La `nueva genética´ confirma la evolución

Grupo F&C
La `nueva genética´ confirma la evolución

El pasado domingo, el Dr. Cruz volvió otra vez a cargar contra Darwin y contra mí mismo.
22 de mayo de 2011
Y todo en nombre de la “nueva genética”.

¡Y yo que creía que iba a dejar el tema tranquilo! Al menos, en este caso parece que ya no se centra en el tema de la integración de los elementos móviles/retrovirus y se adentra en nuevos campos (sobre los que me gustaría hacer algunos comentarios). Eso sí, no sin acusarme primero de no haber respondido a sus argumentos, diciendo que “simplemente, se adopta una postura de autoridad.” [1]

Pues sí, la autoridad que da el haber dedicado mi vida profesional a estos tema y haber trabajado con aquello sobre lo que se discute (elementos móviles/retrovirus), frente a recopilaciones de segunda mano. Creo que no tendré que recordar la penosa historia del 7/30.000 como ejemplo de la irrelevancia total del trabajo del compilador Jonathan M., de quien provenía aquella recopilación de citas tan apreciada por el Dr. Cruz. [2] En fin, creo haber dejado suficientemente claro que a lo que se refieren esas citas es en gran medida a la existencia de “puntos calientes” de inserción preferente de elementos móviles/retrovirus, y que ese tema es irrelevante para lo que debatíamos: su uso como testigos del proceso evolutivo. Y eso porque cuando en toda una serie de especies se encuentra un mismo retrovirus insertado en el mismo sitio con el mayor grado de resolución posible (el del nucleótido individual), no cabe pensar que eso ocurre porque sí (Fig. 1). Y eso porque he mostrado hasta la extenuación que los retrovirus no se integran con semejante especificidad de manera repetible .

En cuanto a que las “similitudes morfológicas, genéticas o moleculares” no suponen un antecesor común, sino que eso es “un prejuicio materialista y evolucionista”, deseo que el Dr. Cruz no se vea nunca envuelto en la discusión de pruebas de paternidad o de identificación de criminales por ADN ante un juez y saque a relucir ese pobre argumento. Está claro que las cosas no se pueden juzgar por las apariencias, pero la comparación genómica es algo más serio que la caricatura del “prejuicio materialista y evolucionista”.

En cualquier caso, el grueso del artículo del Dr. Cruz se centra en un nuevo terreno. En muchos casos es difícil de entender por dónde va y qué pretende por su sistemática confusión (deliberada o no, ¡no lo sé!) de los conceptos “evolución” y “darwinismo”. Es algo a lo que el creacionismo nos ha acostumbrados durante décadas. Cuando surgió el Diseño Inteligente (DI) en los noventa pensé que las cosas cambiarían y que la discusión sería más seria. Pero el DI vuelve a las mismas tácticas. El decir que los evolucionistas tienen a Darwin en un altar es sólo un argumento retórico para poder después “quemar el ídolo” con gran fanfarria. Eso es lo que lleva a la obsesión con Darwin y títulos como el de aquellas conferencias del 2008: “Lo que Darwin no sabía”. Me pregunto por qué no hacen otra que sea “Lo que Newton no sabía” o “Lo que Pasteur no sabía”… ¡incluso podríamos hoy hablar de “Lo que Einstein no sabía”! ¡Como si lo que no se sabía hace 150 años fuera a dar la razón automáticamente al Creacionismo/DI!

Frente a esa confusión, hay que volver a recalcar (aunque uno se aburre un poco ya) que el darwinismo no es igual a evolución . La idea de evolución existía antes de que Darwin naciera y puede existir con independencia del legado de Darwin. Margulis, Sandín e incluso hasta cierto punto Behe, son evolucionistas no darwinistas, o evolucionistas críticos con el darwinismo/neo-darwinismo. Nuevamente hay que diferenciar entre el debate sobre (1) el “hecho de la evolución” y (2) el “mecanismo de la evolución”. Ninguno de estos tres autores parece tener dudas sobre el “hecho de la evolución”, que es lo que vengo exponiendo en estos artículos. Como ya quedó claro con las citas que aporté de Behe (uno de los padres más notables del DI), no se discute la evolución como hecho histórico, y Behe deja claro que no tiene dudas sobre que el ser humano y el chimpancé tengan un antepasado común. Estos autores defienden también la evolución como hecho histórico (y en ese punto están en el mismo barco que Darwin); pero discrepan del darwinismo y neo-darwinismo sobre el “mecanismo de la evolución”.

Margulis [3] es famosa mundialmente por su propuesta de la teoría de la endosimbiosis (aunque ella reconoce como su fundador al olvidado científico ruso de los años veinte, Boris Mihailovich Kozo-Polyansky, que la denominaba simbiogénesis), es decir, que nuestras células derivan de la unión de otras células más simples anteriores. La endosimbiosis o simbiogénesis sería así un motor de la evolución de primera magnitud, especialmente en sus etapas históricas más tempranas , antes de la aparición de organismos pluricelulares como animales o plantas. Estas ideas, que resultaron revolucionarias en los sesenta, son ahora parte de la “ortodoxia” científica, en especial el origen bacteriano de mitocondrias y el de los cloroplastos en las algas verde-azuladas (como se puede ver en cualquier libro de biología).

Muy diferente es el caso de Sandín , un profesor universitario de la Universidad Autónoma de Madrid, recientemente jubilado, y poco conocido (como puede comprobar quien intente buscar sus publicaciones profesionales en cualquier buscador especializado de internet [4] ) que defiende con gran vehemencia verbal el papel de los virus como motores de la evolución. Esta no es una idea que él haya propuesto, ni siquiera un campo en el que él sea un investigador activo. Es simplemente un divulgador de esas ideas (algo que me parece muy bien), en las que se trabaja activamente en numerosos lugares alrededor del mundo (así que no se trata de ideas revolucionarias ocultas ni nada de eso – los tiempos en los que se consideraba a los elementos móviles y retrovirus como simples “basuras” o genes “egoístas” -básicamente los años setenta- pasaron hace ya bastante tiempo [5] ).

El carácter polémico de Sandín no se debe a niegue la evolución , ni siquiera por proponer mecanismos evolutivos misteriosos (tanto la endosimbiosis como el papel de los virus son temas conocidos y frecuentemente estudiados en las revistas científicas especializadas y en los libros de texto). Su carácter un tanto polémico proviene de la vehemencia de sus críticas al darwinismo; pero mucho más de otros temas que no tienen nada que ver con ello, como su peculiar combinación de biología, política y anti-capitalismo. Desgraciadamente, elementos científicos válidos han acabado mezclados con ideas extra-científicas, como el eco-panteísmo de la Tierra como Diosa Madre. [6]

Volviendo a Margulis, en una reciente entrevista (2009) publicada en la Revista de la Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular (lo que muestra otra vez más el interés de sus ideas y el respeto que se le tiene en los medios de la ciencia “oficial”), dice lo siguiente:
“Sus predecesores [hablando de Boris Mihailovich Kozo-Polyansky], que ya animaban esta teoría, rechazaban a Darwin. Pero Kozo-Polyansky no. Decía que la innovación en la evolución emerge de la simbiogénesis. Pero añadía que las asociaciones estaban seleccionadas por selección natural. Se necesitan las dos teorías.
La simbiosis es un concepto importante en evolución, aunque muy pocos lo creen.
Pero ahora, insisto, hay consenso internacional sobre la validez de sus ideas.
Mi teoría se ha rechazado muchísimas veces. Pero tiene su lógica, es lo que ocurre a menudo con las nuevas ideas. Hoy todo el mundo acepta que las mitocondrias proceden de bacterias y los plástidos de algas verdes y azules. La idea es perfectamente compatible con que toda la vida que vemos hoy en la superficie de la Tierra procede del mismo tronco. Eso es darwinismo y la biología molecular se ha encargado de demostrarlo. En eso estamos todos de acuerdo.
¿Y dónde está el problema?
Cuando se dibuja un árbol lo que vemos es simplemente diversificación, ramificación. Pero no todo es mutación al azar. Estoy totalmente en contra de esta idea. No se puede ir de una especie a otra simplemente por acumulación de errores al azar.
¿En alguna ocasión la han tildado de creacionista por ese comentario, no es verdad?
Sí, pero es absurdo. Pensemos en un escarabajo antecesor de los actuales. En un momento dado gana una bacteria de modo que surge un linaje en el que existe un genoma bacteriano. Eso es lo que explica el fenómeno de especiación. Por otro lado, el 99,9 % de las mutaciones son deletéreas. No creo que la acumulación de tan poco porcentaje, salvo excepciones, genere nuevos linajes, nuevas especies.” [7]

Resulta interesante que en esa misma entrevista se le hace directamente la pregunta “¿Merece la pena preguntarle qué opina del creacionismo?”, a lo que Margulis responde: “Es una locura cultural. Es muy peligroso porque es pura ignorancia. Bloquea la entrada de la lógica y la evidencia, algo que para un científico es esencial. Y más aún en evolución, de la que no se puede hablar sin disciplinas como la paleontología, estratigrafía, geocronografía, ecología, limnología…” [8] Y eso que, a continuación, dice que no se puede pensar que “ser evolucionista se contrapone a creacionista. Esta dicotomía no existe.” (entendiendo “creacionista” en un sentido diferente al de arriba, pues afirma: “Una cosa es discutir sobre hechos y evidencias científicas. Otra, sobre fe o religión, cuando no de posiciones morales o políticas.”) En eso también estará de acuerdo cualquier evolucionista cristiano, que no considerará que los términos “creación” y “creacionismo” deban ser secuestrados y parasitados por el movimiento del así autoproclamado “creacionismo científico” (creación en 6 días de 24 horas, universo de 6000 años, diluvio universal hace unos 4000 años, hombres y dinosaurios compartiendo el mundo primitivo, etc.).

En fin, creo que queda claro que lo que se discute por parte de Margulis (y lo mismo podríamos decir con Sandín y hasta con Behe) no tiene nada que ver con el “hecho de la evolución” sino con su “mecanismo”. Esa discusión es ya un viejo debate (que empezó antes de Darwin, una vez que el hecho de la evolución empezó a vislumbrarse con claridad) y supongo que seguirá durante mucho tiempo, dada la gran complejidad de la vida presente, y la aún mayor complejidad de la historia de la vida.

Al final de su artículo, el Dr. Cruz parece que se incorpora finalmente a ese debate al afirmar que:
“ Si Sandín, Margulis, Behe, Goodwin y otros muchos científicos están en lo cierto en sus hipótesis, se debería pensar que determinados microorganismos y virus habrían permanecido inertes durante millones de años, esperando que en un determinado instante de la historia de la vida en la biosfera su información genética fuera necesaria para modificar radicalmente el genoma de ciertas especies en peligro de extinción, que aparecerían millones de años después, y rescatarlas así de la desaparición inminente. Los virus habrían estado esperando durante mucho tiempo la aparición de las diversas adversidades ambientales capaces de poner en peligro la subsistencia de las especies para pasarles la información necesaria que las haría salir airosas de los problemas.” [9]

Bueno, no es exactamente lo que Margulis o Sandín piensan, porque la idea de que las bacterias o virus estén “esperando” suena un poco raro y es un tanto una personificación [10] , y en cualquier caso su actuación no se rige en función del beneficio o perjuicio de otros seres, por lo que no tiene sentido atribuirles calificativos de “previsión”, “colaboración”, ni de “egoísmo” o “lucha por la supervivencia”. Pero, en cualquier caso, esto muestra que tal vez el Dr. Cruz y yo no estamos completamente “en las antípodas”. Al menos parece que los dos reconocemos que la vida tiene millones de años (como Behe, y no los pocos milenios del creacionismo) e incluso que las bacterias y los virus han tenido un papel fundamental en la historia de la vida, dado que su información genética ha servido para “modificar radicalmente el genoma de ciertas especies”. Si el Dr. Cruz sigue pensando en los detalles concretos de esas ideas, me temo que se topará de bruces con que esas modificaciones radicales de los genomas llevan de manera lógica y natural a la idea de la evolución de las especies… Una vez reconocidos estos hechos básicos y fundamentales, podremos empezar a disfrutar juntos del interesante debate contemporáneo sobre los mecanismos concretos que han producido esa fascinante evolución.

Autor: Pablo de Felipe es doctor en Bioquímica y Biología Molecular, presidente de Cristianos en Ciencias y profesor de Ciencia y Fe en el Seminario SEUT

[1] A. Cruz (2011). La nueva genética contradice a Darwin . Protestante Digital (15 de mayo de 2011)..

[2] Véase mi exposición en P. de Felipe (2011). No hay truco con los genes saltarines . Protestante Digital (17 de abril de 2011)..

[3] Véase su biografía .

[4] Como PubMed

[5] Una crítica a esta visión un tanto reduccionista se puede encontrar ya en un largo y documentado artículo de 2003 por uno de los más destacados defensores del neodarwinismo (Francisco J. Ayala) en relación con los pseudogenes (que también han sido a veces denominados como simple “basura”): E.S. Balakirev y F.J. Ayala (2003). Pseudogenes: are they “junk” or functional DNA? Annu. Rev. Genet. 37 :123-151. Más antiguo es un artículo por el “padre” del equilibrio puntuado (Stephen Jay Gould) en el que defiende vehementemente el abandono del concepto de “basura”: J. Brosius y S.J. Gould (1992). On “genomenclature”: a comprehensive (and respectful) taxonomy for pseudogenes and other “junk DNA”. PNAS 89 :10706-10710. En realidad, su interés por las potenciales funciones de esa “basura” genética se remonta otra década más, al menos al artículo: S.J. Gould y E.S. Vrba (1982). Exaptation; a missing term in the science of form. Paleobiology 8 :4-15. En ningún caso he pretendido hacer una historia exhaustiva de este tema, y es posible que haya más referencias similares, e incluso más antiguas… que ilustran el temprano interés que despertaron hace ya décadas los elementos móviles, retrovirus, pseudogenes y otros elementos cuya función no era muy obvia en un principio.

[6] Sandín, M. (2010). De Ayllukuna a la Teoría de Sistemas: Cuidando la Madre Naturaleza .

[7] X. P. Gebellí (2009). « La simbiogénesis es la fuente de innovación en la evolución » (entrevista a Lynn Margulis). Revista de la Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular 160 :26-29.

[8] Idem , p. 27

[9] A. Cruz (2011). Véase ref. 1.

[10] Se asoma ahí la vieja idea de la teolología, que los organismos hacen cosas con una “finalidad”. Esta vieja idea aristotélica fue abandonada hace ya mucho tiempo. No es una forma fructífera de explicar el comportamiento de los seres vivos a menos que tengan una inteligencia más que notable que les permita hacer planes, etc (como en el caso humano y algunas otras especies).

Autores: Grupo F&C
© Protestante Digital 2011

Científicos que ven a Hawking y su negación de Dios `una falacia´

BARCELONA, 28/09/2010 (The Times, El País, P+D / Joel Forster, Protestantedigital.com)


La ciencia ha matado a Dios, esta vez sí. Este argumento cíclico es el que volvió resonar en los medios de comunicación a principios de septiembre, cuando Stephen Hawking presentaba su nuevo libro: “The Grand Design”. El título ha creado furor en el Reino Unido entre otras cosas porque nunca este mediático científico había excluido a Dios de la ecuación de una forma tan clara. Antonio Cruz reflexiona sobre los argumentos de Hawking, y cuestiona la validez de sus conclusiones.

En el Reino Unido, la publicación del nuevo libro del astrofísico de Oxford creó un revuelo especial. “The Grand Design” surgía al público poco antes de que el Papa llegara a Inglaterra en su esperada visita oficial. Los tabloides ya habían sacado suficientes trapos sucios sobre la llegada del Jefe de Estado del Vaticano (costes económicos del viaje, problemas diplomáticos, críticas de varios grupos de presión), y las conclusiones de Hawking sobre Dios eran la guinda del pudding de religión, política y ciencia que se había preparado.

Más allá del amarillismo, sin embargo, el libro de Hawking ha destacado también por otro aspecto. Es el primero del autor que afirma estar en condiciones de poder demostrar que Dios ni siquiera sería necesario para el origen del universo. En sus palabras, la gran explosión inicial del universo (según la teoría del Big Bang) fue “una consecuencia inevitable” de las leyes de la física y el cosmos “se creó de la nada”. Según el catedrático de Oxford, la gravedad y las leyes de la física conducen casi irremediablemente a una “creación espontánea”, y por tanto, el hablar de Dios pasa a ser “redundante”.

Sus conclusiones han levantado una vez más, pues, la pregunta: “¿Podemos ahora enterrar científicamente a Dios?”. Richard Dawkins, el publicista del ateísmo con más facilidad por vender libros ya ha salido a celebrar la nueva teoría de Hawking, mientras que George Ellis, presidente de la Sociedad Internacional para la Ciencia y la Religión criticaba una vez más que algunos tuvieran tanta obsesión por enfrentar ciencia y fe, un dilema que es falso en su planteamiento, opina.

SI LO DICE HAWKING…
Entre las reacciones en España a la publicación del libro de Hawking, destaca la de un artículo en el diario El País, firmado por Mónica Salomone. Bajo el título “Si lo dice un científico, va a misa”, Salomone lanza algunas reflexiones sobre cómo la ciencia ha buscado su propio camino pero nunca ha dejado de dialogar (aunque lo haya intentando) con la fe. Plantea que -al contrario de lo que el nuevo ateísmo se esfuerza en demostrar-, es más que usual que los investigadores dejen abierta la puerta a la existencia de Dios en muchas áreas de la ciencia, y que una gran parte creen que religión y estudios científicos deben respetarse porque dan respuestas desde perspectivas que interactúan pese a avanzar en contextos diferentes.

Salomone recuerda también el estudio de la revista Nature, que en 1997 afirmaba que el 40% de los científicos creían en un Dios con el que se puede interactuar personalmente. El artículo también cita a José Ferreirós, catedrático de Lógica y Filosofía de la Ciencia de la Universidad de Sevilla, que considera que Dios se deja de mencionar en la ciencia por una razón puramente socio-histórica: “En época de Newton no se podía pensar en cuestiones científicas sin, tarde o temprano, llegar a la cuestión de Dios”. La cosa cambió en el siglo XIX, cuando ciencia y filosofía moderna declararon con Nietzsche la muerte de Dios.

El reportaje de Salomone, tras recolectar varias voces de científicos españoles, concluye lanzando una reflexión irónica: “¿Qué pasa cuando los científicos ocupan en la sociedad el papel de… sacerdotes? O sea: ¿Por qué lo que dice Hawking va a misa?” Y termina con la opinión de Evencio Mediavilla, investigador del Instituto de Astrofísica de Canarias: “La opinión de un científico acerca de este tema no tiene por qué ser a priori más interesante que la de cualquier otra persona. Sería infantil crear una iglesia de científicos no creyentes”.

A. CRUZ: “INTENTO DE HACER INNECESARIO A DIOS”
Sobre el nuevo libro de Hawking ha opinado también, en este magazine, Antonio Cruz, Doctor en Biología por la Universidad Autónoma de Barcelona. En “Dios, Hawking y la gravedad”, Cruz defiende que para intentar expulsar a Dios de la creación del universo, Hawking se ha visto obligado a hacerlo “desde su filosofía personal, ya que los planteamientos de la verdadera ciencia no le ayudaban en nada a ello”.

Para Cruz, las propuestas de Hawking apuntan normalmente a “confeccionar un modelo matemático de universo que haga innecesario a Dios”, y por ello el astrofísico ha intentado incluso “desacreditar la teoría del Big Bang, que requiere un acto creador inicial”.

Las teorías de Hawking, dice Cruz, “pecan de cientifismo, no hacen buena filosofía, carecen de la suficiente información teológica y, por último, se basan en una falacia”. Cree que el autor mezcla “los niveles físico y metafísico sin aclarar nunca de cuál de los dos se está hablando”.

Sobre el intento de probar el origen del universo a partir de la nada (argumento de “The Grand Design”), Antonio Cruz denuncia que se juega con facilidad con términos que varían su significado según el terreno en el que se utilicen: “Cuando se dice que en experimentos de mecánica cuántica ciertas partículas parecen salir de la nada, ¿qué se entiende por nada? ¿Es esta nada la misma nada original?”. Advierte que no es serio “mezclar deliberadamente la nada cuántica de las partículas elementales de la física con la nada primigenia metafísica a partir de la cual Dios creó el cosmos”. Es decir, “el vacío cuántico a que se refiere la física nunca será la nada ontológica de la metafísica y la teología”. Defiende que no se puede mezclar indiscriminadamente dos disciplinas diferentes: “A las preguntas de la física no se puede responder mediante soluciones metafísicas y viceversa”.

Por otro lado, argumenta Cruz, “si toda la materia del cosmos hubiera surgido de una fluctuación natural de la ley gravitacional sin necesidad de Dios, lo habría hecho siguiendo ciertas leyes que por definición serían anteriores a la materia”. La pregunta seguiría abierta, ¿de dónde habrían surgido esas leyes tan perfectas? Cree Cruz, pues, que la falacia de Hawking está en “suponer que las leyes de la física son tan perfectas que precisamente por esa perfección deben existir”. Pero “necesidad lógica no implica necesidad real o física”, y por tanto el argumento se basa en la misma lógica que en su momento intentó utilizar equivocadamente San Anselmo para demostrar la existencia de Dios.

Finaliza Cruz diciendo que “aunque el último libro de Hawking llegue a ser un éxito de ventas, sus argumentos contra la existencia de Dios ni son nuevos ni, por supuesto, determinantes”. Y que la ciencia apuntará más y más hacia la existencia de un Creador, “porque descubre que el mundo está bien hecho y que la inteligencia del hombre está también diseñada para comprenderlo”.

Fuentes: The Times, El País, P+D. Redacción: Joel Forster.

Francisco Ayala, sacerdote secularizado, hombre sabio, genetista.

Francisco Ayala, sacerdote secularizado, hombre sabio, genetista
14.09.10 | 10:59.

Francisco Ayala nació en Madrid, 1934. Se licenció en Física antes de entrar en el seminario. Estudió Teología en Salamanca y se ordenó dentro de los dominicos. Después se doctoró en Genética en la Universidad de Columbia. Hoy es doctor honoris causa en quince universidades. Se le debe el descubrimiento de la enfermedad de Chagas y de la malaria y del reloj molecular de la evolución. Influyó mucho en él Teilhard de Chardin.

Ha trabajado como asesor del presidente Clinton, y ha mantenido contactos con Juan Pablo II y Benedicto XVI. De ellos ha sido el científico de su confianza.

De sus declaraciones extraemos estas afirmaciones: “El avance científico que más me inquieta es clonar seres humanos, me recuerda la eugenesia de principios del siglo XX”. — “Decir que solo la ciencia tiene sentido es tan extraño como afirmar que todas las respuestas están en la Biblia”. — “España tiene mucho nivel científico, pero un gran problema de nepotismo en las universidades. Es una pena que se desangre así”.

Francisco Ayala, madrileño, está nacionalizado en EE.UU. como ocurre a muchos científicos. Pronto, después de ordenado sacerdote. marchó a EE.UU. com permiso de sus superiores y permaneciendo en la Orden. Después pidió las dispensas. Contrajo matrimonio en 1985 con la Dra. ecologista, Ana Ayala, estadounidense. Tienen dos hijos.

Se mantiene el Dr. Ayala muy bien físicamente y en plena actividad a pesar de sus setenta y seis años. No se jubila, aun cuando el sueldo sería íntegro. Allí no existe la jubilación obligatoria. Sigue en contacto con sus amigos dominicos.

Ha defendido a los darwinistas contra quienes sostienen el diseño inteligente y la versión moderna del creacionismo.

Obtuvo el premio Templeton, el mejor dotado del mundo, un millón de euros; dice que lo donará. Afirma que se puede aceptar la presencia de Dios y no aceptar el creacionismo.

Datos tomados de la revista Semana, 12 septiembre 2010. pág. 54

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Capítulo 8. LA SELECCIÓN NATURAL DE DARWIN

Capítulo 8. LA SELECCIÓN NATURAL DE DARWIN

La teoría que Darwin propuso constaba de tres premisas y una conclusión. La primera se refería a “la variación existente en los seres vivos”. Cada individuo, fuera de la especie que fuera, presentaba unas variaciones propias que lo distinguían del resto de sus congéneres. Hoy diríamos que la estructura genética de cada organismo es individual y distinta a la de los demás.

Precisamente estas diferencias individuales eran las que utilizaban los agricultores y ganaderos para formar razas o variedades concretas que eran diferentes al tipo original.

La segunda premisa darwinista afirmaba que “todas las especies eran capaces de engendrar más descendientes de los que el medio podía sustentar”. No todas las crías llegaban a adultas. Muchas eran devoradas por los depredadores o eliminadas por la escasez de alimento.

Darwin halló un mecanismo natural que actuaba entre la ilimitada fecundidad de los seres vivos y los limitados recursos disponibles para alimentarlos. Tal mecanismo debía actuar eliminando la mayoría de las variaciones y conservando sólo aquellas de los individuos que sobrevivían y lograban reproducirse.

“La supervivencia del más apto, es la tautología más hipócrita en toda la historia de la ciencia. Es el mismo argumento circular o petición de principio de la preservación de las razas favorecidas aunque más insidioso, oscurecido por uno de los conceptos más capciosos de la biología, el de adaptación, que pretende, por ejemplo que el pez está adaptado al agua porque puede vivir en ella. Por supuesto que puede. Y por supuesto que el más apto sobrevive. Pero el menos apto también. Y es que hablar del más apto y el menos no tiene sentido porque no hay manera de medirles la “aptitud”(fitness), como no sea por su descendencia. Pero resulta que en los organismos que se reproducen sexualmente, que son los que trata Darwin, cuando el más apto se cruza con el menos apto los hijos son de ambos, es común la descendencia. El menos apto perdura en la descendencia que tiene con el más apto.

Darwin en el fondo, por más plantas que cultivó y por más que escribió sobre percebes y gusanos, no era biólogo, era un filósofo: un lobo disfrazado de cordero. Desde la escolástica, desde las discusiones de Tomás de Aquino con Duns Escoto sobre el radio de acción de un arcángel, la mente humana no ha conocido otra aberración más grande ni más exitosa que la selección natural de Darwin. O sí, la de Freud, quien construyó todo un edificio especulativo, un rascacielos, sobre el supuesto de que todo el mundo quería acostarse con su propia madre.” [1]

LA SELECCIÓN NATURAL
Esto le llevó a formular su tercera premisa: el misterioso mecanismo era lo que Darwin llamó la “selección natural”.

Las diferencias entre los individuos unidas a las presiones del ambiente provocaban el que unos sobrevivieran lo suficiente como para dejar descendientes, mientras que otros desaparecieran prematuramente sin haber tenido hijos.

En este proceso siempre perdurarían los más aptos, no por ser superiores sino por estar mejor adaptados a su ambiente. Cuando las condiciones de éste cambiaran, entonces serían otros con diferentes características los herederos del futuro.

Por tanto, la conclusión a la que llegó Darwin era que la selección natural constituía la causa que originaba nuevas especies.

El cambio evolutivo que provocaba la aparición de nuevos organismos debía ser lento y gradual ya que dependía de las transformaciones geológicas ocurridas a lo largo de millones de años. Unas especies se extinguían mientras otras surgían de manera incesante.

Como se ha señalado antes, en aquella época no se conocían los mecanismos de la herencia. Sólo después de más de cincuenta años de investigación, se pudo disponer de una teoría satisfactoria sobre la herencia y conocer la existencia de las mutaciones en los genes, en su tiempo y con sus limitados conocimientos.

Darwin era consciente de que a la teoría de la evolución le faltaba algo importante e intentó explicar los fenómenos hereditarios mediante unas hipotéticas partículas que procedían de los distintos tejidos del organismo y eran transportadas a través de la sangre hasta los órganos reproductores o allí donde fueran necesarias; era la teoría de la pangénesis, que Darwin presentó hacia el final de sus días, y que resultó ser un planteamiento totalmente equivocado.

Hoy se sabe que la teoría de la pangénesis no era cierta, pero el mérito de Darwin, según sus más fervientes seguidores, los neodarwinistas, consistió en aferrarse a la selección natural y rechazar los principios del lamarkismo. [2]

“Para CH. DARWIN (1809-1882) el descubrimiento, en su largo viaje, de la diversidad de formas vivientes, le llevó a modificar la teoría de LAMARCK y plantear la teoría de la evolución como un proceso de selección natural.

La teoría de DARWIN, que fue acompañada de cantidad de datos y material bibliográfico, se puede resumir en los siguientes puntos:

1. El mundo no es estático, sino que cambia y evoluciona.
2. La evolución no se produce por saltos, sino de una forma gradual y continua.
3. La línea evolutiva común, no se debe a la generación espontánea, sino a una comunidad de descendientes.
4. Por tanto, la evolución no se debe a un impulso interno o al azar, sino a la selección natural.

¿Qué entendía DARWIN por selección natural?
En todas las especies se plantea una lucha por la existencia. Al aparecer más individuos que recursos energéticos se establecerá una lucha por la supervivencia, en la que sobrevivirán los más aptos, lográndose un equilibrio ecológico.

Los mejor adaptados serán aquellos organismos que presenten un conjunto de variaciones que les hagan más capaces de sobrevivir en ese medio ambiente. Estas variaciones «útiles» se transmiten a los descendientes, estableciéndose en la especie al paso de varias generaciones, con lo que se produce una evolución gradual y continua. Cuando aparecen individuos con variaciones útiles, al no poder adaptarse al medio, perecerán sin dejar descendencia.

Darwin quiso dejar claro que la selección natural no produce las variaciones, sino sólo la conservación de aquellas que son beneficiosas al ser vivo en sus condiciones de vida.

Teorías científicas actuales

A las teorías darwinistas les faltaba la explicación de cómo se transmitían s variaciones a los descendientes. Los estudios de G. Mendel (1866) sobre s unidades de herencia (genes) y las investigaciones posteriores de Morgan (1910) mostraban que los genes estaban en los cromosomas y que las variaciones se producían por cambios o mutaciones en los mismos.

Posteriormente los trabajos de Watson y Crick sobre la estructura del ADN (ácido desoxirribonucleico) como constitutivo de los cromosomas y, por tanto, de los genes, permitieron precisar que las mutaciones se daban en el mismo y que al afectar a las líneas germinales eran heredables.

El ADN tiene un mecanismo de replicación que permite la estabilidad de especie. Las mutaciones en el ADN producirán la variabilidad, que en la mayor parte de los seres serán desventajosas y perjudiciales, porque hacen inviables a los nuevos individuos. En el caso de supervivencia de algunos de individuos mutados, esa variabilidad quedará como reserva hasta que en un momento pueda ser beneficiosa.

Sintetizando las teorías científicas actuales se puede afirmar que el hecho evolutivo queda explicado por dos mecanismos: intrínseco y extrínseco.

Los mecanismos intrínsecos están compuestos por:

La mutación génica: cambio en el programa del ADN, transmitiéndose a descendencia el gen modificado.

Recombinación génica: cruce entre los individuos con esa mutación.

La conjunción de ambos determinará la aparición de individuos diferentes sus padres.
Los mecanismos extrínsecos se deben a cambios en el clima, relieve, ecología… Estos mecanismos condicionan la selección de nuevos grupos.

Mutaciones
a. Puntuales o génicas: Se altera de alguna forma la secuencia de bases de un gen.

b. Cromosómicas: Cambio en la estructura de los cromosomas.

c. Genómicas: Alteraciones del número de cromosomas.

El hecho evolutivo se explica por:

Mutación génica
+
Recombinación génica
+
Cambios ambientales

La interacción entre ambos mecanismos producirá una adaptación al medio ambiente, que lentamente se extenderá a toda la especie, produciendo su transformación.
Para la ciencia actual, las teorías sobre la evolución explican con suficiente claridad el origen biológico de la especie humana.” extr. de Libro de Filosofia

Cuando desde ambientes evolucionistas se hacen alusiones a los partidarios de la creación, generalmente se les acusa de fundamentalismo fanático y anticientífico, ya que si Dios creó de manera inmediata o mediante procesos especiales que actualmente no se dan en la naturaleza, entonces quedaría automáticamente cerrada la puerta a cualquier posible investigación científica del origen de la vida. El creacionismo sería, por tanto, religión y no ciencia.

Sin embargo, la misma crítica puede hacerse al darwinismo. ¿No es éste también una forma de religiosidad atea y materialista? En realidad, tampoco se trata de una teoría científica sino metafísica, como señaló acertadamente el filósofo Karl Popper en Búsqueda sin término (1977: 230).

La selección natural, que es el corazón del darwinismo, pretende explicar casi todo lo que ocurre en la naturaleza, pero lo cierto es que sólo explica unas pocas cosas. Ni la adaptación de los organismos al entorno ni la pretendida selección natural de los mismos son acontecimientos que puedan ser medidos objetivamente, como más adelante se verá. Por tanto, no es posible verificar o desmentir las predicciones del evolucionismo mediante el método científico. Pero para que una teoría pueda ser considerada como científica tiene que ser susceptible de verificación y el darwinismo no lo es. ¿Qué es entonces? Pues un mito naturalista y transformista que se opone frontalmente a la creencia en un Dios Creador inteligente que intervino activamente en el universo. Aunque se presente como ciencia y se le intente arropar con datos y cifras, en realidad es la antigua filosofía del naturalismo.

Como bien señala Charles Colson: “La batalla real se libra entre visión del mundo y visión del mundo, entre religión y religión. De un lado está la visión naturalista del mundo, declarando que el universo es el producto de fuerzas ciegas y sin fin determinado. Del otro lado está la visión cristiana del mundo, diciéndonos que fuimos creados por un Dios trascendente que nos ama y tiene un propósito para nosotros” (Colson, Y ahora…¿cómo viviremos? 1999: 60).

La oposición entre darwinistas y antidarwinistas es en el fondo de carácter teológico. Hay que ser sinceros y reconocer que detrás de unos y otros se esconde una ideología de naturaleza religiosa. Es el viejo enfrentamiento entre la increencia y la fe en Dios, entre el materialismo y el espiritualismo. De ahí que los debates se vuelvan en ocasiones tan agrios porque despiertan sentimientos y creencias muy arraigadas.

Esto se comprueba, por ejemplo, en las actitudes de personajes como el biólogo evolucionista Richard Dawkins, uno de los defensores de la sociobiología, que pregunta siempre a quienes desean hablar con él acerca de la evolución: “¿Cree Ud. en Dios?” Si se le responde con una afirmación, da la espalda a su interlocutor y se marcha de forma grosera. En una entrevista realizada para el periódico La Vanguardia en Barcelona (España), al ser interrogado sobre el tema de la religión dijo: “Estoy en contra de la religión porque nos enseña a estar satisfechos con no entender el mundo”. Y acerca de la fe pensaba que “es la gran excusa para evadir la necesidad de pensar y juzgar las pruebas” (27.02.00).

LAS ESPECIES CAMBIAN, PERO NO TANTO
Después de más de un siglo de estudios de campo y de investigaciones ecológicas son muchos los científicos que han llegado a la determinación de que ni la adaptación de las especies al medio ambiente, ni la selección natural pueden ser medidas de forma satisfactoria, tal como requiere el darwinismo.

En este sentido el Dr. Richard E. Laekey admite que: “Tanto la adaptación como la selección natural, aunque intuitivamente son fáciles de entender, con frecuencia resultan difíciles de estudiar rigurosamente: su investigación supone no sólo relaciones ecológicas muy complicadas, sino también las matemáticas avanzadas de la genética de poblaciones. Los críticos de la selección natural pueden estar en lo cierto al poner en duda su universalidad, pero todavía se desconoce el significado de otros mecanismos, como las mutaciones neutras y la deriva genética” (Laekey, Darwin, 1994: 49).

A pesar de la gran cantidad de datos que se posee en la actualidad acerca del funcionamiento de los ecosistemas naturales, lo cierto es que el mecanismo de la evolución continúa todavía sumido en la más misteriosa oscuridad. Los ejemplos a los que habitualmente se recurre para ilustrar la selección natural se basan siempre en suposiciones no demostradas o en la confusión entre dos conceptos muy diferentes, el de microevolución con el de macroevolución.

¿Qué es microevolución? Es verdad que mediante selección artificial los ganaderos han obtenido ovejas con más lana, gallinas que ponen más huevos o caballos bastante más veloces, pero en toda esta manipulación conviene tener en cuenta dos cosas. La primera es que se ha llevado a cabo mediante cruces realizados por criadores inteligentes y no por el azar o el capricho de la naturaleza. Tanto los agricultores como los ganaderos han usado sus conocimientos previos con una finalidad determinada. Han escogido individuos con ciertas mutaciones o han mezclado otros para conseguir aquello que respondía a sus intereses.

Sin embargo, nada de esto se da en una naturaleza sin propósito. Cuando las razas domesticadas por el hombre se abandonan y pasan al estado silvestre, pronto se pierden sus características adquiridas y revierten al tipo original. La selección natural se manifiesta más bien, en esos casos, como una tendencia conservadora que elimina las modificaciones realizadas por el hombre. Por tanto, la analogía hecha por Darwin entre la selección artificial practicada por el ser humano durante siglos y la selección natural resulta infundada.

La segunda cuestión a tener en cuenta es que la selección artificial no ha producido jamás una nueva especie con características propias que fuera incapaz de reproducirse con la forma original. Esto parece evidenciar que existen unos límites al grado de variabilidad de las especies. Todas las razas de perros, por ejemplo, provienen mediante selección artificial de un antepasado común. Los criadores han sido capaces de originar variedades morfológicamente tan diferentes entre sí como el chihuahua, que puede llegar a pesar tan sólo un kilogramo en estado adulto, y el san Bernardo de más de ochenta. No obstante, a pesar de las disparidades anatómicas continúan siendo fértiles entre sí y dan lugar a individuos que también son fértiles. El semen de una variedad puede fecundar a los óvulos de la otra y viceversa, porque ambas siguen perteneciendo a la misma especie.

Como escribe el eminente zoólogo francés, Pierre P. Grassé: “De todo esto se deduce claramente que los perros, seleccionados y mantenidos por el hombre en estado doméstico no salen del marco de la especie. Los animales domésticos falsos (animales que se vuelven salvajes) pierden los caracteres imputables a las mutaciones y con bastante rapidez, adquieren el tipo salvaje original. Se desembarazan de los caracteres seleccionados por el hombre. Lo que muestra [...] que la selección natural y la artificial no trabajan en el mismo sentido. [...] La selección artificial a pesar de su intensa presión (eliminación de todo progenitor que no responda a los criterios de elección) no ha conseguido hacer nacer nuevas especies después de prácticas milenarias. El estudio comparado de los sueros, las hemoglobinas, las proteínas de la sangre, de la interfecundidad, etc., atestigua que las razas permanecen en el mismo cuadro específico. No se trata de una opinión, de una clasificación subjetiva, sino de una realidad medible. Y es que la selección, concreta, reúne las variedades de las que es capaz un genoma, pero no representa un proceso evolutivo innovador” (Grassé, La evolución de lo viviente, 1977: 158,159).

Las posibilidades de cambio o transformación de los seres vivos parecen estar limitadas por la variabilidad existente en los cromosomas de cada especie. Cuando, después de un determinado número de generaciones, se agota tal capacidad de variación ya no puede surgir nada nuevo. De manera que la microevolución, es decir la transformación observada dentro de las diversas especies animales y vegetales, no puede explicar los mecanismos que requiere la teoría de la macroevolución o evolución general de la ameba al hombre.

La naturaleza, más o menos dirigida por la intervención humana, es capaz de hacer de un caballo salvaje, un pequeño pony o un pesado percherón, pero no puede convertir un perro en oso o un mono en hombre. Los pequeños pasos de la microevolución permiten que, por ejemplo, un virus como el del SIDA modifique su capa externa para escapar al sistema inmunológico humano o que determinadas bacterias desarrollen su capacidad defensiva frente a ciertos antibióticos.

La macroevolución, sin embargo, apela a los grandes cambios que, como el salto de una bacteria a una célula con núcleo (eucariota) o el de ésta a un organismo pluricelular, requieren procesos que no se observan en la naturaleza. “Mucha gente sigue la proposición darwiniana de que los grandes cambios se pueden descomponer en pasos plausibles y pequeños que se despliegan en largos períodos. No existen, sin embargo, pruebas convincentes que respalden esta postura” (Behe, 1999: 33). Es más, la bioquímica moderna ha descubierto que estos grandes saltos de la macroevolución no se han podido producir por microevolución.

Ante esta situación la única alternativa que le queda al evolucionismo es apelar a las hipotéticas mutaciones beneficiosas que aportarían algo que antes no existía. Sin embargo, lo cierto es que no se sabe si tales mutaciones se producen realmente ni, por supuesto, con qué frecuencia lo hacen. A pesar de todo ello el darwinismo sigue creyendo en ellas porque evidentemente las necesita. Este es quizás el mayor acto de fe del transformismo. [3]

La teoría jerárquica de la evolución
A diferencia de la teoría del equilibrio puntuado, la teoría jerárquica tiene un alcance causal, no sólo fenomenológico. La teoría jerárquica de la evolución generaliza la teoría de la selección natural a unidades evolutivas distintas del organismo: la selección de linajes celulares (Buss), la clásica selección organísmica, la selección de grupos o demes (Williams), de especies e incluso de clados. En este sentido, Gould sostiene que la teoría jerárquica no trata de reemplazar sino de extender la teoría darwiniana. No obstante, la estructura teórica de la teoría jerárquica es muy distinta de la teoría clásica y, en este sentido, no ha de entenderse meramente como una extrapolación más inclusiva de la teoría de la selección natural. Según la teoría jerárquica, la evolución es el resultado de la interacción simultánea de distintos niveles que pueden coincidir pero también entrar en conflicto.
Para que un objeto biológico sea una unidad de selección ha de tener cinco propiedades fundamentales: puntos de nacimiento y de muerte, estabilidad suficiente a lo largo de su existencia, reproducción y herencia de rasgos parentales por descendencia. Las tres primeras propiedades son necesarias para distinguir a las unidades dentro de un continuo, mientras que las dos últimas son necesarias para que sean consideradas agentes de la selección natural, definida como éxito reproductivo diferencial.
La consideración de un individuo como individuo evolutivo es relativa, dependiendo del nivel de análisis en el que nos situemos en cada caso:
La teoría jerárquica de la selección reconoce muchas clases de individuos evolutivos, ordenados en una serie de inclusión creciente (genes en células, células en organismos, organismos en demes, demes en especies, especies en clados). La unidad focal de cada nivel es un individuo, y podemos dirigir nuestra atención a cualquiera de estos niveles. Una vez designamos un nivel focal como primario para un estudio concreto, entonces la unidad a ese nivel (el gen, el organismo, la especie, etcétera) se convierte en nuestro individuo focal o relevante, y sus unidades constituyentes se convierten en partes mientras que el nivel superior se convierte en colectividad. Así, si nos centramos en el nivel organísmico convencional, genes y células se convierten en colectividades. Pero si nuestro estudio requiere considerar a las especies como individuos, entonces los organismos se convierten en partes y los clados en colectividades. En otras palabras, la tríada parte—individuo—colectividad se desplazará, como un todo, arriba y debajo de la jerarquía en función de los sujetos y objetos de cualquier estudio particular.[4]

NOTAS

1. http://evolucion-y-darwinismo.blogspot.com/2009/06/la-aberracion-mas-grande-y-exitosa-que.html

2.http://www.protestantedigital.com/new/nowleernoticiaDom.php?r=221&n=9376

3. http://www.protestantedigital.com/new/nowleernoticiaDom.php?r=224&n=9606

4. Gould, La Estructura de la Teoría de la Evolución, p. 705, Wikipedia,Stephen Jay Gould

Argumento paleontologico parte 6

Argumento paleontologico parte 6

“Muchas personas creen que la llamada Teoría de la Evolución, es ya un hecho científico. Aunque la mayoría de los científicos defienden la teoria de la evolución, es un secreto a voces que dicha teoría está plagada de inconsistencias y que las faltas de evidencia que la sostengan es considerable.”

El Problema del Árbol Evolutivo

Cuando los científicos clasifican grupos, ellos pueden hacerlo tomando en cuenta varias características —por ejemplo, por características de campo, patrones óseos, órganos internos, u otros métodos. Pero estos diferentes métodos llevan a diferentes conclusiones sobre la taxonomía, sugiriendo que las formas de vida no son ramificadas —un problema para los evolucionistas. Por ejemplo, Parker explica que cuando sus estudiantes clasificaron lagartijas usando diferentes sistemas, ellos notaron que “el patrón no es uno ramificado, que sugeriría la descendencia evolutiva desde un ancestro común; más bien, es un patrón de mosaico o modular . . . que sugiere la creación”. (14, Págs. 41-42)

A cada estudiante le ha sido mostrado el “árbol evolutivo”, con una bonita secuencia de la vida, desde la sopa hasta la foca y hasta usted. Ese árbol no existe en el mundo real, como esas simples ilustraciones pretenden hacernos creer. Denton dedica un capítulo completo (2, Págs. 119-141) a demostrar los numerosos problemas con el famoso árbol evolutivo de Haeckel. Algunos de sus comentarios son: “… muchos grupos son tan aislados y únicos, y con tan dudosas afinidades, que hay desacuerdo completo en cuánto a dónde deberían ser colocadas en el árbol”. Y, dice él, “la evidencia directa para la evolución sólo reside en la existencia de medidas secuenciales inequívocas, y éstas no están nunca presentes en esquemas jerárquicos ordenados.” Él cita a Patterson en cuanto a los ancestros, “ellos no existen en la naturaleza sino en la mente del taxonomista, como abstracciones . . . aunque siempre se discute sobre ellos como si fueran realidad”.

El Problema de la Aparición Imprevista en el Registro Fósil

Si la evolución fuera verdad, deberíamos encontrar unas pocas formas de vida simples en el nivel más bajo del estrato geológico, con una consistente progresión ascendente hacia formas de vida de una naturaleza más avanzada en el siguiente estrato ascendente, etc. Pero no encontramos nada de eso. En cambio, lo que sí hallamos es la “Explosión Cámbrica”, la existencia de muchas y variadas formas de vida encontradas juntas cerca del fondo de la columna geológica. Es bien sabido por los paleontólogos que virtualmente todos los philum de las plantas y animales (planos básicos del cuerpo) aparecen de manera súbita en las rocas de la era Cambriana. (7, Pág.. 87, 3, Pág. 123)

El evolucionista Stephen J. Gould reconoce este severo problema para la evolución. Él dijo, “En cualquier área local, una especie no surge gradualmente por la transformación continua de sus ancestros; aparece de repente y ‘completamente formada’”. (5, Pág. 50) Gould está admitiendo aquí que el registro fósil no muestra evolución gradual. La columna geológica como se muestra en los libros de texto es un ejemplo de especulación artística.

Cuando se les pregunta por qué creen en la evolución, muchas personas simplemente dicen “dinosaurios”, sin haber realmente pensado bien por qué creen que los dinosaurios indican la evolución. Es importante ver a los dinosaurios por lo que fueron —parte del proceso de deterioramiento (incluyendo las extinciones) que ha estado ocurriendo desde la creación. La Biblia traza un proceso que comienza con la creación como un evento completo en el pasado, luego entonces el deterioro se inicia.

En lugar de tener un número expandido de organismos con el tiempo, como lo predice la evolución, encontramos los fósiles substancialmente presentes temprano en el registro fósil, luego un deterioro en el número de organismos con el tiempo (extinción.) La evidencia fósil encaja mejor en el modelo bíblico que en el evolutivo.

El Problema de los Eslabones Perdidos

¿Dónde están los eslabones perdidos? Darwin reconoció que su teoría implicaba que “el número de intermediarios y eslabones transicionales, entre todas las especies vivientes y extintas, debería haber sido inconcebiblemente grande”. E incluso él reconoció que los eslabones perdidos no fueron encontrados. Darwin mismo vaciló sobre su teoría y preguntó, “¿Por qué si las especies han descendido de otras especies por gradaciones leves e insensibles, nosotros no vemos por todas partes innumerables formas transicionales? ¿Por qué no está toda la naturaleza en confusión en lugar de estar las especies, como las vemos, bien definidas?”. (5, Pág. 46)

Darwin sólo podía asumir que con el tiempo, encontraríamos los eslabones perdidos en la forma de fósiles. Pero, un siglo y medio después, el registro fósil está vacío de tales eslabones perdidos —no sólo entre el hombre y los monos, sino también entre todos los otros grupos.

Éste no es sólo un punto de vista de los creacionistas, sino que es ampliamente reconocido por los evolucionistas. El evolucionista R. B. Goldschmidt dijo “… prácticamente todos los órdenes o familias conocidas, aparecen súbitamente y sin ninguna transición aparente”. (3, Pág. 377) El evolucionista David B. Kitts dijo, “la evolución requiere formas intermedias entre especies, y la paleontología no las provee”. (3, Pág. 378) El evolucionista Stephen J. Gould, describió “la rareza extrema de las formas transicionales en el registro fósil” como “el secreto de profesión de la paleontología”. (5, Pág. 59) Un paleontólogo de la universidad de Texas le admitió espontáneamente al autor de este ensayo que no sólo no hay eslabones perdidos encontrados en el registro fósil sino que, “Abandonamos su búsqueda hace años”.

Ningún eslabón ha sido hallado de los peces a los anfibios, de los anfibios a los reptiles, de los reptiles a los mamíferos, etc. De acuerdo con el científico de la creación Duane Gish, las dos brechas más notables en el registro fósil son (1) la brecha entre los organismos microscópicos unicelulares y los invertebrados multicelulares complejos, y (2) la enorme brecha entre esos invertebrados y los peces. Esas brechas “son tan inmensas e incuestionables que cualquier discusión más allá del registro fósil llega a ser superflua”. (3, Pág. 115) Aún más, esas brechas establecen “más allá de la duda que la evolución no ha ocurrido”. (3, Pág. 127)

Gish explica que, si la evolución fuera cierta, debieron de haber billones de billones de intermediarios entre estos grupos mayores. ¡Pero no hay ni uno! Es imposible, dada la escala de tiempo de los evolucionistas de millones de años, que ni un sólo intermediario pudiera ser hallado.

El evolucionista Steven Stanley lo puso de esta manera, “El registro fósil conocido falla al documentar un sólo ejemplo de evolución filética (gradual) que logre una transición morfológica mayor, y en consecuencia no ofrece evidencia alguna de que el modelo gradualista pueda ser válido”. (2, Pág. 182)

Ejemplos de animales que alguna vez fueron considerados como intermediarios han sido descartados sistemáticamente. Uno podría preguntar, “¿Qué de aquellos ejemplos como el Archaeopteryx, el animal volador con algunas características de reptil?” Se admite ahora ampliamente que el Archaeopteryx es un pájaro, simple y llanamente, lleno de plumas. (14, Págs. 148-150 y 2, Págs. 175-178)

Usando al Archaeopteryx como ejemplo, los científicos ahora saben que el lograr que un reptil evolucione en un pájaro es horriblemente problemático. Aquí están algunas de las dificultades: (1) Las plumas son estructuras fundamentalmente diferentes a las escamas, surgen de diferentes capas de piel. Las escamas son simplemente pliegues en la epidermis, mientras que las plumas y los cabellos se desarrollan en los folículos. (3, Pág. 323) (2) En teoría, las plumas pueden haber surgido de ejes externos desgastados de escamas, pero es difícil entender la gran adaptación de las escamas desgastadas para que puedan llegar a ser un organismo. (3) Para pasar de reptil a pájaro se necesitan más que plumas. Un pájaro tiene sistemas respiratorio, cardiovascular, muscular y gastrointestinal muy diferentes a los de un reptil. En este punto nos hemos metido en el problema de sistemas complejos irreducibles.

Pero el problema es más que sólo unos pocos animales en el registro fósil que no parecen encajar cuidadosamente en las bien definidas clasificaciones. La teoría de Darwin implicó no solamente que los fósiles de transición serían encontrados, sino que predijo que un registro fósil verdaderamente completo estaría mayormente compuesto de transiciones. Los museos del mundo deberían estar rebosando de fósiles transicionales. En lugar de fósiles transicionales, el registro fósil muestra organismos completamente formados, bien adaptados a sus ambientes – tal y como lo encontramos ahora.

La conclusión más lógica es que los supuestos eslabones perdidos fueron criaturas imposibles que nunca existieron.

Especiación:

Es el proceso por el cual surge una nueva especie. Darwin no llegó a explciar por completo este concepto en que se origina una nueva especie.Si bien resulta muy dificil determinar el momento en que se origina una nueva especie,la mayoría de los científicos coincide en que una especie ha dado origen a otra cuando las poblaciónes resultantes no pueden cruzarse entre si,viviendo en el mismo territorio. En ese momento se considera que el genotipo de ambas poblaciones ha cambiado al punto de ser incompatibles:se originó una nueva especie.BiologiaES6.pag.326

El Problema de la Estasis

Cuando se analiza el registro fosil se advierte que hay largos periódos de pequeños cambios,irelevantes, a los que se denomina periodos de estasis (o de quietuid) y otros periodos muy cortos,en lso que hay grandes cambios.Para la teoria de los equilibris punteados, es justamente en estos cortos períodos deonde aparecen neuvas especies (Biol. pag. 327)

La pregunta es, ¿por qué tanta estabilidad? En otras palabras, ¿qué causa la estasis?

Los ecologistas y los biólogos evolucionistas se han unido recientemente para buscar explicaciones a la estasis. Actualmente, dos explicaciones generales sobre este fenómeno evolutivo son favorecidas:

Perspectiva No. 1

En vez de promover el cambio adaptativo a través de la selección natural, el cambio ambiental hace que los organismos busquen hábitats familiares a los cuales ya están adaptados. En otras palabras, la reacción biológica esperada más frecuentemente al inevitable cambio ambiental es el “seguimiento del hábitat” en vez del “seguimiento de la adaptación.” Por ejemplo:

Durante los últimos 1.65 millones de años, han ocurrido cuatro episodios mayores (y numerosos episodios menores) de enfriamiento global, resultando en el movimiento hacia el Sur de enormes campos de hielo glacial, tanto en Norteamérica como en Eurasia.

Sin embargo, a pesar de este patrón rítmicamente cíclico de profundo cambio climático, la extinción y la evolución a lo largo del Pleistoceno fue sorprendentemente insignificante.

En vez, los ecosistemas (como por ejemplo, la tundra, los bosques boreales y los bosques de maderas duras mixtas) migraron hacia el Sur al frente del avance de los glaciares.

A pesar de que hubo mucha perturbación, la mayoría de las especies de plantas (a través de sus semillas) y de las especies animales fueron capaces de migrar, encontrando hábitats “reconocibles” y sobrevivir prácticamente sin cambios a lo largo de la Época del Pleistoceno.

La botánica Margaret Davis6 y sus colegas y el entomólogo G. R. Coope7 han proporcionado ejemplos especialmente bien documentados y gráficos del seguimiento del hábitat como una fuente para la supervivencia de las especies a lo largo del Pleistoceno.

Perspectiva No. 2

Las especies también permanecen estables por la misma naturaleza de su organización estructural interna. Todas las especies están divididas en poblaciones locales que están integradas a los ecosistemas locales. esto significa que:

Una población del Tordo Norteamericano (Turdus migratorius) se enfrenta a una existencia muy diferente en, digamos, los bosques húmedos de las Montañas del Adirondack en el Noroeste de los Estados Unidos, que la que experimentan las poblaciones locales de la misma especie en Santa Fe, Nuevo México.

Estas poblaciones disjuntas encuentran grandes diferencias en la comida, la disponibilidad de agua, las temperaturas ambientales, los depredadores potenciales y hasta posiblemente en los vectores de enfermedades.

Esto, por supuesto, implica que la selección natural (tal y como fue observada inicialmente por Sewall Wright 8,9) actuará muy diferentemente en estas poblaciones tan disjuntas.

Muchas especies poseen rangos geográficos sumamente extensos y similares al del Tordo Norteamericano. Bajo estas circunstancias, es difícil imaginarse como puede la selección natural “empujar” a una especie entera en una dirección evolutiva singular sobre una extensión larga de tiempo geológico.

En vez de esto, las parcialmente separadas historias evolutivas de las poblaciones locales implican que, sobre el tiempo geológico, no se acumularán cambios netos en la especie como un todo.

El fenómeno de la estasis, ahora documentado empíricamente como típico en la mayoría de las especies de Metazoa y de Plantae por lo menos por los últimos quinientos millones de años, significa que la mayor parte del cambio evolucionario adaptativo ocurre en conjunción con la especiación. Este es un resultado realmente sorprendente, y ciertamente no es un resultado que fue anticipado por Dobzhansky, Mayr o por los otros biólogos que inicialmente establecieron la importancia de las especies y de la especiación en el proceso evolutivo. Pues ¿por qué debería ser que el origen de las especies, es decir, las nuevas comunidades reproductivas, debería también incorporar como regla general al cambio evolutivo más adaptativo en general? Sin embargo, esto es lo que el registro fósil de la evolución de la vida nos parece estar diciendo. http://www.actionbioscience.org/esp/evolucion/eldredge.html

“No deberíamos hablar de evolución de especies sino entender que toda especie en realidad coevoluciona con un número variable de otras especies. Pensemos en una planta típica, con su núcleo (1er genoma), sus mitocondrias (endosimbiontes, 2º genoma), sus cloroplastos (otros endosimbiontes, 3er genoma). ¿Por qué nos paramos ahí? Al igual que cada planta individual necesita de sus orgánulos celulares para sobrevivir, sucede que en la mayoría de los casos también necesita de otros organismos para reproducirse con éxito, de modo que su fitness no sólo dependerá de los genomas que alberga en el interior de sus células, sino también de los genomas de aquellas especies que sirven de polinizadores o dispersores de semillas. Pero al igual que la eficacia biológica de un organismo puede depender de las relaciones beneficiosas con otros organismos, más radicalmente lo hace de las relaciones antagonistas con sus depredadores y parásitos. Sumen ustedes, que yo ya he perdido la cuenta, cuántos genomas pueden estar implicados en la eficacia biológica de eso que llamamos una planta y verán que lo que evoluciona no es un ente (población biológica, ojo) aislado, sino una red de entes interconectados por las interacciones que mantienen entre sí.

Y el caso es que si pensamos en la evolución de una especie como la coevolución de todos los componentes de este tipo de redes ecológicas, entonces es muy fácil encontrar una explicación al dilema de la aparente stasis, la ausencia de cambio evolutivo, en que viven las especies la mayor parte del tiempo. Cualquier cambio que experimente un nodo de esta red afectará indirectamente a todos los demás nodos conectados a éste, en mayor o menor medida dependiendo de la intensidad de las interacciones mutuas. Como cualquiera que se haya enfrentado a un reloj desmontado y trate de montarlo de nuevo alterando una de las piezas, es fácil observar que el más pequeño de los cambios puede afectar gravemente al funcionamiento del conjunto. Efectivamente, una de las propiedades de las redes complejas es su resistencia a los cambios. En términos biológicos, cualquier cambio que altere el status quo es seleccionado en contra y es esta selección estabilizante la que explica la ausencia de evolución en las poblaciones. La coevolución de las redes ecológicas supone un freno (en la mayor parte de los casos) para la evolución de los componentes individuales.

¿Cómo es posible el cambio evolutivo entonces? Pues porque el ambiente no es homogéneo. Nuevas especies pueden aparecer en el panorama, estableciendo nuevas interacciones que fuerzan presiones selectivas direccionales nuevas que compensan la fuerza estabilizante. O la propia especie centro de nuestro estudio puede ser la que colonice un nuevo hábitat, donde no tienen por qué existir todas aquellas otras especies con las que ha coevolucionado hasta la fecha y por lo tanto hay sitio para nuevas adaptaciones.

Dicho de otro modo, el mosaicismo de hábitats presente en la realidad crea nichos que diferentes poblaciones de una misma especie pueden ocupar desarrollando adaptaciones específicas. Cada población local será más o menos estática, pero la especie en su conjunto posee suficiente diversidad como para explorar nuevos hábitats y desarrollar nuevas adaptaciones coevolutivas. Ni que decir tiene que esto encaja a la perfección con el modelo de especiación parapátrico de Mayr que explica tan razonablemente bien el fenómeno de la súbita aparición en el registro geológico de nuevas especies. De hecho se observa que cuando dos variedades de una especie han coevolucionado de manera diferente en hábitats ligeramente distintos, cuando sus distribuciones solapan se producen organismos con evidentes síntomas de maladaptación.

Coevolución en la estasis del núcleo poblacional, coevolución en la aparición de nueva variabilidad en nuevos ambientes, coevolución en la especiación. En resumen, coevolución en el seno de la teoría de los equilibrios puntuados.

http://evolucionarios.blogalia.com/historias/33053

Criticas al respecto

Como es reconocido por el evolucionista Gould, “La mayoría de las especies exhiben cambios no direccionales durante su permanencia en la tierra. Ellas aparecen en el registro fósil viéndose casi iguales que cuando desaparecen; el cambio morfológico es usualmente limitado y sin dirección”. (5, Pág. 50) El registro fósil muestra estabilidad, no cambio.El problema de la estasis en el registro fósil es particularmente evidente en las plantas. Sin embargo, renuente a rendirse en cuanto a la evolución, el profesor de botánica, E. J. H. Corner de la universidad de Cambridge, admite, “…para los que no tienen prejuicios, el registro fósil de las plantas está a favor de la creación especial”. (14, Pág. 148) menteabierta

TABLA DE LA CREACIÓN SEGÚN LA BIBLIA Y LA GEOLOGÍA
Días
y épocas
Edades geológicas Períodos geológicos Principales acontecimientos
Período inicial: Gen. 1:1 En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Período llamado Universal por el geólogo Marcel Creación de la materia del Universo, o sea, formación de los átomos.
1.er Día: vers. 2-5 Edad primitiva. Formación del Sistema Solar y de la Tierra procedente de la nebulosa primitiva. Primitivo.
Creación de la luz por ignición de la materia, y formación de soles.La Tierra, un pequeño planeta del Sistema Solar, desordenado
y vacío, es objeto especial de la atención del

Creador.

2.° Día: vers.6-8 Edad antecriptozoica. Pantalásico. La Tierra, constituida ya como planeta, totalmente cubierta de aguas en ebullición y del vapor procedente de las mismas.

La formación de la atmósfera, de mayor peso específico,

separa el agua líquida del agua- vapor, que continúa

envolviendo totalmente el planeta.

3.er Día: vers. 9-13 Edad primaria precámbrica. Período arcaico. Llamado también Algonquiano por los geólogos, así como Protozoario. Primeros movimientos volcánicos que levantan la corteza de la Tierra, formando los primitivos continentes.

Aparecen los protozoarios acuáticos y la vida vegetal sobre

la Tierra.

4º Día:vers 14-19 Edad paleozoica. Cámbrico. Ordovicense,subdividido por Silúrico,Devónico,Carbonífero y Pérmico. Limpieza parcial de nubes alrededor del planeta,con la consiguiente
aparición del Sol, la Luna

y las estrellas.

Arboles gigantescos son incendiados y se transforman en hulla o carbón

de piedra; aumenta el oxígeno y

disminuye el carbono.

5º Día : vers
20-21
Edad secundaria o mesozoica. Período triásico,jurásico y cretáceo. Creación de la vida animal en el mar.Rápido desarrollo de los vertebrados gigantescos e inicio de los vertebrados volátiles (pterodáctilos
y aves).
6º Día : vers 24-31 Edad terciaria o
cenozoica.

Principia la Edad cuaternaria.

  • Numalitico
  • Eoceno.
  • Neogeno.
  • Oligoceno.
  • Piloceno.
Aparición de la fauna contemporánea de proporciones más reducidas que los antiguos monstruos.

Creación del hombre.

7º Día: Gen.cap. 2:1 a Apoc. 19 Edad cuaternaria. Período pleistoceno. 1.° Tiempos prehistóricos (antes de que los hombres aprendieran
a escribir).

2° Edad histórica
(reseñada en escritos

y jeroglíficos).

Subdividida en:

a) A.C. Antigua, o sea, anterior a Jesucristo.

b) D.C. Después de la Venida de Cristo, llamada en el mundo

occidental Era Cristiana.

“Muchos de los prominentes evolucionistas admiten francamente el carácter hipotético de teoría. Hasta se permiten ser creyentes firmes en la doctrina del origen sucesiva pero no vacilan en decir que no pueden hablar con alguna seguridad del método con que opera. Cuando, Darwin publicó sus obras, se pensó que por fin había encontrado la llave del proceso, pero en el transcurso del tiempo descubrió que la llave no le venía a la cerradura.

Darwin dijo, en efecto, que su teoría dependería enteramente de la posibilidad de transmitir las características adquiridas, y eso se convirtió de inmediato en una de las piedras fundamentales de la teoría biológica de Weismann en cuanto a que las características adquiridas no son hereditarias. Su opinión recibió confirmación abundante por medio del estudio posterior de la genética. Sobre la base de transmisión aceptada de las características adquiridas, Darwin habló con gran seguridad de las transmutaciones de las especies y previo una línea continua de desarrollo desde la célula primitiva hasta el hombre; sin embargo, los experimentos de De Vries, Mendel, y otros sirvieron para desacreditar su opinión

Los cambios graduales e imperceptibles de que habló Darwin dejaron sitio para las mutaciones repentinas y los inesperados cambios de De Vries tanto que Darwin aceptó como un hecho las interminables variaciones diferentes direcciones, Mendel indicó que las variaciones o mutaciones nunca hacen que el organismo salga de su especie y están sujetas a una ley definid Esta idea quedó confirmada por la citología moderna con su estudio de célula, con sus genes y cromosomas considerados como los portadores de características heredadas.

Quedó probado que las llamadas nuevas especies de los evolucionistas no son para nada nuevas especies, sino solamente variaciones de la forma típica, es decir, variedades de las mismas especies. Nordenskioeld en su History of Biology cita la siguiente frase tornada de un informe popular que se refiere a los resultados de una investigación sobre la herencia, en los que se refleja el verdadero estado de la situación: “Debido al gran número de hechos que ha sacado a luz la investigación moderna solo la herencia, prevalece actualmente el caos entre las opiniones acerca de la formación de las especies”, p. 613.

Actualmente los evolucionistas sobresalientes admiten con franqueza que el origen de las especies es para ellos un completo misterio. En tanto que esto sea así, no hay mucha esperanza de que explique el origen del hombre.(Berkhof,pag.218)

Las palabras de Martín Lutero en su introducción del Antiguo Testamento, pero particularmente aplicable a Génesis, resuenan a través de los siglos como una potente advertencia:

Ruego y fielmente advierto a cada cristiano piadoso, que no tropiece con la simplicidad del lenguaje y las historias que a menudo encontrará. El no debe dudar de que, no importa cuán simple puedan parecer, estas son las palabras, obras, juicios, y actos de la gran majestad, poder y sabiduría de Dios.”

notas

http://www.menteabierta.org/html/articulos/ar_probldarwin2.htm

Ibid

Ibid

Ibid

Ibid

Argumento paleontologico parte 5

Argumento paleontologico parte 5

El registro fósil debería permitir una elección entre los dos modelos. [94]

PRESENTACIÓN DE LOS DOS MODELOS

Nuestros dos modelos se podrían construir como sigue:

MODELO «CREACIÓN» MODELO «EVOLUCIÓN»

Por Actos de un Creador Por procesos naturales mecanicistas debidos a propiedades inherentes a la materia inanimada.

Creación de géneros básicos de vegetales y animales con características ordinales completas en los primeros representantes. Origen de todo lo viviente a partir de una sola fuente de vida que surgió por si misma de la materia inanimada.

Variación y especiación limitada dentro de cada género. Variación ilimitada. Todas las formas están relacionadas genéticamente.

Estos dos modelos nos permitirían, a su vez, emitir las siguientes predicciones concernientes al registro fósil:

MODELO «CREACIÓN» MODELO «EVOLUCIÓN»

Aparición repentina de una gran variedad de formas altamente complejas. Cambio gradual de las formas más simples a formas más y más complejas.

Aparición repentina de todos los géneros creados con características ordinales completas. Discontinuidades bruscas separando grupos taxonómicos principales, sin formas transicionales entre categorías principales de transición Series transicionales conectando todas las categorías. No debe haber discontinuidades sistemáticas.

COMPARACIÓN DEL REGISTRO FÓSIL CON LAS PREDICCIONES DE LOS DOS MODELOS [75]

1. Del Precámbrico al Cámbrico:

Las rocas más antiguas en las cuales se encuentran fósiles indiscutibles son las del período Cámbrico. En estos depósitos sedimentarios se encuentran miles y miles de millones de fósiles de formas altamente complejas de vida. Esta incluyen esponjas, corales, calamares, gusanos, moluscos, crustáceos. De hecho. se han encontrado todas las clasificaciones principales de formas invertebradas de vida en las rocas Cámbricas. Estos animales son tan altamente complejos que se estima que precisaron de 1.500 millones de años para evolucionar.

Y, ¿qué es lo que en contramos en las rocas Precámbricas, de mayor antigüedad que las Cámbricas? ¡No se ha encontrado ni un solo fósil indiscutible en ellas! Se puede decir con toda certeza que los antepasados de la fauna Cámbrica, si han existido alguna vez, jamás han sido hallados. [76] , [77] , [78]

A pesar de las afirmaciones en contra, los reportajes concerniendo el descubrimiento de microfósiles (bacterias y algas unicelulares microscópicas) en rocas Precámbricas, a las que se las ha asignado una edad de 1.000 a 2.000 millones más de años que a las del Cámbrico, son cuestionables, y desde luego están abiertos a discusión. Algunos artículos recientes tienden a exponer las incertidumbres involucradas en tales identificaciones. [79] , [80] , [81]

Por ejemplo, a pesar de que aceptan la probabilidad de que alguno de estos pretendidos microfósiles de la era Precámbrica sea de origen biológico, Engel, et al, han advertido que:

«Establecer la presencia de una actividad biológica durante el primitivo Precámbrico plantea problemas muy difíciles… es apropiado el escepticismo sobre esta clase de evidencias de una primitiva vida Precámbrica». [82]

Aun si estos pretendidos microfósiles representan restos de formas genuinamente Precámbricas, nos encontramos de todas maneras con una discontinuidad tremenda entre las formas unicelulares microscópicas de vida, y las muy diversificadas y altamente complejas formas de vida encontradas en el Cámbrico, una discontinuidad que se extiende supuestamente sobre mil o dos mil millones de años en las eras geológicas.

Axelrod afirma, refiriéndose a este problema:

«Uno de los principales problemas no resueltos de Geología y Evolución es la presencia de invertebrados marinos multicelulares diversificados en rocas Cámbricas Anteriores en todos los continentes, y su ausencia en rocas de mayor antigüedad.»

Después de considerar los varios tipos que se hallan en el Cámbrico, Axelrod prosigue:

«No obstante, cuando vamos a las rocas Precámbricas para hallar los antecesores de estos fósiles Cámbricos, no se encuentran por ninguna parte. Se conoce, ahora, que muchas secciones de rocas sedimentarias (de unos 1.600 m.) descansan en sucesión ininterrumpida bajo estratos que contienen los más primitivos fósiles Cámbricos. Aparentemente, estos sedimentos fueron adecuados para la preservación de fósiles, a causa de que a menudo son idénticas a los de las formaciones fosilíferas que descansan encima de ellos y, a pesar de ello, no se encuentran fósiles en ellos»[83]

Según todas las apariencias, basados en los hechos conocidos del registro fósil, hubo una repentina explosión de vida con un alto nivel de complejidad. El registro fósil no nos da ninguna evidencia de que estos animales Cámbricos se desarrollaran a partir de precedentes formas ancestrales. Aun más, no se ha encontrado ningún fósil que pueda ser considerado como forma de transición entre los grupos principales de clasificación que lo forman. En su aparición más primitiva, estas categorías de vida invertebrada eran ya tan «divergentes» con tanta claridad como hoy en día.

¿Cómo queda el modelo evolucionista a la luz de estos hechos?

Obviamente, están en completa contradicción con sus afirmaciones.

Esto lo ha admitido el mismo George Gaylord Simpson, que declaró:

«Garantizado el origen evolutivo de los principales grupos taxonómicos de animales, y no por un acto de creación especial, la ausencia de cualquier registro de cualquier miembro de algunos de los phylums en las rocas precámbricas permanece tan inexplicable en el terreno de la ortodoxia (evolucionista) como lo era para Darwin». [84]

Simpson ha luchado valientemente, pero no fructuosamente, con este problema, habiéndose visto obligado a conceder que la ausencia de fósiles Precámbricos (aparte de los pretendidos microfósiles) es «El mayor misterio de la historia de la vida». [85]

No obstante, estos hechos están totalmente de acuerdo con, el modelo «creación». El registro fósil revela una aparición repentina de gran variedad de formas altamente especializadas y complejas, sin antecesores evolutivos y sin formas de transición que conecten los grupos taxonómicos mayores, tal como queda postulado en el modelo creacionista, pero contradicen incuestionablemente las predicciones del modelo evolucionista.

El resto de la historia de la vida revela una ausencia destacable de las muchas formas de transición exigidas por la teoría. De hecho, hay una deficiencia sistemática de formas de transición entre las categorías mayores de clasificación, tal como está predicho en el modelo creacionista.

2. De los Invertebrados a los Vertebrados:

La idea de que los vertebrados derivaron de los invertebrados es una pura conjetura que no puede ser documentada por el registro fósil. Se ha propuesto, en base de la anatomía comparativa y de la embriología de las formas vivientes, casi cada uno de los grupos invertebrados en ocasiones diferentes. [86] , [87] Supuestamente, la forma de transición de invertebrado a vertebrado pasó por una etapa cordada sencilla.

¿Posee el registro fósil de evidencias de tal transición?

La respuesta a esta pregunta tiene que ser un NO absoluto.

Ommaney ha afirmado:

«Desconocemos como evolucionó este primer cordado, cuáles fueron las etapas que, recorrió en su desarrollo hasta dar finalmente verdaderos peces tal como ahora los conocemos. Entre el período Cámbrico, en que es probable que apareciera, y el Ordovícico, en el que se encuentran los primeros fósiles con características de pez, existe un lapso de unos 100 millones de años que, probablemente, nunca podremos llenar». [88]

¡Increíble! ¡Cien millones de años de evolución, y ninguna forma de transición! Todas las hipótesis combinadas, no importa lo ingeniosas que sean, nunca pueden pretender, basándose en, la teoría de la evolución, explicar una discontinuidad de tal magnitud. Por otra parte, están de completo acuerdo con el modelo creacionista.

