David es perseguido por Saúl

Saúl, Rey de Israel entre el 1020 a.C. al 1000 a.C. (aprox.) fue proclamado primer rey de Israel a fines del siglo XI a.C., aparece relatado en el libro bíblico I Samuel

Ante el deseo del pueblo de Israel al profeta Samuel para que nombrara un rey que los librara de los invasores filisteos, Samuel consulto al Señor y ungió a Saúl, de la tribu de Benjamín. Saúl empezó muy bien, demostrando ser un hombre de gran valor, que derrotó a amonitas, moabitas y filisteos, pero con el paso del tiempo, sin embargo, Saúl se envaneció y pretendió usurpar las funciones del sacerdocio. Su desobediencia al Señor y a las ordenes del profeta Samuel, motivaron la cólera de Dios, que ordenó al profeta Samuel que ungiera secretamente a David.

David era el hijo menor de Isaí. Su ocupación era atender los rebaños de su padre. (…)

Ministerio del Apostol San Pablo

Comenzó su actividad de evangelización cristiana en Damasco y Arabia. Es perseguido por los judíos y huye a Jerusalén, donde es visto por Bernabé quien lo lleva con Pedro y con Santiago el Hermano del Señor en el año 36. Huye de Jerusalén, escapando de los judíos de habla Griega. Se lo llevan a Cesarea y es enviado a refugiarse en Tarso. Bernabé acude a Tarso y se va con Pablo a Antioquía, donde pasaron un año evangelizando. Antioquía se convierte en el centro de los cristianos convertidos desde el paganismo. Aquí surge por primera vez la denominación de cristianos para los discípulos de Jesús. (…)

El llamado divino al Apostol San Pablo

En el año 36, camino a Damasco, tuvo una visión y se convirtió al cristianismo. Según el libro de los Hechos de los Apóstoles y las epístolas paulinas fue gracias a una aparición de Cristo camino de la ciudad de Damasco, luego de la cual pide ser bautizado. (…)

Bautismo en aguas y recepción del Espíritu Santo del Apostol San Pablo

San Pablo iba a perseguir a los cristianos de Damasco, y en el camino se vio de repente rodeado de una gran luz, cayó en tierra, y quedó ciego. Y oyó una voz que le decía:(…)

Pablo de Tarso

Pablo de Tarso, originalmente Saulo, también llamado San Pablo Apóstol, el Apóstol de los Gentiles y San Pablo de Tarso (nacimiento entre año 5 y año 10 DC, Tarso (Turquía)- año 67 d.C. en Roma), uno de los apóstoles más activos de Jesucristo. Según Reinaldo Fabris, autor del Libro “Pablo, el apóstol de las Gentes”, este personaje no cambió su nombre al convertirse al cristianismo, ya que como ciudadano romano y nacido en Tarso, además de ser judío tenía gran influencia de la cultura helenística y romana, por lo que como todo romano de la época tenía un “prognomen” relacionado con una característica familiar (el cual es Saulo, su nombre judío), y un “congnomen” que se asocia a una característica física (que en este caso es Pablo, que es su nombre romano).  El conocimiento de la cultura helénica (hablaba fluidamente el griego como el arameo) le permite a este Apóstol predicar el Evangelio con ejemplos y comparaciones comunes de esta cultura por lo que el mensaje fue recibido en territorio griego claramente y esta característica marca el éxito de sus viajes fundando comunidades cristianas. Pablo es considerado por muchos cristianos como el discípulo más importante de Jesús, a pesar de que nunca llegó a conocerlo, y, después de Jesús, la persona más importante para el cristianismo. (…)

Milagros del Apostol san Pablo

Milagros del Apostol san Pablo

LA CEGUERA DEL MAGO EMILIAS

Al llegar a Salamina, se pusieron a anunciar la palabra de Dios en las sinagogas de los judíos.Tenían también a Juan como auxiliar.Atravesaron toda la isla de Pafos y encontraron a un mago seudo profeta judío llamado Bar Jesús, que estaba con el procónsul Sergio Paulo, hombre prudente, el cual llamó a Bernabé y a Pablo deseoso de oír la Palabra de Dios. Pero Emilias, el mago ( tal es el significado de su nombre), se les oponía procurando apartar al procónsul de la fe.(…)

