Francisco Ayala, sacerdote secularizado, hombre sabio, genetista.

Francisco Ayala, sacerdote secularizado, hombre sabio, genetista
14.09.10 | 10:59.

Francisco Ayala nació en Madrid, 1934. Se licenció en Física antes de entrar en el seminario. Estudió Teología en Salamanca y se ordenó dentro de los dominicos. Después se doctoró en Genética en la Universidad de Columbia. Hoy es doctor honoris causa en quince universidades. Se le debe el descubrimiento de la enfermedad de Chagas y de la malaria y del reloj molecular de la evolución. Influyó mucho en él Teilhard de Chardin.

Ha trabajado como asesor del presidente Clinton, y ha mantenido contactos con Juan Pablo II y Benedicto XVI. De ellos ha sido el científico de su confianza.

De sus declaraciones extraemos estas afirmaciones: “El avance científico que más me inquieta es clonar seres humanos, me recuerda la eugenesia de principios del siglo XX”. — “Decir que solo la ciencia tiene sentido es tan extraño como afirmar que todas las respuestas están en la Biblia”. — “España tiene mucho nivel científico, pero un gran problema de nepotismo en las universidades. Es una pena que se desangre así”.

Francisco Ayala, madrileño, está nacionalizado en EE.UU. como ocurre a muchos científicos. Pronto, después de ordenado sacerdote. marchó a EE.UU. com permiso de sus superiores y permaneciendo en la Orden. Después pidió las dispensas. Contrajo matrimonio en 1985 con la Dra. ecologista, Ana Ayala, estadounidense. Tienen dos hijos.

Se mantiene el Dr. Ayala muy bien físicamente y en plena actividad a pesar de sus setenta y seis años. No se jubila, aun cuando el sueldo sería íntegro. Allí no existe la jubilación obligatoria. Sigue en contacto con sus amigos dominicos.

Ha defendido a los darwinistas contra quienes sostienen el diseño inteligente y la versión moderna del creacionismo.

Obtuvo el premio Templeton, el mejor dotado del mundo, un millón de euros; dice que lo donará. Afirma que se puede aceptar la presencia de Dios y no aceptar el creacionismo.

Datos tomados de la revista Semana, 12 septiembre 2010. pág. 54

Puedes mirar mi página web http://personales.jet.es/mistica

Más de mil artículos míos sobre la debilidad, enfermedad, etc. en

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René Descartes: “Cogito, ergo sum”

A Descartes se le señala como el padre de la filosofía moderna. Su quehacer filosófico debe ser considerado a la luz del contexto histórico en que Descartes vivió, una época de grandes incertidumbres.

Algunos de los postulados del gran Aristóteles habían sido desmentidos por la experimentación; los sentidos no eran dignos de todo crédito, como se podía deducir de la teoría heliocéntrica de Copérnico (todos tenemos la sensación de que el sol se mueve, pero resulta que somos nosotros los que nos movemos); la Iglesia había condenado injustamente a Galileo, cuando luego se demostró que era ella la que estaba equivocada.

En medio de este panorama tan confuso, Descartes se pregunta si hay algo que el hombre puede saber con certeza, fuera de toda duda. Descartes necesitaba un punto de apoyo para su pensamiento, pero por el momento lo único que tiene a mano es su propia duda.

De repente todo le parece dudoso, incluyendo su propia existencia y la realidad de las cosas a su alrededor. Y es así como llega a la conclusión de que al menos hay algo de lo que podía estar seguro fuera de toda duda y es el hecho de que él duda. Si aún dudara que esté dudando y pensara que podría estar soñando que duda, aún así estaría dudando.

Y para poder dudar se requiere de un ser pensante que dude (yo no puedo dudar que pienso sin pensar). Y para pensar es necesario que yo exista, porque el pensamiento requiere un pensador. De ese proceso de razonamiento surge su famoso aforismo: “Cogito, ergo sum” – “Pienso, luego existo”.

Ahora bien, partiendo de este principio fundamental, ¿cómo puedo alcanzar la certeza de que los otros existen, que el mundo existe y que Dios existe? Descartes emprende esta tarea colosal analizando su propia duda.

Para saber que duda, él debe conocer que carece de certidumbre. Esta carencia de certidumbre presupone el discernimiento de su propia imperfección (si fuese perfecto no carecería de certidumbre).

Pero para discernir que él es imperfecto debe tener primero la noción de perfección, de lo contrario no tendría ningún parámetro de comparación para saber que es imperfecto. Esta clara idea de perfección debe tener una causa, cuyo efecto no puede ser mayor que la causa que lo produjo.

De ahí deduce que sólo un ser perfecto puede causar la idea de perfección; si la idea de perfección es real, su causa debe serlo también. Descartes llega entonces a la conclusión de que Dios es la causa perfecta de la idea de perfección. Su “Cogito, ergo sum” viene a ser la base para su “Cogito, ergo Deus est” (“pienso, luego Dios existe”).

Pero si Dios existe y es un ser perfecto, entonces no es posible que nos engañe y, por lo tanto, el mundo que percibimos a nuestro alrededor debe ser real también.

Ahora bien, aquí se ha producido un cambio importante en la historia del pensamiento. Hasta Descartes la filosofía medieval se había movido de Dios al hombre; con él se mueve del hombre hacia Dios. El conocimiento del “yo” viene a ser la base de su sistema de pensamiento. Por eso se le conoce como el padre del racionalismo moderno.

De este modo, y seguramente sin estar apercibido de ello, Descartes puso el fundamento para el escepticismo radical que vendría luego. Si el conocimiento parte de lo que cada sujeto sabe y puede diferir de lo que otros sujetos “saben”, era cuestión de tiempo para que se cuestionara la objetividad del conocimiento mismo.

Los cristianos, en cambio, partimos de la premisa de que hay un Dios omnisciente del cual derivamos nuestro conocimiento. El es el “Sujeto” que todo lo sabe y desde Su perspectiva nosotros somos los “objetos” que poseemos apenas una parcela de Su saber.

© Por Sugel Michelén. Todo Pensamiento Cautivo. Usted puede reproducir y distribuir este material, siempre que sea sin fines de lucro, sin alterar su contenido y reconociendo su autor y procedencia.

http://www.todopensamientocautivo.com/2010/08/rene-descartes-cogito-ergo-sum/

Ceremonias ateas de más o menos solemnidad

El ateismo, sea a nivel mundial sea a nivel local, se va organizando y con ello también organizando su propio proselitismo

Autor: Alberto Royo Mejía | Fuente: www.religionenlibertad.com vía Catholic.net

Certificado de ImbecilidadVan quedando lejanos los tiempos en los que el ateismo era cosa de unos pocos, pero muy pocos, cosa de élites intelectuales envenenadas por autores como Feuerbach, Freud o Nietzsche pero que no trascendía al común de los mortales, normalmente sin tantas pretensiones intelectuales, los cuales como mucho se consideraban agnósticos por no saber o no querer dar una respuesta al tema de Dios. A lo largo del siglo XX el fenómeno del ateismo ha ido creciendo y, lo que para mi gusto es peor, se ha ido organizando.

Por supuesto todos tienen derecho a organizarse, creyentes y no creyentes, no faltaba más, pero da pena ver organizaciones con fines tan poco útiles para el ser humano. Porque, respetando la libertad de conciencia de cada uno, suscribo sin ambages lo que decía años atrás el buen Cardenal De Lubac en su “Drama del humanismo ateo”: “No es verdad que el hombre… no pueda organizar la tierra sin Dios. Lo cierto es que sin Dios no puede, en fin de cuentas, más que organizarla contra el hombre; el humanismo que excluye a Dios es un humanismo antihumano”.

Pero dejando las consideraciones teóricas -por otro lado de gran importancia si lo que cuenta de verdad es el bien del ser humano, su felicidad y la respuesta a los interrogantes de su corazón- vuelvo a la constatación de cómo el ateismo, sea a nivel mundial sea a nivel local, se va organizando y con ello también organizando su propio proselitismo. Desde cosas tan puntuales pero significativas como los autobuses ateos, a los cuales parece que salió el tiro por la culata, hasta otras iniciativas de mayor calado como asociaciones, foros, fundaciones, etc., las cuales se hacen cada vez más activas en política para ir cambiando poco a poco algunos aspectos poco seculares de la cultura occidental (con el Islam no se atreven, por si salen escaldados).

