Trabajo Monográfico sobre la Predestinación parte 1

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Recordando a Calvino

Por falta de tiempo para escribir una entrada al respecto, es mi deseo enlazar un artículo escrito por John Piper acerca de Juan Calvino. Para aquellos que no lo recuerdan o que no lo saben, hoy se celebra el 501 Aniversario de su nacimiento. En este artículo Piper escribe, “Juan Calvino era imperfecto. Su renombre no es debido a la infalibilidad, sino a su persistente lealtad a las Sagradas Escrituras como la Palabra de Dios en un tiempo cuando la Biblia fue casi devorada por la tradición de la iglesia.

Luego nos describe esa lealtad del reformador a la Biblia. Piper escribe,

Calvino fue completamente atado a la Palabra de Dios. El fue un predicador en Ginebra por 25 años, hasta que falleció a la edad de 54 en mayo de 1564. Su hábito era el de predicar dos veces cada Domingo y una vez al día pasando una semana; eso es, que predicada un promedio de 10 veces cada 2 semanas. Su método era el tomar unos pocos versículos, explicarlos y aplicarlos a la fe y vida de las personas. Así trabajó de esta manera libro tras libro. Por ejemplo, el predicó 189 sermones en el libro de Hechos, 271 en Jeremías, 200 en Deuteronomio, 343 en Isaías, 110 en I Corintios. Una vez que fue exiliado de Génova por dos años a su regreso subió al púlpito en San Pedro y empezó con el texto que había dejado.”

Y luego nos recuerda las palabras de Warfield con respecto al calvinismo,

Calvinista es la [persona] que ve a Dios en todo fenómeno y en todo lo que ocurre reconoce la mano de Dios… ´quien hace de la actitud del espíritu en oración hacia Dios la permanente actitud…´ y quien se proyecta en la gracia de Dios únicamente, excluyendo cada rastro de dependencia en sí mismo para la gran tarea de salvación.”

Espero que puedan leer el artículo y alabemos a Dios porque fue por Su providencia por la que levantó a estos grandes y fieles hombres para rescatar a Su pueblo de la oscuridad en la que se encontraba a manos de la Iglesia Católico Romana. Pueden leer el artículo aquí.

sujetosalaroca.org

La naturaleza de la presencia de Cristo en la Cena del Señor, según Juan Calvino

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¿Estás Seguro que te Gusta Spurgeon?

De Arminianismo, MAY/JUN 1992

¿Estás Seguro que te Gusta Spurgeon?

Alan Maben

© 1992, 1999 Alianza de Evangélicos Confesantes

“La misma doctrina de la justificación, tal y como es predicada por un Arminiano, no es sino la doctrina de la salvación por obras…” – C. H. Spurgeon

Alabado por muchos evangélicos como un gran predicador, Charles H. Spurgeon es considerado como un ejemplo exitoso y “seguro” de un ministerio “no-teológico”. Sus obras son recomendadas como medio para dirigir a pastores aspirantes a desarrollar sus propios ministerios exitosos.

Sus Conferencias a Mis Estudiantes son usadas a menudo para este propósito, enfatizando los aspectos “prácticos” del evangelismo. Pero aunque la forma de la predicación exitosa de Spurgeon es a menudo estudiada por estudiantes al pastorado, el contenido de la predicación y enseñanza de este gigante Cristiano es a menudo ignorado. Más bien se piensa popularmente que Spurgeon haya aprobado de buena gana la misma teología que actualmente está dominando la cultura Americana: el Arminianismo.

Por ejemplo, muchos líderes Cristianos gustan señalar a Spurgeon como uno quien no tuvo entrenamiento formal universitario. Ignoran el hecho que tuvo una biblioteca personal conteniendo más de 10,000 libros.[1] Se argumenta más bien que el éxito de su ministerio desde mediados hasta fines del siglo 19 fue debido a su piedad anti-intelectual, “su rendición al Espíritu”, y su Arminianismo. El hecho es que Spurgeon no era anti-intelectual, ni tampoco albergaba ilusiones de ser tan santo que podía permitirle a Dios operar solo si estaba “rendido.” Más importante aún, él no era un Arminiano. Él era un firme Calvinista quien se opuso a la perspectiva religiosa dominante de su tiempo (y del nuestro), el Arminianismo.[2] Aún hacia el fin de su vida pudo escribir,

“De esta doctrina no me he separado hasta este día.”[3]

Estaba agradecido que nunca vaciló de su Calvinismo.[4]“No hay alma viviente que se tome más firmemente de la doctrina de la gracia que yo…”[5] Leyendo las creencias de Spurgeon uno se dará cuenta que su ministerio tremendamente fructífero fue edificado sobre la predicación del evangelio bíblico.

En su obra, “Una Defensa del Calvinismo,” declara inequívocamente:

No hay tal cosa de predicar a Cristo y a este crucificado, a menos que prediquemos lo que en estos días es llamado Calvinismo. Es un apodo llamarlo Calvinismo; el Calvinismo es el evangelio y nada más. No creo que podamos predicar el evangelio, si no predicamos la justificación por la fe, sin obras; a menos que prediquemos la soberanía de Dios en Su dispensación de la gracia; a menos que exaltemos el amor de Jehová que elige, incambiable, eterno, inmutable y conquistador; ni tampoco pienso que podamos predicar el evangelio, a menos que lo basemos en la redención especial y particular de Sus elegidos y escogidos que Cristo realizó en la cruz; ni puedo comprender un evangelio que deja que los santos caigan después que han sido llamado, y sufran los hijos de Dios el ser quemados en las llamas de la condenación.[6]

Aquí Spurgeon afirma su acuerdo con lo que son usualmente llamados “Los Cinco Puntos del Calvinismo.” El propio resumen de Spurgeon era mucho más corto. Un Calvinista cree que la salvación es del Señor.[7] Las selecciones de sus sermones y escritos sobre estos temas claran su posición.

Con respecto a la Depravación Total y la Gracia Irresistible:

Cuando dices, “¿Puede Dios hacer que me convierta en un Cristiano?” Te digo sí, pues en esto descansa el poder del evangelio. No pide tu consentimiento; sino que lo obtiene. No dice, “¿Quieres tenerlo?” sino que te hace dispuesto en el día del poder de Dios… El evangelio no quiere tu consentimiento, lo obtiene. Pone fuera de combate la enemistad de tu corazón. Tú dices, no quiero ser salvo; Cristo dice que lo serás. Él hace que nuestras voluntades cambien de parece, y entonces clamas, “¡Señor, sálvame o perezco!”[8]

Con respecto a la Elección Incondicional:

No dudo en decir, que próxima a la doctrina de la crucifixión y resurrección de nuestro bendito Señor – ninguna doctrina tuvo tal prominencia en la primitiva Iglesia Cristiana como la doctrina de la elección de la gracia.[9]

Y cuando fue confrontado con la disconformidad que esta doctrina podría provocar, respondió con poca simpatía:

“‘No me gusta [la elección divina],’ dijo uno. Bueno, pensé que no te gustaría; ¿quién soñó que te gustaría?”[10]

Con respecto a la Expiación Particular:

Si era la intención de Cristo el salvar a todos los hombres, cuán deplorablemente ha sido él decepcionado, pues tenemos Su propio testimonio de que existe un lago que arde con fuego y azufre, y en ese abismo de aflicción han sido echadas algunas de las mismas personas quienes, de acuerdo a la teoría de la redención universal, fueron compradas con Su sangre.[11]

Él ha castigado a Cristo, ¿por qué debiera castigarle dos veces por una ofensa? Cristo ha muerto por todos los pecados de Su pueblo, y si estás en el pacto, eres uno de los del pueblo de Cristo. No puedes ser condenado. No puedes sufrir por tus pecados. Hasta que Dios pueda ser injusto, y demande dos pagos por una deuda, Él no puede destruir el alma por quien Jesús murió.[12]

Con respecto a la Perseverancia de los Santos:

No sé como algunas personas, quienes creen que un Cristiano puede caer de la gracia, se las arreglan para ser felices. Debe ser algo muy encomiable en ellos ser capaces de vivir todo un día sin desesperación. Si no creyera en la doctrina de la perseverancia final de los santos pienso que sería el más miserable de todos los hombres, porque me faltaría el fundamento para el reposo.[13]

Las selecciones arriba citadas indican que C. H. Spurgeon era sin lugar a dudas un afirmado y auto-confesante Calvinista quien hizo que el éxito de su ministerio dependiera de la verdad, no dispuesto a considerar los “Cinco Puntos del Calvinismo” como categorías separadas y estériles para ser memorizados y creídos en aislamiento el uno del otro o de la Escritura. A menudo combinaba las verdades representadas por los Cinco Puntos, porque son en realidad partes de apoyo mutuo de un todo, y no cinco pequeñas secciones de la fe añadidas a la colección personal de creencias Cristianas. Spurgeon nunca las presentó como rarezas para ser creídas como la suma del Cristianismo. Más bien predicó un evangelio positivo, siempre teniendo en cuenta que estas creencias eran solamente parte de todo el consejo de Dios y no la suma total. Estos puntos eran sumarios útiles, defensivos, pero ellos no tomaban el lugar del vasto teatro de la redención dentro del cual el plan completo y eternal de Dios fue realizado en el Antiguo y Nuevo Testamentos.

Seguro de que la Cruz era una ofensa y una piedra de tropiezo, Spurgeon estaba poco dispuesto a hacer más aceptable el evangelio para el perdido. “La antigua verdad que Calvino predicó, que Agustín predicó, es la verdad que yo debo predicar hoy, o sino ser falso a mi conciencia y a Dios. No puedo determinar la verdad; no sé de tal cosa como emparejar los bordes cortantes de una doctrina.”[14]

En otro lado desafió

“No puedo encontrar en la Escritura alguna otra doctrina que esta. Es la esencia de la Biblia… Dígame cualquier cosa contraria a esta verdad y será herejía…”[15]

Spurgeon creía que el precio del ridículo y el rechazo no era tan alto como para rehusarse a predicar este evangelio:

“Somos reconocidos como la escoria de la creación; apenas algún ministro nos considera o habla de manera favorable de nosotros, porque sostenemos fuertes rivalidades acerca de la divina soberanía de Dios, de sus elecciones divinas y de su amor especial hacia Su propio pueblo.”[16]

Entonces, como ahora, la objeción dominante a tal predicación era que llevaría a un vivir licencioso. Puesto que Cristo “lo hizo todo,” no había necesidad para ellos de obedecer los mandamientos de la Escritura. Aparte del hecho de que no debemos dejar que la gente pecaminosa decida qué clase de evangelio vamos a predicar, Spurgeon tenía sus propias refutaciones a esta confusión:

A menudo se dice que las doctrinas que creemos tienen una tendencia a llevarnos hacia el pecado… Le pregunto al hombre que se atreve a decir que el Calvinismo es una religión licenciosa, ¿qué piensa él del carácter de Agustín, o de Calvino, o de Whitefield, quienes en las edades sucesivas fueron los grandes exponentes de los sistemas de la gracia; o qué dirá de los Puritanos, cuyas obras están llenas de ellos? Si un hombre hubiese sido un Arminiano en aquellos días, hubiese sido considerado como el más vil de los herejes, pero ahora nosotros somos vistos como los herejes, y ellos como ortodoxos. Nos hemos ido hacia atrás, hacia la antigua escuela; podemos trazar nuestro linaje desde los apóstoles… Podemos trazar una línea dorada hasta el mismo Jesucristo; a través de una santa sucesión de poderosos padres, quienes todos sostuvieron estas verdades gloriosas; y podemos preguntar con respecto a ellos,

“¿Dónde encontrarás hombres más santos y mejores en el mundo?”[17]

Su actitud hacia aquellos que distorsionarían el evangelio con sus propias ideas de “santidad” es clara a partir de lo siguiente:

Ninguna doctrina está tan calculada para preservar a un hombre del pecado como la doctrina de la gracia de Dios. Aquellos que la han llamado ‘una doctrina licenciosa’ no sabía absolutamente nada de ella. Pobres ignorantes, poco sabían que su propio producto vil fue la más licenciosa doctrina bajo el Cielo.[18]

De acuerdo a Spurgeon (y también de la Escritura), la respuesta de gratitud es el motivo para el vivir santo, no el status incierto del creyente bajo la influencia del Arminianismo y su acompañante legalismo.

“La tendencia del Arminianismo es hacia el legalismo; no es sino legalismo lo que yace en la raíz del Arminianismo.”[19]

Fue muy claro sobre la peligrosa relación del Arminianismo con el legalismo:

“¿No ve de una vez que esto es legalismo – que esto es hacer depender nuestra salvación de nuestra obra – que esto es hacer depender nuestra vida eterna de algo que nosotros hacemos? Más aún, la misma doctrina de la justificación, tal y como es predicada por un Arminiano, no es sino la doctrina de la salvación por obras…”[20]

Un status delante de Dios basado en cómo “usamos” a Cristo y al Espíritu para simular justicia era un legalismo odiado por Spurgeon. Como en nuestro día Spurgeon miraba que una de las fortalezas del Arminianismo incluía las iglesias independientes.[21]

El Arminianismo era una religión natural, que rechaza a Dios, que se auto-exalta y además una herejía.[22]Como Spurgeon creía nacemos Arminianos por naturaleza.[23]Miraba esta aversión natural a Dios como estimulada por creer imaginaciones auto-centradas y que se auto-exaltan.

“Si crees que todo gira alrededor de la libre voluntad del hombre, naturalmente tendrás al hombre como su figura principal en tu panorama.”[24]

Y una vez más afirma que el remedio para esta confusión es la verdadera doctrina.

“Creo que mucho del Arminianismo en boga es simplemente ignorancia de la doctrina del evangelio.”[25]

Además,

“No sirvo del todo al dios de los Arminianos; no tengo nada que ver con él, y no me inclino ante el Baal que ellos han erigido; él no es mi Dios, ni jamás lo será; no le temo, no tiemblo en su presencia… El Dios que dice hoy y que niega lo dicho mañana, que justifica hoy y que condena al siguiente día… no tiene ninguna relación con mi Dios en el más mínimo grado. Él puede tener relación con Ashtaroth o con Baal, pero Jehová nunca fue o puede ser su hombre.”[26]

Rehusándose a comprometer el evangelio en alguna manera refutó y rechazó vigorosamente los intentos comunes de unir el Calvinismo y el Arminianismo en una creencia sintetizada. Tampoco restaría importancia a las diferencias entre los dos sistemas:

Esto te puede parecer a ti de poca consecuencia, pero realmente es un asunto de vida o muerte. Le suplicaría a cada Cristiano – querido hermano, piénsalo detenidamente. Cuando algunos de nosotros predicamos el Calvinismo, y algunos otros el Arminianismo, no podemos ambos estar en lo cierto; no es útil tratar de pensar que podemos ambos estar en lo cierto – ‘Sí’ y ‘No’ no pueden ambos ser verdad. La verdad no vacila como el péndulo que se mueve hacia delante y hacia atrás… Uno debe estar en lo correcto; el otro debe estar equivocado.[27]

Obras Recomendadas:

Murray, Iain. Spurgeon el Olvidado, 2ª ed. Carlisle, PA: Banner of Truth Trust, 1986; re-impresión.

Spurgeon, Charles H. “Una Defensa del Calvinismo” enAutobiografía de C. H. Spurgeon. Editada por S. Spurgeon y J. Harrald. Rev. ed. Vol I, Los Primeros Años 1834 – 1859. Carlisle, PA: Banner of Truth Trust, 1976; re-impresión.

Spurgeon, Charles H. New Park Street Pulpit. Una colección de sus sermones.

Spurgeon, Charles H. Metropolitan Tabernacle Pulpit. Una colección de sus sermones.

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Alan Maben es graduado de la Universidad del Estado de California, y de la Escuela de Leyes Long Beach y Simon Greenleaf.


[1] Walter A. Elwell, ed. Evangelical Dictionary of Theology(Grand Rapids, Michigan: Baker Book House, 1984), s.v. “Spurgeon, Charles Haddon”, by J. E. Johnson.

[2] De un sermón citado en Ian Murray, El Spurgeon Olvidado, 2ª ed., (Carlisle, PA: Banner of Truth, 1986), 52.

[3] “Una Defensa del Calvinismo,” por C. H. Spurgeon, enAutobiografía de C. H. Spurgeon, eds. S. Spurgeon y J. Harrold, Rev ed., vol I, Los Primeros Años 1834 – 1859 (Carlisle, PA: Banner of Truth, 1976: reimpresión), 165.

[4] J. E. Johnson, 1051

[5] Spurgeon, “Una Defensa del Calvinismo,” 173.

[6] Ibid. 168.

[7] Ibid., 168.

[8] Como se cita en Murray, 93.

[9] De un sermón citado en Murray, Ibid., 44.

[10] Ibid., 60.

[11] Spurgeon, 172.

[12] De un sermón citado en Murray, 245.

[13] Spurgeon, 169.

[14] Ibid., 162.

[15] Ibid., 168.

[16] Murray, 168.

[17] Spurgeon, 174.

[18] Ibid.

[19] Murray, 79.

[20] Ibid., 81.

[21] Murray, 53.

[22] Spurgeon, 168.

[23] Ibid., 164.

[24] Murray, 111.

[25] Ibid., 68.

[26] Sermones de Spurgeon, vol. 6 (Baker, 1989), p. 241.

[27] Murray, op. cit., 57.

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Modern Reformation

Issue: “Arminianism” May/June Vol. 1 No. 3 1992 Pages 20-21

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Juan Calvino: De vuelta a Ginebra. Sugel Michelén

Durante su estadía en Estrasburgo, la situación en Ginebra se tornaba cada vez peor, de tal manera que el Concilio General de la Ciudad le pidió a Calvino que retornara como pastor. Calvino recibió la carta estando en la ciudad de Worms, donde había sido enviado por la ciudad de Estrasburgo como representante en cuatro Dietas convocadas de nuevo por el Emperador Carlos, entre los años 1539 al 1541 (allí Calvino desarrolló una muy buena amistad con Felipe Melanchton que duró por 24 años, hasta la muerte de éste; también mantuvo una amistad epistolar con Lutero, pero nunca llegaron a conocerse personalmente). Al leer la carta, Calvino estalló en llanto. “Preferiría cien otras muertes antes que aquella cruz, sobre la cual tendría que morir mil veces al día.” (24) Era una decisión muy difícil para él, pero después de 10 meses de mucha lucha, finalmente decidió regresar (en la providencia de Dios, cuando tomó esa decisión se encontraba en la misma ciudad donde, 20 años antes, Lutero había pronunciado su famosa resolución ante el emperador Carlos).

Calvino regresó a Ginebra el 13 de septiembre de 1541 para no salir de allí nunca más. Al subir al púlpito por primera vez, abrió su Biblia en el mismo versículo que continuaba en su exposición que quedó suspendida tres años antes. Predicaba varias veces el domingo y, durante algunas semanas, todos los días restantes. Durante este tiempo un hombre llamado Denis Raguenier comenzó a tomar notas de los sermones de Calvino en taquigrafía para su propio provecho; su labor fue tan precisa y completa (casi no dejaba escapar palabra), que gracias a ese esfuerzo contamos hoy con una inmensa cantidad de sermones suyos a nuestra disposición. Su costumbre era predicar sistemáticamente a través de los libros de la Biblia. En sus años de madurez acostumbraba predicar en un libro del NT los domingos en la mañana y en la tarde (aunque por un período estuvo predicando los Salmos en la tarde), mientras predicaba de un libro del AT durante la semana. De esa forma pudo exponer: Génesis, Deuteronomio, Job, Jueces, 1 y 2 Samuel, 1 y 2 Reyes, todos los profetas, Los Evangelios, Hechos, 1 y 2 Corintios, Gálatas, Efesios, 1 y 2 Tesalonicenses, 1 y 2 Timoteo, Tito y Hebreos.

