El Problema con la Tradición

El Problema con la Tradición
ABRIL 14, 2010

by Eduardo
Me estoy refiriendo al tema de la interpretación de la Biblia. Todos nosotros debemos aceptar la realidad que afirma que ningún intérprete es neutral frente a un texto. Todos llevamos con nosotros presuposiciones que nos hacen interpretar un texto de una u otra manera. Sin embargo, el principio básica de la hermenéutica es aquel que nos dice que toda persona que quiera interpretar la Biblia, debe dejar que el texto hable, evitando imponer sus creencias, tradiciones (presuposiciones) sobre el mismo. Esta es la diferencia entre hacer exégesis vs. eiségesis, en la cual se le introduce al texto las creencias del intérprete.

Y deseo el día de hoy comentar un poco sobre este artículo, publicado en la sección de Opiniones de uno de los periódicos más importantes de Costa Rica. En él, el autor cae como intérprete de la historia, al atar las cruzadas católico-romanas con el verdadero cristianismo. El autor erra al creer que el llamado que hace esta iglesia misionera en Costa Rica de, “Cristo murió por todos. Y usted ¿por cuántos?,” está llamando a los cristianos del país a sacrificar sus vidas de la misma manera en la que lo hacen los terroristas musulmanes. El autor escribe,

Me deja un sentimiento de desasosiego pensar que incitar así a la muerte activa no está lejos del suicidio guerrero que tan perplejos nos deja en el fundamentalismo islamista.”

En realidad yo no sé cuál es el contexto en el que se escribió ese anuncio en dicha iglesia, pero queda claro que el escritor cayó esclavo de sus tradiciones humanistas (ateas) e intenta por medio de ellas refutar el verdadero cristianismo. Porqué digo que son tradiciones lo que han esclavizado la interpretación del autor? Porque esto no es lo que enseña el cristianismo bíblico.

Sin embargo, tenemos otros dos ejemplos de tradiciones humanas en los comentarios. Dos comentaristas cometen graves errores que demuestran sus ataduras a sus propias tradiciones “cristianas.” El primer ejemplo es el de un hombre llamado José Mauricio Quesada escribió lo siguiente,

La pregunta esta tremendamente mal planteada, porque nadie mas excepto Jesus podria haber dado su vida para que nosotros pudieramos ser salvos. No es necesario que ninguno de nosotros muera por otros como una forma de imitar el sacrificio de Jesus, lo que Dios espera de nosotros es que aceptemos a Jesus como nuestro Senor y Salvador, ya que el sacrificio ya fue hecho por el. Una vez que le aceptamos como nuestro Salvador, el Espiritu Santo habitara en nosotros y sera alli cuando empieza la verdadera vida en nosotros por medio de nuestro Senor Jesucristo.”

Ciertamente debemos reafirmar las palabras suyas al inicio, “nadie mas excepto Jesus podria haber dado su vida para que nosotros pudieramos ser salvos. No es necesario que ninguno de nosotros muera por otros como una forma de imitar el sacrificio de Jesus.” Como bien escribe el comentarista, ningún hombre pudo haber servido como sacrificio para propiciar a Dios (Salmo 49: 7-8). Sino que, como bien sentenció Anselmo de Canterbury en su obra Cur Deus Homo?, solamente Cristo, Dios-hombre, pudo servir como sacrificio perfecto para aplacar la ira del Dios Santo y Justo contra pecadores (Salmo 49: 15; 1 Pedro 3: 18; Hebreos 7-10).

El problema del ateo es que en su filosofía humanista niega la realidad que le es tan claramente visible: el hombre no es bueno. Si el autor del artículo hace un auto-examen de su propia vida se dará cuenta que es un pecador, y su misma conciencia le dice que merece ser castigado por cada pecado cometido (Romanos 2:14-15). El problema del ateo es ignorar la depravación de los hombres y su patético estado espiritual.

Ahora, José Mauricio cae en otra trampa de sus tradiciones. En su comentario dice lo siguiente,

lo que Dios espera de nosotros es que aceptemos a Jesus como nuestro Senor y Salvador, ya que el sacrificio ya fue hecho por el. Una vez que le aceptamos como nuestro Salvador, el Espiritu Santo habitara en nosotros y sera alli cuando empieza la verdadera vida en nosotros por medio de nuestro Senor Jesucristo.“

Cuál es esta tradición? José Mauricio cae en la trampa de aquella doctrina humanista que se ha infiltrado en la iglesia que enseña que el hombre es un ser con la capacidad de hacer tanto el bien como el mal. Esta doctrina fue inicialmente enseñada por Pelagio, pero que luego entró en la iglesia como semi-pelagianismo. Esta doctrina es lo que enseña Roma y lo que enseña el Arminianismo, tradición que forma parte de la doctrina de la gran mayoría de las iglesias evangélicas del mundo. No es esto lo que a usted le han enseñado desde niño?

Sin embargo, el comentarista erra al juzgar las Escrituras por sus propias tradiciones. En lugar de dejar que la Biblia le explique el estado espiritual del hombre, de la salvación, y del mismo caracter de Dios, José Mauricio ha decidido apelar a lo que ha sido enseñado por tantos años: “el hombre es el soberano en su salvación. Dios está simplemente ofreciéndole la salvación a todos los hombres, esperando que algunos la encuentren por sus propias decisiones.“

El arminianismo podrá apelar a la búsqueda de la gloria de Dios, pero borran con el codo lo que escriben. Sus doctrinas rechazan la soberanía de Dios en la salvación de los hombres. Al final, según su sistema teológico, Dios estará frustrado por toda la eternidad, pues nunca pudo cumplir con su propósito de salvar a toda la humanidad.

Pero, la Biblia enseña algo muy diferente. La Biblia enseña que Dios es soberano y que Su voluntad será una realidad. El profeta Isaías dice cosas como, “9 Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos; porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí, 10 que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antig:uedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero; 11 que llamo desde el oriente al ave, y de tierra lejana al varón de mi consejo. Yo hablé, y lo haré venir; lo he pensado, y también lo haré.” (Isaías 46: 9-11). O el mismo Nabucodonosor, de quien escribe la Biblia que afirmó lo siguiente, “Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada; y él hace según su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano, y le diga: ¿Qué haces?” (Daniel 4: 35).

Y en el Nuevo Testamento tenemos al apóstol Pablo afirmando lo siguiente, “En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad” (Efesios 1: 11). Cuál es la verdad? Estará Dios frustrado por toda la eternidad porque quería salvar a todos los hombres, pero sólo pudo salvar a algunos? O será que Dios salvará perfectamente a aquellos a quienes Él, en Su misericordia, ha decidido rescatar de la esclavitud al pecado a la que ellos mismos se sometieron voluntariamente?

La verdad bíblica es que el hombre en su estado natural es totalmente depravado (Jeremías 17: 9; Génesis 6:5), muerto en sus delitos y pecados (Efesios 2: 1-3) y por lo tanto sus enemigos (Romanos 5: 10; Colosenses 1:21). La verdad bíblica es que ningún hombre en su estado natural puede o quiere obedecer a Dios (Romanos 8: 7-8). Es por ello que no le buscan, ni le aman (Romanos 3: 9-12).

Por ello es necesario, como le enseñó el Señor Jesucristo a Nicodemo, que el hombre nazca de nuevo (Juan 3: 1-8). Ahora, la tradición de José Mauricio le dice que una vez que el hombre cree, Dios le hace nacer de nuevo. Volvemos a la supuesta soberanía del hombre en su salvación. Pero, es esto lo que enseñó Cristo en Juan 3? O es esto lo que enseñó el Señor por medio del apóstol Juan en 1 Juan 5: 1? No está claramente demostrado que la regeneración precede a la fe? Qué escribió Juan?

Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios; y todo aquel que ama al que engendró, ama también al que ha sido engendrado por él.” 1 Juan 5: 1

La verdad es que Dios debe regenerar a un pecador antes de que éste pueda creer. Y Además, esa fe salvadora y al arrepentimiento necesario para la salvación son un regalo de Dios (Efesios 2: 8-10). Entonces, de que se jactará un hombre? La respuesta bíblica es: de nada! Toda la gloria es para Dios.

Y hago otra pregunta: Dónde vemos en el Nuevo Testamento a Pablo, Pedro o a algún otro apóstol llamar a las multitudes diciendo, “Todo lo que tienen que hacer es aceptar a Cristo en su corazón para ser salvos!” La verdad es que nunca! El llamado de los apóstoles era “Arrepiéntase y crea.” Porqué? Porque si la salvación es de Dios, y Él es quien trae a los pecadores al arrepentimiento y a la fe salvadora (Juan 6: 37-44; Efesios 2: 8-10), los apóstoles sabrían que sería Dios, quien mediante la predicación del evangelio regeneraría a los que Él había escogido para formar parte de SU pueblo y les otorgaría lo necesario para su salvación.

Otro error de Carlos Mena, otro comentarista es el de caer en el universalismo. Carlos escribe lo siguiente,

Cristo murio por nosotros , para salvarnos de nuestros pecados, aun para los que no creen en EL, tal ves algun dia crean, Resucito y vencio a la muerte y es Misericordioso con Todos, es un Dios de Vida, los fundamentalismos no caben aqui, llamase Fundamentalisno Islamista, O Fundamentalismo del mercado o fundamentalismo del ateismo que se esta poniendo muy de moda….Cristo es un Dios de Vida y Amor.”

No creo que este comentarista sea un universalista, sin embargo está atado a esas tradiciones que enseñan que la expiación de Cristo es universal o ilimitada. Pero, es esto lo que enseña la Biblia? No dijo el Señor que vino a dar su vida por sus ovejas? No dijo el Señor que vino a dar su vida por muchos? No oró el Señor sólo por los que Dios le había entragado? O Oró por toda la humanidad? (ver Juan 10, Juan 17, Marcos 10:45). Este es otro ejemplo de la tradición afectando la interpretación bíblica.

Nuestra meta como intérpretes de la Biblia es dejar de lado nuestras presuposiciones y tradiciones y permitir que la Biblia corrija todos nuestros errores. La Biblia debe ser la que construya nuestra cosmovisión.

sujetosalaroca.org

El libre examen y su armonia con las escrituras

El libre examen y su armonía con las escrituras

Autor:Paulo Arieu

“Y creed que la paciencia del Señor es para nuestra salud, según que nuestro amado hermano Pablo os escribió conforme a la sabiduría que a él le fue concedida. Es lo mismo que hablando de esto enseña en todas sus epístolas, en las cuales hay algunos puntos de difícil inteligencia, que hombres indoctos e inconstantes pervierten, no menos que las demás Escrituras, para su propia perdición.” (2ª Pedro 3:15-16)

“Pero El, conociendo su pensamiento, les dijo: Todo reino dividido contra si mismo será devastado, y caerá casa sobre casa.” (Lucas 11:17)

Este concepto (El libre examen), es al día de hoy,  parte fundamental de la declaracion de fe de iglesias evangélicas como los bautistas, por ejemplo

“Según la definición dada en el Congreso Mundial de Fundamentalistas de principios de 1920, un fundamentalista es un creyente “nacido de nuevo” en el Señor Jesucristo que considera la Biblia como la Única Inerrante, Infalible y Verbalmente inspirada Palabra de Dios.”[0]

“El lema “Sola Scriptura” es quizás, junto con el “Sola Fide”, una de las bases principales sobre la que pretende fundarse la Reforma protestante tanto en el siglo XVI, cuando nació, como a principios de este siglo XXI. La definición de dicho lema sería la siguiente: solamente la Palabra de Dios escrita es la autoridad final en materia de fe, doctrina y moral. Únase a eso la aceptación de la teoría del libre examen, por la cual, se cree que cualquier creyente puede y debe interpretar la Biblia por sí mismo, sin más ayuda que la del Espíritu Santo. De semejante combinación, según el ideal protestante, debería de nacer el fruto de la vuelta a los orígenes del cristianismo.” [1]

El libre examen  de las escrituras surge como reacción lógica y esperada contra la rigidez dogmática de la Iglesia Católica Romana, por parte de los reformadores del siglo XVI.

En la interpetación de la escritura la autoridad final no es la Iglesia, sino la propia escritura, “la escritura” sagrada es intérprete  a si misma.

Esto da a  entender que ningún pasaje bíblico ha de estar sometido a la servidumbre de la tradición o ser interpetrado aisladamente de modo que contradiga lo enseñado por el conjunto de la Escritura.

Lo que Dios ha querido comunicar a la humanidad, todo lo que es necesario para el ser humano en materia de fe y doctrina, lo ha hecho a través de la Biblia. Nada ni nadie tiene más autoridad que la Santa Biblia, que es la única regla infalible de fe y práctica. No hay nuevas revelaciones ni habrá.