En Estados Unidos, un país de profunda religiosidad, son especialmente activos, presionando todo lo que pueden a través de la vía jurídica para eliminar cosas como el día nacional de la oración, el “In God we trust” y cosas similares. En Inglaterra están promoviendo la creación de escuelas públicas laicas, sin ningún tipo de clase de religión, lo cual el nuevo gobierno británico ha dicho que va a estudiar con detenimiento. En España, personajes que antaño fueron católicos fervientes, se han convertido en teóricos del laicismo ateo e influyen no poco en la cultura nuestra actual.

Todas estas constataciones no dejan de tener su parte triste, pero ésta es superada ampliamente por la esperanza cristiana, que nos ayuda a no desanimarnos ante las dificultades, convencidos de la necesidad que el hombre tiene de Dios.

Pero el tema del artículo es menos profundo, pues estamos en verano, hace calor y es más fácil leer algo ligero. El ateismo de hoy en día tiene también una parte ritual que se está convirtiendo hasta en folklórica. La primera muestra la tenemos en una curiosa ceremonia sobre la que he leído nada menos que en FOXNews, por lo que no es algo inventado. Se trata del director jurídico de la asociación de ateos americanos, Edwin Kagin, el cual es famoso en aquellas tierras por sus escritos y por la organización anual de campamentos ateos para jóvenes, gran apóstol del ateismo americano.

El buen señor ahora ha tenido la ocurrencia de hacer una ceremonia pública de “desbautismo”, para simbolizar los que no quieren estar bautizados, y lo ha hecho nada menos que con un secador de pelo, secándole a la gente la cabeza para significar el quitar las aguas del bautismo. Para ello se ha vestido con una túnica monacal y ha dicho fórmulas imitando el latín, que por supuesto no conoce. De traca. Obviamente lo ha hecho para llamar la atención de los medios de comunicación, pero no deja de llamar la atención la celebración de una ceremonia tan peregrina y el hecho que, si no tiene reminiscencias religiosas, no es ceremonia. Y como se suele cumplir aquello de “en casa de herrero cuchillo de palo”, el hijo de este señor se hizo ya hace unos años cristiano evangélico y ahora es ministro de una iglesia, para mayor disgusto de su padre.

En España todavía no las tenemos, gracias a Dios. Las que empezamos a tener aquí y allá son las de “bautismos” laicos. Han sido pocas y tan ridículas que difícilmente cuajarán entre la gente, sobre todo si hay que pagar, pero no faltan algunos profundamente ideologizados que con ello creen poner una pica en Flandes cuando en realidad pierden el tiempo.

¿Se acabará publicando un sacramentario ateo? ¿Se creará alguna cátedra de “liturgia” atea en la universidad Carlos III o en otras? ¿Se nombrará un maestro de ceremonias ateo en cada ayuntamiento? Quién sabe, el tiempo lo dirá. La capacidad de asombro de muchos, entre los que me encuentro, cada vez va disminuyendo. Una vez más no es algo nuevo, ya decía Don Quijote aquello de “cosas veredes, amigo Sancho…”

visto en http://vivificar.blogspot.com/2010/08/ceremonias-ateas-de-mas-o-menos.html

El Universo

El Universo
Publicado por Malena el 20 de Agosto de 2010

A medida que los cosmólogos van descubriendo los misterios del universo, cómo se formaron las galaxias, las estrellas y los planetas, qué fuerzas lo sostienen, curiosamente se puede constatar que esas eran las mismas respuestas intuitivas de las mentes humanas desde la antigüedad.

Aunque existen aún muchas incógnitas, sobre si hubo realmente un origen, si siempre existió, qué fuerzas participaron, o de dónde proviene la inteligencia de la naturaleza; los científicos coinciden en que nuestro Universo se inició con el big bang, o gran explosión, hace aproximadamente 13.700 millones de años; y desde ese momento se ha estado expandiendo, enfriando y modificando.

Por alguna razón aún desconocida, la materia dominó sobre la antimateria y fue creada la materia oscura, elemento que no se ha podido identificar y que se supone es el que mantiene unidas a todas las estructuras del Universo.

En el Universo todo es energía y la energía oscura, es la fuerza misteriosa que repele en lugar de atraer, y la que provoca la aceleración de la expansión cósmica que según la lógica debería ir frenándose, continuar indefinidamente expandiéndose o retraerse nuevamente hacia su origen.

El Universo es tan grande que resulta difícil imaginarlo, pero el avance de la tecnología ha permitido ver más allá de nuestra galaxia y hasta el nacimiento de otras galaxias, miles de millones de años atrás en el tiempo.

La historia de nuestro universo ha evolucionado de la simplicidad a la complejidad que podemos observar en la actualidad, siguiendo las leyes básicas de la física.

Pero el origen del universo, propiamente dicho, todavía sigue siendo un misterio; y sólo se pueden hacer conjeturas, como la noción de multiverso, según la cual el universo estaría compuesto de infinitos universos sin relación entre si.

Las hipótesis sobre el origen del Universo que se arriesgan son:
1) Antes de nuestro Universo no había nada y todo lo que existe comenzó con una gran explosión.
2) El espacio y el tiempo se inició a partir de una singularidad, estado que describe la teoría cuántica de la gravedad.
3) Nuestro universo y otros universos surgieron de un espacio eterno.
4) El Universo es cíclico, un eterno ciclo de expansión, colapsa y luego vuelve a expandirse.

Los instrumentos actuales nos permiten explorar hasta hace unos pocos miles de millones de años, después de la gran explosión inicial y los nuevos telescopios permitirán ver el nacimiento de las primeras estrellas y galaxias.

La mayor parte del Universo está formado por energía oscura y materia oscura que se sabe que existen pero que aún no se han podido detectar; y la materia que conocemos sólo representa una pequeña fracción del todo.

Los experimentos realizados en los aceleradores de partículas han logrado recrear las condiciones de los primeros microsegundos del principio del universo, y creen que la sopa primitiva de quarks, es el lugar de nacimiento de la materia oscura.

Lo más asombroso es que el patrón detectado en el cielo del fondo cósmico de microondas (según aparece en la imagen más arriba), es la misma a escala gigantesca de un mundo subatómico.

La radiación del fondo cósmico de microondas es la imagen del universo cuando apenas tenía 380.000 años, una esfera con pequeñas variaciones producidas por las distintas intensidades de la radiación.

La teoría de cuerdas, predice la existencia de otras dimensiones espacio temporales y de otros universos y la gran explosión pudo haber sido el choque de dos universos.

La combinación de la teoría de las cuerdas y la noción de inflación da como resultado la idea de multiverso, o sea, infinitos universos, cada uno con sus propias leyes físicas.

La cosmología actual nos muestra cada vez más lo insignificante que somos en relación a la grandiosidad del Universo.

Sin embargo, el hecho de que podamos entender cosas tan complejas, nos revela que la relación de tamaño no es lo importante, sino la capacidad de nuestra inteligencia.

Porque estamos hechos del mismo material de las estrellas y nuestro cuerpo nos enseña que una sola célula que no cumple su función puede llegar a destruirlo.

Como todas las cosas, nosotros también estamos construidos por átomos y cada átomo es un universo, porque así como existe un macro cosmos también existe un micro cosmos.

Fuente: “Investigación y Ciencia”, edición española de Scientific American, Noviembre 2009.

“¿Cuál es el significado de la vida?”

“¿Cuál es el significado de la vida?”

Respuesta: ¿Cuál es el significado de la vida? ¿Cómo puedo encontrar propósito, realización y satisfacción en la vida? ¿Tendré el potencial para lograr algo de importancia duradera? Mucha gente nunca se ha detenido a considerar cuál es el significado de la vida. Años más tarde, miran hacia atrás y se preguntan por qué sus relaciones se han desmoronado y por qué se sienten tan vacíos, aún cuando pudieron haber conseguido lo que emprendieron. A un jugador de béisbol que figuraba en el paseo de la fama del béisbol se le preguntó, qué le hubiera gustado que le dijeran al principio, cuando empezó a jugar el béisbol. El replicó, “Deseo que alguien me hubiera dicho que cuando alcanzara la cumbre, no encontraría nada ahí”. Muchas metas revelan su vacío solamente después de que se han desperdiciado años en su búsqueda.

En nuestra sociedad humanística, la gente persigue muchos propósitos, pensando que en ellos van a encontrar significado. Algunas de estas búsquedas incluyen: éxito en los negocios, riquezas, buenas relaciones, sexo, entretenimiento, hacer el bien a otros, etc. La gente ha testificado que mientras alcanzan sus metas de riquezas, relaciones y placer, todavía hay un profundo vacío interior – un sentimiento de un vacío que nada parece llenarlo.