Cronología de la vida del Apostol San Pablo

Cronología de la vida del Apostol San Pablo

Si, de acuerdo con una opinión casi unánime, admitimos que los Hechos XV y Gal., ii, 1-10, se refieren al mismo hecho, se verá que transcurre un intervalo de diecisiete años incompletos (o al menos de dieciséis) entre la conversión de San Pablo y el Concilio Apostólico, pues que Pablo visitó Jerusalén tres años después de su conversión. (Gal., i, 18) y volvió después de catorce años para la reunión tenida según las observancias legales (Gal., ii, 1: “Epeita dia dekatessaron eton“). 

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El libro de Los Hechos de San Pablo (Apócrifo)

El profesor Schmidt publicó una fotocopia, una transcripción, una traducción alemana, y un comentario de un papiro copto compuesto por 2000 fragmentos que él clasificó, yuxtapuso y descifró a costa de una ardua labor. (“Acta Pauli aus der Heidelberger koptischen Papyrushandschrift Nr. 1”, Leipzig, 1904, y “Zusatze” etc., Leipzig, 1905). (…)

Ministerio Literario del Apostol San Pablo

Se atribuyen a Pablo catorce cartas o epístolas, llamadas comúnmente “las Cartas Paulinas”, a saber:

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Relación del Apostol San Pablo con el Judaísmo

Pablo era judío. Aparece practicando la circuncisión judía en Ro. 3:1-2, diciendo que la circuncisión no importa en I Cor. 3:2 y desde entonces se opuso a esta práctica para los gentiles que deseaban incorporarse al cristianismo (en oposición a lo planteado por San Pedro inicialmente).

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Los últimos años del Apostol San Pablo

Dado que este periodo carece de la documentación de los Hechos, está envuelto en la más completa oscuridad; nuestras únicas fuentes son algunas tradiciones dispersas y las citas dispersas de las epístolas.

Pablo deseó pasar por España desde mucho tiempo antes (Rom., xv, 24, 28) y no hay pruebas de que cambiase su plan. Hacia el fin de su cautiverio, cuando anuncia su llegada a Filemón (22) y a los filipenses (ii, 23-24), no parece considerar esta visita como inminente, dado que promete a los filipenses enviarles un mensajero en cuanto conozca la conclusión de su juicio y, por consiguiente, él preparaba otro viaje antes de su vuelta a oriente. Sin necesidad de citar los testimonios de San Cirilo de Jerusalén, San Epifanio, San Jerónimo, San Crisóstomo y Teodoreto diremos finalmente que el testimonio de San Clemente de Roma, bien conocido, el testimonio del “Canon Muratorio”, y el “Acta Pauli” hacen más que probable el viaje de San Pablo a España. En cualquier caso, no pudo quedarse allá por mucho tiempo, dada su prisa por visitar las iglesias del este. Pudo sin embargo haber vuelto a España a través de la Galia, como algunos padres pensaron, y no a Galacia, a la que Crescencio fue enviado más tarde. (II Tim., iv, 10). Es verosímil que, después, cumpliera su promesa de visitar a su amigo Filemón y que, en tal ocasión, visitara las iglesias del valle de Licaonia, Laodicea, Colosos, y Hierapolis.(…)

Retrato Físico y Moral de San Pablo

De Eusebio sabemos (Hist. Eccl, VII, 18) que, incluso en su tiempo, había representaciones de Cristo con los apóstoles Pedro y Pablo.