Un teólogo católico escribió acerca de la célebre cuestión del libre examen de la Escritura. “Frente a la doctrina católica según la cual todo cristiano al leer las Sagrada Escritura debe aceptar el juicio de la Iglesia, único intérprete auténtico de la Escritura, el protestantismo sostiene que cada miembro de la Iglesia tiene facultad para examinar la Biblia sin atender a la Tradición ni a la Iglesia, creen que el Espíritu Santo les ilumina la inteligencia al leer la Escritura Sagrada. Es la idea de Lutero y Calvino según la cual el Espíritu Santo iluminaba a cada fiel; en el protestantismo ilustrado y liberal del s. XVIII y siguientes se pone el acento en el recurso a los medios de investigación científica.” [2]

Y tambien el Concilio Vaticano II dice: “El oficio de interpretar auténticamente la palabra de Dios escrita o transmitida ha sido confiado únicamente al Magisterio vivo de la Iglesia”.[3]

De un foro evangélico, rescato la siguiente reflexión como importante y clara refutación de lo dicho por este teólogo católico y también lo definido en el Concilio Vaticano II:

“El principio de “libre exámen” afirma que toda persona, sea quien sea, debe y puede leer las Escrituras, pues estas no son propiedad exclusiva de una élíte de hombres autodesignados sus salvaguardianes, sino que es un regalo de Dios a la humanidad perdida, por medio de la cual puede llegar a creer (Romanos 10:17). Eso es todo lo que el principio dice y lo que los reformadores defendieron. Simple, claro, entendible y para nada peligroso.

Ahora, pasando al tema de la interpretación, si bien las Escrituras pueden y deben ser leídas por toda persona, el ejercicio de esto conlleva la responsabilidad frente a Dios de entender correctamente el mensaje y obedecerlo, haciendo uso de los medios necesarios para tal fin (2 Timoteo 2:15; 2 Pedro 1:19). Siendo esto así, entonces tenemos dos opciones: la buena interpretación o la mala interpretación. La verdad tiene un fundamento racional originado en las Escrituras, por lo tanto, toda supuesta interpretación (sea buena o mala) puede y debe ser sometida a juicio (1 Corintios 14:29; 1 Juan 4:1) a la luz de la razón (2 Corintios 2:12-16) y las Escrituras (Efesios 6:17), la primera alimentada con la segunda (Colosenses 3:16).

El asunto es el siguiente: En ningún lugar de las Escrituras se condena la interpretación en sí misma, sino la mala interpretación

Por lo tanto, reformulando el principio como debe ser correctamente entendido, ‘puedes leer el Libro, más debes saber que eres responsable frente a Dios en cuanto a como lo interpretas, por lo tanto “procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad“‘.” [4]

Conclución:

Este “libre examen” no es la facultad de interpretar la escritura como al lector le plazca o convenga. Ni tampoco debemos despreciar la sabidrua de los grandes hombres de Dios de la historia de la Cristiandad.

Pero no podemos dejar la interpretación de las escrituras esclavas a la iglesia, ya que la iglesia a lo largo de la historia, ha pasado por épocas de apostasía. Además, ninguna iglesia es infalible.

Las Escrituras no condenan la interpretación en sí misma ni la restringe a ciertos individuos exclusivos que la monopolizan incuestionablemente.

Notas:

[0] Iglesias bautistas, wikipedia

[1] http://blogs.periodistadigital.com/coradcorloquitur.php/2006/10/16/p50349

[2] http://rsanzcarrera2.wordpress.com/2007/08/20/la-biblia-y-los-no-catolicos/

[3] http://www.legiondemaria.org/el_libre_examen_o_intepretacion_de_la_biblia.htm

[4] Según los romanistas hay que dejar de leer la Biblia!, http://www.iglesia.net/

Fuente:

Jose M.Martinez, Hermenéutica Bíblica, Edit. Clie

¿Fue Moisés el autor del Pentateuco?

¿Fue Moises el  autor del Pentateuco?

Introducción:

La razón del incio de este artículo fue el hecho de que he tenido algunas dudas al leer el Pentateuco. Algunas partes no me parecieron escritas por Moises.Acá presentaremos las razones que he encontrado, por  las cuales creo que el Penteteuco fue escrito por Moisés.Ademas, está la teoria del fraude pío, que niega que Moises haya sido el autor del Pentateuco. Esta teoria dice que gran parte de estos cinco libros fueron re-escritos durante el periodo del rey Josías.

Pero luego de  leer un comentario biblico sobre el Pentateuco, del comentarista Pablo Hoff, mis dudas menguaron notablemente, lo mismo que mis objeciones, no encontrando argumentos válidos con suficiente fuerza como para negar que Moises haya sido el autor mas probable del Pentateuco, aunque el Pentateuco en si no lo afirme u otras teorias “piadosas” que hay hoy en día dando vuelta pretendan negarlo.

Dios te bendiga

Paulo Arieu

El Pentateuco mismo no afirma claramente que este haya sido escrito por Moisés en su totalidad, otros libros del Antiguo Testamento lo citan como la obra de él.

  • Josue   1:7-8;    23:6
  • I  Re.  2:3
  • 2 Re. 14:6
  • Esd. 3:2 ;    6:18
  • Neh. 8:1
  • Dan. 9:11-13
  • Ex.  17:14;    24:3-7
  • Deut. 31:24-26
  • Hch.  13:39 ;     15:5
  • Heb. 10:28
  • 2 Cor. 3:15
  • Jn. 5:46
  • Mat. 8:4 ;   19:8
  • Mar. 7:10
  • Lc. 16:3
  • Lc. 24:27,44

A pesar de toda esta evidencia interna, hace unos dos siglos atrás, un grupo de eruditos de tendencia racionalista, puso en duda la paternidad mosaica del pentateuco, y desarrollaron la teoría documentaria de la Alta Crítica, la cual considera que los primeros cinco libros de la biblia son una compilación de documentos redactados en su mayor parte en el período de Esdras (444 A.C.)

Sin embargo, estudiosos conservadores creen que sea probable que Moisés empleara genealogías y tradiciones escritas al escribir el libro de Génesis (Ej: “libro de las generaciones de Adan “, Gn. 5:1)

El tono personal que encontramos en la oración de Abraham por Sodoma, el relato del sacrificio a Isaac, y en las palabras de José al darse a conocer a sus hermanos, “es precisamente”  el que esperaríamos si el libro de Moisés se hubiese basado en notas biográficas anteriroes.

Probablemente, tales memorias valiosas fueron transmitidas de una generación a otra desde tiempos muy remotos; tal vez Dios guió a Moisés a incorporar esos documentos antiguos en sus escritos. Pero esto no niega la inspiración divina del Pentateuco.

También hay añadiduras y retoques insignificantes de palabras arcaicas, hechos a la obra original de Moisés

El relato de la muerte de Moisés. (Deut. 34): El Talmud, libro de los sabios lo asigna a Josué.

Gen. 36:31 indica que había rey en Israel, lo que no existía en la época de Moisés.

Gen. 14:14 se denomina “Dan” a la antiguia ciudad de “Lais”, nombre que le fue dado después de la conquista 

Estos cambios se pueden atribuir a:

- Notas aclararatorias.

- Cambios de nombres geográficos arcaicos.

- Agregados por los copistas de las escrituras o por algún personaje (¿Samuel?)

Estos retoques no afectan la integridad del texto.

Muchos pasajes contienen frases,nombres y costumbres de Egipto, que indican que el autor trenía conocimiento persoanl de su cultura  y geografía.

Ej:

  1. Potifar (regalo del dios Sol Ra)
  2. Zaffirat – panea (Dios habla – el vive)
  3. Asenat (antiguo nombre de Heliópolis) Gen. 37:36; 41:45,50

Se nombran:

- Los vasos de madera y los de piedra que usaban `para guardar el agua que sacaban del rio Nilo.

“En el exodo se encuentran en forma corecta tantos detalles arcaicos que sería insostenible atiburiles a invenciones posteriores ” W.F.Albright

El autor  conocía la Península del Sinaí.

Las pieles de tejones, se refieren , según ciertos eruditos a las pieles de un animal de la región del mar Rojo.

La uña aromática, usada como ingrediente del incienso (Deut. 30:34) eran de la concha de un caracol de la misma región.

Esto evidencia que estos pasajes fueron escritos por alguien que conoció la ruta del peregrinaje de Israel, bien que por un escritor en el cautiverio babilónico, o en la restauración, siglos después.

El punto de referencia del autor del libro es el de una persona que no ha entrado a Canaán. La forma en la que está escrito es la de los tratados entre los Señores y sus vasallos del Medio Oriente en el 2º Milenio antes de Cristo.

Datos arquelógicos:
La toma de Ssodoma Gn.14. (Incluidos los nombres de los 4 reyes el movimiento de los pueblos la ruta que tomaron los invasores. “Camino real”).

Después del año 1200 A.C. la condición de la región cambió radicalmente, y esa ruta de Caravanas no se usó mas. El arqueólogo bíblico Albright, afirmó que algunos de los detalles del cap 14 nos remontan a la edad del Bronce (Período medio) (entre 2100 y 1560 A.C). No es muy probable que un escritor que viviera siglos después conociera estos detalles.

Tablas de arcillo de la época de los patriarcas en las ruinas de fari (sobre el Rio Éufrates) y de Nuzu (afluente del rio Tigris).

Discutían las leyes y costumbres, todas como les permitía que el hombre sin hijos diera su herencia a un esclavo fiel. (Gn 15.3).

Una mujer estéril entregara una criada a su marido para dejar descendencia. Gn 16.2

Las tablas contienen nombres equivalentes o semejantes a los de Abraham, Nacor, Benjamín y muchos otros.

Estos pruebas refutan la teoría de la Alta Crítica. de que el libro de Génesis es una colección de mitos y leyendas del 1er milenio A.C.

Fuente:

Pabo Hoff, El Pentateuco, ed. Vida

Texto narrativo

Texto narrativo

El texto narrativo

* Narrar es contar sucesos, referir lo ocurrido


 

Fuente:

http://www.rena.edu.ve/primeraetapa/Literatura/textonarrativo.html

¿Que valor tiene el testimonio de la propia escritura acerca de su origen divino?

¿Que valor tiene el testimonio de la propia escritura acerca de su origen divino?

“La biblia se diferencia de las demas literaturas religiosas en que se lo juega el todo por el todo en la pretensión de que Dios se reveló realmente en unos acontecimientos concretos documentados públicos. A menos que tomemmos esta pretension en serio, la Biblia apenas si tiene sentido,por grande que sea el estímulo espiritual que nos procuren sus pasajes selectos”  C.H.Dodd

Obivamente no podemos utilizar este concepto como demostración de que hay un elemento divino en la escritura, aunque es un dato muy importante que nadie debería despreciar. Además por un principio legal, tal testimonio no puede ser desechado a priori.

Es importante comprender que no vamos a la biblia en procura de pruebas sino de  información

Al ser la Biblia examinada sin prejuicios se hace dificil rechazar la posibilidad de una intervención divina en la formación de la escritura y relegar sus libros a la categoría de literatira histórico religiosa de origen puramente humana.

La palabra de DIos se entrelaza con la historia del pueblo israelita, no solo en sus inicios, sino a lo largo de los siglos hasta que Malaquias cierra el registro veterotestamentario.

Llama la atención del Antiguo Testamento su coherencia y su armonía. No es una simple acumulación de hechos históricos, ideas y experiencias religiosas, sino como un proceso regido por una finalidad

Esta caracterstica de la Biblia no es facil de explicar, si no admitimos la realidad de la acción de Dios, tanto en la revelación como en la preservación y ordenadamiento de esta en la escritura.

Al pasar al Nuevo Testamento, se observa igualmente el lugar preponderante de la palabra de Dios.

Los evangelistas, testigos de cuanto Jesus hizo y dijo (Jn. 1:-3), ven en él la culminacion de la revelación de Dios. Era la palabra de Dios encarnada, el gran interprete de Dios (Jn. 1:14,18)

Ponen en sus labios palabras que muestran la autoridad y el origen divino de sus eneñanzas (Mat. 5:21-48;7:28,29;Jn.7:16;13:2,26;8:28;12:49;14:10,24 y pasajes paralelos de Marcos y Lucas. Luego vendrá el testimonio y el magistero de los apóstoles bajo la guía del Espíritu Santo (Jn. 14:26;16:13)

Así lo entendieron los propios apóstoles, persuadidos de que sus palabras eran ciertamente “La palabra de Dios” (I Ts. 2:13, ver Hch. 4:31;6:2,7;8:14,25,11:1;12:24;17:3;18:11;19:10,Col. 1:25;I Tes. 4:15;2 tim. 2:9;Ap. 1:2,9)

Fué la convicción general de los profetas y los apóstoles de que ellos eran los instrumentos para comunicar el mensaje recibido de Dios. Dios existe, por tanto es algo muy lógico que él se haya dado a conocer. La Escritura se atribuye la función de ser testimonio y registro de esa revelación.