3. El problema del origen de las diversas clases de Peces:

Una lectura cuidadosa del libro de Romer, Paleontología Vertebrada,parece no permitir otra conclusión sino la de que las clasificaciones principales de peces son ya clara y distintamente «divergentes», sin formas de transición que las conecten. La primera en aparecer en el registro fósil es la clase Agnatha. Los más antiguos de estos vertebrados, representantes de los dos órdenes Osteostraci y Heterostraci, han quedado casi siempre incrustados en material óseo u otro material duro.

En lo que concierne a su origen, Romer escribe:

«En los sedimentos de la época Silúrica posterior y Devónica anterior están presentes muchos vertebrados de características ictíneas de varios tipos, y es obvio que ha tenido que existir una larga historia evolutiva antes de este tiempo. Pero en lo que se trata de esta historia, la ignoramos mayormente» (p. 15, edición inglesa).[89]

En cuanto a los Ostracodermos (Osteostraci), Romer escribe así:[90]

«Cuando primeramente aparecen estos Ostrocodermos, ya tienen una larga historia a sus espaldas y están divididos en varios grupos distintos» (p. 16).

De los Heterostraci, dice Romer que desde luego no están relacionados de cerca con las otras formas de la clase Agnatha. Si evolucionaron, también deben tener una historia evolutiva muy larga. Pero, igual que los Ostracodermos, aparecen repentinamente en el registro fósil sin ninguna evidencia de antecesores evolutivos.

Los Placodermos son causantes de buenos dolores de cabeza. Existían dentro de los Placodermos sobre unas seis clasificaciones mayores de peces monstruo.

De ellos dice Romer:

«Hay pocos caracteres comunes uniendo estos grupos, aparte de que todos ellos, sin excepción, son peculiares» (p. 24 ).

Después de esto, sigue diciendo:

«Aparecen en un momento –más o menos sobre la frontera Siluriano-Devónica– en que esperaríamos la aparición de los antecesores apropiados de los tiburones y de los grupos superiores de peces óseos. Serían de esperar formas «generalizadas» que encajaran limpiamente en nuestra preconcebida secuencia evolutiva. ¿Las conseguimos en los Placodermos? No, en absoluto. En su lugar encontramos una serie de tipos brutalmente imposibles que no encajan en ningún esquema apropiado, que no parecen venir de ninguna fuente anterior –a primera vista–, ni ser antecesores apro piados para ningún tipo posterior más avanzado. De hecho, lo que uno tiende a sentir es que la presencia de estos Placodermos, que forman una parte tan importante de la historia Devónica, es un episodio incongruente. ¡La situación se habría simplificado si nunca hubieran existido!» (p. 33).[91]

Pero existieron, y su registro no apoya, sino que contradice fuertemente él modelo evolucionista.

“Los tipos superiores de peces, los «ortodoxos», estructurados bajo planes bien reconocidos, con aletas apareadas y mandíbulas bien desarrolladas, están colocados dentro de las dos clases, los Chondrichthyes o peces cartilaginosos, y los Osteichthyes, o peces óseos superiores.

Algunos, en el pasado, han argumentado que la ausencia de huesos en los peces cartilaginosos representa una condición primitiva, y que los Chondrichthyes fueron una etapa evolutiva precediendo a los peces óseos. Romer argumenta con fuerza contra esta línea de pensamiento, señalando el hecho de que los tiburones son unos de los últimos grupos de clasificación taxonómica mayores en aparecer en el registro fósil.” [92]

Así, Romer continúa:

«El registro, de hecho, encaja mejor en la conjetura opuesta: que los tiburones son degenerados en lugar de primitivos en sus caracteres esqueléticos; que su evolución ha sido paralela a la de otros varios tipos de peces en su tendencia hacia la reducción ósea; y que se tiene que buscar a sus antecesores entre los peces óseos primitivos con mandíbulas, del tipo general de los Placodermos. Ningún Placodermo conocido puede ser identificado como antecesor verdadero de los Chondrichthyes, pero nos hemos dado cuenta de que algunos de los peculiares Petalichthydeos parecen mostrar etapas morfológicas de reducción esqueletal. El conocimiento creciente de los Placodermos Devónicos anteriores puede algún día atar cabos» (p. 38). [93]

Antes, y refiriéndose a los Placodermos, Romer había declarado:[94]

«Debemos considerar seriamente que al menos los Tiburones y Quimeras puedan haber descendido de tales imposibles antepasados» (p. 34). Una consideración al modelo Creacionista, ¿no sería aquí mucho más razonable que una apelación a imposibles antepasados?

Sobre los peces típicamente óseos, Romer registra el hecho de que su aparición en el registro fósil es «dramáticamente repentina» (p. 52). Más adelante (p. 53), afirma:

«El antecesor común de los grupos de peces óseos es desconocido.» «Hay varios caracteres, muchos de ellos descritos anteriormente, en los cuales las dos típicas subclases de peces óseos ya son claramente divergentes cuando las contemplamos en su principio.»[95]

Así, el registro fósil no muestra antecesores ni formas de transición de los grupos mayores de clasificación de peces. Basándonos en el registro conocido, tales antecesores hipotéticos y las formas de transición necesarias son tan sólo el producto de la especulación. ¿Cómo pues se puede presentar el argumento de que la explicación ofrecida por el modelo evolucionista es más científica que la ofrecida por el modelo creacionista? Y, ¿no está de acuerdo esta evidencia con el modelo creacionista, siendo a la vez un embarazo para el modelo evolucionista?[96]

4. De los Peces a los Anfibios:[97]

Se ha investigado cuidadosamente el registro fósil, buscando series de transición que conectasen los peces con los anfibios, pero no se han hallado. La conexión más «próxima» que se ha propuesto ha sido la que pretendidamente existe entre el Crosopterigio Ripidistio (pez) y los anfibios del género Ichthyostega.

Existe, no, obstante, una tremenda discontinuidad entre los Crosopterigios y los Ichthyostegas, una discontinuidad que se habría extendido durante muchos millones de años, y durante los cuales hubieran debido existir innumerables formas de transición. Estas formas de transición deberían mostrar un cambio lento y gradual de las aletas pélvicas y pectorales del Crosopterigio, transformándose en los pies y piernas del anfibio, juntamente con la pérdida de otras aletas, y la concurrencia de otras transformaciones requeridas para su adaptación al habitat terrestre.

¿Cuáles son los hechos? No se ha encontrado ni una forma de transición entre la aleta del Crosopterigio y el pie del Ichthyostega. Los miembros del Ichthyostega eran ya del tipo anfibio básico, no mostrando ningún vestigio de descendencia de aletas.

¿Por qué se eligió el Crosopterigio Ripidistio como el supuesto antepasado de los anfibios? Ante todo, no hay ninguno mejor a mano. Echando a faltar un candidato a intermediario entre peces y anfibios, se investigaron los varios grupos de peces. Entonces se adoptó el Crosopterigio como el grupo más aproximado antepasado de los anfibios. Esta elección se debió mayormente a unos diseños de cerebro similares al del Ichthyostega, a la posesión de la vértebra en «arco» encontrada en el Ichthyostega y en otros Labirintodontos, y la presencia de huesos en las aletas, por lo cual, en algunos aspectos, se podría construir una ruda homología con los huesos del cuadrúpedo.[98]

Reconstrucciones de un anfibio Ichthyostega y su supuesto antepasado Crosopterigio.

Según Romer, la presión selectiva que permitió el origen de los anfibios cuadrúpedos a partir de sus antecesores los peces fue el hecho de que en el período Devónico fueron características unas sequías periódicas, durante las cuales se supone que evolucionaron los anfibios. Esto obligó al Crosopterigio a salir de los lagos y ríos que se secaban (se cree que poseía pulmones) para buscar otros parajes acuáticos. Aquellas formas que habían heredado cambios por mutaciones que permitiesen una locomoción más eficiente por tierra habrían sobrevivido en números mayores que formas menos bien equipadas. Un gran número de episodios de estos dieron origen, después de millones de años, a un verdadero anfibio. [99]

Esta historia, atractiva a primera vista, pierde su plausibilidad cuando se consideran los siguientes hechos: Ya que los anfibios se encuentran en el Devónico posterior, hubieran debido evolucionar bien dentro del Devónico cuando sus supuestos antepasados Crosopterigios estaban aún florecientes. Si la historia de Romer es cierta, en lugar de ello, él Devónico debería mostrar extinciones en masa de los Crosopterigios, así como de otras formas de agua dulce. Lo cierto es precisamente lo contrario.

En el Carbonífero Primitivo anterior se encuentran otros tres órdenes anfibios. Ya que estos anfibios altamente diversificados aparecen primeramente en el Carbonífero Primitivo anterior con sus características ordinales completas, tendrían que haber empezado a evolucionar bien atrás, en el Devónico, tal como supuestamente hicieron los Ichthyostégidos. Las mismas presiones selectivas debieron haber sido ejercidas sobre estos tres órdenes como sobre los Ichthyostégidos y deben haber evolucionado a partir de los Crosopterigios o de los Ichthyostégidos. Pero ninguno de estos tres órdenes tiene la vértebra en forma de «arco» que poseen los Crosopterígidos y los Ichthyostégidos, sino que poseen la vértebra «más primitiva», la del tipo «Lepospondilos» o vaina. ¿Cómo, pues, se puede utilizar la vértebra en «arco» para conectar el Crosopterigio con los anfibios?

Aún más, de estos tres órdenes, el Aistopoda poseía un cuerpo largo, como de serpiente, con unas 200 vértebras. En todas estas formas los pies eran pequeños, y muchas ni siquiera los poseían, ¡ni aun siquiera trazas de la cintura escapular o pélvica! En algunas formas del orden Nectridea los cuerpos eran también largos como los de los Aistópodos, faltando asimismo los pies. Si el Ichthyostega o una forma similar fue el antecesor de todos los anfibios, entonces tenemos que mientras que él estaba en el proceso de derivar cuatro pies a partir de las aletas pectorales y pélvicas de su antecesor Crosopterigio, ¡su descendencia estaba igual de ocupada intentando desembarazarse de ellos!

¿Qué presiones selectivas dieron lugar a los cuatro pies en los Ichthyostégidos mientras que causaban simultáneamente su reducción y pérdida entre los Aistópodos y Nectrídeos? ¿Por qué estas formas tan diversas aparecen en el registro fósil con una «divergencia» ya completa en su primera aparición, sin evidencia de formas de transición?

Los tres órdenes existentes de anfibios incluyen las salamandras y lagartijas (Urodelata o Caudata); los ápodos (Apoda o Caecilia), parecidos a los gusanos, sin órganos de locomoción; y las ranas y sapos (Anura o Salientia) que están entre los vertebrados terrestres, más especializados, con extremidades posteriores largas y sin cola. Todos estos modernos anfibios poseen la vértebra más «primitiva» del tipo Lepospondilos, en lugar de la. vértebra en «arco» que supuestamente conecta a los anfibios con sus, antecesores Crosopterigios. Aun más, no hay formas de transición conectando estos tres órdenes modernos que constituyen la subclase Lissamphibia, con los anfibios hallados en el Paleozoico. [100]

Refiriéndose a ellos, Romer afirma:

«Entre ellos y el grupo del Paleozoico hay una amplia discontinuidad no cubierta por material fósil». [101]

La discontinuidad extremadamente amplia entre pez y anfibio, como se ha observado entre los Crosopterigios Ripidistios y los Ichthyostégidos, la aparición repentina –de hecho– de todos los órdenes anfibios del Paleozoico con sus diversas características ordinales completas en los primeros representantes, la ausencia de cualquier forma de transición entre estos órdenes del Paleozoico, y la ausencia de formas de transición entre ellas y las que existen actualmente, es, todo ello, contradictorio a las predicciones del modelo evolucionista. No obstante, estos hechos son tal como los predichos por el modelo creacionista.

5. De los Anfibios a los Reptiles y Mamíferos: [102]

Es en la frontera anfibiana-reptiliana y reptiliana-mamífera donde se han hecho las más fuertes reivindicaciones de tipos de transición que conecten clases. Pero al examinarlos con atención, vemos que son simplemente aquellos que, en el registro fósil, más se parecen en estructura esqueletal.

La conversión de un invertebrado a vertebrado, de pez a cuadrúpedo con pies y piernas, o de animal terrestre a volátil son unos pocos ejemplos de cambios que requerirían una revolución en toda la estructura del animal. Tales transformaciones deberían proveer una serie de transición claramente reconocible como tal en el registro fósil si hubieran ocurrido por medio de un proceso evolutivo. Por otra parte, si el modelo creacionista es el verdadero, es en estas fronteras donde la ausencia de formas de transición será más evidente.

Pero vemos que lo cierto es lo contrario en la frontera anfibio-reptiliana y en la reptiliano-mamífera, particularmente en la primera. Siendo posible distinguir entre los reptiles y anfibios actuales, vivientes, en base de sus características esqueletales, son –no obstante– mucho más distinguibles por medio de sus partes blandas y, de hecho, la característica definitiva que separa a los reptiles de los anfibios es la posesión por parte de los reptiles, en contraste con los anfibios, del huevo amniótico.

Muchas de las características para determinar un mamífero residen en su anatomía o fisiología «blanda». Esto incluye su manera de reproducirse, la temperatura caliente de la sangre, respiración por medio de la posesión de un diafragma, la posesión de glándulas mamarias y la posesión de pelo.

Con todo esto, las dos diferencias más fácilmente distinguibles entre reptiles y mamíferos no han sido nunca conectadas por series de transición. Todos los mamíferos, existentes o fósiles, tienen un solo hueso, el dentario, a cada lado de la mandíbula inferior, y todos los mamíferos, existentes o fósiles, tienen tres osículos auditivos (que forman el oído medio), el martillo, el yunque y el estribo. En algunos reptiles fósiles, el número y tamaño de los huesos de la mandíbula inferior es reducido en comparación con los reptiles vivientes. Aun así, todos los reptiles, vivientes o fósiles, tienen como mínimo cuatro huesos en la mandíbula inferior, y todos poseen un solo osículo auditivo, el estribo.

No hay, por ejemplo, formas de transición que muestren dos o tres huesos en la mandíbula, o dos osículos auditivos, y tampoco no ha explicado nadie como se las arreglaba la forma de transición para masticar mientras su mandíbula se tenía que dislocar y rearticular, o como podía oír mientras se le iban formando los otros dos huesos en el oído medio.

Aún hay más. Para que los hechos del registro fósil puedan encajar en las predicciones del modelo evolucionista se tiene que establecer una secuencia cierta de ti empo que encaje con estas predicciones. Esto no ha sido posible con la secuencia Anfibios-Reptiles-Mamíferos a base del material fósil descubierto hasta ahora.

Las conocidas formas Seymuria y Didactes, de las cuales se dice que están en la línea de división entre reptiles y anfibios, son del Pérmico anterior. O sea, que han llegado 20 millones de años demasiado tarde para ser los antecesores de los reptiles, si es que hemos de seguir la cronología evolucionista. Los pretendidos reptiles-base del orden Cotilosauria, se encuentran no en el Pérmico posterior a ellos, sino en el período precedente, el Carbonífero tardío (Pensilvánico).

De hecho, los reptiles «mamiferoides» del suborden Sinápsida, que supuestamente dieron origen a los mamíferos, se hallan en el Pensilvánico (Carbonífero tardío), y posiblemente en el Pensilvánico anterior. Así, el Seymuria y el Didactes, «antecesores» de los reptiles, no solamente postdatan a los mismos reptiles por decenas de millones de años, sino que también postdatan a los mismos antecesores de los mamíferos por un lapso de tiempo igual.

Según el modelo evolucionista, los mamíferos asumieron la supremacía sobre los reptiles en un período relativamente tardío de la historia de los reptiles. Si esto es cierto, se podría asumir razonablemente que la rama de reptiles de que tuvo su origen se desarrolló tardíamente en la historia de los reptiles. Pero aquí también vemos que lo cierto es lo contrario, si es que fueron los Sinápsidos los que antecedieron a los mamíferos. La subclase Sinápsida está fechada entre los más primitivos de los reptiles conocidos, no los últimos, y se supone que pasaron su apogeo aún antes de la aparición de los Dinosaurios.

Según Romer, los reptiles sinápsidos fueron disminuyendo en número durante el Triásico, quedando esencialmente extintos hacia el final de aquel período, y pasaron muchos millones de años antes de que sus «descendientes» llegaran a una posición de dominio. [103]

“Si la selección natural es el proceso que rige la evolución (y la definición de la Selección Natural es que es un proceso por el que el organismo más capacitado para la lucha por la vida es el que produce mayor descendencia), entonces, si la anterior historia de Romer es cierta, tendremos que concluir en que la transición del reptil al mamífero triunfó a pesar de la Selección Natural, en lugar de triunfar a causa de ella.”[104]

6) El Origen del Vuelo:[105]

El origen del vuelo debería suministrarnos casos excelentes para presentar evidencias evolucionistas en contra de las tesis creacionistas, si lo primero fuera lo cierto. Para llegar a volar, casi todas las estructuras de un animal no volador requerirían un cambio de estructura, y las formas de transición resultant es deberían ser fácilmente detectables en el registro fósil. Se supone que el vuelo ha evolucionado separada e independientemente en cuatro ocasiones: en los insectos, aves, mamíferos (los quirópteros), y reptiles (los pterosaurios, ya extinguidos). En cada caso se supone que se precisaron muchos millones de años para llegar al vuelo, y en cada caso se hubieran visto envueltas en ello formas casi innumerables de transición. Pero aun así, no se encuentra nada, ni un solo caso, que se aproxime a una serie de transición.

E. C. Olson, un evolucionista y geólogo, afirma en su libro La Evolución de la Vida, [106] que «en lo que concierne al vuelo, hay algunas discontinuidades muy grandes en el registro fósil» (p. 180).[107]

En lo que concierne a los insectos, dice Olson: «No hay prácticamente nada que nos informe sobre la historia del origen del vuelo en los insectos» (p. 180).

En lo que trata de los reptiles voladores, Olson nos informa que «El vuelo verdadero está primeramente registrado entre los reptiles en las Pterosaurios del período Jurásico. Aunque los más primitivos de ellos estaban algo menos especializados para el vuelo que los últimos, no hay en absoluto ningún tipo o señal de etapas intermedias» (p. 181).

Referente a las aves, Olson nos informa que «El vuelo verdadero está primeramente registrado entre los reptiles en los Pterosaurios del período Jurásico. Aunque los más primitivos de ellos estaban algo menos especializados para el vuelo que los últimos, no hay en absoluto ningún tipo o señal de etapas intermedias» (p. 181).

Referente a las aves, Olson habla del Archaeopteryx como «reptiloide», pero afirma que por su posesión de plumas «muestra que es un ave» (p. 182). Finalmente, con referencia a los mamíferos, Olson afirma que «La primera evidencia de vuelo en los mamíferos es en los murciélagos ya completamente desarrollados del Eoceno» (p. 182).[108]

El caso del Archaeopteryx: [109]

Así, pues, no se puede documentar ninguna serie de transición en ningún momento de la pretendida transición al vuelo y, tan sólo en un caso, se ha alegado la presencia de una forma de transición. En este último caso, el así llamado intermedio no es intermedio en absoluto, porque, tal y como los paleontólogos reconocen hoy en día, el Archaeopteryx era un ave verdadera –poseía alas, estaba dotada completamente de plumas, volaba. No era medio-ave. Era un ave. Jamás se ha encontrado una forma de transición con sólo parte de plumas y sólo parte de alas.[109]

Las características que se alegan del Archaeopteryx consisten en los apéndices garróideos en los ejes-guía de las alas, la posesión de dientes, y vértebras que se extendían hacia afuera, formando una cola. Se cree qu e, poseyendo una quilla pequeña, era un volador más bien torpe. Mientras que tales características podrían ser de esperar si las aves evolucionaron de los reptiles, no constituyen por sí mismas una prueba en absoluto de que así haya sucedido, ni demuestran que el Archaeopteryx sea un intermedio entre los reptiles y las aves.

Por ejemplo, en Sudamérica existe hoy en día un ave, el Hoatzin (Opisthocomus Hoatzin), el cual posee dos garras en su etapa juvenil. Aun más, es un volador torpe, con una quilla asombrosamente pequeña. [110]

Esta ave es –sin duda alguna– cien por cien ave, aun poseyendo dos de las características por las cuales se le imputa una ascendencia reptiliana al Archaeopteryx.

Mientras que las aves modernas no poseen dientes, otras aves más antiguas, aves cien por cien sin sombra de duda, los poseían. ¿Demuestra ello que los antepasados de las aves fueron los reptiles, o simplemente demuestra que algunas aves antiguas tenían dientes, mientras que otras no los tenían? Algunos reptiles tienen dientes y otros no los tienen. Algunos anfibios poseen dientes, otros no. De hecho, esto es cierto a través de todas las categorías de subphylums –peces, anfibios, reptiles, aves y mamíferos incluidos.

Siguiendo la analogía de que las aves dentadas son primitivas mientras que las desdentadas son más avanzadas, los monotremas (por ejemplo, el Ornitorrinco y el Equidna), ambos mamíferos, desdentados, ¡deberían ser considerados más avanzados que los humanos! Y a pesar de ello, estos mamíferos son considerados como los más «primitivos» de todos los mamíferos (Por cierto que se da la curiosa circunstancia de que ¡son los últimos en aparecer en el registro fósil!). ¿Qué valor filogenético se le puede dar a la posesión o no posesión de dientes?”

En lo que se refiere a la posición del Archaeopteryx, DuNouy afirmó:

«Desafortunadamente, la mayor parte de los tipos fundamentales del reino animal están, desde el punto de vista paleontológico, desconectados. A pesar del hecho de que está innegablemente relacionado a la vez con los reptiles y con las aves (relación que la anatomía y la fisiología de los especímenes verdaderamente vivientes demuestra), no estamos autorizados a considerar el caso excepcional del Archaeopteryx como una verdadera conexión. Por conexión queremos decir una etapa de transición necesaria entre tales clases como reptiles y aves, o entre grupos menores. Un animal, por el hecho de que muestre características pertenecientes a dos grupos diferentes, no puede ser tratado como una verdadera conexión en tanto que no se hayan hallado las etapas intermedias, y en tanto que los mecanismos de transición permanecen desconocidos». [111]

¿Cuál, pues, parece ser la conclusión más razonable?

Creemos que el registro fósil no permite mejor secuela que la que Marshall ha publicado recientemente: «El origen de las aves es mayormente asunto de deducción. No hay fósiles de las etapas a través de las cuales se logró el asombroso cambia de reptil a ave». [112]

Objeciones contestadas:

En vista de todo lo anterior, se presentan muchas excusas alegando que las estructuras delicadas generalmente no se preservan en forma fósil, para presentar una explicación al hecho de que no haya ninguna indicación, en el registro fósil, de la evolución de las plumas. Pero esta objeción no es posible en el caso de la pretendida evolución del vuelo en los reptiles voladores y los murciélagos.

Hay muchas diferencias, y muy significativas, entre reptiles voladores y no voladores. Otra vez nos remitimos a la obra de Romer, «Paleontología Vertebrada» [113].

“Se muestra en la página 140 la reproducción del Saltoposuchus, un representante de los Teocodontes del Triásico, que Romer cree dieron lugar a los reptiles voladores (Pterosaurios), dinosaurios y aves. La comparación de esta forma con las reconstrucciones de los más primitivos representantes entre los dos subórdenes de los Pterosaurios (pp. 144 y 146) revelan la vasta discontinuidad entre ellos, una discontinuidad no conectada por intermediarios fósiles. Desde luego, también existe una discontinuidad similar entre esta criatura y el Archaeopteryx.

El Saltoposuchus, teocodonte del que Romer y otros creen tuvieron su origen en los dinosaurios, las aves, y los reptiles. Tomado de Paleontología Vertebrada, de Romer.

Casi todas las estructuras en el Rhamphorhyncus, pterosaurio de cola larga (Fig. 222, p. 144) le eran peculiares. Es esencialmente obvia (como en todos los pterosaurios) la gran longitud de su cuarto dedo, en contraste con los otros tres dedos que este reptil poseía. Este cuarto dedo proveía todo el apoyo para la membrana que actuaba de ala. Por cierto que no era una estructura delicada, y si los pterosaurios, tuvieron su origen, en la evolución de los Tecodontes o de algún otro reptil terrestre, se deberían haber hallado formas de transición mostrando un alargamiento gradual de este cuarto dedo. No obstante, no se ha descubierto ni una señal de tales formas de transición.

Rhamphorhyncus, un Pterosaurio de cola larga. Tomado de The Osteology of the Reptiles de Williston.

Aún más especial era el grupo Pterodactiloide de los pterosaurios (Fig. 225, p. 146). El Pteranodonte no solo tenía un pico largo y desdentado y un penacho óseo largo extendiéndose hacia atrás, sino que sus cuatro dedos sostenían ¡un ala de 8 metros de envergadura! “[114]

¿Dónde están las formas de transición documentando el origen evolutivo de estas y otras estructuras especiales de los Pterosaurios?

En cuanto al murciélago, se, supone que evolucionó de insectívoros terrestres, a pesar de que, como se ha afirmado anteriormente, el murciélago más antiguo conocido en el registro fósil [115] es cien por ciento murciélago, y no se puede encontrar ni traza de formas de transición. En el murciélago, cuatro de los cinco dedos sostienen la membrana del ala y son extremadamente largos comparados con una mano normal. Estas y otras estructuras únicas, como el radio y el cúbito, que se unen en la mitad distal para formar un hueso simple en el Palaeochiropteryx (Romer, Fig. 322, p. 213), son huesos sólidos, y no estructuras delicadas.

Si las formas de transición existieron, ciertamente que hubieran debido quedar preservadas. La completa ausencia de las tales deja sin respuesta, tomando como base el modelo evolucionista, preguntas tales como: ¿Cuándo, de qué, dónde y cómo tuvieron su origen los murciélagos?

Pteronodonte, un reptil gigante que tenía una longitud total de alas de más de ocho metros. Tomado de Paleontología Vertebrada de Romer.

Ahora queremos plantear la pregunta: En lo que concierne al origen del vuelo. ¿Qué modelo, el de la creación, o el de la evolución, tiene mayor apoyo del registro fósil?

A nosotros la respuesta nos parece clara. Ni un solo hecho contradice las predicciones del modelo creacionista: la verdadera evidencia falla en apoyar las predicciones del modelo evolucionista. Aquí, donde sería más fácil y obvio el hallar formas de transición si la evolución fuera realmente la causa de estas criaturas tan altamente desarrolladas y especializadas, no se encuentra ni una. ¿Podría ser más cruel y caprichoso el registro fósil para los paleontólogos evolucionistas? El registro histórico inscrito en las rocas está gritando literalmente: ¡CREACIÓN!

Palaeochiropteryx, el más antiguo de los murciélago conocidos, fósil del Eoceno.

Los ejemplos citados en este artículo no son en ninguna manera excepciones, sino que sirven para ilustrar lo que es característico del registro fósil. Mientras que se puede observar una transición en el nivel de las subespecies, y se puede inferir en el de las especies, la ausencia de las formas de transición entre las categorías más elevadas de clasificación (los géneros creados del modelo creacionista) es regular y sistemática. Nos proponemos documentar esta afirmación citando afirmaciones públicas de evolucionistas.” [116]

AFIRMACIONES PUBLICAS DE AUTORIDADES EVOLUCIONISTAS

(Referentes a la naturaleza del registro fósil)

Deseamos citar primeramente al mundialmente famosísimo George Gaylord Simpson, paleontólogo evolucionista de primera fila.

En su libro Tempo and Mode in Evolution (Ritmo y Método en la Evolución), afirma en la sección dedicada a «Discontinuidades Principales en el Registro (Fósil)» que no hay ni trazas en ninguna parte del mundo de ningún fósil que cubra la discontinuidad que existe entre el Hyracotherium y su pretendida forma ancestral Condylarthra. Después sigue diciendo: «Esto es cierto de todos los treinta y dos órdenes de mamíferos… Los miembros más antiguos conocidos de cada orden ya tienen sus características ordinales básicas, y no hay, en ningún caso, una secuencia aproximadamente continua de un orden conocido a otro. En la mayoría de los casos, la rotura de conexión es tan brusca, y la discontinuidad tan grande, que el origen del orden es especulativo, y muy disputado». [117]

Después (p. 107), Simpson afirma:

«Esta ausencia regular de formas de transición no está limitada a los mamíferos, sino que es un fenómeno casi universal, y que ha sido notado desde hace mucho tiempo por los paleontólogos. Es cierto de casi todos los órdenes de todas las clases de animales, vertebrados e invertebrados. También es cierto de las clases, de los principales Phylums y, aparentemente, también es cierto de las categorías análogas de las plantas.»[118]

En su libro The Meaning of Evolution (El Significado de la Evolución) Simpson afirma, refiriéndose a la aparición de nuevos phylums, clases y otros grupos principales:

«El proceso por el cual ocurrieron en la evolución unos sucesos tan radicales es causa de una disputa de las más serias que quedan entre los estudiosos profesionales de la evolución. La cuestión es si tales sucesos principales tuvieron lugar instantáneamente por algún proceso diferente en esencia de los que formarían parte en un cambio evolutivo más o menos gradual, o si toda la evolución, incluyendo estos cambios principales, queda explicada por los mismos procesos y principios directivos, siendo sus resultados mayores o menores en función del tiempo implicado, de la intensidad relativa de la selección y de otras variables en cualquier situación dada.

La posibilidad de tal disputa existe porque las transiciones entre los principales grados de organización apenas quedan registradas por fosilización. Hay una tendencia a este respecto hacia una deficiencia sistemática en el registro de la historia de la vida. Así, es posible afirmar que tales transformaciones no están registradas porque no existieron; que los cambios no fueron por transición, sino por saltos repentinos en la evolución.» [119]

Si los phylums, clases, órdenes y otros grupos principales fueran conectados por formas de transición en l ugar de aparecer repentinamente en el registro fósil con sus características básicas completas, no habría necesidad, desde luego, de referirse a su aparición en el registro fósil como «sucesos radicales». Además ¡es imposible enfatizar con suficiente intensidad el que aun los mismísimos evolucionistas estén discutiendo entre ellos si estas categorías principales aparecieron instantáneamente o no! ¡Precisamente, el argumento de los creacionistas es que estas formas sí que se formaron instantáneamente, y que las formas de transición no están registradas en el registro fósil porque nunca existieron! [120]

Así, los creacionistas desearíamos reformar la afirmación de Simpson para que se leyese:

«Es así posible afirmar que tales transformaciones no están registradas porque no existieron, y que estos tipos principales se originaron por creación en lugar de por un proceso de evolución gradual.»[121]

En un trabajo más reciente, Simpson afirmó que:

«Es una característica del registro fósil el que la mayoría de los grupos taxonómicos aparecen bruscamente.»[122]

En el mismo párrafo, además, afirma que:

«Las discontinuidades entre las especies conocidas son esporádicas y a menudo pequeñas. Entre los órdenes, clases y phylums conocidos son sistemáticas y casi siempre grandes.» [123]

A pesar de que es nuestro propósito hacerlo, apenas si es necesario documentar ya más la naturaleza del registro fósil. Parece obvio que si las afirmaciones anteriores de Simpson se desnudasen de todas las presuposiciones y de los supuestos mecanismos evolutivos para quedar simplemente el registro del hecho, describen exactamente lo que demanda el modelo creacionista. Este registro es, no obstante, terriblemente deficiente a la luz de las presuposiciones y predicciones del modelo evolucionista.

Nadie se ha entregado más de corazón que Simpson a la «Filosofía materialista mecanicista compartida por la mayor parte del Establecimiento actual en las ciencias biológicas. Así, como él mismo lo ha expresado, «Encuentra lógico, si no exigido científicamente, suponer que la aparición de un nuevo grupo sistemático no es evidencia de creación …». [124]

Así, Simpson ha gastado un tiempo y un esfuerzo considerable en sus intentos de doblar y retorcer cada faceta de la teoría de la evolución para explicar las deficiencias del registro fósil, intentándolo acomodar a la hipótesis evolutiva. [125] , [126] , [127]

Pero tenemos que hacer observar que, si se adopta la evolución a priori, siempre es posible adoptar hipótesis auxiliares –no probadas, y por su misma naturaleza imposibles de probar– para hacer que funcione en cualquier caso específico. Por este proceso, la evolución desemboca en lo que Thorpe llama uno de sus “Cuatro Pilares de la Ignorancia» –una evolución mental que es el resultado de tentativas casuales preservadas por apuntalamientos.” [128]

Con referencia a la naturaleza del registro fósil, Arnold ha dicho:

«Se tuvo por mucho tiempo la esperanza de que las plantas extintas revelarían al fin algunas de las etapas a través de las cuales han pasado los grupos existentes durante el curso de su desarrollo, pero se puede admitir libremente que esta aspiración se ha cumplido en una extensión muy insignificante, a pesar de que la investigación paleobotánica ha estado en desarrollo por más de cien años». [129]

Las siguientes afirmaciones del profesor E. J. H. Corner, de la Escuela Botánica de Cambridge (Universidad de Cambridge), fueron refrescantemente cándidas:

«Se puede aducir mucha evidencia en favor de la teoría de la evolución –de la biología, biogeografía y paleontología–, pero pienso que para las personas sin prejuicios, el registro fósil de las plantas está todavía en favor de la creación especial» . [130]

Olson ha dicho:

«Un tercer aspecto fundamental del registro fósil es algo diferente. Repentinamente aparecen muchos grupos de plantas y animales, aparentemente sin ningún antecesor cercano. La mayoría d e los grupos de organismos –Phylums, Subhylums, y aún las mismas clases, han aparecido de esta manera… El registro fósil, que ha producido el problema, no da mucha ayuda para su solución… La mayoría de los zoólogos y la mayoría de los paleontólogos sienten que las interrupciones y bruscas apariciones de nuevos grupos pueden ser explicadas por el que el registro fósil esté incompleto. Algunos paleontólogos están en desacuerdo y creen que estos eventos cuentan una historia que contradice a la teoría, y que no se registra en los organismos vivos». [131]

En relación con lo que algunos afirman sobre que el registro fósil esté (¡después de 150 años de búsqueda!) incompleto, nos remitimos a la afirmación de George ya citada al principio de este artículo sobre la gran riqueza del registro, y al hecho de que las discontinuidades, según el propio G. G. Simpson, son sistemáticas. Aun se puede citar a otro autor para otra refutación a esta superficial «explicación» de las discontinuidades en el registro fósil.

Newell ha dicho:

«Muchas de las discontinuidades tienden a ser más y más enfatizadas con el aumento de las colecciones». [132]

En su reciente libro sobre los principios de la Paleontología, Raup y Stanley han afirmado:

«Desafortunadamente, los orígenes de las categorías taxonómicas superiores están cubiertas de misterio; comúnmente, nuevas categorías más elevadas aparecen abruptamente en el registro fósil sin evidencia de formas de transición». [133]

DuNouy ha descrito la evidencia de esta manera:

«Brevemente, cada grupo, orden, o familia, parece haber nacido repentinamente, y a duras penas, si jamás, encontraremos las formas que las unen al grupo precedente. Cuando las descubrimos, están ya diferenciadas. No solamente no encontramos prácticamente ninguna forma de transición, sino que en general es imposible conectar un grupo nuevo con uno más antiguo». [134]

Khun ha enfatizado:

«El hecho de la descendencia persiste. De todas formas, no se puede demostrar en ninguna parte la descendencia traspasando los límites circunscritos tipológicamente. Por tanto, podemos hablar de descendencia dentro de los tipos, pero no de descendencia de tipos». [135]

Tratando de los principales grupos, o Pylums, Clark ha afirmado:

«No importa lo lejos que lleguemos en el registro fósil de la vida animal previa sobre la tierra, no encontramos ni traza de cualquier forma animal que sea intermedio entre cualquiera de los principales grupos, o Phyla»[136]

Más adelante de este mismo volumen dice:

«Ya que no tenemos evidencia, ni la más mínima, sea entre animales vivientes o fósiles, de tales tipos de intergradación siguiendo a los grupos principales, es una recta suposición suponer que tales tipos jamás han existido». [137]

Aun en las famosas series equinas que tantas veces han sido alzadas en pendón como «prueba» de la evolución dentro de los órdenes, encontramos que las formas de transición entre los tipos principales faltan. Así, DuNouy ha afirmado en referencia a los caballos:

«Pero cada uno de estos intermediarios aparece “repentinamente” y no ha sido aun posible, por falta de fósiles, reconstruir estos pasos entre estos intermediarios. Aun así, tienen que haber existido. Las formas conocidas permanecen separadas como los pilares de un puente en ruinas. Sabemos que se construyó el puente, pero solo quedan vestigios de los apoyos estables. La continuidad que asumimos puede nunca quedar establecida por los hechos». [138]

Goldschmidt dice en cuanto a esto mismo:

«Aun más, dentro de las series de evolución lenta, co mo la famosa del caballo, las etapas decisivas son abruptas». [139]

Goldschmidt, en contraste con Simpson y la mayoría de los evolucionistas, aceptó las discontinuidades en el registro fósil en su verdadero valor. Rechazó la interpretación Neodarwiniana de la evolución (la síntesis moderna en términos actuales de micromutación y Selección Natural) que es aceptada por casi todos los evolucionistas, por lo menos por aquellos que aceptan alguna teoría que implique algún mecanismo. Goldschmidt propuso, por su parte, que las categorías más importantes (Phylums, clases, órdenes, familias) se originaron instantáneamente por saltos bruscos o «systemic mutations» (mutaciones sistémicas). [140] , [141]

Goldschmidt bautizó a su mecanismo con el nombre de «Hopeful Monster» (Monstruo Viable). Propuso, por ejemplo, que un día un reptil puso un huevo, y que lo que salió del huevo fue ¡un ave! Según Goldschmidt, esta es la manera en que han de ser explicadas las principales discontinuidades del registro fósil, por sucesos similares. Algo puso un huevo, ¡y algo diferente nació! Los Neodarwinistas prefieren creer que el que puso el huevo es Goldschmidt, manteniendo que no hay ninguna evidencia que apoye el mecanismo del Monstruo Viable. Goldschmidt arguye con la misma intensidad en que no hay ninguna evidencia para el mecanismo Neodarwinista que se postula (grandes transformaciones por acumulación de micromutaciones). Los creacionistas estamos de acuerdo tanto con Goldschmidt como con los Neodarwinistas: ¡Ambos están completamente equivocados! Las publicaciones de Goldschmidt ofrecen argumentos convincentes en contra del punto de vista Neodarwinista de la evolución, desde el campo de la genética y de la paleontología.

Nadie estaba más verdaderamente entregado a la filosofía evolucionista que Goldschmidt. Si alguien deseaba encontrar formas de transición, él más. Si alguien hubiera tenido que admitir que una forma de transición lo fuera, él hubiera sido el primero.

Pero en cuanto al registro fósil, he aquí lo que Goldschmidt tuvo que decir:

«Los hechos de mayor importancia general son los siguientes. Cuando aparece un nuevo phylum, clase u orden, entonces sigue una rápida y explosiva diversificación –en términos de tiempo geológico–, con lo que prácticamente todos los órdenes y familias conocidas aparecen repentinamente y sin ninguna transición aparente» .[142]

Ahora preguntamos: ¿Qué mejor descripción del registro fósil se podría esperar, en base de las predicciones del modelo de la creación? Por otra parte, a no ser que se acepte el mecanismo evolutivo de Goldschmidt –el «Monstruo Viable»– esta descripción contradice la predicción más crítica del modelo de la evolución: la presencia de los intermediarios exigidos por la teoría en el registro fósil.

Kerkut, a pesar de no ser un creacionista, escribió un pequeño pero notable volumen para exponer la debilidad y las falacias en la evidencia generalmente utilizada para apoyar la teoría de la evolución.

En la fase final de su libro Kerkut afirmó que:

«Existe la teoría de que todas las formas de vida del mundo se han desarrollado a partir de una sola fuente de vida que emergió por sí sola de lo inorgánico. Esta teoría puede ser llamada «Teoría general de la evolución», y la evidencia que la apoya no es lo suficientemente fuerte como para que la podamos considerar algo más que una hipótesis de trabajo». [143]

Hay mundos de diferencia, desde luego, entre una hipótesis de trabajo y un hecho científico establecido. Si las presuposiciones filosóficas le guían a uno a aceptar la evolución como su hipótesis de trabajo, la debería restringir a este uso, y no obligar a su aceptación como hecho establecido.

Sí, dejando aparte cualquier presuposición filosófica, sea materialista, o teísta, se utilizan la creación y la evolución como modelos para predecir la naturaleza de la evidencia histórica que se espera ha de coincidir con uno de ellos, podemos ver que el modelo de la creación es tan creíble (y nosotros creemos que mucho más) como el modelo de la evolución. Reiteramos que ningún modelo es más religioso ni menos científico que el otro.

Nadie menos que un evolucionista convencido como Thomas H. Huxley reconoció que:

«… “Creación”, en el sentido ordinario de la palabra, es perfectamente concebible. No encuentro ninguna dificultad en creer que, en algún período preexistente, el universo no estaba en existencia, y que hizo su aparición en seis días (o instantáneamente, si se prefiere), como consecuencia de la voluntad de un Ser preexistente. Tanto entonces como ahora, los argumentos a priori contra el Teísmo, y dada una Deidad, contra la posibilidad de actos creativos, me parecieron vacíos de un fundamento razonable». [144]

La evolución del caballo[145]

El supuesto linaje evolutivo del caballo es el más famoso de todos. En cualquier discusión sobre la evolución del caballo, con frecuencia se presentan cinco etapas claramente trazadas.

Hace unos 50 millones de años, la evolución del caballo comenzó con una criatura llamada Eohippus, que se parecía más a un hiráceo (N. del E. en castellano: especie de liebre) que a un caballo. Se cree que el Eohippus evolucionó en el Oligoceno hacia una criatura llamada Mesohippus. Este evolucionó hasta el Merychippus, que evolucionó hasta el Pliohippus en el Plioceno, hace cinco millones de años. El Pliohippus se convirtió en el caballo de nuestros días, según se nos dice.

Este relato presenta varios problemas. Primero, sólo se presentan cinco especimenes. Al aumentar gradualmente su tamaño, los dedos disminuyen en número hasta que el último caballo tiene sólo un dedo, el casco. Se escogen estos cinco especimenes de entre muchas posibilidades. J. Z. Young dice:

“Los tipos de caballos que se conocen se dividen en 350 especies, pero sólo una pequeña porción de éstos se puede colocar con confianza junto a la línea de evolución del Equus (caballo).”

En otras palabras, se han sacado cinco especimenes de entre 350 que hay, para ponerlos en la línea evolutiva directa, mientras que los nii os 345 nunca se ven en ella.

¿(Como se escogieron esos cinco especimenes? En 1874, V. C. Kowalevsky propuso inicialmente el linaje evolutivo del caballo. Trazó una linea evolutiva que incluía tres “caballos” fósiles del hemisferio oriental y el caballo moderno. Esta se reemplazó cuando H. F. Osborn, exdirector del Museo Americano de Historia Natural, publicó sus opiniones sobre la línea evolutiva del caballo. Ninguno de los especímenes de Kowalevsky se incluye en la obra de Osborn y los cuatro especímenes fósiles propuestos por Osborn son los aceptados ahora.

Uno se pregunta si la línea propuesta por Kowalevsky no sería la aceptada todavía, si no fuera por Osborn. También es probable que se puedan reconstruir líneas completamente diferentes con las 350 especies que hay disponibles.

Acerca de la obra de Osborn, Dott y Batten anotaron:

“Hasta muy recientemente estábamos bajo la ilusión de que los datos (de Osborn) eran correctos y completamente desarrollados. La recolección intensa de datos durante los últimos 30 años ha demostrado que el cuadro ortogenético trazado por Osborn es una simplificación exagerada. Como nuestro estudio debe ser breve, seguiremos su sencillo cuadro, reconociendo que las tendencias no son siempre las mismas dentro de los grupos.”

Los maestros admiten que Osborn simplifica el cuadro demasiado, pero lo presentan a sus estudiantes como la realidad. El grado de simplificación es obvio cuando leemos la explicación de Young sobre la manera de acomodar una especie fósil dentro de una línea de evolución.

Dice así:

“Los restos de fósiles usualmente no están en series largas de lechos estratificados, de manera que podamos estar seguros de que una población evolucionó hacia la siguiente. Sin embargo, las fechas de los fósiles a menudo se pueden calcular con precisión considerable por medio de los animales asociados, y así se puede producir una serie como la que se podría esperar en el progreso del Hiracoterio al Equus. Hay, no obstante, muchos fósiles que muestran un desarrollo especial y no se pueden acomodar dentro de la serie directa. Se supone que son líneas divergentes. Hay que hacer resaltar que este es un proceso arbitrario, aunque probablemente justificado. Estas líneas laterales son tan numerosas, que inmediatamente arrojan una sombra de duda sobre la idea de que haya habido una sola ‘tendencia’ en la evolución del caballo. Se conocen por lo menos doce tipos suficientemente marcados para clasificarlos como géneros, además de los que están en la línea que va directamente al Equus; por supuesto, hay un número mucho más grande de líneas evolutivas independientes más cortas dentro de estos géneros.”

El primer problema presentado por Young es que estos fósiles están tan esparcidos por todo el mundo, que nadie tiene pruebas de que un grupo pudiera haber evolucionado hacia otro. El segundo problema se presenta cuando se trata de acomodar un espécimen en la línea. No hay prueba de que los que no “se acomodan” sean “líneas laterales” de la línea principal. ¿No podrían los cinco especimenes que siempre se muestran, ser las “líneas laterales” y algún otro conjunto ser la línea principal? Finalmente, Young admite que es dudoso que haya habido una “tendencia” uniforme en la evolución del caballo. Si no existe tal tendencia, ¿por qué siempre se nos muestra la exagerada simplificación uniforme de Osborn?

El autoritarismo de la Iglesia Medieval ha sido reemplazado por el autoritarismo del Materialismo Racionalista.

La mayoría en la comunidad científica y en los círculos educativos están usando la excusa de la «ciencia» para forzar la enseñanza de su punto de vista sobre la vida sobre todo el mundo. El autoritarismo de la Iglesia Medieval ha sido reemplazado por el autoritarismo del Materialismo Racionalista. Se viola el respeto mutuo, y la libre investigación queda ahogada bajo esta capa de dogmatismo. Es hora ya de cambiar.

“El que se cubre de luz como de vestidura, que extiende los cielos como una cortina, que establece sus aposentos entre las aguas, el que pone las nubes por su carroza, el que anda sobre las alas del viento; el que hace a los vientos sus mensajeros, y a las flamas de fuego sus ministros.El fundó la tierra sobre sus cimientos; jamás será removida. Con el abismo, como con vestido, la cubriste; sobre los montes estaban las aguas. A tu reprensión huyeron; al sonido de tu trueno se apresuraron; subieron los montes, descendieron los valles, al lugar que tú les fundastes. Les pusiste término, el cual no traspasarán, ni volverán a cubrir la tierra.¡Cuán innumerables son tus obras, oh Jehová! Hiciste todas ellas con sabiduría; la tierra está llena de tus beneficios.¡A tí sea todo el honor y toda la gloria.! (Sal 104 RV 1960)

Notas

0. Scott M.Huse, El Colapso de la Evolución, p.23, Chick Publicaciones, 1996

1. La Importancia de la Ciencia, Ed. Labor, Nueva Colección Labor, nº 27, p. 125 (Barcelona, 1972), cit. en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html

2. http://www.davidcox.com.mx/libros/g/Gish%20-%20Creacion,%20Evolucion%20y%20el%20registro%20fosil.pdf

3 Ibid

4. http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html

5. http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html

5. La Importancia de la Ciencia, Ed. Labor, Nueva Colección Labor, nº 27, p. 125 (Barcelona, 1972), cit. en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html

6. Biología ES.6, Gabriela Caro, La Plata: Dirección general de Cultura y educación de la prov. de Buenos Aires. Programa textos Escolares para Todos Diagonal 73 Nº 1910, La Plata pcia. Bs.As. Argentina, 1º ed. Julio del 2007, ISBN 978-987-1417-07-0

7. http://www.davidcox.com.mx/libros/g/Gish%20-%20Creacion,%20Evolucion%20y%20el%20registro%20fosil.pdf

8. http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html

9. Ibid

10. Wikipedia

11. http://www.xtec.es/~lvallmaj/academia/gould2.htm

12. Ibid, p.30

13. Ibid p.22

14 http://www.paleontologia.co.uk/paleopag/sections_frame.php

15. Ibid

16. http://arkano-nephilim.blogspot.com/2009/03/contra-las-mentiras-creacionistas.html

17. El Colapso de la Evolución,op. cit.

18. http://html.rincondelvago.com/geologia_2.html

19.El Colapso de la Evolución,op. cit., p.30

20. Biología Es.6

21 El Colapso de la Evolución,op. cit., p. 23

22. Biología Es.6

23 Biología Es.6

24. Biología Es.6

25 Antonio Cruz, http://www.protestantedigital.com/new/leernoticiaDom.php?12904

26. El Colapso de la Evolución,op. cit., p.31

27 http://www.ministeriosprobe.org/docs/cinco-crisis.html

28 Wikipedia, Fijismo

29 Ibíd.

30 Ibíd.

31 “La vis plastica es la fuerza moldeadora con la que se supuso que la naturaleza creaba los fósiles.En el siglo XIX, las teorías evolucionistas predarwinianas aportaban pruebas sólidas frente a los defensores del creacionismo y el fijismo: los fósiles. Ante esto se propusieron diversas teorías, la más elaborada tal vez el catastrofismo de Georges Cuvier.La teoría de la vis plastica es mucho más ingenua, simplemente suponía que los fósiles eran caprichos de la naturaleza (ludus naturæ), piedras que simulaban seres vivos, quimeras imposibles. La teoría no tuvo muchos defensores en el ámbito científico, pues era fácilmente refutable, aunque algunos intentaron sostenerla creando fósiles que representaban objetos modernos para demostrar el capricho de la naturaleza, patraña rápidamente puesta al descubierto.” (vis plastica, wikipedia), cit. en Wikipedia, Fijismo

32 Wikipedia, Fijismo

33 http://centros5.pntic.mec.es/ies.rodriguez.fabres/trabajosss/grupo1/fijismo.htm

34 http://www.canalsocial.net/GER/ficha_GER.asp?id=4296&cat=ciencia

35. http://centros5.pntic.mec.es/ies.rodriguez.fabres/trabajosss/grupo1/fijismo.htm

36. http://www.canalsocial.net/GER/ficha_GER.asp?id=4296&cat=ciencia

37. http://centros5.pntic.mec.es/ies.rodriguez.fabres/trabajosss/grupo1/fijismo.htm

38 http://www.canalsocial.net/GER/ficha_GER.asp?id=4296&cat=ciencia

39 http://www.canalsocial.net/GER/ficha_GER.asp?id=4296&cat=ciencia

40 Biología Es.6

41 http://www.sedin.org/propesp/X0007_Bi.htm

42 creationwiki.org, catastrofismo

43 http://www.antesdelfin.com/diluvio2.html

44. http://1abvilladevallecas08.blogspot.com/2008/10/neocatastrofismo.html

45 http://www.practiciencia.com.ar/ctierrayesp/tierra/estructura/rocasymin/rocas/sedimen/estratos/index.html

46 http://www.practiciencia.com.ar/ctierrayesp/tierra/estructura/rocasymin/rocas/sedimen/estratos/index.html

47. http://dialogue.adventist.org/articles/10_2_roth_s.htm

48. http://www.antesdelfin.com/columna.html

49. El Colapso de la Evolución,op. cit.

50. wikipedia, Estrato

51. http://www.practiciencia.com.ar/ctierrayesp/tierra/estructura/rocasymin/rocas/sedimen/estratos/index.html

52 Ibíd.

53 wikipedia,Estrato

54 Ibid

55 Ibid

56 Ibid

57 El Colapso de la Evolución,op. cit., p.31-32

58. Ingersole, Zobel, e Ingersoll, Heat conduction with Engeneering, Geological and other applications, University of Wisconsins Press, 1954, pp. 99-107, cit en Ibíd., p. 32, nº. 7

59 http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html

60 http://www.menteabierta.org/html/articulos/ar_probldarwin2.htm

61 http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html

62 http://jmjm.blogspot.es/1232888520/

63 Josh Mc Dowell; Don Stewart, Razones, “Tiene sentido la fe cristiana para el hombre de hoy” p. 151-156, ed. Vida, 4º impr. 1992

64 El Colapso de la Evolución, op. cit., p. 30

65 http://es.geocities.com/picolobo2002/cientificos.html

66 Gould, La vida maravillosa Cap.1 (adaptado), cit en http://www.xtec.es/~lvallmaj/academia/gould2.htm

67 http://www.fcen.uba.ar/prensa/noticias/2002/noticias_24may_2002_03.html

68 Gould, La vida maravillosa Cap.1 (adaptado), cit en http://www.xtec.es/~lvallmaj/academia/gould2.htm

69 Ibid

70 http://www.razones.org/articulo-39.htm

71 C. Darwin, Origin of Species, J. M. Dent and Sons, 1956, p. 294. Hay varias ediciones españolas: damos una de ellas: Ediciones Zeus, Barcelona 1970, p. 306.cit en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html, nota pp. Nº 21

72 T. N. George, Science Progress, 48, 1 (1960).,cit en cit en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html, nota pp. Nº 22

73 http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html,

74 Ibid

75 Ibid

76 G. G. Simpson, en The Evolution of Life, Ref. 5, p. 143.,cit en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html,

77 P. Cloud, Science, 160, 734 (1968). cit en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html

78 D. Axelrod, Science, 128, 7 (1958).cit en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html

79 M. N. Bramlette, Science, 158, 673 (1967),cit. en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html

80 W. H. Bradley, Science, 160, 437 (1968),cit.en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html

81 A. E. J. Engel, B. Nagy, L. A. Nagy, C. G. Engel, G. O. W. Kremp y C. M. Drew, Science, 161, 1005 (1968).,cit. en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html

82 http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html

83 D. Axelrod, Science, 128, 7 (1958). cit. en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html nota nº 25

84 cit. en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html nota nº 29

85 G. G. Simpson, The Meaning of Evolution, Yale Universiy Press, New Haven, 1949, p. 18. cit. en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html nota nº 30

86 E. G. Conklin, citado por G. E. Allen, The Quarterly Review of Biology, 44, 173 (1969). . cit. en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html nota nº 31

87 A. S. Romer, Vertebrate Paleontology, 3a. Edición, University of Chicago Press, 1966, cit. en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html nota nº 32

88 G. G. Simpson, The Meaning of Evolution, Yale Universiy Press, New Haven, 1949, p. 18. cit. en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html nota nº 30

89 http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html

90 http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html

91 http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html

92 Ibid

93 Ibid

94 Ibid

95 Ibid

96 Ibid

97 Ibid

98 Ibid

99 A. S. Romer, Ref. 32, p. 86., cit en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html

100 http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html nota nº 34

101 Idem, p. 98.,cit. en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html nota nº 35

102 http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html

103 http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html

104 http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html

105 http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html

106 E. C. Olson, The Evolution of Life, The New American Library, New York, 1965.

cit.en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html nota nº 37

107 http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html

108 http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html

109 Además de todas las consideraciones que se apuntan sobre el Archaeopteryx en el cuerpo del texto, se debe señalar aquí un hecho muy significativo y que confirma de una forma decisiva que el Archaeopteryx no puede ser una forma de transición. Este hecho es el descubrimiento, anunciado por Science News (vol. 112, 24 de sept. de 1977, p. 198), de los restos de un ave indudable unos «60 millones de años más antigua» que el Archaeopteryx.El profesor John H. Ostrom, de la Universidad de Yale, afirma que «es evidente que debemos ahora buscar los antecesores de las aves voladoras en un período de tiempo mucho más antiguo que aquel en el que vivió el Archaeopteryx». Así, Ostrom concluye que el Archaeopteryx no fue el antecesor de las aves. Con esto se reafirman las palabras de Newell: «Muchas de las discontinuidades tienden a ser más y más enfatizadas con el aumento de las colecciones» (Nota del Traductor), cit. en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html

110 J. L. Grimmer, National Geographic, Sept., 1962, p. 391.,cit. en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html nota nº 38

111 L. du Nouy, Human Destiny, The New American Library, New York, 1947, p. 58., cit. en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html ref. 39

112 A. J. Marshall, Ed., Biology and Comparative Phisiology of Birds, Academic Press, New York, 1960, p. 1.,cit. en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html ref.40.

113 en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html

114 http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html

115 G. L. Jepsen, Science, 154, 1333 (1966),cit. en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html ref. 41

116. http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html

117 G. G. Simpson, Tempo and Mode in Evolution, Columbia University Press, New York, 1944, p. 105.,cit. en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html

118. http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html

119 G. G. Simpson, The Meaning of Evolution, Yale University Press, New Haven, 1949, p. 231.,cit. en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html, ref.43

120 http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.htm

121 http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.htm

122 http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.htm

123 G. G. Simpson, Ref. 5, p. 149.,cit. en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html ref 44

124 G. G. Simpson, The Major Features of Evolution, Columbia University Press, New York, 1953, p. 360,cit en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.htm ref. 45

125 Ref. 45, pp. 360-376., cit.en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.htm ref 46

126 Ref. 42, pp. 105 124. cit en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.htm ref 47

127 Ref. 44, pp. 149 152. cit en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.htm ref. 48

128 E. C. Olson, Ref. 3 7, p. 94.,cit en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.htm

Ref 49

129 C. A. Arnold, An Introduction to Paleobotany, McGraw-Hill Pub. Co., New York, 1947, p. 7.,cit. en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.htm Ref 50

130 E. J. H. Corner, en Contemporary Botanical Thought, A. M. Macleod y L. S. Cobley, Eds. Quadrangle Books, Chicago, 1961.,cit en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.htm ref 51

131 E. C. Olson, Ref. 3 7, p. 94.,cit en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.htm ref 52

132 N. D. Newell, Proc. Amer. Phil. Soc., April 1959, p. 267.,cit en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html ref 53

133 D. M. Raup y S. M. Stanley, Principles of Paleontology, H. W. Freeman and Co.

Cit en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html ref 54

134 L. du Nouy, Ref. 39, p. 63. cit en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html ref 55

135 O. Kuhn, Acta Biotheoretica, 6, 55 (1942)., cit en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html ref 56

136 A. H. Clark, en The New Evolution: Zoogenesis, A. H. Clark, Ed. Williams and

Wilkins, Baltimore, 1930, p. 196., cit en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html ref 57

137 A. H. Clark, Ref. 57, p. 196., cit en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html ref 58

138 L. du Nouy, Ref. 39, p. 74., cit en en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html ref 59

139 R. B. Goldschmidt, Ref. 3, p. 97., cit en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html, ref 61

140 R. B. Goldschmidt. Ref. 3, pp. 84 98. cit en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html ref 62

141 G. A. Kerkut, Implications of Evolution, Pergamon Press, New York, 1960, p. 157.,cit en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html ref 63

142 T. H. Huxley, citado en Life and Letters of Thomas Henry Huxley, Vol. 11, L. Huxley, Ed. 1903, p. 439.,cit en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html ref 64

145 razones,p.162-164

Argumento paleontologico parte 4

Argumento paleontologico parte 4

Declaraciones de diversos paleontólogos en cuanto a las deficiencia del registro de fósiles[66]

Para que el lector pueda juzgar por sí mismo si el registro de fósiles es la mejor evidencia de la evolución, presentamos a continuación las declaraciones de diversos paleontólogos en cuanto a las deficiencia del registro de fósiles:

“Los fósiles constituyen una de las pruebas más fuertes en apoyo de la teoría de la evolución orgánica. Esta teoría dice que las formas más avanzadas de vida moderna han evolucionado de formas ancestrales más sencillas y más primitivas del pasado geológico. La transformación ha sido gradual y se ha llevado a cabo mediante factores tales como la herencia, los cambios del ambiente, la lucha por la supervivencia y la adaptabilidad de las especies.(William H. Matthews III) “

“Ninguna evidencia apoya con más claridad y fuerza el principio fundamental de la evolución —’descendencia con acumulación de modificaciones’— que la que dan los fósiles. (Twenhofel y Shrock)

“Un tercer aspecto fundamental del registro es algo diferente. Muchos grupos nuevos de plantas y animales se presentan de repente, aparentemente sin ancestros cercanos. La mayoría de los grupos principales de organismos — fílumes, subfílumes y hasta clases — han aparecido de este modo. Este aspecto del registro es real, no meramente resultado de una recolección deficiente o prejuiciada de los datos. Una teoría satisfactoria de la evolución debe tenerlo en cuenta y explicarlo.” (E. C. Olson)

Plantas

Algas:“Se supone que en algún lugar dentro del grupo de las algas están las fuentes de las plantas superiores, los grupos vasculares. Esos desconocidos ancestros parecen estar inevitablemente perdidos en la vastedad del tiempo.”

Plantas terrestres: “Como hay dudas en cuanto a la época en que las plantas pasaron del agua a la tierra — las fechas aproximadas van desde el Cámbrico inferior hasta el Silúrico — queda claro que nadie sabe en realidad mucho acerca de los hechos mismos. No hay evidencias tangibles en absoluto en el registro de fósiles.”

“Los otros tres subfílumes de las plantas sin semillas aparecen en el registro de fósiles sólo poco después de los psilópsidos; la estructura sencillísima de éstos sugiere que fueron ancestros de los otros, aunque no se conocen fósiles de transición.”

“Tanto las cicadáceas como los guinjos probablemente surgieran de un ancestro de semilla-espora, pero el origen del grupo gimnospérmeo restante, las conocidas coniferas con sus pinas y hojas como agujas, es incierto.”

“En alguna parte, un poco antes del fin de la edad de los reptiles, ocurrió una explosión violenta, pero sin ruido. Duró millones de años pero de todos modos fue una explosión. Marcó el surgimiento de las angiospermas, las plantas que producen flores. Aun el gran evolucionista Charles Darwin las llamó ‘misterio abominable’, pues aparecieron muy de repente y se esparcieron muy rápido.”

Animales:

“Ocho géneros de animales invertebrados tienen muchos representantes con esqueletos mineralizados.. . Lamentablemente, no hay registro fósil del origen de estos fílumes, pues ya estaban claramente separados y distintos cuando aparecieron por primera vez como fósiles.”

Las arañas: “Queda mucho por aprender de los aracnoides primitivos y del grupo arácnido que los originó, puesto que no tenemos evidencias para demostrar que las arañas se hayan derivado de ningún otro grupo de arácnidos vivos o extintos. Tampoco tenemos pruebas concluyentes de que los arácnidos hayan evolucionado de ningún grupo de artrópodos.”

Crinoideos: “De nuevo, el registro de los fósiles tiene un vacío en este punto. El crinoideo más antiguo que se conoce, del Ordovícico inferior de Europa, tiene una copa de dos anillos, es relativamente avanzado en muchas características y difícilmente pudo ser ancestro de muchos de los crinoideos posteriores.”

Coral: “Los tetracorales se consideran como ancestros de los hexacorales, pero los grupos exactos que produjeron los ancestros, lo mismo que el tiempo en que comenzó la transición de unos a otros, todavía son motivo de especulación.”

Insectos: “El período Carbonífero superior, que fue testigo de la aparición de los reptiles y la degeneración de los estegocéfalos (anfibios), también dio a luz una población considerable de insectos. Se han identificado unas mil especies, pero no se sabe nada de su pasado. Si tienen un origen común, no tenemos ni idea de cuándo se separaron para evolucionar a su modo.”

Al hablar del origen de los vertebrados (animales con columna vertebral):

“casi todos los fílumes del reino animal han sido sugeridos, incluso los gusanos llamados Nemertínidos.”

“No tenemos un registro seguro de fósiles para los cordados inferiores ni sus ancestros y es muy posible que nunca lo tengamos.”

Entre los cordados están los vertebrados.

“Una de las transiciones mejor documentadas entre las clases superiores de animales es la evolución de los anfibios a partir de los peces crosopterigios.” Joseph T. Gregory

J. Z. Young no está de acuerdo y dice: “Hay semejanzas tan cercanas entre los cráneos de los anfibios primitivos y los de los peces crosopterigios devonianos, que no cabe duda de la relación. Sin embargo, actualmente no hay ninguna evidencia fósil detallada de las etapas de transición de un tipo al otro.”

Salamandras (urodelos): “La salamandra más antigua que se conoce es un género del Jurásico. Nos desanima saber que aun las salamandras fósiles más antiguas no muestran características primitivas. La pauta estructural moderna de los urodelos se estableció al parecer en el período Jurásico; desde entonces ha habido poco avance evolutivo de importancia.”

Ranas: “No se tiene noticia de tipos en transición”.

Reptiles: “Un animal conocido como seimurio, encontrado en el Pérmico inferior de Texas (tal vez 250 millones de años), es de suma importancia para nuestra comprensión de los orígenes de los reptiles… Sus características son tan exactamente intermedias entre las de los anfibios y los reptiles, que no es posible colocarlo con seguridad en ninguno de los dos grupos…”

El seimurio:”Parece ser un eslabón entre estos dos grupos de animales.” Sin embargo, el seimurio vivió en un período geológico posterior al de los reptiles primitivos, por lo cual no puede ser su ancestro.”(William Matthew)

Ictiosaurios (reptiles extintos): “El ictiosaurio apareció de repente en medio del Triásico y no se conocen formas intermedias entre él y sus posibles ancestros, los cotilosauros o reptiles con cola.”

Lagartos: “Nuestro conocimiento de la distribución primitiva de los lacértidos es todavía incompleto; no se conoce ninguna de las familias de lagartos existentes que haya aparecido antes del Cretáceo.”

Serpientes: “Es obvio que las serpientes descienden de algún tipo de lagarto, pero su origen preciso es oscuro.”

Reptiles voladores: “No está clara la razón de la pérdida de la capacidad para caminar. Si alguna vez se encuentran fósiles de los eslabones perdidos, que deben haber existido en el Triásico, podríamos tener más información sobre este y otros problemas.”

Tortugas: “La línea de descendencia exacta de las tortugas partiendo de los reptiles con cola no es segura.”

Reptiles marinos: “La mayoría de los últimos euriápsidos desde la mitad del Triásico, son miembros de conocidos y bien estudiados grupos acuáticos: notosaurios, plesiosaurios, placodontes, lógicamente considerados como relacionados entre sí, pero de ascendencia desconocida.”

Dinosaurios: “Los dinosaurios no eran un solo grupo, sino que ya estaban divididos en dos grupos distintos cuando aparecieron por primera vez.”

Aves y pterodáctilos: “Los reptiles arcosaurios del Triásico originaron dos grupos independientes que volaban, los pterodáctilos y las aves. Ambos aparecieron por primera vez en el Jurásico como animales ya bien equipados para volar, aunque fundamentalmente de estructura arcosauria. Por lo tanto, no podemos decir nada sobre las etapas de evolución de su vuelo y sólo se puede especular sobre las causas que los impulsaron a trasladarse al aire.”

Monotremas (mamíferos que ponen huevos): “Los monotremas son misteriosos porque no existen fósiles de sus ancestros.”

Murciélagos: “Excepto unos pocos especímenes del Oligoce-no y del Mioceno europeo, no tenemos información de su historia.”

Roedores: “Todo intento de relacionar los ancestros de los roedores con otros grupos ha sido en vano.”

Artiodáctilos (animales herbívoros con dedos pares en las patas): Aunque se tienen materiales fósiles abundantes, no están bien claras las líneas de evolución dentro de los artiodáctilos y se han sugerido numerosas clasificaciones.”

Perisodáctilos (herbívoros de dedos impares): “Las familias de los perisodáctilos fueron reconocibles desde el mismo principio de lo que se conoce de la historia de los mamíferos. Se supone que haya habido cierta diferenciación entre las distintas líneas de especies antes de que el primer fósil conocido apareciera en la roca.”

Marsupiales: “Sabemos poco de la historia fósil de estos animales australianos…”

Antílopes y ganado vacuno: “Lamentablemente, todavía no es posible presentar un relato coherente de la historia de los antílopes y el ganado vacuno.”

Ballenas y delfines: “Como los murciélagos, las ballenas (en sentido general) aparecieron completamente adaptadas en el Terciario primitivo. . .”

Oso hormiguero: “Sabemos poco de su historia fósil. . .”

Antilocapra: “Parece que no hay ancestros de los antilocapras en el Oligoceno ni el Mioceno superior de Norteamérica.”

Focas: “Como pasa con los otros dos tipos, se pueden investigar las focas sin orejas hasta el Mioceno, pero no más allá, pues no hay registro de ancestros de los pinnipedos.” Manatíes: “No se sabe casi nada de la historia de los manatíes.”

Arsinoiterio (mamífero fósil con cuernos de Egipto): “Esta curiosa criatura está muy aislada; no sabemos nada de sus ancestros, ni de sus posibles descendientes.”

Jirafas: “El origen exacto y las afinidades de la familia permanecen inciertos.”

Monos del Nuevo Mundo: “Se sabe poco de la historia fósil de los monos americanos.”

Monos del Viejo Mundo: “Pero ellos también se remontan a ancestros desconocidos del Eoceno.”

Orangután: “Los ancestros fósiles del orangután que vive en Asia, ni se conocen ni se reconocen.”

Ante estas explicaciones, es bueno recordar el principio filosófico de la navaja de Ockham. Es decir, cuando nos encontramos ante dos análisis contradictorios de la misma cosa, se debe elegir el menos complejo.En teología, Guillermo de Occam, afirmó que no es necesario postular más entes de los necesarios. Creo que ante estos testimonios, podemos citar a Scott M.Huse quien entiende que:

“Puesto que la distribución de los fósiles es completamente arbitraria (es decir, se basa en la suposición de la evolución), la columna geológica no puede ser usada para probar la evolución ni una vasta edad geológica.” [67]

Stephen Jay Gould.

Considero de gran importancia el citar el trabajo investigativo de este notable cientifico. Aunque su ideologia atea y un ferreo opositor del creacionismo en los Estados Unidos lo convierte en alguien controversial, sin duda este hombre desafio las estructuras de pensamiento del neodarwinsimo.

La ortodoxia darwinista contemporánea ha quemado a Gould en sus hogueras académicas. ¿Por qué? No porque Gould sea un creacionista, ciertamente. En 1980, cuando el Estado de Arkansas aprobó una ley para que la lectura literal de la Biblia se enseñara en las escuelas en pie de igualdad con el darwinismo, Gould fue uno de los testigos llamados a juicio por la Unión Americana por las Libertades Civiles, que había recurrido el texto por inconstitucional. Pero ese mismo año, Gould incurrió en la herejía de publicar un artículo técnico titulado ¿Está emergiendo una nueva teoría general de la evolución?, que constituía nada menos que una revisión científica de la sagrada teoría de Darwin. Y la jerarquía evolucionista no le perdonó jamás.

Ni Gould ni ningún otro científico contemporáneo han dudado jamás de la realidad de la evolución biológica: que todos los seres vivos de este planeta, incluidos los humanos, se han generado en el tiempo a partir de un solo organismo primitivo, o como mucho de unos pocos.

Stephen Jay Gould.

A principios de los años ’80 comenzaron a circular por ese entonces los escritos de un paleontólogo norteamericano que renovó el pensamiento evolucionista, en particular porque desafiaba el paradigma evolutivo establecido a principios de los años ´40, consagrado en una memorable reunión en la Universidad de Princeton por notables evolucionistas, como Dobzhansky, Mayr, Stebbins, Haldane, Huxley, Fisher, Wright, Simpson, constituye lo que hoy se conoce como Teoría Sintética de la Evolución. Esta teoria venía a ser como la integración en una teoría del Darwinismo original, que consagraba a la selección natural como el mecanismo principal que rige la evolución, con los principios de la Herencia descubiertos por Mendel dados a conocer a principios del siglo XX, junto con modelos matemáticos desarrollados para describir los cambios de las frecuencias de los genes por selección natural. Este conjunto de ingredientes se cristalizó en un paradigma que se transformó en hegemónico: el de la evolución gradual por cambios adaptativos, en que la selección natural resulta el principio fundamental y casi excluyente para interpretar la evolución de la vida.

“Este núcleo conceptual fue el objeto del primer desafío al que apuntó el pensamiento de Gould (en ese entonces un estudiante de grado), cuando propuso junto con el también paleontólogo Niles Eldredge, una reinterpretación crítica del registro fósil. La ausencia de formas intermedias en la secuencia fósil, que ya preocupaba a Darwin y es desde entonces interpretada como una expresión de la imperfección del registro, pasó a ser tomada como un dato de la realidad, como una evidencia de que la naturaleza puede dar saltos, especialmente en lo que se refiere al origen de nuevas especies. Más revolucionario aún resultaba otro aspecto de su interpretación: las especies, una vez que se originan se mantienen prácticamente inalteradas durante largos periodos de tiempo geológico, sin cambios, hasta que nuevas especies se originan en eventos de cambio cortos y rápidos. Así, la regla sería el “no cambio” (estásis) mientras que el cambio significativo para la evolución se concentraría en breves periodos asociados al origen de nuevas especies. Esta nueva visión se plasmó en el modelo de los “Equilibrios discontinuos” (Punctuated Equilibria), que desafío a la idea excluyente del gradualismo, contribuyendo a la incorporación de una diversidad de nuevos modelos para explicar los procesos evolutivos que destacaban, por ejemplo, la importancia del azar en la modelación de los patrones observados en la historia de la vida.

Si bien en una primera etapa el modelo discontinuista fue duramente resistido por la ortodoxia neodarwinista, la creciente cantidad de casos exhaustivamente documentados de registros fósiles compatibles con el modelo de Gould, hizo que esta hipótesis se vaya incorporando al cuerpo de la teoría evolutiva y actualmente esté presente en todos los textos serios de Evolución.

Más tarde, conjuntamente con otro destacado biólogo evolutivo, el genetista de poblaciones Richard Lewontin, profundizó su crítica al papel excluyente que la selección natural juega conforme al argumento neodarwinista. En su “Crítica al Programa adaptacionista”, propone la necesidad de la expansión de la teoría darwinista hacia una visión más integral y plural de la evolución en que los organismos sean concebidos como el resultado de la interacción entre los procesos y accidentes experimentados en su historia evolutiva (filogenética) con las restricciones y potencialidades que imponen su desarrollo ontogenético. Este reclamo que alertó sobre la necesidad de restablecer la mirada sobre el organismo como un todo, en contraste con la fragmentación que supone el enfoque adaptacionista, permitió revalorizar y dar nuevos bríos a la investigación en campos soslayados por el neodarwinismo como el de la embriología. Esto último constituye quizás una de las fronteras actuales del conocimiento en biología: la representada por el desafío evo-devo (Evolution and Development).

