El Éxodo Bíblico en los textos egipcios

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El Museo Británico da un paso hacia adelante en arqueología bíblica

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    ¿Se ha encontrado El Jardin de Eden?

    ¿Se ha encontrado El Jardin de Eden?

    La Biblia dice con respectoa la ubicacion de Eden:

    “Y del Eden salia un rio para regar el huerto, y de alli se dividia y se convertia en otros cuatro rios.” -Genesis 2:10

    Dos de estos se llaman rios Hiddekel y Perath. (Vea: Genesis 2:10-14)
    Por ello muchos Cristianos han asumido que el jardin original se localizo en alguna parte de la region de Mesopotamia (en los alrededores del Irak actual) donde fluyen los rios Tigris y el Eufrates.

    Sin embargo, la Biblia registra un devastador Diluvio mundial, muchos siglos despues que Adan y Eva fueron echados del Jardin. Los estratos sedimentarios, algunos de kilometros de espesor, llevan el testimonio mudo de esta convulsion acuosa masiva, que desgarro y enterro el mundo prediluviano para siempre.

    Despues del Diluvio, los sobrevivientes (la familia de Noe) se movilizaron a la llanura de Sinar (Sumeria/Babilonia) que es donde encontramos los rios hoy llamados Tigris y Eufrates. Estos por consiguiente no son los mismos rios. Ellos corren encima de las capas depositadas por el Diluvio; sedimentos de piedra que contienen billones de cosas muertas (muertas por el Diluvio). El nombre estos rios probablemente se tomaron de los rios pre-diluvianos originales, de la misma manera como los colonos de las Islas Britanicas aplicaron nombres familiares a muchos lugares en su “nuevo mundo” en America y sud Asia.
    Notese tambien que la Biblia habla de un rio que irrumpe en cuatro. Esto no es lo que se encuentra en el Medio Oriente hoy.

    El Jardin fue destruido por el Diluvio. Su ubicacion real en el globo terraqueo nunca podra establecerse. Nota del editor: Si la idea de un diluvio catastrofico mundial es nueva para usted, nosotros sugerimos que lea el siguiente material que presenta algunas evidencias biblicas y cientificas sobre el mismo.

    http://girona.mforos.com/1098670/5287339-arqueologia-geografia-geologia-codices/

    Camellos y la Redacción de Génesis

    Camellos y la Redacción de Génesis

    Zach Smith y Eric Lyons, M.Min.

    Posiblemente, el supuesto anacronismo más usado para sostener la idea que Moisés no pudo haber escrito los primeros cinco libros de la Biblia (una teoría conocida como La Hipótesis Documentaria) son los relatos que indican que los antiguos patriarcas poseían camellos. La palabra “camello(s)” aparece 23 veces en 21 versículos en el libro de Génesis. El primer libro de la Biblia declara que existían camellos en Egipto durante el tiempo de Abraham (12:14-17), en Palestina en el tiempo de Isaac (24:63), en Padan-aram cuando Jacob estuvo trabajando para Labán (30:43) y que los madianitas los poseían durante el tiempo que José fue vendido a esclavitud egipcia (37:25,36). Que quede bien claro, el libro de los orígenes claramente enseña que se domesticaba camellos desde a lo menos el tiempo de Abraham.

    Sin embargo, según los escépticos (y un número creciente de eruditos liberales), la idea de que se domesticaba camellos en el tiempo de Abraham contradice directamente la evidencia arqueológica. Hace más de cien años atrás, T.K. Cheyne escribió: “La aseveración de que los egipcios de la antigüedad sabían del camello no tiene fundamento” (1899, 1:634). En su libro a-menudo-citado sobre los varios animales de la Biblia, George Cansdale declaró:

    La Biblia menciona a los camellos por primera vez en Gen. 12:16, donde los lista como un presente que el faraón dio a Abraham. Se cree generalmente que esta es una adición posterior de un escriba, ya que parece improbable que existieran camellos en Egipto para ese tiempo (1970, p. 66, énfasis añadido).

    Más recientemente, Finkelstein y Silberman declararon confiadamente:

    Nosotros ahora sabemos, a través de la investigación arqueológica, que los camellos no eran domesticados como animales de carga antes del pasado segundo milenio y no fueron muy usados en esa capacidad en el antiguo Cercano Oriente hasta aproximadamente 1000 A.E.C (2001, p. 37, énfasis añadido).

    En resumen, lo que se le dice al creyente en la Biblia es: “[...]los camellos domesticados fueron simplemente desconocidos durante el tiempo de Abraham” (Tobin, 2000).

    Aunque se han hecho estas reclamaciones repetidamente durante el siglo pasado, la verdad es que los escépticos y teólogos liberales no pueden citar un simple fragmento de evidencia arqueológica sólida para apoyar sus afirmaciones. Como Randall Younker de la Universidad de Andrews declaró en marzo de 2000 mientras daba una conferencia en República Dominicana: “Claramente, los eruditos que han negado la presencia de camellos domesticados en el segundo milenio a.C. han cometido la falacia de argumentar del silencio. No se debe permitir que este enfoque anule la veracidad de algún documento histórico, y mucho menos de la Escritura” (2000). Realmente los escépticos son aquellos que deben demostrar que los camellos no fueron domesticados hasta después del tiempo de los patriarcas. En cambio, ellos aseguran a sus oyentes acerca de la ausencia de los camellos en el tiempo de Abraham—sin ninguna pizca de evidencia arqueológica. [Recuerde, por muchos años ellos también argumentaban que no se conocía la escritura durante el tiempo de Moisés—una conclusión basada completamente en el “silencio”. Sin embargo, ahora ellos se han retractado de esta idea ya que se ha encontrado evidencia contraria. Uno pensaría que tales “eruditos” aprenderían a no hablar con tanta seguridad cuando argumentan del silencio].