Bibliografía

Jose M. Martinez, Hermenéutica Bíblica, Ed. Clie

La certeza de tener una interpetación correcta de un texto bíblico

La certeza de tener una interpetación correcta de un texto bíblico

Autor:Paulo Arieu

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¿Hasta que punto es posible tener la certeza de que se ha llegado a la interpretación correcta de un texto?

Sin lugar a dudas, el interpetar correctamente las escrituras es un desafío importante, pero puede llegar a ser un arma de dos filas.

“Dado que la Biblia, es la revelación inspirada de Dios y el medio a través del cual nos es provista la información puntual relativa a nuestra salvación, se hace fundamental el estudio juicioso de ella para su correcta interpretación, no obstante, el ser las Escrituras el único y el mismo instrumento de Dios para la comunicación de su instrucción, y ellas a nuestra disposición, es evidente la división suscitada en virtud de su incorrecto entendimiento y aplicación. Ante las dificultades que nos supone el vivir conforme a su voluntad, un desafío adicional nos es planteado, el acercarnos debidamente y con la actitud correcta a su revelación para su veraz interpretación. Una deficiente comprensión, conduce consecuentemente a una desacertada explicación o exégesis de las Sagradas Escrituras, siendo la enseñanza de ellas fundamental para la salvación, tanto de sus expositores como de sus recipientes (I Timoteo 4:16), se hace indispensable el conocimiento preciso de los principios requeridos para su fiel interpretación.” [0]

Uno de los mayores pecados de un ministro es adulterar (Kapuleo=desnaturalizar con fines indignos) la palabra de Dios (2 Cor. 2:17)

En el caso por ejemplo de la Iglesia Católica romana, institución eclesiástica que siempre se caracterizó por ser dogmática y tener un magisterio donde se trazan y definen las doctrinas, últimamente ha flexibilizado un poco su rigidez y ha permitido a sus exegetas llegar en algunos casos a concluciones similares a la de los teólogos reformados sobre el principio establecido por los reformados del libre examen, ausente de rígidas imposiciones eclesiásticas. Esto es un gran avance, aunque por ahora, nadie puede contradecir a lo establecido por el Magisterio de la Iglesia Católica.

El libre examen de las escrituras, ejercido con seriedad implica un juicio responsable sujeto a los principios de una hermenéutica sana.

Observar estos principios es el único modo legítimo de determinar el significado de cualquier pasaje de la Biblia. No hay otro camino.

Esta responsabilidad individual de la interpetación de las escrituras no significa repudio de las concluciones exegéticas y  de las formulaciones doctrinales elaboradas en la Iglesia de Cristo en el transcurso del tiempo.

La Biblia y su autoridad deben estar siempre por encima de toda interpretación humana.

Aún así es bueno examinar las opiniones de grandes hombres de Dios y de la historia de la iglesia que han realizado serios estudios de la Bibia.

“No puede haber ningún contacto tan directo con la escritura que pueda prescindir y pasar de largo ante esta historia de la apropiación del evangelio por la iglesia” [1]

“El estudio juicioso de las Escrituras supone la confianza en ellas siendo de la autoría de Dios como premisa elemental (II Timoteo 3:16,17; II de Pedro 1:20,21).

Es requerido el entender que el contenido de ellas entraña una comunicación directa y personal de Dios con un propósito definido, vigente y aplicable a nuestras vidas en el tiempo y permaneciendo invariablemente en el (Mateo 24:35; Hebreos 13:8; I de Juan 2:17); consecuentemente, dicho estudio exige la existencia del amoroso y ardiente deseo de conocer en detalle los designios de la voluntad soberana de Dios para el hombre (I de Pedro 2:2; II de Pedro 3:18; II de Tesalonicenses 2:10), y de la plena certeza de que dicho conocimiento está al alcance de nuestro entendimiento por la guía infalible de él (Efesios 1:18; 3:4; Colosenses 2:2-4).”[2]

Como cristianos debemos recordar que tenemos el recurso tan importante de la oración, elemento importanisimo a la hora de interepretar un texto.

Orar-proviene de ORARE, relacionada con OS-ORIS (‘boca’) que significa ‘hablar’ y, posteriormente, ‘hablar con’, ‘pedir a’ (Dios).

La oración es el vehículo directo hacia Dios  “Entonces clamarás y yaveh responderá; a tus gritos, dirá, aqui estoy”  Isaias 58:9 

Así como el cuerpo necesita alimento material para desarrollarse y subsistir también nuestra alma necesita de alimento espiritual, para mantenerse en la fe y no morrir espiritualmente. La oración es aquella actitud del hombre, en la que él permanece en continua relación con Dios, a modo de conversación abierta, libre, espontánea con El. Con la oración focalizamos el lente de nuestra relaciones con Dios y entramos en sintonía con El.

La oración es una necesidad, el hombre de fe hace de su vida una continua oración, por que todo lo que hace, lo hace en unión de Dios, ofreciéndoles sus propias accciones, comunicándose con El.

El profeta Jeremías escribió que el Señor le decía: “Clama a mi y yo te responderé y te mostraré cosas grandes y ocultas que tu no conoces” Jer. 33:3

Conclución:

Entonces, concluyendo, “la hermenéutica definida, comprende el arte de la interpretación de textos, ella a su vez proporciona los elementos necesarios para acometer la tarea de estudiar con buen éxito la inspirada Palabra de Dios, para su cabal exposición; a esta finalidad, es menester permitir al autor de la revelación, ser él mismo, el interprete de su original comunicación; siendo que todos los textos contenidos en las Escrituras hacen parte de un todo integral, y no elementos aislados los unos de los otros, estos mismos nos proveen, al compaginar entre sí, la correcta significación, en este orden, la Biblia, es así misma por ella interpretada.

Los principios hermenéuticos aplicados nos ayudan a identificar la intención y el propósito de los emisores originales de los mensajes contenidos en las Escrituras, cada elemento cultural e idiomático a la vez que las connotaciones del lenguaje utilizado, sea literal o figurado, con la correcta y respectiva definición y alcance de los términos empleados en el contexto y entorno de su original utilización, deben ser considerados a la hora de pretender develar el sentido de la revelación y su consiguiente aplicación.” [3]


Notas:

[0] http://encomunionconvos.blogspot.com/2008/02/hermenetica-interpretacin-bblica.html

[1] Nota de pie de pag nº 24, Jose M. Martinez , Hermenéutica Bíblica,ed. Clie

[2] http://encomunionconvos.blogspot.com/2008/02/hermenetica-interpretacin-bblica.html

[3] Ibid

Bibliografía

La Nueva Hermenéutica

La Nueva Hermenéutica

hermeneutica

Las últimas décadas han conocido un giro hacia lo que se ha llamado ‘la nueva hermenéutica’. Abandonando el sentido que tenía este término en los antiguos manuales (práctica de la exégesis), hoy se lo entiende como “la ciencia o el arte de comprender un documento, un gesto, un acontecimiento, captando todos sus sentidos, incluso aquellos que no advirtió su autor o su actor”.

R. Bultmann había prestado más atención al análisis existencial del primer Heidegger, el de “Ser y Tiempo”. Pero existe un segundo Heidegger, el de sus escritos filosóficos posteriores, en los que estudia la interpretación del ser a través del lenguaje. El ser se expresa en el lenguaje, independientemente de la intención del autor.

Esta preocupación por el lenguaje ha sido asumida por varios investigadores que la han aplicado a los estudios bíblicos, dando lugar a una nueva hermenéutica que toma su punto de partida en la semiótica y en la lingüística. Actualmente se utilizan métodos centrados en el análisis literario, que se presentan como equivalentes (y a veces opuestos) al método histórico-crítico. La tarea ya no consiste en analizar las fuentes, ubicar históricamente a los autores, conocer las circunstancias en que fue elaborado el libro, etc. (lectura diacrónica). Se manifiesta un cierto escepticismo en el momento de querer llegar a determinar la intención del autor, hoy inaccesible, y se debe interrogar al texto para que este hable por sí mismo.

En lugar de la lectura diacrónica se propone una lectura sincrónica: leer e interpretar el texto tal como se presenta, sometiéndolo a un análisis de carácter literario, tratando al texto como realmente debe ser tratado: como obra literaria.

Dentro de esta nueva hermenéutica, algunas corrientes atienden exclusivamente al texto y llevan genéricamente la denominación de estructuralismo. Rechazan toda referencia del texto al mundo exterior, así también como sus conexiones con un autor que lo produjo y con el lector que lo interpreta, evitando de esta manera el historicismo, existencialismo o subjetivismo que acusan en los otros sistemas. Para el estructuralismo, el lenguaje es una creación humana, que precede a todo uso por parte del hombre y es regida por sus propias reglas. El significado de un texto responde a estructuras profundas, que se dan de manera idéntica en todos los textos, por encima de las fronteras de pueblos y de lenguas, e incluso puede ser distinto de la intención subjetiva del autor.

“Toda la vida consciente es considerada… como la expresión de un sustrato profundo inconsciente, prerreflexivo, precategorial, colectivo y social”. La tarea del análisis estructural es sacar a la luz estas estructuras profundas.

En otras corrientes de la nueva hermenéutica se acentúa el papel del lector como productor de sentido. Algunas buscan el sentido en el momento del encuentro e interacción de texto y lector, sin excluir la intención del autor, como sucede en la crítica retórica y en la crítica narrativa. Otras, en cambio, prescinden de la intención del autor: El texto está abierto a nuevas interpretaciones, ya que no está determinado por el pensamiento del autor desde el momento que este ha desaparecido (“ha muerto”) cuando el libro se hizo de dominio público; jamás podrá ser leído otra vez desde la misma situación. Cada lector lo lee desde su propia perspectiva, y el libro le habla con total independencia de las circunstancias que rodeaban al autor. Dicho en otras palabras, el lector dialoga con el libro, no con el autor. Por eso, cada lectura es una nueva creación de la obra.

En estas corrientes de interpretación se deben mencionar la crítica sociológica y la crítica psicoanalítica. La primera investiga las condiciones socio-culturales que influyen sobre los lectores actuales en el proceso de interpretación.

La crítica psicoanalítica, por su parte, estudia la influencia de la propia personalidad y de la historia personal del lector en la interpretación.

a).- Representantes.

Esta escuela debe su nombre a la obra de J. M. Robinsontitulada “The New Hermeneutic”, publicada en Nueva York en 1964, sin embargo fueron los autores E. Fuchs y G. Ebeling los que dieron cuerpo a esta doctrina. Básicamente la aportación de esta escuela a la solución del problema del Jesús histórico consiste en una nueva concepción de la Historia.

b).- Presupuestos.

1).- Concepción positivista de la Historia.

La concepción positivista de la Historia dominó la opinión general durante en siglo XIX. Según este criterio, su objeto es dar una imagen exacta y completa del pasado a partir de fuentes consideradas históricamente puras.

La epistemología positivista presupone que se pueden registrar los hechos en su estado bruto, neutral, eliminando toda interpretación de ellos, de tal modo que se pueda hacer una especie de registro o fotografía fiel del pasado.

2).- Reacción contra este concepto.

Schleiermacher, teólogo del mismo siglo XIX, propuso una teoría diciendo que para evaluar la interpretación de un texto no se puede prescindir del lector, que se acerca activamente a ese texto aportando su propia formación y sus conocimientos.

El autor W. Dilthey estableció una distinción entre las ciencias naturales (Naturwissenschaften) y las ciencias del espíritu (Geisteswissenschaften): En las ciencias naturales se trata, dijo, de explicar un fenómeno, mientras que en las ciencias humanas se trata de comulgar con una experiencia; por eso una explicación que pretenda excluir toda interferencia del sujeto en estas últimas será ilusoria y utópica. Este mismo camino de acceso a la experiencia ajena no puede ser mas que la experiencia misma, ya que la vida posee una riqueza que escapa del proceso racional. Sólo la vida puede encontrar a la vida, y esto solo es posible mediante una comprensión preliminar; es decir, de una semejanza de la experiencia vital entre el lector y el autor.

M. Heidegeer aseguró que el problema de la existencia es el problema central de la filosofía, y que el hombre es un sujeto que surge a la existencia proyectándose hacia el porvenir en las decisiones en que afirma su libertad; la Historia, entonces, es más verdadera en cuanto mejor llega al corazón de esas decisiones. El hombre tiene frente a sí una multiplicidad de opciones y de posibilidades, pero debe elegir, y esa elección es parte de su misma existencia. El futuro es una dimensión siempre presente en el vivir humano.

c).- E. Fuchs y E. Ebeling. La Nueva Hermenéutica.

