Martín Lutero – Las 95 tesis

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Martín Lutero – Misiva sobre el arte de traducir

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Trabajo Monográfico sobre la Predestinación parte 2

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Trabajo Monográfico sobre la Predestinación parte 1

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La naturaleza de la presencia de Cristo en la Cena del Señor

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Las indulgencias del siglo XXI

Las indulgencias del siglo XXI
Edgardo Muñoz (Año: 2009 – Num.: 1)

En 1517 el dominico Johannes Tetzel cobró triste celebridad al ofrecer indulgencias para librar las almas del sufrimiento. Martín Lutero reaccionó ante tal ostentación desencadenando la Reforma. No fue sólo la penosa oferta la que provocó la existencia de la iglesia protestante, sino que su desafortunada frase sonó presuntuosa y temeraria: Ni bien se oiga el tintineo de las monedas en el fondo del ofrendario, sacaréis un alma del purgatorio. El enojo de Lutero tenía su razón. Tetzel se asemejaba a aquellos que hacen caminar al burro en el que están montados, colgando una zanahoria de la caña y suspendiéndola delante de la cabeza del animal. El burro camina pero no logra nada de lo prometido, simplemente beneficia a su amo.

Apenas cinco siglos después que Lutero escribiera las 95 tesis con indignación, podríamos comparar al monje temerario con muchos ministros del Evangelio que ofrecen indulgencias. La oferta es otra, las condiciones también son distintas, pero la motivación, el concepto y el mecanismo son los mismos. Cada vez que prometemos a los creyentes soluciones mágicas si cumplen con determinadas condiciones, ofrecemos indulgencias. Siempre que manipulamos la voluntad de los hermanos a través del miedo o las esperanzas falsas, nos pareceremos al monje Tetzel.

Los seres humanos somos amantes de las soluciones milagrosas. Muchas veces, bajo el manto de la fe escondemos nuestras impurezas, ambiciones e irresponsabilidad. Resulta muy fácil atribuir a la voluntad del Señor nuestros íntimos deseos egoístas o las consecuencias de nuestros errores. Es verdad que Dios quiere bendecirnos. También es correcto saber que el Señor no desea nuestro sufrimiento. Pero las bendiciones de Dios (así les llamamos a las circunstancias que nos son propicias para disfrutar la vida), no deben ocupar los primeros lugares en nuestra escala de valores.

En las últimas décadas han surgido corrientes pseudocristianas con un mensaje claramente hedonista. Proponen que las personas dejen de sufrir y pasen a la lista de los triunfadores y prosperados. Ofrecen sanidades y victorias sobre los conflictos. La televisión e Internet se transformaron en los mejores vehículos para esta corriente. Al alcance de cualquiera se ofrecen aceites de la unción o fórmulas para quebrar maldiciones y hechizos. Las librerías también hicieron lo suyo al ofrecer los siete pasos para lograr esto o aquello. El espíritu consumista se transformó en el mejor cómplice y de esta manera encontramos la compra de indulgencias.

No siempre se ofrecen bendiciones por medio del dinero. Otras veces, los bienes económicos son reemplazados por distintos tipos de sacrificios de los creyentes. Favores que se solicitan, exigencias ministeriales o demandas de mayor tiempo pertenecen al grupo de pagos con los que se obtienen bendiciones especiales.

Todo lo que desde la niñez hicimos queda alojado en la mente, de manera consciente o inconsciente. A veces sólo nos queda el recuerdo de haber hecho algo malo, sin saber precisamente qué fue lo que hicimos. Tal memoria pesa sobre nuestras consciencias y nos conduce a descalificarnos de todo buen mérito o temer algún castigo. Nadie se exime de arrastrar consigo tales sentimientos. En otras palabras, los sentimientos de culpa son inherentes a cada ser humano. Para cualquier orador hábil, no es difícil remover la conciencia de las gentes y accionar esos botones de la culpa. Pero luego llega la maravillosa solución, el milagroso quitamanchas que se obtiene con un mínimo esfuerzo beneficiando al que lo provee.

