La incredulidad del relojero ciego. Parte 5


La incredulidad del relojero ciego. Parte 5

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La incredulidad del relojero

La imposibilidad de conocer a Dios por la razón

Algunos teólogos y filósofos cristianos dicen que demostrar a Dios es, ahora y siempre, imposible.

Thomas Szasz dijo “Si hablas con Dios estás rezando; si Dios te habla a ti tienes esquizofrenia”. Lamnetablemnete, tal es el pensamiento de muchos ateos y ateólogos, que los cristianos estamos locos.

Muchas veces el peor ciego, no es el que no ve, sino el que solo dice que hay aquello que ve. No lo digo yo, lo dijo Antoine de Saint Exupery, el autor entre otros de una de las dos obras de literatura más leida del siglo XX, “El principito”

Leí algo que alguien escribió: “A la razón lo que es de la razón y a la fe lo que es de la fe”. No veo ningún replegamiento.

Ejemplo: respecto al sentido o finalidad de la vida estamos todos como ciegos que van palpando en la oscuridad; la diferencia entre creyentes y ateos es que los primeros aceptan dejarse guiar por una voz que oyen en medio de la oscuridad, y los ateos no (pero los dos conservan la capacidad de palpar -la razón científica y filosófica-). La fe, nos habla de zonas que la razón sóla nunca podrá alcanzar, y es por eso que no hay un replegamiento, sólo hay un “ir más allá”

De verdad entiendo bien que “los humanos somos “animales raros”. En vez de nacer dotados con las destrezas necesarias para sobrevivir, nacemos desvalidos y prácticamente inútiles, desajustados permanentemente con el medio en que vivimos. La inteligencia en todas sus dimensiones (de comprensión, de análisis, de anticipación, de suposición, de resolución de problemas, etc.) es la que nos ha permitido, y nos permite, transformar y habitar el mundo haciéndolo propio.

Entre esas capacidades raras, los humanos tenemos la de creer. Creer es dar por cierto algo que no sabemos con seguridad, pero que nos parece tan verosímil y probable que estamos persuadidos de ello. No sabemos con certeza, por ejemplo, si mañana viviremos o no, pero vivimos “como si” fuera cierto que mañana estaremos vivos.

Y entre las innumerables cosas que creemos hay una de especial complejidad y rareza: la creencia en lo divino (entendido como lo supremo al hombre, en cualquiera de sus formas). Desde el panteísmo (todo es dios / dios es todo) hasta el ateísmo (no hay dios) son muchas las formas en las que los humanos expresamos esa creencia: animismos, politeísmos, monoteísmos, agnosticismos, ateísmos, etc.

Todas éstas son, a fin de cuentas, expresiones de las diferentes opciones espirituales que los humanos tenemos. Ninguna de ellas cuenta con el apoyo irrefutable de la prueba, y todas ellas dan por cierto aquello en lo que creen: que las cosas son dioses, que los dioses son distintos de las cosas, que sólo hay un dios, que no hay juicio posible sobre lo divino, o que no hay ningún dios.

Los humanos, probablemente por el desvalimiento con que nacemos, nos agrupamos y vivimos en comunidad. Y nos organizamos para vivir en ella. Tanto, que Aristóteles (en su “Politeía”, 1253ª14) escribió que “el que no puede vivir en comunidad, o no necesita nada por su propia suficiencia, no es miembro de la polis [de la comunidad organizada], sino una bestia o un dios”. O sea, que en esa comunidad inevitablemente estamos todos, sea la que sea nuestra opción espiritual, y aún antes de tenerla.

Entre esas capacidades raras, los humanos tenemos la de creer. Creer es dar por cierto algo que no sabemos con seguridad, pero que nos parece tan verosímil y probable que estamos persuadidos de ello. No sabemos con certeza, por ejemplo, si mañana viviremos o no, pero vivimos “como si” fuera cierto que mañana estaremos vivos.

Y entre las innumerables cosas que creemos hay una de especial complejidad y rareza: la creencia en lo divino (entendido como lo supremo al hombre, en cualquiera de sus formas). Desde el panteísmo (todo es dios / dios es todo) hasta el ateísmo (no hay dios) son muchas las formas en las que los humanos expresamos esa creencia: animismos, politeísmos, monoteísmos, agnosticismos, ateísmos, etc.

Todas éstas son, a fin de cuentas, expresiones de las diferentes opciones espirituales que los humanos tenemos. Ninguna de ellas cuenta con el apoyo irrefutable de la prueba, y todas ellas dan por cierto aquello en lo que creen: que las cosas son dioses, que los dioses son distintos de las cosas, que sólo hay un dios, que no hay juicio posible sobre lo divino, o que no hay ningún dios.

