Inédito: un obispo llegó a presidente

Es monseñor Fernando Lugo, suspendido por el Vaticano para ejercer el ministerio. Se formó en la Teología de la Liberación, cursó estudios en Roma, acompañó las comunidades eclesiales de base. Derrotó al Partido Colorado tras más 60 años en el poder.
El obispo católico Fernando Lugo, suspendido en su ministerio por el Vaticano, ganó hace un par de  domingos atrás, las elecciones de Paraguay en lo que constituye un caso inédito en la historia mundial.
Lugo, ligado a la Teología de la Liberación, cursó estudios en Roma y fue consagrado obispo. Tras permanecer varios años en la diócesis de San Pedro, una de las más pobres del país vecino, se decidió por encabezar una alianza opositora y logró alcanzar el triunfo en lo que significa la primera derrota del Partido Colorado tras más de 60 años en el poder.
“Reconozco el triunfo de Fernando Lugo” ya que “asumimos con dignidad que ya los resultados para la chapa presidencial son a esta altura irreversibles”, dijo Blanca Ovelar, candidata del Partido Colocardo, cuando las proyecciones oficiales ya lo daban ganador, por casi 10 puntos de ventaja, escrutadas 74,8% de las mesas.
Las explosiones de fuegos artificiales y ruido de bocinas de autos, que atronaban en Asunción desde que los primeros sondeos a boca de urna comenzaron a anticipar la victoria a Lugo se redoblaron y alcanzaron un frenesí tras el reconocimiento del resultado por parte de la candidata oficialista.
“Ustedes son culpables de la alegría de la mayoría del pueblo paraguayo en el día de hoy”, había dicho Lugo poco antes a miles de seguidores que festejaban en la sede de su coalición, frente a la estación de autobuses de Asunción.
“Gracias por acompañarnos desde el inicio de esta experiencia de la gente pequeña, de esta experiencia humilde, modesta”, agregó el candidato victorioso de la Alianza Patriótica por el Cambio (APC), quien asumirá el 15 de agosto.
Lugo habría obtenido 40,5% de los votos contra 31,0% de la oficialista Blanca Ovelar, según la última proyección oficial del Tribunal Electoral. Mucho más lejos quedaba el general Lino Oviedo, candidato de la derechista Unión Nacional de Ciudadanos Eticos (Unace).
Desde temprano casi tres millones de paraguayos colmaron los centros de votación a pesar de las dificultades de movilización ya que las lluvias de los días previos dejaron en estado calamitoso los caminos vecinales no asfaltados.
A pie, montados en maquinarias agrícolas, en carros tirados por caballos, motos o bicicletas, la población de zonas suburbanas y rurales se trasladó hasta los centros de voto.
Lugo fue el primer candidato en votar, en una mesa electoral ubicada en la escuela Talavera Ritcher, en las afueras de Asunción, apenas 11 minutos después de la apertura oficial de los comicios.
El ex obispo -que llegó caminando desde su casa acompañado por la presidenta de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini- emitió su voto y presentó a la prensa su dedo índice manchado con tinta endeleble, prueba de haber votado.
Inmediatamente después de votar fue a misa a una iglesia cercana. El obispo -que renunció a su cargo en diciembre de 2006 para ser candidato- participó de la misa y comulgó como uno más de los 300 feligreses presentes en el templo.
El ex presidente colombiano Andrés Pastrana, que encabeza la misión de observación internacional IFES, afirmó poco antes del cierre de las mesas que hubo “una gran fiesta democrática”.
Sin embargo, la organización Transparencia Internacional denunció haber comprobado compra de votos, reparto de dinero en locales de votación, y la presencia de representantes del Partido Colorado en “situación intimidatoria”.
“Se comprobó la compra de cédulas y reparto de dinero en los mismos locales de votación”, denunció Pilar Callizo, observadora de Transparencia Internacional, en el canal 4 local.
Fuente:
http://libroarena.blogspot.com/2008/04/miradas-eclesiales.html
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La Guerra de las Cosmovisiones

La Guerra de las Cosmovisiones

Por Stephen McDowell

Con el surgimiento de los ataques contra los Diez Mandamientos en años recientes, Ud. pensaría que estos son de los más recientes enemigos mortales para el bienestar de nuestra nación. El asalto más notable ha sido contra el Juez Roy Moore de Alabama y una placa de los Diez Mandamientos que tiene colgando de una pared en su sala de justicia. Un juez federal falló que era inconstitucional que él exhibiera los mandamientos. Él está peleando, con la ayuda del Gobernador y el apoyo del 88% de los residentes de Alabama, para mantener estos principios eternos en un lugar donde ciertamente puedan ser exhibidos. Después de todo, los Diez Mandamientos forman el fundamento de la ley Americana.

Esto no es, en manera alguna, el único ataque contra los mandamientos. En Charleston, Carolina del Sur, el Concilio del Condado está peleando contra un juez local disponiendo para que quite una réplica de los Diez Mandamientos de una pared que se halla en el exterior de su sala. El Juez John Devine del Distrito de Texas está peleando para mantener los Diez Mandamientos y otros artículos que representan “las raíces y el fundamento de nuestro país” en su corte de Houston. Un abogado levantó una acusación contra él porque afirmó que el décimo mandamiento “predispondría a un jurado en contra de adjudicar cualquier pago monetario por daños a sus clientes.”

Si Ud. piensa que al razonamiento de ese abogado es absurdo, considere un fallo reciente de la Suprema Corte. En 1980, la Corte Suprema falló en el caso Stone vs. Graham[1] que las escuelas públicas de Kentucky no podrían exhibir los Diez Mandamientos en las paredes. La Corte dijo: “Si las copias exhibidas de los Diez Mandamientos han de tener del todo algún efecto, será inducir a los niños de la escuela a leer, meditar en ellos, y quizás venerar y obedecer, los Mandamientos.”[2]

¡Ciertamente, esto sería una situación horrible! Solo imagine si nuestros niños obedecieran los Diez Mandamientos – “No tomarás el nombre del Señor tu Dios en vano…” “Honra a tu padre y a tu madre…” “No matarás.” “No robarás.” “No cometerás adulterio” – por nombrar unos pocos.

¡Ud. puede ver cuán peligroso es esto! Si nuestros ciudadanos obedecieran estos preceptos esto podría resolver todos nuestros problemas.

Alrededor de 1.7 millones de Americanos están tras las rejas hoy – 1 de cada 155. Aprender a no robar o asesinar no sería del todo una mala idea para ayudar a tratar con este problema. Los matrimonios que terminan en divorcio se han incrementado exponencialmente en las últimas tres décadas – a prender a no cometer adulterio parece ser una buena idea. Y podríamos seguir y seguir en cuanto a cómo los mandamientos (y sus corolarios positivos) son exactamente lo que nuestra nación necesita para resolver todos nuestros problemas nacionales.

Mientras algunos piensan que los principios para el vivir contenidos en la Biblia resumidos por los Diez Mandamientos son una amenaza para las libertades y el bienestar de América, la verdad es exactamente lo opuesto. Han sido estos estándares morales de conducta correcta e incorrecta los que han formado el fundamento de libertad y prosperidad en nuestra nación.

¿Puede alguien verdaderamente pensar que es incorrecto asesinar o robar o levantar falso testimonio? ¿Hay muchos que piensen que las familias pueden estar seguras si promueven el adulterio como conducta aceptable? ¿Quiere alguno ser parte de una familia que no cree en honrar a los padres? ¿Es equivocado estimular la adoración de Dios?

¿Entonces, por qué se ha desarrollado tal asalto en años recientes en contra de estos principios?
Cuando Ud. llega a la raíz del conflicto, de lo que estamos siendo testigos es de una guerra de cosmovisiones, entre una que es Cristiana y una que es humanista.

La Cosmovisión Criistiana vs.. la Cosmovisión Humanista

Para entender esta guerra debemos entender primero que toda nación está edificada sobre algún conjunto de presuposiciones, algunas ideas básicas del bien y el mal, que se hallan, en última instancia, arraigadas en la religión de un pueblo. Las leyes de una sociedad van a reflejar estos principios fundamentales.

De un lado de la guerra está la cosmovisión humanista. En esta religión (y todas las cosmovisiones son religiosas), no hay absolutos. El bien y el mal se basan en lo que dice una mayoría o en lo que dice una minoría en el poder; por lo tanto, la ley está evolucionando. La ley es cualquier cosa que la gente, las cortes o los legisladores dicen que es. Esta visión comenzó a ser enseñada en varias escuelas de leyes y universidades alrededor del cambio de este siglo, y las escuelas estatales de educación secundaria siguieron en las siguientes décadas. Con el tiempo esta visión evolucionista de la ley comenzó a impactar las acciones de las cortes. Los jueces comenzaron a ver nuestras leyes como si estuviesen evolucionando. En palabras de Charles Evans Hughes, Presidente de la Corte Suprema de 1930 a 1941: “Nos hallamos bajo una
Constitución, pero la Constitución es lo que los jueces dicen que es.”[3]

La mayoría de la gente no es consciente de cuánto impregna una cosmovisión humanista a nuestra sociedad. Es preponderante en el mercado de las ideas – en las películas, los periódicos, la televisión, las escuelas públicas, el gobierno civil y en la mayoría de los libros incluyendo los diccionarios. Como ejemplo comparemos la definición de inmoral tomada de un diccionario moderno y del primer diccionario exhaustivo de América producido por Noé Webster a principios del siglo XIX y publicado por primera vez en 1828. Webster, como la mayor parte de nuestros fundadores, tenía una cosmovisión Cristiana que se refleja en sus definiciones. Bajo su definición de inmoral escribe: “Es inmoral toda acción que infrinja cualquier precepto divino.” Para él el precepto divino era el estándar para juzgar la inmoralidad.

