Pablo

Pablo

Posted: 16 Nov 2010 03:28 AM PST

Pablo
Originalmente publicado en New Dictionary of Theology. David F. Wright, Sinclair B. Ferguson, J.I. Packer (eds), 703-707. IVP. Traducido y publicado en Español en Nuevo Diccionario de Teología David F. Wright, Sinclair B. Ferguson, J.I. Packer (eds), 537-540. CBP, Traducido por Hiram Duffer. Publicado acá con el permiso del autor.

Pablo. Este articulo presenta un panorama de la vida y la obra de Pablo, su teología, su lugar en el cristianismo primitivo y su significado para el día de hoy.

1. Vida y obra
El apóstol Pablo, un judío de la tribu de Benjamin, nació como ciudadano romano en Tarso de Cilicia, con el nombre hebreo de Saulo. Probablemente Pablo era uno de sus nombres romanos. Educado como fariseo, llego a ser sumamente hábil en la ley y la tradición judías (Gal. 1:14). Mientra participaba de una persecución violenta de la iglesia, fue confrontado en el camino a Damasco con una visión cegadora del Jesús resucitado. Siguió hasta Damasco y allí recupero su vista y fue bautizado c. 34 d. de J.C. (Hech. 9:3-19). Obedeciendo a su nuevo Señor, empezó de inmediato a predicar a Jesús como Mesías en las sinagogas y a su vez llego a ser objeto de la persecución judía (Hech. 9:19-25; cf. 1 Tes. 2:14-16).
En esta época parece que paso algún tiempo en Arabia (Gal. 1:17), regresando a Damasco por tres años antes de ir a Jerusalén (Hech. 9:26-29). Nuevamente fue perseguido fue a su ciudad natal, Tarso, hasta que Bernabé lo llevo para ayudar en la creciente iglesia multirracial en Antioquia (Hech. 11:19-26). Desde allí, los dos hicieron otro viaje a Jerusalén (Hech. 11:30) para proveer una ayuda ante el hambre (c.46). Es probable que este es el mismo viaje que describió en Gálatas 2:1-10, aunque algunos identifican este ultimo como la visita de Hechos 15.
Nuevamente en Antioquia, Bernabé y Pablo fueron llamados por el Espíritu para un ministerio de predicación itinerante (Hech. 13-14), cuyo mismo éxito llevo a una controversia sobre los términos de admisión de los no judíos al pueblo de Dios (Gal.; Fil. 3:2-11; ver Hech. 15). Pablo hizo dos viajes subsecuentes con Silas y otros, pasando un tiempo considerable en Corinto en el primer viaje y en Efeso en el segundo (Hech. 16-19). Al regresar a Jerusalén fue arrestado y enjuiciado delante del Sanedrín y dos gobernadores romanos sucesivos, un proceso que termino solo cuando Pablo ejerció su derecho como ciudadano romano apelando a Cesar. Luego fue llevado a Roma por barco, naufragando en ruta por la costa de Malta (Hech. 20-28). El relato de los Hechos termina con Pablo predicando abiertamente en Roma, sin mencionar ni juicio ni ejecución. Relatos eclesiásticos posteriores llenan las lagunas, contando del martirio de Pablo bajo Nerón, c. 64.
Las cartas que sobreviven formaban una parte vital del ministerio de Pablo, siendo el medio principal por el que podía ejercer autoridad pastoral sobre las iglesias que había fundado, aun estando ausente de ellas. Las cartas suscitan tres preguntas principales: a. ¿Cómo debe entenderse su teología? b. ¿Que papel desempeño en el desarrollo del pensamiento cristiano primitivo? Y, c. ¿Cómo se le puede apropiar en la iglesia contemporánea?

2. La teología de Pablo
Algunos han colocado la justificación* en el centro del pensamiento de Pablo; otros, su doctrina de “estar en Cristo” (ver Cristo, Unión con*). Ninguna de estas soluciones resuelve todos los problemas. Es mejor pensar en Pablo como reconsiderando su teología farisaica a la luz de Jesucristo, como sigue.
a. El Transfondo de Pablo. Las afirmaciones básicas de la teología judía son el monoteísmo* (hay un solo Dios, el creador del mundo) y la elección (este Dios ha escogido a Israel para ser su pueblo). Esta doctrina doble encuentra su expresión clásica en el pacto,* cuyo punto focal era la ley* (Tora). La tarea de Israel consistía en ser fiel a Dios guardando la Tora, y Dios, por lo que le concierne, seria fiel al pacto (“justo”*) liberando a Israel de sus enemigos. Como fariseo, Pablo creía que esta liberación tomaría la forma de una nueva era irrumpiendo en la era presente (mala): Israel seria vindicado (“justificado”, i.e. se declararía que estaba verdaderamente dentro del pacto) entonces, y los que habían muerto siendo fieles al pacto serian resucitados de entre los muertos para compartir en el nuevo orden mundial. Mientras tanto, la única esperanza de Israel consistía en la fidelidad a la Tora y en su consecuente exclusivismo y separación de la contaminación, especialmente por medio del contacto de los gentiles. Fue lo que parecía ser relajamiento de estas obligaciones del pacto por parte de los cristianos primitivos lo que hizo que Pablo los persiguiera. Su visión de Jesús resucitado provoco un trastorno total no solamente en su vida personal, al reconocer a Jesús como Señor, sino que también en su pensamiento. Si Dios había resucitado a Jesús de entre los muertos, eso significaba que Jesús era el Mesías, el representante de Israel. Este reconocimiento los llevo inmediatamente a una reevaluación de todo su sistema teológico y su vocación practica.
b. Dios y Jesús. El concepto que Pablo tenia de Jesús causo, y dio forma, a la revolución en su concepto de Dios. Si Dios había vindicado al Jesús crucificado como Mesías, entonces en el-en su sufrimiento y su vindicación- ya se había llevado a cabo la acción de Dios para salvar a su pueblo. Puesto que el AT conceptuaba a esa acción como esencialmente acción de Dios mismo, Pablo llego a la conclusión de que Jesús mismo era dios en acción: “ Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo mismo” (2 Cor. 5:19). Lo que Jesús hizo en la cruz es algo que solo Dios puede hacer: así que Jesús, quien antes de hacerse humano era “en forma de Dios” no consideraba que esa igualdad con Dios era algo para su propio beneficio, sino que revelo el verdadero carácter de Dios por medio de su abnegación, su encarnación y su muerte (Fil. 2:6-8). La resurrección es la afirmación de Dios de que este amor que se da a si mismo es en verdad la revelación de su propia vida y carácter (Fil. 2:9-11; cf. Rom. 1:4). El Dios que no compartiría su gloria con otro la ha compartido con Jesús (Isa. 45:22-25; cf. Fil. 2:9-11). De modo que el monoteísmo se redefine, no se abandona: Pablo se basa en la metáfora judía de la “sabiduría* de Dios” por medio de la cual Dios hizo el mundo, para atribuir esa agencia en la creación, así como en la nueva creación, a Jesús (1 Cor. 8:6; Col. 1:15-20), colocando a Jesús al lado de “el Padre” en formulaciones que en si mismas son nuevas expresiones del monoteísmo judío frente al politeísmo pagano. Esta impresionante visión nueva de Dios, especialmente destacando el amor divino, se complementa por el concepto que Pablo tiene del Espíritu* trabajando en los hombres y las mujeres para realizar aquello que Dios se propone, el dar vida verdadera (Rom. 8:1-11; 2 Cor. 3:3, 6, 17, 18). Finalmente, Pablo reconoce que el monoteísmo no puede contentarse con dividir al mundo en dos mitades. Si hay un solo Dios, y un solo Señor, debe de haber un solo pueblo (Rom. 3:27-30; 10:12; Gal. 3:19, 20). Así que su nuevo concepto de Dios señala hacia un nuevo concepto del pueblo de Dios (cf. Iglesia*).
c. El nuevo pacto. Al reconocer a Jesús como Mesías (“Cristo” en griego), i.e. como aquel en quien los propósitos de Dios para Israel* se habían resumido, Pablo se vio obligado a pensar de nuevo en el lugar de Israel y de su ley en el propósito total de Dios. A menos que Dios hubiera cambiado sus planes (lo cual era inconcebible), lo que había sucedido en Cristo debe haber sido el propósito de Dios desde el principio. La cruz y la resurrección le dieron a Pablo la pista: ya que el Mesías representa a Israel, Israel mismo tiene que “morir” y ser “levantado” (Gal. 2:15-21). Al leer la Escritura de nuevo desde este punto de vista, Pablo descubrió que, en el mismo pasaje donde primeramente se hicieron las promesas del pacto (Gen. 15), dos temas sobresalen: El deseo de Dios de que “todas las naciones” compartan la bendición de Abraham y la fe Abraham como la señal de que el era en verdad participe del pacto con Dios (Rom. 4; Gal. 3). Pero esto quería decir que la interpretación que Israel hacia de su papel en el plan de Dios había estado equivocada. Había confundido una etapa temporaria del plan (su tierra, su ley y sus privilegios étnicos) con el mismo propósito final. Sin embargo, la ley, aunque venia de Dios y reflejaba su santidad, no podía ser el instrumento de la vida, por causa del pecado. Pero ahora Cristo, no Israel, ocupaba el centro del escenario: y en Cristo se estaba llevando a cabo el plan de Dios para una familia mundial. Los enemigos políticos de Israel eran meramente una metáfora o un símbolo de los verdaderos enemigos de Dios, es decir el pecado y la muerte (1 Cor. 15:26, 56), que tenían dominio no solo sobre Israel sino sobre todo el mundo.
Estos enemigos máximos habían sido vencidos en la cruz y la resurrección. Como el representante inocente de Israel, y de allí de la raza humana, el Mesías había permitido que el pecado y la muerte le hicieran lo peor que podían, y había salido victorioso. El poder del pecado se había agotado al traer a la muerte al único ser humano que, sin pecado el mismo, podía ser adecuadamente vindicado por Dios después de la muerte (2 Cor. 5:21). Así que la cruz se encuentra en el corazón de la teología de Pablo, como la base de su misión (2 Cor. 5:14-21) y de su redefinición del pueblo de Dios. El hecho del pecado universal (Rom. 1:18-3:20) manifiesta la necesidad de un acto salvador de pura gracia (3:21-26): la ira divina (1:18-2:16) es desviada, como en el éxodo, por la sangre del sacrificio (3:24-26). Si Israel mismo no hubiera sido cautivo del pecado, la participación en el pacto hubiera podido definirse en términos de la ley y la circuncisión: pero en ese caso no hubiera sido necesario que Cristo muriera (Gal. 2:11-21).
La resurrección proporciona la base para la verdadera definición del pueblo de Dios. Dios ha vindicado a Jesús como el Mesías y de esa manera ha declarado que los que pertenecen a el, que de acuerdo con la expresión idiomática hebrea están “en Cristo” (cf. 2 Sam. 19:43-20:2), son el verdadero Israel. Las pruebas de ser miembros en el nuevo pacto son las señales de la obra del Espíritu, i.e. fe* en Jesucristo como Señor, creencia en su resurrección y el bautismo* como la señal de admisión al pueblo histórico de Dios (Rom. 10:9,10; Col. 2:11, 12). De modo que la “justificación” es la declaración de Dios en el tiempo presente de que alguien esta dentro del pacto, declaración que se hace no sobre la base del esfuerzo de guardar la ley judía sino sobre la base de la fe; porque la fe en Jesús es la evidencia de que Dios, por medio de su Espíritu, ha iniciado una nueva obra en una vida humana, la que seguramente llevara a su consumación (Rom. 5:1-5; 8:31-39; Fil. 1:6; 1 Tes. 1:4-10). Por lo tanto, el presente veredicto divino anticipa correctamente el que seria emitido en el día final sobre la base de la vida total del cristianismo (Rom. 2:5-11; 14:10-12; 2 Cor. 5:10). Así que este doble veredicto se base en dos cosas: la muerte y la resurrección de Jesús y la obra del Espíritu: Cristo y el Espíritu juntos realizan “lo que era imposible para ley “ (Rom. 8:1-4). De esta manera “justificación’ redefine el pueblo de Dios y abre ese pueblo a todos los que creen, cualquiera que sea su transfondo racial o moral.
De esta forma, todo el mundo se constituye en la esfera de la acción redentora de Dios en Cristo, y hombres y mujeres sin distinción son llamados por el evangelio a someterse al señorío de Jesús y de esa manera disfrutar las bendiciones de la vida en la comunidad del pacto, tanto en el mundo presente como en el por venir. El pueblo de Dios constituye, en Cristo, esa verdadera humanidad que Israel fue llamado a ser pero que por si mismo no pudo ser. Pablo expresa esto apropiadamente al referirse a la iglesia, el pueblo del Mesías, como “el cuerpo de Cristo” (Rom. 12; I Cor. 12). Esta participación en Cristo tiene que vivirse por cristianos individuales, permitiendo al Espíritu dirigir sus acciones, capacitándolos para vivir en el presente como conviene a los herederos del reino futuro de Dios (Rom. 8:12-25; Gal. 5:16-26; Col. 3:1-11). Puesto que ya están participando así en la nueva era, el retorno final de Cristo puede ser tarde o temprano, pero debe hallarlos “despiertos”, no dormidos al pecado (1 Tes. 5:1-11; cf. Fil. 3:17-21). Y cuando llegue ese día, no solo los seres humanos, sino toda la creación, participara en la renovación que el único Dios ha planeado para su mundo (Rom. 8:18-25).
d. La justicia de Dios. Este cuadro de la renovación de toda la creación por medio de la obra de Cristo y el Espíritu completa el cuadro que Pablo da de Dios mismo. En la carta a los Romanos, Pablo toma la habitual pregunta judía respecto a la justicia de Dios (Si Israel es el pueblo de Dios, ¿por qué esta sufriendo?), la intensifica a la luz del pecado universal (si todos, incluyendo a Israel, son pecadores, ¿cómo puede ser fiel al pacto?) y la contesta a la luz del evangelio. Afirma que la cruz y la resurrección demuestran que Dios tiene razón: ha sido fiel al pacto con Abraham, ha sido imparcial en sus tratos con judíos y gentiles por igual, ha resuelto el pecado en la cruz y ahora salva a los que se entregan a su misericordia. La pregunta adicional, de si Dios es justo cuando parece que permite al pueblo original del pacto perder la salvación mesiánica, se contesta en Romanos 9-11. Dios ha sido fiel a su promesa que siempre hablaba de una familia mundial: el rechazo actual de Israel es una parte necesaria del propósito divino total, ya que solo así puede darse la bienvenida a los gentiles a salvar a los mismos judíos, como se seguirá haciendo, por gracia solamente. Pablo explica lo que parecen ser las rarezas del plan divino como la obra del amor y la misericordia de Dios frente al pecado humano, incluyendo al de los judíos.
De esta manera, la teología de Pablo efectúa una redefinición del monoteísmo y la elección, basada en la muerte y la resurrección de Jesús y la obra del Espíritu. Esta teología se caracteriza en todo punto por el amor: el amor de Dios por su mundo y sus criaturas humanas; el amor de Jesús en su muerte expiatoria; y el amor hacia Dios y de unos hacia los otros con que, por su Espíritu, Dios esta transformando las vidas corporativas e individuales de su nuevo pueblo del pacto, para que lleguen a ser los seres cabalmente humanos que Dios se propone, reflejando su propia imagen, que es Jesús mismo (2 Cor. 3:18; Col. 3:10).

