Pablo

Pablo

Posted: 16 Nov 2010 03:28 AM PST

Pablo
Originalmente publicado en New Dictionary of Theology. David F. Wright, Sinclair B. Ferguson, J.I. Packer (eds), 703-707. IVP. Traducido y publicado en Español en Nuevo Diccionario de Teología David F. Wright, Sinclair B. Ferguson, J.I. Packer (eds), 537-540. CBP, Traducido por Hiram Duffer. Publicado acá con el permiso del autor.

Pablo. Este articulo presenta un panorama de la vida y la obra de Pablo, su teología, su lugar en el cristianismo primitivo y su significado para el día de hoy.

1. Vida y obra
El apóstol Pablo, un judío de la tribu de Benjamin, nació como ciudadano romano en Tarso de Cilicia, con el nombre hebreo de Saulo. Probablemente Pablo era uno de sus nombres romanos. Educado como fariseo, llego a ser sumamente hábil en la ley y la tradición judías (Gal. 1:14). Mientra participaba de una persecución violenta de la iglesia, fue confrontado en el camino a Damasco con una visión cegadora del Jesús resucitado. Siguió hasta Damasco y allí recupero su vista y fue bautizado c. 34 d. de J.C. (Hech. 9:3-19). Obedeciendo a su nuevo Señor, empezó de inmediato a predicar a Jesús como Mesías en las sinagogas y a su vez llego a ser objeto de la persecución judía (Hech. 9:19-25; cf. 1 Tes. 2:14-16).
En esta época parece que paso algún tiempo en Arabia (Gal. 1:17), regresando a Damasco por tres años antes de ir a Jerusalén (Hech. 9:26-29). Nuevamente fue perseguido fue a su ciudad natal, Tarso, hasta que Bernabé lo llevo para ayudar en la creciente iglesia multirracial en Antioquia (Hech. 11:19-26). Desde allí, los dos hicieron otro viaje a Jerusalén (Hech. 11:30) para proveer una ayuda ante el hambre (c.46). Es probable que este es el mismo viaje que describió en Gálatas 2:1-10, aunque algunos identifican este ultimo como la visita de Hechos 15.
Nuevamente en Antioquia, Bernabé y Pablo fueron llamados por el Espíritu para un ministerio de predicación itinerante (Hech. 13-14), cuyo mismo éxito llevo a una controversia sobre los términos de admisión de los no judíos al pueblo de Dios (Gal.; Fil. 3:2-11; ver Hech. 15). Pablo hizo dos viajes subsecuentes con Silas y otros, pasando un tiempo considerable en Corinto en el primer viaje y en Efeso en el segundo (Hech. 16-19). Al regresar a Jerusalén fue arrestado y enjuiciado delante del Sanedrín y dos gobernadores romanos sucesivos, un proceso que termino solo cuando Pablo ejerció su derecho como ciudadano romano apelando a Cesar. Luego fue llevado a Roma por barco, naufragando en ruta por la costa de Malta (Hech. 20-28). El relato de los Hechos termina con Pablo predicando abiertamente en Roma, sin mencionar ni juicio ni ejecución. Relatos eclesiásticos posteriores llenan las lagunas, contando del martirio de Pablo bajo Nerón, c. 64.
Las cartas que sobreviven formaban una parte vital del ministerio de Pablo, siendo el medio principal por el que podía ejercer autoridad pastoral sobre las iglesias que había fundado, aun estando ausente de ellas. Las cartas suscitan tres preguntas principales: a. ¿Cómo debe entenderse su teología? b. ¿Que papel desempeño en el desarrollo del pensamiento cristiano primitivo? Y, c. ¿Cómo se le puede apropiar en la iglesia contemporánea?

2. La teología de Pablo
Algunos han colocado la justificación* en el centro del pensamiento de Pablo; otros, su doctrina de “estar en Cristo” (ver Cristo, Unión con*). Ninguna de estas soluciones resuelve todos los problemas. Es mejor pensar en Pablo como reconsiderando su teología farisaica a la luz de Jesucristo, como sigue.
a. El Transfondo de Pablo. Las afirmaciones básicas de la teología judía son el monoteísmo* (hay un solo Dios, el creador del mundo) y la elección (este Dios ha escogido a Israel para ser su pueblo). Esta doctrina doble encuentra su expresión clásica en el pacto,* cuyo punto focal era la ley* (Tora). La tarea de Israel consistía en ser fiel a Dios guardando la Tora, y Dios, por lo que le concierne, seria fiel al pacto (“justo”*) liberando a Israel de sus enemigos. Como fariseo, Pablo creía que esta liberación tomaría la forma de una nueva era irrumpiendo en la era presente (mala): Israel seria vindicado (“justificado”, i.e. se declararía que estaba verdaderamente dentro del pacto) entonces, y los que habían muerto siendo fieles al pacto serian resucitados de entre los muertos para compartir en el nuevo orden mundial. Mientras tanto, la única esperanza de Israel consistía en la fidelidad a la Tora y en su consecuente exclusivismo y separación de la contaminación, especialmente por medio del contacto de los gentiles. Fue lo que parecía ser relajamiento de estas obligaciones del pacto por parte de los cristianos primitivos lo que hizo que Pablo los persiguiera. Su visión de Jesús resucitado provoco un trastorno total no solamente en su vida personal, al reconocer a Jesús como Señor, sino que también en su pensamiento. Si Dios había resucitado a Jesús de entre los muertos, eso significaba que Jesús era el Mesías, el representante de Israel. Este reconocimiento los llevo inmediatamente a una reevaluación de todo su sistema teológico y su vocación practica.
b. Dios y Jesús. El concepto que Pablo tenia de Jesús causo, y dio forma, a la revolución en su concepto de Dios. Si Dios había vindicado al Jesús crucificado como Mesías, entonces en el-en su sufrimiento y su vindicación- ya se había llevado a cabo la acción de Dios para salvar a su pueblo. Puesto que el AT conceptuaba a esa acción como esencialmente acción de Dios mismo, Pablo llego a la conclusión de que Jesús mismo era dios en acción: “ Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo mismo” (2 Cor. 5:19). Lo que Jesús hizo en la cruz es algo que solo Dios puede hacer: así que Jesús, quien antes de hacerse humano era “en forma de Dios” no consideraba que esa igualdad con Dios era algo para su propio beneficio, sino que revelo el verdadero carácter de Dios por medio de su abnegación, su encarnación y su muerte (Fil. 2:6-8). La resurrección es la afirmación de Dios de que este amor que se da a si mismo es en verdad la revelación de su propia vida y carácter (Fil. 2:9-11; cf. Rom. 1:4). El Dios que no compartiría su gloria con otro la ha compartido con Jesús (Isa. 45:22-25; cf. Fil. 2:9-11). De modo que el monoteísmo se redefine, no se abandona: Pablo se basa en la metáfora judía de la “sabiduría* de Dios” por medio de la cual Dios hizo el mundo, para atribuir esa agencia en la creación, así como en la nueva creación, a Jesús (1 Cor. 8:6; Col. 1:15-20), colocando a Jesús al lado de “el Padre” en formulaciones que en si mismas son nuevas expresiones del monoteísmo judío frente al politeísmo pagano. Esta impresionante visión nueva de Dios, especialmente destacando el amor divino, se complementa por el concepto que Pablo tiene del Espíritu* trabajando en los hombres y las mujeres para realizar aquello que Dios se propone, el dar vida verdadera (Rom. 8:1-11; 2 Cor. 3:3, 6, 17, 18). Finalmente, Pablo reconoce que el monoteísmo no puede contentarse con dividir al mundo en dos mitades. Si hay un solo Dios, y un solo Señor, debe de haber un solo pueblo (Rom. 3:27-30; 10:12; Gal. 3:19, 20). Así que su nuevo concepto de Dios señala hacia un nuevo concepto del pueblo de Dios (cf. Iglesia*).
c. El nuevo pacto. Al reconocer a Jesús como Mesías (“Cristo” en griego), i.e. como aquel en quien los propósitos de Dios para Israel* se habían resumido, Pablo se vio obligado a pensar de nuevo en el lugar de Israel y de su ley en el propósito total de Dios. A menos que Dios hubiera cambiado sus planes (lo cual era inconcebible), lo que había sucedido en Cristo debe haber sido el propósito de Dios desde el principio. La cruz y la resurrección le dieron a Pablo la pista: ya que el Mesías representa a Israel, Israel mismo tiene que “morir” y ser “levantado” (Gal. 2:15-21). Al leer la Escritura de nuevo desde este punto de vista, Pablo descubrió que, en el mismo pasaje donde primeramente se hicieron las promesas del pacto (Gen. 15), dos temas sobresalen: El deseo de Dios de que “todas las naciones” compartan la bendición de Abraham y la fe Abraham como la señal de que el era en verdad participe del pacto con Dios (Rom. 4; Gal. 3). Pero esto quería decir que la interpretación que Israel hacia de su papel en el plan de Dios había estado equivocada. Había confundido una etapa temporaria del plan (su tierra, su ley y sus privilegios étnicos) con el mismo propósito final. Sin embargo, la ley, aunque venia de Dios y reflejaba su santidad, no podía ser el instrumento de la vida, por causa del pecado. Pero ahora Cristo, no Israel, ocupaba el centro del escenario: y en Cristo se estaba llevando a cabo el plan de Dios para una familia mundial. Los enemigos políticos de Israel eran meramente una metáfora o un símbolo de los verdaderos enemigos de Dios, es decir el pecado y la muerte (1 Cor. 15:26, 56), que tenían dominio no solo sobre Israel sino sobre todo el mundo.
Estos enemigos máximos habían sido vencidos en la cruz y la resurrección. Como el representante inocente de Israel, y de allí de la raza humana, el Mesías había permitido que el pecado y la muerte le hicieran lo peor que podían, y había salido victorioso. El poder del pecado se había agotado al traer a la muerte al único ser humano que, sin pecado el mismo, podía ser adecuadamente vindicado por Dios después de la muerte (2 Cor. 5:21). Así que la cruz se encuentra en el corazón de la teología de Pablo, como la base de su misión (2 Cor. 5:14-21) y de su redefinición del pueblo de Dios. El hecho del pecado universal (Rom. 1:18-3:20) manifiesta la necesidad de un acto salvador de pura gracia (3:21-26): la ira divina (1:18-2:16) es desviada, como en el éxodo, por la sangre del sacrificio (3:24-26). Si Israel mismo no hubiera sido cautivo del pecado, la participación en el pacto hubiera podido definirse en términos de la ley y la circuncisión: pero en ese caso no hubiera sido necesario que Cristo muriera (Gal. 2:11-21).
La resurrección proporciona la base para la verdadera definición del pueblo de Dios. Dios ha vindicado a Jesús como el Mesías y de esa manera ha declarado que los que pertenecen a el, que de acuerdo con la expresión idiomática hebrea están “en Cristo” (cf. 2 Sam. 19:43-20:2), son el verdadero Israel. Las pruebas de ser miembros en el nuevo pacto son las señales de la obra del Espíritu, i.e. fe* en Jesucristo como Señor, creencia en su resurrección y el bautismo* como la señal de admisión al pueblo histórico de Dios (Rom. 10:9,10; Col. 2:11, 12). De modo que la “justificación” es la declaración de Dios en el tiempo presente de que alguien esta dentro del pacto, declaración que se hace no sobre la base del esfuerzo de guardar la ley judía sino sobre la base de la fe; porque la fe en Jesús es la evidencia de que Dios, por medio de su Espíritu, ha iniciado una nueva obra en una vida humana, la que seguramente llevara a su consumación (Rom. 5:1-5; 8:31-39; Fil. 1:6; 1 Tes. 1:4-10). Por lo tanto, el presente veredicto divino anticipa correctamente el que seria emitido en el día final sobre la base de la vida total del cristianismo (Rom. 2:5-11; 14:10-12; 2 Cor. 5:10). Así que este doble veredicto se base en dos cosas: la muerte y la resurrección de Jesús y la obra del Espíritu: Cristo y el Espíritu juntos realizan “lo que era imposible para ley “ (Rom. 8:1-4). De esta manera “justificación’ redefine el pueblo de Dios y abre ese pueblo a todos los que creen, cualquiera que sea su transfondo racial o moral.
De esta forma, todo el mundo se constituye en la esfera de la acción redentora de Dios en Cristo, y hombres y mujeres sin distinción son llamados por el evangelio a someterse al señorío de Jesús y de esa manera disfrutar las bendiciones de la vida en la comunidad del pacto, tanto en el mundo presente como en el por venir. El pueblo de Dios constituye, en Cristo, esa verdadera humanidad que Israel fue llamado a ser pero que por si mismo no pudo ser. Pablo expresa esto apropiadamente al referirse a la iglesia, el pueblo del Mesías, como “el cuerpo de Cristo” (Rom. 12; I Cor. 12). Esta participación en Cristo tiene que vivirse por cristianos individuales, permitiendo al Espíritu dirigir sus acciones, capacitándolos para vivir en el presente como conviene a los herederos del reino futuro de Dios (Rom. 8:12-25; Gal. 5:16-26; Col. 3:1-11). Puesto que ya están participando así en la nueva era, el retorno final de Cristo puede ser tarde o temprano, pero debe hallarlos “despiertos”, no dormidos al pecado (1 Tes. 5:1-11; cf. Fil. 3:17-21). Y cuando llegue ese día, no solo los seres humanos, sino toda la creación, participara en la renovación que el único Dios ha planeado para su mundo (Rom. 8:18-25).
d. La justicia de Dios. Este cuadro de la renovación de toda la creación por medio de la obra de Cristo y el Espíritu completa el cuadro que Pablo da de Dios mismo. En la carta a los Romanos, Pablo toma la habitual pregunta judía respecto a la justicia de Dios (Si Israel es el pueblo de Dios, ¿por qué esta sufriendo?), la intensifica a la luz del pecado universal (si todos, incluyendo a Israel, son pecadores, ¿cómo puede ser fiel al pacto?) y la contesta a la luz del evangelio. Afirma que la cruz y la resurrección demuestran que Dios tiene razón: ha sido fiel al pacto con Abraham, ha sido imparcial en sus tratos con judíos y gentiles por igual, ha resuelto el pecado en la cruz y ahora salva a los que se entregan a su misericordia. La pregunta adicional, de si Dios es justo cuando parece que permite al pueblo original del pacto perder la salvación mesiánica, se contesta en Romanos 9-11. Dios ha sido fiel a su promesa que siempre hablaba de una familia mundial: el rechazo actual de Israel es una parte necesaria del propósito divino total, ya que solo así puede darse la bienvenida a los gentiles a salvar a los mismos judíos, como se seguirá haciendo, por gracia solamente. Pablo explica lo que parecen ser las rarezas del plan divino como la obra del amor y la misericordia de Dios frente al pecado humano, incluyendo al de los judíos.
De esta manera, la teología de Pablo efectúa una redefinición del monoteísmo y la elección, basada en la muerte y la resurrección de Jesús y la obra del Espíritu. Esta teología se caracteriza en todo punto por el amor: el amor de Dios por su mundo y sus criaturas humanas; el amor de Jesús en su muerte expiatoria; y el amor hacia Dios y de unos hacia los otros con que, por su Espíritu, Dios esta transformando las vidas corporativas e individuales de su nuevo pueblo del pacto, para que lleguen a ser los seres cabalmente humanos que Dios se propone, reflejando su propia imagen, que es Jesús mismo (2 Cor. 3:18; Col. 3:10).

3. Pablo en el cristianismo primitivo
De esta manera, se hace claro que Pablo no era responsable de la “helenización”* del cristianismo primitivo, i.e. la transformación que algunos han dado por sentado, de una fe judía pura a una estructura filosófica. Ni, por otro lado, estaba sencillamente usando métodos rabinicos para perpetuar un sistema de pensamiento judío. Estaba poniendo en vigor esa redefinición del judaísmo que tuvo lugar por medio de Jesús, permitiendo que la cruz y la resurrección constantemente den a conocer el mensaje judío de salvación mundial que el predicaba. Llegaron a desconfiar de el aquellos cristianos que se sentían obligados a sostener el lugar especial de los judíos aun dentro del nuevo pacto. Al inversa, sus ideas fueron mal empleadas por otros (v.gr. Marcion*) para denigrar la Tora y representar a la iglesia como una entidad puramente gentil. No obstante, su obra y sus escritos formaron una parte clave del fundamento para la vida y el pensamiento de la segunda generación, y las subsiguientes de la iglesia.

4. Pablo para el día de hoy
Desde el tiempo de la Reforma, ha sido habitual considerar a Pablo como enemigo del “legalismo” en la religión (ver Ley y Evangelio*). Aunque en su propio lugar es importante, esta cuestión no representa el empuje central de Pablo. En su lugar, la iglesia contemporánea haría bien en aprender de Pablo el verdadero significado del monoteísmo al que Cristo le dio forma y del nuevo pacto en el Espíritu, que juntos proporcionan la base, la razón de ser, el contenido y el modelo para la vida de la iglesia y, especialmente, su responsabilidad por su mision mundial.

Bibliografía
F.F. Bruce, Paul, Apostle of the Free Spirit (Exeter, 1977); W. D. Davies, Paul and Rabbinic Judaism (Filadelfia, 1980); E. Kasemann, Perspectives on Paul (Londres, 1969); S. Kim, The Origin of Paul’s Gospel (Grand Rapids, MI, 1982); W. A. Meeks, The First Urban Christians: The Social World of the Apostle Paul (New Haven, CT, 1983); H. N. Ridderbos, Paul: An Outline of His Theology (Grand Rapids, MI, 1975); E. P. Sanders, Paul and Palestinian Judaism (Londres, 1977).
N.T.W

Efesios parte 4

LA PETICIÓN DE PABLO A DIOS, para alcanzar sabiduría. Cap. 1:15-21:

Dios nos ha llamado a interceder; nos ha mandado a orar por los que están en eminencia. Nos ha dado su Palabra, su poder, su Nombre, su autoridad y su fe. Tenemos todas las herramientas necesarias para orar de manera eficaz por nuestra nación y sus gobernantes y por todos los que están en eminencia. Pablo habia comprendido bien la importancia de la oracion.(cf. 1 Tim. 2:1,2)

Las bendiciones dadas por Dios a los Efesios es la “causa” que lo llevan a Pablo a orar, v.15.

A. La actitud de los Efesios: (las características de una verdadera iglesia)

a. Fe en el Señor v.15 ; cf. Col. 1:4

Sin fe es imposible agradar a Dios; En Hebreos 11:6 dice: “Pero sin fe es imposible agradar a Dios, porque es necesario que el que se acerca a Él crea que le hay y que es galardonador de los que le buscan.”

Uno de los temas más importantes de la Biblia y que lo encontramos por toda ella es el de la fe.  Y aunque ha sido menospreciada y atacada por unos y sobreenfatizada por otros, sin embargo tiene un lugar preponderante en la Biblia.

b. Amor para los hermanos v.15 (la manifestación de la fe) (Cf. Jn. 13:31- 35 ; Jn. 15:12)

“En esto conocerán que sois mis discípulos“(Jn. 13:35)

B. Son motivos de gratitud a Dios: todos tenemos motivos por los cuales dar gracias

C. “No ceso” v.16, la constancia es necesaria en las oraciones, 1 Tes. 5:17

D. La oración es dirigida a: (v.17)

a. Nuestro Padre, marcando la nueva relación que tenemos con El.

b. El Dios del Sr. Jesucristo, marcando la relación de unigénito, pero también el ejemplo a
imitar en nuestras oraciones.

c. El Padre de gloria, mostrando la reverencia en que debemos orar.

E. El pedido de Pablo: v.17

a.   Espíritu, de sabiduría y  conocimiento, no el E. Sto. tampoco  una actitud espiritual (ya la tenían) sino la dádiva de los dones espirituales

b.   De 1a Cor. 12:8.

c.    Sabiduría ( gr. sofía: la sabiduría de las cosas profundas.

d.   Conocimiento: de las verdades reveladas

e.   “En el conocimiento de él': gr. epignosis: pleno conocimiento experimental

F.   El Propósito: Para tener un   pleno conocimiento de Dios v. 18, es necesario que ilumine
(mantenga iluminado) nuestro entendimiento ( corazón) es obra del Espíritu, 1a Cor. 2:10-11.
a.   Sepáis, saber: comprendáis.

G. Tres cosas quería que conozcan los Efesios:

a. La esperanza a la que nos llamó,18: es el resultado de su llamado Ro.8:30 y He.6:18-19.

b. Las riquezas de su gloria v.18, a las que tenemos derecho v.5 pero que debemos conocer
Col 1:12,

c. La grandeza de su poder v.19,

(1) Supereminente; gr. huperballon, deriva hipérbole, excede toda medida, en grandeza,
fuerza, soberanía, etc

(2) Poder: (gr. dúnamis), deriva dínamo, generador de fuerza y dinamita, potencia

(3) Operación, (gr. enérgeia) poder actuando.( eficacia)

(4) Poder,  (gr. tratos): soberanía “de Dios'; de su fuerza, gr. iskhúo.

H. El poder de Dios: es el motivo para confiar que hará lo que pide Pablo

a. Levantó al Señor de los muertos v.20

Si Jesús no hubiese resucitado, todo el ejercicio de nuestra fe sería vano.1 CORINTIOS 15.1-28, 32b-34, 58

b. Lo sentó a su diestra

c. Le dio autoridad sobre todas las cosas v. 21 y todos los tiempos

d. Lo colocó como cabeza de la iglesia v.22

La resurrección de Cristo, es la corona de la fe cristiana,

Cuando hablamos del hecho histórico de la resurrección, la corona de la fe cristiana, estamos hablando de un hecho trascendental que o bien sea es el fraude mas grande y sofisticado de la historia o es el hecho mas fantástico y sobrenatural de la historia humana.
Hay tres credenciales básicas en la historia de Jesús, de los cuales, si alguno de ellos sucumbe, sucumbe todo el cristianismo, a saber:
1) El impacto de la vida de Jesús sobre la historia,
2) el cumplimiento de las profecías en su persona,
3) la resurrección de entre los muertos.
Si se pudiera negar la resurrección, el cristianismo no tendría razón de ser. El cristianismo
permanece en pie o cae con la resurrección. Esta doctrina no es un asunto de mera discusión teológica,sino un asunto de vida o muerte para la fe cristiana. Si los muertos no resucitan, comamos y bebamos,que mañana moriremos.
En la historia de Jesús todo armoniza perfectamente, lo extraño hubiera sido si Cristo se hubiera quedado en la tumba. Todo su mensaje, las profecías y su obra habrían fenecido si el no hubiera resucitado, conforme a las escrituras.
La primera multitud que se convirtió al cristianismo se convirtió en un mensaje sobre la
resurrección.
El meollo del mensaje apostólico era exactamente la resurrección de Cristo y la esperanza de la resurrección de los cristianos. El cristianismo no tuviera nada que ofrecer si no fuera la esperanza de resurrección y vida.
La resurrección enfatiza cinco grandes realidades:
1) Explica la muerte de Jesús,
2) Confirma y completa las profecías sobre la primera venida, al igual que da paso al flujo normal del plan de Dios en la historia, según las profecías.
3) Anticipa la venida del E. S. y la expansión de la fe cristiana.
4) Preanuncia la segunda venida de Cristo como rey.
5) Nos anima en la esperanza de vida.
Nuestra fe no avergüenza, por el contrario, nos trae esperanza de vida eterna.
“Si los muertos no resucitan, comamos y bebamos, porque mañana moriremos”.

Efesios parte 3

La doxologia

En estos versículos encontramos en griego 202 palabras que componen una declaración ininterrumpida sin puntos y aparte.  En ella, el apostol Pablo analizará la proyección en el tiempo de la bendición espiritual que Dios nos da (pasado,presente y futuro). Luego explica que Dios nos ha garantizado estas bendiciones por su Santo Espíritu

A. Las Bendiciones dadas en el Pasado v 3-4: (la primera)

a. Escogidos;(gr. eklegomai: e voz media es elegir para uno)  La elección no es por respuesta Humana sino para que haya respuesta. Mat. 13:27, Ef.1:4,5,9,y 11, Col 3:12, 1aPedro 1:1-2.

(1) Dios en Ef. 1:4 escoge un pueblo en 1a P. 2:9.

(2) Dios en Isaías 45:4 escoge una Nación.

(3) Dios en 1a P 1:2 a cada uno de nosotros.

b. El Propósito de la elección, 4: “que fuésemos santos y sin mancha”,

(1) Agios: santo, separado.

(2) Amómous: sin defecto, sin mancha”, la perfección moral para estar “delante de El”.

c. El Tiempo: antes de la creación del mundo v.4, antes de la fundación del mudo, es
pretemporal, también antes de la fundación del mundo: nos amó Jn.17:24; nos conoció 1a Pe- 1:20; nos dio a Cristo Ap.13:8. cp. Mt.13:35 y 25:34; Lc. 11:50; 1a Co.2:7 y He.4:3

Homer A. Kent Jr. explica que

Se da, en el versículo 4, una declaración más específica sobre la acción del Padre. Fue El quien inició el plan de redención, escogiendo a los creyentes en conexión con Cristo, antes de la fundación del mundo. Este acto soberano de Dios separó a algunos para experimentar las bendiciones de la salvación. Las razones o el criterio de su elección no se nos han dicho, excepto que lo hizo según el beneplácito de su voluntad (1:9). La verdad de un grupo escogido era bien conocida por los judíos del Antiguo Testamento (Dt. 4:37; 7:6-8; Is. 41:8), pero ahora se revela que la elección de Dios en la Iglesia incluye a los gentiles también.

Esta elección de Dios fue «en él» (esto es, en Cristo). Dios hallaba en Cristo los méritos todosuficientes para redimir a los hombres, sin violar Su justicia. Su propósito fue escoger a personas cuyas vidas demostraran el poder de Dios para vencer el pecado. Su elección fue hecha en amor, y engendra amor en los creyentes. Pero uno se pregunta si, en la última parte del versículo 4, se contempla la justificación o la santificación. Debido a que Pablo usa las mismas palabras griegas referentes a la santificación en 5:27 (trad. «santa y sin mancha»), no parece aconsejable pasar por alto el aspecto ético.

Pablo contempla, tanto lo judicial como lo experimental, en el propósito de Dios para la elección. (Es posible que la frase «en amor» sea parte del versículo 5: «en amor habiéndonos predestinado». Sin embargo, la costumbre usual de Pablo es de colocar una frase semejante después de las palabras que califica, en vez de antes de las mismas.)

El método de la elección de Dios consta en el versículo 5. Las palabras «habiéndonos predestinado», probablemente son modales más que temporales. Pablo está explicando la manera en que la elección fue efectuada. Fue consumada al señalar Dios a algunos para la salvación, aun antes de su existencia personal. Esta predestinación fue la selección de Dios de algunos, para recibir la adopción como hijos suyos.

En el fondo de la ilustración parece estar la costumbre romana, ya que no existía una costumbre judía comparable. Según esta usanza, niños de otras familias podían ser legalmente adoptados y serles otorgados derechos y responsabilidades plenos. Esto es precisamente lo que hizo Dios cuando escogió a hombres que, a causa del pecado, no poseían vida espiritual. Por la elección de Dios, El los hizo hijos Suyos. Desde luego, la verdad espiritual supera en mucho la ilustración humana, porque, por la regeneración, Dios realmente les hace hijos Suyos, por naturaleza, mediante el nuevo nacimiento. (Ver Gá. 4:1-7 para una ilustración similar de Pablo.)