El moderno Diccionario del Nuevo Mundo de Webster define inmoral como “lo que no está en conformidad con los principios aceptados de una conducta correcta e incorrecta.” ¿Cuál es aquí el estándar para la acción inmoral? Es lo que el consenso de la población piensa. Hoy la inmoralidad generalmente se presenta bajo esta luz, donde el hombre determina la conducta correcta y la incorrecta. Él es su propio dios.

Puesto que el hombre es la fuente de la ley en una sociedad humanista, el hombre es el dios de tal sociedad. Históricamente, cuando el hombre es su propio dios, el resultado no es libertad, sino la tiranía y la destrucción. Reflexione en el fruto de la Revolución Francesa o la decadencia gradual y el colapso del Imperio Romano después que los Césares comenzaran a ser vistos como dioses. En enorme contraste se encuentra la cosmovisión Cristiana, donde hay absolutos, el bien y el mal. Dado que Dios es la fuente de lo que es bueno y de lo que es malo, Él es la fuente de la ley. Para aquellos con una cosmovisión Cristiana, Dios revela Su verdad en la Biblia. Esta fue la visión de la ley en los Estados Unidos durante la mayor parte de nuestra historia. William Blackstone, cuyos Comentarios de las Leyes de Inglaterra (1765) fueron la fuente primaria para aquellos que estudiaban leyes en los Estados Unidos hasta el siglo XX, dijo que “ninguna ley humana tiene validez alguna, si es contraria a la ley de la naturaleza [la cual] es dictada por Dios mismo… [o a la ley de la revelación, que ha de encontrarse únicamente en las santas Escrituras.”[4]

Una cosmovisión Cristiana era la que predominaba en América desde nuestra fundación en el siglo XVII hasta el siglo XX. Durante el siglo XX la cosmovisión Cristiana ha sido gradualmente sustituida por una cosmovisión humanista. A medida que nuestra cosmovisión ha cambiado, nuestro sistema legal también ha cambiado. Este cambio de los sistemas de ley refleja un cambio de religiones.

Algunos se preguntarán “¿Qué diferencia hace si tenemos un fundamento Cristiano o humanista en tanto que yo tenga mis libertades?” Debemos entender que las ideas tienen consecuencias. El fruto que obtengamos está determinado por las semillas que plantemos. El fruto de América ha sido libertad y prosperidad más que cualquier otra nación en la historia. Es importante que entendamos los principios germinales sobre los que fueron edificados los Estados Unidos. Si cambiamos las semillas vamos a obtener resultados diferentes. El estado externo de las naciones hoy, como en toda la historia, ha sido determinado por los principios fundamentales de las naciones. Dado que estos principios fundamentales se hallan principalmente arraigados en la religión del pueblo, debiésemos preguntarnos ¿en cuál religión estaba arraigada la fundación de los Estados Unidos?

Si basa usted su respuesta en lo que se enseña en las escuelas del gobierno, podría pensar que somos producto de la Ilustración Europea secular. Pero si fuese a examinar las leyes, las escuelas, los escritos y las vidas de los primeros Americanos concluiría, como lo hizo la Cámara de Representantes de los Estados Unidos en 1854, que “el gran elemento vital y conservador en nuestro sistema es la creencia de nuestro pueblo en las doctrinas puras y en las verdades divinas del evangelio de Jesucristo.”[5]

Esta misma visión fue resumida por el Presidente Andrew Jackson cuando dijo el 8 de Junio de 1845, que “la Biblia es la roca sobre la cual descansa nuestra República.” Los primeros Americanos estarían casi universalmente de acuerdo en que la vida religiosa, social, educativa y política de América fue moldeada principalmente por la Biblia.

Nuestros estados fueron colonizados por personas que deseaban adorar libremente al Dios de la Biblia; nuestras escuelas se iniciaron para que todos pudieran ser capaces de leer y entender la Biblia por sí mismos; nuestras universidades fueron fundadas para entrenar ministros entendidos de las Escrituras; nuestras leyes y constituciones fueron escritas basadas en ideas Bíblicas; y nuestros padres fundadores, en mayoría abrumadora, tenían una cosmovisión Bíblica.[6]

En la América del principio estaban aquellos que atacaban el Cristianismo, pues la guerra de las cosmovisiones ha estado sucediendo desde la caída del hombre. Pero eran pocos, e incluso los no Cristianos peleaban en contra de ellos. Hacia el fin de su vida, Benjamín Franklin (quien no era ortodoxo en sus creencias) le escribió una respuesta a Thomas Paine buscando disuadirle de publicar una obra de una tendencia irreligiosa que hablaba en contra de los fundamentos Cristianos. Le dijo a Paine que ningún bien se produciría de la publicación de sus ideas, escribiendo que “Aquel que escupe contra el viento, escupe en su propio rostro.” Franklin le señaló a Paine que “quizás esté usted en deuda con… su educación religiosa, por los hábitos de virtud por los cuales ahora se valora justamente usted mismo… Entre nosotros no es necesario, como entre los Hotentotes, el que un joven, para llegar a estar en la compañía de los hombres, deba comprobar su hombría golpeando a su madre.” Solamente el mal resultaría si las ideas de Paine surtieran efecto, pues como Franklin escribió, “Si los hombres son tan malvados con la religión, ¿qué no serían sin ella?”[7]

Hoy muchos en América están “golpeando a sus madres” cuando buscan extirpar al Cristianismo de nuestra vida pública. El Cristianismo es lo que ha producido la libertad y la prosperidad que le ha permitido al pueblo ir en pos de tal acción insensata.

El ganador de la actual batalla de cosmovisiones en los Estados Unidos va a tener un gran impacto sobre todos en nuestra nación. Si prevalecen las fuerzas del humanismo, el fruto será más pérdida de libertad, más Americanos tras los barrotes, más hogares quebrantados y menos prosperidad. Esto va a afectar a los humanistas lo mismo que a los Cristianos (en realidad debido más a la protección Providencial de Dios sobre Su pueblo), y en ese sentido están “escupiendo en sus propios rostros.”

El Cristianismo ha sido la sangre viva de América. Si prevalece la cosmovisión Cristiana, volverá a alimentar una vez más cada aspecto de la vida de esta nación, produciendo libertad, justicia, prosperidad y vida para todos.

Notas:

1 Stone vs. Graham, 449 US. 39 (1980).
2 Citado en David Barton, Propósito Original, Aledo, TX: WallBuilder Press, 1996, p. 172.
3 Barton, p. 230.
4 Comentarios, p. 41-42.
5 B. F. Morris, La Vida y el Carácter Cristiano de las Instituciones Civiles de los Estados Unidos, Philadelphia:
George W. Childs, 1864, p. 328.
6 Hemos producido numerosos libros, cintas de audio y boletines informativos documentando la historia Cristiana de los Estados Unidos. Vea la página 7 para ordenar algunos de estos o escriba solicitando un catálogo.
7 Jared Sparks, Las Obras de Benjamín Franklin, Boston: Tappan, Whittemore y Mason, 1840, p. 281-282.

Fuente:

Fundación Providencia P. O. Box 6759 Charlottesville, VA 22906 (434) 978-4535 http://www.providencefoundation.com

Copiado de: http://www.contra-mundum.org/castellano/mcdowell/Worldview.pdf

El tramo final del modelo kirchnerista

El tramo final del modelo kirchnerista
http://www.lanacion.com.ar/opinion/nota.asp?nota_id=1007774
Por Mariano Grondona

Si entendemos por modelo kirchnerista la concentración absoluta del poder económico y político en manos de Néstor Kirchner, hay razones de peso para creer que ha entrado en su tramo final. No sabemos todavía cuándo ni cómo se va a acabar, pero al menos sabemos dos cosas: que nunca fue sustentable en el largo plazo y que la percepción de su no sustentabilidad ya no pertenece sólo a algunos observadores informados sino a a sociedad en general. Kirchner ha llegado a esta situación sin salida a través de tres callejones convergentes.

  • Uno de ellos es económico
  • El otro es político
  • El tercero es comunicacional.

Cuando el ex presidente comenzó su gestión económica hace cinco años, se encontró con dos ventajas extraordinarias. De un lado, la profunda crisis de 2001-2002 había dejado a las fuerzas de la producción agropecuaria e industrial con una formidable capacidad ociosa ya instalada. La devaluación promovida por el presidente Eduardo Duhalde a comienzos de 2002 convirtió al campo otra vez en competitivo después del insostenible tipo de cambio del “uno a uno” que ya se había agotado en los tiempos finales de Menem e impulsó al mismo tiempo a la industria gracias a la protección que le brindaba el nuevo tipo de cambio del “tres a uno” en un mercado interno resucitado. Con la prudente gestión de Roberto Lavagna, el país empezó a crecer a la tasa alucinante del 9 por ciento anual.

Cuano heredó a Lavagna de su antecesor, el nuevo presidente Kirchner tuvo por delante dos opciones. Una era prolongar en forma equilibrada la bonanza que recibía, cimentándola a través de lo que todavía le faltaba: una intensa corriente de nuevas inversiones internas y externas que viniera a reforzar la capacidad instalada en la década de Menem para cuando ésta se colmara, con la idea de generar un proceso ya no de mero crecimiento de corto plazo, de algunos años, sino de verdadero desarrollo aunque con una tasa menos espectacular pero sustentable en el largo plazo de un 5 o un 6 por ciento anual, no por varios años sino por varias décadas.

Este fue el camino que eligieron los presidentes Cardoso y Lula en Brasil, que hoy muestra las primeras señales del desarrollo económico, pero no el que eligió el presidente Kirchner, fascinado como estaba por la cifra mágica del 9 por ciento que parecía prometerle rotundas mayorías rodeado por un núcleo reducido de empresarios en una demostración d manual del llamado “capitalismo de amigos”, que no es el verdadero capitalismo porque en tanto éste se abre a todos los capitales en competencia entre ellos, aquél concentra los recursos económicos en un círculo áureo de favoritos.

