Behe: “Los procesos darwinistas pueden explicar la diversidad de especies”

Behe: “Los procesos darwinistas pueden explicar la diversidad de especies”
En una reciente entrevista, uno de los protagonistas del Diseño Inteligente declara que se ha malinterpretado su pensamiento

El argumento del diseño para probar la existencia de Dios fue desarrollado por el reverendo inglés William Paley (1743-1805), quien escribió en Natural Theology, en 1802, que si una persona encuentra un instrumento muy complejo y preciso, como un reloj, nos forzaría a concluir que debió tener un fabricante, que debió existir en algún momento y lugar un artífice que lo construyera con una finalidad, que concibió su construcción y diseñó su utilización. La nueva estrategia del Diseño Inteligente surgió en EEUU hacia 1992 y los principales proponentes fueron Phillip E. Johnson, Michael J. Behe, William A. Dembski y Stephen C. Meyer. La revista digital “La Ciencia y sus demonios” acaba de publicar (8 de marzo de 2010) una entrevista con Michael J. Behe en la que matiza algunas de sus afirmaciones y aclara lo que otros han malinterpretado de su pensamiento. Por Leandro Sequeiros

Michael Behe. Foto: Imageshack
n febrero de 2010 ha aparecido el ensayo El Diseño Chapucero. Darwin, la biología y Dios. En este ensayo se pasa revista al debate del Diseño Inteligente como presunto paradigma científico. La figura de Michael J. Behe es esencial en este debate por cuanto este bioquímico –muy debatido en su propia universidad- pretende aportar los datos científicos para mostrar la necesidad científica de acudir a un Diseñador supremo de la complejidad irreductible del mundo. Una reciente entrevista al Dr. Michael J. Behe, publicada en la revista digital La Ciencia y sus demonios, puede ayudar a poner en claro su pensamiento y a percibir si ha habido alguna evolución en estos años.

El Diseño Inteligente

Se suele repetir que el origen de esta corriente del Diseño Inteligente (Intelligent Design, ID, en inglés) arranca del profesor de Derecho Phillip E. Johnson. Éste entiende que los creacionistas bíblicos textuales del Institute for Creation Research y similares han perjudicado la causa porque la impresión que dan es que son unos dogmáticos fanáticos irracionales. Afirma que hay que dejar de hablar de la Biblia, el Génesis, Adán y Eva, Noé y de que Dios creó todo en seis días porque hace fácil cerrarle las puertas de las clases de ciencias a la teoría de la creación divina con argumentos de que es un punto de vista religioso específico.

De este modo, reelabora una nueva versión conservadora del creacionismo a la que denomina como el Diseño Inteligente. Su hipótesis es que el conocimiento científico del mundo nos lleva directamente a postular la existencia de un Diseñador máximo de la realidad natural. Todo es tan bello, tan perfectamente ajustado, tan complejamente perfecto que no puede haber aparecido al azar. Es necesario creer científicamente en un Diseñador máximo, sea Dios, una inteligencia extraterrestre o un gran ordenador externo.

Las tesis de Johnson, muy coherentes con la teología adventista, fueron bien acogidas en determinados círculos. Pero Johnson no era un científico natural sino un profesor de Derecho. Necesitaba una fundamentación científica de sus teorías. Y las encontró en un grupo de científicos y filósofos que asumieron esta tarea.

Michael J. Behe y los argumentos científicos del Diseño Inteligente

El único de los seguidores de Johnson que desarrolla una línea de investigación algo relacionada con la evolución es Michael J. Behe, profesor de bioquímica en la Universidad de Lehigh. Behe es mucho más conocido por sus sensacionales propuestas que por la relevancia de sus descubrimientos.

Behe fue quien desarrollo el concepto de “Complejidad irreductible” (irreducible complexity). El postulado de Behe sobre la complejidad irreductible de estructuras celulares claves ha tenido una fuerte oposición en la comunidad científica. En su obra más conocida, Darwin´s Black Box (editada por Free Press en 1996) y traducida en 2000 como La caja negra de Darwin: el reto de la bioquímica a la evolución (Editorial Andrés Bello) desarrolla sus argumentos.

Los ejemplos preferidos de Behe sobre la complejidad irreductible son el flagelo bacteriano, el sistema inmunitario o la cascada de coagulación sanguínea. Su aparición no se explica por pura selección natural. Tienen que haber sido diseñados por una mente superior. Tomemos el caso del sistema de motilidad bacteriano. La estructura arquetípica es el flagelo de Escherichia coli o de Salmonella enterica que depende de la acción de unos 30 genes.

Según Behe, ninguna de las piezas componentes se puede eliminar sin que se pierda la actividad. Por tanto, es imposible imaginar estadios intermedios durante la evolución de una estructura de tal complejidad porque no supondrían ventaja selectiva alguna a sus poseedores. Además, repasando la bibliografía dice que no ha encontrado artículos ni libros que expliquen con detalle las sucesivas etapas evolutivas en la formación de un flagelo.

En estos últimos años son numerosos los trabajos en los que se ha mostrado que la presunta teoría del Diseño Inteligente carece de base científica y que por ello los argumentos de Johnson, Behe, Dembski y compañeros tienen una enorme debilidad. Es más: desde la reflexión teológica, si se aceptan las ideas del Diseño Inteligente, la imagen de Dios queda muy deteriorada al ser directamente culpable de los desarreglos y chapuzas que existen en la naturaleza. Se suele decir que, si existe un diseñador del orden natural, este diseñador es un chapucero.

La entrevista con Michael J. Behe

Como se ha dicho más arriba, Michael J. Behe es un bioquímico estadounidense que ha ganado popularidad por su defensa del Diseño Inteligente (ID) y por postular la existencia de estructuras irreductiblemente complejas. Estructuras que no pueden explicarse acudiendo a una epistemología reduccionista de selección natural.

En la actualidad el doctor Behe es profesor de bioquímica en la universidad Lehigh University y es un miembro senior del Center for Science and Culture del Discovery Institute, organización que reside en Seattle y que promueve la difusión del Diseño Inteligente, intentando introducir la enseñanza del DI en clase de ciencias de las escuelas públicas de EEUU, ya sea junto, o bien sustituyendo, a la evolución.

Behe defiende la idea de acuerdo a la cual existen algunas estructuras demasiado complejas en un nivel bioquímico para explicar su origen como el resultado de mecanismos de la Teoría Sintética de la evolución. Él fue quien desarrolló el concepto de “Complejidad Irreductible”, de la cual nos hablará a lo largo de esta entrevista.

El DI ha chocado de frente contra la comunidad científica. Así el Departamento de Ciencias Biológicas de la Universidad Lehigh, donde el doctor Behe desarrolla su labor científica, ha publicado una declaración con su posición oficial en la que señala: “Nuestra posición colectiva es que el DI no tiene su base en la ciencia, no ha sido comprobado experimentalmente, y no debe ser considerado como científico.”.

El doctor Behe participó en 2005 en Dover, ante el Juez Jones III, como testigo experto en defensa del DI en los tribunales para promover su enseñanza en las escuelas públicas. Sin embargo, no ha conseguido en ningún caso convencer a los jurados de la validez científica del DI.

No sólo eso, sino que en famoso juicio del condado de Dover la sentencia afirmaba que “el DI no era más que creacionismo, o lo que es lo mismo, una materia religiosa”.

En la entrevista que resumimos, el doctor Behe comenta que el DI es más fácil de falsar que el darwinismo y que es ciencia, no religión. Behe no niega la evolución, incluso afirma que el darwinismo explica la aparición de nuevas especies, pero no de los grandes taxones. Algunas de sus declaraciones pueden sorprender a más de uno de los lectores.

El doctor Behe ha contestado amablemente a las preguntas que se le han formulado, dándole la oportunidad de que explique por qué el DI debe de ser considerado ciencia, así como explicarnos por qué los mecanismos propuestos por Darwin no pueden explicar la biodiversidad que existe hoy en la Tierra.

El entrevistador hizo nueve preguntas a Behe sobre puntos esenciales que abordan los aspectos epistemológicos, científicos y religiosos del Diseño. De esas preguntas, seleccionamos las siguientes cuestiones y remitimos a la fuente original para la lectura completa de la entrevista.

¿Se puede considerar científico al Diseño Inteligente?

Al preguntarle sobre las bases científicas del DI, Behe señala que el Diseño Inteligente es científico porque puede ser falsado; sin embargo, el darwinismo no es científico porque no puede ser falsado.

Flagelo bacteriano, un ejemplo de lo que Michael Behe describe como un sistema de complejidad irreductible. Imagen de Mariana Ruiz Villarreal. LadyofHats
Al referirse al concepto de complejidad irreductible, Behe señala en otra parte de la entrevista que el concepto de complejidad irreductible es apropiado y avanza, convenciendo a más científicos cuando tratan de una forma honesta con él.

Añade que el DI está basado en datos físicos, en datos empíricos (la estructura de los sistemas biológicos) y en la lógica inductiva estándar… Considero que una idea es científica si se puede justificar únicamente por los datos empíricos y lógica estándar. Por ello pienso y mantengo que el Diseño Inteligente es una teoría científica y no una especulación filosófica o una creencia religiosa

En este punto, el doctor Behe se mantiene fiel a sus principios y no cede un ápice a las acusaciones de mixtificación filosófico-religiosa de su teoría.

Sobre la diversidad de la naturaleza, Behe señala que los procesos darwinistas pueden explicar la diversidad de especies, de género y tal vez de las familias. Pero no el de órdenes mayores, como las clases y otros niveles superiores. La razón de esta distinción se debe a que se han descubierto en la última década que se precisan sistemas de regulación complejos para distinguir entre clases, y es poco probable que esos circuitos complejos, en mi opinión, hayan surgido por procesos darwinistas. Por otra parte, pueden aparecer nuevas especies por mecanismos muy simples como por ejemplo inversiones cromosómicas, que provoca que esos mutantes puedan entrecruzarse con los organismos parentales. Por tanto, los mecanismos darwinistas pueden explicar los niveles biológicos inferiores, pero no las categorías superiores.

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Y al referirse a la ausencia de pruebas científicas concluyentes para el Diseño Inteligente, Behe declara que el Big Bang es una hipótesis científica. Considero que el Diseño Inteligente está en el mismo caso. No se conoce el mecanismo, pero somos capaces de reconocer el efecto del diseño igual que nosotros reconocemos el efecto del Big Bang.

Algunos comentarios finales

La entrevista con Michael J. Behe deja insatisfecho. Sus planteamientos no han cambiado en estos 20 años. Sigue defendiendo una postura que cada vez más se hace más débil. El Diseño Inteligente puede aceptarse como una postura del ámbito de las creencias y de las convicciones. Pero la argumentación científica que Behe presenta es cada vez más inconsistente.

Leandro Sequeiros es Catedrático de Paleontología y profesor de Filosofía en la Facultad de Teología de Granada. Miembro de la Cátedra CTR.

Savater y los caballos voladores

Savater y los caballos voladores
Juan José R. Calaza
El buenazo, recio y siempre inteligentísimo Fernando Savater me reprocha que mi defensa del diseño inteligente (DI) –sin incluirme en esta escuela– suministre armas a los oscurantistas.
De hilo en ovillo, uno de los datos que me suministró Savater es harto interesante. Desde que existe el cronometraje de carreras de caballos la velocidad media ha aumentado ligeramente. Pero en un enfoque mutatis mutandis hay que tener en cuenta que también la calidad de la alimentación ha progresado, así como las técnicas de monta y mejor estado de las pistas. En realidad, es como si se diera una regresión a la media de Galton, el primo de Darwin. A mayores, el último ganador de la triple corona británica fue Nijinsky en…1967. El título de “Mejor caballo del siglo” se lo disputan el americano Secretariat, el francés Sea Bird (1962) y el italiano Ribot (1952) El más rápido del mundo fue The Tetrarch (1911).
¿Qué obtendríamos si durante el tiempo T dejáramos mil garañones y yeguas hunter y mil árabes a pasto libre en las praderas de Kentucky? En cualquier caso, lo que resultara probablemente no sería pura sangre. Pero eso es secundario porque la direccionalidad, en ausencia de selección artificial, no va hacia ninguna parte precisa, no es determinista. La selección natural (SN) es una argucia teórica, una metáfora, un artefacto ¿Qué es lo que explica la evolución entonces? Los del DI dicen que hay un “diseño” una “información” previa. A lo cual Savater responde: “La proclamación de lo radicalmente incomprensible se convierte en garantía de lo argumentalmente invulnerable” (F.S. “La vida eterna” p.89) Seamos claros, el DI es, en el fondo, la versión teísta de la SN que es la versión naturalista de la “mano invisible” de Adam Smith. Es decir, pura convención. La SN es a la naturaleza viva lo que la mano invisible de Adam Smith a la sociedad humana. Darwin copió la “idea” de la SN de la “idea” de la mano invisible de Adam Smith. Y para hacerla más plástica, más viva, tomó la terminología, “selección”, y la metáfora reproductiva de la gentry dedicaba a la selección de razas.
En tanto caso de escuela, supongamos que un equipo de científicos plantease el problema de los caballos hunters y árabes de las praderas de Kentucky como un tipo de “información especificada compleja”, hay equipos interdisciplinarios de biólogos capaces de cosas mucho más difíciles, como los problemas NP-completos, calculando cuanto tiempo se necesitaría para que nacieran y se asentaran caballos con alas, a imagen y semejanza de Pegaso. Lo cual no es descabellado pues existen los quirópteros, mamíferos voladores. Y bien, ese es, más o menos, el problema que planteó el proponente del diseño inteligente Dembski: la esperanza de probabilidad de aparición del flagelo bacteriano (es decir, un caballo con alas y que vuele) es nula ( p. 156 del libro de Francisco Ayala, “Darwin y el diseño inteligente”) Aunque hubieran transcurrido ciento cincuenta mil millones de veces la edad del Universo, que es 13.500 millones de años, no habría dado tiempo a la aparición del flagelo bacteriano. Pero como el flagelo bacteriano existe, es que un “diseño”, una “información”, suministró el algoritmo necesario al acoplamiento de las piezas, piensa Dembski. De hecho, para algunos proponentes del DI ese acoplamiento hasta podría haberlo auspiciado mecanismo semejante al de la SN si admitiesen los darwinistas que hay una “información” que la pone en movimiento. Por ello, DI y SN son las dos caras, teísta y naturista, del mecanismo de la mano invisible.
Sin avalar los cálculos de Dembski, considero, no obstante, que el contraataque de Ayala fue de antología de la chapuza: “La selección natural y su proceder gradual pueden obtener resultados con probabilidades previas inmensamente menores que los cálculos de Dembski” (Ibídem, p. 156) Para ello, Ayala se sirve de un ejemplo de probabilidad de adquisición de resistencia a los antibióticos por las bacterias, manda truco, como si ello tuviera algo que ver con el problema que plantea Dembski. Es como si Ayala sacara a relucir la resistencia a la rabia de los murciélagos cuando el otro enlazara entropía y probabilidades de volar de los caballos.
Si en la Teoría de la Relatividad, tal como la conocemos hoy, se toca la hipótesis de la constancia de velocidad de la luz, se derrumba. Sin embargo, João Magueijo, genial físico portugués, se ha replanteado la hipótesis de la velocidad de la luz: fue mucho más elevada en los orígenes, en el tiempo de Planck. Y no obstante, a pesar de su heterodoxia, a Magueijo se le abrieron las puertas de las mejores revistas de física. Ahora bien, si a la teoría de la evolución se le retira la hipótesis de la SN y se la substituye por “la mano invisible” no pasa nada: deja de ser teoría para ser sólo evolución. ¿Se imaginan ustedes a algún biólogo contestar la “hipótesis” de la SN, y decir que es un trasunto de la “mano invisible” de Adam Smith, en Nature o Science?
En fin, la idea de la velocidad de la luz se le ocurrió a Magueijo una mañana que salió a correr para curar la resaca después de pasar una noche completamente borracho. A mí, lo de Pegaso, aunque parezca lo contrario, se me ocurrió sin beber, yo me chuto leyendo a Fernando Savater.

