Conversion del Apostol Pablo
21 may 2010 Comentarios desactivados
in Hechos de los Apóstoles, Historia del Cristianismo, Historias de la Biblia, San Pablo
En el año 36, camino a Damasco, tuvo una visión y se convirtió al cristianismo. Según el libro de los Hechos de los Apóstoles y las epístolas paulinas fue gracias a una aparición de Cristo camino de la ciudad de Damasco, luego de la cual pide ser bautizado.
Un episodio clave en la biografía de Pablo de Tarso, sin el cual la historia del Cristianismo probablemente sería bien distinta, es su famosa conversión, que él llamaba en sus epístolas “vocación”.Curiosamente, en las obras de arte y en la creencia popular se tiene la imagen de que Pablo se cayó de su caballo, cuando ni en las epístolas ni en los Hechos de los Apóstoles se menciona una caída de un caballo y, es más, pudiera tratarse de un anacronismo. Según los Hechos de los Apóstoles “Saulo, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al sumo sacerdote, y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de que si hallase algunos hombres o mujeres de este Camino, los trajese presos a Jerusalén. Mas yendo por el camino, aconteció que al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo; y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? El dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón. El, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer. Y los hombres que iban con Saulo se pararon atónitos, oyendo a la verdad la voz, más sin ver a nadie. Entonces Saulo se levantó de tierra, y abriendo los ojos, no veía a nadie; así que, llevándole por la mano, le metieron en Damasco, donde estuvo tres días sin ver, y no comió ni bebió.” En sus epístolas no da detalles sobre este hecho, pero sí afirma que perseguía a los cristianos y que se le apareció Jesús “como a un aborto” (I Cor. 15:3-8). Se ha sugerido que este fenómeno podría tratarse de un ataque epiléptico, pues la epilepsia puede ocasionar ceguera temporal y visiones místicas acompañadas de sentimiento de placer (epilepsia extática). También se ha comparado este relato con una experiencia cercana a la muerte, se ha dicho que podría haber sufrido un delirio como consecuencia de una insolación, etc. En contra de la hipótesis de una experiencia cercana a la muerte, puede decirse que la luz que se ve en este tipo de experiencias no causa ceguera, aunque no puede descartarse que la ceguera de Pablo sea metafórica y no física, en cuyo caso esta teoría sería más plausible. La hipótesis de una epilepsia del lóbulo temporal derecho es defendida, entre otros, por el neurobiólogo Francisco J. Rubio. Sin embargo, de tratarse de una epilepsia sería atípica, pues, siguiendo a este científico, los que sufren este mal relatan que han conectado con Dios si son creyentes (por ej..Santa Teresa de Jesús), mientras que los budistas hablan de iluminación, es decir, que suele haber cierta predisposición. En el caso de Saulo, sin embargo, resulta atípico que manifieste haber visto a Jesús cuando se dedicaba a perseguir a sus seguidores y se pase al enemigo. En cualquier caso, con independencia de si la visión en el camino de Damasco fue milagrosa o tiene explicación científica, el resultado es que Saulo de Tarso, que se dedicaba a “perseguir sobremanera” y “asolar” con “celo” las comunidades cristianas, según sus propias palabras (Gál. 1:13; Fil. 2:6)), se pasó al enemigo para ser el principal difusor del cristianismo arriesgando su vida, sufriendo encarcelamientos y, finalmente, morir decapitado en Roma.
Leemos en los hechos de los apóstoles tres relatos de la conversión de San Pablo. (Hch. 9:1-19; 22:3-21; 26:9-23) que presentan ligeras diferencias que no son difíciles de armonizar y que no afectan para nada la base del relato, perfectamente idéntica en sustancia. Verse J. Massie, “The Conversion of St. Paul” en “The Expositor”, 3ª serie, X, 1889, 241-62. Sabatier de acuerdo con los críticos más independientes ha dicho (L’Apotre Paul, 1896, 42): “Estas diferencias no pueden en absoluto alterar el hecho, el objeto narrado es extremadamente remoto no tratan ni siquiera de las circunstancias que rodearon el milagro sino con las impresiones subjetivas que los compañeros de San Pablo recibieron en esas circunstancias…” Utilizar esas diferencias para negar el carácter histórico del hecho es hacer violencia al texto adoptando una actitud arbitraria. Todos los esfuerzos hechos para explicar la conversión de San Pablo sin recurrir al milagro han fracasado. Las explicaciones naturalísticas se reducen a dos: o San Pablo creyó verdaderamente ver a Cristo mientras sufría una 7alucinación o creyó verlo solo a través de una visión espiritual que la tradición, recogida en los Hechos de los Apóstoles, convirtió luego en visión material. Renan lo explica todo por una alucinación debida a la enfermedad, y acaecida a causa de una combinación de causas morales como la duda, el remordimiento, el temor, y algunas causas físicas como la oftalmía, la fatiga, la fiebre, la transición rápida del desierto tórrido a los jardines frescos de Damasco, quizá en medio de una tormenta repentina acompañada de rayos y relámpagos. Esta combinación múltiple habría producido, según Renan, una conmoción cerebral con fase de delirio que San Pablo tomó de buena fe como la aparición de Cristo. Los otros partidarios de la explicación natural evitan la palabra alucinación pero caen, pronto o tarde, en la explicación de Renan la cual hacen más complicada. Por ejemplo Holsten, para el que la visión de Cristo es simplemente la conclusión de una serie de silogismos por los que Pablo se persuadió a sí mismo de que Cristo había verdaderamente resucitado. También Pfleiderer, para el que la imaginación juega un papel más importante: “Un temperamento nervioso, excitable; un alma violentamente agitada por las más terribles dudas; una fantasía de lo más vívido, llena de las terribles escenas de persecución por un lado, y por el otro con la imagen ideal del Cristo celeste; la proximidad de Damasco que implicaba la urgencia de la decisión, la intransigencia que lleva a la soledad, el calor cegador y dolorosísimo del desierto. De hecho, todo esto combinado, produjo un estado de éxtasis en los que el alma cree ver las imágenes y los conceptos que violentamente la agitan como si fueran fenómenos del mundo externo” (Lectures on the influence of the Apostle Paul on the development of Christianity, 1897, 43). Hemos citado a Pfleiderer palabra por palabra porque su explicación “sicológica” se considera la mejor que se haya desarrollado nunca. Y sin embargo, se ve fácilmente que es insuficiente e incluso en total contradicción con el documento escrito de los Hechos en tanto que testimonio expreso de San Pablo mismo. (1) Pablo está seguro de haber “visto a” Cristo como los otros apóstoles lo hicieron (I Cor.19:1); él mismo declara que Cristo se le “apareció” (I Cor. 15:8) como a Pedro, Santiago o a los doce después de su resurrección. (2) Él sabe bien que su conversión no es el fruto de ningún razonamiento humano, sino de un cambio imprevisto, repentino y radical debido a la gracia omnipotente (Gál. 1:12-15; I Cor. 15:10). (3) Es falso atribuirle dudas, perplejidades o remordimientos antes de su conversión. Pablo fue detenido por Cristo cuando su furia alcanzaba el máximo furor (Hch 19:1-2); perseguía a la Iglesia “con celo” (Fil. 3:6), y fue acreedor de la gracia porque actuó con “ignorancia en su creencia de buena fe” (I Tim.1:13). Todas la explicaciones sicológicas o no, carecen de valor ante estas afirmaciones, puesto que todos suponen que la causa de su conversión fue su fe en Cristo mientras que, según los testimonios concordantes de los Hechos y las Epístolas, fue la visión de Cristo la que motivó su fe.
Después de su conversión, de su bautismo y de su cura milagrosa Pablo empezó a predicar a los judíos (Hch 19:19-20). Después se retiró a Arabia, probablemente a la región al sur de Damasco. (Gál. 1:17), indudablemente menos a predicar que a meditar las escrituras. A su vuelta a Damasco, las intrigas de los judíos le obligaron a huir de noche (II Cor. 11:32-33; Hch.19:23-25). Fue a Jerusalén a ver a Pedro (Gál.1:18), pero se quedó solamente quince días porque las celadas de los griegos amenazaban su vida. A continuación pasó a Tarso y allá se le pierde de vista durante seis años (Hch. 9:29-30; Gál.1:21). Bernabé fue en busca suya y lo trajo a Antioquía donde trabajaron juntos durante un año con un apostolado fructífero. (Hch. 11:25-26). También juntos fueron enviados a Jerusalén a llevar las limosnas para los hermanos de allá con ocasión de la hambruna predicha por Agabus (Hch.11:27-30). No parecen haber encontrado a los apóstoles allí esta vez ya que se encontraban dispersos a causa de la persecución de Herodes.
fuente:
lectionautas.com/wp-content/uploads/…/Apostol%20Pablo.pdf
LA SUTILEZA DE PONCIO PILATOS.
03 feb 2010 7 comentarios
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La piedra que menciona a Pilatos
03 feb 2010 1 comentario
in Arqueología Bíblica, Historia de la Civilización, Historia del Cristianismo, Historias de la Biblia, Jerusalén, Jesús de Nazaret, Jesus, Judíos, La Biblia, Temas de actualidad Etiquetas: piedra que menciona a Pilatos, Pilatos
La piedra que menciona a Pilatos

Esta antiquísima piedra tiene una mención al malvado Pilatos en su caracter de gobernante de Judea y lo confirma también como figura histórica real y concreta.
Procurador romano de Judea, 26–36 d.C.
Poncio Pilato, también conocido como Pilatos (en latín, Pontivs Pilatvs), prefecto de la provincia romana de Judea entre los años 26 y 36 de nuestra era.
Los detalles de su biografía antes y después de su nombramiento como prefecto son desconocidos, pero han sido suplidos por la leyenda, la cual incluye el supuesto nombre de su esposa, Santa Procula (fue canonizada como santa por la Iglesia Ortodoxa etíope) y el probable nacimiento de Pilatos en Tarraco.
Fue designado procurador de Judea por Tiberio, a instancias de su prefecto pretorio,Lucio Elio Sejano, adversario de Agripina y señalado como antisemita.
Intentó romanizar Judea sin éxito, introduciendo imágenes de culto al César, y trató de construir un acueducto con los fondos del Templo. Las desavenencias con el pueblojudío le llevaron a trasladar su centro de mando de Cesárea a Jerusalén para controlar mejor las revueltas. Pilatos enfrentaba además grupos extremistas entre los que se contaba Barrabás quien había asesinado a un soldado romano. Estos grupos subversivos daban mucho quehacer a Pilatos.
Poncio Pilatos fue relevado del mando de Judea en el año 36 o 37 D C, despúes de reprimir fuertemente una revuelta de los samaritanos, en el cual crucificó a varios alborotadores.
Nada se sabe de su vida anterior a su nombramiento como procurador. Sucedió a Valerio Grato como quinto gobernador de Judea en el año 26. Por diez años gobernó con relativo éxito, gracias a las presiones de Vitelio, gobernador de Siria, amigo de los judíos y de los samaritanos, quien vigilaba constantemente a Pilato y abogaba a favor de un gobierno más suave. La sofocación sangrienta que Pilato realizó de la rebelión de los galileos y de los samaritanos dio a Vitelio la ocasión de acusarlo de mala administración (36–37 d.C.). Pilato viajó a Roma para rendir cuentas a Tiberio, pero este falleció antes de atender al ex gobernador. La vida posterior de Pilato y su muerte es materia de leyendas. Se ignoran los datos históricos.
En su régimen de diez años Pilato demostró ser un funcionario bastante capaz. Sus críticos (Filón en Legatio ad Caium XXXVIII, y Josefo en Guerra de los Judíos II.ix.3 y Antigüedades XVIII,iii.4) lo acusan de crueldad, injusticia y maltrato. Pero estas críticas, aplicadas comúnmente a muchos gobernadores romanos, carecen de imparcialidad y están bajo la influencia de cierto fanatismo nacionalista. Es cierto que la actuación de Pilato era enérgica, pero las circunstancias históricas lo forzaban a mantener el orden a toda costa. Aun sus crueldades más despiadadas obedecieron a este propósito; lo que le faltó fue sensibilidad a los escrúpulos judíos.
Foto de Gustav Jeeninga
Esta inscripción de un teatro en Cesarea menciona a Poncio Pilato, procurador de Judea, quien sentenciara a muerte a Jesús (Mc 15).
Pilato es conocido ante todo como cojuez de Jesús. Marcos 14.53–65 señala el juicio del sanedrín que luego debía ser ratificado por Pilato. Marcos 15.1–5 da cuenta de que este segundo proceso ocurrió muy de mañana. Y todos los Evangelios dan a entender que Pilato consideró inocente a Jesús (Mt 27.18; Mc 15.10; Lc 23.13–25; Jn 19.12) y trató de soltarle (Barrabás). Pilato casi se constituye en un mediador entre los judíos y Jesús, ya que la función legal del gobernador era mantener el orden. Con todo, el tumulto presionaba a Pilato prometiendo no provocar desorden si Jesús era sentenciado y amenazando al procurador políticamente (Jn 19.12). Finalmente Pilato cedió a favor del orden y de su propio puesto. El diálogo entre Pilato y Jesús acerca de la autoridad es uno de los pasajes más importantes que existen sobre el poder político (Jn 18.28–19.16).
La causa de la enemistad entre Pilato y Herodes Antipas se desconoce. Jesús calló frente a este (Lc 23.9), pero habló mucho con Pilato (Jn 18.37s). Pilato manifiesta escepticismo, tal vez debido a su cultura griega. El conflicto que plantea el juicio de Jesús es entre la convicción (inocencia de una persona) y la conveniencia (la conservación del puesto y los privilegios de funcionamiento romano). En un gesto dramático, el procurador se lava las manos públicamente y condena a Jesús a ser crucificado; el credo apostólico recuerda esta entrega mencionando a Pilato aun cuando olvida otros nombres. Por el título que Pilato hizo fijar sobre la cruz («Rey de los judíos») reconocemos su resentimiento contra el sanedrín (Jn 19.19–22).
Al conceder a José de Arimatea el cuerpo de Jesús, Pilato quedó asombrado de que Jesús hubiese muerto tan pronto (Mt 15.43ss). Al día siguiente permitió que los miembros del sanedrín pusieran guardia ante la tumba (Mt 27.62–66).
Leyendas sobre su figura
En siglos posteriores surgieron todo tipo de leyendas sobre su persona. Unas le atribuían un final espantoso en el Tiber o en Vienne (Francia), mientras que otras (sobre todo las Actas de Pilato, que en la Edad Media formaban parte del Evangeliode Nicodemo) le presentan como converso al cristianismo junto con su mujer Prócula, a quien se venera como santa en la Iglesia Ortodoxa por su defensa de Jesús (Mt 27,19).
Incluso el propio Pilato se cuenta entre los santos de la iglesia etiope y copta. Pero por encima de estas tradiciones, que en su origen reflejan un intento de mitigar la culpa del gobernador romano en tiempos en que el cristianismo encontraba dificultades para abrirse paso en el imperio, la figura de Pilato que conocemos por los evangelios es la de un personaje indolente, que no quiere enfrentarse a la verdad y prefiere contentar a la muchedumbre.
Su presencia en el Credo, no obstante, es de gran importancia porque nos recuerda que la fe cristiana es una religión histórica y no un programa ético o una filosofía. La redención se obró en un lugar concreto del mundo, Palestina, en un tiempo concreto de la historia, es decir, cuando Pilato era prefecto de Judea.
La leyenda del suicidio de Pilato durante el reinado de Calígula data del tercer siglo. Coptos y etíopes consideran a Pilato un santo. La iglesia ortodoxa griega considera a su esposa una santa (cf. Mt 27.19). En el siglo IV decayó la estimación de Pilato en la iglesia occidental, y desde entonces se ha querido ver en él a una persona atemorizada que por propia conveniencia incurrió en un crimen judicial culpando a un inocente.
Existen varias referencias de la existencia de Poncio Pilato que pueden considerarse. Por ejemplo, Justino Mártir, quien escribió a mediados del siglo segundo, dijo lo siguiente respecto a la muerte de Jesús: “Por las Actas de Poncio Pilato puedes determinar que estas cosas sucedieron”. Además, según Justino Mártir estos mismos registros mencionaban los milagros de Jesús, de los cuales dice: “De las Actas de Poncio Pilato puedes aprender que Él hizo esas cosas”. Es verdad que estas “Actas” o registros oficiales ya no existen. Pero es patente que existían en el siglo segundo, y Justino Mártir instó con confianza a sus lectores a comprobar con ellas la veracidad de lo que decía.
El testimonio del historiador romano Tácito, nacido alrededor del año 55 DC y quien no era amigo del cristianismo, escribió poco después del año 100, y menciona la cruel persecución de los cristianos por Nerón, y añade: “Cristo, el fundador del nombre, había sufrido la pena de muerte en el reinado de Tiberio, sentenciado por el procurador Poncio Pilato, y la perniciosa superstición se detuvo momentáneamente, pero surgió de nuevo, no solamente en Judea, donde comenzó aquella enfermedad, sino en la capital misma [Roma]”.(Obras completas de Tácito, Nueva York, 1942, Anales, Libro 15, párrafo 44).
Filón, escritor judío de Alejandría (Egipto) que vivió en el siglo I, narra un acto similar de Pilato que provocó una protesta. En esa ocasión tuvo que ver con unos escudos de oro que llevaban los nombres de Pilato y Tiberio, y que Pilato había colocado en su residencia de Jerusalén. Los judíos apelaron al emperador de Roma, y Pilato recibió la orden de llevar los escudos a Cesárea. (Sobre la embajada ante Cayo, XXXVIII, 299-305.)
Los escritores judíos, como Filón, representan a Pilato como un hombre inflexible y decidido.
Según el historiador judío Josefo, Pilato tuvo un mal comienzo en lo que respecta a las relaciones con sus súbditos judíos: de noche envió a Jerusalén soldados romanos que llevaban insignias militares con imágenes del emperador. Este suceso provocó un gran resentimiento, y una delegación de judíos viajó a Cesárea para protestar por la presencia de las insignias y exigir que las quitasen. Después de cinco días de discusión, Pilato intentó atemorizar a los que hicieron la petición, amenazándolos con que sus soldados los ejecutarían, pero la enconada negativa de aquellos a doblegarse le hizo acceder a su demanda. (Antigüedades Judías, libro XVIII, capítulo III, sección 1.)
Josefo aún menciona otro alboroto: a expensas de la tesorería del templo de Jerusalén, Pilato construyó un acueducto para llevar agua a Jerusalén desde una distancia de casi 40 km. Grandes multitudes vociferaron contra este acto cuando Pilato visitó la ciudad. Pilato envió soldados disfrazados para que se mezclasen entre la multitud y la atacasen al recibir una señal, lo que resultó en que muchos judíos muriesen o quedasen heridos. (Antigüedades Judías, libro XVIII, capítulo III, sección 2; La Guerra de los Judíos, libro II, capítulo IX, sección 4.)
Josefo informa que la posterior destitución de Pilato fue el resultado de las quejas que los samaritanos presentaron a Vitelio, gobernador de Siria y superior inmediato de Pilato. La queja tenía que ver con la matanza ordenada por Pilato de varios samaritanos a los que engañó un impostor, reuniéndolos en el monte Guerizim con la esperanza de descubrir los tesoros sagrados que supuestamente había escondido allí Moisés. Vitelio mandó a Pilato a Roma para comparecer ante Tiberio, y puso a Marcelo en su lugar. Tiberio murió en el año 37 DC, mientras Pilato todavía estaba en camino a Roma. (Antigüedades Judías, libro XVIII, capítulo IV, secciones 1 y 2.)
Los descubrimientos arqueológicos también han ilustrado o confirmado lo que leemos en las Escrituras Griegas (o Nuevo Testamento). Por ejemplo, en 1961 se halló el nombre de Poncio Pilato en una inscripción descubierta en las ruinas de un teatro romano en Cesárea.
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Bibliografía:
EBDM, V., col. 1110–1117. H. Schlier, Problemas exegéticos fundamentales en el Nuevo Testamento, Fax, Madrid, 1970, pp. 249–258.
Fuentes:
- Nelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998.
- Poncio Pilato, Wikipedia
- Juan Chapa,Bibliografía: D. R. Schwartz, “Pontius Pilate”, en Anchor Bible Dictionary, vol. 5 (ed. D.N. Freedman), Doubleday, New York 1992, 395-401.,http://www.conelpapa.com/codigo/49.htm
- http://www.biografiasyvidas.com/biografia/p/pilatos.htm
- http://es.wikipedia.org/wiki/Poncio_Pilato
- http://origenesis.blogspot.com/2008/03/la-piedra-que-menciona-pilatos.html
Fotos:
- http://www.conelpapa.com/codigo/49.htm
- Nelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998.
- Poncio Pilato, Wikipedia
- http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Duccio_maesta_detail4.jpg
- http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Eccehomo1.jpg
- http://2.bp.blogspot.com/_qjUj6Bhew2E/R9qijXLEFDI/AAAAAAAAAJA/9u5jMVUxPY4/s400/pilate.jpg
Origenes de la Navidad
21 dic 2009 1 comentario
in Cristianismo, Cristo, Cristología, Doctrinas Cristianas, Historia de la Civilización, Historia del Cristianismo, Historias de la Biblia, Jesús de Nazaret, Jesus, Temas de actualidad, Teología Etiquetas: Navidad
Osías Segura
Teólogo costarricense y profesor adjunto en Fuller Theological Seminary en Pasadena, California.
Origenes de la Navidad
Diciembre 21, 2009 by Osías Segura
Muchos cristianos creen que la celebración de la navidad es la fecha de mayor importancia cristiana del año, y por tanto, están equivocados. Tal vez, lo será hoy, pero no siempre lo fue así. En la era antes de Constantino (los primeros siglos del cristianismo) no había celebración alguna sobre el nacimiento de Cristo. Así que para aquellos que añoran la iglesia primitiva y sus principios, y aun más aquellos y aquellas que gustan utilizar literalmente la biblia como norma para sus vidas, deberían pensar dos veces antes de celebrar la navidad. En estas líneas, no pretendo presentar una narrativa completa ni compleja del origen de la navidad, ni tampoco una historia concisa de la navidad. Simplemente, quiero mencionar esos aspectos que considero adecuados para presentar mi punto en cuanto a la contextualización. Uds. siéntanse libres con sus comentarios de agregar aquellos elementos que creen que yo pude dejar por fuera por falta de espacio.
¿Es tan importante la navidad en el Nuevo Testamento?
¡Veamos los evangelios! Solamente dos de los evangelios se refieren al nacimiento de Cristo. Todos los evangelios, sin embargo, presentan dos puntos climaxicos: la muerte, y resurrección de Cristo. Así que podríamos decir que los evangelios son escritos que reflejaban los valores teológicos de comunidades cristianas primitivas. La comunidad de Mateo nos arroja una historia del nacimiento de Cristo con una estrella, los magos del oriente, y la huida a Egipto, pero no hay pastores, ni huestes angelicales. La comunidad de Lucas nos brinda una narrativa mas descriptiva con ángeles, pastores, pero no hay estrella ni magos del oriente. Fuera de estos dos evangelios, solo Pablo presenta un breve comentario en Gálatas (4:4) de Jesús que “nació de una mujer.” Por lo demás, podríamos decir, el Nuevo Testamento da poca atención al nacimiento de Cristo, en comparación con su muerte y resurrección. La celebración del nacimiento de Cristo pareciera no era algo de importancia para la iglesia primitiva.
Las Escrituras y la fecha exacta del nacimiento de Cristo
El hecho que el Nuevo Testamento de muy poca atención al nacimiento de Cristo, no significa que la celebración de la navidad no tenga una base bíblica. Permítanme recalcar nuevamente que sí hay que reconocer que el Nuevo Testamento da un mayor énfasis a la muerte y resurrección de Cristo, que a Su nacimiento. Ligado a esto, otro elemento hay que agregar: Los primeros cristianos se preocupaban más por el hecho de la encarnación, que por la exactitud de la fecha del nacimiento de Cristo. Si Cristo nació durante el reinado de Cesar Augusto, entonces nació en algún momento entre el año 44 a.C., y el año 14 d.C. Tal y como podemos notar, no hay exactitud alguna en el año exacto, y según parece tampoco en la fecha exacta, aunque algunos doctos creen que la fecha en diciembre puede ser exacta. ¡Sin embargo, nadie sabe con exactitud!
Un esfuerzo por determinar fechas fue el calendario que el Papa Juan I quien pidió hacer a un monje llamado Dionisio. El calendario solar occidental (nuestro calendario actual cual es menos exacto que el calendario lunar) dio inicio el primero de enero del 754 de la fundación de la ciudad de Roma. Así el 754 se convirtió en el A.D. 1, o el Año de Nuestro Señor. Según parece Dionisio cometió un error de cuatro años en su cálculo. ¡Nuevamente, no hay exactitud! Pues se cree que el nacimiento de Cristo pudo tomar lugar en un rango entre unos nueve a catorce años antes del A.D. 1.
Orígenes de la celebración
Fue hasta los siglos 3 y 4 cuando la iglesia del Este (con sede en Constantinopla) empezó a celebrar la encarnación de Cristo el 6 de enero como el día de la Epifanía (incluida la llegada de los reyes magos). En esta celebración se enfatizaba el bautismo de Jesús, milagros, ministerio, y también Su nacimiento. La iglesia del Oeste (con sede en Roma) no tenía equivalente a la Epifanía y genero la navidad como la celebración del nacimiento de Jesús el 25 de diciembre. La fuente más antigua a referirse a la navidad es el calendario Filocaliano (antes del calendario de Dionisio) que menciona una celebración de la navidad por allí del año 336 d.C.
¡El 25 de diciembre y sus raíces paganas!
¿Por qué escoger el 25 de diciembre para celebrar el nacimiento de Cristo, si no se sabe con seguridad cuando nació Jesucristo? Puede haber varias razones. Si hay que aclarar que no hay evidencia alguna de que algún obispo Romano, o el mismo Constantino promulgara este cambio. No queda claro cómo se dio el proceso de contextualización. Yo personalmente me inclino a la explicación que el 25 de diciembre tuvo que ver con un aspecto de contextualización. Por ejemplo, cerca del 25 de diciembre existían tres festivales de invierno Romanos. El primero el de Saturnalia, un festival de cosecha, que tendía a celebrarse entre el 17 y el 23 de diciembre. Otra celebración era el Año Nuevo que duraba varios días. Y en medio de estas celebraciones, existía el festival del nacimiento del Sol Invictus, también conocido como el dios guerrero Mitra. Esta celebración incluía el intercambio de regalos. Pero, todas estas celebraciones incluían excesivas parrandas, que tal vez describirlas podría ser inapropiado.
El evangelio y las culturas
A través de los siglos el cristianismo se expandió por todos los continentes acarreando celebraciones tradicionales y mezclándose con elementos culturales en cada región o país. Por ejemplo, a pesar de una fuerte influencia católico-Romana en la celebración de la navidad en América Latina, cada celebración varia de país a país, esto en cómo se celebra la navidad y sus elementos en cuanto a comida, regalos, adornos, y otras costumbres. ¿Quién celebra la navidad correctamente? ¡Buena pregunta! Ahora, la influencia protestante en cuanto a celebraciones no varían mucho de las Católico-Romanas, a no ser por algunos grupos fundamentalistas que rechazan el uso de algunos adornos y algunas costumbres navideñas, por considerarlos idolatría. Si cabe reconocer que los misioneros evangélicos nos trajeron una navidad comercial y sincretista, con simbologías de poco contenido bíblico.
La era industrial y la navidad
Ya en el siglo XIX con el auge industrial en los Estados Unidos, nació la figura comercial de “Santa Claus,” también conocido como simplemente “Santa”. Sería el famoso escritor Washington Irving quien escribiría un poema (The Night Before Christmas) que luego se convertiría en la historia de Santa Claus. Esta creación Norteamericana es una secularización del Obispo Europeo “San Nicolás”. Cabe mencionar también los escritos de Charles Dickens que produciría una crítica a la actitud avara de los hombres de negocios “cristianos” de la Inglaterra de aquel entonces. “Christmas Carol” cuenta la historia de Scrooge quien se convierte, para así ayudar a los más necesitados con su dinero, y salvar su alma de la destrucción eterna.
Ya a mediados del siglo XIX la navidad tomaría un fuerte auge para empezar a convertirse en una celebración comercial importante. En 1843 aparecería la primera tarjeta de navidad, y poco después llegaría a los EE.UU. en 1880 el árbol de navidad (fuera de Alemania), y los adornos de vidrio en el árbol surgirían en 1890. A finales del siglo XIX surgirían los papeles de colores para envolver regalos. Y para el siglo XX, comercialmente hablando los días previos a la navidad se convertirían en las fechas de mayor intercambio comercial, y la figura de Santa tomaría características cuasi-divinas. Por ejemplo, historias en canciones populares que describen a Santa con su carrito y renos, cada reno con su nombre y características. Santa sabe quien se ha portado bien, y trae regalos a los niños y niñas de todo el mundo. En cuanto a estas actividades comerciales, no hay mención alguna de Cristo, ni Su encarnación, y en algunas ocasiones ambos actores aparecen lado a lado como dos historias paralelas.
¿Qué podríamos concluir?
Entonces, ¿qué tenemos hasta el momento? (A) La navidad carecía de importancia para la iglesia primitiva pues no existen suficientes referencia bíblicas para creer que tal celebración era tan importante. Por tanto, la navidad, en comparación con la muerte y resurrección de Cristo (Semana Santa) no es tan significativa, escrituralmente hablando. (B) El celebrar la navidad el 25 de diciembre no es históricamente correcto, y el inicio de esta celebración tiene fuertes raíces paganas, en fechas de invierno del Atlántico Norte. (C) La navidad se ha secularizado, y se ha convertido en una celebración comercial alrededor de Santa. Muchas de las tradiciones y simbología navideña tiene sus orígenes en los últimos dos siglos. La navidad tiene su gran importancia en nuestras sociedades hoy, principalmente por su carácter comercial, más que por su sentido espiritual.
Finalmente, permítanme concluir con una recomendación muy general para celebrar la navidad. Pues no quiero que piensen que estoy rechazando la celebración de la navidad.
Personalmente, no veo ningún problema con una contextualización donde el nombre de Cristo es exaltado como Señor del universo, donde las Escrituras y su mensaje están presentes en el proceso, y donde se busca que la iglesia sea relevante a sus culturas. Así como hace casi dos milenios fue contextualizada la celebración del nacimiento de Cristo, hoy debemos reforzar esa contextualización en nuestras prácticas cristianas.
Debemos buscar la manera que sea Jesucristo el centro de nuestra celebración. Por ejemplo, usando simbología (adornos navideños) que sea cristocentrica, en vez de “santacentrica”. Es decir, todo adorno en nuestros hogares, y todo ritual debe apuntar a Cristo. Tal vez sea necesario desarrollar nuevas tradiciones familiares. Sin embargo, debemos ser sabios al no imponer, pero si compartir, nuestros valores con familiares no cristianos.
Procuremos que los valores comerciales no nos afecten moralmente. Podemos celebrar diferentemente, como dando pocos regalos y más significativos, gastando menos dinero de lo usual, compartiendo con aquellos en mas necesidad, festejando a y en Cristo.
Reconozcamos que estamos celebrando la navidad en una cultura que no tiene valores cristianos, pero algunos rasgos culturales aun permiten un dialogo sobre valores cristianos. Busquemos dialogar, en vez de predicar. Sin embargo, el vivir en un “gueto” evangélico y celebrar nuestra navidad cristiana, separados del mundo tampoco tiene sentido. Por tanto, el creer que NO deberíamos celebrar la navidad por no ser parte de la ley del Antiguo Testamento, por no tener suficiente importancia bíblica (pues no se menciona la palabra “navidad” en la Biblia), o por ser un sincretismo religioso del invierno romano pagano, o un sincretismo comercial capitalista; los que perdemos la posibilidad de impactar la sociedad con el evangelio en el nombre de Cristo, somos nosotros los creyentes.
http://www.biblia.com/origenes-de-la-navidad/
ISRAEL, NACIÓN
05 abr 2009 Comentarios desactivados
in Historias de la Biblia, Israel
ISRAEL, NACIÓN
Desde muy temprano la anfictionía de las doce tribus se llamó indistintamente «hijos de Israel», «el pueblo de Israel» y «tribus de Israel». Pero también desde los comienzos existieron tradiciones separadas tanto del sur como del norte. En el sur, desde el mar Muerto hasta el límite con el territorio de los filisteos, quedaban las tribus de Judá y Simeón, que incluían clanes como los calebitas, otonielitas, jeramelitas y los ceneos. El resto de las tribus quedaron al norte a uno y otro lado del Jordán. Rubén estaba al este del mar Muerto sobre el límite norte de Moab, frente a Judá, pero formaba parte del norte. Al oeste del Jordán, y como un eslabón entre las tribus del sur y las del norte, quedaron Daniel y Benjamín. Los danitas decidieron emigrar al extremo norte y cedieron su territorio a los filisteos. Finalmente, Benjamín quedó asimilado en parte por el norte y en parte por el sur. Los moabitas, a la larga, conquistaron el territorio de Rubén.
Saúl, el primer rey, oriundo de Gabaa, de Benjamín, hizo un supremo esfuerzo por unir a todas las tribus bajo su gobierno central. Benjamín, tribu central, favorecía este propósito; pero circunstancias especiales echaron por tierra sus ambiciones. Sin embargo, David, del sur, lo logró. Durante los primeros siete años, David tuvo que limitarse a reinar únicamente en el sur. Las tribus del norte permanecieron fieles (más por sentimentalismo que por convicción) al heredero de Saúl. Pero al morir este, los del norte se sintieron peligrosamente huérfanos de autoridad y se sometieron gustosos al dominio davídico. Fue así, entonces, como por primera vez «los hijos de Israel» estuvieron todos bajo un solo gobierno central, cuya capital era Jerusalén. Es lamentable, pero esta unidad política solo se mantuvo durante los reinados de ® David y ® Salomón. De ahí en adelante dos naciones iniciarían su historia independiente aunque paralela: al norte, Israel, con su capital Samaria; al sur, Judá, con Jerusalén por capital.