Los humanos, probablemente por el desvalimiento con que nacemos, nos agrupamos y vivimos en comunidad. Y nos organizamos para vivir en ella. Tanto, que Aristóteles (en su “Politeía”, 1253ª14) escribió que “el que no puede vivir en comunidad, o no necesita nada por su propia suficiencia, no es miembro de la polis [de la comunidad organizada], sino una bestia o un dios”. O sea, que en esa comunidad inevitablemente estamos todos, sea la que sea nuestra opción espiritual, y aún antes de tenerla. [0]

Ahora evaluemos las razones por las cuales entendemos que es imposible dar a conocer a Dios por la razón:

Es por una doble y sencilla razón:[1]

1º (argumento científico): La ciencia estudia lo material, lo contingente, lo mutable; es más trata de explicar “el por qué del cambio”–> Dios es (en Teodicea) el Acto puro, es el Motor inmóvil, la Causa incausada, pero sobre todo Dios es pura Trascendencia, Dios es Espíritu (Espíritu Santo dice el Credo). Y un espíritu no es medible, objetivable… San Agustín dice que nuestro conocimiento de Dios es como el de una gota en comparación al océano…

2º.(argumento teológico moral): Dios mismo quiere nuestra libertad, Dios quiere que decidamos confiar el Él, pero nos quiere libres (el hombre es el único ser que puede hacerlo), esto lo defiendió hasta Jean Paul Sartre, de otra manera claro y con otras consecuencias. Sobre todo por que si la ciencia llegase a demostrar a Dios, al igual que se demuestra la ley de la gravedad o la acción de una vacuna para prevenir la aparición de enfermedades, Dios estaría traicionandose a sí mismo, ya que, si “nos creo a su imagen y semejanza”, es decir, nos creó libres, es porque quiere nuestra libertad (eso no lo entendió ni Lutero ni Ockham). Si conociesemos a Dios tal cuál es, no podríamos no adorarlo o no amarle… el bien es lo que a todos apetece, dice el clásico medieval, y si Dios, que es suma bondad (en el orden predicamental, analógicamente) se hiciera absolutamente visible, sería imposible. Y además, el hombre dejaría de ser hombre…para ser algo así como un angel.

Seguramente se hace muy dificil conocer a Dios por medios racionales, aunque no por eso debemos dejar de presentar razonablemente a nuestro DIos.

Pero el problema es mas profundo, y es que al relojero lo dejaron ciego por la incredulidad de los cientificos que como dice Pablo en Romanos capítulo 1, versos 19 al 32

“Porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó.Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles. Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén. Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío. Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen; estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades; murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia; quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican. ”

Gordon H. Clark en el libro “The Scripturalism of Gordon H. Clark” de W. Gary Crampton citando el comentario a 1 de Corintios de Clark. Dice:Si la investigación histórica pudiera probar que Jesús realmente resucitó, estó no demostraría la Deidad de Jesús (Lazaro también resucitó de la muerte)… La investigación nunca produce Fe Cristiana pues ella es un don de Dios

La incredulidad

Charles Darwin

Charles Darwin

La raiz de este mal se encuentra en la incredulidad presente en las mentes de estas personas, que se obstinan en negar a Dios. Porque el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos2 Cor. 4:4

4. Hay dos interpretaciones sobre quien es el “dios de este siglo”.[2]

(1) Algunos piensan que es el verdadero Dios. En el comentario de la Biblioteca de  Autores Cristianos dice “En la antigüedad algunos padres (Orígenes, Hilario,  Crisóstomo, Agustín) entendieron por “el dios de este mundo” (o de este siglo) al verdadero Dios, cambiando el sentido del texto: el genitivo de este siglo (tou aiwnoV) dependía, según eso, del genitivo twon apistwn,de los incrédulos, y dieron este sentido: Dios cegó las mentes de los infieles de este siglo”  Esta interpretación se apoya también en Juan 12:40 donde claramente dice que Dios “cegó los ojos de ellos, y endureció su corazón para que no vean con los ojos, y entienda con el corazón”

(2) Sin embargo, otros piensan que se refiere a Satanás porque se lo llama “Príncipe de este siglo”

(Juan 14:30 “No hablaré ya mucho con vosotros; porque viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí.”

Efesios 2:2 “en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia”)

“conforme a la potestad del príncipe de la potestad del aire”.

Y todos los intérpretes contemporáneos y las traducciones de la Biblia se inclinan por este último significado.

Son incapaces de ver la “luz del evangelio de la gloria de Cristo”. En griego  dice “para que no vean con claridad la iluminación del evangelio de la gloria  de Cristo”. No es solo el evangelio que alumbra, sino el evangelio de la gloria de Cristo. El evangelio que señala a Cristo con poder y honra, el que lo   exalta, le da honor y reconocimiento, el que dice que “en ningún otro hay salvación” y que no hay otro nombre fuera de Cristo en que podamos ser salvos. Y como no pueden ver esta luz, se pierden.

¿Que es la incredulidad?

La incredulidad es una como barrera mental que le dificulta a la persona concretar sus objetivos existosamente, ya que su estado mental esta debilitado por la falta de fe o confianza. En el sentido  de la fe cristiana, es un impedimento muy fuerte que le impide a Dios el darse a conocer!!

Cuando se le predica el evangelio a una persona incrédula, su mente cerrada se niega a aceptar la realidad concreta del mensaje, impidiendo que la Palabra de Dios actúe en su corazón, negándose a ella.