http://www.farodevigo.es/opinion/2010/04/25/savater-caballos-voladores/432632.html

Diseño inteligente. Darwin vs Dios

Ficha técnica:
Episodios: 1 y 2
Título original: Judgement day 1 y 2
Género: Documentales / Ciencia
Nacionalidad: USA
Duración: 56 minutos y 57 minutos
Peso: 495 mb
Dividido con WinRar sin pass
Calidad SatRip
Idioma Castellano
Año: 2007
Calificación moral: Todos los públicos
Argumento:
En Dover -Pensilvania- se vive una de las últimas batallas acerca de la enseñanza de la evolución en las escuelas públicas. En 2004, una escuela de esta población ordenó a sus maestros de biología a leer una polémica declaración a sus estudiantes. Ésta sugería que existe una alternativa totalmente válida a la conocida Teoría de la Evolución de Darwin: el Diseño Inteligente. Esta idea consistía en que la vida tal y como la conocemos es demasiado compleja para ser producto de una evolución natural y, por tanto, debe haber sido diseñada por un agente inteligente. Los profesores se negaron a obedecer y los padres se opusieron a esta teoría ante la corte federal. De hecho, acusaron a la junta escolar de violar la separación constitucional entre Iglesia y Estado. Odisea les presenta la investigación de este peculiar caso con entrevistas a implicados de ambas corrientes. Además, analizaremos de forma paralela las ideas y planteamientos de Darwin y esta nueva teoría para comprender qué es realmente la evolución y si el Diseño Inteligente es una alternativa válida científicamente.
Diseño inteligente. Darwing vs Dios cap 1 de 2

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Diseño inteligente. Darwing vs Dios cap 2 de 2

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Cuando el darwinismo es una secta

Cuando el darwinismo es una secta
Juan José R. Calaza – Economista y matemático
El genetista y biólogo molecular Francisco J. Ayala acaba de ser galardonado con el premio Templeton, dotado con un millón de libras esterlinas. No crea el lector que se trata de una recompensa científica, que sin duda merece, pues el premio se inauguró con Teresa de Calcuta. De todo ello, sin embargo, me interesa destacar que entre los méritos que la prensa endosa a Ayala entra también que haya sido clave en la refutación del “creacionismo” y del “diseño inteligente” (DI). Al leerlo casi me parto de la risa.

La refutación del creacionismo resulta demasiado fácil para merecer un premio de un millón de libras. En cuanto a la refutación matemática del DI, Ayala carece de conocimientos para ello. El galardonado es un darwinista adicto a la versión dogmática de la selección natural (SN) incapaz de entender matemáticamente el diseño inteligente, teniendo que contentarse con proponer su prohibición como materia a debatir en las aulas. La única crítica técnicamente solvente que conozco de los trabajos de William Dembski, matemático que desarrolló la “complejidad especificada” del DI, es un artículo de Olle Häggström (Intelligent Design and the NFL Theorems).
Es cierto que el diseño inteligente reconforta intelectualmente a los creacionistas pero se trata de planos analíticamente separables. La conclusión que se impone a una persona inteligente y objetiva es que si el DI debe rechazarse por servir de argumento al fundamentalismo creacionista con mayor motivo debemos prohibir el darwinismo en las aulas dado que sirvió de base al racismo, al eugenismo, al nazismo y a los supremacistas.
El más genial lógico-matemático de todos los tiempos, Gödel, trató la prueba de la existencia de Dios con el mismo rigor que sus teoremas de incompletitud. Su demostración es lógicamente impecable si bien la definición de Dios de la que se sirve es cuestionable. Al menos para mí. Lo curioso, quizás porque no invadió el coto de los darwinistas, es que nadie ha acusado a Gödel de creacionista como tampoco nadie se ha atrevido, no, a lanzar semejante anatema contra Whitehead, el binomio de Bertrand Russell en la Principia Mathematica.
Si el DI no fuera científico no habría suscitado decenas de críticas que emanan de revistas como Nature o Science. El diseño inteligente ha obligado a los detentores de la hipótesis de la selección natural, de perentoria observancia académica, a dejar de lado la soberbia y descender a debatir si bien lo de “debatir” es un exceso de lenguaje habida cuenta que la secta darwinista cierra mayoritariamente las revistas profesionales de mayor relevancia, las que cuentan para obten enden el enfoque del DI. No se trata por tanto de una prohibición restringida a las aulas de los colegios sino incluso a las plataformas científicas. Y no digo que los darwinistas practiquen conscientemente un fraude pero sí un abuso.
Parte de la amalgama darwinista se asienta en la manipulación de la opinión pública al cargarle a los partidarios del DI el rechazo del evolucionismo cuando la verdad es que no lo niegan sino que consideran que el Universo en general y la vida en particular es demasiado compleja para que el supuesto mecanismo aleatorio de la selección natural nos haya traído hasta aquí: SN sí pero apoyada en una “información” primera. Yendo algo más lejos ¿se pueden explicar, entre otras, las leyes de la cristalografía aleatoriamente, sin una información primera? ¿Qué debemos deducir de una variación infinitesimal de una de las constantes de la física, experience of thinking, en términos de esperanza de probabilidad de aparición de la vida?
Hay un aspecto, ahora bien, en el que deberíamos estar de acuerdo con los darwinistas: si a falta de debate los partidarios del DI piensan salir del enfrentamiento en curso con la bandera del teísmo triunfante en bandolera transgredirán las bases de la ciencia. El esfuerzo intelectual del DI, y no es moco de pavo, debe centrarse en desenmascarar la fragilidad de la explicación aleatoria de la selección natural sin pretender substituirla por la mano de un “Diseñador” al albur del vacío epistemológico que eventualmente se cree. Porque aunque intuitivamente, y hasta lógicamente, no queda excluido que exista un diseño, la prudencia científica obliga a evacuarlo al no poder probarse por los medios que para ello habilita actualmente la ciencia.

http://www.farodevigo.es/opinion/2010/04/04/darwinismo-secta/425833.html

El diseño del universo no es tan inteligente como algunos creen

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DISEÑO INTELIGENTE: DARWIN VS DIOS

DISEÑO INTELIGENTE: DARWIN VS DIOS

En Dover -Pensilvania- se vive una de las últimas batallas acerca de la enseñanza de la evolución en las escuelas públicas.
En 2004, una escuela de esta población ordenó a sus maestros de biología a leer una polémica declaración a sus estudiantes. Ésta sugería que existe una alternativa totalmente válida a la conocida Teoría de la Evolución de Darwin: el Diseño Inteligente. Esta idea consistía en que la vida tal y como la conocemos es demasiado compleja para ser producto de una evolución natural y, por tanto, debe haber sido diseñada por un agente inteligente.
Los profesores se negaron a obedecer y los padres se opusieron a esta teoría ante la corte federal. De hecho, acusaron a la junta escolar de violar la separación constitucional entre Iglesia y Estado. Odisea les presenta la investigación de este peculiar caso con entrevistas a implicados de ambas corrientes.
Además, analizaremos de forma paralela las ideas y planteamientos de Darwin y esta nueva teoría para comprender qué es realmente la evolución y si el Diseño Inteligente es una alternativa válida científicamente….

VER ONLINE:

R.C. Sproul en una entrevista a Ben Stein

El Dr. Eduardo Flores, médico cristiano de Costa Rica, nos ofrece un video sobre el teólogo R.C. Sproul en una entrevista a Ben Stein ,acerca de una película defendiendo el creacionismo:

“R. C. Sproul, uno de los más grandes teólogos de nuestros tiempos, y líder de Ligonier Ministries, entrevistó a Ben Stein un actor de Hollywood que realizó una película lllamada, “Expelled: No Intelligence Allowed,” que saldrá pronto a los cines y que pretende exponer el gran problema que está sucediendo en los Estados Unidos de América, en donde las grandes universidades están despidiendo a los académicos que pretendan luchar a favor del creacionismo.” Vean la entrevista

Fuente: R.C. Sproul Entrevista a Ben Stein Acerca de una Película Defendiendo el Creacionismo

EVOLUCIONISMO VERSUS CREACIONISMO EN ESTADOS UNIDOS.

FEBRERO 2006
EVOLUCIONISMO VERSUS CREACIONISMO EN ESTADOS UNIDOS.

II. DEL CREACIONISMO AL DISEÑO INTELIGENTE

I. INTRODUCCIÓN

En la Primera Parte de este trabajo (Lacadena, 2006), al exponer en una visión panorámica cómo habían evolucionado las teorías sobre la evolución (valga el juego de palabras), se señalaba que la historia de las teorías evolucionistas gira en torno a dos problemas generales: el fijismo (inmutabilidad de las especies) frente al transformismo o evolucionismo (unas especies derivan de otras), por un lado, y el origen del hombre, por otro. El movimiento creacionista (creacionismo o Ciencia de la creación) y el movimiento del Diseño Inteligente surgen en los Estados Unidos como un enfrentamiento al neodarwinismo.

Para una mejor comprensión del contenido de este artículo, se sugiere la lectura de la parte I publicada el mes anterior (Lacadena, 2006).

II.EL CREACIONISMO Y EL DISEÑO INTELIGENTE FRENTE AL EVOLUCIONISMO EN LOS ESTADOS UNIDOS

Antes de entrar en consideraciones sobre el creacionismo y el movimiento del Diseño Inteligente en Estados Unidos, puede ser interesante recoger los datos de una encuesta publicada en 2005 sobre jóvenes de edades comprendidas entre 13 y 17 años sobre la Teoría de la Evolución de Darwin (Brumfiel, 2005):

· un 37% consideran que es una teoría científica basada en una evidencia experimental sólida;

· un 30% la considera como una más de las muchas teorías existentes sin base experimental sólida;

· un 33% considera que no sabe lo suficiente para tener opinión

En relación con la evolución y origen del hombre la encuesta dio los siguientes resultados:

· un 43% consideran que los seres humanos han evolucionado desde hace millones de años a partir de otras formas de vida menos evolucionadas, pero Dios ha guiado este proceso;

· un 38% creen que Dios creó a los seres humanos en su forma actual hace menos de 10.000 años;

· un 18% consideran que los seres humanos han evolucionado desde hace millones de años a partir de otras formas de vida menos evolucionadas, pero Dios no ha jugado papel alguno en este proceso.

La encuesta también preguntada a los adultos sobre si creían en la evolución como una teoría científica bien establecida en la evidencia, respondiendo afirmativamente en función de su nivel educativo:

· el 65% con un nivel de postgrado;

· el 52% con nivel universitario

· el 20% con un nivel educativo de enseñanza secundaria o inferior

En otra encuesta realizada por el Instituto Gallup de Opinión Pública a finales de 2004,

· el 42% de los norteamericanos cree que Dios creó al hombre tal como lo afirma la Biblia;

· el 18% piensa que la evolución fue guiada por una voluntad divina;

· el 26% acepta la teoría de Darwin;

Finalmente, según otros datos,

· un 65% de los estadounidenses desearía que se enseñaran tanto la teoría de la evolución como el creacionismo, considerando que ello refleja el espíritu de libertad de expresión y de práctica religiosa que recoge la primera enmienda de la Constitución norteamericana.

Sería muy interesante que se hiciera la misma encuesta en España e, incluso, en la Unión Europea.

