Martín Lutero – Si los hombres de armas también pueden estar en gracia

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Martín Lutero – Sobre la autoridad secular

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Qué importancia tiene la traducción que Lutero hizo de la Biblia

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La carta a Filemón (III)

Viene de “La carta a Filemón (II)”

12. el cual vuelvo a enviarte; tú, pues, recíbele como a mí mismo.
El cual vuelvo a enviarte. Este es el punto crucial de la epístola. Intenta reconciliar al esclavo con su amo. Dice: «Sólo te lo devuelvo. No te pido para él la libertad, sino que recupere su estado original de servidumbre de manera que pueda servirte doblemente mejor de lo que lo hacía». Veis que no aboga por la libertad. Tú, pues, recíbele; ahora se trata de la súplica y de la reconciliación. Como si fuera mi propio corazón. El libro de los Reyes dice (1 R. 3:26): «Sus entrañas se conmovieron»; no los intestinos, sino el corazón gemía. Quedó afectado hasta el fondo de su corazón. Aun alemán, esta frase sólo le sugiere los intestinos del cerdo. «Como si fuera mi propio corazón» es realmente mejor, lleva consigo una gran fuerza persuasiva. Si fuera a mí a quien hubiera recomendado su propio corazón, sin duda hubiera respondido «sé libre»; habría deseado abrir todas las puertas del corazón de Pablo. A Filemón le fue imposible no aceptarlo. Yo querría retenerle a mi lado. ¡Qué emoción! ¡Qué elocuencia! Pero recíbele, es decir como si fuera mi propio corazón. Esta es una nueva emoción y un nuevo aspecto. Ruego por Onésimo porque en prisión me he convertido en su padre. Será mi hijo y por otra parte, es deber tuyo atenderme en mis necesidades. En este momento puedo hacer uso de él por derecho doble, como sirviente en tu lugar y como mi propio hijo. Sin embargo, renuncio a mi derecho como tú deberías renunciar al tuyo, como ejemplo para que te avergüences si no haces lo mismo. Además para que en lugar tuyo me sirviese en mis prisiones por el Evangelio. ¡Qué palabras tan excelsas! ¿Puede encarcelarse al Evangelio? Como si Cristo y el Evangelio pudieran ser encarcelados. Un cristiano sabe que no estoy encarcelado por mí mismo y que ello redundará en gloria del Evangelio y facilitará su expansión. No son más que puros hebraísmos. Alegraos1 cuando Cristo une u ordena unirse. Me refiero al encarcelamiento «por» o para alabanza del Evangelio. Necesito un ministro vinculado al Evangelio a través del cual has sido salvado. Por ello, estos vínculos son preciosos a los ojos del Señor. Tengo una doble obligación. Asimismo vosotros, que sois semejantes al mejor de los ministros en la causa del Evangelio y que provocará la satisfacción de Cristo. Así es como debéis considerarlo, por lo menos, es lo que yo os predico.
14. pero nada quise hacer sin tu consentimiento, para que tu favor no fuese como de necesidad, sino voluntario.
Pero nada quise hacer sin tu consentimiento. Es decir, no tomé ninguna decisión sin acordarlo contigo. Me someto a ti y te obedecerá. Si quieres dejármelo, será bueno, y lo contrario, también. Para que tu buena acción no fuese como por obligación, sino por libre voluntad. Entre los cristianos no debe hacerse nada por obligación, sino por libre voluntad. Se nota la importancia de este aspecto cuando en 2 Corintios 9:7 se usan las palabras «como propuso su corazón»2, escritas para instrucción de toda la iglesia. A Dios no le gustan los actos de servicio obligados. Hay que de educar a los niños a servir de buena gana porque, una vez adultos, albergarán un espíritu voluntario. Sabía que éste sería el caso de Filemón, pero quiso establecerlo como regla para todos los cristianos porque temía que alguno se comportara sólo por obligación. Como dice Malaquías (Mal. 1:10): «¡Oh, si hubiese entre vosotros quien cerrase las puertas!» Por tanto, los monjes no tienen ningún mérito. Hacen lo que hacen obligados. El Papa dirige su Iglesia y obliga a llevar a cabo las órdenes pertinentes. Por tanto, su Iglesia no es la de Cristo aunque se
halle sentado en ella (2 Ts. 2:4); es una sinagoga. Obliga a los hombres con órdenes absolutas y todos cuantos le obedecen no lo hacen voluntariamente, sino por
conveniencia, con lo que esa gente no pertenece a la Iglesia, sino a la Ley y a la sinagoga.
De este pasaje se desprende que no pueden ser del agrado de Dios porque Él «ama al dador alegre», que no da «por necesidad» (2 Co. 9:7). «El que hace misericordia con alegría» tal como se dice en Romanos 12:8 porque a Dios no le gustan los sacrificios tristes y ofrecidos por obligación.