El segundo callejón

El poder absoluto económico al que aspiraba Néstor Kirchner se vio acompañado por una segunda aspiración al poder absoluto, esta vez de naturaleza política. Para lograrlo, Kirchner apeló a un recurso que sus antecesores habían descuidado: la utilización de la “caja” de un impresionante superávit fiscal, pero no para consolidar las finanzas públicas sino para doblegar la voluntad de gobernadores, legisladores e intendentes en dirección de un poder político incontrastable. En el orden político habría de ahí en adelante sólo dos categorías de dirigentes: los “réprobos”, aislados e impotentes, y los “elegidos”, que recibirían las dádivas de la concentración económica kirchnerista con la única contrapartida de la obsecuencia.

Pero ese modelo de dominación política absoluta se encontró finalmente con dos obstáculos insuperables. En el terreno económico, el estatismo kirchnerista chocó con el muro de una inflación que ya ha devorado los beneficios del “tres a uno”. En el terreno político se topó además con la creciente rebeldía de muchos venidos de los más diversos lugares, cuyo rasgo común es que no aceptan la sumisión

Esta resistencia estalló en las últimas semanas en un ámbito que el Gobierno no esperaba: entre la gente supuestamente “mansa” del campo y del interior. Urgido por las necesidades de una caja cada día más abrumada por las promesas desbordantes de los subsidios que eran la cara económica del sometimiento político, el Gobierno resolvió ordeñar una vez más al campo sin advertir que la confiscación de sus recursos, que es el verdadero fundamento de la “caja”, había pasado el límite de lo tolerable. Porque el campo no sólo empezó a resistir el “apriete” fiscal. Lo que el Gobierno no percibió a tiempo fue que el campo,además de rechazar las crecientes exacciones, acepta aún menos que se lo “compense” con subsidios que garantizarían su subordinación política porque en tal caso, al igual que los pobres del Gran Buenos Aires y de las zonas marginales todavía sin voz propia, la gente del campo ya no recibiría sus ingresos por la venta legítima de sus productos sino por haberse transformado en una nueva y vasta clientela política.

El tercer callejón
Cuando el Gobierno advirtió que el modelo de dominación económica y política que se había trazado ya no le cerraba, apeló a un discurso encaminado a “tapar” su fracaso mediante el falseamiento de la comunicación. Comenzó entonces un intento que Elisa Carrió calificó de deliberadamente “esquizofrénico” porque, en su transcurso, los dichos se contradecían cada día más con los hechos. Si no se podía controlar la inflación, todavía se podría controlar los índices oficiales de la inflación. ¿Costaba eximir al Gobierno de su responsabilidad por la crisis que se avcinaba? Siempre se podría demonizar al campo como el autor de todos los males, desde el desabastecimiento hasta la caída de la demanda y hasta de los incendios. El campo pasó a sumarse así a la legión de los réprobos, y empezó a acompañar a los militares, a la Iglesia y hasta al periodismo en la lista de los condenados sistemáticamente por la manipulación oficial, una lista que podría extenderse a la propia Corte Suprema si insiste en defender su independencia, como lo hizo en el caso Patti.

En el mundo de los Kirchner ya no hay lugar para terceras posiciones porque, con una serie de discursos inoportunos, la Presidenta se ha sumado briosamente a la campaña. Al quedarse por su parte sin un mínimo margen de maniobra, el propio ministro Martín Lousteau agravó aún más el clima imperante cuando propuso, en un documento inaceptable para Kirchner, que el Gobierno diera algunas señales de realismo.

La desinformación que alimentaba el Gobierno culminó cuando se puso a defender su voracidad frente a a gente del campo en nombre de la distribución de los ingresos en favor de los que menos tienen. Pero aquí hay dos gruesos errores. En el campo teórico, por lo pronto, la distribución no puede reemplazar al verdadero motor del desarrollo, que no consiste en repartir la riqueza que ya está sino en crear la que no está, una prioridad que debe darse con un ojo solidario puesto en los que no pueden competir, pero no de una manera retórica sino real porque lo que estamos viendo es que la inflación y el capitalismo de amigos, lejos de distribuir al menos la riqueza que está, la están concentrando escandalosamente. Al apelar de este modo al doble discurso, lo que Kirchner está logrando es diseminar entre los argentinos el potente virus de la incredulidad. Este, el más oscuro de todos, es el tercer callejón

 

¿CÓMO NACIÓ LA IDEA DE QUE LOS “E.T.” NOS ESTAN VISITANDO?

CÓMO NACIÓ LA IDEA DE QUE LOS “E.T.” NOS
NOS ESTÁN VISITANDO DESDE LA PREHISTORIA

Por José Luis Calvo

PARA ENTENDER A LOS EXTRATERRESTRES. Estudio etnológico de una creencia contemporánea. Wiktor Stoczkowski. Traducción de Francisco S. García-Quiñonero Fernández. Acento Editorial. Madrid, 2001.
El etnólogo francés Wiktor Stoczkowski aborda las causas de la aparición y difusión de la teoría de los “astronautas de la antigüedad” defendida por escritores como Erich Vön Däniken. Un análisis de los presuntos hallazgos arqueológicos del que se sirvieron nuevas religiones como la Raëliana.

Con este título se presenta la edición española de la obra “Des hommes, des dieux et des extraterrestres” del etnólogo Wiktor Stoczkowski. Su intención declarada es someter a estudio desde la perspectiva etnológica una creencia contemporánea, la teoría de que la civilización humana surgió como consecuencia de la labor colonizadora de visitantes extraterrestres.

Como fruto de esa perspectiva, el autor realiza afirmaciones polémicas. Si alguien espera una refutación de las obras de Erich Von Däniken, Robert Charroux y compañía este ensayo les defraudará porque no es ése su propósito. Su intención es comprender los porqués, porqué aparece esa teoría, porqué tuvo éxito.

Comienza el autor por poner en duda el tan traído y llevado retorno de lo irracional. Si bien algunas creencias están en expansión, otras se han reducido hasta límites insospechados hace unos años. Hablando de la creencia en visitas extraterrestres, da las cifras de que en 1.982 el 33% de los franceses creía en su existencia, porcentaje que en 1.993 se había reducido a un 18%. Así el autor declara: “En cambio, la irracionalidad siempre existirá, sean cuales fueren sus avatares y caricaturas periodísticas. Porque está ahí, latente, aun cuando la letra impresa no fije en ella su atención: la irracionalidad es parte permanente de nuestra vida cotidiana y del entorno cultural de nuestras sociedades.” (Pág. 21)

Por ello, desecha la posibilidad de que la teoría de los “astronautas en la antigüedad se deba a un clima de irracionalidad fomentado por el cambio de milenio. La irracionalidad está siempre presente, se limita a adoptar unas formas cambiantes según los tiempos. Así, la cuestión es dilucidar qué elementos son los que se combinaron para crear una teoría tan extraña en apariencia. “Cegados por esta convicción, nos creemos que la racionalidad es nuestro modo habitual de ser y que la irracionalidad, agazapada en las lindes siniestras del orbis exterior, solo perturba de manera ocasional el muy razonable funcionamiento de nuestras sociedades.” (Pág. 24) “Estudiar la racionalidad en sí misma significa reconocer que el análisis del pensamiento considerado irracional o paracientífico nos da indicaciones sobre la racionalidad tan preciosas como las que aporta el análisis del pensamiento científico, sin que haya que confundir uno con otro.” (Pág. 31)

Comienza el autor por una breve descripción del éxito popular de la obra de Von Däniken, pero señala que nada de ello explica el porqué de tal aceptación ni nada dice de su inicio. Por ello, inicia la búsqueda del origen de tal teoría. Un primer nombre es el de Robert Charroux, un cartero y periodista francés que se había adelantado al suizo en 5 años.

“Cuando estalló el asunto del plagio, Robert Laffont ya tenía en sus manos la traducción acabada del libro de Von Däniken, y se disponía a publicarlo. Editor sagaz, Laffont sabía que sería más lucrativo publicar la obra de Von Däniken, aunque fuese un plagio, que llevarlo a los tribunales.” (Pág. 41)

Por ello, hay que replantear la pregunta que ya no es porqué Von Däniken creó esta teoría sino porqué lo hizo Charroux. Éste consideraba como sus precursores a Louis Pauwels y Jacques Bergier, autores de “El retorno de los brujos” obra publicada por Gallimard en 1.960 y cuyo éxito dio inicio a una larga serie de secuelas en forma de las publicaciones de la Encyclopédie Planète. Las “pruebas” arqueológicas que supuestamente demostraban las teorías de Von Däniken aparecían en la obra de Charroux y éstas, a su vez, en la de Pauwels y Bergier. Stoczkowski aprovecha esta circunstancia tanto para recordar que dichas “pruebas” han sido refutadas por especialistas competentes como para reflexionar sobre la inutilidad de tal proceder: “Por consiguiente, todo invita a pensar que las pruebas no eran la piedra angular de las ideas dänikenianas, del mismo modo que, antaño, las reliquias cristianas -innumerables clavos de la cruz de Cristo o varios cráneos de san Juan Bautista- no fueron indispensables para la solidez de la fe, pues precisamente era ese fe la que originaba una prodigiosa multiplicación de reliquias.” (Pág. 49)

Por ello propone que se considere que las teorías paracientíficas no surgen de una mala interpretación de la evidencia existente sino que la creencia precede a las pruebas de forma que aun cuando se consiguiera demostrar lo errado de la evidencia aportada por estos autores, la fe permanece incólume. Si nos limitáramos a demostrar la vacuidad de esas evidencias no llegaríamos nunca a comprender la causa de la creencia en sí. A continuación denuncia el error que cometen algunos escépticos al hablar de las pseudociencias y tildar a sus creyentes de imbéciles, locos o ignorantes cuando las cifras estadísticas demuestran que nada de ello es así por sistema. La creencia en los astronautas de la antigüedad estaba más extendida entre las personas con una formación media que entre los que sólo habían cursado estudios básicos. Se impone así el buscar una explicación más amplia que no apunte tanto a cada individuo como a la sociedad en su conjunto. Surge entonces la explicación del mito como forma de eludir las obligaciones que la sociedad no estaba dispuesta a asumir, los extraterrestres vendrían a ser una especie de dioses laicosNi Charroux ni Von Däniken eran ateos ni sus obras eran, precisamente, tranquilizadoras. Charroux consideraba inevitable una guerra nuclear, Pauwels y Bergier consideraban que ese conflicto sería beneficioso al propiciar mutaciones en los supervivientes, Von Däniken hacía responsables a los supuestos visitantes de destrucciones masivas como Sodoma, Gomorra… responsables de la buena marcha de nuestro planeta. Sin embargo, esa explicación tampoco es correcta en este caso.