    Lo que hace a sus reclamaciones aun más perturbadoras es que existe evidencia (y ha existido por algún tiempo) que prueba que los camellos fueron domesticados durante, e incluso antes, del tiempo de Abraham (aproximadamente 2000 a.C.). En un artículo que apareció en la Journal of Near Eastern Studies (Revista de Estudios del Cercano Oriente) hace medio siglo atrás, el profesor Joseph Free listó varios ejemplos de hallazgos arqueológicos egipcios que sostenían la domesticación de camellos [NOTA: Las fechas dadas para las dinastías egipcias son de Clayton, 2001, pp. 14-68]. La evidencia más temprana viene de una cabeza de camello de cerámica y una tablilla terracota con hombres montando y guiando a camellos. Según Free, ambos hallazgos son del Egipto pre-dinástico (1944, pp. 189-190), lo cual según Clayton es aproximadamente antes de 3150 a.C. Free también listó tres cabezas de camello de arcilla y una vasija de piedra caliza en la forma de un camello descansando—todos databan de la Primera Dinastía de Egipto (3050-2890 a.C.). Él también mencionó varios modelos de camellos de la Cuarta Dinastía (2613-2498 a.C.) y un petroglifo que representaba a un camello y a un hombre datado en la Sexta Dinastía (2345-2184 a.C.). Tales hallazgos han guiado a un respetado egiptólogo a concluir que “la evidencia existente claramente indica que se conocían a los camellos domesticados [en Egipto—ZS/EL] para 3000 a.C.”—mucho antes del tiempo de Abraham (Kitchen, 1980, 1:228).

    Tal vez el hallazgo más convincente que apoya la domesticación temprana de los camellos en Egipto es una cuerda hecha de pelo de camello encontrado en Fayum (un área de oasis al suroeste del Cairo moderno). La cuerda de pelo de dos ramales, la cual mide un poco más de tres pies de largo, fue encontrada a finales de la década de 1920 y fue enviada al Museo de Historia Natural donde fue analizada y comparada con el pelo de varios animales diferentes. Después de exámenes considerables, se determinó que era pelo de camello, datado (al analizar la capa donde fue encontrada la cuerda) en la Tercera y Cuarta Dinastía Egipcia (2686-2498 a.C.). En su artículo, Free también listó otros descubrimientos encontrados alrededor de 2000 a.C., y posteriormente, los cuales muestran a los camellos como animales domesticados (pp. 189-190).

    Aunque fueron múltiples en Egipto, los hallazgos relacionados a la domesticación de camellos también son conocidos en el continente africano. En su libro, Ancient Orient and the Old Testament (El Oriente Antiguo y el Antiguo Testamento), el profesor Kenneth Kitchen (jubilado) de la Universidad de Liverpool reportó varios descubrimientos hechos fuera de Egipto que prueban la domesticación del camello para aproximadamente 2000 a.C. Se han descubierto listas léxicas de Mesopotamia que muestran un conocimiento concerniente a la domesticación de camellos tan temprano como en ese tiempo. Se han encontrado huesos de camellos en ruinas de casas familiares en Mari (Siria moderna) que los expertos en fósiles creen que tienen a lo menos 4,000 años de edad. Adicionalmente, se ha descubierto un texto sumerio del tiempo de Abraham en la ciudad antigua de Nippur (localizada en lo que conocemos como el sudeste de Irak) que claramente implica la domesticación de camellos por sus alusiones a la leche de camello (Kitchen, 1966, p. 79).

    Todos estos hallazgos documentados sostienen la domesticación de camellos en Egipto muchos años antes del tiempo de Abraham. Aunque, como Younker correctamente observó, los escépticos rechazan reconocer esta evidencia.

    Es interesante notar cómo, una vez que una idea entra en la literatura, esta puede llegar a enraizarse firmemente en el pensamiento erudito convencional. Yo recuerdo que en una ocasión hacía una investigación en el sitio antiguo de Hama en Siria. Mientras leía los reportes de la excavación (publicados en Francia), tropecé con una referencia a una estatuilla del segundo milenio que el escavador pensaba que era un caballo, pero la extraña joroba en el medio de su espalda me hizo recordar a la joroba de un camello. ¡Yo miré la fotografía y la estatuilla era obviamente la de un camello! El erudito estaba tan influenciado por la idea de que no se usaban camellos sino hasta el primer milenio, ¡que cuando encontró una estatuilla de un camello en el segundo milenio, se sintió forzado a llamarle caballo! Este es un ejemplo clásico de razonamiento circular (2000, paréntesis en original).

