Aspectos fundamentales para identificar una pseudociencia

Aspectos fundamentales para identificar una pseudo ciencia

Kurtz (1981), define tres aspectos fundamentales para identificar una pseudo ciencia:

1. No utilizan métodos experimentales rigurosos en sus investigaciones. En el caso del Diseño Inteligente, ni siquiera existe actividad experimental. Sus tesis se basan en meras interpretaciones bíblicas, consideraciones filosóficas y, sobre todo, crítica a las teorías evolutivas. Únicamente existen una o dos revistas que se autocalifican de “investigación”, aunque no cumplen ni siquiera con los requisitos mínimos como para ser consideradas científicas (Ver “La farsa de una revista científica creacionista“). La prueba es que en ningún debate sobre creacionismo se citan referencias experimentales que apoyen las tesis del D.I., únicamente se critican las contrarias o se muestran fuera de contexto datos obtenidos en investigaciones reales que no apoyan realmente sus tesis.

2. Carecen de un armazón conceptual contrastable. El Diseño Inteligente solo tiene una referencia conceptual: la Biblia. No se apoya en ningún conocimiento externo, ni encaja en ningún entorno actualmente conocido. Es más, las tesis del Diseño Inteligente contradicen los conocimientos alcanzados por prácticamente cualquier disciplina científica: Biología, Geología, Química, Física, Astronomía y Antropología. Todo el edificio del conocimiento científico elaborado por esta ciencias debería ser completamente desmontado para poder encajarlas doctrinas creacionistas.

3. Afirman haber alcanzado resultados positivos, aunque sus pruebas son altamente cuestionables, y sus generalizaciones no han sido corroboradas por investigadores imparciales. Leyendo cualquier texto creacionista podemos verificar esta afirmación. Uno de sus argumentos preferidos consiste en asegurar que los últimos resultados científicos contradicen la teoría evolutiva, lo cual es completamente falso, y realizan lecturas parciales que les llevan a formular conclusiones generales completamente falaces, como intentar demostrar la invalidez de todo el registro fósil por un caso de fraude científico (su preferido es el hombre de Piltdown) o una medida errónea del Carbono 14. Tras una serie de alegatos de este tipo, concluyen que es evidente la existencia de un diseño inteligente, sin que las evidencias existan más que en su discurso.

Por otra parte, el físico y filósofo argentino Mario Bunge indica en una de sus publicaciones (Bunge, 1997) que una pseudociencia cumple con la mayor parte de las siguientes características:

1. Invoca entes inmateriales o sobrenaturales inaccesibles al examen empírico, tales como fuerza vital, alma, superego, creación divina, destino, memoria colectiva y necesidad histórica. El Diseño Inteligente lleva implícita esta característica en su propio nombre.

2. Es crédula: no somete sus especulaciones a prueba alguna. No existen laboratorios creacionistas. Los centros educativos (incluso los de educación superior) de fundación religiosa que basan su enseñanza en la Biblia y el creacionismo carecen de actividad investigadora. Para los creacionistas, investigar es profundizar en las sagradas escrituras.

3. Es dogmática: no cambia sus principios cuando fallan ni como resultado de nuevos hallazgos. La ciencia está en contínuo movimiento. Hoy no se consideran las leyes de Newton como exactas, ni la evolución humana como hace veinte años. Sin embargo, el Diseño Inteligente no mueve ni un solo ápice de sus postulados. Da igual que se descubra la imposibilidad física de un diluvio universal, o que la edad de la Tierra esté contrastada desde distintas disciplinas por diferentes métodos; ignorando los resultados empíricos, siguen con los mismos dogmas que hace dos mil años. Incluso, siguen hablando, en pleno siglo XXI, del “eslabón perdido”, ignorando los últimos cien años de descubrimientos paleontológicos.

4. Rechaza la crítica, alegando que está motivada por dogmatismo o por resistencia psicológica. Uno de los principales alegatos del Diseño Inteligente es que sus doctrinas no son aceptadas por la comunidad científica debido a la existencia de «centros de poder» e intereses fácticos que niegan cualquier alternativa a una supuesta «postura oficial». Cayendo en el victimismo, se califican como perseguidos y proscritos por ir en contra de la corriente mayoritaria. Este argumento roza la paranoia cuando acusan a los científicos de ser dogmáticos e irracionales, incapaces de abrir sus mentes a la «verdad». Cualquier crítica realizada es inmediatamente tachada de intento de abandonar a dios en aras del materialismo y la inmoralidad.

5. No encuentra ni utiliza leyes generales. Los científicos, en cambio, buscan o usan leyes generales. No solo eso, sino que la propia filosofía de la doctrina es contraria a la existencia de leyes generales. Si es preciso renunciar a la gravitación universal para explicar la creación de la Tierra, se renuncia. Si es necesario saltarse la ecuación de los gases nobles para explicar el diluvio universal, se la saltan.

6. Sus principios son incompatibles con algunos de los principios más seguros de la ciencia. Los postulados del Diseño Inteligente contradicen los conocimientos más elementales de la biología, física y química. La creación de la Tierra -incluso para los más extremistas, con anterioridad al Sol y hace tan solo 6.000 años-, son contradictorios con los principios básicos de la geología, la astronomía y la física. La existencia de todas las especies de seres vivos desde el origen del planeta es incompatible con los conocimientos aportados por la biología, la genética y la geología. La negación empecinada a que las especies cambien y evolucionen está totalmente enfrentada a los datos y resultados obtenidos por la microbiología, botánica, zoología y paleontología. La propia selección artificial que se practica diariamente en la agricultura y la ganadería es totalmente inexplicable bajo su interpretación de los seres vivos. Su negación de formas intermedias entre especies y la interpretación de los antiguos ecosistemas, donde el hombre convivía con dinosaurios y los hoy depredadores eran herbívoros se da de bruces con todos los datos paleontológicos, fisiológicos y paleoecológicos disponibles. La literalidad del diluvio universal es inexplicable a la luz de nuestros conocimientos actuales de física, química y climatología.

7. No interactúa con ninguna ciencia propiamente dicha. Las ciencias forman un sistema de componentes interdependientes, pero el Diseño Inteligente se sitúa en solitario, sin recabar y sobre todo sin aportar nada a ninguna otra disciplina. La biología evolutiva aporta herramientas utilísimas para multitud de campos como la microbiología aplicada, la agronomía o la zootecnia, por mencionar únicamente ciencias aplicadas. Sin embargo, el Diseño Inteligente no aporta absolutamente nada a ninguna otra disciplina.

8. Es fácil: no requiere un largo aprendizaje, porque no se funda sobre un cuerpo de conocimientos auténticos. Por ejemplo, para investigar en evolución bacteriana, se tiene que comenzar estudiando biología, especializándose posteriormente en microbiología y dedicar después varios años a trabajos de laboratorio. Por el contrario, cualquiera puede afirmar que los fósiles son falsificaciones de cemento, sin que necesite ninguna formación.

9. Sólo le interesa lo que pueda tener uso práctico: no busca la verdad desinteresada. Es evidente que la pretendida «ciencia creacionista» solo se preocupa de lo que coincide con el relato bíblico, ignorando todo lo demás. No pretende conocer el origen del hombre, dice «saber» cual es el origen del hombre y busca demostrarlo por cualquier medio.

10. Se mantiene al margen de la comunidad científica. Es decir, sus cultores no publican en revistas científicas ni participan de seminarios ni de congresos abiertos a la comunidad científica. Abogan que sus investigaciones son rechazadas por la ciencia «oficial», cuando lo único cierto es que esas investigaciones no existen o son puras perogrulladas sin método alguno. De hecho, si cualquier biólogo descubriera evidencias empíricas de alguna tesis creacionista, publicaría inmediatamente los resultados en una revista de gran impacto, dado lo novedoso del tema. Sin embargo, nunca se ha visto un artículo sobre coexistencia de hombres y dinosaurios en una revista de paleontología, ni una ponencia sobre el diluvio universal en un congreso científico.

Podría parecer que tanto Kurtz como Benge elaboraron sus relaciones de características pseudocientíficas pensando especialmente en el Diseño Inteligente, pero no fue así. Kurtz critica fundamentalmente la parapsicología, mientras que Benge se refiere preferentemente a la homeopatía y el psicoanálisis.

El dr. J.M.Henrandez[1], autor de este artículo, opina que “esto nos indica, una vez más, que los libros sobre creacionismo deberían colocarse junto a los de ufología o espiritismo, más que en las estanterías de ciencias.”

Yo no  creo que necesariamente sea ese el mejor lugar.  La ufología y el espiritismo son desviaciones de la fe cristiana, pertenecen al esoterismo y al ocultismo.

Es mejor que sean puestos en las estanterías de libros de religión o filosofía, ya que es a estas disciplinas a las que les corresponde estudiarlas.

Yo no pude conseguir ni uno en las librerías evangélicas. Acá no entran esos libros a Argentina a las librerías evangélicas

No hay mercado para esos libros.Ni siquiera se consiguen de la T.E. en las librerías. Yo conseguí hace poco uno chiquito sobre los orígenes de de la vida.,de causalidad. Lamentablemente, se ve que los evangélicos acá en Argentina no está muy interesados en este tema.

Notas:

[1] J. M.  Hernandez, es Doctor en Zoología (Entomología) por la Universidad Complutense de Madrid, trabaja en biología de insectos.(http://jmhernandez.wordpress.com/)

Obtenido de:

http://jmhernandez.wordpress.com/2008/06/22/el-diseno-inteligente-es-una-pseudociencia-ii

¿Tenían ombligo Adán y Eva?

¿Tenían ombligo Adán y Eva?

Junio 23, 2008

Algunos creacionistas afirman que estudiar la teoría de la evolución es hacer mala ciencia. Quizá para ellos estudiar el origen de la biodiversidad del planeta, y aplicar esos conocimientos a aquellas invenciones que nos han hecho comprender como funcionan los seres vivos y combatir mejor nuestros parásitos, lo sea. Ellos se dedican a labores más nobles como explicar que el arca de Noé existió (científicamente demostrado, según Answer in Genesis) o que los dinosaurios y humanos corretearon juntos por el planeta como en una escena de los Picapiedra.

Pero aún hay tareas más importantes que estudiar, por ejemplo si Adan y Eva tenían ombligo. Si la pregunta de por sí ya es jocosa, más divertido es aún las “sesudas” interpretaciones a que ha lado lugar. Martin Gadner nos los expone muy bien en su artículo de su libro que lleva el mismo título.

Artículo de Martin Gadner:

Si alguna vez se encuentra usted en compañía de un fundamentalista, puede provocar una divertida argumentación planteándole una sencilla pregunta: ¿tenían ombligos Adán y Eva? Para los que creen que la Biblia es históricamente exacta, ésta no es una pregunta trivial. Si Adán y Eva no tenían ombligo, no eran seres humanos perfectos. Pero si los tenían, entonces los ombligos implicarían un nacimiento con parto que ellos jamás experimentaron.

Bruce Felton y. Mark Fowler son los autores de The Best, Worst and Most Unusual (Galahad Books, 1994). En este interesante libro de referencia, dedican varios párrafos (pp. 146-147) a lo que ellos llaman «la peor disputa teológica». Para ellos, se trata del virulento debate que viene durando desde que se escribió el libro del Génesis y que versa sobre si la primera pareja humana tenía lo que sir Thomas Browne describía en 1646 como «esa tortuosidad o complicada nudosidad que solemos llamar el Ombligo».
La opinión de Browne era que Adán y Eva, puesto que no tenían padres, debían poseer unos abdómenes perfectamente lisos.

En 1752, según Felton y Fowler, se publicó en Alemania el tratado definitivo sobre el tema. Se titulaba Untersuchung der Frage:Ob unsere ersten Uraltem, Adam und Eve, ciñen Nabel gehabt. Tras discutir todos los aspectos de esta difícil cuestión, el autor, el doctor Christian Tobías Ephraim Reinhard, llegaba por fin a la conclusión de que la famosa pareja carecía de ombligo. Tal como nos cuentan Felton y Fowler, en algunos cuadros pintados en la Edad Media y el Renacimiento, Adán y Eva exhiben ombligos; en otros, no. En la Capilla Sixtina, Miguel Ángel pintó a Adán siendo creado por el dedo de Dios, y la figura tiene ombligo. Casi todos los artistas de épocas posteriores siguieron el ejemplo de Miguel Ángel.

En 1944, el antiguo enigma experimentó un hilarante resurgimiento en el Congreso de Estados Unidos. Un folleto de Asuntos Públicos titulado «The Races of Mankind» («Las razas humanas»), escrito por las antropólogas de la Universidad de Columbia Ruth Benedict y Gene Weltfish, llevaba unas ilustraciones muy graciosas de Ad Reinhardt. Tiempo después, Reinhardt se hizo famoso como expresionista abstracto, pintando lienzos completamente negros, azules o de otro color único. En uno de sus dibujos para el Folleto n.° 85 de Asuntos Públicos, Adán y Eva aparecían con sendos puntitos negros en el abdomen.

Al congresista Cari T. Durham, de Carolina del Norte, y a su Comité de Asuntos Militares Nacionales, no les hizo ninguna gracia. Opinaban que la distribución del folleto gubernamental entre los soldados norteamericanos podía constituir un insulto para los que fueran fundamentalistas. Tal como explican Felton y Fowler, algunos cínicos sospecharon que lo que en realidad molestaba al congresista era una tabla que indicaba que los negros del Norte obtenían puntuaciones más altas que los blancos del Sur en las pruebas de inteligencia de la Fuerza Aérea. Yo sospecho que otro posible motivo para su oposición al folleto era que estaba convencido de que Weltfish era comunista, basándose en su negativa a declarar si era o no miembro del Partido Comunista. Años después, en 1953, Weltfish apareció mucho en la prensa por haber acusado a Estados Unidos de utilizar armas bacteriológicas en Corea.

La antigua cuestión de los ombligos de Adán y Eva aparecía de manera destacada en uno de los libros más raros que jamás se han escrito. Dicho libro, escrito por un eminente científico que pretendía defender la exactitud del Génesis, se tituló Omphalos: An Attempt to Unite the Geological Knot («Onfalo: Un intento de atar el nudo geológico»), y se publicó en Inglaterra en 1857, dos años antes que El origen de las especies de Darwin.

Omphalos es una palabra griega que significa «ombligo». Un bello mito de la antigüedad nos cuenta que Zeus, queriendo determinar el centro exacto”de la Tierra -plana y circular-, hizo que dos águilas volaran a la misma velocidad desde los extremos de uno de los diámetros del círculo. Se encontraron en Delfos. Para señalar el punto, se colocó en el templo de Apolo en Delfos una pieza de mármol blanco, llamada la Piedra Onfalo, con un águila de oro a cada lado. La piedra aparecía representada con frecuencia en monedas y vasijas griegas, por lo general con forma de medio huevo. El autor de Omphalos era el zoólogo británico Philip Henry Gosse (1810-1888), padre de sir William Edmund Gosse (18491928), célebre poeta y crítico inglés. Gosse padre era un fundamentalista de la secta Hermandad de Plymouth, y se daba cuenta de que los fósiles de animales y plantas indicaban la existencia de vida antes de los tiempos de Adán y Eva. Al mismo tiempo, estaba convencido de que todo el universo se había creado exactamente en seis días, aproximadamente cuatro mil años antes de Cristo.
¿Existía algún modo de armonizar esta clara contradicción entre el Génesis y el registro fósil? A Gosse se le ocurrió lo que Jorge Luis Borges llamaría tiempo después una idea «de monstruosa elegancia». Si Dios había creado a Adán y Eva con ombligo, implicando un parto que jamás había tenido lugar, ¿no podía, con la misma facilidad, haber creado un registro de historia de la vida en la Tierra que jamás había existido, excepto en la Mente Divina? Gosse comprendió que no era una mera cuestión de ombligos.

Lo mismo ocurre con todas las plantas y animales. Tal como indica Gosse, los colmillos de un elefante revelan sus fases de crecimiento anteriores, el nautilus añade cámaras a su concha, la tortuga añade láminas a sus placas, los árboles presentan los anillos anuales de crecimiento producidos por las variaciones estacionales. “Todo argumento -escribe Gosse- que permita al fisiólogo demostrar (…) que esta vaca fue antes un feto (…) se aplica exactamente con la misma fuerza para demostrar que la vaca recién creada fue un embrión años antes de la creación”. El autor desarrolla todo esto con abundantes detalles eruditos a lo largo de varios cientos de páginas, ilustradas con docenas de xilografías.

En pocas palabras: si Dios creó la Tierra tal como se describe en la Biblia, debió crearla como una “empresa en funcionamiento”. Una vez que se acepta esto como inevitable, no hay dificultad para ampliar el concepto para que incluya la historia geológica de la Tierra. La evidencia de la lenta erosión de la tierra por los nos, el plegamiento e inclinación de los estratos, las montañas calizas formadas por acumulación de restos de organismos marinos, la lava que fluyó de volcanes extinguidos hace mucho tiempo, las impresiones dejadas por los glaciares en la roca, las pisadas de animales prehistóricos, las marcas de dientes en huesos enterrados, y los millones de fósiles esparcidos por todo el planeta… todas esas cosas y otras muchas más dan testimonio de acontecimientos geológicos del pasado que en realidad nunca ocurrieron.
“Se puede objetar -escribe Gosse- que suponer que el mundo se creó con esqueletos fósiles en su corteza -esqueletos de animales que en realidad nunca existieron- es acusar al Creador de haber dado forma a objetos cuyo único propósito era engañarnos.
La respuesta es obvia. ¿Acaso los círculos concéntricos de un árbol creado se formaron sólo para engañar? ¿Las líneas de crecimiento de una concha creada sólo pretendían engañar? ¿El ombligo del Hombre creado tenía como único propósito engañarle para que creyera que había tenido padres?” Tan decidido está Gosse a abarcar todos los aspectos de la cuestión que incluso discute el hallazgo de coprolitos, o excrementos fósiles. Hasta ahora, escribe, “esto se ha considerado como una prueba más que convincente de la preexistencia”. Sin embargo, añade, no ofrece más dificultad que la existencia indudable de materiales de desecho en los intestinos del recién creado Adán. La sangre debe haber fluido por sus arterias, y la sangre presupone quilo y quimo, que a su vez presuponen un residuo indigerible en los intestinos. “A primera vista, puede parecer ridículo… –confiesa- pero la verdad es la verdad”. La argumentación de Gosse es, a decir verdad, impecable. No es preciso renunciar a una sola de las verdades de la geología y, aun así, la armonía con el Génesis es completa. Tal como indica Gosse, podemos incluso suponer que Dios creó el mundo hace tan sólo unos minutos, con todas sus ciudades y registros, y con recuerdos en las mentes de las personas, y no existe una manera lógica de refutar esto como una teoría posible.

No obstante, Omphalos no fue bien acogido. “Nunca un libro se lanzó al mundo con más expectativas de éxito que este curioso, este obstinado, este fanático volumen», escribió Gosse hijo en su libro Father and Son. “Se lo ofreció por igual, con un gesto magnánimo, a los ateos y a los cristianos. (…) Pero, por desgracia, tanto los ateos como los cristianos lo miraron, se echaron a reír y lo tiraron (…) incluso Charles Kingsley, de quien mi padre había esperado la apreciación más instantánea, escribió que “no podía creer que Dios hubiera escrito en las rocas una enorme y superflua mentira” (…). Unas tinieblas frías y lúgubres se abatieron sobre nuestras tazas de té matutino.» Tal como indica Haroíd Morowitz en su artículo “Naveis of Edén” (“Ombligos del Edén”), publicado en Science 82 (marzo de 1982), Philip Gosse era amigo de Thomas Huxiey y fue aceptado en la Royal Society por sus trabajos sobre los rotíferos. Había conocido a Charles Darwin, y durante muchos años intercambió con él cartas amistosas en las que hablaban de cuestiones referentes a plantas y animales. “No hay ni una sola palabra sobre evolución ni sobre creación —escribe Morowitz— ni sobre la enorme brecha ideológica que separaba a los dos grandes naturalistas.

Gosse podría haber escrito un poema acerca del modo en que las aguas del olvido disuelven, con mayor rapidez aún, obras disparatadas como la que escribió su padre para intentar explicar el registro fósil.

Yo suponía que ningún creacionista actual podría tomarse en serio el Omphalos. ¡Pues me equivocaba! El 22 de marzo de 1987, el Des Moines Sunday Register publicó una carta del lector John Patterson, en la que argumentaba que la existencia de una supemova de un millón de años de antigüedad contradecía la idea de que Dios creó todo el universo hacia el año 4000 a.C. En el número de abril, la revista publicaba la siguiente respuesta de una tal Donna Lowers:

Con respecto a la carta de John Patterson [...] sobre la supernova como hecho científico bien documentado: ¡pues claro que sí! Sin embargo, él no puede demostrar la evolución excepto mediante pruebas circunstanciales, y los creacionistas no pueden demostrar la creación excepto mediante la palabra de Dios. Ser cristiano exige un importante elemento llamado fe. (…) Sí, creo que Dios creó el mundo en seis días. También creo que en un solo día creó árboles ya crecidos que contenían anillos que cualquier científico aseguraría que llevaban allí años. Creó depósitos de petróleo en las profundidades de la tierra, que la naturaleza tardaría millones de años en procesar. Colocó fósiles acuáticos tierra adentro, y creó explosiones de estrellas para que nos maravillaran en el siglo XX. (…) Aunque pocos creacionistas actuales aceptan la tesis del Omphalos, hay una parte del argumento de Gosse que los creyentes en la Tierra joven invocan para explicar por qué la velocidad de la luz parece demostrar la existencia de galaxias tan alejadas’de la Tierra que su luz ha tardado millones de años en llegar hasta nosotros. Insisten en que Dios creó el universo con la luz de estas lejanas galaxias ya en camino. A Gosse le habría encantado este argumento, si hubiera sabido que existían las galaxias. De hecho, a mí mismo me gusta más que la conjetura alternativa: que en el pasado la luz viajaba a una velocidad millones de veces mayor que la actual.

En cuanto al problema de los ombligos, los actuales creacionistas de la Tierra joven, que creen que Dios creó a Adán a partir del polvo de la tierra, y a Eva de una costilla de Adán, guardan un extraño silencio con respecto a los ombligos de la pareja. También callan en lo referente a otros aspectos de la vida que implican historias pasadas. Por ejemplo: si se hubieran cortado los troncos de los árboles del Paraíso Terrenal, ¿se habrían encontrado anillos de crecimiento? ¿Cómo responderían a estas preguntas Jerry Falweil y otros teleevangelistas? Muchos cristianos liberales, tanto católicos como protestantes, aceptan ya la evolución de los cuerpos de los primeros seres humanos. Sin embargo, tal como recalcó el actual Papa en su reciente declaración de que la evolución es una teoría legítima, hay que insistir en que Dios infundió almas inmortales en Adán y Eva, almas que sus antepasados antropoides no poseían. Esta es actualmente la opinión de casi todos los principales pensadores católicos. Se impone creer que los primeros humanos, ya fueran dos o más de dos, fueron criados y amamantados por madres que eran animales sin alma.

http://oldearth.wordpress.com/2008/06/23/%C2%BFtenian-ombligo-adan-y-eva/

Creación vs. Evolución

Creación vs. Evolución

Artículos que hablan del tema creación evolución desde la óptica creacionista

Acusaciones Falsas en Contra de los Creacionistas Wayne Jackson, M.A.

Derechos de autor © 2005 Apologetics Press, Inc.

Algo Adicional que los “Fósiles Vivos” Revelan Eric Lyons, M.Min.

Derechos de autor © 2007 Apologetics Press, Inc.

Ateo Comienza a Sentirse “Sobrio” Dave Miller, Ph.D.

Derechos de autor © 2007 Apologetics Press,

Baile: Interesante “Comportamiento Abejuno” Matthew Vanhorn

Derechos de autor © 2005 Apologetics Press, Inc.

Confesiones de un Evolucionista Brad Harrub, Ph.D.

Cuando los Métodos de Datación No Están de Acuerdo Brad Harrub, Ph.D.

Derechos de autor © 2006 Apologetics Press, Inc.

Darwin y la Evolución Trevor Major, M.Sc., M.A.

Derechos de autor © 2005 Apologetics Press, Inc.

Detalles sobre Piltdown Trevor Major, M.Sc., M.A.

Derechos de autor © 2005 Apologetics Press, Inc.

Dios Dio Agudeza al Ave Aguja Eric Lyons, M.Min.

Derechos de autor © 2007 Apologetics Press, Inc.

El Altruismo y la Evolución Brad Harrub, Ph.D.

Derechos de autor © 2005 Apologetics Press, Inc.

El Argumento del “Ombligo” Wayne Jackson, M.A.

Derechos de autor © 2007 Apologetics Press, Inc

El Desastre de la Datación del Hombre de Neandertal Brad Harrub, Ph.D.

Derechos de autor © 2005 Apologetics Press, Inc.

El Diseño Difícil de Eludir en RoboNiño Kyle Butt, M.A.

Derechos de autor © 2007 Apologetics Press, Inc.

El Diseño del Globo Ocular en el Calamar Vampiro Kyle Butt, M.A.

Derechos de autor © 2007 Apologetics Press, Inc.

El Día en que los Científicos Votaron Bert Thompson, Ph.D.

Derechos de autor © 2005 Apologetics Press, Inc.

El Escritor Ciego Wayne Jackson, M.A.

Derechos de autor © 2005 Apologetics Press, Inc.

El Hombre—¿“la Imagen de Dios”, o “el Simio Desnudo”? Brad Harrub, Ph.D., Eric Lyons, M.Min., y Bert Thompson, Ph.D.

Derechos de autor © 2005 Apologetics Press, Inc.

El Nuevo Mecanismo de la Evolución (Un Examen del Equilibrio Puntuado) Bert Thompson, Ph.D.

Derechos de autor © 2005 Apologetics Press, Inc.

El Ojo del Trilobites Matthew Vanhorn

Derechos de autor © 2006 Apologetics Press, Inc.

El Olor del Miedo está en el Aire Brad Harrub, Ph.D.

Derechos de autor © 2006 Apologetics Press, Inc.

El Ornitorrinco de Patas Palmeadas, Cola de Castor y Pico de Pato Nathaniel Nelson

Derechos de autor © 2006 Apologetics Press, Inc.

El Proyecto SETI, “Disquetes Cayendo” y Una Implicación Importante Ignorada Kyle Butt, M.A.

Derechos de autor © 2006 Apologetics Press, Inc.

El Registro Fósil Humano-¿Diverso o Distorsionado? Brad Harrub, Ph.D.

Derechos de autor © 2006 Apologetics Press, Inc.

El Relojero y la Mariposa Monarca Kyle Butt, M.A.

Derechos de autor © 2008 Apologetics Press, Inc.

El Tren No Está tan Lleno como Ellos Dicen Kyle Butt, M.A.

Derechos de autor © 2007 Apologetics Press, Inc.

El Universo y Sus Leyes Eric Lyons, M.Min.

Derechos de autor © 2007 Apologetics Press, Inc.

El Universo—¿Un “Desperdicio de Espacio”? Dave Miller, Ph.D.

Derechos de autor © 2006 Apologetics Press, Inc.

Equivocados en Cuanto al Gran Cañón Kyle Butt, M.A.

Derechos de autor © 2008 Apologetics Press, Inc. T

Errores Fósiles Evolutivos Brad Harrub, Ph.D. y Eric Lyons, M.Min.

Derechos de autor © 2005 Apologetics Press, Inc.

Fraudes en la Ciencia Wayne Jackson, M.A.

Derechos de autor © 2008 Apologetics Press, Inc

Harvard y el Origen de la Vida Dave Miller, Ph.D.

Derechos de autor © 2005 Apologetics Press, Inc.

La Amenaza de la Evolución para la Educación Cristiana Bert Thompson, Ph.D.

Derechos de autor © 2005 Apologetics Press, Inc.

La Analogía Perfecta Trevor Major, M.Sc., M.A.

Derechos de autor © 2006 Apologetics Press, Inc.

La Controversia Acerca de los Dinosaurios Bert Thompson, Ph.D.

Derechos de autor © 2005 Apologetics Press, Inc

La Creación—¿Pasará “la Prueba de la Ciencia”? Bert Thompson, Ph.D.

Derechos de autor © 2005 Apologetics Press, Inc.

La Creación—¿Una Creencia de Necios? Bert Thompson, Ph.D.

Derechos de autor © 2005 Apologetics Press, Inc.

La Credibilidad Científica de Charles Darwin Wayne Jackson, M.A.

Derechos de autor © 2006 Apologetics Press, Inc.

La Evolución de la Ballena: Otra Gran Mentira Kyle Butt, M.A.

Derechos de autor © 2008 Apologetics Press, Inc.

La Evolución de los Árboles y Génesis 1 Eric Lyons, M.Min.

Derechos de autor © 2008 Apologetics Press, Inc.

La Evolución del Vuelo del Insecto Matthew Vanhorn

La Evolución es Religión—No Ciencia [Parte II] Michael G. Houts, Ph.D.

La Evolución es Religión—No Ciencia [Parte I] Michael G. Houts, Ph.D.

La Evolución, el Diseño Inteligente y la Facultad de Comprobación Kyle Butt, M.A.

La Evolución, la Civilización y la Inteligencia Humana Trevor Major, M.Sc., M.A.

La Evoución de los “Batirratones” Kyle Butt, M.A.

La Lengua del Mallee—Talento que Mide una Temperatura Increíble Nathaniel Nelson

La Mitología de la Ciencia: Generación Espontánea Bert Thompson, Ph.D.

La Naturaleza Literal e Histórica de Génesis 1-11 Bert Thompson, Ph.D.

La Piel Humana—Diseñada por Dios Taylor Richardson

La Revista Nature Ataca a la Religión Brad Harrub, Ph.D.

La Revolución de la Evolución Wayne Jackson, M.A.

La Teoría de la Brecha: una Refutación Bert Thompson, Ph.D.

La Violación y la Evolución Kyle Butt, M.A.

Las Implicaciones de la Evolución Bert Thompson, Ph.D.

Las Teorías del Origen a la Luz de las Predicciones Razonables Wayne Jackson, M.A.

Lo que las Jirafas Harían para Beber Nathaniel Nelson

Los Críticos de la Creación Enfrentados Bert Thompson, Ph.D.

Los Evolucionistas lo Quieren a Su Gusto Dave Miller, Ph.D.

Los “Días” de la Creación Kyle Butt, M.A.

La “Confusión Gloriosa” de los Orígenes Humanos Brad Harrub, Ph.D.

La “Visión” del Murciélago Caleb Colley, B.A., B.S.

Me Debería Dar Vergüenza que te Burles de Mí Otra Vez Dave Miller, Ph.D.

Medusas Complejas Dan un Salto de 200 Millones de Años Kyle Butt, M.A.

Mirar es Creer—el Diseño del Ojo Humano Taylor Richardson

Monos, Máquinas de Escribir y Shakespeare Brad Harrub, Ph.D.

Más Blanco que Tide® Dave Miller, Ph.D.

Más Problemas para la Supuesta Evolución Humana Kyle Butt, M.A.

Olfateando el Diseño Kyle Butt, M.A.

Otro Fósil Vivo Eric Lyons, M.Min.

Palabras de una Pluma Matthew Vanhorn

Plaquetas de Tuberías Kyle Butt, M.A.

Religión en el Salón de Clase Wayne Jackson, M.A.

Richard Dawkins: Enemigo de la Verdad Wayne Jackson, M.A.

Se Reporta la Secuencia Inicial del Genoma del Chimpancé Brad Harrub, Ph.D.

Siguiendo la Nariz del Tucán Hasta el Diseñador Kyle Butt, M.A

Sintiendo el Diseño Kyle Butt, M.A.

Suecia Prohíbe la Creación Kyle Butt, M.A.

Tenga Cuidado del “Sentido Común” de Dawkins Kyle Butt, M.A.

Un Pequeño Castor Derriba 100 Millones de Años Kyle Butt, M.A.

Un Viaje al Oeste—Para Ver a los Dinosaurios Eric Lyons, M.Min. and Kyle Butt, M.A.

“Con el Sudor de Su Espalda” Matthew Vanhorn

“No-Diseño” En la Naturaleza: El Nuevo Argumento de la Evolución Bert Thompson, Ph.D.

¡Se Debe Enseñar la Evolución Como un Hecho, No Como una Ficción! Brad Harrub, Ph.D.

¿De Dónde Vino la Moralidad? Eric Lyons, M.Min.

¿Es el Hombre un Simio Desnudo? Wayne Jackson, M.A.

¿Es la Evolución un Hecho? Bert Thompson, Ph.D.

¿Están los Virus Realmente “Evolucionando”? Brad Harrub, Ph.D.

¿Exactamente Cuán Útil es la Evolución? Kyle Butt, M.A.

¿Indica el ADN Humano y Chimpancé una Relación Evolutiva? Bert Thompson, Ph.D.

¿La Evolución de la Mentira? Brad Harrub, Ph.D.

¿Merecen los Simios Ser Tratados Como Personas? Kyle Butt, M.A.

¿Por Qué Cree la Gente en la Evolución? Bert Thompson, Ph.D.

¿Qué Prueban los Pinzones? Kyle Butt, M.A.

¿Qué es Más Grande y Más Incomprensible que el Dios de los Cristianos? Eric Lyons, M.Min.

¿Qué es lo que Dijiste? Matthew Vanhorn

¿Qué es un Fósil Vivo? Kyle Butt, M.A.

¿Se Arrepintió Darwin? Bert Thompson, Ph.D.

¿Toma Millones de Años para que la Madera se “Pretifique”? Kyle Butt, M.A

Otros enlaces

¿Evolución?

Obtenidos de :

http://www.apologeticspress.org/espanol/creacionvsevolucion/sort-1004-1-25-title

Francisco José Ayala opina sobre ciencia y religión

Francisco José Ayala opina sobre ciencia y religión

Entrevista en el diario gallego Faro de Vigo a Francisco J. Ayala, científico especialista en evolución. Este español nacionalizado en los EE.UU. fue ordenado sacerdote dominico en 1960 y se doctoró por la Universidad de Columbia en 1964. Ahora investiga e imparte clases de biología en la Universidad de California en Irvine. Tras recibir del mismo George Bush, protector de los creacionistas, la Medalla Nacional de Ciencia de Estados Unidos, presenta ahora su libro Darwin y el diseño inteligente. Según esta entrevista, contra lo que algunos pudieran esperar de quien fue ordenado sacerdote dominico, Ayala critica a los creacionistas. Como el señor con la cabeza bien amueblada que es, no puede más que manifestar su agnosticismo, defender la investigación genética y la separación entre ciencia y fe (otra entrevista interesante aquí). Una reverencia para usted, don José.

La ciencia no tiene que ver con Dios, que sólo se explica desde la fe“, asegura.

“Decir que Dios nos diseñó es una blasfemia, es llamarle chapuza”

S. R. / PONTEVEDRA-. Son las tres de la mañana hora de California, en donde Francisco J. Ayala es profesor de Ciencias Biológicas y desde donde se desplazó a la Casa Blanca en 2002 para recibir de manos de George Bush la Medalla Nacional de Ciencia de Estados Unidos. Aunque este científico de 74 años (que no aparenta) no parece sentir el cansancio, si acaso porque lo reconoce y bromea con que no se incluya en las notas “si desvarío”. Autor de más de 30 libros, honoris causa por universidades, entre ellas la de Vigo, de una decena de países y reconocido experto en la evolución (es un ilustre representante de la segunda generación de neodarwinistas), ayer participó en la Semana de Filosofía de Pontevedra para hablar de ciencia y dejar claro que la teoría del diseño inteligente -defendida por no pocos sectores religiosos desde el siglo XIX y que sostiene que es Dios el motor último de la evolución- no sólo carece de sustancia sino que “supone atribuirle a Dios un carácter de chapuza”.

-Asegura que la religión cristiana es compatible con la teoría de la evolución.

-Lo digo en el libro que se acaba de publicar, (Darwin y el diseño inteligente) que la evolución es mucho más compatible con la religión cristiana que lo que llaman el diseño inteligente. Si como ellos dicen Dios nos ha diseñado, como un ingeniero diseña un coche o un avión o algo así, es una blasfemia, implica que Dios es un chapucero y hace las cosas muy mal.

-Cita varios “fallos” en el diseño: el primero, el sistema reproductor humano.

-El canal de la natalidad de la mujer es demasiado estrecho para la cabeza del niño. Eso tiene una explicación científica conocida (la selección natural prima el crecimiento del cerebro porque eso daba mayores posibilidades a nuestros antepasados de sobrevivir), pero que si lo hubiese diseñado Dios supondría que es responsable de los millones de niños y millones de mujeres que mueren en el parto por un diseño mal hecho. Y así con todo lo demás, a cualquier parte que se mire de un cuerpo de hombre, mujer, león o mariposa, todo está como se espera de la selección natural: el diseño suficiente para que los organismos sobrevivan y se multipliquen pero son procesos naturales y, por tanto, muy imperfectos.

-¿Cómo explica el diseño inteligente la evolución?

