Geologia ¿Actualismo o Diluvialismo?

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El Uniformismo, 1ª. Parte

El Uniformismo, 1ª. Parte
Viernes, 07 de mayo 2010

La hipótesis de que la Tierra tiene miles de millones de años se basa en la premisa bíblica de que lo que está sucediendo ahora es lo que ha ocurrido siempre. Esta idea se conoce como el uniformismo. Es la teoría de que los fenómenos naturales, geológicos, son en su mayor parte los resultados de las fuerzas que han operado de forma continua, con la uniformidad, y sin interrupción, durante miles de millones y miles de millones de años. Los Uniformistas suponen que las fuerzas que actúan en la naturaleza son esencialmente fijas y constantes. Los científicos que sostienen esta tesis explican casi todos los fenómenos geológicos en términos de procesos que se siguen produciendo. El ve uniformista ve los estratos de rocas sedimentarias, por ejemplo, y asume que los sedimentos que los formaron son el resultado de la sedimentación natural y al lento asentamiento de partículas en el agua durante varios millones de años. Un uniformista observa el Gran Cañón y asume el flujo natural del río Colorado tallando ese abismo inmenso sobre muchos siglos con un constante (aunque en constante disminución) arroyo.

El Uniformismo fue propuesto por primera vez a comienzos del siglo XIX por dos geólogos británicos, James Hutton y su discípulo más conocido, Charles Lyell. La obra de Lyell Principios de Geología fue un rechazo explícito de la creación y de explicaciones basadas las inundaciones para las fórmulas geológicas. Lyell insistió en que todas las características de la geología terrestre debe ser explicable por lo natural, en lugar de lo sobrenatural, los procesos. Consideró a todas las explicaciones bíblicas o sobrenaturales como inherentemente poco científicas y por lo tanto falsas. En otras palabras, el comenzó con la presuposición de que la Escritura misma es falsa. Y su trabajo esencialmente canonizo el naturalismo ateo como base para la investigación “científica”.

Como hemos señalado anteriormente, el naturalismo en sí es una creencia religiosa. La convicción de que no pasa nada sobrenaturalmente es un dogma de fe, no un hecho que puede ser comprobado por cualquier medio científico. De hecho, un rechazo a priori de todo lo sobrenatural implica un gigante, salto de fe irracional. Así que los presupuestos del naturalismo ateo en realidad no son más “científicos” que creencias del cristianismo bíblico. Este hecho obvio parece haber escapado a Lyell y a muchos que le han seguido.

Sin embargo, la teoría uniformista de Lyell fue una gran influencia en los científicos de su época. (Darwin, incluso se llevó una copia del trabajo de Lyell con él cuando se embarcó en el Beagle en 1831.) Y a partir de la primera publicación de la obra de Lyell hasta hoy, la hipótesis de que la tierra es de edades avanzadas ha dominado la ciencia secular. La teoría de la evolución misma fue el resultado predecible e inmediato más cercano de la hipótesis uniformista de Lyell.

Por supuesto, los científicos modernos han ampliado sus estimaciones de la edad de la tierra más allá de lo imaginado por el mismo Lyell. Pero la teoría básica del uniformismo surgió por primera vez del sistema de creencias antibíblicas de Lyell.

Lo contrario del uniformismo es el catastrofismo, la opinión de que los dramáticos cambios geológicos se han producido en eventos súbitos, violentos o inusuales. Un catastrofista observando formaciones de rocas sedimentarias o cañones grande es más probable (y más exactamente) que la sinterprete como el resultado de las graves inundaciones. Por supuesto, esto genera un marco de tiempo mucho más joven para el desarrollo de las características geológicas de la tierra. (Una inundación repentina, por ejemplo, puede producir una gruesa capa de sedimentos en un par de horas. Esto significa un gran estrato de roca sedimentaria, lo que podría suponer un uniformista que llevó millones de años en formarse, en realidad podría ser el resultado de un solo una raída inundación.) Catastrofismo por consiguiente, representa un gran desafío para el calendario evolutivo, la eliminación de los miles de millones de años múltiples exigido para hacer que la hipótesis evolutiva funcione. Y por eso es rechazada de plano por la mayoría de los evolucionistas.

Pero un momento de reflexión revelará que el registro fósil es imposible de explicar por ningún régimen uniformista. Para que un ser vivo se convierta en fósil (en lugar de una descomposición y hacerse polvo –Job 34:15), debe ser enterrado de inmediato bajo un gran peso de sedimentos. Aparte de un diluvio catastrófico en una escala diferente a cualquier observado en años recientes, ¿cómo podemos explicar la existencia de enormes yacimientos de fósiles (como el campo de la formación de fósiles Karoo en África, que se cree que tienen 800 mil millones de vertebrados fósiles)? La sedimentación natural durante muchos siglos no puede explicar por qué tantos fósiles llegaron a ser concentrados en un solo lugar. Y todos los continentes habitados contienen grandes yacimientos de fósiles en el que millones de especies fósiles se encuentran juntos en grandes concentraciones, como si todas estas criaturas fuesen destruidas y enterradas juntas por inundaciones masivas. Los fósiles de criaturas marinas se encuentran incluso en muchas de las cimas de las montañas más altas del mundo. ¿Cómo explican los uniformistas estos fenómenos? De la única manera que pueden: Constantemente aumentan su estimación de la edad de la tierra.

Tomado de aqui

http://evangelio.wordpress.com/2010/05/08/el-uniformismo-1-parte/

Darwin se equivocó en sus observaciones geológicas

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Campo magnético de la Tierra y datación arqueología

Campo magnético de la Tierra y datación arqueología


Investigadores del grupo de Paleomagnetismo de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) han desarrollado un modelo de campo magnético terrestre en la región europea que permite datar de forma absoluta estructuras arqueológicas de los últimos tres mil años de antigüedad.

FUENTE | UCM – mi+d 21/12/2009

El campo magnético de la Tierra es un ente Físico cuya fuente de energía se encuentra en el núcleo externo de la Tierra, a unos 2.900 kilómetros de profundidad. Este núcleo externo, al encontrarse en un estado semifundido debido a las altas presiones y temperaturas existentes, permite la circulación de partículas ionizadas que dan origen a este campo magnético. Una de las características que hace que este campo sea de especial interés es su carácter grabador. Las rocas tienen la capacidad de almacenar la información del campo magnético terrestre existente en la época de formación de las mismas. Por tanto, si analizamos el campo magnético registrado en una roca de hace doscientos millones de años, podemos obtener las características del campo magnético de la Tierra de hace doscientos millones de años. Al estudio del campo magnético en el pasado a través de registros pétreos se le conoce como ‘paleomagnetismo’, y si ese estudio se restringe sólo a material pétreo usado en la construcción de hornos, termas, hogares y demás estructuras arqueológicas, se le denomina ‘arqueomagnetismo’.

Esta disciplina empezó a tomar forma a inicios del siglo XX, cuando investigadores franceses aplicaron los métodos paleomagnéticos a estructuras arqueológicas analizando las características del campo magnético en los últimos dos mil años y definiendo curvas de variación de los parámetros que definen al campo magnético: declinación, inclinación e intensidad magnética.

