René Descartes: “Cogito, ergo sum”

A Descartes se le señala como el padre de la filosofía moderna. Su quehacer filosófico debe ser considerado a la luz del contexto histórico en que Descartes vivió, una época de grandes incertidumbres.

Algunos de los postulados del gran Aristóteles habían sido desmentidos por la experimentación; los sentidos no eran dignos de todo crédito, como se podía deducir de la teoría heliocéntrica de Copérnico (todos tenemos la sensación de que el sol se mueve, pero resulta que somos nosotros los que nos movemos); la Iglesia había condenado injustamente a Galileo, cuando luego se demostró que era ella la que estaba equivocada.

En medio de este panorama tan confuso, Descartes se pregunta si hay algo que el hombre puede saber con certeza, fuera de toda duda. Descartes necesitaba un punto de apoyo para su pensamiento, pero por el momento lo único que tiene a mano es su propia duda.

De repente todo le parece dudoso, incluyendo su propia existencia y la realidad de las cosas a su alrededor. Y es así como llega a la conclusión de que al menos hay algo de lo que podía estar seguro fuera de toda duda y es el hecho de que él duda. Si aún dudara que esté dudando y pensara que podría estar soñando que duda, aún así estaría dudando.

Y para poder dudar se requiere de un ser pensante que dude (yo no puedo dudar que pienso sin pensar). Y para pensar es necesario que yo exista, porque el pensamiento requiere un pensador. De ese proceso de razonamiento surge su famoso aforismo: “Cogito, ergo sum” – “Pienso, luego existo”.

Ahora bien, partiendo de este principio fundamental, ¿cómo puedo alcanzar la certeza de que los otros existen, que el mundo existe y que Dios existe? Descartes emprende esta tarea colosal analizando su propia duda.

Para saber que duda, él debe conocer que carece de certidumbre. Esta carencia de certidumbre presupone el discernimiento de su propia imperfección (si fuese perfecto no carecería de certidumbre).

Pero para discernir que él es imperfecto debe tener primero la noción de perfección, de lo contrario no tendría ningún parámetro de comparación para saber que es imperfecto. Esta clara idea de perfección debe tener una causa, cuyo efecto no puede ser mayor que la causa que lo produjo.

De ahí deduce que sólo un ser perfecto puede causar la idea de perfección; si la idea de perfección es real, su causa debe serlo también. Descartes llega entonces a la conclusión de que Dios es la causa perfecta de la idea de perfección. Su “Cogito, ergo sum” viene a ser la base para su “Cogito, ergo Deus est” (“pienso, luego Dios existe”).

Pero si Dios existe y es un ser perfecto, entonces no es posible que nos engañe y, por lo tanto, el mundo que percibimos a nuestro alrededor debe ser real también.

Ahora bien, aquí se ha producido un cambio importante en la historia del pensamiento. Hasta Descartes la filosofía medieval se había movido de Dios al hombre; con él se mueve del hombre hacia Dios. El conocimiento del “yo” viene a ser la base de su sistema de pensamiento. Por eso se le conoce como el padre del racionalismo moderno.

De este modo, y seguramente sin estar apercibido de ello, Descartes puso el fundamento para el escepticismo radical que vendría luego. Si el conocimiento parte de lo que cada sujeto sabe y puede diferir de lo que otros sujetos “saben”, era cuestión de tiempo para que se cuestionara la objetividad del conocimiento mismo.

Los cristianos, en cambio, partimos de la premisa de que hay un Dios omnisciente del cual derivamos nuestro conocimiento. El es el “Sujeto” que todo lo sabe y desde Su perspectiva nosotros somos los “objetos” que poseemos apenas una parcela de Su saber.

© Por Sugel Michelén. Todo Pensamiento Cautivo. Usted puede reproducir y distribuir este material, siempre que sea sin fines de lucro, sin alterar su contenido y reconociendo su autor y procedencia.

http://www.todopensamientocautivo.com/2010/08/rene-descartes-cogito-ergo-sum/

Ceremonias ateas de más o menos solemnidad

El ateismo, sea a nivel mundial sea a nivel local, se va organizando y con ello también organizando su propio proselitismo

Autor: Alberto Royo Mejía | Fuente: www.religionenlibertad.com vía Catholic.net

Certificado de ImbecilidadVan quedando lejanos los tiempos en los que el ateismo era cosa de unos pocos, pero muy pocos, cosa de élites intelectuales envenenadas por autores como Feuerbach, Freud o Nietzsche pero que no trascendía al común de los mortales, normalmente sin tantas pretensiones intelectuales, los cuales como mucho se consideraban agnósticos por no saber o no querer dar una respuesta al tema de Dios. A lo largo del siglo XX el fenómeno del ateismo ha ido creciendo y, lo que para mi gusto es peor, se ha ido organizando.

Por supuesto todos tienen derecho a organizarse, creyentes y no creyentes, no faltaba más, pero da pena ver organizaciones con fines tan poco útiles para el ser humano. Porque, respetando la libertad de conciencia de cada uno, suscribo sin ambages lo que decía años atrás el buen Cardenal De Lubac en su “Drama del humanismo ateo”: “No es verdad que el hombre… no pueda organizar la tierra sin Dios. Lo cierto es que sin Dios no puede, en fin de cuentas, más que organizarla contra el hombre; el humanismo que excluye a Dios es un humanismo antihumano”.

Pero dejando las consideraciones teóricas -por otro lado de gran importancia si lo que cuenta de verdad es el bien del ser humano, su felicidad y la respuesta a los interrogantes de su corazón- vuelvo a la constatación de cómo el ateismo, sea a nivel mundial sea a nivel local, se va organizando y con ello también organizando su propio proselitismo. Desde cosas tan puntuales pero significativas como los autobuses ateos, a los cuales parece que salió el tiro por la culata, hasta otras iniciativas de mayor calado como asociaciones, foros, fundaciones, etc., las cuales se hacen cada vez más activas en política para ir cambiando poco a poco algunos aspectos poco seculares de la cultura occidental (con el Islam no se atreven, por si salen escaldados).

En Estados Unidos, un país de profunda religiosidad, son especialmente activos, presionando todo lo que pueden a través de la vía jurídica para eliminar cosas como el día nacional de la oración, el “In God we trust” y cosas similares. En Inglaterra están promoviendo la creación de escuelas públicas laicas, sin ningún tipo de clase de religión, lo cual el nuevo gobierno británico ha dicho que va a estudiar con detenimiento. En España, personajes que antaño fueron católicos fervientes, se han convertido en teóricos del laicismo ateo e influyen no poco en la cultura nuestra actual.

Todas estas constataciones no dejan de tener su parte triste, pero ésta es superada ampliamente por la esperanza cristiana, que nos ayuda a no desanimarnos ante las dificultades, convencidos de la necesidad que el hombre tiene de Dios.

Pero el tema del artículo es menos profundo, pues estamos en verano, hace calor y es más fácil leer algo ligero. El ateismo de hoy en día tiene también una parte ritual que se está convirtiendo hasta en folklórica. La primera muestra la tenemos en una curiosa ceremonia sobre la que he leído nada menos que en FOXNews, por lo que no es algo inventado. Se trata del director jurídico de la asociación de ateos americanos, Edwin Kagin, el cual es famoso en aquellas tierras por sus escritos y por la organización anual de campamentos ateos para jóvenes, gran apóstol del ateismo americano.

El buen señor ahora ha tenido la ocurrencia de hacer una ceremonia pública de “desbautismo”, para simbolizar los que no quieren estar bautizados, y lo ha hecho nada menos que con un secador de pelo, secándole a la gente la cabeza para significar el quitar las aguas del bautismo. Para ello se ha vestido con una túnica monacal y ha dicho fórmulas imitando el latín, que por supuesto no conoce. De traca. Obviamente lo ha hecho para llamar la atención de los medios de comunicación, pero no deja de llamar la atención la celebración de una ceremonia tan peregrina y el hecho que, si no tiene reminiscencias religiosas, no es ceremonia. Y como se suele cumplir aquello de “en casa de herrero cuchillo de palo”, el hijo de este señor se hizo ya hace unos años cristiano evangélico y ahora es ministro de una iglesia, para mayor disgusto de su padre.

En España todavía no las tenemos, gracias a Dios. Las que empezamos a tener aquí y allá son las de “bautismos” laicos. Han sido pocas y tan ridículas que difícilmente cuajarán entre la gente, sobre todo si hay que pagar, pero no faltan algunos profundamente ideologizados que con ello creen poner una pica en Flandes cuando en realidad pierden el tiempo.

¿Se acabará publicando un sacramentario ateo? ¿Se creará alguna cátedra de “liturgia” atea en la universidad Carlos III o en otras? ¿Se nombrará un maestro de ceremonias ateo en cada ayuntamiento? Quién sabe, el tiempo lo dirá. La capacidad de asombro de muchos, entre los que me encuentro, cada vez va disminuyendo. Una vez más no es algo nuevo, ya decía Don Quijote aquello de “cosas veredes, amigo Sancho…”

visto en http://vivificar.blogspot.com/2010/08/ceremonias-ateas-de-mas-o-menos.html

El Universo

El Universo
Publicado por Malena el 20 de Agosto de 2010

A medida que los cosmólogos van descubriendo los misterios del universo, cómo se formaron las galaxias, las estrellas y los planetas, qué fuerzas lo sostienen, curiosamente se puede constatar que esas eran las mismas respuestas intuitivas de las mentes humanas desde la antigüedad.

Aunque existen aún muchas incógnitas, sobre si hubo realmente un origen, si siempre existió, qué fuerzas participaron, o de dónde proviene la inteligencia de la naturaleza; los científicos coinciden en que nuestro Universo se inició con el big bang, o gran explosión, hace aproximadamente 13.700 millones de años; y desde ese momento se ha estado expandiendo, enfriando y modificando.

Por alguna razón aún desconocida, la materia dominó sobre la antimateria y fue creada la materia oscura, elemento que no se ha podido identificar y que se supone es el que mantiene unidas a todas las estructuras del Universo.

En el Universo todo es energía y la energía oscura, es la fuerza misteriosa que repele en lugar de atraer, y la que provoca la aceleración de la expansión cósmica que según la lógica debería ir frenándose, continuar indefinidamente expandiéndose o retraerse nuevamente hacia su origen.

El Universo es tan grande que resulta difícil imaginarlo, pero el avance de la tecnología ha permitido ver más allá de nuestra galaxia y hasta el nacimiento de otras galaxias, miles de millones de años atrás en el tiempo.

La historia de nuestro universo ha evolucionado de la simplicidad a la complejidad que podemos observar en la actualidad, siguiendo las leyes básicas de la física.

Pero el origen del universo, propiamente dicho, todavía sigue siendo un misterio; y sólo se pueden hacer conjeturas, como la noción de multiverso, según la cual el universo estaría compuesto de infinitos universos sin relación entre si.

Las hipótesis sobre el origen del Universo que se arriesgan son:
1) Antes de nuestro Universo no había nada y todo lo que existe comenzó con una gran explosión.
2) El espacio y el tiempo se inició a partir de una singularidad, estado que describe la teoría cuántica de la gravedad.
3) Nuestro universo y otros universos surgieron de un espacio eterno.
4) El Universo es cíclico, un eterno ciclo de expansión, colapsa y luego vuelve a expandirse.

Los instrumentos actuales nos permiten explorar hasta hace unos pocos miles de millones de años, después de la gran explosión inicial y los nuevos telescopios permitirán ver el nacimiento de las primeras estrellas y galaxias.

La mayor parte del Universo está formado por energía oscura y materia oscura que se sabe que existen pero que aún no se han podido detectar; y la materia que conocemos sólo representa una pequeña fracción del todo.

Los experimentos realizados en los aceleradores de partículas han logrado recrear las condiciones de los primeros microsegundos del principio del universo, y creen que la sopa primitiva de quarks, es el lugar de nacimiento de la materia oscura.

Lo más asombroso es que el patrón detectado en el cielo del fondo cósmico de microondas (según aparece en la imagen más arriba), es la misma a escala gigantesca de un mundo subatómico.

La radiación del fondo cósmico de microondas es la imagen del universo cuando apenas tenía 380.000 años, una esfera con pequeñas variaciones producidas por las distintas intensidades de la radiación.

La teoría de cuerdas, predice la existencia de otras dimensiones espacio temporales y de otros universos y la gran explosión pudo haber sido el choque de dos universos.

La combinación de la teoría de las cuerdas y la noción de inflación da como resultado la idea de multiverso, o sea, infinitos universos, cada uno con sus propias leyes físicas.

La cosmología actual nos muestra cada vez más lo insignificante que somos en relación a la grandiosidad del Universo.

Sin embargo, el hecho de que podamos entender cosas tan complejas, nos revela que la relación de tamaño no es lo importante, sino la capacidad de nuestra inteligencia.

Porque estamos hechos del mismo material de las estrellas y nuestro cuerpo nos enseña que una sola célula que no cumple su función puede llegar a destruirlo.

Como todas las cosas, nosotros también estamos construidos por átomos y cada átomo es un universo, porque así como existe un macro cosmos también existe un micro cosmos.

Fuente: “Investigación y Ciencia”, edición española de Scientific American, Noviembre 2009.

“¿Cuál es el significado de la vida?”

“¿Cuál es el significado de la vida?”

Respuesta: ¿Cuál es el significado de la vida? ¿Cómo puedo encontrar propósito, realización y satisfacción en la vida? ¿Tendré el potencial para lograr algo de importancia duradera? Mucha gente nunca se ha detenido a considerar cuál es el significado de la vida. Años más tarde, miran hacia atrás y se preguntan por qué sus relaciones se han desmoronado y por qué se sienten tan vacíos, aún cuando pudieron haber conseguido lo que emprendieron. A un jugador de béisbol que figuraba en el paseo de la fama del béisbol se le preguntó, qué le hubiera gustado que le dijeran al principio, cuando empezó a jugar el béisbol. El replicó, “Deseo que alguien me hubiera dicho que cuando alcanzara la cumbre, no encontraría nada ahí”. Muchas metas revelan su vacío solamente después de que se han desperdiciado años en su búsqueda.

En nuestra sociedad humanística, la gente persigue muchos propósitos, pensando que en ellos van a encontrar significado. Algunas de estas búsquedas incluyen: éxito en los negocios, riquezas, buenas relaciones, sexo, entretenimiento, hacer el bien a otros, etc. La gente ha testificado que mientras alcanzan sus metas de riquezas, relaciones y placer, todavía hay un profundo vacío interior – un sentimiento de un vacío que nada parece llenarlo.

El autor del bíblico libro del Eclesiastés expone este sentimiento cuando dice, “¡Vanidad de vanidades! ¡Vanidad de vanidades! ¡Todo es vanidad!”. Este autor tenía riquezas más allá de la medida, sabiduría más que cualquier hombre de su tiempo o del nuestro, mujeres por cientos, palacios y jardines que eran la envidia de los reinos, la mejor comida y el mejor y vino, y poseía cada forma de entretenimiento disponible. Hasta cierto punto, dijo que cualquier cosa que deseaba su corazón, el la buscaba. Y todavía, resumía diciendo, “la vida debajo del sol” (la vida es vivida como que esta fuera todo lo que podemos ver con nuestros ojos y experimentar con nuestros sentidos) ¡es vanidad! ¿Por qué hay tal vacío? Porque Dios nos creó para algo más allá de lo que podemos experimentar en el aquí-y-ahora. Salomón dijo de Dios, “El también ha puesto la eternidad en los corazones de los hombres…”. Estamos conscientes de que, en nuestros corazones, este “aquí-y-ahora” no es todo lo que hay.

En Génesis, el primer libro de la Biblia, encontramos que Dios creó a la humanidad a Su imagen (Génesis 1:26). Esto significa que somos mas como Dios que como cualquier otro (cualquier otra forma de vida). También encontramos que antes de que la humanidad cayera en pecado y la maldición cayera sobre la tierra, las siguientes cosas fueron verdad: (1) Dios hizo al hombre una criatura social (Génesis 2:18-25); (2) Dios dio al hombre trabajo (Génesis 2:15); (3) Dios tuvo compañerismo con el hombre (Génesis 3:8): y (4) Dios dio al hombre dominio sobre la tierra (Génesis 1:26). ¿Cuál es la importancia de estos puntos? Yo creo que por cada uno de estos, Dios intentó añadir a nuestro cumplimiento satisfacción en la vida, pero todo esto (especialmente el compañerismo del hombre con Dios) fue perjudicado por la caída del hombre en pecado y la maldición resultante sobre la tierra (Génesis 3).