1.El movimiento creacionista de Estados Unidos en los años ochenta

Decía el profesor Francisco J. Ayala -eminente evolucionista español, discípulo de Dobzhansky y afincado en los Estados Unidos- en una entrevista sobre el movimiento creacionista de los Estados Unidos que le hice personalmente y que fue publicada en el periódico ABC el 25 de enero de 1986, que

“el término creacionismo está mal utilizado intencionalmente por sus proponentes para presentarse a sí mismos como los próceres de las religión en contra del ateísmo. De hecho, muchos evolucionistas tienen convicciones religiosas y aceptan la creación del mundo y de las especies. Aceptar que una persona ha sido creada por Dios no implica rechazar los procesos naturales por los cuales se desarrolla el individuo a partir de una sola célula (el cigoto) tras el proceso de la fecundación. Lo mismo cabría decir con respecto al origen de las especies: aceptar que surgen a través del proceso natural de la evolución no requiere negar que sean criaturas de Dios en el sentido religioso del término”.

Más adelante continuaba diciendo en la entrevista:

“Los que se llaman creacionistas son, más explícitamente, antievolucionistas. Son miembros de iglesias fundamentalistas que rechazan, no sólo la evolución, sino muchos otros avances de la ciencia…En lugar de los conocimientos científicos, creen que debe aceptarse el relato de los primeros capítulos del Génesis literalmente…Los fundamentalistas de este tipo representan una proporción pequeña de la población americana, menos del dos por ciento, pero son muy activos políticamente. Siguen sus esfuerzos manifestándose aquí y allá al nivel de los distritos escolares, pero sin éxito duradero debido a la acción correctora de científicos particulares y de grupos religiosos como el catolicismo, la mayoría de las iglesias protestantes y el judaísmo, todos ellos unidos en contra del irracionalismo de los creacionistas.”

Estas palabras del profesor Ayala, pronunciadas hace 19 años, podrían extrapolarse a la situación actual sin cambiar ni una coma, tal como se describían los acontecimientos relativos al movimiento del Diseño Inteligente en el artículo del mes anterior.

2.Del movimiento creacionista al Diseño Inteligente

La teoría del Diseño Inteligente consta de dos hipótesis relacionadas con la historia del universo y de la vida: 1) algunas estructuras o procesos en la naturaleza son “irreductiblemente complejos” y, por tanto, no podrían haberse originado mediante cambios pequeños a través de largos períodos de tiempo; 2) algunas estructuras o procesos existentes en la naturaleza son expresiones de una “información específica compleja” que solamente podría ser producto de un agente inteligente.

No hay que confundir el movimiento creacionista con el Diseño Inteligente, aunque los dos cuestionen las teorías evolutivas en general y la darwiniana en particular. Aunque los evolucionistas mantienen que el movimiento Diseño Inteligente es una continuación más sofisticada y elaborada del creacionismo, los defensores del Diseño Inteligente sostienen que, a diferencia de los creacionistas, ellos emplean argumentos científicos. Para algunos, el Diseño Inteligente es el puente que une el vacío entre Ciencia y Creencia.

En la parte I de este trabajo se describía con cierto detalle la situación creada en el estado de Pennsylvania en relación con la pretensión por parte del Distrito del Área Escolar de Dover de obligar la enseñanza del Diseño Inteligente en la enseñanza secundaria y que ha sido recientemente rechazada por vía judicial. Sin embargo, hay otros estados como Kansas, Mississippi, Arkansas, Minnesota, Nuevo México y Ohio donde se iniciaron actividades semejantes a Pennsylvania, incluyendo guías de actuación para los profesores o, incluso en algún caso, la colocación de pegatinas adhesivas sobre las cubiertas de los libros de textos con contenidos del siguiente tenor: “Este libro contiene material sobre evolución. La evolución por selección natural es una teoría, no un hecho. Este material debe ser abordado con una mente abierta, estudiado cuidadosamente y considerado críticamente. Aprobado por la Junta Rectora de la Universidad” (ver la portada de la revista Nature, 28 abril 2005).

En noviembre de 2005, el Consejo de Educación de Kansas aprobó por 6 votos contra 4 una propuesta por la que se enseñará en las aulas que existen “dudas razonables” sobre la teoría de la evolución formulada por Darwin, al igual que lo hiciera en 2004 el Distrito del Área Escolar de Dover, Pennsylvania. En palabras de un miembro del Discovery Institute, principal lobby norteamericano a favor de la teoría del Diseño Inteligente, “es una gran victoria para los alumnos de Kansas que les va a aportar una visión completa para debatir sobre el darwinismo impuesto por los científicos”. Aunque en otros Estados como Minnesota, Nuevo México, Ohio y Pennsylvania se había aprobado ya la enseñanza de análisis críticos de la evolución, había sido solamente en términos generales. Sin embargo, en Kansas se va más allá al especificar puntos concretos que revelan la debilidad de la teoría darviniana. El Presidente George W. Bush terció el pasado verano en la polémica, manifestando que “ambas teorías” deberían ser enseñadas. Para el evolucionista Francisco J. Ayala, el Diseño Inteligente “no aporta ninguna explicación natural que pueda ser sometida a prueba, es un insulto a la ciencia, a la educación y a la Constitución”.

El movimiento del Diseño Inteligente no sólo actúa en el ámbito de la enseñanza secundaria, sino que también está introduciéndose en las universidades. Por ejemplo, Brumfiel (2005) narraba la actividad de Salvador Cordova, un destacado activista del movimiento, en la Universidad George Mason en Fairfax, la universidad pública más grande del Estado de Virginia, quien, tras declarar su gran respeto por el método científico, dice que el concepto de Diseño Inteligente no intenta demostrar el mito bíblico de la creación u otros acontecimientos importantes narrados en la Biblia ni, incluso, trata de probar el tipo de deidad implicado, sino que, simplemente, apunta a algún tipo de intervención supranatural. En otras palabras, Cordova dice que el Diseño Inteligente no tiene teología alguna detrás de él.

Como escribía recientemente Collado en Alfa y Omega (5-I-2006), así como el movimiento creacionista se desarrolló en Estados Unidos en la década de los 80 del siglo pasado, el movimiento del Diseño Inteligente surgió a principio de los años 90, teniendo como uno de sus líderes a Phillip E. Johnson, profesor de Derecho en la Universidad de California en Berkeley. En 1991 publicó su libro Darwin on Trial (Darwin a prueba) en el que, haciendo una dura crítica al darwinismo, lo rechaza como teoría científica y lo acusa de ser una filosofía o ideología materialista a la que hay que combatir; sin embargo, considera Johnson que el movimiento del Diseño Inteligente puede contrarrestar al darwinismo. Tras él surgieron otros personajes importantes en el movimiento del Diseño Inteligente como son Michael Behe (bioquímico) y William Dembski (matemático, filósofo y teólogo).

En su obra Darwin’s black box (La caja negra de Darwin) publicada en 1996, Michael Behe“complejidad irreductible”. Este planteamiento podría relacionarse quizá de alguna manera con el modelo de los equilibrios interrumpidos o pautacionismo de Gould (1980, 1982) que se describía en la Primera Parte de este artículo (Lacadena, enero 2006). plantea que en la naturaleza hay estructuras o procesos que son “irreductiblemente complejos” y, por tanto, no podrían haberse originado mediante cambios pequeños a través de largos períodos de tiempo. Dice Behe que las funciones que realizan dichas estructuras complejas necesitan de la concurrencia de una serie de elementos que deben actuar con precisión de forma coordinada, de manera que si falla alguno de dichos elementos la estructura no se formará o dejará de ser funcional. Por ello, considera muy poco probable que se den simultáneamente todos los cambios (mutaciones en términos genéticos) necesarios para que se forme dicha estructura compleja. A esta propiedad la denomina

Algunas estructuras o procesos existentes en la naturaleza son expresiones de una “información específica compleja” que solamente podría ser producto de un agente inteligente: Dios. La prolífica obra de William Dembski trata precisamente de resolver el problema de la inferencia de diseño; es decir, cuándo se puede afirmar que un sistema es diseñado y cuándo no, llegando a proponer un procedimiento con que poder responder científicamente al dilema anterior: es lo que él llama el filtro de diseño. En este segundo aspecto, el Diseño Inteligente tiene que ver con la teleología externa o finalismo que será comentada posteriormente.

La expansión del movimiento Diseño Inteligente en los Estados Unidos se está haciendo con mucha rapidez, posiblemente favorecido por la ayuda económica de ricos filántropos conservadores. Por ejemplo, en Seattle, Washington, está ubicado el Center for Science and Culture en el Discovery Institute que reúne el mayor grupo de expertos de Diseño Experimental. En un documento fundacional del Discovery Institute de 1999 se recoge que el “Diseño Inteligente ha reabierto el caso para una amplia comprensión teísta de la naturaleza”; también en 1999 se crea el club IDEAIntelligent Design and Evolution Awareness) para la difusión del concepto Diseño Inteligente y el conocimiento de la evolución en el Campus de San Diego de la Universidad de California. En la actualidad se han creado más de una veintena de secciones por diversas universidades del país. (Brumfiel, 2005). (

En este contexto se pueden recoger las citas de Darwin y Wallace, padres del concepto de selección natural, que, quizá, puedan parecernos paradójicas en la situación actual:

“Hay grandeza en esta concepción de que la vida, con sus diferentes fuerzas, ha sido alentada por el Creador en un corto número de formas o en una sola, y que mientras este planeta ha ido girando según la constante ley de la gravitación se han desarrollado y están desarrollando, a partir de un principio tan sencillo infinidad de las más bellas y portentosas formas” (Charles R. Darwin, 1859, “El origen de las especies”)

“De esta clase de fenómenos yo inferiría que una inteligencia superior ha guiado el desarrollo del hombre en una dirección definitiva y para un propósito especial” (Alfred Russel Wallace, 1870, “Límites de la selección natural del hombre”)

La visión finalista de la evolución (teleología externa) ha sido y es defendida bajo diversas perspectivas por muchos autores (ver Lacadena, 2001). La controversia sobre el finalismo en la evolución continúa, quizá porque -como indicaba el biólogo Grassé- “es posible que en este dominio la Biología [la Ciencia], impotente, ceda la palabra a la Metafísica”. A este respecto puede servir también la alusión que hacía el filósofo francés Gilson al problema del finalismo:

“… quienes niegan la finalidad natural no han encontrado aún nada que explique de otro modo los hechos de que ésta da razón, contentándose con negarla”,

pero luego añade:

“… los finalistas pueden llevar la razón y tienen, sin duda, derecho a pensar a su gusto, pero no a afirmar que la evidencia científica está de su parte”.

en consecuencia, concluye Gilson:

“… lo mejor que pueden hacer los científicos, en cuanto tales, para aclarar el problema de la finalidad natural es no ocuparse de él”

pero, no obstante, termina añadiendo:

“los científicos son los más cualificados de todos para ocuparse del problema si así lo desean, pero como filósofos; para ello es necesario que acepten filosofar”.

En mi opinión, una cosa parece clara: en la problemática del finalismo es muy difícil que el científico se mantenga como tal sin dejarse influir por sus ideas filosóficas y religiosas. Repito aquí lo que decía el profesor Fernández Rañada en su obra “Los científicos y Dios” (1994):

“por sí misma, la práctica de la ciencia ni aleja al hombre de Dios ni lo acerca a Él. Es completamente neutra respecto a la religión. La decisión de creer o no se toma por otros motivos, ajenos a la actividad científica, pero, una vez tomada, la ciencia ofrece un medio poderoso para racionalizar y reafirmar la postura personal. Al ateo le da argumentos detallados que interpreta como pruebas de que la materia se explica a sí misma. Al creyente le permite apreciar mejor lo que vería, de todos modos, como obra de Dios, ya que el versículo del Salmo ‘los cielos proclaman la gloria de Dios’ le parece claro y luminoso, al percibir íntimamente los mecanismos que sustentan ese esplendor”

Siguiendo al profesor Francisco J. Ayala (1977), se dice que un objeto o una actividad son teleológicos cuando dan evidencia de diseño o aparecen dirigidos hacia ciertos fines. Explicaciones teleológicas son aquellas en las que se explica la existencia de un cierto objeto o proceso demostrando la contribución que el tal hace al mantenimiento de una propiedad o estado específico. Se pueden distinguir varias clases de teleología: la teleología externa o finalismo es la que resulta de la acción intencional de un agente determinado, mientras que la teleología interna o teleología naturalteleología interna determinada cuando lleva necesariamente a un fin preciso (a pesar de los posibles cambios ambientales) e indeterminada cuando el fin no está específicamente predeterminado, sino que resulta de varias alternativas posibles (la indeterminación puede ser debida tanto a procesos estocásticos como deterministas). Así, por ejemplo, las acciones conscientes humanas representan una actividad teleológica externa, mientras que el desarrollo ontogenético (la transformación del cigoto en el individuo adulto) es un proceso teleológico interno determinado. Para algunos autores, el desarrollo humano es un proceso caótico-determinista; es decir, está determinado el ámbito del resultado (o ser humano o nada, pero no otro animal), pero es aleatorio el proceso. es la resultante de un proceso natural que no implica la intención de un agente. La es

Ante el problema de la evolución en general y del origen del hombre en particular existen dos alternativas: considerarlas como un fenómeno teleológico externo (finalismo, equivalente a una Principio antrópico fuerte trascendental) o como un fenómeno teleológico natural indeterminado. En este supuesto llegaríamos a tener que afirmar con el evolucionista Dobzkansky que “el hombre es un accidente evolutivo” o aceptar con el premio Nobel Jacques Monod que “el hombre está solo en la inmensidad indiferente del Universo de donde ha emergido por azar”. La filosofía que encierra el concepto de azar y necesidad de Monod ( Le hasard et la nécessité, 1970), que tanta influencia ha tenido en los biólogos, es -en palabras de Ruiz de la Peña (1988)- la siguiente:

“Según Monod, al azar corresponde el papel de explorar necesidades y alternativas varias, pero una vez alcanzado gracias a él un estado, entra en juego la necesidad, desplazando al azar y estabilizando el nivel logrado, hasta que el mismo azar se dispara otra vez, perturbando el orden y reactivando la oferta de posibilidades inéditas”

Yo, personalmente, me quedo con la otra alternativa, la de la teleología externa cuyo agente es la Causa Primera, Dios. Pero debe quedar claro que ni yo lo puedo probar científicamente ni nadie lo puede rebatir con pruebas científicas. Es una simple, pero importante, cuestión de creencia o de increencia. Un científico creyente puede aceptar la existencia de un Dios creador sin necesidad de que el mismo Dios siga interviniendo directamente en el proceso evolutivo desde los orígenes del universo.