3. Pablo en el cristianismo primitivo
De esta manera, se hace claro que Pablo no era responsable de la “helenización”* del cristianismo primitivo, i.e. la transformación que algunos han dado por sentado, de una fe judía pura a una estructura filosófica. Ni, por otro lado, estaba sencillamente usando métodos rabinicos para perpetuar un sistema de pensamiento judío. Estaba poniendo en vigor esa redefinición del judaísmo que tuvo lugar por medio de Jesús, permitiendo que la cruz y la resurrección constantemente den a conocer el mensaje judío de salvación mundial que el predicaba. Llegaron a desconfiar de el aquellos cristianos que se sentían obligados a sostener el lugar especial de los judíos aun dentro del nuevo pacto. Al inversa, sus ideas fueron mal empleadas por otros (v.gr. Marcion*) para denigrar la Tora y representar a la iglesia como una entidad puramente gentil. No obstante, su obra y sus escritos formaron una parte clave del fundamento para la vida y el pensamiento de la segunda generación, y las subsiguientes de la iglesia.

4. Pablo para el día de hoy
Desde el tiempo de la Reforma, ha sido habitual considerar a Pablo como enemigo del “legalismo” en la religión (ver Ley y Evangelio*). Aunque en su propio lugar es importante, esta cuestión no representa el empuje central de Pablo. En su lugar, la iglesia contemporánea haría bien en aprender de Pablo el verdadero significado del monoteísmo al que Cristo le dio forma y del nuevo pacto en el Espíritu, que juntos proporcionan la base, la razón de ser, el contenido y el modelo para la vida de la iglesia y, especialmente, su responsabilidad por su mision mundial.

Bibliografía
F.F. Bruce, Paul, Apostle of the Free Spirit (Exeter, 1977); W. D. Davies, Paul and Rabbinic Judaism (Filadelfia, 1980); E. Kasemann, Perspectives on Paul (Londres, 1969); S. Kim, The Origin of Paul’s Gospel (Grand Rapids, MI, 1982); W. A. Meeks, The First Urban Christians: The Social World of the Apostle Paul (New Haven, CT, 1983); H. N. Ridderbos, Paul: An Outline of His Theology (Grand Rapids, MI, 1975); E. P. Sanders, Paul and Palestinian Judaism (Londres, 1977).
N.T.W

Efesios parte 4

LA PETICIÓN DE PABLO A DIOS, para alcanzar sabiduría. Cap. 1:15-21:

Dios nos ha llamado a interceder; nos ha mandado a orar por los que están en eminencia. Nos ha dado su Palabra, su poder, su Nombre, su autoridad y su fe. Tenemos todas las herramientas necesarias para orar de manera eficaz por nuestra nación y sus gobernantes y por todos los que están en eminencia. Pablo habia comprendido bien la importancia de la oracion.(cf. 1 Tim. 2:1,2)

Las bendiciones dadas por Dios a los Efesios es la “causa” que lo llevan a Pablo a orar, v.15.

A. La actitud de los Efesios: (las características de una verdadera iglesia)

a. Fe en el Señor v.15 ; cf. Col. 1:4

Sin fe es imposible agradar a Dios; En Hebreos 11:6 dice: “Pero sin fe es imposible agradar a Dios, porque es necesario que el que se acerca a Él crea que le hay y que es galardonador de los que le buscan.”

Uno de los temas más importantes de la Biblia y que lo encontramos por toda ella es el de la fe.  Y aunque ha sido menospreciada y atacada por unos y sobreenfatizada por otros, sin embargo tiene un lugar preponderante en la Biblia.

b. Amor para los hermanos v.15 (la manifestación de la fe) (Cf. Jn. 13:31- 35 ; Jn. 15:12)

“En esto conocerán que sois mis discípulos“(Jn. 13:35)

B. Son motivos de gratitud a Dios: todos tenemos motivos por los cuales dar gracias

C. “No ceso” v.16, la constancia es necesaria en las oraciones, 1 Tes. 5:17

D. La oración es dirigida a: (v.17)

a. Nuestro Padre, marcando la nueva relación que tenemos con El.

b. El Dios del Sr. Jesucristo, marcando la relación de unigénito, pero también el ejemplo a
imitar en nuestras oraciones.

c. El Padre de gloria, mostrando la reverencia en que debemos orar.

E. El pedido de Pablo: v.17

a.   Espíritu, de sabiduría y  conocimiento, no el E. Sto. tampoco  una actitud espiritual (ya la tenían) sino la dádiva de los dones espirituales

b.   De 1a Cor. 12:8.

c.    Sabiduría ( gr. sofía: la sabiduría de las cosas profundas.

d.   Conocimiento: de las verdades reveladas

e.   “En el conocimiento de él': gr. epignosis: pleno conocimiento experimental

F.   El Propósito: Para tener un   pleno conocimiento de Dios v. 18, es necesario que ilumine
(mantenga iluminado) nuestro entendimiento ( corazón) es obra del Espíritu, 1a Cor. 2:10-11.
a.   Sepáis, saber: comprendáis.

G. Tres cosas quería que conozcan los Efesios:

a. La esperanza a la que nos llamó,18: es el resultado de su llamado Ro.8:30 y He.6:18-19.

b. Las riquezas de su gloria v.18, a las que tenemos derecho v.5 pero que debemos conocer
Col 1:12,

c. La grandeza de su poder v.19,

(1) Supereminente; gr. huperballon, deriva hipérbole, excede toda medida, en grandeza,
fuerza, soberanía, etc

(2) Poder: (gr. dúnamis), deriva dínamo, generador de fuerza y dinamita, potencia

(3) Operación, (gr. enérgeia) poder actuando.( eficacia)

(4) Poder,  (gr. tratos): soberanía “de Dios'; de su fuerza, gr. iskhúo.

H. El poder de Dios: es el motivo para confiar que hará lo que pide Pablo

a. Levantó al Señor de los muertos v.20

Si Jesús no hubiese resucitado, todo el ejercicio de nuestra fe sería vano.1 CORINTIOS 15.1-28, 32b-34, 58

b. Lo sentó a su diestra

c. Le dio autoridad sobre todas las cosas v. 21 y todos los tiempos

d. Lo colocó como cabeza de la iglesia v.22

La resurrección de Cristo, es la corona de la fe cristiana,

Cuando hablamos del hecho histórico de la resurrección, la corona de la fe cristiana, estamos hablando de un hecho trascendental que o bien sea es el fraude mas grande y sofisticado de la historia o es el hecho mas fantástico y sobrenatural de la historia humana.
Hay tres credenciales básicas en la historia de Jesús, de los cuales, si alguno de ellos sucumbe, sucumbe todo el cristianismo, a saber:
1) El impacto de la vida de Jesús sobre la historia,
2) el cumplimiento de las profecías en su persona,
3) la resurrección de entre los muertos.
Si se pudiera negar la resurrección, el cristianismo no tendría razón de ser. El cristianismo
permanece en pie o cae con la resurrección. Esta doctrina no es un asunto de mera discusión teológica,sino un asunto de vida o muerte para la fe cristiana. Si los muertos no resucitan, comamos y bebamos,que mañana moriremos.
En la historia de Jesús todo armoniza perfectamente, lo extraño hubiera sido si Cristo se hubiera quedado en la tumba. Todo su mensaje, las profecías y su obra habrían fenecido si el no hubiera resucitado, conforme a las escrituras.
La primera multitud que se convirtió al cristianismo se convirtió en un mensaje sobre la
resurrección.
El meollo del mensaje apostólico era exactamente la resurrección de Cristo y la esperanza de la resurrección de los cristianos. El cristianismo no tuviera nada que ofrecer si no fuera la esperanza de resurrección y vida.
La resurrección enfatiza cinco grandes realidades:
1) Explica la muerte de Jesús,
2) Confirma y completa las profecías sobre la primera venida, al igual que da paso al flujo normal del plan de Dios en la historia, según las profecías.
3) Anticipa la venida del E. S. y la expansión de la fe cristiana.
4) Preanuncia la segunda venida de Cristo como rey.
5) Nos anima en la esperanza de vida.
Nuestra fe no avergüenza, por el contrario, nos trae esperanza de vida eterna.
“Si los muertos no resucitan, comamos y bebamos, porque mañana moriremos”.

Efesios parte 3

La doxologia

En estos versículos encontramos en griego 202 palabras que componen una declaración ininterrumpida sin puntos y aparte.  En ella, el apostol Pablo analizará la proyección en el tiempo de la bendición espiritual que Dios nos da (pasado,presente y futuro). Luego explica que Dios nos ha garantizado estas bendiciones por su Santo Espíritu

A. Las Bendiciones dadas en el Pasado v 3-4: (la primera)

a. Escogidos;(gr. eklegomai: e voz media es elegir para uno)  La elección no es por respuesta Humana sino para que haya respuesta. Mat. 13:27, Ef.1:4,5,9,y 11, Col 3:12, 1aPedro 1:1-2.

(1) Dios en Ef. 1:4 escoge un pueblo en 1a P. 2:9.

(2) Dios en Isaías 45:4 escoge una Nación.

(3) Dios en 1a P 1:2 a cada uno de nosotros.

b. El Propósito de la elección, 4: “que fuésemos santos y sin mancha”,

(1) Agios: santo, separado.

(2) Amómous: sin defecto, sin mancha”, la perfección moral para estar “delante de El”.

c. El Tiempo: antes de la creación del mundo v.4, antes de la fundación del mudo, es
pretemporal, también antes de la fundación del mundo: nos amó Jn.17:24; nos conoció 1a Pe- 1:20; nos dio a Cristo Ap.13:8. cp. Mt.13:35 y 25:34; Lc. 11:50; 1a Co.2:7 y He.4:3

Homer A. Kent Jr. explica que

Se da, en el versículo 4, una declaración más específica sobre la acción del Padre. Fue El quien inició el plan de redención, escogiendo a los creyentes en conexión con Cristo, antes de la fundación del mundo. Este acto soberano de Dios separó a algunos para experimentar las bendiciones de la salvación. Las razones o el criterio de su elección no se nos han dicho, excepto que lo hizo según el beneplácito de su voluntad (1:9). La verdad de un grupo escogido era bien conocida por los judíos del Antiguo Testamento (Dt. 4:37; 7:6-8; Is. 41:8), pero ahora se revela que la elección de Dios en la Iglesia incluye a los gentiles también.

Esta elección de Dios fue «en él» (esto es, en Cristo). Dios hallaba en Cristo los méritos todosuficientes para redimir a los hombres, sin violar Su justicia. Su propósito fue escoger a personas cuyas vidas demostraran el poder de Dios para vencer el pecado. Su elección fue hecha en amor, y engendra amor en los creyentes. Pero uno se pregunta si, en la última parte del versículo 4, se contempla la justificación o la santificación. Debido a que Pablo usa las mismas palabras griegas referentes a la santificación en 5:27 (trad. «santa y sin mancha»), no parece aconsejable pasar por alto el aspecto ético.

Pablo contempla, tanto lo judicial como lo experimental, en el propósito de Dios para la elección. (Es posible que la frase «en amor» sea parte del versículo 5: «en amor habiéndonos predestinado». Sin embargo, la costumbre usual de Pablo es de colocar una frase semejante después de las palabras que califica, en vez de antes de las mismas.)

El método de la elección de Dios consta en el versículo 5. Las palabras «habiéndonos predestinado», probablemente son modales más que temporales. Pablo está explicando la manera en que la elección fue efectuada. Fue consumada al señalar Dios a algunos para la salvación, aun antes de su existencia personal. Esta predestinación fue la selección de Dios de algunos, para recibir la adopción como hijos suyos.