En Apocalipsis, el último libro de la Biblia, al final de muchos otros eventos del fin de los tiempos, Dios revela que va a destruir esta tierra y cielo presentes como los conocemos, y conducirnos al estado eterno, al crear un nuevo cielo y una nueva tierra. En ese tiempo, El va a restaurar por completo el compañerismo con la humanidad redimida. Algunos van a ser juzgados indignos y arrojados en el Lago de Fuego (Apocalipsis 20:11-15). Y la maldición del pecado será disipada; no habrá mas pecado, aflicción, enfermedad, muerte, dolor, etc. (Apocalipsis 21:4). Y los creyentes heredarán todas las cosas; Dios habitará con ellos, y ellos serán Sus hijos (Apocalipsis 21:7). De este modo, llegamos a un círculo completo en el que Dios nos creó para tener compañerismo con El; pero el hombre pecó, rompiendo ese compañerismo; Dios restaura ese compañerismo completamente, en el estado eterno, con aquellos considerados dignos por El. ¡Ahora, ir a través de la vida haciendo nada y todo, solamente para morir separados de Dios por la eternidad, sería peor que vano! Pero Dios ha hecho un camino no solamente para hacer posible la dicha eterna (Lucas 23:43), sino también esta vida satisfactoria y valiosa. Ahora, ¿cómo se obtienen esta dicha eterna y este “cielo sobre la tierra”?

EL SENTIDO DE LA VIDA RESTITUIDO POR JESUCRISTO

Como hicimos alusión arriba, el verdadero significado tanto ahora como en la eternidad, se encuentra en que uno restaure la relación con Dios que fue perdida en el tiempo de la caída en el pecado de Adán y Eva. Hoy, esa relación con Dios es solamente posible a través de Su Hijo, Jesucristo (Hechos 4:12; Juan14:6; Juan 1:12). La vida eterna se gana cuando uno se arrepiente de sus pecados (ya no quiere continuar en esto, sino que quiere que Cristo lo cambie y lo haga una nueva persona) y comienza a confiar en Jesucristo como Salvador (vea la pregunta “¿Cuál es el plan de salvación?” para obtener mayor información en este tan importante asunto).

Ahora, el verdadero significado de la vida no se encuentra solamente en tener a Jesús como Salvador (maravilloso como es eso). Mas bien, el verdadero significado de la vida se encuentra cuando uno comienza a seguir a Cristo como Su discípulo, aprendiendo de El, pasando tiempo con El en Su Palabra, la Biblia, comunicándose con El en oración, y caminando con El en obediencia a Sus mandatos. Si usted es un no creyente (o talvez un nuevo Creyente) es probable que esté diciéndose, “¡Eso no suena muy emocionante o satisfactorio para mí!” Pero, por favor lea solamente un poquito más. Jesús hizo las siguientes declaraciones:

“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga” (Mateo 11:28-30). “Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (Juan10:10b). “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará” (Mateo 16:24-25). “Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón” (Salmos 37:4).

Todo lo que estos versículos están diciendo es que nosotros tenemos una elección. Podemos continuar buscando guiar nuestras propias vidas (con el resultado de vivir una vida vacía) o podemos escoger seguir a Dios y Su voluntad para nuestras vidas con todo nuestro corazón (lo cual resulta en tener una vida vivida por completo, teniendo satisfechos los deseos del corazón, y encontrando contentamiento y satisfacción). Esto es así porque nuestro Creador nos ama y desea lo mejor para nosotros (no necesariamente la vida más fácil, sino la mayor satisfacción).

Al cerrar, quiero compartir una analogía tomada de un pastor amigo. Si usted es un aficionado a los deportes y decide asistir a un juego profesional, puede aflojar unos pocos dólares y obtener un asiento “alejado de la acción” en las filas superiores del estadio, o puede soltar unos pocos cientos de dólares y estar muy cerca de la acción. En la vida Cristiana también es así. Observar la obra de Dios de PRIMERA MANO no es para los Cristianos domingueros. Ellos no han pagado el precio. Observar la obra de Dios de PRIMERA MANO es para los discípulos de Cristo incondicionales, quienes verdaderamente han dejado sus propios deseos, de manera que pueden seguir los propósitos de Dios en la vida. ¡ELLOS han pagado el precio (completa rendición a Cristo y a Su voluntad); ellos están experimentando la vida a plenitud; y pueden encararse a ellos mismos, y a su Hacedor sin lamentarse! ¿Ha pagado el precio? ¿Está dispuesto a hacerlo? Si es así, usted no va a anhelar sentido o propósito para su vida nuevamente.

Recomendado libro: El Conocimiento del Dios Santo (J.I. Packer).

¿Tiene preguntas? Preguntas de la Biblia contestadas
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Capítulo 8. LA SELECCIÓN NATURAL DE DARWIN

Capítulo 8. LA SELECCIÓN NATURAL DE DARWIN

La teoría que Darwin propuso constaba de tres premisas y una conclusión. La primera se refería a “la variación existente en los seres vivos”. Cada individuo, fuera de la especie que fuera, presentaba unas variaciones propias que lo distinguían del resto de sus congéneres. Hoy diríamos que la estructura genética de cada organismo es individual y distinta a la de los demás.

Precisamente estas diferencias individuales eran las que utilizaban los agricultores y ganaderos para formar razas o variedades concretas que eran diferentes al tipo original.

La segunda premisa darwinista afirmaba que “todas las especies eran capaces de engendrar más descendientes de los que el medio podía sustentar”. No todas las crías llegaban a adultas. Muchas eran devoradas por los depredadores o eliminadas por la escasez de alimento.

Darwin halló un mecanismo natural que actuaba entre la ilimitada fecundidad de los seres vivos y los limitados recursos disponibles para alimentarlos. Tal mecanismo debía actuar eliminando la mayoría de las variaciones y conservando sólo aquellas de los individuos que sobrevivían y lograban reproducirse.

“La supervivencia del más apto, es la tautología más hipócrita en toda la historia de la ciencia. Es el mismo argumento circular o petición de principio de la preservación de las razas favorecidas aunque más insidioso, oscurecido por uno de los conceptos más capciosos de la biología, el de adaptación, que pretende, por ejemplo que el pez está adaptado al agua porque puede vivir en ella. Por supuesto que puede. Y por supuesto que el más apto sobrevive. Pero el menos apto también. Y es que hablar del más apto y el menos no tiene sentido porque no hay manera de medirles la “aptitud”(fitness), como no sea por su descendencia. Pero resulta que en los organismos que se reproducen sexualmente, que son los que trata Darwin, cuando el más apto se cruza con el menos apto los hijos son de ambos, es común la descendencia. El menos apto perdura en la descendencia que tiene con el más apto.

Darwin en el fondo, por más plantas que cultivó y por más que escribió sobre percebes y gusanos, no era biólogo, era un filósofo: un lobo disfrazado de cordero. Desde la escolástica, desde las discusiones de Tomás de Aquino con Duns Escoto sobre el radio de acción de un arcángel, la mente humana no ha conocido otra aberración más grande ni más exitosa que la selección natural de Darwin. O sí, la de Freud, quien construyó todo un edificio especulativo, un rascacielos, sobre el supuesto de que todo el mundo quería acostarse con su propia madre.” [1]

LA SELECCIÓN NATURAL
Esto le llevó a formular su tercera premisa: el misterioso mecanismo era lo que Darwin llamó la “selección natural”.

Las diferencias entre los individuos unidas a las presiones del ambiente provocaban el que unos sobrevivieran lo suficiente como para dejar descendientes, mientras que otros desaparecieran prematuramente sin haber tenido hijos.

En este proceso siempre perdurarían los más aptos, no por ser superiores sino por estar mejor adaptados a su ambiente. Cuando las condiciones de éste cambiaran, entonces serían otros con diferentes características los herederos del futuro.

Por tanto, la conclusión a la que llegó Darwin era que la selección natural constituía la causa que originaba nuevas especies.

El cambio evolutivo que provocaba la aparición de nuevos organismos debía ser lento y gradual ya que dependía de las transformaciones geológicas ocurridas a lo largo de millones de años. Unas especies se extinguían mientras otras surgían de manera incesante.

Como se ha señalado antes, en aquella época no se conocían los mecanismos de la herencia. Sólo después de más de cincuenta años de investigación, se pudo disponer de una teoría satisfactoria sobre la herencia y conocer la existencia de las mutaciones en los genes, en su tiempo y con sus limitados conocimientos.

Darwin era consciente de que a la teoría de la evolución le faltaba algo importante e intentó explicar los fenómenos hereditarios mediante unas hipotéticas partículas que procedían de los distintos tejidos del organismo y eran transportadas a través de la sangre hasta los órganos reproductores o allí donde fueran necesarias; era la teoría de la pangénesis, que Darwin presentó hacia el final de sus días, y que resultó ser un planteamiento totalmente equivocado.

Hoy se sabe que la teoría de la pangénesis no era cierta, pero el mérito de Darwin, según sus más fervientes seguidores, los neodarwinistas, consistió en aferrarse a la selección natural y rechazar los principios del lamarkismo. [2]

“Para CH. DARWIN (1809-1882) el descubrimiento, en su largo viaje, de la diversidad de formas vivientes, le llevó a modificar la teoría de LAMARCK y plantear la teoría de la evolución como un proceso de selección natural.

La teoría de DARWIN, que fue acompañada de cantidad de datos y material bibliográfico, se puede resumir en los siguientes puntos:

1. El mundo no es estático, sino que cambia y evoluciona.
2. La evolución no se produce por saltos, sino de una forma gradual y continua.
3. La línea evolutiva común, no se debe a la generación espontánea, sino a una comunidad de descendientes.
4. Por tanto, la evolución no se debe a un impulso interno o al azar, sino a la selección natural.

¿Qué entendía DARWIN por selección natural?
En todas las especies se plantea una lucha por la existencia. Al aparecer más individuos que recursos energéticos se establecerá una lucha por la supervivencia, en la que sobrevivirán los más aptos, lográndose un equilibrio ecológico.

Los mejor adaptados serán aquellos organismos que presenten un conjunto de variaciones que les hagan más capaces de sobrevivir en ese medio ambiente. Estas variaciones «útiles» se transmiten a los descendientes, estableciéndose en la especie al paso de varias generaciones, con lo que se produce una evolución gradual y continua. Cuando aparecen individuos con variaciones útiles, al no poder adaptarse al medio, perecerán sin dejar descendencia.

Darwin quiso dejar claro que la selección natural no produce las variaciones, sino sólo la conservación de aquellas que son beneficiosas al ser vivo en sus condiciones de vida.

Teorías científicas actuales

A las teorías darwinistas les faltaba la explicación de cómo se transmitían s variaciones a los descendientes. Los estudios de G. Mendel (1866) sobre s unidades de herencia (genes) y las investigaciones posteriores de Morgan (1910) mostraban que los genes estaban en los cromosomas y que las variaciones se producían por cambios o mutaciones en los mismos.

Posteriormente los trabajos de Watson y Crick sobre la estructura del ADN (ácido desoxirribonucleico) como constitutivo de los cromosomas y, por tanto, de los genes, permitieron precisar que las mutaciones se daban en el mismo y que al afectar a las líneas germinales eran heredables.

El ADN tiene un mecanismo de replicación que permite la estabilidad de especie. Las mutaciones en el ADN producirán la variabilidad, que en la mayor parte de los seres serán desventajosas y perjudiciales, porque hacen inviables a los nuevos individuos. En el caso de supervivencia de algunos de individuos mutados, esa variabilidad quedará como reserva hasta que en un momento pueda ser beneficiosa.

Sintetizando las teorías científicas actuales se puede afirmar que el hecho evolutivo queda explicado por dos mecanismos: intrínseco y extrínseco.

Los mecanismos intrínsecos están compuestos por:

La mutación génica: cambio en el programa del ADN, transmitiéndose a descendencia el gen modificado.

Recombinación génica: cruce entre los individuos con esa mutación.

La conjunción de ambos determinará la aparición de individuos diferentes sus padres.
Los mecanismos extrínsecos se deben a cambios en el clima, relieve, ecología… Estos mecanismos condicionan la selección de nuevos grupos.

Mutaciones
a. Puntuales o génicas: Se altera de alguna forma la secuencia de bases de un gen.

b. Cromosómicas: Cambio en la estructura de los cromosomas.

c. Genómicas: Alteraciones del número de cromosomas.

El hecho evolutivo se explica por:

Mutación génica
+
Recombinación génica
+
Cambios ambientales

La interacción entre ambos mecanismos producirá una adaptación al medio ambiente, que lentamente se extenderá a toda la especie, produciendo su transformación.
Para la ciencia actual, las teorías sobre la evolución explican con suficiente claridad el origen biológico de la especie humana.” extr. de Libro de Filosofia

Cuando desde ambientes evolucionistas se hacen alusiones a los partidarios de la creación, generalmente se les acusa de fundamentalismo fanático y anticientífico, ya que si Dios creó de manera inmediata o mediante procesos especiales que actualmente no se dan en la naturaleza, entonces quedaría automáticamente cerrada la puerta a cualquier posible investigación científica del origen de la vida. El creacionismo sería, por tanto, religión y no ciencia.

Sin embargo, la misma crítica puede hacerse al darwinismo. ¿No es éste también una forma de religiosidad atea y materialista? En realidad, tampoco se trata de una teoría científica sino metafísica, como señaló acertadamente el filósofo Karl Popper en Búsqueda sin término (1977: 230).

La selección natural, que es el corazón del darwinismo, pretende explicar casi todo lo que ocurre en la naturaleza, pero lo cierto es que sólo explica unas pocas cosas. Ni la adaptación de los organismos al entorno ni la pretendida selección natural de los mismos son acontecimientos que puedan ser medidos objetivamente, como más adelante se verá. Por tanto, no es posible verificar o desmentir las predicciones del evolucionismo mediante el método científico. Pero para que una teoría pueda ser considerada como científica tiene que ser susceptible de verificación y el darwinismo no lo es. ¿Qué es entonces? Pues un mito naturalista y transformista que se opone frontalmente a la creencia en un Dios Creador inteligente que intervino activamente en el universo. Aunque se presente como ciencia y se le intente arropar con datos y cifras, en realidad es la antigua filosofía del naturalismo.

Como bien señala Charles Colson: “La batalla real se libra entre visión del mundo y visión del mundo, entre religión y religión. De un lado está la visión naturalista del mundo, declarando que el universo es el producto de fuerzas ciegas y sin fin determinado. Del otro lado está la visión cristiana del mundo, diciéndonos que fuimos creados por un Dios trascendente que nos ama y tiene un propósito para nosotros” (Colson, Y ahora…¿cómo viviremos? 1999: 60).

La oposición entre darwinistas y antidarwinistas es en el fondo de carácter teológico. Hay que ser sinceros y reconocer que detrás de unos y otros se esconde una ideología de naturaleza religiosa. Es el viejo enfrentamiento entre la increencia y la fe en Dios, entre el materialismo y el espiritualismo. De ahí que los debates se vuelvan en ocasiones tan agrios porque despiertan sentimientos y creencias muy arraigadas.

Esto se comprueba, por ejemplo, en las actitudes de personajes como el biólogo evolucionista Richard Dawkins, uno de los defensores de la sociobiología, que pregunta siempre a quienes desean hablar con él acerca de la evolución: “¿Cree Ud. en Dios?” Si se le responde con una afirmación, da la espalda a su interlocutor y se marcha de forma grosera. En una entrevista realizada para el periódico La Vanguardia en Barcelona (España), al ser interrogado sobre el tema de la religión dijo: “Estoy en contra de la religión porque nos enseña a estar satisfechos con no entender el mundo”. Y acerca de la fe pensaba que “es la gran excusa para evadir la necesidad de pensar y juzgar las pruebas” (27.02.00).

LAS ESPECIES CAMBIAN, PERO NO TANTO
Después de más de un siglo de estudios de campo y de investigaciones ecológicas son muchos los científicos que han llegado a la determinación de que ni la adaptación de las especies al medio ambiente, ni la selección natural pueden ser medidas de forma satisfactoria, tal como requiere el darwinismo.

En este sentido el Dr. Richard E. Laekey admite que: “Tanto la adaptación como la selección natural, aunque intuitivamente son fáciles de entender, con frecuencia resultan difíciles de estudiar rigurosamente: su investigación supone no sólo relaciones ecológicas muy complicadas, sino también las matemáticas avanzadas de la genética de poblaciones. Los críticos de la selección natural pueden estar en lo cierto al poner en duda su universalidad, pero todavía se desconoce el significado de otros mecanismos, como las mutaciones neutras y la deriva genética” (Laekey, Darwin, 1994: 49).