-El diseño inteligente es un intento de explicar los organismos porque no había otra teoría, y es que todos somos creados por Dios, porque no se sabía como explicarlo. Darwin descubre la selección natural y uno de los ejemplos que mostraré esta noche (por ayer) es cómo los ojos evolucionan y cómo tienen defectos, por ejemplo nosotros tenemos un punto ciego, eso es un defecto de diseño tremendo que se explica históricamente en la evolución. Volviendo al tema de la cabeza del niño: la cabeza cada vez más grande genera problemas, hay mucha presión sobre el canal del parto, entonces se va reduciendo la mandíbula por ejemplo en comparación con los chimpancés y, terciariamente, se promueve que se aumente el canal de natalidad, de ahí que éste vaya a remolque ya que no es lo que favorece directamente la selección natural. Otro ejemplo son los dientes: a medida que la mandíbula se hace más pequeña hay presión selectiva para que los dientes lo sean también. Un ingeniero no habría hecho así las cosas, diseñaría un canal más grande, dientes apropiados etc. Por no hablar de los cientos de especies en los que hembra se aparea y come al macho.

-Asegura que su manera de entender la religión cristiana y la evolución son compatibles. ¿Se puede explicar a Dios desde la ciencia o ese es un tema sólo abordable desde la fe?

-La ciencia no tiene que ver con Dios, que sólo se explica desde la fe, desde la teología, la ciencia trata de las realidades materiales. Eso no quiere decir que no haya Dios, ni que lo haya ni que no lo haya. Se puede explicar con un ejemplo que es el desarrollo del niño: una célula se divide en dos etc, eso es el desarrollo material y la ciencia trata de explicar como pasa eso y por qué hay defectos, por ejemplo enfermedades, que Dios esté presente, que haya alma o no la ciencia no tiene nada que decir sobre ello, pero de nuevo explicar este proceso natural como diseñado por Dios tampoco va bien porque el desarrollo del niño tiene muchos problemas, enfermedades hereditarias, etc.

-¿Qué le parecen los retos que está planteando la genética?

-Como todos los conocimientos nos resuelve problemas y nos plantea otros, la genética va a hacer posible curar y evitar más enfermedades, será un proceso a largo plazo. Y no es que con la genética se va a curar todo sino que será más fácil diseñar medicamentos y evitar dolencias si sabemos que por condiciones genéticas una persona puede ser predispuesta.

-De todos los avances que se nos anuncian, ¿qué cree que veremos?

-Por el momento hemos incrementado la esperanza de vida en 20 años. Tengo 74 y a mi edad hace sólo una generación era un anciano.

Fuente: “Decir que Dios nos diseñó es una blasfemia, es llamarle chapuza”

http://www.farodevigo.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2008032700_8_211087__Sociedad-y-Cultura-Decir-Dios-blasfemia-llamarle-chapuza

Nota:El Dr. Manuel Carmona,científico español,especialista en microbiología, me comentaba que «es Incorrecto el término utilizado por el (o la) periodista. Ayala es cristiano, y lo único que dice es que LA CIENCIA no puede demostrar la existencia o la no existencia de Dios, que es algo muy diferente de sus creencias personales. Yo he leído muchas entrevista de este hombre con estos argumentos. Cuando se le pregunta si para él es compatible ser creyente, como él es, con apoyar la TE, siempre ha afirmado lo mismo: “mis creencias no están relacionadas con mis resultados en ciencia, la TE afecta a los cuerpos, a la materia de los seres vivo, la religión y Dios afecta a otra cosa”.»

La Teoria de la Evolucion es Ciencia y no religion

La Teoría de la Evolución es Ciencia y no religión

Este artículo ha sido escrito por el Dr. Manuel Carmona, cientifico experto en microbiología.

 

 

Seguimos con el artículo de Cornish-Bowden y Cérdenas (2007). Biol Res 40: 113-122.


Los fundamentalistas religiosos, ya sean cristianos o musulmanes, afirman que la teoría de la evolución es esencialmente atea y hostil hacia los pensamientos religiosos. Desde luego, existen biólogos ateos, pero eso no es lo mismo que afirmar que la evolución es incompatible con la religión. En el año 1996 se publicó en L’Osservatore Romano las siguientes palabras de Juan Pablo II: “Los últimos conocimientos científicos han demostrado que la evolución es más que una hipótesis. De hecho es remarcable que esta teoría ha sido aceptada por la mayoría de los científicos, tras obtener toda una serie de datos en varios campos del saber. La convergencia de los resultados obtenidos por vías de trabajo independientes es por sí mismo un argumento de peso a favor de esta teoría”.

 

 

La frase del Papa es importante en tanto en cuanto da un argumento valioso: la evolución no es en sí misma una religión. Esta es una afirmación que algunos creacionistas de los USA repiten con frecuencia con la esperanza de pervertir el mandato constitucional que separa la religión del estado.


El evolucionista Theodonius Dobzhansky lo reflejó en 1973 en el título de un artículo leído en la “American Biology Teacher”: “Nada en biología tiene sentido, excepto a la luz de la evolución”. Los biólogos “creen” en la evolución no por razones religiosas, sino por las toneladas de evidencias que se poseen.


 

El título del artículo de Dobzhansky es referido con frecuencia, pero su contenido es menos conocido. Éste empieza discutiendo como el fundamentalismo islámico ataca el sistema solar copernicano. Ya en 1973, Dobzhansky era plenamente consciente de que había que tener en cuenta cualquier tipo de fundamentalismo: “Yo soy un creacionista y un evolucionista. La evolución es Dios, o la forma natural de la creación. La creación no es un evento que ocurrió en el 4.004 A.C., es un proceso que empezó hace 10.000 millones de años y todavía está en marcha.” Dobzhansky era un cristiano ortodoxo practicante, que pensaba que afirmar que su fé religiosa era incompatible con la evolución era absurdo.

El creacionismo de todas formas no es tan monolítico como aparenta. Esto se puede observar cuando algunos afirman que el modelo evolucionista y el creacionista debe de ser explicado en igual de condiciones en las escuelas, y el que afirma que en el conflicto entre la Biblia y la evolución solamente una de ella puede ser correcta.

Además, esa idea que “venden” los creacionistas en la cual existe homogeneidad frente a las diferentes teorías que manejan los científicos es completamente falsa. Entre los creacionistas encontramos en un extremo aquellos que afirman que la Tierra es plana (Schadewald (1980) The flat out truth: Herat orbits? Moon landings? A Fraud! Says this prophet. http://www.lhup.edu/~DSIMANEK/fe-scidi.htm) o los que afirman que creer en el heliocentrismo pone es escena muchos de los diablos que el mundo ha visto en el pasado (Babinsky et al. (2005) The evils of Copernicanism, hhtp://www.edwardtbabinski.us/babinsky/copernicanism.html).

Estos ejemplos quizá sean poco representativos debido a sus escasos componentes, sin embargo todavía hay grupos incompatibles de creacionistas, que van desde los creacionistas de una tierra joven, que creen que la Tierra no tiene más que unos pocos miles de años, a los creacionistas progresivos, que aceptan que el universo tiene millones de años pero hay intervenciones divinas en cada una de las apariciones de nuevas especies. Las discrepancias se dan entre estos grupos al igual que entre ellos y los evolucionistas.

Así los creacionistas de la Tierra joven afirman que el diseño inteligente es una mezcla de agnósticos y teístas de una gran variedad teológica que nunca se darán cuenta de la importancia del verdadero Dios y de su Palabra (Mortensen, 2004 en Answers in Genesis). Los creacionistas progresivos, sin embargo, están en desacuerdo con los mitos que hacen circular los fundamentalistas cristianos y acusan a Ken Ham, un conocido creacionista, “por mostrarnos su más absoluta ignorancia al ignorar la antigüedad de la Tierra”(Neyman, 2005 en Answers in Creation).

http://oldearth.wordpress.com/2008/04/03/diversidad-del-creacionismo/

Distribución geográfica del creacionismo

Hace poco me encontré con una publicación muy recomendable. La referencia es Cornish-Bowden, A. y Cárdenas, M.L. (2007). “The threat from creationism to the racional teaching of biology”. Biol. Res. 40: 113-122.

Considero que es un interesante trabajo y está dividido en dos partes, en la primera trata acerca de la extensión geográfica del creacionismo y la segunda los tipos de anti-evolucionistas que existen. Hoy voy a resumiros algunos aspectos de la primera parte:

La inmensa mayoría de los biólogos en la actualidad aceptan la teoría de la evolución. En palabras de Medawar, citado por Carroll (2006): “para un biólogo la única alternativa a pensar en términos evolucionistas es no pensar”. Sin embargo esto les hace olvidar que la situación en el mundo es muy diferente, incluso entre los científicos que no son biólogos”. “El peligro que supone el creacionismo para el pensamiento racional y la enseñanza de la biología en USA se está convirtiendo en un serio problema en los últimos años. Esta corriente no solamente está siendo liderada por cristianos fundamentalistas, sino también por fundamentalistas islámicos.”

1. Los USA: Este es el fenómeno mejor documentado, pero el problema quizá esté infravalorado. Existe la creencia de que “el juicio del mono” de 1925 fue una victoria para la enseñanza de la biología en USA, ya que a pesar de que los creacionistas ganaron el juicio, sus portavoces hicieron el ridículo de tal forma que otros estados no se animaron a proponer leyes como las tenía en ese momento Tennessee. Sin embargo, apenas hubo enseñanza de la evolución después de ese año, con lo que no fue necesario promover dichas leyes. Lo único que cambió el panorama fue el lanzamiento del Sputnik por parte de la URSS en 1957, que puso de manifiesto que las diferencias de conocimientos científicos entre la URSS y USA eran superiores de lo que ellos pensaban. A partir de esa fecha se fomentó la enseñanza de las ciencias y la teoría de la evolución, que es esencial en la enseñanza de la biología, volvió a las aulas. Esto supuso una nueva y furibunda oposición por parte de los fundamentalistas cristianos. Empezando en Arkansas, en 1981, algunos estados han propuesto leyes para “balancear” las enseñanzas de biología con las de “ciencias de la creación”. Uno tiende a pensar que en realidad esto es una maniobra de dilación con el objetivo de acabar eliminando del todo la enseñanza de la teoría de la evolución de las escuelas. En el año 2006, la sociedad americana de bioquímica y biología molecular estaba ya lo suficientemente alertada que organizó un simposio que llevó por título “La enseñanza de la teoría de la evolución en ciencias bajo la amenaza de otras visiones alternativas”, completando el simposio con otro acerca de “Temas de actualidad en evolución molecular”.

2. UK: En abril del año 2006 la Royal Society (que es el equivalente de la academia de ciencias de UK) publicó un manifiesto donde se reconocía que “la evolución es la mejor explicación para el desarrollo de la vida sobre la Tierra, así como para explicar el origen de las especies”, y “ésta forma parte esencial de la biología y de las enseñanzas de ciencias en colegios, institutos y universidades en todo el mundo”. ¿Por qué se hizo necesario este manifiesto?. La respuesta está en una escuela pública de Gateshead, una ciudad situada en el norte de UK. El jefe del departamento de ciencias de esa escuela proclamó: “Si, como Jesús nos dijo, la Biblia es la palabra de Dios, la verdadera ciencia siempre deberá estar de acuerdo con ella”. En otras palabras, la Biblia es el sistema de referencia por la cual una hipótesis científica debe de ser testada. La revista The New Humanist publicó una discusión en el parlamento británico; cuándo se le preguntó al Primer Ministro si estaba de acuerdo en que se enseñara en las escuelas el creacionismo a la vez que la teoría de la evolución de Darwin contestó: “cuanto más diversa sea nuestra escuela mejores resultados obtendran nuestros chicos” (Con dos cojones, esto es una anotación mía; sigo). Según una encuesta realizada por The Guardian en 2006, más del 12% de los estudiantes ingleses preferían el creacionismo sobre otro posible origen de los humanos, mientras que un 19% estaba de acuerdo con el diseño inteligente. En septiembre del año 2006 una organización llamada Truth in Science distribuyó propaganda creacionista entre los jefes de departamentos de las escuelas de secundaria de UK.

3. Alemania: La situación en Alemania no es mucho mejor que en UK. Las ideas creacionistas se están enseñando en dos escuelas de Giessen, en el estado de Hesse, publicándose en un reportaje del canal Arte. Cuando se entrevistó al ministro de educación el estado de Hesse, Karin Wolff, éste afirmó que “la teoría de la creación bíblica debe de ser enseñada en clase de biología al igual que la teoría de la evolución”.

4. Polonia: El Ministro de Educación de Polonia, Miroslaw Orzechowski, dijo en octubre del 2006 que “la teoría de la evolución es mentira; es un error que hemos legalizado como una verdad común”. Maciej Giertych, miembro polaco del parlamento europeo está creando un lobby para incluir el creacionismo en los curricula de biología. Siempre ha negado que la motivación sea religiosa, y afirma que “no se tienen en cuenta las nuevas pruebas científicas en contra de la evolución, como por ejemplo que hay evidencias paleontológicas y arqueológicas de que los dinosaurios coexistieron con los humanos, o que una catástrofe de dimensión mundial ocurrió en tiempos históricos”. Por supuesto, esta persona no dio una sola referencia del origen de la información.

5. Francia: en Francia el problema es mucho menor que en otros países, aunque hay un movimiento creacionista en crecimiento: el Cercle d´Études Historique et Scientifique (CESHE). Esta organización no sólo es hostil a la ciencia sino también a la iglesia católica romana. Por ejemplo, describe la academia pontifícea como “formada por dos tercios de evolucionistas ateos que sabotean la cristiandad”.

6. Turquía: Es quizá el núcleo más importante de propaganda creacionista después de USA. Su radio de acción se extiende también entre los estudiantes musulmanes residentes en Europa. Recientemente han confeccionado un Atlas de la Creación que han repartido sin coste a profesores, escuelas y universidades de diferentes partes del mundo.

Como veis el creacionismo no es ninguna anécdota, sino una corriente anti-científica muy a tener en cuenta. La segunda parte tratará acerca de los modelos de creacionismo existentes, que hay bastantes más de uno, no creais

Este es el tercer y último de los post dedicado al trabajo de Cornish-Bowden y Cárdenas que os comenté en dos artículos anteriores. Esta parte trata acerca de algunos científicos que se oponen a la teoría de la evolución. No se habla apenas del listado de científicos creacionistas que se presentan en sus revistas (por ejemplo Answer in Genesis), eso se tratará en un artículo futuro.

 

 

En un esfuerzo por mostrar que la “ciencia de la creación” es una ciencia, sus defensores han confeccionado un listado de científicos con prestigio que acepten firmar la siguiente declaración:

“Yo soy escéptico con la idea de que la mutación al azar y la selección natural explica la complejidad de la vida. Se debe realizar un cuidadoso examen de las evidencias aportadas a favor de las teorías darwinianas”.

 

 

Esta declaración es suave: pocos científicos tendrían dificultades en añadir su nombre a la segunda frase, incluso la primera es objetivable, más por sus implicaciones que por lo que realmente dice. No es de extrañar que poco más de 100 científicos firmaran esta declaración (Edward (2001) 100 Scientist, Nacional Poll Challenge Darwinism http://www.reviewevolution.com/press/pressRelease_100Scientist.php).

Lo que más sorprende es que sólo un tercio de ellos, tienen o presumen de tener conocimientos en biología, y 5 de éstos trabajan en la Biola University (antiguo Bible Collage of Los Angeles), una institución no destacada por sus enseñanzas en biología.

 

Para demostrar la futilidad de agregar personas a un listado (en vez de mostrar un listado de argumentos razonados), cuando la pregunta (que fue llamada Steve, en honor a Stephen J. Gould, y decidida democráticamente por la National Center for Science Education) fue:

“La evolución es un principio vital para la biología, y la multitud de evidencias que se poseen apuntan hacia que todos los organismos compartimos un ancestro común. Aunque existan debates legítimos acerca de los patrones y los procesos de evolución, no hay ninguna razonable duda científica de que la evolución ocurre y que la selección natural es un mecanismo de gran importancia en ella. Es científicamente inapropiado y pedagógicamente irresponsable que la pseudociencia del creacionismo, incluyendo aquí al diseño inteligente, aunque no sólo limitándolo a él, sea incorporado en los currícula de ciencias de nuestras escuelas públicas”.

 

 

Esta proclama recibió el apoyo de cerca de 800 nombres (Steve-o-meter, http://www.neseweb.org/resources/article/meter.html).

 

Uno de los aspectos que más llama la atención es que en la lista creacionista, sólo contiene el nombre de tres personas con algún background ilustre: Michael Behe, William Dembski y Jonathan Wells. De ellos sólo Behe puede ser considerado biólogo, y de él se hablará más adelante. Dembski no tiene publicaciones en ninguna revista de biología del ISI. Wells tiene muy pocas, y aunque una de ellas está en una revista de alto índice de impacto (Rowning et al., 1997, PNAS USA 94:1224-1229), su aportación no tiene relevancia en sus creencias creacionistas. Sin embargo, ha conseguido publicar un artículo creacionista en una revista científica (Wells, 2005. Riv Biol 98:71-86).

 

Como ya se apuntó anteriormente, a los creacionistas de la Tierra joven les disgusta el diseño inteligente porque engloba a un gran número de diferencias creencias, y en eso (y en poco más) tienen razón. Sin embargo, el diseño inteligente no debe de ser tomado como una anécdota ya que es la única justificación que tienen para hablar de la “ciencia de la creación”. Phillip Johnson, la persona que bautizó el diseño inteligente, es un profesor de derecho retirado de la Universidad de Berkeley, en California, sin credenciales en ciencias. La persona que ha dado alguna credibilidad científica ha sido Michael Behe, que trata de justificar el diseño inteligente en términos de “complejidad irreducible”, la idea de que los organismos dependen de muchos sistemas que solamente pueden funcionar si todos los componentes están presentes simultánea y funcionalmente. Behe tiene publicaciones relevantes en bioquímica relacionadas con la hemoglobina (Behe and Englander, 1979), con la estructura del DNA (Luthman and Behe, 1988), y el plegamiento de proteínas (Behe et al., 1991), y su libro “La caja negra de Darwin” (Behe, 1998 es extensamente citado por aquellos que están desesperados por encontrar literatura científica que ataque la idea de la evolución.

 

 

El propio Behe “modestamente” presenta su trabajo como “es tan importante que debe de ser considerados como uno de los grandes logros en la historia de la ciencia. El descubrimiento rivaliza con aquellos obtenidos por Newton y Einstein, Lavoisier y Schrödinger, Pasteur y Darwin”.

 

 

Como muchos críticos al libro “La caja negra de Darwin” han notado ya, Behe (al igual que Johnson) es muy cuidadoso para no nombrar en ningún momento al Diseñador, teniendo así coartada para afirmar que su fin es puramente científico, sin ninguna relación con la religión. Pero solamente un lector realmente ingenuo puede llegar a tener alguna duda acerca del Diseñador en el cual se está pensando. Otro punto importante es que Behe afirma que él llega a estas conclusiones mediante el estudio de la bioquímica, dando la impresión a los lectores no bioquímicos de que cualquier bioquímico estará de acuerdo con estas ideas. Esto está tan alejado de la verdad que, en una medida sin precedentes, su propio departamento de la Universidad de Lehigh ha publicado un comunicado en su página web describiendo a Behe como él único disidente de la posición uniforme del departamento que apoya la teoría de la evolución (Brace, 2007 http://www.lehigh.edu/~inbios/news/evolution.htm).

 

 

Una de las principales críticas a este libro es la persistente confusión entre la evolución y el origen de la vida. Charles Darwin hizo algunas sugerencias acerca del origen de la vida, pero su fama se debe a la teoría de la selección natural, que concierne a la evolución, no al origen de la vida. De hecho, si en algo coinciden la mayoría de los biólogos es que el origen de la vida todavía no se comprende del todo (de hecho la definición de vida es algo en lo que se está lejos aún de llegar a un consenso), pero en general prácticamente todos consideran que la idea de selección natural es correcta. En el libro de Behe, sin embargo, la idea de la complejidad irreducible se presenta como un argumento contra la selección natural, cuando no hay nada de eso. De hecho se puntualiza en aspectos que una teoría del origen de la vida necesitaría explicar. Para la pregunta que más solivianta a los creacionistas, el grado de parentesco en humanos y primates, la complejidad irreducible no tiene ninguna relevancia. El ejemplo de Behe de la coagulación sanguínea opera exactamente igual para humanos que para chimpancés, y no tiene que decir nada acerca de si los chimpancés y los humanos compartimos un ancestro común.

 

 

En el libro de Behe se afirma que no existe ninguna publicación que detalle la evolución de los sistemas complejos. Y eso, a pesar de que la evolución del ciclo de Krebs ha sido más que estudiada (Meléndez-Hevia et al., 1996 J. Mol. Biol. 43: 293-303), y por ejemplo sea extensamente tratado en el libro de Kenneth Miller “Encontrando al dios de Darwin” (Millar, 1999). Es importante darse cuenta que Behe deja una vía de escape al no definir complejidad, así él puede afirmar que el ciclo de Krebs no entra en su definición de complejidad irreducible y no tiene nada que ver (Behe, 2000). Sin embargo se debe asumir que complejo es aquello que todo bioquímico define, por tanto decir que la evolución de sistemas complejos nunca se ha discutido es completamente falso.

 

En un pasaje que parece haber pasado desapercibido por aquellos que piensan que Behe está en contra de la evolución darviniana, afirma que él encuentra la idea del antepasado común bastante convincente. Él también afirma que, a pequeña escala, la teoría de Darwin ha triunfado…pero es al nivel de la macroevolución… cuando provoca escepticismo. La obra de Behe pareció influenciar incluso a Ratzinger (2003) quien mostró sus dudas acerca de la macroevolución citando frases de Szathmáry y Maynard Smith. Sin embargo esta cita parecía influenciada negativamente por Behe, ya que Szathmáry y Maynard Smith tenían la macroevolución como tema central su colaboración. La diferencia está en que ellos afirmaron:

 

 

“No hay razones teóricas para excluir a los linajes evolucionados, para incrementar su complejidad con el tiempo, y no hay evidencias empíricas de que esto sea así. Sin embargo, las células eucariotas son más complejas que las procariotas, los animales y plantas son más complejos que los protistas, etcétera. El incremento de complejidad se puede haber obtenido como resultado de una serie de grandes transiciones evolutivas. Eso implica cambios en el sentido en que esa información es almacenada y transmitida”.

 

 

Finalmente los autores de este artículo recomiendan como libros que tratan el tema evolución/creacionismo las obras: “Evolution vs. Creationism (Scout, 2005. University of California Press, Berkeley) y Science and Creationism (Montagu, 1984. Oxford University Press).

 

Como conclusión indicar que el creacionismo representa en la actualidad una amenaza para el pensamiento racional de biología, no sólo para los USA sino también para otros muchos países.

 

Fuentes bibliográficas:

¿Un Universo Diseñado?

¿Un Universo Diseñado?

por Steven Weinberg

(Steven WEINBERG es Profesor de Física, Universidad de Texas en Austin, Ganador del Premio Nobel de Física en 1979)

Steven Weinberg en la Universidad de Harvard

Steven Weinberg en la Universidad de Harvard

Este artículo es una tremenda exposición de la incredulidad y escepticismo de un hombre inteligente. Lamentablemente su conclusión “Yo estoy a favor de un diálogo entre la ciencia y la religión, pero no un diálogo constructivo. Uno de los grandes logros de la ciencia ha sido, si no hacer imposible que las personas inteligentes sean religiosas, al menos hacer posible que ellas no tengan que ser religiosas. No debemos retroceder de este objetivo alcanzado.”, me confirma una vez mas lo que pienso.

Este Señor se equivoca al decir que “No veo como es posible hablar de esto sin tener al menos una vaga idea de cómo debería ser el diseñador. Cualquier posible universo puede ser explicado como el trabajo de algún tipo de diseñador. Incluso un universo completamente caótico, sin ningún tipo de leyes ni regularidades, puede suponerse que fue diseñado por un idiota.”

Se equivoca porque no conoce a Dios,no tiene ni la menor idea de él,ni de su existencia

No hay una fuerza de vida. Como dijo Richard Feynman, cuando miras al universo y comprendes sus leyes, “la teoría de que todo está ordenado como un escenario para que Dios observe el combate del hombre entre el bien y el mal parece inadecuado”.

Pueden parecer pobres nuestras reflexiones ante los demás, aun sin serlo, pero tal juicio no alivia la carga del esfuerzo que cuesta alcanzarlas.” José Vasconcelos

¿Por qué hay tantos en el mundo que no quieren creer en Dios? ¡Porque eligen ser ignorantes!

¿Sabes cuál es la mayor carta de presentación de Dios, la prueba indiscutible de Su autoridad? Su gloriosa Creación es testimonio constante de Su existencia, tal como lo dice la Biblia: “”Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad; porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido.”(Romanos 1:18-21)

¡A pesar de que la Creación entera declara la existencia del Dios invisible, el mundo se niega a aceptar el testimonio, porque se rebela contra Dios! No quieren conocerle ni quieren confesar que existe, pues si lo reconocieran, tendrían que admitir que le deben cierta reverencia y obediencia. Si el mundo y sus habitantes son creación de Dios, entonces le pertenecen, ¡y si le pertenecen, quien manda es Él y no ellos!
Quienes se niegan a ver a Dios en Su Creación son como aquel granjero que dijo, al ver una jirafa por primera vez: “¡Eso no existe!” ¡Pero el hecho de que no lo quieran creer no cambia la realidad!

“Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza;porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios.Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora; y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo.” (Romanos 8:20-23)

En la tradición cristiana, Dios es objeto de estudio de la teología. Desde tiempos de Santo Tomás de Aquino (Edad Media), se asume que la existencia de Dios no es tarea comprobable por el método científico, sino que su existencia ha de demostrarse en el ámbito de la metafísica.

A menudo Dios es imaginado como una fuerza de la naturaleza — o como un ente consciente el cual se puede manifestar en un aspecto natural. Ambos la luz y las penumbras son smbolos canónicos para representar a Dios.

A menudo Dios es imaginado como una fuerza de la naturaleza — o como un ente consciente el cual se puede manifestar en un aspecto natural. Ambos la luz y las penumbras son símbolos canónicos para representar a Dios.

La definición más común de Dios es como ser supremo, omnipotente, omnipresente, omnisciente y creador y protector del universo y la humanidad. No es posible definirlo como algo conocido y establecer una descripción exacta y certera, por lo que la aceptación de su existencia y presencia viene dada por cada individuo, basándose en alguna de las religiones del mundo o por experiencia propia.

Este artículo se basa en una charla dada en Abril de 1999 en la Conferencia sobre el Diseño Cósmico por la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia en Washington, D.C. y publicado en la New York Review of Books

Steven Weinberg se educó en Cornell, Copenhagen y Princeton, y ha enseñado en Columbia, Berkeley, M.I.T. y Harvard, donde fue Profesor Higgins de Física desde 1973 a 1982. En 1982 se trasladó a la Universidad de Texas en Austin y fundó su Grupo Teórico. En Texas mantiene la Silla de la Ciencia Josey Regental y es miembro de los Departamentos de Física y Astronomía. Su investigación ha abarcado un amplio rango de tópicos en la teoría cuántica de campos, física de partículas elementares y cosmología, y ha sido galardonado con numerosos premios, incluyendo el Premio Nobel de Física, la Medalla Nacional de la Ciencia, el Premio Heinemann de Física Matemática, la Medalla Cresson del Instituto Franklin, la Medalla Madison de la Universidad de Princeton y el Premio Oppenheimer. Posee así mismo doctorados honoríficos de una docena de universidades. Es miembro de la Academia Nacional de la Ciencia, de la Sociedad Real de Londres, de la Academia Americana de las Artes y de las Ciencias, la Unión Astronómica Internacional y la Sociedad Filosófica Americana. Además de su bien conocido tratado, Gravitación y Cosmología, ha escrito numerosos libros para todo tipo de lectores, incluyendo el ganador de premios “Los Tres Primeros Minutos” (traducido a 22 idiomas), el Descubrimiento de las Partículas Subatómicas, y más recientemente Sueños de una Teoría Final. Ha escrito un libro de texto La Teoría Cuántica de Campos, Vol. I. y Vol. II.

Me han solicitado que comente si el universo muestra o no indicios de haber sido diseñado. No veo como es posible hablar de esto sin tener al menos una vaga idea de cómo debería ser el diseñador. Cualquier posible universo puede ser explicado como el trabajo de algún tipo de diseñador. Incluso un universo completamente caótico, sin ningún tipo de leyes ni regularidades, puede suponerse que fue diseñado por un idiota.

La pregunta que me parece más apropiada, y quizás no imposible de responder, es si el universo muestra signos de haber sido diseñado por una deidad más o menos del tipo de la de las religiones tradicionales monoteístas – no necesariamente la figura del techo de la Capilla Sixtina, pero al menos con algún tipo de personalidad e inteligencia, quien creó el universo con un tipo especial de interés en la vida, y más en concreto, con la vida humana. Espero que esta no sea la idea del diseñador sostenida por muchos aquí. Podríais decirme que tenéis en mente algo mucho más abstracto, algún espíritu cósmico de orden y armonía, como Einstein. Sois libres de pensar así, pero entonces no sé porque usáis palabras como “diseñador” o “Dios”, excepto quizás como una forma colorida de protección.

Se cree que es obvio que el mundo fue diseñado por algún tipo de inteligencia. ¿Qué más podría dar cuenta del fuego y la lluvia, de los rayos y los terremotos? Después de todo, las maravillosas habilidades de los seres vivos parecen apuntar a un creador que tiene un especial interés en la vida. Hoy comprendemos muchas de esas cosas en términos de fuerzas físicas actuando bajo leyes impersonales. No conocemos todavía las leyes más fundamentales, y no podemos predecir con exactitud las consecuencias de las leyes que conocemos. La mente humana continúa siendo extraordinariamente difícil de comprender, al igual que el tiempo. No podemos predecir si va a llover el mes que viene, pero conocemos las reglas que gobiernan la lluvia, incluso a pesar de no poder calcular sus consecuencias. No veo nada en la mente humana diferente al tiempo, que permanece fuera de nuestra comprensión como una consecuencia de leyes impersonales actuando durante miles de millones de años.

No aparenta haber ninguna excepción a este orden natural, ningún milagro. Tengo la impresión de que hoy en día la mayoría de los teólogos se muestran remisos a hablar de milagros, pero las grandes religiones monoteístas están basadas en historias de milagros – la zarza ardiente, la tumba vacía, el ángel dictando el Corán a Mahoma – y algunas de éstas dicen que los milagros continúan hoy en día. La evidencia de estos milagros me parecen considerablemente más débiles que la evidencia de la fusión fría, y yo no creo en la fusión fría. Después de todo, hoy entendemos que incluso los seres humanos son el resultado de la selección natural actuando sobre millones de años de comer y reproducirse.

Pensaría que si hubiésemos de ver la mano de un diseñador en algún sitio, ese sería en los principios fundamentales, las leyes finales de la naturaleza, el libro con las reglas que gobiernan todos los fenómenos naturales. Aún no conocemos las leyes finales, pero hasta donde hemos sido capaces de ver, son completamente impersonales y sin ninguna función específica para la vida. No hay una fuerza de vida. Como dijo Richard Feynman, cuando miras al universo y comprendes sus leyes, “la teoría de que todo está ordenado como un escenario para que Dios observe el combate del hombre entre el bien y el mal parece inadecuado”.

Es cierto que cuando la mecánica cuántica estaba en sus comienzos, algunos físicos pensaron que los humanos volvían a ocupar un puesto de privilegio, porque los principios de la mecánica cuántica nos dicen como calcular las probabilidades de los posibles resultados que pueden ser encontrados por un observador humano. Pero, comenzando con el trabajo de Hugh Everett hace cuarenta años, la tendencia en los físicos que piensan con profundidad sobre el tema ha sido la de reformular la mecánica cuántica en una forma enteramente objetiva, donde los observadores son manejados como cualquier otra cosa. No sé si este programa ha sido completado con éxito, pero creo que lo será.

Tengo que admitir que, incluso cuando los físicos lleguen tan lejos como puedan, cuando tengamos una teoría final, aún no tendremos una visión completamente satisfactoria del mundo, porque todavía nos quedará la pregunta “¿Porqué? ¿Porqué esta teoría, en vez de cualquier otra? Por ejemplo, ¿Porqué este mundo está descrito por la mecánica cuántica? La mecánica cuántica es una de las partes de nuestra física actual que tiene más posibilidades de permanecer intacta en cualquier teoría futura, pero no hay nada lógicamente inevitable en la mecánica cuántica; puedo imaginar un universo gobernado solamente por la mecánica Newtoniana. Así que aparentemente hay un misterio irreducible que la ciencia no eliminará.

Pero las teorías religiosas del diseño tienen el mismo problema. O bien crees en algo definido por un Dios o diseñador, o no. Si crees que no, ¿de qué estamos hablando entonces? Y si crees en algo definido, como “Dios” o un “diseñador”, si por ejemplo crees en un Dios que es celoso, amante, inteligente, o caprichoso, entonces sigues debiendo afrontar la pregunta “¿Porqué?” Una religión puede afirmar que el universo es gobernado por un tipo de Dios, en vez de alguna otra clase de deidad, y puede ofrecer evidencias para creer en él, pero no puede explicar porque ha de ser así.

Con respecto a esto, me parece que la física está en una mejor posición para darnos una explicación parcialmente satisfactoria del mundo de lo que pueda llegar a conseguir nunca la religión, porque si bien los físicos no son capaces de explicar porque las leyes de la naturaleza son como son y no algo completamente diferente, al menos son capaces de explicar porque no son ligeramente distintas. Por ejemplo, nadie ha sido capaz de dar una alternativa lógicamente consistente a la mecánica cuántica que sea sólo un poco diferente. Una vez que comienzas a hacer pequeños cambios en la mecánica cuántica, llegas a teorías con probabilidades negativas u otros absurdos lógicos. Cuando se combina la mecánica cuántica con la relatividad se aumenta su fragilidad lógica. Encuentras que a menos que formules la teoría en la forma justa y adecuada, encuentras sinsentidos, como los efectos precediendo a las causas, o probabilidades infinitas. Las teorías religiosas, por otro lado, parecen ser infinitamente flexibles, donde no hay nada que impida la invención de deidades de cualquier tipo concebible.

Ahora bien, no me parece que solvente la cuestión decir que no podemos ver la mano de un diseñador en lo que sabemos acerca de los principios fundamentales de la ciencia. Puede ocurrir que, aunque esos principios no se refieran explícitamente a la vida, y mucho menos a la vida humana, pueden, no obstante, haber sido diseñados astutamente para que ésta tenga lugar.

Algunos físicos han argumentado que ciertas constantes de la naturaleza tienen valores que parecen haber sido misteriosamente ajustados con precisión para tomar valores que permitan la aparición de la vida, en una forma que sólo podría explicarse por la intervención de un diseñador con algún interés en especial por la vida. No estoy impresionado por estos supuestos ejemplos de ajuste fino. Por ejemplo, uno de los ejemplos más usados de ajuste fino tiene que ver con las propiedades del núcleo del átomo de carbono. La materia remanente de los primeros minutos del universo era casi por completo hidrógeno y helio, sin virtualmente nada de los elementos más pesados como el carbono, nitrógeno y oxígeno que parecen ser necesarios para la vida. Los elementos pesados que encontramos en la tierra se fabricaron cientos de millones de años después en la primera generación de estrellas, y fueron diseminados por el gas interestelar en el cual eventualmente se formó nuestro sistema solar.

El primer paso en la secuencia de reacciones nucleares que crearon los elementos pesados en las primeras estrellas es, usualmente, la formación de un núcleo de carbono a partir de tres núcleos de helio. Hay una probabilidad despreciable de que se produzca un núcleo de carbono en su estado normal (el estado de menor energía) por el choque de tres núcleos de helio, pero es posible producir cantidades apreciables de carbono en las estrellas si el núcleo de carbono pudiera existir en un estado radiactivo con una energía del orden de 7 millones de electrón-voltios (MeV) por encima de la energía del estado fundamental, igualando la energía de los tres núcleos de helio, pero (por razones que no expondré por ahora) no por encima de 7.7 Mev de su estado fundamental.

Este estado radioactivo del núcleo de carbono puede formarse fácilmente en las estrellas a partir de tres núcleos de helio. Después de eso, no habría problema en producir el carbono normal; el núcleo de carbono en su estado radiactivo emitirá espontáneamente radiación y se convertirá en carbono en su estado fundamental no radiactivo, el estado en que se encuentra en la tierra. El punto crítico en la producción del carbono es la existencia de un estado radiactivo que pueda ser producido en colisiones de tres núcleos de helio.

De hecho, del núcleo de carbono se sabe experimentalmente que tiene dicho estado radiactivo con una energía 7.65 Mev por encima de su estado fundamental. A primera vista esto puede parecer una afortunada aproximación; la energía del estado radiactivo del carbono no sobrepasa la permitida para la formación del carbono (y por lo tanto de nosotros) por sólo 0.05 MeV, que es menos de un uno por ciento de 7.65 MeV. Puede parecer que las constantes de la naturaleza de las que dependen las propiedades de todos los núcleos han sido cuidadosamente ajustadas para hacer la vida posible.

