La crucifixión desde el punto de vista médico

Esta es una nota publicada en un sitio de Internet. Me pareció excelente y por esto decidí copiarla y añadirla al blog.Le agregue algunas imagenes, a modo de ilustración.

Su autor es el Dr. C. Truman Davis

Jesús crucificado con los dos ladrones

La crucifixión desde el punto de vista médico  
«Hace algunos años me interesé en los aspectos físicos de la pasión o sufrimiento de Jesucristo cuando leí un relato de la crucifixión en el libro de Jim Bishop “El día en que murió Cristo”. De pronto comprendí que había tomado la crucifixión más o menos por sentado todos estos años -que me había endurecido al horror, al familiarizarme muy livianamente con los tétricos detalles. Finalmente se me ocurrió que como medico, ni siquiera sabía en verdad la causa inmediata de la muerte de Cristo. Los escritores del evangelio no son de mucha ayuda en este sentido. Como la crucifixión y los azotes eran tan comunes en los tiempos en que ellos vivían, sin duda consideraban que una descripción detallada era innecesaria. Por ese motivo solo tenemos las breves palabras de los evangelistas. (….)

 

La vida de oración de Jesus de Nazareth

La vida de oración de Jesus de Nazareth

El Señor siempre oraba al Padre y buscaba las fuerzas espirituales para llevar a cabo su obra. A menudo le vemos en la escrituras, saliendo temprano a un lugar desierto y orar.

“Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba.” (Mar.1:35 RVR1960)

“Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo” (Mat.14:23 RVR 1960).

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La parábola de la higuera esteril

La parábola de la higuera esteril

La advertencia especial que había de ser transmitida por la parábola de la higuera etéril (Lucas 13:6—9) se ve de modo claro por el contexto. Como se explicó en un capítulo anterior (cap. XIII de este Libro), el Señor no sólo corrigió la interpretación errónea que los judíos daban de ciertos acontecimientos que habían ocurrido en su nación, sino que les señaló la enseñanza moral que se podía derivar de ellos, que, a menos que hubiera un arrepentimiento de la nación antes de poco, todo el pueblo perecería.

Esta parábola ofrece, no una mera ejemplificación de esta predicación general de Cristo, sino que pone delante de nosotros lo que hay debajo de ella: Israel en su relación con Dios; la necesidad de arrepentimiento; el peligro de Israel; la naturaleza del arrepentimiento y lo urgente que era; la relación de Cristo con Israel; el Evangelio y el juicio final por impenitencia.

Por lo que se refiere a los detalles de esta parábola, hacemos notar que la higuera había sido plantada especialmente por el dueño en su viña, en una situación escogida. Esto, como sabemos, no era raro. Las higueras, así como las palmeras y los olivos, eran consideradas tan valiosas, que el cortarlas, si no rendían la más mínima cantidad de fruto, era juzgado popularmente como merecedor de la muerte por la mano de Dios (Baba K. 3i b). Los antiguos judíos dan interesantes detalles de este árbol y su cultivo. según Josefo, en localidades favorables, el fruto maduro colgaba del árbol durante diez meses del año (Guerras iii. 10. 8), siendo los dos meses sin fruto probablemente abril y mayo, antes que la primera de las tres cosechas hibiera madurado. Los primeros higos (Phaggim. Shebh. iv. 7) maduraban hacia fines de junio o algo antes. La segunda cosecha, que eran los que se secaban y exportaban, maduraba en agosto; la tercera, que eran pequeños y relativamente de poco valor, en septiembre, y con frecuencia colgaban todo el invierno de los árboles. Una especie (la Benoth Shuach) se dice que daba fruto que tardaba tres años en madurar (Shebh. y. 1). La higuera era considerada el árbol más fructífero de todos los árboles (Shebh. i. 3). Debido a sus repetidas cosechas, no estaba sometido a la ordenanza que mandaba que debía dejarse fruto en las ramas extremas para los pobres (Peah. i. 4).