Por tanto debemos buscar nuevas explicaciones puesto que las ya propuestas son, como hemos visto, cuando menos parciales. Para ello es fundamental la comprensión del cómo se originó esa teoría, investigar sus causas materiales, formales, eficientes y formales. La causa material hay que buscarla entre las ideas existentes en la época, la formal en las distintas formas de intentar explicar el mundo que rigen en cada época (pensamiento mítico, filosófico, científico…), la causa eficiente reside en el individuo que crea una teoría tanto si acepta las teorías ya existentes como si se aparta de lo que denominamos cultura, la causa final es la determinación de qué pretende su autor con la formulación de tal teoría. Para Stoczkowski sólo esta cuádruple explicación podrá dar respuesta a la pregunta planteada.

La causa material es la ciencia-ficción puesto que cumple con las dos condiciones necesarias para ser considerada como tal. La precede temporalmente y presenta elementos comunes con la teoría de los astronautas en la antigüedad. La ciencia-ficción como género literario popular se data en los finales de la década de los 20 y comienzos de la de los 30 con el auge de las revistas “pulp” como Amazing Stories, Weird Tales… por tanto cumple el primer requisito. Un estudio de los cuentos de aquellas publicaciones permite encontrar los mismos elementos presentes en la teoría de Von Däniken. Visitas extraterrestres en la Prehistoria aparecen en narraciones de autores como Barshofsky (1936), Clarke (1950)… Las civilizaciones desaparecidas pese a su gran desarrollo tecnológico fueron otro tema común en las obras de Merritt (1918), Lovecraft (1931)… y de numerosos escritores europeos como Moselli (1925) y Augilard (1923 y 1.931). Incluso las “coincidencias” son aún más evidentes en la obra de Hamilton (1923) en la que se atribuye a los marcianos la erección de los moais de la isla de Pascua o de Carsac (pseudónimo literario del conocido prehistoriador Bordes) que en 1956 imaginó a un extraterrestre aterrizando en la Tierra por un accidente en su astronave y consiguiendo, gracias a sus conocimientos tecnológicos, provocar una evolución cultural acelerada en los Neandertales con lo que debe convivir. Sin embargo, en ningún autor son más evidentes los paralelismos con la teoría de los astronautas en la antigüedad que en la obra del italiano Rapuzzi que en dos novelas “Érase una vez un planeta” (1954) y “Cuando yo era aborigen” (1955) imaginó dos civilizaciones extraterrestres en el sistema solar, la irresponsabilidad de una de ellas provoca la destrucción de su propio planeta (creando lo que hoy se denomina Cinturón de Asteroides) y causando graves daños en Marte cuyos pobladores deben emigrar a la Tierra y Venus. En nuestro planeta se unen con los aborígenes creando una raza nueva muy evolucionada. Sin embargo, con el paso del tiempo surgirán enfrentamientos entre las dos colonias creadas (Mu y la Atlántida) que se destruirán mutuamente por lo que sólo quedará de ellas el recuerdo en forma de mitos. Sin embargo, hace falta un tercer elemento, una conexión entre la ciencia-ficción y los formuladores de la teoría de los astronautas en la antigüedad. Ese nexo es Bergier, lector de los pulp norteamericanos, redactor y asesor en varias revistas francesas de esta temática antes de co-escribir “El retorno de los brujos” obra en la que cita expresamente a varios de los escritores antes citados.

Con ello, podríamos dar por concluido el asunto y considerar que la teoría de los astronautas de la antigüedad es, tan sólo, una derivación corrupta de la ciencia-ficción. Sin embargo, no sólo debemos observar los parecidos sino también las diferencias. La más clara es que además de estos aspectos formales, en las obras de Charroux, Däniken… aparecen elementos propios de las religiones como puede ser una cosmogonía y una soteriología. Esto nos conduce a la causa formal.

Nuevamente, la propia ilógica de tal teoría puede hacernos pensar en una formulación original, sin embargo no es así. Podemos ir observando las teorías teológicas de Däniken y buscar sus antecedentes. Su idea de una evolución humana cuyo fin último es reintegrarse al seno de la divinidad está tomada de Teilhard de Chardin, su panteísmo y su negación de la divinidad del Dios de la Biblia se relacionan con el Gnosticismo de raíz platónica. También aparecen elementos tomados de las religiones orientales.

Sin embargo, esas influencias no se producen de forma directa, es decir, Charroux, Däniken no estudiaron la filosofía Gnóstica ni las religiones orientales en sus fuentes originarias sino que aceptaron las lecturas que de ambas realizó un movimiento ocultista a caballo de los siglos XIX y XX, la Teosofía de madame Helena P. Blavatsky, que, a su vez es deudor de otras creencias pseudocientíficas anteriores como el espiritismo en especial de la lectura que de él hizo Allan Kardec para el que suponía, ni más ni menos, que una teología práctica que ya no debía basarse en la aceptación de una creencia sino que estaba sujeta a experimentación, es decir, que se trataba de una teología científica.

Todo ello fue mezclado por la Blavatsky con otras ideas ocultistas como la existencia de una sabiduría ancestral que se había ido perdiendo con el paso del tiempo para formar su propia religión que intentó sustentar en una serie de pruebas obtenidas de antiguos relatos literarios y de los descubrimientos arqueológicos que se estaban produciendo en esos momentos. Todo ello volverá a presentarse en la teoría de los astronautas de la antigüedad. Así, los libros de Charroux o Däniken no son fruto de su imaginación sino que resultan los últimos exponentes de la tradición esotérica que ha acompañado a la humanidad desde siempre.

Sin embargo, tampoco ello es suficiente para explicar esta teoría. Como causa eficiente debemos hablar de la fiebre platillista que vivió el mundo desde que en 1.947 Kenneth Arnold observara unos objetos volantes encima del monte Rainier. Su relato fue recogido en primera plana de varios periódicos y apoyada incondicionalmente por gente como el editor de ciencia-ficción Raymond Palmer en su revista Amazing Stories. Tanto fue su éxito que en 1.948 Palmer creó una nueva publicación, Fate, en la que el “contactado” George Adamski publicó varios trabajos. Su colaboración con el teósofo inglés Desmond Leslie fue fructífera. Más que fijarnos en los aspectos grotescos de los “contactos” debemos prestar atención a los mensajes en sí. Su carácter es idéntico a las doctrinas teosóficas. Sólo cambia, en principio, el medio. Si los contactados reciben los mensajes vía extraterrestre, los teósofos empleaban la escritura automática, el espiritismo, el mesmerismo o la simple revelación. Esta diferencia no tardaría en diluirse por obra de George H. Williamson, un discípulo de Adamski que comenzó a recibir mensajes telepáticos. No se detuvo allí, sino que comenzó a buscar pruebas arqueológicas de la existencia de visitas extraterrestres en un pasado lejano. Los mismos edificios que para los teósofos habían sido pruebas de la existencia de civilizaciones perdidas poseedoras de conocimientos muy avanzados (pirámides egipcias y mayas, los trilitos de Baalbek, la Puerta del Sol en Tiahuanaco, Stonehenge, la isla de Pascua, la llanura de Nazca…) pasaron a ser el fruto de los contactos con una inteligencia no terrestre.

En Europa, y con diferencia de unos pocos meses, vieron la luz dos teorías similares creadas por personas tan diferentes entre sí como un lord británico, Brinsley Clancarty, y un científico soviético, Modest Agrest.

Este muestrario de personajes impide la existencia de una única causa final. Las motivaciones de cada uno de ellos fue, probablemente, tan diversa como sus propias creencias. Si el conde de Clancarty era un ocultista convencido, Agrest explotó la teoría de que los dioses de las diversas religiones no eran, a fin de cuentas, más que extraterrestres. Lo que sí parece claro es que la motivación en un principio no fue claramente económica. Si bien Palmer sí se lucró con sus revistas, la publicación de los primeros libros fue muy dificultosa puesto que las editoriales no veían futuro comercial a estos escritos. Por ejemplo, las obras de Charroux sólo se vendieron bien a raíz del éxito de Däniken.

Hasta aquí, Stoczkowski ha realizado el análisis de las causas para la aparición de la teoría de los astronautas de la antigüedad. A partir del capítulo 10 intenta explicar la razón de su éxito popular. Comienza por una declaración que puede parecer sorprendente. La refutación de las “pruebas” arqueológicas, míticas… aducidas por estos escritores es casi inútil. La razón para ello es que obedecen a una construcción intelectual completamente distinta a la construcción científica. Si para nosotros las teorías se forman a partir de las pruebas, para ellos la teoría antecede a las pruebas de forma que aunque éstas se demuestren equivocadas eso no supone que la teoría sea incorrecta. Sólo así se explica que Pauwels y Bergier pudieran afirmar que en “El retorno de los brujos” decían muchas tonterías o que Däniken pudiera escribir un libro reconociendo alguno de sus errores pero asegurando simultáneamente que eso no suponía que sus teorías fueran erróneas.

La explicación de la realidad en Occidente tiene tres tradiciones, la religiosa de raíz judeo-cristiana, la científica y la esoterista u ocultista. A ésta es a la que se adscribe la obra de los autores citados. El ocultismo occidental intenta ser una unión de ambas y, a la vez, supone su crítica. Si para los ocultistas la religión no es creíble por cuanto sobre una base real se han acumulado dogmas sin sentido, la ciencia no es más que el camino al ateísmo y al materialismo estéril.