En este marco, un aporte de gran fertilidad fue la revisión del concepto de adaptación, la erradicación del concepto de preadaptación y su tácita concepción finalista y la introducción de la idea de que una característica que resulta adaptativa bajo ciertas condiciones, puede, bajo nuevas circunstancias ser incorporada como una adaptación para nuevas funciones. Así, es posible concebir, la incorporación súbita y no gradual de estructuras y funciones complejas que constituyen novedades adaptativas. Este importante concepto es lo que Gould denominó “exaptación”.

Particularmente irritante para los representantes del pensamiento hegemónico fue un artículo en el que Gould preguntaba “¿Está emergiendo una nueva teoría general de la Evolución?… En él Gould sintetiza muchas de sus críticas y señala la importancia de reconocer diferentes niveles jerárquicos en los que ocurre evolución. Introduce así el desafío de analizar los diversos mecanismos que operan en los diferentes niveles: genes, individuos, poblaciones, especies, clados, ampliando enormemente la diversidad de las preguntas abiertas para los evolucionistas.

Son especialmente destacables los artículos en que desarrolla su pensamiento crítico sobre la idea de complejidad creciente y de progreso que enmarcan las interpretaciones de la mayoría de los evolucionistas. Asimismo, nos estimulan sus innumerables contribuciones acerca de la evolución humana, que dieron por tierra los últimos resabios de una visión finalista del origen del hombre redimensionando su papel en la naturaleza, al situarlo como una especie más cuya evolución no es lineal sino que es fruto de un proceso que puede ser interpretado en términos de los mismos patrones y procesos del resto de la biota. Asimismo, sus aportes contribuyeron a erradicar la visión tipológica, desnudando los prejuicios y argumentos no científicos en los que se sustentan justificaciones biologicistas acerca de las supuestas desigualdades entre grupos humanos.

Su permanente inquietud por situar las discusiones científicas, y en particular las de la biología evolutiva, en un contexto histórico y filosófico constituye un inestimable aporte al pensamiento crítico. Esta manera de abordar su tarea científica y de divulgación hizo que su obra trascendiera las fronteras de los “especialistas” y despertara el interés de profesionales de distintas especialidades y del público en general, permitiendo tender puentes interdisciplinares y abordar temas de central relevancia tales como el lugar del hombre en la naturaleza. Su obra es por ello una valiosísima contribución a la democratización del conocimiento, problema sobre el que la comunidad científica debería reflexionar profundamente.”[68]

La idea fundamental de Darwin es que los seres vivos han evolucionado por selección natural, y consiste en lo siguiente:

Si los seres vivos tienen una gran capacidad de reproducirse, pero los recursos son limitados, sólo las variantes más aptas de cada generación sobrevivirán lo suficiente como para reproducirse y transmitir sus cualidades a la siguiente generación. La repetición de este proceso ciego una generación tras otra durante miles o millones de años provoca inevitablemente que las especies vayan cambiando y haciéndose más aptas para vivir en su particular entorno. La evolución, según la ortodoxia darwiniana, se debe esencialmente, si no por completo, a ese mecanismo gradual, continuo y competitivo.

Esa idea -que la selección natural constituye el principal motor de la evolución- es la que Gould ha desafiado hasta el final de sus días.

Sus argumentos se pueden resumir en dos (como los mandamientos, por supuesto).

El primero es que el registro fósil no siempre responde a las predicciones de Darwin, como muy bien sabía el propio Darwin. La teoría de la selección natural parece requerir una permanente y continua transición gradual de las especies biológicas, y los estratos fosilíferos se empeñan en mostrar a menudo unas sustituciones bruscas: las especies permanecen estables durante millones de años, y son sustituidas por otras nuevas en poco tiempo (en paleontología, ‘poco tiempo’ puede significar unos cuantos miles de años). Esta mera constatación es lo que Gould y su colega Niles Eldredge denominaron equilibrio puntuado en un artículo científico clásico de 1972.

“Uno de sus libros, “Wonderful life” (“La vida maravillosa”), publicado en 1989, se convirtió en todo un clásico de la paleontología, divulgando una visión diferente sobre la clasificación de los fósiles del famoso yacimiento de Burguess Shale; descartó la idea de Walcott —descubridor del yacimiento— de que cada especimen encontrado era un mero antepasado de organismos que han llegado hasta nuestros días. Para Gould, la variedad de diseños anatómicos presentes en Burguess Shale (todos ellos pertenencientes al Cámbrico) es mucho mayor que la que aparece en los actuales mares. Aunque estas teorías fueron cuestionadas por otros especialistas, nadie dejó nunca de alabar la espléndida prosa con la que Gould escribió sus artículos, convirtiéndose en uno de los más lúcidos divulgadores científicos del final de siglo, de cita obligada en la mayoría de los trabajos sobre paleontología, evolución, historia de la vida o filosofía.”[69]

Stephen Jay Gould (1941-2002), paleontólogo de profesión y profesor en la Universidad de Harvard desde 1967, es un pensador polifacético. No sólo la paleontología constituye su pasión, también la geología, la biología, la astronomía, la historia, la filosofía, la música y el béisbol.La obra científica de Gould parte, reafirmándola pero alterándola, de la teoría evolutiva de Darwin. Desde la publicación al 1927, junto con el paleontólogo también norteamericano, Niles Eldredge, del artículo Equilibrio discontinuo: una alternativa al gradualismo filético, ha llegado a ser una figura central en el ámbito del darwinismo. De su numerosa bibliografía podemos destacar: Desde Darwin(Ever Since Darwin: Reflections in Natural History), 1977; Ontogeny and Phylogeny, 1977; El pulgar del panda. Ensayos sobre evolución (Panda’s Thumb: More Reflections in Natural History), 1980; La falsa medida del hombre (The Mismeasure of Man), 1981, La sonrisa del flamenco. Reflexionas sobre historia natural (The Flamingo’s Smile), 1985; y La vida maravillosa. Burgess Shale y la naturaleza de la historia (Wonderful Life), 1989.

Darwin siempre aceptó el lema «Natura non facit saltum» y consecuentemente, pero en contra de otros evolucionistas, defendió que el proceso evolutivo iba a ritmo lento, sin saltos súbitos, gradualmente. El registro fósil, ciertamente, no apoyaba éste gradualismo, más bien daba testimonio de saltos y de discontinuidad. Pero Darwin argumentaba que el registro eraincompleto e imperfecto, era como un libro que sólo le quedan escasas páginas, pocas líneas por página, pocas palabras por línea y pocas letras por palabra.Stephen Jay Gould y Niles Eldredge plantean un modelo evolutivo que cuestiona éste gradualismo de Darwin: el modelo de equilibrios puntuados o de equilibrios discontinuos. Un modelo que sí encaja y explica el actual y voluminoso registro fósil, un registro que no da testimonio de cambios morfológicos graduales, sino de abruptas discontinuidades.

El modelo de equilibrios puntuados establece que las especies viven largos periodos de estabilidad, periodos de equilibrio de millones de años, que se ven cortados bruscamente por fases breves de cambios (miles de años) en las cuales aparecen nuevas especies. «La historia de cualquier parte aislada de la tierra, como la de cualquier soldado, consiste -ilustra un colega de Gould- en largos periodos de aburrimiento y breves periodos de terror». El registro fósil muestra la estabilidad de las especies durante «largos periodos de aburrimiento», tiempo que se va repitiendo tras «breves periodos de terror» en los cuales se da, súbitamente, una gran diversificación pero también una gran extinción.

En tiempo de Darwin estaba ya vivo el debate sobre la naturaleza rápida o lenta de los cambios geológicos: cataclismos naturales o gradualismo. Gould considera que la opción de Darwin por el gradualismo no se explica en base a datos empíricas sino por las influencias culturales y metodológicas. (Culturales: se había asumido el cambio en las sociedades, pero, tal y como defendía el pensamiento liberal, las transformaciones sociales duraderas eran lentas, graduales y ordenadas.

Metodológicas:

“Stephen Jay Gould, el teórico de la Universidad de Harvard cuyas investigaciones, conferencias y prolífica producción científica ayudaron a revalorizar la paleontología. Gould alcanzó una fama sin precedente entre los biólogos evolucionistas modernos y se transformó en parte de la iconografía popular cuando fue retratado en un dibujo animado de la serie Los Simpsons. Las renovaciones de su loft del barrio del SoHo, en Manhattan, fueron retratadas en un notable artículo de The Architectural Digest.

Famoso tanto por su brillantez como por su arrogancia, Gould era objeto de admiración y envidia, reverenciado y criticado a la vez por sus colegas. Fuera de la academia, era adorado casi universalmente. En su columna de la Revista de Historia Natural, empleaba una voz que combinaba el tono de un profesor de Harvard con el del hombre común amante del béisbol. Escribió numerosos libros, entre ellos, El pulgar del panda .Junto con el doctor Niles Eldredge, propuso la teoría de que hay largos períodos -a veces de millones de años- en los que las especies cambian muy poco o nada. Intermitentemente, surgen nuevas especies y hay un cambio revolucionario en escalas de tiempo geológicas. Esto determinaría cambios rápidos sobre un fondo de equilibrio en la cadena evolutiva. Treinta años más tarde, los paleontólogos aún discuten acerca de qué tan frecuentemente el registro fósil muestra un patrón con estas oscilaciones y por qué. Algunos opinan que “Gould les dio a los biólogos una nueva manera de ver los organismos que estudian”. Sin embargo, otros tienden a considerar que “sus ideas son tan confusas que no es necesario tomarlas en serio”.”[70]

1.Darwin había aprendido de Lyell que no se debe dar preferencia a la apariencia inmediata sino a la realidad escondida, el gradualismo estaba escondido debajo el imperfecto apariencia).

2.Gould, al contrario, opta por el cambio rápido: diferentes catástrofes han marcado profundamente el proceso evolutivo. No sólo la catástrofe que supuso la desaparición de los dinosaurios, hace 65 millones de años, también la de finales del permiano, que barrió el 95% de las especies de la superficie de la Tierra. Unos apocalipsis que se han repetido, imprevisiblemente, a lo largo de la marcha de la vida.

Diversidad de caminos posibles

No es el típico árbol de Navidades invertido lo que representa mejor la marcha de la vida, pasante de menos a más complejidad. En todo caso, la iconografía de un árbol no invertido, en el cual la disparidad y la diversidad se hallan en la base y en el que sólo unas ramas han sobrevivido, con vacíos inmensos entre ellas.

No un árbol de Navidades invertido, sino un árbol no invertido con diversidad inicial

Si se rebobinara la película de la vida, borrando todo cuanto ha acontecido y volviese a comenzar su historia, los nuevos acontecimientos serían sorprendentemente diferentes.Diversidad de itinerarios eran posibles; los resultados, no se podían predecir de entrada. La historia de la vida es una historia contingente: el azar y las circunstancias deciden de qué manera se desplegarán las formas vivas en nuestro planeta. Así, los hombres debemos nuestra existencia a una serie de casualidades que se han producido en la historia de la vida desde su origen. La vida no conduce necesariamente a la aparición del hombre.

Ciencia y sociedad

Gould, como filósofo de la ciencia, no ha dejado de hablar de «falsa ciencia», aquella ciencia incapaz de superar los prejuicios de la sociedad en la cual surge. El lamarkismo, por ejemplo, es falsa ciencia. Pese a que sabemos que una célula no puede retener y transmitir un carácter adquirido por un ser vivo, a menudo se defiende esta concepción. ¿Por qué? Porque es socialmente tranquilizadora. El esfuerzo queda compensado: el carácter o hábito adquirido se transmite.

En La falsa medida del hombre, centrado en los intentos de medir la inteligencia humana mediante los tests, Gould muestra y critica los abusos de la ciencia. Por un lado, muestra como la sociedad invoca la ciencia para justificar sus prejuicios; por otro, el científico, como le pasa a cualquier persona, no puede desvincularse por completo de su entorno social, que condiciona su metodología o sus resultados. El científico tiene que desprenderse de la aureola de falsa objetividad y asumir, de forma vigilante, el componente ideológico y social que afecta su trabajo.

«La iconografía convencional se ha sumado a un modelo primario, el “cono de diversidad creciente”, un árbol de Navidades invertido. La vida comienza de un modo restringido y simple, y progresa siempre hacia lo alto, yendo a más y más y, implícitamente, a mejor y mejor. El tronco se escinde en unas pocas ramas básicas; ninguna de ellas se extingue; y cada una de ellas se diversifica aún, en un número de subgrupos que aumenta de forma continúa. Pero los datos de Burgess Shale refutan esta interpretación central de la evolución como proceso continuo de diversificación creciente.

Las reconstrucciones radicales de la anatomía de los animales de Burgess Shale que presentaron Whittington y sus colegas revolucionaron, invirtiendola, la interpretación tradicional de la vida. Al reconocer tantas anatomías únicas en Burgess Shale, y al demostrar que los grupos familiares estaban experimentando con diseños tan alejados de la gamma actual, invirtieron el cono. La extensión de variedad anatómica llegó a un máximo inmediatamente tras la diversificación inicial de los animales pluricelulares. La historia posterior de la vida procede por eliminación, no por expansión. La Tierra actual puede contener más especies que nunca, pero la mayoría son iteraciones sobre unos pocos diseños anatómicos básicos. Comparados con los mares de Burgess Shale, los océanos de hoy contienen muchas más especies basadas en muchos menos planos anatómicos. Burgess Shale nos enseña que la máxima gamma de posibilidades anatómicas surge en el primer ímpetu de diversificación. La historia posterior es un relato de restricción»

Para Gould, la evolución no es un rio largo y tranquilo:

«Y, finalmente, la razón por la que estamos aquí es que un asteroide impactó contra la Tierra, exterminó los dinosaurios, y perdonó algunos pequeños mamíferos. Darwin creía que las extinciones masivas eran artilugios causados por la insuficiencia de los registros fósiles. Hoy sabemos que son muy reales: la historia de la vida ha estado marcada por numerosas extinciones masivas y brutales. ¡La evolución no es un río largo y tranquilo! Podemos citar la extinción en masa del finales del ordoviciano, hace 438 millones de años; la del final del devoniano, hace 367 millones de años… Pero la más terrible es la del final del permiano, hace 250 millones de años: borró de golpe cerca del 95% de especies marinas invertebradas. La última provocó la extinción de los dinosaurios, en la frontera entre el cretáceo y el terciario, hace 65 millones de años, activada por el impacto de un objeto extraterrestre que contenía iridio». [71]

«La historia de la mayor parte de las especies fósiles incluye dos características particularmente incongruentes con el gradualismo:

1. Estasis. La mayor parte de las especies no exhiben cambio direccional de ningún tipo en el transcurso de su estancia sobre la tierra. Aparecen en el registro fósil con un aspecto muy similar al que tienen cuando desaparecen; el cambio morfológico es normalmente limitado y carente de orientación.

2. Aparición repentina. En cualquier área local, una especie no surge gradualmente por una continúa transformación de sus antecesores; aparece de golpe y “totalmente formada”». [72]

El equilibrio puntuado no supone en sí mismo una refutación del darwinismo. La transición entre una especie y la siguiente, por muy brusca que parezca en el registro fósil, puede ocurrir por el muy convencional mecanismo de la selección natural, siempre que ese mecanismo sólo opere en una zona pequeña y en un tiempo corto. La ortodoxia darwinista, que se ha visto forzada a aceptar que la evolución no es siempre gradual, parece de momento contenta con ese esquema.

Pero la gran contribución de Gould al evolucionismo no es el probablemente el equilibrio puntuado, sino su aún más hereje recuperación de la Naturphilosophie, la gran tradición de la morfología alemana, iniciada con su magnífico tratado técnico Ontogenia y filogenia, de 1977. La cuestión central aquí es la siguiente: en el darwinismo ortodoxo, son las variaciones del medio ambiente las que dirigen los cambios evolutivos, al seleccionar entre la gama de pequeñas variaciones que le ofrece cada especie aquéllas que mejor se adaptan a las condiciones cambiantes. En la Naturphilosophie, y en el evolucionismo de Gould, los cambios que el genoma genera desde dentro son la clave, y el ambiente -y por lo tanto la selección natural darwiniana- queda relegado a un infamante papel secundario.

Los darwinistas conservadores tampoco le han agradecido a Gould su inmensa y encomiable labor como divulgador científico y ensayista. Vean este ejemplo del ortodoxo John Maynard Smith: ‘Gould ocupa una posición bastante curiosa. Dada la excelencia de sus ensayos divulgativos, ha acabado siendo considerado por los no biólogos como el teórico evolucionista más destacado. Por el contrario, los biólogos evolucionistas tienden a verle como un hombre cuyas ideas son tan confusas que apenas merece la pena preocuparse por ellas [...]. Todo esto carecería de importancia si no fuera porque está dando a los no biólogos una imagen en gran medida falsa del estado de la biología evolutiva’.

CREACIÓN EVOLUCIÓN Y LA EVIDENCIA HISTÓRICA

«La extrema rareza de las formas de transición en el registro fósil persiste como el secreto profesional de la paleontología. … Nos imaginamos ser los únicos verdaderos estudiosos de la historia de la vida, y sin embargo para preservar nuestro favorito relato de evolución por selección natural consideramos que nuestros datos son tan deficientes que nunca vemos el mismo proceso que profesamos estudiar.»[73]

CRITERIOS QUE DETERMINAN LA CONDICIÓN DE TEORÍA CIENTÍFICA

¿Cuál es el criterio que debe cumplir una teoría para ser considerada científica en el sentido generalmente aceptado?

George Gaylord Simpson ha afirmado que «es inherente en cualquier definición de ciencia que las afirmaciones que no puedan ser comprobadas por observación no son gran cosa… o, por lo menos, no son ciencia». [74]

Una definición de Ciencia, dada en el Diccionario de Oxford, es:

«Una rama de estudio que concierne a un cuerpo coordinado de verdades demostradas, o de hechos observados, clasificados y más o menos coordinados por su interrelación bajo leyes generales, y que incluye métodos fiables para el descubrimiento de nuevas verdades en su dominio.»

Así, para que una teoría pueda ser calificada de científica, debe ser apoyada por sucesos o procesos que puedan ser observados cuando ocurren, y la teoría debe ser útil prediciendo el comportamiento y resultados de futuros fenómenos naturales o experimentos de laboratorio. Una limitación adicional impuesta es que la teoría debe ser capaz de «falsación». Esto significa que debe ser posible concebir algún experimento cuyo fallo probaría la falsedad de la teoría.

CREACIÓN Y EVOLUCIÓN FRENTE AL CRITERIO ACEPTADO

Es en base de tal criterio que la mayor parte de los evolucionistas insisten en que la creación no debe ser considerada como una posible explicación de los orígenes. La creación no ha sido testificada por observadores humanos, no puede ser comprobada científicamente, y como teoría no es «falsable».

Con todo esto, la teoría general de la evolución (teoría de la molécula al hombre) también falla, incumpliendo estos tres criterios: Dobzhansky, tratando de afirmar la evolución como hecho, en realidad, admitió que no cumplía el criterio de teoría científica cuando dijo:

«… el acontecimiento de la evolución de la vida en la historia de la tierra está tan bien establecido como ningún suceso nunca testificado por observadores humanos lo pueda ser». [75]

Goldschmidt, que insistió en que la evolución es un hecho para el cual ya no se necesita de más pruebas, también reveló su fracaso en cumplir el criterio generalmente aceptado para establecer una teoría como científica. Después de describir las etapas de su mecanismo evolutivo, al que bautizó con el nombre de «Systemic mutation» (Mutación sistémica) o «Hopeful Monster» (Monstruo Viable), Goldschmidt afirmó:

«A esta suposición se oponen violentamente la mayoría de los genéticos que pretenden que los hechos hallados al nivel subespecífico se tienen que aplicar también a las categorías superiores. El repetir incansablemente esta pretensión no probada, el pasar de ligero sobre las dificultades y el adoptar una actitud arrogante frente a los que no se dejan influir tan fácilmente por las modas en la Ciencia, se considera que proporciona una prueba científica de su doctrina. Es verdad que nadie hasta ahora ha producido una nueva especie, género, etc., por macromutación; pero es igualmente cierto que nadie ha producido ni una sola especie por selección de micromutaciones ». [76]

Más adelante, en el mismo artículo declaró:

«Tampoco nadie ha presenciado nunca la producción de un nuevo individuo de categoría taxonómica superior por selección de micromutaciones.» [77]

Goldschmidt ha afirmado, pues, que en el contexto de «las moléculas al hombre» solamente se ha observado el cambio más trivial, al nivel de las subespecies.

Aún más, los arquitectos de la moderna teoría sintética de la evolución la han construido tan cuidadosamente, que no es posible su «falsación»: La teoría es tan plástica que es capaz de explicar cualquier cosa. Esta fue la queja de Olson [75] y de varios participantes en el «Wistar Symposium on Mathematical Challenges to the Neo-Darwinian Interpretation of Evolution» (Simposium Wistar de Desafíos Matemáticos a la Interpretación Neodarwinista de la Evolución), incluyendo incluso a Mayr, uno de los principales exponentes de esta teoría. [78]

Eden, uno de los matemáticos, lo expresó de esta manera, con referencia a la «falsabilidad»:

«Esto no se puede hacer en evolución, tomándola en su sentido general, y esto es lo que quise decir cuando la califiqué de tautológica. Porque, desde luego, puede explicar cualquier cosa. Se puede ser, o no, ingenioso al proponer un mecanismo que parece razonable a los seres humanos, incluso mecanismos que sean coherentes con otros mecanismos que se hayan descubierto, pero no deja de ser una teoría “no falsable”». [79]

Aun más, aparte de los científicos creacionistas, un creciente número de otros científicos han expresado dudas de que la moderna teoría de la evolución pueda explicar algo más que cambios triviales. Eden quedó tan desanimado después de una consideración completa de la teoría desde el punto de vista probabilístico, que proclamó:

«Una teoría científica y adecuada debe esperar el descubrimiento y elucidación de nuevas leyes físicas, fisicoquímicas y biológicas». [80]

Salisbury ha expresado similarmente sus dudas, basadas en consideraciones probabilísticas. [81]

El ataque a la teoría por parte de científicos franceses ha sido intenso en años recientes. Dice un reportaje sobre la situación en Francia: «Este año se vio crecer rápidamente la controversia, hasta que recientemente culminó con un artículo aparecido recientemente en la revista Science et Vie titulado «¿Deberíamos quemar a Darwin?» con una extensión de unas dos páginas.

El artículo, escrito por el divulgador Aimé Michel, estaba basado en las entrevistas del autor con especialistas tales como la señora Andrée Tetry, profesora en la famosa Ecôle de Hautes Etudes –y autoridad mundial en problemas de la evolución–, el profesor Rémy Chauvin, [82] y otros biólogos franceses de nota; y en un estudio a fondo de unas 600 páginas de compilación de datos biológicos reunidos, en colaboración con la señora Tetry, por el difunto Michael Cuenot, biólogo de fama mundial.

La conclusión de Aimé Michael es significativa: la clásica teoría de la evolución, en su sentido estricto, pertenece al pasado. Aunque no tomen una posición definida, hoy en día prácticamente todos los especialistas franceses mantienen fuertes reservas mentales en cuanto a la validez de la selección natural». [83]

E. C. Olson, uno de los oradores en la celebración del Centenario Darwiniano, hizo en aquella ocasión la siguiente afirmación:

Existe, asimismo, un grupo generalmente silencioso de estudiosos dedicados a investigaciones biológicas, que tienden a disentir con mucha parte del pensamiento actual, pero dicen y publican poco a causa de que no están particularmente interesados, o no ven que la controversia sobre la evolución sea de alguna importancia particular, o están tan totalmente en desacuerdo que les parece inútil dedicarse al monumental trabajo de controvertir el inmenso edificio de información y teoría que existe en la formulación del pensamiento moderno. Desde luego es difícil juzgar el tamaño y la composición de este silencioso sector, pero no hay duda de que los números no son despreciables». [84]

Fothergill se refiere a lo que él llama «la poquedad de la teoría como un todo». [85]

Erhlich y Holm han afirmado sus reservas de la siguiente manera:

«Finalmente, consideremos la cuestión presentada anteriormente: “¿Cuál es la explicación de lo que observamos en la naturaleza?” Ha llegado a ser moda el contemplar la moderna teoría de la evolución corno la única explicación posible, en lugar de decir que es la mejor conseguida hasta ahora. Es concebible, y hasta lo más posible, que lo que podríamos llamar chistosamente una teoría No-Euclideana de la evolución apunte en el horizonte. La perpetuación de la teoría actual como dogma no animará el progreso hacia una explicación más satisfactoria de los hechos observados». [86]

Algunos ataques son abiertamente críticos, tales como la carta de Danson que apareció recientemente en New Scientist y en la que, entre otras cosas, afirmaba:

«La teoría de la evolución ya no está más con nosotros, a causa de que hoy en día se reconoce al Neodarwinismo como incapaz de explicar cualquier otra cosa que no sean cambios triviales, y, a falta de otra teoría, no tenemos ninguna … a pesar de la hostilidad de los testimonios ofrecidos por el registro fósil, a pesar de las dificultades innumerables, y a pesar de la falta de una teoría creíble, la evolución sobrevive … ¿Puede haber, por ejemplo, otra área de la ciencia en la que se utilice un concepto intelectualmente tan estéril como el de la recapitulación embriológica como evidencia de una teoría?». [87]

Macbeth ha publicado recientemente una crítica especialmente incisiva de la teoría de la evolución. [88] Apunta al hecho de que a pesar de que los evolucionistas han abandonado el evolucionismo clásico, la moderna teoría sintética de la evolución que han propuesto como sustitución es igualmente inadecuada para explicar el cambio progresivo como resultado de la selección natural y, de hecho, no pueden ni siquiera definir Selección Natural en términos que no sean tautólogos. La incapacidad de la teoría actual, y el fracaso del registro fósil en cumplir las predicciones que le son propias, dejan a la macroevolución, y aún a la misma microevolución, como misterios intratables, según Macbeth. No obstante, Macbeth sugiere que no hay ninguna teoría –por el presente– preferible a ésta.

En vista de las consideraciones expuestas, es increíble que científicos líderes, insistan dogmáticamente en que la teoría de la evolución de la molécula al hombre se enseñe con exclusión de todo otro postulado. La evolución en este amplio sentido no está demostrada y no se puede demostrar, y, por lo tanto, no puede ser considerada como un hecho. No está sujeta a prueba por los métodos normales de la ciencia experimental: Observación y falsación. Así, en el sentido estricto, no puede ser ni siquiera calificada de teoría científica. Es un postulado, y puede servir de modelo con el cual se puede intentar explicar y correlacionar los datos que tenemos en el registro fósil, y hacer predicciones respecto a la naturaleza de descubrimientos futuros.

La creación, desde luego, no está probada, y no se puede probar por los métodos de la ciencia experimental. Según el criterio expresado anteriormente, tampoco la podemos calificar de teoría científica, ya que la creación habría sido inobservable y, como teoría, sería no-falsable. La creación es, por tanto, como la evolución, un postulado que puede servir como modelo para explicar y correlacionar la evidencia relacionada con los orígenes. La creación no es, en este punto, ni más religiosa ni menos científica que la evolución. De hecho, a muchos científicos bien informados les parece que la creación es muy superior al modelo evolucionista como explicación de los orígenes.

Tenemos la fuerte sospecha de que la aceptación de la evolución no se debe principalmente a la naturaleza de la evidencia, sino al prejuicio filosófico de nuestros tiempos. Watson, por ejemplo, ha dicho:

«La teoría de la evolución misma es una teoría universalmente aceptada no a causa de que pueda ser probada cierta por evidencia lógicamente coherente, sino porque la única alternativa, la Creación especial, es claramente increíble». [89]

Que ésta es la teoría sostenida por la mayoría de los biólogos lo ha enfatizado recientemente Dobzhansky. En su comentario del libro de Monod, Azar y Necesidad, Dobzhansky declaró:

«Ha señalado con admirable claridad, a menudo lindando en lo sublime, la filosofía materialista mecanicista compartida por la mayor parte del Establecimiento en las Ciencias Biológicas». [90]

La exclusión de la creación en la enseñanza científica es innecesaria e indeseable, sea en base científica o filosófica. Bajo el sistema presente, en el cual la evolución se presenta como un hecho, con exclusión de la creación, el estudiante es adoctrinado en una filosofía de humanismo secular, en lugar de beneficiarse de una presentación objetiva de la evidencia.

Se podría remediar esta situación presentando la creación y la evolución en forma de modelos, haciendo predicciones basadas en cada modelo, y entonces comparar la evidencia científica real con las predicciones de cada modelo. Así, los estudiantes podrían decidirse en base de esta presentación objetiva. Esto es lo que desearíamos hacer en el resto de este trabajo, ciñendo nuestras consideraciones a un examen del registro fósil.

LA EVIDENCIA PALEONTOLÓGICA , CRUCIAL

Aunque , se podrían investigar varios campos de la ciencia para intentar determinar cual es el modelo que aparece más plausible de los dos, el registro fósil es la única fuente de evidencia científica que permitiría una determinación de si realmente los organismos vivientes vinieron a existir por creación o por evolución. El caso fue bien planteado por LeGros Clark cuando dijo:

«Que la evolución haya realmente ocurrido se puede establecer científicamente solo por el descubrimiento de restos fósiles de muestras de los tipos intermedios representativos que han sido postulados basándose en la evidencia indirecta. En otras palabras, la evidencia realmente crucial en cuanto a la evolución debe ser proveída por el paleontólogo, cuyo trabajo es estudiar la evidencia del registro fósil». [91]

Sir Gavin de Beer se hizo eco de este último punto de vista, cuando afirmó:

«La última palabra en cuanto a la credibilidad y curso de la evolución está en manos de los paleontólogos». [92]

En su revolucionaria obra «El Origen de las Especies», Darwin afirmó:

« . . . El número de formas intermedias y de transición entre todas las especies vivientes y extinguidas debe haber sido inconcebiblemente grande» [93] .

Esta conclusión parece inevitable, sea en base de los conceptos de Darwinismo clásico o de los de la moderna teoría sintética de la evolución. Por cuanto el número de formas de transición predichas por la teoría general de la evolución es inconcebiblemente grande, el número de tales formas que debieron haber quedado fosilizadas, de acuerdo con esta teoría, es inconcebiblemente grande aunque sólo una fracción muy pequeña de todas las plantas y animales que han existido hubieran quedado fosilizadas.

El muestreo del registro fósil ya ha sido suficiente, por lo que ya no es válido afirmar que el muestreo es aun imperfecto.

Así, George ha afirmado:

«Ya no hay ninguna necesidad de excusarse más con la pobreza del registro fósil, pues ha llegado a ser difícil de manejar debido a su riqueza, y los descubrimientos están saturando la integración [de datos]». [94]

Parece claro que después de 150 años de búsqueda intensiva se hubiera debido descubrir un gran número de formas transicionales, si las predicciones de la teoría de la evolución fueran válidas.

Por otra parte, si nos basamos en el modelo de la creación, deberíamos predecir la ausencia virtual de formas de transición entre las principales categorías de clasificación (los géneros creados).

No obstante, no se podría excluir la presencia de alguna aparente forma de transición por dos razones: [95]

a) La tremenda diversidad exhibida dentro de cada categoría mayor de clasificación y

b) La posesión de características similares de existencia o actividad requerirían estructuras o funciones similares. No obstante, en base del modelo «creación», tales formas pseudotransicionales serían raras y no estarían conectadas por tipos intermedios.

Las discontinuidades en el registro fósil, por lo tanto, serían sistemáticas y casi universales entre las categorías mayores de clasificación (géneros).

Notas

67 Josh Mc Dowell; Don Stewart, Razones, “Tiene sentido la fe cristiana para el hombre de hoy” p. 151-156, ed. Vida, 4º impr. 1992

68 El Colapso de la Evolución, op. cit., p. 30

69 http://es.geocities.com/picolobo2002/cientificos.html

70 Gould, La vida maravillosa Cap.1 (adaptado), cit en http://www.xtec.es/~lvallmaj/academia/gould2.htm

71 http://www.fcen.uba.ar/prensa/noticias/2002/noticias_24may_2002_03.html

72 Gould, La vida maravillosa Cap.1 (adaptado), cit en http://www.xtec.es/~lvallmaj/academia/gould2.htm

73 Ibid

74 http://www.razones.org/articulo-39.htm

75 C. Darwin, Origin of Species, J. M. Dent and Sons, 1956, p. 294. Hay varias ediciones españolas: damos una de ellas: Ediciones Zeus, Barcelona 1970, p. 306.cit en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html, nota pp. Nº 21

76 T. N. George, Science Progress, 48, 1 (1960).,cit en cit en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html, nota pp. Nº 22

77 http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html,

78 Ibid

79 Ibid

80 G. G. Simpson, en The Evolution of Life, Ref. 5, p. 143.,cit en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html,

81 P. Cloud, Science, 160, 734 (1968). cit en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html

82 D. Axelrod, Science, 128, 7 (1958).cit en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html

83 M. N. Bramlette, Science, 158, 673 (1967),cit. en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html

84 W. H. Bradley, Science, 160, 437 (1968),cit.en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html

85 A. E. J. Engel, B. Nagy, L. A. Nagy, C. G. Engel, G. O. W. Kremp y C. M. Drew, Science, 161, 1005 (1968).,cit. en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html

86 http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html

87 D. Axelrod, Science, 128, 7 (1958). cit. en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html nota nº 25

88 cit. en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html nota nº 29

89 G. G. Simpson, The Meaning of Evolution, Yale Universiy Press, New Haven, 1949, p. 18. cit. en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html nota nº 30

90 E. G. Conklin, citado por G. E. Allen, The Quarterly Review of Biology, 44, 173 (1969). . cit. en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html nota nº 31

91 A. S. Romer, Vertebrate Paleontology, 3a. Edición, University of Chicago Press, 1966, cit. en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html nota nº 32

92 G. G. Simpson, The Meaning of Evolution, Yale Universiy Press, New Haven, 1949, p. 18. cit. en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html nota nº 30

93 http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html

94 http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html

95 http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html

96 Ibid

97 Ibid

Capítulo 7. El argumento de la similitud estructural que hay entre el hombre y los animales superiores parte 2

Capítulo 7. El argumento de la similitud estructural que hay entre el hombre y los animales superiores parte 2

Antecesor común

El proceso de humanización

Como recientemente concluía el doctor Aguirre, S. I., en el magisterio de la Iglesia católica no hay «nada que, por razón dogmática, se oponga a la moderna teoría biológica de la evolución… El fixismo, en estos últimos años, no ha aportado un solo argumento filosófico positivamente a su favor, ni un solo hecho experimental que lo confirme, ni una idea fecunda en biología teórica, ni un avance provechoso en biología práctica: es fuerza reconocerlo» [0]

Entendemos como “proceso de humanización” el lento proceso del que surge y se desarrolla la cultura, a partir de la base biológica que la hace posible.

Éste es un proceso que debe entenderse como paralelo al de hominización. La separación que de ambos procesos se realiza en las explicaciones de la evolución del hombre, se debe a la necesidad de simplificar la exposición, pero es equívoco, porque pueden entenderse como dos procesos consecutivos, cuando en realidad son simultáneos y de influencia recíproca.

En suma, el hombre es producto de un largo y complejo proceso de relaciones y mutuas influencias entre factores biológicos y culturales.

El nacimiento de las teorías evolucionistas ha hecho que, en la actualidad, se acepte que todos los seres vivos son fruto de la evolución de especies anteriores, incluído el ser humano. Al proceso a través del cual ha aparecido el hombre como resultado de la evolución a partir de otras especies, en concreto, a partir de los primates de la familia de los homínidos, se le llama hominización.[1]

El desarrollo del cerebro y en consecuencia de la inteligencia, posibilitó la creación de nuevas y mejores herramientas, y eso permitió dar respuestas más eficaces a los retos de la supervivencia como fueron la vida social, el aprendizaje, la cooperación etc.

Estas capacidades son a su vez favorecidas por la selección natural, pues los individuos más capacitados logran sobrevivir y dejar más descendencia. La cultura se convierte en un factor positivo para la supervivencia. Y este proceso da como resultado, a la larga, homínidos cada vez más cerebrados y simultáneamente, mas culturizados. Hasta llegar al humano actual que es un homínido esencialmente cultural.

En este sentido, por cultura debemos entender, de forma amplia, todo un conjunto de capacidades y de costumbres, que no se adquieren por herencia genética, sino por el aprendizaje, gracias a la relación social con los otros congéneres.

Probablemente, los restos de los primeros microorganismos que aparecieron en el planeta han desaparecido para siempre. La carencia de partes duras en esos primeros seres vivos y la metamorfosis de las rocas del período arcaico permiten augurar que la historia de los primeros pasos de la vida en nuestro planeta permanecerá desconocida para siempre.

Se supone que los primeros aglomerados orgánicos se origi naron en las aguas cálidas de los océanos de hace más de 2.000 millones de años. De esta primera fase de la evolución de la vida se conservan algunos trozos de pizarra donde aparecen fosilizados res tos gelatinosos, dotados de función clorofílica y capaces, por tanto, de producir el alimento básico de todo ser vivo; a saber, los hidratos de carbono.

En estos primeros conglomerados orgánicos, se supone que fueron diferenciándose gradualmente algunos órganos elementales, como los orificios bucales y excretorios o los flagelos de las algas, que fueron posiblemente los primeros antecedentes de los órganos de locomoción autónoma de los seres vivos.

Por supuesto, aquí no vamos a intentar hacer un mal resumen de lo que se encuentra bien expuesto en cualquier manual de his toria natural. Bástanos indicar que desde que, en el Precámbrico inferior, aparecieron los primeros conglomerados de prótidos y las primeras macromoléculas y las bacterias, hasta que los primeros prehomínidos — el Oreopithecus, por ejemplo — hicieron su aparicion en el Mioceno , transcurrieron mas de 2000 años de filogénesis.

La cultura tiene dos polos claramente establecidos:
1º La relación del homínido con el medio, esto es, el desarrollo de la técnica, que se concreta en la creación de herramientas, vivienda, etc., que le permite sobrevivir más eficazmente en el medio.
2° La relación social con sus propios congéneres, que se concreta en la organización social, la cooperación, el aprendizaje, etc. Y en este polo adquiere especial importancia la comunicación y el lenguaje.

Entendiéndolo así, el grado de evolución de los homínidos se corresponde con el grado de evolución de su cultura, que consiste en una mayor cooperación e interacción social. Como en su lugar hemos señalado es, posiblemente, en el Horno Habilis donde se produce el salto a la evolución cultural. En esta especie el proceso de aprendizaje de las crías, y lo que, de manera muy genérica, podemos denominar “conducta inteligente” comienza a resultar muy eficaz para la adaptación al medio y para la supervivencia, no dependiendo ya exclusivamente de las capacidades heredadas genéticamente.

Este proceso se acelera en las especies posteriores y el aprendizaje cultural se convierte en un mecanismo de selección cada vez mas importante, pues los individuos intelectualmente más capaces son favorecidos por la selección natural, a la que hay que añadirle otro factor esencial que se superpone, la selección cultural. Esta consiste en la selección por parte del grupo (de manera consciente o no) de aquellos individuos más capaces intelectualmente en detrimento de los menos capaces. Acelerándose, así, la selección y la evolución.

Vida en grupo y cooperación
Las transformaciones biológicas que hemos visto provocarán el nacimiento inmaduro de crías y, por tanto, una prolongación del periodo de crianza, y del periodo de aprendizaje. La prolongación de la infancia significa una mayor dependencia de las crías y por tanto un mayor cuidado de los adultos que han de mantener grupos más estables.

El aprendizaje está menos vinculado a la maduración física y más a la transmisión de los conocimientos acumulados por la horda. Esta transmisión seguramente se realizaba tanto por reiterada observación e imitación, como la realizan los simios actuales, como de manera directa, con lo que la función del instinto va dejando paso a la del aprendizaje cultural.

Esta nueva realidad favoreció y a su vez se vio favorecida por una agudización de los hábitos sociales, desarrollándose un comportamiento que sería esencial para el éxito evolutivo, nos referimos a la cooperación estrecha y permanente del grupo, lo cual permitió una mayor explotación del medio, una más abundante recolección, mas fácil localización y obtención de carne, ya por la carroña que había que disputar a los competidores, ya por la caza de algunos animales. La cooperación aumentó, también, la capacidad de defensa frente a los depredadores. Todas éstas eran conductas muy elaboradas y complejas que exigían una mayor coordinación social.

La alimentación se realizaba en grupo, lo que estrechó los lazos sociales, el desarrollo de la afectividad, favoreció la comunicación de la experiencia social, etc. Y el manejo de nuevos útiles necesitaba de un adiestramiento que supuso el fomento de relaciones de aprendizaje entre los individuos del grupo, a la vez que produjo un aumento de la densidad de población.

Comunicación y lenguaje
El homínido evoluciona más rápidamente al aumentar la complejidad de su medio.

A mayor diversidad de experiencias, mayor número de diferentes estímulos a los que el individuo ha de aprender a responder adecuadamente. Todo lo que hemos visto exigía conductas más complejas y con ellas el desarrollo de la capacidad de emitir y distinguir mayor número de voces. El homínido empieza a dirigir sus gritos al servicio de esa vida social. El grito deja de ser exclusivamente una respuesta a estímulos externos, como expresión de dolor, temor o amenaza, y adquiere una función nueva, anunciar lo que se va a hacer en presencia de otros para enseñarles o para pedir su colaboración. Es éste un progreso fundamental para la posterior culminación en la palabra.

Así, parece que el manejo de útiles y la actividad cooperante fueron decisivos en el paso del mero grito animal al primer esbozo de lenguaje articulado.

Por su parte, la selección natural actuaría en favor de aquellos individuos con gran capacidad manual, y de emitir y percibir un mayor numero de voces. Esto produciría un notable cambio somático: cambios en la laringe para poder articular los nuevos sonidos y, en las últimas etapas de la hominización, el desarrollo del cerebro.

La progresiva implantación y perfeccionamiento del lenguaje tuvo consecuencias evolutivas trascendentales, en cuanto que permitió transmitir oralmente la propia experiencia desvinculada espacio-temporalmente de los hechos. El lenguaje es el instrumento más adecuado para adquirir y transmitir experiencia sobre todos y cada uno de los seres y procesos del universo, naciendo así la experiencia social. En definitiva, la realidad ha podido someterse progresivamente a la acción humana desde que fue expresándose en lengua.

El lenguaje es el último paso que permite al homínido desprenderse de su medio animal y sustituirlo por un medio social humano. Este importante cambio cualitativo de medio significa romper el equilibrio en el que se encontraba frente a las demás especies.

Ahora, el hombre primitivo se adelanta en su acción a las otras especies, interfiere en sus recursos alimentarios, y utiliza nuevas especies como alimento, convirtiéndose poco a poco en el animal hegemónico.

En cualquier caso, lo dicho no debe entenderse como una sucesión de fases, sino como una interrelación múltiple de factores en la que se da influencia recíproca constante entre ellos. Las transformaciones anatómicas, como la liberación de las manos y sus responsabilidades manipuladoras eran un reto al cerebro que debió dar órdenes cada vez más complejas y sutiles que forzaban a las manos a incrementar su habilidad y precisión para construir instrumentos cada vez más complejos y perfectos. Esto a su vez exigía un cerebro cada vez más voluminoso y complejo en sus conexiones, y por tanto exigía la posibilidad de crecimiento del cráneo. El aumento del cerebro implica más inteligencia y comportamientos depredatorios, sociales, etc., más refinados. El éxito de este proceso posibilitó la supervivencia y prosperidad en el nuevo hábitat dando una respuesta adecuada tanto en cuanto a las ventajas como a los peligros.”[3]

“Tan sólo desde el Silúrico inferiór, en que aparecen los vertebrados ancestrales, fluviales, hasta el momento en que emergen los primeros antropoídes hominoideos, transcurre nada menos que un lapso de cerca de 500 millones de años,

Restos de criaturas hominoideas jalonan luego un largo período de millones de años, durante los cuales se van separando de varias familias una de las cuales está representada por los actuales orangutanes,gorilas, chimpancés, y otra por la especie humana.

En efecto, de una rama del mismo tronco del que proceden los actuales póngidos descienden también nuestros remotos antepasados,los australopitecus o parántropos, pequeñas criaturas de una talla menor que la del gorila, pero mayor que la del chimpancé o el orangután, con un peso que se calcula entre los 25 y 50 kilogramos, y que ya caminaban erguidos pese a lo exiguo de su cerebro. Todavía muy semejantes a los actuales antropomorfos, estos australopitecus poseían una faz hocicada y una frente huidiza,con un cráneo hundido cuya capacidad normal oscilaba entre los 500 y los 600 centímetros cúbicos (en algún caso no llegaban siquiera a los 400 c.c.). No está demostrado que estos prehomínidos poseyeran una cultura, pues los pretendidos instrumentos encontrados junto a los restos de los australopitecus eran posiblemente restos anturales de guijarros tallados caprichosamente por la propia naturaleza. A pesar de todo, estas pequeñas criaturas, que vivieron hace un millón de años en el África del Sur, representan un evidente paso en el camino hacia la hominización, por cuanto su postura erecta y la liberación consiguiente de las manos, así como su vida no arbórea, hubieron de exigirles enormes esfuerzos adaptativos que abrieron el camino hacia escalones filogenéticos superiores.

No está muy claro, sin embargo, que los australopitecus fueran un precedente directo de los posteriores pitecántropos. Más bien parece que representaron simplemente una línea divergente, una especie a extinguir que, aunque procedente del mismo tronco básico de los primates, siguió una dirección distinta de la que condujo a a los genuinos hominidos. Ya en esa línea y hacia la misma época en que vivió el australopiteco, aparece el homo habilis, posible antecesor del homo erectas.

En cualquier caso, se sabe que el Pithecanthropus erectlus, descubierto en Java portel médico holandés Eugéne Dubois en 1891, vivió unos cuantos cientos de miles de años después que los austraIopitecos y el homo habilis — hace aproximadamente medio millón de años —, y que representa un paso ya más definido en el proceso de hominizcación. Claramente, los pitecántropos representan uno de los «eslabones perdidos» profetizados por Darwin, y aun cuando su mentón rudimentario, su coronilla plana, sus grandes arcos superciliares y su faz hocicada manifestaran características todavía muy alejadas de las del hombre actual, su capacidad craneal — decisiva a la hora de juzgar la capacidad adaptativa de una especie— se acercaba a los 1.000 c.c. y superaba con mucho a la de sus predecesores los australopitecus, y también a la de los simios actuales. Este grupo hominoideo, que aparece en el Pleistoceno medio y al cual pertenecen también muchos ejemplares del Smanthropus (cuya capacidad craneal oscila entre los 1.000 y los 1.100 ce), corresponde. a una fase de hominización rudimentaria, pero de hominización, al fin y al cabo.

A juzgar por lo que se ha podido reconstruir de su vida, habitaban en cavernas, utilizaban el fuego, tallaban útiles de piedra, martillos, también con trampas, conseguían, al parecer, cazar animales físicamente muy poderosos (elefantes, rinocerontes, bisontes, búfalos, osos, antílopes, tigres y leopardos); pero les faltaban dos ingredientes básicos: un cerebro más desarrollado y cultura.

Posiblemente, esos alardes venatorios de los pitecántropos suponían una labor de equipo y un lenguaje elemental capaz de mantener una organización social mínima. Con todo, el nivel de hominización de los pitecántropos parece haber sido muy rudimentario. A lo que se sabe, practicaban el canibalismo y gustaban, como los actuales antrpófagos melanesios, de extraer los cerebros de los muertos para saborearlos como exquisitas golosinas. Sus huesos aparecen, efectivamente, mezclados con los de la caza, y nada indica en ellos que enterraran a sus muertos ni que practicaran ritos o poseyeran un arte ornamental. Su cultura fue, por consiguiente, más bien una precultura; es decir, una organización social mínima en que unas técnicas subsistenciales rudimentarias estaban al servicio de fines vitales de pura supervivencia.

Hacia la mitad del segundo interglacial (hace unos 350.000 años), los pitecántropos se extinguieron y fueron sustituidos por grupos ya muy cercanos al homo sapiens de Neanderthal, esto es, muy cercanos al paleoántropo u hombre arcaico. Se sabe que este hombre presapiens poseía una cultura elemental; sus hachas bifaces eran ya muy superiores a las de los pitecántropos; su alimentación se componía de caza y granos, eran nómadas y que frecuentaban sobre todo las orillas de los ríos y los lagos. Cuando este grupo, que dura unos 100.000 años, se extingue, ya han aparecido los primeros ejemplares del género humano propiamente dichos, esto es, los paleántropos de Neanderthal, de Rodesia y de Solo, que poseen ya una frente recta, una dentición que demuestra que las manos han sustituido al hocico en muchas funciones adaptativas, una capacidad craneal muy semejante a la nuestra y una cultura típica del Paleolítico inferior. Su técnica, mas avanzada, les permitía tallar hachas más perfectas que las bifaces; sabían utilizar,por supuesto, el fuego, enterraban con ritos que suponían ciertas creencias religiosas, se pintaban los cuerpos, usaban amuletos y practicaban ritos de caza. En esencia, biológica y culturalmente, el hombre de Neanderthal había trascendido ya los niveles de la animalidad; pero súbitamente, en el tercer período interglacial, hace unos 50.000 años, esta especie desapareció sin dejar apenas rastro, y en toda la superficie del planeta quedó, como único representante del género homo, el hombre de Cromagnon, que venía compartiendo la escena paleolítica con el hombre de Neanderthal desde muchos miles de años atrás, quizás desde hacía más de 100.000 años.

A partir de entonces, una sola especie, la nuestra, quedó a la cabeza del largo proceso evolutivo que, a grandes rasgos, acabábamos de describir .

Con su cerebro más desarrollado (1.750 c.c. por término medio), este hombre nuevo, este neoántropo, produjo una cultura que se desarrolló relativamente poco durante los 100.000 años del Paleolítico superior, pero que a partir del Mesolítico y del Neolítico comenzó a progresar con ritmo creciente, hasta desembocar en la vertiginosa civilización actual.

Biológicamente, apenas podrían encontrarse diferencias sensibles entre los primeros hombres de Cromagnon y nuestros contrmporáneos; pero las diferencias culturales que nos separan son fabulosas, al menos en lo que respecta al conocimiento y dominio del mundo exterior.

A juzgar por lo que opinan algunos biólogos especializados en anatomía del cerebro, la evolución del cerebro humano todavía no se ha detenido; concretamente, hay indicios de que los polos frontales del mismo, es decir la zona del cortex que más directamente parece intervenir en el ejercicio de las funciones intelectuales su en una especie de forcejeo para agenciarse un mayor espacio para su expansión. Pero dejemos aparte ahora la posibilidad de que el hombre del futuro cuente con un cerebro superior al nuestro, y concentrémonos por un momento en el hecho de que el hombre de hace cincuenta mil años, que fabricaban hachas de sílex y llevaban una vida nómada, y la población actual de las grandes metrópolis tecnificadas, no presentan diferencias aparentes en lo referente a su dotación cerebral.

Expuesta la cosa de otro modo, lo que ocurre es que, con las mismas estructuras neurobiológicas, un hombre puede vivir en la barbarie, en la Atenas de Pericles o en el mundo técnico del presdente.A partir, pues de determinado momento de la evolución biológica, lo que entra en jeugo para continuar el progreso de la especie es un factor nuevo: la cultura, la acumulación y transmición de conocimientos. terminado el proceso biológico de hominización, en el Paelolítico, con la aparición de los hombres de Cromagnon, estabilizado ya (al menos momentáneamente) el proceso de cerebración de la especie, ocurre que un primate, el Pithecatropues erectus, utilzia su cerenbro y sus manos para cosntruir instrumentos que potencien y prolonguen su capacidad de acción. Entre la naturaleza y el nuevo homínido se va a interponer asi una realdiad nueva, una especie de intermundo tecnico, todavía muy rudimentario, pero que es la puerta que abre el camino pra als prodigiosas proezas científicas que vendrán mas tarde. El término, pues , del proceso de cerebración es la instalación de los homínidos en le mundo de la cultura, el salto a un mundo nuevo en el mundo de la cultura, el salto a un mundo nuevo en el que nada esta hecho y cuya esencia consiste, nada mas y nada menos, que en la necesidad de inventarlo todo.”[4]

El origen de los homíndos

“El hallazgo de Michel Brunet puede calificarse de fantástico por muchas razones. Brunet lleva trabajando mucho tiempo en la región del desierto de Chad. Ya en 1995 descubrió restos de «Australopithecus bahrelghazaly», que en aquel momento no fueron suficientemente valorados por la comunidad científica porque fueron escasos. De algún modo, la aparición ahora de un cráneo bastante completo de un homínido perteneciente a un nuevo género y a una nueva especie, viene a hacer justicia a la importante labor realizada durante años por este paleoantropólogo de la Universidad francesa de Potiers. El descubrimiento arroja luz sobre una época desconocida hasta la fecha. En ese sentido, abre el camino para aproximarnos al origen mismo de los homínidos, a esa delgada línea evolutiva que conduce a los chimpancés o a los humanos. Se estima que la separación entre el hombre y el mono se produjo hace entre cinco y siete millones de años, según los datos aportados por la genética. El cráneo hallado en Chad tiene entre seis y siete millones de años, lo que lo convierte en un ejemplar único para vislumbrar los secretos de esa bifurcación genética y que, por otra parte, demuestra la conexión que actualmente existe entre la Paleontología y la Genética.
Otra de las curiosidades que rodea este fantástico descubrimiento es su localización. Tradicionalmente se ha pensado que la separación de la línea evolutiva se produjo en el este del continente africano, donde se suponía que se asentaron los antecesores humanos hace seis o siete millones de años. Pero este cráneo ha aparecido en pleno centro de África, lo que abre enormemente el área de búsqueda de los primeros homínidos y puede contribuir de forma extraordinaria a saber algo más de nuestros orígenes.
La capacidad craneal del fósil descubierto se estima entre 320 y 380 centímetros cúbicos; por lo que es inferior a la de los chimpancés. Se trata de un cráneo pequeño -de unos 18 centímentros de largo- que, no obstante, presenta un aspecto facial que recuerda a la de los Australopithecus, que son entre tres y cuatro millones de años más recientes. Esa característica confirma que podemos estar ante el antecesor común, equidistante de las dos especies en el momento de la bifurcación. Aunque queda mucho por investigar, el hallazgo abre la puerta a precisar el origen de los homínidos.” [5]

Aunque hay líneas clara desde los tempranos australopitecus y los humanos actuales, estas no son todavía suficientemente continuas ni uniformes. Entre las tendencias más claras los científicos incluyen: Aumento del volumen del cerebro y del tamaño del cuerpo, uso creciente de herramientas y mayor sofisticación de estas, y, disminución del tamaño de los dientes y de la robustez del esqueleto. Igualmente, los paleontropólogos no ven claras líneas divisorias entre los últimos australopitecos y los primeros Homo, o entre erectus y el sapiens arcaico, ni entre este último y los sapiens modernos.

En estos puntos hay acuerdo suficientemente generalizado, no así en la forma de nuestro árbol genealógico. Si hay amplia aceptación sobre el hecho que no son ancestros nuestros los australopitecos aethiopicus, robustus y boisei, pero sigue siendo debatido si el Homo habilis desciende del A. afarensis, o del africanus o de ambos, o de ninguno de ellos. De hecho, se ha dicho que probablemente no descendemos de ningún otro australopitence.

Para complicar, o enriquecer, aún más las cosas, nuevos géneros y especies han sido descubiertos recientemente, incluyendo Ar. ramidus, Au. amanensis, Au. bahrelghazali, Au. garhi, Orrorin, Kenyanthropus y Sahelanthropus. De nuevo, no hay consenso sobre si existe relación entre ellos o de alguno de ellos y nosotros.

Como ayuda para los legos, si podemos decir que es (bastante) aceptado que el Homo erectus desciende del Homo habilis, pero, lamentablemente, no hay claridad sobre la potencial relación entre erectus, Neanderthal y sapiens.

Y ahora aparece otro actor en escena. Primero los numerosos fósiles datados hace 800.000 años de un nuevo personaje. Claramente homo, pero de morfología suficientemente especial, mezcla de características modernas y arcaicas, que sugieren a los científicos que se trata de una nueva especie, la cual han bautizado Homo antecessor. Más recientemente, en la misma localidad española de Atapuerca, fueron encontrados objetos que sugieren la existencia hace 1,2 millones de años de esta nueva especie.

El descubrimiento de antecessor reta a quienes sostienen teorías anteriores sobre la evolución de nuestra especie, provocando nuevas y fascinantes ramas y, también, aparentes caminos sin destino claro.

En todo caso, si es reafirmada del modo como es anunciada la descripción del Homo antecessor, tendríamos a un claro antecesor común del sapiens, por un lado, y por el otro, la rama que terminó en los Neanderthal, aunque todavía faltaría por conocer la o las otras etapas que permitieron la evolución hasta nosotros.[6]

¿Nuestro primer antepasado vivió en Atapuerca hace más de un millón de años?

El equipo de excavación que trabaja en los yacimientos prehistóricos de la Cueva de la Sima del Elefante en Atapuerca (Burgos) ha descubierto restos que demuestran la presencia humana en el continente europeo desde hace más de 1,2 millones de años.

La Fundación Atapuerca anunció el hallazgo de un diente fósil de homínido que fabricó herramientas de sílex que se habían encontrado en un nivel muy antiguo del yacimiento de la Cueva de la Sima del Elefante, en la Trinchera del Ferrocarril, en la localidad burgalesa de Burgos.

Los restos encontrados son de un ancestro del Homo antecessor. El equipo explica “con este sensacional hallazgo tenemos ya las pruebas científicas de la presencia humana en el continente europeo antes de un millón de años”.

Destacó que los primeros análisis “permiten aventurar” que se trata de restos de un ancestro del Homo antecessor, una especie que ya había sido descubierta en el yacimiento de Gran Dolina, también en la Sierra de Atapuerca.

Descubrimientos anteriores

En el yacimiento de Atapuerta, declarado Patrimonio de la Humanidad, ya se descubrieron hace una década los restos del bautizado como Homo antecessor, una especie con 800.000 años de antigüedad y desconocida hasta entonces, que hizo cambiar todos los estudios sobre la evolución humana en Europa.

En campañas posteriores, se han encontrado en el yacimiento burgalés restos fósiles de otros homínidos como el Homo sapiens y del Homo heidelbergensis, de hace 500.000 años.¨

El descubrimiento de antecessor reta a quienes sostienen teorías anteriores sobre la evolución de nuestra especie, provocando nuevas y fascinantes ramas y, también, aparentes caminos sin destino claro.

En todo caso, si es reafirmada del modo como es anunciada la descripción del Homo antecessor, tendríamos a un claro antecesor común del sapiens, por un lado, y por el otro, la rama que termino en los Neanderthal, aunque todavía faltaría por conocer la o las otras etapas que permitieron la evolución hasta nosotros.[7]

¿El eslabón pudo nacer en Asia?
Recreación artística de dos ejemplares de Ganlea megacanina. – MARK KLINGER/CARNEGIE

La quijada fósil de un primate que vivió hace 38 millones de años cuestiona el origen africano de los antropoides

Un fragmento de mandíbula con unos pocos dientes hallado en Birmania amenaza con arruinar una de las mayores campañas de marketing de la historia de la ciencia. A mediados de mayo, como si fuera la presentación de Cristiano Ronaldo con la camiseta del Real Madrid, un equipo internacional de científicos anunció en Nueva York el hallazgo de Ida, un primate fósil que vivió hace 47 millones de años en la región de la actual Fráncfort (Alemania).

Aquel ejemplar, perteneciente a una nueva especie, Darwinius masillae, fue vendido por sus descubridores como el equivalente “al arca perdida para los arqueólogos”: el ancestro común de humanos y simios. Cuando la comunidad científica se enteró de su existencia, la BBC ya había rodado un documental sobre el fósil y decenas de miles de libros sobre Ida esperaban en la imprenta para ser distribuidos.

Hoy, otro equipo de científicos presenta un nuevo primate fósil que obliga a mirar con desdén al Cristiano Ronaldo de la paleontología. Según los investigadores, la quijada encontrada en Birmania perteneció a una especie de primate antropoide hasta ahora desconocido, Ganlea megacanina, que vivió hace 38 millones de años y cuya existencia, dicen sus descubridores, demuestra que el ancestro común de humanos, monos y simios surgió a partir de los primates asiáticos, no de los africanos como se pensaba hasta ahora.

Hasta fechas recientes, la mayor parte de los científicos creían que los primates antropoides (monos, simios y humanos) aparecieron a partir de otros más primitivos, los prosimios, el grupo al que pertenecen los lémures, característicos de la isla africana de Madagascar.

Sin embargo, una cadena de hallazgos en el sureste asiático hizo que la teoría se tambaleara. Y, en estas, apareció Ida, un fósil que, por sus semejanzas simultáneas con los lémures y los antropoides, devolvió la credibilidad al origen africano de humanos, monos y simios.

Pero el hallazgo del fragmento de mandíbula vuelve a sugerir que el ancestro de los seres humanos era asiático. “Una de las razones por las que creemos que Ganlea es tan próxima a los antropoides es por el inusual desgaste de sus colmillos inferiores”, explica a Público el principal autor del estudio, Chris Beard, del Museo Carnegie de Historia Natural de Pittsburgh (EEUU).

Según el investigador, los ejemplares de esta especie utilizaban sus colmillos para hacer palanca y poder abrir la dura cáscara de las frutas tropicales. Este comportamiento, nunca visto en los prosimios, sí es característico de algunos antropoides actuales, como los saki cariblancos, unos monos típicos de las selvas de Venezuela.

Beard, que publica su estudio en la revista Proceedings of the Royal Society B, cree que el fósil birmano oscurece el papel de Ida en el árbol evolutivo humano. “Ida pertenece al linaje de primates que condujo a los lémures, no al que llevó a los humanos”.

A juicio de Beard, la separación entre chimpancés y humanos ocurrió en África pero, como demuestran fósiles como Ganlea megacanina, “si nos remontamos en el tiempo, nuestros ancestros comunes vivieron en Asia”.[8]

Hallada en Atapuerca la mandíbula del europeo más viejo

FOTOS – EFE – 26-03-2008

El equipo investigador de Atapuerca, dirigido por Juan Luis Arsuaga, José María Bermúdez y Eudald Carbonell, ha descubierto la mandíbula del europeo más viejo de la historia, que vivió en la sierra burgalesa hace 1,2 millones de años, según publica la revista ‘Nature’- EFE

FOTOS – EFE – 26-03-2008.La mandíbula, encontrada en la Sima del Elefante, conserva aún algunos dientes. Junto a la mandíbula se han localizado utensilios de sílex así como especies de roedores que demuestran la antigüedad del importante fósil- EFE. “Los restos, de hace 1,2 millones de años, hacen retroceder en casi 500.000 años la llegada de los primeros homínidos a Europa

FOTOS – EFE – 26-03-2008. La mandíbula fue hallada el pasado 30 de junio durante unas excavaciones realizadas en un perímetro de 20 metros cuadrados. A ella corresponde además un premolar inferior que fue encontrado dos días antes y que se presentó a los medios de comunicación el 29 de junio de 2007- EFE

Descubrimiento crucial en Atapuerca. Los primeros humanos que habitaron Europa. El descubrimiento es crucial porque hace retroceder en casi medio millón de años la llegada de los primeros homínidos a Europa, un dato sobre el que los científicos ya estaban trabajando pero que ha corroborado el hallazgo- EFE – 26-03-2008

Continuas revelaciones. EFE – 2008-03-26. Miembros del equipo de paleontólogos de la sierra de Atapuerca. Las excavaciones en ese yacimiento, declaradas Patrimonio de la Humanidad, ofrecen desde hace treinta años continuas revelaciones sobre el modo de vida de los primeros humanos que habitaron el continente europeo

El europeo más viejo de la historia vivió en la sierra de Atapuerca hace 1,2 millones de años, un dato sobre el que los científicos ya estaban trabajando pero que ha corroborado el hallazgo de su mandíbula en este yacimiento burgalés. La revista Nature publica en su último número las principales conclusiones del nuevo descubrimiento del equipo investigador de Atapuerca, dirigido por Juan Luis Arsuaga, José María Bermúdez y Eudald Carbonell, y que se produjo el 30 de junio de 2007.

La mandíbula, encontrada en la cueva denominada Sima del Elefante y vinculada “provisionalmente” a la especie Homo Antecessor, “confirma y refuerza la teoría de la antigüedad de la presencia de los primeros homínidos que llegaron a Europa”, han informado fuentes de la investigación.

En el estrato de la cavidad donde apareció el fósil, denominado TE-9, se han localizado también utensilios de sílex de tradición Olduwaiense así como especies de roedores que demuestran el espacio temporal al que pertenece el hallazgo. El hueso consiste sobre todo en la sínfisis, la región anterior de la mandíbula donde se reúnen las ramas horizontales mientras que, en su parte externa, se localizaría el mentón del humano actual. La mandíbula conserva algunos dientes y a ella corresponde además un segundo premolar inferior que fue encontrado dos días antes en el nivel TE-9, y que se presentó a los medios de comunicación el 29 de junio de 2007.

Los científicos del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) de Burgos y del Institut Catalá de Paleoecología Humana i Evolució Social (IPHES) de Tarragona evidencian con multitud de pruebas la presencia de homínidos en el sur de Europa en una fase muy temprana del Pleistoceno Inferior.

Este descubrimiento fue crucial, al igual que el de este nuevo fósil, porque hace retroceder en casi medio millón de años la llegada de los primeros homínidos a Europa. En cuanto a la procedencia originaria del espécimen, aún por determinar, se apunta que la morfología de la cara anterior de la sínfisis es primitiva y recuerda a la de fósiles africanos del Pleistoceno Inferior atribuidos a Homo Hábilis y Homo Rudolfenss.

En particular, el fósil de la Sima del Elefante tiene muchas similitudes con las mandíbulas encontradas en el yacimiento de Dmanisi (República de Georgia) que datan de 1,7 millones de años. Por el contrario, la cara posterior de la sínfisis tiene un aspecto más derivado que, según los investigadores, recuerda a ciertas mandíbulas de Asia.

Los científicos creen “probable” que la primera población europea proceda de la región del Oriente Próximo, verdadero cruce de caminos entre África y Eurasia, y que estuviera relacionada con la primera expansión demográfica fuera de África que, en la actualidad, está representada por los homínidos de Dmanisi.

El descubrimiento de la mandíbula replantea las teorías que los científicos de Atapuerca expusieron en 1997 en la revista Science. Según Bermúdez, creían entonces que el Homo Antecessor era común de los neandertales y de las poblaciones modernas: “Pensábamos que podía ser una especia africana, pero ahora vemos que quizás no, que es una especie muy antigua”.

Las herramientas, hasta un total de 32 piezas, fueron probablemente realizadas en el interior de la cavidad a partir de nódulos de sílex del Neógeno y Cretácico, que se localizan en un radio menor a dos kilómetros en torno a este lugar. La técnica de producción de las piezas es muy sencilla y su objetivo era obtener lascas de entre 30 y 75 milímetros de longitud mediante un percutor duro. Con ellas, los homínidos aprovechaban la carne de los grandes herbívoros, como muestran las marcas que los útiles líticos dejaron sobre algunos huesos.

Los científicos han sido capaces de obtener todas estas pruebas mediante la utilización de una variedad de técnicas, como paleomagntismo, biocronología y el estudio de la descomposición radiactiva de los isótopos en los sedimentos. El lugar del descubrimiento está situado a unos doscientos metros del yacimiento de la Gran Dolina, donde en 1994 se encontraron los primeros restos del Homo Antecessor, y a unos mil de la Sima de los Huesos, donde se han localizado más de 6.000 fósiles de la especie Homo Heidelbergensis.

Las excavaciones de Atapuerca, declaradas Patrimonio de la Humanidad, ofrecen desde hace 30 años continuas revelaciones sobre el modo de vida de los primeros humanos que habitaron el continente europeo. Tras la publicación del artículo, titulado El primer homínido de Europa, en la revista Nature, sus autores comparecerán mañana ante los medios de comunicación en Burgos y mostrarán los restos del homínido que se han encontrado.”[9]

El hallazgo en Atapuerca del cráneo de un niño con una malformación grave revela que el ‘Homo antecessor’ cuidaba a los discapacitados

El cráneo del niño con una malformación encontrado en Atapuerca. Foto: EFE

El Homo antecessor era buena gente. Mejor que algunos de los que le siguieron en la cadena evolutiva, a juzgar por el modo en que se ocupaban de los niños y los discapacitados. Hasta una época relativamente reciente, han sido numerosas las culturas en las que los bebés que nacían con malformaciones eran abandonados o sacrificados. No ocurría lo mismo entre los homínidos del pleistoceno medio, que dispensaban cuidados a aquellos de sus congéneres que sufrían algún tipo de discapacidad, aunque fuera grave. El llamado Cráneo 14 de Atapuerca (Burgos) así lo constata.
Entre los años 2001 y 2002, los investigadores que trabajan en el yacimiento de la Sima de los Huesos descubrieron numerosos fragmentos de calavera que, una vez ensamblados (un laborioso proceso que se alargó durante años), dieron lugar al Cráneo 14. Estudios posteriores atribuyeron la caja ósea a un niño que vivió hace no menos de 530.000 años y que, según un informe que acaba de ser publicado en el último número de la revista estadounidense Proceedings of the Nacional Academy of Sciences, padecía una alteración congénita llamada craneosinostosis (consistente en el cierre prematuro de las suturas que separan los huesos del cráneo) que le produjo graves deformidades y daño cerebral. Es el caso de craneosinostosis más antiguo que jamás se ha documentado.

Uno de los aspectos más relevantes del hallazgo es que, según las conclusiones de la investigación, en el momento de morir el propietario del Cráneo 14 tenía más de 5 años y menos de 12 (la edad más probable está entre los 8 y los 10). Y puesto que la malformación se produjo durante la gestación, es indudable que el individuo requirió unos cuidados específicos para llegar a esa edad. “Pese a su minusvalía, este niño recibió la misma atención y oportunidades que cualquier otro niño de su comunidad –explica la paleontóloga Ana Gracia, responsable de la conservación de los fósiles de la Sima de los Huesos–. Fue cuidado del mismo modo en que cuidamos hoy a nuestros niños, con independencia de su grado de autonomía”.
Toda una revelación. Y más si se tiene en cuenta el comportamiento de civilizaciones más recientes, que no han dudado en deshacerse de los individuos considerados no aptos a edades bien tempranas. El estudio que ahora se publica cita el caso de un hospital medieval de Chichester (Reino Unido) que hacia el siglo XV acogía a bebés abandonados y en cuyo cementerio han sido hallados numerosos restos de niños con craneosinostosis y otras malformaciones similares. Hay más ejemplos. Por el contrario, en la línea apuntada por otros descubrimientos hechos en yacimientos de la época neanderthal, el Cráneo 14 revela que los homínidos de Atapuerca sí se ocupaban de los suyos, aunque estuvieran enfermos o no pudieran valerse por sí mismos. El pleistoceno medio aún tiene muchas cosas que enseñarnos.”[10]

“Se van a encontrar homínidos todavía más antiguos”
El equipo de científicos de Atapuerca halla en la sima del Elefante la mandíbula del homínido europeo más antiguo

Los hallazgos arqueológicos del yacimiento de la Gran Dolina y las industrias líticas de la cuenca de Guadix-Baza, con una antigüedad de 1,3 millones de años, confirmaban ya la presencia de los primeros europeos en la Península Ibérica. “Pero lo que nos faltaban eran los homínidos”, explica José María Bermúdez, codirector de las excavaciones de los yacimientos de Atapuerca, donde ha sido encontrado el resto fósil humano más antiguo de Europa, una mandíbula de 1,2 millones de años, que sitúa la llegada de los primeros homínidos al viejo continente casi 500.000 años atrás. “Ahora podemos presumir de tener al primer europeo”, añade Bermúdez.

El pasado 30 de junio, el equipo que dirige Bermúdez junto a Juan Luis Arsuaga y Eudald Carbonell descubrió en la sima del Elefante, en la sierra de Atapuerca, la mandíbula, que aún conserva algunos dientes. La primera implicación que supone el descubrimiento, cuyas conclusiones publica el último número de la revista Nature es, según Bermúdez, el hallazgo de “una especie genuinamente europea”, vinculada “provisionalmente” a la especie Homo Antecessor.

La tesis que sostiene el equipo de científicos de Atapuerca es que durante las migraciones de los primeros homínidos, que “partieron de África hace 1,8 millones de años”, se produjeron “cambios en la estructura genética de las poblaciones”. En concreto, en Europa hubo una “una especiación alopátrida”, es decir, la aparición de una nueva especie fuera de su lugar geográfico de origen.

En efecto, las primeras evidencias de estas migraciones “se encuentran en el yacimiento de Dmanisi (Georgia), donde hay fósiles humanos con una antigüedad de 1,7 millones, y en la isla de Java, con restos de 1,6 millones”, explica el paleontólogo, que señala que era lógico pensar que el “viaje” hubiera continuado por Europa hasta la Península Ibérica como demuestran las semejanzas entre la mandíbula de la sima del Elefante y los hallazgos del yacimiento de Dmanisi. Esto significa, según Bermúdez, que “se van a descubrir homínidos europeos todavía más antiguos, quizás en Bulgaria y Rumania”.

No obstante, también en Atapuerca podrían ser hallados fósiles humanos de mayor antigüedad. Una de las pruebas realizadas, el método de nucleidos cosmogénicos –que estudia las edades de distintos materiales en función de la acumulación de ciertos núcleos atómicos-, dató la mandíbula en el primer test en 1,4 millones de años, “aunque preferimos ser cautos y tomar la fecha que resultó de la segunda prueba, 1,2 millones”, comenta Bermúdez. Sin embargo, hay niveles inferiores a los que ahora se exploran que podrían esconder restos más primitivos, porque son “yacimientos inagotables”.

El descubrimiento de la mandíbula replantea las teorías que los científicos de Atapuerca expusieron en 1997 en la revista Science. Según Bermúdez, creían entonces que el Homo Antecessor era común de los neandertales y de las poblaciones modernas: “Pensábamos que podía ser una especia africana, pero ahora vemos que quizás no, que es una especie muy antigua”.[11]

Un nuevo hallazgo de una mandíbula humana, que correría hacia atrás la teoría de la edad vigente para nuestro planeta tierra.

