Ti.”

¡Señor, incrementa el número de los que esperan en Ti, y desean, y oran, y están atentos, y vigilan a lo largo de las monótonas horas de la noche, en espera de la mañana que anuncie Tu llegada!

Sin embargo, observen que cuando Él venga, habrá que decir esto al respecto: que Él vendrá para bendecir a quienes efectivamente le esperan de igual manera que lo hizo al principio. Bienaventurados fueron los ojos que lo vieron; bienaventurados fueron los corazones que lo amaron; bienaventurados fueron los oídos que lo oyeron; bienaventurados fueron los labios que lo besaron; bienaventurados fueron las manos que quebraron el frasco de alabastro para tributo de Su gloriosa cabeza. Y bienaventurados serán quienes sean considerados dignos de la resurrección y del reino que ha preparado. Bienaventurados aquellos que, habiendo sido nacidos del Espíritu pueden ver el reino de Dios; pero doblemente bienaventurados son aquellos que, habiendo sido nacidos de agua y del Espíritu, entrarán en el reino de Dios.

Pues no a todo el mundo le es dado esto. Hay algunos que todavía no ven el reino, y otros que no pueden entrar porque no obedecen la ordenanza que los convierte en discípulos de Cristo. Triplemente bienaventurados serán aquellos que, con sus lomos ceñidos, siendo siervos obedientes y habiendo hecho Su voluntad, le oirán decir: “Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.” Él viene para bendecir a Su pueblo.

Pero, luego, hay una semejanza adicional, y con su mención, concluyo este primer punto: Él viene, no únicamente para bendecir a Su pueblo, sino para ser piedra de tropiezo y roca que hace caer para aquellos que no creen en Él. Cuando Él vino la primera vez, Él fue como fuego purificador, y como jabón de lavadores. Así como el fuego purificador quema la escoria, así consumió Él a los fariseos y saduceos; y así como el jabón de lavadores limpia la inmundicia, así lo hizo Él con esa generación cuando la condenó, -como el profeta Jonás lo hizo con los hombres de Nínive- pues condenó a los hombres de Jerusalén debido a que no se arrepintieron.

Así también, cuando venga la segunda vez, a la par que bendecirá a Su pueblo, Su aventador estará en Su mano, y limpiará Su era, y recogerá el trigo en Su granero, y quemará la paja en el fuego que nunca se apagará.

No anhelen la venida de Cristo si no le aman, pues el día del Señor será para ustedes tinieblas y no luz. No pidan el fin del mundo; no digan: “Ven pronto”, pues Su venida será la destrucción de ustedes; Su advenimiento será la llegada del horror eterno para ustedes. Que Dios nos conceda amar al Salvador y poner nuestra confianza en Él; pero sólo hasta entonces podremos decir: “¡Ven pronto, ven pronto, Señor Jesús!”

II. Ahora vamos a referirnos a la segunda parte de nuestro tema, LA DESEMEJANZA ENTRE LOS DOS ADVENIMIENTOS.

En las profecías de Su venida la primera y la segunda vez, hubo una disparidad así como también una correspondencia. Es cierto que en ambos casos Él vendrá acompañado por ángeles, y el cántico será: “¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!” Es cierto que en ambos casos los pastores que guardan sus rebaños incluso por la noche, se contarán entre los primeros en aclamarlo con ojos insomnes; bienaventurados son los pastores que vigilan los rebaños de Cristo y que por tanto verán al Grandioso Pastor cuando venga. Sin embargo, cuán diferente será Su venida, yo digo. Al principio vino como un infante de un palmo de longitud; ahora vendrá siendo el Glorioso:

“Ceñido con guirnalda de arcoíris y nubes de tormenta.”

Entonces entró en un pesebre; ahora ascenderá a Su trono. Entonces se sentó sobre las rodillas de una mujer, y descansó en el pecho de una mujer; ahora la tierra estará a Sus pies y el universo entero descansará en Sus hombros eternos. Entonces pareció un infante; ahora el infinito. Entonces nació para experimentar aflicciones como chispas que vuelan a lo alto; ahora viene para gloria como el rayo de un extremo del cielo hasta el otro. Un establo lo recibió entonces; ahora los altos arcos de la tierra y del cielo serán demasiado pequeños para Él. Bueyes de largos cuernos fueron entonces Sus compañeros, pero ahora los carros de Dios que son veinte mil, incluyendo miles de ángeles, estarán a Su diestra. Entonces, en pobreza, Sus padres estuvieron muy contentos de recibir las ofrendas de oro, incienso y mirra; pero ahora, en medio de esplendor, Rey de reyes y Señor de señores, todas las naciones se inclinarán ante Él, y reyes y príncipes le rendirán homenaje a Sus pies. Aun así, Él no necesitará nada de mano de ellos, pues podrá decir: “Si yo tuviese hambre, no te lo diría a ti, porque míos son los millares de animales en los collados.” “Todo lo pusiste debajo de sus pies: ovejas y bueyes, todo ello, y asimismo las bestias del campo.” “De Jehová es la tierra y su plenitud.”

Ni tampoco habrá una simple diferencia en Su venida; habrá una muy clara y evidente diferencia en Su persona. Él será el mismo, de tal manera que seremos capaces de reconocerlo como el Hombre de Nazaret, pero, ¡oh, cuán cambiado! ¿Dónde está ahora el vestido de obrero? La realeza se ha puesto ahora su manto de púrpura. ¿Dónde están ahora los pies cansados de caminar que necesitaban ser lavados después de sus largas jornadas de misericordia? Ahora esos pies calzan sandalias de luz y son “semejantes al bronce bruñido, refulgente como en un horno.” ¿Dónde está ahora el clamor: “Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; mas Yo, el Hijo del Hombre no tengo dónde recostar mi cabeza”? El cielo es Su trono; la tierra es Su estrado.

Me parece que en visiones nocturnas contemplo el despuntar del día. Y al Hijo del Hombre le es dado “dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran.” ¡Ah!, quién pensaría reconocer en el hombre cansado y lleno de dolores, al Rey eterno, inmortal, invisible. Quién pensaría que el humilde hombre, despreciado y rechazado, era el trigo para siembra del cual crecería grano lleno en la espiga, Cristo todo glorioso, delante de Quien los ángeles velan Sus rostros y claman: “¡Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso!”

¡Él es el mismo, y, sin embargo, cuán cambiado está! Ustedes que lo despreciaban, ¿lo despreciarían ahora? Imaginen que el día del juicio ha llegado, y supongan que esta vasta audiencia representa la reunión de la última terrible mañana. ¡Ahora ustedes que despreciaban Su cruz, pasen al frente e insulten Su trono! ¡Ahora ustedes que decían que era un simple hombre, acérquense y resístanle, mientras Él les demuestra que es su Creador! Ahora ustedes que decían: “no queremos que este hombre reine sobre nosotros”, díganlo ahora si se atreven; ¡repitan ahora, si se atreven, su desafío presuntuoso! ¡Cómo!, ¿se quedan callados? ¿Dan la vuelta y huyen? En verdad, en verdad, eso se dijo de ustedes en el pasado. Los que le odian huirán delante de Él. Sus enemigos lamerán el polvo. Gritarán a las rocas que los cubran y a los montes que los escondan de Su rostro. Cuán cambiado, repito, estará Él en la apariencia de Su persona.

Pero la diferencia será más aparente en el tratamiento que recibirá entonces. Ay, Señor mío, Tu recibimiento en la tierra la primera vez no fue tal que te motivara a regresar aquí. “Todos los que me ven me escarnecen; estiran la boca, menean la cabeza, diciendo: se encomendó a Jehová; líbrele él; sálvele puesto que en él se complacía; me he convertido en vituperio, en la canción del bebedor; me han puesto por burla y escarnio.” “Le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos.” Esta era la opinión del mundo acerca del Ungido de Dios. Así saludaron al Cristo de Jehová cuando vino la primera vez.

Mundo ciego, abre tus ojos mientras los terribles truenos del juicio te sobresaltan de terror y de asombro, y mira a tu alrededor. Este es el hombre en quien no podías ver belleza; ¿te atreverías a decir lo mismo de Él ahora? Tiene ojos como llamas de fuego y de Su boca sale una espada aguda; el pelo de Su cabeza como lana limpia y Sus pies semejantes al oro bruñido. ¡Cuán glorioso es ahora! ¡Cuán diferente es ahora la opinión del mundo acerca de Él! Los malvados lloran y se lamentan por causa de Él. Los piadosos claman: “¡Salve! ¡Salve! ¡Salve!”, y aplauden, e inclinan sus cabezas, y saltan de gozo. A Su alrededor un innumerable grupo de ángeles espera; querubines y serafines con ruedas ardientes le sirven a Sus pies, y alzan siempre su voz a Él, continuamente, continuamente, continuamente, diciendo: “Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso.”

Supongamos de nuevo que el día del juicio ha llegado, y retemos al mundo a que trate al Salvador como lo hizo antes. ¡Entonces, ahora, muchedumbres, arrástrenle para despeñarle desde la cumbre del monte! Den un paso al frente, ustedes fariseos, y tiéntenle y procuren enredarlo en Sus palabras. Herodianos, ¿acaso no tienen ahora un centavo para que puedan hacerle una pregunta difícil para atraparlo? Qué, saduceos, ¿no les queda ningún acertijo? ¡Ajá! ¡Ajá!, ríanse de los escribas y de los hombres sabios; vean cómo el Hombre sabio de Nazaret los ha confundido a todos ellos. ¡Miren cómo el Sufridor ha reducido a nada a los perseguidores! ¡Vamos, Judas, architraidor, véndelo por treinta piezas de plata! ¡Pilato, da un paso al frente y lava tus manos en inocencia y di: “inocente soy yo de la sangre de este justo”! Pongan atención, ustedes padres del Sanedrín, despierten de sus largos sueños y digan otra vez, si se atreven, “Este blasfema”. Soldados, hiéranlo en la mejilla; pretorianos, denle otra vez de puñetazos. Siéntenlo una vez más en la silla y escúpanle el rostro. Tejan su corona de espinas y cíñanla sobre Su cabeza, y pongan la caña en Su diestra. ¡Cómo!, ¿no tienen un viejo manto para arrojarlo nuevamente sobre Sus hombros? ¡Qué!, ¿ya no tienen cantos, ni burlas obscenas, y no hay nadie entre ustedes que se atreva a arrancarle Sus cabellos?

No, ¡véanlos cómo huyen! Sus lomos no están ceñidos; los escudos de los valientes han sido arrojados a los vientos. El valor les ha faltado; los valerosos romanos se han vuelto cobardes, y los fuertes toros de Basán se han alejado presurosamente de sus pastos. Y ahora, ustedes que son judíos, clamen: “¡Muera!”, digan que quieren que Su sangre sea sobre ustedes y sobre sus hijos. Ahora pasen al frente, ustedes que conforman la cuadrilla de libertinos, y búrlense de Él como lo hicieron cuando estaba sobre la cruz. Señalen Su heridas; escarnezcan Su desnudez; búrlense de Su sed; denigren Su oración; párense y saquen sus lenguas e insulten Sus agonías si todavía se atreven. ¡Ustedes lo hicieron una vez; se trata de la misma persona; háganlo otra vez!