En el fondo de la ilustración parece estar la costumbre romana, ya que no existía una costumbre judía comparable. Según esta usanza, niños de otras familias podían ser legalmente adoptados y serles otorgados derechos y responsabilidades plenos. Esto es precisamente lo que hizo Dios cuando escogió a hombres que, a causa del pecado, no poseían vida espiritual. Por la elección de Dios, El los hizo hijos Suyos. Desde luego, la verdad espiritual supera en mucho la ilustración humana, porque, por la regeneración, Dios realmente les hace hijos Suyos, por naturaleza, mediante el nuevo nacimiento. (Ver Gá. 4:1-7 para una ilustración similar de Pablo.)

No se deja lugar al orgullo humano, pues la elección de Dios en ninguna manera depende del hombre. Se llevó a cabo «por medio de Jesucristo», y se puede explicar solamente por el «beneplácito de su voluntad». La elección de Dios no obedeció a nada bueno o atractivo en el hombre, ni a nada fuera de Dios mismo. Fue un acto de Su propia bondad, y no podemos ir más lejos.

Uno debe cuidarse mucho de sacar conclusiones falsas de esta sublime verdad. Pablo no está afirmando una doctrina dura y fatalista, en que Dios arbitraria¬mente selecciona a algunos para el cielo, sin importar lo malas que sean sus vidas, y manda a los demás al infierno, a pesar de los sinceros deseos que tengan de hacer la voluntad de Dios. Al contrario, la Biblia en­seña que todos los hombres están muertos en pecado, y ninguno sería salvo si Dios no interviniera. Además, la Escritura nunca habla de que los hombres sean pre­destinados para el infierno. La predestinación, en la Bi­blia, siempre tiene referencia a los creyentes. El plan inigualable de Dios proveyó, tanto el medio como el fin. Sigue siendo verdad que «todo aquel que quiera puede venir». Y se debe a la gracia de Dios que algunos res­pondan con fe y vengan a Dios por medio de Cristo. [1]

B. Las Bendiciones en el Presente v.5-8:

EL MEDIO: “en El”
Las consecuencias actuales de la elección pasada:

a La Adopción:

(1) Una posición mayor a la que teníamos antes de la caída, cp. Gal.4:4-7 y Ro.8:14-17.

(2) El amor es el móvil v.5, cp.1a Jn.3.1

(3) Adopción: gr: uiothesía, nos coloca legalmente en la posición de hijo adulto con sus derechos y obligaciones.

(4) Tenían los adoptados el derecho llamado de “sacra privata” el de poder adorar los
dioses de sus padres adoptivos.

b. Predestinados: gr: proorízo, de allí deriva la palabra horizonte, también aparece en 1a. Cor. 2:7 y Rom. 8;29. En el v.11 aparece otra palabra traducida igual y es la palabra gr. prothesis: una posición anterior.

(1) Por su voluntad, v.5   una motivo inapelable: En amor, según el puro afecto, lit. el
beneplácito (eudokíá), nos habla de deseo y gusto.

(2) Para redimir es necesario:

a. Un pariente cercano.

b.Los medios para la compra (el dinero).

c. La voluntad de hacerlo.

c. La Aceptación, es en el Amado, deriva del gr. charitóo: colmar, enriquecer. B.A. “gratuitamente impartió”, N.V.I. “que nos concedió”, en Lc.1:28: muy favorecida; teniendo un fin o propósito: “para alabanza de su gloria” v.6

d. La Redención gr. apolútrosin: poner en libertad mediante una paga, el rescate  de un prisionero de guerra o un esclavo y también a la liberación de la pena de muerte. Dios utiliza 2 palabras griegas más para redención agorazo Ap. 5:9 (comprar especialmente un esclavo) y exagorazo Gal. 3:13 y 4:5 ( comprar y liberar o sacar afuera, del alcance de la ley) con la redención obtenemos:

(1) Un sustituto que murió por nosotros, Mr. 10:45.

(2) Un pago eterno a través de un sacrificio eterno, Heb.9:22 y 26-28.

(3) La seguridad de no mas reclamos anteriores, Rom. 8:1.

Homer A. Kent Jr. explica que

La redención se describe, primeramente, en cuanto a su naturaleza (v. 7). Consiste en la liberación de la esclavitud por medio de la paga de un rescate. Aunque sea cierto que, a veces, la palabra se usa más generalmente por liberación, aquí la inclusión de «por su sangre» claramente nombra el precio de rescate. Los pecadores que fueron esclavizados por el pecado y desesperadamente endeudados a la justicia de Dios, fueron redimidos por la sangre de Cristo. No fue meramente Su muerte, sino la naturaleza vicaria de aquella muerte, como significa la referencia a la sangre.

La redención logró el perdón de nuestras transgresiones. (Ver Col. 1:14, para una declaración paralela.) La redención se consiguió en el Calvario cuando fue pagado el precio. El perdón queda experimentado cuando cada hombre en particular responde con fe al evangelio. La idea básica del perdón es remisión —quitar la culpa. Los apóstoles fueron instruidos a «remitir» los pecados por medio de la proclamación del evangelio (Jn. 20:23; Hch. 10:42-43). Cuanto más alto sea el concepto que uno tenga de la santidad de Dios, y cuanto más profundo su sentido del pecado humano, tanto mayor será su discernimiento de las riquezas de gracia que fueron necesarias para proveer semejante redención.

El alcance de la redención se expone en los versículos 8-10. A los creyentes se ha revelado ser de una expansión estupenda. En Cristo, Dios hizo que nos abundara su gracia en el ámbito de toda sabiduría e inteligencia. Aunque algunos refieren los términos sabiduría v prudencia a Dios, parece mejor entenderlos como referencias a características humanas que Dios, en Su abundante gracia, ha provisto al pecador, por medio de las cuales puede comprender y aceptar lo que Dios ha hecho (cp. Col. 1:9). La sabiduría de que habla Pablo, es el término general que se usa para el discernimiento intelectual que comprende la verdad espiritual. Tal sabiduría procede de arriba (Stgo. 1:5; 3:15, 17). La prudencia, o la inteligencia, es el uso práctico de la sabiduría. Es la gracia abundante de Dios, que le hace po­sible al hombre percibir intelectualmente, y aceptar y poner por obra las provisiones del plan redentor de Dios.[2]

e. El Perdón, una manifestación de la gracia de Dios v.7 y 8.

(1) El pago fue la sangre porque Lv.17:11 sin sangre no hay remisión   (aphesin, liberar,
despedir) de pecados (paraptomaton: lit. caída), siendo inevitable para la adopción , que nos da el derecho de recibir las riquezas de su gracia.

(2) Para el perdón es necesario el derramamiento de la sangre v.7, y es dado por su gracia, “conforme su gracia” si fuera según nuestra gracia seria pequeña pero   la suya es ilimitada, igual su perdón.

f. El Enriquecimiento: al “sobreabundar” esta gracia es dado en sabiduría (gr. sophía) y discernimiento v.8 (gr. pronései: para algunos prudencia), Cristo es poder y sabiduría de Dios según 1a .Cor. 1:24 ,al tener a Cristo tenemos la sabiduría del cielo.

g. La revelación: Nos las reveló_por su buena voluntad v.9

h. El Misterio v.10, en la Biblia, es algo que Dios nos revela y que de otra forma no podríamos conocer.

Homer A. Kent Jr. cita que

Dios multiplicó Su gracia a los hombres creyentes, revelándoles el misterio de Su voluntad, ciertos aspectos de la cual no habían sido antes declarados. («Misterio», en el Nuevo Testamento, no significa algo misterioso, sino una verdad previamente escondida y ahora dada a conocer). Lo que se reveló fue Su voluntad de proveer en Cristo el punto focal de la redención, para que todas las cosas pudieran ser introducidas en una gran unidad (cp. Col. 1:16-20). [3]

i. La Dispensación: gr. oikonomían: administración, período de tiempo en que Dios se manifiesta de una determinada manera, v.10.

j. La Dispensación del cumplimiento de los tiempos, es el tiempo apropiado que comenzó con la venida de Cristo Gal.4:4 y termina con el reino futuro cuando el Sr. en su regreso en gloria, ejecute el propósito de Dios (1a. Cor.15: 24-25)

k. La Reunión: anaquephalaiosasthai, recapitular, viene de kephalión: resumen.

C. Las Bendiciones del futuro.Disfrutaremos en el futuro en su plenitud (ya las tenemos potencialmente y podemos ahora comenzar a disfrutar), cap. 1: 9-12:

La herencia adquirida v.11, ya fue preparada en el principio así como también nosotros predestinados a ella:

a) Siendo Cristo el heredero universal Heb. 1:1-3

b) Y nosotros coherederos con El y herederos de Dios Rom. 8: 27

c) Tenemos una herencia inalterable 1a. Pe. 1:4

d) Siendo nosotros a su vez “la herencia de Dios” v.14

Curtis Vaughan explica que

Pablo enseña aquí que la gracia de Dios no sólo ha traído redención y perdón, sino que ha sobreabundado en los dones adicionales de “sabiduría e inteligencia” (v. B)

Al dar estos dones, Cristo capacita a los creyentes para comprender algo del propósito que tiene Dios para el universo. Pablo se refiere a este propósito como “el misterio de su voluntad [de Dios]” (v. 9). Los antiguos empleaban la palabra misterio para dar a entender cualquier cosa escondida o secreta, pero en el Nuevo Testamento tiene un significado especial. Significa una variedad divina que ahora ha sido plenamente manifiesta o Meincida en el evangelio.

La palabra ocurre seis veces en Efesios (1:9; 3:3, 4, 9: 5:32; 6:19) y veintiuna veces en otras partes del Nuevo Testamento. Pablo, en cuyos escritos está la gran mayoría de las veces que aparece la palabra, la usa aplicándola a los pensamientos y a los planes de Dios. Estos están ocultos a la razón y comprensión humanas y deben ser divinamente revelados si es que han de ser conocidos del todo. La paráfrasis La Biblia al Día la traduce “secreto motivo”. Tal vez la palabra “secreto” exprese mejor el significado. Sin embargo, es un secreto que ha sido hecho revelado en el evangelio. En Efesios 3:3, 4, 9, “misterio” parece tener una referencia especial al propósito eterno de Dios de incluir tanto a los gentiles como a los judios en el ámbito del benéfico reino de Cristo. En 5:32 habla de Ia unión espiritual de Cristo y su Iglesia. En 6:19, el “misterio” es prácticamente igualado con el evangelio. Aquí (v. 9) tiene que ver con el secreto del trato de Dios con el mundo.

El versículo 10 explica que el misterio (o secreto) que se les ha confiado a los cristianos es nada menos que la verdad acerca del destino final del universo: “.. .reunir todas las cosas en Cristo.” Compárese con la versión Moderna que dice: “.. .resumir todas las cosas en Cristo.” En resumen, el propósito de Dios es “el establecimiento de un nuevo orden, una nueva creación, cuya cabeza reconocida será Cristo”,14 Cristo ya es “cabeza sobre todas las cosas a la iglesia” (1:22); este pasaje declara que es la intención de Dios que Cristo sea la cabeza de un universo reconstituido y reorganizado.

“.. .reunir todas las cosas” (v. 10) se traduce de una sola palabra en griego, que literalmente significa “encabezar”, “resu¬mir” o “unir”. La Versión Reina-Valera de 1977 lo interpreta como “restaurar” todas las cosas en Cristo. La palabra se usaba a veces en la oratoria para llevar todos los puntos de un discurso a una conclusión unificada. Se usaba también en asuntos militares para describir la reconcentración de las tropas dispersas bajo el liderazgo de su comandante. Summers ve esta última imagen en el presente pasaje: “Pablo parece imaginarse que todas … las posesiones de Dios han sido esparcidas en el conflicto con las fuerzas del mal. Y lo que El se ha propuesto es reunir todas estas posesiones dispersas para ponerlas bajo un capitán supremo, Cristo Jesús.”15

La expresión “todas las cosas” (v. 10) es casi una frase técnica equivalente a la totalidad de la creación, o sea, el universo. Más adelante se define el pensamiento con las frases inclusivas “las cosas tanto las que están en los cielos, como las que están en la tierra” (v. 10). Estas palabras no significan que finalmente todos van a ser salvos. Esa interpretación es contraria a muchas claras enseñanzas de otras partes de la Biblia. Lo que Pablo quiere decir es que un día el universo de Dios, en el cual el pecado ha traído desorden y confusión, será restaurado a la armonía y unidad bajo el señorío de Jesucristo. Al final se hará que todas las cosas en existencia sirvan al propósito soberano de Dios. La frase “en Cristo” (v. 10) señala la verdad de que en esta restauración la persona principal es Jesucristo. El destino final del universo descansa ahora en las manos que una vez fueron clavadas en la cruz.18

La primera parte del versículo 10 (“en la dispensación del cumplimiento de los tiempos”) habla del tiempo en que se cumplirá plenamente el propósito de Dios. La palabra griega correspondiente a nuestra palabra dispensación (v. 10) se interpreta de diferentes maneras. Literalmente, significa la “administración de un hogar”. Tiempo después se llegó a emplearla con respecto a cualquier clase de “administración” (o “gobierno”) o la ejecución de un “plan”. “El cumplimiento de los tiempos” (compárese con Calatas 4:4) sugiere un punto específico en tiempo que completa un largo período anterior. La “dispensación del cumplimiento de los tiempos” habla de la ejecución (administración) del propósito de Dios a su debido tiempo. “) [4]