La fertilización artificial de la higuera era conocida (Shebh. u. 5). La practica mencionada en la parábola, de cavar alrededor del árbol (wr) poner estiércol (‘rD), se menciona con frecuencia en los escritos rabínicos, y con los mismos nombres. Es curioso que Maimónides menciona que el límite máximo de tiempo que debe esperarse para que un árbol dé fruto en la tierra de Israel (Moreh Nebhukh. iii. 37) es de tres años. Finalnte, como se consideraba que sus raíces socavaban y deterioraban el suelo Baba B. 19 b), un árbol estéril tenía tres desventajas: no daba fruto; ocupaba un espacio valioso, que podía destinarse a otro árbol fecundo; y deterioraba el suelo sin necesidad. En consecuencia, aunque estaba prohibido destruir árboles que daban fruto (Deuteronomio 20:19; Baba K. 91 a; 92 b), por las razones antes citadas era un deber cortar un árbol «estéril» o «vacío» (llan seraq) (Kil. vi. 5).

Estos detalles nos permitirán entender más plenamente los diferentes particulares de la parábola. Alegóricamente, las higueras servían en el Antiguo Testamento como el emblema de la nación judía (Joel 1:7); —en el Talmud, no ya en el folklore de Israel—, y por ello, de sus líderes y personas piadosas (Ber. 57 a; Mikr. sobre Cántares 1:1). Así pues, la parábola puede ser traducida de esta manera: Dios llamó a Israel como nación, y la plantó en un lugar escogido: como una higuera en la viña de su propio Reinado. «Y vino a buscar fruto en ella», como tenía derecho a hacerlo, «y no lo halló». Era el tercer año que había buscado fruto inútilnente, por lo que se volvió al viñador —el Mesías, a cuyo cargo estaba la viña como su Rey— y le dijo: «Córtala; ¿para qué inutiliza también la tierra?» Es estéril, aunque está en una buena situación; como higuera debía dar frutos, y en este caso, de la mejor clase; llena el espacio que podría ocupar otro buen árbol; y además echa a perder el suelo. Y su esterilidad de tres años (según vimos) ha establecido de modo cierto que ya no vale esperar más. Entonces el Viñador divino, ller de compasión infinita, ruega, y con mucha mayor eficacia que Abraham o que Moisés podían haberlo hecho, por la higuera que El mismo había plantado y cuidado, para poderla eximir «este año también», «hasta que la haya cavado alrededor y estercolado», hasta que la trabaje un poco más que antes, incluso en su propia presencia y palabras, y poniendo en sus raices su sangre preciosisima.

«Y si da fruto» —aquí el texto se interrumpe bruscamente, como implicando que si lo da, entonces está bien, podrá conunuar—; «y si no, la cortarás después». La parábola no necesita ningún comentario más.2 Entre el hacha y el árbol no hay nada más que la intercesión del hortelano, que quiere hacer un último esfuerzo, y aun su petición, se aplica sólo durante un período de tiempo corto y definido, y en caso qie no dé resultado, entonces «córtala». Lo rápido y terrible que fue el resultado de la advertencia lo saben no sólo los estudiosos de la historia, sino todos los hombres, y en todas las edades. De lo legítimo que es aplicar parábola a todas las circunstancias de la nación, comunidad, familia, e – incluso a individuos, no es necesario hablar.

Nota:
Plumptre considera la higuera como el símbolo de un alma que hace una profesión que no produce fruto; la viña, como Israel. Para propósitos homiléticos, o para una aplicación práctica. esto es, naturalmente, apropiado, pero no lo es en estricta exégesis. Aparte de objeciones, esto sería introducir ideas cristianas modernas, que habrían sido totalmente inteligibles a los oyentes de Cristo.

 

Fuente:

La vida y los tiempos de Jesus el Mesias, Tomo II

Mateo (San)

Mateo (San)

(s. I) Apóstol y evangelista. La tradición cristiana le atribuye la autoría del primer evangelio sinóptico. Según se describe en los Evangelios (Mateo 9:9 y Marcos 2:14), Jesús le pidió que se uniera a sus seguidores, debido a lo cual fue duramente criticado, puesto que Mateo ejercía de recaudador de impuestos, por lo que no gozaba de las simpatías de sus conciudadanos. El Nuevo Testamento no aporta más detalles biográficos sobre su persona,

La tradición indica que evangelizó Judea y, posteriormente, fue misionero en Etiopía y Persia.

Hay disparidad de criterios acerca de su muerte, y mientras algunas fuentes mencionan que murió martirizado, otras afirman que falleció de muerte natural.

