Angelología

Angelología

Artículo escrito por: Sergio Antonio Ramírez Pérez

Estimado(a) Lector:

La creencia en los ángeles está·poniendose de actualidad en nuestros días… Programas enteros de radio y televisión se decidan a hablar de ellos, de sus poderes e influencias. Un número creciente de libros, incluso best-sellers, se exhiben en las librerías para enseñarnos a comunicarnos con ellos y a servirnos de sus peculiares poderes. Los cantantes los invocan en sus letras y melodías. Abundan las películas dedicadas a ellos humanizándolos.

Desde los primeros capítulos de Génesis, hasta los últimos de Apocalipsis de la Biblia habla de los seres sobrenaturales y su ingerencia en nuestras vidas: (Génesis 3:24; Apocalipsis 22:8, 9; Génesis 3:4; Apocalipsis 12:9).

Porque su ministerio incide de lleno en la vida del creyente

En medio de una situación extrema, Eliseo anima a su criado con la visión de una realidad que le pasa desapercibida (2 Reyes 6:15-17). Nosotros también podemos ser animados al tener ojos para ver y oídos para oír más allá·de nuestras facultades naturales, ya que de los ángeles se dice, ¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación? (Hebreos 1:14). En la hora de la prueba podemos esperar ser asistidos como el mismo Señor lo fue (Marcos 1:12, 13).

LOS ÁNGELES BUENOS

1. Origen

Los ángeles, igual que todo lo demás, fueron creados por el Señor Jesucristo (Colosenses 1:16). Fueron creados, a diferencia del hombre, a una palabra del Señor, (Salmo 148:2, 5). La Biblia no deja claro cuando fueron creados, pero evidentemente ya estaban allí cuando Dios hizo la tierra.

2. Personalidad

Los ángeles poseen los atributos de la personalidad. Poseen emociones (1 Pedro 1:12), poseen voluntad (Salmo 91:11); son inteligentes (Mateo 23:36).

3. Características

Los ángeles son espíritus (Hebreos 1:14), por lo que no tienen un cuerpo material. No obstante, cuando se manifiesta de forma visible, lo hacen con una apariencia corpórea, ya sea sobrehumana (Daniel 10:5, 6).

4. Atributos

Además de los atributos de la personalidad, también se dice que los ángeles son inmortales (Lucas 20:36) y muy poderosos (2 Pedro 2:10, 11). Además, se dice que son santos (Lucas 9:26), y por lo tanto, obedientes y sujetos a Dios (1 Pedro 3:22).

5. Número

Ya que los ángeles ni se reproducen (Mateo 22:30) ni mueren (Lucas 20:35, 36), su número se ha mantenido constante desde el principio  (Mateo 26:53). Una legión romana podía tener hasta 6 mil soldados. Doce legiones serian 72 mil. Apocalipsis 5:11 habla de más.

LOS ÁNGELES CAÍDOS

Cuando Dios puso a Adán y a Eva en el Edén, no les dijo todo lo que podían haber sabido del mundo espiritual, pero sí todo lo que necesitaban saber para vivir de forma agradable a Èl. De la misma manera, la Biblia no dice todo lo que podríamos saber o nos gustaría saber de la batalla espiritual, pero sí nos dice todo lo que Dios quiere que sepamos.

1. Caída

Aunque la Biblia no dice expresamente que los demonios son ángeles caídos, tal entendimiento es adecuadamente deducido a partir de evidencia como la siguiente: (1) Satanás tiene ángeles bajo su mandato: (Apocalipsis 12:9; cf. Mt. 25:41). (2) Satanás es llamado príncipe de los demonios (Mateo 12:24-26). (3) Las jerarquías demoníacas reciben la misma denominación que las jerarquías angélicas.

2. Características

Los demonios son espíritus incorpóreos (Efesios 6:12). Tienen por rey sobre ellos al ángel del abismo, cuyo nombre en hebreo es Abadón, y en griego, Apolión (Apocalipsis 9:7-11). Los demonios son seres poderosos que pueden causar mucho daño. Apocalipsis 4-6). Los demonios pueden hacer milagros: pues son espíritus de demonios, que hacen señales (Apocalipsis 16:14).

