Comentario Exegetico y Explicativo de La Biblia – 1 Tomos. a-t

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¿Cómo explicar la nieve…?

¿Cómo explicar la nieve…?

El padre Giocondo ha traducido la Biblia al sindao

Alfa & Omega, 10/12/09 – El padre Giocondo Pendin, misionero comboniano de origen italiano, lleva en Mozambique desde el año 1972, cuando aún era colonia portuguesa. Es uno de tantos misioneros que llevan más años viviendo en el país de misión que en su propio país, de modo que, si no fuera porque el color de la piel le delata, podría decirse que tiene ya más de africano que de europeo.
El padre Jocondo fue uno de tantos que prefirió quedarse durante la larga guerra civil que asoló el país, y no porque estuviera exento de peligros: fue testigo de «barbaridades y de actos heroicos», como él mismo recuerda, sin poder viajar ni moverse del lugar durante 15 años, para no poner en peligro su vida, pasando la noche en el suelo para pasar más desapercibido, y, aún así, no pudo evitar recibir un tiro en el cuello que le mantuvo una parte del cuerpo paralizado durante años.
Durante los últimos 7 años, el padre Jocondo ha estado ocupado en una tarea muy particular que, por fin, hace ya un año, ha podido ver la luz, y es la traducción de la Biblia al sindao, el dialecto que hablan en la misión de Machanga, de la que es párroco. No se trata de una simple traducción de un idioma a otro.
Es mucho más. Es trasladar conceptos que allí no podrían entenderse nunca, que son evidentes para un occidental, e incomprensibles en África. «Cuando se leen expresiones -explica el padre Jocondo- como blancos como la nieve, ¿cómo explicar qué es la nieve, que jamás han visto ni conocen?… O Tú serás la piedra sobre la que edificaré mi Iglesia es extraño para ellos, porque aquí las casas no se construyen sobre piedra. Por otro lado, para un africano Dios debe ser descrito con la ternura de una madre, no de un padre, porque, debido a la poligamia, algunos padres no saben siquiera cuántos hijos tienen, muchos hijos ni conocen a sus padres, y la relación con la madre siempre es mucho más profunda, y en ocasiones, la única.
Es necesario cambiarlo para poder suscitar un sentimiento de amor y ternura». Para el padre Jocondo, aún no ha nacido el genio que entienda el cristianismo y la cultura africana profundamente para poder hacer una síntesis que realmente les llegue al corazón y sea plenamente entendido.

Un buen ejemplo… ¡de como no debemos interpretar la Biblia!

Un buen ejemplo…

¡de como no debemos interpretar la Biblia!

El hermano venezolano, Jaime Orlando Barboza Salas, circula por correo electrónico muchos artículos, generalmente largos y detallados y a menudo sobre el Apocalipsis. Lamentablemente, sus interpretaciones suelen ser muy dudosas, aptas más bien para confundir al pueblo de Dios. También lamentablemente, su interpretación es típica de la de muchos otros intérpretes, con los mismos errores de métodos de interpretar el texto (hermenéutica) y de sacar conclusiones (exégesis; teología). Por eso es necesario analizar un poco sus argumentos.

En un reciente artículo, con el título “La verdad: ¿Quiénes eran los nicolaítas?”, don Jaime Orlando formula el siguiente argumento:

Nicolaíta proviene del griego NICO que significa dominio o conquista sobre otros y LAOS que significa pueblo… De ahí podemos analizar la composición NICOLAOS que viene a ser algo así como DOMINIO SOBRE EL PUEBLO

Éfeso significa “Deseada”, pero Pérgamo significa “Casamiento”. La pregunta que brota inevitablemente es ¿Con quien se casó la iglesia de Pérgamo? …

“Podemos saber con quien se casó la iglesia de Pérgamo. Ella no considera que deba estar alejada del mundo y a salir de él… Pérgamo tipifica al compromiso que la iglesia asumió con el estado y con el mundo… Muchos ubican el período de esta iglesia aproximadamente por el año 320 DC en pleno gobierno de Constantino…

“La obra y doctrina de los nicolaítas, consistió en jerarquizar a la iglesia. Así nace el clero (Nico ) y el laicado ( Laos )”.

En este argumento el autor cae en dos errores graves: primero, argumentar desde supuestos orígenes etimológicos de los términos, y segundo, interpretar las siete cartas de Apoc 3-4 como etapas sucesivas de la historia europea. Veámoslo con más detalle:

La falacia etimológica: Este error es tan notorio que tiene su propio nombre, “la falacia etimológica”. Consiste en basar el sentido de una palabra en su origen o en su larga historia a través de los siglos. El estudio de la etimología es una ciencia cuya tarea es explicar como una palabra actual tomó la forma exacta que tiene, desde sus orígenes en el mismo idioma o en otro. La etimología en sí es una ciencia legítima, que estudia el origen y la historia de las palabras. El error es suponer que una palabra, en el momento histórico en que es empleada, tiene ese mismo sentido de su origen. La lingüística distingue el aspecto diacrónico del lenguaje (sus cambios a través del tiempo y la geografía) y el aspecto sincrónico (su uso en un tiempo y un lugar específicos).

Muchas veces es imposible determinar con seguridad el origen de una palabra; basta pensar en el deporte de proponer posibles etimologías del término “gringo” o del adjetivo “guapo”. ¡Nadie sabe su origen, pero todos entendemos su significado! Es más, aun cuando una etimología es relativamente cierta, las más de las veces no afecta el sentido que ha tomado la palabra en su uso a través del tiempo; nadie, al escuchar esa palabra, va a pensar en ese significado original. Al escuchar hoy la palabra “humor”, ¿quién pensaría que viene del latín “umor” que significa “líquido de cualquier clase; los humores del cuerpo humano”. Casos parecidos son “sueldo” (de “solidus”, una moneda; el “soldado” recibe su “solidus”), “salario” (se pagaba con sal) e “histeria” (de “hystera”, vientre). Típicamente, estos vocablos se han emigrado bien lejos de su sentido original. Por eso, interpretar palabras según su origen etimológico es una empresa muy precaria.

En la interpretación bíblica, aun cuando determinada explicación etimológica parece ser válida, casi nunca ilumina el significado de un texto. Es probable que “Ur” en hebreo se derivó de AôR, que significa “luz”, y que “Canaán” viene deKeNâYaN, comerciante, pero sería ridículo concluir que Abraham salió de “tierra de luz” para ir a “tierra de comerciantes”. Al contrario, son simples nombres geográficos, como Jujuy o Niquinomo o Mulucucú, sin el menor significado exegético o teológico.

El hermano Jaime comete dos errores con sus etimologías: primero de basar su interpretación en ellas, y segundo de proponer etimologías totalmente especulativas. En el griego no existe una palabra “Nico” que significara “dominio, conquista”. Las palabra correspondientes son nikós (vencedor, en Apoc 2-3), nikáw (vencer) y niké (victoria). En el contexto, en cada una de las cartas a las iglesias estos términos se usan de los vencedores, pero no en el sentido de dominación. Además, como no tenemos conocimiento de una palabra “nicolaíta” que significara “dominio sobre el pueblo”, el argumento de don Jaime es pura especulación. De todas maneras, el hermano tendría que demostrar que de hecho este es el origen del término en Apoc 2, cosa que no hace ni puede hacer. El término podría derivarse también de alguien llamado “Nicolás”, relacionado literal o simbólicamente con el movimiento nicolaíta, o quizá otra explicación.

Las mismas dudas valen en cuanto a Éfeso como “deseado” y Pérgamo como “casamiento”. Don Jaime no da razones para aceptar tales etimologías; más bien, parecen ser pura especulación, transmitidas de un autor a otro sin examinar su validez. Además, el mismo error nicolaíta existía en Tiatira, pues 2:20 reproduce para Tiatira lo que 2:14 denuncia en Pérgamo. Entonces sería necesario también explicar la etimología de “Tiatira” e incorporarlo en el esquema de interpretación. Pero según las especulaciones de los mismos dispensacionalistas, Tiatira significa “sacrificio continuo” (Evis Carballosa p73), lo que no cuadra muy bien con este esquema de interpretación.

Lo más grave del caso es que don Jaime emplea estas vanas especulaciones para sacar conclusions exegéticas y teológicias. ¡Ninguna sorpresa, que le sale muy mal!

(Entre paréntesis: a los predicadores les encantan estas etimologías ficticias. Una favorita es “sincero” como “sin cera”, un invento que merece tener patente y derecho de autor).

Segundo problema: interpretación historicista de las siete cartas. Antes muchos comentaristas dispensacionalistas querían ver en los siete mensajes de Apoc 2-3 una predicción inspirada de la historia futura de Europa hasta la venida de Cristo. El argumento del hermano Jaime sigue esa línea. Pero dicha interpretación es tan especulativa, y tiene tan pocas evidencias fidedignas, que la gran mayoría de los dispensacionalistas la han abandonado. Tal interpretación solía basarse precisamente en las etimologías infundadas de los nombres de las siete ciudades. Pero aun si todas esas etimologías fuesen ciertas (y de ninguna manera lo son), dicho detalle no podría ser clave de interpretación muchos siglos después del supuesto significado de cada nombre.

Hay muchas razones por no aceptar esa interpretación de Apoc 2-3. La principal es que Juan era un pastor y escribía a las siete congregaciones que él atendía. Sería lo más anti-pastoral escribir a Tiatira sobre situaciones de la Edad Media, a Sardes sobre la Reforma del siglo XVI y a Laodicea sobre el modernismo y el secularismo de hoy. Tampoco cuadran todos los enunciados de cada carta con este sistema de interpretación. Además, nada indica que Juan anticipara una larga historia de veintiún siglos antes de la venida de Cristo, ni que el Espíritu Santo se lo hubiera revelado.

Otro detalle contradictorio: el esquema propuesta se enfoca estrictamente en la historia europea. Si se tratara del extremo oriente, del medio oriente, de África o aun de América Latina, el análisis tendría que ser muy diferente, mucho menos eurocéntrico. Pero Juan no vivía en Europa ni pensaba como europeo. Pero Juan vivía en Asia Menor, pastoreaba iglesias en Asia Menor, e inspirado por el Espíritu de Dios envió sus mensajes a esas siete iglesias, en ese contexto, y no a “expertos” modernos que lo que más hacen es tergiversar el texto.

Tercer problema:polémica contra el pastorado. A pesar del título de este escrito, don Jaime dedica sólo página y media al tema anunciado de los nicoláitas, y después da unas siete páginas a su aconstumbrado ataque contra la jerarquización (sin definirla bien), el pastorado y los pastores. Hay cierto elemento de engaño, sin duda inconsciente, en anunciar un tema para después salir con otro. Pero con don Jaime este tema es obsesivo, con elementos de advertencia contra extremos pero desde un extremismo que me parece aun peor.

Ya que nuestro interés se centra en los puntos anteriores, y además estas páginas del artículo son bastante enredadas, sólo mencionaré uno o dos puntos. Casi todos los versículos citados, que son muchos, están tomados fuera de contexto (primera ley de la hermenúetica: “el texto fuera del contexto es un pretexto”). Además, por su prejuicio, don Jaime no toma en cuenta cambios positivos en nuestro tiempo, como la teología del laicado y el movimiento laico, el Concilio Vaticano y otras reformas tanto en el catolicismo como en el protestantismo. Algunos de sus argumentos tienen algo de razón, contra abusos de autoridad (p.ej. de “apóstoles” y “profetas”, pero mucho menos de pastores), pero otros son exagerados y equivocados.

Toda comunidad necesita alguna estructura, y todo movimiento tiende necesariamente a organizarse de alguna manera jerárquica. Don Jaime no toma en serio esta realidad sociológica. La tarea hoy día no es la de destruir al pastorado sino rescatarlo, dignificarlo y actualizarlo. Los pastores hoy necesitan nuestras oraciones, no nuestros ataques destructivos.

Juan Stam

http://www.ticosnet.com/dnn/Blogs/tabid/110/EntryID/281/Default.aspx

Interpretación Bíblica

Esta es la serie completa de la clase dominical que Dios le permitió impartir en la IBRL al Dr. Eduardo Flores. Espero que les sea de bendición para ustedes.

  1. Introducción
  2. Doctrina de la Revelación: La Biblia
  3. Historia de la Interpretación
  4. Historia Contemporánea de la Interpretación
  5. Uso del Antiguo Testamento en el Nuevo Testamento
  6. Método Gramático-Histórico
  7. Hermenéutica (Resumen)
  8. Reglas Prácticas para la Interpretación-Parte 1
  9. Reglas Prácticas para la Interpretación-Parte 2
  10. Cómo Interpretar las Narraciones Históricas, la Profecía y el Apocalipsis?
  11. Cómo Interpretar los Proverbios, Job y los Salmos?
  12. Cómo Interpretar los Salmos y el Cantar de los Cantares?
  13. Cómo Interpretar las Epístolas?

Si tienen alguna pregunta no duden en hacerla aca

sujetosalaroca.org

La biblia y su interpretación

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Principios de Interpretacion Biblica

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No Hay Otro Evangelio

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Exegesis Del Nuevo Testamento

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Violando el texto Bíblico

En las clases de Hermenéutica que he estado impartiendo en la IBRL hemos visto algunos de los principales problemas con la interpretación bíblica. La Biblia es muy clara con respecto a muchísimas doctrinas y es especialmente clara en cuanto a la exclusividad del cristianismo como el camino para llegar a Dios. Para muchos teólogos y creyentes de tendencia liberal esta interpretación es equivocada.

Cuando Cristo dice en Juan 14: 6, Yo soy el camino, la verdad, y la vida. Nadie viene al Padre sino por mí, muchos de estos liberales contextualizan el mensaje y, en palabras de José Martínez, “violan el texto bíblico,“  pues interpretan a Cristo diciendo lo siguiente, “Yo soy un camino, una verdad, y una vida. Unos van al Padre por mí.

Pero, es este tipo de interpretación válida? La respuesta es no! Toda la Biblia afirma que la única manera de que una persona sea reconciliada con el Dios al que ha ofendido es por medio de la fe exclusivamente en Jesucristo. No hay otra manera. No hay otro camino. No hay otra verdad. Y la prueba de que esto es así está en un hecho ocurrido hace más de dos mil años: la resurrección de Jesucristo. Ese fue el evento que confirmó que todo lo que la Biblia dice es verdad. Ninguna otra religión es valida desde la perspectiva bíblica. Todas las demás religiones fuera del cristianismo son invenciones humanas (Romanos 1: 18-25).

Y lo que quiero mostrarles es un artículo publicado en el Washington Post titulado, “La búsqueda por dilucidar religiones competitivas y comparables.” Kathleen Parker, la autora escribe el artículo con respecto a Franklin Graham, a quien le fue negada la posibilidad de dirigir el Día Nacional de la Oración en los Estados Unidos debido a que se negó a afirmar la veracidad de todas las religiones, especialmente el islam. Parker escribe,

La ofensa de Graham fue expresar su creencia que sólo los cristianos tienen el oído de Dios, que el islam es malvado, y que los indúes y musulmanes no le oran al mismo Dios suyo.”

De nuevo, es triste como se le ha permitido a las personas interpretar la Biblia a su placer, sin que hagan lo mismo con un periódico o cualquier otro libro histórico. Me pregunto como estaría el mundo si se interpretaran las leyes de la constitución de un país de esa manera. De hecho, esa es la razón por la que el mundo está así, porque se han negado a someterse a la verdad revelada por Dios en la Biblia. Y esa verdad es esta: Jesús es el único camino que lleva a Dios!

El libre examen y su armonia con las escrituras

El libre examen y su armonía con las escrituras

Autor:Paulo Arieu

“Y creed que la paciencia del Señor es para nuestra salud, según que nuestro amado hermano Pablo os escribió conforme a la sabiduría que a él le fue concedida. Es lo mismo que hablando de esto enseña en todas sus epístolas, en las cuales hay algunos puntos de difícil inteligencia, que hombres indoctos e inconstantes pervierten, no menos que las demás Escrituras, para su propia perdición.” (2ª Pedro 3:15-16)

“Pero El, conociendo su pensamiento, les dijo: Todo reino dividido contra si mismo será devastado, y caerá casa sobre casa.” (Lucas 11:17)

Este concepto (El libre examen), es al día de hoy,  parte fundamental de la declaracion de fe de iglesias evangélicas como los bautistas, por ejemplo

“Según la definición dada en el Congreso Mundial de Fundamentalistas de principios de 1920, un fundamentalista es un creyente “nacido de nuevo” en el Señor Jesucristo que considera la Biblia como la Única Inerrante, Infalible y Verbalmente inspirada Palabra de Dios.”[0]

“El lema “Sola Scriptura” es quizás, junto con el “Sola Fide”, una de las bases principales sobre la que pretende fundarse la Reforma protestante tanto en el siglo XVI, cuando nació, como a principios de este siglo XXI. La definición de dicho lema sería la siguiente: solamente la Palabra de Dios escrita es la autoridad final en materia de fe, doctrina y moral. Únase a eso la aceptación de la teoría del libre examen, por la cual, se cree que cualquier creyente puede y debe interpretar la Biblia por sí mismo, sin más ayuda que la del Espíritu Santo. De semejante combinación, según el ideal protestante, debería de nacer el fruto de la vuelta a los orígenes del cristianismo.” [1]

El libre examen  de las escrituras surge como reacción lógica y esperada contra la rigidez dogmática de la Iglesia Católica Romana, por parte de los reformadores del siglo XVI.

En la interpetación de la escritura la autoridad final no es la Iglesia, sino la propia escritura, “la escritura” sagrada es intérprete  a si misma.

Esto da a  entender que ningún pasaje bíblico ha de estar sometido a la servidumbre de la tradición o ser interpetrado aisladamente de modo que contradiga lo enseñado por el conjunto de la Escritura.

Lo que Dios ha querido comunicar a la humanidad, todo lo que es necesario para el ser humano en materia de fe y doctrina, lo ha hecho a través de la Biblia. Nada ni nadie tiene más autoridad que la Santa Biblia, que es la única regla infalible de fe y práctica. No hay nuevas revelaciones ni habrá.

