II – Opiniones a favor de que los dones cesaron

II – Opiniones a favor de que los dones cesaron

S Álamo, un expositor influyente de “las Iglesias de Cristo”, es partidario de la teoría cesacionista. El se refiere con estas palabras respecto a un estudio que él desarrolló: «En el estudio que estamos llevando sobre la duración de los dones sobrenaturales hemos notado las palabras de I Cor. 12:31 donde dice el Espíritu Santo, “Procurad, pues, los mejores dones.” Palabras semejantes se encuentran en I Cor. 14:1: “Seguid el amor; y procurad los dones espirituales, pero sobre todo que profeticéis. ” El versículo 12 añade, “Así también vosotros; pues que anheláis dones espirituales, procurad abundar en ellos para edificación de la iglesia.” El mandamiento de 14:39 es, “Así que, hermanos, procurad profetizar, y no impidáis el hablar lenguas.” Algunos, citando estos textos, afirman que mediante ellos se le da a la iglesia de hoy día un mandamiento positivo de buscar los dones espirituales.

Observemos que el mandamiento fue dado originalmente a una iglesia del primer siglo. La iglesia de aquel tiempo primitivo no tenía el Nuevo Testamento en forma escrita. Lo recibía mediante los dones. Puesto que dependía de los dones para la revelación de toda la verdad, es muy natural que Pablo la mandara a procurarlos. Los miembros no tenían Biblias y, por lo tanto, necesitaba buscar los dones a fin de poder saber la voluntad de Dios. Además la iglesia del primer siglo podía obedecer al mandamiento de procurar los dones porque los dones eran disponibles. La iglesia del siglo 21 no puede obedecerlo. No puede, ni tiene que obedecerlo porque ya el tiempo de los dones ha llegado a su fin. Dios dijo que los dones durarían hasta un tiempo determinado; luego cesarían. No nos conviene buscar lo que Dios ya ha hecho cesar. A la iglesia del siglo 21 le toca entender el tema de los dones a la luz del cumplimiento de las profecías sobre el fin de las manifestaciones milagrosas del Espíritu Santo. No puede pretender existir en las mismas circunstancias que la de Corinto. La de Corinto da ejemplo de la iglesia en su infancia, de la Iglesia en el tiempo cuando el Nuevo Testamento no fue escrito y los miembros necesitaban dones para saber la verdad. La iglesia de hoy día tiene todo el Nuevo Testamento escrito, tiene una revelación perfecta y existe en el tiempo después del fin de los dones. Por lo tanto, hará bien al no pasar su tiempo en el vano empeño de buscar lo que Dios ya ha dado por terminado. La iglesia de hoy día que busca señales, prodigios, dones, etc. es como el adulto que, en vez de asumir, las responsabilidades de una persona madura, actúa y piensa como un niño. No vive y trabaja con fe y con entendimiento sino pasa el tiempo jugando con sus juguetes, cosas de su infancia, objetos de mucha importancia para su desarrollo, pero que no sirven para el que ya ha alcanzado la madurez. Hablar así de los que anhelan dones es usar una fraseología bíblica porque así habla la I Cor. 13:8-13.

La I Cor. 13 se llama el capitulo de amor porque los primeros versículos dan una definición divina de lo que es el verdadero amor cristiano. Muchos, haciendo énfasis en lo que dice el texto sobre amor, han pasado por alto lo que los versículos 8-13 enseñan sobre el fin de los dones. Nótese que todo el capitulo 12 de I Cor. trata de los dones. Luego, las últimas palabras del versículo 31 son: “Mas yo os muestro un camino aun más excelente.” Ese camino mas excelente es el de amor. El de amor es más excelente que el de los dones. Pablo enseña en I Cor. 13:1-3 que si uno tiene dones pero no tiene amor no puede ser salvo.

Ahora, vamos al versículo 8 de I Cor. 13. Dice así el pasaje: “El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabara.” Aquí encontramos una declaración clara sobre el fin de tres dones: la profecía, las lenguas y la ciencia (el conocimiento de la voluntad divina). Acabarán, cesarán, dice Pablo. Pero, ¿cuándo?, se pregunta. El mismo capítulo 13 explica cuándo, Leamos el versículo 9: “Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos.”

Y el 10: “Mas cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará.” ¿Qué quiere decir “en parte conocemos?” Pablo se refiere al don de conocimiento mediante el cual la iglesia primitiva recibía instrucciones sobre como adorar, organizarse, trabajar, etc. Cuando Pablo escribió a los Corintios, la verdad todavía se estaba revelando. El Espíritu Santo no había terminado su trabajo de guiar a toda la verdad. Por lo tanto, ni Pablo, ni las iglesias establecidas por él, conocían toda la voluntad de Dios respecto a la época cristiana. “Pero,” dice Pablo, “el conocimiento perfecto vendrá.” ¿Conocimiento de qué? De la voluntad de Dios. El don de ciencia fue dado con el propósito de impartir conocimiento en cuanto a la voluntad de Dios para con nosotros. Su propósito no era llevarnos al conocimiento perfecto en cuanto a la persona de Dios mismo. ¿Qué quiere decir “en parte profetizamos”. Quiere decir que Pablo en aquel momento no había recibido toda profecía. Acuérdese de que el propósito de la profecía era edificar, exhortar y consolar. Llegaría el momento en que Pablo y toda la iglesia tendría toda profecía, o sea, toda palabra de edificación, exhortación y consolación. Tendrían profecías completas. Vendría lo perfecto en conocimiento o ciencia y también en profecías. Ahora bien, sabemos que lo perfecto vino cuando el Espíritu Santo terminó su trabajo de revelar toda la verdad. El dejó en forma escrita un testamento perfecto. Así es que la iglesia hoy día ya tiene lo perfecto. Entonces lo que es en parte ya se acabó. Al llegar lo perfecto los dones cesarían, habiendo cumplido su propósito. Lo perfecto vino cuando el Espíritu Santo termino su labor de dar toda la verdad. Pues, los dones cesaron cuando toda la verdad fue revelada y toda la verdad fue revelada en el primer siglo. Por lo tanto los dones cesaron en el primer siglo. La iglesia, al tener toda la verdad, al tener lo perfecto, o sea, todo conocimiento, toda profecía, no necesitaba ya los dones.

La frase “lo perfecto” de I Cor. 13:10, sin duda, ha sido interpretada mal por los que creen que se refiere al cielo, o al conocimiento perfecto de la propia persona de Dios. Interpretarla así es sacarla de su contexto. El tema del texto no es la perfección de lo celestial. No se trata de la persona de Dios, sino de la ciencia y la profecía. Cuando venga el conocimiento perfecto, cuando todo se revele, cuando haya sido dada toda profecía entonces los dones cesarán. Esto es lo que afirma el Espíritu Santo en el texto, Tal explicación concuerda exactamente con lo que dice la Biblia sobre el propósito de los dones, Fueron dados para revelar la verdad. Cuando toda la verdad fue dada, los dones, habiendo cumplido su propósito, cesaron, Cuando los obreros terminan de hacer una casa en cemento quitan el falso piso, o sea, el molde de madera que usaron en la construcción. No necesitan mas de andamios, escaleras, etc. La casa ya está terminada y sirve como lugar donde vivir y trabajar. Así también los dones fueron usados para sostener la iglesia durante el tiempo de su establecimiento y organización. Entonces la iglesia, una vez terminada de edificarse, sirve como lugar espiritual donde vivir y trabajar. Dios quita los dones milagrosos y la iglesia, ya madura, ya capacitada, ya con todo conocimiento y profecía, sigue con su trabajo. La iglesia, no los dones, es baluarte y columna de la verdad.

El versículo 13 es muy importante para el entendimiento del pasaje: “Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor”. Los dones acaban, cesan; pero tres cosas permanecen después de la cesación de los dones. Son la fe, la esperanza y el amor. El amor nunca deja de ser, pero la fe y la esperanza si dejarán de ser cuando Cristo venga. Pero antes de que dejen de ser, cesaran las lenguas, se acabarán las profecías etc. Pues, podemos concluir que los dones cesarían antes del fin del mundo. Ya hemos visto que cesaron con la venida de lo perfecto, la revelación perfecta de la ley perfecta de libertad. Álamo, en el mismo análisis, en el artículo titulado “LA MALA GENERACION DEMANDA SEÑAL”, dice que «Los dones fueron dados para confirmar la divinidad de la verdad. Cuando esa verdad fue suficientemente confirmada, los dones fueron quitados, habiendo Dios cumplido su propósito en darlos. Consideremos de nuevo Marcos 16:17-20. En el 17 Cristo dice: “Y estas señales seguirán a los que creen…” Luego de estas palabras sobre señales el Señor ascendió. El 20 dice, “Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales. “Confirmando la palabra, dice el texto. Heb. 2:4 dice lo mismo. En el artículo del mismo estudio titulado Lección 29 EL DON DE LENGUAS NO EXISTE, Álamo escribe que “El don de lenguas no existe hoy día. Lo que se ve es solamente una manifestación ficticia.” » (6)

Opiniones a favor de que los dones cesaron

a. «San Agustín enseña que en el comienzo de la Iglesia este don era necesario para que el Evangelio se comunicara rápidamente a todas las naciones, así todos podían recibirlo y además se daba testimonio del origen divino de su doctrina. Pero cuando la Iglesia ya hablaba los diferentes lenguajes (por medios naturales) el don se hizo menos necesario. En su tratado 32 sobre el Evangelio de San Juan, San Agustín, Padre del la Iglesia, siglo IV, escribe: “Hoy día, cuando el Espíritu Santo ha sido recibido, nadie habla en las lenguas de todas las naciones pues la Iglesia ya habla las lenguas de todas las naciones y si uno no está en ella, este no recibe el Espíritu Santo.”

b.Santo Tomás, en su Summa Thelogia, confirma que este don milagroso de lenguas no es tan común como lo era antes. El don, sin embargo, no ha desaparecido. Entre los santos que lo ejercieron están: San Pacomio (siglo IV), San Norberto (siglo XII), San Antonio de Padua (siglo XIII), San Vicente Ferrer (Siglo XIV), San Bernardino de Siena (siglo XV) y San Francisco Javier, el gran misionero en el Oriente (siglo XVI). En cada caso el don abrió la puerta para comunicar el mensaje del Señor. En nuestro tiempo también hay numerosos testimonios de este don. Por ejemplo, ministros que, en un momento de necesidad, han confesado o predicado en un idioma que desconocían. »(4)

Testimonios considerados por Walter J. Chantry (5)

c. Juan Crisóstomo (347-407 d.C.) escribe en su comentario sobre los dones espirituales: “Este lugar está completamente oscuro: pero la oscuridad proviene de nuestra ignorancia de los hechos referidos y por su cesación, siendo que en ese entonces ocurrían, pero ahora ya no acontecen”. (Homilías sobre Primera a los Corintios, Vol. XII, Los Padres del Niceno y Postniceno. Hom. 29:2).

d. S. Agustín (354-430 d.C.) escribe: “En el período primitivo, el Espíritu Santo cayó sobre quienes creían: y hablaban en lenguas que jamás había aprendido, “como el Espíritu les daba que hablasen”. Estas eran señales adaptadas a esa época. Pues precisaba haber aquella evidencia del Espíritu Santo en todas las lenguas, y mostrar que el Evangelio de Dios había de correr a través de todas las lenguas sobre toda la tierra. Aquella cosa fue hecha como evidencia, y pasó.” (Diez homilías sobre la Primera Epístola de Juan, Vol. VII. Los padres del Niceno y Postniceno, VI. 10).

e. Thomas Watson escribe en 1660: “Con plena certeza, hay tanta necesidad de ordinación hoy, como en los tiempos de Cristo y de los apóstoles, ya que en aquel tiempo había dones extraordinarios en la iglesia que ahora han cesado.”(Las Bienaventuranzas, 14).

f. John Owen escribe en 1679: “Los dones que en su propia naturaleza exceden la plenitud del poder de todas nuestras facultades, esa dispensación del Espíritu hace ya mucho tiempo cesó y dondequiera que alguien hoy tenga pretensión a lo mismo, tal pretensión justamente puede ser sospechada como un engaño farsante.” (Obras, IV, 518).

g. Matthew Henry escribe el 13 de julio de 1712: “El don de lenguas fue un nuevo producto del espíritu de profecía y era otorgado por una razón particular, para que, la empalizada judía habiendo sido removida, todas las naciones pudieran ser incluidas en la iglesia. Estos y otros dones de profecía, siendo una señal, hace mucho cesaron y han sido puestos a un lado, y no tenemos motivo alguno para esperar que revivan; sino al contrario se nos manda llamar las Escrituras la palabra profética más segura, más segura que voces del cielo; y a ellas es que se nos exhorta a estar atentos, escudriñarlas y retenerlas, Y Pedro 1:19.” (Prefacio IV de su exposición del Antiguo Testamento y Nuevo Testamento, vii).

h. Jonathan Edwards escribe en 1738 que los dones extraordinarios fueron dados: “para poner fundamento y establecer la Iglesia en el mundo. Pero ya que el canon de la Escritura ha quedado completo, y la Iglesia Cristiana plenamente fundada y establecida, estos dones extraordinarios cesaron” (La Caridad y sus Frutos, 29).

i. George Whitefield, debido a su frecuente testimonio sobre la Persona y poder del Espíritu de Dios, fue acusado de “entusiasmo”, por parte de algunos líderes eclesiásticos, y se le achacó la creencia de que los dones carismáticos apostólicos fuesen revividos. Esta creencia fue negada firmemente por Whitefield; “Nunca he pretendido tener estas operaciones extraordinarias de milagros, o de hablar en lenguas”, (Respuesta al Obispo de Londres, Obras IV, 9). Por fallar en no distinguir la obra ordinaria de la extraordinaria del Espíritu, y por considerar que ambas habían cesado, él inculpa al Obispo y clero de Lichfield y Coventry, “quienes consideran la habitación interior del Espíritu, testimonio interno, y la predicación y la oración por el Espíritu, entre los dones carismáticos, los dones milagrosos conferidos a la iglesia primitiva, y los cuales ya hace tiempo dejaron de ser.” (Segunda Carta al Obispo de Londres, Obras, Vol. IV, 167). Los amigos de Whitefield también lo defendieron contra el mismo falso cargo. José Smith, por ejemplo, pastor congregacionalista en Carolina del Sur, escribió sobre el evangelista inglés: “Él renunció a toda pretensión de poseer los extraordinarios poderes y señales de la apostolicidad, peculiares de la era de inspiración y que se distinguieron con ellos.” (En Prefacio a Sermones sobre Asuntos Importantes,George Whitefield, 1825, xxv).

j. James Buchanan escribe en 1843: “Los dones milagrosos del Espíritu hace mucho que fueron retirados. Fueron usados para cumplir con un propósito temporal. Fueron usados como un andamiaje que Dios empleó para la construcción de un templo espiritual. Cuando el andamio no se necesitó más, fue removido pero el templo permanece en pie aún, y es habitado por el Espíritu; porque “¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?” (I Cor. 3:16)” (El Oficio y la Obra del Espíritu Santo, 34).

k. Charles Haddon Spurgeon en una cantidad de sermones testifica este mismo punto de vista. Los apóstoles; predicaba él, fueron “hombres escogidos como testigos porque personalmente habían visto al Salvador, un oficio que necesariamente desaparece, y apropiadamente, porque el poder milagroso también se retira.” (El Púlpito del Tabernáculo Metropolitano, 1871, Vol. 17, 178). Y de nuevo, “Aunque no podemos esperar ni necesitamos desear los milagros que acompañaron el don del Espíritu Santo, en lo que eran físicos, aún podemos tanto desear como esperar lo que por ellos fue procurado y simbolizado, y podemos confiar en que veremos semejantes maravillas espirituales operadas entre nosotros en este día» (El Púlpito del Tabernáculo Metropolitano, 1881, Vol. 27, 521). Y otra vez, “Aquellas obras del Espíritu Santo que hoy son concedidas a la Iglesia de Dios son en todo sentido tan valiosas como aquellos dones milagrosos anteriores que han desaparecido de nuestra presencia. La Obra del Espíritu Santo, mediante lo cual a los hombres se les da vida de su muerte en pecado, no es inferior al poder que hizo a los hombres hablar en lenguas” (El Púlpito del Tabernáculo Metropolitano, 1884, Vol. 30, 386 ss.).

l. Roberto L. Dabney escribe en 1876 que luego que la Iglesia primitiva fue establecida “ya no existía la misma necesidad de “señales” sobrenaturales, y Dios, que no acostumbra derrochar sus expedientes, las descontinuó. Desde entonces, la Iglesia tendrá que conquistar la fe del mundo mediante su ejemplo y enseñanzas solamente, vigorizada por la iluminación del Espíritu Santo. Finalmente, los milagros, si se volvieran de común ocurrencia, dejarían de ser milagros, y serían considerados por los hombres como ley corriente” (La Prelacía, un error, Discusiones Evangélica y Teológicas, Vol. 2, 236-237).

m. George Smeaton escribe en 1882: “Los dones sobrenaturales o extraordinarios fueron temporales, y habían de’ desaparecer cuando la iglesia estuviera fundada y el canon inspirado de la Escritura concluido; porque ellos fueron una prueba externa de una inspiración interna” (La Doctrina del Espíritu Santo, 51).

n. Abraham Kuyper escribe en 1888: “Muchos de los dones carismáticos, otorgados a la iglesia apostólica, no son de utilidad para la iglesia de hoy». (La Obra del Espíritu Santo, 182, ed. ingl. 1900).

ñ. W. G. T. Shedd escribe también en 1888: “Los sobrenaturales dones de inspiración y milagros que poseyeron los apóstoles no fueron continuados para sus sucesores ministeriales, puesto que ya no eran más necesarios , Todas las doctrinas del Cristianismo habían sido reveladas a los apóstoles, y habían sido entregadas a la iglesia en forma escrita. No había más necesidad de un posterior inspiración infalible. Y las credenciales y autoridad dadas a los primeros predicadores del Cristianismo en actos milagrosos, no requerían repetición continua de una edad a otra. Una edad de milagros debidamente autenticados es suficiente para establecer el origen divino del evangelio. En un tribunal humano, no es necesaria una serie indefinida de testigos. “Por boca de dos o tres testigos”, los hechos se establecen. El caso que ha sido fallado no volverá a abrirse.” (Teología Dogmática, Vol. II, 369).

o. Benjamín B. Warfield escribe en 1918: “Estos dones no fueron poseídos por el cristiano de la iglesia primitiva como tal, ni por la Iglesia Apostólica o la era Apostólica por sí mismas; tales dones fueron distintivamente la autenticación de los Apóstoles. Constituyeron parte de las credenciales de los Apóstoles en sus agentes autorizados de Dios en la colocación del fundamento de la Iglesia. Su función, pues, los delimitó a la Iglesia Apostólica, de manera distintiva, y necesariamente desparecieron con ella” (Milagros Falsos, 6)

p. W. Pink escribe en un libro que apareció en 1970 “Así como hubo oficios extraordinarios (apóstoles y profetas) en el comienzo de nuestra dispensación, también hubo dones extraordinarios; y como no hubo sucesores designados para estos oficios extraordinarios, tampoco hubo intención de continuar esos dones extraordinarios. Los dones dependían de los oficios. No tenemos más a los apóstoles con nosotros, y por consiguiente los dones sobrenaturales, la comunicación de los cuales constituyó parte esencial de las señales de un apóstol (2 Cor. 12:12) están ausentes” (El Espíritu Santo, 179)»

Representación en piedra del Espíritu Santo: su santidad queda indicada con la orla de la cabeza. Clave en la iglesia de San Miguel de Michaelsberg (Cleebronn, Alemania).

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Don de lenguas – Conceptos generales y definiciones

Don de lenguas – Conceptos generales y definiciones:

«Es una retahíla de sonidos ininteligibles pronunciados en un estado de exaltación religiosa. Los psicólogos lo llaman glosolalia y el fenómeno ha tenido una larga y variada historia. Los primeros profetas hebreos tuvieron conocimiento de que los  filisteos eran aficionados a las danzas frenéticas y a la glosolalia (I Samuel 10:5). En las antiguas Grecia y Roma, oráculos, adivinos y fieles de las religiones mistéricas gorjeaban verdaderos galimatías en sus trances de éxtasis. Los Maulawiya, o Derviches Giróvagos del sufismo Islámico, acompañan sus molinetes de éxtasis con glosolalia. Los más extremistas Rifa’iya, o Derviches Suplicantes, no sólo aúllan en “lenguas ininteligibles”, sino que además se azotan con látigos, se cortan con cuchillos, caminan sobre fuego, comen cristales y juegan con serpientes, convencidos de que Alah les protegerá. Los antropólogos han constatado la existencia de glosolalia en los ritos religiosos de muchas tribus primitivas.

[...] Respecto a Marcos 16:17, Los fundamentalistas creen que Jesús se estaba refiriendo proféticamente a los “dones” del Espíritu Santo, que fueron otorgados a los discípulos el día de la fiesta judía de Pentecostés, tal como se describe en el libro segundo de los Hechos de los Apóstoles. Se produjo primero “un ruido como el de un viento impetuoso”. Cuando “hendidas lenguas como de fuego” se posaron sobre ellos, “quedaron todos llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en lenguas extrañas…”.

“Lenguas extrañas” no significa aquí lo que San Pablo más tarde denominará la Lengua Incógnita. Claramente se refiere a que los discípulos hablaban en lenguas que ellos no sabían. Pues los que les escuchan dicen:

Todos estos que hablan ¿no son galileos? Pues ¿cómo nosotros los oímos cada uno en nuestra propia lengua? “» (1)

Este es el relato completo de lo que sucedió aquel día

“Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen. Moraban entonces en Jerusalén judíos, varones piadosos, de todas las naciones bajo el cielo. Y hecho este estruendo, se juntó la multitud; y estaban confusos, porque cada uno les oía hablar en su propia lengua. Y estaban atónitos y maravillados, diciendo: Mirad, ¿no son galileos todos estos que hablan? ¿Cómo, pues, les oímos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en la que hemos nacido? Partos, medos, elamitas, y los que habitamos en Mesopotamia, en Judea, en Capadocia, en el Ponto y en Asia, en Frigia y Panfilia, en Egipto y en las regiones de África más allá de Cirene, y romanos aquí residentes, tanto judíos como prosélitos, cretenses y árabes, les oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios. Y estaban todos atónitos y perplejos, diciéndose unos a otros: ¿Qué quiere decir esto? Mas otros, burlándose, decían: Están llenos de mosto. “(Hch. 2:1-13 RVR 1960)

Respecto a este fenónemo sucedido, «los psicólogos llaman a esto xenoglosia o xenoglosolalia. Algunos estudiosos de la Biblia interpretan este pasaje en el sentido de que los apóstoles hablaban en su lengua vernácula, pero los oyentes los entendían en las suyas propias, en la que cada cual “había nacido” -un fenómeno milagroso conocido como heteroglosia o hetereoglosolalia.

La Lengua Incógnita, un lenguaje sobrenatural sólo entendido por Dios y los ángeles, se menciona por primera vez en Corintios I de San Pablo, una carta escrita a los fieles de Corinto. En el capítulo doce hace un listado de los dones del Espíritu Santo, entre los cuales incluye el don de curar, el de hablar en “diversos géneros de lenguas”, y la capacidad de interpretar lo que dicen. En el capítulo decimocuarto exhorta a los Corintios a no abusar de la glosolalia, “Porque el que habla en lenguas habla a Dios, no a los hombres, pues nadie le entiende”. Aunque la glosolalia hace bien al que habla, Pablo llega a decir que no hace bien a los demás. Es como el que habla al aire.

He aquí cómo traduce Edgar Goodspeed un célebre pasaje de la carta de Pablo:

“Doy gracias a Dios de que hablo en éxtasis más que cualquiera de vosotros. Pero en el culto público, preferiría decir cinco palabras con sentido para instruir a otro a pronunciar diez mil palabras en éxtasis” (2). Para citar un versículo mucho más conocido, Corintios I, 13:1 (tomado de la King James Bible): “Si hablando lenguas de hombres y de ángeles, no tengo caridad, soy como bronce que suena o címbalo que retiñe”.

Aunque la glosolalia fue ampliamente practicada por los cristianos del siglo primero, se marchitó gradualmente excepto durante un breve revival en el siglo segundo entre los frenéticos seguidores de Montano de Frigia y de sus dos profetisas, Priscila y Maxímina. El montanismo fue un movimiento adventista centrado en el inminente advenimiento de Jesús; como quiera que el Señor faltó a su obligación de aparecer, la secta se desvaneció pronto. En el siglo cuarto San Agustín pensaba que la glosolalia fue otorgada solamente a la Iglesia primitiva, pero que este don había sido retirado por aquel entonces. Este punto de vista llegó a ser el oficial de la Iglesia Católica y de los Reformadores Protestantes. No hay ninguna evidencia de que Lutero o Calvino hayan intentado hablar en lenguas, a pesar de que la práctica emergió aquí y se reproduce en el siglo diecisiete, principalmente en Francia entre los protestantes camisards y entre los convulsionarios del movimiento jensenista católico, así como entre los oradores populacheros ingleses.

En el siglo dieciocho la glosolalia fue revitalizada por los Metodistas, y pronto floreció en el seno de una franja de sectas tales como los Cuáqueros, Shakers, Irvingistas y Mormones. Después de 1900 brotaron en Estados Unidos una variedad de iglesias de campesinos pobres y analfabetos, en las que prendió el don de lenguas y la curación por la fe. Así llegaron a constituirse las denominaciones ahora llamadas pentecostales. Hoy hay unas 35 denominaciones, la mayor de las cuales es la Asamblea de Dios. Las denominaciones pentecostales son la rama de la cristiandad que se desarrollado más rápidamente, no sólo aquí, sino a través de todo el mundo, en particular en África, Corea y América Latina.

Hacia 1960 sucedió algo asombroso. De repente la glosolalia invadió las denominaciones Católica, Episcopaliana y la principal línea Protestante. Estos hombres carismáticos, apacibles glosolalistas, la mayor parte blancos de clase media con fuertes opiniones conservadoras en política, fueron dignificados; con frecuencia se les denomina neo-pentecostales para distinguirlos de los pentecostales “clásicos”. Doctrinalmente mantienen lealtad con sus iglesias, pero variando ampliamente el espectro de sus creencias desde el fundamentalismo más duro hasta el liberalismo. Están débilmente organizados, con sus propios periódicos y con centros en lugares tan inverosímilmente académicos como Notre Dame y la Universidad de
Michigan.» (3)

«El catolicismo define Don de lenguas como el don concedido a una persona por obra del Espíritu Santo para hablar en todos los idiomas al mismo tiempo (del mismo modo en que lo hace Dios) y, de este modo, ser oída por cada oyente solamente en su idioma nativo y en su propio idiolecto sin que el hablante esté al tanto de estarse expresando en otro idioma y SIN que el oyente sepa que el hablante desconoce su idioma (cfr. Hechos 2: 1-13). Debido a las características de este fenómeno, es imposible para una persona estar al tanto de que está empleando este don, salvo bajo circunstancias tales como que el mismo oyente haga notar su sorpresa al hecho de que el hablante conociera tan bien su idioma. Este fenómeno supone que la interpretación/traducción a todos los idiomas es realizada por obra de Dios sin intervención lingüística del hombre; ya que el hombre, en su incapacidad para conocer verdaderamente un idioma por cuestiones de semiótica y bajo el entendido de que el único lenguaje verdadero es el de los significados sin los significantes, depende de la completa labor de Dios el transmitir Su mensaje de evangelización entre distintos hablantes. No debe confundirse con la “capacidad” de hablar otros idiomas o incluso lenguas muertas o “inexistentes” sin haberlas estudiado o siquiera oído (salvo ciertas posibles excepciones del gusto propio de Dios) ya que esta “capacidad” es considerada como proveniente del demonio y suele ocurrir cuando se realizan ciertas actividades sacrílegas, como pueden ser actividades esotéricas, invocación de espíritus, satanismo; también puede observarse esta “capacidad” demoníaca en personas poseídas en alto o menor grado, o, aún más, en algunos exorcistas que de algún modo se han visto afectados por los espíritus infernales, ya sea por falta de ayuno, oración, vida sacramental o un mal exorcismo, entre otros posibles factores. En la antigüedad el Don de lenguas era muy necesario, no sólo para trasmitir el evangelio sino para mostrar del poder de Dios a aquellos que desconocían de Él y no querían creer en Él. Debido a que las circunstancias no son las mismas y no existe la misma situación, este Don ya no es nada común. Como lo dice Pablo en I Cor: 21-22.

En la Ley de Dios dice:

“Hablaré a este pueblo por medio de otros idiomas y por boca de extranjeros; pero ni así me escucharán. “(Is. 28:11-12)

Y el Apóstol Pablo a los corintios, les dice lo mismo:

“En la ley está escrito: «Por medio de gente de lengua extraña y por boca de extranjeros hablaré a este pueblo, pero ni aun así me escucharán», dice el Señor.” (I Cor. 14:21 NVI)

Entiendan, pues, que el hablar en lenguas es una señal destinada a aquellos que se niegan a creer, y no a los creyentes, mientras que la profecía es señal para los creyentes y no para los que se niegan a creer”.

El cristianismo lo define como la capacidad dada por Dios a un ser humano de hablar una lengua angelical. Nota: El cristianismo considera que existen dos clases de lenguas glossas a saber: Las humanas, como el español, inglés, etc. y las angelicales.

El propósito del don de lenguas es transmitir una idea a otra persona sin utilizar el lenguaje humano, es un lenguaje de alto nivel originado en nuestro ser espiritual, incomprensible para el sentido del oído, pero que el espíritu es capaz de entender y guardar la idea en nuestro cerebro.

El propósito fundamental era el de transmitir el evangelio por todo el mundo, sin que fuese una barrera el idioma, hoy en día hemos sustituido esa herramienta (don) por los interpretes de lenguas humanas en los cuales el sentido del evangelio se puede malinterpretar. Esta creencia tiende a pensar que de nada sirve escuchar a una persona hablar en lenguas, porque humanamente no se entiende, es necesario que exista alguien con el don de interpretación de lenguas, para que lo traduzca a los que solo oyen humanamente.

[...] El don de lenguas es una lengua semejante a la que hablaba el ser humano antes de la construcción de la Torre de Babel. La comprensión de una idea a través de la revelación es el resultado de la comprensión del evangelio del reino de la misma manera en que se comprende una idea transmitida a través de las lenguas angelicales.» (4)

«La palabra griega “lenguas” traducida, literalmente significa “idiomas”. Por tanto, el don de lenguas es hablar en un idioma que una persona no conoce, a fin de ministrar a alguien que habla ese idioma. En I Cor. cap. 12 al 14, donde Pablo habla de dones milagrosos, comenta, “Ahora pues, hermanos, si yo voy a vosotros hablando en lenguas, ¿qué os aprovechará, si no os hablase con revelación, o con ciencia, o con profecía, o con doctrina?” (1ª Corintios 14:6). De acuerdo con el Apóstol Pablo, y de acuerdo con las lenguas descritas en Hechos, hablar en lenguas es valioso para aquel que escucha el mensaje de Dios en su propio idioma, pero es inútil para todos los demás – a menos que sea interpretado / traducido.

Una persona con el don de interpretar lenguas (I Cor.12:30) podría entender lo que uno que habla en lenguas está diciendo, aunque no conozcan el idioma que está siendo hablado. El intérprete de las lenguas comunicaría entonces el mensaje del que habla en lenguas a todos los demás, de manera que todos pudieran entender. “Por lo cual, el que habla en lengua extraña, pida en oración poder interpretarla” (I Cor. 14:13). La conclusión de Pablo en cuanto a lenguas no interpretadas es poderosa, “Pero en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento, para enseñar también a otros, que diez mil palabras en lengua desconocida” (I Cor. 14:19).» (5)

En un artículo titulado “Don de Lenguas”, el sacerdote católico Padre Jordi Rivero, escribe lo siguiente, acerca del don de lenguas, en el portal Web de la fe católica corazones.org:

«Se le llama “don de lenguas” a diferentes dones que se deben distinguir para evitar confusión:

1- El don milagroso de hablar un idioma que no se ha aprendido por la vía natural. Este don se manifestó en Pentecostés.

“Quedaron todos llenos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse. (Hch. 2:4)

Se trata de un don milagroso…

2- Profecía en lenguas. Es el don de pronunciar profecías en un lenguaje ininteligible o desconocido por los que están presente. Estas palabras pueden ser interpretadas por alguien con el don de interpretación (sea porque conoce el lenguaje naturalmente o por un don especial). Entonces el mensaje edifica a la iglesia. Si no se interpreta, este don de lenguas se dirige solo a Dios y no a la comunidad.

Porque a uno se le da por el Espíritu palabra de sabiduría; … a otro, poder de milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversidad de lenguas; a otro, don de interpretarlas. (I Cor.12: 8,10)

Según San Pablo estos dones (lengua y su interpretación) son parte del don de profecía pero advierte que debe estar sometido al orden de la iglesia. No deben, por ejemplo, varias personas hablar en este tipo de lenguas al mismo tiempo.

3-Orar en lenguas o canto de júbilo. Este don es muy diferente a los de arriba. Por medio de el se expresa, con sonidos ininteligibles, la devoción que no se puede poner en palabras. Se ha comparado con el canto gregoriano, cuando este extiende las sílabas en una hermosa armonía de alabanza.

A diferencia del don antes mencionado, este tipo de lenguas pueden ejercerlo varias personas o muchas, de igual manera que se expresa el canto en la comunidad. Mientras unos alaban en lenguas, otros pueden alabar con palabras del vernáculo o cantar. Es un don muy sencillo por el cual el Espíritu Santo nos asiste en la oración, particularmente en la alabanza. Este don se manifiesta con frecuencia en los grupos de oración carismáticos.

Y de igual manera, el Espíritu viene en ayuda de nuestra flaqueza. Pues nosotros no sabemos cómo pedir para orar como conviene; mas el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables, y el que escruta los corazones conoce cuál es la aspiración del Espíritu, y que su intercesión a favor de los santos es según Dios. (Ro. 8:26-27)

Este don de lenguas es a la vez una forma de oración bajo la influencia del Espíritu Santo y bajo el dominio de la voluntad del sujeto. Dios no viola su libertad, por lo que la persona utiliza sus facultades normales. Es por eso que la persona debe rezar en lenguas utilizando su discernimiento en cuanto al momento y la forma apropiada para ejercerlo. Puede, por ejemplo elegir rezar en lenguas en alta voz o en silencio según sea o no una distracción para otros. No se trata por lo tanto de un milagro propiamente hablando sino de un don que se acopla a las capacidades normales de la naturaleza. En la oración en lenguas no se utiliza el intelecto para formular el lenguaje. El intelecto se absorbe en adoración.

San Agustín, Padre de la Iglesia del siglo IV, incluye el don de lenguas en el canto de “júbilo”:

Mas he aquí que él Mismo (Dios) te sugiere la manera que has de cantarle: no te preocupes por las palabras, como si éstas fuesen capaces de expresar lo que deleita a Dios. Canta con júbilo. Éste es el canto que agrada a Dios, el que se hace con júbilo. ¿Qué quiere decir cantar con júbilo? Darse cuenta de que no podemos expresar con palabras lo que siente el corazón. En efecto, los que cantan, ya sea en la siega, ya en la vendimia o en algún otro trabajo intensivo, empiezan a cantar con palabras que manifiestan su alegría, pero luego es tan grande la alegría que los invade que, al no poder expresarla con palabras, prescinden de ellas y acaban en un simple sonido de júbilo.

El júbilo es un sonido que indica la incapacidad de expresar lo que siente el corazón. Y este modo de cantar es el más adecuado cuando se trata del Dios inefable. Porque, si es inefable, no puede ser traducido en palabras. Y, si no puedes traducirlo en palabras y, por otra parte, no te es lícito callar, lo único que pueden es cantar con júbilo. De este modo, el corazón se alegra sin palabras y la inmensidad del gozo no se ve limitada por unos vocablos. Cantadle con maestría y con júbilo. (S. Agustín Salmo 32, sermón 1, 7-8: CCL 38, 253-354)

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Como todo don, las lenguas pueden utilizarse bien o mal.

No se debe exagerar ni minimizar la importancia de ningún don. Cada uno tiene su lugar en al plan de Dios y debe utilizarse solo a su servicio. Ningún don es prueba de santidad.

Aunque hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo caridad, soy como bronce que suena o címbalo que retiñe. (I Corintios 13:1).

Debemos aceptar con gratitud todos los dones de Dios y usarlos bien. San Pablo dice:

Doy gracias a Dios porque hablo en lenguas más que todos vosotros (I Cor. 14:18)

Habiendo clarificado gratitud por el don de lenguas que el mismo posee, San Pablo escribe en el próximo versículo:

“pero en la asamblea, prefiero decir cinco palabras con mi mente, para instruir a los demás, que 10.000 en lengua”. (I Cor. 14:19)

En las reuniones de cristianos todo don tiene su lugar en el orden que debe existir. (Cf. I Cor 14:39-40)

El don de lenguas también es una gran ayuda en la oración privada.

Los ministros y líderes de grupos tienen una responsabilidad de enseñar el uso correcto de los dones. Deben ayudar a vencer las dudas y otros obstáculos como también advertir sobre los excesos. De igual manera, no es justo condenar un don de Dios porque algunos lo hayan mal usado o mal interpretado.

Las lenguas no son una “señal” para los creyentes

San Pablo escribió:

“Así pues, las lenguas sirven de señal no para los creyentes, sino para los infieles; en cambio la profecía, no para los infieles, sino para los creyentes.” (I Cor. 14:22)

San Pablo no está sugiriendo que no se use el don entre creyentes. Solamente dice que no se tenga entre ellos como señal. Y es que algunos enseñan falsamente que el don de lenguas es señal de elección o de santidad o asumen que si no hay oración en lenguas no está actuando el Espíritu Santo. Estos errores se deben condenar. San Pablo exhorta a la madurez, a valerse con gratitud de todos los dones pero no fascinarse con los dones más visibles, sino reconocer el lugar de cada uno. El de lenguas es inferior a los demás dones y virtudes.» (6)

«La palabra don de lenguas viene de la unión de dos palabras: glosa que quiere decir lengua y de la palabra LALIA que es el acto de hablar (del verbo laléo de la lengua griega), que, juntando las dos palabras, leemos: “glosolalia”, Por lo tanto, Glosolalia es el don de hablar lenguas.

“El don de lenguas es un milagro divino en que, en el ejercicio de la voluntad y sabiduría divina, el Espíritu Santo concede a algunos creyentes el poder de hablar en idiomas que no aprendieron por los procesos naturales, y esto con el fin de testimoniar de Jesús Cristo delante de los que no creen.” (Juan F. Soren).

“Don de lenguas es la divina capacitación de se poder expresar en una lengua extranjera”. (Elemer Hasse).

Podemos decir así: El don de lenguas es la posibilidad que el Espíritu Santo concede al creyente para hablar un idioma totalmente desconocido para el. Ese don consistía de poderes milagrosos conferidos a los apóstoles para predicar el Evangelio a todas las naciones en sus respectivas lenguas. Por eso, es bueno que se sepa que este don no es necesario para la salvación de la persona, sino que una concesión dada por Dios para llevar la salvación a otros. Dijimos no necesaria a la salvación, debido a este fenómeno ocurre también entre las religiones paganas, y aún en el mundo antiguo del Antiguo Testamento.

“El fenómeno glosolálico es universal, en el sentido que aparece en las mas variadas circunstancias, tiempos y lugares. Lo encontramos en el Antiguo Testamento. Lo descubrimos en las religiones paganas y étnicas. Repunta en sectas neopaganas en diversos ramos y grupos del cristianismo primitivo, medieval y moderno. Lo constatamos aún en manifestaciones psicopáticas y psiconeuróticas, sin cualquier influencia religiosa”. (Juan F. Sorem, en el libro: La Doctrina del Espíritu Santo).

Pero si los dones son concedidos por Dios para edificación de la iglesia (I Cor.14:12 y 26), El puede conceder privilegio de hablar lenguas para testificar a Su favor, desde que esto se haga necesario, pero en ningún lugar la Biblia enseña que toda persona bautizada con el Espíritu Santo tendría necesariamente que hablar lenguas extrañas. Si esto es verdad, ¿ por que los pentecostales declaran de manera enfática que los cristianos que reciben el Espíritu Santo precisan hablar lenguas? Dicen ellos:

“Un cristiano que no fue bautizado con el Espíritu Santo, (teniendo como prueba de eso el hablar lenguas), es débil espiritual, comparado con aquello que podría ser, caso fuese bautizado con el Espíritu Santo, de acuerdo con Hechos 2:4.”

Es dogma entre las iglesias pentecostales, que el bautismo en el Espíritu Santo siempre viene acompañado de las lenguas. La constitución de una de esas Asambleas, afirma: “El bautismo en el Espíritu Santo es testimoniado por la señal física inicial de hablar en otras lenguas, según el Espíritu Santo de Dios les conceda.”» (7)

En un artículo científico titulado El don de lenguas, publicado en el portal Web Findesemana Libertad Digital Suplementos, su autor Enrique Coperías escribe que: «El don de lenguas o glosolalia (de las voces griegas glossa, “lengua”, ylalein, “hablar”) es en su origen un término religioso que aparece mencionado en el Nuevo Testamento y que hace referencia al don que otorgó el Espíritu Santo a los apóstoles -y éstos a terceros mediante la imposición de manos – para poder hablar fluidamente idiomas extranjeros sin haberlos aprendido, como en Pentecostés.

Los Hechos narran cómo ese día los Apóstoles, reunidos con otras personas en Jerusalén, “quedaron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar otras lenguas”(2,4). Se trata de verdaderos idiomas hablados en determinados países, diferentes de aquellos que habitualmente hablaban los seguidores de Jesús, pues los oyentes les oyen hablar sus propias lenguas y se admiran del hecho de oírlas en labios de galileos (2,8-9). Este poliglotismo milagroso se repite en la Iglesia primitiva, así como en otras religiones del mundo grecorromano.

En estas últimas se recogen casos de glosolalia como los de la pitonisa de Delfos y la Sibila de Cumas. Se creía que una divinidad entraba en esos oráculos y que, sirviéndose de las voces de éstos, se comunicaba con los mortales en un idioma misterioso, que tenía que ser interpretado por sacerdotes especializados. En la actualidad, algunas sectas, en concreto las pentecostales, que tienen muchos adeptos en el continente americano, inducen el don de lenguas entre los seguidores. » (8)

Billy Graham., el conocido evangelista bautista norteamericano, explica que: «El hablar en lenguas (o “glosolalia”, término derivado de los vocablos griegos equivalentes) figura solamente en dos libros del Nuevo Testamento: Hechos de los Apóstoles y 1 Corintios (si bien se lo menciona en Mar. 16:17, que la mayoría de los eruditos creen que no figura en el manuscrito original). La palabra pareciera ser aplicada de dos maneras diferentes. Una de ellas estaría en relación con los sucesos acontecidos en Pentecostés, cuando se produjo la prometida llegada del Espíritu Santo. Un cuidadoso estudio de ese pasaje en Hch. 2 nos dice que las “lenguas” eran idiomas conocidos, entendidos por los visitantes extranjeros en Jerusalén. Así, pues, el pequeño grupo de cristianos recibió la sobrenatural capacidad de hablar en otros idiomas.»(9)

«” Hablar en lenguas” es nada menos que tener las facultades parlantes tan completamente bajo el control del Espíritu Santo que una persona pueda articular un lenguaje desconocido para él mismo. Las palabras no son elegidas conscientemente por quien habla, sino que más bien articula palabras directamente dadas por Dios. Independientemente del lenguaje hablado, el hablar en lenguas es una forma de profecía. La palabra “profecía” se usa más comúnmente en la Escritura para cualquier mensaje hablado de parte de Dios. Ocasionalmente, como en I Cor. 14, se usa en sentido más técnico. Se refiere a la comunicación de una revelación divina en lenguaje que los oyentes entienden comúnmente. En ese pasaje se distingue del “hablar en lenguas”. De todos modos, ambas son formas de comunicación divina para el hombre.» (10)

La enciclopedia católica define de la siguiente manera el don de lenguas: «El don de lenguas y la interpretación de lenguas (colectivamente conocidos como glossolalia) son descritos extensamente en I Cor 14. Y ¿en qué consistía la glossolalia exactamente?

Era hablar, en vez de estar silente (I Cor. 14:28), pero no siempre en un idioma extranjero.

El día de Pentecostés los Apóstoles realmente hablaron los varios idiomas de los que escuchaban, pero los gentiles que aún no habían sido bautizados en la casa de Cornelius se pusieron a “hablar en lenguas y glorificar a Dios”(Hch. 10:46) y los doce efesios recién bautizados hablando en lenguas y profetizando (Hch. 19:6) no tenían razón para usar lenguas extrañas. De nuevo, en vez de la expresión “hablando en lenguas” Pablo usa la frase hablar “en lengua” (1Cor. 14:2, 4, 13, 14, 27). El objeto del don no era transmitir ideas a los que escuchaban, sino hablarle a Dios en oración (1 Cor. 14: 2, 4) un objetivo para el cual un idioma extranjero es innecesario. Finalmente — y este argumento parece conclusivo — Pablos compara la glossolalia, por su efecto, a hablar en un idioma desconocido; por lo tanto, no es ella misma un idioma desconocido. (I Cor.14:11).

Era una lengua articulada, ya que el que hablaba oraba, cantaba, y daba gracias (I Cor.14:14-17).

El que hablaba estaba como en un trance — “si oro en lengua, mi espíritu [pneuma] ora, pero mi mente [nous, mens] queda sin fruto” (I Cor. 14: 14).

En los no creyentes glossolalia ocasionaba la impresión de lo maravilloso; quizás les recordaba los delirios religiosos de hierofantas: “Así pues, las lenguas sirven de señal no para los creyentes, sino para los infieles;… Si, pues, se reúne toda la asamblea y todos hablan en lenguas y entran en ella no iniciados o infieles, ¿no dirán que estáis locos?” (I Cor 14:22,23).

El don de lenguas es inferior al de profecía: “el que profetiza, supera al que habla en lenguas, a no ser que también interprete, para que la asamblea reciba edificación” (I Cor 14:5).

El carisma de interpretación es, entonces, el complemento necesario de glossolalia; Cuando no hay interpretación, el que habla en lenguas debe callar (I Cor 14:13, 27, 28). La interpretación es el trabajo del que habla o de otro (I Cor 14:27). Toma la forma de un discurso inteligible; la explicación debía seguirle al hablar en lenguas tan regularmente como el discernimiento de espíritus seguía la profecía. (I Cor 14:28-29).

Entre los Patriarcas es sententia communissima que el hablar en lenguas era hablar lenguas extranjeras. Su interpretación está basada en la promesa en Marcos 16:17 “hablarán en lenguas nuevas”, y en su cumplimiento en el don de lenguas de los apóstoles (he 2:4). Una nueva lengua, sin embargo, no es necesariamente una lengua extranjera, y un don que tuvo uso especial el día de Pentecostés parece sin propósito en asambleas de personas de un mismo idioma. Hay, además, objeciones textuales a la opinión común, aunque, debemos admitir, no convencedoras [ver el segundo punto arriba]. Muchas explicaciones de este oscuro carisma son ofrecidas, pero ninguna de ellas está libre de objeción. Puede ser que haya algo de verdad en todas ellas. San Pablo habla de “tipos de lenguas”, que puede implicar que la glossolalia se manifestaba en muchas formas: por ejemplo, en la forma de lenguas extranjeras cuando lo requerían las circunstancias, como con los Apóstoles; como una nueva lengua — “un tipo de locución distintiva de la vida espiritual y distinguida del habla común, la cual para los sentimientos exuberantes de la nueva fe parecían inadecuada para la comunicación con Dios”( Wizsacker); o como la manifestación de los gemidos inefables del Espíritu, pidiendo por nosotros, y causándonos gritar “Abba, Padre” (Ro. 8:15,26). » (11)

Dennis & Rita Bennet, nos explican acerca del uso de los dones de expresión: «Los dones de expresión —lenguas, interpretación y profecía— no están dados para que nos sirvan como guías para nuestra vida, sino para ayudarnos a conocer a Dios en profundidad y asistirnos en nuestra respuesta a él. Nos inducen a volvernos a Dios y nos infunden un temor reverente del Señor.