Muy a menudo se escucha de pastores autoritarios que tienen a las personas atemorizadas y se aprovechan de su liderazgo espiritual para presionarlas a rendir algún tipo de servicio en la iglesia. Frente a una personalidad fuerte e intimidante, los creyentes zozobran en una tempestad que los lleva una y otra vez de la presión al alivio y del alivio a la presión. Entonces, por temor a la represalia o a la pérdida del favor de la autoridad, los hermanos callan hasta quebrantar su salud anímica. Se transforman en esclavos cautivos que no tienen el valor de enfrentar al despotismo y ni siquiera de huir.

Todo lo que el creyente puede dar o hacer a favor del Cuerpo de Cristo y sus ministros pertenece al área de lo voluntario y espontáneo. Cuando Pablo dice que: Dios ama al dador alegre (2Co 9.7), se refiere a que Dios valora la actitud con la que se da. No ama simplemente al dador (ni odia al que no da), sino que la alegría de corazón determina el valor de la dádiva. Cualquiera que da para aplacar el castigo o ganar un favor especial, no pertenece a la categoría de los generosos de corazón.

Deuteronomio 10.17 declara que Dios no recibe cohecho. El cohecho o soborno es el pago que se recibe para cambiar una norma. Toda forma de sacrificio para cambiar el ánimo de Dios lleva el nombre de cohecho. Todo pedido o exigencia de un pago para lograr un beneficio de una manera ilegal se llama extorsión. Dios no está de acuerdo con nada de ello.

Para concluir, hay un solo pago que cambió el favor de Dios hacia nosotros. No fue cohecho ni extorsión, sino que Dios lo pagó de sí mismo. Por lo tanto es un pago de buena voluntad o gracia. Este pago lo hizo Jesucristo en la cruz y ya no hace falta más nada para tener el favor del Señor. El concepto que transformó a la mente de Martín Lutero guió a la redacción de las 95 tesis. El justo por su fe vivirá Ro. 1.17.

Si alguna vez nos sentimos tentados a sacar provecho personal, valiéndonos del miedo, la culpa o la ambición de los creyentes, no accedamos al deseo. Porque, en el caso de hacerlo, nos volveremos tristemente célebres en el Reino de los Cielos al igual que Tetzel.

Conozca posee la propiedad intelectual de sus artículos, toda reproducción, total o parcial podrá realizarse solicitando el permiso al Editor y citando la revista y el autor del artículo.

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Salvados por Gracia, Justificados por Fe ¿ también lo merecemos por obras… ?

DOCTRINAS CATÓLICAS Y SU CORRESPONDENCIA BÍBLICA

Salvados por Gracia, Justificados por Fe

¿ también lo merecemos por obras… ?

por Daniel Sapia

(Los textos del Catecismo Católico se escribirán en AZUL, los textos Bíblicos en ROJO)

Definamos primero qué es SALVACIÓN:

1. En el principio, Dios creó al hombre, a Su imagen y semejanza y en perfecta comunión con Él.

2. A causa de su desobediencia, el hombre se alejó de Dios, eligiendo tomar su propio camino.

3. Este pecado condenó al hombre a vivir eternamente fuera de la Presencia Divina, en el Infierno, en el lago de fuego y azufre que arde por los siglos.

4. Pero Dios Padre, en Su infinito amor, dio a Su creación el medio para reconciliarse con Él. Ofreció (y ofrece) un medio para que SALVE su alma de la condenación. La sangre de Su HijoJESUCRISTO, nuestro bendito Cordero de expiación.

¿Es esta SALVACIÓN un REGALO INMERECIDO (Gracia) o un PAGO MERECIDO?

Es lo que trataremos de responder.


Supongamos esta conversación:

-“¿Dónde piensas que irás cuando mueras…?”

-“Y…yo soy una buena persona, siempre lo he sido, creo en Dios, cumplo los mandamientos ya que nunca maté a nadie ni robé, de vez en cuando voy a la iglesia, y encima… mira que hermosa cruz llevo colgada. Además, como si fuera poco, cuando era bebé me bautizaron. No creo equivocarme si digo que mi relación con Dios es buena, así que… YO IRÉ AL CIELO.”