En la revista digital, de la fe evangélica española, LupaProtestante.com, apareció un interesante artículo comentado por Eric Capó, de nacionalidad española, sobre un nuevo hallazgo de una mandíbula humana, que correría hacia atrás la teoría de la edad vigente para nuestro planeta tierra. El artículo dice lo siguiente: «La prensa se ha hecho eco del hallazgo en Atapuerca, provincia de Burgos, de una mandíbula humana de hace un millón doscientos mil años. La revista científica NATURE ha publicado un reportaje a toda página, que da cuenta de la importancia del hallazgo, ya que, aunque anteriormente se habían hecho hallazgos semejantes, ninguno era tan antiguo. A los restos anteriores encontrados se les había atribuido una antigüedad de unos 800.000 años. La mandíbula encontrada ahora es 400.000 años anterior por lo que nos vamos al millón doscientos mil años de antigüedad. Teniendo en cuenta que todavía faltan cinco metros por excavar en el yacimiento donde ha sido encontrada (cueva de la Sima del Elefante), se estima que es posible que se encuentren otros restos que incluso podrían llegar a tener 1,5 millones años de antigüedad. Dado que estos homínidos vinieron de África, este “muchacho” de unos 20 años de edad, a quien pertenecía la mandíbula, podría ser considerado, en este momento, como perteneciente al primer grupo de inmigrantes a Europa, o sea, uno de los primeros europeos. Para datarla se han hecho servir, nos dicen, hasta tres sistemas. El que nos da la fecha que le atribuimos es la técnica de los núcleos cosmogénitos, con un margen de error de unos 160.000 años. Otras técnicas aplicadas dan resultados parecidos.

La prensa se ha hecho eco del hallazgo en Atapuerca, provincia de Burgos, de una mandíbula humana de hace un millón doscientos mil años. La revista científica NATURE ha publicado un reportaje a toda página, que da cuenta de la importancia del hallazgo, ya que, aunque anteriormente se habían hecho hallazgos semejantes, ninguno era tan antiguo. A los restos anteriores encontrados se les había atribuido una antigüedad de unos 800.000 años. La mandíbula encontrada ahora es 400.000 años anterior por lo que nos vamos al millón doscientos mil años de antigüedad. Teniendo en cuenta que todavía faltan cinco metros por excavar en el yacimiento donde ha sido encontrada (cueva de la Sima del Elefante), se estima que es posible que se encuentren otros restos que incluso podrían llegar a tener 1,5 millones años de antigüedad. Dado que estos homínidos vinieron de África, este “muchacho” de unos 20 años de edad, a quien pertenecía la mandíbula, podría ser considerado, en este momento, como perteneciente al primer grupo de inmigrantes a Europa, o sea, uno de los primeros europeos. Para datarla se han hecho servir, nos dicen, hasta tres sistemas. El que nos da la fecha que le atribuimos es la técnica de los núcleos cosmogénitos, con un margen de error de unos 160.000 años. Otras técnicas aplicadas dan resultados parecidos.

¿Cómo nos afecta, a nosotros los cristianos, este hallazgo? No nos debe afectar en absoluto. Como hombres y mujeres comprometidos con la verdad, nos congratulamos de los avances de la paleontología y saludamos con reconocimiento los nuevos conocimientos sobre nuestros orígenes.

Sin embargo, somos conscientes de que nuestra tradición nos llevó a conclusiones muy diferentes sobre la antigüedad del hombre. Sin que jamás haya sido un dogma, era una convicción muy compartida que la Biblia era un libro infalible, incluso en cuestiones científicas e históricas. Por muchos siglos, y todavía hoy lo encontramos en círculos muy conservadores, se creyó que el relato de la creación, en el libro del Génesis, daba datos científicos sobre el origen del universo, lo que llevó a eminentes hombres de la Iglesia y a no menos eminentes científicos a datar la creación a partir de las referencias bíblicas. Así, el más famoso de ellos, James Ussher (1581-1656), arzobispo anglicano de Armagh, en Irlanda, señaló la fecha de la creación en el 23 de octubre del año 4004 a. de C. Esta cronología del obispo se aceptó de tal manera que fue incluso aplicada en la traducción de la Biblia King James, que en alguna edición llegó figurar en la parte superior de cada página. Fechas parecidas defendieron John Lightfoot y científicos como Keppler y Newton.

Actualmente, los biblistas más prestigiosos sostienen que los 11 primeros capítulos del libro del Génesis no deben ser considerados historia. Son relatos inconexos entre sí que recogen tradiciones y mitos del pueblo de Israel. Lo que propiamente podríamos llamar historia bíblica sólo empieza con Abraham, en el capítulo 12 del Génesis. También hay acuerdo entre ellos en que en las Sagradas Escrituras no hemos de ir a buscar precisiones históricas, ni datos científicos. Es un libro que nos habla de Dios, por medio de hombres que vivieron en íntima relación con El y, a través de hechos y palabras, nos comunicaron verdades de orden espiritual. La hermosa poesía de Génesis capítulo 1 no pretende decirnos cómo Dios hizo el mundo, sino quien es su creador y sustentador. El cómo pertenece a la investigación científica.” [12]

No estoy de acuerdo con esta opinión. Si creo que debemos ser prudentes a la hora de examinar el Génesis y no darle una interpretación literalista, que choque con una correcta hermenéutica,pero no dudo de la inspiración divina de esos textos bíblicos, por su conexión con el Nuevo Testamento, en la genealogía de Jesús de Lucas y la teología Paulina, que nos habla de la relación de Adán con el ingreso del pecado en la humanidad y su relación con Cristo, el segundo Adán. No dudo de la seriedad de los biblistas ni de su sinceridad, pero simplemente, creo que debemos ser prudentes a la hora de interpretarlo tan literalista que terminemos convirtiendolo en un dogma.La ciencia humana tiene axiomas y presupuestos teóricos que ¡hay que tener fe para creer, también! Aún las ciencias exactas (definiciones de conjuntos infinitos etc.) ¿Quién lo puede probar con rigor científico?. Todo es cuestión de Fe. La ciencia del hombre en su estado natural, a veces, es “ciencia ficción” ¡Comprobado! y Ud. no lo ignora. Creer o no creer es el dilema siempre. Luego viene la construcción lógica sobre dichos axiomas o teorías. La Fe tiene, también una lógica. La Fe no se opone a la razón, sino a la incredulidad. ¿Lo sabe Ud.? Si los primeros 11 capítulos del génesis no pertenecen a una realidad, entonces el testimonio que dan de ellos los siguientes hagiógrafos, incluso Cristo, son una falacia.
¿Quemamos la Biblia en nombre de la Ciencia, como se hizo en varias oportunidades históricas? O cada vez que tengamos alguna duda, los que la leemos (millones) , ¿debemos llamarlo a Ud., para saber que es mito o realidad? La Biblia, es el best seller de todos los tiempos. Que Dios nos dé Luz y Fe y capacidad racional para entender correctamente el relato de la creación divina.

Luego continua diciendo que “en nuestro contexto protestante hay actualmente un intento de promover en España la teoría del llamado “diseño inteligente”, que no es otra cosa que una actualización, con pretensiones científicas, de la antigua teoría creacionista. Es un movimiento que nos viene de los evangelicales de los EE.UU y no por eso deja de ser lícito, siempre que los que lo defienden sean honestos con ellos mismos y no se cierren a los avances de la ciencia. Ya tenemos en el pasado demasiadas condenas de cristianos, por mantener teorías que parecían contradecir la enseñanza oficial de la Iglesia, para añadir otras. Hemos de aceptar que la ciencia es un camino que nos lleva hacia la verdad de las cosas, con todos los errores que también comete, y, si somos seguidores de Jesús, hemos de buscar, por encima de todo, esta verdad, aunque aparentemente contradiga alguna de nuestras convicciones, que pueden ser erróneas. La práctica actual de los cristianos conservadores de buscar agujeros en las teorías científicas para tratar de demostrar que son falsas, no es de recibo. Siempre habrá preguntas sin respuestas y problemas sin solución. Nosotros los cristianos tenemos muchas y muchos por lo que tratamos de abrirnos paso hacia caminos más llanos y cielos más despejados.

En el camino hacia la verdad no se puede partir de dogmas, sino de experimentos comprobados y siempre en continua revisión, y en esto la ciencia nos da un ejemplo. En toda investigación, no podemos partir de nuestras convicciones, ni de la Biblia, por mucho que la amemos y estemos seguros de su mensaje. Hemos de ir más allá y analizar la realidad “etsi Deus non daretur”, es decir, como si no hubiera Dios, en frase de Bonhoeffer. Dios no es el punto de partida, sino el de llegada. Estamos convencidos de que caminar hacia la verdad, cualquier verdad, es en definitiva ir hacia Dios, el Camino, la Verdad y la Vida. Y si es camino hacia Dios, a Dios lo encontramos en todas partes. También en Atapuerca.»[13]

«Hace dos siglos, eruditos de tendencia racionalista pusieron en duda la paternidad mosaica del Pentateuco. Desarrollaron la Teoría Documentaria de la Alta Crítica, la cual considera que los primeros cinco libros de la Biblia son una compilación de documentos en su mayor parte en el período de Esdras (444 A.C.)

Según ellos el documento más antiguo que se encuentra en el Pentateuco data del tiempo de Salomón. Consideran que Deuteronomio es un “fraude pío” escrito por los sacerdotes en el reinado de Josías con el fin de promover a un avivamiento; y que el Génesis consiste mayormente en leyendas nacionales de Israel. Muchos estudiosos conservadores creen que es probable que Moisés empleara genealogías y tradiciones escritas al escribir el libro del Génesis (Moisés menciona específicamente las generaciones de Adán”, en Génesis 5:1). Guillermo Ross, observa que el tono personal que encontramos en la oración de Abraham por Sodoma, en el relato del sacrificio a Isaac y en las palabras de José al darse a conocer a sus hermanos “es precisamente el que esperaríamos, si el libro de hubiera basado en unas notas biográficas anteriores” Probablemente, tales memorias valiosas fueron transmitidas de generación a otra desde tiempos muy remotos. No debemos extrañarnos de que Dios tal vez haya guiado a Moisés a incorporar tales documentos en sus escritos. Igualmente serían inspirados y auténticos.

También es notable que hay algunas añadiduras y retoques insignificantes de palabras arcaicas, hechos a la obra original de Moisés. Es reconocido universalmente que el relato de la muerte de Moisés (Deut. 34) fue escrito por otra persona (el libro de los rabíes, lo asigna a Josué). Génesis 36:31 había rey en Israel, algo que no existía en la época de Moisés. En Génesis 14:14 se denomina “Dan” a la antigua ciudad de “Lais”, nombre que le fue dado después de la conquista. Esto se puede atribuir a notas aclaratorias, o cambios de nombres geográficos arcaicos, que se introdujeron para hacer mas claro el relato. Probablemente, fueron agregados por los copistas de las Escrituras, o por algún personaje (como el profeta Samuel)»[14]

Si estoy de acuerdo con lo que opina sobre “no cerrarnos a los descubrimientos de la ciencia y como dice el autor del artículo, “como hombres y mujeres comprometidos con la verdad, nos congratulamos de los avances de la paleontología y saludamos con reconocimiento los nuevos conocimientos sobre nuestros orígenes.”

También apoyo su expresión de que “no debemos cerrarnos a los avances de la ciencia.” Y debemos también, como dice Eric, aceptar “que la ciencia es un camino que nos lleva hacia la verdad de las cosas, con todos los errores que también comete, y, si somos seguidores de Jesús, hemos de buscar, por encima de todo, esta verdad, aunque aparentemente contradiga alguna de nuestras convicciones, que pueden ser erróneas.” [15]

Recordemos que la palabra de Dios nos dice que “Él (Dios) vela por la ciencia”

Comparto la opinión del articulo: caminemos hacia la verdad sin dogmas, ni literalismos ni falacias que no tienen ni pies ni cabeza.Y empezar a fijarse en el auténtico espíritu del texto. Reparar en la importancia teológica de frases cómo “… y vió que todo era bueno”.

Un cristiano verdadero no debe entrar en crisis por las evidencias científicas de la aparición de los seres humanos sobre el planeta que contradicen, la supuesta cronología sagrada. Lo profundamente importante es la certeza de un Dios de la justicia que se encarnó entre nosotros y constituye la esperanza frente al antireino. Las enseñanzas bíblicas son extremadamente firmes y consistentes y no depende de la cosmogonía culturalmente condicionada. El relato bíblico afirma que Dios hizo lo existente, pero no entra en detalles, no es su cometido de los mecanismos detrás de los cuales está la obra trascendente de Dios.

La biblia es un libro teológico, no científico

Recordemos, por otra parte, que las implicaciones de aceptar la evolución frente al creacionismo bíblico son también teológicas: se trata, ni más ni menos, de paradigmas distintos, e incluso opuestos. La lógica, por lo demás, nunca recomendará creer que del Azar pueda surgir el Orden.

No comparto el hecho de que “Dios no es el punto de partida, sino el de llegada”, porque contradice la palabra de Dios, que dice que el Señor “El es el alfa y la omega,el principio y el fin”

Respecto al interrogante de Cuántos años tiene la tierra, podemos citar a Pablo Hoff:

«Los hombres de ciencia han encontrado evidencias de grandes cambios geológicos, estratificación de masas de piedras, y otros indicios que los han hecho llegar a la conclusión de que la tierra es antiquísima. Se crea un con flicto entre ellos, y ciertos cristianos que creen que la Biblia Indica claramente que hace sólo seis mil años que Dios creó el universo. ¿Cómo puede resolverse este conflicto?

Según algunos estudiosos de la Biblia, el problema no radica tanto en la contradicción entre el relato bíblico y lo que la ciencia ha descubierto, sino entre la ciencia y el relato mal interpretado. Además, es preciso distinguir entre lo que la ciencia ha descubierto realmente y lo que es mera especulación o teoría que aún no ha sido comprobada (por ejemplo: la teoría de la evolución). La ciencia pura no consiste en teoría, sino en hechos demostrados y concretos.

El cristiano debe reconocer ciertos hechos al interpretar el relato de la creación: en primer lugar, el Génesis no da fechas, y las genealogías primitivas no se pueden tomar en cuenta para calcular pues hay en ellas grandes vacíos (ver la introducción al Génesis). En segundo lugar, la Biblia es primordialmente un libro de religión y no de ciencia. Da muy pocos detalles sobre la creación. Génesis 1 fue escrito no tanto para describir el proceso de la creación sino más bien para mostrar su causa y propósito. Recalca la gran verdad de que Dios es el Creador. Finalmente, es lógico creer que la revelación de Dios a Moisés haya sido dada en conceptos comprensibles a los hombres de esa época y no en altos términos técnicos o científicos comunes a los del siglo XX. Sin embargo, podemos confiar que la Biblia habla correctamente sobre lo que concierne a la ciencia.

No obstante, debemos ser cautos en el intento de armonizar el relato de la creación con las teorías actuales de la ciencia y no apresurarnos en aceptar estas teorías. La ciencia está descubriendo aún nuevos datos, rechazando teorías anteriores y sacando nuevas conclusiones. No debemos correr el riesgo de identificar nuestra posición con algo tan cambiante como las teorías científicas. Por otra parte, podemos descansar en la confianza de que los descubrimientos futuros, bien interpretados, eliminarán muchas de las supuestas contradicciones de hoy y arrojarán más luz sobre el testimonio bíblico.»[16]

El eslabón perdido que inventó la vida acuática

Javier Yanes, redactor del diario online http://www.madrimasd.org, opina que ” Las corrientes creacionistas que niegan la evolución de las especies se atrincheran en una supuesta carencia de fósiles de transición que sugieran la aparición de las especies modernas. Pero nada más alejado de la realidad científica.”

En este artículo, este readactor español,comenta que “La revista Nature, publica un nuevo y flamante ejemplo de la evolución en acción, un eslabón perdido de las focas que congeló en el tiempo una especie en plena transición de la vida terrestre a la acuática.

El descubrimiento procede de la isla de Devon, en el ártico canadiense. En 2007, un equipo de científicos desenterró allí los primeros restos, ocultos en el sedimento de un antiguo lago en el fondo de un cráter meteorítico. La datación de los estratos los situaba en el Mioceno, hace unos 23 millones de años. Pero con este primer hallazgo, la escasez de piezas impidió la identificación del ejemplar. Un año más tarde, otra campaña de excavación logró rescatar la base del cráneo, una estructura que ayuda a establecer las relaciones taxonómicas.

Entonces y según los autores del trabajo, quedó claro que aquel animal de complexión similar a los mamíferos terrestres, pero con patas adaptadas a la natación, no era una nutria sino un ancestro de los pinnípedos, el grupo que reúne a las focas, otarios y morsas. Los científicos bautizaron a la nueva especie como Puijila darwini, un nombre que une el término empleado por los nativos inuit para designar a los mamíferos marinos con un homenaje a Darwin, el fundador de la biología evolutiva cuyo bicentenario se celebra este año.

Según la directora del estudio, Natalia Rybczynski, del Museo de Historia Natural de Canadá, la importancia de Puijila reside en que refleja “la transición de los pinnípedos de la tierra al mar”, un fenómeno “que ha sido difícil de estudiar porque las pruebas fósiles son débiles y discutibles”. El pinnípedo fósil más antiguo conocido hasta ahora, Enaliarctos, ya había trocado sus extremidades en aletas, mientras que la nueva especie es una primitiva “foca andante”, con patas musculosas de proporciones similares a las de osos o mofetas, pero con dedos aplanados que sugieren unos pies palmípedos.

El hallazgo ha permitido también a Rybczynski y sus colegas corroborar la hipótesis más aceptada sobre el origen de los pinnípedos, que sitúa la cuna de estos animales en el ártico. Los restos de plantas fósiles recogidos en el lugar indican que Puijila conoció un clima muy diferente al que hoy azota el país inuit; el ártico del Mioceno era más templado, similar a la actual costa noreste de EE.UU., con lagos que se helaban en invierno.

Los científicos sospechan que las duras invernadas obligaban a aquellos antepasados de las focas a buscar su alimento más allá de sus tierras estivales, en las costas, y que así fue como los mamíferos semiacuáticos de agua dulce llegaron a conquistar los océanos.” [17]

Proceso de humanización

El ser humano posee una serie de características fisiológicas propias que lo diferencian de los los demás animales. Algunas de estas características hacen que sea capaz de producir cultura y ésta le permite adaptarse al medio de una forma totalmente nueva. El hombre evoluciona no sólo biológicamente, sino también culturalmente. Este proceso de evolución cultural recibe el nombre de humanización.

En lenguaje cinematográfico, una elipsis es un salto en el tiempo o en el espacio. El espectador no pierde la continuidad de la secuencia aunque se han eliminado los pasos intermedios. Ésta es, casi con toda seguridad, la mayor elipsis de la historia del cine. Cuando el hóminido arroja el hueso al aire, éste se transforma en una nave espacial, simbolizando la evolución de la cultura y la tecnología humanas.

La humanización es el proceso a través del cual el ser humano va creando manifestaciones culturales cada vez más complejas que le permiten una cada vez mejor adaptación al medio natural. Mientras que la hominización o evolución biológica es lenta y azarosa; la evolución cultural siempre dirigida a un fin determinaddo, es extraordinariamente rápida. En poco tiempo el homo sapiens ha transformado la faz de la tierra. Con la creación de la cultura y de los útiles artificiales, el hombre se va a relacionar con el mundo con más posiblidades que todos los demás seres vivos. Esto se pone claramente de manifiesto en esta escena de la película “Odisea del espacio 2001″.

Hemos de tener presente la humanización si queremos explicar el origen del ser humano, ya que éste es resultado no sólo de la evolución biológica, sino también de la evolución cultural.

Por otro lado, hay que decir que hominización y humanización son dos procesos paralelos y relacionados entre sí. Carece de sentido afirmar que en una primera etapa aparece el hombre a partir de otros homínidos (hominización) y en una segunda etapa comienza a crear cultura y a adaptarse al medio a través de ella (humanización). La evolución cultural está ya presente en los primeros homínidos y la evolución biológica sigue estando presente hoy en día en el ser humano actual.”[18]

Esquema genealógico de los primates

En este artículo presento un esquema de la evolución humana, según un libro de historia universal y algunos arboles evolutivos propuestos, incluyendo uno propuesto por un autor cristiano evangélico defensor del Diseño inteligente, que seguramente disiente con lo propuesto por la comunidad científica internacional (Punto 6), para que puedan ser comparados y evaluados por los estudiantes de la T.Ev.

1.Esquema de la evolución del hombre [19]

La mayor parte de los paleontólogos concuerdan en que los antropoides del período plioceno, pese a poseer un cerebro parecido al de los monos, adoptaban unas actitudes y tenían unas manos similares a las del hombre. Lo cierto es que los diversos organismos biológicos, y sobre todo el organismo animal, habían ya evolucionado entonces hacia un tipo superior.

El darwinismo, en su teoría de la selección natural, formuló una «ley descriptiva» de un tipo de seres dados; Haeckel, discípulo alemán de dicha escuela, llevó más lejos la hipótesis hasta llegar a la doctrina del materialismo científico. Otros autores preconizan teorías evolucionistas de ascensión ortogenética: desde los primeros corpúsculos —protones, electrones—, es decir, el átomo, pasando por la molécula y los agregados macromoleculares proteicos, al ser vivo, en una fase de vitalización, hasta llegar a la cefalizaclón y al hombre, en fase ya de hominización o de ser vivo reflexivo.

La evolución morfológica del hombre tuvo como corolario la del cerebro. El incremento de la capacidad craneana queda de manifiesto si se comparan la del chimpancé, la del sinantropo, la del neanderthaliano y la del hombre actual.

La etapa siguiente sería la de este mismo ser integrado en sociedad, en vida común. O sea, la del hombre como componente de un grupo social, en vida colectiva, última etapa del desarrollo racional. El hombre, encajado en la Naturaleza, acaba por dominarla.

En esta última fase entra ya en el campo de la Historia universal en la verdadera acepción del concepto, y en esta etapa histórica, el evolucionismo meramente biológico cede su lugar al psicológico y social. Se trata ya del hombre como «animal político», según la definición aristotélica. El homo sapiens u hombre reflexivo, agrupado y desarrollando una etapa de vida colectiva, genera un aumento de población, logrando merced a las ventajas que comporta la asociación humana, paralelamente a un progreso cultural en incremento —la continuidad de las civilizaciones, que diría el historiador Toynbee— hasta desembocar en tiempos actuales a la valoración del individuo en su máxima expresión: derechos humanos, democracia, socialismo humanista y espiritualidad.

En general, se ha relacionado la transformación del animal puro en ser humano a causa de las glaciaciones que tuvieron lugar en la superficie de la Tierra hace un millón de años. El alemán Weinert expuso la teoría de que el hombre procedía de un primate parecido al chimpancé y describe las condiciones climatológicas y ambientales para que ello pudiera producirse: «La selva tropical europea desapareció poco antes de la llegada del pleistoceno. Para los antropoides, la glaciación fue un golpe terrible a sus habituales condiciones de existencia. Tenían que resolver el problema de resignarse a desaparecer o intentar sobrevivir, huyendo en busca de condiciones climatológicas mejores. Pero les quedaba otra solución: adaptarse, transformarse en seres capaces de asimilar las nuevas condiciones.»

2.Esquema genealógico de los primates

3.Árbol genealógico de la especie humana [20]

Esta propuesta puede ser discutible. En el momento actual, aún no existe consenso entre los científicos en cuanto a las relaciones evolutivas entre los homínidos fósiles y la especie humana actual, “Homo sapiens”. Hay numerosas teorías, elaboradas por los distintos equipos de investigación, y varias propuestas de nuevas especies aún en proceso de aprobación por la comunidad científica.

Árbol genealógico de la especie humana

Darwin acertó con su árbol [21]

“Darwin estaba equivocado”. Y en pequeñito, un insulso e informativamente nulo “talando el árbol de la vida”. Eso dice en su portada la revista sobre ciencia New Scientist. Me imagino que este número venderá más ejemplares que de costumbre: habrá bastantes clientes extra. Aunque no se compre, una gran cantidad de gente asocia inmediatamente (y exclusivamente) la figura de Darwin con toda la biología evolutiva de ayer y hoy. Por tanto, una gran cantidad de gente, al pasar por el kiosko y leer ese titular en una revista tan seria, pensará que la ciencia ha entendido por fin que la evolución es un error.

El artículo al que hace referencia ese titular puede leerse aquí. Es de Graham Lawton, y aunque es frecuente que los autores no tengan ningún control sobre los “tituláridos” que otros ponen a sus textos, Lawton está de acuerdo y admite que la portada es “en un 50%” para lograr ventas.

Pero lo que quiere decir es que Darwin se “equivocó” con algo muy concreto: la forma del árbol evolutivo. Él, y casi todos los científicos posteriores, se lo imaginaron pues… como un árbol. O sea, con ramas que se separan unas de otras. Ahora sabemos que, sobre todo en tiempos remotos y en organismos unicelulares (pero no únicamente), existen ramas que se se juntan. Fenómenos como la endosimbiosis, la transferencia genética horizontal o la introgresión implican que los linajes evolutivos se interconectan. Pero también no se interconectan: la mayoría de las ramas no lo hacen en absoluto. El árbol evolutivo parece ser como se imaginó Darwin, pero con una interesante complicación añadida. ¿Significa eso que se equivocó? Como mínimo es discutible. ¿Tiene sentido hablar de “equivocación” cuando a un descubrimiento científico se le añade otro que lo amplía, lo complementa y lo mejora?

En la época de Darwin, su propuesta del árbol era la buena, la que se acercaba a la realidad; la que se ajustaba a las observaciones (observaciones “macroscópicas” realizadas sobre todo en animales y plantas). Hoy sigue siendo válida y útil en grandes áreas de la biología. La visión errónea era y sigue siendo la de Lamark, en la que no había árbol en absoluto, pues el francés pensaba que los linajes no compartían historia ni antepasados comunes y “avanzaban” por separado desde orígenes múltiples e independientes. Darwin acertó con el árbol; Lamarck no acertó con su césped. Y hoy los biólogos trabajan con un súper-árbol darwiniano.

El primer árbol evolutivo [22]

El primer árbol evolutivo

Entre los trabajos de Darwin se puede consultar Transmutación de las especies (1837). En la imagen se puede ver el primer boceto que Darwin hizo de un árbol que muestra la evolución de los animales y que estaba incluído en la obra citada.- UNIVERSIDAD DE CAMBRIDGE – 17-04-2008

Árbol de los Hominidos [23]

Árbol evolutivo y las relaciones entre las especies

Antonio Cruz, en su libro La ciencia encuentra a Dios, explica que «Los árboles evolutivos y las relaciones entre especies se construyen de manera hipotética pues están basados en meras conjeturas o asunciones previas. La realidad es que las especies siempre permanecen estables durante millones de años, nunca se observan evidencias de transición de una especie y otra. Más que el dibujo de un árbol de familia, los fósiles indican bloques aislados que flotan en medio de un océano oscuro y nebuloso (fig. 38.)»[24]

No hay relación entre los fósiles de simios (oscuros) y los fósiles humanos (claros). Se trata de dos grupos completamente independientes a pesar de las asunciones del darwinismo.

Un dinosaurio momificado confirma su similitud con reptiles y aves modernos

Evidencias de piel mineralizada del hadrosaurio ‘Dakota’. | Phillip Manning

El hombre de Piltdown ha pasado a la historia como uno de los mayores fraudes de la paleontología. Una mandíbula de orangután unida artificialmente al cráneo de un humano actual engañó durante años a los expertos y fue considerado como un nuevo y revolucionario antepasado de Homo sapiens. Todo ocurrió a principios del siglo XX, cuando la tarea de datar un fósil y examinarlo no contaba con la tecnología de hoy en día.

Si alguien en quien Piltdown haya sembrado la semilla del escepticismo tuviera dudas de la existencia de los dinosaurios, podrá encontrar, en un nuevo estudio publicado en la última edición de la revista británica ‘Proceedings of the Royal Society B’ , evidencias frescas de aquellos animales; evidencias que van más allá de huesos fosilizados o icnitas.

Phillip Manning, del Museo de Manchester, y colegas han realizado un completo análisis de la estructura y composición de tejidos blandos mineralizados (piel, falanges, tendones) que pertenecieron a un hadrosaurio de finales del Cretácico, poco antes del ocaso del largo reinado de sus congéneres sobre la Tierra.

Los resultados confirman que la estructura de la piel del reptil prehistórico es igual a la de aves y cocodrilos modernos, sus descendientes. Algo que ya se suponía, pero que se demuestra esta vez con evidencias concretas.

Los fragmentos orgánicos del espécimen encontrado proceden de la prolífica formación de Hell Creeks, en Dakota del Norte. El hadrosaurio (Edmontosaurus sp.) en cuestión ha sido bautizado, pues, ‘Dakota’.

Que se encuentren tejidos blandos de tamaña antigüedad no es, pese a ser siempre jugoso para la ciencia, una estricta novedad. La coincidencia de distintos factores ambientales -enterramiento repentino y conservación en entornos pobres en oxígeno- puede permitir que los tejidos orgánicos, destinados, en condiciones normales, a descomponerse rápidamente y desaparecer, puedan durar a lo largo de tiempos extraordinarios.

Pero el estudio sí es novedoso en sus procedimientos. Las evidencias bien aprovechadas pueden llevar a resultados interesantes. “Es uno de los análisis más completos que se han hecho hasta ahora de los restos de un dinosaurio”, comenta a elmundo.es José Luis Sanz, de la Universidad Autónoma de Madrid y el mayor experto en dinosaurios de España. “Se han utilizado muy diversas técnicas de observación para tratar de conocer los mecanismos que han permitido la conservación de estos tejidos”, añade.

Las partes blandas encontradas pertenecen a falanges, piel y tendones osificados. La ‘autopsia’ ha revelado que el hadrosaurio fue enterrado abruptamente en los márgenes arenosos de un río y cubierto de un sedimento fino que envolvió su piel formando una especie de cemento.

Aunque el análisis de los restos del animal no ha obtenido proteínas intactas, sí muestra la presencia de estructuras celulares, bloques de aminoácidos que en su día formaron las proteínas. Toda una lección de conservación.[25]

El minúsculo cerebro de un primate de 54 millones de años

El paleontólogo Jonathan Bloch muestra el cráneo del primate y el modelo virtual del cerebro

Es un cerebro tan minúsculo que mide poco más que la yema de un dedo. Pertenece a un primate primitivo, de la familia de los Plesiadapiformes, uno de los «primos» de nuestros antepasados más antiguos, que vivió hace la friolera de unos 54 millones de años. Tras analizar una calavera de uno de estos especímenes, científicos de la Universidad de Florida y de la Universidad de Winnipeg han conseguido reproducir las primeras imágenes en tres dimensiones de su cerebro y, con ello, deducir algunas de las características de estos compañeros de evolución. Para empezar, los investigadores descubrieron que el animal, llamado Ignacius graybullianus, dependía más del olfato que de la vista, y que ya era capaz de hacer muchas de las actividades que hacen los monos modernos, lo que abre la puerta a buen número de preguntas sobre cómo se produjo el desarrollo de los «cocos» de los primates.

Los científicos analizaron una calavera de Plesiadapiforme de 3,8 centímetros de longitud que fue encontrada prácticamente intacta, toda una suerte debido a su extrema antigüedad, ya que estos primates vivieron en la horquilla de diez millones de años entre la extinción de los dinosaurios y la aparición de los primeros ancestros humanos. Gracias a estos huesos, los investigadores pudieron realizar el primer «molde virtual» del cerebro de un primate primitivo, un modelo en tres dimensiones. Para ello, utilizaron tomografías computarizadas de 1.200 secciones transversales de imágenes de rayos X del cráneo.

«La mayoría de las explicaciones de la evolución de los cerebros de los primates se basa en las especies que viven en la actualidad», explica la antropóloga de la Universidad de Winnipeg Mary Silcox, una forma de estudio que, a su juicio, ha llevado a deducciones «erróneas». El coautor del estudio, el paleontólogo Jonathan Bloch considera que los primates no siempre gozaron de un cerebro «privilegiado» que les diferenciaba de los demás mamíferos. «Al principio, no eran tan especiales -concluye- y eso ocurrió durante decenas de millones de años».

Ignacius, «un primo de la línea principal del linaje que finalmente ha dado lugar a nosotros», se parece a los primates modernos en su dieta y en que vivía en los árboles, pero no saltaba de árbol en árbol como sus familiares modernos. En muchos aspectos, el antiguo primate se comportaba como los actuales, pero con un cerebro que era de la mitad a dos tercios el tamaño del de los monos modernos más pequeños. Para los científicos, esto significa que vivir en los árboles o comer frutas pueden ser eliminados como las causas potenciales que provocaron el crecimiento del cerebro en los primates, ya que «Ignacius ya hacía todas esas cosas con su pequeño cerebro».

Para los investigadores, conocer las características del cerebro de Ignacius hace necesario un replanteamiento de cómo los primates evolucionaron hacia un cerebro más grande. Algunas hipótesis apuntan a la mayor importancia de la visión frente al olfato al pasar a una dieta fundamentalmente de frutas o al desarrollo de bosques más frondosos que permitía a estos animales realizar más saltos. Sin embargo, la respuesta requiere el descubrimiento y análisis de nuevos fósiles.
El estudio se publica en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).[26]

7. Conclución

“Dada la hipótesis de que los antropoides son los antecesores de los homínidos, pero no pudiendo hallar en las formas antropoideas vivientes —monos actuales— al precursor inmediato del hombre, muchos autores se inclinan a suponer que lo más verosímil es que, de una forma ancestral común •—fósil, por supuesto—, es decir, de una sola y misma especie, arrancasen ambas ramas: la de los monos antropoides y la del hombre, los primeros por evolución regresiva y éste por evolución progresiva. Por consiguiente, en la lucha por la existencia, los monos antropoides desaparecieron del continente asiático —y se extinguen ahora rápidamente en África—, mientras que el homo sapiens, perfeccionando sus instrumentos de dominio sobre la Naturaleza, se ha extendido y enseñoreado por todos los ámbitos del planeta en la sucesiva perfección de sus diferentes razas.

«Lo más probable —observa Kurt Umland— es que la humanidad, ante un desastre universal de las civilizaciones, abandonada a sí misma y sin medios de lucha y de defensa, se bestializara y, por atavismo, por saltos regresivos y por degeneración, volviera de nuevo al estado antropoideo. Pero si esta utopía se realizase, podemos tener la seguridad de que aún sumida en este caos surgiría con los siglos otra rama progresiva que, poco a poco, iría apartándose del tronco común para recomenzar el ciclo vital de la evolución fecunda.» ” [27]

Si la evolución, como Darwin la expuso, es verdadera, entonces todas las formas de vida deben ser explicables a base de la acumulación gradual de pequeñas y numerosas modificaciones en sus estructuras. Como hemos visto, existen muchas estructuras que no se pueden explicar así. También hemos visto los vacíos del registro de fósiles que hacen inciertos todos sus ancestros. Una consecuencia más del concepto de evolución expuesto por Darwin es que, como la fosilización ocurrió al azar, se deberían encontrar algunos eslabones perdidos. Pero no ha sido así.

No existe ninguna evidencia fósil del cambio de forma de uno a otro grupo. No hay ningún pez fósil con una mandíbula medio desarrollada. Todos los fósiles de peces, o tienen mandíbula o no la tienen. Sin embargo, se cree comúnmente que los peces sin mandíbula evolucionaron hasta los peces con mandíbula.

Se dice que los peces evolucionaron hasta los anfibios de cuatro patas, pero no hay un fósil de pez con una aleta medio evolucionada en pata. Esta etapa, aunque poco útil, es definitivamente una transición necesaria para la evolución de un anfibio.

No hay ningún fósil con un ala medio evolucionada. Esta transición ocurrió tres veces diferentes, según la mayoría de las autoridades científicas. Los insectos tuvieron que aprender a volar partiendo de ancestros que no volaban; lo mismo pasó con los pterodáctilos y con las aves. Como la evolución postula que esta transición o< un
veces, debería aumentarse la posibilidad de encontrar umi < IMHIUI con un ala medio evolucionada, pero no existe tal.
El registro fósil no da ejemplos de plumas en |>ic»«-i.>.i luí

aunque las plumas tuvieron que evolucionar de escamas de reptiles si los evolucionistas están en lo cierto. Ni hay evidencia de que las escamas hayan evolucionado hasta convertirse en las pieles de los mamíferos. Pero eso tenía que ocurrir si la evolución es verdadera.
En todos los casos que impliquen una nueva estructura fisiológica en la transición entre dos criaturas, nunca hay evidencia de formas de transición* medio evolucionadas. Parecería lógico suponer que des¬pués de más de cien años de estudios paleontológicos, estas formas de transición fueran evidentes, si es que alguna vez existieron.
Sin embargo, a pesar de las afirmaciones de los evolucionistas, no hay formas intermedias entre los tipos fundamentales de organismos que se han observado, ni en el mundo actual, ni en los fósiles. Hay numerosos “cambios horizontales” dentro de los tipos, tanto en los organismos existentes como en los fósiles, pero no hay cambios verticales, excepto la decadencia y la extinción.
Es posible que tales formas intermedias hayan existido en el pasado, como creen los evolucionistas, pero sólo tienen su fe y nada observado en la realidad. Tal vez puedan ofrecer cierto tipo de “explicación” para los vacíos (dificultad para encontrar fósiles, evolución rápida en pequeños grupos, etc.), pero el modelo creacionista las predice. Todos esos “eslabones perdidos” todavía están tan perdidos como en los tiempos de Darwin.

Se ha escrito mucho en la literatura paleontológica con respecto a diversas líneas evolutivas. Se cree que los peces evolucionaron hacia los anfibios; éstos se convirtieron en reptiles. Estos a su vez, se nos dice que se convirtieron en aves y mamíferos. ¿Cómo se determina esto?
Cuando se hace un estudio de la estructura de las diversas formas de vida, hay un hecho obvio. Algunas partes de diferentes animales tienen una función similar y también una estructura similar. El hombre tiene dos piernas y dos manos y el chimpancé también. Casi todas las criaturas terrestres (excluyendo los insectos) tienen cuatro miembros. Las aves tienen dos patas y dos alas; los perros tienen cuatro patas. Casi todos los animales tienen sólo dos ojos. Estos son ejemplos de lo que se llama homología.
La gente se ha preguntado por mucho tiempo por qué existen esas similitudes u homologías. Theodosius Dobzhansky señala:
“El gran problema es éste: ¿Cómo surge la homología? Darwin dio la solución del problema: Los diferentes organismos tienen órganos homólogos porque descienden de un ancestro común. Mientras más grande sea la semejanza en la estructura corporal, tanto más cercano está el ancestro común; mientras menos semejanza haya, tanto más remota es la relación con el ancestro común.”
Dobzhansky dice además:
“No hay razón para dudar de que las semejanzas entre los organismos usualmente indiquen un ancestro común; excepto cuando las semejanzas se deben a analogía y no a homología.”
Razones ¿Tiene sentido la fe cristiana para el hombre de hoy?

0. http://lasteologias.wordpress.com/2009/01/29/el-proceso-de-hominizacion/
1. usuarios.lycos.es/…/PROCESO%20DE%20HUMANIZACI%D3N.pdf
2. http://www.abc.es/hemeroteca/historico-11-07-2002/abc/Sociedad/el-antecesor-comun_112696.html
3. http://www.tecnologiahechapalabra.com/ciencia/biociencias/articulo.asp?i=1121
4. http://www.tecnologiahechapalabra.com/ciencia/miscelanea/articulo.asp?i=1120
5. http://usuarios.lycos.es/diariodeclase/SESIONES/BLOQUE%20EL%20SER%20HUMANO/WEBQUEST%20HOMINIZACION/PROCESO%20DE%20HUMANIZACI%D3N.pdf
6. Jose Lusi Pinillos, La mente humana, pp.18-26, ed. Salvat, impr. 1969
7. publico.es
8. http://www.lupaprotestante.com/index.php?option=com_content&task=view&id=1072&Itemid=1
9. http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=CAS&idnoticia_PK=599814&idseccio_PK=1021
10. http://www.elpais.com/articulo/sociedad/van/encontrar/hominidos/todavia/antiguos/elpepusoc/20080326elpepusoc_12/Tes
11. http://www.lupaprotestante.com/index.php?option=com_content&task=view&id=1072&Itemid=1
12. Ibid
13. Ibid
14. Pabo Hoff, El Pentateuco, ed. Vida p., 15ª impresión, 1993
15. http://www.lupaprotestante.com/index.php?option=com_content&task=view&id=1072&Itemid=1
16. Pablo Hoff, El Pentateuco, edit. vida, pag.15,16,25,15ª impresión, 1993
17. http://www.madrimasd.org/informacionidi/noticias/noticia.asp?id=39097
18. http://microsofia.com/filosofia/tema_01/humanizacion.html
19. Carl Grimberg / Ragnar Svanstrom, Historia Universal 1 – El Alba de la civilizacion, pp. 20-22, Circulo de lectores S.A, Bs. As. Rep. Argentina, por gentileza de ed. Damon S.a
20. http://www.kalipedia.com/ciencias-vida/tema/graficos-arbol-genealogico-especie.html?x1=20070417klpcnatun_179.Ees
21. http://paleofreak.blogalia.com/historias/61676
22. http://www.elpais.com/fotogaleria/Charles/Darwin/red/5333-4/
23. http://www.monografias.com/trabajos48/origen-universo/origen-universo.shtml
24. Antonio Cruz, La ciencia encuentra a Dios, pag., 294, ed. Clie
25. Julio 3, 2009 ,El Mundo Digital
26.Lunes, 6 de Julio de 2009, Eric Zamora,ABC Digital
27. Historia Universal 1 – El Alba de la civilizacion,op. cit.
28.

Capítulo 6 – Argumento embriológico

Capítulo 6 – Argumento embriológico

Darwin entendía que la embriología daba los argumentos más sólidos a la doctrina transformista. La comparación de embriones dentro de cada grupo, al tiempo que revela semejanzas notables, da pistas sobre el parentesco y sobre la evolución adaptativa de las distintas especies.

Así, en cierta etapa del desarrollo de los embriones de tiburón, pollo y hombre se parecen mucho; moluscos y anélidos son troncos distintos, pero comparten un tipo de larva: la trocófora. Los cirrípedos (percebes) tiene forma de larva (nauplio) inconfundible de crustáceos, que permiten clasificar e interpretar correctamente algunas características anatómicas de estos animales.[0]

Copia de Romanes (1892) de los dibujos embriológicos de Haeckel

“Algunos profesores y libros de texto persisten en exponer la simplista hipótesis darwinista del siglo diecinueve de que un embrión en desarrollo resume la historia evolutiva de dicho organismo. Este punto de vista, que se designa como recapitulación, está rechazado desde hace más de medio siglo por los embriólogos académicos.

El principal promotor de la recapitulación fue el antiteísta Ernst Haeckel, que elaboró unas ilustraciones falseadas para dar apoyo a su punto de vista. Incluso en nuestros días algunos autores siguen usando irreflexivamente algunas de estas falsas ilustraciones en secciones de los libros de texto donde promulgan el evolucionismo.

Gracias a modernos estudios sobre procesos de desarrollo incluyendo los genes homeóticos, nuestra comprensión del origen de las formas de vida está sufriendo grandes cambios. El designio con una creación divina de tipos no relacionados se está convirtiendo en una opción crecientemente más viable.” [1]

“Este concepto se designa como recapitulación, porque se supone que el embrión en desarrollo «resume» o «recapitula» toda la historia de su raza. Cuando se presentan ciertas observaciones acerca del desarrollo embrionario de una forma convincente, este argumento induce a aceptar una secuencia macroevolutiva de las especies animales o vegetales. “[2]

En biología, la teoría de la recapitulación o ley biogenética es la teoría según la cual la ontogenia recapitula la filogenia. Los primeros en proponer una teoría recapitulacionista de la filogenia fueron John Hunter (1728-1793) y Carl Friedrich Kielmeyer (1795-1844), si bien fue Ernst Haeckel quien en 1866 la expuso de un modo sistemático y la difundió ampliamente. La teoría de la recapitulación cayó en el olvido con el auge de la Teoría Sintética y ha sido desacreditada en su versión literal. No obstante, las relaciones entre la ontogenia y la filogenia han vuelto a ser objeto de estudio, dando lugar a la nueva disciplina biológica popularmente conocida como “evo-devo”. [3]

Anatomía o morfología comparada: Sí los organismos se hallan de hecho relacionados entre sí, es lógico suponer que cuánto más estrecha sea la relación entre dos especies cualesquiera mayor será el número de características comunes que ellas posean.

1. Órganos homólogos (Gr. Homos: el mismo + lego: hablar): Cuando en distintos organismo encontramos estructuras que tienen igual origen estructural e idéntico origen en el desarrollo, y se hallan construidas según el mismo plan fundamental, decimos que tales órganos son homólogos, oque poseen semejanza homóloga, sin tener en cuenta que sean o no similares en su aspecto, o que desempeñen iguales funciones. La Homología es una semejanza fundamental; igualdad estructural de un órgano o parte en una clase de organismos comparada con la misma unidad de otros, que es consecuencia de comunidad de antepasados.

2. Órganos análogos (Gr. Analogía: relación): Cuando en diferentes organismos encontramos estructuras que parecen iguales y poseen funciones similares, pero difieren en su plan estructural y en su origen, decimos que duchas estructuras son análogas, o que poseen similitudes análogas. La Analogía es la semejanza de rasgos o funciones externas, pero no de plan estructural o del origen.

3. Órganos vestigiales (Lat. Vestigium: huella o resto): Son órganos pequeños o degenerados, pero que corresponden a órganos, otrora útiles, que habían estado completamente desarrollados, que han dejado de serlo, lo que es probado por el hecho de que órganos homólogos de aquellos, se encuentran aún en función en otros organismos emparentados.

La Embriología comparada: La embriología, que es el estudio de las etapas del desarrollo individual de los organismos, si bien constituye una rama especial de la biología, está íntimamente relacionada con la anatomía comparada. Los problemas abarcados y las evidencias que proporciona la embriología se dividen en 2 categorías:

1).Las semejanzas entre embriones de distintos grupos y las semejanzas entre embriones de grupos “superiores” y adultos de grupos “inferiores”. El parecido entre embriones de animales diferentes es más próximo que el parecido entre los animales adultos.

2).Algunos caracteres ancestrales son conservados en la ontogenia de los descendientes; esta persistencia puede ser una ayuda en la interpretación de las relaciones evolutivas.

La acumulación de cambios genéticos procedentes de organismos de diversa evolución modifica el patrón de desarrollo de los embriones de los vertebrados superiores.

“Los resultados de los estudios comparativos entre las distintas formas de desarrollo embrionario de los vertebrados resultó otro aval para la teoría de la evolución.

Estos patrones comunes de desarrollo son prueba del parentesco de las especies. Es decir, la posibilidad de que diferentes especies hayan descendido de un antepasado común.”[4]

Historia de la Teoría de la recapitulación

Aristóteles fue el primero en establecer una analogía entre las formas atravesadas por el embrión durante su ontogenia y las formas animales.

La historia de la biología evolutiva del desarrollo (evo-devo) se remonta a la tradición analógica que, ya en Grecia, estableció un paralelismo entre el desarrollo ontogenético y la organización de los seres vivos. La vinculación entre evolución y desarrollo no tiene lugar hasta la Teoría de la Recapitulación de Ernst Haeckel. Finalmente, la institucionalización de la evo-devo como disciplina autónoma y consolidada tendrá lugar en los años noventa del siglo XX.La idea de recapitulación hunde sus raíces en los presocráticos, para quienes una especie de membrana amniótica primordial habría envuelto al cosmos como a un feto. En Platón encontramos un recapitulacionismo descendente (por degeneración) y en Aristóteles ascendente.

La tradición analógica según la cual existe una relación entre las formas que atraviesa el embrión a lo largo de su desarrollo y las distintas formas animales se remonta a Aristóteles. En la Reproducción de los animales el estagirita concibió la ontogenia como un proceso epigenético que procedía de lo general a lo particular: las primeras etapas se definirían por una forma animal compartida por todo el reino animal que progresivamente se iría concretando para dar lugar, en cada caso, primero a los rasgos genéricos y finalmente a los rasgos propios de cada especie.

La analogía entre ontogenia y Sistema Natural se mantuvo de un modo confuso hasta la obra del preformacionista Charles Bonnet (1720-1793), quien fue el primero en establecer un amplio paralelismo entre los estadios ontogenéticos y la historia de la vida, profundamente ligado a la idea de Scala naturae.[5]

Empédocles (484-424 a. C.) estableció un paralelismo entre el desarrollo individual y el del universo.

En su obra Observaciones sobre ciertas partes de la economía animal y al comentar sus dibujos sobre el desarrollo del pollo, John Hunter esbozó de manera un tanto confusa la teoría de la recapitulación.

Partiendo de las ideas de la cadena de los seres y de la preformación, Charles Bonnet propuso un paralelismo entre el desarrollo embrionario y la jerarquía orgánica. Bonnet era fijista, pensando que todos los seres habían sido creados por Dios una sola vez. Sin embargo, pensaba que lo que constituía la esencia de las especies no era su forma actual, sino un germen interior (invisible e indestructible) que habría permanecido idéntico a lo largo de la historia, a pesar de las variaciones exteriores sufridas por las especies. Lo mismo sucede con el desarrollo embrionario: si bien el embrión es perfecto desde su concepción, las características que permiten situarlo en la escala de los seres sólo aparecen progresivamente.

Según Carl Friedrich Keilmeyer (1793) el mundo orgánico está regido por cinco fuerzas: la sensibilidad, la irritabilidad, la reproducción, la secreción y la propulsión. Kielmeyer analiza el modo en el que estas cinco fuerzas se distribuyen por la scala naturae y señala que, durante el desarrollo, aparecen en el mismo orden en el que las encontramos en la sistemática.

La ley de Meckel-Serres

Las analogías establecidas por los trascendentalistas alemanes Lorenz Oken, Friedrich Johann Meckel y K. G. Carus.

La ley del paralelismo fue fuertemente criticada por Karl Ernst von Baer, que propuso en su lugar la ley de diferenciación.

Según Gould, la aplicación de la recapitulación a la evolución fue descubierta independientemente al menos cuatro veces en la década que siguió a la publicación del origen por Fritz Müller, Haeckel y los paleontólogos Edward Drinker Cope y Alpheus Hyatt. [6]

El triple paralelismo

Algunos autores propusieron el paralelismo, no sólo entre la serie sistemática y la ontogenética, sino también la paleontológica. Esta idea fue ya apuntada por Tiedemann en 1808 (Russell 1916), pero es ahora cuando encuentra una formulación más desarrollada. Es el caso de Christian Heinrich Pander (desde el evolucionismo) y de la ley biogenética de Louis Agassiz (desde el fijismo).[7]

La teoría de Haeckel: la ontogenia recapitula la filogenia

La ontogenia, o el desarrollo de los individuos orgánicos, considerada como una secuencia de formas que cambia a lo largo de todo individuo orgánico durante su existencia individual, está inmediatamente determinada por la filogenia o el desarrollo del grupo orgánico (phylum) al que pertenece. La ontogenia es una breve y rápida recapitulación de la filogenia, determinada por la función fisiológica de la herencia (reproducción) y la adaptación (nutrición) cit en Haeckel 1866, Vol. 2, p. 300

La teoría de la recapitulación sostiene que el desarrollo embrionario de cada especie (ontogenia) repite completamente la historia evolutiva de dicha especie (filogenia). De otro modo: cada uno de los estadios que el individuo de una especie atraviesa a lo largo de su desarrollo embrionario representa una de las formas adultas que apareció en su historia evolutiva:

Conforme un organismo tan elevado y complicado como el hombre se eleva desde un simple estado celular, y conforme progresa en su diferenciación y perfeccionamiento, atraviesa la misma serie de transformaciones que han atravesado sus progenitores animales durante inmensos períodos de tiempo [...] Ciertos estadios muy tempranos e inferiores del desarrollo del hombre, y de otros animales vertebrados en general, se corresponden completamente en muchos puntos de su estructura con las condiciones que permitieron sobrevivir a los peces inferiores. La siguiente fase se nos ofrece como un cambio de un ser pez a una especie de animal anfibio. En un período más tardío del mamífero, con sus características especiales, se desarrolla a partir del anfibio, y podemos ver claramente, en los estadios sucesivos de su desarrollo posterior, una serie de pasos de progresiva transformación que evidentemente se corresponden con las diferencias de diferentes familias y órdenes animales

Haeckel 1868/1876, p. 310. Cit. en Russell 1916. trad. Wikipedia

Las objeciones de von Baer a la ley de Meckel-Serres no se aplicaron a la teoría de la recapitulación por la razón señalada por Francis Maitland Balfour (1880): ¿Por qué los animales, durante su ontogenia, adquieren rasgos no funcionales que después desaparecen? Los ancestros hipotéticos pueden ser utilizados para explicar la aparición de los arcos branquiales y notocordios en embriones mamíferos. ” [8]

Mecanismos recapitulatorios

El ajolote, una especie acuática de salamandra, es un ejemplo clásico de neotenia, pues el adulto conserva los rasgos que en otras especies de salamandra aparecen en la fase larvaria.

El ajolote, una especie acuática de salamandra, es un ejemplo clásico de neotenia, pues el adulto conserva los rasgos que en otras especies de salamandra aparecen en la fase larvaria.

El mecanismo de la recapitulación se basaba en dos leyes:

La adición terminal, resultado de la aceleración, da lugar a la progénesis

La condensación, resultado del retardo, da lugar a la neotenia.[9]

Palingénesis y cenogénesis

La palingénesis se produce cuando la recapitulación es integral; la cenogénesis abarca las excepciones a la teoría de la recapitulación, siendo consideradas adaptaciones a la vida larvaria. Las dos leyes rectoras de la recapitulación son la adición terminal, que añade nuevos rasgos al final de la ontogenia, y la condensación, que elimina estadios de desarrollo temprano que dejan lugar para la aparición de nuevos rasgos.[10]

La teoría de la recapitulación en la actualidad

La biología actual rechaza la versión literal de la teoría de Haeckel. Mientras que, por ejemplo, se acepta la filogénesis del Homo sapiens como resultado de la evolución del pez a través de los reptiles hasta los mamíferos (aunque ahora se sabe que los ‘reptiles’ son un grupo compuesto y los ancestros de los mamíferos se separaron antes de que los reptiles actuales evolucionaran), no podemos distinguir estadios definidos de “pez”, “reptil” y “mamífero” en el desarrollo embrionario humano.

El hecho de que la versión literal de la recapitulación sea rechazada por la biología actual ha sido a veces utilizado como un argumento en contra de la evolución por algunos creacionistas: “La hipótesis de Haeckel fue presentada como una evidencia a favor de la evolución; la teoría de Haeckel es falsa; luego la evolución tiene menos evidencia a su favor”. Este argumento no es sólo sobresimplificador sino falso: la biología moderna reconoce numerosas conexiones entre la ontogenia y la filogenia, pero las explica a partir de la teoría de la evolución, sin necesidad de recurrir a los puntos de vista de Haeckel, y las considera, precisamente, como evidencias de tal teoría.[11]

Aplicaciones a otras disciplinas

La teoría de la recapitulación de Haeckel tuvo un fuerte impacto en las teorías sociales y educativas de finales del siglo XIX. La teoría de la maduración de G. Stanley Hall se basaba en la premisa de que el crecimiento infantil recapitulaba los estadios evolutivos, y que había una correspondencia perfecta entre los estadios que se atraviesan a lo largo de la infancia y la historia evolutiva. Esta concepción encaja perfectamente con otros conceptos del darwinismo social, como la idea de que las sociedades “primitivas” necesitaban ser guiadas por otras sociedades más avanzadas como Europa o Norteamérica, cumbres de la evolución.[12]

Observaciones recientes

“El estudio comparativo de la embriología de diversos vertebrados muestra gran similitud con el patrón de desarrollo inicial. Como el embrión se desarrolla, existe individualizantes las características y las similitudes disminuir. Esta similitud se encuentra también en el desarrollo embrionario de todos los animales metazoos. En este caso, sin embargo, cuando varios organismos son diferentes, el período embrionario es menos común entre ellos.

La interpretación filogenética del desarrollo embrionario no habría podido producirse sin el previo desarrollo de la embriología comparada: Martin Heinrich Rathke (1793-1860), N. J. Berrill, D. T. Anderson, Karl Ernst von Baer, Martin Barry.

La obra inaugural del enfoque comparativo de la embriología es, sin duda, la de Kaspar Wolff (1734-1793), quien en su Theoria Generationis (1759) y especialmente en De Formatione Intestinorum (1768) defendió una concepción epigenética del desarrollo y fundó las bases de la futura teoría de las capas germinales.

Christian Pander (1794-1865) fue el primer naturalista en establecer un pararelismo entre el desarrollo ontogenético, la filogenia y el registro paleontológico. Para Pander, tanto el desarrollo individual como la transformación de las especies observada en el registro fósil eran manifestaciones de un mismo fenómeno: la metamorfosis de los seres orgánicos. “[13]

Generalmente, si una estructura antecede a otra estructura en términos evolutivos, entonces también aparece antes que la otra en el desarrollo embrionario. Las especies evolutivamente emparentadas comparten normalmente los estadios tempranos del desarrollo embrionario y difieren en los más tardíos.

Ejemplos:

La columna vertebral, la estructura común a todos los vertebrados como peces, reptiles y mamíferos, aparece como una de las estructuras más tempranas en todos los embriones de vertebrados.

El cerebro de los humanos se desarrolla más tarde en relación al resto de los primates.

Asimismo, si una estructura desaparece en una secuencia evolutiva, entonces podemos observar a menudo otra estructura que aparece en un estadio del desarrollo embrionario pero que después desaparece o es modificada en un estadio más tardío.

Las ballenas, que han evolucionado a partir de mamíferos terrestres, no tienen patas, pero conservan pequeños huesos de extremidades inferiores en el interior del cuerpo. Durante el desarrollo embrionario, las extremidades inferiores aparecen para retroceder en los estadios más tardíos. Del mismo modo, los embriones de ballena tienen pelo en uno de los estadios, pero más tarde lo pierden en su mayor parte.

El ancestro común de primates y humanos tenía una cola que los embriones humanos conservan todavía en cierto estadio para después receder y formar el coxis.[14]

Observaciones criticas a esta teoría:

“La teoría de la recapitulación fue criticada desde la perspectiva embriológica por Nicolaus Michael Oppel, Keibel, Mehnert, Oscar Hertwig y Vialleton, en un sentido muy similar a las críticas que Karl Ernst von Baer dirigiera a la Ley de Meckel-Serres.”[15]

Las observaciones criticas a esta teoría, que aun se enseña en los libros de biologia del secundario proviene de una autoridad cientifica en este tema, el dr. Wayne Frair Ph.D, quien comparte su testimonio al respecto de esta teoria, testimonio que considero importante citar.

“Me sentí identificado con este estudiante, porque en la primavera de 1947, cuando yo era estudiante de primer año y estudiando mi primer semestre de zoología en la Universidad de Massachusetts en Amherst, viví una experiencia similar. Mi profesor, Gilbert L. Woodside, un doctor en embriología educado en Harvard, y que entonces era pionero en esta disciplina, presentó en nuestra clase el argumento de la embriología para la evolución. En general, este concepto se designa como recapitulación, porque se supone que el embrión en desarrollo «resume» o «recapitula» toda la historia de su raza. Cuando se presentan ciertas observaciones acerca del desarrollo embrionario de una forma convincente, este argumento induce a aceptar una secuencia macroevolutiva de las especies animales o vegetales. Recuerdo que después de esta clase pensé: «¿Cómo podría nadie dudar de la realidad de la evolución cuando ha comprendido esta evidencia?»

Me surgió el deseo profundizar en el conocimiento de la biología, de modo que cambié mi especialidad de psicología a zoología, y estudié fisiología y entomología en mi segundo año. Me había convertido al cristianismo mientras estaba en la marina, antes de mi educación universitaria, pero después de dos años en la universidad, mis creencias cristianas hacían frente a unos retos ante los que resultaba difícil de resistir. Me habían propuesto el puesto de asistente de laboratorio para la clase de fisiología para el siguiente otoño, y me hubiera gustado mucho aceptar, pero cambié a un instituto cristiano de enseñanza superior (Houghton en Nueva York), donde me especialicé en zoología, con grados en Biblia y en química. Recibí una diplomatura en letras en 1950, y en el verano de 1951 una diplomatura en ciencias, también en zoología, en otro instituto superior cristiano (Wheaton, en Illinois). En este último extendí mis conocimientos en ciencia y en teología. Luego enseñé ciencias a estudiantes de secundaria durante un año en la Escuela Ben Lippen, que estaba entonces en Carolina del Norte. En 1952 volví como estudiante graduado a la Universidad de Massachusetts, donde conseguí un puesto como profesor auxiliar y auxiliar de investigación.

Sin yo preverlo, me encontré en un curso de embriología experimental con el doctor Woodside, que era ahora el Catedrático Numerario del Departamento de Zoología y decano de la Escuela de Graduados. Me sentí cautivado por el doctor Woodside y por su campo de embriología. Emprendí una investigación e hice una tesis sobre la embriología del pollo y el primer fármaco inhibidor del cáncer, la 8-azaguanina (véase Frair y Woodside, 1956).

Durante mi estudio e investigación, me decidí a sondear las profundidades de la recapitulación embrionaria, ¡pero, para mi total sorpresa aprendí por el doctor Woodside que la «ley biogenética» estaba muerta! De modo que el hombre que me había convencido de la importancia de la recapitulación en mi primer año de carrera, cinco años después me estaba convenciendo de todo lo contrario. El doctor Woodside no solo no la creía, sino que realmente la desdeñaba. La recapitulación ya no podía ser nada más que una hipótesis en el mejor de los casos, y no quería que yo tuviera nada que hacer con ella.

El profesor Woodside creía que la embriología como disciplina había sufrido un retraso debido a la recapitulación. Me contó que para mediados del siglo 20 ningún embriólogo bien informado podía aceptar el concepto de la recapitulación. Muchos investigadores habían abandonado sus proyectos, frustrados al quedar atrapados en callejones sin salida en el intento de hacer concordar sus datos embriológicos dentro de un contexto evolutivo. El profesor Woodside creía también que solo había un único Premio Nóbel en embriología (Hans Spemann) debido a que muchos otros excelentes investigadores en embriología habían estado centrándose en la evolución y fracasando.

Un ejemplo de las muchas excepciones a la hipótesis de la recapitulación es que en un esquema evolutivo la médula espinal está presente antes que el cerebro, pero en embriología el cerebro se desarrolla antes. ¿Pero acaso no es la evolución el concepto que unifica a toda la biología? Al menos, hace 50 años ya sabíamos, y seguimos sabiéndolo en la actualidad, que la recapitulación darwinista no forma parte de tal unificación (véase Bergman, 1999; Wells, 1999a).” [16]

Con frecuencia se han atribuido a Charles Darwin ideas que él promovió, incluso en el caso de que dichas ideas se hubieran originado en las mentes de otras personas. Así sucede con la recapitulación, que parece hundir sus más antiguas raíces entre los griegos de más de medio milenio antes de Cristo (véase Osborn, 1929). Durante el siglo dieciocho se expusieron algunos pensamientos tocantes a la recapitulación, pero el propularizador más famoso de la recapitulación fue el zoólogo y filósofo Ernst Haeckel (1834-1919). Él fue el partidario más destacado, dogmático y activo del evolucionismo darwinista en Alemania, pero su influencia se extendió por todo el mundo. Después de conocer a Darwin en 1866, Haeckel trató de poner no solo la ciencia, sino también la filosofía y la religión bajo un paraguas evolucionista ateo (Jenkins-Jones, 1997).

Es interesante observar que desde la década de los 1860+ se ha sabido que Haeckel había falseado sus ilustraciones empleadas para «demostrar» la recapitulación. El tratamiento más extenso de esta cuestión en inglés es el libro de Assmuth y Hull, publicado en 1915. Estos autores hacen referencia a una enorme cantidad de material que revela que los miembros de la comunidad científica habían reconocido que en su defensa de sus puntos de vista, Haeckel perpetró fraudes y falsedades de manera constante y con todo descaro. Hay denuncias claras que se remontan a 1908, a 1875, y al menos a fecha tan temprana como 1868. Muchos científicos se unieron en condenar «los métodos de Haeckel, en los ejemplos que habían quedado denunciados … por ochenta y tres personas [un grupo de 46 y otro de 37] de buena posición en diversas ramas de la ciencia y del mundo académico, además de otros que publicaron sus condenas a título individual» (Assmuth y Hull, p. 23). Véase también Rusch, 1969. Las muchas docenas de los fraudes y falsificaciones de Haeckel tenían que ver con la embriología y con otros campos científicos.

Tanto en los tiempos de Haeckel como en la actualidad los científicos han admitido que los investigadores han de tener libertad para erigir sus hipótesis y teorías sobre la base de la evidencia empírica. Pero han reconocido de manera uniforme la impropiedad de apoyar estos conceptos mediante datos imaginarios no identificados o mediante falseamientos de los datos obtenidos o presentados ante otros. Como ejemplo de las fechorías de Haeckel, véanse las Láminas I y II (Figuras 1 y 2) procedentes de Assmuth y Hull [con los textos traducidos al castellano —N. del T.].

Las actividades de Haeckel (aparte de posiblemente su investigación científica efectiva en zoología sistemática) parecen haber estado tan estrechamente unidas a su filosofía que parece imposible separar sus acciones de sus actitudes. Por ejemplo, cuando alguien presentaba objeciones a las pretensiones embriológicas de Haeckel y de sus seguidores, estos decían:

«Esta cuestión pertenece a la embriología, y por ello vosotros, que no sois embriólogos, sois incompetentes para formaros un juicio en este tema.» Incluso si su oponente resultaba ser un embriólogo, le desacreditaban si encontraban que mantenía el más mínimo vestigio de creencia en Dios, en el libre albedrío o en el alma humana. Inmediatamente lo tildaban de teólogo, de oscurantista clerical, cuyas supersticiones dualistas le privaban del libre uso de su razón. Las páginas de Haeckel están salpicadas de esta táctica de «sentencias ex-cátedra» … (Assmuth y Hull, p. 54).

Un crítico explícito de Haeckel era J. Reinke, Profesor de Botánica en la Universidad de Kiel.

En un opúsculo titulado «Lo último sobre el Haeckelismo» (Heilbronn 1908) Reinke llena siete páginas con columnas paralelas, con una que contiene «lo que dice Haeckel», y la otra, «la verdad». Da veinticuatro ejemplos de falsamientos perpetrados por Haeckel, y añade: «Estos son ejemplos tomados al azar. Sería posible multiplicarlos por muchas veces» (Assmuth y Hull, p. 31).

Pero parece que Haeckel, el divulgador, no se refrenó debido a estas denuncias, y mantuvo sus maniobras engañosas en sus años posteriores, intentando justificarse a veces afirmando que estaba siguiendo procedimientos normales en biología. Como resultado, incontables científicos y estudiantes de ciencia, incluyendo muchos autores, han sido llevados a engaño, bajo una influencia que ha ido manifestándose hasta el final del siglo veinte. Incluso a pesar de que en la actualidad muchos científicos tienden a creer que la eliminación de la «ley biogenética» fue un fenómeno que tuvo lugar entre mediados y finales del siglo veinte, incluso en 1915 ya se podía mantener la siguiente declaración, totalmente explícita:

Difícilmente se puede encontrar en la actualidad a ningún científico destacado que acepte esta ley tal como se expone. La razón de ello, totalmente convincente, es que la investigación reciente ha demostrado con claridad que las excepciones a esta ley son mucho más frecuentes que sus materializaciones. La mayor parte de las etapas por las que pasan los embriones individuales de diferentes animales no se corresponden en su mayor parte con las gradaciones que, según la teoría de la evolución, constituyen la historia del desarrollo de la vida (Assmuth y Hull, p. 98).

Probablemente, Haeckel era conocedor de estas dificultades, porque distinguió los cambios embrionarios que conducían al progreso evolutivo («palingénesis») de otras desviaciones («cenogénesis»). Pero los llamados cambios cenogenéticos son tan numerosos que no sustentan la «ley», sino que la refutan.

Como se indica al comienzo de este artículo, algunos profesores siguen presentando la «ley biogenética» en apoyo de la macroevolución, aunque ha estado moribunda durante décadas a la luz de las enseñanzas de muchos científicos pioneros incluyendo el difunto biólogo canadiense, W. R. Thompson, que en 1956 escribió una «Introducción» para una reedición de El origen de las especies de Darwin, en la que observaba:

Cuando la «convergencia» de los embriones no resultó totalmente satisfactoria, Haeckel alteró las ilustraciones de las mismas para que concordasen con su teoría. Las alteraciones eran ligeras pero significativas. La «ley biogenética» como prueba de evolución carece de todo valor (pp. xv–xvi).

Durante los últimos años, las ilustraciones de Haeckel han vuelto a estar en las noticias debido a que algunos libros de texto en favor de la evolución han estado todavía publicando el material fraudulento de Haeckel (véase Richardson, et al., 1998).[17]

Los genes que controlan el desarrollo del embrión, desde el huevo fecundado hasta el nacimiento, contienen un plan minucioso para lograr que de la unión de dos células, una del macho y otra de la hembra, aparezca un individuo completo. El gran misterio, y a la vez la gran belleza, de todo este proceso del desarrollo embrionario es que se trata de un sistema totalmente descentralizado. No existe ningún ordenador central que dirija todo el desarrollo. Como cada célula del cuerpo tiene una copia completa del genonoma, no hace falta que esperen instrucciones de la autoridad central. Cada célula del cuerpo tiene

una célula puede actuar según su propia información y la de las señales químicas que le transmiten sus vecinas. Es como un gobierno que funcionara perfectamente sin necesidad del gobierno central.

Cuando una determinada célula descubre dónde está localizada, busca su situación en la guía interior y encuentra las instrucciones que debe seguir, “desarrolla un pelo, conviértete en músculo, vete transformando poco a poco en glóbulo rojo” o algo parecido.”

Aunque esto es simplificar mucho las cosas pero, de hecho, ocurre algo similar. El plan general para formar al adulto está en los genes que posee cada célula.

Todo en el ADN del huevo fecundado obedece a una finalidad clarísima, llegar a elaborar un adulto.

Todo conspira a la formación completa del individuo bajo un plan evidentemente concebido de antemano. En el huevo se empiezan a fabricar innumerables cosas, que como el esqueleto, las extremidades, la boca, los ojos, los oídos, para nada sirven al principio, en nada emplean entonces, pero que serán necesarios más tarde y para esa última etapa de la vida se han hecho.

El embrión no es sólo el producto de las fuerzas de la naturaleza dejadas a sí mismas y combinadas al azar. Creer esto es creer el mayor de los absurdos. No, el desarrollo embrionario revela algo que se oculta a nuestra mirada humana, pero que se manifiesta por sus efectos. Se trata de la inteligencia creadora que lo diseñó todo con un propósito determinado:

No obstante, según el darwinismo clásico, el estudio comparativo del desarrollo de los embriones sería una prueba en favor de la evolución Al parecer, determinadas similitudes entre embriones de peces, aves, mamíferos y seres humanos demostrarían que todos ellos descenderían de antepasados comunes parecidos a los peces.

Darwin lo explicaba así:

“De dos o más grupos de animales, aunque difieran mucho entre sí por su conformación y costumbres en estado adulto, si pasan por fases embrionarias muy semejantes, podemos estar seguros de que todos ellos descienden de una misma forma

Madre y por consiguiente, de que tienen estrecho parentesco. Así, pues, la comunidad de estructura embrionaria revela la comunidad de origen. La embriología

aumenta mucho en interés cuando consideramos al embrión como un retrato, mas o menos borroso, del progenitor de todos los miembros de una misma gran clase” (Darwin, 1980:446-447.)

Estas ideas fueron recogidas en la llamada ley biogenética de Haeckel que afirmaba que la ontogenia o desarrollo embrionario de un organismo era una recapitulación breve de su filogenia o secuencia evolutiva de las especies antecesoras. Es decir que, durante los primeros estadios en el útero materno, los embriones pasaban por formas que recordaban las transformaciones experimentadas por sus ancestros a lo largo de la evolución. Se señalaba, por ejemplo, que en los embriones humanos igual que en los de

gallina, se podían observar arcos aórticos similares y un corazón con sólo aurícula y un ventrículo como el que poseen los peces actuales. Esto se interpretaba como una prueba embriológica de que tanto los hombres como las aves habían evolucionado a partir de sus antepasados los peces.

Comparación entre algunas fases del desarrollo embrionario de ocho especies animales: pez, salamandra, tortuga, pollo, cerdo, ternero, conejo y hombre. Sin embargo, hoy se sabe que los dibujos de Haeckel fueron retocados para que coincidieran con la teoría de la evolución. La realidad es muy distinta.

El problema de los dibujos que realizó Haeckel (fig. 26), como se pudieron comprobar años después, es que fueron maliciosamente retocados en las primeras etapas para que se parecieran entre sí. En realidad, cuando analizan los embriones tempranos de las diferentes clases de vertebrad se observa que éstos presentan notables diferencias. El de los peces posee casi un aspecto esférico. En los anfibios es más ovalado. Los reptiles se caracterizan por su alargamiento, mientras que en las aves se alcanza mayor tamaño de la cabeza. No cabe duda de que el embrión de los mamíferos es el más complejo desde el punto de vista estructural. Esto se explica con mucho detalle el biólogo norteamericano, Jonathan Wells, en su obra Icons of Evolution (fig. 27.)

PEZ

RANA

TORTUGA

GALLINA

HOMBRE

A la derecha: aspecto real de los embriones durante la primera etapa de su desarrollo y a la izquierda, dibujos realizados por Haeckel para esa misma etapa. (Modificado de Wells,2000)

Son tantos los datos de la embriología que contradicen esta ley que pronto fue abandonada por la comunidad científica. Sin embargo, a pesar de este rechazo lo cierto es que todavía continúa apareciendo en los textos escolares de secundaria como una confirmación de la teoría transformista. Un la actualidad, los embriólogos saben que los embriones de los vertebrados se diferencian progresivamente en varias direcciones, sólo para converger en apariencia a mitad del proceso y luego volver a diverger hasta formar órganos o estructuras que pueden ser parecidas entre sí, pero que se han formado a partir de células o tejidos absolutamente diferentes.

Por ejemplo, la presencia en los embriones de los mamíferos de un corazón con dos cavidades y unos arcos aórticos parecidos a los de los peces, se debe a que tales embriones sólo necesitan en las primeras etapas de su desarrollo una circulación simple, ya que están alimentados a través de la placenta materna. Pero más tarde, la circulación sanguínea se vuelve doble a fin p i|uc los pulmones permitan la respiración autónoma del bebé. De manera que la presencia de tales órganos se debe a las diferentes necesidades fisiológicas del embrión durante el desarrollo y no a su pretendido parentesco evolutivo con los peces. La forma de los órganos de los embriones viene puesta por las exigencias fisiológicas y no por su pasado filogenético.

