En mi nombre hablarán nuevas lenguas (IV)

En mi nombre hablarán nuevas lenguas (IV)

Hola:

Dios te bendiga. Gracias por interesarte en este estudio. Deseo sinceramente que lo halles de utilidad y de bendición para tu vida espiritual y que puedas hallar las respuestas que estás buscando.

Esta es la cuarta nota de una serie de 4 artículos sobre En mi nombre hablarán nuevas lenguas .

Gracias nuevamente por interesarte.

Paulo Arieu

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Siga la serie:

Las palabras están ahí, para explicar el significado de las cosas, de manera que el que las escucha, entienda dicho significado.” — Aldous Huxley (novelista inglés)

Datos Históricos:

  

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De la lectura del libro “En los Postreros días”, considero las siguientes conclusiones extraídas: «La Iglesia del Nuevo Testamento había sido verdaderamente una Iglesia carismática, según lo confirmaba el libro de los Hechos de los Apóstoles. También era claro que la Iglesia primitiva retuvo sus dones originales y su poder pentecostal en el largo período de lucha y de persecución antes del triunfo del cristianismo en Occidente bajo Constantino. Sin embargo, después de lograr aceptación y poder, la Iglesia comenzó a experimentar cada vez menos el poder milagroso de la Iglesia primitiva, y se volvió más y más ritualista, adoptando expresiones sacramentales de la fe.

El movimiento de renovación montanista del período 185-212 d.C. representó un intento por restaurar los carismas a la iglesia. A pesar de algunos éxitos iniciales, en los cuales las lenguas y la profecía fueron restauradas entre los seguidores de Montano, el movimiento fue finalmente condenado por la Iglesia. La causa principal de este rechazo no fue la presencia de los carismas, sino los reclamos de Montano de que las expresiones proféticas eran de igual valor que las Escrituras.

Muchos tienen la impresión de que la Iglesia reaccionó contra el montanismo afirmando que los carismas más sensacionales, aun cuando los había experimentado la Iglesia apostólica, habían sido quitados después que estuvo completo el canon aceptado de las Escrituras. Esta opinión fue expresada por Agustín y respaldada por los eruditos de los siglos siguientes. Respecto de las lenguas como evidencia de la recepción del Espíritu Santo, Agustín dijo:

“En el comienzo de la Iglesia el Espíritu Santo cayó sobre los creyentes, y ellos hablaron en lenguas que no habían aprendido, según el Espíritu les facultó para hacerlo. Era una señal apropiada para la época: todas las lenguas del mundo eran una significación adecuada del Espíritu Santo, por cuanto el evangelio de Dios habría de ser difundido por medio de toda lengua en todas partes del mundo. La señal fue dada y luego dejó de ser. Nosotros ya no esperamos que aquellos sobre los cuales se imponen las manos reciban el Espíritu Santo con el’ acompañamiento del hablar en lenguas. Cuando nosotros retiramos nuestras manos de sobre estos “infantes”, los miembros recién nacidos de la Iglesia, ninguno de ustedes (pienso yo) miró para ver si hablarían en lenguas, o viendo que esto no ocurría, tuvo la perversidad de decir que no habían recibido el Espíritu Santo, pues si lo hubieran recibido, hubieran hablado en lenguas como ocurrió en el principio.”

Del mismo modo para todos los otros dones extraordinarios del Espíritu, la teoría de la “cesación” de Agustín fue de una gran influencia sobre las generaciones de teólogos subsiguientes: “Algunos preguntan: ¿Por qué no ocurren los milagros en la actualidad, tal como ocurrió en los tiempos antiguos? Yo podría responder que éstos eran necesarios entonces, antes de que el mundo llegara a creer, con el fin de ganar la creencia del mundo.”La reacción contra el montanismo, que condujo a la creencia de que los carismas habían concluido con la era apostólica ha seguido hasta los tiempos modernos. Aun cuando la Iglesia Católica Romana dejó la puerta abierta a los milagros en la vida de ciertos santos (de algunos de los cuales se dice que habían hablado en lenguas y que habían realizado algunos milagros de sanidad), la Iglesia manifestaba una tendencia cada vez mayor a enseñar que los milagros de la era apostólica concluyeron con la Iglesia primitiva. Con la institucionalización de la Iglesia, los carismas menos espectaculares de gobierno, administración y enseñanza pasaron al primer plano como los dones más aceptables a disposición de la jerarquía.

Fue Juan Crisóstomo en el siglo cuarto el que presentó la expresión clásica del punto de vista de que los carismas habían cesado, en sus hornillas sobre 1 Corintios 12. Confesando su ignorancia sobre el asunto, escribió:

“Todo este pasaje es muy oscuro: pero la oscuridad es producida por nuestra ignorancia de los hechos a los cuales se hace referencia y por la cesación de estos, siendo así que entonces solían ocurrir pero ahora ya no ocurren más. ¿Y por qué razón no ocurren ahora? Porque, miren ahora, también la causa de la oscuridad ha suscitado en nosotros otra interrogante, y es esta: ¿Por qué ocurrieron entonces y ahora ya no ocurren más?.. . Pues, ¿qué era lo que ocurría entonces? Todo el que era bautizado hablaba de inmediato en lenguas, y no solamente en lenguas, sino que muchos profetizaban, y algunos realizaban muchos milagros… pero lo que más abundaba entre ellos era el don de lenguas.”

La cesación de los carismas llegó a ser parte de la teología clásica de la Iglesia. Agustín y Crisóstomo fueron citados por incontables teólogos y comentaristas en los siglos que les siguieron. Dones como la glosolalia (el hablar en lenguas) llegaron a ser tan raros que la Iglesia olvidó la apropiada función que los tales cumplían en la comunidad cristiana. Con el paso de los años, el hablar en un idioma no aprendido por quien lo hablaba fue visto como evidencia de la posesión de un espíritu maligno más bien que del Espíritu Santo. En efecto, ya alrededor del año 1000 d.C. el Rituale romanum (Ritual romano) definía la glosolalia como la evidencia a simple vista dé posesión demoníaca. Pudiera haberse esperado que los reformadores, tales como Lutero y Calvino, hubieran restaurado los carismas a la Iglesia como la herencia común de todos los creyentes. Sin embargo, no sucedió así. Uno de los cargos presentados en contra de los reformadores por las autoridades católicas era que al protestantismo le faltaban milagros que confirmaran sus comienzos. Los teólogos católicos consideraban los carismas como la aprobación divina del comienzo de la Iglesia. Los católicos demandaban de Lutero y de Calvino señales y milagros que autenticaran que sus iglesias eran iglesias cristianas genuinas y ortodoxas. Lutero, Siguiendo la línea de pensamiento de Agustín y de Crisóstomo, respondió con el siguiente punto de vista respecto de las señales, milagros y dones del Espíritu Santo:

La paloma - S�mbolo del Esp�ritu Santo

El Espíritu Santo es enviado en dos formas. En la Iglesia primitiva fue enviado en forma manifiesta y visible. De este modo descendió sobre Cristo en el Jordán en forma de paloma (Mateo 3:16), y sobre los apóstoles y otros creyentes en forma de fuego (Hechos 2:3). Este fue el primer envío del Espíritu Santo; era necesario en la Iglesia primitiva, la que debía establecerse con señales visibles por causa de los Inconversos, tal como Pablo testifica en 1 Corintios 14:22. “Las lenguas son por señal, no a los creyentes, sino a los incrédulos.” Pero más tarde, cuando la iglesia había sido reunida y confirmada por estas señales, no fue necesario que continuara este envío visible del Espíritu Santo.

A través de los siglos, el cristianismo, en sus ramas católica romana y protestante, adoptó el punto de vista de que los dones espectaculares y sobrenaturales del Espíritu Santo habían terminado con la Iglesia primitiva, y que, al haberse completado el canon de las Escrituras inspiradas, nunca volverían a ser necesarios. La tradición mística católica siguió dando lugar a que algunos santos poseídos de “santidad heroica” ejercitaran algunos de los dones, pero tal santidad estaba reservada, en la mente de muchos, para los miembros del clero y para los religiosos (obispos, sacerdotes, monjes y monjas), no para las masas de cristianos comunes. Este punto de vista fue la sabiduría convencional de la Iglesia hasta el siglo diecinueve. Entonces los desarrollos histórico y teológico provocaron el comienzo de un extraordinario cambio de opinión en varios lugares, en forma notable en Inglaterra y Estados Unidos. » (1)

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«Crisóstomo, cuando él escribió contra el ambiente de la cultura pagana de su tiempo, comentó que sus ídolos,“aunque mudos en sí mismos, tenían con todo sus oráculos y profetas y augures, quienes aparentaban tener dones espirituales, como la pitonisa de Delfos; pero no se engañen —advirtió—, los dones de ellos se pueden distinguir fácilmente de los de nosotros» (2)

«Prácticamente, cada generación de la cristiandad ha testimoniado el desenvolvimiento de algún nuevo movimiento (bueno o malo) dentro de sus hileras. Los apóstoles tenían que guardar la verdad contra los judaizantes y del progreso del gnosticismo incipiente. La era pos-apostólica estaba llena de controversias y del desenvolvimiento de nuevos “ISMOS”: Docetismo, Cerintianismo, Eutiquianismo, Sabelianismo, Arrianismo, etc. San Agustín luchó contra el Pelagianismo. Aún en el período de la Edad Media vió la actividad de los Anabaptistas y la institución de las varias ordenes católicas romanas: (Agustinianos, Dominicanos, Franciscanos, Jesuitas etc.). En el siglo XVI eclodió la poderosa Reforma Protestante, con el desenvolvimiento subsecuente de los mayores grupos eclesiásticos (Luteranos, Anglicanos, Presbiterianos etc., y de los menores disidentes). Mas tarde, la cristiandad americana contribuyó con muchos grupos diferentes: Mormones, Campbelitas, Testimonias de Jehová, Adventistas del Séptimo Día, etc.).

El siglo XX también ha testimoniado su parte de nuevos desenvolvimientos. Un movimiento-clave ha sido el Pentecostalismo, con su énfasis sobre el Espíritu Santo y dones espirituales.

Este movimiento viene dividiendo todas las iglesias, aún las tradicionales que resultan en la formación de nuevas denominaciones a cada día. Este movimiento llegó al Brasil en 1.911, en la ciudad de Belém do Pará, por dos pastores suecos: Daniel Berg y Gunnar Vingren, ambos de la Iglesia Bautista de Chicago, Estados Unidos, los cuales, días después, fueron expulsos por el pastor bautista de Belém, por no aceptar esta nueva doctrina.

Queremos destacar aquí que estos dos pastores trajeron para Brasil la doctrina del don de lenguas, pero Gunnar Vingren, que era teólogo bautista, tuvo que estudiar portugués, mientras Daniel trabajaba para el sustento de ambos.

Cuando ellos fueron expulsos de la iglesia Bautista, muchas personas de la iglesia los siguieron. Y este grupo disidente formó una asamblea, conocida hoy como Asambleas de Dios, nacida en 1.911 (en Chile conocida con el mismo nombre). Casi que simultáneamente a estos acontecimientos, llegaba a Sao Paulo un italiano proveniente también de Chicago, llamado Louis Francescone que, a ejemplo de los otros dos, también tubo que estudiar portugués, después de haber fundado una asamblea solamente de italianos. El era presbiteriano y como la iglesia Presbiteriana también no lo aceptó con sus dones carismáticos, el procedió de la misma forma que los suecos, y fundó otra asamblea, que vino a ser la Congregación Cristiana de Brasil, también en 1.9ll (en Chile: “Congregación Cristiana de Chile).

En 1.950, surge en Sao Paulo mas un fenómeno proveniente también de los Estados Unidos, Harold Williams, cuyo énfasis estaba en las curas divinas. En esa época llegó a reunir mas de 200.000 personas en el “Vale do Anhangabaú” en Sao Paulo (pleno centro de Sao Paulo). Entre los oyentes estaba un albañil pernambucano, de la Asambleas de Dios, cuyo nombre era nada mas nada menos que el señor Manoel de Melo. Con tamaño entusiasmo, resolvió crear su propia iglesia. Y así nació la iglesia “Brasil para Cristo.” (en Chile: “Chile para Cristo”).

En el día 18 de mayo de 1.975, surge en el escenario cristiano en todo el mundo el movimiento Carismático dentro de la iglesia Católica Apostólica Romana. El son de lenguas y el canto carismático llenó la sólida nave de la vieja iglesia-madre del Catolicismo Romano. De los 25.000 que bloquearon la Basílica, cerca de 10.000 eran participantes de la tercera Conferencia Internacional de Renovación Carismática.

En ese día, el Papa Pablo VI venció una barrera fortísima de los Cardenales, que mucho habían hablado contra los ideales de Juan XXIII, que era la participación de los católicos en el movimiento ECUMENICO. Y este sueño del Papa Juan XXIII fue concretizado en el día 21 de noviembre de 1.964, cuando el Papa Pablo VI firmó el decreto sobre el ecumenismo. Y en ese mismo día, hizo una declaración proclamando “Maria la Madre de la iglesia, la madre de todos los fieles y de todos los pastores”. El movimiento carismático está invalidando la ortodoxia católica, mudando vertiginosamente las costumbres tradicionales de la iglesia. » (3)

Lo que sucedió en Pentecostés, es lo que profetiza Jesé en el libro de Marcos: «En el Evangelio de Marcos, la única mención del fenómeno de glosolalia en los cuatro Evangelios se encuentra la gran comisión, conforme el registro de Marcos 16:17. Esto se hace significativo cuando se reconoce que el Espíritu Santo ejerció una parte proeminente en la era del Evangelio. Cristo aquí hizo una promesa, posibilitando la pregación del Evangelio en el lenguaje de aquellos que iban a oír las buenas nuevas de salvación. El objetivo “NUEVAS LENGUAS” no quiere decir lenguas inexistentes, como defienden algunos, sino que lenguas extranjeras que ellos hablarían sin haber aprendido. Es oportuno saber que hay en griego dos palabras para “NUEVO”, esto es “NÉOS” y “KAINOS”. Néos es “NUEVO” en el sentido de tiempo reciente y Kainós es “NUEVO” en la forma o cualidad. Cristo aqui usó Kainós porque se refería al “NUEVO” no usado.

Roberto Gromacki en su libro, Movimiento Moderno de Lenguas, hizo la siguiente declaración: “Si el hablar lenguas hubiese envuelto lenguas desconocidas nunca antes habladas, entonces Cristo tendría usado Néos (nuevo en referencia al tiempo). Pero, como El empleó Kainós, tiene que referirse a lenguas extranjeras, que eran “NUEVAS” para aquellos que las hablasen, porque ya existían antes.” Eran idiomas nuevos para aquellos que los hablarían. La denominación de nuevas indicaba el contraste con las lenguas por ellos habladas. » (4)

Los Dones espirituales

El Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, nos explica respecto al uso en la Biblia de la expresión dones espirituales: (en griego jarésmata, derivado de jaŒris que significa gracia; así «dones de gracia»; cf. el término técnico carismas). En el Nuevo Testamento, aparte de 1 Pedro 4.10, el uso de la palabra se encuentra principalmente en las epístolas paulinas. La aplicación de esta palabra a las diversas funciones que contribuyen a la edificación de la comunidad cristiana y al cumplimiento de su misión es una contribución original del apóstol Pablo. Al considerar una función específica dentro de la vida de la comunidad («el cuerpo») como un «don» o un «carisma», Pablo nos enseña en primer lugar que tal función se desempeña por gracia de Dios y no por derecho ni por mérito propio. Tanto la autoridad como las capacidades para el ejercicio de la función proceden del Espíritu. En segundo lugar, nos enseña que cada función se justifica en la medida en que presta un servicio a la edificación del cuerpo (I Cor 12.7; 14.3–12; Ef. 4.12). La función, en cuanto a don del Espíritu, se recibe con el fin de compartirla y así contribuir al desarrollo de la comunidad.

En tres lugares (I Cor 12.4–11, 28–30; Ef. 4.7–12 y Ro 12.3–8) Pablo aporta listados de «dones» o «carismas» que por entonces deben haber sido comunes en la experiencia de las primeras comunidades cristianas. De estos pasajes pueden destacarse los siguientes aspectos centrales:

a) Para el buen desarrollo de la comunidad (cuerpo) es necesario que exista una diversidad de dones (I Cor 12.4–6; Ro 12.4). El símil del cuerpo es una poderosa ilustración de que el desarrollo unilateral de una o más funciones (dones en desmedro de otros) destruye la comunidad.

b) Dado que todos los dones, por más diversos entre sí que sean, proceden del «mismo Espíritu» (I Cor 12.4; Ef. 4.4–6), la diversidad no destruye la unidad, sino que la hace posible. La unidad se ve amenazada solo cuando una función, en tal caso entendida como derecho y mérito propio, se trata de imponer sobre las demás.

c) Todo miembro de la comunidad recibe un don (o dones) del Espíritu (I Cor 12.7; Ro 12.3). No existen miembros que carezcan de dones. Por lo tanto, la distinción entre miembros carismáticos y no carismáticos dentro de la comunidad cristiana es superflua.

No hay ningún indicio en los textos de que el apóstol Pablo haya considerado estas listas como exhaustivas, y por lo tanto normativas para las comunidades cristianas en todo tiempo. La misma diferencia entre las listas confirma la impresión de que Pablo tomó algunos ejemplos relevantes para las comunidades de su tiempo, con el fin de explicar su enseñanza y mensaje. Por lo tanto, las listas deben entenderse como abiertas: cada comunidad cristiana ha de estar dispuesta a recibir del Espíritu nuevos dones necesarios para responder a los desafíos de su tiempo (Ro 12.2).

Aunque es posible clasificar los dones mencionados en distintas categorías (digamos, relativos al ministerio de la Palabra; relativos al servicio o asistencia a la comunidad; relativos a la administración u organización de la comunidad, etc.), no se puede derivar de los listados del apóstol una especie de jerarquía de dones, de acuerdo a la cual ciertos dones serían calificados como más necesarios o dignos que otros.

Tampoco se puede extraer de estas listas una distinción entre dones considerados «ordinarios» (naturales) y dones considerados «extraordinarios» (sobrenaturales), con el resultado de calificar los últimos más relevantes que los primeros o viceversa. La distinción entre lo ordinario y lo extraordinario varía de una cultura a otra, y por cierto nuestra manera moderna de hacer tal distinción era desconocida en tiempos bíblicos. Al caer tal distinción, se hace también irrelevante el viejo debate acerca de si los carismas son un don permanente para la comunidad cristiana, o si se agotaron al fin de la era apostólica. Un talento tan «ordinario» como la música o la enseñanza puede ser un carisma, en tanto se acepte gozosamente como un don del Espíritu y se ponga al servicio de la vida y misión de la iglesia. Una experiencia como hablar en lenguas o danzar, tan extraordinaria para alguno, puede ser un carisma ordinario para comunicar el gozo indecible de la presencia del Espíritu a una comunidad para cuya cultura las formulaciones intelectuales de la fe carecen de poder comunicativo. Lo que es claro es que para Pablo una iglesia sin diversidad de dones-carismas carece de las condiciones necesarias para existir.

De todas maneras, para el apóstol Pablo, como también para Juan (I Jn 4.1), todavía queda abierta la pregunta por el discernimiento de espíritus: no basta con pretender que lo que uno hace lo hace en nombre del Espíritu Santo para que realmente sea así. A la pregunta por el criterio o la norma de discernimiento, Pablo responde con su hermoso himno a la preeminencia del amor (I Cor 13), aunque también en este contexto podría citarse su listado de los frutos del Espíritu (Gál 5.22s). Al final, que un determinado talento o una función permanente o temporal sea genuinamente un don o un carisma del Espíritu Santo se muestra al ejercitarlo como un servicio de amor incondicional a la edificación de la iglesia, su unidad, y el cumplimiento de su misión en el mundo.» (5)

Grafico de Dones espirituales en tres pasajes claves (6)

Howard M.Ervin reflexiona que «tal vez al comprenderse la razón de ser de las lenguas, se obviarían algunas de las trilladas objeciones que se les hacen. El habla es una manifestación muy singular de la personalidad. No es extrínseca a la humanidad; es más bien intrínseca en la personalidad humana. En realidad, es la prueba de la personalidad. El perspicaz comentario de Eduard Thurneysen recalca esto: “Sólo el hecho de que el hombre pueda hablar, y hable, lo hace hombre .. En último análisis, el misterio del habla es idéntico al misterio de la personalidad, a la imagen de Dios en el hombre.”Dios es una persona, y como tal se manifiesta mediante el habla. Este es el atributo de toda revelación. Dios, que en el tiempo antiguo habló por los profetas de Israel, “nos ha hablado por el Hijo”.2 En la personalidad divina, la facultad de hablares un atributo fundamental. Siendo más que una simple función, expresa la naturaleza esencial de la Deidad. Mediante la palabra hablada creó Dios el mundo.3Juan el evangelista describió a Jesucristo como el Verbo (o Palabra) encarnado, y este Verbo es Dios. El “habla» divina es el secreto esencial del cosmos, porque por medio de ella se puso orden en el caos primitivo. Y según el escritor de la epístola a los Hebreos, el Verbo encarnado sostiene el universo, ya que “sustenta todas las cosas con la palabra de su poder”. La frase profética, “el Espíritu dijo”, es un reconocimiento de la personalidad del Espíritu Santo. En Dios, el habla y la personalidad son inseparables.