A pesar de la gran cantidad de datos que se posee en la actualidad acerca del funcionamiento de los ecosistemas naturales, lo cierto es que el mecanismo de la evolución continúa todavía sumido en la más misteriosa oscuridad. Los ejemplos a los que habitualmente se recurre para ilustrar la selección natural se basan siempre en suposiciones no demostradas o en la confusión entre dos conceptos muy diferentes, el de microevolución con el de macroevolución.

¿Qué es microevolución? Es verdad que mediante selección artificial los ganaderos han obtenido ovejas con más lana, gallinas que ponen más huevos o caballos bastante más veloces, pero en toda esta manipulación conviene tener en cuenta dos cosas. La primera es que se ha llevado a cabo mediante cruces realizados por criadores inteligentes y no por el azar o el capricho de la naturaleza. Tanto los agricultores como los ganaderos han usado sus conocimientos previos con una finalidad determinada. Han escogido individuos con ciertas mutaciones o han mezclado otros para conseguir aquello que respondía a sus intereses.

Sin embargo, nada de esto se da en una naturaleza sin propósito. Cuando las razas domesticadas por el hombre se abandonan y pasan al estado silvestre, pronto se pierden sus características adquiridas y revierten al tipo original. La selección natural se manifiesta más bien, en esos casos, como una tendencia conservadora que elimina las modificaciones realizadas por el hombre. Por tanto, la analogía hecha por Darwin entre la selección artificial practicada por el ser humano durante siglos y la selección natural resulta infundada.

La segunda cuestión a tener en cuenta es que la selección artificial no ha producido jamás una nueva especie con características propias que fuera incapaz de reproducirse con la forma original. Esto parece evidenciar que existen unos límites al grado de variabilidad de las especies. Todas las razas de perros, por ejemplo, provienen mediante selección artificial de un antepasado común. Los criadores han sido capaces de originar variedades morfológicamente tan diferentes entre sí como el chihuahua, que puede llegar a pesar tan sólo un kilogramo en estado adulto, y el san Bernardo de más de ochenta. No obstante, a pesar de las disparidades anatómicas continúan siendo fértiles entre sí y dan lugar a individuos que también son fértiles. El semen de una variedad puede fecundar a los óvulos de la otra y viceversa, porque ambas siguen perteneciendo a la misma especie.

Como escribe el eminente zoólogo francés, Pierre P. Grassé: “De todo esto se deduce claramente que los perros, seleccionados y mantenidos por el hombre en estado doméstico no salen del marco de la especie. Los animales domésticos falsos (animales que se vuelven salvajes) pierden los caracteres imputables a las mutaciones y con bastante rapidez, adquieren el tipo salvaje original. Se desembarazan de los caracteres seleccionados por el hombre. Lo que muestra […] que la selección natural y la artificial no trabajan en el mismo sentido. […] La selección artificial a pesar de su intensa presión (eliminación de todo progenitor que no responda a los criterios de elección) no ha conseguido hacer nacer nuevas especies después de prácticas milenarias. El estudio comparado de los sueros, las hemoglobinas, las proteínas de la sangre, de la interfecundidad, etc., atestigua que las razas permanecen en el mismo cuadro específico. No se trata de una opinión, de una clasificación subjetiva, sino de una realidad medible. Y es que la selección, concreta, reúne las variedades de las que es capaz un genoma, pero no representa un proceso evolutivo innovador” (Grassé, La evolución de lo viviente, 1977: 158,159).

Las posibilidades de cambio o transformación de los seres vivos parecen estar limitadas por la variabilidad existente en los cromosomas de cada especie. Cuando, después de un determinado número de generaciones, se agota tal capacidad de variación ya no puede surgir nada nuevo. De manera que la microevolución, es decir la transformación observada dentro de las diversas especies animales y vegetales, no puede explicar los mecanismos que requiere la teoría de la macroevolución o evolución general de la ameba al hombre.

La naturaleza, más o menos dirigida por la intervención humana, es capaz de hacer de un caballo salvaje, un pequeño pony o un pesado percherón, pero no puede convertir un perro en oso o un mono en hombre. Los pequeños pasos de la microevolución permiten que, por ejemplo, un virus como el del SIDA modifique su capa externa para escapar al sistema inmunológico humano o que determinadas bacterias desarrollen su capacidad defensiva frente a ciertos antibióticos.

La macroevolución, sin embargo, apela a los grandes cambios que, como el salto de una bacteria a una célula con núcleo (eucariota) o el de ésta a un organismo pluricelular, requieren procesos que no se observan en la naturaleza. “Mucha gente sigue la proposición darwiniana de que los grandes cambios se pueden descomponer en pasos plausibles y pequeños que se despliegan en largos períodos. No existen, sin embargo, pruebas convincentes que respalden esta postura” (Behe, 1999: 33). Es más, la bioquímica moderna ha descubierto que estos grandes saltos de la macroevolución no se han podido producir por microevolución.

Ante esta situación la única alternativa que le queda al evolucionismo es apelar a las hipotéticas mutaciones beneficiosas que aportarían algo que antes no existía. Sin embargo, lo cierto es que no se sabe si tales mutaciones se producen realmente ni, por supuesto, con qué frecuencia lo hacen. A pesar de todo ello el darwinismo sigue creyendo en ellas porque evidentemente las necesita. Este es quizás el mayor acto de fe del transformismo. [3]

La teoría jerárquica de la evolución
A diferencia de la teoría del equilibrio puntuado, la teoría jerárquica tiene un alcance causal, no sólo fenomenológico. La teoría jerárquica de la evolución generaliza la teoría de la selección natural a unidades evolutivas distintas del organismo: la selección de linajes celulares (Buss), la clásica selección organísmica, la selección de grupos o demes (Williams), de especies e incluso de clados. En este sentido, Gould sostiene que la teoría jerárquica no trata de reemplazar sino de extender la teoría darwiniana. No obstante, la estructura teórica de la teoría jerárquica es muy distinta de la teoría clásica y, en este sentido, no ha de entenderse meramente como una extrapolación más inclusiva de la teoría de la selección natural. Según la teoría jerárquica, la evolución es el resultado de la interacción simultánea de distintos niveles que pueden coincidir pero también entrar en conflicto.
Para que un objeto biológico sea una unidad de selección ha de tener cinco propiedades fundamentales: puntos de nacimiento y de muerte, estabilidad suficiente a lo largo de su existencia, reproducción y herencia de rasgos parentales por descendencia. Las tres primeras propiedades son necesarias para distinguir a las unidades dentro de un continuo, mientras que las dos últimas son necesarias para que sean consideradas agentes de la selección natural, definida como éxito reproductivo diferencial.
La consideración de un individuo como individuo evolutivo es relativa, dependiendo del nivel de análisis en el que nos situemos en cada caso:
La teoría jerárquica de la selección reconoce muchas clases de individuos evolutivos, ordenados en una serie de inclusión creciente (genes en células, células en organismos, organismos en demes, demes en especies, especies en clados). La unidad focal de cada nivel es un individuo, y podemos dirigir nuestra atención a cualquiera de estos niveles. Una vez designamos un nivel focal como primario para un estudio concreto, entonces la unidad a ese nivel (el gen, el organismo, la especie, etcétera) se convierte en nuestro individuo focal o relevante, y sus unidades constituyentes se convierten en partes mientras que el nivel superior se convierte en colectividad. Así, si nos centramos en el nivel organísmico convencional, genes y células se convierten en colectividades. Pero si nuestro estudio requiere considerar a las especies como individuos, entonces los organismos se convierten en partes y los clados en colectividades. En otras palabras, la tríada parte—individuo—colectividad se desplazará, como un todo, arriba y debajo de la jerarquía en función de los sujetos y objetos de cualquier estudio particular.[4]

NOTAS

1. http://evolucion-y-darwinismo.blogspot.com/2009/06/la-aberracion-mas-grande-y-exitosa-que.html

2.http://www.protestantedigital.com/new/nowleernoticiaDom.php?r=221&n=9376

3. http://www.protestantedigital.com/new/nowleernoticiaDom.php?r=224&n=9606

4. Gould, La Estructura de la Teoría de la Evolución, p. 705, Wikipedia,Stephen Jay Gould

Argumento paleontologico parte 6

Argumento paleontologico parte 6

“Muchas personas creen que la llamada Teoría de la Evolución, es ya un hecho científico. Aunque la mayoría de los científicos defienden la teoria de la evolución, es un secreto a voces que dicha teoría está plagada de inconsistencias y que las faltas de evidencia que la sostengan es considerable.”

El Problema del Árbol Evolutivo

Cuando los científicos clasifican grupos, ellos pueden hacerlo tomando en cuenta varias características —por ejemplo, por características de campo, patrones óseos, órganos internos, u otros métodos. Pero estos diferentes métodos llevan a diferentes conclusiones sobre la taxonomía, sugiriendo que las formas de vida no son ramificadas —un problema para los evolucionistas. Por ejemplo, Parker explica que cuando sus estudiantes clasificaron lagartijas usando diferentes sistemas, ellos notaron que “el patrón no es uno ramificado, que sugeriría la descendencia evolutiva desde un ancestro común; más bien, es un patrón de mosaico o modular . . . que sugiere la creación”. (14, Págs. 41-42)

A cada estudiante le ha sido mostrado el “árbol evolutivo”, con una bonita secuencia de la vida, desde la sopa hasta la foca y hasta usted. Ese árbol no existe en el mundo real, como esas simples ilustraciones pretenden hacernos creer. Denton dedica un capítulo completo (2, Págs. 119-141) a demostrar los numerosos problemas con el famoso árbol evolutivo de Haeckel. Algunos de sus comentarios son: “… muchos grupos son tan aislados y únicos, y con tan dudosas afinidades, que hay desacuerdo completo en cuánto a dónde deberían ser colocadas en el árbol”. Y, dice él, “la evidencia directa para la evolución sólo reside en la existencia de medidas secuenciales inequívocas, y éstas no están nunca presentes en esquemas jerárquicos ordenados.” Él cita a Patterson en cuanto a los ancestros, “ellos no existen en la naturaleza sino en la mente del taxonomista, como abstracciones . . . aunque siempre se discute sobre ellos como si fueran realidad”.

El Problema de la Aparición Imprevista en el Registro Fósil

Si la evolución fuera verdad, deberíamos encontrar unas pocas formas de vida simples en el nivel más bajo del estrato geológico, con una consistente progresión ascendente hacia formas de vida de una naturaleza más avanzada en el siguiente estrato ascendente, etc. Pero no encontramos nada de eso. En cambio, lo que sí hallamos es la “Explosión Cámbrica”, la existencia de muchas y variadas formas de vida encontradas juntas cerca del fondo de la columna geológica. Es bien sabido por los paleontólogos que virtualmente todos los philum de las plantas y animales (planos básicos del cuerpo) aparecen de manera súbita en las rocas de la era Cambriana. (7, Pág.. 87, 3, Pág. 123)

El evolucionista Stephen J. Gould reconoce este severo problema para la evolución. Él dijo, “En cualquier área local, una especie no surge gradualmente por la transformación continua de sus ancestros; aparece de repente y ‘completamente formada’”. (5, Pág. 50) Gould está admitiendo aquí que el registro fósil no muestra evolución gradual. La columna geológica como se muestra en los libros de texto es un ejemplo de especulación artística.

Cuando se les pregunta por qué creen en la evolución, muchas personas simplemente dicen “dinosaurios”, sin haber realmente pensado bien por qué creen que los dinosaurios indican la evolución. Es importante ver a los dinosaurios por lo que fueron —parte del proceso de deterioramiento (incluyendo las extinciones) que ha estado ocurriendo desde la creación. La Biblia traza un proceso que comienza con la creación como un evento completo en el pasado, luego entonces el deterioro se inicia.

En lugar de tener un número expandido de organismos con el tiempo, como lo predice la evolución, encontramos los fósiles substancialmente presentes temprano en el registro fósil, luego un deterioro en el número de organismos con el tiempo (extinción.) La evidencia fósil encaja mejor en el modelo bíblico que en el evolutivo.

El Problema de los Eslabones Perdidos

¿Dónde están los eslabones perdidos? Darwin reconoció que su teoría implicaba que “el número de intermediarios y eslabones transicionales, entre todas las especies vivientes y extintas, debería haber sido inconcebiblemente grande”. E incluso él reconoció que los eslabones perdidos no fueron encontrados. Darwin mismo vaciló sobre su teoría y preguntó, “¿Por qué si las especies han descendido de otras especies por gradaciones leves e insensibles, nosotros no vemos por todas partes innumerables formas transicionales? ¿Por qué no está toda la naturaleza en confusión en lugar de estar las especies, como las vemos, bien definidas?”. (5, Pág. 46)

Darwin sólo podía asumir que con el tiempo, encontraríamos los eslabones perdidos en la forma de fósiles. Pero, un siglo y medio después, el registro fósil está vacío de tales eslabones perdidos —no sólo entre el hombre y los monos, sino también entre todos los otros grupos.

Éste no es sólo un punto de vista de los creacionistas, sino que es ampliamente reconocido por los evolucionistas. El evolucionista R. B. Goldschmidt dijo “… prácticamente todos los órdenes o familias conocidas, aparecen súbitamente y sin ninguna transición aparente”. (3, Pág. 377) El evolucionista David B. Kitts dijo, “la evolución requiere formas intermedias entre especies, y la paleontología no las provee”. (3, Pág. 378) El evolucionista Stephen J. Gould, describió “la rareza extrema de las formas transicionales en el registro fósil” como “el secreto de profesión de la paleontología”. (5, Pág. 59) Un paleontólogo de la universidad de Texas le admitió espontáneamente al autor de este ensayo que no sólo no hay eslabones perdidos encontrados en el registro fósil sino que, “Abandonamos su búsqueda hace años”.

Ningún eslabón ha sido hallado de los peces a los anfibios, de los anfibios a los reptiles, de los reptiles a los mamíferos, etc. De acuerdo con el científico de la creación Duane Gish, las dos brechas más notables en el registro fósil son (1) la brecha entre los organismos microscópicos unicelulares y los invertebrados multicelulares complejos, y (2) la enorme brecha entre esos invertebrados y los peces. Esas brechas “son tan inmensas e incuestionables que cualquier discusión más allá del registro fósil llega a ser superflua”. (3, Pág. 115) Aún más, esas brechas establecen “más allá de la duda que la evolución no ha ocurrido”. (3, Pág. 127)

Gish explica que, si la evolución fuera cierta, debieron de haber billones de billones de intermediarios entre estos grupos mayores. ¡Pero no hay ni uno! Es imposible, dada la escala de tiempo de los evolucionistas de millones de años, que ni un sólo intermediario pudiera ser hallado.

El evolucionista Steven Stanley lo puso de esta manera, “El registro fósil conocido falla al documentar un sólo ejemplo de evolución filética (gradual) que logre una transición morfológica mayor, y en consecuencia no ofrece evidencia alguna de que el modelo gradualista pueda ser válido”. (2, Pág. 182)

Ejemplos de animales que alguna vez fueron considerados como intermediarios han sido descartados sistemáticamente. Uno podría preguntar, “¿Qué de aquellos ejemplos como el Archaeopteryx, el animal volador con algunas características de reptil?” Se admite ahora ampliamente que el Archaeopteryx es un pájaro, simple y llanamente, lleno de plumas. (14, Págs. 148-150 y 2, Págs. 175-178)

Usando al Archaeopteryx como ejemplo, los científicos ahora saben que el lograr que un reptil evolucione en un pájaro es horriblemente problemático. Aquí están algunas de las dificultades: (1) Las plumas son estructuras fundamentalmente diferentes a las escamas, surgen de diferentes capas de piel. Las escamas son simplemente pliegues en la epidermis, mientras que las plumas y los cabellos se desarrollan en los folículos. (3, Pág. 323) (2) En teoría, las plumas pueden haber surgido de ejes externos desgastados de escamas, pero es difícil entender la gran adaptación de las escamas desgastadas para que puedan llegar a ser un organismo. (3) Para pasar de reptil a pájaro se necesitan más que plumas. Un pájaro tiene sistemas respiratorio, cardiovascular, muscular y gastrointestinal muy diferentes a los de un reptil. En este punto nos hemos metido en el problema de sistemas complejos irreducibles.

Pero el problema es más que sólo unos pocos animales en el registro fósil que no parecen encajar cuidadosamente en las bien definidas clasificaciones. La teoría de Darwin implicó no solamente que los fósiles de transición serían encontrados, sino que predijo que un registro fósil verdaderamente completo estaría mayormente compuesto de transiciones. Los museos del mundo deberían estar rebosando de fósiles transicionales. En lugar de fósiles transicionales, el registro fósil muestra organismos completamente formados, bien adaptados a sus ambientes – tal y como lo encontramos ahora.