La apariencia de San Pablo se conservó en tres monumentos antiguos:(…)

COMO REPERCUTIO LA MUERTE DE PABLO EN LA SOCIEDAD ROMANA

Según comentan algunas tradiciones seguramente no muy objetivas, Nerón, al enterarse de esto, se asustó extraordinariamente y empezó a cambiar impresiones sobre este asunto con sus amigos y con algunos filósofos, y, cuando estaba comentando con ellos estas cosas en un salón de palacio, a puertas cerradas, sin que nadie las abriera, presentóse Pablo ante los reunidos, se encaró con el emperador y le dijo:

-César, aquí me tienes; aquí está Pablo, soldado del Rey eterno e invisto. Supongo que ahora creerás lo que antes de que decapitaran te anuncié. Ya ves que no soy un muerto, sino que estoy vivo. Escucha, pues, ahora, lo que tengo que decirte: con mi muerte he entrado en la verdadera vida; tú, en cambio, cuando mueras, no vivirás, sino que serás absorbido por el abismo de la muerte eterna por estar matando inicuamente a los siervos de Dios.(…)

 

 

COMPARACIÓN DE SAN PABLO CON OTROS PERSONAJES BIBLICOS

COMPARACIÓN DE SAN PABLO CON OTROS PERSONAJES BIBLICOS

Juan Crisóstomo, en un libro titulado Elogio de san Pablo, dedica grandes alabanzas, todas ellas muy justificadas, a este glorioso apóstol. He aquí algo de que en esa obra dice: “No se equivocó en nada quien comparó el alma de san Pablo ameno prado de virtudes y con un espiritual Edén La mayor alabanza que a alguien podemos tributar es reconocer que no hay palabras adecuadas suficientes para ponderar las grandezas y virtudes de su alma

Abel fue elogiado porque ofreció a Dios sacrificios. Pues bien, si nos fijamos en las oblaciones ofrendadas al Señor por san Pablo, advertiremos que fueron tan superiores a las de Abel como superior es el cielo a la tierra. En efecto, san Pablo ofreció diariamente a Dios un doble sacrificio: el de su cuerpo y el de su corazón. No ofrendó ovejas, ni bueyes; se ofreció a sí mismo de la doble manera indicada, y, no contento con eso, hizo cuanto pudo para consagrar al Señor el mundo entero: el mar y la tierra; por eso, inquieto y como si volara, recorrió los pueblos de Grecia, los de los países bárbaros y todas las regiones alumbradas por la luz del Señor, y convirtió a los hombres en ángeles; más aún: Hizo verdaderos ángeles de verdaderos demonios, porque como demonios se comportaban antes de ser convertidos a la fe muchos de aquellos a quienes él iluminó y transformó con su predicación.¿Dónde hallar una hostia equiparable a la que san Pablo inmoló con la espada del divino Espíritu y ofreció en aquel altar colocado por encima del cielo? Si Abel fue víctima de los engaños de su hermano y murió golpeado por él, Pablo acabó su vida asesinado por aquellos a quienes quería librar de innumerables calamidades. San Pablo murió tantas veces como días vivió sobre la tierra.

Leemos en la Escritura que Noé construyó un arca en la que se salvaron únicamente él y sus hijos. Para salvar al mundo de un diluvio mucho más horroroso, construyó san Pablo otro arca no con tablas de madera sino con la doctrina de sus cartas, y mediante este arca evitó que el mundo pereciera ahogado en otro género de oleaje. El arca construida por san Pablo ha navegado no por solo un mar concreto y determinado, como la de Noé, sino por todos los océanos del universo. Quienes se embarcaron en esta nave, calafateada no con betún, sino con la gracia del Espíritu Santo, abandonaron su antigua condición de seres casi más necios que los animales irracionales y se transformaron en imitadores de los ángeles. El pájaro que con naturaleza de cuervo entró en el arca de Noé, cuervo siguió siendo en ella y cuervo de ella salió; y el lobo, lobo, sin perder su condición de fiera; en cambio en el arca de san Pablo los gavilanes y milanos convirtiéronse en palomas, sustituyendo su anterior rapacidad por la mansedumbre de espíritu.

Abraham es universalmente admirado porque acatando la voluntad del Señor se desligó de sus parientes y emigró a otra tierra. Pero, ¿no fue acaso más meritorio lo que hizo san Pablo? Porque san Pablo, además de abandonar patria y parientes, vivió desprendido del mundo, del cielo, y hasta del cielo de los cielos. Este apóstol renunció a todo por seguir a Jesucristo y dedicarse exclusivamente a amarle y servirle como él mismo declaró a través de estas palabras:“Ni lo presente, ni lo futuro, ni cuanto hay en las alturas y en las profundidades, ni criatura alguna, ni nada ni nadie conseguirá jamás separarme del amor de Dios”.Verdad es que Abraham se puso en peligro de caer en manos de sus enemigos por librar de ellos al hijo de su hermano; pero Pablo corrió innumerables riesgos y mucho más graves por sacar al mundo entero de entre las garras del diablo; y para asegurar a los demás un alto grado de seguridad no vaciló en sacrificar infinidad de veces su propia vida. Cierto también que en una ocasión Abraham se mostró dispuesto a inmolar a su hijo; pero no es menos que Pablo se inmoló a sí mismo millares de veces.