Como dice Ruiz de la Peña (1988), las magnitudes espacio-temporales del cosmos podrían ser tomadas como el mejor argumento en contra del antropocentrismo: el tamaño de nuestra Vía Láctea es de cien mil años-luz; el del grupo de galaxias al que pertenece es de tres mil millones de años-luz y, además, se estima que existen cientos de miles de millones de otras galaxias en el universo observable. Cada galaxia puede tener una media de cien mil millones de estrellas. En definitiva,

“… somos un planeta secundario de un sol suburbial situado en el extrarradio de una galaxia irrelevante. ¿Es razonable seguir pensando que lo que ocurra en esta especie de fragmento infinitesimal de lo real tiene una significación cósmica”

Estoy seguro que Ruiz de la Peña estaría de acuerdo conmigo al parafrasear la idea que en cierto momento sugirió el evolucionista Franciso J. Ayala:

“Copérnico sacó al hombre del centro del Universo y Darwin desmitificó su origen incluyéndolo dentro de un sistema en evolución; sin embargo, la misma evolución, al hacer al ser humano reflexivo, consciente, ético, religioso y capaz de mediatizarla, vuelve a situar al hombre como el ser central de la evolución”.

Está claro que en el desarrollo de mis reflexiones se han mezclado razonamientos científicos con razonamientos o afirmaciones religiosas. Ante el misterio de Dios, los teístas creemos en la existencia de un Dios creador y personal: “En el principio existía la Palabra…y la Palabra era Dios” (Jn 1,1). La “palabra” -el logos- entendida como “proyecto de Dios”, según traduce Juan Mateos. Por ello es para mí fundamental creer en Jesús de Nazaret como “palabra o proyecto (logos) de Dios hecha carne” (Jn 1,14) para que le entendiéramos (“quien me ha visto a mí, ha visto al Padre” Jn, 14, 9) y lo aceptáramos como un Dios personal (Lacadena, 2001).

Aunque hay muchas declaraciones en el ámbito eclesial que aseguran que el neodarwinismo niega a Dios y que es una manifestación de un materialismo beligerante, me parece más prudente afirmar que hay muchos evolucionistas que son creyentes y que pueden armonizar perfectamente sus conocimientos científicos con sus creencias religiosas (ver Lacadena, 2001).

En lo que respecta a la problemática genética de la condición humana podría plantearse la doble alternativa del cómo y del porqué: tratando de buscar el porqué del origen del ser humano lo único que sabemos es cómo suceden ciertas cosas desde el punto de vista evolutivo, primero a nivel atómico y químico, para terminar en los fenómenos genéticos que subyacen en el proceso evolutivo. Parafraseando al profesor Sánchez del Río podríamos decir que, sin embargo, esto no supone un retroceso en el planteamiento científico porque nuestro cómo es mucho más profundo; tanto que los que no conocen el problema a fondo lo confunden con el porqué. En otras palabras, que la especie humana sea consecuencia de un proceso evolutivo general -el cómo- no nos explica –ni por supuesto invalida- el porqué de nuestra existencia trascendente. Stephan W. Hawking en su conocida obra “Historia del tiempo” (1988) se planteaba el porqué y se respondía en los siguientes términos:

“¿…por qué existe el universo y por qué existimos nosotros? Si encontrásemos una respuesta a esto, sería el triunfo definitivo de la razón humana, porque entonces conoceríamos el pensamiento de Dios”.

Como escribí en la Parte I de este trabajo (Lacadena, 2006), es un hecho constatado que la discusión en torno a la problemática de la evolución ha estado dificultada muchas veces por la falta de objetividad, por los prejuicios a favor o en contra, de los interlocutores. Tan mal está radicalizar la postura por los que niegan o minimizan la evolución biológica argumentando que no es más que una teoría -la “teoría de la evolución”- en el sentido noético de teoría como conocimiento especulativo (tal es el argumento de los seguidores del movimiento Diseño Inteligente) como por los que hacen de ella un dogma (el “dogma de la evolución”), cayendo en la incongruencia de dogmatizar dentro de la misma ciencia positiva.

Entendiendo el término “teoría” como la “síntesis que comprende los conocimientos científicos que ha obtenido una ciencia en el estudio de un determinado orden de hechos”, o como “el conjunto de leyes que sirven para relacionar determinado orden de fenómenos”, entonces sí que es correcto hablar de la Teoría de la Evolución como explicación científica coherente del hecho evolutivo. La teoría de la evolución, aunque asentada sobre bases científicas sólidas, tiene aún aspectos sin resolver y tan ilícito es “dogmatizar” para rellenar los huecos o falta de conocimientos como tratar de invalidar argumental o filosóficamente todo un conjunto de evidencias experimentales porque falten datos científicos o no se pueda hallar por el momento explicaciones científicas a determinados hechos.

Repito aquí lo que decía el evolucionista Dobzhansky:

“algunos biólogos eminentes creen que el problema de la evolución, salvo detalles de poca importancia, está ya resuelto. Este es un aserto erróneo. Ciertamente, no hay duda razonable alguna de que el mundo viviente es el producto de tres mil o cuatro mil millones de años de historia evolutiva de la Tierra. Sin embargo, las causas de la evolución y el modelo de los procesos que la originan distan de ser completamente comprendidos. No podemos predecir, excepto en algunos pocos casos bien estudiados, el curso futuro de la evolución, e incluso sólo se pueden hacer predicciones a corto plazo. Ni podemos explicar -excepto, de nuevo, en unas pocas situaciones aisladas- por qué tuvieron que suceder como sucedieron los sucesos evolutivos del pasado. Una teoría predictiva de la evolución es una meta para el futuro”.

A pesar de los pesares, sigue habiendo personas que creen que no hay pruebas suficientes a favor de la evolución. Desde el punto de vista genético me gustaría hacer la siguiente comparación:

Supongamos que una nave espacial extraterrestre aterrizara en tierras de Castilla y sus ocupantes llegaran a oír y entender nuestro lenguaje. Posteriormente los extraterrestres abandonan España y aterrizan en Argentina y al escuchar la forma de hablar de sus habitantes llegarían a la conclusión, sin saber nada de Historia, de que había alguna relación entre los habitantes de ambas regiones de la tierra. Pues bien, lo mismo podría aplicarse con un sentido evolutivo al lenguaje genético, tal como se indica a continuación:

Desde mediados del siglo pasado (Avery, MacLeod y McCarty, 1944) se sabe que la información genética está contenida en el ácido desoxirribonucleico (ADN), que los genes son fragmentos más o menos largos de ADN y que la información genética consiste en la secuencia de sus bases nitrogenadas, de manera que, tras los procesos de transcripción (síntesis del ARN mensajero) y de traducción (síntesis de la proteína), dicha secuencia de bases determinará la secuencia de aminoácidos que componen la proteína para la que dicho gen codifica y, por tanto, su especificidad funcional. Todo ello se realiza porque hay un lenguaje genético basado en la existencia de un sistema de codificación denominado código genético consistente en que tres bases nitrogenadas sucesivas (codón) del ARN mensajero se corresponden con un aminoácido determinado o, en su caso, con signos de puntuación terminal (codones de terminación). Una de las características del código genético es su universalidad; es decir, todos los organismos (bacterias, protozoos, hongos, plantas, animales) utilizan el mismo sistema de codificación. Por ejemplo, un gen humano introducido en una célula bacteriana, vegetal o animal hace que éstas sinteticen la proteína humana correspondiente. En otras palabras, todos los organismos han evolucionado a partir de un organismo ancestral común (el progenote) del que han heredado su sistema de lenguaje genético.

3. La Iglesia Católica y la Evolución

La Iglesia Católica no es creacionista, si se entiende este término con el significado con el que se usa en Estados Unidos; es decir, como lectura literal del libro del Génesis de la Biblia. La Biblia es un libro religioso, no es un libro científico; por eso decía San Agustín, que la Biblia no enseña cómo es el cielo, sino cómo ir al cielo. Sin embargo, evidentemente, la Iglesia Católica es creacionista en el sentido de aceptar a Dios como “creador de todo lo visible y lo invisible”. El Cardenal Poupard, Presidente del Consejo Pontificio de la Cultura, decía recientemente que la Iglesia Católica no comparte el radicalismo y fundamentalismo del movimiento creacionista norteamericano.

El 7 de julio de 2005, el Cardenal Arzobispo de Viena Christoph Schönborn publicaba en The New York Times un artículo titulado “Encontrando Diseño en la Naturaleza” que algunos podrían interpretar como un apoyo al movimiento del Diseño Inteligente. Esta, quizá, pudiera ser la explicación por la que un arzobispo católico europeo publica un artículo de dicho contenido en un periódico norteamericano. En su artículo, comienza Schönborn aludiendo al Papa Juan Pablo II cuando en 1996 dijo que “la evolución era algo más que una mera hipótesis”, lo cual permitió a los defensores del “dogma neodarwiniano” invocar que su teoría era compatible con la fe. Sin embargo, Shönborn resta importancia a estas palabras del Juan Pablo II porque considera que su verdadera doctrina está contenida en la alocución que había pronunciado diez años antes en una audiencia general de 1985 en la que dijo lo que se indica a continuación:

“Todas las observaciones relativas al desarrollo de la vida conducen a una conclusión semejante. La evolución de los seres vivos, de la que la ciencia se esfuerza por determinar los estadios y discernir los mecanismos, presenta una finalidad interna que despierta admiración. Esta finalidad que dirige a los seres vivos en una dirección para las que ellos no son responsables, obliga a suponer una Mente que es su inventora, su creador.”

Y más adelante añade Schönborn:

“En un desafortunado nuevo giro sobre la vieja controversia, los neodarwinistas han querido mostrar un retrato del nuevo Papa Benedicto XVI como un evolucionista convencido. Ellos ponen de relieve una frase sobre el origen ancestral común extraída de un documento del año 2004 de la Comisión Teológica Internacional que entonces presidía y que concluía diciendo que la Iglesia Católica no tiene problema alguno con el concepto de “evolución” tal como lo utilizan las principales corrientes biológicas; esto es, como sinónimo de neodarwinismo.

Sin embargo, el documento de la Comisión reafirma la enseñanza permanente de la Iglesia Católica sobre la realidad del diseño en la naturaleza. Comentando sobre el amplio abuso de las palabras de Juan Pablo II sobre la evolución en su carta de 1996, la Comisión alerta de que “la carta no puede ser leída como una aprobación general de todas las teorías de la evolución, incluyendo las que proceden de un neodarwinismo que niega explícitamente a la divina providencia cualquier papel causal en el desarrollo de la vida en el universo.” Según la Comisión, “un proceso evolutivo no dirigido –que cae fuera de los límites de la divina providencia– simplemente no puede existir.”

Aún más, en la homilía de su investidura, Benedicto XVI proclamó: “Nosotros no somos algo casual ni un producto sin sentido de la evolución. Cada uno de nosotros es el resultado de un pensamiento de Dios. Cada uno de nosotros es deseado, cada uno de nosotros es amado, cada uno de nosotros es necesario.”

…En el siglo XIX, el Concilio Vaticano I enseñó a un mundo nuevamente embelesado por la “muerte de Dios” que por el uso de la razón la humanidad podía llegar a conocer la realidad de la Causa Incausada, del Primer Motor, del Dios de los filósofos.

Ahora, al principio del siglo XXI, enfrentada con reclamos científicos como el neodarwinismo y la hipótesis multiversa (muchos universos) en cosmología inventada para evitar la abrumadora evidencia del propósito y diseño encontrado en la ciencia moderna, la Iglesia Católica defenderá de nuevo la razón humana proclamando que el evidente diseño inmanente en la naturaleza es real. Las teorías científicas que tratan de dar razones convincentes de apariencia de diseño como resultado del “azar y la necesidad” no son en absoluto científicas, sino, como dijo Juan Pablo II, una abdicación de la inteligencia humana.”

Ante la pregunta de si en España tiene fuerza el movimiento del Diseño Inteligente, la respuesta, en mi opinión, sería negativa si lo comparamos con lo que sucede en Estados Unidos. Sin embargo, esta afirmación no descarta el hecho de que pueda haber entre algunos grupos católicos más conservadores una cierta aproximación al Diseño Inteligente, aunque no sean beligerantes, ni mucho menos, como lo son en Estados Unidos. Llama la atención, por ejemplo, el número del 5 de enero de 2006 de la publicación Alfa y Omega, semanario católico de información que edita el Arzobispado de Madrid y distribuye ABC, que dedica al tema varios artículos con diferentes matices (Altaba, 2006; Collado, 2006; Editorial, 2006).

El problema del origen del hombre ha sido –y en algunas cuestiones todavía lo es– una cuestión teológica celosamente defendida por la Iglesia Católica contra las posibles explicaciones científicas. De hecho, hasta 1950 (encíclica Humani generis, de Pío XII) la Iglesia Católica había puesto en cuarentena la teoría de la evolución, y en la actualidad, aunque muchos teólogos (¿podríamos decir que la mayoría?) consideran y estudian la posibilidad del poligenismo, la postura oficial del Magisterio de la Iglesia es contraria a dicha teoría, sobre todo en razón de la interpretación literal del libro del Génesis (“…y creó Dios al hombre…macho y hembra los creó”) y de los escritos de San Pablopecado original (“…por un hombre entró el pecado en el mundo”, Rom 5,12s). Así, Pío XIIHumani generis acepta la evolución, pero añadiendo que “no le es lícito a los católicos aceptar el poligenismo”. Más tarde, la doctrina oficial de la Iglesia queda reflejada por Pablo VI en 1966 en alocución a los teólogos y en 1968 en el Credo del pueblo de Dios: “La humanidad actual deriva de un solo Adán que pecó”. El 22 de octubre de 1996, el Papa Juan Pablo II, en una alocución dirigida a los Miembros de la Pontificia Academia de Ciencias reunidos en Asamblea Plenaria, decía que: referentes al en la encíclica

“… Hoy, casi medio siglo después de la aparición de la encíclica [Humani generis], los nuevos conocimientos llevan a reconocer en la teoría de la evolución más que una hipótesis…”

Está claro que el Génesis es un libro religioso, no un libro científico. El relato bíblico de la creación contiene un mensaje religioso, no una historia natural de la evolución.