Analizaremos al mismo tiempo los dones de lenguas y de interpretación, desde el momento en que nunca deben ir separados en una reunión pública. Algunos sostienen que hablar en lenguas e interpretar lenguas son los dones de menor jerarquía, porque están anotados en último lugar en la lista de dones de I Cor. 12:7-11. Si hubiera una razón especial por la cual estos dones aparecen últimos en la lista, una explicación mas lógica sería que fueron los últimos dones dados a la Iglesia. Los primeros siete dones de la lista aparecen en el Antiguo Testamento y en los Evangelios, pero estos dos últimos no fueron dados hasta después de Pentecostés.

Hay dos maneras de hablar en lenguas. La más común es la que se usa como un lenguaje devocional para edificación propia, y no hace falta interpretación. (I Cor. 14:2.) Queremos referirnos, más bien, a la manifestación pública de hablar en lenguas, es decir la que debe ser interpretada. A esto llamaremos el “don de lenguas”. Cuando un cristiano bautizado en el Espíritu Santo siente la inspiración de hablar en lenguas en voz alta y en presencia de otros, a lo cual sigue generalmente la interpretación, estamos en presencia del don, de lenguas. (I Cor. 14:27-28; 12:10.) El don de lenguas es transmitido o dado a los oyentes, que son edificados al escuchar la interpretación que sigue, hecha por quien tiene ese don (El don de lenguas también puede aplicarse como oración o alabanza a Dios).

Es preferible que los dones de hablar en lenguas y de interpretación no se empleen en grupos de incrédulos o de creyentes no suficientemente instruidos, sin una explicación previa sobre su significado, ya sea antes o después de sus manifestaciones.

Hay formas principales, para expresar el don de lenguas en la congregación:

1. Por medio del don de lenguas y de interpretación, Dios puede hablar a los incrédulos y/o a los creyentes.

Si bien Dios no habla en lenguas (cómo podría haber un lenguaje desconocido para él’?) estimula al cristiano dócil a que lo haga, y de esa manera —mediante las lenguas y la interpretación— habla a su pueblo hoy en día. Tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento dan testimonio conjunto de que Dios habla a su pueblo mediante estos dones. Así dice Isaías:

“Porque en lengua de tartamudos, y en extraña lengua hablará a este pueblo.” (Is. 28:11.) San Pablo cita esa referencia cuando explica lo que significa hablar en lenguas e interpretar: “Está escrito: en otras lenguas y con otros labios hablaré a este pueblo . . .“ (1 Cor.14:21); la traducción literal del griego dice así: “En otras lenguas y en labios de otros hablaré a este pueblo . . .“ Además la Escritura da por sobreentendido que el don de lenguas, sumado al don de interpretación da por resultado una profecía, lo cual sigue siendo siempre Dios hablando al pueblo. (I Cor. 14:3.)

En don de lenguas no es una señal para el creyente, desde el momento en que el creyente no necesita do una señal, pero puede ser una señal para el incrédulo (generalmente no buscada), que lo induce a aceptar al Señor Jesucristo. “Así que, las lenguas son por señal, no a los creyentes, sino a los incrédulos…“ (I Cor. 14:22.)

¿De qué manera el don de lenguas puede ser una señal para el incrédulo?

a. La lengua puede ser un lenguaje comprensible al incrédulo, Por el cual Dios le habla directamente a él.

La lengua puede ser un lenguaje incomprensible, pero el Poderoso impacto del lenguaje hablado en lenguas, que Como norma se acompaña siempre de interpretación puede alcanzar al incrédulo y actuar Como una señal para él.

Cuando el don de lenguas es un mensaje de Dios, que alcanza al incrédulo, sea por su conocimiento del lenguaje (una traducción), sea por la inspirada interpretación de un creyente, y en algunos casos sin contar con la interpretación o traducción, Constituye una señal para el incrédulo de que Dios es real, vivo, y está preocupado por él.

2. El don de lenguas también puede ser oración pública a Dios.

La mayoría de nosotros prefiere oír relatos del cielo que relatos de la tierra; preferiríamos oír a Dios hablándonos, que oír al hombre hablar a Dios.

Sin embargo, leyendo las Escrituras, observamos que el dori de lenguas es utilizado en reuniones públicas de oración y necesita interpretación para que los otros creyentes puedan asentir. (I Cor. 14:13- 16.) De ahí se desprende que el don de lenguas, complementado por la interpretación, puede también ser una oración, acción de gracias o alabanza a Dios, lo cual estimula a la congregación. El don de lenguas en tanto sea oración o alabanza, puede ser un lenguaje conocido por los incrédulos, como ocurrió en el día de Pentecostés: “Les oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios.” Pablo también establece que alguno en la reunión Puede cantar su alabanza a Dios utilizando el don de lenguas; también la interpretación puede ser cantada, lo cual es de gran inspiración.

Cualquier creyente bautizado en el Espíritu Santo puede “cantar en el Espíritu”. Esto significa permitir al Espíritu Santo no solamente guiar nuestra palabra, sino también cantar mientras él dirige las palabras y la tonada. En un grupo de creyentes bien instruidos, varias personas pueden orar o alabar a Dios, hablando o cantando en lenguas al unísono, sin necesidad de interpretación. Y en algunas ocasiones, cuando todo el grupo se une “cantando en el Espíritu”, permitiendo al Espíritu Santo no solo guiar las voces individualmente, sino combinándolas a todas ellas, se logra una armonización tan sublime que semeja el canto de un coro angélico.

Es motivo de perplejidad para algunos, cuando unas pocas palabras en lenguas son seguidas de una larga respuesta en el idioma vernáculo. Varias razones explican este hecho. Pudiera ser que el lenguaje dado por el Espíritu Santo fuera más conciso que el lenguaje más elaborado del intérprete. También pudiera ser que la interpretación misma fuera seguida por palabras proféticas. Otra explicación más es la de que al hablar en lenguas era en realidad una oración privada, y la presunta interpretación era, en la realidad, una profecía.

Si bien es cierto, que todos los creyentes deberían hablar diariamente en lenguas durante sus oraciones, no todos pueden ejercitar el don de lenguas en una reunión pública. (I Cor. 12:30.) Sabremos que Dios nos está inspirando a manifestar el don de lenguas cuando sentimos con toda claridad en lo más intimo de nuestro ser el avivamiento o el testimonio del Espíritu Santo. Esto no significa que tengamos que hacer nada impulsivamente. Debemos hablar al Señor tranquilamente y pedirle, para el caso de que él quiera utilizarnos de esta manera, que nos brinde la oportunidad, durante el servicio, de oficiar en el ministerio. Nunca debemos interrumpir cuando otra persona esté hablando. Tal como lo dice David duPlessis, “iEl Espíritu Santo es un caballero!” Debemos preguntarle al Señor si éste es el don particular que quiere para este grupo determinado.

Al utilizar cualesquiera de los dones orales del Espíritu Santo —lenguas, interpretación o profecías—. hablemos con voz suficientemente alta para que todos nos escuchen, pero no seamos innecesariamente ruidosos ni cambiemos el tono de nuestra voz natural. El ser ruidosos o afectados asustará a la gente y podrán impugnar la genuinidad del don. Evitará que oigan lo que Dios quiere decirles. Hablemos con el máximo de preocupación por el bienestar de todos y en el amor de Dios. Si creemos que Dios quiere que manifestemos el don de lenguas, debemos estar preparados para orar también por el don de interpretación, para los casos en que no hubiera otra persona presente suficientemente entregada para hacerlo. (I Cor. 14:13.)

La interpretación de lenguas es dar, en una reunión pública, el significado de lo que se ha dicho por el don de lenguas. Una persona se siente movida a hablar o a cantar en lenguas, y la misma u otra persona recibe del Espíritu Santo el significado de lo que se ha dicho. El que interpreta no entiende la lengua. No es una traducción sino una interpretación, dando el sentido general de lo que se ha dicho. El don de la interpretación puede hacerse presente directamente en la mente de la persona, en su totalidad, o de lo contrario tan sólo algunas pocas palabras al comienzo, y cuando el intérprete, confiando en el Señor, comienza a hablar, se materializa el resto del mensaje. De esta manera se parece a hablar en lenguas: “Tú hablarás, y el Señor pondrá en tu boca las palabras.” La interpretación puede presentarse también en forma de imágenes o símbolos, o por un pensamiento inspirado, o el intérprete puede escuchar el discurso en lenguas, o parte del mismo, como si la persona estuviera hablando en el idioma vernáculo. La interpretación dará el mismo resultado que una declaración profética, es decir de “edificación, exhortación, consolación” (I Cor. 14 3-5.) Recordemos que los dones no han sido dispuestos para que nos sirvan como guía de nuestras vidas, sino para confirmar lo que Dios ya nos está diciendo en nuestro espíritu y por medio de las Escrituras. Dios actúa como quiere, pero se ajusta a ciertas pautas generales que nosotros podemos detectar. Algunos han denominado a I Cor. 14 como las reglas de oro carismáticas del cristiano. Por ejemplo, I Cor. 14:27, dice así: “Si alguno habla en una lengua, su número debe estar limitado a dos, o a lo sumo a tres, y cada uno (esperando su turno), y que alguien explique (lo que se ha dicho)” (Biblia Amplificada). Esta escritura establece normas específicas. Limita el número de intervenciones en lenguas e interpretaciones a dos o tres veces en una reunión. Algunos estiman que el próximo versículo significa que después de dos o tres dones de lenguas, un “intérprete oficial” deberá brindar una sola interpretación para los dos o tres discursos en lenguas, pero el versículo 13 indica que cualquiera que está acostumbrado a manifestar el don de lenguas, también puede orar pidiendo el don de la interpretación. Esto es importante que lo tengamos en cuenta, desde el momento en que puede haber otros en la reunión que no se sienten suficientemente entregados en ese momento para hacer la interpretación que se necesita. A fin de evitar la confusión que produciría entre los incrédulos y los creyentes no instruidos la falta de interpretación del don de lenguas (vers. 23, 33), parece que es bíblico que cada vez que se hable en lenguas hay que hacer la interpretación separadamente. Además se tornaría muy difícil retener la interpretación por un período demasiado prolongado. El hablar en lenguas sería reconocido más como idioma conocido si hubiera alguien presente que supiese ese lenguaje y pudiera traducirlo. También es posible que en alguna medida el hablar en lenguas sea en el “lenguaje de ángeles”. (I Cor.13:1.) Sabemos que en el mundo hay alrededor de 3.000 idiomas y dialectos, de modo que no puede sorprender a nadie que muy pocos idiomas puedan ser reconocidos en una localidad en particular; en realidad es sorprendente que se puedan reconocer tantos. En el día de Pentecostés había alrededor de 120 personas hablando en lenguas, pero sólo fueron reconocidos catorce lenguajes (Hch. 1:15; 2:1, 4, 7-14), a pesar de que había “judíos piadosos” de todas las naciones del mundo conocido. Este es más o menos el porcentaje de idiomas conocidos identificados hoy en día. Orando con personas pidiendo la bendición de Pentecostés, y habiendo asistido a numerosas reuniones carismáticas en muchas partes del mundo durante los pasados diez años, hemos conocido gente que han hablado en lenguas en latín, castellano, francés, hebreo, vasco antiguo, japonés, arameo, chino mandarín, alemán, indonesio, dialecto chino foochow, griego neotestamentario inglés (por un orador no inglés) y polaco.

A veces, los que han recibido la experiencia de Pentecostés, deben soportar el desafío de algunos que no comprenden el propósito de hablar en lenguas, con preguntas tales corno la siguiente: “Si realmente le ha sido dado un nuevo lenguaje, ¿por qué no lo hace analizar, descubre a qué país pertenece y va a ese país como misionero a predicar el evangelio en ese idioma?” Otros preguntan: “Si Pentecostés es tan poderoso, ¿cómo es que los misioneros con esta experiencia tienen que estudiar Un idioma en la Universidad?” Estas personas no se dan cuenta que el don de lenguas es manifestado al incrédulo solamente cuando es dirigido por el Espíritu Santo, y aún en el caso de que una persona pueda ser utilizada una sola vez para hablar un determinado lenguaje, y con ello alcanzando a alguien para Cristo, no tiene ninguna manera de saber si le será dado hablar alguna vez más en la vida ese lenguaje específico.

Si bien el creyente bautizado en el Espíritu Santo puede hablar en su privada lengua devocional, tanto en éste como en el don de lenguas la elección del lenguaje que hable no puede ser regulado por el individuo.» (12)

El Dr. Pablo Deiros, un reconocido teólogo, historiador y el pastor principal de la Iglesia Bautista del Centro, en Bs. As., Argentina y el Dr. Carlos Mraida, su copastor, citan en una nota Nº 1 de pie de la pagina Nº 219, del libro Latinoamérica en Llamas, que «“uno de los más importantes teólogos que ha sostenido que las obras extraordinarias en la vida de la iglesia cesaron con el fin de la era apostólica (aproximadamente año 150 d. de C.) fue el presbiteriano Benjamín B. Warfield. Sus conferencias fueron reimpresas de 1917 a 1918 en Benjamin W.Warfiewld, Counterfelt Miracles (Falsos milagros), The Banner of Truth Trust”

Luego ellos citan a Kevin y Dorothy Ranaghan, autores del libro Pentecostales católicos pp.150-152), quienes definen el don de lenguas:

“El hablar en Lenguas es una forma de orar que, según creemos nosotros, debe ser una ocurrencia diaria de la vida del cristiano verdadero que está lleno delEspíritu. Sin embargo, a primera vista este don parece tan fuera de lo común, tan extraordinario, que la simple mención de él evoca inquietud, curiosidad, escepticismo, y hasta hostilidad abierta… es uno de los dones del hablar, una expresión del Espíritu por medio del hombre, con una diferencia mayor. Los otros dones del hablar, usan el idioma de la persona que habla, mientras que en este don el sujeto no conoce el idioma en que habla. Tanto la forma como el contenido, son dones del Espíritu. El don de lenguas se usa solamente para oración y alabanza. Con el don de interpretación puede convencer al incrédulo y fortificar, consolar, enseñar o conmover la comunidad de fe. La interpretación de lenguas es un don complementario que se puede esperar en la comunidad. Sin éste, el don de lenguas tiene que limitarse al uso privado devocional. El don de interpretación no es una traducción de un idioma extranjero. La traducción, con la comprensión literal de las palabras habladas ha ocurrido en nuestros grupos; pero esto no es el don de interpretación… Al usar el don de interpretación dado por el Espíritu, el idioma queda tan extraño al que interpreta como al que habla. Sin embargo, el que interpreta entiende el sentido y el impacto del mensaje. No es una traducción o comprensión palabra por palabra; varía más bien de una idea vaga de lo que el Señor quiere decimos, a una comprensión total, dependiente de nuestro estado de corazón ante el Señor. La receptividad al ejercicio de este don tiene un crecimiento progresivo. Tenemos que aprender cómo actuar en fe, y hablar las primeras palabras débiles que vienen a nosotros. Dios proveerá lo demás.” En el siguiente capítulo del mismo libro, se hace una observación interesante sobre el don de lenguas: “En cuanto al don de lenguas, Pablo no se opone al hablar en lenguas, y da gracias a Dios que lo practica más que los corintios. Pero limita y regula el uso público de las lenguas (I Cor 14). Creemos que este don, como el resto de los carismas, tiene vigencia hoy. La persona que recibe el don, hará de la oración en lenguas, una parte de su vida devocional, junto a la lectura bíblica, la oración y la alabanza periódicas. El que habla no es una herramienta pasiva en manos del Espíritu. Según la enseñanza paulina, el creyente que tiene este don posee control del mismo. Lo usa para alabar a Dios y para edificación propia. A menos que haya quien interprete, el que habla en lenguas debiera abstenerse de hacerlo en una reunión pública.

Muchos pentecostales y carismáticos afirman la obligatoriedad de tener el don de lenguas, para que un creyente sea lleno del Espíritu Santo. Pero la Biblia afirma que el Espíritu reparte los dones como Él quiere (I Cor 12.11). Es más, niega que todos deban hablar en lenguas (I Cor 12.30). En ninguna parte se nos dice que todo creyente debiera tener el don de lenguas u otro carisma en vistos como intolerantes o poco amorosos. Piensa que la dificultad radica en la incapacidad aparente de algunos líderes carismáticos para distinguir entre un espíritu crítico y el don de discernimiento. Es perceptible en algunos cristianos pentecostales y en algunos carismáticos, un sentimiento de cierta superioridad espiritual sobre el resto de los cristianos, que no han vivido esa experiencia. A la luz de las Escrituras, es claro que cuando los dones espirituales se convierten en ocasión para contiendas y divisiones en la iglesia, lejos de ser canales para el crecimiento, por su mal uso son signos de inmadurez. Una lectura cuidadosa de Ro. 12.3-8 y 1 Cor. 12.14-26, excluye el orgullo espiritual de aquellos más dotados en ese aspecto. Es justo reconocer que esta soberbia espiritual, y las consecuentes divisiones, no son patrimonio exclusivo de los pentecostales y carismáticos. Muchos “antipentecostales” o “anticarismáticos” miran con desprecio a los hermanos pertenecientes a estos movimientos, y los consideran como inferiores en lo intelectual.” »(13)

Peter Wagner, en su libro “El Avance del Pentecostalismo en Latinoamérica”; nos comenta sobre las lenguas, en lo que el llama una “corta apología sobre las lenguas en la liturgia pentecostal”:

«El hablar en lenguas es algo tan común en los cultos pentecostales de América Latina que algunos quizá se pregunten por qué lo tratamos aquí como un asunto por separad La mayor parte del hablar en lenguas se produce durante la oración,; de manera que hubiera sido más natural incluirlo bajo la oración; pero, puesto que este libro se escribe tanto para los pentecostales como para los que no lo son, es necesario que digamos un par de cosas al respecto.

Para muchos miembros de la clase obrera latinoamericana, la vida puede convertirse con facilidad en una rutina tediosa y monótona. Puesto que carecen de dinero suficiente para gastarlo en muebles y otros artículos para el hogar, automóviles, vacaciones o diversiones, son pocos los momentos de esparcimiento que sacan a una persona de la rutina monótona de la vida cotidiana. Con frecuencia, la gente del mundo se enfrenta al aburrimiento y la monotonía con las bebidas embriagantes, las peleas y una vida liviana. Sin embargo, muchos han descubierto que el cristianismo les ofrece una liberación similar, y que el adorar a Dios puede convertirse en un éxtasis El don de lenguas produce muchas satisfacciones espirituales para numerosas personas, y los creyentes no pentecostales debieran proceder con cautela, como lo recomienda el apóstol Pablo mismo, al tratar de prohibirles a otros que hablen en lenguas (I Cor. 14:39).

¿Cómo se produce el hablar en lenguas? Ofrecemos aquí el testimonio de un pentecostal latinoamericano que podría considerarse típico de la experiencia de hablar en lenguas:

Cierta vez me hallaba orando en una reunión. Creía muy poco en el hablar en lenguas y tenía muchas dudas al respecto. Sin embargo, el 20 de mayo de 1967, durante un culto de oración en la iglesia, mientras oraba con fervor, sentí de repente como si alguien me hubiera puesto delante un poderoso reflector que me quemaba. Quería hablar en español, pero no podía. No podía ver otra cosa que llamas de fuego a mi alrededor, y tenía la sensación de estar ardiendo. Luego comencé a hablar en lenguas. Estaba consciente, pero en éxtasis.

Algunos creyentes no pentecostales prohíben el hablar en lenguas, sosteniendo que no es un don apropiado para la iglesia de) hoy.’ La Biblia Scofield, que ha sido traducida al español, dice en su nota de referencia a I Cor. 14:1 que “el don de lenguas y los dones que sirven de señal tienen que cesar”, y muchos evangélicos sinceros así lo creen. No me propongo ocuparme aquí de si tienen razón o no. Tienen derecho a sus opiniones; aunque sus actitudes hacia quienes están en desacuerdo debieran ser de amor y tolerancia.

Sin embargo, hay otros que sostienen que el hablar en lenguas podría ser apropiado en la actualidad; pero que los pentecostales latinoamericanos abusan de ello como lo hicieron los corintios, por lo que se les debe reprender y corregir. El determinar si realmente abusan de ese don es un asunto de juicio personal. Creo que, en su mayor parte, no lo hacen. Según lo entiendo, el problema que se expone en I Cor. 12:14 consistía en que los corintios dividían a los creyentes en categorías de primera y segunda clase, según si tenían el don de lenguas o no.

El error de los corintios era que tenían la tendencia a considerar las lenguas como el don espiritual de mayor importancia, un error que no he observado personalmente entre los pentecostales latinoamericanos; aunque es evidente que la tentación de caer en ese error está latente, y pudieran citarse varios casos para demostrar que algunos de ellos cayeron en extremos. Cuando esto ha ocurrido, alguien debe exhortar y reprender a estos hermanos, pero en el Espíritu.

Asimismo, según I Cor.14, las lenguas deben ir acompañadas por la interpretación si se quieren usar como vehículos para comunicar verdades de Dios a la congregación, como sucede con las profecías. Esto es cierto, pero Pablo sigue diciendo que si no hay ningún intérprete presente, las lenguas deberán utilizarse para hablar “para sí mismo y para Dios” (1 Corintios 14:28). Según entiendo, eso es exactamente lo que hacen los pentecostales cuando oran al unísono y algunos lo hacen en lenguas. Podrían hacer esto con la misma eficiencia si se encontraran en sus devociones privadas, pero las instrucciones dadas en I Cor. no se limitan sólo a esto.

Basta en lo que respecta a mi corta apología sobre las lenguas en la liturgia pentecostal. Permítame repetir lo que ya dije antes: el hecho de que lo hagan los pentecostales no quiere decir que tengan que hacerlo también todos los creyentes. La experiencia ha demostrado que las lenguas constituyen, sin la menor duda, el aspecto más amenazador del pentecostalismo para los no pentecostales. Pues bien, incluso sin las lenguas (que constituyen sólo uno de ocho subtítulos de uno de los capítulos de este libro), los pentecostales han descubierto muchos otros secretos del crecimiento de las iglesias que pueden aplicar los creyentes que prefieren no hablar en lenguas Si tan sólo debido a las lenguas alguien dice que no quiere tener ninguna relación en absoluto con los pentecostales, me temo que el remedio sea peor que la enfermedad.» (14)

Notas:

1 Editor General: Hayford, Jack; Autor: Snider, Joseph, Poder del Reino: Recibamos el poder de la promesa [Un estudio de Hechos], (Nashville, TN: Editorial Caribe) 1996

Documento electrónico titulado “La Glosolalia”, de Martín Gardner, del portal arp-sac.org, sociedad para el avance del pensamiento crítico, http://www.arp-sapc.org/publicaciones/lar20.html

Ibíd.

Artículo publicado en el portal de la Enciclopedia electrónica Wikipedia, titulado “Don de lenguas” http://es.wikipedia.org/wiki/Don_de_lenguas

5 Artículo publicado en el portal Web de Got Question Ministeries, ministerio cristiano de enseñanza de la Palabra de Dios a través del Internet, titulado “¿Cuál es el don de hablar en lenguas?” http://www.gotquestions.org/Espanol/hablar-en-lenguas.html

Artículo titulado “Don de Lenguas”, del sacerdote católico Padre Jordi Rivero, del portal de la fe católica corazones.org,http://www.corazones.org/espiritualidad/espiritualidad/lenguas.htm

Documento electrónico titulado “La Glosolalia”, de Martín Gardner, del portal arp-sac.org, sociedad para el avance del pensamiento crítico, http://www.arp-sapc.org/publicaciones/lar20.html

Artículo científico titulado El don de lenguas, publicado en el portal Web Findesemana Libertad Digital Suplementos, autor Enrique Coperías,http://findesemana.libertaddigital.com/articulo.php/1276232602

9 Artículo titulado “El verdadero don de lenguas”, publicado en el Portal de la fe cristiana adventista adventist@s,http://www.galeon.com/adventista/estudios/profecia/13.htm

10 Señales de los apóstoles, Págs. 35-36, Walter J. Chantry, edit. The Banner Of Truth Trust

11 Artículo titulado “Charismata”, de la Enciclopedia Católica,http://www.enciclopediacatolica.com/c/charismata.htm

12 El Espíritu Santo y Tu, Dennis & Ritta Bennet, Págs. , Edit. Vida, 2ª reimpresión 1988.

13 Latinoamérica en Llamas, cap. X, Págs.218-219, y cap. XI, Págs. 228-229, Pablo Deiros, Carlos Mraida, 1994, Editorial Caribe

14 “El Avance del Pentecostalismo en Latinoamérica”, Peter Wagner, Págs. 76-78, Edit. Vida, Segunda Edición 1987

Los Carismáticos – Una Perspectiva Doctrinal – John F. Macarthur

Los Carismáticos – Una Perspectiva Doctrinal – John F. Macarthur

Aunque no comparto la totalidad del pensamiento del autor, destaco el libro como muy útil y lleno de enseñanzas notables, que mas de un pentecostal-carismático debería leerlo, a fin de estar prevenidos de posibles errores. Muchos de los cuales son habituales entre los carismáticos y pentecostales.

Yo lo estoy leyendo asiduamente y utilizando en mis artículos, y realmente cotiene muchas enseñanzas notables.

No comparto su posición cesacionista, ya que creo firmemente que los dones del Espíritu Santo están en acción, aunque no en todas las iglesias funcionan todos los dones,ni en todos lados Dios se manifiesta de la misma manera.Tampoco ha sido algo continuo a lo largo de los siglos. Lo que si ha sido algo continuo a lo largo de los siglos ha sido la predicación de la Palabra de Dios.

Considero al cesacionsimo una herejia importante, de la manera en la que esta definida actualmente.Creo que hace mas daño que bien esta posición doctrinal.

Sin embargo, en este libro, se hacen muchas advertencias que vienen bien para alertar a los carismáticos y pentecostales sobre los excesos cometidos con los dones y sus peligros, que deben ser tenidos en cuenta por todo pastor,misionero, maestro bíblico o evangelista.

Es recomendable, siempre y cuando lo leas con una mente abierta y sepas distinguir su cosmovision teológica reformada, que es la que le da a él un enfoque escéptico sobre la continuidad de los carismas “extraordinarios” en la iglesia del siglo XXI.

Los Carismáticos – Una Perspectiva Doctrinal – John F. Macarthur

LOS CARISMATICOS UNA PERSPECTIVA DOCTRINAL JOHN F. MACARTHUR   BA09069

El movimiento carismático ha hecho un impacto en la iglesia sin precedentes en la historia, pero a la vez ha producido mucha confusión y un pensamiento bíblico – teológico desenfocado. En este libro encontrará una evolución bíblica sería y sólida, y un análisis de las diferencias doctrinales entre los carismáticos y no carismáticos. El autor afirma en la introducción los que intentan evaluar la doctrina y la práctica carismática son vistos comúnmente como gente divisiva o desconsiderada. El autor no tiene ninguna intención de ofender, herir o dividir, sino solo de plantear preguntas inquietantes que todos deberíamos hacernos, y ofrecer respuestas bíblicas claras y sólidas, consecuentes con la interpretación evangélica de las Escrituras. Carismáticos o no carismáticos se beneficiarán en buena medida de la lectura reposada y objetiva de esta evaluación hecha en el espíritu de decir la verdad en amor. 

Reflexion sobre los dones espirituales

Reflexión sobre los dones espirituales

Autor: Humberto Perez 

Aca posteo un artículo muy interesante que me envio un hermano llamado Humberto Perez. Espero les sea de bendicion.

Paulo Arieu

Hermano Paulo, he disfrutado la contienda entre usted y Eduardo en Sujetos a la Roca. Casi con atrevimiento pienso que el debe avanzar un poco en su posición (racional) hacia la suya (emocional o mística, al menos me parece). Pero los dos han estado grandiosos. Le felicito por su paciencia con el y por la honestidad y erudición con que ud. ha argumentado. Aquí le envío unas exposiciones que hace años que escribí y enseñé. 
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Capítulo 14 (I Corintios)

El Entendimiento de las Lenguas

“Seguid el amor; y anhelad los dones espirituales, pero sobre todo, que profeticéis. Porque el que habla en una lengua no habla a los hombres sino a Dios; porque nadie le entiende, pues en espíritu habla misterios. En cambio, el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación. El que habla en una lengua se edifica a sí mismo, mientras que el que profetiza edifica a la iglesia. Así que, yo quisiera que todos vosotros hablaseis en lenguas, pero más, que profetizaseis; porque mayor es el que profetiza que el que habla en lenguas, a no ser que las interprete, para que la iglesia reciba edificación” (14.1-5)

1. Para comenzar hagamos una delicada diferencia entre el don y quien lo recibe. Desde el mismo comienzo el apóstol revela que la actitud que algunos hermanos tenían para los que no hablaban en lenguas era falta de amor porque se creían “mayores”, no “mejores” (v.5) que los que profetizaban. Para Pablo un don es mejor que otro (por así decirlo) pero no un hermano mejor que otro, hay hermanos más útiles pero no mejores en sí mismos, que son mejores instrumentos de servicio a Dios pero no mejores personas, necesariamente. Es más grande cuando sirve a mayor número de hermanos.
2. Nota en segundo lugar que los dones no se procuran como traduce la versión Reina Valera de 1960; la palabra correcta es “desear, anhelar”, no procurar, buscar. El apóstol no está exhortándolos a que busquen los dones que son mayores, como si quisiera que los que profetizan hablen en lenguas, y menos aun a que los copien o imiten los de otros, etc., no, sino que se halla comparando un don con el otro porque ellos se encontraban errado en la apreciación de los mismos. Les parecía fantástico hablar en lenguas, no balbuceos desconocidos, sino idiomas reales y esto a ellos mayormente los enorgullecía delante de sus hermanos. Un don es un regalo de Dios, algo que el Espíritu reparte “como él quiere”; y como máximo lo uno que podemos hacer es desear tenerlo y pedirlo al Señor. Más no.

3. Sin embargo, es conveniente que notemos algo que se infiere en el texto, la situación cronológica del don de lenguas. Si la presencia de las lenguas en otros tiempos era una señal indiscutible de haber recibido el Espíritu santo en la salvación. El uso de las lenguas dentro de la iglesia fue como una temporal concesión del Espíritu porque no fueron nunca destinadas para consumo interno de la congregación sino como un testimonio para el mundo, (14.22), en última instancia para evangelizar a los incrédulos por medio de una manifestación tan innegable del sello divino del evangelio y de la autenticidad de lo que se llamaría cristianismo.

La interpretación de las mismas según se mira en 14.5,22, fue una solución divina que habla por sí misma de la imperfección del don en caso de uso permanente. Aparece no sólo para mostrar la diversificación de la misericordia de Dios y el monopolio de los dones, sino porque fue una alternativa preparada por la providencia mientras trabaja en la historia para darle a la iglesia lo que ya se había propuesto, los documentos escritos por el Espíritu Santo, para que ocupasen un sitio permanente como medio de instrucción, exhortación y consolación. Con estos dos dones, el de profecía y el de lenguas se estaba supliendo la falta de la revelación del evangelio escrito. El don de lenguas, como credenciales del evangelio, no es necesario en sentido general, excepto para testificar Dios en algún movimiento extraordinario de su Santo Espíritu, cuando hace una obra especial. Pero aún así, como una señal, una indicación de su presencia, no como parte del culto actual de las iglesias. Aún en aquellos lejanos siglos el don no estaba completo si su interpretación.

4. Vamos a concluir con un pequeño análisis del beneficio y deficiencia del don de lenguas. Hay un problema con ellas, que si no hay interpretación de las mismas, la congregación no recibe beneficio alguno. Delante de los hermanos las lenguas tienen un uso práctico, la edificación de la iglesia (v.5). Era muy delicada la situación porque si los cultos se tienen cada día y no hay edificación espiritual los hermanos no crecen, no se fortalecen y después de un tiempo la congregación puede resultar seriamente dañada.
La iglesia es edificada por medio del entendimiento; ¿edifican las lenguas? ¿Cómo puede alguien edificarse espiritualmente hablando en un idioma que él mismo no entiende sino otros? A mí me parece que cuando el apóstol dice que el que habla en lengua a sí mismo se edifica (v. 4) lo dice a modo de concesión, para no discutir el punto con los que alegaban el bien espiritual que les hacía hablar en lenguas. Tiene que haberlo dicho con ese propósito porque para Pablo el uso de la mente es un factor importante en la salvación, la alabanza y la oración (14.13-15). El en v. 13 se ve bien que si alguien no entiende lo que él mismo está diciendo, no se está edificando nada. Es imposible cuando el entendimiento queda sin fruto (v. 14) haya resultado alguna bendición espiritual. Si la práctica de hablar en lenguas ocupa mucho tiempo de la vida cristiana, ésta puede secarse y morir por inanición. Para que algo haga bien tiene que entenderse, lo que no pasa por la mente no llega al corazón; la edificación cristiana tiene que ser fuertemente intelectual. No es posible adorar a Dios si no se hace en el espíritu de alguna verdad suya. El conocimiento de una verdad implica una revelación del Señor y eso conlleva la transmisión de una gracia suya, una transfiguración de él y una transformación nuestra. La mejor forma de edificación es la profecía. El que profetiza, esto es, el que enseña, el que predica, el maestro y predicador, es el medio más edificante que posee la iglesia (2 Ti 1.11). Si la iglesia se aparta de este ministerio, aunque use otros, se seca y se muere. El Espíritu Santo se comunica con la iglesia mediante la profecía no mediante las lenguas.

Lo Sobrenatural del don de Lenguas

“Ahora pues, hermanos, si yo fuera a vosotros hablando en lenguas, ¿de qué provecho os sería, si no os hablara con revelación, o con conocimiento, o con profecía o con enseñanza? Aun las cosas inanimadas como la flauta o el arpa, cuando producen sonido, si no hacen clara distinción de tonos, ¿cómo se sabrá lo que se toca con la flauta o se tañe con el arpa? También, si la trompeta produce un sonido incierto, ¿quién se preparará para la batalla? Así también vosotros, si mediante la lengua no producís palabras comprensibles, ¿cómo se entenderá lo que se dice? Porque estaréis hablando al aire. Hay, por ejemplo, tanta diversidad de idiomas en el mundo; y ninguno carece de significado. Por eso, si yo desconozco el significado del idioma, seré como extranjero al que habla, y el que habla será como extranjero para mí. Así también vosotros; puesto que anheláis los dones espirituales, procurad abundar en ellos para la edificación de la iglesia. Por eso, quien habla en una lengua, pida en oración poderla interpretar. Porque si yo oro en una lengua, mi espíritu ora; pero mi entendimiento queda sin fruto. ¿Qué pues? Oraré con el espíritu, pero oraré también con el entendimiento. Cantaré con el espíritu, pero cantaré también con el entendimiento. Pues de otro modo, si das gracias con el espíritu, ¿cómo dirá “amén” a tu acción de gracias el que ocupa el lugar de indocto, ya que no sabe lo que estás diciendo? Porque tú, a la verdad, expresas bien la acción de gracias, pero el otro no es edificado. Doy gracias a Dios que hablo en lenguas más que todos vosotros. Sin embargo, en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi sentido, para que enseñe también a los demás, que diez mil palabras en una lengua. Hermanos, no seáis niños en el entendimiento; más bien, sed bebés en la malicia, pero hombres maduros en el entendimiento. En la ley está escrito: En otras lenguas y con otros labios hablaré a este pueblo, y ni aun así me harán caso, dice el Señor. Así resulta que las lenguas son señal, no para los creyentes, sino para los no creyentes; en cambio, la profecía no es para los no creyentes, sino para los creyentes. De manera que, si toda la iglesia se reúne en un lugar y todos hablan en lenguas, y entran indoctos o no creyentes, ¿no dirán que estáis locos? Pero si todos profetizan, y entra algún no creyente o indocto, por todos será convencido, por todos será examinado, y lo oculto de su corazón será revelado. Y de esta manera, postrándose sobre su rostro, adorará a Dios y declarará: “¡De veras, Dios está entre vosotros!” (14.6-25).

1. No voy a repetir algunas cosas que ya hemos hablado varias veces, sino aquello que con respecto a las lenguas me parece nuevo. Primero, el don de lenguas en este capítulo es el mismo que el mostrado en el libro de Los Hechos de los Apóstoles (vv. 6, 10, 11), “si yo voy a vosotros hablando en lenguas…tantas clases de idiomas hay…”. El apóstol está pensando en idiomas, no en otra clase de sonidos sin la estructura de una lengua hablada por los hombres. Este concepto es capital para aceptar o rechazar cualquier pretensión de tener este don; se debe aceptar sólo eso, lenguas habladas y sobre todo, por el objetivo de ser una señal para los incrédulos, tiene que ser actual, no una lengua muerta ni otra que vaya a hablarse en mil años. Dentro de la iglesia casi no se necesita el don porque la mayoría habla una misma lengua.

2. Presencia y frecuencia del don de lenguas. Es interesante lo que dice el Dr. John Gill sobre el v. 18, “El apóstol le dice eso para que no piensen que menosprecia el don de lenguas: ni quiere humillarlos o persuadirlos a que no lo tengan, o mostrarle envidia como si no lo poseyera también, porque tiene este don en una forma muy eminente, y algunas veces lo usaba cuando las circunstancias lo demandaban, podía hablar más lenguas que cualquiera de ellos y con más frecuencia. Y esto por la ocasión que tenía para viajar mucho en otros países donde desconocía la lengua y tenía que predicarles el evangelio; de esto hace mención no para enorgullecerse sino para darle gracias a Dios y reconocer que él es el autor de este don”.
El Dr. Gill da a entender que las lenguas son idiomas extranjeros usados en la predicación del Evangelio, que Dios le había permitido predicar en muchas lenguas desconocidas para él y ganar almas; que la aparición de ellas está a discreción divina, apareciendo en el momento que no lo esperaba, por eso dice “con más frecuencia”. El don no era algo controlado por la persona que lo tenía como si pudiera decir “ahora hablaré a esta persona en tal idioma; le hablaré en su propia lengua natal”, abrir los labios y empezar a predicarle. No, al contrario, “al abrir su boca” le era dado el mensaje y el idioma. El Espíritu lo impulsaba a hablar, abría sus labios y mensaje e idioma brotaban juntos; él no menciona que tuviera el don de interpretación, pero es posible que orara para poder entender el mensaje que les había dicho. Podía saber en cuántos idiomas había predicado el mensaje de salvación, por eso dice que hablaba más que todos ellos y con más frecuencia.
Si lees en el v. 21, “en otras lenguas y con otros labios…” hallas que el apóstol usa un texto de Isa, 28.11,12, donde Dios le promete a su pueblo que oirán el idioma de los asirios, de los bárbaros. Exactamente no hay ninguna referencia a una capacidad sobrenatural para hablar idiomas extranjeros, pero el apóstol cree que sí, aunque la intención superficial no lo diga. De todos modos, para lo que estamos probando, es idioma, actual, no balbuceos incoherentes, ni idioma angelical.

3. El Evangelismo y la expansión de la iglesia, su crecimiento numérico. Debo confesar, hermanos, que la evangelización de la sociedad no es una labor interna de la iglesia sino externa. El apóstol menciona la presencia de indoctos o incrédulos dentro de ella como una posibilidad no como una costumbre que había de invitar a los tales a las reuniones, “si entran” (v. 23); la iglesia estaba vertida hacia afuera, hacia el mundo, no hacia adentro, hacia ella misma. Los hermanos y hermanas hablaban del evangelio a sus compañeros, sus vecinos, sus familiares, y esto era una labor continua, diariamente. De la palabra “indocto” conocemos la castellana “idiota”, ignorante; y de “incrédulo”, “sin fe”. Sí entraban almas perdidas a los cultos pero no era la norma que se buscasen para predicarles porque podían hallarlos en otros sitios y porque el evangelismo de masa también podían hacerlo en las sinagogas y otros sitios de reunión de masas. La argumentación de Pablo en los v. 24, 25 lleva el mismo propósito que ya ha enfatizado, que el mensaje en la iglesia debe ser comprensible y cuando se trata de inconversos más, porque el don de lenguas para ellos tenía ese objetivo, que entendieran el evangelio. El Espíritu no le daba el don de lenguas en el mismo idioma en que ellos hablaban, por lo tanto, cuando todos los presentes hablaban una misma lengua, mejor era el don de profecía que el de lenguas. Como puedes ver, el don de profecía en aquellos tiempos dentro de la iglesia no se usaba como vaticinio futuro sino para leer el pasado, “todo lo que he hecho”, tiende hacia atrás.

4. Y por último, la profecía, el mejor don, y la predicación del evangelio; lo segundo no es exactamente un equivalente al don de profecía pero es la esencia misma suya, la comunicación de la verdad del evangelio. El profeta del NT buscaba primero un convencimiento de la persona, “por todos es convencido”, no que ellos eran profetas sino convencido de pecados donde los pecados son expuestos a la luz del juicio de Dios, “por todos es juzgado”. Indudable que les revelaban el corazón. La predicación no revela públicamente los pecados de una persona sino que lo convence interiormente y ella se da cuenta que el mensaje le viene bien. No ocurre así porque ya no hay necesidad de autentificar la presencia divina dentro del movimiento espritual cristiano. Un “profeta” que se ponga en pie y descubra públicamente la vida de una persona, está obrando fuera de un contexto histórico y teológico; quizás en ocasiones pudiera adivinar algunas cosas pero no es seguro, además no hay garantía que lo que manifieste, suponiendo que fuera cierto, provenga del Espíritu de Dios.

Exposición 64

“¿Qué significa esto, hermanos? Que cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene un salmo o una enseñanza o una revelación o una lengua o una interpretación. Todo se haga para la edificación. Si es que alguien habla en una lengua, hablen dos o a lo más tres, y por turno; y uno interprete. Y si acaso no hay intérprete, que guarde silencio en la iglesia y hable a sí mismo y a Dios. Igualmente, los profetas hablen dos o tres, y los demás disciernan. Si algo es revelado a alguno que está sentado, que calle el primero. Porque todos podéis profetizar uno por uno, para que todos aprendan y todos sean exhortados. Además, los espíritus de los profetas están sujetos a los profetas; porque Dios no es Dios de desorden, sino de paz. Como en todas las iglesias de los santos, las mujeres guarden silencio en las congregaciones; porque no se les permite hablar, sino que estén sujetas, como también lo dice la ley. Si quieren aprender acerca de alguna cosa, pregunten en casa a sus propios maridos; porque a la mujer le es impropio hablar en la congregación. ¿Salió de vosotros la palabra de Dios? ¿O llegó a vosotros solos? Si alguien cree ser profeta, o espiritual, reconozca que lo que os escribo es mandamiento. Pero si alguien lo ignora, él será ignorado. Así que, hermanos míos, anhelad profetizar; y no impidáis hablar en lenguas. Pero hágase todo decentemente y con orden” (14.26-40).

Desde el v. 26 hasta el final del capítulo el énfasis recae en una palabra, orden; esta palabra la puedes buscar en el último versículo, 40; y el propósito de ella tiene otra palabra significativa, sujeción y la hallarás en el v. 34. Con estas dos palabras en mente podemos partir para comentar el texto. La intención del apóstol es que haya orden en la iglesia, porque todo su pensamiento se desarrolla en relación con la reunión o lo que llamamos culto.

1. Amado, si miras bien notarás que el apóstol quiere que el culto sea ordenado, los hermanos que hablan en lenguas tienen que someterse a un orden y pueden hablar con una condición, que haya un intérprete que traduzca el mensaje divino, si no hay quien interprete sus lenguas tienen que suspender su ejercicio en los cultos y convertir el don en una práctica privada (v. 28). De esto se desprende que el don no es imprescindible en el culto, que bien puede obviarse sin que se lastime o dañe, y que su provecho bien lo substituye el don de profecía que sirve para enseñar, aprender y exhortar (v. 31). Es una clara indicación de su temporalidad. El fin del culto es la edificación (v. 26).

Existe también una regulación, no puede ponerse en pie quien lo quiera y comenzar a hablar en lenguas sino que a lo sumo pueden hacerlo tres y por turno (v. 29), para que no haya confusión (v. 33) ni los que entren al culto piensen que están locos (v. 23), o que vuelven locos a los que no pueden soportar tantas personas hablando a la vez. Los profetas también deben seguir las mismas reglas pero tiene el don un propósito de permanencia mucho mayor que las lenguas por su naturaleza misma. El culto de hoy está más simplificado que aquellos aunque básicamente contiene su substancia, la alabanza y la exposición de la palabra de Dios. Un anciano o pastor es quien trae el mensaje del Señor y los demás oyen; la congregación canta himnos y ora con el mismo procedimiento ordenado que exigió Pablo y con su mismo propósito para la edificación. El culto no es una fiesta, su propósito no es el regocijo sino edificarse los unos a los otros, exhortarse los unos a los otros. Un culto así, ordenado, tiene que ser reverente y no necesariamente muerto. La actividad humana, hermano, no debe ser confundida con la presencia del Espíritu; hay tanta vida en la contemplación espiritual, la oración en silencio, como en la alabanza y la plegaria pública. Si un culto ha de estar realmente vivo debe ser lleno con la palabra del Señor y con la oración; y como un resultado de vida en el alma, la alabanza con gracia (Col 3.16,17).

2. La participación de las mujeres en el culto público trajo desorden por una cuestión importante que la concentra la palabra sujeción (v. 34). Lo que la ley prohíbe es el dominio del hombre por la mujer y ese dominio se ejercita mediante la enseñanza (1 Ti 2.11,12); por eso es que es considerado por el apóstol como algo indecoroso (v. 35) (vergonzoso). Cuando el apóstol dice que le prohíbe a la mujer hablar (v. 34), no quiere decir abrir la boca sino “predicar, enseñar” a los hombres; pero recuerda que no es por la enseñanza en sí sino por el principio de autoridad que es subvertido. Ese principio es desafiado cuando una mujer es elevada al rango de pastor. El cargo de anciano no era exactamente equivalente al de profeta.

Si tú lees los requisitos para elegir a los ancianos no hay ninguno que diga que reciba la palabra por revelación. Los ancianos ya la conocían. Su trabajo era enseñar, exhortar, con la palabra de Dios (1 Ti 5.17). Una mujer en una posición así de eminencia reta la orientación de la palabra de Dios. Aunque el contexto social hoy ha cambiado desde que Pablo escribió esto, la designación de un anciano es para entregarle el gobierno de la iglesia y la instrucción de la palabra del Señor. Se recurre a las hijas de Felipe que eran profetizas para alegar a favor de la posición pastoral ocupada por una mujer (Hch 21.9); pero hasta donde veo no dice que profetizaban en la iglesia sino que recibían mensajes divinos en el hogar, eran como siete Nuevos Testamentos allí, o siete libros del canon sagrado. Aunque ahora seamos más flexibles en el uso de la mujer en la iglesia por las razones obvias de cambios históricos y culturales, no se le entrega el púlpito por cuestión del principio de autoridad que a él se halla asociado. No es tener a las hermanas en menos, ni discriminarlas sino situarlas en su lugar. Son amadas mucho por sus esposos y hermanos en la fe para menospreciarlas, pero tampoco más que la palabra del Señor para permitirles que sean alzadas por la fuerza a una indecorosa posición exigida por el movimiento feminista moderno.

En mi nombre hablarán nuevas lenguas (IV)

En mi nombre hablarán nuevas lenguas (IV)

Hola:

Dios te bendiga. Gracias por interesarte en este estudio. Deseo sinceramente que lo halles de utilidad y de bendición para tu vida espiritual y que puedas hallar las respuestas que estás buscando.

Esta es la cuarta nota de una serie de 4 artículos sobre En mi nombre hablarán nuevas lenguas .

Gracias nuevamente por interesarte.

Paulo Arieu

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Siga la serie:

Las palabras están ahí, para explicar el significado de las cosas, de manera que el que las escucha, entienda dicho significado.” — Aldous Huxley (novelista inglés)

Datos Históricos:

  

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De la lectura del libro “En los Postreros días”, considero las siguientes conclusiones extraídas: «La Iglesia del Nuevo Testamento había sido verdaderamente una Iglesia carismática, según lo confirmaba el libro de los Hechos de los Apóstoles. También era claro que la Iglesia primitiva retuvo sus dones originales y su poder pentecostal en el largo período de lucha y de persecución antes del triunfo del cristianismo en Occidente bajo Constantino. Sin embargo, después de lograr aceptación y poder, la Iglesia comenzó a experimentar cada vez menos el poder milagroso de la Iglesia primitiva, y se volvió más y más ritualista, adoptando expresiones sacramentales de la fe.