    Los hallazgos relacionados a la domesticación de camellos no son tan frecuentes en el segundo milenio a.C. como lo son en el primer milenio. Sin embargo, esto no quiere decir que el caso de los escépticos sea más fuerte. El hecho que los camellos no fueron usados extensamente durante el tiempo de Abraham como lo fueron después, no significa que estos fueron completamente salvajes. Como Free comentó:

    Muchos que han rechazado esta referencia a los camellos de Abraham parece que han supuesto algo que el texto no declara. Debe notarse cuidadosamente que la referencia bíblica no indica necesariamente que el camello era común en Egipto para este tiempo, ni tampoco demuestra que los egipcios habían logrado grandes progresos en la cría y domesticación de camellos. La referencia dice simplemente que Abraham tenía camellos (1944, p. 191, énfasis añadido).

    Similarmente, Younker anotó:

    Esto no quiere decir que los camellos domesticados eran abundantes y que se usaban extensamente en el Oriente Cercano antiguo a comienzos del segundo milenio. Sin embargo, los relatos patriarcales no requieren necesariamente cifras grandes de camellos… La pequeña cantidad de evidencia para los camellos domesticados a finales del tercer milenio y a comienzos del segundo milenio a.C., especialmente en Palestina, está de acuerdo con este uso más limitado (1997, 42:52).

    Incluso sin los hallazgos mencionados anteriormente (con los cuales el examinador imparcial prueba que se domesticaban camellos en el tiempo de Abraham), es lógico concluir que ya que los camellos salvajes han sido conocidos desde la creación, “no existe razón creíble por la cual este animal indispensable en el desierto y tierras semiáridas no pudiera haber sido domesticado esporádicamente en el tiempo de los patriarcas e incluso antes” (“Animal Kingdom”, 1988). Lo cierto es que toda la evidencia disponible apunta a una conclusión—sí ocurrió el uso limitado de camellos domesticados durante y antes del tiempo de Abraham. El supuesto “anacronismo” concerniente a los camellos domesticados durante el tiempo de los patriarcas es, realmente, una referencia histórica real del uso de estos animales en ese tiempo. Aquellos que rechazan esta conclusión no pueden dar ni una fracción de evidencia arqueológica sólida a su favor. Ellos simplemente argumentan del “silencio” de la arqueología…¡la cual ya no es silenciosa!

    REFERENCIAS
    “Animal Kingdom” (1988), The New Unger’s Bible Dictionary (Electronic Database: Biblesoft).

    Cansdale, George (1970), All the Animals of the Bible Lands (Grand Rapids, MI: Zondervan).

    Cheyne, T.K. (1899), Encyclopedia Biblica (London: A. & C. Black).

    Clayton, Peter A. (2001), Chronicle of the Pharaohs (London: Thames & Hudson).

    Finkelstein, Israel y Neil Asher Silberman (2001), The Bible Unearthed (New York: Free Press).

    Free, Joseph P. (1944), “Abraham’s Camels,” Journal of Near Eastern Studies, 3:187-193, July.

    Kitchen, K.A. (1966), Ancient Orient and Old Testament (Chicago, IL: InterVarsity Press).

    Kitchen, K.A. (1980), The Illustrated Bible Dictionary, ed. J.D. Douglas (Wheaton, IL: Tyndale).

    Tobin, Paul N. (2000), “Mythological Element in the Story of Abraham and the Patriarchal Narratives,” The Refection of Pascal’s Wager [En-línea], URL: http://www.geocities.com/paulntobin/abraham.html.

    Younker, Randall W. (1997), “Late Bronze Age Camel Petroglyphs in the Wadi Nasib, Sinai,” Near East Archaeological Society Bulletin, 42:47-54.

    Younker, Randall W. (2000), “The Bible and Archaeology,” The Symposium on the Bible and Adventist Scholarship [En-línea], URL: http://www.aiias.edu/ict/vol_26B/26Bcc_457-477.htm.

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    La arqueología y el Antiguo Testamento

    La arqueología y el Antiguo Testamento
    Pat Zukeran
    Una comprensión de la arqueología