Ejemplo:

El famoso actor de cine Woody Allen comentó que le interesaba el futuro, “porque es el sitio donde voy a pasar el resto de mi vida.”  Pero también dijo, aunque quizas lo dijo irónicamente, que para él “Sólo existen dos cosas importantes en la vida. La primera es el sexo y la segunda no me acuerdo.” y que “prefiero la ciencia a la religión. Si me dan a escoger entre Dios y el aire acondicionado, me quedo con el aire.”[3]

Significado Bíblico de la palabra incredulidad

«La incredulidad se expresa mediante dos palabras griegas en el Nuevo Testamento, apistia y apeitehia. Según MM la palabra apeithea, junto con apeitheo y apeithés, “connota invariablemente desobediencia, rebelión, contumacia”.

De modo que Pablo dice que los gentiles han obtenido misericordia por la rebelión de los judíos

Ro. 11.30Pues como vosotros también en otro tiempo erais desobedientes a Dios, pero ahora habéis alcanzado misericordia por la desobediencia de ellos,

Ro. 11.32Porque Dios sujetó a todos en desobediencia, para tener misericordia de todos.

He. 4.6, 11 Por lo tanto, puesto que falta que algunos entren en él, y aquellos a quienes primero se les anunció la buena nueva no entraron por causa de desobediencia,…Procuremos, pues, entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia.

Esta desobediencia surge de la apistia, ‘falta de fe y confianza’, apistia es un estado mental, y apeitheia. la expresión de ese estado. Cristo afirmó que la incredulidad es el principal pecado acerca del cual el Espíritu redargüiría al mundo

Jn. 16.9 De pecado, por cuanto no creen en mí;

La incredulidad en todas sus formas es una afrenta directa a la veracidad divina

1 Jn. 5.10El que cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio en sí mismo; el que no cree a Dios, le ha hecho mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo“.

Esa es la razón por la cual constituye un pecado tremendo. Los hijos de Israel no entraron en el descanso de Dios por dos razones.

No tenían la fe (apistia, He. 3.19 “Y vemos que no pudieron entrar a causa de incredulidad“) necesaria y desobedecieron (apeitheia, He. 4.6 “Por lo tanto, puesto que falta que algunos entren en él, y aquellos a quienes primero se les anunció la buena nueva no entraron por causa de desobediencia“).

“La incredulidad encuentra su manifestación práctica en la desobediencia” (Westcott sobre He. 3.12).»[4]

Podemos decir también que «La incredulidad es el muro que impide ver a Dios, es la ceguera del racionalista, es la lepra que carcome el corazón, es la necedad del fatuo y presuntuoso. La incredulidad es vivir por lo que los ojos ven y por lo que la mano palpa. La incredulidad no ve la Mano que dirige la escena tras el escenario del mundo; es la vanidad de pensar que después de esta vida no hay otra.

1ª Cor.15:32 “Si como hombre batallé en Efeso contra fieras, ¿qué me aprovecha? Si los muertos no resucitan, comamos y bebamos, porque mañana moriremos”

La incredulidad no es imputable a Dios, sino al hombre. Aunque la fe es un don de Dios, la incredulidad es de factura humana, alimentada por el desvarío de la mente, la soberbia de la carne y la vanidad de la vida. ¡Oh, que Dios nos permita huir de tamaña desgracia! »

En la Biblia,en el libro de Marcos, tenemos el relato de un joven “endemoniado”, cuyo padre habia ido a solicitar ayuda a Jesús, pero mientras el Señor estaba ocupado en otra cosa, lo atendieron sus discípulos, pero no habían logrado el objetivo de librarlo de su aflicción al joven muchacho, y su padre ya estaba sintiéndose desanimado.

En la base del cuadro de Rafael sobre la Transfiguración del Señor, aparece la escena que los evangelios sinópticos reseñan inmediatamente después: la curación del niño lunático. Se trata de un muchacho poseído por un espíritu desde varios años atrás: le dan ataques, cae en el fuego o en el agua “muchas veces”. Su padre lo lleva a los discípulos para que lo curen. ¡Es un drama!, toda la vida con la amenaza de la enfermedad. Pero los apóstoles tampoco fueron capaces de expulsar ese demonio. El Señor quiere enseñar la importancia de la fe y por eso muestra su desaprobación con lo que ha pasado: —¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo tendré que estar entre vosotros? ¿Hasta cuándo tendré que soportaros? Traédmelo.