Que Dios puede hablar, y habla, a su pueblo en las lenguas de quienes lo constituyen es un artículo de fe de la Iglesia; pero tal comunicación siempre está limitada por dos factores humanos. Cuando Dios se dirige a los hombres (o viceversa, cuando los hombres se dirigen a Dios) en las lenguas que han aprendido, la comunicación está limitada 1) por las categorías de los conceptos en que el individuo forma sus pensamientos, y 2) verbalmente por el vocabulario que uno domina. A modo de contraste, cuando el cristiano lleno del Espíritu ora o habla en lenguas, habla una lengua que nunca ha aprendido. El vocabulario está controlado por la mente del Espíritu. Puede ser una sola lengua o muchas, según el deseo del Espíritu, y se sobrepasan todas las restricciones de las categorías de conceptos y del vocabulario. Pablo describió en tales términos su propia experiencia de la glosolalia. “Porque si yo oro en lengua desconocida — escribió él —, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto.” (I Cor. 14:14)

Tampoco el apóstol restó importancia a esto, porque en seguida añadió: “Qué, pues? Oraré con el espíritu [es decir, en lenguas según el Espíritu le diera que hablase], pero oraré también con el entendimiento [es decir, en las lenguas que había aprendido]; cantaré con el espíritu [es decir, en lenguas], pero cantaré también con el entendimiento [es decir, en las lenguas que sabía] (I Cor. 14:15)

Jesús prometió poder a sus discípulos cuando viniera sobre ellos el Espíritu Santo, y la primen manifestación distintivamente personal del poder del Espíritu fue hablar sobrenaturalmente en otras lenguas. Por eso el Espíritu Santo demostró su soberanía sobre los órganos de la comunicación humana que tuvieran que ver con el cumplimiento de la responsabilidad de los discípulos como testigos. Las lenguas fueron la manifestación carismática singular de la presencia y el poder del Espíritu divino el día de Pentecostés. Para cada manifestación carismática del Espíritu Santo se puede hallar un paralelo antes de Pentecostés, a excepción de las lenguas. Ellas fueron, y son, la señal normativa (y en esto estriba el escándalo que causan) del poder pentecostal en la vida de los cristianos.

Una palabra más es necesario decir aquí para esclarecer la relación que hay entre las lenguas que se hablaron en Pentecostés y las palabras que cita Pedro de la profecía de Joel, donde la profecía es la cualidad distintiva del derramamiento del Espíritu de Dios “sobre toda carne” ¿Fue simplemente una adaptación indefinida, impuesta por conveniencia homilética, de las palabras del antiguo vidente al fenómeno pentecostal? ¿O hay un vínculo más preciso entre la profecía de Joel y las lenguas de Pentecostés? La respuesta se puede hallar en la palabra griega que en nuestras versiones castellanas se ha traducido por “hablasen”. En la Versión de los Setenta, la misma palabra “no se emplea para referirse a la conversación corriente, sino a las declaraciones de los profetas”.’

Tal vez el empleo de esa palabra se debiera a la insólita conducta de los discípulos, a quienes por burla acusaron de estar “llenos de vino nuevo». (Hch 2:13 RVA) Su conducta era semejante al estado extático de antiguas comunidades proféticas de Israel. Al parecer, Pedro interpretó como declaraciones proféticas las lenguas que se hablaron en Pentecostés. En ese sentido, las lenguas fueron un cumplimiento literal del oráculo de Joel: “Y en los postreros días, dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán. “(Hch. 2:17)

Cuando el día de Pentecostés la comunidad apostólica habló lenguas “según el Espíritu les daba que hablasen”, hablaron por inspiración divina lenguas que no habían aprendido antes. Pan ellos eran lenguas; pero para los espectadores que los oyeron y entendieron que hablaban en sus dialectos (Hch. 2:6), no eran lenguas, sino profecías. Les oían alabar con ardor profético “las maravillas de Dios”. Esa misma manifestación de alabanza en lenguas ocurrió después en la casa de Cornelio cuando “los oían que hablaban ea lenguas, y que magnificaban a Dios”.(Hch. 10:46) » (7)

« ¿Qué ocurrió en Pentecostés? El capítulo 2 de Hechos nos dice que ocurrieron cuatro cosas que señalaron el advenimiento de la nueva era. Primera, un estruendo del cielo, como de un viento recio llenó la casa. Segunda, algo que semejaba lenguas de fuego se asentó sobre cada una de las personas congregadas en el aposento alto. Tercera, todos fueron llenados del Espíritu Santo. Cuarta, todos hablaron en lenguas al otorgarles el Espíritu la capacidad de hacerlo. Esas lenguas eran idiomas conocidos por la gente esparcida en todo el Imperio Romano que habían arribado a Jerusalén para Pentecostés. Algunos creen que el milagro se produjo en el oído de los oyentes. Otros creen que los apóstoles recibieron un sobrenatural don de hablar en idiomas foráneos que desconocían. Cualquiera sea la posición que adoptemos ¡se produjo un “milagro”!

El mismo vocablo básico para “llenado” aparece en Hechos 4:8 donde Pedro, “lleno del Espíritu Santo” (no se menciona el hablar en lenguas) predicó su breve sermón al sumo sacerdote y a los dirigentes judíos. La misma raíz del vocablo figura en conexión con Juan el Bautista en Lucas 1:15 donde la Escritura dice que “será lleno del Espíritu Santo, aun desde el vientre de su madre”. Sin embargo nada dice la Escritura de que Juan haya hablado alguna vez en lenguas. En la experiencia de la conversión de Pablo, Ananías se allegó a él diciéndole que Jesús lo había enviado “para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo” (Hechos 9:17). Pablo recuperó la vista, fue bautizado y “en seguida predicaba a Cristo en las sinagogas diciendo que éste era el Hijo de Dios” (Hechos 9:20). Nuevamente nada se dice de hablar en lenguas.

El capítulo 19 del libro de Hechos relata la historia de Pablo en Éfeso. Encontró allí algunos creyentes que nada sabían de la venida del Espíritu. Se nos dice que cuando les hubo “impuesto las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas y profetizaban” (Hechos 19:6). En este pasaje la Escritura no dice que fueran llenos del Espíritu. De cualquier manera, hablaron en lenguas y profetizaron, si bien no hubo lenguas de fuego ni viento recio como ocurrió en Pentecostés. Más aún, el relato de Hechos 19 no dice si los idiomas hablados eran idiomas que la gente presente entendía y tampoco menciona la presencia de intérpretes. Por lo menos podemos presuponer que eran idiomas conocidos en algún lugar del mundo. Cuando vamos a un país extranjero a predicar, hablamos en inglés. El inglés es un idioma desconocido para la mayoría de nuestros oyentes. Por ejemplo, en el noreste de la India hablamos a muchos miles en cada reunión; utilizamos diecisiete distintos intérpretes para traducir nuestro mensaje a diecisiete dialectos para que la gente pudiera entender nuestro “desconocido idioma”. A nuestro juicio, esto es análogo a lo que ocurrió en Pentecostés, con la excepción de que aquello fue un milagro divino. Puede haber sido que cada uno de los que hablaba lo hacía en un idioma que algunos oyentes entendían, o que el Espíritu Santo interpretaba a cada uno de los oyentes en su propio idioma lo que decía, y en este último caso el milagro sería el otorgamiento de su capacidad de entender.

Lenguas “Desconocidas” en 1 Corintios

En 1 Corintios el hablar en lenguas pareciera ser algo muy distinto de lo que se relata en Hechos de los Apóstoles, si bien en Hechos y en 1 Corintios se utiliza la misma palabra griega cuando se habla de “lenguas”.

En Pentecostés los discípulos hablaron en lenguas conocidas a la gente que visitaba Jerusalén. Los que hablaban, llenos de poder por el Espíritu Santo, no conocían estos idiomas pero sí los conocían sus oyentes. En cambio, en 1 Corintios los oyentes no escucharon un idioma que conocían de modo que se requirió la presencia de intérpretes. El problema consiste en saber si los idiomas que menciona la primera carta a los corintios eran idiomas conocidos. Algunos eruditos bíblicos sugieren que sí, en tanto que otros sostienen que era simplemente alguna forma de emisión extática distinta a todo idioma humano conocido. Personalmente nos inclinamos por esta última posición. Pero de cualquier manera que sea, poca diferencia hace en nuestra comprensión del pasaje, si bien algunos señalan que si el don de lenguas de 1 Corintios era un lenguaje conocido, ya no guardaría relación con mucho de lo que se ha rotulado como “lenguas” en el día de hoy. El hecho de que la “interpretación” es vista como un don espiritual nos hace pensar que el don de lenguas mencionado en 1 Corintios no era un idioma conocido que pudiera ser entendido por alguien que naturalmente hablara ese idioma.

El capítulo 13 de 1 Corintios tiene su propio enigma o misterio. Pablo menciona el idioma de ángeles y de hombres. No puede caber duda alguna de que el idioma de los ángeles nos es totalmente desconocido a los hombres, pero va implícito que alguien pudiera hablar en tal idioma. En Corintios Pablo habla de lenguas como de un don que proviene del Espíritu Santo, de modo que el Espíritu Santo puede otorgar a alguien la capacidad de hablar en un idioma angélico. Claro está que Pablo deja bien aclarado que no a todos les da este particular don. Es debido a estas razones que encontramos difícil vincular el llenado del Espíritu Santo a un segundo bautismo acompañado necesariamente de la señal de hablar en lenguas. No hallamos sólidos fundamentos escriturales para sostener la posición de que el hablar en lenguas, como señal, se le brinda a todos los que son bautizados con el Espíritu, en tanto que el hablar en lenguas, como un don, se le otorga solamente a algunos.

Por otra parte, pensamos que puede ser incorrecto el uso moderno que se le da al término “carismático”. En 1 Corintios, charismata es el vocablo griego que expresa los dones que Dios otorga a los creyentes. Nadie puede adquirir ese don por sí mismo. Como habremos de ver, los dones, según Pablo, provienen del soberano accionar del Espíritu Santo de Dios que reparte “a cada uno en particular como él quiere” (1 Corintios 12:11). Dice Pablo: “Porque por un solo Espíritu (pues eso es lo que dice el idioma griego) fuimos todos bautizados en un cuerpo” (1 Corintios 12:13). Pero, además de ello, el Espíritu distribuye dones a los diversos miembros del cuerpo. Así, pues, todo creyente obtiene algún don. 1Y por lo tanto, todo creyente es un carismático!

Más aún, Pablo no indica que un determinado don pertenece a todo creyente. Dice solamente que recibe “algún” don. Les dice a los corintios que deben “procurar” (1 Corintios 12:31) los dones mejores. La enciclopedia Espasa-Calpe define la palabra procurar como “hacer diligencias o esfuerzos para conseguir lo que se desea”. Y en 1 Corintios 13 afirma el Apóstol que todo don que no se acompaña de amor es despreciable y carente de valor.

De la lectura del libro “En los Postreros días”, considero las siguientes conclusiones extraídas: «La Iglesia del Nuevo Testamento había sido verdaderamente una Iglesia carismática, según lo confirmaba el libro de los Hechos de los Apóstoles. También era claro que la Iglesia primitiva retuvo sus dones originales y su poder pentecostal en el largo período de lucha y de persecución antes del triunfo del cristianismo en Occidente bajo Constantino. Sin embargo, después de lograr aceptación y poder, la Iglesia comenzó a experimentar cada vez menos el poder milagroso de la Iglesia primitiva, y se volvió más y más ritualista, adoptando expresiones sacramentales de la fe.

El movimiento de renovación montanista del período 185-212 d.C. representó un intento por restaurar los carismas a la iglesia. A pesar de algunos éxitos iniciales, en los cuales las lenguas y la profecía fueron restaurados entre los seguidores de Montano, el movimiento fue finalmente condenado por la Iglesia. La causa principal de este rechazo no fue la presencia de los carismas, sino los reclamos de Montano de que las expresiones proféticas eran de igual valor que las Escrituras.

Muchos tienen la impresión de que la Iglesia reaccionó contra el montanismo afirmando que los carismas más sensacionales, aun cuando los había experimentado la Iglesia apostólica, habían sido quitados después que estuvo completo el canon aceptado de las Escrituras. Esta opinión fue expresada por Agustín y respaldada por los eruditos de los siglos siguientes. Respecto de las lenguas como evidencia de la recepción del Espíritu Santo, Agustín dijo:

“En el comienzo de la Iglesia el Espíritu Santo cayó sobre los creyentes, y ellos hablaron en lenguas que no habían aprendido, según el Espíritu les facultó para hacerlo. Era una señal apropiada para la época: todas las lenguas del mundo eran una significación adecuada del Espíritu Santo, por cuanto el evangelio de Dios habría de ser difundido por medio de toda lengua en todas partes del mundo. La señal fue dada y luego dejó de ser. Nosotros ya no esperamos que aquellos sobre los cuales se imponen las manos reciban el Espíritu Santo con el’ acompañamiento del hablar en lenguas. Cuando nosotros retiramos nuestras manos de sobre estos “infantes”, los miembros recién nacidos de la Iglesia, ninguno de ustedes (pienso yo) miró para ver si hablarían en lenguas, o viendo que esto no ocurría, tuvo la perversidad de decir que no habían recibido el Espíritu Santo, pues si lo hubieran recibido, hubieran hablado en lenguas como ocurrió en el principio.”

Del mismo modo para todos los otros dones extraordinarios del Espíritu, la teoría de la “cesación” de Agustín fue de una gran influencia sobre las generaciones de teólogos subsiguientes: “Algunos preguntan: ¿Por qué no ocurren los milagros en la actualidad, tal como ocurrió en los tiempos antiguos? Yo podría responder que éstos eran necesarios entonces, antes de que el mundo llegara a creer, con el fin de ganar la creencia del mundo.”La reacción contra el montanismo, que condujo a la creencia de que los carismas habían concluido con la era apostólica ha seguido hasta los tiempos modernos. Aun cuando la Iglesia Católica Romana dejó la puerta abierta a los milagros en la vida de ciertos santos (de algunos de los cuales se dice que habían hablado en lenguas y que habían realizado algunos milagros de sanidad), la Iglesia manifestaba una tendencia cada vez mayor a enseñar que los milagros de la era apostólica concluyeron con la Iglesia primitiva. Con la institucionalización de la Iglesia, los carismas menos espectaculares de gobierno, administración y enseñanza pasaron al primer plano como los dones más aceptables a disposición de la jerarquía.

Fue Juan Crisóstomo en el siglo cuarto el que presentó la expresión clásica del punto de vista de que los carismas habían cesado, en sus hornillas sobre 1 Corintios 12. Confesando su ignorancia sobre el asunto, escribió:

“Todo este pasaje es muy oscuro: pero la oscuridad es producida por nuestra ignorancia de los hechos a los cuales se hace referencia y por la cesación de estos, siendo así que entonces solían ocurrir pero ahora ya no ocurren más. ¿Y por qué razón no ocurren ahora? Porque, miren ahora, también la causa de la oscuridad ha suscitado en nosotros otra interrogante, y es esta: ¿Por qué ocurrieron entonces y ahora ya no ocurren más?.. . Pues, ¿qué era lo que ocurría entonces? Todo el que era bautizado hablaba de inmediato en lenguas, y no solamente en lenguas, sino que muchos profetizaban, y algunos realizaban muchos milagros… pero lo que más abundaba entre ellos era el don de lenguas.”

La cesación de los carismas llegó a ser parte de la teología clásica de la Iglesia. Agustín y Crisóstomo fueron citados por incontables teólogos y comentaristas en los siglos que les siguieron. Dones como la glosolalia (el hablar en lenguas) llegaron a ser tan raros que la Iglesia olvidó la apropiada función que los tales cumplían en la comunidad cristiana. Con el paso de los años, el hablar en un idioma no aprendido por quien lo hablaba fue visto como evidencia de la posesión de un espíritu maligno más bien que del Espíritu Santo. En efecto, ya alrededor del año 1000 d.C. el Rituale romanum (Ritual romano) definía la glosolalia como la evidencia a simple vista dé posesión demoníaca. Pudiera haberse esperado que los reformadores, tales como Lutero y Calvino, hubieran restaurado los carismas a la Iglesia como la herencia común de todos los creyentes. Sin embargo, no sucedió así. Uno de los cargos presentados en contra de los reformadores por las autoridades católicas era que al protestantismo le faltaban milagros que confirmaran sus comienzos. Los teólogos católicos consideraban los carismas como la aprobación divina del comienzo de la Iglesia. Los católicos demandaban de Lutero y de Calvino señales y milagros que autenticaran que sus iglesias eran iglesias cristianas genuinas y ortodoxas. Lutero, Siguiendo la línea de pensamiento de Agustín y de Crisóstomo, respondió con el siguiente punto de vista respecto de las señales, milagros y dones del Espíritu Santo:

El Espíritu Santo es enviado en dos formas. En la Iglesia primitiva fue enviado en forma manifiesta y visible. De este modo descendió sobre Cristo en el Jordán en forma de paloma (Mateo 3:16), y sobre los apóstoles y otros creyentes en forma de fuego (Hechos 2:3). Este fue el primer envío del Espíritu Santo; era necesario en la Iglesia primitiva, la que debía establecerse con señales visibles por causa de los Inconversos, tal como Pablo testifica en 1 Corintios 14:22. “Las lenguas son por señal, no a los creyentes, sino a los incrédulos.” Pero más tarde, cuando la iglesia había sido reunida y confirmada por estas señales, no fue necesario que continuara este envío visible del Espíritu Santo.

A través de los siglos, el cristianismo, en sus ramas católica romana y protestante, adoptó el punto de vista de que los dones espectaculares y sobrenaturales del Espíritu Santo habían terminado con la Iglesia primitiva, y que, al haberse completado el canon de las Escrituras inspiradas, nunca volverían a ser necesarios. La tradición mística católica siguió dando lugar a que algunos santos poseídos de “santidad heroica” ejercitaran algunos de los dones, pero tal santidad estaba reservada, en la mente de muchos, para los miembros del clero y para los religiosos (obispos, sacerdotes, monjes y monjas), no para las masas de cristianos comunes. Este punto de vista fue la sabiduría convencional de la Iglesia hasta el siglo diecinueve. Entonces los desarrollos histórico y teológico provocaron el comienzo de un extraordinario cambio de opinión en varios lugares, en forma notable en Inglaterra y Estados Unidos. » (8)

«Crisóstomo, cuando él escribió contra el ambiente de la cultura pagana de su tiempo, comentó que sus ídolos, “aunque mudos en sí mismos, tenían con todo sus oráculos y profetas y augures, quienes aparentaban tener dones espirituales, como la pitonisa de Delfos; pero no se engañen — advirtió —, los dones de ellos se pueden distinguir fácilmente de los de nosotros» (9)

«Prácticamente, cada generación de la cristiandad ha testimoniado el desenvolvimiento de algún nuevo movimiento (bueno o malo) dentro de sus hileras. Los apóstoles tenían que guardar la verdad contra los judaizantes y del progreso del gnosticismo incipiente. La era pos-apostólica estaba llena de controversias y del desenvolvimiento de nuevos “ISMOS”: Docetismo, Cerintianismo, Eutiquianismo, Sabelianismo, Arrianismo, etc. San Agustín luchó contra el Pelagianismo. Aún en el período de la Edad Media vió la actividad de los Anabaptistas y la institución de las varias ordenes católicas romanas: (Agustinianos, Dominicanos, Franciscanos, Jesuitas etc.). En el siglo XVI eclodió la poderosa Reforma Protestante, con el desenvolvimiento subsecuente de los mayores grupos eclesiásticos (Luteranos, Anglicanos, Presbiterianos etc., y de los menores disidentes). Mas tarde, la cristiandad americana contribuyó con muchos grupos diferentes: Mormones, Campbelitas, Testimonias de Jehová, Adventistas del Séptimo Día, etc.).

El siglo XX también ha testimoniado su parte de nuevos desenvolvimientos. Un movimiento-clave ha sido el Pentecostalismo, con su énfasis sobre el Espíritu Santo y dones espirituales. Este movimiento viene dividiendo todas las iglesias, aún las tradicionales que resultan en la formación de nuevas denominaciones a cada día. Este movimiento llegó al Brasil en 1.911, en la ciudad de Belém do Pará, por dos pastores suecos: Daniel Berg y Gunnar Vingren, ambos de la Iglesia Bautista de Chicago, Estados Unidos, los cuales, días después, fueron expulsos por el pastor bautista de Belém, por no aceptar esta nueva doctrina.

Queremos destacar aqui que estos dos pastores trajeron para Brasil la doctrina del don de lenguas, pero Gunnar Vingren, que era teólogo bautista, tuvo que estudiar portugués, mientras Daniel trabajaba para el sustento de ambos.

Cuando ellos fueron expulsos de la iglesia Bautista, muchas personas de la iglesia los siguieron. Y este grupo disidente formó una asamblea, conocida hoy como Asambleas de Dios, nacida en 1.911 (en Chile conocida con el mismo nombre). Casi que simultáneamente a estos acontecimientos, llegaba a Sao Paulo un italiano proveniente también de Chicago, llamado Louis Francescone que, a ejemplo de los otros dos, también tubo que estudiar portugués, después de haber fundado una asamblea solamente de italianos. El era presbiteriano y como la iglesia Presbiteriana también no lo aceptó con sus dones carismáticos, el procedió de la misma forma que los suecos, y fundó otra asamblea, que vino a ser la Congregación Cristiana de Brasil, también en 1.9ll (en Chile: “Congregación Cristiana de Chile).

En 1.950, surge en Sao Paulo mas un fenómeno proveniente también de los Estados Unidos, Harold Williams, cuyo énfasis estaba en las curas divinas. En esa época llegó a reunir mas de 200.000 personas en el “Vale do Anhangabaú” en Sao Paulo (pleno centro de Sao Paulo). Entre los oyentes estaba un albañil pernambucano, de la Asambleas de Dios, cuyo nombre era nada mas nada menos que el señor Manoel de Melo. Con tamaño entusiasmo, resolvió crear su propia iglesia. Y así nació la iglesia “Brasil para Cristo.” (en Chile: “Chile para Cristo”).

En el día 18 de mayo de 1.975, surge en el escenario cristiano en todo el mundo el movimiento Carismático dentro de la iglesia Católica Apostólica Romana. El son de lenguas y el canto carismático llenó la sólida nave de la vieja iglesia-madre del Catolicismo Romano. De los 25.000 que bloquearon la Basílica, cerca de 10.000 eran participantes de la tercera Conferencia Internacional de Renovación Carismática.