3. Atributos

De algunos demonios la Biblia especifica algunos atributos. Por ejemplo se habla de inmundicia, mudez y sordera (Marcos 9:25); se habla de mentira (1 Reyes 22:22); se habla de engaño, (1 Timoteo 4:1). No obstante, no es claro si los atributos aquí señalados son distintivos de los demonios en sí, o de su actividad.

4. Número

Los demonios son una tercera parte de los ángeles creados originalmente. Así, su número es también muy grande (Apocalipsis 12:3, 4, 9).

A pesar de ser sus enemigos, los demonios operan bajo la soberanía de Dios y son instrumentos en el cumplimiento de sus propósitos.

Le invitamos a participar en nuestro foro para edificación entre hermanos, con la pregunta: ¿Como cree usted que ayuda al creyente conocer sobre la doctrina de los ángeles buenos y caídos? Para entrar al foro pulsa aquí.

Seamos fieles aprendiendo de la Biblia para adorar al único Dios verdadero,

Scott Yingling
Director General de ObreroFiel.com


Para más recursos sobre este y otros temas, visítenos en: www.ObreroFiel.com

Si tiene alguna duda o comentario, favor de escribirnos: info@ObreroFiel.com
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EL PECADO ORIGINAL

EL PECADO ORIGINAL
Por Pablo Santomauro

La mayoría de los cristianos entienden que Adán es el “Padre” de la raza humana en el sentido de que fue el primer ser humano del cual todos los demás descienden. Por esta razón es llamado el “primer hombre” en 1 Corintios 15:45.

Muchos cristianos hoy en día no conocen la doctrina del pecado original. En consecuencia, tampoco entienden la relación que el hombre moderno tiene con Adán. No solamente estamos relacionados con Adán genéticamente, sino también de muchas otras maneras.

La Caída

El primer hombre (Adán) fue creado a imagen y semejanza de Dios, y por ende con santidad original (Gn. 1:26-27). Cuando el hombre cayó en pecado perdió esa santidad. Por lo tanto, luego de la caída, en lugar de santidad, Dios vio maldad en el corazón del hombre (Gn. 6:5).

Esta maldad del hombre lo separó radicalmente de Dios (Is.59:1-2). El pecado del hombre debe ser extirpado si éste quiere establecer nuevamente una relación con Dios. Además, la santidad de Dios y su aborrecimiento del pecado demanda el enjuiciamiento del pecado. Su carácter moral no le permite a Dios soslayar la pena por violar el mandamiento de obediencia que Adán recibió en Edén. La pena por la desobediencia de Adán fue muerte (Gn. 2:17).

El pecado es una ofensa criminal contra Dios, por lo tanto para que el pecado pueda ser quitado, es necesario que un substituto sin pecado muera por el pecador. Muchos resienten que la muerte sea la pena adjudicada por quebrantar la ley de Dios. Hay quienes se oponen a la pena de muerte en el sistema judicial de las naciones hoy en día, y lo hacen porque concientemente o no, niegan el aspecto penal de la ley de Dios. Otro factor que los prejuicia es una comprensión limitada de la santidad de Dios y su aborrecimiento total del pecado (Gn. 2:17; Ez. 18:4; Ro. 6:23).

El Pecado Original transmitido

Pasajes como Romanos 5:15, 17 y 1 Corintios 15:21 comunican algo más que la simple descripción de que todos los seres humanos pecan. Es cierto que nosotros pecamos, pero existe una conexión necesaria de estos pecados individuales con algo más. En otras palabras, no es que todos pecamos y por lo tanto somos pecadores, sino que pecamos porque somos pecadores. Esto significa que el pecado original de Adán, de alguna manera, inevitable pasó a toda la humanidad.

El pecado pasó a toda la humanidad no solamente en el sentido que nadie es capaz de no pecar, o como dijo Agustín, el hombre non posso non pecare, sino que la culpa del pecado también se transmitió a toda la humanidad. La perspectiva bíblica es que Dios considera a toda la raza humana culpable por la transgresión de Adán. El pecado original es imputado judicialmente a todos sus descendientes.