Un teólogo católico escribió acerca de la célebre cuestión del libre examen de la Escritura. “Frente a la doctrina católica según la cual todo cristiano al leer las Sagrada Escritura debe aceptar el juicio de la Iglesia, único intérprete auténtico de la Escritura, el protestantismo sostiene que cada miembro de la Iglesia tiene facultad para examinar la Biblia sin atender a la Tradición ni a la Iglesia, creen que el Espíritu Santo les ilumina la inteligencia al leer la Escritura Sagrada. Es la idea de Lutero y Calvino según la cual el Espíritu Santo iluminaba a cada fiel; en el protestantismo ilustrado y liberal del s. XVIII y siguientes se pone el acento en el recurso a los medios de investigación científica.” [2]

Y tambien el Concilio Vaticano II dice: “El oficio de interpretar auténticamente la palabra de Dios escrita o transmitida ha sido confiado únicamente al Magisterio vivo de la Iglesia”.[3]

De un foro evangélico, rescato la siguiente reflexión como importante y clara refutación de lo dicho por este teólogo católico y también lo definido en el Concilio Vaticano II:

“El principio de “libre exámen” afirma que toda persona, sea quien sea, debe y puede leer las Escrituras, pues estas no son propiedad exclusiva de una élíte de hombres autodesignados sus salvaguardianes, sino que es un regalo de Dios a la humanidad perdida, por medio de la cual puede llegar a creer (Romanos 10:17). Eso es todo lo que el principio dice y lo que los reformadores defendieron. Simple, claro, entendible y para nada peligroso.

Ahora, pasando al tema de la interpretación, si bien las Escrituras pueden y deben ser leídas por toda persona, el ejercicio de esto conlleva la responsabilidad frente a Dios de entender correctamente el mensaje y obedecerlo, haciendo uso de los medios necesarios para tal fin (2 Timoteo 2:15; 2 Pedro 1:19). Siendo esto así, entonces tenemos dos opciones: la buena interpretación o la mala interpretación. La verdad tiene un fundamento racional originado en las Escrituras, por lo tanto, toda supuesta interpretación (sea buena o mala) puede y debe ser sometida a juicio (1 Corintios 14:29; 1 Juan 4:1) a la luz de la razón (2 Corintios 2:12-16) y las Escrituras (Efesios 6:17), la primera alimentada con la segunda (Colosenses 3:16).

El asunto es el siguiente: En ningún lugar de las Escrituras se condena la interpretación en sí misma, sino la mala interpretación

Por lo tanto, reformulando el principio como debe ser correctamente entendido, ‘puedes leer el Libro, más debes saber que eres responsable frente a Dios en cuanto a como lo interpretas, por lo tanto “procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad“‘.” [4]

Conclución:

Este “libre examen” no es la facultad de interpretar la escritura como al lector le plazca o convenga. Ni tampoco debemos despreciar la sabidrua de los grandes hombres de Dios de la historia de la Cristiandad.

Pero no podemos dejar la interpretación de las escrituras esclavas a la iglesia, ya que la iglesia a lo largo de la historia, ha pasado por épocas de apostasía. Además, ninguna iglesia es infalible.

Las Escrituras no condenan la interpretación en sí misma ni la restringe a ciertos individuos exclusivos que la monopolizan incuestionablemente.

Notas:

[0] Iglesias bautistas, wikipedia

[1] http://blogs.periodistadigital.com/coradcorloquitur.php/2006/10/16/p50349

[2] http://rsanzcarrera2.wordpress.com/2007/08/20/la-biblia-y-los-no-catolicos/

[3] http://www.legiondemaria.org/el_libre_examen_o_intepretacion_de_la_biblia.htm

[4] Según los romanistas hay que dejar de leer la Biblia!, http://www.iglesia.net/

Fuente:

Jose M.Martinez, Hermenéutica Bíblica, Edit. Clie

Sola Scriptura

Sola Scriptura

Autor:Paulo Arieu

Emilio, católico practicante, reflexionando me decía que:

no es forma de recibir la verdad de la Revelación, interpretando por ti mismo las Escrituras sin comunión con la Iglesia. Y además, es que es cuestión de fe: a ver si me explico: tú interpretas la Revelación no por ti mismo solo, sino también confiando en las enseñanzas de tu comunidad eclesial; al menos. Lo que nos distancia no son las imágenes, nuestras diferencias en eso son consecuencia de nuestras diferencias en algo más básico: la Iglesia. Nuestra identificación de la Iglesia. Tú confías en las enseñanzas de tu comunidad eclesial (la “sola Scriptura”, etc.), porque las ves acertadas. Yo he aceptado por la fe el Cristo de la Iglesia y la Iglesia de Cristo, como una sola pieza. No puedo separarlos, porque son un Todo, el Cristo Total: Cristo es la cabeza y la Iglesia es el Cuerpo. Eso lo he aprendido luego, pero antes de saber siquiera explicitarlo, ya había aceptado esa fe.

El Magisterio de la Iglesia no se separa de las Escrituras, Paulo, las interpreta también. Por supuesto, se pueden sacar tantas interpretaciones de las Escrituras como voluntades de interpretación haya, pero no todas son ciertas. Sin creer en la Iglesia y en su Autoridad, puede parecerte que la tuya es la acertada. Pero puedes estar equivocado. Mira lo que dice de las imágenes el Catecismo, porque yo no tengo más doctrina que la que leo en él-: [1]

Respuesta

Yo también acepto lo mismo. Pero no estoy de acuerdo con el magisterio de Roma.¿Crees que hay que ser católico romano para interpretar las escrituras?

“Todos los santos son teologos,pero no todos los teologos son santos”

Yo soy santo,porque Cristo vive en mi, el ha perdonado mis pecados y me ha sellado con su Espiritu Santo, al momento de creer en el. Yo entiendo que el magisterio de la Iglesia de Roma esta equivocado. Y porque soy santo,soy teólogo, y confio en su Palabra.

  • “Toda la Escritura es ‘inspirada por Dios’ (dada por la inspiración de Dios) y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia….” (2 Tim. 3:16).

Como voy a obedecer la Palabra del Señor si no procuro leerla e interpretarla para ponerla por obra? De la lectura, surge la comprension del texto y luego la obediencia y luego viene compartir con otros lo que la biblia me enseña.

Sabemos que la Biblia es la Palabra de Dios. La Biblia se declara a sí misma ser inspirada por Dios, inerrante y autoritativa. También sabemos que Dios no cambia Su parecer o se contradice a Sí mismo. Así que, mientras la Biblia misma no pueda argüir explícitamente sobre la “Sola scriptura”, definitivamente no debe permitirse que las tradiciones contradigan su mensaje. La Sola scriptura no es tanto un argumento contra la tradición de uds. o contra la de alguna otra iglesia, como lo es contra las doctrinas no bíblicas o anti-bíblicas de cualquier iglesia o religion que hay o pueda haber en este planeta.
La única manera de saber con seguridad lo que Dios espera de nosotros es permaneciendo fieles a lo que sabemos que Él nos ha revelado – la Biblia. Ahora sabemos, más allá de cualquier sombra de duda, que la Escritura es verdadera, autoritativa y confiable. No puede decirse lo mismo de la tradición.

La Palabra de Dios es la única autoridad para la fe cristiana. Las tradiciones solo son válidas cuando están basadas en la Escritura y están en completo acuerdo con la Escritura. Las tradiciones que están en contradicción con la Biblia no son de Dios y no son un aspecto válido de la fe cristiana. La Biblia es la única manera de evitar que la opinión personal y subjetiva tenga prioridad sobre las enseñanzas de la Biblia.

La esencia de la Sola scriptura es basar tu vida espiritual en la Biblia solamente, y rechazar cualquier tradición o enseñanza que no esté de total acuerdo con la Biblia.

  • 2 Tim. 2:15 dice “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.”

Mi conciencia y mi fe son esclavas de Jesucristo y su Palabra.No necesito estar afiliado a una institución en particular para poder leerla o interpretarla, sin oque lo hago en obediencia al mandato de Jesus, cuando dijo “Escudriñad las escrituras”

No puedo volver atras, seria negarle, seria tener por inmunda la sangre del Pacto, que el derramó por mi en la cruz. Apelo al testimonio del Señor Jesucristo,quien por mi murió

Puedo citar a Lutero, ya que tengo la misma convicción que él y me es imposible ante Dios y ante los hombres negar lo que está escrito en la Biblia.

“Por tanto, a menos que yo sea persuadido o convencido por el testimonio de la Escritura, o por el más claro razonamiento, – a menos que sea persuadido por medio de los pasajes que he citado, – y a menos que mi conciencia sea sometida de esta manera por la Palabra de Dios, no puedo retractarme y no lo haré, porque es peligroso para un cristiano el hablar en contra de su conciencia. ¡Me mantengo firme, no puedo hacer otra cosa; que Dios me ayude! ¡Amén!” [2]

Algo muy importante que aclarar es que la doctrina de La Sola scriptura

no nulifica el concepto de las tradiciones eclesiásticas, más bien nos da una base sólida en la cual basar las tradiciones de la iglesia. Hay muchas prácticas, en ambas iglesias Católica y Protestante, que son el resultado de tradiciones, y no de las explícitas enseñanzas de la Escritura. Es bueno y aún necesario que la iglesia tenga tradiciones. Las tradiciones juegan un papel importante en la clarificación de la doctrina cristiana, y la organización de las prácticas cristianas. Al mismo tiempo, para que estas tradiciones sean válidas, no deben estar en desacuerdo con la Palabra de Dios. Deben estar basadas en el sólido fundamento de la enseñanza en la Escritura. El problema con la iglesia Católica (y muchas otras iglesias Cristianas) es que sus tradiciones están basadas en tradiciones, de tradiciones, de tradiciones – frecuentemente sin que la tradición inicial esté en completa armonía con las Escrituras. Esto es por lo que los cristianos siempre deben regresar a la Sola scriptura, la autoritativa Palabra de Dios, como la única base sólida para la fe y la práctica.[3]

Esta doctrina,nos permite tener un parametro absoluto a la hora de cosniderar una doctrina o una practica cristiana.La tradicion es iluminacion y las Escrituras son revelación. Ademas, los teologos no somos infalibles.Somos hombres.

Permítame citar a modo de respuesta, lo que escribió hace algunos siglos ya un notable teólogo naturalista, Charles Hodge lo expresó en su teología sistemática:

“Los teólogos no son infalibles en la interpretación de las Escrituras. Por lo tanto, puede ocurrir en el futuro, como ocurrió en el pasado, que las interpretaciones de la Biblia, confiadamente recibidas tiempo atrás, deban ser modificadas o abandonadas, para mantener la revelación en armonía con lo que Dios enseña en sus obras. Este cambio de posición en cuanto al verdadero significado de la Biblia puede ser un proceso doloroso para la iglesia, pero no perjudica en lo más mínimo la autoridad de las Escrituras. Ellas permanecen infalibles, meramente somos convictos de haber malinterpretado su significado” [4]

Las tradiciones no son el problema. Jesucristo no prohibió tener tradiciones.Hay tradiciones sanas y tradiciones enfermas,malas,nocivas, que deben abandonarse en lo posible cuanto antes. Muchas veces son cuestiones secundarias como tipos de vestimenta,etc.

El problema son las tradiciones no bíblicas. La disponibilidad de las Escrituras a través de los siglos no es un factor determinante. Las Escrituras mismas son el factor determinante. Ahora tenemos las Escrituras disponibles y accesibles para nosotros. A través del estudio de la Palabra de Dios, es claro que muchas tradiciones eclesiásticas que se han desarrollado a través de los siglos, están de hecho en contradicción con la Palabra de Dios. Es aquí donde se aplica la Sola scriptura. Las tradiciones que están basadas en, y están de acuerdo con la Palabra de Dios pueden ser mantenidas. Las tradiciones que no están basadas o están en desacuerdo con la Palabra de Dios, deben ser rechazadas. La Sola scriptura nos lleva de regreso a lo que Dios nos ha revelado en Su Palabra. Finalmente, la Sola scriptura nos señala nuevamente al Dios que siempre habla la verdad, nunca se contradice a Sí mismo, y siempre ha comprobado ser confiable. [5]

  • Mateo 15:3 Respondiendo él, les dijo: ¿qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición?

Los judíos tuvieron un ambiente religioso en que honraban las opiniones de los rabís (sus maestros). Estas opiniones llegaron a ser tradiciones y con el tiempo sus interpretaciones fueron las únicas que les importaban. Sus opiniones llegaron a tener más prioridad que la mera palabra de Dios. Cuando Jesús enseñó la verdad, muchos judíos no recibieron la verdad porque Jesús no apoyaba a los rabís (los padres de ellos), ni fue apoyado por ellos. Ya al final, Jesús atacó estas tradiciones de los padres exaltadas por que detuvieron a la gente a recibir la verdad de Dios. Lo obvio de las Escrituras fue hecho confusión por las tradiciones de los fariseos.

TRADICIÓN

  • paradosis ( παράδοσις, G3862) , transmisión abajo o adelante (relacionado con paradidomi, transmitir, entregar), denota tradición, y de ahí, por metonimia:

(a) las enseñanzas de los rabinos, sus interpretaciones de la ley, que por ellas quedaba virtualmente anulada (Mat 15:2,3,6; Mc 7.3,4,8,9,13; Gl 1. 14; Col 2:8);

(b) la enseñanza apostólica (1 Cor 11:2 «instrucciones», RV, RVR, VM; Besson: «enseñanzas», texto; «tradiciones», margen), de instrucciones con respecto a las reuniones de los creyentes, instrucciones de mayor alcance que las ordenanzas en un sentido limitado; en 2 Tes 2:15, de la doctrina cristiana en general, donde el empleo que hace el apóstol de la palabra constituye una negación de que lo que él predicaba se originara en sí mismo, y una afirmación de su autoridad de parte de Dios (cf. paralambano, recibir,; 15.3); en 2 Tes 3:6 se emplea de instrucciones acerca de la conducta diaria. [6]

Segun el dicc. biblico [7]

Aquello que se transmite, particularmente enseñanzas transmitidas por un maestro a sus discípulos. El concepto está presente con frecuencia aun cuando no se mencione la palabra. Las referencias principales en los evangelios aparecen en Mt. 15 y Mr. 7, y se relacionan con la tradición judía.

I. Tradición judaica

La palabra tradición no aparece en el Antiguo Testamento, pero entre los dos testamentos hubo muchas enseñanzas para explicar el Antiguo Testamento que fueron agregadas por los rabinos. La tradición se perpetúa pasando del maestro al alumno, y ya en la época de Jesús había adquirido su ubicación al lado de las Escrituras. La igualación del comentario humano con la revelación divina fue condenada por el Señor. Con la tradición se “transgrede” la Palabra de Dios, se la “quebranta”, se la “invalida”, se la hace a un lado, se la rechaza (Mt. 15.3, 6; Mr. 7.8-9, 13). Las doctrinas impartidas por la tradición son “mandamientos de hombres” (Mt. 15.9; Mr. 7.6-7).

II. La tradición cristiana

Jesús consideraba que su propia enseñanza, entregada a sus discípulos en forma de comentario, estaba al mismo nivel que la Palabra de Dios. Así, en el Sermón del monte Jesús citó partes de la Ley, pero puso al lado de la misma sus propias palabras, “pero yo os digo …” (Mt. 5.22, 28, 32, 34, 39, 44; cf. 6.25). El justificativo para proceder de ese modo lo encontramos en su propia persona. Como Mesías ungido por el Espíritu, Palabra de Dios hecha carne, sólo él podía ofrecer un comentario válido y autorizado sobre esa Palabra inspirada por el Espíritu. Del mismo modo las epístolas realzan la persona de Cristo en contraste con la tradición. En Col. 2.8 Pablo advierte contra el peligro de ser presa de “filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres … y no según Cristo”. Así, en Gá. 1.14, 16 Pablo abandonó la tradición de los ancianos cuando Dios le reveló a su Hijo; Cristo no sólo dio origen a la verdadera tradición sino que la constituye él mismo.

La tradición cristiana en el Nuevo Testamento tiene tres elementos:

(a) los hechos de Cristo (1 Co. 11.23; 15.3; Lc. 1.2, donde “enseñaron” es traducción de paredosan);

(b) la interpretación teológica de dichos hechos; véase, p. ej., todo el argumento de 1 Co. 15;

(c) el modo de vida que surge de ellos (1 Co. 11.2; 2 Ts. 2.15; 3.6-7). En Jud. 3 la “fe que ha sido una vez dada” abarca estos tres elementos (cf. Ro. 6.17).

Cristo fue dado a conocer por el testimonio apostólico; por lo tanto, los apóstoles afirman que la tradición trasmitida por ellos debía ser recibida como autorizada (1 Co. 11.2; 2 Ts. 2.15; 3.6). Véase también Ef. 4.20-21, donde los lectores no habían oído a Cristo en la carne, pero en cambio habían oído el testimonio apostólico acerca de él. Cristo mandó a los apóstoles que dieran testimonio de él porque ellos habían estado con él desde el principio; también les prometió el don del Espíritu que había de guiarlos a toda verdad (Jn. 13.26-27; 16.13). Esta combinación de testimonio ocular y testimonio guiado por el Espíritu produjo una “tradición” verdadera y válida como complemento del Antiguo Testamento. Así, 1 Ti. 5.18 y 2 P. 3.16 colocan la tradición apostólica a la par de las Escrituras y la describen como tal.

Una influyente escuela teológica de crítica de las formas cuestiona la validez histórica de la tradición neotestamentaria, afirmando que en dicha tradición los cristianos querían proclamar al Cristo de la fe más bien que transmitir hechos históricos. Este interés a su vez los llevó a colorear el relato con sus creencias, y por lo tanto la tarea del erudito bíblico consiste en identificar aquello que originalmente pertenecía a Cristo, y aquello que ha sido agregado por los cristianos primitivos. B. Gerhardsson cuestiona la validez de este presupuesto de la crítica de las formas. Señala que los métodos sumamente rigurosos de transmisión de la tradición en las escuelas rabínicas tardías pueden remontarse a los tiempos del Nuevo Testamento. Métodos tales como el de aprender de memoria, aprendiendo al pie de la letra las palabras mismas dichas por el maestro, el de condensar el material en textos breves, y el uso de libretas para anotaciones eran todos comunes en los días de Cristo. Los apóstoles y la iglesia primitiva también tomaban con toda seriedad la transmisión fidedigna de una tradición válida acerca de Cristo, y no les satisfacía la transmisión inconsciente de una tradición diluida por la predicación. Cuando se tiene en cuenta, también, el carácter único de Jesús a los ojos de la iglesia primitiva, resulta claro que la posibilidad de que se hayan hecho agregados al relato se vuelve aun más remota.