Desde entonces numerosos estudios arqueomagnéticos han permitido que en la actualidad se cuente con curvas de variación del campo magnético en diferentes regiones o países europeos (como son las curvas de Francia, Reino Unido, Iberia, Alemania, Italia, Bulgaria, Hungría, Austria…).

Existe una cierta relación entre ellas, pero no muestran la misma información, ya que el campo magnético de la Tierra, además de variar en el tiempo también lo hace en el espacio, por lo que el campo magnético registrado, por ejemplo, en Madrid en el siglo XV, es diferente al registrado en Roma en el mismo siglo.

Estas variaciones del campo magnético en el pasado permiten que se pueda utilizar como herramienta de datación arqueomagnética al igual que el bien conocido método del carbono 14.

Uno de los grupos encargados de estudiar el pasado del campo magnético de la Tierra en la región de Iberia y norte de África es el Grupo de Paleomagnetismo de la Universidad Complutense de Madrid. Este grupo de investigación, centrado principalmente en estudios de paleomagnetismo, inició sus primeros pasos en este campo en los años 90.

La densidad de datos arqueomagnéticos ha crecido exponencialmente en nuestro país y ello ha permitido generar la primera curva de variación del campo magnético para los últimos tres mil años en la península Ibérica.

Mapas que muestran las componentes del campo magnético de la Tierra en la región europea en el año 1600 según el modelo desarrollado por el grupo de investigación

Sin embargo un nuevo método físico-matemático de modelización ha permitido generar el primer modelo de campo magnético terrestre a escala continental abarcando toda la región europea, norte de África y la parte occidental de Asia. El modelo, desarrollado por los integrantes de este grupo de la Universidad Complutense, permite obtener las características del campo magnético terrestre en cualquier punto de la región anteriormente descrita y en cualquier instante de tiempo contenido en los últimos tres mil años (desde el año 1000 a.C. hasta el 1900 d.C.).

Una de las aplicaciones directas del modelo de campo magnético, al que han bautizado como ‘modelo regional scha.dif.3k’, es la datación arqueomagnética. Cuando en una estructura arqueológica capaz de registrar el campo magnético de la Tierra no se conoce su edad, un análisis del campo magnético grabado y comparado con los valores del campo magnético dados por este modelo permitirá establecer un rango de edad para esta estructura. El método empleado en la datación es similar al del carbono 14: comparar estadísticamente los datos obtenidos de la estructura arqueológica con aquellos proporcionados por el modelo. Esto da como resultado una función de probabilidad que indica la edad de la estructura.

La técnica de datación a través de este modelo ya ha sido aplicada con éxito en diferentes estructuras arqueológicas distribuidas en todo el continente y zonas vecinas. Recientemente se ha datado un horno encontrado en la ciudad de Túnez. En este caso, la datación por carbono 14 fue inviable y, sin embargo, la estructura mostró potencial para un análisis arqueomagnético. Después del análisis y de la comparación con el modelo regional magnético, se estableció una edad para la estructura entorno al año 1100 d.C.

“Modelos de campo magnético terrestre para la datación arqueológica” es uno de los textos ganadores del II Concurso de Divulgación Científica de la UCM.

Autor: Francisco Javier Pavón-Carrasco

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copiado de

http://www.madrimasd.org/informacionidi/noticias/noticia.asp?id=42051

Nuevo descubrimiento de vegetales fósiles vincula a la Patagonia con Nueva Guinea en un pasado mas cálido

Nuevo descubrimiento de vegetales fósiles vincula a la Patagonia con Nueva Guinea en un pasado mas cálido

(NC&T) Sin embargo, tratar de identificar las plantas fósiles puede ser una labor propensa a errores, cuando no se preservan todos los órganos de las plantas o cuando sólo es posible examinar unas pocas partes.

Peter Wilf (de la Universidad Estatal de Pensilvania) y sus colegas estadounidenses y argentinos han descubierto y analizado abundantes especímenes fosilizados de una conífera conocida anteriormente como “Libocedrus” prechilensis y encontrados en la Patagonia argentina. Este vegetal fue descrito por primera vez en 1938, sobre la base de un fósil cuyas características parecían coincidir más estrechamente con las de una conífera actual cuyo nombre científico es Austrocedrus (Libocedrus) chilensis.

Sin embargo, numerosas características de las hojas, incluyendo su forma distintiva y la configuración de sus estomas, así como otros detalles de los nuevos especímenes descubiertos, encajan a la perfección con las típicas del actual género Papuacedrus, estrechamente emparentado, y que hoy en día sólo está presente en Nueva Guinea y las Islas Molucas.

Basándose en los especímenes fósiles recién descubiertos, de hace 52 y 47 millones de años, Wilf y sus colegas han reclasificado la especie fósil, catalogándola dentro del género Papuacedrus, bajo el nuevo nombre de Papuacedrus prechilensis.
Patagonia y Nueva Guinea

Hojas fósiles de Papuacedrus prechilensis. (Foto: P. Wilf)

Una de las deducciones más importantes que los científicos han hecho a raíz de esta nueva catalogación es que, puesto que el género Papuacedrus suele hallarse en hábitats tropicales montañosos y está limitado fisiológicamente a los climas sumamente húmedos, en el Eoceno la Patagonia tuvo que ser un lugar tropical cálido y húmedo, como ya han sugerido otros indicios encontrados en estudios anteriores, y no una estepa fría y seca como lo es hoy en su mayor parte.

Haz click aquí para ver vídeos sobre Patagonia y Nueva Guinea

fuente:http://www.solociencia.com/arqueologia/09121703.

Darwin como Geólogo

Darwin como Geólogo
Publicado por Malena el 19 de Noviembre de 2009

Darwin se interesa por las controversias que existen entre los geólogos de esa época; y los hallazgos que describe en sus diarios de viaje, tienen múltiples repercusiones en el mundo científico; confirmando el paradigma que sostiene que el pasado es la llave del futuro.

Uno de los enigmas que desvela a los geólogos del siglo XVIII es el origen de las enormes piedras erráticas diseminadas en las cuencas de los ríos, en los valles y en planicies alejadas de las cadenas montañosas, que presentan una composición diferente a las características de los lugares donde se encuentran.

Darwin observa en los canales fueguinos que los glaciares arrastran enormes bloques que quedan depositados en la desembocadura de los ríos, y de este modo descubre el posible mecanismo natural de su transporte.

Sus posteriores observaciones en la isla Chiloé, en Chile y en regiones del Norte de Gales apoyan esta hipótesis y lo ayudan a avanzar en la comprensión de estos fenómenos.

En el siglo XVII, la postura creacionista estima que la Tierra fue creada cuatro mil años antes de Cristo; pero los geólogos de ese momento no comparten este postulado, ya que la sola observación del espesor del sedimento depositado por los ríos permite calcularle fácilmente a la Tierra una antigüedad de varios centenares de millones de años.

La evolución de las especies también requiere mucho tiempo para desarrollarse y por esa razón contradice las ideas de la época sobre la edad de la Tierra.