En ese día, el Papa Pablo VI venció una barrera fortísima de los Cardenales, que mucho habían hablado contra los ideales de Juan XXIII, que era la participación de los católicos en el movimiento ECUMENICO. Y este sueño del Papa Juan XXIII fue concretizado en el día 21 de noviembre de 1.964, cuando el Papa Pablo VI firmó el decreto sobre el ecumenismo. Y en ese mismo día, hizo una declaración proclamando “Maria la Madre de la iglesia, la madre de todos los fieles y de todos los pastores”. El movimiento carismático está invalidando la ortodoxia católica, mudando vertiginosamente las costumbres tradicionales de la iglesia. » (10)

Lo que sucedió en Pentecostés, es lo que profetiza Jesús en el libro de Marcos: «En el Evangelio de Marcos, la única mención del fenómeno de glosolalia en los cuatro Evangelios se encuentra la gran comisión, conforme el registro de Marcos 16:17. Esto se hace significativo cuando se reconoce que el Espíritu Santo ejerció una parte proeminente en la era del Evangelio. Cristo aquí hizo una promesa, posibilitando la pregación del Evangelio en el lenguaje de aquellos que iban a oír las buenas nuevas de salvación. El objetivo “NUEVAS LENGUAS” no quiere decir lenguas inexistentes, como defienden algunos, sino que lenguas extranjeras que ellos hablarían sin haber aprendido. Es oportuno saber que hay en griego dos palabras para “NUEVO”, esto es “NÉOS” y “KAINOS”. Néos es “NUEVO” en el sentido de tiempo reciente y Kainós es “NUEVO” en la forma o cualidad. Cristo aqui usó Kainós porque se refería al “NUEVO” no usado.

Roberto Gromacki en su libro, Movimiento Moderno de Lenguas, hizo la siguiente declaración: “Si el hablar lenguas hubiese envuelto lenguas desconocidas nunca antes habladas, entonces Cristo tendría usado Néos (nuevo en referencia al tiempo). Pero, como El empleó Kainós, tiene que referirse a lenguas extranjeras, que eran “NUEVAS” para aquellos que las hablasen, porque ya existían antes.” Eran idiomas nuevos para aquellos que los hablarían. La denominación de nuevas indicaba el contraste con las lenguas por ellos habladas. » (11)

Observaciones respecto al Don de Lenguas

«En relación con el don de lenguas, según 1 Corintios 12:30 y el extenso análisis que sobre el tema hace el capítulo 14 de 1 Corintios, debemos anotar a continuación las siguientes reflexiones:

Primera, hay un concreto y preciso don de lenguas al parecer distinto al expresado en Pentecostés, porque en este caso no se requirió interpretación alguna. Además, en Pentecostés el fenómeno se acompañó de otras señales, tales como las lenguas de fuego y el viento recio. Nada de esto se menciona en relación con los dones del Espíritu en 1 Corintios.

Si bien hay francos desacuerdos entre los creyentes sobre la validez del don de lenguas en el día de hoy, personalmente no hallamos justificación bíblica alguna para sostener que el don de lenguas tenía validez únicamente para los días neotestamentarios. Pero al mismo tiempo se transforma fácilmente en un factor divisivo y de malos entendidos. Testimonio de ello es el hecho de que Pablo consideró necesario extenderse en los capítulos 12, 13 y 14 de 1 Corintios. (Al par que hacía hincapié en que era el menor de los dones, Pablo le dedicó más espacio que a ninguno de los otros). Por lo tanto, cuando ocurre hoy en día, debe practicarse cuidadosamente con las salvaguardias bíblicas anotadas por Pablo.

Asimismo, al par que el don de lenguas puede manifestarse hoy en día como un valioso don espiritual, ello no quiere decir que toda manifestación de lenguas ocurre según la voluntad de Dios y deba ser aprobada por nosotros a ojos cerrados.

Segunda, debe subrayarse con trazos bien definidos, como aparece claramente indicado en 1 Corintios 12—14, que el don de lenguas es un don del Espíritu Santo y no un fruto del Espíritu. Como habremos de ver más adelante, el fruto del Espíritu anotado en Gálatas 5:22, 23 debiera señalar o rotular a todo cristiano que anda en el Espíritu. Por otra parte, los dones son distribuidos entre los creyentes según la soberana voluntad y disposición de Dios. Por lo tanto, es un don que pueden poseerlo algunos y otros no. No hallamos razón ni argumento bíblico alguno que nos permita sostener que el don de lenguas es un don que Dios desea otorgar a todos los creyentes. Algunos pueden recibir ese don y Otros no. Sería incorrecto que los creyentes que no han recibido el don de lenguas se sientan algo así como cristianos de “segunda categoría” o que anhelen ardientemente este don si Dios no consideró conveniente dárselo. Igualmente incorrecto es que quienes poseen este don procuren inducir a los demás a que lo obtengan o enseñar que todos los creyentes, sin excepción, deben experimentarlo.

Tercera, el don de lenguas mencionado en 1 Corintios 12—14 es sin duda uno de los dones del Espíritu menos importante; en realidad, pareciera ser el de menor importancia. Y ello se debe a que a menudo no brinda beneficio espiritual a otros creyentes. Los otros dones claramente se ejercitan para edificar y fortalecer el cuerpo de Cristo. Y si bien el don de lenguas pudiera brindar ese beneficio en un culto público de adoración (siempre y cuando haya un intérprete presente), los otros dones están más directamente involucrados en el mutuo fortalecimiento de los creyentes.

Por ello es que el don de lenguas no debe ser considerado como la más elevada expresión de madurez cristiana. En realidad de verdad, millones de cristianos espiritualmente maduros jamás hablaron en lenguas, y muchos que hablan en lenguas no son espiritualmente maduros.

Cuarta, el don de lenguas no es necesariamente un signo del bautismo del creyente por el Espíritu Santo y su incorporación al cuerpo de Cristo. Ello es especialmente cierto respecto de 1 Corintios, porque las personas que allí se mencionan ya habían sido incorporadas al cuerpo de Cristo de una vez por todas. En ninguna parte de la Biblia leemos que el don de lenguas sea una necesaria evidencia de haber sido bautizados por el Espíritu Santo e incorporados, por ese bautismo, al cuerpo de Cristo, la iglesia. Aun en Hechos, donde se menciona el hablar en lenguas, no hay ninguna indicación de que fuera necesaria evidencia de haber sido bautizado por el Espíritu Santo.

De la misma manera, el don de lenguas no debe ser equiparado necesariamente al llenado con el Espíritu. Podemos estar llenos del Espíritu Santo y jamás hablar en lenguas. El llenado del Espíritu puede manifestarse de muy diversas maneras y experiencias en nuestras vidas, de las cuales el hablar ocasionalmente en lenguas puede ser una de las evidencias. Algunos de los cristianos más llenos del Espíritu que hemos conocido a lo largo de nuestra vida nunca experimentaron el don de lenguas y no por ello estaban menos llenos del Espíritu.

Quinta, tanto la Biblia como la experiencia nos advierten que el don de lenguas puede ser fácil objeto de abuso y hasta puede llegar a ser peligroso. Así, por ejemplo, el don de lenguas ha llevado a quienes lo poseen a un estado de orgullo espiritual. Algunos experimentan el don de lenguas y de inmediato se figuran ser mejores o más espirituales que otros creyentes que no han recibido este don. Tal actitud es diametralmente opuesta a la adecuada actitud de un creyente lleno del Espíritu.

Creemos conveniente señalar otros peligros. Por ejemplo (como ya lo hemos indicado), el hablar en lenguas puede dividir fácilmente a los cristianos. Esto ocurre a menudo debido al orgullo o en razón de que las personas poseedoras del don de lenguas procuran imponérselo a los demás. Por otra parte, se da el caso de personas que se sienten orgullosas porque no hablan en lenguas y eso es igualmente malo!

En todo este asunto de hablar en lenguas el mayor peligro estriba en el desequilibrio. A veces la persona que ha experimentado este don se ve totalmente absorbida o preocupada con el hablar en lenguas. Se olvidan los otros dones del Espíritu (a excepción, tal vez, de los dones singulares o prodigiosos que también son espectaculares e impresionantes), y demuestran poco interés en vivir santamente imbuidos del fruto del Espíritu. Algunos que insisten en reducirlo todo al don de lenguas e instan a los demás a que lo busquen, demuestran poquísimo interés en la evangelización, énfasis en el cual insiste el Espíritu Santo. Pensamos en este momento, como ejemplo, en un pequeño grupo de creyentes que hablan en lenguas que rara vez ganan almas para Cristo. Esperan que otros ganen las almas y luego se acercan al nuevo convertido procurando persuadirlo de que debe hablar en lenguas para crecer en el Señor.

Y otro peligro es que algunos pueden ver en la experiencia de hablar en lenguas una manera rápida y fácil, además de eficaz, para alcanzar poder y madurez espirituales. Uno de los miembros de nuestro equipo cursaba estudios en el seminario juntamente con un joven que asistía a diversas reuniones en la permanente esperanza de obtener el don de lenguas. Cuando le preguntaron por qué apetecía este don, respondió que era porque sentía una aguda carencia de poder y de comunión con Dios, y pensaba que el don de lenguas le daría potencia espiritual y una clara sensación de proximidad a Dios. Preguntado si oraba con frecuencia, si leía la Biblia con regularidad y si pasaba mucho tiempo en compañía de otros creyentes, admitió que no hacía ninguna de esas tres cosas. Dios le había dado los medios idóneos para alcanzar el crecimiento espiritual —la oración, la Biblia y la comunión— pero no estaba dispuesto a echar mano de esos medios o recursos. Para él el don de lenguas era la manera rápida, fácil y eficaz para obtener la madurez espiritual. No fue accidental, seguramente, que poco después se retiró del seminario y renunció a sus planes de ser ministro.

El último peligro que podríamos mencionar es el de la posibilidad de que el don pueda ser, en algunos casos, una imitación fraudulenta. Esto puede reconocer como causa un deliberado engaño, o de lo contrario porque el “don” no se origina en Dios sino en nuestra conformación sicológica. También puede ser el resultado de una actividad demoníaca.

Conviene mencionar el hecho de que el antiquísimo oráculo de Delfos hablaba en lo que podría denominarse “lenguas” como lo hacían los sacerdotes y las sacerdotisas en el gran templo que dominaba la ciudad de Corinto. El doctor Akbar Abdul-Haqq nos decía que el hablar en lenguas no es un fenómeno raro en la India en el día de hoy entre las religiones no cristianas.
Más aún, hay casos perfectamente bien comprobados de personas poseídas por demonios que cuentan con la capacidad de hablar en ciertos idiomas corrientes totalmente desconocidos por ellas cuando están en su sano juicio. La Biblia registra el hecho de que los magos de la corte del Faraón pudieron reproducir hasta cierto punto los milagros de Dios.

No en balde dijo Juan: “No creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios” (1 Juan 4:1). Ya hablamos de esto cuando analizamos el don de discernimiento en el capítulo doce.

Aun los cristianos pueden incurrir en una imitación fraudulenta del don de lenguas. Una niña que asistía a unas reuniones carismáticas quería desesperadamente recibir el don de lenguas como lo habían recibido tantas de sus amigas. Habiendo transcurrido su niñez en otro país, oró en el idioma propio del mismo, pretendiendo que se operaba un don espiritual. Los demás creyeron que había recibido el don de lenguas. Como resultado de ello, ¡fue aceptada y pudo ingresar en este pequeño círculo donde al hablar en lenguas se le asignaba tan primordial importancia!

Ninguna experiencia —no importa cuán significativa sea para nosotros o en qué grado pueda impresionamos— debe tomar en nuestras vidas el lugar de la Palabra de Dios. Nuestras experiencias tienen que ser juzgadas, en todos los casos, a la luz de la Biblia; no debemos juzgar a la Biblia según nuestras experiencias. Dios el Espíritu Santo nos ha dado la Biblia, y ningún don que provenga verdaderamente del Espíritu Santo entrará en contradicción con lo que dice la Biblia.

Sexta, ¿qué decir del uso privado y devocional del don de lenguas como medio de alabar a Dios y experimentar su comunión? Varios de nuestros mejores amigos nos han dicho que luego de orar durante un largo período, súbitamente se dieron cuenta de que hablaban en un idioma desconocido. La mayoría de dichos amigos no dijeron nada a nadie y no tratan de convencer a los demás a que participen de la misma experiencia. No sostienen que todos los cristianos deben hablar en lenguas como signo y señal de madurez o crecimiento espiritual.

En realidad, es muy poco lo que la Biblia dice al respecto. El uso privado del don de lenguas va implícito en el comentario de Pablo cuando dijo: “Hablo en lenguas más que todos vosotros; pero en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento, para enseñar también a otros, que diez mil palabras en lengua desconocida” (1 Corintios 14:18, 19). Algunos han sugerido que el mandato de Pablo de orar “en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu” (Efesios 6:18) entraña hablar en lenguas, pero el énfasis en requerimientos específicos de oración (en lo cual la mente está en plena actividad al concentrarse en los temas objetos de la oración) en este pasaje indican que no es eso lo que deseaba significar Pablo.

En conclusión, nos impresiona la notoria diferencia de opiniones que reina entre los autodenominados carismáticos respecto al hablar en lenguas. Muchos sienten que es absolutamente erróneo sostener que el hablar en lenguas sea el resultado obligado de ser bautizado o llenado con el Espíritu Santo. Un crecido grupo de evangélicos ni siquiera consideran al don de lenguas como don relevante del Espíritu en el día de hoy, de la misma manera que tampoco lo es en la actualidad el don del apostolado.

Sabemos de una agrupación muy utilizada por Dios que no invitaría a sabiendas a su plataforma o púlpito a nadie, por más dotado y aceptado que fuera en los círculos evangélicos, que profesara hablar en lenguas. Algunos podrán discrepar con esta política, pero los dirigentes y responsables de este ministerio son sinceros en sus convicciones y debieran ser respetados en sus puntos de vista.

Por otro lado, muchos evangélicos que no profesan hablar en lenguas adoptan ahora una postura totalmente neutral. Han visto de qué manera el movimiento carismático ha penetrado profundamente en todas las denominaciones con gran bendición y renovación. Y por ello están preparados para reconocer que todos los dones sobrenaturales de 1 Corintios 12 tienen vigencia en el día de hoy y por lo tanto deben ser aceptados como dones del Espíritu.

Haciendo justicia a nuestros amigos carismáticos debemos añadir que si bien es cierto que discrepamos en cuanto a que “el bautismo con el Espíritu” se acompaña con el hablar en lenguas, no obstante ello, conocemos y enseñamos la necesidad de los creyentes de ser llenos con el Espíritu. Dejando de lado el factor del don de lenguas como signo necesario, es posible que estemos hablando de una fase de la misma experiencia. A juicio nuestro, la Biblia sostiene que cualquier cristiano puede disfrutar del llenado del Espíritu Santo y conocer su poder sin experimentar ninguna señal especial tal como el hablar en lenguas. En ocasión de su particular llenado, el don de lenguas puede ser una señal que Dios otorga a algunos, pero no hallamos en las Sagradas Escrituras que sea una señal para todos los creyentes. Además, y esto reviste una máxima importancia, debemos sostener nuestras opiniones sin rencor y sin romper nuestros lazos de comunión y compañerismo en Jesucristo. Adoramos al mismo Señor y por esto estamos agradecidos.

En 1 Corintios 14 Pablo afirma, sin dejar lugar a dudas, que el profetizar es más importante que hablar en lenguas. Pero al mismo tiempo ordena “no impidáis el hablar en lenguas” (1 Corintios 14:29). Al parecer Pablo hablaba muchas lenguas distintas, pero no hizo mayor hincapié en ello. Debemos evitar poner al Espíritu Santo en la posición de tener que obrar a nuestra manera. El Espíritu Santo es soberano y otorga sus dones como él quiere! Peter Wagner dice: “Se debe recordar que el cuerpo de Cristo es universal, con muchas manifestaciones locales. Los dones espirituales se brindan al cuerpo universal, y por ello algunos de esos dones pueden o no hallarse en alguna localización particular del cuerpo. Esto explica por qué, por ejemplo, una iglesia local o una denominación entera, puede no haber recibido el don de lenguas, en tanto sí lo recibe otra parte del cuerpo.”

A modo de resumen:

Primero, hay un verdadero y auténtico don de lenguas, en contraposición a una imitación fraudulenta de ese don. Muchos de los que recibieron ese don fueron espiritualmente transformados, algunos en forma temporaria y otros en forma permanente!
Segundo, Dios usa el don de lenguas en determinados momentos, en determinados lugares, especialmente en el campo misionero cristiano, para ampliar de esa manera el reino de Dios y para edificar a los creyentes.

Tercero, mucha gente está convencida de que vivimos en estos momentos lo que las Sagradas Escrituras denominan “el fin de los días” (Oseas 3:5). Tanto Joel como Oseas profetizaron que en aquellos días reaparecerán grandes manifestaciones del Espíritu y muchos de los dones singulares. Es probable que estemos viviendo ese período de la historia. Por cierto que no podemos cerrar los ojos al hecho de que los dones singulares que reivindican la autenticidad del evangelio reaparecen en esta hora.

Muchos años atrás, durante una clase en el Instituto Bíblico de Florida, un maestro dijo algo sobre el tema del don de lenguas que se nos ha grabado en forma indeleble. Aconsejó a sus alumnos a “no buscarlo pero tampoco impedirlo”.

En realidad de verdad, el hablar en lenguas es un don del Espíritu. En la actualidad hay presbiterianos, bautistas, anglicanos, luteranos y metodistas, así como también pentecostales, que hablan o han hablado en lenguas, y los hay que no lo han hecho y no suponen que lo harán en el futuro.

Pero si el hablar en lenguas es un don del Espíritu Santo, no puede ser un factor divisivo, es decir, no debe provocar divisiones. Cuando quienes hablan en lenguas abusan del don y se torna realmente en un factor que provoca divisiones y disensiones, es clara indicación de que hay una carencia de amor. Y quienes lo prohíben le hacen un deservicio a la iglesia porque contradicen las enseñanzas del apóstol Pablo. Los creyentes que hablan en lenguas, y los que no lo hacen, deben amarse y trabajar para la mayor gloria de Dios en la evangelización del mundo, recordando una cosa: los que hablan en lenguas y los que no lo hacen, tendrán que vivir juntos en la Nueva Jerusalén.

¿Es este un don que Dios ha creído útil y conveniente otorgarnos? No permitamos que sea un motivo de orgullo o de preocupación. Debemos cimentarnos en la totalidad de la Palabra de Dios. Y sobre todas las cosas, aprendamos lo que significa amar a los demás, incluso a los creyentes que pueden no coincidir totalmente con nuestros énfasis.

¿Es este un don con el que no contamos? No dejemos que ello nos preocupe, y hagamos cuanto nos sea posible para no permitir que sea un motivo o causa de división entre nosotros y otros creyentes. Hay quienes no ponen su énfasis ni hacen hincapié en las mismas cosas que nosotros, pero así y todo son nuestros hermanos y nuestras hermanas en Cristo. Y sobre todas las cosas, se nos ordena: “Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne” (Gálatas 5:16).

Los dones singulares —sanidades, milagros y lenguas— probablemente atrajeron tanto la atención de la gente en el primer siglo como lo hacen en el día de hoy. También entonces, como ahora, provocaron confusión y se abusó de los mismos. No obstante ello, Dios el Espíritu Santo se los concedió a algunos miembros de la iglesia para ser utilizados para su gloria y honra. Jamás deben ser explotados por motivos egoístas, ni tornarse jamás en motivo o causa de división o de orgullo. No hemos de preocupamos ni obsesionarnos con ellos, y sobre todas las cosas toda vez que se conceden dones de esta naturaleza, deben ser utilizados en estricto acuerdo con los principios fijados por Dios en la Biblia. Y esto último también debiera contribuir a la unidad del Espíritu. Y si Dios decide entregar estos dones a ciertas personas en el día de hoy, debemos orar pidiendo que sean usados, en todos los casos “para provecho común” (1 Corintios 12:7, Biblia de Jerusalén) y la ampliación del reino de Dios. » (12)

El Peligro de las Lenguas Modernas

«Pero la persona que juega con el hablar en lenguas juega un juego diabólico que va a causarle mucho daño. La práctica de lenguas es exactamente igual a lo que los hinduistas y aficionados del yoga (13) llaman kundalini (14). Ellos tienen el concepto de este fenómeno de dejar salir la serpiente de adentro de uno mismo, y por esto lo llama el poder de la serpiente. Viene “naturalmente” con el uso de drogas psicodélicas, yoga, experiencias de casi morir, y con el hablar en lenguas que hacen en unas iglesias. La experiencia físicamente es exactamente lo mismo entre lenguas y kundalini. Cuando sale el poder de la serpiente, frecuentemente la persona hace sonidos involuntarios y sus cuerpos se mueven en raros movimientos sin su propio control (15). El kundalini es el hablar en lenguas, caer como muerto al piso, revolcarse en el piso sin control (igual en la Santería), hacer sonidos de animales, de reír sin control(16) , oler fragancias raras, de tener sensación de intensa luz o fuego o electricidad, de tener revelaciones de personajes celestiales hablándoles, y el canto rítmico y repetitivo.

Kundalini Yoga

Kundalini era descrito en los Upanishads, las escrituras sagradas del hinduismo en el quinto siglo antes de Cristo. La tradición oral va mucho más atrás en la historia que esto.

Por ejemplo, en la India, el gurú de Kundalini Yoga, Sri Ramakrishna (1836-1886) describió su supuesta conciencia del hombre-dios. Cada día entró en samahdi (un trance) cuando se cayó al suelo involuntariamente en un estado de euforia y gozo (ananda) donde vio visiones bonitas que también a veces fue el sentido de irse afuera de su cuerpo a viajar. Esto fue acompañado con tiempos de reírse sin control. Pudo causar lo mismo en otros con un solo toque ligero a la cabeza (17). o pecho de otros (18). Otro maestro de Kundalini Yoga era Bhagwan Shree Rajneesh (1931-1990) quien trajo su secta a los Estados Unidos. En su interpretación de todo esto, hicieron meditación, canto rítmico, naturismo (anda en desnudez), el grito primordial, y formas extremas de ejercicio, y sexo libre. Con nada más su presencia, sus discípulos empezaron a reírse y llorar sin control, de caerse al suelo, de sentir como electricidad, y todo esto fue precipitado fácilmente por un toque en la cabeza por el dedo por el gran maestro Rajneesh. Usan el término, “borrachos con nuevo vino,” aun que no tomaron necesariamente alcohol. Es una euforia como lo que da el alcohol, pero es espiritual. Notamos también que las experiencias de los que practican vudú igualmente hablan en lenguas en sus sesiones.

