Conversando con un Testigo de Jehova

Esta es la experiencia que el Dr. Eduardo Flores, autor y administrador del blog sujetosalaroca.com, tuvo con los testigos de Jehová, que andan por todos lados como una plaga que son:
«La semana anterior tuve una visita bastante inesperada. Recibí en mi casa a dos testigos de Jehová. A diferencia de la usual camisa blanca y corbata, como es común imaginárselos, venían con ropa muy casual. Pero cuando los recibí ese día, nunca mencionaron ser testigos de Jehová. Yo pensé que eran cristianos, hasta que leí un pequeño libro que me regalaron llamado “Qué enseña realmente la Biblia?”. Cuando llegué a la página 37, me dí cuenta, que eran testigos de Jehová.

El título de esa página decía: “Quién es Jesucristo?” Y en ese capítulo dicen que Jesús fue la primera creación de Dios; fue quien ayudó a Dios a crear el universo; pero lo más impactante es que en realidad creen que la Biblia NO enseña que Jesús es Dios. Este tema ya había sido analizado en una de las entradas de la serie Contradicciones: Testigos de Jehová, pero quiero abordar un poco más el día de hoy.

Esta semana volvieron, y claro que inmediatamente les pregunté si eran Testigos de Jehová, a lo cual me respondieron afirmativamente. Inmediatamente les dije que me interesaba hablar acerca de Jesús, pues para nosotros los cristianos, Cristo es Dios. Lo que me impresionó fue que uno de ellos me dijo que ellos eran cristianos. Qué? Realmente sentí una enorme tristeza de ver el inmenso error doctrinal en el que estaban. Pero mantuve la calma y con amor intente iniciar una conversación.

Expuse brevemente lo que significa ser un Hijo de Dios, es decir un verdaderos cristiano, según la doctrina bíblica, en múltiples ocasiones aseverando la deidad de Cristo, pero quise dejarles algo muy claro, según el Salmo 49: 7,15, ningún hombre puede redimir a otro hombre, es decir, ningún hombre puede pagar por los pecados de otro hombre. Sólo Dios puede redimir a un hombre. Quise ver sus rostros pero lo único que veía era frustración, ya que no entendían lo que les estaba diciendo.

Entonces decidí que me leyeran Juan 1:1, pues la traducción de la Biblia que ellos utilizan, la llamada New World Translation, tiene un cambio o adición muy importante. Debido a que los testigos de Jehová no creen que Cristo es Dios, ellos traducen Juan 1:1 de la siguiente manera,

En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era un dios.” Juan 1:1 (NWT)

Pero cuando leemos nosotros la traducción de la Reina Valera y de cualquier otra Biblia traducida palabra por palabra del griego, podemos leer,

En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.” Juan 1:1 (RVR)

Claro que ellos están acostumbrados a que se les ataque usando ese verso, entonces ellos están entrenados, y eso es decir poco, para explicar la regla de Colwell. Lo que ellos quizás no sabían era que yo sí sabía explicar la regla de Colwell. Entonces tomé mi computadora y les mostré el pasaje en griego de Juan 1:1 (pueden obtener la versión en griego koiné aquí…). Procedí a explicarles la regla de Colwell.

El griego koine es una lengua flexiva, es decir que las palabras cambian de forma de acuerdo a su función en la oración. Por ejemplo, si un sustantivo es el objeto directo de la oración, tiene una forma diferente a cuando es el sujeto de la oración. El artículo indefinido tampoco existe en el koine, sólo el artículo definido, el cual también depende de el lugar que cumpla en la oración.

La regla de Colwell, descrita por E.C Colwell en 1933, establece que: “En oraciones en las cuales la cópula es expresada, un predicado definido nominativo tiene el artículo cuando este sigue al verbo y no tiene el artículo cuando este precede al verbo.

Para simplificarlo más, veamos como escribió el apóstol Juan el texto en griego:

θεὸς ἦν λόγος (qeoV hn o logoV)

theos imee ho logos

Dios era el logos

Es decir, los testigos de Jehová aplican la regla de Colwell, porque dicen que el sustantivo Dios es definido, pero caen en el error de que Juan escribió la palabra theos (qeoV, θεὸς) antes del verbo imee (hn, ), ya que Juan quería dar a entender justo lo que dice en la traducción de la Reina Valera: el Logos era Dios. Esta regla no es aplicada por los testigos de Jehová en pasajes como Lucas 20:38, Juan 8:54, y Filipenses 2:1, en donde la palabra theos (qeoV) precede al verbo, pero ellos NO le colocan el artículo. Después de explicarles lo que la regla de Colwell dice verdaderamente, me fui a Hebreos 1: 8, donde Dios dice de Jesús,

Mas del Hijo dice: Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo; cetro de equidad es el cetro de tu reino.