El movimiento de renovación montanista del período 185-212 d.C. representó un intento por restaurar los carismas a la iglesia. A pesar de algunos éxitos iniciales, en los cuales las lenguas y la profecía fueron restauradas entre los seguidores de Montano, el movimiento fue finalmente condenado por la Iglesia. La causa principal de este rechazo no fue la presencia de los carismas, sino los reclamos de Montano de que las expresiones proféticas eran de igual valor que las Escrituras.

Muchos tienen la impresión de que la Iglesia reaccionó contra el montanismo afirmando que los carismas más sensacionales, aun cuando los había experimentado la Iglesia apostólica, habían sido quitados después que estuvo completo el canon aceptado de las Escrituras. Esta opinión fue expresada por Agustín y respaldada por los eruditos de los siglos siguientes. Respecto de las lenguas como evidencia de la recepción del Espíritu Santo, Agustín dijo:

“En el comienzo de la Iglesia el Espíritu Santo cayó sobre los creyentes, y ellos hablaron en lenguas que no habían aprendido, según el Espíritu les facultó para hacerlo. Era una señal apropiada para la época: todas las lenguas del mundo eran una significación adecuada del Espíritu Santo, por cuanto el evangelio de Dios habría de ser difundido por medio de toda lengua en todas partes del mundo. La señal fue dada y luego dejó de ser. Nosotros ya no esperamos que aquellos sobre los cuales se imponen las manos reciban el Espíritu Santo con el’ acompañamiento del hablar en lenguas. Cuando nosotros retiramos nuestras manos de sobre estos “infantes”, los miembros recién nacidos de la Iglesia, ninguno de ustedes (pienso yo) miró para ver si hablarían en lenguas, o viendo que esto no ocurría, tuvo la perversidad de decir que no habían recibido el Espíritu Santo, pues si lo hubieran recibido, hubieran hablado en lenguas como ocurrió en el principio.”

Del mismo modo para todos los otros dones extraordinarios del Espíritu, la teoría de la “cesación” de Agustín fue de una gran influencia sobre las generaciones de teólogos subsiguientes: “Algunos preguntan: ¿Por qué no ocurren los milagros en la actualidad, tal como ocurrió en los tiempos antiguos? Yo podría responder que éstos eran necesarios entonces, antes de que el mundo llegara a creer, con el fin de ganar la creencia del mundo.”La reacción contra el montanismo, que condujo a la creencia de que los carismas habían concluido con la era apostólica ha seguido hasta los tiempos modernos. Aun cuando la Iglesia Católica Romana dejó la puerta abierta a los milagros en la vida de ciertos santos (de algunos de los cuales se dice que habían hablado en lenguas y que habían realizado algunos milagros de sanidad), la Iglesia manifestaba una tendencia cada vez mayor a enseñar que los milagros de la era apostólica concluyeron con la Iglesia primitiva. Con la institucionalización de la Iglesia, los carismas menos espectaculares de gobierno, administración y enseñanza pasaron al primer plano como los dones más aceptables a disposición de la jerarquía.

Fue Juan Crisóstomo en el siglo cuarto el que presentó la expresión clásica del punto de vista de que los carismas habían cesado, en sus hornillas sobre 1 Corintios 12. Confesando su ignorancia sobre el asunto, escribió:

“Todo este pasaje es muy oscuro: pero la oscuridad es producida por nuestra ignorancia de los hechos a los cuales se hace referencia y por la cesación de estos, siendo así que entonces solían ocurrir pero ahora ya no ocurren más. ¿Y por qué razón no ocurren ahora? Porque, miren ahora, también la causa de la oscuridad ha suscitado en nosotros otra interrogante, y es esta: ¿Por qué ocurrieron entonces y ahora ya no ocurren más?.. . Pues, ¿qué era lo que ocurría entonces? Todo el que era bautizado hablaba de inmediato en lenguas, y no solamente en lenguas, sino que muchos profetizaban, y algunos realizaban muchos milagros… pero lo que más abundaba entre ellos era el don de lenguas.”

La cesación de los carismas llegó a ser parte de la teología clásica de la Iglesia. Agustín y Crisóstomo fueron citados por incontables teólogos y comentaristas en los siglos que les siguieron. Dones como la glosolalia (el hablar en lenguas) llegaron a ser tan raros que la Iglesia olvidó la apropiada función que los tales cumplían en la comunidad cristiana. Con el paso de los años, el hablar en un idioma no aprendido por quien lo hablaba fue visto como evidencia de la posesión de un espíritu maligno más bien que del Espíritu Santo. En efecto, ya alrededor del año 1000 d.C. el Rituale romanum (Ritual romano) definía la glosolalia como la evidencia a simple vista dé posesión demoníaca. Pudiera haberse esperado que los reformadores, tales como Lutero y Calvino, hubieran restaurado los carismas a la Iglesia como la herencia común de todos los creyentes. Sin embargo, no sucedió así. Uno de los cargos presentados en contra de los reformadores por las autoridades católicas era que al protestantismo le faltaban milagros que confirmaran sus comienzos. Los teólogos católicos consideraban los carismas como la aprobación divina del comienzo de la Iglesia. Los católicos demandaban de Lutero y de Calvino señales y milagros que autenticaran que sus iglesias eran iglesias cristianas genuinas y ortodoxas. Lutero, Siguiendo la línea de pensamiento de Agustín y de Crisóstomo, respondió con el siguiente punto de vista respecto de las señales, milagros y dones del Espíritu Santo:

La paloma - S�mbolo del Esp�ritu Santo

El Espíritu Santo es enviado en dos formas. En la Iglesia primitiva fue enviado en forma manifiesta y visible. De este modo descendió sobre Cristo en el Jordán en forma de paloma (Mateo 3:16), y sobre los apóstoles y otros creyentes en forma de fuego (Hechos 2:3). Este fue el primer envío del Espíritu Santo; era necesario en la Iglesia primitiva, la que debía establecerse con señales visibles por causa de los Inconversos, tal como Pablo testifica en 1 Corintios 14:22. “Las lenguas son por señal, no a los creyentes, sino a los incrédulos.” Pero más tarde, cuando la iglesia había sido reunida y confirmada por estas señales, no fue necesario que continuara este envío visible del Espíritu Santo.

A través de los siglos, el cristianismo, en sus ramas católica romana y protestante, adoptó el punto de vista de que los dones espectaculares y sobrenaturales del Espíritu Santo habían terminado con la Iglesia primitiva, y que, al haberse completado el canon de las Escrituras inspiradas, nunca volverían a ser necesarios. La tradición mística católica siguió dando lugar a que algunos santos poseídos de “santidad heroica” ejercitaran algunos de los dones, pero tal santidad estaba reservada, en la mente de muchos, para los miembros del clero y para los religiosos (obispos, sacerdotes, monjes y monjas), no para las masas de cristianos comunes. Este punto de vista fue la sabiduría convencional de la Iglesia hasta el siglo diecinueve. Entonces los desarrollos histórico y teológico provocaron el comienzo de un extraordinario cambio de opinión en varios lugares, en forma notable en Inglaterra y Estados Unidos. » (1)

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«Crisóstomo, cuando él escribió contra el ambiente de la cultura pagana de su tiempo, comentó que sus ídolos,“aunque mudos en sí mismos, tenían con todo sus oráculos y profetas y augures, quienes aparentaban tener dones espirituales, como la pitonisa de Delfos; pero no se engañen —advirtió—, los dones de ellos se pueden distinguir fácilmente de los de nosotros» (2)

«Prácticamente, cada generación de la cristiandad ha testimoniado el desenvolvimiento de algún nuevo movimiento (bueno o malo) dentro de sus hileras. Los apóstoles tenían que guardar la verdad contra los judaizantes y del progreso del gnosticismo incipiente. La era pos-apostólica estaba llena de controversias y del desenvolvimiento de nuevos “ISMOS”: Docetismo, Cerintianismo, Eutiquianismo, Sabelianismo, Arrianismo, etc. San Agustín luchó contra el Pelagianismo. Aún en el período de la Edad Media vió la actividad de los Anabaptistas y la institución de las varias ordenes católicas romanas: (Agustinianos, Dominicanos, Franciscanos, Jesuitas etc.). En el siglo XVI eclodió la poderosa Reforma Protestante, con el desenvolvimiento subsecuente de los mayores grupos eclesiásticos (Luteranos, Anglicanos, Presbiterianos etc., y de los menores disidentes). Mas tarde, la cristiandad americana contribuyó con muchos grupos diferentes: Mormones, Campbelitas, Testimonias de Jehová, Adventistas del Séptimo Día, etc.).

El siglo XX también ha testimoniado su parte de nuevos desenvolvimientos. Un movimiento-clave ha sido el Pentecostalismo, con su énfasis sobre el Espíritu Santo y dones espirituales.

Este movimiento viene dividiendo todas las iglesias, aún las tradicionales que resultan en la formación de nuevas denominaciones a cada día. Este movimiento llegó al Brasil en 1.911, en la ciudad de Belém do Pará, por dos pastores suecos: Daniel Berg y Gunnar Vingren, ambos de la Iglesia Bautista de Chicago, Estados Unidos, los cuales, días después, fueron expulsos por el pastor bautista de Belém, por no aceptar esta nueva doctrina.

Queremos destacar aquí que estos dos pastores trajeron para Brasil la doctrina del don de lenguas, pero Gunnar Vingren, que era teólogo bautista, tuvo que estudiar portugués, mientras Daniel trabajaba para el sustento de ambos.

Cuando ellos fueron expulsos de la iglesia Bautista, muchas personas de la iglesia los siguieron. Y este grupo disidente formó una asamblea, conocida hoy como Asambleas de Dios, nacida en 1.911 (en Chile conocida con el mismo nombre). Casi que simultáneamente a estos acontecimientos, llegaba a Sao Paulo un italiano proveniente también de Chicago, llamado Louis Francescone que, a ejemplo de los otros dos, también tubo que estudiar portugués, después de haber fundado una asamblea solamente de italianos. El era presbiteriano y como la iglesia Presbiteriana también no lo aceptó con sus dones carismáticos, el procedió de la misma forma que los suecos, y fundó otra asamblea, que vino a ser la Congregación Cristiana de Brasil, también en 1.9ll (en Chile: “Congregación Cristiana de Chile).

En 1.950, surge en Sao Paulo mas un fenómeno proveniente también de los Estados Unidos, Harold Williams, cuyo énfasis estaba en las curas divinas. En esa época llegó a reunir mas de 200.000 personas en el “Vale do Anhangabaú” en Sao Paulo (pleno centro de Sao Paulo). Entre los oyentes estaba un albañil pernambucano, de la Asambleas de Dios, cuyo nombre era nada mas nada menos que el señor Manoel de Melo. Con tamaño entusiasmo, resolvió crear su propia iglesia. Y así nació la iglesia “Brasil para Cristo.” (en Chile: “Chile para Cristo”).

En el día 18 de mayo de 1.975, surge en el escenario cristiano en todo el mundo el movimiento Carismático dentro de la iglesia Católica Apostólica Romana. El son de lenguas y el canto carismático llenó la sólida nave de la vieja iglesia-madre del Catolicismo Romano. De los 25.000 que bloquearon la Basílica, cerca de 10.000 eran participantes de la tercera Conferencia Internacional de Renovación Carismática.

En ese día, el Papa Pablo VI venció una barrera fortísima de los Cardenales, que mucho habían hablado contra los ideales de Juan XXIII, que era la participación de los católicos en el movimiento ECUMENICO. Y este sueño del Papa Juan XXIII fue concretizado en el día 21 de noviembre de 1.964, cuando el Papa Pablo VI firmó el decreto sobre el ecumenismo. Y en ese mismo día, hizo una declaración proclamando “Maria la Madre de la iglesia, la madre de todos los fieles y de todos los pastores”. El movimiento carismático está invalidando la ortodoxia católica, mudando vertiginosamente las costumbres tradicionales de la iglesia. » (3)

Lo que sucedió en Pentecostés, es lo que profetiza Jesé en el libro de Marcos: «En el Evangelio de Marcos, la única mención del fenómeno de glosolalia en los cuatro Evangelios se encuentra la gran comisión, conforme el registro de Marcos 16:17. Esto se hace significativo cuando se reconoce que el Espíritu Santo ejerció una parte proeminente en la era del Evangelio. Cristo aquí hizo una promesa, posibilitando la pregación del Evangelio en el lenguaje de aquellos que iban a oír las buenas nuevas de salvación. El objetivo “NUEVAS LENGUAS” no quiere decir lenguas inexistentes, como defienden algunos, sino que lenguas extranjeras que ellos hablarían sin haber aprendido. Es oportuno saber que hay en griego dos palabras para “NUEVO”, esto es “NÉOS” y “KAINOS”. Néos es “NUEVO” en el sentido de tiempo reciente y Kainós es “NUEVO” en la forma o cualidad. Cristo aqui usó Kainós porque se refería al “NUEVO” no usado.

Roberto Gromacki en su libro, Movimiento Moderno de Lenguas, hizo la siguiente declaración: “Si el hablar lenguas hubiese envuelto lenguas desconocidas nunca antes habladas, entonces Cristo tendría usado Néos (nuevo en referencia al tiempo). Pero, como El empleó Kainós, tiene que referirse a lenguas extranjeras, que eran “NUEVAS” para aquellos que las hablasen, porque ya existían antes.” Eran idiomas nuevos para aquellos que los hablarían. La denominación de nuevas indicaba el contraste con las lenguas por ellos habladas. » (4)

Los Dones espirituales

El Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, nos explica respecto al uso en la Biblia de la expresión dones espirituales: (en griego jarésmata, derivado de jaŒris que significa gracia; así «dones de gracia»; cf. el término técnico carismas). En el Nuevo Testamento, aparte de 1 Pedro 4.10, el uso de la palabra se encuentra principalmente en las epístolas paulinas. La aplicación de esta palabra a las diversas funciones que contribuyen a la edificación de la comunidad cristiana y al cumplimiento de su misión es una contribución original del apóstol Pablo. Al considerar una función específica dentro de la vida de la comunidad («el cuerpo») como un «don» o un «carisma», Pablo nos enseña en primer lugar que tal función se desempeña por gracia de Dios y no por derecho ni por mérito propio. Tanto la autoridad como las capacidades para el ejercicio de la función proceden del Espíritu. En segundo lugar, nos enseña que cada función se justifica en la medida en que presta un servicio a la edificación del cuerpo (I Cor 12.7; 14.3–12; Ef. 4.12). La función, en cuanto a don del Espíritu, se recibe con el fin de compartirla y así contribuir al desarrollo de la comunidad.

En tres lugares (I Cor 12.4–11, 28–30; Ef. 4.7–12 y Ro 12.3–8) Pablo aporta listados de «dones» o «carismas» que por entonces deben haber sido comunes en la experiencia de las primeras comunidades cristianas. De estos pasajes pueden destacarse los siguientes aspectos centrales:

a) Para el buen desarrollo de la comunidad (cuerpo) es necesario que exista una diversidad de dones (I Cor 12.4–6; Ro 12.4). El símil del cuerpo es una poderosa ilustración de que el desarrollo unilateral de una o más funciones (dones en desmedro de otros) destruye la comunidad.

b) Dado que todos los dones, por más diversos entre sí que sean, proceden del «mismo Espíritu» (I Cor 12.4; Ef. 4.4–6), la diversidad no destruye la unidad, sino que la hace posible. La unidad se ve amenazada solo cuando una función, en tal caso entendida como derecho y mérito propio, se trata de imponer sobre las demás.

c) Todo miembro de la comunidad recibe un don (o dones) del Espíritu (I Cor 12.7; Ro 12.3). No existen miembros que carezcan de dones. Por lo tanto, la distinción entre miembros carismáticos y no carismáticos dentro de la comunidad cristiana es superflua.

No hay ningún indicio en los textos de que el apóstol Pablo haya considerado estas listas como exhaustivas, y por lo tanto normativas para las comunidades cristianas en todo tiempo. La misma diferencia entre las listas confirma la impresión de que Pablo tomó algunos ejemplos relevantes para las comunidades de su tiempo, con el fin de explicar su enseñanza y mensaje. Por lo tanto, las listas deben entenderse como abiertas: cada comunidad cristiana ha de estar dispuesta a recibir del Espíritu nuevos dones necesarios para responder a los desafíos de su tiempo (Ro 12.2).

Aunque es posible clasificar los dones mencionados en distintas categorías (digamos, relativos al ministerio de la Palabra; relativos al servicio o asistencia a la comunidad; relativos a la administración u organización de la comunidad, etc.), no se puede derivar de los listados del apóstol una especie de jerarquía de dones, de acuerdo a la cual ciertos dones serían calificados como más necesarios o dignos que otros.

Tampoco se puede extraer de estas listas una distinción entre dones considerados «ordinarios» (naturales) y dones considerados «extraordinarios» (sobrenaturales), con el resultado de calificar los últimos más relevantes que los primeros o viceversa. La distinción entre lo ordinario y lo extraordinario varía de una cultura a otra, y por cierto nuestra manera moderna de hacer tal distinción era desconocida en tiempos bíblicos. Al caer tal distinción, se hace también irrelevante el viejo debate acerca de si los carismas son un don permanente para la comunidad cristiana, o si se agotaron al fin de la era apostólica. Un talento tan «ordinario» como la música o la enseñanza puede ser un carisma, en tanto se acepte gozosamente como un don del Espíritu y se ponga al servicio de la vida y misión de la iglesia. Una experiencia como hablar en lenguas o danzar, tan extraordinaria para alguno, puede ser un carisma ordinario para comunicar el gozo indecible de la presencia del Espíritu a una comunidad para cuya cultura las formulaciones intelectuales de la fe carecen de poder comunicativo. Lo que es claro es que para Pablo una iglesia sin diversidad de dones-carismas carece de las condiciones necesarias para existir.

De todas maneras, para el apóstol Pablo, como también para Juan (I Jn 4.1), todavía queda abierta la pregunta por el discernimiento de espíritus: no basta con pretender que lo que uno hace lo hace en nombre del Espíritu Santo para que realmente sea así. A la pregunta por el criterio o la norma de discernimiento, Pablo responde con su hermoso himno a la preeminencia del amor (I Cor 13), aunque también en este contexto podría citarse su listado de los frutos del Espíritu (Gál 5.22s). Al final, que un determinado talento o una función permanente o temporal sea genuinamente un don o un carisma del Espíritu Santo se muestra al ejercitarlo como un servicio de amor incondicional a la edificación de la iglesia, su unidad, y el cumplimiento de su misión en el mundo.» (5)

Grafico de Dones espirituales en tres pasajes claves (6)

Howard M.Ervin reflexiona que «tal vez al comprenderse la razón de ser de las lenguas, se obviarían algunas de las trilladas objeciones que se les hacen. El habla es una manifestación muy singular de la personalidad. No es extrínseca a la humanidad; es más bien intrínseca en la personalidad humana. En realidad, es la prueba de la personalidad. El perspicaz comentario de Eduard Thurneysen recalca esto: “Sólo el hecho de que el hombre pueda hablar, y hable, lo hace hombre .. En último análisis, el misterio del habla es idéntico al misterio de la personalidad, a la imagen de Dios en el hombre.”Dios es una persona, y como tal se manifiesta mediante el habla. Este es el atributo de toda revelación. Dios, que en el tiempo antiguo habló por los profetas de Israel, “nos ha hablado por el Hijo”.2 En la personalidad divina, la facultad de hablares un atributo fundamental. Siendo más que una simple función, expresa la naturaleza esencial de la Deidad. Mediante la palabra hablada creó Dios el mundo.3Juan el evangelista describió a Jesucristo como el Verbo (o Palabra) encarnado, y este Verbo es Dios. El “habla» divina es el secreto esencial del cosmos, porque por medio de ella se puso orden en el caos primitivo. Y según el escritor de la epístola a los Hebreos, el Verbo encarnado sostiene el universo, ya que “sustenta todas las cosas con la palabra de su poder”. La frase profética, “el Espíritu dijo”, es un reconocimiento de la personalidad del Espíritu Santo. En Dios, el habla y la personalidad son inseparables.

Que Dios puede hablar, y habla, a su pueblo en las lenguas de quienes lo constituyen es un artículo de fe de la Iglesia; pero tal comunicación siempre está limitada por dos factores humanos. Cuando Dios se dirige a los hombres (o viceversa, cuando los hombres se dirigen a Dios) en las lenguas que han aprendido, la comunicación está limitada 1) por las categorías de los conceptos en que el individuo forma sus pensamientos, y 2) verbalmente por el vocabulario que uno domina. A modo de contraste, cuando el cristiano lleno del Espíritu ora o habla en lenguas, habla una lengua que nunca ha aprendido. El vocabulario está controlado por la mente del Espíritu. Puede ser una sola lengua o muchas, según el deseo del Espíritu, y se sobrepasan todas las restricciones de las categorías de conceptos y del vocabulario. Pablo describió en tales términos su propia experiencia de la glosolalia. “Porque si yo oro en lengua desconocida — escribió él —, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto.” (I Cor. 14:14)

Tampoco el apóstol restó importancia a esto, porque en seguida añadió: “Qué, pues? Oraré con el espíritu [es decir, en lenguas según el Espíritu le diera que hablase], pero oraré también con el entendimiento [es decir, en las lenguas que había aprendido]; cantaré con el espíritu [es decir, en lenguas], pero cantaré también con el entendimiento [es decir, en las lenguas que sabía] (I Cor. 14:15)

Jesús prometió poder a sus discípulos cuando viniera sobre ellos el Espíritu Santo, y la primen manifestación distintivamente personal del poder del Espíritu fue hablar sobrenaturalmente en otras lenguas. Por eso el Espíritu Santo demostró su soberanía sobre los órganos de la comunicación humana que tuvieran que ver con el cumplimiento de la responsabilidad de los discípulos como testigos. Las lenguas fueron la manifestación carismática singular de la presencia y el poder del Espíritu divino el día de Pentecostés. Para cada manifestación carismática del Espíritu Santo se puede hallar un paralelo antes de Pentecostés, a excepción de las lenguas. Ellas fueron, y son, la señal normativa (y en esto estriba el escándalo que causan) del poder pentecostal en la vida de los cristianos.

Una palabra más es necesario decir aquí para esclarecer la relación que hay entre las lenguas que se hablaron en Pentecostés y las palabras que cita Pedro de la profecía de Joel, donde la profecía es la cualidad distintiva del derramamiento del Espíritu de Dios “sobre toda carne” ¿Fue simplemente una adaptación indefinida, impuesta por conveniencia homilética, de las palabras del antiguo vidente al fenómeno pentecostal? ¿O hay un vínculo más preciso entre la profecía de Joel y las lenguas de Pentecostés? La respuesta se puede hallar en la palabra griega que en nuestras versiones castellanas se ha traducido por “hablasen”. En la Versión de los Setenta, la misma palabra “no se emplea para referirse a la conversación corriente, sino a las declaraciones de los profetas”.’

Tal vez el empleo de esa palabra se debiera a la insólita conducta de los discípulos, a quienes por burla acusaron de estar “llenos de vino nuevo». (Hch 2:13 RVA) Su conducta era semejante al estado extático de antiguas comunidades proféticas de Israel. Al parecer, Pedro interpretó como declaraciones proféticas las lenguas que se hablaron en Pentecostés. En ese sentido, las lenguas fueron un cumplimiento literal del oráculo de Joel: “Y en los postreros días, dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán. “(Hch. 2:17)

Cuando el día de Pentecostés la comunidad apostólica habló lenguas “según el Espíritu les daba que hablasen”, hablaron por inspiración divina lenguas que no habían aprendido antes. Pan ellos eran lenguas; pero para los espectadores que los oyeron y entendieron que hablaban en sus dialectos (Hch. 2:6), no eran lenguas, sino profecías. Les oían alabar con ardor profético “las maravillas de Dios”. Esa misma manifestación de alabanza en lenguas ocurrió después en la casa de Cornelio cuando “los oían que hablaban ea lenguas, y que magnificaban a Dios”.(Hch. 10:46) » (7)

« ¿Qué ocurrió en Pentecostés? El capítulo 2 de Hechos nos dice que ocurrieron cuatro cosas que señalaron el advenimiento de la nueva era. Primera, un estruendo del cielo, como de un viento recio llenó la casa. Segunda, algo que semejaba lenguas de fuego se asentó sobre cada una de las personas congregadas en el aposento alto. Tercera, todos fueron llenados del Espíritu Santo. Cuarta, todos hablaron en lenguas al otorgarles el Espíritu la capacidad de hacerlo. Esas lenguas eran idiomas conocidos por la gente esparcida en todo el Imperio Romano que habían arribado a Jerusalén para Pentecostés. Algunos creen que el milagro se produjo en el oído de los oyentes. Otros creen que los apóstoles recibieron un sobrenatural don de hablar en idiomas foráneos que desconocían. Cualquiera sea la posición que adoptemos ¡se produjo un “milagro”!

El mismo vocablo básico para “llenado” aparece en Hechos 4:8 donde Pedro, “lleno del Espíritu Santo” (no se menciona el hablar en lenguas) predicó su breve sermón al sumo sacerdote y a los dirigentes judíos. La misma raíz del vocablo figura en conexión con Juan el Bautista en Lucas 1:15 donde la Escritura dice que “será lleno del Espíritu Santo, aun desde el vientre de su madre”. Sin embargo nada dice la Escritura de que Juan haya hablado alguna vez en lenguas. En la experiencia de la conversión de Pablo, Ananías se allegó a él diciéndole que Jesús lo había enviado “para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo” (Hechos 9:17). Pablo recuperó la vista, fue bautizado y “en seguida predicaba a Cristo en las sinagogas diciendo que éste era el Hijo de Dios” (Hechos 9:20). Nuevamente nada se dice de hablar en lenguas.

El capítulo 19 del libro de Hechos relata la historia de Pablo en Éfeso. Encontró allí algunos creyentes que nada sabían de la venida del Espíritu. Se nos dice que cuando les hubo “impuesto las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas y profetizaban” (Hechos 19:6). En este pasaje la Escritura no dice que fueran llenos del Espíritu. De cualquier manera, hablaron en lenguas y profetizaron, si bien no hubo lenguas de fuego ni viento recio como ocurrió en Pentecostés. Más aún, el relato de Hechos 19 no dice si los idiomas hablados eran idiomas que la gente presente entendía y tampoco menciona la presencia de intérpretes. Por lo menos podemos presuponer que eran idiomas conocidos en algún lugar del mundo. Cuando vamos a un país extranjero a predicar, hablamos en inglés. El inglés es un idioma desconocido para la mayoría de nuestros oyentes. Por ejemplo, en el noreste de la India hablamos a muchos miles en cada reunión; utilizamos diecisiete distintos intérpretes para traducir nuestro mensaje a diecisiete dialectos para que la gente pudiera entender nuestro “desconocido idioma”. A nuestro juicio, esto es análogo a lo que ocurrió en Pentecostés, con la excepción de que aquello fue un milagro divino. Puede haber sido que cada uno de los que hablaba lo hacía en un idioma que algunos oyentes entendían, o que el Espíritu Santo interpretaba a cada uno de los oyentes en su propio idioma lo que decía, y en este último caso el milagro sería el otorgamiento de su capacidad de entender.

Lenguas “Desconocidas” en 1 Corintios

En 1 Corintios el hablar en lenguas pareciera ser algo muy distinto de lo que se relata en Hechos de los Apóstoles, si bien en Hechos y en 1 Corintios se utiliza la misma palabra griega cuando se habla de “lenguas”.

En Pentecostés los discípulos hablaron en lenguas conocidas a la gente que visitaba Jerusalén. Los que hablaban, llenos de poder por el Espíritu Santo, no conocían estos idiomas pero sí los conocían sus oyentes. En cambio, en 1 Corintios los oyentes no escucharon un idioma que conocían de modo que se requirió la presencia de intérpretes. El problema consiste en saber si los idiomas que menciona la primera carta a los corintios eran idiomas conocidos. Algunos eruditos bíblicos sugieren que sí, en tanto que otros sostienen que era simplemente alguna forma de emisión extática distinta a todo idioma humano conocido. Personalmente nos inclinamos por esta última posición. Pero de cualquier manera que sea, poca diferencia hace en nuestra comprensión del pasaje, si bien algunos señalan que si el don de lenguas de 1 Corintios era un lenguaje conocido, ya no guardaría relación con mucho de lo que se ha rotulado como “lenguas” en el día de hoy. El hecho de que la “interpretación” es vista como un don espiritual nos hace pensar que el don de lenguas mencionado en 1 Corintios no era un idioma conocido que pudiera ser entendido por alguien que naturalmente hablara ese idioma.

El capítulo 13 de 1 Corintios tiene su propio enigma o misterio. Pablo menciona el idioma de ángeles y de hombres. No puede caber duda alguna de que el idioma de los ángeles nos es totalmente desconocido a los hombres, pero va implícito que alguien pudiera hablar en tal idioma. En Corintios Pablo habla de lenguas como de un don que proviene del Espíritu Santo, de modo que el Espíritu Santo puede otorgar a alguien la capacidad de hablar en un idioma angélico. Claro está que Pablo deja bien aclarado que no a todos les da este particular don. Es debido a estas razones que encontramos difícil vincular el llenado del Espíritu Santo a un segundo bautismo acompañado necesariamente de la señal de hablar en lenguas. No hallamos sólidos fundamentos escriturales para sostener la posición de que el hablar en lenguas, como señal, se le brinda a todos los que son bautizados con el Espíritu, en tanto que el hablar en lenguas, como un don, se le otorga solamente a algunos.

Por otra parte, pensamos que puede ser incorrecto el uso moderno que se le da al término “carismático”. En 1 Corintios, charismata es el vocablo griego que expresa los dones que Dios otorga a los creyentes. Nadie puede adquirir ese don por sí mismo. Como habremos de ver, los dones, según Pablo, provienen del soberano accionar del Espíritu Santo de Dios que reparte “a cada uno en particular como él quiere” (1 Corintios 12:11). Dice Pablo: “Porque por un solo Espíritu (pues eso es lo que dice el idioma griego) fuimos todos bautizados en un cuerpo” (1 Corintios 12:13). Pero, además de ello, el Espíritu distribuye dones a los diversos miembros del cuerpo. Así, pues, todo creyente obtiene algún don. 1Y por lo tanto, todo creyente es un carismático!

Más aún, Pablo no indica que un determinado don pertenece a todo creyente. Dice solamente que recibe “algún” don. Les dice a los corintios que deben “procurar” (1 Corintios 12:31) los dones mejores. La enciclopedia Espasa-Calpe define la palabra procurar como “hacer diligencias o esfuerzos para conseguir lo que se desea”. Y en 1 Corintios 13 afirma el Apóstol que todo don que no se acompaña de amor es despreciable y carente de valor.

De la lectura del libro “En los Postreros días”, considero las siguientes conclusiones extraídas: «La Iglesia del Nuevo Testamento había sido verdaderamente una Iglesia carismática, según lo confirmaba el libro de los Hechos de los Apóstoles. También era claro que la Iglesia primitiva retuvo sus dones originales y su poder pentecostal en el largo período de lucha y de persecución antes del triunfo del cristianismo en Occidente bajo Constantino. Sin embargo, después de lograr aceptación y poder, la Iglesia comenzó a experimentar cada vez menos el poder milagroso de la Iglesia primitiva, y se volvió más y más ritualista, adoptando expresiones sacramentales de la fe.

El movimiento de renovación montanista del período 185-212 d.C. representó un intento por restaurar los carismas a la iglesia. A pesar de algunos éxitos iniciales, en los cuales las lenguas y la profecía fueron restaurados entre los seguidores de Montano, el movimiento fue finalmente condenado por la Iglesia. La causa principal de este rechazo no fue la presencia de los carismas, sino los reclamos de Montano de que las expresiones proféticas eran de igual valor que las Escrituras.

Muchos tienen la impresión de que la Iglesia reaccionó contra el montanismo afirmando que los carismas más sensacionales, aun cuando los había experimentado la Iglesia apostólica, habían sido quitados después que estuvo completo el canon aceptado de las Escrituras. Esta opinión fue expresada por Agustín y respaldada por los eruditos de los siglos siguientes. Respecto de las lenguas como evidencia de la recepción del Espíritu Santo, Agustín dijo:

“En el comienzo de la Iglesia el Espíritu Santo cayó sobre los creyentes, y ellos hablaron en lenguas que no habían aprendido, según el Espíritu les facultó para hacerlo. Era una señal apropiada para la época: todas las lenguas del mundo eran una significación adecuada del Espíritu Santo, por cuanto el evangelio de Dios habría de ser difundido por medio de toda lengua en todas partes del mundo. La señal fue dada y luego dejó de ser. Nosotros ya no esperamos que aquellos sobre los cuales se imponen las manos reciban el Espíritu Santo con el’ acompañamiento del hablar en lenguas. Cuando nosotros retiramos nuestras manos de sobre estos “infantes”, los miembros recién nacidos de la Iglesia, ninguno de ustedes (pienso yo) miró para ver si hablarían en lenguas, o viendo que esto no ocurría, tuvo la perversidad de decir que no habían recibido el Espíritu Santo, pues si lo hubieran recibido, hubieran hablado en lenguas como ocurrió en el principio.”

Del mismo modo para todos los otros dones extraordinarios del Espíritu, la teoría de la “cesación” de Agustín fue de una gran influencia sobre las generaciones de teólogos subsiguientes: “Algunos preguntan: ¿Por qué no ocurren los milagros en la actualidad, tal como ocurrió en los tiempos antiguos? Yo podría responder que éstos eran necesarios entonces, antes de que el mundo llegara a creer, con el fin de ganar la creencia del mundo.”La reacción contra el montanismo, que condujo a la creencia de que los carismas habían concluido con la era apostólica ha seguido hasta los tiempos modernos. Aun cuando la Iglesia Católica Romana dejó la puerta abierta a los milagros en la vida de ciertos santos (de algunos de los cuales se dice que habían hablado en lenguas y que habían realizado algunos milagros de sanidad), la Iglesia manifestaba una tendencia cada vez mayor a enseñar que los milagros de la era apostólica concluyeron con la Iglesia primitiva. Con la institucionalización de la Iglesia, los carismas menos espectaculares de gobierno, administración y enseñanza pasaron al primer plano como los dones más aceptables a disposición de la jerarquía.

Fue Juan Crisóstomo en el siglo cuarto el que presentó la expresión clásica del punto de vista de que los carismas habían cesado, en sus hornillas sobre 1 Corintios 12. Confesando su ignorancia sobre el asunto, escribió:

“Todo este pasaje es muy oscuro: pero la oscuridad es producida por nuestra ignorancia de los hechos a los cuales se hace referencia y por la cesación de estos, siendo así que entonces solían ocurrir pero ahora ya no ocurren más. ¿Y por qué razón no ocurren ahora? Porque, miren ahora, también la causa de la oscuridad ha suscitado en nosotros otra interrogante, y es esta: ¿Por qué ocurrieron entonces y ahora ya no ocurren más?.. . Pues, ¿qué era lo que ocurría entonces? Todo el que era bautizado hablaba de inmediato en lenguas, y no solamente en lenguas, sino que muchos profetizaban, y algunos realizaban muchos milagros… pero lo que más abundaba entre ellos era el don de lenguas.”

La cesación de los carismas llegó a ser parte de la teología clásica de la Iglesia. Agustín y Crisóstomo fueron citados por incontables teólogos y comentaristas en los siglos que les siguieron. Dones como la glosolalia (el hablar en lenguas) llegaron a ser tan raros que la Iglesia olvidó la apropiada función que los tales cumplían en la comunidad cristiana. Con el paso de los años, el hablar en un idioma no aprendido por quien lo hablaba fue visto como evidencia de la posesión de un espíritu maligno más bien que del Espíritu Santo. En efecto, ya alrededor del año 1000 d.C. el Rituale romanum (Ritual romano) definía la glosolalia como la evidencia a simple vista dé posesión demoníaca. Pudiera haberse esperado que los reformadores, tales como Lutero y Calvino, hubieran restaurado los carismas a la Iglesia como la herencia común de todos los creyentes. Sin embargo, no sucedió así. Uno de los cargos presentados en contra de los reformadores por las autoridades católicas era que al protestantismo le faltaban milagros que confirmaran sus comienzos. Los teólogos católicos consideraban los carismas como la aprobación divina del comienzo de la Iglesia. Los católicos demandaban de Lutero y de Calvino señales y milagros que autenticaran que sus iglesias eran iglesias cristianas genuinas y ortodoxas. Lutero, Siguiendo la línea de pensamiento de Agustín y de Crisóstomo, respondió con el siguiente punto de vista respecto de las señales, milagros y dones del Espíritu Santo:

El Espíritu Santo es enviado en dos formas. En la Iglesia primitiva fue enviado en forma manifiesta y visible. De este modo descendió sobre Cristo en el Jordán en forma de paloma (Mateo 3:16), y sobre los apóstoles y otros creyentes en forma de fuego (Hechos 2:3). Este fue el primer envío del Espíritu Santo; era necesario en la Iglesia primitiva, la que debía establecerse con señales visibles por causa de los Inconversos, tal como Pablo testifica en 1 Corintios 14:22. “Las lenguas son por señal, no a los creyentes, sino a los incrédulos.” Pero más tarde, cuando la iglesia había sido reunida y confirmada por estas señales, no fue necesario que continuara este envío visible del Espíritu Santo.

A través de los siglos, el cristianismo, en sus ramas católica romana y protestante, adoptó el punto de vista de que los dones espectaculares y sobrenaturales del Espíritu Santo habían terminado con la Iglesia primitiva, y que, al haberse completado el canon de las Escrituras inspiradas, nunca volverían a ser necesarios. La tradición mística católica siguió dando lugar a que algunos santos poseídos de “santidad heroica” ejercitaran algunos de los dones, pero tal santidad estaba reservada, en la mente de muchos, para los miembros del clero y para los religiosos (obispos, sacerdotes, monjes y monjas), no para las masas de cristianos comunes. Este punto de vista fue la sabiduría convencional de la Iglesia hasta el siglo diecinueve. Entonces los desarrollos histórico y teológico provocaron el comienzo de un extraordinario cambio de opinión en varios lugares, en forma notable en Inglaterra y Estados Unidos. » (8)

«Crisóstomo, cuando él escribió contra el ambiente de la cultura pagana de su tiempo, comentó que sus ídolos, “aunque mudos en sí mismos, tenían con todo sus oráculos y profetas y augures, quienes aparentaban tener dones espirituales, como la pitonisa de Delfos; pero no se engañen — advirtió —, los dones de ellos se pueden distinguir fácilmente de los de nosotros» (9)

«Prácticamente, cada generación de la cristiandad ha testimoniado el desenvolvimiento de algún nuevo movimiento (bueno o malo) dentro de sus hileras. Los apóstoles tenían que guardar la verdad contra los judaizantes y del progreso del gnosticismo incipiente. La era pos-apostólica estaba llena de controversias y del desenvolvimiento de nuevos “ISMOS”: Docetismo, Cerintianismo, Eutiquianismo, Sabelianismo, Arrianismo, etc. San Agustín luchó contra el Pelagianismo. Aún en el período de la Edad Media vió la actividad de los Anabaptistas y la institución de las varias ordenes católicas romanas: (Agustinianos, Dominicanos, Franciscanos, Jesuitas etc.). En el siglo XVI eclodió la poderosa Reforma Protestante, con el desenvolvimiento subsecuente de los mayores grupos eclesiásticos (Luteranos, Anglicanos, Presbiterianos etc., y de los menores disidentes). Mas tarde, la cristiandad americana contribuyó con muchos grupos diferentes: Mormones, Campbelitas, Testimonias de Jehová, Adventistas del Séptimo Día, etc.).

El siglo XX también ha testimoniado su parte de nuevos desenvolvimientos. Un movimiento-clave ha sido el Pentecostalismo, con su énfasis sobre el Espíritu Santo y dones espirituales. Este movimiento viene dividiendo todas las iglesias, aún las tradicionales que resultan en la formación de nuevas denominaciones a cada día. Este movimiento llegó al Brasil en 1.911, en la ciudad de Belém do Pará, por dos pastores suecos: Daniel Berg y Gunnar Vingren, ambos de la Iglesia Bautista de Chicago, Estados Unidos, los cuales, días después, fueron expulsos por el pastor bautista de Belém, por no aceptar esta nueva doctrina.

Queremos destacar aqui que estos dos pastores trajeron para Brasil la doctrina del don de lenguas, pero Gunnar Vingren, que era teólogo bautista, tuvo que estudiar portugués, mientras Daniel trabajaba para el sustento de ambos.

Cuando ellos fueron expulsos de la iglesia Bautista, muchas personas de la iglesia los siguieron. Y este grupo disidente formó una asamblea, conocida hoy como Asambleas de Dios, nacida en 1.911 (en Chile conocida con el mismo nombre). Casi que simultáneamente a estos acontecimientos, llegaba a Sao Paulo un italiano proveniente también de Chicago, llamado Louis Francescone que, a ejemplo de los otros dos, también tubo que estudiar portugués, después de haber fundado una asamblea solamente de italianos. El era presbiteriano y como la iglesia Presbiteriana también no lo aceptó con sus dones carismáticos, el procedió de la misma forma que los suecos, y fundó otra asamblea, que vino a ser la Congregación Cristiana de Brasil, también en 1.9ll (en Chile: “Congregación Cristiana de Chile).

En 1.950, surge en Sao Paulo mas un fenómeno proveniente también de los Estados Unidos, Harold Williams, cuyo énfasis estaba en las curas divinas. En esa época llegó a reunir mas de 200.000 personas en el “Vale do Anhangabaú” en Sao Paulo (pleno centro de Sao Paulo). Entre los oyentes estaba un albañil pernambucano, de la Asambleas de Dios, cuyo nombre era nada mas nada menos que el señor Manoel de Melo. Con tamaño entusiasmo, resolvió crear su propia iglesia. Y así nació la iglesia “Brasil para Cristo.” (en Chile: “Chile para Cristo”).

En el día 18 de mayo de 1.975, surge en el escenario cristiano en todo el mundo el movimiento Carismático dentro de la iglesia Católica Apostólica Romana. El son de lenguas y el canto carismático llenó la sólida nave de la vieja iglesia-madre del Catolicismo Romano. De los 25.000 que bloquearon la Basílica, cerca de 10.000 eran participantes de la tercera Conferencia Internacional de Renovación Carismática.

En ese día, el Papa Pablo VI venció una barrera fortísima de los Cardenales, que mucho habían hablado contra los ideales de Juan XXIII, que era la participación de los católicos en el movimiento ECUMENICO. Y este sueño del Papa Juan XXIII fue concretizado en el día 21 de noviembre de 1.964, cuando el Papa Pablo VI firmó el decreto sobre el ecumenismo. Y en ese mismo día, hizo una declaración proclamando “Maria la Madre de la iglesia, la madre de todos los fieles y de todos los pastores”. El movimiento carismático está invalidando la ortodoxia católica, mudando vertiginosamente las costumbres tradicionales de la iglesia. » (10)

Lo que sucedió en Pentecostés, es lo que profetiza Jesús en el libro de Marcos: «En el Evangelio de Marcos, la única mención del fenómeno de glosolalia en los cuatro Evangelios se encuentra la gran comisión, conforme el registro de Marcos 16:17. Esto se hace significativo cuando se reconoce que el Espíritu Santo ejerció una parte proeminente en la era del Evangelio. Cristo aquí hizo una promesa, posibilitando la pregación del Evangelio en el lenguaje de aquellos que iban a oír las buenas nuevas de salvación. El objetivo “NUEVAS LENGUAS” no quiere decir lenguas inexistentes, como defienden algunos, sino que lenguas extranjeras que ellos hablarían sin haber aprendido. Es oportuno saber que hay en griego dos palabras para “NUEVO”, esto es “NÉOS” y “KAINOS”. Néos es “NUEVO” en el sentido de tiempo reciente y Kainós es “NUEVO” en la forma o cualidad. Cristo aqui usó Kainós porque se refería al “NUEVO” no usado.

Roberto Gromacki en su libro, Movimiento Moderno de Lenguas, hizo la siguiente declaración: “Si el hablar lenguas hubiese envuelto lenguas desconocidas nunca antes habladas, entonces Cristo tendría usado Néos (nuevo en referencia al tiempo). Pero, como El empleó Kainós, tiene que referirse a lenguas extranjeras, que eran “NUEVAS” para aquellos que las hablasen, porque ya existían antes.” Eran idiomas nuevos para aquellos que los hablarían. La denominación de nuevas indicaba el contraste con las lenguas por ellos habladas. » (11)

Observaciones respecto al Don de Lenguas

«En relación con el don de lenguas, según 1 Corintios 12:30 y el extenso análisis que sobre el tema hace el capítulo 14 de 1 Corintios, debemos anotar a continuación las siguientes reflexiones:

Primera, hay un concreto y preciso don de lenguas al parecer distinto al expresado en Pentecostés, porque en este caso no se requirió interpretación alguna. Además, en Pentecostés el fenómeno se acompañó de otras señales, tales como las lenguas de fuego y el viento recio. Nada de esto se menciona en relación con los dones del Espíritu en 1 Corintios.

Si bien hay francos desacuerdos entre los creyentes sobre la validez del don de lenguas en el día de hoy, personalmente no hallamos justificación bíblica alguna para sostener que el don de lenguas tenía validez únicamente para los días neotestamentarios. Pero al mismo tiempo se transforma fácilmente en un factor divisivo y de malos entendidos. Testimonio de ello es el hecho de que Pablo consideró necesario extenderse en los capítulos 12, 13 y 14 de 1 Corintios. (Al par que hacía hincapié en que era el menor de los dones, Pablo le dedicó más espacio que a ninguno de los otros). Por lo tanto, cuando ocurre hoy en día, debe practicarse cuidadosamente con las salvaguardias bíblicas anotadas por Pablo.

Asimismo, al par que el don de lenguas puede manifestarse hoy en día como un valioso don espiritual, ello no quiere decir que toda manifestación de lenguas ocurre según la voluntad de Dios y deba ser aprobada por nosotros a ojos cerrados.

Segunda, debe subrayarse con trazos bien definidos, como aparece claramente indicado en 1 Corintios 12—14, que el don de lenguas es un don del Espíritu Santo y no un fruto del Espíritu. Como habremos de ver más adelante, el fruto del Espíritu anotado en Gálatas 5:22, 23 debiera señalar o rotular a todo cristiano que anda en el Espíritu. Por otra parte, los dones son distribuidos entre los creyentes según la soberana voluntad y disposición de Dios. Por lo tanto, es un don que pueden poseerlo algunos y otros no. No hallamos razón ni argumento bíblico alguno que nos permita sostener que el don de lenguas es un don que Dios desea otorgar a todos los creyentes. Algunos pueden recibir ese don y Otros no. Sería incorrecto que los creyentes que no han recibido el don de lenguas se sientan algo así como cristianos de “segunda categoría” o que anhelen ardientemente este don si Dios no consideró conveniente dárselo. Igualmente incorrecto es que quienes poseen este don procuren inducir a los demás a que lo obtengan o enseñar que todos los creyentes, sin excepción, deben experimentarlo.

Tercera, el don de lenguas mencionado en 1 Corintios 12—14 es sin duda uno de los dones del Espíritu menos importante; en realidad, pareciera ser el de menor importancia. Y ello se debe a que a menudo no brinda beneficio espiritual a otros creyentes. Los otros dones claramente se ejercitan para edificar y fortalecer el cuerpo de Cristo. Y si bien el don de lenguas pudiera brindar ese beneficio en un culto público de adoración (siempre y cuando haya un intérprete presente), los otros dones están más directamente involucrados en el mutuo fortalecimiento de los creyentes.

Por ello es que el don de lenguas no debe ser considerado como la más elevada expresión de madurez cristiana. En realidad de verdad, millones de cristianos espiritualmente maduros jamás hablaron en lenguas, y muchos que hablan en lenguas no son espiritualmente maduros.

Cuarta, el don de lenguas no es necesariamente un signo del bautismo del creyente por el Espíritu Santo y su incorporación al cuerpo de Cristo. Ello es especialmente cierto respecto de 1 Corintios, porque las personas que allí se mencionan ya habían sido incorporadas al cuerpo de Cristo de una vez por todas. En ninguna parte de la Biblia leemos que el don de lenguas sea una necesaria evidencia de haber sido bautizados por el Espíritu Santo e incorporados, por ese bautismo, al cuerpo de Cristo, la iglesia. Aun en Hechos, donde se menciona el hablar en lenguas, no hay ninguna indicación de que fuera necesaria evidencia de haber sido bautizado por el Espíritu Santo.