La nación de Israel inicia su historia independiente con la rebelión de Jeroboam en el 931 a.C. La idea de ser gobernados indefinidamente por una dinastía sureña y desde una capital también del sur, no era nada atractiva para el núcleo norteño. Pasada la férrea dictadura salomónica, Jeroboam, que huyó de Salomón y se refugió en Egipto, regresó rápidamente y, apoyado por Egipto, organizó la rebelión de las tribus del norte contra Roboam, que ya gobernaba en lugar de Salomón, su padre. La falta de tacto de Roboam y la superioridad numérica del norte inclinaron la balanza en favor de los insurgentes. Ya en el trono, Jeroboam I estableció su capital en Siquem, ciudad central y religiosa pero indefensa. Luego se trasladó a Tirsa y esta fue la capital hasta la fundación de Samaria. Jeroboam I tomó todas las medidas políticas y religiosas necesarias para mantener la separación, se consagró al fortalecimiento de su reino como entidad permanente e independiente de toda influencia, e intentó la reconquista del sur. Puede decirse que esta fue la primera etapa, muy inestable por cierto, en la vida de la nueva nación. Durante los primeros cincuenta años tres dinastías fueron arrasadas por completo: Nadab, hijo de Jeroboam I, que pretendió sucederlo, fue asesinado por Baasa, un oficial, que reinó cuarenta y dos años. Más tarde cuando Ela, hijo de Baasa, quiso suceder a este, también fue asesinado con toda su familia por Zimri, uno de sus oficiales. Este último pereció pocos días después de haber ascendido al trono a manos del general Omri.
Foto de Howard Vos
Turistas por el río Jaboc, en donde Jacob luchó con un ángel en la época de los patriarcas (Gn 32.22–32).
Una nueva etapa muy próspera y distinguida comienza para la nación israelita con el ascenso de Omri al trono. En adelante, las referencias a esta nación quedarían consignadas en los anales de los asirios mencionándola no como el «reino de Israel», sino como la «casa de Omri». Omri fundó la ciudad de Samaria y estableció allí su capital. Samaria sería luego tan famosa para Israel como lo fue Jerusalén para Judá. La dinastía de Omri duró apenas cuarenta y tres años (884–831 a.C.), pero hubo en ella cuatro reyes, tres de ellos fueron mundialmente famosos por sus actividades y valentía: Omri, Acab y Joram. Fueron días en que los reinos de Judá e Israel mantuvieron una estrecha amistad; celebraron alianzas y pelearon juntos guerras victoriosas. Fueron también los días en que profetas de la talla de Micaías, Elías y Eliseo ejercieron su ministerio.
Durante este período menudearon los triunfos de Israel sobre sus vecinos inmediatos, pero al mismo tiempo empezó a cernirse sobre la vida de la nación la fatídica sombra de los Asirios. Estos habían arreglado sus problemas intestinos, y se sentían capaces de conquistar las naciones del Occidente. Entonces, Acab reunió una coalición de reyes vecinos, a la que él mismo contribuyó con mil carros de guerra y diez mil soldados de infantería (muestra indudable de su poderío), y salió al paso de los asirios. Logró apagar los ímpetus conquistadores de estos en la famosa batalla de Qarqar (853).
Con la sangrienta revolución de Jehú, a quien Eliseo ungió en secreto como rey de Israel, terminó la dinastía de Omri y comenzó para Israel un nuevo período que va del 842 al 745, todo bajo la nueva dinastía iniciada por Jehú. Este período se caracterizó, en su primera parte (842–786), por lo siguiente:
Foto de Werner Braum
La fortaleza de Masada en la cumbre de una montaña, en donde un grupo de rebeldes judíos resistió hasta la muerte contra el ejército romano en 73 d.C. Cuando los romanos escalaron finalmente la montaña y traspasaron las defensas, los judíos se suicidaron para que no los capturaran.
1. La aniquilación de toda la descendencia de Omri, la cual se extendería hasta el reino de Judá.
2. La abolición del sistema de alianzas que había logrado conseguir la dinastía de Omri, y con el que dicha dinastía estuvo a punto de aunar nuevamente a las dos naciones.
3. La subordinación de Asiria bajo Salmanasar III.
Toda esta decadencia sucede bajo Jehú, quien estaba más interesado en la venganza que en la estabilidad y el fortalecimiento del reino.
Ramsés II de Egipto se postra ante sus dioses con una ofrenda. Muchos eruditos creen que este Ramsés fue el faraón gobernante en el tiempo del éxodo.
Los siguientes dos reyes, Joacaz (814–798) y Joás (798–782), poco pudieron hacer dentro de las condiciones que heredaron de Jehú. No obstante, la nación de Israel resurgió vigorosamente bajo la próspera, pacífica y larga administración de Jeroboam II (782–753) y bajo el corto reinado de su hizo Zacarías (753–752), con quien terminó la dinastía de Jehú y comenzó el trágico fin de la nación. Las profecías de Amós y Oseas muestran claramente la gran administración de Jeroboam II.
Después de esto, lo que restaba a Israel como nación eran escasos treinta años. Una serie de crímenes palaciegos (Salum mató a Zacarías, Manahem a Salum y Peka a Pekaía, el hijo de Manahem) y la deposición de Peka por Tiglat-pileser III de Asiria, para colocar en su lugar a su favorito Oseas (732–723), condujo a Israel rápidamente a su fin. A la muerte de Tiglat-pileser III, Oseas creyó poder independizarse de Asiria, y esto solo provocó la ira de Salmanasar V. Este sitió a Samaria, la cual finalmente cayó en manos de Senaquerib en el 722 a.C. Los israelitas fueron llevados al cautiverio y la nación desapareció definitivamente.
FUENTE:
Nelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998.
JACOB
05 abr 2009 Comentarios desactivados
in Historia de la Civilización, Historias de la Biblia, Israel Etiquetas: Jacob, pueblo hebreo
JACOB
(el que toma por el calcañar o el que suplanta). Padre del pueblo hebreo, cuya vida transcurrió, probablemente, en el siglo XVIII a.C. Fue hijo de Isaac y Rebeca y hermano gemelo de Esaú. Nació como respuesta a la oración de fe de su padre (Gn 25.21). Su historia aparece en Gn 25.21–50.14. Desde antes de nacer, su madre supo, por revelación divina, que en su seno se originarían dos grandes naciones ya divididas entre sí. Esaú nació primero, pero Jacob le siguió asido de su talón (Gn 25.22–26). Según la Ley antigua, la primogenitura le correspondía a Esaú, pero Jacob, con notable astucia, la consiguió de su hermano a cambio de un guisado (Gn 25.29–34; Heb 12.16).
Aconsejado por su madre, Jacob obtuvo con engaño la bendición paterna (Gn 27.1–29), y Esaú, indignado, prometió matarlo (Gn 27.41). Como consecuencia, Rebeca misma se vio obligada a procurar que Isaac enviara a Jacob a Harán, con el pretexto de elegir esposa allí (Gn 27.42–28.5; Os 12.12). Durante su viaje Jacob tuvo una visión que le afectó profundamente: veía una escalera que llegaba hasta el cielo y ángeles de Dios que subían y bajaban. En aquel lugar Dios confirmó a Jacob el pacto con Abraham. Jacob erigió un altar, llamó a aquel lugar ® Bet-el (casa de Dios) e hizo voto ante Dios (Gn 28.11–22).
Una vez en Harán Jacob permaneció con su tío Labán, a quien sirvió siete años para poder recibir a Raquel como esposa. Sin embargo, debió trabajar siete años más, Labán le entregó primero a Lea, su hija mayor (Gn 29.9–28). De Lea, Jacob tuvo seis hijos varones: Rubén, Simeón, Leví, Judá, Isacar y Zabulón, y una hija, Dina; de la esclava de Lea tuvo a Gad y Aser. De la esclava de Raquel tuvo a Dan y Neftalí. Como respuesta divina a los ruegos de Raquel también tuvo con ella dos hijos, José y Benjamín, quienes llegaron a ser los favoritos de Jacob. Todos, excepto Benjamín que nació en el camino de Efrata (Belén) y costó la vida de su madre (Gn 35.16–19), nacieron en Padan-aram (Gn 35.23–26).
Gracias a su astucia, Jacob prosperó tanto que provocó la envidia de los hijos de Labán. Como consecuencia, para zanjar las desavenencias y por indicación divina, se volvió a Canaán, pero Labán lo persiguió y alcanzó. Este le propuso celebrar un pacto (Gn 31), se separaron amistosamente y Jacob pudo proseguir su viaje. Al pasar por Mahanaim le salieron al encuentro ángeles de Dios (Gn 32.1, 2). Por temor de su hermano Esaú, planeó hábilmente el encuentro con él. La noche anterior luchó con el ángel de Jehová y, en consecuencia, obtuvo una bendición. Fue entonces cuando recibió el nombre de Israel, «el que lucha con Dios» (Gn 24.32; Os 12.3, 4), nombre que se perpetuó en «los hijos de Israel» (Gn 42.5; 45.21), y llegó a abarcar a todo el pueblo elegido de Dios. Jacob llamó a aquel lugar Peniel (el rostro de Dios).
Después de su reconciliación con Esaú, Jacob se instaló en Siquem (Gn 33.18), pero debido al ultraje de que fue objeto su hija Dina, y a la consecuente venganza de Simeón y Leví contra la ciudad, tuvo que dejar Siquem. Marchó a Bet-el, donde Dios le confirmó sus promesas (Gn 35.1–15). Después llegó a Hebrón, a tiempo para sepultar a su padre (Gn 35.27–29).
La predilección de Jacob por José y los sueños de este le crearon serios problemas de celos entre sus hijos. Una día los propios hermanos vendieron a José y le hicieron creer a Jacob que había muerto (Gn 37). No sería sino años después, cuando fueron a Egipto debido a una escasez de alimentos, que Jacob y el resto de sus hijos descubrirían que el gobernador de aquella tierra era José (Gn 42–45). Jacob y sus demás hijos se instalaron en la tierra de Gosén, donde vivió diecisiete años más (Gn 46–47.28). Murió cuando tenía más de ciento treinta años, rodeado de sus hijos y después de otorgar a cada uno su bendición (Gn 48 y 49). Lo llevaron a Canaán para sepultarlo en la cueva de Macpela, como siempre deseó (Gn 50.1–14).
El nombre de Jacob aparece en las genealogías de Jesús (Mt 1.2; Lc 3.34). Es muy significativo que se mencione con Abraham e Isaac ocupando un lugar predominante en el Reino (Mt 8.11; Lc 13.28). Los Evangelios Sinópticos registran la mención que Jesús hace de Éx 3.6 (Mt 22.32; Mc 12.26; Lc 20.37). Esteban menciona a Jacob en su discurso (Hch 7.12–15, 46), y Pablo en Ro 9.11–13; 11.26. Finalmente el patriarca aparece en Heb 11.21 como uno de los héroes de la fe.
Otro Jacob, padre de José, aparece en la genealogía de Jesús según Mt 1.16.
FUENTE:
Nelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998.
imagen:http://www.luispita.com/uploaded_images/jacob_angel_delacroix-782504.jpg
10 cosas que hizo Jesús en la cruz por nosotros
02 dic 2008 12 comentarios
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10 cosas que hizo Jesús en la cruz por nosotros
Autor:Paulo Arieu
Descargar (10-cosas-que-hizo-jesus-en-la-cruz-por-nosotros.pdf)
Ahora quisiera ver algunos puntos y algunos comentarios al respecto de que fue lo hizo Cristo por nosotros en la cruz:
1. Nos salvó:
Dios nos regalo la salvación tremenda, mediante el acto de Jesús en la cruz del calvario
“Aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe” (Ef. 2.5-9 RVR 1960)
En el documento electrónico titulado Efesios -Salvos por gracia (2.8-10), de la sección de cursos bíblicos BibleCourses.com, La Escuela Mundial de Misiones La Verdad para Hoy de Searcy, Arkansas, una organización que está dedicada al evangelismo mundial, nos dice que «La palabra “gracia” es uno de los términos clave de la Biblia. La palabra original del hebreo conlleva la idea de doblegarse o inclinarse. Eventualmente, llegó a incluir la idea de “favor condescendiente”, o de mostrar preferencia a alguien inesperadamente. Piense en un rey el cual se molesta en hacer algo bondadoso por un siervo, motivado por la pura generosidad de su corazón. Cada vez que la Biblia menciona la gracia de Dios hacia el hombre, ella hace énfasis en la inmerecida naturaleza de la acción. Dios muestra bondad hacia nosotros motivado simplemente por el amor y la preocupación de su parte, no porque nosotros merezcamos de alguna manera lo que él nos da. La gracia es algo que Dios elige ofrecernos por su voluntad, no es algo que él está obligado a darnos.» (1)
En el documento electrónico titulado Efesios -Salvos por gracia (2.8-10), en la sección de cursos bíblicos BibleCourses.com, de La Escuela Mundial de Misiones La Verdad para Hoy de Searcy nos dice Tres cosas respecto al pasaje:
a. Que «Pablo complementó su afirmación de que la salvación es por gracia con dos declaraciones explicativas. Ambas dan a conocer en qué forma la gracia es un don. Esto fue lo que esencialmente dijo: “Nosotros no logramos la salvación por medio de nosotros mismos. Fue Dios el que nos la dio a nosotros. La salvación no es un buen trabajo hecho de nuestra parte. Es totalmente el don de Dios”. Después, Pablo volvió a hacer énfasis en que nuestra salvación no se basa en obras. No es un premio el cual recibimos por algún logro destacado de nuestra parte. Nadie jamás será salvo por obras diseñadas para ganar la aprobación de Dios. Pablo excluyó “cualquier posibilidad de salvación logrado por uno mismo.
b. «La segunda palabra clave que se encuentra en el versículo 8 es “salvos” (del griego: sozo). El verbo es pasivo. Hace énfasis en lo que se nos ha hecho. Nosotros no nos salvamos a nosotros mismos. Es Dios quien nos salva. Dios actúa a favor nuestro. Nuestra salvación da testimonio del actuar de Dios en nuestras vidas. La palabra original “salvos” sugiere la idea de “ser rescatado, liberado”. La gracia de Dios nos rescató. En el contexto del capítulo 2, podemos ver lo que esto conllevó. Antes de que la gracia de Dios fluyera a nuestras vidas, estábamos muertos —completamente ajenos a Dios (2.1), bajo el control del diablo (2.2), y destinados como pecadores a enfrentar el juicio de Dios (2.3). La gracia de Dios nos liberó. Su gracia nos trasladó de la muerte a la vida. Su gracia nos liberó del control del diablo. Su gracia nos libró de tener que enfrentar a Dios en juicio como pecadores condenados. Por gracia, hemos sido salvos.
c. La tercera palabra clave del versículo 8 es “fe” (del griego: pistis). La salvación que nos llega por gracia nos llega a través del canal de nuestra fe. Debemos tener fe para recibir el ofrecimiento lleno de gracia que Dios hace de salvación. Dios espera que nosotros depositemos nuestra confianza en él, y que actuemos movidos por las palabras y promesas suyas, pero nuestra fe activa no debe ser jamás vista como una forma de ganar nuestra salvación » (2)
“Más ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna
Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor Nuestro” (Ro. 6.22-23 RVR 1960)
“Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios. Pues está escrito: Destruiré la sabiduría de los sabios, y desecharé el entendimiento de los entendidos. ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el escriba? ¿Dónde está el disputador de este siglo? ¿No ha enloquecido Dios la sabiduría del mundo? Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación.” (I Cor. 1:18-21)
El Portal de UBLA (Unión Bautista Latinoamericana) “ublaonline.org”, en un estudio sobre I de Corintios, texto seleccionado 1º Corintios 1: 18-31 comenta que:
La “palabra de la cruz” en griego (o logos …tou staurou) fue traducida en otras versiones de la Biblia por “la predicación de la cruz” (LA) “la doctrina de la cruz” (NC) “el mensaje de la cruz” (NBE) “el lenguaje de la cruz” (EP) La puerta de la perdición de la humanidad se abrió por la desobediencia, cuando Adán y Eva comieron el fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal. Cuando hicieron esto “se les abrieron los ojos” y comenzaron a ver las cosas de manera diferente; a tener nuevos sentimientos y con ellos perdieron su sencillez y pureza. No obstante, la puerta de la salvación está en el lado opuesto: se abre por la obediencia y no por el conocimiento del bien y el mal. El árbol es “el árbol de la cruz” y por lo tanto no es atractivo, ni codicioso y a la vista su fruto no parece tan bueno para comer. Si por el conocimiento todos se perdieron, ahora por la locura, todos pueden ser salvos. Por eso, la cruz pierde su eficacia y queda sin poder cuando se le quita su fealdad y se la adorna, cuando se juega con la lógica y la razón para hacerla más “digerible” a la vista de los filósofos y de los que hacen de la ciencia su mentor. Existe una diferencia entre “las palabras de sabiduría” y “la palabra de la cruz”. La primera gratifica y satisface, pero la segunda tiene poder. Una alaba, la otra transforma. Una “abre los ojos” la otra salva. Una llena al hombre de orgullo, la otra llena al hombre de humildad. Una aleja al hombre de Dios y la otra lo atrae.
Dios había observado que su pueblo había adoptado un lenguaje religioso, se expresaba correctamente, empleaba bien las formas para celebrar el culto, sabía cuando debía hablar y cuando callar. Repetía los mandamientos y ordenanzas, recitaba oraciones, citaba textos extensos de la Biblia y entendía su significado, discernía lo primario de lo secundario y desarrollaba una exégesis correcta, pero su corazón estaba en otra cosa y muy lejos de Dios. Entonces Dios dijo que destruiría todo ese conocimiento y lo hizo mediante Jesucristo quien confundió a los escribas y doctores de la ley y a toda la gente hablándoles por parábolas para que no entiendan “para que viendo, vean y no perciban, y oyendo, oigan y no entiendan; para que no se conviertan y les sean perdonados los pecados” (Marcos 4:12) y a los que no eran judíos hizo que el evangelio les pareciera una locura. ¿Para qué? Para que los que se dispongan a seguir a Cristo no lo hagan porque tienen todas las respuestas sino porque han creído en El de todo corazón y estaban dispuestos a obedecer a toda costa, aun sin entender.
La palabra “predicación” en este caso proviene del griego (kerusso) y significa “vocear, anunciar como un heraldo, proclamar, dar a conocer, predicar”. Es importante esta palabra para nosotros porque tiene dos enfoques
(1) El enfoque en la forma de dar el mensaje. El énfasis recae sobre el método de transmisión. Es la “locura de la predicación”. Cuando se predica se ingresa en el camino escogido por Dios para salvar a los que creen y no debemos desestimar su valor, porque es más que la enseñanza, que la música, el arte, el diálogo, el testimonio personal o cualquier otro medio de comunicación.
(2) El enfoque en el contenido. La palabra kerigma significa también “lo que se predica” Es el contenido. Un contenido que a los oídos de los incrédulos parece locura o una tontería, pero con un gran poder transformador. La forma y el contenido hacen de la predicación el método de Dios para salvar a la humanidad. » (3)
2. Nos justificó
“Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.” (Ro. 5:1 RVR 1960)
En una artículo titulado “doctrinas bautistas – La justificación”, del portal web del Fundamental Baptist Institute”, nos explica ¿Qué es la Justificación?:
«a. La justificación es el acto mediante el cual Dios declara justo al injusto.
b. No significa hacer al pecador justo, sino declarar que es justo, Aun los justificados no son completamente justos en sus vidas.
c. Es más que el perdón. El perdón libra de la condena del pecado, pero no de la culpabilidad. A veces los oficiales perdonan a un reo, pero esto no significa que es culpable.
d. En la justificación, Dios no solamente perdona al pecador, sino que también lo declara justo y libre de la culpabilidad de su pecado. Delante de Dios es como si nunca hubiera pecado–Entonces tiene paz para con Dios. (Romanos. 5:1).
e. ¿Cómo pueden ser justificados delante de Dios los hombres?
1. La gracia Dios es el origen de la justificación. (Romanos. 3:24). Recuerden que “gracia” significa “favor inmerecido”.
2. La sangre de Cristo es la base de la justificación. (Romanos. 5:9). Dios mira al pecador que acepta a Cristo como si no tuviese pecado porque la sangre de Cristo lo limpia de toda maldad.
3. La fe es el medio de recibir la justificación. Se trata de fe en el Señor Jesucristo como Salvador. (Romanos 3:28; 4:5; 5:1). En el momento en que cree el pecador en Cristo, es justificado delante de Dios. Es un acto instantáneo, no progresivo. » (4)
3. Nos reconcilió con el Creador
“Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos. Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno. Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida. Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación. “(Ro. 5:6-11 RVR 1960)
La reconciliación con Dios
En un documento electrónico titulado “Sección 2 ¿Qué dice la Biblia sobre la reconciliación?”, de la Zona internacional de información y aprendizaje de Tearfund, de la organización cristiana TLIZ (Tearfund Internacional Learning Zone), nos explica que «Nuestro modelo para la reconciliación es la reconciliación con Dios mediante Jesucristo. El primer capítulo de Génesis nos habla de la creación de Dios. Dios creó los cielos y la tierra. Dios vio que lo que estaba creando era ‘bueno’. Luego creó al hombre y a la mujer y los declaró ‘muy buenos’. Adán y Eva vivieron en la tierra de Dios siendo bendecidos por El (v. 28). La gente experimentó ‘shalom’ (la paz) con Dios, entre sí y con el medio ambiente. Sin embargo, Génesis 3 nos habla de que la buena creación de Dios se echó a perder por el pecado. La paz del jardín del Edén fue destruida. Se rompió la relación de la gente con Dios lo cual dio como resultado una ruptura de las relaciones entre la gente y entre ésta y el medio ambiente. El resto de la Biblia es una historia del plan de Dios para restaurar su creación – para devolverle la buena relación con El. Isaías 9 profetiza la venida de Jesús. El versículo 6 lo describe como ‘Príncipe de Paz’. El Nuevo Testamento adopta la idea hebrea de shalom como una plenitud en la presencia de Dios. Shalom, o paz, proviene de la muerte de Jesús en la cruz. Colosenses 1:19-20 dice ‘Por cuanto agradó al Padre que en El habitase toda plenitud y por medio de El reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz’. Jesús devuelve a la gente la buena relación con Dios, con ellos mismos, y con la creación como un todo. Apocalipsis 21:3-4 nos dice que en el cielo Dios morará con ellos y ‘ya no habrá muerte, ni habrá más llanto ni clamor, ni dolor’.
Los cristianos deberían comprometerse a reconciliar a la gente con Dios. En Corintios 5:18-20 Pablo nos dice que Dios nos ha dado el ministerio de la reconciliación. Nos llama ‘embajadores de Cristo’ para compartir el mensaje de reconciliación con los demás. Este es nuestro llamado a dar testimonio a los que aún no están reconciliados con Dios por medio de la cruz. En la Biblia, la reconciliación con los demás acompaña la reconciliación con Dios. Nuestra respuesta a la gracia salvadora de Dios se expresa a través de nuestra respuesta a los demás. La Biblia muestra que la ruptura de las relaciones es la causa de la pobreza, la marginación y el conflicto. Vivimos en un mundo donde la rebelión contra Dios ha dado como resultado el egocentrismo que, a su vez, origina la exclusión, falta de confianza, codicia e injusticia. El propósito de Dios es la reconciliación y la comunidad. Hay muchos pasajes en el Nuevo Testamento donde se enfatiza la unidad cristiana; además, se proporcionan pautas sobre cómo vivir en paz con los demás.» (5)
4. Nos redimió del pecado
El Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, nos explica que es la redención:
«Los israelitas llamaban “redención” al acto de vengar la sangre de un pariente; al que lo hacía llamaban “redento” (Num 35.12, 19, 21, 27; Deut 19.6, 12, 13). Pagar para que dejaran en libertad a uno que estaba vendido era también redimir o rescatar (Lev 25.48). Redentor era asimismo el que compraba las tierras de un pariente difunto, para que no se perdieran (Rt 4.1–7). Entre los israelitas se podía redimir la vida de una persona o de un animal, como en el caso de los primogénitos (que a Dios había que entregar). Para ello era necesario pagar un precio, el cual se debía entregar al sacerdote (Éx 13.13, 15; Lev 27.27; Num 18.15, 16).
En su obra a favor de los hombres, Dios es redentor por excelencia. La liberación de los israelitas de la esclavitud en Egipto es un acto de redención (Éx 6.6) de parte de Jehová Dios. La idea principal en la redención es soltar o liberar. El Pecado mantiene al hombre en servidumbre y, por tanto, la salvación incluye el librarlo de esa esclavitud. En Cristo Jesús, Dios pagó el precio completo de la redención del género humano (Col 1.13). Redención es liberación del poder de las tinieblas, a fin de vivir bajo la soberanía o el reino del amor de Dios. En el Antiguo Testamento, la esperanza de Job está puesta en Dios su redentor (Sal 19.25). Asimismo, David considera a Dios su redentor (Sal 19.14), y el profeta Isaías destaca este concepto; trece veces aparece el término en ese libro profético (por ejemplo, 41.14; 43.14; 44.6).
En el Nuevo Testamento la doctrina de la redención es cardinal. Todos las personas están esclavizadas por el pecado, y son “hijos de ira” (Ef. 2.1–3; 2 Ti 2.26); necesitan, por tanto, ser redimidos. Entre los del pueblo de Dios eran muchos los que esperaban la redención divina. Ana, la viuda profetisa, confió y declaró que el niño Jesús, a quien logró conocer en el templo, era quien satisfaría esa esperanza (Luc 2.36–38).
Jesucristo realiza esta redención (Ro 3.24; Gál 3.13) por medio de su Sangre vertida en la cruz (Ef. 1.7; Col 1.14). El mismo habló de “dar su vida en rescate por muchos” (Mat 20.28); y Pablo dice que Cristo “se dio a sí mismo en rescate por todos” (1 Ti 2.6) para una redención que es eterna (Heb 9.12). Él, pues, tomó nuestro lugar, y recibió el castigo que nosotros merecíamos por nuestros pecados. Por tanto, un efecto justo y lógico de esta obra redentora en nosotros debe ser glorificar a Dios mediante una vida pura y fructífera, tanto en lo material como en lo espiritual. La redención abarca al hombre como un todo y como tal lo transforma (1 Cor 6.20). La redención culminará gloriosamente en la Resurrección (Hch 26.18; Ro 8.15–23; 1 Cor 15.55–57).»(6)
5. Perdonó nuestros pecados
“Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí, y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.” (Gál. 2:20 RVR 1960)
El Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia explica que el perdón «es una Doctrina distintiva del cristianismo y expresión de una experiencia espiritual. Presupone tres cosas:
(1) que el hombre ha pecado; es decir, ha infringido la Ley divina (Pecado);
(2) que ha reconocido su falta y está arrepentido (Mar 1.4 Arrepentimiento) y
(3) que Dios, en su amor y en su gracia, ha remitido la culpa y ha puesto el medio para que el hombre reciba el perdón. El perdón viene a ser, entonces, la fuerza poderosa que remueve el obstáculo espiritual y hace posible que la criatura humana se reconcilie y restablezca su amistad con Dios.
La idea básica del perdón, cuando se usa en relación con el pecado, es la de cancelar una deuda; quitar la barrera y efectuar la Reconciliación; erradicar el pecado. Sin el perdón, que solo Dios puede conceder, el hombre está irremisiblemente condenado a la perdición eterna. Por eso, el mensaje del perdón es una maravillosa esperanza de vida.
En la Biblia el perdón aparece asociado con la doctrina de la Expiación; esto es, la necesidad del sacrificio para vindicar la Justicia ofendida de Dios (por ejemplo, Lev 17.11). En el Nuevo Testamento la muerte de Cristo en la cruz es la garantía divina del perdón. “En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia” (Ef. 1.7).
La Biblia afirma ampliamente que es Dios el que perdona (Neh 9.17; Dan 9.9). El rey David se arrepintió de su pecado, lo confesó a Dios y fue perdonado (Sal 32 y 51). El perdón de Dios incluye el no acordarse más del pecado (Jer 31.34), y el sepultarlo “en lo profundo del mar” (Miq 7.19). El Nuevo Testamento declara la autoridad de Cristo para perdonar: “Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados…” (Mar 2.10; cf. Hch 13.38).
Los cristianos deben imitar a Dios, perdonándose unos a otros (Ef 4.32). Por eso también se deben confesar las faltas entre sí (Stgo 5.16). Todos los pecados pueden ser perdonados menos uno: la blasfemia contra el Espíritu Santo (Mat 12.31, 32). Pero no se nos dice cuál sea esta blasfemia. Es de entenderse, sin embargo, que el pecado imperdonable es el de la incredulidad, cuando el hombre obstinadamente rechaza el testimonio que el Espíritu Santo le da de Jesucristo como el Salvador del alma. La incredulidad cierra la puerta del perdón.» (7)
6. Selló el Nuevo Pacto
“Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados” (Mat.26:27-28 RVR 1960)
“El cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, mas el espíritu vivifica.” (II Cor.3:6 RVR 1960)
“Y si el ministerio de muerte grabado con letras en piedras fue con gloria, tanto que los hijos de Israel no pudieron fijar la vista en el rostro de Moisés a causa de la gloria de su rostro, la cual había de perecer, ¿cómo no será más bien con gloria el ministerio del espíritu? Porque si el ministerio de condenación fue con gloria, mucho más abundará en gloria el ministerio de justificación. (II Cor.3:7-9 RVR 1960)
“En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa” (Ef.1:13 RVR 1960)
“Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.” (Ef.4:30 RVR 1960)
Pacto:
El Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia nos da el Concepto Teológico de la palabra pacto en El Nuevo Testamento:
«La promesa de un nuevo pacto (o sea, una renovación decisiva y final del pacto eterno) se cumplió en Jesucristo II Cor 1:19, 20). Como el segundo Adán (I Cor 15.45ss) e imagen de Dios (Col 1.15), Cristo cumple con los requisitos del pacto por parte de todos los hombres y así renueva la imagen divina en el hombre (Ro 5.12–21; II Cor 3.18). Cristo forma su Iglesia en la que nada puede prevalecer (Mat 16.18), y nos somete a un lavamiento con agua vivificadora e inmortal, como en el caso de Noé (I Pe 3.20s).
En Cristo se cumplen las promesas del pacto hecho con Abraham (Luc 1.54, 55, 72–75) y con David (Luc 1.68–71) y las estipulaciones del pacto mosaico con Israel (Mat 5.17, 18). El nuevo pacto se funda en la sangre de Cristo, su Mediador (Heb 12.24), quien identificó este pacto (Luc 22.20; I Cor 11.25) con el pacto eterno (Mat 26.28; Mar 14.24, BJ).
Puesto que el nuevo pacto representa una confirmación del pacto eterno, las promesas y provisiones fundamentales de los pactos anteriores permanecen vigentes ((Ef. 2.12; 2 Ti 3.15–17). El Pueblo de Dios todavía se llama “Israel” (Gál 6.16), y se desarrolla a partir del núcleo de judíos creyentes (Ro 11.1–6). Sin embargo, del Olivo se desgajan a los judíos incrédulos y se injertan (Ro 11.7–24) y hacen miembros de la familia de Dios (Ef. 2.11–22) a los gentiles creyentes. Sigue en efecto el deber de levantar una descendencia santa (Tit 2.14; 1 P 2.9), y ahora este deber incluye la labor evangelizadora (Mat 28.19, 20; I Cor 4.15; etc.; cf. Deut 6.7–9).
El nuevo pacto se destaca sobre todo por el gran desarrollo del ministerio del Espíritu Santo (Hch 2; II Cor 3.4–18; etc.). Hebreos explica la superioridad del nuevo pacto (9.16, 17), y tanto allí como en Gál 3.15–17 la garantía del pacto es la muerte de Cristo, “porque el testamento con la muerte se confirma”. Su finalidad también se acentúa por el uso del concepto de un “Testamento”, que es otro significado del griego diatheke (Circuncisión; Bautismo).» (8)
7. Nos abrió el camino al Lugar Santísimo
“Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne, y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura. Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió. Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.” (Heb. 10:19)
Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro. (Heb. 4:16 RVR 1960)
“Aquel primer pacto entre Dios y su pueblo contenía ciertas normas para la organización del culto, y también un santuario terrenal. El santuario estaba formado por dos salas. En la primera, conocida como Lugar Santo, se encontraban el candelabro de siete brazos y la mesa sobre la que estaban los panes llamados de la proposición. Luego, separada por una cortina, se encontraba la segunda sala o Lugar Santísimo, donde estaban el altar de oro del incienso y el arca del pacto, totalmente recubierta de oro puro. En esta arca se guardaba una urna de oro que contenía un poco de maná, y también la vara de Aarón que había reverdecido, y las tablas de piedra sobre las que fue escrito el primer pacto. Por encima del arca, como protegiendo su cubierta (llamada el propiciatorio), dos gloriosos querubines, uno frente al otro, extendían sus alas sobre ella. Pero respecto de estas cosas no vamos a detenernos ahora en los detalles. Con todo así dispuesto, los sacerdotes entraban continuamente en el Lugar Santo para cumplir con los oficios propios del culto; pero en la sala de más adentro, en el Lugar Santísimo, únicamente podía entrar, una sola vez al año, el sumo sacerdote. En tan especial ocasión, llevaba como ofrenda a Dios sangre de sacrificio, y la rociaba sobre el propiciatorio en expiación por sus propios pecados y por los pecados cometidos involuntariamente por el pueblo. De este modo, el Espíritu Santo daba a entender que, en tanto la primera sala del santuario permaneciera en pie, aún no estaba abierto el camino al Lugar Santísimo, o sea a la presencia de Dios. Esto es hoy día un símbolo para nosotros, según el cual las ofrendas y sacrificios presentados como parte del antiguo culto no alcanzaban a limpiar la conciencia de quienes los ofrecían, porque solo consistían en ciertos ritos relativos a la comida, la bebida y las abluciones diarias, y a determinadas disposiciones sobre el tratamiento de la carne antes de comerla. Todo eso eran prácticas que debían mantenerse vigentes hasta el momento de la llegada de un nuevo orden de cosas. Pero ahora Cristo ya ha venido, y lo ha hecho como sumo sacerdote de los bienes prometidos. Porque él entró en el santuario celestial, más amplio y perfecto, que no fue hecho por manos humanas ni pertenece a este mundo, y llevó sangre al Lugar Santísimo, una sola vez y para siempre; pero no sangre de machos cabríos o de becerros, sino su propia sangre, con la que aseguró nuestra eterna redención. Y si bajo el antiguo orden de cosas podía santificarse y purificar a los que estaban impuros a causa del pecado, rociándolos con sangre de toros y machos cabríos, y con cenizas de becerra, con mucha mayor eficacia la sangre de Cristo limpiará vuestras conciencias de las obras que llevan a la muerte. Él, sin mancha alguna de pecado, se ofreció a sí mismo a Dios mediante la acción del Espíritu eterno, para que vosotros podáis servir ahora al Dios vivo. De este modo, Cristo es mediador de un nuevo pacto, a fin de que, habiendo obtenido con su muerte el perdón de los pecados cometidos durante el tiempo del pacto anterior, los llamados por Dios reciban la promesa de la herencia eterna. Para que un testamento entre en vigor, es menester que el testador haya muerto. Sólo después de su muerte tiene vigencia el testamento; pero mientras el testador vive, ningún heredero recibe los bienes legados. Por lo cual ni siquiera el primer pacto se instituyó sin mediar sangre de sacrificio. Moisés, tras comunicarle al pueblo los mandamientos de la ley de Dios, tomó sangre de becerros y machos cabríos, y después de mezclarla con agua la roció con ramas de hisopo y lana escarlata sobre el libro de la ley y sobre todo el pueblo, diciendo: Esta es la sangre del pacto que Dios hace con vosotros, y que os ordena que guardéis. De igual forma, roció con sangre el santuario y todos y cada uno de los utensilios dedicados al culto. Se puede decir que bajo aquella ley casi todo podía purificarse con sangre, y que si no se derramaba sangre, no podía haber perdón de pecados. Por eso, Moisés tuvo que purificar con sangre el santuario terrenal, que con las cosas que contenía simbolizaba las celestiales; pero las propias cosas celestiales requerían mejores sacrificios. Cristo no entró en el santuario terrenal, hecho por manos humanas como símbolo del verdadero, sino que entró en el mismo cielo para presentarse delante de Dios a favor nuestro. Y tampoco entró como un sumo sacerdote terrenal, que cada año ha de ofrecer la sangre de un animal en el Lugar Santísimo. Si le hubiera sido necesario ofrecerse muchas veces, también muchas veces habría tenido que morir desde que el mundo es mundo; pero no fue así, sino que en estos tiempos del fin se presentó para entregarse a sí mismo en sacrificio, una vez por todas, para quitar de en medio el pecado. Y así como para todos está establecido que muramos una vez y comparezcamos después ante el juicio de Dios, así también Cristo fue ofrecido una sola vez en sacrificio para quitar los pecados de muchos. Y cuando él, en su momento, aparezca por segunda vez, no será ya para quitar el pecado, sino para traer salvación a los que le esperan.” (Heb. 9 Castillian)
8. Nos dio la vida eterna
“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.” (Ef. 2:8,9 RVR 1960)
“Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.” (Ro. 6:23 RVR 1960)
“Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna.” (Ro. 6:22 RVR 1960)
“Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.” (I Jn. 5:11,12 RVR 1960)
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito para que todo aquel que en él cree no se pierda, mas tenga vida eterna.”(Jn 3:16 RVR 1960)
“Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.” (Ap. 3:21 RVR 1960)
¿Que es la vida eterna?