No se deja lugar al orgullo humano, pues la elección de Dios en ninguna manera depende del hombre. Se llevó a cabo «por medio de Jesucristo», y se puede explicar solamente por el «beneplácito de su voluntad». La elección de Dios no obedeció a nada bueno o atractivo en el hombre, ni a nada fuera de Dios mismo. Fue un acto de Su propia bondad, y no podemos ir más lejos.

Uno debe cuidarse mucho de sacar conclusiones falsas de esta sublime verdad. Pablo no está afirmando una doctrina dura y fatalista, en que Dios arbitraria¬mente selecciona a algunos para el cielo, sin importar lo malas que sean sus vidas, y manda a los demás al infierno, a pesar de los sinceros deseos que tengan de hacer la voluntad de Dios. Al contrario, la Biblia en­seña que todos los hombres están muertos en pecado, y ninguno sería salvo si Dios no interviniera. Además, la Escritura nunca habla de que los hombres sean pre­destinados para el infierno. La predestinación, en la Bi­blia, siempre tiene referencia a los creyentes. El plan inigualable de Dios proveyó, tanto el medio como el fin. Sigue siendo verdad que «todo aquel que quiera puede venir». Y se debe a la gracia de Dios que algunos res­pondan con fe y vengan a Dios por medio de Cristo. [1]

B. Las Bendiciones en el Presente v.5-8:

EL MEDIO: “en El”
Las consecuencias actuales de la elección pasada:

a La Adopción:

(1) Una posición mayor a la que teníamos antes de la caída, cp. Gal.4:4-7 y Ro.8:14-17.

(2) El amor es el móvil v.5, cp.1a Jn.3.1

(3) Adopción: gr: uiothesía, nos coloca legalmente en la posición de hijo adulto con sus derechos y obligaciones.

(4) Tenían los adoptados el derecho llamado de “sacra privata” el de poder adorar los
dioses de sus padres adoptivos.

b. Predestinados: gr: proorízo, de allí deriva la palabra horizonte, también aparece en 1a. Cor. 2:7 y Rom. 8;29. En el v.11 aparece otra palabra traducida igual y es la palabra gr. prothesis: una posición anterior.

(1) Por su voluntad, v.5   una motivo inapelable: En amor, según el puro afecto, lit. el
beneplácito (eudokíá), nos habla de deseo y gusto.

(2) Para redimir es necesario:

a. Un pariente cercano.

b.Los medios para la compra (el dinero).

c. La voluntad de hacerlo.

c. La Aceptación, es en el Amado, deriva del gr. charitóo: colmar, enriquecer. B.A. “gratuitamente impartió”, N.V.I. “que nos concedió”, en Lc.1:28: muy favorecida; teniendo un fin o propósito: “para alabanza de su gloria” v.6

d. La Redención gr. apolútrosin: poner en libertad mediante una paga, el rescate  de un prisionero de guerra o un esclavo y también a la liberación de la pena de muerte. Dios utiliza 2 palabras griegas más para redención agorazo Ap. 5:9 (comprar especialmente un esclavo) y exagorazo Gal. 3:13 y 4:5 ( comprar y liberar o sacar afuera, del alcance de la ley) con la redención obtenemos:

(1) Un sustituto que murió por nosotros, Mr. 10:45.

(2) Un pago eterno a través de un sacrificio eterno, Heb.9:22 y 26-28.

(3) La seguridad de no mas reclamos anteriores, Rom. 8:1.

Homer A. Kent Jr. explica que

La redención se describe, primeramente, en cuanto a su naturaleza (v. 7). Consiste en la liberación de la esclavitud por medio de la paga de un rescate. Aunque sea cierto que, a veces, la palabra se usa más generalmente por liberación, aquí la inclusión de «por su sangre» claramente nombra el precio de rescate. Los pecadores que fueron esclavizados por el pecado y desesperadamente endeudados a la justicia de Dios, fueron redimidos por la sangre de Cristo. No fue meramente Su muerte, sino la naturaleza vicaria de aquella muerte, como significa la referencia a la sangre.

La redención logró el perdón de nuestras transgresiones. (Ver Col. 1:14, para una declaración paralela.) La redención se consiguió en el Calvario cuando fue pagado el precio. El perdón queda experimentado cuando cada hombre en particular responde con fe al evangelio. La idea básica del perdón es remisión —quitar la culpa. Los apóstoles fueron instruidos a «remitir» los pecados por medio de la proclamación del evangelio (Jn. 20:23; Hch. 10:42-43). Cuanto más alto sea el concepto que uno tenga de la santidad de Dios, y cuanto más profundo su sentido del pecado humano, tanto mayor será su discernimiento de las riquezas de gracia que fueron necesarias para proveer semejante redención.

El alcance de la redención se expone en los versículos 8-10. A los creyentes se ha revelado ser de una expansión estupenda. En Cristo, Dios hizo que nos abundara su gracia en el ámbito de toda sabiduría e inteligencia. Aunque algunos refieren los términos sabiduría v prudencia a Dios, parece mejor entenderlos como referencias a características humanas que Dios, en Su abundante gracia, ha provisto al pecador, por medio de las cuales puede comprender y aceptar lo que Dios ha hecho (cp. Col. 1:9). La sabiduría de que habla Pablo, es el término general que se usa para el discernimiento intelectual que comprende la verdad espiritual. Tal sabiduría procede de arriba (Stgo. 1:5; 3:15, 17). La prudencia, o la inteligencia, es el uso práctico de la sabiduría. Es la gracia abundante de Dios, que le hace po­sible al hombre percibir intelectualmente, y aceptar y poner por obra las provisiones del plan redentor de Dios.[2]

e. El Perdón, una manifestación de la gracia de Dios v.7 y 8.

(1) El pago fue la sangre porque Lv.17:11 sin sangre no hay remisión   (aphesin, liberar,
despedir) de pecados (paraptomaton: lit. caída), siendo inevitable para la adopción , que nos da el derecho de recibir las riquezas de su gracia.

(2) Para el perdón es necesario el derramamiento de la sangre v.7, y es dado por su gracia, “conforme su gracia” si fuera según nuestra gracia seria pequeña pero   la suya es ilimitada, igual su perdón.

f. El Enriquecimiento: al “sobreabundar” esta gracia es dado en sabiduría (gr. sophía) y discernimiento v.8 (gr. pronései: para algunos prudencia), Cristo es poder y sabiduría de Dios según 1a .Cor. 1:24 ,al tener a Cristo tenemos la sabiduría del cielo.

g. La revelación: Nos las reveló_por su buena voluntad v.9

h. El Misterio v.10, en la Biblia, es algo que Dios nos revela y que de otra forma no podríamos conocer.

Homer A. Kent Jr. cita que

Dios multiplicó Su gracia a los hombres creyentes, revelándoles el misterio de Su voluntad, ciertos aspectos de la cual no habían sido antes declarados. («Misterio», en el Nuevo Testamento, no significa algo misterioso, sino una verdad previamente escondida y ahora dada a conocer). Lo que se reveló fue Su voluntad de proveer en Cristo el punto focal de la redención, para que todas las cosas pudieran ser introducidas en una gran unidad (cp. Col. 1:16-20). [3]

i. La Dispensación: gr. oikonomían: administración, período de tiempo en que Dios se manifiesta de una determinada manera, v.10.

j. La Dispensación del cumplimiento de los tiempos, es el tiempo apropiado que comenzó con la venida de Cristo Gal.4:4 y termina con el reino futuro cuando el Sr. en su regreso en gloria, ejecute el propósito de Dios (1a. Cor.15: 24-25)

k. La Reunión: anaquephalaiosasthai, recapitular, viene de kephalión: resumen.

C. Las Bendiciones del futuro.Disfrutaremos en el futuro en su plenitud (ya las tenemos potencialmente y podemos ahora comenzar a disfrutar), cap. 1: 9-12:

La herencia adquirida v.11, ya fue preparada en el principio así como también nosotros predestinados a ella:

a) Siendo Cristo el heredero universal Heb. 1:1-3

b) Y nosotros coherederos con El y herederos de Dios Rom. 8: 27

c) Tenemos una herencia inalterable 1a. Pe. 1:4

d) Siendo nosotros a su vez “la herencia de Dios” v.14

Curtis Vaughan explica que

Pablo enseña aquí que la gracia de Dios no sólo ha traído redención y perdón, sino que ha sobreabundado en los dones adicionales de “sabiduría e inteligencia” (v. B)

Al dar estos dones, Cristo capacita a los creyentes para comprender algo del propósito que tiene Dios para el universo. Pablo se refiere a este propósito como “el misterio de su voluntad [de Dios]” (v. 9). Los antiguos empleaban la palabra misterio para dar a entender cualquier cosa escondida o secreta, pero en el Nuevo Testamento tiene un significado especial. Significa una variedad divina que ahora ha sido plenamente manifiesta o Meincida en el evangelio.

La palabra ocurre seis veces en Efesios (1:9; 3:3, 4, 9: 5:32; 6:19) y veintiuna veces en otras partes del Nuevo Testamento. Pablo, en cuyos escritos está la gran mayoría de las veces que aparece la palabra, la usa aplicándola a los pensamientos y a los planes de Dios. Estos están ocultos a la razón y comprensión humanas y deben ser divinamente revelados si es que han de ser conocidos del todo. La paráfrasis La Biblia al Día la traduce “secreto motivo”. Tal vez la palabra “secreto” exprese mejor el significado. Sin embargo, es un secreto que ha sido hecho revelado en el evangelio. En Efesios 3:3, 4, 9, “misterio” parece tener una referencia especial al propósito eterno de Dios de incluir tanto a los gentiles como a los judios en el ámbito del benéfico reino de Cristo. En 5:32 habla de Ia unión espiritual de Cristo y su Iglesia. En 6:19, el “misterio” es prácticamente igualado con el evangelio. Aquí (v. 9) tiene que ver con el secreto del trato de Dios con el mundo.

El versículo 10 explica que el misterio (o secreto) que se les ha confiado a los cristianos es nada menos que la verdad acerca del destino final del universo: “.. .reunir todas las cosas en Cristo.” Compárese con la versión Moderna que dice: “.. .resumir todas las cosas en Cristo.” En resumen, el propósito de Dios es “el establecimiento de un nuevo orden, una nueva creación, cuya cabeza reconocida será Cristo”,14 Cristo ya es “cabeza sobre todas las cosas a la iglesia” (1:22); este pasaje declara que es la intención de Dios que Cristo sea la cabeza de un universo reconstituido y reorganizado.

“.. .reunir todas las cosas” (v. 10) se traduce de una sola palabra en griego, que literalmente significa “encabezar”, “resu¬mir” o “unir”. La Versión Reina-Valera de 1977 lo interpreta como “restaurar” todas las cosas en Cristo. La palabra se usaba a veces en la oratoria para llevar todos los puntos de un discurso a una conclusión unificada. Se usaba también en asuntos militares para describir la reconcentración de las tropas dispersas bajo el liderazgo de su comandante. Summers ve esta última imagen en el presente pasaje: “Pablo parece imaginarse que todas … las posesiones de Dios han sido esparcidas en el conflicto con las fuerzas del mal. Y lo que El se ha propuesto es reunir todas estas posesiones dispersas para ponerlas bajo un capitán supremo, Cristo Jesús.”15

La expresión “todas las cosas” (v. 10) es casi una frase técnica equivalente a la totalidad de la creación, o sea, el universo. Más adelante se define el pensamiento con las frases inclusivas “las cosas tanto las que están en los cielos, como las que están en la tierra” (v. 10). Estas palabras no significan que finalmente todos van a ser salvos. Esa interpretación es contraria a muchas claras enseñanzas de otras partes de la Biblia. Lo que Pablo quiere decir es que un día el universo de Dios, en el cual el pecado ha traído desorden y confusión, será restaurado a la armonía y unidad bajo el señorío de Jesucristo. Al final se hará que todas las cosas en existencia sirvan al propósito soberano de Dios. La frase “en Cristo” (v. 10) señala la verdad de que en esta restauración la persona principal es Jesucristo. El destino final del universo descansa ahora en las manos que una vez fueron clavadas en la cruz.18

La primera parte del versículo 10 (“en la dispensación del cumplimiento de los tiempos”) habla del tiempo en que se cumplirá plenamente el propósito de Dios. La palabra griega correspondiente a nuestra palabra dispensación (v. 10) se interpreta de diferentes maneras. Literalmente, significa la “administración de un hogar”. Tiempo después se llegó a emplearla con respecto a cualquier clase de “administración” (o “gobierno”) o la ejecución de un “plan”. “El cumplimiento de los tiempos” (compárese con Calatas 4:4) sugiere un punto específico en tiempo que completa un largo período anterior. La “dispensación del cumplimiento de los tiempos” habla de la ejecución (administración) del propósito de Dios a su debido tiempo. “) [4]

D. Las Bendiciones garantizadas por la presencia de su Espíritu, asegurando nuestra
posición y las bendiciones permanentes en Cristo.1: 13-14

a. En 1° lugar remarca el proceso de salvación v.13:  Oír-creer-ser sellado

b. El sello es la marca de autoridad, y lo hace marcando la imagen de Cristo en nosotros por
el Espíritu , siendo propiedad de Cristo 1a Cor. 1:23.

c. La redención final garantizada 4:30.

d. Las arras de la herencia v.14 (la  mujer que  perdió la dracma,(Lc.   15) estaba
desesperada porque era una de las 10 que llevaba el collar matrimonial)

e. También arras se llamaba al adelanto, prima o prenda que se daba como  señala
comprar algo, ( gr. arrhabón)

John Stott explica que

… la seguridad de que Dios está activo en las vidas de sus hijos la proporciona el Espíritu Santo, quien en los versículos 13 y 14 recibe Iré» designaciones: “promesa”, “sello” y “arras” o garantía. Primero es (literalmente) “el Espíritu Santo de la promesa” porque Dios prometió por medio de los profetas del Antiguo Testamento y por medio de Jesús enviarlo (lo que hizo en el día de Pentecostés). Dios promete enviarlo hoy a todos los que se arrepienten y creen (tarea que él provoca).38[5]

En segundo lugar, el Espíritu Santo no es sólo la “promesa” de Dios sino también su “sello”. Un sello es una marca de posesión y de autenticidad. El ganado y aun los esclavos se marcaban con el sello de sus dueños a fin de mostrar a quién pertenecían. Pero esos sellos eran externos, mientras que Dios sella el corazón. Pone su Espíritu dentro de su pueblo a fin de marcarlos como su pertenencia.39[6]

En tercer lugar, el Espíritu Santo es las “arras” de Dios, su prenda por la que se compromete a llevar a su pueblo, con toda seguridad, hasta su herencia final. “Arras” aquí es arrabon, una palabra de origen hebreo que parece haber adquirido un uso griego a través de los comerciantes fenicios. En griego moderno se utiliza para designar el anillo de compromiso. Pero en las primeras transacciones comerciales significaba una “primera cuota, depósito, pago, prenda, que cubre una parte del precio de compra por adelantado, y por lo tanto asegura un reclamo legal sobre el artículo en cuestión o hace válido el contrato” (AG). En este caso la garantía no es algo separado de lo que se garantiza, sino su primera parte. Un anillo de compromiso promete casamiento pero no es en sí mismo una parte del casamiento. Un depósito sobre una casa o en un contrato de locación, sin embargo, es más que una garantía de pago: es la primera cuota del precio de compra. Lo mismo sucede con el Espíritu Santo. Al dárnoslo, Dios no sólo está prometiendo nuestra herencia final sino que ya nos está dando un primer atisbo que es, sin embargo, “sólo una pequeña fracción de la dote futura” 40 [7]

f. Todas las bendiciones dadas, la posición obtenida, como la garantía  otorgada son para alabanza de su gloria.

Notas

[1] Homer A. Kent Jr. “Efesios – La Gloria de la Iglesia“, pag. 22-24,ed. Portavoz

[2] Ibid, pag. 25-26

[3] ibid, pag. 26

[4] Curtis Vaughan, Efesios Comentario Biblico, pag. 29-31,ed. Vida

[5] John Stott, La  Nueva Humanidad – El mensaje de Efesios, pag. 45-46,Ed. Certeza

[6] Ibid

[7] Ibid

Efesios cap. 3 – John Stott

Efesios cap. 3

1. La revelación divina a Pablo o el misterio que se le ha dado a conocer (vv.1-6)

En este corto pasaje Pablo utiliza tres veces la palabra “misterio”: por revelación me fue declarado el misterio (v.3) .. . podéis entender cuál sea mi conocimiento en el misterio de Cristo (v.4) . . . aclarar a todos cuál sea la dispensación del misterio (v.9). Es una palabra clave para nuestra comprensión del apóstol Pablo. Necesitamos entender que las palabras castellana y griega no tienen el mismo significado. En castellano un ‘misterio’ es algo oscuro, secreto, enigmático. Lo “misterioso” es inexplicable, hasta incomprensible.

La palabra griega mysterion, sin embargo, es diferente. Aunque aun es un “secreto” ya no está celosamente guardado sino a la vista. Originalmente, la palabra griega se refería a una verdad en la que alguien había sido iniciado. Más aun, llegó a usarse para referirse a las enseñanzas secretas de las religiones paganas misteriosas, enseñanzas que estaban restringidas para los iniciados. Pero en el cristianismo no hay “misterios” esotéricos reservados para una élite espiritual. Por el contrario, los “misterios” cristianos son verdades que, aunque están más allá del descubrimiento humano, han sido reveladas por Dios, y por lo tanto pertenecen abiertamente a toda la Iglesia. Más sencillamente, mysterion es una verdad escondida del conocimiento o comprensión humana, pero descubierta por la revelación de Dios.

Si ése es el significado general de “misterio” en el Nuevo Testamento, cuál es el singular secreto que fue destapado o verdad revelada, que no se dio a conocer a los hijos de los hombres pero ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu (v.5) y en forma especial a él, añade Pablo, ya que por revelación me fue declarado el misterio (v.3)

En el versículo 4 y en Colosenses 4:3 lo llama el misterio de Cristo. Así que, evidentemente, es una verdad especialmente revelada de la cual “Cristo es a la vez la fuente y la substancia”.6 Pablo declara su naturaleza exacta con fuerza y claridad en el versículo 6. Es que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, y junto, el misterio concierne a Cristo y su único pueblo judeo-gentil.

A fin de definirlo más precisamente, Pablo reúne (y en un caso inventa) tres expresiones paralelas y compuestas. Cada una tiene el mismo prefijo syn, “junto con” e indica que los creyentes gentiles ahora tienen compañerismo con los creyentes judíos.

¿Qué es esto? Los gentiles son “coherederos” (synkléronoma), “cocorporales” (syssoma) y “copartícipes” (symmetocha) de la promesa. Pero estas tres palabras griegas poco usuales necesitan ser aclaradas. Lo que Pablo está declarando es que juntos los cristianos judíos y gentiles son ahora coherederos de la misma bendición, miembros del mismo cuerpo y copartícipes de la misma promesa. Y este privilegio compartido es tanto en Cristo Jesús (porque lo disfrutan por igual todos los creyentes, sean judíos o gentiles, si están en unión con Cristo) como por medio del evangelio (porque la proclamación del evangelio incluye esta unidad y por lo tinto la pone al alcance de aquellos que creen).

Para resumir, podemos decir que “el misterio de Cristo” es la unión Completa de judíos y gentiles unos con otros a través de la unión de ambos con Cristo. Era esta unión doble, con Cristo y de uno con el Otro, la sustancia del “misterio”. Dios se lo había revelado especialmente a Pablo, según lo expresa brevemente (v.3) en el capítulo anterior. Pero también les fue dado a conocer a los santos apóstoles y profetas por el Espíritu (v.5), y a través de ellos “a sus santos” (Co. 1:26)7 Ahora era, por lo tanto, la posesión común de la Iglesia universal.

Era una revelación nueva. Porque en otras generaciones no se dio a conocer (v.5) sino que estaba escondido desde los siglos (v.9). Estas afirmaciones han dejado perplejos a los lectores de la Biblia, porque el Antiguo Testamento ya revelaba que Dios tenía un propósito para los gentiles. Prometía, por ejemplo, que todas las familias de la tierra Herían benditas por medio de la prosperidad de Abraham; que el Mesías recibiría a las naciones como su herencia; que Israel sería dada como luz a las naciones; y que un día las naciones harían una peregrinación Jerusalén y aun “correrían” hacia ella como un río ancho.8

Jesús también habló de la inclusión de los gentiles y comisionó a sus seguidores para que fueran y los hicieran sus discípulos. Pero lo que no reveló ni el Antiguo Testamento ni Jesús, fue la naturaleza radical plan de Dios, que la teocracia (la nación judía bajo el gobierno de Dios) llegaría a su fin y sería reemplazada por una nueva comunidad internacional, la Iglesia; que esta Iglesia sería “el cuerpo de Cristo”, unida orgánicamente a él; y que judíos y gentiles serían incorporados a Cristo y su Iglesia en términos de igualdad sin distinciones. Esta unión completa de judíos, gentiles y Cristo, era lo radicalmente nuevo y Dios se lo reveló a Pablo, venciendo su arraigado prejuicio judío.9

Fuente:

John Stott, La Nueva Humanidad. El mensaje de Efesios, ed. Certeza ,pag.112-114

Epístola a los Efesios parte 2

Epístola a los Efesios parte 2

II. EL PODER DE DIOS: NUEVA VIDA, cap. 1:3 – 2:10

En esta sección vemos a Pablo bendiciendo (hablar bien) al Padre por la bendición (los beneficios) celestial en Cristo.

La Bendición de Dios

El Pastor Raúl Caballero Yoccou explica que

“Bendito” es la traducción del griego eulogetos, que significa literalmente hablar bien. Nosotros la hemos transliterado[0] al castellano como elogiar (Ro. 12:14). Aunque en algunas formas gramaticales se aplica a otras personas, el adjetivo eulogetos (bendito) únicamente aparece referido a Dios (Mr. 14:61; Lc. 1:68; Ro. 1:25; 9:5; 2 Co. 1:3; 11:31; Ef. 1:3; 1Pe. 1:3). Sólo Dios puede recibir cierto tipo de elogio que no se limita a “hablar bien”, sino a adorarle en ese lenguaje. Es exactamente la actitud y el idioma que utilizó Pablo en este versículo. Se hizo eco de la alabanza bíblica de todos los tiempos (Gn. 9:26; 14:20; 24:27; 1 Sam.25:32; Sal. 72:18, etc) y enseñó a los cristianos a vivir en el espíritu de gratitud con adoración (Sal. 103:1-3).[1]

1. ¿Cuando ocurrió?: en la eternidad pasada. V.4

Antes de la creación del mundo,Dios nos eligió.Luego nos predestinó y adoptó en Cristo Jesús.

2. ¿Con qué nos bendijo?: con toda bendición espiritual. V.3a

Esto no significa que Dios no nos de bendiciones materiales.Recordemos que el Señor dijo que buscáramos su reino y su justicia y el resto vendría por añadidura.Lo que este pasaje bíblico enseña es el tipo de bendición que Dios nos da como Iglesia en esta dispensación en contraste con la anterior, en la cual prometió bendiciones materiales muchas veces.

3. ¿Cual es el lugar de la bendición?: en los (lugares) celestiales. V. 3b

Hay muchos que interpretan la frase “los lugares celestiales”, que aparece varias veces en esta epístola, como una referencia al cielo después de morir, pero si hacemos eso, nos perderemos todo el significado de la epístola de Pablo. Aunque es cierto que habla acerca de ir un día al cielo, se refiere principalmente a la vida que vivimos actualmente porque los lugares celestiales no están en algún lugar distante del espacio, en algún planeta o estrella, sino que pertenece al ámbito de la realidad invisible en el que vive actualmente el cristiano, en contacto con Dios y en conflicto con el demonio en el que nos vemos envueltos a diario.

Los lugares celestiales son el lugar que ocupa el poder y de la gloria de Cristo. En el capítulo dos, versículo seis se nos dice:

“Y juntamente con Cristo Jesús nos resucitó [Dios] y nos hizo sentar en los lugares celestiales.”

Pero en el capítulo tres nos enteramos de que también está ahí la central de los principados y potestades del mal:

“…para que por medio de la iglesia la inconmensurable sabiduría de Dios pueda darse a conocer a los principados y poderes en los lugares celestiales.”

El conflicto que se desencadena se menciona en el capítulo seis:

“Porque nuestra lucha no es contra sangre ni carne, sino contra principados, contra autoridades, contra los gobernadores de estas tinieblas, contra espíritus de maldad en los lugares celestiales.”

Así que, como vemos, ésta no es ni mucho menos una referencia al cielo, sino a la tierra. Es el ámbito invisible de la tierra, no se refiere, pues, a lo que podemos ver, oír, probar o sentir, sino a ese reino espiritual que nos rodea por todas partes, y que nos afecta e influencia constantemente, ya sea para bien o para mal, dependiendo de nuestra decisión voluntaria y de nuestra relación con estos poderes invisibles. Esos son los lugares celestiales. En este ámbito, en el que vivimos todos nosotros, el apóstol declara que Dios ya nos ha bendecido con toda bendición espiritual. Es decir, ya nos ha dado todo cuanto precisamos para vivir nuestras circunstancias y relaciones actuales. Pedro dice lo mismo en su segunda epístola:

  • “su divino poder nos ha concedido todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad…. (2ª Ped. 1:3) [2]

Dios ha puesto bendiciones espirituales en su Hijo el Señor Jesús; pero nos pide que las busquemos y las obtengamos por la oración. (Mattew Henry) [3]

4. ¿Como?: en Cristo. V.3b

La frase “en Cristo Jesús” marca la posición que todos los creyentes tenemos por haber entrado al cuerpo de Cristo. Aparte de representar una unión vital con él, habla de la intimidad por la cual los cristianos comparten su vida, seguridad, poder y victoria.(R. Caballero Yoccou) [4]

ESTAR EN CRISTO [5] [6]
Es disfrutar de:

Pablo utilizó esta expresión y su derivados más de cien veces, para destacar la grandeza de la salvación.

  • “Estar en Cristo” confirma nuestra seguridad de justificación, reconciliación, redención y victoria.

En sus saludos a varias iglesias incluyó la frase (Ef. 1:1; Fil. 1:1; Col. 1:2) como único modo de comprender la redención efectuada. Pablo mismo se consideraba “crucificado con Cristo” (Gá. 2:20) y vivía “en la fe.”

  • Estar “en Cristo” es tener la vida de Cristo (Col.3:4) y vivirla (Fil. 1:21).
  • Es tener una nueva naturaleza (2 Co. 5:17) para compartir sus victorias (2 Co. 2:14).
  • “En Cristo” disfrutamos la libertad del Espíritu (Ro. 8:2), nos apropiamos de la nueva relación con Dios (2 Co. 1:21), tenemos un mensaje ciertísimo (2 Co. 2:17) y un testimonio patente (Fil. 1:13).
  • “Estar en Cristo” es estar en su cuerpo pues él es la Cabeza (Ef. 1:6), y nosotros miembros de una gran familia (Ef. 3:6) que se fortalece mutuamente para gloria de Dios.
  • También es compartir sin temores la esperanza de la vida (1 Co. 15:18–19) hasta que nos encontremos con él en la mañana de la resurrección (1 Ts. 4:16).