La obra de Gerhardsson provocó una reacción muy fuerte que cuestionaba la validez de retrotraer al período de la iglesia primitiva los métodos de las escuelas rabínicas posteriores, y señalaba el carácter distintivo de la enseñanza cristiana en comparación con la enseñanza judía contemporánea. Si bien Gerhardsson puede haber exagerado su punto de vista, ha demostrado que el ambiente en que fueron escritos los evangelios exigía la transmisión correcta de la tradición, mientras que no interesaba en la misma medida el completar los hechos con mejoras imaginarias, como han creído algunos entendidos. Las exhortaciones de Pablo relativas a la “tradición” adquieren mayor significación en este contexto. El oficio apostólico estaba limitado a los testigos oculares y, como únicamente los testigos oculares podían dar un testimonio fiel de Cristo en su vida, muerte y resurrección, la verdadera tradición también tiene que ser apostólica. Esto lo reconoció la iglesia en años posteriores, cuando se elaboró finalmente el canon del Nuevo Testamento sobre la base del carácter apostólico de los libros a incluir. La tradición apostólica fue oral en un momento, pero para nosotros está cristalizada en los escritos apostólicos que contienen el testimonio de que Cristo es Dios, según testimoniaron movidos por el Espíritu. Otras enseñanzas, si bien pueden ser instructivas y útiles, como también dignas de nuestra seria consideración, no pueden aspirar a ser colocadas a la par del Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento como autorizadas, sin que al hacerlo se pongan de manifiesto los mismos defectos por los que la tradición judía mereció la condenación de nuestro Señor.

Objeciones a la Sola Scriptura

En el sentido práctico, una frecuente objeción al concepto de la Sola scriptura es el hecho de que el canon de la Biblia no fue acordado oficialmente por al menos 250 años después de la fundación de la iglesia. Más aún, las Escrituras no fueron permitidas en la misa por más de 1500 años después de que la iglesia fue fundada. ¿Cómo entonces, utilizarían los primeros cristianos la Sola scriptura, cuando ellos ni siquiera tenían el total de las Escrituras? ¿Cómo entonces, podrían los cristianos que vivieron antes de la invención de la imprenta, basar su fe y práctica en la Escritura solamente, si no había manera de que ellos tuvieran una copia completa de las Escrituras? Este desacuerdo es luego reforzado por los más altos índices de analfabetismo a través de la historia. ¿Cómo maneja la Sola scriptura estos problemas?

El problema con este argumento es que esencialmente está diciendo que la autoridad de las Escrituras está basada en su disponibilidad. Este no es el caso. La autoridad de las Escrituras es universal, porque es la Palabra de Dios y Su autoridad. De hecho, de que la Escritura no estuviera accesiblemente disponible, o aún el hecho de que la gente no pudiera leer, no cambia el hecho de que la Escritura es la Palabra de Dios. Más aún, en vez de que este sea un argumento en contra de la Sola scriptura, es en realidad un argumento para lo que la iglesia debía haber hecho, en lugar de lo que hizo. La iglesia primitiva debía haber hecho su máxima prioridad, el copiar la Escritura. Mientras que era irreal que cada cristiano poseyera una copia completa de la Biblia, si era posible que cada iglesia tuviera algo, la mayor parte, o todas las Escrituras disponibles. Cada líder de la iglesia debía haber estudiado las Escrituras como su más alta prioridad, para que ellos pudieran a su vez enseñarla correctamente. Aún si las Escrituras no estaban disponibles en las misas, por lo menos los líderes de la iglesia podrían haberse entrenado bien en la Palabra de Dios. En lugar de construir tradiciones sobre tradiciones, y pasarlas de generación en generación – la iglesia debió haber copiado y enseñado las Escrituras (2 Tim. 4:2). [8]

La autoridad sin prejuicios de la Biblia.

El carácter humano de los autores de la Biblia , carece de prejuicios en favor del hombre. La Biblia registra y señala, sin vacilar, el pecado y la debilidad de los mejores hombres, y advierte gráficamente a aquellos que confían en sus propias virtudes de su condenación final. Aunque escrito por humanos, es un mensaje de Dios hacia el hombre, más bien que un mensaje del hombre para el hombre. Aunque algunas veces habla de cosas terrenales y de experiencias humanas, también describe con claridad y autoridad cosas tanto de los cielos como de la tierra, visibles o invisibles; revelando hechos acerca de Dios, de los ángeles, los hombres, del tiempo y de la eternidad; de la vida y la muerte, del pecado y la salvación, del cielo y del infierno. Semejante libro no podría haber sido escrito por el hombre -si hubiese tenido que elegir hacerlo, y aun de haber podido, nunca habría querido hacerlo- al margen de la divina dirección. Por tanto, la Biblia , aunque escrita por hombres, es un mensaje que procede de Dios, con la certeza, la seguridad y la paz que sólo Dios puede proporcionar. [9]

El carácter supremo de la Biblia.

Por encima de todo lo dicho anteriormente, la Biblia es un libro sobrenatural que revela la persona y la gloria de Dios manifestada en Su Hijo. Tal persona, Jesucristo, jamás pudo haber sido la invención de un hombre mortal, ya que Sus perfecciones nunca podrían haber sido comprendidas ni por los hombres más sabios y santos de esta tierra. El supremo carácter de la Biblia está apoyado por su revelación del carácter supremo en la persona de Jesucristo.

Como consecuencia de la combinación de las cualidades sobrenaturales y procedentes del hombre que entran en la composición de la Biblia , puede observarse una similitud entre la Biblia como la Palabra escrita y el Señor Jesucristo como el Verbo viviente. Ambas son sobrenaturales en origen, presentando una mezcla inescrutable y perfecta de lo que es divino y de lo que es humano. Ambas también ejercen un poder de transformación sobre aquellos que creen, e igualmente permitido por Dios como algo negativo y rechazado por los que no creen. Las perfecciones divinas, impolutas y en toda su grandeza que no sufre la menor disminución, están inmersas en ambos aspectos. Las revelaciones que muestra son igualmente tan simples como la capacidad mental de un niño, y tan complejas como los infinitos tesoros de la divina sabiduría y el divino conocimiento, sostenidas por el Dios que las ha revelado. [10]

La Biblia es La Autoridad Final, y Punto.

Jhon McArthur,el conocido y respetado teólogo conservador norteamericano, explica el concepto de la autoridad de las Escrituras.

Cualquier que fielmente y correctamente proclame la Palabra de Dios hablará con autoridad.

No es nuestra propia autoridad. No es ni siquiera la autoridad eclesiástica adscrita a la oficina de un pastor o maestro en la iglesia. Se trata de una autoridad aún mayor que eso. En la medida en que nuestra enseñanza refleje con exactitud la verdad de la Escritura, tendrá todo el peso de la autoridad de Dios detrás de ella. Esa es una idea sorprendente, pero es precisamente cómo 1 Pedro 4:11 nos enseña a manejar la verdad bíblica: “El que habla, que hable conforme a las palabras de Dios”.

Por supuesto que es una profunda amenaza a la tolerancia de una sociedad que ama su pecado y piensa en el compromiso como algo bueno. Hablar con audacia y declarar que Dios ha hablado con finalidad no es ni elegante ni políticamente correcto. Pero si de verdad creemos que la Biblia es la Palabra de Dios, ¿cómo podemos manejarla en otra manera?

Muchos evangélicos modernos y atemorizados por la demanda post-modernista para el latitudinarismo, afirman que creen en las Escrituras, pero luego evitan proclamarla con toda autoridad. Están dispuestos a dar servicio de labios a la verdad de las Escrituras, pero en la práctica la despojan de su autoridad, tratándola como otra opinión más en la gran mezcla de las ideas post-modernas.

Ni la Escritura ni el sentido común permite una perspectiva de este tipo. Si la Biblia es verdadera, entonces también es autoritativa. Como verdad divinamente revelada, lleva todo el peso de la autoridad de Dios. Si usted afirma creer en la Biblia totalmente, usted finalmente debe someterse a su autoridad. Eso significa hacerla el árbitro final de la verdad – la regla por la cual se evalúa cualquier opinión.

La Biblia no es sólo otra idea para ser lanzado en el debate público y para la aceptación o el rechazo según el individuo crea conveniente. Es la Palabra de Dios, y exige ser recibida como tal, para exclusión de todas las demás opiniones.

  • Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén. (I Pe. 4:11)

Lutero y la Palabra de Dios

Es de todos sabido que Lutero trata de hacer de la Palabra de Dios el punto departida y la autoridad final de su teología. Como profesor de Sagrada Escritura, laBiblia tenía para él gran importancia, y en ella descubrió la respuesta a susangustias espirituales. Pero esto no quiere decir que Lutero sea un biblicista rígido,pues para él la Palabra de Dios es mucho más que la Biblia. La Palabra de Dios es nada menos que Dios mismo.

Esta última aseveración se basa en los primeros versículos del Evangelio de Juan,donde se dice que “al principio era la Palabra, y la Palabra era con Dios, y la Palabra era Dios”. Las Escrituras nos dicen entonces que, en el sentido estricto, la Palabra de Dios es Dios mismo, la segunda persona de la Trinidad, el Verbo que se hizo carne y habitó entre nosotros. Luego, cuando Dios habla, lo que sucede no es sencillamente que se nos comunica cierta información, sino también y sobre todo que Dios actúa. Esto puede verse también en el libro de Génesis, donde la Palabra de Dios es la fuerza creadora., “dijo Dios… “,

Luego, cuando Dios habla Dios crea lo que pronuncia. Su Palabra, además de decimos algo, hace algo en nosotros y en toda la creación.Esa Palabra se encarnó en Jesucristo, quien es a la vez la máxima revelación deDios y su máxima acción. En Jesús, Dios se nos dio a conocer. Pero también en El venció a los poderes del maligno que nos tenían sujetos. La revelación de Dios es también la victoria de Dios.La Biblia es entonces Palabra de Dios, no porque sea infalible, o porque sea un manual de verdades que los teólogos puedan utilizar en sus debates entre sí.

La Biblia es Palabra de Dios porque en ella Jesucristo se llega a nosotros. Quien lee la Biblia y no encuentra en ella a Jesucristo, no ha leído la Palabra de Dios. Por esto Lutero, al mismo tiempo que insistía en la autoridad de las Escrituras, podía hacercomentarios peyorativos acerca de ciertas partes de ellas.

La epístola de Santiago,por ejemplo, le parecía ser “pura paja”, porque en ella no se trata del evangelio, sino de una serie de reglas de conducta. También el Apocalipsis le causaba dificultades.Aunque no estaba dispuesto a quitar tales libros del canon, Lutero confesaba abiertamente que se le hacía difícil ver a Jesucristo en ellos, y que por tanto tenían escaso valor para él. Esta idea de la Palabra de Dios como Jesucristo era la base dela respuesta de Lutero a uno de los principales argumentos de los católicos.

Estos argüían que, puesto que era la iglesia quien había determinado qué libros debían formar parte del canon bíblico, la iglesia tenía autoridad sobre las Escrituras. La respuesta de Lutero era que, ni la iglesia había creado la Biblia, ni la Biblia había creado a la iglesia, sino que el evangelio las había creado a ambas. La autoridad final no radica en la Biblia ni en la iglesia, sino en el evangelio, en el mensaje de Jesucristo, quien es la Palabra de Dios encarnada.

Puesto que la Biblia da un testimonio más fidedigno de ese evangelio que la iglesia corrompida del papa, y que las tradiciones medievales, la Biblia tiene autoridad por encima de esa iglesia y esas tradiciones, aun cuando sea cierto que, en los primeros siglos, fue la iglesia la que reconoció el evangelio en ciertos libros, y no en otros, y determinó así el contenido del canon bíblico.[12]

Notas

[1] http://lasteologias.wordpress.com/2010/03/30/la-responsabilidad-de-ratzinger/comment-page-4/#comment-40958

[2] http://www.gotquestions.org/espanol/sola-scriptura.html

[3] Ibid

[4] cit. en Charles Hodge,systematic teology,3 vols. (1873;reimpr. Grand Rapids,MichEerdmands), cit. en W.Dembsky, Diseño Inteligente, p.182,ed. Vida

[5] http://www.gotquestions.org/espanol/sola-scriptura.html

[6] Diccionario Bíblico Expositor Vine NT+

[7] Diciconario Bíblico Ed. Certeza , Tradicion

[8] http://www.gotquestions.org/espanol/sola-scriptura.html

[9]http://www.seminarioabierto.com/doctrina101.htm

[10] Ibid

[11]  Grace To You,http://evangelio.wordpress.com/2009/10/14/la-autoridad-final-y-punto/

[12] Justo L. Gonzalez,  Historia del Cristianismo II, p. 45-46, ed. unilit

Un Excelente Recurso

Para todos aquellos estudiantes de griego, éste es un excelente recurso en sus estudio de la Biblia. Se trata de Great Treasures (Grandes Tesoros), un sitio en internet en donde el estudiante ya sea principiante, intermedio o avanzado puede realizar estudios de palabras para la traducción del texto del Nuevo Testamento. Además, se encuentra disponible repasos de la Gramática del griego. Espero que este recurso sea de bendición para ustedes.

SURGIMIENTO Y DESARROLLO DEL “MITO” COMO CATEGORÍA HERMENÉUTICA Y SU APLICACIÓN BÍBLICA

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ASUNTOS HERMENÉUTICOS EN LA CARTA A LOS ROMANOS

ASUNTOS HERMENÉUTICOS EN LA CARTA A LOS ROMANOS

JUAN DAVID GÓMEZ

SANDRO GUTÍERREZ

ABEL LÓPEZ

JOHAN LUQUE

Docente: Dr. DAVID FORD

FUNDACIÓN UNIVERSITARIA SEMINARIO BÍBLICO DE COLOMBIA

FACULTAD DE TEOLOGÍA

AREA DE HERMENÉUTICA

MEDELLÍN

2006

INTRODUCCIÓN

1. El CONTEXTO CULTURAL

1.1 PABLO

1.2  LA IGLESIA EN ROMA

1.3  JUDÍOS Y GENTILES

2.         EL ESTILO ARGUMENTATIVO EN EL LIBRO DE ROMANOS

2.1  LA TESIS

2.2  LA DIATRIBA

2.3  LAS APARÉNTES CONTRADICCIONES

2.4  LA SECUENCIA LÓGICA DE IDEAS

2.5  LA IMPORTANCIA DE CIERTAS CONJUNCIONES

3.          LEXICOGRAFÍA

4. EL ANTIGUO TESTAMENTO EN ROMANOS

5. TIPOLOGÍA, ANALOGÍAS

BIBLIOGRAFÍA

INTRODUCCIÓN

A continuación se trabajaran 5 asuntos hermenéuticos que se consideran importantes para el entendimiento de la carta a los romanos. 

1.         El CONTEXTO CULTURAL

Para una correcta comprensión del libro es importante entender quien era Pablo, los judíos, los gentiles y la iglesia en Roma.

1.1 PABLO

Pablo fue el escritor de esta carta. “De la tribu de Benjamín, y miembro celoso del partido de los fariseos (Ro. 11.1; Fil. 3.5; Hch. 23.6), había nacido en Tarso como ciudadano romano (Hch. 16.37; 21.39; 22.25ss). Perseguidor de la iglesia (Hch 26:10), poseía dos nombres; uno Judío “Saulo” y el helenista ” Pablo” (Hch. 13:9) [1] , es llamado por revelación en Damasco (Hch. 9:1-19) donde inicia su ministerio. Discípulo de Gamaliel, buen conocedor del A.T. y de las enseñanzas rabínicas. Pablo puede beneficiarse de la cultura griega en el sentido de poder citar a autores clásicos (Hch. 17:28; 1Co. 15:33) y de elaborar argumentos en diatriba, Cínico – Estoico[2] . Esto permite entender que se identifique como judío y que conozca acerca de los gentiles.

1.2 LA IGLESIA EN ROMA.

Roma era una ciudad portuaria y capital del imperio Romano. En la época del NT Roma se encontraba en pleno apogeo de su crecimiento con una población de más de un millón de personas procedentes de todas partes.

No se sabe como inicio la iglesia en Roma, ni cuales eran sus características [3] . Aunque parece que muchos de los fundadores de la iglesia en Roma eran judíos Cristianos (Hch. 2:10). En el tiempo de Pablo, estaba formada por judíos y gentiles. La expulsión de los judíos de Roma (que seguramente había incluido a judíos cristianos, Lc.18:2) muestra que ser cristiano en Roma significaba persecución y luchar con la idea de una liberación del yugo de los romanos. Al respecto Pablo habla en 13:1-7 de la importancia de someterse a las autoridades ya que ellas han sido establecidas por Dios en un contexto de que esa es la voluntad de Dios (12:2b) y que se debe hacer lo bueno delante de los hombres (12:17b).

1.3 JUDÍOS Y GENTILES

Las tensiones que se presentaban entre judíos y  gentiles son una de las razones por las cuales esta carta fue escrita.

·        Judíos. (VIoudai/oj aparece 11 veces en Romanos): Pablo se refiere a los judíos como grupo étnico al cual ha sido revelada la Palabra de Dios (Rom. 2:17-20), los presenta como la primicia histórica (1:16-17)  por medio de los cuales llega a todo hombre la acción salvadora  de Dios en el Evangelio, testificado por las Escrituras (3:1-8 y Cap. 9-11). Pertenecientes al pueblo de Israel, ahora con iguales derechos que los gentiles.

·        Gentiles (e;qnosj, aparece 26 veces en Romanos: pueblo, nación, gentiles). Los gentiles son considerados por Pablo como todos aquellos hombres que no hacen parte del pueblo Judío.

Pablo usa estos términos en un sentido universal, para conciliar las diferencias que se estaban dando en la iglesia en Roma; dejando claro que ya no hay diferencia entre judíos y gentiles (10:12)

LEYES DE INTERPRETACION DE LAS ESCRITURAS

LEYES DE INTERPRETACION DE LAS ESCRITURAS

Cualquier libro escrito tiene palabras, ideas u oraciones que necesitan explicación. ¡Cuánto más la Biblia! Es un libro escrito con temas que abarcan el cielo y la tierra, el tiempo y la eternidad, lo visible y lo invisible, lo material y lo espiritual; un libro que fue escrito por personas de varias naturalezas y en épocas remotas, en países distantes entre sí y en medio de gentes de costumbres diferentes y más que eso, en un idioma que no es el nuestro. Es cierto que todos los hombres tienen derecho de leer e interpretar las Sagradas Escrituras, pero no caprichosamente; lo que ha traído por consecuencia tantos errores y tantas herejías, sino ciñendose a las leyes de interpretación. El estudio de las leyes de interpretación de las Escrituras se le llama Hermenéutica. En seguida se encuentran algunas leyes de interpretación.
1. La misma Biblia es el mejor intérprete de la Biblia.
Esta es la regla fundamental, el principio básico para entender o interpretar la Palabra de Dios. Sin peligro de poder añadir o quitar lo que sabemos que es condenado por el mismo libro. (Apoc. 22:18-19) Un pasaje aclara otro, o da la interpretación correcta. Es Dios mismo interpretando SU PALABRA. Por lo tanto, esta interpretación debe ser preferida y respetada por encima de todas las que el hombre quiere formular. Ninguna persona está tan autorizada para interpretar su documento como su propio autor; por lo cual Dios, que es el autor de la Biblia, es el mejor que puede explicarla. (Sal. 22:18 y Mat. 27:35, Juan 16:16 y 16:19).