Hay quienes ponderan la tolerancia de Isaac porque soportó que le aterraran los pozos poco antes abiertos por él; mas ¿no fue mayor la de Pablo? Pablo soportó, no sólo que llenaran de piedras el pozo de su propia vida, sino que procuró llevar al cielo a los mismos que le maltrataban; y cuanto más se empeñaban algunos en obstruir el manantial de su actividad apostólica, más impetuosamente y por más sitios brotaban las aguas y se extendían por la superficie como corrientes de ríos.

La Escritura habla con veneración de la longanimidad y paciencia de Jacob; pero ¿ha habido alma alguna cuya diamantina resistencia pueda compararse con la paciencia de que dio pruebas san Pablo? Si Jacob sirvió siete años a su tío por conseguir una esposa, Pablo sirvió toda su vida a Cristo, aguantando en tal servicio, además de los calores del día y los fríos de las noches, miles de penalidades, puesto que padeció en su carne unas veces las desgarraduras de las flagelaciones, otras los golpes de las pedradas, sin dejarse abatir por tantas pruebas; al contrario, aprovechándolas para rescatar las ovejas de las fauces del diablo.

Adornado, ciertamente, con la virtud de la pureza estuvo José; pero mucho me temo que yo haría el ridículo si tratara de ponderar aquí y ahora en este terreno a san Pablo, de quien sabemos que crucificó sus pasiones y se crucificó a sí mismo. Sobradamente nos consta que esta santo apóstol sentía por la belleza de los cuerpos humanos y por todas las cosas calificadas por la gente de hermosas y bonitas la misma indiferencia que nosotros sentimos hacia el humo y la ceniza. Respecto a todo esto se condujo con la misma impasibilidad que tendría un muerto colocado junto a otro muerto.

Pasmase el mundo ante el espectáculo de Job, y se pasma con razón, porque este hombre fue un atleta admirable. Mayor pasmo, empero, deben de producirnos los combates de san Pablo, que no duraron meramente unos meses, como los de este Patriarca, sino muchos años, y de todos ellos salió triunfante; y si no se vio en la precisión de tener que raer con un cascote de teja la podredumbre de sus carnes ulceradas, sí estuvo repetidas veces metido, como solemos decir, en boca del león, y fuéle menester pelear contra innumerables enemigos, y soportó sin quebranto de su ánimo lo que no hubieran soportado sin quebrarse las más duras rocas; tuvo que hacer frente, no ya por las incompresiones de cuatro amigos, como le ocurrió a Job, sino a las de sus mismos hermanos en la fe, que en ocasiones hubo que se sintió despreciado y maldecido por todos. Job, ciertamente, fue hospitalario y muy generoso con los pobres, proporcionando alimento a los hambrientos; pero aún más generoso fue san Pablo, de quien sabemos que socorría sin medida a las almas macilentas; y, si Job abría las puertas de su casa a cuantos a ella llegaban, Pablo tenía siempre abiertos de par en par los postigos de su corazón para acoger afablemente al mundo entero. Job, por otra parte, podía mostrarse liberal y dadivoso con los pobres por que era rico y poseía infinidad de vacas y ovejas; san Pablo, por el contrario, carecía de bienes materiales, hasta el extremo de no poseer absolutamente nada a excepción de su propio cuerpo; y, sin embargo, se ingeniaba para socorrer con largeza a los necesitados, como él mismo hizo constar cuando en cierta ocasión dijo:” Con estas manos he procurado atender a mi subsistencia y a la de los que andan cerca de mí”.También es verdad que los gusanos y las llagas pulurentas produjeron a Job espantosos dolores; pero pasemos revista a la serie de azotes, hambres, cadenas, peligros, situaciones difíciles en que Pablo se vio metido por favorecer a los suyos, a los extraños y al mundo entero; reparemos en las inquietudes y desasosiegos que le causaban las cristiandades, en el fuego que le devoraba cuando se enteraba de que alguien había sido encandalizado, y llegaremos a la conclusión de que tuvo que tener un alma más fuerte que las piedras más duras, más indomable que el hierro y más resistente que el diamante. Cuanto Job pudiera haber padecido en su cuerpo padeciólo Pablo en su espíritu. Las debilidades y caídas de los demás producíanle tal pena y tristeza tanta, que a menudo sus ojos se convertían en fuentes de lágrimas y hacíanle llorar amargamente de día y de noche. Los pecadores causábanle en su alma angustias y dolores más fuertes que los que siente una mujer en el trance de su parto; por eso decía él: “¡Hijitos míos! Sufro tanto por vosotros como si os estuviese pariendo”.