    El cristianismo es una fe histórica basada en sucesos reales registrados en la Biblia. Por lo tanto, la arqueología ha jugado un papel clave en los estudios bíblicos y la apologética cristiana de diferentes formas.
    Primero, la arqueología ha confirmado la exactitud histórica de la Biblia. Ha verificado muchos sitios y civilizaciones antiguos y personajes bíblicos cuya existencia era cuestionada por el mundo académico y descartada a menudo como mito. La arqueología bíblica ha silenciado a muchos críticos a medida que nuevos descubrimientos han apoyado los hechos de la Biblia.
    Segundo, la arqueología nos ayuda a mejorar nuestra comprensión de la Biblia. Si bien no tenemos los escritos originales de los autores, hay miles de manuscritos antiguos que confirman que tenemos una transmisión precisa de los textos originales.{1} La arqueología puede ayudarnos también a entender con mayor precisión los matices y usos de palabras bíblicas, como fueron usadas en su tiempo.
    Tercero, la arqueología nos ayuda a ilustrar y explicar pasajes bíblicos. Los sucesos de la Biblia ocurrieron en cierto tiempo, en una cultura específica, influenciados por una estructura social y política específica. La arqueología nos da perspectivas de estas áreas. La arqueología suplementa, también, temas no cubiertos en la Biblia. Gran parte de lo que sabemos de las religiones paganas y el período intertestamentario proviene de la investigación arqueológica.
    Al encarar este estudio, debemos tener en mente los límites de la arqueología.
    Primero, no prueba la inspiración de la Biblia. Sólo puede confirmar la exactitud de los sucesos.
    Segundo, a diferencia de otros campos científicos, la arqueología no puede recrear el proceso bajo estudio. Los arqueólogos deben estudiar e interpretar la evidencia que quedó. Todas las conclusiones deben permitir la revisión y la reinterpretación basadas en nuevos descubrimientos.
    Tercero, la forma de entender la evidencia arqueológica depende de los presupuestos y la cosmovisión del intérprete. Es importante comprender que muchos investigadores son escépticos en cuanto a la Biblia y hostiles a su cosmovisión.
    Cuarto, se han descubierto miles de archivos, pero se ha perdido una enorme cantidad de material. Por ejemplo, la biblioteca de Alejandría tenía más de un millón de volúmenes, pero todos se perdieron en un incendio en el siglo VII.
    Quinto, sólo una fracción de los sitios arqueológicos disponibles han sido relevados, y sólo una fracción de los sitios relevados ha sido excavada. De hecho, se estima que menos del dos por ciento de los sitios relevados han sido trabajados. Una vez que comienza el trabajo, sólo una fracción del sitio se examina realmente, y sólo una pequeña parte de lo que se examina se publica. Por ejemplo, las fotografías de los Rollos del Mar Muerto fueron retenidas del público durante cuarenta años, luego de ser descubiertos.
    Es importante entender que las Escrituras siguen siendo la principal fuente de autoridad. No debemos elevar a la arqueología al punto en que se vuelve el juez de la validez de las Escrituras.
    Randall Price dice:
    “Hay, ciertamente, casos en que la información que se necesita para resolver una cuestión histórica o cronológica falta, tanto de la arqueología como de la Biblia, pero es injustificado suponer que la evidencia material tomada del contenido más limitado de las excavaciones arqueológicas pueda ser usada para disputar la evidencia literaria del contenido más completo de las escrituras canónicas”.{2}
    La Biblia ha demostrado ser una fuente de historia precisa y confiable.
    El destacado arqueólogo Nelson Glueck escribe:
    “De hecho, sin embargo, podría decirse categóricamente que ningún descubrimiento arqueológico ha rebatido una sola referencia bíblica. Se han hecho muchísimos hallazgos arqueológicos que confirman en un claro bosquejo o con detalles exactos afirmaciones históricas hechas en la Biblia”.{3}
    El descubrimiento de los hititas
    Los hititas jugaron un papel destacado en la historia del Antiguo Testamento. Interactuaron con personajes bíblicos tan antiguos como Abraham y tan tardíos como Salomón. Se los menciona en Génesis 15:20 como un pueblo que habitó la tierra de Canaán. 1 Reyes 10:29 dice que compraron carrozas y caballos al rey Salomón. El hitita más destacado es Urías, el esposo de Betsabé. Los hititas fueron una fuerza poderosa en el Oriente Medio desde 1750 a.C. hasta 1200 a.C. Antes de fines del siglo XIX, no se sabía nada acerca de los hititas fuera de la Biblia, y muchos críticos alegaban que eran un invento de los escritores bíblicos.
    En 1876, un descubrimiento dramático cambió esta percepción. A. H. SAYCE, un estudioso británico, encontró inscripciones talladas en rocas en Turquía. Sospechó que podrían ser evidencia de la nación hitita. Diez años más tarde, se encontraron más tablas de arcilla en Turquía, en un lugar llamado Boghaz-koy. El experto en escritura cuneiforme alemán Hugo Winckler investigó las tablas y comenzó su propia expedición al sitio en 1906.
    Las excavaciones de Winckler descubrieron cinco templos, una ciudadela fortificada y varias esculturas enormes. En un cuarto de almacenaje encontró diez mil tablas de arcilla. Uno de los documentos resultó ser un registro del tratado entre Ramsés II y el rey hitita. Otras tablas mostraron que Boghaz-koy era la capital del reino hitita. Su nombre original era Hattusha, y la ciudad cubría un área de 300 acres. ¡Se había descubierto la nación hitita!
    Menos de una década después del hallazgo de Winckler, el estudioso checo Bedrich Hronzny demostró que la lengua hitita es un familiar primitivo de las lenguas indoeuropeas: griego, latín, francés, alemán e inglés. La lengua hitita ahora ocupa un lugar central en el estudio de la historia de las lenguas indoeuropeas.
    El descubrimiento confirmó también otros hechos bíblicos. Se encontraron cinco templos que contenían varias tablas con detalles de los ritos y ceremonias que realizaban los sacerdotes. Estas ceremonias describían ritos para la purificación del pecado y la purificación de un nuevo templo. Las instrucciones resultaron ser muy elaboradas y largas. Los detractores alguna vez criticaron las leyes e instrucciones que se encuentran en los libros de Levítico y Deuteronomio como demasiado complicadas para el tiempo en que fueron escritos (1400 a.C.). Los textos de Boghaz-koy, junto con otros de sitios egipcios descritos en el Pentateuco judío, son coherentes con las ceremonias de las culturas de este período de tiempo.