La conclusión más lógica es que los supuestos eslabones perdidos fueron criaturas imposibles que nunca existieron.

Especiación:

Es el proceso por el cual surge una nueva especie. Darwin no llegó a explciar por completo este concepto en que se origina una nueva especie.Si bien resulta muy dificil determinar el momento en que se origina una nueva especie,la mayoría de los científicos coincide en que una especie ha dado origen a otra cuando las poblaciónes resultantes no pueden cruzarse entre si,viviendo en el mismo territorio. En ese momento se considera que el genotipo de ambas poblaciones ha cambiado al punto de ser incompatibles:se originó una nueva especie.BiologiaES6.pag.326

El Problema de la Estasis

Cuando se analiza el registro fosil se advierte que hay largos periódos de pequeños cambios,irelevantes, a los que se denomina periodos de estasis (o de quietuid) y otros periodos muy cortos,en lso que hay grandes cambios.Para la teoria de los equilibris punteados, es justamente en estos cortos períodos deonde aparecen neuvas especies (Biol. pag. 327)

La pregunta es, ¿por qué tanta estabilidad? En otras palabras, ¿qué causa la estasis?

Los ecologistas y los biólogos evolucionistas se han unido recientemente para buscar explicaciones a la estasis. Actualmente, dos explicaciones generales sobre este fenómeno evolutivo son favorecidas:

Perspectiva No. 1

En vez de promover el cambio adaptativo a través de la selección natural, el cambio ambiental hace que los organismos busquen hábitats familiares a los cuales ya están adaptados. En otras palabras, la reacción biológica esperada más frecuentemente al inevitable cambio ambiental es el “seguimiento del hábitat” en vez del “seguimiento de la adaptación.” Por ejemplo:

Durante los últimos 1.65 millones de años, han ocurrido cuatro episodios mayores (y numerosos episodios menores) de enfriamiento global, resultando en el movimiento hacia el Sur de enormes campos de hielo glacial, tanto en Norteamérica como en Eurasia.

Sin embargo, a pesar de este patrón rítmicamente cíclico de profundo cambio climático, la extinción y la evolución a lo largo del Pleistoceno fue sorprendentemente insignificante.

En vez, los ecosistemas (como por ejemplo, la tundra, los bosques boreales y los bosques de maderas duras mixtas) migraron hacia el Sur al frente del avance de los glaciares.

A pesar de que hubo mucha perturbación, la mayoría de las especies de plantas (a través de sus semillas) y de las especies animales fueron capaces de migrar, encontrando hábitats “reconocibles” y sobrevivir prácticamente sin cambios a lo largo de la Época del Pleistoceno.

La botánica Margaret Davis6 y sus colegas y el entomólogo G. R. Coope7 han proporcionado ejemplos especialmente bien documentados y gráficos del seguimiento del hábitat como una fuente para la supervivencia de las especies a lo largo del Pleistoceno.

Perspectiva No. 2

Las especies también permanecen estables por la misma naturaleza de su organización estructural interna. Todas las especies están divididas en poblaciones locales que están integradas a los ecosistemas locales. esto significa que:

Una población del Tordo Norteamericano (Turdus migratorius) se enfrenta a una existencia muy diferente en, digamos, los bosques húmedos de las Montañas del Adirondack en el Noroeste de los Estados Unidos, que la que experimentan las poblaciones locales de la misma especie en Santa Fe, Nuevo México.

Estas poblaciones disjuntas encuentran grandes diferencias en la comida, la disponibilidad de agua, las temperaturas ambientales, los depredadores potenciales y hasta posiblemente en los vectores de enfermedades.

Esto, por supuesto, implica que la selección natural (tal y como fue observada inicialmente por Sewall Wright 8,9) actuará muy diferentemente en estas poblaciones tan disjuntas.

Muchas especies poseen rangos geográficos sumamente extensos y similares al del Tordo Norteamericano. Bajo estas circunstancias, es difícil imaginarse como puede la selección natural “empujar” a una especie entera en una dirección evolutiva singular sobre una extensión larga de tiempo geológico.

En vez de esto, las parcialmente separadas historias evolutivas de las poblaciones locales implican que, sobre el tiempo geológico, no se acumularán cambios netos en la especie como un todo.

El fenómeno de la estasis, ahora documentado empíricamente como típico en la mayoría de las especies de Metazoa y de Plantae por lo menos por los últimos quinientos millones de años, significa que la mayor parte del cambio evolucionario adaptativo ocurre en conjunción con la especiación. Este es un resultado realmente sorprendente, y ciertamente no es un resultado que fue anticipado por Dobzhansky, Mayr o por los otros biólogos que inicialmente establecieron la importancia de las especies y de la especiación en el proceso evolutivo. Pues ¿por qué debería ser que el origen de las especies, es decir, las nuevas comunidades reproductivas, debería también incorporar como regla general al cambio evolutivo más adaptativo en general? Sin embargo, esto es lo que el registro fósil de la evolución de la vida nos parece estar diciendo. http://www.actionbioscience.org/esp/evolucion/eldredge.html

“No deberíamos hablar de evolución de especies sino entender que toda especie en realidad coevoluciona con un número variable de otras especies. Pensemos en una planta típica, con su núcleo (1er genoma), sus mitocondrias (endosimbiontes, 2º genoma), sus cloroplastos (otros endosimbiontes, 3er genoma). ¿Por qué nos paramos ahí? Al igual que cada planta individual necesita de sus orgánulos celulares para sobrevivir, sucede que en la mayoría de los casos también necesita de otros organismos para reproducirse con éxito, de modo que su fitness no sólo dependerá de los genomas que alberga en el interior de sus células, sino también de los genomas de aquellas especies que sirven de polinizadores o dispersores de semillas. Pero al igual que la eficacia biológica de un organismo puede depender de las relaciones beneficiosas con otros organismos, más radicalmente lo hace de las relaciones antagonistas con sus depredadores y parásitos. Sumen ustedes, que yo ya he perdido la cuenta, cuántos genomas pueden estar implicados en la eficacia biológica de eso que llamamos una planta y verán que lo que evoluciona no es un ente (población biológica, ojo) aislado, sino una red de entes interconectados por las interacciones que mantienen entre sí.

Y el caso es que si pensamos en la evolución de una especie como la coevolución de todos los componentes de este tipo de redes ecológicas, entonces es muy fácil encontrar una explicación al dilema de la aparente stasis, la ausencia de cambio evolutivo, en que viven las especies la mayor parte del tiempo. Cualquier cambio que experimente un nodo de esta red afectará indirectamente a todos los demás nodos conectados a éste, en mayor o menor medida dependiendo de la intensidad de las interacciones mutuas. Como cualquiera que se haya enfrentado a un reloj desmontado y trate de montarlo de nuevo alterando una de las piezas, es fácil observar que el más pequeño de los cambios puede afectar gravemente al funcionamiento del conjunto. Efectivamente, una de las propiedades de las redes complejas es su resistencia a los cambios. En términos biológicos, cualquier cambio que altere el status quo es seleccionado en contra y es esta selección estabilizante la que explica la ausencia de evolución en las poblaciones. La coevolución de las redes ecológicas supone un freno (en la mayor parte de los casos) para la evolución de los componentes individuales.

¿Cómo es posible el cambio evolutivo entonces? Pues porque el ambiente no es homogéneo. Nuevas especies pueden aparecer en el panorama, estableciendo nuevas interacciones que fuerzan presiones selectivas direccionales nuevas que compensan la fuerza estabilizante. O la propia especie centro de nuestro estudio puede ser la que colonice un nuevo hábitat, donde no tienen por qué existir todas aquellas otras especies con las que ha coevolucionado hasta la fecha y por lo tanto hay sitio para nuevas adaptaciones.

Dicho de otro modo, el mosaicismo de hábitats presente en la realidad crea nichos que diferentes poblaciones de una misma especie pueden ocupar desarrollando adaptaciones específicas. Cada población local será más o menos estática, pero la especie en su conjunto posee suficiente diversidad como para explorar nuevos hábitats y desarrollar nuevas adaptaciones coevolutivas. Ni que decir tiene que esto encaja a la perfección con el modelo de especiación parapátrico de Mayr que explica tan razonablemente bien el fenómeno de la súbita aparición en el registro geológico de nuevas especies. De hecho se observa que cuando dos variedades de una especie han coevolucionado de manera diferente en hábitats ligeramente distintos, cuando sus distribuciones solapan se producen organismos con evidentes síntomas de maladaptación.

Coevolución en la estasis del núcleo poblacional, coevolución en la aparición de nueva variabilidad en nuevos ambientes, coevolución en la especiación. En resumen, coevolución en el seno de la teoría de los equilibrios puntuados.

http://evolucionarios.blogalia.com/historias/33053

Criticas al respecto

Como es reconocido por el evolucionista Gould, “La mayoría de las especies exhiben cambios no direccionales durante su permanencia en la tierra. Ellas aparecen en el registro fósil viéndose casi iguales que cuando desaparecen; el cambio morfológico es usualmente limitado y sin dirección”. (5, Pág. 50) El registro fósil muestra estabilidad, no cambio.El problema de la estasis en el registro fósil es particularmente evidente en las plantas. Sin embargo, renuente a rendirse en cuanto a la evolución, el profesor de botánica, E. J. H. Corner de la universidad de Cambridge, admite, “…para los que no tienen prejuicios, el registro fósil de las plantas está a favor de la creación especial”. (14, Pág. 148) menteabierta

TABLA DE LA CREACIÓN SEGÚN LA BIBLIA Y LA GEOLOGÍA
Días
y épocas
Edades geológicas Períodos geológicos Principales acontecimientos
Período inicial: Gen. 1:1 En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Período llamado Universal por el geólogo Marcel Creación de la materia del Universo, o sea, formación de los átomos.
1.er Día: vers. 2-5 Edad primitiva. Formación del Sistema Solar y de la Tierra procedente de la nebulosa primitiva. Primitivo.
Creación de la luz por ignición de la materia, y formación de soles.La Tierra, un pequeño planeta del Sistema Solar, desordenado
y vacío, es objeto especial de la atención del

Creador.

2.° Día: vers.6-8 Edad antecriptozoica. Pantalásico. La Tierra, constituida ya como planeta, totalmente cubierta de aguas en ebullición y del vapor procedente de las mismas.

La formación de la atmósfera, de mayor peso específico,

separa el agua líquida del agua- vapor, que continúa

envolviendo totalmente el planeta.

3.er Día: vers. 9-13 Edad primaria precámbrica. Período arcaico. Llamado también Algonquiano por los geólogos, así como Protozoario. Primeros movimientos volcánicos que levantan la corteza de la Tierra, formando los primitivos continentes.

Aparecen los protozoarios acuáticos y la vida vegetal sobre

la Tierra.

4º Día:vers 14-19 Edad paleozoica. Cámbrico. Ordovicense,subdividido por Silúrico,Devónico,Carbonífero y Pérmico. Limpieza parcial de nubes alrededor del planeta,con la consiguiente
aparición del Sol, la Luna

y las estrellas.

Arboles gigantescos son incendiados y se transforman en hulla o carbón

de piedra; aumenta el oxígeno y

disminuye el carbono.

5º Día : vers
20-21
Edad secundaria o mesozoica. Período triásico,jurásico y cretáceo. Creación de la vida animal en el mar.Rápido desarrollo de los vertebrados gigantescos e inicio de los vertebrados volátiles (pterodáctilos
y aves).
6º Día : vers 24-31 Edad terciaria o
cenozoica.

Principia la Edad cuaternaria.

  • Numalitico
  • Eoceno.
  • Neogeno.
  • Oligoceno.
  • Piloceno.
Aparición de la fauna contemporánea de proporciones más reducidas que los antiguos monstruos.

Creación del hombre.

7º Día: Gen.cap. 2:1 a Apoc. 19 Edad cuaternaria. Período pleistoceno. 1.° Tiempos prehistóricos (antes de que los hombres aprendieran
a escribir).

2° Edad histórica
(reseñada en escritos

y jeroglíficos).

Subdividida en:

a) A.C. Antigua, o sea, anterior a Jesucristo.

b) D.C. Después de la Venida de Cristo, llamada en el mundo

occidental Era Cristiana.

“Muchos de los prominentes evolucionistas admiten francamente el carácter hipotético de teoría. Hasta se permiten ser creyentes firmes en la doctrina del origen sucesiva pero no vacilan en decir que no pueden hablar con alguna seguridad del método con que opera. Cuando, Darwin publicó sus obras, se pensó que por fin había encontrado la llave del proceso, pero en el transcurso del tiempo descubrió que la llave no le venía a la cerradura.

Darwin dijo, en efecto, que su teoría dependería enteramente de la posibilidad de transmitir las características adquiridas, y eso se convirtió de inmediato en una de las piedras fundamentales de la teoría biológica de Weismann en cuanto a que las características adquiridas no son hereditarias. Su opinión recibió confirmación abundante por medio del estudio posterior de la genética. Sobre la base de transmisión aceptada de las características adquiridas, Darwin habló con gran seguridad de las transmutaciones de las especies y previo una línea continua de desarrollo desde la célula primitiva hasta el hombre; sin embargo, los experimentos de De Vries, Mendel, y otros sirvieron para desacreditar su opinión

Los cambios graduales e imperceptibles de que habló Darwin dejaron sitio para las mutaciones repentinas y los inesperados cambios de De Vries tanto que Darwin aceptó como un hecho las interminables variaciones diferentes direcciones, Mendel indicó que las variaciones o mutaciones nunca hacen que el organismo salga de su especie y están sujetas a una ley definid Esta idea quedó confirmada por la citología moderna con su estudio de célula, con sus genes y cromosomas considerados como los portadores de características heredadas.

Quedó probado que las llamadas nuevas especies de los evolucionistas no son para nada nuevas especies, sino solamente variaciones de la forma típica, es decir, variedades de las mismas especies. Nordenskioeld en su History of Biology cita la siguiente frase tornada de un informe popular que se refiere a los resultados de una investigación sobre la herencia, en los que se refleja el verdadero estado de la situación: “Debido al gran número de hechos que ha sacado a luz la investigación moderna solo la herencia, prevalece actualmente el caos entre las opiniones acerca de la formación de las especies”, p. 613.

Actualmente los evolucionistas sobresalientes admiten con franqueza que el origen de las especies es para ellos un completo misterio. En tanto que esto sea así, no hay mucha esperanza de que explique el origen del hombre.(Berkhof,pag.218)

Las palabras de Martín Lutero en su introducción del Antiguo Testamento, pero particularmente aplicable a Génesis, resuenan a través de los siglos como una potente advertencia:

Ruego y fielmente advierto a cada cristiano piadoso, que no tropiece con la simplicidad del lenguaje y las historias que a menudo encontrará. El no debe dudar de que, no importa cuán simple puedan parecer, estas son las palabras, obras, juicios, y actos de la gran majestad, poder y sabiduría de Dios.”

notas

http://www.menteabierta.org/html/articulos/ar_probldarwin2.htm

Ibid

Ibid

Ibid

Ibid

Argumento paleontologico parte 5

Argumento paleontologico parte 5

El registro fósil debería permitir una elección entre los dos modelos. [94]

PRESENTACIÓN DE LOS DOS MODELOS

Nuestros dos modelos se podrían construir como sigue:

MODELO «CREACIÓN» MODELO «EVOLUCIÓN»

Por Actos de un Creador Por procesos naturales mecanicistas debidos a propiedades inherentes a la materia inanimada.

Creación de géneros básicos de vegetales y animales con características ordinales completas en los primeros representantes. Origen de todo lo viviente a partir de una sola fuente de vida que surgió por si misma de la materia inanimada.

Variación y especiación limitada dentro de cada género. Variación ilimitada. Todas las formas están relacionadas genéticamente.

Estos dos modelos nos permitirían, a su vez, emitir las siguientes predicciones concernientes al registro fósil:

MODELO «CREACIÓN» MODELO «EVOLUCIÓN»

Aparición repentina de una gran variedad de formas altamente complejas. Cambio gradual de las formas más simples a formas más y más complejas.

Aparición repentina de todos los géneros creados con características ordinales completas. Discontinuidades bruscas separando grupos taxonómicos principales, sin formas transicionales entre categorías principales de transición Series transicionales conectando todas las categorías. No debe haber discontinuidades sistemáticas.