Pero mirando más detenidamente, el ajuste fino de las constantes de la naturaleza aquí no parece tan fino. Tenemos que considerar por qué la formación del carbono en las estrellas requiere la existencia de un estado radiactivo del carbono con una energía no mayor que 7.7 MeV por encima de su estado fundamental. La razón es que el núcleo de carbono en este estado se forma realmente en un proceso con dos pasos: primero, dos núcleos de helio se combinan para formar el núcleo inestable de un isótopo del berilio, berilio 8, el cual ocasionalmente, antes de fragmentarse, captura otro núcleo de helio, formando un núcleo de carbono en su estado radiactivo, que después decae y se convierte en carbono normal. La energía total del berilio 8 y un núcleo de helio en reposo es de 7.4 MeV por encima de la energía del estado fundamental del núcleo del carbono; así que si la energía del estado radiactivo del carbono fuese mayor de 7.7 Mev sólo podría formarse en una colisión entre un núcleo de carbono y un núcleo de berilio 8 sólo si la energía cinética de los dos núcleos fuese al menos de 0.3 MeV – una energía que es extremadamente improbable encontrar a las temperaturas a las que se encuentran las estrellas.

Así que el hecho crucial que afecta a la producción de carbono en las estrellas no son los 7.65 MeV del estado radiactivo del carbono por encima de su estado fundamental, sino los 0.25 Mev del estado radiactivo, un compuesto inestable formado por un núcleo de berilio 8 y un núcleo de helio, por encima de la energía de estos núcleos en reposo1. La energía no sobrepasa el límite para la producción del carbono por una fracción que es del orden de 0.05 MeV/0.25 MeV, un 20 por ciento, que no es una aproximación tan fina después de todo.

Esta conclusión sobre la lección que hemos estudiado sobre la síntesis del carbono es de alguna forma controvertida. En cualquier caso, hay una constante cuyo valor parece haberse ajustado notablemente a nuestro favor. Es la densidad de energía del espacio vacío, también conocida como constante cosmológica. Podría haber tomado cualquier valor, pero a partir de primeros principios uno podría esperar que esta constante debería ser muy grande, y podría ser positiva o negativa. Si fuera grande y positiva, la constante cosmológica actuaría como una fuerza repulsiva que se incrementaría con la distancia, una fuerza que impediría a la materia unirse en el universo primitivo, el proceso que fue el primer paso en la formación de las galaxias, estrellas, planetas y por último las personas. Si fuera grande y negativa, la constante cosmológica actuaría como una fuerza atractiva que se incrementa con la distancia, una fuerza que casi inmediatamente revertiría la expansión del universo y causaría su colapso, no dejando tiempo para la evolución de la vida. De hecho, las observaciones astronómicas muestran que la constante cosmológica es bastante pequeña, mucho más pequeña que lo que podríamos esperar a partir de primeros principios.

Todavía es muy pronto para decir si hay algún principio fundamental que pueda explicar porque la constante cosmológica debe ser tan pequeña. Pero incluso si no hay tal principio, recientes desarrollos en la cosmología ofrecen una posibilidad de explicación de porque los valores medidos de la constante cosmológica y otras constantes físicas son favorables a la aparición de la vida inteligente. De acuerdo con las teoría de “inflación caótica” de André Linde y otros, la nube de miles de millones de galaxias que se expanden y que llamamos big bang puede que no sea sino un fragmento de un universo mucho más grande en el que los big bangs se producen constantemente, cada uno con valores diferentes de las constantes fundamentales.

En este tipo de imagen, en el que el universo contiene muchas partes con diferentes valores de lo que llamamos constantes de la naturaleza, no habría ninguna dificultad en entender porque estas constantes toman valores favorables para la aparición de la vida inteligente. Habría un inmenso número de big bangs en el que las constantes de la naturaleza tomarían valores desfavorables para la vida, y sólo unos pocos donde la vida sería posible. No hay necesidad de recurrir a un diseñador benevolente para explicar porque estamos en una de las partes del universo donde la vida es posible: en cualquier otra parte del universo no hay nadie para realizar la pregunta2. Si cualquier teoría de este tipo resulta ser correcta, entonces concluir que las constantes de la naturaleza han sido finamente ajustadas por un diseñador benevolente sería como decir, “¿No es maravilloso que Dios nos pusiese aquí en la tierra, donde hay agua y aire, y la gravedad y temperatura son tan confortables, en vez de en algún lugar horrible, como Mercurio o Plutón?” ¿En que otro lugar del sistema solar aparte de la tierra podríamos haber evolucionado?

Este tipo de razonamiento se llama “antrópico”. A veces da lugar a afirmaciones del tipo de que las leyes de la naturaleza son como son para que podamos existir, sin mayores explicaciones. Esto me parece poco más que cualquier galimatías místico. Por otro lado, si existiese un gran número de mundos en los que las constantes tomasen valores diferentes, entonces la explicación antrópica de porque en nuestro mundo toman valores favorables a la vida es de sentido común, tanto como explicar porque vivimos en la tierra en vez de en Mercurio o Plutón. Los valores actuales de la constante cosmológica, recientemente medidos por observaciones del movimiento de supernovas distantes, es lo que podrías esperar de este tipo de argumento: es suficientemente pequeña para que no interfiera con la formación de las galaxias. Pero todavía no sabemos suficiente sobre la física para decir si hay diferentes partes del universo en los que las usualmente denominadas constantes de la física toman realmente valores diferentes. Esta no es una pregunta sin respuesta; seremos capaces de contestarla cuando sepamos más sobre la teoría cuántica de la gravitación de lo que sabemos ahora.

Habría una evidencia para un diseñador benevolente si la vida fuese mejor de lo que sería previsible en ese caso. Para considerar esto, debemos tener en mente que una cierta capacidad para el placer habría evolucionado de buena gana a través de la selección natural, como un incentivo para que los animales que necesitan comer y reproducirse lo pasasen en sus genes. Puede que no sea probable que la selección natural en cualquier planeta produzca animales lo suficientemente afortunados para tener el tiempo y la habilidad de hacer ciencia y pensar en abstracto, pero nuestra muestra del producto de la evolución está muy condicionado por el hecho de que sólo en esos casos afortunados hay alguien preguntándose sobre el diseño cósmico. Los astrónomos llaman a esto efecto de selección.

El universo es muy grande, y quizás infinito, así que no debería sorprendernos que, entre la enorme cantidad de planetas que pueden soportar sólo vida sin inteligencia y el aún mayor número de los que no pueden soportar ningún tipo de vida, exista una minúscula fracción en los que haya seres vivos capaces de preguntarse sobre el universo, como nosotros hacemos aquí. Un periodista al que se le asigne entrevistar a los ganadores de la lotería puede llegar a sentir que alguna providencia especial ha estado trabajando en su provecho, pero debería tener en mente el número muchísimo mayor de jugadores de lotería a los que no ha entrevistado porque no han ganado nada. Así, para juzgar si nuestras vidas muestran evidencias de un diseñador benevolente, no sólo debemos preguntarnos si nuestra vida es mejor de lo que sería de esperar a partir de lo que conocemos de la selección natural, sino que debemos tener en cuenta la subjetividad introducida por el hecho de que somos nosotros los que estamos pensando en el problema.

Esta es una cuestión que cada uno ha de responderse a si mismo. Ser un físico no es ninguna ayuda en asuntos como este, así que he de hablar de mi propia experiencia. Mi vida ha sido notablemente feliz, quizás por encima del 99.99 por ciento de la felicidad humana, pero incluso así, he visto morir a mi madre de un doloroso cáncer, la personalidad de mi padre destrozada por el Alzheimer y varios familiares lejanos muertos durante el Holocausto. Los signos de un diseñador benevolente están bastante bien ocultos.

El predominio de la maldad y la miseria ha fastidiado siempre a aquellos que creen en un Dios benevolente y omnipotente. A veces se ha excusado a Dios apuntando la necesidad del libre albedrío. Milton da a Dios este argumento en su Paraíso Perdido (Paradise Lost):

I formed them free, and free they must remain Till they enthral themselves: I else must change Their nature, and revoke the high decree Unchangeable, eternal, which ordained Their freedom; they themselves ordained their fall.

Los creé libres, y libres deben continuar Hasta que se esclavicen a si mismos: Yo también debo cambiar Su naturaleza, y revocar el alto decreto Inamovible, eterno, que ordena Su libertad; ellos mismos han ordenado su caída.

Me parece un poco injusto con mis parientes ser asesinados para dar la oportunidad a los Alemanes de tener libre albedrío, pero incluso apartando este caso, ¿Cómo da cuenta el libre albedrío del cáncer? ¿Es una oportunidad para el libre albedrío de los tumores?

No necesito argumentar aquí que la maldad en el mundo prueba que el universo no ha sido diseñado, sólo que no hay indicios de benevolencia que puedan mostrar la mano de un diseñador. Pero de hecho, la percepción de que Dios no puede ser benevolente es muy vieja. Los trabajos de Aeschylus y Euripides hacen una declaración explícita de que los dioses son crueles y egoístas, aunque esperan un mejor comportamiento por parte de los hombres. El Dios del Antiguo Testamento nos dice que cortemos las cabezas de los infieles y nos demanda que estemos dispuestos a sacrificar la vida de nuestros hijo a una orden suya, y el Dios del Cristianismo tradicional y el del Islam nos maldice por toda la eternidad si no los adoramos de la forma justa. ¿Es esto una buena forma de comportamiento? Lo sé, lo sé, no debemos juzgar a Dios de acuerdo con los estándares humanos, pero aquí veo un problema: Si todavía no estamos convencidos de Su existencia, y estamos buscando signos de Su benevolencia, entonces ¿qué otros estándares podemos usar?

Las materias sobre las que se me ha pedido que hable aquí pueden parecer a muchos terriblemente anticuadas. El “argumento del diseño” propuesto por el teólogo inglés William Paley no está en la mente de la mayoría de las personas hoy en día. El prestigio de la religión parece derivar hoy de lo que la gente considera que ha sido su influencia moral, más que de lo que piensan que ha sido su acierto en dar cuenta de lo que vemos en la naturaleza. Recíprocamente, he de admitir que, a pesar de que realmente no creo en un diseñador cósmico, la razón por la que he aceptado discutir sobre este tema es porque creo que el balance moral de la influencia de la religión ha sido terrible.

Esta es una cuestión demasiado extensa para ser solventada aquí. Por una parte, puedo apuntar el sinfín de ejemplos del daño hecho por exaltados religiosos, a lo largo de la interminable historia de pogromos, cruzadas y jihads. En nuestro propio siglo fue un fundamentalista Musulmán quien asesinó a Sadat, un fundamentalista Judío quien asesinó a Rabin, un fundamentalista Hindú quien mató a Gandhi. Nadie puede decir que Hitler fuera un fundamentalista Cristiano, pero es difícil imaginar al Nazismo siendo lo que fue sin las bases provistas por siglos de antisemitismo Cristiano. Por otro lado, muchos admiradores de la religión enumerarán los incontables ejemplos del bien hecho por la religión. Por ejemplo, en su reciente libro Imagined Worlds, el distinguido físico Freeman Dyson ha enfatizado el papel del credo religioso en la supresión de la esclavitud. Me gustaría comentar brevemente este punto, no para tratar de probar nada con un ejemplo sino sólo para ilustrar que pienso acerca de la influencia moral de la religión.

Es cierto que la campaña contra la esclavitud y el comercio de esclavos fue impulsada grandemente por devotos Cristianos, incluyendo al lego Evangélico William Wilberforce en Inglaterra y el ministro Unitario William Ellery Channing en América. Pero la Cristiandad, como cualquier otra gran religión, vivió confortablemente con la esclavitud durante muchos siglos, y la esclavitud estaba defendida en el Nuevo Testamento. Así que ¿cuál era la diferencia con los Cristianos antiesclavistas como Wilberforce y Channing? No había ningún descubrimiento de nuevas escrituras sagradas, y ni Wilberforce ni Channing pretendían haber recibido ninguna revelación sobrenatural. Más bien, el siglo dieciocho había presenciado un rápido incremento de la racionalidad y humanitarismo que permitieron a otros – como por ejemplo, Adam Smith, Jeremy Bentham y Richard Brinsley Sheridan – oponerse también a la esclavitud, en campos que no tenían nada que ver con la religión. Lord Mansfield, el autor de la decisión en el Caso Somersett, que acabó con la esclavitud en Inglaterra (pero no en sus colonias), fue no más que convencionalmente religioso, y su decisión no menciona argumentos religiosos. Aunque Wilberforce fue el instigador de la campaña contra el comercio de esclavo en 1790, este movimiento tenía un apoyo fundamental de muchos Parlamentarios como Fox y Pitt, que no eran conocidos exactamente por su piedad. Tanto como puedo ver, el tono moral de la religión se ha beneficiado más del espíritu de los tiempos de lo que el espíritu de los tiempos se ha beneficiado de la religión.

Donde la religión marcó la diferencia, fue más en apoyar la esclavitud que en oponerse a ella. Argumentos de las escrituras fueron usados en el Parlamento para defender el comercio de esclavos. Frederick Douglass contó en su Narrativa como su condición de esclavo empeoró cuando su maestro experimentó una conversión religiosa que le permitió justificar la esclavitud como el castigo a los niños de Ham. Mark Twain describía a su madre como una persona genuinamente buena, cuyo gentil corazón se compadecía incluso de Satanás, pero que no tenía ninguna duda sobre la legitimidad de la esclavitud, porque en los años en que había vivido en el Missouri de antes de la guerra no había oído ningún sermón que se opusiese a la esclavitud, sino sólo incontables sermones predicando que la esclavitud era el deseo de Dios. Con o sin religión, la gente buena seguirá haciendo el bien y la gente mala seguirá haciendo el mal; pero para que la gente buena haga el mal -hace falta la religión.

En un mensaje electrónico de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia se me dijo que el objetivo de esta conferencia es el de tener un diálogo constructivo entre la ciencia y la religión. Yo estoy a favor de un diálogo entre la ciencia y la religión, pero no un diálogo constructivo. Uno de los grandes logros de la ciencia ha sido, si no hacer imposible que las personas inteligentes sean religiosas, al menos hacer posible que ellas no tengan que ser religiosas. No debemos retroceder de este objetivo alcanzado.

——
1 Esto ya fue apuntado en la publicación de 1989 por M. Livio, D. Hollowell, A. Weiss, y J.W. Truran (“El significado antrópico de la existencia de un estado excitado del 12C,” Nature, Vol. 340, No. 6231, 27 de Julio, 1989). Ellos realizaron los cálculos citados aquí sobre el límite de 7.7 Mev en la energía máxima del estado radiactivo del carbono, por encima del cual muy poco carbono se forma en las estrellas.

2 Se puede llegar a la misma conclusión de una forma más sutil aplicando la mecánica cuántica a todo el Universo. A través de una reinterpretación de un trabajo anterior de Stephen Hawking, Sidney Coleman ha mostrado como los efectos mecanico cuánticos pueden llevar a un desdoblamiento de la historia del Universo (más precisamente, en lo que se llama la función de onda del Universo) en un gran número de distintas posibilidades, a cada una de las cuales le corresponde un conjunto diferente de constantes fundamentales. Ver Sidney Coleman, “Los Agujeros Negros como Arenques Rojos: fluctuaciones topológicas y la pérdida de la coherencia cuántica,” Nuclear Physics, Vol. B307 (1988), p. 867.

—-

Steven WEINBERG

http://personales.ya.com/casanchi/ref/disenado01.htm

PROBLEMAS QUE LOS CREACIONISTAS NUNCA VAN A PODER SOLUCIONAR: BREVE GUÍA PARA PERPLEJOS

PROBLEMAS QUE LOS CREACIONISTAS NUNCA VAN A PODER SOLUCIONAR: BREVE GUÍA PARA PERPLEJOS.

Esta es una exposición crítica de los textos bíblicos que me dio un profesor de biología, defensor de la teoría de la evolución. Lo agrego a este lugar para que sean respondidos por todos aquellos defensores de la biblia y de la creación divina.

Los Creacionistas sin importar su tipo (Judíos, Cristianos, Musulmanes, Védicos, etc…) insisten, una y otra vez, que el Creacionismo es una Ciencia y la Teoría Evolutiva es una Religión, ya que según ellos “se necesita mucha Fe para creer en la Evolución”. Más allá de lo profundamente IGNORANTE y DESHONESTO de tal aseveración, es digno de recalcar que los Creacionistas se dedican casi exclusivamente en querer refutar la Evolución (cosa en la que han fracasado miserablemente), pero nunca brindad evidencias de la Creación. ¿a que se deberá esto?… Se podrían analizar muchos acontecimientos del supuesto “Registro Bíblico” o “Coránico” para poder ver que el Relato del Génesis o del Corán no concuerda con la realidad de la naturaleza, pero sólo vamos a analizar algunos versículos superficialmente.

Fundamentos del Creacionismo y su relación con las Ciencias:

La Teoría Evolutiva tiene sus bases en las siguientes Ciencias:

  • Geología,
  • la Paleontología,
  • la Bioquímica,
  • las Citología,
  • Histología,
  • Embriología y Anatomía Comparadas,
  • la Genética,
  • la Biogeografía y la Dinámica de Poblaciones.

Teniendo, además, la siguiente Evidencia que la respalda:

  • los Fósiles Transicionales,
  • la Anatomía Comparada (Órganos Homólogos, Análogos y Vestigiales),
  • la Embriología Comparada, la Biogeografía (Centros de Origen, Áreas Endémicas, Áreas Relictuales, etc…),
  • la Bioquímica y Biología Molecular Comparadas
  • la Universalidad del Código Genético.

Por lo tanto la pregunta más lógica sería: ¿En donde están las bases científicas del Creacionismo y que Ciencias Auxiliares la respaldan?,

¿En donde están las Evidencias de la Creación en la Naturaleza?, ¿son las especies especialmente creadas, inmutables, funcionales y perfectas?, ¿existe diseño en la naturaleza?, etc…. Además, la Biología Evolutiva tiene todas las Características del Conocimiento Científico, es: Abierta, Analítica, Clara, Comunicable, Especializada, Explicativa, Fáctica, Fundamentada, General, Metódica, Legal, Objetiva, Precisa, Predictiva, Provisoria, Sistemática, Verificable, y Útil.

El Creacionismo y el Diseño Inteligente, ¿comparten estás características?

A pesar de su pomposo nombre, el creacionismo ´´científico´´ NO tiene absolutamente nada de ciencia, ya que nos podríamos preguntar: ¿cuales son los métodos científicos del Creacionismo ´´científico´´?, ¿cómo se describen, comparan y evalúan los mecanismos propuestos para la creación?, ¿cómo puede un creacionista determinar cuál de entre todas las historias de la creación es la correcta sin recurrir a los textos ´´sagrados´´?,etc…

Por lo tanto, para saber sí el o los Creacionismos, tienen una base científica, o no, tenemos que verificar sí sus libros Sagrados, en los que ellos sustentan sus aseveraciones ya que los consideran inerrantes en materia de Ciencias, tienen errores de tipo científico. Al encontrar esos errores podemos descartar, sin lugar a dudas, a estos libros como material de estudios para las Ciencias Naturales, en particular, y para el resto de las Ciencias, en general.

1. Matemáticas: Los fundamentalistas se la pasan diciendo que la Biblia es Matemáticamente Exacta, que no fue escrita por hombres y que esconde “códigos secretos” pero sí ni siquiera tiene el valor de Pi = 3,1415926535 8979323846…, etc…sino Pi = 3 (1 Reyes 7, 23 ss; II Crónicas 4, 2), con un error de 45070 ppm (partes por millón) entonces, ¿en donde está la exactitud matemática de la Biblia?.

2. Las Leyes de la Física: Veamos como la Creación Divina ignora y/o Viola algunas Leyes de la Física:
Termodinámica: Los Creacionistas insisten en que la Teoría de la Evolución viola la Segunda ley de la Termodinámica, ya que la misma desde organismos más “simples” a más “complejos”, incrementando el orden, es una violación de ésta ley, por lo que según éstos debe haber un código o programa, y por lo tanto un “programador”, para dirigir el proceso de ordenamiento, y debe tener presente algún tipo de mecanismo para convertir la energía ambiental para producir la organización superior del sistema. Pero ésta ley, en la Termodinámica Clásica (Carnot, 1824; Rankine, 1859 & Clausius, 1864), con sus modelos Macroscópico, Microscópico o de Sustancia, sólo es aplicable estrictamente a SISTEMAS CERRADOS, NO a los Seres Vivos que somos SISTEMAS ABIERTOS A LA MATERIA Y LA ENERGÍA, por lo que este “argumento” ideado por Morris (1972, 1974), NO tiene NINGUNA validez científica. Es más, sí la pudiésemos aplicarla del modo deshonesto que ellos lo hacen, a la Creación y a los “hechos” Bíblicos, éstos tendrían muchos más problemas que la Teoría Evolutiva (que en realidad NO los tiene). Veamos: la Creación Súbita -de La Tierra (Gén 1,1; Corán, 6:101), él Sol, la Luna, las Estrellas (Gén 1, 14-19)- y los Seres vivos (Corán, 21:30)–las plantas (Gén 1,11-13), los animales acuáticos y las aves (Gén 1,20-23) y los animales terrestres (Gén 1,24-25)-, la multiplicación de los panes y los peces (Jn 6, 1-15), etc…violan flagrantemente la Primera Ley de la Termodinámica o Principio de la Conservación de la Energía (von Helmholtz, 1847); la Creación del Hombre a partir del Polvo de la tierra (Gén 2,7; Ecl 12:7), la “organización hidráulica” de los fósiles (Withcomb & Morris, 1961; Morris, 1974), la resurrección de Lázaro (Jn 11, 1-45), la Resurrección de Cristo (Mt 28, Mc 16, Lc 28, Hch 10,40; 1Co 15, 14; 17; 20), etc…violan la Segunda Ley de la Termodinámica, Principio de la Degradación de la Energía o del Crecimiento de la Entropía (Clausius, 1850). Es más, sí él Dios Monoteísta es eterno, o sea que no sufriría decaimiento de la Energía (aumento de la Entropía), al aplicar la Tercera Ley de la Termodinámica (Nerst, 1906) podríamos concluir que es un Cristal Perfecto, sin defectos reticulares, a -273,15 °C (0 °K) de temperatura. Sin embargo, según Nasif Nahle Sabag (1999), Dorion Sagan (2006) y otros, desde el punto de vista de la física, la principal característica de la Vida es que no está en equilibrio termodinámico, por lo que para definirla se aplicaría la Termodinámica del No Equilibrio, de los Procesos Irreversibles o de la Evolución (Onsager, 1931), ya que no es como la materia inerte (Sistemas Termodinámicos Inertes), es el mismo tipo de materia pero con un cierto movimiento interno, que aprovecha energía del medio y que genera unos desechos: captando energía y alimentos, a través de la respiración y la alimentación, al tiempo que se libera de desechos, para poder mantenerse en un estado fuera del equilibrio termodinámico, al que llamamos la vida. Por lo tanto, la vida es un estado de energía, cuántico-transitorio patente en un arreglo específico de la materia, que experimentan algunos sistemas termodinámicos cuasi-estables, que permite que esta capture y manipule energía del medio ambiente para adquirir un estado de mínimo equilibrio térmico, para bloquear temporalmente la Segunda Ley de la Termodinámica, y así mantener una estabilidad relativa en el número de microestados disponibles, para ayudarles a Crecer, Autorreplicarse y Evolucionar, incrementando o aumentando el número de microestados posibles y la entropía global para el Universo. Lo que les permite a éstos establecer en forma no espontánea y transitoria una serie de intervalos periódicos que demoran la dispersión o difusión espontánea de la energía a más microestados. Sí, bien la segunda ley dice (desde el punto de vista de la Termodinámica Clásica), simplificando mucho, que todo en la naturaleza tiende al desorden y a la desorganización, mientras que la vida es aparentemente tan compleja y organizada En una primera impresión sí parece que haya una contradicción, pero en realidad esta NO existe, la vida también es un fenómeno energético y sigue las mismas leyes. La característica fundamental de la vida es que está basada en un sistema de información genética, que permite a las propiedades termodinámicas de la vida existir durante mucho más tiempo de lo que debería si no tuviera la propiedad de copiar las moléculas y reproducir su forma en las siguientes generaciones. La conservación de la Organización Específica que caracteriza a la vida, representa un trabajo, que consume energía, por ejemplo cuando se ingieren alimentos, cuando se respira y se bebe, se está manteniendo el sistema termodinámico alejado del equilibrio. La vida, pues, es un proceso ligado a la capacidad de acumular reservas energéticas suficientes para el mantenimiento del orden estructural. En el mismo momento en que cesa el aporte de energía, se extingue la vida activa y el orden empieza a desmoronarse.

Óptica: Según el Génesis, Yahwéh creó la luz el día primero (Gén 1, 3) y las plantas el día tercero (Gén 1,11-13), pero creó el Sol, la Luna y las Estrellas en el día cuarto (Gén 1, 14-19), y no solo eso creó el Arco Iris como señal de Pacto con Noé después del Diluvio Universal (Gén 9, 9-17). Con lo que la pretensión de la “Ciencia” Creacionista de que la “Tierra Primitiva” era una Pangea con una Selva Tropical o con una “parcelación ecológica” (Withcomb, 1972; Morris, 1974; VI Congreso Creacionista Europeo, 1995; etc…), NO tiene el más mínimo sentido. Ya que entre la creación de la luz y la aparición del Arco iris, que es producto de la descomposición de la misma (de acuerdo a la Ley de Snell, 1621) cuándo pasa a través de un prisma, pasaron aproximadamente 1656 años -hace 4.300 años atrás, en el 2304 a EC, aunque para los Creacionistas Musulmanes el Diluvio ocurrió hace 3000-2900 años atrás-. Es lógico preguntarse, sí había luz blanca tendría que haber Arco iris, pero sí este no existía entonces no había luz blanca, por lo que cabria preguntarse: ¿cómo hacían las Plantas Fotosíntesis?, ¿cómo era posible tener una selva tropical o una “parcelación ecológica” sin luz?. Esto se vuelve peor aún si consideramos la hipótesis del “firmamento de vapor” (Génesis 1:6-8, 7:11, 8:2, II Pedro 3:5-7), de Whitcomb y Morris (1961) & Morris (1974), para explicar de donde vino el agua del Diluvio, ya que más allá de no poder sostenerse por las Corrientes Convectivas Atmosféricas, la terrible Presión Atmosférica que implicaría (900 atm) y el calor generado por la condensación de semejante cantidad de agua (3500 °C), sería un impedimento enorme para que la Luz Solar atraviese la Atmósfera Terrestre.

3. Astronomía:. Los Creacionistas se la pasan buscando “razones” por las cuales el Big-Bang es imposible, pero se contradicen entre sí con los “días de la creación”, la Biblia con 6 días (Gén 1:31) y el Corán con 8 días en Sura 41:9-12 y 6 días en los Suras 7:51; 10:3. Aunque para algunos Musulmanes el Corán predice el Big-Bang (Suras 41:11; 21:30; 51:47) su concepción del Universo es casi Aristotélico-Ptolemaica (Siglos III a de EC y II de EC), con 7 cielos uno arriba del otro (Corán 71:15-16). Sin embargo, visto y considerando que la Biblia es inerrante, entonces, debemos creer que el Sol gira alrededor de la Tierra, y este con la Luna pueden detenerse (Josué 10: 12-13) –idea muy similar se encuentra en Corán, 21:33; 36:40 -, ignorando completamente la Revolución Copernicana (1543), las Leyes de Kepler (1609), las observaciones de que la Tierra se mueve por parte de Galileo (1632), y la Ley de Gravitación Universal de Newton (1687). Según Russel Humphreys (1999) las supuestas evidencias de un Universo Joven son que: Las Galaxias giran demasiado rápido, los cometas se desintegran con excesiva rapidez, no hay suficiente lodo en el Suelo Oceánico, no hay suficiente Sodio en el Mar, el Campo Magnético Terrestre se descompone demasiado rápido, muchos estratos están demasiado pegados, la arenisca inyectada señala eras geológicas más cortas, según la Radioactividad de los Fósiles las eras geológicas duraron pocos años, el Helio en lugares equivocados, no hay suficientes esqueletos en la Edad de Piedra, la Agricultura es muy reciente y la Historia es demasiado breve. Más allá que si estas trasnochadas aseveraciones son reales o no, con una sola observación nos basta para refutar estos argumentos, por ejemplo: el Telescopio Espacial Hubble (2008) y el Telescopio Espacial Spitzer descubrieron la Galaxia con más corrimiento al rojo (superior a ~7.6), denominada A1689-zD que está a 13 mil millones de años luz de distancia, lo echa por tierra cualquier pretensión de que el Universo tiene 6.000-10.000 años de antigüedad.

4. Geología: Ahora podemos ver sí los Libros Sagrados nos son útiles desde el punto de vista de la Geología actual.
Forma de la Tierra: Sí bien los Creacionistas insisten que la Biblia habla de la Tierra como una “esfera” (Gén 1, 1-18; Is 40:22; Job 1:7), la palabra hebrea utilizada en la misma es “chuwg” que significa “círculo”, y NO esfera. Es más creían que el cielo era una bóveda sólida (Job 37:18), a la que se podía alcanzar (Gén 11:4-6), que contenía a las aguas más allá del cielo (Gén 7:11; Sal 148:4 ; Sal 104:1 y 3), la Tierra era plana (Sal 135:7; Dan 4:11; Mt 4:5-9) tenía basamentos (Sal 18:15 (16); Sal 104:5), cuatro esquinas (Núm 15:38; Ez 7:2; Is 11:12; Job 37:3; 38:13; Apoc 7:1)y había agua más allá de los abismos (Éx 20:4 ; Sal 136:6 ; Sal 24:2; también en el Corán 54:11-13). Para el Corán la Tierra tenía forma de “huevo de avestruz” (Corán 79:30), del árabe “dahaha” y con las montañas como estacas (Corán, 78:6-7; 16:15).
Diluvio Universal: Para la Biblia la lluvia duró 40 días / noches, el tiempo de flotación del Arca fue de 150 días, por lo que la duración total del Diluvio fue de 370 días (Gén 7:12, 24; 8:4, 14). En cambio el Corán No menciona ningún periodo de tiempo para el mismo. Para los Creacionistas (Whitcomb & Morris, 1961; Roth, 2007) las Evidencias del Diluvio son: la distribución de los Sedimentos Marinos, la abundancia en los Continentes de Depósitos Terrestres singulares (sedimentos marinos en los continentes), Menor Limitación Territorial en el Registro de los Fósiles (los cuáles se encontrarían así distribuidos por la selectividad hidrodinámica, los hábitats ecológicos, la movilidad diferencial y la fortaleza de las diversas criaturas), Sistemas Ecológicos Incompletos, las Turbiditas y la escasez de características de Erosión en las Discordancias. Según Lenny Flank & Hernán Toro (1995) y Ken Harding & Ferney Yesyd Rodríguez (1999), sí el Diluvio Universal hubiese ocurrido NO observaríamos las siguientes estructuras geológicas: ordenamiento de los sedimentos por tipo y tamaño, ninguna segregación de fósiles, ningún tipo diferente de Rocas Ígneas (Plutónicas y Volcánicas) y ausencia de capas volcánicas entre los estratos, no existirían las Rocas Metamórficas (por ej: Esquistos Azules) , ningún depósito de acreción acumulada periódicamente (Varves, Núcleos de Hielo, Anillos de Árboles, Arrecifes de Coral, etc…), ningún Fósil de estructura delicada (Nidos, Hormigueros, Icnitas, etc…), ninguna Evaporita (Halita, Silvita, Yeso, etc…), no se encontrarían ni hardgrounds que mostraran litificación, ni terrenos kársticos enterrados, ni Paleosuelos, etc…Sí el Diluvio Universal realmente hubiese ocurrido esperaríamos observar un manto mundialmente uniforme, de cantos rodados dispuestos al azar, guijarros, cieno y arena reposando sobre una capa de arcilla (Rocas Psefíticas: Conglomerados y Brechas) con todos los Fósiles de todas las edades mezclados entre sí, que debería estar sobre cualquier registro geológico pre-existente (Estrato Prediluvial) que en su superficie visible mostraría enormes señales de erosión, la superficie del suelo actual mostraría por todas partes el redondeo de las superficies de la tierra en la dirección en la cual fluyó el agua (Megaondulaciones), si hubieran existido rocas ígneas volcánicas tendrían todas la forma de lavas almohadilladas, esperaríamos encontrar aragonita metaestable (madreperla), vidrio volcánico y ópalo en rocas de todas “las edades”, todos los isótopos radiactivos que no se habrían desintegrado completamente después de unos 6.000-10.000 años existirían aún en la naturaleza, debiendo haber isótopos con una vida media inferior a 80 millones de años, y existiría una única era desde la cima al fondo de la columna geológica (Estrato Diluvial). Además, todas las cordilleras mostrarían una cantidad igual o similar de erosión, las estructuras de coral deberían ser muy recientes, los casquetes polares de hielo no deberían tener más de 5000 capas anuales y deberían de tener una gran evidencia de fusión e intrusión de agua salada en ese período geológico.
Otro argumento muy trillado para justificar la CREENCIA en el Diluvio Universal es el hecho de que muchas Culturas presentan su propia versión de un Diluvio, pero lo que se olvidan de mencionar es que todas estas versiones ocurren en tiempos y lugares distintos, y para nada son evidencia de un único Diluvio. Además, siguiendo ese razonamiento, podríamos creer en los VAMPIROS ya que casi todas las culturas presentan alguna forma que succiona la Sangre o la Energía Vital.

5. Biología: Más allá de los claros errores biológicos de la Biblia, como que el murciélago es un pájaro (Lev. 11:13, 19), las liebres rumian (Lev. 11:5-6), y que algunas aves (Lev. 11:20-21) e insectos (Lev. 11:20-23ss) tienen cuatro patas, etc…podemos encontrar muchos más, y también en el Corán:
Abiogénesis: Los Creacionistas se la pasan denostando los experimentos sobre la Abiogénesis, como por ejemplo el de Miller-Urey (1953), realizando todo tipo de truquito de feria con las probabilidades, pero si aplicáramos el mismo razonamiento para la Biblia, nos quedan los siguientes interrogantes: ¿cómo o por qué tuvo lugar la creación súbita y divina de las diferentes especies a partir de la nada? (acá NO hacen su famoso jueguito con las Probabilidades, ni de Tornados sobre basureros, y menos aún lanzando moneditas al aire), ¿qué modelo científico explica la transformación a partir del polvo de la tierra en células, tejidos, órganos, aparatos y sistemas de un hombre completo? (Gén 2,7). En cambio, para el Islam todos los seres vivos provenimos a partir del agua (Suras 21:30; 24:45; 25:54), pero ésta es una idea que no es original y proviene de Tales de Mileto (639 ó 624 -547/6 a EC).

Embriología: Nos podríamos preguntar, ¿cómo formar una mujer completa a partir de la costilla de un hombre? (Gén 2,21), ¿los embriones son cómo sanguijuelas hechas de arcilla (Corán 23:12-14), formados de la quintaesencia del agua a partir del barro (Corán 32:8) o como un coágulo de sangre adherido al útero (Corán 35:11; 75:36-37; 96:1-3).?, ¿para interpretar esta Sura 39: 6 como la pared abdominal anterior materna, la pared uterina y los Anexos Embrionarios hay que tener mucha imaginación?, ¿Sí creemos que el (Sal 139:13-16) es verdad, entonces, cómo se explican las Enfermedades Congénitas?, etc.
Anatomía: ¿cómo podemos explicar desde la anatomía del aparato de fonación una Burra que habla (Núm 22: 28-30)?, ¿las Serpientes antes de la caída hablaban, tenían patas, y no se arrastraban (Gén 3,14) –y ahora comen polvo-?.

Ecología: Para la Biblia Los hombres y animales fueron creados vegetarianos (Gén 1:29–30), NO habiendo muerte ni sufrimiento en la creación original, por lo que nos podríamos preguntar, ¿cómo puede subsistir un Ecosistema sólo de Herbívoros?, ¿las Plantas no mueren?, ¿cómo los Animales “Creados Herbívoros” se transformaron en Carnívoros con la entrada del Pecado en el mundo (Gén 3,17-21; Rom 5,12-1; Cor 15,21-22)?, ¿existe algún experimento para corroborarlo?, ¿es más pecador un León que una Oveja?, etc… En cambio para el Corán los Animales Carnívoros integraban a la vida en la Tierra creada desde el principio. El Corán nos dice, además, (Suras 6:142, 16:5, 40:79) que el ganado fue creado para que hombre se lo comiera. En la Biblia Yahwéh dio el permiso concedido al hombre para comer carne después del Diluvio (Gén 9:3) y en el Corán el hombre comía carne en la Tierra desde el principio (6:142, 16:5, 40:79). Por otro lado, sí los Seres Vivos fuimos “Inteligentemente Diseñados”, ¿por qué los Rumiantes no tienen la Enzima Celulasa para digerir la Celulosa y requieren de Protozoos simbiontes, que a su vez poseen Bacterias simbiontes?. Otro gran interrogantes es, ¿cómo hacían Noé y su familia para alimentar a los Animales de Arca?, etc…
Genética: ¿cómo podemos explicar las ovejas rayadas de Gén 30, 37-39 con la Genética Mendeliana, no Mendeliana o la Molecular, o simplemente se trata de Magia Simpática?.