Contra las pretensiones de la ley biogenética, finalmente ha sido la genética quien ha aportado la prueba definitiva. El ADN de cada especie está determinado únicamente para desarrollar el cuerpo de los individuos que pertenecen a dicha especie. No es capaz de volver a recrear en el desarrollo embrionario las etapas de otros organismos supuestamente anteriores y relacionados entre sí. El genoma de cada ser vivo sólo expresa aquello que corresponde a su propio género.

Como reconoce el evolucionista, Pere Alberche, del Museo de Zoología Comparada de la Universidad de Harvard:

El descubrimiento de los mecanismos genéticos dio la puntilla definitiva a las leyes de Haeckel, demostrando que la teoria de la recapitulación no puede ser justificada fisiológicamente… En resumen, la biología del desarrollo jugó un papel cada vez menor en la teoría de la evolución. Muestra de ello, […] es el insignificante papel que tuvo la embriología en la llamada “Nueva Síntesis” darwiniana de los años 40 de este siglo (Alberch,1984:410)

La ley biogenética de Haeckel no es capaz de explicar los hechos comprobados por la embriología, ni constituye tampoco un argumento sólido a favor del darwinismo, y además fue abandonada por la ciencia hace ya muchos años.[18]

Notas

0. http://es.geocities.com/soloapuntes/quinto/hc2/t12hc2.html

1. Wayne Frair Ph.D., Embriología y Evolución,http://www.sedin.org/ID/embriologiafrair.html

2. Ibid

3. Wikipedia,Teoría de la recapitulación

4. Biologia Es.6 ,pag. 321, op. cit.

5.Wikipedia, Historia de la evo-devo

6. Wikipedia,Teoría de la recapitulación

7. Ibid

8. Ibid

9. Ibid

10. Ibid

11. Ibid

12. Ibid

13. Wikipedia, Historia de la evo-devo

14. Wikipedia,Teoría de la recapitulación

15 Ibid

16. Embriología y Evolución,op. cit.

17. http://www.sedin.org/ID/embriologiafrair.html

18. Antonio Cruz,La ciencia ¿encuentra a Dios?, pag. 31-236,coleccion pensamiento cristiano.Ed.Clie,(2004)

Capitulo 5. Argumento paleontologico parte 3 Fijismo

Capitulo 5. Argumento paleontologico parte 3 Fijismo

Fijismo:

Definición: El fixismo es la teoria que ” las especies actualmente existentes han permanecido básicamente invariables desde la Creación. Las especies serían, por tanto, inmutables, tal y como fueron creadas. Los fósiles serían restos de los animales que perecieron en los diluvios bíblicos o bien caprichos de la naturaleza”[31]

Hasta el siglo xviii se consideraban los orígenes del hombre independientemente del resto de los seres que le rodeaban. Todas las especies eran invariables o fijas. Esta interpretación fixista se mantuvo más por ideas religiosas que por planteamientos científicos.

C. LINNEO (siglo xviii) autor de la primera taxonomía y G. COUVIER (siglo xviii), fundador de la Paleontología, se mantuvieron dentro del fixismo. Los fósiles hallados por COUVIER no le llevaron a abandonar la inmutabilidad de las especies, sino a la defensa de sucesivas creaciones, después de que catástrofes geológicas las hicieran desaparecer.[32]

“El fijismo describe la naturaleza en su totalidad como una realidad definitiva, inmutable y acabada” [33]

Fijismo y Biología moderna

El descubrimiento de fósiles desde la antigüedad, así como otros datos de la naturaleza, habían llevado a pensadores de muchas culturas a intuir la idea de evolución. En la Grecia clásica, Anaximandro (siglo VI a. C.) nos ha dejado constancia. Tampoco la teología cristiana ha estado indisociablemente ligada al fijismo a lo largo de su historia. Así, Tomás de Aquino y San Agustín negaron que Dios hubiera creado todas las especies en los primeros seis días. Según esta corriente teológica, Dios habría conferido un poder productor o creador a diferentes elementos de la Naturaleza y este poder sería el responsable de la creación de vida en distintos momentos de la historia de la Tierra.

El fijismo como hipótesis científica no se formalizó hasta mediados del siglo XVIII en la obra de Carlos Linneo (1707-1778); el reconocido naturalista sueco, quien asentó las bases de la taxonomía moderna, desarrolló formalmente el fijismo; mantuvo que las especies se habían creado de forma separada e independiente y negó la posibilidad del origen común de los seres vivos. Hay que decir que el objetivo fundamental de Linneo era establecer la grandeza de Dios y de su creación, con lo que era consecuente.

El zoólogo y naturalista Georges Cuvier (1769-1832), impulsor de la anatomía comparada y de la paleontología, fue otro de los científicos ilustres que se posicionaron a favor del fijismo. Ante el incesante descubrimiento de fósiles de especies desaparecidas, Cuvier fue el padre de la teoría fijista conocida como catastrofismo, formulada para explicar la diversidad de los organismos fósiles que contradecían el fijismo y algo más creíble que otras teorías, como la de la vis plastica, que proponían los fósiles como caprichos de la naturaleza.

En el siglo XIX se acumularon las evidencias científicas, especialmente los fósiles, que hacían cada vez más difícil la aceptación del fijismo. La publicación de El origen de las especies desató una polémica que, finalmente, condujo a la aceptación del hecho de la evolución por la práctica totalidad de los naturalistas, si bien la teoría evolutiva de Darwin tardaría más tiempo en ser definitivamente aceptada.[34]

Fijismo en la actualidad

Actualmente en Estados Unidos los seguidores del fijismo intentan que sea enseñado en las escuelas en igualdad de condiciones a la teoría de la evolución.

Sin embargo, desde un punto de vista científico, el fijismo no tiene hoy ninguna credencial, siendo radicalmente rechazado por todas las ciencias que aceptan la teoría de la evolución como base: la paleontología se ocupa del estudio de los fósiles y de su correlación las respectivas épocas geológicas, la biología poblacional explica la distribución geográfica de las especies atendiendo a su origen evolutivo, la anatomía comparada tiene como uno de sus objetivos fundamentales la identificación de homologías, la biología evolutiva del desarrollo ha descubierto multitud de homologías moleculares en organismos filogenéticamente lejanos y, partiendo de todas estas evidencias, el análisis filogenético se ocupa del establecimiento de las filogenias. Lo mismo sucede con disciplinas relacionadas. Así, la investigación con animales con fines médicos no tendría sentido si se negara la continuidad biológica.

El fijsimo, es la “teoría científica que sostiene que cada especie de seres vivos permanece poco más o menos invariable a lo largo de la historia en la forma en que fue creada. En una primera aproximación puede decirse que el fijismo es lo opuesto al evolucionismo o teoría de la evolución (v.). Si bien, análogamente a como existen diversas teorías o hipótesis evolucionistas, existen también diversas teorías fijistas, admitiendo unas y otras, según los autores, un mayor o menor grado de evolución o de fijeza en las especies vivientes; con lo cual la oposición entre teorías fijistas y evolucionistas se atenúa en muchos casos. Entre los biólogos modernos clásicos sostenedores de un fijsimo en mayor o menor grado y con diversos matices se distinguen Linneo (v.), Cuvier (v.), Pasteur (v.), Quatrefages y otros. En el s. XIX es cuando fundamentalmente se produjeron las más fuertes polémicas entre fijistas y evolucionistas.[35]

Carlos Linneo (1701-1778) clasificador de las especies vivientes, especialmente los vegetales. Decía que se podían numerar tantas especies como diversas formas se crearon al principio.Linneo es llamado el padre de la taxiologia.[36]

Linneo, el clasificador de las especies vivientes, especialmente de las vegetales, escribió que «tantas especies podemos numerar como diversas formas fueron creadas al inicio» (Plhilosophia botanica, 1751); casi al mismo tiempo hacía notar que nacen nuevas especies por cruce; según una carta de su hijo, Lineo pensaba que «las especies y los géneros eran obra del tiempo, pero que los órdenes naturales eran obra del Creador». [37]

Georges Cuvier (1762-1832) “estuvo muy interesado en anatomía y paleontología por esta razon es llamado el padre de la paleontologia. También decía que cada especie es una realidad fija a partir de su creación guiandose por una idea catastrofista en la cual planteo que cuando las especies morian dejaban una semilla y de ahi las mismas especies se reproducian. Estaba en desacuerdo con la evolución, porque no le gustaba nada la teoría de Lamarck.” [38]

“Cuvier (17691832), el creador de la Anatomía comparada y gran impulsor de la Paleontología, deducía de la armonía y equilibrio de la Naturaleza que cada especie es una realidad fija a partir de su creación. Cuvier observó las relaciones entre fósiles (v.) y especies vivientes, estableciendo la correlación de sus formas y fundando un método para estudiar las extinguidas. Considera al equilibrio en la Naturaleza algo fundamental y necesario desde su principio; no puede ser un simple resultado final de procesos evolutivos como decía Lamarck (v.); en la polémica triunfó Cuvier, cuya autoridad científica era muy superior. [39]

Louis Pasteur (1822-1895) “se puede considerar un fijista “evolucionado”, porque su idea era que todo ser vivo procede de otro ser vivo. Fue el creador de la microbiología. Cambió y proporcionó nuevos argumentos a los fijistas.” [40]

Pasteur, “el creador de la moderna Microbiología, con sus demostraciones experimentales de que todo ser vivo proviene de otro ser vivo, incluso los microorganismos más elementales, en contra de la antigua opinión tradicional que admitía la llamada «generación espontánea», proporcionó nuevos argumentos a los fijistas en contra de los evolucionistas. Juan Luis Armando de Quatrefages (181092) descubrió gran número de especies y realizó estudios de histología comparada pasando después a ser el iniciador de los estudios de Antropología biológica; se opuso a la teoría evolucionista de Darwin, si bien no defendió un fijismo rígido.

Ideas evolucionistas habían sido sostenidas por algunos pensadores griegos presocráticos (v.) de diversas escuelas; p. ej., Anaximandro (v.) de la Escuela de Mileto (v.), lenófanes de la Escuela de Elea (v.), Heráclito (v.), y mecanicistas atomistas como Empédocles (v.) y Demócrito (v.). Entre los latinos, Lucrecio (v.). Eran en general ideas más o menos burdas, en relación con un craso materialismo o panteísmo. Los grandes filósofos griegos, como Aristóteles y Platón, aunque a veces tendían a un cierto panteísmo, reconocían mejor la real pluralidad de los seres v de sus formas con sus diferencias específicas y profundizaron también en el estudio de la naturaleza de sus cambios y en su finalidad. Y la generalidad de los autores puede decirse que tenía una visión espontánea más o menos fijista de los diversos seres. Es decir, ni las ideas evolucionistas ni las fijistas eran nuevas en los s. XVIII y XIX; y a partir del cristianisino, ambas eran relacionables y relacionadas de diversos modos con el hecho fundamental de la creación.

Los que tendían a interpretar literalmente el relato de la creación divina en el libro del Génesis solían dar una explicación más fijista de la historia de las diversas especies de seres vivos y no vivos. Pero el mismo Génesis sugiere por sus formas de decir que su descripción de la creación no ha de entenderse literalmente, y de hecho muchos Padres de la Iglesia y teólogos cristianos antiguos entendieron el relato de los «seis días» como algo expresivo de que la creación divina abarca a todo lo existente (de que no hay nada fuera del poder creador de Dios) y de que hay una especial creación del hombre que se diferencia del resto de los seres. La interpretación más general y tradicional ha sido considerar que no fue todo creado a la vez, o que no aparecieron todos los seres creados al mismo tiempo. Para algunos, a partir de la única creación material se habrían originado por generación espontánea los primeros seres vivos; según otros, también habrían sido directamente creados uno o varios ejemplares vivientes, a partir de los cuales se originarían las diversas especies; el hombre, al menos en su alma, necesariamente ha sido creado de modo directo por Dios (si bien, el «barro» con el que Dios formó el cuerpo de Adán se interpreta de diversas formas). Se considera a S. Agustín como uno de los autores cristianos más antiguos que darían pie a interpretaciones favorables a teorías evolucionistas.

Estas cuestiones se radicalizaron el s. XIX porque muchos biólogos evolucionistas de esa época extrapolaron las teorías de la evolución biológica, tratando de generalizarlas de forma absoluta y de emplearlas para justificar el materialismo y el ateísmo. Naturalmente ello provocó una inmediata y legítima oposición por parte de otros muchos biólogos y por la mayoría de los filósofos y teólogos, y se radicalizaron también las teorías fijistas. Como dice el padre Wagget, en Darwin and modern science (1909): «La creación especial en su forma rígida parece haber sido un elemento reciente, incluso en la ortodoxia bíblica inglesa (anglicana). La Edad Media no sospechó que la fe religiosa pudiese prohibir la investigación del origen material de las distintas formas de vida… Y todavía mucho después, en el s. xviii, como puede deducirse no sólo de los primeros «Proceedings of the Royal Society», sino también de un autor tan sencillo y regularmente piadoso como Walton, la variación de las especies y la generación espontánea no tenían implicaciones teológicas… Fue en el s. XIX cuando tomó forma la enunciación en su modo más severo. Algo en la precisión de aquella época, en su exaltación de la ley, en su fría pasión por un universo estable y medido, debió ser la causa de esta rigidez del pensamiento religioso sobre el mundo vivo que Darwin desafió».[41]

Darwin (1809-82) no solamente aludió a que el cuerpo humano podía haber tenido un antecedente animal, sino que consideró al hombre todo como un animal muy evolucionado. Más extremosos fueron aún Haeckel (1834-1919) y Spencer (1820-1903), que incidieron en un monismo- generalizado y, por tanto, en la negación, en sí misma contradictoria, del espíritu humano y del pluralismo de la realidad, en una degradación de la ética, etc. Es decir, la extensión de las teorías evolucionistas a toda clase de ámbitos, incluido el espiritual, era un evidente a priori inadmisible, que radicalizó la polémica.

En el s. XX, los biólogos responsables en general se limitan a considerar la evolución como una hipótesis explicativa de la historia puramente biológica, reconociendo las radicales y cualitativas diferencias que presenta el espíritu humano y sus fenómenos de conocimiento intelectual y amor en libertad, que no pueden derivarse de la pura materia. Se dan a la teoría de la evolución alcances limitados, que varían según los autores. Se reconoce la dirección finalista de los procesos biológicos, como algo superior a simples procesos materiales de tipo físico-químico; se reconocen las diferentes clases de vida específicamente distintas, que no siempre pueden derivarse unas de otras. Con todo ello la polémica se ha atenuado. Si bien las diferentes teorías de la evolución biológica, con limitados o restringidos alcances, se hallan muy difundidas, no faltan tampoco razones a las teorías fijistas.

A favor de las teorías fijistas pueden aducirse diversos hechos y argumentos, como los siguientes: la imposibilidad de la generación espontánea; el no haberse logrado sintetizar en el laboratorio ningún microorganismo vivo a partir de sustancias químicas; la insuficiencia de los mecanismos de la herencia y de la influencia del medio ambiente para explicar transformaciones sustanciales en los animales que den origen a nuevas especies; la existencia de una finalidad inscrita en los diversos procesos biológicos; etc. Por otra parte los parentescos morfológicos entre los seres vivos que ponen de manifiesto la Anatomía e Histología comparadas, los diversos estadios del desarrollo de un ser vivo desde su estado de embrión al de adulto, y las colecciones de fósiles con especies desaparecidas en las que se ordenan las diversas especies vivientes en una sucesiva gradación de formas y perfecciones, si bien pueden resultar coherentes con una teoría evolutiva, también lo son en una teoría fijista.” [42]

Fue LAMARCK (J. B. DE MONET) (1744-1829) el primero que presentó una coherente de la evolución en su libro Filosofía Zoológica. Defendía un desarrollo evolutivo gradual de las especies, que se concreta en cuatro puntos principales:

1. Los organismos en medios ambientes que no les son favorables tienen un impulso interno que les lleva a adaptarse. Es el principio vital.

2. Para adaptarse a las nuevas circunstancias ambientales desarrollan nuevos órganos que les permitan satisfacer sus necesidades o atrofian los ya existentes por su inutilidad en el nuevo medio. La función crea el órgano.

3. Esta aparición o supresión se produce espontáneamente.

4. Las características adquiridas se transmiten por herencia a la generación siguiente.

Aunque gran parte de sus principios fueron rebatidos (las variaciones, al ser fenotípicas, no se transmiten a la generación siguiente; no existe la generación espontánea), se considera que contribuyó de una forma importante a presentar la evolución como un proceso de adaptación al medio.” [43]

Un documento publicado por el Servicio Evangélico de Documentación e Información (SEDIN), dice que “es necesario saber que la mejor contestación a todo el tema del evolucionismo se halla en el lugar en el que uno no lo esperaría, en la Edición del Centenario de El Origen de las Especies de Darwin (edición en inglés de la Everyman’s Library). Con una retadora introducción, el Profesor W. R. Thompson, F.R.S., anterior director del Instituto de Control Biológico de la Commonwealth, de Ottawa, Canadá, vuelve del revés el adulador veredicto que escribió Sir Arthur Keith 25 años antes acerca de Darwin y de su obra. Dice el doctor Thompson: “Como ya sabemos, existe una gran divergencia de opinión entre los biólogos, no sólo acerca de las causas de la evolución, sino incluso acerca del mismo proceso. Esta divergencia existe porque la evidencia es insatisfactoria y no permite llegar a ninguna conclusión cierta. Por ello, es justo atraer la atención del público no científico a los desacuerdos existentes acerca de la evolución. Pero algunas afirmaciones recientes por parte de algunos evolucionistas muestran que creen que esto es irrazonable. Esta situación, en la que hay científicos que se lanzan a la defensa de una doctrina que son incapaces de definir científicamente, y más incapaces aún de demostrar con rigor científico, tratando de mantener su crédito ante el público suprimiendo críticas y ocultando las dificultades, es anormal e indeseable en el campo de la ciencia.” [44]

Catastrofismo

Catastrofismo es la doctrina que postula que el comandante cambia en el resultado de la corteza de tierra de procesos catastróficos. El concepto primero fue promovido por Georges Cuvier y dominó a pensadores geológicos europeos hasta el concepto de James Hutton y Charles Lyell desarrolló los principios del uniformitarianism. Antes de la aceptación de conceptos uniformitarian, la mayoría de los geólogos creyeron que los estratos fossiliferous de la tierra eran el resultado de la inundación global bíblica de Noah.

Es indiscutible que la historia de la tierra ha sido violenta. Sin embargo, sigue habiendo y prospera la vida. El foco central de la creación contra el discusión de la evolución es más allá de si las catástrofes en la tierra eran el resultado de millones excesivos de los procesos naturales de años, o el juicio del dios según lo descrito en la biblia. Si asumimos la columna geológica fue formada durante la inundación global, después este diluvio también fue acompañado por flujos y absolutamente posiblemente bombardeos volcánicos numerosos del meteorito.”[45]

“Una de las áreas de mayor discrepancia entre el Evolucionismo y el Creacionismo es la ocurrencia del Diluvio de Noé. Los científicos evolucionistas se niegan ni siguiera a contemplar la posibilidad de la ocurrencia de un diluvio universal que pueda haber afectado a todo el globo. Por el otro lado tenemos a los Creacionistas, de los cuales yo soy uno – aunque sólo aficionado – quienes creen que, tal y como lo sostiene la Biblia y muchas otras tradiciones orales y escritos antigueos, en realidad sucedió un diluvio.

En los años pertenecientes a las últimas 5 décadas los geólogos han encontrado evidencias de fenómenos que sólo se pueden explicar si catástrofes de increíble poder hubieran sucedido. Los geólogos evolucionistas han bautizado estos fenómenos como fruto de “catastrofismo local”, sin embargo, nosotros los evolucionistas acordamos en el término “catastrofismo”, pero diferimos en la localidad de tales catástrofes. Nosotros creemos que la “catástrofe” fue total. ” [46]

TEORÍA DEL NEOCATASTROFISMO.

Introducción:

Teoría geológica que es una concepción entre el uniformitarismo y el catastrofismo. La cual afirma que el registro geológico es, por tanto, el resultado de la acción de unos y otros.

Es una teoría relativamente reciente. Ya que casi todo el siglo XIX y buena parte del XX, el uniformitarismo o actualismo fue la tesis más aceptada.

En la actualidad se considera que en el tiempo geológico actúan continuamente procesos lentos o graduales como los que operan en la vida cotidiana, a los que se superponen, sin embargo, cambios más o menos bruscos, de tipo “CATASTRÓFICO”.

Características:

Algunas de los ejemplos que utilizan para explicarlo, son éstos:

Los continentes crecen con el paso del tiempo. La Tierra va cambiando su aspecto.

Impactos meteoríticos, cambian drásticamente el paisaje.[47]

La extraña historia de la formación de la isla Surtsey

Temprano en la mañana del 14 de noviembre de 1963, la tripulación del barco pesquero Isleifur II notó un extraño olor en el aire, parecido al del azufre, pero lo consideró de poca importancia. Alrededor de una hora después, el barco, navegando cerca de la costa de Islandia, comenzó a balancearse en forma extraña. A la débil luz del amanecer, la tripulación observó hacia el sur que se elevaba humo oscuro. Pensando que se podría haber incendiado un barco, verificaron si había algún mensaje de S.O.S en la radio, pero no se oía ninguno. Por medio de sus binoculares, el capitán observó que surgían del mar unas negras columnas a aproximadamente un kilómetro de distancia. La tripulación inmediatamente sospechó que era un volcán; después de todo, debían saberlo porque provenían de Islandia, donde la actividad volcánica es casi una forma de vida. Los pescadores estaban justamente sobre la cadena volcánicamente activa del centro del Atlántico. Allí el fondo del océano está a aproximadamente 100 metros bajo el nivel del mar, de manera que la actividad de un volcán submarino se puede notar fácilmente desde la superficie.

La perturbación continuó todo el día, con piedras, destellos de luz y una columna de vapor, ceniza, y humo, que se elevaban a tres kilómetros de altura en el aire. En cinco días, donde antes sólo había mar abierto, se había formado una isla de 600 metros de largo. La isla, luego llamada “Surtsey” en honor al mitológico gigante “Surtur”, con el tiempo llegó a tener un diámetro de casi dos kilómetros. Sorprendentemente, cuando los científicos la recorrieron, tenía el aspecto de haber estado allí por mucho tiempo. En un período de unos cinco meses se habían formado una playa y un acantilado de aspecto maduros. Uno de los investigadores comentó: “Lo que en otros lugares requiere miles de años puede llevar unas pocas semanas o aún pocos días aquí. En Surtsey alcanzaron sólo unos pocos meses para crear un paisaje tan variado y maduro que era casi increíble”.

Por lo general, en nuestra tierra relativamente plácida, los cambios no ocurren muy rápidamente, pero a veces eventos como la formación de la isla Surtsey nos recuerdan que pueden ocurrir cambios catastróficos rápidos.

Catastrofismo y uniformismo

Tanto el catastrofismo como el uniformismo han jugado un papel importante en la interpretación de la historia de la tierra. El primero supone eventos geológicos mayores rápidos e inusuales, mientras que el segundo afirma el concepto contrario, de cambios lentos, pequeños y prolongados. Las largas edades requeridas para cambios lentos uniformistas demandan que se descarte el registro bíblico de una creación reciente cuando se explica la formación de inmensos estratos geológicos y de fósiles que aparecen en la superficie de la tierra. El uniformismo está más de acuerdo con una historia evolucionista prolongada y largas edades geológicas, mientras que el catastrofismo está más de acuerdo con el concepto bíblico de una creación reciente y un diluvio mundial posterior. El diluvio bíblico, que pudo haber depositado los estratos geológicos rápidamente, representa el mejor ejemplo de catastrofismo.

A través de casi toda la historia humana, el catastrofismo fue una opinión bien aceptada, figurando en la mitología antigua y en la antigüedad grecorromana. El interés disminuyó durante los tiempos medievales, aunque los árabes seguían de cerca a Aristóteles, quien creía en las catástrofes. El renacimiento vio un interés renovado en el asunto. Frecuentemente se explicaban los abundantes fósiles marinos encontrados en los Alpes como resultado del diluvio. Los siglos XVII y XVIII presenciaron intentos de armonizar la ciencia con los registros bíblicos de la creación y del diluvio. No obstante, hubo algunos detractores notables, tales como René Descartes (1596-1650), que sugirieron que la tierra se formó por un proceso de enfriamiento. Las ideas ortodoxas comenzaron a modificarse, tales como las sugerencias de que el diluvio pudo haber sido el resultado de causas naturales y que tal vez no formó todos los estratos de rocas sedimentarias. Georges Cuvier (1769-1832) propuso la idea de las catástrofes múltiples en Francia, y durante este período algunos otros intelectuales defendieron el uniformismo.

Al mismo tiempo, en Inglaterra, hubo un fuerte apoyo para el diluvio bíblico de parte de autoridades influyentes como William Buckland, Adam Sedgwick, William Conybeare y Roderick Murchison. En este ambiente apareció un libro que tendría más influencia en el pensamiento geológico que cualquier otro.

El libro “Principles of Geology” apareció por primera vez en 1830. Escrito por Charles Lyell, cambió profundamente el clima prevaleciente del pensamiento geológico del catastrofismo a los cambios estrictamente lentos del uniformismo. Hacia la mitad del siglo XIX, el uniformismo había llegado a ser un concepto dominante y el catastrofismo una opinión menguante. Varios esquemas trataron de reconciliar el registro bíblico de una creación reciente con las largas eras geológicas propuestas por el uniformismo.

El evento Bretz

En 1923 el geólogo Harlen Bretz, de opinión independiente, describió uno de los paisajes más inusuales que se encuentran en la superficie de nuestro planeta. Se trata de unos 40.000 kilómetros cuadrados en la región sudeste del estado de Washington (E.U.A.), que se caracteriza por una amplia red de enormes canales secos. A veces éstos tienen muchos kilómetros de ancho, formando un laberinto de montes aislados y cañones cortados en la dura roca volcánica. A diferencia de los valles comunes de los ríos, que generalmente tienen una amplia forma en V en corte transversal, estos canales frecuentemente muestran costados empinados y fondos planos, en forma de U. Además, se han encontrado a diferentes alturas enormes montículos de grava fluvial. La evidencia de centenares de antiguas cataratas, algunas de hasta 100 metros de altura, con grandes pozos de caída erosionados en sus bases, testifican que existió algo muy inusual.

¿Cómo se formó este terreno tan extraño?

Bretz tenía una idea, pero era lo suficientemente extravagante como para que provocara una controversia geológica que duró 40 años. En su primera publicación sobre este tema, Bretz no expresó su sospecha acerca de una gran inundación catastrófica, sino sólo indicó que se habrían requerido prodigiosas cantidades de agua. Sin embargo, más adelante el mismo año, publicó un segundo ensayo expresando su opinión de que este paisaje había sido formado por una inundación catastrófica realmente enorme, pero breve. Esta inundación había derruido el área, erosionado los canales y depositado los inmensos bancos de grava.

En ese tiempo, los geólogos se oponían a cualquier tipo de explicación asociada con catástrofes y Bretz sabía esto.

El uniformismo era el enfoque aceptado y no se les daba importancia a los volcanes y terremotos, aunque se reconocía que tenían un efecto.

El catastrofismo era anatema; estaba en la misma categoría en la que se encuentra hoy el creacionismo en muchos círculos científicos—totalmente inaceptable.

La comunidad geológica tenía que tratar con este joven advenedizo Bretz, que estaba completamente fuera de línea. Sus ideas heréticas se hallaban incómodamente cerca de la idea del diluvio bíblico que los científicos rechazaban. Estos pensaban que adoptar las teorías de Bretz significaría un retroceso hacia la “Alta Edad Media”.

Mientras Bretz, que era profesor de geología en la Universidad de Chicago, continuaba con sus investigaciones y publicaciones, algunos geólogos decidieron tratar de persuadir a su colega rebelde. En 1927, fue invitado a presentar sus puntos de vista ante la Geolgical Society of Washington, DC. Había un propósito especial detrás de esta invitación: “una verdadera falange de escépticos se habían congregado para debatir la hipótesis de la inundación”.

Después de la presentación de Bretz, cinco miembros de la prestigiosa U. S. Geological Survey presentaron sus objeciones y explicaciones alternativas tales como la glaciación y otros cambios lentos.

¡Dos de esos geólogos ni siquiera habían visitado la zona! Al contestarles, Bretz, un tanto cansado, comentó: “Sin embargo, tal vez mi actitud de finalidad dogmática resultó ser contagiosa”.Uno de los mayores problemas de la idea de Bretz quedaba sin contestar: ¿De dónde salió tanta agua de repente? Aparentemente ninguna opinión cambió en la reunión; la idea de una inundación catastrófica todavía les parecía absurda a la mayoría de los científicos.

Durante los años siguientes, la comunidad geológica se concentró en desarrollar alternativas para el modelo de Bretz. En las palabras de Bretz, la “herejía debe ser sofocada en forma suave pero firme”. No obstante, los estudios de campo continuaron produciendo datos favorables a la interpretación catastrófica, y el conflicto comenzó a moderarse. Bretz y otros encontraron una fuente para las aguas de la inundación.

El antiguo Lago Missoula una vez había albergado hacia el este 2.100 kilómetros cúbicos de agua. Cierta evidencia indicaba que el hielo había represado el lago. Una ruptura repentina del hielo habría liberado el agua necesaria para producir la evidencia de la rápida erosión observada hacia el oeste.

El mejor apoyo para esta explicación apareció posteriormente cuando los científicos encontraron ondas gigantes tanto en el Lago Missoula como en la región de los canales hacia el oeste. Probablemente algunos de ustedes estén familiarizados con las líneas de ondas paralelas que se observan frecuentemente en los lechos arenosos de los arroyos y ríos. Estas generalmente tienen unos pocos centímetros de cresta a cresta.

Pero las ondas en el lecho del Lago Missoula y hacia el oeste eran gigantescas, medían hasta 15 metros de alto, con una distancia de 150 metros de cresta a cresta. Sólo inmensas cantidades de agua moviéndose rápidamente podrían producir tal efecto. Algunos estudios más recientes se han concentrado en los detalles. Hay quienes sugieren que pudo haber habido tantos como ocho o más episodios diluviales. Uno de los estudios propuso que el agua fluía a 108 kilómetros por hora, erosionando los profundos canales en la dura roca volcánica en pocas horas o días.

Finalmente las interpretaciones maestras de Bretz basadas en el estudio cuidadoso de las rocas fueron aceptadas por la mayoría de los geólogos. En 1965 la Asociación Internacional para la Investigación del Cuaternario organizó un viaje de estudio a la región. Al cierre de la conferencia, Bretz, quien no pudo asistir, recibió un telegrama de los participantes con sus saludos. El telegrama terminaba con la siguiente oración: “Ahora todos somos catastrofistas”. En 1979 Bretz fue premiado con la Medalla Penrose, el premio geológico más prestigioso de Estados Unidos. Bretz había ganado; y el catastrofismo también. Este “Noé” de los tiempos modernos y su igualmente indeseada inundación habían sido vindicados.

Corrientes de turbidez

A mediados del siglo XX, algunos geólogos habían notado que el uniformismo estricto contradecía la información proporcionada por las rocas mismas. Bretz había hallado evidencias de acción muy rápida. Otros científicos encontraban estratos sedimentarios con ambos componentes, de aguas playas y profundas.16 ¿Cómo se podrían haber mezclado entre sí bajo condiciones tranquilas? La conclusión: catastróficas corrientes submarinas de barro, que comienzan desde aguas someras y fluyen hacia aguas profundas. Estas rápidas corrientes de barro, llamadas corrientes de turbidez, producen depósitos especiales llamados turbiditas. Las turbiditas han llegado a ser sorprendentemente comunes en todo el mundo. Unos pocos pensadores audaces han sugerido otras actividades catastróficas tales como extinciones masivas causadas por flujos de radiación cósmica de alta energía y el repentino derramamiento de agua fría del ártico sobre los océanos del mundo. Todas estas teorías indican una creciente separación del estricto uniformismo.

El golpe de gracia para el dominio de las explicaciones uniformistas no provino, sin embargo, del estudio de las rocas mismas, sino de los fósiles que contenían. ¿Por qué desaparecieron los dinosaurios cerca del fin del cretácico, y por qué son evidentes otras extinciones masivas en otros niveles del registro fósil? Debe encontrarse alguna causa razonable. Se han propuesto varias explicaciones para la extinción de los dinosaurios, desde la inanición y la ingestión de hongos venenosos hasta la fiebre del heno. No obstante, su desaparición ha sido considerada en general como un misterio. Entonces en 1980 Luis Alvarez, laureado con el premio Nóbel, de la Universidad de California en Berkeley, y otros19 sugirieron que la inusual abundancia del elemento iridio encontrado en una cantidad de lugares alrededor del mundo al final de los estratos cretácicos pudo haber provenido de un asteroide que chocó contra la tierra y mató a los dinosaurios. La idea generó una reacción mixta. Algunos la cuestionaron porque los dinosaurios y otros organismos no parecen haber desaparecido tan rápidamente según los estratos fósiles. Otros propusieron una extensa actividad volcánica e incendios mundiales, o el impacto de un cometa en vez de un asteroide.

El debate acerca de los detalles continúa, pero la puerta hacia las interpretaciones catastrofistas está abierta de par en par. La literatura científica informa hoy una amplia gama de repentinos cambios mayores.

Ideas catastróficas más recientes

Algunas de las ideas catastróficas más recientes proponen que los cometas o los asteroides podrían elevar olas marinas de hasta una altura de ocho kilómetros y mandar penachos volátiles de agua a cientos de kilómetros por sobre la superficie de la tierra. Otros efectos propuestos incluyen ráfagas de aire a 500° C viajando a 2.500 kilómetros por hora que matarían la mitad de la vida sobre la tierra, y terremotos globales acompañados de olas terrestres que llegarían a la altura de 10 metros. También se propuso la apertura de grietas que van desde 10 a 100 kilómetros y la rápida formación de montañas. Hasta hay una sugerencia de que estos impactos podrían haber iniciado la ruptura del super continente antiguo de la tierra llamado Gondwana.

El catastrofismo ha retornado en forma rápida, pero no es exactamente el catastrofismo clásico de hace dos siglos que incorporó el diluvio bíblico como un evento geológico mayor. Es interesante que algunos geólogos recientemente sugirieron que un impacto extraterrestre podría estar relacionado con el registro del diluvio por parte del Génesis. En el presente, se acepta fácilmente la idea de rápidas catástrofes mayores, pero en contraste con el diluvio bíblico, que duró sólo un año, se introduce mucho tiempo entre muchas catástrofes mayores. El término neocatastrofismo parece estar ganando aceptación, mientras que se hacen intentos por distinguir el concepto nuevo del catastrofismo antiguo. El retorno a las interpretaciones catastrofistas ha sido identificado como “un gran adelanto filosófico”, y se acepta que “se está reconociendo en forma creciente el profundo papel de grandes tormentas a través de la historia geológica”. Esta última opinión encaja bien con el modelo bíblico del diluvio como extensas series de tormentas durante el año del diluvio.

El neocatastrofismo ha estimulado la reinterpretación de muchos aspectos geológicos. Por ejemplo, muchos depósitos sedimentarios que se pensaba que se habían acumulado lentamente ahora son interpretados como el resultado de rápidas corrientes de turbidez, y un número de arrecifes de coral fósiles, de los que previamente se pensaba que se habían formado lentamente, ahora son reinterpretados como rápidas corrientes de deyecciones.

Ejemplos de acción rápida

Bajo condiciones normales y tranquilas, los cambios en la superficie terrestre son muy lentos. No obstante, hay muchos ejemplos de actividad catastrófica que sugieren cambios mayores en poco tiempo.

La erosión puede ocurrir muy rápidamente. En 1976 la recientemente construida represa “Teton” en Idaho, Estados Unidos, comenzó a perder agua de manera incontrolable y el torrente cortó a través del sedimento hasta una profundidad de 100 metros en menos de una hora. La represa estaba hecha de sedimento blando, que es erosionado fácilmente.

No obstante, se ha propuesto que los canales de Bretz, mencionados anteriormente, que están en dura roca basáltica, fueron cortados hasta una profundidad equivalente en unos pocos días. Se ha determinado que la capacidad de acarreo del agua en movimiento aumenta como la tercera a cuarta potencia de la velocidad. Esto significa que si la velocidad de la corriente aumenta diez veces, el agua puede transportar de 1.000 a 10.000 veces más de sedimentos.

Los no creacionistas a veces señalan que la columna geológica es demasiado gruesa como para haber sido depositada en el único año del diluvio.

Esto no es un argumento significativo. Mientras que la mayoría de los creacionistas excluirán la porción más baja (precámbrico), y las más altas de la columna geológica del diluvio, algunas tasas de deposición actuales son tan veloces que no habría problema para depositar la columna entera en unas pocas semanas. Las corrientes de turbidez pueden depositar su sedimento en una sola localidad en unos pocos minutos o menos, y sobre miles de kilómetros cuadrados en unas pocas horas. Turbiditas inmensas, llamadas megaturbiditas, encontradas en España tienen espesores de hasta 200 metros, junto con un inmenso volumen de 200 kilómetros cúbicos.

También hay varios métodos, además de las corrientes de turbidez, que causan la rápida deposición de los sedimentos. Un intenso diluvio durante un año podría depositar una gran cantidad de sedimentos.

Frecuentemente se supone que la acumulación de gruesos estratos de minúsculos microorganismos tales como los acantilados blancos de Dover en Inglaterra requieren largos períodos de tiempo.

Pero tal acumulación puede ocurrir rápidamente. A lo largo de la costa de Oregon, Estados Unidos, una tormenta de tres días con fuertes vientos y lluvia depositó de 10 a 15 centímetros de diatomeas microscópicas a lo largo de 32 kilómetros. He visto un ave fósil preservada y muchos peces en gruesos depósitos de diatomeas microscópicas cerca de Lompoc, California.

También se encontró una ballena en este depósito. Tal preservación requeriría un sepultamiento rápido antes de que ocurra la desarticulación del organismo.

Se descubrió que la desarticulación de las aves normalmente sucede en unos pocos días. Es evidente que algunos estratos de organismos microscópicos han sido depositados rápidamente.

Esquema de formación y distribución de los Estratos Geológicos.

La naturaleza de los estratos es muy variada. Pueden ser detríticos si están formados por fragmentos de otras rocas preexistentes. Son calizos si se originan cuando se produce la precipitación de carbonato de calcio, o salinos, si su origen es la evaporación del agua donde estaban disueltas las sales.”[48]

Depósitos sedimentarios donde se aprecian las capas de estratos, cuyas diferencias de color indican cambios del tipo de sedimentos o de la velocidad de deposición. Su orientación varía de acuerdo a la fuerza de compresión que actúa en los desplazamientos.[49]

Algunas deducciones

Podemos aprender lecciones de la historia de las interpretaciones del catastrofismo y del uniformismo. Durante milenios, fueron aceptadas las catástrofes; luego, por más de un siglo, fueron virtualmente erradicadas de todo pensamiento científico. Y ahora son aceptadas nuevamente. Esto ilustra cómo la ciencia cambia a menudo sus puntos de vista, y a veces aun acepta conceptos que había rechazado anteriormente. La Biblia, por otro lado, no cambia. Es de interés que la renovada aceptación de las catástrofes provino mayormente del estudio de las rocas mismas. Deberíamos ser cautelosos en cuanto a aceptar posturas generales, como el uniformismo, que están basadas en la opinión o en una cantidad restringida de información. Por otra parte, las interpretaciones catastrofistas más recientes, ahora vueltas a ser aceptadas por la ciencia, muestran que eventos aun mayores pueden ocurrir rápidamente. Lo cual torna al registro bíblico de los orígenes, incluyendo a la creación y el diluvio, mucho más plausibles.[50]

La columna y la cronología geologica de la historia de la tierra no tienen sentido alguno… es mas bien,un registro del poder asombroso de Dios y de su justo juicio por el pecado de la humanidad.

“Todas estas “épocas geológicas” fueron organizadas en detalle considerable mucho tiempo antes del descubrimiento de la radiactividad, así que cuando un profesor le interponga el argumento falaz de que tales escalas fueron elaboradas usando los procesos, ¡también defectuosos!, de los métodos radiactivos, hágale saber que está errado. De hecho, el sistema casi completo fue elaborado inclusive antes de que muchos de los fósiles que la misma escala contiene fueran descubiertos! Estos científicos simplemente asumieron, y tristemente debo informarles que entre ellos había científicos cristianos, que jerarquías de vida animal debieron moverse siempre de simple a complejo, por ejemplo, de ameba a hombre, y que siempre ésta sería la regla. Como consecuencia, los datos de morfología y embriología comparativas, especialmente usando teorías que ahora se han probado vergonzosamente defectuosas y hasta fruto del dolo causado por el celo científico y la falta de integridad de algunos de los participantes, como la ahora desacreditada “Teoría de la Recapitulación” de Haeckel, fueron usados para determinar la secuencia en la que los fósiles debían ser colocados, aun antes de que estos fósiles fueran encontrados en las rocas. En resumen, la popular y ampliamente usada “Columna Geológica” o “Escala de Tiempo” es esencialmente una construcción artificial y altamente especulativa basada principalmente en la suposición de que las complejidades relativas de las morfologías (la forma y estructura de un organismo o alguna de sus partes) de animales y de la asumida recapitulación evolutiva en el crecimiento de los embriones animales debe ser observada en los restos fosilizados de organismos representando las eras geológicas avanzadas en la historia de la tierra.[51]

L.Merson Davies, renombrado paleontólogo británico que se opuso a la teoría general de la evolución, comentó este fenómeno e hizo algunas observaciones importantes:

” Aquí, pues, enfrentamos una circunstancia que no puede ser ignorada al tratar este tema… es decir, la existencia de un marcado prejuicio contra la creencia en un cataclismo como el Diluvio. Debemos recordar que hasta hace cien años, no existía tal prejuicio… en forma generalizada, al menos. La creencia en el Diluvio de Noé era axiomático, no sólo en la iglesia (católica y protestante), sino también en el mundo científico.

No obstante, la Biblia firmemente sostenía la profecía de que, en lo que ella llama los “postrimeros días”, predominaría una filosofía muy distinta; una filosofía que conduciría a los hombres a desechar la creencia en el Diluvio y a considerarla refutada, declarando que “todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación” (2 Pe. 3:3-6). En otras palabras, una doctrina de Uniformidad en todas las cosas (una doctrina que el apóstol obviamente consideró falsa) reemplazaría a la creencia en cataclismos como el Diluvio.

Así, con la doctrina del uniformitarianismo, la antigua profecía de Pedro se ha cumplido ante nuestros ojos. Según los uniformitarianos, no es necesario depender de ningún evento catastrófico, excepto en menor escala. Ellos sostienen que las características geológicas y las formaciones que antes se atribuían a cataclismos geológicos, ahora pueden explicarse satisfactoriamente mediante procesos comunes que funcionaron durante largos períodos. Aunque la suposición uniformitariana parece razonable, debemos recordar que es sólo una suposición, no un hecho. ” [52]

Eras Geológicas

“La geología histórica se encuentra en una posición incómoda entre las ciencias, puesto que trata con eventos del pasado y está obligada a depender de presuposiciones que podrían o no ser verdad. La historia documentada se remonta solo hasta hace unos miles de años. Los más antiguos registros auténticos datan aproximadamente del año 3500 a.C.

Respecto a épocas previas de las cuales no hay testigos oculares, nadie puede estar seguro de lo que realmente aconteció. En consecuencia, no existe ninguna prueba directa e irrefutable del proceso o los procesos por los que se formaron las rocas de la columna geológica, ni de su edad. Cualquier determinación al respecto sería sólo indirecta, basada en suposiciones que podrían ser verdaderas o falsas.

Sin embargo, basándose en la suposición de que el uniformitarianismo y la evolución orgánica eran hechos científicos establecidos, en el siglo XIX los geólogos empezaron a compilar la columna geológica.

Ellos ordenaron los estratos de la tierra de acuerdo a los diversos tipos de fósiles que contenían, en especial los fósiles guías (por lo general éstos son invertebrados marinos que se reconocen con facilidad; se dice que existieron extensamente y que su duración cronológica fue limitada, señalando así la determinación de una edad específica para cada formación rocosa.

Los estratos con fósiles más simples (que supuestamente evolucionaron primero) fueron colocados en la base de la columna, mientras que los estratos con formas más complejas (que supuestamente evolucionaron más tarde) fueron colocados en la parte superior de la columna. De esta manera, la columna geológica se fundamentó y construyó en la suposición de que la evolución orgánica era un hecho.” [53]

Estratos geológicos.

El darwinismo es una excelente herramienta que las filosofias ateas utilizan en muchos casos para cegar las mentes y para impedir que la gente no vea la luz que lleva a la vida eterna. Yo se que es muy dificil entender esto para el que no tiene luz, pero para el que no la tiene, está mas claro que el agua.

Jesús dijo: “La luz vino al mundo y los hombres amaron mas las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas”.

El darwinismo es una excusa perfecta para no aceptar la Luz. El registro fósil no muestra evolución gradual de especies diferentes desde un antecesor común, sino que repetidamente muestra aparición abrupta, seguido de estásis (estabilidad) de todas las formas de vida.

¿Que son los estratos?

En Geología se llama estrato a cada una de las capas en que se presentan divididos los sedimentos, las rocas sedimentarias y las rocas metamórficas que derivan de ellas, cuando esas capas se deben al proceso de sedimentación. Hay que tener en cuenta que otros fenómenos geológicos distintos pueden dar origen a capas, que entonces no se llamarán estratos. Es el caso, por ejemplo, de las lajas que se forman durante el metamorfismo cuando grandes presiones afectan a las rocas, originando cortes perpendiculares a la fuerza de compresión. Las erupciones volcánicas, tanto en la forma de coladas de lava como en los depósitos piroclásticos pueden dar origen a una especie de estratos similares a los sedimentarios pero de origen y naturaleza distintos, como puede verse en la imagen del volcán Croscat. Por último, las intrusiones ígneas pueden formar diques o capas interestratificadas que aparecen como si fuera un estrato más, aunque debe de tenerse en cuenta que los diques pueden tener una forma lenticular cuando forman un manto o sill) que, cuando llegan a ser bastante abombados suelen llamarse lacolitos.[54]

“Las características de los estratos dependen de los materiales que se depositaron, de las condiciones de sedimentación y de las deformaciones a las que han sido sometidos.

Los estratos presentes en una determinada sección del terreno forman una serie estratigráfica. Cada estrato significa una interrupción en la sedimentación, un periodo de erosión o un cambio en el tipo de material depositado.”[55]

Flysch (turbidita) de los Cárpatos en Komancza (Polonia)

Estratificación

“Los estratos se forman típicamente como capas horizontales de potencia (espesor) uniforme, limitadas por superficies de estratificación, que son interfases más o menos nítidas respecto el estrato más joven (situado encima) y el más viejo (debajo). En la descripción de los estratos se usa el término base o muro para referirse a la parte más antigua (geométricamente la inferior, si no median alteraciones tectónicas de la posición) y techo para la más reciente. Los estratos son las unidades básicas de estudio de la Estratigrafía.”[56]

Estratificación cruzada en areniscas, en el Cañón del Antílope, Arizona, Estados Unidos

“Los estratos horizontales y uniformes pueden evolucionar, en presencia de fuerzas tectónicas, sufriendo cambios de posición (basculamiento, que puede llevar incluso a su inversión) y de forma (plegamiento). Además algunos estratos aparecen desde su mismo origen inclinados entre sí y de espesor desigual, como ocurre en la estratificación cruzada. La génesis de la estratificación cruzada es bastante simple en los procesos de relleno por sedimentos arrastrados por los ríos (arenas, arcillas) cuando llegan al piedemonte de una cordillera y forman conos de deyección, terrazas y otras formas menores del relieve. Estos sedimentos se disponen de acuerdo con la gravedad y el que se crucen entre sí obedece a un cambio en el curso del río que se desvía con cada crecida importante, que muchas veces son esporádicas como es típico en los climas áridos, por el simple hecho de que la crecida anterior produjo una acumulación que las aguas del río tienen que rodear por su mayor altura, depositándose ahora con buzamiento (es decir, una inclinación), sentido y espesor diferentes. Con el paso del tiempo, esas arenas o arcillas pueden consolidarse y formar rocas sedimentarias (arenisca, por ejemplo, como es el caso de la imagen del Cañón del Antílope) pero que han conservado la disposición original de las arenas que formaron dichas rocas. También puede verse una discontinuidad estratigráfica en el centro de la imagen.

En suma, estas superficies de estratificación reflejan heterogeneidades del proceso de sedimentación, con cambios bruscos en la naturaleza del sedimento o interrupciones más o menos prolongadas del proceso de depósito.” [57]

“Capa rocosa de espesor variable que constituye los terrenos sedimentarios.”

Diaclasas y fallas

“Los estratos pueden ser más o menos plásticos o rígidos y ello tiene unas consecuencias obvias sobre su resistencia a la deformación. Cuando son muy rígidos (arenisca o rocas calizas, por ejemplo), los movimientos internos de la litosfera pueden quebrar o partir esos estratos y se forman las diaclasas, que siempre son perpendiculares a la superficie de los estratos, y fallas, cuando existe un desplazamiento notorio en sentido vertical u horizontal de todos los estratos a lo largo de una línea de falla de dimensiones mucho mayores que en el caso de las diaclasas o a lo largo de un espejo de falla cuando se trata de una falla normal, es decir, cuando una parte de los estratos se eleva con respecto a los mismos estratos que quedan relativamente deprimidos en el otro lado de dicho espejo de falla.

Las diaclasas pueden presentarse también en rocas ígneas o metamórficas, como es el caso de las diaclasas poligonales de las columnatas basálticas y en rocas metamórficas como la cuarcita que aparece asociada a la cobertura sedimentaria de arenisca en el caso de los tepuyes venezolanos.” [58]

Fósiles

Estando formados por rocas sedimentarias, los estratos suelen contener fósiles, es decir, restos orgánicos de animales y plantas que sirven para datar la edad aproximada de dichos estratos. Ello se realiza a través de los llamados fósiles índice, llamados así porque sólo existieron en una determinada Era o período geológico. Evidentemente, el encontrar dicho fósil en un estrato, serviría para inferir que dicho estrato se formó durante la época en que el animal o la planta existió. La datación estratigráfica es una aplicación muy importante de la estratigrafía. En el caso de la cobertura sedimentaria de la Formación Roraima de la Guayana venezolana, que está formada por estratos de arenisca, no existen fósiles de ningún tipo, lo cual sirve para datar la misma como muy antigua precisamente por este hecho. Tiene más de 1.500 millones de años, es decir, son rocas sedimentarias anteriores a la Era Primaria, que es la Era en la que aparecieron los primeros seres vivos sobre la Tierra. En este caso, la datación de los restos fósiles necesita emplear otras técnicas.[59]

Observaciones críticas que nos hace Scott M.Huse sobre este tema:[60]

1.La única razón para colocar las formaciones rocosas en orden cronológico son los fósiles que contienen, especialmente los fósiles guías.

2.La única justificación para asignar fósiles a períodos específicos en ese orden cronológico es la supuesta progresión evolutiva de la vida. A su vez, la única base para la evolución biológica es el registro de fósiles que se ha construido. En otras palabras, se usa la suposición de la evolución para acomodar la secuencia de los fósiles, y luego esa misma secuencia se emplea como prueba de la evolución. Por tanto, ¡la evidencia primaria de la evolución es la suposición de la evolución!

3. Las formaciones rocosas reales presentan vacíos y reversiones en relación a esta secuencia ideal imaginaria. Aún en el Gran Cañón se encuentra menos de la mitad de los sistemas geológicos. Si quisiéramos ver la columna geológica en la secuencia indicada, tendríamos que viajar por todo el mundo. Por ejemplo, en el Gran Cañón deberíamos los estratos precámbrico y paleozoico; al este de Arizona encontraríamos los estratos mesozoicos; en Nuevo México podríamos observar las formaciones terciarias, y así sucesivamente.

4.En el terreno se encuentra toda contradicción imaginable respecto a la secuencia ideal de la columna geológica.

5. Hallazgo de fósiles en el orden estratigráfico incorrecto.

La explicación que dan es que los fósiles que aparecen más abajo de lo esperado en la columna geológica (es decir, antes período en que supuestamente evolucionaron), son calificados de fugas estratigráficas. Especímenes encontrados mas arriba de lo esperado, son considerados especímenes reelaborados. muchos casos hay gruesas capas de estratos sedimenten el orden estratigráfico incorrecto. Los geólogos evolucionistas recurren a suposiciones secundarias para explicar esas condiciones invertidas (estratos más antiguos sobre estratos más recientes). El argumento típico es que se debieron a la acción de una gran fuerza o impulso. Por ejemplo, en el Parque Nacional Glacier hay un bloque de piedra caliza precámbrica (supuestamente de 1,000 millones de años) encima de una formacion cretácea de esquisto (supuestamente de sólo 100 millones de años.

Los geólogos afirman que fuerzas tremendas impulsaron el bloque a lo largo de fallas y lo movieron horizontalmente dejándolo sobre la región adyacente. Pero este bloque “mal ubicado” de piedra caliza mide aproximadamente 563 kilómetros de largo, 56 kilómetros de ancho, y más de 9 kilómetros de espesor. Henry M. Morris ha demostrado de manera categórica que un deslizamiento mecánico de tales proporciones sería físicamente imposible, aun cuando la superficie estuviese lubricada. La conclusión obvia es que las rocas precámbricas fueron depositadas después que las cretáceas, y que la columna y cronología geológicas de la historia de la tierra, básicamente no tienen validez. Los creacionistas consideran que conceptos como el de deslizamientos en gran escala son maniobras para tratar de explicar las numerosas contradicciones que se encuentran en el terreno.”

El hecho de que las formaciones rocosas de la columna geológica sean ordenadas y fechadas en base a los fósiles que contienen (en especial los fósiles guías), y no mediante las técnicas radiométricas para determinar la edad, toma por sorpresa a muchas personas. Sin embargo, esta falsa interpretación se desvanece fácilmente, porque la columna geológica y las edades aproximadas de los estratos con fósiles se habían establecido mucho antes de que el cálculo radiactivo de la edad hubiese sido al menos imaginado. Las fechas determinadas mediante cálculo radiométrico para ciertas formad nes rocosas, por lo general son descartadas y nunca se usan debido a la elevada probabilidad de error inherente en esa técnica. Esto sucede en particular cuando las determinaciones no concuerdan con las fechas previamente establecidas. [61]

“En el registro de los fósiles aparecen muchos grupos sin pruebas de ancestros evolutivos. La paleontología trata de explicar este hecho diciendo que el registro de fósiles es incompleto y que pasaron millones de años entre la sedimentación de los diferentes estratos. Durante estas épocas, se supone que evolucionaron nuevas criaturas. Esta afirmación sobre un registro incompleto de fósiles es esencial para que la evolución se considere como teoría viable.

Quisiera citar al mundialmente famosísimo George Gaylord Simpson, paleontólogo evolucionista de primera fila. En su libro Tempo and Mode in Evolution (Ritmo y Método en la Evolución), afirma en la sección dedicada a Discontinuidades Principales en el Registro (Fósil) que:

“no hay ni trazas en ninguna parte del mundo de ningún fósil que cubra la discontinuidad que existe entre el Hyracotherium y su pretendida forma ancestral Condylarthra. Después sigue diciendo: «Esto es cierto de todos los treinta y dos órdenes de mamíferos… Los miembros más antiguos conocidos de cada orden ya tienen sus características ordinales básicas, y no hay, en ningún caso, una secuencia aproximadamente continua de un orden conocido a otro. En la mayoría de los casos, la rotura de conexión es tan brusca, y la discontinuidad tan grande, que el origen del orden es especulativo, y muy disputado».

Después (p. 107), Simpson afirma:

«Esta ausencia regular de formas de transición no está limitada a los mamíferos, sino que es un fenómeno casi universal, y que ha sido notado desde hace mucho tiempo por los paleontólogos. Es cierto de casi todos los órdenes de todas las clases de animales, vertebrados e invertebrados. También es cierto de las clases, de los principales Phylums y, aparentemente, también es cierto de las categorías análogas de las plantas.»

En su libro The Meaning of Evolution (El Significado de la Evolución) Simpson afirma, refiriéndose a la aparición de nuevos phylums, clases y otros grupos principales:

«El proceso por el cual ocurrieron en la evolución unos sucesos tan radicales es causa de una disputa de las más serias que quedan entre los estudiosos profesionales de la evolución. La cuestión es si tales sucesos principales tuvieron lugar instantáneamente por algún proceso diferente en esencia de los que formarían parte en un cambio evolutivo más o menos gradual, o si toda la evolución, incluyendo estos cambios principales, queda explicada por los mismos procesos y principios directivos, siendo sus resultados mayores o menores en función del tiempo implicado, de la intensidad relativa de la selección y de otras variables en cualquier situación dada.

»La posibilidad. de tal disputa existe porque las transiciones entre los principales grados de organización apenas quedan registradas por fosilización. Hay una tendencia a este respecto hacia una deficiencia sistemática en el registro de la historia de la vida. Así, es posible afirmar que tales transformaciones no están registradas porque no existieron; que los cambios no fueron por transición, sino por saltos repentinos en la evolución.» “[62]

Darwin habia afirmado en su libro sobre el origen de las especies que grupos enteros de especies parecen falsamente haberse desarrollado de forma abrupta. El dió una posible explicación de este hecho que si se probaba que eran verdaderas, sería fatal para sus teorías.

Después de siglos de investigación y examen de los fósiles hallados, muchos paleontólogos comienzan a creer que este registro ya está completo o casi completo, pues ninguno de los vacíos del registro de fósiles que existían en tiempos de Darwin ha sido llenado por estudios posteriores. Lo que se ha encontrado son variaciones dentro de la misma especie.

“Si la evolución fuera verdad, deberíamos encontrar unas pocas formas de vida simples en el nivel más bajo del estrato geológico, con una consistente progresión ascendente hacia formas de vida de una naturaleza más avanzada en el siguiente estrato ascendente, etc. Pero no encontramos nada de eso. En cambio, lo que sí hallamos es la “Explosión Cámbrica”, la existencia de muchas y variadas formas de vida encontradas juntas cerca del fondo de la columna geológica. Es bien sabido por los paleontólogos que virtualmente todos los philum de las plantas y animales (planos básicos del cuerpo) aparecen de manera súbita en las rocas de la era Cambriana.

El evolucionista Stephen J. Gould reconoce este severo problema para la evolución. Él dijo, “En cualquier área local, una especie no surge gradualmente por la transformación continua de sus ancestros; aparece de repente y ‘completamente formada’”. (5, Pág. 50) Gould está admitiendo aquí que el registro fósil no muestra evolución gradual. La columna geológica como se muestra en los libros de texto es un ejemplo de especulación artística.

Cuando se les pregunta por qué creen en la evolución, muchas personas simplemente dicen “dinosaurios”, sin haber realmente pensado bien por qué creen que los dinosaurios indican la evolución. Es importante ver a los dinosaurios por lo que fueron —parte del proceso de deterioramiento (incluyendo las extinciones) que ha estado ocurriendo desde la creación. La Biblia traza un proceso que comienza con la creación como un evento completo en el pasado, luego entonces el deterioro se inicia.

En lugar de tener un número expandido de organismos con el tiempo, como lo predice la evolución, encontramos los fósiles substancialmente presentes temprano en el registro fósil, luego un deterioro en el número de organismos con el tiempo (extinción.) La evidencia fósil encaja mejor en el modelo bíblico que en el evolutivo.” [63]

E. C. Olson anota:

“Un tercer aspecto fundamental del registro fósil es algo diferente. Repentinamente aparecen muchos grupos de plantas y animales, aparentemente sin ningún antecesor cercano. La mayoría d e los grupos de organismos –Phylums, Subhylums, y aún las mismas clases, han aparecido de esta manera… El registro fósil, que ha producido el problema, no da mucha ayuda para su solución… La mayoría de los zoólogos y la mayoría de los paleontólogos sienten que las interrupciones y bruscas apariciones de nuevos grupos pueden ser explicadas por el que el registro fósil esté incompleto. Algunos paleontólogos están en desacuerdo y creen que estos eventos cuentan una historia que contradice a la teoría, y que no se registra en los organismos vivos.”[64]

Los evolucionistas se resisten a aceptar que esa falta de formas de transición destruya su teoría. Nunca se ha encontrado una criatura con pies, alas o plumas a medio formar. Si la idea de Darwin de que todos los órganos y organismos surgieron mediante modificaciones pequeñas y lentas es correcta, deberíamos esperar que aparecieran ocasionalmente fósiles de formas en transición. Como existen esos vacíos en el registro de fósiles, se dice que estos monstruos semievolucionados vivieron, pero no se conservaron. El vacío parece ocultar su existencia.

Si el registro de fósiles está completo, lo que significa que un gran porcentaje de la vida fósil se ha conservado, entonces el registro de fósiles no apoya la evolución. Si, al contrario, el registro de fósiles es muy incompleto, lo que quiere decir que un porcentaje pequeño de formas de vida pasadas se ha conservado, ¿qué derecho tiene la ciencia para llenar esos vacíos con animales imaginarios sobre los cuales no hay ni la más mínima prueba material de su existencia?

La teoría de la evolución, como la propuso originalmente Darwin, postulaba que los organismos en estado evolutivo cambiarían progresivamente de un tipo de criatura a otro en el lapso de miles de generaciones. Esto implica que debería haber escalonamiento de formas entre las especies de padres a hijos. Un pez se transformaría gradualmente en anfibio; el reptil en pájaro. Si las especies quedaron fosilizadas y conservadas casualmente, entonces se hubieran conservado también muchas formas de transición. Si este es el caso, entonces el registro de fósiles debería reflejar este hecho.

Darwin explicó estos vacíos en el registro de los fósiles suponiendo que representan especies que saltaron al vacío y no se conservaron. La imperfección del registro de fósiles fue su explicación. No obstante, parece que más de 120 años de exploración posterior han fracasado en su intento por encontrar las formas de transición necesarias para manetenr la teoria viva.

Cual es la importancia de los fósiles

“Se denomina fósil a cualquier evidencia reconocible de vida en el pasado. Los fósiles son fragmentos de la historia de la vida que se han preservado de diferentes formas, ya sea como restos de organismos casi completos o en partes. Son también fósiles las impresiones de seres vivos en las rocas, antes o después de muertos. Huesos, huevos, dientes, troncos, hojas, huellas de pisadas, etc. Pueden llegar a nuestros días en forma de fósiles.

Hasta hace unos 500 años, los fósiles fueron considerados como objetos de oscuro origen y extrañas formas, razón por la cual era común asignarles ciertas propiedades mágicas.

Recién en la segunda mitad del siglo XV, comenzaron a surgir de la mano del artista e inventor Leonardo Da Vinci, concepciones mas acertadas respecto a la naturaleza de los fósiles. Da Vinci afirmaba que los fósiles que se encontraban en el norte de Italia correspondían a restos de antiguos caracoles marinos. Nadie se interesó por esta idea.

Cien años después, otro italiano, Nicolás Steno postulo que los fósiles eran de origen orgánico y que se habían formado conjuntamente con la roca que los contenía durante el diluvio universal.

Esta explicación de Steno logro conciliar la información que ofrece la naturaleza a través de los fósiles y aquella proveniente de las Sagradas Escrituras, por lo cual fue rápidamente aceptada. La lógica que encerraba esta explicación se basa en la creencia de que Dios creo la Tierra y todos los seres que la pueblan, pero en el diluvio universal, muchos murieron ahogados encontrándose los restos en forma de fósiles.

La teoría de Steno fue más allá. Pensó que si los fósiles podían ser considerados como restos de organismos y estos se formaban simultáneamente con las rocas donde aparecen, entonces los estratos que los albergan pueden ofrecernos una historia cronológica de la Tierra.

Steno postuló tres enunciados básicos:

1.Las rocas sedimentarias tienden a depositarse en estratos horizontales.

2.En una sucesión de estratos no deformados posteriormente, los estratos más jóvenes se asientan sobre los más viejos.

3.En el momento de su formación un estrato sedimentario tiende a formar un manto continuo que se extiende en todas direcciones.

Casi al mismo tiempo que Steno, el británico Roberto Hooke defendió la idea de la naturaleza orgánica de los fósiles y propuso:

Los fósiles pueden utilizarse para realizar comparaciones cronológicas de rocas.

Los fósiles demuestran que en el pasado, existieron formas de vida que no tienen representantes en la actualidad porque se extinguieron.

Los postulados de Hooke sentaron las bases para una sólida interpretación de la historia geológica y paleontológica de la Tierra.

A finales del siglo XVIII y principios del XIX, los fósiles comienzan a ser utilizados para trazar los primeros mapas geológicos. En estos, los diferentes estratos geológicos pueden reconocerse a través de los fósiles que contienen.

Además de la importancia practica que adquirieron los fósiles para el mapeo geológico de la corteza terrestre, se constituyeron como prueba del hecho evolutivo en base a los siguientes argumentos:

No todas las especies que vivieron en el pasado son las que actualmente vemos. Muchas se extinguieron sin dejar representantes vivos.

Los fósiles son contemporáneos con los estratos que los contienen, eso implica que los más jóvenes suprayacen a los más antiguos. Dada la similitud morfológica entre algunas especies fósiles y algunas especies actuales, se pueden establecer relaciones de parentesco entre las mismas.

La posible relación entre ellos se reinterpreto como una relación de parentesco en la cual los fósiles de los estratos superiores son descendientes de algunos de aquellos que se encuentran en los estratos inferiores.De esta forma, los fósiles nos permiten tener un panorama de los cambios que acontecieron durante la historia de la vida y son, por lo tanto, documentos inapreciables de que la evolución ocurre.” [65]

La pregunta importante que surge del estudio de los fósiles es si realmente le sirve de apoyo a la teoría de la evolución gradual de las especies. A pesar de afirmaciones como las anteriores, el registro de fósiles despliega una asombrosa falta de formas de transición. Si los vacíos del registro son reales, entonces por lo menos la formulación de la evolución hecha por Darwin es errónea. Así, la afirmación de Darwin de que estos casos son excepcionales no se ha visto comprobada por las investigaciones posteriores. Muchos teorizantes evolutivos modernos se han visto forzados a proponer que la evolución no ocurre gradualmente sino de repente. Así, una especie a un lado del vacío parecería haber producido de manera excepcionalmente rápida la especie situada al otro lado del vacío. Esto es como decir que un pez produce una salamandra.

Notas

31 Wikipedia, Fijismo

32 Ibíd.

33 Ibíd.

34 “La vis plastica es la fuerza moldeadora con la que se supuso que la naturaleza creaba los fósiles.En el siglo XIX, las teorías evolucionistas predarwinianas aportaban pruebas sólidas frente a los defensores del creacionismo y el fijismo: los fósiles. Ante esto se propusieron diversas teorías, la más elaborada tal vez el catastrofismo de Georges Cuvier.La teoría de la vis plastica es mucho más ingenua, simplemente suponía que los fósiles eran caprichos de la naturaleza (ludus naturæ), piedras que simulaban seres vivos, quimeras imposibles. La teoría no tuvo muchos defensores en el ámbito científico, pues era fácilmente refutable, aunque algunos intentaron sostenerla creando fósiles que representaban objetos modernos para demostrar el capricho de la naturaleza, patraña rápidamente puesta al descubierto.” (vis plastica, wikipedia), cit. en Ibid

35 Ibid

36 http://centros5.pntic.mec.es/ies.rodriguez.fabres/trabajosss/grupo1/fijismo.htm

37 http://www.canalsocial.net/GER/ficha_GER.asp?id=4296&cat=ciencia

38. http://centros5.pntic.mec.es/ies.rodriguez.fabres/trabajosss/grupo1/fijismo.htm

39. http://www.canalsocial.net/GER/ficha_GER.asp?id=4296&cat=ciencia

40. http://centros5.pntic.mec.es/ies.rodriguez.fabres/trabajosss/grupo1/fijismo.htm

41 http://jmjm.blogspot.es/

42 Ibid

43 Biología Es.6,pag. ,op. cit.

44 http://www.sedin.org/propesp/X0007_Bi.htm

45 creationwiki.org, catastrofismo

46 http://www.antesdelfin.com/diluvio2.html

47. http://1abvilladevallecas08.blogspot.com/2008/10/neocatastrofismo.html

48 http:/www.practiciencia.com.ar/ctierrayesp/tierra/estructura/rocasymin/rocas/sedimen/estratos/index.html

49 http://www.practiciencia.com.ar/ctierrayesp/tierra/estructura/rocasymin/rocas/sedimen/estratos/index.html

50. http://dialogue.adventist.org/articles/10_2_roth_s.htm

51. http://www.antesdelfin.com/columna.html

52. El Colapso de la Evolución,op. cit.

53. wikipedia, Estrato

54. http://www.practiciencia.com.ar/ctierrayesp/tierra/estructura/rocasymin/rocas/sedimen/estratos/index.html

55 Ibíd.

56 wikipedia,Estrato

57 Ibid

58 Ibid

59 Ibid

60 El Colapso de la Evolución,op. cit., p.31-32

61. Ingersole, Zobel, e Ingersoll, Heat conduction with Engeneering, Geological and other applications, University of Wisconsins Press, 1954, pp. 99-107, cit en Ibíd., p. 32, nº. 7

62 http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html

63 http://www.menteabierta.org/html/articulos/ar_probldarwin2.htm

64 http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html

65 http://jmjm.blogspot.es/1232888520/

Capitulo 5. Argumento paleontologico parte 3 Fijismo

Fijismo:
Definición: El fixismo es la teoria que ” las especies actualmente existentes han permanecido básicamente invariables desde la Creación. Las especies serían, por tanto, inmutables, tal y como fueron creadas. Los fósiles serían restos de los animales que perecieron en los diluvios bíblicos o bien caprichos de la naturaleza”[31]

Hasta el siglo xviii se consideraban los orígenes del hombre independientemente del resto de los seres que le rodeaban. Todas las especies eran invariables o fijas. Esta interpretación fixista se mantuvo más por ideas religiosas que por planteamientos científicos.

C. LINNEO (siglo xviii) autor de la primera taxonomía y G. COUVIER (siglo xviii), fundador de la Paleontología, se mantuvieron dentro del fixismo. Los fósiles hallados por COUVIER no le llevaron a abandonar la inmutabilidad de las especies, sino a la defensa de sucesivas creaciones, después de que catástrofes geológicas las hicieran desaparecer.[32]

“El fijismo describe la naturaleza en su totalidad como una realidad definitiva, inmutable y acabada” [33]

Fijismo y Biología moderna

El descubrimiento de fósiles desde la antigüedad, así como otros datos de la naturaleza, habían llevado a pensadores de muchas culturas a intuir la idea de evolución. En la Grecia clásica, Anaximandro (siglo VI a. C.) nos ha dejado constancia. Tampoco la teología cristiana ha estado indisociablemente ligada al fijismo a lo largo de su historia. Así, Tomás de Aquino y San Agustín negaron que Dios hubiera creado todas las especies en los primeros seis días. Según esta corriente teológica, Dios habría conferido un poder productor o creador a diferentes elementos de la Naturaleza y este poder sería el responsable de la creación de vida en distintos momentos de la historia de la Tierra.

El fijismo como hipótesis científica no se formalizó hasta mediados del siglo XVIII en la obra de Carlos Linneo (1707-1778); el reconocido naturalista sueco, quien asentó las bases de la taxonomía moderna, desarrolló formalmente el fijismo; mantuvo que las especies se habían creado de forma separada e independiente y negó la posibilidad del origen común de los seres vivos. Hay que decir que el objetivo fundamental de Linneo era establecer la grandeza de Dios y de su creación, con lo que era consecuente.

El zoólogo y naturalista Georges Cuvier (1769-1832), impulsor de la anatomía comparada y de la paleontología, fue otro de los científicos ilustres que se posicionaron a favor del fijismo. Ante el incesante descubrimiento de fósiles de especies desaparecidas, Cuvier fue el padre de la teoría fijista conocida como catastrofismo, formulada para explicar la diversidad de los organismos fósiles que contradecían el fijismo y algo más creíble que otras teorías, como la de la vis plastica, que proponían los fósiles como caprichos de la naturaleza.

En el siglo XIX se acumularon las evidencias científicas, especialmente los fósiles, que hacían cada vez más difícil la aceptación del fijismo. La publicación de El origen de las especies desató una polémica que, finalmente, condujo a la aceptación del hecho de la evolución por la práctica totalidad de los naturalistas, si bien la teoría evolutiva de Darwin tardaría más tiempo en ser definitivamente aceptada.[34]

Fijismo en la actualidad

Actualmente en Estados Unidos los seguidores del fijismo intentan que sea enseñado en las escuelas en igualdad de condiciones a la teoría de la evolución.

Sin embargo, desde un punto de vista científico, el fijismo no tiene hoy ninguna credencial, siendo radicalmente rechazado por todas las ciencias que aceptan la teoría de la evolución como base: la paleontología se ocupa del estudio de los fósiles y de su correlación las respectivas épocas geológicas, la biología poblacional explica la distribución geográfica de las especies atendiendo a su origen evolutivo, la anatomía comparada tiene como uno de sus objetivos fundamentales la identificación de homologías, la biología evolutiva del desarrollo ha descubierto multitud de homologías moleculares en organismos filogenéticamente lejanos y, partiendo de todas estas evidencias, el análisis filogenético se ocupa del establecimiento de las filogenias. Lo mismo sucede con disciplinas relacionadas. Así, la investigación con animales con fines médicos no tendría sentido si se negara la continuidad biológica.

