Pautas para LA INTERPRETACIÓN DE LA BIBLIA.


Pautas para LA INTERPRETACIÓN DE LA BIBLIA.

1 El uso de la vida común, determina la significación de una palabra o frase; no el de la filosofía.

2  El uso en el tiempo y lugar del autor, determina  la signficación; no se debe tomar ningún otro tiempo ni  costumbres modernas para ese fin.

3. Si una palabra o una frase tiene varias significaciones el contexto determina su significación en el pasaje de que se trata. La significación más común en el tiempo del autor debe preferirse, con tal que convenga en el pasaje, no la que es más común en nuestro tiempo.

4 Si el autor tiene ocasión de emplear una palabra nueva, o una palabra antigua con una significación nueva, su propia definición o su propio uso debe determinar la significación, en lugar del uso de cualquier otro  autor.

5. El sentido directo o literal de una sentencia es la significación del autor, cuando no nos indica otra, otra figurativa, alegórica o mística.

6. Pasajes que tienen un sentido directo, literal, o plenamente entendido, sirven para determinar qué pasajes tienen otro sentido distinto, el que prevalecerá aún en nuestras opiniones.

La Biblia trata de Dios en su relación con los hombres. Es obvio que las circunstancias darán ocasión de usar nuevas palabras y frases, y nuevas acepciones de las antiguas. Trae a la vista figuras peculiares de que son llamadas antropomorfismo y antropopatismo. Da una expansión nueva a todas las reglas previas.

7. Una palabra, una frase o una declaración completa que se usa primeramente en relación con las cosas del hombre debe entenderse, cuando se aplican a las cosas de Dios, en un sentido consecuente con su naturaleza esencial; no en un sentido contradictorio a atributo alguno conocido de aquella naturaleza.

Hay un crecimiento de la Biblia en dos aspectos

(1) Hay un crecimiento al añadir documento a documento, durante mil seiscientos años por lo menos. Por esto las formas sencillas y primarias del idioma aparecerán en los documentos más antiguos; lo más común y conocido puede aparecer solamente en los posteriores.

(2) Hay un desarrollo también de la Biblia al añadir hecho a hecho y verdad a verdad; por lo cual, doctrinas que al principio parecen solamente un botón, al fin se dilataban hasta presentarse como una flor perfecta. Al fin, la Biblia escoge y señala la raíz suficiente de la cual todas las doctrinas pueden germinar. La raíz es Dios. En El son inherentes todas las virtudes que pueden crear y sostener un mundo, y por lo tanto en el conocimiento de El se hallan las doctrinas que pueden instruir y edificar a la creatura inteligente. Por esto, la forma elemental de una doctrina se hallará en las partes más antiguas de la Escritura,  la forma más desarrollada en los libros posteriores. Esto da origen a dos reglas semejantes de interpretación.

8. La significación de una palabra o frase en un libro posterior de la Escritura, no debe transferirse a  un libro anterior, a menos que lo exija el contexto.

9. La forma de una doctrina en una parte subsecuente de la Biblia no debe tomarse como plenamente desarrollada en una parte precedente, sin la autoridad del uso y del contexto.

El Antiguo Testamento fue escrito en hebreo; el Nuevo Testamento lo fue en griego. Cada uno debe interpretarse conforme al carácter del idioma en que fue originalmente escrito. El intérprete debe, pues, estar familiarizado con la gramática de cada uno, en la cual las particularidades de su estructura genuina están reunidas en un sistema. Los escritores del Nuevo Testamento eran hebreos por nacimiento y hábitos, con la excepción posible de Lucas. Por lo tanto, su griego es de caracter hebraico, y sus palabras y frases son para expresar de este modo cosas, costumbres, cualidades y doctrinas.    De aquí que ellos tengan facilidad de explicar ampliamente en griego, las partes de la oración hebraica de las cuales aquellas son sus equivalentes  propuestos.     Dos   reglas   de   interpretación de este concepto, que son las siguientes:

10 El sentido de una oración, y la relación de una sentencia a otra, deben determinarse de acuerdo con la gramática  del idioma en el que están escritas.

11. La significación de las palabras y frases  del Nuevo testamento debe determinarse en armonía con el Antiguo Testamento; no por su sentido en el griego, sino al contrario, por su sentido en el hebreo.

La Biblia es la Palabra de Dios. Todos los otros elementos de nuestro postulado fundamental son claros sobremanera, para ser admitidos unánimemente, a excepción de algunos intérpretes que los acepta con algunas reservas; pero no obstante su desechamiento del dogma, semejantes intérpretes se ven obligados a aceptar que estos libros son la Palabra de Dios, porque aplican a su interpretación, las reglas que pueden inducirse justamente de sus propias características. Al hacer esto no se ponen en una posición desventajosa. Sólo dan a los demandantes un escenario justo, y no meten su alta pretensión a una prueba razonable.

Pues bien, Dios es un Dios de verdad. Por esto toda Escritura debe ser consecuente con la verdad y consigo misma. No contiene ninguna contradicción verdadera.   Esto da origen a las siguientes reglas

12. Toda la Escritura es verdadera histórica y  metafísicamente; no es mística ni falible.

13.En los pasajes verbalmente discordantes,  tal punto de vista debe adoptarse en su interpretación para aclarar la discrepancia en lugar de buscar una contradicción.    Explicarlo positivamente es mostrar la armonía del pasaje; obviarlo negativamente es mostrar que no hay contradicción.

14.Una Escritura explica otra Escritura. Por esto los pasajes claros explican los obscuros y abstrusos no las cosas extrañas a la Escritura en tiempo, lugar o sentimiento ni nuestra filosofía.

15. De reglas que se contradicen, la más alta substituye o modifica la más baja.

16.Un escritor del Nuevo Testamento  inspirado, dará el verdadero sentido de un pasaje del Antiguo Testamento.

Fuente: Extraido de B.H.Carroll, “Comentario Bíblico 1 – Génesis”, pp.43-46, edit. Clie

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