Biogeografía: sí el relato del Génesis fuese cierto encontraríamos un primer Centro de Origen para todos los organismos de la Tierra entre los Ríos Pisón, Guijón, Tigris y Eufrates (Gén 2, 13-14) y un segundo centro de dispersión, sólo para los animales, en el Monte Ararat (Gén 8,4) o en el Monte Chudi, en Arabia, para el Corán (Sura 11:44). Cosa que NO se observa en el registro fósil. Sin olvidarnos de, ¿cómo sobrevivieron la pareja de Animales la Travesía?, ¿de que se alimentaban los animales herbívoros sí las plantas estaban tapadas por el barro?, ¿de que se alimentaron los Carnívoros hasta que las parejas de Baramines se reprodujeron?, etc…

6. La Paleontología: Los Creacionistas se la pasan gritando a los cuatro vientos que no hay formas de transición, que los “Fósiles Vivientes “ (Organismos Pancrónicos) niegan la Evolución y que el Registro Fósil es una evidencia de una “Catástrofe Global”. Todo esto basado en los “tipos creados” o “Baramines” (Gén 1:11,12; 1:20,21 y 1:24,25; Lev 11:13-23) mantenidos “fijos” desde la “creación” (Whitcomb & Morris, 1961; Morris, 1974-1977; Clarke, 1977; Gish, 1978; Wysong, 1982; Siegler, 1983; Conway & Siegelman, 1984; Menton 1994). Más allá que nunca se pongan de acuerdo sí cuándo hablan de los “tipos creados”, sí se trata de Variedades, Subespecies, Especies, Familias u Órdenes, la definición implica otro gran problema para los Creacionistas. ¿Cuál es ese problema?, justamente el mismo que ellos le adjudican a la Teoría Evolutiva, las famosas y nuca bien ponderadas Formas de Transición, ya que si bien encontramos muchas en el registro fósil como evidencia de la Macroevolución, NO encontramos ninguno de los “intertipos” o “interbaramines”, como por ejemplo una Geep o Coveja como la que hay en el Museo de la Creación de Cincinnati, EEUU.

7. La Antropología: La ubicación Sistemática de los Seres Humanos en la Naturaleza es muy clara, somos Eucariotas, Animales, Bilaterios, Triplobásticos, Deuterostomados, Cordados, Vertebrados, Mamíferos, Primates y Homínidos, no importa cuántas mentiras digan para negarlo. Para la Biblia El hombre fue creado en la Tierra, en el Jardín del Edén (Gén 2:8) y para el Corán El hombre fue creado en el Paraíso (‘janna’), no en la Tierra (la primera pareja después fue desterrada a la Tierra, Corán 2:36). Los Creacionistas se la pasan diciendo que los Fósiles de Homínidos son fraudes (recurriendo siempre al Hombre de Piltdown 1912-1953), pero ellos NO tienen ningún fósil de los famosos Gigantes de la Biblia (Gén 6,4; Núm 13,33; Dt 9,2; Jos 12,4; Sab 14,6; Bar 3,26ss) y además se olvidan siempre de mencionar a todas las FALSIFICACIONES BÍBLICAS: las Reliquias de la Edad Media (más de 40 Sudarios, 35 Clavos de la Pasión, 3 Santos Prepucios, Cordones Umbilicales del Niño Jesús, Plumas del Arcángel San Gabriel, el Suspiro de San José, la Leche de la Virgen María, un Pañal del Niño Jesús, y numerosos huesos de los Santos), el Gigante de Cardiff (1869), la Granada del Templo de Salomón (1981), la Tabla de Jehoash (2003), el Osario de Santiago (2002)–aún en discusión-, etc… Es más, insisten con “la aparición súbita del hombre”, olvidándose de todas las Industrias Líticas (Olduvayense, Achelense, Musteriense, Chatelperroniense, Auriñaciense, Gravetiense, Solutrense, Magdaleniense, etc…), y a su vez no tienen ninguna evidencia de la Civilización Prediluvial. Por último, otra gran MENTIRA CREACIONISTA, es cuándo afirman descaradamente que de acuerdo a los resultados recientes indicarían que la “Eva mitocondrial” vivió hace 6500 años, ya que, basándose en la técnica de Reloj molecular, los investigadores creen que esta “Eva” (nombre no muy feliz) vivió aproximadamente hace 150.000 años o como máximo 200.000 años. Todo esto más allá de las discusiones al respecto.
Conclusión: Por lo tanto, podemos concluir que sí el Universo tuviese entre 6000 y 10.000 años, como insisten los Creacionistas de la Tierra Joven, los Telescopios sólo verían hasta 6000-10.000 Años Luz de distancia, La Tierra sólo tendría dos Estratos el Prediluvial y el Postdiluvial, TODOS los métodos de Datación Geocronológica le darían esa edad a la Tierra (y NO otra), NO encontraríamos fósiles de organismos extinguidos, etc…Sí la Creación Especial fuese cierta, NO existirían Homologías, ni Órganos Vestigiales, y menos aún un Código Genético común, ya que los organismos serían completamente distintos entre sí, y NO tendrían Relaciones Evolutivas entre ellos. ¿Observamos esto en la Naturaleza?, por supuesto que NO……Por lo que podemos ver, por más que insistan, NO hay NINGUNA evidencia de un Dios que creó todo (Col. 1:16, Efe. 3:9, Apoc 4:11, Jn 1:3) ni de un Universo Sabiamente Planificado (Corán 6:101; 51:47; 25:2; 2:164; 7:54; 55:5; 79:27-28; 30:25; 35:41; 23:71; 36: 40; 38:27; 3:190-191; etc..).

Desde mi punto de vista el ERROR fundamental que cometen estos Fanáticos Religiosos es querer tomar desde una forma totalmente literalista libros que fueron escritos con un alto Sentido Simbólico, para la Reflección Religiosa, y NO como Textos Científicos.

Autor: Phosphoros (argentino, profesor de Ciencias Naturales)

Para poder evaluar la replica a este artículo, dirigirse a Réplica creacionista

Teoría de la catástrofe de Toba

Teoría de la catástrofe de Toba

La teoría de la catástrofe de Toba establece que la evolución humana fue afectada por un reciente evento de tipo volcánico. Fue propuesta por Stanley H. Ambrose, de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign. El conocimiento sobre la prehistoria humana es en gran medida teórico, pero está basado en las evidencias obtenidas de fósiles, la arqueología y las evidencias genéticas.

En los últimos tres a seis millones de años, tras la separación de los linajes de humanos y simios del tronco común de homínidos, la línea humana se ramificó en varias especies. La teoría catastrófica de Toba establece que una masiva erupción volcánica cambió el curso de la historia al producir una casi extinción de la población humana (este tipo de eventos se denomina cuello de botella de población). Cerca de 75.000 años antes de nuestra era, el supervolcán Toba, en el norte de la isla indonesia de Sumatra, explosionó como una caldera con una fuerza 3.000 veces superior a la erupción del Monte Santa Helena, dejando como rastro el lago Toba. Se han encontrado restos de esta explosión hasta en lugares remotos como India.

Según Ambrose, esto provocó una caída de la media de las temperaturas de unos 3 a 3,5°C, con un invierno volcánico global que pudo durar entre 6 y 7 años. En las regiones templadas produjo una disminución de las temperaturas globales de 15°C de promedio, lo que representa un cambio drástico en el ambiente, que debió producir múltiples cuellos de botella de población en varias especies humanas que debían existir en la época. Este cambio aceleró a su vez la diferenciación de las poblaciones humanas aisladas, conduciendo finalmente al fin de todas las especies humanas menos una, de la cual descienden los humanos actuales.

Una combinación de evidencias geológicas y modelos computacionales apoya la factibilidad de la teoría de la catástrofe de Toba, y la evidencia genética sugiere que todos los humanos actuales, a pesar de la aparente variedad, provienen de un mismo tronco formado por una población muy pequeña (véase Adán cromosomal-Y). Utilizando las tasas promedio de mutación genética, algunos genetistas han estimado que esta población humana original vivió en una época que concuerda con el evento de Toba.

Esta teoría establece que cuando el clima y otros factores fueron propicios, las humanos nuevamente se expandieron a partir de África, migrando primero al Oriente Medio, y luego a Indochina y Australia. Las rutas migratorias crearon centros de población en Uzbekistán, Afganistán e India. Las subsiguientes adaptaciones al medio produjeron las diferentes tonalidades en el color de la piel que hoy en día se observan en la población humana.

Véase también

Enlaces externos

http://es.wikipedia.org/wiki/Teor%C3%ADa_de_la_cat%C3%A1strofe_de_Toba

EL PREDOMINIO DEL EMPIRISMO

DOGMATISMOS Y PSEUDOCIENCIAS
EL PREDOMINIO DEL EMPIRISMO

No obstante los continuos ataques a la Ciencia Experimental, provenientes de los dogmatismos filosóficos, religiosos e, incluso del ocultismo sobreviviente en nuestros días, la investigación objetiva continúa imperturbable, porque la humanidad en su conjunto no es un supercerebro compuesto de unidades cerebrales que dirigen a ese supuesto psiquismo global hacia alguna meta de perfección, sino que se trata de una verdadera dispersión ideológica formada por diversos tipos humanos con sus tradiciones y tendencias propias, agrupadas por sus afinidades. Estos grupos afines prosiguen su camino propio, encerrados en sus creencias particulares, porque la organización genética heterogénea, en que consiste el proceso hominal con su historia, así lo exige, de modo que a un científico experimental, por más que se lo trate de adoctrinar, pretendiendo imponerle “a golpes” la aceptación de cierto dogma, por más que se le machaque la idea, continuará creyendo en el valor de la Ciencia Empírica, en sus proyecciones hacia el futuro, y también de nada valdría pretender transformar en un investigador libre de influencias dogmáticas a una personalidad con fuerte predisposición a aceptar o elaborar explicaciones metafísicas sobre el universo y la vida.
Lo grave es cuando un grupo de crédulos (valga esta vez la denominación igualmente para ciertos empiristas), ataca a otro grupo de crédulos, o cuando un grupo se cree atacado por otro que jamás tuvo intención alguna de hacerlo.
El primer caso es el de los dogmáticos que atacan a la ciencia y el segundo es el avance exitoso de ésta, que arrasa sin quererlo a los dogmatismos.
Pero en estos tiempos que estamos viviendo, existe ya una ventaja para el esclarecimiento del universo y la vida mediante el experimento basado en la moderna tecnología y es la que permite a este método aplicarse sin trabas.
Aunque surja un nuevo Galileo, no será procesado y obligado a retractarse por haber cometido la inconcebible herejía de afirmar que la Tierra se mueve, ni un nuevo Darwin será ya criticado y atacado con furia y desesperación desde posiciones creacionistas clericales por haber descubierto la no fijeza de las especies vivientes, sino que hoy, dada la evidencia de los descubrimientos científicos de última generación, son los dogmas los que humildemente, bajando la cerviz, deben amoldarse a la realidad.
Así el dogma judeocristiano, por ejemplo, se ve obligado a cambiar sus conceptos creacionistas. El mundo ya no pudo haber sido hecho en seis días y se comienza a hablar de períodos, y el hombre no apareció sobre la Tierra en una primera pareja, sino que según el nuevo dogma esta pareja fue “elegida entre los homínidos primitivos medio brutos para ser transformada en auténticos seres humanos” y los mismos que defienden las creencias en la sabia naturaleza, acuden a la ciencia médica para que les corrija las anomalías congénitas, producidas por los yerros de la misma naturaleza.
Es decir, que las creencias se hallan repartidas, cada grupo con las propias que lo identifican continúa en su fe y una de ellas, la que cree en los resultados de la Ciencia Empírica también prosigue su labor, haciendo caso omiso de las demás creencias que, en cambio, la siguen de cerca y están como al acecho para comprobar dónde se halla el lado flaco del conocimiento científico.
Pero he aquí que las supuestas barreras esperadas no aparecen en ningún frente y los límites para la Ciencia siempre retroceden. A medida que las distintas disciplinas se relacionan, se apoyan y complementan, más claras se vislumbran las cosas y el conocimiento científico crece a pasos agigantados distanciándose abismalmente de las pseudociencias de todo cuño, que deben conformarse con debatirse en sus propios círculos viciosos encerradas en la sola razón especulativa.
Así lo objetivo, aquello que se plasmado en resultados a la vista, producto de tanta investigación trasladada a la técnica, que ha transformado la faz del orbe, satisface a la índole humana y la causa de la Ciencia es un proceso irreversible; se hallaba oculto potencialmente en la mente humana y es en la actualidad cuando se manifiesta con su mayor fuerza.
Pero debemos advertir, que el hombre actual no es más inteligente que el de hace cinco mil años, sino que es el mismo intelecto el cual se aplica a la diversidad de elementos que hoy se tienen a mano; lo demás, el progreso, es un agregado que se hace a la síntesis científica.
Si desaparecieran los conocimientos descubiertos, se esfumaría la ciencia y las mentes quedarían otra vez reducidas a sus concepciones fantásticas sobre el mundo, necesarias para evadirse de una realidad desconocida y amenazante como lo era en tiempos remotos sumido el hombre en la bruma de la nesciencia.
Pero en virtud del éxito del resultado práctico del conocimiento basado en la experiencia a la que es aplicado al máximo el mecanismo mental, que hace a la aceptación de la creencia en lo objetivo, y al conocerse y ser distinguido lo verdaderamente dañino, de lo inofensivo y de lo beneficioso, ésta creencia se vuelve sólida, desplazante de otras creencias, porque se deja de temer a la naturaleza al tornarse ésta conocida y en buena parte dominable. Ya no son necesarias las concepciones de un mudo mágico precientífico para influir en él con ciertos supuestos poderes y manejarlo ilusoriamente para apartar los males para la salud, por ejemplo, sino que éstos son evitados mediante la vacuna, la alimentación balanceada, la cirugía, los modernos medicamentos o mediante la previsión tecnológica de la economía.
El miedo a lo desconocido ha cedido gracias a la Ciencia.
Este factor difiere de todas las creencias pseudocientíficas en el sentido de que siempre hay una disposición a aceptar cambios conceptuales. Las teorías no suelen ser fijas; una vez demostradas sus falencias deben ser abandonadas, so pena de transformarse en dogmas que ya nada tienen que ver con las experiencias futuras con nuevas posibilidades abiertas. Ninguna ortodoxia puede ser válida en este caso, porque el científico posee conciencia clara que tiene en sus manos un universo que se revela complejo al grado superlativo y va de sorpresa en sorpresa ante las revelaciones que le permite realizar cada vez más el moderno instrumental, lo cual le va dando la pauta de cuan alejados de la realidad se hallaban aquellos que se creían dueños de la verdad, con sus conceptos pseudocientíficos sobre las cosas y hechos que hasta hoy se arrastran.
El universo simple, formado de materia y espíritu, se ha transformado en un maremagnum mayor incoherente, accidental, de colosales dimensiones que es el universo en términos absolutos, pero ello no quita que la Ciencia pueda producir un supercerebro artificial, con capacidad multiplicada para entender lo que nosotros apenas atisbamos.
La creencia en la Ciencia apunta hacia la posibilidad de crear, a la par de nuevo instrumental científico, una trama inteligente artificial que deje muy atrás al cerebro humano actual. Luego se podrá entender mejor el universo, su naturaleza íntima y sus posibilidades aún no aprovechadas.

Ladislao Vadas

http://www.periodicotribuna.com.ar/Articulo.asp?Articulo=3634

¿Creacionismo Teista?

¿Creacionismo Teista?

Es algo ambiguo. Collins, que pasará de seguro a la historia de la ciencia lo llama BioLogos, y además dice que el Evolucionismo teista o BioLogos, sin ser directamente defendido antes de Darwin, se deja entrever en muchos escritos de Agustín de Hipona, o de Tomás de Aquino.

Por cierto, Collins parece ser evangelista, y además muy interesado en el ecumenismo, ya que no para de citer a Juan Pablo II o a Agustín de Hipona

Un creacionista teísta (CT), es aquel que cree que Dios nos creó.

Hay diversas variedades, hay quienes piensan que creó las primeras moléculas y a partir de ellas la evolución hizo el resto (estos son una minoría), y hay quienes sostienen que Dios dotó de alma a un grupo de homínidos (lo que encaja más con la proximidad de la existencia de Adán y Eva) que han formado la especie humana.

Los CT consideran a la Biblia el libro sagrado que debe de servir de guía y Jesús se personaría en la Tierra para demostrar la existencia de Dios y decirle al mundo que hay que seguir su palabra escrita.

Los CT no interpretan como literal lo escrito en la Biblia, sino que ésta está formada por un conjunto de enseñanzas (mitos) para ser enseñadas, al principio de forma oral hasta que se transcribió. Por tanto el jardín del Edén, el diluvio universal o la destrucción de Sodoma no deben de entenderse como historia literal sino como historias de las que extraer enseñanzas.

Los CT consideran que los datos aportados por la ciencia son correctos:la Tierra tiene varios miles de millones de años, las especies evolucionan, y es posible que el universo se generase a partir de una gran explosión. Tienes una buena revisión del tema en: http://bip.cnrs-mrs.fr/bip10/sebbm.pdf.

CIENTÍFICOS QUE FUERON CREACIONISTAS

CIENTÍFICOS QUE FUERON CREACIONISTAS

El Dr. Manuel Carmona,biólogo evolucionista, explica en un artículo titulado “¿Hay evolucionistas entre los fundamentalistas cristianos?”, que «los creacionistas literalistas bíblicos, llamados creacionistas de la Tierra Joven (YEC), nos muestran un listado de científicos que son partidarios de sus tesis. Ya comenté que esa lista es fraudulenta (http://oldearth.wordpress.com/2008/04/27/otra-mentira-de-los-creacionistas/), sin embargo observando las páginas de la Creation Research Society se puede observar que sí hay personas con formación científica perteneciente al movimiento YEC. En el estupendo reportaje “What about God?” (Evolución, ¿y Dios? En su versión española) aparece un geólogo de la Kansas State University que es evangelista cristiano a la vez que evolucionista. A su vez se presenta el punto de vista de diversos estudiantes del Wheaton Collage (http://oldearth.wordpress.com/2008/04/16/a-vueltas-con-la-educacion-de-los-creacionistas/), los cuales sin abandonar sus creencias religiosas comprueban, tras instruirse en ciencias, que la teoría de la evolución es la teoría que mejor explica el origen de la diversidad de especies del planeta. Y por supuesto abandonan las posiciones de la Tierra joven, con el riesgo de ser profundamente criticados por otros miembros de su comunidad. Miembros que por otra parte no han tenido la suerte de ser instruidos en ciencias y que opinan de oídas.»[0]

Pero debemos ser honestos y aceptar que los cristianos de antaño, que fueron científicos, eran creacionistas, y «la verdad es que los creacionistas dieron la ciencia al mundo Los creacionistas inventaron la ciencia! Sin los creacionistas no habría ciencia.»[1]

«Aquí damos una lista de destacados científicos creyentes en la Biblia, que fundaron las siguientes ramas de la ciencia, algunos de los cuales ya hemos conocido.

  • Cirugía antiséptica, Joseph Lister
  • Bacteriología, Luis Pasteur
  • Cálculo, Isaac Newton
  • Astronomía gravitacional,Johannes Kepler
  • Química, Robert Boyle
  • Anatomía comparativa, Georges Cuvier
  • Ciencia de la computación, Charles Babagge
  • Análisis dimensional, Lord Rayleigh
  • Dinámica, Isaac Newton
  • Electrónica, John Ambrose Fleming
  • Electrodinámica, James Clerk Maxwell
  • Electromagnética, Michael Faraday
  • Energética, Lord Kelvin
  • Entomología de insectos vivientes, Henri Fabre
  • Teoría de los campos magnéticos, Michael Faraday
  • Mecánica de los fluidos, George Stokes
  • Astronomía galáctica, Sir William Herschel
  • Dinámica de los gases, Robert Boyle
  • Genética, Gregor Mendel
  • Geología glacial, Louis Agassiz
  • Ginecología, James Simpson
  • Hidrografía, Matthew Maury
  • Hidrostática, Blas Pascal
  • Ictiología, Louis Agassiz
  • Química isotópica, William Ramsey
  • Modelo de análisis, Lord Rayleigh
  • Historia natural, John Ray
  • Geometría no euclidiana, Bernard Riemann
  • Oceanografía, Matthew Maury
  • Mineralogía óptica, David Brewster


Y continúa la lista. Todos estos fundadores fueron creyentes en
la Biblia y en la creación.

¿Que los creacionistas no son científicos? ¡Los creacionistas inventaron la ciencia! Por tanto, decir que los creacionistas no son científicos o que el creacionismo no es ciencia, es no solo totalmen­te falso sino también ridículo. El creacionismo no viola ninguna de las leyes de la ciencia como lo hacen los evolucionistas, sino que están en completa armonía con ellas.»[2]

La lista de científicos ilustres creacionistas es muchísimo más larga!!!. Esta lista empieza a crecer mucho más despacio a partir de 1859, el año de la publicación de los trabajos de Darwin-Wallace, y en la actualidad ya hay muchos menos.

Se sobreentiende que es muy dificil ser partidario de la Teoría de la Evolución (TE), si ésta no había sido aún enunciada.En esa lista, de todas formas no todos son partidarios de la teoría Tierra-Joven (YEC), ni mucho menos. De hecho algunos son creacionistas teístas, que es la forma más abundante del creacionismo en la actualidad. El movimiento creacionista teísta no suele tener conflictos con la TE, y no trata de enseñar religión en clase de ciencias como hacen los YEC.

¿Porque podemos deducir que ha sucedido este éxodo de cientificos hacia la teoría de la Evolución? Seguramente cuando no se tiene una respuesta racional se suele buscar una sobrenatural. Esta debe haber sido las razón.

Por ejemplo Kelvin, no fue un literalista bíblico. El calculó una edad para la Tierra de 20 a 100 millones de años.

Notas

[0] ¿Hay evolucionistas entre los fundamentalistas cristianos?

[1] Dr James Kennedy y Jerry Newcombe, ¿ Y que si Jesús no hubiera nacido?,pp.139-140,Editorial Caribe,1 a. impresión,1994

[2] Henry Morris, The Biblical Basisfor Modern Science [Las bases bíblicas para I, la ciencia moderna], Baker Book House, Grand Rapids, 1984, pp. 463-65.Energética, Lord Kelvin

Evolución humana

Evolución humana

Antepasados de Homo sapiens
Anterior al género Homo
Primeros Hominidos  

Australopithecus

Paranthropus

Kenyanthropus

Género Homo

La evolución humana o también hominización se define como el proceso de transformación de la especie humana desde sus ancestros hasta el estado actual. El estudio de dicho proceso es una búsqueda interdisciplinar en la que se aúnan conocimientos procedentes de ciencias como la antropología física, la lingüística y la genética.

Etapas en la evolución humana

Los pre-Australopitecinos

Los primeros posibles homínidos bípedos (Hominina) son Sahelanthropus tchadiensis (con una antigüedad de 6 ó 7 millones de años), Orrorin tugenensis (unos 6 millones de años) y Ardipithecus (entre 5,5 y 4,5 millones de años). Debido a la escasez de restos fósiles y a lo fragmentario de los mismos, no hay acuerdo general sobre si estos primeros homínidos fueron totalmente bípedos.

Fase Australopithecus

Reconstrucción de Australopithecus afarensis  

Reconstrucción de Australopithecus afarensis

Los primeros homínidos de los que se tiene la seguridad de que fueron completamente bípedos son los miembros del género Australopithecus, de los que se han conservado esqueletos muy completos (como el de la famosa Lucy).

Este tipo de homínido prosperó en las sabanas arboladas del este de África entre 4 y 2,5 millones de años atrás con notable éxito ecológico, como lo demuestra la radiación que experimentó, con al menos cinco especies diferentes esparcidas desde Etiopía y el Chad hasta Sudáfrica.

Su desaparición se ha atribuido a la crisis climática que se inició hace unos 2,8 millones de años y que condujo a una desertificación de la sabana con la consiguiente expansión de los ecosistemas abiertos, esteparios. Como resultado de esta presión evolutiva, algunos Australopithecus se especializaron en explotar productos vegetales duros y de escaso valor nutritivo, desarrollando un impresionante aparato masticador, originado a Paranthropus; otros Australopithecus se hicieron paulatinamente más carnívoros, originando a los primeros Homo.

Fase habilis

No se sabe con certeza qué especie originó los primeros miembros del género Homo; se han propuesto a A. africanus, A. afarensis y A. garhi, pero no hay un acuerdo general. También se ha sugerido que Kenyanthropus platyops pudo ser el antepasado de los primeros Homo.[1]

Reconstrucción de Homo habilis  

Reconstrucción de Homo habilis

Clásicamente se consideran como perteneciente al género Homo los homínidos capaces de elaborar herramientas de piedra. No obstante, esta visión ha sido puesta en duda en los últimos años; por ejemplo, se ha sugerido que Australopithecus ghari, hace 2,5 millones de años fue capaz de fabricar herramientas.[2] Las primeras herramientas eran muy simples y se encuadran en la industria lítica conocida como Olduvayense o Modo 1. Las más antiguas proceden de la región de Afar (Etiopía) y su antigüedad se estima en unos 2,6 millones de años,[3] pero no existen fósiles de homínidos asociados a ellos (ver El artesano olduvayense).

De esta fase se ha descrito dos especies, Homo rudolfensis y Homo habilis, que habitaron África Oriental entre 2,5 y 1,8 millones de años atrás, que a veces se reúnen en una sola. El volumen craneal de estas especies oscila 650 y 800 cm³.

Fase erectus

Reconstrucción de Homo ergaster  

Reconstrucción de Homo ergaster
Distribución geográfica y temporal del género Homo. Otras interpretaciones difieren en la taxonom�a y distribución geográfica.  

Distribución geográfica y temporal del género Homo. Otras interpretaciones difieren en la taxonomía y distribución geográfica.

Esta es sin duda la etapa más confusa y compleja de la evolución humana. El sucesor cronológico de los citados Homo rudolfensis y Homo habilis es Homo ergaster, cuyos fósiles más antiguos datan de hace aproximadamente 1,8 millones de años, y su volumen craneal oscila entre 850 y 880 cm³.

Morfológicamente es muy similar a Homo erectus y en ocasiones se alude a él como Homo erectus africano. Se supone que fue el primero de nuestros antepasados en abandonar África; se han hallado fósiles asimilables a H. ergaster (o tal vez a Homo habilis) en Dmanisi (Georgia), datados en 1.8 millones de años de antigüedad y que se han denominado Homo georgicus que prueban la temprana salida de África de nuestros antepasados remotos.[4]

Esta primera migración humana condujo a la diferenciación de dos linajes descendientes de Homo ergaster: Homo erectus en Extremo Oriente (China, Java) y Homo antecessor/Homo cepranensis en Europa (España, Italia). Por su parte, los miembros de H. ergaster que permanecieron en África inventaron un modo nuevo de tallar la piedra, más elaborado, denominado Achelense o Modo 2 (hace 1,6 ó 1,7 millones de años). Se ha especulado que los clanes poseedores de la nueva tecnología habrían ocupado los entornos más favorables desplazando a los tecnológicamente menos avanzados, que se vieron obligados a emigrar. Ciertamente sorprende el hecho que H. antecessor y H. erectus siguieran utilizando el primitivo Modo 1 (Olduvayense), cientos de miles de años después del descubrimiento del Achelense. Una explicación alternativa es que la migración se produjera antes de la aparición del Achelense.[5]

Parece que el flujo genético entre las poblaciones africanas, asiáticas y europeas de esta época fue escaso o nulo. Homo erectus pobló Asia Oriental hasta hace solo unos 50.000 años (yacimientos del río Solo en Java) y que pudo diferenciar especies independientes en condiciones de aislamiento (como Homo floresiensis de las Isla de Flores (Indonesia). Por su parte, en Europa se tiene constancia de la presencia humana desde hace casi 1 millón de años (Homo antecessor), pero se han hallado herramientas de piedra más antiguas no asociadas a restos fósiles en diversos lugares. La posición central de H. antecessor como antepasado común de Homo neanderthalensis y Homo sapiens ha sido descartada por los propios descubridores de los restos (Eudald Carbonell y Juan Luis Arsuaga).

Los últimos representantes de esta fase de nuestra evolución son Homo heidelbergensis en Europa, que supuestamente está en la línea evolutiva de los neandertales, y Homo rhodesiensis en África que sería el antepasado del hombre moderno.

Una visión más conservativa de esta etapa de la evolución humana reduce todas las especies mencionadas a una, Homo erectus, que es considerada como una especie politípica de amplia dispersión con numerosas subespecies y poblaciones interfértiles genéticamente interconectadas.

Fase sapiens

La fase final de la evolución de nuestra especie está presidida por dos especies humanas, ambas inteligentes, que durante un largo periodo convivieron y compitieron por los mismos recursos. Se trata del Hombre de Neanderthal (Homo neanderthalensis) y nosotros mismos, Homo sapiens. Son en realidad dos historias paralelas que, en un momento determinado se cruzan.

Reconstrucción de Hombre de Neanderthal

El Hombre de Neanderthal surgió y evolucionó en Europa y Oriente Medio hace unos 230.000 años,[5] presentando claras adaptaciones al clima frío de la época (complexión baja y fuerte, nariz ancha).

Los fósiles más antiguos de Homo sapiens datan de hace unos 200.000 años (Etiopía). Hace unos 90.000 años llegó al Próximo Oriente donde se encontró con el Hombre de Neanderthal que huía hacia el sur de la glaciación que se abatía sobre Europa. Homo sapiens siguió su expansión y hace unos 45.000 llegó a Europa Occidental (Francia); paralelamente, el Hombre de Neanderthal se fue retirando, empujado por H. sapiens, a la periferia de su área de distribución (Península ibérica, mesetas altas de Croacia), donde desapareció hace unos 28.000 años.

Aunque H. neanderthalensis ha sido considerados con frecuencia como subespecie de Homo sapiens (H. sapiens neanderthalensis), análisis del ADN mitocondrial (ADNm) de fósiles de H. neanderthalensis sugieren que la diferencia existente es suficiente para considerarlos como dos especies diferentes, separadas desde hace al menos 400.000 años y probablemente más (ver el apartado clasificación en Homo neanderthalensis).

Se tiene la casi plena certeza de que el Hombre de Neandertal no es ancestro del ser humano actual, sino una especie de línea evolutiva paralela derivada también del Homo erectus/Homo ergaster a través del eslabón conocido como Homo heidelbergensis. El neandertal coexistió con el Homo sapiens y quizá terminó extinguido por la competencia con nuestra especie. Si existió algún mestizaje entre ambas especies, el aporte a la especie humana actual ha sido, en lo genético, inferior al 5% (un arqueólogo y paleoantropólogo que defendía la hipótesis de una fuerte mixogénesis de las dos especies ha sido descubierto como falsificador de “pruebas”; en efecto, existe actualmente casi total escepticismo de que ambas especies hayan sido interfértiles). En cuanto al llamado Hombre de Cro-Magnon corresponde a las poblaciones de Europa Occidental de la actual especie Homo sapiens.

Árbol genealógico” humano

Homo sapiens

Los parientes vivos más cercanos a nuestra especie son los grandes simios: el gorila, el chimpancé, el bonobo y el orangután.

Demostración palmaria de este parentesco es que un mapeo del genoma humano actual indica que Homo sapiens comparte casi el 99% de los genes con el chimpancé y con el bonobo. Para mayor precisión, el genoma de cualquier individuo de nuestra especie tiene una diferencia de sólo el 0,27% respecto al genoma de Pan troglodytes (chimpancés) y de 0,65% respecto al genoma de los gorilas.

Los fósiles más antiguos de Homo sapiens tienen una antigüedad de casi 200.000 años[6] y proceden del sur de Etiopía (formación Kibish del río Omo), considerada como la cuna de la humanidad (véase Hombres de Kibish). A estos restos fósiles siguen en antigüedad los de Homo sapiens idaltu, con unos 160.000 años.

Cladograma que muestra las relaciones de parentesco entre los principales grupos humanos, basado en datos genéticos   

Cladograma que muestra las relaciones de parentesco entre los principales grupos humanos, basado en datos genéticos[7]

Algunos datos de genética molecular concordantes con hallazgos paleontológicos, sostienen que todos los seres humanos descienden de una misma Eva mitocondrial o E.M., esto quiere decir que, según los rastreos del ADNm – que sólo se transmite a través de las madres-, toda la humanidad actual tiene una antecesora común que habría vivido en el noreste de África (en territorios que corresponden a los actuales estados de Etiopía y Kenia) hace entre 140.000 y 200.000 años[8] (ver haplogrupos de ADN mitocondrial humano). En otros estudios sin embargo, basados en el polimorfismo del complejo mayor de histocompatibilidad, se sugiere que en los ultimos 30 millones de años la especie humana o sus ancestros jamas pudieron haber comprendido menos de 100.000 individuos, lo que derrumba la teoría del “cuello de botella” del ADNm y la Eva ancestral. Estas conclusiones son derivadas del hecho que humanos y chimpances comparten muchas diferentes variedades de los mismos genes, que no pudieron haberse trasmitido de especie a especie si hubiera existido solo un humano originario.[9]

Estudios de los haplogrupos del cromosoma Y humano, situan el origen de nuestra especie en el este Africano y no más antiguo que 200.000 años.[10]

Otros indicios derivados de muy recientes investigaciones sugieren que la de por sí exigua población de Homo sapiens hace unos 74.000 años se redujo al borde de la extinción al producirse el estallido del volcán Toba, volcán ubicado en la isla de Sumatra, cuyo estallido ha dejado como rastro el lago Toba. Tal erupción-estallido tuvo una fuerza 3.000 veces superior a la erupción del Monte Santa Helena en 1980. Esto significó que gran parte del planeta se vio cubierto por nubes de ceniza volcánica que afectaron negativamente a las poblaciones de diversas especies incluidas la humana, según esta hipótesis llamada entre la comunidad científica Catástrofe de Toba, la población de Homo sapiens (Entonces toda en África. La primera migración fuera de África fue en torno al año 70.000 ac) se habría reducido a sólo alrededor de 1000 individuos. Si esto es cierto, significaría que el ‘pool’ genético de la especie se habría restringido de tal modo que se habría potenciado la unidad genética de la especie humana[cita requerida].

No todos están de acuerdo con esa datación. Después de analizar el ADN de personas de todas las regiones del mundo, el genetista Spencer Wells sostiene que todos los humanos que viven hoy descienden de un solo individuo que vivió en África hace unos 60,000 años.[11]

Por todo lo antedicho queda demostrado el monogenismo de la especie humana y, consecuentemente, descartado el poligenismo, que servía de “argumento” a teorías racistas.

Migraciones prehistóricas de Homo sapiens

Junto a los hallazgos arqueológicos, el principal indicador de la expansión del ser humano por el planeta es el ADNm, aunque se está investigando el cromosoma Y, que es característico de los machos, para lograr mayores precisiones.

Los humanos ya habrían comenzado a salir del África unos 90.000 años antes del presente. Colonizando para esas fechas el sur de Eurasia (Estos restos fósiles han sido atribuibles a tempranos homo sapiens, pero su real relación con los humanos modernos es aun discutida).[12]

Mapa de la migración humana según estudios del ADN mitocondrial. La leyenda representa los miles de años desde la actualidad. La l�nea azul señala la extensión máxima de los hielos y las áreas de tundra durante la última gran glaciación.  

Mapa de la migración humana según estudios del ADN mitocondrial. La leyenda representa los miles de años desde la actualidad. La línea azul señala la extensión máxima de los hielos y las áreas de tundra durante la última gran glaciación.

Australia y Nueva Guinea: la Línea de Wallace significó para los Homo sapiens un límite insuperable durante casi 20.000 años para acceder a esta región. La llegada de humanos a Australia se data hace unos 70.000 años cuando pudieron fabricar rústicas almadías o balsas de juncos para atravesar el estrecho que durante las glaciaciones formaba la Fosa de Wallace, separando a Australasia.

Europa: recién comenzó a ser colonizada hace sólo unos 40.000 años, ellos suponen que durante milenios el desierto de Siria resultaba una barrera infranqueable desde África hacia Europa, por lo que habría resultado más practicable una migración costera desde las costas de Eritrea a las costas yemeníes y de allí al subcontinente indio. La expansión por Europa coincide con la extinción de su coetáneo de entonces, el hombre de Neandertal.

Oceanía: la colonización de estas islas más próximas a Eurasia se habría iniciado hace unos 50.000 años, pero la expansión por esta MUG (macro-unidad geográfica) fue muy lenta y gradual, y hasta hace unos 15.000 años los Homo sapiens Sapiens no comenzaron una efectiva expansión por Oceanía, aunque archipiélagos como el de Hawai y Nueva Zelanda no estaban aún poblados por seres humanos hace 2.000 ó 1.500 años (se requirió el desarrollo de una apropiada técnica naval y conocimientos suficientes de náutica.