El Padre es el Dios de toda gracia (1 P. 5:10); Jesucristo es el dador de la gracia (Hch. 15:11; 2 Co. 8:9), y el Espíritu Santo es el “Espíritu de gracia” (He. 10:29).

“Todos los que siguen a Jesús están bendecidos con bendiciones espirituales en lugares celestiales, donde Cristo esta.” (David Wilkerson) [7]

“En Cristo”. Es una frase que todos hemos oído. Albert Schweitzer llamó “estar en Cristo” al principal enigma de la enseñanza del apóstol Pablo. Schweitzer fue uno de los alemanes más sobresalientes del siglo. 20—teólogo, músico y un grandioso doctor misionero, ganador del Premio Nobel de la Paz en 1952. Schweitzer no fue un cristiano ortodoxo al final de sus días, pero pocas personas evocaban el espíritu cristiano más poderosamente.[8]

La bendición de Dios que recibimos por medio de la actividad de las 3 personas de la Trinidad:

El PADRE (el origen) Selecciona: v.4-6

  • 1. Escoge v.4.
  • 2. Es dador de gracia v.6
  • 3. Revelador de su voluntad v.9 y 10
  • 4. Hacedor de esa voluntad v.11

AL   HIJO (el medio) Sacrifica: v.7-12.

En estos vs. 11 veces encontramos la expresión Cristo” o “por medio de Cristo”.

  • 1. En Cristo bendición y elección v.3
  • 2. En Cristo redención v.6 y 7
  • 3. En Cristo un pueblo v.10 y 11
  • 4. En Cristo el descenso del Espíritu para sellarnos v.13 y 14

Al Espíritu (la garantía) Sella:v.13 y 14

David Wilkerson comenta que

Pablo escribió esta epístola “a los santos y fieles en Cristo Jesús” (1:1). Estos eran creyentes estaban seguros de su salvación. Los efesios fueron bien entrenados en el evangelio de Jesucristo y la esperanza de la vida eterna. Ellos sabían quienes eran en Cristo, y estaban seguros de su posición celestial en él. Ciertamente, están bien cimentados en la verdad que ellos estaban sentados “…en los lugares celestiales con Cristo Jesús,” (2:6).

Estos “fieles” entendieron completamente que “Dios… resucitándolo de los muertos y sentándolo a su derecha en los lugares celestiales,” (1:20). Ellos sabían que fueron escogidos por Dios desde “antes de la fundación del mundo, para que fuéramos santos y sin mancha delante de él. Por su amor,…” (1:4-5). Ellos comprendieron que fueron adoptados “por Jesucristo mismo” (1:5). Dios los había traído a su familia, porque cuando escucharon la palabra de verdad, ellos creyeron y confiaron en ella.

Los creyentes efesios fueron verdaderamente un pueblo bendecido. Se regocijaron en su redención a través de la sangre de Cristo, conociendo la gran bendición espiritual de ser perdonados de sus pecados. Ciertamente, ellos eran tenían tanto conocimiento acerca de las riquezas de la gracia de Dios, que muchos eran capaces de enseñarles a otros. Si se encontraban con personas que estaban hambrientas de Dios, ellos podían mostrarles la gloria de la Cruz. Ellos podían enseñar de la misericordia y el amor de Dios, de su santidad, de caminar sin culpa ante él. Ellos podían hablar de la resurrección, de la bondad de Dios, del cielo y del infierno, de las consecuencias de vivir en pecado. [9]

Notas

[0] Transliterar es representar los signos de un sistema de escritura, mediante los signos de otro.cit en Raúl Caballero Yoccou,Com Biblico del Continente Nuevo – Efesios, ed. Unilit,pag. 26

[1] Efesios,op. cit

[2] http://cebei.wordpress.com/2008/12/30/11-sinopsis-nuevo-testamento-efesios-el-llamamiento-a-los-santos-1128/

[3] Mattew Henry, Comentario Biblico Mattew Henry Galatas – Filemon, Ed. Clie

[4] Com Biblico del Continente Nuevo – Efesios, op. cit., pag. 23

[5] cf. http://lasteologias.wordpress.com/2010/08/09/en-cristo-jesus/

[6] Com Biblico del Continente Nuevo – Efesios, op. cit., pag. 23-24

[7] http://www.tscpulpitseries.org/spanish/ts040823.htm

[8] cf. http://lasteologias.wordpress.com/2010/08/09/resurreccion-y-ascension-lo-que-significa-estar-en-cristo/

[9] http://www.tscpulpitseries.org/spanish/ts040823.htm

Bibliografía

Aporte a La Teología de la Epístola a los Efesios.

Aporte a La Teología de la Epístola a los Efesios.

EPÍSTOLA A LOS EFESIOS.

Más que una epístola simplemente, este escrito es un tratado epistolar, quizás dirigido a los creyentes de toda el Asia Menor, especialmente a los gentiles (2.11, 19; 5.7s). Se escribió si no juntamente, al menos muy cerca de la Epístola a los Colosenses, y es muy probable que la llevara un mismo correo, Tíquico (6.21, 22; cf. Col 4.7–9). A diferencia de las demás cartas paulinas, no contiene exhortaciones de carácter personal ni soluciones para problemas concretos, indicio de su carácter encíclico.

Autor  Y  Fecha

Desde los primeros años del siglo II, la tradición concuerda en que esta carta la escribió Pablo quizás entre 50–60 d.C. Sin embargo, durante los últimos años, la alta  CRÍTICA ha puesto en tela de duda tal tradición. Los argumentos en contra de la paternidad paulina tienen carácter subjetivo y se relacionan con el estilo, el vocabulario, la doctrina y los paralelos íntimos con otras cartas de Pablo. Según Barth, Efesios contiene 80 palabras que no se encuentran en otras cartas paulinas, además del aumento en el uso de verbos en proporción con los sustantivos; además, contiene 231 verbos y 158 sustantivos, mientras que GÁLATAS 139 verbos y 202 sustantivos. También ciertas palabras típicamente paulinas (misterio, servicio, herencia, plenitud, por ejemplo) parecen tener un sentido diferente en Efesios. En ningún momento estos han sido argumentos decisivos. Las diferencias internas, comparadas con las otras cartas, pudieron deberse a que fueron distintas las circunstancias que dieron motivo a la epístola.

Marco Histórico

Tradicionalmente la iglesia ha aceptado que la carta se escribió en un inicio para la iglesia de Éfeso. De los escritores de los primeros siglos solo Marción, Orígenes y Basileo daban cabida a otra tradición; a saber, que la carta era la mencionada en Col 4.16, «la de Laodicea», o bien que no tenía destinatarios fijos. Y es cierto que las palabras «en Éfeso» no se hallan en los tres manuscritos griegos más importantes (aunque en su lugar se deja un espacio en blanco), y que en el contexto de Efesios 1.1 causan problemas gramaticales. Además, la evidencia interna (la falta total de saludos personales, por ejemplo) pareciera negar que se escribiera a una iglesia con la que Pablo convivió casi tres años (Ef 1.15; 3.2; 4.21; cf. Hch 19; 20.31).

La mayoría de los eruditos concluyen que debiera encontrarse otra explicación. Se han sugerido las siguientes:

1. La epístola se envió a Laodicea, una iglesia que Pablo no conocía personalmente.

2. Se envió como carta circular a varias iglesias a través de Tíquico (Ef. 6.21; Col 4.7s). Esta teoría presupone que el nombre de las iglesias destinatarias no aparecía en el manuscrito original, sino que se añadía en cada caso cuando la epístola llegaba a ellas.

3. Tenía como propósito ser el mensaje póstumo del anciano apóstol a la iglesia universal. Así se explican las diferentes referencias a personas y la amplitud de la visión cósmica (1.10, 14, 20–23; 2.14–16; 3.14–21; etc.).

4. Se envió para impedir que se extendiese la herejía combatida en la Epístola a los Colosenses.

No se puede, pues, precisar con seguridad ni los destinatarios ni el propósito original de la carta, pero es posible sugerir que se escribió inmediatamente después de Colosenses. Constituye una meditación sobre la grandeza del misterio de Cristo (1.9; 3.4s) y la responsabilidad de la Iglesia en Él (2.10; 4.17ss), temas ya analizados en Colosenses, y se envió a varias iglesias, quizás al mismo tiempo que Colosenses (61–62 d.C., durante la cautividad del apóstol en Roma).

La opinión de los eruditos está dividida en lo que respecta a los destinatarios de la carta que conocemos con el nombre de “La Epístola a los Efesios”. Un cincuenta por ciento afirma que se trata de una encíclica, es decir, una carta dirigida a varias iglesias, tales como Efeso, Laodicea, Colosas, Heriápolis y otras. Probablemente esta incógnita no será resuelta aquí en a tierra, pero esto no reviste mayor importancia para nosotros ya que sabemos que es un escrito del Espíritu Santo para todo creyente en todos los tiempos

La ciudad de Éfeso y el establecimiento de la Iglesia allí.

Era la capital de Iconia, Provincia romana de Asia menor, situada cerca de la desembocadura del Cayster, como 40 millas(60 Km.) al sudoeste de Esmirna. Era celebre por el culto a la diosa Diana (Artemisa), cuyo templo original erigido en esta ciudad constituía una de las siete maravillas, del mundo antiguo. Esta diosa romana difería de su igual griega, en que parece haber sido venerada con ritos impuros y misterios de la magia ( Hch. 19:19),como la diosa siria Astoret.

Ciudad del occidente de Asia Menor, y centro importante en la historia de la iglesia primitiva. Estaba situada entre Mileto y Esmirna, en el valle del río Caistro, a 5 km del mar Egeo y entre las montañas de Koresos. Su excelente acceso al mar la convirtió en el principal puerto de Asia durante el Imperio Romano. Compartió con Alejandría y Antioquía la supremacía en el Mediterráneo oriental, y llegó a ser la más importante gracias a su posición geográfica y actividad industrial.

Historia General

Como ciudad, probablemente Éfeso se fundó en el siglo XII a.C., cuando los colonizadores griegos se mezclaron con los indígenas de la región, descendientes de habitantes de Anatolia en el centro de Asia Menor. En 560, Creso, rey de Lidia, conquistó a Éfeso. Este restauró el famoso templo de Artemisa y benefició de gran manera a la ciudad. Tres años después la capturaron los persas. Lisímaco, uno de los sucesores de Alejandro Magno, la reconstruyó más tarde (322) y además de embellecerla la inundó con la influencia helenista.

En 133 a.C., Atalo III, rey de Pérgamo, entregó la ciudad a Roma y así se mantuvo hasta el 262 d.C., cuando los godos destruyeron tanto al templo como a la ciudad. En la era apostólica, Éfeso era el centro administrativo y religioso de la provincia romana de Asia; algunos de sus oficiales se llamaban asiarcas (Hch 19.31).

El templo de Diana, considerado una de las siete maravillas del mundo, estaba situado al nordeste de la ciudad. Se terminó al principio del siglo III a.C. Daba renombre a Éfeso y esta se jactaba de ser «guardiana del templo de la gran diosa Diana» (Hch 19.35). Fueron impresionantes la superstición y el ocultismo que florecieron a la sombra del culto a esta diosa, cuyas características eran semejantes a las de la diosa oriental de la fertilidad.

Historia Sagrada

Según Hechos, Pablo visitó a Éfeso dos veces: a finales de su segundo viaje misionero, cuando iba de prisa hacia Jerusalén (18.19–21), y durante el tercero (19.1–41). Había en Éfeso una numerosa colonia judía donde Pablo y sus compañeros,  Aquila y Priscila, fueron bien acogidos al llegar por primera vez. El apóstol deseaba estar en Jerusalén para cierta fiesta y esto acortó su visita, pero sus compañeros permanecieron allí. Sin duda, fundaron la iglesia ayudados por Apolos (Hch 18.24–26).

La segunda visita de Pablo duró tres años (19.8, 10; 20.31), pero esta vez la situación fue diferente. Al principio, los judíos lo recibieron bien, pero después de predicar tres meses en la sinagoga surgió la oposición (quizás por desacuerdo en cuanto a lo que es el «reino de Dios», 19.8, 9). Por tanto, trasladó su centro de actividades a la «escuela de uno llamado Tiranno».

Con este punto como cuartel, Pablo llevó a cabo una obra extensa, ayudado por sus compañeros y convertidos como Tíquico, Epafras y Filemón (Hch 19.10). Seguramente durante esta época nacieron «las siete iglesias… en Asia» (Ap 1.11) y otras como Colosas y  Hierápolis (Col 4.13). Su ministerio lo acompañaron «milagros extraordinarios» (Hch 19.11). Tantos se convirtieron, que los fabricantes de ídolos vieron en peligro su negocio y provocaron el tremendo alboroto relatado en Hch 19.23–41.

Éfeso llegó a ser un centro importante de la iglesia primitiva. Timoteo permaneció allí para cuidar de la iglesia después de la ida de Pablo (1 Ti 1.3). La tradición (escritos postapostólicos) afirma que el apóstol Juan se trasladó a Éfeso a finales del siglo I para supervisar y ayudar a las iglesias de Asia. Esto explica por qué les dirigió los mensajes escritos en Ap 2 y 3 durante su destierro en la isla de Patmos.

Desde la época postapostólica hasta la invasión musulmana, Éfeso fue un centro eclesiástico importante. Aquí se celebró, en 431, el tercer concilio ecuménico donde se condenó la cristología nestoriana.

En lo que respecta a la fundación de la iglesia, sabemos que Pablo visitó esta ciudad en su segundo viaje misionero. Ésta primera y breve visita fue seguida por otra mas larga en su tercer viaje misionero. En esta ocasión permaneció aproximadamente tres años en Efeso. Durante su ausencia Aquila y Priscila continuaron la labor.

También Timoteo y Tiquico trabajaron en aquella iglesia .Después de su segunda estadía , los Hechos registran la conversión de los doce discípulos de Juan el bautista , la predicación de la escuela de Tirano, la realización de Asia y el levantamiento de los fabricantes de estatuillas de la diosa Diana.

En esa iglesia se destacan nombres de creyentes tales como: Trofimo, Tiquico, y Onesiforo. También sabemos los hombres que hicieron mucho daño a Pablo y a la causa de Cristo , tales como Sceva, Himeneo, Alejandro, Fiígelo, y Hermógenes.

Se dice allí que el apóstol Juan pasó la mayor parte de su vida y escribió sus Evangelios, y sus Epístolas, y que , habiendo escrito en su destierro en la isla de Palmos el Apocalipsis, regresó a Efeso y allí murió.

Sobre la ocasión de la carta.

Habiendo dos peligros que amenazaban a la iglesia de Éfeso:

1) Una tentación de sumergir las verdades cristianas en las normas paganas.

2) Una falta de unidad entre judíos y gentiles .

Para contrarrestar el primer peligro, Pablo expone la santidad   del llamamiento cristiano, en contraste   con la antigua condición de ellos como paganos. Para evitar el segundo, presenta al Señor Jesús haciendo la paz entre los judíos y el gentil por la sangre de Cristo y haciendo de los dos un nuevo cuerpo.

No se puede, pues, precisar con seguridad ni los destinatarios ni el propósito original de la carta, pero es posible sugerir que se escribió inmediatamente después de Colosenses. Constituye una meditación sobre la grandeza del misterio de Cristo (1.9; 3.4s) y la responsabilidad de la Iglesia en Él (2.10; 4.17ss), temas ya analizados en Colosenses, y se envió a varias iglesias, quizás al mismo tiempo que Colosenses (61–62 d.C., durante la cautividad del apóstol en Roma).

Desde Roma, sin duda el mismo tiempo que Filemón y colosenses, y enviada por Tíquico.

Evidentemente fue escrita estando Pablo preso. El se llama a si mismo “prisionero de Cristo Jesús” (3:1); “preso en el Señor” que les ruega…(4:1); en su famosa frase es un “embajador en cadenas”( 6:20). Pablo estaba preso y muy cerca su fin cuando escribió Efesios tiene a todas luces una relación estrecha e intima con los colosenses.

Parecía que Tíquico fue el portador de ambas cartas, pues en Colosenses Pablo dice que aquel le informará sobre su situación (Col. 4:7); y en Efesios dice que Tíquico les dará noticias sobre el asunto y sobre cómo está(Ef. 6.21).Tíquico está relacionado íntimamente con estas dos cartas. Pero además hay semejanzas en el contenido de las mismas. Es tanta la similitud, que se cuentan mas de 55 versículos idénticos. O como sostiene Coloridge , colosenses es lo que pudiera llamarse la “superabundancia” de Efesios, o Efesios constituye una versión mas extensa de colosenses. Al final veremos que esta semejanza es la que nos da la clave del lugar único de Efesios entre las dos cartas de Pablo

Aporte a La Teología de la Epístola a los Efesios.

La naturaleza de Efesios hace difícil determinar las circunstancias específicas que llevaron a escribir la epístola. Está claro, sin embargo, que los destinatarios eran principalmente gentiles (3.1) que antes estaban alejados de la ciudadanía de Israel (2.11). Ahora, gracias al don de Dios, disfrutaban de las bendiciones espirituales que proporciona Cristo.

El tema de Efesios es la relación entre el Jesucristo celestial y su cuerpo aquí en la tierra, la Iglesia. Cristo ahora reina «sobre todo principado y autoridad y poder y señorío» (1.21), «y sometió todas las cosas bajo sus pies» (1.22). En su estado de exaltación, no se ha olvidado de su pueblo. Al contrario, se identifica plenamente con la Iglesia que considera su Cuerpo y la llena de su presencia (1.23; 3.19; 4.10).

La relación de esposo a esposa es una bella analogía que expresa el amor, el sacrificio y el señorío de Cristo por la Iglesia (5.22–32). El Cristo entronizado habita por la fe en el corazón de los creyentes (3.17) para que puedan disfrutar de su amor. No hay absolutamente nada que esté fuera de su alcance redentor (1.10; 3.18; 4.9).

La unión de Cristo con su Iglesia se expresa también en la unidad de los creyentes. Los que antes andaban lejos, «apartados» y separados de Dios han sido «hechos cercanos por la sangre de Cristo» (2.13). Es más, los creyentes ahora son llevados por Cristo a sentarse con Él en los lugares celestiales (2.5–6). Como los creyentes están con Él, procuran ser como Él y están «solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz» (4.3). Él mismo «es nuestra paz» (2.14), dice Pablo, y derriba las paredes y barreras que antes separaban a los judíos de los gentiles, y los une en un Espíritu ante el Padre (2.14–22).

Después de expresar estas maravillosas bendiciones espirituales, Pablo exhorta a los creyentes a que anden como es digno de los que han sido llamados (4.1). Este llamamiento es una útil demostración de ética cristiana. En vez de presentar leyes y regulaciones, Pablo dice, en efecto, que nuestra manera de vivir debe honrar al que nos llamó. Cristo libera al cristiano, pero este tiene que dar cuenta a Cristo. Pablo hace varias declaraciones sobre cómo los creyentes pueden honrar a Cristo (4.17–5.9), pero la meta no es ganar mérito por medio de la moralidad. En vez de buscar personas buenas, Pablo quiere personas nuevas, el «varón perfecto», reedificado según «la estatura de la plenitud de Cristo» (4.13). Esta madurez puede referirse a la deseada y todavía no alcanzada unidad de la iglesia.

enciclopedia Ed. Caribe

Choques de poder en Éfeso

Choques de poder en Éfeso

Hechos 19

El ministerio de Pablo en Éfeso (Hechos 19.11–20) incluyó por lo menos tres choques de poder, los cuales se produjeron probablemente en un corto período de tiempo y hacia el final de los dos años de trabajo del apóstol en esa ciudad (v. 10). El primero de ellos dio como resultado al segundo (vv. 11–13), y éste a su vez el tercero (vv. 14–17). El último de los tres llevó multitudes a Cristo (vv. 17–20) y causó una grave revuelta en la ciudad que hubiera podido conducir a la muerte de Pablo (vv. 21–41). Un poco de conocimiento del ambiente cultural de Éfeso nos ayudará a comprender mejor la situación a la cual se enfrentó el apóstol allí.

El ambiente social y religioso de Éfeso

Durante el primer siglo de la era cristiana Éfeso constituía uno de los centros principales de prácticas mágicas en todo el Asia Menor. Cuando hablamos de magia en el mundo occidental, por lo general, pensamos en el ilusionismo o la prestidigitación. Los magos de nuestra cultura afirman continuamente que «la mano es más rápida que el ojo». Es posible que sea esta la definición de magia más corriente en la cultural occidental.
La magia que menciona la Escritura era algo totalmente distinto: implicaba el uso de medios, tales como encantamientos y hechizos, que se creía contaban con un poder sobrenatural capaz de subyugar a las fuerzas de la naturaleza. Esta es la clase de magia que predominaba en el mundo bíblico durante el tiempo tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento.
Clinton Arnold, profesor adjunto de Nuevo Testamento en la Universidad Biola y la Escuela Teológica Talbot, ha escrito un estudio magistral sobre Efesios desde el punto de vista de la guerra espiritual llamado Ephesians, Power and Magic [Efesios: poder y magia], el cual nos sirve de fundamento para nuestro examen del clima espiritual que había en aquella ciudad durante el tiempo de Pablo. Arnold cita diversas descripciones que hacen los eruditos de dicha ciudad.

B. M. Metzger afirma: «De todas las ciudades grecorromanas de la antigüedad, la tercera mayor del imperio era con mucho la más acogedora de magos, hechiceros y charlatanes de todas clases». O. Meinardus concuerda con esto diciendo: «Tal vez, incluso más que Antioquía de Pisidia, Corinto y Antioquía sobre el Orontes, la ciudad de los comerciantes y marineros, de las prostitutas y las calaveras, plagada de adivinos y de proveedores de amuletos».

Arnold expresa que la reputación de Éfeso como centro mágico se derivaba en parte de la fama de las «Cartas Efesias» o Ephésia Grámmata. Las cartas en cuestión, cuya primera mención data de una época tan temprana como el siglo IV a.C. en ciertas tablillas descubiertas en la isla de Creta, se centran en el uso de seis términos mágicos: áskion, katáskion, líz, tétraa, damnauenuéz y aisía.
Se utilizaban para mantener alejados a los demonios y podían escribirse en amuletos o pronunciarse en hechizos. Al principio se creía que el portador o el usuario de las grámmata tenía acceso personal a poderes sobrenaturales; pronto, sin embargo, se transformó el concepto de aquellas en el de «unos seres activos y poderosos» o espíritus, incluso demonios, para hacer bien a sus poseedores y mal a otras personas.
Aunque está claro que las grammata efesias no se originaron en esa ciudad, llegaron a estar relacionadas con ella debido a su íntima asociación con Artemisa (vv. 23–35). Arnold señala que:

[ … ] las Cartas Efesias no son la única evidencia de la práctica de la magia en Éfeso y en el oeste de Asia Menor. En Pérgamo se ha descubierto todo un conjunto de instrumentos mágicos … En el área circundante de Éfeso se encontró un amuleto mágico de características judías.
Al parecer se descubrieron más amuletos entre Esmirna y Éfeso también con características hebreas. Resulta igualmente interesante observar que el único uso de la palabra mageía que hace Ignacio es en su carta a la congregación de Éfeso (Ign., Ef. 19.3): con la venida de Cristo «toda magia se desvaneció».

Los nuevos descubrimientos de materiales mágicos en el mundo grecorromano han aumentado mucho nuestro conocimiento de cómo se creía que actuaba esta magia y lo extendidas que estaban las prácticas mágicas en los pueblos bíblicos. Una muestra es la orden que dio Augusto César de que se quemaran dos mil rollos mágicos en el año 13 a.C. Para aquella época, la decreciente importancia de los dioses del Olimpo estaba siendo sustituida por la magia, los cultos de misterios y un rápido ascenso de la creencia en la astrología, y sin duda el gobierno romano no quería que el poder de la magia socavara el suyo propio.
F. F. Bruce habla también de Éfeso como centro de la magia y de las grammata en su excelente libro Paul: Apostle of the Heart Set Free [Pablo: apóstol de la libertad].

La expresión «escritos efesios» (Ephésia Grámmata) se empleaba corrientemente en la antigüedad para aquellos documentos que contenían hechizos y fórmulas como los extensos papiros mágicos de las colecciones de Londres, París y Leiden o los pequeños amuletos (como los versos de los bombones sorpresa de Navidad) que se enrollaban y colocaban en cilindros o medallones para colgarse alrededor del cuello o en alguna otra parte del cuerpo de la persona.

El sincretismo de esos tiempos era sencillamente increíble. A los espíritus se les ponían nombres judíos, egipcios y griegos, y el mundo grecorromano en su totalidad no era sino una mezcla de todo lo que parecía atrayente y poderoso fuera cualquiera su origen espiritual. Magia y religión se fundían en un mundo de espíritus, dioses, magos, sacerdotes, templos, amuletos e imágenes.
Resumiendo todo esto, Arnold dice: «Los papiros mágicos son por tanto sumamente valiosos, ya que reflejan el lenguaje y las creencias de una gran cantidad de gente corriente dentro del mundo helenístico».
Luego afirma que ahora podemos comprender por qué en su epístola a los Efesios Pablo nos da un estudio tan profundo y completo de los poderes espirituales que actúan en nuestro universo, y sobre la tierra, en contra del pueblo de Dios, y sigue diciendo:

La epístola se escribió a una zona geográfica afamada por ser el centro de las prácticas mágicas en la parte occidental del Asia Menor; presumiblemente (y según nos cuenta Lucas), muchos convertidos se integraron a la iglesia abandonando el ambiente del ocultismo. Por tanto, es bastante concebible que la epístola tuviera el propósito de tratar ciertos temas que surgían en la comunidad relacionados con la práctica anterior (o quizá todavía actual) de la magia por parte de algunos de los conversos.

Dicho de otro modo, en Efesios Pablo destacó la guerra espiritual porque sus convertidos necesitaban ayuda sobre ese particular. A esto se le llama contextualización. El hecho de que el apóstol no repitiera la misma enseñanza en otras epístolas no significa que no se aplica a todos los creyentes. Esta fue probablemente una carta circular dirigida a todos los cristianos de la ciudad de Éfeso y del Asia Menor en general. Aunque la magia espiritual se concentraba en Éfeso, todas las iglesias del mundo gentil grecorromano habían sido fundadas en ciudades donde el poder mágico relacionado con los espíritus o demonios formaba parte del contexto religioso.
Por último, aunque los choques de poder en Éfeso parecen únicos, pudieron darse también en otras ciudades del mundo grecorromano en las cuales el apóstol fundó congregaciones. En realidad, Pablo mismo hace referencia en varias de sus epístolas a demostraciones de poder que tuvieron lugar durante su ministerio. En 2 Corintios 12.12, el apóstol expresa: «Con todo, las señales de un verdadero apóstol han sido hechas entre vosotros en toda paciencia, por señales, prodigios y milagros». Y también escribe a los romanos acerca de su ministerio «con potencia de señales y prodigios, en el poder del Espíritu de Dios; de manera que desde Jerusalén, y por los alrededores hasta Ilírico, todo lo he llenado del evangelio de Cristo» (Romanos 15.19). Pablo consideraba aquellas manifestaciones del Espíritu de Dios no sólo como sus credenciales de apóstol (2 Corintios 12.12), sino también como algo necesario para fundar iglesias en ciudades donde había oposición de fuerzas espirituales de maldad. La evangelización de choque de poder era la norma en su ministerio, parte de su trabajo para «llenarlo todo del evangelio» (Romanos 15.19). ¿Son diferentes las ciudades de hoy en día?