Carl Jung (1875-1961) padre de la psicología moderna promovió el Kundalini Yoga en seminarios como el eslabón entre psicología y los pensamientos orientales para encontrar paz interna (espiritual). Kundalini Yoga es un sistema de meditaciones (19) donde se controla la respiración para poner la persona en un estado alterado de conciencia (trance (20)) donde estas cosas “espirituales” (lenguas, caerse, visiones, etc.) pueden suceder. Muchas religiones mundialmente han usado esta misma cosa para comunicarse con los dioses o los espíritus o los humanos muertos.

Aun entre ellos hay avisos (21) de que peligroso puede ser. Médicamente los doctores han notado que una vez que empieza con esto, puede perderse de repente (entra en trance de nuevo) sin aviso o buscarlo, que hay disfunción sexual, problemas físicos y psicológicos (como ansiedad, pesadillas, depresión, alucinaciones, un revuelto psicológico, salirse de la realidad, etcétera), cansancio y estrés, falta de poder de concentración, y aun problemas de posesión por demonios.

Actividad de demonios en la Iglesia

La Biblia enseña que el bautismo del Espíritu Santo ocurre al momento de ser salvo (tener fe salvadora o de aceptar a Jesús como su Salvador personal), y tiene la única marca de dejar de pecar (llevar el carácter del Espíritu de Santidad). Pero hay grupos (Pentecostales y carismáticos) quienes promueven el Bautismo del Espíritu Santo como algo igual de Kundalini o hablar en lenguas (por reinterpretar las palabras a significar cosas que no se presentan en la Biblia). Vamos a ser claros, el caerse al suelo, el perder control de sí mismo son marcas de posesión o influencia de demonios en la Biblia (Mat. 17:15), y nunca se ve asociado con la obra de Dios.

“Según el ritmo romano, otras señales de posesión (de demonios) incluye ‘la habilidad de hablar con familiaridad en un idioma extraña o de entenderlo cuando es hablado por otro, la facultad de divulgar eventos futuros o escondidos, y la manifestación de poderes que estará más allá del poder normal del sujeto.”

“El mismo Satanás se disfraza como ángel de luz.” (II Cor. 11:14)

En 1 Corintios 14, Pablo explica que el hablar en lenguas (cuando es de Dios), siempre tiene unas marcas. Una de estas marcas es que “los espíritus de los profetas están sujetos a los profetas” (14:32). Lenguas modernas es de dejar “el espíritu” tomar control del cuerpo de uno mismo, para que pierdas control (y el hablar en lenguas estáticas, o sonidos no entendibles, es la marca de este fenómeno no bíblico). Pero si el Espíritu de Dios entra en el cuerpo de la persona

(1) no quita el control de él mismo, sino propone qué es la voluntad de Dios para que esta persona con su propia voluntad decida de hacerla, y

(2) Dios no causa a la persona de hacer cosas en contra de Su voluntad, o sea, de pecar.

La lista de reglas en I Cor. 14 es la voluntad de Dios, y sin que alguien lo dijera, los que tengan el Espíritu de Dios deben obedecer esta voluntad de Dios.

Si el Espíritu de Dios entra en estas personas que hablan en lenguas hoy en día, les controla fuera de su control y voluntad propia, y lo que hacen bajo este estado es pecado, ¿Quién está causando el pecado? ¿Dios? ¿La persona que no tiene control (ni responsabilidad) de sus acciones? ¿O un espíritu disfrazándose como el Espíritu Santo, pero es realmente un espíritu maligno?» (23)

El verdadero hablar en lenguas

David Cox comenta desde su punto de vista un resumen de lo que es la práctica de hablar en “lenguas”. Aunque no cita a las manifestaciones del espíritu para provecho de I Corintios. Creo que la opinión de D. Cox es para tenerla en cuenta, entendiendo que debemos ser prudentes ante toda manifestación del Espíritu Santo, entendiéndose que todo debe hacerse en orden y decentemente,como enseña el Apóstol Pablo.

«Primero notamos que en Hch. 2, las lenguas eran el hablar en un idioma humano donde las personas presentes hablaban este idioma. Segundo notamos que en la Biblia, el propósito de lenguas era de predicar “las maravillas de Dios (Hch. 2:11), o sea, siempre es una predicación o enseñanza donde los demás juzgan o entienden lo que es enseñado o predicado, y ellos siguen Hch. 17:11 (Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así.”) de comparar todo con la Palabra de Dios para verificar su base doctrinal o rechazarlo. La edificación que habla Pablo en I Cor. 14 es de oír la Palabra de Dios y entenderla (como en Neh. 8:8) para obedecerla.

Si estas cosas son muy claras, entonces ¿Por qué los cristianos rechazan la clara enseñanza de la Biblia sobre qué es lenguas para buscar otra cosa? La repuesta queda en el corazón rebelde del ser humano. Busca rebeldía en contra de Dios. Pero aun que unos cristianos piensan que su hablar en lenguas no cabe exactamente con lo que la Biblia presenta, no entienden que es de demonios totalmente. Vamos a decir que es una actividad de brujería y religiones satánicas donde de veras pierden control de sí mismo, y un demonio le controla a uno.

Cualquier persona puede hacerlo, porque los demonios buscan siempre estar dentro de un cuerpo (Mar.5:9), o de influir a los seres humanos.» (24)

Notas:

1 “En los Postreros días”, Págs. 30-33, Vinson Synan, Edit. Vida

2El Bautismo en el Espíritu Santo Una investigación Bíblica”, Págs. 106, Howard M. Ervin, Edit. Vida

3 Portal de la fe cristiana adventista, http://www.galeon.com/adventista/estudios/profecia/13.htm

4 Portal de la fe cristiana adventista, http://www.galeon.com/adventista/estudios/profecia/13.htm

5 Nelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998.

6 Ibíd.

7 El Bautismo en el Espíritu Santo Una investigación Bíblica”, Págs. 50-52, Howard M. Ervin, Edit. Vida

8 Portal de la fe cristiana adventista,http://www.galeon.com/adventista/estudios/profecia/13.htm

10 Portal de la fe cristiana adventista, http://www.galeon.com/adventista/estudios/profecia/13.htm

11Portal de la fe cristiana adventista, http://www.galeon.com/adventista/estudios/profecia/13.htm

12 El Espíritu Santo, Págs. 188-199, Billy Graham., Casa Bautista de Publicaciones, Cuarta edición, 1989

13 Yoga – “Yoga” significa “poner bajo yugo”.

14 Kundalini – viene de la idea de quemarse o de enredarse en un espiral. Creen que toda la energía “cósmica” viene de la base de la columna (del ser humano). Kundalini es de “destapar” esta energía cósmica, y se desarrolla como cuando una serpiente que se desenreda. En el ocultismo, kundalini tiene mucha práctica solamente por los últimos 1.000 años, pero en religiones de asía, tiene historia de 4.000 años.

15 Cristiana y Stanislov Grof, “The Stormy Search for the Self”, pág. 78-79, un libro promoviendo Kundalini.

16. Risa de una Bruja: “Me reí por horas y horas. Todo mi sufrimiento privado personal… fue disuelto en la risa… me sentí transformado… siempre he visto que pasó como un genero de experiencia espiritual… la gente no piensa en la risa como una experiencia espiritual. Ahora entiendo que la risa puede ser un medio de transformación. La risa de Gavreil, como la de Afrodita, me capacitó para poner distancia entre yo y el dolor. ” Carol Christ, La Risa de un Afrodita: Reflecciones sobre una jornada a la diosa, Harper & Row, 1987, Pág. 5-6. http://www.crmspokane.org/toronto.htm

17. Notamos que la Biblia presenta que es cierta la transferencia de espíritus por la imposición de manos. Es de estar muy prevenido, de tener muchísima precaución en imponer las manos sobre otros, y especialmente de no dejar a nadie imponer sus manos sobre uno mismo sin ser extremadamente seguro de su estado de un hombre de Dios, y aun allí, refrenar o no dejar personas de imponer sus manos sobre uno mismo.

18.http://www.bible.ca/tongues-kundalini-shakers-charismastics.htm#document

19. En religiones orientales, meditación es el NO PENSAR, de bloquear o librar la mente de todo pensamiento, y en la Biblia la palabra meditar es de contemplar profundamente, opuesto.

20. En el Vudú, las personas entran en trance con música repetitiva. El trance solamente pone la persona en comunicación con seres espirituales. Durante el trance la persona no tiene control de sí mismo, y el caerse es común. Unos gatean en el piso y hacen sonidos como animales o sin sentido. Los sacerdotes del Vudú observan a las personas y tratan de agarrarles antes que se caen al piso.

21 http://heartseva.com/

22. Joseph Ecanem, PhD., “posesión por demonios”, Pág. 23, http://www.catholicapologetics.net/speaking_in_tongues.htm

23 David Cox, Kundalini y Lenguas El Poder de la Serpiente, www.davidcox.com.mx/folletos,

http://www.davidcox.com.mx/folletos/cox-kundalini.htm

24 Ibíd

En mi nombre hablarán nuevas lenguas (III)»

 

 

 

En mi nombre hablarán nuevas lenguas (III)

En mi nombre hablarán nuevas lenguas (III)

Hola:

Dios te bendiga. Gracias por interesarte en este estudio. Deseo sinceramente que lo halles de utilidad y de bendición para tu vida espiritual y que puedas hallar las respuestas que estás buscando.

Esta es la tercera nota de una serie de 4 artículos sobre En mi nombre hablarán nuevas lenguas

Gracias nuevamente por interesarte.

Paulo Arieu

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Siga la serie

Las palabras están ahí, para explicar el significado de las cosas, de manera que el que las escucha, entienda dicho significado.” — Aldous Huxley (novelista inglés)

Base científica del don de lenguas

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Enrique Coperías pregunta « ¿Tiene alguna base neurológica el don de lenguas? Hoy, la ciencia siquiátrica dispone de herramientas para explorar ese universo de kilo y medio que es nuestro cerebro. Un equipo de investigadores de la University of Pennsylvania School of Medicine se ha servido de la Tomografía Computarizada por Emisión de Fotón Único (Spect) para analizar la actividad cerebral de cinco miembros de una congregación pentescostal capaces de experimentar la glosolalia.

El Spect permite a los científicos detectar con precisión las áreas cerebrales involucradas en una determinada actividad mental de forma incruenta. Al voluntario sólo se le inyecta en vena un fármaco radioactivo, que viaja hasta los sesos y permite detectar las neuronas más activas.

En palabras de los autores del ensayo, los doctores Steve Paulson y Andrew Newberg, la prueba fue un éxito. Su investigación comenzó con la selección de los glosólalos, cinco mujeres de una congregación religiosa conocidas por su capacidad o don para entrar en trance, “conectarse directamente con Dios” y hablar en idiomas “extraños”.

“El don de lenguas es un forma de vocalización muy inusual. Parece como si la persona hablara una lengua, pero incompresible. Cuando el glosólalo se somete a un análisis lingüístico se comprueba que el supuesto idioma no se corresponde de forma clara con ninguna estructura lingüística. Lo que sale por sus bocas no se parece nada a una lengua”, dice el doctor Newberg, “El fenómeno -añade este investigador – resulta muy interesante porque no vemos actividad en las áreas del cerebro implicadas en el lenguaje. Para una persona que crea firmemente en la glosolalia, la fuente de la vocalización está muy clara”. Dualismo descartiano frente al monismo de la Era del Cerebro: ¿los sucesos mentales (psicológicos, espirituales) y los sucesos cerebrales (psicoquímicos) son la misma cosa?

Paulson y Newberg eligieron a cinco mujeres de raza negra y las invitaron a que cantaran gospel y hablaran en las lenguas enigmáticas. Durante cada actividad, las mujeres recibieron una dosis intravenosa de un marcador radioactivo, un chivato que delata las zonas cerebrales con mayor flujo sanguíneo y, por tanto, con mayor actividad neuronal. Los científicos cuentan en el último número de la revista Psychiatry Research: Neuroimaging que la actividad de los lóbulos frontales de las cinco voluntarias sufrió un considerable bajón durante la glosolalia, en comparación con los momentos en que cantaban gospel. Estos lóbulos están estrechamente relacionados con el sentimiento de autocontrol.

Newberg confiesa que el hallazgo es fascinante, pues explica por qué “los sujetos creen realmente que el espíritu de Dios se mueve en sus cuerpos y controla lo que hablan”. De hecho, las mujeres no controlan los centros del lenguaje mientras experimentan el don de lenguas. Por otro lado, el Spect reveló un incremento en la región parietal del cerebro, que integra la información sensorial de diferentes partes del cuerpo, nos orienta en el espacio y marca la clara distinción entre lo propio y el mundo exterior. Este aumento de la actividad parietal fortalece la sensación de “contacto” en todo el cuerpo, y explicaría la sensación de estar impregnado por el espíritu, según el psicólogo Michael Persinger, de la Laurentian University.Pentecostés

 

A raíz de este descubrimiento, algunos expertos se han preguntado, una vez más, si Dios está en la sinapsis, el miniespacio que separa una neurona de otra y el lugar donde ocurre el trasiego de neurotransmisores, los mensajeros de los impulsos eléctricos, la lingua franca de nuestro casquete pensante.»(1)

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Notas:

1 Enrique Coperías, El don de lenguas

«En mi nombre hablarán nuevas lenguas (IV)

En mi nombre hablarán nuevas lenguas (II)»

Mr.16:11-18 y la palabra creer, que se repite varias veces

Mr.16:11-18 y la palabra creer, que se repite varias veces

Jesús y la mujer Samaritana
A una mujer extranjera, Jesús dijo, “Cualquiera que beba el agua que yo doy nunca tendrá sed; Será un pozo de agua dentro de él, saltando a la vida eterna”
“Ellos, cuando oyeron que vivía, y que había sido visto por ella, no lo creyeron. Pero después apareció en otra forma a dos de ellos que iban de camino, yendo al campo. Ellos fueron y lo hicieron saber a los otros; y ni aun a ellos creyeron. Finalmente se apareció a los once mismos, estando ellos sentados a la mesa, y les reprochó su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que le habían visto resucitado. Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado. Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán. “(Mr.16:11-18 RVR 1960)

 

I. Introducción:

Siendo Marcos un libro (evangelio), en el que la acción es un tema predominante, no nos debe sorprender:

Que se repita la palabra creer tantas veces, ya que es común en este libro el repetir ciertas palabras que impliquen continuidad o algún grado de acción.

Ej.: «La palabra euthus o euthos, que se traduce “luego”, “inmediatamente”,”sin dilación”,”al instante”, se usa 42 veces [en el texto griego] número mayor que el total de las veces que se usa en todo el resto del Nuevo Testamento [1.10, 12, 18, 20, etc.]. Esto proporciona la impresión de qué no obstante lo variado y detallado que haya sido el ministerio de Jesús, Él se encontraba siempre de prisa hacia una invisible meta vislumbrada por Él; pero escondida para la mayor parte de sus contemporáneos y solo débilmente percibida por los discípulos en aquellos raros intervalos en que las palabras de Él les iluminaban el entendimiento.»(1)

Tampoco debería causar sorpresa que la palabra creer se repita tantas veces en este corto pasaje ya que creer, implica acción; es una palabra dinámica. Toda aquella persona que ha logrado un objetivo en la vida es porque ha creído que era posible lograrlo, y para esto emprendió ciertas acciones en pos de su objetivo.

Ej. Pablo usa los ejemplos de un atleta que corre para llevarse su premio y de un luchador que para lograr su corona de todo se abstiene

“¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible. “(I Cor. 9:24-25 RVA 1960)

Un atleta llega a la meta porque creyó que podía ganar y porque creyó se anotó en el evento, y porque creyó corrió, y porque corrió, ganó.

La palabra “creer” está íntimamente relacionada con la palabra fe, un elemento muy importante para la relación del hombre con Dios.

 

“Ellos, cuando oyeron que vivía, y que había sido visto por ella, no lo creyeron.Pero después apareció en otra forma a dos de ellos que iban de camino, yendo al campo. Ellos fueron y lo hicieron saber a los otros; y ni aun a ellos creyeron.Finalmente se apareció a los once mismos, estando ellos sentados a la mesa, y les reprochó su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que le habían visto resucitado. Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado. Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán. “(Mar.16:11-18 RVR 1960)

Las palabra relacionadas directamente con el vocablo “creer” se repiten 6 veces1 mas que es el vocablo “incredulidad” que es el antónimo de creer, en total 7 veces

El Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, nos explica el uso de la palabra Fe, en la Biblia:

«Aprobación que se da a alguna verdad, o confianza que una persona deposita en otraFe salvífica, por ejemplo, es la total confianza del hombre en CristoEn la teología bíblica no hay palabra más importante. Es tema predilecto de los autores del Nuevo Testamento, especialmente Pablo y Juan, pero encuentra sus antecedentes también en el Antiguo Testamento. Las tres palabras (fe, fiel y creer) se hallan en el Antiguo Testamento aproximadamente setenta y cinco veces, y en el Nuevo Testamento más de seiscientas veces.» (2)

Jesús desde el comienzo de su ministerio instó a las masas a creer en él. Después que Juan el Bautista fuera encarcelado, Jesús se fue a Galilea a anunciar las buenas noticias de parte de Dios y La Versión Popular dice que Jesús decía “vuélvanse a Dios y acepten con fe sus buenas noticias” (Mar 1:15 VP)

“Después de que a Juan lo metieron en la cárcel, Jesús fue a la región de Galilea. Allí anunciaba las buenas noticias acerca de Dios:”¡Ya está cercano el día en que Dios comience a reinar! Vuélvanse a Dios y crean en la buena noticia“. (Mar 1:14-15 BLS)

“Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios,diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio.” (Mar 1:14-15 RVA 1960)

 

Como bien sabemos, en Juan, Dios nos reveló el propósito de la misión de Jesús en la tierra:

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” (Jn. 3:16 RVA 1960)

“Dios amó tanto a la gente de este mundo, que me entregó a mí, que soy su único Hijo, para que todo el que crea en mí no muera, sino que tenga vida eterna.” (Jn. 3:16 BLS)

Entonces podemos ya ir entendiendo la importancia de creer tanto en la Biblia, como en el libro de Marcos, en este breve pasaje

Vine nos dice acerca del significado de la palabra creer:

«pisteuo (pisteuw), creer, también ser persuadido de, y por ello fiarse de, confiar. Significa, en este sentido de la palabra, apoyarse en, no una mera creencia. Se halla con gran frecuencia en los escritos del apóstol Juan, especialmente en su Evangelio. En cuanto a la primera utilización del verbo, véase Jn 1.50. De los escritores de los Evangelios, Mateo usa el verbo en diez ocasiones, Marcos diez, Lucas nueve, Juan noventa y nueve. En Hch 5.14 se traduce el participio presente del verbo como “creyentes”.

Y también del uso de la palabra creyente:

«pistos (pistov”) significa: (a) en el sentido activo, creyente, confiado; (b) en el sentido pasivo, fiable, fiel, de confianza. Se traduce “creyente” en Jn. 20.27; Hch 16.1; II Cor 6.15; Gál 3.9; 1 Ti 4.3; v. 10: “los que creen”; v. 12: “creyentes”; 5.16: “creyente”; 6.2; “creyente”, dos veces; Tit 1.6: “creyentes”» (3)

El Concepto de la Resurrección de los muertos:

«El concepto de la resurrección aparece en diversas maneras en la historia de las religiones. A veces se concibe como el despertar del alma del sueño de la muerte poco, a veces como la esperanza de que los muertos serán resucitados al final del mundo presente y, en ocasiones, como una resurrección colectiva de los justos luego del juicio. Hay ideas semejantes a estos conceptos de la Biblia, pero la resurrección tiene en ella un contenido y significado propios de la revelación que le son dados principalmente por la Resurrección de Jesucristo.

La idea de la resurrección no es prominente en el Antiguo Testamento. Se le encuentra principalmente en los escritos posteriores, y tanto la medida en que se afirma en el Antiguo Testamento como la influencia que otras religiones (babilónicas, zoroastrianismo) puedan haber ejercido son temas de discusión para los eruditos. Es posible afirmar, sin embargo, que lo primero que aparece en el Antiguo Testamento es la esperanza de una resurrección (en sentido figurado, una reconstitución) del pueblo de Israel después del cautiverio (Is 26.19; Ez 37.1–14; Os 6.1s). Y, aun más, el profeta Isaías prevé una resurrección de los muertos para participar en la restauración del pueblo.

No hay duda de que el Antiguo Testamento afirma que el poder del Señor se extiende también a la morada de los muertos (1 S 2.6; Job 26.6). Por ello, aunque algunos pasajes discutidos pueden referirse a la liberación de un peligro inminente de muerte (Sal 16.10s; 49.15; 86.13; Os 13.14), está ya presente en ellos la esperanza de la resurrección que en Daniel 12.2 se afirma con toda claridad. Aunque el Antiguo Testamento no presenta una doctrina sistemática de la resurrección, afirma sin dudas el poder del Señor, cuya justicia y misericordia no pueden ser detenidas por la muerte.

En los libros Apócrifos y seudoepigráficos la afirmación de la resurrección es casi universal. Se le espera con la restauración de Israel como un fenómeno corporal, aunque las ideas griegas de la Inmortalidad del alma también influyen en algunas sectas judías (como los Esenios). Solo los saduceos niegan totalmente la resurrección (Mar 12.18; Hch 23.8; cf. 26.8).