    El Imperio Hitita hacía tratados con las civilizaciones que conquistó. Se han traducido dos docenas de estos, y brindan una mejor comprensión de los tratados del Antiguo Testamento. El descubrimiento del Imperio Hitita en Boghaz-koy ha hecho progresar significativamente nuestra comprensión del período patriarcal.
    El Dr. Fred Wright resume la importancia de este hallazgo con relación a la historicidad bíblica:
    “Ahora el cuadro de la Biblia de este pueblo encaja perfectamente con lo que sabemos acerca de la nación hitita a partir de los monumentos. Como imperio, nunca llegó a conquistar la tierra de Canaán misma, si bien las tribus hititas se asentaron allí a una edad temprana. Nada que han descubierto los excavadores ha desacreditado de ninguna forma el relato bíblico. La precisión de las Escrituras, una vez más, ha quedado demostrada por los arqueólogos”.{4}
    El descubrimiento de los hititas ha demostrado ser uno de los grandes hallazgos arqueológicos de todos los tiempos. Ha ayudado a confirmar el relato bíblico y tuvo un gran impacto en el estudio arqueológico del Oriente Medio. Gracias a él, hemos obtenido una mayor comprensión de la historia de nuestro idioma, así como de las prácticas religiosas, sociales y políticas del antiguo Oriente Medio.
    Sodoma y Gomorra
    La historia de Sodoma y Gomorra fue considerada por mucho tiempo como una leyenda. Los críticos suponían que fue creada para comunicar principios morales. Sin embargo, a lo largo de la Biblia esta historia es tratada como un suceso histórico.
    Los profetas del Antiguo Testamento se refieren a la destrucción de Sodoma en varias ocasiones (Deuteronomio 29:23; Isaías 13:19; Jeremías 49:18), y estas ciudades juegan un papel clave en las enseñanzas de Jesús y los apóstoles (Mateo 10:15; 2 Pedro 2:6 y Judas 1 .
    ¿Qué ha encontrado la arqueología para establecer la existencia de estas ciudades?
    Los arqueólogos han buscado en la zona del Mar Muerto durante muchos años tratando de encontrar las ciudades de Sodoma y Gomorra. Génesis 14:3 da su ubicación, en el valle de Sidim, conocido como el Mar Salado, otro nombre para el Mar Muerto. Del lado este, seis lechos de ríos secos fluyen hacia el Mar Muerto. A lo largo de cinco de estos lechos secos se descubrieron ciudades. La que está más al norte se llama Bab edh-Drha.
    En 1924, el renombrado arqueólogo, el Dr. William Albright, excavó en este sitio en busca de Sodoma y Gomorra. Descubrió que era una ciudad fuertemente fortificada. Si bien relacionó esta ciudad con una de las “ciudades de la llanura” bíblicas, no pudo encontrar evidencia concluyente que justificara esta suposición.
    Se hicieron más excavaciones en 1965, 1967 y 1973. Los arqueólogos descubrieron un muro de 60 cm. de ancho alrededor de la ciudad, junto con numerosas casas y un gran templo. Fuera de la ciudad había grandes sitios de sepultura donde se desenterraron miles de esqueletos. Esto reveló que la ciudad había estado bien poblada durante la baja Edad de Bronce, alrededor del tiempo en que habría vivido Abraham.
    Lo más intrigante fue evidencia de un gigantesco incendio que había destruido la ciudad. Yacía sepultada bajo un manto de cenizas de más de un metro de altura. Un cementerio a un kilómetro de distancia de la ciudad contenía restos carbonizados de techos, postes y ladrillos enrojecidos por el calor.
    El Dr. Bryant Wood, al describir estas sepulturas, dijo que un fuego comenzó en los techos de estos edificios. Luego los techos se derrumbaron y cayeron hacia el interior y se difundió el fuego dentro del edificio. Esto ocurrió en el caso de cada casa excavada. Una destrucción tan enorme por fuego coincidiría con el relato bíblico de que la ciudad fue destruida por fuego que cayó del cielo. Wood dice: “La evidencia sugeriría que este sitio de Bab edh-Drha es la ciudad bíblica de Sodoma”.{5}
    Se mencionan cinco ciudades de la llanura en Génesis 14: Sodoma, Gomorra, Adma, Zoar y Zeboim. Los restos de estas otras cuatro ciudades también se encuentran a lo largo del Mar Muerto. Siguiendo un camino sur desde Bab edh-Drha hay una ciudad llamada Numeria. Siguiendo hacia el sur está la ciudad llamada es-Safi. Más al sur están las antiguas ciudades de Feifa y Khanazir. Los estudios en estas ciudades revelaron que fueron abandonadas al mismo tiempo, alrededor de 2450-2350 a.C. Muchos arqueólogos creen que, si Bab ed-Drha es Sodoma, Numeria es Gomorra, y es-Safi es Zoar.
    Lo que fascinó a los arqueólogos es que estas ciudades estuvieron cubiertas por las mismas cenizas que Bab ed-Drha. Numeria, que se considera que es Gomorra, tenía más de dos metros de ceniza en algunos lugares. En casa una de las ciudades destruidas los depósitos de ceniza convirtieron al suelo en un carbón esponjoso, lo que hizo que fuera imposible la reconstrucción. Según la Biblia, cuatro de las cinco ciudades fueron destruidas, permitiendo que Lot huyera hacia Zoar. Zoar no fue destruida por el fuego, pero fue abandonada durante este período.
    Si bien los arqueólogos aun cuestionan estos hallazgos, este es un descubrimiento acerca del cual oiremos más en los próximos años.
    Los muros de Jericó
    Según la Biblia, la conquista de Jericó ocurrió alrededor de 1440 d.C. La naturaleza milagrosa de la conquista ha hecho que algunos estudiosos descarten la historia como algo folclórico. ¿Apoya la arqueología el relato bíblico? Durante el último siglo, cuatro arqueólogos destacados han excavado en el sitio: Carl Watzinger (1907-1909), John Garstang (fines de la década de 1930), Kathleen Kenyon (1952-1958) y, actualmente, Bryant Wood. El resultado de estos trabajos ha sido notable.
    Primero, descubrieron que Jericó tenía un sistema de fortificaciones impresionante. Un muro de retención de cinco metros de altura rodeaba la ciudad. Encima del muro, había un muro de ladrillos de unos dos metros y medio, fortalecido por detrás por un murallón de tierra. Se encontraron estructuras domésticas detrás de este primer muro. Otro muro de ladrillos circundaba el resto de la ciudad. Las estructuras domésticas que se encontraron entre ambos muros son consistentes con la descripción del alojamiento de Rahab en Josué 2:15. Los arqueólogos también encontraron que, en una parte de la ciudad, había grandes pilas de ladrillos en la base tanto del muro interno como del interno, lo que indicaba un desmoronamiento repentino de las fortificaciones. Los eruditos piensan que un terremoto, que podría explicar también la detención del flujo del Jordán en el relato bíblico, causó este colapso. Los ladrillos del desmoronamiento formaban una rampa mediante la cual un invasor podría entrar fácilmente en la ciudad (Josué 6:20).