Los elementos propuestos por los autores Schleiermacher, Dilthey y Heidegger fueron empleados por Fuchs y Ebelingpara crear la Hermenéutica Teológica o Nueva Hermenéutica. Sobre la forma en que esta escuela interpreta al Nuevo Testamento se tiene lo siguiente:

· 1º.- Para Fuchs y Ebeling es el texto el que interpreta la existencia; para Bultmann, en cambio, era la existencia la que interpretaba al texto, de manera que todo lo que no le dijera algo a nuestra existencia resultaría mítico. Para la Nueva Hermenéutica en cambio, el texto refleja una experiencia, y ésta es la que hay que buscar.

· 2º.- La Hermenéutica debe transformar esa experiencia antigua, fijada en el texto, en una palabra viva y actual que nos interpele como la original interpeló a sus primeros lectores.

· 3º.- El lenguaje auténtico no es tanto informativo cuanto interpretativo. Si se trata de un texto religioso, el acontecimiento del cual se deriva será un acto de fe; por eso mientras el lector no tenga fe no podrá comprender plenamente ese texto. Al leer un texto evangélico y tratar de interpretarlo el lector tiene que sentirse aludido, obligado a tomar una decisión, invitado a escoger aquella visión propuesta por Jesús en el texto.

d).- El estatuto de la Historia y la condición del historiador.

Autores: H.G. Gadamer; obra: “Verdad y Método”. H. I. Marrow; obra: “Théologie de l’Histoire”.

1.- El conocimiento histórico.

Es a partir de su visión del porvenir que el hombre se va construyendo a sí mismo. El paso de una situación por venir a una presente se lleva a cabo por medio de la opción, de la elección, de la decisión y finalmente de la ejecución. El hombre asume una de las posibilidades de su futuro, y por esa acción se realiza.

Según esta perspectiva, la historia es la realidad del hombre en cuanto que se construye según un ritmo de intención-realización, de proyección-ejecución, y al mismo tiempo que el hombre edifica su historia personal va construyendo la historia universal. El término “historia” sin embargo es ambiguo; puede designar la historia vivida, pasada, o bien la historia narrada, escrita. Los autores distinguen entre historia e historiografía, historia e Historia, histoire y Geschichte.

Los hechos van acompañados siempre de su interpretación, por eso el ideal del positivismo de llegar a conocer los hechos puros, neutrales, no existe. Por ejemplo, si se encontrara a Juan muerto en forma violenta, para ser objetivo habría que decir: “Juan fue hallado cubierto de sangre y con dos balas en el cuerpo”, ya que decir que fue asesinado o que se suicidó sería hacer una interpretación personal de los hechos.

Todo hecho se manifiesta como un acto, pero también como una interpretación sin la cual el hecho se volvería un caos, ya que sin tener un juicio que los afirme los hechos quedan confusos para el hombre, faltos de explicación. Si por ejemplo, un hombre da vida a un proyecto el historiador podrá luego recuperar el hecho, pero al hacerlo tendrá varias posibilidades de interpretarlo porque fueron también varias las posibilidades que se le presentaron al autor. EL HOMBRE ES ESENCIALMENTE UN SER INTENCIONAL

2).- Aplicación a los evangelios.

Según la visión que acabamos de exponer, los evangelios están mucho más cerca de la noción histórica de lo que suponía el Positivismo, y es que los evangelios describen hechos pero también dan el sentido de ellos. El asumir la voluntad del Padre y cumplirla hasta la muerte se puede decir que es el sentido mismo que Jesús le dio a su vida, tal como se encuentra registrado en los evangelios; pero aún suponiendo otras interpretaciones sobre la intención de Jesús, como podría ser su pretensión divina, salen ganando los evangelios porque al no darnos solamente el hecho sino también su interpretación nos hacen relativamente más fácil la reconstrucción de lo sucedido. Sobre este tema hay que destacar dos cosas:

· 1º.- Algunas veces los evangelios indican junto con el hecho el sentido que tiene tal o cual acontecimiento; por ejemplo la muerte de Cristo no se presenta en ellos solamente como el fallecimiento de una persona, sino que se resalta también el carácter oblativo de esa muerte.

· 2º.- El texto se presenta como una interpretación (Nueva Hermenéutica); por eso el hecho de encontrar la interpelación que hizo Jesús a sus discípulos, y luego notar su coincidencia con la interpelación actual, nos da bases para asegurar su historicidad. La conciencia de la Iglesia pre-pascual no se trasmitió con hechos fríos, sino con hechos significativos.

Jesús, en cuanto hombre, tuvo infinidad de posibilidades y optó por una de ellas; y esa acción implica una diversidad de interpretaciones, mayor aún luego que su mensaje fue actualizado. Sin embargo se puede llegar a la verdadera interpretación de la actuación de Jesús; es decir, se puede retomar el sentido que el propio Jesús dio a su vida y al mensaje que nos heredó.

Ver Diferencia entre Hermenéutica tradicional y la Nueva Hermenéutica

Bibliografía:

Inspiración

Inspiración

Agosto 18th, 2008
by Jos Angel Fernndez

Este es uno de esos términos que la mayoría de los cristianos aplican a la Biblia pero que a menudo quiere decir cosas distintas (con implicaciones muy diversas) para las distintas personas a las que preguntemos. Es común leer que ‘la Biblia es inspirada’ entre los distintos estatutos de fe de diversas iglesias, asociaciones misioneras y seminarios cristianos pero es igualmente común el hecho de que dichas frases, aunque normalmente aparecen seguidas de algunos versículos ‘aclaratorios’, no son ni mucho menos suficientemente claras como para entender qué se está queriendo decir con ello. Parece que cuanto más preguntamos por ahí más significados distintos esta pequeña frase parece recibir, desde infalibilidad e inerrancia de cada palabra literal que podamos leer en el texto (aunque esto a menudo no es aplicado de manera consistente a todos y cada uno de los textos) hasta un entendimiento de que de alguna forma parte del mensaje que leemos en nuestras biblias es cierto y apunta a una verdad divina. Para unos la Biblia inspirada contiene, entre todas las enseñanzas que podemos leer, algunas procedentes de Dios para nuestra vida y nuestro entorno, mientras que para otros todas las enseñanzas que podamos leer y entender en la Biblia entran en esa categoría. Para unos decir que la Biblia es inspirada significa que es un texto importante para nuestra vida y del cual podemos sacar enseñanzas útiles, y para otros significa que si no tomamos y aplicamos todo lo que en ella leemos iremos al infierno. Para unos el término inspiración ha de ser aplicado únicamente a las enseñanzas relacionadas con la salvación mientras que otros creen que dicho término es aplicable a todas y cada una de las que leamos.

Toda esta diversidad se incrementa si, más allá de lo que dicho término implica acerca de la naturaleza de los textos en sí mismos, pasamos a considerar el tipo de evento que debió ocurrir en la historia humana para que un ser humano decidiera escribir en un momento determinado y en una situación concreta un texto que al final resultaría ser inspirado y aplicable de forma general y eterna. No me cabe duda de que si preguntamos esto último a muchos cristianos (y yo se lo he preguntado a bastantes) un buen número de ellos no tendrá ninguna teoría desarrollada acerca del mecanismo que usó el Espíritu Santo para provocar esa inspiración: en mi caminar cristiano yo he escuchado y leído desde que el Espíritu dictó cada palabra hasta que el escritor sintió una inspiración similar a la que siente un músico a punto de componer una obra maestra.

Como consencuencia de esta ámplia diversidad de significados podemos decir, sin ánimo de ofender a nadie, que el término ‘inspiración’ a menudo sirve más para cohartar que para ayudar en nuestro estudio serio de los textos bíblicos. Creo que no digo nada nuevo si menciono que la intención principal de muchos seminarios e iglesias al poner esa frase acerca de ‘la inspiración de la Biblia’ entre sus estatutos, lejos de servir para intentar definir lo que se quiere decir con claridad, sirve únicamente para cohartar la libertad de estudio: “Por supuesto que puedes estudiar con total libertad, pero si tu estudio te lleva a esta conclusión o a rechazar esta o aquella doctrina entonces dicho estudio no será aceptado como parte del mensaje inspirado de Dios (y te suspenderemos)”. De alguna forma esta frase se convierte en la manera que ciertas personas e instituciones tienen de forzar el status quo en un grupo determinado y de intentar que ‘las enseñanzas que han sido aceptadas’ perduren de manera incuestionable. A veces esta manipulación alcanza incluso más allá de los textos escritos y se aplica igualmente sobre la opinión del líder de turno (ya sea pastor o profesor).

Por tanto, y visto el punto de confusión que hemos alcanzado en torno a este tema, me gustaría que cada uno que lea esto y que tenga unos minutos comparta su respuesta a estas preguntas: ¿Es el término ‘inspiración’ necesario hoy día en nuestro tratamiento del texto bíblico?, ¿por qué? En caso positivo, ¿cómo hemos de entender dicho término?, ¿cuáles deberían ser sus implicaciones claras con respecto a nuestro estudio honesto de los textos bíblicos?

Gracias.

http://www.lupaprotestante.com/blogs/textoseideas/?p=266

Relación entre Teología y Hermenéutica

Relación entre Teología y Hermenéutica

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Etimología: Del griego ἑρμηνευτική, “interpretación”
Sustantivo femenino
Singular:hermenéutica
Plural: hermenéuticas

1 Teoría y método de la interpretación textual, que busca establecer el significado original de un texto para su autor o para la comunidad en la que se produjo.

2 En particular, interpretación —muchas veces alegórica— de la Biblia y otros textos que las distintas religiones consideran sagrados.

Sinónimos: exégesis

La Teología es la ciencia que estudia a Dios. La Teología es el lenguaje vivo de la iglesia. Este se profundiza y se enriquece con el paso del tiempo. La revelación progresiva encontrada en la Biblia requirió, naturalmente, una progresión de doctrina en la historia. La gente de Dios siempre buscó profundizar en lo que Dios ha revelado.

La hermenéutica es la ciencia de la interpretación, etimológicamente se deriva de verbo griego hermeneo, que significa explicar, traducir, interpretar.

Según el diccionario de la Academia se entiende por tal el arte de interpretar textos para fijar su verdadero sentido. 

Es una ciencia auxiliar de la teología, que la ayuda a interpretar correctamente los textos bíblicos.

Hermenéutica bíblica: 
Hermenéutica significa interpretación. En griego, el verbo ‘hermeneuein’ se usa con el sentido de hacer comprender, con tres matices diferentes:    

a) expresar con palabras lo que se tiene en la mente;

b) explicar, comentar.

c) traducir, pasar de una idioma a otro, o de una cultura a otra, o de un lenguaje incomprensible a otro comprensible.

Referida a la Sagrada Escritura, los antiguos manuales presentaban la hermenéutica como la teoría sobre el sentido de los libros sagrados, distinguiéndola de la exégesis, que era la práctica de la interpretación.

“Hoy hermenéutica ha tomado un significado más amplio: es la ciencia o el arte de ‘comprender’ un documento, un gesto, un acontecimiento, captando todos sus sentidos, incluso aquellos que no advirtió su autor o su actor”.

Se encuentra desde los siglos XVII y XVIII aplicada a una interpretación correcta,objetiva y comprensible de la Biblia. Baruch Spinoza es uno de los precursores de la hermenéutica bíblica.

Su intención es proveer medios para encontrar el punto de intercesión entre el pensamiento del autor bíblico y el lector, fijar los principios y normas que se deben aplicar en la interpetación de los libros de la biblia.

Pero su fin último no es solo el de interpretar corerctamente los textos bíblicos, sino además el de allanar el camino al encuentro entre el lector y Dios.

Debe procurar guiarnos a una comprensión adecuada de Dios que se nos ha revelado en Cristo, la palabra encarnada.

Esto se complica sin duda cuanto mas retrocedemos en la historia, ya que menor es la información y mayor el desconocimiento nuestro acerca de estas otras culturas que se nombran en la biblia.

Estos pueblos tenían ideas, costumbres y lenguas muy diferentes de las nuestras.  Además, el mundo y los tiempos antiguos diferían notablemente de nuestra cosmovisión occidental

El creer que no se necesita mucha ciencia para interpretar adecuadamente los textos bíblicos o que con la claridad que puede darnos el Espíritu Santo alcanza y sobra es un error, aunque esto último suena muy espiritual. La obra del Espíritu Santo no es mágica, sino que Él incorpora a su acción las facultades mentales del hombre.

Un ejemplo de esto es el apóstol Pablo, que tan profundamente dependía del Espíritu de Dios, pero no renunció jamás al uso de su enorme capacidad teológica.

Origen y evolución de la hermenéutica 

El término hermenéutica proviene del verbo griego hermēneuein que significa declarar, anunciar, esclarecer y, por último, traducir. Significa que alguna cosa es vuelta comprensible o llevada a la comprensión. Se considera que el término deriva del nombre del dios griego Hermes, el mensajero, al que los griegos atribuían el origen del lenguaje y la escritura y consideraban patrono de la comunicación y entendimiento humano; lo cierto es que este término originalmente expresaba la comprensión y explicación de una sentencia oscura y enigmática de los dioses u oráculo, que precisaba una interpretación correcta. Otros dicen que el términohermenéutica deriva del griego “ermēneutikē”, que significa “ciencia”, “técnica” que tiene por objeto la interpretación de textos religiosos o filosóficos, especialmente de las Sagradas Escrituras; “interpretación” del sentido de las palabras de los textos; “teoría”, ciencia volcada en la interpretación de los signos y de su valor simbólico.