Numerosas personas aceptan ambas premisas lo que supone una primera explicación para el éxito de las obras de los autores citados. La segunda causa hay que buscarla en el ambiente de la época impregnado de la llamada contracultura. Si el ocultismo del S XIX se difundió en ambientes en los que se extendieron simultáneamente ideas como el naturismo, el vegetarianismo y la medicina homeopática, los años 60 fueron los de desconfianza ante la ciencia, la apertura a nuevas formas de espiritualidad, la experimentación con drogas, las comunas…

Un tercer factor fue la mercadotecnia. Los libros se veían “confirmados” por documentales para la televisión, revistas de temática paranormal, colecciones de libros, conferencias e incluso por los medios de comunicación serios que se hacían eco de las mismas historias que éstos narraban.

El libro de Stoczkowski podría concluir en este punto y ya resultaría una lectura obligada por cuanto supone el estudio más completo y riguroso del origen y desarrollo de una teoría pseudocientífica publicado hasta la fecha. Su análisis del dänikenismo y su relación con la ciencia-ficción y la teosofía es ejemplar, está repleto de noticias interesantes, de detalles muy poco conocidos o inéditos de los escritores que la formularon y de reflexiones importantísimas sobre el ocultismo y la pseudociencia. Sin embargo, el autor no se detiene aquí.

Los capítulos 11 y 12 suponen un motivo para la reflexión e incluso la polémica para los escépticos. El autor comienza marcando distancias con el relativismo cultural. Para él es innegable que la ciencia funciona, que es el “racionalismo productivo” y que, por tanto, no puede ser equiparada a la pseudociencia que no ofrece resultados prácticos, pero también advierte que el proceder de muchos científicos incurre en los mismos errores que denuncian, que no quieren ver más que los hechos que confirman sus teorías, lo que, por supuesto, no supone una descalificación de la ciencia en sí.

Tampoco silencia la peligrosidad de creencias que se difunden al amparo del ocultismo como algunas sectas o el racismo antisemita de autores como Charroux. Esto puede hacernos pensar que el autor apuesta por el escepticismo, sin embargo Stoczkowski también señala sus errores: “En realidad, partiendo de la tenaz convicción de que las ‘sectas’ son peligrosas, sus enemigos acérrimos se fijan exclusivamente en las malas acciones de estas, sin prestar mucha atención a los movimientos y miembros que no han cometido irregularidad alguna. La lógica que inspira los ataque contra las ‘sectas’ es idéntica a la empleada por estas mismas ‘sectas’ cuando intentas aportar ‘pruebas’ de sus doctrinas, ocupándose únicamente por las posibles confirmaciones, pero excluyendo de antemano cualquier dato que vaya en su contra.” (Pag. 328) “Los enemigos acérrimos de las paraciencias y las ‘sectas’ se consideran a sí mismos el último baluarte que todavía resiste al azote apocalíptico de la ‘irracionalidad’. Pero, en lo esencial, siguen la misma senda que sus adversarios…” (Pág. 330).

Independientemente de que aceptemos o no dicho análisis (y un error es claro, que Stoczkowski cae en la misma equivocación que denuncia, a saber, meter a todos los escépticos en el mismo saco y citar sólo las obras que sostienen sus afirmaciones) sí hay en esta obra razones de sobra para la autocrítica, la más importante de las cuales es la aceptación de teorías parciales para explicar el éxito del dänikenismo por un excesivo reduccionismo, seguida de cerca por la confusión que sufren algunos escépticos entre la refutación de una teoría errónea y la argumentación ad hominem. Todo ello debiera ser motivo de reflexión para nosotros. Ojalá que así sea.

BIOGRAFÍAS RELACIONADAS

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José Luis Calvo
Erich Von Däniken
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Louis Pauwels
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H. P. Lovecraft
Teilhard de Chardin
Helena P. Blavatsky
Allan Kardec
Kenneth Arnold
Raymond Palmer
George Adamsky
Desmond Leslie
George H. Williamson
Brinsley Clancarty
Modest Agrest

Fuente:

Primera publicación: El Escéptico Digital / Edición 2002 – Número 02 – 17 de Marzo de 2002 / Boletín electrónico de Ciencia, Escepticismo y Crítica a la Pseudociencia © 2000 ARP – Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico / ARP-SAPC

http://www.arp-sapc.org/lecturas/extraterrestres.html

La Noosfera

Noosfera

Vladimir Ivanovich Vernadsky12 de marzo de 1863 -  6 de enero de 1945Teórico de la Noosfera.

Vladimir Ivanovich Vernadsky
12 de marzo de 1863 – 6 de enero de 1945
Teórico de la Noosfera.

Noosfera, o noósfera (Del griego noos, inteligencia, y esfera).

El diccionario de la Real Academia Española [1] lo define como «conjunto de los seres inteligentes con el medio en que viven».

Vladimir Ivanovich Vernadsky elaboró la teoría de la Noosfera como contribución esencial al cosmismo ruso.

En la teoría original de Vernadsky, la noosfera es la tercera de una sucesión de fases del desarrollo de la Tierra, después de la la geosfera (materia inanimada) y la biosfera (vida biológica). Tal como la emergencia de la vida ha transformado fundamentalmente la geosfera, la emergencia de la cognición humana transforma la biosfera. En contraste con las concepciones de los teóricos de Gaia o de los promotores del ciberespacio, la noosfera de Vernadsky emege en el punto en donde el género humano, mediante la maestría en los procesos nucleares, empieza a crear recursos mediante la transmutación de elementos.

La teoría de la Noosfera sería recogida más tarde por el teólogo cristiano Pierre Teilhard de Chardin (1881-1955). Teilhard explica la noosfera como un espacio virtual en el que se da el nacimiento de la psíquis (noogénesis), un lugar donde ocurren todos los fenómenos (patológicos y normales) del pensamiento y la inteligencia. Para Teilhard, la evolución tiene igualmente 3 fases o etapas: la geosfera (o evolución geológica), la biosfera (o evolución biológica), la noósfera (o evolución de la conciencia universal). Esta última, conducida por la humanidad, alcanzará la última etapa de la evolución en la cristósfera. También entiende que la noosfera es el estrato que conduce la energía liberada en el acto del pensamiento. Está a la altura de las cabezas humanas, interconectando toda la energía del pensamiento y generando la conciencia universal. En palabras de Teilhard: «Creo que el Universo es una Evolución. Creo que la Evolución va hacia el Espíritu. Creo que el Espíritu se realiza en algo personal. Creo que lo Personal supremo es el Cristo Universal».

Ambos Vernadsky y Teilhard, coinciden en el proceso aunque la última etapa señala objetivos totalmente distintos:[1]

  • Para Vernadsky, la última etapa es una visión del pensamiento científico que acelera, modifica y va tomando el control de la “natural”, y en la cual nunca discute un posible fin de la noosfera.
  • Para Theilhard, el lado psíquico de la materia se vuelve determinante, para apuntar así a la culminación de un proceso en donde la Tierra-noosfera es reemplazada por una super-mente, significando de este modo la realización del espíritu en la Tierra.

El reciente conocimiento de los ecosistemas y del impacto humano en la biosfera ha conducido a un vínculo entre la noción de sostenibilidad con el de “co-evolución” [Norgaard, 1994] y con la armonización de la evolución cultural y biológica. En este contexto, el resultante sistema político será referido entonces como una noocracia.

El teórico americano Ken Wilber trata esta tercera evolución de la noosfera. En su trabajo Sexo, ecología y Espiritualidad (1995), construye varios de sus argumentos sobre la emergencia de la noosfera y la continua emergencia de subsiguientes estructuras evolutivas.

Notas
  1. Levit, George. S. Biogeochemistry, Biosphere, Noosphere: The Growth of the Theoretical System of Vlaidimir Ivanovich Vernadsky. Verlag für Wissenchaft un Bildung, 2001.

Bibliografía

  • Vernadsky, Vladimir Ivanovich. La biosfera, A.Machado Libros, S.A. 1997.
  • Samson, Paul R. The Biosphere and Noosphere Reader: Global Environment, Society and Change. Routledge, 1999.

Enlaces

Conciliación de la teoría creacionista con la teoría evolucionista.

Conciliación de la teoría creacionista con la teoría evolucionista.

Autor: Paulo Arieu

El domingo 10 de abril de 2005, se cumplirán 50 años de la muerte del jesuita geólogo, paleontólogo y pensador Pierre Teilhard de Chardin. Falleció súbitamente en Nueva York, en casa de los jesuitas. Era el domingo de Resurrección.

La conmemoración de los 50 años de su desaparición no ha caído en el olvido. Muchas instituciones científicas, culturales y humanitarias de ámbito internacional están organizando homenajes en recuerdo de Pierre Teilhard de Chardin.

El quinquenio Teilhard (2001-2005) se clausurará en Nueva York, París y Clermont- Ferrand con un seminario sobre El porvenir de la Humanidad.

Diversos congresos, simposios, coloquios y mesas redondas se han venido celebrando desde el año 2001 en las ciudades y países donde Teilhard desarrolló su visión científica y religiosa.

De particular interés fue el coloquio de Beijing y la evocación de La Misa sobre el Mundo, texto de gran hondura mística escrito por Teilhard en 1923, poco después de su llegada a China, y que expresa sus vivencias religiosas cuando explora las inmensas y desoladas estepas de Asia.

En el año 2003, los actos académicos alrededor del tema Ciencia y progreso humano: hacia el espíritu de la Tierra y el dominio de la mundialización se celebró en Beijing y Estrasburgo. Con el tema Creer en Dios, creer en el hombre, este año 2004 se celebran en París y en Roma diversos acontecimientos culturales y religiosos patrocinados por diversas instituciones.