2.Un pasaje debe entenderse literalmente, a menos que el contexto o las condiciones del caso hagan que tal interpretación sea imposible o poco probable.
En la Biblia, como en cualquier libro, hay dos maneras de expresión: literal o figurada. Es literal la expresión: literal o figurada. Es literal la expresión donde las palabras se usan en un sentido o significado recto y absoluto. Ejemplo: “y lloró Jesús”, “ycerca de la cuarta vigilia de la noche, vino a ellos andando sobre el mar”. Ahí no hay nada que interpretar. Cuando dice que “lloró”, significa que lloró como lo hacen todas las personas y cuando dice que “andaba sobre las aguas:, quiere decir que andaba sobre ellas como anda uno de nosotros sobre la tierra. Es lenguaje figurado aquel en el cual las palabras no conservan su propio significado.

Por ejemplo: “Toda carne había corrompido su camino sobre la tierra”. Las palabras “carne” y “camino” están usadas en sentido figurado; “carne” está usada en lugar de “persona” y “camino” en sentido de “costumbre, modo de proceder o religión”. El versículo quiere decir: Toda persona había corrumpido sus costumbres, modo de proceder a su religión. En muchas ocasiones se ha abusado de esto y se ha creído que todo es figurado.

Algunas al interpretar el Sal. 8:7-8 en forma figurado han dicho que los bueyes y las ovejas allí mencionadas se refieren a los creyentes y las aves y los peces se refieren a los inconversos; formulando de esto la doctrina de que todos los hombres, quieren o no, estan en las manos del Señor. Todo el error se debe a que el pasaje no es figurado sino literal.

Por lo tanto se establece esta ley de interpretar la Biblia literalmente hasta donde las circunstancias lo permitan. Hay pasajes que al solo verlos se sabe si son literales o figurados. En otros casos debemos estudiar el contexto y los pasajes paralelos para saber como hemos de tomas las palabras para una recta interpretación.

3. Entre dos interpretaciones igualmente posibles debe escogerse la más natural y evidente.
Esto no merece discutirse. Hay pasajes que cuando se estudian a fondo, ofrecen dos o tres posibles soluciones. Entre ellas el intérprete de la Biblia debe escoger la más natural y la más evidente, tratando en todo de conocer el propósito del Espíritu Santo al hablar en tal o cual forma.

4. Claves para la interpretación correcta de una palabra o frase obscura.
Tanto en la Biblia, como en cualquier otro libro, hay palabras y frases cuyo significado varía mucho, según el sentido de la oración o argumento en que se emplean. Para determinar cual es el pensamiento que se propone expresar el autor se necesita, en estos casos, un cuidadoso estudio.

A. Si se trata de una palabra cuyo significado no es claro, debe tomarse en consideración la frase en que aparece; si es una frase dudosa, debe tomarse en cuenta la oración completa. Pudiéramos decir que éste es el primer tribunal donde se juzga la palabra o frase dudosa para encontrar su recta interpretación. Por ejemplo: La palabra FE, ordinariamente significa confianza, pero tiene también otras acepciones. Leemos de Pablo, por ejemplo: “Ahora anuncio la fe que en otros tiempos destruía”. Del conjutno de esta frase vemos claramente que la fe aquí significa creencia o sea, la doctrina del Evangelio. Al decir los judíos: “Su sangre sea sobre nosotros y sobre nuestros hijos” usaron la palabra sangre en sentido de la culpa y sus consecuencias por haber dado muerte al inocente Hijo de Dios.

B. En muchos casos la frase o la oración no dan la luz suficiente para interpretar correctamente, entonces se apela al contexto o sea a la porción que está antes y después del texto incluyendo así todos los versículos que tengan que ver con el texto. Por ejemplo: Al decir Pablo, “Podéis entender cual sea mi inteligencia en el misterio de Cristo: quedamos un poco dudosos en relación con la palabra misterio. Pero leyendo los versículos que están antes y después de éste nos damos cuenta que la palabra misterio aquí empleada se aplica a la participación de los gentiles en los beneficios del Evangelio.

C. Cuando los recursos anteriores fallan para poder interpretar correctamente una palabra o frase, debemos de tratar de explicarla a la luz del objeto y designio donde se encuentra. El propósito del libro se entiende leyendo el libro. En algunos casos el mismo libro dice claramente cual es su propósito. Por ejemplo: El propósito de toda la Biblia se encuentra en Rom. 15:4 y II Tim. 3:16-17; el propósito de los Evangleios está claro en Juan 20:31 y el de la segunda Epístola de San Pedro en II Ped. 3:2. Otro ejemplo: Las epístolas de Pablo parecen estar en contradicción con la de Santiago porque una dice lo contrario de las otras. Pablo afirma que el hombre se justifica por la fe solamente, sin necesidad de las obras, (Rom. 2:23), mientras que Santiago afirma que si alguno tiene fe y no tiene obras, su fe es muerta. (Sant. 2:14, 17,20).

La presente contradicción que hay aquí desaparece cuando se toman en consideración los designios de ambos libros. Pablo escribe para refutar el error de los que confiaban en las obras de la ley Mosaica para su justificación delante de Dios y hace bien claro que el hombre delante de Dios se justifica solamente por fe; mientras que Santiago no está hablando de la justificación delante de Dios sino delante de los hombres. Como los hombres no pueden ver la fe, tenemos que mostrársela por medio de buenas obras, que son el fruto de la justificación que hemos alcanzado delante de Dios.

Sobre todo en las epístolas es muy necesario conocer el propósito inicial con que fueron escritas para una recta y fácil interpretación de ellas.

D. La última cosa que debemos tomar en consideración para la recta interpretación es que la Biblia es un sólo libro inspirado por una sola mente, por cuya razón sus enseñanzas tienen que armonizar sin contradicciones. Por eso, no se puede formular una doctrina basada en un versículo independientemente de los demás que hablan sobre el mismo asunto. El que quiere conocer las enseñanzas de las Escrituras, libre de prejuicios y de previas interpretaciones, ha de comparar los pasajes que hablan sobre el asunto y entonces, a la luz de todos ellos formular la sana interpretación. Este es lo que se llama “analogía de la Fe.”.

5. Figuras Retóricas
Hemos establecido ya la regla de que un pasaje debe ser interpretado literalmente a menos que por medio del contexto estemos seguros de que se trata de lenguaje figurado. El lenguaje figurado consta de formas poéticas o figuras retóricas de algunas de las cuales vamos a ocuparnos a continuación.

A. Metáfota – Alguien ha dicho que metáfora es una comparación implicada. O, como dice otro autor, es “una relación de semejanza”. En el discurso del Señor, en Juan 15:5, tenemos un claro ejemplo cuando dice, “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos”. La comparación clara sería: “Yo soy como la vid, vosotros como los pámpanos”, o para tener la misma fuerza de la semejanza: “Yo soy para vosotros como la vid es para los pámpanos”. Otros ejemplo son: “Yo soy la Puerta”, “Yo soy la luz” etc.

B. Símil – Esta figura distingue de la metáfora en que la comparación se establece claramente por el adverbio “como”, por la expresión semejante a, o cualquiera otra frase adverbial de comparación. Cuando el Señor pronuncia Su profecía contra Jerusalén usa esta figura: “Jerusalem, Jerusalem, cuántas veces quise juntar tus hijos como la gallina junta sus pollos debajo de sus alas”. (Mat. 23:37).

Otros ejemplos: “Como el relámpago, que sale del Oriente”, (Luc. 17:24). “El reino de los cielos es semejante a la levadura”, (Mat. 13:33).

C. Sinécdoque – Hacese uso de esta figura donde la parte se toma por el todo o el todo por la parte. Por ejemplo: El salmista pone la parte por el todo al decir: “Mi carne reposará segura”, queriendo decir: mi ser, mi todo, reposará seguro. Cuando Pablo exhorta que presentemos nuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, está tomando la parte por el todo, queriendo decir que debemos presentar toda nuestra vida y nuestro ser entero en sacrificio vivo.

D. Metonimia – Cuando se emplea la causa por el efecto o el símbolo por la realidad. Por ejemplo: Cuando Abraham dice al rico: “A Moisés y a los profetas tienen”, se refiere a los libros de Moisés y de los profetas usando a Moisés, que es la causa, por sus libros que son el efecto. Cuando Juan dice: “La sangre de Jesucristo, su Hijo, nos limpia de todo pecado”, está tomando el símbolo por la realidad queriendo decir: La muerte expiatoria es la única cosa eficaz para satisfacer por el pecado y para limpiar al hombre mismo.

E. Hipérbole – Cuando una cosa es presentada mucho más grande o más pequeña de lo que realmente es apra presentarla más viva a la imaginación, entonces, se ha usado la hipérbole. Tal fue el lenguaje que usaron los espías a su regreso de la tierra prometida: “Vimos allí gigantes – y eramos nosotros a nuestro parecer, como langostas…las ciudades son grandes y amuralladas hasta el cielo”. Ese lenguaje es el que usamos nosotros en la conversación diaria al decir, por ejemplo: “Te lo he dicho mil vece,” o “Ya todo el mundo lo sabe”; expresiones en las que se aumenta la cantidad para dar fuerza a la expresión. También se dice: “Espérame un segundo”, queriendo decir un rato. Aquí se habla de la cosa disminuyendo su valor con el mismo propósito.

F. Alegoría – Esta consta de varias metáforas unidas, representando cada una de ellas realidades correspondientes. Por ejemplo: Jesús hace una expresión alegórica al decir: “Yo soy el pan vivo que ha descendido del cielo”. Si alguno comiere de este pan vivirá para siempre y el pan que yo daré es mi carne. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna… La expresión de esta alegoría que empieza en Juan 6:50 y termina en el versículo 65 tiene su explicación en el mismo pasaje y especialmente en los versículos 47, 63-65 y 68.

G. Fábula – Es una figura retórica en la cual se presenta un hecho mediante la personificación de animales o cosas. Por ejemplo: En II Reyes 14:9, dice: “El cardillo que está en el Líbano envió a decir al cedro que está en el Líbano: da tu hija por mujer a mi hijo.” Aquí aparecen hablando estos dos árboles tomando el sitio o representando a los dos reyes de Israel y Judá. Otra fábula nos presenta Jotham en Jueces 9:8-15 relatando como los árboles eligieron al escaramjo por rey sobre todos; con cuya fábula hace comprender a los que habían elegido por rey a Abimelec las consecuencias funestas que les vendrían.

H. Parábola – Es una historia o relato terrenal con un significado celestial o espiritual. Este fue un método favorito usado por el Señor para presentar las grandes verdades del Evangelio. En algunos casos en el mismo pasaje está explicada la parábola. Para interpretar una parábola debe buscarse el objeto o el incidente que la motivó, esto puede ser la clave para entenderla. Al hacerse la interpretación deben tomarse en cuenta los rasgos principales solamente, pues, los rasgos de menos importancia son adornos para completar el cuadro.

I. Hebraísmos – Se entiende por hebraísmos aquellas características peculiares del idioma hebreo en que fue escrito el Antigüo Testamento.

1. Era la costumbre de los hebreos llamar a la persona hijo de la cosa que más le caracterizaba, de modo que al pacífico y bien dispuesto se le llamaba Hijo de Paz al iluminado o entendido, Hijo de Luz; a los desobedientes, Hijos de Desobediencia.

2. Las palabras “amar” y “aborrecer” se usaban para expresar preferencia de una cosa a otra, por ejemplo: “A Jacob amé, mas a Esaú aborrecí” debe entenderse: “Preferí a Jacob en lugar de Esaú”.

3. Con frecuencia usaban los judíos el nombre de los padres para designar a los descendientes. Decían: “Maldito sea Canaán”, por decir, “Malditos sean los descendientes de Canaán”.

4. La palabra hijo se usaba como en otros idiomas, para designar un descendiente más o menos remoto. Así es que los sacerdotes, por ejemplo, se llamaban Hijos de Leví.

fuente: http://www.jesusdios.com/2010/01/leyes-de-interpretacion-de-las.html

Hans-Georg Gadamer

Hans-Georg Gadamer (Marburgo 11 de febrero de 1900 – Heidelberg 13 de marzo de 2002) fue un filósofo alemán especialmente conocido por su obra Verdad y método (Wahrheit und Methode) y por su renovación de la Hermenéutica.

Vida

Placa conmemorativa a Gadamer en Wroclaw

El padre de Gadamer era químico farmacéutico, posteriormente también fue rector de la universidad de Marburgo. Pese a los deseos de su padre, Gadamer hizo caso omiso a sus recomendaciones que le instaban a estudiar ciencias naturales y optó por las humanidades. Así que realizó estudios en Breslau bajo los auspicios de Hönigswald, pero pronto volvió a Marburg para estudiar con los filósofos neokantianos Paul Natorp y Nicolai Hartmann, bajo cuya dirección se doctoró en el año 1922 con un trabajo sobre Platón.

Poco después Gadamer visitó Friburgo de Brisgovia y comenzó a estudiar con Martin Heidegger, quien aún no era profesor titular pero sí un brillante profesor asistente. A través de Heidegger se insertó en un grupo de estudiantes que luego destacarían intelectualmente, entre ellos se encontraban: Leo Strauss, Karl Löwith y Hannah Arendt. La amistad entre Gadamer y Heidegger se hizo tan estrecha que cuando Heidegger recibió una plaza en Marburg Gadamer optó por seguirle hasta allí. Es posiblemente la fuerte influencia de Heidegger lo que ha hecho del pensamiento de Gadamer algo particularmente característico y lo que, en gran medida, ha moldeado su pensar, además, la influencia de Heidegger fue la que separó a Gadamer de las corrientes neokantianas en las que, tiempo atrás, se había formado.

Gadamer hizo su habilitación académica en el año 1929, y comenzó a enseñar en Marburg durante los primeros años de la década de los 30. A diferencia de Heidegger, Gadamer siempre rechazó visceralmente el Nazismo, de tal forma que se le puede considerar abiertamente anti-nazi. Jamás recibió un puesto remunerado durante los años de gobierno nazi y jamás entró a formar parte del partido; tan solo hacia el final de la guerra recibió un puesto en Leipzig. En 1946, tras la guerra, fue considerado «no corrompido» por el régimen nazi y pudo ocupar su puesto de rector de la universidad de Leipzig. Gadamer no sólo mostró oposición al nazismo sino que, con el nacimiento de la República Democrática Alemana, también mostró su férrea oposición al comunismo. Esto le hizo trasladarse hacia la República Federal Alemana, aceptando primero una posición en Frankfurt am Main y después el puesto en sustitución de Karl Jaspers en Heidelberg en 1949. Ésta sería la posición que ocuparía el resto de su vida, hasta su muerte en el año 2002.

A lo largo de esta etapa completó su gran obra Verdad y método, publicada en 1960 y ampliada con un segundo volumen en 1986, y se comprometió en el famoso debate que mantuvo con Jürgen Habermas acerca de la posibilidad de trascendencia histórica y cultural en busca de una situación social moldeada por el pensamiento crítico. El debate jamás concluyó pero marcó el comienzo de una calurosa amistad entre Gadamer y Habermas, incluso Gadamer facilitó la posibilidad de entrada de Habermas en el mundo académico ayudándole a lograr una plaza de profesor en Heidelberg. Otro intento similar de debate fue intentado con Jacques Derrida pero éste fue menos instructivo porque ambos pensadores tenían pensamiento con muy pocos puntos en común. Derrida consideró su error al no buscar un fondo común con Gadamer la mayor debacle de su vida intelectual y, en el obituario que dedicó a Gadamer, expresa su admiración y su respeto filosófico por el pensador alemán.

Obra

Es el fundador de la Escuela Hermenéutica. Sostenía que la interpretación debe evitar la arbitrariedad y las limitaciones surgidas de los hábitos mentales, centrando su mirada en las cosas mismas, en los textos. Afirma que siempre que nos acercamos a un texto lo hacemos desde un proyecto, con alguna idea de lo que allí se dice. A medida que profundizamos la lectura, este proyecto va variando y se va reformulando según la lectura nos vaya confirmando o alterando nuestra precomprensión. Como este proceso puede prolongarse al infinito, nunca podemos afirmar que hemos dado la interpretación última y definitiva.

El proyecto filosófico gadameriano, tal como queda definido en Verdad y método, fue elaborado en relación directa con la hermenéutica filosófica. El logro de Gadamer residiría en descubrir y mostrar la naturaleza de la comprensión humana a nivel teórico-metodológico: la verdad está íntimamente ligada al método y no puede considerarse una sin la otra. Gadamer fue muy crítico con los dos enfoques metodológicos que se emplean en las ciencias humanas (Geisteswissenchaften). Por un lado, fue crítico con los enfoques modernos que buscan modelar el método de las ciencias humanas en base al método científico. Por otro lado, también es crítico con el método tradicional de las humanidades cuyo enfoque se hace explícito en la obra de Wilhelm Dilthey, quien creía que para lograr una interpretación correcta de un texto era necesario desentrañar la intención original que manejaba el autor cuando lo escribió.

En contraste con estas dos posiciones Gadamer sostiene que la gente tiene una conciencia históricamente moldeada, esto es, que la conciencia es un efecto de la historia y que estamos insertos plenamente en la cultura e historia de nuestro tiempo y lugar y, por ello, plenamente formados por ellas. Así interpretó que un texto comprende una «fusión de horizontes» donde el estudioso encuentra la vía que la historia del texto articula en relación con nuestro propio trasfondo cultural e histórico. Al contrario que muchas de las obras canónicas de la hermenéutica filosófica, la obra de Gadamer, Verdad y método, no pretende ser una declaración programática de un nuevo método hermenéutico de interpretación de textos. Verdad y método pretende ser una descripción de lo que hacemos permanentemente cuando interpretamos cosas, incluso desconociendo que dicho proceso de interpretación se está produciendo.