Juan lo explica bien, sencillo, con pocas palabras:
“Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.” (Jn 17:3 RVR 1960)
La vida eterna, nos es explicada por “Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia”:
«Nueva y redimida existencia que Dios concede gratuitamente a todos los creyentes en Cristo Jesús. La vida eterna se refiere a cierta calidad o carácter de nuestra nueva existencia en Cristo, así como al carácter perpetuo de esta vida. En el Antiguo Testamento, esta frase solo aparece en Dan 12.2. Sin embargo, el concepto de la vida eterna está implícito en el mensaje de los profetas cuando describen el glorioso futuro que Dios ha prometido a su pueblo.
La mayoría de las referencias a la vida eterna en el Nuevo Testamento están orientadas hacia el futuro. Enfatizan el bendito carácter de la vida que se disfrutará para siempre en el futuro. Jesucristo aclaró que la vida eterna se le concede solo a los que se entregan por entero a Él (Mat 19.16–21; Luc 18.18–22). Las cartas de Pablo no hablan mucho de la vida eterna, y cuando lo hacen se refieren principalmente al futuro (Ro 5.21; 6.22; Gál 6.8).
La frase aparece más a menudo en el Evangelio de Juan y en I Juan. El apóstol enfatiza la vida eterna como una realidad y una posesión presentes en el cristiano (Jn 3.36; 5.24; I Jn 5.13). Juan declara que el creyente ya ha comenzado a experimentar las bendiciones del futuro aun cuando no sea en su plena expresión: “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” (Jn 17.3).» (9)
9. Y ahora nada nos puede separar de Dios
“estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.” (Filip. 1:6 RVR1960)
Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.” (Ro. 8:28 RVR 1960)
“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.” (Filip.:6:7)
“Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios y no de nosotros.” (II Cor 4:7 RVR 1960)
“Y el Señor os haga crecer y abundar en amor unos para con otros y para con todos, como también lo hacemos nosotros para con vosotros, para que sean afirmados vuestros corazones, irreprensibles en santidad delante de Dios nuestro Padre, en la venida de nuestro Señor Jesucristo con todos sus santos”. (I Tes. 3:12-13 RVR 1960)
En una artículo titulado “La Santidad y la Segunda Venida de Cristo” por. Reynaldo Estrada, de la Escuela de vida y libertad con Reynaldo Estrada, nos explica este pasaje y nos dice que:
«La palabra santidad es del griego jagiosune y no significa una santidad que es transferida o imputada por Dios, sino una posesión individual que se va edificando poco a poco a través de la obediencia a la palabra de Dios. Como la santidad implica una separación, entonces, ¿De qué se debían santificar o separar los creyentes del primer siglo? Los dos elementos más contaminantes del primer siglo eran el gnosticismo y el judaísmo y de estos dos elementos es que ellos debían santificarse o separarse. En su venida, el Señor quería encontrarlos separados del gnosticismo y judaísmo. En la segunda venida del Señor, el corazón de los tesalonicenses debía estar afirmado en la gracia que los mantenía separados del gnosticismo y del judaísmo. Pero no sólo su corazón debía estar santificado, sino también todo su ser, leemos en II Tesalonicenses.
“Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo. Fiel es el que os llama, el cual también lo hará”. (II Tes. 5:23)
Observa que la santificación completa de los Tesalonicenses “espíritu, alma y cuerpo” se iba a dar sólo en la venida del Señor. Estos tres componentes tenían que llegar irreprensibles para la venida del Señor, es decir, que debían llegar “disciplinados”.. Observa que es por medio de la “disciplina” que ellos participaban de la santidad
“Y aquéllos, ciertamente por pocos días nos disciplinaban como a ellos les parecía, pero éste para lo que nos es provechoso, para que participemos de su santidad”. (Heb. 12:10)
Sobre el “espíritu” Pablo recomendó en II Corintios.
“Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios”. (II Cor 7:1)
Fíjate, que aquí los Corintios eran los que tenían que perfeccionar su propia santidad ¿Cómo “Apartándose o limpiándose” de la contaminación de carne y de la contaminación del espíritu. La contaminación de carne aquí significa “no tocar” lo relacionado con las cosas inmundas del mundo material y la contaminación de espíritu a “no tocar” lo relacionado con las cosas inmundas del mundo espiritual como los ídolos. Por medio de la limpieza se perfeccionaba la santidad de los Corintios. Por eso, Pablo le decía a los Corintios en I Corintios
“Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios”. (I Cor. 6:20)
¿Qué les fue necesario a los creyentes del primer siglo?
“porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa. Porque aún un poquito, Y el que ha de venir vendrá, y no tardará. Mas el justo vivirá por fe; Y si retrocediere, no agradará a mi alma Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma”. (Heb. 10:36-38)
En medio de la presión de las tribulaciones del imperio romano les era necesaria la “paciencia” que es sinónimo de “perseverancia”, el autor de Hebreos dice ”habiendo hecho la voluntad de Dios”
¿Cuál voluntad? La de mantenerse en el camino del nuevo pacto (V.19-23) y permaneciendo en las reuniones de la iglesia (V. 25), para que no retrocedieran al judaísmo.
En el judaísmo se vivía por obra; pero en el cristianismo se vivía por fe, por eso, el apóstol les dice ”Más el justo por la fe vivirá”; y si retrocediere (al judaísmo), no agradaría al alma del Señor. Pero ellos no eran creyentes para retroceder para perdición, sino de fe para preservación del alma (vida).
Retroceder al judaísmo equivalía para ellos regresar a la ruina, la cual era el castigo del Dios vivo (V: 29 – 31) del año 70 d.C. que vino a aquellos que abandonaron el nuevo pacto de la gracia y regresaron al judaísmo, pisoteando el sacrificio de Cristo, teniendo por inmunda el valor de su sangre, y ultrajando al espíritu de Su gracia.
Ellos necesitaron paciencia para obtener la promesa, ¿Cuál promesa?
“En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria”. (Ef. 1:13-14)
Fue la promesa de la redención de la posesión adquirida, es decir, una promesa relacionada con la transfiguración de sus cuerpos en gloria. Ellos fueron sellados hasta esa redención que como herencia iban a adquirir. Sus cuerpos iban a poseer una herencia, ¿Cuál? Pablo la explicó en 1 Corintios 15:54 cuando esto corruptible sea vestido de incorrupción, y esto mortal de inmortalidad. Por eso, todos los creyentes del primer siglo tenían que seguir la santidad
“Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor”. (Heb. 12:14)
Ver al Señor equivalía a tener comunión con Dios. Fíjate, que la santidad tenía en el primer siglo mucha relación con la segunda venida de Cristo.
En qué sentido debían ellos seguir la santidad? Corría el año 67 d.C. cuando el autor de Hebreos les escribió esta carta, y había en ellos la tentación de caer de la gracia o regresar al judaísmo bajo las exigencias de la ley. Su santidad consistía en abandonar todo lo que se pareciera al judaísmo, es decir, enderezar las sendas para que los tambaleantes hebreos, no cayeran en apostasía, sino que entraran de lleno en el camino del nuevo pacto de la gracia, es decir que fueran sanados.
Todos los creyentes del primer siglo tenían a su alcance dos promesas: La redención de sus cuerpos y el ver al Señor. ¿Qué era ver al Señor? Era verlo viniendo en Su reino.
El creyente apercibido le vería viniendo y el no apercibido o preparado no podría verlo. Ese era el honor en el primer siglo. Esa era la esperanza de ellos. Era el premio por haber aguardado la palabra de Su paciencia en medio de tan terrible persecución romana. Por eso, el Señor Jesús le dijo a sus discípulos en Mateo
“Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor. Pero sabed esto, que si el padre de familia supiera a qué hora el ladrón habría de venir, velaría y no lo dejaría entrar en su casa. Por tanto, también vosotros estad preparados, porque el Hijo del hombre vendrá a la hora que no pensáis”. (Mat. 24:42-44)
La parábola de Mateo 25 sobre las 10 vírgenes necias y sensatas, también fue una ilustración a todos los creyentes del primer siglo a que estuvieron “preparados” guardando santidad versus los que no se guardaron irreprensibles para la Venida del Señor. Los creyentes “insensatos” no estuvieron presentes en la Venida del Novio por no estar preparados.
Entonces, esta fue la razón, porque la santidad estuvo relacionada con la segunda venida de Cristo en gloria para sus santos en el primer siglo. » (10)
10. Ahora somos su pueblo y herederos de sus promesas:
“Pero vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido para posesión de Dios , a fin de que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable;” (I Pe. 2:9 LBA)
“Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia. Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma, manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras. Por causa del Señor someteos a toda institución humana, ya sea al rey, como a superior, ya a los gobernadores, como por él enviados para castigo de los malhechores y alabanza de los que hacen bien. Porque esta es la voluntad de Dios: que haciendo bien, hagáis callar la ignorancia de los hombres insensatos; como libres, pero no como los que tienen la libertad como pretexto para hacer lo malo, sino como siervos de Dios. Honrad a todos. Amad a los hermanos. Temed a Dios. Honrad al rey. Criados, estad sujetos con todo respeto a vuestros amos; no solamente a los buenos y afables, sino también a los difíciles de soportar. Porque esto merece aprobación, si alguno a causa de la conciencia delante de Dios, sufre molestias padeciendo injustamente. Pues ¿qué gloria es, si pecando sois abofeteados, y lo soportáis? Más si haciendo lo bueno sufrís, y lo soportáis, esto ciertamente es aprobado delante de Dios. Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas; el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca; quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente; quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados. Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas”. (I Pe. 2: 9-25 RVR 1960)
“Saliste al encuentro del que con alegría hacía justicia, de los que se acordaban de ti en tus caminos; he aquí, tú te enojaste porque pecamos; en los pecados hemos perseverado por largo tiempo; ¿podremos acaso ser salvos? Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento. Nadie hay que invoque tu nombre, que se despierte para apoyarse en ti; por lo cual escondiste de nosotros tu rostro, y nos dejaste marchitar en poder de nuestras maldades. Ahora pues, Jehová, tú eres nuestro padre; nosotros barro, y tú el que nos formaste; así que obra de tus manos somos todos nosotros”. (Is. 64 RVR 1960)
“Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios…”. (Jn 1:12 RVR 1960)
“Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios”. (Ro. 8:14 RVR 1960)
“El entonces respondiendo, les dijo: Mi madre y mis hermanos son los que oyen la Palabra de Dios y la hacen” (Luc. 8:21 RVR 1960)
“…y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre, y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén.” (Ap. 1: 5-6 RVR 1960)
“…y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra”. (Ap. 5: 10 RVR 1960)
“Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros”. (Gál. 5: 13 RVR 1960)
“Por lo demás, hermanos, os rogamos y exhortamos en el Señor Jesús, que de la manera que aprendisteis de nosotros cómo os conviene conduciros y agradar a Dios, así abundéis más y más. Porque ya sabéis qué instrucciones os dimos por el Señor Jesús; pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación; que cada uno de vosotros sepa tener su propia esposa en santidad y honor; no en pasión de concupiscencia, como los gentiles que no conocen a Dios; que ninguno agravie ni engañe en nada a su hermano; porque el Señor es vengador de todo esto, como ya os hemos dicho y testificado. Pues no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santificación. Así que, el que desecha esto, no desecha a hombre, sino a Dios, que también nos dio su Espíritu Santo. Pero acerca del amor fraternal no tenéis necesidad de que os escriba, porque vosotros mismos habéis aprendido de Dios que os améis unos a otros; y también lo hacéis así con todos los hermanos que están por toda Macedonia. Pero os rogamos, hermanos, que abundéis en ello más y más; y que procuréis tener tranquilidad, y ocuparos en vuestros negocios, y trabajar con vuestras manos de la manera que os hemos mandado, a fin de que os conduzcáis honradamente para con los de afuera, y no tengáis necesidad de nada”. (I Tes. 4:1-12 RVR 1960)
“Por tanto, si hay alguna consolación en Cristo, si algún consuelo de amor, si alguna comunión del Espíritu, si algún afecto entrañable, si alguna misericordia, completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa. Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros. Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús” (Fil. 2: 1-5 RVR 1960)
Notas:
1 Documento electrónico titulado “Efesios -Salvos por gracia (2.8–10)”, de la sección de cursos bíblicos BibleCourses.com, La Escuela Mundial de Misiones La Verdad para Hoy de Searcy, Arkansas, organización dedicada al evangelismo mundial
http://www.biblecourses.com/sp_lessons/SP_199810_10.pdf
2 En el documento electrónico titulado Efesios -Salvos por gracia (2.8–10), de la sección de cursos bíblicos BibleCourses.com, de La Escuela Mundial de Misiones La Verdad para Hoy de Searcy http://www.biblecourses.com/sp_lessons/SP_199810_10.pdf
3 Estudio bíblico sobre I de Corintios, texto seleccionado 1º Corintios 1: 18-31, del Portal de UBLA (Unión Bautista Latinoamericana) “ublaonline.org”,
www.ublaonline.org/pdfs/1%BA%20Corintios.%20Estudio%2003.doc
4 Artículo titulado “Doctrinas Bautistas – La justificación”, del portal web del Fundamental Baptist Institute”,http://www.fbinstitute.com/Espanol/systematic_theology/doc-justificacion.htm
5 Documento electrónico titulado “Sección 2 ¿Qué dice la Biblia sobre la reconciliación?”, de la Zona internacional de información y aprendizaje de Tearfund, de la organización cristiana TLIZ (Tearfund Internacional Learning Zone)
http://tilz.tearfund.org/webdocs/Tilz/Roots/Spanish/Peace-building/PEACE_S_2.pdf
6 Nelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998.
7 Nelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998.
8 Nelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998
9 Nelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998.
10 http://www.graciaypaz.com/lasantidadylasegundavenidadecristo.html
En mi nombre hablarán nuevas lenguas (IV)
22 nov 2008 2 comentarios
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En mi nombre hablarán nuevas lenguas (IV)
Hola:
Dios te bendiga. Gracias por interesarte en este estudio. Deseo sinceramente que lo halles de utilidad y de bendición para tu vida espiritual y que puedas hallar las respuestas que estás buscando.
Esta es la cuarta nota de una serie de 4 artículos sobre En mi nombre hablarán nuevas lenguas .
Gracias nuevamente por interesarte.
Paulo Arieu
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Siga la serie:
- «En mi nombre hablarán nuevas lenguas (I)
- «En mi nombre hablarán nuevas lenguas (II)
- «En mi nombre hablarán nuevas lenguas (III)
- «En mi nombre hablarán nuevas lenguas (IV)
Las palabras están ahí, para explicar el significado de las cosas, de manera que el que las escucha, entienda dicho significado.” — Aldous Huxley (novelista inglés)
Datos Históricos:
De la lectura del libro “En los Postreros días”, considero las siguientes conclusiones extraídas: «La Iglesia del Nuevo Testamento había sido verdaderamente una Iglesia carismática, según lo confirmaba el libro de los Hechos de los Apóstoles. También era claro que la Iglesia primitiva retuvo sus dones originales y su poder pentecostal en el largo período de lucha y de persecución antes del triunfo del cristianismo en Occidente bajo Constantino. Sin embargo, después de lograr aceptación y poder, la Iglesia comenzó a experimentar cada vez menos el poder milagroso de la Iglesia primitiva, y se volvió más y más ritualista, adoptando expresiones sacramentales de la fe.
El movimiento de renovación montanista del período 185-212 d.C. representó un intento por restaurar los carismas a la iglesia. A pesar de algunos éxitos iniciales, en los cuales las lenguas y la profecía fueron restauradas entre los seguidores de Montano, el movimiento fue finalmente condenado por la Iglesia. La causa principal de este rechazo no fue la presencia de los carismas, sino los reclamos de Montano de que las expresiones proféticas eran de igual valor que las Escrituras.
Muchos tienen la impresión de que la Iglesia reaccionó contra el montanismo afirmando que los carismas más sensacionales, aun cuando los había experimentado la Iglesia apostólica, habían sido quitados después que estuvo completo el canon aceptado de las Escrituras. Esta opinión fue expresada por Agustín y respaldada por los eruditos de los siglos siguientes. Respecto de las lenguas como evidencia de la recepción del Espíritu Santo, Agustín dijo:
“En el comienzo de la Iglesia el Espíritu Santo cayó sobre los creyentes, y ellos hablaron en lenguas que no habían aprendido, según el Espíritu les facultó para hacerlo. Era una señal apropiada para la época: todas las lenguas del mundo eran una significación adecuada del Espíritu Santo, por cuanto el evangelio de Dios habría de ser difundido por medio de toda lengua en todas partes del mundo. La señal fue dada y luego dejó de ser. Nosotros ya no esperamos que aquellos sobre los cuales se imponen las manos reciban el Espíritu Santo con el’ acompañamiento del hablar en lenguas. Cuando nosotros retiramos nuestras manos de sobre estos “infantes”, los miembros recién nacidos de la Iglesia, ninguno de ustedes (pienso yo) miró para ver si hablarían en lenguas, o viendo que esto no ocurría, tuvo la perversidad de decir que no habían recibido el Espíritu Santo, pues si lo hubieran recibido, hubieran hablado en lenguas como ocurrió en el principio.”
Del mismo modo para todos los otros dones extraordinarios del Espíritu, la teoría de la “cesación” de Agustín fue de una gran influencia sobre las generaciones de teólogos subsiguientes: “Algunos preguntan: ¿Por qué no ocurren los milagros en la actualidad, tal como ocurrió en los tiempos antiguos? Yo podría responder que éstos eran necesarios entonces, antes de que el mundo llegara a creer, con el fin de ganar la creencia del mundo.”La reacción contra el montanismo, que condujo a la creencia de que los carismas habían concluido con la era apostólica ha seguido hasta los tiempos modernos. Aun cuando la Iglesia Católica Romana dejó la puerta abierta a los milagros en la vida de ciertos santos (de algunos de los cuales se dice que habían hablado en lenguas y que habían realizado algunos milagros de sanidad), la Iglesia manifestaba una tendencia cada vez mayor a enseñar que los milagros de la era apostólica concluyeron con la Iglesia primitiva. Con la institucionalización de la Iglesia, los carismas menos espectaculares de gobierno, administración y enseñanza pasaron al primer plano como los dones más aceptables a disposición de la jerarquía.
Fue Juan Crisóstomo en el siglo cuarto el que presentó la expresión clásica del punto de vista de que los carismas habían cesado, en sus hornillas sobre 1 Corintios 12. Confesando su ignorancia sobre el asunto, escribió:
“Todo este pasaje es muy oscuro: pero la oscuridad es producida por nuestra ignorancia de los hechos a los cuales se hace referencia y por la cesación de estos, siendo así que entonces solían ocurrir pero ahora ya no ocurren más. ¿Y por qué razón no ocurren ahora? Porque, miren ahora, también la causa de la oscuridad ha suscitado en nosotros otra interrogante, y es esta: ¿Por qué ocurrieron entonces y ahora ya no ocurren más?.. . Pues, ¿qué era lo que ocurría entonces? Todo el que era bautizado hablaba de inmediato en lenguas, y no solamente en lenguas, sino que muchos profetizaban, y algunos realizaban muchos milagros… pero lo que más abundaba entre ellos era el don de lenguas.”
La cesación de los carismas llegó a ser parte de la teología clásica de la Iglesia. Agustín y Crisóstomo fueron citados por incontables teólogos y comentaristas en los siglos que les siguieron. Dones como la glosolalia (el hablar en lenguas) llegaron a ser tan raros que la Iglesia olvidó la apropiada función que los tales cumplían en la comunidad cristiana. Con el paso de los años, el hablar en un idioma no aprendido por quien lo hablaba fue visto como evidencia de la posesión de un espíritu maligno más bien que del Espíritu Santo. En efecto, ya alrededor del año 1000 d.C. el Rituale romanum (Ritual romano) definía la glosolalia como la evidencia a simple vista dé posesión demoníaca. Pudiera haberse esperado que los reformadores, tales como Lutero y Calvino, hubieran restaurado los carismas a la Iglesia como la herencia común de todos los creyentes. Sin embargo, no sucedió así. Uno de los cargos presentados en contra de los reformadores por las autoridades católicas era que al protestantismo le faltaban milagros que confirmaran sus comienzos. Los teólogos católicos consideraban los carismas como la aprobación divina del comienzo de la Iglesia. Los católicos demandaban de Lutero y de Calvino señales y milagros que autenticaran que sus iglesias eran iglesias cristianas genuinas y ortodoxas. Lutero, Siguiendo la línea de pensamiento de Agustín y de Crisóstomo, respondió con el siguiente punto de vista respecto de las señales, milagros y dones del Espíritu Santo:
El Espíritu Santo es enviado en dos formas. En la Iglesia primitiva fue enviado en forma manifiesta y visible. De este modo descendió sobre Cristo en el Jordán en forma de paloma (Mateo 3:16), y sobre los apóstoles y otros creyentes en forma de fuego (Hechos 2:3). Este fue el primer envío del Espíritu Santo; era necesario en la Iglesia primitiva, la que debía establecerse con señales visibles por causa de los Inconversos, tal como Pablo testifica en 1 Corintios 14:22. “Las lenguas son por señal, no a los creyentes, sino a los incrédulos.” Pero más tarde, cuando la iglesia había sido reunida y confirmada por estas señales, no fue necesario que continuara este envío visible del Espíritu Santo.
A través de los siglos, el cristianismo, en sus ramas católica romana y protestante, adoptó el punto de vista de que los dones espectaculares y sobrenaturales del Espíritu Santo habían terminado con la Iglesia primitiva, y que, al haberse completado el canon de las Escrituras inspiradas, nunca volverían a ser necesarios. La tradición mística católica siguió dando lugar a que algunos santos poseídos de “santidad heroica” ejercitaran algunos de los dones, pero tal santidad estaba reservada, en la mente de muchos, para los miembros del clero y para los religiosos (obispos, sacerdotes, monjes y monjas), no para las masas de cristianos comunes. Este punto de vista fue la sabiduría convencional de la Iglesia hasta el siglo diecinueve. Entonces los desarrollos histórico y teológico provocaron el comienzo de un extraordinario cambio de opinión en varios lugares, en forma notable en Inglaterra y Estados Unidos. » (1)
«Crisóstomo, cuando él escribió contra el ambiente de la cultura pagana de su tiempo, comentó que sus ídolos,“aunque mudos en sí mismos, tenían con todo sus oráculos y profetas y augures, quienes aparentaban tener dones espirituales, como la pitonisa de Delfos; pero no se engañen —advirtió—, los dones de ellos se pueden distinguir fácilmente de los de nosotros» (2)
«Prácticamente, cada generación de la cristiandad ha testimoniado el desenvolvimiento de algún nuevo movimiento (bueno o malo) dentro de sus hileras. Los apóstoles tenían que guardar la verdad contra los judaizantes y del progreso del gnosticismo incipiente. La era pos-apostólica estaba llena de controversias y del desenvolvimiento de nuevos “ISMOS”: Docetismo, Cerintianismo, Eutiquianismo, Sabelianismo, Arrianismo, etc. San Agustín luchó contra el Pelagianismo. Aún en el período de la Edad Media vió la actividad de los Anabaptistas y la institución de las varias ordenes católicas romanas: (Agustinianos, Dominicanos, Franciscanos, Jesuitas etc.). En el siglo XVI eclodió la poderosa Reforma Protestante, con el desenvolvimiento subsecuente de los mayores grupos eclesiásticos (Luteranos, Anglicanos, Presbiterianos etc., y de los menores disidentes). Mas tarde, la cristiandad americana contribuyó con muchos grupos diferentes: Mormones, Campbelitas, Testimonias de Jehová, Adventistas del Séptimo Día, etc.).
El siglo XX también ha testimoniado su parte de nuevos desenvolvimientos. Un movimiento-clave ha sido el Pentecostalismo, con su énfasis sobre el Espíritu Santo y dones espirituales.
Este movimiento viene dividiendo todas las iglesias, aún las tradicionales que resultan en la formación de nuevas denominaciones a cada día. Este movimiento llegó al Brasil en 1.911, en la ciudad de Belém do Pará, por dos pastores suecos: Daniel Berg y Gunnar Vingren, ambos de la Iglesia Bautista de Chicago, Estados Unidos, los cuales, días después, fueron expulsos por el pastor bautista de Belém, por no aceptar esta nueva doctrina.
Queremos destacar aquí que estos dos pastores trajeron para Brasil la doctrina del don de lenguas, pero Gunnar Vingren, que era teólogo bautista, tuvo que estudiar portugués, mientras Daniel trabajaba para el sustento de ambos.
Cuando ellos fueron expulsos de la iglesia Bautista, muchas personas de la iglesia los siguieron. Y este grupo disidente formó una asamblea, conocida hoy como Asambleas de Dios, nacida en 1.911 (en Chile conocida con el mismo nombre). Casi que simultáneamente a estos acontecimientos, llegaba a Sao Paulo un italiano proveniente también de Chicago, llamado Louis Francescone que, a ejemplo de los otros dos, también tubo que estudiar portugués, después de haber fundado una asamblea solamente de italianos. El era presbiteriano y como la iglesia Presbiteriana también no lo aceptó con sus dones carismáticos, el procedió de la misma forma que los suecos, y fundó otra asamblea, que vino a ser la Congregación Cristiana de Brasil, también en 1.9ll (en Chile: “Congregación Cristiana de Chile).
En 1.950, surge en Sao Paulo mas un fenómeno proveniente también de los Estados Unidos, Harold Williams, cuyo énfasis estaba en las curas divinas. En esa época llegó a reunir mas de 200.000 personas en el “Vale do Anhangabaú” en Sao Paulo (pleno centro de Sao Paulo). Entre los oyentes estaba un albañil pernambucano, de la Asambleas de Dios, cuyo nombre era nada mas nada menos que el señor Manoel de Melo. Con tamaño entusiasmo, resolvió crear su propia iglesia. Y así nació la iglesia “Brasil para Cristo.” (en Chile: “Chile para Cristo”).
En el día 18 de mayo de 1.975, surge en el escenario cristiano en todo el mundo el movimiento Carismático dentro de la iglesia Católica Apostólica Romana. El son de lenguas y el canto carismático llenó la sólida nave de la vieja iglesia-madre del Catolicismo Romano. De los 25.000 que bloquearon la Basílica, cerca de 10.000 eran participantes de la tercera Conferencia Internacional de Renovación Carismática.
En ese día, el Papa Pablo VI venció una barrera fortísima de los Cardenales, que mucho habían hablado contra los ideales de Juan XXIII, que era la participación de los católicos en el movimiento ECUMENICO. Y este sueño del Papa Juan XXIII fue concretizado en el día 21 de noviembre de 1.964, cuando el Papa Pablo VI firmó el decreto sobre el ecumenismo. Y en ese mismo día, hizo una declaración proclamando “Maria la Madre de la iglesia, la madre de todos los fieles y de todos los pastores”. El movimiento carismático está invalidando la ortodoxia católica, mudando vertiginosamente las costumbres tradicionales de la iglesia. » (3)
Lo que sucedió en Pentecostés, es lo que profetiza Jesé en el libro de Marcos: «En el Evangelio de Marcos, la única mención del fenómeno de glosolalia en los cuatro Evangelios se encuentra la gran comisión, conforme el registro de Marcos 16:17. Esto se hace significativo cuando se reconoce que el Espíritu Santo ejerció una parte proeminente en la era del Evangelio. Cristo aquí hizo una promesa, posibilitando la pregación del Evangelio en el lenguaje de aquellos que iban a oír las buenas nuevas de salvación. El objetivo “NUEVAS LENGUAS” no quiere decir lenguas inexistentes, como defienden algunos, sino que lenguas extranjeras que ellos hablarían sin haber aprendido. Es oportuno saber que hay en griego dos palabras para “NUEVO”, esto es “NÉOS” y “KAINOS”. Néos es “NUEVO” en el sentido de tiempo reciente y Kainós es “NUEVO” en la forma o cualidad. Cristo aqui usó Kainós porque se refería al “NUEVO” no usado.
Roberto Gromacki en su libro, Movimiento Moderno de Lenguas, hizo la siguiente declaración: “Si el hablar lenguas hubiese envuelto lenguas desconocidas nunca antes habladas, entonces Cristo tendría usado Néos (nuevo en referencia al tiempo). Pero, como El empleó Kainós, tiene que referirse a lenguas extranjeras, que eran “NUEVAS” para aquellos que las hablasen, porque ya existían antes.” Eran idiomas nuevos para aquellos que los hablarían. La denominación de nuevas indicaba el contraste con las lenguas por ellos habladas. » (4)
Los Dones espirituales
El Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, nos explica respecto al uso en la Biblia de la expresión dones espirituales: (en griego jarésmata, derivado de jaŒris que significa gracia; así «dones de gracia»; cf. el término técnico carismas). En el Nuevo Testamento, aparte de 1 Pedro 4.10, el uso de la palabra se encuentra principalmente en las epístolas paulinas. La aplicación de esta palabra a las diversas funciones que contribuyen a la edificación de la comunidad cristiana y al cumplimiento de su misión es una contribución original del apóstol Pablo. Al considerar una función específica dentro de la vida de la comunidad («el cuerpo») como un «don» o un «carisma», Pablo nos enseña en primer lugar que tal función se desempeña por gracia de Dios y no por derecho ni por mérito propio. Tanto la autoridad como las capacidades para el ejercicio de la función proceden del Espíritu. En segundo lugar, nos enseña que cada función se justifica en la medida en que presta un servicio a la edificación del cuerpo (I Cor 12.7; 14.3–12; Ef. 4.12). La función, en cuanto a don del Espíritu, se recibe con el fin de compartirla y así contribuir al desarrollo de la comunidad.
En tres lugares (I Cor 12.4–11, 28–30; Ef. 4.7–12 y Ro 12.3–8) Pablo aporta listados de «dones» o «carismas» que por entonces deben haber sido comunes en la experiencia de las primeras comunidades cristianas. De estos pasajes pueden destacarse los siguientes aspectos centrales:
a) Para el buen desarrollo de la comunidad (cuerpo) es necesario que exista una diversidad de dones (I Cor 12.4–6; Ro 12.4). El símil del cuerpo es una poderosa ilustración de que el desarrollo unilateral de una o más funciones (dones en desmedro de otros) destruye la comunidad.
b) Dado que todos los dones, por más diversos entre sí que sean, proceden del «mismo Espíritu» (I Cor 12.4; Ef. 4.4–6), la diversidad no destruye la unidad, sino que la hace posible. La unidad se ve amenazada solo cuando una función, en tal caso entendida como derecho y mérito propio, se trata de imponer sobre las demás.
c) Todo miembro de la comunidad recibe un don (o dones) del Espíritu (I Cor 12.7; Ro 12.3). No existen miembros que carezcan de dones. Por lo tanto, la distinción entre miembros carismáticos y no carismáticos dentro de la comunidad cristiana es superflua.
No hay ningún indicio en los textos de que el apóstol Pablo haya considerado estas listas como exhaustivas, y por lo tanto normativas para las comunidades cristianas en todo tiempo. La misma diferencia entre las listas confirma la impresión de que Pablo tomó algunos ejemplos relevantes para las comunidades de su tiempo, con el fin de explicar su enseñanza y mensaje. Por lo tanto, las listas deben entenderse como abiertas: cada comunidad cristiana ha de estar dispuesta a recibir del Espíritu nuevos dones necesarios para responder a los desafíos de su tiempo (Ro 12.2).
Aunque es posible clasificar los dones mencionados en distintas categorías (digamos, relativos al ministerio de la Palabra; relativos al servicio o asistencia a la comunidad; relativos a la administración u organización de la comunidad, etc.), no se puede derivar de los listados del apóstol una especie de jerarquía de dones, de acuerdo a la cual ciertos dones serían calificados como más necesarios o dignos que otros.
Tampoco se puede extraer de estas listas una distinción entre dones considerados «ordinarios» (naturales) y dones considerados «extraordinarios» (sobrenaturales), con el resultado de calificar los últimos más relevantes que los primeros o viceversa. La distinción entre lo ordinario y lo extraordinario varía de una cultura a otra, y por cierto nuestra manera moderna de hacer tal distinción era desconocida en tiempos bíblicos. Al caer tal distinción, se hace también irrelevante el viejo debate acerca de si los carismas son un don permanente para la comunidad cristiana, o si se agotaron al fin de la era apostólica. Un talento tan «ordinario» como la música o la enseñanza puede ser un carisma, en tanto se acepte gozosamente como un don del Espíritu y se ponga al servicio de la vida y misión de la iglesia. Una experiencia como hablar en lenguas o danzar, tan extraordinaria para alguno, puede ser un carisma ordinario para comunicar el gozo indecible de la presencia del Espíritu a una comunidad para cuya cultura las formulaciones intelectuales de la fe carecen de poder comunicativo. Lo que es claro es que para Pablo una iglesia sin diversidad de dones-carismas carece de las condiciones necesarias para existir.