Si se consultan los repertorios bibliográficos sobre Teilhard de Chardin (como el del Padre Polgar), [Polgar, L. (1990). Bibliographie sur l´histoire de la Compagnie de Jesús (1901-1980). Archivum Historicum Societatis Iesu, Roma, vol. III, «Les personnes : P. Teilhard de Chardin», pág. 359-363 [tiene 2942 entradas bibliográficas] se constata que, a partir del inicio en 1955 de la publicación de las obras filosóficas y teológicas de Teilhard [en Éditions du Seuil : “Ouvres de Pierre Teilhard de Chardin” (entre 1955-1976)] poco después de su fallecimiento, se produce una enorme difusión por todo el mundo de artículos y libros
sobre la figura y sobre las ideas filosóficas, religiosas, místicas y teológicas de Teilhard.

El interés de los lectores se centra en estos temas, relacionados con los originales de sus obras que se iban publicando por parte del Comité Científico y el Comité General del Alto Patronato de su Majestad la Reina Maria-José,,,

Pero hay un amplio repertorio bibliográfico de Teilhard de Chardin que ha estado olvidado y que medio siglo más tarde se intenta recuperar.

Teilhard,nació en Sarcenat, Francia en 1881 . Entró muy joven en la Compañía de Jesús (1899) y se interesó por la geología. Participó en numerosas expediciones científicas a Extremo Oriente, India, Birmania, Java y África del Sur. En 1951 se trasladó a Nueva York, donde permaneció hasta su muerte.

Es la obra de Teilhard como geólogo, paleontólogo y paleoantropólogo.

La obra científica teilhardiana, reeditada por N. y K. Schmitz-Moorman en 1971, tiene 11 gruesos tomos y casi 5.000 páginas [SCHMITZMOORMANN, N. Y K. edit., Pierre Teilhard de Chardin. L´Oeuvre scientifique. (Walter- Verlag (Olten, Suiza), 1971, prólogo de Jean Piveteau, 11 volúmenes].

Superadas muchas de las ideas filosóficas teilhardianas, y asumidos por el Vaticano II muchos de sus planteamientos teológicos y espirituales, lo que queda de Teilhard medio siglo más tarde es su obra científica.

Recientemente [TEILHARD DE CHARDIN, P., Títulos y trabajos de Pierre Teilhard de Chardin. El Corazón de la Materia (Sal Terrae, Santander. 2002), 169-189] se ha publicado en castellano un currículo que redactó en 1948 para optar a una plaza en París.

Este es hoy un documento de gran interés. Por él sabemos que entre sus título y reconocimientos se contaban los de Doctor en Ciencias por la Universidad de París en 1922; Presidente de la Sociedad Geológica de Francia entre 1922 y 1923; Profesor de Geología en el Instituto Católico de París, entre 1922 y 1928; Consejero del Servicio Nacional Geológico de China, desde 1929;Director del Laboratorio de Geología aplicada al Hombre (Altos Estudios) desde 1938; Director de Investigación del Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS) desde 1947; Miembro correspondiente del Instituto (Academia de Ciencias) desde 1947; Miembro de la Sociedad Linneana de Londres desde 1947; Oficial de la Legión de Honor, Medalla militar.

Son reconocimientos debidos, sobre todo, a la calidad de sus publicaciones científicas en Europa y en Asia..

El mismo Teilhard comenta en su currículo lo que considera son sus mejores aportaciones científicas plasmadas en sus publicaciones.

El número total de publicaciones científicas seleccionadas por él es de 125, siendo la primera de 1913 y la última de 1948.

El mismo Teilhard define tres fases en su curriculo científico: la fase de investigaciones preliminares en el campo, que llevan desde 1901 hasta 1912; la segunda fase discurre entre 1912 y 1923 y la define como “fase de investigaciones paleontológicas en Europa”; la tercera fase, la más extensa, (1923-1945) se centra en las “exploraciones en Asia Central”.Leandro Sequeiros (Cátedra CTR, Universidad Comillas).

• La biofilosofía de Teilhard de Chardin. [Artículo que aparecerá en Pensamiento (2005), Universidad Comillas].
[Ignacio Nuñez de Castro, Catedrático de Bioquímica, Universidad de Málaga].

• Pierre Teilhard de Chardin (1881-1955), geólogo y paleontólogo. Recuperación histórica de su obra científica [artículo que aparecerá en Pensamiento (2005), Universidad Comillas]. [Leandro Sequeiros, Catedrático de Paleontología (en excedencia), Miembro de INHIGEO (Comisión Internacional para la Historia de la Geología), Profesor de Filosofía de la Naturaleza en Granada].

• Teilhard de Chardin y el diálogo actual entre ciencias y religión [artículo que aparecerá en Pensamiento (2005), Universidad Comillas]. [Agustín Udías es Catedrático de Física en la Universidad Complutense de Madrid].

Pierre Teilhard de Chardin (1881-1955) Fue un paleontólogo y filósofo francés que aportó una muy personal y original visión de la evolución. Miembro de la orden jesuita, su concepción de la evolución, considerada ortogenista y finalista, equidistante en la pugna entre la ortodoxia religiosa y científica, propició que fuese atacado por la una e ignorado por la otra.

En esta investigación se recopila su visión filosófica, acerca de la conciliación de la teoría creacionista con la teoría evolucionista, y además se incluye un apéndice acerca de su importante obra “El Fenómeno Humano”

Según Chardin El punto Alfa es el inicio de la evolución.

La evolución es la manera de crear de Dios, que tiene una finalidad, y que todo tiene una conciencia o interioridad que se incrementa exponencialmente y apunta hacia la conciencia suprema, el Punto Omega, Dios.

El filósofo Teilhard de Chardin en su teoría evolutiva dice que la próxima etapa evolutiva del hombre será, cuando el hombre llegue desde el Alfa hasta el Omega (su cristificación).

La teoría de Teilhard de Chardin sobre la cosmogénesis está basada en la filosofía vitalista de Henri Bergson, particularmente en su libro “La Evolución Creadora”.

La visión de Teilhard combina teología y ciencia en una perspectiva unificadora y coherente que sintetiza la Fe Cristiana y la Teoría de la Evolución.

Para Teilhard la evolución es un proceso dirigido e iniciado por el espíritu de Dios en el Universo, una Creación continua y permanente, que comienza incluso desde el nivel de las partículas subatómicas, ascendiendo a niveles cada vez más altos de complejidad, y paralelamente, desarrollando espacios más profundos de consciencia.

Según esa Ley de Complejidad-Consciencia, las formas de vida emergen como resultado de la asociación de distintos procesos químicos armonizados, los cuales representan a su vez un proceso de cognición o aprendizaje, de acumulación de información adaptativa. Esto forma parte de un esbozo teórico que Teilhard llamó “Hiperfísica”, que estudiaría la energía vital o espiritual en acción dentro de la materia.
La figura de Cristo, la encarnación de Dios en la materia del cuerpo humano, es el símbolo que Teilhard usa para designar el proceso en el que la inteligencia suprema se desarrolla poco a poco en el seno de la materia, en dirección a la completación suprema, el Punto Omega, donde materia y espíritu serán una sola cosa, presente y visible en el mundo

Teilhard de Chardin acepta como validas las dos teorías: Creacionista y Evolucionista, a pesar que era un sacerdote jesuita (que por defecto debe creer en la teoría creacionista) no quiso aceptar que el hombre surgía solo de la teoría creacionista, entonces hizo su investigación para conciliarlas y tomar las dos teorías como ciertas

La conciliación de la teoría creacionista con la teoría evolucionista es la siguiente:

*Dios es el Alfa (es decir el principio de todo)

*Dios procedió a crear la materia

*Esta materia evoluciona (se transforma)

*Nuevamente Dios vuelve a intervenir, y le da a la materia un alma, entonces con esta alma surge el hombre (surge la vida)

*Después de surgir el hombre, este debe irse perfeccionando poco a poco; y es el punto en el cual converge toda la humanidad en la actualidad

*Cuando este alcance su máximo perfeccionamiento este culminará en el punto máximo de perfeccionamiento (perfeccionamiento de los cosmos) y llegara al final de su perfeccionamiento; es decir el punto Omega que significa el punto final y máximo de perfeccionamiento.

En el siguiente esquema se explica en resumen lo expuesto anteriormente:

Dios interviene tres veces durante el proceso del surgimiento del hombre:

-La primera vez, fue cuando creó la materia

-La segunda vez, fue cuando a la materia le dio un alma, que posteriormente surge la vida (el hombre)

-La tercera vez, será cuando el hombre haya alcanzado su máxima perfección

El proceso evolutivo actúa dos veces durante el surgimiento del hombre:

-La primera fue cuando una vez creada la materia esta evoluciona

-La segunda es que luego que fue creado el hombre a través de una alma (dada por Dios), el hombre continúa evolucionando hasta converger en el punto máximo de perfección (punto de Omega)

La teoría de la Noosfera

La teoría de la Noosfera, de Vernadsky, fue recogida tiempo mas tarde, por el teólogo cristiano Pierre Teilhard de Chardin (1881-1955). Teilhard explica la noosfera como un espacio virtual en el que se da el nacimiento de la psíquis (noogénesis), un lugar donde ocurren todos los fenómenos (patológicos y normales) del pensamiento y la inteligencia. Para Teilhard, la evolución tiene igualmente 3 fases o etapas: la geosfera (o evolución geológica), la biosfera (o evolución biológica), la noósfera (o evolución de la conciencia universal). Esta última, conducida por la humanidad, alcanzará la última etapa de la evolución en la cristósfera. También entiende que la noosfera es el estrato que conduce la energía liberada en el acto del pensamiento. Está a la altura de las cabezas humanas, interconectando toda la energía del pensamiento y generando la conciencia universal. En palabras de Teilhard: «Creo que el Universo es una Evolución. Creo que la Evolución va hacia el Espíritu. Creo que el Espíritu se realiza en algo personal. Creo que lo Personal supremo es el Cristo Universal».