Condenados en Adán y Justificados en Cristo

Romanos 5 y 1ra. Corintios 15 nos muestran varios paralelos entre Adán y Cristo. Jesús es llamado el “postrer Adán”, y Adán es llamado el “primer hombre” (1 Co. 15:45).

Estos pasajes establecen claramente que la caída de Adán en pecado fue de naturaleza sustitucional y vicaria, de la misma forma que lo es la expiación obediente de Cristo. Romanos 5 dice que todos estamos condenados en virtud de la desobediencia de Adán, como también estamos justificados en virtud de la obediencia de Cristo. El problema que todos los hombres confrontamos es la imputación del pecado de Adán, y el remedio para ese problema es la imputación de la justicia de Cristo (Ro. 5:17).

Como dijimos anteriormente, Dios no puede pasar por alto la transgresión de Adán, debido a que su carácter es inmutable (Mal. 3:6). La separación o alienación del hombre fue tan radical que nos hundió en tal deplorable estado, que no es posible para nosotros encontrar nuestro camino a Dios nuevamente, a menos que Dios mismo lo haga por nosotros (Ro. 3:10-12). La Ley de Dios requiere cierta clase de salvación donde:

1. Una obediencia personal, perfecta y perpetua debe ser ejercida por la persona o el sustituto, a los efectos de llenar los requisitos de la ley de Dios y por ende recibir la vida eterna.
2. Todo el juicio de Dios, hasta el extremo de la muerte, debe recaer sobre la persona o el substituto, a los efectos de satisfacer con plenitud la justa pena por desobediencia a la ley de Dios.

Alguien tuvo que vivir la vida perfecta de obediencia que Adán y sus descendientes no pudieron ni pueden vivir, para poder obtener la vida eterna para nosotros. Alguien tuvo que morir bajo el juicio de Dios para que nosotros fuéramos liberados.

La Víctima Perfecta

¿Quién más que el Hijo de Dios pudo haber vivido la vida que nosotros debimos vivir y sufrir el tipo de muerte que nosotros debimos sufrir. Ningún ángel, ni ningún pecador puede satisfacer las demandas de la ley de Dios.

Así como en el Antiguo Testamento el animal debía ser físicamente sin defecto, en el Nuevo Testamento aprendemos que no hubo ningún defecto moral en Cristo Jesús (He. 9:13-14; 1 P. 1:19). El Señor Jesucristo fue el cordero de Dios sin pecado.

En el Antiguo Testamento aprendemos que al posar las manos sobre la cabeza del animal, el sumo sacerdote confesaba y transfería todas las iniquidades del pueblo al animal, que luego era alejado al desierto. En el momento que se ponían las manos sobre el animal, la culpa del pecador y la sentencia de su pecado eran transferidos a la víctima sacrificial. La víctima es la que toma el lugar del pecador a modo de sustituto. De la misma forma, todos los pecados de los elegidos son imputados a Cristo. El se hizo pecado por nosotros (Is. 53:4-6; Jn. 1:29; 2 Co. 5:21; 1 P. 2:24).

Desobediencia en Adán y obediencia en Cristo — inseparablemente ligadas

Nuestra participación en la desobediencia de Adán y nuestra participación en la obediencia de Cristo están interconectadas de tal forma que si alguien rechaza la doctrina de la imputación del pecado de Adán — o sea, el fundamento de la doctrina del pecado original — debe, por lógica deducción, rechazar también la doctrina de la imputación de la justicia de Cristo – o sea, la base de la doctrina de la justificación judicial.

A través de la historia de la iglesia, habilidosos herejes han reconocido que la doctrina del pecado original, la expiación sustitucionaria, y la justificación forénsica, se mantienen de pie o se caen al mismo tiempo. Esta es la razón por la cual Socinio y Charles Finney en el pasado, y otros en el presente, se sienten lógicamente inclinados a negar las tres doctrinas.

Para el hombre natural es imposible aceptar culpabilidad por imputación. No hay nada más ofensivo para la noción de lo que es justo y recto en la mente del hombre natural. Esta doctrina de la imputación del pecado original es considerada indigna de Dios, e imposible de ser defendida mediante la razón. Se llega a decir que si Dios en realidad considera a los humanos culpables por el pecado de Adán, es un Dios que no merece nuestra adoración.