Muchos protestantes que escaparon de Francia, de Escocia y de Inglaterra, huyeron hacia Ginebra de tal manera que, en poco tiempo, la población se duplicó a más de 20,000 personas. Entre los protestantes escoceses se encontraba John Knox, quien llegó a decir que la Iglesia en Ginebra que era la más perfecta escuela de Cristo que alguna vez haya habido en la tierra desde los días de los apóstoles. Durante su estadía allí, Knox formó parte de un equipo que finalmente publicó la llamada Biblia de Ginebra, para el pueblo de habla inglesa. Fue la primera Biblia con notas teológicas al margen, muchas de las cuales no eran más que una extensión del ministerio de predicación de Calvino. Esta vino a ser la versión predominante entre los puritanos ingleses por los próximos 100 años y fue la Biblia que los peregrinos del Mayflower llevaron consigo a América. Por otra parte, Ginebra se convirtió en una escuela de preparación de líderes. La Academia de Ginebra se estableció en 1559 y, para el tiempo en que el sucesor de Calvino, Teodoro Beza, se retiró se habían entrenado unos 1600 hombres para el ministerio. De igual manera, inspirados por la visión de Calvino, Ginebra se convirtió en un núcleo misionero muy importante. De acuerdo con un registro de la época, entre 1555 y 1562 unos 88 hombres fueron enviados al campo misionero, pero ese número no parece reflejar la realidad ya que, sólo en el 1561, probablemente no menos de 142 salieron a las misiones. Debido a que algunos de ellos sufrieron el martirio, la academia de Ginebra llegó a ser conocida como “La Escuela de la Muerte de Calvino”. Ese esfuerzo evangelístico produjo resultados sorprendentes, sobre todo en Escocia (con John Knox) y en Francia. En 1555 solo había una iglesia Reformada completamente organizada en Francia. Siete años más tarde eran cerca de 2,000, algunas de ellas con un tamaño considerable. Por ejemplo, Pierre Viret pastoreó una iglesia de 8,000 comunicantes en Nimes. Durante la década de 1560s, más de 2 millones de franceses pertenecían a tales iglesias (en una población de unos 20 millones). También se enviaron misioneros al Brasil a partir del 1555, pero la obra allí fue sumamente difícil por el estado barbárico de sus habitantes.

Pero no debemos suponer que este fue un tiempo de paz para Calvino. (25) Aparte de todas las aflicciones físicas que padecía, Calvino era constantemente atacado por los miembros del partido de los Libertinos, quienes se gloriaban de su vida licenciosa, pero al mismo tiempo pretendían participar de la Cena del Señor, algo que Calvino nunca permitió. En cierta ocasión, un miembro de este partido, Philibert Berthelier, fue excomulgado por su promiscuidad sexual y, por lo tanto, se le prohibió participar de la Cena. El Concilio de la Ciudad revocó la decisión, de modo que Berthelier se apareció en la iglesia con hombres armados de espada, dispuestos a pelear. Calvino descendió del púlpito, se interpuso entre la turba y la mesa de la Comunión, y les dijo: “Pueden quebrar estas manos, pueden cortar estos brazos, pueden tomar mi vida, mi sangre es vuestra, pueden derramarla; pero nunca me forzarán a dar las cosas santas al profano y deshonrar esta mesa de mi Dios.”(26) Los libertinos no tuvieron más remedio que salir de la iglesia.

Calvino finalmente expiró a la edad de 54 años, en Mayo de 1564, en brazos de Teodoro Beza, su sucesor. Éste diría luego de él: “Habiendo sido un espectador de su conducta por 16 años… ahora puedo declarar que en él todos los hombres pueden ver un muy hermoso ejemplo de carácter cristiano, un ejemplo que puede ser tan fácilmente difamado como difícilmente imitado.” (27)

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Sugel Michelén es Pastor de la Iglesia Bíblica de Nuestro Señor Jesucristo en República Dominicana. La biografía de Calvino presentada en este sitio procede de su página web Todo pensamiento cautivo

Nota: Las citas siguen de la entrada anterior Exilio en Estrasburgo

24 FCR; pg. 155.

25 Los historiadores suelen dividir en dos períodos esta segunda estadía de Calvino en Ginebra: sus años de lucha (1541-1555) y sus años de triunfo (1555-1564).

26 Lawson; op. cit.; pg. 16.

27 Ibíd.; pg. 18.

http://idanielth.wordpress.com/2009/11/30/juan-calvino-de-vuelta-a-ginebra-sugel-michelen/#more-1512

JUAN CALVINO

JUAN CALVINO

Juan Calvino

1509 – 1564

En una época donde como cristianos damos por sentado muchos asuntos concernientes a nuestra fe, podemos caer en el desacierto de mirar despectivamente las épocas cuando éstas no se daban por ciertas y privilegiados por estar en este lado favorable de la historia, podemos subestimar las épocas cuando otros estuvieron en el lado no tan privilegiado de la misma.

Continuamente nos veremos obligados, en honor a la verdad, a volver nuestros ojos a los tiempos pasados, a las raíces de nuestra fe, combatiendo el espíritu a-histórico de nuestra era posmoderna, que casi nos obliga a desligarnos de cualquier amarre histórico que nos pueda influir, solo negando en la teoría lo que en la práctica es una aventura imposible.

Tal vez para algunos, volver los ojos al hilo histórico de la fe cristiana evangélica[1], sea una empresa irrelevante, pues el futuro siempre está al frente, listo para ser conquistado. Para otros, mirar hacia las raíces de la fe se ha convertido en un fin en sí mismo, donde se ha perdido todo sentido de compromiso generacional. Sin embargo para otros, reconocer que no hemos surgido ex nihilo[2] y que a la vez hemos heredado la tarea de progresar con el Evangelio del Reino de Dios en la contemporaneidad, escuchamos el clamor urgente con más precisión que nos es necesario hacer lo uno, sin dejar de hacer lo otro.

Los que sentimos un compromiso con la fe histórica, somos desafiados siempre a volver a los ríos de la verdad cuyos nacimientos se encuentran antes que nosotros y así poder regar las tierras de nuestra generación con la fe que una vez fue dada a los santos pero que su continuidad histórica obliga a cada hijo de Dios a ser una expresión fiel del buen deposito que le fue dado a la Iglesia como columna y soporte de la verdad.

Providencialmente estamos 500 años después del nacimiento de uno de los hombres, venidos de la mano de Dios, que se paró en la historia en la misma línea de la fe cristiana pura. Este hombre se situó no en los comienzos de la fe evangélica, pero si en su testimonial continuación. Hombre sujeto a pasiones como las nuestras, no solo construyó una gran represa donde desemboca el rio de la fe pura sino que hábilmente puso los cimientos, como ningún otro, para que esa agua limpia pudiera ser patrimonio de la Iglesia de Cristo en las vertientes de una teología sistematizada.

Quisiera poder expresar, no con exhaustividad, pero si con precisión, algunos aspectos de la vida de Juan Calvino y su papel en la formación de la fe cristiana Evangélica. Claro, vale la pena aclarar que hablo desde una perspectiva pastoral, pedagógica, no desde la palestra de la erudición. Quiera Dios que estas sencillas palabras nos lleven a reconocer a quienes nos han precedido en la fe y honrarles. Sobre todo animar a la Iglesia a emular su legado sin igual. Esto lo hago con humildad y a sabiendas que el solo hablar de Calvino en muchos círculos cristianos es asunto de segura e irreversible polémica, de sismas irreparables y de malos entendidos. Aun así, por amor a la fe cristiana histórica y pura, lo haré y más cuando la iglesia actual ha juzgado injustamente a este hombre, sin haber escuchado su defensa, al menos con mediana atención y dándole, tan siquiera, el beneficio de la duda.

Comprimir en unas páginas la influencia y el legado de Calvino, no solo para la Iglesia Evangélica sino para el pensamiento social occidental, es una ardua tarea. Hay especialistas en esto, yo no soy uno. Mi perspectiva más bien va encaminada a proveer elementos que nos permitan apreciar de una mejor manera la vida y obra de Calvino y valorar así su influencia en el cristianismo. Se podría pensar que esta influencia es más un deseo que una realidad. Sin embargo esta influencia se vive sin duda en los que se denominan Iglesia Evangélica. Es innegable y sería irreal negarlo, que muchos han vivido y se han desarrollado bebiendo de su influencia aunque la desconozcan y aun la critiquen sin conocerla.

No se podría exagerar la gracia de Dios en la vida de este hombre. Para muchos podría ser llamado el hombre del milenio. El mayor de los reformadores. Felipe Melanchton, el sucesor de Lutero, le llamó El Teólogo en una época donde llamarse Teólogo no era una cuestión de apelativos aduladores o títulos universitarios sino de vocación y erudición real. Omitir a Calvino de la historia de la Iglesia y de la civilización occidental es leer la historia con un ojo cerrado. Es una falta a la verdad y un grave descuido por quienes nos denominamos Evangélicos.

Juan Calvino como todo hombre de su época, nació[3] bajo el poderío del Catolicismo Romano y sus primeros años fue envuelto en los ritos y costumbres de dicha religión. Sin embargo por varias providencias de ubicación, posibilidades familiares y constitución propia, muy joven fue inclinado a la academia. En una fecha desconocida, después de sus veinte años fue convertido verdaderamente a Cristo no sin dolores y lágrimas, no sin afrontar el golpe de saberse pecador y consiente de la pocilga donde sus primeros años se había revolcado. Ahora la luz de Cristo le alumbró y le inflamó con intensos anhelos de servirle.

LA GLORIA DE DIOS

La motivación que movía la vida de este hombre era una inigualable pasión por la Gloria de Cristo, según Él se ha revelado en las Santas Escrituras. Sin duda, la historia nos muestra que pocos hombres han tenido ese mismo sentir, pero ninguno como él. La preeminencia de la Gloria y Majestad de Dios era su centro, la Palabra de Dios el bendito e inigualable medio por el que Su Majestad era comunicada y las obras de la providencia entendidas. Calvino hizo de la gloria de Dios el fin de todo lo que hacía y elevó la gloria de Su Palabra, tan olvidada en la experiencia viva de la cotidianidad y religión de su época.

Al parecer sus convicciones son las nuestras, a primera vista, pero aquí hubo un hombre que no solo estuvo lleno de palabras muy evangélicas sino de una vida y obra Evangélica. Podemos tener mucho lenguaje evangélico y sin embargo seguir siendo nosotros el centro. Podemos proyectar como meta la propia salvación dejando a Dios como auxiliar en todo este proceso, podremos hacer de esta vida nuestra vida y aun confesarnos abiertamente evangélicos, seguidores del que llevó la cruz negándose a sí mismo. Para Calvino esta disociación no existía.

LAS SANTAS ESCRITURAS Y LA PREDICACION

Su amor por la Palabra de Dios era evidente. Estudioso y conocedor de los idiomas Bíblicos originales[4], se esforzó toda su vida en interpretar correctamente las Sagradas Escrituras porque sabía que la vida y fe del individuo dependen de la pureza con que ellas se expongan. Por ello su devoción por la Biblia fue demostrada por el ministerio que desarrolló.

Predico alrededor de 4000 sermones desde el pulpito. Con su agudeza exegética[5] y paciencia pastoral, honró la predicación de la Palabra de Dios al darle la preeminencia que Según la Escritura, es necesario que tenga la exposición de la Palabra de Dios en la Iglesia. No es común ver este tipo de dedicación hoy. Aun más cuando la alabanza deja tan poco tiempo a la predicación y cuando los oyentes están más preocupados por oír cosas nuevas, agradables a sus oídos, relacionadas con el progreso personal y la autoestima. No es común encontrar hombres que honren el ministerio de la Palabra de Dios en sus congregaciones, dedicándose a la exposición regular de ella y más hoy cuando muchos pastores son perezosos y prefieren el activismo y los programas lúdicos que aplicar su mente y la de la Iglesia a entender la Biblia, que finalmente es la Palabra de Dios.

Pero podemos dar una impresión muy general de lo que Calvino asumió como predicación si no precisamos los términos. Este hombre dedicó su vida a predicar expositivamente la Biblia. Explicando versículo por versículo los libros Bíblicos a su Iglesia[6]. No cayó en la tentación de correr a las ‘necesidades percibidas’ de la congregación, porque sabía que es la Palabra de Dios lo que necesita el pueblo de Dios. Así que dedicó su vida a exponerla con claridad, con continuidad, sistemáticamente, por largos años. La predicación de la Biblia no era un programa de la Iglesia, era la manera en que Calvino asumió el llamamiento santo del pastorado, lo cual está muy acorde con la enseñanza general de las Santas Escrituras.

En armonía con su alto aprecio por las Santas Escrituras, no solo predicó sino que escribió comentarios Bíblicos. Cubrió el 75% de la Biblia en sus comentarios. Comentó 24 de los 27 libros del Nuevo Testamento. Al morir ya había dejado 45 volúmenes de comentarios Bíblicos de más de 400 páginas cada uno de ellos. Fue intensivamente un predicador expositivo, nunca abandonó su costumbre de ir libro tras libro de la Biblia. Y todo esto lo hacía con una mezcla excepcional de rigor exegético como erudito que era y sencillez y amor pastoral. Calvino nos dio el más hábil, claro, palpable y gran ejemplo de exposición de las Escrituras que hemos visto por siglos.

¿Será por este motivo que el nombre de Calvino es tan molesto hoy? ¿Será porque evidencia nuestra negligencia ministerial? ¿Sera porque por la gracia de Dios fue él quien propuso verdades más claramente que cualquier otro hombre que jamás respiró y no reclamó honra para sí mismo? ¿Será porque mientras tengamos memoria histórica de este personaje debemos hacer varios esfuerzos para no ser llamados infieles como ministros del evangelio?

CALVINO Y TEOLOGÍA

Calvino estableció un estándar teológico y doctrinal sano de las Escrituras. Para el reformador, no es teología sana centrar los pensamientos del hombre hacia sí mismo. EL Catolicismo romano hacia del hombre el centro de sus ritos y doctrinas. Hoy se podría acusar a gran parte del Cristianismo Evangélico de hacer su doctrina bajo la misma perspectiva. Para Calvino la teología debería centrarse solo en Dios, los demás quedaba subordinado a este aspecto.

Asombra encontrar personas que califiquen a Calvino como un ignorante Bíblico cuyo pensamiento sea fácilmente superado por la especulación de un maestro contemporáneo que dice no necesitar el estudio riguroso de la Biblia para saber la voluntad de Dios. Sin embargo, la historia está allí, la podemos ignorar, podemos desviar nuestra mirada, pero eso no anula que siga habiendo un testigo en Juan Calvino, de cuando la centralidad de la Palabra de Dios en la Iglesia empezó a ser una realidad.

El movimiento de la Reforma protestante del siglo XVI siempre se identifica con Martin Lutero. Sin embargo, la Reforma debe su precisión más exactamente a Calvino que a Lutero mismo. Para ilustrar de alguna manera el papel de Calvino en la Reforma podemos tomar las palabras del gran predicador inglés quien dijo que Lutero fue un volcán derramando ideas de fuego en todas las direcciones, sin patrones ni sistemas, pero ideas. Pero las ideas no pueden sobrevivir y perdurar sin un cuerpo. Se necesitaba quien pudiera darle forma a la doctrina que era ciertísima entre los cristianos o de lo contrario el cristianismo pudiera haber sido fácilmente silenciado por la maquinaria poderosa de la Iglesia Católica que se volcó para silenciar la Reforma. La obra de Calvino fue la obra de un arquitecto más que la de un ejército de choque. La obra se Calvino fue más la de un molino que poco a poco tritura que la de una gran explosión.

Para nosotros, por ejemplo, definir en pocas palabras lo que creemos de la cena del Señor, o asumir que es indudablemente correcto que la Iglesia esté compuesta solo de los creyentes y que no es asunto de nacer en un país nominalmente cristiano, es algo en lo que no reflexionamos, simplemente lo damos por cierto. Pero piense en la época cuando estas cosas no se daban por sentado y no solo estas sino muchas más necesitaban ser definidas, ordenadas, explicadas, defendidas y aplicadas en contra de la tradición y la religión Católica Romana. Calvino fue el hombre que llenó las expectativas en estas labores.

De sus manos surgió la mayor obra literaria de la Reforma protestante, la cual se usó como un texto de Teología sistemática y que sirvió como ayuda para la instrucción de los pastores y sus congregaciones. También se usó como base para la elaboración de Confesiones de Fe, Catecismos y tratados que hicieron oír la voz del pueblo de Dios que se rehusó ser identificado con la Iglesia apostata. Esta obra es la Institución de la Religión Cristiana. Calvino la escribió a los 25 años relativamente poco tiempo después de su conversión. Cuando él tenía 27 años, en 1536, se publicó por primera vez. La primera edición contaba con 6 Capítulos, 111 páginas y un aproximado de 85.000 palabras. Al pasar de los años y después de 5 ediciones que ampliaban su contenido, el ‘Templo de Verdad’ de sus Instituciones llegó a su forma final de 80 Capítulos, 4 Libros y 450.000 palabras aproximadamente.

Aunque en la historia de la Iglesia algunos hombres procuraron sistematizar las doctrinas Cristianas Evangélicas, finalmente fue Calvino quien llevó estas procuras a una realidad. En sus Instituciones se abordaron de una manera ordenada las áreas de doctrina que identificaba la Iglesia Cristiana Evangélica. Siguiendo el orden del credo de los Apóstoles desarrolló con meridiana claridad dichas doctrinas. Comparando la primera edición con la última, se encuentra que no se anexaron más temas sino que se ampliaron. El anciano que por última vez revisó las Instituciones antes de morir, seguía pensando igual que el muchacho francés que le dio inicio. ¿Por qué? Porque Calvino no desarrollo su propio pensamiento que puede cambiar naturalmente con los años, sino que se apoyó en la Biblia que permanece para siempre. Prueba de ello las Instituciones cuentan con 3000 referencias bíblicas aproximadamente. Calvino dice con claridad: La Reforma no es una novedad teológica, está asentada suficientemente en la Palabra de Dios. En contraste la iglesia Católica de Roma es la novedad teológica.

Este fue, por la gracia de Dios, el arquitecto de la teología reformada. El teólogo. Calvino se paró en los hombros de los apóstoles, profetas y padres de la Iglesia para dar testimonio de lo que es el cristianismo Bíblico ortodoxo. Además de ello hubo miles de tratados impresos venidos de su pluma, donde abordó varios temas con genio exegético, profundidad y valor permanente. Por eso afirmamos que en verdad, nadie puede con justicia despreciar el calvinismo o llamarle una nueva idea.

INFLUENCIA DE CALVINO

Su pulpito y su pluma repercutieron indudablemente en la vida de Europa de su siglo y de siglos posteriores. Es más, su influencia llegó al nuevo mundo, traspasó fronteras inimaginables. Las consecuencias de su pensamiento aun se dejan ver en la Iglesia Cristiana Evangélica y en las libertades fundamentales del individuo que se asumen en el mundo occidental.

IGLESIA

Desde Calvino se adoptó una manera distintiva de denominar la Iglesia, ahora se podía hablar de una Iglesia Reformada que se expandió a otras naciones y subsisten hasta el día de hoy. ¿Qué identificaba este tipo de Iglesia Reformada? Por la brevedad del espacio aquí solo las nombraremos. Aun así, fíjese que estos asuntos se afirmaron con indudable precisión, tomaron su forma definitiva y se convirtieron en base fundamental de la Iglesia, en una época cuando la Iglesia Católica Romana tenía el control religioso y político. Como he dicho con anterioridad, estas cosas no se daban por sentado en esta época y en esto radica gran parte del valor de la obra e influencia de Calvino.

Esta Iglesia tenía la Santa Escritura como la ultima autoridad final. No hombres, no concilios, no supersticiones, sino la Sola Escritura. Como esto era cierto ese tipo de Iglesias se distinguieron por la centralidad de la predicación de la Palabra de Dios. La arquitectura que se usó en los templos cristianos Evangélicos a partir de la Reforma lo testifica. En los templos Católicos Romanos en el centro del altar se encontraba la mesa de los sacramentos. En los Templos influenciados por la fe reformada, en el centro se puso el pulpito y toda la arquitectura de estas edificaciones confluían en ese punto del templo.

Para Calvino la Iglesia debería ser compuesta solo de los elegidos que habían sido llamados eficazmente por el Evangelio y la conversión. Ser creyente no era un asunto de nacimiento. La mesa del Señor (Santa Cena) se empezó a dar con regularidad y con las dos especies. Además, Calvino luchó arduamente para que en ella solamente participaran los creyentes[7]. Pero fue más allá, batalló con perseverancia para que participaran los creyentes dignamente, cercó la mesa del Señor para aquellos que confesándose creyentes continuaban en sus pecados. Se esforzó por enseñar e implementar sin preferencias de ningún tipo la disciplina de la Iglesia, aun llegando a excomulgar a personas influyentes en la sociedad y que por medio del Estado lo presionaban y amenazaban para que les permitiera vivir inmoralmente y ser contados entre la Iglesia.

LITURGIA

La liturgia (Los servicios o cultos) tuvo también un acercamiento Bíblico. Las personas cantaban los Salmos y estaban expuestas a una exposición secuencial de la Biblia continuamente. Calvino, a diferencia de muchos, estableció que en la adoración pública solo se debían usar los elementos que están revelados en la Palabra de Dios. Hombres como Lutero pensaban que además de usar en la liturgia lo que está mandado en las Escrituras, podría usarse lo que no estuviera claramente prohibido. Esta enseñanza fue llamada El Principio Regulador. Calvino dijo que solo lo que esté ordenado explícitamente en las Santas Escrituras debe ser puesto en la adoración. Imagine el golpe frontal a la liturgia Católica Romana, llena de ritos de origen humano. Imagine el golpe frontal a los cultos contemporáneos llenos de bullicio mundano. ¿Será éste otro motivo por el que sería mejor confinar a Calvino al baúl de las reliquias? El culto tenía un objeto definido, dar gloria a Dios, el hombre no era el centro de la liturgia.