En este contexto es importante recoger el parecer de Juan Pablo II quien, en la alocución antes mencionada a los Miembros de la Pontificia Academia de Ciencias reunidos en Asamblea Plenaria (22 Octubre 1996), decía:

“… En consecuencia, las teorías de la evolución que, en función de las filosofías que las inspiran, consideran al espíritu como emergente de las fuerzas de la materia viva o como un simple epifenómeno de esta materia son incompatibles con la verdad del hombre. Ellas son además incapaces de fundamentar la dignidad humana”.

Juan Pablo II hacía esta afirmación basándose en las palabras de Pío XII en la encíclica Humani generis:

“Mientras que el cuerpo humano tiene su origen en la materia viviente que le preexiste, el alma espiritual es creada inmediatamente por Dios”.

Sin embargo, el propio Juan Pablo II, catorce años antes (23 de Octubre de 1982), al dirigirse a los participantes de la Semana de Estudio sobre “La experimentación biológica” organizada por la Pontificia Academia de Ciencias, había dicho:

“…El cuerpo humano no es independiente del espíritu lo mismo que el espíritu no es independiente del cuerpo. La unidad sustancial entre cuerpo y espíritu, e indirectamente con el cosmos, es tan esencial que toda la actividad humana, incluso la más espiritual, está de alguna manera permitida y coloreada por la condición del cuerpo; a su vez el cuerpo debe estar dirigido hacia su destino final por el espíritu…”

Como se indicaba anteriormente, el Papa Benedicto XVI en la homilía de su investidura proclamó:

“Nosotros no somos algo casual ni un producto sin sentido de la evolución. Cada uno de nosotros es el resultado de un pensamiento de Dios. Cada uno de nosotros es deseado, cada uno de nosotros es amado, cada uno de nosotros es necesario.”

Como punto final de este apartado me gustaría insistir una vez más en que no hay que confundir el hecho de que la religión católica acepte a un Dios creador personal con los planteamientos del movimiento del Diseño Inteligente. Ciertamente que hay personas que se adhieren a un neodarwinismo materialista que niega la necesidad de Dios, pero no es menos cierto que también hay creyentes que aceptan el neodarwinismo como teoría evolutiva sin menoscabo de su fe. Ya he dicho antes que no hay que confundir el cómo con el porqué. A veces, en la controversia entre creyentes y no creyentes el diálogo se hace difícil porque se confunden, malinterpretan y utilizan mal los términos del debate. Dado que el término “diseño inteligente” identifica de forma inequívoca al movimiento sustentado por los grupos fundamentalistas norteamericanos, quizá pueda resultar motivo de confusión para las personas que no conocen a fondo el quid de la cuestión que miembros importantes de la Iglesia Católica utilicen la palabra “diseño” en sus declaraciones.

III. AFORISMOS SOBRE CIENCIA Y CREENCIA PARA UNA REFLEXIÓN PERSONAL

En el presente contexto me parece oportuno reproducir aquí una serie de aforismos que tienen que ver con la problemática evolutiva y el diálogo Ciencia – Creencia que utilicé en un artículo previo de esta misma página web (Lacadena, 2003) sin añadir comentario alguno por mi parte para que el lector pueda hacer su propio discernimiento:

1. La fe es creer; la Teología trata de hacer comprensible la fe. “Sería una gran negligencia el no tratar de comprender lo que creemos” (San Anselmo)

2. Sin la razón, tampoco hay fe: “La capacidad metafísica de la razón es un dato necesario de la fe” (Cardenal Joseph Ratzinger, hoy Papa Benedicto XVI, al presentar la encíclica “Fides et ratio”, 15 de Octubre de 1998)

3. “La ciencia empírica no es un sustituto de la fe, es una fe” (Jon Franklin, “El fin del periodismo científico”, 1998)

4. “Los dados que echa Júpiter caen siempre bien” (Sófocles, Frag. 855)

5. “Los dados del destino siempre caen bien de la mano de Dios” (Sófocles)

6. “Dios no juega a los dados” (Albert Einsten)

7. “La casualidad, el azar, las coincidencias son quizá los pseudónimos de Dios cuando no quiere firmar” (Teófilo Gautier)

8. “La casualidad es el pseudónimo con el que Dios firma” (Albert Schweitzer)

9. “La regularidad de la naturaleza refleja la existencia de un diseño inteligente” (Charles Townes, inventor del rayo láser)

10. “Solíamos creer que nuestro destino estaba [escrito] en las estrellas. Ahora sabemos, en gran medida, que nuestro destino está en nuestros genes” (James D. Watson, premio Nobel, Time, 20 Marzo 1989)

11. “La Ciencia y la Creencia fueron juntas hasta el Renacimiento”

12. “Las leyes de la naturaleza han de ser leyes, no milagros continuos” (Godofredo G. Leibnitz)

13. “Ley de los tres estadios” (Auguste Comte): todas las sociedades pasan en su progreso por tres estadios sucesivos: el teológico, el metafísico y el positivo o científico.

- Estadio teológico (religioso, mítico): La mente busca las causas y principios de las cosas en poderes divinos, evolucionando desde el fetichismo (poder mágico de las cosas) al monoteísmo, pasando por el politeísmo.

- Estadio metafísico: El concepto de Dios sustituido por el de Naturaleza (panteísmo: Dios y la naturaleza son lo mismo)

- Estadio científico (positivo): todo queda subordinado a la observación, los hechos y sus leyes

14. Dos respuestas posibles: “¿Cree usted en Dios? Naturalmente que no, soy un científico. ¿Cree usted en Dios? Naturalmente, soy un científico (Hans Küng, en el prólogo de su obra “¿Existe Dios?”)

15. “¿Ve usted este huevo? Con él se derriban todos los templos y teologías de la historia” (Denis Diderot, en sus conversaciones con D’Alambert, s. XVIII)

16. “El Dios-tapa-agujeros” (Dietrich Bonhoeffer, teólogo protestante)

17. “Y, sin embargo, se mueve” (“e pur si muove”, Galileo Galilei)

18. “Si para suprimir del mundo una doctrina bastase con cerrar la boca a uno solo, eso sería facilísimo…, pero las cosas no van por ese camino…, porque sería necesario no sólo prohibir el libro de Copérnico y los de sus seguidores, sino toda la ciencia astronómica, e incluso más, prohibir a los hombres mirar al cielo” (Galileo Galilei)

19. “Si Dios no existiese, sería preciso inventarlo” (Voltaire)

20. “No necesito de la hipótesis-Dios” (Pedro Simón Laplace)

21. Distinguir el cómo del porqué. El conocimiento del cómo puede ser tan profundo que se puede confundir con el porqué (Carlos Sánchez del Río)

22. “Lo sabemos todo y no entendemos nada” (Una alumna de COU, Colegio NSR, Madrid)

23. “Nada en Biología tiene sentido si no es a la luz de la evolución” (Theodosius Dobzhansky)

24. “El hombre no es más que un accidente evolutivo” (Theodosius Dobzhansky)

25. “La antigua alianza está rota; el hombre sabe al fin que está solo en la inmensidad indiferente del universo de donde ha emergido por azar. Igual que su destino, su deber no está escrito en ninguna parte” (Jacques Monod, premio Nobel)

26. “A estas alturas, cualquiera que siga creyendo en un Dios creador es un analfabeto científico” (Richard Dawkins, autor de “El gen egoísta” y “El relojero ciego”)

27. “El universo que observamos tiene todas las propiedades que podríamos esperar de un mundo en el que no existe ni diseño, ni propósito, ni el mal, ni el bien” (Richard Dawkins)

28. “El ‘Principio Antrópico’ es lo más a que se atreven a llegar algunos científicos ateos que no quieren mencionar la palabra Dios” (Pagels)

29. “Me quito la fe, la pongo en la percha y me pongo la bata de laboratorio” (Louis Pasteur)

30. “La poca ciencia aleja de Dios; la mucha ciencia acerca a Él” (Louis Pasteur)

31. “Principio de demarcación de Popper (falsabilidad de las hipótesis científicas)” (Karl Popper, 1934)

32. “Dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios” (Mt 22,21): hay que tener claro de hasta dónde llega la Ciencia y dónde empieza la Creencia

33. “Avance de la ciencia por cambios de paradigmas (concepciones de un campo radicalmente nuevas) más que por acumulación de conocimientos” (Thomas S. Khun)

34. “El dogma evoluciona” (Karl Rahner, teólogo jesuita)

35. “Lo que hoy son dogmas de fe, mañana pueden ser fábulas” (Miguel Eyquem de Montaigne, 1850, Ensayos, lib. I, cap. XXVI)

36. “¿Es compatible ser cristiano con la cultura científica?”

37. “El científico creyente ¿incompatibilidad entre sus creencias religiosas y su quehacer personal? (Julián Rubio)

38. “A veces se da una desigual madurez y personalidad del científico en el modo de vivir su ciencia y sus creencias” (un bioquímico premio Nobel, convertido a la religión judía-ortodoxa, dejó de creer en la evolución)

39. “En la vida del creyente hay una dicotomía: en su trabajo es un hombre increyente y se vuelve creyente en la vida privada; mientras que el no creyente no tiene más que una sola vida, su actitud ante la ciencia es la misma que en el resto de si vida” (Laurent Schwarz, matemático ateo en la “Semana de Intelectuales Católicos”, París, 1965)

40. “Por sí misma, la práctica de la ciencia ni aleja al hombre de Dios ni lo acerca a Él. Es completamente neutra respecto a la religión. La decisión de creer o no se toma por otros motivos, ajenos a la actividad científica, pero, una vez tomada, la ciencia ofrece un medio poderoso para racionalizar y reafirmar la postura personal. Al ateo le da argumentos detallados que interpreta como pruebas de que la materia se explica a sí misma. Al creyente le permite apreciar mejor lo que vería, de todos modos, como obra de Dios, ya que el versículo del Salmo ‘los cielos proclaman la gloria de Dios’ le parece claro y luminoso, al percibir íntimamente los mecanismos que sustentan ese esplendor” (Antonio Fernández Rañada, “Los científicos y Dios”, 1994)

41. “La Biología es un campo abonado para las relaciones ciencia-fe. La vida en sí misma y la vida humana es un terreno propicio para ver a Dios en su obra” (Alfonso Pérez Laborda)

42. “Sería quimérico pensar que la marcha de una ciencia positiva vaya a llevar a la inteligencia humana, manteniéndose en una línea de su ciencia positiva, a un punto en que toque positivamente a la realidad de Dios. Sus métodos mismos se lo vedan a limine. Cuantos ensayos se han hecho por esta vía son otros tantos recuerdos tristes de una actitud ya preterida y completamente indefendible; recuérdense las llamadas pruebas científicas de la existencia de Dios. En las ciencias, de puertas adentro, todo pasa y debe pasar como si efectivamente no hubiera Dios, en el sentido de que la apelación al Ser divino sería salirse de la ciencia misma. Y es que, por parte de Dios mismo, la realidad de Dios es, en cierto sentido, riguroso y auténtico, la más lejana de todas las realidades” (Xavier Zubiri, “Introducción al problema de Dios”)

43. “El hombre, en tanto científico de la naturaleza, puede y debe hacer honor a un ateísmo metodológico, ya que por principio retrotraerá cada fenómeno particular, con el cual se encuentre en el ámbito de su objeto, a otro fenómeno dentro de ese mismo ámbito, cuya totalidad en sí y en el fundamento que le es trascendente no es objeto de las ciencias naturales. Se puede, pues, decir que el científico de la naturaleza no tiene por qué ser, en cuanto tal, piadoso [religioso];más aún, que ni siquiera puede serlo, puesto que por el a priori de su ciencia está obligado metodológicamente, esto es, legítimamente, a buscar razón de su fenómeno en otro fenómeno y no en Dios inmediatamente en cuanto tal” (Karl Rahner, 1967, “La Teología y las Ciencias Naturales”)

44. “Hay grandeza en esta concepción de que la vida, con sus diferentes fuerzas, ha sido alentada por el Creador en un corto número de formas o en una sola, y que mientras este planeta ha ido girando según la constante ley de la gravitación se han desarrollado y están desarrollando, a partir de un principio tan sencillo infinidad de las más bellas y portentosas formas” (Charles R. Darwin, 1859, “El origen de las especies”)

45. “De esta clase de fenómenos yo inferiría que una inteligencia superior ha guiado el desarrollo del hombre en una dirección definitiva y para un propósito especial” (Alfred Russel Wallace, 1870, “Límites de la selección natural del hombre”)

46. “No obstante, si descubrimos una teoría completa, con el tiempo habrá de ser, en sus líneas maestras, comprensible para todos y no únicamente para unos pocos científicos. Entonces todos, filósofos, científicos y la gente corriente, seremos capaces de tomar parte en la discusión de por qué existe el universo y por qué existimos nosotros. Si encontrásemos una respuesta a esto, sería el triunfo definitivo de la razón humana, porque entonces conoceríamos el pensamiento de Dios” (Stephan W. Hawking, 1988, “Historia del tiempo. Del big-bang a los agujeros negros)

47. “La exploración científica del universo es una forma de descubrir la mente de Dios” (Stephan W. Hawking)

48. “La misión de la Ciencia es catalogar el mundo para volverlo a Dios en orden” (Miguel de Unamuno)

49. “No hay que llamar Ciencia más que al conjunto de fórmulas que tienen éxito. Todo el resto es literatura”

50. “La Ciencia consiste en sustituir el saber que parecía seguro, por una teoría, o sea, algo problemático” (José Ortega y Gasset)

51. “Lo científico es siempre penúltimo, lo último no es científico” (Pedro Laín Entralgo)

52. “Pero ¿qué diablos hacía Dios antes de la creación?” (Samuel Beckett, dramaturgo)

IV.BIBLIOGRAFÍA

ALFA Y OMEGA (CRITERIOS). 2006. Las mentiras de nuestro tiempo. Alfa y Omega, 480:9 (5 enero 2006)

ALTABA, M.S. 2006. Evolucionismo: la nada no puede evolucionar. Alfa y Omega, 480:3-6 (5 enero 2006)

Ayala, F.J. 1977. Philosophical Issues, Chapter 16, en (T. Dobzhansky, F.J. Ayala, G.L. Stebbins, J.W. Valentine, ) Evolution W.H. Freeman and Company, San Francisco (traducido al castellano “Aspectos filosóficos”, Capítulo 16, Evolución, Ediciones Omega, Barcelona, 1980)

BEHE, M. 1996. Darwin’s black box.