El error de esta posición se hace evidente ante la simple pregunta ¿Dónde se originó el pecado si no fue de la forma en que la Biblia declara? La únicas respuestas ofrecidas hasta ahora son: 1) El pecado o el mal es eterno; 2) La teoría de la reencarnación. La respuesta no. 1 no es respuesta en realidad, es nada más que la negación del problema. Es la negación de que el pecado y el mal tuvieron un comienzo. La respuesta # 2, la reencarnación, está desprestigiada por sus incoherencias internas. Estas son todas las respuestas, no hay más. Sólo la explicación bíblica tiene sentido, o sea, que el pecado es universal como resultado del juicio de Dios sobre la raza debido a la transgresión de Adán. Adán fue el representante de toda la raza.

La misma terminología

Nuestra relación con Adán se describe en los mismos términos que se usan para hablar de nuestra relación con Cristo . Por ejemplo, podemos estar en Adán de la forma que podemos estar en Cristo. La unión con Adán y la unión con Cristo son dos realidades que comparten significados mutuos. Todos los que están en Adán, o sea, unidos con Adán, reciben ciertas cosas en virtud de esa unión, del mismo modo que todos los que están en Cristo reciben ciertas cosas en virtud de esa unión con Cristo.

Rechazos incoherentes

Debido a que el mundo evangélico está plagado de maestros, pastores, y evangelistas que tienen muy poco entrenamiento teológico, poco conocimiento de la historia de la iglesia, y ninguna preparación en lógica, no nos debe sorprender que alguna gente plantee objeciones a la doctrina del pecado original, basados en que sería “injusto” que Dios nos castigue a nosotros por la maldad de alguien más. Para estos líderes, la idea de que Dios nos trate en base a lo que alguien pudo haber hecho, es absurda.

Sin embargo, al mismo tiempo, la misma gente que piensa así, una vez que se les presiona, admite que Dios trató a Jesús conforme a los pecados de ellos. Si Cristo “murió por nuestros pecados conforme a las escrituras” (1 Co. 15:3), ¿cómo puede ser injusto que muramos por el pecado de Adán?

Conclusión

La historia de la iglesia demuestra que el rechazo de la doctrina del pecado original, eventualmente conduce al rechazo del sacrificio vicario y de la justificación forense. Esto sucedió con la teología liberal del siglo XVIII.

Estos teólogos liberales comenzaron con la negación de la doctrina del pecado original y la depravación consecuente. Esto los llevó a negar la expiación sustitucionaria. Basándose en la “razón”, concluyeron que sería injusto condenar a alguien por las culpas de otros. Esta racionalización les hizo luego negar el sacrificio de la sangre de Jesús.

Por esta razón, la doctrina del pecado original es absolutamente esencial en la teología cristiana, y por eso la iglesia de Cristo ha condenado siempre como definitivamente heréticos el pelagianismo y el semi-pelagianismo. Estos sistemas niegan o debilitan la doctrina del pecado original y su resultante depravación. La validez del sacrificio sustitucional y la justificación judicial están basadas en la validez de la imputación del pecado de Adán a la raza humana.

————————————

Bibliografía:

.– Genesis, An Expositional Commentary, James Montgomery Boice, Zondervan.
.— Studies in the Atonement, Robert Morey, Christian Scholars Press.
.— Elemental Theology, Bancroft.

El arzobispo de Pamplona tacha a los socialistas de ateos

El arzobispo de Pamplona tacha a los socialistas de ateos

“Todas las filosofías ateístas terminan siendo dictatoriales”

MARCOS PARADINAS

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Fernando Sebastián, arzobispo emérito de Pamplona, ha asistido también a los cursos de verano sobre el laicismo que acoge la Universidad Rey Juan Carlos en Aranjuez, y que dirige su compañero el cardenal Cañizares. Fiel a su estilo, Sebastián no ha decepcionado, y ha cargado contra el Gobierno y contra Zapatero. Ha tachado a los socialistas de ateos, ha acusado a la ministra de Educación de “programar las mentes de los ciudadanos” con la asignatura de Educación para la Ciudadanía y, sobre todo, ha defendido la posición del cristianismo en la vida pública frente a otras religiones.