15. Porque quizás para esto se apartó de ti por algún tiempo, para que le recibieses para siempre;
Quizás por eso se apartó de ti durante algún tiempo. Aquí nuevamente excusa el pecado anteriormente denunciado, confesado y calificado de doble conveniencia. Declara y reconoce que Onésimo cometió un auténtico pecado al huir, pero le defiende con ardor. Es obra del Espíritu Santo hacerlo así, en cambio, empeorar el pecado es obra del diablo, quita importancia al pecado mortal. Contrariamente, el Espíritu Santo acaba con él porque los perdona todos. Por eso Pablo hace hincapié en por algún tiempo. Pablo estaba encarcelado en Roma. Frigia y Roma están lejos por lo que el pecado debería ser perdonado. Para que le recibieses para siempre. Porque de este pecado se derivarán frutos múltiples e ilimitados. Una hora maligna da origen a una vida eterna, es decir para siempre. No se propone liberarlo de su servidumbre.
16. no y a como esclavo, sino como más que esclavo, como hermano amado, mayormente para mí, pero cuánto más para ti, tanto en la carne como en el Señor.
No ya como esclavo. Reflexionad en esto. Primero era un infiel que huyó de su dueño como tal. Oye el Evangelio pero no lo cree, pero ahora comparte toda la bondad en Cristo. Cree y se torna un hermano amado. Ahora servirá con la espontánea obediencia del amor y, por tanto, su huida te habrá beneficiado. Antiguamente se la pasaba espiando cualquier oportunidad para huir, ahora te servirá sin interrupción. El Evangelio le ha enseñado su deber y nada se le ha omitido que pudiera impresionar a un pagano, cuanto más a un cristiano. Si te es querido a causa del Evangelio de Cristo, me es mucho más querido a mí. Si le amo tanto, ¡más has de amarle por mí! Debes amarle doblemente, por la carne y por el Señor. Debe serte más apreciado (que yo) por su cuerpo, es decir por la ley gentil (y por el Evangelio) que te lo somete en función de las ordenanzas gubernamentales. En la carne como en el Señor. Debe serte muy querido porque es un esclavo que nació verdaderamente al Señor, es tu hermano en el Señor, el cual te servirá fraternalmente. No niega que te pertenece. En él tendrás un buen hermano. Estos son
argumentos poderosos acerca de la obligación de cada uno de aceptar el corazón del otro3
17. Así que, si me tienes por compañero, recíbele como a mí mismo.
Este párrafo nos retrotrae al significado de las palabras ya citadas (v. 12). También repite recíbele como una especie de juramento. Sitúa las palabras si me tienes por compañero entre Filemón y Onésimo como si deseara que lo que le es debido por Filemón, el hombre libre, se lo pagará con la aceptación de Onésimo. Si soy para ti un compañero, recíbele. Por otra parte, aún queda un tema entre ellos.
18. Y si en algo te dañó, o te debe, ponlo a mi cuenta.
Si no puede perdonársele completamente la culpa sin el pago de un precio, pagúese. Quiero compensarte y pagarte todo cuanto se te pueda deber. Así Pablo practicaba la misericordia, la ley más elevada del amor a la vez que, con ello, cumplía con la ley. En el mundo se dispone que nadie puede disponer de las cosas de otro, la ley nos pide cuentas. Él había pecado por robar y por negligencia de sus deberes en ausencia de su amo. «Déjame cargar con la culpa y considérame tu deudor.»
19. Yo Pablo lo escribo de mi mano, yo lo pagaré; por no decirte que aun tú mismo te me debes también.
¡Qué exageración! Así, con una intensidad semejante siente el corazón de un cristiano. Como memorándum de lo más especial, pongo mi sello sobre él. Todos sois testigos. Como deseamos proceder de acuerdo a los requisitos legales, deberías entregarme un Onésimo libre al pagarte la deuda. Sin embargo, te me debes a ti mismo. Si reclamas tus derechos, yo haré lo mismo. No me debes tu casa, sino a ti mismo. Hermano mío, permíteme alegrarte. Agustín dice que la criatura no nace para gozar sino para ser utilizada4. Este es el argumento supremo. Deseo consolarme en ti, es decir, en ti como cristiano, no en ti como Filemón. Un cristiano no debe caer en el halago porque no considera al hermano como un ser compuesto de carne y sangre, sino como un creyente en Cristo. Pero me alegraré tanto contigo que habrá alegría en el Señor. No me pego a ti, es decir mi corazón, o sea Onésimo, sino en Cristo, que se halla en mis entrañas. Por tanto, si le aceptas, alegrarás mis entrañas. A continuación vienen las excusas por atacar a Filemón con tantos argumentos y asuntos.
21. Te he escrito confiando en tu obediencia, sabiendo que harás aun más de lo que te digo.
No te hubiera escrito a menos de no confiar plenamente en tu obediencia. Sé que eres cristiano y te he escrito en función de tu fe para que supieras que apoyo de todo corazón la causa de Onésimo. Nuevamente parece un escrito halagador. Está convencido de que Filemón hará más délo que le pide.
22. Prepárame también alojamiento; porque espero que por vuestras oraciones os seré concedido.
En este caso volvemos a comprobar que Pablo es un santo y un «instrumento escogido» (Hch. 9:15); sin embargo, en todas partes pide oraciones y apoyo y solicita que en la batalla se coloquen a su lado. Por eso cada uno de nosotros necesitamos aún más las oraciones de los otros, nosotros que somos conscientes de ser los mismos en Cristo, pero mucho más inferiores a éste. «No sólo te envío a Onésimo sino que contarás también conmigo.» Y siguen los saludos.
23. Te saludan Epafras, mi compañero de prisiones por Cristo Jesús,
Epafras era el que había dado nacimiento al grupo de los colosenses. Consultad la epístola (Col. 1:17, 4:12). Es una persona piadosa y que recibe grandes alabanzas de Pablo.
24. Marcos, Aristarco, Demas y Lucas, mis colaboradores.
Marcos al que, en una ocasión, quiso llevarse como compañero de viaje (Col. 4:10). Demas un hombre de fe sincera (2 Ti. 4:10) porque menciona a Lucas detrás de él. Esto debió ser poco antes de la apostasía de Demás porque ya ha n encarcelado a Pablo. De momento que lo menciona antes que Lucas, debió ser un gran hombre como predicador, exponente y redactor del Evangelio. Mientras el Imperio Romano se mantuvo como tal, se podía viajar libremente por todas las naciones que dominaba. Así contaba con muchos colaboradores para predicar el Evangelio, eran sus mensajeros y sus visitantes. Timoteo, Tito, Crescencio y Lucas recorrían el mundo de entonces para combatir a los falsos profetas y para visitar a Filemón y Arquipo. Por eso contamos con esta epístola particular de la que podemos extraer útiles lecciones acerca de cómo dirigir a los hermanos, en especial de cómo se mantiene la iglesia y cómo debemos procurar cuidar de los que caen y combatir el error, porque el reino de Cristo es un reino de gracia y misericordia, mientras el reino de Satán lo es del asesinato, el error, la oscuridad y las mentiras.



Notas:

  1. En el texto se lee tetare, pero parece que laetare tiene mucho más sentido.
  2. El original dice 2 Corintios 8.
  3. Este es el final del decimoquinto sermón del 17 de diciembre de 1527 y el principio del decimosexto del 18 de diciembre.
  4. Agustín, De doctrina Cristiana, libro I, caps. 22-23, parr. 20-23, Corpus Crístianorum, Seríes Latina, XXXII, 16-19, sobre la distinción entre las cosas para ser usadas y para ser gozadas.

http://www.enmision.com.ar/ebiblicos/filemon_lutero_3.htm


La carta a Filemón (II)

Viene de “La carta a Filemón (I)”

4-5. Doy gracias a mi Dios, haciendo siempre memoria de ti en mis oraciones, porque oigo del amor y de la fe que tienes hacia el Señor Jesús, y para con todos los santos;
Esta disposición obedece al método general de las epístolas de Pablo que empiezan con un agradecimiento. Pero, aquí, lo adapta a sus propósitos ya que lo que desea es inclinar hacia la bondad a Filemón. Fijémonos en las palabras.Siempre doy gracias a Dios. Todos sabéis que estas cosas se enseñan por inspiración del mismo Espíritu Santo. Pablo había sufrido a causa de los falsos profetas, de oír de muchos que abandonaban la fe y que organizaban herejías y sectas, igualmente como ocurre entre nosotros. Constituye una rareza oír a un predicador que se muestre fiel a la Palabra. Si encontramos alguno es producto de las oraciones y de dar gracias a Dios y de la naturaleza del Evangelio y del Espíritu. Así, al ver tanta maldad, nos hemos habituado a dar las gracias cuando asistimos a la aparición del bien. Agradezco que las cosas se mantengan como me han llegado. Porque oigo. A mí, esta frase, me parece algo rara porque oigo a muchos que se dedican a la persecución y que obran mal. Sin embargo, él les alaba enormemente porque les atribuye la fe y el amor en Cristo, como si dijera: «Agradezco a Dios que tengáis fe y amor a Dios y a los santos».

La fe que tienes hacia el Señor. Oír esto me refresca y me impele a dar gracias porque Satán nunca deja de estar a la espera de apoderarse de vosotros y de todos. Ojalá la palabra santo pudiera emplearse entre nosotros con la misma frecuencia que la de «hermano». ¿Si a uno le avergüenza usar la palabra «santo», por qué no la de «hermano» que significa mucho más? El que llama a otro hermano cristiano, utiliza un nombre mucho más eminente que el de «santo» porque aquel lleva consigo la voz de «cristiano», y al usarla le llamo así. Y no hago hincapié en la carne sino en el nombre de Cristo. Santos, es decir, de tu propia iglesia e incluso de las extranjeras. Eres un anfitrión que alimentas incluso a los extranjeros y cuidas de ellos.

Para que la participación de tu fe sea eficaz en el pleno conocimiento. Quiere decir: «Te doy las gracias y oro por el amor y la fe que veo y, en especial, para que esta fe y este amor crezcan y sean más efectivos cada día que pase y que venga a ti el conocimiento de todo el bien que hay en vosotros en orden a Cristo Jesús». El bien, esto es, la fe universal que vosotros y yo compartimos y que poseen todos aquellos que están con vosotros, la misma fe, la fe universal compartida por todos los santos de vuestra iglesia y que se halla especialmente presente en vosotros. Este compartir no es espiritual1 como algunos afirman, sino que significa que todos la
comparten y que Él tiene el mismo cuerpo que vosotros y que yo. Aquí, habla de fe distribuida entre muchos, es decir, el cuerpo distribuido en el pan que todos, vosotros y yo, tenemos
2. Gente como ésta es trópica, o dicho con mayor precisión, subversiva3.