D. Las Bendiciones garantizadas por la presencia de su Espíritu, asegurando nuestra
posición y las bendiciones permanentes en Cristo.1: 13-14

a. En 1° lugar remarca el proceso de salvación v.13:  Oír-creer-ser sellado

b. El sello es la marca de autoridad, y lo hace marcando la imagen de Cristo en nosotros por
el Espíritu , siendo propiedad de Cristo 1a Cor. 1:23.

c. La redención final garantizada 4:30.

d. Las arras de la herencia v.14 (la  mujer que  perdió la dracma,(Lc.   15) estaba
desesperada porque era una de las 10 que llevaba el collar matrimonial)

e. También arras se llamaba al adelanto, prima o prenda que se daba como  señala
comprar algo, ( gr. arrhabón)

John Stott explica que

… la seguridad de que Dios está activo en las vidas de sus hijos la proporciona el Espíritu Santo, quien en los versículos 13 y 14 recibe Iré» designaciones: “promesa”, “sello” y “arras” o garantía. Primero es (literalmente) “el Espíritu Santo de la promesa” porque Dios prometió por medio de los profetas del Antiguo Testamento y por medio de Jesús enviarlo (lo que hizo en el día de Pentecostés). Dios promete enviarlo hoy a todos los que se arrepienten y creen (tarea que él provoca).38[5]

En segundo lugar, el Espíritu Santo no es sólo la “promesa” de Dios sino también su “sello”. Un sello es una marca de posesión y de autenticidad. El ganado y aun los esclavos se marcaban con el sello de sus dueños a fin de mostrar a quién pertenecían. Pero esos sellos eran externos, mientras que Dios sella el corazón. Pone su Espíritu dentro de su pueblo a fin de marcarlos como su pertenencia.39[6]

En tercer lugar, el Espíritu Santo es las “arras” de Dios, su prenda por la que se compromete a llevar a su pueblo, con toda seguridad, hasta su herencia final. “Arras” aquí es arrabon, una palabra de origen hebreo que parece haber adquirido un uso griego a través de los comerciantes fenicios. En griego moderno se utiliza para designar el anillo de compromiso. Pero en las primeras transacciones comerciales significaba una “primera cuota, depósito, pago, prenda, que cubre una parte del precio de compra por adelantado, y por lo tanto asegura un reclamo legal sobre el artículo en cuestión o hace válido el contrato” (AG). En este caso la garantía no es algo separado de lo que se garantiza, sino su primera parte. Un anillo de compromiso promete casamiento pero no es en sí mismo una parte del casamiento. Un depósito sobre una casa o en un contrato de locación, sin embargo, es más que una garantía de pago: es la primera cuota del precio de compra. Lo mismo sucede con el Espíritu Santo. Al dárnoslo, Dios no sólo está prometiendo nuestra herencia final sino que ya nos está dando un primer atisbo que es, sin embargo, “sólo una pequeña fracción de la dote futura” 40 [7]

f. Todas las bendiciones dadas, la posición obtenida, como la garantía  otorgada son para alabanza de su gloria.

Notas

[1] Homer A. Kent Jr. “Efesios – La Gloria de la Iglesia“, pag. 22-24,ed. Portavoz

[2] Ibid, pag. 25-26

[3] ibid, pag. 26

[4] Curtis Vaughan, Efesios Comentario Biblico, pag. 29-31,ed. Vida

[5] John Stott, La  Nueva Humanidad – El mensaje de Efesios, pag. 45-46,Ed. Certeza

[6] Ibid

[7] Ibid

Efesios cap. 3 – John Stott

Efesios cap. 3

1. La revelación divina a Pablo o el misterio que se le ha dado a conocer (vv.1-6)

En este corto pasaje Pablo utiliza tres veces la palabra “misterio”: por revelación me fue declarado el misterio (v.3) .. . podéis entender cuál sea mi conocimiento en el misterio de Cristo (v.4) . . . aclarar a todos cuál sea la dispensación del misterio (v.9). Es una palabra clave para nuestra comprensión del apóstol Pablo. Necesitamos entender que las palabras castellana y griega no tienen el mismo significado. En castellano un ‘misterio’ es algo oscuro, secreto, enigmático. Lo “misterioso” es inexplicable, hasta incomprensible.

La palabra griega mysterion, sin embargo, es diferente. Aunque aun es un “secreto” ya no está celosamente guardado sino a la vista. Originalmente, la palabra griega se refería a una verdad en la que alguien había sido iniciado. Más aun, llegó a usarse para referirse a las enseñanzas secretas de las religiones paganas misteriosas, enseñanzas que estaban restringidas para los iniciados. Pero en el cristianismo no hay “misterios” esotéricos reservados para una élite espiritual. Por el contrario, los “misterios” cristianos son verdades que, aunque están más allá del descubrimiento humano, han sido reveladas por Dios, y por lo tanto pertenecen abiertamente a toda la Iglesia. Más sencillamente, mysterion es una verdad escondida del conocimiento o comprensión humana, pero descubierta por la revelación de Dios.

Si ése es el significado general de “misterio” en el Nuevo Testamento, cuál es el singular secreto que fue destapado o verdad revelada, que no se dio a conocer a los hijos de los hombres pero ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu (v.5) y en forma especial a él, añade Pablo, ya que por revelación me fue declarado el misterio (v.3)

En el versículo 4 y en Colosenses 4:3 lo llama el misterio de Cristo. Así que, evidentemente, es una verdad especialmente revelada de la cual “Cristo es a la vez la fuente y la substancia”.6 Pablo declara su naturaleza exacta con fuerza y claridad en el versículo 6. Es que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, y junto, el misterio concierne a Cristo y su único pueblo judeo-gentil.

A fin de definirlo más precisamente, Pablo reúne (y en un caso inventa) tres expresiones paralelas y compuestas. Cada una tiene el mismo prefijo syn, “junto con” e indica que los creyentes gentiles ahora tienen compañerismo con los creyentes judíos.

¿Qué es esto? Los gentiles son “coherederos” (synkléronoma), “cocorporales” (syssoma) y “copartícipes” (symmetocha) de la promesa. Pero estas tres palabras griegas poco usuales necesitan ser aclaradas. Lo que Pablo está declarando es que juntos los cristianos judíos y gentiles son ahora coherederos de la misma bendición, miembros del mismo cuerpo y copartícipes de la misma promesa. Y este privilegio compartido es tanto en Cristo Jesús (porque lo disfrutan por igual todos los creyentes, sean judíos o gentiles, si están en unión con Cristo) como por medio del evangelio (porque la proclamación del evangelio incluye esta unidad y por lo tinto la pone al alcance de aquellos que creen).

Para resumir, podemos decir que “el misterio de Cristo” es la unión Completa de judíos y gentiles unos con otros a través de la unión de ambos con Cristo. Era esta unión doble, con Cristo y de uno con el Otro, la sustancia del “misterio”. Dios se lo había revelado especialmente a Pablo, según lo expresa brevemente (v.3) en el capítulo anterior. Pero también les fue dado a conocer a los santos apóstoles y profetas por el Espíritu (v.5), y a través de ellos “a sus santos” (Co. 1:26)7 Ahora era, por lo tanto, la posesión común de la Iglesia universal.

Era una revelación nueva. Porque en otras generaciones no se dio a conocer (v.5) sino que estaba escondido desde los siglos (v.9). Estas afirmaciones han dejado perplejos a los lectores de la Biblia, porque el Antiguo Testamento ya revelaba que Dios tenía un propósito para los gentiles. Prometía, por ejemplo, que todas las familias de la tierra Herían benditas por medio de la prosperidad de Abraham; que el Mesías recibiría a las naciones como su herencia; que Israel sería dada como luz a las naciones; y que un día las naciones harían una peregrinación Jerusalén y aun “correrían” hacia ella como un río ancho.8

Jesús también habló de la inclusión de los gentiles y comisionó a sus seguidores para que fueran y los hicieran sus discípulos. Pero lo que no reveló ni el Antiguo Testamento ni Jesús, fue la naturaleza radical plan de Dios, que la teocracia (la nación judía bajo el gobierno de Dios) llegaría a su fin y sería reemplazada por una nueva comunidad internacional, la Iglesia; que esta Iglesia sería “el cuerpo de Cristo”, unida orgánicamente a él; y que judíos y gentiles serían incorporados a Cristo y su Iglesia en términos de igualdad sin distinciones. Esta unión completa de judíos, gentiles y Cristo, era lo radicalmente nuevo y Dios se lo reveló a Pablo, venciendo su arraigado prejuicio judío.9

Fuente:

John Stott, La Nueva Humanidad. El mensaje de Efesios, ed. Certeza ,pag.112-114

Epístola a los Efesios parte 2

Epístola a los Efesios parte 2

II. EL PODER DE DIOS: NUEVA VIDA, cap. 1:3 – 2:10

En esta sección vemos a Pablo bendiciendo (hablar bien) al Padre por la bendición (los beneficios) celestial en Cristo.

La Bendición de Dios

El Pastor Raúl Caballero Yoccou explica que

“Bendito” es la traducción del griego eulogetos, que significa literalmente hablar bien. Nosotros la hemos transliterado[0] al castellano como elogiar (Ro. 12:14). Aunque en algunas formas gramaticales se aplica a otras personas, el adjetivo eulogetos (bendito) únicamente aparece referido a Dios (Mr. 14:61; Lc. 1:68; Ro. 1:25; 9:5; 2 Co. 1:3; 11:31; Ef. 1:3; 1Pe. 1:3). Sólo Dios puede recibir cierto tipo de elogio que no se limita a “hablar bien”, sino a adorarle en ese lenguaje. Es exactamente la actitud y el idioma que utilizó Pablo en este versículo. Se hizo eco de la alabanza bíblica de todos los tiempos (Gn. 9:26; 14:20; 24:27; 1 Sam.25:32; Sal. 72:18, etc) y enseñó a los cristianos a vivir en el espíritu de gratitud con adoración (Sal. 103:1-3).[1]

1. ¿Cuando ocurrió?: en la eternidad pasada. V.4

Antes de la creación del mundo,Dios nos eligió.Luego nos predestinó y adoptó en Cristo Jesús.

2. ¿Con qué nos bendijo?: con toda bendición espiritual. V.3a

Esto no significa que Dios no nos de bendiciones materiales.Recordemos que el Señor dijo que buscáramos su reino y su justicia y el resto vendría por añadidura.Lo que este pasaje bíblico enseña es el tipo de bendición que Dios nos da como Iglesia en esta dispensación en contraste con la anterior, en la cual prometió bendiciones materiales muchas veces.

3. ¿Cual es el lugar de la bendición?: en los (lugares) celestiales. V. 3b

Hay muchos que interpretan la frase “los lugares celestiales”, que aparece varias veces en esta epístola, como una referencia al cielo después de morir, pero si hacemos eso, nos perderemos todo el significado de la epístola de Pablo. Aunque es cierto que habla acerca de ir un día al cielo, se refiere principalmente a la vida que vivimos actualmente porque los lugares celestiales no están en algún lugar distante del espacio, en algún planeta o estrella, sino que pertenece al ámbito de la realidad invisible en el que vive actualmente el cristiano, en contacto con Dios y en conflicto con el demonio en el que nos vemos envueltos a diario.

Los lugares celestiales son el lugar que ocupa el poder y de la gloria de Cristo. En el capítulo dos, versículo seis se nos dice:

“Y juntamente con Cristo Jesús nos resucitó [Dios] y nos hizo sentar en los lugares celestiales.”

Pero en el capítulo tres nos enteramos de que también está ahí la central de los principados y potestades del mal:

“…para que por medio de la iglesia la inconmensurable sabiduría de Dios pueda darse a conocer a los principados y poderes en los lugares celestiales.”

El conflicto que se desencadena se menciona en el capítulo seis:

“Porque nuestra lucha no es contra sangre ni carne, sino contra principados, contra autoridades, contra los gobernadores de estas tinieblas, contra espíritus de maldad en los lugares celestiales.”

Así que, como vemos, ésta no es ni mucho menos una referencia al cielo, sino a la tierra. Es el ámbito invisible de la tierra, no se refiere, pues, a lo que podemos ver, oír, probar o sentir, sino a ese reino espiritual que nos rodea por todas partes, y que nos afecta e influencia constantemente, ya sea para bien o para mal, dependiendo de nuestra decisión voluntaria y de nuestra relación con estos poderes invisibles. Esos son los lugares celestiales. En este ámbito, en el que vivimos todos nosotros, el apóstol declara que Dios ya nos ha bendecido con toda bendición espiritual. Es decir, ya nos ha dado todo cuanto precisamos para vivir nuestras circunstancias y relaciones actuales. Pedro dice lo mismo en su segunda epístola:

  • “su divino poder nos ha concedido todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad…. (2ª Ped. 1:3) [2]

Dios ha puesto bendiciones espirituales en su Hijo el Señor Jesús; pero nos pide que las busquemos y las obtengamos por la oración. (Mattew Henry) [3]

4. ¿Como?: en Cristo. V.3b

La frase “en Cristo Jesús” marca la posición que todos los creyentes tenemos por haber entrado al cuerpo de Cristo. Aparte de representar una unión vital con él, habla de la intimidad por la cual los cristianos comparten su vida, seguridad, poder y victoria.(R. Caballero Yoccou) [4]

ESTAR EN CRISTO [5] [6]
Es disfrutar de:

Pablo utilizó esta expresión y su derivados más de cien veces, para destacar la grandeza de la salvación.