De la misma manera, el don de lenguas no debe ser equiparado necesariamente al llenado con el Espíritu. Podemos estar llenos del Espíritu Santo y jamás hablar en lenguas. El llenado del Espíritu puede manifestarse de muy diversas maneras y experiencias en nuestras vidas, de las cuales el hablar ocasionalmente en lenguas puede ser una de las evidencias. Algunos de los cristianos más llenos del Espíritu que hemos conocido a lo largo de nuestra vida nunca experimentaron el don de lenguas y no por ello estaban menos llenos del Espíritu.

Quinta, tanto la Biblia como la experiencia nos advierten que el don de lenguas puede ser fácil objeto de abuso y hasta puede llegar a ser peligroso. Así, por ejemplo, el don de lenguas ha llevado a quienes lo poseen a un estado de orgullo espiritual. Algunos experimentan el don de lenguas y de inmediato se figuran ser mejores o más espirituales que otros creyentes que no han recibido este don. Tal actitud es diametralmente opuesta a la adecuada actitud de un creyente lleno del Espíritu.

Creemos conveniente señalar otros peligros. Por ejemplo (como ya lo hemos indicado), el hablar en lenguas puede dividir fácilmente a los cristianos. Esto ocurre a menudo debido al orgullo o en razón de que las personas poseedoras del don de lenguas procuran imponérselo a los demás. Por otra parte, se da el caso de personas que se sienten orgullosas porque no hablan en lenguas y eso es igualmente malo!

En todo este asunto de hablar en lenguas el mayor peligro estriba en el desequilibrio. A veces la persona que ha experimentado este don se ve totalmente absorbida o preocupada con el hablar en lenguas. Se olvidan los otros dones del Espíritu (a excepción, tal vez, de los dones singulares o prodigiosos que también son espectaculares e impresionantes), y demuestran poco interés en vivir santamente imbuidos del fruto del Espíritu. Algunos que insisten en reducirlo todo al don de lenguas e instan a los demás a que lo busquen, demuestran poquísimo interés en la evangelización, énfasis en el cual insiste el Espíritu Santo. Pensamos en este momento, como ejemplo, en un pequeño grupo de creyentes que hablan en lenguas que rara vez ganan almas para Cristo. Esperan que otros ganen las almas y luego se acercan al nuevo convertido procurando persuadirlo de que debe hablar en lenguas para crecer en el Señor.

Y otro peligro es que algunos pueden ver en la experiencia de hablar en lenguas una manera rápida y fácil, además de eficaz, para alcanzar poder y madurez espirituales. Uno de los miembros de nuestro equipo cursaba estudios en el seminario juntamente con un joven que asistía a diversas reuniones en la permanente esperanza de obtener el don de lenguas. Cuando le preguntaron por qué apetecía este don, respondió que era porque sentía una aguda carencia de poder y de comunión con Dios, y pensaba que el don de lenguas le daría potencia espiritual y una clara sensación de proximidad a Dios. Preguntado si oraba con frecuencia, si leía la Biblia con regularidad y si pasaba mucho tiempo en compañía de otros creyentes, admitió que no hacía ninguna de esas tres cosas. Dios le había dado los medios idóneos para alcanzar el crecimiento espiritual —la oración, la Biblia y la comunión— pero no estaba dispuesto a echar mano de esos medios o recursos. Para él el don de lenguas era la manera rápida, fácil y eficaz para obtener la madurez espiritual. No fue accidental, seguramente, que poco después se retiró del seminario y renunció a sus planes de ser ministro.

El último peligro que podríamos mencionar es el de la posibilidad de que el don pueda ser, en algunos casos, una imitación fraudulenta. Esto puede reconocer como causa un deliberado engaño, o de lo contrario porque el “don” no se origina en Dios sino en nuestra conformación sicológica. También puede ser el resultado de una actividad demoníaca.

Conviene mencionar el hecho de que el antiquísimo oráculo de Delfos hablaba en lo que podría denominarse “lenguas” como lo hacían los sacerdotes y las sacerdotisas en el gran templo que dominaba la ciudad de Corinto. El doctor Akbar Abdul-Haqq nos decía que el hablar en lenguas no es un fenómeno raro en la India en el día de hoy entre las religiones no cristianas.
Más aún, hay casos perfectamente bien comprobados de personas poseídas por demonios que cuentan con la capacidad de hablar en ciertos idiomas corrientes totalmente desconocidos por ellas cuando están en su sano juicio. La Biblia registra el hecho de que los magos de la corte del Faraón pudieron reproducir hasta cierto punto los milagros de Dios.

No en balde dijo Juan: “No creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios” (1 Juan 4:1). Ya hablamos de esto cuando analizamos el don de discernimiento en el capítulo doce.

Aun los cristianos pueden incurrir en una imitación fraudulenta del don de lenguas. Una niña que asistía a unas reuniones carismáticas quería desesperadamente recibir el don de lenguas como lo habían recibido tantas de sus amigas. Habiendo transcurrido su niñez en otro país, oró en el idioma propio del mismo, pretendiendo que se operaba un don espiritual. Los demás creyeron que había recibido el don de lenguas. Como resultado de ello, ¡fue aceptada y pudo ingresar en este pequeño círculo donde al hablar en lenguas se le asignaba tan primordial importancia!

Ninguna experiencia —no importa cuán significativa sea para nosotros o en qué grado pueda impresionamos— debe tomar en nuestras vidas el lugar de la Palabra de Dios. Nuestras experiencias tienen que ser juzgadas, en todos los casos, a la luz de la Biblia; no debemos juzgar a la Biblia según nuestras experiencias. Dios el Espíritu Santo nos ha dado la Biblia, y ningún don que provenga verdaderamente del Espíritu Santo entrará en contradicción con lo que dice la Biblia.

Sexta, ¿qué decir del uso privado y devocional del don de lenguas como medio de alabar a Dios y experimentar su comunión? Varios de nuestros mejores amigos nos han dicho que luego de orar durante un largo período, súbitamente se dieron cuenta de que hablaban en un idioma desconocido. La mayoría de dichos amigos no dijeron nada a nadie y no tratan de convencer a los demás a que participen de la misma experiencia. No sostienen que todos los cristianos deben hablar en lenguas como signo y señal de madurez o crecimiento espiritual.

En realidad, es muy poco lo que la Biblia dice al respecto. El uso privado del don de lenguas va implícito en el comentario de Pablo cuando dijo: “Hablo en lenguas más que todos vosotros; pero en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento, para enseñar también a otros, que diez mil palabras en lengua desconocida” (1 Corintios 14:18, 19). Algunos han sugerido que el mandato de Pablo de orar “en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu” (Efesios 6:18) entraña hablar en lenguas, pero el énfasis en requerimientos específicos de oración (en lo cual la mente está en plena actividad al concentrarse en los temas objetos de la oración) en este pasaje indican que no es eso lo que deseaba significar Pablo.

En conclusión, nos impresiona la notoria diferencia de opiniones que reina entre los autodenominados carismáticos respecto al hablar en lenguas. Muchos sienten que es absolutamente erróneo sostener que el hablar en lenguas sea el resultado obligado de ser bautizado o llenado con el Espíritu Santo. Un crecido grupo de evangélicos ni siquiera consideran al don de lenguas como don relevante del Espíritu en el día de hoy, de la misma manera que tampoco lo es en la actualidad el don del apostolado.

Sabemos de una agrupación muy utilizada por Dios que no invitaría a sabiendas a su plataforma o púlpito a nadie, por más dotado y aceptado que fuera en los círculos evangélicos, que profesara hablar en lenguas. Algunos podrán discrepar con esta política, pero los dirigentes y responsables de este ministerio son sinceros en sus convicciones y debieran ser respetados en sus puntos de vista.

Por otro lado, muchos evangélicos que no profesan hablar en lenguas adoptan ahora una postura totalmente neutral. Han visto de qué manera el movimiento carismático ha penetrado profundamente en todas las denominaciones con gran bendición y renovación. Y por ello están preparados para reconocer que todos los dones sobrenaturales de 1 Corintios 12 tienen vigencia en el día de hoy y por lo tanto deben ser aceptados como dones del Espíritu.

Haciendo justicia a nuestros amigos carismáticos debemos añadir que si bien es cierto que discrepamos en cuanto a que “el bautismo con el Espíritu” se acompaña con el hablar en lenguas, no obstante ello, conocemos y enseñamos la necesidad de los creyentes de ser llenos con el Espíritu. Dejando de lado el factor del don de lenguas como signo necesario, es posible que estemos hablando de una fase de la misma experiencia. A juicio nuestro, la Biblia sostiene que cualquier cristiano puede disfrutar del llenado del Espíritu Santo y conocer su poder sin experimentar ninguna señal especial tal como el hablar en lenguas. En ocasión de su particular llenado, el don de lenguas puede ser una señal que Dios otorga a algunos, pero no hallamos en las Sagradas Escrituras que sea una señal para todos los creyentes. Además, y esto reviste una máxima importancia, debemos sostener nuestras opiniones sin rencor y sin romper nuestros lazos de comunión y compañerismo en Jesucristo. Adoramos al mismo Señor y por esto estamos agradecidos.

En 1 Corintios 14 Pablo afirma, sin dejar lugar a dudas, que el profetizar es más importante que hablar en lenguas. Pero al mismo tiempo ordena “no impidáis el hablar en lenguas” (1 Corintios 14:29). Al parecer Pablo hablaba muchas lenguas distintas, pero no hizo mayor hincapié en ello. Debemos evitar poner al Espíritu Santo en la posición de tener que obrar a nuestra manera. El Espíritu Santo es soberano y otorga sus dones como él quiere! Peter Wagner dice: “Se debe recordar que el cuerpo de Cristo es universal, con muchas manifestaciones locales. Los dones espirituales se brindan al cuerpo universal, y por ello algunos de esos dones pueden o no hallarse en alguna localización particular del cuerpo. Esto explica por qué, por ejemplo, una iglesia local o una denominación entera, puede no haber recibido el don de lenguas, en tanto sí lo recibe otra parte del cuerpo.”

A modo de resumen:

Primero, hay un verdadero y auténtico don de lenguas, en contraposición a una imitación fraudulenta de ese don. Muchos de los que recibieron ese don fueron espiritualmente transformados, algunos en forma temporaria y otros en forma permanente!
Segundo, Dios usa el don de lenguas en determinados momentos, en determinados lugares, especialmente en el campo misionero cristiano, para ampliar de esa manera el reino de Dios y para edificar a los creyentes.

Tercero, mucha gente está convencida de que vivimos en estos momentos lo que las Sagradas Escrituras denominan “el fin de los días” (Oseas 3:5). Tanto Joel como Oseas profetizaron que en aquellos días reaparecerán grandes manifestaciones del Espíritu y muchos de los dones singulares. Es probable que estemos viviendo ese período de la historia. Por cierto que no podemos cerrar los ojos al hecho de que los dones singulares que reivindican la autenticidad del evangelio reaparecen en esta hora.

Muchos años atrás, durante una clase en el Instituto Bíblico de Florida, un maestro dijo algo sobre el tema del don de lenguas que se nos ha grabado en forma indeleble. Aconsejó a sus alumnos a “no buscarlo pero tampoco impedirlo”.

En realidad de verdad, el hablar en lenguas es un don del Espíritu. En la actualidad hay presbiterianos, bautistas, anglicanos, luteranos y metodistas, así como también pentecostales, que hablan o han hablado en lenguas, y los hay que no lo han hecho y no suponen que lo harán en el futuro.

Pero si el hablar en lenguas es un don del Espíritu Santo, no puede ser un factor divisivo, es decir, no debe provocar divisiones. Cuando quienes hablan en lenguas abusan del don y se torna realmente en un factor que provoca divisiones y disensiones, es clara indicación de que hay una carencia de amor. Y quienes lo prohíben le hacen un deservicio a la iglesia porque contradicen las enseñanzas del apóstol Pablo. Los creyentes que hablan en lenguas, y los que no lo hacen, deben amarse y trabajar para la mayor gloria de Dios en la evangelización del mundo, recordando una cosa: los que hablan en lenguas y los que no lo hacen, tendrán que vivir juntos en la Nueva Jerusalén.

¿Es este un don que Dios ha creído útil y conveniente otorgarnos? No permitamos que sea un motivo de orgullo o de preocupación. Debemos cimentarnos en la totalidad de la Palabra de Dios. Y sobre todas las cosas, aprendamos lo que significa amar a los demás, incluso a los creyentes que pueden no coincidir totalmente con nuestros énfasis.

¿Es este un don con el que no contamos? No dejemos que ello nos preocupe, y hagamos cuanto nos sea posible para no permitir que sea un motivo o causa de división entre nosotros y otros creyentes. Hay quienes no ponen su énfasis ni hacen hincapié en las mismas cosas que nosotros, pero así y todo son nuestros hermanos y nuestras hermanas en Cristo. Y sobre todas las cosas, se nos ordena: “Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne” (Gálatas 5:16).

Los dones singulares —sanidades, milagros y lenguas— probablemente atrajeron tanto la atención de la gente en el primer siglo como lo hacen en el día de hoy. También entonces, como ahora, provocaron confusión y se abusó de los mismos. No obstante ello, Dios el Espíritu Santo se los concedió a algunos miembros de la iglesia para ser utilizados para su gloria y honra. Jamás deben ser explotados por motivos egoístas, ni tornarse jamás en motivo o causa de división o de orgullo. No hemos de preocupamos ni obsesionarnos con ellos, y sobre todas las cosas toda vez que se conceden dones de esta naturaleza, deben ser utilizados en estricto acuerdo con los principios fijados por Dios en la Biblia. Y esto último también debiera contribuir a la unidad del Espíritu. Y si Dios decide entregar estos dones a ciertas personas en el día de hoy, debemos orar pidiendo que sean usados, en todos los casos “para provecho común” (1 Corintios 12:7, Biblia de Jerusalén) y la ampliación del reino de Dios. » (12)

El Peligro de las Lenguas Modernas

«Pero la persona que juega con el hablar en lenguas juega un juego diabólico que va a causarle mucho daño. La práctica de lenguas es exactamente igual a lo que los hinduistas y aficionados del yoga (13) llaman kundalini (14). Ellos tienen el concepto de este fenómeno de dejar salir la serpiente de adentro de uno mismo, y por esto lo llama el poder de la serpiente. Viene “naturalmente” con el uso de drogas psicodélicas, yoga, experiencias de casi morir, y con el hablar en lenguas que hacen en unas iglesias. La experiencia físicamente es exactamente lo mismo entre lenguas y kundalini. Cuando sale el poder de la serpiente, frecuentemente la persona hace sonidos involuntarios y sus cuerpos se mueven en raros movimientos sin su propio control (15). El kundalini es el hablar en lenguas, caer como muerto al piso, revolcarse en el piso sin control (igual en la Santería), hacer sonidos de animales, de reír sin control(16) , oler fragancias raras, de tener sensación de intensa luz o fuego o electricidad, de tener revelaciones de personajes celestiales hablándoles, y el canto rítmico y repetitivo.

Kundalini Yoga

Kundalini era descrito en los Upanishads, las escrituras sagradas del hinduismo en el quinto siglo antes de Cristo. La tradición oral va mucho más atrás en la historia que esto.

Por ejemplo, en la India, el gurú de Kundalini Yoga, Sri Ramakrishna (1836-1886) describió su supuesta conciencia del hombre-dios. Cada día entró en samahdi (un trance) cuando se cayó al suelo involuntariamente en un estado de euforia y gozo (ananda) donde vio visiones bonitas que también a veces fue el sentido de irse afuera de su cuerpo a viajar. Esto fue acompañado con tiempos de reírse sin control. Pudo causar lo mismo en otros con un solo toque ligero a la cabeza (17). o pecho de otros (18). Otro maestro de Kundalini Yoga era Bhagwan Shree Rajneesh (1931-1990) quien trajo su secta a los Estados Unidos. En su interpretación de todo esto, hicieron meditación, canto rítmico, naturismo (anda en desnudez), el grito primordial, y formas extremas de ejercicio, y sexo libre. Con nada más su presencia, sus discípulos empezaron a reírse y llorar sin control, de caerse al suelo, de sentir como electricidad, y todo esto fue precipitado fácilmente por un toque en la cabeza por el dedo por el gran maestro Rajneesh. Usan el término, “borrachos con nuevo vino,” aun que no tomaron necesariamente alcohol. Es una euforia como lo que da el alcohol, pero es espiritual. Notamos también que las experiencias de los que practican vudú igualmente hablan en lenguas en sus sesiones.

Carl Jung (1875-1961) padre de la psicología moderna promovió el Kundalini Yoga en seminarios como el eslabón entre psicología y los pensamientos orientales para encontrar paz interna (espiritual). Kundalini Yoga es un sistema de meditaciones (19) donde se controla la respiración para poner la persona en un estado alterado de conciencia (trance (20)) donde estas cosas “espirituales” (lenguas, caerse, visiones, etc.) pueden suceder. Muchas religiones mundialmente han usado esta misma cosa para comunicarse con los dioses o los espíritus o los humanos muertos.

Aun entre ellos hay avisos (21) de que peligroso puede ser. Médicamente los doctores han notado que una vez que empieza con esto, puede perderse de repente (entra en trance de nuevo) sin aviso o buscarlo, que hay disfunción sexual, problemas físicos y psicológicos (como ansiedad, pesadillas, depresión, alucinaciones, un revuelto psicológico, salirse de la realidad, etcétera), cansancio y estrés, falta de poder de concentración, y aun problemas de posesión por demonios.

Actividad de demonios en la Iglesia

La Biblia enseña que el bautismo del Espíritu Santo ocurre al momento de ser salvo (tener fe salvadora o de aceptar a Jesús como su Salvador personal), y tiene la única marca de dejar de pecar (llevar el carácter del Espíritu de Santidad). Pero hay grupos (Pentecostales y carismáticos) quienes promueven el Bautismo del Espíritu Santo como algo igual de Kundalini o hablar en lenguas (por reinterpretar las palabras a significar cosas que no se presentan en la Biblia). Vamos a ser claros, el caerse al suelo, el perder control de sí mismo son marcas de posesión o influencia de demonios en la Biblia (Mat. 17:15), y nunca se ve asociado con la obra de Dios.

“Según el ritmo romano, otras señales de posesión (de demonios) incluye ‘la habilidad de hablar con familiaridad en un idioma extraña o de entenderlo cuando es hablado por otro, la facultad de divulgar eventos futuros o escondidos, y la manifestación de poderes que estará más allá del poder normal del sujeto.”

“El mismo Satanás se disfraza como ángel de luz.” (II Cor. 11:14)

En 1 Corintios 14, Pablo explica que el hablar en lenguas (cuando es de Dios), siempre tiene unas marcas. Una de estas marcas es que “los espíritus de los profetas están sujetos a los profetas” (14:32). Lenguas modernas es de dejar “el espíritu” tomar control del cuerpo de uno mismo, para que pierdas control (y el hablar en lenguas estáticas, o sonidos no entendibles, es la marca de este fenómeno no bíblico). Pero si el Espíritu de Dios entra en el cuerpo de la persona

(1) no quita el control de él mismo, sino propone qué es la voluntad de Dios para que esta persona con su propia voluntad decida de hacerla, y

(2) Dios no causa a la persona de hacer cosas en contra de Su voluntad, o sea, de pecar.

La lista de reglas en I Cor. 14 es la voluntad de Dios, y sin que alguien lo dijera, los que tengan el Espíritu de Dios deben obedecer esta voluntad de Dios.

Si el Espíritu de Dios entra en estas personas que hablan en lenguas hoy en día, les controla fuera de su control y voluntad propia, y lo que hacen bajo este estado es pecado, ¿Quién está causando el pecado? ¿Dios? ¿La persona que no tiene control (ni responsabilidad) de sus acciones? ¿O un espíritu disfrazándose como el Espíritu Santo, pero es realmente un espíritu maligno?» (23)

El verdadero hablar en lenguas

David Cox comenta desde su punto de vista un resumen de lo que es la práctica de hablar en “lenguas”. Aunque no cita a las manifestaciones del espíritu para provecho de I Corintios. Creo que la opinión de D. Cox es para tenerla en cuenta, entendiendo que debemos ser prudentes ante toda manifestación del Espíritu Santo, entendiéndose que todo debe hacerse en orden y decentemente,como enseña el Apóstol Pablo.

«Primero notamos que en Hch. 2, las lenguas eran el hablar en un idioma humano donde las personas presentes hablaban este idioma. Segundo notamos que en la Biblia, el propósito de lenguas era de predicar “las maravillas de Dios (Hch. 2:11), o sea, siempre es una predicación o enseñanza donde los demás juzgan o entienden lo que es enseñado o predicado, y ellos siguen Hch. 17:11 (Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así.”) de comparar todo con la Palabra de Dios para verificar su base doctrinal o rechazarlo. La edificación que habla Pablo en I Cor. 14 es de oír la Palabra de Dios y entenderla (como en Neh. 8:8) para obedecerla.

Si estas cosas son muy claras, entonces ¿Por qué los cristianos rechazan la clara enseñanza de la Biblia sobre qué es lenguas para buscar otra cosa? La repuesta queda en el corazón rebelde del ser humano. Busca rebeldía en contra de Dios. Pero aun que unos cristianos piensan que su hablar en lenguas no cabe exactamente con lo que la Biblia presenta, no entienden que es de demonios totalmente. Vamos a decir que es una actividad de brujería y religiones satánicas donde de veras pierden control de sí mismo, y un demonio le controla a uno.

Cualquier persona puede hacerlo, porque los demonios buscan siempre estar dentro de un cuerpo (Mar.5:9), o de influir a los seres humanos.» (24)

Notas:

1 “En los Postreros días”, Págs. 30-33, Vinson Synan, Edit. Vida

2El Bautismo en el Espíritu Santo Una investigación Bíblica”, Págs. 106, Howard M. Ervin, Edit. Vida

3 Portal de la fe cristiana adventista, http://www.galeon.com/adventista/estudios/profecia/13.htm

4 Portal de la fe cristiana adventista, http://www.galeon.com/adventista/estudios/profecia/13.htm

5 Nelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998.

6 Ibíd.

7 El Bautismo en el Espíritu Santo Una investigación Bíblica”, Págs. 50-52, Howard M. Ervin, Edit. Vida

8 Portal de la fe cristiana adventista,http://www.galeon.com/adventista/estudios/profecia/13.htm

10 Portal de la fe cristiana adventista, http://www.galeon.com/adventista/estudios/profecia/13.htm

11Portal de la fe cristiana adventista, http://www.galeon.com/adventista/estudios/profecia/13.htm

12 El Espíritu Santo, Págs. 188-199, Billy Graham., Casa Bautista de Publicaciones, Cuarta edición, 1989

13 Yoga – “Yoga” significa “poner bajo yugo”.

14 Kundalini – viene de la idea de quemarse o de enredarse en un espiral. Creen que toda la energía “cósmica” viene de la base de la columna (del ser humano). Kundalini es de “destapar” esta energía cósmica, y se desarrolla como cuando una serpiente que se desenreda. En el ocultismo, kundalini tiene mucha práctica solamente por los últimos 1.000 años, pero en religiones de asía, tiene historia de 4.000 años.

15 Cristiana y Stanislov Grof, “The Stormy Search for the Self”, pág. 78-79, un libro promoviendo Kundalini.

16. Risa de una Bruja: “Me reí por horas y horas. Todo mi sufrimiento privado personal… fue disuelto en la risa… me sentí transformado… siempre he visto que pasó como un genero de experiencia espiritual… la gente no piensa en la risa como una experiencia espiritual. Ahora entiendo que la risa puede ser un medio de transformación. La risa de Gavreil, como la de Afrodita, me capacitó para poner distancia entre yo y el dolor. ” Carol Christ, La Risa de un Afrodita: Reflecciones sobre una jornada a la diosa, Harper & Row, 1987, Pág. 5-6. http://www.crmspokane.org/toronto.htm

17. Notamos que la Biblia presenta que es cierta la transferencia de espíritus por la imposición de manos. Es de estar muy prevenido, de tener muchísima precaución en imponer las manos sobre otros, y especialmente de no dejar a nadie imponer sus manos sobre uno mismo sin ser extremadamente seguro de su estado de un hombre de Dios, y aun allí, refrenar o no dejar personas de imponer sus manos sobre uno mismo.

18.http://www.bible.ca/tongues-kundalini-shakers-charismastics.htm#document

19. En religiones orientales, meditación es el NO PENSAR, de bloquear o librar la mente de todo pensamiento, y en la Biblia la palabra meditar es de contemplar profundamente, opuesto.

20. En el Vudú, las personas entran en trance con música repetitiva. El trance solamente pone la persona en comunicación con seres espirituales. Durante el trance la persona no tiene control de sí mismo, y el caerse es común. Unos gatean en el piso y hacen sonidos como animales o sin sentido. Los sacerdotes del Vudú observan a las personas y tratan de agarrarles antes que se caen al piso.

21 http://heartseva.com/

22. Joseph Ecanem, PhD., “posesión por demonios”, Pág. 23, http://www.catholicapologetics.net/speaking_in_tongues.htm

23 David Cox, Kundalini y Lenguas El Poder de la Serpiente, www.davidcox.com.mx/folletos,

http://www.davidcox.com.mx/folletos/cox-kundalini.htm

24 Ibíd

En mi nombre hablarán nuevas lenguas (III)»

 

 

 

En mi nombre hablarán nuevas lenguas (III)

En mi nombre hablarán nuevas lenguas (III)

Hola:

Dios te bendiga. Gracias por interesarte en este estudio. Deseo sinceramente que lo halles de utilidad y de bendición para tu vida espiritual y que puedas hallar las respuestas que estás buscando.

Esta es la tercera nota de una serie de 4 artículos sobre En mi nombre hablarán nuevas lenguas

Gracias nuevamente por interesarte.

Paulo Arieu

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Las palabras están ahí, para explicar el significado de las cosas, de manera que el que las escucha, entienda dicho significado.” — Aldous Huxley (novelista inglés)

Base científica del don de lenguas

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Enrique Coperías pregunta « ¿Tiene alguna base neurológica el don de lenguas? Hoy, la ciencia siquiátrica dispone de herramientas para explorar ese universo de kilo y medio que es nuestro cerebro. Un equipo de investigadores de la University of Pennsylvania School of Medicine se ha servido de la Tomografía Computarizada por Emisión de Fotón Único (Spect) para analizar la actividad cerebral de cinco miembros de una congregación pentescostal capaces de experimentar la glosolalia.

El Spect permite a los científicos detectar con precisión las áreas cerebrales involucradas en una determinada actividad mental de forma incruenta. Al voluntario sólo se le inyecta en vena un fármaco radioactivo, que viaja hasta los sesos y permite detectar las neuronas más activas.

En palabras de los autores del ensayo, los doctores Steve Paulson y Andrew Newberg, la prueba fue un éxito. Su investigación comenzó con la selección de los glosólalos, cinco mujeres de una congregación religiosa conocidas por su capacidad o don para entrar en trance, “conectarse directamente con Dios” y hablar en idiomas “extraños”.

“El don de lenguas es un forma de vocalización muy inusual. Parece como si la persona hablara una lengua, pero incompresible. Cuando el glosólalo se somete a un análisis lingüístico se comprueba que el supuesto idioma no se corresponde de forma clara con ninguna estructura lingüística. Lo que sale por sus bocas no se parece nada a una lengua”, dice el doctor Newberg, “El fenómeno -añade este investigador – resulta muy interesante porque no vemos actividad en las áreas del cerebro implicadas en el lenguaje. Para una persona que crea firmemente en la glosolalia, la fuente de la vocalización está muy clara”. Dualismo descartiano frente al monismo de la Era del Cerebro: ¿los sucesos mentales (psicológicos, espirituales) y los sucesos cerebrales (psicoquímicos) son la misma cosa?

Paulson y Newberg eligieron a cinco mujeres de raza negra y las invitaron a que cantaran gospel y hablaran en las lenguas enigmáticas. Durante cada actividad, las mujeres recibieron una dosis intravenosa de un marcador radioactivo, un chivato que delata las zonas cerebrales con mayor flujo sanguíneo y, por tanto, con mayor actividad neuronal. Los científicos cuentan en el último número de la revista Psychiatry Research: Neuroimaging que la actividad de los lóbulos frontales de las cinco voluntarias sufrió un considerable bajón durante la glosolalia, en comparación con los momentos en que cantaban gospel. Estos lóbulos están estrechamente relacionados con el sentimiento de autocontrol.

Newberg confiesa que el hallazgo es fascinante, pues explica por qué “los sujetos creen realmente que el espíritu de Dios se mueve en sus cuerpos y controla lo que hablan”. De hecho, las mujeres no controlan los centros del lenguaje mientras experimentan el don de lenguas. Por otro lado, el Spect reveló un incremento en la región parietal del cerebro, que integra la información sensorial de diferentes partes del cuerpo, nos orienta en el espacio y marca la clara distinción entre lo propio y el mundo exterior. Este aumento de la actividad parietal fortalece la sensación de “contacto” en todo el cuerpo, y explicaría la sensación de estar impregnado por el espíritu, según el psicólogo Michael Persinger, de la Laurentian University.Pentecostés

 

A raíz de este descubrimiento, algunos expertos se han preguntado, una vez más, si Dios está en la sinapsis, el miniespacio que separa una neurona de otra y el lugar donde ocurre el trasiego de neurotransmisores, los mensajeros de los impulsos eléctricos, la lingua franca de nuestro casquete pensante.»(1)

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Notas:

1 Enrique Coperías, El don de lenguas

«En mi nombre hablarán nuevas lenguas (IV)

En mi nombre hablarán nuevas lenguas (II)»

En mi nombre hablarán nuevas lenguas (II)

En mi nombre hablarán nuevas lenguas (II)

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Alegoria del Espiritu Santo en la Basilica de San Pedro, Roma

Alegoría del Espíritu Santo en la Basílica de San Pedro, Roma

¿Cual es la situación actual del mundo cristiano en su opinión con respecto a los dones milagrosos?

A. En la actualidad muchas personas del mundo religioso demandan y afirman tener dones espirituales o milagrosos.

B. Hoy día hay varias ideas y teorías sobre la duración de estos dones.

1. Algunos opinan que los dones durarían hasta el fin del mundo.

2. Otros afirman que solamente algunos de los dones milagrosos durarían hasta el fin del mundo.

3. Hay quienes dicen que algunos dones y poderes no se ven hoy día porque nadie tiene la fe requerida para poseerlos.

Desde el cuarto siglo d.C., algunos teólogos y clérigos han enseñado que “CARISMA O CARISMATA” (dotaciones sobrenaturales del Espíritu Santo, dones divinos, recibir poder inspirado divinamente, la ejecución de milagros) que es referida en 1 Corintios 12:1 como “dones espirituales”, era solamente para la “Era Apostólica”.

Entre los teólogos e historiadores, encontramos una variedad de perspectivas acerca de esta teoría.

« A. Teorías de la cesación de los dones

1. Las Señales y maravillas cesaron al finalizar “La Era Apostólica”.

Algunos proponentes de esta teoría dicen que la: “Era Apostólica” terminó alrededor del año 100 d.C. (después de Cristo) con la muerte del Apóstol Juan, el último sobreviviente de “…los doce apóstoles del Cordero” (Ap 21:14).

Un teólogo “Reformado” pensaba que los dones sobrenaturales “estaban confinados a la era apostólica, y exclusivamente para un círculo muy limitado”.

Su propósito, era establecer la autoridad de los apóstoles; una vez logrado, los dones carismáticos concluyeron.

Según esta posición, las señales y milagros reportados después de esa temporada, eran consideradas espurias o no ocurrían bajo la manifestación divina.

Este es un argumento “circular”, en el cual un dictamen teológico es hecho respecto a que las señales y milagros son imposibles después del primer siglo, forzando la conclusión de que la evidencia histórica es fraudulenta.

La gran debilidad de tal posición, es la siguiente: Existe una total ausencia de respaldo Bíblico que apoye la contención de que los milagros divinos cesaran después de la muerte de los doce apóstoles del Cordero y su generación. Ningún pasaje de la escritura declara o implica tal posición

2. Las Señales Y Milagros cesaron porque estos pertenecían únicamente a los primeros siglos de “La Iglesia”.

Según esta teoría, ya no eran necesarios para validar el evangelio. La Iglesia, una vez establecida mundialmente y sancionada oficialmente, era suficiente para certificar la autenticidad del mensaje cristiano. La fecha de extirpación es el tiempo en que se completó el canon, usualmente reconocido como el Consejo de Cartago en 397.

Este argumento acepta las documentaciones de las señales y milagros del segundo y tercer siglos, asignando arbitrariamente su anterior cesación. Pero, ¿por qué una fecha de extirpación?
¿Cuándo fue la Iglesia establecida mundialmente y oficialmente sancionada? ¿Acaso es el año 397 la fecha en que el canon fue concluido? (Muchos historiadores de la Iglesia disputarían esa conclusión.) ¿Dónde enseña la Escritura eso? Este argumento es dejado sin apoyo bíblico o histórico.

3. Las Señales Y Maravillas fueron desapareciendo a medida que los Líderes de la Iglesia organizada se opusieron a sus manifestaciones

Este argumento, el cual contradice las teorías expuestas anteriormente respecto al establecimiento de la Iglesia, tiene algún mérito. De hecho, a medida que la fe por los milagros declina entre los líderes de la Iglesia, los milagros disminuyen en frecuencia. Además, cuando ocurren señales y milagros insólitos, muchas veces amenazan a los “Señores y Gobernadores” de la jerarquía eclesiástica y sus posiciones en la institución. Por tal razón, el liderazgo de la Iglesia ha tenido la intención de oponerse a ellos.

Como será probado más adelante, han habido ondas de señales y milagros a través de toda la historia de la Iglesia y la jerarquía ha controlado el impulso o propagación de los mismos.

No obstante, el punto principal del argumento o punto en cuestión es que los Dones han cesado completamente, cosa que no puede pasar la prueba de la historia. No se ha podido documentar que los Dones hayan cesado durante algún período significativo de tiempo en la historia de la Iglesia, y mucho menos en nuestros días. Los milagros están ocurriendo de manera común en la Iglesia a escala mundial.

4. Nunca hubo señales ni maravillas

Después del evento del liberalismo teológico del siglo XIX, los líderes de la Iglesia han resistido las señales y milagros. Ellos, negaron la posibilidad de la intervención sobrenatural en la Creación. Estos “teólogos seculares” niegan la posibilidad de que haya habido siquiera señales y maravillas en el primer siglo. Estos, trágicamente son: “…falsos profetas que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces” (Mat 7:15; Hch 20:29), materialistas, encubriendo sus filosofías con el lenguaje religioso. »(1)

Walter J. Chantry, cree en base al versículo de I Cor. 14:20- 22, no encontrarle propósito para las lenguas hoy en día. Chantry escribe en su libro «Los apóstoles muertos, las lenguas no tendrían, evidentemente, que acreditarles autoridad divina. Estamos en presencia de la revelación plena; no hay necesidad de permanecer entre brumas, y parcial edificación, persistiendo así en la etapa infantil a través de las lenguas. Jamás, en quienes las hablaron, las lenguas llegaron a evidenciar una más profunda realidad espiritual. Por otra parte, es evidente que los judíos venían caminando bajo la ira de Dios de tiempo atrás. El rotundo colapso ya se ha cumplido. SI alguna posibilidad cabe hoy, es la del retorno de la bendición a Israel (Ro. 11). Y las lenguas no servirán para dicho propósito. ¿Deberían continuar las lenguas hoy? Ciertamente, ¡no! Han cesado» (2)

“Hermanos, no seáis niños en el modo de pensar, sino sed niños en la malicia, pero maduros en el modo de pensar. En la ley está escrito: en otras lenguas y con otros labios hablaré a este pueblo; y ni aun así me oirán, dice el Señor. Así que, las lenguas son por señal, no a los creyentes, sino a los incrédulos; pero la profecía, no a los incrédulos, sino a los creyentes” (I Cor. 14:20- 22 RVR 1960).

A continuación, Chantry defiende su hipótesis cesacionista:

«Estos versículos plantean otro argumento contra el uso moderno de las lenguas. Hemos visto, con base en las Escrituras, que las lenguas comportaban carácter de señal para un apóstol, acreditándolo como agente de divina revelación. Mientras duraba la etapa final del desarrollo de la iglesia, las lenguas también servían temporalmente para la edificación parcial e imperfecta de los creyentes. Sin embargo, el apóstol deseaba informar plenamente a los creyentes sobre las lenguas. En el versículo 20 insta “sed adultos en la forma de pensar”. No seáis como algunos carismáticos que pretenden escapar de las discusiones doctrinales o evadir el estudio cuidadoso de la Biblia. Sed adultos en el entendimiento. Pero, ahondemos en la mina del Antiguo Testamento.

Isaías 28:11 y 12 son los versículos que el apóstol Pablo cita. ¡Es este un texto fundamental para el asunto de las lenguas! Tales palabras fueron pronunciadas en un período en el cual la mayoría de los profetas de Dios cumplían su ministerio hablando el hebreo. Toda la verdad les era presentada a los judíos en su propia lengua. ¡Qué privilegio! Pero esto duraría sólo hasta los días de Jesucristo. Súbitamente, en el Pentecostés, la verdad de Dios sería presentada a los oídos de los hombres en lenguas gentiles. No era ésta en manera alguna señal prometedora para la nación judía. Más bien, venía a ser una señal de condenación. A pesar del vívido testimonio de los galileos hablando en las lenguas de las naciones, Israel no se arrepentiría, sino que endurecería más su corazón. «Ni aún así me oirán, dice el Señor». Las lenguas eran una señal para los judíos, con respecto a su inminente caída, la destrucción en el año 70 d.C.

En el versículo 22 se encuentra una contundente conclusión. ¡Las lenguas resultan ser señal para los incrédulos, pero no con el propósito de convencerlos de su incredulidad y consecuentemente tratarlos a la conversión! El versículo 23 muestra que las lenguas sólo harían pensar a los incrédulos que quién disponía de ellas era un “demente”. Las lenguas son señal de la ira apresurada y especial disgusto de Dios contra su negligente primogénito, Israel.» (3)

Testimonios en contra de la continuidad del don de lenguas

«San Agustín enseña que en el comienzo de la Iglesia este don era necesario para que el Evangelio se comunicara rápidamente a todas las naciones, así todos podían recibirlo y además se daba testimonio del origen divino de su doctrina. Pero cuando la Iglesia ya hablaba los diferentes lenguajes (por medios naturales) el don se hizo menos necesario. En su tratado 32 sobre el Evangelio de San Juan, San Agustín, Padre del la Iglesia, siglo IV, escribe: “Hoy día, cuando el Espíritu Santo ha sido recibido, nadie habla en las lenguas de todas las naciones pues la Iglesia ya habla las lenguas de todas las naciones y si uno no está en ella, este no recibe el Espíritu Santo.”

Santo Tomás, en su Summa Thelogia, confirma que este don milagroso de lenguas no es tan común como lo era antes. El don, sin embargo, no ha desaparecido. Entre los santos que lo ejercieron están: San Pacomio (siglo IV), San Norberto (siglo XII), San Antonio de Padua (siglo XIII), San Vicente Ferrer (Siglo XIV), San Bernardino de Siena (siglo XV) y San Francisco Javier, el gran misionero en el Oriente (siglo XVI). En cada caso el don abrió la puerta para comunicar el mensaje del Señor. En nuestro tiempo también hay numerosos testimonios de este don. Por ejemplo, ministros que, en un momento de necesidad, han confesado o predicado en un idioma que desconocían. »(4)

Quince testimonios considerados por Walter J. Chantry (5)

1. Juan Crisóstomo (347-407 d.C.) escribe en su comentario sobre los dones espirituales: “Este lugar está completamente oscuro: pero la oscuridad proviene de nuestra ignorancia de los hechos referidos y por su cesación, siendo que en ese entonces ocurrían, pero ahora ya no acontecen”. (Homilías sobre Primera a los Corintios, Vol. XII, Los Padres del Niceno y Postniceno. Hom. 29:2).

2. S. Agustín (354-430 d.C.) escribe: “En el período primitivo, el Espíritu Santo cayó sobre quienes creían: y hablaban en lenguas que jamás había aprendido, “como el Espíritu les daba que hablasen”. Estas eran señales adaptadas a esa época. Pues precisaba haber aquella evidencia del Espíritu Santo en todas las lenguas, y mostrar que el Evangelio de Dios había de correr a través de todas las lenguas sobre toda la tierra. Aquella cosa fue hecha como evidencia, y pasó.” (Diez homilías sobre la Primera Epístola de Juan, Vol. VII. Los padres del Niceno y Postniceno, VI. 10).

3. Thomas Watson escribe en 1660: “Con plena certeza, hay tanta necesidad de ordinación hoy, como en los tiempos de Cristo y de los apóstoles, ya que en aquel tiempo había dones extraordinarios en la iglesia que ahora han cesado.” (Las Bienaventuranzas, 14).

4. John Owen escribe en 1679: “Los dones que en su propia naturaleza exceden la plenitud del poder de todas nuestras facultades, esa dispensación del Espíritu hace ya mucho tiempo cesó y dondequiera que alguien hoy tenga pretensión a lo mismo, tal pretensión justamente puede ser sospechada como un engaño farsante.” (Obras, IV, 518).

5. Matthew Henry escribe el 13 de julio de 1712: “El don de lenguas fue un nuevo producto del espíritu de profecía y era otorgado por una razón particular, para que, la empalizada judía habiendo sido removida, todas las naciones pudieran ser incluidas en la iglesia. Estos y otros dones de profecía, siendo una señal, hace mucho cesaron y han sido puestos a un lado, y no tenemos motivo alguno para esperar que revivan; sino al contrario se nos manda llamar las Escrituras la palabra profética más segura, más segura que voces del cielo; y a ellas es que se nos exhorta a estar atentos, escudriñarlas y retenerlas, Y Pedro 1:19.” (Prefacio IV de su exposición del Antiguo Testamento y Nuevo Testamento, vii).

6. Jonathan Edwards escribe en 1738 que los dones extraordinarios fueron dados: “para poner fundamento y establecer la Iglesia en el mundo. Pero ya que el canon de la Escritura ha quedado completo, y la Iglesia Cristiana plenamente fundada y establecida, estos dones extraordinarios cesaron” (La Caridad y sus Frutos, 29).

7. George Whitefield, debido a su frecuente testimonio sobre la Persona y poder del Espíritu de Dios, fue acusado de “entusiasmo”, por parte de algunos líderes eclesiásticos, y se le achacó la creencia de que los dones carismáticos apostólicos fuesen revividos. Esta creencia fue negada firmemente por Whitefield; “Nunca he pretendido tener estas operaciones extraordinarias de milagros, o de hablar en lenguas”, (Respuesta al Obispo de Londres, Obras IV, 9). Por fallar en no distinguir la obra ordinaria de la extraordinaria del Espíritu, y por considerar que ambas habían cesado, él inculpa al Obispo y clero de Lichfield y Coventry, “quienes consideran la habitación interior del Espíritu, testimonio interno, y la predicación y la oración por el Espíritu, entre los dones carismáticos, los dones milagrosos conferidos a la iglesia primitiva, y los cuales ya hace tiempo dejaron de ser.” (Segunda Carta al Obispo de Londres, Obras, Vol. IV, 167). Los amigos de Whitefield también lo defendieron contra el mismo falso cargo. José Smith, por ejemplo, pastor congregacionalista en Carolina del Sur, escribió sobre el evangelista inglés: “Él renunció a toda pretensión de poseer los extraordinarios poderes y señales de la apostolicidad, peculiares de la era de inspiración y que se distinguieron con ellos.” (En Prefacio a Sermones sobre Asuntos Importantes, George Whitefield, 1825, xxv).

8. James Buchanan escribe en 1843: “Los dones milagrosos del Espíritu hace mucho que fueron retirados. Fueron usados para cumplir con un propósito temporal. Fueron usados como un andamiaje que Dios empleó para la construcción de un templo espiritual. Cuando el andamio no se necesitó más, fue removido pero el templo permanece en pie aún, y es habitado por el Espíritu; porque “¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?” (I Cor. 3:16)” (El Oficio y la Obra del Espíritu Santo, 34).

9. Charles Haddon Spurgeon en una cantidad de sermones testifica este mismo punto de vista. Los apóstoles; predicaba él, fueron “hombres escogidos como testigos porque personalmente habían visto al Salvador, un oficio que necesariamente desaparece, y apropiadamente, porque el poder milagroso también se retira.” (El Púlpito del Tabernáculo Metropolitano, 1871, Vol. 17, 178). Y de nuevo, “Aunque no podemos esperar ni necesitamos desear los milagros que acompañaron el don del Espíritu Santo, en lo que eran físicos, aún podemos tanto desear como esperar lo que por ellos fue procurado y simbolizado, y podemos confiar en que veremos semejantes maravillas espirituales operadas entre nosotros en este día» (El Púlpito del Tabernáculo Metropolitano, 1881, Vol. 27, 521). Y otra vez, “Aquellas obras del Espíritu Santo que hoy son concedidas a la Iglesia de Dios son en todo sentido tan valiosas como aquellos dones milagrosos anteriores que han desaparecido de nuestra presencia. La Obra del Espíritu Santo, mediante lo cual a los hombres se les da vida de su muerte en pecado, no es inferior al poder que hizo a los hombres hablar en lenguas” (El Púlpito del Tabernáculo Metropolitano, 1884, Vol. 30, 386 ss.).

10. Roberto L. Dabney escribe en 1876 que luego que la Iglesia primitiva fue establecida “ya no existía la misma necesidad de “señales” sobrenaturales, y Dios, que no acostumbra derrochar sus expedientes, las descontinuó. Desde entonces, la Iglesia tendrá que conquistar la fe del mundo mediante su ejemplo y enseñanzas solamente, vigorizada por la iluminación del Espíritu Santo. Finalmente, los milagros, si se volvieran de común ocurrencia, dejarían de ser milagros, y serían considerados por los hombres como ley corriente” (La Prelacía, un error, Discusiones Evangélica y Teológicas, Vol. 2, 236-237).

11. George Smeaton escribe en 1882: “Los dones sobrenaturales o extraordinarios fueron temporales, y habían de’ desaparecer cuando la iglesia estuviera fundada y el canon inspirado de la Escritura concluido; porque ellos fueron una prueba externa de una inspiración interna” (La Doctrina del Espíritu Santo, 51).

12. Abraham Kuyper escribe en 1888: “Muchos de los dones carismáticos, otorgados a la iglesia apostólica, no son de utilidad para la iglesia de hoy». (La Obra del Espíritu Santo, 182, ed. ingl. 1900).

13. W. G. T. Shedd escribe también en 1888: “Los sobrenaturales dones de inspiración y milagros que poseyeron los apóstoles no fueron continuados para sus sucesores ministeriales, puesto que ya no eran más necesarios , Todas las doctrinas del Cristianismo habían sido reveladas a los apóstoles, y habían sido entregadas a la iglesia en forma escrita. No había más necesidad de un posterior inspiración infalible. Y las credenciales y autoridad dadas a los primeros predicadores del Cristianismo en actos milagrosos, no requerían repetición continua de una edad a otra. Una edad de milagros debidamente autenticados es suficiente para establecer el origen divino del evangelio. En un tribunal humano, no es necesaria una serie indefinida de testigos. “Por boca de dos o tres testigos”, los hechos se establecen. El caso que ha sido fallado no volverá a abrirse.” (Teología Dogmática, Vol. II, 369).

14. Benjamín B. Warfield escribe en 1918: “Estos dones no fueron poseídos por el cristiano de la iglesia primitiva como tal, ni por la Iglesia Apostólica o la era Apostólica por sí mismas; tales dones fueron distintivamente la autenticación de los Apóstoles. Constituyeron parte de las credenciales de los Apóstoles en sus agentes autorizados de Dios en la colocación del fundamento de la Iglesia. Su función, pues, los delimitó a la Iglesia Apostólica, de manera distintiva, y necesariamente desparecieron con ella” (Milagros Falsos, 6)

15. W. Pink escribe en un libro que apareció en 1970 “Así como hubo oficios extraordinarios (apóstoles y profetas) en el comienzo de nuestra dispensación, también hubo dones extraordinarios; y como no hubo sucesores designados para estos oficios extraordinarios, tampoco hubo intención de continuar esos dones extraordinarios. Los dones dependían de los oficios. No tenemos más a los apóstoles con nosotros, y por consiguiente los dones sobrenaturales, la comunicación de los cuales constituyó parte esencial de las señales de un apóstol (2 Cor. 12:12) están ausentes” (El Espíritu Santo, 179)»

D. S Álamo, un expositor influyente de “las Iglesias de Cristo”, también es partidario de la teoría cesacionista. El se refiere con estas palabras respecto a un estudio que él desarrolló: «En el estudio que estamos llevando sobre la duración de los dones sobrenaturales hemos notado las palabras de I Cor. 12:31 donde dice el Espíritu Santo, “Procurad, pues, los mejores dones.” Palabras semejantes se encuentran en I Cor. 14:1: “Seguid el amor; y procurad los dones espirituales, pero sobre todo que profeticéis. ” El versículo 12 añade, “Así también vosotros; pues que anheláis dones espirituales, procurad abundar en ellos para edificación de la iglesia.” El mandamiento de 14:39 es, “Así que, hermanos, procurad profetizar, y no impidáis el hablar lenguas.” Algunos, citando estos textos, afirman que mediante ellos se le da a la iglesia de hoy día un mandamiento positivo de buscar los dones espirituales.