(Marcos 9.14ss) “Cuando llegó a donde estaban los discípulos, vio una gran multitud alrededor de ellos, y escribas que disputaban con ellos.Y en seguida toda la gente, viéndole, se asombró, y corriendo a él, le saludaron. El les preguntó: ¿Qué disputáis con ellos?Y respondiendo uno de la multitud, dijo: Maestro, traje a ti mi hijo, que tiene un espíritu mudo, el cual, dondequiera que le toma, le sacude; y echa espumarajos, y cruje los dientes, y se va secando; y dije a tus discípulos que lo echasen fuera, y no pudieron. Y respondiendo él, les dijo: !!Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os he de soportar? Traédmelo. Y se lo trajeron; y cuando el espíritu vio a Jesús, sacudió con violencia al muchacho, quien cayendo en tierra se revolcaba, echando espumarajos. Jesús preguntó al padre: ¿Cuánto tiempo hace que le sucede esto? Y él dijo: Desde niño.Y muchas veces le echa en el fuego y en el agua, para matarle; pero si puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros, y ayúdanos.Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible.E inmediatamente el padre del muchacho clamó y dijo: Creo; ayuda mi incredulidad.Y cuando Jesús vio que la multitud se agolpaba, reprendió al espíritu inmundo, diciéndole: Espíritu mudo y sordo, yo te mando, sal de él, y no entres más en él.Entonces el espíritu, clamando y sacudiéndole con violencia, salió; y él quedó como muerto, de modo que muchos decían: Está muerto.Pero Jesús, tomándole de la mano, le enderezó; y se levantó.Cuando él entró en casa, sus discípulos le preguntaron aparte: ¿Por qué nosotros no pudimos echarle fuera? Y les dijo: Este género con nada puede salir, sino con oración y ayuno. “

«Creo; ayuda mi incredulidad» (Marcos 9.24). Cuando este hombre le pidió al Señor que sanara a su hijo, Cristo respondió: «al que cree todo le es posible» (Marcos 9.23). Ese fue el momento en que el hombre clamó, diciendo: «Creo; ayuda mi incredulidad».

Jesús conserva la calma, a pesar de que –en su presencia- sucede una nueva convulsión:En cuanto el espíritu vio a Jesús, hizo retorcerse al niño, que cayendo a tierra se revolcaba echando espumarajos. Nos enseña a estar tranquilos, a no confiar en nosotros mismos sino en la fuerza divina, a sabernos instrumentos suyos. Y pregunta al padre, para facilitar la apertura de su alma: — ¿Cuánto tiempo hace que le sucede esto? Le contestó: —Desde muy pequeño; y muchas veces lo ha arrojado al fuego y al agua, para acabar con él. Pero si algo puedes, compadécete de nosotros y ayúdanos.

Este es el punto clave: la falta de fe de aquél padre. Por eso Jesús recrimina, con un dicho que, en el griego original, viene a decir “¡Otro que dice si puedes…!” Y nos da una gran enseñanza: ¡Todo es posible para el que cree! Enseguida el padre del niño exclamó: —¡Creo, Señor; ayuda mi incredulidad! Otra buena jaculatoria, para aumentar la fe…

Cuando entró en casa le preguntaron sus discípulos a solas: — ¿Por qué nosotros no hemos podido expulsarlo?—Esta raza –les dijo– no puede ser expulsada por ningún medio, sino con la oración. También recrimina la fe de los apóstoles: no lo habían echado, por la poca fe. Para Dios nada es imposible, mucho menos nuestra propia santidad.

«No hay tema más importante para el cristianismo que el tema de la fe, y no hay necesidad más crucial que la de fortalecer la fe. En relación con esto, Pablo escribió: Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego. Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá (Romanos 1.16–17).

En la NVI se lee: «una justicia que es por fe de principio a fin» (énfasis nuestro). En la New Century Version dice que la justicia de Dios «comienza y termina con fe».

También leemos que «sin fe es imposible agradar a Dios» (Hebreos 11.6a) y que «por gracia» somos «salvos por medio de la fe» (Efesios 2.8a). Es «por fe» y «no por vista» que andamos por la senda cristiana (2a Corintios 5.7). La fe es el escudo que nos protege del diablo (Efesios 6.16). La fe es «la victoria que ha vencido al mundo» (I Juan 5.4b).

El «fin» último de la fe es «la salvación» de nuestras almas (1era Pedro 1.9).

Al considerar la importancia de la fe, nosotros también podemos ser tentados a clamar, diciendo: «¡Creemos, ayuda nuestra incredulidad!».»

Como enseña Benedicto XVI (Spe salvi, nn 7-8), la fe es el fundamento del edificio espiritual. Comentando Heb 11, 1: « La fe es hypostasis de lo que se espera y prueba de lo que no se ve », el Papa afirma que “la fe no es solamente un tender de la persona hacia lo que ha de venir, y que está todavía totalmente ausente; la fe nos da algo. Nos da ya ahora algo de la realidad esperada, y esta realidad presente constituye para nosotros una « prueba » de lo que aún no se ve. (…) La fe otorga a la vida una base nueva, un nuevo fundamento sobre el que el hombre puede apoyarse, de tal manera que precisamente el fundamento habitual, la confianza en la renta material, queda relativizado”.[5]

«En su soberanía insondable, Dios escogió a la ciudad de Nazaret para que Jesús pasara allí su infancia y juventud. Nazaret fue, en este sentido, una ciudad altamente favorecida. Sin embargo, la actitud que tuvo para con Él fue desdichada. No diremos que fue ingrata, fue más que eso: fue desdichada. Teniéndolo a Él allí le menospreciaron, y aun más, quisieron matarle.

Ellos se escandalizaron del hombre que habían visto crecer corriendo por sus calles, jugando con los demás niños. Ellos decían: “De dónde tiene éste estas cosas? ¿Y qué sabiduría es esta que le es dada, y estos milagros que por sus manos son hechos? ¿No es éste el carpintero, hijo de María, hermano de Jacobo, de José, de Judas y de Simón? ¿No están aquí con nosotros sus hermanas? Y se escandalizaban de Él” (Marcos 6:2-3).