  • “Estar en Cristo” confirma nuestra seguridad de justificación, reconciliación, redención y victoria.

En sus saludos a varias iglesias incluyó la frase (Ef. 1:1; Fil. 1:1; Col. 1:2) como único modo de comprender la redención efectuada. Pablo mismo se consideraba “crucificado con Cristo” (Gá. 2:20) y vivía “en la fe.”

  • Estar “en Cristo” es tener la vida de Cristo (Col.3:4) y vivirla (Fil. 1:21).
  • Es tener una nueva naturaleza (2 Co. 5:17) para compartir sus victorias (2 Co. 2:14).
  • “En Cristo” disfrutamos la libertad del Espíritu (Ro. 8:2), nos apropiamos de la nueva relación con Dios (2 Co. 1:21), tenemos un mensaje ciertísimo (2 Co. 2:17) y un testimonio patente (Fil. 1:13).
  • “Estar en Cristo” es estar en su cuerpo pues él es la Cabeza (Ef. 1:6), y nosotros miembros de una gran familia (Ef. 3:6) que se fortalece mutuamente para gloria de Dios.
  • También es compartir sin temores la esperanza de la vida (1 Co. 15:18–19) hasta que nos encontremos con él en la mañana de la resurrección (1 Ts. 4:16).

El Padre es el Dios de toda gracia (1 P. 5:10); Jesucristo es el dador de la gracia (Hch. 15:11; 2 Co. 8:9), y el Espíritu Santo es el “Espíritu de gracia” (He. 10:29).

“Todos los que siguen a Jesús están bendecidos con bendiciones espirituales en lugares celestiales, donde Cristo esta.” (David Wilkerson) [7]

“En Cristo”. Es una frase que todos hemos oído. Albert Schweitzer llamó “estar en Cristo” al principal enigma de la enseñanza del apóstol Pablo. Schweitzer fue uno de los alemanes más sobresalientes del siglo. 20—teólogo, músico y un grandioso doctor misionero, ganador del Premio Nobel de la Paz en 1952. Schweitzer no fue un cristiano ortodoxo al final de sus días, pero pocas personas evocaban el espíritu cristiano más poderosamente.[8]

La bendición de Dios que recibimos por medio de la actividad de las 3 personas de la Trinidad:

El PADRE (el origen) Selecciona: v.4-6

  • 1. Escoge v.4.
  • 2. Es dador de gracia v.6
  • 3. Revelador de su voluntad v.9 y 10
  • 4. Hacedor de esa voluntad v.11

AL   HIJO (el medio) Sacrifica: v.7-12.

En estos vs. 11 veces encontramos la expresión Cristo” o “por medio de Cristo”.

  • 1. En Cristo bendición y elección v.3
  • 2. En Cristo redención v.6 y 7
  • 3. En Cristo un pueblo v.10 y 11
  • 4. En Cristo el descenso del Espíritu para sellarnos v.13 y 14

Al Espíritu (la garantía) Sella:v.13 y 14

David Wilkerson comenta que

Pablo escribió esta epístola “a los santos y fieles en Cristo Jesús” (1:1). Estos eran creyentes estaban seguros de su salvación. Los efesios fueron bien entrenados en el evangelio de Jesucristo y la esperanza de la vida eterna. Ellos sabían quienes eran en Cristo, y estaban seguros de su posición celestial en él. Ciertamente, están bien cimentados en la verdad que ellos estaban sentados “…en los lugares celestiales con Cristo Jesús,” (2:6).

Estos “fieles” entendieron completamente que “Dios… resucitándolo de los muertos y sentándolo a su derecha en los lugares celestiales,” (1:20). Ellos sabían que fueron escogidos por Dios desde “antes de la fundación del mundo, para que fuéramos santos y sin mancha delante de él. Por su amor,…” (1:4-5). Ellos comprendieron que fueron adoptados “por Jesucristo mismo” (1:5). Dios los había traído a su familia, porque cuando escucharon la palabra de verdad, ellos creyeron y confiaron en ella.

Los creyentes efesios fueron verdaderamente un pueblo bendecido. Se regocijaron en su redención a través de la sangre de Cristo, conociendo la gran bendición espiritual de ser perdonados de sus pecados. Ciertamente, ellos eran tenían tanto conocimiento acerca de las riquezas de la gracia de Dios, que muchos eran capaces de enseñarles a otros. Si se encontraban con personas que estaban hambrientas de Dios, ellos podían mostrarles la gloria de la Cruz. Ellos podían enseñar de la misericordia y el amor de Dios, de su santidad, de caminar sin culpa ante él. Ellos podían hablar de la resurrección, de la bondad de Dios, del cielo y del infierno, de las consecuencias de vivir en pecado. [9]

Notas

[0] Transliterar es representar los signos de un sistema de escritura, mediante los signos de otro.cit en Raúl Caballero Yoccou,Com Biblico del Continente Nuevo – Efesios, ed. Unilit,pag. 26

[1] Efesios,op. cit

[2] http://cebei.wordpress.com/2008/12/30/11-sinopsis-nuevo-testamento-efesios-el-llamamiento-a-los-santos-1128/

[3] Mattew Henry, Comentario Biblico Mattew Henry Galatas – Filemon, Ed. Clie

[4] Com Biblico del Continente Nuevo – Efesios, op. cit., pag. 23

[5] cf. http://lasteologias.wordpress.com/2010/08/09/en-cristo-jesus/

[6] Com Biblico del Continente Nuevo – Efesios, op. cit., pag. 23-24

[7] http://www.tscpulpitseries.org/spanish/ts040823.htm

[8] cf. http://lasteologias.wordpress.com/2010/08/09/resurreccion-y-ascension-lo-que-significa-estar-en-cristo/

[9] http://www.tscpulpitseries.org/spanish/ts040823.htm

Bibliografía

Aporte a La Teología de la Epístola a los Efesios.

Aporte a La Teología de la Epístola a los Efesios.

EPÍSTOLA A LOS EFESIOS.

Más que una epístola simplemente, este escrito es un tratado epistolar, quizás dirigido a los creyentes de toda el Asia Menor, especialmente a los gentiles (2.11, 19; 5.7s). Se escribió si no juntamente, al menos muy cerca de la Epístola a los Colosenses, y es muy probable que la llevara un mismo correo, Tíquico (6.21, 22; cf. Col 4.7–9). A diferencia de las demás cartas paulinas, no contiene exhortaciones de carácter personal ni soluciones para problemas concretos, indicio de su carácter encíclico.

Autor  Y  Fecha

Desde los primeros años del siglo II, la tradición concuerda en que esta carta la escribió Pablo quizás entre 50–60 d.C. Sin embargo, durante los últimos años, la alta  CRÍTICA ha puesto en tela de duda tal tradición. Los argumentos en contra de la paternidad paulina tienen carácter subjetivo y se relacionan con el estilo, el vocabulario, la doctrina y los paralelos íntimos con otras cartas de Pablo. Según Barth, Efesios contiene 80 palabras que no se encuentran en otras cartas paulinas, además del aumento en el uso de verbos en proporción con los sustantivos; además, contiene 231 verbos y 158 sustantivos, mientras que GÁLATAS 139 verbos y 202 sustantivos. También ciertas palabras típicamente paulinas (misterio, servicio, herencia, plenitud, por ejemplo) parecen tener un sentido diferente en Efesios. En ningún momento estos han sido argumentos decisivos. Las diferencias internas, comparadas con las otras cartas, pudieron deberse a que fueron distintas las circunstancias que dieron motivo a la epístola.

Marco Histórico

Tradicionalmente la iglesia ha aceptado que la carta se escribió en un inicio para la iglesia de Éfeso. De los escritores de los primeros siglos solo Marción, Orígenes y Basileo daban cabida a otra tradición; a saber, que la carta era la mencionada en Col 4.16, «la de Laodicea», o bien que no tenía destinatarios fijos. Y es cierto que las palabras «en Éfeso» no se hallan en los tres manuscritos griegos más importantes (aunque en su lugar se deja un espacio en blanco), y que en el contexto de Efesios 1.1 causan problemas gramaticales. Además, la evidencia interna (la falta total de saludos personales, por ejemplo) pareciera negar que se escribiera a una iglesia con la que Pablo convivió casi tres años (Ef 1.15; 3.2; 4.21; cf. Hch 19; 20.31).

La mayoría de los eruditos concluyen que debiera encontrarse otra explicación. Se han sugerido las siguientes:

1. La epístola se envió a Laodicea, una iglesia que Pablo no conocía personalmente.

2. Se envió como carta circular a varias iglesias a través de Tíquico (Ef. 6.21; Col 4.7s). Esta teoría presupone que el nombre de las iglesias destinatarias no aparecía en el manuscrito original, sino que se añadía en cada caso cuando la epístola llegaba a ellas.

3. Tenía como propósito ser el mensaje póstumo del anciano apóstol a la iglesia universal. Así se explican las diferentes referencias a personas y la amplitud de la visión cósmica (1.10, 14, 20–23; 2.14–16; 3.14–21; etc.).

4. Se envió para impedir que se extendiese la herejía combatida en la Epístola a los Colosenses.

No se puede, pues, precisar con seguridad ni los destinatarios ni el propósito original de la carta, pero es posible sugerir que se escribió inmediatamente después de Colosenses. Constituye una meditación sobre la grandeza del misterio de Cristo (1.9; 3.4s) y la responsabilidad de la Iglesia en Él (2.10; 4.17ss), temas ya analizados en Colosenses, y se envió a varias iglesias, quizás al mismo tiempo que Colosenses (61–62 d.C., durante la cautividad del apóstol en Roma).

La opinión de los eruditos está dividida en lo que respecta a los destinatarios de la carta que conocemos con el nombre de “La Epístola a los Efesios”. Un cincuenta por ciento afirma que se trata de una encíclica, es decir, una carta dirigida a varias iglesias, tales como Efeso, Laodicea, Colosas, Heriápolis y otras. Probablemente esta incógnita no será resuelta aquí en a tierra, pero esto no reviste mayor importancia para nosotros ya que sabemos que es un escrito del Espíritu Santo para todo creyente en todos los tiempos

La ciudad de Éfeso y el establecimiento de la Iglesia allí.

Era la capital de Iconia, Provincia romana de Asia menor, situada cerca de la desembocadura del Cayster, como 40 millas(60 Km.) al sudoeste de Esmirna. Era celebre por el culto a la diosa Diana (Artemisa), cuyo templo original erigido en esta ciudad constituía una de las siete maravillas, del mundo antiguo. Esta diosa romana difería de su igual griega, en que parece haber sido venerada con ritos impuros y misterios de la magia ( Hch. 19:19),como la diosa siria Astoret.

Ciudad del occidente de Asia Menor, y centro importante en la historia de la iglesia primitiva. Estaba situada entre Mileto y Esmirna, en el valle del río Caistro, a 5 km del mar Egeo y entre las montañas de Koresos. Su excelente acceso al mar la convirtió en el principal puerto de Asia durante el Imperio Romano. Compartió con Alejandría y Antioquía la supremacía en el Mediterráneo oriental, y llegó a ser la más importante gracias a su posición geográfica y actividad industrial.

Historia General

Como ciudad, probablemente Éfeso se fundó en el siglo XII a.C., cuando los colonizadores griegos se mezclaron con los indígenas de la región, descendientes de habitantes de Anatolia en el centro de Asia Menor. En 560, Creso, rey de Lidia, conquistó a Éfeso. Este restauró el famoso templo de Artemisa y benefició de gran manera a la ciudad. Tres años después la capturaron los persas. Lisímaco, uno de los sucesores de Alejandro Magno, la reconstruyó más tarde (322) y además de embellecerla la inundó con la influencia helenista.

En 133 a.C., Atalo III, rey de Pérgamo, entregó la ciudad a Roma y así se mantuvo hasta el 262 d.C., cuando los godos destruyeron tanto al templo como a la ciudad. En la era apostólica, Éfeso era el centro administrativo y religioso de la provincia romana de Asia; algunos de sus oficiales se llamaban asiarcas (Hch 19.31).

El templo de Diana, considerado una de las siete maravillas del mundo, estaba situado al nordeste de la ciudad. Se terminó al principio del siglo III a.C. Daba renombre a Éfeso y esta se jactaba de ser «guardiana del templo de la gran diosa Diana» (Hch 19.35). Fueron impresionantes la superstición y el ocultismo que florecieron a la sombra del culto a esta diosa, cuyas características eran semejantes a las de la diosa oriental de la fertilidad.

Historia Sagrada

Según Hechos, Pablo visitó a Éfeso dos veces: a finales de su segundo viaje misionero, cuando iba de prisa hacia Jerusalén (18.19–21), y durante el tercero (19.1–41). Había en Éfeso una numerosa colonia judía donde Pablo y sus compañeros,  Aquila y Priscila, fueron bien acogidos al llegar por primera vez. El apóstol deseaba estar en Jerusalén para cierta fiesta y esto acortó su visita, pero sus compañeros permanecieron allí. Sin duda, fundaron la iglesia ayudados por Apolos (Hch 18.24–26).

La segunda visita de Pablo duró tres años (19.8, 10; 20.31), pero esta vez la situación fue diferente. Al principio, los judíos lo recibieron bien, pero después de predicar tres meses en la sinagoga surgió la oposición (quizás por desacuerdo en cuanto a lo que es el «reino de Dios», 19.8, 9). Por tanto, trasladó su centro de actividades a la «escuela de uno llamado Tiranno».