De todas maneras, para el apóstol Pablo, como también para Juan (I Jn 4.1), todavía queda abierta la pregunta por el discernimiento de espíritus: no basta con pretender que lo que uno hace lo hace en nombre del Espíritu Santo para que realmente sea así. A la pregunta por el criterio o la norma de discernimiento, Pablo responde con su hermoso himno a la preeminencia del amor (I Cor 13), aunque también en este contexto podría citarse su listado de los frutos del Espíritu (Gál 5.22s). Al final, que un determinado talento o una función permanente o temporal sea genuinamente un don o un carisma del Espíritu Santo se muestra al ejercitarlo como un servicio de amor incondicional a la edificación de la iglesia, su unidad, y el cumplimiento de su misión en el mundo.» (5)
Grafico de Dones espirituales en tres pasajes claves (6)
Howard M.Ervin reflexiona que «tal vez al comprenderse la razón de ser de las lenguas, se obviarían algunas de las trilladas objeciones que se les hacen. El habla es una manifestación muy singular de la personalidad. No es extrínseca a la humanidad; es más bien intrínseca en la personalidad humana. En realidad, es la prueba de la personalidad. El perspicaz comentario de Eduard Thurneysen recalca esto: “Sólo el hecho de que el hombre pueda hablar, y hable, lo hace hombre .. En último análisis, el misterio del habla es idéntico al misterio de la personalidad, a la imagen de Dios en el hombre.”Dios es una persona, y como tal se manifiesta mediante el habla. Este es el atributo de toda revelación. Dios, que en el tiempo antiguo habló por los profetas de Israel, “nos ha hablado por el Hijo”.2 En la personalidad divina, la facultad de hablares un atributo fundamental. Siendo más que una simple función, expresa la naturaleza esencial de la Deidad. Mediante la palabra hablada creó Dios el mundo.3Juan el evangelista describió a Jesucristo como el Verbo (o Palabra) encarnado, y este Verbo es Dios. El “habla» divina es el secreto esencial del cosmos, porque por medio de ella se puso orden en el caos primitivo. Y según el escritor de la epístola a los Hebreos, el Verbo encarnado sostiene el universo, ya que “sustenta todas las cosas con la palabra de su poder”. La frase profética, “el Espíritu dijo”, es un reconocimiento de la personalidad del Espíritu Santo. En Dios, el habla y la personalidad son inseparables.
Que Dios puede hablar, y habla, a su pueblo en las lenguas de quienes lo constituyen es un artículo de fe de la Iglesia; pero tal comunicación siempre está limitada por dos factores humanos. Cuando Dios se dirige a los hombres (o viceversa, cuando los hombres se dirigen a Dios) en las lenguas que han aprendido, la comunicación está limitada 1) por las categorías de los conceptos en que el individuo forma sus pensamientos, y 2) verbalmente por el vocabulario que uno domina. A modo de contraste, cuando el cristiano lleno del Espíritu ora o habla en lenguas, habla una lengua que nunca ha aprendido. El vocabulario está controlado por la mente del Espíritu. Puede ser una sola lengua o muchas, según el deseo del Espíritu, y se sobrepasan todas las restricciones de las categorías de conceptos y del vocabulario. Pablo describió en tales términos su propia experiencia de la glosolalia. “Porque si yo oro en lengua desconocida — escribió él —, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto.” (I Cor. 14:14)
Tampoco el apóstol restó importancia a esto, porque en seguida añadió: “Qué, pues? Oraré con el espíritu [es decir, en lenguas según el Espíritu le diera que hablase], pero oraré también con el entendimiento [es decir, en las lenguas que había aprendido]; cantaré con el espíritu [es decir, en lenguas], pero cantaré también con el entendimiento [es decir, en las lenguas que sabía] (I Cor. 14:15)
Jesús prometió poder a sus discípulos cuando viniera sobre ellos el Espíritu Santo, y la primen manifestación distintivamente personal del poder del Espíritu fue hablar sobrenaturalmente en otras lenguas. Por eso el Espíritu Santo demostró su soberanía sobre los órganos de la comunicación humana que tuvieran que ver con el cumplimiento de la responsabilidad de los discípulos como testigos. Las lenguas fueron la manifestación carismática singular de la presencia y el poder del Espíritu divino el día de Pentecostés. Para cada manifestación carismática del Espíritu Santo se puede hallar un paralelo antes de Pentecostés, a excepción de las lenguas. Ellas fueron, y son, la señal normativa (y en esto estriba el escándalo que causan) del poder pentecostal en la vida de los cristianos.
Una palabra más es necesario decir aquí para esclarecer la relación que hay entre las lenguas que se hablaron en Pentecostés y las palabras que cita Pedro de la profecía de Joel, donde la profecía es la cualidad distintiva del derramamiento del Espíritu de Dios “sobre toda carne” ¿Fue simplemente una adaptación indefinida, impuesta por conveniencia homilética, de las palabras del antiguo vidente al fenómeno pentecostal? ¿O hay un vínculo más preciso entre la profecía de Joel y las lenguas de Pentecostés? La respuesta se puede hallar en la palabra griega que en nuestras versiones castellanas se ha traducido por “hablasen”. En la Versión de los Setenta, la misma palabra “no se emplea para referirse a la conversación corriente, sino a las declaraciones de los profetas”.’
Tal vez el empleo de esa palabra se debiera a la insólita conducta de los discípulos, a quienes por burla acusaron de estar “llenos de vino nuevo». (Hch 2:13 RVA) Su conducta era semejante al estado extático de antiguas comunidades proféticas de Israel. Al parecer, Pedro interpretó como declaraciones proféticas las lenguas que se hablaron en Pentecostés. En ese sentido, las lenguas fueron un cumplimiento literal del oráculo de Joel: “Y en los postreros días, dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán. “(Hch. 2:17)
Cuando el día de Pentecostés la comunidad apostólica habló lenguas “según el Espíritu les daba que hablasen”, hablaron por inspiración divina lenguas que no habían aprendido antes. Pan ellos eran lenguas; pero para los espectadores que los oyeron y entendieron que hablaban en sus dialectos (Hch. 2:6), no eran lenguas, sino profecías. Les oían alabar con ardor profético “las maravillas de Dios”. Esa misma manifestación de alabanza en lenguas ocurrió después en la casa de Cornelio cuando “los oían que hablaban ea lenguas, y que magnificaban a Dios”.(Hch. 10:46) » (7)
« ¿Qué ocurrió en Pentecostés? El capítulo 2 de Hechos nos dice que ocurrieron cuatro cosas que señalaron el advenimiento de la nueva era. Primera, un estruendo del cielo, como de un viento recio llenó la casa. Segunda, algo que semejaba lenguas de fuego se asentó sobre cada una de las personas congregadas en el aposento alto. Tercera, todos fueron llenados del Espíritu Santo. Cuarta, todos hablaron en lenguas al otorgarles el Espíritu la capacidad de hacerlo. Esas lenguas eran idiomas conocidos por la gente esparcida en todo el Imperio Romano que habían arribado a Jerusalén para Pentecostés. Algunos creen que el milagro se produjo en el oído de los oyentes. Otros creen que los apóstoles recibieron un sobrenatural don de hablar en idiomas foráneos que desconocían. Cualquiera sea la posición que adoptemos ¡se produjo un “milagro”!
El mismo vocablo básico para “llenado” aparece en Hechos 4:8 donde Pedro, “lleno del Espíritu Santo” (no se menciona el hablar en lenguas) predicó su breve sermón al sumo sacerdote y a los dirigentes judíos. La misma raíz del vocablo figura en conexión con Juan el Bautista en Lucas 1:15 donde la Escritura dice que “será lleno del Espíritu Santo, aun desde el vientre de su madre”. Sin embargo nada dice la Escritura de que Juan haya hablado alguna vez en lenguas. En la experiencia de la conversión de Pablo, Ananías se allegó a él diciéndole que Jesús lo había enviado “para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo” (Hechos 9:17). Pablo recuperó la vista, fue bautizado y “en seguida predicaba a Cristo en las sinagogas diciendo que éste era el Hijo de Dios” (Hechos 9:20). Nuevamente nada se dice de hablar en lenguas.
El capítulo 19 del libro de Hechos relata la historia de Pablo en Éfeso. Encontró allí algunos creyentes que nada sabían de la venida del Espíritu. Se nos dice que cuando les hubo “impuesto las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas y profetizaban” (Hechos 19:6). En este pasaje la Escritura no dice que fueran llenos del Espíritu. De cualquier manera, hablaron en lenguas y profetizaron, si bien no hubo lenguas de fuego ni viento recio como ocurrió en Pentecostés. Más aún, el relato de Hechos 19 no dice si los idiomas hablados eran idiomas que la gente presente entendía y tampoco menciona la presencia de intérpretes. Por lo menos podemos presuponer que eran idiomas conocidos en algún lugar del mundo. Cuando vamos a un país extranjero a predicar, hablamos en inglés. El inglés es un idioma desconocido para la mayoría de nuestros oyentes. Por ejemplo, en el noreste de la India hablamos a muchos miles en cada reunión; utilizamos diecisiete distintos intérpretes para traducir nuestro mensaje a diecisiete dialectos para que la gente pudiera entender nuestro “desconocido idioma”. A nuestro juicio, esto es análogo a lo que ocurrió en Pentecostés, con la excepción de que aquello fue un milagro divino. Puede haber sido que cada uno de los que hablaba lo hacía en un idioma que algunos oyentes entendían, o que el Espíritu Santo interpretaba a cada uno de los oyentes en su propio idioma lo que decía, y en este último caso el milagro sería el otorgamiento de su capacidad de entender.
Lenguas “Desconocidas” en 1 Corintios
En 1 Corintios el hablar en lenguas pareciera ser algo muy distinto de lo que se relata en Hechos de los Apóstoles, si bien en Hechos y en 1 Corintios se utiliza la misma palabra griega cuando se habla de “lenguas”.
En Pentecostés los discípulos hablaron en lenguas conocidas a la gente que visitaba Jerusalén. Los que hablaban, llenos de poder por el Espíritu Santo, no conocían estos idiomas pero sí los conocían sus oyentes. En cambio, en 1 Corintios los oyentes no escucharon un idioma que conocían de modo que se requirió la presencia de intérpretes. El problema consiste en saber si los idiomas que menciona la primera carta a los corintios eran idiomas conocidos. Algunos eruditos bíblicos sugieren que sí, en tanto que otros sostienen que era simplemente alguna forma de emisión extática distinta a todo idioma humano conocido. Personalmente nos inclinamos por esta última posición. Pero de cualquier manera que sea, poca diferencia hace en nuestra comprensión del pasaje, si bien algunos señalan que si el don de lenguas de 1 Corintios era un lenguaje conocido, ya no guardaría relación con mucho de lo que se ha rotulado como “lenguas” en el día de hoy. El hecho de que la “interpretación” es vista como un don espiritual nos hace pensar que el don de lenguas mencionado en 1 Corintios no era un idioma conocido que pudiera ser entendido por alguien que naturalmente hablara ese idioma.
El capítulo 13 de 1 Corintios tiene su propio enigma o misterio. Pablo menciona el idioma de ángeles y de hombres. No puede caber duda alguna de que el idioma de los ángeles nos es totalmente desconocido a los hombres, pero va implícito que alguien pudiera hablar en tal idioma. En Corintios Pablo habla de lenguas como de un don que proviene del Espíritu Santo, de modo que el Espíritu Santo puede otorgar a alguien la capacidad de hablar en un idioma angélico. Claro está que Pablo deja bien aclarado que no a todos les da este particular don. Es debido a estas razones que encontramos difícil vincular el llenado del Espíritu Santo a un segundo bautismo acompañado necesariamente de la señal de hablar en lenguas. No hallamos sólidos fundamentos escriturales para sostener la posición de que el hablar en lenguas, como señal, se le brinda a todos los que son bautizados con el Espíritu, en tanto que el hablar en lenguas, como un don, se le otorga solamente a algunos.
Por otra parte, pensamos que puede ser incorrecto el uso moderno que se le da al término “carismático”. En 1 Corintios, charismata es el vocablo griego que expresa los dones que Dios otorga a los creyentes. Nadie puede adquirir ese don por sí mismo. Como habremos de ver, los dones, según Pablo, provienen del soberano accionar del Espíritu Santo de Dios que reparte “a cada uno en particular como él quiere” (1 Corintios 12:11). Dice Pablo: “Porque por un solo Espíritu (pues eso es lo que dice el idioma griego) fuimos todos bautizados en un cuerpo” (1 Corintios 12:13). Pero, además de ello, el Espíritu distribuye dones a los diversos miembros del cuerpo. Así, pues, todo creyente obtiene algún don. 1Y por lo tanto, todo creyente es un carismático!
Más aún, Pablo no indica que un determinado don pertenece a todo creyente. Dice solamente que recibe “algún” don. Les dice a los corintios que deben “procurar” (1 Corintios 12:31) los dones mejores. La enciclopedia Espasa-Calpe define la palabra procurar como “hacer diligencias o esfuerzos para conseguir lo que se desea”. Y en 1 Corintios 13 afirma el Apóstol que todo don que no se acompaña de amor es despreciable y carente de valor.
De la lectura del libro “En los Postreros días”, considero las siguientes conclusiones extraídas: «La Iglesia del Nuevo Testamento había sido verdaderamente una Iglesia carismática, según lo confirmaba el libro de los Hechos de los Apóstoles. También era claro que la Iglesia primitiva retuvo sus dones originales y su poder pentecostal en el largo período de lucha y de persecución antes del triunfo del cristianismo en Occidente bajo Constantino. Sin embargo, después de lograr aceptación y poder, la Iglesia comenzó a experimentar cada vez menos el poder milagroso de la Iglesia primitiva, y se volvió más y más ritualista, adoptando expresiones sacramentales de la fe.
El movimiento de renovación montanista del período 185-212 d.C. representó un intento por restaurar los carismas a la iglesia. A pesar de algunos éxitos iniciales, en los cuales las lenguas y la profecía fueron restaurados entre los seguidores de Montano, el movimiento fue finalmente condenado por la Iglesia. La causa principal de este rechazo no fue la presencia de los carismas, sino los reclamos de Montano de que las expresiones proféticas eran de igual valor que las Escrituras.
Muchos tienen la impresión de que la Iglesia reaccionó contra el montanismo afirmando que los carismas más sensacionales, aun cuando los había experimentado la Iglesia apostólica, habían sido quitados después que estuvo completo el canon aceptado de las Escrituras. Esta opinión fue expresada por Agustín y respaldada por los eruditos de los siglos siguientes. Respecto de las lenguas como evidencia de la recepción del Espíritu Santo, Agustín dijo:
“En el comienzo de la Iglesia el Espíritu Santo cayó sobre los creyentes, y ellos hablaron en lenguas que no habían aprendido, según el Espíritu les facultó para hacerlo. Era una señal apropiada para la época: todas las lenguas del mundo eran una significación adecuada del Espíritu Santo, por cuanto el evangelio de Dios habría de ser difundido por medio de toda lengua en todas partes del mundo. La señal fue dada y luego dejó de ser. Nosotros ya no esperamos que aquellos sobre los cuales se imponen las manos reciban el Espíritu Santo con el’ acompañamiento del hablar en lenguas. Cuando nosotros retiramos nuestras manos de sobre estos “infantes”, los miembros recién nacidos de la Iglesia, ninguno de ustedes (pienso yo) miró para ver si hablarían en lenguas, o viendo que esto no ocurría, tuvo la perversidad de decir que no habían recibido el Espíritu Santo, pues si lo hubieran recibido, hubieran hablado en lenguas como ocurrió en el principio.”
Del mismo modo para todos los otros dones extraordinarios del Espíritu, la teoría de la “cesación” de Agustín fue de una gran influencia sobre las generaciones de teólogos subsiguientes: “Algunos preguntan: ¿Por qué no ocurren los milagros en la actualidad, tal como ocurrió en los tiempos antiguos? Yo podría responder que éstos eran necesarios entonces, antes de que el mundo llegara a creer, con el fin de ganar la creencia del mundo.”La reacción contra el montanismo, que condujo a la creencia de que los carismas habían concluido con la era apostólica ha seguido hasta los tiempos modernos. Aun cuando la Iglesia Católica Romana dejó la puerta abierta a los milagros en la vida de ciertos santos (de algunos de los cuales se dice que habían hablado en lenguas y que habían realizado algunos milagros de sanidad), la Iglesia manifestaba una tendencia cada vez mayor a enseñar que los milagros de la era apostólica concluyeron con la Iglesia primitiva. Con la institucionalización de la Iglesia, los carismas menos espectaculares de gobierno, administración y enseñanza pasaron al primer plano como los dones más aceptables a disposición de la jerarquía.
Fue Juan Crisóstomo en el siglo cuarto el que presentó la expresión clásica del punto de vista de que los carismas habían cesado, en sus hornillas sobre 1 Corintios 12. Confesando su ignorancia sobre el asunto, escribió:
“Todo este pasaje es muy oscuro: pero la oscuridad es producida por nuestra ignorancia de los hechos a los cuales se hace referencia y por la cesación de estos, siendo así que entonces solían ocurrir pero ahora ya no ocurren más. ¿Y por qué razón no ocurren ahora? Porque, miren ahora, también la causa de la oscuridad ha suscitado en nosotros otra interrogante, y es esta: ¿Por qué ocurrieron entonces y ahora ya no ocurren más?.. . Pues, ¿qué era lo que ocurría entonces? Todo el que era bautizado hablaba de inmediato en lenguas, y no solamente en lenguas, sino que muchos profetizaban, y algunos realizaban muchos milagros… pero lo que más abundaba entre ellos era el don de lenguas.”
La cesación de los carismas llegó a ser parte de la teología clásica de la Iglesia. Agustín y Crisóstomo fueron citados por incontables teólogos y comentaristas en los siglos que les siguieron. Dones como la glosolalia (el hablar en lenguas) llegaron a ser tan raros que la Iglesia olvidó la apropiada función que los tales cumplían en la comunidad cristiana. Con el paso de los años, el hablar en un idioma no aprendido por quien lo hablaba fue visto como evidencia de la posesión de un espíritu maligno más bien que del Espíritu Santo. En efecto, ya alrededor del año 1000 d.C. el Rituale romanum (Ritual romano) definía la glosolalia como la evidencia a simple vista dé posesión demoníaca. Pudiera haberse esperado que los reformadores, tales como Lutero y Calvino, hubieran restaurado los carismas a la Iglesia como la herencia común de todos los creyentes. Sin embargo, no sucedió así. Uno de los cargos presentados en contra de los reformadores por las autoridades católicas era que al protestantismo le faltaban milagros que confirmaran sus comienzos. Los teólogos católicos consideraban los carismas como la aprobación divina del comienzo de la Iglesia. Los católicos demandaban de Lutero y de Calvino señales y milagros que autenticaran que sus iglesias eran iglesias cristianas genuinas y ortodoxas. Lutero, Siguiendo la línea de pensamiento de Agustín y de Crisóstomo, respondió con el siguiente punto de vista respecto de las señales, milagros y dones del Espíritu Santo:
El Espíritu Santo es enviado en dos formas. En la Iglesia primitiva fue enviado en forma manifiesta y visible. De este modo descendió sobre Cristo en el Jordán en forma de paloma (Mateo 3:16), y sobre los apóstoles y otros creyentes en forma de fuego (Hechos 2:3). Este fue el primer envío del Espíritu Santo; era necesario en la Iglesia primitiva, la que debía establecerse con señales visibles por causa de los Inconversos, tal como Pablo testifica en 1 Corintios 14:22. “Las lenguas son por señal, no a los creyentes, sino a los incrédulos.” Pero más tarde, cuando la iglesia había sido reunida y confirmada por estas señales, no fue necesario que continuara este envío visible del Espíritu Santo.
A través de los siglos, el cristianismo, en sus ramas católica romana y protestante, adoptó el punto de vista de que los dones espectaculares y sobrenaturales del Espíritu Santo habían terminado con la Iglesia primitiva, y que, al haberse completado el canon de las Escrituras inspiradas, nunca volverían a ser necesarios. La tradición mística católica siguió dando lugar a que algunos santos poseídos de “santidad heroica” ejercitaran algunos de los dones, pero tal santidad estaba reservada, en la mente de muchos, para los miembros del clero y para los religiosos (obispos, sacerdotes, monjes y monjas), no para las masas de cristianos comunes. Este punto de vista fue la sabiduría convencional de la Iglesia hasta el siglo diecinueve. Entonces los desarrollos histórico y teológico provocaron el comienzo de un extraordinario cambio de opinión en varios lugares, en forma notable en Inglaterra y Estados Unidos. » (8)
«Crisóstomo, cuando él escribió contra el ambiente de la cultura pagana de su tiempo, comentó que sus ídolos, “aunque mudos en sí mismos, tenían con todo sus oráculos y profetas y augures, quienes aparentaban tener dones espirituales, como la pitonisa de Delfos; pero no se engañen — advirtió —, los dones de ellos se pueden distinguir fácilmente de los de nosotros» (9)
«Prácticamente, cada generación de la cristiandad ha testimoniado el desenvolvimiento de algún nuevo movimiento (bueno o malo) dentro de sus hileras. Los apóstoles tenían que guardar la verdad contra los judaizantes y del progreso del gnosticismo incipiente. La era pos-apostólica estaba llena de controversias y del desenvolvimiento de nuevos “ISMOS”: Docetismo, Cerintianismo, Eutiquianismo, Sabelianismo, Arrianismo, etc. San Agustín luchó contra el Pelagianismo. Aún en el período de la Edad Media vió la actividad de los Anabaptistas y la institución de las varias ordenes católicas romanas: (Agustinianos, Dominicanos, Franciscanos, Jesuitas etc.). En el siglo XVI eclodió la poderosa Reforma Protestante, con el desenvolvimiento subsecuente de los mayores grupos eclesiásticos (Luteranos, Anglicanos, Presbiterianos etc., y de los menores disidentes). Mas tarde, la cristiandad americana contribuyó con muchos grupos diferentes: Mormones, Campbelitas, Testimonias de Jehová, Adventistas del Séptimo Día, etc.).
El siglo XX también ha testimoniado su parte de nuevos desenvolvimientos. Un movimiento-clave ha sido el Pentecostalismo, con su énfasis sobre el Espíritu Santo y dones espirituales. Este movimiento viene dividiendo todas las iglesias, aún las tradicionales que resultan en la formación de nuevas denominaciones a cada día. Este movimiento llegó al Brasil en 1.911, en la ciudad de Belém do Pará, por dos pastores suecos: Daniel Berg y Gunnar Vingren, ambos de la Iglesia Bautista de Chicago, Estados Unidos, los cuales, días después, fueron expulsos por el pastor bautista de Belém, por no aceptar esta nueva doctrina.
Queremos destacar aqui que estos dos pastores trajeron para Brasil la doctrina del don de lenguas, pero Gunnar Vingren, que era teólogo bautista, tuvo que estudiar portugués, mientras Daniel trabajaba para el sustento de ambos.
Cuando ellos fueron expulsos de la iglesia Bautista, muchas personas de la iglesia los siguieron. Y este grupo disidente formó una asamblea, conocida hoy como Asambleas de Dios, nacida en 1.911 (en Chile conocida con el mismo nombre). Casi que simultáneamente a estos acontecimientos, llegaba a Sao Paulo un italiano proveniente también de Chicago, llamado Louis Francescone que, a ejemplo de los otros dos, también tubo que estudiar portugués, después de haber fundado una asamblea solamente de italianos. El era presbiteriano y como la iglesia Presbiteriana también no lo aceptó con sus dones carismáticos, el procedió de la misma forma que los suecos, y fundó otra asamblea, que vino a ser la Congregación Cristiana de Brasil, también en 1.9ll (en Chile: “Congregación Cristiana de Chile).
En 1.950, surge en Sao Paulo mas un fenómeno proveniente también de los Estados Unidos, Harold Williams, cuyo énfasis estaba en las curas divinas. En esa época llegó a reunir mas de 200.000 personas en el “Vale do Anhangabaú” en Sao Paulo (pleno centro de Sao Paulo). Entre los oyentes estaba un albañil pernambucano, de la Asambleas de Dios, cuyo nombre era nada mas nada menos que el señor Manoel de Melo. Con tamaño entusiasmo, resolvió crear su propia iglesia. Y así nació la iglesia “Brasil para Cristo.” (en Chile: “Chile para Cristo”).
En el día 18 de mayo de 1.975, surge en el escenario cristiano en todo el mundo el movimiento Carismático dentro de la iglesia Católica Apostólica Romana. El son de lenguas y el canto carismático llenó la sólida nave de la vieja iglesia-madre del Catolicismo Romano. De los 25.000 que bloquearon la Basílica, cerca de 10.000 eran participantes de la tercera Conferencia Internacional de Renovación Carismática.
En ese día, el Papa Pablo VI venció una barrera fortísima de los Cardenales, que mucho habían hablado contra los ideales de Juan XXIII, que era la participación de los católicos en el movimiento ECUMENICO. Y este sueño del Papa Juan XXIII fue concretizado en el día 21 de noviembre de 1.964, cuando el Papa Pablo VI firmó el decreto sobre el ecumenismo. Y en ese mismo día, hizo una declaración proclamando “Maria la Madre de la iglesia, la madre de todos los fieles y de todos los pastores”. El movimiento carismático está invalidando la ortodoxia católica, mudando vertiginosamente las costumbres tradicionales de la iglesia. » (10)
Lo que sucedió en Pentecostés, es lo que profetiza Jesús en el libro de Marcos: «En el Evangelio de Marcos, la única mención del fenómeno de glosolalia en los cuatro Evangelios se encuentra la gran comisión, conforme el registro de Marcos 16:17. Esto se hace significativo cuando se reconoce que el Espíritu Santo ejerció una parte proeminente en la era del Evangelio. Cristo aquí hizo una promesa, posibilitando la pregación del Evangelio en el lenguaje de aquellos que iban a oír las buenas nuevas de salvación. El objetivo “NUEVAS LENGUAS” no quiere decir lenguas inexistentes, como defienden algunos, sino que lenguas extranjeras que ellos hablarían sin haber aprendido. Es oportuno saber que hay en griego dos palabras para “NUEVO”, esto es “NÉOS” y “KAINOS”. Néos es “NUEVO” en el sentido de tiempo reciente y Kainós es “NUEVO” en la forma o cualidad. Cristo aqui usó Kainós porque se refería al “NUEVO” no usado.
Roberto Gromacki en su libro, Movimiento Moderno de Lenguas, hizo la siguiente declaración: “Si el hablar lenguas hubiese envuelto lenguas desconocidas nunca antes habladas, entonces Cristo tendría usado Néos (nuevo en referencia al tiempo). Pero, como El empleó Kainós, tiene que referirse a lenguas extranjeras, que eran “NUEVAS” para aquellos que las hablasen, porque ya existían antes.” Eran idiomas nuevos para aquellos que los hablarían. La denominación de nuevas indicaba el contraste con las lenguas por ellos habladas. » (11)
Observaciones respecto al Don de Lenguas
«En relación con el don de lenguas, según 1 Corintios 12:30 y el extenso análisis que sobre el tema hace el capítulo 14 de 1 Corintios, debemos anotar a continuación las siguientes reflexiones:
Primera, hay un concreto y preciso don de lenguas al parecer distinto al expresado en Pentecostés, porque en este caso no se requirió interpretación alguna. Además, en Pentecostés el fenómeno se acompañó de otras señales, tales como las lenguas de fuego y el viento recio. Nada de esto se menciona en relación con los dones del Espíritu en 1 Corintios.
Si bien hay francos desacuerdos entre los creyentes sobre la validez del don de lenguas en el día de hoy, personalmente no hallamos justificación bíblica alguna para sostener que el don de lenguas tenía validez únicamente para los días neotestamentarios. Pero al mismo tiempo se transforma fácilmente en un factor divisivo y de malos entendidos. Testimonio de ello es el hecho de que Pablo consideró necesario extenderse en los capítulos 12, 13 y 14 de 1 Corintios. (Al par que hacía hincapié en que era el menor de los dones, Pablo le dedicó más espacio que a ninguno de los otros). Por lo tanto, cuando ocurre hoy en día, debe practicarse cuidadosamente con las salvaguardias bíblicas anotadas por Pablo.
Asimismo, al par que el don de lenguas puede manifestarse hoy en día como un valioso don espiritual, ello no quiere decir que toda manifestación de lenguas ocurre según la voluntad de Dios y deba ser aprobada por nosotros a ojos cerrados.
Segunda, debe subrayarse con trazos bien definidos, como aparece claramente indicado en 1 Corintios 12—14, que el don de lenguas es un don del Espíritu Santo y no un fruto del Espíritu. Como habremos de ver más adelante, el fruto del Espíritu anotado en Gálatas 5:22, 23 debiera señalar o rotular a todo cristiano que anda en el Espíritu. Por otra parte, los dones son distribuidos entre los creyentes según la soberana voluntad y disposición de Dios. Por lo tanto, es un don que pueden poseerlo algunos y otros no. No hallamos razón ni argumento bíblico alguno que nos permita sostener que el don de lenguas es un don que Dios desea otorgar a todos los creyentes. Algunos pueden recibir ese don y Otros no. Sería incorrecto que los creyentes que no han recibido el don de lenguas se sientan algo así como cristianos de “segunda categoría” o que anhelen ardientemente este don si Dios no consideró conveniente dárselo. Igualmente incorrecto es que quienes poseen este don procuren inducir a los demás a que lo obtengan o enseñar que todos los creyentes, sin excepción, deben experimentarlo.
Tercera, el don de lenguas mencionado en 1 Corintios 12—14 es sin duda uno de los dones del Espíritu menos importante; en realidad, pareciera ser el de menor importancia. Y ello se debe a que a menudo no brinda beneficio espiritual a otros creyentes. Los otros dones claramente se ejercitan para edificar y fortalecer el cuerpo de Cristo. Y si bien el don de lenguas pudiera brindar ese beneficio en un culto público de adoración (siempre y cuando haya un intérprete presente), los otros dones están más directamente involucrados en el mutuo fortalecimiento de los creyentes.
Por ello es que el don de lenguas no debe ser considerado como la más elevada expresión de madurez cristiana. En realidad de verdad, millones de cristianos espiritualmente maduros jamás hablaron en lenguas, y muchos que hablan en lenguas no son espiritualmente maduros.
Cuarta, el don de lenguas no es necesariamente un signo del bautismo del creyente por el Espíritu Santo y su incorporación al cuerpo de Cristo. Ello es especialmente cierto respecto de 1 Corintios, porque las personas que allí se mencionan ya habían sido incorporadas al cuerpo de Cristo de una vez por todas. En ninguna parte de la Biblia leemos que el don de lenguas sea una necesaria evidencia de haber sido bautizados por el Espíritu Santo e incorporados, por ese bautismo, al cuerpo de Cristo, la iglesia. Aun en Hechos, donde se menciona el hablar en lenguas, no hay ninguna indicación de que fuera necesaria evidencia de haber sido bautizado por el Espíritu Santo.
De la misma manera, el don de lenguas no debe ser equiparado necesariamente al llenado con el Espíritu. Podemos estar llenos del Espíritu Santo y jamás hablar en lenguas. El llenado del Espíritu puede manifestarse de muy diversas maneras y experiencias en nuestras vidas, de las cuales el hablar ocasionalmente en lenguas puede ser una de las evidencias. Algunos de los cristianos más llenos del Espíritu que hemos conocido a lo largo de nuestra vida nunca experimentaron el don de lenguas y no por ello estaban menos llenos del Espíritu.
Quinta, tanto la Biblia como la experiencia nos advierten que el don de lenguas puede ser fácil objeto de abuso y hasta puede llegar a ser peligroso. Así, por ejemplo, el don de lenguas ha llevado a quienes lo poseen a un estado de orgullo espiritual. Algunos experimentan el don de lenguas y de inmediato se figuran ser mejores o más espirituales que otros creyentes que no han recibido este don. Tal actitud es diametralmente opuesta a la adecuada actitud de un creyente lleno del Espíritu.
Creemos conveniente señalar otros peligros. Por ejemplo (como ya lo hemos indicado), el hablar en lenguas puede dividir fácilmente a los cristianos. Esto ocurre a menudo debido al orgullo o en razón de que las personas poseedoras del don de lenguas procuran imponérselo a los demás. Por otra parte, se da el caso de personas que se sienten orgullosas porque no hablan en lenguas y eso es igualmente malo!
En todo este asunto de hablar en lenguas el mayor peligro estriba en el desequilibrio. A veces la persona que ha experimentado este don se ve totalmente absorbida o preocupada con el hablar en lenguas. Se olvidan los otros dones del Espíritu (a excepción, tal vez, de los dones singulares o prodigiosos que también son espectaculares e impresionantes), y demuestran poco interés en vivir santamente imbuidos del fruto del Espíritu. Algunos que insisten en reducirlo todo al don de lenguas e instan a los demás a que lo busquen, demuestran poquísimo interés en la evangelización, énfasis en el cual insiste el Espíritu Santo. Pensamos en este momento, como ejemplo, en un pequeño grupo de creyentes que hablan en lenguas que rara vez ganan almas para Cristo. Esperan que otros ganen las almas y luego se acercan al nuevo convertido procurando persuadirlo de que debe hablar en lenguas para crecer en el Señor.
Y otro peligro es que algunos pueden ver en la experiencia de hablar en lenguas una manera rápida y fácil, además de eficaz, para alcanzar poder y madurez espirituales. Uno de los miembros de nuestro equipo cursaba estudios en el seminario juntamente con un joven que asistía a diversas reuniones en la permanente esperanza de obtener el don de lenguas. Cuando le preguntaron por qué apetecía este don, respondió que era porque sentía una aguda carencia de poder y de comunión con Dios, y pensaba que el don de lenguas le daría potencia espiritual y una clara sensación de proximidad a Dios. Preguntado si oraba con frecuencia, si leía la Biblia con regularidad y si pasaba mucho tiempo en compañía de otros creyentes, admitió que no hacía ninguna de esas tres cosas. Dios le había dado los medios idóneos para alcanzar el crecimiento espiritual —la oración, la Biblia y la comunión— pero no estaba dispuesto a echar mano de esos medios o recursos. Para él el don de lenguas era la manera rápida, fácil y eficaz para obtener la madurez espiritual. No fue accidental, seguramente, que poco después se retiró del seminario y renunció a sus planes de ser ministro.