Observemos que el mandamiento fue dado originalmente a una iglesia del primer siglo. La iglesia de aquel tiempo primitivo no tenía el Nuevo Testamento en forma escrita. Lo recibía mediante los dones. Puesto que dependía de los dones para la revelación de toda la verdad, es muy natural que Pablo la mandara a procurarlos. Los miembros no tenían Biblias y, por lo tanto, necesitaba buscar los dones a fin de poder saber la voluntad de Dios. Además la iglesia del primer siglo podía obedecer al mandamiento de procurar los dones porque los dones eran disponibles. La iglesia del siglo 21 no puede obedecerlo. No puede, ni tiene que obedecerlo porque ya el tiempo de los dones ha llegado a su fin. Dios dijo que los dones durarían hasta un tiempo determinado; luego cesarían. No nos conviene buscar lo que Dios ya ha hecho cesar. A la iglesia del siglo 21 le toca entender el tema de los dones a la luz del cumplimiento de las profecías sobre el fin de las manifestaciones milagrosas del Espíritu Santo. No puede pretender existir en las mismas circunstancias que la de Corinto. La de Corinto da ejemplo de la iglesia en su infancia, de la Iglesia en el tiempo cuando el Nuevo Testamento no fue escrito y los miembros necesitaban dones para saber la verdad. La iglesia de hoy día tiene todo el Nuevo Testamento escrito, tiene una revelación perfecta y existe en el tiempo después del fin de los dones. Por lo tanto, hará bien al no pasar su tiempo en el vano empeño de buscar lo que Dios ya ha dado por terminado. La iglesia de hoy día que busca señales, prodigios, dones, etc. es como el adulto que, en vez de asumir, las responsabilidades de una persona madura, actúa y piensa como un niño. No vive y trabaja con fe y con entendimiento sino pasa el tiempo jugando con sus juguetes, cosas de su infancia, objetos de mucha importancia para su desarrollo, pero que no sirven para el que ya ha alcanzado la madurez. Hablar así de los que anhelan dones es usar una fraseología bíblica porque así habla la I Cor. 13:8-13.

La I Cor. 13 se llama el capitulo de amor porque los primeros versículos dan una definición divina de lo que es el verdadero amor cristiano. Muchos, haciendo énfasis en lo que dice el texto sobre amor, han pasado por alto lo que los versículos 8-13 enseñan sobre el fin de los dones. Nótese que todo el capitulo 12 de I Cor. trata de los dones. Luego, las últimas palabras del versículo 31 son: “Mas yo os muestro un camino aun más excelente.” Ese camino mas excelente es el de amor. El de amor es más excelente que el de los dones. Pablo enseña en I Cor. 13:1-3 que si uno tiene dones pero no tiene amor no puede ser salvo.

Ahora, vamos al versículo 8 de I Cor. 13. Dice así el pasaje: “El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabara.” Aquí encontramos una declaración clara sobre el fin de tres dones: la profecía, las lenguas y la ciencia (el conocimiento de la voluntad divina). Acabarán, cesarán, dice Pablo. Pero, ¿cuándo?, se pregunta. El mismo capítulo 13 explica cuándo, Leamos el versículo 9: “Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos.”

Y el 10: “Mas cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará.” ¿Qué quiere decir “en parte conocemos?” Pablo se refiere al don de conocimiento mediante el cual la iglesia primitiva recibía instrucciones sobre como adorar, organizarse, trabajar, etc. Cuando Pablo escribió a los Corintios, la verdad todavía se estaba revelando. El Espíritu Santo no había terminado su trabajo de guiar a toda la verdad. Por lo tanto, ni Pablo, ni las iglesias establecidas por él, conocían toda la voluntad de Dios respecto a la época cristiana. “Pero,” dice Pablo, “el conocimiento perfecto vendrá.” ¿Conocimiento de qué? De la voluntad de Dios. El don de ciencia fue dado con el propósito de impartir conocimiento en cuanto a la voluntad de Dios para con nosotros. Su propósito no era llevarnos al conocimiento perfecto en cuanto a la persona de Dios mismo. ¿Qué quiere decir “en parte profetizamos”. Quiere decir que Pablo en aquel momento no había recibido toda profecía. Acuérdese de que el propósito de la profecía era edificar, exhortar y consolar. Llegaría el momento en que Pablo y toda la iglesia tendría toda profecía, o sea, toda palabra de edificación, exhortación y consolación. Tendrían profecías completas. Vendría lo perfecto en conocimiento o ciencia y también en profecías. Ahora bien, sabemos que lo perfecto vino cuando el Espíritu Santo terminó su trabajo de revelar toda la verdad. El dejó en forma escrita un testamento perfecto. Así es que la iglesia hoy día ya tiene lo perfecto. Entonces lo que es en parte ya se acabó. Al llegar lo perfecto los dones cesarían, habiendo cumplido su propósito. Lo perfecto vino cuando el Espíritu Santo termino su labor de dar toda la verdad. Pues, los dones cesaron cuando toda la verdad fue revelada y toda la verdad fue revelada en el primer siglo. Por lo tanto los dones cesaron en el primer siglo. La iglesia, al tener toda la verdad, al tener lo perfecto, o sea, todo conocimiento, toda profecía, no necesitaba ya los dones.

La frase “lo perfecto” de I Cor. 13:10, sin duda, ha sido interpretada mal por los que creen que se refiere al cielo, o al conocimiento perfecto de la propia persona de Dios. Interpretarla así es sacarla de su contexto. El tema del texto no es la perfección de lo celestial. No se trata de la persona de Dios, sino de la ciencia y la profecía. Cuando venga el conocimiento perfecto, cuando todo se revele, cuando haya sido dada toda profecía entonces los dones cesarán. Esto es lo que afirma el Espíritu Santo en el texto, Tal explicación concuerda exactamente con lo que dice la Biblia sobre el propósito de los dones, Fueron dados para revelar la verdad. Cuando toda la verdad fue dada, los dones, habiendo cumplido su propósito, cesaron, Cuando los obreros terminan de hacer una casa en cemento quitan el falso piso, o sea, el molde de madera que usaron en la construcción. No necesitan mas de andamios, escaleras, etc. La casa ya está terminada y sirve como lugar donde vivir y trabajar. Así también los dones fueron usados para sostener la iglesia durante el tiempo de su establecimiento y organización. Entonces la iglesia, una vez terminada de edificarse, sirve como lugar espiritual donde vivir y trabajar. Dios quita los dones milagrosos y la iglesia, ya madura, ya capacitada, ya con todo conocimiento y profecía, sigue con su trabajo. La iglesia, no los dones, es baluarte y columna de la verdad.

El versículo 13 es muy importante para el entendimiento del pasaje: “Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor”. Los dones acaban, cesan; pero tres cosas permanecen después de la cesación de los dones. Son la fe, la esperanza y el amor. El amor nunca deja de ser, pero la fe y la esperanza si dejarán de ser cuando Cristo venga. Pero antes de que dejen de ser, cesaran las lenguas, se acabarán las profecías etc. Pues, podemos concluir que los dones cesarían antes del fin del mundo. Ya hemos visto que cesaron con la venida de lo perfecto, la revelación perfecta de la ley perfecta de libertad. Álamo, en el mismo análisis, en el artículo titulado “LA MALA GENERACION DEMANDA SEÑAL”, dice que «Los dones fueron dados para confirmar la divinidad de la verdad. Cuando esa verdad fue suficientemente confirmada, los dones fueron quitados, habiendo Dios cumplido su propósito en darlos. Consideremos de nuevo Marcos 16:17-20. En el 17 Cristo dice: “Y estas señales seguirán a los que creen…” Luego de estas palabras sobre señales el Señor ascendió. El 20 dice, “Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales. “Confirmando la palabra, dice el texto. Heb. 2:4 dice lo mismo. En el artículo del mismo estudio titulado Lección 29 EL DON DE LENGUAS NO EXISTE, Álamo escribe que “El don de lenguas no existe hoy día. Lo que se ve es solamente una manifestación ficticia.” » (6)

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Representación en piedra del Espíritu Santo: su santidad queda indicada con la orla de la cabeza. Clave en la iglesia de San Miguel de Michaelsberg (Cleebronn, Alemania).

B. La continuidad de los dones del Espíritu Santo

1. Las Señales y milagros nunca Han Cesado

Ralph Mahoney, autor del artículo “SEÑALES Y MARAVILLAS HOY”, publicado en el portal “El cayado del Pastor”, nos explica porque está equivoca la teoría de la cesación.

«Estos han ocurrido desde la era apostólica hasta el presente en diversidad de grados. Esta última posición es respaldada por la Biblia y la historia de la Iglesia.

2. ¿Está equivocada la teoría de la cesación?

Examinemos esta cuestión sobre dos bases:

1. La Evidencia Bíblica y

2. Los Hechos y Eventos Históricos en la Iglesia

1. Bases Bíblicas De La Teoría

El texto bíblico usado más a menudo por quienes proponen la teoría de la cesación, es hallado en 1 Corintios 13:8-10.

“El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará. Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos; mas cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte acabará.”

La explicación de estos versículos se ha dicho que es la siguiente:

3. ¿Qué sucederá?

a. Que las profecías se acabarán;

b. Las lenguas cesarán.

c. ¿Cuándo Sucederá Esto?

“…cuando venga lo perfecto”, se dice que es la BIBLIA.

Cuando tengamos la Biblia, entonces, las profecías se acabarán y las lenguas cesarán.

d. Conclusión: Siendo que ahora tenemos la Biblia, aquéllos que creen en esa teoría nos dicen que las lenguas y todos los demás dones carismáticos han cesado o han sido eliminados de la Iglesia.

4. ¿En Qué Está Equivocada La Teoría?

Esta se hace pedazos cuando hacemos un examen cuidadoso del contexto. Volvamos a hacer un examen de la interpretación de la luz del contexto:

a. ¿Qué Sucederá? (Nota: Pablo dijo que tres cosas sucederían.)

i. Las profecías se acabarán

ii. Las lenguas cesarán

iii. Y la ciencia se acabará.

Si somos consistentes con nuestra interpretación, entonces podemos concluir que cuando el canon de la Escritura fue terminado, la ciencia, en conjunción con la profecía y las lenguas, fueron removidos de la Iglesia.

Sin embargo, nadie aceptará que la Iglesia existe en un vacío “sin conocimiento”. Por el contrario, los teólogos alegan para sí mismos un conocimiento no existente para probar esa posición floja y antibíblica.

iv. ¿Cuándo Sucederá Esto?

a. Cuando “venga lo perfecto…”

“…cuando venga lo perfecto…” no se refiere a la biblia. En el contexto: “…cuando venga lo perfecto…”, no es un objeto tal como la Biblia, es una condición, la cual usted y yo como creyentes experimentaremos como resultado de la Segunda Venida del Señor.

“Pero cuando hayamos alcanzado la perfección y plenitud, entonces la necesidad de esos dones especiales será inadecuada, y tendrán su fin, y desaparecerán… pero algún día le veremos en su plenitud, cara a cara” (vs 10, 12 La Biblia Viviente). “…empero cuando llegue la perfección, todo lo que sea imperfecto desaparecerá” (La Biblia de Jerusalén).

b. Conclusión. Las lenguas, profecías y el conocimiento limitado del hombre, no tendrán valor de continuidad cuando Jesús venga y le veamos cara a cara. Entonces estos dones, las lenguas, las profecías y el conocimiento o ciencia, desaparecerán, pero no hasta que eso ocurra.

5. ¿Qué Pensaban Los Apóstoles?

“…vosotros no estaréis sin alguno de estos dones del Espíritu mientras esperan por la venida del Señor Jesucristo…” (I Cor 1:7 BJ).

“…que nada os falta en ningún don, esperando la manifestación de nuestro Señor Jesucristo” (I Cor 1:7).

“Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuanto el Señor nuestro Dios llamare” (Hch 2:38-39).

a. Los Dones Continúan Hasta La Segunda Venida. Estas promesas de la escritura, no dan idea alguna de que el poder y la obra del Espíritu Santo iban a ser un fenómeno temporal, limitado para la Iglesia del Primer Siglo. Por el contrario, hacen claro que fueron para “…cuantos el Señor nuestro Dios llamare”.

b. Conclusión: Los apóstoles esperaban que todos los dones espirituales continuaran en la Iglesia hasta la Segunda Venida de nuestro Señor Jesucristo. ¿Acaso debemos esperar algo menor a esto?

6. ¿Qué piensan los evangélicos conservadores?

Como ya mencionamos antes, la mayoría de los evangélicos conservadores creen en la teoría de la cesación basada sobre la interpretación de I Cor. 13:10: “…cuando venga lo perfecto, entonces lo que es parte se acabará”.

a. “Perfección” = La Biblia

Los evangélicos conservadores enseñan que la “perfección” en el versículo se refiere al canon bíblico ya completado (el Nuevo Testamento), reconocido en el Consejo de Cartago en el año 397.

“Lo imperfecto o lo que es parte” se refiere a los dones carismáticos, los que para ellos ya desaparecieron o cesaron.

i. Razones Para Los Dones. Al hacer referencia a los dones sobrenaturales, un autor escribió:
“Estos (milagros, sanidades, lenguas e interpretación de lenguas) fueron dados a ciertos creyentes en la Iglesia primitiva.

Antes de que las Escrituras fueran escritas, el propósito fue confirmar la Palabra de Dios, cuando era proclamada. Tales dones de señales eran temporales… y una vez que la Palabra de Dios fue escrita, éstas ya no fueron necesarias y cesaron.”

ii. Razón De Por qué La “Perfección” = (era igual a la) Biblia. El argumento para armonizar la “perfección” con la clausura del canon del Nuevo Testamento tiene dos partes:

·Nombre Neutro. La palabra “perfección” en griego es un nombre neutro y debe referirse a algo, no a una persona. Siendo que la Escritura es un objeto y es neutro en su género, se deduce que la Biblia es lo “perfecto”, a lo cual, Pablo está haciendo referencia.

·Contexto. Esta interpretación que ellos afirman, se ajusta bien a los versículos 8, 9, 11, y 12 del mismo pasaje en 1 Corintos 13:10: “…cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará”.

En esta línea de razonamiento, las lenguas son una niñería, mientras que la Escritura representa madurez.

b. Debilidad De Este Punto De Vista

i. Doctrina Edificada Sobre Un Pasaje. Hay varios puntos débiles en esta interpretación, uno de los cuales es éste: Una doctrina mayor no debe edificarse sobre un pasaje cuyo significado no está claro. ¿En qué otro lugar de la Biblia hay alguna relación o idea de la misma enseñanza? En ningún lugar.

ii. El Nombre Neutro No Es Necesariamente Limitado. Más allá de esto, aunque “perfección” (griego = teleios) es un nombre neutro, en griego no hay garantía para limitar su referencia a otro nombre neutro.

Un nombre neutro o pronombre, puede ser usado para describir cosas masculinas o femeninas.

Ejemplos:

·Teleios. En Efesios 4:13; Filipenses 3:15; Colosenses 1:20; y Santiago 1:4; 3:2, la misma palabra (teleios) es usada para un estado maduro, al cual, Dios desea que el creyente logre llegar.

·Teknon. Examine el término griego, traducido: “niño” (teknon). Aunque es uno neutro en su género, dicho nombre puede describir a un niño o niña. El punto es que en griego, así como en inglés, el género es gramatical, no sexual.

·Pneuma. La terminología “Espíritu” (pneuma), también es un nombre neutro. La Escritura es clara en que el Espíritu no es algo, sino la Tercera Persona de la Trinidad.

iii. Deja El Contexto Para Interpretar. Quizás un problema mayor es que esta interpretación requiere dejar el contexto inmediato de 1 Corintios 13 para determinar la identidad de “perfección”.

En vez de eso, saltan a II Tim. 3:15, 16, donde la “Escritura” es neutra. Ese es un salto arbitrario.

c. Una Interpretación Más Plausible

El erudito inglés, F.F.Bruce, ofrece una interpretación más plausible respecto a lo que se refiere el término “perfección”. Esto se refiere a la segunda venida de Cristo. Esta interpretación parece ajustarse muy bien dentro del contexto de 1 Corintios, especialmente I Cor.1:7 como un todo: “De tal manera que nada os falta en ningún don, esperando la manifestación de nuestro Señor Jesucristo”.

Conclusión. La Segunda Venida de nuestro Señor Jesucristo es el punto donde las lenguas, las profecías y otros dones espirituales cesarán, pero no hasta entonces. Esa era la esperanza de Pablo. Esta debe también ser la esperanza de cada creyente.» (7)

4. Testimonios a favor de las lenguas

Ellen G. White en su libro “El Deseado de Todas las Gentes”, pág. 611 declara lo siguiente: “Un nuevo Don fue entonces prometido. Debían predicar entre otras naciones y recibían poder de hablar en otras lenguas. Los apóstoles y sus cooperadores eran hombres iletrados, todavía mediante el derramamiento del Espíritu Santo en el día de Pentecostés, su lenguaje, fuese en el propio idioma, o en el extranjero, se hizo pura, simple y correcta, tanto en las palabras como en el acento.” (8)

«Cuatro de los más conocidos tele-evangelistas -Oral Roberts, Jim Bakker, Jimmy Swaggart y Pat Robertson- son celosos pentecostales que hablan en lenguas, al igual que sus esposas y la mayor parte de sus hijos. Rara vez les oirá usted ejercer la glosolalia en pantalla, porque desde hace tiempo reconocen que ello asusta a los no iniciados, pero en privado la practican con frecuencia. El hermano Roberts y su esposa Evelyn oran en lenguas todos los días, y así lo hacen también muchos de los estudiantes de la Universidad Oral Roberts.

En el tercer volumen de su obra The Holy Spirit in the Now, Oral arguye que la glosolalia es un lenguaje de oración fácilmente alcanzable por cualquier creyente renacido:

“Si usted continúa dando gracias y alabando al Señor en su lenguaje natural, sentirá que el Espíritu Santo penetra en su espíritu. Todo lo que tiene que hacer ahora es dejar salir el lenguaje de la oración… puede pensar que usted está construyendo las palabras. Pero no es usted. Está dejando que el Espíritu Santo forme las palabras”

A diferencia de la mayor parte de los demás carismáticos, Oral urge a todos los que hablan en lenguas a preguntar a Dios inmediatamente acerca de una interpretación. En las iglesias pentecostales este don de la interpretación suele poseerlo habitualmente un individuo distinto del que habla en lenguas. Durante un servicio eclesiástico alguien puede ponerse de píe, soltar un torrente de palabras ininteligibles durante algunos minutos, después se sienta. Algún otro con el don de la interpretación se levantará entonces a explicar al orador.

¿Qué es lo que hace que la Lengua Ignota parezca un lenguaje? Muchos pentecostales, en particular los miembros más viejos de las iglesias clásicas, creen que están hablando un lenguaje natural, desconocido para ellos, pero hablado por alguien sobre la faz de la tierra. Los lingüistas están de acuerdo en que este no es el caso. La glosolalia no tiene una estructura gramatical discernible. Las lenguas extrañas no tienen nada en común con un lenguaje natural, salvo un superficial parecido con los sonidos y cadencias del mismo. Puede sonar algo así como ‘Alarathon ahíalee tharnee ejcbathaton” o “kla-atu barada nikto”. A un observador externo las sílabas le parecen extravagantes, cómicas y un poco rudas, pero al hablante la experiencia le resulta jubilosa y estimulante. Es además, como señalan los sociólogos, un ritual que adhiere al fiel a una suerte de sociedad secreta, una asociación de iluminados de la que son excluidos los no iniciados.

En su autobiografía, I Gotta Be Me, Tammy Bakker recuerda su primera experiencia de glosolalia. Era una jovencita, recién convertida, cuando respondió a un predicador. “Lentamente, lentamente… Yo desaparecí y el Señor me colmó con su Santo Espíritu. Durante horas estuve tirada en el suelo hablando un lenguaje desconocido. No era consciente de ninguna otra cosa. Estaba hablando con Jesús”

Jimmy Swaggart, como recuerda en su autobiografía, To Cross a River, tenía ocho años cuando respondió a un predicador durante una visita de una evangelista de Houston llamada Thelma Wiggins. Lo recuerda de esta manera:

“Hincado de rodillas ante el altar, rezando como de costumbre comencé a darme cuenta de lo que parecía ser un brillante dardo de luz descendiendo del cielo que se dirigía sobre mí. Momentos más tarde yo estaba hablando en lenguas. Durante los días posteriores, hablé muy poco inglés. De hecho, un día mamá me mandó a la oficina de correos a comprar un sello de tres céntimos. Puse una moneda de 5 centavos en el mostrador y en lugar de decir al oficinista que quería comprar un sello, comencé a hablar en lenguas.

“Hijo, no puedo entender el lenguaje que hablas”, dijo el pequeño hombre estirado desde detrás del mostrador. Estuve rezando en lenguas la mitad del día y no recuerdo nada de todo ello, pero es seguro que el empleado de correos quedó impresionado”

Pat Robertson escribe sobre su iniciación en Shout it From the Housetops: “Sentí oleadas de amor fluyendo sobre mí tan pronto comencé a cantar alabanzas a Jesús… Fue en ese momento cuando llegué a darme cuenta de que mi oración era entrecortada. Estaba hablando en otro lenguaje. Algo muy profundo dentro de mí se estaba expresando y el Espíritu Santo suministraba las palabras… Su sonido era similar a algún tipo de dialecto africano”

Un poco más adelante cuenta Pat cómo su esposa Dede practicó la glosolalia por primera vez. Cierta noche Pat se acostó temprano. A medianoche se despertó a causa del sonido de las plegarias de Dede:

“Estaba arrodillada al pie de nuestro lecho, hablando en el más hermoso lenguaje que jamás había oído. Sonaba igual que el francés, pero no supe qué lengua era… Me deslicé fuera del cobertor y me arrodillé en el suelo a su lado… “Suavemente me uní a ella, rezando en las lenguas, cuyas palabras nos daba el Espíritu Santo… Finalmente las lenguas cesaron y permanecimos arrodillados en silencio, saboreando la indescriptible belleza de aquel momento sagrado”

Cuando Pat Boone, el pentecostal más conocido en el negocio del espectáculo, fue bautizado por el Espíritu, cantó en lenguas. En la historia de su vida, A New Song, dice que arrancó con un tono sencillo, y que entonces de repente “se transformó en una hermosa melodía, y que las palabras comenzaron a flotar sobre la melodía… ¿Cómo describir tal cosa? Fue una experiencia edificante, inspirada, gozosa, la más profunda de mi vida, tenía una íntima sensación de saber que yo estaba cantando una nueva canción a Dios”

Aunque el fenómeno de hablar lenguas se ha desplazado ahora desde las primitivas comunidades rurales hacia iglesias ricas y sosegadas, puede usted encontrar todavía congregaciones pentecostales tanto en ciudades pequeñas como en las calles principales de los barrios pobres de la gran ciudad, donde ocurren escenas de la más completa confusión: fieles balanceándose ampliamente al son de acompasados aplausos, bailando en el Espíritu, aullando en lenguas, sudando, algunas veces desmayándose sobre el suelo, cuando son “fulminados por el Señor”. No es extraño que hayan sido llamados algunas veces los “santos enrollados”. En los montes Apalaches y en otras regiones de pobreza e ignorancia, los grupos pentecostales todavía practican los más siniestros dones de supervivencia a las mordeduras de serpiente y a la ingestión de venenos.

Los rituales con serpientes y venenos resultan embarazosos para los carismáticos ilustrados, pero Oral Roberts ha descubierto un ingenioso modo para rechazarlos. La palabra serpiente, explica, se refiere a los enemigos humanos de quienes Dios procura protección. Asimismo, respecto a los venenos la Biblia simplemente quiere decir que los creyentes triunfarán sobre la muerte, si beben veneno accidentalmente. En varios estados sureños hay leyes contra el comercio de serpientes de cascabel y contra los bebedizos con estricnina diluida, pero las leyes son violadas con frecuencia y en consecuencia casi todos los años se producen víctimas como resultado.» (9)

«Todo el mundo sabe que Corrie Ten Boom habló en lenguas, pero ella nunca mencionó ese hecho a nadie. Y muchas veces ha reprendido a las personas que hablan con exceso respecto al don de lenguas. » (10)

«Un joven que formaba parte de las fuerzas de ocupación de los Estados Unidos de América en el Japón, y que pertenecía a una iglesia en el Estado de Oregón, se había casado con una señorita japonesa. El joven matrimonio regresó a los Estados Unidos y en todo les iba bastante bien, a excepción de que la joven se- flora rechazaba rotundamente la fe cristiana de su marido, y se mantenía resueltamente aferrada a su budismo. Una noche, después del servicio nocturno, la pareja estaba en el altar, él orando a Dios por medio de Jesucristo, y ella elevando sus oraciones budistas. Al lado de ellos estaba arrodillada una señora de edad madura, ama de casa de la comunidad. Cuando esta señora comenzó a orar en lenguas n voz alta, súbitamente la esposa japonesa tomó del brazo a su marido:

“¡Escucha! “Le susurró excitada. “ Esta mujer me está hablando en japonés !“ Me está diciendo: “Has probado a Buda y no te ha hecho ningún bien; ¿por que no pruebas con Jesucristo?” ¡Y no me habla en el Ienguaje japonés corriente sino en el idioma que se utiliza en el templo, y usa mi nombre japonés completo que nadie en este país conoce! “¡No es de extrañar que esta joven señora abrazara la fe cristiana. Lo que ocurrió en el caso que acabamos de mencionar, es que como la ama de casa norteamericana se sometió a Dios orando en lenguas1 el Espíritu Santo eligió cambiar el lenguaje de oración a Dios, por un mensaje de Dios a través del don de lenguas.» (11)

«Ruth Lascelle (entonces Specter) se había criado en un hogar judío ortodoxo. Cuando al comienzo de su edad adulta, su madre aceptó a Jesús como su Mesías, Ruth creyó que su madre había perdido el juicio. Concurrió a la iglesia donde asistía su madre, en procura de refutar sus creencias. En una de esas reuniones hubo un mensaje en lenguas que si bien es cierto que no fue interpretado, hizo un impacto tan profundo en Ruth que supo en ese preciso instante que Jesús era real, y ella también lo aceptó como su Mesías.

Este es un ejemplo del don de lenguas, ni entendido ni interpretado, y, sin embargo, fue una señal de una fuerza tal que Ruth se convirtió en el acto. Dice Ruth: “Le pedí a Dios que me diera una señal que me indicara que la fe cristiana es la fe verdadera. Hasta ese momento, por supuesto, nunca había oído la cita de la escritura del Nuevo Testamento que dice: “Los judíos piden señales.” (I Cor. 1:22.)

Otro caso interesante sucedió en 1964 en el norte de California, durante un servicio carismático de la Iglesia Episcopal. Una estudiante universitaria asistió a la reunión con su padre, prominente funcionario eclesiástico. Esta joven conoció a Jesús en su infancia, pero se había alejado cada vez más de él, durante sus años de estudiante. Su fe se había hecho añicos, y estaba bajo tratamiento psiquiátrico. Casi al finalizar la reunión los dones de lenguas y de interpretación se manifestaron en amor y en potencia. Las lágrimas corrían por sus mejillas mientras caminaba hacia el altar para orar. Le dijo a la persona que la aconsejaba:

“Cuando oí hablar en lenguas por primera vez esta noche, y el mensaje que siguió, ¡supe de nuevo, y sin ninguna duda, que Dios es real y que me ama! “ Este último caso es un ejemplo de estos dones como una señal, no para el incrédulo, sino más bien para una creyente afectada de incredulidad temporaria.

Los dones de lenguas y de interpretación también pueden ser un mensaje de Dios para bendecir y exhortar a los fieles

Un viernes por la noche, alrededor de un año después de que Rita fuera renovada en su experiencia del bautismo en el Espíritu Santo, asistía a una reunión de oración. Oró por una amiga que estaba trabajando como enfermera misionera en África, y que estaba soportando difíciles pruebas. Cuando terminó de orar por Dorotea, hubo un momento de don de lenguas y (le interpretación, que al efecto decía así: “Si tú misma estás dispuesta a ir a ayudar a tu amiga, tus oraciones serán contestadas más rápidamente.” A continuación el Señor le preguntó a Rita tres veces, de la misma manera que le preguntó a Pedro: “ Me amas?” Ella, que había estado caminando muy cerca de él, testificando activamente de él desde su reavivamiento, se sintió penosamente sorprendida de que le preguntara si lo amaba, y rompió a llorar. Allí misma Rita le aseguró a Dios que lo amaba tanto que estaba dispuesta a ir dondequiera la enviara. Tan convincente fue el mensaje que le dio el Espíritu Sank que al finalizar la reunión ¡sus amigos la rodearon para despedirla! Según resultaron las cosas, si bien estaba dispuesta a ir al África, en lugar de ello dos meses después el Señor la envió ¡a Texas!

Hay ejemplos esparcidos a lo largo del cristianismo, de algunos a quienes el Espíritu Santo les dotó de la capacidad de hablar y entender un nuevo idioma, reteniendo esta capacidad en forma permanente. De acuerdo a sus biógrafos, el gran misionero de Oriente, Francisco Javier, recibió de esta manera el idioma chino. Stanley Frodsham, en su libro Con señales siguiendo nos relata varios ejemplos similares que han ocurrido en el movimiento pentecostal moderno.

John Sherrill, en su libro, Hablan en otras lenguas, cuenta de un misionero que en el año 1932 fue utilizado por Dios, mediante el don de lenguas, para llevar el mensaje de la salvación a una tribu de caníbales. El misionero H.B. Garlock fue capturado y juzgado por los nativos. Les habló durante veinte minutos en lo que para él era un idioma desconocido, pero que evidentemente los caníbales lo entendieron, les satisfizo lo que les dijo, y lo dejaron en libertad, y posteriormente se entregaron a Cristo. Es significativo el hecho de que cuando Garlock volvió al centro misionero, continuó oficiando a los liberianos en el idioma de ellos que le había demandado tanto tiempo y trabajo aprender. No retuvo en forma permanente el idioma de los caníbales pues el Espíritu se lo había “prestado” solamente para esa emergencia.

Alrededor de ocho años atrás, una señorita de la iglesia de St. Luke, Seattle, al visitar un hospital se detuvo a conversar con una mujer asiática a quien no conocía. La mujer hablaba muy poco inglés, pero lo suficiente para entender que la visitante quería orar con ella, a lo cual reaccionó diciendo: “¡Yo, Buda! ¡Yo, Buda!”, significando con ello, por supuesto, que era budista. La señorita de la iglesia de St. Luke se sintió inclinada a hablarle a la mujer a medida que el Espíritu ponía las palabras en su boca, y durante varios minutos habló en un idioma desconocido para ella. Al hacer ademán de retirarse, la mujer le dijo, con el gozo reflejado en su rostro: “ Yo, Jesús! ¡Yo Jesús! “ Resulta obvio que la señorita de St. Luke había testificado a la asiática en su propio lenguaje, y la mujer respondió recibiendo a Jesús como su salvador » (12)

Notas:

1 Portal Web cristiano “El cayado del Pastor” SECCIÓN C4 – SEÑALES Y MARAVILLAS HOY, investigado y adaptado de varios recursos por Ralph Mahoney http://cayadopastoral.com/c/c4-1.html

2 Señales de los apóstoles, Págs. 70, Walter J. Chantry, edit. The Banner Of Truth Trust

3 Señales de los apóstoles, Págs. 69-70, Walter J. Chantry, edit. The Banner Of Truth Trust

4 Artículo titulado “Don de Lenguas”, del sacerdote católico Padre Jordi Rivero, del portal de la fe católica corazones.org, http://www.corazones.org/espiritualidad/espiritualidad/lenguas.htm

5 Señales de los apóstoles, Págs. 151-157, Walter J. Chantry, edit. The Banner Of Truth Trust

6 Artículos publicados por D. S Álamo, expositor de “las Iglesias de Cristo”, titulado Lección 22 CESACION DE LOS DONES (4), http://www.iglesiadecristo.com/estudios/espiritu/es22.html, Lección 26 LA MALA GENERACION DEMANDA SEÑAL, http://www.iglesiadecristo.com/estudios/espiritu/es26.html y Lección 29 EL DON DE LENGUAS NO EXISTE http://www.iglesiadecristo.com/estudios/espiritu/es29.html

7 Portal Web cristiano “El cayado del Pastor” SECCIÓN C4 – SEÑALES Y MARAVILLAS HOY, investigado y adaptado de varios recursos por Ralph Mahoney http://cayadopastoral.com/c/c4-1.html

8 Ellen G. White,”El Deseado de Todas las Gentes”, pág. 611

9 Documento electrónico titulado “La Glosolalia”, de Martín Gardner, del portal arp-sac.org, sociedad para el avance del pensamiento crítico, http://www.arpsapc.org/publicaciones/lar20.html

10 El Espíritu Santo, Págs. 188-199, Billy Graham., Casa Bautista de Publicaciones, Cuarta edición, 1989

11 El Espíritu Santo y Tu, Dennis & Ritta Bennet, Pág. 93-94, Edit. Vida, 2ª reimpresión 1988.

12 El Espíritu Santo y Tu, Dennis & Ritta Bennet, Pág. 93-102 , Edit. Vida, 2ª reimpresión 1988.

 

«En mi nombre hablarán nuevas lenguas (I)

En mi nombre hablarán nuevas lenguas (III)»

En mi nombre hablarán nuevas lenguas (I)

 

En mi nombre hablarán nuevas lenguas (I)

Hola:

Dios te bendiga. Gracias por interesarte en este estudio. Deseo sinceramente que lo halles de utilidad y de bendición para tu vida espiritual y que puedas hallar las respuestas que estás buscando.

Esta es la primer nota de una serie de 4 artículos sobre En mi nombre hablarán nuevas lenguas .

Gracias nuevamente por interesarte.

Paulo Arieu

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Las palabras están ahí, para explicar el significado de las cosas, de manera que el que las escucha, entienda dicho significado.” — Aldous Huxley (novelista inglés)

Introducción

 

Con este artículo no pretendo cubrir todas las inquietudes que surgen de este tema, y seguramente tampoco lograré analizar todos los pasajes ni sistematizar todos los conceptos importantes que andan dando vueltas.

Tampoco pretendo convencer a nadie que no crea en la existencia de este don, o critique su práctica. Es simplemente un intento de sistematizar y organizar conceptos que a mi modo de entender son importantes.

Es un trabajo simple, de consulta bibliográfica y de organizar definiciones y testimonios a favor y en contra y algo de la historia del don de lenguas. Hay mucho por hablar aún, y mucho se ha hablado ya también.

Reconozco que las generaciones de creyentes actuales le pone menos énfasis al uso de los dones, y más énfasis en el crecimiento y mantenimiento de los frutos de evangelización, así como la formación de líderes, pero no creo que esto le quite objetividad a este estudio

Pasajes Bíblicos

“Estas son las señales que acompañarán a los que crean: en mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas nuevas,” (Mar.16:17 BJ)

“Estas señales acompañarán a los que crean: en mi Nombre echarán demonios y hablarán nuevas lenguas” (Mar.16:17 BL)

“Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas;” (Mar.16:17 RVR 1960)

“Estas señales acompañarán a los que crean: en mi nombre expulsarán demonios; hablarán en nuevas lenguas ” (Mar. 16:17 NVI)

“Estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios, hablarán nuevas lenguas,(Mar.16:17 RVR 1995)

“Y habrá señales que acompañarán a los que creen: en mi nombre expulsarán demonios, hablarán nuevas lenguas,“ (Mar.16:17 CST)

“Los que confíen en mí y usen mi nombre podrán hacer cosas maravillosas: Podrán expulsar demonios; podrán hablar idiomas nuevos y extraños;“ (Mar.16:17 BLS)

“Y estas señales acompañarán a los que han creído: en mi nombre echarán fuera demonios, hablarán en nuevas lenguas; “(Mar.16:17 LBLA)

shmeia de toiV pisteusasin tauta parakolouqhsei en tw onomati mou daimonia ekbalousin glwssaiV lalhsousin kainaiV“ (Mar.16:17 Griego Septuaginta)

“σημεια δε τοις πιστευσασιν ακολουθησει ταυτα εν τω ονοματι μου δαιμονια εκβαλουσιν γλωσσαις λαλησουσιν” “(Mar.16:17 1881 Westcott-Hort New Testament)

(INTERLINEAL) σημεια 4592 δε 1161[AND SIGNS] τοις 3588[THOSE THAT] πιστευσασιν 4100(5660)[BELIEVE] ταυτα 5023[THESE] παρακολουθησει 3877(5692)[SHALL FOLLOW :] εν 1722 τω 3588[IN] ονοματι 3686 μου 3450[MY NAME] δαιμονια 1140[DEMONS] εκβαλουσιν 1544(5692)[THEY SHALL CAST OUT;] γλωσσαις 1100[WITH TONGUES] λαλησουσιν 2980(5692)[THEY SHALL SPEAK] καιναις 2537[NEW;]

(KJV+) And1161 these5023 signs4592 shall follow3877 them3588 that believe;4100 In1722 my3450 name3686 shall they cast out1544 devils;1140 they shall speak2980 with new2537 tongues;1100

(RV1865) “Y estas señales seguirán a los que creyeren: En mi nombre echarán fuera demonios: hablarán nuevas lenguas:”

(RV2000) Y estas señales seguirán a los que creyeren: En mi Nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas;

(RV95) “Estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios, hablarán nuevas lenguas,”

(RVA) “Estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios, hablarán nuevas lenguas,”

(Scío) “Y estas señales seguirán a los que creyeren: Lanzarán demonios en mi nombre; hablarán nuevas lenguas;”

El don de lenguas

No solo lenguas angélicas, y del Espíritu Santo que nos edifican, sino un nuevo lenguaje de la Fe, un hablar diferente, porque llenos de Dios hablaremos un nuevo idioma, el idioma del Cielo, ya que, “de la abundancia del corazón habla la boca”. Y en su idioma no existe la palabra “imposible”, o el “no puedo”.

«Muchos cristianos de todos los trasfondos denominacionales creen que el fenómeno de «hablar en lenguas» puede acompañar a la ocasión en la cual una persona se rinde por primera vez a la plenitud del Espíritu Santo. En la tradición pentecostal clásica, esta experiencia se expresa con las siguientes palabras. «La evidencia física inicial del bautismo con el Espíritu Santo es hablar en otras lenguas». Otros cristianos y muchos carismáticos prefieren no utilizar esta terminología doctrinal, sin embargo, aplican el sentido fundamental de la misma a su propia práctica.

Esta comprensión modificada hace menos hincapié en la importancia de las lenguas como evidencia del bautismo con el Espíritu Santo, ya sea en términos de la experiencia inicial de la persona o de su vida continuada en la plenitud del Espíritu. Aun así, se mantiene el valor del lenguaje espiritual. Tal habilidad es una ayuda para la oración y la alabanza, y la participación más profunda en la adoración se considera un indicio fundamental de haber sido bautizado en el Espíritu, con el ejercicio continuo de hablar en lenguas como parte de la expresión devocional privada del creyente.» (1)

¿Qué es exactamente el “hablar en lenguas”?

Definiciones:

«Es una retahíla de sonidos ininteligibles pronunciados en un estado de exaltación religiosa. Los psicólogos lo llaman glosolalia y el fenómeno ha tenido una larga y variada historia. Los primeros profetas hebreos tuvieron conocimiento de que los
filisteos eran aficionados a las danzas frenéticas y a la glosolalia (I
Samuel 10:5). En las antiguas Grecia y Roma, oráculos, adivinos y fieles de las religiones mistéricas gorjeaban verdaderos galimatías en sus trances de éxtasis. Los Maulawiya, o Derviches Giróvagos del sufismo Islámico, acompañan sus molinetes de éxtasis con glosolalia. Los más extremistas Rifa’iya, o Derviches Suplicantes, no sólo aúllan en “lenguas ininteligibles”, sino que además se azotan con látigos, se cortan con cuchillos, caminan sobre fuego, comen cristales y juegan con serpientes, convencidos de que Alah les protegerá. Los antropólogos han constatado la existencia de glosolalia en los ritos religiosos de muchas tribus
primitivas.
[...] Respecto a Marcos 16:17, Los fundamentalistas creen que Jesús se estaba refiriendo proféticamente a los “dones” del Espíritu Santo, que fueron otorgados a los discípulos el día de la fiesta judía de Pentecostés, tal como se describe en el libro segundo de los Hechos de los Apóstoles. Se produjo primero “un ruido como
el de un viento impetuoso”. Cuando “hendidas lenguas como de fuego” se posaron sobre ellos, “quedaron todos llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en lenguas extrañas…”.

“Lenguas extrañas” no significa aquí lo que San Pablo más tarde denominará la Lengua Incógnita. Claramente se refiere a que los discípulos hablaban en lenguas que ellos no sabían. Pues los que les escuchan dicen:

Todos estos que hablan ¿no son galileos? Pues ¿cómo nosotros los oímos cada uno en nuestra propia lengua? “» (2)

Este es el relato completo de lo que sucedió aquel día

“Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen. Moraban entonces en Jerusalén judíos, varones piadosos, de todas las naciones bajo el cielo. Y hecho este estruendo, se juntó la multitud; y estaban confusos, porque cada uno les oía hablar en su propia lengua. Y estaban atónitos y maravillados, diciendo: Mirad, ¿no son galileos todos estos que hablan? ¿Cómo, pues, les oímos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en la que hemos nacido? Partos, medos, elamitas, y los que habitamos en Mesopotamia, en Judea, en Capadocia, en el Ponto y en Asia, en Frigia y Panfilia, en Egipto y en las regiones de África más allá de Cirene, y romanos aquí residentes, tanto judíos como prosélitos, cretenses y árabes, les oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios. Y estaban todos atónitos y perplejos, diciéndose unos a otros: ¿Qué quiere decir esto? Mas otros, burlándose, decían: Están llenos de mosto. “(Hch. 2:1-13 RVR 1960)

Respecto a este fenónemo sucedido, «los psicólogos llaman a esto xenoglosia o xenoglosolalia. Algunos estudiosos de la Biblia interpretan este pasaje en el sentido de que los apóstoles hablaban en su lengua vernácula, pero los oyentes los entendían en las suyas propias, en la que cada cual “había nacido” -un fenómeno milagroso conocido como heteroglosia o hetereoglosolalia.

La Lengua Incógnita, un lenguaje sobrenatural sólo entendido por Dios y los ángeles, se menciona por primera vez en Corintios I de San Pablo, una carta escrita a los fieles de Corinto. En el capítulo doce hace un listado de los dones del Espíritu Santo, entre los cuales incluye el don de curar, el de hablar en “diversos géneros de lenguas”, y la capacidad de interpretar lo que dicen. En el capítulo decimocuarto exhorta a los Corintios a no abusar de la glosolalia, “Porque el que habla en lenguas habla a Dios, no a los hombres, pues nadie le entiende”. Aunque la glosolalia hace bien al que habla, Pablo llega a decir que no hace bien a los demás. Es como el que habla al aire.

He aquí cómo traduce Edgar Goodspeed un célebre pasaje de la carta de Pablo:

“Doy gracias a Dios de que hablo en éxtasis más que cualquiera de vosotros. Pero en el culto público, preferiría decir cinco palabras con sentido para instruir a otro a pronunciar diez mil palabras en éxtasis” (1). Para citar un versículo mucho más conocido, Corintios I, 13:1 (tomado de la King James Bible): “Si hablando lenguas de hombres y de ángeles, no tengo caridad, soy como bronce que suena o címbalo que retiñe”.

Aunque la glosolalia fue ampliamente practicada por los cristianos del siglo primero, se marchitó gradualmente excepto durante un breve revival en el siglo segundo entre los frenéticos seguidores de Montano de Frigia y de sus dos profetisas, Priscila y Maxímina. El montanismo fue un movimiento adventista centrado en el inminente advenimiento de Jesús; como quiera que el Señor faltó a su obligación de aparecer, la secta se desvaneció pronto. En el siglo cuarto San Agustín pensaba que la glosolalia fue otorgada solamente a la Iglesia primitiva, pero que este don había sido retirado por aquel entonces. Este punto de vista llegó a ser el oficial de la Iglesia Católica y de los Reformadores Protestantes. No hay ninguna evidencia de que Lutero o Calvino hayan intentado hablar en lenguas, a pesar de que la práctica emergió aquí y se reproduce en el siglo diecisiete, principalmente en Francia entre los protestantes camisards y entre los convulsionarios del movimiento jensenista católico, así como entre los oradores populacheros ingleses.

En el siglo dieciocho la glosolalia fue revitalizada por los Metodistas, y pronto floreció en el seno de una franja de sectas tales como los Cuáqueros, Shakers, Irvingistas y Mormones. Después de 1900 brotaron en Estados Unidos una variedad de iglesias de campesinos pobres y analfabetos, en las que prendió el don de lenguas y la curación por la fe. Así llegaron a constituirse las denominaciones ahora llamadas pentecostales. Hoy hay unas 35 denominaciones, la mayor de las cuales es la Asamblea de Dios. Las denominaciones pentecostales son la rama de la cristiandad que se desarrollado más rápidamente, no sólo aquí, sino a través de todo el mundo, en particular en África, Corea y América Latina.

Hacia 1960 sucedió algo asombroso. De repente la glosolalia invadió las denominaciones Católica, Episcopaliana y la principal línea Protestante. Estos hombres carismáticos, apacibles glosolalistas, la mayor parte blancos de clase media con fuertes opiniones conservadoras en política, fueron dignificados; con frecuencia se les denomina neo-pentecostales para distinguirlos de los pentecostales “clásicos”. Doctrinalmente mantienen lealtad con sus iglesias, pero variando ampliamente el espectro de sus creencias desde el fundamentalismo más duro hasta el liberalismo. Están débilmente organizados, con sus propios periódicos y con centros en lugares tan inverosímilmente académicos como Notre Dame y la Universidad de
Michigan.» (3)

«El catolicismo define Don de lenguas como el don concedido a una persona por obra del Espíritu Santo para hablar en todos los idiomas al mismo tiempo (del mismo modo en que lo hace Dios) y, de este modo, ser oída por cada oyente solamente en su idioma nativo y en su propio idiolecto sin que el hablante esté al tanto de estarse expresando en otro idioma y SIN que el oyente sepa que el hablante desconoce su idioma (cfr. Hechos 2: 1-13). Debido a las características de este fenómeno, es imposible para una persona estar al tanto de que está empleando este don, salvo bajo circunstancias tales como que el mismo oyente haga notar su sorpresa al hecho de que el hablante conociera tan bien su idioma. Este fenómeno supone que la interpretación/traducción a todos los idiomas es realizada por obra de Dios sin intervención lingüística del hombre; ya que el hombre, en su incapacidad para conocer verdaderamente un idioma por cuestiones de semiótica y bajo el entendido de que el único lenguaje verdadero es el de los significados sin los significantes, depende de la completa labor de Dios el transmitir Su mensaje de evangelización entre distintos hablantes. No debe confundirse con la “capacidad” de hablar otros idiomas o incluso lenguas muertas o “inexistentes” sin haberlas estudiado o siquiera oído (salvo ciertas posibles excepciones del gusto propio de Dios) ya que esta “capacidad” es considerada como proveniente del demonio y suele ocurrir cuando se realizan ciertas actividades sacrílegas, como pueden ser actividades esotéricas, invocación de espíritus, satanismo; también puede observarse esta “capacidad” demoníaca en personas poseídas en alto o menor grado, o, aún más, en algunos exorcistas que de algún modo se han visto afectados por los espíritus infernales, ya sea por falta de ayuno, oración, vida sacramental o un mal exorcismo, entre otros posibles factores. En la antigüedad el Don de lenguas era muy necesario, no sólo para trasmitir el evangelio sino para mostrar del poder de Dios a aquellos que desconocían de Él y no querían creer en Él. Debido a que las circunstancias no son las mismas y no existe la misma situación, este Don ya no es nada común. Como lo dice Pablo en I Cor: 21-22.