IGLESIA Y ESTADO

Sabiendo que fue una decisión Estatal la que le permitió trabajar como predicador en Ginebra defendió la separación adecuada entre Iglesia y Estado. Esto le costó, entre otras cosas, ser desterrado de Ginebra por algunos años. Luego la misma Ginebra en cabeza del Estado lo pidieron con urgencia a causa del desorden social y eclesial que se levantó tras la partida de Calvino de Ginebra. Ahora con más fuerza se opondría a que el Estado influyera en las decisiones de la Iglesia.

En contra del mundo, como lo haría Lutero, enseñó y promulgó desde el pulpito, en los libros y tratados que Solo Cristo es la Cabeza de la Iglesia no el papa a riesgo de perder la vida. Si por las providencias políticas de Ginebra en esta época, no hubiese estado de alguna manera protegido, sin duda le hubieran martirizado en las llamas de la Inquisición de la Iglesia Católica Romana. Pero allí no se detuvo su celo por la organización de la Iglesia. Según Calvino la Iglesia debe estar gobernada por una pluralidad de hombres piadosos, una pluralidad de ancianos. Calvino logró definir Bíblicamente la voluntad divina acerca de este tema. Vio como algo no preciso que la Iglesia tuviera un solo pastor. Tanta autoridad en un hombre podría ser peligrosa, además que no se conforma plenamente a las Escrituras.

SOCIEDAD

Pero la sociedad no pudo resistir la influencia del pensamiento de Calvino, pues desde su pluma surgieron las ideas más revolucionarias de una nueva manera de ver el mundo, las vocaciones, los oficios, el papel del hombre en esta tierra. Pero tampoco hablamos de una idea original, pero si revolucionaria. Calvino solo impulsó lo que es claro en la Biblia, y lo que tenía claro en su mente cautiva de la Palabra de Dios. El principio de la visión calvinista del mundo era que todo debería ser hecho Solo para la gloria de Dios. Toda área, todo deber, disciplina, todo en la vida, debe ser hecho con la visión de la Gloria de Dios. Rom 11: 36.

LA VOCACIÓN

Su teología se aplicó a toda área de la vida. Antes de la Reforma la doctrina de la vocación era solo para los clérigos. Solo ellos podían hacer las cosas para la gloria de Dios, los demás, los laicos, estaban destinados a hacer un trabajo secular. Pero con Calvino se afirmó una verdadera ética de trabajo protestante. Para este hombre toda obra es un llamado de Dios. Todo es sagrado y todo servicio es un ministerio. Calvino elevo todas las vocaciones a un llamado santo, porque todas debían ser hechas con un sentido de deber sagrado. De esta manera surgió una nueva dignidad y valor en el trabajo. Producto de ello se levantó una sociedad industriosa. Hablando a los potentados como a los obreros les recordaba que algún día todos estarían delante del Juez y su trabajo iba a ser examinado, desde el primero hasta el último, el día final. Y de una baja productividad medieval surge una comunidad laboriosa.

LA INDUSTRIA

Promovió una sociedad industriosa, la libre empresa y libre mercado. Enseñó desde el pulpito los valores al obrero común, la honestidad en los negocios, el trabajo duro, el derecho a la propiedad privada, la inversión, la vocación al comercio, el asumir riesgos en los negocios, a tomar a Dios en cuenta, el considerar a los pobres y más. Hasta donde el calvinismo fue, la industria, la productividad, la empresa libre se desarrolló. Donde el calvinismo no penetró sino que el Catolicismo Romano continuó su influencia, hubo pobreza, vagancia. Latinoamérica es un testimonio vivo de ellos, somos producto de esta verdad. Nuestras tierras fueron conquistadas en su mayoría por países europeos donde se resistió el calvinismo.

LA EDUCACION

Antes de los días de Calvino la educación se limitaba a la clase aristocrática y a los monasterios donde se entrenaban los monjes. Calvino estaba determinado a cambiar esto. En el 1559 formó una academia en Ginebra para entrenar a las personas en sus distintas vocaciones. Esta educación se daba en dos niveles. En el primer nivel era una educación pública básica donde se educaba a los laicos para que vivieran para la gloria de Dios según su vocación. En el segundo nivel se enseñaba a aquellos varones inclinados al servicio cristiano para que educados pudieran enseñar a otros. 600 estudiantes estaban a su inicio en la Academia de Ginebra, cristiana, calvinista pura. Cinco años después los estudiantes sumaban los 1200. Venían de todas partes a ser instruidos por la academia de Ginebra.

MÁS ALLÁ DE LAS FRONTERAS

Las ideas y doctrinas calvinistas salieron a todo el mundo. Luego que muchos de estos estudiantes fueron enviados a muchos lugares después de terminar sus estudios. Ginebra se convirtió en el lugar donde los cristianos perseguidos se refugiaban por la persecución de la Inquisición romana. Sin embargo, ellos luego volvían a sus tierras con las doctrinas de Calvino diseminándolas en muchas partes del mundo. Se habla de la academia de Ginebra como de La Escuela de la Muerte. ¿Por qué? Porque se volvió común el recibir perseguidos por la iglesia de Roma, por ejemplo los hugonotes franceses, los perseguidos escoceses, los ingleses, que se sentaron a los pies de Calvino para luego volver a sus tierras a predicar el evangelio y ofrendar sus vidas como mártires por la obra de Cristo.

Las obras de Calvino se empezaron a traducir y a ser distribuidas por muchas partes. Además escribió abundantemente a reyes y nobles de muchos países. Muchas de sus cartas ni siquiera habrán sido leídas, pero nunca paró su pluma de escribir. Su influencia llegó a Francia donde obviamente Calvino no podía poner un pie. Antes de 1562 los creyentes franceses se reunían en cuevas, fincas, graneros, por la persecución Estatal y de la iglesia de Roma. Pero por la influencia del Calvino después de esta época, se conocía de la existencia de más de 1200 Iglesias Cristianas Evangélicas en Francia. Esto de por si es importante, pero aumenta su relevancia el saber que para ese entonces había dos leyes claras en Francia: No ser cristiano y no salir de Francia, so pena de muerte. De una población de 20 millones de franceses, 2 millones eran abiertos confesores del calvinismo. Un tercio de la nobleza en Francia era calvinista.

Su influencia se extendió por Europa, empezando el mismo recorrido que había tenido en Ginebra, permeando la cultura, la política y sobre todo, las Iglesias. Para solo citar un ejemplo, el conocido John Knox fue influido directamente por Calvino y fue a Escocia y promovió lo que se conoce como La Reforma Escocesa. La influencia del calvinismo dio origen al puritanismo. Las Instituciones de Calvino eran “la carne que comían los puritanos”. El calvinismo era la teología que reinaba en Inglaterra para la época colonial. Esto es un dato muy importante porque fueron los ingleses quienes penetraron en América, lo que nos muestra que la sociedad americana en sus comienzos traía raíces calvinistas.

LA POLITICA

No bastando esto, su influencia se hizo sentir de muchas maneras en la vida política de su época y posteriores. Ginebra se convirtió en una maqueta que otros veían para imitar orden en la sociedad. Calvino recalcó el fundamento moral para una sociedad basado en los 10 mandamientos. Así que no solo enseñó la validez de la ley moral en la Iglesia, también vio que debería haber un estándar moral para la sociedad y los pilares están en esta ley moral. Promovió la justicia y restringió el mal desde una perspectiva Bíblica y justa. Impulsó una sociedad de ley y orden basada en la ley de Dios. Los pilares de la jurisprudencia occidental se encuentran allí en Ginebra.

Basado en el pasaje donde Israel pedía rey advirtió los peligros de la monarquía absoluta. Que todo el poder este sobre un solo hombre es malo y contraproducente, pensaba. Limitó el gobierno con puntos de balance. Habló que en un gobierno deberían existir ramas del gobierno donde ninguna tuviera más poder sobre otra para la estabilidad de los países. La influencia mundial es innegable pues esta es la manera de proceder en general en los países democráticos. Calvino pensó que se debería siempre imponer en todo asunto la soberanía divina por sobre la soberanía humana para la preservación de las libertades individuales. Donde hubiese un monarca absoluto se diluirían inevitablemente las libertades individuales.

Muchos asuntos de estos nos parecen familiares. Pero de nuevo le invito a pensar que en aquellos tiempos no eran asuntos que se practicaran porque muchos de ellos ni siquiera existían. Vemos en Calvino desde muchas perspectivas siendo un hombre que excedió su época. Se adelantó al tiempo en que vivió y nos acostumbró a ello. Obviamente el mundo no le reconocerá, porque para la mentalidad independiente de nuestros tiempos, saber que muchas de sus raíces se hallan en un piadoso hombre que tenía como pasión suprema la Gloria de Dios y su base era la infalible Palabra de Dios, no es algo que el hombre quisiera oír o recordar. Es mejor para el hombre habituado al mal, preferir la idea que venimos del mono y que somos producto de una ciega casualidad. Finalmente siendo así, no tenemos que rendir cuentas a nadie.

SERVET

Sin duda alguna este valioso hombre dado a la Iglesia por la gracia soberana de Dios, ha sido rudamente juzgado por muchos quienes no pueden perdonar que en muchas cosas haya sido un hombre de su época. Dios nos permitió conocer de sus errores para que sepamos que la perfección es propiedad de nuestro Señor Jesucristo únicamente y que sus siervos están sujetos a la debilidad y el error todo el tiempo de su peregrinar. Los hijos agradecidos de Calvino, tenemos que reconocer que en el caso de Miguel de Servet, no obró de acuerdo a la luz que tenía.

Era una época de hogueras y martirios. Una época cruel donde la libertad religiosa era una idea impensable. Los gobiernos y la religión pugnaban por el poder de las naciones. Los asuntos eran tan intolerantes que ir contra la religión del Estado significaba un crimen de estado. La herejía era penalizada como un delito. Servet quien había sido apresado por la iglesia de Roma y condenado al martirio por sostener ideas unitarias, se fugó de su prisión y no pudo ser asesinado por la Inquisición. No se sabe a ciencia cierta que lo motivó a ir a Ginebra. Calvino tiempo atrás había cambiado correspondencia con él, le advirtió que su aparición en Ginebra sería vista como un desafío abierto y que no se tendría compasión de él si llegaba allá.

Finalmente pasados los años, eso mismo hizo Servet. Se apareció en Ginebra y fue apresado. Calvino asumió el papel de acusador en el juicio que se le realizó. Servet estaba confiado de su resultado pues gran parte de quienes podían decidir su suerte, odiaban a Calvino porque eran de aquellos que Calvino enfrentó por sus inmoralidades (llamados libertinos). Servet tomó confianza y aprovecho para voltear el juicio a su favor acusando a Calvino y estaba casi seguro de su victoria. Ambos sabían que la muerte le esperaba a quien resultara culpable. Para sorpresa de los libertinos de Ginebra, al asesorarse de algunos países vecinos (Zurich, Berna, Basilea y Schaffhausen), aconsejaron la muerte para Servet. Presionada a guardar la paz de la región, el consejo de Ginebra aprobó la ejecución de Servet por la herejía irretractable hábilmente puesta en evidencia por Calvino.

Ni Servet mismo lo podía creer. Calvino pidió que para su ejecución se usara la espada para no alargar su sufrimiento. Su petición fue denegada y en 1553 fue quemado en la hoguera. No es cierto que Calvino mató a Servet, pero si es cierta su influencia en esta decisión. Aun así, el hombre que promulgo las libertades de conciencia, esta vez erró al no recomendar al Consejo de Ginebra que se las permitieran a Servet. En esto, Calvino fue un hombre de su época. Aun sus amigos íntimos lo apoyaron en la decisión que tomó. Sin embargo parece injusto que los errores de Calvino sean usados por sus detractores, para desechar la validez y peso de su mentalidad Bíblica y su Teología. Pero el que quiera hacerlo lo hará, injustamente, pero lo hará.

HUMILDAD, DEBILIDAD Y GRANDEZA

Juan Calvino afrontó su vida con claras convicciones Bíblicas. La pasión que lo empezó a mover de joven, se fortaleció con los años que Dios le permitió vivir. Calvino combatió por la supremacía de Cristo en todas las cosas. Era necesario que la sabiduría de Dios y su voluntad gobiernen todas las cosas porque somos de Él. Así que exhortó al mundo de su tiempo con voz clara que toda nuestra vida debería luchar por su Gloria. Su voz sigue sonando hoy, la podemos oír, aunque la niebla mundana no nos permite verlo con claridad. Ese tal vez es nuestro problema.

Ningún hombre jamás tuvo ese sentido de la gloria de Dios como Calvino. Vio los abusos de los curas no como meras desviaciones doctrinales, los ataques contra la doctrina y el pecado no solo como graves problemas sino como ataques a la gloria y honor de Dios. El tema principal en todo aspecto era procurar remover todo lo que opacara la supremacía de Dios.

Ya para este momento, no sería extraño ver a Calvino en un palacio rodeado de riquezas y reconocimiento. Pero para vergüenza de la opulencia papal Romana, todas estas cosas fueron realizadas por un humilde hombre que vivía en la Calle del Cañón en Ginebra[8]. Roma hizo que corriera un rumor de la supuesta riqueza y ostentación de Calvino para justificar sus aberraciones ostentosas. Ser de humilde condición económica y no pretender mejorarla, era una virtud desconocida en la iglesia de Roma. Como avergüenza tal hombre y lo que logró a la opulencia de ciertos ‘pastores’ que pasados décadas de ministerio jamás han predicado un sermón Bíblico.

Lejos de pensar que todos sus logros los llevó a cabo desde la vida cómoda, se debe recordar que este hombre fue un trabajador infatigable y sufriente. Cada dos semanas predicaba 10 sermones, cada semana daba tres conferencias de teología, asistía a la reunión del Consistorio de la ciudad a hacer sus amonestaciones. Cada viernes hacía un estudio de la Biblia. Nunca dejaba de visitar a los enfermos, de exhortar y aconsejar en privado y otras cosas más. Escribía a sus compatriotas franceses con regularidad y aun a muchos jóvenes mártires que no conocía pero que se sentía obligado a hacerlo. Todo esto en medio de la composición de libros, folletos y diversos tratados esplendidos.

Sobrevivió mucho tiempo con solo una comida al día sin comer nada más. Se dio cuenta que esta era la mejor manera de controlar sus fuertes migrañas. Se veía enfermo continuamente de su estomago, sufría fuertes cólicos, escupía sangre, era afectado con regularidad por fiebres palúdicas, tenía gota y sufría de dolorosas hemorroides. Sin embargo peor que todo lo anterior parece haber sido los cálculos en los riñones que tenía que soportar sin el alivio de algún sedante.[9] Calvino intentó tener hijos con su esposa. Tuvo que enterrar a sus tres hijos quienes murieron tiempo después de haber nacido. Amaba a su esposa Idelette, quien también le fue quitada de su lado 9 años después de casarse. El dolor de estas pérdidas le afectó demasiado, según él mismo lo confiesa en algunas de sus cartas. Aun así nunca paró su vida agitada. Siempre había un sermón que predicar, una carta que escribir, un libro que completar, una exhortación, consejo o una visita que hacer.

Se sometió a la mano soberana de Dios con una determinación magna. Su fe era indudable y sus convicciones que de la mano de Dios todo proviene lo sostuvieron en sus muchas debilidades. Hubiese sido descuartizado por la ‘teología’ de la prosperidad de vivir hoy. Hubiese sido criticado de determinista por otros al asumir que Dios es Soberano en absolutamente todas las cosas. Hubiese sido llamado hereje por muchas iglesias si viviera hoy, por predicar incansablemente la supremacía de Dios en la salvación del hombre que salva a quien quiere sin pedir su consentimiento.

MUERTE

Enfermo y debilitado por la clase de vida que llevó, partió de este mundo el 27 de mayo de 1564 a los 54 años entre las 8 y 9 de la noche. Entre continuas y silenciosas oraciones y ataques de dolor, se quedó dormido apaciblemente esperando el día de la resurrección. El hombre cuyo nombre con el tiempo está más ligado a la doctrina de la predestinación que ningún otro, entró a la presencia del Señor dejando atrás una huella imborrable en la historia de la Iglesia y el mundo occidental. Cuando hoy se acusa a los reformados que la doctrina de la predestinación produce inactividad y pereza o tal vez descuido espiritual, este hombre nos enseñó todo lo contrario, que la verdadera gracia que sin merecerla llega a un individuo, produce un anhelo por la supremacía de Cristo en todas las cosas, pasión que es imposible retener en la actitud de la pasividad.

Antes de morir, dicta como parte de su testamento las siguientes palabras:

“En el Nombre de Dios, yo Juan Calvino, siervo de la Palabra de Dios en la Iglesia de Ginebra, debilitado por muchas enfermedades…doy gracias a Dios por haberme mostrado no solo misericordia, a mi su pobre criatura, y por haberme soportado en todos los pecados y debilidades y lo que es mucho más por haberme hecho participe de su gracia para servirle por medio de mi obra…Doy testimonio de que vivo y me propongo morir en esta fe que Dios me ha dado por medio de Su Evangelio, y que no dependo de nada más para la salvación que la libre elección que Él ha hecho de mí”.

“Acepto la gracia que se me ha ofrecido en nuestro Señor Jesucristo y acepto los meritos de su sufrimiento y muerte ya que por medio de ellos han sido sepultados todos mis pecados; y humildemente le suplico que me lave y purifique con la sangre de nuestro gran Redentor, que fue derramada por todos los pobres pecadores de modo que yo, cuando me presente delante de su rostro, pueda mostrarme semejante a Él”.

“Además, declaro que me he esforzado en enseñar su Palabra incontaminada y en explicar la Sagrada Escritura fielmente, según la medida de la gracia que Él me ha dado. En todas las discusiones que he tenido contra los enemigos de la verdad, no emplee ni astucias ni sofismas, sino que he luchado por Su causa con honestidad. Pero, oh mi voluntad, mi celo fueron tan fríos y flojos que me reconozco culpable en todos los aspectos; sin su infinita bondad, todos mis esfuerzos apasionados serían humo, más aun, la gracia misma que me dio, me haría resultar más culpable; por ello mi única confianza es que el Padre de misericordia quien como tal desea revelarse a mí, miserable pecador”.

“En cuanto a lo demás, deseo que después de la muerte mi cuerpo sea sepultado según la forma acostumbrada en espera de la bendita resurrección”.[10]

DESAFÍO

Este ensayo ha pretendido honrar al hombre que infatigablemente trabajó por amor a la obra de Cristo en un tiempo cuando solo ser cristiano era ya pagar un precio muy alto para cualquiera, cuanto más trabajar para Sus intereses siendo el principal de los reformadores. Sin prometérsele un galardón mayor que al nuestro, sin tener un Cristo mayor que el nuestro, sin dársele medios más poderosos que los que se nos han concedido a nosotros, viviendo en el mismo mundo, trabajando con individuos pecadores a su alrededor como nosotros y aun así, viviendo la fe en medio de su debilidad tan distinto a nosotros que solo saberlo nos avergüenza. Como bien nos guían las Escrituras en Heb. 13:7 Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; considerad cuál haya sido el resultado de su conducta, e imitad su fe. Eso mismo es este escrito.

Hoy en una época en que ser reformado pareciera ser una novedad teológica, cuando las doctrinas calvinistas son llamadas herejías o fanatismo, cuando para muchos ser reformado significa aceptar meramente las doctrinas de la gracia[11], o congregarse en un templo que antes se dedicó a la proclamación de la Palabra de Dios, o sencillamente un simple distintivo doctrinal, es necesario escuchar la voz de Calvino, que no es más que la explicación de las Escrituras y la aplicación a cada aspecto de la vida[12].

Nuestra manera de ver la Biblia debe cambiar, nuestra predicación ha de ser transformada, nuestra vocación precisada, nuestra influencia mayor, la Iglesia debe volver a las sendas de la verdadera doctrina que hoy se está esfumando frente a nuestros ojos impávidos, nuestro llamado a glorificar el Nombre de Cristo en esta generación debe ser atendido con toda solicitud. Es necesario volver a la pasión por la Gloria de Dios mediante un acercamiento honroso y dedicado a la Palabra de Dios.

Este fue Juan Calvino, el hombre humilde que vivió toda su vida en Cristo bajo el lema:

Soli Deo Gloria, Solo a Dios sea la Gloria.

Oh Señor Jesucristo, que esa sea nuestra pasión en este siglo.

Jorge E. Castañeda Delgado

[1] El uso del distintivo Iglesia Cristiana Evangélica, es necesario por dos razones. La primera es la distinción que quiero hacer entre las iglesias que a comparación con otros sistemas religiosos se han llamado cristianas, pues bajo esta agrupación, se considera cristiano a todos los grupos que fundan su fe, al menos en teoría, en Cristo, como lo son Los Evangélicos, Católicos Romanos, Testigos de Jehová, Adventistas etc. La segunda razón por la que hago esta precisión es la diferencia clara que quiero hacer entre el Cristianismo Evangélico y el Catolicismo Romano como tal. Ya que la influencia de Calvino se extendió al cristianismo Evangélico y es altamente aborrecido por el Catolicismo Romano, no quiero prestarme a confusión.
[2] De la nada.