El último peligro que podríamos mencionar es el de la posibilidad de que el don pueda ser, en algunos casos, una imitación fraudulenta. Esto puede reconocer como causa un deliberado engaño, o de lo contrario porque el “don” no se origina en Dios sino en nuestra conformación sicológica. También puede ser el resultado de una actividad demoníaca.
Conviene mencionar el hecho de que el antiquísimo oráculo de Delfos hablaba en lo que podría denominarse “lenguas” como lo hacían los sacerdotes y las sacerdotisas en el gran templo que dominaba la ciudad de Corinto. El doctor Akbar Abdul-Haqq nos decía que el hablar en lenguas no es un fenómeno raro en la India en el día de hoy entre las religiones no cristianas.
Más aún, hay casos perfectamente bien comprobados de personas poseídas por demonios que cuentan con la capacidad de hablar en ciertos idiomas corrientes totalmente desconocidos por ellas cuando están en su sano juicio. La Biblia registra el hecho de que los magos de la corte del Faraón pudieron reproducir hasta cierto punto los milagros de Dios.
No en balde dijo Juan: “No creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios” (1 Juan 4:1). Ya hablamos de esto cuando analizamos el don de discernimiento en el capítulo doce.
Aun los cristianos pueden incurrir en una imitación fraudulenta del don de lenguas. Una niña que asistía a unas reuniones carismáticas quería desesperadamente recibir el don de lenguas como lo habían recibido tantas de sus amigas. Habiendo transcurrido su niñez en otro país, oró en el idioma propio del mismo, pretendiendo que se operaba un don espiritual. Los demás creyeron que había recibido el don de lenguas. Como resultado de ello, ¡fue aceptada y pudo ingresar en este pequeño círculo donde al hablar en lenguas se le asignaba tan primordial importancia!
Ninguna experiencia —no importa cuán significativa sea para nosotros o en qué grado pueda impresionamos— debe tomar en nuestras vidas el lugar de la Palabra de Dios. Nuestras experiencias tienen que ser juzgadas, en todos los casos, a la luz de la Biblia; no debemos juzgar a la Biblia según nuestras experiencias. Dios el Espíritu Santo nos ha dado la Biblia, y ningún don que provenga verdaderamente del Espíritu Santo entrará en contradicción con lo que dice la Biblia.
Sexta, ¿qué decir del uso privado y devocional del don de lenguas como medio de alabar a Dios y experimentar su comunión? Varios de nuestros mejores amigos nos han dicho que luego de orar durante un largo período, súbitamente se dieron cuenta de que hablaban en un idioma desconocido. La mayoría de dichos amigos no dijeron nada a nadie y no tratan de convencer a los demás a que participen de la misma experiencia. No sostienen que todos los cristianos deben hablar en lenguas como signo y señal de madurez o crecimiento espiritual.
En realidad, es muy poco lo que la Biblia dice al respecto. El uso privado del don de lenguas va implícito en el comentario de Pablo cuando dijo: “Hablo en lenguas más que todos vosotros; pero en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento, para enseñar también a otros, que diez mil palabras en lengua desconocida” (1 Corintios 14:18, 19). Algunos han sugerido que el mandato de Pablo de orar “en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu” (Efesios 6:18) entraña hablar en lenguas, pero el énfasis en requerimientos específicos de oración (en lo cual la mente está en plena actividad al concentrarse en los temas objetos de la oración) en este pasaje indican que no es eso lo que deseaba significar Pablo.
En conclusión, nos impresiona la notoria diferencia de opiniones que reina entre los autodenominados carismáticos respecto al hablar en lenguas. Muchos sienten que es absolutamente erróneo sostener que el hablar en lenguas sea el resultado obligado de ser bautizado o llenado con el Espíritu Santo. Un crecido grupo de evangélicos ni siquiera consideran al don de lenguas como don relevante del Espíritu en el día de hoy, de la misma manera que tampoco lo es en la actualidad el don del apostolado.
Sabemos de una agrupación muy utilizada por Dios que no invitaría a sabiendas a su plataforma o púlpito a nadie, por más dotado y aceptado que fuera en los círculos evangélicos, que profesara hablar en lenguas. Algunos podrán discrepar con esta política, pero los dirigentes y responsables de este ministerio son sinceros en sus convicciones y debieran ser respetados en sus puntos de vista.
Por otro lado, muchos evangélicos que no profesan hablar en lenguas adoptan ahora una postura totalmente neutral. Han visto de qué manera el movimiento carismático ha penetrado profundamente en todas las denominaciones con gran bendición y renovación. Y por ello están preparados para reconocer que todos los dones sobrenaturales de 1 Corintios 12 tienen vigencia en el día de hoy y por lo tanto deben ser aceptados como dones del Espíritu.
Haciendo justicia a nuestros amigos carismáticos debemos añadir que si bien es cierto que discrepamos en cuanto a que “el bautismo con el Espíritu” se acompaña con el hablar en lenguas, no obstante ello, conocemos y enseñamos la necesidad de los creyentes de ser llenos con el Espíritu. Dejando de lado el factor del don de lenguas como signo necesario, es posible que estemos hablando de una fase de la misma experiencia. A juicio nuestro, la Biblia sostiene que cualquier cristiano puede disfrutar del llenado del Espíritu Santo y conocer su poder sin experimentar ninguna señal especial tal como el hablar en lenguas. En ocasión de su particular llenado, el don de lenguas puede ser una señal que Dios otorga a algunos, pero no hallamos en las Sagradas Escrituras que sea una señal para todos los creyentes. Además, y esto reviste una máxima importancia, debemos sostener nuestras opiniones sin rencor y sin romper nuestros lazos de comunión y compañerismo en Jesucristo. Adoramos al mismo Señor y por esto estamos agradecidos.
En 1 Corintios 14 Pablo afirma, sin dejar lugar a dudas, que el profetizar es más importante que hablar en lenguas. Pero al mismo tiempo ordena “no impidáis el hablar en lenguas” (1 Corintios 14:29). Al parecer Pablo hablaba muchas lenguas distintas, pero no hizo mayor hincapié en ello. Debemos evitar poner al Espíritu Santo en la posición de tener que obrar a nuestra manera. El Espíritu Santo es soberano y otorga sus dones como él quiere! Peter Wagner dice: “Se debe recordar que el cuerpo de Cristo es universal, con muchas manifestaciones locales. Los dones espirituales se brindan al cuerpo universal, y por ello algunos de esos dones pueden o no hallarse en alguna localización particular del cuerpo. Esto explica por qué, por ejemplo, una iglesia local o una denominación entera, puede no haber recibido el don de lenguas, en tanto sí lo recibe otra parte del cuerpo.”
A modo de resumen:
Primero, hay un verdadero y auténtico don de lenguas, en contraposición a una imitación fraudulenta de ese don. Muchos de los que recibieron ese don fueron espiritualmente transformados, algunos en forma temporaria y otros en forma permanente!
Segundo, Dios usa el don de lenguas en determinados momentos, en determinados lugares, especialmente en el campo misionero cristiano, para ampliar de esa manera el reino de Dios y para edificar a los creyentes.
Tercero, mucha gente está convencida de que vivimos en estos momentos lo que las Sagradas Escrituras denominan “el fin de los días” (Oseas 3:5). Tanto Joel como Oseas profetizaron que en aquellos días reaparecerán grandes manifestaciones del Espíritu y muchos de los dones singulares. Es probable que estemos viviendo ese período de la historia. Por cierto que no podemos cerrar los ojos al hecho de que los dones singulares que reivindican la autenticidad del evangelio reaparecen en esta hora.
Muchos años atrás, durante una clase en el Instituto Bíblico de Florida, un maestro dijo algo sobre el tema del don de lenguas que se nos ha grabado en forma indeleble. Aconsejó a sus alumnos a “no buscarlo pero tampoco impedirlo”.
En realidad de verdad, el hablar en lenguas es un don del Espíritu. En la actualidad hay presbiterianos, bautistas, anglicanos, luteranos y metodistas, así como también pentecostales, que hablan o han hablado en lenguas, y los hay que no lo han hecho y no suponen que lo harán en el futuro.
Pero si el hablar en lenguas es un don del Espíritu Santo, no puede ser un factor divisivo, es decir, no debe provocar divisiones. Cuando quienes hablan en lenguas abusan del don y se torna realmente en un factor que provoca divisiones y disensiones, es clara indicación de que hay una carencia de amor. Y quienes lo prohíben le hacen un deservicio a la iglesia porque contradicen las enseñanzas del apóstol Pablo. Los creyentes que hablan en lenguas, y los que no lo hacen, deben amarse y trabajar para la mayor gloria de Dios en la evangelización del mundo, recordando una cosa: los que hablan en lenguas y los que no lo hacen, tendrán que vivir juntos en la Nueva Jerusalén.
¿Es este un don que Dios ha creído útil y conveniente otorgarnos? No permitamos que sea un motivo de orgullo o de preocupación. Debemos cimentarnos en la totalidad de la Palabra de Dios. Y sobre todas las cosas, aprendamos lo que significa amar a los demás, incluso a los creyentes que pueden no coincidir totalmente con nuestros énfasis.
¿Es este un don con el que no contamos? No dejemos que ello nos preocupe, y hagamos cuanto nos sea posible para no permitir que sea un motivo o causa de división entre nosotros y otros creyentes. Hay quienes no ponen su énfasis ni hacen hincapié en las mismas cosas que nosotros, pero así y todo son nuestros hermanos y nuestras hermanas en Cristo. Y sobre todas las cosas, se nos ordena: “Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne” (Gálatas 5:16).
Los dones singulares —sanidades, milagros y lenguas— probablemente atrajeron tanto la atención de la gente en el primer siglo como lo hacen en el día de hoy. También entonces, como ahora, provocaron confusión y se abusó de los mismos. No obstante ello, Dios el Espíritu Santo se los concedió a algunos miembros de la iglesia para ser utilizados para su gloria y honra. Jamás deben ser explotados por motivos egoístas, ni tornarse jamás en motivo o causa de división o de orgullo. No hemos de preocupamos ni obsesionarnos con ellos, y sobre todas las cosas toda vez que se conceden dones de esta naturaleza, deben ser utilizados en estricto acuerdo con los principios fijados por Dios en la Biblia. Y esto último también debiera contribuir a la unidad del Espíritu. Y si Dios decide entregar estos dones a ciertas personas en el día de hoy, debemos orar pidiendo que sean usados, en todos los casos “para provecho común” (1 Corintios 12:7, Biblia de Jerusalén) y la ampliación del reino de Dios. » (12)
El Peligro de las Lenguas Modernas
«Pero la persona que juega con el hablar en lenguas juega un juego diabólico que va a causarle mucho daño. La práctica de lenguas es exactamente igual a lo que los hinduistas y aficionados del yoga (13) llaman kundalini (14). Ellos tienen el concepto de este fenómeno de dejar salir la serpiente de adentro de uno mismo, y por esto lo llama el poder de la serpiente. Viene “naturalmente” con el uso de drogas psicodélicas, yoga, experiencias de casi morir, y con el hablar en lenguas que hacen en unas iglesias. La experiencia físicamente es exactamente lo mismo entre lenguas y kundalini. Cuando sale el poder de la serpiente, frecuentemente la persona hace sonidos involuntarios y sus cuerpos se mueven en raros movimientos sin su propio control (15). El kundalini es el hablar en lenguas, caer como muerto al piso, revolcarse en el piso sin control (igual en la Santería), hacer sonidos de animales, de reír sin control(16) , oler fragancias raras, de tener sensación de intensa luz o fuego o electricidad, de tener revelaciones de personajes celestiales hablándoles, y el canto rítmico y repetitivo.
Kundalini era descrito en los Upanishads, las escrituras sagradas del hinduismo en el quinto siglo antes de Cristo. La tradición oral va mucho más atrás en la historia que esto.
Por ejemplo, en la India, el gurú de Kundalini Yoga, Sri Ramakrishna (1836-1886) describió su supuesta conciencia del hombre-dios. Cada día entró en samahdi (un trance) cuando se cayó al suelo involuntariamente en un estado de euforia y gozo (ananda) donde vio visiones bonitas que también a veces fue el sentido de irse afuera de su cuerpo a viajar. Esto fue acompañado con tiempos de reírse sin control. Pudo causar lo mismo en otros con un solo toque ligero a la cabeza (17). o pecho de otros (18). Otro maestro de Kundalini Yoga era Bhagwan Shree Rajneesh (1931-1990) quien trajo su secta a los Estados Unidos. En su interpretación de todo esto, hicieron meditación, canto rítmico, naturismo (anda en desnudez), el grito primordial, y formas extremas de ejercicio, y sexo libre. Con nada más su presencia, sus discípulos empezaron a reírse y llorar sin control, de caerse al suelo, de sentir como electricidad, y todo esto fue precipitado fácilmente por un toque en la cabeza por el dedo por el gran maestro Rajneesh. Usan el término, “borrachos con nuevo vino,” aun que no tomaron necesariamente alcohol. Es una euforia como lo que da el alcohol, pero es espiritual. Notamos también que las experiencias de los que practican vudú igualmente hablan en lenguas en sus sesiones.
Carl Jung (1875-1961) padre de la psicología moderna promovió el Kundalini Yoga en seminarios como el eslabón entre psicología y los pensamientos orientales para encontrar paz interna (espiritual). Kundalini Yoga es un sistema de meditaciones (19) donde se controla la respiración para poner la persona en un estado alterado de conciencia (trance (20)) donde estas cosas “espirituales” (lenguas, caerse, visiones, etc.) pueden suceder. Muchas religiones mundialmente han usado esta misma cosa para comunicarse con los dioses o los espíritus o los humanos muertos.
Aun entre ellos hay avisos (21) de que peligroso puede ser. Médicamente los doctores han notado que una vez que empieza con esto, puede perderse de repente (entra en trance de nuevo) sin aviso o buscarlo, que hay disfunción sexual, problemas físicos y psicológicos (como ansiedad, pesadillas, depresión, alucinaciones, un revuelto psicológico, salirse de la realidad, etcétera), cansancio y estrés, falta de poder de concentración, y aun problemas de posesión por demonios.
Actividad de demonios en la Iglesia
La Biblia enseña que el bautismo del Espíritu Santo ocurre al momento de ser salvo (tener fe salvadora o de aceptar a Jesús como su Salvador personal), y tiene la única marca de dejar de pecar (llevar el carácter del Espíritu de Santidad). Pero hay grupos (Pentecostales y carismáticos) quienes promueven el Bautismo del Espíritu Santo como algo igual de Kundalini o hablar en lenguas (por reinterpretar las palabras a significar cosas que no se presentan en la Biblia). Vamos a ser claros, el caerse al suelo, el perder control de sí mismo son marcas de posesión o influencia de demonios en la Biblia (Mat. 17:15), y nunca se ve asociado con la obra de Dios.
“Según el ritmo romano, otras señales de posesión (de demonios) incluye ‘la habilidad de hablar con familiaridad en un idioma extraña o de entenderlo cuando es hablado por otro, la facultad de divulgar eventos futuros o escondidos, y la manifestación de poderes que estará más allá del poder normal del sujeto.”
“El mismo Satanás se disfraza como ángel de luz.” (II Cor. 11:14)
En 1 Corintios 14, Pablo explica que el hablar en lenguas (cuando es de Dios), siempre tiene unas marcas. Una de estas marcas es que “los espíritus de los profetas están sujetos a los profetas” (14:32). Lenguas modernas es de dejar “el espíritu” tomar control del cuerpo de uno mismo, para que pierdas control (y el hablar en lenguas estáticas, o sonidos no entendibles, es la marca de este fenómeno no bíblico). Pero si el Espíritu de Dios entra en el cuerpo de la persona
(1) no quita el control de él mismo, sino propone qué es la voluntad de Dios para que esta persona con su propia voluntad decida de hacerla, y
(2) Dios no causa a la persona de hacer cosas en contra de Su voluntad, o sea, de pecar.
La lista de reglas en I Cor. 14 es la voluntad de Dios, y sin que alguien lo dijera, los que tengan el Espíritu de Dios deben obedecer esta voluntad de Dios.
Si el Espíritu de Dios entra en estas personas que hablan en lenguas hoy en día, les controla fuera de su control y voluntad propia, y lo que hacen bajo este estado es pecado, ¿Quién está causando el pecado? ¿Dios? ¿La persona que no tiene control (ni responsabilidad) de sus acciones? ¿O un espíritu disfrazándose como el Espíritu Santo, pero es realmente un espíritu maligno?» (23)
El verdadero hablar en lenguas
David Cox comenta desde su punto de vista un resumen de lo que es la práctica de hablar en “lenguas”. Aunque no cita a las manifestaciones del espíritu para provecho de I Corintios. Creo que la opinión de D. Cox es para tenerla en cuenta, entendiendo que debemos ser prudentes ante toda manifestación del Espíritu Santo, entendiéndose que todo debe hacerse en orden y decentemente,como enseña el Apóstol Pablo.
«Primero notamos que en Hch. 2, las lenguas eran el hablar en un idioma humano donde las personas presentes hablaban este idioma. Segundo notamos que en la Biblia, el propósito de lenguas era de predicar “las maravillas de Dios” (Hch. 2:11), o sea, siempre es una predicación o enseñanza donde los demás juzgan o entienden lo que es enseñado o predicado, y ellos siguen Hch. 17:11 (“Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así.”) de comparar todo con la Palabra de Dios para verificar su base doctrinal o rechazarlo. La edificación que habla Pablo en I Cor. 14 es de oír la Palabra de Dios y entenderla (como en Neh. 8:8) para obedecerla.
Si estas cosas son muy claras, entonces ¿Por qué los cristianos rechazan la clara enseñanza de la Biblia sobre qué es lenguas para buscar otra cosa? La repuesta queda en el corazón rebelde del ser humano. Busca rebeldía en contra de Dios. Pero aun que unos cristianos piensan que su hablar en lenguas no cabe exactamente con lo que la Biblia presenta, no entienden que es de demonios totalmente. Vamos a decir que es una actividad de brujería y religiones satánicas donde de veras pierden control de sí mismo, y un demonio le controla a uno.
Cualquier persona puede hacerlo, porque los demonios buscan siempre estar dentro de un cuerpo (Mar.5:9), o de influir a los seres humanos.» (24)
Notas:
1 “En los Postreros días”, Págs. 30-33, Vinson Synan, Edit. Vida
2 “El Bautismo en el Espíritu Santo Una investigación Bíblica”, Págs. 106, Howard M. Ervin, Edit. Vida
3 Portal de la fe cristiana adventista, http://www.galeon.com/adventista/estudios/profecia/13.htm
4 Portal de la fe cristiana adventista, http://www.galeon.com/adventista/estudios/profecia/13.htm
5 Nelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998.
6 Ibíd.
7 “El Bautismo en el Espíritu Santo Una investigación Bíblica”, Págs. 50-52, Howard M. Ervin, Edit. Vida
8 Portal de la fe cristiana adventista,http://www.galeon.com/adventista/estudios/profecia/13.htm
10 Portal de la fe cristiana adventista, http://www.galeon.com/adventista/estudios/profecia/13.htm
11Portal de la fe cristiana adventista, http://www.galeon.com/adventista/estudios/profecia/13.htm
12 El Espíritu Santo, Págs. 188-199, Billy Graham., Casa Bautista de Publicaciones, Cuarta edición, 1989
13 Yoga – “Yoga” significa “poner bajo yugo”.
14 Kundalini – viene de la idea de quemarse o de enredarse en un espiral. Creen que toda la energía “cósmica” viene de la base de la columna (del ser humano). Kundalini es de “destapar” esta energía cósmica, y se desarrolla como cuando una serpiente que se desenreda. En el ocultismo, kundalini tiene mucha práctica solamente por los últimos 1.000 años, pero en religiones de asía, tiene historia de 4.000 años.
15 Cristiana y Stanislov Grof, “The Stormy Search for the Self”, pág. 78-79, un libro promoviendo Kundalini.
16. Risa de una Bruja: “Me reí por horas y horas. Todo mi sufrimiento privado personal… fue disuelto en la risa… me sentí transformado… siempre he visto que pasó como un genero de experiencia espiritual… la gente no piensa en la risa como una experiencia espiritual. Ahora entiendo que la risa puede ser un medio de transformación. La risa de Gavreil, como la de Afrodita, me capacitó para poner distancia entre yo y el dolor. ” Carol Christ, La Risa de un Afrodita: Reflecciones sobre una jornada a la diosa, Harper & Row, 1987, Pág. 5-6. http://www.crmspokane.org/toronto.htm
17. Notamos que la Biblia presenta que es cierta la transferencia de espíritus por la imposición de manos. Es de estar muy prevenido, de tener muchísima precaución en imponer las manos sobre otros, y especialmente de no dejar a nadie imponer sus manos sobre uno mismo sin ser extremadamente seguro de su estado de un hombre de Dios, y aun allí, refrenar o no dejar personas de imponer sus manos sobre uno mismo.
18.http://www.bible.ca/tongues-kundalini-shakers-charismastics.htm#document
19. En religiones orientales, meditación es el NO PENSAR, de bloquear o librar la mente de todo pensamiento, y en la Biblia la palabra meditar es de contemplar profundamente, opuesto.
20. En el Vudú, las personas entran en trance con música repetitiva. El trance solamente pone la persona en comunicación con seres espirituales. Durante el trance la persona no tiene control de sí mismo, y el caerse es común. Unos gatean en el piso y hacen sonidos como animales o sin sentido. Los sacerdotes del Vudú observan a las personas y tratan de agarrarles antes que se caen al piso.
22. Joseph Ecanem, PhD., “posesión por demonios”, Pág. 23, http://www.catholicapologetics.net/speaking_in_tongues.htm
23 David Cox, Kundalini y Lenguas El Poder de la Serpiente, www.davidcox.com.mx/folletos,
http://www.davidcox.com.mx/folletos/cox-kundalini.htm
24 Ibíd
En mi nombre hablarán nuevas lenguas (III)»
En mi nombre hablarán nuevas lenguas (III)
22 nov 2008 2 comentarios
in Apostoles, Bautismo con el Espíritu Santo, Bautismo en el Espíritu Santo, Carismas, Doctrina Pentecostal, Doctrinas Cristianas, don de lenguas, dones carismáticos, dones del Espíritu Santo, Espíritu Santo, Hechos de los Apóstoles, Historia del Cristianismo, Historias de la Biblia, Jesus, La promesa del Espíritu Santo, La venida del Espíritu Santo, lenguas, Medicina, Nuevo Testamento, Pentecostés, Señales de los Apóstoles
En mi nombre hablarán nuevas lenguas (III)
Hola:
Dios te bendiga. Gracias por interesarte en este estudio. Deseo sinceramente que lo halles de utilidad y de bendición para tu vida espiritual y que puedas hallar las respuestas que estás buscando.
Esta es la tercera nota de una serie de 4 artículos sobre En mi nombre hablarán nuevas lenguas
Gracias nuevamente por interesarte.
Paulo Arieu
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Siga la serie
- «En mi nombre hablarán nuevas lenguas (I)
- «En mi nombre hablarán nuevas lenguas (II)
- «En mi nombre hablarán nuevas lenguas (III)
- «En mi nombre hablarán nuevas lenguas (IV)
Las palabras están ahí, para explicar el significado de las cosas, de manera que el que las escucha, entienda dicho significado.” — Aldous Huxley (novelista inglés)
Base científica del don de lenguas
Enrique Coperías pregunta « ¿Tiene alguna base neurológica el don de lenguas? Hoy, la ciencia siquiátrica dispone de herramientas para explorar ese universo de kilo y medio que es nuestro cerebro. Un equipo de investigadores de la University of Pennsylvania School of Medicine se ha servido de la Tomografía Computarizada por Emisión de Fotón Único (Spect) para analizar la actividad cerebral de cinco miembros de una congregación pentescostal capaces de experimentar la glosolalia.
El Spect permite a los científicos detectar con precisión las áreas cerebrales involucradas en una determinada actividad mental de forma incruenta. Al voluntario sólo se le inyecta en vena un fármaco radioactivo, que viaja hasta los sesos y permite detectar las neuronas más activas.
En palabras de los autores del ensayo, los doctores Steve Paulson y Andrew Newberg, la prueba fue un éxito. Su investigación comenzó con la selección de los glosólalos, cinco mujeres de una congregación religiosa conocidas por su capacidad o don para entrar en trance, “conectarse directamente con Dios” y hablar en idiomas “extraños”.
“El don de lenguas es un forma de vocalización muy inusual. Parece como si la persona hablara una lengua, pero incompresible. Cuando el glosólalo se somete a un análisis lingüístico se comprueba que el supuesto idioma no se corresponde de forma clara con ninguna estructura lingüística. Lo que sale por sus bocas no se parece nada a una lengua”, dice el doctor Newberg, “El fenómeno -añade este investigador – resulta muy interesante porque no vemos actividad en las áreas del cerebro implicadas en el lenguaje. Para una persona que crea firmemente en la glosolalia, la fuente de la vocalización está muy clara”. Dualismo descartiano frente al monismo de la Era del Cerebro: ¿los sucesos mentales (psicológicos, espirituales) y los sucesos cerebrales (psicoquímicos) son la misma cosa?
Paulson y Newberg eligieron a cinco mujeres de raza negra y las invitaron a que cantaran gospel y hablaran en las lenguas enigmáticas. Durante cada actividad, las mujeres recibieron una dosis intravenosa de un marcador radioactivo, un chivato que delata las zonas cerebrales con mayor flujo sanguíneo y, por tanto, con mayor actividad neuronal. Los científicos cuentan en el último número de la revista Psychiatry Research: Neuroimaging que la actividad de los lóbulos frontales de las cinco voluntarias sufrió un considerable bajón durante la glosolalia, en comparación con los momentos en que cantaban gospel. Estos lóbulos están estrechamente relacionados con el sentimiento de autocontrol.
Newberg confiesa que el hallazgo es fascinante, pues explica por qué “los sujetos creen realmente que el espíritu de Dios se mueve en sus cuerpos y controla lo que hablan”. De hecho, las mujeres no controlan los centros del lenguaje mientras experimentan el don de lenguas. Por otro lado, el Spect reveló un incremento en la región parietal del cerebro, que integra la información sensorial de diferentes partes del cuerpo, nos orienta en el espacio y marca la clara distinción entre lo propio y el mundo exterior. Este aumento de la actividad parietal fortalece la sensación de “contacto” en todo el cuerpo, y explicaría la sensación de estar impregnado por el espíritu, según el psicólogo Michael Persinger, de la Laurentian University.
A raíz de este descubrimiento, algunos expertos se han preguntado, una vez más, si Dios está en la sinapsis, el miniespacio que separa una neurona de otra y el lugar donde ocurre el trasiego de neurotransmisores, los mensajeros de los impulsos eléctricos, la lingua franca de nuestro casquete pensante.»(1)
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Notas:
1 Enrique Coperías, El don de lenguas
«En mi nombre hablarán nuevas lenguas (IV)
En mi nombre hablarán nuevas lenguas (II)
22 nov 2008 8 comentarios
in 1 de Corintios, Antiguo Testamento, Bautismo con el Espíritu Santo, Bautismo en el Espíritu Santo, Bíblico, Doctrina Pentecostal, Doctrinas Cristianas, don de lenguas, dones del Espíritu Santo, Espíritu Santo, Estudio bíblico, Hechos de los Apóstoles, Historia del Cristianismo, Historias de la Biblia, La Tradición Cristiana, lenguas, Nuevo Testamento, Señales de los Apóstoles
En mi nombre hablarán nuevas lenguas (II)
Hola:
Dios te bendiga. Gracias por interesarte en este estudio. Deseo sinceramente que lo halles de utilidad y de bendición para tu vida espiritual y que puedas hallar las respuestas que estás buscando.
Esta es la segunda nota de una serie de 4 artículos sobre En mi nombre hablarán nuevas lenguas .
Gracias nuevamente por interesarte.
Paulo Arieu
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Las palabras están ahí, para explicar el significado de las cosas, de manera que el que las escucha, entienda dicho significado.” – Aldous Huxley (novelista inglés)
Alegoría del Espíritu Santo en la Basílica de San Pedro, Roma
¿Cual es la situación actual del mundo cristiano en su opinión con respecto a los dones milagrosos?
A. En la actualidad muchas personas del mundo religioso demandan y afirman tener dones espirituales o milagrosos.
B. Hoy día hay varias ideas y teorías sobre la duración de estos dones.
1. Algunos opinan que los dones durarían hasta el fin del mundo.
2. Otros afirman que solamente algunos de los dones milagrosos durarían hasta el fin del mundo.
3. Hay quienes dicen que algunos dones y poderes no se ven hoy día porque nadie tiene la fe requerida para poseerlos.
Desde el cuarto siglo d.C., algunos teólogos y clérigos han enseñado que “CARISMA O CARISMATA” (dotaciones sobrenaturales del Espíritu Santo, dones divinos, recibir poder inspirado divinamente, la ejecución de milagros) que es referida en 1 Corintios 12:1 como “dones espirituales”, era solamente para la “Era Apostólica”.
Entre los teólogos e historiadores, encontramos una variedad de perspectivas acerca de esta teoría.
« A. Teorías de la cesación de los dones
1. Las Señales y maravillas cesaron al finalizar “La Era Apostólica”.
Algunos proponentes de esta teoría dicen que la: “Era Apostólica” terminó alrededor del año 100 d.C. (después de Cristo) con la muerte del Apóstol Juan, el último sobreviviente de “…los doce apóstoles del Cordero” (Ap 21:14).
Un teólogo “Reformado” pensaba que los dones sobrenaturales “estaban confinados a la era apostólica, y exclusivamente para un círculo muy limitado”.
Su propósito, era establecer la autoridad de los apóstoles; una vez logrado, los dones carismáticos concluyeron.
Según esta posición, las señales y milagros reportados después de esa temporada, eran consideradas espurias o no ocurrían bajo la manifestación divina.
Este es un argumento “circular”, en el cual un dictamen teológico es hecho respecto a que las señales y milagros son imposibles después del primer siglo, forzando la conclusión de que la evidencia histórica es fraudulenta.
La gran debilidad de tal posición, es la siguiente: Existe una total ausencia de respaldo Bíblico que apoye la contención de que los milagros divinos cesaran después de la muerte de los doce apóstoles del Cordero y su generación. Ningún pasaje de la escritura declara o implica tal posición
2. Las Señales Y Milagros cesaron porque estos pertenecían únicamente a los primeros siglos de “La Iglesia”.
Según esta teoría, ya no eran necesarios para validar el evangelio. La Iglesia, una vez establecida mundialmente y sancionada oficialmente, era suficiente para certificar la autenticidad del mensaje cristiano. La fecha de extirpación es el tiempo en que se completó el canon, usualmente reconocido como el Consejo de Cartago en 397.
Este argumento acepta las documentaciones de las señales y milagros del segundo y tercer siglos, asignando arbitrariamente su anterior cesación. Pero, ¿por qué una fecha de extirpación?
¿Cuándo fue la Iglesia establecida mundialmente y oficialmente sancionada? ¿Acaso es el año 397 la fecha en que el canon fue concluido? (Muchos historiadores de la Iglesia disputarían esa conclusión.) ¿Dónde enseña la Escritura eso? Este argumento es dejado sin apoyo bíblico o histórico.
3. Las Señales Y Maravillas fueron desapareciendo a medida que los Líderes de la Iglesia organizada se opusieron a sus manifestaciones
Este argumento, el cual contradice las teorías expuestas anteriormente respecto al establecimiento de la Iglesia, tiene algún mérito. De hecho, a medida que la fe por los milagros declina entre los líderes de la Iglesia, los milagros disminuyen en frecuencia. Además, cuando ocurren señales y milagros insólitos, muchas veces amenazan a los “Señores y Gobernadores” de la jerarquía eclesiástica y sus posiciones en la institución. Por tal razón, el liderazgo de la Iglesia ha tenido la intención de oponerse a ellos.
Como será probado más adelante, han habido ondas de señales y milagros a través de toda la historia de la Iglesia y la jerarquía ha controlado el impulso o propagación de los mismos.
No obstante, el punto principal del argumento o punto en cuestión es que los Dones han cesado completamente, cosa que no puede pasar la prueba de la historia. No se ha podido documentar que los Dones hayan cesado durante algún período significativo de tiempo en la historia de la Iglesia, y mucho menos en nuestros días. Los milagros están ocurriendo de manera común en la Iglesia a escala mundial.
4. Nunca hubo señales ni maravillas
Después del evento del liberalismo teológico del siglo XIX, los líderes de la Iglesia han resistido las señales y milagros. Ellos, negaron la posibilidad de la intervención sobrenatural en la Creación. Estos “teólogos seculares” niegan la posibilidad de que haya habido siquiera señales y maravillas en el primer siglo. Estos, trágicamente son: “…falsos profetas que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces” (Mat 7:15; Hch 20:29), materialistas, encubriendo sus filosofías con el lenguaje religioso. »(1)
Walter J. Chantry, cree en base al versículo de I Cor. 14:20- 22, no encontrarle propósito para las lenguas hoy en día. Chantry escribe en su libro «Los apóstoles muertos, las lenguas no tendrían, evidentemente, que acreditarles autoridad divina. Estamos en presencia de la revelación plena; no hay necesidad de permanecer entre brumas, y parcial edificación, persistiendo así en la etapa infantil a través de las lenguas. Jamás, en quienes las hablaron, las lenguas llegaron a evidenciar una más profunda realidad espiritual. Por otra parte, es evidente que los judíos venían caminando bajo la ira de Dios de tiempo atrás. El rotundo colapso ya se ha cumplido. SI alguna posibilidad cabe hoy, es la del retorno de la bendición a Israel (Ro. 11). Y las lenguas no servirán para dicho propósito. ¿Deberían continuar las lenguas hoy? Ciertamente, ¡no! Han cesado» (2)
“Hermanos, no seáis niños en el modo de pensar, sino sed niños en la malicia, pero maduros en el modo de pensar. En la ley está escrito: en otras lenguas y con otros labios hablaré a este pueblo; y ni aun así me oirán, dice el Señor. Así que, las lenguas son por señal, no a los creyentes, sino a los incrédulos; pero la profecía, no a los incrédulos, sino a los creyentes” (I Cor. 14:20- 22 RVR 1960).
A continuación, Chantry defiende su hipótesis cesacionista:
«Estos versículos plantean otro argumento contra el uso moderno de las lenguas. Hemos visto, con base en las Escrituras, que las lenguas comportaban carácter de señal para un apóstol, acreditándolo como agente de divina revelación. Mientras duraba la etapa final del desarrollo de la iglesia, las lenguas también servían temporalmente para la edificación parcial e imperfecta de los creyentes. Sin embargo, el apóstol deseaba informar plenamente a los creyentes sobre las lenguas. En el versículo 20 insta “sed adultos en la forma de pensar”. No seáis como algunos carismáticos que pretenden escapar de las discusiones doctrinales o evadir el estudio cuidadoso de la Biblia. Sed adultos en el entendimiento. Pero, ahondemos en la mina del Antiguo Testamento.
