Apuntes para el debate histórico de la cosmología bíblica

Apuntes para el debate histórico de la cosmología bíblica

Pablo de Felipe
Publicado en Alétheia (2000) 17:67-76.

Es comúnmente creído que el Génesis 1 y otros de los primeros capítulos de la Biblia se ocupan exclusivamente de los orígenes; pero no solamente encontramos en ellos el relato de la Creación, sino que al detallar lo creado dan alguna luz sobre la imagen del mundo que los autores hebreos manejaban. No es por ello extraño que el debate de los orígenes desarrollado en los últimos números de Alétheia se haya deslizado hacia la cosmología bíblica. ¿Cómo interpretar el “firmamento”? ¿Qué eran las aguas superiores sobre el firmamento? ¿Y las compuertas de los cielos? ¿Y las columnas de los cielos y de la tierra?

Hay un gran abismo entre la cosmología del Mediterráneo oriental de hace tres milenios y nuestra actual cosmología científica. En estas páginas me propongo tan sólo esbozar brevemente la actitud de los cristianos ante ese cambio y la forma en que la Biblia ha sido utilizada a lo largo de esta historia.

El mundo-caja y el mundo-tienda

La mitología y la literatura de la mayoría de los pueblos antiguos contiene cierto número de referencias cosmológicas. Como ocurre en la Biblia, no suelen ser tratados cosmológicos sistemáticos, sino menciones a veces indirectas. Una antigua adivinanza babilónica comparaba el mundo a una casa. Esta metáfora era un lugar común en la antigüedad. No es una estupidez. ¿Qué es más razonable, al pararse en medio del campo, que pensar en el mundo como una gran habitación con la tierra por suelo y el cielo como techo?

La Biblia no defiende esa idea, simplemente no la cuestiona, no piensa que deba ser criticada. Es la divinización de esos cielos, tierra y ocupantes correspondientes, lo que se machaca sin cesar, los aspectos “científicos” no interesaba discutirlos, y por ello la ciencia de la época sólo aparece tangencialmente (ver mi carta en Alétheia, nº 14, pp. 62-64).

Se ha señalado que la Biblia no concebía el firmamento simplemente como un techo sólido, sino también como una piel. Lo uno no anula lo otro. ¿Contradicción? ¿Paradoja? ¿Absurdo? ¿Y si la Biblia manejase dos modelos diferentes de describir el mundo? Nosotros también tenemos a veces varios modelos para explicar hoy en día un mismo fenómeno. Por una parte, la Biblia concebía el firmamento como suficientemente duro para sostener el abismo acuoso superior, impidiendo el diluvio (Gn. 1:6,7; 7:11; 8:2); pero lo suficientemente flexible como para ser descorrido ante el poder de Dios (Is. 34:4, Ap. 6;14). En cualquier caso, ya se describa el mundo como una sólida caja o como una tienda flexible, se mantiene el paralelismo con la habitación que Dios ilumina, construye con esmero, adorna y finalmente regala a la humanidad (Gn. 1). A pesar de la falta de interés de la mayoría de los textos bíblicos por los detalles “científicos”, hay referencias suficientes (ver mi carta en Alétheia, nº 14, p. 64 para las citas bíblicas) como para hacerse una buena idea de la imagen del mundo entre los hebreos: tierra plana (cuyos bordes eran posiblemente circulares), con columnas por debajo que aseguran su estabilidad y con un cielo como tapa superior (más o menos sólido) apoyado en firmes pilares sobre los bordes de la tierra y por el que se desplazan los astros, un abismo oceánico acuoso rodeando todo el conjunto y compuertas que pueden permitir su irrupción en el mundo tanto a través del cielo como de la tierra.

La Biblia no inventa estas ideas, ni las defiende, ni las ataca, simplemente las usa. Dado que no son divinizadas en las páginas bíblicas, nada impediría que al ser cambiadas según el desarrollo de la cultura, judíos y cristianos continuasen enseñando la fe en el Creador y su obra creadora en el marco de otras cosmologías. Pero ¿qué nos enseña la historia de esto? Los cristianos, no solamente siguieron creyendo durante siglos en la misma cosmología que se refleja en la Biblia literalmente, sino que consideraron que su mantenimiento era un pilar para la fe. Equivocados, convirtieron aquellas referencias cosmológicas dispersas en doctrina. Para muchos, considerar alegorías o metáforas aquellas cosas era un insulto, y no menos el considerar que correspondían a antiguas ideas que no debían ser tomadas en cuenta científicamente. Buscaron la autoridad científica a toda costa, y “consiguieron” la unidad con los científicos por todos los métodos, forzando tanto la ciencia como la Biblia para evitar lo inevitable, el hundimiento de aquel antiguo sistema cosmológico convertido en doctrina cristiana.

Entendimiento y enfrentamiento entre los cristianos y la cultura griega

El consenso universal del mundo como habitáculo, con un cielo apoyado en los extremos de la tierra que mantenía lejos las aguas del océano abismal exterior, y que se mantuvo entre los judíos después del Antiguo Testamento, empezó a cuestionarse pocos siglos antes de Cristo. En Grecia, algunos filósofos y científicos (Anaximandro, los pitagóricos, Platón, Aristóteles, Eratóstenes, etc.) llegaron a la conclusión de que la tierra era curva, tal vez esférica y hasta midieron su radio, e igualmente los cielos que ya no tocarían los bordes de la tierra, siendo también esféricos. Algunos (Heráclides, Aristarco, Seleuco), más audaces, sostuvieron la disparatada idea de que aquella tierra a cuya firmeza cantaron los profetas y salmistas (1 S. 2:8; 1 Cr. 16:30; Sal. 93:1, 96:10) se movía a gran velocidad con varios movimientos. Esta segunda idea no pudo sostenerse con argumentos conclusivos y, dado que además escandalizó a algunos espíritus religiosos del paganismo (por mover el corazón del universo), fue arrinconada, mientras que la esfericidad se abrió camino. Contaba con toda clase de argumentos provenientes de las más variadas ciencias y, en la época del Nuevo Testamento, era parte del saber general de cualquier persona culta.

A los apóstoles no les importaba la forma del planeta, sino su evangelización. Pero el crecimiento de la iglesia permitió la incorporación de muchas personas con toda clase de intereses que se ocuparon de confrontar minuciosamente su fe con la cultura que las rodeaba. Los cristianos, no solamente fueron críticos con los ídolos, las peleas de gladiadores, los ejércitos imperiales, el infanticidio, el aborto o la esclavitud, etc., sino que se plantearon cuestiones de tipo filosófico-científico. Poco a poco se perfilaron dos grandes corrientes. Entre los padres de la iglesia dominaron los que tenían una actitud positiva, desde el respeto hasta el deseo de integración ante la cultura griega, que alimentaba intelectualmente el imperio romano. Justino mártir, Clemente de Alejandría y Orígenes fueron algunos de los cristianos más representativos que, desde el siglo II, transitaron por el camino que había abierto el filósofo judío Filón en el s. I. Platón (s. V-IV a. C.) y Aristóteles (s. IV a. C.) eran los grandes padres de la filosofía y la ciencia, así como de las especulaciones intelectuales sobre la divinidad. En el campo astronómico-cosmológico, Ptolomeo (s. II) sintetizaba siglos de observaciones y teorías sobre el universo en una gran síntesis geocentrista que se mantendría hasta el siglo XVII. La tierra era una esfera formada por tierra, agua, aire y fuego, inmóvil en el centro del universo. Se rodeaba por esferas transparentes en las que se movían el sol, la luna y los planetas, formados todos ellos por un quinto elemento, el éter. Este mundo-cebolla, sólido, compacto, inmutable, nada tenía que ver ya con el pequeño mundo de las culturas precedentes. Fue la primera gran revolución cosmológica. No todos los cristianos estaban dispuestos a aceptarlo.

Una corriente de resistencia se iba formando dentro de la iglesia, en especial en la costa oriental del Mediterráneo. Despreciaban la cultura griega. Renegados de ella, realizaron una crítica feroz hacia la idolatría y allí incluyeron todos los aspectos de esa cultura: desde su religión a su arte, desde su filosofía a su ciencia. Para ellos sólo la Biblia era digna de crédito. En su ataque cometieron un trágico error, saltaron de la teología a la ciencia. Hoy seguimos pagando las consecuencias. Así se expresaba, por ejemplo, Tertuliano (s. II-III):

“¿Qué… tiene que ver Atenas con Jerusalén? ¿Qué concordia hay entre la Academia y la Iglesia? ¿Entre heréticos y cristianos?… ¡Fuera con todos los intentos de producir un cristianismo híbrido de composición estoica, platónica y dialéctica! ¡No queremos extrañas disputas después de poseer a Jesucristo, ninguna indagación después de gozar del Evangelio! Poseemos nuestra fe y no deseamos ninguna otra creencia.” (La prescripción de los herejes. Citado en Francis Oakley. Los siglos decisivos. La experiencia medieval. Alianza Ed., Madrid, 1993, p. 178).