6. Para que la participación de tu fe sea eficaz en el conocimiento de todo el bien que está en vosotros por Cristo Jesús.
Sea eficaz, que la fe que veo en vosotros no sea perezosa, sino que cada vez sea más rica, espléndida y más activa. ¿Por qué? Porque quiero proponeros una buena obra. Ya habéis demostrado vuestro amor, ahora debéis seguir con la fe, es decir, que sea eficaz. A continuación, no tarda en mencionar la buena obra específica relativa a Onésimo, motivo por el cual escribe esta carta. En Cristo, es decir, de todas esas buenas cosas: de las cuales debéis obtener un conocimiento pleno que son vuestras en Cristo Jesús. Esto mismo es lo que suelo repetir, que se trata de un tema en el que hay que insistir: que hay que repetir la
doctrina cristiana porque se basa en el conocimiento, es decir que lo más importante para los cristianos es que adquieran cada vez un mayor conocimiento de Jesús, tal como dice Pedro (2 P. 3:18). Los fanáticos suponen que, una vez han oído la Palabra, ya lo saben todo, como si ya estuvieran llenos del Espíritu Santo. Dicho conocimiento es lo más importante de lo que hacemos y oímos en nuestras vidas porque de continuo está siendo atacado por el pecado, la debilidad de la conciencia y la muerte; Satán nos aterroriza y lo persigue y los heréticos lo minan. Debe poseer fuerza suficiente para poder luchar contra todos estos enemigos. Uno ha de evolucionar gracias a este conocimiento. Eficaz, ¿En qué sentido? En que vuestro conocimiento y una segura convicción les confirmen la doctrina a fin de quedar vencedores en cada batalla. Esto es lo que significa mantenerse firme, tomar posesión del tesoro de todos los beneficios e innumerables gracias que son
vuestras en Jesús.
Esto es vuestro. Poseéis el tesoro de la entera sabiduría, el conocimiento, la vida y la salvación. Debéis comportaros de tal forma que dicho tesoro se halle seguro en vuestras manos sin peligro de perderlo. Somos vasos de arcilla (2 Co. 4:7) y llevamos el tesoro en vasos de arcilla. Resbala de nuestras manos con tanta facilidad que hemos de tener mucho cuidado4.

Ayer hablábamos del tema que a Pablo tanto le gusta hablar, tanto que no puede guardar silencio incluso en una epístola en la que habla de temas particulares. «Porque de lo que rebosa el corazón, habla la boca» (Mt. 12:34). Su corazón está lleno de Cristo y, por tanto, siempre habla y escribe acerca de Él.

No encontramos una cosa parecida en los teólogos posteriores a los apóstoles y ni  siquiera entre los demás apóstoles. Toda nuestra vida y preocupación debería centrarse en ello a fin de que el conocimiento llegara a ser firme. Para ello, necesitamos al Espíritu Santo a fin de conocer lo que nos ha sido dado, en especial la salvación, la justicia, la redención de toda malignidad, la vida eterna y el estado de hermano de Cristo, coheredero con Éste y heredero de Dios (Ro. 8:17). Dado que todo esto lo expresamos con pocas palabras, es preciso que el Espíritu Santo nos ayude en la tarea de aumentar nuestro conocimiento. Él instruye en la fe y en la redención.

7. Pues tenemos gran gozo y consolación en tu amor, porque por ti, oh hermano, han sido confortados los corazones de los santos.
Hasta ahora menciona distintos temas y utiliza palabras ardientes para conmover a Filemón; sigue centrándose en su propio ejemplo y en él mismo: «Te escribo sobre cierto suceso y estoy seguro que me escucharás como siempre has hecho en función de tu amor. ¿Y por qué? Porque, como ya he dicho, sé que me amas (v. 4) Porque oigo del amor que tienes para las entrañas de todos los santos. Has hecho muchos favores a cristianos pobres, afligidos y débiles, aquejados de numerosas aflicciones; tú los has consolado. Entrañas es un hebraísmo. Nosotros usamos la palabra «corazón»5 cuando se dice «me tocó el corazón» y en alemán «el corazón está abierto». Cuando alguien ama algo en particular, una muchacha o la gloria, decimos que tiene el corazón puesto en ello, que lleva el dinero o la gloria en el corazón y que le es completamente devoto.«Has refrescado el corazón de los santos amados; es decir, se han dado cuenta de tu amor y de tus cordiales y generosas intenciones hacia ellos y esto los ha consolado.» Le presenta el ejemplo de su propia acción para la cual cuenta con la aprobación de los santos. «Todo ello me ayuda a presentarte mi argumentación. Tu fe, tu amor y las gracias que posees en Cristo, me permiten mandarte lo que tengo la seguridad que aceptarás.» Semejante seguridad basada en la amistad y el amor enternece el corazón humano, si un amigo confía en otro amigo, confía en él. Por otra parte, a nosotros también nos complace el honor que nos hace el pueblo confiando en nosotros. Nos halaga pero se trata de algo sagrado porque procede de Cristo. A quien sea que alabe, lo alabo como a un cristiano; por tanto, ni le alabo ni me desengaña, porque es imposible alabar a Cristo lo suficiente. Si halago a un cristiano no lo hago por él sino por Cristo que mora en él, el cual, a su vez, ha de rendirle honores.
8. Por lo cual, aunque tengo mucha libertad en Cristo para mandarte lo que conviene,
¿Por qué? ¿En ti? No, sino en Cristo. Se dirige a Filemón en Cristo como sigue: «me alegraría», o «que se case», «en el Señor» (1 Co. 7:39). Así, una persona debe confiar en la otra pero con Cristo en medio de ellos. Tengo la valentía suficiente para atreverme a darte una orden en lo referente a este tema, porque no es ni frívolo ni innecesario, sino de utilidad. Es por eso que tengo el valor de ordenarte lo que sin duda obedecerás, aunque más bien prefiero rogártelo por amor.No quiero que sea materia de obligación, sino de súplica, porque a menudo he comprobado cómo las leyes pasan por encima de los deseos. Un hombre cede mejor a la sugerencia que a la presión, una imposición suele provocar la rebeldía, aunque no es así como actúa un cristiano. Sin embargo, Pablo se le dirige de una forma tan suave que, aún tratándose de un cristiano, evita utilizar un tono dominante; sin embargo, entre cristianos este aspecto deja de tener importancia por el amor que existe entre ellos, un amor puro que evita la imposición. Por ello, deseo que os comportéis motivados por el amor y no a causa de ninguna imposición. Quiero suplicar en función del amor. «Puedo mandarte» dice, «soy ya anciano». Aquí se produce un doble sentido: «Eres más joven que yo que, además, soy prisionero de Jesucristo. Poseo la autoridad el Evangelio y tú eres mi discípulo. Sin embargo, no usaré de la autoridad que me confiere mi edad y mi rango apostólico y trataré contigo de hermano a hermano.» ¿Cuando el Papa y sus dignatarios actúan y se muestran tan humildes y son como Pablo que se torna joven entre los jóvenes e igual entre iguales? Podéis percibir el interior del corazón de Pablo. «No lo haré aunque tenga perfecto derecho, en cuyo caso deberías obedecer.» Y sigue en un tono aún más vigoroso. ¡La petición es una auténtica patata caliente! «No hablo en favor de ningún pagano o extraño o de ningún malhechor, ni si quiere de un simple hermano.» Hay un gran ardor en la palabra mi hijo. Sin duda, cuando Filemón lo oiría quedaría bastante aterrorizado. ¿Qué debía hacer? Este es el hijo que debería conmover vuestros sentimientos, el que ya había nacido cuando la Palabra permanecía en silencio por estar en cautividad. Le dice: «Me es muy amado puesto que lo engendré en mis prisiones». Puede hablar así porque se trataba de un buen esclavo que después de haber huido, se acercó a Pablo en busca de la reconciliación. Según los paganos de la época, seguía siendo un esclavo. Pablo no lo libera de su servidumbre ni pide a Filemón que lo haga; al contrario, la confirma. Y sin embargo, le llama hijo y hermano: «Tú tienes un esclavo, yo tengo un hijo. ¿No le prestarás por ello más atención? Además, no lo alejo de ti, sino que te lo devuelvo. Era aquel del cual me he convertido en su padre. Onésimo significa «útil»6. Al citar su nombre, acompaña el argumento con la palabra idéntica al nombre. «Onésimo se ha propuesto vivir de acuerdo con su nombre.» Pablo toma sobre sí el pecado que aquel ha cometido contra Filemón. Le justifica ante éste y acepta que posee plenos derechos sobre el esclavo y el delito que éste haya cometido. Nuevamente el pasaje vuelve a ser profundo al mencionar la confesión que aplaca al ofendido. «Reconozco que hay motivo para que confesemos ante ti, Filemón.» No sé si yo mismo podría resistir una prueba de fe como ésta. Este escrito es un ejemplo de cómo debería ser el amor de un cristiano. En otro tiempo te fue inútil, sin uso, sólo para abuso. Una palabra distinta11 se refiere a un hurto, al abandono de sus deberes y del servicio debido. Pero su huida fue afortunada puesto que resultó doblemente útil y benéfica, para mí y para ti, de manera que de un hecho perverso único se ha derivado una doble bondad, de una sola injusticia una doble justicia. ¡Qué pasaje! La confesión de Pablo está presentada de tal manera que un solo pecado ha provocado una justicia doble, en especial hacia Dios y hacia Pablo.