Reconocían que era un hombre extraordinario, porque su sabiduría y sus hechos portentosos eran irrefutables; sin embargo, tropezaban en que era demasiado familiar para ellos, ya que conocían su origen y su familia.

Al respecto, Jesús decía: “No hay profeta sin honra sino en su propia tierra, y entre sus parientes, y en su casa.” Y por causa de la incredulidad de ellos, no pudo hacer allí ningún milagro, salvo que sanó a unos pocos enfermos, poniendo sobre ellos las manos. ¡Jesús estaba asombrado de la incredulidad de ellos! (Marcos 6:6).

Ellos asociaban erróneamente la grandeza de Dios con la opulencia y elegancia de los fariseos y los escribas. Ellos pensaron que Dios habría de mostrarse con la gloria que por derecho propio le pertenecía. No vieron a Dios en la sencillez del Vecino de Nazaret. Su corazón estaba cerrado para Dios. Sus ojos estaban cegados»

Fuentes de duda:

Lo primero que notamos al leer este relato es que varios protagonistas de la situación estaban teniendo problemas con su fe, y entre ellos se incluyen el padre y los apóstoles. Hoy también, la gente tiene problemas con la fe. En el texto podemos encontrar algunas de las razones por las que se llega a tener duda.

El problema de la maldad. Es probable que la razón número uno para que la gente dude es que han visto que a las personas buenas les suceden cosas malas. En el suceso que estamos estudiando, no encontramos indicios de que el muchacho hubiera hecho algo para merecer tan tremenda desgracia. No se puede dar una respuesta rápida a la pregunta de por qué suceden cosas malas a las personas buenas;34 sin embargo hay dos aspectos dignos de hacer notar:

1) Al final todo resultó para bien y

2) Jesús usó la ocasión para glorificar a Su Padre (Lucas 9.43).

La inutilidad de los discípulos. Los apóstoles fracasaron en lo que debían haber tenido éxito. A veces la gente se desilusiona por las deficiencias de los cristianos y dejan que esto influya en su fe en Dios. Necesitan entender que nuestra confianza no debe depositarse en los hombres, que siempre nos decepcionan, sino en Aquel que jamás desampara a los que le buscan (Salmos 9.10).

Los ataques del mundo. La fe del padre se debilitó no solo por el fracaso de los discípulos, sino también por el ataque de los escribas. Por cada púlpito que proclama la fe, Satanás tiene miles de maneras de expresar duda, y esto afecta adversamente a las masas. Debemos aprender a cerrar los oídos a mensajeros de escepticismo y a abrirlos a evangelistas de certeza.

La realidad de uno mismo. La reprensión de Jesús obligó al padre a examinarse a sí mismo, haciéndolo reconocer la debilidad de su fe. Si somos sinceros con nosotros mismos, reconoceremos que no somos lo que deberíamos ser. Esta realidad nos estorba a algunos de nosotros más que todos los demás factores.

Fuentes de fe:

¿Cómo se puede ayudar la «incredulidad»? ¿Qué hará que nuestra fe aumente? El punto de partida es reconocer nuestra necesidad como lo hizo el padre, pero una vez allí, ¿para dónde cogemos? Usemos el texto bajo estudio para buscar fuentes de fe.

a.El conocimiento. Un fin que perseguía Jesús al echar fuera el demonio era contrarrestar la incredulidad que se encontró. Cuando el muchacho fue sanado «todos [se admiraron] de la grandeza de Dios» (Lucas 9.43a). Ya Cristo no anda haciendo milagros en medio de nosotros hoy; sin embargo, todavía tenemos los anales inspirados en que se da cuenta de Sus asombrosas obras. Esto fue lo que Juan escribió:

Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre (Juan 20.30–31; énfasis nuestro).

La respuesta más autorizada a la pregunta sobre cómo llegar a tener fe es «estudiar la Palabra, especialmente la palabra acerca de Jesús». La noche anterior a Su muerte, Cristo oró por los apóstoles y «por los que [habían de creer en Él] por la palabra de ellos» (Juan 17.20; énfasis nuestro).

Pablo escribió:

«Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Cristo» (Romanos 10.17; NASB). La expresión «la palabra de Cristo» puede estar dando a entender «el mensaje acerca de Cristo». Si usted desea aumentar su fe, lea y estudie diariamente la Palabra de Dios (vea Hechos 17.11; 2a Timoteo 2.15).

b.La acción. No obstante, no basta con tener una cabeza llena de conocimiento. Si la fe ha de ser verdadera y ha de estar viva (recuerde el grano de mostaza), debe accionar. Santiago enseñó que la fe se perfecciona por las obras (Santiago 2.22). Él escribió que «la fe sin obras es vana» (Santiago 2.20; NASB) y que «como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta» (Santiago 2.26).Se debe tener cuidado de no estar usando como excusa que la fe es débil para no hacer nada. Aunque seamos «siervos inútiles» (Lucas 17.10), siempre debemos servir (Mateo 20.26). Aunque no sepamos «qué hemos de pedir como conviene» (Romanos 8.26), siempre debemos orar (1era Tesalonicenses 5.17). Del mismo modo, aunque nuestra fe sea limitada, siempre debe actuar. Es por el ejercicio que los músculos crecen, y es por la acción que nuestra fe aumenta.