Esta fosa, abierta por Tertuliano, había sido ya trabajada por otros de sus contemporáneos del siglo II. Taciano, en su furibundo Discurso contra los griegos, y Hermias, en su mucho más feroz Escarnio de los filósofos paganos, atacan sin piedad a las glorias del mundo griego. Después de afirmar que “la sabiduría de este mundo tuvo principio de la apostasía de los ángeles” (Escarnio, 1. Ver en Daniel Ruíz Bueno. Padres apologistas griegos (s. II). B.A.C., Madrid, 1954, p. 879), Hermias pasa revista a los más célebres griegos: Empédocles, Anaxágoras, Parménides, Anaxímenes, Protágoras, Tales, Anaximandro, Platón, Aristóteles, Leucipo, Demócrito, Heráclito, Epicuro, Pitágoras… Pero estos mismos personajes, cuyas doctrinas filosófico-religiosas eran aquí parodiadas (en algunos casos con mucha razón), también fueron en algunos casos iniciadores de la nueva cosmología. Finalmente, estos teólogos, Biblia en mano, tomaron por asalto la cosmología. Lactancio (s. III-IV) creía que la idea de la existencia de habitantes en las antípodas era absurda, pues tendrían que vivir cabeza abajo. Para mejor destruir esa idea lanzaba su ataque hacia lo que creía que era el origen de ese disparate, la creencia en la esfericidad terrestre:
“[...]. Y de la aceptación de la redondez del cielo se seguía que la tierra tenía que estar encerrada en la mitad de la cavidad del cielo. Y, si esto es así, también la tierra es semejante a una esfera, ya que no puede suceder que no sea redondo lo que está encerrado en algo redondo. [...]. De esta forma, a partir de la redondez del cielo se descubrió la existencia de esos antípodas colgantes. [...].
No sé qué decir de estos que, tras haber errado una vez, perseveran constantemente en su estolidez y defienden, a partir de un absurdo, otro absurdo; sólo diré que pienso que éstos o bien filosofan por diversión o bien si son inteligentes y conscientes, que han aceptado la defensa de mentiras, como si quisieran ejercer y demostrar su talento con el tratamiento de argumentos absurdos. [...].” (Instituciones Divinas III, 24. Ed. Gredos, Madrid, 1990, pp. 323, 324).

Los argumentos a favor de la esfericidad terrestre eran mucho más sólidos que todo eso; pero muchos escritores cristianos los ignoraron sistemáticamente. El avance del cristianismo y el declive de la cultura griega hizo que poco a poco fueran cayendo en el olvido muchos logros de la ciencia antigua. Ciertos ambientes orientales hacían lecturas cada vez más literales de la Biblia y se fue creando una tradición que recuperaba la idea de un mundo-caja. Finalmente la lucha estalló en el siglo VI.

Cosmas contra Filopón: el debate sobre la herencia cosmológica griega y la síntesis escolástica

Tras la caída del imperio romano occidental, el oriental vive un nuevo esplendor. En la Alejandría del siglo VI quedaba tiempo para las disputas teológicas entre nestorianos, monofisitas y católicos. Filopón era un hombre de amplia cultura, cuyo cristianismo no renunciaba a la filosofía. Sin embargo, se adelantó un milenio a la historia y, en nombre de la Biblia y de la razón, criticó a Aristóteles sin piedad, desacralizando el universo y eliminando los restos divinos que quedaban en el cielo del sistema aristotélico. Todo son criaturas creadas por Dios y el Sol no es más que un fuego (las lámparas de Gn. 1 seguían inspirando filosofía). Mientras los pocos filósofos paganos restantes (como Simplicio) se escandalizaban, para Cosmas eso no era suficiente. Este viajero cristiano sintetiza toda una serie de tradiciones cosmológicas que hemos venido exponiendo (además de los autores antes mencionados, otros más sostenían que la tierra era plana, Cirilo de Jerusalén (s. IV), Diodoro, obispo de Tarso, (s. IV), etc.) en una obra que ha pasado a la historia: Topografía cristiana. ¿Objetivo? Los paganos y los “falsos cristianos” que afirmaban la esfericidad de la tierra. El conflicto estaba servido. Cosmas lanza toda su artillería bíblica contra ellos. Para él el mundo es como una caja de fondo plano y rectangular, rodeado por el océano y con la tapa del cielo (véase la figura adjunta). Esta verdad cosmológica, según Cosmas, fue revelada a Moisés, pues el tabernáculo se inspiraba en la forma del universo. Era su representación revelada por Dios. Un diluvio de citas bíblicas y de varios padres de la iglesia anteriores le avalaban. Frente a ellos, cualquier argumento astronómico de una filosofía y ciencias paganas en retroceso, apenas si podían considerarse rivales relevantes (1). Si las citas que van a continuación consiguen sonrojar en algo al lector, este artículo habrá merecido la pena:
Esquema del mundo según Cosmas. Se puede ver a la izquierda la entrada del Mar Mediterráneo y al norte una gran montaña que estaría situada en Europa. La parte superior del cosmos está curvada dando una forma de cofre al conjunto. En la base de esa tapa curva, Cosmas situaba un cielo plano, el firmamento, que producía así dos espacios superpuestos sobre la superficie terrestre. Tomado de Topographie chrétienne, op. cit., p. 557.

“4. Existen cristianos de apariencia que, sin tener en cuenta la divina Escritura, a la que desdeñan y menosprecian como los filósofos no cristianos, suponen que la forma del cielo es esférica, inducidos al error por los eclipses del sol y de la luna. Por tanto, he dispuesto toda la materia de la obra de forma apropiada en cinco libros. En primer lugar, pensando en dichos cristianos extraviados, he compuesto el libro I, para demostrar que es imposible que cualquiera que tenga la voluntad de ser cristiano se deje extraviar por el error especioso de los no cristianos, mientras que la divina Escritura presenta otras teorías. En efecto, si alguien quisiera escudriñar a fondo las teorías paganas, no encontraría nada más que ficciones y sofismas fabulosos, absolutamente imposibles. 5. Pues, (para responder) a la pregunta del cristiano que necesariamente va a preguntar: una vez extirpados esos errores, ¿cuáles son las verdaderas teorías para sustituirlos?, he escrito el libro II, que presenta las teorías cristianas a partir de la divina Escritura, da a conocer la forma del universo, y (muestra) que algunos de los no cristianos antes tenían nuestra misma opinión. A continuación, suponiendo que alguno objetara, perplejo: ¿Cómo se sabe que Moisés y los profetas dicen la verdad presentando esta clase de ideas?, el libro III demuestra que Moisés y los profetas son dignos de fe, que ellos no hablaron por su propia cuenta, sino inspirados por la revelación divina, y que puestos a prueba en sus obras y en sus hechos, los escritores del Antiguo como los del Nuevo Testamento han presentado las cosas tal como ellos las han visto anticipadamente (por revelación); (este libro explica) además cuál es la utilidad de las formas del universo, y de dónde ha tomado su principio y su origen la hipótesis de la esfera. A continuación, una vez más, dirigiéndome a los que desean instruirse visiblemente sobre el tema de las formas (del universo), he compuesto el libro IV, que es una recapitulación concisa, con ilustraciones, de las teorías expuestas precedentemente, también con una refutación de la esfera y de los antípodas. 6. En fin, para el que busca instruirse sobre las teorías cristianas se ha compuesto el libro V: hay que conocer que esto no se funda en ficciones de nuestra propia invención, ni es en fábulas de invención reciente donde fundamos nuestra exposición y nuestra ilustración, sino en la revelación y en el orden de Dios, demiurgo del universo; porque hemos meditado sobre la imagen del conjunto del universo, es decir, sobre el tabernáculo construido por Moisés, que el Nuevo Testamento concuerda en calificar de copia del universo; partiéndolo por medio de un velo, Moisés hizo, de uno sólo, dos tabernáculos, lo mismo que Dios, en el origen, había partido, por medio del firmamento, el espacio único, que había entre la tierra y el cielo, en dos espacios; en el tabernáculo hay un tabernáculo exterior y un tabernáculo interior; en el universo hay un espacio inferior y un espacio superior; el espacio inferior es este mundo, y el espacio superior es el mundo que vendrá, donde Jesucristo según la carne, resucitado de entre los muertos, entró el primero de todos, y donde los justos entrarán más tarde a su vez.” (Cosmas Indicopleustes. Topographie chrétienne, prólogo, 4-6. Wanda Wolska-Conus (ed.). Les Éditions du Cerf, Paris, 1968, tomo I, pp. 264-268).

“2. Por el contrario, los que están adornados con la sabiduría de este mundo y se fían de los argumentos especiosos de su propia razón, para comprender la forma y la posición del universo, se burlan de toda la divina Escritura catalogándola como un conjunto de mitos; consideran a Moisés, a los profetas, a Jesucristo y a los apóstoles como charlatanes e impostores y, levantando orgullosamente las cejas, como si ellos fueran muy superiores en sabiduría al resto de la humanidad, atribuyen al cielo la forma esférica y el movimiento circular; se esfuerzan en comprender la posición y la forma del universo a partir de los eclipses del sol y de la luna, para reforzar métodos geométricos, cálculos astronómicos, juegos de palabras y engaño profano; engañadores y engañados afirman que estos fenómenos no pueden producirse con otra forma (que no sea la esférica). [...].
“3. Pero los que quieren ser cristianos y desean también adornarse con elocuencia, sabiduría y cosas engañosas de este mundo, cuando ellos rivalizan entre sí para recibir a la vez los principios cristianos y los principios paganos, parece que no difieren en nada a la sombra que se produce por la interposición de un cuerpo delante de la luz; [...]. 4. Dirijo mi discurso a éstos, sobre los cuales la divina Escritura dice que han llegado a ser parecidos a los extranjeros establecidos antiguamente en Samaria: “Ellos temían a Dios al mismo tiempo que adoraban y sacrificaban en los lugares altos.” Uno no se equivocaría llamándoles hombres con dos caras; ellos quieren estar a la vez con nosotros y con los paganos; la renuncia a Satán que proclamaron en el momento de su bautismo, la abjuran ahora y se vuelven a él. [...].” (Idem, I, 2-4, pp. 274, 276).