Tanto la versión original de la obra en idioma alemán titulada Wahrheit und Methode como la versión inglesa Truth and Method han sido revisadas por el propio autor y se consideran igualmente válidas. La edición alemana de la obra contiene un compendio de trabajos posteriores donde Gadamer elabora algunos de sus argumentos y discute las ideas centrales de Verdad y método. Finalmente, un ensayo de Gadamer sobre Paul Celan, titulado ¿Quién soy yo, quién eres tú?, es considerado por muchos autores, incluido Heidegger y Gadamer, como el segundo volumen y continuación de los argumentos esbozados en Verdad y método.

Gadamer no sólo es conocido por sus estudios acerca de hermenéutica sino que también se dedicó con intensidad a estudios relacionados con la cultura de la Grecia clásica. Sus inicios intelectuales están íntimamente ligados al estudio de la obra de los clásicos griegos, entre ellos, destaca con particular intensidad su labor dedicada a la obra de Platón. Dicha ocupación por la filosofía griega fue interrumpida en 1933 por “prudencia política”, pues tales estudios iban referidos a la teoría sofística y platónica del Estado: Gadamer no quería tener ningún tipo de enredo con las autoridades nazis por trabajos explícitamente de carácter político. Así, se publicaron sólo aspectos parciales bajo el nombre de Plato und die Dichter (Platón y los poetas) (1943) y Platos Staat der Erziehung (El Estado como educador en Platón) (1942). Estos trabajos son considerados por algunos de mayor importancia que sus incursiones en el campo de la hermenéutica.

Los prejuicios como realidad histórica del ser

Todo individuo pertenece a una sociedad y por lo tanto está inmerso dentro de una tradición, esta tradición a la vez configura en él una serie de prejuicios que le permiten entenderse en su contexto y su momento histórico, de allí que el individuo tenga su realidad histórica en sus prejuicios.

Para Gadamer todo acercamiento a un texto significa ir al encuentro de otro de un TÚ, y este encuentro debe ser un momento de apertura para poder entrar en diálogo en el que tanto el YO como el TÚ entran en relación. Frente al texto no cabe neutralidad ni autocancelación, “sino que incluye una matizada incorporación de las propias opiniones previas y prejuicios”.

Para la Ilustración, todo prejuicio significa un juicio sin fundamento alguno. La Ilustración propone el uso de la razón para poder liberarnos de la tiranía de la autoridad, hay que atreverse a pensar por sí mismo. La Ilustración busca decirlo todo desde la razón. La tradición se convierte entonces para la Ilustración lo que para la ciencia son los sentidos, causa de error al momento de comprender las cosas tal cual son. La Ilustración tiene un prejuicio y es “el prejuicio contra todo prejuicio y con ello la desvirtuación de toda tradición” . En la Ilustración alemana los únicos prejuicios que se aceptan son los de la tradición cristiana.

Gadamer recupera el sentido constructivo del término prejuicio y lo coloca como parte importante de todo el armazón cognitivo del individuo, para él “prejuicio quiere decir un juicio que se forma antes de la convalidación definitiva de todos los momentos que son objetivamente determinantes”.

“La ciencia histórica del siglo XIX es el fruto más soberbio de la Ilustración y por ello supone una ruptura con la continuidad de sentido de la tradición”, pero debemos buscar entender el proceso histórico sobreponiéndonos incluso al prejuicio de la Ilustración y así comprender la finitud de nuestro ser y de nuestra conciencia histórica. Para Gadamer la razón es real e histórica, está dada no de manera espontánea sino que aparece “siempre referida a lo dado en lo cual se ejerce”, todo individuo se desenvuelve dentro de la historia a la cual pertenece y de la cual no puede escarpar debido a las relaciones de configuración de su ser en función a ella. El individuo es un ser histórico-espacio-temporal.

Este individuo histórico por tanto no puede entenderse desde el paradigma de la ilustración, ente él actúa también la autoridad que es aceptada en un acto racional y de libertad. La autoridad es legítima en cuanto el individuo acepta su limitado ser y confía en un TÚ que conoce mejor y más que él. Una forma de autoridad que subyace y se manifiesta anónimamente es la tradición, que determina en gran medida nuestras acciones y comportamiento. Esta se recibe en el proceso educativo y llegada la madurez se unifica con los propios criterios y decisiones. Esta autoridad, la de la tradición, se hace acción en las costumbres, las cuales se adoptan libremente y “determinan ampliamente nuestras instituciones y comportamientos”.

De este modo el individuo que pertenece a cualquier forma institucional, esta delimitado en su comportamiento por una tradición, la cual confiere a éste un conjunto de prejuicios con los cuales entiende y se entiende a sí mismo dentro del proceso histórico que vive, los prejuicios son componentes a la realidad histórica de todo individuo y le confieren categorías a priori para comprender, este comprender es una integración del pasado y del presente que se expresa en muchas formas culturales y que son indesligables del proceso histórico, de este modo los prejuicios, en el individuo, son la realidad histórica de su ser.

Significado hermenéutico de la fusión de horizonte

Para entender un texto no tratamos de entrar en la constitución psíquica del autor, sino que lo que intentamos hacer es trasladarnos hacia la “perspectiva bajo la cual el otro ha ganado su opinión” . El ideal propio de las ciencias naturales lleva a renunciar a la concreción de la conciencia histórica dentro de la hermenéutica llevando así a Schleiermacher a concluir con su “teoría del acto adivinatorio, mediante el cual el interprete entra de lleno en el autor y resuelve lo extraño y extrañante del texto” . Por otro lado, Heidegger considera que la comprensión del texto se encuentra determinada por precomprensión de manera anticipada, “el círculo del todo y las partes no se anulan en la comprensión total, sino que alcanza en ella su realización más auténtica” . Esta precomprensión se realiza desde la realidad histórica del individuo, en cada momento histórico los textos se producen de manera diferente y haciendo uso de la historia efectual de ese momento; de esta manera el verdadero sentido del texto está referido al momento del autor, pero también y en gran medida, de la situación histórica del interprete . La historia efectual es lo que determina a priori la manera en que vamos a entender un texto. El individuo está en el mundo con una determinada historia efectual que le confiere a su vez una manera de entender el mundo, así se hace expresa su finitud y evidencia sus límites, los cuales determinan su horizonte, que “es el ámbito de visión que abarca y encierra todo lo que es visible desde un determinado punto” . Dicho horizonte tiene la posibilidad de ser ampliado y a la vez la conciencia puede encontrar nuevos horizontes. La tarea de la comprensión histórica se resuelve en la consecución de un horizonte histórico para comprender lo que uno quiere sin que eso signifique que el interprete adquiera el horizonte del autor, el horizonte histórico se gana moviéndose a una situación histórica, esto significa reconocer al otro y comprenderlo. Por tanto, la comprensión se realiza en el momento en que el horizonte del interprete, al relacionarse con el del autor, se ve ampliado y a la vez incorpora al otro; formando un nuevo horizonte “comprender es siempre el proceso de fusión de estos presuntos horizontes para sí mismos” . Desde la hermenéutica esto significa que la comprensión se da en un horizonte comprensivo en el presente que es la superación del horizonte histórico.

Traducciones al castellano

Verdad y Método I. Fundamentos de una hermenéutica filosófica, Salamanca, Sígueme, 1977. Tr.: Ana Agud Aparicio y Rafael de Agapito.

Verdad y Método II, Salamanca, Sígueme, 2002. Tr.: Manuel Olasagasti.

La dialéctica de Hegel. Cinco ensayos hermenéuticos, Madrid, Cátedra, 1988. Tr.: Manuel Garrido.

Los caminos de Heidegger, Herder, Barcelona, 2002. Tr. y ed.: Angela Ackermann Pilári.

El giro hermenéutico, Madrid, Cátedra, 1990.

Antología, Salamanca, Sígueme, 2001. Prólogo del editor Jean Grondin. Tr. Constantino Ruiz-Garrido y Manuel Olasagasti.

Mis años de aprendizaje, Barcelona, Herder, 1996. Tr.: Rafael Fernández de Maruri Duque.

El estado oculto de la salud, Barcelona, Gedisa, 1996. Tr.: Nélida Machain.

¿Quién soy yo y quién eres tú?. Comentario a Cristal de aliento de Paul Celan, Barcelona, Herder, 1999. Tr.: Adan Kovacsis.

La actualidad de lo bello, Barcelona, Paidós, 2002. Tr.: Antonio Gómez Ramos.

El inicio de la sabiduría, Barcelona, Paidós, 2001. Tr.: Antonio Gómez Ramos.

La educación es educarse, Barcelona, Paidós, 2000. Tr.: Francesc Pereña Blasi.

Mito y Razón, Barcelona, Paidós, 1997. Tr.: José Francisco Zúñiga García.

Arte y verdad de la palabra, Barcelona, Paidós, 1998. Tr.: José Francisco Zúñiga y Francisco Oncina.

El inicio de la filosofía occidental, Barcelona, Paidós, 1995. Tr.: Joan Josep Musarra.

Elogio de la teoría, Barcelona, Península, 2000. Tr.: Anna Poca.

Acotaciones hermenéuticas, Madrid, Trotta, 2002. Tr.: Ana Agud y Rafael de Agapito.

El problema de la conciencia histórica, Madrid, Tecnos, 2003. Tr.: Agustín Domingo.

La herencia de Europa, Barcelona, Península, 2000; prologado por Emilio Lledó. Tr. Pilar Giralt.

Historia y hermenéutica, Barcelona, Paidós, 2002, con R. Koselleck. Tr.: Ana Agud y Rafael de Agapito.

Poema y diálogo, Barcelona, Gedisa, 1993. Tr.: Daniel Najmías y Juan Navarro.

Estética y hermenéutica, Madrid, Tecnos, 2006. Tr.: Antonio Gómez Ramos.

Entrevistas

Hermenéutica de la modernidad: conversaciones con Silvio Vietta, Madrid, Trotta, 2004.

‘Las promesas del arte’ (conversación con Ger Groot), en Adelante, ¡contradígame!, Madrid, Sequitur, 2008.

‘Entrevista con H.-G. Gadamer’, en M. Jalón y F. Colina, Pasado y presente. Diálogos, Valladolid, Cuatro. ediciones, 1996.

Véase también [editar]

Martin Heidegger

Wilhelm Dilthey

Hermenéutica

Enlaces externos

[1]. Anotaciones filosóficas.

Hans-Georg Gadamer Homepage (en alemán)

Hans-Georg Gadamer en español

Gadamer, Derrida y la política del sentido por Horacio Potel

Breve biografía

Entrevista a H. G. Gadamer sobre ética en el libro “La ética en la encrucijada”

“On Hermeneutical Ethics and Education”, un artículo de Miguel Ángel Quintana Paz sobre la importancia de la hermenéutica de Gadamer para nuestra comprensión de la música, la ética y la educación en ambas (en inglés)

“Gadamer y la noción de autoridad”, un artículo de Miguel Ángel Quintana Paz.

Hans-Georg Gadamer: Arte y Verdad de la Palabra

Julián Marías se refiere a Gadamer

Heidegger’s Early Years – 4:49 (vídeo, en inglés)

fuente:

wikipedia

La teoría de la evolución responde a la imagen del Dios bíblico

La teoría de la evolución responde a la imagen del Dios bíblico

Dios ha creado la libertad por un universo evolutivo

La visión evolutiva expande nuestro sentido de Dios y nos hace tomar conciencia de que el cuidado divino abraza el destino del universo en su conjunto. De aquí surge que el ser humano no puede separar sus aspiraciones privadas de la suerte que corra la creación entera. En tanto las religiones han creído en un universo estático, han podido mantener una idea de destino individualista para el otro mundo aparte de éste. La evolución, sin embargo, nos dice que estamos relacionados con un universo más vasto y con una enorme historia de la vida en un prolongado proceso por llegar-a-ser. El nuevo y fresco sentido de estar-juntos con el cosmos provee a nuestra esperanza con unos nuevos y más amplios horizontes. La evolución también brinda a nuestras vidas el sentido de ser partícipes en el progresivo proceso de la historia de una creación cósmica. Por Lucio Florio.

l cristianismo se remite a lo que denomina “revelación” para comprender aquello que cree. La revelación da a conocer la identidad de Dios y su plan de salvación (1). Eso constituye el núcleo de la visión cristiana de la realidad: el resto es relativo a dicho núcleo. Por consiguiente, cualquier interpretación filosófica o teoría científica es incorporable a una teología cristiana, en la medida en que no afecte ese núcleo central de percepción que es su originalidad.

La teoría evolutiva es una teoría –varias, en realidad– que intenta explicar un conjunto de hechos de la realidad natural. En cuanto tal, tiene una metodología precisa, dentro de la cual adquieren sentido sus afirmaciones. Tiene un núcleo epistémico que es preciso determinar y distinguir de otras disciplinas que operan con otros métodos y que formulan afirmaciones sobre objetos –muchas veces comunes (2) . En el caso de la/s teoría/s evolucionistas, es necesario no confundir su núcleo epistémico con el de otros campos del saber (ciencias humanas, filosofía, teología, arte) que incluso incorporan la visión evolutiva en sus propias explicaciones.

La distinción del núcleo epistemológico de la teoría evolutiva de sus repercusiones meta-científicas es indispensable para evitar conflictos estériles. Lo que Stephen Jay Gould señala para los ámbitos de la ciencia y la religión (“magisterios no superpuestos”) (3) ha de sostenerse para los diversos campos del saber como primer principio metodológico: son magisterios paralelos, es decir, explican con autoridad en el interior de sus campos metodológicos. Sólo en un segundo momento puede intentar hacerse una integración.

Aplicando esto al ámbito religioso y, en particular, a la fe bíblica, se puede afirmar que el evolucionismo, una teoría explicativa del modo de desenvolverse la vida y de la aparición de especies, en principio, no es contradictorio con la fe bíblica. Sin embargo, la historia de este siglo y medio ha mostrado numerosos y persistentes conflictos entre ambos. El mismo Charles Darwin los conoció y los vivió como un conflicto de conciencia.

¿Qué queda de la teología natural después de Darwin?

La visión que las ciencias biológicas ofrecen de la vida no es para nada pacífica. La pluralidad inmensa de individuos vegetales y animales procuran mantenerse en su ser en medio de una lucha despiadada. La teoría de Darwin logró explicitar este hecho a partir de la idea de la “lucha por las especies” o la “supervivencia del más apto”. A pesar de su impactante belleza, ni los bosques son un remanso de paz, ni los mares azules sólo un sorprendente reducto de biodiversidad, ni las montañas un reflejo de lo absoluto: hay en cada uno de sus ecosistemas una furiosa coexistencia determinada por la necesidad de alimento, de territorio y de reproducción.

De allí que cualquier referencia a la armonía de la naturaleza para remontarse hacia su fuente divina primera debe contar con esta estructura “trágica” de la vida sobre el planeta. Ni los argumentos platónicos acerca de la idea de la Belleza suprema, ni los de Tomás de Aquino sobre el Bien primero, ni incluso los más cercanos en la historia del deísmo acerca de un Dios relojero resultan significativos hoy sin una confrontación con la forma cruenta en la que se presenta la historia de los seres vivientes. El mismo Darwin, que se adhirió a la teología natural de William Paley siendo joven, renunció a ella debido a su observación empírica de la conducta de los animales. Algunos autores contemporáneos describen esto con notable agudeza. Tal es el caso de Richard Dawkins, quien rechaza la idea de un dios sádico, que se complace con este mecanismo perverso de aniquilación recíproca de individuos y especies en pos de la supervivencia (4).

Sin embargo, contra lo que podría pensarse, Darwin ha enriquecido la visión de la teología natural. Por una parte, porque al detectar que la lucha por la supervivencia constituye uno de los elementos centrales de la estructura de la vida, particularmente de la modificación de las especies, exige a la razón admitir que no sólo la perfección de la naturaleza es un camino hacia el dios arquitecto o plenitud de ser, sino que también la agresividad y la muerte son parte de ese proceso, cuyo resultado es paradójicamente bello. Esta dramaticidad inherente a la vida recuerda la contingencia de la vida no sólo en su dimensión individual, sino también en la específica.

Es decir, la vida es vulnerable y frágil, destinada a la muerte, incluso en cuanto especie. Ahora bien, la tentación de idealizar los elementos positivos del cosmos y transferirlos a Dios, eludiendo lo sombrío de este mundo, es un dato permanente en la historia del pensamiento. Tomás de Aquino ya señalaba que el mundo es contingente; de lo contrario, no sería mundo, sino precisamente algo divino. La evolución de las especies recuerda esta contingencia de la vida y permite remontarse hacia un principio pleno de dicha vida frágil y efímera.

Por otra parte, como bien ha señalado John Haught, la visión del conjunto del proceso evolutivo permite intuir los signos del creador precisamente en el todo de la naturaleza, no simplemente en sus expresiones particulares –como puede ser la perfección de un insecto (5). La visión complexiva de la historia de la vida es aún más sorprende respecto de la fuerza y la lógica impresa por un creador. La diversidad de seres vivientes supone la aparición y desaparición de especies enteras. Hay una belleza y un orden paradójicamente coincidente con la muerte de individuos y especies.

El concepto de azar merece un particular tratamiento, puesto que es uno de los elementos centrales de la teoría evolucionista neo-darwinista. Precisamente, el azar o el finalismo son cuestiones que dividen las aguas entre los darwinistas ortodoxos y los diversos intentos de conciliación con algún teísmo o, como en el caso del Intelligent Design, con algún tipo de racionalidad intrínseca al proceso evolutivo. Al menos hay que señalar que la postulación del azar por parte de la teoría evolutiva es formulada en el marco de sus posibilidades de experimentación y en cuanto variable explicativa de determinados fenómenos.

Una afirmación general sobre el todo del proceso (el azar regula como un “relojero ciego” -Dawkins-) ya es una aseveración ontológica, metafísica. En cuanto tal, excede al método científico. Sin embargo, la ciencia maneja hoy una metodología naturalista que implica en la práctica una ontología naturalística (6). Estas dejan afuera cualquier posible referencia a Dios. Por esto, la teología natural necesita reflexionar epistemológicamente para incluir críticamente la teoría evolutiva.