[3] Su nacimiento fue el 10 de julio de 1509 en Noyón Francia.

[4] Calvino pasó su exilio en Basilea, Suiza, entre los años 1534 – 1536. Con el fin de redimir el tiempo “Se dedicó al estudio del hebreo”. (¿Se imagina semejante cosa? Algún pastor de hoy, exiliado de su Iglesia y de su país y viviendo en medio de peligros mortales, ¿Se dedicaría a estudiar hebreo? ¿Qué le ha pasado a la visión del ministerio, que una cosa así parece impensable hoy en día?). El Legado del gozo Soberano. Piper. Pág. 142.

[5] La exegesis es la aplicación de las normas de Interpretación Bíblica llamada hermenéutica, para lograr interpretar adecuadamente un texto. Esta labor correctamente realizada se hace desde los idiomas originales (Hebreo y Griego)

[6] Para dar alguna idea de la amplitud de la predicación de Calvino desde el pulpito, le diré que comenzó su serie sobre el libro de los Hechos el 25 de agosto de 1549 y la termino en marzo de 1554. Después de Hechos paso a las epístolas a los Tesalonicenses (46 sermones), Corintios (186 sermones), las Epístolas pastorales (86 sermones), Gálatas (43 sermones), Efesios (48 sermones)…En…1559 comenzó la armonía de los cuatro Evangelios y no la había terminado al morir en 1564.

[7] En la época de Calvino el solo hecho de nacer en una nación que se confesaba cristiana, le daba derecho al individuo de participar de la Cena del Señor. Calvino se opuso a esta práctica aun a riesgo de perder su empleo y hasta su vida.

[8] Se cuenta que un día el Cardenal Sadoleto, a quien Calvino le escribió defendiendo a Ginebra, aun cuando esta ciudad le exilió, pasó de incognito por Ginebra, queriendo conocer al famoso protestante que estaba haciendo temblar a Roma. Quedó asombrado al ver la casa donde vivía. Los papas, cardenales y más vivían en suntuosos palacios y mansiones. ¿Sería verdad que el protestante más importante viviera allí? Llamó a la puerta y quedó mudo al ver que Calvino mismo le abrió. ¿Dónde estaban sus criados? ¿Su gente de servicio? Allí estaba abriendo la puerta Calvino con una sencilla ropa negra en la Calle del Cañón de Ginebra. “Así fue Calvino”. Pág. 193 – 194

[9] El legado del gozo soberano. Piper. 148

[10] Doctrinas Claves. Palmer. Pág. 159 – 160

[11] Lastimosamente por la ignorancia de la vida y obra de Calvino muchos han pensado que el calvinismo hace referencia solo a la doctrina de la predestinación. Vale la pena aclarar que esta doctrina no tiene a Calvino como su autor, ya antes otros teólogos la habían defendido con la clara convicción que es la misma Escritura la que la enseña. De otro lado es necesario aclarar que el calvinismo es mucho más que las doctrinas de la gracia. Estas doctrinas solo fueron una parte del pensamiento de Calvino pero no lo es todo. Lamentablemente muchos se identifican como reformados en mi país solo por creer las doctrinas de la gracia pero sin una evidente implicación de la Biblia en las demás áreas de la vida eclesial. Esto ha hecho que el calvinismo en nuestro país sea visto como una novedad teológica.

[12] “Recurrimos con frecuencia a la palabra “calvinismo” para designar con esta corta palabra aquella parte de la verdad divina que enseña que la salvación es solo por gracia…Creemos firmemente que lo que comúnmente se llama calvinismo no es mas ni menos, que aquel sano y antiguo evangelio de los puritanos, de los mártires, de los Apóstoles y del Señor Jesucristo”. Spurgeon.

BIBLIOGRAFIA

ASÍ FUE CALVINO. Thea B. Van Halsema. Ed. DESAFIO

DOCTRINAS CLAVES. Edwuin Palmer. ESTANDARTE DE LA VERDAD

EL LEGADO DEL GOZO SOBERANO. John Piper. Ed. UNILIT

EL LEGADO DE CALVINO. Steve Lawson. Conferencia Ligonier.

UNA DEFENSA AL CALVINISMO. Chrales Spuregon. Ed. IGLESIA BAUTISTA DE LA GRACIA.

http://www.cristianohoy.org/blog/juan-calvino.html

Reseña: Creados a imagen de Dios

18:57 26/03/2010, Marcelo Sánchez Ávila,

HOEKEMA, Anthony. Creados a imagen de Dios. Grand Rapids: Libros Desafío, 2005, 341 pp.

El Dr. Anthony Hoekema (1913 – 1988) fue un teólogo reformado nacido en la ciudad de Drachten en Holanda. A los diez años emigró a Estados Unidos donde estudio en el Calvin College, la Universidad de Michigan, el Calvin Theological Seminary y el Princeton Theological Seminary (Th.D., 1953). Fue pastor de las Iglesias Cristianas Reformadas y profesor de Teología Sistemática en el Calvin Theological Seminary.

Entre sus libros más conocidos están “The Four Major Cults” [Las Cuatro Grandes Sectas] (1963), “What about Tongue-Speaking?” [Acerca de Hablar en Lenguas] (1966), “Holy Spirit Baptism” [El Bautismo del Espíritu Santo] (1972), “The Bible and the Future” [La Biblia y el Futuro] (1979), “Created in God’s Image” [Creados a Imagen de Dios] (1986) y “Saved by Grace” [Salvos por Gracia] (1989).

El libro “Creados a Imagen de Dios” publicado en 2005 por Libros Desafío es un tratado de Antropología Teológica. En el prefacio el autor dice que su objetivo en este libro es “plantear lo que la Biblia enseña acerca de la naturaleza y destino de los seres humanos”, cuando nos enfrentamos al tema del estudio del hombre según la Palabra de Dios nos enseña recordamos las sabias palabras de Juan Calvino (Institución de la Religión Cristiana, I.I.I), quien, hablando acerca de la importancia del conocimiento que el hombre debe tener de sí mismo dice:

“por nuestra pobreza se muestra todavía mejor aquella inmensidad de bienes, que en Dios reside; y principalmente esta miserable caída, en que por la transgresión del hombre caímos, nos obliga a levantar los ojos arriba, no solo para que, ayunos y hambrientos, pidamos de allí lo que nov haga falta, sino también para que, despertados por el miedo, aprendamos humildad. Porque como en el hombre se halla todo, un mundo  de miserias, después de haber sido despojados de los dones del cielo, nuestra desnudez, para grande vergüenza nuestra, descubre una infinidad de oprobios; y por otra parte no puede por menos que ser tocado cada cual de la conciencia de su propia, desventura, para poder, por lo menos, alcanzar algún conocimiento de Dios.”

El libro está divido en doce capítulos. El primero de ellos, llamado “La importancia de la doctrina acerca del hombre”, es una introducción al texto, donde el autor muestra como el asunto de la antropología ha sido desde siempre un asunto importante en el pensar humano, explicando básicamente las visiones del hombre que hay en las distintas filosofías. En el segundo capítulo, como el nombre lo indica, Hoekema habla sobre “el hombre como persona creada” planteando la paradoja de ser un ser creado, y por ello dependiente, y persona, con independencia relativa. Esta posición, de aceptar como paradojal las verdades de la soberanía divina y la libertad humana (en especial en cuanto a su responsabilidad) está en contraposición con la enseñanza bíblica de que la responsabilidad humana tiene como fundamento la existencia de demandas de un Dios soberano. Así estas dos verdades son complementarias y no paradójicas.

Los siguientes tres capítulos hablan sobre la imagen de Dios en el hombre. El capítulo tres habla de la imagen de Dios haciendo un análisis exegético de algunos de los pasajes más importantes del Antiguo y Nuevo Testamento con relación al tema tratado. Hoekema, nuevamente apelando a una paradoja, afirma que la imagen de Dios en el hombre es “un aspecto del hombre que no se puede perder, una parte de su esencia y existencia”[1] y al mismo tiempo “es la semejanza a Dios que se pervirtió cuando el hombre cayó en pecado, pero que se está restaurando y renovando en el proceso de santificación.”[2]

El capítulo cuatro es un panorama histórico del entendimiento de la doctrina de la Imagen de Dios. Hoekema evalúa los entendimientos de Ireneo, Tomás de Aquino, Juan Calvino, Karl Barth, Emil Brunner y G. C. Berkouwer; y muestra como la idea de imagen de Dios fue cambiando de lo estructural a lo relacional. Él opta por aceptar ambas ideas.

En el capítulo cinco Hoekema trabaja la idea de la relación triple del hombre: con Dios, el próximo y la naturaleza; y de cómo, en la historia, la imagen puede operar en estas relaciones de distintos modos; a saber, imagen original, pervertida, renovada y perfeccionada.

En el sexto capítulo el autor trata del hombre en una cuarta relación: consigo mismo. Para él, esta relación es subyacente a las otras y hace posible que la persona se desempeñe de manera adecuada en ellas. La tesis del autor es que el hombre debe tener una imagen de sí mismo que sea dinámica, esto debido a la renovación progresiva del Espíritu Santo.

El capítulo siete es el primero de cuatro capítulos que hablan acerca del pecado, este habla acerca del origen del pecado, planteando la tesis de que Adán fue una persona histórica y la caída un suceso real, es por esta caída que el pecado entró en la historia sin embargo éste es algo accidental, no esencial al hombre.

El capítulo ocho, que se titula “La Difusión del pecado”, habla de las consecuencias de la caída, la universalidad del pecado, el pecado original y la forma en como este pecado se transmite de generación en generación. En este capítulo Hoekema, debido a la teoría de la gracia común, niega los Cánones de Dort que afirman que el hombre natural “ni aún en asuntos naturales y cívicos, tampoco usa rectamente esta luz [entendida aquí como algún conocimiento de Dios, de las cosas naturales, y de la distinción entre lo que es lícito e ilícito]; antes bien, sea como fuere, la empaña totalmente de diversas maneras, y la subyuga en injusticia; y puesto que él hace esto, por tanto se priva de toda disculpa ante Dios” (III/IV.IV) diciendo que la incapacidad del hombre está limitada a asuntos espirituales y no a su vida toda. Con respecto a la difusión del pecado Hoekema propone la aceptación del realismo y el federalismo como verdades complementarias.

El noveno capítulo habla de la naturaleza del pecado, de cómo éste debe ser definido y descrito. Aquí el autor niega que el pecado sea algo que pertenezca al hombre sino que es algo más bien accidental a él. También hace distinción entre clase y graduación de los pecados; terminando el capítulo con una sección sobre el pecado imperdonable.

El capítulo diez trata de cómo Dios frena el pecado en el mundo por medio de la gracia común, que es una doctrina que habría sido descrita por Calvino y desarrollada posteriormente por Bavinck y Kuyper. Hoekema también presenta la posición contraria a la gracia común pero lo hace sin incluir el tema decisivo sobre el asunto: el amor de Dios hacia el réprobo. Esta presentación tampoco es justa en el caso de los teólogos de la IPR que también afirman que Dios frena el pecado pero difieran en la motivación de Dios para hacerlo, para ellos este freno no es por gracia.

El siguiente capítulo, llamado “La persona total”, habla de otro tema controversial. En esta sección el autor rechaza la idea de que el ser humano esté compuesto por partes, como afirman el dicotomismo y el tricotomismo, y propone la teoría de la “Unidad psicosomática.”

El tema tratado en el capítulo doce es “la cuestión de la libertad.” Hoekema define verdadera libertad como “la capacidad de los seres humanos, con la ayuda del Espíritu Santo, de pensar, decir y hacer lo que le agrada a Dios y en armonía con su voluntad revelada”, capacidad perdida con la caída ya que, usando las palabras de Agustín, después de ella el hombre natural está en un estado en el cual no puede no pecar, que es restaurada en el proceso de redención y perfeccionada cuando estemos en la gloria, cuando entremos en un estado de no poder pecar.

Sin dudas el libro “Creados a Imagen de Dios” es un libro para recomendar a quien quiera conocer las doctrinas acerca del hombre. Hoekema hace en este libro un gran uso de análisis exegético y de los grandes teólogos reformados mostrando, en la mayoría de las veces, cual ha sido la opinión histórica del pensamiento reformado.

El libro también contiene desvíos como la aceptación de las paradojas como método válido de entender la Escritura y la aceptación de la gracia común, errores comunes en un ministro de las Iglesias Cristianas Reformadas.


[1] p. 52

[2] p. 52

copiado de http://reformadoreformandome.wordpress.com/2010/03/26/resena-creados-a-imagen-de-dios/

El Cuarto Mandamiento en la Teologia de Juan Calvino

El Cuarto Mandamiento en la Teologia de Juan Calvino

  • Acuérdate del día del descanso para santificarlo. Seis días trabajarás y en ellos harás tus obras. El séptimo día es el descanso del Señor tu Dios. No harás en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu buey, ni tu asno, ni el extranjero que está dentro de tus puertas. Porque en seis días… etc.

Las tres razones de este mandamiento
El fin de este mandamiento es que muertos nosotros a nuestros propios afectos y a nuestras obras, meditemos en el Reino de Dios, y como efecto de esta meditación nos ejercitemos en los caminos que Él ha
ordenado. Mas, como este mandamiento encierra una consideración particular y distinta que los otros, exige una disposición un tanto diversa.
Los doctores antiguos suelen llamarlo “umbrátil” — es decir, en sombras — porque contiene las observancias externas de un día, las cuales han sido abolidas con la venida de Cristo, como todas las demás figuras. Esto es muy verdad, pero no tocan el asunto más que a medias. Por ello es necesario exponerlo de raíz, considerando las tres causas que, a mi parecer, se contienen en este mandamiento.
En primer lugar, el Legislador celeste ha querido ilustrar al pueblo de Israel, bajo el reposo del séptimo día, el reposo espiritual con el que los fieles deben cesar en su trabajo para dejar a Dios obrar en ellos.
La segunda causa es que N quiso que hubiese un día determinado, en el cual se reuniesen para oír la Ley y usar sus ceremonias; o por lo menos, lo dedicasen especialmente a meditar en sus obras, para con ese recuerdo ejercitarse en la piedad y en lo que atañe a la gloria de Dios.
En tercer lugar, quiso dar un día de descanso a los siervos y a todos aquellos que viven sometidos a otros, para que tuviesen algún reposo en sus trabajos.

Los fieles deben descansar de sus propias obras, a fin de dejar que Dios obre en ellos
Sin embargo, en muchos lugares de la Escritura se nos muestra que esta figura del reposo espiritual es la principal de este mandamiento. Porque el Señor casi nunca exigió tan severamente la guarda de otros mandamientos, como lo hizo con éste. Cuando quiere decir en los profetas que toda la religión está destruida, se queja de que sus sábados son profanados, violados, no observados, ni santificados; como si al no ofrecerle este servicio, no guardase ya nada con que poder hacerlo (Nm. 15, 32-36 ; Ez. 20, 12-13; 22,8; 23, 38 ; Jer. 17, 21-23 . 27).
Por otra parte ensalza grandemente la observancia del sábado. Por esta causa los fieles estimaban como el mayor de todos los beneficios, que Dios les hubiera revelado la guarda del sábado (Is. 56,2). Porque así hablan los levitas en Nehemías: “Y les ordenaste (a nuestros padres) el día del reposo santo para ti, y por mano de Moisés tu siervo les prescribiste mandamientos, estatutos y la ley” (Neh. 9, 14). Vemos, pues, que lo tenían en singular estima por encima de los otros mandamientos de la Ley; todo lo cual viene a propósito para mostrar la dignidad y excelencia de este misterio, que tan admirablemente expone Moisés y Ezequiel. Porque leemos en el Éxodo: “En verdad vosotros guardaréis mis días de reposo; porque es señal entre mi y vosotros por vuestras generaciones, para que sepáis que yo soy Jehová que os santifico”; “Guardarán, pues, el día de reposo los hijos de Israel, celebrándolo por sus generaciones por pacto perpetuo. Señal es para siempre entre mi y los hijos de Israel” (6. 31, 13. 16). Y aún más ampliamente lo dice Ezequiel; aunque el resumen de sus palabras es que el sábado era una señal pata que Israel conociese que Dios era su santificador (Ez. 20, 12).
Si nuestra santificación consiste en mortificar nuestra propia voluntad, bien se ve la perfecta proporción que hay entre la señal externa y la realidad interior. Debemos dejar absolutamente de obrar para que obre
Dios en nosotros; debemos dejar de hacer nuestra voluntad, dejar a un lado nuestro corazón, renunciar a los deseos de la carne y no hacer caso de ellos. En resumen, debemos dejar cuanto procede de nuestro entendimiento, para que obrando Dios en nosotros, reposemos en El; como también nos lo enseña el Apóstol (Heb. 3, 13; 4,4-11).

El séptimo día figura la perfección final, a la cual debemos aspirar
Esto es lo que representaba para los judíos la observancia del descanso del sábado. Y a fin de que se celebrara con mayor religiosidad, el Señor la confirmé con su ejemplo. Porque no es de poco valor para excitar su deseo saber que en lo que el hombre hace imita y sigue a su Creador.
Si alguno busca un significado misterioso y secreto en el número “siete”, es verosímil que, significando este número en la Escritura perfección, no sin causa haya sido escogido en este lugar para denotar perpetuidad. Con lo cual está de acuerdo lo que dice Moisés, quien, después de narrar que el Señor descansé en el séptimo día de todas sus obras, deja ya de contar la sucesión de los días y las noches (Gn. 2,3).
También se puede aducir respecto al número siete otra conjetura probable, y es que el Señor ha querido con este nombre significar que el sábado de los fieles no se cumplirá nunca perfectamente hasta el último día. Porque nosotros comenzamos aquí nuestro bienaventurado reposo y cada Wa avanzamos en él; pero como tenemos que sostener una batalla perpetua contra nuestra carne, este reposo no será perfecto mientras no se cumpla lo que dice Isaías de la continuidad de la festividad de un novilunio con otro, y de un sábado con el siguiente, lo cual tendrá lugar cuando Dios sea todo en todos (Is. 66,23; 1 Cor. 15,28).
Podrá, pues, parecer que con el séptimo día el Señor quiso figurar a su pueblo la perfección del sábado que tendrá lugar el último día, para que con la constante meditación de este sábado, aspirase siempre a esta perfección.

También nos enseña el reposo espiritual
Si estas consideraciones sobre el número siete le pareciese a alguno demasiado sutil y, en consecuencia, no las quiere admitir, no me opondré a que se quede con otra más sencilla; y es, que el Señor ha establecido un día determinado en el cual el pueblo se ejercitase, bajo la dirección de la Ley, en meditar en el reposo espiritual que no tendrá fin; y que asignó el séptimo día, bien pensando que bastaba, o bien para mejor iniciar al pueblo en la guarda de esta ceremonia, poniendo ante los ojos del mismo su propio ejemplo, o más bien para mostrarle que el sábado no pretendía más que hacerlo semejante a su Creador. Poco importa las diferencias, con tal que permanezca el sentido del misterio que principalmente se describe aquí, del perpetuo descanso de nuestras obras.
Los profetas muchas veces traían a la memoria de los judíos esta contemplación, para que no pensasen haber cumplido con su deber por abstenerse exteriormente de cosas manuales. Además de los lugares que hemos alegado hay otro en Isaías, que dice: “Si retrajeres del día de reposo tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y llamares delicia,
santo y glorioso de Jehová; y lo venerares, no andando en tus propios caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus palabras, entonces te deleitarás en Jehová” (Is. 58,13).

Cristo es el verdadero cumplimiento del sábado. No hay duda de que con la venida de nuestro Señor Jesucristo ha quedado abolido lo que en este mandamiento era ceremonial. Porque Él es la verdad, ante cuya presencia todas las figuras se desvanecen; Él es el cuerpo, con cuya contemplación desaparecen las sombras; Él es el verdadero cumplimiento del sábado. Por el bautismo somos sepultados juntamente con El, somos injertados en su muerte, para que siendo partícipes de su resurrección andemos en vida nueva (Rom. 8,4). Por esta causa el Apóstol dice en otro lugar que el sábado fue una sombra de lo que había de venir, y que el cuerpo es de Cristo (Col. 2, 16-17); quiere decir, la sólida sustancia de la verdad, que él muy bien expuso en este lugar. Ahora bien, esto no se extiende a un solo día, sino que requiere todo el curso de nuestra vida, hasta que enteramente muertos a nosotros mismos, seamos llenos de la vida de Dios. De esto se sigue, pues, que los cristianos deben estar muy lejos de la supersticiosa observancia de los días.