¿Milagros o magia?

Hemos visto que Lucas, el escritor de Hechos, era al igual que Pablo un crítico de la magia espiritual. Sin embargo, en el pasaje de Hechos 19.11, 12 relata que «se llevaban a los enfermos los paños o delantales [utilizados por Pablo como bandas para el sudor y mandiles respectivamente, dicen Vine y F. F. Bruce] de su cuerpo, y las enfermedades se iban de ellos, y los espíritus malos salían» (v. 12). Lucas parece tan sorprendido por aquel fenómeno que comienza su relato diciendo: «Y hacía Dios milagros extraordinarios por mano de Pablo» (v. 11).
¿Por qué escribe de esa manera? Otra vez tenemos que decir que no podemos estar seguros ya que no nos lo dice. ¿Cómo se efectuaba aquel ministerio extraordinario de sanidad y liberación por medio de objetos físicos relacionados con el cuerpo del apóstol? Tampoco lo sabemos por la misma razón.
Parece haber sólo dos enfoques posibles de este controvertido asunto: el primero, que se trataba de una actividad la cual Pablo hacía a conciencia, el apóstol permitía o incluso alentaba la práctica de llevar aquellas bandas para el sudor y los mandiles de trabajo que habían estado en contacto con su cuerpo a los enfermos y endemoniados para que fuesen sanados. El segundo, que dicha actividad no era desarrollada por Pablo de un modo consciente, e incluso que ni siquiera sabía que se estaba produciendo, lo único que el apóstol descubría era que diariamente le faltaban sus bandas para el sudor y sus mandiles, hasta que no tardó en enterarse de que otros se los estaban llevando a los enfermos y endemoniados con los resultados que registra Lucas.
¿Cuál de los dos enfoques es el correcto? Nuevamente, no podemos saberlo ya que Lucas no lo menciona. En vista de la enseñanza antimágica del apóstol, me inclinaría hacia la segunda posición como la más probable. Pablo mismo no creía que los objetos asociados con su cuerpo físico poseyeran por ello algún poder divino para sanar o romper las ataduras demoníacas. Eso hubiera sido magia espiritual, y también algo contrario a toda la enseñanza bíblica sobre cómo actúa el poder de Dios: no es el cuerpo de la persona revestida de poder lo que distribuye el mismo, sino Dios, que mora en dicha persona.
R. J. Knowling dice que Pablo estaba evidentemente realizando un amplio ministerio de sanidad y liberación unido a su labor de predicación y fundación de iglesias en Éfeso y sus alrededores. Y escribe que «aquellos que no podían ser alcanzados por las manos del apóstol» lo eran y resultaban sanados por los objetos personales «que habían estado en contacto con el cuerpo de Pablo».
En el griego, el versículo 11 es literalmente «y Dios hacía por mano de Pablo hechos poderosos, no de los ordinarios». «Por mano de» es una expresión idiomática que significa únicamente que el apóstol era el canal a través del cual fluían los poderes sanadores de Dios. De modo que Lucas no está afirmando que Pablo imponía sus manos en aquellos objetos, aunque puede ser otra posibilidad, especialmente si uno adopta la posición de que el apóstol estaba participando consciente de todo el proceso.
En cualquier caso, Lucas destaca que ni las manos de Pablo ni los artículos en cuestión tenían en sí ningún poder, ni tampoco eran mágicos. Se trataba del misericordioso poder divino sanando y liberando. Dado el lugar que ocupaba lo mágico en aquella cultura, podemos interpretar esto como la condescendencia de Dios adaptándose a las expectativas de determinado pueblo, en un momento y un sitio específicos, sobre cómo debía expresar su poder.
R. J. Knowling sugiere que «tal vez podemos considerarlo como un llamamiento al pueblo para que reconocieran que los encantamientos y amuletos en los que tanto confiaban no tenían la misma potencia que los paños y los delantales del apóstol».
Lo mismo había ocurrido con Jesús (Lucas 8.43–48) y con Pedro (Hechos 5.15, 16). Dios es Dios, y lo que hace, lo hace. ¿Quiénes somos nosotros para oponernos a Él? Si en su gran amor para con las personas atadas por la religión demoníaca y la magia de los espíritus, se adapta por algún tiempo a la concepción que ellas tienen de cómo actúa el poder espiritual (como en este ejemplo de objetos físicos asociados con la persona revestida de poder), ¿quiénes somos nosotros para luchar contra Él? Sin embargo, no debemos profanar el aspecto extraordinario de estos milagros divinos intentando reproducirlos a petición, desafiando así la soberanía de Dios y comercializando su poder como hacen algunos hoy en día.
Se precisan algunas palabras para explicar por qué considero estos «hechos poderosos no de los ordinarios» como una forma de choque espiritual. En el mundo del Nuevo Testamento a menudo se veía la enfermedad como algo procedente de los espíritus. Aunque la gente era consciente de que las dolencias físicas estaban causadas por disfunciones orgánicas, accidentes y enfermedad, también sabían que muchas de ellas tenían que ver con espíritus malos. Por lo tanto, si podían encontrar a un curandero o exorcista cuyos espíritus familiares fuesen más poderosos que aquellos que los afligían, tenían la posibilidad de ser sanados. Y lo mismo sucedía en los casos de demonización: había que buscar a un exorcista con poder superior al de los espíritus que causaban el padecimiento, así de sencillo.
Con este antecedente podemos comprender por qué las sanidades y las liberaciones efectuadas por medio de las bandas para el sudor y los mandiles de Pablo constituyeron choques de poder, en especial a los ojos de las personas. Esa es la clave. ¿Qué vio el público en aquellos sucesos?
En un principio, quizás consideraron a Pablo como un obrador de milagros cuyo espíritu, «Jesús», era más poderoso que aquellos a quienes ellos temían. Pero a medida que oían predicar al apóstol (cf. vv. 18, 20), muchos iban comprendiendo que Jesús no era un espíritu al cual Pablo manipulaba para que le obedeciese, sino el único Hijo del Dios verdadero, al cual se sujetan todos los demás espíritus. Pablo, por consiguiente, no era sino el frágil canal humano a través del cual el exaltado Señor Jesucristo revelaba su poder, y esos hechos poderosos no daban como resultado la exaltación del apóstol sino aquella del nombre del Señor (v. 17).

Pablo y los hijos de Esceva

Lo que Lucas trata de ilustrar para nosotros en el segundo choque de poder, la confrontación con los siete hijos de Esceva (Hechos 19.13–17), es que el resto de los obradores de milagros de la ciudad habían interpretado mal el poder de Pablo. Esto era consecuencia de «los hechos poderosos no de los ordinarios» que hemos estado considerando y los cuales no deberían separarse de su contexto inmediato. Otros exorcistas oyeron hablar de este poder asociado con Pablo y con su espíritu, Jesús (v. 13), y anotaron cuidadosamente la fórmula de poder del apóstol: «En el nombre del Señor Jesús» (v. 13). Es obvio que había más individuos que estaban siendo liberados por Pablo en el nombre de Jesús de los que se nos relatan, situaciones semejantes en algunos aspectos a aquella de la chica esclava de Filipos. Esta información selectiva está muy de acuerdo con el estilo de Lucas.

Exorcismo y magia judía helenística

El grupo más destacado de exorcistas que intentaron utilizar el poder espiritual de Pablo fueron los judíos (v. 13). ¿Por qué se los menciona en lugar de los asiáticos? Las respuestas de Arnold proporcionan unas ideas pertinentes en cuanto al sincretismo judío que ya descubrimos en Samaria (Hechos 8) y en Chipre (Hechos 13):

Numerosas pistas indican que el judaísmo del período helenístico había sido profundamente impregnado por las creencias mágicas de la época. H. D. Betz encuentra tal cantidad de pruebas que puede afirmar: «La magia judía era famosa en la antigüedad».
M. Simon, seguido de Goodenough y Charlesworth, descubrió tres rasgos característicos de la magia judía: (1) un gran respeto por las expresiones hebreas que algunos judíos consideraban revestidas de poder mágico; (2) una persecución del poder eficaz del nombre; y (3) un respeto abrumador por los ángeles y los demonios.

F. F. Bruce también se refiere a la popularidad de los exorcistas judíos en el mundo grecorromano y expresa:

Entre los practicantes de la magia en los tiempos antiguos, los judíos gozaban de gran respeto, ya que, según se creía, tenían conjuros muy eficaces a su servicio. Particularmente, el hecho de que el nombre del Dios de Israel no debía ser pronunciado por labios vulgares era algo en general conocido entre los paganos, e interpretado erróneamente por éstos según los principios mágicos ordinarios.

Comentando sobre el versículo 13, Bruce señala que el nombre de Jesús demostró ser tan potente en el exorcismo que los exorcistas judíos empezaron también a utilizarlo, y este uso llegó a extenderse tanto que fue más tarde denunciado con vigor en los escritos rabínicos.
Al grupo de exorcistas hebreos escogido por Lucas se les identifica como los siete hijos de un tal Esceva, judío, jefe de los sacerdotes. Bruce dice acerca de esto que posiblemente no se trata de un jefe de los sacerdotes, sino que:

[ … ] lo más probable es que él se designara a sí mismo como «Jefe de los Sacerdotes» en algún rótulo y que Lucas lo habría puesto entre comillas si éstas se hubieran ya inventado en su tiempo. Un jefe de sacerdotes judío gozaría de gran prestigio en los círculos de la magia, ya que se trataba de la clase de persona con más probabilidad de conocer la verdadera pronunciación del Nombre Inefable. Sin embargo, no fue el Nombre Inefable, sino el nombre de Jesús, lo que sus siete hijos utilizaron en su intento por imitar el exorcismo de Pablo.

Choque de poder entre los no dioses

El choque de poder que se narra en este pasaje es único en el Nuevo Testamento y quizá en todo el relato bíblico, ya que no tuvo lugar entre Dios y los «no dioses», como suele ser el caso. Se trata de un enfrentamiento entre «no dioses», los demonios en la persona demonizada atacaron físicamente a los endemoniados exorcistas judíos. Si alguien objeta mi descripción de los siete hijos de Esceva como demonizados es que no conoce el mundo espiritual. Todos los que se dedican de esta manera al mundo de los espíritus están en alguna medida demonizados. Así es como obtienen sus poderes.
Según palabras de Jesús los judíos tenían sus propios exorcistas (Mateo 12.27). Orígenes y Justino Mártir nos relatan que los hebreos sólo conseguían éxito en este ministerio cuando echaban fuera a los demonios en el nombre del Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, y fracasaban al conjurarlos en el de los reyes, los profetas o los patriarcas.
Sin embargo, los hombres de esta historia no eran exorcistas judíos legítimos, sino magos, practicantes del ocultismo, casualmente de raza judía. Iban a la caza de nombres con poder, vinieran éstos de donde viniesen. Su éxito en el exorcismo, y debían tenerlo para poder mantenerse en su oficio, procedía de los poderes demoníacos asociados con su propia vida.
En este caso, los demonios que residen en la persona libran batalla con los demonizados ocultistas: los golpean, los despojan de sus ropas y los hacen huir de la casa «desnudos y heridos» (v. 16).

¿Satanás contra Satanás? ¿Demonios contra demonios?

«Pero esto es imposible», dirán algunos. «Significaría que Satanás está dividido contra sí mismo (Mateo 12.2, 26). Los demonios no pelearían con sus congéneres». ¿Y quién dice que no? Llevan siglos haciéndolo. En Mateo 12.25, 26 Jesús no está afirmando que el reino de Satanás sea unificado; lo único que dice es que no podría, como «Beelzebú, príncipe de los demonios» (vv. 24, 27), emprender un ministerio de destrucción de su propio reino. Satanás no se va a suicidar. El Señor explica que el reino del diablo está siendo sistemáticamente destruido por el poder del Espíritu de Dios a través de su ministerio de liberación (vv. 28, 29).
Deducir de esta doctrina que los demonios jamás se van a volver unos contra otros o a echar fuera a sus congéneres es erróneo. En realidad contradice las palabras pronunciadas por el mismo Jesús un poco antes en ese evangelio (Mateo 7.21–23). Los demonios echarán fuera a los demonios para aumentar el poder demoníaco. Los espíritus malos en los exorcistas demonizados expulsarán a los demonios de otras personas para incrementar el control del exorcista sobre ellas. Lo harán por la fuerza bruta y con un odio absoluto hacia los demás espíritus malos. Este principio de unos demonios que echan fuera a otros para aumentar su control se observa continuamente en las sociedades animistas. El reino entero de Satanás entre la gente animista, politeísta, idólatra y ocultista se basa en esta dualidad.

El chamán frente al hechicero

Entre los animistas siempre hay un tipo de curandero bueno y otro malo. El bueno, al que se le llama chamán, médico brujo, sanador, mago, hombre medicina <%1>o cosas semejantes actúa por medio de poder<%1>es demoníacos generalmente residentes en él o en ella. Al curandero malo se le define como hechicero, médico brujo u ocultista experto en la magia negra. Puede tratarse de un hechicero formal, cuyo <%1>papel está reconocido de antemano o informal; estar dedicado únicamente a determin<%1>ado tipo de brujería<%1> o practicarla en general. Se trata de un complejo fenómeno social.
El curandero bueno es recibido con agrado en la comunidad, pero no sucede lo mismo con el malo. La colectividad teme e incluso odia al ocultista que practica la brujería y la magia negra en medio de ella; sin embargo, cuando quiere maldecir a sus enemigos busca a menudo al hechicero. Repito que se trata de un fenómeno social complicado.
Cuando en una comunidad se da la magia negra o la brujería, por lo general en manifestaciones tales como enfermedades desacostumbradas, pérdida de las cosechas u otros sucesos negativos, el chamán debe descubrir su origen y romper ese poder espiritual maligno. Dicho poder se libera por medio del hechicero, y si los espíritus del chamán son más fuertes que los de aquél el mal se despejará. Entonces los espíritus que han ocasionado la desgracia se verán obligados a someterse a la autoridad de aquellos otros que operan a través del chamán. Por el contrario, si los espíritus del hechicero son más poderosos, puede suceder lo opuesto. La consecuencia es una batalla entre espíritus susceptible de durar varios días y cuyo resultado nunca es seguro.
Recuerdo haber escuchado el relato de un misionero que se hallaba presente en cierto poblado durante una de esas batallas espirituales. Un respetado jefe de aldea había sido endemoniado mediante brujería, por lo que se llamó al chamán y éste empezó a hacer su exorcismo. Cuando toda la ceremonia, la magia y los encantamientos habían terminado sin beneficio alguno para la víctima, el chamán hizo algo asombroso: se acostó en la tierra al lado del endemoniado y poco después entró en un trance. De repente, los espíritus que habitaban en el chamán empezaron a hablar en voz alta contra los que tenía el hombre endemoniado y éstos a contestarles. La discusión duró largo rato y fue la siguiente:
—¿Qué estás haciendo aquí— preguntó el espíritu del chamán.
—Me han ordenado venir y aquí pienso quedarme — replicó el otro.
—Yo no quiero que te quedes. Quiero que salgas de él y no vuelvas.
—No, no me iré, y tú no puedes obligarme. Soy más fuerte que tú y no podrás echarme.
—Sí que puedo … Y quiero. Haces daño a mi gente estando en ese hombre. Es el jefe de esta aldea y lo necesitamos. Sal y no vuelvas.
La conversación siguió hasta que después de varias horas los espíritus del hombre endemoniado comenzaron a debilitarse y se fueron de un modo repentino.
Aunque esto pueda parecernos extraño, no lo es ni para los espíritus ni para la gente que vive en esta clase de mundo. Repito que los occidentales tenemos aquí un problema de cosmovisión.
El chamán o exorcista vencedor salió de aquella lucha con un puesto seguro de control sobre la sociedad, más fuerte que nunca antes. De modo que el control de los demonios se ve aumentado ya sea por espíritus malos que colaboran o, como en esta historia, porque los más fuertes echan fuera a los más débiles.
Esto puede suceder incluso cuando los demonios no cooperan voluntariamente sino sólo mediante el empleo de la fuerza bruta por parte de los espíritus malos superiores. En el capítulo 8 conté la historia de Thadius. Al preguntarle a aquel demonio si estaba triste porque el espíritu más poderoso, o demonio jefe, Mentiroso, había sido expulsado de la víctima, dijo arrogantemente: «No, porque ahora soy yo quien manda».
Si Thadius hubiese estado en una posición de más fuerza, quizás habría expulsado o dominado al mismo Mentiroso para poder convertirse en el «jefe». Esta clase de guerra civil es corriente entre los demonios.

El reino de Satanás está dividido

Volviendo a Hechos 19, vemos que el choque de poder que aparece en los versículos 15 y 16 se produjo dentro del mismo reino maligno. La soberbia, la actitud desafiante y el odio de los demonios se volvieron contra sus congéneres, o al menos contra los seres humanos que estaban sirviendo al reino de Satanás. En ese sentido, el reino del diablo está dividido y su casa no permanecerá. Cuando ejercemos el ministerio de liberación podemos contar con esa división interna del reino de las tinieblas y utilizarla para contribuir al avance del reino de Dios.
En el caso de los exorcistas judíos, los demonios revelaron su estupidez. Para expresarlo con un dicho corriente, «tiraron piedras contra su propio tejado». Si simplemente hubieran cerrado su arrogante boca y cooperado con sus colegas que obraban a través de los hijos de Esceva, habrían dañado la causa del evangelio en Éfeso. Pero, en vez de ello, se hicieron responsables directos de que la guerra espiritual en la ciudad diese un giro a favor del reino de Dios. Aquel choque de poder tuvo como resultado la derrota más destructiva para el reino de Satanás en toda la historia de Éfeso y fue provocada por los mismos demonios estúpidos (vv. 17–20).

Otro choque de poder: el movimiento popular

En Éfeso multitudes enteras renunciaron públicamente a los espíritus y a los «no dioses» confesando su antigua esclavitud a ellos y desafiándolos al quemar todos sus objetos mágicos. Cualquier cosa que los había atado al servicio de los «no dioses» fue destruida. Lucas hace especial hincapié en sus libros de magia, que incluían probablemente textos ocultos, conjuros, fórmulas, rituales de protección, maldiciones, encantamientos y otros símbolos escritos de poder mágico. Aquel fue un movimiento popular hacia Cristo que supone un choque de poder tal vez jamás igualado en el relato bíblico. Como tampoco tiene parangón la inclusión de esos grandes números de antiguos practicantes de magia y ocultismo (v. 18).
Marshall comenta que:

[ … ] aquella historia y presumiblemente otras semejantes llegaron al conocimiento tanto de los judíos como de los griegos de aquella zona, y el efecto que causó entre la gente supersticiosa fue al mismo tiempo de miedo y de alabanza del nombre de Jesús.
En unas circunstancias en las cuales la gente estaba dominada por la superstición, tal vez la única forma que había de que el cristianismo se extendiese era demostrando que el poder de Jesús superaba al de los demonios, incluso si aquellos que llegaban a creer en Cristo eran tentados a pensar acerca de su poder y su persona de formas aun condicionadas por sus primitivas categorías de pensamiento.

El uso que hace Marshall del término «superstición» resulta inadecuado; sin embargo, sus observaciones son esencialmente correctas. F. F. Bruce también escribe que:

[ … ] estos magos convertidos renunciaron a su supuesto poder haciendo inoperantes sus encantamientos. Muchos de ellos también reunieron sus papiros y pergaminos mágicos e hicieron con ellos una hoguera … En esta ocasión se convirtieron en humo documentos de aquellos por valor de cincuenta mil piezas de plata. (El quemar libros públicamente como un repudio abierto de su contenido puede encontrar su paralelismo tanto en la antigüedad como en los tiempos modernos.) Los poderes de las tinieblas estaban derrotados, pero el evangelio se extendía y triunfaba.

Lo que se describe en los versículos 17 al 20 probablemente sucedió a lo largo de cierto período de tiempo y las mayores muestras de desafío de los espíritus habrían tenido lugar de modo repentino.
Los versículos 21 y 22 revelan el efecto que causó en el apóstol Pablo aquel movimiento popular mediante el choque de poder. La iglesia estaba ahora tan vigorosa con sus propios líderes que Pablo piensa que puede cumplir un deseo que alberga desde hace mucho tiempo: ir a Roma y de allí a España (Romanos 15.22–24). Sin embargo, aún debe registrarse otro incidente más de importancia.

El papel del culto a Artemisa en Éfeso

Este enfrentamiento condujo a una rápida extensión de la Palabra del Señor entre el pueblo (v. 20) e influyó de manera importante en la vida religiosa de la ciudad y en la economía de la misma. Entonces Demetrio, el platero (v. 24s), reunió «a los miembros de la federación de empresarios (por decirlo de alguna manera) para organizar una manifestación de protesta», dice I. Howard Marshall. La razón era, afirma Marshall, que «en toda Éfeso y sus alrededores muchos devotos de Artemisa se estaban haciendo cristianos y ya no creían en los ídolos hechos por manos humanas».
Esto representaba un grave peligro para el negocio de los plateros. La gente convertida en un choque de poder como el que describe Lucas no suele comprar ídolos. Demetrio lo sabía y decidió apelar al singular papel que desempeñaban los artífices en el culto de Artemisa (vv. 26, 27). Marshall dice al respecto que:

[ … ] puede que a la gente ordinaria no le preocupase demasiado que Demetrio tuviera que cerrar su negocio, pero era muy posible que tomaran a pecho la posibilidad de que el templo de Diana (o Artemisa) perdiera la estima popular y todavía más, si cabe, que la diosa asociada con Efeso, pero que atraía adoradores de todas partes del mundo, pudiera ser destronada de su posición.

Esto nos introduce en el centro mismo del contexto de poder, religión, magia y paganismo de la vida efesia: la presencia del gran templo de Artemisa y el culto internacional a la gran diosa en aquella su ciudad custodia (vv. 27, 36).
En el excelente estudio que hace Clinton Arnold de Artemisa, descubrimos lo siguiente:

1. El templo de la diosa en Éfeso era una de las siete maravillas del mundo antiguo.
2. Había más individuos que adoraban a la Artemisa o Diana efesia que a ninguna otra deidad conocida en la región de Asia.
3. A la propagación del culto a la diosa coadyuvaban una perspectiva misionera de parte de sus devotos y el mes de festejos anual que se celebraba en su honor.
4. El templo ejercía un tremendo poder como centro bancario y financiero.
5. El culto también obtenía unos ingresos considerables de la gran cantidad de propiedades con que contaba en los alrededores de Éfeso. De modo que debido a su influencia económica la religión de Artemisa constituía un factor crucial en la vida diaria de la gente.
6. Se atribuía a la diosa un poder cósmico insuperable. Para aquellos que la invocaban Artemisa era Salvador, Señor y Reina del Cosmos.
7. Como deidad con poder supremo, Artemisa podía ejercer dicho poder en beneficio de sus devotos frente a otras «potestades» y demás espíritus adversarios.
8. Artemisa era también una diosa de los infiernos y por lo tanto poseía autoridad y control sobre la multiplicidad de demonios existentes, tanto de los muertos como de la naturaleza y de la vida cotidiana.

Arnold concluye su disquisición sobre el lugar que ocupaba Artemisa en la vida de Éfeso diciendo que:

[ … ] pocos eruditos del Nuevo Testamento se han referido al culto de Artemisa como pertinente a los antecedentes de Efesios, y muchos menos aun relacionándolo con la enseñanza acerca de las «potestades» hostiles. La mayoría de los expertos descartan que haya ninguna referencia al culto de Artemisa en dicha epístola, ya que no se mencionan ni el nombre ni ningún detalle singular de dicho culto. Esta suposición puede revelarse sin embargo equivocada. Yo sugeriría provisionalmente que una comprensión del culto en cuestión es capaz de arrojar también algo de luz sobre el porqué el autor de Efesios hizo hincapié en las «potestades». Dicha comprensión podría asimismo resultar útil para entender uno de los términos con que se designa a las «potestades» hostiles.

El término que Arnold tiene en mente es kosmokrátor, traducido por «gobernadores[ … ] de este siglo» en Efesios 6.12 (véase el capítulo 51). Las palabras de Clinton Arnold proporcionan un buen antecedente a nuestro estudio de la guerra espiritual en Efesios.
El relato del espectacular ministerio de Pablo en Éfeso comienza sólo en Hechos 19. Aunque sería interesante examinar el incidente con Demetrio y los disturbios que siguieron al mismo (vv. 23ss.), dicho incidente no aporta nada nuevo a nuestro conocimiento de la guerra con el mundo de los espíritus, salvo un caso más de hombres que utilizan la religión para su provecho personal.

Murphy, Dr. Ed, Manual de Guerra Espiritual, (Nashville, TN: Editorial Caribe Inc.) 2000, © 1994.

10- Galatas y Efesios

View this document on Scribd

EFESIOS: EL LLAMAMIENTO A LOS SANTOS

EFESIOS: EL LLAMAMIENTO A LOS SANTOS

por Ray C. Stedman

La Epístola a los Efesios es, en muchos sentidos, la gloria que corona el Nuevo Testamento, pero tal vez no debiera llamarse a esta epístola “Efesios porque no sabemos en realidad a quien fue escrita.

No hay duda de que los cristianos que se encontraban en Efeso estaban entre los receptores de esta epístola, pero debió de haber además otros. En muchos de los manuscritos griegos originales hay un espacio en blanco donde la traducción inglesa del Rey Jaime ha colocado la palabra “en Efeso, sencillamente una línea donde aparentemente se podía rellenar los nombres de otros receptores. Por eso es por lo que la versión “Revised Standard Version en inglés no dice: “a los santos de Efeso sino sencillamente “a los santos que también son fieles en Cristo Jesús…

En la epístola de Pablo a los Colosenses se hace referencia a una epístola que les escribió a los laodicenses. Nuestra Biblia no incluye esa epístola llamada “Una Epístola a los Laodicenses, pero muchos tienen la impresión de que es la misma que llamamos “La Epístola a los Efesios. El motivo es que el Apocalipsis de Juan (el último libro de la Biblia) comienza con cartas escritas a las siete iglesias de Asia, siendo la primera la de Efeso y la última la de Laodicea.

Estas ciudades se encontraban agrupadas mas o menos en una especie de círculo en Asia Menor y es evidente que era la costumbre que cualquiera que escribiese a una de las iglesias hiciese que la epístola se enviase al mismo tiempo a las otras y en orden, continuando el círculo hasta que llegaba por fin a la iglesia de Laodicea. Esto puede explicar lo que de lo contrario podría parecer una epístola perdida del apóstol Pablo a los laodicenses. Sea como fuere, esta epístola expone, de una manera maravillosa, lo que ningún otro libro del Nuevo Testamento describe de un modo tan completo, la naturaleza del cuerpo de Cristo, la verdadera Iglesia.