Según los Evangelios, el Maestro afirma la resurrección y la fundamenta en el poder y la voluntad de Dios (Mat 22.31s); por tanto, rechaza los conceptos burdos y materialistas al respecto (Mar 12.18–27). Las resurrecciones que Jesús mismo realiza (Mar 5.35–42; Luc 7.11–17; Jn 11.1–44) no son aún la resurrección definitiva, sino una señal de la presencia del Reino de Dios (Luc 7.16) en la persona de Jesucristo; manifiestan su poder sobre todas las fuerzas enemigas, incluso la muerte. En el cuarto Evangelio se destaca que el que cree en Jesucristo ya tiene una vida nueva, “resucitada”, que se revelará en la resurrección final (Jn 6.39s, 44, 54; 11.17–27, etc.).

La resurrección del Señor es la manifestación cumbre del triunfo sobre la muerte (I Cor 15.25ss). Con ella comienza una nueva era, “los tiempos del fin”, y el creyente, que por la fe se incorpora a Cristo, participa del poder de esa nueva vida, el poder de la resurrección y por tanto comparte la vida del Resucitado y su triunfo sobre la Muerte (Jn 14.19s; Hch 26.23; Ef. 2.5s; Col 1.18). El cristiano vive en la seguridad de la resurrección (I Cor 15.20–36; II Cor 4.14; Col 1.18), ya que el Espíritu Santo es agente de la misma (Ro 8.11).

En el Nuevo Testamento es realmente poca la especulación acerca del modo y características de la resurrección. Frecuentemente se ilustra con símbolos y figuras corrientes en el ambiente: vestiduras blancas, o fragancia y luminosidad que representan lo nuevo, puro y glorioso de la nueva vida (I Cor 15.41s, 53s; II Cor 2.15s; Ap 3.5; 6.11; etc.), la semilla que brota o el despertar del sueño (Jn 12.24; I Cor 15.6, 20, 43s, 51; Ef. 5.14; I Tes. 4.13–17). Es notable que el Nuevo Testamento acepta las doctrinas del judaísmo sobre un Juicio final y las vincula a la parusía del Señor (Hch 24.15; I Tes 4.13ss Segunda Venida). En Apocalipsis encontramos también la idea de dos resurrecciones (20.4s), pero en otros escritos se habla de una sola y un juicio (Jn 5.28s). Lo que se destaca es, en todo caso, la participación de los creyentes en la victoria de Cristo (Ro 5.17; II Tes 1.10; Ap 20.4).

San Pablo habla de un “Cuerpo de resurrección” y en contraste con una doctrina cruda de continuidad, señala la diferencia entre la vida futura y la vida actual (incorruptibilidad, gloria, etc.). Destaca el carácter personal, concreto y comunitario de la vida resucitada, en oposición a las ideas de una Inmortalidad puramente incorpórea y aislada, individualista (Ro 8.11; I Cor 15.35ss; Filip 3.21; 1 Jn 3.2). Y como en otros aspectos del tema, Jesucristo es el modelo y señal de la nueva vida: seremos semejantes a Él; veremos a Dios cara a cara; permanecerá el amor; esto es lo más importante acerca de la nueva vida. Dios dispone un cuerpo espiritual porque es el que mejor conviene a la expresión del Espíritu. Con respecto a un “estado intermedio”, entre la muerte y la resurrección, Pablo utiliza la imagen del sueño. No se describe la naturaleza de ese estado, pero sí se afirma que el creyente está con Cristo, y por tanto, es una experiencia positiva y gozosa (Filip 1.22s). Finalmente, hay que señalar que en el Nuevo Testamento la esperanza de la resurrección, lejos de conducir a un descuido de las tareas y responsabilidades de esta vida, les da sentido y estímulo. El creyente anticipa en esta vida, en fe, esperanza y amor, la calidad de vida que aguarda plenamente en la resurrección.»(4)

II Crean en Jesús resucitado

Luego de la pasión y muerte de nuestro Señor, Jesús había resucitado en la madrugada del primer día.

«Una de las cosas más satisfactorias es ver la vida del Señor Jesucristo ajustarse al molde de las profecías acerca del Mesías. Es un nutriente maravilloso de la fe el ver que antes de Su venida los siglos preparaban ya su identificación con detalles que hubiera sido imposible fraguar y hacerles a todos coincidir; tal cosa sería imposible; no estaban en la mano del hombre. El pre-conocimiento divino había hecho que se escribiera, por así decirlo, una biografía antes de que aconteciera en el tiempo y la historia. Estaba prevista la raza, el pueblo, la tribu, la familia de su ascendencia, el lugar de su nacimiento y la forma del mismo, junto con acontecimientos concomitantes. Estaban previstos sus obras y su ministerio, e incluso la época de éste, y el día de Su visitación; aun Su precursor estaba previsto. Su muerte en detalles y su significado; Su sepultura y Su resurrección; Su ascensión y partida por un tiempo a ministrar en los cielos; y aun Su regreso está previsto, acerca del cual se dieron señales que le precursarían, las cuales, gozo da el verlo, se confirman en la realidad histórica corroborando la veracidad de la inspiración profética. En Jesús de Nazaret se cumplen, pues, las expectativas mesiánicas de los siglos pasados, todo en su debido orden, la parte del Cordero y la parte del León. La parte ya cumplida nos hinche de esperanza en relación a la parte restante, que con toda lógica corresponde a Su segunda venida, de cuya cercanía ya las vestiduras del siglo presente nos avisan confirmando la promesa, cuyo cumplimiento se escucha ya viniendo como piedras del río que suenan anunciando el aluvión. Todo se acomoda como estaba previsto para ser hallado de Él cual lo anunció; aunque el día y la hora nadie sabe, sino sólo el Padre. No obstante, señales nos dio y señales tenemos; no han faltado a la cita, enriqueciendo la fe. La profecía y su cumplimiento son hechos ineludibles, vindicaciones que dejan sin excusa a los que tratan de eludir el hecho de que la historia estaba preparada para Cristo.» (5)

 

· Él es la Simiente de la Mujer que, al ser herido en el calcañar, aplastó la cabeza de la serpiente (Gén. 3:15)

· Con Su muerte nos dio el perdón, la liberación y la reconciliación; con Su resurrección, la vida y todo lo que ella implica. (Ro. 6:23).

· El es Siloh a cuyo nombre se congregarían los pueblos. Él es el León de la tribu de Judá cuyo cuerno no sería quebrado. (Gén. 49:9,10)

· Él es la bendición del Dios de Sem y Aquel que hace a Jafet morar en las tiendas de su hermano. (Gén. 9:26,27)

· El es aquel profeta al que había que escuchar; (Deut. 18:15)

· Él es el Hijo, el Sacerdo te conforme al orden de Melquisedec (Heb. 7:11)

· el heredero para siempre del trono de David. (Luc.1:32)

· Él es Emanuel, el hijo de la virgen, el admirable consejero, Dios fuerte y quien es llamado Padre eterno; el Príncipe de Paz que nos sería dado como un niño. (Is. 7:14; 9:6,7)

· Él es el siervo de Yahveh y Yahveh mismo que abriría los ojos de los ciegos y haría cantar la lengua de los mudos. (Is. 35:4-6.)

· Él es el Príncipe que nacería en Belén (Miq. 5:2)

· el Rey que entraría en un burrito, manso y humilde, a Jerusalén. (Zac. 9:9)

· Él es el Mesías Príncipe que se presentaría tras la semana sesenta y nueve de la profecía de Daniel, que moriría mas no por sí, sino que daría Su vida en expiación por el pecado de su pueblo (Dan. 9:26).

· Aquel varón de dolores, despreciado (Is. 53:3)

· cuyas manos y cuyos pies serían honrados (Sal. 22:16b).

· a quien se daría a beber vinagre (Sal. 69:21)

· y de quien se repartirían sus vestidos. (Sal. 22:16,1 8)

· Aquel que sería vendido por treinta piezas de plata (Zac. 11:12)

· Aquel que se llamaría Nazareno, aquel pimpollo, sí, aquel renuevo, la vara de tronco de Isaí. (Is. 11:1)

· Aquel que sepultado Su alma no sería dejada en el Hades, que es el Seol. Aquel cuya carne no vería corrupción sino que viviría, resucitaría y nos daría vida. (Sal. 16:8-11)

· Aquel que se sentaría a la diestra del Padre hasta que sus enemigos fuesen puestos por estrado de sus pies. (Sal. 110:1)

· Aquel cuyo Nombre daría luz a los gentiles; (Is. 42:6).

· sí, aquel que nos dejaría por un poco de tiempo para volver a establecer el Reino recibido. (Miq. 5:3,7).

· Aquella piedra no cortada de mano, que desmenuza los reinos (Dan. 2:44-45)

· El Hijo del Hombre que después de traspasado será visto en las nubes del cielo viniendo en gloria y majestad. (Dan. 7:13)

 

Las apariciones de Jesús Resucitado

Luego de su resurrección, Jesús se apareció a sus discípulos once veces. Todavía más decisivas para la fe de los discípulos fueron las apariciones de Jesucristo, variadas y convincentes. Las apariciones no tuvieron el propósito de incitar a la fe, sino el de confirmar la de los que ya eran cristianos, con la sola excepción quizás de Jacobo y Pablo.

He aquí una lista:

1. En Judea:

· A las mujeres (Mat 28.9s).

· A María Magdalena (Jn 20.11–1 8)

· A Pedro (Luc 24.34; I Cor 15.5; cf. Mar 16.7).

· A los caminantes de Emaús (Luc 24.13–31).

· A diez apóstoles (Luc 24.36–49; Jn 20.19–23; tal vez = I Cor 15.5).

· A once apóstoles (Jn 20.24–29).

· A “los que se habían reunido” (Hch 1.6–9; cf. los «apóstoles» de 1.2; quizás I Cor 15.7; Luc 24.50s; cf. v. 33).

2. Probablemente en Galilea:

· A once apóstoles (Mat 28.16–20; cf. Mar 16.7).

· A más de quinientos hermanos (I Cor 15.6).

· A Jacobo (I Cor 15.7).

· A siete discípulos (Jn 21.1–14).

Según Lucas, el período de las apariciones duró cuarenta días (Hch 1.3) y terminó con la Ascensión.

3. Vemos como Marcos registra solo dos:

a. Jesús se aparece a María Magdalena
También Juan registra este evento (Jn. 20.11-1 8)

“Habiendo, pues, resucitado Jesús por la mañana, el primer día de la semana, apareció primeramente a María Magdalena, de quien había echado siete demonios. Yendo ella, lo hizo saber a los que habían estado con él, que estaban tristes y llorando. Ellos, cuando oyeron que vivía, y que había sido visto por ella, no lo creyeron. “(Mar. 16:9-11 RVBR 1960)

b. Jesús se aparece a dos de sus discípulos
También Lucas registra este evento (Luc. 24.13-35)

“Pero después apareció en otra forma a dos de ellos que iban de camino, yendo al campo. Ellos fueron y lo hicieron saber a los otros; y ni aun a ellos creyeron “(Mar. 16:12-13 RVR 1960)

 

Luego, Marcos relata que un día se les aparece a los discípulos mientras ellos estaban sentados a la mesa y los tuvo que reprender por su falta de fe y la terquedad ya que no creyeron a los que lo habían visto resucitado.

 

“Finalmente se apareció a los once mismos, estando ellos sentados a la mesa, y les reprochó su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que le habían visto resucitado.” (Mar. 16:14 RVR 1960)

La doctrina de la resurrección

“-No se asusten –les dijo-. Ustedes buscan a Jesús el nazareno, el que fue crucificado. ¡Ha resucitado! No está aquí. Miren el lugar donde lo pusieron”. (Marcos 16:6)

«La resurrección es el poder que tuvo Cristo para volver a la vida con un cuerpo inmortal, glorificado; a gran diferencia de la “reencarnación” que enseña que el ser humano, regresa a la vida con el mismo cuerpo. La resurrección muestra al Cristo triunfante y vencedor de toda religión e ideología. Luego que el Señor es entregado al pueblo por el pusilánime Pilato, y sufre escarnios, burlas y hasta es golpeado hasta desfigurarle su rostro, es crucificado en una cruz, muere, es sepultado en el sepulcro del rico José de Arimatea y resucita de entre los muertos, el primer día de la semana. Las mujeres compraron especies aromáticas para ungir al Señor; es decir, ellas no creyeron en la resurrección, tampoco los discípulos; pero el Ángel les da las buenas nuevas que el Señor no esta en la tumba, ha resucitado; las mujeres corrieron con la noticia a los apóstoles y así se ha divulgado la noticia al mundo entero, durante dos mil años. La resurrección es la base de fe del cristianismo. Es la doctrina superior de la humanidad. No hay un solo líder del mundo que haya revivido, peor resucitado de entre los muertos. Ni Confucio, Buda, Mahoma, Gandhi, ni los grandes filósofos y seres humanos distinguidos; han resucitado como el Señor Jesucristo lo hizo. La vida, muerte y resurrección de Cristo, fueron extraordinarias. Él es santo y sublime, ya que nunca pecó. Solo Cristo perdona y limpia de todo pecado y nos hace una nueva persona. » (6)

He allí lo profetizado. ¡Solamente Jesucristo es Aquel! Las profecías lo presentan, la historia lo presenta, y lo que es más asombroso, Él mismo se presenta. Todas Sus credenciales están en orden, y “bienaventurado es aquel que no halle tropiezo en Él.” (Mat. 11:6; Luc. 7:23)

Entonces, también la Iglesia por Su Espíritu le presenta.

Pero hay algo más en esta relación profética: los tipos, las figuras, las sombras y la alegoría le presentan también. Para la analogía del pensamiento fue provisto también un testimonio.

 

Jesús quería que sus discípulos creyeran de verdad que el había resucitado, de verdad tal como el les había dicho varias veces y en cumplimiento a las escrituras.

 

Los evangelios nos muestran que Jesús resucitado es idéntico al Jesús terrenal, a pesar de las diferencias que embargan al principio los ojos de los discípulos para no reconocerle (Luc 24.16; Jn 21.4).

· El Señor come y bebe con ellos (Luc 24.41ss; Hch 10.41)

· Y permite que lo palpen (Jn 20.27; cf. Mat 28.9 y Jn 20.17);

· En su cuerpo aún conservaba las marcas de su pasión (Luc 24.39s; Jn 20.20).

Pero, ahora Jesús tiene nuevas condiciones que antes solamente habían sido presagiadas en la Transfiguración (Mar 9.9):

· Jesús desaparece de la vista de sus discípulos (Luc 24.31)

· Y pasa a través de puertas cerradas (Jn 20.19, 26).

· Tales condiciones solo podían pertenecer a un cuerpo “espiritual” (I Cor 15.44) o “glorificado” (cf. I Cor 15.43; Filip 3.21), tipo del cuerpo que el cristiano recibirá en la resurrección de los justos.

Jesús amaba a sus discípulos y era importante que ellos creyeran en su resurrección. Juan dijo que todas estas cosas se han escrito para que crean que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios y para que creyendo en el tengan vida por medio de él. (Jn. 20:31)

Yo creo que el señor no lo podía creer, se preguntaría ¿que más puedo hacer yo para que ustedes me crean, que otra señal será suficiente?

Pablo afirmó ser también parte de la misma serie de testigos (I Cor 15.8), gracias a la aparición que le fue concedida unos tres años después (Hch 9.3–8; 22.6–11; 26.12–18). Él fue el único testigo (con posible excepción de Jacobo) que no había creído en Jesucristo antes.

Vine nos explica el significado de la palabra Resurrección:

«1. anastasis (ajnavstasi”, denota: (I) un levantamiento (ana, arriba, y jistemi, poner en pie) (Luc 2.34: «levantamiento»); el Niño iba a ser como una piedra contra la que muchos en Israel tropezarían, en tanto que otros encontrarían en su fortaleza y firmeza un medio de su salvación y vida espiritual; (II) de la resurrección de entre los muertos: (a) de Cristo (Hch 1.22; 2.31; 4.33; Ro 1.4; 6.5; Filip 3.10; I Pe 1.3; 3.21); por metonimia, de Cristo como el autor de la resurrección (Jn 11.25); (b) de aquellos que son de Cristo, en su parusía (Luc 14.14: “la resurrección de los justos”; Luc 20.33,35,36; Jn 5.29a: “la resurrección de vida”; 11.24; Hch 23.6; 24.15a; I Cor 15.21,42; II Ti 2.18; Heb 11.35b; Ap 20.5: “la primera resurrección”; de ahí que la inserción de “es” denota la finalización de esta resurrección, de la que Cristo fue “las primicias”; 20.6; (c) del resto de los muertos, después del milenio, cf. Ap 20.5 (Jn 5.29b: «la resurrección de condenación»; Hch 24.15b: “de los injustos”); (d) de aquellos que fueron resucitados en una relación más inmediata con la resurrección de Cristo, y que así ya tuvieron parte en la primera resurrección (Hch 26.23 y Ro 1.4; siendo que en ambos pasajes “muertos” es plural; véase Mat 27.52); (e) de la resurrección mencionada en términos generales (Mat 22.23; Mar 12.18; Luc 20.27; Hch 4.2; 17.18; 23.8; 24.21; I Cor 15.12,13; Heb 6.2); (f) de aquellos que fueron resucitados en los tiempos del AT, para volver a morir (Heb 11.35a, lit. “fuera de resurrección”).

2. egersis (e[gersi”), un levantarse (relacionado con egeiro, levantar). Se utiliza de la resurrección de Cristo (Mat 27.53).» (7)

La enciclopedia Wikipedia, enseña que «como el cristianismo derivó desde fuentes judaicas, hay que señalar que el Judaísmo también tiene como principio de fe la Resurrección de los muertos. Una famosa autoridad Judía, Maimónides, indicó trece principios de la fe judía, y la Resurrección es uno de ellos, impreso en el libro de oraciones rabínicas hasta ahora. Es el principio décimo tercero y señala: “Creo con fe sincera que los muertos resucitarán, cuando Dios (sea bendito), lo desee. Sea el Nombre (de Dios) bendito, y Su recuerdo se eleve por los siglos de los siglos”.»8)

Pasajes bíblicos que hablan del tema de la resurrección de Jesús en los evangelios sinópticos:

Mateo:

Mat. 16.21; 17.23; 20.19; 27.63; ser muerto, y resucitar al tercer día

Mat. 17.9 que… resucite de los muertos

Mat. 20.9 que era necesario que él resucitase de

Mat, 26.32 después que haya resucitado

Mat. 27.64 digan .. Resucitó de entre los muertos

Mat. 28.6 no está aquí, pues ha resucitado

Mat. 24.46 resucitase de los muertos al tercer día

Mat. 27.53 después de la resurrección de él, vinieron a la

 

Marcos:

Mar 8.31; 9.31; 10.34 ser muerto, y resucitar al tercer día

Mar 9.9 que… resucite de los muertos

Mar 14.28 después que haya resucitado

Mar 16.6 no está aquí, pues ha resucitado

 

Lucas:

Luc 24.34 que decían: Ha resucitado el Señor

Luc 9.22; 18.33; 24.7 ser muerto, y resucitar al tercer día

Luc 24.6 no está aquí, pues ha resucitado

 

Juan

Jn. 11:25 Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida;

«Para fundamentar la fe, era más importante la seguridad de que Jesucristo vivía y reinaba en la Iglesia y en el cosmos que un acontecimiento en el pasado. La certeza de que Cristo vive en uno (Gál 2.20) y en su pueblo por el poder de su resurrección (Filip 3.10) y la convicción de las señales de su señorío (Hch 2.33; 3.15s; 4.30, etc. Espíritu Santo) eran parte del testimonio apostólico de la resurrección de Cristo (Hch 4.33). Si bien es cierto que los Testigos oculares eran indispensables en la predicación del evangelio (Hch 1.21s; 10.41; 13.31), la bienaventuranza es aun para quienes no vieron con sus propios ojos (Jn 20.29; cf. 17.20), porque el Espíritu Santo es también «testigo de estas cosas» (Hch 5.32). La fundación y existencia continua de la iglesia de Cristo es, por tanto, una de las pruebas más fehacientes de la realidad de la resurrección (Mat 28.18ss).» (9)

4. La incredulidad.

En I Timoteo dice Pablo que todo lo hizo en ignorancia en incredulidad.

“Anteriormente, yo era un *blasfemo, un perseguidor y un insolente; pero Dios tuvo misericordia de mí porque yo era un incrédulo y actuaba con ignorancia.” (I Tim.1:13 NVI)

 

“habiendo yo sido antes blasfemo, perseguidor e injuriador; mas fui recibido a misericordia porque lo hice por ignorancia, en incredulidad.” (I Tim. 1:13 RVR 1960)

 

“Porque yo fui en un comienzo un opositor, un perseguidor y un violento. Pero él me perdonó porqueobraba de buena fe cuando me negaba a creer,” (I Tim. 1:13 BL)

 

“a mí, que antes fui un blasfemo, un perseguidor y un insolente. Pero encontré misericordia porque obré porignorancia en mi infidelidad.” (I Tim. 1:13 BJ)

 

“Recuerda, Timoteo, que yo antes blasfemaba su nombre; y no solo es que blasfemaba, sino que perseguía cruelmente a los que le seguían. Sin embargo, Dios se compadeció de mí, porque yo entonces, no habiendo conocido aún a Cristono sabía lo que hacía.” (I Tim. 1:13 BCT)

“Antes yo ofendía a Jesucristo, lo perseguía y lo insultaba. Aun así, él confió en mí. Y es que Dios fue bueno conmigo y me perdonó, pues yo todavía no creía en Cristo ni sabía lo que estaba haciendo.” (I Tim. 1:13 BLS)

“aun habiendo sido yo antes blasfemo, perseguidor y agresor. Sin embargo, se me mostró misericordia porque lo hice por ignorancia en mi incredulidad.” (I Tim. 1:13 LBLA)

Muchos no entraron a la Tierra Prometida por causa de la incredulidad. Hebreos dice que no haya en ninguno de nosotros corazón malo de Incredulidad y en el v. 19 está hablando de Israel cuando fue a reconocer la tierra de Canaán.

“Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo; antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado.Porque somos hechos participantes de Cristo, con tal que retengamos firme hasta el fin nuestra confianza del principio, entre tanto que se dice: Si oyereis hoy su voz,No endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación. ¿Quiénes fueron los que, habiendo oído, le provocaron? ¿No fueron todos los que salieron de Egipto por mano de Moisés? ¿Y con quiénes estuvo él disgustado cuarenta años? ¿No fue con los que pecaron, cuyos cuerpos cayeron en el desierto? ¿Y a quiénes juró que no entrarían en su reposo, sino a aquellos que desobedecieron? Y vemos que no pudieron entrar a causa de incredulidad. “(Heb. 3:12-19 RVR 1960)

La incredulidad impide que Dios obre sobrenaturalmente, es una barrera pecaminosa fuertísima.

 

Jesús no hizo más milagros en su pueblo por la incredulidadLa incredulidad le amarra las manos a Dios para hacer Milagros; en este pasaje de Mateo vemos claramente que fue la única causa por la que Jesús no hizo Milagros en Nazareth (Mat. 13:53-5 8)

 

En la Historia de la Resurrección de Lázaro, Jesús lloro por la Incredulidad de todos los que estaban reunidos en la tumba de Lázaro.

En la historia que Marcos relata acerca de Jesús que sana a un muchacho endemoniado, que sus discípulos no pudieron. El les reprochó su incredulidad, y también lo desafió a creer al padre del muchacho, a no ser incrédulo.

 

“Cuando volvieron a los discípulos, vieron una gran multitud que les rodeaba, y a unos escribas que discutían con ellos. Enseguida, cuando toda la multitud vio a Jesús, quedó sorprendida, y corriendo hacia El, le saludaban. Y El les preguntó: ¿Qué discutís con ellos?Y uno de la multitud le respondió: Maestro, te traje a mi hijo que tiene un espíritu mudo, y siempre que se apodera de él, lo derriba, y echa espumarajos, cruje los dientes y se va consumiendo. Y dije a tus discípulos que lo expulsaran, pero no pudieron. Respondiéndoles Jesús, dijo: ¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo os tendré que soportar? ¡Traédmelo! Y se lo trajeron. Y cuando el espíritu vio a Jesús, al instante sacudió con violencia al muchacho, y éste, cayendo a tierra, se revolcaba echando espumarajos. Jesús preguntó al padre: ¿Cuánto tiempo hace que le sucede esto? Y él respondió: Desde su niñez. Y muchas veces lo ha echado en el fuego y también en el agua para destruirlo.Pero si tú puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros y ayúdanos. Jesús le dijo: ¿Cómo si tú puedes? Todas las cosas son posibles para el que cree. Al instante el padre del muchacho gritó y dijo:Creo; ayúdame en mi incredulidad.” (Mar. 9:13-24 LBLA)

 

Por eso el Señor le dijo a Tomas: “Se un Creyente y no un Incrédulo”

 

“Pero Tomás, uno de los doce, llamado Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino. Le dijeron, pues, los otros discípulos: Al Señor hemos visto. El les dijo:Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré. Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Llegó Jesús, estando las puertas cerradas, y se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros.Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente. Entonces Tomás respondió y le dijo: !!Señor mío, y Dios mío! Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste;bienaventurados los que no vieron, y creyeron. “ (Jn. 20:24-29 RVR 1960)

 

Otros discípulos también dudaban o no creían:

“Cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la semana, estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos por miedo de los judíos, vino Jesús, y puesto en medio, les dijo: Paz a vosotros. Y cuando les hubo dicho esto, les mostró las manos y el costado. Y los discípulos se regocijaron viendo al Señor. “(Jn. 20.19-20 RVR 1960)

“Pero los once discípulos se fueron a Galilea, al monte donde Jesús les había ordenado. Y cuando le vieron, le adoraron; pero algunos dudaban. “(Mat. 28.16-20 RVR 1960)

 

“Mientras ellos aún hablaban de estas cosas, Jesús se puso en medio de ellos, y les dijo: Paz a vosotros. Entonces, espantados y atemorizados, pensaban que veían espíritu. Pero él les dijo: ¿Por qué estáis turbados, y vienen a vuestro corazón estos pensamientos? Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo. Y diciendo esto, les mostró las manos y los pies. Y como todavía ellos, de gozo, no lo creían, y estaban maravillados, les dijo: ¿Tenéis aquí algo de comer? Entonces le dieron parte de un pez asado, y un panal de miel. Y él lo tomó, y comió delante de ellos. Y les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos. Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras; y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén. Y vosotros sois testigos de estas cosas. He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto. “(Luc. 24.36-49 RVR 1960)

“Cuando ellos oyeron que El estaba vivo y que ella le había visto, se negaron a creerlo. Después de esto, se apareció en forma distinta a dos de ellos cuando iban de camino al campo. Y éstos fueron y se lo comunicaron a los demás, pero a ellos tampoco les creyeron. Después se apareció a los once mismos cuando estaban sentados a la mesa, y los reprendió por su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que le habían visto resucitado. Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que crea y sea bautizado será salvo; pero el que no crea será condenado. (Mar. 16:11-16)

Los discípulos se negaban a creer a pesar de las evidencias. A las mujeres no les creyeron, es entendible, pues a las mujeres no les daban mucha importancia los hombres, pero a sus compañeros tampoco les creyeron, y eso es lo que hizo que Jesús reaccionara de modo brusco con ellos reprochándoles su corazón duro. Varios de ellos, luego de la muerte de Jesús, se dispersaron, volviendo a sus viejos oficios (Pedro se había vuelto a la pesca)

“Después de esto, Jesús se manifestó otra vez a sus discípulos junto al mar de Tiberias; y se manifestó de esta manera: Estaban juntos Simón Pedro, Tomás llamado el Dídimo, Natanael el de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo, y otros dos de sus discípulos. Simón Pedro les dijo: Voy a pescar. Ellos le dijeron: Vamos nosotros también contigo. Fueron, y entraron en una barca; y aquella noche no pescaron nada. Cuando ya iba amaneciendo, se presentó Jesús en la playa; mas los discípulos no sabían que era Jesús. Y les dijo: Hijitos, ¿tenéis algo de comer? Le respondieron: No. El les dijo: Echad la red a la derecha de la barca, y hallaréis. Entonces la echaron, y ya no la podían sacar, por la gran cantidad de peces. Entonces aquel discípulo a quien Jesús amaba dijo a Pedro: ¡Es el Señor! Simón Pedro, cuando oyó que era el Señor, se ciñó la ropa (porque se había despojado de ella), y se echó al mar. Y los otros discípulos vinieron con la barca, arrastrando la red de peces, pues no distaban de tierra sino como doscientos codos. Al descender a tierra, vieron brasas puestas, y un pez encima de ellas, y pan. Jesús les dijo: Traed de los peces que acabáis de pescar. Subió Simón Pedro, y sacó la red a tierra, llena de grandes peces, ciento cincuenta y tres; y aun siendo tantos, la red no se rompió. Les dijo Jesús: Venid, comed. Y ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: ¿Tú, quién eres? sabiendo que era el Señor. Vino, pues, Jesús, y tomó el pan y les dio, y asimismo del pescado.Esta era ya la tercera vez que Jesús se manifestaba a sus discípulos, después de haber resucitado de los muertos.” (Jn 21:1-19 RVR 1960)

Una vez muerto Jesús, ya nada tenía sentido. La aventura se había terminado. Junto con la muerte, habían muerto los sueños, las ilusiones, la esperanza de que Jesús restaurara el reino de Israel en este tiempo. (Hch. 1:6a)

Es verdad que el Señor estaba enojado por que algunos no creían en su resurrección. Se dirigió a ellos en un tono de serio reproche.

Debido a que Él otorgaba un valor muy honorable al testimonio, Él pronunció una censura muy marcada sobre quienes lo desatendieron.

 

“!! Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados!! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina a sus polluelos debajo de sus alas, y no quisiste!”(Luc. 13.34 RVR 1960)

 

El le reprochó a Jerusalén, que le había enviado sabios, profetas y otros, y los habían rechazado, por no creer en Dios. Por eso se enoja con sus discípulos. La incredulidad incapacita a los discípulos para el servicio que el Señor ahora iba a requerir de ellos.

David dijo “Creí; por tanto hablé, Estando afligido en gran manera” (Sal. 116:10 RV1960), en un salmo de acción de gracias por haber sido librado de la muerte.

También Pablo habló porque creyó, le dice a los creyentes de Corintos

 

“Pero teniendo el mismo espíritu de fe, según lo que está escrito: CREI, POR TANTO HABLE, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos;” (II Cor. 4:13 RVR 1960)

 

Es que si no creían que él había resucitado, la falta de fe les iba a quitar efectividad al discurso de ellos, se iba a diluir todo su poder e influencia en las personas que los iba a escuchar, a causa de la incredulidad.

 

Pero quisiera ser un poco condescendiente con los discípulos. Pero debemos comprender que aún no habían recibido el Espíritu Santo.

 

En Juan leemos que Jesús “sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo.” (Jn. 20:22b RVR 1960)

 

“Y sopló sobre ellos, y les dijo: Reciban el Espíritu Santo”. (Jn. 20:22b Dios Habla Hoy)

 

Igual que en Gén 2:7 (Entonces el Señor Dios modeló al hombre con arcilla del suelo y sopló en su nariz un aliento de vida. Así el hombre se convirtió en un ser viviente)

 

Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.” (Gén 2:7 RVR 1960)

 

Sin fe es imposible agradar a Dios. Es muy importante creer.

 

“Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.” (Heb. 11:6 RVR 1960)

 

“En realidad, sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que recompensa a quienes lo buscan.” (Heb. 11:6 NVI)

 

La fe es, pues, necesaria para agradar a Dios. Por eso, todo el que quiera acercarse a Dios debe creer que existe y que premia a los que sinceramente le buscan.” (Heb. 11:6 BCT)

 

Porque a Dios no le gusta que no confiemos en él.Para ser amigos de Dios hay que creer que él existe, y que sabe premiar a los que buscan su amistad.” (Heb. 11:6 BLS)

 

sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que El existe, y que es remunerador de los que le buscan.” (Heb. 11:6 LBLA)

 

“pero sin la fe es imposible agradarle, pues nadie se acerca a Dios si antes no cree que existe y que recompensa a los que lo buscan.” (Heb. 11:6 BL)

 

“Ahora bien, sin fe es imposible agradarle, pues el que se acerca a Dios ha de creer que existe y que recompensa a los que le buscan”. (Heb. 11:6 BJ)

San Agustín de Hipona comentó acerca de la importancia de la fe, como una gracia de Dios, hace muchos siglos atrás, en su libro “De La Predestinación de los santos”: «Demostraremos, pues, primeramente, que la fe, por la que somos cristianos, es un don de Dios; y lo probaremos, a ser posible, con mayor brevedad de la que hemos empleado en tantos otros y tan abultados volúmenes. Pero, ante todo, juzgo que debo responder a todos aquellos que afirman que los testimonios que he aducido acerca de este misterio solamente tienen valor para probar que la fe procede de nosotros y que únicamente el aumento de ella es debido a Dios; como si no fuese El quien nos da la fe, sino que ésta es aumentada por El en nosotros en virtud de algún mérito que empezó por nosotros. Mas si la fe, con que empezamos a creer, no se debe a la gracia de Dios, sino que más bien esta gracia se nos añade para que creamos más plena y perfectamente, por lo cual primero ofrecemos nosotros a Dios el principio de nuestra fe, para que nos retribuya El luego lo que de ella nos falta o cualquiera otra gracia de las que por medio de la fe pedimos, tal doctrina no difiere en nada de la proposición que el mismo Pelagio se vio obligado a retractar en el concilio de Palestina, conforme lo testifican sus mismas actas, cuando dijo «que la gracia de Dios nos es dada según nuestros méritos» (10)

 

La Incredulidad es un Pecado que te puede llevar al Infierno, la Incredulidad siempre nos robará las bendiciones de Dios.

 

“Pero el que duda, si come se condena, porque no lo hace por fe; y todo lo que no procede de fe, es pecado” (Ro. 14:23 LBLA)

 

“Algunos eran persuadidos con lo que se decía, perootros no creían.” Hch. 28:24 LBLA)

 

Incredulidad: “Rechazo u oposición de una persona a creer algo” (11)

Antorcha bíblica, portal cristiano, parte integrante de Ministerios Bethel, de México, Nos define tres cosas importantes:

a. Definición de Incredulidad: del gr. apistia Falta de fe, Dudar: otras definiciones de esta palabra: incredulidad es: desobediencia, rebeldía o rebelión, contumacia, (Tenacidad y dureza en mantener un error) falta de confianza

b. Definición de Incrédulo; Significa del Gr. Apistos: No creyente, también significa Infiel, también significa ser una persona negativa, esta palabra aparece en Mateo 17:17 ustedes son unos Incrédulos, son unos Apistos, o unos Negativos. Esta palabra aparece en Juan 20:24-29. Que difícil es hacer entender a personas que no quieren entender, (no hay mayor ciego que el que no quiere ver, ni mayor sordo que el que no quiere oír) Tito 1:15 Todas las cosas son puras para los puros, mas para los corrompidos e incrédulos nada les es puro. Hechos 12:13-15

c. El Fin de los Incrédulos:

No entrarán en el reposo del señor, ni en su presencia (Heb. 3:11-12, 18-19)

· No Gozarán de los beneficios de Sanidad y Bendición. (Mar. 6:2-6, Jn 11:40)

· Tendrán su Parte en el Lago de fuego. (Ap. 21: 8) »(12)

El portal Diccionarios.com nos define la palabra incredulidad: (13)

  • Imposibilidad o reserva que tiene una persona para creer algo que no ve o que no está demostrado, aunque esté aceptado o consensuado por la mayoría.
  • Falta de fe religiosa.

 

III Crean en Jesús resucitado para ser comisionados

La resurrección como mensaje de base para la gran comisión

 

Jesús necesitaba que sus discípulos entendieran perfectamente y sin dudas que él había resucitado. El iba a ascender a los cielos; su misión en la tierra había terminado satisfactoriamente y victoriosamente, y su plan continuaría ahora por medio de los discípulos. Habiendo creído que Jesús resucitó, Jesús comisionaríaa sus discípulos para anunciar las buenas nuevas por todos los grupos étnicos del mundo, por todos los rincones del planeta.

Esta fe en la Resurrección de Jesús y la esperanza de la propia resurrección es la base y fundamento del cristianismo. Sin la fe en la resurrección no es posible creer en Jesús, pues Él es la vida y la vida en plenitud. A raíz de la Resurrección de Jesús, sus discípulos se lanzan con la fuerza del Espíritu a anunciar lo que Él transmitió con su vida, muerte y resurrección. Así se formó la Iglesia, el pueblo de Dios. Los discípulos del tiempo de Jesús y todos los cristianos están convencidos de las palabras de Jesús:

“Yo estaré con vosotros siempre, hasta el fin del mundo” (Mat. 28:2).

El relato de la resurrección, se transformaría en el mensaje central de la predica de los apóstoles en muchas ocasiones. Pedro con valor, fe, autoridad, diría “y nosotros somos sus testigos” (de la resurrección)

 

También Pablo, al escribir a los romanos, les dice cuan importante es creer que Jesús resucitó para alcanzar la salvación prometida, que no alcanza con creer en Jesús así nomás, sino que hay que creer de corazón, estar totalmente convencido de que el resucitó:

“que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. “ (Ro. 10:9 RVR 1960)

Ningún milagro jamás se comparará ni con la encarnación, ni con la resurrección, pero Dios en su misericordia, prometió que los que creyéramos en él, haríamos grandes cosas, para él.

 

También vemos a Pablo en Atenas, discutiendo con los intelectuales griegos acerca de anastasis, “La resurrección” que ellos entendían que era una deidad nueva, que Pablo era predicador de “dioses extranjeros” (Hch. 17:6- 8)

 

Podemos ver todos los pasajes bíblicos donde se trata el tema de la resurrección, luego de la ascensión de Cristo a los cielos

Hechos de los Apóstoles:

Hch 1.22 sea hecho testigo con nosotros, de su resurrección

Hch 2.31 habló de la resurrección de Cristo, que su alma no

Hch 2.32 a este Jesús resucitó Dios, de lo cual

Hch 3.15; 4.10 a quien Dios ha resucitado de los

Hch 4.2 anunciasen en Jesús la resurrección de entre los

Hch 4.33 daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús

Hch 17.3 resucitase de los muertos; y que Jesús

Hch 17.32 cuando oyeron lo de la resurrección de los muertos

Hch 23.6; 24.21 de la resurrección de los muertos se me juzga

Hch 24.15 que ha de haber resurrección de los muertos, así de

Hch 26.23 ser el primero de la resurrección de los muertos

Romanos:

Ro 4.25 fue… resucitado para nuestra justificación

Ro.1.4 con poder… por la resurrección de entre los muertos

Ro. 6.5 así también lo seremos en la de su resurrección

Ro.14.9 Cristo para esto murió y resucitó, y

Ro.15.21 por un hombre la resurrección de los muertos

Ro.15.42 así también es la resurrección de los muertos

I Corintios

I Cor 15.4 y que resucitó al tercer día, conforme a

I Cor 15.13 si no hay… tampoco Cristo resucitó

I Cor. 15:14 Si Cristo no resucitó, vana es nuestra fe

I Cor 15.15 hemos testificado de Dios que él resucitó

I Cor 15.16 si los muertos no resucitan, tampoco

I Cor 15.20 Cristo ha resucitado de los muertos

Efesios:

Ef. 1.20 en Cristo, resucitándole de los muertos y

Ef. 2.6 con él nos resucitó, y… nos hizo sentar

Filipenses:

Filip. 3.10 fin de conocerle, y el poder de su resurrección y la

 

Colosenses:

Col 2.12 en el cual fuisteis también resucitados

Col 3.1 si, pues, habéis resucitado con Cristo

 

II Timoteo

II Ti 2.8 resucitado de los muertos conforme

 

Hebreos:

Heb 13.20 el Dios de paz que resucitó de los

 

I de Pedro

I Pe. 1.3 por la resurrección de Jesucristo de los muertos

I Pe. 3.21 ahora nos salva… por la resurrección de Jesucristo

 

Esto nos da una idea de lo trascendental que se convirtió el tema de la resurrección en la gran comisión

Como bien comenta el portal cristiano “ChristianAnswers”: «La resurrección corporal de Jesucristo de los muertos es el hecho central de la fe cristiana… La estructura total del cristianismo – y de hecho de cualquier esperanza de vida eterna y de cualquier significado de la existencia humana – se mantiene o se derrumba con la resurrección de Cristo.» (14)

Este mismo concepto lo expresa el Nuevo Diccionario Bíblico Ilustrado: «El retorno de Cristo a una vida corporal glorificada, tres días después de su muerte, constituye junto con la cruz, la base misma del Evangelio. (I Cor. 15:3-4). Sin este hecho glorioso, la fe del cristiano sería totalmente vana (I Cor. 15:14-19) […] Después que su muerte hubiera sido debidamente constatada y que las autoridades hubieran tomado todas las precauciones para evitar toda superchería, el hecho de la resurrección ha quedado demostrado con pruebas irrefutables. Los discípulos bien lejos de inventarse apariciones imaginarias fueron difícilmente persuadidos de un hecho tan extraordinario» (15)

b. Creer en Jesús resucitado implica obedecer el llamado de Dios a la gran comisión

Marcos registra que, luego de las severísimas palabras expresadas por el Señor en Marcos 16:14 es cuando el Señor les da claras instrucciones acerca de lo que ellos debían hacer:

“Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.” “(Mar. 16:15-16 RVA 1995)

“y seréis testigos míos en Jerusalén, Judea y Samaria y hasta el confín del mundo” (Hch.1:8).

c. El llamado de Dios a la gran comisión dice que “Hay que ir”

“Y les dijo: «Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación.” (Mar.16:15)

“les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.” (Mar.16:15 RVR 1960)

“Les dijo: «Vayan por todo el mundo y anuncien las buenas nuevas a toda criatura” (Mar.16:15 NVI)

“Y les dijo: –Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura”. (Mar.16:15 RVR 1995)

“Luego les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” (Mar.16:15 CST)

“Jesús les dijo: “Vayan por todos los países del mundo y anuncien las buenas noticias a todas las personas.” (Mar.16:15 BLS)

“les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura“ (Mar.16:15 LBLA)

¡ID! , les dijo, y eso es un mandato del Señor, a proclamar por todos lados todo lo que ellos habían vivido y aprendido esos 3 o 4 años que Jesús había estado físicamente con ellos. Y Él les prometió acompañarlos y respaldarlos hasta último momento, ya no físicamente, sino de modo espiritual por medio del ministerio del Espíritu Santo, a quien Él enviaría, luego de su ascenso al cielo.

Es la voluntad revelada del Señor Jesús que sus enseñanzas se hiciesen conocer por todo el mundo por medio de sus seguidores. Esto es lo que comúnmente se ha dado a llamar la Gran Comisión. Es que este había sido el propósito para el cual Jesús había venido al mundo. Juan el discípulo amado del Señor, nos dice de manera muy clara que Dios había enviado al mundo a su Hijo Jesús por amor, para darle al mundo la oportunidad de hacer la paz con el por medio de su Hijo, y para que todo aquel que creyera de todo corazón en Jesús pudiera obtener de manera gratuita el don de la vida eterna, el regalo mas hermoso que un ser humano pueda llegar a recibir en esta vida.

«Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.” (Jn. 3:16-17 RVA 1960)

“Que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación.” (II Cor. 5:19 RVA 1960)

“Por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz”. (Col. 1:20 RVA 1960)

Es que el Señor Jesús no vino al mundo a castigarlo, despreciarlo, rechazarlo, o acaso quizás burlarse de los hombres o aun peor, humillarlos soberbiamente, sino que Jesús vino a salvarlos en un acto de puro amor, por medio de ese cruel sacrificio en la cruz del Calvario. ¿Por que no castigarlos? ¿Acaso el hombre no había dado vuelta su espalda a Dios (Romanos Cáp. 1 y 2), acaso no era el hombre el que había rechazado al Creador, acaso Israel no se había burlado de lo profetas y muchas veces les dio muerte? Es que esa no es la esencia de Dios, ¿acaso no comprendemos que aunque Dios es todo santo (Lev. 11:44; 19:2; 20:26), también Él es todo amor (I Jn. 4:8,16)?

Pero sin embargo, al principio «muchos creyentes neotestamentarios no entendieron el significado urgente de la gran comisión que Jesús dio a sus discípulos, ni ella, fue en si el ímpetu y principal del rápido crecimiento de la iglesia en los primeros siglos. La persecución esparció a los creyentes por el mundo del mediterráneo, y el Cristianismo pronto echó raíces en Europa, África y Asia.» (16)

d. Lo que hay que llevar: El evangelio

 

¿Qué es lo que tenemos que llevar a cada criatura? El evangelio de Jesucristo de Nazareth

 

Analicemos ¿que es predicar?

Predicar, viene de la palabra predicación:

Según el Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, significa «Proclamación pública y abierta de la actividad redentora de Dios en Jesucristo y por medio de Jesucristo. Los verbos que la señalan en el Nuevo Testamento destacan el sentido original del término. El más característico, y que ocurre más de 60 veces, eskeŒrysso: «proclamar como heraldo». Antiguamente el heraldo era una figura de considerable importancia, pues era una persona de carácter íntegro a quien el rey o el estado empleaba para hacer sus proclamas públicas. Predicar es proclamar como heraldo el mensaje de las buenas noticias de la Salvación.

Euangelízomai (traer buenas nuevas) es un verbo usado más de cincuenta veces en el Nuevo Testamento; recalca la cualidad del mensaje, en contraste con kéryzoque subraya la actividad de la predicación.

El otro distintivo sobresaliente de la predicación apostólica es lo diáfano de su mensaje y motivación. Puesto que la predicación demanda fe, es de vital importancia que sus elementos no sean oscurecidos por la “elocuencia de humana sabiduría” (I Cor 1:17; 2.1–4). Pablo rehusó proceder con astucia o engaño, “adulterando la Palabra de Dios”; antes bien procuró recomendarse ante la conciencia de cada persona mediante la clara presentación de la verdad (II Cor 4.2). La conmoción interna del corazón y la conciencia del hombre (que es el nuevo nacimiento) no resulta de la influencia persuasiva de la retórica sino de la clara y franca presentación del evangelio con toda su simplicidad y poder.

El contenido de la predicación en el Antiguo Testamento apunta a la venida del Mesías, Rey de Israel. Igualmente, en los Evangelios Jesús se presenta como el que “proclama el Reino de Dios”. En Luc. 4.16–21, interpreta su propio ministerio como el cumplimiento de la profecía de Isaías. Él es el Mesías-Siervo en quien por fin el Reino de Dios se realiza. En el resto del Nuevo Testamento, Cristo es el contenido del mensaje de las predicaciones y Pablo lo sintetiza en I Cor. 15.1–4 (cf. el “crucificado”, I Cor 1.23; el «resucitado», I Cor 15.12; el “Hijo de Dios, Jesucristo”, II Cor 1.19; y “Cristo Jesús … Señor”, II Cor 4.5). Pablo también se refirió a los efesios como a quienes había predicado “todo el consejo de Dios” (Hch 20.27). (17)

ii. Analicemos ¿qué es el Evangelio?: (transcripción del sustantivo griegoeuangelion, buenas nuevas). Gozosa proclamación de la actividad redentora de Dios en Cristo Jesús para salvar al hombre de la esclavitud del pecado. En el Nuevo Testamento (griego) no solo se expresa en forma de sustantivo, sino también en forma verbal euanggelizo (proclamar o anunciar el evangelio).

En la LXX solo aparece el verbo y su sentido es secular: «traer buenas noticias» (2 S 4.10; 1 R 1.42; Jer 20.15). Más tarde su significado incluyó el sentido religioso de proclamar la victoria de Dios sobre sus enemigos (Sal 40.10; 68.11), y el reino eterno de Dios (Is 40.9; 41.27; 51.16; 52.7). Las buenas nuevas anuncian al pueblo la presencia de Dios (cf. Is 40.9) para juicio y restauración. Son tanto para judíos como para gentiles (Is 40.5; 45.23–25; 49.6; 51.4). Los mensajeros del evangelio son personas (Is 52.7; 61.1) y Dios actúa en la proclamación (55.11).

Juan el Bautista comienza su ministerio proclamando las buenas nuevas (Luc 3.18; verbo) y, más tarde, Jesús predica el evangelio (Mar 1.14; sustantivo). En ambos, el evangelio es la señal por excelencia de la llegada del Mesías (Mat 11.5 y Luc 4.18 que citan a Is 61.1). El Reino de Dios se hace presente en la tierra y Cristo predica y anuncia el evangelio (Luc 8.1).

La iglesia primitiva hizo de la predicación del evangelio a toda persona su deber principal (Hch 5.42; 8.12; 11.20; 14.7; I Cor 1.17; Gál 1.16).

En el Antiguo Testamento, junto con la proclamación del evangelio deben darse la justicia o justificación (Sal 40.9), la salvación y la paz (Is 52.7). En el Nuevo Testamento Cristo Jesús es el evangelio mismo, y su obra hace real la salvación, la justificación y la paz para el mundo (Hch 10.36; Ro 1.16ss; Ef. 2.17; I Pe. 1.23ss). El contenido del evangelio permanece inalterable y absoluto, pero se sella con la muerte propiciatoria de Cristo (I Cor. 15.1–4). Es el mensaje de reconciliación con Dios y nosotros somos colaboradores en su proclamación (II Cor 5.20s). En el juicio final, los hombres se juzgarán según su respuesta al evangelio (II Tes. 1.8; 1 P 4.17). En la tradición posterior de la Iglesia, la palabra escrita acerca de Jesucristo también llegó a constituir el evangelio. (Evangelios.)(1 8)

“Pablo, llamado a ser apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Sóstenes, a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo,Señor de ellos y nuestro.” (I Cor. 1:1-2 RVR 1995)

 

“¡Gálatas insensatos!, ¿quién os fascinó para no obedecer a la verdad, a vosotros ante cuyos ojos Jesucristo fue ya presentado claramente crucificado? Esto solo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la Ley o por el escuchar con fe? ¿Tan insensatos sois?Habiendo comenzado por el Espíritu, ¿ahora vais a acabar por la carne? ¿Tantas cosas habéis padecido en vano? Si es que realmente fue en vano. Aquel, pues, que os da el Espíritu y hace maravillas entre vosotros, ¿lo hace por las obras de la Ley o por el oír con fe? Así Abraham creyó a Dios y le fue contado por justicia. Sabed, por tanto, que los que tienen fe, estos son hijos de Abraham. Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: “En ti serán benditas todas las naciones”. De modo que los que tienen fe son bendecidos con el creyente Abraham. Todos los que dependen de las obras de la Ley están bajo maldición, pues escrito está: “Maldito sea el que no permanezca en todas las cosas escritas en el libro de la Ley, para cumplirlas”. Y que por la Ley nadie se justifica ante Dios es evidente, porque “el justo por la fe vivirá”.Pero la Ley no procede de la fe, sino que dice: “El que haga estas cosas vivirá por ellas” Cristo nos redimió de la maldición de la Ley, haciéndose maldición por nosotros (pues está escrito: “Maldito todo el que es colgado en un madero”), para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzara a los gentiles, a fin de que por la fe recibiéramos la promesa del Espíritu. Hermanos, hablo en términos humanos: Un pacto,aunque sea hecho por un hombre, una vez ratificado, nadie lo invalida, ni le añade. Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su descendencia. No dice: “Y a los descendientes”, como si hablara de muchos, sino como de uno: “Y a tu descendencia”, la cual es Cristo. Esto, pues, digo: El pacto previamente ratificado por Dios en Cristo no puede ser anulado por la Ley, la cual vino cuatrocientos treinta años después; eso habría invalidado la promesa, porque si la herencia es por la Ley, ya no es por la promesa; pero Dios se la concedió a Abraham mediante la promesa. Entonces, ¿para qué sirve la Ley? Fue añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniera la descendencia a quien fue hecha la promesa; y fue dada por medio de ángeles en manos de un mediador. Y el mediador no lo es de uno solo; pero Dios es uno. Entonces,¿la Ley contradice las promesas de Dios? ¡De ninguna manera! Porque si la Ley dada pudiera vivificar, la justicia sería verdaderamente por la Ley. Pero la Escritura lo encerró todo bajo pecado, para que la promesa que es por la fe en Jesucristo fuera dada a los creyentes. Pero antes que llegara la fe,estábamos confinados bajo la Ley, encerrados para aquella fe que iba a ser revelada. De manera que la Ley ha sido nuestro guía para llevarnos a Cristo, a fin de que fuéramos justificados por la fe. Pero ahora que ha venido la fe, ya no estamos bajo un guía, porque todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús, pues todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay hombre ni mujer, porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente descendientes de Abraham sois, y herederos según la promesa.” (Gál. 3 RVR 1995)

 

“Así, pues, téngannos los hombres por servidores de Cristo, y administradores de los misterios de Dios. “(I Cor 4:1)

 

Sin ningún lugar a dudas, todo lo que significó “La obra de la Cruz” de nuestro amado Salvador, es una gran obra de servicio a la humanidad, un grandioso e inteligente plan para salvar a la humanidad.

IV Creer para ser efectivos en la gran comisión

“Estas señales seguirán a los que creen: en mi nombre echarán fuera demonios, hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes y si bebieren cosa mortífera no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos y sanarán” (Mar. 16:17 RVR 1960)

 

Marcos dice que las señales le seguirán a los que creen. El secreto esta en la Fe,“a los que creen”, dice la palabra de Dios, no es solo para los que tienen credenciales ministeriales, o para los que saben mucho del evangelio, o solo para los mas antiguos. Es para los que se atreven a creer:

 

Mayores cosas que YO haréis”, “Porque YO voy al Padre y todo lo………”

 

Jesús se enojó con sus discípulos por su falta de Fe, el verso 14, del pasaje de Marcos dice que les reprochó su incredulidad y dureza de corazón, y ese puede ser el único motivo para que las Señales no nos sigan…….la incredulidad. Jesús les animó diciendo lo que les sucedería si creían en El. La resurrección, era un hecho incuestionable.

Algunos días después de la muerte de Jesús resonó en Jerusalén una noticia asombrosa: Dios ha resucitado al que fue crucificado (Hch 2,23; 3,15; 4,10; 10,39-40). Nadie había visto el hecho mismo de la resurrección, pero la cosa se presentaba como incuestionable. Los seguidores de Jesús afirmaban que está vivo, porque ellos lo habían visto, se les había aparecido. En este sentido, llama la atención la cantidad de testimonios que se acumulan todos en torno al mismo hecho (Mar 16,1-8; Mat 28,1-10; Luc 24,1-12; Mat 28:16-20; Luc 24:36-50; Jn 20:11-18.19-23.24-49; 21:1-23; I Cor.15:3-8). Por otra parte, es significativo que nadie pudo rebatir ese hecho. Y menos aún demostrar su falsedad.

“En mi nombre

La exaltación de Jesús por su perfecto cumplimiento de la voluntad del Padre será una glorificación de su humanidad y a la vez se presenta como la meta de los que crean en Él y le amen.
Por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el -nombre-sobre-todo-nombre- de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble -en el cielo en la tierra en el Abismo- y toda lengua proclame: ¡Jesucristo es Señor! para gloria de Dios Padre.»(19)

 

En la oración al despedirse Jesús de sus discípulos, (Juan 17), oración especialmente solemne, en la que Jesús intercede por sí mismo (v. 1-5), por sus discípulos (v. 6-19) y por los que han de creer después (v. 20-26), que ha sido llamada su “oración sacerdotal”. Cf. Ro 8.34; Heb 7.24-27, algo que Jesús oró fue: “Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido, y estos han conocido que tú me enviaste. Les he dado a conocer tu nombre y lo daré a conocer aún, para que el amor con que me has amado esté en ellos y yo en ellos” (Jn. 17:25-26)

Jesús nos reveló al Padre, y nos revelo también la autoridad de su nombre.

La RV 1995, en una nota de pie, comenta el versículo 17:6 y dice así: «He manifestado tu nombre: Lit. “les he dado a conocer tu nombre. El nombre equivale a la persona misma.»

“Así será mi palabra que sale de mi boca, no volverá a mi vacía sino que hará lo que yo quiera y será prosperada, aquello a lo cual la envié.” (Is. 55:11)

“El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel ; a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, y el día de venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los enlutados; a ordenar que a los afligidos de Sión se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya” (Is. 61: 1-3)

“Estas señales seguirán a los que creen, en mi nombre echarán fuera demonios…tomarán serpientes en sus manos…” (Mar. 16:17-1 8)

Sin duda, Jesús nos ha revelado la autoridad de su nombre, juntamente con la persona del Padre

«El artículo XVIII del Libro de la Oración Común, que trata sobre Alcanzar la salvación eterna sólo por el nombre de Cristo, dice: “Deben ser maldecidos los que osan decir que todo hombre se salvará por la Ley o la Secta que profesa, de manera que ha de ser diligente en amoldar su vida conforme a esa ley y la luz de la Naturaleza. La Sagrada Escritura nos manifiesta que sólo por el Nombre de Cristo puede un hombre salvarse.» (20)

Echarán fuera demonios”.

Los demonios existen y actúan, son los que causan casi todas las enfermedades, son los que roban la fe, los que se mueven atemorizando a los hijos de Dios para que no ejecuten su palabra. Ellos pretenden hacer creer que todavía tienen poder sobre los hijos de Dios, pretenden que ignoremos su derrota y usemos el nombre que es sobre Todo nombre. En mi nombre………

Si somos Hijos salvados y herederos del Reino, las señales nos tienen que seguir, si activamos la Fe en el Nombre, las señales nos tienen que seguir.

El miedo y el complejo de culpa son usados por el diablo para hacernos débiles e inoperantes, y es por eso la mayoría de las veces que las señales no se ven.

Miedo al Rugir del Enemigo. Miedo a no ser perdonados. Miedo a fracasar. Miedo a la teología equivocada. Miedo por no saber mucho. Miedo por no tener cargos. Miedo por el que dirán. Miedo al ridículo. Miedo a la burla. Miedos!! O el no aceptar el perdón de Dios por todos nuestros pecados, pasados, presentes y futuros hace que el complejo de culpa nos anule como verdaderos Vencedores. Aceptemos de una vez que “somos” perdonados!!!

 

Según nos explica el Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia «Satanás (del hebreo, Satán, que significa enemigoadversario). Acusador del pueblo escogido y enemigo de Dios por excelencia. Genéricamente, puede aplicarse a todo opositor ante un tribunal (Sal 71.13; 109.6; 1 Sam 29.4), pero como nombre propio se refiere al Diablo. Según el monoteísmo riguroso de la Biblia, este ser sobrehumano fue creado por Dios y está sujeto a su voluntad soberana. Satanás, por ejemplo, aparece como uno de los “hijos de Dios” que rinden informes ante el trono, y necesita el permiso divino para tocar al piadoso Job (Job 1.6–2.7, cf. Luc 22.31). En Zac 3.1ss no se había desarrollado todavía el concepto pleno de Satanás como un ser maligno, pero en I Cro 21.1 (cf. //; 2 S 24.1), donde el sujeto es “Jehová”, es evidente la hostilidad implacable de Satanás. Asimismo, aparentemente Jehová manda un espíritu mentiroso como instrumento de su voluntad (I Re 22.19ss) que, sin embargo, pertenece al “ejército del cielo”. La noción del acusador no aparece con frecuencia en el Antiguo Testamento; pero, ya sea que aparezca como abogado acusador o como principio demoníaco y destructivo, siempre está dentro del plan redentor.» (21)

La Biblia nos habla San Pablo que la lucha no es contra carne ni sangre, sino contra fuerzas espirituales de maldad.

 

En mi nombre hablarán nuevas lenguas

No solo lenguas angélicas, y del Espíritu Santo que nos edifican, sino un nuevo lenguaje de la Fe, un hablar diferente, porque llenos de Dios hablaremos un nuevo idioma, el idioma del Cielo, ya que, “de la abundancia del corazón habla la boca”. Y en su idioma no existe la palabra “imposible”, o el “no puedo”.

El cristianismo lo define como la capacidad dada por Dios a un ser humano de hablar una lengua angelical. Nota: El cristianismo considera que existen dos clases de lenguas glossas a saber: Las humanas, como el español, inglés, etc. y las angelicales.

El propósito del don de lenguas es transmitir una idea a otra persona sin utilizar el lenguaje humano, es un lenguaje de alto nivel originado en nuestro ser espiritual, incomprensible para el sentido del oído, pero que el espíritu es capaz de entender y guardar la idea en nuestro cerebro.

El propósito fundamental era el de transmitir el evangelio por todo el mundo, sin que fuese una barrera el idioma, hoy en día hemos sustituido esa herramienta (don) por los interpretes de lenguas humanas en los cuales el sentido del evangelio se puede malinterpretar. Esta creencia tiende a pensar que de nada sirve escuchar a una persona hablar en lenguas, porque humanamente no se entiende, es necesario que exista alguien con el don de interpretación de lenguas, para que lo traduzca a los que solo oyen humanamente.

«La palabra griega “lenguas” traducida, literalmente significa “idiomas”. Por tanto, el don de lenguas es hablar en un idioma que una persona no conoce, a fin de ministrar a alguien que habla ese idioma. En 1ª Corintios capítulos 12 al 14, donde Pablo habla de dones milagrosos, comenta, “Ahora pues, hermanos, si yo voy a vosotros hablando en lenguas, ¿qué os aprovechará, si no os hablase con revelación, o con ciencia, o con profecía, o con doctrina?” (1ª Corintios 14:6). De acuerdo con el Apóstol Pablo, y de acuerdo con las lenguas descritas en Hechos, hablar en lenguas es valioso para aquel que escucha el mensaje de Dios en su propio idioma, pero es inútil para todos los demás – a menos que sea interpretado / traducido.

Una persona con el don de interpretar lenguas (1ª Corintios 12:30) podría entender lo que uno que habla en lenguas está diciendo, aunque no conozcan el idioma que está siendo hablado. El intérprete de las lenguas comunicaría entonces el mensaje del que habla en lenguas a todos los demás, de manera que todos pudieran entender. “Por lo cual, el que habla en lengua extraña, pida en oración poder interpretarla” (1ª Corintios 14:13). La conclusión de Pablo en cuanto a lenguas no interpretadas es poderosa, “Pero en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento, para enseñar también a otros, que diez mil palabras en lengua desconocida” (I Cor. 14:19).» (22)

Se le llama “don de lenguas” a diferentes dones que se deben distinguir para evitar confusión:

1- El don milagroso de hablar un idioma que no se ha aprendido por la vía natural. Este don se manifestó en Pentecostés.

“Quedaron todos llenos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse. (Hch. 2:4)

Se trata de un don milagroso. San Agustín enseña que en el comienzo de la Iglesia este don era necesario para que el Evangelio se comunicara rápidamente a todas las naciones, así todos podían recibirlo y además se daba testimonio del origen divino de su doctrina. Pero cuando la Iglesia ya hablaba los diferentes lenguajes (por medios naturales) el don se hizo menos necesario. En su tratado 32 sobre el Evangelio de San Juan, San Agustín, Padre del la Iglesia, siglo IV, escribe: “Hoy día, cuando el Espíritu Santo ha sido recibido, nadie habla en las lenguas de todas las naciones pues la Iglesia ya habla las lenguas de todas las naciones y si uno no está en ella, este no recibe el Espíritu Santo. “(23)

2- Profecía en lenguas. Es el don de pronunciar profecías en un lenguaje ininteligible o desconocido por los que están presentes. Estas palabras pueden ser interpretadas por alguien con el don de interpretación (sea porque conoce el lenguaje naturalmente o por un don especial). Entonces el mensaje edifica a la iglesia. Si no se interpreta, este don de lenguas se dirige solo a Dios y no a la comunidad.

“Porque a uno se le da por el Espíritu palabra de sabiduría; … a otro, poder de milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversidad de lenguas; a otro, don de interpretarlas. “ (I Cor. 12, 8; 10)

Según San Pablo estos dones (lengua y su interpretación) son parte del don de profecía pero advierte que debe estar sometido al orden de la iglesia. No deben, por ejemplo, varias personas hablar en este tipo de lenguas al mismo tiempo.

3-Orar en lenguas o canto de júbilo. Este don es muy diferente a los de arriba. Por medio de el se expresa, con sonidos ininteligibles, la devoción que no se puede poner en palabras. Se ha comparado con el canto gregoriano, cuando este extiende las sílabas en una hermosa armonía de alabanza.

A diferencia del don antes mencionado, este tipo de lenguas pueden ejercerlo varias personas o muchas, de igual manera que se expresa el canto en la comunidad. Mientras unos alaban en lenguas, otros pueden alabar con palabras del vernáculo o cantar. Es un don muy sencillo por el cual el Espíritu Santo nos asiste en la oración, particularmente en la alabanza. Este don se manifiesta con frecuencia en los grupos de oración carismáticos.

“Y de igual manera, el Espíritu viene en ayuda de nuestra flaqueza. Pues nosotros no sabemos cómo pedir para orar como conviene; mas el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables, y el que escruta los corazones conoce cuál es la aspiración del Espíritu, y que su intercesión a favor de los santos es según Dios.” (Ro. 8:26-27)

Este don de lenguas es a la vez una forma de oración bajo la influencia del Espíritu Santo y bajo el dominio de la voluntad del sujeto. Dios no viola su libertad, por lo que la persona utiliza sus facultades normales. Es por eso que la persona debe rezar en lenguas utilizando su discernimiento en cuanto al momento y la forma apropiada para ejercerlo. Puede, por ejemplo elegir rezar en lenguas en alta voz o en silencio según sea o no una distracción para otros. No se trata por lo tanto de un milagro propiamente hablando sino de un don que se acopla a las capacidades normales de la naturaleza. En la oración en lenguas no se utiliza el intelecto para formular el lenguaje. El intelecto se absorbe en adoración.