Notas:

  1. Ver Jerónimo, Commentaria in epistolam ad Filemonen, Patrología, Series Latina, XXVI, 646-647.
  2. Esta substitución de Lutero de la interpretación «espiritual» de este «compartir» o «comunión» es una interpretación eucarística.
  3. Los tropici serían los exegetas que distorsionan, o «subvierten» un «tropo» o figura de expresión (ver Lutero el Expositor, pgs. 150-154) mientras topici parecería aludir a los
    exegetas que durante el proceso, también lograron «subvertir» el tema en cuestión o el mismo contenido.
  4. Este es el final del decimocuarto sermón del (probablemente) 16 de diciembre de 1527 y el comienzo del decimoquinto del 17 de diciembre.
  5. En otras partes Lutero también sugiere traducir el latín adfectus por el significado alemán de hertz.
  6. En este caso por lo menos, parece que el juego de palabras de Lutero coincide con el de la Biblia.

Continúa en “La carta a Filemón (III)”

http://www.enmision.com.ar/ebiblicos/filemon_lutero_2.htm

La carta a Filemón

La carta a Filemón

por Martín Lutero

Prólogo del editor:

Si bien hay en este comentario de Lutero elementos que nos resultan extemporáneos y característicos de una cultura ajena, el texto es notable no solo por su profundidad sino porque nos sentimos inmediatamente emparentados con la forma de razonar, de meditar y de explicar el texto bíblico. Recorriendo las reflexiones del autor en cada versículo podemos ver cuánto le debemos aún hoy en día todos los cristianos, y la influencia que ha tenido este hombre en la búsqueda de la verdad a partir de los más mínimos detalles de la Escritura. De igual forma, conmueven su valoración de la justicia, de un comportamiento que honre al evangelio y la necesidad de reconciliación, de tanta necesidad en todas las edades de la iglesia.

Aunque esta epístola es puramente privada y doméstica, Pablo no puede impedir inculcar también en ella la doctrina general concerniente a Cristo aun cuando el tema que se trate sea particular. “En la fe” (Tito 3:15). Así es como urge e insiste a fin de preservar la doctrina en la iglesia1. Reconcilia al esclavo con su señor de tal manera que, al principio, parece que no conseguirá nada. Pero veréis la excelencia de sus instrucciones, aquello que Cicerón no vio. Vamos a tratarlo de manera que demostraremos que por común que sea lo que se dice, Cristo nunca deja de estar presente2.

El argumento de esta epístola es la reconciliación lograda por Pablo, de Onésimo, esclavo de Filemón, con su dueño. Quizá Onésimo ha robado algo o al menos ha huido por haber dejado de cumplir con sus obligaciones para con su dueño. A lo mejor intentaba abusar de la libertad cristiana que ha oído proclamar y al caer en una actitud carnal, no quería servir más a su dueño. O quizá fuera otra causa, pero no es ésta la cuestión central de la epístola. Ataca a Filemón en tantos pasajes que, aunque éste fuera hecho de piedra, se hubiera ablandado, de modo que si alguien busca un ejemplo, lo tiene en esta epístola. Le insta con argumentos que no sólo le conciernen de forma individual, sino que son de aplicación general, de modo que se ve obligado a aceptar a Onésimo como a un hombre libre. Este es un claro ejemplo de cómo hemos de considerar y tratar a los hermanos que caen. Si sabemos que complacemos a Cristo, tendremos la seguridad de poder fortalecerlos, sostenerlos y reconciliarlos; destruiremos, así, la obra del diablo (1 Juan 3:8) y restableceremos la de Cristo. Por eso, nadie debe desesperarse por la situación de ningún hermano. La historia de la Iglesia narra el caso del hijo del obispo que se convirtió en ladrón y, así, Juan fue al desierto3. Es evidente que son relatos cristianos enormemente consoladores. Sin embargo, aquí Pablo se refiere a su «corazón» y a sus sentimientos hacia el esclavo ladrón e infiel. Si tomamos ejemplo de este caso, no debemos desesperar cuando los afectados seamos nosotros mismos o nuestros hermanos. Es deber nuestro darles valor en el seno de la iglesia.

1. Pablo, prisionero de Jesucristo, y el hermano Timoteo, al amado Filemón, colaborador nuestro,
Pablo, prisionero. En primer lugar y, como saludo, indica la autoridad bajo la cual se coloca para llevar a cabo su petición. Un prisionero. Se presenta a sí mismo en esta condición, como pidiendo merced, de manera que dice a Filemón: «Incluso aunque fuera libre, deberías ceder, mucho más ahora que está prisionero». De Jesucristo, esto es, en nombre de Jesús. Se trata de un hebraísmo. Nosotros decimos «por el Señor Jesús». Seguramente se refiere a Él para dar a entender que no está solo en su petición. Nosotros nos hallamos tan constituidos que no queremos alzarnos contra la tiranía y los predicadores que la hacen necesaria. Como decimos en alemán, cuando el príncipe no es de confianza, hemos de armarnos4. Los predicadores logran sus resultados por medio de la fuerza pero chocan contra nuestra resistencia. Hay algunos, sin embargo, que se avergüenzan y ceden por no atreverse a decir que no. Así, Pablo fuerza la mano cuando añade el nombre de Timoteo. Yo me sentiría profundamente avergonzado si alguien me rogara como lo hace Pablo en este caso. Debemos considerarlo como un ejemplo ante el cual hay que actuar con humildad. Con todo, él disimula, porque en realidad intenta halagarlo.
Pablo junta a Filemón con él mismo bajo la misma gracia: «El amado hermano y colaborador nuestro». Era discípulo suyo. También alude a sus compañeros que colaboran en la enseñanza del Evangelio, concediendo hospitalidad, apoyo, caridad o asistencia. En primer lugar, su carta provoca el perdón y el remordimiento. No sólo imparte una especie de orden a Filemón, sino que lo asocia a su propia persona. Es decir, intenta provocar su buena voluntad y se aprovecha de la especie de vergüenza que sentirá al ver que quien se le dirige es un extranjero y además de baja posición. Le dice amado, palabras realmente encendidas.