El autor del bíblico libro del Eclesiastés expone este sentimiento cuando dice, “¡Vanidad de vanidades! ¡Vanidad de vanidades! ¡Todo es vanidad!”. Este autor tenía riquezas más allá de la medida, sabiduría más que cualquier hombre de su tiempo o del nuestro, mujeres por cientos, palacios y jardines que eran la envidia de los reinos, la mejor comida y el mejor y vino, y poseía cada forma de entretenimiento disponible. Hasta cierto punto, dijo que cualquier cosa que deseaba su corazón, el la buscaba. Y todavía, resumía diciendo, “la vida debajo del sol” (la vida es vivida como que esta fuera todo lo que podemos ver con nuestros ojos y experimentar con nuestros sentidos) ¡es vanidad! ¿Por qué hay tal vacío? Porque Dios nos creó para algo más allá de lo que podemos experimentar en el aquí-y-ahora. Salomón dijo de Dios, “El también ha puesto la eternidad en los corazones de los hombres…”. Estamos conscientes de que, en nuestros corazones, este “aquí-y-ahora” no es todo lo que hay.

En Génesis, el primer libro de la Biblia, encontramos que Dios creó a la humanidad a Su imagen (Génesis 1:26). Esto significa que somos mas como Dios que como cualquier otro (cualquier otra forma de vida). También encontramos que antes de que la humanidad cayera en pecado y la maldición cayera sobre la tierra, las siguientes cosas fueron verdad: (1) Dios hizo al hombre una criatura social (Génesis 2:18-25); (2) Dios dio al hombre trabajo (Génesis 2:15); (3) Dios tuvo compañerismo con el hombre (Génesis 3:8): y (4) Dios dio al hombre dominio sobre la tierra (Génesis 1:26). ¿Cuál es la importancia de estos puntos? Yo creo que por cada uno de estos, Dios intentó añadir a nuestro cumplimiento satisfacción en la vida, pero todo esto (especialmente el compañerismo del hombre con Dios) fue perjudicado por la caída del hombre en pecado y la maldición resultante sobre la tierra (Génesis 3).

En Apocalipsis, el último libro de la Biblia, al final de muchos otros eventos del fin de los tiempos, Dios revela que va a destruir esta tierra y cielo presentes como los conocemos, y conducirnos al estado eterno, al crear un nuevo cielo y una nueva tierra. En ese tiempo, El va a restaurar por completo el compañerismo con la humanidad redimida. Algunos van a ser juzgados indignos y arrojados en el Lago de Fuego (Apocalipsis 20:11-15). Y la maldición del pecado será disipada; no habrá mas pecado, aflicción, enfermedad, muerte, dolor, etc. (Apocalipsis 21:4). Y los creyentes heredarán todas las cosas; Dios habitará con ellos, y ellos serán Sus hijos (Apocalipsis 21:7). De este modo, llegamos a un círculo completo en el que Dios nos creó para tener compañerismo con El; pero el hombre pecó, rompiendo ese compañerismo; Dios restaura ese compañerismo completamente, en el estado eterno, con aquellos considerados dignos por El. ¡Ahora, ir a través de la vida haciendo nada y todo, solamente para morir separados de Dios por la eternidad, sería peor que vano! Pero Dios ha hecho un camino no solamente para hacer posible la dicha eterna (Lucas 23:43), sino también esta vida satisfactoria y valiosa. Ahora, ¿cómo se obtienen esta dicha eterna y este “cielo sobre la tierra”?

EL SENTIDO DE LA VIDA RESTITUIDO POR JESUCRISTO

Como hicimos alusión arriba, el verdadero significado tanto ahora como en la eternidad, se encuentra en que uno restaure la relación con Dios que fue perdida en el tiempo de la caída en el pecado de Adán y Eva. Hoy, esa relación con Dios es solamente posible a través de Su Hijo, Jesucristo (Hechos 4:12; Juan14:6; Juan 1:12). La vida eterna se gana cuando uno se arrepiente de sus pecados (ya no quiere continuar en esto, sino que quiere que Cristo lo cambie y lo haga una nueva persona) y comienza a confiar en Jesucristo como Salvador (vea la pregunta “¿Cuál es el plan de salvación?” para obtener mayor información en este tan importante asunto).

Ahora, el verdadero significado de la vida no se encuentra solamente en tener a Jesús como Salvador (maravilloso como es eso). Mas bien, el verdadero significado de la vida se encuentra cuando uno comienza a seguir a Cristo como Su discípulo, aprendiendo de El, pasando tiempo con El en Su Palabra, la Biblia, comunicándose con El en oración, y caminando con El en obediencia a Sus mandatos. Si usted es un no creyente (o talvez un nuevo Creyente) es probable que esté diciéndose, “¡Eso no suena muy emocionante o satisfactorio para mí!” Pero, por favor lea solamente un poquito más. Jesús hizo las siguientes declaraciones:

“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga” (Mateo 11:28-30). “Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (Juan10:10b). “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará” (Mateo 16:24-25). “Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón” (Salmos 37:4).

Todo lo que estos versículos están diciendo es que nosotros tenemos una elección. Podemos continuar buscando guiar nuestras propias vidas (con el resultado de vivir una vida vacía) o podemos escoger seguir a Dios y Su voluntad para nuestras vidas con todo nuestro corazón (lo cual resulta en tener una vida vivida por completo, teniendo satisfechos los deseos del corazón, y encontrando contentamiento y satisfacción). Esto es así porque nuestro Creador nos ama y desea lo mejor para nosotros (no necesariamente la vida más fácil, sino la mayor satisfacción).

Al cerrar, quiero compartir una analogía tomada de un pastor amigo. Si usted es un aficionado a los deportes y decide asistir a un juego profesional, puede aflojar unos pocos dólares y obtener un asiento “alejado de la acción” en las filas superiores del estadio, o puede soltar unos pocos cientos de dólares y estar muy cerca de la acción. En la vida Cristiana también es así. Observar la obra de Dios de PRIMERA MANO no es para los Cristianos domingueros. Ellos no han pagado el precio. Observar la obra de Dios de PRIMERA MANO es para los discípulos de Cristo incondicionales, quienes verdaderamente han dejado sus propios deseos, de manera que pueden seguir los propósitos de Dios en la vida. ¡ELLOS han pagado el precio (completa rendición a Cristo y a Su voluntad); ellos están experimentando la vida a plenitud; y pueden encararse a ellos mismos, y a su Hacedor sin lamentarse! ¿Ha pagado el precio? ¿Está dispuesto a hacerlo? Si es así, usted no va a anhelar sentido o propósito para su vida nuevamente.

Recomendado libro: El Conocimiento del Dios Santo (J.I. Packer).

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Capítulo 8. LA SELECCIÓN NATURAL DE DARWIN

Capítulo 8. LA SELECCIÓN NATURAL DE DARWIN

La teoría que Darwin propuso constaba de tres premisas y una conclusión. La primera se refería a “la variación existente en los seres vivos”. Cada individuo, fuera de la especie que fuera, presentaba unas variaciones propias que lo distinguían del resto de sus congéneres. Hoy diríamos que la estructura genética de cada organismo es individual y distinta a la de los demás.

Precisamente estas diferencias individuales eran las que utilizaban los agricultores y ganaderos para formar razas o variedades concretas que eran diferentes al tipo original.

La segunda premisa darwinista afirmaba que “todas las especies eran capaces de engendrar más descendientes de los que el medio podía sustentar”. No todas las crías llegaban a adultas. Muchas eran devoradas por los depredadores o eliminadas por la escasez de alimento.

Darwin halló un mecanismo natural que actuaba entre la ilimitada fecundidad de los seres vivos y los limitados recursos disponibles para alimentarlos. Tal mecanismo debía actuar eliminando la mayoría de las variaciones y conservando sólo aquellas de los individuos que sobrevivían y lograban reproducirse.

“La supervivencia del más apto, es la tautología más hipócrita en toda la historia de la ciencia. Es el mismo argumento circular o petición de principio de la preservación de las razas favorecidas aunque más insidioso, oscurecido por uno de los conceptos más capciosos de la biología, el de adaptación, que pretende, por ejemplo que el pez está adaptado al agua porque puede vivir en ella. Por supuesto que puede. Y por supuesto que el más apto sobrevive. Pero el menos apto también. Y es que hablar del más apto y el menos no tiene sentido porque no hay manera de medirles la “aptitud”(fitness), como no sea por su descendencia. Pero resulta que en los organismos que se reproducen sexualmente, que son los que trata Darwin, cuando el más apto se cruza con el menos apto los hijos son de ambos, es común la descendencia. El menos apto perdura en la descendencia que tiene con el más apto.