América: la llegada del hombre a América, se habría iniciado durante el Wurmiense. Esto hace unos 40.000, o cuando menos, 30.000 años atrás. Durante las glaciaciones el nivel de los océanos desciende al grado que el “Viejo Mundo” y el “Nuevo Mundo” forman un megacontinente unido por el Puente de Beringia.

Antártida: ha sido la última MUG descubierta por el español Gabriel de Castilla (1603), siendo poblada desde 1904, y con población nativa desde 1978 (población chilena).

Bipedestación

Los Homínidos, primates bípedos, habrían surgido hace unos 6 ó 7 millones de años en África, cuando dicho continente se encontró afectado por una progresiva desecación que redujo las áreas de bosques y selvas. Como adaptación al bioma de sabana aparecieron primates capaces de caminar fácilmente de modo bípedo y mantenerse erguidos (East Side Story[13] ) . Más aún, en un medio cálido y con fuerte radiación ultravioleta e infrarroja una de las mejores soluciones adaptativas son la marcha bípeda y la progresiva reducción de la capa pilosa, esto evita el excesivo recalentamiento del cuerpo. Hace 150.000 años el norte de África volvió a sufrir una intensa desertización lo cual significó otra gran presión evolutiva como para que se fijaran los rasgos principales de la especie Homo sapiens.

Para lograr la postura y marcha erecta han tenido que aparecer importantes modificaciones:

  • Cráneo. Para permitir la bipedestación, el foramen magnum (u orificio occipital por el cual la médula espinal pasa del cráneo a la raquis) se ha desplazado; mientras en los simios el foramen magnum se ubica en la parte posterior del cráneo, en el Homo sapiens (y en sus ancestros directos) el foramen magnun se ha “corrido” casi hacia la base del mismo.
  • Columna vertebral. La columna vertebral bastante rectilínea en los simios, en el Homo sapiens y en sus ancestros bípedos ha adquirido curvaturas que permiten soportar mejor el peso de la parte superior del cuerpo, tales curvaturas tienen un efecto “resorte”. Por lo demás la columna vertebral ha podido erguirse casi 90º a la altura de la pelvis, si se compara con un chimpancé se nota que al carecer este primate de la curva lumbar, su cuerpo resulta empujado hacía adelante por el propio peso; en la raquis humana el centro de gravedad se ha desplazado, de modo que el centro de gravedad de todo el cuerpo se sitúa encima del soporte que constituyen los pies, al tener el Homo sapiens una cabeza relativamente grande el centro de gravedad corporal es bastante inestable (y hace que al intentar nadar, el humano tienda a hundirse “de cabeza”)[cita requerida]. Otro detalle; las vértebras humanas son más circulares que las de los simios, esto les permite soportar mejor el peso vertical.
  • Pelvis. La pelvis se ha debido ensanchar, lo cual ha sido fundamental en la evolución de nuestra especie. Los huesos ilíacos de la región pelviana en los Homo sapiens (e inmediatos antecesores) “giran” hacia el interior de la pelvis, esto le permite soportar mejor el peso de los órganos al estar en posición erecta. La citada modificación de la pelvis implica una disminución importante en la velocidad posible de la carrera por parte de los humanos. La bipedestación implica una posición de la pelvis, que hace que las crías nazcan “prematuras”: en efecto, el parto humano es denominado ventral acodado ya que existe casi un ángulo recto entre la cavidad abdominal y la vagina que en el pubis de la mujer es casi frontal, si en todos los otros mamíferos el llamado canal de parto es muy breve, en cambio en las hembras de Homo sapiens es muy prolongado y sinuoso, esto hace dificultosos los alumbramientos. Como se verá más adelante, esto ha sido fundamental en la evolución de nuestra especie.
  • Piernas. También para la bipedestación ha habido otros cambios morfológicos muy importantes y evidentes, particularmente en los miembros y articulaciones. Los miembros inferiores se han robustecido, el fémur humano se inclina hacia adentro, de modo que le posibilita la marcha sin necesidad de girar casi todo el cuerpo; la articulación de la rodilla se ha vuelto casi omnidireccional (esto es, puede moverse en diversas direcciones), aunque en los monos -por ejemplo el chimpancé- existe una mayor flexibilidad de la articulación de la rodilla, es para un mejor desplazamiento por las copas de los árboles, es así que el humano a diferencia de sus parientes más próximos no marcha con las rodillas dobladas.
  • Pies. En los humanos los pies se han alargado, particularmente en el talón, reduciéndose algo los dedos del pie y dejando de ser oponible el “pulgar” del pie (el dedo mayor), en líneas generales el pie ha perdido casi totalmente la capacidad de aprehensión. Se sabe, en efecto, que el pie humano ha dejado de estar capacitado para aferrarse (cual si fuera una mano) a las ramas, pasando en cambio a tener una función importante en el soporte de todo el cuerpo. El dedo mayor del pie tiene una función vital para lograr el equilibrio de los homínidos durante la marcha y la postura erecta; en efecto, el pulgar del pie de un chimpancé es transversal, lo que permite al simio aferrarse más fácilmente de las ramas, en cambio el “pulgar” del pie humano, al estar alineado, facilita el equilibrio y el impulso hacia adelante al marchar o correr. Los huesos de los miembros inferiores son relativamente rectilíneos en comparación con los de otros primates.

Ventajas de la bipedestación

Es evidente que la gran cantidad de modificaciones anatómicas que condujeron del cuadrupedismo al bipedismo requirió una fuerte presión selectiva. Se ha discutido mucho sobre la ineficacia de la marcha bípeda comparada con la cuadrúpeda. También se ha criticado que ningún otro animal de los que se adaptaron a la sabana al final de Mioceno desarrolló una marcha bípeda. Hemos de tener en cuenta que partimos de homínidos con un tipo de desplazamiento cuadrúpedo que no es ninguna maravilla adaptativa; en efecto, el modo en que se desplazan los chimpancés, apoyando la segunda falange de los dedos de las manos no puede compararse a la marcha cuadrúpeda de ningún otro mamífero. Puede ser suficiente en trayectos cortos por el suelo, pero no es muy eficaz para grandes desplazamientos en terreno abierto. Los primeros homínidos de sabana probablemente se vieron obligados a desplazarse distancias considerables en campo abierto para alcanzar grupos de árboles situados a distancia. La marcha bípeda pudo ser muy eficaz en estas condiciones ya que:[5]

  • Permite otear el horizonte por encima de la vegetación herbácea en busca de árboles o depredadores.
  • Permite transportar cosas (como comida, palos, piedras o crías) con las manos, liberadas de la función locomotora.
  • Es más lenta que la marcha cuadrúpeda, pero es menos costosa energéticamente, lo que debería ser interesante para recorrer largas distancias en la sabana, o en un hábitat más pobre en recursos que la selva.
  • Expone menos superficie al sol y permite aprovechar la brisa, lo que ayuda a no recalentar el cuerpo y ahorrar agua, cosa útil en un hábitat con escasez del líquido elemento.

Hace años se argumentó que la liberación de las manos por parte de los primeros homínidos bípedos les permitió elaborar armas de piedra para cazar, lo cual habría sido el principal motor de nuestra evolución. Hoy está claro que la liberación de las manos (que se produjo hace más de 4 millones de años) no está ligada a la fabricación de herramientas, que aconteció unos 2 millones de años después, y que los primeros homínidos no eran cazadores y que a lo sumo comían carroña esporádicamente.

Aspectos morfológicos

Diferencias con otros primates

Cuando los ancestros del Homo sapiens y otros muchos primates vivían en selvas comiendo frutos, bayas y hojas, abundantes en vitamina C, pudieron perder la capacidad genética, que tiene la mayoría de los animales, de sintetizar en su propio organismo tal vitamina. Tales pérdidas durante la evolución han implicado sutiles pero importantes determinaciones: cuando las selvas originales se redujeron o, por crecimiento demográfico, resultaron superpobladas, los primitivos homínidos (y luego los humanos) se vieron forzados a recorrer importantes distancias, migrar, para obtener nuevas fuentes de nutrientes (por ejemplo de la citada vitamina C).

Todos los cambios reseñados han sucedido en un periodo relativamente breve (aunque se mida en millones de años), esto explica la susceptibilidad de nuestra especie a afecciones en la columna vertebral y en la circulación sanguínea y linfática (por ejemplo, el corazón recibe -relativamente- “poca” sangre).

Liberación de los miembros superiores

La postura bípeda dejó libres los miembros superiores que ya no tienen que cumplir la función de patas (excepto en los niños muy pequeños) ni la de braquiación, es decir, el desplazamiento de rama en rama con los brazos, aun cuando la actual especie humana, de la cintura hacia arriba mantenga una complexión de tipo arborícola.

Esta liberación de los miembros superiores fue, en su inicio, una adaptación óptima al bioma de sabana; al marchar bípedamente y con los brazos libres, los ancestros del hombre podían recoger más fácilmente su comida; raíces, frutos, hojas, insectos, huevos, reptiles pequeños, roedores y carroña; en efecto, muchos indicios hacen suponer como probable que nuestros ancestros fueran en gran medida carroñeros y, dentro del carroñeo, practicaran la modalidad llamada cleptoparasitismo, esto es, robaban las presas recién cazadas por especies netamente carnívoras; para tal práctica, nuestros ancestros debían haber actuado en bandas, organizadamente.

Los miembros superiores, siempre en relación con otras especies, se han acortado. Estos miembros superiores al quedar liberados de funciones locomotoras, se han podido especializar en funciones netamente humanas. El pulgar oponible es una característica heredada de los primates más antiguos, pero si en éstos la función principal ha sido la de aferrarse a las ramas y en segundo lugar aprehender las frutas o insectos que servían de alimento, en la línea evolutiva que desemboca en nuestra especie la motilidad de la mano, y en particular de los dedos de ésta, se ha hecho gradualmente más precisa y delicada lo que ha facilitado la elaboración de artefactos; aún (junio de 2005) no se tiene conocimiento respecto al momento en que la línea evolutiva comenzó a crear artefactos, es seguro que ya hace más de 2 millones de años Homo habilis/Homo rudolfensis realizaba toscos instrumentos que utilizaba asiduamente (en todo caso, los chimpancés, en estado silvestre, confeccionan “herramientas” de piedra, madera y hueso muy rudimentarias). El desarrollo de la capacidad de pronación en la articulación de la muñeca también ha sido importantísimo para la capacidad de elaborar artefactos.

Visión

El humano hereda de los prosimios la visión estereoscópica y pancromática (la capacidad de ver una amplia tonalidad de los colores del espectro visible); los ojos en la parte delantera de la cabeza posibilitan la visión estereoscópica (en tres dimensiones), pero si esa característica surge en los prosimios como una adaptación para moverse mejor durante la noche o en ambientes umbríos como los de las junglas, en Homo sapiens tal función cobra otro valor; facilita la mirada a lontananza, el otear horizontes, en este aspecto la visión es bastante más aguda en los humanos que en los otros primates y en los prosimios. Esto facilitará el hecho por el cual Homo sapiens sea un ser altamente visual (por ejemplo las comunicaciones mediante la mímica), facilitará asimismo lo imaginario.

Especialización

Pese al conjunto de modificaciones morfológicas antes reseñadas, desde el punto de vista de la anatomía comparada, llama la atención una cuestión: Homo sapiens es un animal relativamente poco especializado. En efecto, gran parte de las especies animales ha logrado algún tipo de especialización anatómica (por ejemplo los artiodáctilos poseen pezuñas que les permiten correr en las llanuras despejadas), pero las especializaciones, si suelen ser una óptima adaptación a un determinado bioma, conllevan el riesgo de la desaparición de la especie especializada y asociada a tal bioma si éste se modifica.

La ausencia de tales especializaciones anatómicas ha facilitado a los humanos una adaptabilidad inusitada entre las demás especies de vertebrados para adecuarse a muy diversas condiciones ambientales.

Más aún, aunque parezca paradójico, Homo sapiens tiene características neoténicas. En efecto, la estructura craneal de un Homo sapiens adulto se aproxima más a la de la cría de un chimpancé que a la de un chimpancé adulto: el rostro es achatado (“ortognato” o de “bajo índice facial”) y es casi inexistente el torus supraorbitario (en la humanidad actual apenas se encuentran vestigios de torus en las poblaciones llamadas australoides). De otro modo se puede decir que los arcos superciliares de Homo sapiens son “infantiles”, delicados, el rostro aplanado o ligeramente prognato.

Homo sapiens es, por su anatomía, un animal muy vulnerable si se encuentra en condiciones naturales.

Asociado al hecho por el cual morfológicamente el ser humano tenga características que le aproximan a las de un chimpancé “niño” se encuentra el ‘ortognatismo’ y esto quiere decir, entre otras cuestiones, que los dientes de Homo sapiens son relativamente pequeños y poco especializados, las mandíbulas, por esto, se ha abreviado y hecho más delicadas, falta además el diastema o espacioio en donde encajan los colmillos. La debilidad de las mandíbulas humanas las hace casi totalmente inútiles para la defensa a mordiscos ante un predador y, asimismo, son muy deficientes para poder consumir gran parte del alimento en su estado natural, lo que es uno de los muchos déficits corporales que llevan al humano a vivir en una sociedad organizada.

Tabla comparativa de las diferentes especies del género Homo

Los nombres en negrita indican la existencia de numerosos registros fósiles.
Especies Cronología (cron) Distribución Altura de adulto (m) Peso de adulto (kg) Volumen craneal (cm³) Registro fósil Descubrimiento /
publicación del nombre
H. habilis 2.5–1.4 África del este 1.0–1.5 30–55 600 varios 1960/1964
H. rudolfensis 1.9 Kenia       1 craneo 1972/1986
H. georgicus 1.8–1.6 Georgia     600 Escasos 1999/2002
H. ergaster 1.9–1.25 Este y Sur de África 1.9   700–850 varios 1975
H. erectus 2–0.3 África, Eurasia (Java, China, Vietnam, Caucaso) 1.8 60 900–1100 varios 1891/1892
H. cepranensis 0.8 Italia       1 copa craneal 1994/2003
H. antecessor 0.8–0.35 España, Inglaterra 1.75 90 1000 tres sitios 1994/1997
H. heidelbergensis 0.6–0.25 Europa, África 1.8 60 1100–1400 varios 1907/1908
Homo rhodesiensis 0.3–0.12 Zambia     1300 Muy pocos 1921
Homo neanderthalensis 0.23–0.024 Europa, Asia Occidental 1.6 55–70 (complexión fuerte) 1200–1700 varios 1829/1864
Homo sapiens 0.25–presente Mundial 1.4–1.9 55–80 1000–1850 todavía vive —/1758
H. sapiens idaltu 0.16 Etiopía     1450 3 cráneos 1997/2003
H. floresiensis 0.10–0.012 Indonesia 1.0 25 400 7 individuos 2003/2004

Aparición del lenguaje simbólico

Artículo principal: Evolución del lenguaje

Hablar de la aparición del lenguaje humano, lenguaje simbólico por lógica parecería implicar que hay que hablar previamente de la cerebración, y eso es bastante cierto, pero el lenguaje humano simbólico tiene sus antecedentes en momentos y cambios morfológicos que son previos a cambios importantes en la estructura del sistema nervioso central. Por ejemplo, los chimpancés pueden realizar un esbozo primario de lenguaje simbólico basándose en la mímica (de un modo semejante a un sistema muy simple de comunicación para sordomudos).

Ahora bien, el lenguaje simbólico por excelencia es el basado en los significantes acústicos, y para que una especie tenga la capacidad de articular sonidos discretos, se requieren más innovaciones morfológicas, algunas de ellas muy probablemente anteriores al desarrollo de un cerebro lo suficientemente complejo como para pensar de modo simbólico. En efecto, observemos la orofaringe y la laringe: en los mamíferos, a excepción del humano, la laringe se encuentra en la parte alta de la garganta, de modo que la epiglotis cierra la tráquea de un modo estanco al beber e ingerir comida. En cambio, en Homo sapiens, la laringe se ubica más abajo, lo que permite a las cuerdas vocales la producción de sonidos más claramente diferenciados y variados, pero al no poder ocluir completamente la epiglotis, la respiración y la ingesta deben alternarse para que el sujeto no se ahogue. El acortamiento del prognatismo que se compensa con una elevación de la bóveda palatina facilitan el lenguaje oral. Otro elemento de relevante importancia es la posición y estructura del hioides, su gracilidad y motilidad permitirán un lenguaje oral lo suficientemente articulado.

Estudios realizados en la Sierra de Atapuerca (España) evidencian que Homo antecessor, hace unos 800.000 años, ya tenía la capacidad, al menos en su aparato fonador, para emitir un lenguaje oral lo suficientemente articulado como para ser considerado simbólico, aunque la consuetudinaria fabricación de utensilios (por toscos que fueran) por parte del Homo habilis hace unos 2 millones de años, sugiere que en éstos ya existía un lenguaje oral articulado muy rudimentario pero lo suficientemente eficaz como para transmitir la suficiente información ó enseñanza para la confección de los toscos artefactos.

Además de todas las condiciones recién mencionadas, imprescindibles para la aparición de un lenguaje simbólico, se debe hacer mención de la aparición del gen FOXP2 que resulta básico para la posibilidad de tal lenguaje y del pensar simbólico, como se verá a continuación.

Cerebración

La cerebración y la corticalización son temas que requieren, por sí solos, artículos propios, dado el alcance y la importancia de dichos procesos. Aquí importa comentar de lo mínimo indispensable para comprender la evolución humana.

La cerebración tanto como la corticalización son fenómenos biológicos muy anteriores a la aparición de los homínidos, sin embargo en éstos, y en especial en Homo sapiens, la cerebración y la corticalización adquieren un grado superlativo (hasta el punto que Theilard de Chardin enunció una curiosa teoría, la de la noósfera y noogénesis, esto es: teoría del pensar inteligente, que se basa en la evolución del cerebro).

El cerebro de Homo sapiens, en relación a la masa corporal, es uno de los mayores. Más llamativo es el consumo de energía metabólica (por ejemplo, la producida por la “combustión” de la glucosa) que requiere el cerebro: un 20% de toda la energía corporal, y aún cuando la longitud de los intestinos humanos evidencian los problemas que se le presentan.

En Homo sapiens el volumen oscila entre los 1.200 a 1.400 cm3, siendo el promedio global actual de 1.350 cm3; sin embargo no basta un incremento del volumen, sino cómo se dispone; esto es: cómo está dispuesta la “estructura” del sistema nervioso central y del cerebro en particular. Por término medio, los Homo neanderthalensis pudieron haber tenido un cerebro de mayor tamaño que el de nuestra especie, pero la morfología de su cráneo demuestra que la estructura cerebral era muy diferente: con escasa frente, los neandertalenses tenían poco desarrollados los lóbulos prefrontales y, en especial, muy poco desarrollados los lóbulos frontales. El cráneo de Homo sapiens no sólo tiene una frente adelantada (sobre el rostro), sino que es también más alto en el occipucio (cráneo muy abovedado), esto permite el desarrollo de los lóbulos prefrontales y frontales; de todos los mamíferos, Homo sapiens es el único que tiene la faz ubicada bajo los lóbulos frontales.

Sin embargo, aún más importante para la evolución del encéfalo parecen haber sido las mutaciones en el posicionamiento del esfenoides.

Se ha hecho mención en el apartado dedicado a la aparición del lenguaje articulado de la importancia del gen FOXP2; dicho gen es el encargado del desarrollo de las áreas del lenguaje y de las áreas de síntesis (las áreas de síntesis se encuentran en el córtex de los lóbulos prefrontales y, sobre todo, frontales). El aumento del cerebro y su especialización permitió la aparición de la llamada lateralización, o sea, una diferencia muy importante entre el hemisferio izquierdo y el hemisferio derecho del cerebro. El hemisferio izquierdo tiene desarrollado en su córtex áreas específicas que posibilitan el lenguaje simbólico basado en significantes acústicos: el área de Wernicke y el área de Broca.

Es casi seguro que ya hace 200.000 años los sujetos de la especie Homo sapiens tenían un potencial intelectual equivalente al de la actualidad, pero para que se activara tal potencial tardaron milenios: el primer registro de conducta artística conocido se data hace sólo unos 75.000 años, los primeros grafismos y expresiones netamente simbólicas fuera del lenguaje hablado se datan hace sólo entre 40.000 y 35.000 años, … las primeras escrituras (” memoria segunda” como bien les llamara Roland Barthes) datan de hace entre 5.500 ó 5.000 años, en el Valle del Nilo ó en la Mesopotamia asiática.

Se ha dicho, también líneas antes, que Homo sapiens mantiene características de estructura craneal “primitivas” ya que recuerdan a las de un chimpancé infantil;, en efecto, tal morfología es la que permite tener la frente sobre el rostro y los lóbulos frontales desarrollados.

La cabeza de Homo sapiens, para contener tal cerebro, es muy grande; aún en el feto y en el neonato, razón principal por la cual los partos son difíciles, sumada a la disposición de la pelvis.

Una solución parcial a esto es la heterocronía: el neonato humano está muy incompletamente desarrollado en el momento del parto; puede decirse (con algo de metáfora) que la gestación en el ser humano no se restringe a los ya de por sí prolongados nueve meses intrauterinos, sino que se prolonga extrauterinamente hasta, al menos, los cuatro primeros años; en efecto, el infante está completamente desvalido durante años, tan es así que, que entre los 2 a 4 años es cuando tiene lo suficientemente desarrolladas las áreas visuales del cerebro como para tener una percepción visual de su propio ser (Estadio del espejo descubierto por Jacques Lacan en la década de 1930). Ahora bien, si Homo sapiens tarda mucho en poder tener una percepción plena de su imagen corporal es interesante saber que es uno de los pocos animales que se percibe al ver su imagen reflejada (sólo se nota esta capacidad en bonobos, chimpancés, y si acaso en gorilas, orangutanes, delfines y elefantes).

Tal es la prematuración de Homo sapiens, que mientras un chimpancé neonato tiene una capacidad cerebral de un 65% de la de un chimpancé adulto, o la capacidad de Australopithecus afarensis era en el parto de un 50% respecto a la de su edad adulta, en Homo sapiens ‘bebé’ tal capacidad no supera al 25% de la capacidad que tendrá a los 45 años (a los 45 años aproximadamente es cuando se desarrolla totalmente el cerebro humano).

Pero no basta el desarrollo cronológico; para que el cerebro humano se “despliegue” -por así decirlo- o desarrolle requiere de estimulación y afecto, de otro modo la organización de algunas de las áreas del cerebro puede quedar atrofiada.

Referencias

  1. Leakey, M. G., Spoor, F., Brown, F. H., Gatogo, P. N., Kiarie C., Leakey, L. N. & McDougall, I., 2001. New hominin genus from eastern Africa shows diverse middle Pliocene lineages. Nature, 410: 433-440
  2. Asfaw, B., White, T., Lovejoy, O., Latimer, B., Simpson, S. & Suwa, G., 1999. Australopithecus garhi: a new species of early hominid from Ethiopia. Science, 23(5414): 629-635.
  3. Semaw, Sileshi (2000): «The World’s Oldest Stone Artefacts from Gona, Ethiopia: Their Implications for Understanding Stone Technology and Patterns of Human Evolution Between 2·6–1·5 Million Years Ago», en Journal of Archaeological Science, vol. Tomo 27 , Nº issue 12. DOI 10.1006/jasc.1999.0592
  4. Vekua A., Lordkipanidze D., Rightmire G. P., Agusti J., Ferring R., Maisuradze G. et al., 2002. A new skull of early Homo from Dmanisi, Georgia”. Science, 297: 85-89.
  5. a b c Arsuaga, J. L. & Martínez, I. 1998. La especie elegida. Ediciones Temas de Hoy, Madrid, 342pp.
  6. McDougall, I., Brown, F. H. & Fleagle, J. G., 2005. Stratigraphic placement and age of modern humans from Kibish, Ethiopia. Nature, 433: 733-736. Abstract
  7. Ruiz, H., 2007. El origen de los humanos modernos. Eureka, 11: 36-41
  8. Maca-Meyer, N., González, A. M., Larruga, J. M., Flores, C. & Cabrera, V. M., 2001. Linajes mayores del genoma mitocondrial trazan antiguas expansiones humanas. BMC Genetics, 2: 13
  9. Ayala F, Escalante A, O’huigin C, Klein J, 1994. [1]. “Molecular genetics of speciation and human origins”; Proc. Natl. Acad. Sci. USA, 91: 6787-6794.
  10. Jobling, M. A. & Tyler-Smith, C., 2003. El Cromosoma Y humano: un marcador evolutivo que llega a su mayoría de edad. “The human Y chromosome: an evolutionary marker comes of age”; Nature Reviews Genetics, 4(8): 598-612.
  11. Documentary Redraws Humans’ Family Tree(en idioma inglés)
  12. The battle over the emergence of modern humans in Eurasia, Chris Brown, 2002, New Archaeology
  13. Coppens, Y., 1994. East Side Story: the origin of humankind. Scientific American, 270: 62-69.

Bibliografía complementaria

  • Guillén-Salazar, F. (2005). Existo, luego pienso: los primates y la evolución de la inteligencia humana. Madrid: Ateles Editores.
  • López Moratalla, Natalia (2007), La dinámica de la evolución humana, Eunsa. ISBN 978-84-313-2438-4.
  • Morgan Allman, John (2003), El cerebro en evolución. Ariel: Barcelona.

Véase también

Enlaces externos

En Español:

En Inglés:

 

Fuente:

wikipedia

¿Diseño Inteligente?

¿Diseño Inteligente?

Un informe especial reimpreso de la revista Historia Natural (Natural History)

Puntos principales del artículo

Tres proponentes del Diseño Inteligente (DI) presentan sus opiniones sobre el diseño en el mundo natural. Cada perspectiva está seguida inmediatamente por una respuesta de un proponente de la evolución (EVO). El informe, reimpreso en su totalidad, comienza con una introducción de la revista Historia Natural y concluye con una revisión sobre el movimiento del Diseño Inteligente.

Los siguientes autores contribuyeron a este informe de Historia Natural: biografía de los autores

  • Richard Milner y Vittorio Maestro, ed. (introducción)
  • Michael J. Behe, Ph.D. (DI) y Kenneth R. Miller, Ph.D. (EVO)
  • William A. Dembski, Ph.D. (DI) y Robert T. Pennock, Ph.D. (EVO)
  • Jonathan Wells, Ph.D. (DI) y Eugenie C. Scott, Ph.D. (EVO)
  • Barbara Forrest, Ph.D. (perspectiva general)

Abril 2002

Introducción

Preparado por Richard Milner y Vittorio Maestro, editores principales de la revista
Historia Natural

La idea de que la complejidad de un organismo es evidencia de la existencia de un diseñador cósmico fue avanzada varios siglos antes del nacimiento de Charles Darwin. Su exponente más conocido fue el teólogo inglés William Paley, creador de la famosa analogía del fabricante de relojes. Si encontramos un reloj de bolsillo en un campo, escribió Paley en 1802, inmediatamente podemos inferir que fue producido no por procesos naturales actuando ciegamente pero por un intelecto humano diseñador. De la misma manera, él razonó, el mundo natural contiene abundante evidencia de un creador sobrenatural. El argumento por diseño, como es conocido, prevaleció como la explicación del mundo natural hasta la publicación del Origen de las Especies en 1859. El peso de la evidencia que Darwin acumuló tan pacientemente, convenció rápidamente a los científicos de que la evolución por selección natural explicaba mejor la diversidad y la complejidad de la vida. “No puedo creer,” escribió Darwin en 1868, “que una teoría falsa pueda explicar tantas clases de hechos.”

Sin embargo, en ciertos círculos, la oposición al concepto de la evolución ha persistido hasta el presente. El argumento del diseño ha sido revivido recientemente por un número de académicos con credenciales científicas, los cuales mantienen que su versión de la idea (a diferencia de las ideas de Paley) es apoyada fuertemente por la microbiología y por las matemáticas. Estos antievolucionistas se diferencian de los creacionistas fundamentalistas en que ellos aceptan que algunas especies sí cambian (pero no mucho) y que la edad de la Tierra es mucho más de 6,000 años. Sin embargo, al igual que sus predecesores, ellos rechazan la idea de que la evolución da cuenta de la multitud de especies que vemos hoy en día. También buscan colocar su concepto (conocido como diseño inteligente) dentro del curriculum de ciencias de las escuelas.

La mayoría de los biólogos han concluido que los proponentes del diseño inteligente muestran o ignorancia o un mal entendimiento de la ciencia evolucionaria. A pesar de esto, sus propuestas están siendo escuchadas en varios círculos políticos y educativos y actualmente son el objeto de un debate dentro de la Junta de Educación del estado de Ohio. A pesar de que la revista Historia Natural no presenta o analiza a fondo en las páginas que siguen el fenómeno del diseño inteligente, aquí ofrecemos para la información de los lectores varias opiniones cortas por tres proponentes principales de la teoría, conjuntamente con tres respuestas. La sección concluye con una revisión del movimiento del diseño inteligente escrita por una filósofa e historiadora cultural quien ha monitoreado su historia por más de una década.

********************************

Declaración sobre el Diseño Inteligente

El Reto de la Complejidad Irreducible

Cada célula viviente contiene muchas máquinas moleculares ultrasofisticadas.

Por Michael J. Behe

Los científicos usan el término “caja negra” para referirse a un sistema del cual se desconoce su funcionamiento. Para Charles Darwin y sus contemporáneos, la célula viva era una caja negra, pues su mecánica fundamental era totalmente desconocida. Ahora sabemos que, muy lejos de estar formada por un tipo simple de protoplasma uniforme (como creían muchos de los científicos del Siglo XIX) cada célula viva contiene muchas máquinas moleculares ultrasofisticadas.

¿Cómo podemos decidir si la selección natural Darwiniana puede dar cuenta a la increíble complejidad que existe a nivel molecular? El mismo Darwin definió el estándar cuando reconoció que “Si se pudiera demostrar que ha existido algún órgano complejo que no fue formado por numerosos y sucesivos cambios pequeños, mi teoría se desmoronaría por completo.”

Algunos sistemas parecen ser muy difíciles de formar por modificaciones sucesivas. Yo llamo a estos sistemas irreduciblemente complejos. Un ejemplo cotidiano de un sistema irreduciblemente complejo es la humilde trampa para ratones. Ella consiste de (1) una plataforma o base de madera; (2) un martillo de metal, el cual aplasta al ratón; (3) un resorte con los extremos extendidos, el cual propulsa al martillo; (4) un gatillo que suelta al resorte; y (5) una barra de metal que conecta al gatillo y que sostiene armado al martillo. Uno no puede atrapar a un ratón con solo una plataforma, añadir después un resorte y atrapar a unos cuantos ratones más, después añadir la barra de metal y atrapar otros cuantos más. Todas las piezas deben estar un sus lugares antes de poder cazar a un ratón.

Los sistemas irreduciblemente complejos no parecen ser buenos candidatos a haber sido producidos por numerosos y sucesivos cambios pequeños de sistemas predecesores, porque cualquier precursor al cual le faltara una pieza crucial no hubiera podido funcionar. La selección natural solo puede escoger entre sistemas que ya están funcionando, por lo que la existencia en la naturaleza de sistemas biológicos irreduciblemente complejos representa un poderoso reto a la teoría Darwiniana. Podemos observar con frecuencia estos sistemas en los organelos de las células, en los cuales la remoción de un elemento causaría que el sistema completo dejara de funcionar. El flagelo de las bacterias es un buen ejemplo. Ellos son como motores fuera de borda que las células bacterianas usan para su autopropulsión. Tienen una hélice larga, como un látigo, que es girada por un motor molecular. La hélice está unida al motor por una junta universal. El motor está sostenido por proteínas que actúan como una base de estabilización. Otras proteínas actúan como cojinetes que permiten al eje penetrar la membrana bacteriana. Hacen falta docenas de proteínas para que obtener un flagelo operativo. En la ausencia casi cualquiera de ellas, el flagelo no funciona o no puede ser construido por la célula.

Otro ejemplo de complejidad irreducible es el sistema que permite que las proteínas lleguen a los compartimentos subcelulares apropiados. En la célula eucariótica existe un cierto número de lugares donde ocurren labores especializadas, tales como la digestión de nutrientes y la excreción de productos de desecho. Las proteínas son sintetizadas afuera de estos compartimentos y pueden llegar a sus destinos apropiados solo con la ayuda de químicos “señaladores” que prenden y apagan a otras reacciones en los momentos apropiados. Este flujo constante y regulado dentro de la célula corresponde a otro asombroso sistema complejo e irreducible. Todas las partes deben funcionar sincronizadamente o el sistema se colapsa. Otro sistema más es el exquisitamente coordinado mecanismo que causa la coagulación de la sangre.

Los libros de texto y los artículos científicos en bioquímica describen los mecanismos de algunas de las máquinas moleculares vivas que existen dentro de nuestras células, pero ofrecen muy poca información sobre cómo evolucionaron estos sistemas por selección natural. Muchos científicos admiten francamente su desconcierto acerca de cómo han podido originarse, pero rechazan entretener la hipótesis obvia: que quizás las máquinas moleculares parecen ser diseñadas porque en realidad son diseñadas.

Yo tengo esperanza de que la comunidad científica eventualmente admita la posibilidad del diseño inteligente, aún cuando esta aceptación sea discreta y callada. Mi razón para ser optimista es el avance mismo de la ciencia, la cual descubre cada día nuevas complejidades en la naturaleza, las cuales son razones frescas para reconocer el diseño inherente en la vida y en el universo.

Respuesta de la evolución a Michael J. Behe

El Defecto en la Trampa de Ratones

El diseño inteligente falla el examen de la bioquímica.

Por Kenneth R. Miller

Para poder entender porqué la comunidad científica no está muy impresionada por los intentos de resucitar el llamado argumento del diseño, uno no tiene que ver más allá que el mismo ensayo de Michael J Behe. Él afirma que los sistemas bioquímicos complejos no pueden haber sido producidos por la evolución porque poseen una cualidad que él llama complejidad irreducible. Al igual que con las trampas de ratones, estos sistemas no pueden funcionar a menos que cada una de sus partes se encuentre en el lugar apropiado. Dado que “la selección natural solo puede escoger entre sistemas que ya están funcionando” no existe ninguna forma por la cual los mecanismos Darwinianos pueden haber producido los sistemas complejos que se encuentran en las células vivientes. Y si estos sistemas no pueden haber evolucionado, ellos han debido ser diseñados. Esa es la totalidad de la “evidencia” bioquímica para el diseño inteligente.

Irónicamente, el ejemplo del mismo Behe, la trampa de ratones, muestra porqué está equivocada esta idea. Elimina dos de las partes (el gatillo y la barra de metal) y puede que no tengas una trampa de ratones pero tienes una máquina de tres partes que hace un clip de corbata o un clip de papel perfectamente funcional. Quita el resorte y tienes un llavero de dos partes. El gatillo de algunas trampas puede ser usado como un anzuelo y la base de madera como un pisapapeles; aplicaciones útiles de las demás partes incluyen una gran variedad de cosas como mondadientes, cascanueces y tablillas sujetapapeles. El punto, entendido desde hace mucho tiempo por la ciencia, es que pedazos y piezas de las máquinas supuestamente irreduciblemente complejas pueden haber tenido diferentes (pero aún útiles) funciones.

La contención de Behe de que todas y cada una de las piezas de una máquina, mecánicas o bioquímicas, deben estar ensambladas en su forma final antes de que algo útil pueda emerger, es simplemente falsa. La evolución produce máquinas bioquímicas complejas por medio de copiar, modificar y combinar proteínas previamente usadas para otras funciones. ¿Quiere ejemplos? Los sistemas en el ensayo de Behe nos sirven muy bien.

Él escribe que la ausencia de “casi cualquiera” de sus partes hace que el flagelo bacteriano “no funcione.” Pero, ¿adivine qué? Un pequeño grupo de proteínas del flagelo sí funciona sin el resto de la máquina. Es usado por muchas bacterias como un dispositivo para inyectar venenos a otras células. A pesar de que la función llevada a cabo por esta parte pequeña es diferente cuando trabaja sola, aún así puede ser influenciada por la selección natural.

Las proteínas clave que aglutinan la sangre siguen este patrón también. Ellas son, en realidad, versiones modificadas de proteínas que son usadas por el sistema digestivo. El elegante trabajo de Russell Doolittle ha mostrado como la evolución duplicó, reasignó y modificó a estas proteínas para producir el sistema de coagulación de la sangre en los vertebrados.

Y Behe puede levantar las manos y decir que él no puede imaginarse como los componentes que mueven las proteínas entre los compartimentos intracelulares pueden haber evolucionado, pero los científicos que trabajan con estos sistemas están completamente en desacuerdo. En un artículo de la revista científica Cell (Célula) en 1998, un grupo de científicos del Instituto Sloan-Kettering liderado por James Rothman, describió la extraordinaria simplicidad y uniformidad de estos mecanismos. Ellos también notaron que estos mecanismos “sugieren en una forma natural como pudieron evolucionar en primer lugar los muchos y diversos compartimentos en las células eucarióticas.” Parece entonces que los investigadores activos ven algo muy diferente de lo que ve Behe en estos sistemas. Ellos ven a la evolución.