Ambos Vernadsky y Teilhard, coinciden en el proceso aunque la última etapa señala objetivos totalmente distintos:[1]

  • Para Vernadsky, la última etapa es una visión del pensamiento científico que acelera, modifica y va tomando el control de la “natural”, y en la cual nunca discute un posible fin de la noosfera.
  • Para Theilhard, el lado psíquico de la materia se vuelve determinante, para apuntar así a la culminación de un proceso en donde la Tierra-noosfera es reemplazada por una super-mente, significando de este modo la realización del espíritu en la Tierra.

La obra de este teologo jesuita, que está centrada en el estudio de las etapas del desarrollo del hombre, formula un evolucionismo optimista y se esfuerza en conciliar las exigencias de la ciencia y los preceptos de la fe católica. Cosmogénesis, biogénesis y noogénesis son los momentos claves de la evolución, en la que Teilhard de Chardin ve una progresiva espiritualización de la materia, en un movimiento de retorno de la creación a Dios, cuya punta de lanza es el hombre. Devolviendo a Jesucristo una dimensión cósmica, aunque sin negar la gracia ni lo sobrenatural, se acercó a posiciones panteístas, lo que le granjeó la manifiesta hostilidad del Vaticano, que en 1962 exhortaba a los responsables de la enseñanza religiosa a que mantuvieran a los jóvenes alejados de las “peligrosas obras” de Teilhard de Chardin. Entre ellas, cabe destacar El fenómeno humano, publicada póstumamente, en 1955.

Teilhard y la Iglesia Católica

Teilhard perteneció a la orden religiosa de los Jesuitas, la cual es una de las órdenes que más enfatizan la importancia del estudio, y no sólo el teológico. Así que Teilhard pudo dedicarse, con el consentimiento de sus superiores, al estudio de las ciencias naturales y convertirse en paleontólogo. Hizo algunos hallazgos de fósiles y dictó clases y ponencias en varias universidades. Sus ideas sobre la evolución de los seres vivientes (que se encuentran resumidas en mi post de 23 de febrero) lo hicieron famoso internacionalmente.

A las autoridades de la Iglesia Católica en el Vaticano, sin embargo, las ideas de Teilhard no les cayeron bien. En 1925 tuvo que retractarse formalmente, lo que hizo para poder quedarse dentro de la orden jesuita, y en 1948, bajo el pontificado del papa Pio XII (a quien encontraremos de nuevo abajo), tuvo que viajar a Roma para explicar sus ideas, sin lograr lo que tanto deseaba: que le fuera permitido publicar sus escrituras (que se publicaron sólo después de su muerte), y aceptar la posición de profesor catedrático en París que le había sido ofrecida.

Creo que es lícito decir que les honra a los superiores jesuitas que hayan dejado a Teilhard llevar a cabo sus estudios, pero que el ambiente conservador que reinaba en el Vaticano en aquellos tiempos limitó seriamente su desarrollo personal y profesional.

 

La Iglesia Católica y la Teoría de la Evolución

Dos papas han escrito explícitamente sobre la teoría de la evolución: primero Pio XII, y más recientemente Juan Pablo II.

Papa Pio XII abrió la puerta a la aceptación por parte de la Iglesia Católica del estudio de la teoría de la evolución, aunque indicó claramente que eso no implicaba a priori la aceptación de la misma. En 1950, en la introducción de su encíclica “Humani generis”[2] (que por ser encíclica tiene rango y fuerza de dogma de la iglesia católica), Pio XII escribió:

“Alcuni, senza prudenza né discernimento, ammettono e fanno valere per origine di tutte le cose il sistema evoluzionistico, pur non essendo esso indiscutibilmente provato nel campo stesso delle scienze naturali, e con temerarietà sostengono l’ipotesi monistica e panteistica dell’universo soggetto a continua evoluzione. Di quest’ipotesi volentieri si servono i fautori del comunismo per farsi difensori e propagandisti del loro materialismo dialettico e togliere dalle menti ogni nozione di Dio.

Le false affermazioni di siffatto evoluzionismo (…) hanno preparato la strada alle aberrazioni di una nuova filosofia che, facendo concorrenza all’idealismo, all’immanentismo e al pragmatismo, ha preso il nome di “esistenzialismo” perché, ripudiate le essenze immutabili delle cose, si preoccupa solo della “esistenza” dei singoli individui.”

O sea, la encíclica considera que la teoría de la evolución (sistema evoluzionistico) no está probada del todo (non essendo esso indiscutibilmente provato), que es temerario afirmar que el universo está sujeto a una evolución continua (con temerarietà sostengono l’ipotesi … dell’universo soggetto a continua evoluzione), que está siendo utilizada por los partidarios del comunismo ateo (fautori del comunismo) y que ha abierto el camino a filosofías “aberrantes” tales como el existencialismo. Obviamente, la encíclica tiene que ser puesta en el contexto de la Guerra Fría de aquel entonces, y del auge de las corrientes filosóficas y psicológicas del post-guerra que enfatizaron el papel del individuo.

En cuanto se refiere a las ciencias en general la encíclica indica en el capítulo 4 que la Iglesia está de acuerdo con las mismas, siempre y cuando se trate de hechos probados (fatti realmente dimostrati) que no contradigan la doctrina católica (la dottrina contenuta nella Sacra Scrittura):

“Non pochi chiedono instantemente che la religione cattolica tenga massimo conto di quelle scienze. Il che è senza dubbio cosa lodevole, quando si tratta di fatti realmente dimostrati; ma bisogna andar cauti quando si tratta piuttosto di ipotesi, benché in qualche modo fondate scientificamente, nelle quali si tocca la dottrina contenuta nella Sacra Scrittura o anche nella tradizione. Se tali ipotesi vanno direttamente o indirettamente contro la dottrina rivelata, non possono ammettersi in alcun modo.”

Acerca de la teoría de la evolución en particular, la encíclica indica en el mismo capítulo 4 que la Iglesia (Chiesa) está de acuerdo con que haya estudios y discusiones entre espertos en el “evolucionismo” y teólogos acerca de que el cuerpo humano tenga un origen anterior al hombre (corpo umano, che proverrebbe da materia organica preesistente), mientras que no se toque el tema del alma puesta que es creación de Dios (le anime sono state create immediatamente da Dio), se deje la última palabra a la Iglesia (sottostare al giudizio della Chiesa) y no se pretenda que ya esté seguro que el cuerpo humano tenga su origen en organismos preexistentes (come fosse già dimostrata con totale certezza la stessa origine del corpo umano dalla materia organica preesistente):

“Per queste ragioni il Magistero della Chiesa non proibisce che (…) sia oggetto di ricerche e di discussioni, da parte dei competenti in tutti e due i campi, la dottrina dell’evoluzionismo, in quanto cioè essa fa ricerche sull’origine del corpo umano, che proverrebbe da materia organica preesistente (la fede cattolica ci obbliga a ritenere che le anime sono state create immediatamente [da] Dio). Però questo deve essere fatto in tale modo che le ragioni delle due opinioni, cioè di quella favorevole e di quella contraria all’evoluzionismo, siano ponderate e giudicate con la necessaria serietà, moderazione e misura e purché tutti siano pronti a sottostare al giudizio della Chiesa, alla quale Cristo ha affidato l’ufficio di interpretare autenticamente la Sacra Scrittura e di difendere i dogmi della fede (…). Però alcuni oltrepassano questa libertà di discussione, agendo in modo come fosse già dimostrata con totale certezza la stessa origine del corpo umano dalla materia organica preesistente, valendosi di dati indiziali finora raccolti e di ragionamenti basati sui medesimi indizi (…).”

En la conclusión de su encíclica, Pio XII indicó la gran limitante que tiene, según la Iglesia, el estudio científico, por importante que sea: la de no cruzar los límites establecidos por la Iglesia en su defensa de la fe y de la doctrina:

“Cerchiamo con ogni sforzo e con passione di concorrere al progresso delle scienze che insegnano; ma si guardino anche dall’oltrepassare i confini da Noi stabiliti per la difesa della fede e della dottrina cattolica.”

El Papa Juan Pablo II fue el primero a explícitamente aceptar la teoría de la evolución, aunque, de nuevo, con ciertas limitantes. En octubre de 1996 escribió en un mensaje a la Pontífica Academia de Ciencias, refiriéndose a la encíclica de Pio XII, arriba mencionada[3]:

“Oggi, circa mezzo secolo dopo la pubblicazione dell’Enciclica, nuove conoscenze conducono a non considerare più la teoria dell’evoluzione una mera ipotesi. È degno di nota il fatto che questa teoria si sia progressivamente imposta all’attenzione dei ricercatori, a seguito di una serie di scoperte fatte nelle diverse discipline del sapere. La convergenza, non ricercata né provocata, dei risultati dei lavori condotti indipendentemente gli uni dagli altri, costituisce di per sé un argomento significativo a favore di questa teoria.”

O sea, se indica que, debido a nuevos descubrimientos (scoperte fatte nelle diverse discipline del sapere), la teoría de la evolución ya no es solamente una hipótesis (una mera ipotesi). Sin embargo, Juan Pablo II enfatiza que existen múltiples explicaciones (spiegazioni) del mécanismo de la evolución: algunas materialistas, otras más espirituales (spiritualistiche):

“A dire il vero, più che della teoria dell’evoluzione, conviene parlare delle teorie dell’evoluzione. Questa pluralità deriva da un lato dalla diversità delle spiegazioni che sono state proposte sul meccanismo dell’evoluzione e dall’altro dalle diverse filosofie alle quali si fa riferimento. Esistono pertanto letture materialiste e riduttive e letture spiritualistiche. Il giudizio è qui di competenza propria della filosofia e, ancora oltre, della teologia.”

Juan Pablo II declara que aquellas versiones de la teoría de la evolución que consideran que el alma (l’anima spirituale) no es sino una consecuencia de la evolución biológica (emergente dalle forze della materia viva), en lugar de considerarla una creación de Dios, son incompatibles con las doctrinas de la Iglesia:

“Se il corpo umano ha la sua origine nella materia viva che esisteva prima di esso, l’anima spirituale è immediatamente creata da Dio (…). Di conseguenza, le teorie dell’evoluzione che, in funzione delle filosofie che le ispirano, considerano lo spirito come emergente dalle forze della materia viva o come un semplice epifenomeno di questa materia, sono incompatibili con la verità dell’uomo.”