Darwin en el fondo, por más plantas que cultivó y por más que escribió sobre percebes y gusanos, no era biólogo, era un filósofo: un lobo disfrazado de cordero. Desde la escolástica, desde las discusiones de Tomás de Aquino con Duns Escoto sobre el radio de acción de un arcángel, la mente humana no ha conocido otra aberración más grande ni más exitosa que la selección natural de Darwin. O sí, la de Freud, quien construyó todo un edificio especulativo, un rascacielos, sobre el supuesto de que todo el mundo quería acostarse con su propia madre.” [1]

LA SELECCIÓN NATURAL
Esto le llevó a formular su tercera premisa: el misterioso mecanismo era lo que Darwin llamó la “selección natural”.

Las diferencias entre los individuos unidas a las presiones del ambiente provocaban el que unos sobrevivieran lo suficiente como para dejar descendientes, mientras que otros desaparecieran prematuramente sin haber tenido hijos.

En este proceso siempre perdurarían los más aptos, no por ser superiores sino por estar mejor adaptados a su ambiente. Cuando las condiciones de éste cambiaran, entonces serían otros con diferentes características los herederos del futuro.

Por tanto, la conclusión a la que llegó Darwin era que la selección natural constituía la causa que originaba nuevas especies.

El cambio evolutivo que provocaba la aparición de nuevos organismos debía ser lento y gradual ya que dependía de las transformaciones geológicas ocurridas a lo largo de millones de años. Unas especies se extinguían mientras otras surgían de manera incesante.

Como se ha señalado antes, en aquella época no se conocían los mecanismos de la herencia. Sólo después de más de cincuenta años de investigación, se pudo disponer de una teoría satisfactoria sobre la herencia y conocer la existencia de las mutaciones en los genes, en su tiempo y con sus limitados conocimientos.

Darwin era consciente de que a la teoría de la evolución le faltaba algo importante e intentó explicar los fenómenos hereditarios mediante unas hipotéticas partículas que procedían de los distintos tejidos del organismo y eran transportadas a través de la sangre hasta los órganos reproductores o allí donde fueran necesarias; era la teoría de la pangénesis, que Darwin presentó hacia el final de sus días, y que resultó ser un planteamiento totalmente equivocado.

Hoy se sabe que la teoría de la pangénesis no era cierta, pero el mérito de Darwin, según sus más fervientes seguidores, los neodarwinistas, consistió en aferrarse a la selección natural y rechazar los principios del lamarkismo. [2]

“Para CH. DARWIN (1809-1882) el descubrimiento, en su largo viaje, de la diversidad de formas vivientes, le llevó a modificar la teoría de LAMARCK y plantear la teoría de la evolución como un proceso de selección natural.

La teoría de DARWIN, que fue acompañada de cantidad de datos y material bibliográfico, se puede resumir en los siguientes puntos:

1. El mundo no es estático, sino que cambia y evoluciona.
2. La evolución no se produce por saltos, sino de una forma gradual y continua.
3. La línea evolutiva común, no se debe a la generación espontánea, sino a una comunidad de descendientes.
4. Por tanto, la evolución no se debe a un impulso interno o al azar, sino a la selección natural.

¿Qué entendía DARWIN por selección natural?
En todas las especies se plantea una lucha por la existencia. Al aparecer más individuos que recursos energéticos se establecerá una lucha por la supervivencia, en la que sobrevivirán los más aptos, lográndose un equilibrio ecológico.

Los mejor adaptados serán aquellos organismos que presenten un conjunto de variaciones que les hagan más capaces de sobrevivir en ese medio ambiente. Estas variaciones «útiles» se transmiten a los descendientes, estableciéndose en la especie al paso de varias generaciones, con lo que se produce una evolución gradual y continua. Cuando aparecen individuos con variaciones útiles, al no poder adaptarse al medio, perecerán sin dejar descendencia.

Darwin quiso dejar claro que la selección natural no produce las variaciones, sino sólo la conservación de aquellas que son beneficiosas al ser vivo en sus condiciones de vida.

Teorías científicas actuales

A las teorías darwinistas les faltaba la explicación de cómo se transmitían s variaciones a los descendientes. Los estudios de G. Mendel (1866) sobre s unidades de herencia (genes) y las investigaciones posteriores de Morgan (1910) mostraban que los genes estaban en los cromosomas y que las variaciones se producían por cambios o mutaciones en los mismos.

Posteriormente los trabajos de Watson y Crick sobre la estructura del ADN (ácido desoxirribonucleico) como constitutivo de los cromosomas y, por tanto, de los genes, permitieron precisar que las mutaciones se daban en el mismo y que al afectar a las líneas germinales eran heredables.

El ADN tiene un mecanismo de replicación que permite la estabilidad de especie. Las mutaciones en el ADN producirán la variabilidad, que en la mayor parte de los seres serán desventajosas y perjudiciales, porque hacen inviables a los nuevos individuos. En el caso de supervivencia de algunos de individuos mutados, esa variabilidad quedará como reserva hasta que en un momento pueda ser beneficiosa.

Sintetizando las teorías científicas actuales se puede afirmar que el hecho evolutivo queda explicado por dos mecanismos: intrínseco y extrínseco.

Los mecanismos intrínsecos están compuestos por:

La mutación génica: cambio en el programa del ADN, transmitiéndose a descendencia el gen modificado.

Recombinación génica: cruce entre los individuos con esa mutación.

La conjunción de ambos determinará la aparición de individuos diferentes sus padres.
Los mecanismos extrínsecos se deben a cambios en el clima, relieve, ecología… Estos mecanismos condicionan la selección de nuevos grupos.

Mutaciones
a. Puntuales o génicas: Se altera de alguna forma la secuencia de bases de un gen.

b. Cromosómicas: Cambio en la estructura de los cromosomas.

c. Genómicas: Alteraciones del número de cromosomas.

El hecho evolutivo se explica por:

Mutación génica
+
Recombinación génica
+
Cambios ambientales

La interacción entre ambos mecanismos producirá una adaptación al medio ambiente, que lentamente se extenderá a toda la especie, produciendo su transformación.
Para la ciencia actual, las teorías sobre la evolución explican con suficiente claridad el origen biológico de la especie humana.” extr. de Libro de Filosofia

Cuando desde ambientes evolucionistas se hacen alusiones a los partidarios de la creación, generalmente se les acusa de fundamentalismo fanático y anticientífico, ya que si Dios creó de manera inmediata o mediante procesos especiales que actualmente no se dan en la naturaleza, entonces quedaría automáticamente cerrada la puerta a cualquier posible investigación científica del origen de la vida. El creacionismo sería, por tanto, religión y no ciencia.

Sin embargo, la misma crítica puede hacerse al darwinismo. ¿No es éste también una forma de religiosidad atea y materialista? En realidad, tampoco se trata de una teoría científica sino metafísica, como señaló acertadamente el filósofo Karl Popper en Búsqueda sin término (1977: 230).

La selección natural, que es el corazón del darwinismo, pretende explicar casi todo lo que ocurre en la naturaleza, pero lo cierto es que sólo explica unas pocas cosas. Ni la adaptación de los organismos al entorno ni la pretendida selección natural de los mismos son acontecimientos que puedan ser medidos objetivamente, como más adelante se verá. Por tanto, no es posible verificar o desmentir las predicciones del evolucionismo mediante el método científico. Pero para que una teoría pueda ser considerada como científica tiene que ser susceptible de verificación y el darwinismo no lo es. ¿Qué es entonces? Pues un mito naturalista y transformista que se opone frontalmente a la creencia en un Dios Creador inteligente que intervino activamente en el universo. Aunque se presente como ciencia y se le intente arropar con datos y cifras, en realidad es la antigua filosofía del naturalismo.

Como bien señala Charles Colson: “La batalla real se libra entre visión del mundo y visión del mundo, entre religión y religión. De un lado está la visión naturalista del mundo, declarando que el universo es el producto de fuerzas ciegas y sin fin determinado. Del otro lado está la visión cristiana del mundo, diciéndonos que fuimos creados por un Dios trascendente que nos ama y tiene un propósito para nosotros” (Colson, Y ahora…¿cómo viviremos? 1999: 60).