Alguien insinuó que cuando hagamos frente a un desafío, debemos preguntar: «¿Qué haría la fe ante esta situación?», y luego actuar de conformidad. Comience cada día afirmando: «¡Hoy viviré como un creyente!».

c.Evitar y confiar. Hay otras sugerencias que podrían hacerse: Debemos evitar lo que destruye la fe.

“El corazón tiene sus razones, que la razón no alcanza” La razón debe reconocer que hay muchas cosas que la exceden. Si no entiende esto, la razón es muy débil.[6]

¿Qué es el Evangelio?

Evangelio es la iena noticia, las buenas nuevas de Jesus,la buena noticia que Jesus murió por nuestros pecados y reucitó, y ahora nos ofrece salvacion y vida eterna

Según la Biblia, el Evangelio es aquello que nos salva, que nos limpia de nuestros pecados, y nos capacita para estar en la presencia de Dios el Padre.La Biblia específicamente define el Evangelio, y que el Evangelio es lo que lo hace a uno un cristiano y vuelva a preguntar, “Entonces, ¿qué es el evangelio?”

I Corintios 15:1-4 dice: “Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis; por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano. Primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras…”

El Evangelio es la muerte, sepultura y resurrección de Jesús … ¡por los pecados!

II Corintios 4:3-4 dice “Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; esto es, entre los incrédulos, a quienes el dios de este mundo les cegó el entendimiento, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios.”

Obviamente, que si usted no ha entendido el mensaje del Evangelio de Jesús el Salvador,  la Biblia le muestra claramente por qué: Es porque su mente ha sido cegada. Obvbiamente, usted no es cristiano. Y debería arrepentirse de todo corazón y creer en Jesucristo para salvacion y vida eterna.

Conclución:

Ellos no ven porque el pecado y Satanás han cegado sus mentes y ellos además se obstinan en mantenerse lejos de toda iluminación. Son como los delincuentes que operan al amparo de las sombras para hacer sus fechorías.

El apostol Pablo, escribió en su segunda épistola a los corintios sobre lo importante que es tener en cuenta lo eterno en contra de lo temporal: “No mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temprales, pero las que no se ven son eternas” (2 Cor. 4:18)

Juan 3:19:Esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas.”

Pero nosotros debemos mantener una actitud correcta ante el señor, permitiéndole a Él actuar en nuestras vidas, conforme a su voluntad.

2 Corintios 4:1-2 Por lo cual, teniendo nosotros este ministerio según la misericordia que hemos recibido, no desmayamos. Antes bien renunciamos a lo oculto y vergonzoso, no andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios, sino por la manifestación de la verdad recomendándonos a toda conciencia humana delante de Dios.”

Quisiera comentar el caso del erudito ex profesor de Oxford Anthony Flew, a quien The Times de Londres designó como «Uno de los más renombrados ateos del último medio siglo, cuyos conferencias han constituido el fundamento de la incredulidad para muchos ». Sin embargo, él llegó recientemente a la conclusión de que después de todo sí existe un diseñador inteligente de la vida. ¿A qué se debe un cambio tan grande en su manera de pensar? A la convincente evidencia científica, como la que se encuentra en la complejidad de la información en el ADN. [7]

Anthony Flew

Anthony Flew

“Los que han estado en una clase de filosofía en una Universidad donde el profesor quiere demostrar la falsedad de la existencia de Dios es muy posible que haya citado a Flew. Él ha sido catalogado como el filósofo ateo más influyente del mundo. Curiosamente vive en la ciudad de Reading, en Inglaterra, donde está localizada la sede mundial de las Sociedades Bíblicas Unidas.

Cuando se dio la noticia de su cambio hace unos años muchos no lo podían creer. El 9 de Diciembre de 2004 anunció a Prensa Asociada que ahora cree en la existencia de Dios. Basado sobre su propia investigación científica y académica, Flew expresó que la ciencia apunta a un diseñador inteligente del universo.

Según Flew la evidencia de la investigación del ADN le convenció que la estructura genética de la vida biológica es muy compleja para haber evolucionado completamente por sí misma. Dijo además que la teoría Darwiniana explica mucho, pero no puede explicar cómo comenzó la vida.

Antony Flew fue uno de los máximos exponentes del ateísmo en el mundo. Su famoso discurso “Theology and Falsification” (Teología y falsificación) se convirtió en la publicación filosófica más reimpresa en las últimas cinco décadas. Este discurso fue presentado en una reunión en el Oxford Socratic Club (El Club Socrático de la Universidad Oxford, en Inglaterra) que fue presidido por el conocido escritor cristiano C. S. Lewis.”

En un video -basado en una convención llevada a cabo en Nueva York en mayo de este año- Flew dijo que la última investigación biológica “ha mostrado, por la complejidad casi increíble de los acomodamientos que son necesarios para producir (la vida), que una inteligencia debió estar envuelta”.