Si Behe desea sugerir que las complejidades de la naturaleza, la vida y el universo revelan un mundo de significado y propósito consistente con una inteligencia divina, su punto es filosófico, no científico. Incidentalmente, es un punto de vista filosófico que yo comparto. Sin embargo, para apoyar este punto de vista, uno no debe encontrar necesario pretender que sabemos menos de lo que realmente sabemos sobre la evolución de los sistemas de vida. En el análisis final, la hipótesis bioquímica del diseño inteligente fracasa, no porque la comunidad científica se cierre a ella, sino por la razón más básica de todas: porque está abrumadoramente contradecida por la evidencia científica.

********************************

Declaración sobre el Diseño Inteligente

Detectando el Diseño en las Ciencias Naturales

La inteligencia deja atrás una seña o evidencia característica.

Por William A. Dembski

En la vida ordinaria, las explicaciones que invocan al azar, a la necesidad o al diseño cubren todas las eventualidades. Sin embargo, en las ciencias naturales, una de estas modalidades se considera superflua. El diseño. Desde la perspectiva de las ciencias naturales, el diseño, como la acción de un agente inteligente, no es una fuerza creativa fundamental en la naturaleza. Al contrario, las causas naturales ciegas, caracterizadas por el azar y la necesidad y reguladas por leyes sin romper, son pensadas suficiente para llevar a cabo toda la creación de la naturaleza. La teoría de Darwin es un caso en particular.

¿Pero cómo sabemos que la naturaleza no necesita ayuda de una inteligencia diseñadora? Con certeza, en las ciencias especiales, desde la forénsica a la arqueología a la Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre (SETI en inglés), el apelar a una inteligencia diseñadora es indispensable. Es más, dentro de estas ciencias existen técnicas bien desarrolladas para identificar la inteligencia. Esencial para estas técnicas es la habilidad de eliminar al azar y a la necesidad.

Por ejemplo, ¿cómo puede la radioastrónoma en la película Contacto (protagonizada por Jodie Foster y basada en la novela del mismo nombre por Carl Sagan) inferir la presencia de inteligencia extraterrestre en los pulsos y pausas provenientes del espacio que ellos monitorean? Los investigadores analizan las señales por medio de computadoras que están programadas para reconocer muchos patrones predeterminados. Las señales que no encajan con estos patrones pasar por el “tamiz” y son clasificadas como al azar. Después de años recibiendo señales “azarosas” que aparentemente no significan nada, los investigadores descubren un patrón de pulsos y pausas que corresponde a la secuencia de todos los números primos entre 2 y 101. Los números primos, por supuesto, son aquellos divisibles solamente por si mismos y por uno. Cuando una secuencia comienza con dos pulsos, luego una pausa, 3 pulsos, luego una pausa … y continúa hasta 101 pulsos, los investigadores deben inferir la presencia de una inteligencia extraterrestre.

He aquí el porqué. No existe nada en las leyes de la física que requiere que las señales de radio tomen una forma u otra. La secuencia es entonces contingente en vez de necesaria. Además, es una secuencia larga y, por lo tanto, compleja. Note que si la secuencia carece de complejidad, puede ser fácilmente producida por el azar. Finalmente, no solo era compleja, pero exhibía un patrón o especificación dada independientemente (no solo era una secuencia cualquiera de números, pero una secuencia matemáticamente significativa: los números primos).

La inteligencia deja tras de sí una marca o señal característica, la cual yo llamo “complejidad especificada.” Un evento exhibe complejidad especificada si es contingente y, por lo tanto, no necesario; si es complejo y, por lo tanto, no fácilmente repetible al azar; y si es especificado en el sentido de exhibir un patrón dado independientemente. Note que la complejidad en el sentido de la improbabilidad no es suficiente para eliminar el azar. Tire una moneda suficientes veces y será testigo de un evento altamente complejo o improbable. Aún así, usted no tendrá razón alguna para no atribuirlo al azar.

El punto importante acerca de las especificaciones es que ellas deben ser dadas objetivamente y no impuestas a los eventos después de los hechos. Por ejemplo, si un arquero dispara flechas contra una pared y nosotros después pintamos los blancos alrededor de ellas, estamos imponiendo un patrón después de los hechos. Al contrario, si se colocan blancos al principio (“especificados”) y luego el arquero les pega con exactitud, sabemos que fue por diseño.

En mi libro La Inferencia del Diseño, yo argumento que la complejidad especificada detecta con certeza al diseño. Sin embargo, en ese libro me enfoco principalmente en ejemplos del ser humano en vez de ejemplos de las ciencias naturales. La crítica principal a este trabajo hasta la fecha se refiere a si el mecanismo Darwiniano de la selección natural y la variación al azar no son, de hecho, capaces de generar complejidad especificada. Más recientemente, en Sin Almuerzo Gratis, yo muestro que los procesos naturales no dirigidos tales como el mecanismo Darwiniano, son incapaces de generar la complejidad especificada que existe en los organismos biológicos. De esto sigue que el azar y la necesidad son insuficientes para las ciencias naturales y que las ciencias naturales deben dejar algo de espacio para el diseño.

Respuesta de la evolución a William A. Dembski

El Teatro de la Ciencia y el Misterio

El caso del agente secreto.

Por Robert T. Pennock

William A. Dembski afirma detectar “complejidad especificada” en las cosas vivientes y argumenta que esto es prueba de que las especies han sido diseñadas por un agente inteligente. Una falla de este argumento es que él quiere definir el diseño inteligente por una negativa, es decir, como algo que no es ni al azar ni por necesidad. Pero la definición es amañada: la necesidad, el azar y el diseño ni son categorías mutuamente exclusivas, ni tampoco agotan las posibilidades. Por ende, uno no puede detectar a un agente inteligente por el proceso de eliminación que él sugiere. La ciencia requiere evidencia positiva. Esto es el caso cuando uno trata de detectar la huella de la inteligencia humana, pero es especialmente cierto cuando se analiza la extraordinaria declaración de que la complejidad biológica es diseñada intencionalmente.

Sobre este tema, las analogías del arquero y del SETI de Dembski son pistas falsas, pues ellas dependen tácitamente de un entendimiento a priori del intelecto humano y de la motivación, así como de procesos causales relevantes. Una inferencia de diseño como aquella de la película Contacto, por ejemplo, dependería del conocimiento previo sobre la naturaleza de las señales de radio y de otros procesos naturales, junto con asumir que una secuencia de números primos es el tipo de patrón que otro científico escogería enviar como una señal. Sin embargo, las secuencias extrañas encontradas en el ADN son muy diferentes a las series de números primos. Dembski no tiene ninguna forma de mostrar que los patrones genéticos fueron “montados a priori” o “dados independientemente.”

Dembski ha sido publicitado como “el Isaac Newton de la teoría de la información,” y en sus escritos, los cuales incluyen los libros que él cita en este ensayo, él insiste que su “ley de la conservación de la información” prueba que los procesos naturales no pueden aumentar la complejidad biológica. Él no explica su caso aquí y refutarlo tomaría demasiado espacio. Sea suficiente decir que existe una conexión entre la noción técnica de la información y la entropía, de tal manera que el argumento de Dembski se destila a una reformulación de la vieja declaración de los creacionistas de que la evolución viola a la segunda ley de la termodinámica. Simplemente, esta ley dice que en el universo existe una tendencia a la disminución de la complejidad. Los creacionistas se preguntan entonces cómo pueden los procesos evolucionarios producir formas de vida más complejas a partir de unas más primitivas. Pero desde hace mucho tiempo sabemos porqué este tipo de argumento falla: la segunda ley de la termodinámica se aplica a sistemas cerrados y los sistemas biológicos no son cerrados.

En el proceso evolucionario, un aumento en la complejidad biológica no representa un “almuerzo gratis”. Este aumento está comprado y pagado, debido a que la variación genética al azar está sujeta a la selección natural por el ambiente, el cual ya está estructurado. De hecho, los investigadores están empezando a usar los procesos Darwinianos, implementados en computadoras o in vitro, para evolucionar sistemas complejos y para proveer soluciones a los problemas de diseño en formas tales que están fuera del poder de meros agentes inteligentes.

Si de verdad pensáramos que la información genética es similar a las señales en la película Contacto, ¿no deberíamos inferir que fueron diseñadas por extraterrestres? Los teóricos del diseño inteligente a veces mencionan a los extraterrestres como posibles sospechosos, pero la mayoría parece tener sus ojos dirigidos a un diseñador colocado un poco más arriba en los cielos. El problema es que la ciencia requiere un modelo específico que pueda ser probado o examinado. ¿Qué fue exactamente lo que hizo el diseñador y cuándo lo hizo? Las hipótesis nebulosas de diseño de Dembski, aún si las restringimos a los procesos naturales, proveen poquísimo material que puede ser examinado, y una vez que los procesos sobrenaturales se acuñan al proceso, éste pierde toda posibilidad de ser examinado o probado.

Newton estuvo perplejo por las órbitas complejas de los planetas. Él no pudo pensar en una forma natural para dar razón a su orden y concluyó que Dios debe estar empujando suavemente a los planetas para que el sistema continuara funcionando. (Quizás es en este sentido que Dembski es el Newton de la teoría de la información.) El origen de las especies pareció ser en un tiempo igualmente misterioso, pero Darwin siguió las pistas encontradas en la naturaleza para resolver el misterio. Uno puede, por supuesto, retener la fe religiosa en un diseñador capaz de transcender los procesos naturales, pero no hay manera de poder recoger sus huellas digitales.

********************************

Declaración sobre el Diseño Inteligente

Los Elusivos Iconos de la Evolución

¿Qué nos dicen en realidad los pinzones de Darwin y las moscas de la fruta penta-aladas?

Por Jonathan Wells

Charles Darwin escribió en 1860 que “parece no haber más diseño en la variabilidad de los seres orgánicos y en la acción de la selección natural, que en el curso que sigue el viento cuando sopla.” A pesar de que muchas características de los organismos vivos parecen ser diseñadas, la teoría de Darwin expresó que ellas fueron en realidad el resultado de procesos sin dirección, tales como la selección natural y la variación al azar.

Sin embargo, las teorías científicas deben compaginar con la evidencia. Dos ejemplos de evidencia en favor de la teoría de la evolución de Darwin, utilizadas tan frecuentemente que yo las he llamado “iconos de la evolución,” son los pinzones de Darwin y la mosca de la fruta penta-alada (de cuatro alas), del género Drosophila. Sin embargo, me parece que ambos casos muestran que la teoría de Darwin no puede dar cuenta de todas las características de los seres vivos.

Los pinzones de Darwin consisten de varias especies en las Islas Galápagos que difieren principalmente en el tamaño y la forma de sus picos. Las diferencias en los picos están correlacionadas con lo que las aves comen, sugiriendo que varias especies pueden haber descendido de un ancestro común por medio de su adaptación a diferentes comidas a través de la selección natural. En 1970, los biólogos Peter y Rosemary Grant fueron a las Galápagos a observar este proceso en el campo.

En 1977, los Grant observaron como una sequía severa eliminó al 85% de una especie en particular en una de las islas. Los sobrevivientes tenían, como promedio, picos un poco más largos que les permitieron quebrar las semillas más duras que habían sobrevivido a la sequía. Esto era la selección natural en acción. Los Grant estimaron que veinte episodios como éste podrían incrementar el tamaño de los picos lo suficiente como para crear una nueva especie.

Sin embargo, cuando regresaron las lluvias, el tamaño promedio de los picos regresó a lo normal. Desde ese entonces, el tamaño de los picos ha oscilado alrededor de un promedio a medida que el suministro de alimentos ha fluctuado con el clima. No ha habido un cambio neto y no han emergido especies nuevas. De hecho, puede estar ocurriendo lo opuesto, ya que varias especies de pinzones de las Galápagos parecen estar uniéndose por hibridación.

Los pinzones de Darwin y muchos otros organismos, proveen evidencia que la selección natural puede modificar a características existentes, pero solo en especies establecidas. Los criadores de especies domésticas de plantas y animales han estado haciendo la misma cosa por cientos de años con la selección artificial. Pero, ¿dónde está la evidencia de que la selección natural produce nuevas características en nuevas especies?

Las nuevas características requieren nuevas variaciones. En la versión moderna de la teoría de Darwin, esta variación proviene de las mutaciones en el ADN. La mayoría de las mutaciones en el ADN son dañinas y por lo tanto son eliminadas por la selección natural. Sin embargo, unas cuantas tienen ventajas, como por ejemplo, las mutaciones que aumentan la resistencia antibiótica en bacterias y la resistencia a los pesticidas en plantas y animales. La resistencia a los antibióticos y a los pesticidas son a menudo citadas como evidencia de que las mutaciones en el ADN proveen las materias primas para la evolución, pero ellas afectan solo a procesos químicos. Los cambios evolucionarios mayores requerirían mutaciones capaces de producir también cambios anatómicos ventajosos.

Normalmente, las moscas de la fruta tienen dos alas y dos “balancines,” pequeñas estructuras detrás de las alas que les ayudan a estabilizarse cuando vuelan. En los años 70, los geneticistas descubrieron que una combinación de tres mutaciones en un gen individual produce moscas en las cuales los balancines se desarrollan como alas aparentemente normales. La mosca resultante, con sus cuatro alas, a veces es usada para ilustrar como las mutaciones pueden producir los tipos de cambios anatómicos que la teoría de Darwin necesita.

Pero las alas extra no son estructuras nuevas, sino duplicaciones de estructuras ya existentes. Es más, las alas extra no tienen músculos y son, de hecho, peor que inútiles. Las moscas de la fruta con cuatro alas están severamente incapacitadas, como un pequeño aeroplano con sus alas extra colgando de su cola. Tal y como es el caso con otras mutaciones anatómicas que se han estudiado hasta ahora, estas mutaciones en las moscas no pueden proveer la materia prima para la evolución.

En ausencia de evidencia de que la selección natural y las variaciones al azar pueden dar cuenta de las características aparentemente diseñadas que poseen los organismos vivos, el asunto entero del diseño debe ser revisitado. Los estudiantes deben aprender lado a lado con los argumentos de Darwin, que el diseño permanece como una posibilidad.

Respuesta de la evolución a Jonathan Wells

La Naturaleza del Cambio

Los mecanismos evolucionarios dan comienzo a diferencias estructurales básicas.

Por Eugenie C. Scott

Sin haber definido “diseño,” Wells afirma que “muchas características de los organismos vivos parecen ser diseñadas.” De allí él contrasta a la selección natural (no dirigida) con el diseño (dirigido), aparentemente tratando de retornar a la noción pre-Darwiniana de que un Diseñador es directamente responsable por la forma en que los organismos encajan con sus ambientes. Darwin propuso una explicación científica, no religiosa: la forma en que los organismos encajan con sus ambientes es el resultado de la selección natural. Como todas las explicaciones científicas, él se basa en la causalidad natural.

Wells contiende que “la teoría de Darwin no puede dar cuenta de todas las características de los seres vivos.” Sin embargo, no tiene por que darla. Hoy en día los científicos explican las características de los seres vivos no solo invocando a la selección natural sino también a una serie de procesos biológicos que Darwin desconocía, incluyendo la transferencia de genes, la simbiosis, el rearreglo cromosómico, y la acción de genes reguladores. Al contrario de lo que Wells mantiene, la teoría evolucionaria no es inadecuada. Ella encaja a la evidencia muy bien.

Leyendo lo que escribe Wells, uno puede no darse cuenta de la importancia de los cuidadosos estudios de los Grant, los cuales demostraron a la selección natural en tiempo real. El hecho de que la sequía terminó antes de que los científicos observaran la emergencia de nuevas especies es particularmente irrelevante; el tamaño de los picos sí oscila a corto plazo, pero dada una tendencia a largo plazo en el cambio climático, un cambio mayor en el tamaño promedio puede esperarse. Wells también sobrestima la importancia de la hibridación en los pinzones; ésta es extremadamente rara y puede aún estar contribuyendo a una nueva especiación. Los pinzones de las Islas Galápagos continúan siendo un ejemplo magnífico del principio de la radiación adaptativa. Las varias especies que difieren morfológicamente ocupan diferentes nichos. Las explicaciones de Darwin fueron que ellas evolucionaron todas de un ancestro común y los análisis genéticos proveen evidencia que lo confirma.

Wells admite que la selección natural puede operar en una población y correctamente apunta hacia la genética para dar cuenta del tipo de variación que puede llevar a “nuevas características en nuevas especies.” Pero él afirma que las mutaciones, tales como aquellas que producen las moscas con cuatro alas, no producen el tipo de cambio anatómico necesario para cambios evolucionarios mayores. ¿No puede él ver más allá del ejemplo y ver el principio? El hecho de que la primera demostración de un mecanismo genético poderoso terminó produciendo una mosca que no puede volar es irrelevante. Edward Lewis compartió un Premio Nobel por el descubrimiento de estos genes, conocidos como el complejo Ubx. Ellos tiene una importancia extraordinaria porque los genes de este tipo ayudan a explicar los diferentes tipos de planes corporales, los cuales representan las diferencias básicas estructurales entre un molusco y un mosquito, entre una esponja y una araña.

Los genes Ubx son parte de los genes HOX, los cuales se encuentran en animales tan diferentes como esponjas, moscas de la fruta y mamíferos. Ellos encienden o apagan a otros genes involucrados en, entre otras cosas, la segmentación y la producción de apéndices tales como antenas, patas y alas. Lo que específicamente es construido depende de otros genes más tarde en el proceso. Los diversos planes corporales de los artrópodos (insectos, crustáceos, arácnidos) son variaciones de los temas de la segmentación y de los apéndices, variaciones que parecen ser el resultado de cambios en los genes HOX. Investigaciones recientes muestran que los genes Ubx de las moscas suprimen la formación de patas en los segmentos abdominales, pero que los genes Ubx de los crustáceos no lo hacen. Un pequeño cambio en el Ubx resulta en una gran diferencia en el plan corporal.

Las mutaciones en estos interruptores primarios están involucradas en la pérdida de las patas en las culebras, en el cambio de aletas lobulares a manos, y en el origen de las mandíbulas en los vertebrados. La duplicación de los segmentos iniciada por los genes HOX permite la experimentación anatómica y la selección natural cierne los resultados. “Evo-Devo,” el estudio de la evolución y el desarrollo, en un área muy activa para la investigación científica, pero Wells implica que todo lo que esto produce son moscas de la fruta lisiadas.

Wells argumenta que las explicaciones naturales son inadecuadas y, por ende, que “los estudiantes deben aprender…que el diseño permanece como una posibilidad.” Debido a que en su lógica el diseño implica a un Diseñador, él está recomendando de hecho que la ciencia permita la causalidad no natural. En realidad, tenemos explicaciones sólidas con las que trabajar, pero aún en el caso de que no las tuviéramos, la ciencia solo tiene herramientas para explicar las cosas en términos de la causalidad natural. Eso es lo que hizo Darwin y eso es lo que estamos tratando de hacer hoy.

********************************

Perspectiva General

La Nueva Evolución del Creacionismo

El diseño inteligente trata sobre política y religión, no sobre ciencia.

Por Barbara Forrest

La infame decisión de Agosto de 1999 por la Junta de Educación del Estado de Kansas de eliminar las referencias a la evolución de los estándares de ciencia fue fuertemente influenciada por proponentes de la teoría del diseño inteligente. A pesar de que William A. Dembski, una de las figuras más prominentes del movimiento, afirma que la “detectabilidad empírica de causas inteligentes le provee al diseño inteligente el puesto de teoría científica completa,” sus proponentes invierten la mayor parte de sus esfuerzos en convencer a los políticos y al público, no a la comunidad científica.

El movimiento del diseño inteligente, arrancado por el libro Darwin on Trial (1991) de Phillip E. Johnson, tomó cuerpo en 1996 en el Centro para la Renovación de la Ciencia y la Cultura (CRSC en sus siglas en inglés), auspiciado por el Instituto del Descubrimiento (Discovery Institute), un grupo de investigación teórica de Seattle. Johnson, un profesor de leyes cuya conversión religiosa catalizó sus esfuerzos antievolucionarios, ensambló a un grupo de apoyo el cual promueve la teoría del diseño con sus escritos, financiados por becas del SRSC. De acuerdo con una de sus declaraciones de misión anteriores, el SRSC busca “nada menos que derrocar al materialismo y a sus condenatorios legados culturales.

Johnson se refiere a los miembros del CRSC y a su estrategia como la Cuña, análogo a la cuña que parte al tronco de leña. Ellos quieren decir que el diseño inteligente liberará a la ciencia de las garras del “naturalismo ateístico.” Los diez años de historia de la Cuña revelan sus características más sobresalientes: los científicos de la Cuña no poseen un programa de investigación empírica y, consecuentemente, no han publicado ningún dato en revistas científicas arbitradas (o en ninguna otra parte) en apoyo a sus afirmaciones sobre el diseño inteligente. Lo que sí tienen es un programa agresivo de relaciones públicas, el cual incluye conferencias que ellos o sus seguidores organizan, libros o artículos a nivel popular, reclutamiento de estudiantes universitarios a través de charlas auspiciadas por los grupos religiosos de las universidades, y el cultivo de alianzas con cristianos conservadores y con figuras políticas de influencia.

La Cuña busca “renovar” a la cultura americana por medio del enraizamiento de las instituciones sociales más importantes en la religión evangélica, especialmente la educación. En 1996 Johnson declaró: “Esto en realidad no es, ni nunca ha sido, un debate sobre ciencia. Esto se trata de religión y de filosofía.” De acuerdo a Dembski, el diseño inteligente “es simplemente los Logos del Evangelio de Lucas traducidos al lenguaje de la teoría de la información.” Los estrategas de la Cuña buscan unificar a los cristianos a través de la creencia compartida en la “simple” creación, buscando así, en las palabras mismas de Dembski, “triunfar sobre el naturalismo y sus consecuencias.” Esto les permite a los proponentes del diseño inteligente coexistir bajo una carpa grande con otros creacionistas quienes explícitamente basan sus creencias en una interpretación literal del Génesis.

Como cristianos,” escribe Dembski, “sabemos que el naturalismo es falso. La naturaleza no es autosuficiente. … Sin embargo, ni la teología ni la filosofía pueden responder a la pregunta evidencial de si la interacción de Dios con el mundo es empíricamente detectable. Para responder a esta pregunta debemos buscar en la ciencia.” Jonathan Wells, un biólogo, y Michael J. Behe, un bioquímico, parecen ser precisamente el tipo de individuos del CRSC que le pueden dar al diseño inteligente su pasaje a la credibilidad. Sin embargo, ninguno de los dos ha llevado a cabo investigaciones para analizar la teoría y mucho menos producido datos que den reto a las masas de evidencia acumulada por biólogos, geólogos y otros científicos evolucionistas. Wells, parcialmente influenciado por Sun Myung Moon, el líder de la Iglesia de la Unificación, ganó su Ph.D. en estudios de religión y en biología específicamente “para dedicar mi vida a destruir el Darwinismo.” Behe ve como la pregunta relevante si “la ciencia puede proveer espacio para la religión.” En el fondo, los proponentes del diseño inteligente no están motivados en mejorar la ciencia sino en transformarla en una actividad teística que apoye a la fe religiosa.

Los seguidores de la Cuña están actualmente tratando de insertar al diseño inteligente en los estándares de ciencia en las escuelas del Estado de Ohio a través de la legislación estatal. Anteriormente, el CRSC dio publicidad a su sitio web de ciencias asegurándole a los educadores que su “curriculum Web puede ser apropiado sin tener que meterse en guerras de adopción de libros de texto” en efecto promoviendo a los educadores a saltarse los procedimientos normales. Anticipando un caso prueba, la Cuña publicó en la revista legal Utah Law Review, una estrategia legal para ganar sanción judicial. Recientemente, el grupo casi tuvo éxito en insertar a nivel federal en el Acta “Ningún Niño Dejado Atrás” del año 2001 un “sentido del Senado” que apoyaba la enseñanza del diseño inteligente. Entonces, el movimiento sigue avanzando, pero sus tácticas no son un substituto para la ciencia verdadera.

Richard Milner y Vittorio Maestro son editores de la revista Historia Natural (Natural History), la cual es publicada por El Museo Americano de Historia Natural. El museo fue creado en 1869 en la ciudad de Nueva York, EEUU. La revista fue establecida en 1900.
http://www.naturalhistorymag.com

Michael J. Behe, quien recibió su Ph.D. en bioquímica de la Universidad de Pennsylvania en 1978, es profesor de ciencias biológicas en la Universidad de Lehigh en Pennsylvania. Sus investigaciones recientes se concentran en el papel del diseño y la selección natural en la construcción de proteínas estructurales. Su libro La Caja Negra de Darwin: El Reto Bioquímico a la Evolución se encuentra disponible en pasta blanda (Touchstone Books, 1998)
http://www.lehigh.edu/%7einbios/faculty/behe.html

Kenneth R. Miller es profesor de biología de la Universidad de Brown. Sus trabajos de investigación en la estructura y función de la membrana celular han sido publicados en tales revistas científicas como Nature, Cell y el Journal of Cell Biology. Miller es coautor de varios libros de texto ampliamente utilizados a nivel de colegio y de universidad. En 1999 publicó Buscando al Dios de Darwin: La Búsqueda por un Científico del Espacio Común entre Dios y la Evolución (Cliff Street Books).
http://bms.brown.edu/faculty/m/kmiller/

William A Dembski, quien tiene un Ph.D. en matemáticas y filosofía, es profesor asociado de investigación en la Universidad de Baylor y Senior Fellow del Discovery Institute en Seattle. Sus libros incluyen: La Inferencia del Diseño: Eliminando el Azar a Través de Pequeñas Probabilidades (Cambridge University Press, 1998) y Sin Almuerzo Gratis: Por Qué la Complejidad Especificada No Puede Ser Obtenida Sin Inteligencia (Rowman & Littlefield, 2001).
http://www.designinference.com/

Robert T. Pennock es profesor asociado en estudios de ciencias y tecnología y profesor asociado en filosofía en la Escuela Lyman Briggs y en el Departamento de Filosofía de la Universidad Estatal de Michigan. Él es autor de Torre de Babel: La Evidencia en Contra del Nuevo Creacionismo (MIT Press, 1999) y editor de Creacionismo por Diseño Inteligente y sus Críticas: Perspectivas Filosóficas, Teológicas y Científicas (MIT Press, 2001).
http://www.msu.edu/~pennock5/

Jonathan Wells recibió dos doctorados, uno en biología celular y molecular de la Universidad de California en Berkeley y uno en estudios de religión de la Universidad de Yale. Ha trabajado como investigador postdoctoral en biología en la Universidad de California en Berkeley y ha enseñado biología en la Universidad Estatal de California en Hayward. Wells es también el autor de Íconos de la Evolución: ¿Ciencia o Mito? Por Qué Mucho de lo que Enseñamos Sobre la Evolución está Equivocado (Regnery Publishing, 2000).
http://www.arn.org/wells/jwhome.htm

Eugenie C. Scott posee un doctorado en antropología física. En 1978, después de enseñar antropología física por quince años a nivel universitario, aceptó el cargo de director ejecutivo del Centro Nacional para la Educación en las Ciencias. Ella es también presidente de la Asociación Americana de Antropólogos Físicos.
http://en.wikipedia.org/wiki/Eugenie_Scott

Barbara Forrest es profesor asociado de filosofía en la Universidad de Southwestern Louisiana. Ella recibió su doctorado de la Universidad de Tulane. Entre sus publicaciones académicas recientes se encuentran “La Posibilidad de Significado en la Evolución humana,” en Zygon: Journal of Religion and Science, Diciembre 2000.
http://www.selu.edu/Academics/ArtsSciences/CAS_Endowed%20Chairs/doc/dr_forrest.html

Por favor vea el artículo original en inglés para enterarse más sobre el tópico del artículo o para tener acceso a la lección que lo suplementa. (Enlaces y lecciones no han sido traducidas.)

Darwin bajo el microscopio

“El más maravilloso sistema del sol, planetas y cometas, solamente podría proceder de la determinación y dominio de un ser inteligente y poderoso.Sir Isaac Newton (murió en 1727)

Poco tiempo después de la publicación de “El Origen de las Especies” en el 1859, la llamada Teoría de la Evolución comenzó un proceso de transformación de la Ciencia. Hoy en día, es imposible tocar el tema científico sin hacer referencia a la Evolución. Ésta se enseña en colegios , institutos y universidades como si de un hecho probado se tratase. Se nos ha enseñado a creer en ella como una ley y no como una teoría.

En el siguiente artículo, escrito por el Dr. Michael Behe, bioquímico, se pone en duda el que la Evolución sea la mejor explicación para el origen de la vida. Su argumento es tan sencillo como contundente.

Los organismos vivos tienen multitud de estructuras y sistemas marcadamente complejos. La Teoría de la Evolución, argumenta el Dr. Behe, es incapaz de mostrar cómo se originaron. Una mejor explicación lo sería que son el producto de un agente inteligente.

La reciente declaración del Papa Juan Pablo II en el sentido de que la evolución es “más que solamente una teoría”, no es noticia para un científico Católico Romano como yo.Crecí en una familia católica y siempre he creído en Dios. Pero comenzando en la escuela parroquial se me enseñó que Dios podía usar los procesos naturales para producir la vida. Contrario a la opinión general, por mucho tiempo la religión se ha acomodado a la ciencia. Pero según la Biología descubre la sorprendente complejidad en la vida, la pregunta es, ¿puede la ciencia “hacer espacio” para la religión?”

En su declaración, el Papa fue cuidadoso en señalar que es mejor hablar de “teorías de la evolución” en lugar de referirse a ella como sólo una teoría. La distinción es crucial. De hecho, hasta que no completé mis estudios doctorales en bioquímica, yo creía que el mecanismo darviniano (la mutación al azar acompañada de la selección natural) es la explicación correcta para la diversidad de la vida. Sin embargo ahora encuentro que esa teoría es incompleta.

De hecho, el complejo diseño de la célula me ha llevado a asumir un punto de vista marcadamente minoritario entre los científicos sobre qué causó la evolución. Yo creo que el mecanismo de Darwin para la evolución no explica mucho de lo que se ve bajo el microscopio. Las células son demasiado complejas como para haber evolucionado al azar; se requirió inteligencia para producirlas.

Quiero ser explícito sobre lo que estoy cuestionando y lo que no estoy cuestionando. La palabra “evolución” conlleva muchas asociaciones. Usualmente significa descendencia común, la idea de que todos los organismos vivos y muertos están relacionados por una ascendencia común. No lucho con la idea de ancestros comunes, y continúo pensando que dicha idea explica similitudes entre las especies. Por sí misma, sin embargo, la ascendencia común no explica la vasta diferencia entre las especies.

Es ahí donde los mecanismos de Darwin entran en acción. “Evolución” también implica en ocasiones que las mutaciones aleatorias y la selección natural propulsaron los cambios en la vida. La idea evolucionista es que, por ejemplo, por azar un animal podría nacer siendo un poco más rápido o fuerte que sus hermanos. Sus descendientes heredarían el cambio y eventualmente ganarían la contienda por la supervivencia sobre los descendientes de otros miembros de la especie que no tuvieran dicha ventaja. La evolución sostiene que, pasado el tiempo, la repetición de estos procesos resultó en grandes cambios —y, de hecho, en animales completamente diferentes.

Esa es la teoría. Una dificultad práctica, sin embargo, es que no podemos comprobar esta teoría con los fósiles. Para verdaderamente probar esta teoría uno tendría que observar cambios de las criaturas en su estado natural o en el laboratorio, o al menos reconstruir una vía detallada en el registro fósil que pueda haber conducido a la adaptación.

La teoría darviniana explica con éxito una variedad de cambios modernos. Los científicos han logrado demostrar que el tamaño promedio del pico de unos aves en las Galápagos cambió en respuesta a patrones del clima. De la misma manera, la proporción de las “polillas moteadas” en Inglaterra cambió cuando, por la contaminación, las de color claro se hicieron más visibles a los depredadores que las de color oscuro. Bacterias mutantes han sobrevivido cuando se han hecho resistentes a los antibióticos.

Todos estos son ejemplos de la selección natural en acción. Pero estos ejemplos incluyen sólo una o pocas mutaciones y el organismo mutante que resulta no es muy diferente de su ancestro. Pero para que la evolución explicara todos las formas de vida, una serie de mutaciones tendría que producir tipos de criaturas muy diferentes. Esto aún no ha sido demostrado.

La teoría de Darwin encuentra sus mayores dificultades en cuanto a la explicación del desarrollo de la célula. Muchos sistemas celulares son lo que yo llamo “irreductiblemente complejos”. Esto quiere decir que necesitan de varios componentes antes de que pueda funcionar adecuadamente. Un ejemplo sacado de la vida cotidiana y que ilustra la complejidad irreductible lo es la ratonera, que está construida con varias piezas (plataforma, resorte, etc.). Un sistema como éste no podría formarse del modo darviniano, desarrollando gradualmente su función. Usted no podría atrapar a un ratón sólo con la plataforma y luego cazar varios más al añadir el resorte. Todas las piezas deben estar en su lugar antes de que usted logre cazar algún ratón.

Un ejemplo de un sistema celular irreductiblemente complejo lo es el flagelo de la bacteria: un propulsor rotatorio, activado por el flujo de ácido, que la bacteria usa para nadar. El flagelo requiere de varias partes antes de funcionar —rotor, estabilizador y motor. De hecho, estudios genéticos han demostrado que se requieren cerca de 40 clases de proteínas para producir un flagelo funcional.

El sistema de transporte intracelular es también bastante complejo. Las células de plantas y animales están divididas en compartimientos muy concretos. Los suministros, incluyendo las enzimas y las proteínas, tienen que ser transportados entre dichos compartimientos. Algunos de estos suministros son empacados en “camiones moleculares”, y cada camión tiene una “llave” que sirve sólo para el cerrojo en su destino particular. Otras proteínas actúan como estaciones de carga, abriendo el camión y permitiendo que el contenido entre en el compartimiento de destino.

Se podrían citar otros ejemplos. El punto central es que la célula, la base misma de la vida, es marcadamente compleja. Pero, ¿no afirma la ciencia que tiene respuestas, o respuestas parciales, sobre cómo estos sistemas se originaron? No. Como escribió James Shapiro, un bioquímico de la Universidad de Chicago, “No existen explicaciones detalladas de la evolución de sistema bioquímico o celular fundamental alguno, sólo una variedad de especulaciones.”

Algunos científicos han sugerido teorías no-darvinianas para explicar la célula, pero yo nos las encuentro convincentes. Más bien, yo considero que los sistemas complejos fueron diseñados, arreglados con propósito por un agente inteligente.

Siempre que observamos un sistema interactivo en el mundo cotidiano (como la ratonera), asumimos que es producto de actividad inteligente. Deberíamos extender este razonamiento a los sistemas celulares. No conocemos otro mecanismo, incluyendo los de Darwin, que produzca tal complejidad. Sólo la inteligencia es capaz de hacerlo.

Por supuesto, se podría demostrar que estoy errado. Si alguien demostrara que, por ejemplo, un tipo de bacteria sin flagelo podría producir este sistema gradualmente, o producir cualquier estructura compleja nueva comparable, mi idea sería demostrada incorrecta. Pero no creo que eso suceda.

El diseño inteligente puede querer decir que la última explicación de la vida va más allá de la explicación científica. Esa aseveración es prematura. Pero aún si fuera cierta, esto no me perturbaría. Yo no deseo la mejor explicación científica para los orígenes de la vida; quiero la explicación correcta.

El Papa Juan Pablo habló de “teorías de la evolución”. Ahora mismo tal pareciera como si una de esas teorías tenga que ver con el diseño inteligente.

Por Michael J. Behe

El Dr. Behe, Profesor Adjunto de Bioquímica en la Universidad de Lehigh, es autor del libro “Darwin’s Black Box: The Biochemical Challenge to Evolution” (La caja negra de Darwin: El desafío bioquímico a la evolución).

Copyright © 1997 Michael Behe. Todos los derechos reservados. Derechos internacionales reservados.

© Traducción Dr. José R. Martínez-Villamil.

Usado con permiso de ARN (URL http://www.arn.org/)

http://www.menteabierta.org/html/articulos/ar_darwin.htm

Diseño Inteligente. Hacia una teoría

Ante Dios todos somos igualmente sabios,e igualmente locos” Albert Einstein.

“Mi religión consiste en una humilde admiración del ilimitado espíritu superior que se revela en los más pequeños detalles que podemos percibir con nuestra frágil y débil mente”.Albert Einstein.

Recientemente el evolucionismo ha sido enfrentado a una de sus críticas más contundentes. Desde el mismo seno de la ciencia ha surgido un sólido movimiento. Se le conoce como el “Movimiento del Diseño Inteligente”. Para muchos científicos, la complejidad de la vida, especialmente al nivel celular y molecular, sugiere diseño y no azar. Por esta razón cada vez se habla más del “Movimiento del Diseño Inteligente”. Este artículo nos introduce a este fascinante tema y a sus principales conceptos

De entre las muchas acusaciones hechas en contra de las teorías no-evolucionistas sobre el origen y la diversidad de vida, una de las más firmes sostiene que tales teorías no llevan a ninguna parte. Esta objeción dice que una teoría de creación (o diseño) nunca se ajusta realmente al mundo biológico, sino que meramente intenta cubrir (con la intervención de un Creador) los problemas sin resolver en la historia de la vida.