COMPARACIÓN DEL REGISTRO FÓSIL CON LAS PREDICCIONES DE LOS DOS MODELOS [75]

1. Del Precámbrico al Cámbrico:

Las rocas más antiguas en las cuales se encuentran fósiles indiscutibles son las del período Cámbrico. En estos depósitos sedimentarios se encuentran miles y miles de millones de fósiles de formas altamente complejas de vida. Esta incluyen esponjas, corales, calamares, gusanos, moluscos, crustáceos. De hecho. se han encontrado todas las clasificaciones principales de formas invertebradas de vida en las rocas Cámbricas. Estos animales son tan altamente complejos que se estima que precisaron de 1.500 millones de años para evolucionar.

Y, ¿qué es lo que en contramos en las rocas Precámbricas, de mayor antigüedad que las Cámbricas? ¡No se ha encontrado ni un solo fósil indiscutible en ellas! Se puede decir con toda certeza que los antepasados de la fauna Cámbrica, si han existido alguna vez, jamás han sido hallados. [76] , [77] , [78]

A pesar de las afirmaciones en contra, los reportajes concerniendo el descubrimiento de microfósiles (bacterias y algas unicelulares microscópicas) en rocas Precámbricas, a las que se las ha asignado una edad de 1.000 a 2.000 millones más de años que a las del Cámbrico, son cuestionables, y desde luego están abiertos a discusión. Algunos artículos recientes tienden a exponer las incertidumbres involucradas en tales identificaciones. [79] , [80] , [81]

Por ejemplo, a pesar de que aceptan la probabilidad de que alguno de estos pretendidos microfósiles de la era Precámbrica sea de origen biológico, Engel, et al, han advertido que:

«Establecer la presencia de una actividad biológica durante el primitivo Precámbrico plantea problemas muy difíciles… es apropiado el escepticismo sobre esta clase de evidencias de una primitiva vida Precámbrica». [82]

Aun si estos pretendidos microfósiles representan restos de formas genuinamente Precámbricas, nos encontramos de todas maneras con una discontinuidad tremenda entre las formas unicelulares microscópicas de vida, y las muy diversificadas y altamente complejas formas de vida encontradas en el Cámbrico, una discontinuidad que se extiende supuestamente sobre mil o dos mil millones de años en las eras geológicas.

Axelrod afirma, refiriéndose a este problema:

«Uno de los principales problemas no resueltos de Geología y Evolución es la presencia de invertebrados marinos multicelulares diversificados en rocas Cámbricas Anteriores en todos los continentes, y su ausencia en rocas de mayor antigüedad.»

Después de considerar los varios tipos que se hallan en el Cámbrico, Axelrod prosigue:

«No obstante, cuando vamos a las rocas Precámbricas para hallar los antecesores de estos fósiles Cámbricos, no se encuentran por ninguna parte. Se conoce, ahora, que muchas secciones de rocas sedimentarias (de unos 1.600 m.) descansan en sucesión ininterrumpida bajo estratos que contienen los más primitivos fósiles Cámbricos. Aparentemente, estos sedimentos fueron adecuados para la preservación de fósiles, a causa de que a menudo son idénticas a los de las formaciones fosilíferas que descansan encima de ellos y, a pesar de ello, no se encuentran fósiles en ellos»[83]

Según todas las apariencias, basados en los hechos conocidos del registro fósil, hubo una repentina explosión de vida con un alto nivel de complejidad. El registro fósil no nos da ninguna evidencia de que estos animales Cámbricos se desarrollaran a partir de precedentes formas ancestrales. Aun más, no se ha encontrado ningún fósil que pueda ser considerado como forma de transición entre los grupos principales de clasificación que lo forman. En su aparición más primitiva, estas categorías de vida invertebrada eran ya tan «divergentes» con tanta claridad como hoy en día.

¿Cómo queda el modelo evolucionista a la luz de estos hechos?

Obviamente, están en completa contradicción con sus afirmaciones.

Esto lo ha admitido el mismo George Gaylord Simpson, que declaró:

«Garantizado el origen evolutivo de los principales grupos taxonómicos de animales, y no por un acto de creación especial, la ausencia de cualquier registro de cualquier miembro de algunos de los phylums en las rocas precámbricas permanece tan inexplicable en el terreno de la ortodoxia (evolucionista) como lo era para Darwin». [84]

Simpson ha luchado valientemente, pero no fructuosamente, con este problema, habiéndose visto obligado a conceder que la ausencia de fósiles Precámbricos (aparte de los pretendidos microfósiles) es «El mayor misterio de la historia de la vida». [85]

No obstante, estos hechos están totalmente de acuerdo con, el modelo «creación». El registro fósil revela una aparición repentina de gran variedad de formas altamente especializadas y complejas, sin antecesores evolutivos y sin formas de transición que conecten los grupos taxonómicos mayores, tal como queda postulado en el modelo creacionista, pero contradicen incuestionablemente las predicciones del modelo evolucionista.

El resto de la historia de la vida revela una ausencia destacable de las muchas formas de transición exigidas por la teoría. De hecho, hay una deficiencia sistemática de formas de transición entre las categorías mayores de clasificación, tal como está predicho en el modelo creacionista.

2. De los Invertebrados a los Vertebrados:

La idea de que los vertebrados derivaron de los invertebrados es una pura conjetura que no puede ser documentada por el registro fósil. Se ha propuesto, en base de la anatomía comparativa y de la embriología de las formas vivientes, casi cada uno de los grupos invertebrados en ocasiones diferentes. [86] , [87] Supuestamente, la forma de transición de invertebrado a vertebrado pasó por una etapa cordada sencilla.

¿Posee el registro fósil de evidencias de tal transición?

La respuesta a esta pregunta tiene que ser un NO absoluto.

Ommaney ha afirmado:

«Desconocemos como evolucionó este primer cordado, cuáles fueron las etapas que, recorrió en su desarrollo hasta dar finalmente verdaderos peces tal como ahora los conocemos. Entre el período Cámbrico, en que es probable que apareciera, y el Ordovícico, en el que se encuentran los primeros fósiles con características de pez, existe un lapso de unos 100 millones de años que, probablemente, nunca podremos llenar». [88]

¡Increíble! ¡Cien millones de años de evolución, y ninguna forma de transición! Todas las hipótesis combinadas, no importa lo ingeniosas que sean, nunca pueden pretender, basándose en, la teoría de la evolución, explicar una discontinuidad de tal magnitud. Por otra parte, están de completo acuerdo con el modelo creacionista.

3. El problema del origen de las diversas clases de Peces:

Una lectura cuidadosa del libro de Romer, Paleontología Vertebrada,parece no permitir otra conclusión sino la de que las clasificaciones principales de peces son ya clara y distintamente «divergentes», sin formas de transición que las conecten. La primera en aparecer en el registro fósil es la clase Agnatha. Los más antiguos de estos vertebrados, representantes de los dos órdenes Osteostraci y Heterostraci, han quedado casi siempre incrustados en material óseo u otro material duro.

En lo que concierne a su origen, Romer escribe:

«En los sedimentos de la época Silúrica posterior y Devónica anterior están presentes muchos vertebrados de características ictíneas de varios tipos, y es obvio que ha tenido que existir una larga historia evolutiva antes de este tiempo. Pero en lo que se trata de esta historia, la ignoramos mayormente» (p. 15, edición inglesa).[89]

En cuanto a los Ostracodermos (Osteostraci), Romer escribe así:[90]

«Cuando primeramente aparecen estos Ostrocodermos, ya tienen una larga historia a sus espaldas y están divididos en varios grupos distintos» (p. 16).

De los Heterostraci, dice Romer que desde luego no están relacionados de cerca con las otras formas de la clase Agnatha. Si evolucionaron, también deben tener una historia evolutiva muy larga. Pero, igual que los Ostracodermos, aparecen repentinamente en el registro fósil sin ninguna evidencia de antecesores evolutivos.

Los Placodermos son causantes de buenos dolores de cabeza. Existían dentro de los Placodermos sobre unas seis clasificaciones mayores de peces monstruo.

De ellos dice Romer:

«Hay pocos caracteres comunes uniendo estos grupos, aparte de que todos ellos, sin excepción, son peculiares» (p. 24 ).

Después de esto, sigue diciendo:

«Aparecen en un momento –más o menos sobre la frontera Siluriano-Devónica– en que esperaríamos la aparición de los antecesores apropiados de los tiburones y de los grupos superiores de peces óseos. Serían de esperar formas «generalizadas» que encajaran limpiamente en nuestra preconcebida secuencia evolutiva. ¿Las conseguimos en los Placodermos? No, en absoluto. En su lugar encontramos una serie de tipos brutalmente imposibles que no encajan en ningún esquema apropiado, que no parecen venir de ninguna fuente anterior –a primera vista–, ni ser antecesores apro piados para ningún tipo posterior más avanzado. De hecho, lo que uno tiende a sentir es que la presencia de estos Placodermos, que forman una parte tan importante de la historia Devónica, es un episodio incongruente. ¡La situación se habría simplificado si nunca hubieran existido!» (p. 33).[91]

Pero existieron, y su registro no apoya, sino que contradice fuertemente él modelo evolucionista.

“Los tipos superiores de peces, los «ortodoxos», estructurados bajo planes bien reconocidos, con aletas apareadas y mandíbulas bien desarrolladas, están colocados dentro de las dos clases, los Chondrichthyes o peces cartilaginosos, y los Osteichthyes, o peces óseos superiores.

Algunos, en el pasado, han argumentado que la ausencia de huesos en los peces cartilaginosos representa una condición primitiva, y que los Chondrichthyes fueron una etapa evolutiva precediendo a los peces óseos. Romer argumenta con fuerza contra esta línea de pensamiento, señalando el hecho de que los tiburones son unos de los últimos grupos de clasificación taxonómica mayores en aparecer en el registro fósil.” [92]

Así, Romer continúa:

«El registro, de hecho, encaja mejor en la conjetura opuesta: que los tiburones son degenerados en lugar de primitivos en sus caracteres esqueléticos; que su evolución ha sido paralela a la de otros varios tipos de peces en su tendencia hacia la reducción ósea; y que se tiene que buscar a sus antecesores entre los peces óseos primitivos con mandíbulas, del tipo general de los Placodermos. Ningún Placodermo conocido puede ser identificado como antecesor verdadero de los Chondrichthyes, pero nos hemos dado cuenta de que algunos de los peculiares Petalichthydeos parecen mostrar etapas morfológicas de reducción esqueletal. El conocimiento creciente de los Placodermos Devónicos anteriores puede algún día atar cabos» (p. 38). [93]

Antes, y refiriéndose a los Placodermos, Romer había declarado:[94]

«Debemos considerar seriamente que al menos los Tiburones y Quimeras puedan haber descendido de tales imposibles antepasados» (p. 34). Una consideración al modelo Creacionista, ¿no sería aquí mucho más razonable que una apelación a imposibles antepasados?

Sobre los peces típicamente óseos, Romer registra el hecho de que su aparición en el registro fósil es «dramáticamente repentina» (p. 52). Más adelante (p. 53), afirma:

«El antecesor común de los grupos de peces óseos es desconocido.» «Hay varios caracteres, muchos de ellos descritos anteriormente, en los cuales las dos típicas subclases de peces óseos ya son claramente divergentes cuando las contemplamos en su principio.»[95]

Así, el registro fósil no muestra antecesores ni formas de transición de los grupos mayores de clasificación de peces. Basándonos en el registro conocido, tales antecesores hipotéticos y las formas de transición necesarias son tan sólo el producto de la especulación. ¿Cómo pues se puede presentar el argumento de que la explicación ofrecida por el modelo evolucionista es más científica que la ofrecida por el modelo creacionista? Y, ¿no está de acuerdo esta evidencia con el modelo creacionista, siendo a la vez un embarazo para el modelo evolucionista?[96]

4. De los Peces a los Anfibios:[97]

Se ha investigado cuidadosamente el registro fósil, buscando series de transición que conectasen los peces con los anfibios, pero no se han hallado. La conexión más «próxima» que se ha propuesto ha sido la que pretendidamente existe entre el Crosopterigio Ripidistio (pez) y los anfibios del género Ichthyostega.

Existe, no, obstante, una tremenda discontinuidad entre los Crosopterigios y los Ichthyostegas, una discontinuidad que se habría extendido durante muchos millones de años, y durante los cuales hubieran debido existir innumerables formas de transición. Estas formas de transición deberían mostrar un cambio lento y gradual de las aletas pélvicas y pectorales del Crosopterigio, transformándose en los pies y piernas del anfibio, juntamente con la pérdida de otras aletas, y la concurrencia de otras transformaciones requeridas para su adaptación al habitat terrestre.

¿Cuáles son los hechos? No se ha encontrado ni una forma de transición entre la aleta del Crosopterigio y el pie del Ichthyostega. Los miembros del Ichthyostega eran ya del tipo anfibio básico, no mostrando ningún vestigio de descendencia de aletas.

¿Por qué se eligió el Crosopterigio Ripidistio como el supuesto antepasado de los anfibios? Ante todo, no hay ninguno mejor a mano. Echando a faltar un candidato a intermediario entre peces y anfibios, se investigaron los varios grupos de peces. Entonces se adoptó el Crosopterigio como el grupo más aproximado antepasado de los anfibios. Esta elección se debió mayormente a unos diseños de cerebro similares al del Ichthyostega, a la posesión de la vértebra en «arco» encontrada en el Ichthyostega y en otros Labirintodontos, y la presencia de huesos en las aletas, por lo cual, en algunos aspectos, se podría construir una ruda homología con los huesos del cuadrúpedo.[98]

Reconstrucciones de un anfibio Ichthyostega y su supuesto antepasado Crosopterigio.

Según Romer, la presión selectiva que permitió el origen de los anfibios cuadrúpedos a partir de sus antecesores los peces fue el hecho de que en el período Devónico fueron características unas sequías periódicas, durante las cuales se supone que evolucionaron los anfibios. Esto obligó al Crosopterigio a salir de los lagos y ríos que se secaban (se cree que poseía pulmones) para buscar otros parajes acuáticos. Aquellas formas que habían heredado cambios por mutaciones que permitiesen una locomoción más eficiente por tierra habrían sobrevivido en números mayores que formas menos bien equipadas. Un gran número de episodios de estos dieron origen, después de millones de años, a un verdadero anfibio. [99]

Esta historia, atractiva a primera vista, pierde su plausibilidad cuando se consideran los siguientes hechos: Ya que los anfibios se encuentran en el Devónico posterior, hubieran debido evolucionar bien dentro del Devónico cuando sus supuestos antepasados Crosopterigios estaban aún florecientes. Si la historia de Romer es cierta, en lugar de ello, él Devónico debería mostrar extinciones en masa de los Crosopterigios, así como de otras formas de agua dulce. Lo cierto es precisamente lo contrario.

En el Carbonífero Primitivo anterior se encuentran otros tres órdenes anfibios. Ya que estos anfibios altamente diversificados aparecen primeramente en el Carbonífero Primitivo anterior con sus características ordinales completas, tendrían que haber empezado a evolucionar bien atrás, en el Devónico, tal como supuestamente hicieron los Ichthyostégidos. Las mismas presiones selectivas debieron haber sido ejercidas sobre estos tres órdenes como sobre los Ichthyostégidos y deben haber evolucionado a partir de los Crosopterigios o de los Ichthyostégidos. Pero ninguno de estos tres órdenes tiene la vértebra en forma de «arco» que poseen los Crosopterígidos y los Ichthyostégidos, sino que poseen la vértebra «más primitiva», la del tipo «Lepospondilos» o vaina. ¿Cómo, pues, se puede utilizar la vértebra en «arco» para conectar el Crosopterigio con los anfibios?

Aún más, de estos tres órdenes, el Aistopoda poseía un cuerpo largo, como de serpiente, con unas 200 vértebras. En todas estas formas los pies eran pequeños, y muchas ni siquiera los poseían, ¡ni aun siquiera trazas de la cintura escapular o pélvica! En algunas formas del orden Nectridea los cuerpos eran también largos como los de los Aistópodos, faltando asimismo los pies. Si el Ichthyostega o una forma similar fue el antecesor de todos los anfibios, entonces tenemos que mientras que él estaba en el proceso de derivar cuatro pies a partir de las aletas pectorales y pélvicas de su antecesor Crosopterigio, ¡su descendencia estaba igual de ocupada intentando desembarazarse de ellos!

¿Qué presiones selectivas dieron lugar a los cuatro pies en los Ichthyostégidos mientras que causaban simultáneamente su reducción y pérdida entre los Aistópodos y Nectrídeos? ¿Por qué estas formas tan diversas aparecen en el registro fósil con una «divergencia» ya completa en su primera aparición, sin evidencia de formas de transición?