Temprano este año, escribiendo en la revista Filosofía Ahora, Flew había señalado que su compromiso para el ateísmo era vacilante. Él escribió: “se ha puesto excesivamente difícil aun para comenzar a pensar acerca de construir una teoría naturalista de la evolución de ese primer organismo que se reproduce”.

Flew dio crédito a favor de un Católico de Tejas, Roy Varghese, que lo ayudó a persuadirle que las investigaciones biológicas apuntan a los trabajos de un creador inteligente. Varghese, el autor de La Maravilla del mundo, organizó en mayo la convención en la cual Flew primero cuestionó su posición atea, y produjo el video en el cual el erudito de 81 años de edad abandonó esa postura.

Flew – cuyo ensayo de 1984, “la Presunción del Ateísmo,” Estableció su lugar como el proponente prominente de esa opinión – hace énfasis en que él no ha aceptado el Cristianismo. Él dijo: “pienso en un Dios muy diferente del Dios del cristiano, y con mucho del Dios del mahometismo”. Él comparó su posición actual al deísmo de Thomas Jefferson, explicando que él tiene ahora simpatía por los investigadores que teorizan acerca de un “diseño inteligente” en el funcionamiento de la creación.

Anthony Flew admitió que muchos de sus seguidores filosóficos se escandalizarán por su anuncio. Pero él les dijo a la Prensa Asociada: “Mi vida entera ha sido guiada por el principio socratiano de Platón: Siga la prueba, a dondequiera que ésta lo lleve” [8]

Tambien podemos citar a « Frossard, quien  escribió el libro de su conversión,” Dios existe. Yo me lo encontré”, que mereció el Gran Premio de la literatura Católica en Francia en 1969, y que se convertiría en un best-seller mundial.

En 1985 fue elegido miembro de la Academia y trabajó en la Comisión del Diccionario. Muere en París en 1995 a los 80 años de edad, tras haber sido uno de los intelectuales católicos franceses más influyentes de su país en el presente siglo.”[9]

Sir Frederic Hoyle, Profesor de Astronomía en la Universidad de Cambridge, hizo una verdadera inferencia científica a partir de la evidencia. Incluso como ateo, Hoyle reconoció la asombrosa complejidad y precisión que se hacen patentes en el universo. Dijo así: «Una interpretación de sentido común de los hechos sugiere que hay un superintelecto que ha manipulado la física, así como la química y la biología, y que no hay fuerzas ciegas de las que valga la pena hablar en la naturaleza. Los números que se calculan a partir de los datos parecen tan abrumadores como para poner esta conclusión casi más allá de toda duda». [10]

C S. Lewis, que comenzó a enseñar en la Universidad de Oxford en la década de 1920, quedó convencido en su juventud de que Dios no existe. Estaba influido por antropólogos que mantenían que la historia de la resurrección de Jesús de entre los muertos era solo una historia inventada, una superstición sencillamente tomada de las religiones naturales del antiguo Oriente Medio. Sin embargo, como ateo, Lewis se sintió sobresaltado al a otros en Oxford que —contra las propias expectativas que ellos mismos habían abrigado al principio— habían descubierto que la evidencia de la resurrección de jesús era sorprendentemente poderosa. Y comenzó a reflexionar acerca de su posición. Lewis había llegado a la conclusión, contraria a su prejuicio inicial, de que Jeuscristo estaba vivo, y que había sido visto por numerosos testigos. El testimonio de dichos testigos resulta ser temprano y genuino, contenido en unos registros históricos que no se pueden pasar por alto.

“….La Biblia… lo que nos dice procede del superintelecto que nos creó…»

Muchos investigadores científicos en otros lugares del mundo, incluyendo a John Suppe. geólogo en la Universidad de Princeton, y Fritz Schaeffer, pionero en química cuántica informática, han llegado a la conclusión de que la evidencia histórica de la resurrección de Jesús, cuando se plantea de una forma sincera y abierta, es ineludible y convincente. [11]

«Un científico que se planteó la cuestión de la profecía cumplida como escéptico con la mente abierta es el destacado químico en la Universidad de Princeton, Andrew Bocarsly. Un colega le observó cuan meticulosamente parece profetizar el capítulo 53 del libro de Isaías, en el Antiguo Testamento, la crucifixión de Jesús. El doctor Bocarsly se esforzó por explicar este pasaje sin ninguna relación con la profecía, pero al final su estudio de este y otros pasajes bíblicos lo llevó a abrazar la fe cristiana. No solo estas profecías cumplidas verifican la existencia de un superintelecto que está interesado en comunicarse con nosotros,sino que dan soporte a la hipotesis de cque las profecias resr5antes se cumpliran también con toda exactitud.» [12]

Como podemos leer famosos ateos han cambiado de opinión,entendiendo correctamente que DIos existe.No solo los cristianos creemos en Dios, tambien muchos intelectuales estan aceptando las evidencias cientificas que hoy los nuevos descubrimientos cientificos han puesto en evidencia, apuntando hacia la realidad de un diseñador inteligente.

La mejor manera de conocer a Dios es a traves del estudio de las escrituras, que son inspiradas por Él.