Con este punto como cuartel, Pablo llevó a cabo una obra extensa, ayudado por sus compañeros y convertidos como Tíquico, Epafras y Filemón (Hch 19.10). Seguramente durante esta época nacieron «las siete iglesias… en Asia» (Ap 1.11) y otras como Colosas y  Hierápolis (Col 4.13). Su ministerio lo acompañaron «milagros extraordinarios» (Hch 19.11). Tantos se convirtieron, que los fabricantes de ídolos vieron en peligro su negocio y provocaron el tremendo alboroto relatado en Hch 19.23–41.

Éfeso llegó a ser un centro importante de la iglesia primitiva. Timoteo permaneció allí para cuidar de la iglesia después de la ida de Pablo (1 Ti 1.3). La tradición (escritos postapostólicos) afirma que el apóstol Juan se trasladó a Éfeso a finales del siglo I para supervisar y ayudar a las iglesias de Asia. Esto explica por qué les dirigió los mensajes escritos en Ap 2 y 3 durante su destierro en la isla de Patmos.

Desde la época postapostólica hasta la invasión musulmana, Éfeso fue un centro eclesiástico importante. Aquí se celebró, en 431, el tercer concilio ecuménico donde se condenó la cristología nestoriana.

En lo que respecta a la fundación de la iglesia, sabemos que Pablo visitó esta ciudad en su segundo viaje misionero. Ésta primera y breve visita fue seguida por otra mas larga en su tercer viaje misionero. En esta ocasión permaneció aproximadamente tres años en Efeso. Durante su ausencia Aquila y Priscila continuaron la labor.

También Timoteo y Tiquico trabajaron en aquella iglesia .Después de su segunda estadía , los Hechos registran la conversión de los doce discípulos de Juan el bautista , la predicación de la escuela de Tirano, la realización de Asia y el levantamiento de los fabricantes de estatuillas de la diosa Diana.

En esa iglesia se destacan nombres de creyentes tales como: Trofimo, Tiquico, y Onesiforo. También sabemos los hombres que hicieron mucho daño a Pablo y a la causa de Cristo , tales como Sceva, Himeneo, Alejandro, Fiígelo, y Hermógenes.

Se dice allí que el apóstol Juan pasó la mayor parte de su vida y escribió sus Evangelios, y sus Epístolas, y que , habiendo escrito en su destierro en la isla de Palmos el Apocalipsis, regresó a Efeso y allí murió.

Sobre la ocasión de la carta.

Habiendo dos peligros que amenazaban a la iglesia de Éfeso:

1) Una tentación de sumergir las verdades cristianas en las normas paganas.

2) Una falta de unidad entre judíos y gentiles .

Para contrarrestar el primer peligro, Pablo expone la santidad   del llamamiento cristiano, en contraste   con la antigua condición de ellos como paganos. Para evitar el segundo, presenta al Señor Jesús haciendo la paz entre los judíos y el gentil por la sangre de Cristo y haciendo de los dos un nuevo cuerpo.

No se puede, pues, precisar con seguridad ni los destinatarios ni el propósito original de la carta, pero es posible sugerir que se escribió inmediatamente después de Colosenses. Constituye una meditación sobre la grandeza del misterio de Cristo (1.9; 3.4s) y la responsabilidad de la Iglesia en Él (2.10; 4.17ss), temas ya analizados en Colosenses, y se envió a varias iglesias, quizás al mismo tiempo que Colosenses (61–62 d.C., durante la cautividad del apóstol en Roma).

Desde Roma, sin duda el mismo tiempo que Filemón y colosenses, y enviada por Tíquico.

Evidentemente fue escrita estando Pablo preso. El se llama a si mismo “prisionero de Cristo Jesús” (3:1); “preso en el Señor” que les ruega…(4:1); en su famosa frase es un “embajador en cadenas”( 6:20). Pablo estaba preso y muy cerca su fin cuando escribió Efesios tiene a todas luces una relación estrecha e intima con los colosenses.

Parecía que Tíquico fue el portador de ambas cartas, pues en Colosenses Pablo dice que aquel le informará sobre su situación (Col. 4:7); y en Efesios dice que Tíquico les dará noticias sobre el asunto y sobre cómo está(Ef. 6.21).Tíquico está relacionado íntimamente con estas dos cartas. Pero además hay semejanzas en el contenido de las mismas. Es tanta la similitud, que se cuentan mas de 55 versículos idénticos. O como sostiene Coloridge , colosenses es lo que pudiera llamarse la “superabundancia” de Efesios, o Efesios constituye una versión mas extensa de colosenses. Al final veremos que esta semejanza es la que nos da la clave del lugar único de Efesios entre las dos cartas de Pablo

Aporte a La Teología de la Epístola a los Efesios.

La naturaleza de Efesios hace difícil determinar las circunstancias específicas que llevaron a escribir la epístola. Está claro, sin embargo, que los destinatarios eran principalmente gentiles (3.1) que antes estaban alejados de la ciudadanía de Israel (2.11). Ahora, gracias al don de Dios, disfrutaban de las bendiciones espirituales que proporciona Cristo.

El tema de Efesios es la relación entre el Jesucristo celestial y su cuerpo aquí en la tierra, la Iglesia. Cristo ahora reina «sobre todo principado y autoridad y poder y señorío» (1.21), «y sometió todas las cosas bajo sus pies» (1.22). En su estado de exaltación, no se ha olvidado de su pueblo. Al contrario, se identifica plenamente con la Iglesia que considera su Cuerpo y la llena de su presencia (1.23; 3.19; 4.10).

La relación de esposo a esposa es una bella analogía que expresa el amor, el sacrificio y el señorío de Cristo por la Iglesia (5.22–32). El Cristo entronizado habita por la fe en el corazón de los creyentes (3.17) para que puedan disfrutar de su amor. No hay absolutamente nada que esté fuera de su alcance redentor (1.10; 3.18; 4.9).

La unión de Cristo con su Iglesia se expresa también en la unidad de los creyentes. Los que antes andaban lejos, «apartados» y separados de Dios han sido «hechos cercanos por la sangre de Cristo» (2.13). Es más, los creyentes ahora son llevados por Cristo a sentarse con Él en los lugares celestiales (2.5–6). Como los creyentes están con Él, procuran ser como Él y están «solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz» (4.3). Él mismo «es nuestra paz» (2.14), dice Pablo, y derriba las paredes y barreras que antes separaban a los judíos de los gentiles, y los une en un Espíritu ante el Padre (2.14–22).

Después de expresar estas maravillosas bendiciones espirituales, Pablo exhorta a los creyentes a que anden como es digno de los que han sido llamados (4.1). Este llamamiento es una útil demostración de ética cristiana. En vez de presentar leyes y regulaciones, Pablo dice, en efecto, que nuestra manera de vivir debe honrar al que nos llamó. Cristo libera al cristiano, pero este tiene que dar cuenta a Cristo. Pablo hace varias declaraciones sobre cómo los creyentes pueden honrar a Cristo (4.17–5.9), pero la meta no es ganar mérito por medio de la moralidad. En vez de buscar personas buenas, Pablo quiere personas nuevas, el «varón perfecto», reedificado según «la estatura de la plenitud de Cristo» (4.13). Esta madurez puede referirse a la deseada y todavía no alcanzada unidad de la iglesia.

enciclopedia Ed. Caribe

Choques de poder en Éfeso

Choques de poder en Éfeso

Hechos 19

El ministerio de Pablo en Éfeso (Hechos 19.11–20) incluyó por lo menos tres choques de poder, los cuales se produjeron probablemente en un corto período de tiempo y hacia el final de los dos años de trabajo del apóstol en esa ciudad (v. 10). El primero de ellos dio como resultado al segundo (vv. 11–13), y éste a su vez el tercero (vv. 14–17). El último de los tres llevó multitudes a Cristo (vv. 17–20) y causó una grave revuelta en la ciudad que hubiera podido conducir a la muerte de Pablo (vv. 21–41). Un poco de conocimiento del ambiente cultural de Éfeso nos ayudará a comprender mejor la situación a la cual se enfrentó el apóstol allí.

El ambiente social y religioso de Éfeso

Durante el primer siglo de la era cristiana Éfeso constituía uno de los centros principales de prácticas mágicas en todo el Asia Menor. Cuando hablamos de magia en el mundo occidental, por lo general, pensamos en el ilusionismo o la prestidigitación. Los magos de nuestra cultura afirman continuamente que «la mano es más rápida que el ojo». Es posible que sea esta la definición de magia más corriente en la cultural occidental.
La magia que menciona la Escritura era algo totalmente distinto: implicaba el uso de medios, tales como encantamientos y hechizos, que se creía contaban con un poder sobrenatural capaz de subyugar a las fuerzas de la naturaleza. Esta es la clase de magia que predominaba en el mundo bíblico durante el tiempo tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento.
Clinton Arnold, profesor adjunto de Nuevo Testamento en la Universidad Biola y la Escuela Teológica Talbot, ha escrito un estudio magistral sobre Efesios desde el punto de vista de la guerra espiritual llamado Ephesians, Power and Magic [Efesios: poder y magia], el cual nos sirve de fundamento para nuestro examen del clima espiritual que había en aquella ciudad durante el tiempo de Pablo. Arnold cita diversas descripciones que hacen los eruditos de dicha ciudad.

B. M. Metzger afirma: «De todas las ciudades grecorromanas de la antigüedad, la tercera mayor del imperio era con mucho la más acogedora de magos, hechiceros y charlatanes de todas clases». O. Meinardus concuerda con esto diciendo: «Tal vez, incluso más que Antioquía de Pisidia, Corinto y Antioquía sobre el Orontes, la ciudad de los comerciantes y marineros, de las prostitutas y las calaveras, plagada de adivinos y de proveedores de amuletos».

Arnold expresa que la reputación de Éfeso como centro mágico se derivaba en parte de la fama de las «Cartas Efesias» o Ephésia Grámmata. Las cartas en cuestión, cuya primera mención data de una época tan temprana como el siglo IV a.C. en ciertas tablillas descubiertas en la isla de Creta, se centran en el uso de seis términos mágicos: áskion, katáskion, líz, tétraa, damnauenuéz y aisía.
Se utilizaban para mantener alejados a los demonios y podían escribirse en amuletos o pronunciarse en hechizos. Al principio se creía que el portador o el usuario de las grámmata tenía acceso personal a poderes sobrenaturales; pronto, sin embargo, se transformó el concepto de aquellas en el de «unos seres activos y poderosos» o espíritus, incluso demonios, para hacer bien a sus poseedores y mal a otras personas.
Aunque está claro que las grammata efesias no se originaron en esa ciudad, llegaron a estar relacionadas con ella debido a su íntima asociación con Artemisa (vv. 23–35). Arnold señala que:

[ … ] las Cartas Efesias no son la única evidencia de la práctica de la magia en Éfeso y en el oeste de Asia Menor. En Pérgamo se ha descubierto todo un conjunto de instrumentos mágicos … En el área circundante de Éfeso se encontró un amuleto mágico de características judías.
Al parecer se descubrieron más amuletos entre Esmirna y Éfeso también con características hebreas. Resulta igualmente interesante observar que el único uso de la palabra mageía que hace Ignacio es en su carta a la congregación de Éfeso (Ign., Ef. 19.3): con la venida de Cristo «toda magia se desvaneció».

Los nuevos descubrimientos de materiales mágicos en el mundo grecorromano han aumentado mucho nuestro conocimiento de cómo se creía que actuaba esta magia y lo extendidas que estaban las prácticas mágicas en los pueblos bíblicos. Una muestra es la orden que dio Augusto César de que se quemaran dos mil rollos mágicos en el año 13 a.C. Para aquella época, la decreciente importancia de los dioses del Olimpo estaba siendo sustituida por la magia, los cultos de misterios y un rápido ascenso de la creencia en la astrología, y sin duda el gobierno romano no quería que el poder de la magia socavara el suyo propio.
F. F. Bruce habla también de Éfeso como centro de la magia y de las grammata en su excelente libro Paul: Apostle of the Heart Set Free [Pablo: apóstol de la libertad].

La expresión «escritos efesios» (Ephésia Grámmata) se empleaba corrientemente en la antigüedad para aquellos documentos que contenían hechizos y fórmulas como los extensos papiros mágicos de las colecciones de Londres, París y Leiden o los pequeños amuletos (como los versos de los bombones sorpresa de Navidad) que se enrollaban y colocaban en cilindros o medallones para colgarse alrededor del cuello o en alguna otra parte del cuerpo de la persona.

El sincretismo de esos tiempos era sencillamente increíble. A los espíritus se les ponían nombres judíos, egipcios y griegos, y el mundo grecorromano en su totalidad no era sino una mezcla de todo lo que parecía atrayente y poderoso fuera cualquiera su origen espiritual. Magia y religión se fundían en un mundo de espíritus, dioses, magos, sacerdotes, templos, amuletos e imágenes.
Resumiendo todo esto, Arnold dice: «Los papiros mágicos son por tanto sumamente valiosos, ya que reflejan el lenguaje y las creencias de una gran cantidad de gente corriente dentro del mundo helenístico».
Luego afirma que ahora podemos comprender por qué en su epístola a los Efesios Pablo nos da un estudio tan profundo y completo de los poderes espirituales que actúan en nuestro universo, y sobre la tierra, en contra del pueblo de Dios, y sigue diciendo:

La epístola se escribió a una zona geográfica afamada por ser el centro de las prácticas mágicas en la parte occidental del Asia Menor; presumiblemente (y según nos cuenta Lucas), muchos convertidos se integraron a la iglesia abandonando el ambiente del ocultismo. Por tanto, es bastante concebible que la epístola tuviera el propósito de tratar ciertos temas que surgían en la comunidad relacionados con la práctica anterior (o quizá todavía actual) de la magia por parte de algunos de los conversos.