En la New World Translation utilizada por los Testigos de Jehová, ellos traducen “Dios es tu trono…” Pero cuando vamos al Salmo 45:6, de donde el autor de Hebreos toma la referencia, vemos lo siguiente,

Tu trono, oh Dios, es eterno y para siempre; cetro de justicia es el cetro de tu reino.

Pero en la New World Translation, no han cambiado ese verso del libro de Salmos. Ahí fue donde los puse a pensar, ya que si continuamos leyendo dice,

Has amado la justicia y aborrecido la maldad; por tanto, te ungió Dios, el Dios tuyo, con óleo de alegría más que a tus compañeros.” Salmos 45:7

Les hice la siguiente pregunta: “No les parece extraño que el salmo está hablando de Dios, pero este Dios unge a Dios?” No supieron que contestar. Por supuesto me prometieron que me traerían la explicación la semana que sigue. Y en verdad espero que sigan viniendo a mi casa.

Pero lo triste es que son personas entrenadas por su organización, como robots, para saber contestar a diversas preguntas. Ya tiene el formato en su cabeza, pero cuando los toman desprevenidos, no saben por donde empezar a defenderse. Lo más triste es no poder comprender que si Jesús hubiera sido sólo un hombre, por más perfecto que hubiera sido, hubiera pecado. Si hubiera sido hombre, hubiera sido concebido en pecado. Si hubiera sido hombre hubiera sido un pecador, según lo que dice 1 Reyes 8,

Si pecaren contra ti (porque no hay hombre que no peque)” 1 Reyes 8: 46

Pero como dice Salmos 49, sólo Dios puede redimir a Dios, y Cristo es el redentor de los hombres, como dice en Tito,

quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras.” Tito 2: 14

y de nuevo en Apocalipsis dice,

y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación” Apocalipsis 5: 9

Cristo ha venido a redimir a muchos, y sólo Dios puede redimir a los hombres, por ello Cristo es Dios. Pero, cómo dice Dios en el Antiguo Testamento de sí mismo?

Yo soy el primero, y yo soy el postrero, y fuera de mí no hay Dios.” Isaías 44: 6

Y Cristo dice en apocalipsis,

Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el primero y el último.” Apocalipsis 22: 13

Más claro que eso no pudo haber sido Jesús. Es que Cristo dijo eso específicamente para el futuro? Específicamente para aquellos que iban a negar su deidad? Probablemente sí.

Espero a estos hombres la semana que viene, según prometieron venir. Y les tengo una pregunta preparada, que se me ocurrió luego de que ellos se fueron y quedé pensando en si les había explicado bien la regla de Colwell. La pregunta es: No es que sólo hay un Dios? Es que según su traducción de la Biblia existen más dioses? Es Jesús un dios más? Voy a prepararme para las posibles respuestas.

Quiera ser posible que “quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad, y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de Él” 2 Timoteo 2: 25

Amén. »

Fuente: sujetosalaroca.com
Anuncios

La cultura del permiso

La cultura del permiso

PermisoHace unas semanas fui invitado por un amigo a participar en una reunión de jóvenes de distintas congregaciones donde hablarían de un posible proyecto que estarían eventualmente desarrollando. (Nada que ver con otro proyecto en el que actualmente trabajo.) Dije que sí, muy animado, pues percibí que quien me invitó estaba muy bien intencionado —su pasión se dejaba sentir a través del teléfono— y el proyecto me pareció viable e interesante. La reunión comenzó muy animada, se armó una atmósfera interesante de participación y colaboración en la primera parte, mientras se habló del proyecto como una posibilidad, pero en la segunda, cuando contemplamos sus posibilidades «concretas» de implementación, todo se tornó un poco complicado. En la primera parte se respiraba emoción y expectativa; en la segunda, muchas dudas y miedo.