-“Pero… ¿has tenido un ENCUENTRO PERSONAL con Jesucristo?

-“Si, claro..! ¿ No te dije que voy a la iglesia?

Si esta conversación fuera real, no tendría buenas noticias para mi amigo. Y aunque no guardo demasiadas expectativas de que mi opinión le importe mucho, al menos trataría de que le importara la opinión de Dios.

¿Cómo obtenemos la Salvación

según lo expresado por Dios en las Sagradas Escrituras?
La Biblia dice que la Salvación es un REGALO (Gracia) de Dios, que no hay NADA que las personas podamos hacer para merecerlo. Esta Salvación, este regalo, se recibe al aceptar a Jesucristo en nuestro corazón, como el Mesías, el Cristo, el Cordero de Dios, nuestro Redentor, quien pagó por nuestros pecados, en la Cruz del Calvario.

1. La Salvación es un REGALO (Gracia) DE DIOS.

“Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos)” (Efesios 2:4-5)

“…siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre” (Romanos 3:24-25)

Y si por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra” (Romanos 11:6)

“Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres…” (Tito 2:11)

2. La Salvación NO SE MERECE por algo que hagamos, no se merece por obras.

“Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero.” (Hechos 8:20)

“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Diosno por obras, para que nadie se gloríe.” (Efesios 2:8-9)

“sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la leypor cuanto por las obras de la ley nadie será justificado.” (Galatas 2:16)

“Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia.” (Tito 3:4-5)

“Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley” (Romanos 3:28)

3. Solo la FE EN JESUCRISTO nos da la Salvación.

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” (Juan 3:16)

Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.”(Romanos 5:1)

“Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” (Juan 14:6)

“Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo. Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.” (Hechos 4:12)

Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa.” (Hechos 16:31)

“Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, ycreyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.” (Romanos 10:8-9)

“Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación” (Romanos 5:10-11)

“No obstante, reinó la muerte desde Adán hasta Moisés, aun en los que no pecaron a la manera de la transgresión de Adán, el cual es figura del que había de venir. Pero el don no fue como la transgresión; porque si por la transgresión de aquel uno murieron los muchos, abundaron mucho más para los muchos la gracia y el don de Dios por la gracia de un hombre, Jesucristo.” (Romanos 5:14-15)

“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira.” (Romanos 5:8-9)

“Y nosotros hemos visto y testificamos que el Padre ha enviado al Hijo, el Salvador del mundo.”(1° Juan 4:14)

“A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. Mas a todos los que le recibierona los que creen en su nombreles dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.” (Juan 1:11-13)

Qué afirma la fe Católicorromana

Si bien claramente La Biblia nos dice que la Salvación no reconoce méritos humanos, o dicho de otra forma, es un regalo de Dios Padre a aquellos que reconocen a Jesús como El Cristo y le entregan su vida, vemos como la doctrina Católica enseña la necesidad de determinadas obras para “merecer” o para “conservar” este regalo.

“Esta revelación no fue interrumpida por el pecado de nuestros primeros padres. Dios, en efecto, “después de su caída alentó en ellos la esperanza de la salvación con la promesa de la redención, y tuvo incesante cuidado del género humano, para dar la vida eterna a todos los que buscan la salvación con la perseverancia en las buenas obras” (DV 3).  CIC #55

« En toda circunstancia, cada uno debe esperar, con la gracia de Dios, “perseverar hasta el fin” yobtener el gozo del cielo, como eterna recompensa de Dios por las buenas obras realizadas con la gracia de Cristo…» CIC #1821

« Los hijos de nuestra madre la Santa Iglesia esperan justamente la gracia de la perseverancia final y de la recompensa de Dios, su Padre, por las obras buenas realizadas con su gracia… » CIC#2016