“100. Puesto que una gran esperanza se presenta a los cristianos, a saber, que los ángeles, los hombres y la creación entera serán cambiados a una condición mejor y dichosa, ¿quién será el malvado e impío capaz de despreciar esta esperanza y apoyarse en la nueva y engañosa vanidad de los no cristianos? El tal oirá en el día terrible las palabras del Juez: «En verdad, os digo, no os conozco. Apartaos de mí, todos los hacedores de iniquidad.» Y en verdad es una gran iniquidad desechar las palabras de Dios y, en contra de estas palabras, atribuir al cielo una forma esférica [nota: porque parece imposible colocar el reino de los cielos en una esfera].” (Idem, II, 100, pp. 418).

“4. He aquí el primer cielo en forma de bóveda, creado en el primer día al mismo tiempo que la tierra, referente al cual Isaías dice: «El que levanta el cielo como una bóveda.» (Is. 40:22). Por el contrario, el cielo unido a media altura al primer cielo, el cielo creado en el segundo día, es al que se refiere Isaías diciendo: «Él lo extiende como un tabernáculo para que se habite en él.» (Is. 40:22). Por otra parte, David dice: «Él extiende el cielo como una piel.» (Sal. 103:2) y, explicándose con más claridad todavía, precisa: «Él pone un techo de aguas a sus aposentos superiores.» (Sal. 103:3). 5. Como la Escritura menciona además las extremidades del cielo y las extremidades de la tierra, esto no se puede concebir sobre una esfera. [...].” (Idem, IV, 4, 5, pp. 538, 540).

Por fortuna, Cosmas no fue unánimemente seguido, al menos en la iglesia occidental (tuvo más eco en oriente), que prefirió seguir a Ambrosio de Milán (s. IV), Agustín de Hipona (s. IV-V), Isidoro de Sevilla (x. VI-VII) o Beda el Venerable (s. VII-VIII), que retuvieron diferentes elementos de la cosmología griega, aunque no sin ciertas dudas. Agustín se refería a aquellos que se preguntaban “cuál debe creerse que es la forma y figura del cielo, de acuerdo con la Sagrada Escritura”, y frente a ellos hacía gala de su ignorancia sin complejos, pero afortunadamente, sin condenar ninguna opinión: “Pues, ¿qué me importa a mí si el cielo, como una esfera, rodea por todas partes a la tierra, colocada en el centro del universo, o si la cubre sólo por una parte, desde arriba, como un disco?”. Con el mismo sentido práctico rechazaba entrar en otras polémicas semejantes a propósito de la compatibilidad del movimiento del cielo y de su denominación como “firmamento”. (Sobre el Génesis en sentido literal, II, 9. Citado en Galileo Galilei. Carta a Cristina de Lorena y otros textos sobre ciencia y religión [preparado por Moisés González]. Alianza Ed., Madrid, 1987, pp. 71, 72). Pero los temibles precedentes que habían sido ya sembrados no desaparecieron. Algunos mantendrían su desprecio teológico por la ciencia durante siglos, como Pedro Damián (s. IX):
“Platón escruta los secretos de la misteriosa naturaleza, fija los límites de las órbitas de los planetas y calcula la trayectoria de los astros: lo rechazo con desprecio. Pitágoras divide en latitudes la esfera terrestre: le hago muy poco caso (…) Euclides se inclina sobre los embrollados problemas de sus figuras geométricas: también lo mando a paseo; en cuanto a todos los retóricos, con sus silogismos y sus especulaciones sofísticas, los descalifico como indignos de tratar esta cuestión.” (Citado en Pierre Thuillier. De Arquímedes a Einstein. Tomo 1. Alianza Ed., Madrid, 1988, pp. 99-101).

Afortunadamente, otros destacados cristianos denunciaron la herencia de Cosmas. El patriarca de Constantinopla, Focio (s. IX) comentó así la obra de Cosmas:

“Siendo vulgar en la expresión, ignora hasta la sintaxis común; además, expone hechos inverosímiles según la ciencia. También es justo considerar a este hombre como un autor de fábulas más que como un testigo veraz. Los dogmas que él discute son los siguientes: el cielo no es esférico, y tampoco la tierra, pero el primero es como un edificio abovedado, la otra es un rectángulo, y las extremidades del cielo están pegadas a las extremidades de la tierra; todos los astros se mueven porque unos ángeles les aseguran su movimiento, y otras cosas del mismo estilo. [...].
[...]. El profesa también otras cosas absurdas.” (Fotio, Biblioteca, codex 36. Citado en Topographie Chrétienne, op. cit., p. 116).

A pesar de la enorme contradicción entre el modelo bíblico y el griego que estas luchas manifestaban, los escolásticos medievales occidentales se las ingeniaron (silenciando unos textos, forzando otros, etc.) para encajar ambas cosmologías, sin querer renunciar claramente a ninguna. Se aceptó la esfericidad terrestre y celeste. La inmovilidad de la tierra estaba garantizada por los griegos que habían rechazado a sus compatriotas que creían en el movimiento de nuestro planeta. Las referencias a un cielo sólido como tapa de la tierra se aplicaron a las sólidas esferas celestes de Aristóteles. El movimiento de los astros se atribuyó a los ángeles (siguiendo a Cosmas y a autores anteriores, a pesar de Filopón). De las columnas de la tierra o de los cielos nadie se acordó, las aguas superiores se identificaron con las nubes (aunque estas dos cosas eran claramente diferenciadas en el Antiguo Testamento) y el conflicto se fue olvidando. La fe y la razón/ciencia habían llegado a una nueva unidad tras más de mil años de problemas…

Las revoluciones del siglo XVI

El siglo XVI no iba a ser sólo el de la reforma teológica. Varios cometas perturbaron los cielos inmutables de los aristotélicos. ¿Cómo podrían los cometas atravesar las duras esferas? Tycho Brahe y otros astrónomos llegaron a una conclusión espectacular. El cielo no era sólido. De repente los astros se vieron libres. Los orbes cristalinos que los oprimían fueron declarados inexistentes. Aristóteles se agrietaba. ¿Y la Biblia? ¿No se habían usado sus citas mil veces para apoyar esos cielos sólidos? La difícil unidad entre teólogos y científicos se vino a bajo. Los astrónomos y los teólogos se esforzaban en dar una salida a los textos bíblicos sobre el firmamento. Pero antes de que pudiesen encajar este mazazo, los seguidores de Copérnico esparcían por Europa las enseñanzas del maestro que poco antes había removido una tierra que, como los demás astros flotaba ahora libremente en el espacio. El tercer gran modelo cosmológico de la historia estaba naciendo: más trabajo para los apologistas cristianos. Las componendas entre la cosmología bíblica y la nueva ciencia no eran ya posibles. Los científicos rebuscaron la bibliografía cristiana en busca de argumentos que apoyasen la interpretación de los pasajes bíblicos de formas no científicas. Mientras, los teólogos se prepararon para la defensa. Lutero llamó, a Copérnico:

“…astrólogo advenedizo que pretende probar que es la Tierra la que gira, y no el cielo, el firmamento, el Sol o la Luna [...]. Este loco echa completamente por tierra la ciencia de la astronomía, pero las Sagradas Escrituras nos enseñan que Josué ordenó al Sol, y no a la Tierra, que se detuviese.” (Citado en Nicolás Copérnico, Thomas Digges y Galileo Galilei. Opúsculos sobre el movimiento de la Tierra [preparado por Alberto Elena]. Alianza Ed., Madrid, 1986, p. 8).

Melanchton sugirió que las autoridades civiles deberían tomar cartas en el asunto y “deberían poner freno al desencadenamiento de los espíritus.” (Ibídem). Desde la Roma católica, Tolosani, piadosamente escandalizado, escribió un manuscrito (que la muerte le impidió publicar) en el que condenaba a Copérnico. Mientras, los amigos luteranos del canónigo católico Copérnico (entre los que se hallaba su único discípulo, Retico), imprimían sus obras, las estudiaban y exploraban vías de conciliación entre ciencia y fe que no pasaran ya simplemente por una nueva unidad, sino por el reconocimiento de la imposibilidad de reconciliar las ideas bíblicas con la nueva cosmología. Retico escribió un “Tratado sobre la Sagrada Escritura y el movimiento de la tierra”, y el obispo católico Giese tuvo que redactar una obra (perdida) en defensa de su amigo Copérnico.

Poco después Brahe y Rothmann, dos grandes astrónomos protestantes, mantenían un apasionado debate epistolar. El primero había destruido las esferas celestes; pero, con la Biblia en la mano, no se atrevía a mover la tierra. El segundo quería aplicar la misma solución del problema ciencia y fe dado para justificar las referencias al sólido firmamento, a otros campos de la cosmología, como el movimiento de la tierra.