En la Ley de Dios dice:

“Hablaré a este pueblo por medio de otros idiomas y por boca de extranjeros; pero ni así me escucharán. “(Is. 28:11-12)

Y el Apóstol Pablo a los corintios, les dice lo mismo:

“En la ley está escrito: «Por medio de gente de lengua extraña y por boca de extranjeros hablaré a este pueblo, pero ni aun así me escucharán», dice el Señor.” (I Cor. 14:21 NVI)

Entiendan, pues, que el hablar en lenguas es una señal destinada a aquellos que se niegan a creer, y no a los creyentes, mientras que la profecía es señal para los creyentes y no para los que se niegan a creer”.

El cristianismo lo define como la capacidad dada por Dios a un ser humano de hablar una lengua angelical. Nota: El cristianismo considera que existen dos clases de lenguas glossas a saber: Las humanas, como el español, inglés, etc. y las angelicales.

El propósito del don de lenguas es transmitir una idea a otra persona sin utilizar el lenguaje humano, es un lenguaje de alto nivel originado en nuestro ser espiritual, incomprensible para el sentido del oído, pero que el espíritu es capaz de entender y guardar la idea en nuestro cerebro.

El propósito fundamental era el de transmitir el evangelio por todo el mundo, sin que fuese una barrera el idioma, hoy en día hemos sustituido esa herramienta (don) por los interpretes de lenguas humanas en los cuales el sentido del evangelio se puede malinterpretar. Esta creencia tiende a pensar que de nada sirve escuchar a una persona hablar en lenguas, porque humanamente no se entiende, es necesario que exista alguien con el don de interpretación de lenguas, para que lo traduzca a los que solo oyen humanamente.

[...] El don de lenguas es una lengua semejante a la que hablaba el ser humano antes de la construcción de la Torre de Babel. La comprensión de una idea a través de la revelación es el resultado de la comprensión del evangelio del reino de la misma manera en que se comprende una idea transmitida a través de las lenguas angelicales.» (4)

«La palabra griega “lenguas” traducida, literalmente significa “idiomas”. Por tanto, el don de lenguas es hablar en un idioma que una persona no conoce, a fin de ministrar a alguien que habla ese idioma. En I Cor. cap. 12 al 14, donde Pablo habla de dones milagrosos, comenta, “Ahora pues, hermanos, si yo voy a vosotros hablando en lenguas, ¿qué os aprovechará, si no os hablase con revelación, o con ciencia, o con profecía, o con doctrina?” (1ª Corintios 14:6). De acuerdo con el Apóstol Pablo, y de acuerdo con las lenguas descritas en Hechos, hablar en lenguas es valioso para aquel que escucha el mensaje de Dios en su propio idioma, pero es inútil para todos los demás – a menos que sea interpretado / traducido.

Una persona con el don de interpretar lenguas (I Cor.12:30) podría entender lo que uno que habla en lenguas está diciendo, aunque no conozcan el idioma que está siendo hablado. El intérprete de las lenguas comunicaría entonces el mensaje del que habla en lenguas a todos los demás, de manera que todos pudieran entender. “Por lo cual, el que habla en lengua extraña, pida en oración poder interpretarla” (I Cor. 14:13). La conclusión de Pablo en cuanto a lenguas no interpretadas es poderosa, “Pero en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento, para enseñar también a otros, que diez mil palabras en lengua desconocida” (I Cor. 14:19).» (5)

En un artículo titulado “Don de Lenguas”, el sacerdote católico Padre Jordi Rivero, escribe lo siguiente, acerca del don de lenguas, en el portal Web de la fe católica corazones.org:

«Se le llama “don de lenguas” a diferentes dones que se deben distinguir para evitar confusión:

1- El don milagroso de hablar un idioma que no se ha aprendido por la vía natural. Este don se manifestó en Pentecostés.

“Quedaron todos llenos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse. (Hch. 2:4)

Se trata de un don milagroso…

2- Profecía en lenguas. Es el don de pronunciar profecías en un lenguaje ininteligible o desconocido por los que están presente. Estas palabras pueden ser interpretadas por alguien con el don de interpretación (sea porque conoce el lenguaje naturalmente o por un don especial). Entonces el mensaje edifica a la iglesia. Si no se interpreta, este don de lenguas se dirige solo a Dios y no a la comunidad.

Porque a uno se le da por el Espíritu palabra de sabiduría; … a otro, poder de milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversidad de lenguas; a otro, don de interpretarlas. (I Cor.12: 8,10)

Según San Pablo estos dones (lengua y su interpretación) son parte del don de profecía pero advierte que debe estar sometido al orden de la iglesia. No deben, por ejemplo, varias personas hablar en este tipo de lenguas al mismo tiempo.

3-Orar en lenguas o canto de júbilo. Este don es muy diferente a los de arriba. Por medio de el se expresa, con sonidos ininteligibles, la devoción que no se puede poner en palabras. Se ha comparado con el canto gregoriano, cuando este extiende las sílabas en una hermosa armonía de alabanza.

A diferencia del don antes mencionado, este tipo de lenguas pueden ejercerlo varias personas o muchas, de igual manera que se expresa el canto en la comunidad. Mientras unos alaban en lenguas, otros pueden alabar con palabras del vernáculo o cantar. Es un don muy sencillo por el cual el Espíritu Santo nos asiste en la oración, particularmente en la alabanza. Este don se manifiesta con frecuencia en los grupos de oración carismáticos.

Y de igual manera, el Espíritu viene en ayuda de nuestra flaqueza. Pues nosotros no sabemos cómo pedir para orar como conviene; mas el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables, y el que escruta los corazones conoce cuál es la aspiración del Espíritu, y que su intercesión a favor de los santos es según Dios. (Ro. 8:26-27)

Este don de lenguas es a la vez una forma de oración bajo la influencia del Espíritu Santo y bajo el dominio de la voluntad del sujeto. Dios no viola su libertad, por lo que la persona utiliza sus facultades normales. Es por eso que la persona debe rezar en lenguas utilizando su discernimiento en cuanto al momento y la forma apropiada para ejercerlo. Puede, por ejemplo elegir rezar en lenguas en alta voz o en silencio según sea o no una distracción para otros. No se trata por lo tanto de un milagro propiamente hablando sino de un don que se acopla a las capacidades normales de la naturaleza. En la oración en lenguas no se utiliza el intelecto para formular el lenguaje. El intelecto se absorbe en adoración.

San Agustín, Padre de la Iglesia del siglo IV, incluye el don de lenguas en el canto de “júbilo”:

Mas he aquí que él Mismo (Dios) te sugiere la manera que has de cantarle: no te preocupes por las palabras, como si éstas fuesen capaces de expresar lo que deleita a Dios. Canta con júbilo. Éste es el canto que agrada a Dios, el que se hace con júbilo. ¿Qué quiere decir cantar con júbilo? Darse cuenta de que no podemos expresar con palabras lo que siente el corazón. En efecto, los que cantan, ya sea en la siega, ya en la vendimia o en algún otro trabajo intensivo, empiezan a cantar con palabras que manifiestan su alegría, pero luego es tan grande la alegría que los invade que, al no poder expresarla con palabras, prescinden de ellas y acaban en un simple sonido de júbilo.

El júbilo es un sonido que indica la incapacidad de expresar lo que siente el corazón. Y este modo de cantar es el más adecuado cuando se trata del Dios inefable. Porque, si es inefable, no puede ser traducido en palabras. Y, si no puedes traducirlo en palabras y, por otra parte, no te es lícito callar, lo único que pueden es cantar con júbilo. De este modo, el corazón se alegra sin palabras y la inmensidad del gozo no se ve limitada por unos vocablos. Cantadle con maestría y con júbilo. (S. Agustín Salmo 32, sermón 1, 7-8: CCL 38, 253-354)

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Como todo don, las lenguas pueden utilizarse bien o mal.

No se debe exagerar ni minimizar la importancia de ningún don. Cada uno tiene su lugar en al plan de Dios y debe utilizarse solo a su servicio. Ningún don es prueba de santidad.

Aunque hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo caridad, soy como bronce que suena o címbalo que retiñe. (I Corintios 13:1).

Debemos aceptar con gratitud todos los dones de Dios y usarlos bien. San Pablo dice:

Doy gracias a Dios porque hablo en lenguas más que todos vosotros (I Cor. 14:18)

Habiendo clarificado gratitud por el don de lenguas que el mismo posee, San Pablo escribe en el próximo versículo:

“pero en la asamblea, prefiero decir cinco palabras con mi mente, para instruir a los demás, que 10.000 en lengua”. (I Cor. 14:19)

En las reuniones de cristianos todo don tiene su lugar en el orden que debe existir. (Cf. I Cor 14:39-40)

El don de lenguas también es una gran ayuda en la oración privada.

Los ministros y líderes de grupos tienen una responsabilidad de enseñar el uso correcto de los dones. Deben ayudar a vencer las dudas y otros obstáculos como también advertir sobre los excesos. De igual manera, no es justo condenar un don de Dios porque algunos lo hayan mal usado o mal interpretado.

Las lenguas no son una “señal” para los creyentes

San Pablo escribió:

“Así pues, las lenguas sirven de señal no para los creyentes, sino para los infieles; en cambio la profecía, no para los infieles, sino para los creyentes.” (I Cor. 14:22)

San Pablo no está sugiriendo que no se use el don entre creyentes. Solamente dice que no se tenga entre ellos como señal. Y es que algunos enseñan falsamente que el don de lenguas es señal de elección o de santidad o asumen que si no hay oración en lenguas no está actuando el Espíritu Santo. Estos errores se deben condenar. San Pablo exhorta a la madurez, a valerse con gratitud de todos los dones pero no fascinarse con los dones más visibles, sino reconocer el lugar de cada uno. El de lenguas es inferior a los demás dones y virtudes.» (6)

«La palabra don de lenguas viene de la unión de dos palabras: glosa que quiere decir lengua y de la palabra LALIA que es el acto de hablar (del verbo laléo de la lengua griega), que, juntando las dos palabras, leemos: “glosolalia”, Por lo tanto, Glosolalia es el don de hablar lenguas.

“El don de lenguas es un milagro divino en que, en el ejercicio de la voluntad y sabiduría divina, el Espíritu Santo concede a algunos creyentes el poder de hablar en idiomas que no aprendieron por los procesos naturales, y esto con el fin de testimoniar de Jesús Cristo delante de los que no creen.” (Juan F. Soren).

“Don de lenguas es la divina capacitación de se poder expresar en una lengua extranjera”. (Elemer Hasse).

Podemos decir así: El don de lenguas es la posibilidad que el Espíritu Santo concede al creyente para hablar un idioma totalmente desconocido para el. Ese don consistía de poderes milagrosos conferidos a los apóstoles para predicar el Evangelio a todas las naciones en sus respectivas lenguas. Por eso, es bueno que se sepa que este don no es necesario para la salvación de la persona, sino que una concesión dada por Dios para llevar la salvación a otros. Dijimos no necesaria a la salvación, debido a este fenómeno ocurre también entre las religiones paganas, y aún en el mundo antiguo del Antiguo Testamento.

“El fenómeno glosolálico es universal, en el sentido que aparece en las mas variadas circunstancias, tiempos y lugares. Lo encontramos en el Antiguo Testamento. Lo descubrimos en las religiones paganas y étnicas. Repunta en sectas neopaganas en diversos ramos y grupos del cristianismo primitivo, medieval y moderno. Lo constatamos aún en manifestaciones psicopáticas y psiconeuróticas, sin cualquier influencia religiosa”. (Juan F. Sorem, en el libro: La Doctrina del Espíritu Santo).

Pero si los dones son concedidos por Dios para edificación de la iglesia (I Cor.14:12 y 26), El puede conceder privilegio de hablar lenguas para testificar a Su favor, desde que esto se haga necesario, pero en ningún lugar la Biblia enseña que toda persona bautizada con el Espíritu Santo tendría necesariamente que hablar lenguas extrañas. Si esto es verdad, ¿ por que los pentecostales declaran de manera enfática que los cristianos que reciben el Espíritu Santo precisan hablar lenguas? Dicen ellos:

“Un cristiano que no fue bautizado con el Espíritu Santo, (teniendo como prueba de eso el hablar lenguas), es débil espiritual, comparado con aquello que podría ser, caso fuese bautizado con el Espíritu Santo, de acuerdo con Hechos 2:4.”

Es dogma entre las iglesias pentecostales, que el bautismo en el Espíritu Santo siempre viene acompañado de las lenguas. La constitución de una de esas Asambleas, afirma: “El bautismo en el Espíritu Santo es testimoniado por la señal física inicial de hablar en otras lenguas, según el Espíritu Santo de Dios les conceda.”» (7)

En un artículo científico titulado El don de lenguas, publicado en el portal Web Findesemana Libertad Digital Suplementos, su autor Enrique Coperías escribe que: «El don de lenguas o glosolalia (de las voces griegas glossa, “lengua”, y lalein, “hablar”) es en su origen un término religioso que aparece mencionado en el Nuevo Testamento y que hace referencia al don que otorgó el Espíritu Santo a los apóstoles -y éstos a terceros mediante la imposición de manos – para poder hablar fluidamente idiomas extranjeros sin haberlos aprendido, como en Pentecostés.

Los Hechos narran cómo ese día los Apóstoles, reunidos con otras personas en Jerusalén, “quedaron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar otras lenguas”(2,4). Se trata de verdaderos idiomas hablados en determinados países, diferentes de aquellos que habitualmente hablaban los seguidores de Jesús, pues los oyentes les oyen hablar sus propias lenguas y se admiran del hecho de oírlas en labios de galileos (2,8-9). Este poliglotismo milagroso se repite en la Iglesia primitiva, así como en otras religiones del mundo grecorromano.

En estas últimas se recogen casos de glosolalia como los de la pitonisa de Delfos y la Sibila de Cumas. Se creía que una divinidad entraba en esos oráculos y que, sirviéndose de las voces de éstos, se comunicaba con los mortales en un idioma misterioso, que tenía que ser interpretado por sacerdotes especializados. En la actualidad, algunas sectas, en concreto las pentecostales, que tienen muchos adeptos en el continente americano, inducen el don de lenguas entre los seguidores. » (8)

Billy Graham., el conocido evangelista bautista norteamericano, explica que: «El hablar en lenguas (o “glosolalia”, término derivado de los vocablos griegos equivalentes) figura solamente en dos libros del Nuevo Testamento: Hechos de los Apóstoles y 1 Corintios (si bien se lo menciona en Mar. 16:17, que la mayoría de los eruditos creen que no figura en el manuscrito original). La palabra pareciera ser aplicada de dos maneras diferentes. Una de ellas estaría en relación con los sucesos acontecidos en Pentecostés, cuando se produjo la prometida llegada del Espíritu Santo. Un cuidadoso estudio de ese pasaje en Hch. 2 nos dice que las “lenguas” eran idiomas conocidos, entendidos por los visitantes extranjeros en Jerusalén. Así, pues, el pequeño grupo de cristianos recibió la sobrenatural capacidad de hablar en otros idiomas.»(9)

«” Hablar en lenguas” es nada menos que tener las facultades parlantes tan completamente bajo el control del Espíritu Santo que una persona pueda articular un lenguaje desconocido para él mismo. Las palabras no son elegidas conscientemente por quien habla, sino que más bien articula palabras directamente dadas por Dios. Independientemente del lenguaje hablado, el hablar en lenguas es una forma de profecía. La palabra “profecía” se usa más comúnmente en la Escritura para cualquier mensaje hablado de parte de Dios. Ocasionalmente, como en I Cor. 14, se usa en sentido más técnico. Se refiere a la comunicación de una revelación divina en lenguaje que los oyentes entienden comúnmente. En ese pasaje se distingue del “hablar en lenguas”. De todos modos, ambas son formas de comunicación divina para el hombre.» (10)

La enciclopedia católica define de la siguiente manera el don de lenguas: «El don de lenguas y la interpretación de lenguas (colectivamente conocidos como glossolalia) son descritos extensamente en I Cor 14. Y ¿en qué consistía la glossolalia exactamente?

Era hablar, en vez de estar silente (I Cor. 14:28), pero no siempre en un idioma extranjero.

El día de Pentecostés los Apóstoles realmente hablaron los varios idiomas de los que escuchaban, pero los gentiles que aún no habían sido bautizados en la casa de Cornelius se pusieron a “hablar en lenguas y glorificar a Dios”(Hch. 10:46) y los doce efesios recién bautizados hablando en lenguas y profetizando (Hch. 19:6) no tenían razón para usar lenguas extrañas. De nuevo, en vez de la expresión “hablando en lenguas” Pablo usa la frase hablar “en lengua” (1Cor. 14:2, 4, 13, 14, 27). El objeto del don no era transmitir ideas a los que escuchaban, sino hablarle a Dios en oración (1 Cor. 14: 2, 4) un objetivo para el cual un idioma extranjero es innecesario. Finalmente — y este argumento parece conclusivo — Pablos compara la glossolalia, por su efecto, a hablar en un idioma desconocido; por lo tanto, no es ella misma un idioma desconocido. (I Cor.14:11).

Era una lengua articulada, ya que el que hablaba oraba, cantaba, y daba gracias (I Cor.14:14-17).

El que hablaba estaba como en un trance — “si oro en lengua, mi espíritu [pneuma] ora, pero mi mente [nous, mens] queda sin fruto” (I Cor. 14: 14).

En los no creyentes glossolalia ocasionaba la impresión de lo maravilloso; quizás les recordaba los delirios religiosos de hierofantas: “Así pues, las lenguas sirven de señal no para los creyentes, sino para los infieles;… Si, pues, se reúne toda la asamblea y todos hablan en lenguas y entran en ella no iniciados o infieles, ¿no dirán que estáis locos?” (I Cor 14:22,23).

El don de lenguas es inferior al de profecía: “el que profetiza, supera al que habla en lenguas, a no ser que también interprete, para que la asamblea reciba edificación” (I Cor 14:5).

El carisma de interpretación es, entonces, el complemento necesario de glossolalia; Cuando no hay interpretación, el que habla en lenguas debe callar (I Cor 14:13, 27, 28). La interpretación es el trabajo del que habla o de otro (I Cor 14:27). Toma la forma de un discurso inteligible; la explicación debía seguirle al hablar en lenguas tan regularmente como el discernimiento de espíritus seguía la profecía. (I Cor 14:28-29).

Entre los Patriarcas es sententia communissima que el hablar en lenguas era hablar lenguas extranjeras. Su interpretación está basada en la promesa en Marcos 16:17 “hablarán en lenguas nuevas”, y en su cumplimiento en el don de lenguas de los apóstoles (he 2:4). Una nueva lengua, sin embargo, no es necesariamente una lengua extranjera, y un don que tuvo uso especial el día de Pentecostés parece sin propósito en asambleas de personas de un mismo idioma. Hay, además, objeciones textuales a la opinión común, aunque, debemos admitir, no convencedoras [ver el segundo punto arriba]. Muchas explicaciones de este oscuro carisma son ofrecidas, pero ninguna de ellas está libre de objeción. Puede ser que haya algo de verdad en todas ellas. San Pablo habla de “tipos de lenguas”, que puede implicar que la glossolalia se manifestaba en muchas formas: por ejemplo, en la forma de lenguas extranjeras cuando lo requerían las circunstancias, como con los Apóstoles; como una nueva lengua — “un tipo de locución distintiva de la vida espiritual y distinguida del habla común, la cual para los sentimientos exuberantes de la nueva fe parecían inadecuada para la comunicación con Dios”( Wizsacker); o como la manifestación de los gemidos inefables del Espíritu, pidiendo por nosotros, y causándonos gritar “Abba, Padre” (Ro. 8:15,26). » (11)

Dennis & Rita Bennet, nos explican acerca del uso de los dones de expresión: «Los dones de expresión —lenguas, interpretación y profecía— no están dados para que nos sirvan como guías para nuestra vida, sino para ayudarnos a conocer a Dios en profundidad y asistirnos en nuestra respuesta a él. Nos inducen a volvernos a Dios y nos infunden un temor reverente del Señor.

Analizaremos al mismo tiempo los dones de lenguas y de interpretación, desde el momento en que nunca deben ir separados en una reunión pública. Algunos sostienen que hablar en lenguas e interpretar lenguas son los dones de menor jerarquía, porque están anotados en último lugar en la lista de dones de I Cor. 12:7-11. Si hubiera una razón especial por la cual estos dones aparecen últimos en la lista, una explicación mas lógica sería que fueron los últimos dones dados a la Iglesia. Los primeros siete dones de la lista aparecen en el Antiguo Testamento y en los Evangelios, pero estos dos últimos no fueron dados hasta después de Pentecostés.

Hay dos maneras de hablar en lenguas. La más común es la que se usa como un lenguaje devocional para edificación propia, y no hace falta interpretación. (I Cor. 14:2.) Queremos referirnos, más bien, a la manifestación pública de hablar en lenguas, es decir la que debe ser interpretada. A esto llamaremos el “don de lenguas”. Cuando un cristiano bautizado en el Espíritu Santo siente la inspiración de hablar en lenguas en voz alta y en presencia de otros, a lo cual sigue generalmente la interpretación, estamos en presencia del don, de lenguas. (I Cor. 14:27-28; 12:10.) El don de lenguas es transmitido o dado a los oyentes, que son edificados al escuchar la interpretación que sigue, hecha por quien tiene ese don (El don de lenguas también puede aplicarse como oración o alabanza a Dios).

Es preferible que los dones de hablar en lenguas y de interpretación no se empleen en grupos de incrédulos o de creyentes no suficientemente instruidos, sin una explicación previa sobre su significado, ya sea antes o después de sus manifestaciones.

Hay formas principales, para expresar el don de lenguas en la congregación:

1. Por medio del don de lenguas y de interpretación, Dios puede hablar a los incrédulos y/o a los creyentes.

Si bien Dios no habla en lenguas (cómo podría haber un lenguaje desconocido para él’?) estimula al cristiano dócil a que lo haga, y de esa manera —mediante las lenguas y la interpretación— habla a su pueblo hoy en día. Tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento dan testimonio conjunto de que Dios habla a su pueblo mediante estos dones. Así dice Isaías:

“Porque en lengua de tartamudos, y en extraña lengua hablará a este pueblo.” (Is. 28:11.) San Pablo cita esa referencia cuando explica lo que significa hablar en lenguas e interpretar: “Está escrito: en otras lenguas y con otros labios hablaré a este pueblo . . .“ (1 Cor.14:21); la traducción literal del griego dice así: “En otras lenguas y en labios de otros hablaré a este pueblo . . .“ Además la Escritura da por sobreentendido que el don de lenguas, sumado al don de interpretación da por resultado una profecía, lo cual sigue siendo siempre Dios hablando al pueblo. (I Cor. 14:3.)

En don de lenguas no es una señal para el creyente, desde el momento en que el creyente no necesita do una señal, pero puede ser una señal para el incrédulo (generalmente no buscada), que lo induce a aceptar al Señor Jesucristo. “Así que, las lenguas son por señal, no a los creyentes, sino a los incrédulos…“ (I Cor. 14:22.)

¿De qué manera el don de lenguas puede ser una señal para el incrédulo?

a. La lengua puede ser un lenguaje comprensible al incrédulo, Por el cual Dios le habla directamente a él.

La lengua puede ser un lenguaje incomprensible, pero el Poderoso impacto del lenguaje hablado en lenguas, que Como norma se acompaña siempre de interpretación puede alcanzar al incrédulo y actuar Como una señal para él.

Cuando el don de lenguas es un mensaje de Dios, que alcanza al incrédulo, sea por su conocimiento del lenguaje (una traducción), sea por la inspirada interpretación de un creyente, y en algunos casos sin contar con la interpretación o traducción, Constituye una señal para el incrédulo de que Dios es real, vivo, y está preocupado por él.

2. El don de lenguas también puede ser oración pública a Dios.

La mayoría de nosotros prefiere oír relatos del cielo que relatos de la tierra; preferiríamos oír a Dios hablándonos, que oír al hombre hablar a Dios.

Sin embargo, leyendo las Escrituras, observamos que el dori de lenguas es utilizado en reuniones públicas de oración y necesita interpretación para que los otros creyentes puedan asentir. (I Cor. 14:13- 16.) De ahí se desprende que el don de lenguas, complementado por la interpretación, puede también ser una oración, acción de gracias o alabanza a Dios, lo cual estimula a la congregación. El don de lenguas en tanto sea oración o alabanza, puede ser un lenguaje conocido por los incrédulos, como ocurrió en el día de Pentecostés: “Les oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios.” Pablo también establece que alguno en la reunión Puede cantar su alabanza a Dios utilizando el don de lenguas; también la interpretación puede ser cantada, lo cual es de gran inspiración.

Cualquier creyente bautizado en el Espíritu Santo puede “cantar en el Espíritu”. Esto significa permitir al Espíritu Santo no solamente guiar nuestra palabra, sino también cantar mientras él dirige las palabras y la tonada. En un grupo de creyentes bien instruidos, varias personas pueden orar o alabar a Dios, hablando o cantando en lenguas al unísono, sin necesidad de interpretación. Y en algunas ocasiones, cuando todo el grupo se une “cantando en el Espíritu”, permitiendo al Espíritu Santo no solo guiar las voces individualmente, sino combinándolas a todas ellas, se logra una armonización tan sublime que semeja el canto de un coro angélico.

Es motivo de perplejidad para algunos, cuando unas pocas palabras en lenguas son seguidas de una larga respuesta en el idioma vernáculo. Varias razones explican este hecho. Pudiera ser que el lenguaje dado por el Espíritu Santo fuera más conciso que el lenguaje más elaborado del intérprete. También pudiera ser que la interpretación misma fuera seguida por palabras proféticas. Otra explicación más es la de que al hablar en lenguas era en realidad una oración privada, y la presunta interpretación era, en la realidad, una profecía.

Si bien es cierto, que todos los creyentes deberían hablar diariamente en lenguas durante sus oraciones, no todos pueden ejercitar el don de lenguas en una reunión pública. (I Cor. 12:30.) Sabremos que Dios nos está inspirando a manifestar el don de lenguas cuando sentimos con toda claridad en lo más intimo de nuestro ser el avivamiento o el testimonio del Espíritu Santo. Esto no significa que tengamos que hacer nada impulsivamente. Debemos hablar al Señor tranquilamente y pedirle, para el caso de que él quiera utilizarnos de esta manera, que nos brinde la oportunidad, durante el servicio, de oficiar en el ministerio. Nunca debemos interrumpir cuando otra persona esté hablando. Tal como lo dice David duPlessis, “iEl Espíritu Santo es un caballero!” Debemos preguntarle al Señor si éste es el don particular que quiere para este grupo determinado.

Al utilizar cualesquiera de los dones orales del Espíritu Santo —lenguas, interpretación o profecías—. hablemos con voz suficientemente alta para que todos nos escuchen, pero no seamos innecesariamente ruidosos ni cambiemos el tono de nuestra voz natural. El ser ruidosos o afectados asustará a la gente y podrán impugnar la genuinidad del don. Evitará que oigan lo que Dios quiere decirles. Hablemos con el máximo de preocupación por el bienestar de todos y en el amor de Dios. Si creemos que Dios quiere que manifestemos el don de lenguas, debemos estar preparados para orar también por el don de interpretación, para los casos en que no hubiera otra persona presente suficientemente entregada para hacerlo. (I Cor. 14:13.)

La interpretación de lenguas es dar, en una reunión pública, el significado de lo que se ha dicho por el don de lenguas. Una persona se siente movida a hablar o a cantar en lenguas, y la misma u otra persona recibe del Espíritu Santo el significado de lo que se ha dicho. El que interpreta no entiende la lengua. No es una traducción sino una interpretación, dando el sentido general de lo que se ha dicho. El don de la interpretación puede hacerse presente directamente en la mente de la persona, en su totalidad, o de lo contrario tan sólo algunas pocas palabras al comienzo, y cuando el intérprete, confiando en el Señor, comienza a hablar, se materializa el resto del mensaje. De esta manera se parece a hablar en lenguas: “Tú hablarás, y el Señor pondrá en tu boca las palabras.” La interpretación puede presentarse también en forma de imágenes o símbolos, o por un pensamiento inspirado, o el intérprete puede escuchar el discurso en lenguas, o parte del mismo, como si la persona estuviera hablando en el idioma vernáculo. La interpretación dará el mismo resultado que una declaración profética, es decir de “edificación, exhortación, consolación” (I Cor. 14 3-5.) Recordemos que los dones no han sido dispuestos para que nos sirvan como guía de nuestras vidas, sino para confirmar lo que Dios ya nos está diciendo en nuestro espíritu y por medio de las Escrituras. Dios actúa como quiere, pero se ajusta a ciertas pautas generales que nosotros podemos detectar. Algunos han denominado a I Cor. 14 como las reglas de oro carismáticas del cristiano. Por ejemplo, I Cor. 14:27, dice así: “Si alguno habla en una lengua, su número debe estar limitado a dos, o a lo sumo a tres, y cada uno (esperando su turno), y que alguien explique (lo que se ha dicho)” (Biblia Amplificada). Esta escritura establece normas específicas. Limita el número de intervenciones en lenguas e interpretaciones a dos o tres veces en una reunión. Algunos estiman que el próximo versículo significa que después de dos o tres dones de lenguas, un “intérprete oficial” deberá brindar una sola interpretación para los dos o tres discursos en lenguas, pero el versículo 13 indica que cualquiera que está acostumbrado a manifestar el don de lenguas, también puede orar pidiendo el don de la interpretación. Esto es importante que lo tengamos en cuenta, desde el momento en que puede haber otros en la reunión que no se sienten suficientemente entregados en ese momento para hacer la interpretación que se necesita. A fin de evitar la confusión que produciría entre los incrédulos y los creyentes no instruidos la falta de interpretación del don de lenguas (vers. 23, 33), parece que es bíblico que cada vez que se hable en lenguas hay que hacer la interpretación separadamente. Además se tornaría muy difícil retener la interpretación por un período demasiado prolongado. El hablar en lenguas sería reconocido más como idioma conocido si hubiera alguien presente que supiese ese lenguaje y pudiera traducirlo. También es posible que en alguna medida el hablar en lenguas sea en el “lenguaje de ángeles”. (I Cor.13:1.) Sabemos que en el mundo hay alrededor de 3.000 idiomas y dialectos, de modo que no puede sorprender a nadie que muy pocos idiomas puedan ser reconocidos en una localidad en particular; en realidad es sorprendente que se puedan reconocer tantos. En el día de Pentecostés había alrededor de 120 personas hablando en lenguas, pero sólo fueron reconocidos catorce lenguajes (Hch. 1:15; 2:1, 4, 7-14), a pesar de que había “judíos piadosos” de todas las naciones del mundo conocido. Este es más o menos el porcentaje de idiomas conocidos identificados hoy en día. Orando con personas pidiendo la bendición de Pentecostés, y habiendo asistido a numerosas reuniones carismáticas en muchas partes del mundo durante los pasados diez años, hemos conocido gente que han hablado en lenguas en latín, castellano, francés, hebreo, vasco antiguo, japonés, arameo, chino mandarín, alemán, indonesio, dialecto chino foochow, griego neotestamentario inglés (por un orador no inglés) y polaco.

A veces, los que han recibido la experiencia de Pentecostés, deben soportar el desafío de algunos que no comprenden el propósito de hablar en lenguas, con preguntas tales corno la siguiente: “Si realmente le ha sido dado un nuevo lenguaje, ¿por qué no lo hace analizar, descubre a qué país pertenece y va a ese país como misionero a predicar el evangelio en ese idioma?” Otros preguntan: “Si Pentecostés es tan poderoso, ¿cómo es que los misioneros con esta experiencia tienen que estudiar Un idioma en la Universidad?” Estas personas no se dan cuenta que el don de lenguas es manifestado al incrédulo solamente cuando es dirigido por el Espíritu Santo, y aún en el caso de que una persona pueda ser utilizada una sola vez para hablar un determinado lenguaje, y con ello alcanzando a alguien para Cristo, no tiene ninguna manera de saber si le será dado hablar alguna vez más en la vida ese lenguaje específico.

Si bien el creyente bautizado en el Espíritu Santo puede hablar en su privada lengua devocional, tanto en éste como en el don de lenguas la elección del lenguaje que hable no puede ser regulado por el individuo.» (12)

El Dr. Pablo Deiros, un reconocido teólogo, historiador y el pastor principal de la Iglesia Bautista del Centro, en Bs. As., Argentina y el Dr. Carlos Mraida, su copastor, citan en una nota Nº 1 de pie de la pagina Nº 219, del libro Latinoamérica en Llamas, que «“uno de los más importantes teólogos que ha sostenido que las obras extraordinarias en la vida de la iglesia cesaron con el fin de la era apostólica (aproximadamente año 150 d. de C.) fue el presbiteriano Benjamín B. Warfield. Sus conferencias fueron reimpresas de 1917 a 1918 en Benjamin W.Warfiewld, Counterfelt Miracles (Falsos milagros), The Banner of Truth Trust”

Luego ellos citan a Kevin y Dorothy Ranaghan, autores del libro Pentecostales católicos pp.150-152), quienes definen el don de lenguas:

“El hablar en Lenguas es una forma de orar que, según creemos nosotros, debe ser una ocurrencia diaria de la vida del cristiano verdadero que está lleno del Espíritu. Sin embargo, a primera vista este don parece tan fuera de lo común, tan extraordinario, que la simple mención de él evoca inquietud, curiosidad, escepticismo, y hasta hostilidad abierta… es uno de los dones del hablar, una expresión del Espíritu por medio del hombre, con una diferencia mayor. Los otros dones del hablar, usan el idioma de la persona que habla, mientras que en este don el sujeto no conoce el idioma en que habla. Tanto la forma como el contenido, son dones del Espíritu. El don de lenguas se usa solamente para oración y alabanza. Con el don de interpretación puede convencer al incrédulo y fortificar, consolar, enseñar o conmover la comunidad de fe. La interpretación de lenguas es un don complementario que se puede esperar en la comunidad. Sin éste, el don de lenguas tiene que limitarse al uso privado devocional. El don de interpretación no es una traducción de un idioma extranjero. La traducción, con la comprensión literal de las palabras habladas ha ocurrido en nuestros grupos; pero esto no es el don de interpretación… Al usar el don de interpretación dado por el Espíritu, el idioma queda tan extraño al que interpreta como al que habla. Sin embargo, el que interpreta entiende el sentido y el impacto del mensaje. No es una traducción o comprensión palabra por palabra; varía más bien de una idea vaga de lo que el Señor quiere decimos, a una comprensión total, dependiente de nuestro estado de corazón ante el Señor. La receptividad al ejercicio de este don tiene un crecimiento progresivo. Tenemos que aprender cómo actuar en fe, y hablar las primeras palabras débiles que vienen a nosotros. Dios proveerá lo demás.” En el siguiente capítulo del mismo libro, se hace una observación interesante sobre el don de lenguas: “En cuanto al don de lenguas, Pablo no se opone al hablar en lenguas, y da gracias a Dios que lo practica más que los corintios. Pero limita y regula el uso público de las lenguas (I Cor 14). Creemos que este don, como el resto de los carismas, tiene vigencia hoy. La persona que recibe el don, hará de la oración en lenguas, una parte de su vida devocional, junto a la lectura bíblica, la oración y la alabanza periódicas. El que habla no es una herramienta pasiva en manos del Espíritu. Según la enseñanza paulina, el creyente que tiene este don posee control del mismo. Lo usa para alabar a Dios y para edificación propia. A menos que haya quien interprete, el que habla en lenguas debiera abstenerse de hacerlo en una reunión pública.

Muchos pentecostales y carismáticos afirman la obligatoriedad de tener el don de lenguas, para que un creyente sea lleno del Espíritu Santo. Pero la Biblia afirma que el Espíritu reparte los dones como Él quiere (I Cor 12.11). Es más, niega que todos deban hablar en lenguas (I Cor 12.30). En ninguna parte se nos dice que todo creyente debiera tener el don de lenguas u otro carisma en vistos como intolerantes o poco amorosos. Piensa que la dificultad radica en la incapacidad aparente de algunos líderes carismáticos para distinguir entre un espíritu crítico y el don de discernimiento. Es perceptible en algunos cristianos pentecostales y en algunos carismáticos, un sentimiento de cierta superioridad espiritual sobre el resto de los cristianos, que no han vivido esa experiencia. A la luz de las Escrituras, es claro que cuando los dones espirituales se convierten en ocasión para contiendas y divisiones en la iglesia, lejos de ser canales para el crecimiento, por su mal uso son signos de inmadurez. Una lectura cuidadosa de Ro. 12.3-8 y 1 Cor. 12.14-26, excluye el orgullo espiritual de aquellos más dotados en ese aspecto. Es justo reconocer que esta soberbia espiritual, y las consecuentes divisiones, no son patrimonio exclusivo de los pentecostales y carismáticos. Muchos “antipentecostales” o “anticarismáticos” miran con desprecio a los hermanos pertenecientes a estos movimientos, y los consideran como inferiores en lo intelectual.” »(13)

Peter Wagner, en su libro “El Avance del Pentecostalismo en Latinoamérica”; nos comenta sobre las lenguas, en lo que el llama una “corta apología sobre las lenguas en la liturgia pentecostal”:

«El hablar en lenguas es algo tan común en los cultos pentecostales de América Latina que algunos quizá se pregunten por qué lo tratamos aquí como un asunto por separad La mayor parte del hablar en lenguas se produce durante la oración,; de manera que hubiera sido más natural incluirlo bajo la oración; pero, puesto que este libro se escribe tanto para los pentecostales como para los que no lo son, es necesario que digamos un par de cosas al respecto.

Para muchos miembros de la clase obrera latinoamericana, la vida puede convertirse con facilidad en una rutina tediosa y monótona. Puesto que carecen de dinero suficiente para gastarlo en muebles y otros artículos para el hogar, automóviles, vacaciones o diversiones, son pocos los momentos de esparcimiento que sacan a una persona de la rutina monótona de la vida cotidiana. Con frecuencia, la gente del mundo se enfrenta al aburrimiento y la monotonía con las bebidas embriagantes, las peleas y una vida liviana. Sin embargo, muchos han descubierto que el cristianismo les ofrece una liberación similar, y que el adorar a Dios puede convertirse en un éxtasis El don de lenguas produce muchas satisfacciones espirituales para numerosas personas, y los creyentes no pentecostales debieran proceder con cautela, como lo recomienda el apóstol Pablo mismo, al tratar de prohibirles a otros que hablen en lenguas (I Cor. 14:39).

¿Cómo se produce el hablar en lenguas? Ofrecemos aquí el testimonio de un pentecostal latinoamericano que podría considerarse típico de la experiencia de hablar en lenguas:

Cierta vez me hallaba orando en una reunión. Creía muy poco en el hablar en lenguas y tenía muchas dudas al respecto. Sin embargo, el 20 de mayo de 1967, durante un culto de oración en la iglesia, mientras oraba con fervor, sentí de repente como si alguien me hubiera puesto delante un poderoso reflector que me quemaba. Quería hablar en español, pero no podía. No podía ver otra cosa que llamas de fuego a mi alrededor, y tenía la sensación de estar ardiendo. Luego comencé a hablar en lenguas. Estaba consciente, pero en éxtasis.

Algunos creyentes no pentecostales prohíben el hablar en lenguas, sosteniendo que no es un don apropiado para la iglesia de) hoy.’ La Biblia Scofield, que ha sido traducida al español, dice en su nota de referencia a I Cor. 14:1 que “el don de lenguas y los dones que sirven de señal tienen que cesar”, y muchos evangélicos sinceros así lo creen. No me propongo ocuparme aquí de si tienen razón o no. Tienen derecho a sus opiniones; aunque sus actitudes hacia quienes están en desacuerdo debieran ser de amor y tolerancia.

Sin embargo, hay otros que sostienen que el hablar en lenguas podría ser apropiado en la actualidad; pero que los pentecostales latinoamericanos abusan de ello como lo hicieron los corintios, por lo que se les debe reprender y corregir. El determinar si realmente abusan de ese don es un asunto de juicio personal. Creo que, en su mayor parte, no lo hacen. Según lo entiendo, el problema que se expone en I Cor. 12:14 consistía en que los corintios dividían a los creyentes en categorías de primera y segunda clase, según si tenían el don de lenguas o no.

El error de los corintios era que tenían la tendencia a considerar las lenguas como el don espiritual de mayor importancia, un error que no he observado personalmente entre los pentecostales latinoamericanos; aunque es evidente que la tentación de caer en ese error está latente, y pudieran citarse varios casos para demostrar que algunos de ellos cayeron en extremos. Cuando esto ha ocurrido, alguien debe exhortar y reprender a estos hermanos, pero en el Espíritu.

Asimismo, según I Cor.14, las lenguas deben ir acompañadas por la interpretación si se quieren usar como vehículos para comunicar verdades de Dios a la congregación, como sucede con las profecías. Esto es cierto, pero Pablo sigue diciendo que si no hay ningún intérprete presente, las lenguas deberán utilizarse para hablar “para sí mismo y para Dios” (1 Corintios 14:28). Según entiendo, eso es exactamente lo que hacen los pentecostales cuando oran al unísono y algunos lo hacen en lenguas. Podrían hacer esto con la misma eficiencia si se encontraran en sus devociones privadas, pero las instrucciones dadas en I Cor. no se limitan sólo a esto.

Basta en lo que respecta a mi corta apología sobre las lenguas en la liturgia pentecostal. Permítame repetir lo que ya dije antes: el hecho de que lo hagan los pentecostales no quiere decir que tengan que hacerlo también todos los creyentes. La experiencia ha demostrado que las lenguas constituyen, sin la menor duda, el aspecto más amenazador del pentecostalismo para los no pentecostales. Pues bien, incluso sin las lenguas (que constituyen sólo uno de ocho subtítulos de uno de los capítulos de este libro), los pentecostales han descubierto muchos otros secretos del crecimiento de las iglesias que pueden aplicar los creyentes que prefieren no hablar en lenguas Si tan sólo debido a las lenguas alguien dice que no quiere tener ninguna relación en absoluto con los pentecostales, me temo que el remedio sea peor que la enfermedad.» (14)

Notas:

1 Editor General: Hayford, Jack; Autor: Snider, Joseph, Poder del Reino: Recibamos el poder de la promesa [Un estudio de Hechos], (Nashville, TN: Editorial Caribe) 1996

2 Documento electrónico titulado “La Glosolalia”, de Martín Gardner, del portal arp-sac.org, sociedad para el avance del pensamiento crítico, http://www.arp-sapc.org/publicaciones/lar20.html

3 Ibíd.

4 Artículo publicado en el portal de la Enciclopedia electrónica Wikipedia, titulado “Don de lenguas” http://es.wikipedia.org/wiki/Don_de_lenguas

5 Artículo publicado en el portal Web de Got Question Ministeries, ministerio cristiano de enseñanza de la Palabra de Dios a través del Internet, titulado “¿Cuál es el don de hablar en lenguas?” http://www.gotquestions.org/Espanol/hablar-en-lenguas.html

6 Artículo titulado “Don de Lenguas”, del sacerdote católico Padre Jordi Rivero, del portal de la fe católica corazones.org, http://www.corazones.org/espiritualidad/espiritualidad/lenguas.htm

7 Documento electrónico titulado “La Glosolalia”, de Martín Gardner, del portal arp-sac.org, sociedad para el avance del pensamiento crítico, http://www.arp-sapc.org/publicaciones/lar20.html

8 Artículo científico titulado El don de lenguas, publicado en el portal Web Findesemana Libertad Digital Suplementos, autor Enrique Coperías, http://findesemana.libertaddigital.com/articulo.php/1276232602

9 Artículo titulado “El verdadero don de lenguas”, publicado en el Portal de la fe cristiana adventista adventist@s, http://www.galeon.com/adventista/estudios/profecia/13.htm

10 Señales de los apóstoles, Págs. 35-36, Walter J. Chantry, edit. The Banner Of Truth Trust

11 Artículo titulado “Charismata”, de la Enciclopedia Católica, http://www.enciclopediacatolica.com/c/charismata.htm

12 El Espíritu Santo y Tu, Dennis & Ritta Bennet, Págs. , Edit. Vida, 2ª reimpresión 1988.

13 Latinoamérica en Llamas, cap. X, Págs.218-219, y cap. XI, Págs. 228-229, Pablo Deiros, Carlos Mraida, 1994, Editorial Caribe

14El Avance del Pentecostalismo en Latinoamérica”, Peter Wagner, Págs. 76-78, Edit. Vida, Segunda Edición 1987

En mi nombre hablarán nuevas lenguas (II)»

Parte 7: ¿Cómo es posible que haya milagros?

 Evangelismo y establecimiento de nuevas iglesias- julio 2008  

Cómo responder a objeciones

Parte 7: ¿Cómo es posible que haya milagros? 

Artículo escrito por: Dr. Gerardo Laursen

Estimado(a) Lector/a:

Cuando evangelizamos, hay personas que protestan y presentan objeciones, especialmente contra la persona de Dios o la Biblia o creyentes o religión en general.  Algunas objeciones son meramente una manera para decir: “No quiero hablar de eso” (frecuentemente la causa es porque sienten culpabilidad por el pecado.  Se sienten incómodos).  Pero si la queja es sincera, estamos obligados a proveer respuesta (1 P. 3:15).
Entonces se ofrecen algunas respuestas a las objeciones más comunes, siguiendo esta serie de artículos sobre el tema.

Objeción: ¿Cómo es posible que haya milagros?  Hay personas que no creen en los milagros, y por eso no confían en la Biblia.  Muchos de ellos ni creen que Dios existe.  Otros aceptan la posibilidad de que Dios inició el universo, pero se fue después y todo sigue por leyes naturales.  Y hay otros que piensan que hubo milagros en el pasado, pero hoy en día, no.

Sugeridas respuestas a personas que tienen tal queja:   a. Si Dios existe, hay milagros.              

Un ser todopoderoso puede hacer lo que quiera.  Alguien capaz de crear el universo puede suspender los principios normales de la naturaleza.  Y la Biblia dice que es perfectamente obvio que Dios existe, en Ro. 1:19-20.

b. El cristianismo no es una serie de principios morales.

Todas las religiones tienen su concepto de principios sobre cómo vivir.  Pero el cristianismo además de eso transforma la vida.  Y Cristo su fundador todavía vive (en contraste a los fundadores de las otras religiones principales del mundo).  Se asocia con poder sobrenatural.

 

c. Es la única forma en que un Dios infinito y espiritual pueda intervenir en el mundo finito y material. ¿Cómo puede Dios comunicarse con el hombre, si no es por un milagro?  Es invisible. Su existencia es aparte del universo.

d. Aparte de la naturaleza, lo que se sabe de Dios viene de 2 milagros: la Biblia y la encarnación de Cristo.

Primero, la Biblia se escribió en un periodo de 1500 años por unos 40 autores humanos, y sin embargo todo tiene el mismo mensaje: el ser humano esta separado de Dios por el pecado, y Dios ha tomado la iniciativa de solucionar el problema.  Jesús murió como pago por estas ofensas por gente de todos los tiempos.  Y la fe en Dios y su plan así revelados convierte el alma.

Segundo, Cristo salió del cielo, llegó a la tierra y se hizo hombre (a través de entrar en María por la concepción virginal), y explicó cómo es Dios y qué debemos hacer, autenticado por sus poderes.

e. Los milagros no se comprueban por la ciencia, sino por la prueba legal: el testimonio de testigos oculares fidedignos.

La ciencia trata con lo que es reproducible, pero los milagros son eventos únicos.  Están fuera del campo de ciencia.  Ni siquiera puede la ciencia explicar el universo: cómo se inició (que es único: solo nombrar el evento como el “Big Bang” o gran explosión, no explica nada), cómo se formó la vida (que también es único y sin explicación natural).  Hay otras cosas fuera del campo de ciencia, como el arte.  La ciencia no puede decir si una pintura es bella o no.

Las catástrofes, interrupciones y milagros no encajan bien con la ciencia, que presume que todo se procede con un ritmo uniforme.  Por eso hay que mirar más allá de la ciencia.

Tomemos unos milagros en el Evangelio de Juan.  No hay explicación lógica para indicar que fueron sucesos naturales que simplemente fueron mal entendidos por los testigos.

1. Agua en vino, Jn. 2:1-11.

Fue instantáneo, unos 150 galones, y la gente comentó del la alta calidad.  El punto de Juan es mostrar el poder de Jesús sobre la calidad.