«El Concilio de Trento enseña que los diez mandamientos obligan a los cristianos y que el hombre justificado está también obligado a observarlos (cf DS 1569-70). Y el Concilio Vaticano II lo afirma: “Los obispos, como sucesores de los apóstoles, reciben del Señor…la misión de enseñar a todos los pueblos y de predicar el Evangelio a todo el mundo para que todos los hombres, por la fe, el bautismo y el cumplimiento de los mandamientosconsigan la salvación” (LG 24).» CIC #2068

“Los padres tuvieron razón en llamar a la penitencia “un bautismo laborioso” (San Gregorio Nac., or. 39.17). Para los que han caído después del Bautismo, es necesario para la Salvación este sacramento de la Penitenciacomo lo es el Bautismo para quienes aún no han sido regenerados (Cc. de Trento: DS 1672).”  CIC #980

Aquí, San Gregorio claramente dice que con la Penitencia obtenemos lo mismo que con el Bautismo, o sea la Salvación. La diferencia es que mientras uno “da trabajo” (la laboriosa penitencia), el otro no.

“La Iglesia afirma que para los creyentes, los Sacramentos de la Nueva Alianza son necesarios para la Salvación (Cf. Cc. de Trento: DS 1604).”   CIC #1129

Los Sacramentos son signos eficaces de la gracia, instituidos por Cristo y confiados a la Iglesia por los cuales nos es dispensada la vida divina. Los ritos visibles bajo los cuales los sacramentos son celebrados significan y realizan las gracias propias de cada sacramento.”  CIC#1131

“La Iglesia pide a Dios que, por medio de su Hijo, el poder del Espíritu Santo descienda sobre esta agua, a fin de que los que sean bautizados con ella “nazcan del agua y del Espíritu”. Sigue entonces el rito esencial del sacramento: el Bautismo propiamente dicho, que significa yrealiza la muerte al pecado y la entrada en la vida de la Santísima Trinidad a través de la configuración con el misterio pascual de Cristo. El Bautismo es realizado de la manera mas significativa mediante la triple inmersión en el agua bautismal. Pero desde la antigüedad puede ser también conferido derramando tres veces agua sobre la cabeza del candidato.”  CIC # 1238 y 1239

Aquí claramente se nota que cuando la Iglesia Católica menciona el “Bautismo”, no habla del bautismo del Espíritu Santo producto de la profesión de fe, sino que se refiere al rito de inmersión o aspersión, acto realizado por un ministro eclesiástico. Entraremos en mas detalles cuando se desarrolle el tema específico.

“Para el Católico, la Salvación no viene mediante recibir a Cristo como Salvador personal, sino que es un extenso proceso que comienza con el bautismo, y de ahí en adelante depende de la relación continua de la persona con la Iglesia. La Salvación viene mediante la participación en los sacramentos, penitencias, buenas obras, sufriendo por los pecados personales, y los pecados de otros, aquí o en el purgatorio, indulgencias para reducir el tiempo en el purgatorio, y cantidades casi interminables de misas y rosarios dichos en favor del feligrés, aún después de la muerte. El “evangelismo” católico es por obras, la antítesis propiamente dicha de “el evangelio de la gracia de Dios.”

(Dave Hunt – “A Woman Rides the Beast” – Pag.10)

Testimonio gráfico (en video)

«Ten misericordia de todos nosotros, y así con María la virgen madre de Dios, los apóstoles y cuántos vivieron en tu amistad a través de los tiempos, MEREZCAMOSpor tu Hijo Jesucristo compartir la vida eterna y cantar tus alabanzas…»

Sacerdote católico celebrando misa.

«.. no por obraspara que NADIE SE GLORIE…»

Apóstol San Pablo, Efesios 2:8

Haz click AQUI

para ver en video

el párrafo anterior declarado

en una Misa católica

(Buenos Aires, Argentina)