Curiosamente fue Calvino, que nunca profesó el copernicanismo, quien relanzó la vieja tesis, ya utilizada por teólogos como Agustín de Hipona y Tomás de Aquino, de la teoría de la acomodación, según la cual el Espíritu Santo se acomoda a la mentalidad de cada época en que se revela, especialmente en temas teológicamente sin importancia como es la cosmología. Sorprende que idea tan simple no se haya extendido más. El luterano Kepler y el católico Galileo la aceptaban con entusiasmo (como habían hecho Retico y Rothmann), el segundo la sintetizaba en 1615 citando al cardenal Baronio que había afirmado: “la intención del Espíritu Santo era enseñarnos cómo se va al cielo, y no cómo va el cielo.” (Citado por el propio Galileo en Carta a Cristina de Lorena y otros textos sobre ciencia y religión, op. cit., p. 73). Pero el literalismo no había muerto. Para el cardenal Bellarmino, máxima autoridad teológica en Roma, al igual que no podía afirmarse que “Abraham no tuvo dos hijos y Jacob doce” tampoco podría negarse que “el Sol está en el cielo y gira a gran velocidad en torno a la Tierra, y que la Tierra está muy alejada del cielo y está inmóvil en el centro del mundo.” Pues si bien ambos casos no eran “materia de fe”, “lo uno y lo otro lo dice el Espíritu Santo” (Citado en Carta a Cristina de Lorena y otros textos sobre ciencia y religión, op. cit., p. 112). Por ello, el copernicanismo fue condenado en 1616 por la Inquisición, en nombre de la filosofía aristotélica y de la inspiración divina de la Biblia. La reincidencia de Galileo en su defensa del movimiento de la tierra le acarrearía una vergonzosa abjuración y la prisión perpetua en su casa desde 1633 hasta su muerte en 1642.

Nuestra herencia

Mientras los astrónomos católicos (especialmente jesuitas) se debatían entre sus propias contribuciones a la ciencia moderna y su filosofía aristotélica protegida por los decretos inquisitoriales, los protestantes publicaban las obras de Galileo y, tras acabar con las resistencias teológicas iniciales, alcanzaban una nueva unidad con la física newtoniana. La nueva paz en ciencia y fe construida en la Inglaterra del siglo XVII acabaría naufragando con las polémicas darwinistas del siglo XIX, y en el siglo XX el “divino” Newton pasaría a la historia de la física. Hoy algunos siguen buscando una falsa solución, encajando a golpes la ciencia actual con la cosmología de la edad de bronce que se refleja en el Antiguo Testamento o estirando la Biblia para recubrir los más recientes descubrimientos científicos. Debemos, pues, comprender que no tiene sentido continuar intentando buscar una explicación para la cosmología bíblica. No es posible seguir forzando la ciencia, la Biblia o ambas para intentar unificar la cosmología bíblica y la de la ciencia actual. No nos es posible “salvar” la cosmología bíblica. Pero esto no debe sorprendernos. Cristo envió a sus discípulos a predicar la buena nueva del Evangelio, no de la antigua cosmología hebrea. Leer en la Biblia sobre las columnas del cielo no nos debería sorprender ni intranquilizar más que leer que los barcos navegaban a vela y no con hélice.

Lo interesante de este enfoque es que, paradójicamente, nos permite hacer una lectura del texto más literal que la de cualquier literalista. No necesitamos estirar el significado de las palabras hebreas para leer en ellas veladas referencias a la ciencia de más “rabiosa” actualidad. Paralelamente, tampoco tenemos que diluir por completo esas palabras para convertirlas en etéreas referencias poéticas o alegorías teológicas sin ninguna relación con la realidad del mundo creado. Podemos aceptar, sin problemas, que el trasfondo de las referencias a las aguas superiores era un océano que literalmente rodeaba la tierra. Que luego esa idea se usara con intenciones más metafóricas que realistas es otro asunto; pero nadie puede hacer una metáfora usando un concepto que desconoce (¿podría alguien que no conoce la existencia del trigo comparar una melena rubia con este cereal?). De esta manera no tendremos que forzar la Biblia y la ciencia para explicar esas aguas como nubes, ángeles, efectos invernadero primitivos, aguas extraterrestres, etc. No deberíamos luchar por mantener la ciencia hebrea del Antiguo Testamento, como no intentamos revivir su agricultura, su ganadería, su arquitectura, su medicina, su metalurgia, su náutica…

De Lactancio a hoy, pasando por Cosmas y la inquisición: casi 2000 años de disparates en ciencia y fe. ¿Dejaremos ya de hacer el ridículo y de poner en peligro la respetabilidad de la Biblia? ¿Continuaremos buscando las aguas sobre el firmamento? ¿Reconoceremos que no es posible ni necesario reconciliar la cosmología bíblica con la ciencia de ninguna época histórica pasada, presente o futura?


“Pues sucede con frecuencia que el cristiano no tiene suficientes conocimientos sobre la tierra; el cielo; los restantes elementos de este mundo; el movimiento; el curso; magnitud e intervalos de las estrellas; sobre los eclipses de sol y de luna; sobre los períodos de tiempo y años; sobre la naturaleza de los animales, plantas y piedras, y sobre otras cosas, hasta el punto que necesita una prueba muy segura o una experiencia. Pero es vergonzoso y pernicioso, y se debe evitar al máximo, que cualquier no creyente al oír a un cristiano hablar de estas cosas de acuerdo con la Sagrada Escritura, pero diciendo tonterías y equivocándose completamente, apenas pueda contener la risa; y no es tan molesto el que un hombre que comete errores sea objeto de burla, pero sí lo es que se crea [por] parte de los que están fuera que nuestros autores sagrados han opinado tales cosas y, con gran daño para aquellos de cuya salvación nos preocupamos, sean censurados y rechazados por incultos. Pues cuando descubren que alguno de los cristianos se equivocan en un asunto que ellos conocen de maravilla y dan una opinión falsa sobre nuestros libros sagrados, ¿cómo van a creer y confiar en aquellos libros en temas como la resurrección de los muertos, la esperanza de la vida eterna y el reino de los cielos si pensaron que se habían escrito cosas erróneas sobre asuntos que pudieron comprobar experimentalmente y percibir con pruebas irrefutables?” (Agustín de Hipona, Sobre el Génesis en sentido literal, I, 18 y 19. Citado por el propio Galileo en Carta a Cristina de Lorena, op. cit., p. 91).

“Cuando Fromondo u otros hayan proclamado que decir que la tierra se mueve es herejía, si las demostraciones, las observaciones y las necesarias verificaciones demuestran que se mueve, ¿en qué dificultad se habrán puesto a sí mismos y habrán colocado a la Santa Iglesia?” (Galileo, en una carta a Elia Diodati de 1633. Citado en Ludovico Geymonat. Galileo Galilei. Ed. Península, Barcelona, 1986, p. 82).

Nota: los textos de Cosmas han sido traducidos del frances por mi padre, Pedro de Felipe, al que agradezco su esfuerzo entusiasta.

(1) Por la misma época, en textos talmúdicos y otros comentarios judíos, se seguían manteniendo las tradiciones cosmológicas que contenían una imagen del mundo muy similar, con la tierra plana y uno o varios cielos como pisos superpuestos hasta llegar a Dios.

http://www.centroseut.org/cienciayfe/Apuntes_cosmologia.htm

Cosmos

Cosmos

Observando tantas cosas que han sucedido en la vida y en la vida de mis seres queridos, puedo concluir en que ningún acontecimiento ni ninguna emoción son permanentes. Como el día y la noche que en su devenir, se generan mutuamente.

Hay momentos de alegría y momentos de tristeza y ninguno de ellos es implacable en su peso ni mucho menos, absolutos… como solemos creer mientras suceden.

La soledad, es la espera del amor. Muerte y nacimiento conforman un proceso de transformación que resuelve la existencia.

“En el principio creó Dios los cielos y la tierra” (Génesis 1:1).

El cosmos

En su sentido más general, un cosmos es un sistema ordenado o armonioso. Se origina del termino griego “κόσμος”, que significa orden u ornamentos. La palabra cosméticos tiene el mismo origen. El estudio del cosmos (desde cualquier punto de vista) se llama cosmología.

Cuando esta palabra es usada como término absoluto, significa todo lo que existe, incluyendo lo que se ha descubierto y lo que no. En teología el término puede ser usado para denotar la creación del universo, sin incluir a Dios. En lo filosófico el uso de la palabra “absoluto”, cosmos y universo puede ser empleado como sinónimo de todo lo que existe. En el sentido físico es también usado en forma técnica, refiriéndose al espacio-tiempo continuo; ver física.

La vista del cosmos como “naturaleza autosuficiente, autónomo” está en contraste agudo a la vista de la naturaleza como un simple mecanismo para el crecimiento de los seres humanos.

En la opinión del mundo del cosmos, el hombre es una parte de la naturaleza, mientras que en la opinión del mundo del mecanismo, el hombre domina la naturaleza.

El filósofo Ken Wilber utiliza el término cosmos para referirse a todo lo que existe. El término cosmos se utilizan para distinguir este universo no dual (que, en su opinión, incluye aspectos no éticos y físicos) del universo terminantemente físico que es la preocupación (“estrecho”) de las ciencias tradicionales y que se asocia extensamente al término cosmos.