La principal razón para las dudas y el miedo fue la siguiente: estábamos entrando en una zona desconocida para la mayoría de los presentes, quienes nunca habían participado en un proyecto con creyentes que no fueran de su iglesia local y sin la supervisión directa de sus líderes. Unos pidieron que llamáramos pastores y otros exigieron, con fervor, que nos pusiéramos a orar antes de hacer cualquier movimiento. Yo intenté explicarles que lo que hacíamos era tan simple como cumplir la gran comisión, que no necesitábamos permiso para cumplir la voluntad de Dios —tuve el atrevimiento de sugerir que oráramos caminando—, pero al final preferí cerrar mis ojos con ellos y unirme a la oración pasiva que uno de ellos empezó espontáneamente. (Mi íntima convicción fue que estábamos usando la oración como una excusa para evitar pasar a la acción.) Allí estábamos nosotros pintando un cuadro medio tétrico: un grupo de jóvenes con capacidad e intención de hacer cosas para Dios orando fervorosamente para evitar tener que hacerlas.

El momento me recordó una escena de la película The Shawshank Redemption. Morgan Freeman, haciendo el papel de un ex presidiario que consigue un trabajo como empacador de supermercado después de cumplir una condena de años en la cárcel, va a dónde su supervisor a pedirle permiso para orinar. Al hacerlo, se reclama a sí mismo por su servilismo, pero reconoce que años de pedir permiso han provocado en su cuerpo una extraña incapacidad: su sistema urinario no funciona si antes de ir al baño no pide permiso. Me preocupa especialmente el modo en que muchos cristianos han sido formados, quisiera ver jóvenes preactivos y emprendedores, que en vez de llenos de ese miedo paralizante estén llenos de valor, pero para que esto suceda es necesario repensar lo que significa la verdadera libertad. Si un creyente tiene que pedir permiso para ir hacer lo que Dios espera que haga, ha sido libertado del yugo del pecado, pero en la práctica todavía es esclavo, lo único que sucedió en él fue que el esclavo cambió de dueño: dejó de ser esclaro del pecado para ser esclavo de otro hombre.

Pero lo que más me preocupa de esto es la forma en que muchos pastores han asumido el discipulado, en vez de preparar a los creyentes para que salgan al mundo y lleguen a ser todo lo que Dios quiere que sean y a hacer todo lo que Dios quiere que hagan, con libertad y pro-actividad —tal como hizo Cristo con sus discípulos—, los preparan para que pidan permiso, con coerción. Ven esto como una gran cosa. Cuando sus hermanos van donde ellos a pedir permiso hasta para orinar, se sienten complacidos, pues lo perciben como madurez: el discipulado funcionó —dicen—, pues ya está alineado. Discipular no es alineamiento ni coerción, tampoco es enseñar a los creyentes a pedir permiso, sino, más bien, enseñarles a utilizar su libertad.

Blog sobre cultura cristiana, iniciativas sociales y comunidad escrito por Rafael Pérez desde República Dominicana.

Álbumes de fotos

Yo,yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados. Isaías 43:25.

La sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. 1 Juan 1:7.

Álbumes de fotos

Jesus en el monte de la Transfiguracion

¿Le gusta mirar sus viejos álbumes de fotos? El otro día hojeé varios de ellos; esto me recordó muchos y agradables momentos pasados en la Obra Misionera, Colombia, Peru, Guatemala, Mexico, El Salvador, USA, paisajes etc, numerosos rostros amados…Hermanos y Hermanas tranformados por el Poder de Cristo y de su Espiritu Santo.

En general, nos gusta conservar un recuerdo fotográfico de los mejores momentos de la vida, pero a nadie se le ocurriría hacerse fotografiar en una situación desfavorable o en un mal momento, una cólera, por ejemplo. ¿Le gustaría que un álbum de fotos le recordara todos los pecados que cometió? Seguramente no lo miraría a menudo y menos aún se lo mostraría a alguien.

Sin embargo, Dios toma nota de nuestras vidas. Conoce todos nuestros hechos, palabras y pensamientos. Se acuerda hasta de los más mínimos detalles y juzgará cada vida humana.

Felizmente, todo nuestro culpable pasado puede ser borrado. Tanto las faltas que hemos olvidado como aquellas cuyo recuerdo nos aflige pueden ser quitadas completamente. ¿Cómo puede ser posible? Sólo en virtud de la sangre de Cristo. Estábamos condenados, pero el Hijo de Dios murió en la cruz en lugar de todos los que confían en su sacrificio. Él ofreció su vida para satisfacer la justicia y la santidad de Dios.