Existe un libro publicado por el sacerdote Jorge Loring, titulado “Para Salvarte“. Según se afirma en el sitio oficial que promociona el libro, se han vendido sólo en España más de 1.200.000ejemplares, “…sin contar las ediciones que se que se han hecho en Méjico, Ecuador, Perú y Chile. También se han hecho traducciones al inglés en Los Ángeles (California), al árabe en El Cairo, al hebreo en Jerusalén y al gujerati en la India. Hoy se está haciendo la traducción al ruso en Moscú.” Se supone que con esta cantidad, los términos y afirmaciones allí publicados no son ajenos a la Jerarquía eclesial romana ni a sus organismos de censura doctrinal (Congregación para la Doctrina de la Fe). Lo cierto es que, sin medias tintas, el Presbítero Jorge Loring dice en su libro:

«Dios ha querido darnos el cielo como recompensa a nuestras buenas obras. Sin ellas es imposible, para el adulto, conseguir la salvación eterna…»

http://www.spiritusmedia.org/para_salvarte/41-445.htm

http://www.encuentra.com/includes/documento.php?IdDoc=1534&IdSec=64

Más claro, imposible…

Catolicismo, Biblia y “buenas obras”.

En muchas conversaciones apologéticas en las cuales se conversó sobre este tema, los exponentes católicos argumentan que en la misma Palabra de Dios existe documentación canónica que sustenta la necesidad de las “Buenas Obras” para poder merecer la Salvación. Para tal motivo, hacen referencia a 2 textos de las Escrituras: Santiago 2:14-26Mateo 25:31-46.

Santiago 2:14-26

La carta o Epístola Universal de Santiago aparece dirigida “a las doce tribus de Israel esparcidas por todo el mundo.” Con esta expresión, tomada del judaísmo de la época, se designa la totalidad de las iglesias cristianas. Tal característica dio origen a que esta carta, junto con las dos de Pedro, las tres deJuan y la de Judas, fueran llamadas cartas “católicas”, generales o universales.

Posiblemente el autor tiene en cuenta a algunos que, entendiendo mal la enseñanza de Pablo, pensaban que para ser cristiano bastaba una fe teórica, el aceptar solo con la mente las verdades recibidas. Santiago insiste en que la fe debe mostrarse con los hechos, en todos los aspectos de la vida del cristiano. Veamos a continuación que significa esto.

14Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle? 15Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, 16y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas queson necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha? 17Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma.18Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras. 19Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan. 20¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta? 21¿No fue justificado por las obras Abraham nuestro padre, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar? 22¿No ves que la fe actuó juntamente con sus obras, y que la fe se perfeccionó por las obras? 23Y se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios. 24Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe. 25Asimismo también Rahab la ramera, ¿no fue justificada por obras, cuando recibió a los mensajeros y los envió por otro camino? 26Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta.”(Santiago:2:14-26)

vv.14 Si la Escritura enseña que los hijos de Dios han sido creados PARA buenas obras, las cuales su Padre las preparó DE ANTEMANO, entonces es imposible que a alguien aproveche no contar con ese “buen obrar” patrimonio de TODO hijo de Dios a causa de su nuevo nacimiento, por gracia por medio de la Fe, como enseña Efesios 2:9-10

vv.17 Una “fe” que carece de obras, no es la Fe salvífica que nace del corazón de Dios. Pablo no deja dudas acerca de que las obras del Cristiano fueron preparadas de antemano por Dios, para que anduvieran en ellas. Si no se anda “en ellas”, entonces la fe no es genuina. Es una fe muerta.

vv.18 Contundente declaración“te mostraré mi fe por mis obras”. Parafreseando a Santiago: “te mostraré la calidad de mi Fe, producto de andar en las buenas obras que Dios preparó de antemano para que anduvieran Sus hijos…” En las propias palabras de Santiago, las buenas obras son consecuencia del resultado del ya obrado nuevo nacimiento espiritual, por gracia, por medio de la Fe (Efesios 2:8)

vv.19 ¿Alcanza la “fe” de los demonios para que sean salvos? Por supuesto que no, pues no es una fe “salvífica”, portadora del buen obrar preparado de antemano por Dios. A pesar de que poseen fe (creen que Dios es uno, no son “ateos”), su fe es muerta.

vv.20-23 La Fe genuina de Abraham se manifestó a través de (actuó juntamente con) sus obras.