Otro concepto y, así, en defensa de la hermenéutica aquí mismo, es que, lo hermético –lo semántico aquí- viene de la escuela instituida en Egipto y que debe su nombre a su fundador, Hermes Trismegisto. Quedando así para la historia el concepto de lo hermético –la enseñanza ocultista de una escuela, lo secreto- como aquello que solo se revela a un grupo de miembros militantes de una doctrina cualquiera tal y como se pretendía fuera esta escuela. Hermetismo es, por ende, lo secreto, lo no revelado, lo cerrado o encerrado, lo no accesible ni público, lo oculto e incluso, lo que esta –por mágico o irrazonable- más allá de la comprensión simple y así, hermenéutica, el estudio del significado de cualquier símbolo oculto detrás de algo, principalmente de la palabra. Es decir, en mucho, un intento más de minimizar la enajenación del lenguaje. La hermenéutica intenta descifrar el símbolo o significado detrás de la palabra y, con ello, intenta la exégesis de la razón misma sobre el significado. Muchos escritos –y Platón, en su Timaeus, declara decenas de miles mantenidos por más de 9,000 años en los corredores del templo de Neith en Sais, Egipto- son atribuidos a Hermes Trismegisto. Durante el medioevo y el renacimiento, los documentos que le fueron atribuidos a Hermes, fueron conocidos como “hermética”. De hecho, influenció siempre a los alquimistas y magos de la época. Por más, la frase o término: sellado herméticamente, hacía referencia a los conjuros que protegían mágicamente cualquier objeto. La hermenéutica es una herramienta magnífica del intelecto, es -como se dijo antes- exégesis de la razón misma, solo que, ligada irremesiblemente a la razón y por ello a la palabra, conoce el límite en el símbolo. La idea, trasciende la razón.

La necesidad de una disciplina hermenéutica está dada por las complejidades del lenguaje, que frecuentemente conducen a conclusiones diferentes e incluso contrapuestas en lo que respecta al significado de un texto. El camino a recorrer entre el lector y el pensamiento del autor suele ser largo e intrincado. Ello muestra la conveniencia de usar todos los medios a nuestro alcance para llegar a la meta propuesta.

Un parcial sinónimo de la hermenéutica es la exégesis (del griego εξηγεσθαι, exegeiszai, “explicar, exponer, interpretar”). Evémero de Mesene (siglo IV a. C.) realizó el primer intento de interpretar racionalmente las leyendas y mitos griegos reduciendo su contenido a elementos históricos y sociales (evemerismo). En el siglo VI a.C. Teágenes de Regio intentó una empresa parecida para interpretarlos de forma alegórica y extraer su sentido profundo.

Hermenéutica y Teología

Pero el origen de los estudios hermenéuticos se encuentran realmente en la [teología] cristiana, donde la hermenéutica tiene por objeto fijar los principios y normas que han de aplicarse en la interpretación de los libros sagrados de la Biblia, que, como revelados por Dios pero compuestos por hombres, poseían dos significados distintos: el literal y el espiritual, este último dividido en tres: el anagógico, el alegórico y el moral:

El sentido literal es el significado por las palabras de la Escritura y descubierto por la exégesis filológica que sigue las reglas de la justa interpretación. Según Tomás de Aquino, en Summa Theológica1,1,10:

Omnes sensus (sc. sácrae Scriptúrae) fúndentur súper litteralem.

Todos los sentidos de la Sagrada Escritura se fundan sobre el sentido literal.

  • El sentido espiritual, infuso por Dios en el hombre según la creencia cristiana, da un sentido religioso suplementario a los signos, dividido en tres tipos diferentes:
    • El sentido alegórico, por el que es posible a los cristianos adquirir una comprensión más profunda de los acontecimientos reconociendo su significación en Cristo; de esa manera el paso del mar Rojo simboliza la victoria de Cristo y el bautismo. (cf 1 Pablo a los colosenses 10,2).
    • El sentido moral, por el cual los acontecimientos narrados en la Escritura pueden conducir a un obrar justo; su fin es la instrucción (1 Co 10, 11; cf Pablo a los hebreos 3-4,11).
    • El sentido anagógico (o sentido místico) por el cual los santos pueden ver realidades y acontecimientos de una significación eterna, que conduce (en griego anagogue) a los cristianos hacia la patria celestial. Así, la Iglesia en la tierra es signo de la Jerusalén celeste. (cf Apocalipsis21,1-22,5)

Fuentes:

  • Hermenéutica Bíblica,José M.Martinez, ed. Clie
  • Wikipedia

Hermenéutica

Hermenéutica

La hermenéutica (del griego ερμηνευτική τέχνη, hermeneutiké tejne, “arte de explicar, traducir, o interpretar”) es laciencia y arte de la interpretación, sobre todo de textos, para determinar el significado exacto de las palabras mediante las cuales se ha expresado un pensamiento.

Clasificación 

Hermenéutica filológica

Se distinguen, por una parte, la «hermenéutica filológica», surgida históricamente en AlejandríaHomero, oscurecidos por el tiempo, en tanto que aquel es inmanente a la situación de comunicación en la que han sido producidos… por la tarea de establecer el sentido auténtico de los textos antiguos, y particularmente los grandes poemas de

Hermenéutica bíblica 

Se encuentra desde los siglos XVII y XVIII aplicada a una interpretación correcta,objetiva y comprensible de la BibliaBaruch Spinoza es uno de los precursores de la hermenéutica bíblica.

Hermenéutica filosófica 

Por otra parte, la «hermenéutica filosófica» es independiente de la lingüística y busca determinar las condiciones trascendentales de toda interpretación. Es decir, interpreta las actividades del hombre

Origen y evolución de la hermenéutica 

El término hermenéutica proviene del verbo griego hermēneuein que significa declararanunciaresclarecery, por último, traducir. Significa que alguna cosa es vuelta comprensible o llevada a la comprensión. Se considera que el término deriva del nombre del dios griego Hermes, el mensajero, al que los griegos atribuían el origen del lenguaje y la escritura y consideraban patrono de la comunicación y entendimiento humano; lo cierto es que este término originalmente expresaba la comprensión y explicación de una sentencia oscura y enigmática de los dioses u oráculo, que precisaba una interpretación correcta. Otros dicen que el términohermenéutica deriva del griego “ermēneutikē”, que significa “ciencia”, “técnica” que tiene por objeto la interpretación de textos religiosos o filosóficos, especialmente de las Sagradas Escrituras; “interpretación” del sentido de las palabras de los textos; “teoría”, ciencia volcada en la interpretación de los signos y de su valor simbólico.

Otro concepto y, así, en defensa de la hermenéutica aquí mismo, es que, lo hermético –lo semántico aquí- viene de la escuela instituida en Egipto y que debe su nombre a su fundador, Hermes Trismegisto. Quedando así para la historia el concepto de lo hermético –la enseñanza ocultista de una escuela, lo secreto- como aquello que solo se revela a un grupo de miembros militantes de una doctrina cualquiera tal y como se pretendía fuera esta escuela. Hermetismo es, por ende, lo secreto, lo no revelado, lo cerrado o encerrado, lo no accesible ni público, lo oculto e incluso, lo que esta –por mágico o irrazonable- más allá de la comprensión simple y así, hermenéutica, el estudio del significado de cualquier símbolo oculto detrás de algo, principalmente de la palabra. Es decir, en mucho, un intento más de minimizar la enajenación del lenguaje. La hermenéutica intenta descifrar el símbolo o significado detrás de la palabra y, con ello, intenta la exégesis de la razón misma sobre el significado. Muchos escritos –y Platón, en su Timaeus, declara decenas de miles mantenidos por más de 9,000 años en los corredores del templo de Neith en Sais, Egipto- son atribuidos aHermes Trismegisto. Durante el medioevo y el renacimiento, los documentos que le fueron atribuidos a Hermes, fueron conocidos como “hermética”. De hecho, influenció siempre a los alquimistas y magos de la época. Por más, la frase o término: sellado herméticamente, hacía referencia a los conjuros que protegían mágicamente cualquier objeto. La hermenéutica es una herramienta magnífica del intelecto, es -como se dijo antes- exégesis de la razón misma, solo que, ligada irremesiblemente a la razón y por ello a la palabra, conoce el límite en el símbolo. La idea, trasciende la razón.

La necesidad de una disciplina hermenéutica está dada por las complejidades del lenguaje, que frecuentemente conducen a conclusiones diferentes e incluso contrapuestas en lo que respecta al significado de un texto. El camino a recorrer entre el lector y el pensamiento del autor suele ser largo e intrincado. Ello muestra la conveniencia de usar todos los medios a nuestro alcance para llegar a la meta propuesta.

Un parcial sinónimo de la hermenéutica es la exégesis (del griego εξηγεσθαι, exegeiszai, “explicar, exponer, interpretar”). Evémero de Mesene (siglo IV a. C.) realizó el primer intento de interpretar racionalmente lasleyendas y mitos griegos reduciendo su contenido a elementos históricos y sociales (evemerismo). En el siglo VI a.C. Teágenes de Regio intentó una empresa parecida para interpretarlos de forma alegórica y extraer su sentido profundo.

Hermenéutica y Teología

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Pero el origen de los estudios hermenéuticos se encuentran realmente en la [teología] cristiana, donde la hermenéutica tiene por objeto fijar los principios y normas que han de aplicarse en la interpretación de los libros sagrados de la Biblia, que, como revelados por Dios pero compuestos por hombres, poseían dos significados distintos: el literal y el espiritual, este último dividido en tres: el anagógico, el alegórico y el moral:

El sentido literal es el significado por las palabras de la Escritura y descubierto por la exégesis filológica que sigue las reglas de la justa interpretación. Según Tomás de Aquino, en Summa Theológica1,1,10:

Omnes sensus (sc. sácrae Scriptúrae) fúndentur súper litteralem.

Todos los sentidos de la Sagrada Escritura se fundan sobre el sentido literal.

  • El sentido espiritual, infuso por Dios en el hombre según la creencia cristiana, da un sentido religioso suplementario a los signos, dividido en tres tipos diferentes:
    • El sentido alegórico, por el que es posible a los cristianos adquirir una comprensión más profunda de los acontecimientos reconociendo su significación en Cristo; de esa manera el paso del mar Rojo simboliza la victoria de Cristo y el bautismo. (cf 1 Pablo a los colosenses 10,2).
    • El sentido moral, por el cual los acontecimientos narrados en la Escritura pueden conducir a un obrar justo; su fin es la instrucción (1 Co 10, 11; cf Pablo a los hebreos 3-4,11).
    • El sentido anagógico (o sentido místico) por el cual los santos pueden ver realidades y acontecimientos de una significación eterna, que conduce (en griego anagogue) a los cristianos hacia la patria celestial. Así, la Iglesia en la tierra es signo de la Jerusalén celeste. (cf Apocalipsis21,1-22,5)

Romanticismo y Friedrich Schleiermacher

Después de permanener recluida durante varíos siglos en el ámbito de la Teología, la hermenéutica se abrió en la época del Romanticismo a todo tipo de textos escritos. En este contexto se sitúa Friedrich Schleiermacher(1768-1834), que ve en la tarea hermenéutica un proceso de reconstrucción del espíritu de nuestros antepasados. Así, Schleiermacher plantea un círculo hermenéutico para poder interpretar los textos, postula que la correcta interpretación debe tener una dimensión objetiva, relacionada con la construcción del contexto del autor, y otra subjetiva y adivinatoria, que consiste en trasladarse al lugar del autor. Para Schleiermacher la hermenéutica no es un saber teórico sino práctico, esto es, la praxis o la técnica de la buena interpretación de un texto hablado o escrito. Trátase ahí de la comprensión, que se volvió desde anataño un concepto fundamental y finalidad de toda cuestión hermenéutica. Schleiermacher define la hermenéutica como “reconstrucción histórica y adivinatoria, objetiva y subjetiva, de un discurso dado”.

Historicismo diltheiano

Esta perspectiva influirá en la aparición del Historicismo diltheiano. Wilhelm Dilthey (1833-1911) cree que toda manifestación espiritual humana, y no sólo los textos escritos, tiene que ser comprendida dentro del contexto histórico de su época. Si los acontecimientos de la naturaleza deben ser explicados, los acontecimientos históricos, los valores y la cultura deben ser comprendidos. Según Wilhelm Dilthey, estos dos métodos serían opuestos entre sí: explicacióncomprensión (propia de las ciencias del espíritu o ciencias humanas): (propia de las ciencias naturales) y

Esclarecemos por medio de procesos intelectuales, pero compreendemos por la cooperación de todas las fuerzas sentimentales en la aprehensión, por la inmersión de las fuerzas sentimentales en el objeto.