Moisés consistió en ser borrado de entre los vivientes por salvar la independencia de los judíos, y se ofreció a morir con ellos. Pero san Pablo le superó, puesto que se brindó a morir no precisamente con otros, sino en lugar de ellos, y llevó su caridad hasta el extremo de mostrarse dispuesto a renunciar a su eterna salvación si esta renuncia contribuía a que los demás salvaran sus almas. Moisés se enfrentó con el Faraón, y san Pablo luchó constantemente día tras día con el diablo. Moisés buscó el bien de los de su raza, y san Pablo batalló en favor del mundo eterno, no sólo soportando en esas lides fatigas y sudores corporales, sino vertiendo su sangre por esa causa.

Juan se alimento con saltamontes y miel silvestre, pero Pablo, que no vivió en la placidez del desierto como Juan, sino en medio de los torbellinos de la gente, entregado plenamente al ministerio de la predicación, redujo su alimentación a lo estrictamente necesario para poder subsistir, y utilizó como alimento cosas más viles que la miel silvestre y que los saltamontes. Si Juan dio pruebas de enteraza mostrándose irreducible en el asunto de Herodíades, san Pablo corrigió, no a uno ni a dos ni a tres, sino a numerosos tiranos no menos poderosos que Herodes y algunos mucho más crueles que él.

Si, finalmente comparamos a san Pablo con los ángeles, advertiremos que destacó magníficamente sobre ellos en el exquisito cuidado que puso en obedecer a Dios. Pasmado de admiración ante los espíritus angélicos, exclamaba el profeta David:” vosotros poderosos en virtud, ajustáis vuestra voluntad a la voluntad divina, ect.”El que semejantes criaturas y naturalezas angélicas sirvieron al Señor con la velocidad del viento y con la presteza con que el fuego produce su acción de quemar. Pues bien, esas mismas cualidades de prontitud y celeridad se dieron en san Pablo, quien con una llama, como una ráfaga de viento, recorrió toda la tierra y la purificó; esto es tanto más admirable cuanto que él no era un ser espiritual, como los ángeles, sino un hombre de carne y huesos; ni participaba como ellos de las prerrogativas de la vida gloriosa del cielo, sino que estaba sometido a las condiciones de la existencia temporal y terrena. Su naturaleza y su alma no fueron distintas de las nuestras, ni vivió en un mundo diferente, sino en esta misma tierra y en las mismas zonas que nosotros nos movemos, superó en grandeza de ánimo y en virtud a cuantos actualmente existimos, a los que antes de nosotros existieron, y a los que existirán en el futuro. Por eso, no sólo debemos admirar en él el hecho de que su entrega absoluta a Dios le permitiera soportar los sufrimientos que en el ejercicio de su misterio llovieron sobre él, y soportados como si no fuesen dolorosos, sino el que aceptara con alegría los padecimientos, y los asumiera como si se tratase de recompensas. Verdad es que también nosotros, si nos ofrecen un galardón, competimos con vistas a conseguirlo; pero él se supera cada día a sí mismo con total mansedumbre, venciendo sin necesidad de ese estímulo todos los enojosos obstáculos que hacían laboriosa su carrera; y cada mañana se levantaba con fuerzas nuevas y proseguía su marcha con renovado denuedo; y luchaba por sobreponerse a las dificultades que le salían al paso, y lograba dominarlas y, cuanto más peleaba, más notable y esclarecidas eran sus victorias.