Conclusión

Así que, concluyendo, se puede afirmar que la Iglesia Católica acepta ahora la teoría de la evolución como una teoría válida, con tal que el mecanismo de la evolución no sea considerado como algo completamente materialista, sino que haya espacio para Dios en el sentido que se acepte que el alma humana haya sido creada por Dios. En otras palabras, la Iglesia considera que, si bien la raza humana tenga sus orígenes en un proceso evolutivo que incluye antepasados comunes entre nosotros y los simios y otros animales, lo que nos hace únicos en los ojos de la Iglesia, el hecho de tener un alma, es la consecuencia de la acción de Dios. O sea, Dios no creó el hombre como tal, sino su alma.

Con este mensaje de Juan Pablo II, la Iglesia Católica tomó distancia de los creacionistas, que toman la Biblia a pie de letra. Tal como ya escribieron la autoridades católicas en 1948[4], la Biblia, aunque inspirada por Dios y por la tanto más que un mito cualquiera, fue escrita para un público poco educado y de otros tiempos, de manera que contiene verdades fundamentales pero narradas mediante metáforas y con palabras sencillas.

De esta manera una vez mas la iglesia católica niega la capacidad de Dios de hablarle al hombre de hoy.

No es nada nuevo en la igleisa católica su poco respeto a las Escrituras. Siempre pesaron mas sus tradiciones que la Sagrada Escritura, invalidando en muchos casos las enseñanzas de la Palabra de Dios, en otros superponiendolos con sus tradiciones. Y sigue con el reclamo de ser el sucesor de Pedro. En fin, vemos que la iglesia católica es como el refran que dice “El zorro cambia el pelo pero no las mañas”

Teilhard de Chardin habla del Cristo cósmico, el punto Omega de nuestra evolución.

En un interesante artículo, ¿Quién es Jesus? Cristo Cósmico”, nos relata la relación entre Teilhard de Chardín y la New Age:

Dibujo de Alex Grey del Cosmic Christ

alex grey, cosmic christ, COPYRIGHT alexgrey.comInformación de Cristo: arquetipo del nuevo hombre.

La figura que las sectas y religiones intentan imponernos de Jesús -para dominarnos en la ignorancia- toma un sentido trascendente en cada uno de nosotros como experiencia mutante de vida. Además las últimas incursiones a las antipodas del cerebro me inspiraron para trabajar sobre este ser interplanetario.

Jesús el humano “descargó” información galáctica Canalizando al Cristo Cósmico, mensajero de la paz y la hermandad: el amor incondicional.
Un mensaje ubicado –quizá por dios- fuera del tiempo.
Luminosa semilla del nuevo hombre, Jesús Galáctico vuelas sobre el pez fluo y traes la esperanza del cielo en la tierra hoy.

Mutante Cósmico
Arriba un dibujo original de Mutante Cósmico titulado “Jesús galáctico” el mismo tiene poder fluorescente para fiestas de danza y trance.jesus galacticoTeilhard de Chardin hablando sobre el regreso de Cristo en el fin de los tiempos:

“En este acontecimiento único y supremo, en el que lo Histórico (nos dice la Fe) debe fundirse con lo Trascendente, el misterio de la Encarnación culmina y se afirma con el realismo de una explicación física del Universo” (“Trois choses que je vois, 1948, p. 7). Este acontecimiento aliará la Ciencia y la Mística, y permitirá a ambas partes obrar una sobre otra, intercambiar sus atributos, llegando Cristo a ser Cósmico y el Cosmos cristificado a ser objeto de amor”

Teilhard de Chardin habla del Cristo cósmico, el punto Omega de nuestra evolución.

  • La Nueva Era -new age- no es un culto, ni una religión, ni reconoce una cabeza visible. Pero ha redescubierto a Dios en todas partes, sin necesidad de concederle una existencia real fuera de nosotros mismos. Por eso no existe una doctrina formulada sino un contenido de emociones en constante dispersión entre las redes hacia una pragmática evolución planetaria. Una lectura transpersonal del Cristo-hombre (el éxodo del Verbo Encarnado en la historia hacia una entidad ontológicamente diferente: el Cristo Cósmico de Teilhard de Chardin), sería suficiente para hacer las paces y convivir en armonía. Extraña teología donde Jesús no es Dios para los hombres y ni siquiera un Hombre para el hombre, sino tan sólo un Elegido entre otros Maestros de la Sabiduría. El Cristo New Age es nada más que el paradigma de la divinidad intrínseca del hombre, porque sencillamente, Dios es usted (Shirley Mc. Lane).

Ak Kin Dios del Sol. Los mayas, egipcios, incas, aztecas, etc. fueron adoradores del Sol, tomando a este como símbolo del Cristo cósmico, de esa fuerza que hace que vivan los mundos, los soles, las estrellas, el átomo. Es esa fuerza que deberemos encarnar todos a través de vivir el precepto Amor a la humanidad.

Notas:

[1] La paleontología es la rama de ciencia que se dedica al estudio de especies animales y vegetales ahora desaparecidas, cuyos restos – generalmente huesos y dientes – se llaman fósiles. Biografías de Teilhard de Chardin se pueden encontrar en la web, por ejemplo en http://www.teilharddechardin.org.

[2] Los textos mencionados aquí de los papas Pio XII y Juan Pablo II se pueden encontrar, en italiano, en el sito web oficial del Vaticano, www.vatican.va.

[3] Juan Pablo II, 1996. Messaggio di Giovanni Paolo II ai partecipanti alla plenaria della Pontificia Accademia delle Scienze. Libreria Editrice Vaticana.

[4] Carta enviada al arzobispo de París por la Comisión Pontífica para los Estudios Bíblicos (16 enero 1948). Citada por Pio XII en el capítulo 5 de su encíclica Humani generis.

Fuentes:

Teleología

Teleología

Teleología (Del griego τέλος, fin, y –logía). Dícese del estudio de los fines o propósitos o la doctrina filosófica de las causas finales. Usos más recientes lo definen simplemente como la atribución de una finalidad u objetivo a procesos concretos.

Historia

Origen del término

El origen del término puede rastrearse hasta la Grecia Antigua. Aquí es donde encontramos una caracterización de las cuatro clases de causas existentes, planteadas por Aristóteles:

  • Causa material: Aquello de lo que está compuesto algo.
  • Causa formal: Aquello que da el ser a un objeto (ver doctrina metafísica de Aristóteles).
  • Causa eficiente: Aquello que ha producido (causado) un objeto.
  • Causa final: Aquello para lo que existe un objeto.

Tanto para Aristóteles como para muchos otros autores antiguos la causa final era la más importante en cuanto a la explicación de la Filosofía Práctica, aunque no se debe olvidar que eran necesarias las cuatro causas para la explicación completa del universo.

El uso en la Edad Media

Tras la configuración del cristianismo tal y como se conoce en la actualidad tras el Concilio de Nicea (siglo IV), la explicación por causas finales empezó a considerarse la única explicación que podría servir para acceder a los misterios divinos. Esto es producto de la introducción de la filosofía clásica en contextos filosóficos y teológicos (en la Edad Media eran prácticamente indistinguibles) primero a Platón y luego a Aristóteles. Este movimiento se llamó Escolástica e intentaba comprender la revelación divina con estas herramientas.

La Crisis en la Edad Moderna [

En la Edad Moderna se inicia un cambio de tendencia. Se considera que la explicación por causas finales era antropomórfica, pues del hecho de que el hombre conozca por causas finales no se deriva que el universo funcione con este principio. Es por ello que surge un movimiento, el mecanicismo, que intentará explicar el mundo por causas eficientes. Esto es lo que posibilitará el nacimiento de la ciencia moderna.

La selección natural

Cuando Charles Darwin escribe El origen de las especies una revolución comienza. La tesis básica en su texto apuntaba a que la vida sobre la tierra tal y como la conocemos es producto de la selección natural actuando durante largos períodos de tiempo. Para llegar a tal conclusión se basó principalmente en los textos de Charles Lyell sobre geología en conjunción con una idea de Thomas Malthus en su Ensayo sobre el principio de la población. Podemos parafrasear a Darwin utilizando una terminología más actualizada diciendo que postuló el principio de que “los individuos de una especie que obtienen de una serie de rasgos aleatorios (mutaciones) una superior capacidad adaptativa (eficacia biológica) que otros miembros de la misma especie con los cuales compiten por el alimento serán los que transmitirán su carga genética a las siguientes generaciones, logrando así, a lo largo de mucho tiempo, la variación de las especies sobre la tierra”.

Como puede verse, la explicación de Darwin es naturalista y eficientista. No explica la variación de las especies en base a unos fines determinados los cuales se persiguen. Esto iba en contra de la doctrina creacionista defendida por la iglesia, lo cual provocó el rechazo desde este ámbito. La explicación tradicional, en la que se ridiculiza la pretensión de Darwin de que el hombre procedía del mono, no fue más que una estrategia de la iglesia para ocultar el verdadero punto de ataque contra esta nueva teoría.

Usos contemporáneos

Hoy en día muchos grupos o doctrinas siguen utilizando las explicaciones teleológicas para intentar dar alternativas a las explicaciones de la ciencia. El ejemplo que quizás pueda ser más conocido es el famoso diseño inteligente.

Teleología en la ciencia

Norbert Wiener (1942) llamó sistemas teleológicos a los sistemas cibernéticos cuyo funcionamiento puede describirse como orientado a un fin. Desde entonces el desarrollo del estudio de los sistemas complejos ha convertido las explicaciones teleológicas en científicamente respetables.

Véase también

Referencias

Rosenblueth, A.; Wiener, N.; Bigelow, J. (1943): «Behavior, Purpose and Teleology», en Philosophy of Science, vol. 10, Nº 18-24.

Fuente: Teleología (Wikipedia)

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