Wilhelm Dilthey fue el primero en formular la dualidad entre las “ciencias de la naturaleza” y las “ciencias del espíritu”, que se distinguen respectivamente por el uso de un método analítico esclarecedor una y el uso de un procedimiento de compresión descriptiva la otra. Comprensión y aprehensión de un significado y sentido es lo que se presenta a la comprensión como contenido. Sólo podemos determinar la compresión por el sentido y el sentido apenas por la comprensión. Toda comprensión es aprehensión de un sentido. Para Dilthey todo conocimiento de las ciencias del espítitu es una comprensión y un conocimiento histórico. Este conocimiento es posible porque la vida (el objeto de estudio de las ciencias del espíritu) genera estructuras, ya sean desde una obra pictórica a una literaria; entonces concede a la hermenéutica el papel de disciplina encargada de interpretar dichas estructuras, permitiendo el conocimiento en las ciencias del espíritu.

Paul Ricoeur 

Paul Ricoeur (Essais d’herméneutique, París: Seuil, 1969) supera en su aporte a las dos corrientes anteriores, y propone una “hermenéutica de la distancia”, lo que hace que surja una interpretación es el hecho de que haya un distancia entre el emisor y el receptor. De esta hermenéutica surge una teoría cuyo paradigma es el texto, es decir, todo discurso fijado por la escritura. Al mismo tiempo este discurso sufre, una vez emitido, un desarraigamiento de la intención del autor y cobra independencia con respecto a él. El texto ahora se encuentra desligado del emisor, y es una realidad metamorfoseada en la cual el lector, al tomar la obra, se introduce. Pero esta misma realidad metamorfoseada propone un “yo”, un “dasein”, que debe ser extraído por el lector en la tarea hermenéutica. Para Ricoeur interpetar es extraer el ser-en-el-mundo que se halla en el texto. De esta manera se propone estudiar el problema de la “apropiación del texto”, es decir, de la aplicación del significado del texto a la vida del lector. La reelaboración del texto por parte del lector es uno de los ejes de la teoría de Paul Ricoeur.

Martin Heidegger 

Ya en el siglo XX, Martin Heidegger, en su análisis de la comprensión, afirma que, cualquiera que sea, presenta una “estructura circular”:

Toda interpretación, para producir comprensión, debe ya tener comprendido lo que va a interpretar.

Heidegger introduce nuevos derroteros en la hermenéutica al dejar de considerarla únicamente como un modo de comprensión del espíritu de otras épocas y pensarla como el modo fundamental de situarse el ser humano en el mundo: existir es comprender. Desde entonces su hermenéutica de la facticidad se convierte en una filosofía que identifica la verdad con una interpretación históricamente situada (Hans-Georg Gadamer). La hermenéutica es considerada la escuela de pensamiento opuesta al positivismo.

Estructuras básicas de la comprensión

  • Estructura de horizonte: el contenido singular y aprendido en la totalidad de un contexto de sentido, que es preaprendido y coaprendido.
  • Estructura circular: la comprensión se mueve en una dialéctica entre la precomprensión y la comprensión de la cosa, es un acontecimiento que progresa en forma de espiral, en la medida que un elemento presupone otro y al mismo tiempo hace como que va adelante.
  • Estructura de diálogo: en el diálogo mantenemos nuestra comprensión abierta, para enriquecerla y corregirla.
  • Estructura de mediación: la mediación se presenta y se manifiesta en todos los contenidos, pero se interpreta como comprensión en nuestro mundo y en nuestra historia.

Bibliografía

  • Ortiz-Osés, Andrés & Lanceros, Patxi (2005), Claves de hermenéutica: para la filosofía, la cultura y la sociedad, Bilbao: Universidad de Deusto. Departamento de Publicaciones. ISBN 9788474854794.
  • — (1997-2004/2006), Diccionario de hermeneútica: una obra interdisciplinar para las ciencias humanas, H.G. Gadamer, G. Durand, P. Ricoeur, G. Vattimo, R. Panikkar, J.L. Aranguren, E. Dussel, E. Trías y otros. Quinta edición. Bilbao: Universidad de Deusto. Departamento de Publicaciones. ISBN 9788474859171.

Véase también

Wikipedia

La Hermenéutica

La Hermenéutica

Puede decirse que la hermenéutica (del griego hermeneutikós, interpretación) en términos generales es la pretensión de explicar las relaciones existentes entre un hecho y el contexto en el que acontece.

Aunque en un principio la hermenéutica constituyó un campo cuya aplicación se vio restringida exclusivamente a cuestiones de carácter bíblico, hoy en día se emplea en el análisis e interpretación de textos y contextos filosóficos, históricos, literarios, científicos, etc.

Fueron los alemanes Friedrich Ernst Daniel Schleiermacher (1768-1834), Wilhelm Dilthey (1833-1911) y Edmund Husserl (1859-1938) quienes empleando a la hermenéutica como método pretendieron explicar toda manifestación de la vida del hombre.

Ya específicamente, para la interpretación de textos pueden citarse tresmétodos como los más importantes:

a) El análisis de contenido norteamericano, que constituye la alternativa neopositivista de investigación social empírica más utilizada.

b) La semiótica naturalista francesa.

c) La hermenéuticamisma que ha sido empleada desde hace más de dos siglos por los historiadores, principalmente.

Como dato curioso he de decir que correspondió a la hermenéutica fundamentar la separación entre las llamadas ciencias naturales y las ciencias socialesy dadas sus características originales, cedió mucho terreno frente a la postura positivista del análisis de contenido norteamericano.

Tal es la circunstancia por la cual la hermenéutica no ha tenido en México un impacto importante, aunque justo es decir que a últimas fechas han despertado un vivo interés las ideas de algunos autores de la escuela de Frankfurt, como Walter Benjamin (1892-1940), Theodor Adorno (seudónimo de Theodor Wiesengrund, 1903-1969) y Jürgen Habermas (1929- ), entre otros, quienes intentan vincular a la dialéctica marxista con la hermenéutica, aplicadas concretamente a la investigación social.

Porque mucho se ha criticado la estructura que presentan diversasinvestigaciones sociales en México, fundamentadas en un marco teóricoreferencial marxista, pero empleando procedimientos investigativos de corte positivista, en el más puro estilo norteamericano.

Los orígenes de la hermenéutica deben buscarse en las intenciones por explicar la Biblia y los clásicos grecolatinos. Más tarde, hacia el siglo XIX, la hermenéutica constituyó un auxiliar básico de la historiografía y de la jurisprudencia, y se esgrimió como concepto clave a la comprensión, infiriendo que si bien el lenguaje es comprensible por otros seres humanos, al mismo tiempo tiene elpoder de comprender a esos mismos seres humanos.

Seguramente una de las aportaciones más discutidas de la hermenéutica fue su abierto rechazo a considerar a la historia únicamente como una sucesión de hechos (positivismo histórico). Según la hermenéutica, el intérprete o hermeneuta debe separarse de su tiempo, de sus juicios personales, etc., e intentar lograr una contemporaneidad con el texto de referencia y el autor del mismo, interpretándolos, renunciando a cualquier intención o normatividad de actualidad.

En una posición más reciente, Hans Georg Gadamer postula que la interpretación, sin ser normativa, debe relacionarse con los problemas actuales.

A partir de esta consideración, Habermas afirma que el hermeneuta necesariamente debe tomar en cuenta las circunstancias de enajenación y de dominación institucional en el análisis de su posición y la del autor-texto, evidenciando la distancia existente entre la situación histórico-social del propio intérprete y la correspondiente a la del autor-texto.

Así, ya no se trata exclusivamente de interpretar al autor-texto a través de una especie de intuición psíquica como postularon Schleiermacher y Dilthey, sino de recuperar la comprensión del mundo del autor-texto, y aún superarla por medio de la reflexión.

El denominado círculo hermenéutico es un recurso explicativo a través del cual se establece, desde una óptica evidentemente dialéctica, que el todo siempre es más que la suma de sus partes, pues los elementos sólo resultan comprensibles dentro de todo el contexto, pero también el contexto se explica en función de sus partes y de las relaciones existentes entre las mismas: la palabra, dentro de la frase; la frase, dentro del capítulo; el capítulo, dentro de todo el texto; el texto, inscrito en su tiempo, etc., y viceversa.

En el plano de lo más común, tal vez uno de los principales rasgos por los cuales se descalifica al proceso hermenéutico, lo constituye la presentación del trabajofinal, mismo que no se ajusta a la tradición cientificista de presentar separadamente las reflexiones teóricas, las estructuras conceptuales clasificadas y otros criterios de categorización

Porque, al contrario, el procedimiento hermenéutico ofrece como resultado final un trabajo en forma de lectura que choca a todas luces con los correspondientes a otros derivados de procedimientos nomológicos o inductivos.

Con base en lo anterior, algunos autores, como Eduardo Weiss, consideran que la hermenéutica guarda algunas semejanzas con la etnografía, pues ambas realizan actividades comunes como, por ejemplo, las observaciones que se registran en el diario de campo, para su análisis posterior. Lo mismo puede decirse del producto final, pues en ambos casos, trátese de la hermenéutica o de la etnografía, buscan la comprensión de significado, apoyándose en el relato.

La hermenéutica, como método, ha sido empleada por la teología, la filosofía, la historia, la jurisprudencia, la lingüística y hasta por el psicoanálisis. Pero es con Schleiermacher y con Dilthey que la hermenéutica adquiere una dimensión específicamente filosófica, partiendo de dos concepciones fundamentales:

- La hermenéutica es el arte evitar el malentendido.

- Si la totalidad de una obra tiene que ser comprendida a partir de sus palabras y de la combinación de las mismas, la comprensión plena del detalle presupone que el propio conjunto ya es comprendido.

En la actualidad, entre las proposiciones hermenéuticas más importantes se encuentran la de Paul Ricoeur y la de Hans Georg Gadamer, autores que propugnan por la existencia de una sola hermenéutica, y de los que Gabriel Gutiérrez Pantoja recupera algunas ideas por demás interesantes, como podrá verse en seguida.

En el caso de Paul Ricoeur, Gutiérrez Pantoja afirma que “la interpretación delcomportamiento humano, remitiéndose a la historia, no se contrapone con las de las finalidades que persigue el ser humano, ambas se complementan, aunque dialécticamente se unen y se niegan, se integran y se transforman.

El entendimiento de esto, la comprensión, se consolida solamente mediante la interpretación de la dialéctica entre arqueología y teología. No hay dos hermenéuticas, una de la historia y otra de la aspiración, del deseo, solamente es necesaria una hermenéutica filosófica, una hermenéutica reflexiva sobre loconcreto, que una las concepciones antagónicas dialécticamente.

Con la finalidad de ilustrar los dos momentos de arché y telos en un sólo proceso, Ricoeur dice: “El hombre es el único ser que es presa de su infancia; un ser siempre en retroceso hacia su infancia; incluso atenuando el carácter demasiado histórico de tal interpretación pretérita, resulta que seguimos emplazados frente a una anterioridad simbólica; de esta forma, si interpretamos el inconsciente como el orden de los significantes-clave respecto a cualesquiera sucesos temporalmente interpretados nos remite a un sentido más simbólico de la anterioridad, pero sigue ofreciendo al orden inverso del espíritu el contrapolo que estamos buscando.

Digamos, pues, en términos muy generales: el espíritu es el orden de lo terminal; el inconsciente es el orden de lo primordial. Para explicar esta antítesis en la forma más escueta posible, yo diría: el espíritu es historia, mientras que el inconsciente es destino; destino hacia atrás de lo infantil, destino detrás de unos símbolosque ya están allá y se reiteran independientemente…”

En síntesis, según Ricoeur, durante la infancia se van adquiriendo símbolos que se asientan en el inconsciente, para manifestarse en cada momento de la historia del individuo. Esta dialéctica entre espíritu e inconsciente es el objeto de la filosofía reflexiva, que actúa como una hermenéutica filosófica. La solución entre la confrontación de las hermenéuticas, como principio, está en la dialéctica entre arqueología y teología.

Por tanto, la dialéctica se coloca en el centro de la hermenéutica para comprender el símbolo. En palabras del autor “Es preciso dialectizar el símbolo a fin de pensar conforme al símbolo, y sólo así resulta posible inscribir la dialéctica dentro de la propia interpretación y regresar a la palabra viva. Esta última fase de la reapropiación es la que constituye el paso a la reflexión concreta. Volviéndose a la escucha del lenguaje, lenguaje, es como la reflexión pasa a la plenitud del habla simplemente oída.”