La oposición entre darwinistas y antidarwinistas es en el fondo de carácter teológico. Hay que ser sinceros y reconocer que detrás de unos y otros se esconde una ideología de naturaleza religiosa. Es el viejo enfrentamiento entre la increencia y la fe en Dios, entre el materialismo y el espiritualismo. De ahí que los debates se vuelvan en ocasiones tan agrios porque despiertan sentimientos y creencias muy arraigadas.

Esto se comprueba, por ejemplo, en las actitudes de personajes como el biólogo evolucionista Richard Dawkins, uno de los defensores de la sociobiología, que pregunta siempre a quienes desean hablar con él acerca de la evolución: “¿Cree Ud. en Dios?” Si se le responde con una afirmación, da la espalda a su interlocutor y se marcha de forma grosera. En una entrevista realizada para el periódico La Vanguardia en Barcelona (España), al ser interrogado sobre el tema de la religión dijo: “Estoy en contra de la religión porque nos enseña a estar satisfechos con no entender el mundo”. Y acerca de la fe pensaba que “es la gran excusa para evadir la necesidad de pensar y juzgar las pruebas” (27.02.00).

LAS ESPECIES CAMBIAN, PERO NO TANTO
Después de más de un siglo de estudios de campo y de investigaciones ecológicas son muchos los científicos que han llegado a la determinación de que ni la adaptación de las especies al medio ambiente, ni la selección natural pueden ser medidas de forma satisfactoria, tal como requiere el darwinismo.

En este sentido el Dr. Richard E. Laekey admite que: “Tanto la adaptación como la selección natural, aunque intuitivamente son fáciles de entender, con frecuencia resultan difíciles de estudiar rigurosamente: su investigación supone no sólo relaciones ecológicas muy complicadas, sino también las matemáticas avanzadas de la genética de poblaciones. Los críticos de la selección natural pueden estar en lo cierto al poner en duda su universalidad, pero todavía se desconoce el significado de otros mecanismos, como las mutaciones neutras y la deriva genética” (Laekey, Darwin, 1994: 49).

A pesar de la gran cantidad de datos que se posee en la actualidad acerca del funcionamiento de los ecosistemas naturales, lo cierto es que el mecanismo de la evolución continúa todavía sumido en la más misteriosa oscuridad. Los ejemplos a los que habitualmente se recurre para ilustrar la selección natural se basan siempre en suposiciones no demostradas o en la confusión entre dos conceptos muy diferentes, el de microevolución con el de macroevolución.

¿Qué es microevolución? Es verdad que mediante selección artificial los ganaderos han obtenido ovejas con más lana, gallinas que ponen más huevos o caballos bastante más veloces, pero en toda esta manipulación conviene tener en cuenta dos cosas. La primera es que se ha llevado a cabo mediante cruces realizados por criadores inteligentes y no por el azar o el capricho de la naturaleza. Tanto los agricultores como los ganaderos han usado sus conocimientos previos con una finalidad determinada. Han escogido individuos con ciertas mutaciones o han mezclado otros para conseguir aquello que respondía a sus intereses.

Sin embargo, nada de esto se da en una naturaleza sin propósito. Cuando las razas domesticadas por el hombre se abandonan y pasan al estado silvestre, pronto se pierden sus características adquiridas y revierten al tipo original. La selección natural se manifiesta más bien, en esos casos, como una tendencia conservadora que elimina las modificaciones realizadas por el hombre. Por tanto, la analogía hecha por Darwin entre la selección artificial practicada por el ser humano durante siglos y la selección natural resulta infundada.

La segunda cuestión a tener en cuenta es que la selección artificial no ha producido jamás una nueva especie con características propias que fuera incapaz de reproducirse con la forma original. Esto parece evidenciar que existen unos límites al grado de variabilidad de las especies. Todas las razas de perros, por ejemplo, provienen mediante selección artificial de un antepasado común. Los criadores han sido capaces de originar variedades morfológicamente tan diferentes entre sí como el chihuahua, que puede llegar a pesar tan sólo un kilogramo en estado adulto, y el san Bernardo de más de ochenta. No obstante, a pesar de las disparidades anatómicas continúan siendo fértiles entre sí y dan lugar a individuos que también son fértiles. El semen de una variedad puede fecundar a los óvulos de la otra y viceversa, porque ambas siguen perteneciendo a la misma especie.

Como escribe el eminente zoólogo francés, Pierre P. Grassé: “De todo esto se deduce claramente que los perros, seleccionados y mantenidos por el hombre en estado doméstico no salen del marco de la especie. Los animales domésticos falsos (animales que se vuelven salvajes) pierden los caracteres imputables a las mutaciones y con bastante rapidez, adquieren el tipo salvaje original. Se desembarazan de los caracteres seleccionados por el hombre. Lo que muestra [...] que la selección natural y la artificial no trabajan en el mismo sentido. [...] La selección artificial a pesar de su intensa presión (eliminación de todo progenitor que no responda a los criterios de elección) no ha conseguido hacer nacer nuevas especies después de prácticas milenarias. El estudio comparado de los sueros, las hemoglobinas, las proteínas de la sangre, de la interfecundidad, etc., atestigua que las razas permanecen en el mismo cuadro específico. No se trata de una opinión, de una clasificación subjetiva, sino de una realidad medible. Y es que la selección, concreta, reúne las variedades de las que es capaz un genoma, pero no representa un proceso evolutivo innovador” (Grassé, La evolución de lo viviente, 1977: 158,159).

Las posibilidades de cambio o transformación de los seres vivos parecen estar limitadas por la variabilidad existente en los cromosomas de cada especie. Cuando, después de un determinado número de generaciones, se agota tal capacidad de variación ya no puede surgir nada nuevo. De manera que la microevolución, es decir la transformación observada dentro de las diversas especies animales y vegetales, no puede explicar los mecanismos que requiere la teoría de la macroevolución o evolución general de la ameba al hombre.

La naturaleza, más o menos dirigida por la intervención humana, es capaz de hacer de un caballo salvaje, un pequeño pony o un pesado percherón, pero no puede convertir un perro en oso o un mono en hombre. Los pequeños pasos de la microevolución permiten que, por ejemplo, un virus como el del SIDA modifique su capa externa para escapar al sistema inmunológico humano o que determinadas bacterias desarrollen su capacidad defensiva frente a ciertos antibióticos.

La macroevolución, sin embargo, apela a los grandes cambios que, como el salto de una bacteria a una célula con núcleo (eucariota) o el de ésta a un organismo pluricelular, requieren procesos que no se observan en la naturaleza. “Mucha gente sigue la proposición darwiniana de que los grandes cambios se pueden descomponer en pasos plausibles y pequeños que se despliegan en largos períodos. No existen, sin embargo, pruebas convincentes que respalden esta postura” (Behe, 1999: 33). Es más, la bioquímica moderna ha descubierto que estos grandes saltos de la macroevolución no se han podido producir por microevolución.

Ante esta situación la única alternativa que le queda al evolucionismo es apelar a las hipotéticas mutaciones beneficiosas que aportarían algo que antes no existía. Sin embargo, lo cierto es que no se sabe si tales mutaciones se producen realmente ni, por supuesto, con qué frecuencia lo hacen. A pesar de todo ello el darwinismo sigue creyendo en ellas porque evidentemente las necesita. Este es quizás el mayor acto de fe del transformismo. [3]

La teoría jerárquica de la evolución
A diferencia de la teoría del equilibrio puntuado, la teoría jerárquica tiene un alcance causal, no sólo fenomenológico. La teoría jerárquica de la evolución generaliza la teoría de la selección natural a unidades evolutivas distintas del organismo: la selección de linajes celulares (Buss), la clásica selección organísmica, la selección de grupos o demes (Williams), de especies e incluso de clados. En este sentido, Gould sostiene que la teoría jerárquica no trata de reemplazar sino de extender la teoría darwiniana. No obstante, la estructura teórica de la teoría jerárquica es muy distinta de la teoría clásica y, en este sentido, no ha de entenderse meramente como una extrapolación más inclusiva de la teoría de la selección natural. Según la teoría jerárquica, la evolución es el resultado de la interacción simultánea de distintos niveles que pueden coincidir pero también entrar en conflicto.
Para que un objeto biológico sea una unidad de selección ha de tener cinco propiedades fundamentales: puntos de nacimiento y de muerte, estabilidad suficiente a lo largo de su existencia, reproducción y herencia de rasgos parentales por descendencia. Las tres primeras propiedades son necesarias para distinguir a las unidades dentro de un continuo, mientras que las dos últimas son necesarias para que sean consideradas agentes de la selección natural, definida como éxito reproductivo diferencial.
La consideración de un individuo como individuo evolutivo es relativa, dependiendo del nivel de análisis en el que nos situemos en cada caso:
La teoría jerárquica de la selección reconoce muchas clases de individuos evolutivos, ordenados en una serie de inclusión creciente (genes en células, células en organismos, organismos en demes, demes en especies, especies en clados). La unidad focal de cada nivel es un individuo, y podemos dirigir nuestra atención a cualquiera de estos niveles. Una vez designamos un nivel focal como primario para un estudio concreto, entonces la unidad a ese nivel (el gen, el organismo, la especie, etcétera) se convierte en nuestro individuo focal o relevante, y sus unidades constituyentes se convierten en partes mientras que el nivel superior se convierte en colectividad. Así, si nos centramos en el nivel organísmico convencional, genes y células se convierten en colectividades. Pero si nuestro estudio requiere considerar a las especies como individuos, entonces los organismos se convierten en partes y los clados en colectividades. En otras palabras, la tríada parte—individuo—colectividad se desplazará, como un todo, arriba y debajo de la jerarquía en función de los sujetos y objetos de cualquier estudio particular.[4]