Pero no; caen postrados sobre sus rostros y un gemido se eleva de la muchedumbre congregada, de naturaleza tal, que no se había escuchado jamás en la tierra, ni siquiera en el día en el que los hijos de Egipto sintieron la espada del ángel; y, un llanto peor que el que se conoció en Boquim; y lágrimas más amargas que las que Raquel derramó cuando no quiso ser consolada por sus hijos.

Sigan llorando, aunque ahora es demasiado tarde para su aflicción. ¡Oh!, si hubiera habido una lágrima de penitencia antes, no existiría el remordimiento que gime ahora. ¡Oh!, si hubiera habido la mirada del ojo de la fe, no habría la marchitez y el asolamiento de sus ojos con horrores que los consumirán por completo. Cristo viene, repito, para ser tratado de manera muy diferente del tratamiento que recibió anteriormente.

La diferencia se presenta una vez más en esto: Él vendrá de nuevo con un propósito muy diferente. Él vino la primera vez así: “El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado.” Él viene una segunda vez para reclamar la recompensa y para repartir despojos con los fuertes. Él vino la primera vez con una ofrenda por el pecado; habiendo presentado esa ofrenda una vez, ya no hay más sacrificio por el pecado. Él viene la segunda vez para administrar justicia. Él fue justo en Su primera venida pero era la justicia de la obediencia. Él será justo en Su segunda venida con la justicia de la supremacía. Él vino para sufrir el castigo; Él viene para obtener la recompensa. Él vino para servir; Él viene para gobernar. Él vino para abrir de par en par las puertas de la gracia; Él viene, no para salvar, sino para pronunciar la sentencia; no para llorar mientras invita, sino para sonreír mientras recompensa; no para temblar en el corazón mientras proclama la gracia, sino para hacer temblar a otros mientras declara su condenación. ¡Oh, Jesús, cuán grande es la diferencia entre Tus dos advenimientos!

III. Ahora debo dedicar los pocos minutos que restan a HACER UNAS CUANTAS PREGUNTAS.

¿Qué tiene que ver esto con nosotros? Tiene algo que ver con cada uno de nosotros, desde el calvo más anciano hasta el sonrosado niñito que nos está escuchando con ojos sorprendidos ante el pensamiento que Cristo vendrá, y que todo ojo le verá. Hay muchos espectáculos que únicamente unos cuantos entre los hijos de los hombres pueden ver, pero todo ojo le verá a Él. Muchos de nosotros nos habremos ido de esta tierra cuando la siguiente gran exhibición sea vista en Londres, pero todo ojo le verá a Él.

Puede haber algunos grandiosos espectáculos por los que no sientan ningún interés; no los verían si pudieran evitarlo, pero a Él sí lo verán. Podrías no asistir a ningún lugar de adoración para oírlo, pero le verás. Tal vez asististe a la casa de Dios algunas veces, y cuando te encontrabas allí, hiciste votos de no regresar nunca. ¡Ah!, pero allí estarás en aquel momento, sin que se te pregunte tu preferencia. Y tendrás que permanecer hasta la conclusión, hasta que Él pronuncie sobre tu cabeza ya sea la bendición o la maldición. Pues todo ojo le verá. No habrá ninguno de nosotros que estará ausente en el día en que Cristo aparezca; entonces todos tenemos un interés en ello.

¡Ay, es un pensamiento aflictivo que muchos le verán para llorar y lamentar! ¿Te encontrarás dentro de ese número? No, no mires a alrededor tuyo, a tu vecino: ¿te encontrarás entre ese número? ¡Ay de ti! Si nunca lloras por el pecado en la tierra, estarás entre ellos. Si no lloras por el pecado en la tierra, llorarás por el pecado allí; y, fíjate, si no vuelas a Cristo y confías en Él ahora, estarás obligado a huir de Él y ser maldecido por Él entonces. “El que no amare al Señor Jesucristo, sea anatema. El Señor viene”; ¡maldito con un anatema! Pablo dijo eso. En el nombre de la Iglesia, por medio de su apóstol más amoroso y tierno, el alma que no ama a Cristo es maldecida. En aquel día el cielo ha de ratificar solemnemente la maldición con un “Amén”; y el día del juicio trae sus truenos que retumbarán con terribles coros el sonido: “Amén; el que no amare al Señor Jesucristo, sea maldito.”

Pero habrá algunos allí que, cuando Cristo venga, se regocijarán grandemente de verle. ¿Estarás tú entre ese número? ¿Habrá una corona para ti? ¿Participarás de ese magnífico triunfo? ¿Serás un miembro de esa corte real que se deleitará y “verá al Rey en su hermosura” en “la tierra que está lejos”?

Hermana, ¿estarás entre las hijas de Jerusalén que saldrán a recibir al Rey Salomón con la corona que su madre le coronó el día de sus esponsales? Hermano, ¿estarás entre aquellos que saldrán a recibir al Rey cuando venga acompañado de: “Hosanna; Bendito el que viene en el nombre del Señor”?

“Así lo espero”, afirma uno. Yo así lo espero también, pero, ¿estás seguro? “Bueno, pues yo lo espero”. No te contentes con tener una esperanza a menos que sepas que es una buena esperanza por medio de la gracia. ¿Qué dices esta noche: has nacido de nuevo? ¿Has pasado de muerte a vida? ¿Eres una nueva criatura en Cristo Jesús? ¿Ha tenido el Espíritu de Dios algún trato contigo? ¿Has sido conducido a ver la falacia de toda confianza en lo humano? ¿Has sido conducido a ver que ninguna buena obra tuya puede hacerte idóneo para reinar con Cristo? ¿Has sido conducido a desechar tu justicia como trapos inmundos? Alma, ¿podrías decir el día de hoy?:

“Mi fe en verdad apoya su mano
Sobre esa amada cabeza Tuya;
Y allí como un penitente permanezco,
Y confieso mi pecado.”

¿Podrías decir humildemente, débilmente, pero aun así, sinceramente: “Cristo es mi todo; Él es todo lo que deseo en la tierra; Él es todo lo que necesito para el cielo”? Si así fuera, entonces anhela Su venida, pues le verás, y serás glorificado en Él. ¡Pero si no pudieras decir eso…!

Nos estamos acercando al fin del año. Esta es la última vez que tendré el placer de dirigirme a ustedes en este año. ¡Oh, que el Señor trajera más personas en la última semana del año que en todas las semanas que han pasado! Es posible; nada es demasiado difícil para Dios. Ciertamente sucederá eso si el Señor despierta sus corazones, hermanos y hermanas, a orar por ello.

¿Acaso no hay jóvenes aquí que todavía no son seguidores del Cordero? ¡Oh, que esta noche, que esta misma noche, el Espíritu de Dios diga a sus corazones: “Volveos, volveos… ¿por qué moriréis?”! Y, ¡oh!, que sean conducidos a estar tan intranquilos, que esta noche sean incapaces de dar descanso a sus ojos ni sueño a sus párpados, hasta no haber puesto su confianza en Cristo, y que Él les pertenezca.

Probablemente mañana oirán las armas señalando el momento en el que las cenizas del Príncipe sean colocadas en su lugar de descanso. Que cada disparo sea un sermón para ustedes, y cuando su corazón esté resonando con violencia, que este sea su mensaje:

“Preséntate al juicio,
Preséntate al juicio; ven presto.”

Y que puedan ser capaces de responder conforme oigan ese mensaje: “sí, bendito sea Dios, no tengo miedo de presentarme al juicio, pues:

“Osado estaré en aquel grandioso día;
¿Ya que quién podría acusarme de algo?
Pues, a través de Tu sangre absuelto soy,
De la tremenda maldición y vergüenza del pecado.”

Recuerden que la salvación es por Cristo; no por obras, ni por la voluntad de varón, ni por la sangre, ni por nacimiento; y este es el mensaje que Cristo nos ordena entregar: “Todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo. ¡Oh!, que fueran conducidos a invocar Su nombre por medio la oración y la fe humilde, y serán salvos. “El que en él cree, no es condenado.” ¡Oh!, que creyeran en Él esta misma noche si no lo hubiesen hecho anteriormente. Toca el borde de Su manto, tú que padeces de flujo de sangre. Di: “¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!”, tú que estás ciego. Di: “¡Señor, sálvame, que perezco!”, tú que estás a punto de ahogarte. Y los oídos atentos de Jesús, y las manos prestas del Salvador oirán ahora y bendecirán si el corazón está listo, y si el alma está pidiendo misericordia. Que Dios les conceda las más ricas bendiciones de Su gracia por Cristo nuestro Señor. Amén.

Nota agregada al final del sermón:

‘Tal vez sería impropio desearles desde el púlpito “las felicitaciones de la estación”, pero yo en verdad les deseo la bendición de Dios en todas las estaciones, a tiempo y fuera de tiempo, y esa es mi bendición para ustedes esta noche, que reciban la bendición de Dios mientras vivan, y Su bendición cuando mueran; Su bendición en Su advenimiento, y Su bendición en el juicio. Que el Señor los bendiga más y más; que les conceda una feliz Navidad y el más feliz de los años nuevos, y a Él sea toda la alabanza y la honra.’

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La modernidad no ha podido con las experiencias espirituales

La modernidad no ha podido con las experiencias espirituales

David Hufford analiza tres tipos de vivencias espirituales videntes y reclama su veracidad

David Hufford, profesor de la Universidad de Stanford, analiza en la revista The Global Spiral el papel de lo que el llama “tres experiencias espirituales videntes” muy concretas: las visitas durante el duelo (por parte de los difuntos), las experiencias cercanas a la muerte, y la parálisis del sueño con percepción de presencia. Según él, estas experiencias han sido tratadas durante el siglo XX como fruto de un desorden mental. Sin embargo, los estudios científicos realizados desde la década de los 70 las van llevando cada vez más al terreno de la normalidad. Estas experiencias, señala Hufford, son beneficiosas psicológicamente y, además, conllevan una transformación espiritual de aquéllos que las sufren. Por Yaiza Martínez.


Ligth Tunel. 9Turorials.
David Hufford, profesor de humanidades médicas del Penn State College of Medicine, de Estados Unidos, ha publicado recientemente un artículo en la revista The Global Spiral en el que analiza las experiencias espirituales videntes, como las experiencias místicas, ver un fantasma, las experiencias cercanas a la muerte, a las que ya nos hemos referido en otroartículo, y los aspectos cognitivos de la transformación espiritual. 