Los tres órdenes existentes de anfibios incluyen las salamandras y lagartijas (Urodelata o Caudata); los ápodos (Apoda o Caecilia), parecidos a los gusanos, sin órganos de locomoción; y las ranas y sapos (Anura o Salientia) que están entre los vertebrados terrestres, más especializados, con extremidades posteriores largas y sin cola. Todos estos modernos anfibios poseen la vértebra más «primitiva» del tipo Lepospondilos, en lugar de la. vértebra en «arco» que supuestamente conecta a los anfibios con sus, antecesores Crosopterigios. Aun más, no hay formas de transición conectando estos tres órdenes modernos que constituyen la subclase Lissamphibia, con los anfibios hallados en el Paleozoico. [100]

Refiriéndose a ellos, Romer afirma:

«Entre ellos y el grupo del Paleozoico hay una amplia discontinuidad no cubierta por material fósil». [101]

La discontinuidad extremadamente amplia entre pez y anfibio, como se ha observado entre los Crosopterigios Ripidistios y los Ichthyostégidos, la aparición repentina –de hecho– de todos los órdenes anfibios del Paleozoico con sus diversas características ordinales completas en los primeros representantes, la ausencia de cualquier forma de transición entre estos órdenes del Paleozoico, y la ausencia de formas de transición entre ellas y las que existen actualmente, es, todo ello, contradictorio a las predicciones del modelo evolucionista. No obstante, estos hechos son tal como los predichos por el modelo creacionista.

5. De los Anfibios a los Reptiles y Mamíferos: [102]

Es en la frontera anfibiana-reptiliana y reptiliana-mamífera donde se han hecho las más fuertes reivindicaciones de tipos de transición que conecten clases. Pero al examinarlos con atención, vemos que son simplemente aquellos que, en el registro fósil, más se parecen en estructura esqueletal.

La conversión de un invertebrado a vertebrado, de pez a cuadrúpedo con pies y piernas, o de animal terrestre a volátil son unos pocos ejemplos de cambios que requerirían una revolución en toda la estructura del animal. Tales transformaciones deberían proveer una serie de transición claramente reconocible como tal en el registro fósil si hubieran ocurrido por medio de un proceso evolutivo. Por otra parte, si el modelo creacionista es el verdadero, es en estas fronteras donde la ausencia de formas de transición será más evidente.

Pero vemos que lo cierto es lo contrario en la frontera anfibio-reptiliana y en la reptiliano-mamífera, particularmente en la primera. Siendo posible distinguir entre los reptiles y anfibios actuales, vivientes, en base de sus características esqueletales, son –no obstante– mucho más distinguibles por medio de sus partes blandas y, de hecho, la característica definitiva que separa a los reptiles de los anfibios es la posesión por parte de los reptiles, en contraste con los anfibios, del huevo amniótico.

Muchas de las características para determinar un mamífero residen en su anatomía o fisiología «blanda». Esto incluye su manera de reproducirse, la temperatura caliente de la sangre, respiración por medio de la posesión de un diafragma, la posesión de glándulas mamarias y la posesión de pelo.

Con todo esto, las dos diferencias más fácilmente distinguibles entre reptiles y mamíferos no han sido nunca conectadas por series de transición. Todos los mamíferos, existentes o fósiles, tienen un solo hueso, el dentario, a cada lado de la mandíbula inferior, y todos los mamíferos, existentes o fósiles, tienen tres osículos auditivos (que forman el oído medio), el martillo, el yunque y el estribo. En algunos reptiles fósiles, el número y tamaño de los huesos de la mandíbula inferior es reducido en comparación con los reptiles vivientes. Aun así, todos los reptiles, vivientes o fósiles, tienen como mínimo cuatro huesos en la mandíbula inferior, y todos poseen un solo osículo auditivo, el estribo.

No hay, por ejemplo, formas de transición que muestren dos o tres huesos en la mandíbula, o dos osículos auditivos, y tampoco no ha explicado nadie como se las arreglaba la forma de transición para masticar mientras su mandíbula se tenía que dislocar y rearticular, o como podía oír mientras se le iban formando los otros dos huesos en el oído medio.

Aún hay más. Para que los hechos del registro fósil puedan encajar en las predicciones del modelo evolucionista se tiene que establecer una secuencia cierta de ti empo que encaje con estas predicciones. Esto no ha sido posible con la secuencia Anfibios-Reptiles-Mamíferos a base del material fósil descubierto hasta ahora.

Las conocidas formas Seymuria y Didactes, de las cuales se dice que están en la línea de división entre reptiles y anfibios, son del Pérmico anterior. O sea, que han llegado 20 millones de años demasiado tarde para ser los antecesores de los reptiles, si es que hemos de seguir la cronología evolucionista. Los pretendidos reptiles-base del orden Cotilosauria, se encuentran no en el Pérmico posterior a ellos, sino en el período precedente, el Carbonífero tardío (Pensilvánico).

De hecho, los reptiles «mamiferoides» del suborden Sinápsida, que supuestamente dieron origen a los mamíferos, se hallan en el Pensilvánico (Carbonífero tardío), y posiblemente en el Pensilvánico anterior. Así, el Seymuria y el Didactes, «antecesores» de los reptiles, no solamente postdatan a los mismos reptiles por decenas de millones de años, sino que también postdatan a los mismos antecesores de los mamíferos por un lapso de tiempo igual.

Según el modelo evolucionista, los mamíferos asumieron la supremacía sobre los reptiles en un período relativamente tardío de la historia de los reptiles. Si esto es cierto, se podría asumir razonablemente que la rama de reptiles de que tuvo su origen se desarrolló tardíamente en la historia de los reptiles. Pero aquí también vemos que lo cierto es lo contrario, si es que fueron los Sinápsidos los que antecedieron a los mamíferos. La subclase Sinápsida está fechada entre los más primitivos de los reptiles conocidos, no los últimos, y se supone que pasaron su apogeo aún antes de la aparición de los Dinosaurios.

Según Romer, los reptiles sinápsidos fueron disminuyendo en número durante el Triásico, quedando esencialmente extintos hacia el final de aquel período, y pasaron muchos millones de años antes de que sus «descendientes» llegaran a una posición de dominio. [103]

“Si la selección natural es el proceso que rige la evolución (y la definición de la Selección Natural es que es un proceso por el que el organismo más capacitado para la lucha por la vida es el que produce mayor descendencia), entonces, si la anterior historia de Romer es cierta, tendremos que concluir en que la transición del reptil al mamífero triunfó a pesar de la Selección Natural, en lugar de triunfar a causa de ella.”[104]

6) El Origen del Vuelo:[105]

El origen del vuelo debería suministrarnos casos excelentes para presentar evidencias evolucionistas en contra de las tesis creacionistas, si lo primero fuera lo cierto. Para llegar a volar, casi todas las estructuras de un animal no volador requerirían un cambio de estructura, y las formas de transición resultant es deberían ser fácilmente detectables en el registro fósil. Se supone que el vuelo ha evolucionado separada e independientemente en cuatro ocasiones: en los insectos, aves, mamíferos (los quirópteros), y reptiles (los pterosaurios, ya extinguidos). En cada caso se supone que se precisaron muchos millones de años para llegar al vuelo, y en cada caso se hubieran visto envueltas en ello formas casi innumerables de transición. Pero aun así, no se encuentra nada, ni un solo caso, que se aproxime a una serie de transición.

E. C. Olson, un evolucionista y geólogo, afirma en su libro La Evolución de la Vida, [106] que «en lo que concierne al vuelo, hay algunas discontinuidades muy grandes en el registro fósil» (p. 180).[107]

En lo que concierne a los insectos, dice Olson: «No hay prácticamente nada que nos informe sobre la historia del origen del vuelo en los insectos» (p. 180).

En lo que trata de los reptiles voladores, Olson nos informa que «El vuelo verdadero está primeramente registrado entre los reptiles en las Pterosaurios del período Jurásico. Aunque los más primitivos de ellos estaban algo menos especializados para el vuelo que los últimos, no hay en absoluto ningún tipo o señal de etapas intermedias» (p. 181).

Referente a las aves, Olson nos informa que «El vuelo verdadero está primeramente registrado entre los reptiles en los Pterosaurios del período Jurásico. Aunque los más primitivos de ellos estaban algo menos especializados para el vuelo que los últimos, no hay en absoluto ningún tipo o señal de etapas intermedias» (p. 181).

Referente a las aves, Olson habla del Archaeopteryx como «reptiloide», pero afirma que por su posesión de plumas «muestra que es un ave» (p. 182). Finalmente, con referencia a los mamíferos, Olson afirma que «La primera evidencia de vuelo en los mamíferos es en los murciélagos ya completamente desarrollados del Eoceno» (p. 182).[108]

El caso del Archaeopteryx: [109]

Así, pues, no se puede documentar ninguna serie de transición en ningún momento de la pretendida transición al vuelo y, tan sólo en un caso, se ha alegado la presencia de una forma de transición. En este último caso, el así llamado intermedio no es intermedio en absoluto, porque, tal y como los paleontólogos reconocen hoy en día, el Archaeopteryx era un ave verdadera –poseía alas, estaba dotada completamente de plumas, volaba. No era medio-ave. Era un ave. Jamás se ha encontrado una forma de transición con sólo parte de plumas y sólo parte de alas.[109]

Las características que se alegan del Archaeopteryx consisten en los apéndices garróideos en los ejes-guía de las alas, la posesión de dientes, y vértebras que se extendían hacia afuera, formando una cola. Se cree qu e, poseyendo una quilla pequeña, era un volador más bien torpe. Mientras que tales características podrían ser de esperar si las aves evolucionaron de los reptiles, no constituyen por sí mismas una prueba en absoluto de que así haya sucedido, ni demuestran que el Archaeopteryx sea un intermedio entre los reptiles y las aves.

Por ejemplo, en Sudamérica existe hoy en día un ave, el Hoatzin (Opisthocomus Hoatzin), el cual posee dos garras en su etapa juvenil. Aun más, es un volador torpe, con una quilla asombrosamente pequeña. [110]

Esta ave es –sin duda alguna– cien por cien ave, aun poseyendo dos de las características por las cuales se le imputa una ascendencia reptiliana al Archaeopteryx.

Mientras que las aves modernas no poseen dientes, otras aves más antiguas, aves cien por cien sin sombra de duda, los poseían. ¿Demuestra ello que los antepasados de las aves fueron los reptiles, o simplemente demuestra que algunas aves antiguas tenían dientes, mientras que otras no los tenían? Algunos reptiles tienen dientes y otros no los tienen. Algunos anfibios poseen dientes, otros no. De hecho, esto es cierto a través de todas las categorías de subphylums –peces, anfibios, reptiles, aves y mamíferos incluidos.

Siguiendo la analogía de que las aves dentadas son primitivas mientras que las desdentadas son más avanzadas, los monotremas (por ejemplo, el Ornitorrinco y el Equidna), ambos mamíferos, desdentados, ¡deberían ser considerados más avanzados que los humanos! Y a pesar de ello, estos mamíferos son considerados como los más «primitivos» de todos los mamíferos (Por cierto que se da la curiosa circunstancia de que ¡son los últimos en aparecer en el registro fósil!). ¿Qué valor filogenético se le puede dar a la posesión o no posesión de dientes?”

En lo que se refiere a la posición del Archaeopteryx, DuNouy afirmó:

«Desafortunadamente, la mayor parte de los tipos fundamentales del reino animal están, desde el punto de vista paleontológico, desconectados. A pesar del hecho de que está innegablemente relacionado a la vez con los reptiles y con las aves (relación que la anatomía y la fisiología de los especímenes verdaderamente vivientes demuestra), no estamos autorizados a considerar el caso excepcional del Archaeopteryx como una verdadera conexión. Por conexión queremos decir una etapa de transición necesaria entre tales clases como reptiles y aves, o entre grupos menores. Un animal, por el hecho de que muestre características pertenecientes a dos grupos diferentes, no puede ser tratado como una verdadera conexión en tanto que no se hayan hallado las etapas intermedias, y en tanto que los mecanismos de transición permanecen desconocidos». [111]

¿Cuál, pues, parece ser la conclusión más razonable?

Creemos que el registro fósil no permite mejor secuela que la que Marshall ha publicado recientemente: «El origen de las aves es mayormente asunto de deducción. No hay fósiles de las etapas a través de las cuales se logró el asombroso cambia de reptil a ave». [112]

Objeciones contestadas:

En vista de todo lo anterior, se presentan muchas excusas alegando que las estructuras delicadas generalmente no se preservan en forma fósil, para presentar una explicación al hecho de que no haya ninguna indicación, en el registro fósil, de la evolución de las plumas. Pero esta objeción no es posible en el caso de la pretendida evolución del vuelo en los reptiles voladores y los murciélagos.

Hay muchas diferencias, y muy significativas, entre reptiles voladores y no voladores. Otra vez nos remitimos a la obra de Romer, «Paleontología Vertebrada» [113].

“Se muestra en la página 140 la reproducción del Saltoposuchus, un representante de los Teocodontes del Triásico, que Romer cree dieron lugar a los reptiles voladores (Pterosaurios), dinosaurios y aves. La comparación de esta forma con las reconstrucciones de los más primitivos representantes entre los dos subórdenes de los Pterosaurios (pp. 144 y 146) revelan la vasta discontinuidad entre ellos, una discontinuidad no conectada por intermediarios fósiles. Desde luego, también existe una discontinuidad similar entre esta criatura y el Archaeopteryx.

El Saltoposuchus, teocodonte del que Romer y otros creen tuvieron su origen en los dinosaurios, las aves, y los reptiles. Tomado de Paleontología Vertebrada, de Romer.

Casi todas las estructuras en el Rhamphorhyncus, pterosaurio de cola larga (Fig. 222, p. 144) le eran peculiares. Es esencialmente obvia (como en todos los pterosaurios) la gran longitud de su cuarto dedo, en contraste con los otros tres dedos que este reptil poseía. Este cuarto dedo proveía todo el apoyo para la membrana que actuaba de ala. Por cierto que no era una estructura delicada, y si los pterosaurios, tuvieron su origen, en la evolución de los Tecodontes o de algún otro reptil terrestre, se deberían haber hallado formas de transición mostrando un alargamiento gradual de este cuarto dedo. No obstante, no se ha descubierto ni una señal de tales formas de transición.

Rhamphorhyncus, un Pterosaurio de cola larga. Tomado de The Osteology of the Reptiles de Williston.

Aún más especial era el grupo Pterodactiloide de los pterosaurios (Fig. 225, p. 146). El Pteranodonte no solo tenía un pico largo y desdentado y un penacho óseo largo extendiéndose hacia atrás, sino que sus cuatro dedos sostenían ¡un ala de 8 metros de envergadura! “[114]

¿Dónde están las formas de transición documentando el origen evolutivo de estas y otras estructuras especiales de los Pterosaurios?

En cuanto al murciélago, se, supone que evolucionó de insectívoros terrestres, a pesar de que, como se ha afirmado anteriormente, el murciélago más antiguo conocido en el registro fósil [115] es cien por ciento murciélago, y no se puede encontrar ni traza de formas de transición. En el murciélago, cuatro de los cinco dedos sostienen la membrana del ala y son extremadamente largos comparados con una mano normal. Estas y otras estructuras únicas, como el radio y el cúbito, que se unen en la mitad distal para formar un hueso simple en el Palaeochiropteryx (Romer, Fig. 322, p. 213), son huesos sólidos, y no estructuras delicadas.

Si las formas de transición existieron, ciertamente que hubieran debido quedar preservadas. La completa ausencia de las tales deja sin respuesta, tomando como base el modelo evolucionista, preguntas tales como: ¿Cuándo, de qué, dónde y cómo tuvieron su origen los murciélagos?

Pteronodonte, un reptil gigante que tenía una longitud total de alas de más de ocho metros. Tomado de Paleontología Vertebrada de Romer.

Ahora queremos plantear la pregunta: En lo que concierne al origen del vuelo. ¿Qué modelo, el de la creación, o el de la evolución, tiene mayor apoyo del registro fósil?

A nosotros la respuesta nos parece clara. Ni un solo hecho contradice las predicciones del modelo creacionista: la verdadera evidencia falla en apoyar las predicciones del modelo evolucionista. Aquí, donde sería más fácil y obvio el hallar formas de transición si la evolución fuera realmente la causa de estas criaturas tan altamente desarrolladas y especializadas, no se encuentra ni una. ¿Podría ser más cruel y caprichoso el registro fósil para los paleontólogos evolucionistas? El registro histórico inscrito en las rocas está gritando literalmente: ¡CREACIÓN!