Isaías 28:11 y 12 son los versículos que el apóstol Pablo cita. ¡Es este un texto fundamental para el asunto de las lenguas! Tales palabras fueron pronunciadas en un período en el cual la mayoría de los profetas de Dios cumplían su ministerio hablando el hebreo. Toda la verdad les era presentada a los judíos en su propia lengua. ¡Qué privilegio! Pero esto duraría sólo hasta los días de Jesucristo. Súbitamente, en el Pentecostés, la verdad de Dios sería presentada a los oídos de los hombres en lenguas gentiles. No era ésta en manera alguna señal prometedora para la nación judía. Más bien, venía a ser una señal de condenación. A pesar del vívido testimonio de los galileos hablando en las lenguas de las naciones, Israel no se arrepentiría, sino que endurecería más su corazón. «Ni aún así me oirán, dice el Señor». Las lenguas eran una señal para los judíos, con respecto a su inminente caída, la destrucción en el año 70 d.C.
En el versículo 22 se encuentra una contundente conclusión. ¡Las lenguas resultan ser señal para los incrédulos, pero no con el propósito de convencerlos de su incredulidad y consecuentemente tratarlos a la conversión! El versículo 23 muestra que las lenguas sólo harían pensar a los incrédulos que quién disponía de ellas era un “demente”. Las lenguas son señal de la ira apresurada y especial disgusto de Dios contra su negligente primogénito, Israel.» (3)
Testimonios en contra de la continuidad del don de lenguas
«San Agustín enseña que en el comienzo de la Iglesia este don era necesario para que el Evangelio se comunicara rápidamente a todas las naciones, así todos podían recibirlo y además se daba testimonio del origen divino de su doctrina. Pero cuando la Iglesia ya hablaba los diferentes lenguajes (por medios naturales) el don se hizo menos necesario. En su tratado 32 sobre el Evangelio de San Juan, San Agustín, Padre del la Iglesia, siglo IV, escribe: “Hoy día, cuando el Espíritu Santo ha sido recibido, nadie habla en las lenguas de todas las naciones pues la Iglesia ya habla las lenguas de todas las naciones y si uno no está en ella, este no recibe el Espíritu Santo.”
Santo Tomás, en su Summa Thelogia, confirma que este don milagroso de lenguas no es tan común como lo era antes. El don, sin embargo, no ha desaparecido. Entre los santos que lo ejercieron están: San Pacomio (siglo IV), San Norberto (siglo XII), San Antonio de Padua (siglo XIII), San Vicente Ferrer (Siglo XIV), San Bernardino de Siena (siglo XV) y San Francisco Javier, el gran misionero en el Oriente (siglo XVI). En cada caso el don abrió la puerta para comunicar el mensaje del Señor. En nuestro tiempo también hay numerosos testimonios de este don. Por ejemplo, ministros que, en un momento de necesidad, han confesado o predicado en un idioma que desconocían. »(4)
Quince testimonios considerados por Walter J. Chantry (5)
1. Juan Crisóstomo (347-407 d.C.) escribe en su comentario sobre los dones espirituales: “Este lugar está completamente oscuro: pero la oscuridad proviene de nuestra ignorancia de los hechos referidos y por su cesación, siendo que en ese entonces ocurrían, pero ahora ya no acontecen”. (Homilías sobre Primera a los Corintios, Vol. XII, Los Padres del Niceno y Postniceno. Hom. 29:2).
2. S. Agustín (354-430 d.C.) escribe: “En el período primitivo, el Espíritu Santo cayó sobre quienes creían: y hablaban en lenguas que jamás había aprendido, “como el Espíritu les daba que hablasen”. Estas eran señales adaptadas a esa época. Pues precisaba haber aquella evidencia del Espíritu Santo en todas las lenguas, y mostrar que el Evangelio de Dios había de correr a través de todas las lenguas sobre toda la tierra. Aquella cosa fue hecha como evidencia, y pasó.” (Diez homilías sobre la Primera Epístola de Juan, Vol. VII. Los padres del Niceno y Postniceno, VI. 10).
3. Thomas Watson escribe en 1660: “Con plena certeza, hay tanta necesidad de ordinación hoy, como en los tiempos de Cristo y de los apóstoles, ya que en aquel tiempo había dones extraordinarios en la iglesia que ahora han cesado.” (Las Bienaventuranzas, 14).
4. John Owen escribe en 1679: “Los dones que en su propia naturaleza exceden la plenitud del poder de todas nuestras facultades, esa dispensación del Espíritu hace ya mucho tiempo cesó y dondequiera que alguien hoy tenga pretensión a lo mismo, tal pretensión justamente puede ser sospechada como un engaño farsante.” (Obras, IV, 518).
5. Matthew Henry escribe el 13 de julio de 1712: “El don de lenguas fue un nuevo producto del espíritu de profecía y era otorgado por una razón particular, para que, la empalizada judía habiendo sido removida, todas las naciones pudieran ser incluidas en la iglesia. Estos y otros dones de profecía, siendo una señal, hace mucho cesaron y han sido puestos a un lado, y no tenemos motivo alguno para esperar que revivan; sino al contrario se nos manda llamar las Escrituras la palabra profética más segura, más segura que voces del cielo; y a ellas es que se nos exhorta a estar atentos, escudriñarlas y retenerlas, Y Pedro 1:19.” (Prefacio IV de su exposición del Antiguo Testamento y Nuevo Testamento, vii).
6. Jonathan Edwards escribe en 1738 que los dones extraordinarios fueron dados: “para poner fundamento y establecer la Iglesia en el mundo. Pero ya que el canon de la Escritura ha quedado completo, y la Iglesia Cristiana plenamente fundada y establecida, estos dones extraordinarios cesaron” (La Caridad y sus Frutos, 29).
7. George Whitefield, debido a su frecuente testimonio sobre la Persona y poder del Espíritu de Dios, fue acusado de “entusiasmo”, por parte de algunos líderes eclesiásticos, y se le achacó la creencia de que los dones carismáticos apostólicos fuesen revividos. Esta creencia fue negada firmemente por Whitefield; “Nunca he pretendido tener estas operaciones extraordinarias de milagros, o de hablar en lenguas”, (Respuesta al Obispo de Londres, Obras IV, 9). Por fallar en no distinguir la obra ordinaria de la extraordinaria del Espíritu, y por considerar que ambas habían cesado, él inculpa al Obispo y clero de Lichfield y Coventry, “quienes consideran la habitación interior del Espíritu, testimonio interno, y la predicación y la oración por el Espíritu, entre los dones carismáticos, los dones milagrosos conferidos a la iglesia primitiva, y los cuales ya hace tiempo dejaron de ser.” (Segunda Carta al Obispo de Londres, Obras, Vol. IV, 167). Los amigos de Whitefield también lo defendieron contra el mismo falso cargo. José Smith, por ejemplo, pastor congregacionalista en Carolina del Sur, escribió sobre el evangelista inglés: “Él renunció a toda pretensión de poseer los extraordinarios poderes y señales de la apostolicidad, peculiares de la era de inspiración y que se distinguieron con ellos.” (En Prefacio a Sermones sobre Asuntos Importantes, George Whitefield, 1825, xxv).
8. James Buchanan escribe en 1843: “Los dones milagrosos del Espíritu hace mucho que fueron retirados. Fueron usados para cumplir con un propósito temporal. Fueron usados como un andamiaje que Dios empleó para la construcción de un templo espiritual. Cuando el andamio no se necesitó más, fue removido pero el templo permanece en pie aún, y es habitado por el Espíritu; porque “¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?” (I Cor. 3:16)” (El Oficio y la Obra del Espíritu Santo, 34).
9. Charles Haddon Spurgeon en una cantidad de sermones testifica este mismo punto de vista. Los apóstoles; predicaba él, fueron “hombres escogidos como testigos porque personalmente habían visto al Salvador, un oficio que necesariamente desaparece, y apropiadamente, porque el poder milagroso también se retira.” (El Púlpito del Tabernáculo Metropolitano, 1871, Vol. 17, 178). Y de nuevo, “Aunque no podemos esperar ni necesitamos desear los milagros que acompañaron el don del Espíritu Santo, en lo que eran físicos, aún podemos tanto desear como esperar lo que por ellos fue procurado y simbolizado, y podemos confiar en que veremos semejantes maravillas espirituales operadas entre nosotros en este día» (El Púlpito del Tabernáculo Metropolitano, 1881, Vol. 27, 521). Y otra vez, “Aquellas obras del Espíritu Santo que hoy son concedidas a la Iglesia de Dios son en todo sentido tan valiosas como aquellos dones milagrosos anteriores que han desaparecido de nuestra presencia. La Obra del Espíritu Santo, mediante lo cual a los hombres se les da vida de su muerte en pecado, no es inferior al poder que hizo a los hombres hablar en lenguas” (El Púlpito del Tabernáculo Metropolitano, 1884, Vol. 30, 386 ss.).
10. Roberto L. Dabney escribe en 1876 que luego que la Iglesia primitiva fue establecida “ya no existía la misma necesidad de “señales” sobrenaturales, y Dios, que no acostumbra derrochar sus expedientes, las descontinuó. Desde entonces, la Iglesia tendrá que conquistar la fe del mundo mediante su ejemplo y enseñanzas solamente, vigorizada por la iluminación del Espíritu Santo. Finalmente, los milagros, si se volvieran de común ocurrencia, dejarían de ser milagros, y serían considerados por los hombres como ley corriente” (La Prelacía, un error, Discusiones Evangélica y Teológicas, Vol. 2, 236-237).
11. George Smeaton escribe en 1882: “Los dones sobrenaturales o extraordinarios fueron temporales, y habían de’ desaparecer cuando la iglesia estuviera fundada y el canon inspirado de la Escritura concluido; porque ellos fueron una prueba externa de una inspiración interna” (La Doctrina del Espíritu Santo, 51).
12. Abraham Kuyper escribe en 1888: “Muchos de los dones carismáticos, otorgados a la iglesia apostólica, no son de utilidad para la iglesia de hoy». (La Obra del Espíritu Santo, 182, ed. ingl. 1900).
13. W. G. T. Shedd escribe también en 1888: “Los sobrenaturales dones de inspiración y milagros que poseyeron los apóstoles no fueron continuados para sus sucesores ministeriales, puesto que ya no eran más necesarios , Todas las doctrinas del Cristianismo habían sido reveladas a los apóstoles, y habían sido entregadas a la iglesia en forma escrita. No había más necesidad de un posterior inspiración infalible. Y las credenciales y autoridad dadas a los primeros predicadores del Cristianismo en actos milagrosos, no requerían repetición continua de una edad a otra. Una edad de milagros debidamente autenticados es suficiente para establecer el origen divino del evangelio. En un tribunal humano, no es necesaria una serie indefinida de testigos. “Por boca de dos o tres testigos”, los hechos se establecen. El caso que ha sido fallado no volverá a abrirse.” (Teología Dogmática, Vol. II, 369).
14. Benjamín B. Warfield escribe en 1918: “Estos dones no fueron poseídos por el cristiano de la iglesia primitiva como tal, ni por la Iglesia Apostólica o la era Apostólica por sí mismas; tales dones fueron distintivamente la autenticación de los Apóstoles. Constituyeron parte de las credenciales de los Apóstoles en sus agentes autorizados de Dios en la colocación del fundamento de la Iglesia. Su función, pues, los delimitó a la Iglesia Apostólica, de manera distintiva, y necesariamente desparecieron con ella” (Milagros Falsos, 6)
15. W. Pink escribe en un libro que apareció en 1970 “Así como hubo oficios extraordinarios (apóstoles y profetas) en el comienzo de nuestra dispensación, también hubo dones extraordinarios; y como no hubo sucesores designados para estos oficios extraordinarios, tampoco hubo intención de continuar esos dones extraordinarios. Los dones dependían de los oficios. No tenemos más a los apóstoles con nosotros, y por consiguiente los dones sobrenaturales, la comunicación de los cuales constituyó parte esencial de las señales de un apóstol (2 Cor. 12:12) están ausentes” (El Espíritu Santo, 179)»
D. S Álamo, un expositor influyente de “las Iglesias de Cristo”, también es partidario de la teoría cesacionista. El se refiere con estas palabras respecto a un estudio que él desarrolló: «En el estudio que estamos llevando sobre la duración de los dones sobrenaturales hemos notado las palabras de I Cor. 12:31 donde dice el Espíritu Santo, “Procurad, pues, los mejores dones.” Palabras semejantes se encuentran en I Cor. 14:1: “Seguid el amor; y procurad los dones espirituales, pero sobre todo que profeticéis. ” El versículo 12 añade, “Así también vosotros; pues que anheláis dones espirituales, procurad abundar en ellos para edificación de la iglesia.” El mandamiento de 14:39 es, “Así que, hermanos, procurad profetizar, y no impidáis el hablar lenguas.” Algunos, citando estos textos, afirman que mediante ellos se le da a la iglesia de hoy día un mandamiento positivo de buscar los dones espirituales.
Observemos que el mandamiento fue dado originalmente a una iglesia del primer siglo. La iglesia de aquel tiempo primitivo no tenía el Nuevo Testamento en forma escrita. Lo recibía mediante los dones. Puesto que dependía de los dones para la revelación de toda la verdad, es muy natural que Pablo la mandara a procurarlos. Los miembros no tenían Biblias y, por lo tanto, necesitaba buscar los dones a fin de poder saber la voluntad de Dios. Además la iglesia del primer siglo podía obedecer al mandamiento de procurar los dones porque los dones eran disponibles. La iglesia del siglo 21 no puede obedecerlo. No puede, ni tiene que obedecerlo porque ya el tiempo de los dones ha llegado a su fin. Dios dijo que los dones durarían hasta un tiempo determinado; luego cesarían. No nos conviene buscar lo que Dios ya ha hecho cesar. A la iglesia del siglo 21 le toca entender el tema de los dones a la luz del cumplimiento de las profecías sobre el fin de las manifestaciones milagrosas del Espíritu Santo. No puede pretender existir en las mismas circunstancias que la de Corinto. La de Corinto da ejemplo de la iglesia en su infancia, de la Iglesia en el tiempo cuando el Nuevo Testamento no fue escrito y los miembros necesitaban dones para saber la verdad. La iglesia de hoy día tiene todo el Nuevo Testamento escrito, tiene una revelación perfecta y existe en el tiempo después del fin de los dones. Por lo tanto, hará bien al no pasar su tiempo en el vano empeño de buscar lo que Dios ya ha dado por terminado. La iglesia de hoy día que busca señales, prodigios, dones, etc. es como el adulto que, en vez de asumir, las responsabilidades de una persona madura, actúa y piensa como un niño. No vive y trabaja con fe y con entendimiento sino pasa el tiempo jugando con sus juguetes, cosas de su infancia, objetos de mucha importancia para su desarrollo, pero que no sirven para el que ya ha alcanzado la madurez. Hablar así de los que anhelan dones es usar una fraseología bíblica porque así habla la I Cor. 13:8-13.
La I Cor. 13 se llama el capitulo de amor porque los primeros versículos dan una definición divina de lo que es el verdadero amor cristiano. Muchos, haciendo énfasis en lo que dice el texto sobre amor, han pasado por alto lo que los versículos 8-13 enseñan sobre el fin de los dones. Nótese que todo el capitulo 12 de I Cor. trata de los dones. Luego, las últimas palabras del versículo 31 son: “Mas yo os muestro un camino aun más excelente.” Ese camino mas excelente es el de amor. El de amor es más excelente que el de los dones. Pablo enseña en I Cor. 13:1-3 que si uno tiene dones pero no tiene amor no puede ser salvo.
Ahora, vamos al versículo 8 de I Cor. 13. Dice así el pasaje: “El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabara.” Aquí encontramos una declaración clara sobre el fin de tres dones: la profecía, las lenguas y la ciencia (el conocimiento de la voluntad divina). Acabarán, cesarán, dice Pablo. Pero, ¿cuándo?, se pregunta. El mismo capítulo 13 explica cuándo, Leamos el versículo 9: “Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos.”
Y el 10: “Mas cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará.” ¿Qué quiere decir “en parte conocemos?” Pablo se refiere al don de conocimiento mediante el cual la iglesia primitiva recibía instrucciones sobre como adorar, organizarse, trabajar, etc. Cuando Pablo escribió a los Corintios, la verdad todavía se estaba revelando. El Espíritu Santo no había terminado su trabajo de guiar a toda la verdad. Por lo tanto, ni Pablo, ni las iglesias establecidas por él, conocían toda la voluntad de Dios respecto a la época cristiana. “Pero,” dice Pablo, “el conocimiento perfecto vendrá.” ¿Conocimiento de qué? De la voluntad de Dios. El don de ciencia fue dado con el propósito de impartir conocimiento en cuanto a la voluntad de Dios para con nosotros. Su propósito no era llevarnos al conocimiento perfecto en cuanto a la persona de Dios mismo. ¿Qué quiere decir “en parte profetizamos”. Quiere decir que Pablo en aquel momento no había recibido toda profecía. Acuérdese de que el propósito de la profecía era edificar, exhortar y consolar. Llegaría el momento en que Pablo y toda la iglesia tendría toda profecía, o sea, toda palabra de edificación, exhortación y consolación. Tendrían profecías completas. Vendría lo perfecto en conocimiento o ciencia y también en profecías. Ahora bien, sabemos que lo perfecto vino cuando el Espíritu Santo terminó su trabajo de revelar toda la verdad. El dejó en forma escrita un testamento perfecto. Así es que la iglesia hoy día ya tiene lo perfecto. Entonces lo que es en parte ya se acabó. Al llegar lo perfecto los dones cesarían, habiendo cumplido su propósito. Lo perfecto vino cuando el Espíritu Santo termino su labor de dar toda la verdad. Pues, los dones cesaron cuando toda la verdad fue revelada y toda la verdad fue revelada en el primer siglo. Por lo tanto los dones cesaron en el primer siglo. La iglesia, al tener toda la verdad, al tener lo perfecto, o sea, todo conocimiento, toda profecía, no necesitaba ya los dones.
La frase “lo perfecto” de I Cor. 13:10, sin duda, ha sido interpretada mal por los que creen que se refiere al cielo, o al conocimiento perfecto de la propia persona de Dios. Interpretarla así es sacarla de su contexto. El tema del texto no es la perfección de lo celestial. No se trata de la persona de Dios, sino de la ciencia y la profecía. Cuando venga el conocimiento perfecto, cuando todo se revele, cuando haya sido dada toda profecía entonces los dones cesarán. Esto es lo que afirma el Espíritu Santo en el texto, Tal explicación concuerda exactamente con lo que dice la Biblia sobre el propósito de los dones, Fueron dados para revelar la verdad. Cuando toda la verdad fue dada, los dones, habiendo cumplido su propósito, cesaron, Cuando los obreros terminan de hacer una casa en cemento quitan el falso piso, o sea, el molde de madera que usaron en la construcción. No necesitan mas de andamios, escaleras, etc. La casa ya está terminada y sirve como lugar donde vivir y trabajar. Así también los dones fueron usados para sostener la iglesia durante el tiempo de su establecimiento y organización. Entonces la iglesia, una vez terminada de edificarse, sirve como lugar espiritual donde vivir y trabajar. Dios quita los dones milagrosos y la iglesia, ya madura, ya capacitada, ya con todo conocimiento y profecía, sigue con su trabajo. La iglesia, no los dones, es baluarte y columna de la verdad.
El versículo 13 es muy importante para el entendimiento del pasaje: “Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor”. Los dones acaban, cesan; pero tres cosas permanecen después de la cesación de los dones. Son la fe, la esperanza y el amor. El amor nunca deja de ser, pero la fe y la esperanza si dejarán de ser cuando Cristo venga. Pero antes de que dejen de ser, cesaran las lenguas, se acabarán las profecías etc. Pues, podemos concluir que los dones cesarían antes del fin del mundo. Ya hemos visto que cesaron con la venida de lo perfecto, la revelación perfecta de la ley perfecta de libertad. Álamo, en el mismo análisis, en el artículo titulado “LA MALA GENERACION DEMANDA SEÑAL”, dice que «Los dones fueron dados para confirmar la divinidad de la verdad. Cuando esa verdad fue suficientemente confirmada, los dones fueron quitados, habiendo Dios cumplido su propósito en darlos. Consideremos de nuevo Marcos 16:17-20. En el 17 Cristo dice: “Y estas señales seguirán a los que creen…” Luego de estas palabras sobre señales el Señor ascendió. El 20 dice, “Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales. “Confirmando la palabra, dice el texto. Heb. 2:4 dice lo mismo. En el artículo del mismo estudio titulado Lección 29 EL DON DE LENGUAS NO EXISTE, Álamo escribe que “El don de lenguas no existe hoy día. Lo que se ve es solamente una manifestación ficticia.” » (6)
Representación en piedra del Espíritu Santo: su santidad queda indicada con la orla de la cabeza. Clave en la iglesia de San Miguel de Michaelsberg (Cleebronn, Alemania).
B. La continuidad de los dones del Espíritu Santo
1. Las Señales y milagros nunca Han Cesado
Ralph Mahoney, autor del artículo “SEÑALES Y MARAVILLAS HOY”, publicado en el portal “El cayado del Pastor”, nos explica porque está equivoca la teoría de la cesación.
«Estos han ocurrido desde la era apostólica hasta el presente en diversidad de grados. Esta última posición es respaldada por la Biblia y la historia de la Iglesia.
2. ¿Está equivocada la teoría de la cesación?
Examinemos esta cuestión sobre dos bases:
1. La Evidencia Bíblica y
2. Los Hechos y Eventos Históricos en la Iglesia
1. Bases Bíblicas De La Teoría
El texto bíblico usado más a menudo por quienes proponen la teoría de la cesación, es hallado en 1 Corintios 13:8-10.
“El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará. Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos; mas cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte acabará.”
La explicación de estos versículos se ha dicho que es la siguiente:
3. ¿Qué sucederá?
a. Que las profecías se acabarán;
b. Las lenguas cesarán.
c. ¿Cuándo Sucederá Esto?
“…cuando venga lo perfecto”, se dice que es la BIBLIA.
Cuando tengamos la Biblia, entonces, las profecías se acabarán y las lenguas cesarán.
d. Conclusión: Siendo que ahora tenemos la Biblia, aquéllos que creen en esa teoría nos dicen que las lenguas y todos los demás dones carismáticos han cesado o han sido eliminados de la Iglesia.
4. ¿En Qué Está Equivocada La Teoría?
Esta se hace pedazos cuando hacemos un examen cuidadoso del contexto. Volvamos a hacer un examen de la interpretación de la luz del contexto:
a. ¿Qué Sucederá? (Nota: Pablo dijo que tres cosas sucederían.)
i. Las profecías se acabarán
ii. Las lenguas cesarán
iii. Y la ciencia se acabará.
Si somos consistentes con nuestra interpretación, entonces podemos concluir que cuando el canon de la Escritura fue terminado, la ciencia, en conjunción con la profecía y las lenguas, fueron removidos de la Iglesia.
Sin embargo, nadie aceptará que la Iglesia existe en un vacío “sin conocimiento”. Por el contrario, los teólogos alegan para sí mismos un conocimiento no existente para probar esa posición floja y antibíblica.
iv. ¿Cuándo Sucederá Esto?
a. Cuando “venga lo perfecto…”
“…cuando venga lo perfecto…” no se refiere a la biblia. En el contexto: “…cuando venga lo perfecto…”, no es un objeto tal como la Biblia, es una condición, la cual usted y yo como creyentes experimentaremos como resultado de la Segunda Venida del Señor.
“Pero cuando hayamos alcanzado la perfección y plenitud, entonces la necesidad de esos dones especiales será inadecuada, y tendrán su fin, y desaparecerán… pero algún día le veremos en su plenitud, cara a cara” (vs 10, 12 La Biblia Viviente). “…empero cuando llegue la perfección, todo lo que sea imperfecto desaparecerá” (La Biblia de Jerusalén).
b. Conclusión. Las lenguas, profecías y el conocimiento limitado del hombre, no tendrán valor de continuidad cuando Jesús venga y le veamos cara a cara. Entonces estos dones, las lenguas, las profecías y el conocimiento o ciencia, desaparecerán, pero no hasta que eso ocurra.
5. ¿Qué Pensaban Los Apóstoles?
“…vosotros no estaréis sin alguno de estos dones del Espíritu mientras esperan por la venida del Señor Jesucristo…” (I Cor 1:7 BJ).
“…que nada os falta en ningún don, esperando la manifestación de nuestro Señor Jesucristo” (I Cor 1:7).
“Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuanto el Señor nuestro Dios llamare” (Hch 2:38-39).
a. Los Dones Continúan Hasta La Segunda Venida. Estas promesas de la escritura, no dan idea alguna de que el poder y la obra del Espíritu Santo iban a ser un fenómeno temporal, limitado para la Iglesia del Primer Siglo. Por el contrario, hacen claro que fueron para “…cuantos el Señor nuestro Dios llamare”.
b. Conclusión: Los apóstoles esperaban que todos los dones espirituales continuaran en la Iglesia hasta la Segunda Venida de nuestro Señor Jesucristo. ¿Acaso debemos esperar algo menor a esto?
6. ¿Qué piensan los evangélicos conservadores?
Como ya mencionamos antes, la mayoría de los evangélicos conservadores creen en la teoría de la cesación basada sobre la interpretación de I Cor. 13:10: “…cuando venga lo perfecto, entonces lo que es parte se acabará”.
a. “Perfección” = La Biblia
Los evangélicos conservadores enseñan que la “perfección” en el versículo se refiere al canon bíblico ya completado (el Nuevo Testamento), reconocido en el Consejo de Cartago en el año 397.
“Lo imperfecto o lo que es parte” se refiere a los dones carismáticos, los que para ellos ya desaparecieron o cesaron.
i. Razones Para Los Dones. Al hacer referencia a los dones sobrenaturales, un autor escribió:
“Estos (milagros, sanidades, lenguas e interpretación de lenguas) fueron dados a ciertos creyentes en la Iglesia primitiva.
Antes de que las Escrituras fueran escritas, el propósito fue confirmar la Palabra de Dios, cuando era proclamada. Tales dones de señales eran temporales… y una vez que la Palabra de Dios fue escrita, éstas ya no fueron necesarias y cesaron.”
ii. Razón De Por qué La “Perfección” = (era igual a la) Biblia. El argumento para armonizar la “perfección” con la clausura del canon del Nuevo Testamento tiene dos partes:
·Nombre Neutro. La palabra “perfección” en griego es un nombre neutro y debe referirse a algo, no a una persona. Siendo que la Escritura es un objeto y es neutro en su género, se deduce que la Biblia es lo “perfecto”, a lo cual, Pablo está haciendo referencia.
·Contexto. Esta interpretación que ellos afirman, se ajusta bien a los versículos 8, 9, 11, y 12 del mismo pasaje en 1 Corintos 13:10: “…cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará”.
En esta línea de razonamiento, las lenguas son una niñería, mientras que la Escritura representa madurez.
b. Debilidad De Este Punto De Vista
i. Doctrina Edificada Sobre Un Pasaje. Hay varios puntos débiles en esta interpretación, uno de los cuales es éste: Una doctrina mayor no debe edificarse sobre un pasaje cuyo significado no está claro. ¿En qué otro lugar de la Biblia hay alguna relación o idea de la misma enseñanza? En ningún lugar.
ii. El Nombre Neutro No Es Necesariamente Limitado. Más allá de esto, aunque “perfección” (griego = teleios) es un nombre neutro, en griego no hay garantía para limitar su referencia a otro nombre neutro.
Un nombre neutro o pronombre, puede ser usado para describir cosas masculinas o femeninas.
Ejemplos:
·Teleios. En Efesios 4:13; Filipenses 3:15; Colosenses 1:20; y Santiago 1:4; 3:2, la misma palabra (teleios) es usada para un estado maduro, al cual, Dios desea que el creyente logre llegar.
·Teknon. Examine el término griego, traducido: “niño” (teknon). Aunque es uno neutro en su género, dicho nombre puede describir a un niño o niña. El punto es que en griego, así como en inglés, el género es gramatical, no sexual.
·Pneuma. La terminología “Espíritu” (pneuma), también es un nombre neutro. La Escritura es clara en que el Espíritu no es algo, sino la Tercera Persona de la Trinidad.
iii. Deja El Contexto Para Interpretar. Quizás un problema mayor es que esta interpretación requiere dejar el contexto inmediato de 1 Corintios 13 para determinar la identidad de “perfección”.
En vez de eso, saltan a II Tim. 3:15, 16, donde la “Escritura” es neutra. Ese es un salto arbitrario.
c. Una Interpretación Más Plausible
El erudito inglés, F.F.Bruce, ofrece una interpretación más plausible respecto a lo que se refiere el término “perfección”. Esto se refiere a la segunda venida de Cristo. Esta interpretación parece ajustarse muy bien dentro del contexto de 1 Corintios, especialmente I Cor.1:7 como un todo: “De tal manera que nada os falta en ningún don, esperando la manifestación de nuestro Señor Jesucristo”.
Conclusión. La Segunda Venida de nuestro Señor Jesucristo es el punto donde las lenguas, las profecías y otros dones espirituales cesarán, pero no hasta entonces. Esa era la esperanza de Pablo. Esta debe también ser la esperanza de cada creyente.» (7)
4. Testimonios a favor de las lenguas
Ellen G. White en su libro “El Deseado de Todas las Gentes”, pág. 611 declara lo siguiente: “Un nuevo Don fue entonces prometido. Debían predicar entre otras naciones y recibían poder de hablar en otras lenguas. Los apóstoles y sus cooperadores eran hombres iletrados, todavía mediante el derramamiento del Espíritu Santo en el día de Pentecostés, su lenguaje, fuese en el propio idioma, o en el extranjero, se hizo pura, simple y correcta, tanto en las palabras como en el acento.” (8)
«Cuatro de los más conocidos tele-evangelistas -Oral Roberts, Jim Bakker, Jimmy Swaggart y Pat Robertson- son celosos pentecostales que hablan en lenguas, al igual que sus esposas y la mayor parte de sus hijos. Rara vez les oirá usted ejercer la glosolalia en pantalla, porque desde hace tiempo reconocen que ello asusta a los no iniciados, pero en privado la practican con frecuencia. El hermano Roberts y su esposa Evelyn oran en lenguas todos los días, y así lo hacen también muchos de los estudiantes de la Universidad Oral Roberts.
En el tercer volumen de su obra The Holy Spirit in the Now, Oral arguye que la glosolalia es un lenguaje de oración fácilmente alcanzable por cualquier creyente renacido:
“Si usted continúa dando gracias y alabando al Señor en su lenguaje natural, sentirá que el Espíritu Santo penetra en su espíritu. Todo lo que tiene que hacer ahora es dejar salir el lenguaje de la oración… puede pensar que usted está construyendo las palabras. Pero no es usted. Está dejando que el Espíritu Santo forme las palabras”
A diferencia de la mayor parte de los demás carismáticos, Oral urge a todos los que hablan en lenguas a preguntar a Dios inmediatamente acerca de una interpretación. En las iglesias pentecostales este don de la interpretación suele poseerlo habitualmente un individuo distinto del que habla en lenguas. Durante un servicio eclesiástico alguien puede ponerse de píe, soltar un torrente de palabras ininteligibles durante algunos minutos, después se sienta. Algún otro con el don de la interpretación se levantará entonces a explicar al orador.
¿Qué es lo que hace que la Lengua Ignota parezca un lenguaje? Muchos pentecostales, en particular los miembros más viejos de las iglesias clásicas, creen que están hablando un lenguaje natural, desconocido para ellos, pero hablado por alguien sobre la faz de la tierra. Los lingüistas están de acuerdo en que este no es el caso. La glosolalia no tiene una estructura gramatical discernible. Las lenguas extrañas no tienen nada en común con un lenguaje natural, salvo un superficial parecido con los sonidos y cadencias del mismo. Puede sonar algo así como ‘Alarathon ahíalee tharnee ejcbathaton” o “kla-atu barada nikto”. A un observador externo las sílabas le parecen extravagantes, cómicas y un poco rudas, pero al hablante la experiencia le resulta jubilosa y estimulante. Es además, como señalan los sociólogos, un ritual que adhiere al fiel a una suerte de sociedad secreta, una asociación de iluminados de la que son excluidos los no iniciados.
En su autobiografía, I Gotta Be Me, Tammy Bakker recuerda su primera experiencia de glosolalia. Era una jovencita, recién convertida, cuando respondió a un predicador. “Lentamente, lentamente… Yo desaparecí y el Señor me colmó con su Santo Espíritu. Durante horas estuve tirada en el suelo hablando un lenguaje desconocido. No era consciente de ninguna otra cosa. Estaba hablando con Jesús”
Jimmy Swaggart, como recuerda en su autobiografía, To Cross a River, tenía ocho años cuando respondió a un predicador durante una visita de una evangelista de Houston llamada Thelma Wiggins. Lo recuerda de esta manera:
“Hincado de rodillas ante el altar, rezando como de costumbre comencé a darme cuenta de lo que parecía ser un brillante dardo de luz descendiendo del cielo que se dirigía sobre mí. Momentos más tarde yo estaba hablando en lenguas. Durante los días posteriores, hablé muy poco inglés. De hecho, un día mamá me mandó a la oficina de correos a comprar un sello de tres céntimos. Puse una moneda de 5 centavos en el mostrador y en lugar de decir al oficinista que quería comprar un sello, comencé a hablar en lenguas.