2. y a la amada hermana Apia, y a Arquipo nuestro compañero de milicia, y ala iglesia que está en tu casa:
Arquipo. En Colosenses (4:17) le llama obispo de la ciudad: «Decid a Arquipo», obispo de los colosenses y él mismo, nacido en Colosas. Utiliza el título adecuado para cada persona. Se dirige a Filemón como a un auténtico compañero porque añade el nombre de un obispo unido a su esposa, la iglesia. Pablo no dice «discípulo mío» sino que pone a Arquipo al mismo nivel que él, no la llama soldado, sino nuestro compañero de milicia: «Porque eres igual que yo aunque no mayor, como un compañero de lucha». Llama a Filemón un colaborador no sólo porque trabaja en la santa tarea y porque brinda hospitalidad a los hermanos, sino porque también pertenece al Evangelio. Incluso le llama obispo, es decir el líder de la Palabra que participa en la batalla, nuestro compañero de milicia, el titulado para luchar contra Satán, la muerte y el pecado. El Papa jamás haría una cosa semejante, en especial nunca se dirigiría a un obispo de este modo; no le llamaría «compañero del Papa». Apela a una forma sagrada de halago. Y la iglesia que está en tu casa. Aquí tenemos a Arquipo y a la iglesia. Probablemente era un ciudadano rico. Por eso creo que utilizaban su casa como lugar de oración y predicación. Merecía ser llamado compañero de momento que mantenía la iglesia. Indudablemente había más de una en distintas casas de diferentes ciudades donde se reunirían diez personas parecidas a Arquipo. A Filemón, como a Arquipo, le rodean las oraciones y las palabras ardientes.

3. Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.
Gracia a vosotros. ¿Por qué ha de decir esto? Porque trae el perdón de los pecados. Y paz, la alegría de las conciencias, que no procede del mundo sino de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. Semejante saludo y firma debería haber bastado para que Pablo obtuviera la gracia para su amigo Onésimo. Pero veamos cómo procede.
Notas:

La palabra exacta del original es locus; una traducción más literal sería «tema».
Este es el final del sermón decimotercero del 13 de diciembre de 1527 y el comienzo del decimocuarto del (probablemente) 16 de diciembre.
No hemos podido identificar este relato en las historias de la iglesia manejadas por Lutero.
Los editores de Weimar creen que zwancke significa aquí «de no confianza» y suponen que Lutero alude al proverbio alemán; parece ser el citado en las Obras de Lutero, 13, p. 180 y en la 14, p. 232.

Continúa en “La carta a Filemón (II)”

http://www.enmision.com.ar/ebiblicos/filemon_lutero_1.htm

Geocentrismo posmoderno

Geocentrismo posmoderno 

Marzo 30, 2009


geocentric

Geocentrismo posmoderno

El literalismo bíblico no es un fenómeno nuevo, ni ha sido inventado por los nuevos grupos protestantes evangélicos como los cristianos nacidos de nuevo. Es algo mucho más antiguo, y eso les vincula a decisiones tomadas en el pasado que están repitiendo hoy al criticar la evolución, al menos aquellos que se consideran creacionistas de la Tierra joven, al indicar que no se puede aceptar porque contradice las Escrituras.

Una primera afirmación es aquella que mantienen constantemente: han de interpretar literalmente las escrituras, porque de no hacerlo dudaríamos del valor de las mismas y toda su estructura se vendría abajo. Bueno, es su razonamiento. A esto se puede argumentar que algunas partes de las mismas fueron tomadas como literales en el pasado, pero hoy ya no se hace, y a estos literalistas de nuevo cuño parece no importarles. Una de esas interpretaciones es la que rodea al geocentrismo.

El geocentrismo se puede definir como una idea que postula que la Tierra está en el centro del universo y el resto de astros giran a su alrededor. Científicos tales como Copérnico o Galileo sufrieron duras críticas a su obra (el primero) o privación de libertad (el segundo) por postular, con evidencias científicas, que era la Tierra la que giraba alrededor del Sol. Los literalistas actuales echan balones fuera al señalar que todo fue una estrategia de la iglesia católica (a la que ellos aprecian poco, por decirlo de forma suave), y en el colmo del cinismo toman como símbolo de científico a emular a Galileo.

Pero esto es una cortina de humo (una más) para ocultar la realidad. En primer lugar que Galileo, sin proponérselo, contradecía la interpretación de la Escrituras, tal y como muestro en este artículo. Y eso no sólo lo digo yo, sino que lo afirman dos de las principales cabezas visibles del protestantismo, Calvino y Lutero. Veamos que afirmaban ambos teólogos.

Calvino

Quién osará poner la autoridad de Copérnico por encima de la del Espíritu Santo

Lutero, para quien toda verdad digna de ser conocida había de alcanzarse interpretando literalmente los textos sagrados (¿os suena?) previno que,

La gente presta oídos a un astrólogo revoltoso que se afana por demostrar que es la Tierra la que gira, no los cielos o el firmamento, el Sol o la Luna. Quien aspire a pasar por inteligente ha de inventar algún sistema nuevo que, naturalmente, sea el mejor de todos los sistemas. El necio pretende subvertir toda la ciencia astronómica, pero las Sagradas Escrituras nos dicen que Josué ordenó al Sol, y no a la Tierra, que detuviera su marcha

Desde luego, si las críticas a la evolución están basadas en que no se les caiga el andamiaje que sustenta la literalidad de las Escrituras, éste ya se vino abajo hace varios siglos. Para ser consecuentes con sus creencias deberían de volver a postular el geocentrismo junto con el creacionismo.

Conclucion:

La interpretacion literal es el mejor metodo de interpretación de las escrituras que existe, ya que la biblia dice lo que esta escrito, es obvio. Son las mismas reglas de interpretación que se aplican a cualquier texto.

Pero este metodo no esta exento de que el interprete se equivoque.

Hasta los tiempos modernos, la Iglesia siempre ha creído en la inerrancia. Seriamos arrogantes en pensar que sabemos mejor que todos los cristianos que nos han precedido y desechar su testimonio.

A, Ireneo de Lión (II d.C.): “Quede asegurado que las Escrituras son en verdad perfectas, puesto que fueron -acíadas por la Palabra de Dios y Su Espíritu”.

B. Augustín de Nipona (IV d.C.): “He aprendido a considerar que sólo las Escrituras son inerrantes”.

En una carta a Jerónimo escribe: “He aprendido a dar (a las Escrituras) tal honor y respeto como para creer firmemente que ni uno de sus autores haya errado en escribir cualquier cosa… (Entonces) si encuentro algo en estos libros que parece contrario a la verdad, decido que: o el texto está corrupto, o el traductor no siguió lo que fue realmente dicho, o que no lo alcancé a entender”.

C. Martín Lutero sobre el AT: “Ruego y advierto a cada cristiano piadoso no tropezar con la simplicidad del lenguaje y de las historias que encuentra allí. No debe dudar que, cuan simples que parecen, son las mismas palabras, obras, juicios y hechos de la alta majestad, poder y sabiduría de Dios”.

D. Juan Calvino: “Este es el principio que distingue nuestra religión de todas las otras: que sabemos que Dios nos ha hablado. Y estamos completamente convencidos de que los profetas no hablaron por iniciativa propia, sino que siendo órganos del Espíritu Santo, solamente hablaron lo que habían sido comisionados del cielo a comunicar. Quienquiera que desee aprovechar las Escrituras, primeramente debe dejar esto por sentado: que la Ley y los Profetas no son una doctrina entregada según la voluntad y placer de los hombres, sino dictados por el Espíritu Santo… Debemos a la Escritura la misma reverencia que a Dios; porque ha procedido de Él solamente, y no tiene nada perteneciente al hombre mezclado con ella”.
Pero hay que interpretarlas corrctamente y eso cuesta. Cuando se refiere a ciencia, lo que debemos es ser prudentes en respetar lo que
se ha descubierto.Y no te olvides que son muchisimos pasajes. Cada doctrina, puede ocupar tranquilamente un libro gordotote.
Nada mas que de Jesus, hay bibliotecas llenas con analisis de su persona. El conocimiento biblico es infinito.