Recién cuando se descubre la radiactividad se puede resolver esta cuestión, estimándose actualmente que la antigüedad de la Tierra asciende a 4500 millones de años, en base al análisis de los datos obtenidos del material proveniente de meteoritos, que coinciden con las muestras halladas en la Tierra y en la Luna y que armonizan con la teoría evolucionista de Darwin.

Las observaciones de Darwin echan luz sobre la formación de las montañas, el hundimiento de los lechos marinos y sobre la verdad del diluvio universal.

En esa época existen tres hipótesis sobre el problema de los bloques erráticos; una de ellas propone que habrían sido llevados por la fuerza del agua durante el diluvio universal; otra sostiene que son consecuencias de grandes catástrofes y la tercera, que son el resultado de un proceso gradual producido por fuerzas naturales que actúan durante mucho tiempo. Pero ninguna de estas hipótesis es correcta.

Darwin es testigo de varios fenómenos naturales que se producen en Chile durante su permanencia, como la erupción del volcán Osorno, temblores y deslizamientos de tierra de varios metros, y del dramático retiro del mar y el posterior tsunami que provoca en esa época, una devastación en la costa del pacífico.

Este científico puede asociar así la actividad volcánica con los terremotos y observar la presencia de fósiles de moluscos marinos a más de tres mil metros de altura, interpretando que se debe al ascenso hasta esa altura de los fondos marinos como consecuencia de los terremotos.

A través de la minuciosa observación de sus descubrimientos en el nuevo mundo, puede comprender el comportamiento de la gente de esos lugares y los cambios producidos en la región pampeana.

Son inspiradoras para Darwin las obras “Principles of Geology” de Charles Lyell (1797-1875) y “Theory of the Herat”, de James Hutton (1726-1797), quien apoya la idea de la existencia de un tiempo geológico que llama tiempo profundo y que cambia la idea existente sobre la creación de la Tierra basada en documentos sagrados, con la afirmación de Hutton sobre la falta de evidencias de que haya existido un inicio ni de que exista ninguna perspectiva de un final.

Darwin colecciona miles de muestras de rocas y de fósiles hallados durante sus cinco años de travesía en el Beagle, siendo la mayor parte de sus observaciones temas relacionados con la geología.

Fuente: Revista de Divulgación Científica y tecnológica de la Asociación Civil “Ciencia Hoy”, Argentina, 2009

Más CO2 atmosférico hoy que 2,1 millones de años atrás

Más CO2 atmosférico hoy que 2,1 millones de años atrás

(NC&T) Los resultados de este estudio, respaldando las conclusiones de otras investigaciones, descartan la caída de los niveles de CO2 como la causa de que las edades de hielo de nuestro planeta se hicieran más largas e intensas hace unos 850.000 años. Pero también confirman la sospecha de muchos expertos de que los niveles más altos del dióxido de carbono coincidieron con los intervalos más calurosos durante el período analizado.

Los autores del nuevo estudio muestran que los niveles máximos del CO2 en los últimos 2,1 millones de años sólo promediaron 280 ppm (partes por millón). Hoy, sin embargo, el CO2 alcanza las 385 ppm, un valor un 38 por ciento superior. Este hallazgo significa que los científicos tendrán que buscar aún más atrás en el tiempo para encontrar un caso análogo al cambio climático de nuestros días, si es que existe.

En el estudio, Bärbel Hönisch, geoquímica del Observatorio Terrestre Lamont-Doherty, y sus colegas, reconstruyeron los niveles de CO2 mediante un análisis de la porción externa de organismos microscópicos que formaron parte del plancton y cuyos restos yacen hoy sepultados bajo el Océano Atlántico, concretamente ante las costas de África en el caso de los analizados para este estudio.

Estimando la edad de los restos y midiendo su proporción de isótopos de boro, los autores del estudio han logrado estimar cuánto CO2 había en el aire cuando el plancton estaba vivo. Este método les ha permitido escrutar el pasado más atrás que lo permitido por los registros conservados en los núcleos de hielo polar que se remontan a sólo 800.000 años.

CO2 atmosférico
Bärbel Hönisch. (Foto: EICU)

El planeta ha sufrido eras glaciales cíclicas desde millones de años atrás, pero hace aproximadamente 850.000 años, los ciclos glaciales se tornaron más largos e intensos, un cambio que algunos científicos han atribuido a niveles de CO2 menguantes. Sin embargo, en el estudio se ha encontrado que el CO2 se mantuvo estable durante esta transición, y, por tanto, parece poco probable que ocasionase el cambio.

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Medio millón de años de historia climática en un registro sedimentario oceánico

Medio millón de años de historia climática en un registro sedimentario oceánico

(NC&T) Los expertos han estado tratando de capturar un registro climático extenso de esta parte del océano durante casi medio siglo.
Ahora, Harunur Rashid, del Centro Byrd para la Investigación Polar, adscrito a la Universidad Estatal de Ohio, y su equipo, han generado un registro climático a partir de este núcleo. El registro tiene una muy alta resolución temporal, permitiendo apreciar cambios en intervalos de 100 a 300 años.

Los registros climáticos obtenidos de los núcleos de hielo pueden alcanzar resoluciones muy grandes, con capas anuales individuales, mientras que los registros de núcleos de sedimentos oceánicos están comprimidos en gran medida, con resoluciones a menudo no mejores que un milenio.

Cuando los investigadores compararon sus registros del clima pasado del Atlántico Norte con registros similares tomados de un núcleo de hielo extraído en la Antártida, encontraron que la información básica que albergan es muy similar, de modo que la ausencia de contradicciones avala la fiabilidad de ambos registros.

Historia climática
Harunur Rashid. (Foto: OSU)

Los investigadores también fueron capaces de estimar la extensión de la antigua Capa de Hielo de Lauréntida que cubrió gran parte de Norteamérica durante los últimos 130.000 años. Durante el último ciclo glacial, la Capa de Hielo de Lauréntida tuvo más de un kilómetro de espesor, y se extendió hasta varios kilómetros al norte del estado de Ohio.

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Stephen Jay Gould, el último científico del siglo XIX

Viernes 24 de mayo de 2002

Stephen Jay Gould, el último científico del siglo XIX

Por Javier Sampedro (El País, España)

La evolución es una ciencia extraña. Isaac Newton pudo fundar la física moderna sin renunciar a una coma de sus profundas convicciones religiosas. Ni el más fundamentalista de los pensadores cristianos habrá encontrado jamás problema alguno en que los designios de Dios se difuminen con el cuadrado de la distancia. Pero Charles Darwin -el actual vecino de Newton en el mausoleo de la abadía de Westminster-, un pío licenciado en teología por la Universidad de Cambridge, no tuvo más remedio que destruir a Dios para fundar la biología moderna.

La teoría de la evolución, a diferencia de cualquier otro avance científico de la historia, generó una crisis en la cultura occidental que sigue sin cicatrizar un siglo y medio después de la publicación de El origen de las especies. La última víctima de esa guerra, Stephen Jay Gould, murió el lunes 20 de mayo del 2002 en Nueva York, pero todavía no es el momento de llorarle.