En primer lugar, Hufford explica que, durante todo el siglo XX en el mundo occidental, se ha asumido que las experiencias espirituales (en el sentido de percepciones paranormales) son patológicas. Psicosis, esquizofrenia, epilepsia, migrañas y estados de intoxicación han sido considerados los orígenes de todas estas experiencias. La modernidad, señala Hufford, ha implicado un aumento de la racionalización y, como decía el sociólogo alemán Max Weber, en consecuencia un desencantamiento del mundo. 

Pero la modernidad no ha terminado con estas experiencias. Y los sujetos que las sufren siguen hoy día viéndose envueltos en la vivencia de situaciones a las que consideran reales, y que a menudo dan lugar a un incremento de los sentimientos de sobrecogimiento, paz y consolación. 

Tres experiencias perecederas 

Hufford defiende que la conclusión inevitable de este hecho es que algunos tipos de experiencias videntes han de ser consideradas como normales, y no como alucinaciones. En concreto, Hufford se refiere a tres experiencias: las visitas durante el duelo (por parte de los difuntos), las experiencias cercanas a la muerte, y la parálisis del sueño (que puede ir acompañada de la percepción de una “presencia” espiritual). 

Según Hufford, todas estas experiencias prevalecen en el mundo moderno y son consideradas como reales por la mayor parte de la gente que las ha vivido, a diferencia de las alucinaciones, que a veces pueden ser identificadas por aquéllos que las padecen como tales. Para el autor del artículo, estas experiencias generarían las siguientes cuestiones: ¿son normales e incluso ayudan psicológicamente? Y, si es así, ¿resulta racional creer que puede existir lo real sólo como opuesto a lo puramente imaginario? 

El caso es que la prevalencia de estas experiencias, y sus evidencias frente a los diagnósticos convencionales, comenzó a considerarse en los años 70 del siglo pasado, y ha dado lugar a un cambio gradual en su comprensión dentro de la psiquiatría y de las ciencias sociales. 

Estudios que las avalan 

En el año 1971, por ejemplo, un estudio realizado en Gales demostró que el 50% de los viudos o viudas analizados habían experimentado una visita de su esposo o esposa fallecido. Todos consideraron estas experiencias como reales y significativas, y aquéllos que las tuvieron perdieron menos peso y dormían mejor. El 69% afirmó que estas experiencias le habían ayudado en el proceso de duelo. 

Hufford informa de una serie de estudios científicos posteriores al respecto que, en su opinión, redundarían en el hecho de que las experiencias de “visitas de los seres queridos tras su muerte” mejoran la salud emocional de los que las tienen. 

En cuanto a las experiencias cercanas a la muerte, Hufford hace referencia al estudio cuantitativo realizado por el psicólogo Kenneth Ring en 1980, y que estableció un patrón reconocible en estas vivencias, que se repetía frecuentemente en el recuerdo de los “resucitados” (personas que han estado a punto de morir o clínicamente muertas pero que son devueltas a la vida en los hospitales). 

Después del estudio de Ring, otros científicos, como el cardiólogo Pim van Lommel, han seguido analizando las experiencias cercanas a la muerte, señalando que parece que este patrón de la percepción se mantiene, independientemente del contexto local y cultural en que se produzcan. 

En lo que se refiere a la parálisis del sueño con percepción de presencia, Hufford señala que estas experiencias se producen también en cualquier contexto cultural y que se caracterizan por el hecho de que, cuando la persona sufre la parálisis del sueño, percibe además que hay una presencia terrorífica y amenazante cerca de ella. El propio Hufford ha realizado diversos estudios sobre este fenómeno de los que habla en The Global Spiral. 

Transformación espiritual 

El autor concluye que se puede contestar a las preguntas iniciales de la siguiente manera: estas tres experiencias son, efectivamente, “normales” y, al menos dos de ellas (las visitas de los difuntos y las experiencias cercanas a la muerte) son psicológicamente beneficiosas. Por otro lado, cuanto más se conozcan y se entiendan, más reales nos parecerán y, por tanto, más racionales. 

Por otro lado, aunque estas experiencias certifican la existencia de ciertas creencias espirituales básicas en algunas personas, mayormente en la realidad de los espíritus, lo cierto es que, para otros individuos, supusieron un cambio drástico en sus creencias. 

Para una gran parte de las personas analizadas, supusieron además efectos psicológicos y emocionales positivos, cuya magnitud dependió de lo convencidos que estuvieran de su realismo. Según Hufford, en este sentido estas experiencias ilustran cómo las convicciones espirituales, en múltiples culturas y a lo largo de la historia, han sido fuertemente cognitivas y racionales.



martes 30 Septiembre 2008
Yaiza Martínez

La visión es una puerta al enigma del psiquismo

La visión es una puerta al enigma del psiquismo

La ciencia de la visión, punto crucial de las ciencias humanas

La explicación de la visión es una exigencia epistemológica de la ciencia. A esto responde la “ciencia de la visión”, cuyo objetivo es conocer las causas que han producido la emergencia evolutiva de la visión en el mundo animal y el sistema visual humano en particular. Puesto que la visión es una modalidad “sensitiva” –entre otras modalidades como la priopiocepción o sensación del propio cuerpo– su explicación está relacionada con un hecho más general que conocemos como “sensación”; a su vez, la organización de la sensación y su referencia a un “sujeto psíquico” que inspecciona y enfoca el campo sensitivo por procesos de atención, es lo que conocemos como “percepción”. La sensación-percepción-conciencia es así la estructura básica que –surgida en la evolución– explica el desarrollo posterior de la arquitectura psíquica. En este artículo de tendencias21 quiero introducir a la segunda edición de mi libro “La Percepción Visual. La arquitectura del psiquismo desde el enfoque de la percepción visual” (Biblioteca Nueva, Madrid 2008, 659 páginas, más 16 en color). Por Javier Monserrat.


La visión es una puerta al enigma del psiquismo
El libro “La Percepción Visual. La arquitectura del psiquismo desde el enfoque de la percepción visual” es un tratado de ciencia de la visión con un enfoque especial: mostrar cómo en la explicación científica del hecho fenoménico de la sensación-percepción-conciencia en la ciencia de la visión, y en la psicología científica más en general, entran en relación interdisciplinar un conjunto complejo de ciencias como la física, la óptica, la psicofísica, la neurología, las ciencias formales y de la computación, entre otras, para trazar los fundamentos y los enfoques en que asentar los resultados de las actuales ciencias del hombre. Su enfoque, pues, se orienta a lo más profundo y, por tanto, esto da una medida de su complejidad. 

La pregunta, pues, responde a lo dicho: cuáles son las causas que han producido evolutivamente la emergencia de los sistemas sensitivo-perceptivos, integrados en la emergencia de la “conciencia”, y cómo, desde ahí, puede construirse una explicación científica consecuente de la arquitectura psíquica (memoria, conocimiento, emociones, lenguaje, etc.). Para responder esta pregunta el libro debe transcurrir por aquellos tópicos habituales en la ciencia de la visión, ya que, sin ellos, sería difícil argumentar respuestas bien construidas a las preguntas de fondo. 

Los capítulos que constituyen el corpus de la obra responden, pues, a los siguientes tópicos. La epistemología de la ciencia de la visión y su orden lógico en el marco de la epistemología de las ciencias humanas. La física y la óptica. La psicofísica. Los sistemas formales y computacionales aplicados a la ciencia de la visión, en especial la discusión sobre computación serial, sobre conexionismo o procesamiento PDP y la aplicación de la transformada de Fourier a las ciencias humanas. La neurología de la visión que constituye la evidencia científica esencial en el marco de la teoría de redes neurales formulada dentro de la neurología macroscópica clásica. La teoría del color. La explicación del orden estructural de la imagen y la percepción del objeto. La percepción de la tridimensionalidad y la percepción del movimiento. La propiocepción. La percepción auditiva. La atención como análisis del campo perceptivo por el sujeto psíquico. Y otras muchas cuestiones conectadas con el proceso de armonización de las informaciones provenientes de diversas ciencias para construir una explicación científica 1) de la visión (de la sensación-percepción-conciencia y “sujeto psíquico”) y 2) de la consecuente emergencia evolutiva de la arquitectura psíquica. 

La cuestion crucial de la ciencia de la visión 

La cuestión crucial es, pues, qué causas reales explican que en el proceso de la evolución cósmica hayan surgido seres vivos organizados en torno al hecho real de tener sensaciones, percepciones y, en estadios superiores de la evolución, conciencia. Ignorar este problema es comprensible por su complejidad; pero no está justificado epistemológicamente, ya que la ciencia debe indagar siempre las causas de los fenómenos. Un oftalmólogo puede diagnosticar y curar sin atender a estos problemas básicos; un psicólogo puede centrarse sólo, por ejemplo, en diseños experimentales sobre atención dividida o sobre percepción gestáltica; pero no atender a las preguntas fundamentales que prescribe la epistemología científica no es una virtud sino una carencia epistemológico-científica. 

Pues bien, una de las características de la obra que comento es precisamente el tomarse en serio la cuestión fundamental, a saber, las causas evolutivas reales del psiquismo. Puesto que el psiquismo ha emergido dentro de la evolución cósmica y el cosmos evolucionó durante miles de millones de años sin que existieran ni “sensación” ni seres vivos, el supuesto científico inicial es que la sensación surgió desde el mundo físico dentro de una continuidad evolutiva. La suposición derivada es inevitable: la ontología germinal de la materia que ha producido evolutivamente el universo debe de tener aquellas propiedades que hagan explicable que, dadas ciertas formas de organización, emergiera lo que llamamos “sensación” en los seres vivos. Este supuesto científico obvio y de principio respondería a un marco emergentista: el psiquismo ha sido producido o causado evolutivamente desde el mundo físico, a partir de las propiedades ontológicas de éste. 

La explicación científica de este supuesto tiene dos dimensiones relacionadas. La primera de ellas es lo fenomenológico: lo que se trata de explicar se nos presenta con unas propiedades observables que, tal como se manifiestan, deben ser explicadas (referidas a sus causas). Ahora bien, si se postula que las causas están en la naturaleza del mundo físico, entonces la naturaleza de éste y ciertas propiedades físicas deberían explicarnos cómo ha sido posible la emergencia de psiquismo y de sus propiedades fenomenológicas. La visión, por tanto, como una de las principales manifestaciones de la experiencia psíquica (la conciencia visual, en expresión de Crick) debería poder explicarse a partir del mundo físico y sus propiedades. 

La imagen científica de la materia 

La ciencia de la visión, por tanto, y la explicación general de la arquitectura psíquica, depende del modo científico de concebir la materia. La expectativa de las ciencias humanas sería, pues, que la concepción científica de la materia nos permitiera una explicación congruente de las causas que han hecho emerger el psiquismo. Y aquí es precisamente donde se presenta el problema fundamental de las ciencias humanas: dependen lógicamente de la idea de la materia, pero la ciencia habitual no ha suministrado una imagen de la materia apropiada como para poder explicar las propiedades experienciales del psiquismo (y de la visión). 