Dicho de otro modo, en Efesios Pablo destacó la guerra espiritual porque sus convertidos necesitaban ayuda sobre ese particular. A esto se le llama contextualización. El hecho de que el apóstol no repitiera la misma enseñanza en otras epístolas no significa que no se aplica a todos los creyentes. Esta fue probablemente una carta circular dirigida a todos los cristianos de la ciudad de Éfeso y del Asia Menor en general. Aunque la magia espiritual se concentraba en Éfeso, todas las iglesias del mundo gentil grecorromano habían sido fundadas en ciudades donde el poder mágico relacionado con los espíritus o demonios formaba parte del contexto religioso.
Por último, aunque los choques de poder en Éfeso parecen únicos, pudieron darse también en otras ciudades del mundo grecorromano en las cuales el apóstol fundó congregaciones. En realidad, Pablo mismo hace referencia en varias de sus epístolas a demostraciones de poder que tuvieron lugar durante su ministerio. En 2 Corintios 12.12, el apóstol expresa: «Con todo, las señales de un verdadero apóstol han sido hechas entre vosotros en toda paciencia, por señales, prodigios y milagros». Y también escribe a los romanos acerca de su ministerio «con potencia de señales y prodigios, en el poder del Espíritu de Dios; de manera que desde Jerusalén, y por los alrededores hasta Ilírico, todo lo he llenado del evangelio de Cristo» (Romanos 15.19). Pablo consideraba aquellas manifestaciones del Espíritu de Dios no sólo como sus credenciales de apóstol (2 Corintios 12.12), sino también como algo necesario para fundar iglesias en ciudades donde había oposición de fuerzas espirituales de maldad. La evangelización de choque de poder era la norma en su ministerio, parte de su trabajo para «llenarlo todo del evangelio» (Romanos 15.19). ¿Son diferentes las ciudades de hoy en día?

¿Milagros o magia?

Hemos visto que Lucas, el escritor de Hechos, era al igual que Pablo un crítico de la magia espiritual. Sin embargo, en el pasaje de Hechos 19.11, 12 relata que «se llevaban a los enfermos los paños o delantales [utilizados por Pablo como bandas para el sudor y mandiles respectivamente, dicen Vine y F. F. Bruce] de su cuerpo, y las enfermedades se iban de ellos, y los espíritus malos salían» (v. 12). Lucas parece tan sorprendido por aquel fenómeno que comienza su relato diciendo: «Y hacía Dios milagros extraordinarios por mano de Pablo» (v. 11).
¿Por qué escribe de esa manera? Otra vez tenemos que decir que no podemos estar seguros ya que no nos lo dice. ¿Cómo se efectuaba aquel ministerio extraordinario de sanidad y liberación por medio de objetos físicos relacionados con el cuerpo del apóstol? Tampoco lo sabemos por la misma razón.
Parece haber sólo dos enfoques posibles de este controvertido asunto: el primero, que se trataba de una actividad la cual Pablo hacía a conciencia, el apóstol permitía o incluso alentaba la práctica de llevar aquellas bandas para el sudor y los mandiles de trabajo que habían estado en contacto con su cuerpo a los enfermos y endemoniados para que fuesen sanados. El segundo, que dicha actividad no era desarrollada por Pablo de un modo consciente, e incluso que ni siquiera sabía que se estaba produciendo, lo único que el apóstol descubría era que diariamente le faltaban sus bandas para el sudor y sus mandiles, hasta que no tardó en enterarse de que otros se los estaban llevando a los enfermos y endemoniados con los resultados que registra Lucas.
¿Cuál de los dos enfoques es el correcto? Nuevamente, no podemos saberlo ya que Lucas no lo menciona. En vista de la enseñanza antimágica del apóstol, me inclinaría hacia la segunda posición como la más probable. Pablo mismo no creía que los objetos asociados con su cuerpo físico poseyeran por ello algún poder divino para sanar o romper las ataduras demoníacas. Eso hubiera sido magia espiritual, y también algo contrario a toda la enseñanza bíblica sobre cómo actúa el poder de Dios: no es el cuerpo de la persona revestida de poder lo que distribuye el mismo, sino Dios, que mora en dicha persona.
R. J. Knowling dice que Pablo estaba evidentemente realizando un amplio ministerio de sanidad y liberación unido a su labor de predicación y fundación de iglesias en Éfeso y sus alrededores. Y escribe que «aquellos que no podían ser alcanzados por las manos del apóstol» lo eran y resultaban sanados por los objetos personales «que habían estado en contacto con el cuerpo de Pablo».
En el griego, el versículo 11 es literalmente «y Dios hacía por mano de Pablo hechos poderosos, no de los ordinarios». «Por mano de» es una expresión idiomática que significa únicamente que el apóstol era el canal a través del cual fluían los poderes sanadores de Dios. De modo que Lucas no está afirmando que Pablo imponía sus manos en aquellos objetos, aunque puede ser otra posibilidad, especialmente si uno adopta la posición de que el apóstol estaba participando consciente de todo el proceso.
En cualquier caso, Lucas destaca que ni las manos de Pablo ni los artículos en cuestión tenían en sí ningún poder, ni tampoco eran mágicos. Se trataba del misericordioso poder divino sanando y liberando. Dado el lugar que ocupaba lo mágico en aquella cultura, podemos interpretar esto como la condescendencia de Dios adaptándose a las expectativas de determinado pueblo, en un momento y un sitio específicos, sobre cómo debía expresar su poder.
R. J. Knowling sugiere que «tal vez podemos considerarlo como un llamamiento al pueblo para que reconocieran que los encantamientos y amuletos en los que tanto confiaban no tenían la misma potencia que los paños y los delantales del apóstol».
Lo mismo había ocurrido con Jesús (Lucas 8.43–48) y con Pedro (Hechos 5.15, 16). Dios es Dios, y lo que hace, lo hace. ¿Quiénes somos nosotros para oponernos a Él? Si en su gran amor para con las personas atadas por la religión demoníaca y la magia de los espíritus, se adapta por algún tiempo a la concepción que ellas tienen de cómo actúa el poder espiritual (como en este ejemplo de objetos físicos asociados con la persona revestida de poder), ¿quiénes somos nosotros para luchar contra Él? Sin embargo, no debemos profanar el aspecto extraordinario de estos milagros divinos intentando reproducirlos a petición, desafiando así la soberanía de Dios y comercializando su poder como hacen algunos hoy en día.
Se precisan algunas palabras para explicar por qué considero estos «hechos poderosos no de los ordinarios» como una forma de choque espiritual. En el mundo del Nuevo Testamento a menudo se veía la enfermedad como algo procedente de los espíritus. Aunque la gente era consciente de que las dolencias físicas estaban causadas por disfunciones orgánicas, accidentes y enfermedad, también sabían que muchas de ellas tenían que ver con espíritus malos. Por lo tanto, si podían encontrar a un curandero o exorcista cuyos espíritus familiares fuesen más poderosos que aquellos que los afligían, tenían la posibilidad de ser sanados. Y lo mismo sucedía en los casos de demonización: había que buscar a un exorcista con poder superior al de los espíritus que causaban el padecimiento, así de sencillo.
Con este antecedente podemos comprender por qué las sanidades y las liberaciones efectuadas por medio de las bandas para el sudor y los mandiles de Pablo constituyeron choques de poder, en especial a los ojos de las personas. Esa es la clave. ¿Qué vio el público en aquellos sucesos?
En un principio, quizás consideraron a Pablo como un obrador de milagros cuyo espíritu, «Jesús», era más poderoso que aquellos a quienes ellos temían. Pero a medida que oían predicar al apóstol (cf. vv. 18, 20), muchos iban comprendiendo que Jesús no era un espíritu al cual Pablo manipulaba para que le obedeciese, sino el único Hijo del Dios verdadero, al cual se sujetan todos los demás espíritus. Pablo, por consiguiente, no era sino el frágil canal humano a través del cual el exaltado Señor Jesucristo revelaba su poder, y esos hechos poderosos no daban como resultado la exaltación del apóstol sino aquella del nombre del Señor (v. 17).

Pablo y los hijos de Esceva

Lo que Lucas trata de ilustrar para nosotros en el segundo choque de poder, la confrontación con los siete hijos de Esceva (Hechos 19.13–17), es que el resto de los obradores de milagros de la ciudad habían interpretado mal el poder de Pablo. Esto era consecuencia de «los hechos poderosos no de los ordinarios» que hemos estado considerando y los cuales no deberían separarse de su contexto inmediato. Otros exorcistas oyeron hablar de este poder asociado con Pablo y con su espíritu, Jesús (v. 13), y anotaron cuidadosamente la fórmula de poder del apóstol: «En el nombre del Señor Jesús» (v. 13). Es obvio que había más individuos que estaban siendo liberados por Pablo en el nombre de Jesús de los que se nos relatan, situaciones semejantes en algunos aspectos a aquella de la chica esclava de Filipos. Esta información selectiva está muy de acuerdo con el estilo de Lucas.

Exorcismo y magia judía helenística

El grupo más destacado de exorcistas que intentaron utilizar el poder espiritual de Pablo fueron los judíos (v. 13). ¿Por qué se los menciona en lugar de los asiáticos? Las respuestas de Arnold proporcionan unas ideas pertinentes en cuanto al sincretismo judío que ya descubrimos en Samaria (Hechos 8) y en Chipre (Hechos 13):

Numerosas pistas indican que el judaísmo del período helenístico había sido profundamente impregnado por las creencias mágicas de la época. H. D. Betz encuentra tal cantidad de pruebas que puede afirmar: «La magia judía era famosa en la antigüedad».
M. Simon, seguido de Goodenough y Charlesworth, descubrió tres rasgos característicos de la magia judía: (1) un gran respeto por las expresiones hebreas que algunos judíos consideraban revestidas de poder mágico; (2) una persecución del poder eficaz del nombre; y (3) un respeto abrumador por los ángeles y los demonios.

F. F. Bruce también se refiere a la popularidad de los exorcistas judíos en el mundo grecorromano y expresa:

Entre los practicantes de la magia en los tiempos antiguos, los judíos gozaban de gran respeto, ya que, según se creía, tenían conjuros muy eficaces a su servicio. Particularmente, el hecho de que el nombre del Dios de Israel no debía ser pronunciado por labios vulgares era algo en general conocido entre los paganos, e interpretado erróneamente por éstos según los principios mágicos ordinarios.

Comentando sobre el versículo 13, Bruce señala que el nombre de Jesús demostró ser tan potente en el exorcismo que los exorcistas judíos empezaron también a utilizarlo, y este uso llegó a extenderse tanto que fue más tarde denunciado con vigor en los escritos rabínicos.
Al grupo de exorcistas hebreos escogido por Lucas se les identifica como los siete hijos de un tal Esceva, judío, jefe de los sacerdotes. Bruce dice acerca de esto que posiblemente no se trata de un jefe de los sacerdotes, sino que:

[ … ] lo más probable es que él se designara a sí mismo como «Jefe de los Sacerdotes» en algún rótulo y que Lucas lo habría puesto entre comillas si éstas se hubieran ya inventado en su tiempo. Un jefe de sacerdotes judío gozaría de gran prestigio en los círculos de la magia, ya que se trataba de la clase de persona con más probabilidad de conocer la verdadera pronunciación del Nombre Inefable. Sin embargo, no fue el Nombre Inefable, sino el nombre de Jesús, lo que sus siete hijos utilizaron en su intento por imitar el exorcismo de Pablo.

Choque de poder entre los no dioses

El choque de poder que se narra en este pasaje es único en el Nuevo Testamento y quizá en todo el relato bíblico, ya que no tuvo lugar entre Dios y los «no dioses», como suele ser el caso. Se trata de un enfrentamiento entre «no dioses», los demonios en la persona demonizada atacaron físicamente a los endemoniados exorcistas judíos. Si alguien objeta mi descripción de los siete hijos de Esceva como demonizados es que no conoce el mundo espiritual. Todos los que se dedican de esta manera al mundo de los espíritus están en alguna medida demonizados. Así es como obtienen sus poderes.
Según palabras de Jesús los judíos tenían sus propios exorcistas (Mateo 12.27). Orígenes y Justino Mártir nos relatan que los hebreos sólo conseguían éxito en este ministerio cuando echaban fuera a los demonios en el nombre del Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, y fracasaban al conjurarlos en el de los reyes, los profetas o los patriarcas.
Sin embargo, los hombres de esta historia no eran exorcistas judíos legítimos, sino magos, practicantes del ocultismo, casualmente de raza judía. Iban a la caza de nombres con poder, vinieran éstos de donde viniesen. Su éxito en el exorcismo, y debían tenerlo para poder mantenerse en su oficio, procedía de los poderes demoníacos asociados con su propia vida.
En este caso, los demonios que residen en la persona libran batalla con los demonizados ocultistas: los golpean, los despojan de sus ropas y los hacen huir de la casa «desnudos y heridos» (v. 16).

¿Satanás contra Satanás? ¿Demonios contra demonios?