En 1808, la iglesia de la ciudad italiana de Salerno reafirmó que se habían hallado sus restos.

Su evangelio, escrito probablemente hacia el año 80, va dirigido a lectores palestinos o judíos cristianizados y, por ello, familiarizados con el Antiguo Testamento.

También por ello, pone especial empeño en demostrar que Jesús es el Mesías anunciado.

No obstante, la crítica moderna rechaza atribuirle, al menos en su totalidad, dicho evangelio. La enciclopedia Wikipedia escribe sobre la autoría de este libro y expone lo siguiente: «Los evangelios son tradicionalmente impresos con Mateo primero porque Agustín de Hipona creía que era el más antiguo. Es seguido por Marcos, Lucas, y Juan, en dicho orden. Para su uso litúrgico en la Iglesia Católica se les presenta aparte en un libro llamado Evangeliario o desde el Vaticano II, leccionario. Este libro es anónimo, puesto que no está firmado. La tradición atribuye su autoría a Mateo Leví, un recaudador de impuestos a quien Jesús llamó para que le siguiera como uno de sus apóstoles. A favor de esta atribución, además del poco convincente argumento de la tradición, suele aducirse que es el único de los cuatro evangelios que llama a Leví por su segundo nombre -Mateo-, que siempre que lo cita dice “Mateo el publicano”. También se considera que en su evangelio figuran 115 vocablos que no se hallan en los otros y tienen que ver con dinero, oro, plata, deudas, cuentas, cambios de dinero, etc., frases que estarían en la punta de la pluma de un ex publicano. Sin embargo, los estudiosos bíblicos modernos indican que posiblemente este libro, al igual que otros del Nuevo Testamento, son de autores desconocidos que utilizaron ya bien las tradiciones o documentos previos del autor a quien se le acredita el libro, y al momento de escribir su edición definitiva, utilizando una costumbre literaria de la antigüedad, lo hicieron bajo el nombre del personaje cuyos relatos ellos recogieron (pseudografía) », pero esto último es tan solo una teoría no comprobada. (1)

Fuente :

http://www.biografiasyvidas.com/biografia/m/mateo.htm

Bibliografía

1 http://es.wikipedia.org/wiki/Evangelio_de_Mateo

La Iglesia

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La Gran Comisión (III)

III. Conclusión:

Para concluir quiero citar a:

1.Al teólogo Rene Padilla quien escribe que:

«En conclusión, la Gran Comisión según Mateo 28.16-20 no es un “mandato evangelístico” en base al cual la preocupación central de la Iglesia debe ser la conversión de individuos y el establecimiento de iglesias. Es, más bien, un llamado que el Señor resucitado hace a la Iglesia a dedicarse a formar hombres y mujeres que reconozcan su Señorío universal, se integren al pueblo de Dios y emprendan un seguimiento de Él que abarca todo aspecto de la vida humana. Es, en otras palabras, una convocación a participar en la formación de ciudadanos del Reino de Dios dispuestos a obedecerlo a Él en todo, para lo cual la Iglesia cuenta con la presencia constante del Espíritu (“el otro Jesús”) “hasta el fin del mundo”.» (27) (….)

El Origen del Lenguaje

“Tenía entonces toda la tierra una sola lengua y unas mismas palabras.” (Génesis 11:1)

Son en la actualidad unas seis mil quinientas las lenguas que se hablan en nuestro mundo. De ellas, solamente veinticinco pueden considerarse importantes por su extensión y por su producción escrita.

La pregunta que ha preocupado siempre a pensadores y lingüistas es inmediata: ¿De dónde surgió tal diversidad? ¿Cuál fue el origen de todas las lenguas?

Desde que Charles Robert Darwin, en el año 1871, escribía la frase: “Creemos que la facultad del lenguaje articulado no ofrece tampoco seria objeción a la hipótesis de que el hombre descienda de una forma inferior”, en su famosa obra “El origen del hombre”, se han venido publicando toneladas de libros en favor de esta teoría: La teoría de la evolución del lenguaje, según la cual la enorme variedad de lenguas que existen actualmente se habrían originado a partir de los gruñidos y gritos intermitentes de los monos antecesores -según el transformismo- del hombre.(…)

El Siervo en oración

Jesús orando

Muy interesante resulta analizar la vida de Jesus. Mas aun interesante es ver como el Señor oraba. Eso es de las cosas que mas le llamó la atención a sus discípulos, a tal punto que le pidieron que por favor,les enseñase a orar.