Las asambleas eclesiásticas y el descanso de los trabajadores
Sin embargo, como las dos últimas causas no se deben contar en el número de las sombras antiguas, sino que convienen igualmente a todos los tiempos y edades, aunque el sábado ha sido abrogado, no obstante no deja de tener su valor entre nosotros el que tengamos ciertos días señalados en los cuales nos reunamos para oír la Palabra de Dios; para administrar los sacramentos y para las oraciones públicas; y asimismo para que los criados y trabajadores gocen de algún descanso en su trabajo. No hay duda de que el Señor tuvo en cuenta estas dos causas cuando instituyó el sábado.
En cuanto a la primera, la misma costumbre de los judíos lo prueba suficientemente. La segunda, el mismo Moisés la advirtió en el Deuteronomio, al decir: “Para que descanse tu siervo y tu sierva como tú, acuérdate que fuiste siervo en tierra de Egipto (Dt. 5, 14-15). Yen el Éxodo:
“Para que descanse tu buey, y tu asno, y tome refrigerio el hijo de tu siervo” (Éx. 23, 12). ¿Quién negará que ambas cosas tienen que ver con nosotros lo mismo que con los judíos?
Las asambleas eclesiásticas son mandadas por la Palabra de Dios; y la misma experiencia prueba cuán necesarias son. Si no hubiese días señalados, ¿cuándo podríamos servirnos? Todas las cosas se deben hacer entre nosotros “decentemente y con orden”, como manda el Apóstol (1 Cor. 14,40). Tan difícil es que se pueda guardar la conveniencia y el orden sin esta seguridad de unos días determinados, que si no existiesen, pronto veríamos grandes perturbaciones y confusiones en la Iglesia. Y si nosotros tenemos la misma necesidad que tenían los judíos, para cuyo remedio quiso el Señor instituir el sábado, nadie diga que la Ley del descanso sabático no tiene nada que ver con nosotros; pues quiso nuestro próvido y misericordioso Padre tener en cuenta y proveer a nuestra necesidad no menos que a la de los judíos.

¿Por qué no nos reunimos todos los días, dirá alguno, para suprimir así esta diferencia de días? Quisiera Dios que así fuese; ciertamente que la divina y espiritual Sabiduría se merece muy bien que cada día se le dedique un rato. Mas si no se puede conseguir de la debilidad de muchos que se reúnan cada día y la ley de la caridad no permite que se le exija más, ¿por qué no vamos a seguir nosotros la razón que el Señor nos ha mostrado?

Nosotros observamos el domingo sin judaísmo y sin superstición
Es necesario que trate este punto un poco más por extenso, pues ciertos espíritus inquietos se alborotan a causa del día del domingo. Se quejan de que el pueblo cristiano permanece aún dentro del judaísmo, porque retiene aún la observancia de unos días determinados.
A eso respondo que guardamos el domingo sin caer en el judaísmo, ya que hay una grandísima diferencia entre nosotros y los judíos tocante a esto. Porque no lo celebramos con un criterio religioso estrecho, como una ceremonia en la que se figura un misterio espiritual, sino que lo admitimos como un remedio necesario para conservar el orden en la iglesia.
Pero san Pablo, dicen, enseña que los cristianos no deben ser juzgados por la observancia de los días, puesto que esto es una sombra de las cosas que han de venir (Col. 2, 16), y precisamente teme haber trabajado en vano entre los gálatas, porque seguían observando aún los días (Gál. 4, 10-11). Y escribiendo a los romanos dice que es una superstición hacer diferencia entre día y día (Rom. 14,5).
Pero ¿quién, fuera de esta gente no ve de qué observancia habla el Apóstol? Pues ellos no tenían en vista este fin público y de orden en la Iglesia, sino que manteniendo las fiestas como sombras de cosas espirituales, empañaban la gloria de Cristo y la luz de su Evangelio; no se abstenían de las obras manuales porque les impidieran entregarse a la meditación de la Palabra de Dios, sino por una insensata devoción, pues se imaginaban que con el descanso hacían un gran servicio a Dios. Así pues, contra esta perversa distinción de días habla el Apóstol, y no contra el orden legitimo que mantiene la paz en el pueblo cristiano. Porque en las iglesias que él fundó se guardaba el sábado con este fin; y a los corintios les señala ese día para poder recoger la ofrenda en ayuda de los hermanos de Jerusalem (1 Cor. 16,2).
Si tememos la superstición, mucho mayor peligro había ciertamente en las fiestas de los judíos, que en la celebración del domingo por parte de los cristianos. Porque como era conveniente para suprimir la superstición, se ha abandonado el día que guardaban los judíos; y como era necesario para mantener cierto orden y paz en la Iglesia, se ha establecido otro día en su lugar.

Aunque los antiguos no han escogido el día del domingo para ponerlo en lugar del sábado sin razón alguna. Porque como el fin y cumplimiento de aquel verdadero reposo que el antiguo sábado figuraba se cumplió en la resurrección del Señor, los cristianos son amonestados por ese mismo día, en que se puso fin a las sombras, a que no se paren en una ceremonia que no era más que una sombra.
Ni tampoco tengo yo tanto interés en insistir en el número siete, que quiera de alguna manera forzar a la Iglesia por ello; y no condenaré a las iglesias que tienen señalados otros días para reunirse siempre que no tenga parte en ello la superstición, como no la tiene cuando se hace por razón de disciplina y de buen orden.
Resumamos así: Como a los judíos se les enseñaba la verdad en figuras, así a nosotros se nos expone sin vetos; y ello, en primer lugar, para que toda nuestra vida meditemos en un sabatismo perpetuo, o descanso de nuestra obras, durante el cual el Señor pueda obrar en nosotros mediante su Espíritu.
En segundo lugar, que cada uno de nosotros se aplique en su espíritu, en cuanto le sea posible, a considerar con diligencia las obras de Dios para glorificarlo en ellas; y asimismo, que cada uno guarde el orden legítimo de la Iglesia, señalado para oír la Palabra de Dios, para la administración de los sacramentos, y para la oración pública.
Lo tercero, que no oprimamos inhumanamente a aquellos sobre los cuales tenemos dominio.
De esta manera se disipan las mentiras de los falsos doctores, que en el pasado han enseñado al pueblo esta opinión judía, sin establecer más diferencia entre el sábado y el domingo que la de que lo ceremonial de este mandamiento queda abrogado, pero que permanece en su aspecto moral; a saber, que hay que guardar un día a la semana. Ahora bien, esto no sería sino cambiar el día por despecho a los judíos, reteniendo, sin embargo, en el corazón la misma superstición de que hay en los días un significado secreto y misterioso, como lo había en el Antiguo Testamento. Bien vemos el provecho que han obtenido de su doctrina; pues los que la siguen dejan muy atrás a los judíos respecto a la crasa superstición del sábado; de suerte que las reprensiones que leemos en Isaías no les corresponden menos ahora de lo que correspondían a aquellos a los cuales se dirigía el profeta (Is. 1,13-15; 58,13).
Por lo demás, debemos ante todo profesar la doctrina general, para que no decaiga y se enfríe la religión entre nosotros; a saber, que debemos ser diligentes en frecuentar los templos y los lugares de reunión de los fieles, y nos apliquemos en lo posible para ayudar con los medios externos a mantener y hacer que progrese el culto y servicio de Dios.

Institución de la religión cristiana de Juan Calvino Tomo 2

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Institucion de la religion cristiana de Juan Calvino tomo I

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Entre el Dios de Calvino y los dioses de África

Entre el Dios de Calvino y los dioses de África

EDUARDO ARQUES

“Ayer ellos tenían la Biblia, y nosotros la tierra; hoy nosotros tenemos la Biblia, y ellos la tierra”. Sibusiso aspira la pipa mientras sonríe su pensamiento mascullado al son de la hierba transfigurada que recorre sus pulmones. Su sonrisa es abierta aunque controlada. No se trata de la mueca beatona de ciertos hombres de bien que esconde más que muestra. En éstos, el gesto carece de profundidad sentida y se convierte en un juego malabar, mero ademán que pretende más que responde. Es la primera como el cielo de Johannesburgo durante su invierno, una ventana pastel durante el día que se torna marina al anochecer, las estrellas disecadas en el firmamento; es la segunda como el cielo insular de Albión, gris sobre gris algodonado, sonrisa velada que oculta la infinitud del horizonte: Eva, Adán y su taparrabos.
El sentir bíblico de los hijos de aquellos que vinieron del norte, el rifle a diestra, la Palabra a siniestra, difiere del de aquellos que velaron su sexo a la vista del calvino. El africano no le pide nada a Dios en sus rezos y sus cantos, pues, en su cosmogonía, Dios no está interesado en los irrelevantes asuntos de los humanos, que negocios intergalácticos de mayor alcurnia requerirán su omnipotente oficio. El africano cree en sus ancestros, en la estirpe familiar, en la no ofensa a la memoria de los que, antes que ellos, caminaron en la tierra; y no es asunto nada despreciable tal culto a los espíritus ancestrales, que todo un Imperio mediterráneo rendía mayor pleitesía a aquéllos que a sus mitos y leyendas.
En algunas iglesias negras el cristiano se convierte en pagano, y de sus bocas sale la espuma, y sus ojos se pintan de marfil, cuando el sangoma, vestido de predicador, induce al devoto a sentir a dios en sus entrañas. Los cuerpos bailan poseídos por un sentido remoto de la existencia y el individuo se hace parte del cosmos. No hay nada por lo que ser perdonado, no hay nada por lo que ser condenado cuando el sema arde en el interior del soma.
En el interior de la Iglesia calvina todo es púdico entre el público. Las corbatas, los rostros recién afeitados, los vestidos largos a juego con las pamelas, el libro negro en la mano. El pastor acaricia a sus ovejas en el lomo con promesas de praderas donde la hierba crecerá verde y fresca por los siglos de los siglos, y ya no habrá por lo que sufrir, que la mortalidad será frío abstracto, escalofrío repentino, sueño olvidado de una oscuridad eterna, y la vida será eterna, y no habrá dolor, no habrá terror, sólo candor. El pastor mencionado, hermano de un buen amigo mío, condenó hace poco a la madre que lo parió al fuego eterno por ser una mala cristiana, por acoger entre sus brazos a su hijo homosexual, vergüenza del Padre de la creación que, con fango, moldeó al ser humano a su imagen y semejanza, es decir, cagón y meón.
El africano ha interiorizado la Biblia, y ve en el sufrimiento del crucificado y sus mártires un modus vivendi que le sirve de inspiración en su lucha diaria por la supervivencia. El africano no pide nada a Dios, como se ha dicho. Asume que la vida duele, y debe ser dolida, la mirada alta, el paso tranquilo. El africano sigue riendo alto en situaciones en las que muchos otros hijos del bienestar no llorarían —se pegarían un tiro.
La vida como camino de rosas asilvestradas sobre las que hay que caminar descalzo, los pies sangrantes, es un concepto que el occidental olvidó hace tiempo. En África, los niños negros corren descalzos, y las plantas de sus pies desarrollan una suela de piel natural encallecida sobre la que caminar por montes, bosques o carreteras de grava. En África, el paso de la niñez a la madurez de un hombre no se celebra con coche nuevo y puta de carretera; los adolescentes son circuncidados sin anestesia alguna y abandonados en medio de la nada, donde deberán demostrar que merecen ser sustantivados como hombres, sobreviviendo al sufrimiento físico y psicológico que les deparará la experiencia, o morir en el intento.
Sobrevivir a tal experiencia marcará, por supuesto, un antes y un después en la vida del otrora infante. Asumir las espinas en la rosa y sentirlas atravesar la piel sangrante supone poder llegar a entender el olor y el color de la flor.
La frase de Sibusiso encierra un significado oculto al mirar del parroquiano que se hace llamar cristiano calvino, católico o anglicano, y que pide a Dios, no otorga. El Libro en éstos pierde toda trascendencia y se convierte en ansiolítico con el que apaciguar el miedo al dolor, al sufrir, al vivir, al morir. La cara bobalicona que pone al dar, Dei gratia, la limosna con la que pagar el perdón de sus pecados es la mayor expresión de la Biblia como Valium. El africano, por su parte, toma el via crucis de Cristo, del que resucitará al tercer día, y la persecución y ejecución de los mártires por parte del Imperio Romano, y lo convierte en metáfora de su propia existencia, dotando a su sufrir de un sentido místico: el sufrimiento como camino a la trascendencia.
“Ayer ellos tenían la Biblia, y nosotros la tierra; hoy nosotros tenemos la Biblia, y ellos la tierra”, repite Sibusiso mientras sonríe su pensamiento mascullado al son de la hierba transfigurada que recorre sus pulmones.

Red Vines: the perfect super food

Red Vines: the perfect super food

Posted: 07 Jul 2009 05:53 AM PDT

En este mes, todos los Reformados están de fiesta. Es el mes que se celebran los 500 años de Juan Calvino. El 10 de Julio se celebraran los 500 años del nacimiento del Reformador, que muchos dentro del Protestantismo ven como su padre espiritual. No cabe duda que la influencia de Calvino dentro del Protestantismo no puede ser exagerada. Desde los Puritanos hasta los Presbiterianos, Calvino ha influenciado a una buena parte del Protestantismo.
Desde que TIME publico un articulo sobre como el Calvinismo ha renacido en este tiempo, quise escribir al respecto. El renacimiento del interés sobre Calvino no es meramente solo por cumplir medio milenio. La doctrina de la predestinación, es una buena doctrina a que aferrarse en estos tiempos de que las finanzas no están seguras, y que todo esta cambiando, a veces muy rápido para comprender el cambio. Muchos, en ves de afrontar su culpa o complicides a lo que ha ocurrido, prefieren ver que Dios tenia todo esta catástrofe prevista, y que por lo tanto, dejamos de tener nosotros responsabilidad y parte que ver en lo que estamos viviendo. En lo personal, no cantaría yo victoria sobre el nuevo renacer Calvinista, mas cuando no se toman en cuenta las razones y circunstancias en el cual esta renaciendo.
Pero lo que mas me ha preocupado sobre el movimiento de los Neo-Calvinistas, es que se están haciendo mas sectaristas de nunca. Un ejemplo es Albert Mohler, a quien yo oigo todos los días, y aprecio su ministerio, dice en el articulo de TIME “El momento en que alguien define a Dios bíblicamente, esa persona es llevada a conclusiones que son tradicionalmente Calvinistas”. El mismo escritor del articulo resalta que tales declaraciones muestran mas bien arrogancia y división. Junto con el autor del articulo, puedo también ver de cómo muchos Calvinistas llegan a considerar a cualquiera fuera de sus filas como no cristiano. No es la Biblia la única que dicta lo que la Iglesia debe de creer y como debe de comportarse, sino que son ahora las confesiones de Fe como la de Westminster, o los Canones de Dort, los que definen la Fe cristiana. De eso, no creo que ni Calvino hubiera estado de acuerdo.
De todos modos, en este mes no solo se celebra el cumpleaños de Calvino. A través de todo el año, los Bautistas estamos celebrando nuestro 400 aniversario. Dentro del campo Bautista, existen tanto Calvinistas como no Calvinistas, así que en ciertos lugares, las celebraciones son dobles.
Pero a pesar de todas las diferencias que existen el día de hoy sobre las creencias de Calvino, no esta de mas saludar a este hombre que tanto contribuyo al estudio de la Palabra de Dios. Necesitamos hombres como el el día de hoy.
Dios les bendiga.
Luis Alberto Jovel

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Geocentrismo posmoderno

Geocentrismo posmoderno 

Marzo 30, 2009


geocentric

Geocentrismo posmoderno

El literalismo bíblico no es un fenómeno nuevo, ni ha sido inventado por los nuevos grupos protestantes evangélicos como los cristianos nacidos de nuevo. Es algo mucho más antiguo, y eso les vincula a decisiones tomadas en el pasado que están repitiendo hoy al criticar la evolución, al menos aquellos que se consideran creacionistas de la Tierra joven, al indicar que no se puede aceptar porque contradice las Escrituras.

Una primera afirmación es aquella que mantienen constantemente: han de interpretar literalmente las escrituras, porque de no hacerlo dudaríamos del valor de las mismas y toda su estructura se vendría abajo. Bueno, es su razonamiento. A esto se puede argumentar que algunas partes de las mismas fueron tomadas como literales en el pasado, pero hoy ya no se hace, y a estos literalistas de nuevo cuño parece no importarles. Una de esas interpretaciones es la que rodea al geocentrismo.

El geocentrismo se puede definir como una idea que postula que la Tierra está en el centro del universo y el resto de astros giran a su alrededor. Científicos tales como Copérnico o Galileo sufrieron duras críticas a su obra (el primero) o privación de libertad (el segundo) por postular, con evidencias científicas, que era la Tierra la que giraba alrededor del Sol. Los literalistas actuales echan balones fuera al señalar que todo fue una estrategia de la iglesia católica (a la que ellos aprecian poco, por decirlo de forma suave), y en el colmo del cinismo toman como símbolo de científico a emular a Galileo.

Pero esto es una cortina de humo (una más) para ocultar la realidad. En primer lugar que Galileo, sin proponérselo, contradecía la interpretación de la Escrituras, tal y como muestro en este artículo. Y eso no sólo lo digo yo, sino que lo afirman dos de las principales cabezas visibles del protestantismo, Calvino y Lutero. Veamos que afirmaban ambos teólogos.

Calvino

Quién osará poner la autoridad de Copérnico por encima de la del Espíritu Santo

Lutero, para quien toda verdad digna de ser conocida había de alcanzarse interpretando literalmente los textos sagrados (¿os suena?) previno que,

La gente presta oídos a un astrólogo revoltoso que se afana por demostrar que es la Tierra la que gira, no los cielos o el firmamento, el Sol o la Luna. Quien aspire a pasar por inteligente ha de inventar algún sistema nuevo que, naturalmente, sea el mejor de todos los sistemas. El necio pretende subvertir toda la ciencia astronómica, pero las Sagradas Escrituras nos dicen que Josué ordenó al Sol, y no a la Tierra, que detuviera su marcha

Desde luego, si las críticas a la evolución están basadas en que no se les caiga el andamiaje que sustenta la literalidad de las Escrituras, éste ya se vino abajo hace varios siglos. Para ser consecuentes con sus creencias deberían de volver a postular el geocentrismo junto con el creacionismo.

Conclucion:

La interpretacion literal es el mejor metodo de interpretación de las escrituras que existe, ya que la biblia dice lo que esta escrito, es obvio. Son las mismas reglas de interpretación que se aplican a cualquier texto.

Pero este metodo no esta exento de que el interprete se equivoque.

Hasta los tiempos modernos, la Iglesia siempre ha creído en la inerrancia. Seriamos arrogantes en pensar que sabemos mejor que todos los cristianos que nos han precedido y desechar su testimonio.

A, Ireneo de Lión (II d.C.): “Quede asegurado que las Escrituras son en verdad perfectas, puesto que fueron -acíadas por la Palabra de Dios y Su Espíritu”.

B. Augustín de Nipona (IV d.C.): “He aprendido a considerar que sólo las Escrituras son inerrantes”.

En una carta a Jerónimo escribe: “He aprendido a dar (a las Escrituras) tal honor y respeto como para creer firmemente que ni uno de sus autores haya errado en escribir cualquier cosa… (Entonces) si encuentro algo en estos libros que parece contrario a la verdad, decido que: o el texto está corrupto, o el traductor no siguió lo que fue realmente dicho, o que no lo alcancé a entender”.

C. Martín Lutero sobre el AT: “Ruego y advierto a cada cristiano piadoso no tropezar con la simplicidad del lenguaje y de las historias que encuentra allí. No debe dudar que, cuan simples que parecen, son las mismas palabras, obras, juicios y hechos de la alta majestad, poder y sabiduría de Dios”.

D. Juan Calvino: “Este es el principio que distingue nuestra religión de todas las otras: que sabemos que Dios nos ha hablado. Y estamos completamente convencidos de que los profetas no hablaron por iniciativa propia, sino que siendo órganos del Espíritu Santo, solamente hablaron lo que habían sido comisionados del cielo a comunicar. Quienquiera que desee aprovechar las Escrituras, primeramente debe dejar esto por sentado: que la Ley y los Profetas no son una doctrina entregada según la voluntad y placer de los hombres, sino dictados por el Espíritu Santo… Debemos a la Escritura la misma reverencia que a Dios; porque ha procedido de Él solamente, y no tiene nada perteneciente al hombre mezclado con ella”.
Pero hay que interpretarlas corrctamente y eso cuesta. Cuando se refiere a ciencia, lo que debemos es ser prudentes en respetar lo que
se ha descubierto.Y no te olvides que son muchisimos pasajes. Cada doctrina, puede ocupar tranquilamente un libro gordotote.
Nada mas que de Jesus, hay bibliotecas llenas con analisis de su persona. El conocimiento biblico es infinito.