Lewis Chafer enseña al respecto que  «La Biblia es el único libro escrito por inspiración de Dios, en el sentido de que Dios ha guiado personalmente a sus escritores. La inspiración de la Biblia se define como una enseñanza que Dios ha impartido directamente a sus autores y que, sin destruir ni anular su propia individualidad, su estilo literario o intereses personales, Dios ha transmitido en la misma Su completo e íntimo pensamiento, y así ha quedado registrado por sus autores humanos. Al formar las Escrituras, es cierto que Dios empleó a escritores humanos; pero esos hombres, aunque no pudieran haber comprendido todo lo que estaban escribiendo, sin embargo, bajo la guía de Dios y su mano directriz, produjeron los 66 libros que forman la Biblia, en la cual se halla una fascinante continuidad y una constante evidencia de la obra del Espíritu Santo dirigiendo sus plumas.

Por tanto, aunque escrita por medios humanos, la Biblia es el mensaje de Dios al hombre, más bien que un mensaje del hombre para su prójimo. Sin importar si las palabras registradas son las que Dios dictó literalmente, las copias halladas de antiguos códices y los resultados de la investigación acerca de los autores humanos, o de sus pensamientos, aspiraciones y temores, demuestran que en cada detalle Dios guió a esos hombres de tal forma que lo que ellos escribieron fue precisamente lo que Dios intentó que escribieran, con el resultado, pues, de que la Biblia es, ciertamente, la Palabra de Dios. Aunque ciertos pasajes de la Biblia puedan diferir notablemente en su carácter, todas y cada una de las palabras de la Escritura son igualmente inspiradas por Dios.“»[13]

Además de su validación por medio de la profecía cumplida, la exactitud histórica de la Biblia queda confirmada mediante la respuesta de la arqueología. Millar Burrows, de la Universidad de Yale dice así:«La Biblia esta respaldad una y otra vez por la evidencia de la arqueología”. De modo que solo la Biblia cumple nuestro criterio de un libro que describe de forma exacta tanto los acontecimientos del pasado como los del futuro. Por tanto,podemos confiar que lo que nos dice procede del superintelecto que nos creó y que está interesado en comunciarse con nosotros[14]

En una Audiencia General celebrada en la Plaza de San Pedro, el Papa Benedicto XVI precisó que «nuestra fe no nace de un mito, ni de una idea, sino del encuentro con el Resucitado, en la vida de laIglesia“.» [15]

Y, como bien dijo el cardenal Albert Vanhoye, uno de los biblistas contemporáneos más reconocidos en el mundo, «La Sagrada Escritura es esencial para conocer a Cristo» [16]

Notas:

[0] http://www.elplural.com/opinion/detail.php?id=24974

[1] Francisco Rosello, director de pedaleosymas.wordpress.com

[2] www.ublaonline.org/pdfs/2%20Corintios.%20Estudio%206.doc

[3] http://tematicacristiana.blogspot.com/2008/09/woody-allen-frases.html

[4] Obtenido de: “Incredulidad”, Nuevo Diccionario Biblico Primera Edición (Basada en la segunda edición inglesa del New Bible Dictionary,1982), Editorial Certeza,p.635 col. 2

[5] Benedicto XVI (Spe salvi, nn 7-8), la fe es el fundamento del edificio espiritual. Comentando Heb 11, 1

citado en http://argumentaciones.blogspot.com/2008/05/fe-seor-ayuda-mi-incredulidad.html

[6] Francisco Rosello, director de pedaleosymas.wordpress.com, citado en http://pedaleosymas.wordpress.com/2008/08/01/memorial-de-blaise-pascal/

[7] Folleto de la Fundacion C.S.Lewis, apologetics.org

[8] Apologista Ing. Mario Olcese Sanguinetti, http://apologista.blogdiario.com/tags/FLEW/

[9] Dios existe, y yo me lo encontré”: André Frossard, cita de Francisco Prieto Rosselló (primer redactor de pedaleos y más) en: “Dios existe, y yo me lo encontré”: André Frossard.

[10] Folleto de la Fundacion C.S.Lewis, apologetics.org

[11] Ibid

[12] Ibid

[13] Tomado de Lewis Sperry Chafer, Grandes Temas Bíblicos , Edit. CLIE -Galvani, 113 -08224 Terrassa (Barcelona) , citado por  http://www.adorador.com/temasdoctrinales/02_biblia_inspirada_por_dios.htm en La Biblia: Inspirada por Dios

[14] Folleto de la Fundacion C.S.Lewis, apologetics.org

[15] VATICANO, 24 Sep. 08 / 09:24 am (ACI) , citado en “Nuestra fe nace del encuentro con Cristo resucitado”, precisa el Papa

[16] ROMA, martes, 23 septiembre 2008 (ZENIT.org),  citado en “La Sagrada Escritura es esencial para conocer a Cristo” (Parte I)

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1 comentario (+¿añadir los tuyos?)

  1. madmoiselle abigain
    Feb 20, 2009 @ 03:47:45

    Cuando tengamos miedo a lo que no entedamos, siempre estara dios para darnos una respuesta vacia.

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