NOTAS

1. http://evolucion-y-darwinismo.blogspot.com/2009/06/la-aberracion-mas-grande-y-exitosa-que.html

2.http://www.protestantedigital.com/new/nowleernoticiaDom.php?r=221&n=9376

3. http://www.protestantedigital.com/new/nowleernoticiaDom.php?r=224&n=9606

4. Gould, La Estructura de la Teoría de la Evolución, p. 705, Wikipedia,Stephen Jay Gould

Argumento paleontologico parte 6

Argumento paleontologico parte 6

“Muchas personas creen que la llamada Teoría de la Evolución, es ya un hecho científico. Aunque la mayoría de los científicos defienden la teoria de la evolución, es un secreto a voces que dicha teoría está plagada de inconsistencias y que las faltas de evidencia que la sostengan es considerable.”

El Problema del Árbol Evolutivo

Cuando los científicos clasifican grupos, ellos pueden hacerlo tomando en cuenta varias características —por ejemplo, por características de campo, patrones óseos, órganos internos, u otros métodos. Pero estos diferentes métodos llevan a diferentes conclusiones sobre la taxonomía, sugiriendo que las formas de vida no son ramificadas —un problema para los evolucionistas. Por ejemplo, Parker explica que cuando sus estudiantes clasificaron lagartijas usando diferentes sistemas, ellos notaron que “el patrón no es uno ramificado, que sugeriría la descendencia evolutiva desde un ancestro común; más bien, es un patrón de mosaico o modular . . . que sugiere la creación”. (14, Págs. 41-42)

A cada estudiante le ha sido mostrado el “árbol evolutivo”, con una bonita secuencia de la vida, desde la sopa hasta la foca y hasta usted. Ese árbol no existe en el mundo real, como esas simples ilustraciones pretenden hacernos creer. Denton dedica un capítulo completo (2, Págs. 119-141) a demostrar los numerosos problemas con el famoso árbol evolutivo de Haeckel. Algunos de sus comentarios son: “… muchos grupos son tan aislados y únicos, y con tan dudosas afinidades, que hay desacuerdo completo en cuánto a dónde deberían ser colocadas en el árbol”. Y, dice él, “la evidencia directa para la evolución sólo reside en la existencia de medidas secuenciales inequívocas, y éstas no están nunca presentes en esquemas jerárquicos ordenados.” Él cita a Patterson en cuanto a los ancestros, “ellos no existen en la naturaleza sino en la mente del taxonomista, como abstracciones . . . aunque siempre se discute sobre ellos como si fueran realidad”.

El Problema de la Aparición Imprevista en el Registro Fósil

Si la evolución fuera verdad, deberíamos encontrar unas pocas formas de vida simples en el nivel más bajo del estrato geológico, con una consistente progresión ascendente hacia formas de vida de una naturaleza más avanzada en el siguiente estrato ascendente, etc. Pero no encontramos nada de eso. En cambio, lo que sí hallamos es la “Explosión Cámbrica”, la existencia de muchas y variadas formas de vida encontradas juntas cerca del fondo de la columna geológica. Es bien sabido por los paleontólogos que virtualmente todos los philum de las plantas y animales (planos básicos del cuerpo) aparecen de manera súbita en las rocas de la era Cambriana. (7, Pág.. 87, 3, Pág. 123)

El evolucionista Stephen J. Gould reconoce este severo problema para la evolución. Él dijo, “En cualquier área local, una especie no surge gradualmente por la transformación continua de sus ancestros; aparece de repente y ‘completamente formada’”. (5, Pág. 50) Gould está admitiendo aquí que el registro fósil no muestra evolución gradual. La columna geológica como se muestra en los libros de texto es un ejemplo de especulación artística.

Cuando se les pregunta por qué creen en la evolución, muchas personas simplemente dicen “dinosaurios”, sin haber realmente pensado bien por qué creen que los dinosaurios indican la evolución. Es importante ver a los dinosaurios por lo que fueron —parte del proceso de deterioramiento (incluyendo las extinciones) que ha estado ocurriendo desde la creación. La Biblia traza un proceso que comienza con la creación como un evento completo en el pasado, luego entonces el deterioro se inicia.

En lugar de tener un número expandido de organismos con el tiempo, como lo predice la evolución, encontramos los fósiles substancialmente presentes temprano en el registro fósil, luego un deterioro en el número de organismos con el tiempo (extinción.) La evidencia fósil encaja mejor en el modelo bíblico que en el evolutivo.

El Problema de los Eslabones Perdidos

¿Dónde están los eslabones perdidos? Darwin reconoció que su teoría implicaba que “el número de intermediarios y eslabones transicionales, entre todas las especies vivientes y extintas, debería haber sido inconcebiblemente grande”. E incluso él reconoció que los eslabones perdidos no fueron encontrados. Darwin mismo vaciló sobre su teoría y preguntó, “¿Por qué si las especies han descendido de otras especies por gradaciones leves e insensibles, nosotros no vemos por todas partes innumerables formas transicionales? ¿Por qué no está toda la naturaleza en confusión en lugar de estar las especies, como las vemos, bien definidas?”. (5, Pág. 46)

Darwin sólo podía asumir que con el tiempo, encontraríamos los eslabones perdidos en la forma de fósiles. Pero, un siglo y medio después, el registro fósil está vacío de tales eslabones perdidos —no sólo entre el hombre y los monos, sino también entre todos los otros grupos.

Éste no es sólo un punto de vista de los creacionistas, sino que es ampliamente reconocido por los evolucionistas. El evolucionista R. B. Goldschmidt dijo “… prácticamente todos los órdenes o familias conocidas, aparecen súbitamente y sin ninguna transición aparente”. (3, Pág. 377) El evolucionista David B. Kitts dijo, “la evolución requiere formas intermedias entre especies, y la paleontología no las provee”. (3, Pág. 378) El evolucionista Stephen J. Gould, describió “la rareza extrema de las formas transicionales en el registro fósil” como “el secreto de profesión de la paleontología”. (5, Pág. 59) Un paleontólogo de la universidad de Texas le admitió espontáneamente al autor de este ensayo que no sólo no hay eslabones perdidos encontrados en el registro fósil sino que, “Abandonamos su búsqueda hace años”.

Ningún eslabón ha sido hallado de los peces a los anfibios, de los anfibios a los reptiles, de los reptiles a los mamíferos, etc. De acuerdo con el científico de la creación Duane Gish, las dos brechas más notables en el registro fósil son (1) la brecha entre los organismos microscópicos unicelulares y los invertebrados multicelulares complejos, y (2) la enorme brecha entre esos invertebrados y los peces. Esas brechas “son tan inmensas e incuestionables que cualquier discusión más allá del registro fósil llega a ser superflua”. (3, Pág. 115) Aún más, esas brechas establecen “más allá de la duda que la evolución no ha ocurrido”. (3, Pág. 127)

Gish explica que, si la evolución fuera cierta, debieron de haber billones de billones de intermediarios entre estos grupos mayores. ¡Pero no hay ni uno! Es imposible, dada la escala de tiempo de los evolucionistas de millones de años, que ni un sólo intermediario pudiera ser hallado.