Fuentes:

¿Roma Esta De Acuerdo Con Lutero?

¿Roma Esta De Acuerdo Con Lutero?

A partir del Concilio Vaticano II que fue promovido por el Papa Juan XXIII y concluido por el Papa Pablo VI, se ha desarrollado un movimiento religioso conocido con el nombre de Ecumenismo y que tiene como propósito principal el acercamiento entre los diversos grupos del cristianismo. El propósito final es que se llegue a un acercamiento de tal modo que se cumpla el deseo de Cristo en la oración sacerdotal que se encuentra registrado en Juan Cáp. 17 y “que todos seamos uno”. Creemos que es una aspiración legítima y moralmente correcta en el sentido de que haya comunión entre todos los que profesamos la fe en Cristo, pero dicha unión sólo es posible si llegamos a, como dice el apóstol Pablo en el libro de los Efesios, la unidad de la fe que es lo mismo decir, la unidad doctrinal.

En el mundo protestante ha habido personeros de indudable influencia que han hecho esfuerzos para que se logre dicha unión, pero la resistencia no se ha hecho esperar, resistencia surgida tanto del mundo protestante como del católico. Y en nuestra opinión, dicha resistencia tiene razón de ser por dos motivos principales: el primero es que las doctrinas católico romanas están basadas muchas de ellas no en las declaraciones del Texto Bíblico, sino en las enseñanzas de la Tradición que para el catolicismo romano tiene igual valor que las declaraciones de la Biblia, posición que el protestantismo conservador rechaza; el otro motivo de tremendo peso es que las declaraciones del catolicismo y que están expresadas en los documentos del Concilio de Trento como reacción a la Reforma que se inició en Alemania en 1517, todos los protestantes que nos oponemos a las enseñanzas católicas estamos bajo la maldición de los papas.

A continuación queremos presentar una breve reflexión sobre las declaraciones de un teólogo católico suizo que ha tenido mucha influencia en todos los círculos cristianos y que la revista holandesa “En La Calle Recta” No. 190 de Octubre del 2004 presenta en la pág. # 5.
Un Teólogo Romano-Católico Que En Muchos Puntos Dio La Razón A Lutero.

Se trata del teólogo suizo Hans Küng. Nació el 19 de marzo de 1928 en Sursee, Suiza, dentro de una familia católica. Estudió Teología en Roma y Paris.
Ya en 1969 fue nombrado profesor de Teología fundamental romano-católico en la Universidad de Tübingen Alemania. Tres años más tarde recibe allí la dirección del Instituto Romano Católico para el ecumenismo. Eran los días del concilio Vaticano II, al que fue llamado por el Papa Juan XXIII. El concilio durante los años 1962-1965 celebró cuatro sesiones.

Precisamente en 1960 escribió Küng su libro “Konzil und Wieder, Wiedervereinigung, Erneuerung als Ruf in die Einheit” (Concilio y Reconciliación, Renovación como llamada a la Unidad). En el concilio Küng estaba como perito. En el concilio Vaticano II, Küng ha tenido una gran influencia, y él ha pensado e incluso esperado que en la iglesia Romana-Católica se daría un cambio fundamental, un rumbo más bíblico.

Pero a pesar de todo: ¡Roma siempre sigue siendo Roma! El Papa Juan XXIII murió durante el Concilio, y sus sucesores es bien conocido que no deseaban ir tan lejos como él.

Las modificaciones que estaban en curso con Juan XXIII fueron frenadas sistemáticamente por la curia.

La infalibilidad del Papa, el estado del celibato obligatorio de los sacerdotes, el culto a María y a los otros santos aún siguen estando en vigor como un bien legítimo de la fe romano-católica. El actual Papa polaco incluso ha avivado el culto a María antes que desalentarlo.

En el concilio Küng eran considerado como un teólogo progresista, pero no radical. En sus libros notamos una cierta influencia de la teología protestante alemana, en especial de Karl Barth. Pero dentro de su iglesia se le consideraba muy radical “medio protestante”. En Roma se presentó una querella contra él. Pero se negó ir a Roma para responder. Eso le llevó a que el 18 de diciembre de 1979 se le retiró la autorización eclesiástica para enseñar teología. Desde su actitud ecuménica, Küng no estudió solamente las doctrinas de las iglesias protestantes, sino también la de las iglesias ortodoxas, e incluso prestó atención entre la relación del cristianismo y las otras religiones del mundo. En uno de sus libros habla de todos los grandes pensadores cristianos, como Orígenes, Tomás de Aquino y muchos otros. Y en esa lista está también Martín Lutero, luego según Küng más o menos como un “maestro de la iglesia”.

En lo que Küng escribe sobre Lutero notamos una gran generosidad: incluso le llama “el Lutero católico”, esta es una definición totalmente distinta de la que encontramos en la bula del Papa León X. Esta bula que se Promulgó el 15 de junio de 1520 con el nombre de: Exsurge Domine (¡levántate Señor!) Aquí al gran reformador se le compara con un puerco montés que ha destrozado la viña del Señor (Salmo 80:13).

Pero Küng va bastante lejos en su positivo aprecio a Lutero. Señala que ya muchos antes, y en muchos había una añoranza de reforma en la iglesia tanto en su cabeza como en sus miembros: las circunstancias lo pedían, como el hecho de que hubiese hasta dos o tres papas que se excomulgaban mutuamente. El celibato obligatorio de los sacerdotes era algo muy difícil para muchos, la población por lo general, supersticiosa, la liturgia era muy superficial y la piedad popular tenía un carácter muy legalista. Por todo esto la cristiandad europea mucho antes de Lutero ya estaba en una profunda crisis.

Pero hasta el tiempo de Lutero los concilios reformistas de Constanza, Basel, Florencia fueron un fracaso. Como escribe es profesor Küng: sólo era necesario un genio religioso que pudiese reunir los deseos y personificarlos.

Lutero fue para eso la persona indicada. De él dice Küng: “Que él ha reunido y forjado las fuerzas positivas que entonces existían, y todos esos movimientos reformistas fracasados lo ha centrado en su genial personalidad de profundo creyente, y sus íntegros motivos expresados por medio de un lenguaje magistral. Sin Martín Lutero no habría Reforma en Alemania”. El punto de partida de Lutero para desear una reforma, eso indica, según Küng, no en primer lugar en su deseo de hacer desaparecer la situación eclesiástica, ni la vida de la iglesia y su organización. Pero ese punto de partida radicaba en su crisis vivencial profunda y muy personal vivida. Como monje Lutero, que se consideraba un pecador ante Dios, tuvo que hacerlo todo según las indicaciones y las directrices de la iglesia para tener la seguridad de su salvación personal. El había rezado con fervor las horas del coro, había tomado parte en la misa, ayunado, confesado, había realizado toda clase de duras y difíciles penitencias, pero esa profunda intranquilidad no desaparecía con todo eso. La pregunta de Lutero era: ¿cómo arreglar la situación de nuevo entre un vil pecador como yo y el Dios Santo? ¿Cuándo un pecador está justificado ante Dios y cómo conseguirlo?

La respuesta la ha encontrado Lutero en una liberadora experiencia de fe en la carta de Pablo a los Romanos: el hombre no se puede justificar ante Dios con toda su piedad, sino que es Dios mismo el que justifica al pecador sin merecerlo por Su pura gracia, como Dios misericordioso en y por Cristo.