Fuente:

http://html.rincondelvago.com/san-pablo-de-tarso.html

Estas son algunas de las vivencias que los discípulos compartieron con Jesús

“Entonces llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad sobre los espíritus inmundos, para que los echasen fuera, y para sanar toda enfermedad y toda dolencia.” (Mat 10:1)

“Y los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron, diciendo: ¡Un fantasma! Y dieron voces de miedo.” (Mat. 14:26)

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La influencia del Apostol Pablo en la Teología

«Siempre se ha considerado que el pensamiento de Pablo quedó pronto eclipsado por otras enseñanzas teológicas y que sólo san Agustín de Hipona en el siglo V y Martín Lutero en el siglo XVI lo recuperaron hasta cierto punto. Se está revisando esta consideración en la actualidad. A pesar de que el autor de la segunda epístola a Pedro habla de las dificultades para entender a Pablo, numerosas comunidades de finales del siglo I y principio del siglo II conservaron sus cartas y con gran coraje trataron de aplicar aspectos de su pensamiento a las nuevas situaciones a las que se enfrentaron. Estas comunidades paulinas aparecen en las epístolas dirigidas a los Colosenses, al os Efesios, 1 y 2 a Timoteo y a Tito Sin Embargo, es cierto que fueron san Agustín y Lutero los primeros en abordar una interpretación sistemática y rigurosa de la teología de Pablo. En el siglo XX la obra de los teológos alemanes Karl Barth y Ernst Kasemann ha renovado el interés en la teología paulina.

En el siglo XVI el culto de san Pablo experimentó un aumento de popularidad, pero al precio de una transformación radical que nadie había previsto. El apóstol de los gentiles a quien el papado se había complacido en asociar con san Pedro desde la fundación de la Iglesia romana, fue anexionado por la reforma, y, por decirlo así, descatolizado. Los luteranos no se limitaron a reemplazar a san Martín de Tours por Martín Lutero; además, opusieron el apóstol san Pablo- quien predicaba la justificación por la gracia- al apóstol san Pedro.»(1)

«La Iglesia anglicana hizo otro tanto. De ahí que la catedral de la City de Londres se pusiera bajo su advocación, con la intención de eclipsar, a su causa de altura y a la majestad de su cúpula, a la basílica papista de San Pedro de Roma.

A partir de entonces, el papado se despegó de san Pablo, comprometiendo por los elogios de Lutero y casi sospechoso de herejía. El arte de la Contrarreforma salido del concilio de Trento, lo puso en el Index.» (2)

Fuente:

(1) http://es.geocities.com/tematika2003/apostoles.htm

(2) http://html.rincondelvago.com/san-pablo-de-tarso.html

 

 

La mujer Samaritana y Nicodemo

Introducción

Lo que estaremos observando en esta pequeña exposición es, como se fue desarrollando la fe de una mujer, a medida que ella escuchaba a nuestro Señor Jesucristo, y no solamente podremos apreciar como fue creciendo ella en fe, sino que también podremos comparar la calidad de fe de ella y su actitud, con la de otro personaje que también conversó con nuestro Señor.

Me estoy refiriendo tanto a la mujer Samaritana como a Nicodemo.(…)

¿Es Pedro la roca?

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¿Es Pedro la roca?