Fuentes:

Ginebra busca redescubrir a Calvino en el jubileo de su nacimiento

Ginebra busca redescubrir a Calvino en el jubileo de su nacimiento

 

GINEBRA, 20/02/2009 (ALC / ACPress.net)

La estricta moral de Jean Calvin es una las características que más se recuerdan de uno de los principales impulsores de la Reforma Protestante. Ahora bien, su figura fue y sigue despertando debate. En Ginebra (Suiza), donde hoy predomina el catolicismo, la imagen de Calvino se asimila para algunos a la de un príncipe bastante autoritario que, en su época, prohibió demasiadas cosas.

Fuera de Ginebra, su legado también ha sido objeto de interpretaciones contradictorias. Según algunos, aquel hombre de carácter reservado y áspero, a ratos impaciente, fue el ideólogo por excelencia del capitalismo. Otros, en cambio, le aproximan al ideal socialista. En Sudáfrica, una iglesia de tradición calvinista sirvió de sostén doctrinario al apartheid, mientras que en Hungría se le honra como inspirador de las luchas independentistas contra el dominio austriaco.

Este año, cuando se cumplen quinientos de nacimiento del reformador, Ginebra tiene la oportunidad de confrontarse con su herencia para deshacer mitos y estereotipos. La romanesca y gótica Catedral de San Pedro, donde tantas veces predicó Calvino entre 1536 y 1546, será sede a partir de marzo de un ciclo de conferencias sobre su vida y su obra.

La primera será dictada por el distinguido teólogo e historiador Olivier Fatio, fundador del Museo Internacional de la Reforma, con un título sugerente: “Para terminar con la leyenda de Calvino el coco” —en referencia al personaje al que se echa mano para asustar a los niños.

OTRAS CONFERENCIAS
El ciclo abordará otros temas no menos polémicos, como la relación de Calvino con las mujeres —a cargo de la teóloga Isabelle Graesslé, directora del Museo Internacional de la Reforma— y el conflicto con Miguel Servet, que será presentado por Vincent Schmid, pastor de la parroquia San Pedro-Fusterie.

La serie culminará en abril con otro tema provocativo: “¿Era Calvino calvinista?”, bajo la responsabilidad de Bernard Cottret, historiador especializado en la Reforma.

El pastor Roland Benz, que preside el comité de coordinación del jubileo del reformador, confía que los eventos programados permitirán hacer justicia a la figura de Calvino. Por eso destaca la humanidad del reformador y habla de un Calvino “maravillado por la naturaleza, amante de su mujer, gustador de un buen vaso de vino”.

Pero el objetivo de esta celebración, aclara, “no es hacer de Calvino un santo, sino comprender de donde venimos, sin excluir al 80% de la población ginebrina que no es protestante”.

Fuente: ALC. Redacción: ACPress.net.  

                       

“A Jacob Amé, Mas a Esaú Aborrecí”

“A Jacob Amé, Mas a Esaú Aborrecí”

4-02-2009

Autor: Eduardo Flores

“¿POR QUÉ DIOS ODIÓ A ESAU? ¿Por qué Dios odia a los hombres? Desafío a cualquier persona para dar una respuesta que no sea ésta… porque ese hombre MERECE ser odiado. Ninguna contestación pero ésa puede ser la verdad. Si cualquiera de ustedes quiere saber lo que predico, es esto– ” Predico la salvación por Gracia completamente y la condenación de todo pecado. Doy a Dios la gloria para Salvar almas y redimirlas; y cuando vengo a predicar la condenación, digo que la condenación es algo que todo hombre es digno de ella”…..Pero era porque Dios es infinitamente Gracioso que él amó a Jacob, y porque él es Soberano en su dispensación de su Gracia, que él eligió a Jacob como un objeto de ese amor. Por que Dios amó a Jacob… simplemente lo amó en el pie de la SOBERANA GRACIA.” Carlos H. Spurgeon

Jacob en las ropas de Esaú    

Jacob en las ropas de Esaú

Anoche estaba escuchando uno de los podcasts a los cuales estoy suscrito, y el locutor estaba manteniendo una conversación con un hombre que contó una historia muy interesante.

Este hombre, quien decía ser ateo, relató una historia de deconversión del protestantismo al ateísmo, que ocurrió luego de estudiar la Biblia profundamente.

Cómo ocurrió esta deconversión? Interesantemente este hombre vio en Romanos 9 algo contradictorio. Refirió este hombre, que pudo ver el calvinismo directamente en este capítulo de la epístola a los Romanos, y dijo, “No puedo creer en un Dios así.” Esto llevó al hombre a desechar el cristianismo y adoptar el ateísmo.

Uno de los ejemplos que utilizó este hombre para ilustrar este Dios, en su percepción injusto, que amó a Jacob y odió a Esaú, y por ese hecho escogió al primero para darle vida eterna, mientras que al otro lo dejó para que fuera condenado eternamente al infierno.

Y el día de hoy lo que quiero ilustrar es el error del humanismo, el cual está presente no sólo en las filosofías humanas, sino también en el cristianismo, específicamente en la doctrina que llamamos arminianismo. Porqué es el humanismo tan peligroso? Sencillamente porque contradice en sus proposiciones la Biblia.

En sí, el humanismo, y hablando específicamente acerca del arminianismo, ambos sistemas enseñan una doctrina del hombre totalmente errada. Digo errada porque no es lo que dice la Biblia acerca de la esencia humana. La doctrina del humanismo y arminianismo presentan a un hombre que es esencialmente bueno. Es el ambiente el que corrompe, pues no hay nada de corrupción en él. Pero, veamos la inquietud de este ateo que hizo la llamada para intentar corregir estas falsas creencias del hombre.

Porqué se enfocan en la frase, “mas a Esaú aborrecí”?

Es decir, porqué no se enfocan en la primera, “A Jacob amé”? Porqué hago esta pregunta? Bueno, qué tenía jacob que hiciera que Dios lo amara? Cuál es la respuesta que nos ofrece la Biblia: nada.Veamos algunos puntos importantes en la vida de Jacob,

1. Su nombre: Jacob en hebreo es Ya’aqob que significa “suplantador o asaltador”. Recordemos que en la antiguedad los nombres que se le ponían a sus hijos correspondían a algo en su caracter.Por ejemplo, su hermano Esaú estaba lleno de pelo, y por esa característica fue llamado así, pues su nombre significa “lleno de pelo.” (Génesis 25: 25-26).

2. Su naturaleza: Jacob era un “niño de mamá.” No le gustaba ayudar a su padre, sino que por el contrario se quedaba en casa haciendo nada. Como lo describe su nombre era un engañador, y ocupaba todo su tiempo viendo a ver como podía hacer su vida más fácil. Por otro lado, Esaú era diestro en la caza, le encantaba ayudar a su padre y por ello Isaac le amaba. Esaú era el preferido de su padre. Debido a su naturaleza, Jacob, engaño a su hermano gemelo para poder obtener la primogenitura; engañó a su padre para obtener la bendición; y su terquedad fue tal que hasta altercó con el Señor (Génesis 25: 27-28).

Para los ojos de los hombres, Esaú merecía más el favor de Dios que Jacob. Esaú parecía un hombre más honesto que su hermano menor. Este es el error del humanismo arminianismo. Esta forma de pensamiento cree que el hombre tiene algo bueno en él; cree que el hombre es capaz de hacer cosas moralmente buenas para aradar a Dios. A pesar de que no niegan que todos los hombres tengan pecado, dicen: “Dios odia el pecado, pero ama al pecador.

Para los arminianistas Esaú era esencialmente bueno, al igual que Jacob. Ambos eran pecadores, pero Dios los amaba por igual, por ello no pueden aceptar pasajes como,

15 Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y me compadeceré del que yo me compadezca. 16 Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia… 18 De manera que de quien quiere, tiene misericordia, y al que quiere endurecer, endurece. ” Romanos 9: 15-16, 18

Cómo es posible que Dios pueda escoger a una persona antes que a otra para darle vida eterna? No son ambas esencialmente buenos? No tienen ambos la capacidad de hacer el bien? No son ambos libres para hacer el bien o el mal? Sólo quiero mostrarles cinco pasajes que contradicen las proposiciones arminianistas. Veamos,

1. “Si pecaren contra ti (porque no hay hombre que no peque)” 1 Reyes 8: 46. Con este pasaje queda claro que todos los hombres que han existido, existen y existirán son pecadores. Todos!

2. “Los insensatos no estarán delante de tus ojos; Aborreces a todos los que hacen iniquidad (Salmo 5: 5). Quienes son estos hacedores de maldad? No son todos los pecadores? Y si son todos los pecadores, entonces, no son todos los hombres?

3. “7 Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno. 8 Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.  9 Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira. 10 Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo” (Romanos 5: 7-10). Vean lo que dice Pablo, “pudiera ser que alguno osara morir por el bueno.” Con esto Pablo da a entender que quizás alguno de nosotros moriría por alguien que consideremos una buena persona. Quién de nosotros no daría su vida por un buen niño? Dejo claro que no crea que los hombres sean buenos, sólo estoy expandiendo el ejemplo de Pablo. Pero, a diferencia de lo que haría un hombre, Dios envía a Su Hijo para morir por sus enemigos. Los hombres son los enemigos de Dios.

4. Cristo dijo que, “todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado” (Juan 8: 34). Entonces, cómo dicen los arminianistas que el hombre es libre? Cristo mismo dijo que todos los hombres son esclavos del pecado, y como su amo, ellos no pueden hacer nada que no sea pecado. El pecado es el kyrios (señor) de todos los hombres.

5. Por lo tanto Pablo da una sentencia sobre toda la humanidad. En Romanos 3 escribe, ” 9 ya hemos acusado a judíos y a gentiles, que todos están bajo pecado. 10 Como está escrito: No hay justo, ni aun uno;11 No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios.12 Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno” (Romanos 3: 9-12). Vean la claridad de las palabras del apóstol, “No hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.” Esta es una acusación universal de Pablo hacia toda la humanidad, pues dice “ya hemos acusado a judíos y a gentiles.” Debido a que no hay ningún hombre que haga lo bueno, todos son pecadores, y por lo tanto enemigos de Dios, y por ello Dios los aborrece.

Entonces, qué tenía Jacob para que Dios lo amara? Repito mi respuesta: NADA! No había nada en Jacob que pudiera hacer que Dios lo amara y derramara Su gracia sobre él. Lo único que merecía Jacob era ser enviado al infierno a causa de haberse rebelado contra Dios. Eso fue lo que recibió Esaú. El hermano gemelo de Jacob fue al infierno justamente por sus pecados contra Dios. Cristo dejó claro que todos los hombres amaron más las tinieblas (Juan 3: 19-20), y por ello, aquellos que han sido enviados al infierno, están ahí justamente.

Veamos que lo que estoy diciendo está de acuerdo con las palabras de Pablo en el mismo capítulo de Romanos. Pablo dice, “14 ¿Qué, pues, diremos? ¿Que hay injusticia en Dios? En ninguna manera15 Pues a Moisés dice: Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y me compadeceré del que yo me compadezca. 16 Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia” (Romanos 9: 14-16).Pablo quiere que su audiencia entienda que la elección de Dios no es injusta. Porqué? Porque toda la humanidad merece ir al infierno. Pablo ha venido dejando claro a través de toda esta epístola que los hombres odian a Dios y no le buscan como Dios lo ha ordenado. Entonces, esta elección, o este regalo que Dios le da a ciertos hombres es gracia, es decir, es algo que estos hombres no merecen. Pablo dice, “no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia.” No depende del hombre, ya que Pablo ha dejado claro que ningún hombre desea ser salvo. Todos están muy cómodos disfrutando sus perversiones. Nadie busca a Dios para salvación. Es por ello que depende sólo de Dios, que por Su misericordia ha decidido salvar a ciertos hombres que no merecen ser salvos.

Muchos grandes teólogos han dicho que las personas que están en el cielo reciben misericordia de parte de Dios; y aquellos que están en el infierno reciben justicia. Pero nadie recibe injusticia. Porqué? Porque Dios es infinitamente justo. En Él no hay injusticia.

Entonces, porqué enfocarnos en la frase “mas a Esaú aborrecí“? Esto es lo que es normal para Dios. Dios odia al pecado y aborrece a los hacedores de iniquidad (Salmo 5: 5). La pregunta debería ser: Porque amó Dios a Jacob? La respuesta a esta sería: La soberanía de Dios. Pablo lo deja claro en Romanos 9 cuando dice, “De manera que de quien quiere, tiene misericordia, y al que quiere endurecer, endurece.” (verso 18). La elección depende sólo de Dios, pues Él es el soberano, el alfarero, que hace con los vasos de barro lo que a Él le place.

Es por esta razón que los arminianistas erran al pensar que Dios en injusto por no amar a todos los hombres por igual. Estudiemos la Biblia, y sobre todo, sometámonos a las verdades que ella declara.

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Institución de la Religión Cristiana

Institución de la Religión Cristiana

02 Jan 2009 04:33 PM CST |sujetosalaroca,org

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La obra maestra de Juan Calvino, publicada por primera vez en marzo de 1536, cuando el autor tenía tan sólo 26 años de edad. Esta primera edición era un breve manual de tan sólo seis capítulos en los cuales exponía el decálogo; el Credo Apostólico; la oración del Señor; el bautismo; de los sacramentos; y de la libertad cristiana, la iglesia y la disciplina.

Según el mismo Calvino, esta obra inicial fue escrita en latín, a diferencia de muchos quienes aseguran que fue escrita en francés. Jules Bonnet, en el Bulletin de la Société de l’histoire du protestantisme français de 1858, deja claro como Calvino en el prefacio de la edición francesa de 1541 escribe que la primera edición fue escrita en latín, para los lectores de todas las naciones y que luego la tradujo para  sus coterráneos.

La segunda edición contenía diecisiete capítulos, la tercera veintiuno, hasta que para la última edición en 1559 había crecido casi cuatro o cinco veces la de la original. Esta edición fue dividida en cuatro libros, cada uno con un cierto número de capítulos, y cada uno separado en secciones, todo siguiendo el Credo Apostólico, hablando acerca del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. El primer libro trata del conocimiento de Dios, el segundo es cristológico, el tercero acerca del Espíritu Santo y el cuarto acerca de los medios de gracia, es decir, la Iglesia y los sacramentos.

Esta obra es, para hombres como Schaff, “la obra maestra de un genio precoz de  poder intelectual y profundidad espiritual.” [1] Para el historiador, esta obra literaria le dio el sobrenombre  de “Aristóteles” y “Tomás Aquinas” de la Iglesia Reformada. Otros grandes hombres reconocían  el poder de este libro. Bucer le escribió a Calvino diciendo, “Es evidente que el Señor te ha elegido como su órgano para otorgar la más rica bendición a Su iglesia.”

La obra fue dedicada al rey Francis I de Francia (1494-1547) quien reinó durante un período en el cual la iglesia protestante era incesantemente perseguida por la iglesia Católica Romana. La idea de Calvino fue la de apelar al rey para defender a sus hemranos protestantes.  Para la iglesia Católica Romana, esta obra era el Korán y el Talmud de la herejía. De la Sorbonne, universidad parisina, salió la orden de quemar todos los ejemplares encontrados, mucho más que cualquier otra obra literaria del siglo XVI.

Calvino intentó proveer una exposición que reivindicaría la causa de los protestantes, defendiendo la doctrina suya y de sus coterráneos, contra lo que él veía era una amenaza contra el evangelio de Cristo, esto es, la doctrina de la iglesia romanista. De nuevo Schaff escribe,

“Él [Calvino] escribe bajo la inspiración de una fe heroica que está preparada para la estaca, y con un maravilloso entusiasmo por el evangelio puro de Cristo, que había sido obscurecido y privado de su efecto por las tradiciones humanas, pero que ahora había renacido de esta basura a una nueva vida y poder.”

Con esta breve introducción deseo, el día de hoy, hacer un resúmen de las razopnes que le da Calvino a el rey Francis I, para escribir esta obra. Juan Calvino, deja claro que la idea inicial no fue entregársela al rey, sino escribir los rudimentos para que cualquier persona pudiera entrenarse en todos los asuntos de la santidad. La razón, según Calvino, fue la sed y el hombre del pueblo por Cristo, que estaba siendo cegado por las tradiciones de hombres que se hacían llamar la Iglesia de Cristo, apuntando a los líderes de la Iglesia Católica Romana.

Estos líderes estaban trayendo calumnias en contra de los protestantes (hugonotes) en su país natal, Francia. Calvino escribe, ” Mas yo tomo la causa de todos los píos, y la del mismo Cristo: la cual el día de hoy está en vuestro reino tan menoscabada y pisada, que parece que ya no tenga remedio; y esto, mas por la tiranía de ciertos fariseos, que por vuestra voluntad.”

Porqué acude al rey? Correctamente, como el gran teólogo que era, Calvino le escribe al rey, “Porque el pensar esto hace a uno verdadero Rey, si reconoce ser verdadero ministro de Dios en el gobierno de su reino. Y por el contrarios, aquel que no reina para este fin, de servir a la gloria de Dios, este tal no es rey, sino ladrón. Y engáñase cualquiera que espera luenga prosperidad en reino que no es regido con el cetro de Dios, quiero decir, con su Santa Palabra.”

Calvino acudió al rey, para dejarle claro el puesto que tenía y la justicia que debía administrar, como un siervo de Dios. Los romanistas estaban enseñando cosas fuera de la palabra de Dios. Estaban enseñando tradiciones de hombres, y acusaban a los protestantes de enseñar cosas nuevas, herejías y corrupciones. La idea de entregar esta obra al rey era que él mismo verificara que los romanistas mentían, pues la doctrina de los protestantes era la correcta. Con respecto a esto Calvino escribió, “Pero nuestra doctina está en más alto lugar que toda la honra del mundo, e invencible por todo su poder, pues no es nuestra, sino del Dios viviente, y de Su Ungido, al cual el Padre ha constituído por Rey, para que se enseñoree desde el mar hasta el mar, y desde los ríos hasta los fines de la tierra…Permita que nuestra doctrina sea probada y nuestra victoria es segura.” Y Calvino continúa escribiendo acerca de las acciones de los romanistas,

“Considere vuestra Majestad por otra parte a nuestros adversarios (hablo del sacerdocio, por cuyo antojo y apetito todos los otros nos son enemigos) y advertid juntamente conmigo la pasión que los mueve. Ellos fácilmente permiten a sí mismos y a los demás ignorar, menospreciar, no hacer caso de la verdadera religión que nos es enseñada en la Santa Escritura, y debería valer entre nosotros. Y piensan no hacer mucho al caso que es lo que crea, o no crea, cada cual de Dios y de Jesucristo, con tal que con fe implícita (como ellos llaman) que quiere decir, entricada y revuelta, sujete su entendimiento a la determinación de la iglesia. NI tampoco hacen mucho caso si acontezca que la gloria de Dios sea profanada con manifestaciones blasfemias, con tal que ninguno no hable palabra contra el primado de la silla Apostólica, ni contra la autoridad de la santa madre iglesia. Porqué, pues, ellos con tanto furor y violencia batallan por la misa, purgatorio, peregrinaciones y otros semejantes desatinos, de tal manera que ellos niegan la verdadera piedad poder consistir, si todas estas cosas son tenidas, creídas por fe explñicatísima (por hablar así) aunque ninguna cosa de ellas puedan probar la palabra de Dios? Porqué? Sino por cuanto su Dios es el vientre, y su religión es la cocina, las cuales cosas quitadas, no solamente ellos piensan no ser Cristianos, mas ni aún hombres.”

Calvino refutaba la idea de que su doctrina, la doctrina protestante fuera nueva, como decían los romanistas, o que fuera cismática. Más bien, el reformador lanzó un reto a los papistas diciendo, “Sin duda, es cosa fácil para ellos, en presencia de una multitud ignorante y crédula,mofarse de la causa desamparada; pero si nosotros también tuviésemos nuestras oportunidades de hablar, yo creo que su hervor, que con tanta boca llena y con tanta licencia dicen cuanto quieren, se secaría.” Para los romanistas era muy fácil mentir acerca de la doctrina protestante, pues tenían a los gobernantes de su lado, pero como cobardes no discutían ni defendían su doctrina, pues era claro que quedarían como mentirosos y herejes. Calvino, entonces, escribe siete puntos al rey, razonando el porque la doctrina protestante es de Dios y la católica romana era de Satanás.

1. Juan Calvino asegura que ninguna persona encontrará algo nuevo en su doctrina. Aquellos que creen en las palabras de Pablo acerca de Jesús muriendo por nuestros pecados y resucitando para nuestra justificación, no objetarán la doctrina protestante.

2. Es por ignorancia de la palabra de Dios que los romanistas creen que la doctrina protestante es algo nuevo.

3. Los líderes de la Iglesia Católica Romana pedían milagros que verificaran la doctrina protestante.  Calvino responde, “Al demandarnos milagros, ellos lo hacen deshonestamente. Porque nosotros no nos inventamos otro Nuevo Evangelio, mas retenemos aquel mismo para confirmación de cuya verdad sirven todos los milagros que  Cristo o sus discípulos hicieron. Pero ellos tienen la peculiaridad que a nosotros nos falta, podrán decir que ellos pueden confirmar su doctrina con continuos milagros que se hacen hasta el día de hoy! A lo cual respondo que ellos alegan milagros, los cuales podrían hacer dudar, y mal pensar a un hombre que estuviese desinteresado y sin pasión,  son  frívolos, o vanos, o mentirosos y falsos.”