El fijsimo, es la “teoría científica que sostiene que cada especie de seres vivos permanece poco más o menos invariable a lo largo de la historia en la forma en que fue creada. En una primera aproximación puede decirse que el fijismo es lo opuesto al evolucionismo o teoría de la evolución (v.). Si bien, análogamente a como existen diversas teorías o hipótesis evolucionistas, existen también diversas teorías fijistas, admitiendo unas y otras, según los autores, un mayor o menor grado de evolución o de fijeza en las especies vivientes; con lo cual la oposición entre teorías fijistas y evolucionistas se atenúa en muchos casos. Entre los biólogos modernos clásicos sostenedores de un fijsimo en mayor o menor grado y con diversos matices se distinguen Linneo (v.), Cuvier (v.), Pasteur (v.), Quatrefages y otros. En el s. XIX es cuando fundamentalmente se produjeron las más fuertes polémicas entre fijistas y evolucionistas.[35]

Carlos Linneo (1701-1778) clasificador de las especies vivientes, especialmente los vegetales. Decía que se podían numerar tantas especies como diversas formas se crearon al principio.Linneo es llamado el padre de la taxiologia.[36]

Linneo, el clasificador de las especies vivientes, especialmente de las vegetales, escribió que «tantas especies podemos numerar como diversas formas fueron creadas al inicio» (Plhilosophia botanica, 1751); casi al mismo tiempo hacía notar que nacen nuevas especies por cruce; según una carta de su hijo, Lineo pensaba que «las especies y los géneros eran obra del tiempo, pero que los órdenes naturales eran obra del Creador». [37]

Georges Cuvier (1762-1832) “estuvo muy interesado en anatomía y paleontología por esta razon es llamado el padre de la paleontologia. También decía que cada especie es una realidad fija a partir de su creación guiandose por una idea catastrofista en la cual planteo que cuando las especies morian dejaban una semilla y de ahi las mismas especies se reproducian. Estaba en desacuerdo con la evolución, porque no le gustaba nada la teoría de Lamarck.” [38]

“Cuvier (17691832), el creador de la Anatomía comparada y gran impulsor de la Paleontología, deducía de la armonía y equilibrio de la Naturaleza que cada especie es una realidad fija a partir de su creación. Cuvier observó las relaciones entre fósiles (v.) y especies vivientes, estableciendo la correlación de sus formas y fundando un método para estudiar las extinguidas. Considera al equilibrio en la Naturaleza algo fundamental y necesario desde su principio; no puede ser un simple resultado final de procesos evolutivos como decía Lamarck (v.); en la polémica triunfó Cuvier, cuya autoridad científica era muy superior. [39]

Louis Pasteur (1822-1895) “se puede considerar un fijista “evolucionado”, porque su idea era que todo ser vivo procede de otro ser vivo. Fue el creador de la microbiología. Cambió y proporcionó nuevos argumentos a los fijistas.” [40]

Pasteur, “el creador de la moderna Microbiología, con sus demostraciones experimentales de que todo ser vivo proviene de otro ser vivo, incluso los microorganismos más elementales, en contra de la antigua opinión tradicional que admitía la llamada «generación espontánea», proporcionó nuevos argumentos a los fijistas en contra de los evolucionistas. Juan Luis Armando de Quatrefages (181092) descubrió gran número de especies y realizó estudios de histología comparada pasando después a ser el iniciador de los estudios de Antropología biológica; se opuso a la teoría evolucionista de Darwin, si bien no defendió un fijismo rígido.

Ideas evolucionistas habían sido sostenidas por algunos pensadores griegos presocráticos (v.) de diversas escuelas; p. ej., Anaximandro (v.) de la Escuela de Mileto (v.), lenófanes de la Escuela de Elea (v.), Heráclito (v.), y mecanicistas atomistas como Empédocles (v.) y Demócrito (v.). Entre los latinos, Lucrecio (v.). Eran en general ideas más o menos burdas, en relación con un craso materialismo o panteísmo. Los grandes filósofos griegos, como Aristóteles y Platón, aunque a veces tendían a un cierto panteísmo, reconocían mejor la real pluralidad de los seres v de sus formas con sus diferencias específicas y profundizaron también en el estudio de la naturaleza de sus cambios y en su finalidad. Y la generalidad de los autores puede decirse que tenía una visión espontánea más o menos fijista de los diversos seres. Es decir, ni las ideas evolucionistas ni las fijistas eran nuevas en los s. XVIII y XIX; y a partir del cristianisino, ambas eran relacionables y relacionadas de diversos modos con el hecho fundamental de la creación.

Los que tendían a interpretar literalmente el relato de la creación divina en el libro del Génesis solían dar una explicación más fijista de la historia de las diversas especies de seres vivos y no vivos. Pero el mismo Génesis sugiere por sus formas de decir que su descripción de la creación no ha de entenderse literalmente, y de hecho muchos Padres de la Iglesia y teólogos cristianos antiguos entendieron el relato de los «seis días» como algo expresivo de que la creación divina abarca a todo lo existente (de que no hay nada fuera del poder creador de Dios) y de que hay una especial creación del hombre que se diferencia del resto de los seres. La interpretación más general y tradicional ha sido considerar que no fue todo creado a la vez, o que no aparecieron todos los seres creados al mismo tiempo. Para algunos, a partir de la única creación material se habrían originado por generación espontánea los primeros seres vivos; según otros, también habrían sido directamente creados uno o varios ejemplares vivientes, a partir de los cuales se originarían las diversas especies; el hombre, al menos en su alma, necesariamente ha sido creado de modo directo por Dios (si bien, el «barro» con el que Dios formó el cuerpo de Adán se interpreta de diversas formas). Se considera a S. Agustín como uno de los autores cristianos más antiguos que darían pie a interpretaciones favorables a teorías evolucionistas.

Estas cuestiones se radicalizaron el s. XIX porque muchos biólogos evolucionistas de esa época extrapolaron las teorías de la evolución biológica, tratando de generalizarlas de forma absoluta y de emplearlas para justificar el materialismo y el ateísmo. Naturalmente ello provocó una inmediata y legítima oposición por parte de otros muchos biólogos y por la mayoría de los filósofos y teólogos, y se radicalizaron también las teorías fijistas. Como dice el padre Wagget, en Darwin and modern science (1909): «La creación especial en su forma rígida parece haber sido un elemento reciente, incluso en la ortodoxia bíblica inglesa (anglicana). La Edad Media no sospechó que la fe religiosa pudiese prohibir la investigación del origen material de las distintas formas de vida… Y todavía mucho después, en el s. xviii, como puede deducirse no sólo de los primeros «Proceedings of the Royal Society», sino también de un autor tan sencillo y regularmente piadoso como Walton, la variación de las especies y la generación espontánea no tenían implicaciones teológicas… Fue en el s. XIX cuando tomó forma la enunciación en su modo más severo. Algo en la precisión de aquella época, en su exaltación de la ley, en su fría pasión por un universo estable y medido, debió ser la causa de esta rigidez del pensamiento religioso sobre el mundo vivo que Darwin desafió».[41]

Darwin (1809-82) no solamente aludió a que el cuerpo humano podía haber tenido un antecedente animal, sino que consideró al hombre todo como un animal muy evolucionado. Más extremosos fueron aún Haeckel (1834-1919) y Spencer (1820-1903), que incidieron en un monismo- generalizado y, por tanto, en la negación, en sí misma contradictoria, del espíritu humano y del pluralismo de la realidad, en una degradación de la ética, etc. Es decir, la extensión de las teorías evolucionistas a toda clase de ámbitos, incluido el espiritual, era un evidente a priori inadmisible, que radicalizó la polémica.

En el s. XX, los biólogos responsables en general se limitan a considerar la evolución como una hipótesis explicativa de la historia puramente biológica, reconociendo las radicales y cualitativas diferencias que presenta el espíritu humano y sus fenómenos de conocimiento intelectual y amor en libertad, que no pueden derivarse de la pura materia. Se dan a la teoría de la evolución alcances limitados, que varían según los autores. Se reconoce la dirección finalista de los procesos biológicos, como algo superior a simples procesos materiales de tipo físico-químico; se reconocen las diferentes clases de vida específicamente distintas, que no siempre pueden derivarse unas de otras. Con todo ello la polémica se ha atenuado. Si bien las diferentes teorías de la evolución biológica, con limitados o restringidos alcances, se hallan muy difundidas, no faltan tampoco razones a las teorías fijistas.

A favor de las teorías fijistas pueden aducirse diversos hechos y argumentos, como los siguientes: la imposibilidad de la generación espontánea; el no haberse logrado sintetizar en el laboratorio ningún microorganismo vivo a partir de sustancias químicas; la insuficiencia de los mecanismos de la herencia y de la influencia del medio ambiente para explicar transformaciones sustanciales en los animales que den origen a nuevas especies; la existencia de una finalidad inscrita en los diversos procesos biológicos; etc. Por otra parte los parentescos morfológicos entre los seres vivos que ponen de manifiesto la Anatomía e Histología comparadas, los diversos estadios del desarrollo de un ser vivo desde su estado de embrión al de adulto, y las colecciones de fósiles con especies desaparecidas en las que se ordenan las diversas especies vivientes en una sucesiva gradación de formas y perfecciones, si bien pueden resultar coherentes con una teoría evolutiva, también lo son en una teoría fijista.” [42]

Fue LAMARCK (J. B. DE MONET) (1744-1829) el primero que presentó una coherente de la evolución en su libro Filosofía Zoológica. Defendía un desarrollo evolutivo gradual de las especies, que se concreta en cuatro puntos principales:

1. Los organismos en medios ambientes que no les son favorables tienen un impulso interno que les lleva a adaptarse. Es el principio vital.
2. Para adaptarse a las nuevas circunstancias ambientales desarrollan nuevos órganos que les permitan satisfacer sus necesidades o atrofian los ya existentes por su inutilidad en el nuevo medio. La función crea el órgano.
3. Esta aparición o supresión se produce espontáneamente.
4. Las características adquiridas se transmiten por herencia a la generación siguiente.

Aunque gran parte de sus principios fueron rebatidos (las variaciones, al ser fenotípicas, no se transmiten a la generación siguiente; no existe la generación espontánea), se considera que contribuyó de una forma importante a presentar la evolución como un proceso de adaptación al medio.” [43]

Un documento publicado por el Servicio Evangélico de Documentación e Información (SEDIN), dice que “es necesario saber que la mejor contestación a todo el tema del evolucionismo se halla en el lugar en el que uno no lo esperaría, en la Edición del Centenario de El Origen de las Especies de Darwin (edición en inglés de la Everyman’s Library). Con una retadora introducción, el Profesor W. R. Thompson, F.R.S., anterior director del Instituto de Control Biológico de la Commonwealth, de Ottawa, Canadá, vuelve del revés el adulador veredicto que escribió Sir Arthur Keith 25 años antes acerca de Darwin y de su obra. Dice el doctor Thompson: “Como ya sabemos, existe una gran divergencia de opinión entre los biólogos, no sólo acerca de las causas de la evolución, sino incluso acerca del mismo proceso. Esta divergencia existe porque la evidencia es insatisfactoria y no permite llegar a ninguna conclusión cierta. Por ello, es justo atraer la atención del público no científico a los desacuerdos existentes acerca de la evolución. Pero algunas afirmaciones recientes por parte de algunos evolucionistas muestran que creen que esto es irrazonable. Esta situación, en la que hay científicos que se lanzan a la defensa de una doctrina que son incapaces de definir científicamente, y más incapaces aún de demostrar con rigor científico, tratando de mantener su crédito ante el público suprimiendo críticas y ocultando las dificultades, es anormal e indeseable en el campo de la ciencia.” [44]

Catastrofismo

Catastrofismo es la doctrina que postula que el comandante cambia en el resultado de la corteza de tierra de procesos catastróficos. El concepto primero fue promovido por Georges Cuvier y dominó a pensadores geológicos europeos hasta el concepto de James Hutton y Charles Lyell desarrolló los principios del uniformitarianism. Antes de la aceptación de conceptos uniformitarian, la mayoría de los geólogos creyeron que los estratos fossiliferous de la tierra eran el resultado de la inundación global bíblica de Noah.
Es indiscutible que la historia de la tierra ha sido violenta. Sin embargo, sigue habiendo y prospera la vida. El foco central de la creación contra el discusión de la evolución es más allá de si las catástrofes en la tierra eran el resultado de millones excesivos de los procesos naturales de años, o el juicio del dios según lo descrito en la biblia. Si asumimos la columna geológica fue formada durante la inundación global, después este diluvio también fue acompañado por flujos y absolutamente posiblemente bombardeos volcánicos numerosos del meteorito.”[45]

“Una de las áreas de mayor discrepancia entre el Evolucionismo y el Creacionismo es la ocurrencia del Diluvio de Noé. Los científicos evolucionistas se niegan ni siguiera a contemplar la posibilidad de la ocurrencia de un diluvio universal que pueda haber afectado a todo el globo. Por el otro lado tenemos a los Creacionistas, de los cuales yo soy uno – aunque sólo aficionado – quienes creen que, tal y como lo sostiene la Biblia y muchas otras tradiciones orales y escritos antigueos, en realidad sucedió un diluvio.

En los años pertenecientes a las últimas 5 décadas los geólogos han encontrado evidencias de fenómenos que sólo se pueden explicar si catástrofes de increíble poder hubieran sucedido. Los geólogos evolucionistas han bautizado estos fenómenos como fruto de “catastrofismo local”, sin embargo, nosotros los evolucionistas acordamos en el término “catastrofismo”, pero diferimos en la localidad de tales catástrofes. Nosotros creemos que la “catástrofe” fue total. ” [46]

TEORÍA DEL NEOCATASTROFISMO.
Introducción:
Teoría geológica que es una concepción entre el uniformitarismo y el catastrofismo. La cual afirma que el registro geológico es, por tanto, el resultado de la acción de unos y otros.
Es una teoría relativamente reciente. Ya que casi todo el siglo XIX y buena parte del XX, el uniformitarismo o actualismo fue la tesis más aceptada.
En la actualidad se considera que en el tiempo geológico actúan continuamente procesos lentos o graduales como los que operan en la vida cotidiana, a los que se superponen, sin embargo, cambios más o menos bruscos, de tipo “CATASTRÓFICO”.

Características:
Algunas de los ejemplos que utilizan para explicarlo, son éstos:
Los continentes crecen con el paso del tiempo. La Tierra va cambiando su aspecto.
Impactos meteoríticos, cambian drásticamente el paisaje.[47]

La extraña historia de la formación de la isla Surtsey

Temprano en la mañana del 14 de noviembre de 1963, la tripulación del barco pesquero Isleifur II notó un extraño olor en el aire, parecido al del azufre, pero lo consideró de poca importancia. Alrededor de una hora después, el barco, navegando cerca de la costa de Islandia, comenzó a balancearse en forma extraña. A la débil luz del amanecer, la tripulación observó hacia el sur que se elevaba humo oscuro. Pensando que se podría haber incendiado un barco, verificaron si había algún mensaje de S.O.S en la radio, pero no se oía ninguno. Por medio de sus binoculares, el capitán observó que surgían del mar unas negras columnas a aproximadamente un kilómetro de distancia. La tripulación inmediatamente sospechó que era un volcán; después de todo, debían saberlo porque provenían de Islandia, donde la actividad volcánica es casi una forma de vida. Los pescadores estaban justamente sobre la cadena volcánicamente activa del centro del Atlántico. Allí el fondo del océano está a aproximadamente 100 metros bajo el nivel del mar, de manera que la actividad de un volcán submarino se puede notar fácilmente desde la superficie.

La perturbación continuó todo el día, con piedras, destellos de luz y una columna de vapor, ceniza, y humo, que se elevaban a tres kilómetros de altura en el aire. En cinco días, donde antes sólo había mar abierto, se había formado una isla de 600 metros de largo. La isla, luego llamada “Surtsey” en honor al mitológico gigante “Surtur”, con el tiempo llegó a tener un diámetro de casi dos kilómetros. Sorprendentemente, cuando los científicos la recorrieron, tenía el aspecto de haber estado allí por mucho tiempo. En un período de unos cinco meses se habían formado una playa y un acantilado de aspecto maduros. Uno de los investigadores comentó: “Lo que en otros lugares requiere miles de años puede llevar unas pocas semanas o aún pocos días aquí. En Surtsey alcanzaron sólo unos pocos meses para crear un paisaje tan variado y maduro que era casi increíble”.
Por lo general, en nuestra tierra relativamente plácida, los cambios no ocurren muy rápidamente, pero a veces eventos como la formación de la isla Surtsey nos recuerdan que pueden ocurrir cambios catastróficos rápidos.

Catastrofismo y uniformismo
Tanto el catastrofismo como el uniformismo han jugado un papel importante en la interpretación de la historia de la tierra. El primero supone eventos geológicos mayores rápidos e inusuales, mientras que el segundo afirma el concepto contrario, de cambios lentos, pequeños y prolongados. Las largas edades requeridas para cambios lentos uniformistas demandan que se descarte el registro bíblico de una creación reciente cuando se explica la formación de inmensos estratos geológicos y de fósiles que aparecen en la superficie de la tierra. El uniformismo está más de acuerdo con una historia evolucionista prolongada y largas edades geológicas, mientras que el catastrofismo está más de acuerdo con el concepto bíblico de una creación reciente y un diluvio mundial posterior. El diluvio bíblico, que pudo haber depositado los estratos geológicos rápidamente, representa el mejor ejemplo de catastrofismo.

A través de casi toda la historia humana, el catastrofismo fue una opinión bien aceptada, figurando en la mitología antigua y en la antigüedad grecorromana. El interés disminuyó durante los tiempos medievales, aunque los árabes seguían de cerca a Aristóteles, quien creía en las catástrofes. El renacimiento vio un interés renovado en el asunto. Frecuentemente se explicaban los abundantes fósiles marinos encontrados en los Alpes como resultado del diluvio. Los siglos XVII y XVIII presenciaron intentos de armonizar la ciencia con los registros bíblicos de la creación y del diluvio. No obstante, hubo algunos detractores notables, tales como René Descartes (1596-1650), que sugirieron que la tierra se formó por un proceso de enfriamiento. Las ideas ortodoxas comenzaron a modificarse, tales como las sugerencias de que el diluvio pudo haber sido el resultado de causas naturales y que tal vez no formó todos los estratos de rocas sedimentarias. Georges Cuvier (1769-1832) propuso la idea de las catástrofes múltiples en Francia, y durante este período algunos otros intelectuales defendieron el uniformismo.

Al mismo tiempo, en Inglaterra, hubo un fuerte apoyo para el diluvio bíblico de parte de autoridades influyentes como William Buckland, Adam Sedgwick, William Conybeare y Roderick Murchison. En este ambiente apareció un libro que tendría más influencia en el pensamiento geológico que cualquier otro.

El libro “Principles of Geology” apareció por primera vez en 1830. Escrito por Charles Lyell, cambió profundamente el clima prevaleciente del pensamiento geológico del catastrofismo a los cambios estrictamente lentos del uniformismo. Hacia la mitad del siglo XIX, el uniformismo había llegado a ser un concepto dominante y el catastrofismo una opinión menguante. Varios esquemas trataron de reconciliar el registro bíblico de una creación reciente con las largas eras geológicas propuestas por el uniformismo.

El evento Bretz
En 1923 el geólogo Harlen Bretz, de opinión independiente, describió uno de los paisajes más inusuales que se encuentran en la superficie de nuestro planeta. Se trata de unos 40.000 kilómetros cuadrados en la región sudeste del estado de Washington (E.U.A.), que se caracteriza por una amplia red de enormes canales secos. A veces éstos tienen muchos kilómetros de ancho, formando un laberinto de montes aislados y cañones cortados en la dura roca volcánica. A diferencia de los valles comunes de los ríos, que generalmente tienen una amplia forma en V en corte transversal, estos canales frecuentemente muestran costados empinados y fondos planos, en forma de U. Además, se han encontrado a diferentes alturas enormes montículos de grava fluvial. La evidencia de centenares de antiguas cataratas, algunas de hasta 100 metros de altura, con grandes pozos de caída erosionados en sus bases, testifican que existió algo muy inusual.

¿Cómo se formó este terreno tan extraño?

Bretz tenía una idea, pero era lo suficientemente extravagante como para que provocara una controversia geológica que duró 40 años. En su primera publicación sobre este tema, Bretz no expresó su sospecha acerca de una gran inundación catastrófica, sino sólo indicó que se habrían requerido prodigiosas cantidades de agua. Sin embargo, más adelante el mismo año, publicó un segundo ensayo expresando su opinión de que este paisaje había sido formado por una inundación catastrófica realmente enorme, pero breve. Esta inundación había derruido el área, erosionado los canales y depositado los inmensos bancos de grava.

En ese tiempo, los geólogos se oponían a cualquier tipo de explicación asociada con catástrofes y Bretz sabía esto.

El uniformismo era el enfoque aceptado y no se les daba importancia a los volcanes y terremotos, aunque se reconocía que tenían un efecto.

El catastrofismo era anatema; estaba en la misma categoría en la que se encuentra hoy el creacionismo en muchos círculos científicos—totalmente inaceptable.

La comunidad geológica tenía que tratar con este joven advenedizo Bretz, que estaba completamente fuera de línea. Sus ideas heréticas se hallaban incómodamente cerca de la idea del diluvio bíblico que los científicos rechazaban. Estos pensaban que adoptar las teorías de Bretz significaría un retroceso hacia la “Alta Edad Media”.

Mientras Bretz, que era profesor de geología en la Universidad de Chicago, continuaba con sus investigaciones y publicaciones, algunos geólogos decidieron tratar de persuadir a su colega rebelde. En 1927, fue invitado a presentar sus puntos de vista ante la Geolgical Society of Washington, DC. Había un propósito especial detrás de esta invitación: “una verdadera falange de escépticos se habían congregado para debatir la hipótesis de la inundación”.

Después de la presentación de Bretz, cinco miembros de la prestigiosa U. S. Geological Survey presentaron sus objeciones y explicaciones alternativas tales como la glaciación y otros cambios lentos.

¡Dos de esos geólogos ni siquiera habían visitado la zona! Al contestarles, Bretz, un tanto cansado, comentó: “Sin embargo, tal vez mi actitud de finalidad dogmática resultó ser contagiosa”.Uno de los mayores problemas de la idea de Bretz quedaba sin contestar: ¿De dónde salió tanta agua de repente? Aparentemente ninguna opinión cambió en la reunión; la idea de una inundación catastrófica todavía les parecía absurda a la mayoría de los científicos.

Durante los años siguientes, la comunidad geológica se concentró en desarrollar alternativas para el modelo de Bretz. En las palabras de Bretz, la “herejía debe ser sofocada en forma suave pero firme”. No obstante, los estudios de campo continuaron produciendo datos favorables a la interpretación catastrófica, y el conflicto comenzó a moderarse. Bretz y otros encontraron una fuente para las aguas de la inundación.

El antiguo Lago Missoula una vez había albergado hacia el este 2.100 kilómetros cúbicos de agua. Cierta evidencia indicaba que el hielo había represado el lago. Una ruptura repentina del hielo habría liberado el agua necesaria para producir la evidencia de la rápida erosión observada hacia el oeste.

El mejor apoyo para esta explicación apareció posteriormente cuando los científicos encontraron ondas gigantes tanto en el Lago Missoula como en la región de los canales hacia el oeste. Probablemente algunos de ustedes estén familiarizados con las líneas de ondas paralelas que se observan frecuentemente en los lechos arenosos de los arroyos y ríos. Estas generalmente tienen unos pocos centímetros de cresta a cresta.

Pero las ondas en el lecho del Lago Missoula y hacia el oeste eran gigantescas, medían hasta 15 metros de alto, con una distancia de 150 metros de cresta a cresta. Sólo inmensas cantidades de agua moviéndose rápidamente podrían producir tal efecto. Algunos estudios más recientes se han concentrado en los detalles. Hay quienes sugieren que pudo haber habido tantos como ocho o más episodios diluviales. Uno de los estudios propuso que el agua fluía a 108 kilómetros por hora, erosionando los profundos canales en la dura roca volcánica en pocas horas o días.

Finalmente las interpretaciones maestras de Bretz basadas en el estudio cuidadoso de las rocas fueron aceptadas por la mayoría de los geólogos. En 1965 la Asociación Internacional para la Investigación del Cuaternario organizó un viaje de estudio a la región. Al cierre de la conferencia, Bretz, quien no pudo asistir, recibió un telegrama de los participantes con sus saludos. El telegrama terminaba con la siguiente oración: “Ahora todos somos catastrofistas”. En 1979 Bretz fue premiado con la Medalla Penrose, el premio geológico más prestigioso de Estados Unidos. Bretz había ganado; y el catastrofismo también. Este “Noé” de los tiempos modernos y su igualmente indeseada inundación habían sido vindicados.

Corrientes de turbidez
A mediados del siglo XX, algunos geólogos habían notado que el uniformismo estricto contradecía la información proporcionada por las rocas mismas. Bretz había hallado evidencias de acción muy rápida. Otros científicos encontraban estratos sedimentarios con ambos componentes, de aguas playas y profundas.16 ¿Cómo se podrían haber mezclado entre sí bajo condiciones tranquilas? La conclusión: catastróficas corrientes submarinas de barro, que comienzan desde aguas someras y fluyen hacia aguas profundas. Estas rápidas corrientes de barro, llamadas corrientes de turbidez, producen depósitos especiales llamados turbiditas. Las turbiditas han llegado a ser sorprendentemente comunes en todo el mundo. Unos pocos pensadores audaces han sugerido otras actividades catastróficas tales como extinciones masivas causadas por flujos de radiación cósmica de alta energía y el repentino derramamiento de agua fría del ártico sobre los océanos del mundo. Todas estas teorías indican una creciente separación del estricto uniformismo.

El golpe de gracia para el dominio de las explicaciones uniformistas no provino, sin embargo, del estudio de las rocas mismas, sino de los fósiles que contenían. ¿Por qué desaparecieron los dinosaurios cerca del fin del cretácico, y por qué son evidentes otras extinciones masivas en otros niveles del registro fósil? Debe encontrarse alguna causa razonable. Se han propuesto varias explicaciones para la extinción de los dinosaurios, desde la inanición y la ingestión de hongos venenosos hasta la fiebre del heno. No obstante, su desaparición ha sido considerada en general como un misterio. Entonces en 1980 Luis Alvarez, laureado con el premio Nóbel, de la Universidad de California en Berkeley, y otros19 sugirieron que la inusual abundancia del elemento iridio encontrado en una cantidad de lugares alrededor del mundo al final de los estratos cretácicos pudo haber provenido de un asteroide que chocó contra la tierra y mató a los dinosaurios. La idea generó una reacción mixta. Algunos la cuestionaron porque los dinosaurios y otros organismos no parecen haber desaparecido tan rápidamente según los estratos fósiles. Otros propusieron una extensa actividad volcánica e incendios mundiales, o el impacto de un cometa en vez de un asteroide.

El debate acerca de los detalles continúa, pero la puerta hacia las interpretaciones catastrofistas está abierta de par en par. La literatura científica informa hoy una amplia gama de repentinos cambios mayores.

Ideas catastróficas más recientes
Algunas de las ideas catastróficas más recientes proponen que los cometas o los asteroides podrían elevar olas marinas de hasta una altura de ocho kilómetros y mandar penachos volátiles de agua a cientos de kilómetros por sobre la superficie de la tierra. Otros efectos propuestos incluyen ráfagas de aire a 500° C viajando a 2.500 kilómetros por hora que matarían la mitad de la vida sobre la tierra, y terremotos globales acompañados de olas terrestres que llegarían a la altura de 10 metros. También se propuso la apertura de grietas que van desde 10 a 100 kilómetros y la rápida formación de montañas. Hasta hay una sugerencia de que estos impactos podrían haber iniciado la ruptura del super continente antiguo de la tierra llamado Gondwana.

El catastrofismo ha retornado en forma rápida, pero no es exactamente el catastrofismo clásico de hace dos siglos que incorporó el diluvio bíblico como un evento geológico mayor. Es interesante que algunos geólogos recientemente sugirieron que un impacto extraterrestre podría estar relacionado con el registro del diluvio por parte del Génesis. En el presente, se acepta fácilmente la idea de rápidas catástrofes mayores, pero en contraste con el diluvio bíblico, que duró sólo un año, se introduce mucho tiempo entre muchas catástrofes mayores. El término neocatastrofismo parece estar ganando aceptación, mientras que se hacen intentos por distinguir el concepto nuevo del catastrofismo antiguo. El retorno a las interpretaciones catastrofistas ha sido identificado como “un gran adelanto filosófico”, y se acepta que “se está reconociendo en forma creciente el profundo papel de grandes tormentas a través de la historia geológica”. Esta última opinión encaja bien con el modelo bíblico del diluvio como extensas series de tormentas durante el año del diluvio.

El neocatastrofismo ha estimulado la reinterpretación de muchos aspectos geológicos. Por ejemplo, muchos depósitos sedimentarios que se pensaba que se habían acumulado lentamente ahora son interpretados como el resultado de rápidas corrientes de turbidez, y un número de arrecifes de coral fósiles, de los que previamente se pensaba que se habían formado lentamente, ahora son reinterpretados como rápidas corrientes de deyecciones.

Ejemplos de acción rápida
Bajo condiciones normales y tranquilas, los cambios en la superficie terrestre son muy lentos. No obstante, hay muchos ejemplos de actividad catastrófica que sugieren cambios mayores en poco tiempo.

La erosión puede ocurrir muy rápidamente. En 1976 la recientemente construida represa “Teton” en Idaho, Estados Unidos, comenzó a perder agua de manera incontrolable y el torrente cortó a través del sedimento hasta una profundidad de 100 metros en menos de una hora. La represa estaba hecha de sedimento blando, que es erosionado fácilmente.

No obstante, se ha propuesto que los canales de Bretz, mencionados anteriormente, que están en dura roca basáltica, fueron cortados hasta una profundidad equivalente en unos pocos días. Se ha determinado que la capacidad de acarreo del agua en movimiento aumenta como la tercera a cuarta potencia de la velocidad. Esto significa que si la velocidad de la corriente aumenta diez veces, el agua puede transportar de 1.000 a 10.000 veces más de sedimentos.

Los no creacionistas a veces señalan que la columna geológica es demasiado gruesa como para haber sido depositada en el único año del diluvio.

Esto no es un argumento significativo. Mientras que la mayoría de los creacionistas excluirán la porción más baja (precámbrico), y las más altas de la columna geológica del diluvio, algunas tasas de deposición actuales son tan veloces que no habría problema para depositar la columna entera en unas pocas semanas. Las corrientes de turbidez pueden depositar su sedimento en una sola localidad en unos pocos minutos o menos, y sobre miles de kilómetros cuadrados en unas pocas horas. Turbiditas inmensas, llamadas megaturbiditas, encontradas en España tienen espesores de hasta 200 metros, junto con un inmenso volumen de 200 kilómetros cúbicos.

También hay varios métodos, además de las corrientes de turbidez, que causan la rápida deposición de los sedimentos. Un intenso diluvio durante un año podría depositar una gran cantidad de sedimentos.

Frecuentemente se supone que la acumulación de gruesos estratos de minúsculos microorganismos tales como los acantilados blancos de Dover en Inglaterra requieren largos períodos de tiempo.

Pero tal acumulación puede ocurrir rápidamente. A lo largo de la costa de Oregon, Estados Unidos, una tormenta de tres días con fuertes vientos y lluvia depositó de 10 a 15 centímetros de diatomeas microscópicas a lo largo de 32 kilómetros. He visto un ave fósil preservada y muchos peces en gruesos depósitos de diatomeas microscópicas cerca de Lompoc, California.

También se encontró una ballena en este depósito. Tal preservación requeriría un sepultamiento rápido antes de que ocurra la desarticulación del organismo.

Se descubrió que la desarticulación de las aves normalmente sucede en unos pocos días. Es evidente que algunos estratos de organismos microscópicos han sido depositados rápidamente.

Esquema de formación y distribución de los Estratos Geológicos.

La naturaleza de los estratos es muy variada. Pueden ser detríticos si están formados por fragmentos de otras rocas preexistentes. Son calizos si se originan cuando se produce la precipitación de carbonato de calcio, o salinos, si su origen es la evaporación del agua donde estaban disueltas las sales.”[48]

Depósitos sedimentarios donde se aprecian las capas de estratos, cuyas diferencias de color indican cambios del tipo de sedimentos o de la velocidad de deposición. Su orientación varía de acuerdo a la fuerza de compresión que actúa en los desplazamientos.[49]

Algunas deducciones
Podemos aprender lecciones de la historia de las interpretaciones del catastrofismo y del uniformismo. Durante milenios, fueron aceptadas las catástrofes; luego, por más de un siglo, fueron virtualmente erradicadas de todo pensamiento científico. Y ahora son aceptadas nuevamente. Esto ilustra cómo la ciencia cambia a menudo sus puntos de vista, y a veces aun acepta conceptos que había rechazado anteriormente. La Biblia, por otro lado, no cambia. Es de interés que la renovada aceptación de las catástrofes provino mayormente del estudio de las rocas mismas. Deberíamos ser cautelosos en cuanto a aceptar posturas generales, como el uniformismo, que están basadas en la opinión o en una cantidad restringida de información. Por otra parte, las interpretaciones catastrofistas más recientes, ahora vueltas a ser aceptadas por la ciencia, muestran que eventos aun mayores pueden ocurrir rápidamente. Lo cual torna al registro bíblico de los orígenes, incluyendo a la creación y el diluvio, mucho más plausibles.[50]

La columna y la cronología geologica de la historia de la tierra no tienen sentido alguno… es mas bien,un registro del poder asombroso de Dios y de su justo juicio por el pecado de la humanidad.

“Todas estas “épocas geológicas” fueron organizadas en detalle considerable mucho tiempo antes del descubrimiento de la radiactividad, así que cuando un profesor le interponga el argumento falaz de que tales escalas fueron elaboradas usando los procesos, ¡también defectuosos!, de los métodos radiactivos, hágale saber que está errado. De hecho, el sistema casi completo fue elaborado inclusive antes de que muchos de los fósiles que la misma escala contiene fueran descubiertos! Estos científicos simplemente asumieron, y tristemente debo informarles que entre ellos había científicos cristianos, que jerarquías de vida animal debieron moverse siempre de simple a complejo, por ejemplo, de ameba a hombre, y que siempre ésta sería la regla. Como consecuencia, los datos de morfología y embriología comparativas, especialmente usando teorías que ahora se han probado vergonzosamente defectuosas y hasta fruto del dolo causado por el celo científico y la falta de integridad de algunos de los participantes, como la ahora desacreditada “Teoría de la Recapitulación” de Haeckel, fueron usados para determinar la secuencia en la que los fósiles debían ser colocados, aun antes de que estos fósiles fueran encontrados en las rocas. En resumen, la popular y ampliamente usada “Columna Geológica” o “Escala de Tiempo” es esencialmente una construcción artificial y altamente especulativa basada principalmente en la suposición de que las complejidades relativas de las morfologías (la forma y estructura de un organismo o alguna de sus partes) de animales y de la asumida recapitulación evolutiva en el crecimiento de los embriones animales debe ser observada en los restos fosilizados de organismos representando las eras geológicas avanzadas en la historia de la tierra.[51]

L.Merson Davies, renombrado paleontólogo británico que se opuso a la teoría general de la evolución, comentó este fenómeno e hizo algunas observaciones importantes:

” Aquí, pues, enfrentamos una circunstancia que no puede ser ignorada al tratar este tema… es decir, la existencia de un marcado prejuicio contra la creencia en un cataclismo como el Diluvio. Debemos recordar que hasta hace cien años, no existía tal prejuicio… en forma generalizada, al menos. La creencia en el Diluvio de Noé era axiomático, no sólo en la iglesia (católica y protestante), sino también en el mundo científico.

No obstante, la Biblia firmemente sostenía la profecía de que, en lo que ella llama los “postrimeros días”, predominaría una filosofía muy distinta; una filosofía que conduciría a los hombres a desechar la creencia en el Diluvio y a considerarla refutada, declarando que “todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación” (2 Pe. 3:3-6). En otras palabras, una doctrina de Uniformidad en todas las cosas (una doctrina que el apóstol obviamente consideró falsa) reemplazaría a la creencia en cataclismos como el Diluvio.

Así, con la doctrina del uniformitarianismo, la antigua profecía de Pedro se ha cumplido ante nuestros ojos. Según los uniformitarianos, no es necesario depender de ningún evento catastrófico, excepto en menor escala. Ellos sostienen que las características geológicas y las formaciones que antes se atribuían a cataclismos geológicos, ahora pueden explicarse satisfactoriamente mediante procesos comunes que funcionaron durante largos períodos. Aunque la suposición uniformitariana parece razonable, debemos recordar que es sólo una suposición, no un hecho. ” [52]

Eras Geológicas

“La geología histórica se encuentra en una posición incómoda entre las ciencias, puesto que trata con eventos del pasado y está obligada a depender de presuposiciones que podrían o no ser verdad. La historia documentada se remonta solo hasta hace unos miles de años. Los más antiguos registros auténticos datan aproximadamente del año 3500 a.C.

Respecto a épocas previas de las cuales no hay testigos oculares, nadie puede estar seguro de lo que realmente aconteció. En consecuencia, no existe ninguna prueba directa e irrefutable del proceso o los procesos por los que se formaron las rocas de la columna geológica, ni de su edad. Cualquier determinación al respecto sería sólo indirecta, basada en suposiciones que podrían ser verdaderas o falsas.

Sin embargo, basándose en la suposición de que el uniformitarianismo y la evolución orgánica eran hechos científicos establecidos, en el siglo XIX los geólogos empezaron a compilar la columna geológica.

Ellos ordenaron los estratos de la tierra de acuerdo a los diversos tipos de fósiles que contenían, en especial los fósiles guías (por lo general éstos son invertebrados marinos que se reconocen con facilidad; se dice que existieron extensamente y que su duración cronológica fue limitada, señalando así la determinación de una edad específica para cada formación rocosa.

Los estratos con fósiles más simples (que supuestamente evolucionaron primero) fueron colocados en la base de la columna, mientras que los estratos con formas más complejas (que supuestamente evolucionaron más tarde) fueron colocados en la parte superior de la columna. De esta manera, la columna geológica se fundamentó y construyó en la suposición de que la evolución orgánica era un hecho.” [53]

Estratos geológicos.

El darwinismo es una excelente herramienta que las filosofias ateas utilizan en muchos casos para cegar las mentes y para impedir que la gente no vea la luz que lleva a la vida eterna. Yo se que es muy dificil entender esto para el que no tiene luz, pero para el que no la tiene, está mas claro que el agua.

Jesús dijo: “La luz vino al mundo y los hombres amaron mas las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas”.

El darwinismo es una excusa perfecta para no aceptar la Luz. El registro fósil no muestra evolución gradual de especies diferentes desde un antecesor común, sino que repetidamente muestra aparición abrupta, seguido de estásis (estabilidad) de todas las formas de vida.

¿Que son los estratos?

En Geología se llama estrato a cada una de las capas en que se presentan divididos los sedimentos, las rocas sedimentarias y las rocas metamórficas que derivan de ellas, cuando esas capas se deben al proceso de sedimentación. Hay que tener en cuenta que otros fenómenos geológicos distintos pueden dar origen a capas, que entonces no se llamarán estratos. Es el caso, por ejemplo, de las lajas que se forman durante el metamorfismo cuando grandes presiones afectan a las rocas, originando cortes perpendiculares a la fuerza de compresión. Las erupciones volcánicas, tanto en la forma de coladas de lava como en los depósitos piroclásticos pueden dar origen a una especie de estratos similares a los sedimentarios pero de origen y naturaleza distintos, como puede verse en la imagen del volcán Croscat. Por último, las intrusiones ígneas pueden formar diques o capas interestratificadas que aparecen como si fuera un estrato más, aunque debe de tenerse en cuenta que los diques pueden tener una forma lenticular cuando forman un manto o sill) que, cuando llegan a ser bastante abombados suelen llamarse lacolitos.[54]

“Las características de los estratos dependen de los materiales que se depositaron, de las condiciones de sedimentación y de las deformaciones a las que han sido sometidos.
Los estratos presentes en una determinada sección del terreno forman una serie estratigráfica. Cada estrato significa una interrupción en la sedimentación, un periodo de erosión o un cambio en el tipo de material depositado.”[55]

Flysch (turbidita) de los Cárpatos en Komancza (Polonia)

Estratificación

“Los estratos se forman típicamente como capas horizontales de potencia (espesor) uniforme, limitadas por superficies de estratificación, que son interfases más o menos nítidas respecto el estrato más joven (situado encima) y el más viejo (debajo). En la descripción de los estratos se usa el término base o muro para referirse a la parte más antigua (geométricamente la inferior, si no median alteraciones tectónicas de la posición) y techo para la más reciente. Los estratos son las unidades básicas de estudio de la Estratigrafía.”[56]

Estratificación cruzada en areniscas, en el Cañón del Antílope, Arizona, Estados Unidos

“Los estratos horizontales y uniformes pueden evolucionar, en presencia de fuerzas tectónicas, sufriendo cambios de posición (basculamiento, que puede llevar incluso a su inversión) y de forma (plegamiento). Además algunos estratos aparecen desde su mismo origen inclinados entre sí y de espesor desigual, como ocurre en la estratificación cruzada. La génesis de la estratificación cruzada es bastante simple en los procesos de relleno por sedimentos arrastrados por los ríos (arenas, arcillas) cuando llegan al piedemonte de una cordillera y forman conos de deyección, terrazas y otras formas menores del relieve. Estos sedimentos se disponen de acuerdo con la gravedad y el que se crucen entre sí obedece a un cambio en el curso del río que se desvía con cada crecida importante, que muchas veces son esporádicas como es típico en los climas áridos, por el simple hecho de que la crecida anterior produjo una acumulación que las aguas del río tienen que rodear por su mayor altura, depositándose ahora con buzamiento (es decir, una inclinación), sentido y espesor diferentes. Con el paso del tiempo, esas arenas o arcillas pueden consolidarse y formar rocas sedimentarias (arenisca, por ejemplo, como es el caso de la imagen del Cañón del Antílope) pero que han conservado la disposición original de las arenas que formaron dichas rocas. También puede verse una discontinuidad estratigráfica en el centro de la imagen.
En suma, estas superficies de estratificación reflejan heterogeneidades del proceso de sedimentación, con cambios bruscos en la naturaleza del sedimento o interrupciones más o menos prolongadas del proceso de depósito.” [57]

“Capa rocosa de espesor variable que constituye los terrenos sedimentarios.”

Diaclasas y fallas

“Los estratos pueden ser más o menos plásticos o rígidos y ello tiene unas consecuencias obvias sobre su resistencia a la deformación. Cuando son muy rígidos (arenisca o rocas calizas, por ejemplo), los movimientos internos de la litosfera pueden quebrar o partir esos estratos y se forman las diaclasas, que siempre son perpendiculares a la superficie de los estratos, y fallas, cuando existe un desplazamiento notorio en sentido vertical u horizontal de todos los estratos a lo largo de una línea de falla de dimensiones mucho mayores que en el caso de las diaclasas o a lo largo de un espejo de falla cuando se trata de una falla normal, es decir, cuando una parte de los estratos se eleva con respecto a los mismos estratos que quedan relativamente deprimidos en el otro lado de dicho espejo de falla.
Las diaclasas pueden presentarse también en rocas ígneas o metamórficas, como es el caso de las diaclasas poligonales de las columnatas basálticas y en rocas metamórficas como la cuarcita que aparece asociada a la cobertura sedimentaria de arenisca en el caso de los tepuyes venezolanos.” [58]

Fósiles
Estando formados por rocas sedimentarias, los estratos suelen contener fósiles, es decir, restos orgánicos de animales y plantas que sirven para datar la edad aproximada de dichos estratos. Ello se realiza a través de los llamados fósiles índice, llamados así porque sólo existieron en una determinada Era o período geológico. Evidentemente, el encontrar dicho fósil en un estrato, serviría para inferir que dicho estrato se formó durante la época en que el animal o la planta existió. La datación estratigráfica es una aplicación muy importante de la estratigrafía. En el caso de la cobertura sedimentaria de la Formación Roraima de la Guayana venezolana, que está formada por estratos de arenisca, no existen fósiles de ningún tipo, lo cual sirve para datar la misma como muy antigua precisamente por este hecho. Tiene más de 1.500 millones de años, es decir, son rocas sedimentarias anteriores a la Era Primaria, que es la Era en la que aparecieron los primeros seres vivos sobre la Tierra. En este caso, la datación de los restos fósiles necesita emplear otras técnicas.[59]

Observaciones críticas que nos hace Scott M.Huse sobre este tema:[60]

1.La única razón para colocar las formaciones rocosas en orden cronológico son los fósiles que contienen, especialmente los fósiles guías.

2.La única justificación para asignar fósiles a períodos específicos en ese orden cronológico es la supuesta progresión evolutiva de la vida. A su vez, la única base para la evolución biológica es el registro de fósiles que se ha construido. En otras palabras, se usa la suposición de la evolución para acomodar la secuencia de los fósiles, y luego esa misma secuencia se emplea como prueba de la evolución. Por tanto, ¡la evidencia primaria de la evolución es la suposición de la evolución!

3. Las formaciones rocosas reales presentan vacíos y reversiones en relación a esta secuencia ideal imaginaria. Aún en el Gran Cañón se encuentra menos de la mitad de los sistemas geológicos. Si quisiéramos ver la columna geológica en la secuencia indicada, tendríamos que viajar por todo el mundo. Por ejemplo, en el Gran Cañón deberíamos los estratos precámbrico y paleozoico; al este de Arizona encontraríamos los estratos mesozoicos; en Nuevo México podríamos observar las formaciones terciarias, y así sucesivamente.

4.En el terreno se encuentra toda contradicción imaginable respecto a la secuencia ideal de la columna geológica.

5. Hallazgo de fósiles en el orden estratigráfico incorrecto.

La explicación que dan es que los fósiles que aparecen más abajo de lo esperado en la columna geológica (es decir, antes período en que supuestamente evolucionaron), son calificados de fugas estratigráficas. Especímenes encontrados mas arriba de lo esperado, son considerados especímenes reelaborados. muchos casos hay gruesas capas de estratos sedimenten el orden estratigráfico incorrecto. Los geólogos evolucionistas recurren a suposiciones secundarias para explicar esas condiciones invertidas (estratos más antiguos sobre estratos más recientes). El argumento típico es que se debieron a la acción de una gran fuerza o impulso. Por ejemplo, en el Parque Nacional Glacier hay un bloque de piedra caliza precámbrica (supuestamente de 1,000 millones de años) encima de una formacion cretácea de esquisto (supuestamente de sólo 100 millones de años.

Los geólogos afirman que fuerzas tremendas impulsaron el bloque a lo largo de fallas y lo movieron horizontalmente dejándolo sobre la región adyacente. Pero este bloque “mal ubicado” de piedra caliza mide aproximadamente 563 kilómetros de largo, 56 kilómetros de ancho, y más de 9 kilómetros de espesor. Henry M. Morris ha demostrado de manera categórica que un deslizamiento mecánico de tales proporciones sería físicamente imposible, aun cuando la superficie estuviese lubricada. La conclusión obvia es que las rocas precámbricas fueron depositadas después que las cretáceas, y que la columna y cronología geológicas de la historia de la tierra, básicamente no tienen validez. Los creacionistas consideran que conceptos como el de deslizamientos en gran escala son maniobras para tratar de explicar las numerosas contradicciones que se encuentran en el terreno.”

El hecho de que las formaciones rocosas de la columna geológica sean ordenadas y fechadas en base a los fósiles que contienen (en especial los fósiles guías), y no mediante las técnicas radiométricas para determinar la edad, toma por sorpresa a muchas personas. Sin embargo, esta falsa interpretación se desvanece fácilmente, porque la columna geológica y las edades aproximadas de los estratos con fósiles se habían establecido mucho antes de que el cálculo radiactivo de la edad hubiese sido al menos imaginado. Las fechas determinadas mediante cálculo radiométrico para ciertas formad nes rocosas, por lo general son descartadas y nunca se usan debido a la elevada probabilidad de error inherente en esa técnica. Esto sucede en particular cuando las determinaciones no concuerdan con las fechas previamente establecidas. [61]

“En el registro de los fósiles aparecen muchos grupos sin pruebas de ancestros evolutivos. La paleontología trata de explicar este hecho diciendo que el registro de fósiles es incompleto y que pasaron millones de años entre la sedimentación de los diferentes estratos. Durante estas épocas, se supone que evolucionaron nuevas criaturas. Esta afirmación sobre un registro incompleto de fósiles es esencial para que la evolución se considere como teoría viable.

Quisiera citar al mundialmente famosísimo George Gaylord Simpson, paleontólogo evolucionista de primera fila. En su libro Tempo and Mode in Evolution (Ritmo y Método en la Evolución), afirma en la sección dedicada a Discontinuidades Principales en el Registro (Fósil) que:

“no hay ni trazas en ninguna parte del mundo de ningún fósil que cubra la discontinuidad que existe entre el Hyracotherium y su pretendida forma ancestral Condylarthra. Después sigue diciendo: «Esto es cierto de todos los treinta y dos órdenes de mamíferos… Los miembros más antiguos conocidos de cada orden ya tienen sus características ordinales básicas, y no hay, en ningún caso, una secuencia aproximadamente continua de un orden conocido a otro. En la mayoría de los casos, la rotura de conexión es tan brusca, y la discontinuidad tan grande, que el origen del orden es especulativo, y muy disputado».

Después (p. 107), Simpson afirma:

«Esta ausencia regular de formas de transición no está limitada a los mamíferos, sino que es un fenómeno casi universal, y que ha sido notado desde hace mucho tiempo por los paleontólogos. Es cierto de casi todos los órdenes de todas las clases de animales, vertebrados e invertebrados. También es cierto de las clases, de los principales Phylums y, aparentemente, también es cierto de las categorías análogas de las plantas.»

En su libro The Meaning of Evolution (El Significado de la Evolución) Simpson afirma, refiriéndose a la aparición de nuevos phylums, clases y otros grupos principales:

«El proceso por el cual ocurrieron en la evolución unos sucesos tan radicales es causa de una disputa de las más serias que quedan entre los estudiosos profesionales de la evolución. La cuestión es si tales sucesos principales tuvieron lugar instantáneamente por algún proceso diferente en esencia de los que formarían parte en un cambio evolutivo más o menos gradual, o si toda la evolución, incluyendo estos cambios principales, queda explicada por los mismos procesos y principios directivos, siendo sus resultados mayores o menores en función del tiempo implicado, de la intensidad relativa de la selección y de otras variables en cualquier situación dada.

»La posibilidad. de tal disputa existe porque las transiciones entre los principales grados de organización apenas quedan registradas por fosilización. Hay una tendencia a este respecto hacia una deficiencia sistemática en el registro de la historia de la vida. Así, es posible afirmar que tales transformaciones no están registradas porque no existieron; que los cambios no fueron por transición, sino por saltos repentinos en la evolución.» “[62]

Darwin habia afirmado en su libro sobre el origen de las especies que grupos enteros de especies parecen falsamente haberse desarrollado de forma abrupta. El dió una posible explicación de este hecho que si se probaba que eran verdaderas, sería fatal para sus teorías.

Después de siglos de investigación y examen de los fósiles hallados, muchos paleontólogos comienzan a creer que este registro ya está completo o casi completo, pues ninguno de los vacíos del registro de fósiles que existían en tiempos de Darwin ha sido llenado por estudios posteriores. Lo que se ha encontrado son variaciones dentro de la misma especie.

“Si la evolución fuera verdad, deberíamos encontrar unas pocas formas de vida simples en el nivel más bajo del estrato geológico, con una consistente progresión ascendente hacia formas de vida de una naturaleza más avanzada en el siguiente estrato ascendente, etc. Pero no encontramos nada de eso. En cambio, lo que sí hallamos es la “Explosión Cámbrica”, la existencia de muchas y variadas formas de vida encontradas juntas cerca del fondo de la columna geológica. Es bien sabido por los paleontólogos que virtualmente todos los philum de las plantas y animales (planos básicos del cuerpo) aparecen de manera súbita en las rocas de la era Cambriana.

El evolucionista Stephen J. Gould reconoce este severo problema para la evolución. Él dijo, “En cualquier área local, una especie no surge gradualmente por la transformación continua de sus ancestros; aparece de repente y ‘completamente formada’”. (5, Pág. 50) Gould está admitiendo aquí que el registro fósil no muestra evolución gradual. La columna geológica como se muestra en los libros de texto es un ejemplo de especulación artística.

Cuando se les pregunta por qué creen en la evolución, muchas personas simplemente dicen “dinosaurios”, sin haber realmente pensado bien por qué creen que los dinosaurios indican la evolución. Es importante ver a los dinosaurios por lo que fueron —parte del proceso de deterioramiento (incluyendo las extinciones) que ha estado ocurriendo desde la creación. La Biblia traza un proceso que comienza con la creación como un evento completo en el pasado, luego entonces el deterioro se inicia.

En lugar de tener un número expandido de organismos con el tiempo, como lo predice la evolución, encontramos los fósiles substancialmente presentes temprano en el registro fósil, luego un deterioro en el número de organismos con el tiempo (extinción.) La evidencia fósil encaja mejor en el modelo bíblico que en el evolutivo.” [63]

E. C. Olson anota:
“Un tercer aspecto fundamental del registro fósil es algo diferente. Repentinamente aparecen muchos grupos de plantas y animales, aparentemente sin ningún antecesor cercano. La mayoría d e los grupos de organismos –Phylums, Subhylums, y aún las mismas clases, han aparecido de esta manera… El registro fósil, que ha producido el problema, no da mucha ayuda para su solución… La mayoría de los zoólogos y la mayoría de los paleontólogos sienten que las interrupciones y bruscas apariciones de nuevos grupos pueden ser explicadas por el que el registro fósil esté incompleto. Algunos paleontólogos están en desacuerdo y creen que estos eventos cuentan una historia que contradice a la teoría, y que no se registra en los organismos vivos.”[64]

Los evolucionistas se resisten a aceptar que esa falta de formas de transición destruya su teoría. Nunca se ha encontrado una criatura con pies, alas o plumas a medio formar. Si la idea de Darwin de que todos los órganos y organismos surgieron mediante modificaciones pequeñas y lentas es correcta, deberíamos esperar que aparecieran ocasionalmente fósiles de formas en transición. Como existen esos vacíos en el registro de fósiles, se dice que estos monstruos semievolucionados vivieron, pero no se conservaron. El vacío parece ocultar su existencia.

Si el registro de fósiles está completo, lo que significa que un gran porcentaje de la vida fósil se ha conservado, entonces el registro de fósiles no apoya la evolución. Si, al contrario, el registro de fósiles es muy incompleto, lo que quiere decir que un porcentaje pequeño de formas de vida pasadas se ha conservado, ¿qué derecho tiene la ciencia para llenar esos vacíos con animales imaginarios sobre los cuales no hay ni la más mínima prueba material de su existencia?

La teoría de la evolución, como la propuso originalmente Darwin, postulaba que los organismos en estado evolutivo cambiarían progresivamente de un tipo de criatura a otro en el lapso de miles de generaciones. Esto implica que debería haber escalonamiento de formas entre las especies de padres a hijos. Un pez se transformaría gradualmente en anfibio; el reptil en pájaro. Si las especies quedaron fosilizadas y conservadas casualmente, entonces se hubieran conservado también muchas formas de transición. Si este es el caso, entonces el registro de fósiles debería reflejar este hecho.

Darwin explicó estos vacíos en el registro de los fósiles suponiendo que representan especies que saltaron al vacío y no se conservaron. La imperfección del registro de fósiles fue su explicación. No obstante, parece que más de 120 años de exploración posterior han fracasado en su intento por encontrar las formas de transición necesarias para manetenr la teoria viva.

Cual es la importancia de los fósiles

“Se denomina fósil a cualquier evidencia reconocible de vida en el pasado. Los fósiles son fragmentos de la historia de la vida que se han preservado de diferentes formas, ya sea como restos de organismos casi completos o en partes. Son también fósiles las impresiones de seres vivos en las rocas, antes o después de muertos. Huesos, huevos, dientes, troncos, hojas, huellas de pisadas, etc. Pueden llegar a nuestros días en forma de fósiles.
Hasta hace unos 500 años, los fósiles fueron considerados como objetos de oscuro origen y extrañas formas, razón por la cual era común asignarles ciertas propiedades mágicas.
Recién en la segunda mitad del siglo XV, comenzaron a surgir de la mano del artista e inventor Leonardo Da Vinci, concepciones mas acertadas respecto a la naturaleza de los fósiles. Da Vinci afirmaba que los fósiles que se encontraban en el norte de Italia correspondían a restos de antiguos caracoles marinos. Nadie se interesó por esta idea.
Cien años después, otro italiano, Nicolás Steno postulo que los fósiles eran de origen orgánico y que se habían formado conjuntamente con la roca que los contenía durante el diluvio universal.
Esta explicación de Steno logro conciliar la información que ofrece la naturaleza a través de los fósiles y aquella proveniente de las Sagradas Escrituras, por lo cual fue rápidamente aceptada. La lógica que encerraba esta explicación se basa en la creencia de que Dios creo la Tierra y todos los seres que la pueblan, pero en el diluvio universal, muchos murieron ahogados encontrándose los restos en forma de fósiles.
La teoría de Steno fue más allá. Pensó que si los fósiles podían ser considerados como restos de organismos y estos se formaban simultáneamente con las rocas donde aparecen, entonces los estratos que los albergan pueden ofrecernos una historia cronológica de la Tierra.

Steno postuló tres enunciados básicos:
1.Las rocas sedimentarias tienden a depositarse en estratos horizontales.
2.En una sucesión de estratos no deformados posteriormente, los estratos más jóvenes se asientan sobre los más viejos.
3.En el momento de su formación un estrato sedimentario tiende a formar un manto continuo que se extiende en todas direcciones.

Casi al mismo tiempo que Steno, el británico Roberto Hooke defendió la idea de la naturaleza orgánica de los fósiles y propuso:
Los fósiles pueden utilizarse para realizar comparaciones cronológicas de rocas.
Los fósiles demuestran que en el pasado, existieron formas de vida que no tienen representantes en la actualidad porque se extinguieron.
Los postulados de Hooke sentaron las bases para una sólida interpretación de la historia geológica y paleontológica de la Tierra.
A finales del siglo XVIII y principios del XIX, los fósiles comienzan a ser utilizados para trazar los primeros mapas geológicos. En estos, los diferentes estratos geológicos pueden reconocerse a través de los fósiles que contienen.
Además de la importancia practica que adquirieron los fósiles para el mapeo geológico de la corteza terrestre, se constituyeron como prueba del hecho evolutivo en base a los siguientes argumentos:
No todas las especies que vivieron en el pasado son las que actualmente vemos. Muchas se extinguieron sin dejar representantes vivos.
Los fósiles son contemporáneos con los estratos que los contienen, eso implica que los más jóvenes suprayacen a los más antiguos. Dada la similitud morfológica entre algunas especies fósiles y algunas especies actuales, se pueden establecer relaciones de parentesco entre las mismas.
La posible relación entre ellos se reinterpreto como una relación de parentesco en la cual los fósiles de los estratos superiores son descendientes de algunos de aquellos que se encuentran en los estratos inferiores.De esta forma, los fósiles nos permiten tener un panorama de los cambios que acontecieron durante la historia de la vida y son, por lo tanto, documentos inapreciables de que la evolución ocurre.” [65]

La pregunta importante que surge del estudio de los fósiles es si realmente le sirve de apoyo a la teoría de la evolución gradual de las especies. A pesar de afirmaciones como las anteriores, el registro de fósiles despliega una asombrosa falta de formas de transición. Si los vacíos del registro son reales, entonces por lo menos la formulación de la evolución hecha por Darwin es errónea. Así, la afirmación de Darwin de que estos casos son excepcionales no se ha visto comprobada por las investigaciones posteriores. Muchos teorizantes evolutivos modernos se han visto forzados a proponer que la evolución no ocurre gradualmente sino de repente. Así, una especie a un lado del vacío parecería haber producido de manera excepcionalmente rápida la especie situada al otro lado del vacío. Esto es como decir que un pez produce una salamandra.

Notas

31 Wikipedia, Fijismo
32 Ibíd.
33 Ibíd.
34 “La vis plastica es la fuerza moldeadora con la que se supuso que la naturaleza creaba los fósiles.En el siglo XIX, las teorías evolucionistas predarwinianas aportaban pruebas sólidas frente a los defensores del creacionismo y el fijismo: los fósiles. Ante esto se propusieron diversas teorías, la más elaborada tal vez el catastrofismo de Georges Cuvier.La teoría de la vis plastica es mucho más ingenua, simplemente suponía que los fósiles eran caprichos de la naturaleza (ludus naturæ), piedras que simulaban seres vivos, quimeras imposibles. La teoría no tuvo muchos defensores en el ámbito científico, pues era fácilmente refutable, aunque algunos intentaron sostenerla creando fósiles que representaban objetos modernos para demostrar el capricho de la naturaleza, patraña rápidamente puesta al descubierto.” (vis plastica, wikipedia), cit. en Ibid
35 Ibid
36 http://centros5.pntic.mec.es/ies.rodriguez.fabres/trabajosss/grupo1/fijismo.htm
37 http://www.canalsocial.net/GER/ficha_GER.asp?id=4296&cat=ciencia
38. http://centros5.pntic.mec.es/ies.rodriguez.fabres/trabajosss/grupo1/fijismo.htm
39. http://www.canalsocial.net/GER/ficha_GER.asp?id=4296&cat=ciencia
40. http://centros5.pntic.mec.es/ies.rodriguez.fabres/trabajosss/grupo1/fijismo.htm
41 http://jmjm.blogspot.es/
42 Ibid
43 Biología Es.6,pag. ,op. cit.
44 http://www.sedin.org/propesp/X0007_Bi.htm
45 creationwiki.org, catastrofismo
46 http://www.antesdelfin.com/diluvio2.html
47. http://1abvilladevallecas08.blogspot.com/2008/10/neocatastrofismo.html
48 http:/www.practiciencia.com.ar/ctierrayesp/tierra/estructura/rocasymin/rocas/sedimen/estratos/index.html
49 http://www.practiciencia.com.ar/ctierrayesp/tierra/estructura/rocasymin/rocas/sedimen/estratos/index.html
50. http://dialogue.adventist.org/articles/10_2_roth_s.htm
51. http://www.antesdelfin.com/columna.html
52. El Colapso de la Evolución,op. cit.
53. wikipedia, Estrato
54. http://www.practiciencia.com.ar/ctierrayesp/tierra/estructura/rocasymin/rocas/sedimen/estratos/index.html
55 Ibíd.
56 wikipedia,Estrato
57 Ibid
58 Ibid
59 Ibid
60 El Colapso de la Evolución,op. cit., p.31-32
61. Ingersole, Zobel, e Ingersoll, Heat conduction with Engeneering, Geological and other applications, University of Wisconsins Press, 1954, pp. 99-107, cit en Ibíd., p. 32, nº. 7
62 http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html
63 http://www.menteabierta.org/html/articulos/ar_probldarwin2.htm
64 http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html
65 http://jmjm.blogspot.es/1232888520/

Capítulo 5.Argumento paleontologico parte 2

Capítulo 5.Argumento paleontologico parte 2

Paleontología

Definición: “Es la disciplina científica que se ocupa del estudio de la vida pasada, y tiene en los fósiles su principal objeto de análisis.” [13]

Los evolucionsitas enseñan que “Los fósiles son restos o huellas de animales y plantas ya desaparecidos. Existen grupos, con Formas Transicionales, como, entre las plantas, las Progimnospermas y Pteridospermas (formas transitorias entre las Pteridofitas y las Gimnospermas), Las Benettitales, Pentoxylales y Caytoniales (con formas que relacionan a las Gimnospermas y a las Angiospermas); entre los animales, los Crosopterigios y los Ichthyostégidos (con formas transitorias entre los peces y los anfibios), los Antracosaurios y Seymouriamorfos (formas intermedias entre anfibios y reptiles), los Therapsidos (que son los llamados “reptiles mamiferoides”, por razones obvias), los Maniraptores y las Arqueornitas (que presentan una clara transición Reptil-Ave), etc…

En lo que toca a las formas persistentes o pancrónicas (los “fósiles vivientes”), según B. Melendez (1977), en primer lugar, sí han variado, aunque poco, y en ellos la velocidad de la evolución ha sido menor que en otros organismos. En segundo lugar, evolucionaron muy rápidamente, antes de llegar al estado en que se encuentran. La realidad es que la evolución no es constante para los diversos grupos sistemáticos, ni para uno mismo en el transcurso del tiempo.”[14]

Geología

Definición: “Es una ciencia histórica que investiga el origen y la evolución de la tierra.”[15]

“Ciencia que tiene por objeto la descripción de los materiales que forman el globo terrestre, el estudio de las transformaciones que ha sufrido la Tierra en el transcurso de los tiempos y el estudio de los fósiles.”[16]

“Ciencia que estudia la Tierra, los materiales por los que está formada, los procesos que los forman y la historia del planeta y de sus formas de vida desde su origen. Dos aspectos importantes que hay que tener en cuenta en el estudio de la Tierra es la gran magnitud de ésta y que la mayor parte de nuestro planeta escapa a la observación directa, ya que apenas es posible penetrar unos pocos kilómetros en la “piel” (corteza terrestre) del planeta. Asimismo, los fenómenos geológicos son difícilmente reproducibles en laboratorio, pues requieren una enorme energía, masa y tiempo para su desarrollo; por lo que no se suele contar con datos experimentales acerca de los mismos. Por otro lado, también hay que considerar que la geología es una ciencia histórica que investiga el origen, composición, estructura y evolución de la Tierra en relación con otros sistemas del Universo; se trata de una ciencia compleja y multidisciplinar, interrelacionada con otras ciencias tales como biología, física o química. Sin embargo, aunque los fenómenos geológicos pueden descomponerse en aspectos puramente físicos y químicos, el carácter histórico intrínseco de la geología y la complejidad de la propia naturaleza, un sistema multicomponente sujeto a múltiples variables, hace que el estudio de nuestro planeta no pueda sujetarse a simples leyes físicas y/o químicas.”[17]

“Antes del siglo XIX, la vasta mayoría de científicos interpretaba la historia de la tierra en términos de la creación y el catastrofismo bíblico (Diluvio); en consecuencia, creían que la tierra era relativamente joven. Sin embargo, la aceptación más reciente del principio conocido como uniformitarianismo ha difundido la idea de que la tierra es más antigua. El uniformitarianismo es la creencia de que el rigen y el desarrollo de todas las cosas puede explicarse, exclusivamente, en términos de las mismas leyes y procesos atúrales que operan hoy. Según este dogma, la naturaleza puede explicarse satisfactoriamente de acuerdo a causas naturales; por tanto, “el presente es la llave al pasado”. “[18]

Existían dos tendencias sobre el origen de la tierra:

Neptunistas: decían que todas las rocas de la superficie se habrían formado en el agua del mar.

Plutonistas: decían que las rocas se habrían formado por unas rocas calientes que se habrían enfriado en el exterior.

Otras tendencias de discusión eran:

Actualistas: eran aquellos que pensaban que la tierra se comportaba siempre de la misma manera, los procesos geológicos eran muy lentos.

Catastrofistas: eran aquellos que pensaban que a lo largo de la historia de la tierra había habido una serie de catástrofes.

Hoy en día se ha llegado al neocatastrofismo o método actual.

Dicen que puede haber catástrofes cada cierto tiempo y que también tiene que haber procesos graduales (1970).

Otra polémica es la edad de la tierra, hay distintas versiones:

1.Aplicación de conocimientos bíblicos

2.Observar una capa rocosa, tasar las distintas capas de rocas y sumar las edades.

3.Medir la temperatura de la tierra y viendo la velocidad con la que se enfrían las rocas sacar una edad, este calor procede del calor de formación más el de radiación.

4.La edad de la tierra se estima en unos 4600 millones de años.

La última gran polémica fue entre:

1.Fijistas: fueron los que dominaron al principio y decían que los continentes estaban estáticos.

2. Movilistas: decían que los continentes se movían en horizontal.

El principal movilista fue Wegener, que habla de la deriva continental, decía que el sial se desplaza por el sima. Aportaba como pruebas rocas de uno y otro continente (África y América del Sur). En 1970 se enunciaba la teoría de las placas, con la invención del sonar se pudo observar el fondo de los océanos (dorsales). Con esta teoría se pueden explicar la formación de montañas,…

En geología no se pueden aplicar leyes estrictamente científicas para explicar procesos, como puede ser la formación de acantilados.[19]

“La geología histórica se basa en la suposición de la biología evolucionista. De esta manera, la evidencia primaria de la evolución es la suposición de la evolución. Este es un caso evidente de razonamiento circular que no tiene validez.”[20]

EL REGISTRO FÓSIL:

Primer fósil de anomalocaris encontrado en Burgess Shale, custodiado en el Royal Ontario Museum de Toronto, Canadá.

“Los fósiles constituyen una “ventana” a traves de la cual se pueden “observar” organismos, comportamientos, ambientes y relaciones de un pasado muy lejano; tienen un importante valor desde el punto de vista visual: no dejan de sorprender a quienes los observan en un museo. Mas allá de eso, son una de las mas fuertes evidencias de la evolución biológica y geológica. Permiten estudiar formas de vida del pasado, las caracteristicas del medio donde habitaban y determinar condiciones y cambios ambientales pretéritos.

Hace ya mucho tiempo que el hallazgo de fósiles o evidencias de formas vida que existieron en épocas pasadas ha despertado el interés de la humanidad y puesto en discución la diversidad biológica. Sin embargo, los fósiles no siempre fueron considerados pruebas de la evolución. Para los antiguos griegos eran piedras con formas animales o vegetales “impresas”. Simplemente eran producto de caprichos o juegos de la naturaleza (ludus naturae).

Durante el siglo XVIII, los científicos comenzaron a comprender que los fósiles pertenecieron a formas de vida pasadas, pero creyeron que éstas pertenecían a gigantes,unicornios, cíclopes y dragones.”[21]

Aunque científicos tanto aficionados como profesionales han descubierto fósiles durante siglos, estos descubrimientos han llegado a una fase especialmente intensa en los últimos veinte años. Muchos de los huecos previos en el entendimiento de la historia de la vida en la Tierra ahora están siendo llenados con el descubrimiento de especies extintas. Más aún, su edad está siendo estimada con base en los mismos procesos de descomposición radiactiva que ayudaron a determinar la edad de la Tierra.

La gran mayoría de los organismos que alguna vez han vivido sobre la Tierra no han dejado ningún rastro de su existencia, ya que los fósiles surgen en condiciones altamente inusuales. (Por ejemplo, una criatura tiene que quedar atrapada en cierto tipo de lodo o piedra, sin que la devore un depredador; la mayoría de los huesos se pudren y se deshacen; la mayoría de las criaturas se descomponen.) Dada la realidad, es más bien sorprendente que tengamos tanta riqueza de información sobre los organismos que habitaron este planeta.

La línea de tiempo revelada por el registro fósil es lamentablemente incompleta, pero sigue siendo muy útil. Por ejemplo, solamente aparecen organismos unicelulares en sedimentos anteriores a “quinientos cincuenta millones de años”, si bien es posible que existieran organismos más complicados antes de esa fecha. De pronto, aproximadamente hace quinientos cincuenta millones de años, aparece un gran número de diversas huellas de cuerpos invertebrados en el registro fósil.

A esto con frecuencia se lo llama «la explosión cámbrica», y está relatada de manera muy amena por Stephen Jay Gould, el escritor más apasionado y lírico sobre evolución de su generación, en su libro Wonderful Life (Vida maravillosa). Gould mismo cuestionó cómo la evolución podría ser responsable de la notable diversidad de huellas de cuerpos que aparecieron en un periodo tan corto de tiempo. (Otros expertos se han visto mucho menos impresionados con la afirmación de que el periodo cámbrico representa una discontinuidad en la complejidad de la vida, pero sus obras han sido menos distribuidas entre el público en general.) La llamada explosión cámbrica podría reflejar, quizá, un cambio en las condiciones que permitieron la fosilización de un gran número de especies que en realidad llevarían millones de años existiendo.

Si bien ciertos teístas han intentado argumentar que la explosión cámbrica es evidencia de la intervención de alguna fuerza sobrenatural, un cuidadoso examen de los hechos no parece garantizar esto. Este es otro argumento tipo «Dios rellena los espacios en blanco», y nuevamente los creyentes no serían sabios si hicieran descansar su fe en tales hipótesis.

La evidencia actual sugiere que el planeta permaneció estéril hasta hace casi cuatrocientos millones de años, momento en el que las plantas aparecieron en tierra firme, derivadas de formas de vida acuáticas. Apenas treinta millones de años después, los animales también llegaron a tierra. En un momento, este paso apuntó hacia otro hueco que rellenar en nuestro conocimiento: parece que hubo muy pocas formas transicionales de vida entre criaturas marinas y tetrápodos habitantes de la tierra en el registro fósil. Sin embargo, descubrimientos recientes han documentado convincentes ejemplos de esta clase exacta de transición.

Empezando hace casi 230 millones de años, los dinosaurios dominaban la tierra. Ahora existe la aceptación general de que su reinado llegó a un fin repentino y catastrófico hace aproximadamente sesenta y cinco millones de años, en el momento del impacto de un gran asteroide con la Tierra que cayó en las proximidades de lo que hoy conocemos como la península de Yucatán. En todo el mundo se ha identificado una fina ceniza levantada por la horrenda colisión, y los catastróficos cambios climáticos que ocurrieron por esta inmensa cantidad de polvo en la atmósfera aparentemente fueron demasiados para la dominante especie de los dinosaurios, lo que llevó a su extinción y a la posterior aparición de los mamíferos.

La antigua colisión del asteroide es un suceso tentador. Pudiera haber sido la única forma posible de que los dinosaurios se extinguieran y de que los mamíferos lograran florecer. Probablemente nosotros no estaríamos aquí si el asteroide no hubiera caído en México. La mayoría de nosotros tenemos un particular interés en el registro fósil de los humanos, y aquí también los descubrimientos de las últimas décadas han sido profundamente reveladores. Se han descubierto los huesos de más de una docena de diferentes especies de homínidos en África, con capacidad craneal consistentemente creciente. El primer espécimen que reconocemos como Homo sapiens data de hace unos 195.000 años. Otras ramas de desarrollo homínido parecen haber terminado en callejones sin salida: los nean-dertales que existieron en Europa hasta hace treinta mil años, y los recién descubiertos «hobbits», pequeñas personas con pequeños cerebros que vivieron en la isla de Flores en Indonesia hasta que se extinguieron hace apenas trece mil años.

Existen muchas imperfecciones en el registro fósil, y quedan aún muchos misterios por resolver.

“Georges Léopold Chrétien Frédéric Dagobert Cuvier, barón de Cuvier, (Montbéliard, 23 de agosto 1769 – París, 13 de mayo 1832) fue un naturalista francés.Fue el primer gran promotor de la anatomía comparada y de la paleontología. Ocupó diferentes puestos de importancia en la educación nacional francesa en la época de Napoleón y tras la restauración de los Borbones. Fue nombrado profesor de anatomía comparada del Museo Nacional de Historia Natural de Francia, en París.” [22]

“El gran salto conceptual sobre la procedencia de los fósiles lo dio George Cuvier (1769-1832), conocido como el “padre de la paleontología”.Entre sus estudios, analizó restos de un organismo encontrado en el actual territorio de la Argentina, especificamente en el rio Arrecifes, en Buenos Aires, al que denominó Megatheríurn y relacionó con los actuales perezosos. ” [23]

“Cuvier fue el primer naturalista en clasificar el reino animal desde el punto de vista estructural o morfológico que, no obstante, estaba completamente subordinado a la función.