    Con relación a este sorprendente descubrimiento, Garstang dice: “En cuanto al hecho principal, entonces, no queda ninguna duda: los muros cayeron hacia fuera tan completamente que los atacantes podrían haberse trepado sobre las ruinas de la ciudad”.{6} Esto es notable, porque cuando son atacadas las ciudades, los muros caen hacia adentro, y no hacia fuera.
    Una espesa capa de hollín indica que la ciudad fue destruida por fuego, según se describe en Josué 6:24. Kenyon lo describe de esta forma: “La destrucción fue completa. Los muros y pisos quedaron ennegrecidos o enrojecidos por el fuego, y cada habitación estaba llena de ladrillos caídos”.{7} Los arqueólogos también descubrieron grandes cantidades de trigo en el sitio. Esto, nuevamente, es consistente con el relato bíblico de que la ciudad fue capturada rápidamente. Si hubiera caído como resultado de un sitio, el trigo hubiera sido usado. Según Josué 6:17, a los israelitas se les prohibió saquear la ciudad; tenían que destruirla por completo.
    Si bien los arqueólogos estaban de acuerdo en que Jericó fue destruida violentamente, no concordaban con la fecha de la conquista. Garstang sostenía la fecha bíblica de 1400 a.C., mientras Watzinger y Kenyon creían que la destrucción ocurrió en 1550 a.C. En otras palabras, si la última fecha es correcta, Josué llegó a una Jericó que había sido destruida previamente. Esta fecha más temprana plantearía un serio desafío a la historicidad del Antiguo Testamento.
    El Dr. Bryant Wood, que está excavando en el sitio actualmente, encontró que la fecha más temprana de Kenyon estaba basada en suposiciones erróneas sobre la alfarería que se encontró en el sitio. Su fecha más tardía también está basada en el descubrimiento de amuletos egipcios en las tumbas al noroeste de Jerció. En estos amuletos estaban inscritos los nombres de faraones egipcios entre 1500 y 1386 d.C., mostrando que el cementerio estaba en uso hasta fines de la Era de Bronce (1550-1400 a.C.). Finalmente, una pieza de carbón fue encontrado en los restos que fue fechada en 1410 a.C. La evidencia lleva a Watson a esta conclusión: “La alfarería, las consideraciones estratigráficas, los datos de escarabajos y carbono 14 apuntan todos a la destrucción de la ciudad cerca del final de la Edad de Bronce, alrededor de 1400 a.C.”{8}
    Por lo tanto, la evidencia arqueológica actual apoya el relato bíblico sobre cuándo y cómo cayó Jericó.
    La casa de David
    Uno de los personajes más queridos de la Biblia es el rey David. Las Escrituras dicen que fue un hombre conforme al corazón de Dios. Es venerado como el mayor de todos los reyes de Israel, y el pacto mesiánico se establece a través de su linaje. A pesar de su papel clave en la historia de Israel, hasta hace poco no había ninguna evidencia, fuera de la Biblia, que atestiguara de su existencia. Por esta razón, los críticos cuestionaban la existencia del rey David.
    En el verano de 1993, un arqueólogo hizo lo que se considera es un descubrimiento fenomenal e impactante. El Dr. Avraham Biran y su equipo estaban excavando en un sitio llamado Tell Dan, ubicado en el norte de Galilea, al pie del monte Hermón. La evidencia indica que este es el sitio de la tierra de Dan del Antiguo Testamento.
    El equipo había descubierto una impresionante plaza real. Al quitar los escombros, descubrieron entre las ruina una estela o un pedazo de piedra de basalto negro que contenía inscripciones en arameo. La estela contenía trece líneas de escritura, pero ninguna de las frases estaba completa. Algunas de las líneas tenían solo tres letras, mientras que la más ancha contenía catorce. Las letras que quedaban estaban grabadas claramente y eran fáciles de leer. Dos de las líneas contenían las frases “el rey de Israel” y “casa de David”.
    Esta es la primera referencia del rey David que se encuentra fuera de la Biblia. Este descubrimiento ha hecho que muchos críticos reconsideraran su punto de vista sobre la historicidad del reino davídico. La alfarería que se encontró en las cercanías, junto con la construcción y el estilo de escritura, llevan al Dr. Biran a argumentar que la estela fue erigida en el primer cuarto del noveno siglo a.C., alrededor de un siglo después de la muerte del rey David.
    El equipo de traducción descubrió que la inscripción hablaba de guerras entre los israelitas y los arameos, que menciona la Biblia durante este período. En este hallazgo, un líder de los arameos, probablemente Hazael, es victorioso sobre Israel y Judá. La estela fue erigida para celebrar la derrota de ambos reyes. En 1994, se encontraron dos piezas más con inscripciones que hacen referencia a Joram, el hijo de Acab, el rey de Israel, y Ocozías, que fue rey sobre la “casa de David”, o Judá. Estos nombres y hechos se corresponden con el relato que aparece en 2 Reyes, capítulos 8 y 9. El Dr. Hershel Shanks, de Biblical Archaeological Review,dice: “La estela da vida al texto bíblico de una forma muy dramática. Nos da también más confianza en la realidad histórica del texto bíblico”.{9}
    El hallazgo ha confirmado varios hechos. Primero, el uso de la expresión “casa de David” implica que hubo una dinastía davídica que gobernó Israel. Podemos concluir, entonces, que existió un rey David histórico. Segundo, los reinos de Judá e Israel fueron entidades políticas destacadas, según describe la Biblia. Durante mucho tiempo, los críticos consideraron que las dos naciones eran simplemente estados insignificantes.
    El Dr. Bryant Wood resume la importancia de este hallazgo de la siguiente forma: “En nuestro tiempo, la mayoría de los estudiosos, arqueólogos y eruditos bíblicos tomaban una visión muy crítica de la precisión histórica de muchos de los relatos de la Biblia . . . Muchos estudiosos han dicho que jamás existió David ni Salomón, y ahora tenemos una estela que menciona a David”.{10}
    Si bien muchos arqueólogos permanecen escépticos en cuanto al registro bíblico, la evidencia a favor de la precisión bíblica de la Biblia sigue creciendo.