Los papistas decían poder hacer milagros, los cuales confirmaban que su doctrina, según ellos, era verdadera, pero para Calvino no eran más que engaños de Satanás, ya que Satanás se viste como ángel de luz.Así que el reformador escribe, “Así que no nos faltan milagros, milagros seguros que no pueden ser opuestos; sino que esos que nuestros oponentes se jactan, no son sino puras ilusiones de Satanás con que retiran al pueblo del verdadero servicio de Dios a vanidad.”

4.” Es una calumnia,” dice Calvino, “representarnos como opuestos a los patriarcas (me refiero a los antiguos escribas de una era pura), como si los patriarcas apoyaran su impiedad. Si la prueba debiera ser decidida por tal autoridad (para hablar en los términos más modestos), la mejor parte de la victoria sería nuestra.” Calvino, entonces le muestra al rey Francis I las contradicciones entre los papistas y los patriarcas de la iglesia a quienes ellos tanto apelan. Cita a Epifanio, quien en su epístola escribe, “Es una abominación horrenda ver en templos Cristinos la imágen pintada de Cristo o algún santo.” Cita el Concilio de Elvira donde se deja claro que nada de lo que es adorado debe estar pintado en las paredes de las iglesias. Cita a Paphnutius quien enseñó que ningún ministro de la iglesia debe ser célibe, ni debe de prohibirsele el matrimonio.

5. Los Católicos Romanos llevaban todo contra sus tradiciones, mostrando que no aceptaban la Biblia como la última autoridad. Calvino, entonces, deja muy claro en este punto que debido al pecado, todo lo que hace el hombre está en error, y por lo tanto, “debemos ver y escuchar únicamente Su eterna verdad, contra la cual ninguna serie de años, ni costumbres, ni conspiraciones, pueden alegar prescripción.” Todo, dice Calvino, debe ser comparado con la Biblia, que es la verdad de Dios, la única verdad.  Para Calvino, las tradiciones romanistas no eran nada menos que una peste que haría perecer a los hombres.

6. Algo que preguntaban los romanistas a los protestantes era: entonces, la iglesia, según los protestantes, estuvo por largo tiempo sin vida? A esta pregunta Calvino respondió negativamente. Para Calvino la iglesia de Cristo ha vivido segura, y vivirá miestras Cristo reine, pues es Cristo quien la protege y estará con ella hasta el fin del mundo. Calvino dejaba entender que para los líderes romanistas, la iglesia era algo visible, y que estaba comandada por la silla en Roma. Calvino escribe, “Nosotros, por el contrario, mantenemos, tanto que la iglesia puede existir sin una forma aparente, y, aún más, que la forma no es establecida por ese esplendor externo que tan tontamente admiran, sino por una diferente marca, esto es, por la pura predicación de la palabra de Dios, y la debida administración de los sacramentos.” Estas son las marcas de una verdadera iglesia. Calvino deja claro que la Iglesia Católica Romana es una falsa iglesia, pues ni predican el verdadero consejo divino, ni administran correctamente los sacramentos.

Para Calvino, es incorrecto creer que todos aquellos que asisten a las iglesias católicas romanas eran parte de la iglesia de Cristo, pues sólo Dios conoce quienes son suyos. Esto, debido a que los papistas creían poder determinar quienes eran parte de la iglesia y quienes no, según los que se sometieran a ellos. Calvino critica a la doctrina de la infalibilidad papal, argumentando que hasta Aarón se equivocó cuando hizo el becerro de oro. Esta falsa doctrina de la infalibilidad papal, para Calvino era falsa, sencillamente porque no se encuentra en las Escrituras. Le escribe Calvino al rey, “Al dedicar una parte de vuestro tiempo a nuestros escritos, verá no oscuramente, que su doctrina [papista]- la misma doctrina que enseñan acerca de que ellos osn la iglesia- es una asesina de almas, la ruina, y destrucción de la iglesia.”

7. Para Calvino, la muestra más fidedigna de que la doctrina papista era falsa, era que contradecía las Escrituras. Era la iglesia Católica Romana la que diseminaba errores y creaba cismas, resistiéndose “al poder de Dios.” Con todas estas razones, Calvino apelaba a la misericordia del Rey Francis I de Francia, buscando el cese de la persecución a los hugonotes, cosa que nunca sucedió.

La otra semana iniciaremos la lectura diaria de la Institución de la Religión Cristiana, con resumenes de cada semana los días viernes en este blog. En las próximas horas estaré poniendo a su disposición el calendario de lectura.


[1] Philip Schaff. History of the Christian Church, Volume VIII: Modern Christianity, The Swiss Reformation.

La historia nos habla de Calvino

La historia nos habla de Calvino

calvino

La historia nos habla de Calvino,su rigidez social, era una dictadura religiosa. Revisaban las casas mirando la conducta de las perosonas controlándolas a ver como se portaban, no podian hacer nada, estaban controlados, era una dictadura religiosa, una teocracia.

Ademas Calvino no solo participó del tema Servet, sino que corrió a otro al religioso Bolsee,por negar la predestinacion. Sin duda, no fue perfecto ni mucho menos

Calvino predicó el ideal de perfección humana, porque la elección divina se basa en la pureza de vida; de tal manera, inculcó a los elegidos la formación de la “sociedad de los justos”.

Al igual que Lutero, afirmó que la libre interpretación de la Biblia es la única fuente de fe y negó la existencia del Purgatorio y el valor de las prácticas religiosas del Pontífice, de la jerarquía eclesiástica, de los santos y de la misa.

Aceptó dos sacramentos: el Bautismo y la Comunión, aunque este último como acto simbólico, porque negó la presencia de Jesucristo en la Eucaristía.

Eliminó todas las formas del culto externo (hasta el crucifijo) y dispuso que las ceremonias religiosas consistieran en oraciones y cánticos.

En el año 1536, Calvino ocupó el gobierno de la pequeña república de Ginebra, donde fue nombrado jefe de la Iglesia y estableció una teocracia.

Creó la Venerable Compañía o Consejo integrado por todos los pastores dedicados a la predicación y el Consistorio, formado por doce ancianos y seis pastores, cuya misión era velar por la moral pública y privada.

Calvino fue el verdadero dueño de Ginebra durante largos años. Su autoridad religiosa no fue discutida, aunque algunas veces se reunía con teólogos rivales para entablar controversias acerca de materias doctrinales.

La ciudad fue dividida en distritos que estaban controlados por diversas Comisiones de! Consistorio que allanaban las viviendas e investigaban las Costumbres de sus ocupantes.

Calvino dispuso severos castigos a todo el que cometiera alguna de estas Infracciones: usar nombres que no figurasen en la Biblia, jugar a los naipes y «ndar en patines; concurrir a teatros, bailes o cualquier otra diversión.

Ninguna posada debía permanecer abierta después de las 21 y nadie podía beber vino del país (otro estaba prohibido) sin antes dar gracias a Dios. Las mujeres no podían usar rizos ni peinados altos, ni vestidos que no fueran del color establecido por el Consistorio. A los hombres les estaba vedado el cabello más largo que el común, etcétera.

Quienes no se sometían a estas ordenanzas, estaban sujetos a diversas penalidades. Así, el sabio español Miguel Servet, que descubrió el mecanismo de la circulación pulmonar, pereció en la hoguera por no creer en el dogma de la Trinidad, y el religioso Bolsee, que negó la predestinación, fue desterrado.

Con el objeto de propagar su doctrina, Calvino fundó (1559) La Academia, el primer seminario protestante, que se inauguró con seiscientos alumnos. Ginebra se transformó en la capital de la religión protestante y de ella partieron los primeros propagandistas que establecieron numerosas comunidades en Francia, Holanda y Escocia.”

OTROS DOCUMENTOS

Tal fue el escándalo por que se quemara un hombre –y un hombre de la talla de Servet- en la colina de Champel, situada entonces a las afueras de Ginebra [al menos fue escándalo para los no fanáticos, es decir, para los que no estaban tan imbuidos del celo religioso –tanto luteranos, calvinistas como católicos- como para ver necesario que se quemara a un hombre, esto es, que se le impidiera seguir pensando, escribiendo, discutiendo, etc...] que el mismo Calvino tuvo que salir a defender su acción. Para ello escribió un libro titulado Defensio orthodoxae fidei de sacra Trinitate, contra prodigiosos errores Michaelis Serveti hispanis… (1554), que vio una edición francesa, el mismo año, titulada Declaration pour maintenir la vraye foy que tiennent tous Chretiens de la Trinité des persones en un seul Dieu. Par Jean Calvin. Contre les erreurs detestables de Michel Servet Espaignol… en el que Calvino defiende la interpretación tradicional del dogma de la Trinidad –común, por cierto, a calvinistas y católicos-y justifica el asesinato de Servet. Curiosamente el libro sirvió para divulgar el contenido de la discusión teológica que Servet y Calvino mantuvieron durante tres intensos días en la celda ginebrina. Las actas mismas del proceso también se conservan, aunque en mal estado. Todo ha quedado restituido finalmente para conocimiento del público en general dentro del vol. I de la Obras Completas de Miguel Servet editadas por Prensas Universitarias de Zaragoza, Institución “Fernando el Católico”, Instituto de Estudios Altoaragoneses, Departamento de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón.

Fue Sebastian Castellio uno de los primeros humanistas que elevaron su voz en contra del acto de Calvino. Es por ello necesario saber esto de tan gran personaje: [fuente: Wikipedia]

Sébastien Châteillon, latinizado Castalio, luego Castellio y finalmente Castellion (Saint-Martin-du-Fresne, Ain, 1515 – Basilea 1563) fue un humanista, biblista y teólogo cristiano francés. Es posible que su familia fuera valdense, ya que en el siglo XIII discípulos de Pedro Valdo procedentes de Lyón se habían refugiado en la región de Bugey.

En 1535 Castellion ingresó en el Colegio de la Trinidad en Lyón, donde conoció obras de los humanistas de la época y las Instituciones Cristianas de Juan Calvino, y se adhirió a las ideas de la Reforma Protestante.

En 1540 viajó a Estrasburgo para reunirse con Calvino, y luego marchó con él a Ginebra. Allí fue designado director del Collège de Rive. Castellion se distinguió entonces por sus innovaciones pedagógicas, y publicó los Dialogi Sacrés, una selección de la Biblia que fue muchas veces reimpresa en toda Europa.

Sostuvo posteriormente divergencias teológicas respecto a Calvino, debido a que Castellion mantenía que, literalmente, Jesucristo, después de su muerte, “descendió a los infiernos” (al lugar de los muertos) como dice el Símbolo de los Apóstoles; mientras que Calvino interpretaba esto como una alegoría referida a la angustia. Por otra parte, Castellion opinaba que el origen del Cantar de los Cantares era un poema erótico. Para completar, Calvino acusó a Castellion de haber denigrado la imagen del clero, por llamar a los líderes eclesiásticos al autoexamen. Estas divergencias le impidieron en 1544 ejercer como pastor.

Castellion tuvo, pues, que desplazarse a Basilea, donde al principio sufrió una situación de pobreza extrema, y pudo sobrevivir atrapando listones de madera sin dueño que flotaban en el Rin tras las inundaciones. Más adelante consiguió un empleo como corrector de imprenta, después como lector de griego, y finalmente fue nombrado profesor de la Universidad de Basilea.

Libertad de conciencia

En 1554, con el seudónimo de Martinus Bellius, publicó De haerectis an sint persequendi, un ataque frontal a la tesis según la cual los herejes deben ser ejecutados, obra que lo enfrentó definitivamente con Calvino y que fue traducida al castellano por Casiodoro de Reina. Castellion reaccionó contra la ejecución de Miguel Servet por los calvinistas en Ginebra el 27 de octubre de 1553:

«Matar a un hombre no es defender una doctrina, es matar a un hombre. Cuando los ginebrinos ejecutaron a Servet, no defendieron una doctrina, mataron a un ser humano; no prueba uno su fe quemando a un hombre, sino haciéndose quemar por ella», escribió.

«Buscar y decir la verdad, tal y como se piensa, no puede ser nunca un delito. A nadie se le debe obligar a creer. La conciencia es libre», añadió.

De haerectis presentó una antología de textos de padres de la Iglesia, como Lactancio, San Juan Crisóstomo, San Jerónimo, San Ambrosio y San Agustín de Hipona, contra la ejecución de herejes. Añadió las opiniones al respecto de Erasmo y de varios protestantes.

Definió a los herejes como “aquellos que no están de acuerdo con nuestra opinión”. Afirmó que los cristianos que se engañan a sí mismos, hasta el punto de justificar la persecución religiosa, son peores que cualquiera a quien pretendan “convertir”. Reclamó la libertad de culto: “que los judíos o los turcos no condenen a los cristianos, y que tampoco los cristianos condenen a los judíos o a los turcos… y nosotros, los que nos llamamos cristianos, no nos condenemos tampoco los unos a los otros… Una cosa es cierta: que cuanto mejor conoce un humano la verdad, menos inclinado está a condenar”.

Teodoro de Beza respondió al libro de Castellion con El castigo de los herejes por los magistrados, y Calvino con la Defensa de la fe contra los errores de Miguel Servet. Luego lograron que en Basilea se prohibiera la publicación de la réplica de Castellion, Contra libellum Calvini, a la vez que hicieron diversas gestiones para lograr que Castellion fuera despedido de su puesto en la universidad, donde, por el contrario, se consolidó un círculo académico en torno suyo, integrado por Celio Curione, Martín Celario, David Joris, Bonifacio Amerbach y los impresores Pedro Perna y Juan Oporino. Un debate público sobre la ejecución de herejes tuvo lugar en Berna en 1555.

En 1560 se desató la primera de las ocho olas sucesivas de guerras religiosas en Francia, y entonces Castellion publicó Conseil à la France Désolée reclamando la tolerancia y anunciando, con treinta años de anticipación, la solución que daría el Edicto de Nantes: “dos religiones para un reino”. Murió, sin embargo, cuando se le había abierto un proceso judicial por herejía, en medio de la indiferencia general. Sólo Montaigne le rindió homenaje en sus ensayos.

Proyección de sus ideas

Su clara denuncia del fanatismo y su defensa de la libertad de conciencia situó a Castellion a la izquierda de la Reforma Protestante.

Abrió el camino a Pierre Bayle (1647-1706), quien le consagró una extensa nota en su Dictionnaire Historique et Critique; a Rabaut Saint-Etienne (1743-1793), quien introdujo la libertad de conciencia en la Declaración de los Derechos del Hombre; y a Ferdinand Buisson (1841-1932), uno de los fundadores del laicismo francés.

Mayor fue su influencia en Holanda por medio de los seguidores de Jacobus Arminius, y en el mundo anglosajón a través de Locke y Milton.

Castellion es conocido también por sus trabajos bíblicos, y se le considera como uno de los fundadores de la crítica moderna. Tradujo la Biblia al latín en 1551 y al francés en 1555. La traducción francesa sólo fue reeditada en 2005.

Aunque Miguel Servet fue el principal precursor espiritual del unitarismo moderno, Sebastián Castellion fue el primer pensador de la Reforma protestante que antepuso la razón natural, la ley natural, a la revelación, por lo que es considerado el primer unitario en un sentido moderno.

En cuanto a la Filosofía, fue precursor de los grandes racionalistas clásicos, como Spinoza y Descartes.

Stefan Zweig publicó en 1936 en alemán el libro Castellio contra Calvino, que para muchos fue una voz de aliento contra el nazismo en un momento decisivo. Zweig escribió:

Desde el punto de vista del espíritu, las palabras “victoria” y “derrota” adquieren un significado distinto. Y por eso es necesario recordar una y otra vez al mundo, un mundo que sólo ve los monumentos de los vencedores, que quienes construyen sus dominios sobre las tumbas y las existencias destrozadas de millones de seres no son los verdaderos héroes, sino aquellos otros que sin recurrir a la fuerza sucumbieron frente al poder, como Castellion frente a Calvino en su lucha por la libertad de conciencia y por el definitivo advenimiento de la humanidad a la tierra. 

Pero no fue Castellio el único en escribir en contra de Calvino. Un humanista español, por ahora sin identificar, que firmaba como Alfonso Lincurio de Tarragona escribió también un interesante alegato sobre el holocausto de Servet.

Es, por todo ello, muy recomendable leer con detenimiento la serie de Documentos que el profesor Ángel Alcalá incluye en su

Miguel Servet, Obras Completas. I. Vida, muerte y obra. La lucha por la libertad de conciencia. Documentos, edición de Ángel Alcalá, Prensas Universitarias de Zaragoza, Institución “Fernando el Católico”, Instituto de Estudios Altoaragoneses, Departamento de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón, Zaragoza, 2003, pp. 287-359.

Varias razones obligan a incluir aquí sólo la LISTA DE DOCUMENTOS, confiando en que la accesibilidad del libro mueva a los/las internautas a bajar de la red y a visitar la Biblioteca del centro –o hacer la oportuna petición de unos fondos siempre interesantes de ser tenidos a mano-:

APOLOGÍA DE MIGUEL SERVET POR ALFONSO LINCURIO

EXTRACTO DE LA DEFENSA DE LA FE ORTODOXA, LIBRO DE CALVINO

(posición de Servet)

(razones a favor de la libertad)

(razones a favor de la intolerancia)

EXTRACTOS DE CONTRA EL LIBELO DE CALVINO, LIBRO DE CASTELLIO

OTROS EXTRACTOS, que son –se recogen aquí dada su rareza y su interés, así como relativa brevedad-:

Extractos de la respuesta de Sebastián Castellio a la defensa que el sucesor de Calvino, Teodoro Beza, hizo de él y de la intolerancia, y a su ataque a los escritos en pro de Servet y de la libertad de conciencia (1555)

[El aparente trabalenguas del encabezamiento se despeja recordando la secuencia de los hechos.

1. Como se ha visto, Calvino, por una parte, y Castellio, por otra, publican simultáneamente, pero sin saber uno del otro, en marzo de 1554, Defensio orthodoxce fidei contra prodigiosos errores Michcelis Serveti, y De bcereticis, ara sint persequendi, ambos, primero en latín y poco después en francés. La edición francesa del libro colectivo preparado en Basilea bajo dirección de Castellio lleva pie de imprenta falso: «Pierre Frenon, en Rouen». De hecho, fue impreso en Lyon. Uno de los seudónimos usados por Castellio era Martinus Bellius.

2. El De hcereticis de Castellio y sus amigos de Basilea disgustó enormemente al campo calvinista. Era natural que algún pastor ginebrino o cercano al círculo de Calvino saliera en su defensa. Espontáneamente o instado por él, el humanista Beza, sucesor de Calvino al frente de la congregación ginebrina y del calvinismo, se encargó de la respuesta, que urgía inmediata. El título de la obra de Beza indica claramente su carácter de continuación de la polémica: De bcereticis a civilí magistratu puniendis. Libellus adversus Martini Belli farraginem et novorum Academicorum sectam (‘Sobre que los herejes deben ser castigados por los jueces civiles. Libro contra el fárrago de Martín Bellio y la secta de los nuevos académicos’), Ginebra, septiembre de 1554, Oliva Roberti Stephani. En 1560 la tradujo al francés nuestro conocido Nicolás Colladon.

3. También independientemente, mientras Beza la escribía, Castellio redactó una refutación de la autoapologética Defensio de Calvino, ese Contra libellum Calvini del que acaban de ser reproducidos unos cuantos pasajes, obra que, por avatares no fáciles de comprender, solo fue publicada en 1612.

4. Insiste Castellio, campeón indiscutible de la contienda intelectual por el derecho a la libertad de conciencia, y escribe una larga y detallada contestación al libro de Beza: De bcereticis a civili magistratu non puniendis, pro Martini Belli farragine, adversus libellum Theodori Bezce libellus. Authore Basilio Montfortio (‘De que los herejes no deben ser castigados por los jueces civiles, en pro del fárrago de Martín Bellio y contra el libelo de Teodoro Beza’). Se firma con otro de sus seudónimos: «Basilio Monfort», que ya había empleado en su De hcereticis. El manuscrito lleva como fecha de terminación el 11 de marzo de 1555.