vv.24 Reafirma que la mera fe no justifica de por si, sino sólo una fe genuina, obradora de bien.

vv.26 La fe sin obras no es Fe salvífica. Esta Fe, genuina, produce que el hijo de Dios “abunde para toda buena obra” (2 Cor 9:8)

Por fe somos hechos hijos de Dios, nueva criatura, redimidos por la sangre de Cristo, salvos. Pero esa fe debe ser -permítaseme el término- “fe salvífica“, NO cualquier fe, NO sencillamente un “..si, creo..“. Si esa fe es “sincera” a los ojos del Señor, produce un “sacudón” en nuestro espíritu. Para los que la hemos vivido, sabemos lo que significa entonces tener “un encuentro personal con Jesucristo”.

Esta “FE SALVÍFICA” es la fe verdadera. Esa fe verdadera es una fe renovadora, que cambia nuestro corazón de piedra en un corazón de carne, que late al ritmo del amor del Señor, derramado en nosotros.

Por tal motivo, las “buenas obras” para el cristiano no son un medio para merecer la salvación sino unaconsecuencia del nuevo nacimiento, obrado en su ser a causa del bautismo en el Espíritu Santo. No son una imposición o penitencia, sino que son parte de la naturaleza de todo hijo de Dios. No son un “impuesto cotidiano” para seguir “mereciendo” la salvación una vez recibida.

Efesios 2:10 dice: “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús PARA buenas obras..”

Efesios 2:10 NO dice: “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús POR buenas obras..”

2° Corintios 9:8 dice: “Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda graciaa fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis PARA toda buena obra...”

2° Corintios 9:8 NO dice: “Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia,DEBIDO A QUE,…ABUNDASTEIS EN toda buena obra...”

Repito: Por tal motivo, las “buenas obras” para el cristiano no son un medio para merecer la salvación sino una consecuencia del nuevo nacimiento. Dicho de otra manera, si un cristiano no es obrador de bien, entonces nunca experimentó la verdadera conversión de su corazón de piedra, y por lo tanto su salvación se encuentra seriamente cuestionada.

Analicemos el tema desde las 4 opciones posibles:

1. Tengo Fe y tengo OBRAS: Es el caso del verdadero cristiano, nuevo hombre, regenerado en Cristo Jesús, y agradable a los ojos de Dios Padre.

2. Tengo FE y NO tengo OBRAS: Es el caso de una fe defectuosa. Esta clase de fe no es suficiente para ser agradable a Dios. Tiene peligrosa cercanía con la opción 4 de esta serie.

3. NO tengo FE y tengo OBRAS: De esta opción podemos decir 2 cosas. a) Sin fe es imposible agradar a Dios (Hebreos 11:5) y b) tengo varios amigos ateos que son buenas personas y viven haciendo el bien. Solo con el punto a) nos alcanza para afirmar que con esta actitud no somos agradables ante los ojos de Dios.

4. NO tengo FE y NO tengo OBRAS:  Enemistad y lejanía de Dios. Desagradable a Sus ojos.

El apóstol Pablo, lejos de contradecir a Santiago, dice:

8Porque por gracia sois salvos por medio de la fe (no dice “de la fe Y las obras”); y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 9no por obras (lo aclara expresamente), para que nadie se gloríe.10Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras (NO POR buenas obras)las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas (NO por HABER ANDADO en ellas).” (Efesios 2:8-10)

Aquí también, mas claro imposible.

para reflexionar

¿Piensas acaso que Dios necesita “ver” nuestras buenas obras para conocer nuestra posición ante Él? ¿No crees que Dios puede “ver” algo mucho mejor que eso: nuestro corazón y nuestras profundísimas intenciones? Tal vez alguna persona puede ser engañada con las “buenas obras” mostrada por otra. Pero al Dios Altísimo no se lo puede engañar. Por lo tanto, las buenas obras no son necesarias para que Dios sepa fehacientemente si nos hemos convertido por fe, o no. Dios no necesita de nuestras buenas obras para enterarse que fuimos hechos Sus hijos. Y si para Él no es necesario, pues entonces no son un requisito, sino una consecuencia.