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El arzobispo de Pamplona ya había sido objeto de críticas con anterioridad por criticar una aprobación de la eutanasia, asegurando que Jesucristo tuvo una ‘muerte absolutamente digna” en la cruz y ‘sin cuidados paliativos’, por reclamar el voto de los cristianos para la Falange Española de las JONS en las pasadas elecciones, así como por afirmar, en su blog de Libertad Digital que los católicos ‘vieron a Franco como un liberador’.

Laicismo, igual a ateísmo
Fernando Sebastián tiene muy claro qué significa laicismo y así lo ha dejado claro hoy: “Hablar de laicismo es una forma elegante, asimilada y falsa de llamar al ateísmo”. Un fenómeno que, según él, está siendo “favorecido desde el poder político y casi todos los medios”. “Comunismo y consumismo laicista son más parecidos de lo que se cree”, ha añadido Sebastián.

Los españoles son ingenuos…
Para el arzobispo pamplonés, el laicismo “se presenta como lo nuevo y los españoles caen una vez más por ingenuos”, ya que nuestra sociedad “tristemente” no sabe qué es ni qué quiere ser.

…y los socialistas ateos
Según Sebastián, la separación de las esferas pública y privada es una “argumentación hipócrita”, ya que “los ateos, los socialistas, lo son en la vida pública y privada”. Esta atribución de ateísmo a los socialistas no es baladí, si se tiene en cuenta que también ha asegurado que “todas las filosofías ateístas terminan siendo dictatoriales”. Además, ha añadido que “las religiones se practican en la plaza pública”, porque de estar sólo en el ámbito privado, desaparecerían.

Las otras religiones
En su defensa acérrima de la presencia de los símbolos cristianos en la vida pública, Sebastián ha defendido que “empiecen eliminando los de las otras religiones primero”. Preguntado sobre qué símbolos poseen estas religiones, ya que ningún ministro jura sobre el Corán ni los días del Ramadán son festivos, el arzobispo ha evitado contestar, centrándose en la necesidad de establecer diálogos entre las religiones monoteístas, “como defiende Benedicto XVI”.

Abortos, suicidios y depresiones
“Hoy la familia está siendo agredida”, ha explicado Sebastián, tras lo que ha añadido que lo que se da en la actualidad es la “multiplicación de formas familiares deficientes”. Según él, esto trae unas consecuencias “que ya palpamos”: “Las depresiones de los jóvenes son el doble que hace 10 años y el triple que hace 20”, a la vez que existe “un crecimiento alarmante de abortos y suicidios en menores de 20 años”. Unos datos que, según él, no son conocidos por ser de “encuestas que se callan”.

“Programar las mentes de los ciudadanos”
Preguntado sobre Educación para la Ciudadanía, ha respondido que la valora “mal”. “Los políticos están para solucionar problemas”, ha explicado, añadiendo que “no es correcto que la ministra de Educación tenga que programar las mentes de los ciudadanos”. Según él, “Zapatero no se ha enterado de nada”, porque “la Iglesia es la institución más educativa de la historia”. Además, ha asegurado que “el hombre es un muñeco hinchable con las libertades que nos otorga Zapatero” y ha acusado al Gobierno de estar “dinamitando la Transición”.

“La tesis del feminismo”
Finalmente, sus últimos comentarios los ha dedicado a lo que él llama “la ideología de género”. Una cosa “perversa” que el Gobierno tiene como objetivo “inocular” a la sociedad. Por esta regla de tres, Sebastián cree que se le da “al hombre la capacidad de elegir si ser varón o hembra”, con lo que “se destruye la naturaleza”. Según el arzobispo, “ésa es la tesis del feminismo”, y “España entera tiene que estar en contra de esto”.

–>El arzobispo de Pamplona ya había sido objeto de críticas con anterioridad por criticar una aprobación de la eutanasia, asegurando que Jesucristo tuvo una ‘muerte absolutamente digna” en la cruz y ‘sin cuidados paliativos’, por reclamar el voto de los cristianos para la Falange Española de las JONS en las pasadas elecciones, así como por afirmar, en su blog de Libertad Digital que los católicos ‘vieron a Franco como un liberador’.

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http://www.elplural.com/macrovida/detail.php?id=23403

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