Ver Enlaces relacionados con “Los discípulos de Jesús”

«Traducción de la palabra griega pétra (género femenino), que designa una peña o masa rocosa (Mat 7:24, 25; 27:51, 60; Luc 6:48; 8:6, 13; Ap 6:15, 16), y por lo tanto difiere de pé·tros (Pedro, género masculino y empleado como nombre propio), que significa un “trozo de roca”. Esta distinción deja claro que Jesús no estaba usando términos sinónimos cuando le dijo a Pedro: “Tú eres Pedro, y sobre esta masa rocosa edificaré mi congregación”. (Mat 16:18.) Incluso en la versión aramea (siriaca) se ve la distinción debido a la diferencia de género de la partícula que precede a la palabra ki’fa’, usada tanto para “Pedro” como para “roca”. “Pedro” está precedido por el pronombre verbal masculino (hu), y “roca”, por el adjetivo demostrativo femenino (hade’).»(9)

«También es digno de mención que Agustín (354-430 E.C.), llamado generalmente “San Agustín”, en un tiempo creía que Pedro era la masa rocosa, pero más tarde cambió de punto de vista. Escribió: “No se deriva la piedra de Pedro, sino Pedro de la piedra, como Cristo no viene de cristiano, sino cristiano de Cristo. Por eso dice el Señor: Sobre esta piedra edificaré mi Iglesia; porque Pedro había dicho: Tú eres Cristo, Hijo de Dios vivo. Sobre esta piedra que él confesó, edificaré mi Iglesia. La piedra era Cristo, y sobre ese fundamento estaba edificado también Pedro. Nadie puede poner otro fundamento distinto del que está puesto, que es Cristo Jesús”. (Tratados sobre el Evangelio de San Juan, 124, 5.)»(10)

«En las escrituras cristianas griegas la las palabras Petrus y petra significan dos cosa diferentes: “petra” significa la masa de roca de la cual encima se construía las piedras de fundamento de un edificio.En cuanto a “petrus” que uso Cristo para referirse a Pedro significa un trozo de roca o piedra para ponerla sobre la masa de roca que es el mismo Cristo. Los doce apóstoles son también trozos de roca o piedras para ponerlas sobre la masa de roca que es Cristo. Por lo tanto Pedro, como los demás apóstoles tenían la misma autoridad dentro de la congregación cristiana» (11)

CONSTRUCTORES DE TIENDAS:

CONSTRUCTORES DE TIENDAS:

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Por causa del mucho uso de las tiendas por el pueblo hebreo, había grande demanda de constructores de tiendas. Además de tienda ordinaria usada como morada, muchas tiendas portátiles se hicieron para el uso de los viajeros.

En tiempos del Nuevo Testamento era costumbre enseñar a cada joven judío algún oficio.

Como Jesús fue carpintero, así el apóstol Pablo era constructor de tiendas. Pablo ejerció su oficio en compañía de Aquila en Corinto (Hech, 18:1-3). El pelo hirsuto de las cabras se usaba para fabricar estas tiendas. El apóstol Pablo aprendió a cortar rectamente la tela, así como seguía en línea recta la interpretación de la Palabra de Dios (cf. 2 Tim. 2:15).

El doctor Edersheim dice: En Alejandría los que tenían diferentes oficios comercios se sentaban en la sinagoga arreglados en gremios, y Pablo no tendría dificultad en encontrarse en el bazar con su giro, con un Aquila y Priscila que eran de su misma profesión con quienes alojarse”.

Fuente:

http://www.ministros.org/Estudios/usos/022.htm

Pescadores

Lugares para la pesca. En Palestina los principales lugares para la pesca han sido a lo largo de la costa del Mediterráneo, y en el Mar de Galilea, con algo de ella en los arroyos de agua dulce. Los israelitas en el desierto decían: “Nos acordamos del pescado que comíamos en Egipto” (Núm. 11:5). Nos interesa más la pesca en Galilea por causa de los incidentes del Evangelio conectados con el Señor Jesús y sus discípulos, que eran pescadores. Los judíos acometieron un gran negocio de pescadería en las aguas del Mar de Galilea en los días de Jesús. Hace unos cuantos años el Sr. A. C. Haddad, un nativo de Siria y residente en Palestina en este siglo, contó sesenta hombres, todos árabes, que se ganan la vida como lo hizo el apóstol Pedro, pescando en el Mar de Galilea. Sus métodos de trabajo muy similares a los usados por los discípulos de Jesús. Tales métodos desaparecerán pronto en esta región, ya que el nuevo Estado de Israel controla este mar, y están sustituyendo sus antiguos equipos con otros occidentales más modernos. El nuevo gobierno ha subsidiado la industria pesquera en Galilea.(…)

 

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