El Señor siempre oraba al Padre y buscaba las fuerzas espirituales para llevar a cabo su obra. A menudo le vemos en la escrituras, saliendo temprano a un lugar desierto y orar.

“Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba.” (Mar.1:35 RVR1960)

“Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo” (Mat.14:23 RVR 1960).

“Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo.” (Luc.4:42 RVR1960)

“En seguida Jesús hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a la otra ribera, entre tanto que él despedía a la multitud. Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo.” Mat.14:22-23 RVR 1960)(….)

Los milagros de Jesús

Jesús hizo muchos “milagros”:

1- 35 milagros específicos.
2- Además, cuantos enfermos y endemoniados se acercaban a Él, “todos” se sanaban.
3- Además, muchas manifestaciones sobrenaturales:

La Anunciación, la Encarnación por obra del Espíritu Santo, el nacimiento virginal, la estrella que guió a los Reyes, Jesús pasando en medio de las turbas hostiles sin que los vieran, la Transfiguración en el Tabor, la caída de los soldados en Getsemaní, las tinieblas durante la crucifixión, el velo roto, las tumbas abiertas…

¡El cristianismo es la religión del poder de Dios, expresado en milagros y maravillas, y portentos y prodigios.

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David es perseguido por Saúl

Saúl, Rey de Israel entre el 1020 a.C. al 1000 a.C. (aprox.) fue proclamado primer rey de Israel a fines del siglo XI a.C., aparece relatado en el libro bíblico I Samuel

Ante el deseo del pueblo de Israel al profeta Samuel para que nombrara un rey que los librara de los invasores filisteos, Samuel consulto al Señor y ungió a Saúl, de la tribu de Benjamín. Saúl empezó muy bien, demostrando ser un hombre de gran valor, que derrotó a amonitas, moabitas y filisteos, pero con el paso del tiempo, sin embargo, Saúl se envaneció y pretendió usurpar las funciones del sacerdocio. Su desobediencia al Señor y a las ordenes del profeta Samuel, motivaron la cólera de Dios, que ordenó al profeta Samuel que ungiera secretamente a David.

David era el hijo menor de Isaí. Su ocupación era atender los rebaños de su padre. (…)

El llamado divino al Apostol San Pablo

En el año 36, camino a Damasco, tuvo una visión y se convirtió al cristianismo. Según el libro de los Hechos de los Apóstoles y las epístolas paulinas fue gracias a una aparición de Cristo camino de la ciudad de Damasco, luego de la cual pide ser bautizado. (…)

Bautismo en aguas y recepción del Espíritu Santo del Apostol San Pablo

San Pablo iba a perseguir a los cristianos de Damasco, y en el camino se vio de repente rodeado de una gran luz, cayó en tierra, y quedó ciego. Y oyó una voz que le decía:(…)

Pablo de Tarso

Pablo de Tarso, originalmente Saulo, también llamado San Pablo Apóstol, el Apóstol de los Gentiles y San Pablo de Tarso (nacimiento entre año 5 y año 10 DC, Tarso (Turquía)- año 67 d.C. en Roma), uno de los apóstoles más activos de Jesucristo. Según Reinaldo Fabris, autor del Libro “Pablo, el apóstol de las Gentes”, este personaje no cambió su nombre al convertirse al cristianismo, ya que como ciudadano romano y nacido en Tarso, además de ser judío tenía gran influencia de la cultura helenística y romana, por lo que como todo romano de la época tenía un “prognomen” relacionado con una característica familiar (el cual es Saulo, su nombre judío), y un “congnomen” que se asocia a una característica física (que en este caso es Pablo, que es su nombre romano).  El conocimiento de la cultura helénica (hablaba fluidamente el griego como el arameo) le permite a este Apóstol predicar el Evangelio con ejemplos y comparaciones comunes de esta cultura por lo que el mensaje fue recibido en territorio griego claramente y esta característica marca el éxito de sus viajes fundando comunidades cristianas. Pablo es considerado por muchos cristianos como el discípulo más importante de Jesús, a pesar de que nunca llegó a conocerlo, y, después de Jesús, la persona más importante para el cristianismo. (…)