Sobre Mateo 25:31-46

(texto frecuentemente utilizado por los defensores de la salvación por obras)

31Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, 32y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos. 33Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda. 34Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. 35Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; 36estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí. 37Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber? 38¿Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos? 39¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti? 40Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis. 41Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. 42Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; 43fui forastero, y no me recogisteis; estuve desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis. 44Entonces también ellos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo, o en la cárcel, y no te servimos? 45Entonces les responderá diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí lo hicisteis. 46E irán éstos al castigo eterno, los justos a la vida eterna (Mateo 25:31-46)

Aquí parecería decir que Jesucristo está “premiando” las obras hechas por cada uno, especialmente en los versículos 34 al 36. Sin embargo, existe una palabra en todo el texto que nos da la perfecta clave de la correcta interpretación de la parábola del Maestro. Y la palabra es: « JUSTOS ».

Cuando Jesús se refiere a “las ovejas”, no le está hablando a cualquier obrador de bien, a cualquiera que realizó buenas obras. Se está dirigiendo a “los justos” (vv.37 y 46). Y como bien dice la Escritura.. ¿Mediante QUE COSA somos hechos justos, somos justificados…?

Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo..” (Romanos 5:1)

“sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado.” (Gálatas 2:16)

“De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe. Pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo, pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús..” (Gálatas 3:24-26)

En definitiva, ¿quiénes irán a la vida eterna (vv.46)?
Respuesta: los justificados por la fe, obradores de bien por naturaleza propia de los hijos de Dios.

Una pobre y recurrente opinión romanista

… cuando pretenden exponer lo “inviable” de la doctrina de la Salvación por la “Sola Fe”.

“Evangélicos y fundamentalistas nos aseguran tener tal absoluta seguridad. Abrigan la certeza absoluta de que irán al cielo inmediatamente después de la muerte”, precisa. Estas personas concluyen de la Biblia que Cristo prometió que el cielo es de ellos a cambio de un acto muy simple. Todo lo que deben hacer es, “aceptar a Cristo como su salvador personal”, y asunto acabado.

A ellos, cuestiona, no les importa lo que suceda despuésno les interesa cuán pecaminosamente vivan el resto de sus días: su salvación está asegurada. Puede que el Espíritu Santo los castigue en esta vida por sus pecados, pero de ningún modo pueden descartar su salvación, porque esta no depende del valor intrínseco de sus almas o de los efectos de los pecados que se cometan.

Fuente: http://apologetica.org/seguridad.htm

Parafreseando al autor de esta pobre declaración: todo lo que se debe hacer es un acto muy simple…y asunto acabado

El decir que poder DISCERNIR la condición de extrema suciedad del propio corazón reconociéndose pecador, imperiosamente necesitado de un Salvador, HUMILLARSE ante el Dios Altísimo rogando Su misericordia, entregándole su corazón, su persona, su vida, su mente, DISCERNIR la necesidad de convertirse de su camino con destino de muerte y depositando TODA su fe en la sangre preciosa del Cordero de Dios, que murió para quitar SU PROPIO Y PERSONAL PECADO… es apenas un “acto muy simple”, es debido, cuanto menos, a NO HABER EXPERIMENTADO aquello de lo que se habla. Ese “acto muy simple” que menciona el sacerdote, es sólo la “punta del iceberg” bajo la cual se sumerge el ENORME bloque espiritual que debe moverse para que ocurra el milagro del Nuevo Nacimiento.

Escrito está: “Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo…” (Romanos 10:9)

Decir que « Jesús es el Señor » puede ser un acto muy simple. Pero CONFESARLO, puede hacerlo solo aquél que recibe revelación de lo Alto. Quién lo haya experimentado, me entenderá sin más explicaciones. Quién no lo haya vivido, lamentablemente no podrá ver en esa actitud más que “un acto muy simple..”Y respecto a la suposición de que el Cristiano “confiesa con su boca” y luego dice “..a pecar mi vida..”, no hace más que confirmar que se habla de lo que no se ha vivido.