San Agustín, Padre de la Iglesia del siglo IV, incluye el don de lenguas en el canto de “júbilo”:

«Mas he aquí que él Mismo (Dios) te sugiere la manera que has de cantarle: no te preocupes por las palabras, como si éstas fuesen capaces de expresar lo que deleita a Dios. Canta con júbilo. Éste es el canto que agrada a Dios, el que se hace con júbilo. ¿Qué quiere decir cantar con júbilo? Darse cuenta de que no podemos expresar con palabras lo que siente el corazón. En efecto, los que cantan, ya sea en la siega, ya en la vendimia o en algún otro trabajo intensivo, empiezan a cantar con palabras que manifiestan su alegría, pero luego es tan grande la alegría que los invade que, al no poder expresarla con palabras, prescinden de ellas y acaban en un simple sonido de júbilo.

El júbilo es un sonido que indica la incapacidad de expresar lo que siente el corazón. Y este modo de cantar es el más adecuado cuando se trata del Dios inefable. Porque, si es inefable, no puede ser traducido en palabras. Y, si no puedes traducirlo en palabras y, por otra parte, no te es lícito callar, lo único que pueden es cantar con júbilo. De este modo, el corazón se alegra sin palabras y la inmensidad del gozo no se ve limitada por unos vocablos. Cantadle con maestría y con júbilo. (S. Agustín Salmo 32, sermón 1, 7-8: CCL 38, 253-354)

No se debe exagerar ni minimizar la importancia de ningún don. Cada uno tiene su lugar en al plan de Dios y debe utilizarse solo a su servicio. Ningún don es prueba de santidad.

“Aunque hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo caridad, soy como bronce que suena o címbalo que retiñe.” I Corintios 13, 1.

Debemos aceptar con gratitud todos los dones de Dios y usarlos bien. San Pablo dice:

“Doy gracias a Dios porque hablo en lenguas más que todos vosotros” (I Cor. 14:1 8)

“pero en la asamblea, prefiero decir cinco palabras con mi mente, para instruir a los demás, que 10.000 en lengua”. (I Cor. 14:19)

En las reuniones de cristianos todo don tiene su lugar en el orden que debe existir.

“Hágase todo decentemente y en orden” (I Cor 14:39-40)

El don de lenguas también es una gran ayuda en la oración privada.» (24)

Las lenguas no son una “señal” para los creyentes

San Pablo escribió:

“Así pues, las lenguas sirven de señal no para los creyentes, sino para los infieles; en cambio la profecía, no para los infieles, sino para los creyentes.” (I Cor. 14:22)

San Pablo no está sugiriendo que no se use el don entre creyentes. Solamente dice que no se tenga entre ellos como señalY es que algunos enseñan falsamente que el don de lenguas es señal de elección o de santidad o asumen que si no hay oración en lenguas no está actuando el Espíritu Santo. Estos errores se deben condenar. San Pablo exhorta a la madurez, a valerse con gratitud de todos los dones pero no fascinarse con los dones más visibles, sino reconocer el lugar de cada uno. El de lenguas es inferior a los demás dones y virtudes.

“El don de lenguas es un milagro divino en que, en el ejercicio de la voluntad y sabiduría divina, el Espíritu Santo concede a algunos creyentes el poder de hablar en idiomas que no aprendieron por los procesos naturales, y esto con el fin de testimoniar de Jesús Cristo delante de los que no creen.” (Juan F. Soren). (25)

 

“… es la divina capacitación de se poder expresar en una lengua extranjera”(Elemer Hasse). (26)

 

«Lo que sucedió en Pentecostés, es lo que profetiza Jesús en el libro de Marcos: En el Evangelio de Marcos, la única mención del fenómeno de glosolalia en los cuatro Evangelios se encuentra la gran comisión, conforme el registro de Marcos 16:17. Esto se hace significativo cuando se reconoce que el Espíritu Santo ejerció una parte proeminente en la era del Evangelio. Cristo aquí hizo una promesa, posibilitando la pregación del Evangelio en el lenguaje de aquellos que iban a oír las buenas nuevas de salvación. “NUEVAS LENGUAS” no quiere decir lenguas inexistentes, como defienden algunos, sino que lenguas extranjeras que ellos hablarían sin haber aprendido. Es oportuno saber que hay en griego dos palabras para “NUEVO”, esto es “NÉOS” y “KAINOS”. Néos es “NUEVO” en el sentido de tiempo reciente y Kainós es “NUEVO” en la forma o cualidad. Cristo aqui usó Kainós porque se refería al “NUEVO” no usado.

Roberto Gromacki en su libro, Movimiento Moderno de Lenguas, hizo la siguiente declaración: «Si el hablar lenguas hubiese envuelto lenguas desconocidas nunca antes habladas, entonces Cristo tendría usado Néos (nuevo en referencia al tiempo). Pero, como El empleó Kainós, tiene que referirse a lenguas extranjeras, que eran “NUEVAS” para aquellos que las hablasen, porque ya existían antes.” Eran idiomas nuevos para aquellos que los hablarían. La denominación de nuevas indicaba el contraste con las lenguas por ellos habladas. » (27)

«Jesús prometió poder a sus discípulos cuando viniera sobre ellos el Espíritu Santo, y la primen manifestación distintivamente personal del poder del Espíritu fue hablar sobrenaturalmente en otras lenguas. Por eso el Espíritu Santo demostró su soberanía sobre los órganos de la comunicación humana que tuvieran que ver con el cumplimiento de la responsabilidad de los discípulos como testigos. Las lenguas fueron la manifestación carismática singular de la presencia y el poder del Espíritu divino el día de Pentecostés. Para cada manifestación carismática del Espíritu Santo se puede hallar un paralelo antes de Pentecostés, a excepción de las lenguas. Ellas fueron, y son, la señal normativa (y en esto estriba el escándalo que causan) del poder pentecostal en la vida de los cristianos.

 

Una palabra más es necesario decir aquí para esclarecer la relación que hay entre las lenguas que se hablaron en Pentecostés y las palabras que cita Pedro de la profecía de Joel, donde la profecía es la cualidad distintiva del derramamiento del Espíritu de Dios “sobre toda carne” ¿Fue simplemente una adaptación indefinida, impuesta por conveniencia homilética, de las palabras del antiguo vidente al fenómeno pentecostal? ¿O hay un vínculo más preciso entre la profecía de Joel y las lenguas de Pentecostés? La respuesta se puede hallar en la palabra griega que en nuestras versiones castellanas se ha traducido por “hablasen”. En la Versión de los Setenta, la misma palabra “no se emplea para referirse a la conversación corriente, sino a las declaraciones de los profetas”.’

 

Tal vez el empleo de esa palabra se debiera a la insólita conducta de los discípulos, a quienes por burla acusaron de estar “llenos de vino nuevo». (Hch 2:13 RVA) Su conducta era semejante al estado extático de antiguas comunidades proféticas de Israel. Al parecer, Pedro interpretó como declaraciones proféticas las lenguas que se hablaron en Pentecostés. En ese sentido, las lenguas fueron un cumplimiento literal del oráculo de Joel:

 

“Y en los postreros días, dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán. “(Hch. 2:17)

 

Cuando el día de Pentecostés la comunidad apostólica habló lenguas “según el Espíritu les daba que hablasen”, hablaron por inspiración divina lenguas que no habían aprendido antes. Pan ellos eran lenguas; pero para los espectadores que los oyeron y entendieron que hablaban en sus dialectos (Hch. 2:6), no eran lenguas, sino profecías. Les oían alabar con ardor profético “las maravillas de Dios”. Esa misma manifestación de alabanza en lenguas ocurrió después en la casa de Cornelio cuando

 

“los oían que hablaban ea lenguas, y que magnificaban a Dios”. (Hch. 10:46) » (2 8)

Y si bebieren cosa mortífera no les hará daño

Todas las intenciones de asesinato quedan anuladas en el Nombre de Jesús. Quizás haya veces que intenten matarnos, de distintas formas, aun dándonos veneno, otras que a lo mejor ni nos demos cuenta, y quizás cuando estemos en Gloria Eterna sepamos de las veces que hemos sido librados de peligros. Pero aun esta palabra nos habla de no tener Miedo, de enfrentar lo que sea en su Nombre, hay un poder que está a nuestra disposición y debemos usarlo a nuestro favor, las señales no son solo para los demás, sino también para nosotros, en nuestra vida personal debemos vivir en las señales milagrosas que se hacen visibles por el poder de su resurrección.

 

f. Y en mi nombre….“sobre los enfermos pondrán sus MANOS y sanarán”

Los milagros vienen por activar nuestra Fe en el nombre de Jesús, por soltar la palabra de Fe, por movernos, en esa dimensión de milagros y tocar a los enfermos para soltarles el Poder que mora en nosotros. En todo caso la oración nos hace entrar en la dimensión de Fe, hace que movamos el cielo a nuestro favor, descubre cual es la perfecta voluntad del Señor. Pero hay un momento para orar y otro para actuar. “Mayores cosas que YO haréis”, “Porque YO voy al Padre y todo lo………”

Jesús no oró para que alguien sanara, en cada caso dio la palabra o tocó a la gente, otras veces los enfermos le tocaron, pero nunca lo vemos interceder por un milagro ni siquiera por la resurrección de Lázaro; ahí vemos que el Señor ya había hablado con el padre y sabía lo que tenia que hacer, solo dio gracias y luego soltó la palabra. El no empezó su ministerio de milagros hasta que el Espíritu vino sobre El y cuando lo hizo, ejecutó su autoridad.

Cristo mismo no fue exitoso en milagros en su región natal, y eso por la incredulidad de la gente del lugar.

 

“Y no hizo allí muchos milagros porque aquella gente no tenía fe en él.” (Mat. 13:58 RVR 1960)

 

Las señales no son para los “cristianos”, son para afirmar el testimonio de la resurrección, y hacer que los que no creen, crean por los milagros, hoy vivimos en un tiempo distinto al que vivió Jesús…….., hoy Cristo ha vencido y ha resucitado, por lo tanto ningún incrédulo puede oponerse a los milagros y estos son necesarios para el avance de un evangelio poderoso en señales y milagros.

Eso es lo que quiso decir Jesús,

 

“Recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo”

 

Este ya vino hace mas de 2000 años, y vino para quedarse y morar en nosotros, este vino para que seamos testigos demostrando su resurrección al usar su nombre con poder y autoridad.

El poder de sanidad de los apóstoles cuando predicaban en Jerusalén, en Samaria y por toda Asia menor hasta Roma, luego de la partida del señor a los cielos, producía gran gozo y asombro y admiración en cada ciudad que visitaban.Hasta los quisieron adorar, transformar en dioses griegos, ya que la gente creían que eran extraterrestres, alguna divinidad de la tantas que tenían los griegos, ¡y que habían venido para ser adorados! ¡Las enfermedades físicas no son cosas agradables! Estar enfermo no es nada divertido ni hoy, ni en aquella época. En los días anteriores a la medicina moderna y de la seguridad social, era aún peor. Los que sufrían, no sólo sufrían el dolor, sino también pobreza al no poder trabajar. El poder sanar al cuerpo, sea a través del poder de Dios, o por la medicina, es realmente una tremenda bendición, un regalo de Dios muy grande. Pero es temporal, y no dura. ¡Ninguno de los que fueron sanado por Jesús o los apóstoles, están sanos hoy., ni vivos siquiera! Sanar a los que están espiritualmente enfermos es mucho mejor que sanar a los que están físicamente enfermos. Las enfermedades físicas y mentales, muchas veces se pueden curar con medicinas.

“cierto hombre de Listra estaba sentado, imposibilitado de los pies, cojo de nacimiento, que jamás había andado. Este oyó hablar a Pablo, el cual, fijando en él sus ojos, y viendo que tenía fe para ser sanado, dijo a gran voz: Levántate derecho sobre tus pies. Y él saltó, y anduvo. Entonces la gente, visto lo que Pablo había hecho, alzó la voz, diciendo en lengua licaónica: Dioses bajo la semejanza de hombres han descendido a nosotros. Ya Bernabé llamaban Júpiter, y a Pablo, Mercurio, porque éste era el que llevaba la palabra. Y el sacerdote de Júpiter, cuyo templo estaba frente a la ciudad, trajo toros y guirnaldas delante de las puertas, y juntamente con la muchedumbre quería ofrecer sacrificios.”. (Hch 14:1-7 RVR 1960)

El nombre de Jesús: La autoridad completa de la fe.

 

“Pedro y Juan subían juntos al templo a la hora novena, la de la oración. Y era traído un hombre cojo de nacimiento, a quien ponían cada día a la puerta del templo que se llama la Hermosa, para que pidiese limosna de los que entraban en el templo. Este, cuando vio a Pedro y a Juan que iban a entrar en el templo, les rogaba que le diesen limosna. Pedro, con Juan, fijando en él los ojos, le dijo: Míranos. Entonces él les estuvo atento, esperando recibir de ellos algo. Mas Pedro dijo:No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y tobillos; y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios. Y todo el pueblo le vio andar y alabar a Dios. Y le reconocían que era el que se sentaba a pedir limosna a la puerta del templo, la Hermosa; y se llenaron de asombro y espanto por lo que le había sucedido.” (Hch. 3:1-10 RVR 1960)

 

«En este primer milagro que Hechos registra y que fue realizado por los discípulos, se nos da la clave para el ejercicio por parte de todos los creyentes de la autoridad de la fe. Al ordenar la sanidad en el hombre cojo de nacimiento, Pedro emplea el nombre completo y el título de nuestro Señor. “Jesucristo [Mesías] de Nazaret”. “Jesús” (“Josué” o “Yeshua”) era un nombre común entre los judíos y continúa siéndolo en muchas culturas. Pero la declaración de su nombre y título completos, una práctica digna de notarse en Hechos, parece ser una lección buena y objetiva para nosotros (véase 2.22; 4.10).

Hagamos así cuando reclamemos autoridad sobre las enfermedades o sobre los demonios. En nuestra confesión de fe o proclamación de poder, confesemos su deidad y su señorío como el Cristo (Mesías), usemos su nombre precioso, como Jesús (Salvador). Clamemos a Él como Señor Jesús, o Jesucristo, o Jesús de Nazaret, sin que en este punto haya la intención de establecer un principio legal o ritual. Pero es sabio recordar que, al igual que oramos «en el nombre de Jesús» (Jn 16.24), también ejercemos toda autoridad en Él, mediante el privilegio de poder que nos ha dado en su nombre (Mat 28.18; Mar 16.17; Jn 14.13, 14). » (29)

 

“Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre” (Jn 20:30-31).

Este texto nos dice por qué Cristo hizo sus milagros y para qué tenemos en el Nuevo Testamento el testimonio de estos milagros. Cristo no sanó a todos los enfermos. Sanó solamente a los que servirían como testimonio de su divinidad. Cristo, en una ocasión, llegó al estanque de Betesda donde “yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos, y paralíticos”, y Cristo sanó a un solo hombre allí (Jn 5: 8).

 

Los apóstoles y otros discípulos de Cristo en el primer siglo del cristianismo hicieron sus milagros para probar su inspiración y para confirmar el mensaje que predicaban.

“Y ellos (los apóstoles), saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían” (Mar. 16:20).

“¿Cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron, testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios y diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad” (Heb. 2:3-4).

 

“Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas basadas en las tradiciones de los hombres, conforme a los elementos del mundo, y no según Cristo. Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la divinidad, y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad. En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha por mano de hombre, sino por la circuncisión de Cristo, en la cual sois despojados de vuestra naturaleza pecaminosa. Con él fuisteis sepultados en el bautismo, y en él fuisteis también resucitados por la fe en el poder de Dios que lo levantó de los muertos. Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados. Él anuló el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, y la quitó de en medio clavándola en la cruz. Y despojó a los principados y a las autoridades y los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.” (Col. 2:8 RVR 1960)

 

Las naciones del Pentecostés.

«En el primer siglo de la era cristiana, las comunidades judías estaban localizadas principalmente en la parte oriental del Imperio Romano, donde el griego era la lengua comúnmente usada, pero también las había tan al oeste como en Italia, y tan al este como en Babilonia. Además de gente de las naciones que aquí se muestran, el grupo presente el día de Pentecostés incluía visitantes de Mesopotamia, y de regiones situadas aún más al este, como Partia, Media y Elam (el actual Irán). » (30)

Conclusión:

Jesús había resucitado, eso era incuestionable. Jesús necesitaba confirmar la fe de sus discípulos en su resurrección. En Pocos días, ascendería a los cielos, no los volvería a ver a sus discípulos y amigos y necesitaba levantarles la fe y el ánimo, para comisionarlos. Por eso, Marcos insiste tanto en “creer”. Tanto la resurrección, como la gran comisión, demandarían un acto de fe adicional.

Las señales milagrosas les acompañarían si confiaban plenamente en él. Eso acreditaría sus credenciales apostólicas, y les ayudarían a promover rápidamente el evangelio a todos los rincones del mundo. Creo que esas son básicamente las razones.

 

 

 

Notas:

Nuestro Nuevo testamento, Estudio panorámico del Nuevo testamento, Merrill C. Tenney, Pág. 203. Edit. Portavoz

Nelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998.

Vine, W.E., Vine Diccionario Expositivo de Palabras del Antiguo y del Nuevo Testamento Exhaustivo, (Nashville: Editorial Caribe) 2000, c1999.

Nelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998

Fundamentos, Esquema de Enseñanzas Cristianas Básicas, por: GINO IAFRANCESCO V., de Ciudad del Este, Paraguay.http://giv.es.tl/PROFEC%CDAS-ACERCA-DE-CRISTO.htm

6http://dioshablahoy.blog.com.es/2007/04/05/la_resurreccia_n_de_cristo_base_de_nuest~2037343

Vine, W.E., Vine Diccionario Expositivo de Palabras del Antiguo y del Nuevo Testamento Exhaustivo, (Nashville: Editorial Caribe) 2000, c1999.

es.wikipedia.org/wiki/Resurrección

Nelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998.

10 De la predestinación de los santos, de San Agustín de Hipona,http://www.bless.cl/?p=82

11 http://www.wordreference.com/definicion/incredulidad

12 Antorcha bíblica, un portal cristiano, integrante de Ministerios Bethel, de México

http://mx.groups.yahoo.com/group/antorchabiblica/message/55

13 http://www.diccionarios.com/consultas.php?palabra=incredulidad&diccionario=definicion

14 http://www.christiananswers.net/spanish/q-eden/edn-t001s.html

15 Nuevo Diccionario Bíblico, Pág. 1002, Vila – Escuain, Editorial Clie

16 Hasta Lo Último de la Tierra, Pág. 15, Ruth A. Tucker, Edit. Vida

17 Nelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998.

18 Nelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998.

19 Nota titulada “La exaltación de Jesús”, del portal de la fe católica encuentra.com, http://www.encuentra.com/documento.php?f_doc=2957&f_tipo_doc=9

20 http://www.hottopos.com/mp2/apolewis.htm

21 Nelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998.

22 Artículo publicado en el portal Web de Got Question Ministeries, ministerio cristiano de enseñanza de la Palabra de Dios a través del Internet, titulado “¿Cuál es el don de hablar en lenguas?” http://www.gotquestions.org/Espanol/hablar-en-lenguas.html

23 Portal de la renovación carismática católica de la diócesis de Valparaíso,

http://www.evangelizavalpo.cl/don_lenguas.html

24 Ibíd.

25 Portal cristiano, en el artículo titulado “En mi nombre hablarán nuevas lenguas (II)” http://lasteologias.wordpress.com/category/don-de-lenguas/

26 Ibíd.

27 Portal cristiano, en el artículo titulado En mi nombre hablarán nuevas lenguas (IV) http://lasteologias.wordpress.com/2008/02/29/en-mi-nombre-hablaran-nuevas-lenguas-iv/

28 Ibíd.

29 Editor General: Hayford, Jack; Autor: Snider, Joseph, Poder del Reino: Recibamos el poder de la promesa [Un estudio de Hechos], (Nashville, TN: Editorial Caribe) 1996.

30 Ibid.

 

Comic de Pentecostés

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El Espíritu Santo desciende en Pentecostés

“El día de Pentecostés, estando reunidos todos los creyentes, vino repentinamente del cielo un estruendo, como de un vendaval, que llenó por completo la casa donde se habían congregado. En seguida aparecieron, como lenguas de fuego, unas llamas que se posaron sobre la cabeza de cada uno de los presentes. Todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en lenguas que no conocían, conforme a lo que el Espíritu les daba que hablasen. Por aquellos días, a causa de la fiesta, se había reunido en Jerusalén un gran número de judíos piadosos, procedentes de muy distintas naciones. Al oir aquel estruendo, la muchedumbre corrió a ver lo que estaba sucediendo; y todos se sentían confusos, porque cada uno escuchaba en su propio idioma lo que decían los apóstoles. Atónitos y maravillados, comentaban: ¿Cómo es posible que a estos, que son galileos, les oigamos hablar en el idioma de cada uno de nuestros países de origen? Entre nosotros hay gente de Partia, Media, Elam y Mesopotamia; de Judea, Capadocia, Ponto, Frigia y Panfilia; de Egipto y de las regiones africanas más allá de Cirene. También hay romanos aquí residentes, tanto judíos como prosélitos del judaísmo, y cretenses y árabes. Y todos les oímos contar en nuestra propia lengua las obras maravillosas de Dios. Se preguntaban, pues, atónitos y perplejos:” (Hch.2:1-11 CST)

 

Fuente:

Comics de Pentecostés extraído y adaptado del portal de la fe católica “infancia misionera”

http://www.infancia-misionera.com/pentecolor.htm

 

 

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