Milagros del Apostol san Pablo

Milagros del Apostol san Pablo

LA CEGUERA DEL MAGO EMILIAS

Al llegar a Salamina, se pusieron a anunciar la palabra de Dios en las sinagogas de los judíos.Tenían también a Juan como auxiliar.Atravesaron toda la isla de Pafos y encontraron a un mago seudo profeta judío llamado Bar Jesús, que estaba con el procónsul Sergio Paulo, hombre prudente, el cual llamó a Bernabé y a Pablo deseoso de oír la Palabra de Dios. Pero Emilias, el mago ( tal es el significado de su nombre), se les oponía procurando apartar al procónsul de la fe.(…)

Relación del Apostol San Pablo con el Judaísmo

Pablo era judío. Aparece practicando la circuncisión judía en Ro. 3:1-2, diciendo que la circuncisión no importa en I Cor. 3:2 y desde entonces se opuso a esta práctica para los gentiles que deseaban incorporarse al cristianismo (en oposición a lo planteado por San Pedro inicialmente).

(…)

Los últimos años del Apostol San Pablo

Dado que este periodo carece de la documentación de los Hechos, está envuelto en la más completa oscuridad; nuestras únicas fuentes son algunas tradiciones dispersas y las citas dispersas de las epístolas.

Pablo deseó pasar por España desde mucho tiempo antes (Rom., xv, 24, 28) y no hay pruebas de que cambiase su plan. Hacia el fin de su cautiverio, cuando anuncia su llegada a Filemón (22) y a los filipenses (ii, 23-24), no parece considerar esta visita como inminente, dado que promete a los filipenses enviarles un mensajero en cuanto conozca la conclusión de su juicio y, por consiguiente, él preparaba otro viaje antes de su vuelta a oriente. Sin necesidad de citar los testimonios de San Cirilo de Jerusalén, San Epifanio, San Jerónimo, San Crisóstomo y Teodoreto diremos finalmente que el testimonio de San Clemente de Roma, bien conocido, el testimonio del “Canon Muratorio”, y el “Acta Pauli” hacen más que probable el viaje de San Pablo a España. En cualquier caso, no pudo quedarse allá por mucho tiempo, dada su prisa por visitar las iglesias del este. Pudo sin embargo haber vuelto a España a través de la Galia, como algunos padres pensaron, y no a Galacia, a la que Crescencio fue enviado más tarde. (II Tim., iv, 10). Es verosímil que, después, cumpliera su promesa de visitar a su amigo Filemón y que, en tal ocasión, visitara las iglesias del valle de Licaonia, Laodicea, Colosos, y Hierapolis.(…)

COMPARACIÓN DE SAN PABLO CON OTROS PERSONAJES BIBLICOS

COMPARACIÓN DE SAN PABLO CON OTROS PERSONAJES BIBLICOS

Juan Crisóstomo, en un libro titulado Elogio de san Pablo, dedica grandes alabanzas, todas ellas muy justificadas, a este glorioso apóstol. He aquí algo de que en esa obra dice: “No se equivocó en nada quien comparó el alma de san Pablo ameno prado de virtudes y con un espiritual Edén La mayor alabanza que a alguien podemos tributar es reconocer que no hay palabras adecuadas suficientes para ponderar las grandezas y virtudes de su alma

Abel fue elogiado porque ofreció a Dios sacrificios. Pues bien, si nos fijamos en las oblaciones ofrendadas al Señor por san Pablo, advertiremos que fueron tan superiores a las de Abel como superior es el cielo a la tierra. En efecto, san Pablo ofreció diariamente a Dios un doble sacrificio: el de su cuerpo y el de su corazón. No ofrendó ovejas, ni bueyes; se ofreció a sí mismo de la doble manera indicada, y, no contento con eso, hizo cuanto pudo para consagrar al Señor el mundo entero: el mar y la tierra; por eso, inquieto y como si volara, recorrió los pueblos de Grecia, los de los países bárbaros y todas las regiones alumbradas por la luz del Señor, y convirtió a los hombres en ángeles; más aún: Hizo verdaderos ángeles de verdaderos demonios, porque como demonios se comportaban antes de ser convertidos a la fe muchos de aquellos a quienes él iluminó y transformó con su predicación.¿Dónde hallar una hostia equiparable a la que san Pablo inmoló con la espada del divino Espíritu y ofreció en aquel altar colocado por encima del cielo? Si Abel fue víctima de los engaños de su hermano y murió golpeado por él, Pablo acabó su vida asesinado por aquellos a quienes quería librar de innumerables calamidades. San Pablo murió tantas veces como días vivió sobre la tierra.