Palaeochiropteryx, el más antiguo de los murciélago conocidos, fósil del Eoceno.

Los ejemplos citados en este artículo no son en ninguna manera excepciones, sino que sirven para ilustrar lo que es característico del registro fósil. Mientras que se puede observar una transición en el nivel de las subespecies, y se puede inferir en el de las especies, la ausencia de las formas de transición entre las categorías más elevadas de clasificación (los géneros creados del modelo creacionista) es regular y sistemática. Nos proponemos documentar esta afirmación citando afirmaciones públicas de evolucionistas.” [116]

AFIRMACIONES PUBLICAS DE AUTORIDADES EVOLUCIONISTAS

(Referentes a la naturaleza del registro fósil)

Deseamos citar primeramente al mundialmente famosísimo George Gaylord Simpson, paleontólogo evolucionista de primera fila.

En su libro Tempo and Mode in Evolution (Ritmo y Método en la Evolución), afirma en la sección dedicada a «Discontinuidades Principales en el Registro (Fósil)» que no hay ni trazas en ninguna parte del mundo de ningún fósil que cubra la discontinuidad que existe entre el Hyracotherium y su pretendida forma ancestral Condylarthra. Después sigue diciendo: «Esto es cierto de todos los treinta y dos órdenes de mamíferos… Los miembros más antiguos conocidos de cada orden ya tienen sus características ordinales básicas, y no hay, en ningún caso, una secuencia aproximadamente continua de un orden conocido a otro. En la mayoría de los casos, la rotura de conexión es tan brusca, y la discontinuidad tan grande, que el origen del orden es especulativo, y muy disputado». [117]

Después (p. 107), Simpson afirma:

«Esta ausencia regular de formas de transición no está limitada a los mamíferos, sino que es un fenómeno casi universal, y que ha sido notado desde hace mucho tiempo por los paleontólogos. Es cierto de casi todos los órdenes de todas las clases de animales, vertebrados e invertebrados. También es cierto de las clases, de los principales Phylums y, aparentemente, también es cierto de las categorías análogas de las plantas.»[118]

En su libro The Meaning of Evolution (El Significado de la Evolución) Simpson afirma, refiriéndose a la aparición de nuevos phylums, clases y otros grupos principales:

«El proceso por el cual ocurrieron en la evolución unos sucesos tan radicales es causa de una disputa de las más serias que quedan entre los estudiosos profesionales de la evolución. La cuestión es si tales sucesos principales tuvieron lugar instantáneamente por algún proceso diferente en esencia de los que formarían parte en un cambio evolutivo más o menos gradual, o si toda la evolución, incluyendo estos cambios principales, queda explicada por los mismos procesos y principios directivos, siendo sus resultados mayores o menores en función del tiempo implicado, de la intensidad relativa de la selección y de otras variables en cualquier situación dada.

La posibilidad de tal disputa existe porque las transiciones entre los principales grados de organización apenas quedan registradas por fosilización. Hay una tendencia a este respecto hacia una deficiencia sistemática en el registro de la historia de la vida. Así, es posible afirmar que tales transformaciones no están registradas porque no existieron; que los cambios no fueron por transición, sino por saltos repentinos en la evolución.» [119]

Si los phylums, clases, órdenes y otros grupos principales fueran conectados por formas de transición en l ugar de aparecer repentinamente en el registro fósil con sus características básicas completas, no habría necesidad, desde luego, de referirse a su aparición en el registro fósil como «sucesos radicales». Además ¡es imposible enfatizar con suficiente intensidad el que aun los mismísimos evolucionistas estén discutiendo entre ellos si estas categorías principales aparecieron instantáneamente o no! ¡Precisamente, el argumento de los creacionistas es que estas formas sí que se formaron instantáneamente, y que las formas de transición no están registradas en el registro fósil porque nunca existieron! [120]

Así, los creacionistas desearíamos reformar la afirmación de Simpson para que se leyese:

«Es así posible afirmar que tales transformaciones no están registradas porque no existieron, y que estos tipos principales se originaron por creación en lugar de por un proceso de evolución gradual.»[121]

En un trabajo más reciente, Simpson afirmó que:

«Es una característica del registro fósil el que la mayoría de los grupos taxonómicos aparecen bruscamente.»[122]

En el mismo párrafo, además, afirma que:

«Las discontinuidades entre las especies conocidas son esporádicas y a menudo pequeñas. Entre los órdenes, clases y phylums conocidos son sistemáticas y casi siempre grandes.» [123]

A pesar de que es nuestro propósito hacerlo, apenas si es necesario documentar ya más la naturaleza del registro fósil. Parece obvio que si las afirmaciones anteriores de Simpson se desnudasen de todas las presuposiciones y de los supuestos mecanismos evolutivos para quedar simplemente el registro del hecho, describen exactamente lo que demanda el modelo creacionista. Este registro es, no obstante, terriblemente deficiente a la luz de las presuposiciones y predicciones del modelo evolucionista.

Nadie se ha entregado más de corazón que Simpson a la «Filosofía materialista mecanicista compartida por la mayor parte del Establecimiento actual en las ciencias biológicas. Así, como él mismo lo ha expresado, «Encuentra lógico, si no exigido científicamente, suponer que la aparición de un nuevo grupo sistemático no es evidencia de creación …». [124]

Así, Simpson ha gastado un tiempo y un esfuerzo considerable en sus intentos de doblar y retorcer cada faceta de la teoría de la evolución para explicar las deficiencias del registro fósil, intentándolo acomodar a la hipótesis evolutiva. [125] , [126] , [127]

Pero tenemos que hacer observar que, si se adopta la evolución a priori, siempre es posible adoptar hipótesis auxiliares –no probadas, y por su misma naturaleza imposibles de probar– para hacer que funcione en cualquier caso específico. Por este proceso, la evolución desemboca en lo que Thorpe llama uno de sus “Cuatro Pilares de la Ignorancia» –una evolución mental que es el resultado de tentativas casuales preservadas por apuntalamientos.” [128]

Con referencia a la naturaleza del registro fósil, Arnold ha dicho:

«Se tuvo por mucho tiempo la esperanza de que las plantas extintas revelarían al fin algunas de las etapas a través de las cuales han pasado los grupos existentes durante el curso de su desarrollo, pero se puede admitir libremente que esta aspiración se ha cumplido en una extensión muy insignificante, a pesar de que la investigación paleobotánica ha estado en desarrollo por más de cien años». [129]

Las siguientes afirmaciones del profesor E. J. H. Corner, de la Escuela Botánica de Cambridge (Universidad de Cambridge), fueron refrescantemente cándidas:

«Se puede aducir mucha evidencia en favor de la teoría de la evolución –de la biología, biogeografía y paleontología–, pero pienso que para las personas sin prejuicios, el registro fósil de las plantas está todavía en favor de la creación especial» . [130]

Olson ha dicho:

«Un tercer aspecto fundamental del registro fósil es algo diferente. Repentinamente aparecen muchos grupos de plantas y animales, aparentemente sin ningún antecesor cercano. La mayoría d e los grupos de organismos –Phylums, Subhylums, y aún las mismas clases, han aparecido de esta manera… El registro fósil, que ha producido el problema, no da mucha ayuda para su solución… La mayoría de los zoólogos y la mayoría de los paleontólogos sienten que las interrupciones y bruscas apariciones de nuevos grupos pueden ser explicadas por el que el registro fósil esté incompleto. Algunos paleontólogos están en desacuerdo y creen que estos eventos cuentan una historia que contradice a la teoría, y que no se registra en los organismos vivos». [131]

En relación con lo que algunos afirman sobre que el registro fósil esté (¡después de 150 años de búsqueda!) incompleto, nos remitimos a la afirmación de George ya citada al principio de este artículo sobre la gran riqueza del registro, y al hecho de que las discontinuidades, según el propio G. G. Simpson, son sistemáticas. Aun se puede citar a otro autor para otra refutación a esta superficial «explicación» de las discontinuidades en el registro fósil.

Newell ha dicho:

«Muchas de las discontinuidades tienden a ser más y más enfatizadas con el aumento de las colecciones». [132]

En su reciente libro sobre los principios de la Paleontología, Raup y Stanley han afirmado:

«Desafortunadamente, los orígenes de las categorías taxonómicas superiores están cubiertas de misterio; comúnmente, nuevas categorías más elevadas aparecen abruptamente en el registro fósil sin evidencia de formas de transición». [133]

DuNouy ha descrito la evidencia de esta manera:

«Brevemente, cada grupo, orden, o familia, parece haber nacido repentinamente, y a duras penas, si jamás, encontraremos las formas que las unen al grupo precedente. Cuando las descubrimos, están ya diferenciadas. No solamente no encontramos prácticamente ninguna forma de transición, sino que en general es imposible conectar un grupo nuevo con uno más antiguo». [134]

Khun ha enfatizado:

«El hecho de la descendencia persiste. De todas formas, no se puede demostrar en ninguna parte la descendencia traspasando los límites circunscritos tipológicamente. Por tanto, podemos hablar de descendencia dentro de los tipos, pero no de descendencia de tipos». [135]

Tratando de los principales grupos, o Pylums, Clark ha afirmado:

«No importa lo lejos que lleguemos en el registro fósil de la vida animal previa sobre la tierra, no encontramos ni traza de cualquier forma animal que sea intermedio entre cualquiera de los principales grupos, o Phyla»[136]

Más adelante de este mismo volumen dice:

«Ya que no tenemos evidencia, ni la más mínima, sea entre animales vivientes o fósiles, de tales tipos de intergradación siguiendo a los grupos principales, es una recta suposición suponer que tales tipos jamás han existido». [137]

Aun en las famosas series equinas que tantas veces han sido alzadas en pendón como «prueba» de la evolución dentro de los órdenes, encontramos que las formas de transición entre los tipos principales faltan. Así, DuNouy ha afirmado en referencia a los caballos:

«Pero cada uno de estos intermediarios aparece “repentinamente” y no ha sido aun posible, por falta de fósiles, reconstruir estos pasos entre estos intermediarios. Aun así, tienen que haber existido. Las formas conocidas permanecen separadas como los pilares de un puente en ruinas. Sabemos que se construyó el puente, pero solo quedan vestigios de los apoyos estables. La continuidad que asumimos puede nunca quedar establecida por los hechos». [138]

Goldschmidt dice en cuanto a esto mismo:

«Aun más, dentro de las series de evolución lenta, co mo la famosa del caballo, las etapas decisivas son abruptas». [139]

Goldschmidt, en contraste con Simpson y la mayoría de los evolucionistas, aceptó las discontinuidades en el registro fósil en su verdadero valor. Rechazó la interpretación Neodarwiniana de la evolución (la síntesis moderna en términos actuales de micromutación y Selección Natural) que es aceptada por casi todos los evolucionistas, por lo menos por aquellos que aceptan alguna teoría que implique algún mecanismo. Goldschmidt propuso, por su parte, que las categorías más importantes (Phylums, clases, órdenes, familias) se originaron instantáneamente por saltos bruscos o «systemic mutations» (mutaciones sistémicas). [140] , [141]

Goldschmidt bautizó a su mecanismo con el nombre de «Hopeful Monster» (Monstruo Viable). Propuso, por ejemplo, que un día un reptil puso un huevo, y que lo que salió del huevo fue ¡un ave! Según Goldschmidt, esta es la manera en que han de ser explicadas las principales discontinuidades del registro fósil, por sucesos similares. Algo puso un huevo, ¡y algo diferente nació! Los Neodarwinistas prefieren creer que el que puso el huevo es Goldschmidt, manteniendo que no hay ninguna evidencia que apoye el mecanismo del Monstruo Viable. Goldschmidt arguye con la misma intensidad en que no hay ninguna evidencia para el mecanismo Neodarwinista que se postula (grandes transformaciones por acumulación de micromutaciones). Los creacionistas estamos de acuerdo tanto con Goldschmidt como con los Neodarwinistas: ¡Ambos están completamente equivocados! Las publicaciones de Goldschmidt ofrecen argumentos convincentes en contra del punto de vista Neodarwinista de la evolución, desde el campo de la genética y de la paleontología.

Nadie estaba más verdaderamente entregado a la filosofía evolucionista que Goldschmidt. Si alguien deseaba encontrar formas de transición, él más. Si alguien hubiera tenido que admitir que una forma de transición lo fuera, él hubiera sido el primero.

Pero en cuanto al registro fósil, he aquí lo que Goldschmidt tuvo que decir:

«Los hechos de mayor importancia general son los siguientes. Cuando aparece un nuevo phylum, clase u orden, entonces sigue una rápida y explosiva diversificación –en términos de tiempo geológico–, con lo que prácticamente todos los órdenes y familias conocidas aparecen repentinamente y sin ninguna transición aparente» .[142]

Ahora preguntamos: ¿Qué mejor descripción del registro fósil se podría esperar, en base de las predicciones del modelo de la creación? Por otra parte, a no ser que se acepte el mecanismo evolutivo de Goldschmidt –el «Monstruo Viable»– esta descripción contradice la predicción más crítica del modelo de la evolución: la presencia de los intermediarios exigidos por la teoría en el registro fósil.

Kerkut, a pesar de no ser un creacionista, escribió un pequeño pero notable volumen para exponer la debilidad y las falacias en la evidencia generalmente utilizada para apoyar la teoría de la evolución.

En la fase final de su libro Kerkut afirmó que:

«Existe la teoría de que todas las formas de vida del mundo se han desarrollado a partir de una sola fuente de vida que emergió por sí sola de lo inorgánico. Esta teoría puede ser llamada «Teoría general de la evolución», y la evidencia que la apoya no es lo suficientemente fuerte como para que la podamos considerar algo más que una hipótesis de trabajo». [143]

Hay mundos de diferencia, desde luego, entre una hipótesis de trabajo y un hecho científico establecido. Si las presuposiciones filosóficas le guían a uno a aceptar la evolución como su hipótesis de trabajo, la debería restringir a este uso, y no obligar a su aceptación como hecho establecido.

Sí, dejando aparte cualquier presuposición filosófica, sea materialista, o teísta, se utilizan la creación y la evolución como modelos para predecir la naturaleza de la evidencia histórica que se espera ha de coincidir con uno de ellos, podemos ver que el modelo de la creación es tan creíble (y nosotros creemos que mucho más) como el modelo de la evolución. Reiteramos que ningún modelo es más religioso ni menos científico que el otro.

Nadie menos que un evolucionista convencido como Thomas H. Huxley reconoció que:

«… “Creación”, en el sentido ordinario de la palabra, es perfectamente concebible. No encuentro ninguna dificultad en creer que, en algún período preexistente, el universo no estaba en existencia, y que hizo su aparición en seis días (o instantáneamente, si se prefiere), como consecuencia de la voluntad de un Ser preexistente. Tanto entonces como ahora, los argumentos a priori contra el Teísmo, y dada una Deidad, contra la posibilidad de actos creativos, me parecieron vacíos de un fundamento razonable». [144]

La evolución del caballo[145]

El supuesto linaje evolutivo del caballo es el más famoso de todos. En cualquier discusión sobre la evolución del caballo, con frecuencia se presentan cinco etapas claramente trazadas.

Hace unos 50 millones de años, la evolución del caballo comenzó con una criatura llamada Eohippus, que se parecía más a un hiráceo (N. del E. en castellano: especie de liebre) que a un caballo. Se cree que el Eohippus evolucionó en el Oligoceno hacia una criatura llamada Mesohippus. Este evolucionó hasta el Merychippus, que evolucionó hasta el Pliohippus en el Plioceno, hace cinco millones de años. El Pliohippus se convirtió en el caballo de nuestros días, según se nos dice.

Este relato presenta varios problemas. Primero, sólo se presentan cinco especimenes. Al aumentar gradualmente su tamaño, los dedos disminuyen en número hasta que el último caballo tiene sólo un dedo, el casco. Se escogen estos cinco especimenes de entre muchas posibilidades. J. Z. Young dice:

“Los tipos de caballos que se conocen se dividen en 350 especies, pero sólo una pequeña porción de éstos se puede colocar con confianza junto a la línea de evolución del Equus (caballo).”

En otras palabras, se han sacado cinco especimenes de entre 350 que hay, para ponerlos en la línea evolutiva directa, mientras que los nii os 345 nunca se ven en ella.