El gran filósofo evolucionista Michael Ruse, un ateo irredimible, declaró hace unos meses a este diario: ‘La evolución sigue siendo promulgada como una ideología, como una religión secular. Los evolucionistas contemporáneos con más presencia pública, como Richard Dawkins, usan el darwinismo como un esqueleto del que cuelgan toda clase de principios éticos y otras directrices, y ven en él una especie de cimiento metafísico, al igual que el arzobispo de Canterbury utiliza el cristianismo como un cimiento metafísico para sus doctrinas. Yo no creo que el darwinismo deba ser tratado como una religión -la verdad, no abandoné el cristianismo para sustituirlo por otra fe-, pero creo que eso es exactamente lo que está pasando, y nos hacemos un flaco favor si nos empeñamos en negar o ignorar ese hecho’.

La ortodoxia darwinista contemporánea ha quemado a Gould en sus hogueras académicas. ¿Por qué? No porque Gould sea un creacionista, ciertamente. En 1980, cuando el Estado de Arkansas aprobó una ley para que la lectura literal de la Biblia se enseñara en las escuelas en pie de igualdad con el darwinismo, Gould fue uno de los testigos llamados a juicio por la Unión Americana por las Libertades Civiles, que había recurrido el texto por inconstitucional. Pero ese mismo año, Gould incurrió en la herejía de publicar un artículo técnico titulado ¿Está emergiendo una nueva teoría general de la evolución?, que constituía nada menos que una revisión científica de la sagrada teoría de Darwin. Y la jerarquía evolucionista no le perdonó jamás.

Ni Gould ni ningún otro científico contemporáneo han dudado jamás de la realidad de la evolución biológica: que todos los seres vivos de este planeta, incluidos los humanos, se han generado en el tiempo a partir de un solo organismo primitivo, o como mucho de unos pocos. Pero la idea fundamental de Darwin no es ésa.

La idea fundamental de Darwin es que los seres vivos han evolucionado por selección natural, y consiste en lo siguiente:

Si los seres vivos tienen una gran capacidad de reproducirse, pero los recursos son limitados, sólo las variantes más aptas de cada generación sobrevivirán lo suficiente como para reproducirse y transmitir sus cualidades a la siguiente generación. La repetición de este proceso ciego una generación tras otra durante miles o millones de años provoca inevitablemente que las especies vayan cambiando y haciéndose más aptas para vivir en su particular entorno. La evolución, según la ortodoxia darwiniana, se debe esencialmente, si no por completo, a ese mecanismo gradual, continuo y competitivo.

Esa idea -que la selección natural constituye el principal motor de la evolución- es la que Gould ha desafiado hasta el final de sus días.

Sus argumentos se pueden resumir en dos (como los mandamientos, por supuesto).

El primero es que el registro fósil no siempre responde a las predicciones de Darwin, como muy bien sabía el propio Darwin. La teoría de la selección natural parece requerir una permanente y continua transición gradual de las especies biológicas, y los estratos fosilíferos se empeñan en mostrar a menudo unas sustituciones bruscas: las especies permanecen estables durante millones de años, y son sustituidas por otras nuevas en poco tiempo (en paleontología, ‘poco tiempo’ puede significar unos cuantos miles de años). Esta mera constatación es lo que Gould y su colega Niles Eldredge denominaron equilibrio puntuado en un artículo científico clásico de 1972.

El equilibrio puntuado no supone en sí mismo una refutación del darwinismo. La transición entre una especie y la siguiente, por muy brusca que parezca en el registro fósil, puede ocurrir por el muy convencional mecanismo de la selección natural, siempre que ese mecanismo sólo opere en una zona pequeña y en un tiempo corto. La ortodoxia darwinista, que se ha visto forzada a aceptar que la evolución no es siempre gradual, parece de momento contenta con ese esquema.

Pero la gran contribución de Gould al evolucionismo no es el probablemente el equilibrio puntuado, sino su aún más hereje recuperación de la Naturphilosophie, la gran tradición de la morfología alemana, iniciada con su magnífico tratado técnico Ontogenia y filogenia, de 1977. La cuestión central aquí es la siguiente: en el darwinismo ortodoxo, son las variaciones del medio ambiente las que dirigen los cambios evolutivos, al seleccionar entre la gama de pequeñas variaciones que le ofrece cada especie aquéllas que mejor se adaptan a las condiciones cambiantes. En la Naturphilosophie, y en el evolucionismo de Gould, los cambios que el genoma genera desde dentro son la clave, y el ambiente -y por lo tanto la selección natural darwiniana- queda relegado a un infamante papel secundario.

Los darwinistas conservadores tampoco le han agradecido a Gould su inmensa y encomiable labor como divulgador científico y ensayista. Vean este ejemplo del ortodoxo John Maynard Smith: ‘Gould ocupa una posición bastante curiosa. Dada la excelencia de sus ensayos divulgativos, ha acabado siendo considerado por los no biólogos como el teórico evolucionista más destacado. Por el contrario, los biólogos evolucionistas con quienes he hablado de su obra tienden a verle como un hombre cuyas ideas son tan confusas que apenas merece la pena preocuparse por ellas [...]. Todo esto carecería de importancia si no fuera porque está dando a los no biólogos una imagen en gran medida falsa del estado de la biología evolutiva’.

Gould, seguramente sabiendo que sus días se acababan, publicó hace sólo un par de meses The Structure of Evolutionary Theory, un libro de 1.433 páginas que formaliza -ya con carácter definitivo, por desgracia- su revisión de la teoría de Darwin. Mal que le pese a Maynard Smith, es probable que la evolución haya entrado con ello, de una vez por todas, en el siglo XXI.

Viernes 24 de mayo de 2002

Falleció ayer a los 60 años Stephen Jay Gould.
Ayudó a revalorizar la paleontología

NUEVA YORK (The New York Times). – Stephen Jay Gould, el teórico de la Universidad de Harvard cuyas investigaciones, conferencias y prolífica producción científica ayudaron a revalorizar la paleontología, murió ayer en su casa de Manhattan. Tenía 60 años.

De acuerdo con su esposa, Rhonda Roland Shearer, el deceso se debió a un adenocarcinoma de pulmón. Uno de los biólogos evolucionistas más influyentes del siglo XX y quizás el más conocido desde Charles Darwin, el doctor Gould desencadenó numerosos debates, forzando a los científicos a repensar ideas enraizadas acerca de los patrones y procesos de la evolución.

Gould alcanzó una fama sin precedente entre los biólogos evolucionistas modernos y se transformó en parte de la iconografía popular cuando fue retratado en un dibujo animado de la serie Los Simpsons. Las renovaciones de su loft del barrio del SoHo, en Manhattan, fueron retratadas en un notable artículo de The Architectural Digest.

Famoso tanto por su brillantez como por su arrogancia, Gould era objeto de admiración y envidia, reverenciado y criticado a la vez por sus colegas. Fuera de la academia, era adorado casi universalmente. En su columna de la Revista de Historia Natural, empleaba una voz que combinaba el tono de un profesor de Harvard con el del hombre común amante del béisbol. Escribió numerosos libros, entre ellos, El pulgar del panda .