BRUMFIEL, G. 2005. Who has designs on your students’ minds? Nature, 434:1062-1065

COLLADO, S. 2006. Diseño inteligente: ¿nuevo desafío a Darwin? Alfa y Omega, 480: 7 (5 enero 2006)

FERNÁNDEZ RAÑADA, A. 1994. Los científicos y Dios. Ediciones Nobel S.A.,, Oviedo, 300 pp.

GOULD, S.J. 1980. Is a new and general theory of evolution emerging? Paleobiology, 6:119-130

GOULD, S.J. 1982. Darwinism and the expansion of evolutionary theory. Science, 216:380-387

HAWKING, S.W. 1988. Historia del tiempo. Del big-bang a los agujeros negros.

LACADENA, J.R. 2001. Fe y Biología, PPC, Editorial y Distribuidora, S.A., Madrid, 129 pp.

LACADENA, J.R. 2003. Aforismos y pensamientos sobre Ciencia, Ética y Creencia, Página web sobre “Genética y Bioética”,www.cnice.mec.es/tematicas/genetica (Febrero, 2003)

LACADENA, J.R. 2006. Evolucionismo versus creacionismo en Estados Unidos. I. La evolución de las teorías sobre la evolución. Página web sobre “Genética y Bioética”,www.cnice.mec.es/tematicas/genetica (Enero, 2006)

NATURE (EDITORIAL). 2005. Dealing with design. Nature, 434:1053

RUIZ DE LA PEÑA, J.L. 1987. Teología de la creación, Sal Terrae, Santander, 279 pp.

SHÖNBORN, C. 2005. Finding Design in Nature. The New York Times (July, 7)

w3.cnice.mec.es/tematicas/genetica/2006_02/docs/webmec71.doc

La enseñanza de la evolución en las escuelas públicas norteamericanas.

La enseñanza de la evolución en las escuelas públicas norteamericanas.

Posteado por: 09mariamartinezrios en: Marzo 15, 2010

Más de la mitad de los estados de Estados Unidos se ha cuestionado cómo debe enseñarse la evolución en las escuelas públicas. Las alternativas educativas presentadas son diversas y van desde la enseñanza del creacionoismo o del diseño inteligente hasta la crítica de los preceptos darwinianos. Al debate le quedan aún muchos años.

Casi 150 años después de que Charles Darwin publicara El origen de las especies, los norteamericanos aún siguen enfrentándose por el tema de la evolución.
Cada vez este enfrentamiento está más extendido y más intensificado. Por ejemplo, en los últimos cinco años, los debates acerca de cómo debe enseñarse la evolución en las escuelas públicas norteamericanas se han repetido en comités escolares y ayuntamientos de más de la mitad de los Estados del país.
Según explica el investigador David Masci, a lo largo del siglo XX los contrarios a la evolución –muchos de ellos cristianos conservadores- han intentado eliminar la enseñanza de la teoría de Darwin de los colegios.
En la última década, algunas escuelas estatales de Kansas o Pennsylvania han considerado enseñar algunas “alternativas científicas” a la evolución, en especial, la del diseño inteligente.
Los partidarios de la teoría del diseño inteligente sostienen que el origen o evolución del Universo, la vida y el hombre, son el resultado de acciones racionales emprendidas de forma deliberada por uno o más agentes inteligentes.
Esta teoría, aún siendo considerada una pseudociencia con características dogmáticas por la comunidad científica y las asociaciones escépticas, ha calado en algunos sustratos de la sociedad norteamericana.
Otro intento por variar el programa educativo de las escuelas públicas ha sido el pedir a los centros de educación que enseñen críticas a la evolución o que animen a los estudiantes a conocer las contradicciones de la teoría de la evolución.

Un nuevo libro sobre el diseño inteligente: Un hito en la lucha contra el naturalismo científico

Un nuevo libro sobre el diseño inteligente: Un hito en la lucha contra el naturalismo científico
En su último libro, Signature In The Cell, el filosofo Stephen Meyer presenta una perspectiva novedosa acerca de uno de los aspectos más convincentes de la teoría de diseño inteligente —la presencia de información biológica en las secuencias del ADN. Meyer hace una narración lúcida y personal de sus propias experiencias como científico y filósofo que revelan al lector los acontecimientos que le llevaron a la conclusión del diseño inteligente. Su descripción histórica de los momentos claves que formaron lo que hoy conocemos como el estudio de la origen de la vida es extremadamente amena y bien ilustrada. El estilo y el contenido de su argumento mantienen al lector centrado en la línea de razonamiento que va desarrollando progresivamente a lo largo de su libro.
Meyer comunica con gran claridad las tensiones personales que caracterizaron la historia del descubrimiento del ADN. Su extensa cobertura de los puntos decisivos de la biología moderna demuestra un conocimiento profundo del tema. Como pocos otros descubrimientos científicos, el de la estructura del ADN introdujo unos cambios fundamentales en la forma en que pensamos sobre los componentes de la vida. Estos cambios son de tal magnitud que ya no podemos más considerar la vida como un simple producto de materia y energía. Como lo desarrolla Meyer, la información presente en código del ADN se ha revelado como el componente crítico en la herencia genética presente en toda la naturaleza.
Meyer desarrolla un coherente argumento en favor del diseño inteligente aprovechando un extenso cuerpo de datos moleculares y de comentarios expertos. Su consideración de «la paradoja del huevo o de la gallina» en relación con lo que observamos en las interdependencias integradas de sistemas moleculares tales como el de transcripción y traducción, hace resaltar una vez más porqué los presupuestos sobre evolución son inadecuados ante la cuestión de los orígenes de los procesos críticos de la vida. Meyer toma abriga audazmente la idea que el diseño inteligente nos presenta la única explicación causal adecuada para el origen de la información biológica, y dedica mucho del resto de su libro a recopilar una cantidad substancial de datos que respaldan su posición.
Siguiendo los pasos del defensor del movimiento del diseño inteligente William Dembski, Meyer nos ha hecho a todos un gran favor al demostrar cómo el ensamblaje por azar de una proteína de 150 aminoácidos excede a los recursos probabilistas disponibles en nuestro universo. Es decir, que desde el criterio probabilista nos quedamos parados en seco en un callejón sin salida ya antes que hayamos comenzado a determinar la verosimilitud geológica de las diversas teorías sobre el origen de la vida.
El método científico nos obliga a buscar la mejor explicación que podamos para los fenómenos que observamos. Basándose en las opiniones expresadas por el biólogo de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) Peter Mora, Meyer nos demuestra cómo una hipótesis que pretende explicar cómo surgió la vida sin recurrir a un diseñador no cuadra con los datos cada vez más abundantes sobre la complejidad de la célula. En base de su exhaustivo resumen de los problemas asociados con el aparato del químico Stanley Miller de «descarga de chispas», desarrolla un contundente argumento final.
En Signature In The Cell Meyer fortalece el argumento fundamental de Dembski y recurre a una fuente aparentemente interminable de ilustraciones para respaldar sus propios argumentos. Uno puede imaginarse cómo se hubiera sentido Darwin al encontrar que la teoría de diseño inteligente quedaba legitimada por su propio criterio de Vera Causa. Me parece de verdad que él habría aplaudido el actual planteamiento de la discusión.
Agradecemos a Santiago Escuain por su valuosa ayuda en la traducción del texto
Para más informaciones sobre el libro, por favor consultar la pagina oficial de Signature In The Cell

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La Utilización Inadecuada de Ejemplos Protistas para Propagar Mitos Acerca el Diseño Inteligente

La Utilización Inadecuada de Ejemplos Protistas para Propagar Mitos Acerca el Diseño Inteligente
Por Michael J. Behe
El Diario de Microbiología Eucariota publicó recientemente varios documentos de un taller patrocinado por la sociedad internacional de Protistologistas, titulado “Transferencia de Genes Horizontal y la Evolución Filologenetica Desacreditan al Diseño Inteligente.” Así que aquí tenemos una sociedad científica respetada, presumiblemente planificó meses en adelantado para finalmente trazar su caso considerado de por qué falla el diseño inteligente. Como podrás imaginar, estaba deseoso de leer acerca de ello. Por desgracia, en lugar de documentos académicos, los manuscritos leen como comunicantes de prensa del Centro Nacional para la Educación de Ciencia (Darwiniana). Así que el ensayo introductorio (1) por Avelina Espinosa nos dice que el DI tiene ” inicios creacionistas”, reclamaciones que digo que la “evolución” es “imposible”, y coloca en mi boca la frase “creacionismo de diseño” (nunca he pronunciado esa frase excepto al menospreciarlo). Bla, bla, bla. Tanta sabiduría como se obtiene de un político típico.
El primero de los artículos completos (2) con interés en su mayoría con la ascendencia común, algo que siempre he dicho y creo ser correcto, y que en cualquier caso no es un problema de diseño inteligente. Otro artículo, sin embargo, brevemente trata mi caso de El Borde de la Evolución, que algunas adaptaciones probablemente requieren varias mutaciones y, por lo tanto, son muy improbable.* En “La Utilización Inadecuada de Ejemplos Protistas para Propagar Mitos Acerca el Diseño Inteligente” (3) el Profesor Mark Farmer de la Universidad de Georgia y Dra. Andrea Habura del Centro Wadsworth empiezan descuidadamente: “Según Behe (2007), de conformidad con las probabilidades de que las mutaciones que se requiere para impartir la resistencia a la cloroquina en Plasmodium podrían surgir naturalmente son tan imposiblemente largas que se encuentran más allá de lo que considera” El Borde de la Evolución.’” Pero el libro dice claramente que la resistencia de cloroquina en Plasmodium si surgió naturalmente, por procesos darwinianos. Sigo a argumentar que tomó muchos parásitos palúdicos a oportunidad la resistencia y que apunta a un límite para la evolución darwiniana para las mutaciones más complejas, o para las poblaciones con menor número de Plasmodium, pero he dicho claramente lo contrario de lo que Farmer y Habura (3) atribuyen a mí, que surgió la resistencia de cloroquina naturalmente. Eso no da la confianza al lector que los autores se preocupan mucho con los detalles de un argumento.
Farmer y Habura piensan que me equivoco que varias mutaciones eran necesarias en la proteína PfCRT que confieren resistencia de cloroquina sobre el paludismo. Piensan que sólo una será suficiente. Es más, afirman que hay experimentos para mostrarlo. Citan dos documentos. Pero (3,4) ningún papel incluso intenta comprobar si una sola mutación en PfCRT confiere resistencia de cloroquina. Lakshamana et al. (2005) demuestran que si quitan una mutación en particular (K76T) de una proteína mutante que cargaba una docena o más otras mutaciones (en comparación con la proteína de tipo salvaje), la proteína ya no confiere resistencia a la cloroquina. Ese experimento demuestra que K76T es necesario; sin embargo, no muestra que es suficiente por sí mismo, como Farmer y Habura pensaban. Lo mismo ocurre con el segundo documento. En su sección de métodos Jiang et al (2008) escriben que el “Parásito 106/1 K76 [una cepa sensible a la cloroquina no tiene la mutación K76T] tiene seis mutaciones que se encuentran normalmente en el parásito CQR del sudeste asiático… excepto una mutación clave en posición de PfCRT 76″. Por lo tanto ambos documentos muestran que K76T es necesario, pero ninguno muestra que es suficiente. Para hacerlo uno tendría que probar la K76T en el tipo salvaje con fondo sin mutación alguna.
En resumen, varios años después de que El Borde de la Evolución fue publicado, una sociedad científica realizó un taller para demostrar los errores del libro. Aún no podían ni llevar el argumento del libro justamente y el trabajo experimental que citaron contra mi argumento no es pertinente a él. Al parecer el argumento de diseño lleva a algunos científicos tanto a la distracción que pierden sus poderes normalmente robustos de razonamiento.