¿Por qué, preguntó Darwin, algunos pájaros que raramente o nunca van cerca del agua tendrían que poseer membrana interdigital como algunos pájaros que son totalmente acuáticos?“Aquél que cree en actos de creación separados e innumerables dirá que en estos casos le ha complacido al Creador hacer un ser de un tipo para sustituir uno de otro tipo; pero esto me parece una reiteración del hecho en lenguaje sofisticado. (1)

Según esta objeción, el diseño pone todas las preguntas interesantes detrás de la opaca pantalla de la voluntad soberana del Creador. Las cosas son de la manera que son porque Dios quiso que fueran así. La Teoría del Diseño parece hacer del mundo un lugar estático e inescrutable, repleto de fenómenos inconexos, en los cuales toda investigación científica colisiona directamente con una acción divina.

Esta objeción es grave. No obstante, podemos disponer de ella con una aseveración semejante. Por definición las explicaciones científicas sólo se refieren a “causas puramente físicas y materiales”.(2) Puesto que una causa inteligente no es puramente física ni material, no puede ser invocada en una explicación científica. A priori se elimina la posibilidad de un Diseñador.

Considere el caso del origen del Sistema Solar. Newton decía que el sistema solar fue creado por Dios. Pero esto no era suficiente.

Como Lyttleton destaca (1958, p.5), los científicos “no pueden realmente relajarse del todo” hasta que tengan la certeza de que “las leyes de la Física son lo suficientemente completas como para explicar que el sistema solar pueda producirse” —exigimos que el origen del sistema solar sea explicado sin invocar ningún acontecimiento sobrenatural.(3)

Pero es posible que el sistema solar fuera creado, algo que podríamos descubrir viendo que las leyes de la Física son de hecho insuficientes “para permitir que el sistema solar pueda producirse”. Nuestros métodos de inferencia nos deben permitir considerar esa posibilidad —y no tendríamos que pensar que la meta de la ciencia es permitir que los científicos se relajen.

No obstante, cualquier ciencia del pasado que excluya la posibilidad del diseño o creación a priori deja de ser una búsqueda de la verdad y se convierte en un sirviente (o esclavo) de una doctrina filosófica problemática, el Naturalismo.

Nunca debemos acceder al reclamo de que las explicaciones científicas se refieren sólo a causas físicas o materiales. La práctica científica (y explicativa común) nos indican lo contrario.

Pero admitir la posibilidad del diseño no significa que tengamos todas las herramientas para dar sentido a la noción [bajo estudio]. Invocar al diseño como causa es un asunto difícil, en el cual resulta común encontrar explicaciones raras que nos parezcan erróneas, aunque nos sea difícil explicar porqué. William Paley, por ejemplo (quien fue galardonado con un premio importante en la Universidad de Cambridge por sus habilidades matemáticas), se maravilló del diseño de la insipidez del agua, una maravillosa cualidad negativa que:

… lo hace el mejor de toda menstrua (líquido). Careciendo de sabor propio, se convierte en el vehículo de cualquier otro. Si el agua tuviera un sabor, sea cual fuere, hubiera infectado todas las cosas que comemos o bebemos, con una repetición inoportuna del mismo sabor.(4)

William Whewell —otro gran filósofo— sostenía que “la rotación diurna de la Tierra estaba diseñada para los hábitos de sueño del hombre: si la Tierra tardara más de lo que tarda para girar sobre su eje, indudablemente dormiríamos más de lo que nos conviene por la noche.”

¿Cuál es la diferencia entre estas explicaciones y el comentario de Abraham Lincoln que decía que “tendríamos que estar asombrados de ver que nuestras piernas son de la medida perfecta para alcanzar el suelo? “¿Cómo podemos utilizar el diseño como una explicación sin desviarnos del conocimiento verdadero y hacia lo absurdo o la confusión?

(Nota: Próximamente publicaremos más artículos sobre el interesante tema del “Diseño Inteligente”.)

Notas:
1. Charles Darwin, On the Origin of Species, 1st edition, Cambridge, Mass.: Harvard University Press.
2. Richard Dickerson, “The Game of Science: Reflections After Arguing With Some Rather Overwrought People,” Perspectives on Science and Christian Faith 44 (1992): 137-139; p. 137.
3. Stephen Brush, “Theories of the origin of the solar system 1966-1985,” Reviews of Modern Physics 62 (1990): 43-112.
4. William Paley, Natural Theology, Houston, Texas: St. Thomas Press [1802] 1972, p. 283.

Por Michael. Behe (Doctor en Bioquímica y autor de libro “La caja negra de Darwin”).
Adaptado de “Towards a Theory of Intelligent Design”.
Copyright © 1995 Access Research Network. All rights reserved. International copyright secured.

Mas sobre el diseño inteligente…

Diseño inteligente. Origen del Movimiento

La Teoría de la Evolución está siendo duramente criticada recientemente. Para sorpresa de muchos, la crítica no proviene de los círculos religiosos sino del mismo mundo de la ciencia.Para muchos científicos, la complejidad de la vida, especialmente al nivel celular y molecular, sugiere diseño y no azar. Por esta razón cada vez se habla más del “Movimiento del Diseño Inteligente”.

Este artículo explica el origen de tan revolucionaria tendencia y nos habla de sus protagonistas.

Científicos encuentran evidencia de DiosInsight en las noticias, 19 de Abril, 1999

por Stephen Goode

La hegemonía darwinista en las ciencias naturales puede estar amenazada por un movimiento revolucionario y vanguardista que observa un diseño inteligente en la naturaleza… ¡y un Diseñador!

El químico Charles Thaxton se sorprendió cuando, hace 15 años, “El Misterio del Origen de la Vida”, libro que escribió juntamente con otros dos científicos sobre la evolución química, obtuvo una respuesta muy positiva entre los científicos del país. Thaxton, que visitaba la Charles University en Praga como profesor asistente, esperaba una reacción negativa, si es que el libro (que desde entonces ha llegado a ser considerado como una de las obras pioneras en lo que ha sido llamado el Movimiento del Diseño Inteligente) hubiera llegado a ser digno de atención.

Al fin y al cabo, “El Misterio del Origen de la Vida”, que se había convertido en uno de los textos universitarios más vendidos, sugería la posibilidad de un diseño inteligente en la naturaleza y señalaba errores graves en el Darwinismo. Tales opiniones eran consideradas como impensables y definitivamente acientíficas por la amplia mayoría de los científicos de la época, no sólo porque la teoría del Diseño Inteligente sugiere que la evolución no es el proceso casual y al azar que la mayoría de los biólogos creían que era, sino también porque (cosa incluso más inaceptable) indicaba la probable existencia de un diseñador, ó quizás Dios, que sería el responsable del diseño. La idea de que un diseñador pudiera ser el responsable de la naturaleza, era un concepto que ningún científico que se preciara a sí mismo querría llevar al curso científico de las cosas.

No pensaba que este libro tuviera ninguna aceptación. Cuando lo escribimos, fue como ser un lobo solitario allí afuera”, cuenta Thaxton a Insight. “Los materialistas empedernidos no van a tolerar inteligencia en la naturaleza”, dice. “Entonces recibí muchas llamadas de científicos y matemáticos que sí lo hicieron”, hombres y mujeres de una gran variedad de campos de la ciencia que estaban llegando a las mismas conclusiones que Thaxton había descrito en “El Misterio del Origen de la Vida”. Ellos (al igual que Thaxton y sus coautores) estaban descubriendo diariamente información en sus laboratorios y búsquedas científicas que ya no podían ser explicadas por el modelo estándar de la evolución darwiniana. Dicha información podía ser mejor —y más científicamente— entendida, argumentando que ciertas entidades altamente complejas en la naturaleza, la molécula de DNA, por ejemplo, habían sido diseñadas para hacer lo que hacían y no evolucionaban al azar, por accidente, que es como la evolución darwiniana explica su origen.

Uno de los que se pusieron en contacto con Thaxton fue William Dembski. Dembski, un hombre joven con un doctorado en matemáticas de la Universidad de Chicago, un segundo doctorado en filosofía de la Universidad de Illinois en Chicago y un máster en teología del Princeton Theological Seminary, tuvo la firme convicción de que Thaxton no solamente tenía razón sino que también estaba en algo que iba a revolucionar la manera en que el hombre miraría a la naturaleza y la manera en que los biólogos abordarían su campo. Él quería tomar parte en esa revolución.

Recientemente, Dembski ha publicado su propia aportación al crecimiento continuo del Movimiento del Diseño Inteligente, un libro de argumentos contundentes que él llama “La Inferencia del Diseño”, en el cual Dembski (cuya lista impresionante de títulos llevó a un amigo a describirle como “el estudiante perpetuo”) emplea sus conocimientos de lógica simbólica y matemáticas para argumentar a favor del diseño en la naturaleza. El libro de Dembski es una de las más recientes e impresionantes contribuciones que adornan los estudios de Diseño (nombre que utilizan sus partidarios), que es una rama de la ciencia que ha crecido y está cada vez más sofisticada desde la contribución de Thaxton, hace 15 años.

Entre el libro co-escrito de Thaxton y la reciente contribución de Dembski, el Movimiento del Diseño Inteligente ha llegado muy lejos. Y más desarrollos están en camino, prometen sus partidarios. Ahora el Diseño Inteligente tiene su propia revista profesional, Origins & Design. Muchos de los que lo apoyan pertenecen a un grupo de expertos, el Centro para la Renovación de la Ciencia y de la Cultura en el Discovery Institute de Seattle, aunque muchos de los asociados con el centro están localizados en otra parte: Dembski, por ejemplo, está en Dallas, y Thaxton, permanece en Praga. Además, el movimiento tiene su propia revista para no científicos, el vistoso cuatrimestral Cosmic Pursuit, en el que científicos como Thaxton y Dembski presentan sus ideas para el lector general.

Y, ¿cuáles son esas ideas?

Primero, argumentan que su defensa del Diseño surge directamente de la información empírica que han observado como científicos, más que de ninguna noción teológica o filosófica que puedan mantener. “Los descubrimientos en matemáticas y en biología están abriendo camino para un Diseño y un Diseñador,” dice Thaxton.

b.Y Michael Behe, un bioquímico de la Universidad de Lehigh que es el autor de uno de los textos más importantes del Movimiento del Diseño Inteligente, “La Caja Negra de Darwin” (1996), dice a Insight, “el Diseño Inteligente fluye directamente desde la información que está actualmente disponible”.

Lo que hace que esta afirmación sea muy significativa es que da una visión del Diseño Inteligente como un fenómeno que debe ser tratado y estudiado científicamente más que como un tópico dejado para la religión u otros propósitos. Su afirmación lleva directamente al otro argumento principal del los defensores del Diseño Inteligente: la ciencia actual no es adecuada para tratar con el descubrimiento de un diseño inteligente en la naturaleza a causa de la manera en que está constituida en estos momentos, porque la ciencia está demasiado atada a las interpretaciones materialistas y naturalistas de lo que es la naturaleza.

Esta afirmación es revolucionaria. Lo que está en la base del argumento, dice Dembski, es una controversia sobre “la naturaleza de la naturaleza”. Dembski piensa que la ciencia natural está “empobrecida” a la hora de abordar el tema del diseño inteligente. ¿Por qué está empobrecida? Porque el materialismo y el naturalismo asumen que las explicaciones naturales son suficientes para explicar cualquier pregunta que surja en la ciencia, y esto sencillamente no basta a la hora de tratar el fenómeno del Diseño. (En efecto, cualquier defensor del Movimiento del Diseño Inteligente te dirá que entender cómo tratar científicamente con el diseño en la naturaleza es uno de los problemas más importantes del movimiento.)

El Diseño Inteligente no argumenta a favor de ninguna teología específica. “La palabra ‘Diseñador’ no significa forzosamente el Dios del Génesis”, dice Thaxton (aunque no lo excluye). “Mi opinión es que desde la información empírica no podemos hacer la afirmación de una deidad. Es la posibilidad de una deidad a la que llegamos”. Thaxton explica que es un “diseño genérico del que hablamos en el Diseño Inteligente. Cuando las personas quieren ir más allá de eso, allí es donde entra su visión particular de Dios”.

Lo que hace que el Movimiento del Diseño Inteligente sea tan revolucionario es que va totalmente en contra de la sabiduría perceptible de la ciencia, y particularmente de la biología. El darwinismo impregna cada aspecto de la civilización occidental, observa Dembski. Y los darwinistas argumentan que no hay diseño en la naturaleza, ninguno que pueda llevarnos a pensar en un diseñador. Todo lo que hay en la naturaleza, dicen los darwinistas, es resultado de una evolución casual, no hay ningún diseño que pueda sugerir dirección o planificación.

Así es como uno de los principales darwinistas, Richard Dawkins de la Universidad de Oxford, describió su visión del mundo en su libro de 1995, “Río que sale del Edén (River out of Eden): una visión darwinista de la vida”, un ataque directo a la posibilidad de un diseño en la naturaleza: “El Universo que observamos tiene precisamente las propiedades que esperamos que tenga si no existe, en el fondo, ningún diseño, ningún propósito, ni bien ni mal, no hay nada más que una indiferencia ciega, despiadada”.

La posición darwiniana fue puesta en palabras incluso más duras por Peter Atkins en su libro “La Segunda Ley” (The Second Law), que apareció en 1984, el mismo año en que Thaxton y sus coautores publicaron “El Misterio del Origen de la Vida”: “Somos los hijos del caos, y la profunda estructura del cambio es la degeneración. En el fondo, solamente hay corrupción y el flujo imparable del caos. El propósito se ha desvanecido; todo lo que queda es la dirección. Esa es la frialdad que tenemos que aceptar al mirar profunda y desapasionadamente en el corazón del Universo.”

En contra de la visión darwiniana dominante, el argumento de Thaxton a favor del Diseño Inteligente, reducido a los términos más simples es éste:

La molécula de DNA, la base de la vida, es un mensaje, dice él. Es información codificada en una doble hélice. No es como un mensaje; es el mensaje. La molécula misma es un diseño elaborado y complejo que es un mensaje.

Nosotros los humanos sabemos por experiencia que, cuando hay un mensaje, es una inteligencia la que ha creado ese mensaje, dice Thaxton. Ninguna otra explicación sería suficiente para dar razón a la existencia del mensaje. No recibimos cartas de un remitente inexistente, al azar, sin propósito, por ejemplo. “Sabemos por experiencia que cuando hay un diseño, hay un diseñador.”

Behe toma el darwinismo desde un ángulo diferente. Un Doctor en Bioquímica de la Universidad de Pennsylvania, Behe argumenta que la vida, en lo más fundamental, es “irreductiblemente compleja”, una frase que ha añadido al debate del Diseño Inteligente. Para explicar lo que quiere decir con irreductiblemente compleja, Behe habla de una ratonera, una construcción humana hecha de una base, un martillo, un muelle y una barra de sujeción. Cada una es necesaria para que la ratonera funcione. Sin uno de estos elementos, la ratonera no funcionaría.

También la naturaleza tiene ejemplos de complejidad irreductible, el sistema en una célula que capta proteínas para enviarlas a compartimentos subcelulares, por ejemplo. Casi cada uno de los componentes que conforman este sistema son necesarios para que el sistema funcione. Sin uno de estos componentes, las proteínas no serían enviadas a su correcto destino.

Behe argumenta que el desarrollo de un sistema tan elaborado y complejo en términos evolucionarios darwinianos, consistente en un pequeño paso después de otro, no serviría porque durante cualquier paso previo al de todas las partes complejas trabajando juntas, el sistema no funcionaría. ¿Cuál es la probabilidad de que todas esas partes que tienen que trabajar juntas hubieran empezado a trabajar conjuntamente en un momento determinado? Igual que la complejidad irreductible de una ratonera indica un diseño que da la posibilidad de que todos sus elementos trabajen juntos, así la irreductible complejidad del sistema celular del envío de proteínas indica un diseño.

A Behe le gusta citar a Darwin mismo para mostrar la importancia de la complejidad irreductible en cuanto a la teoría darwiniana. En el Origen de las Especies, Darwin escribió: “Si pudiera ser demostrado que cualquier órgano complejo existiera que no fuera posible que se hubiera formado por numerosas y sucesivas ligeras modificaciones, mi teoría quedaría destruida”. Behe piensa que la existencia de dicho organismo complejo ya ha sido demostrada.

Es muy importante que los argumentos de científicos como Thaxton, Behe y otros del Movimiento del Diseño Inteligente sean reconocidos como científicos. En efecto, Thaxton, un cristiano, estuvo mucho tiempo preguntándose, “¿estoy fuera de los límites de la ciencia?” y finalmente concluyó que no lo estaba, pero añade que es el deber de los que apoyan el Diseño Inteligente que “lleguemos a una comprensión realista de lo que es el movimiento sin destruir la integridad de la ciencia.

Thaxton toma cierto consuelo en el hecho de que el Movimiento del Diseño contemporáneo no está introduciendo algo nuevo en la ciencia. El gran físico Sir Isaac Newton (que murió en 1727), por ejemplo, escribió, “El más maravilloso sistema del sol, planetas y cometas, solamente podría proceder de la determinación y dominio de un ser inteligente y poderoso.”

A Dembski le gusta mencionar al teólogo inglés William Paley que publicó su Teología Natural en 1802, en la cual hizo su famoso argumento de que si nos encontráramos un reloj en un campo, asumiríamos que fue fabricado por una inteligencia, porque sus diversas partes están dirigidas hacia un objetivo: decir la hora. (Paley también tenía mucho que decir sobre la complejidad del ojo del mamífero, que parecía indicar un diseño. Darwin, que estaba igualmente maravillado de la complejidad del ojo humano, concluyó que a pesar de su complejidad, el ojo podría haber evolucionado poco a poco a través del tiempo.)

Behe es optimista con respecto al futuro del Movimiento del Diseño Inteligente: “No sé si van a ser dos años o veinte, pero allí es hacia dónde se dirige la información de la ciencia”, dice. “Los científicos notan que hay algo que no encaja del todo. Hay nuevas ideas para las que se necesitan nuevas definiciones.

A Dembski, cuyo reciente libro La Inferencia del Diseño presenta con gran detalle cómo el argumento del Diseño Inteligente satisface la lógica y la probabilidad, le gusta comparar la influencia del movimiento sobre la ciencia con el efecto en la Europa del este que tuvieron los movimientos de libertad y democracia. La crítica al darwinismo ahora amenaza la hegemonía del mismo modo, dice, que el paso hacia la libertad hizo temblar al imperio soviético.

Dembski enfatiza que el Movimiento del Diseño Inteligente ha de demostrar su constitución científica, aunque ve posibilidades más amplias hacia donde nos podría llevar la idea del Diseño Inteligente: “Las cuestiones de moralidad podrían, al parecer, ser añadidas”. También es posible “la renovación de toda la noción de la Ley Natural”.

Thaxton, que dirigirá un seminario sobre “Detectar Diseño en la Naturaleza” en la asamblea anual de la Afiliación Científica Americana en julio[de 1999], compara la situación actual del Diseño Inteligente con la situación de la Física Cuántica hace un siglo. Max Planck, el teórico de la física cuántica, perdió la esperanza de que su teoría fuera aceptada por sus compañeros físicos, destaca Thaxton. Concluyó que para que su teoría ganara respetabilidad, tendría que morir toda una generación de científicos y ser reemplazados por hombres y mujeres más jóvenes y con mentes más abiertas, preparados para avanzar en la dirección donde les llevara su información, que sería hacia la hipótesis de la Física Cuántica. Lo que se ha de hacer para que el Diseño Inteligente sea aceptado, concluye, “es superar la inercia de la edad”.

Fuente:

http://www.menteabierta.org/html/articulos/ar_dintelorig.htm

     

La “Teoría de la Brecha”

La “Teoría de la Brecha”

Acerca del Capítulo Uno de Génesis

por: Jack C. Sofield

Traducido por Luis Quirindongo

Prefacio

Cuando esta obra se escribió originalmente en el 1975, el libro Sin Forma y Sin Habitantes de Weston W. Fields no había sido publicado aún. Si lo hubiera sido, es dudoso que esta obra jamás se hubiera comenzado. Sin embargo, el trabajo del Dr. Fields es el resultado de su tesis doctoral, y está escrita para un alto nivel académico. Esta presentación está diseñada para el nivel de comprensión de la persona común y corriente. Su servidor está agradecido de que su tesis original haya sido apoyada por una obra tan erudita como aquella. Sin embargo, todavía es cierto que cuando a la mayoría de los cristianos se les pide su opinión sobre la “Teoría de la Brecha”, su contestación es algo como “¿Qué teoría es esa?” Esta contestación indica que a pesar de todo lo que se ha escrito acerca de la evolución teísta hasta la fecha, muy poco se ha enseñado en las Escuelas Dominicales o desde el púlpito sobre este tema. Esto es aún más peculiar, ya que esta teoría era una parte integral de las Anotaciones a la Biblia de Scofield. Ya que los versos iniciales de la Biblia son tan fundamentales para la comprensión y la aplicación correcta del resto de las Escrituras, nos incumbe el tener una comprensión correcta tocante al asunto de los orígenes del mundo (de aquí en adelante “los orígenes”) relatado allí.

Mi propósito al producir una obra de este tipo es de naturaleza doble. Por un lado, mi entrenamiento científico me motiva a ello, y por otro lado mi compromiso hacia la Biblia como la Palabra verbalmente inspirada e infalible del Dios vivo me sirve como un fuerte incentivo. Como persona entrenada en las ciencias que soy, he investigado tan exhaustivamente como me fue posible las alegaciones de la ciencia en el área de los orígenes y de la evolución. He encontrado que el concepto evolucionista del origen natural y el desarrollo de toda la materia en el universo está destituido de cualquier prueba científica verdadera y que no tiene tan siquiera una respuesta filosófica para explicar el origen, propósito y destino del hombre. La conectividad entre la evolución y la teoría de la brecha se hace evidente en los alegatos de la teoría que demuestran un deseo de proveer para los extensos períodos de tiempo, o “edades” y “eras”, requeridas para los conceptos evolutivos y de armonizar estas eras con la narración bíblica de la creación. Mi rechazo científico de las premisas básicas y del razonamiento que hay detrás de la teoría de la brecha es una razón para este esfuerzo.

En cuanto a la Palabra de Dios, la Biblia, quizás la mejor manera de resumir mis sentimientos es el referir al lector a un pasaje muy citado de la Escritura, 2da. de Timoteo 2:15. “Estudia para mostrarte aprobado ante Dios, como obrero que no tiene por qué avergonzarse, trazando correctamente la Palabra de verdad” (VKJ). Este verso señala tres facetas muy importantes al tratar con la Palabra de Dios:

Primero, la Palabra debe ser estudiada “apasionadamente” y con “entusiasmo”, que es lo que la palabra estudiar implica. La Palabra debe ser más que sólo “leída”, ya que el estudio implica aprendizaje, y el aprendizaje solo nace de la comprensión. Es cierto que uno tendrá que invertir más esfuerzo y profundizar seriamente para llegar a esta comprensión, pero este esfuerzo proveerá una base sólida para cualquier acción resultante.

Segundo, yo debo de emprender este estudio con el propósito de agradar a Dios y no para satisfacer las demandas de los hombres, ni para lograr que exista un detente entre las declaraciones de un Dios todopoderoso y omnisciente y el relativismo de las filosofías seculares y humanistas. Este propósito del estudio bíblico debe ser reconocido siempre, y no solo en el estudio personal, sino también en el estudio en grupo.

Tercero, se me amonesta de que debo trazar la Palabra correctamente. La idea es que debo usar una línea recta en mi caminar a traves de las Escrituras y no un camino tortuoso que pueda llevar a la confusión y al malentendido. Es evidente que este verso de Timoteo implica que hay muchos que trazan la Palabra incorrectamente, y de este error debemos guardarnos.

El permitir que una teoría secular decida el significado de muchos pasajes y versos importantes de la Escritura no es consistente con la amonestación antedicha. Este verso en 2da. de Timoteo es la segunda causa por la que he escrito.

Tengo confianza en que lo siguiente será comprensible, útil y significativo en su estudio de la narración bíblica acerca de las acciones de Dios durante la creación.

Definición

La teoría de la brecha postula que existe un lapso indefinido de tiempo entre Génesis 1:1 y Génesis 1:2. Este lapso de tiempo usualmente se entiende como uno bastante extenso (millones de años) y también se dice que abarca las llamadas “eras geológicas.” Los proponentes de la teoría de la brecha postulan que un juicio cataclísmico fue decretado sobre la Tierra como resultado de la caída de Lucifer (Satanás) y que los versos subsiguientes de Génesis capítulo 1 describen una re-creación o reformación de la Tierra a partir de un estado caótico y no un esfuerzo inicial de creación por parte de Dios.

Historia y Propósito

La teoría de la brecha no es una de origen reciente, sino que se remonta hasta el principio del siglo XIX cuando la nueva disciplina de la geología estaba entrando en la escena del mundo científico. Los teólogos no estaban en una posición intelectual para discutir, desde una base científica, las alegaciones de los geólogos de que los procesos responsables por la formación de los rasgos físicos de la superficie terrestre estaban ocurriendo en forma casi imperceptible como siempre lo habían hecho en el pasado (el principio de uniformidad). En vez de aceptar la acusación de que la narración bíblica ahora era inválida a la luz de los alegatos “científicos”, ellos escogieron acomodar la presentación escritural a las nuevas teorías geológicas. Un lugar había que encontrar para las amplias eras del pasado, mucho más allá de las narraciones acerca del primer hombre y su ambiente como se registra en la Biblia, y el lugar más cómodo para hacerlo era entré los dos versos antedichos del Génesis.

Aunque la teoría de la brecha (o la teoría de reconstrucción de ruinas, como en ocasiones se le llama) no es el único esfuerzo de hacer este tipo de ajuste, es la teoría más popular entre aquellos que entienden que la narración bíblica de los orígenes merece su atención. Aún hay algunos que han propuesto la colocación de la brecha antes de Génesis 1:1, pero insisten en que haya una “brecha” de todas maneras.

Es la opinión de este su servidor que aunque estos esfuerzos por reconciliar la Biblia con los postulados geológicos son muy entusiastas y sinceros, son con todo innecesarios. El Texto, como está dado, es lo suficientemente capaz de mantenerse en pie ante toda la crítica que pueda ser engendrada por los llamados “argumentos científicos” e interpretaciones teológicas. Debemos tener en mente un hecho importante al considerar la teoría de la brecha. Esta interpretación de Génesis y de los pasajes asociados de la Escritura no se desarrolló en un esfuerzo de resolver problemas aparentes con el Texto. No fue alguna dificultad con la caída de Satanás o la condición de la Tierra durante los seis días lo que precipitó el advenimiento de la teoría. Fue y todavía es un esfuerzo para resolver el problema del tiempo. El tiempo de la formación de la Tierra, según las ciencias naturales, es extremadamente largo y tendido, mientras la narración de la Biblia describe una formación relativamente reciente y rápida. Habían, y todavía hay, muchos que son bastante reacios a hacer una elección definitiva entre estas dos versiones y, por tanto, se refugian en la teoría de la brecha.

Las Edades Geológicas y la Evolución

Como se ha señalado previamente, la teoría de la brecha, junto con otras teorías de acomodación, es un intento de reconciliar una edad sumamente grande para la Tierra, según es profesada por los geólogos, con la edad relativamente corta del registro bíblico. Ya que muchos proponentes de la teoría de la brecha negarían su creencia en un proceso evolutivo para la historia de la Tierra, nos es pertinente evaluar las “edades geológicas” para determinar si pueden, de hecho, ser separadas de la teoría de la evolución,.

Las edades geológicas representan la escala de tiempo de la columna geológica clásica. Esta llamada “columna” se compone de restos fósiles de animales y plantas encontrados en capas de roca sedimentaria e ígnea. Estos restos se organizan en capas y son interpretados por los geólogos y paleontólogos como un registro de secuencias de desarrollo gradual que se proponen demostrar el cambio evolutivo gradual de la vida vegetal y animal de formas sencillas hasta formas diferentes y más complejas. El registro de la ascendencia se entiende como que empieza con formas elementales en tiempos muy antiguos y sigue hasta las formas más complejas en los tiempos modernos. La Figura 1 muestra un diagrama simplificado de la columna geológica con las formas de vida que encierra y sus edades y eras de existencia. Lo más importante es entender que en la “columna geológica” las edades de las varias capas son determinadas por la forma de los restos fósiles encontrados en ellas. Niveles más antiguos en la columna son “antiguos” sólo porque contienen lo que se piensa son organismos más sencillos, más primitivos, menos desarrollados o no del todo evolucionados. Se presume que los invertebrados evolucionaron primero, seguidos de los peces, anfibios, reptiles y mamíferos, en ese orden. Debe ser obvio que la base de la estructura y el arreglo de la columna geológica es el concepto de organismos que evolucionan lentamente, lo que en realidad y hecho es la TEORÍA DE LA EVOLUCIÓN según planteada por Carlos (Charles) Darwin en el 1859.

Uno puede fácilmente negar su adherencia a, o su creencia en, la evolución, pero la aceptación de la columna geológica con sus “edades” dependientes contradice esta afirmación. La situación es una de exclusión mutua entre ambas. Como correctamente expresa el viejo refrán: “dos leones machos no caben en la misma cueva”.

Problemas Científicos

Los teóricos de la brecha sostienen que la necesidad de una neo-creación, como dicen en su interpretación de Génesis capítulo uno, se basa en la pérdida de las plantas, la vida animal y los rasgos topográficos de la alegada creación anterior a causa de un juicio mundial, total y catastrófico decretado sobre la Tierra a causa de la caída del ser llamado “Lucifer”. El alegado juicio se vería como tan absoluto que aún causaría la pérdida de la luz en la superficie de la Tierra. Esto, por supuesto, implica que todo el sistema solar, si no todo el universo, fue destruido. No cabe duda de que tal acto judicial también tendría un efecto serio, si no desastroso, sobre los rasgos topográficos y geológicos de la Tierra entonces existente. La mayoría de los defensores de la brecha colocan este juicio catastrófico justo antes del esfuerzo neo-creativo. Sin embargo, su colocación en referencia al tiempo geológico, al principio o al final, no elimina el gran problema mencionado a continuación.

La teoría de la brecha existe con el propósito de permitir las “edades” geológicas según propuestas por la maqueta dada en la columna geológica. Esos geólogos que creen en la veracidad de esta “columna” en cuanto a su testimonio del desarrollo de la Tierra y de la vida no creen ni aceptan una causal catastrófica para las formaciones encontradas allí. Estos geólogos, siendo uniformitarios, rechazan de plano la teoría de la brecha como carente de validez alguna en describir la Tierra del pasado. Este es el primer problema. La teoría es rechazada por los mismos individuos a los que desea aplacar.

La Columna Geológica y las Edades Geológicas1

ERAS PERÍODO CARACTERÍSTICAS AÑOS QUE HAN PASADO
Cenozoica Cuaternario Plantas modernas, animales y el hombre 25,000 a 975,000
Terciario Surgen los mamíferos y las plantas más avanzadas 12,000,000 a 70,000,000
Mesozoica Cretáceo Insectos modernos y la extinción de los dinosaurios 70,000,000 a 200,000,000
Jurásico Primeros pájaros reptilianos
Triásico Primeros dinosaurios y corales modernos
Paleozoica Permio Reptiles primitivos
Pennsylvanio Primeros insectos
Mississípico Surgen los anfibios
Devonio Primeras plantas de semilla, peces con esqueleto cartilaginoso 200,000,000 a 500,000,000
Silurio Primeros animales terrestres y peces
Ordovicio Primeros vertebrados y plantas terrestres
Cámbrico Sólo invertebrados, vida marina pequeña
Proterozoica Plantas y animales acuáticos primitivos 500,000,000 a 1,000,000,000
Arqueozoica Vida desconocida 1,000,000,000 a 1,800,000,000

Figura 1

El segundo problema es que los efectos de un evento catastrófico de tal magnitud en la historia de la Tierra, según lo postula la teoría de la brecha, pone en duda la supervivencia de los mismos fenómenos geológicos que la teoría trata de explicar. Una fuerza destructiva como para dejar la Tierra “desordenada y vacía” (terminología de la teoría de la brecha) en su totalidad de seguro alteraría o destruiría cualquier evidencia usada para tan siquiera aducir la columna geológica o las edades geológicas.

Si, como afirman algunos teorístas de la brecha, este juicio fue el responsable de la formación del registro fósil, entonces la columna geológica debió de haberse formado rápidamente contrario a la opinión de los geólogos evolucionistas. Entonces no hubieron ningunas edades geológicas extensas en primer lugar. Sin importar qué camino trate de emprender la teoría de la brecha en cuanto al juicio catastrófico usado para castigar a “Lucifer” antes o después de las edades geológicas, la teoría se niega a sí misma. O sea, el mismo concepto que la originó es eliminado por ella. A esto se le puede llamar un concepto “suicida”. A pesar de este impase en lógica y la presencia de problemas tan imponentes, se cree que la teoría de la brecha es apoyada por referencias de la Escritura. Esto parece contradecir la misma naturaleza y carácter del Dios que dice “…razonemos juntamente…”

Pruebas de la Teoría de la Brecha

Ya que muchos defensores de la teoría de la brecha creen en la validez de las Escrituras, hacen un esfuerzo por sustanciar las alegaciones acerca de la “brecha” apelando a estudios textuales y referencias bíblicas conexas a los comentarios y frases encontradas en la narración del Génesis. Estas referencias no son muy numerosas, y podemos esencialmente discutirlas todas en este artículo.

La primera “prueba” ofrecida es usualmente un esfuerzo para generar una distinción impenetrable entre las palabras “crear” y “formar” mencionadas en el primer capítulo del Génesis. El argumento es entonces que solo la palabra “crear” (bará en hebreo) puede significar el generar algo de la nada y por consiguiente las palabras “hacer” o “formar” (asah en hebreo) deben ser interpretadas como indicando una “remodelación” o el formar algo a base de material preexistente. La teoría de la brecha supone que este material preexistente es la sustancia o el escombro que quedó luego de que la Tierra sufriera el juicio divino que hemos descrito anteriormente. Aunque es cierto que las dos palabras en cuestión no son iguales y pueden tener significados separados y distintos, también se usan como sinónimos a través de las Escrituras. De hecho, “bará ” no siempre es usado para describir el formar de la nada. La palabra es usada en Isaías 65:18 como referente a una Jerusalén restaurada y no a la creación original de esta ciudad. La distinción hecha en apoyo de la brecha es artificial y forzada en el mejor de los casos. El que ambas palabras son usadas para expresar el mismo concepto en cuanto a las capacidades creativas de Dios se puede ver comparando a Génesis 1:1, que usa “bará ” con los siguientes versos (todos de la VKJ) que usan “asah.”

Génesis 1:31; 2:2-4
Éxodo 20:11
2 Reyes 19:15
2 Crónicas 2:12
Nehemías 9:6
Salmos 33:6; 96:5; 115:15; 121:2; 124:8; 134:3; 136:5; 146:6
Proverbios 8:26
Eclesiastés 3:11
Isaías 37:16; 44:24; 45:12, 18
Jeremías 10:12; 27:5; 32:17; 51:15

De los veintiséis versos mencionados arriba, todos usan la palabra “asah” (formar) y no “bará ” (crear) para describir las mismas acciones de Dios en Génesis 1:1, donde se usa “bará“. Mientras lee estos versos, notará usted que la mayoría de los pasajes citados se refieren explícita y marcadamente a la “creación” de los cielos como se menciona en la narración de Génesis 1:1. Claramente las dos palabras son sinónimas al momento de describir las acciones creativas de Dios. Las dos palabras en cuestión, “crear” y “formar,” también se usan con el mismo propósito y significado cuando los animales y el hombre son creados. Compare Génesis 1:21 con el 1:25, y luego el 1:26 con el 1:27. No es debatible que el verso 1:21 solo se refiere a “vida consciente,” aún cuando el cuerpo físico de los animales también está incluido en el acto mencionado. Así que es imposible concluir que hay suficiente distinción entre “bará ” y “asah” como para interpretar esta última en un sentido que la restrinja solamente a un significado de “remodelación” en la narración del Génesis. Cada palabra puede ser y es usada para describir los actos creativos “ex nihilo” (“de la nada”) de Dios

Una segunda “prueba” propuesta para sostener la teoría de la brecha es la declaración de que la palabra “estaba” en Génesis 1:2 debe traducirse “se volvió”. Esto, por supuesto, se hace para permitir que ocurra un cambio de estado entre el verso uno y el verso dos. O sea que la creación inicial y perfecta del verso uno “se volvió” desordenada y vacía, indicando que hubo una transición. Es cierto que la palabra usada aquí en el texto de Génesis puede ser traducida como “estaba” o “se volvió”, pero es el contexto del pasaje el que indica cual palabra debe usarse. Esto significa que la trancisión o cambio de estado debe entenderse claramente desde el principio a base de la imagen (o contexto) general que se presenta en el pasaje. Quizás con unos pocos ejemplos será suficiente. Pasajes como Génesis 3:22; 19:26; 21:20 y Éxodo 7:19; 8:17; 9:10 demuestran el uso correcto de “se volvió” en su contexto.