Por esa nueva comprensión de la justificación y de la vivencia personal, Lutero también llega a otro punto de vista sobre la esencia de la iglesia. Eso implica una crítica radical a la iglesia de su tiempo. Con sus sacramentos, cargos eclesiásticos y tradiciones en la práctica y la doctrina se había apartado del Evangelio. Ese evangelio, en el que Lutero había redescubierto el poder de Dios en su propia vida de la fe. La iglesia en gran mayoría se había vuelto mundana y legalista.

Küng formula una penetrante pregunta: ¿No había roto totalmente Lutero con la tradición católica por su crítica radical? El hace un gran esfuerzo para demostrar que precisamente la manera de ver la fe; Lutero es por excelencia católico, luego en la línea de la buena fe de la una, santa universal o católica iglesia cristiana. Küng señala la continuidad histórica en el pesar y hablar de Lutero, y Para ello nombra tres cosas.

En primer lugar “los mejores elementos de la piedad católica” que Lutero mantuvo a lo largo de toda su crisis, como centro a Cristo crucificado, enseñado por su superior Johan von Staupitz.

En segundo lugar la mística medieval, en lo que eso tenía de bíblico, y ponía el acento en el trato personal del hombre pecador con su Dios, a parte de buscar escrupulosamente sin cesar el realizar “obras buenas” para por ello ser acepto a los ojos de Dios.

Una tercera cosa que para Lutero ha tenido un gran significado fue la teología de Agustín. Por algo era un monje agustino, y por eso un buen conocedor no solo del gran teólogo norteafricano sino también de su lucha personal y espiritual.

Quien lea algo de Agustín, preferentemente en latín, intuye directamente: esta es una piedad esencial y existencial, que es auténticamente cristiana, en la que se abre el Evangelio en toda su amplitud ante la mísera existencia de los pecadores.

Y como cuarto y último elemento de la vieja iglesia católica está la influencia de la teología medieval en el conflicto entre el pelagianismo de la tardía escuela franciscana de Occam por un lado, y la doctrina más bíblica de la gracia del gran dominico, Tomás de Aquino. Por su estudio y reflexión de esa lucha teológica nos encontramos con Lutero en la absoluta soberanía de Dios, de la interpretación de la gracia como don (regalo) y no como remuneración por las buenas obras realizadas, y el aceptar al pecador pura y solamente en virtud de los méritos de Cristo, un aceptar que no es por ningún mérito del hombre.

La clara conclusión de Hans Küng es que para los romanos católicos es totalmente imposible condenar a Lutero.

La tradición católica medieval, así escribe él, tiene muchas coincidencias con la gran “concentración” teológica de Lutero. Y la palabra “concentración” nos pone en la pista del punto en el que los caminos de la Reforma y Roma, también en sus mejores representantes, finalmente se separan.

Küng ha querido decir con “concentración” que no niega que hay importantes elementos de verdad en el modo de ver las cosas Lutero, y por eso en toda la Reforma. Pero hay una “concentración”, como una selección de algunos puntos teológicos muy importantes, que en los días de Lutero eran importantísimos. Pero: la doctrina católica es mas amplia que lo que Lutero y sus seguidores enseñaron. Es la verdad pero no toda la verdad. En cierto sentido Küng encuentra las opiniones luteranas “una característica de su tiempo”.

Küng señala algunos puntos en los que Lutero tenía razón, es decir en su pensamiento sobre la justificación de un pecador ante Dios, sobre la gracia, y sobre la fe.

Las preguntas sobre la justificación no son según Küng en el aspecto de la teoría abstracta ningún elemento de separación. Pero terminamos con una confidencia final de Hans Küng: “Si, la actual mentalidad síquica pero no espiritual de la dictadura de Roma es de nuevo una afrenta a la reforma y a los buenos principios católicos (el Papa no esta por encima de la Escritura). Pero lo que Lutero quiso conseguir por el Evangelio, en Roma sigue teniendo poca comprensión”.

Fuente: ¿Roma Esta De Acuerdo Con Lutero?

Benedicto XVI acepta la `justificación por la fe´ de Martín Lutero

Benedicto XVI acepta la `justificación por la fe´ de Martín Lutero

 

ROMA, 23/11/2008 (Efe/ACPress.net)

En la catequesis del pasado miércoles, Benedicto XVI trató la doctrina de la justificación. El Papa analizó de manera positiva la teología de Martín Lutero de la “Sola fe” (justificación por la fe), lo que ha suscitado comentarios favorables por parte de las iglesias luteranas. Así, el decano de la Iglesia Evangélica Luterana en Italia, Holger Milkau, ha expresado: `siempre es un gusto escuchar al Papa hablar de Lutero, sobre todo si afronta argumentos que se comparten´.

`Cristo nos hace justos´, dijo el Papa. `Ser justo quiere simplemente decir estar con Cristo y en Cristo. Esto basta. No hacen falta otras observancias´. Milkau aprueba este enunciado del pontífice, aplaudiendo también la interpretación que hizo de uno de los puntos centrales de la doctrina de Martí Lutero (1483-1546): la doctrina de la `justificación por la fe´.

Lutero, interpretando la carta a los Romanos, se convenció de que el cristiano se salvaría `sólo por la fe´ y no por las `obras´ que realiza. Benedicto XVI explicó que `la expresión `sola fe´ de Lutero es verdadera, si no se opone a la fe y a la caridad, al amor´.

Según el decano luterano, `para los protestantes no hay problema a la hora de afirmar que el ágape es realización en la comunión con Cristo´. Ahora bien, siguiendo sus propias fuentes teológicas, Milkau propone con una visión protestante ampliar `esta reflexión también al problema de la iglesia. Las palabras del Papa podrían también significar que para estar en Cristo no hace falta pertenecer a la misma iglesia, pues el ágape es el elemento esencial de la comunión con Cristo´.

Y sigue diciendo: `la justificación por la fe y no por las obras ha sido acogida y aceptada ya como base del credo cristiano. El Papa, sin embargo, ha expresado un “si”, y no podía ser de otro modo. Este `si´ lo ve en el peligro del libertinaje que niega Pablo y, con él, también Lutero. La fe tiene que tener una consecuencia, que, según los luteranos, se expresa en el compromiso por la libertad del prójimo, compromiso a veces difícil y lleno de sufrimiento´.

`Desde nuestro punto de vista -dice Milkau-, no es por tanto suficiente definir por decreto lo que es bueno y condenar lo que no lo es. Por el contrario, hay que incentivar la capacidad de juicio para ser cada vez más autónomos y responsables, pero al mismo tiempo conscientes de ser falibles también en el amor. “Sola fide” no significa no fiarse de los propios poderes, sino esperar todo de Dios´.

LAS DECLARACIONES DEL PAPA
Benedicto XVI habló de la `Doctrina de la Justificación´, uno de los temas más controvertidos de la reforma protestante, y dijo que su compatriota Lutero no se equivocaba cuando decía que `nos salva sólo la fe´, pero matizó que siempre que esa fe `no se oponga a la caridad y al amor´.

Ante unas 20.000 personas que asistieron en la plaza de San Pedro a la audiencia pública, el Papa dedicó la catequesis a cómo el ser humano se convierte en justo a los ojos de Dios, tema central en las cartas de San Pablo y uno de los asuntos que durante más de cuatro siglos han separado a protestantes y católicos.

El Pontífice resaltó que el Apóstol Pablo -cuyos escritos inspiraron profundamente a Lutero- afirmaba en sus cartas a los cristianos de Roma que `el hombre es justificado por la fe con independencia de las obras de la ley´.

Lutero interpretó `justificados por la sola fe´, manifestó el Papa, que añadió que `la palabra ´sola fide´ (sólo la fe) de Lutero es verdadera si no se opone a la caridad, al amor´. Ser justo, aseguró el Papa, significa `sencillamente estar con Cristo, por lo que los otros preceptos ya no son necesarios´.