Partiendo de su concepción funcional del organismo, Cuvier investigó la permanencia de las grandes funciones fisiológicas en la diversidad de las especies. Este “principio de correlación” actuaba como hilo conductor tanto de la anatomía comparada como de la paleontología. Así, -señalaba Cuvier- la predación implica un cierto tipo de dentición, un tubo digestivo capaz de asimilar la carne y miembros que permitan una locomoción adaptada a esa dieta.

Su obra más importante fue el Regne animal distribué d’après son organisation (“Reino animal distribuido a partir de su organización”) que apareció en cuatro volúmenes en su primera edición en 1817 y en cinco a partir de la segunda edición (1829-1830).

Cuvier defendió el principio según el cual, teniendo en cuenta los datos proporcionados por la anatomía comparada, los animales debían ser agrupados en cuatro planes estructurales de organización (embranchements): vertebrados, moluscos, articulados y radiados. Cada uno de estos grupos se definía por una disposición particular de los sistemas esenciales entre los cuales se encontraban, fundamentalmente, los núcleos vitales, a saber, el cerebro y el aparato circulatorio. El resto de los órganos puede variar dentro de cada plan corporal, siempre respetando el principio de correlación.

Cuvier se oponía radicalmente al gradualismo, por lo que estos planes eran considerados irreductibles entre sí. Tanto su funcionalismo como su defensa de esta irreductibilidad le condujeron a una célebre polémica con Geoffroy Saint-Hilaire.

Cuvier jugó un papel crucial en el desarrollo de la paleontología. Gracias a su principio de correlación fue capaz de reconstruir los esqueletos completos de animales fósiles.

Partiendo de sus observaciones paleontológicas, Cuvier elaboró una historia de la Tierra fundamentada en el fijismo y el catastrofismo. Así, concibió la historia geológica como una historia puntuada por revoluciones o catástrofes. En tales períodos se habría producido la extinción de las especies hasta entonces existentes y su sustitución por otras. Estas nuevas especies procederían de otras regiones del planeta que se habrían salvado de la catástrofe. Así explicaba Cuvier los vacíos estratigráficos del registro fósil, que no parecían permitir la inferencia de una continuidad de las formas orgánicas.

Desde la perspectiva del catastrofismo, la edad de la Tierra no necesitaba ser excesivamente prolongada. De ahí que Cuvier abogara por sólo 6.000 años de antigüedad, lo que le enfrentó a Charles Lyell, cuyo gradualismo requería millones de años.

Esta defensa de la constancia de las especies y su oposición al gradualismo enfrentaron a Cuvier con la corriente transformista iniciada por Buffon y desarrollada ampliamente por Lamarck.” [24]

Georges Léopold Chrétien Frédéric Dagobert Cuvier, barón de Cuvier

El uniformitarianismo

Scott M.Huse explica que “Este concepto fue introducido por James Hutton y popularizado por sir Charles Lyell, e influyó grandemente en el pensamiento y en las obras de Carlos Darwin.

El uniformitarianismo ha sido el fundamento de la moderna geología histórica, y a él se debe la difundida idea de que la tierra tiene aproximadamente 4.600 millones de años. De este modo, la tierra que tenía sólo miles e años, en poco más de un siglo ha envejecido y tiene casi 5.000 millones de años! “[25]

Fósiles en Argentina

Los fósiles son muy diferentes y variados. Generalmente, lo único que se conserva de los organismos son sus partes duras. Sin embargo, las partes blandas también pueden quedar registradas y constituir fósiles.

Prácticamente no hay regiones en nuestro país (Argentina) en la que no se hayan encontrado fósiles de gran interés científico.

Algunos de estos lugares son:[26]

Huellas de dinosaurios fosilizadas a orillas del lago el Chocónrío Limay,Neuquen,R.Arg.

-Valle de los dinosaurios, Neuquén: se hallaron grandes dinosaurios del período Cretácico.

D. Hernández, L. Salgado (Paleontólogo), R. Carolini y R. Coria (Paleontólogo), en momentos de encontrar la mandíbula del Giganotosaurus Carolinii

-Villa El Chocen, Neuquén: se encontraron restos del dinosaurio carnívoro más grande conocido hasta el momento, el GigantosauruscaroUnii, y huellas de otros representantes de este grupo de reptiles.

Ischigualasto – Valle de la Luna

- Ischigualasto o Valle de la Luna, San Juan: se descubrieron fósiles de plantas y animales que vivieron antes de la aparición de los dinosaurios.

Los Paredones del Talampaya, La Rioja

- Talampaya, La Rioja: se hallaron dinosaurios.

Sierra de las Quijadas

- Sierra de las Quijadas, San Luis: se encontraron fósiles de plantas y uno muy particular de una araña gigante.

Los procesos que llevan a los organismos a su fosilización pueden ser de diferentes tipos:[27]

a.Conservación de la materia original: las partes blandas se descompusieron y quedaron solo las duras o calcáreas, como los huesos, las valvas, el caparazón y los dientes

b.Sustitución del material original: se descompusieron las partes blandas y las moléculas constituyentes de las partes duras fueron reemplazadas por moléculas de minerales del sedimento que cubre al organismo, como el sílice. Por ejemplo, los troncos “petrificados”

c. Reemplazo de las moléculas de hidrógeno y de oxígeno por carbono: es común en fósiles de vegetales y artrópodos;

d. Relleno de las partes porosas por un mineral: es la más común en los dinosaurios por la porosidad de sus huesos. En este caso, después de la descomposición de las partes blandas, los huesos fueron cubiertos por sedimentos y los poros se rellenaron con sus minerales;

e. Fósiles incluidos en ámbar: en algunas ocasiones, la resina de las coníferas cayó sobre insectos, arañas o pequeños anfibios y reptiles, que quedaron atrapados y preservados con sus partes blandas.

f. Disolución de restos orgánicos en un sedimento consolidado: por ejemplo, se descompusieron las partes blandas de un mejillón y sus valvas, que caen en el fondo de un cuerpo de agua, se degradan y dejan una marca en el sedimento. También puede ocurrir que el lado interno de la valva se rellene de sedimentos y quede como molde.

g.Icnitas: son los rastros de la actividad de algún organismo, por ejemplo, las huellas de dinosaurios, anidaciones, túneles dejados por gusanos, coprolitos o materia fecal fosilizada, y los grastrolitos o piedras del estómago de algún animal, pulidas por los jugos gástricos.

Para reconstruir la historia de un ambiente a partir de los fósiles, es fundamental conocer la antigüedad del mismo. Esto se le llama datacion radiométrica.

La datación, nombre que recibe la técnica, puede ser relativa o absoluta.

1.La datación relativa se calcula por la profundidad en que se encuentran los restos. Los fósiles de formas más antiguas se encuentran a mayor profundidad que los restos de tas más recientes. A pesar de no ser muy rigurosa, los paleontólogos, usan frecuentemente esta técnica de datación.

2. La datación absoluta es un procedimiento más complejo que brinda una información bastante precisa de la antigüedad del fósil. El más conocido y usado es el del carbono-14 (14C), que sirve para estimar la antigüedad de restos.

En 1947, el químico estadounidense Willard Frank Libby descubrió que una pequeña proporción del carbono de la atmósfera , contenido en las moléculas del gas dióxido de carbono (C02), es un isótopo radiactivo, el carbono-14 (14C). Con el tiempo, estos átomos se desintegran y se vuelven no radiactivos.

El C02 que las plantas utilizan para la síntesis de glucosa, también es incorporado por los organismos heterótrofos cuando se alimentan de ellas. Por lo tanto, todos los organismos contienen una proporción de carbono radiactivo en su cuerpo.

Cuando un organismo muere, ya no hay incorporación de estos átomos y aquellos que constituyen su cuerpo, comienzan a desintegrarse.

En cualquier organismo, se estima que por cada 1015 átomos de carbono activos hay 1000 radiactivos.Entonces, si mediante técnicas específicas se establece que cierto fósil contiene 500 átomos radiactivos por cada 1015 no radiactivos, se calcula que su antigüedad es de 5700 años. Si, en cambio, la cantidad de átomos radiactivos es de 60 por cada 1015 entonces la edad del fósil es de 22800 años.

Cuando la cantidad de átomos de carbono-14 en un fósil es inferior al 1%, el margen de error aumenta y ya no se considera fiable la técnica. Por esto la datación con 14C sirve para medir solo hasta 50000 años de antigüedad.

Para edades superiores se usan técnicas de datación absoluta que también la desintegración de materiales radiactivos. Ciertos materiales radiactivos se transoforman en otros en un período conocido, al que se denomina vida media. Por ejemplo, el isótopo uranio-235 (235U) se transforma en plomo-207 (207Pb) en 713 millones de años. El potasio-40 (40K), en cambio, se transforma en argón-40 (40Ar) en 1300 millones de años.

Si se mide la cantidad de 235U o de 40K que tiene un fósil o una roca, es posible estimar su antigüedad.”[27]

Willard Frank Libby

Formas intermedias

antonio cruz explica que “desde los días de Darwin una gran laguna venía anegando su teoría de la evolución de las especies. Si los seres vivos procedían unos de otros mediante transformaciones graduales, ¿dónde estaban las formas intermedias?

¿En qué lugar permanecían enterrados sus esqueletos fosilizados? Esos miles de eslabones perdidos que debían ser mitad pez y mitad salamandra, los reptiles con plumas o los verdaderos hombres-mono, se mostraban tímidos después de tanta expedición paleontológica. Si la evolución se ha producido, ¿cómo es posible que los animales y plantas del presente puedan ser clasificados en grupos bien definidos y la naturaleza no sea un caos de formas en confusión?

Darwin achacó este problema a la imperfección del registro fósil, sin embargo sus sucesores cien años después reconocieron que la inmensa mayoría de las especies fósiles aparecen en los estratos rocosos completamente formados, estables y no como eslabones intermedios.

Ante la realidad de estos hechos, a principios de los setenta se hizo pública otra idea que pretendía dar una explicación satisfactoria. Se trataba de la teoría del equilibrio puntuado de Niles Eldredge y Stephen Jay Gould. Estos autores evolucionistas reconocían que las especies eran por lo general estables, excepto en determinados momentos puntuales en los que podían experimentar grandes cambios. La evolución se comparaba con la vida de un soldado, largos períodos de aburrimiento interrumpidos por breves instantes de terror. Los cambios habrían sido bruscos y breves disminuyendo así las posibilidades de fosilización. De manera que los fósiles intermedios existieron realmente pero no tuvieron suficiente tiempo para fosilizar y por eso no aparecen en el registro fósil. Las nuevas especies no surgieron por transformación lenta y gradual de una especie en otra distinta, como decía el darwinismo, sino por especiación rápida (alopátrica) a partir de poblaciones pequeñas que pudieron quedar aisladas del resto.

Al principio, la teoría del equilibrio puntuado aceptaba la acción de la selección natural que proponía el darwinismo, aunque actuando más rápidamente en esos períodos críticos. Sin embargo, poco a poco Gould fue cambiando de idea hasta descartar la selección natural y llegar a la conclusión de que se necesitaba otro mecanismo mucho más rápido que pudiera explicar la especiación. Lo que se requería era un cambio tan brusco que fuera capaz de convertir una especie en otra completamente distinta. Y se le ocurrió lo siguiente: una pequeña mutación genética en el embrión podría afectar por completo al adulto. Dicho en otras palabras, un día cierta hembra de lagarto debió poner un huevo y cuando éste eclosionó apareció un ratón. Esto actualizaba la antigua teoría genética del monstruo viable propuesta por el denostado genetista alemán, Richard Goldschmidt.

Ni que decir tiene que nadie ha demostrado jamás un solo caso de aparición de una nueva especie ocurrido de esta manera (o de ninguna otra).

El origen de las especies continúa siendo un misterio para el evolucionismo ya que no existen ejemplos concretos de especiación. La teoría del equilibrio puntuado choca con los mismos inconvenientes que la simbiosis de Margulis. Lo que ambas proponen son acontecimientos circunstanciales absolutamente imposibles de verificar. En realidad, se trata de intentos naturalistas que pretenden fundamentar la creencia en el “hecho” universal de la evolución.

Pero la misma crítica que tradicionalmente se hace a los partidarios de la creación especial, se puede aplicar también a los evolucionistas. Los acontecimientos únicos e irrepetibles no pueden ser analizados por la ciencia.

Por tanto la cuestión sigue abierta. Aunque, en realidad, los últimos descubrimientos de las distintas disciplinas de las ciencias naturales apuntan no precisamente al azar inicial y la evolución ciega, como hasta ahora se pensaba, sino al orden inteligente, al diseño y la creación. [28]

Scott M.Huse explica que “es importante saber que la columna geológica no existe en ningún lugar del mundo. Esta sólo existe en la mente de los geólogos evolucionistas. Es simplemente una idea, una serie ideal de sistemas geológicos, y no una columna de rocas que pueda ser observada en un lugar específico. ” [29]

EL PEZ COELACANTO

Algunos animales y plantas han permanecido sin cambio durante literalmente millones de años. Estos “fósiles vivientes” pueden ser más embarazosos para los evolucionistas de lo que suelen admitir. Una criatura en particular, el coelacanto, es muy aleccionador. El primer coelacanto vivo se encontró frente a la costa de Madagascar en 1938. Se creía que los coelacantos habían estado extintos durante 100 millones de años. Pero la mayoría de los evolucionistas consideró que este descubrimiento era una gran oportunidad para estudiar el funcionamiento de un ancestro del tetrapodo.

Pez coelacanto

Los coelacantos se parecen a los ancestros propuestos para los anfibios. Se esperaba que algunas pistas podrían derivarse del moderno coelacanto, con relación a exactamente cómo un pez se volvió preadaptado a la vida terrestre, porque no solo había un esqueleto completo sino todo un conjunto de órganos internos por añadidura. Los resultados del estudio fueron muy desalentadores. El moderno coelacanto no mostró ninguna evidencia de órganos internos preadaptados para el uso en un entorno terrestre. El coelacanto es un pez; ni más, ni menos. Sus aletas huesudas se usan excepcionalmente como remos bien diseñados para cambiar de dirección en un entorno de mar profundo, y no son las protoextremidades de futuros anfibios.[30]

Notas

13. Ibid, p.30

14. http://arkano-nephilim.blogspot.com/2009/03/contra-las-mentiras-creacionistas.html

15 http://www.paleontologia.co.uk/paleopag/sections_frame.php?area=gbas

16. Ibid

17. Ibid

18. El Colapso de la Evolución,pag. 23, op. cit.

19 http://html.rincondelvago.com/geologia_2.html

20.El Colapso de la Evolución,op. cit., p.30

21. Biología ES.6, Gabriela Caro, La Plata: Dirección general de Cultura y educación de la prov. de Buenos Aires. Programa textos Escolares para Todos Diagonal 73 Nº 1910, La Plata pcia. Bs.As. Argentina, 1º ed. Julio del 2007, ISBN 978-987-1417-07-0,pag 318

22.Wikipedia, Georges Cuvier

23. Biología Es.6,pag. 318,op. cit.

24.Wikipedia, Georges Cuvier

25 El Colapso de la Evolución,op. cit., p. 23

26 Biología Es.6,pag. 319,op. cit.

27. Biología Es.6,pag. 318-320,op. cit

28 Antonio Cruz, http://www.protestantedigital.com/new/leernoticiaDom.php?12904

29. El Colapso de la Evolución,pag. 31,op. cit.

30Dr. Ray Bohlin,Las cinco crisis de la teoría evolucionista,Ministerios Probe , http://www.ministeriosprobe.org/docs/cinco-crisis.html

Hay muchos problemas con la teoria de la evolución.

Primero, está el problema de que la vida haya surgido espontáneamente “de la nada”. Para que la vida surgiese por azar (ver la página 000 sobre la improbabilidad matemática de que esto ocurriese) se hubiese requerido una increíble cantidad de tiempo y una increíble cantidad de combinaciones de moléculas. Auqnue muchos científicos dicen que ambas condiciones se dieron en la tierra, esto es matemáticamente hablando, virtualmente imposible. Discutiremos esto luego.
En segundo lugar, está el problema de la formación continuada de nuevo material genético. El desarrollo de nuevo material genético dentro de los organismos es también un problema muy serio. La molécula de ADN es tan compleja que es básicamente imposible que una aparezca por azar.
[Nota del Traductor: El ADN o ácido desoxirribonucleico es la molécula fundamental del código genético. Se organiza en genes, muchos de los cuales codifican proteínas; los genes se organizan en cromosomas en las especies que poseen núcleo celular (eucariotas). El ADN está formado por nucleótidos, que son compuestos de una base cíclica o nucleósido, un azúcar (desoxirribosa, de ahí el nombre "ADN") y un residuo fosfato. Los nucleótidos se disponen lado a lado formando una cadena de miles o millones de ellos. En el ADN hay solamente cuatro nucleótidos, a saber: adenosina, citosina, guanina y timidina. En realidad el ADN consta de dos cadenas que forman una hélice. En ella, la adenosina de una de las cadenas siempre se liga con una timidina de la otra, y la guanina siempre se liga con una citosina de la otra. Por tanto, se dice que las cadenas son complementarias, ya que conociendo la estructura de una cadena se puede reconstruir la otra (hecho fundamental en la reproducción de la célula). Desde el punto de vista formal, el ADN posee un lenguaje con sus propias palabras, gramática y reglas de puntuación. Un grupo de tres nucleótidos o codón especifica un aminoácido determinado. Los aminoácidos son los compuestos que forman las proteínas. Una secuencia de codones puede, por tanto, especificar la cadena de aminoácidos de una proteína. Existen 64 codones posibles; 61 codifican aminoácidos y los restantes sirven como signos de puntuación. En el ADN presente en una célula, se encuentra la información necesaria para la construcción de todas las proteínas propias de la especie a la cual la célula pertenece. Es como una gran biblioteca de referencia, la cual es selectivamente leída y copiada (como ARN o ácido ribonucleico) para producir las proteínas que determinan la estructura y función celular. El conjunto de genes de una especie se denomina genoma. El genoma humano, por ejemplo, consta de cerca de tres mil millones de pares de bases. ]
En tercer lugar, está el problema de la línea ancestral de la especie humana, la cual está llena de lagunas. La evidencia histórica acerca de la línea de los ancestros de los seres humanos (o linaje de los homínidos) puede clasificarse en tres categorías: simio puro, hombre puro, y fraudes. Esto significa que el linaje evolutivo del hombre en realidad no existe. Hay enormes huecos. Usted ha oído la expresión “el eslabón perdido”. Lo que no ha oído seguramente es el “eslabón descubierto” o el “eslabón hallado.” Esto es porque hasta ahora sigue sin ser hallado.
En cuarto lugar, está el problema de los eslabones perdidos de todas las otras especies. Ninguno de los linajes evolutivos de cualquier animal terrestre, ave o pez , ni de los vegetales, ha sido establecido. Todos aparecen repentinamente. Es por esta razón que se propuso una teoría llamada de equilibrio interrumpido. Afirma que la razón de que no haya fósiles de los eslabones evolutivos entre las especies es que la evolución tuvo lugar en grandes saltos, con incrementos cada 100 mil a 300 mil años durante diferentes períodos de la historia terrestre. Esto es revelador porque implica la admisión por parte de los científicos de que el registro fósil es tan incompleto que era necesario formular una teoría que explicase los grandes paréntesis que regularmente aparecen.
Entonces, pues, ¿dónde está toda la evidencia que demuestra que la evolución es un hecho? Veremos esto en breve.
Fuente original AQUI

La evolución parte 1.

La evolución es la teoría de que la vida se desarrolló por azar a partir de materia inorgánica y luego creció en complejidad y variedad, lo suficiente como para llenar la tierra con todas las especies que hoy existen. Las fuerzas que impulsan la evolución son la mutación y la selección natural. Las mutaciones proveen nueva información genética y la selección natural (predación, condiciones ambientales, etc) quita o impide que las mutaciones no beneficiosas se propaguen. Aquellos organismos que sobreviven pasan la nueva información genética “mejorada” a sus descendientes quienes, si sobreviven, la pasarán a los suyos y así sucesivamente.
La evolución se hizo inicialmente popular a partir del libro de Charles Darwin, El Origen de las Especies. En él, Darwin describió la teoría de la evolución, de lo simple desarrollándose en lo más complejo, y buscó sustanciar su teoría con el registro de los fósiles. No hace falta decir que su teoría causó mucha controversia. Hoy, la ciencia la ha aceptado en gran medida: “La evolución del mundo animal y vegetal es considerada por todos aquellos calificados para juzgar como un hecho que no requiere pruebas adicionales … Todos los otros puntos de vista diferentes de los conceptos básicos de Darwin han sido completamente desacreditados.” [Goldschmidt, Richard B.:Evolution, as Viewed By One Geneticist (La evolución vista por un genetista). American Scientist,Vol. 40 No. 1, enero de 1952, p.84.]
Sin embargo, aunque muchos científicos respetados dicen que la teoría es un hecho, otros científicos no menos respetados disienten: “Esta teoría puede llamarse la ‘Teoría General de la Evolución’ y la evidencia que la apoya no es suficientemente firme como para permitirnos considerarla como algo más que una hipótesis de trabajo.” [Kerkut, G. A.: Implications of Evolution (Implicaciones de la Evolución), New York, Pergamon Press, 1960 p.157.]
Otro científico dice: “La evolución es un cuento de hadas para adultos. Esta teoría no ha ayudado en nada al progreso de la ciencia. Es inútil.” [Profesor Louis Bouroune, citado en ‘The Advocate’, 8 de marzo de 1984, p. 17. Él fue Presidente de la Sociedad Biológica de Estrasburgo y Director del Museo Zoológico de Estrasburgo, y luego Director de Investigación en el Centro Nacional de Investigación Científica francés].
En lugar de encontrar el desarrollo gradual de la vida, lo que los geólogos del tiempo de Darwin, y hasta el día de hoy, en realidad hallan es un registro fósil muy desigual o por saltos; es decir que las especies aparecen muy repentinamente en la secuencia, muestran escaso cambio o ninguno durante su período de existencia, y luego abruptamente desaparecen. Y no siempre resulta claro –de hecho, rara vez resulta claro- que los descendientes estuviesen mejor adaptados que sus predecesores. En otras palabras, el mejoramiento biológico es difícil de hallar.” [Dr. David Raup (Curador, Museo Field de Historia Natural, Chicago), ‘Conflicts between Darwin and paleontology’(Conflictos entre Darwin y la paleontología). Field Museum of Natural History Bulletin, vol. 50 (1), 1979, pp. 22-29.]
Fuente original AQUI.

Capítulo 5. Argumento paleontológico parte 1

Capítulo 5. Argumento paleontológico parte 1

  • “¿Qué es lo que fue? Lo mismo que será. ¿Qué es lo que ha sido hecho? Lo mismo que se hará; y nada hay nuevo debajo del sol. ¿Hay algo de que se puede decir: He aquí esto es nuevo? Ya fue en los siglos que nos han precedido” (Eclesiastés 1:9-10)

China destapa el mayor cementerio de dinosaurios.Un niño observa un esqueleto en el museo del Instituto chino de Paleontología. – B. DE NIZ

Los paleontólogos han desenterrado 7.600 fósiles en un nuevo yacimiento.La mayor parte de la cultura milenaria china fue reducida a escombros durante la Revolución Cultural pero, afortunadamente, los fósiles de dinosaurios, fundamentales para el estudio de la evolución de la especie humana y de la Naturaleza, no se convirtieron en objetivo de destrucción. Ahora, el importante patrimonio paleontológico del gigante asiático se amplía, ya que un grupo de científicos chinos ha descubierto en la provincia costera de Shandong lo que podría ser el mayor cementerio de dinosaurios del mundo.De hecho, más de 7.600 fósiles de dinosaurios han sido desenterrados este mes cerca de la ciudad de Zhucheng, en Shandong, según informó a la prensa china Zhao Zhijin, investigador del Instituto de Paleontología y Paleoantropología Vertebrada de China (IVPP) y líder de la exploración. Según la escasa información publicada, la mayoría de los huesos pertenecen al final del período Cretácico (entre los 100 millones y los 65 millones de antigüedad), cuando los dinosaurios se extinguieron.

El estudio del registro fosil es uno de los argumentos de los evolucionistas que les sirve de argumento para fundamentar la Teoría de la Evolución.Lamentablemente para los evolucionistas, este registro no está comprobado totalmente.

“Los geólogos uniformitarianos actuales generalmente manifiestan una actitud hostil hacia el creacionismo y el catastrofismo bíblico”,comenta Scott M. Huse[0]

Duane T. Gish dice que “La cultura actual está dominada y encauzada por la ideología evolucionista. Según esta ideología, no existe ningún Relojero, ningún Creador que haya creado el Universo, ni que pueda intervenir en él. El evolucionismo pretende haber demostrado científicamente la realidad de estas afirmaciones, y los que defienden esta ideología están conduciendo la cultura actual hacia un énfasis en la pretendida evolución de la Humanidad, directora –dicen– de sus propios destinos en un Universo surgido sin propósito, sin significado y sin destino.”[1]

Gish,luego continúa diciendo que “los evolucionistas insisten tenazmente en que la creación ha de ser excluida de la más mínima consideración como una posible explicación de los orígenes, sobre la base de que no puede ser calificada de teoría científica. Los proponentes de la teoría de la evolución, al mismo tiempo, ven como impensable la consideración de que la evolución sea algo menos que Ciencia pura y, de hecho, la mayoría de ellos insisten en que ya no se debe pensar en la evolución como teoría, sino que se debe considerar un hecho.”[2]

La evolución es una ciencia extraña. Isaac Newton pudo fundar la física moderna sin renunciar a una coma de sus profundas convicciones religiosas. Ni el más fundamentalista de los pensadores cristianos habrá encontrado jamás problema alguno en que los designios de Dios se difuminen con el cuadrado de la distancia. Pero Charles Darwin -el actual vecino de Newton en el mausoleo de la abadía de Westminster-, un pío licenciado en teología por la Universidad de Cambridge, no tuvo más remedio que destruir a Dios para fundar la biología moderna. La teoría de la evolución, a diferencia de cualquier otro avance científico de la historia, generó una crisis en la cultura occidental que sigue sin cicatrizar un siglo y medio después de la publicación de El origen de las especies (Herida narcisista).

Definición de Evolución y de Creación

Para una comprensión mas clara de los temas que se van a considerar en este capítulo, creo que debemos empezar por volver a citar las definiciones de «evolución» y «creación»,aunque ya fueron explicados en otro capítulo anterior.

Siguiendo las correspondientes definiciones que nos ofrece el Servicio Evangélico de Documentación e Información (SEDIN).[3]

1.Cuando se utilice el término «evolución» nos referiremos a la teoría general de la evolución orgánica, o teoría de la evolución «de la molécula al hombre». Según esta teoría, todos los seres vivientes han venido a existir por procesos naturales, mecanicistas, y evolutivos, a partir de la materia inanimada. Estos procesos se atribuyen solamente a propiedades inherentes de la materia y son, por lo tanto, operativos todavía hoy en día.

2..La teoría de la «creación» por otra parte, postula que todos los tipos básicos animales y vegetales (los géneros creados) vinieron a existir por la acción de un Ser preexistente utilizando procesos especiales que no operan hoy en día. Las variaciones que han tenido lugar desde la creación han quedado encerradas dentro de los límites de cada género creado.

Este enfoque cultural e ideológico lleva, pues, a dos consecuencias, ambas corrosivas de la visión Bíblica de Dios, de Su creación y de los valores últimos: [4]

1. El evolucionismo [materialista] nos despersonaliza, inculcándonos la idea de que nuestra existencia es fortuita, sin propósito, sin origen ni destino. Esto lleva a la aceptación pasiva de la despersonalización y de la regimentación, como cosa totalmente lógica. Ello es consecuencia lógica de intentar eliminar al Creador de Su Universo. El intento de «liberar» al hombre de su Dios desemboca consecuentemente en la deshumanización del hombre, y en la más baja de las esclavitudes: la de enfrentarse a una pretendida «nada» con tal de huir de la presencia de nuestro Dios. Todo ello estaría muy en su sitio si esta ideología fuera cierta , y estuviese comprobada «científicamente», tal como su propaganda lo pretende.

2. En vista del admirable orden y propósito que se hace patente en el estudio del Universo y de todo lo que éste contiene, los que rechazan al Dios trascendente y Creador y Su Revelación, pero que se ven en la necesidad de aceptar, maravillados, la sublimidad de la Creación, no tienen otra alternativa que la de atribuir la eternidad, el poder y la deidad que se manifiestan en el orden de la Creación a la misma Creación. Así es como surge el Panteísmo y su consecuencia última, el Monismo –el intento más sistemático y consistente de explicar las cualidades sobrenaturales del Universo aparte de su Creador trascendente y personal

“Pero hay gente malvada que no deja que otros conozcan la verdad acerca de Dios. Y Dios, que vive en el cielo, está muy enojado con ellos. Esa gente sabe todo lo que se puede saber acerca de Dios, pues Dios mismo se lo ha mostrado. Por medio de lo que Dios ha creado, todos podemos conocerlo, y también podemos ver su poder. Así que esa gente no tiene excusa, pues saben de Dios, pero no lo respetan ni le dan las gracias. No piensan más que en puras tonterías y en hacer lo malo. Creen que lo saben todo, pero en realidad no saben nada. En vez de adorar al único y poderoso Dios que vive para siempre, adoran a ídolos que ellos mismos se han hecho: ídolos con forma de seres humanos, mortales al fin y al cabo, o con forma de pájaros, de animales de cuatro patas y de serpientes. Por eso Dios los ha dejado hacer lo que quieran, y sus malos pensamientos los han llevado a hacer con sus cuerpos cosas vergonzosas. En vez de adorar al Dios verdadero, adoran dioses falsos; adoran las cosas que Dios ha creado, en vez de adorar al Dios que las creó y que merece ser adorado por siempre. Amén. Por esa razón, Dios ha dejado que esa gente haga todo lo malo que quiera. Por ejemplo, entre ellos hay mujeres que no quieren tener relaciones sexuales con los hombres, sino con otras mujeres. Y también hay hombres que se comportan así, pues no volvieron a tener relaciones sexuales con sus mujeres y se dejaron dominar por sus deseos de tener relaciones con otros hombres. De este modo, hicieron cosas vergonzosas los unos con los otros, y ahora sufren en carne propia el castigo que se buscaron. Como no han querido tener en cuenta a Dios, Dios los ha dejado hacer todo lo malo que su inútil mente los lleva hacer. Son gente injusta, malvada y codiciosa. Son envidiosos, asesinos, peleoneros, tramposos y chismosos. Hablan mal de los demás, odian a Dios, son insolentes y orgullosos, y se creen muy importantes. Siempre están inventando nuevas maneras de hacer el mal, y no obedecen a sus padres. No quieren entender la verdad, ni se puede confiar en ellos. No aman a nadie ni se compadecen de nadie. Saben que Dios ha dicho que quienes hacen esto merecen la muerte, pero no sólo siguen haciéndolo sino que felicitan a quienes también lo hacen. ( Ro.1:18-32 BLS).

Algunos quizás se pregunten si acaso es posible una armonización entre las dos posturas. ¿No habrá quizás sido la evolución el metodo que Dios usó para crear (mediática) o solo debemos aceptar una postura radical (sobrenaturalista o inmediata)?

Una respuesta completa la daremos en el capitulo donde se hablará de la evolución teísta,pero a modo de comentario general podemos dar la respuesta que nos da el SEDIN:

“A la objeción que alguien podría presentar de que «Dios habría podido utilizar la evolución como método de Creación», daremos una respuesta breve: No se trata del poder de Dios tanto como del carácter moral de Dios y de lo que Dios nos ha revelado, tanto acerca de Su carácter como de la manera en que creó. Dios no utilizó este método. Por lo menos no el Dios de la Biblia. Según la Biblia, la muerte entró en el mundo después del pecado del hombre, cabeza federal de la Creación.

La objeción de que este relato es alegórico implica haber prejuzgado la cuestión precisamente objeto de debate, dando por sentado que el relato no es históricamente cierto, lo que no procede. Además, es imponer un sacerdocio, el de la ciencia, entre el creyente y Dios y Su Palabra, con el fin de interpretar la Revelación en base de este sacerdocio intermedio, lo que es totalmente improcedente.

Con respecto al carácter moral de Dios, está contra de todo lo que la Biblia nos enseña sobre Él el suponer que Él creara por medio de ensayos, de prueba y error, por medio de la eliminación de los débiles por parte de los fuertes, de la lucha competitiva, hasta llegar por estos medios al Hombre.

Esto haría de Dios el autor de la lucha, del egoísmo, de la brutalidad –¡como medios dispuestos por Dios para hacer avanzar Su creación por un camino de progreso evolutivo! De nuevo, volviendo a la Biblia, vemos que toda esta crueldad y rapiña que hallamos a nuestro alrededor son consecuencia del pecado cometido en el seno de una creación buena y perfecta, la cual cayó sometida a vanidad al caer Adán y Eva en rebeldía contra el Creador, cayendo de una posición de inocencia y dependencia en que estaban a una posición de pecado y sus consecuencias. Dios creó un mundo en paz, un mundo dichoso. Fue la rebelión contra Dios lo que introdujo el caos, la penuria y la lucha por la existencia y la rapiña donde antes reinaba la armonía.

Más de 100 años de propaganda evolucionista ha puesto a grandes sectores de la Cristiandad a la defensiva, los cuales se han apresurado a «armonizar» Génesis, capítulos 1–11, con los «hallazgos de la ciencia», hipotecando gravemente su testimonio y su visión de la naturaleza de Dios, del Hombre y de toda la Revelación en general. Pero se han apresurado demasiado en sus deseos de contemporizar con el mundo, pues el evolucionismo no es una conclusión científica, como falsamente afirman la inmensa mayoría de sus propagandistas, sino una premisa filosófica materialista sobre la que los no creyentes, científicos o no, tienen que construir una visión del mundo atea o panteísta, mezclando hábilmente los ingredientes filosóficos con datos científicos seleccionados, y apartando otros muchos datos científicos que no convienen. “[5]

En palabras de Carl F. von Weizsacker, físico y astrónomo materialista:

«No es por sus conclusiones, sino por su punto de partida metodológico por lo que la ciencia moderna excluye la creación directa. Nuestra metodología no sería honesta si negase este hecho. No poseemos pruebas positivas del origen inorgánico de la vida ni de la primitiva ascendencia del hombre, tal vez ni siquiera de la evolución misma, si queremos ser pedantes.»[6]

“La verdadera dificultad ante la que la mayor parte de las personas se estrellan es que el abandono del evolucionismo implicaría la aceptación total del Creador y … esto es lo último que se quiere hacer. Porque aceptar al Creador implicaría aceptar que el Creador ha hablado, implicaría aceptar Su Revelación y el lugar que nos corresponde como criaturas de Su mano. Y esto en realidad ya no es un problema científico, sino que es un problema muy personal, el orgullo humanista, o la soberbia: justamente la verdadera causa de nuestro alejamiento de Dios, la actitud en que cayó Adán en su acción de desobediencia, y que nosotros hemos heredado.”[7]

TODAS las posturas sobre los orígenes tienen tremendos efectos personales… excepto en las personas que afectan ante estos asuntos una indiferencia improcedente y voluntariosa. En este sentido no existe la pretendida «objetividad» científica. Por el contrario, la intensa importancia del tema debería llevamos a examinar con todo interés: «¿Qué hay de cierto en las pretensiones evolucionistas?» «¿Ha hablado Dios y se ha manifestado Dios a los hombres?» «Si es así: ¿Qué ha dicho y qué ha hecho?»

Las consecuencias, consistentes en que la realidad es que el Creador trascendente nos ha creado son tremendas, y aquí solamente se pueden bosquejar:

a. –Dios no solo ha creado al hombre y al mundo en el que él habita. Dios también ha hablado, y Su palabra ha sido recogida en los 66 libros que forman la Biblia.

b.–La Biblia nos da la explicación no solamente de la grandeza del hombre, sino también de su depravación y responsabilidad moral. El hombre está caído en pecado ante un Dios Justo y Santo, como resultado de la caída primera de Adán y Eva al comienzo de la historia.

–Pero está escrito en la Biblia que:

«De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna». (Juan 3:16.)

–Dios tiene un propósito en Su creación. Una creación en la cual, caída ella, Él interviene en Redención y en Juicio.”

Stephen Gould comenta que “Darwin siempre aceptó el lema «Natura non facit saltum» y consecuentemente, pero en contra de otros evolucionistas, defendió que el proceso evolutivo iba a ritmo lento, sin saltos súbitos, gradualmente. El registro fósil, ciertamente, no apoyaba éste gradualismo, más bien daba testimonio de saltos y de discontinuidad. Pero Darwin argumentaba que el registro eraincompleto e imperfecto, era como un libro que sólo le quedan escasas páginas, pocas líneas por página, pocas palabras por línea y pocas letras por palabra.”[8]

“Natura non facit saltus (latín para “la naturaleza no hace (súbita) saltos”) ha sido un principio de la filosofía natural desde Aristóteles’ s tiempo. Aparece como un axioma en el trabajo de Gottfried Leibniz (Nuevos Ensayos, IV, 16) y de Isaac Newton, los inventores del cálculo infinitesimal, la frase exacta procedentes de Linneo “Philosophia Botanica. El axioma que expresa naturales (macroscópico) son procesos que varían continuamente, o incluso en un diferenciable de moda. En primer lugar, significa que la energía ni la materia ni se crea ni desaparece de la nada, que sería considerado por el axioma de “saltos de la naturaleza” y nos dice que los procesos macroscópico no iniciar o detener sin motivo.

El principio es comúnmente visto como contradiciendo los postulados de la mecánica cuántica, en la que los saltos cuánticos son un ejemplo de variación discontinua. Pero esto en realidad no está en contradicción con el axioma. Saltos cuánticos son “naturales” e incluso si se tratara de un mil millones de veces más pequeñas que sean, que existen en cualquier caso, ya que ahora casi “infinitesimalmente pequeñas transferencias energéticas (saltos) para hacer que nuestro sistema material posible. Partículas indivisibles formas nuestro asunto – los átomos. Que no puede dividirse sin perder sus propiedades de los materiales. El mismo caso se da con la energía – se trata de cantidades discretas divisible por (indivisible) de energía de los elementos “- la constante de Planck (h = 6,626 • 10 -34 J • s) es algo así como un” átomo de energía “.

Moderna biología evolutiva ha terminología tanto sugiriendo cambio continuo, como la deriva genética, y la sugerencia de variación discontinua, como la mutación. Sin embargo, como la estructura básica del ADN es discreta, la naturaleza es ahora ampliamente para hacer saltos, si a muy pequeña escala.”[9]

Lamentablemente, la teoría de la evolución es un tipo de razonamiento circular:”La evolución prueba la evolucion”,explica Huse[10]

La mayoría de los cientificos actualmente creen actualmente que “el presente es la llave al pasado”. [10] Sin embargo, no todos creen esto. Creo, al igual que muchos asi lo hacen, que el pasado es la llave del presente.O sea, que el presente debe leerse en base a los eventos del pasado y no al revés.

Muchas veces nos sentimos tentados a creer que los detalles no son importantes. Pero esto, aunque parece razonable no siempre lo es. Imaginese una boda, si los novios acaso no pensaran en casi todos los detalles posibles para que todo salga bien. Que seria si asi no se hiciese, seria quizás ¡un fracaso total! Lo mismo si uno fuese a sentarse en una silla sin respaldo,ni patas ¡o toda descolada!

Es por esto, que yo considero que es sumamente importante tener una comprensión cabal acerca de los orígenes. Si la filosofía evolucionista y materialista es correcta, entonces la vida carece de propósito. Admitamos solo como hipotesis medianamente posible la perspectiva evolucionista y teista que ve a Dios como creador de todas las cosas.Por lo menos procuran glorificar a Dios con sus conceptos, aunque acomodándose a las observaciones de los naturalistas.

Por otro lado, como Scott M.Huse explica, “si fuimos creados por Dios, nuestra vida tiene significado, dirección y propósito. De esta manera, la declaración respecto a los orígenes es el fundamento de las demás convicciones, acciones y creencias. Por tanto, el tema de los orígenes es vital, e ignorarlo, un gran riesgo.”[11]

Tanto la teoría de la evolución como el creacionismo bíblico no pueden ser probados completamente mediante el método científico,ya que pertencen a eventos sucedidos en el pasado. Ambos deben ser aceptados por fe. Sin embargo,como bien afirma Scott M.Huse, “esto no significa que las observaciones y los hechos científicos sean inservibles, o que deban ser descartados o ignorados. Por el contrario, debemos usar los hechos científicos para determinar cuál de los modelos respecto al origen es más probable. Así la fe no será ciega, sino que estará fundada sobre bases sólidas” [12]

Cuando hablamos de los hechos del pasado,nos referimos a la creación divina de todas las cosas y a la caída de los padres de la raza humana (Adán y Eva), el tema del pecado, la promesa de redención y el diluvio universal.

“Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres,conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo” (Col 2.8 RV 1960)

“Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios” (Heb. 11:3 RV 1960)

Si el universo fue constituido por la palabra de Dios, no sólo niega:

1. causa y efecto,

2. el pensar por proceso y

3. Dios está remoto,

también implica que existe un principio: LA ESPONTANIEDAD ES UN FACTOR ELEMENTAL EN EL UNIVERSO.

Esto es lo que los teologos denominan Creatio ex nihilo: ¡la creación de algo de nada! ¡Un momento no está y el próximo minuto está aquí!

“de modo que lo que se ve no fue no fue creado de los se veía” Heb. 11:3

Notas

[0]. Scott M.Huse, El Colapso de la Evolución, p.23, Chick Publicaciones, 1996

[1]. http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html

[2]. Ibid

[3]. Ibid

[4]. Ibid

[5]. Ibid

[6]. La Importancia de la Ciencia, Ed. Labor, Nueva Colección Labor, nº 27, p. 125 (Barcelona, 1972).,cit en Ibid

[7]. Ibid

[8]. http://www.xtec.cat/~lvallmaj/academia/gould2.htm

[9]. Wikipedia, Natura non facit saltus, trad. al español.

[10]. El Colapso de la Evolución,pag. 30, op. cit.,

[11]. El Colapso de la Evolución,pag. 22,op. cit.

[12] Ibid

Capitulo 4. La teoría evolutiva

Capitulo 4. La teoría evolutiva

¿Que es la Teoria de la Evolucion?

En palabras sencillas, la teoria de la evolucion es al momento de hoy,la mejor teoría científica aceptada por la gran mayoría de los científicos del mundo,como la mejor explicación que existe acerca del origen de la biodiversidad de especies.La evolución biológica es un hecho comprobado y ampliamente documentado desde ya hace 150 años aproximadamente y la teoria es la demostración científica de esta ley biológica de las especies.

El gran filósofo evolucionista Michael Ruse, un ateo irredimible, declaró hace unos meses a este diario: ‘La evolución sigue siendo promulgada como una ideología, como una religión secular. Los evolucionistas contemporáneos con más presencia pública, como Richard Dawkins, usan el darwinismo como un esqueleto del que cuelgan toda clase de principios éticos y otras directrices, y ven en él una especie de cimiento metafísico, al igual que el arzobispo de Canterbury utiliza el cristianismo como un cimiento metafísico para sus doctrinas. Yo no creo que el darwinismo deba ser tratado como una religión -la verdad, no abandoné el cristianismo para sustituirlo por otra fe-, pero creo que eso es exactamente lo que está pasando, y nos hacemos un flaco favor si nos empeñamos en negar o ignorar ese hecho’. http://www.fcen.uba.ar/prensa/noticias/2002/noticias_24may_2002_04.html

La entrada de Downe House, Bromley, al sureste de Londres.

Stephen Jay Gould, un conocido paleontólogo y científico estadounidense, dijo “Bien, la evolución es una teoría. También es un hecho. Y hechos y teorías son cosas diferentes, no peldaños en una jerarquía de certeza creciente. Los hechos son los datos del mundo. Las teorías son estructuras de ideas que explican e interpretan los hechos. Los hechos no se marchan cuando los científicos debaten teorías rivales para explicarlos. La teoría de gravitación de Einstein reemplazó a la de Newton en este siglo, pero las manzanas no se quedaron suspendidas en el aire esperando el resultado. Y los humanos evolucionaron de ancestros tipo monos ya sea que lo hicieron mediante el mecanismo propuesto por Darwin o por algún otro no descubierto aún” [1]

La placa en la entrada.

El científico británico Charles Darwin (1809-1882), figura capital del evolucionismo y del pensamiento moderno, representa como pocos el antagonismo entre religión y ciencia, pues no sólo se dio en sus obras sino en su propia vida.

Popularmente Darwin es conocido como el científico que descubrió que el hombre desciende del mono, en contraposición a la versión bíblica que dice que Dios lo hizo a su imagen y semejanza a partir de un puñado de arcilla.

Darwin creía que toda la vida en la Tierra evolucionó durante millones de años a partir de unos pocos ancestros comunes y que mediante un mecanismo de selección natural se llegó a las especies que hoy pueblan el planeta.

El cuarto de trabajo de Charles Darwin.

Darwin se vió inicialmente impresionado por el argumento del reloj de William Paley,teólogo inglés, y vio el diseño en la naturaleza como prueba de una fuente divina, sus puntos de vista empezaron a cambiar cuando viajó en el HMS Beagle de 1831 a 1836.Del axioma del teólogo inglés William Paley es que los teóricos del “Diseño Inteligente” (ID) han basado sus investigaciones.

Darwin recorrió con el Beagle,La Patagonia Argentina en Sudamérica, y las islas Galápagos, en donde examinó los restos fosilizados de antiguos organismos y observó la diversidad de formas de vida en ambientes aislados.

A partir de esas observaciones, y con base en un trabajo adicional de más de veinte años, Darwin desarrolló la teoría de la evolución por selección natural. En 1859, enfrentado con la posibilidad de que se le adelantara Alfred Russel Wallace, finalmente escribió y publicó sus ideas en un libro profundamente influyente: El origen de las especies.

El escritorio.

Reconociendo que los argumentos de su libro podrían tener repercusiones muy amplias, Darwin modestamente comentó casi al final del libro: «Cuando las concepciones propuestas por mí y por el Sr. Wallace en este volumen, o cuando visiones análogas sobre el origen de las especies sean admitidas en general, habrá una considerable revolución en la historia natural».

Darwin propuso que todas las especies vivas descienden de un pequeño grupo de ancestros comunes, quizá uno solo. Sostenía que la variación dentro de las especies ocurre aleatoriamente, y que la supervivencia o extinción de cada organismo depende de su capacidad de adaptarse al ambiente. A eso lo llamó selección natural. Reconociendo la naturaleza potencialmente explosiva del argumento, sugirió que ese mismo proceso podría aplicarse a la humanidad y desarrolló esto más a fondo en un siguiente libro: El origen del hombre.

La mesa de billar con un esqueleto de ave. Los biólogos (y sus parientes) – conocen este fenómeno – nunca tienen suficiente espacio para sus hallazgos.

El origen de las especies engendró una controversia inmediata e intensa, si bien la reacción de las autoridades religiosas no fue tan universalmente negativa como a menudo se señala ahora. De hecho, el importante teólogo conservador protestante Benjamín Warfield de Princeton aceptó la evolución como «una teoría sobre el método de la divina providencia», aclarando a la vez que la evolución misma debía tener un autor sobrenatural.

Warfield señala que “Calvino prefería reservar el término “creación ‘ al acto inicial de Dios por el que hizo las cosas de la nada, y evitaba emplear dicha palabra para designar los actos posteriores de Dios que se mencionan en conexión con los seis días del primer capítulo de Génesis. Esos actos subsiguientes parecería pues que Calvino los consideró como acciones creadoras en el sentido estricto. (…) En este punto al menos — es decir, en cuanto al origen del hombre — Calvino, como el Dr Warfield señala, vio una obra creadora en el sentido más estricto de la palabra; y creo que el lector atento de la Biblia que acepte el relato bíblico como verdadero debe estar de acuerdo con él. El origen del hombre, según la Biblia, no se debió tan solo a la acción providencial de Dios, gobierno por parte de Dios del curso de la naturaleza ya creado, sino que se debió a un acto de Dios que fue verdaderamente sobrenatural. Dios no ordenó el curso de la naturaleza de modo que se produjera el hombre, sino que El mismo lo creó.” [2]

Fachada oeste de la abadía de Westminster.

La abadía de noche.En la abadía de Westmister también han sido enterradas algunas de las grandes personalidades del Reino Unido. En el llamado Poet’s corner están enterrados algunos de los principales literator ingleses; además, también se han enterrado a científicos, exploradores, políticos, militares, pintores, músicos e incluso actores de renombre internacional.

Empleados de la abadía de Westminster, ante la tumba de Darwin. Foto: AFP / CARL DE SOUZA

Existen muchos mitos sobre la reacción del público ante Darwin. Por ejemplo, si bien hubo un famoso debate entre Thomas H. Huxley, ardiente promotor de la evolución, y el obispo Samuel Wilberforce, Huxley probablemente no dijo, como dice la leyenda, que no le daba pena tener por ancestro un mono, y que solamente se avergonzaría de estar relacionado con cualquiera que ocultara la verdad. Más aún, lejos de ser condenado al ostracismo por la comunidad religiosa, Darwin fue enterrado en la abadía de Westminster.

Darwin mismo estaba profundamente preocupado por el efecto de su teoría en la creencia religiosa, a pesar de que en El origen de las especies se esforzó mucho para señalar una posible interpretación armoniosa: «No veo ninguna buena razón por la que las opiniones expresadas en este libro pudieran afectar los sentimientos religiosos de nadie… Un celebrado clérigo y autor me ha escrito que “gradualmente he llegado a comprender que es una concepción igualmente noble de la deidad creer que él creó unas cuantas formas originales capaces de autodesarrollarse en otras y necesarias formas que creer que requería nuevos actos de creación para suplir los vacíos causados por la acción de sus leyes”».

Darwin incluso concluye El origen de las espedes con la siguiente frase: «Existe grandeza en esta concepción de la vida, con sus varios poderes, insuflada originalmente por el Creador en unas cuantas o en una sola forma; y mientras este planeta ha ido girando de acuerdo con las leyes fijas de la gravedad, desde un inicio tan sencillo infinitas formas, maravillosas y bellísimas, han estado y están evolucionando».

Las creencias personales de Darwin siguen siendo ambiguas y parecen variar a lo largo de los últimos años de su vida. En un momento dado dijo: «Agnóstico sería la descripción más correcta de mi estado mental». En otro momento escribió que se sentía considerablemente desafiado por «la extrema dificultad, o más bien imposibilidad de concebir este inmenso y maravilloso universo, incluyendo al hombre con su capacidad para ver muy hacia atrás y muy hacia el futuro, como el resultado de la pura casualidad o de la necesidad. Cuando al reflexionar así me siento impelido a buscar una Primera Causa que tenga una mente inteligente, en cierto modo análoga a la del hombre, merezco ser llamado teísta».”[3]

Les resulta dificil a los biólogos dudar de la validez actual de esta teoría al precio de no ser considerados cientificos serios:

“Ningún biólogo serio actual duda de la teoría de la evolución como explicación de la maravillosa complejidad y diversidad de la vida. De hecho, lo relacionado de todas las especies a través del mecanismo de la evolución es un fundamento tan profundo para el entendimiento de la biología que es difícil imaginar cómo se podría estudiar la vida sin ella. Sin embargo, ¿qué otra área de la investigación científica ha generado tanta fricción con las creencias religiosas como la revolucionaria visión de Darwin? Desde los circenses juicios contra Scopes en 1925, hasta los actuales debates en los Estados Unidos sobre la enseñanza de la evolución en las escuelas, esta batalla no muestra signos de terminar. “[4]

Es mas, actualmente muchos cientificos se acusan de ser creacionistas,lo que vendría a ser como una especie de insulto a la etica del cientifico. ¡Que increible!

“Kenneth R Miller, el azote permanente de los proponentes del Diseño Inteligente ha sido acusado a su vez de creacionista por otro darwinista más fanático: Jerry Coyne. Al Robespierre-Miller le ha llegado la hora de encaminarse hacia la guillotina. Estas acusaciones contra fervorosos ortodoxos no son nada nuevo, hace años que Daniel Dennett acusaba a Gould de tener un programa oculto, cuando al paleontólogo se le cae la baba con solo recordar a Darwin, y se proclama permanentemente darwinista. Creo que esto irá en aumento, se miran unos a otros con el rabillo del ojo y se escudriñan mutuamente para ver si hay infiltrados.” [5]

Sin duda, las investigaciones naturalsitas de Darwin y la muerte porematura d euna de sus niñas, lo llevo a padcer teribles dudas sobre su fe.

“Para medir las angustias metafísicas de Charles Darwin respecto a la religión, lo mejor es releer sus Recuerdos —su referencia concreta en artículos anteriores— en los que lo advierte: “Yo estaba poco dispuesto a abandonar mis creencias; de eso estoy bien seguro… pero, a pesar de mi imaginación, encontré cada vez más difícil inventar pruebas suficientes para convencerme… Poco a poco, y finalmente por completo, me sobrecogió la incredulidad…”.[6]

Esta es una de las razones por las que aún hoy en día, los norteamericanos se resisten tanto a aceptar las teorías de este hombre.

El estadounidense Stuart Kauffman, una de las voces más autorizadas de la biología evolutiva y uno de los gurús de la llamada teoría de la complejidad, profesor de la Universidad de Calgary (Canadá), cuando le entrevistaron, y le preguntaron por qué las tesis de los creacionistas no están llegando a Europa,como si lo sucede en los Estados Unidos,respondió diciendo que:

“América es el más religioso de los países del primer mundo, mientras que Europa es más secular. El debate está creciendo en los EE UU. Allí hay gente que se cree la Biblia literalmente. Y la evolución contradice lo relatado en el Génesis. En realidad, no hay debate científico sobre el creacionismo: los científicos creen que el creacionismo es una estupidez. A veces el fundamentalismo consigue en Estados Unidos un espacio público que no es en ningún caso proporcional a su relevancia.”[7]

Kauffman quien estuvo recientemente en San Sebastián invitado por el grupo de Filosofía de la Biología de la Universidad del País Vasco, califica al creacionismo de aburdo, no cree en la existencia de Dios,pero esta considerando como viables las ideas de Gordon Kaufman, un teologo de la Harvard Divinity School, que lleva 20 años afirmando que el único sentido entendible de Dios es la creatividad en el universo, y no el de un Dios supernatural. pero aboga por reinventar el concepto de sagrado.

Stuart Kauffman, durante su reciente estancia en San Sebastián.- JESÚS URIARTE

“Nuestros valores están dominados por la sociedad de consumo. En el mundo secular hemos perdido el sentido de los valores. Si pudiéramos encontrar un concepto de Dios que se pudiera compartir, un espacio común de lo sagrado, podría ayudar a que nuestras tradiciones coevolucionen. Gordon Kaufman, teólogoIndependientemente, llegué a la misma conclusión que él. Creo que he encontrado los fundamentos científicos de lo que él afirma. Piense en el Dios creador. Lo que digo es que no necesitamos al creador, sino su creatividad. Esa carencia parcial de leyes en la evolución de la biosfera deja un espacio en el que las creencias de todos, judíos, musulmanes y cristianos, pueden convivir pacíficamente.” [8]

Preocupante son las ideas de este notable cientifico, quien además de esto, mantiene la convicción firme de que en los proximos años se podrá crear vida artificial en los laboratorios.

¿Que es la evolucion biologica?

“La evolución biológica es el proceso continuo de transformación de las especies a través de cambios producidos en sucesivas generaciones, y que se ve reflejado en el cambio de las frecuencias alélicas de una población.” [9]

Según lo afirman muchos de los cientifcos actuales, el concepto de Evolución es un pilar de la Biología y está bien fundamentado.

La evolución es un concepto unificador de la Biología: La Teoría de la Evolución (Lat. Evolvo: desenrollar o desplegar), nos capacita para comprender la inmensa variedad de formas de vida que existen en el planeta. La Evolución es el cambio acumulativo en las características de poblaciones u organismos, que aparece en el transcurso de generaciones sucesivas relacionadas por descendencia.

La Teoría de la Evolución trata del origen de todas las formas de organismos que ahora existen y se opone al mito religioso de la Creación Especial, que dice que cada “tipo” (Baramin) de organismo fue creado sobrenaturalmente como tal y no está, por lo tanto, relacionado por descendencia con cualquier otro. Se establece una diferencia entre los conceptos antiguos de la evolución y el estudio científico, relativamente moderno, de los mecanismos de la evolución (Gradualismo, Saltacionismo y Neutralismo).

Aunque este tema parece moderno, en realidad no lo es. Desde epocas muy antiguas los hombre han reflexionado sobre las características de animalidad que hay en el ser humano,muchos de ellos siendo además consciente que hay algo en él que lo diferencia de los animales irracionales o bestias.

Por ejemplo, el rey Salomón “mucho antes de nuestra era, reflexionó sobre las diferencias y similitudes entre humanos y bestias, preguntándose si el espíritu de los hijos de los hombres sube arriba y si el espíritu del animal desciende abajo a la tierra

“Quién sabe que el espíritu de los hijos de los hombres sube arriba, y que el espíritu del animal desciende abajo a la tierra?” (Ecl. 3:21 RV 1960).” [10]

Previamente, al considerar lo corporal o biológico concluye:

“Porque lo que sucede a los hijos de los hombres, y lo que sucede a las bestias, un mismo suceso es: como mueren los unos, así mueren los otros, y una misma respiración tienen todos; ni tiene más el hombre que la bestia; porque todo es vanidad. Todo va a un mismo lugar; todo es hecho del polvo, y todo volverá al mismo polvo” (Ecl. 3:19-20).

Posteriormente ya entrado el siglo XVIII, es que se profundiza aún más el interés por la animalidad humana, llegando a forjarse la idea de parentesco entre el hombre y animales aparentemente similares en forma, como los monos. Nace en aquel tiempo una enorme curiosidad por los «eslabones perdidos», luego que hiciese su aparición en la escena filosófica la teoría evolutiva darviniana. Falsas bestias humanas eran exhibidas entonces en los circos europeos, avivando el fuego de la pasión filosófica y científica de la época.

Dos siglos después cabe preguntarse ¿cuánto se ha avanzado en este ámbito?

Francisco Ayala, un prestigioso cientifico de nacionaldiad española,quien fue ordenado sacerdote dominico en 1960, le gusta repetir que el gran descubrimiento de Darwin fue “explicar el diseño de los seres vivos sin necesidad de un diseñador”. Y también que la revolución de Copérnico fue el inicio de la ciencia moderna. “Y Darwin completó la revolución copernicana”, porque si Copérnico descubrió que los planetas giraban alrededor del Sol y que la Tierra no era el centro del universo, Darwin extendió a la biología la noción de naturaleza y con la selección natural de las especies demostró que la especie humana no era el centro de la vida. También le gusta subrayar que, mientras “el creacionismo no es compatible con la creencia cristiana en un Dios omnipotente y benévolo, la teoría de la evolución sí lo es”.[11]

En una entrevista que le hicieron en España a Ayala, quien ahora vive en Estados Unidos, le preguntaron en que estaba el tema del cambio de bestia a humano ( la conversión del cerebro en mente, y el paso del homínido a humano),¿hemos progresado en su conocimiento?, el respondió asi:

“Se está avanzando mucho, entendemos ya bastante de cómo se comunican las neuronas. En colaboración con Camilo José Cela Conde, he publicado hace poco un artículo en Procedings of the National Academy of Sciences, sobre cómo funciona el cerebro en los hombres y las mujeres ante la apreciación de la belleza, que ha tenido mucho impacto. Hasta el punto de que los editores de la revista nos han ofrecido publicar el próximo artículo gratis y dándonos toda clase de facilidades, porque en las revistas científicas hay que pagar un importe por página… Esto es un avance pequeñísimo para saber cómo funciona el cerebro. La neurobiología está avanzando a pasos agigantados, pero aún no hemos cruzado esa barrera de saber cómo las señales físicas y químicas se convierten en ideas, de cómo emerge la función de la persona como individuo. Respecto al paso de mono a hombre, ya tenemos, desde 2005, el genoma del chimpancé, y ahora lo están comparando con el humano. Sabemos que las diferencias con el chimpancé de las partes del genoma que codifican las proteínas y las enzimas son del 1,5%, pero todavía no entendemos bien cómo eso se transforma en seres humanos tan diferentes de los chimpancés. Es sólo un 1,5% de diferencia del ADN, pero las disparidades son tremendas.”[12]

Theodosius Dobzhansky

Están tan convencidos los cientificos en general , que Theodosius Dobzhansky, acuño la frase “Nada tiene sentido en Biología si no es a la luz de la Evolución” [13]

“Esta frase, acuñada por el genetista de origen ruso Theodosius Dobzhansky, define al día de hoy el eje fundamental de las explicaciones de la evolución biológica. La frase es comúnmente utilizada en el ámbito de la biología, pero pocos conocen cuáles fueron sus razones de fondo para hablar de la evolución como una luz que guía nuestra forma de entender el mundo biológico y cuáles fueron sus motivos para acuñarla.

Dobzhansky (1900-1975), fue uno de los más importantes biólogos evolutivos del siglo XX, en especial por sus aportaciones a la genética, gracias a sus estudios con moscas (Drosophila melanogaster) y por el papel decisivo que jugó en la construcción de la teoría moderna de la evolución, también conocida como Síntesis Evolutiva, ya que fue su obra Genética y el origen de las especies, 1937, con la que empezó la formalización y establecimiento de las bases teóricas de la teoría evolutiva moderna. Su importancia en la divulgación de la teoría de la evolución es ampliamente reconocida, y uno de los mejores ejemplos de ello es su conocida frase Nothing in Biology Makes Sense Except in the Light of Evolution, que define en buena medida el papel protagónico de la evolución, como el eje fundamental de las explicaciones en biología.”

Para poder entender mejor el origen de tan emblemática frase para la biología, que pese a lo que se puede pensar, es poco conocido e incluso distante de lo que uno esperaría, conviene conocer algunos datos biográficos de Dobzhansky:

“nacido en la Unión Soviética, en 1937, emigró a los Estados Unidos para estudiar (posteriormente obtuvo su nacionalización como estadounidense). Fue educado desde sus primeros años para dedicarse a la ciencia, pero también lo hizo en una familia con profundas convicciones religiosas, convicciones que mantuvo hasta el final de sus días, como miembro de la Iglesia Ortodoxa Rusa. Por ello, no es de extrañar que sus escritos y frases estén salpicados de dos puntos básicos para él, la evolución y Dios.

La primera mención de su frase la hizo en un artículo llamado Biology, Molecular and Organismic (1964), publicado en la revista American Zoologist, artículo en que plantea diversos puntos sobre el avance de la biología molecular en esa época, junto al valor de otras disciplinas biológicas, en una clara discusión entre dos visiones muy comunes en la biología, el reduccionismo y el holismo. La propuesta de Dobzhansky en este artículo, en la búsqueda de unificar formas de explicación en la biología, es mediante la evolución, teoría con la que se busca dar cohesión a todas esas explicaciones surgidas de diferentes áreas de la biología, en concreto, la biología molecular y la organísmica.

Esta frase la retomaría en un artículo mucho más conocido, dado que lleva por título esta frase, publicado en la revista American Teacher, en 1973, cuyo objetivo fundamental era argumentar a favor de la enseñanza de la teoría evolutiva en los cursos de ciencia, en contra del avance de las posiciones creacionistas, y es en la parte final del artículo donde aclara cuál fue su inspiración para tal frase, líneas escritas por el sacerdote jesuita y paleoantropólogo francés Pierre Teilhard de Chardin: “La Evolución, ¿una teoría, un sistema, una hipótesis? De ninguna manera, es mucho más que esto: una condición general a la cual deben doblegarse para ser posibles y verdaderas, todas las teorías, todas las hipótesis, todos los sistemas. Una luz que esclarece todos los hechos, una curvatura a la cual deben amoldarse todos los rasgos: he aquí lo que es la Evolución”. Estas líneas son el corolario de la obra más importante de Teilhard de Chardin, El fenómeno humano, 1955, que era un planteamiento in extenso de la evolución del Universo, y ante todo era una búsqueda por conciliar la teoría de la evolución con las creencias cristianas.

Dobzhansky deja ver la misma intención, al considerar a la evolución no sólo un proceso o un mecanismo, sino un todo, capaz de explicar por completo lo que nos rodea. La parte final del artículo deja clara su simpatía por las ideas de Teilhard, comentando que pese a que muchas de sus ideas no eran aceptadas por muchos filósofos, teólogos, y científicos, había que destacar la manera armoniosa en que Teilhard había conjugado en su visión del mundo la ciencia con sus creencias, reconociendo que fue un creacionista, pero uno que entendió que la Creación se realiza en este mundo por medio de la evolución.

La idea de Dobzhansky siempre fue buscar el diálogo armónico entre la ciencia y la religión, y un ejemplo de ello lo podemos encontrar en ese mismo artículo de 1973, en el que tras una fuerte crítica hacia el fundamentalismo de los anti-evolucionistas, para definir su postura, dice: “Soy un creacionista y un evolucionista. La evolución es el método de creación de Dios o de la naturaleza. La Creación no es un evento que sucedió en 4004 a. C.; es un proceso que inició hace unos 10,000 millones de años y que aun sigue sucediendo…”.” [14]

Lo mismo opina Richard Dawkins, científico británico,“Entre todas las cosas que conoce la ciencia, la evolución es tan cierta como cualquier cosa que sepamos”, ateologo famoso por la cuestion de los buses ateos” Entrevista 2004, Bill Moyers et al, 2004. “Now with Bill Moyers.” PBS.

¿Que es la evolución?

“Generalmente se denomina evolución a cualquier proceso de cambio en el tiempo. En el contexto de las Ciencias de la vida, la evolución es un cambio en el perfil genético de una población de individuos, que puede llevar a la aparición de nuevas especies, a la adaptación a distintos ambientes o a la aparición de novedades evolutivas.

A menudo existe cierta confusión entre hecho evolutivo y teoría de la evolución. Se denomina hecho evolutivo al hecho científico de que los seres vivos están emparentados entre sí y han ido transformándose a lo largo del tiempo. La teoría de la evolución es el modelo científico que describe la transformación y diversificación evolutivas y explica sus causas.

Charles Darwin y Alfred Russel Wallace propusieron la selección natural como principal mecanismo de la evolución. Actualmente, la teoría de la evolución combina las propuestas de Darwin y Wallace con las leyes de Mendel y otros avances genéticos posteriores; por eso es llamada Síntesis Moderna o Teoría Sintética. En el seno de esta teoría, la evolución se define como un cambio en la frecuencia de los alelos en una población a lo largo de las generaciones. Este cambio puede ser causado por una cantidad de mecanismos diferentes:selección natural, deriva genética, mutación, migración (flujo genético). La Teoría Sintética recibe una aceptación general en la comunidad científica, aunque también ciertas críticas. Ha sido enriquecida desde su formulación, en torno a 1940, por avances en otras disciplinas relacionadas, como la biología molecular, la genética del desarrollo o la paleontología.” [15]

¿Qué es esa cosa llamada darwinismo?

Juan J. Morrone,explica que “Pocos años después de la publicación de El origen de las especies, Thomas H. Huxley y Alfred R. Wallace acuñaron el término “darwinismo”. Pese a lo común que resulta este término, no hay evidencias de que su uso sea consistente entre los diferentes autores que lo emplean. Ernst Mayr, uno de los autores que ha explorado y discutido las diversas acepciones que posee el término, considera que existirían al menos nueve significados diferentes.” [16]

Luego cita 9 puntos donde explica que es el darwinismo [17]

1. Darwinismo como la teoría de la evolución de Darwin.

Si bien éste sería el primer uso histórico del término, realmente Darwin no propuso una única teoría evolutiva, sino un conjunto de teorías entrelazadas. Estas teorías son: origen común, diversificación, transformismo, selección natural, leyes de crecimiento, pangénesis, gradualismo y centros de origen. Si bien Darwin consideró al conjunto de estas teorías como un todo coherente, ninguno de sus seguidores aceptó todas a la vez. Por ejemplo, Huxley y Lyell no aceptaban la selección natural ni el gradualismo.

2. Darwinismo como evolucionismo.

Podríamos emplear el término darwinismo en un sentido más amplio, para referirnos al evolucionismo, es decir, a la concepción histórica de la vida. Sin embargo, varios autores anteriores a Darwin, como Buffon, Lamarck, Geoffroy y Chambers, deberían entonces ser darwinistas, lo cual carecería de sentido. Sin embargo, si bien Darwin no fue el padre del evolucionismo, fue quien logró que éste se implantara definitivamente.

3. Darwinismo como anticreacionismo.

Probablemente éste haya sido el uso más frecuente entre los primeros seguidores de Darwin. En El origen de las especies, la necesidad de recurrir a un Creador desapareció radicalmente, por lo que tanto el rechazo a la creación especial como la adopción de la mutabilidad de las especies aglutinaron a los anticreacionistas. Sin embargo, existirían diferencias sustanciales entre ellos mismos. Por ejemplo, algunos darwinistas deístas mantenían la creencia en Dios, pero como un legislador remoto, que no interfería en los acontecimientos concretos y sus leyes naturales, mientras que los darwinistas agnósticos explicaban todos los fenómenos naturales sin invocar agente sobrenatural alguno.

4. Darwinismo como antifinalismo.

Se entiende por finalismo a la creencia en una tendencia inherente en los seres vivos hacia un propósito final preestablecido, para alcanzar cierto estado de perfección. Un aspecto fundamental de la revolución darwiniana es que a partir de ella se eliminaron todos los aspectos finalistas de la evolución orgánica, interpretándosela entonces a ésta como un proceso histórico sujeto a contingencias temporales y fenómenos azarosos.

5. Darwinismo como seleccionismo.

Para muchos biólogos de la segunda mitad del siglo pasado, darwinismo significa la creencia que la selección natural desempeña el papel preponderante en la evolución biológica.

6. Darwinismo como evolución variacional.

Uno de los componentes más revolucionarios de la evolución darwiniana es la idea que los integrantes de una especie manifiestan diferencias apreciables entre sí. Esto hace del darwinismo una teoría completamente diferente a las teorías de Lamarck y otros autores.

7. Darwinismo como la creencia de los darwinistas.

Dado que para algunos historiadores y filósofos resulta imposible definir satisfactoriamente al darwinismo, han optado por considerarlo como la “creencia de los darwinistas”, es decir la comunidad científica que apoyó inicialmente las ideas de Darwin. Sin embargo, aunque el grupo de darwinistas iniciales aparentemente estaba bien cohesionado, en sentido estricto sólo podría incluirse en él a Lyell, Huxley y Hooker, ya que Asa Gray se encontraba en los Estados Unidos, Alfred R. Wallace en el archipiélago Malayo, Fritz Müller en Brasil y Ernst Häckel en Alemania. Por otra parte, aparentemente no existiría creencia común alguna a todos los darwinistas, por ejemplo Huxley y Lyell nunca creyeron en la selección natural ni suscribieron el gradualismo, mientras que Wallace no aceptaba que la especie humana fuera una especie animal más. Sin embargo, todos los darwinistas coincidirían en la idea que la diversidad biológica es resultado de procesos naturales.

8. Darwinismo como una nueva visión del mundo.

El sufijo “ismo” debería aplicarse a ideologías y nunca a teorías científicas. Sin embargo, algunos conceptos darwinianos se han convertido en pilares ideológicos y filosóficos de nuestra cultura, por ejemplo, la selección natural, la evolución variacional, la ausencia de agentes evolutivos sobrenaturales y la posición del hombre en el reino Animal, entre otros. El darwinismo significó la destrucción de la visión del mundo predominante en Occidente hasta mediados del siglo XIX. Contribuyeron a esta visión, de modo más o menos independiente, Spencer, Darwin, Wallace y Huxley.

9. Darwinismo como nueva metodología.

No hay acuerdo entre diferentes autores acerca de cuál fue el método científico de Darwin. ¿Fue inductivo o hipotético-deductivo? Teniendo en cuenta la masiva presentación de pruebas de su teoría evolutiva por parte de Darwin, algunos han sostenido que su enfoque fue inductista. Sin embargo, Darwin se refirió claramente a la preeminencia de las teorías. La razón por la cual diferentes autores han sacado conclusiones distintas es que en realidad Darwin no usó un único método, sino que en algunas argumentaciones siguió un esquema hipotético-deductivo y en otras actuó inductivamente. Darwin observaba fenómenos y trataba de comprender cómo ocurrían. Cuando algo no encajaba, hacía una conjetura y luego intentaba comprobarla con nuevas observaciones. Esto podía conducir a refutar o a reforzar la hipótesis inicial. Si bien su aplicación consistente de este “método” es sin duda parte de su éxito, esto no nos permitiría hablar de un “darwinismo metodológico.

De los significados posibles para el término darwinismo, ¿con cuál nos quedaremos? Aparentemente, el considerar al darwinismo como seleccionismo o evolución variacional sería lo menos controversial. En lo personal, prefiero el considerar al darwinismo como evolucionismo. Sin embargo, ninguno de los otros significados sería totalmente erróneo.

III. Conclusión:

La gran mayoría de los biólogos, serios, aceptan la teoría de Darwin-Wallace como la mejor explicación general de la evolución. Discrepan, principalmente, debido a la mejor comprensión de algunos procesos biológicos esenciales, desconocidos en su época, pero descubiertos por las investigaciones recientes, como ser el Neutralismo y el Saltacionismo, pero no del hecho evolutivo en sí.

Por más que los Creacionistas se esfuercen en decir lo contrario, las expresiones Evolución y Darwinismo NO son necesariamente sinónimas, aunque a menudo se las emplee como tales; muchos biólogos reservan la segunda para la explicación que dio Darwin de las causas de la evolución.

Las falacias lógicas del Universo bien afinado, la Complejidad Bioquímica Irreductible de Michael J. Behe (1993) y la Información Compleja Específica de William A. Dembski, ya han sido ampliamente refutadas, al menos momentáneamente, por científicos como Ken Miller y Francisco J. Ayala, entre muchos otros.

Los partidiarios del Creacionismo cientifico en Estados Unidos, primero quisieron prohibir la Teoría de la Evolución, luego dijeron que el Creacionismo es una Ciencia, después admitieron que es una religión, pero aduciendo que la Evolución es una Religión del “Dogma Ateo-materialista”, y finalmente apareció en Estaods Undios, de la mano del bioquimico Michel Behe “la teoria del Diseño Inteligente”, que no logró su objetivo,aunque por cierto es mas cientifica que el Creacionismo científico.

Cositas fundamentales que la ciencia ha comprendido desde entonces:

1 – Existe un sistema molecular de herencia de caracteres y esta basado en la molecula de ADN.