Para entender el problema es preciso advertir que en la imagen científica del universo material se presentan dos perspectivas distintas. Por una parte la mecánica clásica newtoniana que enlaza con la teoría macroscópica de la relatividad y por otra la mecánica cuántica que se forma en el siglo XX, sobre todo después de Plank y la obra de Schroedinger, Heisenberg, Dirac, Bohr y otros en la década de los años veinte. 

La idea de la física, predominante para establecerla como fundamento de las ciencias humanas, ha sido durante todo el siglo XX la macano-clásica, dando lugar a un modo de entender los eventos fìsicos a partir de la idea de corpúsculo y de entidades diferenciadas que ocupan un lugar en el especio-tiempo. Este tipo de física ha llevado consigo muchas dificultades a la hora de entender en qué podrían consistir los fenómenos psíquicos y ha producido el así llamado “reduccionismo”. Las consecuencias lógicas del reduccionismo han llevado a la ciencia de la visión a concebir la imagen como resultado terminal intrecerebral de un proceso de “transporte de información por la luz” dentro de lo que hoy se llama constructivismo: la imagen es un constructo intraneural (“el mundo está en mi cabeza”). Igualmente el reduccionismo constructivista ha conectado hoy con un cierto modo de aplicar los modelos computacionales (seriales o conexionistas) al entendimiento de la imagen. 

Pero el problema de los modelos “reduccionistas” del mundo psíquico ha sido precisamente su carácter “reductivo”: no han sido aptos para explicar los contenidos emergentes de la experiencia psíquica (unidad de la conciencia, holismo campal y indeterminismo o libertad humana), reduciendo al hombre a una especie de maquinismo robótico. 

La alternativa moderna 

La alternativa moderna para explicar el psiquismo ha sido –desde los últimos veinte años– recurrir a la única alternativa existente a la mecánica clásica: la mecánica cuántica. Las propiedades de la materia que ésta argumenta aparecen, en efecto, como mucho más apropiadas para explicar las extrañas propiedades fenomenológicas del psiquismo y de la visión. En este sentido debemos indicar que la obra que presente hace una opción definida, aunque sólo heurística, por las explicaciones cuánticas de la conciencia, por la neurología cuántica. La toma de posición final del libro, por tanto, sería esta: dada la insuficiencia de la vía explicativa reduccionista, lo más probable es que los fenómenos psíquicos (y la visión) respondan a estados cuánticos de la materia, organizada en los sistemas orgánico-neurales de los seres vivos en conexión con el medio físico ambiente. 

Esta opción general por lo cuántico no supone sin más considerar correctas las explicaciones cuánticas propuestas hasta ahora (por ejemplo, la hipótesis Hameroff-Penrose). Una opción “heurística” por lo cuántico significa sólo la expectativa de que investigando los fenómenos cuánticos podamos llegar algún día a explicar uno de los grandes enigmas todavía propuestos a la ciencia: la explicación de la conciencia, de la psique y de la visión. 

Me refiero a continuación a algunas de los conceptos mecano-cuánticos que están en el fondo de las hipótesis cuánticas para explicar el psiquismo. La discusión de estas hipótesis, así como su contribución y armonía con los principios generales para construir una teoría (entendida como conjetura científica) de la arquitectura psíquica, que incluya una explicación evolutiva del origen de la razón, puede verse desarrollada en detalle a lo largo de la obra.


La visión es una puerta al enigma del psiquismo
Percepción visual y arquitectura psíquica

La experiencia visual constituye un hecho al que estamos habituados, pero que no por ello deja de ser sorprendente cuando lo sometemos a un análisis científico, psicológico e incluso filosófico. En la visión tenemos la sorprendente sensación de estar abiertos a un campo de realidad que es, en definitiva, desde un punto de vista fenomenológico, un campo de luz que nos abre a la dimensión externa del mundo. Las causas de este hecho deben ser investigadas por la ciencia de la visión y ésta constituye un factor esencial para una explicación científica de la “arquitectura del psiquismo” …


Conexión mecánica clásica y mecánica cuántica: holismo físico 

La mecánica clásica nació mucho antes que la cuántica. Sin embargo, la perspectiva cuántica ha asumido la explicación del mundo clásico-macroscópico. En alguna manera (porque muchos problemas están todavía pendientes de resolución) la mecánica cuántica nos explica cómo las partículas llamadas fermiónicas quedan atrapadas estructuralmente en el orden de la materia y de los cuerpos, dando lugar a un mundo de determinación mecánica y regularidades estadístico-probabilísticas (son los cuerpos mecroscópicos que vemos en el mundo físico). La tendencia a explicar el mundo real aplicando sólo los recursos de la causalidad clásica es el reduccionismo. Pero la mecánica cuántica ha asumido también que los fenómenos de radiación campal, conocidos desde el XIX, han constituido y siguen constituyendo un aspecto esencial de la explicación del universo. 

Holismo en mecánica cuántica: la materia bosónica 

El universo se produjo probablemente desde una radiación germinal (en forma de cuerdas o supercuerdas, si esta teoría especulativa resultara correcta). El sustrato constituyente de la realidad física oscila entre la corpuscularidad y la ondulatoriedad en un campo físico. Cómo entender ese fondo fundamental de referencia (y la descripción de su ontología física) en el que se produce la génesis o disolución de las vibraciones o corpúsculos no ha estado ni está del todo claro en la ciencia física: vacío cuántico, campo de energía, éter, espacio-tiempo relativista, orden implicado, etc. En todo caso, el proceso de corpuscularización (o plegamiento de la energía en corpúsculos) iniciado en el big bang parece que no condujo sólo al nacimiento de partículas fermiónicas (que acabaron atrapadas en la materia macroscópica, o sea nuestro mundo de objetos diferenciados). También se produjo otro tipo de partículas llamadas bosónicas (por el descubrimiento del “condensado Bose-Einstein” en los años veinte). Los bosones pueden también quedar atrapados en la materia fermiónica. Pero los bosones (vg. el fotón, la luz) tienen una función de onda que les facilita perder su individualidad (al contrario que los fermiones) formando con otras partículas semejantes estados de vibración unitaria indiferenciada que llena ciertos espacios acotados. La materia bosónica tiende a constituir, pues, estados holísticos o campos de vibración de materia indiferenciada. En el universo actual no sólo existe materia estable producida por fermiones, sino que existen también nichos o ámbitos físicos acotados donde se producen efectos holísticos dentro de un mundo clásico diferenciado de entidades aisladas de materia fermiónica. 

Coherencia cuántica 

Este importante concepto de la mecánica cuántica tiene estrecha relación con la equivalencia materia-energía, corpúsculo-onda, discontinuidad-continuidad, localidad-no-localidad (o campo), etc. La conversión bidireccional entre cada uno de estos dos aspectos del sustrato que constituye el universo explica el nacimiento de los cuerpos desde el big bang (dirección energía a corpúsculo) y la conversión de la materia en campo físico o energía (dirección corpúsculo a campo). El estado de “coherencia cuántica” designa aquella situación física en que las partículas pierden su individualidad entrando en estados campales de vibración unitaria indiferenciada en espacio-tiempos definidos. Es lo que se descubrió ya en los condensados Bose-Einstein. Hoy en día hay incontables evidencias de estos estados en variados contextos físicos. Al parecer, la propiedad de entrar en coherencia cuántica es propia de todos los corpúsculos (se sabe que en condiciones experimentales extremas los electrones entran también en coherencia cuántica), aunque los fermiones presentan mayor dificultad para ello, dadas las propiedades físicas y la función de onda de las partículas fermiónicas. El proceso en que un sistema en coherencia cuántica la pierde y se reduce a partículas individuales es lo que se conoce como proceso de “de-coherencia cuántica”. Producir o mantener procesos de coherencia cuántica no es fácil, aun con partículas bosónicas, ya que la interacción con el mundo macroscópico clásico interfiere e induce la de-coherencia que lleva a que estas partículas queden también atrapadas en la rigidez ordenada del mundo clásico. 

Acción a distancia y no-localidad: efectos EPR 

El célebre experimento imaginario de Einstein, Poldolski y Rosen en 1935, estando ya Einstein en Princeton, permitió concebir que la idea de la materia en la mecánica cuántica permitía la existencia de un nuevo tipo de causalidad (que parecía inadmisible para la mecánica clásica y para Einstein): la causación no-local o acción-a-distancia. Así, el cambio en una partícula podía causar un cambio correspondiente en otra partícula correlacionada con ella a millones de años luz, sin trasmisión de una acción causal a distancia, o sea, sin presencia local (causalidad no-local). Estos hechos, comprobados en 1982 por Aspect, y repetidamente comprobados desde entonces en una gran variedad de experimentos, han abierto una nueva perspectiva en el conocimiento de las interacciones entre la materia. Diversos ámbitos de materia en coherencia cuántica, por ejemplo, a distancia y sin contacto local, podrían entrar en interacción formando parte de sistemas unitarios. 

Estados de superposición cuántica 

Esta nueva propiedad conocida en la mecánica cuántica afecta a todo tipo de materia, fermiónica o bosónica; aunque esta última, por ser más libre y oscilante, tenga quizá una mayor facilidad ontológica a estar en estados de superposición. Superposición quiere decir que una misma partícula, o un estado cuántico, puede estar indeterminado, es decir, como flotando sin definición en relación a diferentes valores de una variable o propiedad de ese sistema: por ello se dice que un sistema en superposición está al mismo tiempo en muchos estados (porque son posibles) y en ninguno (porque no se ha comprometido con ninguno). Cuando, por ejemplo, una partícula en superposición se realiza “eligiendo” uno de sus estados posibles se produce el “colapso” de la función de onda de esa partícula. Así un electrón, por ejemplo, está en su orbital vibrando en estado de superposición, de tal manera que cuando se corpusculariza en una posición definida se ha producido el colapso de su función de onda. Un sistema en coherencia cuántica podría también estar en estado de superposición, produciéndose en ciertas circunstancias su colapso en una vibración concreta de todo el sistema. 

Indeterminación cuántica 

Es sabido que, frente a la causalidad clásica de corte por completo determinista, la mecánica cuántica consideró necesario introducir la hipótesis de la indeterminación de los sucesos cuánticos. Despues de que Schödinger propusiera su célebre ecuación para describir la posición del electrón, otros dos sistemas matemáticamente equivalentes fueron propuestos, la mecánica matricial de Heisenberg y el álgebra de Dirac. Pero en cualquiera de las formalizaciones del mundo cuántico se cuenta con que los eventos presentan un ámbito de indeterminación que los hace impredictibles. No sólo porque el experimentador se introduzca en el mundo microfísico para medir y produzca incertidumbre sobre los eventos futuros, sino porque la misma interacción entre las partículas en niveles cuánticos produce efectos de incertidumbre sobre su comportamiento futuro (principio de incertidumbre de Heisenberg). No sólo el comportamiento futuro de una partícula se hace impredictible, sino que las fórmulas para predecir el curso de las interacciones o reacciones microfísicas, cuando se habla de grandes cantidades de sucesos, sólo se puede hacer por medio de técnicas estadísticas y probabilísticas. A esto se añade el mismo hecho de la superposición cuántica que presenta serias dificultades cuando se trata de predecir de forma determinista cuándo y por qué se producirá el colapso de la función de onda hacia un estado concreto. La discusión sobre cómo interpretar la indeterminación en la mecánica cuántica ha llenado el siglo XX y todavía sigue abierta. 