Genio controvertido

El doctor Gould nació en 1941, en Queens. Era hijo de un taquigrafista y una artista, y dio sus primeros pasos hacia la paleontología a los cinco años, cuando visitó con su padre el Museo Americano de Historia Natural.

“Soñé con convertirme en paleontólogo desde que me asombró y me asustó un esqueleto de Tyrannosaurus”, escribió alguna vez. Estudió geología en el Antioch College, de Ohio, y en 1967 recibió un doctorado en paleontología de la Universidad de Columbia. Junto con el doctor Niles Eldredge, propuso la teoría de que hay largos períodos -a veces de millones de años- en los que las especies cambian muy poco o nada. Intermitentemente, surgen nuevas especies y hay un cambio revolucionario en escalas de tiempo geológicas. Esto determinaría cambios rápidos sobre un fondo de equilibrio en la cadena evolutiva. Treinta años más tarde, los paleontólogos aún discuten acerca de qué tan frecuentemente el registro fósil muestra un patrón con estas oscilaciones y por qué. Algunos opinan que “Gould les dio a los biólogos una nueva manera de ver los organismos que estudian”. Sin embargo, otros tienden a considerar que “sus ideas son tan confusas que no es necesario tomarlas en serio”.

Carol Kaesuk Yoon

geologia

Geología

Definición de Geología: Es un Ciencia histórica que investiga el origen y la evolución de La Tierra.

La Tierra tiene un radio de 6371 Kms. y se le atribuye una edad de 4500 millones de años (m.a). Se cree que la primera corteza sólida se formó hace 4100 a 4200 m.a. según indicaron los datos procedentes de la datación de circones estraídos de muestras tomadas en el Monte Narryer, en Australia occidental, pero esta primera fase sólida, no es la que actualmente se conoce.

El estudio geológico, puede comprender 3 etapas:

a) Descriptiva: Cómo son los fenómenos geológicos, relación entre ellos y selección de los mismos.

b) Comprensión: Consiste en relacionar los objetos descritos y si los hechos pueden reproducirse o no en el laboratorio.

c) Explicación: Explicación de los hechos, establecer leyes físicas o matemáticas y finalmente hipótesis.

Se trata de una ciencia que utiliza la física, matemáticas, química, biología, etcétera. Es inductiva, es decir, con los hechos se llega a una hipótesis.

Problemas que se plantean

· No puede acceder a todo el volumen de la Tierra, solamente se puede estudiar la parte más externa de la Tierra.

· A través del método inductivo no se pueden afirmar taxativamente las hipótesis. Los estudios sobre objetos son muy variables, por ello hay que aplicar métodos estadísticos.

· Las hipótesis van a tener un grado de incertidumbre variable. Por ejemplo, para el caso de la cristalografía, las hipótesis son más firmes.

· La medida del tiempo es importante y la unidad utilizada es el millón de años, debido a que los procesos geológicos son muy lentos. Al millón de años se denomina cron (cr ó m.a.).

· Los períodos a los que pertenecen los terrenos se miden a través de la correlación estratigráfica, datación absoluta o datación radiactiva.

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Correlación estratigráfica:

El objetivo de este método es establecer y situar de forma absoluta el terreno dentro de la escala del tiempo geológico. El principio de superposición de los estratos, establece que un sustrato situado encima de otro es más moderno que éste. Por procesos internos de la dinámica terrestre, los estratos pueden variar en posición e invertirse las series, de forma que los más modernos aparecen por debajo de los más antiguos. Para saber cual es el techo de un estrato resultan útiles varias estructuras, como pistas, huellas, ripplemarks, etc.

Estas estructuras se excavan originalmente en la cara superior de un estrato; si aparecen en relieve, estamos en la cara inferior del estrato superpuesto, pudiendo deducir así, la posición orioriginale éste.

Los fósiles también resultan útiles, ya que su posición normal, estadísticamente, es aquella en la que la concavidad está orientada hacia abajo.

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Otro problema en estratigrafía es la correlación de series alejadas en el espacio, es decir, determinar si dos o más estratos de la misma región o de otros son contemporáneos. Para ello los criterios a seguir son de tres tipos:

a. Físicos, basados en los caracteres petrológicos de la serie, composición de la roca, minerales …

b. Paleontológicos, basados en fósiles característicos o fósiles-guía. Los estratos con fósiles característicos serán contemporáneos, por ejemplo: una arenisca y una caliza de zonas diferentes que contuvieran fósiles-guía iguales serían de la misma edad.

Los grandes grupos zoológicos señalan correlativamente periodos geológicos amplios, por ejemplo: los trilobites marcan el Cámbrico, los graptolitos, el Ordovícico y Silúrico, los rumiantes, el Eoceno.

c. Radioactivos. Las rocas volcánicas son ricas en minerales radioactivos que se desintegran siguiendo las leyes normales de la radioactividad, transformándose en isótopos. La velocidad de desintegración necesaria para que un elemento llegue a convertirse en otro es constante: analizando la proporción del elementos originario, respecto del originado, podemos saber dentro de unos límites, el tiempo transcurrido desde su formación. Por ejemplo, si en una serie encontramos intercalados materiales eruptivos, analizando estos, podemos deducir su edad absoluta y situarlos en una serie geológica.

Los elementos más utilizados son:

Isótopo Desintegración Producto Final Período (T) años H
U23892 8α, 6β U20682 4,51 · 109 1,54 · 10-10
U23592 7α, 4β U20782 0,71 · 109 0,970 · 10-9
Th23290 6α, 4β Pb20882 13,9 · 109 4,99 · 10-11
Rb8737 β Sr8738 4,6 · 1010 1,39 · 10-11
K4019 β Ca4020 1,31 · 109 0,56 · 10-10
K4019 γ Ar4018 1,31 · 109 0,56 · 10-10
C146 β N147 5750

En el proceso de transformación se emiten partículas:

· alfa (α). Corresponde a un átomo de Helio, He42. La transformación que implica la emisión de una partícula alfa, da lugar a un elemento que posee una masa atómica distinta, disminuida en 4 unidades de una masa con respecto al elemento inicial, y con número atómico disminuido en 2 unidades.

Una radiación alfa es poco penetrante y puede ser interceptada por una lámina delgada de papel o de mica.

· beta (β). Son electrones y la transformación no lleva asociada pérdida de masa. La radiación que originan es muy penetrante y sólo puede ser interceptada por una lámina de plomo de más de 1 mm. de grosor.

· gamma (γ). Son fotones y no implica modificación de la masa en la transformación. Son radiaciones electromagnéticas de alta energía emitidas por el núcleo de un átomo excitado. Se trata de radiaciones muy penetrantes capaces de atravesar una lámina de plomo de 20mm. de grosor.

Tenemos que la velocidad de desintegración, es un factor independiente de las condiciones físicas y químicas, tales como la presión, temperatura. La radiación radioactiva sigue una ley constante: “la cantidad transformada (Dn) de un elemento radioactivo en un pequeño espacio de tiempo (dt) es proporcional a la cantidad de dicho elemento (N)”.