Nota al pie de página
* La mayor parte del segundo documento aborda hacer un caso para la Macroevolución basándose en una serie de fósiles foraminifera. Si no se desea clasificar la serie como un ejemplo de “Macroevolución”, los dibujos que acompañan no aseguran persuadir a escépticos y en cualquier caso están en el nivel anatómico en lugar del nivel molecular, donde, siempre he defendido, uno debe examinar para determinar si un acontecimiento evolutivo es factible por procesos darwinianos.
Referencias
1) Espinosa, a. de 2010. Introducción: Biología protistana, la transferencia de genes horizontal y ascendencia común destapan la lógica defectuosa en el diseño inteligente. J. Eukaryot. Environ. 57: 1-2.
2) Paz, y. M. y Espinosa, a. de 2010. Integración de transferencia genética horizontal y la ascendencia común para describir la evolución en contraste con “diseño común”. J. Eukaryot. Environ.57: 11-18.
3) Farmer, M. r. y Habura, a. de 2010. Utilizando ejemplos protistas para disipar los mitos del diseño inteligente. J. Eukaryot. Environ. 57: 3-10.
4) Lakshmanan, V., Bray, p. g., Verdier-Pinard, D., Johnson, D. j., Horrocks, p., Muhle, r. r., Alakpa, e. g., Hughes, r. H., Ward, S. a., Krogstad, D. j., Sidhu, a. B. y Fidock, D. r. 2005. Un papel decisivo para la K76T de PfCRT en resistencia de cloroquina verapamil reversible de Plasmodium falciparum. EMBO J. 24: 2294-2305.
5) Jiang, H., Patel, j.j., Yi, M., mu, j. j., Ding, Stephens, r., Cooper, r. a., Ferdig, M. T. y Su, z. x. 2008. Cambios compensatorios en todo el genoma acompañados por mutaciones seleccionadas a través drogas en el gen de crt de Plasmodium falciparum. PLoS . Un. 3: e2484.

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“The Altenberg16. an exposé of the evolutionary industry” Un libro que recoge la nueva estrategia del materialismo naturalista.

“The Altenberg16. an exposé of the evolutionary industry” Un libro que recoge la nueva estrategia del materialismo naturalista.
Por Felipe Aizpun

En Julio de 2008 tuvo lugar un encuentro de 16 científicos de varios países en el Konrad Lorenz Institute de Altenberg (Austria) con objeto de debatir el estado de opinión actual en torno a la teoría de la evolución. Aunque el encuentro se celebró a puerta cerrada la periodista Suzan Mazur se encargó de airear el evento en la prensa generalista y posteriormente ha recogido en un libro las impresiones de varios de los participantes así como de un buen número de importantes especialistas mundiales en la materia en torno a las propuestas de la conferencia. El libro presenta un formato periodístico y está elaborado como un mosaico de entrevistas que se suceden sin un hilo programático definido. Como consecuencia, y siendo los entrevistados especialistas en campos dispares (filósofos, mineralogistas, astrobiólogos y, por supuesto, especialistas en biología molecular) el tratamiento de los aspectos relevantes del debate resulta superficial y descontextualizado por lo que aporta poca claridad en general. Sin embargo, tres conclusiones se pueden extraer de manera definitiva.

La primera es que la disidencia está cundiendo en las filas del neo-darwinismo. El grupo de Altenberg se postula como proponente de un giro radical en la comprensión del hecho evolutivo. Bajo el nombre de Extended Evolutionary Synthesis su propuesta rechaza el papel central del gene y la selección natural (supervivencia del más apto) en un hipotético proceso evolutivo. Reconoce que las anomalías al paradigma oficial son de tal magnitud que el modelo resulta incapaz de explicar la realidad a la luz de los avances científicos más recientes. Mazur nos presenta este “descubrimiento” y la conferencia de Altenberg como si de un acontecimiento histórico y revolucionario se tratara, como el gong que señala el advenimiento de una nueva era en el quehacer de la ciencia y del conocimiento humano. Que los evolucionistas ideológicos descubran la inconsistencia del paradigma darwinista es, sin duda, una buena noticia; sobre todo para ellos. Pero presentarlo como un acontecimiento científico de primera magnitud es una falta de respeto hacia la multitud de científicos y pensadores de muchos países y culturas que durante el último siglo y medio han manifestado su escepticismo hacia el discurso darwinista a costa de ser vituperados y preteridos entre la comunidad científica.

La segunda es que no existe un modelo científico alternativo bien definido capaz de explicar el hecho evolutivo. Sabemos que la inconsistencia del darwinismo tiene que ver con la complejidad organizacional del genoma, con el reconocimiento en los genomas de las especies más modernas de secuencias moleculares rastreables en bacterias y virus, con la huella de procesos de repeticiones de secuencias génicas, translocaciones, reorganizaciones genómicas relacionadas con los trasposones y, en definitiva, con un papel predominante en la conformación de los genomas novedosos de episodios de simbiosis y transferencia genética horizontal (TGH) en vez de la obsoleta propuesta darwinista de conformación por acumulación de mutaciones fortuitas en un proceso gradualista. Pero de la lectura de este libro resulta evidente que todos estos datos verificables empíricamente no han sido hasta la fecha suficientes para establecer de manera generalmente aceptada entre los científicos, un modelo evolutivo basado en un mecanismo alternativo al darwinismo. La falta de coincidencia entre las opiniones y propuestas de unos y otros resulta llamativa.

El problema principal al que se enfrenta la profesión es, como bien describe Stuart Newman, el problema de la falta de una “teoría de la forma”, es decir, una teoría en torno a la aparición de los cuadros morfológicos novedosos en las distintas especies que pueblan nuestro planeta. Por supuesto, y aunque Newman no lo menciona, el problema de la forma (de profundas connotaciones aristotélicas) no es sino el problema de la aplastante apariencia de diseño en la Naturaleza. Newman nos es presentado en el libro como el nuevo Darwin (sic); su aportación revolucionaria capaz de auspiciar una nueva era en el conocimiento humano es la teoría de la conformación espontánea por auto-organización de las “formas” novedosas en ausencia de un programa genético previo que las alumbre. El problema es que la auto-organización no es en sí misma un mecanismo alternativo verificable empíricamente sino un intento de justificación causal de un hipotético proceso evolutivo. La simbiosis y la TGH sí pueden ser mecanismos alternativos de conformación de novedades en el genoma de las distintas especies; la posibilidad de que episodios de “infección” de secuencias bacteriales o víricas puedan provenir de reacciones frente a determinadas presiones ambientales es una reflexión científica interesante, pero la calificación de tales eventos como de procesos de auto-organización de la materia sería una interpretación de dichos eventos que supondría ofrecer una alternativa filosófica a la inferencia de diseño que de forma abrumadora nos presenta la Naturaleza. Se impone así, de manera arbitraria, el rechazo no justificado a una causación inteligente en la emergencia de formas biológicas novedosas dotadas de una deslumbrante complejidad organizacional.
No hay que olvidar que los ultradarwinistas más conspicuos (Dawkins, Ayala etc) nos presentan el darwinismo como una idea genial capaz de hacer superflua la inferencia de diseño que de forma aplastante surge de la contemplación de la Naturaleza. Si eso es así, el reconocimiento de la inconsistencia de la alternativa darwinista debería implicar que la intuición de un diseño inteligente saldría reforzada como explicación causal de la complejidad de la vida. Pero eso es algo que los evolucionistas ideológicos no están dispuestos a conceder. Es preciso un discurso alternativo que sustente el paradigma naturalista y materialista; el mantra de la auto-organización viene a tomar el relevo. Y, no lo duden, viene para quedarse.

La tercera conclusión es precisamente este cambio de escenario del debate evolucionista en los años venideros. Las posiciones darwinistas se van descomponiendo. Si hay que creer a Margulis en el libro, el propio Francisco Ayala, archi-darwinista recalcitrante donde los haya, le habría reconocido personalmente que el paradigma de la Síntesis Moderna está herido de muerte. El modelo de la auto-organización de sistemas complejos no es nuevo, pero la reivindicación de un papel central en el debate para el mismo va cogiendo fuerza como alternativa dialéctica al discurso tradicional. El que el mecanismo darwinista resulte incapaz de justificar la hipótesis evolutiva no parece ser obstáculo para atrincherarse en la defensa de las conclusiones metafísicas del modelo desprestigiado. Y todo ello aunque carezcamos de un mecanismo científico alternativo. Todo un prodigio de inconsistencia.
La auto-organización como explicación causal ha sido ya suficientemente desautorizada por trabajos como los de David L. Abel (The capabilities of chaos and complexity, 2009) o más recientemente por Stephen Meyer en su impresionante “Signature in the cell”. La emergencia de formas novedosas sin un programa genético previo que preconiza Newman para justificar la aparición en el registro fósil de, al menos, 35 phyla de organismos pluricelulares en el Cámbrico, no es sólo una incongruencia científica (el fenotipo precedería al genotipo), sino que es también un absurdo racional. “Organizar” es un verbo transitivo. Todo proceso de organización es un proceso intencional y precisa de un Agente que lo dirija. Se nos dice que la aparición espontánea de las formas biológicas novedosas se justifica en términos causales por un proceso de auto-organización; pero a renglón seguido se nos describe la auto-organización como la capacidad de “la materia” para organizarse en formas novedosas. Un argumento, por tanto, perfectamente circular y tautológico, un mero acto de fe que desafía uno de los pilares del discurso racional: el principio de causalidad.
En definitiva, un libro decepcionante cuyo principal interés es dejar constancia de cuál es el escenario del debate para los próximos años: un discurso de connotaciones más filosóficas que científicas que pugnará por ofrecer interpretaciones materialistas de los avances científicos que nos aporte la biología, asumiendo el prejuicio naturalista de que cualquier apariencia de diseño que emane de realidades inmateriales como la información, la organización, o la complejidad especificada, no puede ser sino el espejismo de una inexistente inteligencia ordenadora. En su lugar, conceptos vacíos de contenido real como emergencia o auto-organización, se nos ofrecen impúdicamente como explicaciones suficientes para dar cuenta (en palabras de Stuart Kauffman, otro de los entrevistados) de la “incesante creatividad del Universo”.

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¿Diseño inteligente?

¿Diseño inteligente?
Perfecto para todos lo que argumentan que nuestro cuerpo es tan perfecto que tuvo que ser diseñado por un ser “inteligente”.(Es un comic esceptico)

Pueden verlo completo aqui.

Darwinismo y Diseño Inteligente , El Flagelo Bacteriano, Ateísmo y Cristianismo

Descubiertas dos nuevas especies de avispa capaces de esclavizar arañas para sus larvas

Descubiertas dos nuevas especies de avispa capaces de esclavizar arañas para sus larvas

el 22/02/2010

Que el mundo de los insectos es realmente apasionante creo que todos lo tenemos claro a estas alturas, varios ejemplos he traído por aquí que sustentan dicha afirmación como por ejemplo aquél vídeo donde aparecen 30 avispones asiáticos aniquilando a 30.000 abejas europeas. Pues bien, hoy voy hablar nuevamente de insectos, concretamente de dos nuevas especies de avispa descubiertas en Brasil que son unas auténticas usurpadoras de cuerpos, y también de arácnidos.

Las protagonistas en cuestión se llaman Hymenoepimecis japi y Hymenoepimecis sooretama y se caracterizan por tener la capacidad de esclavizar a determinadas especies de arañas utilizando químicos en beneficio de sus larvas. Los acontecimientos, un poco espeluznantes, se producen según un estudio desarrollado por la Universidad Federal de Sao Carlos y el Instituto Nacional de Ciencia y Tecnología de Hymenoptera Parasitóides tal que así.

Lo primero que hace la avispa es localizar al espécimen de araña idóneo: ni muy grande, ni muy pequeño y hembra a ser posible. Una vez localizado le clava su aguijón en la boca para inyectarle una toxina que dejará a la araña inconsciente durante unos segundos, momento que la avispa aprovecha para introducirle directamente en el abdomen sus huevos. Durante los siguientes días los huevos se convierten en larvas las cuales se alimentan de la propia araña y no solamente eso sino que también segregan una sustancia química que hace la araña cambie su comportamiento, esta comenzará a construir una tela/red especialmente diseñada para contener en su interior las larvas de avispa donde las mismas terminarán su metamorfosis. Finalmente, como era de esperar, la araña muere.

Se conocen otros casos de avispas ladronas de cuerpos pero todavía existen muchas incógnitas que estos dos nuevos descubrimientos no han desvelado. Especialmente intrigados están los investigadores por saber qué es exactamente la sustancia química que las larvas segregan en el interior de las arañas, de la cual solamente se tiene claro que es extremadamente potente como hemos visto. Cada vez me apasionan más los bichos, he dicho.

Vía: TreeHugger

Alt1040

La jirafa tiene un corazón sobrealimentado

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R.C. Sproul Entrevista a Ben Stein Acerca de una Película Defendiendo el Creacionismo

R.C. Sproul Entrevista a Ben Stein Acerca de una Película Defendiendo el Creacionismo

El Dr. Eduardo Flores, médico cristiano de Costa Rica, nos ofrece un video sobre el teólogo R.C. Sproul en una entrevista a Ben Stein ,acerca de una película defendiendo el creacionismo:

“R. C. Sproul, uno de los más grandes teólogos de nuestros tiempos, y líder de Ligonier Ministries, entrevistó a Ben Stein un actor de Hollywood que realizó una película lllamada, “Expelled: No Intelligence Allowed,” que saldrá pronto a los cines y que pretende exponer el gran problema que está sucediendo en los Estados Unidos de América, en donde las grandes universidades están despidiendo a los académicos que pretendan luchar a favor del creacionismo.” Vean la entrevista

LA EVOLUCIÓN: FRAGILIDAD DE UNA TEORÍA

LA EVOLUCIÓN: FRAGILIDAD DE UNA TEORÍA

Alberto Sáenz Enríquez
A la teoría de la evolución le ha ocurrido lo mismo que al geocentrismo, que aún a décadas o siglos de demostrarse una hipótesis fallida, muchos de sus “feligreses” la siguen presentando como verdad irrebatible, como si no hubiese sido demolida suficientemente.

Falacias tales como presentar a quienes demuestran su falsedad como “fundamentalistas” o como simples seguidores de un protestantismo fiel a la literalidad escriturística, no van a desmentir lo que proclaman los descubrimientos biológicos, los conocimientos que se han alcanzado, no mediante la lectura de la Biblia, sino del entendimiento de la embriología comparada, de los fósiles mismos y de las moléculas de la herencia.