Las primeras cuatro epístolas del Nuevo Testamento: Romanos, Primera y Segunda de Corintios y Gálatas, son el desarrollo de la frase “Cristo en vosotros, enseñándonos lo que la vida de Cristo morando en nosotros tenía el propósito de llevar a cabo. Pero comenzando por la epístola a la iglesia de Efeso, debemos de aprender y entender lo que significa para nosotros estar en Cristo y compartir la vida del cuerpo del Señor Jesucristo, “vosotros en Cristo. He aquí el gran tema de esta epístola, el creyente en Cristo o la naturaleza de la Iglesia. El versículo tres del primer capítulo es, en muchos sentidos, el tema de la epístola, siendo la clave: en Cristo:

“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien nos ha bendecido con toda bendición espiritual en los lugares celestiales.”

Hay muchos que interpretan la frase “los lugares celestiales, que aparece varias veces en esta epístola, como una referencia al cielo después de morir, pero si hacemos eso, nos perderemos todo el significado de la epístola de Pablo. Aunque es cierto que habla acerca de ir un día al cielo, se refiere principalmente a la vida que vivimos actualmente porque los lugares celestiales no están en algún lugar distante del espacio, en algún planeta o estrella, sino que pertenece al ámbito de la realidad invisible en el que vive actualmente el cristiano, en contacto con Dios y en conflicto con el demonio en el que nos vemos envueltos a diario.

Los lugares celestiales son el lugar que ocupa el poder y de la gloria de Cristo. En el capítulo dos, versículo seis se nos dice:

“Y juntamente con Cristo Jesús nos resucitó [Dios] y nos hizo sentar en los lugares celestiales.”

Pero en el capítulo tres nos enteramos de que también está ahí la central de los principados y potestades del mal:

“…para que por medio de la iglesia la inconmensurable sabiduría de Dios pueda darse a conocer a los principados y poderes en los lugares celestiales.”

El conflicto que se desencadena se menciona en el capítulo seis:

“Porque nuestra lucha no es contra sangre ni carne, sino contra principados, contra autoridades, contra los gobernadores de estas tinieblas, contra espíritus de maldad en los lugares celestiales.”

Así que, como vemos, ésta no es ni mucho menos una referencia al cielo, sino a la tierra. Es el ámbito invisible de la tierra, no se refiere, pues, a lo que podemos ver, oír, probar o sentir, sino a ese reino espiritual que nos rodea por todas partes, y que nos afecta e influencia constantemente, ya sea para bien o para mal, dependiendo de nuestra decisión voluntaria y de nuestra relación con estos poderes invisibles. Esos son los lugares celestiales. En este ámbito, en el que vivimos todos nosotros, el apóstol declara que Dios ya nos ha bendecido con toda bendición espiritual. Es decir, ya nos ha dado todo cuanto precisamos para vivir nuestras circunstancias y relaciones actuales. Pedro dice lo mismo en su segunda epístola: “su divino poder nos ha concedido todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad…. (2ª Ped. 1:3)

Eso quiere decir que cuando usted recibe a Jesucristo como su Señor, ya ha recibido usted todo lo que Dios tenía la intención de darle. ¿No es eso asombroso? El más débil de los creyentes tiene en su poder todo lo que posee el más poderoso de los santos de Dios. Ya lo tenemos todo, porque tenemos a Cristo, y en él se hallan cada una de las bendiciones espirituales y todo lo relacionado con la vida y la santidad. Por lo tanto, tenemos todo lo que precisamos para vivir la vida tal y como Dios se propuso que fuese. Teniendo este hecho en cuenta, cualquier fracaso no es debido a que carezcamos de nada, sino a que no nos hemos apropiado de lo que ya es nuestro.

Esto elimina, como es lógico, cualquier fundamento en cuanto a la noción de una “segunda bendición o una tercera o cuarta. Todo está aquí ahora. Habrá bendición tras bendición al recibirla usted, una por una y momento tras momento. Ese es el significado del himno “Jesús descanso, descanso en ti recibiendo cada momento de él todo cuanto él es, descansando en su poder y su vida.

El apóstol desarrolla el tema de esta epístola valiéndose de seis maravillosos tropos de dicción, mediante los cuales aprendemos que la Iglesia es todo el cuerpo de Cristo, pero me encuentro con que al enfocar el tema desde ese ángulo, a las personas les resulta difícil captar el significado de la verdad de esta epístola. Todos tenemos tendencia a considerarnos un tanto alejados de la Iglesia y de vez en cuando me viene alguien a decirme: “La Iglesia debería hacer tal o cual cosa. A lo que les respondo: “Usted es la Iglesia, hágalo. El hecho de que sean la Iglesia parece dejarles bastante sorprendidos. Alguien me comentó no hace mucho: “La Iglesia debería ser más amistosa y le respondí: “está bien, usted y yo somos la Iglesia, seamos más amigables.

La Iglesia es las personas y cada uno de los creyentes es un miembro del Cuerpo de Cristo, que es la Iglesia, por lo que yo preferiría estudiar esta epístola no usando la palabra “iglesia, sino “cristiano porque cada creyente es una pequeña réplica de toda la Iglesia. Si entendemos que Dios vive en la Iglesia veremos que también vive dentro de cada uno de los creyentes. Cada uno de nosotros, como creyentes en Jesucristo, somos un microcosmo de todo un cuerpo y, por lo tanto, podemos estudiar toda esta epístola relacionando lo que dice Pablo no a la Iglesia, sino a cada uno de nosotros, como creyentes a nivel individual.

En el primer tropo, el apóstol se refiere a la Iglesia como un cuerpo:

“Aun todas las cosas las sometió Dios bajo sus pies y le puso a él por cabeza sobre todas las cosas para la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de aquel que todo lo llena en todo. (1:22-23) El primer capítulo trata por entero acerca de la maravilla y lo asombroso de que nosotros que somos seres humanos normales y corrientes, poseídos por el pecado, hayamos sido llamados por Dios de una manera totalmente asombrosa, incluso antes de la fundación del mundo, para ser miembros de ese cuerpo y esta es una tremenda declaración. El apóstol Pablo no llegó nunca a superar el asombro que sentía por el hecho de que él, un hombre patizambo, calvo y despreciado por muchos, hasta considerado con desdén en muchos círculos era, sin embargo, miembro del Cuerpo de Jesucristo y había sido llamado por Dios antes de la fundación del mundo, habiendo recibido tremendas bendiciones que le permitieron estar capacitado para afrontar cualquier cosa que le exigiese la vida y eso es, precisamente, lo que significa pertenecer al Cuerpo de Cristo.

¿Pero cuál es el propósito del Cuerpo? Es ser “la plenitud de aquel que todo lo llena en todo. En otras palabras, es la expresión de la cabeza y para eso sirve su cuerpo, ya que su propósito es expresar y llevar a cabo los deseos de la cabeza. La única ocasión en que un cuerpo humano sano no lo hace es cuando algún centro nervioso secundario recibe un estímulo artificial.

Por ejemplo, usted sabe que si se golpea la rodilla con un martillo en el lugar indicado, su pierna saltará en el aire sin que usted ni siquiera lo desee. Aunque usted decida no dar una patada en el aire, su pierna seguirá reaccionando. Yo me pregunto en ocasiones si una parte de la actividad de la Iglesia puede atribuirse a una especie de movimiento reflejo, haciendo que el cuerpo actúe por sí solo sin ser dirigido por la cabeza. Sea como fuere, la función del cuerpo es expresar “la plenitud de aquel que todo lo llena en todo. ¡Qué frase tan impresionante! ¿Piensa usted alguna vez acerca de sí mismo en ese sentido? ¿Se atreve usted a considerarse de la misma manera que Dios piensa en usted, como un cuerpo que ha de llenarse por completo y que ha de inundarse con la presencia de Dios mismo?

Pablo se refiere a continuación a la Iglesia como un templo:

“En él todo el edificio, bien ensamblado, va creciendo hasta ser el templo santo en el Señor. En él también vosotros sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.” (2:21, 22)

Aquí tenemos un templo santo. Una de las cosas más impresionantes que están sucediendo hoy en día en el mundo es el crecimiento de este edificio que Dios ha estado erigiendo a lo largo de los siglos. Cuando todos los productos inservibles de la empresa humana se hayan desmoronado, convirtiéndose en polvo, cuando todas las instituciones y organizaciones que creamos haga mucho que han quedado olvidadas, el templo que está edificando Dios se convertirá en el punto central de la atención a lo largo de la eternidad y es exactamente lo que da a entender este pasaje. Además, él lo está edificando ahora, usando bloques de construcción humanos, dándoles forma, creando los bordes, lijándolos y preparándolos tal y como él desea, poniendo a seres humanos en este templo donde quiere que estén.

¿Por qué? ¿Cuál es el propósito para usted y para todo el templo? Es tal y como dice Pablo, ser la residencia de Dios, su morada. Eso prevé e incluye todo cuanto entendemos por la palabra “hogar. Cuando mi familia y yo regresamos de un largo viaje, tan pronto como llegamos a casa, nos quitamos los abrigos, nos estiramos y nos ponemos cómodos y todos comentamos lo a gusto que se está en casa.

¿Pero qué es lo que hay en nuestra casa que hace que nos sintamos de ese modo? ¿No es el hecho de que al estar en casa podemos relajarnos y comportarnos tal y como somos? Eso tampoco quiere decir que cuando no estamos en casa somos otra cosa que no sea nosotros mismos, pero sí es cierto que nos vemos un tanto limitados, mientras que en casa podemos ser lo que queramos, relajándonos y actuar con naturalidad. Para eso es para lo que Dios está edificando la Iglesia, para que sea un lugar donde podamos ser lo que él quiere ser en cada uno de nosotros, completamente relajados y todo cuanto él es en usted y en mi. Es por eso por lo que él le está llamando y edificándole.

El tercer capítulo introduce el tercer tropo. En él aprendemos que la Iglesia es un misterio, un secreto sagrado:

“A mí, que soy menos que el menor de todos los santos, me ha sido conferida esta gracia de anunciar entre los gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo y para aclarar a todos cuál es la administración del misterio que desde la eternidad había estado escondido en Dios, quien creó todas las cosas. Todo esto es para que ahora sea dada a conocer, por medio de la iglesia, la multiforme sabiduría de Dios a los principados y las autoridades en los lugares celestiales.” (3:8-10)

Estas son maravillosas insinuaciones, en el sentido de que Dios ha tenido algunos planes secretos que ha estado poniendo en práctica a lo largo de los siglos, que nunca ha revelado a nadie, pero tiene una gran meta y un propósito en mente que tiene la intención de cumplir y el instrumento del cual se está valiendo para hacerlo es la Iglesia. Esto es algo que nunca podremos entender totalmente, pero implica la enseñanza de todo el universo. Pablo está diciendo que por medio de la Iglesia la multiforme sabiduría de Dios, los muy diversos aspectos y facetas de su sabiduría, serán ahora dadas a conocer a todos los principados y autoridades que habitan en los lugares celestiales, el ámbito invisible de la realidad de cualquier y de todas partes, a lo largo de todos los tiempos, siendo la enseñanza del universo el propósito del misterio.

En el capítulo cuatro, el apóstol usa otro tropo más:

“y vestios del nuevo hombre, que ha sido creado a semejanza de Dios en justicia y santidad de verdad.” (4:24)

La Iglesia es el nuevo hombre porque cada cristiano es un nuevo hombre y esto enlaza con las palabras de Pablo en 2ª Corintios:

“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron, he aquí todas son hechas nuevas.” (2ª Cor. 5:17)

La creación actual, que empezó al principio de los cielos y la tierra, hace ya mucho que han quedado anticuadas y están a punto de pasar. El mundo con toda su riqueza y su sabiduría pertenece a lo que está pasando, pero gradualmente, durante el curso de los siglos, Dios ha estado creando una nueva generación, una nueva raza de personas, una nueva clase de hombre que el mundo no ha visto nunca antes, mejor que Adán. En Romanos se nos dice que ¡todo cuanto perdimos en Adán lo hemos recuperado en Cristo con creces! (Rom. 5:17) y aquí se nos revela una raza de personas como las que el mundo jamás ha soñado.

El apóstol Pablo nos dice además en Romanos que toda la creación está de puntillas (ese es el significado literal), estirando el cuello para ver la manifestación de los hijos de Dios, el día en que será quitado el velo y contemplaremos la nueva creación (Rom. 8:19) Pero recuerde, esa nueva creación está siendo creada ahora mismo y a usted le está siendo extendida la invitación de revestirse de ese nuevo hombre, momento tras momento, día tras día, a fin de que pueda usted enfrentarse con las presiones y los problemas de la vida en el mundo actual.

Por eso es por lo que está aquí la Iglesia, que es un nuevo hombre y el propósito del nuevo hombre es llevar a cabo un nuevo ministerio. En este mismo capítulo de Efesios leemos:

“Sin embargo, a cada uno de nosotros le ha sido conferida la gracia conforme a la medida de la dádiva de Cristo.” (Efe. 4:7)

A este nuevo hombre, en cada uno de nosotros, le ha sido conferida una dádiva que nunca tuvimos antes de ser cristianos. Nuestra labor, el motivo de nuestra existencia, la razón por la que Jesucristo nos colocó aquí en la tierra y nos dejó aquí, es para que pudiésemos descubrir y poner en práctica ese don y yo no sé de nada más importante que esto. El motivo por el que la Iglesia se ha debilitado y ha tropezado, ha fracasado y ha perdido, es que los cristianos han perdido esta gran verdad que cada uno de nosotros recibe directamente del Señor. Eso nos incluye a todos los que conocemos a Jesucristo, desde el más pequeño hasta el más anciano. El Señor resucitado le ha concedido un don a usted, de la misma manera que el hombre de la parábola dio los talentos a cada uno de sus siervos, confiándoles su propiedad hasta su regreso. Y cuando él vuelva, su juicio se basará en lo que hizo usted con el don que él le dio a usted, que es el ejercicio del nuevo hombre.

El capítulo cinco presenta otro tropo más acerca de la Iglesia y nos enteramos en él de que la Iglesia es la esposa:

“Esposos, amad a vuestras esposas, así como también Cristo amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella, a fin de santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua con la palabra, para presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa que no tenga mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que sea santa y sin falta.” (5:25-27)

Y a continuación cita las palabras de Dios en Génesis:

“Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne. Grande es este misterio, pero lo digo respecto de Cristo y de la iglesia.” (5:31-32)

La Iglesia es una esposa y ha de ser una esposa para el gozo del esposo. Pablo dice que la intención que tiene Cristo al preparar a la Iglesia como una esposa es presentársela a sí mismo. ¿No es eso lo que desea todo esposo, que la esposa le pertenezca? Puede que durante la primera época del noviazgo ella salga con otros hombres, pero cuando se hacen novios ella está prometida, comprometiéndose a ser suya y los dos están esperando el día cuando eso se pueda convertir en una realidad. Por fin llega el día cuando se encuentran ante el altar para contraer matrimonio y se prometen amor, honor y cuidado el uno al otro hasta que la muerte les separe. Desde ese momento se pertenecen el uno al otro, ella le pertenece a él y él le pertenece a ella, para el gozo mutuo durante toda la vida juntos. Esa es una imagen tanto de la Iglesia como del cristiano. El cristiano ha de ser la esposa de Cristo, para el gozo del Señor. ¿Se considera usted alguna vez de ese modo? Ese concepto me ayudó a revolucionar mi propia vida devocional cuando me di cuenta, de repente, de que el Señor Jesús esperaba con anhelo el tiempo en que habríamos de estar juntos y que si me lo perdía, él se sentiría decepcionado. Fui consciente de que no solo estaba yo recibiendo de él, sino que él estaba recibiendo de mi, y que él me deseaba y me anhelaba. Cuando me reuní con el Señor a partir de entonces fue con un nuevo sentido de su amor y de que se deleitaba en el tiempo que pasábamos juntos en comunión.

La última imagen de la Iglesia en esta epístola es la de un soldado:

“Por esta causa, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y después de haberlo logrado todo, quedar firmes.” (6:13)

¿Cuál es el cometido de un soldado? El luchar en las batallas y es precisamente lo que está haciendo Dios en nosotros en estos momentos. Nos ha concedido el gran privilegio de ser el campo de batalla en el que se ganan sus grandes victorias.

Esa es la esencia de la historia de Job. Ese hombre tan extraordinario fue abatido, por una serie de tragedias. En un solo día perdió sus posesiones una por una. Finalmente perdió a toda su familia, excepto a su esposa. No podía entender lo que estaba pasando, pero Dios había escogido a Job para ser el campo de batalla en el que tuvo lugar el conflicto con Satanás.

Dios permitió a Satanás llegar al límite máximo, afligiendo a Job incluso en su cuerpo físico, permitiendo además que su mente estuviese angustiada, sin poder entender lo que estaba sucediendo, pero cuando hubo concluido la batalla Dios bendijo grandemente a Job y le ha usado con poder, para enseñar al pueblo de Dios a lo largo de los siglos que las pruebas y las dificultades no son solo para la persona que las padece, sino que son un medio del cual se vale Dios para obtener poderosas victorias contra los poderes invisibles y nosotros hemos sido llamado a ser soldados, que hemos aprendido cómo luchar.

Juan escribe en su primera epístola a sus jóvenes amigos cristianos diciendo:

“Os he escrito a vosotros, jóvenes, porque sois fuertes, y la palabra de Dios permanece en vosotros, y habéis vencido al maligno.” (Iª Juan 2:14)

Es decir, habéis aprendido cómo luchar, cómo seguir adelante, cómo deshaceros de las confusas limitaciones del mundo, cómo no dejaros arrastrar por la época en la que vivís y a ir contra la corriente, en contra de ella incluso, glorificando grandemente a Dios al hacerlo.

A mi me encanta la historia de Daniel que, siendo adolescente, se encontró prisionero en un país extranjero. Se vio expuesto a un ambiente pagano y tuvo que luchar la batalla día tras día, reconociendo una vez tras otra la fidelidad de Dios para guardarle cuando todo se ponía en su contra. Las presiones que ejercieron sobre él fueron casi increíbles, pero Daniel y sus amigos se enfrentaron repetidamente con las pruebas y obtuvieron la victoria sobre las batallas en las que se vieron envueltos.

Hacia el final del libro le fue enviado a Daniel un visitante, el ángel Miguel, que le contó algunas cosas impresionantes. A Daniel se le permitió ver a lo lejos, saltando por encima de los siglos, hasta nuestros días. Pero a pesar de ello, cuando se le apareció el ángel, Daniel se sintió grandemente turbado, cayendo sobre su rostro, temblándole las rodillas, atemorizado y asustado de aquel visitante celestial. Pero el ángel le dijo: “Daniel, hombre muy amado…no temas. (Dan. 10:11-12) ¿Por qué era amado? Por ser un fiel soldado. Este es el privilegio al que Dios nos está llamando a nosotros en este día de inquietud y de aflicción mundial. Dios nos está llamando a que seamos soldados, a que sigamos en los pasos de aquellos que han salido victoriosos de la batalla antes de nosotros, habiendo sido fieles, de ser necesario, hasta la muerte. Ese es el privilegio de aquellos que son llamados y capacitados con toda bendición espiritual, para que haya un cuerpo, un templo, un misterio, un nuevo hombre, una esposa y un soldado para Jesucristo. ¡Ese es todo un llamamiento!

Por lo tanto, la exhortación de esta epístola aparece en un solo versículo, en el que Pablo dice:

“Por eso yo, prisionero en el Señor [escribiendo esta epístola desde la cárcel] os exhorto a que andéis como es digno del llamamiento con que fuisteis llamados.” (4:1)

No pierda usted de vista lo que está haciendo Dios. El mundo no lo puede ver y no tiene ni idea de lo que está sucediendo, pero usted lo sabe y lo está viendo, así que no se desanime.

Oración

Padre nuestro, te damos gracias por este recordatorio, escrito de mano de tu fiel apóstol, acerca del carácter del mundo en el que vivimos y la naturaleza de la batalla que luchamos, así como la gloria del llamamiento que tenemos. Te pedimos que tú nos hagas ser fieles, que nos hagas fieles hasta el fin, si hace falta hasta la muerte, y que todas las presiones las afrontemos con el poder del propio Jesucristo, el Hijo de Dios, que habita en nosotros y que hace su morada en nuestros corazones. ¡Qué maravillosa comunión es esta! En el nombre de Cristo, amen.

http://cebei.wordpress.com/2008/12/30/11-sinopsis-nuevo-testamento-efesios-el-llamamiento-a-los-santos-1128/

Carta a los Efesios – Parte 1

Carta a los Efesios

Autor:Paulo Arieu

Última fecha de Actualización: 8 de agosto 2010

Mapas Viajes apostólicos San Pablo

Mapa Éfeso

Epistolas Paulinas

INTRODUCCION

Pablo Escribió 13 cartas, en este probable orden:
En su Segundo Viaje Misionero: Hch.15:3618:22
1a TESALONICENSES: Escrita probablemente en el año 52, desde Corinto, donde permaneció una año y medio.
2a TESALONICENSES: Escrita poco tiempo después de la 1a, fin del año 52 o principios del 53, también desde Corinto.

Tema: aclaraciones escatológicas y en cuanto al desenvolvimiento de una iglesia resiente.
En su Tercer Viaje Misionero: Hch.18:2320:38
1a CORINTIOS: Escrita probablemente en la primavera del año 57, desde Éfeso. En 5:9, hace referencia a una carta que no llego hasta nosotros.
2a CORINTIOS: Escrita probablemente en el otoño del año 57, desde Éfeso.
GALATAS: No se conoce exactamente la fecha o es escrita a los galos en sentido étnico, (a las iglesias de Pésimo, Ancira, Tavía, etc.) en el año 58, o si es la primera carta escrita a las iglesias la provincia romana de Galacia (Antioquía de Pisidia, Iconio, Listra, Derbe) al fin de su primer viaje en una fecha cercana al año 50.
ROMANOS: Escrita entre los años 57 y 58, desde Corinto.
En su Primera Prisión: Custodiado en una casa, Hch.28:14 – 31
EFESIOS: Probablemente una carta circular para las iglesias de Asia. Escrita durante su encarcelamiento en Cesárea (Hch.24:27, entre los años 58 – 60) o lo que es mas probable en Roma, en el año 60 o 61(Hch.28:30). Algunos dicen que es la carta a los de Laodicea (Col.4:16).
COLOSENSES: Escrita junto con la de Éfeso y la de Filemón.
FILEMÓN: Ligada a la cara escrita a Colosas, (Col.4:10-17, cf. Flm. 2,23 y 24).
FILIPENSES: Desde Roma, después de las de Éfeso y Colosas por las referencias que hace sobre su liberación (1:19-26). Entre los años 62 o 63.

HISTORIA DE LA CIUDAD
Estaba ubicada en la actual Turquía. Era una ciudad comercial, principalmente por su puerto cíe mar; y aunque era la ciudad más importante, la capital de la provincia romana de Asia era Pérgamo. Sin embargo por su importancia comercial y religiosa, era sede de los tribunales y el lugar de residencia del Procónsul Romano (Hch. 19:38).
Su importancia religiosa, se debía al templo dé Artemisa (griegos) o Diana (romanos), de 120 por 70 metros, siendo una de las 7 maravillas del mundo antiguo la ciudad era considerada guardiana del templo de la diosa (Hch. 19:35); sus sacerdotes castrados, vivían en el templo en medio de gran riqueza pues se realizaban allí operaciones de intercambio bancario y sus sacerdotisas se dedicaban a la prostitución religiosa, realizando ritos que terminaban en verdaderas orgías. Fue fundada en el siglo XII a. C. y en el año 133 a. C. pasó a manos romanas. Pablo se detuvo en su 2° viaje allí junto a Priscila y Aquila (Hch. 18: 19-21) luego de estar en Corinto y regresó en su 3°. viaje permaneciendo por espacio de 3 años (Hch. 19).[1]

HISTORIA DE LA CARTA:
Una de las cartas escritas por Pablo en prisión, junto a Filipenses, Colosenses y Filemón. Escritas probablemente en Roma en una casa alquilada pero custodiado por un soldado romano (Hch. 28: 16), por eso se llama a si mismo prisionero (3:1 y4:1) así como también embajador en cadenas (6:20). Algunos dicen que las escribió en Cesárea mientras estaba encarcelado allí, ver Hch.24:27 (cp. 22:30). Tíquico fue quién llevo la carta junto con la de Colosenses, escritas alrededor del año 60 o 61 d. C. o 58-59 d.C. si fue en Cesárea.

Marco Histórico

La Epístola a los Efesios es, en muchos sentidos, la gloria que corona el Nuevo Testamento, pero tal vez no debiera llamarse a esta epístola “Efesios porque no sabemos en realidad a quien fue escrita.

Tradicionalmente la iglesia ha aceptado que la carta se escribió en un inicio para la iglesia de Éfeso. De los escritores de los primeros siglos solo Marción, Orígenes y Basileo daban cabida a otra tradición; a saber, que la carta era la mencionada en Col 4.16, «la de Laodicea», o bien que no tenía destinatarios fijos. Y es cierto que las palabras «en Éfeso» no se hallan en los tres manuscritos griegos más importantes (aunque en su lugar se deja un espacio en blanco), y que en el contexto de Efesios 1.1 causan problemas gramaticales. Además, la evidencia interna (la falta total de saludos personales, por ejemplo) pareciera negar que se escribiera a una iglesia con la que Pablo convivió casi tres años (Ef 1.15; 3.2; 4.21; cf. Hch 19; 20.31).

La mayoría de los eruditos concluyen que debiera encontrarse otra explicación. Se han sugerido las siguientes:

1. La epístola se envió a Laodicea, una iglesia que Pablo no conocía personalmente.

2. Se envió como carta circular a varias iglesias a través de Tíquico (Ef 6.21; Col 4.7s). Esta teoría presupone que el nombre de las iglesias destinatarias no aparecía en el manuscrito original, sino que se añadía en cada caso cuando la epístola llegaba a ellas.

3. Tenía como propósito ser el mensaje póstumo del anciano apóstol a la iglesia universal. Así se explican las diferentes referencias a personas y la amplitud de la visión cósmica (1.10, 14, 20–23; 2.14–16; 3.14–21; etc.).

4. Se envió para impedir que se extendiese la herejía combatida en la Epístola a los Colosenses.

No se puede, pues, precisar con seguridad ni los destinatarios ni el propósito original de la carta, pero es posible sugerir que se escribió inmediatamente después de Colosenses. Constituye una meditación sobre la grandeza del misterio de Cristo (1.9; 3.4s) y la responsabilidad de la Iglesia en Él (2.10; 4.17ss), temas ya analizados en Colosenses, y se envió a varias iglesias, quizás al mismo tiempo que Colosenses (61–62 d.C., durante la cautividad del apóstol en Roma).[2]

No hay duda de que los cristianos que se encontraban en Éfeso estaban entre los receptores de esta epístola, pero debió de haber además otros. En muchos de los manuscritos griegos originales hay un espacio en blanco donde la traducción inglesa del Rey Jaime ha colocado la palabra “en Éfeso, sencillamente una línea donde aparentemente se podía rellenar los nombres de otros receptores. Por eso es por lo que la versión “Revised Standard Versión en inglés no dice: “a los santos de Éfeso sino sencillamente “a los santos que también son fieles en Cristo Jesús…

En la epístola de Pablo a los Colosenses se hace referencia a una epístola que les escribió a los laodicenses. Nuestra Biblia no incluye esa epístola llamada “Una Epístola a los Laodicenses, pero muchos tienen la impresión de que es la misma que llamamos “La Epístola a los Efesios. El motivo es que el Apocalipsis de Juan (el último libro de la Biblia) comienza con cartas escritas a las siete iglesias de Asia, siendo la primera la de Éfeso y la última la de Laodicea.