Los problemas con las lecturas de la Palabra de Dios

Una buena parte de las dificultades para aceptar la evolución por parte de muchos cristianos radica curiosamente en la lectura de la Biblia. No se trata, pues, de un problema con las ciencias naturales sino con las ciencias humanas. Es un conflicto básicamente hermenéutico. ¿Debe la Biblia ser leída literalmente, es decir, al pie de la letra? ¿O, más bien, ha de ser comprendida en su contexto, realizando una hermenéutica que respete el sentido literal de los textos pero que procure entender el sentido profundo que va más allá de los contornos del género y de la circunstancia en la que fueron redactados?

Esta disyuntiva, con numerosas variantes intermedias, está el arranque de la disputa entre creacionistas y evolucionistas en los EE.UU. (7) . En aquellas tierras, creacionistas son los que se atienen a la lectura literal de los textos del Génesis y los evolucionistas son básicamente los neodarwinistas. El diálogo entre ambos es casi imposible, en la medida en que se maneje una lectura literal de los textos bíblicos.

La historia de la cuestión en la Iglesia Católica es un interesante ejemplo de solución de problemas por caminos indirectos. En efecto, hasta tanto no se admitió oficialmente que las Sagradas Escrituras no debían ser leídas en forma literal, la cuestión de la evolución no se destrabó. La encíclica Divino Afflante Spiritu de Pío XII (1943) permitió salir de una comprensión literal de los textos para integrarlos en una visión en consonancia con el resto de la historia bíblica. En la actualidad, el magisterio católico sitúa al método histórico-crítico como método primero e ineludible para practicar después otros tipos de aproximaciones exegéticas.

Este método procura situar el texto en su sentido objetivo primero: dónde fue escrito, para qué, en qué género literario, etc. (8) . Los textos de creación de la Biblia, especialmente el de Gen 1,1-2,4a, son entonces comprendidos en el contexto de una historia más amplia. Se trata de una afirmación de la acción creadora del Dios que se ha experimentado en la historia. No pretenden ser textos descriptivos ni científicos, sino de fundamentación de la historia de Israel experimentada como historia de encuentro con Dios.

Historia de la creación, historia evolutiva, historia de la salvación

La teoría evolutiva ayuda a situar la historia de la vida dentro de la historia del cosmos. En la macro historia del universo se ubica este pequeño aunque complejo desarrollo de vegetales y animales, incluido el del ser humano. Es en este escenario donde se desarrolla la breve historia humana y la aún más corta historia de la interacción entre Dios y el hombre.

La Biblia narra básicamente este último segmento de la historia del cosmos. Su preocupación es la de poner de relieve la iniciativa de Dios por dialogar e interactuar con una de sus criaturas, el ser humano. El diálogo de Dios con el hombre, la invitación a entrar en un vínculo de amistad y filialidad, el rescate de su condición vulnerable por el ejercicio equivocado de su libertad, constituyen el contenido del mensaje bíblico. Al referirse a la creación del universo, los textos bíblicos no pretenden explicar el modo en que éste se produjo, sino introducir el primer peldaño en la historia de la relación entre el hombre y Dios.

La creación evolutiva es el ámbito en el que se desenvuelve la historia de la salvación. Un universo de una historia probable de 13.000 millones de años con varios millones de historia de la vida en el planeta Tierra es el medio en el que se generará lo central de la narración bíblica: el encuentro del “homo sapiens” con su creador y, para el Nuevo Testamento, la asunción de lo humano por parte del Hijo de Dios y su historia en medio de la historia del cosmos, de la vida y del hombre.

En palabras de Teilhard de Chardin: hay un proceso de cosmogénesis, donde se inserta la biogénesis, la noogénesis y, finalmente, la cristogénesis (9). Expresado a través del pensamiento de Hans Urs von Balthasar: una creación que sirve de espacio para el teodrama, es decir, el ingreso de Dios en la dramaticidad de la vida y del hombre (10) . Dios se introduce activamente en el drama viviente y humano. De alguna manera, la “historia” del universo y de la vida, en su tensión creativa, preludia la dramática historia del ser humano y, en ella, la de Dios que se integra en el teatro de la historia humana.

En la versión cristiana de la Biblia, esta historia tiene su centro en la muerte y resurrección de Cristo. Este episodio, la Pascua, afecta radicalmente al ser humano en su vínculo con Dios. Pero, al tratarse el hombre de una realidad también corporal, viviente y cósmica, el acontecimiento pascual modifica misteriosamente también el ámbito físico del universo.

La teología de la evolución enriquece la imagen de Dios

Para la Biblia, Dios es un ser esencialmente bueno, que crea el universo y el ser humano y entabla un diálogo de salvación con él. Para el Nuevo Testamento, es un ser uni-trino (Padre, Hijo y Espíritu Santo) que lleva hasta el extremo de su humanización y muerte en la cruz su amor por el hombre.

¿Cómo compaginar esta imagen con la aparentemente derivada de una naturaleza signada por la competencia por la supervivencia? Paradójicamente, la biología evolutiva provoca a la teología para que ajuste mejor la imagen bíblicamente basada de Dios como amor (11) . Se trata de un Ser que da su vida divina sin reservas al cosmos. Darwin exige que pensemos nuevamente a Dios como omnipotentemente efectivo en el mundo, pero necesitamos definir más cuidadosamente qué entendemos por poder.

En efecto, el Dios cristiano no es alguien que somete y fuerza a su universo conforme a un plan rígido. Al contrario, Dios quiere que el mundo llegue a ser él mismo lo más plenamente posible. Esto significa que al mundo deba serle permitido el espacio y el tiempo para dirigirse hacia su finalidad, experimentando con varias posibilidades. Así lo expresa John Haught:

“Si Dios ama al mundo, entonces podemos asumir que Dios concede al mundo un cierto grado de libertad para experimentar con un espectro de posibilidades en su gestación” (12).

Una teología de la evolución admitirá que la evolución es experimental por naturaleza, y que el cosmos y la vida deben contar con un espacio para una cierta búsqueda libre. El hecho de que nosotros vivamos en un universo en expansión es en sí mismo indicativo de que el deseo del Creador es que el mundo tenga un margen para realizar experimentos en una independencia emergente.

Un Dios que verdaderamente ama el mundo está íntimamente relacionado con él, pero en un modo que permite al mundo permanecer distinto de Dios. El proceso de la evolución es la historia del universo examinando varios caminos para llegar a ser él mismo. El poder divino, entonces, se manifiesta como restricción de sí mismo en el amor, como un dejar ser que permita al mundo emerger como otro distinto de Dios.

Por otra parte, la perspectiva evolutiva induce a colocar la trascendencia divina no exclusivamente hacia arriba sino también hacia delante. En cierto modo, no se trata sino de ajustarse más al modelo bíblico acerca de un Dios que ha prometido realidades todavía no cumplimentadas totalmente. Una teología evolutiva piensa a Dios y sus promesas en términos de futuro del ser. Con esto se recuperaría la imagen bíblica de Dios, olvidada en ciertas especulaciones teológicas que lo ubican como una especie de abstracta realidad localizada lejos de la historia.

Además, la visión evolutiva expande nuestro sentido de Dios y nos hace tomar conciencia de que el cuidado divino abraza el destino del universo en su conjunto (13) . De aquí surge que el ser humano no puede separar sus aspiraciones privadas de la suerte que corra la creación entera. En tanto las religiones han creído en un universo estático, han podido mantener una idea de destino individualista para el otro mundo aparte de éste.

La evolución, sin embargo, nos dice que estamos relacionados con un universo más vasto y con una enorme historia de la vida en un prolongado proceso por llegar-a-ser. El nuevo y fresco sentido de estar-juntos con el cosmos provee a nuestra esperanza con unos nuevos y más amplios horizontes. La evolución también brinda a nuestras vidas el sentido de ser partícipes en el progresivo proceso de la historia de una creación cósmica.

Cristología Cósmica

En las últimas décadas se ha producido una recuperación de la cristología cósmica, presente en algunos textos del Nuevo Testamento y de la primitiva tradición teológica, pero olvidada en el último milenio y medio (14). Teilhard de Chardin fue pionero de esta recuperación al relacionar la creación evolutiva con el misterio de Cristo.

Como señalaba el jesuita francés, la evolución es santa: en tanto que el universo continúa creciendo en complejidad y en conciencia, es cristificado. Para la fe cristiana, la cristología es inseparable de la cosmología. La evolución biológica y humana –inmersa dentro de un proceso de dinamismo de todo el cosmos– está misteriosamente ligada al misterio del Verbo encarnado. Como señala Papanicolau:

“La cristología cósmica…no puede eludir el dato de que el cosmos –que ha sido creado en, por y para Cristo– posee una historia evolutiva descrita por diversas ciencias, especialmente la física y la biología. El cosmos que el creyente contempla como creación amorosa de Dios, como un todo dotado de sentido y de un fin último en la voluntad de su Creador, es una realidad presentada por las ciencias como un proceso autopoiético, en constante evolución, con mecanismos y resultados que no siempre se corresponden con la idea de sentido y finalidad” (15).

Lucio Florio es Presidente de la Fundación “Diálogo entre Ciencia y Religión”. Argentina.

Notas al pie

(1) Cf. Dei Verbum, 2, Concilio Ecuménico Vaticano II.

(2) Cfr. MICHAEL RUSE El misterio de los misterios. ¿Es la evolución una construcción social?, Tusquets, Barcelona 2001, esp. pp. 27-51 y 257-276.

(3) Cfr. STEPHEN JAY GOULD, Ciencia vs. Religión. Un falso conflicto, Crítica, Barcelona 2007.

(4) Cfr. MICHAEL RUSE, op. cit., p. 150.

(5) Reponses to 101 Questions on God and Evolution, Paulist Press, Mahwah, New Jersey, 2001, p. 48.

(6) Cfr. PIOTR BYLICA and DARIUSZ SAGAN, “God, Design, and Naturalism: Implications of Methodological Naturalism in Science for Science-Religion Relation”, Pensamiento , vol. 64 (2008), num. 242, p. 621-638.

(7) Un exhaustivo análisis en: RONALD L. NUMBERS, The Creationists. From Scientific Creationism to Intelligent Design, Harvard University Press, Cambridge-London 2006. Cfr. también MICHAEL RUSE, The Evolution-Creation Struggle, Harvard University Press, Cambridge 2005. También: DANIEL BLANCO, “Breve aproximación histórica al Creacionismo moderno. Del `Creacionismo Científico´ al `Diseño Inteligente´”, en: LUCIO FLORIO (compilador), Evolución y Cristianismo. Un diálogo posible, Dunken, Buenos Aires 2007, 25-64.

(8) El documento oficial más técnico al respecto sea el de la Pontificia Comisión Bíblica, La interpretación de la Biblia en la Iglesia, Roma 1993. A propósito de los principios del método histórico-crítico, colocado como primario y fundamental, señala: “Es un método histórico, no solamente porque se aplica a textos antiguos (en este caso los de la Biblia) y porque se estudia su alcance histórico, sino también y sobre todo, porque procura dilucidar los procesos históricos de producción del texto bíblico, procesos diacrónicos a veces complicados y de larga duración. En las diferentes etapas de su producción, los textos de la Biblia se dirigen a diferentes categorías de oyentes o de lectores, que se encontraban en situaciones espacio-temporales diferentes. Es un método crítico, porque opera con la ayuda de criterios científicos tan objetivos como sea posible en cada uno de sus pasos (de la crítica textual al estudio crítico de la redacción), para hacer accesible al lector moderno el sentido de los textos bíblicos, con frecuencia difícil de captar. Es un método analítico que estudia el texto bíblico del mismo modo que todo otro texto de la antigüedad, y lo comenta como lenguaje humano. Sin embargo, permite al exegeta, sobre todo en el estudio crítico de la redacción de los textos, captar mejor el contenido de la revelación divina”. (I, A).

(9) Cfr. IGNACIO NÚÑEZ DE CASTRO, “The Bio-Philosophy of Teilhard de Chardin” en: CHRISTINE HELLER DEL RIEGO (editor), God Seen by Science: Anthropic Evolution of the Universe, Universidad Pontificia de Comillas, Madrid 2008, pp. 99-126.

(10) Cfr. HANS URS VON BALTHASAR, Teodramática, vol. 1 Prolegómenos, Encuentro, Madrid 1990.

(11) Para lo siguiente seguimos a JOHN HAUGHT, Op.cit., p. 50 ss. El teólogo norteamericano ha publicado dos obras centrales sobre teología de la evolución: God after Darwin: a Theology of Evolution, Westview Press, Boulder 2000; Deeper than Darwin. The Prospect for Religion in the Age of Evolution, Westview Press, Boulder 2003-

(12) Reponses…, p. 50 (traducción nuestra).

(13) Cfr. Op. cit., p. 50.

(14) Cf. al respecto: JORGE PAPANICOLAU, Cristología cósmica, Epifanía, Buenos Aires, 2006; LUCIO FLORIO, “Cosmic Christology and Pneumatology. Updating a Traditional Theological Topic to Approach a Dynamic Univers”, en: KS. WALDEMAR CISTO – ZBIGNIEW KUBACKI, Sens Ludzkiej Prozygody, Wydawnictwo Rhetos, Warszawa 2008, 153-158.

(15) “Evolucionismo y cristología”, en L.FLORIO, Evolución y Cristianismo…, p. 186.

Lunes 7 Diciembre 2009
Lucio Florio

tendencias21.net

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¿Cuál es la Numerología Bíblica?

¿Cuál es la Numerología Bíblica?

Parece obvio que la Biblia usa los números siguiendo un patrón. ¿Quién puede negar que el 40 sea significante? Jesús estuvo en el desierto por 40 días y los Israelitas vagaron en el desierto por 40 años. Si el análisis del patrón de estos números es exacto está todavía en discusión. Les presento a Ustedes la siguiente información condensada del libro “Números en la Escritura” de Bullinger.

Una de las características interesantes del Hebreo y Griego es que en ambos idiomas escritos no existen caracteres numéricos. En nuestros idiomas tenemos números y letras, pero estos idiomas tienen sólo letras. De manera que en cada uno de estos, las letras también son usadas como números. En menor escala, en el idioma Inglés y Español, hay algo parecido. Por ejemplo, “0” es un cero o una letra del alfabeto. Cuando se usa, el contexto nos dice si es un cero o una letra y no tenemos problemas en entenderlo. Lo mismo sucede en el idioma Hebreo y Griego. Ellos sabían cuando estaban escribiendo números y cuando letras.

Pero lo interesante es que cuando una palabra es escrita, esta también tiene un número equivalente. Por ejemplo, la palabra “Jesús” en Griego es “iasous.” Debido a que cada letra tiene un número equivalente, podemos agregar cada número y obtener un valor. El valor es conocido como “gematría.” Por lo tanto, la gematría de “Jesús” en el Griego es 888 debido a que “i” es igual a 10, “a” es igual a 8, “s” es 200, “o” es 70 y “u” es igual a 200. Existen muchos “juegos” interesantes que pueden ser jugados con esta característica del Griego y del Hebreo, pero mucho de esto es absurdo. Sin embargo, es importante anotar que algunas de las relaciones numéricas son interesantes.

Si los números tienen o no relevancia está todavía en debate en muchos círculos. Aún así, les presento la siguiente información para que sea examinada por Ustedes.

1 EL NÚMERO DE LA UNIDAD: El Padre. Dt 6:4: “Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es.” Ef 4:5 “un Señor, una fe, un bautismo,””
2 EL NÚMERO DE LA DIVISIÓN. El Hijo, quien tuvo dos naturalezas: la humana y la divina. Hay 2 Testamentos: el Antiguo y el Nuevo. El ser humano es masculino y femenino. Ro 9 habla de dos vasijas: una para uso honorable y la otra para uso deshonroso. Dos clases de personas: Las Ovejas y las Cabras. Hay dos tipos de época, esta época y la que ha de venir: Mt 12:32; 13:39,40,49; Mc 10:30.
3 EL NÚMERO DE LA DIVINA PERFECCIÓN. La Trinidad consiste del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo. Hay tres cualidades en el universo: Tiempo, espacio y Materia. Para existir todas tres son requeridas, excepto para Dios. Cada cualidad consiste de tres elementos. Por lo tanto, vivimos en una trinidad de trinidades.
- En las tres cualidades del universo se incluyen tres en cada una

El Tiempo es uno pero tres El Espacio es uno pero tres La Materia es una pero tres
Pasado
Presente
Futuro Alto
Ancho
Profundidad Sólido
Líquido
Gas
Vivimos en una Trinidad de Trinidades: Ro 1:20 dice: “Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.”
Si Usted es tricótomo, entonces el hombre está creado con tres partes:
Cuerpo Alma Espíritu
Las habilidades humanas son tres
Pensamiento Palabra Obra

Los atributos divinos están triplicados:
Dios es:

Omnisciente
Omnipresente
Omnipotente Amor
Luz
Espíritu Santo
Recto
Justo

Tres dan testimonio (1 Jn 5:8):
Espíritu Agua Sangre

Cristo es tres veces Pastor:
El Buen Pastor (Jn 10:14-15) – hablando de Su muerte
El Gran Pastor (He 13:20) – hablando de Su resurrección
El Príncipe Pastor (1 P 5:4) – hablando de Su gloria

Las Tres apariciones de Cristo:
Pasado:
Presente:
Futuro:

Se presentó una vez para siempre para quitar el pecado (He 9:26)
Se presenta ahora ante Dios (He 9:24)
Aparecerá para aquellos que lo esperan (He 9:28)

El Padre habló de los Cielos tres veces:
- Mt 3:17: “Y hubo una voz de los cielos, que decía: ‘Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.’”
- Mt 17:5: “Mientras él aún hablaba, una nube de luz los cubrió; y he aquí una voz desde la nube, que decía: ‘Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd.’”
- Jn 12:28: “Padre, glorifica tu nombre. Entonces vino una voz del cielo: ‘Lo he glorificado, y lo glorificaré otra vez.’”