En cada caso se observa un cambio de estado. Adán llega a ser como Dios; la esposa de Lot se vuelve una estatua de sal; Ismael se vuelve un arquero; el agua se convierte en sangre; el polvo de la tierra se convierte en piojos; las cenizas se vuelven una úlcera. “Volverse” es obviamente la palabra correcta en cada uno de estos pasajes ya que ninguno de los sujetos existía originalmente en la condición mencionada. De hecho, estos pasajes representan en su totalidad el uso de “volverse” como traducción de la palabra en cuestión a través de todo el Pentateuco. Un paralelo gramático exacto de Génesis 1:2 se encuentra en Jonás 3:3 donde leemos, “Y Jonás se levantó y fue a Nínive . . . y Nínive era una ciudad grande en extremo.” (VKJ). Es obvio que Nínive no se volvió una gran ciudad cuando Jonás entró en ella, sino que su grandeza describe su condición existente en el momento de su entrada. Este es el caso en Génesis 1:2. La Tierra estaba, desde el evento creativo descrito en el verso uno, en una condición descrita como “desordenada y vacía.” Esta era la condición presentemente existente y no representa un cambio de estado o condición. No hay palabras en el texto inmediato o circundante que guiarían al lector a ver la condición de la Tierra en un contexto que exija el uso de la frase “se volvió” en lugar de la palabra “estaba.” La traducción “estaba” ocurre varios cientos de veces en el Pentateuco, cada vez en el contexto de un estado existente. El “y” o el “ahora pues” que da apertura al verso dos parece tener un propósito doble. Uno, el de hacer una trancisión suave y fluida desde el verso uno, o sea, mantener el diálogo fluyendo sin interrupción; y el otro es el dirigir nuestra atención de la creación de Dios que todo lo abarca, cielos y tierra, y dirigirla a una perspectiva más específica, la tierra misma. El resto de la discusión, y de hecho la mayoría de la Biblia misma, trata con eventos que incumben a la Tierra. Por tanto, la afirmación de que la Tierra “se volvió” y que no “estaba” en realidad no puede usarse para apoyar los postulados de la teoría de la brecha. Sí logra, con todo, al igual que otros de estos llamados “textos prueba”, añadir peso al conocido dicho de que “un texto fuera de contexto es un pretexto.”

Apoyo adicional para la teoría de la brecha se recluta, o mejor dicho, se conscribe, de la frase “desordenada y vacía.” Se hace un llamado a considerar otros textos bíblicos donde se encuentran estas dos palabras juntas y se señala que estos pasajes, Isaías 24:1 y Jeremías 4:23, expresan juicio en cuanto a carácter y contexto. Esta alegación solo es cierta si se limita el contexto a los versos, porque cuando son considerados en su contexto completo el apoyo empieza a desvanecerse. En ambos de los pasajes citados el juicio decretado es para el futuro y no es una mención de una acción de Dios en el pasado. Los sujetos del juicio son Israel y Edom y no toda la Tierra. No solo es un juicio futuro limitado a pueblos específicos, sino que el juicio mencionado es en sí mismo limitado, no un juicio absoluto y mundial como el requerido por la teoría de la brecha. Tanto Isaías como Jeremías, en el contexto de los juicios individuales, muestran que habrán supervivientes en la tierra (o la nación) que ha de ser dejada “desordenada y vacía.” Esto definitivamente no sería cierto para la condición propuesta como consecuencia de la catástrofe mundial.

Estos dos versos no son los únicos que contienen estas dos palabras en el Antiguo Testamento. Son usadas en muchos lugares y traducidas como varias palabras diferentes. Sin entrar en un análisis exhaustivo de estos versos, es suficiente decir que todos se traducen satisfactoriamente usando el hebreo “tohu” y “bohu” (sin forma, vacío) como “desértico” y “sin vida”. Usualmente la implicación es la de un lugar inapropiado para la vida, como un desierto, por ej. Esta condición puede ser el resultado de la ejecución de un juicio, pero nuevamente, el contexto debe demostrar que ese sea el caso. Es difícil, si no imposible, exegetar un contexto de juicio divino a partir de Génesis capítulo uno. Es claro a partir del texto que las cualidades necesarias y deseables de una Tierra que fuera apta para la vida humana estaban ausentes en Génesis 1:2, sin embargo, esto no justifica la interpretación de “desordenado y vacío” como arruinado, caótico o juzgado.

Una apelación adicional es hecha por los teóricos de la brecha a Isaías 45:18 sonde se dice que la Tierra no fue creada en “vano” (tohu). Ellos reclaman que como esto es así en Isaías, el “tohu” de Génesis 1:2 imposibilita el que la acción de Génesis 1:1 sea contigüa. Pero cuando se considera el resto de Isaías 45:18 el contexto se hace claro. El verso continúa señalando que “Él (Dios) la formó (la Tierra, asah) para que fuese habitada.” La palabra opuesta a “vano” es “habitado”, así que permite la interpretación de “tohu” como inhabitado. El verso, por ende, no habla de una condición, sino de una intención o propósito. No era el propósito de Dios el crear la Tierra para seguir deshabitada y el resto de la narración de Génesis cuenta de como Dios logró Su fin deseado, una creación completa habitada por aquellos creados a Su propia imagen. El concepto de “desierto” o “vacío” todavía es válido. Por tanto, la frase “desordenada y vacía” no indica un estado caótico, sino que la Tierra está en orden y esperando instrucciones subsiguientes de Dios.

Algunos teóricos de la brecha continúan en el verso dos del primer capítulo de Génesis interpretando la palabra “tinieblas” como describiendo una condición maligna o inmunda. Esto, sin embargo, es un significado forzado de la palabra a causa de la teoría y no el significado del texto. Si procedemos al verso cinco nos encontramos a las tinieblas recibiendo un nombre, “noche”, y siendo consideradas como parte del día de veinticuatro horas como definen las palabras “tarde” y “mañana”. No hay nada en el texto que indique el que las tinieblas materiales, y esto es lo que tenemos en perspectiva aquí, tenga cualquier connotación maligna. De hecho, el Salmista declara en el Salmo 104:20: “Tú (Dios) creas las tinieblas . . . ” y luego continúa en el verso 24, todavía en contexto, a declarar “Oh Señor, cuan admirables son tus obras, en sabiduría las has hecho todas” (VKJ). La referencia, por supuesto, es a las tinieblas materiales o la noche, y no hay connotación maligna implicada. El decir que existe una condición maligna en Génesis 1:2 a causa de las tinieblas materiales es darle un significado a la palabra que no se encuentra en ninguna otra parte de las Escrituras. Las tinieblas espirituales son otro asunto por completo, pero no hay causa para hacer este tipo de inferencia a partir del verso de Génesis analizado.

Otro lugar a donde frecuentemente se dirige la atención es a la palabra “llenad” en Génesis 1:28, que algunos interpretan como “re-llenar” o “restaurar” en un esfuerzo por apoyar el postulado de la teoría de la brecha de que esta es la segunda oportunidad para la vida en la Tierra. Al buscar en un léxico hebreo bastante comprensivo, fui incapaz de encontrar una sola palabra que denotara “restaurar” o “volver a llenar.” Solo la palabra “llenar” se menciona y nuevamente el contexto del pasaje es el que debe determinar si debe entenderse una llenura inicial o subsiguiente. Dentro del verso en cuestión no hay causa textual para usar la frase “volver a llenar”, como sí podría hacerse en Génesis 9:1 cuando Noé y sus hijos tienen el trabajo de empezar nuevamente. No puede dejar de enfatizarse la importancia de la consideración contextual al investigar el significado, uso o implicación de palabras o frases en las Escrituras.

Quizás la “prueba” más usada que se ofrece a favor de la teoría de la brecha está en la especulación de que la “brecha” provee un lugar excelente para insertar cronológicamente la caída y juicio de Lucifer en la historia de la Tierra. Se evocan detalles muy elaborados para visualizar la creación perfecta en el verso uno damnificada por un juicio cataclísmico sobre el pecado en el verso dos que fue consecuencia de la actitud soberbia de Lucifer hacia Dios y el castigo (de Lucifer) que siguió a esto. Este argumento es probablemente el más impresionante de todos ya que Satanás (Lucifer) es una realidad viable para aquellos que creen en las Escrituras, y su actitud hacia Dios y la actitud de Dios hacia él se revela claramente. Los textos de “prueba” que se ofrecen en esta ocasión son, por supuesto, Isaías 14:12 al 15, y Ezequiel 28:12 al 19. Estos textos han sido citados con el fin mencionado anteriormente tantas veces que hemos desarrollado una tendencia de aceptarlos como tales. Sin embargo, es aparente que un estudio muy cuidadoso de todo el contexto y de las palabras usadas en los textos antedichos nos muestra una imagen un tanto diferente. Primero considere el pasaje en Isaías. Para completar el contexto, lea por lo menos desde el capítulo 13 y lea hasta el verso 23 del capítulo 14. Uno inmediatamente notará que el objeto de todo el juicio declarado en este pasaje es el reino de Babilonia. La profecía se declara como concerniente a Babilonia (capítulo 13:1) y su juicio, y en el capítulo 14 se menciona por primera vez la restauración de Israel, y entonces la porción bíblica desde el verso 4 hasta el 23 se le llama un “proverbio” o “discurso de escarnio” (VKJ, nota marginal). Esto ha de ser un “refrán”, por decirlo así, de Israel acerca de su enemigo y antiguo conquistador durante la cautividad. Con Israel, el reino pisoteado, ya restaurado en los versos 1 y 2 y Babilonia la grande totalmente destruida, Israel puede jactarse ante las otras naciones del favor (el de Israel) delante del Señor (quizás como una advertencia) y han de hacerlo con el pasaje en consideración. El verso 12 del capítulo 14 no empieza con un nuevo comentario acerca del tema, sino que es una parte integral de una narración fluida que describe a Babilonia como vencida y demolida. Quizás es la palabra “Lucifer” del verso 12 que hace que este verso se saque de su contexto y se use para describir un evento totalmente distinto. Las palabras hebreas que se traducen “Lucifer” significan literalmente nada más que “estrella de la mañana”, “el brillante” o “el sol del amanecer,” y se usan para describir al rey de Babilonia. Los babilonios le atribuían mucha credibilidad a la astrología y quizás hay alguna implicación de esto en este pasaje. El lenguaje usado en el texto es uno que el rey de Babilonia con toda probabilidad usaría para describirse a sí mismo, y por tanto se vuelve aún más cáustico (el propósito del refrán) al compararse con su aciago final. El lenguaje de los versos 13 y 14 también reflejan el pensar extremadamente egocéntrico que usualmente permea la mente de un monarca absolutista y tiránico. El propósito de tales descripciones es el de establecer un contraste muy vivo y marcado entre las dos condiciones del reino de Babilonia, desde las alturas de la grandeza y la prosperidad hasta las profundidades del infierno eterno.

El pasaje continúa describiendo algunas de las acciones del rey, como “hacer temblar los reinos” y “destruir ciudades”. Esto, por supuesto, requeriría que una civilización (humana) estuviera presente en el momento, y al juicio de tales personas. Si la brecha existe, presenta unos problemas teológicos muy difíciles en cuanto a su destino eterno, que no se discutirán en este artículo. El rey también es descrito como uno que “. . . a sus cautivos nunca abrió la cárcel”. Esto sin duda, se refiere a la cautividad de Israel en Babilonia y no a una acción del mismo Satanás. El texto continúa describiendo reyes que han muerto antes de la caída del monarca en cuestión, (versos 18-20) y que no fueron destruidos en un juicio mundial. Un hecho adicional debe señalarse para establecer que el sujeto del pasaje es un rey humano y no Satanás. El verso 22 declara que Dios evitará que cualquier pariente del depuesto monarca jamás vuelva a ocupar el trono del reino. Dios dice, en efecto, que Él va a terminar la dinastía. Ciertamente no hubiera habido necesidad de tal acción si Satanás hubiera sido el monarca en cuestión. Los ángeles del cielo no tienen descendencia. La conclusión, entonces, es que el pasaje que analizamos se refiere de una manera bastante explícita a un gobernante humano que vive, reina y muere luego de los eventos de Génesis capítulo uno.

En cuanto al pasaje de Ezequiel, quizás hay más debate en cuanto a la aplicación de este texto que en cuanto al mismo pasaje de Isaías a causa del lenguaje que se usa. Sin embargo, el texto mismo nos dice a quien debe ser aplicado el mensaje: “una lamentación sobre el rey de Tiro”. De hecho, el contexto de este pasaje se remonta hasta el principio del capítulo 26 donde comienzan las profecías en contra de Tiro. También debe notarse que la sección de Ezequiel que comienza con el capítulo 19 y continúa hasta el capítulo 39 consiste de una serie de profecías contra varias naciones y ciudades-estado, específicamente Israel, Jerusalén, Samaria, Babilonia, Amón, Tiro, Egipto, Seir, Gog, Magog y otros individuos y lugares. Todas estas profecías están dirigidas al futuro de reinos reales, terrenales y humanos, y no hay ninguna sugerencia de que a Ezequiel se le haya encomendado decir una profecía contra ninguna criatura celestial. Aunque se argumenta que el lenguaje del capítulo 28:12-17 no puede ser aplicado a ningún rey terrestre, sino que debe referirse a uno que posea cualidades angélicas, también puede decirse que se está desarrollando el mismo contraste que en el pasaje de Isaías. Aunque el lenguaje es altamente simbólico y figurado, es un esfuerzo por demostrar que la elegancia de la posición y posesión de autoridad no debe irse a la cabeza del que la tiene. No importa cuan exaltado sea el lugar o la persona ante los ojos del hombre, siempre hay una responsabilidad hacia Dios ligada a la condición bendecida. Toda autoridad es dada por Dios (Romanos 13:1) y por tanto la autoridad es responsable ante Dios. Cuando el líder de una nación o cualquier autoridad comienza a verse a sí misma como la fuente de tal autoridad y se llena de un amor propio inmerecido, usualmente es derribada de manera humillante.

Lenguaje similar al del capítulo 28:12-17 se encuentra en el capítulo 31:3-17 donde los ya caídos asirios se describen como la envidia de “todos los árboles del Edén que estaban en el jardín de Dios”. Su caída a causa de su arrogancia se describe en el verso 10 de este pasaje. El verso 18 indica que se está usando simbología referente a todos los árboles del Edén ya que se dice que fueron “cortados” y “echados en las partes más oscuras de la Tierra”. Es este mismo tipo de simbología que se usa durante todo el discurso de Ezequiel, y no puede ser ligada firmemente a la descripción de una caída previa de Satanás y la entrada del pecado al universo. Cómo Satanás llegó a ser lo que es, es un completo misterio, pero el juicio y la caída del cielo se describe y es un evento futuro, no historia del pasado. Satanás todavía tiene acceso al cielo según la narración de Job 1:6,7 indica claramente. Satanás también se presenta como parado delante del trono celestial acusando a los hermanos. Apocalipsis 12:7 al 13 describe esto y la caída de Satanás a la Tierra. Apocalipsis 20:10 describe el juicio impuesto sobre Satanás. El comentario de Jesús en Lucas 10:18 solo puede interpretarse como una declaración profética a la luz de los versos de Apocalipsis. No hay otros versos en toda la Biblia que impongan una interpretación histórica, contrario a una profética, de estos versos.

Los versos de Génesis capítulo 1 definitivamente describen el principio del universo material (el tiempo, la materia/energía, y la dimensión) apropiado para ser habitado por el hombre. Job 39:7 da lugar a la inferencia de que hubieron seres espirituales presentes durante este evento. Por supuesto, sabemos que todas las cosas fueron creadas (Col. 1:16, Juan 1:3), pero la cronología de los seres espirituales creados no es dada. Debe de notarse que aunque Satanás ya estuviera “caído” antes de la creación del universo físico, al universo físico todavía podía llamarse “muy bueno”. Uno puede especular que cuando “cantaban las estrellas del alba” y “los hijos de Dios gritaban de alegría”; Satanás, viendo la creación de la Tierra y de los habitantes de ella, quiso gobernar sobre ellos. Esto, por supuesto, no apoyaría el postulado de la Teoría de la brecha de una “caída” entre los versos 1 y 2 de Génesis. El encontrar a Satanás en su estado degenerado en Génesis 3 siempre ha sido un acertijo teológico.

Regresando por un momento a los textos “prueba” de Isaías y Ezequiel, no encontramos en estos textos ninguna fraseología o comentarios que impliquen o expresen que el juicio decretado sobre los varios reyes y reinos fuera mundial en escala o efecto. Así que aún si se fuera a permitir un paralelo entre estos versos y la caída de Satanás, no hay justificación textual para estipular un juicio mundial y cataclísmico sobre todo la Tierra en tiempos antiguos. El único juicio de tal naturaleza hasta la fecha se encuentra en Génesis capítulo 7 y este evento es sucesivo al de Génesis 1:1 y 2.

En cuanto al hecho de la caída de Satanás y la “brecha” del Génesis, puede hacerse la pregunta: “Si la brecha es un intervalo de tiempo necesario durante el cual sucede la “caída”, cuanto tiempo toma el lograr tal “caída” y el juicio subsiguiente?” Uno en realidad no puede contestar esta pregunta. Sin embargo, las descripciones de la caída (Lucas 10:18 y Apocalipsis 12:19) implican definitivamente un descenso rápido, y el juicio (Apocalipsis 20:20) no aparenta ser un evento duradero. Así que si permitimos, para efectos del análisis, que este evento futuro sí ocurriera entre Génesis 1:1 y el 1:2, no hay necesidad de postular edades extensas de tiempo, fuera de permitir las edades geológicas de las suposiciones evolutivas.

Problemas de Armonía Textual

Ya hemos examinado en algún detalle los versos citados por los teóricos de la brecha en apoyo de su postura. Hay muchos otros problemas escritúrales que la teoría de la brecha también debe enfrentar. Al entender la Palabra de Dios debemos considerar cada parte del texto revelado en relación a cada otra parte. O sea, las Escrituras deben presentarse como un todo unido, que no es contradictorio y es comprensivo en todas sus partes. Cada precepto y doctrina es apoyado por cada parte pertinente de la Biblia y cuando ocurren conflictos, debemos cuestionar nuestra interpretación o entendimiento del objeto en cuestión. La teoría de la brecha debe ser analizada de la misma forma. Las afirmaciones descriptivas promulgadas en apoyo de la teoría debe ser comparadas con toda la Escritura, no solo con los textos “prueba” que ya hemos considerado. Con esto en mente le ofrecemos lo siguiente para su análisis.

La secuencia del desarrollo de la creación (seis días) no solo debe entenderse en un sentido cronológico, sino que también debe considerarse como un evento cumulativo. O sea, las condiciones que existieron al final del día uno todavía están presentes en el día dos, y los resultados al final del día dos en realidad representan la suma de las acciones del día uno y dos, y así sucesivamente a través de la semana. Los teóricos de la brecha tienen a Satanás caído a la Tierra antes del día uno, pero todavía presente en la semana subsiguiente. Ellos postulan, por ejemplo, que el día dos no se describe como “bueno” porque la atmósfera fue hecha en ese día, y Satanás es el “príncipe de la potestad del aire” (Efesios 2:2). Hay dos problemas que enfrenta este razonamiento. Primero, Satanás también es conocido como “el príncipe de este mundo” tres veces solamente en el Evangelio de Juan, y la Tierra (mundo) es con todo llamada “buena” en Génesis 1:10. Segundo, si Satanás esta presente –y todos estamos de acuerdo que él es la encarnación de todo lo que es malo e inmundo ¿porqué la oración de resumen en Génesis 1:31 declara que todo lo que Dios había hecho durante esa semana no era solo “bueno” sino “muy bueno”? Por casualidad, este verso también incluye los actos creativos del segundo día, cuando la atmósfera fue hecha, así que también ella es considerada “muy buena”. Se supondría que habrían condiciones presentes en la Tierra (el registro fósil) sucesivas al juicio de la teoría de la brecha y durante la semana de la creación que darían testimonio explícito a la muerte y destrucción de la supuesta ira de Dios. Como pudieran estas condiciones, que todavía estarían presentes en el “registro fósil”, ser llamadas “muy buenas” con la causa (Satanás) de la destrucción todavía rondando libremente por la Tierra; es difícil de entender.

Los teóricos de la brecha desean que creamos que hubo un gran quiebre cronológico entre Génesis 1:1 y 1:2 y luego en el verso tres la semana de la “neo-creación” comienza. Este razonamiento separaría la “creación de los cielos y la Tierra” del resto de la semana por un período de tiempo indefinido, y entonces por esto, con su propio razonamiento, la creación de los “cielos y Tierra” no se pueden considerar parte de la semana neo-creativa que sigue. Hay algunas Escrituras que están en desacuerdo con esta lógica, específicamente Génesis 2:1 al 4 y Éxodo 20:11 y 31:17. Estos versos claramente incluyen la creación o la formación de los “cielos y Tierra” dentro de los seis días creativos. El insistir en una creación de “cielos y Tierra” separada de los seis días mencionados anteriormente es hacerle una gran injusticia a estos textos. Cabe señalarse que la afirmación de Génesis 1:1 es la única afirmación creativa en todo el primer capítulo que hace referencia a los “cielos”. Si van a entenderse las palabras de los versos del Éxodo en el sentido de su significado claro y sencillo y en su uso usual y ordinario entonces debemos concluir que el primer día comenzó con Génesis 1:1, y por tanto no hubo brecha.

El juicio postulado del mundo pre-Adámico, según los teóricos de la brecha, es un trato total y catastrófico del pecado como resultado de la caída de Satanás. Este juicio se presenta como destruyendo una Tierra perfecta y a todos sus habitantes. Se asume que esta destrucción culminó en la muerte de aquellos seres primitivos que poblaban la Tierra en aquel entonces. Ya que obviamente estamos tratando con la Tierra y no con todo el universo, nace un conflicto severo entre la teoría y las demás Escrituras. Un estudio del capítulo quinto de Romanos revela que la muerte no apareció en la tierra antes de la transgresión de Adán. Además de esto están las afirmaciones de 1ra. de Corintios 15:21 y 22 de que “por un hombre vino la muerte” y “en Adán todos mueren”. Puede verse fácilmente a base de estas Escrituras que la muerte en la Tierra no precedió al pecado de Adán, sino que fue una consecuencia de él. El insistir en que cualquier cosa murió antes del juicio de Adán es estar en contradicción con estos pasajes de. Romanos y Corintios. Recordemos que una de las razones para tener una teoría de la brecha en primer lugar es acomodar las edades geológicas con sus extensos registros fósiles. El registro fósil que se dice fue desarrollado a través de los siglos y las eras testifica clara y elocuentemente de la muerte y la destrucción, y si se permite que estas se encuentren antes de la caída de Satanás o de Adán como reclaman los adherentes de la teoría, entonces la lógica nos lleva a concluir que la muerte no es el resultado del pecado de nadie, sino que debe ser parte del diseño y propósito de Dios en Su alegada creación “original”. Este raciocinio es bastante contrario a la personalidad y el carácter de Dios. En un contexto de juicio y muerte merecida (Ezequiel 18:32 y 33:11), Dios declara “No tomo ningún placer en la muerte de aquel que muere” (VKJ, énfasis mío).

Parece a base de los alegatos de la teoría de la brecha que el registro fósil puede explicarse en una de dos formas.

Primero, el concepto evolutivo clásico de la formación y desarrollo gradual a base de procesos que se observan en el presente (?) actuando en escalas presentes (uniformitarismo), o como resultado del mencionado cataclismo por el juicio de Satanás. El primer concepto, que necesita las “edades” geológicas y es creído por una gran parte de la humanidad, lo rechazamos como un concepto a todas luces anti-científico para explicar la muerte súbita y la preservación de las partes blandas de las estructuras animales.

El segundo concepto permite un cambio abrupto en el ambiente que pudiera lograr el resultado deseado. Hay, sin embargo, un problema significativo con este concepto ya que ubica la catástrofe mundial antes del gran diluvio universal en los tiempos de Noé, que en realidad es la verdadera explicación para la mayoría del registro fósil. Si el evento ruinoso de Génesis 1:2 es la causa del registro fósil que vemos hoy día, que efecto tuvo la inundación de Génesis capítulo 7 sobre la Tierra? En un esfuerzo por resolver este problema, muchos teóricos de la brecha han propuesto una de dos visiones del diluvio. El primero, y el más absurdo, es el de un diluvio “tranquilo”. En este concepto el agua que cubrió la Tierra subió y bajó con poco más que unas olas pequeñas. Se presume que la caída de las aguas fue tan suave que no tuvo efecto alguno sobre la superficie de la Tierra. Esto imposibilita el efecto del oleaje, así que la luna, cuya atracción de gravedad es responsable por el oleaje marino, no debía de haber existido tampoco.

También, el solo observar una gran tormenta de lluvia refuta este concepto. La segunda y más empleada visión es que el diluvio del tiempo de Noé fue un diluvio “local” y no mundial en alcance ni efecto. Esata idea está en conflicto con muchos pasajes de la Escritura descriptivos del diluvio, pero el problema más serio que crea se encuentra al leer las afirmaciones de Dios hechas en Génesis 8:21 y 9:15. Dios dice en estos versos, que Él nunca más inundará la Tierra como lo hizo en los días de Noé. Ahora pues, si Su acción fue solamente el causar una inundación local en el valle de Mesopotamia, entonces la promesa de no volver a hacer tal cosa jamás ha sido rota una y otra vez en los siglos siguientes. ¡Esta explicación del diluvio no hace nada más que poner en tela de juicio la veracidad de Dios!

Como un último ejemplo de la incapacidad de la teoría de la brecha de armonizar con el contenido entero de las Escrituras, veamos un momento un verso particularmente importante, Romanos 14:12. Este verso habla de la responsabilidad individual del hombre delante de Dios. Yo no soy responsable por el pecado de usted ni usted lo es del pecado mío. Mi pecado es un acto de mi voluntad y expresa mi naturaleza corrupta que he heredado de Adán. De todas maneras, soy yo solo quien debo rendir cuentas por mi relación con Dios. Puedo reclamar la sangre de Jesucristo como pago por mis pecados y ser tenido por aceptable para entrar en la presencia de Dios o, como muchos han hecho, rechazar la misericordiosa provisión ofrecida por Dios.

El punto es que es un acto y decisión individual de cualquier forma. Este concepto no está escondido en textos bíblicos oscuros que requieran interpretaciones complicadas para descifrar, sino que es la afirmación explícita de todas las Escrituras. Con este pensamiento en mente, es difícil concebir la venida de un juicio desastroso sobre la Tierra y todos sus habitantes por el pecado de un ángel cuyo hogar no era la Tierra para comenzar.

Esto parece ser contrario a las acciones judiciales perfectas de Dios como se registran a través de la Biblia. Abraham lo expresó muy bien cuando estaba rogando (en realidad negociando) con Dios para que no destruyera a Sodoma. En Génesis 18:25 leemos, “Lejos sea de ti el hacer tal cosa, matar al justo junto con el impío: . . . ¿No hará el Juez de toda la Tierra lo que es justo? (VKJ)” El haber matado a todos los que habitaban en la Tierra por la mala conducta de un ángel sería caprichoso en el mejor de los casos. No hay versos que declaren que toda la Tierra se volvió pecaminosa luego de una “caída” de Satanás. Cada ángel es responsable por sus propias acciones ante el Dios que lo creó, como lo soy yo.

Conclusiones

Las secciones anteriores de esta obra han procurado demostrar que la llamada “teoría de la brecha” es inaceptable desde diferentes puntos de vista. Desde una perspectiva científica no hay apoyo ni de los hechos de la ciencia ni de los postulados evolucionistas de las “edades geológicas.”

En cuanto a la relación de la teoría con el contenido escritural, se ha demostrado que las “pruebas” reclamadas son superficiales y mayormente contradictorias al contexto inmediato y general de los versos aplicados.

Estos problemas no son inesperados, y la aceptación incompleta de esta teoría por la comunidad bíblica no es sorprendente al considerar que el propósito principal de la teoría es un intento de reconciliación con la ciencia humanista.

Este pacto de paz debe rechazarse en cualquier forma que se presente, ya que solo puede distraer la atención de las Sagradas Escrituras y no añade nada a ellas. No hay nada en el texto evaluado de Génesis que requiera un concepto como la teoría de la brecha. Nuestro entendimiento de la Palabra de Dios es importante y vital tanto en el testimonio cristiano como en la conducta de nuestra vida personal.

Es de importancia entender que esta presentación no esta encaminada a atacar a los proponentes de la teoría de la brecha, sino solo a la teoría misma. Esta teoría, originándose como lo hizo, cae dentro de la categoría de doctrina engañosa que puede tener un efecto adverso sobre aquellos que la crean. Es en este contexto que debemos hacer caso a la advertencia dada por el apóstol Pedro (2da. de Pedro 3:17-18):

“Vosotros pues, amados, puesto que ya sabéis estas cosas, guardaos con temor, no sea que arrastrados por el error de los inicuos caigáis de vuestra firmeza. Sino creced en gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo” (VKJ).

Bibliografía

Los Cinco Libros de Moisés. Allis, Oswald T. Philadelphia. Presbiteriana y Reformada, PA; 1969.

.Teología Sistemática Vol. II. Chafer, Lewis Sperry. Prensa del Seminario de Dallas, Dallas, TX; 1964.

LA Profecía de Ezequiel. Feinberg, Charles Lee. Moody, Chicago, IL1969.

Sin Forma y Sin Habitantes. Fields, Weston W. Nutley, Presbiteriana y Reformada, NJ 1976.

Evolución: Los Fósiles Dicen”No”. Gish, Duane T. San Diego, CA: ICR, 1973.

Principios de la Hermenéutica Bíblica. Hartill, J. Edwin. Zondervan, Grand Rapids, MI; 1960.

Comentario a Toda la Biblia, Vol. 1: Génesis a Deuteronomio. Henry, Matthew. Revell, New York, NY.

Comentario al Antiguo Testamento, Vol. 1: El Pentateuco. Keil-Delitzsch. Eerdmans, Grand Rapids, MI:.

Comentario al Antiguo Testamento, Vol. 7: Isaías. ——–. Eerdmans, Grand Rapids, MI.

Comentario al Antiguo Testamento, Vol. 9: Ezequiel. ——–. Eerdmans, Grand Rapids, MI.

Estudios Científicos de la Creación Especial. Lammerts, Walter E. (ed.) Presbiteriana y Reformada, Nutley, NJ; 1971.

Exposición del Génesis, Vol. 1. Leupold, H. C. Baker, Grand Rapids, MI; 1975.

El Léxico Hebreo del Estudiante; basado en Gesenio y Furst. Mitchell, Edward C. (ed.) Zondervan, Grand Rapids, MI; 1960.

La Cosmología Bíblica y la Ciencia Moderna. Morris, Henry M. Craig, Nutley, NJ; 1972.

El Asombroso Nacimiento del Planeta Tierra. ——–. ICR, San Diego, CA; 1973.

Creacionismo Científico. ——–. (ed.) Vida Creación, San Diego, CA; 1974.

Caos y Tinieblas. In Slavic Evangel. Rumball, C. L. Julio-Agosto, 1958.

Jesucristo el Creador. Seagraves, Kelly L. Centro de Investigación de Ciencia Creacionista, San Diego, CA; 1973.

La Narración de la Creación en Génesis 1:1-3. Parte I. Waltke, Bruce, K. En Biblioteca Sacra. Vol. 132, No. 525. Seminario Teológico Dallas, Dallas, TX; Enero-Marzo 1975.

La Narración de la Creación en Génesis 1:1-3. Parte II. ___________. En Biblioteca Sacra. Vol. 132, No. 526. Dallas, TX: Seminario Teológico Dallas, Abril-Junio 1975.

Estudios en Génesis Uno. Young, Edward J. Baker, Grand Rapids, MI; 1964.

Concordancia Analítica a la Biblia. Young, Robert. Eerdmans; Grand Rapids, MI.

La Creación, la Evolución y la Palabra de Dios. Zimmerman, Paul A. (ed.) Concordia, St. Louis, MO; 1972.

Jack C. Sofield es Presidente de Servicios Científicos Sofield, Inc. y ha sido un físico consultor por muchos años. Jack es un activo exponente y conferenciante de Creación vs. Evolución en iglesias, escuelas superiores, debates, etc.


1 Adaptado de El Diluvio del Génesis. Morris, H., Whitcomb, J. Presbiteriana y Reformada, Filadelfia, 1973. p.133.

EL COLAPSO DE LA TEORÍA DE LA EVOLUCIÓN EN 20 PREGUNTAS

EL COLAPSO DE LA TEORÍA DE LA EVOLUCIÓN EN 20 PREGUNTAS
INTRODUCCIÓN

LA TEORÍA DE LA EVOLUCIÓN ha existido durante 150 años, y ha ejercido una influencia muy importante en la manera en que la gente entiende el mundo.

Esta teoría les propone la mentira de que aparecieron en este mundo por casualidad y de que son una »especie animal«. Además, les enseña que la única ley en la vida es una lucha egoísta por la supervivencia y por mantenerse vivos.

Los efectos de esta idea se pueden ver claramente en los siglos diecinueve y veinte: el egoísmo creciente de la gente, la degeneración moral de la sociedad, el rápido crecimiento del interés en uno mismo, crueldad y violencia, el desarrollo de ideologías totalitarias y sangrientas como el fascismo y el comunismo, crisis individuales y sociales consecuencia de que la gente se aleja cada vez más de la moral de la religión…

Otros libros del autor analizan las consecuencias sociales de la teoría de la evolución. (ver The Disasters Darwinism Brought to Humanity, Communism Lies in Ambush, The Black Magic of Darwinism, y The Religion of Darwinism de Harun Yahya). En estos libros se revela que esta teoría, que se autodefine como “científica”, carece en realidad de toda base científica, ya que es un escenario que no consiste en nada más que supersticiones y que algunos defienden tozudamente aunque todos los hechos demuestran que es falso.

Es esencial que los que quieran aprender acerca de la verdadera naturaleza de la teoría de la evolución y de la »visión del mundo« darviniana que durante los últimos 150 años ha arrastrado al mundo sistemáticamente a la violencia, el salvajismo, la crueldad y el conflicto se dirijan a estos libros.

En este libro trataremos la falta de validez de la teoría de la evolución en un nivel más general. Responderemos a varias afirmaciones de los evolucionistas sobre distintos temas mediante preguntas frecuentes, los significados de las cuales nose entienden completamente.

Las respuestas que este libro ofrece se tratan desde un punto de vista más científico en otros libros del autor como El engaño de la evolución y Darwin refutado.

Download EL COLAPSO DE LA TEORIA DE LA EVOLUCION EN 20 PREGUNTAS (BOOK-PDF 4,473 KByte)

Fuente: http://www.harunyahya.es/libros/scienza/evolucion20/evolucion20_1.php

El Colapso de la Evolución

El Colapso de la EvoluciónCuadro de la cubierta de libro
Autor: Scott M. Huse
ISBN: 9780937958490
Precio: $11.99 US
Páginas: 208 – libro en rústica

Prueba científica de que la evolución es un fraude

Este libro está repleto de datos científicos innegables, pero está escrito en un lenguaje que todos pueden entender. Por medio de ejemplos irrefutables, verá cuál es la problema con las principales “pruebas” de la evolución. Despué de leer este libro, estará listo para responder preguntas sinceras y defender su creencia en la creación.

La Creación según Homer Simpson y Peter Griffin

La Creación según Homer Simpson y Peter Griffin

30 Marzo 2007

«George Wald, ganador en 1967 del Premio Nobel de la Paz en el área de ciencia, escribió: En cuanto al origen de la vida en esta tierra, sólo hay dos posibilidades: creación o generación espontánea (evolución), o hay una tercera forma. La generación espontánea fue refutada hace 100 años, pero eso nos lleva únicamente a otra conclusión: la creación sobrenatural. Esta no podemos aceptarla por razones filosóficas (motivos personales); por tanto, escogemos creer lo imposible: que la vida surgió espontáneamente por casualidad.[1]

Vemos, pues, que la evolución es generalmente aceptada como un hecho, no porque pueda ser probada mediante evidencia científica, sino porque la única alternativa, la creación especial, es totalmente inaceptable.»[2]

La Creación según Homer Simpson

La Creación según Peter Griffin

Como vemos, uno apuesta por la comicidad de un Homer Simpson que evoluciona desde la división de dos células idiotas hasta ese Homer cansado que llega a sentarse en el sillón del salón junto a la familia… mientras que en Padre de Familia se apuesta más por el guiño agresivo a la figura de Dios, que aunque no deja de sorprender por lo inesperado, quizás se vaya un poco de madre aunque no es lo peor que tiene la serie…

Notas

[1] Lindsay, Dennis, “The Dinosaur Dilemma”, Christ for the Nations, Vol. 35,No. 8, noviembre de 1982, pp. 4-5, 14.(Citado en Scott M.Huse, El Colapso de la Evolución, Chick publicaciones,pag.19)

[2] Scott M.Huse, El Colapso de la Evolución, Chick publicaciones,pag.19

Anteriores Entradas antiguas Siguiente Entradas recientes

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 1.982 seguidores