Estas ciudades se encontraban agrupadas mas o menos en una especie de círculo en Asia Menor y es evidente que era la costumbre que cualquiera que escribiese a una de las iglesias hiciese que la epístola se enviase al mismo tiempo a las otras y en orden, continuando el círculo hasta que llegaba por fin a la iglesia de Laodicea. Esto puede explicar lo que de lo contrario podría parecer una epístola perdida del apóstol Pablo a los laodicenses. Sea como fuere, esta epístola expone, de una manera maravillosa, lo que ningún otro libro del Nuevo Testamento describe de un modo tan completo, la naturaleza del cuerpo de Cristo, la verdadera Iglesia. [3]

TEMA DE LA CARTA:

No es corregir un problema específico porque es una carta impersonal, lo que si, es sumamente doctrinal y ética. Algunos dicen que era una carta circular.
Siendo el tema central es la unidad de todos los creyentes en Cristo, como propósito primordial y eterno de Dios, siendo necesario para ello que Dios genere una nueva vida, con sus consecuencias, una nueva forma de pensar, obrar, etc.

La palabra Amor, que la encontramos 19 de las 107 veces que Pablo la usa en sus escritos

BOSQUEJO DE LA CARTA: para un estudio apropiado podemos dividirlo de varias maneras pero vamos a utilizar la que usa J. Stott en su libro sobre Efesios:

  • I. El Portavoz del mensaje. v. 1:1-2
  • II. El Poder de Dios: Nueva Vida. v. 1:3-2:10
  • III. El Pueblo Nuevo de Dios. v. 2:11 – 3:21
  • IV. El Propósito para su pueblo: Nuevos Valores. v. 4:1 – 5:21
  • V. Las Posibilidades para su pueblo: Nuevas Relaciones. v. 5:22 – 6:9
  • VI. Los Peligros de su pueblo. v. 6:10-20
  • VILLa Palabra de Despedida. v. 6:21-24

I.EL PORTAVOZ DEL MENSAJE . cap. 1:1-2

A. Apóstol: quiere decir enviado, Pablo se define de esta manera y en Hch. 9:15 que lo fue especialmente a los gentiles y Gal. 1:16;

cf. II Cor. 1:1; Ef.1:1 ;Col. 1:1I Tim. 1:1; II Tim. 1:1;

Pedro fue a los judíos  (I Pe. 1:1 ; II Pe. 1:1)

B. Por voluntad de Dios, cf. I Cor. 12:11, donde narra que no fue Pablo quien se propuso ser Apostol sino que fue el mismo Dios quien lo llamó y escogió para esa función.(cf. Ro.1:1 y I Cor. 1:1)

Esto nos muestra la soberanía de Dios. Dios es el que llama al ministerio y no el hombre el que entra al ministerio.

C. “Don de Dios” 4:11, al ser escogido fue capacitado y dotado para realizar la tarea.

D. Siendo reconocido su don y misión ( Gal. 2:7-9)  Gal. 1:1; II Tim.1:1

Destinatarios: Santos y fieles “en” Cristo.
Gracia (viene de Dios al conocerlo como Salvador) y Paz (viene al conocerlo como Señor).

Recordemos que somos edificados sobre el fundamento de los Apostoles y Profetas (Ef. 2:20)

Fuente bibliográfica

Mapa viajes Pablo

[1] Efeso
Situada al lado de la costa del Egeo en Asia Menor, justo donde desembocaba el Caístros y actualmente próxima a la moderna ciudad de Selçuk, era antiguamente la ciudad más importante de la costa occidental del Asia Menor y contaba con el puerto mayor de la zona, en estos momentos el puerto ha desaparecido debido a los aluviones que trajo el río y el mar se ha retirado 8 Km. hacia el Oeste. Topográficamente la antigua cuidada de Efeso fue construida en un punto rodeado por tres colinas: La primera al Noreste Ayasuluk (85m), la segunda en el centro Monte Pion (140 m) y la tercera al Sudoeste monte Koresos (370 m).

Se piensa que los primeros habitantes de Efeso eran de origen asiático y adoraban a la diosa madre de Anatolia. Al principio del primer milenio a.C. los colonos griegos ocuparon la región y asimilaron a la diosa madre llamándola Artemisa, cuyo templo fue construido al pie de la colina de Ayasuluk al borde del mar. Hacia mediados del siglo VI a.C. Creso, rey lidio, conquisto la ciudad pero al ser vencido por Ciro en el año 547 a.C. Efeso paso a pertenecer a los persas, el templo de Artemisa, que había sido hecho por los lidios, fue victima de un incendio en el año 356 a.C., según la tradición en aquel momento la diosa había abandonado su templo para ayudar a la madre de Alejandro Magno en su parto, por esta razón cuando

Alejandro pasa por Efeso en el 334 a.C. quiso restaurarlo propuesta que fue rechazada por los efesios que se ocuparon personalmente de levantar de nuevo el templo de su gran diosa acabándolo hacia mediados del siglo III a.C., este edificio fue considerado una de las siete maravillas del mundo. Los romanos llegaron a Efeso en el 133a.C. y a partir de ese momento la ciudad se coloca a la cabeza de la historia, comenzando su decadencia en la época bizantina; los Selyucidas llegan ahí en el año 1090 y en el 1375 d.C. construyen la mezquita de Isa Bey en la ladera Oeste de la colina de Ayasuluk, los Otomanos reemplazan a los Selyucidas en el 1426 y aparece la ciudad actual con el nombre de Selguk.

Los vestigios de la antigua de Efeso se cuentan entre los más impresionantes del mundo entero, esta ciudad típicamente romana se haya construida sobre un plano con tres avenidas principales:

1. La Avenida Arcadiana: Esta avenida con 575 m de largo y 12 de ancho, unía el puerto con el teatro y fue construida -durante el reinado del emperador Arcadio de quien toma el nombre (395-408 d.C.)

2. La Avenida de Mármol. En otra época esta avenida comenzaba en el templo de Artemisa y cruzándose con la Avenida Arcadiana delante del teatro acababa en la biblioteca de Celso. Actual mente el tramo entre el teatro y la biblioteca esta restaurado.

3. La calle de los Curetes: Uniendo el centro con la parte administrativa de la ciudad y terminaba en la puerta de Hércules.

La zona administrativa de Efeso era una zona peatonal donde se encontraban el ayuntamiento, el ágora del estado y el bouletarion.

Si comenzamos a andar desde el puerto, se recorre primero la Avenida Arcadiana viendo en su parte Norte unos baños y un gran gimnasio, al lado de estos edificios vemos las ruinas de una enorme basílica, construida a principios del siglo IV que tenia al lado la residencia del obispo, esta iglesia llamada la Iglesia de la Virgen Maria, fue la sede del Concilio de Efeso en el año 431 d.C. en el que María fue proclamada “Theotokos” (Madre de Dios).

El monumento principal de la ciudad es su gran teatro adosado a la ladera Oeste del monte Pion, comenzó a realizarse en el siglo II a.C., agrandado por el emperador Claudio (41-45d.C.) fue acabado bajo Trajano (98-117 d.C.) conserva el plan greco-romano (su foso y la cavea sobrepasan el semicírculo), con su capacidad de 24000 personas es él más grande de los teatros llegados hasta nuestros días, fue aquí donde se vivió el problema entre Pablo y los orfebres fabricantes de estatuas de Artemisa. (Hech 19, 29)

El ágora comercial se sitúa cerca del teatro al lado de la Avenida de Mármol, fue construida en el periodo Helenístico y ensanchada en la época romana, su forma es la de un cuadrado perfecto de 120 m de lado, estaba rodeada de columnas y de pórticos decorados con estatuas.

Al Sur del ágora vemos la biblioteca de Celso, obra del 110 d.C. construida en honor del procónsul Julio Celso por su hijo Alquila.

A la salida de la biblioteca vemos la calle que nos conduce a la zona administrativa es la conocida con el nombre de calle de los Curetes, en ella podemos ver el templo de Adriano, las termas de Escolástica, la fuente de Trajano y la puerta de Hércules.

Fuera de la ciudad vemos el lugar del emplazamiento del templo de Artemisa, la edificación más grande del mundo helenístico (123 m x 60 m), poseía 127 columnas de 18 m de altura.

La tradición paleocristiana nos explica que el apóstol San Juan vivió y murió en Efeso, de hecho hay una basílica en la colina de Ayasuluk que le ha sido dedicada, edificio de la época de Justiniano (siglo VI) conserva en su cripta funeraria la tumba del apóstol.

La tradición paleocristiana defiende también que la Virgen vino a Efeso puesto que ella le había sido confiada al discípulo amado (Jn 19:26). Así vemos que a 10 Km. de la ciudad en lo alto de una colina en el año 1891, se han descubierto restos de una casa que se le atribuye a la Virgen porque en ella se han encontrados objetos pertenecientes al siglo I. Actualmente es un lugar de peregrinación que fue visitado por el Papa Pablo VI en el 1967, algunos pretenden incluso que la Dormición de la Virgen tuvo lugar aquí.

Efeso represento un papel determinante en la historia y propagación de la Cristiandad. Durante su tercer viaje misional Pablo vivió en la ciudad por un periodo de tres años (Hch. 19Hch 20:31) y más tarde dedica a los efesios una epístola como sabemos por el Nuevo Testamento, se cree que en realidad esta epístola estaba dirigida a todas las iglesias de la provincia de Asia.

Pablo al regreso de su ultimo viaje camino de Jerusalén, se para en Mileto, a unos 70 Km. de Efeso (Hch 20:15) y llama a sus presbíteros con el fin de despedirse de ellos. (Hch 20:17-18; 20:35)

También recordaremos que la primera carta del Apocalipsis de San Juan fue dirigida a Éfeso (Ap 2, 1-7) (cf. http://rsanzcarrera2.wordpress.com/2008/02/23/efeso/)

[2] Nelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998.

[3] http://cebei.wordpress.com/2008/12/30/11-sinopsis-nuevo-testamento-efesios-el-llamamiento-a-los-santos-1128/

Bibliografia

Notas del Instituto biblico Jorge Muller

Los últimos años del Apostol San Pablo

Los últimos años del Apostol San Pablo

Dado que este periodo carece de la documentación de los Hechos, está envuelto en la más completa oscuridad; nuestras únicas fuentes son algunas tradiciones dispersas y las citas dispersas de las epístolas.

Pablo deseó pasar por España desde mucho tiempo antes (Rom., xv, 24, 28) y no hay pruebas de que cambiase su plan. Hacia el fin de su cautiverio, cuando anuncia su llegada a Filemón (22) y a los filipenses (ii, 23-24), no parece considerar esta visita como inminente, dado que promete a los filipenses enviarles un mensajero en cuanto conozca la conclusión de su juicio y, por consiguiente, él preparaba otro viaje antes de su vuelta a oriente. Sin necesidad de citar los testimonios de San Cirilo de Jerusalén, San Epifanio, San Jerónimo, San Crisóstomo y Teodoreto diremos finalmente que el testimonio de San Clemente de Roma, bien conocido, el testimonio del “Canon Muratorio”, y el “Acta Pauli” hacen más que probable el viaje de San Pablo a España. En cualquier caso, no pudo quedarse allá por mucho tiempo, dada su prisa por visitar las iglesias del este. Pudo sin embargo haber vuelto a España a través de la Galia, como algunos padres pensaron, y no a Galacia, a la que Crescencio fue enviado más tarde. (II Tim., iv, 10). Es verosímil que, después, cumpliera su promesa de visitar a su amigo Filemón y que, en tal ocasión, visitara las iglesias del valle de Licaonia, Laodicea, Colosos, y Hierapolis.

A partir de este momento el itinerario se vuelve sumamente incierto aunque los hechos siguientes parecen estar indicados en las epístolas pastorales: Pablo se quedó en Creta el tiempo preciso para fundar nuevas iglesias, cuyo cuidado y organización dejó en manos de su colega Tito (Tit., i, 5). Fue después a Éfeso y rogó a Timoteo, que estaba ya allí, que permaneciera allá hasta su vuelta mientras él se dirigía a Macedonia (I Tim., i, 3). En esta ocasión visitó, como había prometido, a los filipenses (Fil., ii, 24), y, naturalmente, también pasó a ver a los tesalonicenses. La carta a Tito y la primera epístola a Timoteo deben datar de este periodo; parece que se escribieron al mismo tiempo aproximadamente, poco después de haber dejado Éfeso.

La cuestión es el saber si se enviaron desde Macedonia o desde Corinto, como parece más probable. El Apóstol instruye a Tito para que se reúna con él en Nicópolis de Epiro donde piensa pasar el verano (Titus, iii, 12). En la primavera siguiente debe haber efectuado su plan de vuelta a Asia (I Tim, iii, 14-15). Aquí ocurrió el oscuro episodio de su arresto, que probablemente tuvo lugar en Tróade; ello explicaría el porqué había dejado a Carpo unas ropas y unos libros que necesitó después (II Tim., iv, 13). De allí fue a Éfeso, capital de la provincia de Asia, donde lo abandonaron todos aquellos que él pensaba le habrían sido fieles (II Tim., i, 15). Enviado a Roma para ser juzgado, dejó a Trófimo enfermo en Mileto y a Erasto, otro de sus compañeros, que permanecieron en Corinto por razones nunca aclaradas (II Tim., iv, 20). Cuando Pablo escribió su segunda epístola a Timoteo desde Roma, creía que toda esperanza humana estaba perdida (iv, 6). en ella pide a su discípulo que venga a verle lo más rápidamente posible, dado que está solo con Lucas. No sabemos si Timoteo fue capaz de ir a Roma antes de la muerte del Apóstol.

Una antigua tradición hace posible establecer los puntos siguientes: (1) Pablo sufrió el martirio cerca de Roma en la plaza llamada Aquae Salviae (hoy Piazza Tre Fontane), un poco al oeste de la Via Ostia, a cerca de tres kilómetros de la espléndida basílica de San Pablo Extra Muros, lugar donde fue enterrado. (2) El martirio tuvo lugar hacia el fin del reinado de Nerón, en el duodécimo año (San Epifanio), en el decimotercero (Eutalio), o en el decimocuarto (San Jerónimo). (3) De acuerdo con la opinión más común, Pablo sufrió el martirio el mismo día del mismo año que Pedro; algunos padres latinos disputan si fue el mismo día pero no del mismo año; el testigo más anciano, San Dionisio el Corintio, dice solamente kata ton auton kairon, lo que puede ser traducido por “al mismo tiempo” o “aproximadamente al mismo tiempo”. (4) Durante tiempo inmemorial, la solemnidad de los apóstoles Pedro y Pablo se celebra el 29 de Junio, que es el aniversario, sea de la muerte, sea del traslado de sus reliquias. El Papa iba antiguamente con sus acompañantes a San Pablo Extra Muros después de haber celebrado en San Pedro, aunque la distancia entre las dos basílicas (cerca de ocho quilómetros) hacía dicha ceremonia demasiado agotadora, particularmente en este momento del año. Así surgió la costumbre de transferir al día siguiente (30 de junio) la conmemoración de San Pablo.

La fiesta de la conversión de San Pablo (25 de enero) tiene un origen comparativamente reciente. Hay razones de creer que este día fue celebrado para marcar el traslado de las reliquias de San Pablo a Roma, puesto que así aparece en el Martirologio Hieronimiano. Esta fiesta es desconocida en la iglesia griega (Dowden, “The Church Year and Kalendar”, Cambridge, 1910, 69; cf. Duchesne, “Origines du culte chrétien”, Paris, 1898, 265-72; McClure, “Christian Worship”, London, 1903, 277-81).

Fuente:

Ministerio Literario del Apostol San Pablo

Ministerio Literario del Apostol San Pablo

Se atribuyen a Pablo catorce cartas o epístolas, llamadas comúnmente “las Cartas Paulinas”, a saber:

  • A los Romanos
  • Primera a los Corintios
  • Segunda a los Corintios
  • A los Gálatas
  • A los Efesios
  • A los Filipenses
  • A los Colosenses
  • Primera a los Tesalonicenses
  • Segunda a los Tesalonicenses
  • Primera a Timoteo
  • Segunda a Timoteo
  • A Tito
  • A Filemón.
  • A los Hebreos

De estas 14 epístolas, existe consenso en que las 7 señaladas en negrita son auténticamente paulinas. Respecto a la Epístola a los Hebreos, los eruditos críticos (no cristianos) y la Iglesia Católica están de acuerdo en que no es de autoría paulina, lo que no es obstáculo para que la Iglesia Católica y las iglesias evangélicas la consideren un texto válido y lo incluya en el canon bíblico.

Del resto, no existe acuerdo sobre si son de autoría paulina o han sido escritas por colaboradores o discípulos de Pablo. Según Antonio Piñero, en su libro “Guía para entender el Nuevo Testamento”, una mayoría (que no unanimidad) de estudiosos cree que no son paulinas las epístolas a Timoteo y a Tito (las llamadas epístolas pastorales), mientras que sobre las epístolas a los Colosenses, Efesios y Segunda a los Tesalonicenses las opiniones están más divididas.

Milagros del Apostol san Pablo

Milagros del Apostol san Pablo

LA CEGUERA DEL MAGO EMILIAS

Al llegar a Salamina, se pusieron a anunciar la palabra de Dios en las sinagogas de los judíos.Tenían también a Juan como auxiliar.Atravesaron toda la isla de Pafos y encontraron a un mago seudo profeta judío llamado Bar Jesús, que estaba con el procónsul Sergio Paulo, hombre prudente, el cual llamó a Bernabé y a Pablo deseoso de oír la Palabra de Dios. Pero Emilias, el mago ( tal es el significado de su nombre), se les oponía procurando apartar al procónsul de la fe. Entonces Pablo lleno del Espíritu Santo, clavó en él sus ojos y le dijo:”Embustero, malvado hijo del diablo, enemigo de toda justicia ¿cuándo vas a cesar de hacer tortuosos los rectos caminos del Señor? Pues ahora el Señor está sobre tí; te vas a quedar ciego sin ver el sol durante cierto tiempo”.Y en el mismo tiempo se quedó sumergido en la oscuridad y en las tinieblas; y, dando vueltas, buscaba quien lo llevara de la mano. Entonces el procónsul, viendo lo que había sucedido, creyó, lleno de admiración por la doctrina del Señor.

EL COJO DE LISTRA

En Listra había un hombre imposibilitado de los pies, sentado; cojo de nacimiento, jamás había andado. Oyó hablar a Pablo, el cual, mirándolo fijamente y viendo que tenía fe para ser curado, dijo en alta voz:”Levántate y tente derecho sobre tus pies”.El dió un salto y echo a andar. La gente aver lo que había hecho Pablo, se puso a gritar en licaonio:”Los dioses, en forma humana, han descendido a nosotros”.Y llamaban a Bernabé Júpiter y a Pablo Mercurio, porque era el más elocuente. El sacerdote de Júpiter, que estaba a la entrada de la ciudad, llevó toros adornados con guirnaldas ante las puertas, y, en unión de la muchedumbre, quería ofrecerles un sacrificio. Cuando se enteraron de ello los apóstoles Bernabé y Pablo, rasgaron sus vestidos y se lanzaron entre la gente gritando “Amigos ¿por qué hacéis esto? Nosotros somos hombre como vosotros, que hemos venido a anunciaros que dejeís los dioses falsos y os convirtaís al Dios vivo, que ha hecho el cielo, la tierra y todo lo que hay en ellos. El cual ha permitido en las pasadas generaciones que todas las naciones siguiesen sus caminos; sin embargo, no ha cesado jamás de dar testimonio de sí mismo haciendo el Bien, mandándoos desde el cielo lluvias y estaciones fructíferas y saciándoloos de comida y llenando vuestros corazones de felicidad”.Con estas palabras lograron a duras penas impedir que la gente les ofreciera un sacrificio.

LA PICADURA DE LA VÍBORA

En la isla de Malta, los indígenas nos trataron con una humildad poco común; como estaba lloviendo y hacía frío, encendieron una hoguera y nos invitaron a calentarnos.

Pablo recogió un montón de ramaje y, al echarlo al fuego, una víbora, que escapaba de las llamas, le mordió la mano. Cuando los indígenas vieron la víbora colgando de su mano, se decían unos a otros:”Este hombre es ciertamente un asesino; se ha librado del mar, pero la justicia divina no le permite vivir”.Mas él se sacudió la víbora, la echó al fuego y no sufrió daño alguno. Ellos esperaban que se le hinchara la mano y cayese muerto de repente; pero después de un largo rato sin que le pasara nada, cambiaron de parecer y decían que era un Dios.

Cerca de allí tenía una finca el principal de la isla, llamado Publio, el cual nos acogió durante tres días con afectuosa hospitalidad. El padre de Publio estaba en cama, atacado de fiebre y disentería .Pablo lo visitó; rezó, le impuso las manos y lo curó. Ante esto, los demás isleños enfermos acudieron también y fueron curados.Nos tributaron muchos honores y, al marchar, nos suministraron todo lo necesario.

EL RESUCITE DEL PAJECILLO DEL EMPERADOR

Este relato pertenece a la tradicion.No es seguro que haya sucedido.

Una tarde , mientras el apóstol predicaba desde una terraza ante una enorme multitud, cierto pajecillo del emperador, llamado Patroclo, deseando ver y oír perfectamente al predicador, cosa que no resultaba fácil para él por la innumerable muchedumbre que llenaba la plaza, se encaramó en una ventana situada a considerable altura; un rato después el muchacho se quedó adormecido, se cayó al suelo y se mató.Cuando Nerón recibió la noticia de aquel paje, al que profesaba singular cariño, había muerto, afligióse sobremanera e inmediatamente nombró a otro para que ocupara el puesto que el difunto había dejado vacante.San Pablo, por revelación interior, tuvo conocimiento de todo este suceso, y al instante rogó a algunos de su auditorio que llevaran en seguida a donde él estaba el cuerpo de Patroclo, y en cuanto se lo llevaron resucitó al pajecillo favorito del emperador y le aconsejo que, sin pérdida de tiempo, acompañado por algunos compañeros suyos, se presentase ante el César. Hallábase este llorando amargamente la muerte de su querido paje, cuando alguien procedente de la calle irrumpió en la estancia del emperador y le comunicó que Patroclo estaba vivo.Nerón, al enterarse de que el jovencillo había resucitado, se llenó de miedo y dio la orden de que no se le permitiera la entrada a palacio al mancebo, momentos después, persualizado por algunos de sus consejeros, accedió a recibir al difunto vuelto a la vida, y cuando lo tuvo ante sí, le preguntó:

-Patroclo,¿es verdad que estás vivo?¿Quién te resucitó?

-Verdad es, señor.Jesucristo, Rey de todos los siglos.

Esta respuesta disgustó mucho a Nerón, quien, visiblemente encolorizado replicó:

-¿Quieres decir que ese Cristo reinara perpetuamente y someterá a su dominio a los demás reinos del mundo?

-Si, césar; eso es lo que quiero decir-Declaró Patroclo.

Pablo de Tarso

Pablo de Tarso, originalmente Saulo, también llamado San Pablo Apóstol, el Apóstol de los Gentiles y San Pablo de Tarso (nacimiento entre año 5 y año 10 DC, Tarso (Turquía)- año 67 d.C. en Roma), uno de los apóstoles más activos de Jesucristo. Según Reinaldo Fabris, autor del Libro “Pablo, el apóstol de las Gentes”, este personaje no cambió su nombre al convertirse al cristianismo, ya que como ciudadano romano y nacido en Tarso, además de ser judío tenía gran influencia de la cultura helenística y romana, por lo que como todo romano de la época tenía un “prognomen” relacionado con una característica familiar (el cual es Saulo, su nombre judío), y un “congnomen” que se asocia a una característica física (que en este caso es Pablo, que es su nombre romano).  El conocimiento de la cultura helénica (hablaba fluidamente el griego como el arameo) le permite a este Apóstol predicar el Evangelio con ejemplos y comparaciones comunes de esta cultura por lo que el mensaje fue recibido en territorio griego claramente y esta característica marca el éxito de sus viajes fundando comunidades cristianas. Pablo es considerado por muchos cristianos como el discípulo más importante de Jesús, a pesar de que nunca llegó a conocerlo, y, después de Jesús, la persona más importante para el cristianismo.
Pablo es reconocido por muchos cristianos como un santo. Hizo mucho para introducir el cristianismo entre los gentiles y es considerado como uno de las fuentes significativas de la doctrina de la iglesia primitiva. Nació entre el año 5 y el año 10 en Tarso, en la región de Cilicia, en la costa sur del Asia Menor (la actual Turquía). La ciudad de Tarso tenía concedida la ciudadanía romana por nacimiento. Por lo que Pablo era ciudadano romano pese a ser hijo de judíos.  Hijo de hebreos y descendiente de la tribu de Benjamín, en su adolescencia es enviado a Jerusalén, donde estudia con el famoso rabino Gamaliel. Aquí se une al grupo de los fariseos. Tras la muerte de Jesús, hacia el año 33, comienzan a formarse grupos de seguidores de Jesús. Pablo de Tarso fue un activo perseguidor de estas comunidades bajo la influencia de los fariseos. De hecho el fue de los que participó y asintió en la ejecución de San Esteban, el primer mártir (denominado protomártir) de la iglesia cristiana de aquel entonces, quien cayera víctima de lapidación no como consecuencia de la barbarie de la multitud, si no como cumplimiento de una ejecución judicial, pues Saulo contaba con la venia de Roma.

De San Pablo mismo sabemos que nació en Tarso, en Cilicia (Hch. 21:39), de un padre que era ciudadano romano (Hch. 22:26-28; 16:37), en el seno de una familia en la que la piedad era hereditaria (II Tim.1:3) y muy ligada a las tradiciones y observancias fariseas (Fil. 3:5-6). San Jerónimo nos dice, no se sabe con qué razones, que sus padres eran nativos de Gischala, una pequeña ciudad de Galilea y que lo llevaron a Tarso cuando Gischala fue tomada por los romanos (“De vir. ill.”, v; “In epist. ad Fil.”, 23). Este último detalle es ciertamente un anacronismo mas los orígenes galileos de la familia no son en absoluto improbables. Dado que pertenecía a la tribu de Benjamín, se le dio el nombre de Saúl (o Saulo) que era común en esta tribu en memoria del primer rey de los judíos. (Fil. 3:5). En tanto que ciudadano romano también llevaba el nombre latino de Pablo (Paulo). Para los judíos de aquel tiempo era bastante usual tener dos nombres, uno hebreo y otro latino o griego entre los que existía a menudo una cierta consonancia y que yuxtaponían en el modo usado por San Lucas (Hch. 13:9: Saulos ho kai Paulos). Véase en este punto Deissmann, “Bible Studies” (Edinburgh, 1903, 313-17.) Fue natural que, al inaugurar su apostolado entre los gentiles, Pablo usara su nombre romano, especialmente porque el nombre de Saulo tenía un significado vergonzoso en griego. Puesto que todo judío que se respetase había de enseñar a su hijo un oficio, el joven Saulo aprendió a hacer tiendas de lona (Hechos, xviii, 3) o más bien a hacer la lona de las tiendas (cf. Lewin, “Life of St. Paul”, I, London, 1874, 8-9). Era aún muy joven cuando fue enviado a Jerusalén para recibir una buena educación en la escuela de Gamaliel (Hch 22:3). Parte de su familia residía quizá en la ciudad santa puesto que más tarde se haría mención de una hermana cuyo hijo le salvaría la vida (Hch. 22:16). A partir de este momento resulta imposible seguir su pista hasta que tomó parte en el martirio de San Esteban (Hch. 7:58-60; 22:20). En ese momento se le califica de “joven” (neanias), pero esta era una apelación elástica que bien podía aplicarse a cualquiera entre veinte y cuarenta años.