El evolucionista Steven Stanley lo puso de esta manera, “El registro fósil conocido falla al documentar un sólo ejemplo de evolución filética (gradual) que logre una transición morfológica mayor, y en consecuencia no ofrece evidencia alguna de que el modelo gradualista pueda ser válido”. (2, Pág. 182)

Ejemplos de animales que alguna vez fueron considerados como intermediarios han sido descartados sistemáticamente. Uno podría preguntar, “¿Qué de aquellos ejemplos como el Archaeopteryx, el animal volador con algunas características de reptil?” Se admite ahora ampliamente que el Archaeopteryx es un pájaro, simple y llanamente, lleno de plumas. (14, Págs. 148-150 y 2, Págs. 175-178)

Usando al Archaeopteryx como ejemplo, los científicos ahora saben que el lograr que un reptil evolucione en un pájaro es horriblemente problemático. Aquí están algunas de las dificultades: (1) Las plumas son estructuras fundamentalmente diferentes a las escamas, surgen de diferentes capas de piel. Las escamas son simplemente pliegues en la epidermis, mientras que las plumas y los cabellos se desarrollan en los folículos. (3, Pág. 323) (2) En teoría, las plumas pueden haber surgido de ejes externos desgastados de escamas, pero es difícil entender la gran adaptación de las escamas desgastadas para que puedan llegar a ser un organismo. (3) Para pasar de reptil a pájaro se necesitan más que plumas. Un pájaro tiene sistemas respiratorio, cardiovascular, muscular y gastrointestinal muy diferentes a los de un reptil. En este punto nos hemos metido en el problema de sistemas complejos irreducibles.

Pero el problema es más que sólo unos pocos animales en el registro fósil que no parecen encajar cuidadosamente en las bien definidas clasificaciones. La teoría de Darwin implicó no solamente que los fósiles de transición serían encontrados, sino que predijo que un registro fósil verdaderamente completo estaría mayormente compuesto de transiciones. Los museos del mundo deberían estar rebosando de fósiles transicionales. En lugar de fósiles transicionales, el registro fósil muestra organismos completamente formados, bien adaptados a sus ambientes – tal y como lo encontramos ahora.

La conclusión más lógica es que los supuestos eslabones perdidos fueron criaturas imposibles que nunca existieron.

Especiación:

Es el proceso por el cual surge una nueva especie. Darwin no llegó a explciar por completo este concepto en que se origina una nueva especie.Si bien resulta muy dificil determinar el momento en que se origina una nueva especie,la mayoría de los científicos coincide en que una especie ha dado origen a otra cuando las poblaciónes resultantes no pueden cruzarse entre si,viviendo en el mismo territorio. En ese momento se considera que el genotipo de ambas poblaciones ha cambiado al punto de ser incompatibles:se originó una nueva especie.BiologiaES6.pag.326

El Problema de la Estasis

Cuando se analiza el registro fosil se advierte que hay largos periódos de pequeños cambios,irelevantes, a los que se denomina periodos de estasis (o de quietuid) y otros periodos muy cortos,en lso que hay grandes cambios.Para la teoria de los equilibris punteados, es justamente en estos cortos períodos deonde aparecen neuvas especies (Biol. pag. 327)

La pregunta es, ¿por qué tanta estabilidad? En otras palabras, ¿qué causa la estasis?

Los ecologistas y los biólogos evolucionistas se han unido recientemente para buscar explicaciones a la estasis. Actualmente, dos explicaciones generales sobre este fenómeno evolutivo son favorecidas:

Perspectiva No. 1

En vez de promover el cambio adaptativo a través de la selección natural, el cambio ambiental hace que los organismos busquen hábitats familiares a los cuales ya están adaptados. En otras palabras, la reacción biológica esperada más frecuentemente al inevitable cambio ambiental es el “seguimiento del hábitat” en vez del “seguimiento de la adaptación.” Por ejemplo:

Durante los últimos 1.65 millones de años, han ocurrido cuatro episodios mayores (y numerosos episodios menores) de enfriamiento global, resultando en el movimiento hacia el Sur de enormes campos de hielo glacial, tanto en Norteamérica como en Eurasia.

Sin embargo, a pesar de este patrón rítmicamente cíclico de profundo cambio climático, la extinción y la evolución a lo largo del Pleistoceno fue sorprendentemente insignificante.

En vez, los ecosistemas (como por ejemplo, la tundra, los bosques boreales y los bosques de maderas duras mixtas) migraron hacia el Sur al frente del avance de los glaciares.

A pesar de que hubo mucha perturbación, la mayoría de las especies de plantas (a través de sus semillas) y de las especies animales fueron capaces de migrar, encontrando hábitats “reconocibles” y sobrevivir prácticamente sin cambios a lo largo de la Época del Pleistoceno.

La botánica Margaret Davis6 y sus colegas y el entomólogo G. R. Coope7 han proporcionado ejemplos especialmente bien documentados y gráficos del seguimiento del hábitat como una fuente para la supervivencia de las especies a lo largo del Pleistoceno.

Perspectiva No. 2

Las especies también permanecen estables por la misma naturaleza de su organización estructural interna. Todas las especies están divididas en poblaciones locales que están integradas a los ecosistemas locales. esto significa que:

Una población del Tordo Norteamericano (Turdus migratorius) se enfrenta a una existencia muy diferente en, digamos, los bosques húmedos de las Montañas del Adirondack en el Noroeste de los Estados Unidos, que la que experimentan las poblaciones locales de la misma especie en Santa Fe, Nuevo México.

Estas poblaciones disjuntas encuentran grandes diferencias en la comida, la disponibilidad de agua, las temperaturas ambientales, los depredadores potenciales y hasta posiblemente en los vectores de enfermedades.

Esto, por supuesto, implica que la selección natural (tal y como fue observada inicialmente por Sewall Wright 8,9) actuará muy diferentemente en estas poblaciones tan disjuntas.

Muchas especies poseen rangos geográficos sumamente extensos y similares al del Tordo Norteamericano. Bajo estas circunstancias, es difícil imaginarse como puede la selección natural “empujar” a una especie entera en una dirección evolutiva singular sobre una extensión larga de tiempo geológico.

En vez de esto, las parcialmente separadas historias evolutivas de las poblaciones locales implican que, sobre el tiempo geológico, no se acumularán cambios netos en la especie como un todo.

El fenómeno de la estasis, ahora documentado empíricamente como típico en la mayoría de las especies de Metazoa y de Plantae por lo menos por los últimos quinientos millones de años, significa que la mayor parte del cambio evolucionario adaptativo ocurre en conjunción con la especiación. Este es un resultado realmente sorprendente, y ciertamente no es un resultado que fue anticipado por Dobzhansky, Mayr o por los otros biólogos que inicialmente establecieron la importancia de las especies y de la especiación en el proceso evolutivo. Pues ¿por qué debería ser que el origen de las especies, es decir, las nuevas comunidades reproductivas, debería también incorporar como regla general al cambio evolutivo más adaptativo en general? Sin embargo, esto es lo que el registro fósil de la evolución de la vida nos parece estar diciendo. http://www.actionbioscience.org/esp/evolucion/eldredge.html

“No deberíamos hablar de evolución de especies sino entender que toda especie en realidad coevoluciona con un número variable de otras especies. Pensemos en una planta típica, con su núcleo (1er genoma), sus mitocondrias (endosimbiontes, 2º genoma), sus cloroplastos (otros endosimbiontes, 3er genoma). ¿Por qué nos paramos ahí? Al igual que cada planta individual necesita de sus orgánulos celulares para sobrevivir, sucede que en la mayoría de los casos también necesita de otros organismos para reproducirse con éxito, de modo que su fitness no sólo dependerá de los genomas que alberga en el interior de sus células, sino también de los genomas de aquellas especies que sirven de polinizadores o dispersores de semillas. Pero al igual que la eficacia biológica de un organismo puede depender de las relaciones beneficiosas con otros organismos, más radicalmente lo hace de las relaciones antagonistas con sus depredadores y parásitos. Sumen ustedes, que yo ya he perdido la cuenta, cuántos genomas pueden estar implicados en la eficacia biológica de eso que llamamos una planta y verán que lo que evoluciona no es un ente (población biológica, ojo) aislado, sino una red de entes interconectados por las interacciones que mantienen entre sí.

Y el caso es que si pensamos en la evolución de una especie como la coevolución de todos los componentes de este tipo de redes ecológicas, entonces es muy fácil encontrar una explicación al dilema de la aparente stasis, la ausencia de cambio evolutivo, en que viven las especies la mayor parte del tiempo. Cualquier cambio que experimente un nodo de esta red afectará indirectamente a todos los demás nodos conectados a éste, en mayor o menor medida dependiendo de la intensidad de las interacciones mutuas. Como cualquiera que se haya enfrentado a un reloj desmontado y trate de montarlo de nuevo alterando una de las piezas, es fácil observar que el más pequeño de los cambios puede afectar gravemente al funcionamiento del conjunto. Efectivamente, una de las propiedades de las redes complejas es su resistencia a los cambios. En términos biológicos, cualquier cambio que altere el status quo es seleccionado en contra y es esta selección estabilizante la que explica la ausencia de evolución en las poblaciones. La coevolución de las redes ecológicas supone un freno (en la mayor parte de los casos) para la evolución de los componentes individuales.