Leemos en la Escritura que Noé construyó un arca en la que se salvaron únicamente él y sus hijos. Para salvar al mundo de un diluvio mucho más horroroso, construyó san Pablo otro arca no con tablas de madera sino con la doctrina de sus cartas, y mediante este arca evitó que el mundo pereciera ahogado en otro género de oleaje. El arca construida por san Pablo ha navegado no por solo un mar concreto y determinado, como la de Noé, sino por todos los océanos del universo. Quienes se embarcaron en esta nave, calafateada no con betún, sino con la gracia del Espíritu Santo, abandonaron su antigua condición de seres casi más necios que los animales irracionales y se transformaron en imitadores de los ángeles. El pájaro que con naturaleza de cuervo entró en el arca de Noé, cuervo siguió siendo en ella y cuervo de ella salió; y el lobo, lobo, sin perder su condición de fiera; en cambio en el arca de san Pablo los gavilanes y milanos convirtiéronse en palomas, sustituyendo su anterior rapacidad por la mansedumbre de espíritu.

Abraham es universalmente admirado porque acatando la voluntad del Señor se desligó de sus parientes y emigró a otra tierra. Pero, ¿no fue acaso más meritorio lo que hizo san Pablo? Porque san Pablo, además de abandonar patria y parientes, vivió desprendido del mundo, del cielo, y hasta del cielo de los cielos. Este apóstol renunció a todo por seguir a Jesucristo y dedicarse exclusivamente a amarle y servirle como él mismo declaró a través de estas palabras:“Ni lo presente, ni lo futuro, ni cuanto hay en las alturas y en las profundidades, ni criatura alguna, ni nada ni nadie conseguirá jamás separarme del amor de Dios”.Verdad es que Abraham se puso en peligro de caer en manos de sus enemigos por librar de ellos al hijo de su hermano; pero Pablo corrió innumerables riesgos y mucho más graves por sacar al mundo entero de entre las garras del diablo; y para asegurar a los demás un alto grado de seguridad no vaciló en sacrificar infinidad de veces su propia vida. Cierto también que en una ocasión Abraham se mostró dispuesto a inmolar a su hijo; pero no es menos que Pablo se inmoló a sí mismo millares de veces.

Hay quienes ponderan la tolerancia de Isaac porque soportó que le aterraran los pozos poco antes abiertos por él; mas ¿no fue mayor la de Pablo? Pablo soportó, no sólo que llenaran de piedras el pozo de su propia vida, sino que procuró llevar al cielo a los mismos que le maltrataban; y cuanto más se empeñaban algunos en obstruir el manantial de su actividad apostólica, más impetuosamente y por más sitios brotaban las aguas y se extendían por la superficie como corrientes de ríos.

La Escritura habla con veneración de la longanimidad y paciencia de Jacob; pero ¿ha habido alma alguna cuya diamantina resistencia pueda compararse con la paciencia de que dio pruebas san Pablo? Si Jacob sirvió siete años a su tío por conseguir una esposa, Pablo sirvió toda su vida a Cristo, aguantando en tal servicio, además de los calores del día y los fríos de las noches, miles de penalidades, puesto que padeció en su carne unas veces las desgarraduras de las flagelaciones, otras los golpes de las pedradas, sin dejarse abatir por tantas pruebas; al contrario, aprovechándolas para rescatar las ovejas de las fauces del diablo.