¿Quieres conocer los dones con que Dios enriqueció a san Pablo? Pues atiende: hasta las ropas que usaba espantaban a los demonios; y lo que es más admirable aún: nadie podía acusarle de temerario cuando espontáneamente avanzaba hacia los peligros, ni de cobarde cuando los peligros llovían sobre él. Al mismo amaba y despreciaba la vida; la amaba, porque viviendo tenía oportunidad de enseñar la verdad; y la despreciaba en grado sumo, porque con su superior sabiduría había llegado a conocer lo poco que valen las cosas de este mundo.

Observemos que san Pablo es tan digno de admiración cuando se presenta ante nuestros ojos huyendo de situaciones comprometidas, como cuando lo vemos enfrentarse gozosamente con ellas, porque cuando huía de ciertos peligros lo hacía por prudencia, y, cuando los desafiaba, su actitud obedecía a fortaleza de espíritu. Si leemos sus escritos advertimos que, cuando habla de sí mismo, unas veces parece como si se alabara; otras, en cambio, evidentemente se menosprecia; pero nuestra admiración sobre él debe ser la misma tanto en unos casos como en otros, porque, cuando aparece que se alaba, esas aparentes alabanzas son en realidad actos de la virtud de la magnanimidad; y cuando se menosprecia, sus menosprecios ponen de manifiesto su humildad profunda. Elogios merece por haber dicho lo que sí dijo; e incluso más digno de nuestra alabanza por decir lo que dijo, que lo hubiese sido si lo hubiese callado. Si no hubiese hablado de su persona en el tono en el que lo hizo, habría sido más culpable que los que en cada instante, venga o no a cuento, no cesan de alabarse. Si no se hubiera gloriado de las cosas de que se glorió y por motivos de humildad se hubiera callado, habría perjudicado moralmente a las personas que estaban confiadas a sus ciudadanos, ya que estás podrían haber pensado que eran superiores a él.

Manifestando los dones que había recibido y los méritos que había acumulado, san Pablo procedió más correctamente que otros callando esas cosas, porque jamás persona alguna ocultando las gracias que le han sido otorgadas ha hecho al prójimo un bien comparable al que san Pablo le hizo divulgando las que a él le habían sido concedidas. Verdad es que decir uno de sí mismo cosas grandes y admirables sin motivo que lo justifique, sin necesidad alguna y sólo por granjearse la estimación ajena, es claramente vituperable y gravemente demencial; quien así produce no obra en conformidad con el espíritu de Dios; al contrario, se comporta neciamente y echa a perder con su presunción todo cuanto haya podido alcanzar a fuerza de trabajo y de tensión; hablar uno de sí mismo en tono encomiástico constituye un acto de vanagloria; y si lo que dice lo dice con jactancia, quien de ese modo se conduce puede ser calificado de insolente.

En cambio, de determinadas circunstancias, la manifestación de algunas excelencias propias pueden ser un auténtico acto de caridad, y lo es, si el que las manifiesta se limita a divulgar lo que juzga que es necesario o conveniente que se sepa y lo hace para evitar tales o cuales males. Este fue el caso de san Pablo, que, tomado por muchos por un falsario, viose obligado a salir en su propia defensa y a descubrir algunas de las gracias que había recibido, principalmente aquellas que garantizaban la dignidad que Dios le había otorgado; pero el apóstol mantuvo en silencio otras muchas, precisamente las mayores, a las que sólo indirectamente aludió cuando dijo:“No quiero hablar de las visiones y revelaciones, ect.”. Podemos asegurar que no ha habido profeta ni apóstol que haya tenido con Dios tantas y tan frecuentes comunicaciones como tuvo san Pablo; pero este trato tan íntimo y constante con el Señor, lejos de producirle vanidad le reafirmó en la virtud de la humildad.

En algunas ocasiones no ocultó que sentía miedo al ser golpeado; de donde debemos corregir que, aunque en cuanto a su voluntad fuese no solo un hombre extraordinario sino que alcanzaba la talla de los ángeles, en cuanto a su naturaleza era un individuo humano como los demás, y como los demás tenía miedo a que le maltrataran. Esto es normal y naturalísimo.

Nada de vituperable hay en que Pablo mostrara su temor ante las amenazas de ser golpeado; sí sería vituperable, en cambio que alguien, bajo los efectos de ese temor y para librarse de los golpes con que se ve amenazado, incurriese en acciones u omisiones indignas; pero quien, a pesar del miedo, combate y sale victorioso de la pelea, es admirable y aún más admirable precisamente por haber combatido con miedo, que el que lucha y triunfa sin haber sentido miedo alguno. Tampoco incurre en culpa de ningún género el que se siente invadido por la tristeza, pero sí quien, bajo los efectos de las mismas, dice o hace algo que redunda en ofensa de Dios.

De todo lo anteriormente dicho podemos inferir cuánta fue la grandeza de este apóstol, pues, a pesar de la fragilidad de su naturaleza, vivió muy por encima de lo que de esa naturaleza quebradiza hubiera podido esperarse; temía a la muerte, pero no huía de ella. A nadie se le puede reprochar que su naturaleza sea frágil, pero sí que se comporte frágilmente.

San Pablo es digno de admiración porque con la fuerza de su voluntad logró superar sus limitaciones naturales. Si se apartó de aquel Juan, al que llamaban Marcos, fue precisamente por la debilidad de ánimo de dicho compañero, y al apartarse de él san Pablo obró acertadamente; hízolo para evitar los perjuicios que el modo de ser de aquel discípulo y socio podían acarrear a la causa de la predicación; quien asume el oficio de predicador no debe de dar cabida en su ánimo ni a la debilidad ni a la volubilidad, sino que tiene que mostrarse fuerte y valiente.

Quien no esté dispuesto a sacrificarse cuantas veces sea preciso y a enfrentarse con las contrariedades que puedan sobrevenir, no debe dedicarse a este insigne ministerio, porque si lo hiciera correría el riesgo de causar con su ejemplo muy graves daños a otros; por eso es preferible que renuncie a este oficio y se consagre a resolver sus asuntos personales. Ni los gobernadores, ni los que luchan en el circo con las fieras, ni los gladiadores, ni nadie, absolutamente nadie, necesita tener tanta fortaleza de ánimo para enfrentarse a las dificultades y a la muerte como los predicadores, porque éstos están expuestos a mayores peligros que el resto de las gentes ya tener que combatir con enemigos más crueles, y a trabajar en condiciones incomparablemente más difíciles. Los predicadores cuentan con una de estas dos posibilidades: o la de alcanzar el cielo como premio, o la de merecer el infierno como castigo.

Algunas veces entre quienes se consagran a este ministerio surgen ciertas fricciones; pero nadie debe escandalizarse por ello ni recriminar tales desavenencias, que de susto no siempre son malas; lo serían sin obedeciesen a motivos irracionales o en ellas se ventilaban asuntos ilícitos. En estos desacuerdos debemos ver la mano amorosa y providente del Creador que a través de ellos pretende despertar de su disidia y letargo a las almas dormidas o perezosas. Los armeros, cuando construyen las espadas, dotándolas de doble filo: el de la benignidad y el de la irascibilidad, para que sea posible usar uno o el otro. La irascibilidad, es decir, la posibilidad de indignarse, es como un filo de la espada, t el individuo humano puede y debe usar de él cuando lo juzgue conveniente, porque aunque la benignidad de suyo es buena, y lo es siempre que se practica con prudencia, es, en cambio, vituperable mostrarse benigno cuando las circunstancias aconsejan otra cosa. San Pablo se atuvo a esta norma. Habitualmente mostrábase benigno, pero también procedía enérgica y airadamente con quienes se conducían de manera irresponsable.

Admiración causa ver cómo este apóstol, cuando tras de haber sido azotado, se encontraba cargado de cadenas y lleno de heridas, sentíase mucho más dichoso que otros vestidos de púrpura y coronados de diademas; lleváronlo prisionero a través del mar inmenso, y, a pesar de eso, mostróse durante el viaje más alegre que si fuese a tomar posesión de un importantisimo imperio; en cambio, en cuanto llegó a Roma y quedó en libertad, no se dedico a disfrutar de ella en su propio beneficio, sino enseguido marcho a España, porque el ardor con que se había consagrado a la predicación, ardor más vivo que el de las más vivas llamas, no le permitía tomarse ningún descanso ni permanecer ninguna jornada ocioso, ni arrendrarse ante los peligros ni retroceder ante las burlas e incompresiones; pero nuestra admiración es aún mayor al comprobar cómo este hombre tan valiente, cuya alma llena de ardor guerrero estaba constantemente preparada para afrontar los combates, era al mismo tiempo apreciable, y se conducía con asombrosa flexibilidad.

Aunque Pablo tiene un papel importante en la difusión del cristianismo, su iconografía es relativamente limitada, sobre todo si se la compara con la de Pedro. No obstante, es uno de los pocos santos que, desde la Alta Edad Media, presenta un tipo de fisico estable. Es pequeño, contrahecho, calvo, con una frente abombada y una barba larga. Otra tradición, surgida de los Hechos de los Apóstoles, le pinta como un hombre vigoroso, de barba recortada, con un aspecto parecido al de Pedro.

Su atributo tradicional es la espada, instrumento de su suplicio. En el arte cristiano primitivo, lleva un libro o un rollo de pergamino similar al de los evangelistas.

Cuando figura junta a Pablo, Pedro disfruta del lugar de honor, a su diestra. Durero, protestante, coloca sin embargo a Pablo en el primer plano.

A Pablo se le representa frecuentemente como un evangelista, escribiendo sus epístolas. Aparece también enseñando; al fondo aparecen algunos navíos.

Todos los episodios de su vida, de sus viajes, fueron objeto de ilustración. Durante la lapidación de san Esteban, Pablo guarda las vestiduras de los lapidadores (tímpano de la catedral de Saint-Étienne de bourges, siglo XIII).También se le representa mediante tres fuentes o manantiales.

Concepto Paulino Historia

View this document on Scribd

Ministerio del Apostol Pablo

Comenzó su actividad de evangelización cristiana en Damasco y Arabia. Es perseguido por los judíos y huye a Jerusalén, donde es visto por Bernabé quien lo lleva con Pedro y con Santiago el Hermano del Señor en el año 36. Huye de Jerusalén, escapando de los judíos de habla Griega. Se lo llevan a Cesarea y es enviado a refugiarse en Tarso. Bernabé acude a Tarso y se va con Pablo a Antioquía, donde pasaron un año evangelizando. Antioquía se convierte en el centro de los cristianos convertidos desde el paganismo. Aquí surge por primera vez la denominación de cristianos para los discípulos de Jesús.

A partir del año 46 comienzan los tres grandes viajes misioneros de Pablo.

Este periodo de doce años (45-57) fue el más activo y fructífero de su vida. Comprende tres grandes expediciones apostólicas de las que Antioquía fue siempre el punto de partida y que, invariablemente, terminaron por una visita a Jerusalén.

(1) Primera misión (Hch. 13: 1- 14: 27)

Introducción:

En el primer viaje misional, junto con Bernabé y su primo Juan Marcos, parte de Seleucia, puerto de Antioquía hacia la isla de Chipre. En Pafos, se convierte al cristianismo el procónsul romano Sergio Pablo. Es aquí donde Saulo comienza a ser llamado Pablo (o el más pequeño). Navegan hacia Perge, en la región de Panfilia. Juan Marcos regresa a Jerusalén. Pablo y Bernabé continúan por el sur de Galacia. Encuentran mala acogida por parte de los judíos, y deciden dirigirse a los paganos. Crean varias comunidades cristianas. Los cristianos procedentes del judaísmo plantean la idea de que estos nuevos cristianos deberían aceptar también las leyes judías, como la circuncisión. Pablo decide plantear la cuestión en Jerusalén a su regreso en el año 49, ante los apóstoles. Esto dio lugar al primer concilio, el Concilio de Jerusalén, del año 50. Triunfó la postura de Pablo, sobre no imponer rituales judíos a los conversos gentiles

Relato: Enviado por el Espíritu para la evangelización de los gentiles, Bernabé y Saulo embarcaron con destino a Chipre, predicaron en la sinagoga de Salamina, cruzaron la isla de este a oeste siguiendo sin duda la costa sur y llegaron a Pafos, residencia del procónsul Sergio Paulo, donde tuvo lugar un cambio repentino. Después de la conversión del procónsul romano, Saulo, repentinamente convertido en Pablo, es citado por San Lucas antes de Bernabé y asume ostensiblemente la dirección de la misión que hasta entonces había ejercido Bernabé. Los resultados de este cambio son rápidamente evidentes. Pablo comprende que, al depender Chipre de Siria y Cilicia, la isla entera se convertiría cuando las dos provincias romanas abrazaran la fe de Cristo. Escogió entonces el Asia Menor como campo de su apostolado y se embarcó en Perge de Panfilia, once kilómetros por encima del puerto de Cestro. Fue entonces cuando Juan Marcos, primo de Bernabé, desanimado quizás por los ambiciosos proyectos del apóstol, abandonó la expedición y volvió a Jerusalén, mientras que Pablo y Bernabé trabajaban solos entre las arduas montañas de Pisidia, infestadas de bandidos y atravesaron profundos precipicios. Su destino era la colonia romana de Antioquía, situada a siete días de viaje desde Perge. Aquí, Pablo habló del destino divino de Israel y del providencial envío del Mesías, un discurso que San Lucas reproduce en sustancia como ejemplo de una predicación en la sinagoga. (Hch. 13:16-41). La estancia de los dos misioneros en Antioquía fue lo suficientemente larga como para que la palabra del Señor fuera conocida a través de todo el país. (Hch. 13:49). Cuando los judíos consiguieron con sus intrigas un decreto de destierro, continuaron hacia Iconium, distante tres o cuatro días de viaje, donde encontraron la misma persecución por parte de los judíos y la misma acogida por parte de los gentiles. La hostilidad de los judíos los forzó a buscar refugio en la colonia romana de Listra, distante como unos veinticinco kilómetros. Aquí, los judíos de Antioquía y de Iconium dejaron celadas para Pablo y, habiéndolo apedreado lo dejaron por muerto, mientras que él logró una vez más escapar buscando esta vez refugio en Derbe, situada alrededor de sesenta kilómetros de la provincia de Galacia. Después de completar su circuito, los misioneros volvieron sobre sus pasos para visitar a los nuevos cristianos, ordenaron algunos sacerdotes en cada una de las iglesias fundadas por ellos y al fin volvieron a Perge, donde se detuvieron a predicar de nuevo el Evangelio, mientras que esperaban quizá la oportunidad de embarcar para Atalia, un puerto a dieciocho kilómetros de allá. Al volver a Antioquía de Siria, después de una ausencia que había durado tres años, fueron recibidos con muestras de gozo y de acción de gracias pues que Dios les había abierto las puertas de la fe al mundo de los gentiles.

El problema del estatuto de los gentiles en la Iglesia se hizo entonces sentir en toda su agudeza. Algunos judeocristianos que venían de Jerusalén reclamaron el que los gentiles fueran sometidos a la circuncisión y tratados como los judíos trataban a los prosélitos. Contra esta opinión, Pablo y Bernabé protestaron y se decidió convocar una reunión en Jerusalén para resolver el asunto En esta asamblea, Pablo y Bernabé representaron a la comunidad de Antioquía. Pedro defendió la libertad de los gentiles, Santiago insistió en lo contrario, pidiendo al mismo tiempo que se abstuvieran de algunas de las cosas que más horrorizaban a los judíos. Al fin se decidió que los gentiles estaban exentos de la ley de Moisés primeramente. En segundo lugar, que los de Siria y Cilicia deberían abstenerse de lo sacrificado a los ídolos, de la sangre, de los animales estrangulados y de la fornicación. En tercer lugar, que su decisión no era promulgada en virtud de la ley de Moisés sino que era dada en nombre del Espíritu Santo, lo que significaba el triunfo de las ideas de San Pablo. La restricción impuesta a los gentiles convertidos procedentes de Siria y Cilicia no se aplicaba a sus iglesias y Tito, su compañero, no fue apremiado a circuncidarse, a pesar de las protestas de los judaizantes (Gál.2: 3-4). Se asume aquí que Gál. 2, y Hch. 15, relatan el mismo hecho puesto que, de un lado, los actores son los mismos Pablo y Bernabé, y por el otro Pedro y Santiago; la discusión es la misma, la cuestión de la circuncisión de los gentiles; la escena idéntica Antioquía y Jerusalén; y la fecha idéntica: Alrededor del 50 d.C.; y el resultado uno solo: la victoria de Pablo sobre los judaizantes. Sin embargo, la decisión no fue adelante sin dificultades. El asunto no concernía solamente los gentiles y, mientras que se les exoneraba de la ley de Moisés, se declaraba al mismo tiempo que hubiera sido más meritorio y más perfecto para ellos el observarla, puesto que el decreto parece haber complacido a los prosélitos judíos de la segunda generación. Además, los judeocristianos, que no habían sido incluidos en el veredicto, podían seguir considerándose como ligados por la observancia de la ley. Este fue el origen de la disputa que surgió inmediatamente después en Antioquía entre Pedro y Pablo. Este último enseñó abiertamente que la ley había sido abolida para los judíos mismos. Pedro no pensaba de otro modo, pero consideró oportuno evitar la ofensa a los judaizantes e impedirles que comer con los gentiles que no observaban las prescripciones de la ley. Así, influenció moralmente a los gentiles a vivir como los judíos lo hacían, Pablo hizo ver que esta restricción mental y este oportunismo preparaban el camino de futuros malentendidos y conflictos, y que, incluso, tenía entonces, tendría nefastas consecuencias. Su forma de relatar estos incidentes no deja la menor duda de que Pedro fue persuadido por sus argumentos. (Gál. 2:11-20).

(2) Segunda misión (Hch. 15:36-18:22)

Introducción: En el segundo viaje misionero, Pablo se hace acompañar por Silas. Parten de Antioquia, por tierra, hacia Siria y Cilicia, llegando al sur de Galacia. En Listra, se les une Timoteo. Atraviesan las regiones de Frigia y Misia. Al parecer, se les une Lucas el Evangelista en Tróade. Decide ir a Europa, y en Macedonia funda la primera comunidad cristiana europea: la comunidad de Filipos. También en Tesalónica, Berea, Atenas y Corinto. Se queda durante año y medio en Corinto, acogido por Aquila y Priscila, matrimonio judeo-cristiano que había sido expulsado de Roma debido al edicto del emperador Claudio. En invierno del año 51 escribe la primera carta a los tesalonicenses, el documento más antiguo del Nuevo Testamento. Al año siguiente vuelve a Antioquía.

Relato: El principio de la segunda misión se caracterizó por una discusión a propósito de Marcos, que Pablo rechazó como compañero de viaje. Así pues, Bernabé partió con Marcos el de Chipre y Pablo escogió a Silas o Silvano, un ciudadano romano como él y miembro influyente de la Iglesia de Jerusalén, y partió para Antioquía a fin de llevar el decreto del consejo apostólico. Los dos misioneros fueron primero de Antioquía a Tarso, con un alto en el camino para promulgar el decreto del primer Concilio de Jerusalén, y luego fueron de Tarso a Derbe a través de las puertas de Cilicia, de los desfiladeros de Tarso y de las llanuras de Licaonia. La visita de las iglesias fundadas en la primera misión se realizó sin incidentes si no es a propósito de la elección de Timoteo, que los apóstoles en Listra persuadieron para que se circuncidara para mejor llegar a las colonias de judíos, numerosos en estas plazas. Fue probablemente en Antioquía de Pisidia, aunque los Hechos no mencionan tal lugar, donde el itinerario de la misión fue cambiado por intervención del Espíritu Santo. Pablo pensó en entrar en la provincia de Asia por el valle del Meandro, lo que le permitiría un solo día de viaje, y sin embargo, pasaron a través de Frigia y Galacia pues el Espíritu les prohibió predicar la palabra de Dios en Asia. (Hch. 16:6). Estas palabras (ten phrygian kai Galatiken choran) pueden interpretarse de forma diversa, dependiendo de si se quiere decir Gálatas del norte o del sur Sea como sea, los misioneros hubieron de viajar hacia el norte en la región de Galacia llamada así en propiedad y cuya capital era Pesinonte, y la única cuestión pendiente es si predicaron o no en ella. No pensaron en hacerlo aunque sabemos que la evangelización de los Gálatas fue debida a un accidente, el de la enfermedad de San Pablo (Gál. 4:13); lo que va muy bien si se trata de los gálatas del norte. En cualquier caso, los misioneros después de alcanzar la Misia Superior (kata Mysian), intentaron llegar a la rica provincia de Bitinia, que se extendía ante ellos pero el Espíritu Santo se lo impidió (Hch. 16:7). Así es que atravesaron Misia sin pararse a predicar (parelthontes) y llegaron a Alejandría de Tróade, donde la voluntad de Dios les fue revelada por la visión de un macedonio que los llamaba pidiendo auxilio para su país. Pablo continuó a utilizar sobre suelo europeo los métodos de predicación que había utilizado desde el principio. Hasta donde fue posible, concentró sus esfuerzos en metrópolis desde las que la fe se extendería hacia ciudades de segundo rango y, finalmente a las áreas rurales. Allí donde encontraba una sinagoga, empezaba por predicar en ella a los judíos y prosélitos que estaban de acuerdo en escucharle. Cuando la ruptura con los judíos era irreparable, lo que ocurría más pronto o más tarde, fundaba una nueva iglesia con sus neófitos en tanto que núcleo. Permanecía entonces en la misma ciudad a no ser que una persecución se declarase, normalmente a causa de las intrigas de los judíos. Existían, sin embargo, algunas variantes del plan. En Filipo, donde no había sinagoga, la primera predicación tuvo lugar en un puesto llamado el proseuche lo que los gentiles tomaron como motivo de persecución. Pablo y Silas, acusados de alterar el orden público, recibieron palos, fueron arrojados en prisión y finalmente exilados. Pero en Tesalónica, y Berea, donde se refugiaron después de lo de Filipo, las cosas se desarrollaron según el plan previsto. El apostolado de Atenas fue absolutamente excepcional. Aquí no se planteaba el problema de los judíos o de la sinagoga, y Pablo, en contra de su costumbre, estaba solo. (I Tes. 3:1). Desarrolló de cara al areópago una especie de discurso del que se conserva un resumen en Hch. 17:23-31 como un modelo en su género. Parece haber dejado la ciudad de grado, sin haber sido forzado a ello por la persecución. La misión de Corinto, por otro lado, puede ser considerada como típica. Pablo predicó en la sinagoga todos los sábados y cuando la oposición violenta de los judíos le negó la entrada, se retiró a una casa próxima, propiedad de un prosélito llamado Tito Justo. De esta forma prolongó su apostolado por dieciocho meses mientras los judíos atentaron contra él en vano; fue capaz de resistir gracias al a actitud, por lo menos imparcial si no favorable, del procónsul Galio. Finalmente, decidió irse a Jerusalén de acuerdo con un voto hecho quizá en un momento de peligro. Desde Jerusalén, de acuerdo con su costumbre, volvió a Antioquía. Las dos epístolas a los tesalonicenses se escribieron durante los primeros meses de la estadía en Corinto.

(3) Tercera misión (Hechos 18:23- 21:26)

Introducción: En primavera del año 54 inicia su tercer viaje misionero, estableciendo su centro de operaciones en Éfeso, capital de Asia Menor. Permanece allí unos tres años. Le llegan noticias de los conflictos surgidos en la comunidad de Corinto. Escribe la primera carta a los corintios en el año 54 y la segunda carta a los corintios a finales del 57. Atendiendo a los conflictos con los judeo-cristianos, escribe las cartas a los filipenses (año 57) y a los gálatas. Va a Corinto a finales del 57, donde pasa el invierno. Escribe la carta a los romanos, en la primavera del 58. Vuelve entonces a Jerusalén para entregar la colecta de las comunidades cristianas procedentes del paganismo, destinada a los pobres de las comunidades de Jerusalén. Judíos procedentes de Antioquia lo acusan de violar la Ley e intentan matarlo en una reyerta. El tribuno romano impide que lo maten y lo encarcela. Es enviado a la provincia de Judea, donde el procurador Antonino Félix lo retiene durante dos años (del 58 al 60) a la espera de conseguir un rescate por su libertad. Porcio Festo sucede a Antonino Félix como procurador de Judea. Pablo apela a su derecho, como ciudadano romano, a ser juzgado en Roma. Tras un accidentado viaje, llega a Roma en primavera del año 61. Es liberado en el 63. Su carta a Filemón se supone escrita en este periodo de cautividad, entre el 58 y el 63.

Había expresado sus deseos de llegar, lo cual posiblemente se cumplió en el año 63. Al parecer, después visitó las comunidades de Oriente. Volvió a ser apresado en Roma durante las persecuciones de Nerón. Fue sentenciado a muerte, por lo que fue decapitado hacia el año 67. Por tener la ciudadanía romana, gozó del privilegio de la decapitación, ya que el suplicio de la cruz estaba destinado a quien no era romano. Según la tradición, la cabeza rodó por el suelo y lo golpeó tres veces, y de allí donde chocó, surgió una vía de agua. Fue enterrado en la vía Ostiense de Roma. El 11 de diciembre de 2006 el Vaticano anunció el descubrimiento del sarcófago de San Pablo tras cuatro años de excavaciones arqueológicas bajo el altar mayor de la basílica que lleva su nombre.

Relato: El destino del tercer viaje de Pablo fue evidentemente Éfeso, donde Aquila y Priscila lo esperaban. El había prometido a los efesios volver a evangelizarlos si tal era la voluntad de Dios (Hch.18:19-21) y el Espíritu Santo no se opuso más a su entrada en Asia Así es que, después de una breve visita a Antioquía se fue a través de Galacia y de Frigia. (Hch 18:23) y pasando a través de las regiones del “Asia Central” llegó hasta Éfeso (Hch. 19:1). Su manera de proceder permaneció intacta. Para ganarse la vida y no ser una carga para los fieles, tejió todos los días durante muchas horas muchas tiendas, lo que no le impidió el predicar el Evangelio. Como de costumbre, empezó en la sinagoga donde tuvo éxito durante los primeros meses.