2- El ADN de una célula a traves de ciclos de división va acumulando cambios en su secuencia, algunos de ellos producidos por errores de replicación que son inevitables, y otros producidos por el ambiente celular.

3- La identidad del ADN que es reponsable de la herencia de caracteres es el ADN que se encuentra EXCLUSIVAMENTE en los tejidos reproductivos en aquellas especies que se reproducen sexualmente.

4- Un mismo genotipo es capaz de generar distintos fenotipos dependiendo de las condiciones ambientales en las que se enuentra un organismo, este fenomeno es conocido como plasticidad fenotipica.

5- La mayoria de los cambios menores de ADN en el genoma no resultan en cambios fenotipicos. Estos son conocidos como cambios o mutaciones neutrales.

6- Los genes que codifican proteinas encargadas de funciones esenciales en la celula tienen secuencias tremendamente similares en distintas especies. Estas similitudes son mantenidas de manera “activa” de una generacion a la siguiente porque si no lo fueran el simple coeficiente de error de replicacion exigiria matematicamente una aparicion muchisimo mayor de diferencias en secuencia entre especies.

7- Son capaces de transplantar la secuencia de un gen especifico de una especie a otra y ese gen lleva a cabo la misma función que llevaba a cabo en el organismo origen.

Porque es que estas cositas y muchisimas otras en un sinfin de campos en biologia se han descubierto despues de la muerte de Darwin y se han descubierto por el trabajo incesante de miles de biologos de todo el mundo. La biologia evolutiva de hoy es patrimonio universal y parte del legado de Darwin, pero equiparar a ambos es tanto un desprecio al trabajo de miles de personas de todo el mundo como a la genial capacidad intuitiva y de observacion de su fundador. [18]

Con expresiones como las de Dobzhansky,Ayala,Chardin u otros como ésta, nos deja en claro que aún dentro de las comunidades científicas hay una gran diversidad de opiniones y cosmovisiones, aun teniendo todos como base la ciencia misma, y no cierra las puertas a búsquedas como la de Dobzhansky y Teilhard, quienes desde la ciencia, y sobre todo, desde la evolución como eje, buscaron siempre un complemento para sus respectivas visiones del mundo, encontrándolo en una convicción personal, en este caso, una inquietud que va más allá del mundo biológico, del universo y de la propia existencia, un ámbito en el que se suele llegar a buscar explicaciones en causas primeras, en Dios.

“La visión de Dobzhansky se caracterizó por ir mucho más allá de un marco estrictamente científico, ya que uno de sus intereses primarios fue entender al ser humano, no sólo como ente biológico, sino en su conjunto, como lo refleja su obra Mankind evolving, 1962, que de acuerdo a su alumno más destacado, Francisco José Ayala, es una obra que refleja su visión general del mundo y del ser humano en todos sus aspectos desde la genética, la teoría evolutiva, la antropología hasta la sociología” [19]

Sin embargo, el debate continúa.

El escritorio del científico británico en la que fue su casa, en el condado de Kent, Gran Bretaña Foto: EFE

“El 24 de noviembre de 1859 apareció en las librerías de Londres (1,250 ejemplares) la edición famosa: On the Origin of Species by means of Natural Selection, or the Preservation of Favoured Races in the Struggle for Life. En la primera edición, en español, la portada fue así: Del origen de las especies por medio de la selección natural o la Conservación de las razas favorecidas en la lucha por la vida. Aquel mismo día se vendieron todos los ejemplares. Una inmediata edición de 3 mil tuvo la misma suerte. El libro se transformó en una gran polémica. “Desde el principio —Darwin dixit— tuvo un éxito extraordinario. Fue traducido a los principales idiomas europeos y también al japonés y, añade, al hebreo”. Incitante tema bíblico.

Entre los lectores hubo uno especial, el industrial alemán (era socio, por su padre, de una fábrica textil en Inglaterra) Federico Engels que tendría, en la vida de Karl Marx, un papel decisivo. Rico, políglota y enterado de los problemas de la industrialización y la proletarización derivada de la Revolución Industrial (tuvo como compañera ¡en aquellos tiempos! a una obrera irlandesa de su fábrica) lúcido y generoso (sin él la familia Marx difícilmente hubiera sobrevivido) y de notable curiosidad intelectual, leyó inmediatamente el libro de Darwin. Maravillado habló a Marx de El origen de las especies porque, según él, confirmaba, por otra vía, la del materialismo histórico. No voy a entrar en el tema porque necesitaría amplio espacio. Sí advierto que en el área de Marx se produjo una idea: que el científico prologara El capital. En 1859 coincidiendo, pues, con El origen de las especies, Marx publicó, en Berlín, su Crítica de la economía política. Por vías distintas corrientes políticas o científicas se vertebraban.

Marx vivía en Londres, con su familia, desde 1849 —fue expulsado de Francia y no se le admitió en ningún país salvo en Inglaterra, donde el régimen parlamentario no tuvo inconvenientes en recibirle y vivió allí hasta su muerte en 1883— y nunca, Darwin y Marx, se conocieron. Lo que sí sabemos es el envío a Darwin de un ejemplar de El capital para que lo prologara. Darwin contestó: “Bastantes problemas tengo ya con la Iglesia para añadir otro más”. A su muerte se encontró, en su biblioteca, el libro de Marx a medio abrir. A los interesados en el tema me permito citarles la obra de Yves Christen, La grand affrontement Marx et Darwin (Albin Miel, Colección Sciences d’aujourd’hui, 1981).

La polémica que suscitó el libro de Darwin —todavía en varios estados norteamericanos está prohibido leerlo en las escuelas— ha llegado hasta nuestros días y ello le vincula al caso Galileo en 1633. El juicio contra el libro de Darwin, en 1925, en Dayton (Tennessee) es testimonio de esa reacción inquisitorial. Los científicos estadounidenses, en mayoría, estuvieron a favor del profesor Scopes, llevado a juicio, por enseñar la Teoría de la Evolución. A los interesados en ello les remito a la lectura del discurso del papa Juan Pablo II ante la Academia Pontificia, el 31 de octubre de 1992. Entre otras cosas, dice que los teólogos deben tener en cuenta la ciencia. Léase ese texto, pero entero. No siempre ha sido así. Darwin murió el 19 de abril de 1882. Fue enterrado, solemnemente, en la Abadía de Westminster. ” [20]

LA ABADIA DE WESTMINSTER.GALERIA AL INTERIOR DE LA ABADIA. CONECTA CON UNA ENTRADA LATERAL DE LA IGLESIA. EL NOMBRE EXACTO DE LA ABADIA ES “THE COLLEGIATE CHURCH OF SAINT PETER, WESTMINSTER”.

Un aporte que cambió la ciencia y la cultura. El legado de Darwin, según expertos locales argentinos

“La teoría de Charles Darwin es una de las más revolucionarias del pensamiento occidental: hasta la aparición de sus postulados, la visión que prevalecía era la de un mundo estático, esencialmente idéntico a la perfecta creación divina. Su aporte fue demostrar cómo causas materiales pueden explicar los fenómenos naturales, a pesar de su aparente diseño y propósito”, afirma Esteban Hasson, biólogo, profesor de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA e investigador del Conicet.

“La obra de Darwin marcó un profundo cambio en la visión antropocéntrica del ser humano en torno a la evolución -agrega al profesor Leonardo S. Filippi, paleontólogo del Museo Municipal Carmen Funes, de Plaza Huincul, Neuquén-. Su teoría nos situó en el mismo nivel que el resto de los seres vivos que viven o vivieron sobre el planeta y logró una explicación lógica sobre la diversidad de la vida, debido a una serie de modificaciones evolutivas acumuladas a lo largo de sucesivas generaciones.”

Hasson puntualiza que al unir el concepto de variación al azar y el de selección natural, Darwin “pergeñó un mecanismo causal para explicar las adaptaciones de los organismos: las plagas, por ejemplo, dejaron de constituir un castigo divino, sino que aquellas variantes que se adaptaron a obtener nutrientes a partir de la producción humana pudieron sobrevivir y reproducirse mejor.”[21]

Conclución:

La evolución es un fenómeno, y consiste en la variación de las especies a lo largo del tiempo. Muchos naturalistas vieron esto antes de Darwin, pero muchos no se atrevieron a contarlo por miedo a las reacciones religiosas.

Otro concepto es la TE, y ésta consiste en dar una explicación a la variación de los organismos. Por así decirlo es el mecanismo.

Lamarck expuso la primera teoría para explicar el transformismo, y posteriormente Darwin, Wallace y Tremoux describieron el concepto de la selección natural como motor evolutivo. La idea del ancestro común era anterior a Darwin, Linneo ya la apuntó para las plantas.

La selección natural no es más que un filtro, un tamiz. Son las condiciones ambientes. Aquellos que están bien adaptados a las condiciones ambientales que imperan cuando nace un individuo puede pasar sus genes a la descendencia. Aquellos organismos que están adaptados a muchas condiciones ambientales distintas tienen éxito para sobrevivir. Claro que lo contrario dice, que aquellos que no están preparados para esas condiciones ambientes fallecen. Eso es terrible y triste, pero la naturaleza funciona así. El león para vivir devora un antílope y no por ello lo llamamos asesino. Estos son los mecanismos por los que opera la naturaleza y los naturalista del siglo XIX (entre ellos Darwin) así la describieron.

Los humanos ya hemos escapado a la selección natural, gracias a nuestra civilización, a haber desarrollado medios para evitar que ésta opere sobre nosotros. El problema vino por parte de aquellos que tomaron el concepto de selección natural para su propio interés. Así un grupo de aristócratas y racistas ingleses (Galton a la cabeza) inventó el concepto de eugenesia para la mejora de la raza humana, al igual que ya se hacía con el ganado. La idea era descartar (esterilizar) a los “débiles”. Esta corriente filosófica caló en posteriores dictadores del siglo XX. Pero no sólo en ellos. El propio W.Churchill escribió a favor de la eugenesia.Tambien Malthus escribió que los recursos del planeta son limitados. Si una población mantiene un gran crecimiento y los recursos son finitos, llegará el momento en el que no habrá recursos para todos. En ese momento se inicia una competencia por los recursos. Aquellos que estén mejor preparados para la competencia serán los que accedan a los recursos, el resto sucumbirá. Esta idea economista fue la que llevó a Darwin a pensar en la selección natural. Cuando la tasa de reproducción es elevada y los recursos escasos habrá competencia. Dado que ningún organismo es igual a otro, sino que existe variabilidad, aquellos que mejor accedan a los recursos podrán pasar sus genes a la siguiente generación.

Pero culpar de esto a Darwin es tan deshonesto como culpar a los padres de la estructura atómica de la materia de la bomba atómica. En malas manos cualquiere descubrimiento científico puede ser mal utilizado. ¿Podcemos culpar al que inventó el fuego de todos los incendios que ha habido?.

El concepto de base es:

(i) No entender que los científicos estamos para describir la naturaleza. A algunos esto no les gusta, porque creen que cada descubrimiento les quita un trozo de parcela. Para mí eso implica que estas personas no saben lo que es Dios.

(ii) No asumir los beneficios que la ciencia supone para la sociedad y sólo prestan atención a los aspectos nocivos que también pueden derivarse de ellos.

(iii) Los científicos somos personas, algunos hacen desarrollos que son útiles para la humanidad; otros desarrollan aplicaciones criminales. Son muchos los científicos que forman parte de cómites de ética y organizaciones contra el uso militar de los descubrimientos.

Notas

1. http://es.wikiquote.org/wiki/Evolución_biológica

2. J.Gresham Machen, Visión Cristiana del hombre,p.115,ed. El Estandarte

3. F.Collins,¿Como habla Dios?,p. 108-111

4. http://evolucion-y-darwinismo.blogspot.com/2009/03/darwinismo-todos-son-

sospechosos.html

5. Ibid

6. http://www.eluniversal.com.mx/columnas/76669.html

7. KARIM ASRY – San Sebastián – 17/06/2009,http://www.elpais.com/articulo/futuro/podamos/crear/vida/sabremos/evolucionara/elpepusocfut/20090617elpepifut_1/Tes

8. http://www.elpais.com/articulo/futuro/podamos/crear/vida/sabremos/evolucionara/elpepusocfut/20090617elpepifut_1/Tes

9. http://www.docencia.unt.edu.ar/biologiageneral/…/EVOLUCION.pdf

10. http://www.aguasvivas.cl/revistas/44/apologetica.htm

11. Junio 21, 2009, El País Digital

12. Ibid

13. http://blog-evolucion.unam.mx/2009/05/04/dobzhansky-y-la-luz-de-la-evolucion/

14. Ibid

15.Wikipedia,Evolución Biológica , http://es.wikipedia.org/wiki/Evolución_biológica

16.http://blog-evolucion.unam.mx/2009/04/13/¿que-es-esa-cosa-llamada-darwinismo/

17.Ibid

18.http://evolucionarios.blogalia.com/historias/61885,comentario #6, Ana,2009-02-11 16:59

19. http://blog-evolucion.unam.mx/2009/05/04/dobzhansky-y-la-luz-de-la-evolucion/

20. http://www.eluniversal.com.mx/columnas/76669.html

21. Jueves 12 de febrero de 2009,ww.lanacion.com

Teoria de la Evolucion – Capítulo 7. El argumento de la similitud estructural que hay entre el hombre y los animales superiores parte 1

Capítulo 7. El argumento de la similitud estructural que hay entre el hombre y los animales superiores parte 1

Anatomía o morfología comparada:

Sí los organismos se hallan de hecho relacionados entre sí, es lógico suponer que cuánto más estrecha sea la relación entre dos especies cualesquiera mayor será el número de características comunes que ellas posean.

1. Órganos homólogos (Gr. Homos: el mismo + lego: hablar): Cuando en distintos organismo encontramos estructuras que tienen igual origen estructural e idéntico origen en el desarrollo, y se hallan construidas según el mismo plan fundamental, decimos que tales órganos son homólogos, oque poseen semejanza homóloga, sin tener en cuenta que sean o no similares en su aspecto, o que desempeñen iguales funciones. La Homología es una semejanza fundamental; igualdad estructural de un órgano o parte en una clase de organismos comparada con la misma unidad de otros, que es consecuencia de comunidad de antepasados.

2. Órganos análogos (Gr. Analogía: relación): Cuando en diferentes organismos encontramos estructuras que parecen iguales y poseen funciones similares, pero difieren en su plan estructural y en su origen, decimos que duchas estructuras son análogas, o que poseen similitudes análogas. La Analogía es la semejanza de rasgos o funciones externas, pero no de plan estructural o del origen.

3. Órganos vestigiales (Lat. Vestigium: huella o resto): Son órganos pequeños o degenerados, pero que corresponden a órganos, otrora útiles, que habían estado completamente desarrollados, que han dejado de serlo, lo que es probado por el hecho de que órganos homólogos de aquellos, se encuentran aún en función en otros organismos emparentados.

Anatomía comparada

Francis Collins escribe su opinión acerca de este tema:

“Pocas personas asegurarían que un delfín y una vaca son parientes cercanos. Sin embargo, al analizar los esqueletos de sus extremidades anteriores, se observa que hay una cantidad de piezas muy similares entre sí. Este dato permitiría inferir orígenes comunes en los seres y determinar lejanías entre ellos.

La correspondencia entre las extremidades delanteras de los vertebrados, como también la de otros órganos, se denomina homología. Algunas estructuras pueden ser muy diferentes entre sí, como la pata de una vaca y la aleta de un delfín. Sin embargo su origen es el mismo. Se denominan estructuras homologas aquellas que, aunque tienen los mismos orígenes, intervienen en actividades diferentes.

El plan estructural de las extremidades de los vertebrados se interpreta como la secuencia del mismo origen y de un desarrollo común, al menos durante cierto período de tiempo. Desde esta interpretación, las homologías son evidencias importantes a favor de una teoría del parentesco entre especies.

Una golondrina y una mosca tienen alas, pero entre ellas no hay parentesco. Las alas de estos organismos tienen idéntica fundón, pero su origen y estructura son muy distinta. Se denominan estructuras análogas las que participan en actividades similares, pero tienen orígenes distintos.

En ciertos organismos quedan restos de estructuras que en sus antecesores pudieron haber intervenido en alguna actividad, los órganos vestigiales. Por ejemplo, los científicos han encontrado restos de patas en las ballenas. Con este dato pudieron concluir que estos animales derivan de grandes organismos aeroterrestres con patas.”[1]

Empecemos un análisis del ser humano:

“A muchos de nosotros siempre nos han enseñado, desde niños que el ser humano es diferente a los animales. entre esas cosas puedo resaltar:

Los seres humanos tenemos piernas y pies, Los animales tienen patas.

Los seres humanos tenemos almas inmortales, Los animales no.

El ser humano tiene inteligencia, Los animales no.

Pero con los años, y ya después de analizar las evidencias de la teoría de la evolución humana, es razonable que ya uno empiece a plantear hasta que punto es tan firme la división que separa al hombre del los animales. ¿No se trata sólo de una soberbia muy propia de nuestra especie?.

Entonces, para demostrar que el ser humano no pertenece a la categoría de los animales, será necesario encontrar al menos una propiedad que sea muy única y propia del ser humano, en otras palabras debemos encontrar una diferencia cualitiva y no meramente cuantitativa.

El ser humano necesita alimentos [y los evacua] de la misma forma que el resto de los animales. Esto no nos diferencia

El ser humano nace y muere como el resto de los animales.

tenemos huesos, musculos y sangre como muchos animales.

Nuestros sentidos (vista, olfato, gusto, tacto y oído) no sólo se encuentran presentes en los demás animales. sino que frecuentemente encontramos especies que nos aventajan en cualquiera de ellos.

Nuestra estructura de detalle (el código genético) está increíblemente emparentado con el de los animales. No es algo nuevo, sino una variante más.

El lenguaje nuestro es mucho más evolucionado, pero muchas especies de animales se comunican gestualmente o con sonidos. O sea que el hecho de pasar información entre individuos no es una característica sólo humana.

Quien puede negar que los perros o los monos, poseen conductas inteligentes?. Por supuesto, en menor grado que nosotros. No dudo que somos más inteligentes que los perros. Pero no somos los únicos seres inteligentes.

etc, etc, etc

En resumen yo no he sido capaz de encontrar muchas diferencias cualitivas que nos permitan diferenciarnos netamente de los animales “[2]

“Siguiendo el razonamiento que ha utilizado la ciencia de la Zoología, los simios compartirían con el hombre patrones de comportamiento complejo, el que revelaría un mayor desarrollo cerebral de ambos grupos, aunque el cerebro del hombre, al ser más grande, le daría ese valor agregado como especie, con una mayor inteligencia, memoria, etc. Por ello se ha postulado al tamaño del cerebro como un aspecto diferenciador entre simios y humanos. Sin embargo esto ha probado no ser adecuado, por cuanto se han encontrado fósiles de un homínido que habría vivido hace unos veinte mil años, denominado Homo floresiensis, el que pese a tener un cerebro pequeño como el de un chimpancé, tenía funciones cognitivas avanzadas, algunas de ellas similares a las del Homo sapiens (Este Homo floresiensis, como veremos, podría haber correspondido a una raza pequeña de la especie humana, como los pigmeos).

Se ha dicho también que el genoma humano sería similar hasta en un 98% al del chimpancé, lo que avalaría su relación parental. Sin embargo, este argumento es más bien especulativo por cuanto los estudios realizados, han demostrado enormes variaciones respecto al número de genes de la especies humana. En un trabajo publicado el 2004 en la prestigiosa revista científica Nature (I.H.G.S.C., 2004), se redujo el número de genes de entre 20.000 a 25.000, en contraste con un trabajo publicado en 2001 donde se señalaba que tendría hasta 40.000 genes. Un año antes, en 2000, se publicaba que el número de genes humanos estaba entre 60.000 y 100.000. Es decir, en sólo 4 años, se rebajó de 100.000 a 20.000 el número de genes humanos. Con esta enorme variabilidad de datos, no es posible hacer comparaciones serias entre especies.

Siguiendo este razonamiento de similitud entre especies a nivel molecular, bien se podría también afirmar que nuestro antepasado directo no es un mono sino las plantas verdes, porque compartimos moléculas altamente complejas y similares entre animales y vegetales, de una utilidad biológica tal que ni unos ni otros podrían vivir sin ellas. Los vegetales tienen un tipo de moléculas denominadas genéricamente como clorofila, con distintas variedades, pero básicamente, tienen la grandiosa propiedad de convertir energía luminosa en energía química, es decir, son máquinas que fabrican alimento, el cual sostiene finalmente a casi todos los seres vivientes del planeta. ¿Tenemos clorofila los humanos y animales? No, pero sería extraordinario si así fuese porque ya no tendríamos que ir al supermercado a comprar alimento, dado que lo fabricaríamos a partir de la luz solar. Sin embargo tenemos una molécula casi igual a la clorofila (II) y se denomina hemoglobina, ubicada dentro de los glóbulos rojos. Es la que le da el color rojo a nuestra sangre y tiene la vital tarea de transportar el oxígeno desde los pulmones a todas las células del cuerpo y traer de vuelta el dióxido de carbono para ser eliminado en la respiración.

Si se analiza la estructura básica de una molécula de Clorofila II, se descubre que se trata de una porfirina, compuesta de 136 átomos de hidrógeno, carbono, oxígeno y nitrógeno, perfectamente ordenados en una exacta y compleja relación, alrededor de un anillo central. En el centro de esta intrincada estructura, existe un único átomo de magnesio. Si este átomo de magnesio es reemplazado por un átomo de hierro, ubicándolo en el mismo lugar, entonces se tiene una molécula ya no de clorofila II sino de hemoglobina (Annie Dillard 1974). Esta es la única diferencia esencial entre la clorofila II y la hemoglobina. En porcentaje, diríamos que son similares en un 99%, pero su función es radicalmente diferente y en organismos altamente disímiles (vegetales y animales). ¿Prueba esto necesariamente que los animales están muy emparentados con los vegetales o que la similitud de ADN entre humanos y chimpancés hace que unos desciendan de otros? No, no lo prueba.

Lo evidente es que los seres vivos están hechos bajo un patrón estructural y funcional similar, diseñados para vivir alimentarse y reproducirse en un mundo con variables que actúan de manera similar para todos; gravedad, luz, oscuridad, oxígeno atmosférico, dióxido de carbono, agua en estado líquido, etc. Por ello es que los organismos clasificados por la zoología como vertebrados, compartimos un esqueleto óseo para resistir a la fuerza de gravedad, pulmones que intercambian oxígeno y dióxido de carbono, un sistema sanguíneo que transporta estos gases a todas las células del cuerpo, sistema nervioso y endocrino que responde a ciclos diarios de luz y oscuridad, y que integran funciones corporales, etc.

El diseño estructural y funcional de los seres vivos es básicamente el mismo, pero pequeñas diferencias moleculares pueden llegar a producir grandes diferencias en forma y función en los seres vivos. Dos por ciento sería la diferencia del ADN entre humanos y chimpancé, sin embargo estos simios y los demás primates tienen 24 pares de cromosomas en sus células, mientras que los humanos tenemos sólo 23 pares. Por tanto es un cromosoma completo de diferencia, además del supuesto dos por ciento. A pesar de ello, cierto porcentaje de científicos insiste en el origen humano a partir de monos, teniendo como base filosófica el evolucionismo. ¿Qué hay de verdad en el árbol genealógico evolutivo de los primates, que pone al hombre como especie ubicada en la copa de ese árbol?

Los antropólogos paleontólogos y genéticos moleculares se encuentran trenzados en un debate acerca de la evolución humana (Investigación y ciencia 1993). A partir de registros fósiles, en algunos casos con esqueletos más o menos completos y en otros sólo contando con un hueso, se nominan especies antecesoras humanas, habiéndose postulado ya más de una decena de ellas. Pero ¿qué criterios se usan para nombrar una especie nueva?

Uno de los problemas en la ciencia de la biología es su ambigüedad respecto a ciertas definiciones fundamentales y su posterior aplicación. En este caso, nos topamos con el concepto de especie. ¿Qué se entiende por especie en biología? Existen varias definiciones, pero la que más resultado ha dado es el concepto biológico de especie. Este concepto establece que una especie está conformada por individuos similares entre sí, que se pueden reproducir, y que su descendencia sea viable, es decir, que las generaciones descendientes se puedan continuar reproduciendo. Veámoslo con un ejemplo. Los caballos y los asnos son similares entre sí, se pueden llegar a reproducir, pero la descendencia resultante (la mula) ya no se puede reproducir, es inviable reproductivamente. Por tanto los caballos y los asnos forman dos especies distintas.

Otro concepto de especie, menos preciso, es el concepto morfológico o tipológico, es decir, si la forma o tipo de dos especies es muy distinta entre sí, entonces se estaría en presencia de dos especies. Este concepto de especie ha sido desechado por la mayoría de los biólogos, no obstante se ha seguido utilizando a conveniencia. La incongruencia de esta definición es que a organismos similares morfológicamente, se les puede considerar de la misma especie no siéndolo (caso de caballos y asnos), y organismos morfológicamente distintos entre sí (un perro de raza San Bernardo y otro de raza chihuahua, por ejemplo) se les debiera clasificar como pertenecientes a dos especies (dado que son tan diferentes), cuando en verdad se trata de una sola.

Este no es un problema menor en Zoología por cuanto existen muchos ejemplos de especies clasificadas como distintas, pero en realidad debieran ser solo una, si se le aplica el concepto biológico de especie. Es el caso del perro doméstico, el lobo y el dingo australiano. Desde el punto de vista Zoológico están clasificadas como tres especies distintas, sin embargo son una sola especie. Existen variados antecedentes de cruza de dingos con perros comunes en Australia, cuya descendencia ha sido viable y lo mismo ha ocurrido en el apareamiento y posterior descendencia viable entre lobos y perros. Esto ocurre en otros animales también y existe un extraordinario ejemplo de apareamiento entre felinos ocurrido hace poco tiempo en un circo chileno. Se trata de una cruza entre león y tigre en que resultaron cachorros con mezcla de ambos tipos biológicos y posteriormente éstos han podido reproducirse, lo cual los constituye como razas, variedades o subespecies, pero dentro de una sola especie, si se tiene en cuenta el concepto biológico de especie, que es más exigente que el concepto morfológico o tipológico de especie.

Si este difícil problema, el definir qué es una especie aún estando con los organismos a la vista, lo trasladamos a la paleoantropología (ciencia que estudia los fósiles humanos), la que debe definir especies eventualmente antecesoras de humanos, a partir de un solo hueso, o de un puñado de ellos, el problema se multiplica varias veces.

De acuerdo a la teoría evolutiva gradualista darviniana, los seres humanos descenderíamos de animales similares a los monos, o habría un antepasado común entre monos y humanos (tesis mantenida, a pesar que al presente no existen evidencias concretas que demuestren una relación de ascendencia cierta entre humanos y simios). Ello explica el gran empeño que se ha puesto en descubrir en el registro fósil algunos huesos que estén en un camino intermedio entre hombres y monos. Ha habido interpretaciones de fósiles mal intencionadas, manipulación de información y hasta intentos fraudulentos, como el llamado hombre de Piltdown, en donde unos «hábiles» seudo científicos combinaron una mandíbula de orangután con un cráneo humano para persuadir a la comunidad científica que se trataba de un cráneo de transición entre monos y humanos. Así todo, a pesar que aún no hay evidencias claras de los eventuales antepasados del hombre, existe un gran número de «especies antecesoras del humano moderno» que la ciencia ha ido aceptando. Pero ¿cómo opera este nombramiento de especies?

Los cuatro hermanos de la familia que no pueden caminar erguidos. (Foto: BBC)

Cuadrúpedos humanos en Turquía. Así titulan el artículo de Massimo Piatelli para el Corriere della Sera y El Mundo a propósito de la descripción de un defecto congénito padecido por ciertos miembros de una misma familia turca que les obliga a andar “a cuatro patas”. Al parecer esta pobre gente tiene una ataxia cerebral que les afecta el sentido del equilibrio y la coordinación motriz (un par de ellos pueden andar erectos por cortos períodos de tiempo).

Uno de los cuadrúpedos, en su aldea. (Foto: Nicholas Humphrey)

En un ejercicio imaginativo, supongamos que en algunos miles de años más, algunos antropólogos seguidores de la teoría evolutiva darviniana siguen empeñados en reconstruir la línea filogenética humana. En uno de sus hallazgos podrían encontrarse con los esqueletos de los cinco hermanos kurdos o los tres hermanos chilenos de San Vicente, que actualmente sufren el síndrome de Uner Tan; personas con deficiencia mental que caminan con las manos (Algunos están rápidamente interpretando estos casos como un cierto tipo de evolución humana, retroalimentando a la teoría de especulación una vez más).

(Foto: BBC)

Esta marcha cuadrúpeda en personas que llevan alrededor de 50 años en esa posición, les ha deformado la columna vertebral y parte del esqueleto de sus manos y brazos. La hipótesis de nuestros investigadores del futuro bien pudiera ser que se trata de osamentas que se asemejan bastante a un humano, pero que a juzgar por la disposición de los huesos de su columna y manos, debieran corresponder a una especie antecesora de los humanos bípedos, dado que aquellos, a todas luces, caminaban de manera cuadrúpeda.

Un probable nombre científico para esta «nueva especie» pudiera ser Homo cuadrupedus, dado su similitud con el humano moderno, exceptuando el tipo de desplazamiento. Supongamos que no contento con ello, estos antropólogos del futuro viajan al polo norte, y al excavar hallan calaveras similares a las humanas (las que corresponderían a la actual raza de esquimales). Pero los huesos malares y las mandíbulas de estas calaveras son demasiado grandes, además, algunas de ellas presentan una cresta ósea en la zona frontal superior. Concluyen que las características de estas calaveras son morfológicamente más similares a la de los gorilas, con grandes mandíbulas y también con una cresta ósea en la zona frontal. Debiera tratarse, por tanto, de un eslabón intermedio entre gorilas y humanos, por lo que habría de ser considerada como una nueva especie en la línea evolutiva de los homínidos. Su nombre científico, cuidando las reglas de nomenclatura taxonómica, sería algo así como: Homo goriliensis.

En ambos casos hipotéticos, se usó el concepto morfológico de especie (el menos adecuado) para establecer las relaciones de parentesco y la posterior clasificación. Sin embargo el lector podrá respirar tranquilo, concluyendo que nuestros imaginativos y eventuales parientes antecesores de la especie humana (Homo cuadrupedus y Homo goriliensis) son sólo parte de un caso ficticio. No obstante, este tipo de clasificación zoológica es la que se ha hecho y la que se sigue haciendo, cada vez que aparece un nuevo hueso antiguo, con características similares a las de un esqueleto humano.[3]

Retomando el caso de la similitud craneana entre humanos y gorilas, desde hace muchas décadas se sabe que la mayoría de los cambios esqueléticos y musculares del cráneo son producto de hábitos alimentarios (Wallis 1931). Los esquimales son un grupo de humanos que han vivido en condiciones bastante extremas y primitivas. Suelen alimentarse de carne sin cocinar, y por lo tanto con elevado grado de dureza, usando generalmente los dientes para extraerla del hueso. Esta masticación vigorosa fortalece los músculos faciales, los cuales requieren reforzar su anclaje en los huesos del rostro, produciendo tensiones que inevitablemente deformarán el cráneo, sobre todo si este tipo de alimentación comienza a edad temprana. Las anchas y fuertes mandíbulas, junto a la cresta ósea (debido al fuerte anclaje de los músculos de la mandíbula) es parte del proceso de cambio, en una sola generación.

Dentro de los fósiles elevados a la categoría de especie (usando el impreciso concepto morfológico de especie), que habrían sido «ancestros» de los humanos modernos y por tanto clasificados en el Género Homo, se encuentran en orden temporal al menos seis: H. erectus, H. antecesor, H. heidelbergensis, H. neanderthalensis, H. floresiensis y H. sapiens. Considerando la forma inadecuada en que se han nominado estas especies, unida a la gran variabilidad que puede presentar en vida la estructura esquelética de un organismo, es perfectamente factible concluir que todas estas «especies», ubicadas taxonómicamente en el Género Homo, podrían corresponder perfectamente a variedades o razas dentro de la misma especie humana, y «las diferencias entre ellas no son mayores que las que podemos encontrar entre razas humanas actuales» (Leakey, 1981). Por tanto, estas 6 especies, debieran corresponder a una sola.

Anterior al Género Homo, habría existido el Género Australopithecus, a la que correspondería «Lucy», el fósil homínido más antiguo encontrado. Sin embargo, existen varias investigaciones científicas (Oxnard, 1975; Spoor et al. 1994; Gilbert, 2004), las cuales señalan lo equivocados que están quienes han considerado como ancestros humanos a Australopithecus y Homo habilis, porque estas especies corresponderían a fósiles de simios, altamente similares a los actuales. Los fósiles de Australopithecus presentan dedos pulgares de los pies oponibles, estrechez de tórax y costillas macizas, al igual que chimpancés y orangutanes, lo que implica una vida arborícola y no una locomoción terrestre bípeda. En el caso de Homo habilis, estos estudios concluyen que considerando los rasgos morfológicos de los restos óseos encontrados, habría mezclas de huesos, en donde algunos se corresponden con el esqueleto humano actual, mientras que otros se corresponden con el Género de rasgos simiescos, el Australopithecus. Las evidencias apuntan a que debieran ser eliminados como eventuales especies antecesoras del Género Homo. Además, habría antecedentes que tanto el Australopithecus, como el confuso Homo habilis y el Homo erectus habrían existido contemporáneamente (Gish 1995). En consecuencia, no pudo haber sido uno antepasado del otro, pues la propia teoría evolutiva apela a grandes espacios de tiempo para que una especie origine a otra. Por otro lado, los artefactos construidos por el hombre suelen ser encontrados en un nivel estratigráfico más bajo que estas osamentas y, por lo tanto, serían más antiguos que estos supuestos antepasados humanos (una incongruencia convenientemente no considerada).

Que el ser humano corresponde a una creación distinta y no es producto de evolución alguna, ya lo sabemos largamente por Génesis 1:26, «Entonces dijo Dios, hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza….».

Luego de lo revisado previamente, se hace evidente que en tanto seres biológicos, creados bajo un plan estructural y funcional similar, los seres humanos compartimos en mayor o menor grado características con otros seres vivos, como ya se dio cuenta Salomón en la antigüedad. ¿Dónde está entonces la diferencia entre humanos y bestias? La verdadera esencia de la especie humana no la hemos de buscar en similitudes biológicas con otros animales, porque de hecho las hay, sino en aquello que nos distancia definitivamente de los animales y que no es biológico.

Existe un caso extraordinario en la Biblia que nos da luces sobre ello, en donde un hombre fue trastornado en una bestia y luego volvió a ser un hombre. Se trata de Nabucodonosor, quien fuera una persona con habilidades y capacidades altas, que lo facultaron para llegar a ser rey en Babilonia, pero su soberbia conspiró en su contra, haciendo que Dios le castigase, dejando de ser humano, y fuera degradado a bestia (posiblemente por 7 años). Lo que cambió en Nabucodonosor lo encontramos en la sentencia dada por Dios en Daniel 4:16; «Su corazón de hombre sea cambiado, y le sea dado corazón de bestia, y pasen sobre él siete tiempos». Es en el corazón en donde está la esencia de la especie humana. No en el órgano cardiaco propiamente tal, sino en lo que éste representa; el asiento de las emociones, de los sentimientos, de la capacidad de razonar, de la conciencia, la que nos lleva a reflexionar sobre lo bueno y lo malo, es lo que corresponde en definitiva al alma del hombre, distinta al alma de los animales, que no poseen las cualidades descritas. Constantemente en la Escritura Bíblica se confirma esto y es respaldado por el Señor a sus discípulos, cuando les señala que no se les “turbe el corazón” (Juan 14:1), que del “corazón del hombre proceden los malos pensamientos y toda forma de maldad”(Marcos 7:21), y el apóstol Pablo le escribe a los romanos que la aceptación del evangelio tiene que ser en “el corazón” (Romanos 10:9). Los hombres llevan el sello de Dios en el alma, ateos o creyentes, sienten la necesidad de Dios, aunque expresada de distintas formas. Esto no está en ningún animal. Sólo en el hombre existe el sentido de trascendencia, el anhelo de eternidad, porque Dios lo puso en el corazón del hombre (Eclesiastés 3:11).

Por tanto, no es en la biología humana donde hay que buscar la diferencia, porque ésta es corruptible, y los huesos, la musculatura, las células, el ADN, y todo lo que comprende el cuerpo biológico animal se degradará a sustancias inorgánicas, agua y sales minerales, siendo éstas últimas las que permanecen por más tiempo (Génesis 3:19). El hombre fue creado para tener una relación especial con Dios en tanto fue hecho a su imagen, privilegio no otorgado a ninguna otra especie animal. Lo que importa en definitiva no es mirar hacia atrás tratando de buscar qué relación tiene el hombre con el resto de las criaturas, porque esta pregunta no la podremos responder en su totalidad, dado que se inserta en un acto único de Creación Divina. Lo que realmente importa es mirar hacia arriba y reflexionar respecto a qué relación podemos establecer con nuestro Creador, en tanto personas hechas a imagen de Dios, y lo que podemos llegar a ser, si tomamos como modelo al Hombre perfecto, como lo es la persona de Jesús glorificado, que se encuentra a la diestra de Dios.” [4]

Todos estos rasgos del cráneo están íntimamente relacionados entre sí de modo que apenas puede cambiar uno de ellos sin que el cambio se refleje en los demás, con algunos razgos reflejando naturalmente el cambio de forma mas inmediata y marcada que otros. Si suponemos que ha habido cambios en la dieta humana y en su forma de preparar los alimentos, poseemos un índice para la mayor parte de los cambios craneanos a condición de que el cambio en dieta haya sido desde alimentos sin cocinar o poco cocinados a alimentos mejor cocinados y de una dieta mas astringente a otra menos astringente. El desarrollo de músculos mas poderosos dedicados a la masticación introducirá la clase de cambios que encontramos al ir remontando la historia humana mas y mas al pasado remoto.

“Hay enfermedades que producen cambios notables en la forma humana.Entre los desórdenes que producen algunos cambios notables en la forma humana.

Entre los desórdenes que operan comunmente para efectuar una modficación de la estructura osea, los relacionados con perturbaciones glandulares son las mas comunes.

Maurice Tillet

Maurice Tillet, el personaje que sirvió de inspiración al personaje de Shrek. El ogro verde de la película le lleva la ventaja de que se transforma en un príncipe, mientras el pobre Tillet no podía hacer ese truco.

Resulta que el ogro de la película Shrek está inspirado en una figura de la vida real.

Este personaje,el secreto de su extraordinaria apariencia neandertal residia en un agrandamiento muy infrecuente de la glandula pituitaria.

Que el personaje de la película cómica que tanto disfrutan niños y adultos, es un retrato de Maurice Tillet, (1903-1954) un luchador profesional que nació en Francia, que era considerado muy inteligente y que podía hablar 14 idiomas.

Maurice Tillet (1903-1954), popular luchador francés profesional de principios del siglo XX, desarrolló ya pasada su adolescencia la enfermedad conocida como acromegalia, que se caracteriza por un crecimiento anormal de los huesos que convierte a estas personas en autenticos gigantes de carne y hueso. Sin embargo, al mismo tiempo la enfermedad deforma sus facciones y cuerpo dandoles a veces una apariencia grotestca.

Repudiado por sus contemporáneos y objeto de burlas tuvo que abandonar su hogar natal y buscar una nueva vida en las américas donde consiguió establecerse como luchador profesional gracias a su físico y se hizo muy popular. A pesar de su apariencia era un hombre muy inteligente que disfrutaba mucho jugando al ajedrez y llegó a hablar 14 idiomas. Tillet murió de una afección cardiaca a los 51 años de edad.

A los 20 años comenzó a desarrollar una extraña enfermedad conocida como acromegalia que le provocaban un creciento rápido y descontrolado de sus huesos.

Debido a ello en su pueblo lo llamaban con diferentes apodos, lo que llevaron a Tillet a huir de su lugar de origen, para tratar de tener una nueva identidad.

Tillet huyó a América en donde se convirtió en un luchado profesional, y fue nombrado como el “freak ogre of the ring”. Su personaje (”El Angel Francés”) fue un éxito rotundo en la fanaticada de la lucha.

Murió en 1954 a la edad de 51 años. Se establece por ello que el personaje de ogro de la popular película no salió de la imaginación de los productores, sino de la conmovedora historia de Tillet.

Maurice Tillet, el personaje que sirvió de inspiración al personaje de Shrek. El ogro verde de la película le lleva la ventaja de que se transforma en un príncipe, mientras el pobre Tillet no podía hacer ese truco.

Shrek es una historia de ficción bastante popular en la cual un ogro de gran corazón es constantemente prejuzgado por su aspecto físico. Sin embargo, hay parte de esta historia que no es ficción, ya que le personaje principal fue basado en la personalidad y forma física de un hombre realy de carne y hueso.

Maurice Tillet, nacido en Francia en 1910 Tillet vería su vida dar un vuelco trágico al desarrollar Acromegalia, una enfermedad endocrinológica que altera en exceso la producción de hormona del crecimiento llevando a una desproporción en las extremidades y la cabeza. Además de las deformidades físicas, la misma causa una muerte prematura y una vida de dolores físicos, al derivar en artritis, migrañas, hipertensión, diabetes y problemas cardiacos así como renales. No obatante, a pesar de sus problemas físicos Tillet continuaría estudiando durante sus siguientes 25 años de vida, llegando a hablar 14 idiomas y convirtiéndose en un poeta.

Sus problemas físicos, sin embargo, le impedirían concretar su sueño de ser actor, y ante la hostilidad recibida en su país natal escaparía a Estados Unidos buscando una nueva vida. Alli no encontraría otro trabajo más que el de luchador profesional, siendo conocido por su nombre de escena, primero como “el ogro del cuadrilatero” y luego como “el Angel Francés” y ganando una gran cantidad de seguidores.

Si bien famoso entre sus fans su vida continuaría siendo solitaria, solo acompañado por unos pocos amigos. En 1955, en su lecho de muerte, acosado por los problemas cardiacos de su enfermedad, se realizarían tres moldes de la cara del mismo.” [5]

Cráneos que tienen dudosa explicación científica.

“En el Museo Arqueológico de Lima, Perú, hay una vitrina que muestra una colección de cráneos de muy extrañas formas. También se puede encontrar más material de este tipo expuesto en el Museo de Ica, Perú, y otros museos arqueológicos de Sudamérica. Generalmente están rotulados como “cráneos

Lo cierto es que cualquiera que sea el método que se aplique, el proceso lleva a cambiar la forma pero nunca el volumen, ya que la deformación, debiéndose a una compresión, jamás podría aumentar la capacidad craneana.

Los cráneos deformados por estos métodos rituales mantienen la capacidad en centímetros cúbicos que se conoce en los humanos, mostrando deformaciones por presión en la frente, laterales y hasta la nuca. En cambio los cráneos de este estudio, con forma de cono por lo general, aunque hay otras clases de deformidades, no se parecen en nada a los resultantes de las maneras usuales de deformar los cráneos, un hecho que los antropólogos han aceptado.

Las proporciones de este cráneo son “imposibles” biológicamente tal y como conocemos a la raza humana, su capacidad craneal es desproporcionada y sus ojos son visiblemente más grandes que los normales.

El tipo “J” presenta otros interrogantes. Es equivalente a un cráneo moderno casi en todos los aspectos, pero hay varios factores fuera de proporción. El tamaño de las órbitas de los ojos es más o menos un 15 % mayor al de la población moderna, aunque no es una deformidad muy importante. La diferencia más significativa es la enorme cúpula craneana, cuya capacidad estimada está entre los 2600 a 3200 cc. Nuevamente, la antigüedad del espécimen es desconocida.

El cráneo de tipo “M” es incompleto lo que dificulta aun más su estudio.

La capacidad de la bóveda craneana (y en consecuencia la masa cerebral) y la inteligencia no están en relación directa. El individuo que figura en los registros como el que tenía el cráneo más grande (mencionado antes) era un retrasado mental, mientras que Anatole France, cuyo cráneo sólo medía 1100 cc, fue un brillante escritor.

Algunas deformaciones intencionales durante el Neolítico y la Edad de Bronce

En las imágenes se observan algunas deformaciones consideradas “extremas” por los antropólogos, aunque ni se acercan a la deformidad de los cráneos de Sudamérica, además como se puede observar se mantienen las proporciones de mandíbulas y cavidad ocular así como la capacidad craneal.

cabeza extremadamente grande sin oidos, ojos, y boca totalmente diferentes a un humano normal.

correspondiente a un ser de edad mediana por la calcificación de sus huesos y dientes de adulto, este especimen no tiene explicación ni origen esta guardado en el Museo de Historia Natural Wilson Estevanovic.

Sin duda alguna estos seres vivieron hace miles de años.”[6]

Tres explicaciones respecto a los cráneos:

1. Diferencias debidas a la alimentación y al clima.

2. Diferencias debido a enfermedades

3. Existe la posibilidad de que algunos cráenos pertenezcan a simios extintos. Recordemos que la apariencia de Adan debió ser muy semejante a la nuestra.

PSEUDOARQUEOLOGÍA. EXTRATERRESTRES Y CRÁNEOS PERFORADOS [7]

Yeti

Si bien la “fanta-arqueología”, “pseudoarqueología” o arqueología fantástica no pertenece al ámbito científico, es menos racional cuando se imbrica con la llamada “Nueva Era”: pirámides, continentes desaparecidos, control mental, levitación, astrología, reencarnación, curaciones psíquicas, talismanes y cristales mágicos, Cristo, Buda, Krishna, cábala, sufismo, misticismo, espiritismo, canalización, ángeles, meditación trascendental, archivos akáshicos, mantras, yoga, etc. La Biblia junto al calefón. Un poco de aquí, un poco de allá. Tomo este fragmento y le agrego este. Un sincretismo que cada consumidor arma a su gusto. Una espiritualidad para clase media, media alta y alta.

Como no me canso de reiterar: conozco bien al monstruo porque estuve en sus entrañas.

Shirley Mac Laine en el Museo de Perú

Un ejemplo de la fusión entre “Nueva Era” y arqueología fantástica se presenta en algunos textos de Shirley MacLaine.

La gran actriz, una de las grandes defensoras de la Nueva Era”, es autora de unos cuantos libros autobiográficos: “No vaya montaña abajo”; Puedes entenderlo desde aquí”; “Lo que sé de mi”; “Bailando en la luz”; “Todo está en el juego” y “Dentro de mí”. En ellos narra sus experiencias sobre diversos tópicos: sus “vidas anteriores”, cirugía psíquica, levitación, viajes astrales, poder de curación de los cristales, curaciones milagrosas, cómo ser feliz, conversaciones con sus guías, etc. También, volcó al celuloide su “mundo ego-biográfico”, en 1987, en la miniserie “En la cuerda floja”.

Justamente, en “Bailando en la luz” (1985) cuenta que Chris Griscom una “acupunturista con gran experiencia en terapia psíquica” (8) le practicó un tratamiento curativo al introducir tres finas agujas de oro en el “Tercer Ojo”, “Ojo de Shiva” u “Ojo de la Sabiduría”, que se ubica —según la tradición oriental— entre los ojos. La blonda actriz recuerda que mientras visitaba un museo inca en Lima, Perú, pasó junto a una vitrina que contenía unos cráneos, cada uno de los cuales tenía una perforación en el centro de la frente. Expresa con asombro: “Mientras yo contemplaba aquellos cráneos, horrorizada, recordé extrañamente lo que era. El guía del museo no tuvo que decirme siquiera que los altos sacerdotes de los incas habían cincelado agujeros en el centro de la frente para abrir paso a la energía psíquica del ‘Tercer Ojo’. Una zona especialmente sensible para la conciencia espiritual. Se cree que la capacidad de clarividencia, los niveles perceptivos del discernimiento están centrados en ese lugar. Es el ojo que ‘ve’ más allá de la dimensión terrenal”. (9)

Es probable que la ganadora del Oscar por su actuación en “La fuerza del cariño” (1984) haya recordado una de las obras de Cyril Henry Hoskin, más conocido como Lobsang Rampa, quien en su novela “El tercer ojo”, Capítulo V, cuenta que su maestro espiritual Mingyar Dondup le dice: “Tendremos que hacerte una pequeña operación en la cabeza para forzar tu clarividencia y luego vamos a acelerar hipnóticamente tus estudios”.

Es una pena que Shirley no dejara hablar al guía del museo incaico. Tal vez, la hubiese desasnado.

Lobsang Rampa, la novela y los “gorilas” vernáculos

Una digresión. Quiero recordar que Rampa no fue ni budista, ni tuvo maestro espiritual alguno, ni jamás estuvo en el Tibet. Fue un novelista de mucho éxito.

Es importante destacar, ya que mucha gente ha leído sus obras y creyó que narra vivencias reales, que no es así: son novelas, ficción. Tan es así, que cuando lleva los originales de “El tercer ojo”, sus editores no confían demasiado en el autotitulado lama, por lo que entregan la obra a una veintena de expertos para su evaluación. El dictamen resultó negativo. El informe del antropólogo Agehananada Bharat es terminante y se edita en la publicación especializada: “Tibet Society Bulletin” (volumen 7,1974): “Las primeras dos páginas me convencieron de que el autor no era tibetano, las siguientes diez de que jamás había estado ni en Tíbet ni en India, y de que no tenía absolutamente ni idea de la menor noción de budismo en cualquiera de sus variantes”. También, Hugh Richardson —miembro del gobierno colonial indio residente en Lhasa—; Marco Pallis —autor de “Cumbres y lamas”, “Espectro luminoso del budismo” y de “El camino y la montaña”, excelentes trabajos sobre la Tradición Tibetana—; Heinrich Harrer —autor de “Siete años en Tibet”— y el detective Clifford Burgess, coinciden en que El tercer ojo se trata de un fraude. ¡SÍ, UN FRAUDE! (Ver mi informe subjetivo en Tribuna de Periodistas: “El fraude Lobsang Rampa: ni lama, ni tibetano, ni budista” publicado el 14 de diciembre de 2003).

El semiólogo italiano Humberto Eco reivindica la novela como género. Ante las discusiones que ocasionó la obra de Dan Brown, fundamenta: “’El código da Vinci’ es una novela, y como tal tiene el derecho a inventar lo que quiera (…) tampoco es grave que el autor nos diga al comienzo de la obra que lo que cuenta es la verdad histórica. Como pueden comprender, la persona que lee de forma habitual ya está acostumbrada a estas llamadas narrativas a la verdad, forman parte del juego de la ficción. El problema comienza cuando vemos que muchísimos lectores ocasionales han creído realmente en esta afirmación (…) que todo este material contenía una sarta de patrañas se ha dicho y demostrado desde hace tiempo”. (10)

Coincido con el autor de “Apocalípticos e integrados”, en especial cuando sostiene que los lectores ocasionales pueden llegar a creerse la ficción. En el caso de la obra de Rampa, la totalidad de los lectores fueron estafados en su buena fe. Los editores deberían dejar bien en claro que es una ficción, una especulación del autor.

A pesar de que este no es el lugar apropiado, no puedo obviar la novela histórica.

No es novedoso que en la Argentina, muchos escritores utilicen este género para inventar o deformar hechos de la vida del personaje tratado en ella. Se baja línea en forma subrepticia y el lector cree que se le da información neutra y objetiva. Tenemos muchos ejemplos de personajes maltratados: Facundo Quiroga, Juan Manuel de Rosas, José de San Martín, Eva Duarte de Perón, entre otros. Sobre esta última, se escribió una novela —de gran repercusión comercial— que no tiene nada de “santa” y que desde un básico análisis del discurso se nota, denota y connota un resentimiento contra la protagonista y contra el peronismo. Este “neogorilismo” tiene nuevos cultores. La idea es pegarle a Perón a través de Evita. Desde un discurso pretendidamente inocente, se introduce en el imaginario social que sin Evita, Perón no hubiera existido como líder: una novísima vertiente de peronismo sin Perón. Y hoy, la moda es investigar los últimos días de Evita y mostrar cómo se le ocultó la enfermedad que padecía…

Las extravagancias de Wilhelm Selhus

En una nota-investigación anterior, expuse algunos aspectos de “Pero estuvieron aquí. Pruebas científicas de la presencia extraterrestre” del “profesor” Wilhelm Selhus. Un disparatado librodedicado a la arqueología fantástica, centrado en los extraterrestres. (Ver “Las manipulaciones genéticas de Wilhem Selhus”, publicado el 14 de febrero de 2008).

Selhus brinda su aporte a las trepanaciones craneanas.

Dice en su libro, que aún se puede comprar en las tiendas virtuales de Internet, que “para el Estado debió de ser muy valioso que todos los conocimientos aprendidos le pertenecieran. Por ello, el cerebro de los grandes estadistas, a su muerte, debía ser entregado a la entidad oficial encargada de utilizar el extracto de esta órgano, así como ponerlo al abrigo de cualquier robo. Entre funcionarios de significación cósmica, era muy difícil encontrar diplomáticos adecuados. Si uno de estos funcionarios no alcanzaba el nivel astral exigido, le practicaban unas finas perforaciones en el cráneo, en las zonas adecuadas, y de allí, los frenólogos estatales le inyectaban extracto cerebral de grandes ministros del universo. En la lámina VI se ve una ‘operación de perfeccionamiento’ realizada en el cerebro de un funcionario estatal. El frenólogo interviene en el cráneo para inyectarle el extracto que guarda el recuerdo y las experiencias de épocas anteriores. Ya que las leyes eran muy severas, se puede suponer que los robos de extracto o su posesión ilegal, serían implacablemente castigados con la muerte.

Con los jóvenes príncipes se hacía una excepción. Para aumentar su nivel intelectual, se les inyectaba extracto constantemente. En una interesante cerámica (fig. 29) vemos un principito con un embudo sujeto a la cabeza, a través del cual se le introducía la sabiduría «digerida». Ante el pueblo, naturalmente, se mantenía secreto este método de «la inyección de la sabiduría». Seguramente, porque existía un gran temor a que estadistas, sacerdotes y sabios fueran asesinados para robarles el cerebro. Los funcionarios del Estado que lucían agujeros en la cabeza (para inyectarles los extractos o aplicarles estimulación eléctrica) eran tenidos en gran estima y muy respetados. Se les reconocía por sus sombreros especiales, que les protegían de infecciones las heridas. Las manipulaciones en el cerebro dieron lugar a una moda de sombreros muy variada. Así, podemos ver (lámina IV) a un hombre paticorto, manipulado, con una especie de sombrero de copa de ala estrecha; a una distinguida dama que lleva una especie de colmena —a la última moda— y a unos nobles participantes en una cacería, con los sombreros reservados a la aristocracia (lámina V). Uno de los cazadores lleva el bombín, que aún hoy es un símbolo de clase para políticos, comerciantes distinguidos, agentes de Bolsa, y mafiosos (fig. 30). Existía también otro método para realizar manipulaciones en el cerebro, menos peligroso y al alcance de la baja aristocracia: la deformación del cráneo. Cuando el niño era apenas un recién nacido, se le entablillaba la cabeza, todavía elástica, y así se forzaba su desarrollo alargado. Se creía firmemente que este procedimiento aumentaba la inteligencia. Pero se trataba también de un símbolo social. Además de la cabeza alargada en su parte posterior, se forzaba también el alargamiento hacia arriba, dando origen a una cabeza en forma de huevo, característica —ya entonces— de las mentes preclaras (fig. 31). Como ya hemos comentado anteriormente, las clases altas de la cultura maya llevaban gigantescas narices falsas para demostrar que descendían directamente de los nobles astronautas (fig. 32). Recordemos que las narices de éstos se habían alargado, adaptándose al medio, para conseguir el precalentamiento del aire durante el proceso respiratorio. Pero en el caso de los mayas, no se trataba de una necesidad de adaptación, sino de un símbolo de clase. El que llevaba una nariz ostiza daba a entender, claramente, que no pertenecía a la clase de los trabajadores; algo semejante a lo que ocurría con nuestros antepasados y sus pelucas, o con las largas uñas postizas en la antigua China. Recapitulando lo dicho hasta ahora, podemos concluir, pues, que los visitantes extraterrestres, embajadores de otras culturas, poseían altos coeficientes de inteligencia. Que a su llegada a la Tierra se encontraron con hombres elementales, de bajo nivel mental, pero cuya capacidad intelectual lograron aumentar por medio de las manipulaciones genéticas anteriormente descritas. Su valiosa herencia genética la conservaron pura, estableciendo los matrimonios entre hermanos. Existían varias castas: las más brillantes, intelectualmente, debían su alto nivel a factores hereditarios y también a las manipulaciones genéticas, tratamientos eléctricos o inyecciones de extractos de memoria y sabiduría. El control del sexo en los nacimientos, cuya finalidad era obtener una mayoría de varones, como lo deseaban el ejército y el Estado, se consiguió con las hondas de semen”. (11)

Cuesta entender que alguien pueda tomarse este texto en serio.

Algunas explicaciones coherentes

La verdad científica la da el arqueólogo Fernad Schwarz. Al estudiar las civilizaciones andinas, menciona la cultura de Paracas, Perú, que floreció a lo largo del primer milenio de nuestra era. Expone sobre las perforaciones halladas en los cráneos: “En la cabeza deformada de los difuntos se puede observar la práctica de la trepanación. Sin duda, esa práctica surgió a causa de la guerra. El cirujano empezaba por eliminar la carne alrededor de la herida y apartar el cuero cabelludo hacia el exterior, con objeto de dejar al desnudo el hueso golpeado. La anestesia debía de desempeñar en este estadio un papel importante. La operación era muy delicada, ya que el menor desliz del cuchillo de obsidiana podía causar un daño irreparable en la masa cerebral, incluso podía provocar la muerte. Pero la mano firme del cirujano manejaba con habilidad el cuchillo, con el que conseguía penetrar en la masa ósea sin tocar el encéfalo. Una vez hechos los dos primeros cortes, se efectuaban otros dos, paralelos entre sí y perpendiculares a los primeros; de esta manera se conseguía la separación de la parte dañada. Después, sirviéndose siempre del cuchillo y manejándolo a modo de palanca, se hacía saltar la tapa ósea en mal estado, de tal manera que esa parte del cerebro quedaba al descubierto, iluminada por primera vez por el sol. A continuación, se cerraba la cavidad con una placa de metal. Después, teniendo siempre cuidado de evitar la infección, se cerraba v suturaba la herida, y el cuero cabelludo volvía a su lugar. Así terminaba la intervención quirúrgica. Conocemos la habilidad quirúrgica con que se realizaba esta operación prodigiosa gracias a que «se ha encontrado en una caverna un paquete conteniendo cuchillos de obsidiana, con sus mangos respectivos y manchados de sangre, además de un cuchillito o palillo de dientes de hueso de cachalote, trozos tic algodón para proteger las heridas, compresas, vendas e hilos». La práctica de la trepanación estaba más extendida y más perfeccionada en Paracas que en ningún otro lugar del mundo. Su gran mérito reside en el hecho de que se llevaba a cabo «en vivo», es decir, sobre un hombre viviente, y no post rnortem, sobre un cadáver. Pero, lo más importante de la trepanación de Paracas consiste en que el operado sobrevivía a la intervención. Se puede comprobar mediante el «callo óseo» descubierto en los cráneos, callo que se forma solamente con los años y nunca después de la muerte. Se trata de una soldadura entre las paredes de los huesos cortados o perforados y la placa de metal que, gracias a las secreciones óseas de calcio, se queda inmóvil y bien ajustada. ¡Maravilla de la antigüedad peruana, que tenía por autor al cirujano indio…!”. (12)

En el Perú, esta práctica data de tiempos muy antiguos; aunque la cultura de Paracas es la más conocida en lo que se refiere a este tipo de intervención quirúrgica.

Schwarz, al referirse a las deformaciones de los cráneos, afirma que “los cráneos deformados artificialmente (los primeros ejemplares datan de alrededores del 6000 a. de C.) presentan un aspecto común en los cadáveres de la época de las cavernas. Se aplanaba la nariz y la frente de la manera que muestra la figura. No se conoce el origen de esta antigua práctica de deformación. Se cree que estaba inspirada en un principio mágico-religioso, que se convirtió más tarde en un hábito estético”. (13)

O sea, que esta práctica no es exclusiva de la cultura de Paracas. Asimismo, la podemos hallar en África y entre los esquimales. (14)

Final para cerebros sin perforar

No es difícil para una mente inquisidora saber quién está más cerca de la verdad. Una buena ayuda para saber qué autor actúa con sinceridad es seguir su cuenta bancaria. Pero, sobretodo, comprender la frase fulminante del paleontólogo y biólogo Stephen Jay Gould, “la ignorancia del contexto es la señal más clara del farsante”.

Notas

1.F.Collins,

2. http://www.forosdz.com/foro/tematica-libre/280620-discusion-es-el-ser-humano-un-animal-que-nos-separa-de-los-animales.html

3. Para los científicos españoles, el origen de bipedalismo humano no puede ser tan simple como se presenta en el trabajo del turco Uner Tan o del británico Nicholas Humphrey.

El paleontólogo José María Bermúdez de Castro, uno de los codirectores de las excavaciones en Atapuerca (Burgos), recordaba que caminar sobre dos pies «requiere muchos cambios anatómicos» entre un humano y un simio. «Supone una modificación estructural que no puede deberse a un gen determinado debido a su extrema complejidad. Cambia la pelvis, el foramen magnun (el agujero que tenemos bajo el cráneo y que los cuadrúpedos tienen lateral) e incluso la musculatura es diferente», argumenta.

Para este paleoantropólogo, el caso de esta familia «puede ser un defecto genómico», pero no una mutación regresiva, mucho más compleja de determinar porque realmente se desconoce cómo se produjeron en nuestros ancestros.

Asi se expresaba al respecto la paleontóloga Dolores Garralda, profesora de Antropología Biológica en la Universidad Complutense. «Poder caminar sobre dos pies supuso unos cambios genéticos enormes, que no tiene que ver con el caso de esta familia. Parte de sus miembros sufren un defecto genético,un problema patológico que les obliga a andar con pies y manos, pero tienen la pelvis como nosotros y la morfología de sus rodillas y de sus pies es también igual a la nuestra, no es como la de los Australopithecus que, sin embargo, ya caminaban sobre dos pies», explica Garralda. La profesora recuerda que en algunos psiquiátricos se ven personas con unas patologías muy extrañas. «Yo en algunos países he visto personas que carecen de pies o niños que no podían andar de ningún modo, pero en el caso de nuestra especie se trató de un proceso lento en el que se fueron produciendo cambios acumulativos», señala. Aún más crítico, Manuel Toharia, director del Museo de las Artes y de las Ciencias de Valencia, declaraba ayer a la Cadena Ser que el presunto descubrimiento científico sólo puede encuadrarse en el «amarillismo», y comparó el hecho de que los cinco hermanos no puedan caminar erguidos por un problema genético con fenómenos similares, como puede ser el de las personas que nacen con dos cabezas. Toharia comentó que no entendía dónde está la relación entre una malformación genética que impide andar sólo con los pies y la cadena de la evolución humana. (extr. de http://www.elmundo.es/elmundo/2006/03/09/ciencia/1141892802.html)

4. http://www.aguasvivas.cl/revistas/44/apologetica.htm

5. http://lasteologias.wordpress.com/2009/07/02/maurice-tillet/

6. http://www.portalnet.cl/comunidad/showthread.php?t=230204

7. Néstor Genta, OTRA VEZ LA PSEUDOARQUEOLOGÍA

EXTRATERRESTRES Y CRÁNEOS PERFORADOS, http://www.periodicotribuna.com.ar/Articulo.asp?Articulo=3619

8. Maclaine Shirley. Bailando en la luz. Biblioteca Fundamental Año Cero. Editorial América Ibérica. 1994. p.291.

9. Ibid. p.304.

10. Eco Humberto. A paso de cangrejo. Artículos, reflexiones y decepciones, 2000-2006. Edit. Sudamericana. República Argentina. 2007. pp.310/1.

11. Selhus Wilhelm. Pero estuvieron aquí. Pruebas científicas de la presencia extraterrestre. Librería Editorial Argos. Barcelona. 1976. pp.85/9.

12.13. Schwarz Fernand. El enigma precolombino. Tradiciones, mitos y símbolos de la América antigua. Ediciones Martínez Roca. Barcelona. 1988.pp.152/4.

14. http://axxon.com.ar/axxon.htm

Las escuelas de la teoría de la evolución

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La Ultima Palabra

La Ultima Palabra

por Armando Valdez

Domingo, 01 de agosto 2010

Entre los muchos temas discutidos en esta serie de la creación, surge como central –la autoridad máxima de la Palabra de Dios. No sólo la Palabra de Dios es suficiente para responder a nuestras preguntas más difíciles acerca de los orígenes, es superior a cualquier otra explicación. Cuando la Escritura habla, habla con todo el peso de la autoridad divina. La ciencia, la arqueología, y cualquier otro sistema de estudio deben arrodillarse.

El relato de Génesis sencillamente no tendrá en cuenta supuestos naturalistas y una hermenéutica personalizada. El texto bíblico debe ser el punto de partida para el intérprete no, la última parada. Este dicho vale la pena repetirlo: la ciencia hace un gran servidor pero un pobre amo. La Palabra de Dios debe ser central en nuestra búsqueda para entender el universo.

Al leer la última palabra de John en la serie de creación, hágase estas preguntas: ¿Tengo un alto concepto de la Escritura? ¿Debo poner más acciones en las reivindicaciones inmutables de la Palabra de Dios, o en las constantes as teorías-siempre-en-necesidad-de-revisión de la ciencia? ¿Cuál es su última palabra para responder a las preguntas de los orígenes? Your approach to the first three chapters of Genesis will betray your answer. Su acercamiento a los tres primeros capítulos del Génesis traicionará su respuesta.

La Biblia da una descripción clara y convincente de los orígenes del cosmos y la humanidad. No hay absolutamente ninguna razón para que una mente inteligente se resista a aceptarla como un relato literal del origen de nuestro universo. Aunque los enfrentamientos del relato bíblico en muchos puntos con hipótesis naturalistas y evolutivas, no está en conflicto con un hecho científico único. De hecho, las condiciones de los datos geológicos, astronómicos y científicos pueden ser difíciles de conciliar con el relato bíblico. El conflicto no es entre la ciencia y la Escritura, sino entre la fe que confía en la Biblia y el escepticismo doloso del naturalista.

Para muchos, después de haber sido adoctrinados en las escuelas donde la línea entre la hipótesis y la realidad es sistemática y deliberadamente borrosa, eso puede parecer ingenuo o poco sofisticado, pero sin embargo es un hecho. Una vez más, la ciencia nunca ha refutado una sola palabra de la Escritura, y nunca lo hará. Por otra parte, la teoría de la evolución siempre ha estado en conflicto con la Escritura y siempre lo será. Pero la idea de que el universo evolucionó a través de una serie de procesos naturales sigue siendo una hipótesis no probada y no verificable, y por lo tanto no es “ciencia”. No hay prueba alguna de que el universo evolucionó de forma natural. La evolución es una mera teoría y cuestionable, en constante evolución al respecto. En última instancia, si se aceptan en absoluto, hay que tener una gran fe.

¡Es mucho mejor basar nuestra fe en el sólido fundamento de la Palabra de Dios! No hay fundamento del conocimiento igual o superior a la Escritura. A diferencia de la teoría científica, es eternamente inmutable. A diferencia de las opiniones del hombre, la verdad es revelada por el Creador mismo! No esta, como muchos suponen, en desacuerdo con la ciencia. La verdadera ciencia siempre ha afirmado la enseñanza de la Escritura. La Arqueología, por ejemplo, ha demostrado la veracidad del registro Bíblico una y otra vez. Siempre que el registro de las Escrituras de la historia pueda ser examinado y probado o también desmentido por la evidencia arqueológica o pruebas fiables documentales independientes, el registro bíblico siempre ha sido verificado. No hay razón válida alguna para dudar o desconfiar del registro bíblico de la creación, y ciertamente no hay necesidad de ajustar el relato bíblico para tratar de hacer encajar las últimas tendencias en la teoría evolutiva.

Una comprensión bíblica de la creación y la caída de la humanidad establece las bases necesarias para la cosmovisión cristiana. Todo lo que la Escritura enseña acerca del pecado y la redención asume la verdad literal de los tres primeros capítulos del Génesis. Si tambaleamos en cualquier grado sobre la verdad de este pasaje, estamos socavando los fundamentos mismos de nuestra fe.

Si Génesis 1-3 no nos dice la verdad, ¿por qué habríamos de creer cualquier otra cosa en la Biblia? Sin una correcta comprensión de nuestro origen, no tenemos manera de entender nada de nuestra existencia espiritual. No podemos conocer nuestro propósito, y no podemos estar seguros de nuestro destino. Después de todo, si Dios no es el Creador, entonces tal vez Él no es el Redentor tampoco. Si no podemos creer los primeros capítulos de la Escritura, ¿cómo podemos estar seguros de cualquier cosa que diga la Biblia?

Mucho depende, por tanto, de una comprensión adecuada de estos primeros capítulos del Génesis. Estos capítulos son demasiado a menudo maltratados por personas cuyo objetivo real es no entender lo que el texto en realidad enseña, pero que desean ajustarlo para que encaje en una teoría científica. El enfoque es todo un error. Ya que la creación no puede ser observada o reproducirse en un laboratorio, la ciencia no es un lugar de confianza para buscar respuestas sobre el origen y la caída de la humanidad. Finalmente, la única fuente confiable de la verdad sobre nuestro origen es lo que ha sido revelado por el mismo Creador. Eso significa que el texto bíblico debe ser nuestro punto de partida.

Estoy convencido de la correcta interpretación del Génesis 1-3 es la que viene naturalmente a partir de la simple lectura del texto. Nos enseña que el universo es relativamente joven, aunque con una apariencia de edad y madurez, y que toda la creación se llevó a cabo en el lapso de seis días literales.

A los que inevitablemente se quejan de que esa opinión es crédula y poco sofisticada, mi respuesta es que es ciertamente superior a la idea irracional de que un universo ordenado y incomprensiblemente complejo surgido por accidente de la nada y surgió por azar a la maravilla que es.

La Escritura ofrece las únicas explicaciones precisas que se pueden encontrar en cualquier lugar acerca de cómo nuestra raza comenzó, donde se originó nuestro sentido moral, el por qué parece que no podemos hacer lo que nuestra conciencia nos dice que es correcto, y cómo podemos ser redimidos de esta situación desesperada.

La Escritura no es sólo la mejor de varias explicaciones posibles. Es la Palabra de Dios.

http://evangelio.wordpress.com/2010/08/04/la-ultima-palabra/

Charles Darwin y Dios originan debate teológico en Universum

Charles Darwin y Dios originan debate teológico en Universum

Dios apareció en la Universidad Nacional Autónoma de México. ¿Se equivocó de templo? No. Llegó a dialogar con unas 250 personas reunidas en el museo de ciencias, luego de haberles hecho un sondeo en el cual, entre otras cosas, les preguntaba cómo se enteraron de su existencia y si tenían alguna sugerencia para mejorar la calidad de sus servicios. Charles Darwin fue el primero en aparecer, acompañado de su solícita asistente. Apenas subió al escenario, advirtió al público: “A mi edad puedo decir lo que se me dé la gana porque mañana lo puedo

desmentir”.

Jesusa Rodríguez interpreta a Darwin y a Dios, mientras la compositora y cantante Liliana Felipe la acompaña al

piano.

Ese sábado, también una mayoría aseguró no creer en Dios. Y fue ahí cuando comenzó la revisión de los

cuestionarios. Por ejemplo, acerca de la existencia o no de Dios, los presentes opinaban: “me diste raciocinio y

pocas pruebas”; “para mí no existe, sólo creo en lo que me rodea y en lo que puedo palpar”, y en los comentarios

o sugerencias: “que venga a vivir a la Tierra, a una zona marginada, como Chimalhuacán, para que vea”; “que se

ponga las pilas”; “Internet público y gratuito”; “que revise el equilibrio de fuerzas entre el bien y el mal”; “que para la

próxima no trate de hacernos perfectos”; “déjenlo en paz, ya tiene mucho trabajo”; “que haga una página de

Internet”; “que venga a la Tierra y baile un eslam”; “que mejore su departamento de preguntas y sugerencias y le

baje al marketing”; “una línea directa y un sitio de Google”; “descargas de consejos vía celular”; “no tengo nada

para sugerir, porque Dios es perfecto”, y “uno no habla con Dios, ¿qué preguntas son estas?”

Y apareció Dios. Y le dijo al joven Carlos, sentado en la segunda fila, quien antes había levantado la mano para

indicar que creía en él: “¿Qué castigo quieres que le pongamos a los ateos?”

–No los castigues, perdónalos –lanzó el buen cristiano.

Y por más que Dios intentó tentarlo para que les pusiera un buen castigo, no lo logró. “Tarde o temprano van a

creer en ti”, aseguró el muchacho.

“Sólo porque Carlitos vino a la Tierra para el perdón de todos ustedes”, sentenció Dios. Y se escuchó una voz en

el público: “Gracias, Carlos”.

A un señor que dijo no creer en él, Dios lo interrogó:

Diálogos entre Darwin y Dios se presenta los viernes y sábados a las 19 horas, hasta el 10 de octubre, en el

Museo de las Ciencias Universum. La obra es para mayores de 18 años. 5622-7268. http://www.universum.unam.mx.

Zona Cultural de Ciudad Universitaria.

fuente: Resumen de Noticias N° 46 Gospel News Venezuela

Problemas Científicos con la Teoría de la Evolución de Las Especies

Problemas Científicos con la Teoría de la Evolución de Las Especies

Los énfasis en mayúsculas en las citaciones son del traductor.

INTRODUCCION

Charles DarwinLa teoría moderna de la evolución se atribuye principalmente a Charles Darwin quien publicó un libro titulado “Sobre el Origen de las Especies Mediante la Selección Natural”, en 1859. Entre 1922 y 1953, Alexander Oparin, un bioquímico Ruso, y J.B.S. Holdane, un biólogo Ingles, aportaron lo que se denomina actualmente como la hipótesis Oparin-Holdane. Esta hipótesis tiene que ver con el origen de la vida por medio de una evolución química en un “caldo pre-biótico” compuesto de metano, amoniaco, hidrogeno, y vapor de agua, en una atmósfera con muy poco oxigeno o completamente sin este. Aunque muchas versiones del “caldo pre-biótico” o “caldo primordial” han sido postuladas, la idea de la evolución que esta hipótesis promueve puede ser resumida tal como se presenta en textos de introducción a la biología de hoy en día:
químicos en el caldo pre-biótico -> aminoácidos ->polimeros/ARN/ADN (proteínas, etc.) -> la célula – plantas y animales sencillos -> plantas y animales complejos -> simios -> el hombre.

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