Adornado, ciertamente, con la virtud de la pureza estuvo José; pero mucho me temo que yo haría el ridículo si tratara de ponderar aquí y ahora en este terreno a san Pablo, de quien sabemos que crucificó sus pasiones y se crucificó a sí mismo. Sobradamente nos consta que esta santo apóstol sentía por la belleza de los cuerpos humanos y por todas las cosas calificadas por la gente de hermosas y bonitas la misma indiferencia que nosotros sentimos hacia el humo y la ceniza. Respecto a todo esto se condujo con la misma impasibilidad que tendría un muerto colocado junto a otro muerto.

Pasmase el mundo ante el espectáculo de Job, y se pasma con razón, porque este hombre fue un atleta admirable. Mayor pasmo, empero, deben de producirnos los combates de san Pablo, que no duraron meramente unos meses, como los de este Patriarca, sino muchos años, y de todos ellos salió triunfante; y si no se vio en la precisión de tener que raer con un cascote de teja la podredumbre de sus carnes ulceradas, sí estuvo repetidas veces metido, como solemos decir, en boca del león, y fuéle menester pelear contra innumerables enemigos, y soportó sin quebranto de su ánimo lo que no hubieran soportado sin quebrarse las más duras rocas; tuvo que hacer frente, no ya por las incompresiones de cuatro amigos, como le ocurrió a Job, sino a las de sus mismos hermanos en la fe, que en ocasiones hubo que se sintió despreciado y maldecido por todos. Job, ciertamente, fue hospitalario y muy generoso con los pobres, proporcionando alimento a los hambrientos; pero aún más generoso fue san Pablo, de quien sabemos que socorría sin medida a las almas macilentas; y, si Job abría las puertas de su casa a cuantos a ella llegaban, Pablo tenía siempre abiertos de par en par los postigos de su corazón para acoger afablemente al mundo entero. Job, por otra parte, podía mostrarse liberal y dadivoso con los pobres por que era rico y poseía infinidad de vacas y ovejas; san Pablo, por el contrario, carecía de bienes materiales, hasta el extremo de no poseer absolutamente nada a excepción de su propio cuerpo; y, sin embargo, se ingeniaba para socorrer con largeza a los necesitados, como él mismo hizo constar cuando en cierta ocasión dijo:” Con estas manos he procurado atender a mi subsistencia y a la de los que andan cerca de mí”.También es verdad que los gusanos y las llagas pulurentas produjeron a Job espantosos dolores; pero pasemos revista a la serie de azotes, hambres, cadenas, peligros, situaciones difíciles en que Pablo se vio metido por favorecer a los suyos, a los extraños y al mundo entero; reparemos en las inquietudes y desasosiegos que le causaban las cristiandades, en el fuego que le devoraba cuando se enteraba de que alguien había sido encandalizado, y llegaremos a la conclusión de que tuvo que tener un alma más fuerte que las piedras más duras, más indomable que el hierro y más resistente que el diamante. Cuanto Job pudiera haber padecido en su cuerpo padeciólo Pablo en su espíritu. Las debilidades y caídas de los demás producíanle tal pena y tristeza tanta, que a menudo sus ojos se convertían en fuentes de lágrimas y hacíanle llorar amargamente de día y de noche. Los pecadores causábanle en su alma angustias y dolores más fuertes que los que siente una mujer en el trance de su parto; por eso decía él: “¡Hijitos míos! Sufro tanto por vosotros como si os estuviese pariendo”.

Moisés consistió en ser borrado de entre los vivientes por salvar la independencia de los judíos, y se ofreció a morir con ellos. Pero san Pablo le superó, puesto que se brindó a morir no precisamente con otros, sino en lugar de ellos, y llevó su caridad hasta el extremo de mostrarse dispuesto a renunciar a su eterna salvación si esta renuncia contribuía a que los demás salvaran sus almas. Moisés se enfrentó con el Faraón, y san Pablo luchó constantemente día tras día con el diablo. Moisés buscó el bien de los de su raza, y san Pablo batalló en favor del mundo eterno, no sólo soportando en esas lides fatigas y sudores corporales, sino vertiendo su sangre por esa causa.

Juan se alimento con saltamontes y miel silvestre, pero Pablo, que no vivió en la placidez del desierto como Juan, sino en medio de los torbellinos de la gente, entregado plenamente al ministerio de la predicación, redujo su alimentación a lo estrictamente necesario para poder subsistir, y utilizó como alimento cosas más viles que la miel silvestre y que los saltamontes. Si Juan dio pruebas de enteraza mostrándose irreducible en el asunto de Herodíades, san Pablo corrigió, no a uno ni a dos ni a tres, sino a numerosos tiranos no menos poderosos que Herodes y algunos mucho más crueles que él.