Tanto el Tabernáculo y el Templo consistían de tres partes:
El Atrio El Lugar Santo El Lugar Santísimo
Con relación al Tabernáculo
El Lugar Santísimo era un cubo (10 pies x 10 pies x 10 pies)
Con relación al Templo:
El Lugar Santísimo era un cubo (20 pies x 20 pies x 20 pies)

4 EL NÚMERO DE LA CREACIÓN: Norte, Sur, Este, Oeste; 4 Estaciones. El Cuarto mandamiento es el primero que se refiere a la tierra. La Cuarta cláusula de la Oración del Señor es la primera que menciona la tierra. Los materiales del tabernáculo fueron cuatro así como también las cubiertas y las ornamentaciones.
5 EL NÚMERO DE LA GRACIA: Redención. David recogió 5 piedras lisas para pelear contra Goliat (1 S 17:40). El Aceite Santo de la Unción era puro y estaba compuesto de 5 partes (Ex 30:23-25).
6 EL NÚMERO DEL HOMBRE: El Hombre fue creado en el Sexto día. El hombre trabaja solamente 6 días. La serpiente fue creada en el Sexto día. El Sexto mandamiento es: “No matarás.” Seis palabras son usadas para hombre: Adán, ish, Enosh, gehver, anthropos, anar. También, 6 x 6 = 36. 36 + 35 + 34 + 33 + 32… 5 + 4 + 3 + 2 + 1 = 666. 666 es el número del anticristo. Esto significa que al nombre del anticristo en Griego se le agrega hasta 666. Esta es una farsa de la Trinidad.
7 EL NÚMERO DE LA PERFECCIÓN ESPIRITUAL: Siete días hay en una semana. Siete colores en gama de colores. Siete de los 10 mandamientos empiezan con la negación “no”. Hay 7 sellos, 7 trompetas, 7 parábolas en Mateo, y 7 promesas a las iglesias. Hay 7 “eternos” en Hebreos que son: Un sacerdote para siempre (1:6); Salvación eterna (1:9); Juicio eterno (6:2); Redención eterna (9:12); espíritu eterno (9:14); herencia eterna (9:15); y pacto eterno (13:20). Jesús dijo 7 cosas en la cruz:
1) Lc 23:34: “Y Jesús decía: ‘Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen…”; 2) Lc 23:43: “Entonces Jesús le dijo: ‘De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.’”; 3) Mt 27:46: “Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: ‘Elí, Elí, ¿lama sabactani?’ Esto es: ‘Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado.’”; 4) Jn 19:26: “Cuando vio Jesús a su madre, y al discípulo a quien él amaba, que estaba presente, dijo a su madre: ‘Mujer, he ahí a tu hijo.’”; 5) Jn 19:28: “Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba consumado, dijo, para que la Escritura se cumpliese: ‘Tengo sed.’”; 6) Jn 19:30: “Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: ‘Consumado es.’ Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu.”; 7) Lc 23:46: “Entonces Jesús, clamando a gran voz, dijo: ‘Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.’ Y habiendo dicho esto, expiró.” “Aleluya” ocurre 28 veces o 4 x 7. “Hosanna” ocurre 7 veces. “Leche” ocurre 49 times o 7 x 7. “Abadón” ocurre 7 veces. “Según el orden de Melquisedec” ocure 7 veces.
8 EL NÚMERO DE NUEVOS PRINCIPIOS: 8 personas en el Arca (2 P 2:5); la circuncisión es al Octavo día (Gn 17:12); Dios hizo 8 pactos con Abraham.
9 EL NÚMERO DEL JUICIO: Hay 9 palabras Griegas que derivan de la raíz para la palabra juicio: dikay. Las siguientes palabras ocurren 9 veces en la Biblia: abussos (sin límites, el abismo); asebee (impío); aselgeia (lujuria, lascivia); y astrapee (una luz brillante). Los dones del Espíritu Santo son 9 en número (1 Co 12:8-10): palabra de sabiduría, palabra de conocimiento, fe, sanidad, milagros, profecía, discernimiento de espíritus, lenguas, e interpretación de lenguas.
10 EL NÚMERO DE LA DIVINA PERFECCIÓN: Hay 10 mandamientos (Ex 20); una décima parte de sus ganancias en el diezmo; hubo 10 plagas en Egipto (Ex 9:14ss); 10 x 10 formaban las basas del cimiento del Santuario (Ex 38:27); hay 10 “YO SOY” pronunciados por Jesús en Juan: 1) Yo Soy el Pan de Vida (6:35); 2) Yo soy el Pan de Vida que bajó de los cielos (6:41); 3) Yo soy el Pan Vivo (6:51); 4) Yo soy la Luz del mundo (8:12); 5) Yo soy el que doy testimonio de Mí Mismo (8:18); 6) Yo soy la Puerta de la ovejas (10:7,9); 7) Yo soy el Buen Pastor (10:14); 8) Yo soy la Resurrección y la Vida (14:6); 9) Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida (11:25); y 10) Yo soy el Vino Verdadero (15:1,5).
12 EL NÚMERO PERFECTO DE GOBIERNO: Hubo 12 tribus de Israel; 12 Apóstoles, 12 cimientos den la Jerusalén celestial; 12 puertas; 12 perlas; 12 ángeles. Las medidas de la Nueva Jerusalén son 12,000 estadios, mientras que el muro de la ciudad 144 codos, 12×12. (Ap 21:16-17).
40 EL NÚMERO DE PRUEBA O TRIAL Los Israelitas vagaron por el desierto 40 años (Dt 8:2-5). Moisés estuvo en el monte por 40 días (Ex 24:18); los 40 días de Jonás y Nínive (Jonás 3:4). Jesús estuvo en el desierto por 40 días y fue tentado (Mt 4:2).
153 En Jn 21:11 y después de la resurrección los discípulos pescaron 153 pescados. La palabra en Griego es “ixthus” la cual tiene un equivalente numérico de 1224, o 8 x 153. Recuerde: Jesucristo es 888. 153 personas recibieron una bendición de Jesús en el cuarto evangelio (sin contar los 5000 y otros ejemplos como éste).

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Cristianismo desinformado = Fundamentalismo

Cristianismo desinformado = Fundamentalismo

Posted in Mayo 5th, 2009

by Jos Angel Fernndez |Lupaprotestante

Hace un tiempo denuncié en estas páginas el hecho de que las librerías evangélicas en España hayan optado por ofrecer una versión partidista del evangelio, como si el Cristianismo consistiese únicamente en aceptar o rechazar la interpretación bíblica (basada en su forma personal de leer las Escrituras) que unos cuantos nos ofrecen. Si bien es verdad que cada cristiano es libre para sacar sus propias conclusiones de su lectura y estudio de la Biblia, tampoco deja de ser cierto que si los centros educativos cristianos (ya sean iglesias, seminarios o librerías) dejan de reflejar la amplia diversidad que existe en el panorama cristiano que nos rodea, acabarán forzando una forma de pensar unilateral en los cristianos quienes, a falta de una información adecuada, creerán que ciertos asuntos no pueden ser discutidos o cuestionados.

Aunque esta situación parece de ciencia-ficción, hay indicios de sobra que apuntan a que esto, de hecho, ya está ocurriendo. Pongamos, por ejemplo, que después de escuchar un programa de TV cristiana en el que se dice que la evolución es de Satanás y que la única opción válida para un cristiano verdadero es aceptar el creacionismo, una persona cristiana quiere ser informada adecuadamente acerca del debate entre la evolución y el creacionismo para sacar sus propias conclusiones. Interesada en escuchar todos los puntos de vista (como buena protestante), decide visitar la librería evangélica que tiene en la esquina de su portal y comprar un par de libros representativos que ofrezcan los diversos puntos de vista que existen hoy día dentro del Cristianismo respecto al tema. ¿Qué encontrará esta persona en la librería? La triste realidad es que, hasta donde conozco, esta persona solamente encontrará defensas del creacionismo o del Diseño Inteligente pero no verá ningún libro cristiano que ofrezca una perspectiva a favor de la evolución. ¿Se debe este hecho a que no existen tales defensas cristianas de la evolución? Pues no. De hecho existen muchos cristianos evangélicos (y no de corte liberal precisamente) que defienden que la evolución no está reñida con el Cristianismo. Pero sus libros no se traducen, o si se traducen no se venden en las librerías evangélicas. Por tanto esta persona cristiana tendrá que conformarse con conocer la interpretación que le ofrecen los creacionistas y los defensores del Diseño Inteligente, y tendrá que vivir su Cristianismo sin suficiente información como para decidir por sí misma cuál es la verdad.

Y yo me pregunto: ¿A qué se debe este partidismo a la hora de seleccionar libros para vender en las librerías?, ¿quién controla la selección de libros que una librería ha de ofrecer al cristiano que quiere ser informado adecuadamente?, ¿qué hace que los defensores del Diseño Inteligente o del creacionismo consigan una voz en nuestras iglesias mientras que los otros, los cristianos que defienden la evolución, no la tengan?, ¿es posible que el resultado de este debate haya sido decidido ya por algunos pocos cristianos, y que esa decisión haya sido llevada a las estanterías de las librerías, seminarios e iglesias a modo de ‘dogma papal’, evitando así que cada cristiano pueda ejercer la libertad propia del creyente para leer e interpretar las Escrituras, analizar el resto de las evidencias y sacar sus propias conclusiones?, ¿es el Cristianismo evangélico español realmente protestante o tiene aún tendencias al dogmatismo jerárquico institucional?

Esta situación es una constante en nuestras iglesias evangélicas. Y la consecuencia visible es un Cristianismo crecientemente desinformado acerca de los debates que están teniendo lugar en el mundo que nos rodea. Con el corolario de que cuanto más desinformado está un grupo de personas, más fundamentalista se vuelve a la hora de defender sus convicciones (ya que el dialogo no es una opción real). Es sin duda triste que un movimiento cristiano que comenzó como una reacción en contra de la manipulación de la información que algunos pocos líderes de la Iglesia estaban llevando a cabo, acabe cayendo en una manipulación similar de los creyentes. “¿Quieres conocer qué debes creer sobre la evolución? Toma, lee estos tres libros en contra. ¿Quieres conocer qué dice la Biblia sobre el final del los tiempos? Toma, lee esta serie de Tim LaHaye, que es muy bíblica. ¿Quieres conocer…? Yo te diré lo que tienes que creer…” Y así vamos…

http://www.lupaprotestante.com/blogs/textoseideas/?p=300

SIMILES Y METAFORAS

Símiles y Metáforas

Hermenéutica es la ciencia de interpretar correctamente la Biblia usando el método gramático-historico tomando en cuenta el impacto directo del contexto en el cual se dio la Palabra de Dios.  Se sigue la interpretación literal de las palabras sin ignorar las figuras literarias y retóricas, las parábolas, la poesía y la profecía.  Provee las herramientas para ser un buen intérprete de las Escrituras.

SIMILES Y METAFORAS

El Símil

Cuando se hace una comparación formal entre dos objetos, buscando impresionar la mente con algún parecido o semejanza, la figura se llama “símil”. En Isaías 55:10‑11, hallamos un hermoso ejemplo de esto: “Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve y no vuelve allá sino que harta la tierra y la hace germinar y producir y da simiente al que siembra y pan al que come: así será mi palabra, que sale de mi boca, no volverá a mí vacía; antes hará lo que yo quiero y será prosperada en aquello para que la envié”. Las oportunas y variadas alusiones de este pasaje presentan la benéfica eficacia de la palabra de Dios, y esto en un estilo muy impresionante.

Los símiles ocurren con frecuencia en las Escrituras y teniendo por objeto ilustrar la idea del autor, no envuelven dificultades de interpretación. Cuando el salmista dice: “Soy semejante al pelícano del desierto; soy como el búho de las soledades; velo y soy como el pájaro solitario sobre el tejado” (Salmo 102:6) sus palabras son una vívida descripción de su absoluta soledad. En Mat. 28:3, se dice del ángel que movió la piedra de la puerta del sepulcro, que “su aspecto era como un relámpago y su vestido blanco como la nieve”… En Romanos 12:4, el apóstol ilustra la unidad de la Iglesia y la diversidad de sus ministros individuales por medio de la siguiente comparación: “De la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros empero todos los miembros no tienen la misma operación, así muchos somos un cuerpo en Cristo, mas todos miembros los unos de los otros”. Compárese, también, 1 Cor. 12:12. En todos estos casos, así como en otros, la comparación se interpreta por sí sola, en tanto que las imágenes intensifican el pensamiento principal.

Hallamos un hermoso ejemplo de símil en el final del Sermón del Monte (Mat. 7: 24‑27): “Cualquiera, pues, que me oye estas palabras y las hace, le compararé a un varón prudente que edificó su casa sobre la peña”. Tenemos, por un lado, la figura de una casa cimentada sobre la roca inconmovible, a la que ni las tormentas ni los aluviones pueden conmover; por la otra parte tenemos una casa construida sobre movible arena, incapaz de resistir la violencia de los vientos y los aluviones. La similitud así formalmente desarrollada se convierte, realmente, en una parábola y la mención de lluvias, aluviones y vientos, implica que la casa ha de ser probada por el tejado, los cimientos y los costados, ‑techo, fundamento y centro. Pero no debemos imitar a los místicos, tratando de hallar alguna forma especial y distinta de tentación en cada una de estas tres palabras. El gran símil presenta en forma muy impresionante el porvenir seguro que espera a los que creen y obedecen la palabra del Señor Jesús, como asimismo el que espera a los que oyen pero se niegan a obedecer. Compárese este símil con la alegoría de Ezequiel 13:11‑15.

Es común a todos los idiomas una clase de ilustraciones que, con propiedad, podrían llamarsecomparaciones opuestas. Hablando estrictamente no son símiles, metáforas, parábolas ni alegorías. Y, sin embargo, incluyen algunos elementos de todas ellas. Se introduce un hecho o una figura con propósitos ilustrativos y, sin embargo, no se usan palabras formales de comparación; pero el que lee o escucha percibe inmediatamente que se supone una comparación. Algunas veces esas comparaciones supuestas siguen a un símil regular. En 2 Tim. 2:3, leemos: “Tú, pues, sufre trabajos, como fiel soldado de Jesucristo”. Pero inmediatamente después de estas palabras, y conser vando la figura introducida por ellas en la mente del lector, el apóstol añade: “Ninguno que milita se embaraza en los asuntos de la vida; a fin de agradar a aquél que lo tomó por soldado”. Aquí no hay figura de lenguaje sino la declaración sencilla de un hecho plenamente reconocido en el servicio militar. Pero siguiendo al símil del verso 3, está evidentemente empleada como una extensión de la ilustración y toca a Timoteo el hacer la necesaria aplicación de ella. Luego siguen otras dos ilustraciones cuya aplicación también se presume que el lector mismo la hará. “Y aun, también, el que lidia, no es coronado si no lidiare legítimamente. El labrador, para recibir los frutos, es menester que trabaje primero”. Estas son declaraciones claras y literales pero se supone, tácitamente, la comparación, y Timoteo no podía dejar de hacer la aplicación apropiada. La profunda consagración del verdadero ministro a la obra que está a su cargo, su sumisión cordial, su conformidad a la autoridad y orden legales y su infatigable laboriosidad, son los puntos que, especialmente, se hacen resaltar por medio de estas ilustraciones.

Un ejemplo parecido de ilustración lo hallamos en Mat.. 7:15‑20. “Guardas de los falsos profetas que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, mas de dentro son lobos rapaces”. Aquí tenemos una metáfora atrevida, vigorosa, que nos obliga a pensar en el falso maestro como en un lobo oculto a la vista del público por medio del disfraz que le proporciona el cuero de una oveja. Pero el versículo siguiente introduce otra figura enteramente distinta: “Por sus frutos los conoceréis”; y luego, para dar aún mayor sencillez a la figura, nuestro Señor pregunta: “¿Cojéense uvas de los espinos o higos de los abrojos?” La pregunta exige una respuesta negativa y ella misma constituye una negativa llena de énfasis. En consecuencia, procede a usar la fórmula de comparación: “Así, todo buen árbol lleva buenos frutos, mas el árbol maleado los lleva malos”; y entonces, abandonando la comparación formal, añade: “No puede el buen árbol llevar malos frutos ni el maleado llevarlos buenos. Todo árbol que no lleva buen fruto cortase y échase en el fuego. Así que (en vista de estos hechos tan bien conocidos, innegables, aducidos por mí como ilustraciones, repito la afirmación que hice hace poco), “por sus frutos los conoceréis”. En otro capítulo demostraremos que toda verdadera parábola es un símil, aunque no todos los símiles sean parábolas. Los ejemplos de comparación supuesta que hemos dado, aunque se distinguen tanto del símil como de la parábola propiamente dichos, contienen elementos esenciales de ambos.

La Metáfora

La metáfora es una comparación implicada y en todos los idiomas ocurre con mucha mayor frecuencia que el símil. Se diferencia de éste en ser una forma de expresión más breve y más contundente y en que transforma las palabras, de su significado literal a otro nuevo y notable. El pasaje que se halla en Oseas 13: 8: “Los devorare como león”, es un símil o sea una comparación formal; pero Gén. 49:9: “Cachorro de león es Judá”, es una metáfora. Podemos comparar alguna cosa con la fuerza salva je y la rapacidad del león, o con el vuelo rápido del águila, o con la brillantez del sol, o con la belleza de 1a rosa, ‑y en cada uno de esos casos empleamos las palabras en su sentido literal. Pero cuando decimos “Judá es un león”. “Jonatán era un águila”, “Jehová es un sol”, “mi amada es una rosa”, inmediatamente percibimos que las palabras “león”, “águila”, etc., no están empleadas literalmente sino que con ellas se quiere denotar, únicamente, alguna cualidad o característica de estas criaturas. De aquí que la metáfora, como su nombre lo denota (Griego, metaféro, transportar, o transferir) sea una figura de lenguaje mediante la cual el sentido de un apalabra se transfiere a otra. Este proceso de usar palabras en nuevas construcciones, marcha constantemente y, como hemos visto en capítulos anteriores, el sentido trópico de muchas palabras al fin llega a ser el único en que se usan. Por eso todo idioma es, en gran medida, un diccionario de metáforas desvanecidas.

Las fuentes de donde se extraen las metáforas bíblicas deben buscarse principalmente en el escenario natural de las tierras bíblicas, en las costumbres y antigüedades del Oriente y en el culto ritualista de los hebreos. En Jer. 2:13 hallamos dos metáforas muy expresivas: “Dos males ha hecho mi pueblo: dejáronme a mí, fuente de agua viva, por cavar para sí cisternas rotas que no detienen aguas”. Una fuente de aguas vivas, especialmente en un país como Palestina, es de valor inestimable, muchísimo mayor que el de cualquier pozo o cisterna artificiales, los que, a lo sumo, sólo pueden recoger y mantener el agua de la lluvia y están expuestos a romperse y perder su contenido. ¡Cuán grande es la demencia del que abandone el manantial, la fuente viva, por la cisterna de resul tados inseguros! La ingratitud y apostasía’ de Israel están notablemente caracterizadas por la primera figura y su pretensión de suficiencia propia, por la segunda.