La forma de relacionar el determinismo de la ecuación de Schrödinger con la indeterminación cuántica, la eventualidad de que la indeterminación fuera realmente ontológica (dada en la realidad microfísica misma), la eventualidad de que fuera sólo epistemológica (un déficit de conocimiento que exigiera sólo como recurso cognitivo o funcionalista el uso de la probabilidad y la estadística, como piensa la Escuela de Copenhage de Bohr), o la eventualidad de que hubiera variables ocultas de tal manera que el mundo microfísico respondiera a la misma imagen determinista del mundo clásico macroscópico (Einstein, Bohm), son sólo algunos de los perfiles sin respuesta de la problemática que ha planteado el indeterminismo cuántico. 

Neurología cuántica holística 

En principio es una hipótesis heurística: una manera de entender a qué propiedades podría responder el tipo de “soporte físico” que ha hecho posible la emergencia evolutiva de la sensibilidad-conciencia. En la neurología clásica la teoría de engramas apostó por la hipótesis de que las cadenas interactivas de causalidad clásica bastaban para explicar el psiquismo. Sin embargo, se cayó en el reduccionismo porque la libertad, indeterminación, la elección espontánea que se da tanto en el mundo animal como humano (lo que los anglosajones llaman el choise) y la experiencia fenomenológica campal dada en el psiquismo (la “percepción directa” de James J. Gibson) dificilmente pueden ser explicadas por la física clásica de un mundo diferenciado, discontinuo, con una causalidad ciega, determinista y mecánica. 

La neurología cuántica, frente a la clásica, es simplemente la apuesta heurística que contempla que las propiedades psíquicas podrían tener su “soporte físico” en las propiedades del mundo cuántico: ante todo en la coherencia cuántica, la acción a distancia y causalidad no-local, la superposición cuántica y la indeterminación. Es, pues, un programa de búsqueda definido, heurístico: ante todo de aquellas estructuras psicobiofísicas, que deberían radicar en el sistema neuronal, que en los seres vivos fueran el soporte de “nichos” o ámbitos de estados cuánticos en que pudieran darse las propiedades descritas y que pudieran conectarse con la explicación del psiquismo. 

Tarea no fácil puesto que la descripción biofísica inicial de los organismos vivientes y sus sistemas nerviosos muestran un compacto mundo de interacciones clásicas que parece imponer inevitablemente el reduccionismo. La neurología cuántica es el intento de no reducir la explicación del psiquismo a lo clásico, dejando que se planteen hipótesis que nos abran a un mundo cuántico, tan legítimo en la ciencia física como el clásico, ya que en principio se intuye que entre las propiedades del psiquismo y las propiedades del mundo cuántico parecen existir sorprendentes paralelismos. 

Javier Monserrat, Universidad Autónoma de Madrid, Cátedra CTR.

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Festividad de San Francisco de Borja

Festividad de San Francisco de Borja
por Miguel Ángel Alcalde Arenzana, s.j.
publicado por
 
Jesuitas de Castilla
Podemos tener imágenes deformadas de S. Francisco de Borja como la de un santo triste, lo que nos daría el modelo de un triste santo. La pobreza de su iconografía se explica por su canonización tardía (12 de abril de 1671). Podemos quedarnos con la representación de carácter narrativo de la visión del cadáver de la emperatriz Isabel y su “conversión”, pero no vamos a hablar ahora de ello aunque también está deformada esta vivencia del duque. Su iconografía responde a la mascarilla mortuoria realizada al día siguiente de fallecer en Roma. El hermano jesuita Melchor Marcos escribió a don Carlos de Borja, duque de Gandía y primogénito del santo: «He procurado sacar el retrato de nuestro Padre antes que muriese, para que nos quede alguna consolación. Yo procuraré se envíe uno a Vuestra Ilustrísima». Este retrato parece que es el que todavía se conserva en la capilla del palacio ducal de Gandía, del que es posible que se hiciesen copias para las casas de la Compañía.
Como jesuita su fisonomía se basa en el retrato literario realizado por el padre Pedro de Ribadeneira en su vida del santo publicada en Madrid, en 1592. En el caso del titular de nuestra parroquia, al igual que ocurriera con S. Ignacio, los jesuitas que velaban su lecho de muerte le pidieron consentimiento para sacarle un retrato, pero S. Francisco se negó; incluso, cuentan sus biógrafos, que volvió el rostro para evitar que le retratase un pintor que habían introducido disimuladamente en la habitación.
¿Quién y cómo era realmente Francisco de Borja antes de ingresar en la Compañía y antes de ser santo? Francisco de Borja fue el cuarto duque de Gandía, marqués de Lombay y virrey de Cataluña, tuvo un ambiente familiar pletórico de virtudes cristianas, como la caridad con los pobres, la devoción a la Eucaristía y una fe hondamente vivida. Prueba de ello podemos indicar que tuvo cuatro hermanas, tres de las cuales, ingresaron en el convento de clarisas. La cuarta, Luisa, llamada “la santa Duquesa” casó con el Conde de Ribagorza, más adelante IV Duque de Villahermosa, dueño del palacio de Pedrosa (Zaragoza), que fue quien le bordó los ornamentos litúrgicos que utilizó en su Primera Misa y que se conserva en Loyola.
La capital aragonesa fue un enclave importante en la vida del joven duque. Allí fue enviado y puesto bajo la tutoría del Arzobispo de Zaragoza, hermano de su madre con el fin de que terminara sus estudios. El Dr. Caspar Lax, antiguo catedrático de París, se encargó de prepararle en Artes y Filosofía, al tiempo que compaginaba sus estudios con sus aficiones musicales y la caza con halcones y azores, al igual que su primo Carlos. Todo ello le asimilaba a cualquier joven de su tiempo, de su edad y de su posición social. Sin embargo Francisco no permaneció mucho tiempo en Zaragoza pues el emperador quiso aliviar la soledad de su hermana la Infanta Catalina, futura reina de Portugal, que acompañaba a su madre Juana la Loca custodiada en Tordesillas, por haber perdido la razón unos años antes. Francisco de Borja vivió allí un frenazo de dos años en su vida juvenil, alegre y social, aunque paliados por el trato con la madre del emperador a quien dulcificó en sus últimos momentos. Cuando Catalina contrajo matrimonio con Juan III de Portugal, Francisco regresó, con quince años al palacio de su tío en Zaragoza donde terminó sus estudios de filosofía. Durante esta nueva estancia en la capital aragonesa frecuentó el monasterio de Jerónimos de Santa Engracia, construido en torno al año 619, para venerar el sepulcro de las Santas Masas de la santa titular y los dieciocho mártires. Juan II de Aragón sintió una particular devoción a Sta. Engracia, una doncella zaragozana o procedente del occidente peninsular (lusitana) que sufrió martirio el 19 de junio del 303, según la tradición zaragozana, en tiempos del emperador Diocleciano. A ella le atribuyó la recuperación de la vista como consecuencia de unas cataratas. En 1468 prometió dedicarle un monasterio de nueva planta en acción de gracias. No pudo cumplir su promesa en vida, pero dejó el encargo a su hijo heredero Fernando el Católico, quien levantó en 1493 un monasterio regido por los jerónimos. El claustro fue obra de Tudelilla. Actualmente la portada de Sta. Engracia es lo único que se conserva del Monasterio de S. Jerónimo.
La devoción a Sta. Engracia no era patrimonio único de la familia real aragonesa, sino una de las devociones más arraigadas en los zaragozanos. De hecho el 26 de abril de 1480 se declaró a Sta. Engracia partrona de la ciudad. Gil Morlanés fue el encargado de los trabajos del monasterio. En 1515 Gil Morlanés el joven ultimó la fachada, muy adelantada, por su padre, que obedece a un riguroso plan iconográfico. En este cenobio Francisco de Borja encontró al confesor que supo orientarle convenientemente. Pero con el cambio de conducta, su tío arzobispo dio rienda suelta a su suspicacia, ya que no quería de ninguna forma ver fraile al heredero de Gandía. La huída de los salones, la frecuencia sacramental y el hecho de entretenerse en devociones y en visitas a los monjes no le parecían el mejor método para formar a un futuro duque. Todos estos comportamientos le parecieron suficientes para cortar en seco.
El 27 de marzo de 1546, murió la esposa de Francisco de Borja, Leonor de Castro. Desde ese momento encontramos en la vida del duque un personaje que aparece en el palacio del virrey. un humilde franciscano, fray Juan de Tejada. Parece que las enseñanzas del fraile en materia de piedad marcada por la impronta franciscana de humildad y penitencia eran seguidas por Francisco de Borja sin ninguna desviación, lo que parecía poco conveniente a su condición. Sin embargo entre mayo y el 8 de junio de 1546, dos meses después del fallecimiento de su esposa, hizo el Mes de Ejercicios de S. Ignacio bajo la dirección del P. Andrés de Oviedo, primer Rector de la Universidad de Gandía. El 22 de mayo se decidió a hacer la elección de vida y más concretamente, de ingresar en la Compañía de Jesús, de modo que el día 2 de junio pronunció los votos del bienio ante el mismo jesuita, después de poner en claro los asuntos de sus hijos y otros de carácter menor. El resto será materia para una posterior ocasión.

Video sobre el aborto.

Video sobre el aborto

«Para que exista verdadero tabú es requisito previo imprescindible que exista una estructura de poder efectivo que lo sostenga y castigue severamente sus infracciones; para que exista verdadera provocación, el artista debe desafiar tal estructura y someterse a su castigo. En nuestra época, vituperar los dogmas cristianos no constituye una infracción de ningún tabú, sino por el contrario una manera de asegurarse el aplauso del pensamiento dominante, un recurso facilón para colgarse medallitas y llenarse los bolsillos. Decía Chesterton que la única herejía que nuestra época no admite es la ortodoxia; y que, por tanto, la única forma de provocación verdadera en una sociedad que ha extraviado el concepto de lo sagrado consiste en volver a hacérselo presente otra vez, escandalosamente presente, sin rebozo ni titubeos. Profanar lo sagrado está al alcance de cualquier pelagatos con afán de notoriedad; exaltar lo sagrado sólo está al alcance del verdadero artista, que es el que está dispuesto a escandalizar al pensamiento dominante y a arder en las llamas de los modernos tribunales de la inquisición, que no son precisamente los de antaño.»[1]

J. M. de Prada 

Sobre el video:

Muy buenas imagenes, es muy fuerte el video.Les recomiendo que lo vean.

Ver Video

[1] http://www.arbil.org/arbil117.htm

Ahora o nunca!