Si, finalmente comparamos a san Pablo con los ángeles, advertiremos que destacó magníficamente sobre ellos en el exquisito cuidado que puso en obedecer a Dios. Pasmado de admiración ante los espíritus angélicos, exclamaba el profeta David:” vosotros poderosos en virtud, ajustáis vuestra voluntad a la voluntad divina, ect.”El que semejantes criaturas y naturalezas angélicas sirvieron al Señor con la velocidad del viento y con la presteza con que el fuego produce su acción de quemar. Pues bien, esas mismas cualidades de prontitud y celeridad se dieron en san Pablo, quien con una llama, como una ráfaga de viento, recorrió toda la tierra y la purificó; esto es tanto más admirable cuanto que él no era un ser espiritual, como los ángeles, sino un hombre de carne y huesos; ni participaba como ellos de las prerrogativas de la vida gloriosa del cielo, sino que estaba sometido a las condiciones de la existencia temporal y terrena. Su naturaleza y su alma no fueron distintas de las nuestras, ni vivió en un mundo diferente, sino en esta misma tierra y en las mismas zonas que nosotros nos movemos, superó en grandeza de ánimo y en virtud a cuantos actualmente existimos, a los que antes de nosotros existieron, y a los que existirán en el futuro. Por eso, no sólo debemos admirar en él el hecho de que su entrega absoluta a Dios le permitiera soportar los sufrimientos que en el ejercicio de su misterio llovieron sobre él, y soportados como si no fuesen dolorosos, sino el que aceptara con alegría los padecimientos, y los asumiera como si se tratase de recompensas. Verdad es que también nosotros, si nos ofrecen un galardón, competimos con vistas a conseguirlo; pero él se supera cada día a sí mismo con total mansedumbre, venciendo sin necesidad de ese estímulo todos los enojosos obstáculos que hacían laboriosa su carrera; y cada mañana se levantaba con fuerzas nuevas y proseguía su marcha con renovado denuedo; y luchaba por sobreponerse a las dificultades que le salían al paso, y lograba dominarlas y, cuanto más peleaba, más notable y esclarecidas eran sus victorias.

Fuente:

http://html.rincondelvago.com/san-pablo-de-tarso.html

La mujer Samaritana y Nicodemo

Introducción

Lo que estaremos observando en esta pequeña exposición es, como se fue desarrollando la fe de una mujer, a medida que ella escuchaba a nuestro Señor Jesucristo, y no solamente podremos apreciar como fue creciendo ella en fe, sino que también podremos comparar la calidad de fe de ella y su actitud, con la de otro personaje que también conversó con nuestro Señor.

Me estoy refiriendo tanto a la mujer Samaritana como a Nicodemo.(…)

Juan (San)

Juan (San)

Ver Enlaces relacionados con “Los discípulos de Jesús”

«Santiago y Juan eran igualmente pescadores del lago de Galilea (Mc 1,19), y parece que gozaban de una buena posición económica ya que su padre Zebedeo era dueño de una pequeña empresa pesquera con varios empleados (Mc 1,20), donde trabajaba también Pedro (Lc 5,10). Además la madre de ellos, Salomé, era una de las mujeres que seguían a Jesús (Mt 27,56), financiando sus actividades misioneras con sus propios bienes (Lc 8,. 2-3). »(1) (…)

Andres (San)

Andres (San)

Ver Enlaces relacionados con “Los discípulos de Jesús”

«Andrés, hermano de Simón Pedro. Al igual que éste, era oriundo de Betsaida y vivía en Cafarnaúm dedicado a la pesca. Antes de ser discípulo de Jesús, Andrés era discípulo de Juan Bautista. Pero un día lo descubrió al Señor, y entonces decidió abandonar a su primer maestro para seguir a aquél (Jn 1,35). Más tarde, Andrés llevó también a su hermano Pedro y se lo presentó (Jn 1,41). Y así fue como Pedro conoció a Jesús.» (1) (…)

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