Después enseñó diariamente en un aula puesta a su disposición por un cierto Tirano “desde la hora quinta a la décima” (de las once de la mañana a las cuatro de la tarde) de acuerdo con la interesante tradición del “Codex Bezaar” (Hch. 19:9). Así vivió por dos años de tal forma que todos los habitantes de Asia, judíos y griegos, oyeron la palabra de Dios. (Hch. 19: 20). Por supuesto que hubo pruebas que sufrir y obstáculos que superar. Algunos de esos obstáculos surgieron de la envidia de los judíos, que intentaron inútilmente imitar los exorcismos de Pablo, otros vinieron de la superstición de los paganos, particularmente acentuada en Éfeso. Sin embargo, triunfó de una manera tan clara que los libros de superstición que fueron quemados tenían un valor de 50.000 monedas de plata. (una moneda correspondía aproximadamente a un día de trabajo). Esta vez, la persecución fue debida a los gentiles y fue por motivos interesados. Los progresos del cristianismo arruinaron la venta de las pequeñas reproducciones del templo de Diana y las de la diosa misma, estatuillas muy compradas por los peregrinos, con lo que un cierto Demetrio, en cabeza de los orfebres, arengó a la plebe contra San Pablo. San Lucas describió con realismo y emoción la escena, transpuesta luego al el teatro. (Hch 19: 23-40). El apóstol tuvo que rendirse a la tormenta. Después de una estancia de dos años y medio, quizá más, en Éfeso (Hch. 20:31: trietian), partió para Macedonia y de allí para Corinto, donde pasó el invierno. Su intención fue la de seguir en primavera para Jerusalén, sin duda para Pascua, pero al saber que los judíos habían planeado atentar contra su vida, no les dio la oportunidad de hacerlo al viajar por mar, volviéndose por Macedonia. Muchos discípulos, divididos en dos grupos, lo acompañaron o lo esperaron en Tróade. Entre otros, se encontraban Sopater de Berea, Aristarco y Segundo de Tesalónica, Gayo de Derbe, Timoteo, Tichico y Trófimo de Asia, y finalmente Lucas, el historiador de los Hechos, que nos da todos los detalles del viaje: Filipo, Tróade, Aso, Mitilene, Jíos, Samos, Mileto, Cos, Rodas, Pátara, Tiro, Tolemaida, Cesárea y Jerusalén. Podríamos citar aún tres hechos notables: en Tróade Pablo resucitó al joven Eutiquio que se había caído de la ventana de un tercer piso mientras que Pablo predicaba tarde por la noche. En Mileto pronunció un discurso emotivo que arrancó las lágrimas a los ancianos de Éfeso. (Hch. 20:18-38). En Cesárea el Espíritu Santo predijo por la boca de Agabo que sería arrestado, lo que no le disuadió de ir a Jerusalén. Cuatro de las más grandes epístolas de San Pablo fueron escritas durante esta tercera misión: la primera a los corintios desde Efeso, alrededor de la Pascua antes de su salida de la ciudad; la segunda a los corintios desde Macedonia durante el verano o el otoño del mismo año; a los romanos desde Corinto en la primavera siguiente; la fecha de la epístola a los gálatas es objeto de controversia. De la muchas cuestiones a propósito de la ocasión o del lenguaje de las cartas o de la situación de los destinatarios de las mismas

Fuente:

El libro de Los Hechos de San Pablo (Apócrifo)

El profesor Schmidt publicó una fotocopia, una transcripción, una traducción alemana, y un comentario de un papiro copto compuesto por 2000 fragmentos que él clasificó, yuxtapuso y descifró a costa de una ardua labor. (“Acta Pauli aus der Heidelberger koptischen Papyrushandschrift Nr. 1″, Leipzig, 1904, y “Zusatze” etc., Leipzig, 1905).La mayor parte de los críticos tanto católicos (Duchesne, Bardenhewer, Ehrhard etc.) como protestantes (Zahn, Harnack, Corssen etc.), creen que los fragmentos constituyen los verdaderos “Hechos de San Pablo” si bien el texto publicado por Schmidt, con numerosas lagunas, no representa sino una pequeña parte del trabajo original. Este descubrimiento modificó las ideas, generalmente aceptadas, sobre los orígenes, el contenido y el valor de estos Hechos apócrifos, y legitima además la conclusión de que las tres antiguas redacciones que han llegado hasta nosotros formaban parte integrante de la “Acta Pauli” o, más exactamente, “Acta Pauli et Theclae”, de la que la mejor edición es la de Lipsius, (“Acta Apostolorum apocrypha”, Leipzig, 1891, 235-72), un “Martyrium Pauli” conservado en griego con un fragmento que también existe en latín (op.. cit., 104-17), y una carta de los Corintios a Pablo con su correspondiente respuesta, cuya versión armenia ha sido conservada (cf. Zahn, “Gesch. des neutest. Kanons”, II, 592-611), y el texto latino descubierto por Berger en 1891 (d. Harnack, “Die apokryphen Briefe des Paulus an die Laodicener und Korinther”, Bonn, 1905). Con gran sagacidad, Zahn previó este resultado con respecto a estos dos últimos documentos y, la manera con la que San Jerónimo habla de los periodoi Pauli et Theclae (De viris ill., vii) podría permitir la misma conjetura con respecto al primero.

Otra consecuencia del descubrimiento de Schmidt’s es no menos interesante. Lipsius sostuvo y, hasta ahora fue la opinión más extendida, que junto a los Hechos canónicos hubieran existido previamente otros “Hechos de San Pablo” gnósticos, bien que ahora todo tiende a probar que esto últimos nunca existieron. De hecho, Orígenes cita como autoridad los “Hechos de San Pablo” dos veces (“In Joann.”, XX, 12; “De princip.”, II, i, 3); Eusebio (Hist. Eccl., III, iii, 5; XXV, 4) los coloca entre los libros dudosos, al igual que el “Pastor” de Hermas, el “Apocalipsis de Pedro”, la Epístola de Bernabé y la Didaché. La esticometría del “Codex Claromontanus” (fotografiada en Vigouroux, “Dict. de la Bible”, II, 147) lo coloca después de los libros canónicos. Tertuliano y San Jerónimo, bien que poniendo de relieve el carácter legendario de estos escritos, no ponen en duda su ortodoxia. El propósito preciso de la correspondencia de San Pablo con los corintios (que forma parte de los “Hechos”) fue el oponerse a los gnósticos Simón y Cleobio. Pero no hay razón para admitir la existencia de unos “Hechos” heréticos que hubieran sido perdidos después sin esperanza, puesto que todos los detalles dados por los autores antiguos se encuentran verificados en los “Hechos” que han llegado hasta nosotros o por lo menos coinciden bastante bien con ellos. He aquí una posible explicación del malentendido: Los maniqueos y los priscilianos hicieron circular una colección de cinco “Hechos” apócrifos de los que cuatro se encontraban viciados de herejía mientras que el quinto correspondía precisamente con los “Hechos de San Pablo”. Los “Acta Pauli” debieron su mala fama de heterodoxia a su asociación con los otros cuatro como atestiguan autores más recientes tales como Filastro (De haeres., 88) y Focio (Cod., 114). Tertuliano (De baptismo, 17) y San Jerónimo (De vir. ill., vii) denuncia el carácter fabuloso de los “Hechos” apócrifos de San Pablo; este juicio severo se confirma ampliamente examinando los fragmentos publicados por Schmidt. Se trata de un trabajo en el que lo improbable rivaliza con lo absurdo. El autor, que conocía bien los Hechos canónicos de los Apóstoles, coloca la acción en los sitios que realmente visitó San Pablo (Antioquía, Iconio, Mira, Perge, Sidón, Tiro, Efeso, Corinto, Filipo, Roma), pero, por otro lado, da rienda libre a su fantasía. Su cronología es totalmente imposible. De las sesenta y seis personas mencionadas pocas son conocidas y, las que se conocen, se comportan de una manera totalmente irreconciliable con las afirmaciones de la Hechos canónicos. En dos palabras, si los Hechos canónicos son verdaderos, los apócrifos son falsos. Ello no implica que todos los detalles de los mismos lo sean, pero para afirmar que tengan fundamento histórico se necesita una autoridad independiente del texto.

Fuente:

Conversion del Apostol Pablo

En el año 36, camino a Damasco, tuvo una visión y se convirtió al cristianismo. Según el libro de los Hechos de los Apóstoles y las epístolas paulinas fue gracias a una aparición de Cristo camino de la ciudad de Damasco, luego de la cual pide ser bautizado.

Un episodio clave en la biografía de Pablo de Tarso, sin el cual la historia del Cristianismo probablemente sería bien distinta, es su famosa conversión, que él llamaba en sus epístolas “vocación”.Curiosamente, en las obras de arte y en la creencia popular se tiene la imagen de que Pablo se cayó de su caballo, cuando ni en las epístolas ni en los Hechos de los Apóstoles se menciona una caída de un caballo y, es más, pudiera tratarse de un anacronismo. Según los Hechos de los Apóstoles “Saulo, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al sumo sacerdote, y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de que si hallase algunos hombres o mujeres de este Camino, los trajese presos a Jerusalén. Mas yendo por el camino, aconteció que al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo; y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? El dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón. El, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer. Y los hombres que iban con Saulo se pararon atónitos, oyendo a la verdad la voz, más sin ver a nadie. Entonces Saulo se levantó de tierra, y abriendo los ojos, no veía a nadie; así que, llevándole por la mano, le metieron en Damasco, donde estuvo tres días sin ver, y no comió ni bebió.” En sus epístolas no da detalles sobre este hecho, pero sí afirma que perseguía a los cristianos y que se le apareció Jesús “como a un aborto” (I Cor. 15:3-8). Se ha sugerido que este fenómeno podría tratarse de un ataque epiléptico, pues la epilepsia puede ocasionar ceguera temporal y visiones místicas acompañadas de sentimiento de placer (epilepsia extática). También se ha comparado este relato con una experiencia cercana a la muerte, se ha dicho que podría haber sufrido un delirio como consecuencia de una insolación, etc. En contra de la hipótesis de una experiencia cercana a la muerte, puede decirse que la luz que se ve en este tipo de experiencias no causa ceguera, aunque no puede descartarse que la ceguera de Pablo sea metafórica y no física, en cuyo caso esta teoría sería más plausible. La hipótesis de una epilepsia del lóbulo temporal derecho es defendida, entre otros, por el neurobiólogo Francisco J. Rubio. Sin embargo, de tratarse de una epilepsia sería atípica, pues, siguiendo a este científico, los que sufren este mal relatan que han conectado con Dios si son creyentes (por ej..Santa Teresa de Jesús), mientras que los budistas hablan de iluminación, es decir, que suele haber cierta predisposición. En el caso de Saulo, sin embargo, resulta atípico que manifieste haber visto a Jesús cuando se dedicaba a perseguir a sus seguidores y se pase al enemigo. En cualquier caso, con independencia de si la visión en el camino de Damasco fue milagrosa o tiene explicación científica, el resultado es que Saulo de Tarso, que se dedicaba a “perseguir sobremanera” y “asolar” con “celo” las comunidades cristianas, según sus propias palabras (Gál. 1:13; Fil. 2:6)), se pasó al enemigo para ser el principal difusor del cristianismo arriesgando su vida, sufriendo encarcelamientos y, finalmente, morir decapitado en Roma.

Leemos en los hechos de los apóstoles tres relatos de la conversión de San Pablo. (Hch. 9:1-19; 22:3-21; 26:9-23) que presentan ligeras diferencias que no son difíciles de armonizar y que no afectan para nada la base del relato, perfectamente idéntica en sustancia. Verse J. Massie, “The Conversion of St. Paul” en “The Expositor”, 3ª serie, X, 1889, 241-62. Sabatier de acuerdo con los críticos más independientes ha dicho (L’Apotre Paul, 1896, 42): “Estas diferencias no pueden en absoluto alterar el hecho, el objeto narrado es extremadamente remoto no tratan ni siquiera de las circunstancias que rodearon el milagro sino con las impresiones subjetivas que los compañeros de San Pablo recibieron en esas circunstancias…” Utilizar esas diferencias para negar el carácter histórico del hecho es hacer violencia al texto adoptando una actitud arbitraria. Todos los esfuerzos hechos para explicar la conversión de San Pablo sin recurrir al milagro han fracasado. Las explicaciones naturalísticas se reducen a dos: o San Pablo creyó verdaderamente ver a Cristo mientras sufría una 7alucinación o creyó verlo solo a través de una visión espiritual que la tradición, recogida en los Hechos de los Apóstoles, convirtió luego en visión material. Renan lo explica todo por una alucinación debida a la enfermedad, y acaecida a causa de una combinación de causas morales como la duda, el remordimiento, el temor, y algunas causas físicas como la oftalmía, la fatiga, la fiebre, la transición rápida del desierto tórrido a los jardines frescos de Damasco, quizá en medio de una tormenta repentina acompañada de rayos y relámpagos. Esta combinación múltiple habría producido, según Renan, una conmoción cerebral con fase de delirio que San Pablo tomó de buena fe como la aparición de Cristo. Los otros partidarios de la explicación natural evitan la palabra alucinación pero caen, pronto o tarde, en la explicación de Renan la cual hacen más complicada. Por ejemplo Holsten, para el que la visión de Cristo es simplemente la conclusión de una serie de silogismos por los que Pablo se persuadió a sí mismo de que Cristo había verdaderamente resucitado. También Pfleiderer, para el que la imaginación juega un papel más importante: “Un temperamento nervioso, excitable; un alma violentamente agitada por las más terribles dudas; una fantasía de lo más vívido, llena de las terribles escenas de persecución por un lado, y por el otro con la imagen ideal del Cristo celeste; la proximidad de Damasco que implicaba la urgencia de la decisión, la intransigencia que lleva a la soledad, el calor cegador y dolorosísimo del desierto. De hecho, todo esto combinado, produjo un estado de éxtasis en los que el alma cree ver las imágenes y los conceptos que violentamente la agitan como si fueran fenómenos del mundo externo” (Lectures on the influence of the Apostle Paul on the development of Christianity, 1897, 43). Hemos citado a Pfleiderer palabra por palabra porque su explicación “sicológica” se considera la mejor que se haya desarrollado nunca. Y sin embargo, se ve fácilmente que es insuficiente e incluso en total contradicción con el documento escrito de los Hechos en tanto que testimonio expreso de San Pablo mismo. (1) Pablo está seguro de haber “visto a” Cristo como los otros apóstoles lo hicieron (I Cor.19:1); él mismo declara que Cristo se le “apareció” (I Cor. 15:8) como a Pedro, Santiago o a los doce después de su resurrección. (2) Él sabe bien que su conversión no es el fruto de ningún razonamiento humano, sino de un cambio imprevisto, repentino y radical debido a la gracia omnipotente (Gál. 1:12-15; I Cor. 15:10). (3) Es falso atribuirle dudas, perplejidades o remordimientos antes de su conversión. Pablo fue detenido por Cristo cuando su furia alcanzaba el máximo furor (Hch 19:1-2); perseguía a la Iglesia “con celo” (Fil. 3:6), y fue acreedor de la gracia porque actuó con “ignorancia en su creencia de buena fe” (I Tim.1:13). Todas la explicaciones sicológicas o no, carecen de valor ante estas afirmaciones, puesto que todos suponen que la causa de su conversión fue su fe en Cristo mientras que, según los testimonios concordantes de los Hechos y las Epístolas, fue la visión de Cristo la que motivó su fe.
Después de su conversión, de su bautismo y de su cura milagrosa Pablo empezó a predicar a los judíos (Hch 19:19-20). Después se retiró a Arabia, probablemente a la región al sur de Damasco. (Gál. 1:17), indudablemente menos a predicar que a meditar las escrituras. A su vuelta a Damasco, las intrigas de los judíos le obligaron a huir de noche (II Cor. 11:32-33; Hch.19:23-25). Fue a Jerusalén a ver a Pedro (Gál.1:18), pero se quedó solamente quince días porque las celadas de los griegos amenazaban su vida. A continuación pasó a Tarso y allá se le pierde de vista durante seis años (Hch. 9:29-30; Gál.1:21). Bernabé fue en busca suya y lo trajo a Antioquía donde trabajaron juntos durante un año con un apostolado fructífero. (Hch. 11:25-26). También juntos fueron enviados a Jerusalén a llevar las limosnas para los hermanos de allá con ocasión de la hambruna predicha por Agabus (Hch.11:27-30). No parecen haber encontrado a los apóstoles allí esta vez ya que se encontraban dispersos a causa de la persecución de Herodes.

fuente:

lectionautas.com/wp-content/uploads/…/Apostol%20Pablo.pdf

Buscando el naufragio del Apóstol Pablo en Malta

Buscando el naufragio del Apóstol Pablo en Malta

By Chuck Holton
Isla de Malta
Tuesday, March 16, 2010


La pequeña isla de Malta en medio del Mar Mediterráneo tiene una rica historia como una de las comunidades cristianas más antiguas del mundo. Todo comenzó con un naufragio, como narra el libro de Hechos.

Era cerca del año 60 DC y el Apóstol Pablo iba hacia Roma desde la isla de Creta. En el viaje un feroz viento sacó a la nave de su curso.

Con la tormenta aún rugiendo, la nave golpeó un banco de arena y comenzó a quebrarse. Los hombres nadaron por sus vidas. Milagrosamente sobrevivieron.

Y así empezó una influencia cristiana en Malta que ha continuado durante siglos. Hoy es la nación más religiosa de Europa, 98 % de sus ciudadanos son católicos.

San Pablo es remembrado a través de la isla, aún más en la Bahía de San Pablo, donde los turistas vienen a visitar la Catedral del Naufragio, y ver el sitio donde la mayoría cree que el barco de Pablo encalló hace unos 2.000 años.

Pero cuando el exdetective de Los Ángeles Bob Cornuke vitió Malta, los hechos en la narración bíblica no encajaban desde el punto de vista de la Bahía de San Pablo. Esas diferencias llevaron a 10 años de búsqueda de la verdadera ubicación del naufragio. Cornuke comenzó en las páginas de su Biblia. Lo más esencial giraba en torno a las cuatro anclas. ¿Podrían ser encontradas?

“Miré la Biblia y dije, ‘¿Podré resolver esto como si fuera un crimen? ¿Podré tomar la evidencia de las páginas de la Biblia y encontrar estas anclas perdidas de las que habla la Biblia?”, dijo Cornuke.

Hechos 27 y 28 da un recuento detallado de la historia. Cornuke señaló cuatro factores que deberían encajar para poder encontrar la verdadera ubicación:

Una bahía con una playa. Un arrecife con un banco de arena. Un fondo marino de unos 90 pies. Y un lugar que los marineros no reconocerían. Cornuke enlistó a un grupo de hombres que conocen bien las aguas que rodean a Malta, los pescadores. “Así que comencé mi búsqueda con estos pescadores, que conocían el clima, las corrientes, la topografía del océano. Ellos me llevaron y me mostraron todos los posibles lugares basados en la narración bíblica”.

La mayoría de Malta está rodeada de acantilados, así que las posibilidades se redujeron a algunas bahías con playas. Para saber qué sitio sería más favorable, Cornuke buscó al Dr. Graham Hutt, experto en tormentas mediterráneas.

“He estudiado estas tormentas y los patrones del clima en el Mediterráneo por los últimos 30 años. Y escribí un libro sobre Noráfrica y Malta que cubre todos esos asuntos del clima”, expresa Hutt.

La experiencia de Hutt ayudó a que las claves bíblicas tuvieran sentido. “Tenían mucho temor de encallar en la Bahía de Syrtis, en la costa de Libia, así que debieron tratar al máximo de ir en dirección hacia el norte, pero en realidad fueron al noroeste”.

La única bahía en esa área que encaja con la dirección que Cornuke calculó se llama la Bahía de Santo Tomás.

“En mi opinión, el lugar más probable donde deben haber llegado es a la Bahía de Santo Tomás”, dice Hutt.

En la Bahía de Santo Tomás, al sureste de Malta, la teoría dice que esta es la bahía que fue descrita en el libro de Hechos. Parte del relato bíblico dice que los marineros no reconocieron la isla hasta que los habitantes les dijeron que era Malta. Eso también prueba la teoría de que ésta es la bahía, porque si hubieran llegado a la parte norte había muchos puertos que les hubieran resultado familiares”.

Otro día, Cornuke hizo un descubrimiento electrizante gracias a un buzo que tenía una historia increíble. “Conocí a este hombre que dijo: ‘allá por los años setentas, desenterramos cuatro anclas del fondo marino como a 90 pies de profundidad’”.

La ubicación: justo afuera de la Bahía de San Tomas, cerca de un peligroso banco de arena llamado Arrecife Munchar.

Las anclas fueron donadas al Museo Marítimo Nacional, y el análisis de los expertos confirmó que eran anclas de la era romana. Pero los buzos no tenían idea de lo que tenían en ese momento.

“Encontramos las anclas como a inicios de los setentas, no recuerdo el año exacto. Para mi no tenían importancia cuando las encontramos. Fue como ‘qué bien, encontramos un pedazo de plomo’”, comenta Ray Ciancio, quien es buzo.

El accedió a mostrarnos el área donde encontraron las anclas.

“Así que cuando fui a buscar el sitio donde encontraron estas anclas, miré hacia el litoral y encajaba con lo que decía la Biblia. Había una bahía con una playa. Había un arrecife donde dos mares se juntan”, expresa Cornuke.

Hoy, el fondo marino de nuevo es tranquilo y calmo, sin dar clave de los secretos que contiene. Es imposible dar por cierto que este es el sitio donde ocurrió el naufragio de Pablo, pero a muchos malteses les intriga la idea.

Joe Navarro es otro de los buzos que ayudaron a sacar las anclas. “Yo estoy convencido que es más plausible que el naufragio fuera en Munchar, no en la isla de San Pablo. Hemos creído que fue allí, pero nunca nadie ha cuestionado, ‘¿están seguros’?

“Tomamos esta ancla y recuerdo poner mi mano en este frío objeto y pensar que podría estar tocando la historia. Por dos mil años perteneció al mar y ahora yo estaba tocando este objeto del que supimos por las páginas de la Biblia”, expresa Cornuke.

Hoy, las anclas están escondidas en una esquina del Museo Marítimo, la mayoría de visitantes les pasan de largo sin saber la historia que pueden contener.

Buscando el naufragio del Apóstol Pablo en Malta

Buscando el naufragio del Apóstol Pablo en Malta

By Chuck Holton
Tuesday, March 16, 2010

La pequeña isla de Malta en medio del Mar Mediterráneo tiene una rica historia como una de las comunidades cristianas más antiguas del mundo. Todo comenzó con un naufragio, como narra el libro de Hechos.

Era cerca del año 60 DC y el Apóstol Pablo iba hacia Roma desde la isla de Creta. En el viaje un feroz viento sacó a la nave de su curso.

Con la tormenta aún rugiendo, la nave golpeó un banco de arena y comenzó a quebrarse. Los hombres nadaron por sus vidas. Milagrosamente sobrevivieron.

Y así empezó una influencia cristiana en Malta que ha continuado durante siglos. Hoy es la nación más religiosa de Europa, 98 % de sus ciudadanos son católicos.

San Pablo es remembrado a través de la isla, aún más en la Bahía de San Pablo, donde los turistas vienen a visitar la Catedral del Naufragio, y ver el sitio donde la mayoría cree que el barco de Pablo encalló hace unos 2.000 años.

Pero cuando el exdetective de Los Ángeles Bob Cornuke vitió Malta, los hechos en la narración bíblica no encajaban desde el punto de vista de la Bahía de San Pablo. Esas diferencias llevaron a 10 años de búsqueda de la verdadera ubicación del naufragio. Cornuke comenzó en las páginas de su Biblia. Lo más esencial giraba en torno a las cuatro anclas. ¿Podrían ser encontradas?

“Miré la Biblia y dije, ‘¿Podré resolver esto como si fuera un crimen? ¿Podré tomar la evidencia de las páginas de la Biblia y encontrar estas anclas perdidas de las que habla la Biblia?”, dijo Cornuke.

Hechos 27 y 28 da un recuento detallado de la historia. Cornuke señaló cuatro factores que deberían encajar para poder encontrar la verdadera ubicación:

Una bahía con una playa. Un arrecife con un banco de arena. Un fondo marino de unos 90 pies. Y un lugar que los marineros no reconocerían. Cornuke enlistó a un grupo de hombres que conocen bien las aguas que rodean a Malta, los pescadores. “Así que comencé mi búsqueda con estos pescadores, que conocían el clima, las corrientes, la topografía del océano. Ellos me llevaron y me mostraron todos los posibles lugares basados en la narración bíblica”.

La mayoría de Malta está rodeada de acantilados, así que las posibilidades se redujeron a algunas bahías con playas. Para saber qué sitio sería más favorable, Cornuke buscó al Dr. Graham Hutt, experto en tormentas mediterráneas.

“He estudiado estas tormentas y los patrones del clima en el Mediterráneo por los últimos 30 años. Y escribí un libro sobre Noráfrica y Malta que cubre todos esos asuntos del clima”, expresa Hutt.

La experiencia de Hutt ayudó a que las claves bíblicas tuvieran sentido.

“Tenían mucho temor de encallar en la Bahía de Syrtis, en la costa de Libia, así que debieron tratar al máximo de ir en dirección hacia el norte, pero en realidad fueron al noroeste”.

La única bahía en esa área que encaja con la dirección que Cornuke calculó se llama la Bahía de Santo Tomás.

“En mi opinión, el lugar más probable donde deben haber llegado es a la Bahía de Santo Tomás”, dice Hutt.

En la Bahía de Santo Tomás, al sureste de Malta, la teoría dice que esta es la bahía que fue descrita en el libro de Hechos. Parte del relato bíblico dice que los marineros no reconocieron la isla hasta que los habitantes les dijeron que era Malta. Eso también prueba la teoría de que ésta es la bahía, porque si hubieran llegado a la parte norte había muchos puertos que les hubieran resultado familiares”.

Otro día, Cornuke hizo un descubrimiento electrizante gracias a un buzo que tenía una historia increíble.

“Conocí a este hombre que dijo: ‘allá por los años setentas, desenterramos cuatro anclas del fondo marino como a 90 pies de profundidad’”.

La ubicación: justo afuera de la Bahía de San Tomas, cerca de un peligroso banco de arena llamado Arrecife Munchar.

Las anclas fueron donadas al Museo Marítimo Nacional, y el análisis de los expertos confirmó que eran anclas de la era romana. Pero los buzos no tenían idea de lo que tenían en ese momento.

“Encontramos las anclas como a inicios de los setentas, no recuerdo el año exacto. Para mi no tenían importancia cuando las encontramos. Fue como ‘qué bien, encontramos un pedazo de plomo’”, comenta Ray Ciancio, quien es buzo.

El accedió a mostrarnos el área donde encontraron las anclas.

“Así que cuando fui a buscar el sitio donde encontraron estas anclas, miré hacia el litoral y encajaba con lo que decía la Biblia. Había una bahía con una playa. Había un arrecife donde dos mares se juntan”, expresa Cornuke.

Hoy, el fondo marino de nuevo es tranquilo y calmo, sin dar clave de los secretos que contiene. Es imposible dar por cierto que este es el sitio donde ocurrió el naufragio de Pablo, pero a muchos malteses les intriga la idea.

Joe Navarro es otro de los buzos que ayudaron a sacar las anclas.

“Yo estoy convencido que es más plausible que el naufragio fuera en Munchar, no en la isla de San Pablo. Hemos creído que fue allí, pero nunca nadie ha cuestionado, ‘¿están seguros’?

“Tomamos esta ancla y recuerdo poner mi mano en este frío objeto y pensar que podría estar tocando la historia. Por dos mil años perteneció al mar y ahora yo estaba tocando este objeto del que supimos por las páginas de la Biblia”, expresa Cornuke.

Hoy, las anclas están escondidas en una esquina del Museo Marítimo, la mayoría de visitantes les pasan de largo sin saber la historia que pueden contener.

Via | Mundocristiano

Anteriores Entradas antiguas

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 1.997 seguidores