Cosmos es todo lo que es, lo que ha sido o lo que será.

Referencias

  1. Cosmos: Un viaje personal. Capítulo 1. En la orilla del océano cósmico. 1980. Minuto 1:00 al 2:00.

COSMOS = MACROCOSMOS + MICROCOSMOS –BernardoUribe (discusión) 15:09 28 abr 2008 (UTC) MACROCOSMOS = Universos MICROCOSMOS = Particulas–BernardoUribe (discusión) 15:09 28 abr 2008 (UTC)

¿Quién creó a Dios?

¿Quién creó a Dios?

Si él es el creador de todo, pues ¿quién lo creó a él?

¿Por qué existe Dios?

No es una mala pregunta, espero que nadie se sienta ofendido. Pero por qué no se habla de esto entonces. En un foro de cristianos debaten acerca de la existencia de Dios y los planteos que se realizan allí son bien curiosos:

Dios, por definición es el creador sin creador del universo, con lo que la pregunta que hay que formularse es “¿quién creó a Dios?”. Más interesante aún sería preguntarse… si el Universo necesita de una causa, ¿entonces por qué Dios no la necesita? Y si Dios no necesita causa, ¿por qué debería el Universo tener una causa?.

¿Qué opinás?

Relatividad general

Relatividad general

"Soy en verdad un viajero solitario -expresó Einstein e una ocasión-, y los ideales que han iluminado mi camino y han proporcionado una y otra vez nuevo valor para afrontar la vida han sido: la belleza, la bondad y la verdad."

Para una correcta comprensión de este artículo es recomendable poseer conocimientos previos de mecánica newtoniana, electromagnetismo (ecuaciones de Maxwell) y una visión genérica de la Teoría de la Relatividad en su conjunto.
Aquellos lectores que carezcan de ellos tienen a su disposición una Introducción a la relatividad general
Explosión de la supernova SN 2006gy, situada a 238 millones de años luz. De ser válido el principio de acción a distancia, las perturbaciones de origen gravitatorio de este estallido llegar�an a nosotros automáticamente, mucho antes que las de origen electromagnético, que viajan a una velocidad constante, la de la luz.

Explosión de la supernova SN 2006gy, situada a 238 millones de años luz. De ser válido el principio de acción a distancia, las perturbaciones de origen gravitatorio de este estallido llegarían a nosotros automáticamente, mucho antes que las de origen electromagnético, que viajan a una velocidad constante, la de la luz.

La Teoría general de la relatividad o relatividad general es una teoría del campo gravitatorio y de los sistemas de referencia generales, publicada por Albert Einstein en 1915 y 1916.

Tímido y retraído, con dificultades en el lenguaje y lento para aprender en sus primeros años escolares; apasionado de las ecuaciones, cuyo aprendizaje inicial se lo debió a su tío Jakov que lo instruyó en una serie de disciplinas y materias, entre ellas álgebra: “…cuando el animal que estamos cazando no puede ser apresado lo llamamos temporalmente “x” y continuamos la cacería hasta que lo echamos en nuestro morral”, así le explicaba su tío, lo que le permitió llegar a temprana edad a dominar las matemáticas. Dotado de una exquisita sensibilidad que desplegó e el aprendizaje del violín, Albert Einstein fue el hombre destinado a integrar y proyectar, en una nueva concepción teórica, el saber que muchos hombres de ciencia anteriores prepararon con laboriosidad y grandeza.

Nacido en Ulm, Alemania el 14 de marzo de 1879. Antes cumplir dos años, su familia se trasladó a Munich, donde permaneció hasta 1895, período en el cual vio su vida trastornada cuando su familia se trasladó a Italia después del hundimiento de la firma eléctrica de su padre en Munich. Dejado en Munich para que terminara el año escolar, Albert decidió muy pronto abandonar el curso. y reunirse con su familia, cuando aún le faltaban tres años para terminar su educación media. El colegio no lo motivaba; era excelente en matemáticas y física pero no se interesaba por las otras materias. Así, a la edad de dieciséis años, Albert tuvo la oportunidad de conocer la gran tradición cultural italiana; admirar las obras de Miguel Ángel, que le impactara profundamente, y recorrer Italia pensando y estudiando por su cuenta. Durante este período empezó a contemplar los efectos del movimiento a la velocidad de la luz, un rompecabezas cuya resolución cambiaría para siempre la, física y la cosmología.

En Italia tuvo toda la libertad que quería y gozó por un tiempo de su vida, pero su padre lo obligó a pensar en la universidad. Regresó a Munich y luego se traslado a Zurich, en Suiza, para continuar sus estudios. En esta última ciudad no pudo ingresar a la universidad debido a no haber completado sus estudios secundarios. Alternativamente decidió incorporarse al Instituto Politécnico de Zurich, donde logró estudiar física y matemáticas con Heinrich Weber y Hermann Minkowski. Fue condiscípulo de Marcel Grossmann, que llegó a ser su gran amigo. Pero en la nación helvética, los caminos que tuvo que recorrer Albert Einstein no fueron fáciles. Llegó a conocer el hambre, la segregación académica – por no ser suizo – y también llegó a casarse con una joven matemática croata, Mileva Maric, luego de haber terminado sus estudios, en el año 1900, y de haber obtenido la nacionalidad suiza.

Con la graduación llegó el final de la asignación que le pasaba su familia, y Einstein tuvo que buscar trabajo. Sin recomendaciones -más tarde recordó que “no estaba en buenas relaciones con ninguno de sus anteriores maestros”-, no pudo encontrar ningún trabajo permanente y tuvo que arreglárselas de maestro para dictar clases particulares y/o a tiempo parcial. Después de dos años de empleos esporádicos, Einstein se volvió a beneficiar de la amistad de Marcel Grossmann, a quién había conocido en sus tiempos de estudiantes del Instituto Politécnico de Zurich, que por aquel entonces estaba enseñando matemáticas. A través de su contacto familiar, Grossmann consiguió para Einstein un puesto como experto técnico de tercera clase en la Oficina de Patentes suiza en Berna.

Trabajando en la oficina de patentes de Berna, Einstein pudo escamotear tiempo en su trabajo, gracias al dominio que había logrado en las funciones que desempeñaba, y dedicarlo para sus propios estudios sobre temas tales como las propiedades físicas de la luz. Por las noches trabajaba en ciencias o invitaba a algunos amigos a su apartamento para hablar de física, filosofía y literatura. Estas reuniones solían ser animadas y ruidosas duraban hasta altas horas de la noche, ante la irritación de sus vecinos. Aunque Einstein era esencialmente un solitario, la oportunidad de desarrollar ideas y probarlas sobre los agudos intelectos de sus amigos era valiosísima. Empezó a publicar los resultados de sus investigaciones en uno de los principales diarios científicos, y focalizó sus intuitivos análisis sobre las implicaciones de la cuestión que lo había intrigado años antes: ¿Cómo sería cabalgar en un rayo de luz?

A la temprana edad de veintiséis años, Einstein publicó cuatro trabajos científicos. En uno postula los cuanta de luz, para explicar el efecto fotoeléctrico. El segundo trabajo era acerca del movimiento browniano. Sin duda el trabajo más importante fue el titulado «Acerca de la electrodinámica de los cuerpos en movimiento», donde expone la relatividad especial. En él plantea dos postulados que tienen inmensas consecuencias:

Todos los observadores que se mueven entre sí con velocidad constante son equivalentes en lo que a las leyes de la física se refiere. Este es el principio de relatividad que excluye la noción de espacios y tiempos absolutos.

La velocidad de la luz en el vacío es la misma para todos los observadores, 299.792 kilómetros por segundo, y es independiente del movimiento relativo entre la fuente de luz y el observador. Este postulado explica el resultado negativo del experimento de Michelson y Morley. En esos primeros años Einstein plantea su famosa relación E = m x c2, el producto de la masa por el cuadrado de la velocidad de la luz dan la energía asociada a una masa m. Masa y energía son dos formas equivalentes. Esto produjo una revolución en nuestra comprensión de la física del Sol y las estrellas y constituye la base de la energía nuclear.

Hacia 1909, fue nombrado profesor del Instituto Politécnico de Zurich. Actividad docente que luego desarrolló en Praga y Berlín. Einstein trabajó afanosamente en una generalización de su teoría de la relatividad. En 1911, formula el principio de equivalencia entre un movimiento acelerado y un campo gravitacional.

Separado de su primera mujer, con la cual tuvo dos hijos varones, contrajo matrimonio con su prima Elsa Einstein en 1915, que también era separada y con dos hijas. Un año después, en 1916, dio a conocer su teoría general de la relatividad, en un periodo pleno de vivacidad y alegría. Escribió a uno de sus amigos: “En el curso de este último mes he vencido el periodo más excitante de mi vida y el más fructífero”. En la relatividad general, geometriza la gravitación. Una masa deforma el espaciotiempo a su alrededor y Einstein proporciona las matemáticas que permiten calcular punto a punto la “geometría” en la vecindad de una masa.