Él hizo “la paz mediante la sangre de su cruz” (Colosenses 1:20). Ahora Dios perdona y recibe a todos los que acuden a él por medio de Jesús. Él prometió: “Nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones” (Hebreos 10:17).

Renovando nuestro compromiso con Dios

Renovando nuestro compromiso con Dios

Durante varios años, he observado a decenas de hombres y mujeres cristianos luchando por ser mejores hijos de Dios. Algunos han florecido espiritualmente; otros tropezaron y cayeron, otros han crecido en su vida espiritual, otros se profundizaron en las Escrituras, otros han llegado a ser superficiales y otros simplemente envejecieron.

¿Dónde esta el problema para que no a todos les haya ido bien en la vida espiritual? Al margen de otras causas creo que el asunto fundamental es un compromiso específico con Dios, sea que haya hecho o no, necesita hacerlo o renovarlo. La educación, los talentos, las habilidades o cualquier otra capacidad que posea no son suficientes ni tampoco hacen la diferencia si no hay un compromiso serio con Dios.

Muchos factores producen esta falta de cristianos comprometidos. Es muy fácil ser cristiano en nuestra sociedad actual; se requiere muy poco en cuanto a compromiso para ser totalmente aceptado en el mundo y en la iglesia. Las demandas son muy pocas si comparamos con el nivel de compromiso requerido en una sociedad donde los cristianos son aborrecidos y perseguidos.

Hoy se percibe en la gente un deseo de ser cristiano, pero de vivir como un no cristiano, no siempre en las áreas inmorales evidentes, pero en el estilo de vida. El lujo de las posesiones, la posición social, el poder y el éxito están tomando cuenta del cristiano. Es alarmante ver todo esto, hemos sido terriblemente debilitados por esta insidiosa conformidad a la manera del mundo.

¿Qué está pasando? ¿Ya no somos una nación santa? (1 Ped. 2: 9) Seguro que lo somos, pero necesitamos renovar nuestro compromiso con Dios. Me agrada mucho la historia de Nehemías, puesto que fue un hombre que llevó a todo un pueblo a hacer un compromiso escrito y firmado. (Neh. 9: 38), este pueblo que por un largo periodo se había apartado de Dios y estaba sufriendo las consecuencias de su pecado, pero luego de escuchar la Palabra de Dios, estaban ansiosos de volver a Dios, derramaron sus almas delante de Dios, verbalmente declararon su arrepentimiento y en un documento escrito plasmaron su compromiso observe el tenor del mismo en (Neh. 10: 29-39) pues afirmaron que:

1. Guardarían la Palabra de Dios.

2. No se mezclarían más con otros pueblos.

3. Respetarían el día de reposo.

4. Cumplirían con todas sus obligaciones tributarias al templo.

5. No descuidarían la casa de Dios.

En otras palabras, lo que ellos dijeron fué: De aquí en adelante, vamos a ser personas diferentes, este documento será nuestra constitución, nuestra declaración de compromiso, nuestros hogares serán diferentes, nuestra filosofía de vida sera distinta a la de los que viven fuera de este muro, tu Palabra será nuestro manual de vida y él anhelo por tu casa arderá en nuestros corazones. Era realmente un compromiso serio que demandaba sacrificios y dedicación para cumplirlo.

Me llama la atención uno de esos compromisos: “no abandonaremos tu casa”. En el tiempo de Nehemías, el lugar de adoración era el templo, Dios vivía allí, por esto era el lugar más importante. Pero, cuando Cristo murió, el velo del templo se rompió en dos, se abrió de arriba abajo ¿Dónde vive Dios ahora? En cada persona que ha recibido a Cristo verdaderamente en su corazón, (1 Cor. 6: 19-20).

¿Tiene usted descuidada la casa de Dios? ¿Cómo trata usted la casa de Dios? ¿Está limpio el templo de Dios? Como cristiano examine su vida, su hogar, su trabajo y luego pregúntese, ¿Soy realmente distinto? De lo contrario necesita renovar su compromiso con Dios. Jonatan Edwards, dijo: “Resuelvo, seguir a Dios con todo mi corazón, resuelvo también, sea que otros lo hagan o no, yo lo haré”.

Autor: Pastor  Jesús Muyuro

Fuente:  REVISTA CRISTIANA •1  Edición actual: #1 Año: 1