Las siguientes metáforas fuertes, tienen su base en los hábitos bien conocidos de los animales; “Issachar, asno huesudo, echado entre dos fardos” (Gen 49:14) ; ama el reposo, como la bestia de carga que se acomoda buscándolo. “Neftalí, cierva dejada, que dará dichos hermosos” (Gen. 49:21). Se alude, especialmente, a la elegancia y belleza de la cierva, brincando graciosamente, en goce de su libertad, y denota en la tribu de Neftalí un gusto para dichos y expresiones llenos de belleza, tales como elegantes cánticos y proverbios.

Las siguientes metáforas se basan en prácticas relacionadas con el culto y el ritual dé los hebreos. “Purifícame con hisopo y seré limpio” (Salmo 51:7) es una alusión a la forma ceremonial de dar por limpio al leproso (Lev. 14:6‑7) y su casa (v. 51) y la persona contaminada por haber tocado un cadáver (Núm. 19:18‑19) . Así también, todas las bien conocidas costumbres relacionadas con la Pascua, como el sacrificio del cordero, la remoción cuidadosa de, toda levadura y el uso de pan ázimo, forman la base del siguiente lenguaje metafórico: “Limpiad… la vieja levadura para que seáis nueva masa, como lo sois, sin levadura; porque nuestra Pascua, que es Cristo, fue sacrificada por nosotros. Así que hagamos fiesta, no en la vieja levadura ni en la de malicia y de maldad, sino en ázimos de sinceridad y de verdad” (1 Cor. 5: 7‑8) . Aquí las metáforas son continuas hasta formar una alegoría.

A veces un escritor u orador, después de usar una metáfora notable pasa a elaborar las imágenes que surgen de ella y al hacerlo así construye una alegoría; a veces introduce cierto número y variedad de imágenes juntas; otras veces, dejando de lado toda figura, continúa con lenguaje sencillo y común. Así en Mat. 5:13, el Señor dice: “Vosotros sois la sal de la tierra”. No es difícil deducir la comparación implicada en esta figura, pero inmediatamente después de esta elaborada figura se introduce otra metáfora diferente la cual se lleva adelante con aún mayores detalles: “Vosotros sois la luz del mundo: una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una lámpara y se pone debajo de un almud mas sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz”. (Mat. 5:14‑16) . Aquí se ofrece a la mente una variedad de imágenes; una luz, una ciudad sobre una montaña, una lámpara, un sostén para lámpara y un almud romano o medida para áridos. Pero en medio de estas imágenes variadas corre la figura principal de una luz cuyo objeto es enviar lejos sus rayos e iluminar todo lo que esté a su alcance. Una metáfora tan extendida siempre se convierte, estrictamente hablando, en alegoría. San Pablo emplea con buen efecto una doble metáfora en Efes. 3:17 donde ruega “que habite Cristo, por la fe, en vuestros corazones; para que arraigados y fundados en amor…” Aquí tenemos la figura de un árbol echando sus raíces en el suelo y la de un edificio basado o fundamen tado sobre cimientos fuertes y profundos. Pero estas figuras se hallan acompañadas, antes y después, con un estilo de lenguaje de un carácter simplísimo y práctico no designado para elaborar las imágenes sugeridas por las metáforas ni aun para adherirse a ellas.

A veces el punto más notable de alusión en una metáfora puede ser asunto de duda o de incertidumbre. En el Salmo 45:1, en el original hebreo es difícil determinar el sentido que se da a la palabra que en castellano se ha traducido por “rebosa”, traducción que quizá no sea perfecta.

El punto exacto de alusión en las palabras “sepultados juntamente con él a muerte por el bautismo” (Rom. 64) y “sepultados juntamente con él en el bautismo” (Col. 2:12) es asunto disputado. Los amigos de la inmersión insisten en que hay en esas palabras una alusión a la manera en la cual se celebraba el rito del bautismo de agua; y la mayoría de los intérpretes han reconocido que existe tal alusión. Se pensaba en la inmersión del bauti zado como en un entierro en el agua, pero en ambos pasajes el contexto demuestra que el gran pensamiento predo minante en la mente del apóstol era la muerte al pecado. Así, en Romanos se nos dice: “¿No sabéis que todos los que somos bautizados en Cristo Jesús, somos bautizados en su muerte? Sepultados juntamente con él en muerte por el bautismo… plantados juntamente en él a la semejanza de su muerte (v. 5) … nuestro viejo hombre juntamente fue crucificado con él (v. 6) … morimos con Cristo (v. 8) … Así también vosotros considerad que, de cierto, estáis muertos al pecado mas vivos a Dios en Cristo Jesús” (v. 11) . Ahora bien, en tanto que la palabra “sepultado con” (sundapto)armonizaría naturalmente con la idea de una inmersión en agua, el pensamiento principal es el morir al pecado, cosa que alcanzamos mediante una unión con Cristo en la semejanza de su muerte. Las imágenes no dependen de la manera de la ejecución de Cristo, o de su sepultura, mucho menos dependen de la forma de la administración del bautismo, sino de la semejanza de su muerte (to emoio mati ton danaton auton, v. 5) considerada como un hecho cumplido. El bautismo es en muerte, no en agua; y ora el rito externo fuese celebrado por aspersión o por ablución o por inmersión, en cualquiera de los casos hubiera sido igualmente cierto que fueron “por el bautismo sepultados con él en muerte”. Pudo el apóstol haber dicho: “Por el bautismo fuimos crucificados con él en muerte”, y entonces, como ahora, habría sido el fin realizado, la muerte, no la manera de realizar el bautismo, lo que se haría resaltar. En la forma de expresión más breve que hallamos en Col. 2:12, simplemente dice: “sepultados juntamente con él en el bautismo”. Aquí, sin embargo, el contexto demuestra que el pensamiento central es el mismo que en Romanos 6:3‑11. La sepultura en bautismo (en to baptismati, en el asunto de bautismo) representaba “el despojamiento del cuerpo de los pecados de la carne”; es decir, el despojarse en absoluto y el arrojar de sí la antigua naturaleza carnal. En el asunto que estamos tratando no hay que pensar en el entierro como una manera de colocar un cadáver en una tumba o sepulcro sino como indicando que el cuerpo de pecado está, realmente, muerto. Habiendo así definido claramente el verdadero punto a que alude el pasaje que nos ocupa, no hay por qué negar o disputar el hecho de que la figura mencionada puede incluir, incidentalmente, una referencia a la práctica de la inmersión. Pero al basarse en semejante alusión metafórica, en la que el proceso y la forma de entierro no son puntos esen ciales, para sostener que un entierroen el agua y una resurrección del agua sean esenciales para la validez de un bautismo, nos parece una gran extravagancia.

Pasando ahora de las figuras más comunes del lenguaje llegamos a aquellos métodos trópicos peculiares de trasmitir ideas y de impresionar con la verdad, que tienen especial prominencia en las Santas Escrituras. A estos se les conoce con el nombre de fábulas, acertijos, enigmas, alegorías, parábolas, proverbios, tipos y símbolos.

A fin de apreciar y de interpretar con propiedad estas formas especiales del pensamiento, es de todo punto necesaria una comprensión clara de las figuras retóricas más comunes, de que hemos tratad; pues se hallará que la parábola corresponde con el símil y la alegoría con la metáfora y, asimismo, pueden hallarse rastros de otras analogías en otras figuras. Un análisis y tratamiento científico de estos tropos más prominentes de la Biblia nos obligarán a distinguir y discernir entre algunas cosas que en el lenguaje popular se confunden con mucha frecuencia.

De estas figuras especiales la más ordinaria en dignidad e intento es la fábula. Consiste, esencialmente, en el hecho de introducir en las imágenes del lenguaje a individuos de la creación irracional, así como a la naturaleza, tanto la animada como la que no lo es, como si estuviesen poseídos de razón, y de habla y hasta representándoles como actuando y andando, aunque ello sea contrario a las leyes de su ser. Hay un notable elemento imaginario en toda la maquinaria de las fábulas.

Sin embargo, la moral que con ellas se busca enseñar, generalmente es tan evidente que no hay dificultad .en comprenderla.

La fábula más antigua de la cual exista rastro es la de Jotham (Juec. 9: 7‑20) . Se representa a los árboles como saliendo a buscar y ungir un rey. Invitan a la oliva, la higuera y la vid a venir y reinar sobre ellos, pero todos se niegan, alegando que sus propósitos y sus productos naturales requerían todo su cuidado. Entonces los árboles invitan al escaramujo, el cual no se rehúsa pero con hiriente ironía insiste en que ¡todos los árboles vengan y se refugien bajo su sombra! ¡Que el olivo, la higuera y la vid se acojan a la sombra protectora de una zarza! Y de no hacerlo así, se añade significativamente, entonces “fuego salga del escaramujo que devore los cedros del Líbano”. El mísero, inservible escaramujo, enteramente incapaz de proteger con su sombra ni aun al arbusto más pequeño, podía muy bien, sin embargo, servir para encender un fuego que pronto devoraría hasta los más nobles árboles. De esta manera Jotham, haciendo una inmediata aplicación de su fábula, predice que el débil e inservible Abimelech, a quien los de Sichem tanto se habían apurado a constituir en rey, resultaría una maldita antorcha que quemaría sus más nobles caudillos.

Salta a la vista el hecho de que todas estas imágenes de árboles que hablan, que andan, etc., es pura fantasía. No se fundan en ningún hecho y sin embargo, presentan un cuadro vívido e impresionante de las locuras políticas de la humanidad al aceptar el patrocinio o dirección de caracteres tan indignos como el de Abimelech.

Otra fábula muy semejante a la de Jotham se halla en 2 Rey. 14:9. Los apólogos de Jotham y Jonás son las únicas verdaderas fábulas que aparecen en la Biblia. En su interpretación hay que guardarse del error de querer exprimir demasiado las imágenes. No hay porque suponer que cada palabra y alusión tenga un significado especial. Recordemos siempre que un aspecto distintivo de las fábulas es que no son paralelos exactos de las cosas que están destinadas a aplicarse. Están basadas en acciones imaginarias de criaturas irracionales o de cosas inanimadas y, por consiguiente, jamás pueden corresponder con la vida real. También debemos notar lo bien que el espíritu y propósito de la fábula armoniza con la ironía, el sarcasmo y el ridículo. De aquí que sea tan conveniente para exponer necedades y vicios del hombre. Muchos de los proverbios más útiles no son más que fábulas compendiadas (Prov. 6:6; 30:15, 25‑28). Aunque la fábula pertenece al elemento terreno de moralidad prudencial, aun de ese elemento puede echar mano y valerse la sabiduría divina.

El acertijo difiere de la fábula en que tiene por objeto confundir y poner en perplejidad al que lo oye. Adrede se hace oscuro, a fin de poner a prueba el ingenio y penetración del que se proponga resolverlo. El salmista dice: “Acomodaré a ejemplos mi oído: declararé con el arpa mi enigma” (Salmo 494). “Abriré mi boca en parábola; derramaré enigmas de lo antiguo” (Salmo 78:2) . De modo que los acertijos, los dichos obscuros, los enigmas, que ocultan el pensamiento y al mismo tiempo incitan a la mente inquisitiva a descubrir sus ocultos significados, tienen su lugar en las Escrituras.

El célebre acertijo de Sansón tiene la forma de un pareado hebreo (Jueces 14:14) Del comedor salió comida Y del fuerte salió dulzura.

La clave de este acertijo aparece en los incidentes relatados en los versículos 8 y 9. Del cuerpo de una fiera devoradora procedió el alimento que tanto Sansón como sus padres habían comido; y de aquella osamenta que había sido una encarnación de fortaleza, procedió la dulce miel que las abejas habían depositado allí.

Un ejemplo notable de acertijo en el N. Testamento es el de que hallamos en Rev. 13:18 acerca del número profético de la bestia: “Aquí hay sabiduría. El que tiene más entendimiento, cuente el número de la bestia; porque es el número de hombre: y el número de ella, seiscientos sesenta y seis”. (Otra lectura muy antigua, pero que es, probablemente, un error de copista, da el número seis cientos catorce). Este acertijo ha llenado de perplejidad a los críticos e intérpretes a través de todos los siglos desde la época en que fue escrito. “Número de hombre”, muy naturalmente significaría el valor numérico de las letras que componen el nombre de un hombre. Y los dos nombres que más favor han hallado en la solución de este problema han sido el griego Lateinos y el hebreo Nerón Kaiser.Cualquiera de los dos constituye el número requerido y uno u otro se aceptará según la interpretación que uno dé a la bestia simbólica de que se trata.

Uno de los “antiguos obscuros dichos” es el fragmento poético atribuido a Lamech (Gén. 4:23‑24). La oscuridad que rodea a este cántico indudablemente proviene de nuestra ignorancia de las circunstancias que lo originaron. Posible es que todo el cántico fuese un acertijo y que haya ocasionado tanta perplejidad a las mujeres de Lamech como a los intérpretes bíblicos.

Existe un elemento enigmático en el diálogo de nuestro Señor con Nicodemo (Juan 3:1‑13) . La profunda lección contenida en las palabras del versículo 3: “El que no naciere otra vez, no puede ver el reino de Dios”, llenaron de perplejidad y confusión al príncipe judío. En lo profundo de su corazón, el Señor, que “sabe lo que hay en el hombre”, descubrió su necesidad espiritual. Sus pensamientos estaban demasiado fijos en las cosas externas, lo visible, lo carnal. Los milagros de Jesús le habían impresionado grandemente y quería hacer averiguaciones de aquel gran obrador de maravillas, como de un maestro comisionado divinamente. Jesús interrumpe todos sus cumplidos y le sorprende con un dicho misterioso que parece equivalente a decir: “No hables de mis obras ni te preocupes de dónde procedo; vuelve tus ojos hacia tu ser interno. Lo que necesitas no es nuevo conocimiento sino nueva vida; y esa vida sólo puede obtenerse mediante otro conocimiento. Y cuando Nicodemo manifestó su sorpresa y maravilla, fue censurado con la observación (v. 10) “¡Tú eres el maestro de Israel y no sabes esto. ¿No había orado el salmista, pidiendo “¡Oh Dios! ¡Crea en mí un corazón limpio!”? (Salmo 51:10). ¿No habían la ley y los profetas hablado de una circuncisión divina del corazón? (Deut. 30:6; Jer. 4:4; Ezeq. 11:19). ¿Por qué, entonces, un hombre como Nicodemo se sorprendía ante los dichos profundos del Señor? Sencillamente porque su vida interna y su discernimiento espiritual eran incapaces, en ese entonces, de comprender “las cosas del Espíritu de Dios” (1 Cor. 2:14) para él resultaba como un enigma.

El mismo estilo de discurso enigmático aparece en los dichos del Señor en la sinagoga de Capernaum (Juan 6:53‑59); también en sus primeras palabras a la samaritana (Juan 4:10‑15) y en su respuesta a los discípulos cuando volvieron y “maravilláronse de que hablaba con la mujer”, y le pidieron que comiera. Su respuesta al respecto fué mal entendida por ellos, como pasó con Nicodemo y con la samaritana. Dice San Agustín: ‑”¿Cómo extrañarnos de que la samaritana no entendiera agua? ¡He aquí que los discípulos aun no entienden comida!” Pensaban si alguien le habría traído de comer durante la ausencia de ellos. Entonces Jesús habló más claramente: “Mi comida es que (ina,indicando un propósito y fin consciente) haga la voluntad del que me envió y que acabe su obra”. Su éxito con la samaritana era para él de más valor que el alimento corporal porque elevaba su alma a la santa convicción y seguridad de que había de realizar con éxito toda la obra para cuya ejecución había venido al mundo. Y luego, conservando aún e1 tono y estilo de una mezcla de enigma y de alegría, agrega: “¿No decís vosotros que aún hay cuatro meses hasta que llegue la siega? He aquí, os digo, alzad vuestros ojos y mirad las regiones, porque ya están blancas para la siega. Y el que siega recibe salario y allega fruto para vida eterna; para que el que siembra también goce y el que siega”. Como si dijera “¡Mirad! os digo, acabo de estar sembrando la palabra y ved ya una cosecha repentina surgiendo y lista para recogerse! ¡Cómo no había de ser esto mi comida y mi gozo! ¡Oh, vosotros, mis segadores, regocijaos conmigo, el sembrador y vosotros también olvidaos de comer!”

Las palabras del Señor en Luc. 22:36 son un enigma. Estando para salir para el Getsemaní se dio cuenta de que la hora del peligro llegaba. Recordó a sus discípulos la ocasión cuando les envió sin bolsa, alforja ni zapatos (Luc. 9:6) haciéndoles confesar que nada les había faltado. y entonces les dice: “Pues ahora, el que tiene bolsa, tómela y también la alforja, y el que no tiene, venda su capa y compre espada”. Quería impresionarles con el sentimiento de que el momento de terrible conflicto y peligro era ahora inminente. Tienen que esperar ser asaltados y deben estar preparados para toda defensa justa. Habían de ver horas en que una espada les sería más útil que una capa. Pero es evidente que el Señor no quiso decir que debían, literalmente, armarse con espada en beneficio de su causa (Mat. 26:52; Juan 18:36) . Querían prevenirles significativamente del amargo conflicto que se acercaba y de la posición a que tendrían que hacer frente. El mundo estaría contra ellos y les asaltaría en muchas formas y, por consiguiente, debían prepararse para la defensa propia y la lucha viril. No es a la espada del Espíritu (Efes. 6:17) que el Señor se refiere aquí sino a la espada como símbolo de ese heroísmo guerrero, de esa confesión audaz e intrépida y ese propósito inflexible de sostener la verdad que pronto sería un deber y una necesidad de parte de los discípulos a fin de defender su fe. Pero los discípulos entendieron mal sus palabras y hablaron de dos espadas que tenían en su poder! Jesús no se detuvo para entrar en explicaciones y cortó esa conversación “en el tono de quien se da cuenta de que los demás aún no están en condiciones de entenderle y que, por consiguiente, sería inútil hablarles más sobre el particular”. Su lacónica respuesta: “¡Bastal” fue una “manera suave de abandonar el asunto con cierto dejo de ironía. Más que vuestras dos espadas no necesitáis!”

Un enigma análogo aparece en Juan 21:18, donde Jesús dice a Simón Pedro: “Cuando eras más mozo, te ce­ñías e ibas donde querías; mas cuando ya fueres viejo ex tenderás tus manos y te ceñirá otro y te llevará donde no quieras”. El escritor añade inmediatamente que Jesús dio a entender con eso, (semainon) “con qué muerte había de glorificar a Dios”. Pero es sumamente improbable que en ese entonces Pedro comprendiera el significado de esas palabras. Compárese también Juan 2:19.

Hermenéutica por M. S. Terry

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