¿Cómo es posible el cambio evolutivo entonces? Pues porque el ambiente no es homogéneo. Nuevas especies pueden aparecer en el panorama, estableciendo nuevas interacciones que fuerzan presiones selectivas direccionales nuevas que compensan la fuerza estabilizante. O la propia especie centro de nuestro estudio puede ser la que colonice un nuevo hábitat, donde no tienen por qué existir todas aquellas otras especies con las que ha coevolucionado hasta la fecha y por lo tanto hay sitio para nuevas adaptaciones.

Dicho de otro modo, el mosaicismo de hábitats presente en la realidad crea nichos que diferentes poblaciones de una misma especie pueden ocupar desarrollando adaptaciones específicas. Cada población local será más o menos estática, pero la especie en su conjunto posee suficiente diversidad como para explorar nuevos hábitats y desarrollar nuevas adaptaciones coevolutivas. Ni que decir tiene que esto encaja a la perfección con el modelo de especiación parapátrico de Mayr que explica tan razonablemente bien el fenómeno de la súbita aparición en el registro geológico de nuevas especies. De hecho se observa que cuando dos variedades de una especie han coevolucionado de manera diferente en hábitats ligeramente distintos, cuando sus distribuciones solapan se producen organismos con evidentes síntomas de maladaptación.

Coevolución en la estasis del núcleo poblacional, coevolución en la aparición de nueva variabilidad en nuevos ambientes, coevolución en la especiación. En resumen, coevolución en el seno de la teoría de los equilibrios puntuados.

http://evolucionarios.blogalia.com/historias/33053

Criticas al respecto

Como es reconocido por el evolucionista Gould, “La mayoría de las especies exhiben cambios no direccionales durante su permanencia en la tierra. Ellas aparecen en el registro fósil viéndose casi iguales que cuando desaparecen; el cambio morfológico es usualmente limitado y sin dirección”. (5, Pág. 50) El registro fósil muestra estabilidad, no cambio.El problema de la estasis en el registro fósil es particularmente evidente en las plantas. Sin embargo, renuente a rendirse en cuanto a la evolución, el profesor de botánica, E. J. H. Corner de la universidad de Cambridge, admite, “…para los que no tienen prejuicios, el registro fósil de las plantas está a favor de la creación especial”. (14, Pág. 148) menteabierta

TABLA DE LA CREACIÓN SEGÚN LA BIBLIA Y LA GEOLOGÍA
Días
y épocas
Edades geológicas Períodos geológicos Principales acontecimientos
Período inicial: Gen. 1:1 En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Período llamado Universal por el geólogo Marcel Creación de la materia del Universo, o sea, formación de los átomos.
1.er Día: vers. 2-5 Edad primitiva. Formación del Sistema Solar y de la Tierra procedente de la nebulosa primitiva. Primitivo.
Creación de la luz por ignición de la materia, y formación de soles.La Tierra, un pequeño planeta del Sistema Solar, desordenado
y vacío, es objeto especial de la atención del

Creador.

2.° Día: vers.6-8 Edad antecriptozoica. Pantalásico. La Tierra, constituida ya como planeta, totalmente cubierta de aguas en ebullición y del vapor procedente de las mismas.

La formación de la atmósfera, de mayor peso específico,

separa el agua líquida del agua- vapor, que continúa

envolviendo totalmente el planeta.

3.er Día: vers. 9-13 Edad primaria precámbrica. Período arcaico. Llamado también Algonquiano por los geólogos, así como Protozoario. Primeros movimientos volcánicos que levantan la corteza de la Tierra, formando los primitivos continentes.

Aparecen los protozoarios acuáticos y la vida vegetal sobre

la Tierra.

4º Día:vers 14-19 Edad paleozoica. Cámbrico. Ordovicense,subdividido por Silúrico,Devónico,Carbonífero y Pérmico. Limpieza parcial de nubes alrededor del planeta,con la consiguiente
aparición del Sol, la Luna

y las estrellas.

Arboles gigantescos son incendiados y se transforman en hulla o carbón

de piedra; aumenta el oxígeno y

disminuye el carbono.

5º Día : vers
20-21
Edad secundaria o mesozoica. Período triásico,jurásico y cretáceo. Creación de la vida animal en el mar.Rápido desarrollo de los vertebrados gigantescos e inicio de los vertebrados volátiles (pterodáctilos
y aves).
6º Día : vers 24-31 Edad terciaria o
cenozoica.

Principia la Edad cuaternaria.

  • Numalitico
  • Eoceno.
  • Neogeno.
  • Oligoceno.
  • Piloceno.
Aparición de la fauna contemporánea de proporciones más reducidas que los antiguos monstruos.

Creación del hombre.

7º Día: Gen.cap. 2:1 a Apoc. 19 Edad cuaternaria. Período pleistoceno. 1.° Tiempos prehistóricos (antes de que los hombres aprendieran
a escribir).

2° Edad histórica
(reseñada en escritos

y jeroglíficos).

Subdividida en:

a) A.C. Antigua, o sea, anterior a Jesucristo.

b) D.C. Después de la Venida de Cristo, llamada en el mundo

occidental Era Cristiana.

“Muchos de los prominentes evolucionistas admiten francamente el carácter hipotético de teoría. Hasta se permiten ser creyentes firmes en la doctrina del origen sucesiva pero no vacilan en decir que no pueden hablar con alguna seguridad del método con que opera. Cuando, Darwin publicó sus obras, se pensó que por fin había encontrado la llave del proceso, pero en el transcurso del tiempo descubrió que la llave no le venía a la cerradura.

Darwin dijo, en efecto, que su teoría dependería enteramente de la posibilidad de transmitir las características adquiridas, y eso se convirtió de inmediato en una de las piedras fundamentales de la teoría biológica de Weismann en cuanto a que las características adquiridas no son hereditarias. Su opinión recibió confirmación abundante por medio del estudio posterior de la genética. Sobre la base de transmisión aceptada de las características adquiridas, Darwin habló con gran seguridad de las transmutaciones de las especies y previo una línea continua de desarrollo desde la célula primitiva hasta el hombre; sin embargo, los experimentos de De Vries, Mendel, y otros sirvieron para desacreditar su opinión

Los cambios graduales e imperceptibles de que habló Darwin dejaron sitio para las mutaciones repentinas y los inesperados cambios de De Vries tanto que Darwin aceptó como un hecho las interminables variaciones diferentes direcciones, Mendel indicó que las variaciones o mutaciones nunca hacen que el organismo salga de su especie y están sujetas a una ley definid Esta idea quedó confirmada por la citología moderna con su estudio de célula, con sus genes y cromosomas considerados como los portadores de características heredadas.

Quedó probado que las llamadas nuevas especies de los evolucionistas no son para nada nuevas especies, sino solamente variaciones de la forma típica, es decir, variedades de las mismas especies. Nordenskioeld en su History of Biology cita la siguiente frase tornada de un informe popular que se refiere a los resultados de una investigación sobre la herencia, en los que se refleja el verdadero estado de la situación: “Debido al gran número de hechos que ha sacado a luz la investigación moderna solo la herencia, prevalece actualmente el caos entre las opiniones acerca de la formación de las especies”, p. 613.

Actualmente los evolucionistas sobresalientes admiten con franqueza que el origen de las especies es para ellos un completo misterio. En tanto que esto sea así, no hay mucha esperanza de que explique el origen del hombre.(Berkhof,pag.218)

Las palabras de Martín Lutero en su introducción del Antiguo Testamento, pero particularmente aplicable a Génesis, resuenan a través de los siglos como una potente advertencia:

Ruego y fielmente advierto a cada cristiano piadoso, que no tropiece con la simplicidad del lenguaje y las historias que a menudo encontrará. El no debe dudar de que, no importa cuán simple puedan parecer, estas son las palabras, obras, juicios, y actos de la gran majestad, poder y sabiduría de Dios.”

notas

http://www.menteabierta.org/html/articulos/ar_probldarwin2.htm

Ibid

Ibid

Ibid

Ibid

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