“Hijo, no puedo entender el lenguaje que hablas”, dijo el pequeño hombre estirado desde detrás del mostrador. Estuve rezando en lenguas la mitad del día y no recuerdo nada de todo ello, pero es seguro que el empleado de correos quedó impresionado”
Pat Robertson escribe sobre su iniciación en Shout it From the Housetops: “Sentí oleadas de amor fluyendo sobre mí tan pronto comencé a cantar alabanzas a Jesús… Fue en ese momento cuando llegué a darme cuenta de que mi oración era entrecortada. Estaba hablando en otro lenguaje. Algo muy profundo dentro de mí se estaba expresando y el Espíritu Santo suministraba las palabras… Su sonido era similar a algún tipo de dialecto africano”
Un poco más adelante cuenta Pat cómo su esposa Dede practicó la glosolalia por primera vez. Cierta noche Pat se acostó temprano. A medianoche se despertó a causa del sonido de las plegarias de Dede:
“Estaba arrodillada al pie de nuestro lecho, hablando en el más hermoso lenguaje que jamás había oído. Sonaba igual que el francés, pero no supe qué lengua era… Me deslicé fuera del cobertor y me arrodillé en el suelo a su lado… “Suavemente me uní a ella, rezando en las lenguas, cuyas palabras nos daba el Espíritu Santo… Finalmente las lenguas cesaron y permanecimos arrodillados en silencio, saboreando la indescriptible belleza de aquel momento sagrado”
Cuando Pat Boone, el pentecostal más conocido en el negocio del espectáculo, fue bautizado por el Espíritu, cantó en lenguas. En la historia de su vida, A New Song, dice que arrancó con un tono sencillo, y que entonces de repente “se transformó en una hermosa melodía, y que las palabras comenzaron a flotar sobre la melodía… ¿Cómo describir tal cosa? Fue una experiencia edificante, inspirada, gozosa, la más profunda de mi vida, tenía una íntima sensación de saber que yo estaba cantando una nueva canción a Dios”
Aunque el fenómeno de hablar lenguas se ha desplazado ahora desde las primitivas comunidades rurales hacia iglesias ricas y sosegadas, puede usted encontrar todavía congregaciones pentecostales tanto en ciudades pequeñas como en las calles principales de los barrios pobres de la gran ciudad, donde ocurren escenas de la más completa confusión: fieles balanceándose ampliamente al son de acompasados aplausos, bailando en el Espíritu, aullando en lenguas, sudando, algunas veces desmayándose sobre el suelo, cuando son “fulminados por el Señor”. No es extraño que hayan sido llamados algunas veces los “santos enrollados”. En los montes Apalaches y en otras regiones de pobreza e ignorancia, los grupos pentecostales todavía practican los más siniestros dones de supervivencia a las mordeduras de serpiente y a la ingestión de venenos.
Los rituales con serpientes y venenos resultan embarazosos para los carismáticos ilustrados, pero Oral Roberts ha descubierto un ingenioso modo para rechazarlos. La palabra serpiente, explica, se refiere a los enemigos humanos de quienes Dios procura protección. Asimismo, respecto a los venenos la Biblia simplemente quiere decir que los creyentes triunfarán sobre la muerte, si beben veneno accidentalmente. En varios estados sureños hay leyes contra el comercio de serpientes de cascabel y contra los bebedizos con estricnina diluida, pero las leyes son violadas con frecuencia y en consecuencia casi todos los años se producen víctimas como resultado.» (9)
«Todo el mundo sabe que Corrie Ten Boom habló en lenguas, pero ella nunca mencionó ese hecho a nadie. Y muchas veces ha reprendido a las personas que hablan con exceso respecto al don de lenguas. » (10)
«Un joven que formaba parte de las fuerzas de ocupación de los Estados Unidos de América en el Japón, y que pertenecía a una iglesia en el Estado de Oregón, se había casado con una señorita japonesa. El joven matrimonio regresó a los Estados Unidos y en todo les iba bastante bien, a excepción de que la joven se- flora rechazaba rotundamente la fe cristiana de su marido, y se mantenía resueltamente aferrada a su budismo. Una noche, después del servicio nocturno, la pareja estaba en el altar, él orando a Dios por medio de Jesucristo, y ella elevando sus oraciones budistas. Al lado de ellos estaba arrodillada una señora de edad madura, ama de casa de la comunidad. Cuando esta señora comenzó a orar en lenguas n voz alta, súbitamente la esposa japonesa tomó del brazo a su marido:
“¡Escucha! “Le susurró excitada. “ Esta mujer me está hablando en japonés !“ Me está diciendo: “Has probado a Buda y no te ha hecho ningún bien; ¿por que no pruebas con Jesucristo?” ¡Y no me habla en el Ienguaje japonés corriente sino en el idioma que se utiliza en el templo, y usa mi nombre japonés completo que nadie en este país conoce! “¡No es de extrañar que esta joven señora abrazara la fe cristiana. Lo que ocurrió en el caso que acabamos de mencionar, es que como la ama de casa norteamericana se sometió a Dios orando en lenguas1 el Espíritu Santo eligió cambiar el lenguaje de oración a Dios, por un mensaje de Dios a través del don de lenguas.» (11)
«Ruth Lascelle (entonces Specter) se había criado en un hogar judío ortodoxo. Cuando al comienzo de su edad adulta, su madre aceptó a Jesús como su Mesías, Ruth creyó que su madre había perdido el juicio. Concurrió a la iglesia donde asistía su madre, en procura de refutar sus creencias. En una de esas reuniones hubo un mensaje en lenguas que si bien es cierto que no fue interpretado, hizo un impacto tan profundo en Ruth que supo en ese preciso instante que Jesús era real, y ella también lo aceptó como su Mesías.
Este es un ejemplo del don de lenguas, ni entendido ni interpretado, y, sin embargo, fue una señal de una fuerza tal que Ruth se convirtió en el acto. Dice Ruth: “Le pedí a Dios que me diera una señal que me indicara que la fe cristiana es la fe verdadera. Hasta ese momento, por supuesto, nunca había oído la cita de la escritura del Nuevo Testamento que dice: “Los judíos piden señales.” (I Cor. 1:22.)
Otro caso interesante sucedió en 1964 en el norte de California, durante un servicio carismático de la Iglesia Episcopal. Una estudiante universitaria asistió a la reunión con su padre, prominente funcionario eclesiástico. Esta joven conoció a Jesús en su infancia, pero se había alejado cada vez más de él, durante sus años de estudiante. Su fe se había hecho añicos, y estaba bajo tratamiento psiquiátrico. Casi al finalizar la reunión los dones de lenguas y de interpretación se manifestaron en amor y en potencia. Las lágrimas corrían por sus mejillas mientras caminaba hacia el altar para orar. Le dijo a la persona que la aconsejaba:
“Cuando oí hablar en lenguas por primera vez esta noche, y el mensaje que siguió, ¡supe de nuevo, y sin ninguna duda, que Dios es real y que me ama! “ Este último caso es un ejemplo de estos dones como una señal, no para el incrédulo, sino más bien para una creyente afectada de incredulidad temporaria.
Los dones de lenguas y de interpretación también pueden ser un mensaje de Dios para bendecir y exhortar a los fieles
Un viernes por la noche, alrededor de un año después de que Rita fuera renovada en su experiencia del bautismo en el Espíritu Santo, asistía a una reunión de oración. Oró por una amiga que estaba trabajando como enfermera misionera en África, y que estaba soportando difíciles pruebas. Cuando terminó de orar por Dorotea, hubo un momento de don de lenguas y (le interpretación, que al efecto decía así: “Si tú misma estás dispuesta a ir a ayudar a tu amiga, tus oraciones serán contestadas más rápidamente.” A continuación el Señor le preguntó a Rita tres veces, de la misma manera que le preguntó a Pedro: “ Me amas?” Ella, que había estado caminando muy cerca de él, testificando activamente de él desde su reavivamiento, se sintió penosamente sorprendida de que le preguntara si lo amaba, y rompió a llorar. Allí misma Rita le aseguró a Dios que lo amaba tanto que estaba dispuesta a ir dondequiera la enviara. Tan convincente fue el mensaje que le dio el Espíritu Sank que al finalizar la reunión ¡sus amigos la rodearon para despedirla! Según resultaron las cosas, si bien estaba dispuesta a ir al África, en lugar de ello dos meses después el Señor la envió ¡a Texas!
Hay ejemplos esparcidos a lo largo del cristianismo, de algunos a quienes el Espíritu Santo les dotó de la capacidad de hablar y entender un nuevo idioma, reteniendo esta capacidad en forma permanente. De acuerdo a sus biógrafos, el gran misionero de Oriente, Francisco Javier, recibió de esta manera el idioma chino. Stanley Frodsham, en su libro Con señales siguiendo nos relata varios ejemplos similares que han ocurrido en el movimiento pentecostal moderno.
John Sherrill, en su libro, Hablan en otras lenguas, cuenta de un misionero que en el año 1932 fue utilizado por Dios, mediante el don de lenguas, para llevar el mensaje de la salvación a una tribu de caníbales. El misionero H.B. Garlock fue capturado y juzgado por los nativos. Les habló durante veinte minutos en lo que para él era un idioma desconocido, pero que evidentemente los caníbales lo entendieron, les satisfizo lo que les dijo, y lo dejaron en libertad, y posteriormente se entregaron a Cristo. Es significativo el hecho de que cuando Garlock volvió al centro misionero, continuó oficiando a los liberianos en el idioma de ellos que le había demandado tanto tiempo y trabajo aprender. No retuvo en forma permanente el idioma de los caníbales pues el Espíritu se lo había “prestado” solamente para esa emergencia.
Alrededor de ocho años atrás, una señorita de la iglesia de St. Luke, Seattle, al visitar un hospital se detuvo a conversar con una mujer asiática a quien no conocía. La mujer hablaba muy poco inglés, pero lo suficiente para entender que la visitante quería orar con ella, a lo cual reaccionó diciendo: “¡Yo, Buda! ¡Yo, Buda!”, significando con ello, por supuesto, que era budista. La señorita de la iglesia de St. Luke se sintió inclinada a hablarle a la mujer a medida que el Espíritu ponía las palabras en su boca, y durante varios minutos habló en un idioma desconocido para ella. Al hacer ademán de retirarse, la mujer le dijo, con el gozo reflejado en su rostro: “ Yo, Jesús! ¡Yo Jesús! “ Resulta obvio que la señorita de St. Luke había testificado a la asiática en su propio lenguaje, y la mujer respondió recibiendo a Jesús como su salvador » (12)
Notas:
1 Portal Web cristiano “El cayado del Pastor” SECCIÓN C4 – SEÑALES Y MARAVILLAS HOY, investigado y adaptado de varios recursos por Ralph Mahoney http://cayadopastoral.com/c/c4-1.html
2 Señales de los apóstoles, Págs. 70, Walter J. Chantry, edit. The Banner Of Truth Trust
3 Señales de los apóstoles, Págs. 69-70, Walter J. Chantry, edit. The Banner Of Truth Trust
4 Artículo titulado “Don de Lenguas”, del sacerdote católico Padre Jordi Rivero, del portal de la fe católica corazones.org, http://www.corazones.org/espiritualidad/espiritualidad/lenguas.htm
5 Señales de los apóstoles, Págs. 151-157, Walter J. Chantry, edit. The Banner Of Truth Trust
6 Artículos publicados por D. S Álamo, expositor de “las Iglesias de Cristo”, titulado Lección 22 CESACION DE LOS DONES (4), http://www.iglesiadecristo.com/estudios/espiritu/es22.html, Lección 26 LA MALA GENERACION DEMANDA SEÑAL, http://www.iglesiadecristo.com/estudios/espiritu/es26.html y Lección 29 EL DON DE LENGUAS NO EXISTE http://www.iglesiadecristo.com/estudios/espiritu/es29.html
7 Portal Web cristiano “El cayado del Pastor” SECCIÓN C4 – SEÑALES Y MARAVILLAS HOY, investigado y adaptado de varios recursos por Ralph Mahoney http://cayadopastoral.com/c/c4-1.html
8 Ellen G. White,”El Deseado de Todas las Gentes”, pág. 611
9 Documento electrónico titulado “La Glosolalia”, de Martín Gardner, del portal arp-sac.org, sociedad para el avance del pensamiento crítico, http://www.arpsapc.org/publicaciones/lar20.html
10 El Espíritu Santo, Págs. 188-199, Billy Graham., Casa Bautista de Publicaciones, Cuarta edición, 1989
11 El Espíritu Santo y Tu, Dennis & Ritta Bennet, Pág. 93-94, Edit. Vida, 2ª reimpresión 1988.
12 El Espíritu Santo y Tu, Dennis & Ritta Bennet, Pág. 93-102 , Edit. Vida, 2ª reimpresión 1988.
El huerto del Edén
06 oct 2008 10 comentarios
in Adán, Creación, Creación y evolución, Creacionismo, Creador, Creador del Universo, Edén, Eva, Historia de la Civilización, Historias de la Biblia, Jardín de las Hespérides, mitos Etiquetas: Adán y Eva, El Paraiso, Génesis, Huerto del Edén
Edén
wikipedia |
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El Edén (en hebreo עדן) es, según el relato bíblico del libro del Génesis, el lugar donde habría puesto Dios al hombre después de haberlo creado a partir del polvo de la tierra.
Y Dios plantó un huerto en Edén, al oriente; y puso allí al hombre que había formado. Génesis 2:8
Tomó, pues, Dios al hombre, y lo puso en el huerto del Edén, para que lo labrara y lo guardase. Génesis 2:15
Etimología de la palabra Edén:
La palabra Edén suele ser utillizado como sinónimo de Paraíso, sin embargo la palabra Paraíso originalmente se refiere a un bello jardín extenso; mientras que Edén, es una palabra de origén acadio (un pueblo de estirpe semita), cuyo significado se refiere a un lugar puro y natural. Así, Edén se refiere más bien a una región geográfica, mientras que el Paraíso se refiere a un lugar más específico (un huerto o jardín situado en la parte oriental de dicha región).
Descripción e historia
En la Biblia se indica que el Edén es un huerto o jardín que habría existido (al oriente), indicando su existencia en una región que se hallaría en el Oriente Medio. Igualmente se dice que de él salía un río que se dividía en cuatro, llamados: río Pisón, que se dice, rodeó toda la tierra de Havila; el río Gihón, que habría rodeado toda la tierra de Cus; el río Hidekel (río Tigris); que iría al oriente de Asiria; y el río Éufrates.
En el jardín del edén Dios habría colocado dos árboles especiales, llamados el árbol de la ciencia del bien y del mal y el árbol de la vida; y, además, en este huerto, Dios habría colocado a Adán y Eva, para que vivieran.
En este lugar, Dios le otorgaría al hombre todo aquello que necesitase para tener gozo, placer y armonía, de este modo no le faltaría nada.
Aquí también Adán y Eva desobedecieron a Dios y comieron la fruta del Árbol de la ciencia del bien y del mal. Fueron maldecidos por su desobediencia: él trabajaría con el sudor de su frente, ella daría a luz con dolor y la culebra reptaría.
Luego fueron expulsados para evitar que el hombre alcanzara la vida eterna, pues ya tenía conocimiento del bien y mal al igual que la mujer provocó al hombre para que comiera del fruto del conocimiento. Esto está bien explicado en el Génesis 3:22 y 3:24.(Génesis 3:22-24).
El ser humano ha llegado a ser como uno de nosotros, pues tiene conocimiento del bien y del mal. No vaya a ser que extienda su mano y también tome del fruto del árbol de la vida, lo coma y viva para siempre. Génesis 3:22
Por esa razón Adán y Eva serían echados del jardín de Edén. Génesis 3:24
Para la protección del Edén y el camino hacia del árbol de la vida, La Biblia dice que Dios puso unos querubines al oriente del huerto de Edén, y una espada ardiente.
(Para más información sobre Adán y Eva, ver sus artículos principales).
Debate sobre la existencia del huerto del Edén
Cuando en la Biblia se lo define como huerto, algunos grupos de personas y eruditos creen que se estaría aludiendo posiblemente a un lugar real, y no a una simple alegoría; ya que también se menciona un lugar geográfico, donde habría existido (al oriente), indicando una región que se hallaría en Oriente Medio, al este del actual Israel, situándose de este modo en algún lugar de Mesopotamia o de Arabia. Sin embargo hay que tener en cuenta que a nivel científico e histórico, no existen pruebas que indiquen que haya existido realmente el Edén en esa zona geográfica, por lo menos, tal como esta descrito en el génesis. Por otra parte resulta contradictorio que, estando el Eden ubicado hacia el Oriente, sea precisamente en la puerta oriental de éste donde Dios pusiese un querubín guardían, lo que alimenta las tesis de que el jardín del Edén bien pudiera ser una adopción semita del mito del Jardín de las Hespérides, situado al Occidente y donde una serpiente, Ladón (de evidente homofonía con Eden), actua de guardiana del árbol de la inmortalidad el robo de cuyos frutos también es considerado sacrilegio por Hera.
Véase también
Enlaces externos
El Éxodo
27 ago 2008 1 comentario
in Historias de la Biblia, Israel, Moisés Etiquetas: Éxodo
El Éxodo
Juan Manuel Martín-Moreno
a. Marco histórico de la estancia en Egipto
1. Cronología del Éxodo
Tras analizar la historicidad de los relatos patriarcales, estudiaremos ahora la historicidad de los relatos relacionados con la entrada y salida de Egipto.
El Génesis se refiere al hecho de que tras el vagabundeo de las los patriarcas por los bosques y pastizales del Canaán se asentaron en Egipto donde residieron durante varias generaciones. El hermoso ciclo de tradiciones sobre José y sus hermanos ambienta este descenso de las tribus israelitas al país de Egipto con motivo de una gran hambruna que se extendió por todo el ámbito del Creciente fértil. Esta estancia de los hebreos en Egipto debería situarse entre los siglos XVII al XIII antes de Cristo.
según una cronología que nos dice que los hebreos estuvieron cuatrocientos años en Egipto, la presencia de los hebreos en Egipto debería situarse entre los siglos XVII al XIII antes de Cristo (Gn 15,13; Ex 12, 40-41).
Según estas mismas tradiciones la presencia de los hebreos en Egipto habría atravesado por dos etapas radicalmente distintas. Una primera en la que gozaron del favor real del Faraón, de quien José había sido el primer ministro. Y una segunda etapa en la que “se levantó un rey nuevo que no había conocido a José” (Ex 1,8), y entonces el pueblo hebreo comenzó a experimentar la opresión y la discriminación racial y religiosa. “Estuvimos en Egipto como esclavos del Faraón, sacándonos el Señor de allí con mano poderosa” (Dt 6,21).
¿Qué nos dice la historia profana sobre esta época? El descenso del pueblo hebreo a Egipto podría situarse muy bien durante los siglos XVII o XVI. En esta época, según el historiador Manetón, Egipto estaba invadido por los hiksos, o pueblos pastores semitas, primos hermanos de los hebreos, que establecieron su capital en Avaris (Tell ed.Daba). Su hegemonía en Egipto puede coincidir con la dinastía XV, de los siglos XVII-XVI.
Es verosímil pensar que durante el dominio hikso los clanes patriarcales hubieran podido asentarse en Egipto con todo tipo de facilidades al amparo de los faraones reinantes. Algunos hiksos llevan los nombres de Jacob y Hur. El asentamiento en Goshen, en el delta, y la proximidad al palacio del faraón (Gn 45,10; 46,28-29) es más verosímil en la época de los hiksos, cuando la capital estaba en Avaris, en el delta. Algunos nombres egipcios tales como Moisés y Pinjás abonan la estancia de al menos una parte de los hebreos en Egipto.
La situación básica descrita en el libro del Éxodo es la inmigración de clanes semitas procedentes de Canaán y asentados en las regiones del borde oriental del delta. Esta situación es perfectamente verosímil y está bien documentada en lo hallazgos arqueológicos. La vida de los cananeos estaba sometida a los ciclos de lluvia y sequía, y en los períodos secos, tenían que refugiarse en Egipto, donde las crecidas del Nilo eran estables y seguras. En la tumba de los Beni Hassan podemos ver los retratos de algunos de estos semitas que venían a Egipto buscando grano
Con todo, como ya vimos no hay que pensar que todos los clanes estuvieron en Egipto, sino que estaban ya previamente asentados en Canaán y se federaron a los recién llegados. Probablemente el núcleo de los procedentes de Egipto sería el de los clanes de la “casa de José”, y también la tribu de Leví.
2.- Historicidad del Éxodo y la alianza
Estudiaremos en esta sección los resultados de la crítica histórica sobre los sucesos que culminan en la entrada en Canaán de las tribus procedentes de Egipto
-esclavitud. No se puede dudar que una parte de los antepasados de Israel estuvo en Egipto en esclavitud. Una tradición vergonzosa como ésta no puede ser fruto de una invención. Muchos nombres de levitas son nombres egipcios. Nos consta que los egipcios habían empleado a esclavos hapiru semitas en las construcciones faraónicas.
-éxodo: tampoco se puede negar que la salida de estos esclavos se realizó en medio de hechos extraños y admirables que dejaron una profunda huella en la conciencia colectiva. Aun aceptando que la versión actual está muy magnificada según las leyes de la épica, en el origen debió haber algún acontecimiento “providencial” que es la condición de posibilidad de que se generase esa tradición. El éxodo es el centro de la confesión del pueblo hebreo. No puede ser todo una leyenda.
Es verdad que en las crónicas egipcias no hay ningún documento que confirme el hecho, pero eso no es de extrañar. Los egipcios no nos cuentan sus derrotas en sus documentos, y además en cualquier caso aquella derrota debió ser para ellos apenas un pequeño incidente, apenas digno de mención. Es más que dudoso que la propia persona del faraón capitanease el destacamento egipcio que persiguió a los egipcios fugitivos.
-peregrinación y Sinaí: Durante la marcha por el desierto se dio una experiencia religiosa que marcaría definitivamente la vida del pueblo. Las estructuras básicas de la identidad religiosa de Israel cuajaron en el desierto.
Un hecho tan decisivo y trascendental debió haber tenido un tiempo fuerte: lo que llamamos la experiencia del Sinaí, o acta fundacional de la alianza. No es posible determinar dónde estaba ese monte. Tampoco es posible seguir el mapa de la marcha del pueblo. Puede ser que distintas tribus viajasen por caminos distintos. En la Biblia se mezclan distintos itinerarios y no es posible secuenciar un itinerario único. Además los años del desierto no hay que concebirlos como un “viaje”. Ese camino se puede cubrir en pocas semanas. Es más bien un género de vida, de itinerancia el que representan esos 40 años, más bien que un viaje lineal de un punto hacia otro. Parece además que gran parte de este tiempo lo pasaron junto al oasis de Qadesh Barnea.
Además hay indicios que nos hacen pensar que hubo itinerarios distintos. Un grupo parece haber salido de Egipto por el Norte, y seguir la costa mediterránea para internarse en Canaán por el Sur, en lo que habría de ser después el territorio de Judá. Sería un grupo de hijos de “Lía”, y según parece salieron de Egipto expulsados, y no huyendo.
El otro grupo, el que sale por el este de Egipto van huyendo del faraón y evitan las rutas flanqueadas por las fortalezas egipcias. Sería este grupo el que cruzó el Mar Rojo y atravesó el Sinaí llegando a Canaán a través de las estepas de Moab por el este. Este sería el grupo de Moisés y Aarón, que habría tenido la experiencia de la alianza en el Sinaí.
No cabe duda razonable sobre la existencia de Moisés. Los sucesos del éxodo y el Sinaí postulan una gran personalidad carismática. Todas las grandes religiones han tenido un fundador personal y no son fruto de experiencias colectivas anónimas. Recordemos el Islam, el Budismo o el Cristianismo.
Lo mismo debemos pensar del Yahvismo, que en su conjunto representa una de las más sublimes intuiciones religiosas de la historia. Casi a priori tenemos que postular que debió existir un Moisés.
Hay que reconocer que el libro del Éxodo ha simplificado y a su vez magnificado los recuerdos. El número de israelitas en Egipto nunca pudo haber sido tan numeroso como nos cuenta Ex 12,37 (600.000 combatientes, que con mujeres y niños darían una cifra de dos millones). ¿Cómo una población tan grande podía haber sido atendida sólo por dos parteras Sifrá y Puá? (Ex 1,15). Además si seguimos la cronología corta -cuatro generaciones’, ¿cómo es posible que las 70 personas que han bajado a Egipto se hayan convertido en tan poco tiempo en 2 millones? La tradición de cifras elevadas puede provenir de una era muy posterior, quizás de los censos de Salomón, cuando el pueblo hebreo tuvo su época de máximo esplendor.
Lo más lógico es pensar que los israelitas en Egipto fueron sólo unos pocos miles, a los que se irían quizás agregando otros clanes hermanos durante el recorrido por el desierto o después de su entrada en Canaán, hasta formar en tiempo de Josué la confederación tribal (Jos 24).
En cuanto a la opresión sufrida, está también descrita en términos épicos, así como el relato de las plagas que culminarán en el permiso definitivo para que el pueblo salga de Egipto. Algunos han intentado dar explicaciones científicas a las plagas. Velikovsky propuso una explicación cósmica de un cometa que entró dos veces en contacto con la tierra provocando fenómenos que explicarían las plagas y la teofanía del Sinaí: el polvo rojo que coloreó el agua del Nilo, provocó úlceras, tinieblas, temblores de tierra, movimientos de agua…
Otra explicación es geológica y piensa en la erupción del volcán Santorín que habría provocado fuertes mareas en el Mar de los Juncos. Otra explicación es naturalista y se apoya en la serie de fenómenos que suceden en Egipto con motivo de las crecidas del Nilo en los meses de julio y agosto.
Sin negar que pudiera haber hechos extraños y coincidencias que impactaron profundamente la conciencia del pueblo hebreo en el momento clave de su liberación, preferimos ver en las plagas un género literario que transmite un mensaje teológico: la liberación de Egipto sólo puede explicarse mediante una intervención especial de Dios en favor de su pueblo. Dios libera al oprimido y castiga al opresor cuando éste se niega a convertirse. La acción divina puede tener sus mediaciones naturales en la astronomía, la geología, la historia, la sociología… Pero es sólo la religión la que nos da una lectura teológica de estos acontecimientos más o menos extraños o maravillosos, como signos de una actuación divina salvífica.
B. La fe del primitivo Israel
1.- Fechación de la alianza
Se ha debatido también mucho hasta qué punto la alianza pertenece a la época del desierto, o es una proyección al pasado de hechos que tuvieron lugar ya en época de la monarquía. Ciertamente en la Torah confluyen tradiciones muy antiguas con otras de la época del asentamiento en Canaán (Código de la Alianza), e incluso de la monarquía (código deuteronómico).
La pregunta es si al menos la intuición fundamental de la alianza puede ser datada en el tiempo del desierto. Mendenhall, basándose en la semejanza de la alianza sinaítica con los tratados de alianza hititas, defendió que esta alianza debería ser contemporánea o poco posterior a los hititas, lo cual nos llevaría a situarla en el s. XIII, la época del desierto, y no más tarde en la época de la monarquía. Otros niegan que exista tanta semejanza con los tratados hititas, o mantienen que este modelo de alianza pervivió muchos siglos y pudo haber ejercido su influencia en Israel más tarde, en tiempos del Deuteronomio. Según esto la semejanza con los tratados hititas no nos serviría para datar la alianza del Sinaí en fecha temprana. Pero por otra parte hay que reconocer que la literatura profética anterior al Deuteronomio se refiere ya a la religión israelita como religión de alianza, implicando que este concepto estaba ya plenamente asimilado y no puede ser un desarrollo tardío.
Otro argumento a favor de la antigüedad de la alianza es que supone la condición de posibilidad de la confederación tribal de los primeros años del asentamiento, y de la existencia de Israel y una mínima coherencia. Además las tradiciones recogidas en las fuentes yahvista y elohista tienen que ser lógicamente anteriores a la redacción de estas fuentes. Por tanto no podemos datar la alianza en el tiempo del Deuteronomio, sino que su núcleo central tiene que ser muy anterior.
2.- Características del primer Yahvismo
Para distinguir las características del primer Yahvismo habría que estudiar los textos que se consideran los más antiguos de todos en la literatura bíblica. Entre ellos:
Canto de Débora: Jc 5
Bendición de Jacob: Gn 49
Canto de María: Ex 15,1-8
Bendición de Moisés: Dt 23
Salmos 29 y 68
En estos textos aparece que en la religión fundada por Moisés, el Dios de la alianza es YHWH. Un Dios sin imagen, sin familia, sin localización geográfica, con un nombre impronunciable. El Yahvismo conserva la estructura de la religión patriarcal: elección, promesa, alianza. Es Dios quien elige a los hebreos y hace con ellos su pacto. Ambas partes se comprometen a cumplir su parte en el pacto con fidelidad. El atributo principal de YHWH es su fidelidad a las promesas.
Se ha discutido mucho si el monoteísmo de Moisés fue un monoteísmo en sentido estricto o un henoteísmo. Depende de lo que se entienda por monoteísmo. En la religión mosaica Dios es creador (YHWH significa “el que hace existir”). No tiene familia. vive solo. Su poder alcanza no sólo al pueblo de Israel sino al mundo entero. Los israelitas sólo le pueden dar culto a él.
Los hebreos admitían la existencia de otros dioses menores. Pero admitir su existencia no significa creer en ellos. Más bien se burlaban de su debilidad para defender a los suyos. Y esta relación burlesca mal puede ser llamada “fe”. Israel sólo cree en Dios.
Otra característica típica de la religión de Israel es lo que pudiéramos llamar “monoteísmo moral”. YHWH, al contrario que otros dioses, no exige de los suyos actos de culto principalmente, sino una vida ética. No le satisfacen los holocaustos de quien daña a su prójimo. Esta es quizá la intuición más original y sublime de la religión de Moisés. De los diez mandamientos, siete hacen referencia a obligaciones éticas para con los otros hombres.
Martín-Moreno González, Juan Manuel, Historia de Israel, Universidad Comillas de Madrid, http://www.upcomillas.es/personal/jmmoreno/cursos/index.htm, Usado con permiso.

Fuente: http://www.seminarioabierto.com/tiempos03.htmEl 6 de enero
26 abr 2008 Comentarios desactivados
in Cultura, Historia de la Civilización, Historia del Cristianismo, Historias de la Biblia, Jesus
En Serbia, por ejemplo, la Navidad comienza el día 6, cuando, a primera hora, el padre de familia sale para cortar una rama de roble que trae a casa, donde es recibido por la esposa con miel y vino.
Por la noche, antes de la cena, se enciende la rama, y se mete en casa también un poco de paja que se tira al suelo; la mujer y los niños imitan entonces el canto de los pájaros en el nido para llamar el bienestar y la abundancia. En ese día no se puede insultar, reñir ni pegar, ya que es el día de reconciliación.
En Rusia, donde también se sigue el calendario juliano, la Navidad es más conflictiva: Uno de cada cinco matrimonios se rompe en estas fiestas y el número de suicidios también se dispara debido al excesivo consumo de alcohol y a las dificultades de convivencia.
Lo habitual, sin embargo, es que los rusos se reúnan y preparen “pilmenie” (raviolis siberianos) rellenos de carne y verdura, o dulces. En el mundo rural, además, los niños salen disfrazados a las calles para cantar villancicos de puerta en puerta.
La Epifanía en esos países se celebra el 19 de enero.
En lugares como Armenia y Etiopía también celebran el nacimiento de Jesús en estas fechas, pero por otras razones:
“Durante los tres primeros siglos del Cristianismo, toda la cristiandad festejaba la Navidad el 6 de enero” y si hoy en muchos países se celebra el 25 es porque “en el siglo IV en Roma se impuso una necesidad práctica”, explica el profesor Sergio Kniasian en la página web de la International Armenian Network.
“Ese día los romanos celebraban con gran despliegue la ceremonia del Dios-Sol…y los altos dignatarios de la Iglesia Occidental resolvieron cambiar esa fiesta por la celebración del nacimiento de Jesús, de manera que el 25 de diciembre se impuso en todos aquellos países que tenían a Roma como centro espiritual”, cuenta.
La Iglesia Apostólica Armenia y otras de Oriente mantuvieron el 6 de enero porque vivían ajenas a Roma.
Pero en otros países ortodoxos, como Bulgaria, Rumanía o Grecia, lo que se conmemora el día 6 es el bautismo de Cristo, mientras la Navidad es el 25 de diciembre como en Occidente.
En Bulgaria, el 6 de enero es la fiesta de Yordánovden, que se celebra en la madrugada cuando “el cielo se abre” y Dios cumple los deseos de los creyentes.
El agua centra los ritos que se ofician ese día de conmemoración del bautismo de Jesús, y que culminan cuando el pope tira una cruz al río, al mar o a un lago y, acto seguido, se lanzan al agua, pese al frío, los varones solteros para rescatarla.
Este ritual se cumple también, con alguna que otra variante, en Rumanía y Chipre.
En Rumanía, en Chipre y en Grecia, los popes, además, van de casa a casa y bendicen los hogares con albahaca mojada en agua bendita.
La iglesia de Chipre es una de las más antiguas de la comunión del Este pues fue fundada por San Pablo y San Bernabé, y la Epifanía (la manifestación de Cristo que puede ser a los magos o en el bautismo) es una de las fiestas más importantes en la isla.
La víspera de la fiesta es de ayuno, y es cuando los sacerdotes visitan en casa a los feligreses para bendecirlos.
Por su parte, los niños suelen visitar el día 6 a sus parientes y amigos, cantando un refrán para pedir la “pouloustrina”, una suma simbólica de dinero.
Grecia también celebra la Navidad entre los 24 y el 25, y los regalos se reparten el 1 de enero, día de la fiesta de San Basilio. Las casas se adornan con un árbol de Navidad o con un barquito con luces y las plazas, con pesebres.
La noche del 31 de diciembre al 1 de enero se reparten los regalos y se quiebra una fruta de granada en el umbral de las casas para que el nuevo año traiga dinero y buena suerte.
También se bendice y parte un pastel en el que se esconde una moneda (costumbre parecida a la del roscón de Reyes), y se reparten trozos a los presentes, dejando uno para el hogar y uno para Jesús.
En Egipto, los cristianos coptos carecen de tradición asociada a Melchor, Gaspar y Baltasar y los festejos de la Epifanía tienen un carácter meramente litúrgico y familiar.
Finalmente, en Irlanda se celebraba antaño el día 6 una curiosa festividad, llamada “Women’s Christmas” o “Nollaig na mBan”, que actualmente resiste en localidades como Cork y en la que los hombres asumen las actividades del hogar, y dan a las mujeres el día libre.
http://www.proceso.hn/2008/01/05/Reportajes/En.muchos.pa/3251.html
¿En qué tipo de personas pensaba Marcos, especialmente, al escribir su libro? ¿Por qué?
24 mar 2008 Comentarios desactivados
in Bíblico, Biblia, Cristo, Cristología, Historia de la Civilización, Historia del Cristianismo, Historias de la Biblia, Jesús de Nazaret, Jesus, Marcos, Nuevo Testamento Dramatizado SONOBIBLIA, Sagradas Escrituras
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La intención de San Marcos, es presentarle un mensaje inspirado por Dios a los romanos.