Ahora o nunca!

Escrito por Impacto
sábado, 22 de diciembre de 2007

El mandato fue dado: “Id por todo el mundo, y predicad el Evangelio a toda criatura” Marcos 16:15

La iglesia apostólica obedeció el mandato y a todo costo evangelizó el mundo. Dice la Escritura: “Vuestra fe se divulga por todo el mundo” Romanos 1:8. “Habéis oído por la palabra verdadera del evangelio, que ha llegado hasta vosotros, así como a todo el mundo” Colosenses 1:6.

Si la Iglesia de Jesucristo hubiera mantenido el ritmo evangelizador de los primeros cincuenta años de su historia, el mundo de hoy día hubiese sido evangelizado mucho más.

El mandato está en pie: “Id por todo el mundo…”

¿Qué ha sucedido? ¿Por qué el mundo no ha sido evangelizado ni una sola vez?

Hay dos factores principales: El aumento extraordinario de la población del mundo, unido a la merma del poder de la Iglesia.

En el mundo nacen millones de seres humanos cada año. De esos millones, la Iglesia (incluyendo todas las iglesias, denominaciones, concilios, etc.), solamente alcanza el cuatro por ciento cada año. El 96% de esos millones de almas se quedan sin evangelizar cada año. Cada día el mundo se torna más pagano. La labor de la Iglesia está muy por debajo de las demandas de Dios.

La Iglesia ha perdido su poder, porque ha perdido su visión por las almas perdidas. El poder de Dios hace falta para ser testigos, para evangelizar al mundo (Hechos 1:8). Si no hay evangelización mundial en grande escala, al estilo de la iglesia apostólica, no hace falta el poder de Dios al estilo apostólico. Es por este fatal y criminal descuido en la evangelización mundial, que la Iglesia ha perdido su poder.

La Iglesia sin poder, ahora está entregada a planes y empresas sustitutas y secundarias, como actividades sociales, intelectuales, culturales, artísticas, teatrales, etc. Es doloroso el espectáculo de ministros del evangelio convertidos en empresarios teatrales. Si la Iglesia abandonara todas esas actividades sustitutas y se dedicara a su ÚNICA empresa, la evangelización del mundo en gran escala, el poder de Dios le sería restaurado en toda su gloria al estilo apostólico, y el mundo sería evangelizado en poco tiempo.

Estamos en la encrucijada del tiempo. Las tinieblas se ciernen sobre toda la humanidad. La sombra del Anticristo se proyecta sobre la política del mundo. Pronto terminará toda oportunidad.

Iglesia de Jesucristo, suelta las ataduras y levántate a evangelizar el mundo. ¡AHORA O NUNCA!

http://www.impactoevangelistico.net/reflexiones/ahora-o-nunca/

Confusiones genéticas

Confusiones genéticas

Febrero 4th, 2008 

Jos Angel Fernndez |Lupaprotestante.com

Existe hoy día en las iglesias españolas la creencia de que si combinamos la teoría evolutiva, la biología y la neurociencia obtendremos como producto un ‘Gran Pesimismo Unificado’ (conducente a Satanás). De hecho, muchos de los libros que encontramos en las librerías entran en una de estas dos clases: los que presentan una sopa de pollo calentita para calmar y consolar el alma de aquellos que no quieren tener dudas porque su fe no podría aguantarlas, y los escritos por algún tipo de científico ansioso por gritar a los cuatro vientos que la ‘ciencia’ ha resuelto ya todas nuestras preguntas más profundas mostrando que los seres humanos no somos otra cosa que máquinas programadas por nuestros genes, que somos egoístas por naturaleza o que el altruismo no existe realmente. 

Podemos sacar dos conclusiones acerca de la popularidad de este tipo de literatura. Por un lado podemos comprobar que el ser humano tiene un profundo deseo interno de buscar sentido a su alrededor y a sí mismo con la intención de poder controlar la inmensa cantidad de información que nos bombardea diariamente. Por otro lado resulta evidente la facilidad con la que los seres humanos nos sometemos ante la autoridad de cualquiera que tenga una bata blanca (o una toga negra). 

En mi opinión sólo deberíamos sumergirnos en esta literatura si estamos mentalmente armados para luchar contra tres fuentes de confusión:

1. Una cosa es decir cómo hemos llegado hasta aquí, y otra muy distinta es intentar convencernos de que somos distintos de lo que creemos que somos. Imaginemos que la teoría de la evolución nos muestra la posible procedencia del llamado ‘amor de madre’. Imaginemos que dicha teoría nos muestra de forma bastante creíble que dicho amor es el producto de un proceso evolutivo en el que la selección natural ha tenido mucho que ver y que, digamos, aquellos animales que lo poseen se reproducen y pasan su material genético más eficazmente que aquellos que no lo tienen. La confusión aquí sería inferir que hemos conseguido desenmascarar el ‘amor de madre’ y que por tanto realmente no existe. No sólo esta inferencia es errónea, sino que va en contra de nuestro punto de partida: ‘el amor de madre existe, así que vamos a descubrir cómo ha llegado hasta aquí’. La historia evolutiva del ser humano no debe ser confundida con su historia sicológica. Sería estúpido llegar al punto de decirnos unos a otros: ‘tú realmente no te has preocupado por mí, sólo has hecho lo que tus genes te han dictado’. Y sin embargo una y otra vez encuentro este argumento en cristianos que acusan a la ciencia como si la teoría evolutiva implicara que los seres humanos no somos más que máquinas a merced de nuestros genes. Lo que está mal aquí es la inferencia que se está haciendo.

2. La segunda confusión está relacionada con la incapacidad para reconocer los límites y problemas que existen con las explicaciones evolutivas, o para exagerar dichos problemas enormemente. Es posible, sin duda, que no haya explicaciones evolutivas para todo tipo de comportamientos extraños: puede que nadie pueda explicar por qué nos gusta el sonido de los pájaros, o el sabor de canela, o por qué nos producen cosquillas ciertas cosas. La teoría evolutiva, bien aplicada, conoce sus limitaciones y sus defectos, y sabe qué conclusiones puede sacar y cuáles no. Otra cosa es, por supuesto, decir que dado que no tenemos explicaciones evolutivas acerca de muchas cosas eso implica que la teoría de la evolución está mal, está moribunda o que le quedan dos telediarios. Esto lo he oído últimamente en varias ocasiones (no pocas rodeadas de textos bíblicos de apoyo). Que la teoría de la evolución no explica muchas cosas, tiene huecos y aún tiene un largo camino por recorrer es algo que los científicos saben de sobra desde hace mucho tiempo. Tened en cuenta que llevamos más de un siglo comprobando, testeando, analizando y obteniendo evidencias que echen por tierra o que pongan sobre una base más sólida a la teoría de la evolución, y en todo este tiempo ha sido lo segundo lo que ha ocurrido. Es un tanto osado pronunciar la teoría de la evolución moribunda porque no es capaz de explicar ciertas cosas. ¿Y qué hay de todo lo que está consiguiendo explicar? Si alguien quiere una buena introducción a los problemas que existen a día de hoy con la teoría de la evolución no hace falta que se vaya a escuchar a los defensores políticos y religiosos del Diseño Inteligente. Hay libros de sobra en el propio campo de la ciencia que nos explican sin pelos en la lengua los problemas que hay con esta teoría, el camino que queda aún por andar, y los huecos y errores que se están cometiendo. Nada que ver con la ‘actitud inquisitoria’ que algunos pretenden hacernos creer que existe en el mundo científico. Más bien todo lo contrario. 

3. La tercera confusión es pensar que cuando intentamos determinar la historia evolutiva del ser humano estamos despojándole de su esencia más profunda, que estamos convirtiendo al ser humano en poco más que un mono sin razón, sin sentimientos y sin Dios. Estas personas están cometiendo el error que exponía en el primer apartado; de alguna forma están sacando la conclusión de que descubrir nuestra historia evolutiva determina quiénes somos en realidad, nuestra sicología y nuestro ser más profundo. Pero no se están quedando simplemente aquí: como consecuencia de este error están recubriendo la teoría evolutiva de toda una manta ideológica y filosófica en contra de Dios como si el hecho de aceptar la teoría de la evolución fuera sinónimo con apoyar una ideología atea. Estas personas están mezclando de manera consciente la ciencia y la filosofía para crear un coctel que sólo ellos pueden controlar. En este coctel de ideas la Biblia encuentra un lugar determinado, y es a menudo (por no decir siempre) en oposición directa en contra de la evolución. De alguna forma se crea un dualismo que nos presenta dos opciones: bien la trascendencia de Dios y Su Biblia, o bien el materialismo filosófico y ateo de la ciencia. Creo que este dualismo, no solo está basado en una profunda confusión acerca del entendimiento de lo que la ciencia realmente es, sino que ofrece dos alternativas que dejan al cristiano que quiere ser científico en muy mala posición. La ciencia bien entendida no está promoviendo ninguna filosofía atea, y mezclar esas cosas de la manera que muchos hacen deja al Cristianismo histórico en una posición muy poco defendible ante las evidencias que día a día van apareciendo. 

Yo creo que se puede creer en la teoría de la evolución y seguir siendo cristiano. De hecho, si la evidencia apunta en esa dirección, creo que es eso precisamente lo que todo cristiano que busque realmente la verdad debería hacer. No nos dejemos engañar por aquellos que utilizan estos tres tipos de confusiones para llevarnos a su terreno y convencernos de que Darwin se está quemando en el infierno. Abramos los ojos, analicemos las evidencias y demos gracias a Dios por Su maravillosa creación.

El principio de todas las cosas (II)

El principio de todas las cosas (II)

Autor: Hans Küng

Ciencia y religión. | Trad. José Manuel Lozano Gotor. Madrid: Trotta. 229 pp. (2007).  

http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0120-00622007000100012&lng=es&nrm=iso

ÁLVARO CORRAL | UNIVERSIDAD DE BOGOTÁ JORGE TADEO LOZANO | alvaro.corral@utadeo.edu.co

El segundo capítulo abre también con un interrogante: ¿Dios como principio? A continuación se afirma la tesis según la cual la ciencia contemporánea da “fe” del concepto cosmológico estándar (cf. 56), al afirmar que el universo tuvo un comienzo hace más o menos 14.000 millones de años. Algo que Küng como teólogo bien informado no pone en duda. ¿En qué sentido se utiliza aquí la expresión “fe”, cuando Küng afirma con énfasis que el ser humano no está en condiciones de concebir lo más abarcador? Si seguimos las recomendaciones de Popper presentadas por Küng en el capítulo anterior, resulta necesario recordar que Popper en algunos de sus escritos mencionó con cierta mofa que él no creía en la creencia (cf. Popper). En otras palabras, quería llamar la atención sobre el hecho de que las proposiciones y los enunciados de las ciencias son completamente independientes de si alguien tiene alguna creencia al respecto o no, aun cuando, por supuesto, se acepta que todas las teorías son construcciones humanas formuladas en algún momento preciso del tiempo.