    La Exactitud de Hechos

    Eric Lyons.

    La arqueología es una de las disciplinas que puede ser usada para probar la exactitud histórica de la Escritura. Una y otra vez, ésta ha ayudado a confirmar las referencias de la Biblia de personas, lugares, y fechas. En los cien años pasados, los arqueólogos repetidamente han confirmado e iluminado la historicidad de la Biblia. Aunque nosotros no podemos depender en la arqueología para establecer y sostener nuestra fe, el tener evidencia física que confirme el contexto histórico de los actos salvadores de Dios causa que una persona sincera acepte la Biblia como la Palabra de Dios.

    Cuando el renombrado arqueólogo Don William Ramsay comenzó sus exploraciones en Asia Menor, él dudaba de la historicidad del libro de Hechos. Pero después de cientos de horas de investigación, él comenzó a cambiar su forma de pensar. Un estudio cuidadoso de Hechos 14:5-12 le guió a creer que Lucas estaba muy familiarizado con los lugares, personas, y eventos de los cuales escribió. En este pasaje, Lucas escribió que Pablo y Bernabé huyeron de Iconio a “Listra y Derbe, ciudades de Licaonia” (14:6). Anteriormente en la geografía antigua se creía que Iconio era una ciudad de Licaonia (e.g., como Montgomery es una ciudad de Alabama). Este pasaje fue considerado por algunos críticos de la Biblia como un ejemplo típico de la falta de exactitud regional del autor de Hechos, y por ende evidencia en contra de la inspiración divina. Sin embargo, como Ramsay terminó demostrando definitivamente, éste no era el caso. Iconio no era una parte de Licaonia. En cambio, pertenecía a Frigia, una región del Asia Menor completamente diferente. Este cambio puede sonar como un punto menor, pero éste fue uno muy importante en la mente de Ramsay. Su actitud hacia el libro de Hechos comenzó a cambiar radicalmente. Cuanto más estudiaba, se convertía más en un defensor ardiente de la veracidad de la erudición de Lucas.

    La arqueología puede ser un elemento grandioso para la gente que está buscando el conocimiento. Ésta ilustra nuestra lectura de la Escritura mientras que continúa confirmando la exactitud histórica de la Biblia. Aquellos que han estudiado el libro de Hechos a la luz de la arqueología han descubierto que donde las evidencias son posibles de chequear, Lucas siempre estuvo en lo correcto, sin tener en cuenta la nación, ciudad, isla, o persona que mencionara. Como Wayne Jackson ha observado: “Esto es verdaderamente remarcable, en vista del hecho que la situación política/territorial de su tiempo estaba en un estado de casi constante cambio. Solamente la inspiración puede dar cuenta por la precisión de Lucas” (“The Holy Bible—Inspired of God,” Christian Courier, 27[1]:1-3, May 1991). ¡Cuán verdadero!