Esto es Escritura, si, pero no lo es de ningún documento religioso, sino de las funciones y testimonios de la realidad biológica misma.

Todas las teorías de teólogos o filósofos religiosos que han defendido la evolución han nacido de un sentimiento de derrota, de creer erróneamente que la ciencia hubo llegado a desbancar a la Palabra de Dios y por ello reinterpretaron la Biblia en lo tocante al origen del hombre y las especies como alegorías, como símbolos, como cuentos piadosos.

Si incluso algunos Sumos Pontífices, aparte de no desautorizar a la evolución como una búsqueda honesta de nuestros orígenes (Humani Generis S.S. Pío XII ) o han pensado que ésta es viable, nunca han pronunciado ex cáthedra nada al respecto y además, nadie niega la realidad de la transformación vía irradiación de los propios caudales genéticos de cada especie- la llamada micro-evolución-, lo cual es algo totalmente diferente al paso de una especie a otra, como lo propuso Charles Darwin.

Como micro-evolución o irradiación del caudal genético de cada especie ésta “es mas que una teoría” como dijera S.S. Juan Pablo II, mas ya hablar de saltación de una especie a otra es algo distinto.

No son -aunque los hay- estudiosos de la Sagrada Escritura los que con argumentos bíblicos rechazan la teoría evolucionista en todas sus acepciones (lamarckiana, darwinista, teilhardista, equilibrio-puntualista etc.) sino científicos eminentes que la niegan con argumentos serológicos, embriológicos, paleontológicos, genéticos etc.

Los descubrimientos de Michael Behe sobre “complejidad irreductible” de los organismos son muy sólidos.

Todos los organismos biológicos-desde un virus o una célula hasta los órganos más especializados de nuestro cuerpo funcionan como resultado de una interacción o conjunto de sistemas asociados donde ninguno puede faltar ni fallar sin alterar el resultado, ya haciéndolo inoperable, inservible o seriamente colapsado.

Estas funciones son totalmente estructuradas de origen. Una trayectoria evolutiva no puede explicarlas. O funciona todo perfectamente desde su inicio o nunca pudo funcionar.

Un ojo, un oído, un ala, un sonar (como el de los delfines y quirópteros) o una célula cualquiera, no pueden originarse de un proceso en desarrollo. Esto sólo es explicable como un diseño altamente planeado y configurado de origen.

El sueño de los evolucionistas de ver transformada la mandíbula multi-ósea del reptil en la simple del mamífero y el resto de sus huesos en el martillo, el yunque y el estribo del oído de éste, dejaría como eslabón intermedio un animal que no podría comer ni oír.

Las patas volviéndose alas no servirían para correr ni para volar: un organismo biológico es IRREDUCTIBLEMENTE COMPLEJO Y UN DISEÑO DE ALTA INTELIGENCIA.

Otrosí el geólogo-físico-químico-biólogo y filósofo de la ciencia Stephen C. Mayer acaba de publicar “DNA a signature in cell” en que demuestra con estrictos datos bio-moleculares, en comparación con la informática cibernética de nuestro tiempo, cómo los códigos informáticos en el ADN son irreductibles a fórmulas estructurales de la materia sino solamente a una fuente de Infinita Inteligencia.

Esa es la biología seria de hoy en día. ¿Que emparenta con la teología?

Toda ciencia que se precie de serlo tiene que desembocar en la teología, negarlo es negar a la ciencia misma y quedarse en el mito fanático de la ciencia-ficción.

Lo que muchos desconocen es que los descubrimientos de Michael Denton, Michael Behe, William Dembsky o Stephen C. Meyer no son traducidos al español, al italiano, o al francés sino a décadas de que son editadas sus obras en inglés y el gran público e incluso los especialistas, se quedan con el anacrónico pensamiento evolucionista que les llega por National Geographic, History Chanel, Animal Planet etc.

Parece raro que se tarde tanto en estas traducciones especializadas siendo el inglés un idioma universal, pero si muchos hay que entienden esta lengua de los cursos con eso de que “my cat is black” o “my mother has glasses” poquísimos pueden traducir obras sobre genética molecular o paleontología especializada ya de libros impresos o en internet.

El inglés que muchos dominan es acaso el de los “best sellers” literarios y éstos “muchos” no pueden en absoluto entender nada sobre alta ciencia, ni en inglés ni en la lengua de cada quien.

Y como la sabiduría común es medida en términos de propaganda, también sólo muy pocos nos enteramos de los escritos del biólogo argentino Dr. Raúl Leguizamón que con lucidez inusitada demuestra la falsedad de los postulados evolucionistas.

Y el resultado es que aún los que se creen sabios y tienen maestrías y doctorados están en primaria siempre cuando en términos de la evolución se habla.

Darwin ha muerto. Meyer, Behe y Leguizamón deben ser leídos y conocidos para matar nuestra ignorancia evolucionista.

ASE

http://cienciayfe.org/secciones/05_evolucion/fragilidad_de_una_teoria.html

Un nuevo libro basa el diseño inteligente en el ADN celular

Con análisis probabilísticos intenta constatar la ausencia de azar en los fenómenos celulares

Stephen Meyer, uno de los fundadores de la corriente del diseño inteligente en Estados Unidos, ha publicado recientemente un libro en el que trata de aportar evidencias científicas de la presencia y efecto de la información en el ADN celular. Utilizando métodos probabilísticos, el autor intenta determinar si ciertos fenómenos podrían ser mejor explicados no como productos aleatorios del “azar y de la necesidad”, sino como fruto de una inteligencia. Por Yaiza Martínez.

El diseño inteligente es una corriente religiosa que sostiene que el origen o la evolución del Universo, la vida y el hombre, son el resultado de acciones racionales emprendidas de forma deliberada por uno o más agentes inteligentes.

Sus partidarios afirman que este concepto es una propuesta científica legítima, capaz de sustentar un programa de investigación metodológicamente riguroso, pero lo cierto es que la comunidad científica sólo ve en él una justificación de la creencia en un creador determinado.

Desde esa perspectiva científica, una de las principales críticas que se hacen al diseño inteligente es que no es una teoría científica real (como la teoría de la evolución ), ya que no sustenta sus bases en el método científico.

Recientemente, uno de los fundadores de la corriente del diseño inteligente ha publicado un libro en el que intenta contrarrestar este aspecto de las críticas. Se trata de Stephen C. Meyer, investigador de la Universidad de Cambridge, filósofo de las ciencias académico, y director del Discovery Institute’s Center for Science and Culture.

Energía, materia, información

Bajo el título “Signature in the Cell: DNA and the Evidence for Intelligent Design” (“Firma en la célula: ADN y la evidencia del diseño inteligente”), el texto de Meyer ha sido descrito por sus seguidores como la base para el desmoronamiento del materialismo científico.

En el libro, Meyer señala que el código digital o numérico del ADN sería la prueba de la existencia de una inteligencia diseñadora en el origen de la vida.

A diferencia de argumentos anteriores sobre el diseño inteligente, la intención de esta obra sería presentar evidencias científicas de que existe un constituyente fundamental en el universo, hasta ahora no considerado como tal: la información.

En “Signature in the Cell”, Meyer trata de reunir todos los datos para él relevantes, obtenidos en los estudios científicos de los últimos tiempos, que le permitan demostrar la existencia de una inteligencia que ha guiado los caminos que las formas de vida han seguido.

Meyer defiende que el universo está compuesto por materia, energía, y por la información, que es la que ordena la materia y la energía y, por tanto, la que sería responsable de la aparición de la vida.

Análisis probabilísticos

¿Pero cómo puede la información ordenar a los otros dos componentes fundamentales del universo? En el caso de las células, esa información es portada por el ADN, que funcionaría como un programa informático o software, un programador maestro de vida.

Según se explica en la web del Center for Science and Culture, para explicar esta “acción” de una inteligencia sobre las células, el enfoque de “Signatura in the Cell” se acerca a las investigaciones previas en la “detección” del diseño inteligente, realizadas en la última década por el matemático William Dembski.

Tanto Dembski y Meyer se han basado, al menos en parte, en el análisis probabilístico para determinar si ciertos fenómenos podrían ser mejor explicados como productos aleatorios del “azar y de la necesidad” o como fruto de un diseño inteligente.

Meyer ha aplicado estas herramientas estadísticas en su obra para buscar y sustentar su examen de la naturaleza de la información codificada en el ADN, cómo ésta es procesada en la célula, y cómo pudieron surgir esa información y su sistema de procesamiento.

Es decir, que el libro aborda la cuestión del “origen de la vida”, desde la perspectiva de la bioquímica molecular del ADN y del ARN, los procesos celulares por los que las moléculas se replican, y los mecanismos por los cuales los millones de proteínas necesarias para la función celular son producidas.

Misterio explicado en términos informáticos

El autor afirma en “Signature in the Cell” que, en la teoría de la evolución, Charles Darwin nunca pretendió descubrir el misterio del origen de la información biológica. Para el naturalista inglés, dicho origen resultó siempre un misterio impenetrable.

Sin embargo, desde que en los años cincuenta del siglo pasado se revelase la existencia de un código digital en el ADN, se ha descubierto que las células contienen un sistema técnico complejo de procesamiento y almacenamiento de información, que hace que éstas funcionen como un sistema informático avanzado, aunque con una eficiencia y una flexibilidad mucho mayores que la de cualquier ordenador.

A partir de la reunión de datos relacionados con dicho funcionamiento, procedentes de diversos campos científicos, Stephen Meyer afirma que el “sistema operativo” presente en el genoma incluye códigos, procesamiento digital o sistemas de almacenamiento.

Utilizando términos tomados de las ciencias computacionales, el autor desarrolla en su libro el argumento de que la mejor explicación posible para toda esta “inteligencia” celular sería la del diseño inteligente.

Renacer de la teleología

El debate sobre la existencia o no de un diseño inteligente está siendo especialmente intenso en Estados Unidos en los últimos años, pero se está extendiendo también a otros países, especialmente a Inglaterra, en general a través de la influencia de las iglesias evangélicas y otros grupos religiosos fundamentalistas.

Pero no es un debate nuevo, tal y como explicó Juan Antonio Roldán en un artículo anterior de Tendencias21, puesto que responde a las ideas filosófico-teístas de la llamada teleología.

Este renacer actual de la teleología se explica por el hecho de que la ciencia parece haber introducido nuevos resultados a considerar, como los aportados por Meyer. Pero la solución final, si es que la hubiese, parece seguir estando muy lejos.

En esta moderna revisión teleológica entran en juego tres conceptos a distinguir, y que suelen estar enfrentados: el creacionismo (fundamentalismo protestante que niega el hecho mismo de la evolución y trata de rebatir a Darwin); el diseño inteligente en sentido fuerte (un nuevo concepto que esconde las mismas posiciones del creacionismo, aunque camufladas en moderna pseudociencia) y el diseño inteligente en sentido débil (se admite la evolución pero en ella se argumenta la existencia de un diseño racional que conduce a un teísmo evolutivo en que Dios crea y diseña por medio de la evolución), señala Roldán.

Miércoles 13 Enero 2010

Yaiza Martínez

http://www.tendencias21.net/Un-nuevo-libro-basa-el-diseno-inteligente-en-el-ADN-celular_a3987.html

Guillermo Gonzalez: inteligencia no permitida

fuente bibliográfica: http://cambrico.info/2009/04/29/guillermo-gonzalez-y-la-persecucion-academica/

Guillermo Gonzalez ( nacido en la Habana, Cuba 1963)  es un astrofísico. Solia ser un distinguido profesor de astronomia en la Universidad del estado de Iowa y es uno de los miembros mas destacados de la Sociedad Internacional para Complejidad, Información y Diseño.

En su ultimo libro  The Privileged Planet: How Our Place in the Cosmos Is Designed for Discovery,  escrito conjuntamente  con Jay W. Richards, Gonzalez plantea y argumenta que nuestro planeta no solo esta exquisitamente diseñado para sostener vida pero también nos da la mejor perspectiva  y angulo posible para la observación de todo el universo, como si la tierra y el universo fueron diseñados para dos propositos: sostener vida y el descubrimiento científico .

Guillermo recibió su PhD en la Universidad de Washington y realizó trabajo post doctorales en la Universidad de Texas. El recibió numerosos grants del NSF, de la Nasa y Sigma Xi. Doctor Gonzalez está primariamente interesado en el studio de las ultimas etapas de la evolución estelar a través del uso de métodos espectrocópicos. Esto es solo una información introductoria de Guillermo, credenciales académicas e intereses de investigación. Lo importante está por venir. En realidad Guillermo Gonzalez fue un proponente de las ideas del diseño inteligente, pero nunca esas ideas fueron impartidas por el en clases.
Justo dos años antes de su aplicación por tenure , un grupo de 136 profesores firmaron una carta redactada por Hector Avalos, professor de estudios religiosos, en la cual se oponian a cualquier intento de introducir nociones  de diseño inteligente. Hector Avalos es un ateo e inquisidor que ha llegado decir que la biblia es peor que Mi Lucha de Adolfo Hitler. Aunque no mención del nombre de Gonzalez fue hecha en el documento, fue amplio consenso considerar que el documento se referia a el. El acto es cobarde y repugnante. Avalos reconoció posteriormente que el libro de Guillermo fue el movil principal de la carta.
En el 2007 la petición de tenure fue negada por el presidente de la Universidad argumentando pobre desempeño académico , inabilidad para captar grants para investigaciones y mal trabajo con los estudiantes de doctorado, algo que nunca logró definir. En realidad a Guillermo le fue negado el tenure no por resultados académicos sino por sus convicciones filosóficas. Para el tiempo que fue expulsado,  tenia publicado 66 peer reviewed artículos en prestigiosos jornales académicos incluyendo Science and Nature.

Lea la reveladora entrevista al Doctor Guillermo Gonzalez  PDF Formato

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