Pese a ser de una concepción eminentemente de base de matemática abstracta, la relatividad general tenía un gran número de aplicaciones concretas. Por un lado, explicaba una desconcertante discrepancia en la órbita de Mercurio, el planeta más interior del sistema solar. El perihelio del planeta -el punto en el que está más cerca del Sol- avanzaba cada año en una cantidad significativamente más grande que la predicha por las leyes de Newton. En sus esfuerzos por explicar la diferencia, los astrónomos habían especulado durante algún tiempo en la existencia de un pequeño planeta que orbitara entre Mercurio y el Sol. Einstein demostró que ese cuerpo era innecesario. Su nueva teoría de la gravedad explicaba completamente el misterio de la órbita de Mercurio como una consecuencia del espacio intensamente curvado en las inmediaciones del Sol.

El éxito de esta primera aplicación de la teoría a la observación complació enormemente a Einstein: ” Estuve fuera de mí por el éxtasis durante días”, escribió a un amigo. La hazaña impresionó también a sus colegas científicos, pero después de todo era una explicación a hechos ya conocidos.

La primera comprobación empírica de la teoría de la relatividad ocurrió, cuando mediciones hechas durante el eclipse total de Sol de 1919 demostraron que sus cálcalos, sobre la curvatura de la luz en presencia de un campo gravitatorio, eran exactos. Cuando se dieron a conocer los resultados en la Royal Society de Londres, su presidente expresó emocionadamente: “No se trata en este caso del descubrimiento de una isla alejada del mundo, sino de todo un nuevo continente de nuevas ideas científicas. Es el más grande descubrimiento concerniente a la gravitación que se haya hecho después que Newton enunció sus principios”.

Pero junto con la gloria también se hizo presente el dolor. En poco tiempo había perdido a su hijo Eduardo y fallecían dos de sus hijas: Ilsa y la que había tenido con su primera esposa.

Albert Einstein fue galardonado con el Premio Nobel de Física en el año 1921, por sus investigaciones sobre el efecto fotoeléctrico y sus grandes aportaciones en el terreno de la física teórica.Desde comienzos de los años ’30, y con el avenimiento en Alemania del nazismo, su vida se caracterizó por sus continuos viajes obligados, protegiéndose del régimen gobernante alemán, y por su decidida oposición a éste. Vivió en Coq, Bélgica, accediendo a una invitación de los reyes. Estuvo asimismo en Francia y Gran Bretaña, para finalmente echar raíces en Estados Unidos y, a contar de 1933, establecerse en Princenton. Allí falleció en 1936 su segunda esposa. En 1940, obtuvo la nacionalidad norteamericana y, hasta su muerte, acaecida el 18 de abril de 1955, Einstein trabajó por integrar en una misma teoría las cuatro fuerzas de la naturaleza: gravedad, electromagnetismo, y las subatómica fuerte y débil, las cuales comúnmente reconocemos como «fuerzas de campo».

Einstein escribió numerosos artículos de divulgación para revistas científicas, dictó conferencias que transcribieron, y algunos libros. Los títulos más destacados: Electrodinámica de los cuerpos en movimiento, Fundamentos de la teoría de la relatividad general, Sobre la teoría del campo unificado, Mis ideas y opiniones; La física, aventura del pensamiento, esta última obra escrita en colaboración con Leopold Infeld.

Einstein fue un científico que legó su preeminencia, hasta ahora, sin contrapesos. Genial y con la misma intuición física de Newton, pero con un carácter simpático; un visionario como Kepler, pero que siempre supo mantenerse aterrizado sobre la Tierra, recibió en vida, al igual que Newton, todos los honores y el respeto que un genio tan excepcional merece.

El nombre de la teoría se debe a que generaliza la llamada teoría especial de la relatividad. Los principios fundamentales introducidos en esta generalización son el Principio de equivalencia, que describe la aceleración y la gravedad como aspectos distintos de la misma realidad, la noción de la curvatura del espacio-tiempo y el principio de covariancia generalizado.

La intuición básica de Einstein fue postular que en un punto concreto no se puede distinguir experimentalmente entre un cuerpo acelerado uniformemente y un campo gravitatorio uniforme. La teoría general de la relatividad permitió fundar también el campo de la cosmología.

Resumen de la Ley (Albert Einstein y la relatividad)

Según las leyes del movimiento establecidas por primera vez con detalle por Isaac Newton hacia 1680-89, dos o más movimientos se suman de acuerdo con las reglas de la aritmética elemental. Supongamos que un tren pasa a nuestro lado a 20 kilómetros por hora y que un niño tira desde el tren una pelota a 20 kilómetros por hora en la dirección del movimiento del tren. Para el niño, que se mueve junto con el tren, la pelota se mueve a 20 kilómetros por hora. Pero para nosotros, el movimiento del tren y el de la pelota se suman, de modo que la pelota se moverá a la velocidad de 40 kilómetros por hora.

Como veis, no se puede hablar de la velocidad de la pelota a secas. Lo que cuenta es su velocidad con respecto a un observador particular. Cualquier teoría del movimiento que intente explicar la manera en que las velocidades (y fenómenos afines) parecen variar de un observador a otro sería una «teoría de la relatividad».

La teoría de la relatividad de Einstein nació del siguiente hecho: lo que funciona para pelotas tiradas desde un tren no funciona para la luz. En principio podría hacerse que la luz se propagara, o bien a favor del movimiento terrestre, o bien en contra de él. En el primer caso parecería viajar más rápido que en el segundo (de la misma manera que un avión viaja más aprisa, en relación con el suelo, cuando lleva viento de cola que cuando lo lleva de cara). Sin embargo, medidas muy cuidadosas demostraron que la velocidad de la luz nunca variaba, fuese cual fuese la naturaleza del movimiento de la fuente que emitía la luz.

Einstein dijo entonces: supongamos que cuando se mide la velocidad de la luz en el vacío, siempre resulta el mismo valor (unos 299.793 kilómetros por segundo), en cualesquiera circunstancias. ¿Cómo podemos disponer las leyes del universo para explicar esto? Einstein encontró que para explicar la constancia de la velocidad de la luz había que aceptar una serie de fenómenos inesperados.

Halló que los objetos tenían que acortarse en la dirección del movimiento, tanto más cuanto mayor fuese su velocidad, hasta llegar finalmente a una longitud nula en el límite de la velocidad de la luz; que la masa de los objetos en movimiento tenía que aumentar con la velocidad, hasta hacerse infinita en el límite de la velocidad de la luz; que el paso del tiempo en un objeto en movimiento era cada vez más lento a medida que aumentaba la velocidad, hasta llegar a pararse en dicho límite; que la masa era equivalente a una cierta cantidad de energía y viceversa.

Todo esto lo elaboró en 1905 en la forma de la «teoría especial de la relatividad», que se ocupaba de cuerpos con velocidad constante. En 1915 extrajo consecuencias aún más sutiles para objetos con velocidad variable, incluyendo una descripción del comportamiento de los efectos gravitatorios. Era la «teoría general de la relatividad».

Los cambios predichos por Einstein sólo son notables a grandes velocidades. Tales velocidades han sido observadas entre las partículas subatómicas, viéndose que los cambios predichos por Einstein se daban realmente, y con gran exactitud. Es más, sí la teoría de la relatividad de Einstein fuese incorrecta, los aceleradores de partículas no podrían funcionar, las bombas atómicas no explotarían y habría ciertas observaciones astronómicas imposibles de hacer.

Pero a las velocidades corrientes, los cambios predichos son tan pequeños que pueden ignorarse. En estas circunstancias rige la aritmética elemental de las leyes de Newton; y como estamos acostumbrados al funcionamiento de estas leyes, nos parecen ya de «sentido común», mientras que la ley de Einstein se nos antoja «extraña».

¿Por qué es necesaria la Relatividad General?

Los éxitos explicativos de la teoría de la relatividad especial condujo a la aceptación de la teoría por la mayor parte de los físicos. Antes de la formulación de la relatividad general existían por tanto dos teorías físicas incompatibles:

  • La teoría especial de la relatividad que integraba adecuadamente el electromagnetismo, y que descarta explícitamente las acciones instantáneas a distancia.
  • La teoría de la gravitación de Newton que explicaba la gravedad mediante acciones instantáneas a distancia.

La necesidad de buscar una teoría que integrase como casos límites particulares las dos anteriores requería la búsqueda de una teoría de la gravedad que fuese compatible con los nuevos principios relativistas introducidos por Einstein. Además de la formulación de una teoría relativista de la gravitación, hubo otra razón adicional. Einstein había concebido la teoría especial de la relatividad como una teoría aplicable sólo a sistemas de referencia inerciales, aunque realmente puede generalizarse a sistemas acelerados sin necesidad de introducir todo el aparato de la relatividad general. La insatisfacción de Einstein con su creencia de que la teoría era aplicable sólo a sistemas inerciales le llevó a buscar una teoría que proporcionara descripciones físicas adecuadas para un sistema de referencia totalmente general.

Esta búsqueda era necesaria, ya que según la Relatividad Especial ninguna información puede viajar a mayor velocidad que la luz, y por lo tanto no puede existir relación de causalidad entre dos eventos unidos por un intervalo espacial. Sin embargo, uno de los pilares fundamentales de la gravedad newtoniana, el principio de acción a distancia, supone que las alteraciones producidas en el campo gravitatorio se transmiten instantáneamente a través del espacio. La contradicción entre ambas teorías es evidente, puesto que asumir las tesis de Newton llevaría implícita la posibilidad de que un observador fuera afectado por las perturbaciones gravitatorias producidas fuera de su cono de luz.