2. Curación del hijo del noble, Jn. 4:46-54.

Jesús sanó a alguien desde una gran distancia, sin verlo y sin tocarlo.  El punto de Juan es mostrar el poder de Jesús sobre la distancia.

3. Curación del paralítico, Jn. 5:1-9.

Un enfermo por 38 años fue sanado por una palabra, sin tratamiento médico.  El punto de Juan es mostrar el poder de Jesús sobre el tiempo.

4. Alimentación a los 5,000, Jn. 6:1-4.

Cristo alimentó a 5,000 hombres (no contando mujeres o niños) con el almuerzo de un niño.  El punto de Juan es mostrar el poder de Jesús sobre la cantidad.

5. Caminata sobre el agua, Jn. 6:16-21.

¿Quién tiene el talento de caminar sobre un lago?  Es contra las leyes de la física.  El punto de Juan es mostrar el poder de Jesús sobre la ley natural.

6. Curación del ciego, Jn. 9:1-12.

Nadie puede aun por la ciencia moderna, sanar a un adulto que nació ciego.  El punto de Juan es mostrar el poder de Jesús sobre la desventura.

7. Resurrección de Lázaro, Jn. 11:1-46.

Nadie puede por la ciencia moderna, levantar a alguien muerto y enterrado por 4 días. El punto de Juan es mostrar el poder de Jesús sobre la muerte.

Ningún ser humano puede hacer ni uno de estos siete milagros.  Solo Dios puede hacer cosas semejantes.  El punto resumido de Juan es mostrar que Jesús es Dios en la carne.  Es el tema de su evangelio.

Y lo mismo es con las otras multitudes de milagros en la Biblia.  Es cuestión de leer el texto con cuidado para ver lo que realmente dice.  Por ejemplo en Ex. 14, Moisés dividió el agua del mar en dos: hubo un muro de agua en cada lado, no meramente un viento sopló y hubo un solo muro; no cruzaron los israelíes sobre lodo sino sobre tierra seca; no se trabaron los del ejército egipcio en el lodo, sino que todos murieron ahogados cuando volvió el agua.

f. Respecto a los que piensan que los milagros se terminaron hace mucho tiempo, hay muchas personas hoy en día que podemos testificar de ser sanados o de escapar de un accidente o escapar de la muerte. Como ejemplos, uno grande es ser transformado por el poder del Espíritu Santo de un pecador a un hijo de Dios.  Es verdad que hubo brotes de milagros en ciertas épocas en el pasado, cuando Dios estaba anunciando algo nuevo.  Por ejemplo en la historia: de librar a su pueblo de la esclavitud en Egipto, hizo 10 milagros por Moisés; y después para identificar a Jesús como Dios Hijo; también con los apóstoles cuando Dios inició un cambio de vivir por la ley mosaica a la gracia.  Podemos decir que actualmente los milagros no son la norma, pero todavía ocurren.   ¡Si uno que ha tenido dudas sobre los milagros, decide de todos modos que por sus pecados Cristo murió y fue levantado de los muertos, y luego confiesa que Cristo es el Señor, será salvo!  Así dice Romanos 10:9-13.              

Entonces espero que las explicaciones arriba sirvan para ayudar a los evangelistas a defender mejor la fe.

Seamos fieles compartiendo nuestra fe con los que aún no le conocen,

Scott Yingling

Director General de ObreroFiel.com

 

 


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Mr.16:11-18 y la palabra creer, que se repite varias veces

Mr.16:11-18 y la palabra creer, que se repite varias veces

Jesús y la mujer Samaritana
A una mujer extranjera, Jesús dijo, “Cualquiera que beba el agua que yo doy nunca tendrá sed; Será un pozo de agua dentro de él, saltando a la vida eterna”
“Ellos, cuando oyeron que vivía, y que había sido visto por ella, no lo creyeron. Pero después apareció en otra forma a dos de ellos que iban de camino, yendo al campo. Ellos fueron y lo hicieron saber a los otros; y ni aun a ellos creyeron. Finalmente se apareció a los once mismos, estando ellos sentados a la mesa, y les reprochó su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que le habían visto resucitado. Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado. Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán. “(Mr.16:11-18 RVR 1960)

 

I. Introducción:

Siendo Marcos un libro (evangelio), en el que la acción es un tema predominante, no nos debe sorprender:

Que se repita la palabra creer tantas veces, ya que es común en este libro el repetir ciertas palabras que impliquen continuidad o algún grado de acción.

Ej.: «La palabra euthus o euthos, que se traduce “luego”, “inmediatamente”,”sin dilación”,”al instante”, se usa 42 veces [en el texto griego] número mayor que el total de las veces que se usa en todo el resto del Nuevo Testamento [1.10, 12, 18, 20, etc.]. Esto proporciona la impresión de qué no obstante lo variado y detallado que haya sido el ministerio de Jesús, Él se encontraba siempre de prisa hacia una invisible meta vislumbrada por Él; pero escondida para la mayor parte de sus contemporáneos y solo débilmente percibida por los discípulos en aquellos raros intervalos en que las palabras de Él les iluminaban el entendimiento.»(1)

Tampoco debería causar sorpresa que la palabra creer se repita tantas veces en este corto pasaje ya que creer, implica acción; es una palabra dinámica. Toda aquella persona que ha logrado un objetivo en la vida es porque ha creído que era posible lograrlo, y para esto emprendió ciertas acciones en pos de su objetivo.

Ej. Pablo usa los ejemplos de un atleta que corre para llevarse su premio y de un luchador que para lograr su corona de todo se abstiene

“¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible. “(I Cor. 9:24-25 RVA 1960)

Un atleta llega a la meta porque creyó que podía ganar y porque creyó se anotó en el evento, y porque creyó corrió, y porque corrió, ganó.

La palabra “creer” está íntimamente relacionada con la palabra fe, un elemento muy importante para la relación del hombre con Dios.

 

“Ellos, cuando oyeron que vivía, y que había sido visto por ella, no lo creyeron.Pero después apareció en otra forma a dos de ellos que iban de camino, yendo al campo. Ellos fueron y lo hicieron saber a los otros; y ni aun a ellos creyeron.Finalmente se apareció a los once mismos, estando ellos sentados a la mesa, y les reprochó su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que le habían visto resucitado. Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado. Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán. “(Mar.16:11-18 RVR 1960)

Las palabra relacionadas directamente con el vocablo “creer” se repiten 6 veces1 mas que es el vocablo “incredulidad” que es el antónimo de creer, en total 7 veces

El Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, nos explica el uso de la palabra Fe, en la Biblia:

«Aprobación que se da a alguna verdad, o confianza que una persona deposita en otraFe salvífica, por ejemplo, es la total confianza del hombre en CristoEn la teología bíblica no hay palabra más importante. Es tema predilecto de los autores del Nuevo Testamento, especialmente Pablo y Juan, pero encuentra sus antecedentes también en el Antiguo Testamento. Las tres palabras (fe, fiel y creer) se hallan en el Antiguo Testamento aproximadamente setenta y cinco veces, y en el Nuevo Testamento más de seiscientas veces.» (2)

Jesús desde el comienzo de su ministerio instó a las masas a creer en él. Después que Juan el Bautista fuera encarcelado, Jesús se fue a Galilea a anunciar las buenas noticias de parte de Dios y La Versión Popular dice que Jesús decía “vuélvanse a Dios y acepten con fe sus buenas noticias” (Mar 1:15 VP)

“Después de que a Juan lo metieron en la cárcel, Jesús fue a la región de Galilea. Allí anunciaba las buenas noticias acerca de Dios:”¡Ya está cercano el día en que Dios comience a reinar! Vuélvanse a Dios y crean en la buena noticia“. (Mar 1:14-15 BLS)

“Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios,diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio.” (Mar 1:14-15 RVA 1960)

 

Como bien sabemos, en Juan, Dios nos reveló el propósito de la misión de Jesús en la tierra:

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” (Jn. 3:16 RVA 1960)

“Dios amó tanto a la gente de este mundo, que me entregó a mí, que soy su único Hijo, para que todo el que crea en mí no muera, sino que tenga vida eterna.” (Jn. 3:16 BLS)

Entonces podemos ya ir entendiendo la importancia de creer tanto en la Biblia, como en el libro de Marcos, en este breve pasaje

Vine nos dice acerca del significado de la palabra creer:

«pisteuo (pisteuw), creer, también ser persuadido de, y por ello fiarse de, confiar. Significa, en este sentido de la palabra, apoyarse en, no una mera creencia. Se halla con gran frecuencia en los escritos del apóstol Juan, especialmente en su Evangelio. En cuanto a la primera utilización del verbo, véase Jn 1.50. De los escritores de los Evangelios, Mateo usa el verbo en diez ocasiones, Marcos diez, Lucas nueve, Juan noventa y nueve. En Hch 5.14 se traduce el participio presente del verbo como “creyentes”.

Y también del uso de la palabra creyente:

«pistos (pistov”) significa: (a) en el sentido activo, creyente, confiado; (b) en el sentido pasivo, fiable, fiel, de confianza. Se traduce “creyente” en Jn. 20.27; Hch 16.1; II Cor 6.15; Gál 3.9; 1 Ti 4.3; v. 10: “los que creen”; v. 12: “creyentes”; 5.16: “creyente”; 6.2; “creyente”, dos veces; Tit 1.6: “creyentes”» (3)

El Concepto de la Resurrección de los muertos:

«El concepto de la resurrección aparece en diversas maneras en la historia de las religiones. A veces se concibe como el despertar del alma del sueño de la muerte poco, a veces como la esperanza de que los muertos serán resucitados al final del mundo presente y, en ocasiones, como una resurrección colectiva de los justos luego del juicio. Hay ideas semejantes a estos conceptos de la Biblia, pero la resurrección tiene en ella un contenido y significado propios de la revelación que le son dados principalmente por la Resurrección de Jesucristo.

La idea de la resurrección no es prominente en el Antiguo Testamento. Se le encuentra principalmente en los escritos posteriores, y tanto la medida en que se afirma en el Antiguo Testamento como la influencia que otras religiones (babilónicas, zoroastrianismo) puedan haber ejercido son temas de discusión para los eruditos. Es posible afirmar, sin embargo, que lo primero que aparece en el Antiguo Testamento es la esperanza de una resurrección (en sentido figurado, una reconstitución) del pueblo de Israel después del cautiverio (Is 26.19; Ez 37.1–14; Os 6.1s). Y, aun más, el profeta Isaías prevé una resurrección de los muertos para participar en la restauración del pueblo.

No hay duda de que el Antiguo Testamento afirma que el poder del Señor se extiende también a la morada de los muertos (1 S 2.6; Job 26.6). Por ello, aunque algunos pasajes discutidos pueden referirse a la liberación de un peligro inminente de muerte (Sal 16.10s; 49.15; 86.13; Os 13.14), está ya presente en ellos la esperanza de la resurrección que en Daniel 12.2 se afirma con toda claridad. Aunque el Antiguo Testamento no presenta una doctrina sistemática de la resurrección, afirma sin dudas el poder del Señor, cuya justicia y misericordia no pueden ser detenidas por la muerte.

En los libros Apócrifos y seudoepigráficos la afirmación de la resurrección es casi universal. Se le espera con la restauración de Israel como un fenómeno corporal, aunque las ideas griegas de la Inmortalidad del alma también influyen en algunas sectas judías (como los Esenios). Solo los saduceos niegan totalmente la resurrección (Mar 12.18; Hch 23.8; cf. 26.8).

Según los Evangelios, el Maestro afirma la resurrección y la fundamenta en el poder y la voluntad de Dios (Mat 22.31s); por tanto, rechaza los conceptos burdos y materialistas al respecto (Mar 12.18–27). Las resurrecciones que Jesús mismo realiza (Mar 5.35–42; Luc 7.11–17; Jn 11.1–44) no son aún la resurrección definitiva, sino una señal de la presencia del Reino de Dios (Luc 7.16) en la persona de Jesucristo; manifiestan su poder sobre todas las fuerzas enemigas, incluso la muerte. En el cuarto Evangelio se destaca que el que cree en Jesucristo ya tiene una vida nueva, “resucitada”, que se revelará en la resurrección final (Jn 6.39s, 44, 54; 11.17–27, etc.).

La resurrección del Señor es la manifestación cumbre del triunfo sobre la muerte (I Cor 15.25ss). Con ella comienza una nueva era, “los tiempos del fin”, y el creyente, que por la fe se incorpora a Cristo, participa del poder de esa nueva vida, el poder de la resurrección y por tanto comparte la vida del Resucitado y su triunfo sobre la Muerte (Jn 14.19s; Hch 26.23; Ef. 2.5s; Col 1.18). El cristiano vive en la seguridad de la resurrección (I Cor 15.20–36; II Cor 4.14; Col 1.18), ya que el Espíritu Santo es agente de la misma (Ro 8.11).

En el Nuevo Testamento es realmente poca la especulación acerca del modo y características de la resurrección. Frecuentemente se ilustra con símbolos y figuras corrientes en el ambiente: vestiduras blancas, o fragancia y luminosidad que representan lo nuevo, puro y glorioso de la nueva vida (I Cor 15.41s, 53s; II Cor 2.15s; Ap 3.5; 6.11; etc.), la semilla que brota o el despertar del sueño (Jn 12.24; I Cor 15.6, 20, 43s, 51; Ef. 5.14; I Tes. 4.13–17). Es notable que el Nuevo Testamento acepta las doctrinas del judaísmo sobre un Juicio final y las vincula a la parusía del Señor (Hch 24.15; I Tes 4.13ss Segunda Venida). En Apocalipsis encontramos también la idea de dos resurrecciones (20.4s), pero en otros escritos se habla de una sola y un juicio (Jn 5.28s). Lo que se destaca es, en todo caso, la participación de los creyentes en la victoria de Cristo (Ro 5.17; II Tes 1.10; Ap 20.4).

San Pablo habla de un “Cuerpo de resurrección” y en contraste con una doctrina cruda de continuidad, señala la diferencia entre la vida futura y la vida actual (incorruptibilidad, gloria, etc.). Destaca el carácter personal, concreto y comunitario de la vida resucitada, en oposición a las ideas de una Inmortalidad puramente incorpórea y aislada, individualista (Ro 8.11; I Cor 15.35ss; Filip 3.21; 1 Jn 3.2). Y como en otros aspectos del tema, Jesucristo es el modelo y señal de la nueva vida: seremos semejantes a Él; veremos a Dios cara a cara; permanecerá el amor; esto es lo más importante acerca de la nueva vida. Dios dispone un cuerpo espiritual porque es el que mejor conviene a la expresión del Espíritu. Con respecto a un “estado intermedio”, entre la muerte y la resurrección, Pablo utiliza la imagen del sueño. No se describe la naturaleza de ese estado, pero sí se afirma que el creyente está con Cristo, y por tanto, es una experiencia positiva y gozosa (Filip 1.22s). Finalmente, hay que señalar que en el Nuevo Testamento la esperanza de la resurrección, lejos de conducir a un descuido de las tareas y responsabilidades de esta vida, les da sentido y estímulo. El creyente anticipa en esta vida, en fe, esperanza y amor, la calidad de vida que aguarda plenamente en la resurrección.»(4)

II Crean en Jesús resucitado

Luego de la pasión y muerte de nuestro Señor, Jesús había resucitado en la madrugada del primer día.

«Una de las cosas más satisfactorias es ver la vida del Señor Jesucristo ajustarse al molde de las profecías acerca del Mesías. Es un nutriente maravilloso de la fe el ver que antes de Su venida los siglos preparaban ya su identificación con detalles que hubiera sido imposible fraguar y hacerles a todos coincidir; tal cosa sería imposible; no estaban en la mano del hombre. El pre-conocimiento divino había hecho que se escribiera, por así decirlo, una biografía antes de que aconteciera en el tiempo y la historia. Estaba prevista la raza, el pueblo, la tribu, la familia de su ascendencia, el lugar de su nacimiento y la forma del mismo, junto con acontecimientos concomitantes. Estaban previstos sus obras y su ministerio, e incluso la época de éste, y el día de Su visitación; aun Su precursor estaba previsto. Su muerte en detalles y su significado; Su sepultura y Su resurrección; Su ascensión y partida por un tiempo a ministrar en los cielos; y aun Su regreso está previsto, acerca del cual se dieron señales que le precursarían, las cuales, gozo da el verlo, se confirman en la realidad histórica corroborando la veracidad de la inspiración profética. En Jesús de Nazaret se cumplen, pues, las expectativas mesiánicas de los siglos pasados, todo en su debido orden, la parte del Cordero y la parte del León. La parte ya cumplida nos hinche de esperanza en relación a la parte restante, que con toda lógica corresponde a Su segunda venida, de cuya cercanía ya las vestiduras del siglo presente nos avisan confirmando la promesa, cuyo cumplimiento se escucha ya viniendo como piedras del río que suenan anunciando el aluvión. Todo se acomoda como estaba previsto para ser hallado de Él cual lo anunció; aunque el día y la hora nadie sabe, sino sólo el Padre. No obstante, señales nos dio y señales tenemos; no han faltado a la cita, enriqueciendo la fe. La profecía y su cumplimiento son hechos ineludibles, vindicaciones que dejan sin excusa a los que tratan de eludir el hecho de que la historia estaba preparada para Cristo.» (5)

 

· Él es la Simiente de la Mujer que, al ser herido en el calcañar, aplastó la cabeza de la serpiente (Gén. 3:15)

· Con Su muerte nos dio el perdón, la liberación y la reconciliación; con Su resurrección, la vida y todo lo que ella implica. (Ro. 6:23).

· El es Siloh a cuyo nombre se congregarían los pueblos. Él es el León de la tribu de Judá cuyo cuerno no sería quebrado. (Gén. 49:9,10)

· Él es la bendición del Dios de Sem y Aquel que hace a Jafet morar en las tiendas de su hermano. (Gén. 9:26,27)

· El es aquel profeta al que había que escuchar; (Deut. 18:15)

· Él es el Hijo, el Sacerdo te conforme al orden de Melquisedec (Heb. 7:11)

· el heredero para siempre del trono de David. (Luc.1:32)

· Él es Emanuel, el hijo de la virgen, el admirable consejero, Dios fuerte y quien es llamado Padre eterno; el Príncipe de Paz que nos sería dado como un niño. (Is. 7:14; 9:6,7)

· Él es el siervo de Yahveh y Yahveh mismo que abriría los ojos de los ciegos y haría cantar la lengua de los mudos. (Is. 35:4-6.)

· Él es el Príncipe que nacería en Belén (Miq. 5:2)

· el Rey que entraría en un burrito, manso y humilde, a Jerusalén. (Zac. 9:9)

· Él es el Mesías Príncipe que se presentaría tras la semana sesenta y nueve de la profecía de Daniel, que moriría mas no por sí, sino que daría Su vida en expiación por el pecado de su pueblo (Dan. 9:26).

· Aquel varón de dolores, despreciado (Is. 53:3)

· cuyas manos y cuyos pies serían honrados (Sal. 22:16b).

· a quien se daría a beber vinagre (Sal. 69:21)

· y de quien se repartirían sus vestidos. (Sal. 22:16,1 8)

· Aquel que sería vendido por treinta piezas de plata (Zac. 11:12)

· Aquel que se llamaría Nazareno, aquel pimpollo, sí, aquel renuevo, la vara de tronco de Isaí. (Is. 11:1)

· Aquel que sepultado Su alma no sería dejada en el Hades, que es el Seol. Aquel cuya carne no vería corrupción sino que viviría, resucitaría y nos daría vida. (Sal. 16:8-11)

· Aquel que se sentaría a la diestra del Padre hasta que sus enemigos fuesen puestos por estrado de sus pies. (Sal. 110:1)

· Aquel cuyo Nombre daría luz a los gentiles; (Is. 42:6).

· sí, aquel que nos dejaría por un poco de tiempo para volver a establecer el Reino recibido. (Miq. 5:3,7).

· Aquella piedra no cortada de mano, que desmenuza los reinos (Dan. 2:44-45)

· El Hijo del Hombre que después de traspasado será visto en las nubes del cielo viniendo en gloria y majestad. (Dan. 7:13)

 

Las apariciones de Jesús Resucitado

Luego de su resurrección, Jesús se apareció a sus discípulos once veces. Todavía más decisivas para la fe de los discípulos fueron las apariciones de Jesucristo, variadas y convincentes. Las apariciones no tuvieron el propósito de incitar a la fe, sino el de confirmar la de los que ya eran cristianos, con la sola excepción quizás de Jacobo y Pablo.

He aquí una lista:

1. En Judea:

· A las mujeres (Mat 28.9s).

· A María Magdalena (Jn 20.11–1 8)

· A Pedro (Luc 24.34; I Cor 15.5; cf. Mar 16.7).

· A los caminantes de Emaús (Luc 24.13–31).

· A diez apóstoles (Luc 24.36–49; Jn 20.19–23; tal vez = I Cor 15.5).

· A once apóstoles (Jn 20.24–29).

· A “los que se habían reunido” (Hch 1.6–9; cf. los «apóstoles» de 1.2; quizás I Cor 15.7; Luc 24.50s; cf. v. 33).

2. Probablemente en Galilea:

· A once apóstoles (Mat 28.16–20; cf. Mar 16.7).

· A más de quinientos hermanos (I Cor 15.6).

· A Jacobo (I Cor 15.7).

· A siete discípulos (Jn 21.1–14).

Según Lucas, el período de las apariciones duró cuarenta días (Hch 1.3) y terminó con la Ascensión.

3. Vemos como Marcos registra solo dos:

a. Jesús se aparece a María Magdalena
También Juan registra este evento (Jn. 20.11-1 8)

“Habiendo, pues, resucitado Jesús por la mañana, el primer día de la semana, apareció primeramente a María Magdalena, de quien había echado siete demonios. Yendo ella, lo hizo saber a los que habían estado con él, que estaban tristes y llorando. Ellos, cuando oyeron que vivía, y que había sido visto por ella, no lo creyeron. “(Mar. 16:9-11 RVBR 1960)

b. Jesús se aparece a dos de sus discípulos
También Lucas registra este evento (Luc. 24.13-35)

“Pero después apareció en otra forma a dos de ellos que iban de camino, yendo al campo. Ellos fueron y lo hicieron saber a los otros; y ni aun a ellos creyeron “(Mar. 16:12-13 RVR 1960)

 

Luego, Marcos relata que un día se les aparece a los discípulos mientras ellos estaban sentados a la mesa y los tuvo que reprender por su falta de fe y la terquedad ya que no creyeron a los que lo habían visto resucitado.

 

“Finalmente se apareció a los once mismos, estando ellos sentados a la mesa, y les reprochó su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que le habían visto resucitado.” (Mar. 16:14 RVR 1960)

La doctrina de la resurrección

“-No se asusten –les dijo-. Ustedes buscan a Jesús el nazareno, el que fue crucificado. ¡Ha resucitado! No está aquí. Miren el lugar donde lo pusieron”. (Marcos 16:6)

«La resurrección es el poder que tuvo Cristo para volver a la vida con un cuerpo inmortal, glorificado; a gran diferencia de la “reencarnación” que enseña que el ser humano, regresa a la vida con el mismo cuerpo. La resurrección muestra al Cristo triunfante y vencedor de toda religión e ideología. Luego que el Señor es entregado al pueblo por el pusilánime Pilato, y sufre escarnios, burlas y hasta es golpeado hasta desfigurarle su rostro, es crucificado en una cruz, muere, es sepultado en el sepulcro del rico José de Arimatea y resucita de entre los muertos, el primer día de la semana. Las mujeres compraron especies aromáticas para ungir al Señor; es decir, ellas no creyeron en la resurrección, tampoco los discípulos; pero el Ángel les da las buenas nuevas que el Señor no esta en la tumba, ha resucitado; las mujeres corrieron con la noticia a los apóstoles y así se ha divulgado la noticia al mundo entero, durante dos mil años. La resurrección es la base de fe del cristianismo. Es la doctrina superior de la humanidad. No hay un solo líder del mundo que haya revivido, peor resucitado de entre los muertos. Ni Confucio, Buda, Mahoma, Gandhi, ni los grandes filósofos y seres humanos distinguidos; han resucitado como el Señor Jesucristo lo hizo. La vida, muerte y resurrección de Cristo, fueron extraordinarias. Él es santo y sublime, ya que nunca pecó. Solo Cristo perdona y limpia de todo pecado y nos hace una nueva persona. » (6)

He allí lo profetizado. ¡Solamente Jesucristo es Aquel! Las profecías lo presentan, la historia lo presenta, y lo que es más asombroso, Él mismo se presenta. Todas Sus credenciales están en orden, y “bienaventurado es aquel que no halle tropiezo en Él.” (Mat. 11:6; Luc. 7:23)

Entonces, también la Iglesia por Su Espíritu le presenta.

Pero hay algo más en esta relación profética: los tipos, las figuras, las sombras y la alegoría le presentan también. Para la analogía del pensamiento fue provisto también un testimonio.

 

Jesús quería que sus discípulos creyeran de verdad que el había resucitado, de verdad tal como el les había dicho varias veces y en cumplimiento a las escrituras.

 

Los evangelios nos muestran que Jesús resucitado es idéntico al Jesús terrenal, a pesar de las diferencias que embargan al principio los ojos de los discípulos para no reconocerle (Luc 24.16; Jn 21.4).

· El Señor come y bebe con ellos (Luc 24.41ss; Hch 10.41)

· Y permite que lo palpen (Jn 20.27; cf. Mat 28.9 y Jn 20.17);

· En su cuerpo aún conservaba las marcas de su pasión (Luc 24.39s; Jn 20.20).

Pero, ahora Jesús tiene nuevas condiciones que antes solamente habían sido presagiadas en la Transfiguración (Mar 9.9):

· Jesús desaparece de la vista de sus discípulos (Luc 24.31)

· Y pasa a través de puertas cerradas (Jn 20.19, 26).

· Tales condiciones solo podían pertenecer a un cuerpo “espiritual” (I Cor 15.44) o “glorificado” (cf. I Cor 15.43; Filip 3.21), tipo del cuerpo que el cristiano recibirá en la resurrección de los justos.

Jesús amaba a sus discípulos y era importante que ellos creyeran en su resurrección. Juan dijo que todas estas cosas se han escrito para que crean que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios y para que creyendo en el tengan vida por medio de él. (Jn. 20:31)

Yo creo que el señor no lo podía creer, se preguntaría ¿que más puedo hacer yo para que ustedes me crean, que otra señal será suficiente?

Pablo afirmó ser también parte de la misma serie de testigos (I Cor 15.8), gracias a la aparición que le fue concedida unos tres años después (Hch 9.3–8; 22.6–11; 26.12–18). Él fue el único testigo (con posible excepción de Jacobo) que no había creído en Jesucristo antes.

Vine nos explica el significado de la palabra Resurrección:

«1. anastasis (ajnavstasi”, denota: (I) un levantamiento (ana, arriba, y jistemi, poner en pie) (Luc 2.34: «levantamiento»); el Niño iba a ser como una piedra contra la que muchos en Israel tropezarían, en tanto que otros encontrarían en su fortaleza y firmeza un medio de su salvación y vida espiritual; (II) de la resurrección de entre los muertos: (a) de Cristo (Hch 1.22; 2.31; 4.33; Ro 1.4; 6.5; Filip 3.10; I Pe 1.3; 3.21); por metonimia, de Cristo como el autor de la resurrección (Jn 11.25); (b) de aquellos que son de Cristo, en su parusía (Luc 14.14: “la resurrección de los justos”; Luc 20.33,35,36; Jn 5.29a: “la resurrección de vida”; 11.24; Hch 23.6; 24.15a; I Cor 15.21,42; II Ti 2.18; Heb 11.35b; Ap 20.5: “la primera resurrección”; de ahí que la inserción de “es” denota la finalización de esta resurrección, de la que Cristo fue “las primicias”; 20.6; (c) del resto de los muertos, después del milenio, cf. Ap 20.5 (Jn 5.29b: «la resurrección de condenación»; Hch 24.15b: “de los injustos”); (d) de aquellos que fueron resucitados en una relación más inmediata con la resurrección de Cristo, y que así ya tuvieron parte en la primera resurrección (Hch 26.23 y Ro 1.4; siendo que en ambos pasajes “muertos” es plural; véase Mat 27.52); (e) de la resurrección mencionada en términos generales (Mat 22.23; Mar 12.18; Luc 20.27; Hch 4.2; 17.18; 23.8; 24.21; I Cor 15.12,13; Heb 6.2); (f) de aquellos que fueron resucitados en los tiempos del AT, para volver a morir (Heb 11.35a, lit. “fuera de resurrección”).

2. egersis (e[gersi”), un levantarse (relacionado con egeiro, levantar). Se utiliza de la resurrección de Cristo (Mat 27.53).» (7)

La enciclopedia Wikipedia, enseña que «como el cristianismo derivó desde fuentes judaicas, hay que señalar que el Judaísmo también tiene como principio de fe la Resurrección de los muertos. Una famosa autoridad Judía, Maimónides, indicó trece principios de la fe judía, y la Resurrección es uno de ellos, impreso en el libro de oraciones rabínicas hasta ahora. Es el principio décimo tercero y señala: “Creo con fe sincera que los muertos resucitarán, cuando Dios (sea bendito), lo desee. Sea el Nombre (de Dios) bendito, y Su recuerdo se eleve por los siglos de los siglos”.»8)

Pasajes bíblicos que hablan del tema de la resurrección de Jesús en los evangelios sinópticos:

Mateo:

Mat. 16.21; 17.23; 20.19; 27.63; ser muerto, y resucitar al tercer día

Mat. 17.9 que… resucite de los muertos

Mat. 20.9 que era necesario que él resucitase de

Mat, 26.32 después que haya resucitado

Mat. 27.64 digan .. Resucitó de entre los muertos

Mat. 28.6 no está aquí, pues ha resucitado

Mat. 24.46 resucitase de los muertos al tercer día

Mat. 27.53 después de la resurrección de él, vinieron a la

 

Marcos:

Mar 8.31; 9.31; 10.34 ser muerto, y resucitar al tercer día

Mar 9.9 que… resucite de los muertos

Mar 14.28 después que haya resucitado

Mar 16.6 no está aquí, pues ha resucitado

 

Lucas:

Luc 24.34 que decían: Ha resucitado el Señor

Luc 9.22; 18.33; 24.7 ser muerto, y resucitar al tercer día

Luc 24.6 no está aquí, pues ha resucitado

 

Juan

Jn. 11:25 Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida;

«Para fundamentar la fe, era más importante la seguridad de que Jesucristo vivía y reinaba en la Iglesia y en el cosmos que un acontecimiento en el pasado. La certeza de que Cristo vive en uno (Gál 2.20) y en su pueblo por el poder de su resurrección (Filip 3.10) y la convicción de las señales de su señorío (Hch 2.33; 3.15s; 4.30, etc. Espíritu Santo) eran parte del testimonio apostólico de la resurrección de Cristo (Hch 4.33). Si bien es cierto que los Testigos oculares eran indispensables en la predicación del evangelio (Hch 1.21s; 10.41; 13.31), la bienaventuranza es aun para quienes no vieron con sus propios ojos (Jn 20.29; cf. 17.20), porque el Espíritu Santo es también «testigo de estas cosas» (Hch 5.32). La fundación y existencia continua de la iglesia de Cristo es, por tanto, una de las pruebas más fehacientes de la realidad de la resurrección (Mat 28.18ss).» (9)

4. La incredulidad.

En I Timoteo dice Pablo que todo lo hizo en ignorancia en incredulidad.

“Anteriormente, yo era un *blasfemo, un perseguidor y un insolente; pero Dios tuvo misericordia de mí porque yo era un incrédulo y actuaba con ignorancia.” (I Tim.1:13 NVI)

 

“habiendo yo sido antes blasfemo, perseguidor e injuriador; mas fui recibido a misericordia porque lo hice por ignorancia, en incredulidad.” (I Tim. 1:13 RVR 1960)

 

“Porque yo fui en un comienzo un opositor, un perseguidor y un violento. Pero él me perdonó porqueobraba de buena fe cuando me negaba a creer,” (I Tim. 1:13 BL)

 

“a mí, que antes fui un blasfemo, un perseguidor y un insolente. Pero encontré misericordia porque obré porignorancia en mi infidelidad.” (I Tim. 1:13 BJ)

 

“Recuerda, Timoteo, que yo antes blasfemaba su nombre; y no solo es que blasfemaba, sino que perseguía cruelmente a los que le seguían. Sin embargo, Dios se compadeció de mí, porque yo entonces, no habiendo conocido aún a Cristono sabía lo que hacía.” (I Tim. 1:13 BCT)

“Antes yo ofendía a Jesucristo, lo perseguía y lo insultaba. Aun así, él confió en mí. Y es que Dios fue bueno conmigo y me perdonó, pues yo todavía no creía en Cristo ni sabía lo que estaba haciendo.” (I Tim. 1:13 BLS)

“aun habiendo sido yo antes blasfemo, perseguidor y agresor. Sin embargo, se me mostró misericordia porque lo hice por ignorancia en mi incredulidad.” (I Tim. 1:13 LBLA)

Muchos no entraron a la Tierra Prometida por causa de la incredulidad. Hebreos dice que no haya en ninguno de nosotros corazón malo de Incredulidad y en el v. 19 está hablando de Israel cuando fue a reconocer la tierra de Canaán.

“Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo; antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado.Porque somos hechos participantes de Cristo, con tal que retengamos firme hasta el fin nuestra confianza del principio, entre tanto que se dice: Si oyereis hoy su voz,No endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación. ¿Quiénes fueron los que, habiendo oído, le provocaron? ¿No fueron todos los que salieron de Egipto por mano de Moisés? ¿Y con quiénes estuvo él disgustado cuarenta años? ¿No fue con los que pecaron, cuyos cuerpos cayeron en el desierto? ¿Y a quiénes juró que no entrarían en su reposo, sino a aquellos que desobedecieron? Y vemos que no pudieron entrar a causa de incredulidad. “(Heb. 3:12-19 RVR 1960)

La incredulidad impide que Dios obre sobrenaturalmente, es una barrera pecaminosa fuertísima.

 

Jesús no hizo más milagros en su pueblo por la incredulidadLa incredulidad le amarra las manos a Dios para hacer Milagros; en este pasaje de Mateo vemos claramente que fue la única causa por la que Jesús no hizo Milagros en Nazareth (Mat. 13:53-5 8)

 

En la Historia de la Resurrección de Lázaro, Jesús lloro por la Incredulidad de todos los que estaban reunidos en la tumba de Lázaro.

En la historia que Marcos relata acerca de Jesús que sana a un muchacho endemoniado, que sus discípulos no pudieron. El les reprochó su incredulidad, y también lo desafió a creer al padre del muchacho, a no ser incrédulo.

 

“Cuando volvieron a los discípulos, vieron una gran multitud que les rodeaba, y a unos escribas que discutían con ellos. Enseguida, cuando toda la multitud vio a Jesús, quedó sorprendida, y corriendo hacia El, le saludaban. Y El les preguntó: ¿Qué discutís con ellos?Y uno de la multitud le respondió: Maestro, te traje a mi hijo que tiene un espíritu mudo, y siempre que se apodera de él, lo derriba, y echa espumarajos, cruje los dientes y se va consumiendo. Y dije a tus discípulos que lo expulsaran, pero no pudieron. Respondiéndoles Jesús, dijo: ¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo os tendré que soportar? ¡Traédmelo! Y se lo trajeron. Y cuando el espíritu vio a Jesús, al instante sacudió con violencia al muchacho, y éste, cayendo a tierra, se revolcaba echando espumarajos. Jesús preguntó al padre: ¿Cuánto tiempo hace que le sucede esto? Y él respondió: Desde su niñez. Y muchas veces lo ha echado en el fuego y también en el agua para destruirlo.Pero si tú puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros y ayúdanos. Jesús le dijo: ¿Cómo si tú puedes? Todas las cosas son posibles para el que cree. Al instante el padre del muchacho gritó y dijo:Creo; ayúdame en mi incredulidad.” (Mar. 9:13-24 LBLA)

 

Por eso el Señor le dijo a Tomas: “Se un Creyente y no un Incrédulo”

 

“Pero Tomás, uno de los doce, llamado Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino. Le dijeron, pues, los otros discípulos: Al Señor hemos visto. El les dijo:Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré. Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Llegó Jesús, estando las puertas cerradas, y se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros.Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente. Entonces Tomás respondió y le dijo: !!Señor mío, y Dios mío! Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste;bienaventurados los que no vieron, y creyeron. “ (Jn. 20:24-29 RVR 1960)

 

Otros discípulos también dudaban o no creían:

“Cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la semana, estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos por miedo de los judíos, vino Jesús, y puesto en medio, les dijo: Paz a vosotros. Y cuando les hubo dicho esto, les mostró las manos y el costado. Y los discípulos se regocijaron viendo al Señor. “(Jn. 20.19-20 RVR 1960)

“Pero los once discípulos se fueron a Galilea, al monte donde Jesús les había ordenado. Y cuando le vieron, le adoraron; pero algunos dudaban. “(Mat. 28.16-20 RVR 1960)

 

“Mientras ellos aún hablaban de estas cosas, Jesús se puso en medio de ellos, y les dijo: Paz a vosotros. Entonces, espantados y atemorizados, pensaban que veían espíritu. Pero él les dijo: ¿Por qué estáis turbados, y vienen a vuestro corazón estos pensamientos? Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo. Y diciendo esto, les mostró las manos y los pies. Y como todavía ellos, de gozo, no lo creían, y estaban maravillados, les dijo: ¿Tenéis aquí algo de comer? Entonces le dieron parte de un pez asado, y un panal de miel. Y él lo tomó, y comió delante de ellos. Y les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos. Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras; y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén. Y vosotros sois testigos de estas cosas. He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto. “(Luc. 24.36-49 RVR 1960)

“Cuando ellos oyeron que El estaba vivo y que ella le había visto, se negaron a creerlo. Después de esto, se apareció en forma distinta a dos de ellos cuando iban de camino al campo. Y éstos fueron y se lo comunicaron a los demás, pero a ellos tampoco les creyeron. Después se apareció a los once mismos cuando estaban sentados a la mesa, y los reprendió por su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que le habían visto resucitado. Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que crea y sea bautizado será salvo; pero el que no crea será condenado. (Mar. 16:11-16)

Los discípulos se negaban a creer a pesar de las evidencias. A las mujeres no les creyeron, es entendible, pues a las mujeres no les daban mucha importancia los hombres, pero a sus compañeros tampoco les creyeron, y eso es lo que hizo que Jesús reaccionara de modo brusco con ellos reprochándoles su corazón duro. Varios de ellos, luego de la muerte de Jesús, se dispersaron, volviendo a sus viejos oficios (Pedro se había vuelto a la pesca)

“Después de esto, Jesús se manifestó otra vez a sus discípulos junto al mar de Tiberias; y se manifestó de esta manera: Estaban juntos Simón Pedro, Tomás llamado el Dídimo, Natanael el de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo, y otros dos de sus discípulos. Simón Pedro les dijo: Voy a pescar. Ellos le dijeron: Vamos nosotros también contigo. Fueron, y entraron en una barca; y aquella noche no pescaron nada. Cuando ya iba amaneciendo, se presentó Jesús en la playa; mas los discípulos no sabían que era Jesús. Y les dijo: Hijitos, ¿tenéis algo de comer? Le respondieron: No. El les dijo: Echad la red a la derecha de la barca, y hallaréis. Entonces la echaron, y ya no la podían sacar, por la gran cantidad de peces. Entonces aquel discípulo a quien Jesús amaba dijo a Pedro: ¡Es el Señor! Simón Pedro, cuando oyó que era el Señor, se ciñó la ropa (porque se había despojado de ella), y se echó al mar. Y los otros discípulos vinieron con la barca, arrastrando la red de peces, pues no distaban de tierra sino como doscientos codos. Al descender a tierra, vieron brasas puestas, y un pez encima de ellas, y pan. Jesús les dijo: Traed de los peces que acabáis de pescar. Subió Simón Pedro, y sacó la red a tierra, llena de grandes peces, ciento cincuenta y tres; y aun siendo tantos, la red no se rompió. Les dijo Jesús: Venid, comed. Y ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: ¿Tú, quién eres? sabiendo que era el Señor. Vino, pues, Jesús, y tomó el pan y les dio, y asimismo del pescado.Esta era ya la tercera vez que Jesús se manifestaba a sus discípulos, después de haber resucitado de los muertos.” (Jn 21:1-19 RVR 1960)

Una vez muerto Jesús, ya nada tenía sentido. La aventura se había terminado. Junto con la muerte, habían muerto los sueños, las ilusiones, la esperanza de que Jesús restaurara el reino de Israel en este tiempo. (Hch. 1:6a)

Es verdad que el Señor estaba enojado por que algunos no creían en su resurrección. Se dirigió a ellos en un tono de serio reproche.

Debido a que Él otorgaba un valor muy honorable al testimonio, Él pronunció una censura muy marcada sobre quienes lo desatendieron.

 

“!! Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados!! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina a sus polluelos debajo de sus alas, y no quisiste!”(Luc. 13.34 RVR 1960)

 

El le reprochó a Jerusalén, que le había enviado sabios, profetas y otros, y los habían rechazado, por no creer en Dios. Por eso se enoja con sus discípulos. La incredulidad incapacita a los discípulos para el servicio que el Señor ahora iba a requerir de ellos.

David dijo “Creí; por tanto hablé, Estando afligido en gran manera” (Sal. 116:10 RV1960), en un salmo de acción de gracias por haber sido librado de la muerte.

También Pablo habló porque creyó, le dice a los creyentes de Corintos

 

“Pero teniendo el mismo espíritu de fe, según lo que está escrito: CREI, POR TANTO HABLE, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos;” (II Cor. 4:13 RVR 1960)

 

Es que si no creían que él había resucitado, la falta de fe les iba a quitar efectividad al discurso de ellos, se iba a diluir todo su poder e influencia en las personas que los iba a escuchar, a causa de la incredulidad.

 

Pero quisiera ser un poco condescendiente con los discípulos. Pero debemos comprender que aún no habían recibido el Espíritu Santo.

 

En Juan leemos que Jesús “sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo.” (Jn. 20:22b RVR 1960)

 

“Y sopló sobre ellos, y les dijo: Reciban el Espíritu Santo”. (Jn. 20:22b Dios Habla Hoy)

 

Igual que en Gén 2:7 (Entonces el Señor Dios modeló al hombre con arcilla del suelo y sopló en su nariz un aliento de vida. Así el hombre se convirtió en un ser viviente)

 

Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.” (Gén 2:7 RVR 1960)

 

Sin fe es imposible agradar a Dios. Es muy importante creer.

 

“Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.” (Heb. 11:6 RVR 1960)

 

“En realidad, sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que recompensa a quienes lo buscan.” (Heb. 11:6 NVI)

 

La fe es, pues, necesaria para agradar a Dios. Por eso, todo el que quiera acercarse a Dios debe creer que existe y que premia a los que sinceramente le buscan.” (Heb. 11:6 BCT)

 

Porque a Dios no le gusta que no confiemos en él.Para ser amigos de Dios hay que creer que él existe, y que sabe premiar a los que buscan su amistad.” (Heb. 11:6 BLS)

 

sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que El existe, y que es remunerador de los que le buscan.” (Heb. 11:6 LBLA)

 

“pero sin la fe es imposible agradarle, pues nadie se acerca a Dios si antes no cree que existe y que recompensa a los que lo buscan.” (Heb. 11:6 BL)

 

“Ahora bien, sin fe es imposible agradarle, pues el que se acerca a Dios ha de creer que existe y que recompensa a los que le buscan”. (Heb. 11:6 BJ)

San Agustín de Hipona comentó acerca de la importancia de la fe, como una gracia de Dios, hace muchos siglos atrás, en su libro “De La Predestinación de los santos”: «Demostraremos, pues, primeramente, que la fe, por la que somos cristianos, es un don de Dios; y lo probaremos, a ser posible, con mayor brevedad de la que hemos empleado en tantos otros y tan abultados volúmenes. Pero, ante todo, juzgo que debo responder a todos aquellos que afirman que los testimonios que he aducido acerca de este misterio solamente tienen valor para probar que la fe procede de nosotros y que únicamente el aumento de ella es debido a Dios; como si no fuese El quien nos da la fe, sino que ésta es aumentada por El en nosotros en virtud de algún mérito que empezó por nosotros. Mas si la fe, con que empezamos a creer, no se debe a la gracia de Dios, sino que más bien esta gracia se nos añade para que creamos más plena y perfectamente, por lo cual primero ofrecemos nosotros a Dios el principio de nuestra fe, para que nos retribuya El luego lo que de ella nos falta o cualquiera otra gracia de las que por medio de la fe pedimos, tal doctrina no difiere en nada de la proposición que el mismo Pelagio se vio obligado a retractar en el concilio de Palestina, conforme lo testifican sus mismas actas, cuando dijo «que la gracia de Dios nos es dada según nuestros méritos» (10)

 

La Incredulidad es un Pecado que te puede llevar al Infierno, la Incredulidad siempre nos robará las bendiciones de Dios.

 

“Pero el que duda, si come se condena, porque no lo hace por fe; y todo lo que no procede de fe, es pecado” (Ro. 14:23 LBLA)

 

“Algunos eran persuadidos con lo que se decía, perootros no creían.” Hch. 28:24 LBLA)

 

Incredulidad: “Rechazo u oposición de una persona a creer algo” (11)

Antorcha bíblica, portal cristiano, parte integrante de Ministerios Bethel, de México, Nos define tres cosas importantes:

a. Definición de Incredulidad: del gr. apistia Falta de fe, Dudar: otras definiciones de esta palabra: incredulidad es: desobediencia, rebeldía o rebelión, contumacia, (Tenacidad y dureza en mantener un error) falta de confianza

b. Definición de Incrédulo; Significa del Gr. Apistos: No creyente, también significa Infiel, también significa ser una persona negativa, esta palabra aparece en Mateo 17:17 ustedes son unos Incrédulos, son unos Apistos, o unos Negativos. Esta palabra aparece en Juan 20:24-29. Que difícil es hacer entender a personas que no quieren entender, (no hay mayor ciego que el que no quiere ver, ni mayor sordo que el que no quiere oír) Tito 1:15 Todas las cosas son puras para los puros, mas para los corrompidos e incrédulos nada les es puro. Hechos 12:13-15

c. El Fin de los Incrédulos:

No entrarán en el reposo del señor, ni en su presencia (Heb. 3:11-12, 18-19)

· No Gozarán de los beneficios de Sanidad y Bendición. (Mar. 6:2-6, Jn 11:40)

· Tendrán su Parte en el Lago de fuego. (Ap. 21: 8) »(12)

El portal Diccionarios.com nos define la palabra incredulidad: (13)

  • Imposibilidad o reserva que tiene una persona para creer algo que no ve o que no está demostrado, aunque esté aceptado o consensuado por la mayoría.
  • Falta de fe religiosa.

 

III Crean en Jesús resucitado para ser comisionados

La resurrección como mensaje de base para la gran comisión

 

Jesús necesitaba que sus discípulos entendieran perfectamente y sin dudas que él había resucitado. El iba a ascender a los cielos; su misión en la tierra había terminado satisfactoriamente y victoriosamente, y su plan continuaría ahora por medio de los discípulos. Habiendo creído que Jesús resucitó, Jesús comisionaríaa sus discípulos para anunciar las buenas nuevas por todos los grupos étnicos del mundo, por todos los rincones del planeta.

Esta fe en la Resurrección de Jesús y la esperanza de la propia resurrección es la base y fundamento del cristianismo. Sin la fe en la resurrección no es posible creer en Jesús, pues Él es la vida y la vida en plenitud. A raíz de la Resurrección de Jesús, sus discípulos se lanzan con la fuerza del Espíritu a anunciar lo que Él transmitió con su vida, muerte y resurrección. Así se formó la Iglesia, el pueblo de Dios. Los discípulos del tiempo de Jesús y todos los cristianos están convencidos de las palabras de Jesús:

“Yo estaré con vosotros siempre, hasta el fin del mundo” (Mat. 28:2).

El relato de la resurrección, se transformaría en el mensaje central de la predica de los apóstoles en muchas ocasiones. Pedro con valor, fe, autoridad, diría “y nosotros somos sus testigos” (de la resurrección)

 

También Pablo, al escribir a los romanos, les dice cuan importante es creer que Jesús resucitó para alcanzar la salvación prometida, que no alcanza con creer en Jesús así nomás, sino que hay que creer de corazón, estar totalmente convencido de que el resucitó:

“que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. “ (Ro. 10:9 RVR 1960)

Ningún milagro jamás se comparará ni con la encarnación, ni con la resurrección, pero Dios en su misericordia, prometió que los que creyéramos en él, haríamos grandes cosas, para él.