Esta proporcionalidad se establece a partir de un factor constante, la constante de desintegración (λ), variable en función de cada elemento radioactivo. Así tenemos que:

Dn = -λ N dt

La integral entre el tiempo cero (t0) y el actual (t) de la ecuación anterior, nos da el número de átomos que había al principio del proceso, es decir:

N = N0 eλt

donde: N0 es el número orginal de átomos; y N, es el número de átomos sin transformar en el tiempo t.

Para que un elemento pierda la mitad del número de átomos inicial, es necesario un tiempo T:

N0/2 = N0 eλt
1/2 = eλ t ; 1/2 = 1/eλt
λ T = Ln 2 = 0.6931
T = 0.6931 / λ

Tenemos que T, es el período de semidesintegación del elemento radioactivo:

geologia3

mientras que el tiempo en el que se originan los N0 átomos radiogénicos viene determinado por la ecuación:

t = 1 / λ Ln (1 + Nh / N)

donde: N, es el número de átomos que quedan sin transformar; Nh, es el número de átomos transformados y λ es la constante de desintegración.

Este método presenta una serie de limitaciones:

a. No deben haberse producido ni pérdidas ni ganancias del elemento padre o del elemento hijo.

b. Los valores de λ y T, deben conocerse con exactitud.

c. El mineral o la roca utilizada en la datación debe haberse formado en un intervalo relativamente corto con respecto a su edad.

Historia

· La Geología, es una ciencia que se forma tardíamente, no apareciendo como tal hasta finales del siglo XVIII.

· La Geología no adquiera importancia en la Antigüedad. Podemos resumir brevemente los principales conocimientos o teorías logrados en la época grecorromana:

- Las variaciones en la línea de costa, las colmataciones y la erosión.
- Los fósiles.
- La herencia terminológica.
- Los ríos subterráneos, las galerías, el problema de los manantiales.
- Los terremotos y los volcanes.
- Las teorías genéticas, los diluvios; los textos bíblicos.

Los autores más significativos serían Aristóteles, con su tratado llamado Los Meteoros, y sobre todo Plinio, con su Historia Natural, que estaría vigente hasta finales del siglo XVIII.

· Durante la Edad Media, los avances e investigaciones que se producen se basan principalmente en los trabajos griegos, especialmente, sobre los de Aristóteles, sin embargo resaltan nombres como Alberto Magno, Avicena o Jean Buridan. Ellenberger, define a este período como un período donde la Geología, sigue siendo abstracta, pero que cuando se interesa por los hechos, lo hace de forma lúcida y abstracta.

· El Renacimiento, es una época donde se produce un interés especial por los fósiles, con la elaboración de teorías acerca de su formación. Es en este período cuando crean los museos, entendidos como centros abierto al público, se trata de avanzar en los conocimientos alcanzados por los grecolatinos. Destacan algunos nombres como Palissy y Gesner (paleontología), Agricola (simplemente por su interés en la explotación minera) entre otros. Pero no podemos hablar de un ciencia geológica aún en el siglo XVI.

· En el siglo XVII, se produce un gran adelanto en el campo de la cristalografía y la mineralogía con Steno, que enuncia la ley de los ángulos diedros. Steno también trata el asunto de los fósiles entre otras materias, recogidos en su gran obra El Prodomus. Se puede decir, que, en líneas generales, Steno es quien pone las bases de lo que sería la ciencia geológica.

· En el siglo XVIII, se produce un gran avance con Hany en el campo de la cristalografía. Mientras, Hutton elabora sus teorías en campo de la Petrología Endógena, relativas al granito y al basalto.

· En el siglo XIX, se potencia la Paleontología, Tectónica y la experimentación en laboratorio.

· A finales del siglo XIX y principios del XX, se crean nuevas técnicas aplicadas a la Geología.

· Ya en los años 60, se enuncia la Teoría General de la Tectónica de Placas.

fuente:

http://www.paleontologia.co.uk/paleopag/sections_frame.php?area=gbas

Falacias en la Columna Geologica Evolucionista

Falacias en la Columna Geologica Evolucionista

Autor: Lic. Dawlin A. Ureña 
(El Lic. Ureña es Pastor, y miembro de la Asociación Científica 
CRS - Creation Research Society)
Cuando usted asiste a la escuela, el maestro de ciencia, al referirse a la factualidad de la evolución y a las “abundantes evidencias” de que la misma ha ocurrido, se refiere a la famosa “Columna Geológica”. ¿A qué se refiere esta “Columna Geológica” que tanto usan los evolucionistas para determinar la edad de los fósiles?

Pero antes de referirnos a tan interesante tema, debemos proporcionar un poco de información para que nuestros lectores están mejor orientados al respecto.

Cuando un evolucionista encuentra un fósil, éste se dirige a una tabla o a una columna geológica y basándose en la capa geologica donde este fosil fue encontrado, el evolucionista “establece” la edad de dicho fósil.

Usted entonces se preguntará…

¿De donde salio la informacion para establecer esta tabla o “Columna geologica”?

Pues expliquemos:

Sistema estándar de la Geología Histórica

La Geología Histórica cuenta con un credo básico, y al leerlo, usted sabrá a qué nos referimos cuando hablamos de Geología Histórica: “El presente es la clave del pasado”. Este credo supone que todos los sistemas observables, tanto vivos como no vivos, se pueden explicar, en lo relacionado con su origen y desarrollo, en términos basados en leyes puramente naturales y con procesos operando a ritmos modernos, sin que en el pasado hayan cambiado o variado sustancialmente.

Aplicando la suposición de que el presente proporciona la clave sobre el pasado al área geológica, podríamos deducir que todas las montañas de la tierra, los ríos, los gigantescos depósitos estratigráficos, o en pocas palabras, todas las características de la corteza y superficie terrestres, se pueden explicar como resultado de procesos lentos de sedimentación, erosión, contracción, radiactividad, y otras aciones de procesos naturales, todas funcionando a través de épocas casi infinitas de tiempo.

Basándose en esta suposición y su aplicación a los fenómenos, el establecimiento científico, en su gran mayoría evolucionista, considera que usar procesos o eventos “no-naturales”, tales como el Diluvio de Noé o la Creación de Génesis, es totalmente “falto de rigor científico”.

Pero:

¿Es nueva la idea de que los procesos geológicos y biológicos son fruto de eras infinitas de tiempo?

¡Por supuesto que no! Hace siglos que pueblos paganos de la antigüedad se encontraban enfrascados en una guerra entre aquellos que sostenían que la tierra había experimentado cambios lentos y paulatinos a través de los milenios, y otros que sostenían que todo había sucedido de acuerdo a la creación especial enseñada en la Biblia. Ya para los tiempos de la Antigua Grecia, cuando Aristóteles y Platón florecían, el debate se encontraba al rojo vivo. Para enterarse de más sobre el debate sostenido en aquellos tiempos, y para aquellos que saben Inglés, recomiendo el libro “After the Flood”(Después del Diluvio), de Bill Cooper. New Wine Press. England.