Einstein resolvió este problema interpretando los fenómenos gravitatorios como simples alteraciones de la curvatura del espacio-tiempo producidas por la presencia de masas. De ello se deduce que el campo gravitatorio, al igual que el campo electromagnético, tiene una entidad física independiente y sus variaciones se transmiten a una velocidad finita en forma de ondas gravitacionales. La presencia de masa, energía o momentum en una determinada región de la variedad tetradimensional, provoca la alteración de los coeficientes de la métrica, en una forma cuyos detalles pormenorizados analizaremos en las secciones siguientes.

Principios generales

Las características esenciales de la teoría general de la relatividad son las siguientes:

Principio de covariancia

Artículo principal: Principio de covariancia

El principio de covariancia es la generalización de la teoría de la relatividad especial, donde se busca que las leyes para la naturaleza tengan la misma forma en todos los sistemas de referencia, lo cual equivale a que todos los sistemas de referencia sean indistinguibles. En otras palabras, que cualquiera que sea el movimiento de los observadores, las ecuaciones tendrán la misma forma y contendrán los mismos términos. Ésta fue la principal motivación de Einstein para que estudiara y postulara la relatividad general.

El principio de covariancia sugería que las leyes debían escribirse en términos de tensores, cuyas leyes de transformación covariantes y contravariantes podían proporcionar la “invariancia” de forma buscada, satisfaciéndose el principio de covariancia.

El principio de equivalencia

Los dos astronautas de la imagen se encuentran en una nave en ca�da libre. Por ello no experimentan gravedad alguna (su estado se describe coloquialmente como

Los dos astronautas de la imagen se encuentran en una nave en caída libre. Por ello no experimentan gravedad alguna (su estado se describe coloquialmente como “de gravedad cero”). Se dice por ello que son observadores inerciales.

Un hito fundamental en el desarrollo de la teoría de la Relatividad General lo constituyó la enunciación por Albert Einstein en el año 1912 del principio de equivalencia, al que su autor calificó como “la idea más feliz de mi vida”. Dicho principio supone que un sistema que se encuentra en caída libre y otro que se mueve en una región del espacio-tiempo sin gravedad se encuentran en un estado físico sustancialmente similar: en ambos casos se trata de sistemas inerciales.

La mecánica clásica distinguía entre cuerpos de movimiento inercial (en reposo o moviéndose a velocidad constante) o cuerpos de movimiento no inercial (aquellos sometidos a un movimiento acelerado). En virtud de la segunda ley de Newton, toda aceleración estaba causada por la aplicación de una fuerza exterior. La relación entre fuerza y aceleración se expresaba mediante esta fórmula:

a = \frac{F}{m}

Donde a la aceleración, F la fuerza y m la masa. La fuerza podía ser de origen mecánico, electromagnético, y cómo no, gravitatorio. Según los cálculos de Galieo y de Newton, la aceleración gravitatoria de los cuerpos era constante y equivalía a 9.8m / s2 sobre la superficie terrestre. La fuerza con la que un cuerpo era atraída al centro de la Tierra se denominaba peso. Evidentemente, según los axiomas de la mecánica clásica un cuerpo en caída libre no es un sistema inercial, puesto que es atraído hacia el centro de masas del campo gravitatorio en que se encuentra.

Sin embargo, la Teoría de la Relatividad considera que los efectos gravitatorios no son creados por fuerza alguna, sino que encuentran su causa en la curvatura del espacio-tiempo generado por la presencia de masas. Por ello, un cuerpo en caída libre es un sistema inercial, ya que no está sometido a fuerza alguna (porque la gravedad no lo es). Un observador situado en un sistema inercial (como una nave en órbita) no experimenta aceleración alguna y es incapaz de discernir si está atravesando o no un campo gravitatorio. Como consecuencia de ello, las leyes de la física se comportan como si no existiera curvatura gravitatoria alguna. De ahí que el principio de equivalencia también reciba el nombre de Invariancia Local de Lorentz: En los sistemas inerciales rigen los principios y axiomas de la Relatividad Especial.

El principio de equivalencia implica asimismo que los observadores situados en reposo sobre la superficie de la tierra no son sistemas inerciales (experimentan una aceleración de origen gravitatorio de unos 9.8 metros por segundo al cuadrado, es decir, sienten su peso).

Ejemplos de sistemas inerciales según el Principio de Equivalencia
Sistema ¿Es inercial?
(Principio de Equivalencia)
¿Es inercial?
(Mecánica newtoniana)
Cuerpo en caída libre No
Cuerpo en reposo sobre la superficie terrestre No
Planeta orbitando alrededor del sol No
Nave precipitándose hacia la tierra No
Cohete despegando desde una base de lanzamiento No No

En general, podría decirse que la mecánica clásica tiene en cuenta la aceleración medida por un observador en reposo respecto al campo gravitatorio (p.e. un astrónomo). Por el contrario, el Principio de Equivalencia toma en consideración la aceleración experimentada por un observador situado el sistema en cuestión: cualquier cuerpo que se mueva sin restricciones por un campo gravitatorio puede ser considerado como un sistema inercial. Es el caso de los planetas que orbitan en torno del Sol y de los satélites que orbitan alrededor de los primeros: los habitantes de la Tierra no llegan a percibir si nos estamos acercando o alejando del Sol, ni si nos encontramos en el afelio o en el perihelio, a pesar de las enormes diferencias de la gravedad solar.

La gravedad se convierte, en virtud del Principio de Equivalencia, en una fuerza aparente, como la fuerza centrífuga y la fuerza de Coriolis: en estos dos últimos supuestos su aparición es debida a la elección de un marco de referencia acelerado (un observador situado en la superficie de una esfera en rotación). En el caso de la gravedad, únicamente percibimos la fuerza aparente gravitatoria cuando escogemos un sistema de referencia no inercial (en reposo sobre la superficie terrestre), pero no cuando nos situamos en otro que sí lo es (un cuerpo en caída libre).

Aunque el principio de equivalencia fue históricamente importante en el desarrollo de la teoría, no es un ingrediente necesario de una teoría de la gravedad, como prueba el hecho de que otras teorías métricas de la gravedad, como la teoría relativista de la gravitación prescindan del principio de equivalencia. Además conviene señalar que el principio de equivalencia no se cumple en presencia de campos electromagnéticos, por ejemplo una partícula cargada moviéndose a lo largo de una geodésica de un espacio-tiempo cualquiera en general emitirá radiación, a diferencia de una partícula cargada moviéndose a lo largo de una geodésica del espacio de Minkowski. Ese y otros hechos sugieren que el principio de equivalencia a pesar de su equivalencia histórica no es parte esencial de una teoría relativista de la gravitación.

Formulación y consideraciones generales

Matemáticamente, Einstein modelizó la geometría del espacio-tiempo por una variedad pseudoriemanniana y sus ecuaciones de campo establecen que la curvatura seccional de esta variedad en un punto está relacionada directamente con el tensor de energía en dicho punto.

Dicho tensor es una medida de la densidad de materia y energía. La curvatura le dice a la materia como moverse, y de forma recíproca la materia le dice al espacio como curvarse. La ecuación de campo posible no es única, habiendo posibilidad de otros modelos sin contradecir la observación. La relatividad general se distingue de otras teorías de la gravedad por la simplicidad de acoplamiento entre materia y curvatura, aunque todavía no se ha resuelto su unificación con la Mecánica cuántica y el reemplazo de la ecuación de campo con una ley adecuada a la cuántica. Pocos físicos dudan que una teoría así, una teoría del todo pondrá a la relatividad general en el límite apropiado, así como la relatividad general predice la ley de la gravedad en el límite no relativista.

La curvatura del espacio-tiempo

Artículo principal: Curvatura del espacio-tiempo

La aceptación del principio de equivalencia por Albert Einstein le llevó a un descubrimiento ulterior: La contracción o curvatura del tiempo como consecuencia de la presencia de un campo gravitatorio, que quedó expresado en su artículo de 1911 “Sobre la influencia de la gravedad en la propagación de la luz”[1] .

Supongamos que un fotón emitido por una estrella cercana se aproxima a la Tierra. En virtud de la ley de conservación del tetramomentum la energía conservada del fotón permanece invariante. Por otro lado, el principio de equivalencia implica que un observador situado en el fotón (que es un sistema inercial, es decir, se halla en caída libre) no experimenta ninguno de los efectos originados por el campo gravitatorio terrestre. De ello se deduce que la energía conservada del fotón no se altera como consecuencia de la acción de la gravedad, y tampoco lo hace la frecuencia de la luz, ya que, según la conocida fórmula de la física cuántica, la energía de un fotón es igual a su frecuencia (v) multiplicada por la constante de Planck (h): E = hν.

En la imagen se reproduce el corrimiento gravitacional hacia el rojo de un fotón que escapa del campo gravitatorio solar y se dirige hacia la Tierra. En este caso, la onda electromagnética pierde progresivamente energ�a y su frecuencia disminuye conforme aumenta la distancia al Sol.

En la imagen se reproduce el corrimiento gravitacional hacia el rojo de un fotón que escapa del campo gravitatorio solar y se dirige hacia la Tierra. En este caso, la onda electromagnética pierde progresivamente energía y su frecuencia disminuye conforme aumenta la distancia al Sol.