“No quisiera que nos engañásemos en lo tocante al sentido de este último episodio: el retorno a lo inmediato no es un retorno al silencio, sino al habla, al lenguaje en su plenitud. No digo al habla inicial, inmediata, al enigma espeso, sino a una palabra aclarada mediante todo el proceso del sentido. Por eso la reflexión concreta no conlleva concesión alguna a lo irracional, a la efusividad. La reflexión vuelve a la palabra pero sigue siendo reflexión, es decir intelección del sentido; la reflexión se convierte en hermenéutica y no hay otra forma de poder llegar a ser concreta sin dejar de ser reflexión.”

(…) Gadamer se apoya en el círculo hermenéutico del todo y las partes, aunque aclara que “El mismo concepto del todo sólo debe entenderse como relativo. La totalidad del sentido que se trata de comprender en la historia o en la tradición no se refiere en ningún caso al sentido de la totalidad de la historia… la finitud de la propia comprensión es el modo en el que afirman su validez la realidad, laresistencia, lo absurdo e incomprensible. El que toma en serio esta finitud tiene que tomar en serio la realidad de la historia.”

Una vez hechas estas precisiones, podemos exponer la síntesis de lo que Gadamer considera como comprensión y dónde y cómo se realiza:

1. comprender es ponerse de acuerdo con alguien sobre algo;

2. el lenguaje es, por tanto, el medio universal para realizar el consenso o comprensión;

3. el diálogo es modo concreto de alcanzar la comprensión:

4. todo comprender viene a ser así un interpretar;

5. la comprensión, que se realiza siempre, fundamentalmente, en el diálogo por medio del lenguaje, se mueve en un círculo encerrado en la dialéctica de pregunta y respuesta;

6. la dimensión lingüística de la comprensión, indica que es la concreción de la conciencia de la historia efectual;

7. la tradición consiste en existir en el medio del lenguaje, en cuanto el pasado se actualiza, se reconoce su sentido a menudo con nuevas iluminaciones.”

Derivado de esto, el autor propone en su texto: “La comprensión sólo se convierte en una tarea necesaria de dirección metodológica a partir del momento en que surge la conciencia histórica, que implica una distancia fundamental del presente frente a toda transmisión histórica. La tesis de mi libro es que en toda comprensión de la tradición opera el momento de la historia efectual, y que sigue siendo operante allí donde se ha afirmado ya la metodología de la modernaciencia histórica…”

Esta idea sobre la comprensión, Gadamer la aplica a la acción traductora, es decir la acción de traducir textos.

Sobre ello, el autor dice: “Igual que en la conversación con el fin de alcanzar esteobjetivo, uno se pone en el lugar del otro para comprender su punto de vista, también el traductor intenta ponerse por completo en el lugar del autor. Pero esto no proporciona por sí solo ni el acuerdo en la conversación ni el éxito en lareproducción de la traducción. Las estructuras son claramente parecidas.

El ponerse de acuerdo en una conversación implica que los interlocutores están dispuestos a ello y que van a intentar hacer valer en sí mismos lo extraño y adverso. Cuando esto ocurre recíprocamente y cada interlocutor sopesa los contraargumentos al mismo tiempo que mantiene sus propias razones puede llegarse poco apoco a una transferencia recíproca, imperceptible y no arbitraria de los puntos de vista (lo que llamamos intercambio de pareceres) hacia una lenguacomún y una sentencia compartida.

Del mismo modo el traductor tiene que mantener a su vez el derecho de la lengua a la que traduce y sin embargo dejar valer en sí lo extraño e incluso adverso del texto y su expresión. Sin embargo, tal vez esta descripción del hacer del traductor esté demasiado recortada. Incluso en los casos extremos en los que hay que traducir de una lengua a otra el tema apenas puede separarse de la lengua. Sólo reproducirá de verdad aquel traductor que logre hacer hablar al tema que el texto le muestre, y esto quiere decir que dé con una lengua que no sólo sea la suya sino también la adecuada al original. La situación del traductor y la del intérprete vienen a ser, pues, en el fondo la misma… todo traductor es intérprete. El que algo esté en una lengua extraña no es sino un caso extremo de dificultad hermenéutica, esto es, de extrañeza y de superación de la misma.

En realidad en este sentido determinado inequívocamente son extraños todos los “objetivos” con los que tiene que ver la hermenéutica tradicional. La tarea de reproducción propia del traductor no se distingue cualitativa, sino sólo gradualmente, de la tarea hermenéutica general que plantea cualquier texto.”

El alcance de la hermenéutica va ligado según Gadamer, a los alcances de la ciencia, en donde existe un lenguaje que transmitir y comprender, o textos que traducir, se hará evidente la necesaria presencia de la hermenéutica.

Sobre las funciones de la hermenéutica el autor afirma: “El fenómeno de la comprensión y de la correcta interpretación de lo comprendido no es sólo un problema específico de las ciencias del espíritu… el problema de la hermenéutica va más allá de las fronteras impuestas por el concepto de método de la ciencia moderna.

Comprender e interpretar textos no es sólo una instancia científica, sino que pertenece con toda evidencia a la experiencia humana en el mundo… El fenómeno de la comprensión… tiene validez propia dentro de la ciencia, y se resiste a cualquier intento de transformarlo en un método científico.

La presente investigación toma pie en esta resistencia, que se afirma dentro de la ciencia moderna frente a la pretensión de universalidad de la metodología científica. Su objetivo es rastrear (lo mismo) la experiencia de la verdad, que el ámbito de control de la metodología científica ahí donde se encuentre, e indagar su legitimación.

De este modo las ciencias del espíritu vienen a confluir con formas de la experiencia que quedan fuera de la ciencia: con la experiencia de la filosofía, con la del arte y con la de la misma historia. Son formas de experiencia en las que se expresa una verdad que no puede ser verificada con los medios de que dispone la metodología científica.”

Así entendida la hermenéutica sale del contexto rígido de la metodología de la ciencia para establecerse como una metodología que busca la comprensión de la verdad, donde y como quiera que se encuentre, mediante la interpretación, el arte de la hermenéutica.”

En defensa de la hermenéutica, a la que se acusa de carecer del rigor metodológico de la ciencia moderna, Gadamer afirma que si bien la ciencia siempre buscará apoyarse en una especie de profilaxis metodológica, detrás de cualquier nuevo procedimiento metodológico siempre, también, existirá la fantasía creadora del que investiga.

Pablo Rico Gallegos,

en “La praxis posible (teoría e investigación para la práctica docente”, Unidad 164 de la Universidad Pedagógica Nacional, Zitácuaro, Michoacán, México, 2001, pp. 292-297

pabloricog[arroba]hotmail.com

Fuente:

http://www.monografias.com/trabajos35/hermeneutica/hermeneutica.shtml

La ciencia de la Hermenéutica

La ciencia de la Hermenéutica

Hermenéutica: es la ciencia de interpretar correctamente la Biblia usando el método gramático-histórico tomando en cuenta el impacto directo del contexto en el cual se dio la Palabra de Dios. Se sigue la interpretación literal de las palabras sin ignorar las figuras literarias y retóricas, las parábolas, la poesía y la profecía. Provee las herramientas para ser un buen intérprete de las Escrituras.

Caravaggio. Tomás el dudoso. 1602-1603. Óleo sobre tela. Sanssouci, Potsdam, Alemania.   

Fuente: Hermenutica, del seminarioabierto.com   

Hermenéutica (Del griego), es el arte y la ciencia que interpreta textos,especialmente de las Sagradas Escrituras. Define las leyes que los exegetas deben seguir para determinar y explicar el sentido de la Palabra revelada. Presupone que el interprete tiene conocimiento de los lenguajes bíblicos y de las ciencias que contribuyen a un mejor entendimiento de las Sagradas Escrituras. Entre estas: arqueología, historia, lingüística, patrística, etc.   

Fuente: Hermeneutica

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La hermenéutica significa también traducción, explicación, expresión o interpretación que permite la comprensión; se refiere a la interpretación de un texto, “la posibilidad de referir un signo a su designado para adquirir la comprensión. A veces se ha identificado con la exégesis, o con la reflexión metodológica sobre la interpretación. Actualmente, este término designa una teoría filosófica general de la interpretación.”  El concepto ha evolucionado desde la interpretación de los oráculos o signos ocultos divinos, a referencias del signo a su designado, y las atribuciones de dichos actos al alma. Con los estoicos la hermenéutica alegórica trabajaba en los contenidos racionales escondidos en los mitos. Posteriormente, en el pensamiento judío y cristiano, se ha asociado a las técnicas y métodos de interpretación de textos bíblicos, aunque esta exégesis muchas veces atienda sólo al análisis lingüístico y ciertos aspectos simbólicos. Más tarde, la hermenéutica profana se ha dado en la interpretación de textos clásicos, jurídicos e históricos.

Con Schleiermacher la hermenéutica cobra plena relevancia filosófica, y comienza a aparecer como una teoría general de la interpretación y la compresión. Propone que los datos históricos y filológicos sean únicamente el punto de partida de la comprensión y la interpretación, que al reconstruir la génesis del texto se genere una identificación con el autor que exceda el mero entendimiento de textos, sino que haya una comprensión del todo. Tras esta visión romántica, Dilthey concibió la hermenéutica como fundamento de las ciencias del espíritu, ya no sólo como un conjunto de cuestiones técnicas-metodológicas, sino también “como una perspectiva de naturaleza filosófica que habría de situar en la base de la conciencia histórica y de la historicidad del hombre”, con ello es posible entender mejor a un autor, una obra, una época, y entonces la comprensión resulta un proceso dirigido hacia las objetivaciones de la vida, como signos de las vivencias del espíritu. Heideggercomprendió el estatuto de las concepciones de Dilthey, en el sentido de que no consideró a la hermenéutica o el “comprender” como un instrumento a disposición del hombre, sino como una estructura constitutiva del Dasein como una dimensión intrínseca del hombre: “El hombre crece sobre sí mismo, en un haz de experiencias, y cada nueva experiencia nace sobre el trasfondo de las experiencias procedentes y las reinterpreta.”  Esta visión ontológica asume la propia autocomprensión que aparece por medio del lenguaje, es decir que la hermenéutica no resulta ser una forma particular del conocimiento sino lo que hace posible cualquier forma de conocimiento: “El hombre, en cuanto abierto al ser, es el intérprete privilegiado del ser” . Es aquí donde aparece el círculo hermenéutico que concibe la comprensión como una estructura de anticipación que muestra el carácter de lo «previo» o de la pre-comprensión: toda interpretación que haya de acarrear comprensión tiene que haber comprendido ya lo que trate de interpretar.

En Gadamer se conjugan todas estas perspectivas filosóficas de la hermenéutica, tomando en principio la descripción que Heidegger hace respecto al círculo hermenéutico:

“El círculo hermenéutico no debe degradarse a la condición de círculo vicioso, y tampoco hay que considerarlo un inconveniente insalvable. En él se oculta una positiva posibilidad del conocer más originario, posibilidad que sólo se aferra de un modo genuino si la interpretación comprende que su tarea primera, permanente y última consiste en no dejarse imponer nunca pre-disponibilidades, pre-visiones y pre-conocimientos por parte del azar o de las opiniones comunes, sino hacer que emerjan desde las cosas mismas, garantizando así la cientificidad del tema específico. 

Sin asumirlo como precepto para la práctica del comprender, Gadamer señala que al interpretar un texto se está actualizando un proyecto, replanteable continuamente en base a lo que resulte de indagaciones posteriores en el texto. En su obra, Gadamer da un giro ontológico en la identificación del ser con el lenguaje: “el ser que puede llegar a ser comprendido es el lenguaje.” 

Para Ricœur la hermenéutica debe perseguir la identificación del ser del yo —un yo que no debe reducirse sólo a sujeto de conocimiento, sino que está abierto a muchas otras experiencias. En continuo diálogo con el estructuralismo, la lingüística y la semiótica, Ricœur trata de aunar distintas estrategias hermenéuticas, incluyendo ideas de Marx, Nietzsche y Freud que hablaban, cada uno en su ámbito, del carácter escondido y disfrazado del sentido de las cosas. Al fusionar estas hermenéuticas, destaca una recuperación, una reapropiación del sujeto como resultado del desvelamiento de las ilusiones de la conciencia. Otros pensadores contemporáneos han desarrollado hermenéuticas ligadas a la crítica de las ideologías, teología, etc.