Uno de los grandes científicos de la Geología de la antigüedad, Steno, padre de la Estratigrafía, y Woodward, padre de la Paleontología, ambos Cristianos, además de otros geólogos y paleontólogos del Siglo XVIII escribieron ampliamente acerca del orígen de los cambio estratigráficos ocurridos, en parte debido al Diluvio. Toda esta explicación siempre dentro del marco bíblico, gracias a la disposición de las Biblias al público general, que hasta ese momento había sido herméticamente controlada por la Iglesia Católica. Fue gracias a las contribuciones de estos científicos precursores cristianos grandes cambios ocurrieron con respecto a lo que se creía, y a lo que en realidad enseñaba la Biblia. Lo sostenido por la Biblia se tendrá a considerar totalmente carente de bases científicas, razón por la que científicos cristianos se dieron a la tarea de traer luz al respecto, pero al pasar el tiempo, las ideas del Gradualismo han tomado auge y en el momento histórico en que vivimos, tienen preponderancia sobre las ideas creacionistas.

Reavivamento del ideal pagano

Las ideas paganas de la transformación gradual, de vida simple a más complicada, de materia inerte a materia viva, revivieron, pero ahora usando un atuendo moderno. Los dos responsables principales de este reavivamento fueron Sir Charles Lyell (Padre del Uniformitarianismo), y Charles Darwin. Pues el resto de la historia ya es ampliamente conocido: hoy día casi todo el mundo intelectual ha retomado la posición antigua pagana basada en creencias panteístas, evolucionistas, y evolucionismo uniformitarianismo.

¿En qué consiste la Escala o Columna Geológica?

Esta escala supuestamente representa el “estándar geológico”, para reconocer la edad de las distintas rocas y fósiles que ahora se encuentran en la corteza terrestre. La Escala Geológica está construida alrededor de cuatro presuntas “eras” en orden ascendente: Proterozoico, Paleozoico, Mesozoico y Cenozoico, las que a su vez se encuentran sub-divididas en otros doce “períodos” y estos a su vez subdivididos en “épocas”. (Para una presentación maestra del sistema erróneo y extremadamente especulativo usado para la formación de esta Columna Geológica, y para aquellos con cierto entrenamiento en ciencia, y que hablen Inglés, recomendamos el libro Young Earth, del Dr. en Geología John Morris.)

¿Cómo se clasifican los fósiles en esta escala evolucionista?

Los organismos de una célula “primitivos” se supone que hayan evolucionado de el Precambriano y que toda la familia (Phyla) de animales evolucionó en el período Cámbrico, incluso los vertebrados. La era Mesozoica fue la era de los grandes reptiles, con aves y mamíferos proliferándose en el Período Terciario. Esta escala especula que el hombre evolucionó en la época del Pleistoceno del Período Cuaternario, o posiblemente en la época Pleistocena del próximo Terciario.

Columna Geológica

Era

Período Rango de edad (Ma)
CENOZOICO Quaternario 2 – 0
Terciario 66 – 2
MESOZOICO Cretaceous 144 – 66
Jurásico 208 – 144
Tri�sico 245 – 208
PALAEOZOICO
TARDÍO
Permian 286 – 245
Carboniferous 360 – 286
Devonian 408 – 360
PALAEOZOIC
TEMPRANO
Silurian 438 – 408
Ordovician 495 – 438
Cambrian 545 – 495
PROTEROZOICO Precámbrico 2500 – 545
ARCHAEAN 3800 – 2500
PRE-ARCHAEAN No existen récords en las rocas 3800 – 4600

Ver Tabla en mayores detalles

Todas estas “épocas geológicas” fueron organizadas en detalle considerable mucho tiempo antes del descubrimiento de la radiactividad, así que cuando un profesor le interponga el argumento falaz de que tales escalas fueron elaboradas usando los procesos, ¡también defectuosos!, de los métodos radiactivos, hágale saber que está errado. De hecho, el sistema casi completo fue elaborado inclusive antes de que muchos de los fósiles que la misma escala contiene fueran descubiertos! Así como lo escucha!

Estos científicos simplemente asumieron, y tristemente debo informarles que entre ellos había científicos cristianos, que jerarquías de vida animal debieron moverse siempre de simple a complejo, por ejemplo, de ameba a hombre, y que siempre ésta sería la regla.

Como consecuencia, los datos de morfología y embriología comparativas, especialmente usando teorías que ahora se han probado vergonzosamente defectuosas y hasta fruto del dolo causado por el celo científico y la falta de integridad de algunos de los participantes, como la ahora desacreditada “Teoría de la Recapitulación” de Haeckel, fueron usados para determinar la secuencia en la que los fósiles debían ser colocados, aun antes de que estos fósiles fueran encontrados en las rocas.

En resumen, la popular y ampliamente usada “Columna Geológica” o “Escala de Tiempo” es esencialmente una construcción artificial y altamente especulativa basada principalmente en la suposición de que las complejidades relativas de las morfologías (la forma y estructura de un organismo o alguna de sus partes) de animales y de la asumida recapitulación evolutiva en el crecimiento de los embriones animales debe ser observada en los restos fosilizados de organismos representando las eras geológicas avanzadas en la historia de la tierra.

ALGUNAS RESEÑAS HISTÓRICAS ACERCA DE LA GEOLOGÍA

ALGUNAS RESEÑAS HISTÓRICAS ACERCA DE LA GEOLOGÍA

DESCARGAR ( resenas.doc )

La naturaleza de nuestro planeta (sus materiales y procesos) ha sido objeto de estudio durante siglos. Los escritos sobre temas como los fósiles, las gemas, los terremotos y los volcanes se remontan a los griegos, hace mas de 2.300 años.

Sin duda, el filósofo griego mas influyente fue Aristóteles, pero, por desgracia, sus explicaciones sobre la naturaleza del mundo no se basaron en observaciones y experimentos sagaces. Antes bien, fueron opiniones arbitrarias, y, aunque ésta pudieran ser adecuadas para su época, por desgracia se las siguió aceptando durante muchos siglos (aún a lo largo de toda la Edad Media), impidiendo así la elaboración de explicaciones mas racionales. 

A mediados del siglo XVI, James Ussher, arzobispo anglicano de Armagh, primado de Irlanda, publicó un importante trabajo que tuvo influencias inmediatas y profundas. Reputado estudioso de la Biblia, Ussher construyó una cronología de la historia humana y de la Tierra en la que determinó que la Tierra tenía solo unos pocos millares de años, ya que había sido creada en el 4.004 a.C. El tratado de Ussher consiguió aceptación generalizada entre los líderes científicos y religiosos de Europa, y su cronología acabó figurando impresa en los márgenes de la misma Biblia.
Catastrofismo

Durante los siglos XVII y XVIII la doctrina del catastrofismo influyó con gran fuerza en el pensamiento sobre la dinámica de la Tierra. Dicho brevemente, los catastrofistas creían que los paisajes de la Tierra habían sido formados inicialmente por grandes catástrofes. Por ejemplo, las montañas o los cañones, cuya formación hoy sabemos que requiere mucho tiempo, se explicaban como si fueran el resultado de desastres súbitos y, a menudo, a escala planetaria, producidos por causas desconocidas que ya no actúan. Esta filosofía era un intento por encajar la velocidad de los procesos terrestres con las ideas entonces reinantes sobre la antigüedad de la Tierra.