¿(Como se escogieron esos cinco especimenes? En 1874, V. C. Kowalevsky propuso inicialmente el linaje evolutivo del caballo. Trazó una linea evolutiva que incluía tres “caballos” fósiles del hemisferio oriental y el caballo moderno. Esta se reemplazó cuando H. F. Osborn, exdirector del Museo Americano de Historia Natural, publicó sus opiniones sobre la línea evolutiva del caballo. Ninguno de los especímenes de Kowalevsky se incluye en la obra de Osborn y los cuatro especímenes fósiles propuestos por Osborn son los aceptados ahora.

Uno se pregunta si la línea propuesta por Kowalevsky no sería la aceptada todavía, si no fuera por Osborn. También es probable que se puedan reconstruir líneas completamente diferentes con las 350 especies que hay disponibles.

Acerca de la obra de Osborn, Dott y Batten anotaron:

“Hasta muy recientemente estábamos bajo la ilusión de que los datos (de Osborn) eran correctos y completamente desarrollados. La recolección intensa de datos durante los últimos 30 años ha demostrado que el cuadro ortogenético trazado por Osborn es una simplificación exagerada. Como nuestro estudio debe ser breve, seguiremos su sencillo cuadro, reconociendo que las tendencias no son siempre las mismas dentro de los grupos.”

Los maestros admiten que Osborn simplifica el cuadro demasiado, pero lo presentan a sus estudiantes como la realidad. El grado de simplificación es obvio cuando leemos la explicación de Young sobre la manera de acomodar una especie fósil dentro de una línea de evolución.

Dice así:

“Los restos de fósiles usualmente no están en series largas de lechos estratificados, de manera que podamos estar seguros de que una población evolucionó hacia la siguiente. Sin embargo, las fechas de los fósiles a menudo se pueden calcular con precisión considerable por medio de los animales asociados, y así se puede producir una serie como la que se podría esperar en el progreso del Hiracoterio al Equus. Hay, no obstante, muchos fósiles que muestran un desarrollo especial y no se pueden acomodar dentro de la serie directa. Se supone que son líneas divergentes. Hay que hacer resaltar que este es un proceso arbitrario, aunque probablemente justificado. Estas líneas laterales son tan numerosas, que inmediatamente arrojan una sombra de duda sobre la idea de que haya habido una sola ‘tendencia’ en la evolución del caballo. Se conocen por lo menos doce tipos suficientemente marcados para clasificarlos como géneros, además de los que están en la línea que va directamente al Equus; por supuesto, hay un número mucho más grande de líneas evolutivas independientes más cortas dentro de estos géneros.”

El primer problema presentado por Young es que estos fósiles están tan esparcidos por todo el mundo, que nadie tiene pruebas de que un grupo pudiera haber evolucionado hacia otro. El segundo problema se presenta cuando se trata de acomodar un espécimen en la línea. No hay prueba de que los que no “se acomodan” sean “líneas laterales” de la línea principal. ¿No podrían los cinco especimenes que siempre se muestran, ser las “líneas laterales” y algún otro conjunto ser la línea principal? Finalmente, Young admite que es dudoso que haya habido una “tendencia” uniforme en la evolución del caballo. Si no existe tal tendencia, ¿por qué siempre se nos muestra la exagerada simplificación uniforme de Osborn?

El autoritarismo de la Iglesia Medieval ha sido reemplazado por el autoritarismo del Materialismo Racionalista.

La mayoría en la comunidad científica y en los círculos educativos están usando la excusa de la «ciencia» para forzar la enseñanza de su punto de vista sobre la vida sobre todo el mundo. El autoritarismo de la Iglesia Medieval ha sido reemplazado por el autoritarismo del Materialismo Racionalista. Se viola el respeto mutuo, y la libre investigación queda ahogada bajo esta capa de dogmatismo. Es hora ya de cambiar.

“El que se cubre de luz como de vestidura, que extiende los cielos como una cortina, que establece sus aposentos entre las aguas, el que pone las nubes por su carroza, el que anda sobre las alas del viento; el que hace a los vientos sus mensajeros, y a las flamas de fuego sus ministros.El fundó la tierra sobre sus cimientos; jamás será removida. Con el abismo, como con vestido, la cubriste; sobre los montes estaban las aguas. A tu reprensión huyeron; al sonido de tu trueno se apresuraron; subieron los montes, descendieron los valles, al lugar que tú les fundastes. Les pusiste término, el cual no traspasarán, ni volverán a cubrir la tierra.¡Cuán innumerables son tus obras, oh Jehová! Hiciste todas ellas con sabiduría; la tierra está llena de tus beneficios.¡A tí sea todo el honor y toda la gloria.! (Sal 104 RV 1960)

Notas

0. Scott M.Huse, El Colapso de la Evolución, p.23, Chick Publicaciones, 1996

1. La Importancia de la Ciencia, Ed. Labor, Nueva Colección Labor, nº 27, p. 125 (Barcelona, 1972), cit. en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html

2. http://www.davidcox.com.mx/libros/g/Gish%20-%20Creacion,%20Evolucion%20y%20el%20registro%20fosil.pdf

3 Ibid

4. http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html

5. http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html

5. La Importancia de la Ciencia, Ed. Labor, Nueva Colección Labor, nº 27, p. 125 (Barcelona, 1972), cit. en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html

6. Biología ES.6, Gabriela Caro, La Plata: Dirección general de Cultura y educación de la prov. de Buenos Aires. Programa textos Escolares para Todos Diagonal 73 Nº 1910, La Plata pcia. Bs.As. Argentina, 1º ed. Julio del 2007, ISBN 978-987-1417-07-0

7. http://www.davidcox.com.mx/libros/g/Gish%20-%20Creacion,%20Evolucion%20y%20el%20registro%20fosil.pdf

8. http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html

9. Ibid

10. Wikipedia

11. http://www.xtec.es/~lvallmaj/academia/gould2.htm

12. Ibid, p.30

13. Ibid p.22

14 http://www.paleontologia.co.uk/paleopag/sections_frame.php

15. Ibid

16. http://arkano-nephilim.blogspot.com/2009/03/contra-las-mentiras-creacionistas.html

17. El Colapso de la Evolución,op. cit.

18. http://html.rincondelvago.com/geologia_2.html

19.El Colapso de la Evolución,op. cit., p.30

20. Biología Es.6

21 El Colapso de la Evolución,op. cit., p. 23

22. Biología Es.6

23 Biología Es.6

24. Biología Es.6

25 Antonio Cruz, http://www.protestantedigital.com/new/leernoticiaDom.php?12904

26. El Colapso de la Evolución,op. cit., p.31

27 http://www.ministeriosprobe.org/docs/cinco-crisis.html

28 Wikipedia, Fijismo

29 Ibíd.

30 Ibíd.

31 “La vis plastica es la fuerza moldeadora con la que se supuso que la naturaleza creaba los fósiles.En el siglo XIX, las teorías evolucionistas predarwinianas aportaban pruebas sólidas frente a los defensores del creacionismo y el fijismo: los fósiles. Ante esto se propusieron diversas teorías, la más elaborada tal vez el catastrofismo de Georges Cuvier.La teoría de la vis plastica es mucho más ingenua, simplemente suponía que los fósiles eran caprichos de la naturaleza (ludus naturæ), piedras que simulaban seres vivos, quimeras imposibles. La teoría no tuvo muchos defensores en el ámbito científico, pues era fácilmente refutable, aunque algunos intentaron sostenerla creando fósiles que representaban objetos modernos para demostrar el capricho de la naturaleza, patraña rápidamente puesta al descubierto.” (vis plastica, wikipedia), cit. en Wikipedia, Fijismo

32 Wikipedia, Fijismo

33 http://centros5.pntic.mec.es/ies.rodriguez.fabres/trabajosss/grupo1/fijismo.htm

34 http://www.canalsocial.net/GER/ficha_GER.asp?id=4296&cat=ciencia

35. http://centros5.pntic.mec.es/ies.rodriguez.fabres/trabajosss/grupo1/fijismo.htm

36. http://www.canalsocial.net/GER/ficha_GER.asp?id=4296&cat=ciencia

37. http://centros5.pntic.mec.es/ies.rodriguez.fabres/trabajosss/grupo1/fijismo.htm

38 http://www.canalsocial.net/GER/ficha_GER.asp?id=4296&cat=ciencia

39 http://www.canalsocial.net/GER/ficha_GER.asp?id=4296&cat=ciencia

40 Biología Es.6

41 http://www.sedin.org/propesp/X0007_Bi.htm

42 creationwiki.org, catastrofismo

43 http://www.antesdelfin.com/diluvio2.html

44. http://1abvilladevallecas08.blogspot.com/2008/10/neocatastrofismo.html

45 http://www.practiciencia.com.ar/ctierrayesp/tierra/estructura/rocasymin/rocas/sedimen/estratos/index.html

46 http://www.practiciencia.com.ar/ctierrayesp/tierra/estructura/rocasymin/rocas/sedimen/estratos/index.html

47. http://dialogue.adventist.org/articles/10_2_roth_s.htm

48. http://www.antesdelfin.com/columna.html

49. El Colapso de la Evolución,op. cit.

50. wikipedia, Estrato

51. http://www.practiciencia.com.ar/ctierrayesp/tierra/estructura/rocasymin/rocas/sedimen/estratos/index.html

52 Ibíd.

53 wikipedia,Estrato

54 Ibid

55 Ibid

56 Ibid

57 El Colapso de la Evolución,op. cit., p.31-32

58. Ingersole, Zobel, e Ingersoll, Heat conduction with Engeneering, Geological and other applications, University of Wisconsins Press, 1954, pp. 99-107, cit en Ibíd., p. 32, nº. 7

59 http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html

60 http://www.menteabierta.org/html/articulos/ar_probldarwin2.htm

61 http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html

62 http://jmjm.blogspot.es/1232888520/

63 Josh Mc Dowell; Don Stewart, Razones, “Tiene sentido la fe cristiana para el hombre de hoy” p. 151-156, ed. Vida, 4º impr. 1992

64 El Colapso de la Evolución, op. cit., p. 30

65 http://es.geocities.com/picolobo2002/cientificos.html

66 Gould, La vida maravillosa Cap.1 (adaptado), cit en http://www.xtec.es/~lvallmaj/academia/gould2.htm

67 http://www.fcen.uba.ar/prensa/noticias/2002/noticias_24may_2002_03.html

68 Gould, La vida maravillosa Cap.1 (adaptado), cit en http://www.xtec.es/~lvallmaj/academia/gould2.htm

69 Ibid

70 http://www.razones.org/articulo-39.htm

71 C. Darwin, Origin of Species, J. M. Dent and Sons, 1956, p. 294. Hay varias ediciones españolas: damos una de ellas: Ediciones Zeus, Barcelona 1970, p. 306.cit en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html, nota pp. Nº 21

72 T. N. George, Science Progress, 48, 1 (1960).,cit en cit en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html, nota pp. Nº 22

73 http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html,

74 Ibid

75 Ibid

76 G. G. Simpson, en The Evolution of Life, Ref. 5, p. 143.,cit en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html,

77 P. Cloud, Science, 160, 734 (1968). cit en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html

78 D. Axelrod, Science, 128, 7 (1958).cit en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html

79 M. N. Bramlette, Science, 158, 673 (1967),cit. en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html

80 W. H. Bradley, Science, 160, 437 (1968),cit.en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html

81 A. E. J. Engel, B. Nagy, L. A. Nagy, C. G. Engel, G. O. W. Kremp y C. M. Drew, Science, 161, 1005 (1968).,cit. en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html

82 http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html

83 D. Axelrod, Science, 128, 7 (1958). cit. en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html nota nº 25

84 cit. en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html nota nº 29

85 G. G. Simpson, The Meaning of Evolution, Yale Universiy Press, New Haven, 1949, p. 18. cit. en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html nota nº 30

86 E. G. Conklin, citado por G. E. Allen, The Quarterly Review of Biology, 44, 173 (1969). . cit. en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html nota nº 31

87 A. S. Romer, Vertebrate Paleontology, 3a. Edición, University of Chicago Press, 1966, cit. en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html nota nº 32

88 G. G. Simpson, The Meaning of Evolution, Yale Universiy Press, New Haven, 1949, p. 18. cit. en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html nota nº 30

89 http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html

90 http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html

91 http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html

92 Ibid

93 Ibid

94 Ibid

95 Ibid

96 Ibid

97 Ibid

98 Ibid

99 A. S. Romer, Ref. 32, p. 86., cit en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html

100 http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html nota nº 34

101 Idem, p. 98.,cit. en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html nota nº 35

102 http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html

103 http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html

104 http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html

105 http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html

106 E. C. Olson, The Evolution of Life, The New American Library, New York, 1965.

cit.en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html nota nº 37

107 http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html

108 http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html

109 Además de todas las consideraciones que se apuntan sobre el Archaeopteryx en el cuerpo del texto, se debe señalar aquí un hecho muy significativo y que confirma de una forma decisiva que el Archaeopteryx no puede ser una forma de transición. Este hecho es el descubrimiento, anunciado por Science News (vol. 112, 24 de sept. de 1977, p. 198), de los restos de un ave indudable unos «60 millones de años más antigua» que el Archaeopteryx.El profesor John H. Ostrom, de la Universidad de Yale, afirma que «es evidente que debemos ahora buscar los antecesores de las aves voladoras en un período de tiempo mucho más antiguo que aquel en el que vivió el Archaeopteryx». Así, Ostrom concluye que el Archaeopteryx no fue el antecesor de las aves. Con esto se reafirman las palabras de Newell: «Muchas de las discontinuidades tienden a ser más y más enfatizadas con el aumento de las colecciones» (Nota del Traductor), cit. en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html

110 J. L. Grimmer, National Geographic, Sept., 1962, p. 391.,cit. en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html nota nº 38

111 L. du Nouy, Human Destiny, The New American Library, New York, 1947, p. 58., cit. en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html ref. 39

112 A. J. Marshall, Ed., Biology and Comparative Phisiology of Birds, Academic Press, New York, 1960, p. 1.,cit. en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html ref.40.

113 en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html

114 http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html

115 G. L. Jepsen, Science, 154, 1333 (1966),cit. en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html ref. 41

116. http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html

117 G. G. Simpson, Tempo and Mode in Evolution, Columbia University Press, New York, 1944, p. 105.,cit. en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html

118. http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html

119 G. G. Simpson, The Meaning of Evolution, Yale University Press, New Haven, 1949, p. 231.,cit. en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html, ref.43

120 http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.htm

121 http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.htm

122 http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.htm

123 G. G. Simpson, Ref. 5, p. 149.,cit. en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html ref 44

124 G. G. Simpson, The Major Features of Evolution, Columbia University Press, New York, 1953, p. 360,cit en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.htm ref. 45

125 Ref. 45, pp. 360-376., cit.en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.htm ref 46

126 Ref. 42, pp. 105 124. cit en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.htm ref 47

127 Ref. 44, pp. 149 152. cit en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.htm ref. 48

128 E. C. Olson, Ref. 3 7, p. 94.,cit en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.htm

Ref 49

129 C. A. Arnold, An Introduction to Paleobotany, McGraw-Hill Pub. Co., New York, 1947, p. 7.,cit. en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.htm Ref 50

130 E. J. H. Corner, en Contemporary Botanical Thought, A. M. Macleod y L. S. Cobley, Eds. Quadrangle Books, Chicago, 1961.,cit en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.htm ref 51

131 E. C. Olson, Ref. 3 7, p. 94.,cit en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.htm ref 52

132 N. D. Newell, Proc. Amer. Phil. Soc., April 1959, p. 267.,cit en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html ref 53

133 D. M. Raup y S. M. Stanley, Principles of Paleontology, H. W. Freeman and Co.

Cit en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html ref 54

134 L. du Nouy, Ref. 39, p. 63. cit en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html ref 55

135 O. Kuhn, Acta Biotheoretica, 6, 55 (1942)., cit en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html ref 56

136 A. H. Clark, en The New Evolution: Zoogenesis, A. H. Clark, Ed. Williams and

Wilkins, Baltimore, 1930, p. 196., cit en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html ref 57

137 A. H. Clark, Ref. 57, p. 196., cit en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html ref 58

138 L. du Nouy, Ref. 39, p. 74., cit en en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html ref 59

139 R. B. Goldschmidt, Ref. 3, p. 97., cit en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html, ref 61

140 R. B. Goldschmidt. Ref. 3, pp. 84 98. cit en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html ref 62

141 G. A. Kerkut, Implications of Evolution, Pergamon Press, New York, 1960, p. 157.,cit en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html ref 63

142 T. H. Huxley, citado en Life and Letters of Thomas Henry Huxley, Vol. 11, L. Huxley, Ed. 1903, p. 439.,cit en http://www.sedin.org/CC01RF/cc-01A.html ref 64

145 razones,p.162-164

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