«Pero esto es imposible», dirán algunos. «Significaría que Satanás está dividido contra sí mismo (Mateo 12.2, 26). Los demonios no pelearían con sus congéneres». ¿Y quién dice que no? Llevan siglos haciéndolo. En Mateo 12.25, 26 Jesús no está afirmando que el reino de Satanás sea unificado; lo único que dice es que no podría, como «Beelzebú, príncipe de los demonios» (vv. 24, 27), emprender un ministerio de destrucción de su propio reino. Satanás no se va a suicidar. El Señor explica que el reino del diablo está siendo sistemáticamente destruido por el poder del Espíritu de Dios a través de su ministerio de liberación (vv. 28, 29).
Deducir de esta doctrina que los demonios jamás se van a volver unos contra otros o a echar fuera a sus congéneres es erróneo. En realidad contradice las palabras pronunciadas por el mismo Jesús un poco antes en ese evangelio (Mateo 7.21–23). Los demonios echarán fuera a los demonios para aumentar el poder demoníaco. Los espíritus malos en los exorcistas demonizados expulsarán a los demonios de otras personas para incrementar el control del exorcista sobre ellas. Lo harán por la fuerza bruta y con un odio absoluto hacia los demás espíritus malos. Este principio de unos demonios que echan fuera a otros para aumentar su control se observa continuamente en las sociedades animistas. El reino entero de Satanás entre la gente animista, politeísta, idólatra y ocultista se basa en esta dualidad.

El chamán frente al hechicero

Entre los animistas siempre hay un tipo de curandero bueno y otro malo. El bueno, al que se le llama chamán, médico brujo, sanador, mago, hombre medicina <%1>o cosas semejantes actúa por medio de poder<%1>es demoníacos generalmente residentes en él o en ella. Al curandero malo se le define como hechicero, médico brujo u ocultista experto en la magia negra. Puede tratarse de un hechicero formal, cuyo <%1>papel está reconocido de antemano o informal; estar dedicado únicamente a determin<%1>ado tipo de brujería<%1> o practicarla en general. Se trata de un complejo fenómeno social.
El curandero bueno es recibido con agrado en la comunidad, pero no sucede lo mismo con el malo. La colectividad teme e incluso odia al ocultista que practica la brujería y la magia negra en medio de ella; sin embargo, cuando quiere maldecir a sus enemigos busca a menudo al hechicero. Repito que se trata de un fenómeno social complicado.
Cuando en una comunidad se da la magia negra o la brujería, por lo general en manifestaciones tales como enfermedades desacostumbradas, pérdida de las cosechas u otros sucesos negativos, el chamán debe descubrir su origen y romper ese poder espiritual maligno. Dicho poder se libera por medio del hechicero, y si los espíritus del chamán son más fuertes que los de aquél el mal se despejará. Entonces los espíritus que han ocasionado la desgracia se verán obligados a someterse a la autoridad de aquellos otros que operan a través del chamán. Por el contrario, si los espíritus del hechicero son más poderosos, puede suceder lo opuesto. La consecuencia es una batalla entre espíritus susceptible de durar varios días y cuyo resultado nunca es seguro.
Recuerdo haber escuchado el relato de un misionero que se hallaba presente en cierto poblado durante una de esas batallas espirituales. Un respetado jefe de aldea había sido endemoniado mediante brujería, por lo que se llamó al chamán y éste empezó a hacer su exorcismo. Cuando toda la ceremonia, la magia y los encantamientos habían terminado sin beneficio alguno para la víctima, el chamán hizo algo asombroso: se acostó en la tierra al lado del endemoniado y poco después entró en un trance. De repente, los espíritus que habitaban en el chamán empezaron a hablar en voz alta contra los que tenía el hombre endemoniado y éstos a contestarles. La discusión duró largo rato y fue la siguiente:
—¿Qué estás haciendo aquí— preguntó el espíritu del chamán.
—Me han ordenado venir y aquí pienso quedarme — replicó el otro.
—Yo no quiero que te quedes. Quiero que salgas de él y no vuelvas.
—No, no me iré, y tú no puedes obligarme. Soy más fuerte que tú y no podrás echarme.
—Sí que puedo … Y quiero. Haces daño a mi gente estando en ese hombre. Es el jefe de esta aldea y lo necesitamos. Sal y no vuelvas.
La conversación siguió hasta que después de varias horas los espíritus del hombre endemoniado comenzaron a debilitarse y se fueron de un modo repentino.
Aunque esto pueda parecernos extraño, no lo es ni para los espíritus ni para la gente que vive en esta clase de mundo. Repito que los occidentales tenemos aquí un problema de cosmovisión.
El chamán o exorcista vencedor salió de aquella lucha con un puesto seguro de control sobre la sociedad, más fuerte que nunca antes. De modo que el control de los demonios se ve aumentado ya sea por espíritus malos que colaboran o, como en esta historia, porque los más fuertes echan fuera a los más débiles.
Esto puede suceder incluso cuando los demonios no cooperan voluntariamente sino sólo mediante el empleo de la fuerza bruta por parte de los espíritus malos superiores. En el capítulo 8 conté la historia de Thadius. Al preguntarle a aquel demonio si estaba triste porque el espíritu más poderoso, o demonio jefe, Mentiroso, había sido expulsado de la víctima, dijo arrogantemente: «No, porque ahora soy yo quien manda».
Si Thadius hubiese estado en una posición de más fuerza, quizás habría expulsado o dominado al mismo Mentiroso para poder convertirse en el «jefe». Esta clase de guerra civil es corriente entre los demonios.

El reino de Satanás está dividido

Volviendo a Hechos 19, vemos que el choque de poder que aparece en los versículos 15 y 16 se produjo dentro del mismo reino maligno. La soberbia, la actitud desafiante y el odio de los demonios se volvieron contra sus congéneres, o al menos contra los seres humanos que estaban sirviendo al reino de Satanás. En ese sentido, el reino del diablo está dividido y su casa no permanecerá. Cuando ejercemos el ministerio de liberación podemos contar con esa división interna del reino de las tinieblas y utilizarla para contribuir al avance del reino de Dios.
En el caso de los exorcistas judíos, los demonios revelaron su estupidez. Para expresarlo con un dicho corriente, «tiraron piedras contra su propio tejado». Si simplemente hubieran cerrado su arrogante boca y cooperado con sus colegas que obraban a través de los hijos de Esceva, habrían dañado la causa del evangelio en Éfeso. Pero, en vez de ello, se hicieron responsables directos de que la guerra espiritual en la ciudad diese un giro a favor del reino de Dios. Aquel choque de poder tuvo como resultado la derrota más destructiva para el reino de Satanás en toda la historia de Éfeso y fue provocada por los mismos demonios estúpidos (vv. 17–20).

Otro choque de poder: el movimiento popular

En Éfeso multitudes enteras renunciaron públicamente a los espíritus y a los «no dioses» confesando su antigua esclavitud a ellos y desafiándolos al quemar todos sus objetos mágicos. Cualquier cosa que los había atado al servicio de los «no dioses» fue destruida. Lucas hace especial hincapié en sus libros de magia, que incluían probablemente textos ocultos, conjuros, fórmulas, rituales de protección, maldiciones, encantamientos y otros símbolos escritos de poder mágico. Aquel fue un movimiento popular hacia Cristo que supone un choque de poder tal vez jamás igualado en el relato bíblico. Como tampoco tiene parangón la inclusión de esos grandes números de antiguos practicantes de magia y ocultismo (v. 18).
Marshall comenta que:

[ … ] aquella historia y presumiblemente otras semejantes llegaron al conocimiento tanto de los judíos como de los griegos de aquella zona, y el efecto que causó entre la gente supersticiosa fue al mismo tiempo de miedo y de alabanza del nombre de Jesús.
En unas circunstancias en las cuales la gente estaba dominada por la superstición, tal vez la única forma que había de que el cristianismo se extendiese era demostrando que el poder de Jesús superaba al de los demonios, incluso si aquellos que llegaban a creer en Cristo eran tentados a pensar acerca de su poder y su persona de formas aun condicionadas por sus primitivas categorías de pensamiento.

El uso que hace Marshall del término «superstición» resulta inadecuado; sin embargo, sus observaciones son esencialmente correctas. F. F. Bruce también escribe que:

[ … ] estos magos convertidos renunciaron a su supuesto poder haciendo inoperantes sus encantamientos. Muchos de ellos también reunieron sus papiros y pergaminos mágicos e hicieron con ellos una hoguera … En esta ocasión se convirtieron en humo documentos de aquellos por valor de cincuenta mil piezas de plata. (El quemar libros públicamente como un repudio abierto de su contenido puede encontrar su paralelismo tanto en la antigüedad como en los tiempos modernos.) Los poderes de las tinieblas estaban derrotados, pero el evangelio se extendía y triunfaba.

Lo que se describe en los versículos 17 al 20 probablemente sucedió a lo largo de cierto período de tiempo y las mayores muestras de desafío de los espíritus habrían tenido lugar de modo repentino.
Los versículos 21 y 22 revelan el efecto que causó en el apóstol Pablo aquel movimiento popular mediante el choque de poder. La iglesia estaba ahora tan vigorosa con sus propios líderes que Pablo piensa que puede cumplir un deseo que alberga desde hace mucho tiempo: ir a Roma y de allí a España (Romanos 15.22–24). Sin embargo, aún debe registrarse otro incidente más de importancia.

El papel del culto a Artemisa en Éfeso

Este enfrentamiento condujo a una rápida extensión de la Palabra del Señor entre el pueblo (v. 20) e influyó de manera importante en la vida religiosa de la ciudad y en la economía de la misma. Entonces Demetrio, el platero (v. 24s), reunió «a los miembros de la federación de empresarios (por decirlo de alguna manera) para organizar una manifestación de protesta», dice I. Howard Marshall. La razón era, afirma Marshall, que «en toda Éfeso y sus alrededores muchos devotos de Artemisa se estaban haciendo cristianos y ya no creían en los ídolos hechos por manos humanas».
Esto representaba un grave peligro para el negocio de los plateros. La gente convertida en un choque de poder como el que describe Lucas no suele comprar ídolos. Demetrio lo sabía y decidió apelar al singular papel que desempeñaban los artífices en el culto de Artemisa (vv. 26, 27). Marshall dice al respecto que:

[ … ] puede que a la gente ordinaria no le preocupase demasiado que Demetrio tuviera que cerrar su negocio, pero era muy posible que tomaran a pecho la posibilidad de que el templo de Diana (o Artemisa) perdiera la estima popular y todavía más, si cabe, que la diosa asociada con Efeso, pero que atraía adoradores de todas partes del mundo, pudiera ser destronada de su posición.

Esto nos introduce en el centro mismo del contexto de poder, religión, magia y paganismo de la vida efesia: la presencia del gran templo de Artemisa y el culto internacional a la gran diosa en aquella su ciudad custodia (vv. 27, 36).
En el excelente estudio que hace Clinton Arnold de Artemisa, descubrimos lo siguiente:

1. El templo de la diosa en Éfeso era una de las siete maravillas del mundo antiguo.
2. Había más individuos que adoraban a la Artemisa o Diana efesia que a ninguna otra deidad conocida en la región de Asia.
3. A la propagación del culto a la diosa coadyuvaban una perspectiva misionera de parte de sus devotos y el mes de festejos anual que se celebraba en su honor.
4. El templo ejercía un tremendo poder como centro bancario y financiero.
5. El culto también obtenía unos ingresos considerables de la gran cantidad de propiedades con que contaba en los alrededores de Éfeso. De modo que debido a su influencia económica la religión de Artemisa constituía un factor crucial en la vida diaria de la gente.
6. Se atribuía a la diosa un poder cósmico insuperable. Para aquellos que la invocaban Artemisa era Salvador, Señor y Reina del Cosmos.
7. Como deidad con poder supremo, Artemisa podía ejercer dicho poder en beneficio de sus devotos frente a otras «potestades» y demás espíritus adversarios.
8. Artemisa era también una diosa de los infiernos y por lo tanto poseía autoridad y control sobre la multiplicidad de demonios existentes, tanto de los muertos como de la naturaleza y de la vida cotidiana.

Arnold concluye su disquisición sobre el lugar que ocupaba Artemisa en la vida de Éfeso diciendo que:

[ … ] pocos eruditos del Nuevo Testamento se han referido al culto de Artemisa como pertinente a los antecedentes de Efesios, y muchos menos aun relacionándolo con la enseñanza acerca de las «potestades» hostiles. La mayoría de los expertos descartan que haya ninguna referencia al culto de Artemisa en dicha epístola, ya que no se mencionan ni el nombre ni ningún detalle singular de dicho culto. Esta suposición puede revelarse sin embargo equivocada. Yo sugeriría provisionalmente que una comprensión del culto en cuestión es capaz de arrojar también algo de luz sobre el porqué el autor de Efesios hizo hincapié en las «potestades». Dicha comprensión podría asimismo resultar útil para entender uno de los términos con que se designa a las «potestades» hostiles.

El término que Arnold tiene en mente es kosmokrátor, traducido por «gobernadores[ … ] de este siglo» en Efesios 6.12 (véase el capítulo 51). Las palabras de Clinton Arnold proporcionan un buen antecedente a nuestro estudio de la guerra espiritual en Efesios.
El relato del espectacular ministerio de Pablo en Éfeso comienza sólo en Hechos 19. Aunque sería interesante examinar el incidente con Demetrio y los disturbios que siguieron al mismo (vv. 23ss.), dicho incidente no aporta nada nuevo a nuestro conocimiento de la guerra con el mundo de los espíritus, salvo un caso más de hombres que utilizan la religión para su provecho personal.

Murphy, Dr. Ed, Manual de Guerra Espiritual, (Nashville, TN: Editorial Caribe Inc.) 2000, © 1994.

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