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«De ahí que se enfatice muchísimo sobre lo que Jesús hizo, sus milagros, etc. Se relatan con todo detalle unos 20 milagros del Señor. Los romanos eran hombres de acción y poder, les interesaba lo sobrenatural, por ello Marcos muestra la vida sobrenatural de Jesús; sus hechos poderosos más que sus dichos.» (1) |
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«Marcos debido al carácter impresionista del evangelio, para lograr el efecto que el autor se propone alcanzar sobre sus lectores parece que se apoya más sobre el impacto total que producirá el evangelio que sobre el clímax de cada una de las secciones. »(2)
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«El propósito de este evangelio parece ser ante todo de carácter evangelístico. Constituye un esfuerzo para presentar la persona y la obra de Cristo delante del público, como un nuevo mensaje, “el evangelio”, tomando en cuenta que el oyente carece de conocimientos teológicos o de la enseñanza del Antiguo Testamento. Sus breves anécdotas, sus sentencias epigramáticas, sus certeras aplicaciones de la verdad son precisamente las que un predicador al aire libre tendría que usar al contar la historia de Cristo a una multitud heterogénea. Aunque este evangelio en cuanto a su estilo no puede considerarse fundamentalmente literario, la persona de quien habla constituye su materia principal dándonos por eso un Cristo que a la vez resulta de actualidad e inevitable.»(3)
«Marcos es el evangelio de la acción. Carece de prólogo, a menos que se tome como tal el título. Tiene muy pocas citas directas del Antiguo Testamento que pudieran realizar la interpretación profética, aunque contiene numerosas alusiones y referencias. |
Jerusalén en el Siglo I DC
Belén En esta ciudad nació el Señor Jesucristo |
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De las setenta parábolas y expresiones parabólicas que se encuentran en los evangelios, Marcos tiene solamente dieciocho, aunque algunas de ellas se encuentran ocupando apenas el espacio de tina frase cada una. Considerando su tamaño, Marcos, sin embargo, concede más espacio a los milagros que si le dan cualquiera de los otros evangelios, porque de un total, posiblemente de treinta y cinco, Marcos consigna dieciocho. Lucas, por ejemplo, en noventa y una páginas de texto griego, narra solamente veinte milagros; en tanto que Marcos, en cincuenta y tres páginas de la misma clase de texto, incluye dieciocho. Claro se ve, que Marcos tiene más interés en hechos que en teorías. Marcos es el evangelio de las reacciones personales. A través de todas sus páginas se hace mención de las reacciones de los auditorios que escuchaban a Jesús. |
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Estaban:
a. asombrados (1:27) b. criticaban (2:7) c. atemorizados (4:41) d. intrigados (6:14) e. atónitos (7:37) f. decididamente hostiles (14:1).
Hay cuando menos veintitrés referencias de esta clase. |
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La narración presenta su propia apelación como si en el reflejo de la mente popular uno pudiera ver la evaluación de las actitudes modernas hacia Jesús. Además de estas notas incidentales de la reacción popular se consignan muchas otras entrevistas de Jesús y hasta observaciones referentes a su aspecto personal (3:5, 5:41, 7:33, 8:23, 9:27, 10:16).
Todos estos pincelazos y otros más, hacen de Marcos el evangelio de la vivacidad. Hay en él ciento cincuenta y una veces en que se usa en forma histórica el tiempo presente del verbo y muchas veces en que se usa el pasado imperfecto, pero en una y en otra se representa la acción en proceso de desarrollo más que corno un simple acontecimiento. Ocurren frecuentemente frases vívidas:
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a. “El espíritu le impele al desierto” (1:12) b. “Descubrieron el techo” (2:4) c. “los espíritus inmundos… se postraban delante de Él” (3:11) d. “echaba las olas en el barco de tal manera que ya se anegaba” (4:37) e. “mandó que hiciesen recostar a todos por grupos sobre la hierba verde” (6:39).
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En esta imagen Cristo complace la petición del centurión romano, comandante al servicio de los césares.
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«Estos son unos cuantos ejemplos tomados del texto al azar, para ilustrar el vigor y la frescura del estilo de Marcos —estilo que demuestra incuestionablemente el testimonio oral de un testigo ocular que estaba diciendo con exactitud lo que vio y en qué forma— aquello le afectó a él y a otros.» (4) «Marcos es el Evangelio de mucha acción. El lector nota que el movimiento es rápido y el autor hace hincapié en los hechos, milagros y prodigios de Jesús, no tanto en sus enseñanzas. El libro contiene muy poco discurso y parábolas. Jesús vence los demonios, la enfermedad y la muerte. Por estas características, el Evangelio de Marcos fue muy apropiado para la mentalidad activista romana, porque les demostró que Jesús fue un activo y efectivo siervo de Dios y de los hombres, sin perder de vista su señorío sobre cada circunstancia y problema que enfrentaba. Para entender mejor el evangelio de Marcos, considero importante entender un poco mas de la mentalidad del pueblo romano.» (5)
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Dinero en un pez Ve al mar, y echa el anzuelo. Mateo 17:27
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«Los romanos, en sus más remotos orígenes eran un pueblo agricultor. Y eso marcó todas sus tradiciones, su religión y su forma de ver las cosas. Frente a los cartagineses, que defendían rutas comerciales y beneficios, los romanos defendían su terruño y por ello guerreaban de una manera total, absolutamente incomprensible a la mentalidad griega u oriental. Se dice que Roma ha sido la civilización más violenta de toda la Historia, y es cierto, pero, aunque parezca un contrasentido, no fue la más imperialista, ni mucho menos. Los romanos comenzaron su andadura histórica con sangre propia, ya que al fundar la ciudad Rómulo mató a Remo, su hermano, y esta leyenda es la clave para entender el proceso que llevó a una aldea de barro y paja a convertirse en la más poderosa potencia de la Historia. Los romanos pasaron toda su existencia como nación guerreando. Guerrearon contra los enemigos extranjeros que amenazaban su existencia como nación independiente y guerreando contra ellos mismos cuando no había amenazas externas. |
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Templo de Herodes |
O metidos a la vez en una guerra civil y en una guerra exterior como hizo Vespasiano. En Italia, Roma se sintió amenazada por sus vecinos etruscos, samnitas, etc. Eran más y más fuertes, pero les vencieron, asegurando toda Italia, pero cuando ya no había enemigos en Italia, aparecieron los cartagineses en Córcega, Cerdeña y Sicilia. Los romanos se sintieron amenazados por la potencia púnica y la eliminaron. |
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Y una vez destruida Cartago aseguraron su frontera norte conquistando la Galia Cisalpina, y es entonces cuando aparecieron los germanos y cuando conquistaron las Galias aparecieron los británicos, etc, etc, etc. Los romanos luchaban contra otro pueblo por su propia supervivencia, y cuando derrotaban a ese pueblo el que estaba detrás geográficamente hablando se convertía en otra amenaza que era necesario eliminar. Y así llegaron a conquistar todo el Mundo Conocido, desde Escocia hasta Arabia. |
Pescadores de almas |
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Y así, aunque parezca increíble, los romanos nunca conquistaron por conquistar. Siempre procuraron llevarse bien con sus vecinos, pero en cuanto algo fallaba en esa convivencia se sentían amenazados y su brutal instinto de supervivencia imponía la conquista.
Por ejemplo:
- Roma intervino en Sicilia sólo cuando los cartagineses trataban de conquistarla. - Los romanos no se interesaron por España hasta que Aníbal la utilizó como trampolín en su ataque a Roma. - Roma no quisieron invadir Grecia a pesar de haber intervenido militarmente varias veces a petición de los propios griegos y no la invadieron hasta que el polvorín heleno les estalló en la cara.
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El regreso del hijo pródigo |
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Si. Evidentemente es una paradoja difícil de comprender, pero el pueblo más violento de la Historia conquistó por instinto de supervivencia, y no por deseo de engrandecer su territorio. César consideraba a los pueblos germanos la mayor amenaza (no se equivocó, ya que fueron los causantes de su caída quinientos años después), así que concibió un plan sobrehumano: pensaba invadir Partia (los actuales Irak e Irán) y subir por el Cáucaso ruso para conquistar Germania desde el Este. Le mataron el día antes de su partida, pero si hubiera conseguido ese sueño, es evidente que la Historia no sería hoy como la conocemos.
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Fue su heredero Augusto el que frenó las conquistas estableciendo el limes o fronteras fortificadas. Tras él, Roma intervino sólo en Britania, conquistada por Claudio y en Dacia y en el Oriente conquistados por Trajano. Si la expansión territorial había hecho poderosa a Roma, es probable que el freno de esa expansión la debilitara hasta su caída.» (6)
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La pesca milagrosa (Rafaello Sanzio)
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“Amaos los unos a los otros como yo os he amado…“ |
El sitio web de la fe católica “Comunidad de Ayala”, comenta que «Marcos escribe para comunidades cristianas de origen pagano, que no están al tanto de las costumbres y tradiciones judías. Las explica con frecuencia. Usa palabras romanas, como centurión, cuadrante o legión. Traduce palabras arameas como boanergues (trueno), effeta (abríos) o abba (padre). El evangelio de Marcos facilita la iniciación en el misterio de Cristo. Responde a estos interrogantes: ¿Quién es Jesús? ¿Cómo ser discípulo? ¿Dónde y cómo encontrar el reino de Dios?» (7) |
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¿Y como era el mundo romano? «1. El mundo romano es por naturaleza no tanto teórico como práctico o, más exactamente, político. Está cumplidamente representado por el Estado romano; más aún: es el Estado romano. Es el mundo del gobierno, de la administración, del mando. Es también el mundo de la autovaloración y de la valoración del derecho positivo. Está vivo en él el sentido de la organización, como también el de la necesidad de obedecer, y otro tanto la aspiración a la unidad universal y a la expansión colonial. La religión oficial de Roma no tenía absolutamente nada que ver con la conciencia, con la intención interna. Era la pura ejecución de un culto externo. El corazón podía y, de hecho, solía faltar. Los dioses romanos eran venerados. A su lado, poco a poco, entraron y fueron reconocidos los dioses de las provincias. El paganismo romano no pretendía exclusivismo alguno. Pero, dado que a todos se exigía el acto externo de sacrificar a los dioses reconocidos por el Estado, la tolerancia religiosa en el Estado romano estaba sustancialmente condicionada por una coacción de conciencia para todos aquellos cuyas convicciones les impedían realizar dicho acto externo. Este era sobre todo el caso de los cristianos. Pues para el judaísmo existía una excepción: por ser religión nacional y, además, circunscrita por tan estrechos límites que jamás podría ejercer una atracción sobre las masas, se les permitió rechazar aquel sacrificio. El Estado romano, por consiguiente, no se preocupará de la doctrina de la nueva religión. Pero tendrá que ocuparse de los cristianos por consideraciones prácticas de bien común. Y, en ![]() Jersualen
Ésta es una ciudad santa para tres religiones: el cristianismo, el judaísmo y el islamismo.
ese caso, todo su interés se resume en la siguiente pregunta: ¿Se compagina la existencia de esta comunidad religiosa con los intereses del Estado? ¿Tienen los cristianos derecho a la existencia? Por otra parte, en la cristiandad romana los problemas del comportamiento concreto se acusarán profundamente y ocuparán el lugar preferente de sus preocupaciones: cuestiones de constitución, organización, gobierno, administración, moralidad y santidad. 2. Ventajas. Todavía está muy difundida la opinión de que el Imperio romano pagano para el cristianismo no fue más que un campo de batalla. Debemos guardarnos de considerar exclusivamente el Estado romano bajo el prisma de las persecuciones de los cristianos. También fue un suelo abonado para la nueva religión: por su general tolerancia religiosa y ante todo por su especial tolerancia para con los judíos, “a cuya sombra creció el cristianismo” (Tertuliano); además, con su paz garantizada en el interior y sus posibilidades de comunicación, facilitó decisivamente la siembra de la buena noticia. El imperio, con su división en zonas urbanas, en provincias y posteriormente en diócesis, con su administración, así como con la idea de unidad que él mismo representaba, sirvió de modelo perfecto, conforme al cual la Iglesia pudo ir afianzando progresivamente su organización y expresando su vida de forma variada, sugestiva y fácilmente accesible a la inteligencia romano-pagana 6. Además, a pesar de las persecuciones, la afirmación de la autoridad estatal era para los cristianos, a tenor de la doctrina de Jesús (“dad a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César,” Mar 12:17; Jesús ante Herodes, Lc 23:7ss; Ro 13:1; 1 Pe 2:16), algo evidente, y así se expresa a menudo en la literatura cristiana primitiva. Desde los apologetas del siglo II, la grandeza del imperio y su duración se atribuye incluso a la oración de los cristianos y a su vida piadosa.
![]() El monte de los Olivos, Parque Orson Hyde
La fotografía se tomó mirando al sudoeste, hacia Jerusalén, desde el Parque Orson Hyde, en el monte de los Olivos. En su ladera occidental se halla el huerto de Getsemaní
3. Desventajas. Esta disposición de fuerzas encerraba nuevamente el peligro de exagerar los caracteres propios del ambiente: esto es, que el poder político no se detuviese ante el umbral de lo religioso. Esto se echa de ver en las persecuciones del Estado pagano, que exigía de los cristianos la práctica de la religión estatal romana. Posteriormente, en la época cristiana, se demostraron sus peligrosos efectos en el cesaropapismo (§ 21) del emperador Constantino y sus sucesores, especialmente Justiniano I, que en este sentido vivían plenamente inmersos en el espíritu de la Roma antigua. (De un modo u otro, este problema inicial de toda historia vuelve a desempeñar un importante papel en la historia de la Iglesia en el Medioevo e incluso en la Edad Moderna).
![]() El Jardín o huerto de Getsemaní
Estos antiguos olivos pueden ser descendientes de los que había en el huerto cuando el Salvador oró y sudó gotas de sangre al iniciar la Expiación.
La fotografía de este viejo olivo se tomó en el lugar que, según la tradición, se considera el huerto de Getsemaní. El Salvador oró cerca de allí después de haber salido del aposento alto la noche que fue entregado.
El mayor peligro, posiblemente, residía en que la indiscutible calidad del gobierno político romano se infiltrase con desmesurada intensidad en el gobierno de la Iglesia, perjudicando así el estilo, completamente diferente, del ministerio apostólico de la Iglesia.» (8) Notas:
1.Notas libro de Marcos, Instituto bíblico Casa de Israel
2 Nuestro Nuevo Testamento, Pág. 200-201, Edit. Portavoz, Merill C. Tenney
3 Nuestro Nuevo Testamento, Pág.208, op. Cit.
4 Nuestro Nuevo Testamento, Pág.207, op. Cit.
5. http://www.obrerofiel.com/downloads/3513-1189173353.pdf
6. http://www.historialago.com/leg_01030_losromanos_01.htm
7 http://www.comayala.es/Proyecto/espa/pc4/marcos.htm
8 http://www.angelfire.com/co4/coe/HISTORIADELAIGLESIA.htm
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Fenómenos extraordinarios en la muerte de Jesús: ¿Historia o símbolos?
22 mar 2008 Comentarios desactivados
in Bíblico, Cristo, Cristología, Crucifixión, Cruz, Cruz del Calvario, Historia del Cristianismo, Historias de la Biblia, Jesus, La muerte de Jesús, La Tradición Cristiana, Teología
viernes, 21 de marzo de 2008
España, (ORBITA).- Ningún historiador serio puede negar que Jesús sea un personaje histórico y que murió crucificado. Pero un lector atento y crítico de los relatos evangélicos que refieren su crucifixión y muerte no puede menos de dudar acerca de la historicidad de las circunstancias que acompañaron a su muerte, pues cada evangelista las cuenta a su modo y manera, habiendo notables diferencias de uno a otro evangelio. (1)
Los evangelios discrepan
Tanto en las palabras que Jesús pronuncia en la cruz, cuanto en los fenómenos extraordinarios referidos por los evangelistas, inmediatamente antes y después de su muerte, hay diferencias según cada evangelio.
Guían a los refugiados sudaneses hacia un futuro mejor
17 mar 2008 Comentarios desactivados
in Evangelio, Evangelismo, Historias de la Biblia, Israel, La Biblia, La Gran Comision, Refugiados, Sociedades Bíblicas, Sudán
Guían a los refugiados sudaneses hacia un futuro mejor

Publicado el 07 de marzo del 2008
ISRAEL (LaBibliaWeb.com /SBU) — «Fue un gozo estar allí y entregar Biblias». Víctor Kalisher, director del trabajo hebreo-israelí de la Sociedad Bíblica de Israel, y su personal disfrutaron de momentos muy especiales de confraternidad mientras distribuían Escrituras en la primera reunión de una congregación sudanesa que se formó recientemente en Tel Aviv. Estas personas son parte de un número cada vez más creciente de refugiados en Israel que ahora recibe el apoyo de la Sociedad Bíblica, ya sea directamente o a través de iglesias y organizaciones cristianas.
En años recientes muchos sudaneses han huido de la violencia étnica de Darfur y el sur del Sudán, en la que miles de personas han perdido la vida. Han llegado por cantidades a Israel, a pesar de que técnicamente los dos países son enemigos, y ahora se calcula que hay entre ocho mil y diez mil refugiados sudaneses en Israel, principalmente en Tel Aviv. Aunque dejaron atrás los horrores de la violencia étnica, siguen enfrentándose a muchos retos, entre ellos, encontrar vivienda y empleo, y criar a sus hijos.
Satisfacer las necesidades espirituales de la gente en momentos en los que reconstruyen sus vidas, se ha convertido en una tarea clave para la Sociedad Bíblica de Israel. «Somos privilegiados y bendecidos porque podemos llevarles las buenas nuevas del amor y la esperanza a estos corazones desesperados, que vinieron a buscar abrigo entre el pueblo de Israel», escribe el señor Kalisher. «Más importante aún, pueden encontrar el verdadero refugio en la Palabra de Dios».
Lo mismo que proveerles Biblias a las organizaciones e iglesias que están en contacto con refugiados sudaneses, miembros del personal de la Sociedad Bíblica visitaron congregaciones donde encontraron especialmente a niños ansiosos de escuchar la Palabra de Dios.
«Los niños querían en seguida empezar a leer los nuevos folletos de historias bíblicas», informa el señor Kalisher. «Para varios de ellos era la primera vez que recibían literatura bíblica o algún regalo desde que salieron de Sudán, o lo que es lo mismo, en toda su vida».
La Sociedad Bíblica busca ahora nuevas oportunidades de ministrar a los refugiados sudaneses, agrega el señor Kalisher.
«Imploren la protección, el consuelo y la providencia de Dios para estos refugiados y sus familias. Oren también para que las puertas sigan abiertas para este ministerio».
Si desea obtener un ejemplar completo del último boletín de la Sociedad Bíblica de Israel, diríjase a bsi@netvision.net.il
Foto (Sociedad Bíblica de Israel):
Jóvenes refugiados sudaneses con literatura bíblica suministrada por la Sociedad Bíblica de Israel. Tel Aviv, Israel.
Fuente:
¿Qué es una perasha?
14 mar 2008 Comentarios desactivados
in Bíblico, Biblología, Historia de la Civilización, Historia del Cristianismo, Historias de la Biblia, Israel, La Biblia, Las Escrituras, Sagradas Escrituras Etiquetas: perasha
¿Qué es una perasha?

Así el Génesis tiene las porciones
Bereshit
Noaj
Lej Lejá
Vayerá
Jayé Sarah
Toledot
Vayetsé
Vayishlaj
Vayéshev
Miets
Vayigash
Vayejí
y los otros cuatro las suyas.
Los judíos leen y estudian estos textos con porciones de los otros libros de la biblia hebrea (Antiguo Testamento) cada semana. Así en un año tienen un grandísimo conocimiento de la Escritura.
¡¡¡UNA MARAVILLOSA FORMA DE DISFRUTAR CON LAS ESCRITURAS!!!
Estudiar el Apocalipsis
06 mar 2008 2 comentarios
in Apocalipsis, Bíblico, Biblia, Biblología, Cristo, Hermenéutica, Historias de la Biblia, Juan Stam, Temas de actualidad, Teología Etiquetas: Apocalipsis, Juan Stam, Teólogo Juan Stam
Estudiar el Apocalipsis
Apocalípsis – ¿Misterios o Sorpresas?. Entrevista al Teólogo Juan Stam, profundo conocedor y expositor de las enseñanzas bíblicas del Apocalipsis.
Costa Rica, (La Fuente / NoticiaCristiana.com)
Juan Stam (78), oriundo de Paterson, Nueva Jersey, es uno de los teólogos evangélicos «latinoamericanos» más pertinentes de la actualidad. Aunque es estadounidense de nacimiento, se nacionalizó costarricense como parte de un proceso de identificación con América Latina que lleva más de cincuenta años. Está casado con Doris y tienen 3 hijos y 5 nietos. Juan es Dr. en teología, por la Universidad de Basilea, Suiza. Es docente y escritor de libros, artículos y del Comentario Biblico Iberoamericano de Apocalipsis.
¿Cómo se inició su ministerio en Latinoamérica?
Luego de estudiar en Wheaton y Fuller estudiamos castellano, y aunque hacían falta profesores en el Seminario Bíblico de San José, nuestra misión muy sabiamente decidió enviarnos a realizar un pastorado rural en el noreste de Costa Rica, en el pueblo de Santa Cruz, esto ya hace más de 50 años. Esta experiencia fue extraordinariamente formativa para nosotros. En realidad, lo fue mucho más que los años de estudio en el aula. Allí aprendimos los dichos, disfrutamos los chistes y escuchamos las historias de los campesinos, nos enamoramos de la gente y de todo lo latinoamericano, y con eso también más de Jesucristo y de su evangelio. Desde entonces siento que llevo adentro un pastor campesino, mucho más que sólo un profesor académico.
¿Qué métodos de estudio de la Biblia Ud. recomienda a los pastores Latinoamericanos?
Me gusta recomendar tres herramientas para el estudio bíblico, porque he visto a través de muchos años lo valiosas que son.
La primera de mis herramientas para estudiar bien la Biblia es una lupa. La lupa nos servirá para examinar cada pasaje con el debido cuidado, o sea, “escudriñar las escrituras” como lo hacían los Bereanos. Eso nos ayudará a ver mucho mejor lo que realmente está en el texto que el Espíritu Santo inspiró y lo que no está, porque no aparece bajo la lupa. Y sin duda, habrá sorpresas.
Una segunda herramienta indispensable para el bueno estudio bíblico es un borrador (de pizarra y lo más grande posible). Un problema mayor en el estudio bíblico es que no queremos que la Biblia cambie nuestras ideas y nuestra vida. Es demasiado incómodo, y nos pone nerviosos. Claro, esos cambios tienen que estar sujetos a la Palabra; la lupa tiene que ir antes del borrador.
Finalmente, la tercera herramienta es un par de audífonos, para sintonizar la voz de Dios. No estudiamos las escrituras sólo para ser expertos en conocimiento bíblico, sino para escuchar al Señor, ser discípulos fieles y obedecer su voluntad. No bastan la lupa y el borrador; necesitamos también audífonos espirituales.
¿Cómo debería ser estudiado el libro de Apocalipsis?
¡Quién entra al mundo del Apocalipsis tiene que estar preparado para muchas sorpresas! El Apocalipsis es un libro realmente único dentro del canon bíblico y aún en la literatura universal.
En primer lugar los lectores modernos del Apocalipsis deben tratar de comprender el mensaje que el libro tenía para los creyentes del Asia Menor, en tiempos de Juan. Estudiar el trasfondo histórico, las claves hermenéuticas y el mensaje del Apocalipsis es un trabajo de toda una vida.
A pesar de la dificultad del paso de casi dos milenios desde que el libro salió a la luz, abundan los datos que ayudan a entender el mensaje central de todos los pasajes e incluso la inmensa mayoría de los detalles. A veces, sin embargo, es necesario simplemente confesar nuestra actual ignorancia ante ciertas frases del texto. Para otros detalles hay una o más interpretaciones posibles pero ninguna segura.
A menudo el trabajo de averiguar las diversas alternativas de interpretación, los pro y los contra de cada una, es arduo y lento. El Apocalipsis es para los valientes que se animan a buscar en el texto con la lupa; pero también es para humildes, para los que desean escuchar con suficiente respeto lo que realmente dice el texto inspirado.
Muchos creen entender este libro y tienen sensacionales explicaciones para casi todos sus detalles. Eso puede impresionarnos y hasta deslumbrarnos, pero surge un pequeño problema; cuando examinamos cuidadosamente el texto del Apocalipsis, muchas veces resulta difícil o imposible corroborar las interpretaciones espectaculares que pretenden dársele al libro. Algunas “profecías” (Hitler como el anticristo, Moscú como Magog, la Naciones Unidas como el caballo blanco) han resultado claramente equivocadas.
¿Cómo inició Ud. sus estudios del Apocalipsis?
El libro del Apocalipsis me ha inspirado durante más de medio siglo. Tanto personalmente como en los cursos del Seminario fui enfocando mi visión en este maravilloso libro. Una congregación rural de Costa Rica, me rogó a fines de la década del sesenta que les diera un mes de estudios del Apocalipsis. Fue el primero de muchos centenares de sermones y clases sobre este libro y sobre escatología, en la mayoría de los países de América Latina.
He aprendido lecciones valiosas de los hermanos, los estudiantes de seminario con los cuales estudiamos este libro, y de mi esposa Doris, compañera fiel en nuestro peregrinaje compartido. Fue una aventura muy desafiante la de preparar el Comentario Bíblico Iberoamericano, editado por ediciones Kairos.
¿Es posible entender hoy en día el Apocalipsis, Dr. Stam?
En contraste con el libro de Daniel, Apocalipsis es un libro abierto. El Cordero desató los sellos. Los creyentes que tienen sabiduría pueden entender el mensaje de esta profecía. Pero en este libro no debemos buscar sentidos futuros que el mismo Juan no hubiera entendido. Es bastante distinto de la impresión que muchos tienen hoy en día, y de la forma en que muchos suelen leerlo, como si el libro fuera un rompecabezas esotérico y como si la bendición prometida se dirigiera a los que fuesen capaces de resolver el crucigrama futurista, y poner en orden cronológico todos los eventos venideros para hacer un cuadro gráfico de todo el porvenir.
Lamentablemente la mayoría de los lectores modernos se acercan al Apocalipsis con muchos presupuestos equivocados que obstaculizan el entendimiento fiel de su mensaje. Muchas veces le hacemos al libro preguntas que el autor y los lectores no planteaban. A menudo insistimos en ver cosas que no están en el texto y, por concentrarnos en esas cosas que creemos ver pero no están, no percibimos las enseñanzas que sí están escritas.
El Apocalipsis fue escrito para ser entendido precisamente por los fieles comunes y corrientes de Asia Menor. No fue escrito para especialistas ni eruditos, quienes tendrían que explicárselo a la iglesia. Su sitio original no era el escritorio del experto sino la congregación en su lectura comunitaria.
Muchos ven en el Apocalipsis solo catástrofes. ¿Cuál es el verdadero mensaje presentado por Juan?
Algo raro ha pasado con este libro. Fue escrito para quitarles el miedo a los cristianos de Asia Menor del siglo I, pero ahora tiene el efecto opuesto: llena de miedo a muchos lectores. Ellos, que vivían amenazados, lo recibían como esperanza; nosotros que vivimos tranquilos, lo recibimos a menudo como amenazante. Algunos hasta sufren pesadillas con las dantescas imágenes de Juan, y predicadores oportunistas las explotan para ejercitar un terrorismo apocalíptico. ¡Al contrario: el Apocalipsis es un mensaje de esperanza en Cristo que debe llenarnos de gozo!
Pero, ¿Tiene el Apocalipsis algo que decirnos referente al futuro?
Es cierto que el Apocalipsis anuncia muchas cosas venideras que se extienden hasta el mismo fin del mundo. Habla de algunas cosas futuras que Juan no parece concebir como de su propia época, como por ejemplo una confrontación final que se llama Armagedón, la vendida del Hijo del hombre, el juicio final y la nueva creación. Negar todos estos elementos de escatología futura sería negar el claro mensaje bíblico del libro.
Pero también es cierto que esas enseñanzas futuras, por muy importantes que sean, no agotan el mensaje del Apocalipsis. De hecho, ni siquiera constituyen el mensaje central del libro. Si analizamos el Apocalipsis cuidadosamente, sin presupuestos que no surgen del texto mismo, descubriremos que la principal concentración del libro se enfoca sobre la situación inmediata en que las congregaciones del Asia Menor se hallan inmersas. En ningún momento deja atrás la realidad sociohistoríca de su época.
Todo el libro de Apocalipsis es un mensaje directo para sus primeros lectores. Juan describe acontecimientos futuros, pero en términos comprensibles para los lectores de su época. Nunca les hace entender que está vaticinando cosas que ellos no podrían comprender, tales como aviones, bombas, cohetes, petróleo, explosiones atómicas, computadoras, códigos de barras o microchips. Les habla claramente de temas y objetos que entienden, aun cuando describe realidades venideras.
Por lo tanto interpretar el Apocalipsis en términos de cosas que ni Juan ni sus lectores hubieran entendido, y que tampoco señalan las palabras del texto, es caer en un error grave.
Algunas recomendaciones para interpretar el Apocalipsis:
- - Interpretar el Apocalipsis exegéticamente: Ser fiel al texto, y a lo que está escrito. No quitar, ni añadir.
- - Interpretar el Apocalipsis históricamente: Conocer el contexto histórico de lo que ocurría en la época de Juan.
- - Interpretar el Apocalipsis Cristocéntricamente: El tema central de todo el Apocalipsis es Cristo, el Señor. No las bestias ni el anticristo.
- - Interpretar el Apocalipsis imaginativamente: Utilizar los ojos de la imaginación y todos los sentidos físicos para entender la riqueza de su simbología.
- - Interpretar el Apocalipsis pastoralmente: El mensaje debe ser para orientar y fortalecer a la congregación, especialmente para infundir gozo, y esperanza en medio de crisis.
- - Interpretar el Apocalipsis prácticamente: Para orientar la conducta ética de la vida de la iglesia. El mensaje tiene mucho que decir también a la comunidad a través de la voz profética de la iglesia sobre la justicia social y económica.
Por Wolfgang Streich.
Fuente:
Noticiacristiana.com
Teología Dogmática (I) Nº 1
03 mar 2008 Comentarios desactivados
in Bíblico, Biblia, Charles H. Spurgeon, Charles Spurgeon, Cosmos, Creación, Cristo, Dios, Doctrinas Cristianas, El sufrimiento de Jesús, El sufrimiento de Jesús en la cruz, Estudio bíblico, Historias de la Biblia, Jesus, La Resurrección, La Sangre de Jesús, La Tentación, La tentación de Jesus, Pecado, Perdón de Pecados, Perdon, Reconciliación, Redención, Salvación, Salvos por Gracia, Separación de Dios, Sermones de Spurgeon, Sola Gracia, Spurgeon, Teología, Teología Dogmática, Tradición cristiana, Vida, Vida Cristiana, Vida eterna
Teología Dogmática (I) Nº 1
Monte de la tentación, donde fue tentado el Señor Jesús,durante 40 días.
Introducción:
Biografía
El P. Jorge Loring, Sacerdote Jesuita. nació en Barcelona pasó su juventud en Madrid y lo que tiene de jesuita es andaluz. Se ordenó sacerdote a los treinta y tres años.
Su libro PARA SALVARTE ha tenido tal aceptación que ha superado largamente el MILLÓN DE EJEMPLARES en España, sin contar las ediciones que se han hecho en Méjico, Perú y Chile. También se han hecho traducciones al inglés, al árabe en El Cairo, al hebreo en Jerusalén y al gujerati en la India. Hoy se está haciendo la traducción al ruso en Moscú, y al japonés en Tokio.
Prólogo
Doy gracias a Dios por la gran difusión que este libro está teniendo, tanto entre jóvenes como entre casados, entre obreros y entre estudiantes. Aunque la primera edición de este libro se hizo para los soldados de Aviación que oyeron mis conferencias semanales.
Que el Señor siga bendiciendo este libro con el bien espiritual que hace en las almas.
Que la luz de la verdadera Fe libre a la humanidad de la ignorancia y de la esclavitud del pecado para conducirla a la única libertad digna de este nombre: la de la vida en Jesucristo, bajo la guía del Espíritu Santo” (Juan Pablo II: Final de la Fidei Depositum, con ocasión de la publicación del Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica).
Nota
La edición del presente folleto, con algunos capítulos de la obra “PARA SALVARTE”, fue personalmente autorizada por su autor, el Padre Jorge Loring, para el Curso TEOLOGÍA PARA TODOS.
Ha sido adaptada por mi, Paulo Arieu, administrador del blog “Lasteologias”, hacia una teología evangélica y bíblica.
Soy egresado del Seminario Bíblico de Fe, de la ciudad de Buenos Aires, Rep. Argentina y actualmente sigo estudiando en un instituto bíblico de origen Judío mesiánico, de Houston, Texas, EE.UU. por extensión, a través del Internet
Soy miembro activo de la iglesia evangélica “El Puente“, del concilio Unión de las Asambleas de Dios, de la ciudad de Bahía Blanca, provincia de Buenos Aires. Rep. Argentina.
En lo fundamental, lo iré dejando igual, en lo que entiendo que disiente de una correcta y sana hermenéutica, iré colocando lo que dice el autor y mi opinión que disiente.
Nota Dedicatoria
Este artículo ha sido escrito para ti: joven, estudiante, soldado, empleado, obrero, profesional, casado, mujer.
Otros libros te enseñarán cosas útiles para la vida., pero la biblia te enseñará a vivir felizmente. Te enseñará a vivir felizmente, porque te enseñará a vivir cristianamente, y nadie es en este mundo más feliz que el buen cristiano.
Quiero que sepas tres conceptos básicos muy importantes:
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Notas:
[1] http://www.spurgeon.com.mx/sermon2300.html
[2] http://www.selah.com.ar/new/verrecurso.asp?CodigoDeItem=2888
[3] http://www.mercaba.org/FERIAS/PAS/02semana_3miercoles.htm
Breve bosquejo del Evangelio según San Marcos
03 mar 2008 Comentarios desactivados
in Apostoles, Biblia, discípulos de Jesús, El Siervo de Jehová, Evangelio según San Marcos, Historias de la Biblia, Iglesia, Jesus, Marcos, Nuevo Testamento
Otros bosquejos
Breve bosquejo del Evangelio según San Marcos
HISTORIA DEL LIBRO
El Evangelio de Marcos presenta a Jesús como el Siervo de Dios. El versículo clave de este libro se encuentra en (10:45) “Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por nosotros.”
Marcos escribe especialmente para los Romanos, de ahí que se enfatice muchísimo sobre lo que Jesús hizo, sus milagros, etc. Se relatan con todo detalle unos 20 milagros del Señor. Los romanos eran hombres de acción y poder, les interesaba lo sobrenatural, por ello Marcos muestra la vida sobrenatural de Jesús; sus hechos poderosos más que sus dichos. Se omite el Sermón del Monte y muchas de las parábolas. Este evangelio es el más pequeño en extensión y comienza ya con el ministerio de Jesús. No se menciona el nacimiento y la infancia del Señor. Jesús está en continuo movimiento, llevando a cabo la tarea del Siervo.(…)













































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