LA GRAN CUESTIÓN PENDIENTE
Ya el 31 de octubre de 1999, luteranos y católicos firmaron en Augusta (Alemania) una declaración sobre la Doctrina de la Justificación, considerada un importante paso en el camino ecuménico.

Sin embargo, y siendo un paso sin duda positivo este reciente acercamiento en palabras de Benedicto XVI a un aspecto básico de la teología de Lutero, queda pendiente –entre otras- una importante cuestión: ¿quién administra esta gracia de Dios que viene por la fe en Jesús?

Porque según la teología católica, esa gracia es administrada a través de “la” Iglesia (católica) desde el bautismo, pasando por los sacramentos (confesión, comunión), hasta llegar a la extrema unción y ls intercesión por los difuntos. Es decir, se admite que existe una línea telefónica que la gracia de Dios da al hombre por la fe en Jesús, pero la centralita la lleva la jerarquía católica, que es la que interpreta, dicta, decide y hace de intermediaria permanente en la relación del hombre con Dios.

El protestantismo entiende sin embargo que el cristianismo bíblico sólo admite a Jesús como intermediario “porque hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre” (2ª carta a Timoteo 2:5).

Además, a esta cuestión de la “Sola fe”, habría que hablar de la “sola gracia” y “sola Escritura”. Pero, de momento, en estas cuestiones Benedicto XVI no ha entrado, así que quedan en el archivo de “pendientes”.

Fuente: Efe. Redacción: ACPress.net                          

C. Vidal publica ‘Por qué soy cristiano’ y gana el Premio Finis Terre con ‘El caso Lutero’

C. Vidal publica ‘Por qué soy cristiano’ y gana el Premio Finis Terre con ‘El caso Lutero’

MADRID, 03/09/2008 ( eMision. / Daniel Pujol, ACPress.net)
El libro ´El caso Lutero´, del colaborador de Protestante Digital y director del programa La Linterna de la Cadena COPE, César Vidal, ha ganado el II Premio Finis Terrae, convocado por la Editorial Edaf en colaboración con ámbito Cultural de El Corte Inglés. Por otra parte, el historiador acaba de publicar otro libro, ‘Por qué soy cristiano’, de Planeta, que ya se encuentra en las librerías.

El escritor e historiador, César Vidal, ha ganado el II Premio Finis Terrae, convocado por la Editorial Edaf en colaboración con el ámbito Cultural de El Corte Inglés por los originales del libro ´El caso Lutero´.

Un premio dotado con 12.000 euros y la publicación del libro por la editorial que organizó el concurso. En éste podían participar escritores de cualquier nacionalidad que presentasen obras, originales e inéditas, escritas en castellano, que no hubieran sido publicadas ni divulgadas en cualquier otro medio.

El jurado estuvo presidido por el director de ámbito Cultural de El Corte Inglés, Ramón Pernas, la periodista y escritora Carmen Porter, el periodista y escritor Fernando Martínez Laínez, el historiador Nacho Ares y el editor del Grupo Edaf, Sebastián Vázquez. El jurado eligió por unanimidad la nueva obra de Vidal como ganadora de entre cinco candidatas.

‘EL CASO LUTERO’
Se trata de un ensayo histórico que cubre el período de finales de la Edad Media, con la cautividad babilónica de Avignón y la crisis espiritual de la iglesia hasta que la Reforma se convierte en un hecho irreversible. “Quise escribir este libro en primer lugar por el gran desconocimiento que hay en la sociedad española tanto de Lutero como de la Reforma protestante” –dice César Vidal.

“Muchos católicos de a pie tienen problemas para entender la Reforma porque utilizan las mismas palabras que usan los evangélicos pero con un contenido completamente distinto” –dice Vidal poniendo como ejemplo el sentido de términos como “iglesia”, “revelación”, etc. El libro pretende que conceptos de este tipo puedan entenderse mejor a la luz del proceso a Lutero y la exposición de las posturas que defendía.

‘POR QUÉ SOY CRISTIANO’
La segunda obra, en esta ocasión ya publicada y a la venta, es un testimonio personal y una defensa del cristianismo.

¿Por qué escribirla? En un momento en que el cristianismo, incluso en sus manifestaciones culturales, se ve sometido a un acoso injusto e inmerecido en los más diversos frentes, César Vidal ha decidido poner por escrito las razones que le llevan a ser cristiano.

El autor repasa la excepcionalidad de los Evangelios, la mesianidad de Jesús y el hecho de su resurrección, pero va mucho más allá. Analiza el cristianismo como sistema de pensamiento y descubre que es el único que da respuesta a las grandes preguntas que se plantea el hombre.

Este libro, según César Vidal, está pensado para ser accesible a todo el mundo, “para que la gente pueda entender que se puede ser cristiano y que eso no es un insulto a la inteligencia ni una muestra de estupidez”.

Vidal explica cuatro razones fundamentales por las que él es cristiano: 1. La veracidad de las Escrituras, la peculiaridad de los evangelios, la mesianidad de Jesús o la resurrección de Cristo; 2. “Porque la Biblia da respuesta a preguntas eternas. “Sólo el cristianismo nos da respuestas a las preguntas: ¿Quiénes somos? ¿de dónde venimos? Y ¿a dónde vamos?” –dice Vidal; 3. Porque el ser cristiano significa una nueva vida. “Después de la conversión hay una nueva vida”. 4. El cristianismo ha cambiado la historia universal.

MULTIMEDIA
Pueden escuchar aquí una entrevista de Daniel Pujol a César Vidal acerca de estos dos libros, en los que amplía y debate el contenido y circunstancias de los mismos.

La Relación entre Capitalismo, Cristianismo y Martin Lutero & Confucio y los Valores de Oriente

El capitalismo y el cristianismo están muy relacionados. Nunca hubiéramos visto el capitalismo tal y como lo entendemos si la revolución protestante no hubiera instaurado una nueva ética y unos nuevos valores.  

Martín Lutero afirmaba que debíamos rezar y trabajar, el famoso “orat et labora” latino. El trabajo era bueno en si, un homenaje que eleva el espíritu y nos vuelve humildes.
 

El corolario de esto es que la naturaleza del trabajo en si no es tan importante. El trabajo es bueno. Y aunque pase doce horas al día trabajando en una cadena de montaje, haciendo siempre lo mismo, el trabajo es bueno.

El acto de trabajar es bueno, por lo tanto, debemos querer trabajar, necesitarlo. El edicto pronunciado por Lutero produjo generaciones enteras de obreros motivados. Deseaban trabajar porque el trabajo era la vía hacia la superación.

Si buscamos en el resto del mundo, no hay sistema de valores que se parezca al occidental.

Mientras occidente se apoyaba en el trabajo, base de su primacía industrial inicial, oriente se volcaba en su propio Lutero: Confucio.

Lutero veneraba el trabajo. Confucio veneraba la sabiduría.

En el extremo oriente, mucha gente empieza a ahorrar para la educación de sus hijos incluso antes de tener pareja.

En oriente, la sabiduría lo es todo.

En las economías orientales mucha gente cree tanto en Buda como en Confucio.

El budismo apoya la solidaridad horizontal y Confucio defiende la subordinación vertical. Lo que para la mayoría de los occidentales es una contradicción y una paradoja clásica (ser a la vez horizontal y vertical), para ellos es lo mas natural del mundo.

Añada un poco de capitalismo para orientar las cosas y obtendrá una máquina cruel que se mueve a la velocidad de la luz.

Ponga el comunismo sobre este sistema y conseguirá otra maquina cruel: hay demasiados testimonios de ello.

http://emprendeus.wordpress.com/2006/12/11/la-relacion-entre-capitalismo-cristianismo-y-martin-lutero-confucio-y-los-valores-de-oriente/

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