 

También vemos a Pablo en Atenas, discutiendo con los intelectuales griegos acerca de anastasis, “La resurrección” que ellos entendían que era una deidad nueva, que Pablo era predicador de “dioses extranjeros” (Hch. 17:6- 8)

 

Podemos ver todos los pasajes bíblicos donde se trata el tema de la resurrección, luego de la ascensión de Cristo a los cielos

Hechos de los Apóstoles:

Hch 1.22 sea hecho testigo con nosotros, de su resurrección

Hch 2.31 habló de la resurrección de Cristo, que su alma no

Hch 2.32 a este Jesús resucitó Dios, de lo cual

Hch 3.15; 4.10 a quien Dios ha resucitado de los

Hch 4.2 anunciasen en Jesús la resurrección de entre los

Hch 4.33 daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús

Hch 17.3 resucitase de los muertos; y que Jesús

Hch 17.32 cuando oyeron lo de la resurrección de los muertos

Hch 23.6; 24.21 de la resurrección de los muertos se me juzga

Hch 24.15 que ha de haber resurrección de los muertos, así de

Hch 26.23 ser el primero de la resurrección de los muertos

Romanos:

Ro 4.25 fue… resucitado para nuestra justificación

Ro.1.4 con poder… por la resurrección de entre los muertos

Ro. 6.5 así también lo seremos en la de su resurrección

Ro.14.9 Cristo para esto murió y resucitó, y

Ro.15.21 por un hombre la resurrección de los muertos

Ro.15.42 así también es la resurrección de los muertos

I Corintios

I Cor 15.4 y que resucitó al tercer día, conforme a

I Cor 15.13 si no hay… tampoco Cristo resucitó

I Cor. 15:14 Si Cristo no resucitó, vana es nuestra fe

I Cor 15.15 hemos testificado de Dios que él resucitó

I Cor 15.16 si los muertos no resucitan, tampoco

I Cor 15.20 Cristo ha resucitado de los muertos

Efesios:

Ef. 1.20 en Cristo, resucitándole de los muertos y

Ef. 2.6 con él nos resucitó, y… nos hizo sentar

Filipenses:

Filip. 3.10 fin de conocerle, y el poder de su resurrección y la

 

Colosenses:

Col 2.12 en el cual fuisteis también resucitados

Col 3.1 si, pues, habéis resucitado con Cristo

 

II Timoteo

II Ti 2.8 resucitado de los muertos conforme

 

Hebreos:

Heb 13.20 el Dios de paz que resucitó de los

 

I de Pedro

I Pe. 1.3 por la resurrección de Jesucristo de los muertos

I Pe. 3.21 ahora nos salva… por la resurrección de Jesucristo

 

Esto nos da una idea de lo trascendental que se convirtió el tema de la resurrección en la gran comisión

Como bien comenta el portal cristiano “ChristianAnswers”: «La resurrección corporal de Jesucristo de los muertos es el hecho central de la fe cristiana… La estructura total del cristianismo – y de hecho de cualquier esperanza de vida eterna y de cualquier significado de la existencia humana – se mantiene o se derrumba con la resurrección de Cristo.» (14)

Este mismo concepto lo expresa el Nuevo Diccionario Bíblico Ilustrado: «El retorno de Cristo a una vida corporal glorificada, tres días después de su muerte, constituye junto con la cruz, la base misma del Evangelio. (I Cor. 15:3-4). Sin este hecho glorioso, la fe del cristiano sería totalmente vana (I Cor. 15:14-19) […] Después que su muerte hubiera sido debidamente constatada y que las autoridades hubieran tomado todas las precauciones para evitar toda superchería, el hecho de la resurrección ha quedado demostrado con pruebas irrefutables. Los discípulos bien lejos de inventarse apariciones imaginarias fueron difícilmente persuadidos de un hecho tan extraordinario» (15)

b. Creer en Jesús resucitado implica obedecer el llamado de Dios a la gran comisión

Marcos registra que, luego de las severísimas palabras expresadas por el Señor en Marcos 16:14 es cuando el Señor les da claras instrucciones acerca de lo que ellos debían hacer:

“Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.” “(Mar. 16:15-16 RVA 1995)

“y seréis testigos míos en Jerusalén, Judea y Samaria y hasta el confín del mundo” (Hch.1:8).

c. El llamado de Dios a la gran comisión dice que “Hay que ir”

“Y les dijo: «Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación.” (Mar.16:15)

“les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.” (Mar.16:15 RVR 1960)

“Les dijo: «Vayan por todo el mundo y anuncien las buenas nuevas a toda criatura” (Mar.16:15 NVI)

“Y les dijo: –Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura”. (Mar.16:15 RVR 1995)

“Luego les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” (Mar.16:15 CST)

“Jesús les dijo: “Vayan por todos los países del mundo y anuncien las buenas noticias a todas las personas.” (Mar.16:15 BLS)

“les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura“ (Mar.16:15 LBLA)

¡ID! , les dijo, y eso es un mandato del Señor, a proclamar por todos lados todo lo que ellos habían vivido y aprendido esos 3 o 4 años que Jesús había estado físicamente con ellos. Y Él les prometió acompañarlos y respaldarlos hasta último momento, ya no físicamente, sino de modo espiritual por medio del ministerio del Espíritu Santo, a quien Él enviaría, luego de su ascenso al cielo.

Es la voluntad revelada del Señor Jesús que sus enseñanzas se hiciesen conocer por todo el mundo por medio de sus seguidores. Esto es lo que comúnmente se ha dado a llamar la Gran Comisión. Es que este había sido el propósito para el cual Jesús había venido al mundo. Juan el discípulo amado del Señor, nos dice de manera muy clara que Dios había enviado al mundo a su Hijo Jesús por amor, para darle al mundo la oportunidad de hacer la paz con el por medio de su Hijo, y para que todo aquel que creyera de todo corazón en Jesús pudiera obtener de manera gratuita el don de la vida eterna, el regalo mas hermoso que un ser humano pueda llegar a recibir en esta vida.

«Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.” (Jn. 3:16-17 RVA 1960)

“Que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación.” (II Cor. 5:19 RVA 1960)

“Por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz”. (Col. 1:20 RVA 1960)

Es que el Señor Jesús no vino al mundo a castigarlo, despreciarlo, rechazarlo, o acaso quizás burlarse de los hombres o aun peor, humillarlos soberbiamente, sino que Jesús vino a salvarlos en un acto de puro amor, por medio de ese cruel sacrificio en la cruz del Calvario. ¿Por que no castigarlos? ¿Acaso el hombre no había dado vuelta su espalda a Dios (Romanos Cáp. 1 y 2), acaso no era el hombre el que había rechazado al Creador, acaso Israel no se había burlado de lo profetas y muchas veces les dio muerte? Es que esa no es la esencia de Dios, ¿acaso no comprendemos que aunque Dios es todo santo (Lev. 11:44; 19:2; 20:26), también Él es todo amor (I Jn. 4:8,16)?

Pero sin embargo, al principio «muchos creyentes neotestamentarios no entendieron el significado urgente de la gran comisión que Jesús dio a sus discípulos, ni ella, fue en si el ímpetu y principal del rápido crecimiento de la iglesia en los primeros siglos. La persecución esparció a los creyentes por el mundo del mediterráneo, y el Cristianismo pronto echó raíces en Europa, África y Asia.» (16)

d. Lo que hay que llevar: El evangelio

 

¿Qué es lo que tenemos que llevar a cada criatura? El evangelio de Jesucristo de Nazareth

 

Analicemos ¿que es predicar?

Predicar, viene de la palabra predicación:

Según el Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, significa «Proclamación pública y abierta de la actividad redentora de Dios en Jesucristo y por medio de Jesucristo. Los verbos que la señalan en el Nuevo Testamento destacan el sentido original del término. El más característico, y que ocurre más de 60 veces, eskeŒrysso: «proclamar como heraldo». Antiguamente el heraldo era una figura de considerable importancia, pues era una persona de carácter íntegro a quien el rey o el estado empleaba para hacer sus proclamas públicas. Predicar es proclamar como heraldo el mensaje de las buenas noticias de la Salvación.

Euangelízomai (traer buenas nuevas) es un verbo usado más de cincuenta veces en el Nuevo Testamento; recalca la cualidad del mensaje, en contraste con kéryzoque subraya la actividad de la predicación.

El otro distintivo sobresaliente de la predicación apostólica es lo diáfano de su mensaje y motivación. Puesto que la predicación demanda fe, es de vital importancia que sus elementos no sean oscurecidos por la “elocuencia de humana sabiduría” (I Cor 1:17; 2.1–4). Pablo rehusó proceder con astucia o engaño, “adulterando la Palabra de Dios”; antes bien procuró recomendarse ante la conciencia de cada persona mediante la clara presentación de la verdad (II Cor 4.2). La conmoción interna del corazón y la conciencia del hombre (que es el nuevo nacimiento) no resulta de la influencia persuasiva de la retórica sino de la clara y franca presentación del evangelio con toda su simplicidad y poder.

El contenido de la predicación en el Antiguo Testamento apunta a la venida del Mesías, Rey de Israel. Igualmente, en los Evangelios Jesús se presenta como el que “proclama el Reino de Dios”. En Luc. 4.16–21, interpreta su propio ministerio como el cumplimiento de la profecía de Isaías. Él es el Mesías-Siervo en quien por fin el Reino de Dios se realiza. En el resto del Nuevo Testamento, Cristo es el contenido del mensaje de las predicaciones y Pablo lo sintetiza en I Cor. 15.1–4 (cf. el “crucificado”, I Cor 1.23; el «resucitado», I Cor 15.12; el “Hijo de Dios, Jesucristo”, II Cor 1.19; y “Cristo Jesús … Señor”, II Cor 4.5). Pablo también se refirió a los efesios como a quienes había predicado “todo el consejo de Dios” (Hch 20.27). (17)

ii. Analicemos ¿qué es el Evangelio?: (transcripción del sustantivo griegoeuangelion, buenas nuevas). Gozosa proclamación de la actividad redentora de Dios en Cristo Jesús para salvar al hombre de la esclavitud del pecado. En el Nuevo Testamento (griego) no solo se expresa en forma de sustantivo, sino también en forma verbal euanggelizo (proclamar o anunciar el evangelio).

En la LXX solo aparece el verbo y su sentido es secular: «traer buenas noticias» (2 S 4.10; 1 R 1.42; Jer 20.15). Más tarde su significado incluyó el sentido religioso de proclamar la victoria de Dios sobre sus enemigos (Sal 40.10; 68.11), y el reino eterno de Dios (Is 40.9; 41.27; 51.16; 52.7). Las buenas nuevas anuncian al pueblo la presencia de Dios (cf. Is 40.9) para juicio y restauración. Son tanto para judíos como para gentiles (Is 40.5; 45.23–25; 49.6; 51.4). Los mensajeros del evangelio son personas (Is 52.7; 61.1) y Dios actúa en la proclamación (55.11).

Juan el Bautista comienza su ministerio proclamando las buenas nuevas (Luc 3.18; verbo) y, más tarde, Jesús predica el evangelio (Mar 1.14; sustantivo). En ambos, el evangelio es la señal por excelencia de la llegada del Mesías (Mat 11.5 y Luc 4.18 que citan a Is 61.1). El Reino de Dios se hace presente en la tierra y Cristo predica y anuncia el evangelio (Luc 8.1).

La iglesia primitiva hizo de la predicación del evangelio a toda persona su deber principal (Hch 5.42; 8.12; 11.20; 14.7; I Cor 1.17; Gál 1.16).

En el Antiguo Testamento, junto con la proclamación del evangelio deben darse la justicia o justificación (Sal 40.9), la salvación y la paz (Is 52.7). En el Nuevo Testamento Cristo Jesús es el evangelio mismo, y su obra hace real la salvación, la justificación y la paz para el mundo (Hch 10.36; Ro 1.16ss; Ef. 2.17; I Pe. 1.23ss). El contenido del evangelio permanece inalterable y absoluto, pero se sella con la muerte propiciatoria de Cristo (I Cor. 15.1–4). Es el mensaje de reconciliación con Dios y nosotros somos colaboradores en su proclamación (II Cor 5.20s). En el juicio final, los hombres se juzgarán según su respuesta al evangelio (II Tes. 1.8; 1 P 4.17). En la tradición posterior de la Iglesia, la palabra escrita acerca de Jesucristo también llegó a constituir el evangelio. (Evangelios.)(1 8)

“Pablo, llamado a ser apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Sóstenes, a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo,Señor de ellos y nuestro.” (I Cor. 1:1-2 RVR 1995)

 

“¡Gálatas insensatos!, ¿quién os fascinó para no obedecer a la verdad, a vosotros ante cuyos ojos Jesucristo fue ya presentado claramente crucificado? Esto solo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la Ley o por el escuchar con fe? ¿Tan insensatos sois?Habiendo comenzado por el Espíritu, ¿ahora vais a acabar por la carne? ¿Tantas cosas habéis padecido en vano? Si es que realmente fue en vano. Aquel, pues, que os da el Espíritu y hace maravillas entre vosotros, ¿lo hace por las obras de la Ley o por el oír con fe? Así Abraham creyó a Dios y le fue contado por justicia. Sabed, por tanto, que los que tienen fe, estos son hijos de Abraham. Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: “En ti serán benditas todas las naciones”. De modo que los que tienen fe son bendecidos con el creyente Abraham. Todos los que dependen de las obras de la Ley están bajo maldición, pues escrito está: “Maldito sea el que no permanezca en todas las cosas escritas en el libro de la Ley, para cumplirlas”. Y que por la Ley nadie se justifica ante Dios es evidente, porque “el justo por la fe vivirá”.Pero la Ley no procede de la fe, sino que dice: “El que haga estas cosas vivirá por ellas” Cristo nos redimió de la maldición de la Ley, haciéndose maldición por nosotros (pues está escrito: “Maldito todo el que es colgado en un madero”), para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzara a los gentiles, a fin de que por la fe recibiéramos la promesa del Espíritu. Hermanos, hablo en términos humanos: Un pacto,aunque sea hecho por un hombre, una vez ratificado, nadie lo invalida, ni le añade. Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su descendencia. No dice: “Y a los descendientes”, como si hablara de muchos, sino como de uno: “Y a tu descendencia”, la cual es Cristo. Esto, pues, digo: El pacto previamente ratificado por Dios en Cristo no puede ser anulado por la Ley, la cual vino cuatrocientos treinta años después; eso habría invalidado la promesa, porque si la herencia es por la Ley, ya no es por la promesa; pero Dios se la concedió a Abraham mediante la promesa. Entonces, ¿para qué sirve la Ley? Fue añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniera la descendencia a quien fue hecha la promesa; y fue dada por medio de ángeles en manos de un mediador. Y el mediador no lo es de uno solo; pero Dios es uno. Entonces,¿la Ley contradice las promesas de Dios? ¡De ninguna manera! Porque si la Ley dada pudiera vivificar, la justicia sería verdaderamente por la Ley. Pero la Escritura lo encerró todo bajo pecado, para que la promesa que es por la fe en Jesucristo fuera dada a los creyentes. Pero antes que llegara la fe,estábamos confinados bajo la Ley, encerrados para aquella fe que iba a ser revelada. De manera que la Ley ha sido nuestro guía para llevarnos a Cristo, a fin de que fuéramos justificados por la fe. Pero ahora que ha venido la fe, ya no estamos bajo un guía, porque todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús, pues todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay hombre ni mujer, porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente descendientes de Abraham sois, y herederos según la promesa.” (Gál. 3 RVR 1995)

 

“Así, pues, téngannos los hombres por servidores de Cristo, y administradores de los misterios de Dios. “(I Cor 4:1)

 

Sin ningún lugar a dudas, todo lo que significó “La obra de la Cruz” de nuestro amado Salvador, es una gran obra de servicio a la humanidad, un grandioso e inteligente plan para salvar a la humanidad.

IV Creer para ser efectivos en la gran comisión

“Estas señales seguirán a los que creen: en mi nombre echarán fuera demonios, hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes y si bebieren cosa mortífera no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos y sanarán” (Mar. 16:17 RVR 1960)

 

Marcos dice que las señales le seguirán a los que creen. El secreto esta en la Fe,“a los que creen”, dice la palabra de Dios, no es solo para los que tienen credenciales ministeriales, o para los que saben mucho del evangelio, o solo para los mas antiguos. Es para los que se atreven a creer:

 

Mayores cosas que YO haréis”, “Porque YO voy al Padre y todo lo………”

 

Jesús se enojó con sus discípulos por su falta de Fe, el verso 14, del pasaje de Marcos dice que les reprochó su incredulidad y dureza de corazón, y ese puede ser el único motivo para que las Señales no nos sigan…….la incredulidad. Jesús les animó diciendo lo que les sucedería si creían en El. La resurrección, era un hecho incuestionable.

Algunos días después de la muerte de Jesús resonó en Jerusalén una noticia asombrosa: Dios ha resucitado al que fue crucificado (Hch 2,23; 3,15; 4,10; 10,39-40). Nadie había visto el hecho mismo de la resurrección, pero la cosa se presentaba como incuestionable. Los seguidores de Jesús afirmaban que está vivo, porque ellos lo habían visto, se les había aparecido. En este sentido, llama la atención la cantidad de testimonios que se acumulan todos en torno al mismo hecho (Mar 16,1-8; Mat 28,1-10; Luc 24,1-12; Mat 28:16-20; Luc 24:36-50; Jn 20:11-18.19-23.24-49; 21:1-23; I Cor.15:3-8). Por otra parte, es significativo que nadie pudo rebatir ese hecho. Y menos aún demostrar su falsedad.

“En mi nombre

La exaltación de Jesús por su perfecto cumplimiento de la voluntad del Padre será una glorificación de su humanidad y a la vez se presenta como la meta de los que crean en Él y le amen.
Por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el -nombre-sobre-todo-nombre- de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble -en el cielo en la tierra en el Abismo- y toda lengua proclame: ¡Jesucristo es Señor! para gloria de Dios Padre.»(19)

 

En la oración al despedirse Jesús de sus discípulos, (Juan 17), oración especialmente solemne, en la que Jesús intercede por sí mismo (v. 1-5), por sus discípulos (v. 6-19) y por los que han de creer después (v. 20-26), que ha sido llamada su “oración sacerdotal”. Cf. Ro 8.34; Heb 7.24-27, algo que Jesús oró fue: “Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido, y estos han conocido que tú me enviaste. Les he dado a conocer tu nombre y lo daré a conocer aún, para que el amor con que me has amado esté en ellos y yo en ellos” (Jn. 17:25-26)

Jesús nos reveló al Padre, y nos revelo también la autoridad de su nombre.

La RV 1995, en una nota de pie, comenta el versículo 17:6 y dice así: «He manifestado tu nombre: Lit. “les he dado a conocer tu nombre. El nombre equivale a la persona misma.»

“Así será mi palabra que sale de mi boca, no volverá a mi vacía sino que hará lo que yo quiera y será prosperada, aquello a lo cual la envié.” (Is. 55:11)

“El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel ; a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, y el día de venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los enlutados; a ordenar que a los afligidos de Sión se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya” (Is. 61: 1-3)

“Estas señales seguirán a los que creen, en mi nombre echarán fuera demonios…tomarán serpientes en sus manos…” (Mar. 16:17-1 8)

Sin duda, Jesús nos ha revelado la autoridad de su nombre, juntamente con la persona del Padre

«El artículo XVIII del Libro de la Oración Común, que trata sobre Alcanzar la salvación eterna sólo por el nombre de Cristo, dice: “Deben ser maldecidos los que osan decir que todo hombre se salvará por la Ley o la Secta que profesa, de manera que ha de ser diligente en amoldar su vida conforme a esa ley y la luz de la Naturaleza. La Sagrada Escritura nos manifiesta que sólo por el Nombre de Cristo puede un hombre salvarse.» (20)

Echarán fuera demonios”.

Los demonios existen y actúan, son los que causan casi todas las enfermedades, son los que roban la fe, los que se mueven atemorizando a los hijos de Dios para que no ejecuten su palabra. Ellos pretenden hacer creer que todavía tienen poder sobre los hijos de Dios, pretenden que ignoremos su derrota y usemos el nombre que es sobre Todo nombre. En mi nombre………

Si somos Hijos salvados y herederos del Reino, las señales nos tienen que seguir, si activamos la Fe en el Nombre, las señales nos tienen que seguir.

El miedo y el complejo de culpa son usados por el diablo para hacernos débiles e inoperantes, y es por eso la mayoría de las veces que las señales no se ven.

Miedo al Rugir del Enemigo. Miedo a no ser perdonados. Miedo a fracasar. Miedo a la teología equivocada. Miedo por no saber mucho. Miedo por no tener cargos. Miedo por el que dirán. Miedo al ridículo. Miedo a la burla. Miedos!! O el no aceptar el perdón de Dios por todos nuestros pecados, pasados, presentes y futuros hace que el complejo de culpa nos anule como verdaderos Vencedores. Aceptemos de una vez que “somos” perdonados!!!

 

Según nos explica el Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia «Satanás (del hebreo, Satán, que significa enemigoadversario). Acusador del pueblo escogido y enemigo de Dios por excelencia. Genéricamente, puede aplicarse a todo opositor ante un tribunal (Sal 71.13; 109.6; 1 Sam 29.4), pero como nombre propio se refiere al Diablo. Según el monoteísmo riguroso de la Biblia, este ser sobrehumano fue creado por Dios y está sujeto a su voluntad soberana. Satanás, por ejemplo, aparece como uno de los “hijos de Dios” que rinden informes ante el trono, y necesita el permiso divino para tocar al piadoso Job (Job 1.6–2.7, cf. Luc 22.31). En Zac 3.1ss no se había desarrollado todavía el concepto pleno de Satanás como un ser maligno, pero en I Cro 21.1 (cf. //; 2 S 24.1), donde el sujeto es “Jehová”, es evidente la hostilidad implacable de Satanás. Asimismo, aparentemente Jehová manda un espíritu mentiroso como instrumento de su voluntad (I Re 22.19ss) que, sin embargo, pertenece al “ejército del cielo”. La noción del acusador no aparece con frecuencia en el Antiguo Testamento; pero, ya sea que aparezca como abogado acusador o como principio demoníaco y destructivo, siempre está dentro del plan redentor.» (21)

La Biblia nos habla San Pablo que la lucha no es contra carne ni sangre, sino contra fuerzas espirituales de maldad.

 

En mi nombre hablarán nuevas lenguas

No solo lenguas angélicas, y del Espíritu Santo que nos edifican, sino un nuevo lenguaje de la Fe, un hablar diferente, porque llenos de Dios hablaremos un nuevo idioma, el idioma del Cielo, ya que, “de la abundancia del corazón habla la boca”. Y en su idioma no existe la palabra “imposible”, o el “no puedo”.

El cristianismo lo define como la capacidad dada por Dios a un ser humano de hablar una lengua angelical. Nota: El cristianismo considera que existen dos clases de lenguas glossas a saber: Las humanas, como el español, inglés, etc. y las angelicales.

El propósito del don de lenguas es transmitir una idea a otra persona sin utilizar el lenguaje humano, es un lenguaje de alto nivel originado en nuestro ser espiritual, incomprensible para el sentido del oído, pero que el espíritu es capaz de entender y guardar la idea en nuestro cerebro.

El propósito fundamental era el de transmitir el evangelio por todo el mundo, sin que fuese una barrera el idioma, hoy en día hemos sustituido esa herramienta (don) por los interpretes de lenguas humanas en los cuales el sentido del evangelio se puede malinterpretar. Esta creencia tiende a pensar que de nada sirve escuchar a una persona hablar en lenguas, porque humanamente no se entiende, es necesario que exista alguien con el don de interpretación de lenguas, para que lo traduzca a los que solo oyen humanamente.

«La palabra griega “lenguas” traducida, literalmente significa “idiomas”. Por tanto, el don de lenguas es hablar en un idioma que una persona no conoce, a fin de ministrar a alguien que habla ese idioma. En 1ª Corintios capítulos 12 al 14, donde Pablo habla de dones milagrosos, comenta, “Ahora pues, hermanos, si yo voy a vosotros hablando en lenguas, ¿qué os aprovechará, si no os hablase con revelación, o con ciencia, o con profecía, o con doctrina?” (1ª Corintios 14:6). De acuerdo con el Apóstol Pablo, y de acuerdo con las lenguas descritas en Hechos, hablar en lenguas es valioso para aquel que escucha el mensaje de Dios en su propio idioma, pero es inútil para todos los demás – a menos que sea interpretado / traducido.

Una persona con el don de interpretar lenguas (1ª Corintios 12:30) podría entender lo que uno que habla en lenguas está diciendo, aunque no conozcan el idioma que está siendo hablado. El intérprete de las lenguas comunicaría entonces el mensaje del que habla en lenguas a todos los demás, de manera que todos pudieran entender. “Por lo cual, el que habla en lengua extraña, pida en oración poder interpretarla” (1ª Corintios 14:13). La conclusión de Pablo en cuanto a lenguas no interpretadas es poderosa, “Pero en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento, para enseñar también a otros, que diez mil palabras en lengua desconocida” (I Cor. 14:19).» (22)

Se le llama “don de lenguas” a diferentes dones que se deben distinguir para evitar confusión:

1- El don milagroso de hablar un idioma que no se ha aprendido por la vía natural. Este don se manifestó en Pentecostés.

“Quedaron todos llenos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse. (Hch. 2:4)

Se trata de un don milagroso. San Agustín enseña que en el comienzo de la Iglesia este don era necesario para que el Evangelio se comunicara rápidamente a todas las naciones, así todos podían recibirlo y además se daba testimonio del origen divino de su doctrina. Pero cuando la Iglesia ya hablaba los diferentes lenguajes (por medios naturales) el don se hizo menos necesario. En su tratado 32 sobre el Evangelio de San Juan, San Agustín, Padre del la Iglesia, siglo IV, escribe: “Hoy día, cuando el Espíritu Santo ha sido recibido, nadie habla en las lenguas de todas las naciones pues la Iglesia ya habla las lenguas de todas las naciones y si uno no está en ella, este no recibe el Espíritu Santo. “(23)

2- Profecía en lenguas. Es el don de pronunciar profecías en un lenguaje ininteligible o desconocido por los que están presentes. Estas palabras pueden ser interpretadas por alguien con el don de interpretación (sea porque conoce el lenguaje naturalmente o por un don especial). Entonces el mensaje edifica a la iglesia. Si no se interpreta, este don de lenguas se dirige solo a Dios y no a la comunidad.

“Porque a uno se le da por el Espíritu palabra de sabiduría; … a otro, poder de milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversidad de lenguas; a otro, don de interpretarlas. “ (I Cor. 12, 8; 10)

Según San Pablo estos dones (lengua y su interpretación) son parte del don de profecía pero advierte que debe estar sometido al orden de la iglesia. No deben, por ejemplo, varias personas hablar en este tipo de lenguas al mismo tiempo.

3-Orar en lenguas o canto de júbilo. Este don es muy diferente a los de arriba. Por medio de el se expresa, con sonidos ininteligibles, la devoción que no se puede poner en palabras. Se ha comparado con el canto gregoriano, cuando este extiende las sílabas en una hermosa armonía de alabanza.

A diferencia del don antes mencionado, este tipo de lenguas pueden ejercerlo varias personas o muchas, de igual manera que se expresa el canto en la comunidad. Mientras unos alaban en lenguas, otros pueden alabar con palabras del vernáculo o cantar. Es un don muy sencillo por el cual el Espíritu Santo nos asiste en la oración, particularmente en la alabanza. Este don se manifiesta con frecuencia en los grupos de oración carismáticos.

“Y de igual manera, el Espíritu viene en ayuda de nuestra flaqueza. Pues nosotros no sabemos cómo pedir para orar como conviene; mas el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables, y el que escruta los corazones conoce cuál es la aspiración del Espíritu, y que su intercesión a favor de los santos es según Dios.” (Ro. 8:26-27)

Este don de lenguas es a la vez una forma de oración bajo la influencia del Espíritu Santo y bajo el dominio de la voluntad del sujeto. Dios no viola su libertad, por lo que la persona utiliza sus facultades normales. Es por eso que la persona debe rezar en lenguas utilizando su discernimiento en cuanto al momento y la forma apropiada para ejercerlo. Puede, por ejemplo elegir rezar en lenguas en alta voz o en silencio según sea o no una distracción para otros. No se trata por lo tanto de un milagro propiamente hablando sino de un don que se acopla a las capacidades normales de la naturaleza. En la oración en lenguas no se utiliza el intelecto para formular el lenguaje. El intelecto se absorbe en adoración.

San Agustín, Padre de la Iglesia del siglo IV, incluye el don de lenguas en el canto de “júbilo”:

«Mas he aquí que él Mismo (Dios) te sugiere la manera que has de cantarle: no te preocupes por las palabras, como si éstas fuesen capaces de expresar lo que deleita a Dios. Canta con júbilo. Éste es el canto que agrada a Dios, el que se hace con júbilo. ¿Qué quiere decir cantar con júbilo? Darse cuenta de que no podemos expresar con palabras lo que siente el corazón. En efecto, los que cantan, ya sea en la siega, ya en la vendimia o en algún otro trabajo intensivo, empiezan a cantar con palabras que manifiestan su alegría, pero luego es tan grande la alegría que los invade que, al no poder expresarla con palabras, prescinden de ellas y acaban en un simple sonido de júbilo.

El júbilo es un sonido que indica la incapacidad de expresar lo que siente el corazón. Y este modo de cantar es el más adecuado cuando se trata del Dios inefable. Porque, si es inefable, no puede ser traducido en palabras. Y, si no puedes traducirlo en palabras y, por otra parte, no te es lícito callar, lo único que pueden es cantar con júbilo. De este modo, el corazón se alegra sin palabras y la inmensidad del gozo no se ve limitada por unos vocablos. Cantadle con maestría y con júbilo. (S. Agustín Salmo 32, sermón 1, 7-8: CCL 38, 253-354)

No se debe exagerar ni minimizar la importancia de ningún don. Cada uno tiene su lugar en al plan de Dios y debe utilizarse solo a su servicio. Ningún don es prueba de santidad.

“Aunque hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo caridad, soy como bronce que suena o címbalo que retiñe.” I Corintios 13, 1.

Debemos aceptar con gratitud todos los dones de Dios y usarlos bien. San Pablo dice:

“Doy gracias a Dios porque hablo en lenguas más que todos vosotros” (I Cor. 14:1 8)

“pero en la asamblea, prefiero decir cinco palabras con mi mente, para instruir a los demás, que 10.000 en lengua”. (I Cor. 14:19)

En las reuniones de cristianos todo don tiene su lugar en el orden que debe existir.

“Hágase todo decentemente y en orden” (I Cor 14:39-40)

El don de lenguas también es una gran ayuda en la oración privada.» (24)

Las lenguas no son una “señal” para los creyentes

San Pablo escribió:

“Así pues, las lenguas sirven de señal no para los creyentes, sino para los infieles; en cambio la profecía, no para los infieles, sino para los creyentes.” (I Cor. 14:22)

San Pablo no está sugiriendo que no se use el don entre creyentes. Solamente dice que no se tenga entre ellos como señalY es que algunos enseñan falsamente que el don de lenguas es señal de elección o de santidad o asumen que si no hay oración en lenguas no está actuando el Espíritu Santo. Estos errores se deben condenar. San Pablo exhorta a la madurez, a valerse con gratitud de todos los dones pero no fascinarse con los dones más visibles, sino reconocer el lugar de cada uno. El de lenguas es inferior a los demás dones y virtudes.

“El don de lenguas es un milagro divino en que, en el ejercicio de la voluntad y sabiduría divina, el Espíritu Santo concede a algunos creyentes el poder de hablar en idiomas que no aprendieron por los procesos naturales, y esto con el fin de testimoniar de Jesús Cristo delante de los que no creen.” (Juan F. Soren). (25)

 

“… es la divina capacitación de se poder expresar en una lengua extranjera”(Elemer Hasse). (26)

 

«Lo que sucedió en Pentecostés, es lo que profetiza Jesús en el libro de Marcos: En el Evangelio de Marcos, la única mención del fenómeno de glosolalia en los cuatro Evangelios se encuentra la gran comisión, conforme el registro de Marcos 16:17. Esto se hace significativo cuando se reconoce que el Espíritu Santo ejerció una parte proeminente en la era del Evangelio. Cristo aquí hizo una promesa, posibilitando la pregación del Evangelio en el lenguaje de aquellos que iban a oír las buenas nuevas de salvación. “NUEVAS LENGUAS” no quiere decir lenguas inexistentes, como defienden algunos, sino que lenguas extranjeras que ellos hablarían sin haber aprendido. Es oportuno saber que hay en griego dos palabras para “NUEVO”, esto es “NÉOS” y “KAINOS”. Néos es “NUEVO” en el sentido de tiempo reciente y Kainós es “NUEVO” en la forma o cualidad. Cristo aqui usó Kainós porque se refería al “NUEVO” no usado.

Roberto Gromacki en su libro, Movimiento Moderno de Lenguas, hizo la siguiente declaración: «Si el hablar lenguas hubiese envuelto lenguas desconocidas nunca antes habladas, entonces Cristo tendría usado Néos (nuevo en referencia al tiempo). Pero, como El empleó Kainós, tiene que referirse a lenguas extranjeras, que eran “NUEVAS” para aquellos que las hablasen, porque ya existían antes.” Eran idiomas nuevos para aquellos que los hablarían. La denominación de nuevas indicaba el contraste con las lenguas por ellos habladas. » (27)

«Jesús prometió poder a sus discípulos cuando viniera sobre ellos el Espíritu Santo, y la primen manifestación distintivamente personal del poder del Espíritu fue hablar sobrenaturalmente en otras lenguas. Por eso el Espíritu Santo demostró su soberanía sobre los órganos de la comunicación humana que tuvieran que ver con el cumplimiento de la responsabilidad de los discípulos como testigos. Las lenguas fueron la manifestación carismática singular de la presencia y el poder del Espíritu divino el día de Pentecostés. Para cada manifestación carismática del Espíritu Santo se puede hallar un paralelo antes de Pentecostés, a excepción de las lenguas. Ellas fueron, y son, la señal normativa (y en esto estriba el escándalo que causan) del poder pentecostal en la vida de los cristianos.

 

Una palabra más es necesario decir aquí para esclarecer la relación que hay entre las lenguas que se hablaron en Pentecostés y las palabras que cita Pedro de la profecía de Joel, donde la profecía es la cualidad distintiva del derramamiento del Espíritu de Dios “sobre toda carne” ¿Fue simplemente una adaptación indefinida, impuesta por conveniencia homilética, de las palabras del antiguo vidente al fenómeno pentecostal? ¿O hay un vínculo más preciso entre la profecía de Joel y las lenguas de Pentecostés? La respuesta se puede hallar en la palabra griega que en nuestras versiones castellanas se ha traducido por “hablasen”. En la Versión de los Setenta, la misma palabra “no se emplea para referirse a la conversación corriente, sino a las declaraciones de los profetas”.’

 

Tal vez el empleo de esa palabra se debiera a la insólita conducta de los discípulos, a quienes por burla acusaron de estar “llenos de vino nuevo». (Hch 2:13 RVA) Su conducta era semejante al estado extático de antiguas comunidades proféticas de Israel. Al parecer, Pedro interpretó como declaraciones proféticas las lenguas que se hablaron en Pentecostés. En ese sentido, las lenguas fueron un cumplimiento literal del oráculo de Joel:

 

“Y en los postreros días, dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán. “(Hch. 2:17)

 

Cuando el día de Pentecostés la comunidad apostólica habló lenguas “según el Espíritu les daba que hablasen”, hablaron por inspiración divina lenguas que no habían aprendido antes. Pan ellos eran lenguas; pero para los espectadores que los oyeron y entendieron que hablaban en sus dialectos (Hch. 2:6), no eran lenguas, sino profecías. Les oían alabar con ardor profético “las maravillas de Dios”. Esa misma manifestación de alabanza en lenguas ocurrió después en la casa de Cornelio cuando

 

“los oían que hablaban ea lenguas, y que magnificaban a Dios”. (Hch. 10:46) » (2 8)

Y si bebieren cosa mortífera no les hará daño

Todas las intenciones de asesinato quedan anuladas en el Nombre de Jesús. Quizás haya veces que intenten matarnos, de distintas formas, aun dándonos veneno, otras que a lo mejor ni nos demos cuenta, y quizás cuando estemos en Gloria Eterna sepamos de las veces que hemos sido librados de peligros. Pero aun esta palabra nos habla de no tener Miedo, de enfrentar lo que sea en su Nombre, hay un poder que está a nuestra disposición y debemos usarlo a nuestro favor, las señales no son solo para los demás, sino también para nosotros, en nuestra vida personal debemos vivir en las señales milagrosas que se hacen visibles por el poder de su resurrección.

 

f. Y en mi nombre….“sobre los enfermos pondrán sus MANOS y sanarán”

Los milagros vienen por activar nuestra Fe en el nombre de Jesús, por soltar la palabra de Fe, por movernos, en esa dimensión de milagros y tocar a los enfermos para soltarles el Poder que mora en nosotros. En todo caso la oración nos hace entrar en la dimensión de Fe, hace que movamos el cielo a nuestro favor, descubre cual es la perfecta voluntad del Señor. Pero hay un momento para orar y otro para actuar. “Mayores cosas que YO haréis”, “Porque YO voy al Padre y todo lo………”

Jesús no oró para que alguien sanara, en cada caso dio la palabra o tocó a la gente, otras veces los enfermos le tocaron, pero nunca lo vemos interceder por un milagro ni siquiera por la resurrección de Lázaro; ahí vemos que el Señor ya había hablado con el padre y sabía lo que tenia que hacer, solo dio gracias y luego soltó la palabra. El no empezó su ministerio de milagros hasta que el Espíritu vino sobre El y cuando lo hizo, ejecutó su autoridad.

Cristo mismo no fue exitoso en milagros en su región natal, y eso por la incredulidad de la gente del lugar.

 

“Y no hizo allí muchos milagros porque aquella gente no tenía fe en él.” (Mat. 13:58 RVR 1960)

 

Las señales no son para los “cristianos”, son para afirmar el testimonio de la resurrección, y hacer que los que no creen, crean por los milagros, hoy vivimos en un tiempo distinto al que vivió Jesús…….., hoy Cristo ha vencido y ha resucitado, por lo tanto ningún incrédulo puede oponerse a los milagros y estos son necesarios para el avance de un evangelio poderoso en señales y milagros.

Eso es lo que quiso decir Jesús,

 

“Recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo”

 

Este ya vino hace mas de 2000 años, y vino para quedarse y morar en nosotros, este vino para que seamos testigos demostrando su resurrección al usar su nombre con poder y autoridad.

El poder de sanidad de los apóstoles cuando predicaban en Jerusalén, en Samaria y por toda Asia menor hasta Roma, luego de la partida del señor a los cielos, producía gran gozo y asombro y admiración en cada ciudad que visitaban.Hasta los quisieron adorar, transformar en dioses griegos, ya que la gente creían que eran extraterrestres, alguna divinidad de la tantas que tenían los griegos, ¡y que habían venido para ser adorados! ¡Las enfermedades físicas no son cosas agradables! Estar enfermo no es nada divertido ni hoy, ni en aquella época. En los días anteriores a la medicina moderna y de la seguridad social, era aún peor. Los que sufrían, no sólo sufrían el dolor, sino también pobreza al no poder trabajar. El poder sanar al cuerpo, sea a través del poder de Dios, o por la medicina, es realmente una tremenda bendición, un regalo de Dios muy grande. Pero es temporal, y no dura. ¡Ninguno de los que fueron sanado por Jesús o los apóstoles, están sanos hoy., ni vivos siquiera! Sanar a los que están espiritualmente enfermos es mucho mejor que sanar a los que están físicamente enfermos. Las enfermedades físicas y mentales, muchas veces se pueden curar con medicinas.

“cierto hombre de Listra estaba sentado, imposibilitado de los pies, cojo de nacimiento, que jamás había andado. Este oyó hablar a Pablo, el cual, fijando en él sus ojos, y viendo que tenía fe para ser sanado, dijo a gran voz: Levántate derecho sobre tus pies. Y él saltó, y anduvo. Entonces la gente, visto lo que Pablo había hecho, alzó la voz, diciendo en lengua licaónica: Dioses bajo la semejanza de hombres han descendido a nosotros. Ya Bernabé llamaban Júpiter, y a Pablo, Mercurio, porque éste era el que llevaba la palabra. Y el sacerdote de Júpiter, cuyo templo estaba frente a la ciudad, trajo toros y guirnaldas delante de las puertas, y juntamente con la muchedumbre quería ofrecer sacrificios.”. (Hch 14:1-7 RVR 1960)

El nombre de Jesús: La autoridad completa de la fe.

 

“Pedro y Juan subían juntos al templo a la hora novena, la de la oración. Y era traído un hombre cojo de nacimiento, a quien ponían cada día a la puerta del templo que se llama la Hermosa, para que pidiese limosna de los que entraban en el templo. Este, cuando vio a Pedro y a Juan que iban a entrar en el templo, les rogaba que le diesen limosna. Pedro, con Juan, fijando en él los ojos, le dijo: Míranos. Entonces él les estuvo atento, esperando recibir de ellos algo. Mas Pedro dijo:No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y tobillos; y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios. Y todo el pueblo le vio andar y alabar a Dios. Y le reconocían que era el que se sentaba a pedir limosna a la puerta del templo, la Hermosa; y se llenaron de asombro y espanto por lo que le había sucedido.” (Hch. 3:1-10 RVR 1960)

 

«En este primer milagro que Hechos registra y que fue realizado por los discípulos, se nos da la clave para el ejercicio por parte de todos los creyentes de la autoridad de la fe. Al ordenar la sanidad en el hombre cojo de nacimiento, Pedro emplea el nombre completo y el título de nuestro Señor. “Jesucristo [Mesías] de Nazaret”. “Jesús” (“Josué” o “Yeshua”) era un nombre común entre los judíos y continúa siéndolo en muchas culturas. Pero la declaración de su nombre y título completos, una práctica digna de notarse en Hechos, parece ser una lección buena y objetiva para nosotros (véase 2.22; 4.10).

Hagamos así cuando reclamemos autoridad sobre las enfermedades o sobre los demonios. En nuestra confesión de fe o proclamación de poder, confesemos su deidad y su señorío como el Cristo (Mesías), usemos su nombre precioso, como Jesús (Salvador). Clamemos a Él como Señor Jesús, o Jesucristo, o Jesús de Nazaret, sin que en este punto haya la intención de establecer un principio legal o ritual. Pero es sabio recordar que, al igual que oramos «en el nombre de Jesús» (Jn 16.24), también ejercemos toda autoridad en Él, mediante el privilegio de poder que nos ha dado en su nombre (Mat 28.18; Mar 16.17; Jn 14.13, 14). » (29)

 

“Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre” (Jn 20:30-31).

Este texto nos dice por qué Cristo hizo sus milagros y para qué tenemos en el Nuevo Testamento el testimonio de estos milagros. Cristo no sanó a todos los enfermos. Sanó solamente a los que servirían como testimonio de su divinidad. Cristo, en una ocasión, llegó al estanque de Betesda donde “yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos, y paralíticos”, y Cristo sanó a un solo hombre allí (Jn 5: 8).

 

Los apóstoles y otros discípulos de Cristo en el primer siglo del cristianismo hicieron sus milagros para probar su inspiración y para confirmar el mensaje que predicaban.

“Y ellos (los apóstoles), saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían” (Mar. 16:20).

“¿Cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron, testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios y diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad” (Heb. 2:3-4).

 

“Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas basadas en las tradiciones de los hombres, conforme a los elementos del mundo, y no según Cristo. Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la divinidad, y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad. En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha por mano de hombre, sino por la circuncisión de Cristo, en la cual sois despojados de vuestra naturaleza pecaminosa. Con él fuisteis sepultados en el bautismo, y en él fuisteis también resucitados por la fe en el poder de Dios que lo levantó de los muertos. Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados. Él anuló el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, y la quitó de en medio clavándola en la cruz. Y despojó a los principados y a las autoridades y los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.” (Col. 2:8 RVR 1960)

 

Las naciones del Pentecostés.

«En el primer siglo de la era cristiana, las comunidades judías estaban localizadas principalmente en la parte oriental del Imperio Romano, donde el griego era la lengua comúnmente usada, pero también las había tan al oeste como en Italia, y tan al este como en Babilonia. Además de gente de las naciones que aquí se muestran, el grupo presente el día de Pentecostés incluía visitantes de Mesopotamia, y de regiones situadas aún más al este, como Partia, Media y Elam (el actual Irán). » (30)

Conclusión:

Jesús había resucitado, eso era incuestionable. Jesús necesitaba confirmar la fe de sus discípulos en su resurrección. En Pocos días, ascendería a los cielos, no los volvería a ver a sus discípulos y amigos y necesitaba levantarles la fe y el ánimo, para comisionarlos. Por eso, Marcos insiste tanto en “creer”. Tanto la resurrección, como la gran comisión, demandarían un acto de fe adicional.

Las señales milagrosas les acompañarían si confiaban plenamente en él. Eso acreditaría sus credenciales apostólicas, y les ayudarían a promover rápidamente el evangelio a todos los rincones del mundo. Creo que esas son básicamente las razones.

 

 

 

Notas:

Nuestro Nuevo testamento, Estudio panorámico del Nuevo testamento, Merrill C. Tenney, Pág. 203. Edit. Portavoz

Nelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998.

Vine, W.E., Vine Diccionario Expositivo de Palabras del Antiguo y del Nuevo Testamento Exhaustivo, (Nashville: Editorial Caribe) 2000, c1999.

Nelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998

Fundamentos, Esquema de Enseñanzas Cristianas Básicas, por: GINO IAFRANCESCO V., de Ciudad del Este, Paraguay.http://giv.es.tl/PROFEC%CDAS-ACERCA-DE-CRISTO.htm

6http://dioshablahoy.blog.com.es/2007/04/05/la_resurreccia_n_de_cristo_base_de_nuest~2037343

Vine, W.E., Vine Diccionario Expositivo de Palabras del Antiguo y del Nuevo Testamento Exhaustivo, (Nashville: Editorial Caribe) 2000, c1999.

es.wikipedia.org/wiki/Resurrección

Nelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998.

10 De la predestinación de los santos, de San Agustín de Hipona,http://www.bless.cl/?p=82

11 http://www.wordreference.com/definicion/incredulidad

12 Antorcha bíblica, un portal cristiano, integrante de Ministerios Bethel, de México

http://mx.groups.yahoo.com/group/antorchabiblica/message/55

13 http://www.diccionarios.com/consultas.php?palabra=incredulidad&diccionario=definicion

14 http://www.christiananswers.net/spanish/q-eden/edn-t001s.html

15 Nuevo Diccionario Bíblico, Pág. 1002, Vila – Escuain, Editorial Clie

16 Hasta Lo Último de la Tierra, Pág. 15, Ruth A. Tucker, Edit. Vida

17 Nelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998.

18 Nelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998.

19 Nota titulada “La exaltación de Jesús”, del portal de la fe católica encuentra.com, http://www.encuentra.com/documento.php?f_doc=2957&f_tipo_doc=9

20 http://www.hottopos.com/mp2/apolewis.htm

21 Nelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998.

22 Artículo publicado en el portal Web de Got Question Ministeries, ministerio cristiano de enseñanza de la Palabra de Dios a través del Internet, titulado “¿Cuál es el don de hablar en lenguas?” http://www.gotquestions.org/Espanol/hablar-en-lenguas.html

23 Portal de la renovación carismática católica de la diócesis de Valparaíso,

http://www.evangelizavalpo.cl/don_lenguas.html

24 Ibíd.

25 Portal cristiano, en el artículo titulado “En mi nombre hablarán nuevas lenguas (II)” http://lasteologias.wordpress.com/category/don-de-lenguas/

26 Ibíd.

27 Portal cristiano, en el artículo titulado En mi nombre hablarán nuevas lenguas (IV) http://lasteologias.wordpress.com/2008/02/29/en-mi-nombre-hablaran-nuevas-lenguas-iv/

28 Ibíd.

29 Editor General: Hayford, Jack; Autor: Snider, Joseph, Poder del Reino: Recibamos el poder de la promesa [Un estudio de Hechos], (Nashville, TN: Editorial Caribe) 1996.

30 Ibid.

 

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