¿Podría alguien comprender lo que significa SER HECHO NUEVA CRIATURA y las consecuencias que de ello resultan, cuando jamás ha experimentado el RENACIMIENTO ESPIRITUAL? ¿Cuánta autoridad podrían tener sus opiniones respecto de las de aquellas personas que SI han sido REGENERADOS por la gracia de Dios?

Escrito está:

“¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él? ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva. Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección; sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado. Porque el que ha muerto, ha sido justificado del pecado. Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él; sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de los muertos, ya no muere; la muerte no se enseñorea más de él. Porque en cuanto murió, al pecado murió una vez por todas; mas en cuanto vive, para Dios vive. Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro. No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias; ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia. Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia…”(Romanos 6:1-14)

No obstante…

Sorpresa

Anteriormente citamos el texto de Gálatas 2:16 de la versión Reina-Valera 1960.

Transcribo a continuación la traducción católica del mismo versículo, tomado de la “Biblia de Jerusalén“edición 1975, donde, (sorprendentemente) dice que somos salvos SOLO por la fe… (en concordancia con el “Sola Fide” de la Reforma Protestante)

“,..conscientes de que el hombre no se justifica por las obras de la ley, sino sólo por la fe en Jesucristo…” (Gálatas 2:16)

Ahora bien, (curiosamente) en una página de apologética católica, se afirma que: “Fue Martin Luther quien, en una deliberadamente incorrecta traducción de la Escritura, insertó la palabra “sola” en Romanos 3,28 y Gálatas 2,16...” fuente .Tal vez el Luteranismo se haya infiltrado en el CELAM.

- Recomiendo la lectura de: http://www.vidaeterna.org/esp/preguntas/la_salvacion.htm

Resumiendo:


según Dios en Su Palabra, La Biblia
: Somos Justificados por medio de la fe en Cristo y Salvos solo por Gracia. No hay ninguna obra que haga al “humano” ser merecedor de la Salvación. Solo la entrega sincera de nuestra vida y nuestro corazón a Jesucristo. Y el Señor no puede ser engañado. Él revela nuestros sentimientos mas profundos porque escudriña nuestros corazones, y en definitiva Él es quien Justifica. No existe ningún acto ritual o sacramento que por el solo hecho de efectuarlo nos haga merecedores de la Salvación.


según la iglesia Católica Romana
: La Justificación no es un regalo “gratuito” por medio de Aquél que pagó por nosotros, sino que es necesario trabajar, hacer cosas, participar con “nuestras obras”,practicar ritos, para ganarnos o merecernos ese regalo (con lo cual, deja de ser regalo).

“No desecho la gracia de Dios; pues si por la ley fuese la justicia,

entonces por demás murió Cristo.”

(Gálatas 2:21)

Dice la Iglesia Católica romana

«…para dar la vida eterna a todos los que buscan la salvación con la perseverancia en las buenas obras.» (CIC N° 55)

« En toda circunstancia, cada uno debe esperar, con la gracia de Dios, “perseverar hasta el fin” obtener el gozo del cielo, como eterna recompensa de Dios por las buenas obras realizadas con la gracia de Cristo.» (CIC N° 1821)

« Los hijos de nuestra madre la Santa Iglesia esperan justamente la gracia…de la recompensa de Dios, su Padre, por las obras buenas realizadas con su gracia..»(CIC Nº 2016)

« Dios ha querido darnos el cielo como recompensa a nuestras buenas obras. Sin ellas es imposible, para el adulto, conseguir la salvación eterna »
(P. Jorge Loring, en su popular libro “Para Salvarte”)

Dice la Palabra de Dios

Porque por gracia sois salvos por medio de la fe;
y esto no de vosotros, pues es don de Dios;
no por obras, para que nadie se gloríe.”

(Efesios 2:8-9)

“Y si por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra.”

(Romanos 11:6)
¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?

(Los dos cimientos – Lucas 6:46-49)

Que Dios te bendiga

Daniel Sapia

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http://www.conocereislaverdad.org/lasalvacionporfe.htm

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