Así, la propuesta del origen, comienzo o principio (Anfang und Ursprung) de todas las cosas no constituye una creencia y mucho menos un objeto de fe, aun cuando algunos científicos de gran renombre y autoridad en su campo hayan sugerido una opción tal. La creencia del físico en la existencia de un episodio singular no constituye en sí una creencia, sino que es tan sólo la consecuencia lógica más coherente con las observaciones en el marco de una teoría dada. En este caso, las observaciones del astrónomo Hubble acerca de la velocidad con que se alejan las galaxias unas de otras, y el enfriamiento sucesivo derivado de la observación de la información espectral proveniente de las galaxias, según la cual existen diferencias de temperatura que se correlacionan con el grado de alejamiento, nos lleva a suponer que en algún momento calculable en el pasado la cantidad de materia y de proto-partículas estaba más comprimida y por lo tanto reinaba una mayor temperatura. Esa suposición entonces nos confronta con el posible hecho de una gran explosión (Big-Bang).

En ese sentido, Küng menciona la interrogación del periodista norteamericano Gregg Easterbrook: “¿Hay que creer que el estallido inicial ha producido miles de millones de galaxias a partir de una unidad diminuta? ¿Y eso no es una suerte de ‘creencia científica en los milagros’?” (57). Con esa pregunta, Küng hace la admonición de que, así como el teólogo bien informado “considera bien fundado el modelo estándar de la física” (57), exige a la vez que “los científicos bien informados no entiendan el ‘principio’ de todas las cosas como un inicio arbitrario” (57). Se trata de una exigencia bien extraña, pues a continuación Küng nos pide pensar en el principio absoluto. En mi opinión debemos ajustar las preguntas hechas por el periodista, para evitar caer en la exigencia de que el científico tenga que pensar no solamente en un principio relativo, sino también en un principio absoluto.

En primer lugar, se debe formular la pregunta con independencia de si alguien tiene o no una creencia sobre el contenido mismo de la proposición. La ciencia se ocupa de establecer si la proposición “el estallido inicial ha producido millones de galaxias a partir de una unidad diminuta” es una proposición verdadera o no. Sabemos de antemano que no estamos en condiciones de verificar directamente la proposición, pues no estábamos allí para efectuar la observación. La ciencia supone que así fue, mientras no se demuestre con observaciones o con otras teorías de mayor alcance explicativo que la suposición inicial es falsa. El segundo ajuste consiste en declarar como irrelevante para la ciencia la pregunta de si esa descripción de un estado primigenio de cosas por su “singularidad” es un milagro o no. La tarea del científico consiste precisamente en explicar, si sigue el modelo de la racionalidad científica de talante crítico y falibilista, que el sentido de las proposiciones de una teoría científica se obtiene al estipular condiciones restrictivas que pueden conducir a una falsación de la teoría en cuestión. En este caso concreto de las teorías cosmológicas, las observaciones sobre el fenómeno del alejamiento entre sí de las galaxias, el enfriamiento paulatino del universo, y el fenómeno de la radiación tenue de fondo detectado por Penzias y Wilson en la década de los sesenta, llevan a la hipótesis de la gran explosión. Lo más significativo para la ciencia actual consiste en que la pregunta inicial de Küng sobre “¿qué ocurrió antes?” o la indagación sobre un principio absoluto, se responde con un ignorabimus. No llegaremos a saberlo, por cuanto la pregunta carece de sentido. Lo máximo que podemos decir, con base en nuestras hipótesis mejor confirmadas, y no por ello verdaderas, es que debemos concebir el universo como si fuera una singularidad. Esta es tan sólo una invitación que conlleva a admitir como posible la verdad del contrario.

Esta invitación a considerar la posibilidad del contrario, es decir, aceptar que no hay singularidades en el Universo, fue analizada por Kant en el famoso capítulo sobre la antinomia de la razón pura (KrV A408-567). Una antinomia aparece cuando en el sistema de las ideas cosmológicas la razón quiere proceder con las ideas trascendentales, es decir, cuando el entendimiento, a partir de su experiencia con los fenómenos condicionados, intenta además pensar el incondicionado. En estrecha relación con la tabla de las categorías, son para Kant cuatro las ideas cosmológicas: si el mundo tiene un comienzo, si la sustancia está compuesta de partes simples, si la causalidad es la única ley en el mundo y, por último, si al mundo pertenece un ser absolutamente necesario. Para Kant la discusión de este tipo de cuestiones obliga a aceptar que es posible afirmar con igual fuerza argumentativa tanto la tesis como la antítesis. De ahí se deriva una conclusión muy importante, en mi opinión, y es que la razón humana no puede resolver la antinomia. Pero tampoco puede ofrecer, como pretende Küng, respuestas a la pregunta sobre el principio de todas las cosas que subyace a la antinomia, pues la razón no puede decir nada cuando quiere pensar lo incondicionado.

La tarea de la ciencia es la de aportar teorías explicativas lo suficientemente poderosas para explicar el mayor número de fenómenos diferentes entre sí. Mientras tanto el filósofo puede recordar que si esta o aquella teoría científica se involucra en una antinomia por hacer uso de una idea trascendental, el adversario siempre estará allí formulando sus dudas. Pero antes de analizar si el científico puede pensar en un principio absoluto, pasemos ahora al reto de la ciencia para buscar una teoría unificada. La razón de ello no es mística, ni religiosa, sino una sana aplicación del principio de economía formulado por Guillermo de Ockham: entia non sunt multiplicanda praeter necessitatem (no se deben multiplicar los entes sin necesidad). Según esta perspectiva, la pregunta de los cosmólogos, desde Tales de Mileto hasta Stephen Hawking, sobre una teoría unificada para la explicación de la realidad, es completamente diferente de la cuestión acerca del principio absoluto o de la existencia de Dios, independiente del hecho autobiográfico de que muchos cosmólogos en el pasado, y cada vez menos en la actualidad, hayan identificado un intersticio probable de toque entre las esferas de indagación propias de la ciencia y las de la religión. Lo que sí resulta cierto para un número abrumador de científicos del siglo XX, es que su preocupación por la búsqueda de una teoría unificada tiene una raigambre puramente técnica.

Cuando científicos como Einstein, Heisenberg, Feynman, Weinberg, Hawking y muchos otros, buscan una teoría que unifique bajo un mismo techo las cuatro fuerzas cósmicas presentes en el universo, –la fuerza electromagnética, la nuclear débil, la nuclear fuerte y la gravedad–, no están buscando encontrar otra cosa que un conjunto coherente de enunciados y proposiciones por medio de los cuales, de manera más simple y sencilla (y algunos añaden más elegante), se puedan explicar los fenómenos que antes había que explicar en términos de cuatro principios teóricos diferentes, con sus respectivas sucesiones subordinadas de teorías y conjuntos de proposiciones. Si bien es cierto que Platón y Aristóteles, así como también la mayoría de los pensadores medievales y muchos de los pensadores modernos, identificaron ese principio unificador de todas las cosas con la divinidad, esa transposición deja de funcionar para la mayoría de cosmólogos del siglo XX. Incluso cuando Einstein indicaba que Dios no juega a los dados (Gott würfelt nicht), se refería de manera completamente metafórica al hecho de que, según su teoría, el azar no tiene cabida en la naturaleza.

Antes de finalizar el capítulo, Küng indica que, pese a todos los avances de las ciencias naturales, el universo continúa siendo un enigma. Las preguntas fundamentales sobre “los sucesos del instante t = 0 son por principio inaccesibles a la ciencia. Por mucho que se incremente sin cesar su alcance y sofisticación, los métodos científicos no pueden descubrir qué fue lo que ocurrió antes de ese instante” (86). Esta es la pregunta fundamental que Küng eleva al estatus de “mysterium stricte dictum, que fulgura como pregunta en el horizonte más exterior de nuestra experiencia espacio-temporal, tanto al principio como al final, pero también en el centro del mundo y del ser humano” (87) y que no puede ser resuelto por la ciencia. Por ello la persona humana tiene dos caminos: el de “capitular ante la pregunta por las causas, renunciando a ella, o [el de] abordar el problema de Dios” (87).

En primer lugar, es necesario recordar que la ciencia capitula ante las preguntas formuladas por Küng por cuanto carecen de sentido, y no obstante continua tratando de hacer comprensible lo que nos parece un misterio. Por eso queda abierta la cuestión de que el universo sea un enigma. Luego Küng nos invita a considerar el segundo camino, cuando afirma que debemos plantear así la hipótesis acerca de la existencia de Dios: “si Dios existe, la pregunta central por el principio de todas las cosas, la pregunta de por qué existe algo y no nada, estaría contestada. Igualmente resuelta quedaría la pregunta marco por las constantes cósmicas que, desde el inicio mismo, determinan el desarrollo del Universo” (88). A renglón seguido reconoce que Kant tiene toda la razón cuando indica que las pruebas clásicas sobre la existencia de Dios conducen todas a un callejón sin salida, por cuanto ninguna de las pruebas puede formularse en el plano de la razón teórica, pues todas ellas suponen un tránsito no permitido acerca de lo que nos es posible conocer en el marco de la intuición sensible.

Si bien en el plano lógico de las discrepancias con los ateos y con los agnósticos, Küng tiene razón en apoyarse en Kant para llamar la atención sobre el hecho de que si alguien quiere demostrar la existencia de Dios está en la misma situación de aquél que quiera demostrar lo contrario, resulta que en el plano discursivo, que se asemeja más a lo que acontece en el estrado judicial, es necesario recordar que al escéptico, a quien se endilga con frecuencia el mote de ateo, no corresponde el peso de la prueba. En el estrado judicial la carga probatoria corre por cuenta del fiscal, quien tiene sus razones para llamar a alguien a juicio. Allí la tarea del defensor, como aquí la del escéptico, consiste en exhibir sus ‘dudas razonables’; no tiene por qué probar nada. Para reforzar este punto, baste recordar las palabras de Bertrand Russell a propósito de la falacia en la cual se incurre cuando se transfiere al escéptico, quien no afirma ni le interesa afirmar nada, la carga de la prueba: “Mucha gente ortodoxa habla como si fuera tarea del escéptico refutar los dogmas recibidos, cuando es precisamente la tarea del dogmático demostrarlos. Esto es por supuesto un error. Si yo sugiriera que entre la Tierra y Marte hay una tetera de porcelana china moviéndose en una órbita elíptica alrededor del sol, nadie estaría en condiciones de refutar mi aserto, suponiendo incluso que hubiese sido cuidadoso en añadir que la tetera es muy pequeña para ser avistada por nuestros telescopios más potentes. Pero si yo a continuación dijera que, por cuanto mi aserto no puede ser refutado, resulta que es una presunción intolerable por parte de la razón humana dudar de ello, entonces se podría pensar correctamente que estoy diciendo cosas absurdas. Si además se afirmara en los libros antiguos la existencia de esa tetera, si se predica sobre ella todos los domingos como una verdad sacra, y si se inculcara en la mente de los niños de la escuela, entonces la resistencia a creer en su existencia se convertiría en una marca de excentricidad y daría a quien duda el derecho a las atenciones del psiquiatra en una época ilustrada, pero también al Inquisidor en una época oscura” (Russell: 52).