Para Paul Ricœur no existe un único método de interpretación de los signos lingüísticos, lo que explica como el conflicto de las interpretaciones. Afirma que es posible entender la interpretación como manifestación de la sospecha, o bien como restauración plena del sentido. Junto a la hermenéutica de la sospecha, en al que se desvelan significados ocultos, debe realizarse una hermenéutica de la escucha que sea capaz de captar plenamente el sentido. La primera conduce a una arqueología del sujeto que busca la identificación de las ilusiones de la conciencia más allá de los intereses o motivaciones escondidas; pero debe complementarse con la fenomenología de lo sagrado o con la fenomenología del espíritu, porque una filosofía reflexiva debe buscar la complementariedad de interpretaciones antitéticas, e incluir los resultados de los distintos métodos que intentan descifrar e interpretar los signos y símbolos. El psicoanálisis de Freud y la fenomenología del espíritu de Hegel posibilitan una ontología del sujeto que considere la conciencia a través de la confrontación de las ilusiones y los mecanismos de ocultación, y una conciencia que adquiera su sentido a través de una progresión dialéctica en que cada etapa es explicada por la anterior. Esto se relaciona entonces con el círculo hermenéutico en tanto que asume la necesidad de una comprensión previa a toda comprensión, y que Ricœur admite como una manifestación del círculo de la creencia: creer para comprender, comprender para creer, entendida la creencia como fe poscrítica.

Un texto, como escritura, espera y reclama una lectura: “La lectura es posible porque el texto no está cerrado en sí mismo, sino abierto a otra cosa; leer es, en toda hipótesis, articular un discurso nuevo al discurso del texto. Esta articulación de un discurso con un discurso denuncia, en la constitución misma del texto, una capacidad original de continuación, que es su carácter abierto. La interpretación es el cumplimiento concreto de esta articulación y de esta continuación.”
La interpretación posee un carácter de apropiación, puesto que “la interpretación de un texto se acaba en la interpretación de sí de un sujeto que desde entonces se comprende mejor, se comprende de otra manera o, incluso, comienza a comprenderse” 
La reflexión hermenéutica, pues, la constitución de sí mismo y la del sentido son contemporáneas, y es aquí donde se salva la distancia cultural en la fusión de la interpretación del texto con la de uno mismo, por lo que la dimensión semiológica del texto, alcaza una dimensión semántica porque ya no sólo tiene sentido el texto, sino un significado.

Martínez Riu, Antoni y Jordi Cortés Morató. Diccionario de Filosofía Herder. (CD ROM) Ed. Herder, Barcelona, 1996.
 Reale, Giovanni y Dario Antiseri. Historia del pensamiento filosófico y científico. Vol. 1, Tr. Juan Andrés Iglesias, 2ª ed., Ed. Herder, Barcelona, 1991. p. 555.
 Íd.
Martínez Riu, Loc. cit.
Reale, Op. cit. p. 557.
Martínez Riu, Loc. cit.
Ricoeur, Paul. Del texto a la acción. Ensayos de Hemenéutica II. F.C.E., 2ª ed., México, 2002. p. 140.
Íbid, p. 141.

Fuente: LA HERMENÉUTICA, POR: ROCÍO ARENAS CARRILLO

 

 

La verdad en la apertura de sentido de la fe

La verdad en la apertura de sentido de la fe 

martes, 19 de agosto de 2008, Nicolás Panotto, Argentina

me gustaria llevarles a reflexionar sobre algunas ideas que aportó el prestigioso filósofo y teólogo Paul Ricoeur en un precioso y fascinante texto titulado “La filosofia y la especificidad del lenguaje religioso”

¿Dónde está la verdad? ¿Hay tantas verdades como sujetos? ¿Quién dice cuál, quien o qué es la verdad? ¿Existen muchas verdades? Desde mi experiencia personal, es notable la recurrencia con la que estas preguntas emergen a mí alrededor, especialmente en espacios de reflexión teológica. Y no es para menos, partiendo del hecho de que el objeto de la fe (cristiana en este caso), el Dios trino, se presenta, desde un marco religioso, como ese Absoluto omnipresente, omnisciente y todopoderoso. Más allá de esto, el gran interrogante existencial por “la” verdad abarca diversos espacios, desde la filosofía hasta la ciencia y la ética.

Sin querer agotar el tema (ya que, obviamente, yo no tengo “la” verdad), me gustaría llevarles a reflexionar sobre algunas ideas que aportó el prestigioso filósofo y teólogo Paul Ricoeur en un precioso y fascinante texto titulado “La filosofía y la especificidad del lenguaje religioso”. Este escrito parte de tres presuposiciones: primero, que es posible identificar una fe religiosa desde su lenguaje; segundo, que el lenguaje religioso contiene un sentido de especificidad, desde donde distinguirlo de otras modalidades de lenguaje; tercero, que, en esta búsqueda, la filosofía está implicada en encontrar no solo el sentido del lenguaje sino su pretensión de veracidad.

De aquí Ricoeur pasará a desarrollar cada uno de los puntos mencionados. En primer lugar, al analizar el discurso religioso se hace necesario hacerlo en cuanto tal. Esto requiere del estudio del lenguaje como acto, contenido y forma. Esto se debe a que las formas de discurso, más que instrumentos de clasificación son instrumentos de producción. Por ello, dirá Ricoeur, el discurso es producido como una obra. Desde lo dicho, el texto bíblico, como uno de los más importantes depositarios de segmentaciones narrativas y discursivas de nuestra fe, debe ser abordado de la misma manera. “Interpretar un texto significa siempre más que sumar las significaciones de las frases aisladas. El texto en tanto totalidad se debe aprehender desde el punto de vista de la jerarquía de los topoi que lo componen”. De aquí una de las tareas centrales de la hermenéutica: identificar las diferentes formas de discurso que delimitan el espacio interpretativo desde donde puede comprenderse el discurso religioso.

El segundo punto es que la especificidad del lenguaje bíblico se encuentra en su misma confesión de fe. Por esta razón, no puede disociarse dicha confesión de las formas particulares de discurso que aparecen en cada parte del texto bíblico. Esta relación se trasluce en la ya conocida fórmula lingüística conocida por la relación contenido- forma. En este sentido, la polifonía discursiva de los textos bíblicos muestran algo central de su contenido teológico: el discurso religioso en sí mismo se muestra como una polifonía (lo que Ricoeur llama el “sistema circular” de los textos bíblicos). Esto, puesto en negativo, nos muestra que no podemos alcanzar a comprender la riqueza del discurso religioso de la fe evitando el rodeo de las polifonías bíblicas.

Por último, entramos en uno de los temas más escabrosos: la cuestión de la verdad. Nos podríamos preguntar sobre la necesidad de dicho abordaje. A ello respondemos, de manera preliminar y simplista, desde dos razonamientos. Primero, que todo discurso, al ser aprehendido, analizado y practicado en un contexto histórico determinado, pretende un mínimo sentido de veracidad para su aplicación y justificación. Segundo, como mencionamos anteriormente, todo discurso religioso, no sólo por ser un discurso sino también por su punto de partida (lo divino), pretende una aprehensión como centro de la historia, por ende de veracidad.

Para abordar esta problemática, Ricoeur partirá de la presuposición hermenéutica que denomina referencia del texto. Con ello evoca a el/los contexto/s que intervienen en el momento de interpretar el texto bíblico. De aquí que surgen las referencias de primer y segundo orden. El primero tiene que ver con el contexto particular del texto en cuanto tal y el segundo con el “contexto extendido” que adquiere el mismo al ser interpretado desde el momento particular de quien ejerce dicha interpretación.

A diferencia de la hermenéutica clásica, al estilo schleiermachiano, Ricoeur dará mayor énfasis a la referencia de segundo orden; o sea, al lugar del texto en la persona que lo analiza y sus circunstancias. Por ello afirmará, desde una noción heideggeriana, que “(…) la interpretación es el reconocimiento de la modalidad del ser-en-el-mundo proyectado por el texto”. Sigue diciendo:

Lo que propiamente se da a interpretar en un texto, es el proyecto de un mundo, de un mundo que podríamos habitar y en el cual podríamos proyectar nuestros posibles más propios. Tal es lo que denomino el mundo del texto, -el mundo apropiado de ese texto único. 

Este marco trae diversas consecuencias teológicas, específicamente en lo que refiere a la veracidad (o sea, a su justificación y lugar en la historia) del texto bíblico. En primer lugar, retomando lo antes dicho sobre la relación forma-contenido, la manera en que el texto se muestra determina profundamente la dinámica del contenido teológico. Por ello, “La tarea de la hermenéutica no consiste en suscitar una decisión del lector, sino en desplegar el mundo implicado en los textos bíblicos. Antes de toda emoción, antes de toda disposición de fe o de no-fe, un mundo es pro-puesto, ese mundo que, en el lenguaje de la Biblia, es nombrado mundo nuevo, Reino de Dios, Ser nuevo”. En segundo lugar, la noción de inspiración y revelación se mueve de su sentido exclusivista y psicologista hacia comprensión existencial. “Es necesario entonces llegar a decir que un texto es revelado en la medida en que revela un mundo”. Por último, la riqueza de la polifonía del discurso religioso (contenido en los mismos textos bíblicos), más que relativizar enriquece dicho texto, y con ello la misma comprensión de la persona divina. En palabras de Ricoeur,

El referente Dios queda focalizado por la convergencia de todos esos discursos parciales. Es, simultáneamente, el índice de su mutua pertenencia y de su inacabamiento. Es su orientación común y es, a la vez, lo que a cada uno se le escapa. 

Podríamos mencionar dos enseñanzas que nos deja la riqueza de este abordaje, dentro de las muchas otras más que nos podría arrojar. En primer lugar, el texto bíblico, como una de las principales fuentes discursivas de nuestra fe, no puede escapar de ser puesto en un marco de análisis hermenéutico y discursivo como cualquier otro. Esto nos lleva, una vez más, a dejar de lado esos vicios modernos de afirmar la veracidad del texto bíblico a través de una supuesta unicidad y uniformidad de su mensaje. La Biblia, en cuanto texto histórico y discurso de una fe, está compuesta de una poliforme melodía que, precisamente, hace a su riqueza. Evitarlo opaca su inherente impacto existencial.

Tener en cuenta esta polifonía conlleva reconocer que el texto bíblico se encuentra en sí determinado por contextos, opiniones, experiencias, lejos todos estos de un espacio único de comprensión y “revelación”. Y el hecho mismo de que las experiencias, los contextos y la historia sean elementos intrínsecos de los mensajes bíblicos, abre la práctica de interpretación y comprensión hacia las experiencias, mundos e historias presentes de quienes los leemos.

Aquí, finalmente, el segundo elemento central que Ricoeur nos deja: la veracidad del discurso religioso se encuentra, precisamente, en su intrínseco impulso hacia esta apertura histórica del sentido. Esta propuesta deja de lado todo intento de buscar una verdad universal (no en el sentido de su alcance sino de su unicidad), cuya validez se deposite en su comprobación histórica (aquí “historia” como suceso específico ocurrido en un momento concreto) o en una “fe ciega” de que así haya ocurrido. Esto, por ejemplo, transforma el concepto mismo de verdad, especialmente en su sentido de normatividad: ella no es un absoluto esencial que se retroalimenta y justifica a sí mismo sino que es un acuerdo que encuentra su veracidad en su relación con la comunidad que la confiesa y que sirve a su actuación histórica. Como dice Pascal Engel en su diálogo con Richard Rorty, el hecho de que en lo que decimos que es verdad se depositan la aserción y la creencia, no significa “(…) que la noción de verdad sea en sí misma normativa. Porque el hecho de que un enunciado o una creencia sean verdaderos es un simple hecho, una relación semántica que el enunciado o la creencia guardan con el mundo, y no una norma. Lo que resulta normativo, es el vínculo que une a la verdad con la creencia y la aserción…”. 

En esta dirección, la verdad de la fe no se deposita en los intentos muchas veces vacíos y truncos de encontrar “justificaciones” a hechos pasados o la “existencia” a relatos contados, lo que no quiere decir que dichos intentos sean inútiles. Lo que intentamos decir es que la verdad de la fe se encuentra, primordialmente, en esa apertura de sentido que provoca en la existencia de cada creyente, abriendo las coyunturas y los cerrojos de la vivencia hacia horizontes de esperanza y plenitud, así como lo evocan los símbolos bíblicos del Reino, la redención y la nueva creación. Toda búsqueda de verdad, sea cual fuere, está (o debería estar) inevitablemente adherida a dicha apertura de sentido teológico.


Notas:        

Paul Ricoeur, “La filosofía y la especificidad del lenguaje religioso” en Fe y filosofía, Docencia, Buenos Aires, 1990, pp.55-71
Ibíd., p.59
Paul Ricoeur, op. cit., p.65-66
Ibíd., p.67
Ibidem.
Ibíd., p.68
Pascal Engel y Richard Rortry, ¿Para qué sirve la verdad?, Paidós, Buenos Aires, 2007, p.34

¿Cómo consideró Jesús el Antiguo Testamento?

¿Cómo consideró Jesús el Antiguo Testamento?

Se podrían citar muchas razones por las cuales el Antiguo Testamento es Palabra de Dios, pero es el Señor Jesús mismo quien presenta el argumento más fuerte. Como Dios humanamente encarnado, Jesús habla con autoridad definitiva y su testimonio con respecto al Antiguo Testamento no deja lugar a dudas.

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