    Derechos de autor © 2005 Apologetics Press

    Notas
    • Ver “Are the Biblical Documents Reliable?” disponible en http://www.probe.org/docs/bib-docu.html
    • Randall Price, The Stones Cry Out (Eugene, OR.: Harvest House Publishers, 1997), 46.
    • Nelson Glueck, Rivers in the Desert, (New York: Farrar, Strous and Cudahy, 1959), 136.
    • Fred Wright, Highlights of Archaeology in the Bible Lands, (Chicago: Moody Press, 1955), 94-95. Price, 118.
    • John Garstang, The Foundations of Bible History; Joshua, Judges (London: Constable, 1931), 146.
    • Kathleen Kenyon and Thomas Holland, Excavations at Jericho Vol. 3: The Architecture and Stratigraphy of the Tell, (London: BSA), 370.
    • Bryant Wood, “Did the Israelites Conquer Jericho?” Biblical Archaeological Review, March/April, 1990, 57.
    • John Wilford, “Archaeologists say Evidence of House of David Found.” Dallas Morning News, 6 August 1993, 1A Price, 173.
    Bibliografia
    • Biblical Archaeological Review, March/April 1994, “David Found at Dan,” 26-39.
    • Bryce, Trevor. The Kingdom of the Hittites. Oxford: Clarendon Press, 1998.
    • Freedman, Noel and Geoghegan, Jeffrey. “House of David Is There!” Biblical Archaeological Review. March/April,1995, 78-79.
    • Garstang, John. The Foundations of Bible History; Joshua, Judges. London: Constable, 1931.
    • _______. The Land of the Hittites. London: Constable and Company, 1910.
    • Geisler, Norman. When Skeptics Ask. Wheaton, IL: Victor Books, 1989.
    • Glueck, Nelson. Rivers in the Desert. New York: Farrar, Strous and Cudahy, 1959.
    • Hoerth, Alfred. Archaeology and the Old Testament. Grand Rapids, MI: Baker Book House, 1998.
    • Kenyon, Kathleen and Holland, Thomas. Excavations at Jericho Vol. 3: The Architecture and Stratigraphy of the Tell. London: BSA 370.
    • _______. Digging Up Jericho. New York: Fredrick Praeger Publisher, 1957.
    • Lemonick, Michael. “Score One for the Bible.” Time Magazine, 5 March 1990, 59.
    • _______. “Are the Bible Stories True?” Time Magazine, December 18, 1995, 62-70.
    • McDowell, Josh. Evidence That Demands a Verdict. San Bernadino: Here’s Life Publishers, 1979.
    • _______. More Evidence That Demands a Verdict. San Bernadino: Here’s Life Publishers, 1975.
    • Merril, Eugene. “The Very Stones Cry Out: A New Witness to an Ancient Record.” Gospel Herald at the Sunday School Times. Fall 1995, 54-55, 59.
    • Millard, Alan. Nelson’s Illustrated Wonders and Discoveries of the Bible. Nashville: Thomas Nelson Publishers, 1997.
    • Price, Randall. The Stones Cry Out. Eugene, OR.: Harvest House Publishers, 1997.
    • Wilford, John. “Archaeologists say Evidence of House of David Found.” Dallas Morning News, 6 August 1993, 1A and 11A.
    • Wood, Bryant. “Did the Israelites Conquer Jericho?” Biblical Archaeological Review, Vol. 16:2, 1990.
    • Wright, Fred. Highlights of Archaeology in the Bible Lands. Chicago: Moody Press, 1955.
    • Yamauchi, Edwin, The Stones and the Scriptures. Philadelphia: J.B. Lippincott Company, 1972.
    • © 2000 Probe Ministries. Todos los derechos reservados.

    http://girona.mforos.com/1098670/5287339-arqueologia-geografia-geologia-codices/

    El hijo de Netanyahu gana el concurso nacional de Biblia

    El hijo de Netanyahu gana el concurso nacional de Biblia

    ABC

    En medio de la crisis con EE.UU, el mismo día que Washington cancelaba la visita de su enviado a Israel, Benjamin Netanyahu abandonó el martes por la tarde su despacho y las consultas febriles para coger un helicóptero y volar a Kiryat Shmona.

    Allí, al borde de la frontera con el Líbano, al primer ministro le reclamaban asuntos urgentes…, esta vez asuntos de familia. El mayor de los hijos de su actual matrimonio con Sara, el joven Avner Netanyahu de 15 años, competía y se proclamaba ganador del Concurso Nacional de Biblia para la Juventud Judía, en cuyas fases eliminatorias han participado este año 12.000 estudiantes.

    Avner, que llevaba en la cabeza una kipá con los colores azul y blanco de la bandera de Israel, era felicitado en el escenario por su padre, pero sobre todo por su orgullosa madre, hija de un reputado profesor de Estudios Bíblicos y entusiasta seguidora de este torneo, en el que su familia ha cosechado muchas victorias. En la lista de honor del certamen figuran todos sus hermanos: Hagi Ben-Artzi fue campeón mundial; Amatzia finalista en la misma categoría y Matanya, que ya ganó su premio nacional con solo 10 años.

    “No competí para ganar, sólo hice lo que pude”, fueron las modestas palabras de Avner Netanyahu, del que el coordinador del concurso destacó “su educación en colegios públicos, su religiosidad y su buen conocimiento de la Biblia”. El Día de la Independencia de Israel, 15 de mayo, competirá en Jerusalén por el Premio Mundial. Caiga la que caiga, allí estará su padre.

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