En su esfuerzo por ofrecer una prueba, Küng nos pide que aceptemos que la razón no sirve para acceder a Dios (cf. 88), y propone un camino que a mi parecer se encuentra dentro del marco de referencia de una prueba de existencia. Se trata de la apelación a la “praxis vivida y reflexionada” (88). Entendiendo este asunto como una “actitud de plena confianza” en la que “resulta posible experimentar, a pesar de todas las dudas, la realidad del conjunto de lo real, aceptada al principio como algo evidente[…] Y desde semejante actitud de confianza, abarcadora y racionalmente justificable, también cabe aceptar la –aún más cuestionada– realidad de Dios, de un fundamento originario de todo lo que existe; y esa aceptación repercute en todas nuestras vivencias, en nuestra conducta, en nuestras acciones” (89). ¿Cómo se entiende aquí que la razón no sirva para acceder a Dios, y al mismo tiempo se admite que la actitud de confianza es racionalmente justificable? Apelar a la ‘actitud de plena confianza’ para mostrar o demostrar la existencia de un ser supremo constituye un argumento que se basa en la experiencia personal. Las pruebas fundadas en la experiencia personal tienen la gran dificultad de la comunicabilidad de todas las experiencias subjetivas, por ejemplo, cuando alguien trata de describir el sabor que tiene tal copa de vino cabernet sauvignon. Hay dos dificultades adicionales. Por un lado, se puede preguntar con qué criterio se distinguen las experiencias subjetivas del tipo alucinatorio por medio del cual los psiquiatras tratan de articular una prueba de realidad frente al paciente que padece trastornos esquizoides. Por el otro, no es claro cómo, desde una experiencia subjetiva de ‘la confianza plena’, surgen elementos para obtener el ‘fundamento último de la realidad’, y para explicar y comprender mejor las constantes de la física, tales como la fuerza de atracción, la velocidad de la luz, la constante de Planck y otras cosas por el estilo.

Guillermo Carey, hizo “grandes cosas para Dios”

Guillermo Carey, hizo “grandes cosas para Dios”

 

Biblioteca Suzzolla, Seattle, Washington, EEUU

Guillermo Carey, inglés, es reconocido como “el padre de las misiones modernas”.  Tuvo que convencer a las iglesias de su tiempo de la responsabilidad de evangelizar a gente de otras culturas. 

Dijo –Espere grandes cosas de Dios, emprende grandes cosas para Dios en 1792 en un sermón motivando a las iglesias Bautistas de Inglaterra ser los primeros en mandar misioneros.  El mismo se fue a la India en 1793, en donde tradujo la Biblia al Bengalí y Sanscrito y bajo su dirección a 40 idiomas más del subcontinente. 

Estableció la primera universidad en la India en 1818, el Colegio Serampore, que todavía existe. (http://www.senateofseramporecollege.org)   

Hoy día la escuela de artes y ciencias admite solamente a jóvenes pobres. Increíblemente 96% se gradúan y se destacan en exámenes nacionales.  El seminario asociado con más de 50 sucursales es uno de los más grandes del mundo y fue determinante en la evangelización de la India.  La Sociedad Misionera BMS que estableció sigue mandando misioneros alrededor del mundo.(http://www.bmsworldmission.org/index.aspx?id=1) 

Guillermo Carey también estableció la Sociedad Agri-horticultural de la India, centro científico que todavía existe después de 200 años y que fungió como el Ministerio de Agricultura hasta 1900. (http://www.agrihorticultureindia.com/) 

Las biografías de los primeros misioneros modernos son realmente increíbles y leer sus historias es como leer el libro de Hechos por lo fantástico de sus logros y hazañas. 

Igual que Guillermo Carey, yo quiero ver grandes cosas de Dios y hacer grandes cosas para El.  ¿Qué de usted?  

CERN: ¡La puerta se ha abierto!

CERN: ¡La puerta se ha abierto!

Septiembre 10th, 2008 | Lupaprotestante.com | Jos Angel Fernndez

Ya lo había dicho Stephen Hawkins: “El mundo no será destruido cuando el LHC sea encendido”. Y tenía razón. Esta mañana ha sido encendido el anillo y en menos de una hora (menos tiempo del esperado) un rayo de protones ha recorrido los 27 kilómetros sin que fallara ninguno de los 2000 circuitos magnéticos que rodean y controlan el sistema. A lo largo del día de hoy es probable que se haga pasar otro rayo en la dirección contraria para poder comprobar que ambas direcciones funcionan bien. Y en unos pocos meses podremos experimentar nuevos descubrimientos cuando se pase a provocar las esperadas colisiones entre distintos rayos de protones. Estas colisiones, y los datos que surgirán de ellas, ayudarán a aumentar nuestro conocimiento acerca de los fundamentos que rigen nuestro universo. La puerta ha sido abierta, y lo que detrás de ella vamos a encontrar, aunque aún desconocido, va a suponer un avance astronómico en nuestro conocimiento del mundo que nos rodea.

Sin embargo no todo han sido alegrías y felicitaciones hasta llegar a este punto. Antes de hoy ha habido un buen número de rumores de destrucción, de amenazas de muerte y de comentarios malintencionados que han provocado ciertas sensaciones de intranquilidad en muchas personas. “Mis hijos han ido al colegio esta mañana muy preocupados”, decía una madre en un mensaje enviado a la BBC. “Jugamos con la naturaleza y por tanto no podemos saber lo que puede ocurrir si la naturaleza tiene sorpresas para nosotros”, decía otro. Rumores de agujeros negros que se van a tragar el universo han sido casi una constante en estos días que han precedido la conexión del LHC (¿podrían haber venido estos rumores de EEUU? Sólo una pregunta a considerar…). Y, por qué no decirlo, muchos de estos rumores han venido de mentes religiosas que han considerado que experimentos como estos no hacen otra cosa que amenazar el trono de Dios e intentan dar un conocimiento prohibido al ser humano.

Esta es la cuestión de siempre y se basa en el conflicto eterno que algunos creyentes creen que existe entre la ciencia y la fe. Para muchos creyentes la Biblia ya ha respondido a todas las preguntas que el ser humano puede tener, y aquellas a las que no ha respondido son preguntas que el ser humano no debería hacer. Por tanto la búsqueda en la que se encuentran hoy inmersos muchos científicos no es otra cosa que una herejía, un intento de ser dioses o de imitar a Dios. En fin… no creo que vayamos a sacar a estos creyentes de esa convicción tan personal por medio de un estudio hermenéutico del libro del Génesis; tengo la impresión de que los que piensan así no llegaron a esa conclusión en primera instancia por su estudio cuidadoso de los textos bíblicos, así que no creo que dicho estudio vaya a cambiar sus ideas. Me conformo con que estos creyentes acepten la diversidad de opiniones e interpretaciones que existe hoy día en el pueblo evangélico, dentro del cual existen muchos científicos creyentes que consideran este día como uno muy importante, un día en el que Dios también se gloría en el uso que sus hijos hacen de la inteligencia que él les ha dado.

CERN: El mundo sigue

CERN: El mundo sigue

Posted in Septiembre 9th, 2008
by Jos Angel Fernndez in Ciencia y religión

Hoy a la hora de comer me he escapado para escuchar una conferencia acerca del diálogo entre ciencia y fe que se iba a dar en una iglesia anglicana cerca de la universidad donde trabajo. El título de la conferencia ha sido ‘Rescatando el libro de Génesis de las manos creacionistas’, y ha sido interesante poder escuchar a un científico cristiano que, aunque respetando la Biblia como Escrituras inspiradas (en sus propias palabras), ha utilizado escritos de autores tan conservadores como J.I. Packer para defender una lectura muy alejada del literalismo típico que encontramos en muchos entornos fundamentalistas. Sin duda, estemos de acuerdo o no con todo lo que este hombre estaba diciendo (y yo no estaba de acuerdo con todo), es muy refrescante poder escuchar a cristianos que hacen un esfuerzo serio por acercar posturas entre la fe y la ciencia por medio de lecturas bíblicas que muestran un mayor cuidado y consideración por asuntos exegéticos y hermenéuticos de los que solemos encontrar hoy. Estamos muy necesitados de esfuerzos similares por establecer diálogos entre ciencia y fe, si no queremos permanecer en la burbuja en la que muchos quieren que vivamos.

Lo cierto es que queramos o no el mundo sigue y la ciencia avanza. No digo nada nuevo si recuerdo que cada día se van llenando cada vez más los vacios que una vez inundaban nuestro conocimiento del mundo que nos rodea. Es verdad que también vamos descubriendo nuevas preguntas, que por cada respuesta se abren nuevos interrogantes que nos hacen permanecer en un estado de constante búsqueda. Pero también es verdad que lo que vamos conociendo del mundo que nos rodea ya no puede ser desaprendido, que los descubrimientos que vamos haciendo nos ayudan a avanzar en esta búsqueda y que después de conseguir abrir los ojos un poquito más hay más luz que entra en ellos y más realidad que podemos percibir. Estamos aún lejos de la verdad, pero más cerca de lo que estábamos antes.

A tenor de toda esta reflexión es bueno recordar que mañana es el día D, el día de la conexión del LHC (Large Hadron Collider) del CERN. Estamos hablando del mayor experimento científico llevado a cabo en este planeta por los seres humanos, un experimento con el potencial de abrir nuestros ojos de forma magnífica y de responder a muchas de las preguntas que han mantenido a los científicos rompiéndose la cabeza los últimos años. Este complejo de 27 kilómetros enterrados bajo tierra en el borde de Suiza y Francia ha costado billones de euros y en sus experimentos participan cientos de científicos de todo el mundo. En su interior, cuyo interruptor se encenderá mañana, se acelerarán partículas a la velocidad de la luz en dirección contraria con la intención de provocar choques (600 millones por segundo) y analizar los resultados. Como parte de este complejo habrá 4 grandes detectores encargados cada uno de analizar los choques pero con distintos objetivos: CMS (compact muon solenoid) buscará el famoso bosón Higgs, la llamada partícula de Dios, intentando penetrar en los mismos fundamentos de la materia; Atlas se encargará de la búsqueda de la materia oscura; Alice de analizar las condiciones en los primeros instantes justo después del Big Bang; y LHCb (LHC beauty) buscará la escurridiza antimateria. Cuatro detectores en busca de penetrar en los mismísimos fundamentos del universo y de responder aquellas preguntas que aún continúan fascinándonos a todos. Eso sí: siempre y cuando no hayamos encontrado ya las respuestas en algún texto suelto (y tomado de forma literal) de la Biblia.

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