La relación entre el catastrofismo y la edad de la Tierra se puede resumir como sigue: Que la Tierra había sufrido grandes y extraordinarios cambios durante su oscuro pasado era claramente evidente para cualquier ojo inquisitivo; pero, concentrar esos cambios en unos pocos y breves milenios precisaba una filosofía hecha a medida, una filosofía cuya base era el cambio súbito y violento*.
Uniformismo y nacimiento de la Geología moderna
Los años finales del siglo XVII suelen considerarse como el comienzo de la geología moderna, pues fue durante esta época cuando James Hutton, físico y terrateniente escocés, publico su Theory of the Earth (Teoría de la Tierra). En su trabajo, Hutton estableció un principio que acabó por conocerse como la doctrina del uniformismo. El uniformismo establece simplemente que las leyes físicas, químicas y biológicas que actúan hoy, lo han hecho también en el pasado geológico. Esto significa que las fuerzas y los procesos que en la actualidad observamos que dan forma a nuestro planeta, actuaron también en el pasado. Por tanto, para comprender las rocas antiguas, debemos entender primero los procesos petrogenéticos y sus resultados en la actualidad. Esta idea, que es un principio fundamental de la geología moderna. suele expresarse diciendo que “el presente es la clave del pasado”.

Antes de la Theory of the Earth de Hutton, nadie había demostrado de manera eficaz que los procesos geológicos se producía lo largo de períodos extremadamente largos. Sin embargo, Hutton sostuvo con persuasión que fuerzas que parecen pequeñas producen, a lo largo de lapsos prolongados de tiempo, efectos exactamente igual de grandes que los derivados de acontecimientos catastróficos súbitos. A diferencia de sus predecesores, Hutton citó con sumo cuidado observaciones verificables para apoyar sus ideas. Por ejemplo, cuando sostenía que las montañas eran esculpidas y, en última instancia, destruidas por la meteorización y la acción de las aguas superficiales, y que sus restos eran llevados a los océanos por procesos observables, Hutton dice: “Tenemos una cadena de hechos que demuestran claramente (…) que los materiales de las montañas destruidas han viajado a través de los ríos”; y además: “No hay un solo paso en toda esta sucesión de acontecimientos (…) que no se perciba de verdad”. Este pensamiento suyo lo resume planteando una pregunta y proporcionando inmediatamente la respuesta siguientes: “¿Que mas podemos necesitar ? ¡Nada, salvo tiempo! “.

El estilo literario de Hutton era pesado y difícil, de manera que su obra no se entendía con facilidad y no se leyó demasiado. Sin embargo, eso empezó a cambiar en 1802, cuando el amigo y colega de Hutton, John Playfair, publicó Illustrations of the Huttonian Theory (Ilustraciones de la teoíia de Hutton), un volúmen en el que presentaba las ideas de Hutton de una forma mucho mas clara y atractiva.

El siguiente pasaje de la obra de Playfair, que es una exposición nueva del principio básico de Hutton, ilustra este estilo: Entre todas las revoluciones del Globo, la economía de la naturaleza se ha mantenido uniforme y sus leyes son lo único que ha resistido al movimiento general. Los ríos y las rocas, los mares y los continentes han cambiado en todas sus partes; pero las leyes que dirigen esos cambios y las reglas a las que están sujetas, se han mantenido invariablemente idénticas.

Pero, y aunque el libro de Playfair dio ímpetu a las ideas de Hutton y ayudó a la causa de la geología moderna, es al geólogo inglés Sir Charles Lyell (Figura 1.1) al que se Ie reconoce el mérito de haber divulgado los principios básicos de la geología moderna. Entre 1830 y 1872, vieron la luz once ediciones de su gran obra, Principles of Geology (Principios de Geología). Como era costumbre en aquellos días, el libro de Lyell tenía un subtítulo bastante largo que destacaba el tema principal de la obra: Que son un intento de explicar los cambios anteriores de la superficie de la tierra, por referencia a causas que están ahora en funcionamiento.

Lyell fue capaz de demostrar de manera mas convincente que sus predecesores que los procesos geológicos observados hoy podían haber operado en el pasado. De esta manera, aunque la doctrina del uniformismo no tuvo su origen en Lyell, un hecho que el reconoció abiertamente, consiguió su divulgación para la sociedad en general con mucho mas éxito.

En nuestros días, los principios básicos del uniformismo son tan viables como en época de Lyell. De hecho, nos damos cuenta con mas fuerza que nunca de que el presente nos permite una percepción del pasado y que las leyes físicas, químicas y biológicas que gobiernan los procesos geológicos se mantienen invariables a lo largo del tiempo. Sin embargo, también entendemos que esta doctrina no debería tomarse demasiado al pie de la letra. Cuando se dice que en el pasado los procesos geológicos fueron los mismos que los que operan en la actualidad, no se pretende sugerir que tuvieran siempre la misma importancia relativa o que actuarán precisamente a la misma velocidad. Aunque han prevalecido los mismos procesos a lo largo del tiempo, es indudable que sus velocidades han variado*.

*Debe destacarse que durante el período inicial de formación de la Tierra, cuando nuestro planeta era muy diferente del actual, actuaban algunos procesos que hoy ya no son operativos.

La aceptación del uniformismo significó la aceptación de una historia muy larga para la Tierra. Aunque los procesos varían en su intensidad, siguen tardando mucho en crear y destruir los principales accidentes geográficos del paisaje.

En lo referente a la naturaleza en continuo cambio de la Tierra a través de grandes períodos de tiempo, James Hutton hizo una afirmación que se convertiría en una cita clásica. En la conclusión de su famoso artículo publicado en 1788 en las Transations of the Royal Society of Edingburgh, afirmó: “Por consiguiente, el resultado de nuestra presente investigación es que no encontramos vestigios de un principio; ni perspectivas de un fin”. 

En síntesis, se puede sostener que la interpretación de los eventos de la historia de la Tierra 
se basa en la doctrina del uniformismo, que asume que la química y física que operan 
hoy día, han operado igual a través de todos los tiempos. Por ej.: la atracción entre dos cuerpos, por causa de la gravedad , ha ocurrido en el pasado igual a como sucede hoy día (el agua de un río ha escurrido siempre desde la montaña hacia el mar); el oxígeno y el hidrógeno se han combinado en el pasado para formar agua, bajo las mismas condiciones que lo hacen hoy día; todas las acciones químicas y físicas y reacciones que ocurren hoy, se han producido igualmente en el pasado bajo las mismas circunstancias que en el presente, produciendo 100 o 150 millones de años atrás, eventos similares a los que hoy observamos. 

http://www.educarchile.cl/autoaprendizaje/tierra/modulo1/clase1/texto/resena.htm

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