Por otro incomprensible antojo nefasto de la historia, estuvo perdido hasta el año 1938. Ese año el egregio investigador Bruno Becker (1885-1968) lo halló en la biblioteca de la Iglesia Remonstrante de Amsterdam. Lo fue preparando para la impresión y enriqueciéndolo con numerosas y eruditas notas. Los textos originales latino y francés de esa importante obra de Castellio, muy sistemática y claramente escrita, solo vieron la luz en 1971:

Muerte de Servet

¿Qué diré de Servet mismo, si es que permitís mencionar su nombre, pues al momento llamáis servetiano a quien osa hablar de él? Pero yo hablaré de su doctrina, no de su suplicio. Cuando Servet pidió suplicante a vuestro clementísimo Senado que al menos se le otorgara morir decapitado para no caer en desesperación por el insoportable dolor de las llamas, y que, si en algo había pecado, pecaría por ignorancia y deseo de promover la gloria de Dios, cuando pidió esto, decía, y ni siquiera logró del Senado clementísimo el favor de la espada, sino que oyó aquella horrenda e inmisericorde sentencia de arder vivo, y luego, puesto sobre leños, el verdugo le pasó ante los ojos una tea encendida, cuando le estremecía tanto el horror de la hoguera que se le aflojó el vientre; cuando Servet estaba, decía, en tanta angustia, sin esperanza alguna de provecho, placer y honor, sino de máxima infamia, ¿crees que no se habría aferrado a la vida si hubiera pecado a sabiendas? Respóndeme, Beza, y respóndeme como responderías si te hallaras en la misma situación (p. 68).

Diligencia de Calvino para eliminar a Servet

Pero nunca lograrás que creamos que los hombres piadosos de cualquier tiempo son condenados a muerte por mandato de Cristo, y no de Satanás. Ni siquiera lograrás que creamos que en el asunto de Servet fue Calvino imitador de la clemencia de Cristo, a no ser que sea propio de la clemencia cristiana preocuparse por espiar con ojos de Argos a un hombre el primer día que supo que acababa de llegar a Ginebra y por llevarlo del sermón a la cárcel, como para poder disputar con él. Esto es lo que dice Calvino en su libro. O sea, que en Ginebra se arroja a la cárcel a los hombres para discutir, y eso un domingo, día en que, según las leyes ginebrinas, a nadie se puede apresar, a no ser por un crimen capital. Y como no había acusador, Calvino se lo sacó de su cocina, cierto Nicolás, su cocinero, totalmente ignorante en cuestiones servetianas. Después no se quedó tranquilo hasta ver muerto a Servet. ¿Acaso creéis que no se conoce la prisa calviniana por darle muerte? ¿Que hizo enviar un mensajero a Viena para averiguar la sentencia contra Servet y luego ministros a ciudades helvéticas para que en ellas fuera condenado? Digo cosas que todos saben. Me callo las que solo los prudentes: que se enviaron cartas a todas partes para perder a Servet, se destituyó a quienes se olfateaba no eran lo bastante sanguinarios para dictar sentencia y se promovió a otros de cuyos prejuicios se tenía constancia. Todo esto, y mucho más, no lo sabe Dios solo, sino muchos de nosotros con seguridad y certeza.

¿Y luego osáis hablar de la clemencia de Cristo y llamaros imitadores suyos? ¿Cuando vuestro pueblo sabe y proclama (si puede, por miedo a Calvino) que ningún hombre y clase de hombres es más vengativo que Calvino y los calvinianos? ¿Queréis velar estas cosas y ocultar la verdad con vuestra autoridad y elocuencia? ¿No sabéis que hay un Dios que enreda a los sabios en su propia sabiduría? ¿Ignoráis que quienes antes de vosotros usaron esos ardides ya han sido descubiertos, en gran parte por la luz de Dios? Id, subid a la cima de los montes,

impedid que de oriente salga el día; pero saldrá. Serán descubiertas en breve vuestras mañas por la luz de la verdad, como si vosotros nunca pusierais en evidencia a vuestros adversarios frailes. Ninguna calumnia, elocuencia, prudencia, fuerza o poder os protegerá de que pronto os señalen con el dedo, como vosotros habéis señalado a otros (pp. 78-79)•

Dos partidos en Ginebra

El mundo no puede juzgar la herejía. Responderás que no el mundo, mas sí un juez cristiano, no la herejía, sino al hereje. Y nosotros te pediremos que nos digas qué es ser juez cristiano. Responderás que los ginebrinos y quienes estén de acuerdo con ellos, como los suizos, pues aduces la muerte de Servet como ejemplo de hereje matado justamente.

Volveré a preguntarte, ante todo, cómo es que a Jerónimo Bolsee, condenado por los ginebrinos, le absolvieron y aceptaron los de Berna, y cómo es que a Simón Sultzer, condenado por estos, le aceptaron los de Basilea y le nombraron su supervisor. ¿A cuál de esos jueces hay que considerar cristiano?

Además, como en la misma Ginebra hay dos facciones en el Consejo, una calvinista, cuyo jefe es Amblard Corne, y otra anticalvinista, guiada por Ami Perrin, capitán militar de la ciudad, pregunto: ¿a cuál hay que tener por cristiana? Pues se oponen tanto como el fuego y el agua, de modo que al discutir asuntos aprueba una lo que la otra niega, como ocurrió en el de Servet, en cuya condena no quisieron estar presentes Ami Perrin ni Pierre Vandel.’ Si llamas cristiana a la calvinista, ojo: pues si acaso cae Amblard, quitada de un platillo de la balanza parte del peso, se inclinará a la otra y habrá que revisar los juicios. Condenados por los calvinistas serán absueltos por los anticalvinistas, como ya ocurrió pero al revés: viviendo Jean Philippe, líder de estos, fueron arrojados Farel y Calvino; muerto él y prevaleciendo Michel Balthasar, líder de los calvinistas, pudieron volver. Es decir, a cualquier cambio político o serán tenidos por cristianos los anticalvinistas o no será cristiano el tribunal de Ginebra, y no se mantendrá su veredicto sino cuando prevalezca la facción de Calvino (pp. 101-102).

La condena de Servet

Bien sabemos, Beza, con qué mañas fue apremiado Servet, que, soléis jactaros vosotros, fue condenado por juicio de todas las iglesias helvéticas, y aunque esto fuera verdad, no se seguiría que se le condenó en justicia, no más que a esas iglesias que Lutero condena como heréticas. Pero en cuanto a Servet, no es verdad lo que dices. Pues sabemos que su asunto se trató entre unos pocos pastores principales amigos de Calvino. Otros cuyo ánimo era ajeno a derramar sangre o no fueron llamados para dictar sentencia, o no se atrevieron a protestar por miedo a los más poderosos para no ser tenidos por servetianos. Pocos de ellos, pues, firmaron con su nombre. En cuanto a los jueces civiles, ni siquiera fueron consultados Pero, aunque concedamos que todos, pastores y profesores, consintieran, ¿consintió, por ello, toda la Iglesia? A no ser que llaméis Iglesia —al modo de quienes condenáis— solo a la gente de letras, al margen del pueblo profano. ¡Oh, artes tan poco liberales! Si tal hacéis a un nivel tan elemental de poder, ¿qué haríais si alguna vez mandarais tanto como el papa? (p. 103)• 

Crueldad

Es menester señalar vuestra malicia y crueldad. Que el castigo ni se suavice ni se suprima, sin atender a las consecuencias. En lo cual te muestras contrario a la benignidad divina. Porque Dios es propenso a la misericordia y la extiende a mil generaciones, mientras que su ira solo a cuatro .261 Más aún: si hay en Sodoma diez justos, preferirá perdonar a toda la ciudad que perderlos con toda ella. ¿Qué digo diez? Solo por Lot retrasa el castigo, sin permitir destruirla antes de que él salga. Vosotros, al contrario, preferís matar a todos los justos, aunque hermanos vuestros, antes que salvar a vuestros adversarios con ellos. Pues habiendo llegado nuestro siglo al culmen de su iniquidad (como Cal-vino escribe en el prefacio a su libro contra Servet), 161 y por eso tiene los peores jueces (pues el mundo los produce cuales el mundo mismo es), vosotros, que les entregáis la autoridad de ajusticiar a herejes, seréis causa de que, si siguen vuestro consejo, maten siempre a quienes ellos mismos o sus teólogos tengan por herejes. Pero tendrán por tales no solo a herejes, sino a todo cristiano que diga la verdad, la cual siempre engendra odio.

Iglesia y libertad

En cuanto a que niegas que el ministerio de la Iglesia pueda subsistir sin apoyo del poder civil, te referirás a la tuya, que, carente de caridad, solo se apoya en la fuerza. La Iglesia de Cristo no solo sin él, sino también frente a él resurgió y permaneció mientras contó con auténticos discípulos de Cristo. En cuanto se durmieron, tuvieron que recurrir al sostén del poder (p. 105).

GINEBRA 1533

En el documento adjunto se incluye un pdf con el plano de Ginebra en la época de Servet. Ángel Alcalá, quien lo incluye en su edición de Restitución del cristianismo de la Fundación Universitaria Española de 1980, figura 22, procedente de Emile Doumerque, Jean Calvin, vol. III, Lausanne, 1899.

En su nota, que queda lamentablemente cortada, Alcalá señala que el via crucis de Servet partió del “Hotel de Ville” ; en la parte inferior derecha, recorrió, hacia la derecha, la “Rue de l’Hotell de Ville”, atravesó la “Port du Chateau”, el “Bourg de Four” y la “Rue des Peyroliers” y salió por la “Porte St. Antoine” hacia el montículo de Champel, donde estaba colocaba la hoguera, preparada para recibir nada menos que a un hombre.

Confío en que, proyectada con el cañón, se pueda ver bien en clase y “dibujar” los últimos metros recorridos por Servet.

Creo que es un estupendo complemento a la escena de la serie de televisión española aportada

Fuente:

MIGUEL SERVET – SERVET MÉDICO, TEÓLOGO, FILÓSOFO…

MIGUEL SERVET – SERVET MÉDICO, TEÓLOGO, FILÓSOFO…

“El sabio víctima de la Universidad, el santo víctima de las Iglesias”

Retrato de Miguel ServetTanto de la Católica que lo condenó, como de los Reformadores (calvinistas) que lo quemaron, y silenciaron su figura y obra durante tres siglos, hasta el XIX que se opera su resurrección.

Miguel Servet es martir de sus ideas cristianas, más cristiano, aunque menos ortodoxo que los cristianos católicos y reformados. Miguel Servet es nuestro máximo hereje y martir español, siempre creyó que todo lo que puede ser pensado, puede ser dicho, discutido y hecho.

Miguel Servet, humanista total, estudioso de todas las ciencias y dominador de muchos idiomas, dicen que hubiera producido y descubierto muchas cosas más, si hubiese estudiado muchas menos.

Sintesis de lo que fue Miguel Servet, está reflejado en el monumento erigido en Annemasse (el pueblo francés más cercano a Ginebra) en su honor. En sus cuatro caras se lee:

Monumento de Annemasse en honor a Michel Servet- Miguel Servet, helenista, geógrafo, médico y filósofo, debe ser apreciado de la humanidad por sus descubrimientos científicos, su abnegación en favor de los enfermos y pobres, y la indomable independencia de su inteligencia y su conciencia.

- A Miguel Servet apóstol de la libre creencia y martir del libre pensamiento, nacido el 29 de Septiembre de 1511 en Villanueva de Aragón, quemado en efigie por la Inquisición católica el 17 de Junio de 1551, y quemado vivo en Ginebra por instigación de Calvino el 27 de Octubre de 1553.

- La detención de Miguel Servet en Ginebra, donde no habían publicado, ni dogmatizado, y donde, en consecuencia, no podía ser entregado a la justicia, debe considerarse como una barbaridad y un insulto al derecho de las naciones (Voltaire).

- Miguel Servet escribía a sus jueces; “Os suplico que os plazca abreviar estas grandes dilaciones… veis que Calvino… quiere hacerme pudrir en prisión. Los piojos me comen vivo, mis calzones están desgarrados, y no tengo muda ni jubón, ni más camisas que una en jirones…”

Fuente:

http://www.villanuevadesigena.com/es/miguel-servet/index.htm

Calvinismo

Calvinismo

John Piper

Robert Godfrey (Presidente, Westminster Seminary California)

David Calhoun (Profesor Emerito de Historia de la Iglesia, Covenant Seminary)

Michael Haykin (Profesor de Historia de la Iglesia y Espiritualidad Bíblica en SBTS y Director del Andrew Fuller Center)

Enlace relacionado con artículos sobre Miguel Servet

Calvinismo

Calvinismo

Wikipedia, 

El calvinismo (a veces llamado tradición Reformada, la fe Reformada o teología Reformada) es un sistema teológico cristiano y una actitud hacia la vida cristiana que pone el énfasis en la autoridad de Dios sobre todas las cosas. Esta vertiente del Cristianismo Protestante fue desarrollada por Juan Calvino (reformador religioso francés del siglo XVI).

 

La biblia de Ginebra. Una de las primeras biblias editadas por protestantes, en francés, editada en 1669 en Amsterdam. La edición recupera la traducción de d’Olivétan de 1535, basada en el texto hebreo y griego.

La tradición Reformada fue posteriormente liderada por teólogos como Martin Bucer, Heinrich Bullinger, Peter Martyr Vermigli, y Huldrych Zwingli e influyó a reformadores británicos como Thomas Cranmer y John Jewel. Sin embargo debido a la gran influencia y rol de Juan Calvino en los debates confesionales y eclesiásticos del siglo XVII, la tradición llegó a conocerse con el nombre de calvinismo. Hoy en día, el término designa también las doctrinas y prácticas de las iglesias Reformadas, de las cuales Calvino fue uno de sus primeros líderes.

Trasfondo Histórico 

Juan Calvino influyó notablemente en el desarrollo de las doctrinas de la Reforma Protestante. A los 25 años, en 1534, empezó la primera edición de su obra Institución de la Religión Cristiana, que se publicó en 1536. Esta obra, que fue revisada en diversas ocasiones durante su vida, además de la numerosa colección de cartas pastorales y comentarios bíblicos, constituyen la fuente de la repercusión que ha tenido sobre todas las denominaciones del Protestantismo a lo largo de su historia.

El crecimiento de las iglesias reformadas y calvinistas pertenece a la segunda fase de la Reforma Protestante. Tras la excomunión de Martín Lutero por la Iglesia Católica Romana, Calvino se refugió en Suiza. Había firmado la confesión luterana de Augsburgo en 1540, pero su repercusión fue más notable en la Reforma Suiza, la cual no era luterana, sino que se basaba en las enseñanzas de Ulrico Zwinglio. La enseñanza y la doctrina protestante estaban evolucionando de manera independiente a Martín Lutero, bajo la influencia de muchos escritores y reformadores, entre los que destacaba Calvino.

Descripcion General  

Numerosos teólogos no necesariamente relacionados con las Iglesias Reformadas han contribuido al desarrollo de la cosmovisión calvinista como se le conoce hoy en día. Entre ellos se cuentan el teólogo danés Francisco Gomarus, John Knox el fundador de la iglesia presbiteriana, John Bunyan un predicador bautista, autor del bestseller cristiano “El Progreso del Peregrino” y el teólogo norteamericano Jonathan Edwards, uno de los principales protagonistas durante el resurgimiento espiritual denominado Primer Gran Avivamiento en los Estados Unidos a mediados del siglo XVIII.

Doctrina calvinista  

La gracia soberana 

El calvinismo enfatiza la depravación total de la naturaleza moral humana hacia la necesidad de la gracia soberana de Dios en la salvación. La Biblia (Romanos 3:10-12) enseña que las personas son completamente incapaces de seguir a Dios o escapar de la condenación delante de Él y que solamente por intervención divina drástica, en la cual Dios cambiando la naturaleza misma del creyente (nuevo nacimiento), quitando el corazón de piedra y poniendo uno de carne, pueden las personas ser convertidas de rebelión a obediencia voluntaria.

Desde este punto de vista, todas las personas dependen enteramente en la misericordia de Dios, a quien le sería justo el condenarlos a todos por sus pecados, mas ha escogido ser misericordioso con muchos para dar gloria a su propio nombre. Una persona es salvada mientras que otra es condenada, no por causa de la voluntad, fe o alguna otra virtud en la persona, sino por causa de la elección soberana de Dios para tener misericordia de él. Aunque la persona debe actuar para creer y ser salvo, esta obediencia de fe es el regalo de Dios según el calvinismo y por esto Dios completa la salvación de pecadores.

Los calvinistas enseñan estas Doctrinas de la Gracia primeramente porque son bíblicas; luego estas doctrinas demuestran la magnitud del amor de Dios al salvar a aquellos que no querían ni podían seguirle, así como para quebrantar la arrogancia y la dependencia en sí mismo y caer en los tiernos brazos del verdadero y Soberano Señor. La santificación se persigue como el confiar continuo en Dios para limpiar el corazón depravado del cristiano del poder del pecado cancelado y extender el gozo.

“La Vida es Religión”  

El sistema teológico y las teorías prácticas de la iglesia, familia y vida política, todas (ambiguamente) llamadas “calvinismo,” son el crecimiento de una conciencia religiosa fundamental que está centrada en la soberanía de Dios. En principio, la doctrina de Dios tiene un lugar preeminente en cada categoría teológica, incluyendo el entendimiento calvinista de cómo una persona debe vivir. El calvinismo presupone que la bondad y el poder de Dios tienen un libre e ilimitado alcance de actividad, y eso trabaja como una convicción de que Dios está obrando en todos los aspectos de existencia, incluyendo los aspectos espirituales, físicos e intelectuales, ya sea secular o sagrado, público o privado, en la tierra o en el cielo.

Según este punto de vista, el plan de Dios se trabaja en cada evento. Dios es visto como el creador, preservador, y gobernador de todo. Esto produce una actitud de dependencia absoluta en Dios, la cual no se identifica solamente con actos temporales de piedad (por ejemplo, la oración); si no que es un amplio patrón de vida que, en principio, aplica tanto a cada obra trivial como a tomar la comunión. Para el cristiano calvinista, toda la vida es religión cristiana. Al calvinismo también se le atribuye una doctrina basada en la radicalización del luteranismo, impuesto en el S.XVI.

Los Cinco Puntos del Calvinismo  

La teología Calvinista es identificada en la mente popular como los “cinco puntos del calvinismo,” que son un resumen de los juicios (o cánones) presentados por el Sínodo de Dort y que fueron publicadas como una respuesta detallada (punto por punto) a los cinco puntos de la Protesta Arminiana. Calvino mismo nunca usó tal modelo, y nunca combatió el Arminianismo directamente. Estos puntos, pues, funcionan como un resumen de las diferencias entre el Calvinismo y el Arminianismo, pero no como una suma completa de los escritos de Calvino o de la teología de las iglesias reformadas en general. La aserción central de estos cánones es que Dios es capaz de salvar a cada persona por quien Él tenga misericordia y que sus esfuerzos no son frustrados por la injusticia o la inhabilidad del hombre.

Los cinco puntos del calvinismo son:

  1. La Depravación total (o inhabilidad total) del hombre: Como consecuencia de la Caída del hombre, cada persona que nace en este mundo está esclavizada al servicio del pecado. Según este punto, las personas, por naturaleza, no están inclinadas a amar a Dios con todo su corazón, mente o fuerza, sino que están inclinadas a servir sus propios intereses sobre aquellos de su prójimo, y rechazan el señorío de Dios. Por esto, todas las personas, por sus propias facultades, son incapaces de escoger el seguir a Dios y ser salvos.
  2. Elección Incondicional: La elección de Dios desde la eternidad de aquellos a quienes Él traerá a Sí mismo no es basada en virtud prevista, mérito, o fe en dichas personas. Sino que está incondicionalmente fundada en la misericordia de Dios.
  3. Expiación Limitada (o redención particular o expiación definida): La muerte de Cristo tuvo como propósito quitar la culpa de los pecados solamente de aquellos a quienes Dios escogió en su misericordia antes de la fundación del mundo y que posteriormente atraería a sí mismo. Se “limita” en quitar los pecados de los elegidos, mas no de los de la humanidad, y es “definida” y “particular” porque la expiación es segura para estas personas particulares.
  4. Gracia Irresistible: La salvación de un ser humano se realiza en las tres personas de la Trinidad, el Padre Eligió a los que habrían de ser salvos, El Hijo llevó a cabo la redención y propiciación, el Espíritu Santo, llama y persevera a los santos. Esta llamada, cuando es efectuado por el Espíritu Santo, es eficaz, no puede ser resistido por la persona, que necesariamente llegará a la Fe en la obra Salvadora de Jesus.
  5. Perseveración de los Santos: (Entiéndase Santos como aquellas personas que han adoptado la Fe en Jesucristo y por tanto son salvos) Aquella persona que ha sido llamada por el Espíritu Santo y que por ello es un verdadero creyente, nunca podrá abandonar la Fe. Esta doctrina es un resultado de la inmutabilidad del carácter de Dios y de su Omnipotencia, que al proponerse desde antes de la fundación del mundo tener misericordia para con una persona, El realizará su propósito sin falla. Por lo tanto un verdadero creyente no puede caer de la gracia, no puede perder la salvación.

Movimientos cristianos relacionados con el calvinismo  
Los siguientes movimientos o grupos están relacionados en doctrina o historia con el calvinismo:

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