Ahora bien, si las observaciones las realizara un astrónomo situado en la superficie de la Tierra, esto es, en reposo respecto su campo gravitatorio, los resultados serían muy diferentes: El astronomo podría comprobar cómo el fotón, por efecto de su caída hacia la Tierra, va absorbiendo progresivamente energía potencial gravitatoria y, como consecuencia de esto último, su frecuencia se corre hacia el azul[2] . Los fenómenos de absorción de energía por los fotones en caída libre y corrimiento hacia el azul se expresan matemáticamente mediante las siguientes ecuaciones:

\ E_{obs}=E_{con} e^{-\Phi}
\ h \nu_{rec}=h \nu_{em} e^{-\Phi}
νrec = νeme − Φ

Donde \ E_{obs} es la energía medida por un observador en reposo respecto al campo gravitatorio (en este caso un astrónomo), \ \Phi el potencial gravitatorio de la región donde se encuentra éste, \ E_{con} la energía conservada del fotón, νem la frecuencia de emisión, νrec es la frecuencia percibida por el observador (y corrida hacia el azul) y \ h la constante de Planck.

Ahora bien, en el párrafo anterior hemos demostrado que la energía conservada del fotón permanece invariante. Por tanto, ¿cómo es posible que exista esta divergencia entre los resultados de la medición de la energía obtenidos por el astrónomo (Eobs) y la energía conservada del fotón (Econ)? La única manera de resolver esta contradicción es considerando que el tiempo se ralentiza como consecuencia de la presencia de un campo gravitatorio. De este modo, la citada ecuación

\ \nu_{rec}=\nu_{em} e^{-\Phi}

puede escribirse de este modo:

\ \frac{\mbox{ciclos}}{dt_{obs}}=\frac{\mbox{ciclos}}{dt_{em}} e^{-\Phi}

Es decir, la frecuencia es igual al número de ciclos que tienen lugar en un determinado periodo de tiempo (generalmente, un segundo). Donde dtem es el tiempo medido por un observador situado a una distancia infinita del cuerpo masivo (y por lo tanto no experimenta la atracción gravitatoria de éste), mientras que dtobs es el tiempo medido por un observador bajo la influencia del campo gravitatorio y en reposo respecto a este (como, por ejemplo, una persona situada sobre la superficie terrestre. De ahí se deduce que cerca de un cuerpo masivo el tiempo se ralentiza, siguiendo estas reglas matemáticas:

\ dt_{em} = dt_{obs} e^{-\Phi}
\ dt_{obs} = dt_{em} e^{\Phi}

En una singularidad espacio-temporal (como las que existen en el interior de los agujeros negros), la densidad de masa-materia y el campo gravitatorio tienden al infinito, lo que provoca la congelación del tiempo y por lo tanto la eliminación de todo tipo de procesos dinámicos:

\lim_{r\to 0} dt_{obs}= dt_{em} e^{-\infty} \to \lim_{r\to 0} dt_{obs}= 0
En la imagen, dos part�culas en reposo relativo, en un espacio-tiempo llano.

En la imagen, dos partículas en reposo relativo, en un espacio-tiempo llano.
Se representan en este esquema dos part�culas que se acercan entre s� siguiendo un movimiento acelerado. La interpretación newtoniana supone que el espacio-tiempo es llano y que lo que provoca la curvatura de las l�neas de universo es la fuerza de interacción gravitatoria entre ambas part�culas. Por el contrario, la interpretación einsteiniana supone que las l�neas de universo de estas part�culas son geodésicas (

Se representan en este esquema dos partículas que se acercan entre sí siguiendo un movimiento acelerado. La interpretación newtoniana supone que el espacio-tiempo es llano y que lo que provoca la curvatura de las líneas de universo es la fuerza de interacción gravitatoria entre ambas partículas. Por el contrario, la interpretación einsteiniana supone que las líneas de universo de estas partículas son geodésicas (“rectas”), y que es la propia curvatura del espacio tiempo lo provoca su aproximación progresiva.

La contracción del tiempo debido a la presencia de un campo gravitatorio fue confirmado experimentalmente en el año 1959 por el experimento Pound-Rebka-Snider, llevado a cabo en la universidad de Harvard. Se colocaron detectores electromagnéticos a una cierta altura y se procedió a emitir radiación desde el suelo. Todas las mediciones que se realizaron confirmaron que los fotones habían experimentado un corrimiento hacia el rojo durante su ascenso a través del campo gravitatorio terrestre.

Hoy en día, el fenómeno de la contracción del tiempo tiene cierta importancia en el marco del servicio localizador GPS, cuyas exigencias de exactitud requieren de una precisión extrema: Basta con que se produzca un retraso de 0.04 microsegundos en la señal para que se produzca un error de posicionamiento de unos 10 metros. De ahí que las ecuaciones de Einstein hayan de ser tenidas en cuenta al calcular la situación exacta de un determinado objeto sobre la superficie terrestre.

Desde un punto de vista teórico, el artículo de Einstein de 1911 tuvo una importancia aún mayor. Pues, la contracción del tiempo conllevaba también, en virtud de los principios de la Relatividad Especial, la contracción del espacio. De ahí que fuera inevitable a partir de este momento descartar la existencia de un espacio-tiempo llano, y fuera necesario asumir la curvatura de la variedad espacio-temporal como consecuencia de la presencia de masas.

En la relatividad general, fenómenos que la mecánica clásica atribuye a la acción de la fuerza de gravedad, tales como una caída libre, la órbita de un planeta o la trayectoria de una nave espacial, son interpretados como efectos geométricos del movimiento en un espacio-tiempo curvado. De hecho una partícula libre en un campo gravitatorio sigue líneas de curvatura mínima a través de este espacio tiempo-curvado.

Finalmente, podemos hacer referencia a la desviación de los rayos de la luz como consecuencia de la presencia de un cuerpo masivo, fenómeno que da lugar a efectos ópticos como las lentes gravitacionales o los anillos de Einstein.

Frente de onda desviado. Lente gravitacional. Experimento de Eddington.

Los diferentes tensores y escalares de la Relatividad General

La derivada covariante

Uno de los conceptos esenciales sobre el que gira toda la Teoría de la Relatividad General es el de derivada covariante (también llamada conexión afín), que fue definida por primera vez por el matemático italiano Tullio Levi-Civita y que puede ser considerada tanto desde una perspectiva física como desde otra matemática.

Los cuerpos en ca�da libre (como las naves en órbita) son sistemas inerciales en los que la derivada covariante de su velocidad es nula (). Por ello, no experimentan ningún tipo de aceleración inercial provocada por la

Los cuerpos en caída libre (como las naves en órbita) son sistemas inerciales en los que la derivada covariante de su velocidad es nula (\nabla_{\vec u} u^r = 0). Por ello, no experimentan ningún tipo de aceleración inercial provocada por la “fuerza gravitatoria”. Sin embargo, un observador externo, como un astrónomo situado en la Tierra, puede observar cómo dicho cuerpo en caída libre se aproxima a la Tierra con una aceleración creciente (de ahí que la derivada ordinaria de la velocidad en este caso sea diferente a cero -\frac{d v^r}{dt} \not= 0 -)
Dice la leyenda apócrifa que fue la manzana de un árbol la que provocó que Newton se diera cuenta que los objetos caen y por lo tanto aceleran como consecuencia de la gravitación universal. Y es que los objetos en reposo sobre la superficie terrestre experimentan, como consecuencia de la fuerza aparente gravitatoria, una aceleración inercial de 9,8m / s2 (y por lo tanto la derivada covariante de su velocidad también tiene ese valor ). Sin embargo, dichos objetos, puesto que están en reposo, tienen una aceleración relativa nula respecto a un observador terrestre (es decir, la derivada ordinaria de su velocidad es cero ()

Dice la leyenda apócrifa que fue la manzana de un árbol la que provocó que Newton se diera cuenta que los objetos caen y por lo tanto aceleran como consecuencia de la gravitación universal. Y es que los objetos en reposo sobre la superficie terrestre experimentan, como consecuencia de la fuerza aparente gravitatoria, una aceleración inercial de 9,8m / s2 (y por lo tanto la derivada covariante de su velocidad también tiene ese valor\nabla_{\vec u} u^r = 9,8[3] ). Sin embargo, dichos objetos, puesto que están en reposo, tienen una aceleración relativa nula respecto a un observador terrestre (es decir, la derivada ordinaria de su velocidad es cero (\frac{d v^r}{dt} = 0 )

Desde un punto de vista físico, la derivada ordinaria de la velocidad \left(\frac{d \vec v}{dt}\right) es la aceleración de un cuerpo medida por un observador externo en reposo respecto a un campo gravitatorio (por ejemplo, un astrónomo situado sobre la superficie terrestre). En este caso el observador se mantiene a una distancia r constante del centro de masas, pero no así el objeto observado, que progresivamente se va aproximando al origen del campo gravitatorio.

Por el contrario, la derivada covariante de la velocidad \left(\frac{D \vec u}{d\tau}\right) ó \nabla_{\vec u} \vec u[4] ) es la aceleración medida por un observador comóvil, es decir, que está en reposo respecto al cuerpo en caída libre (por ejemplo, el piloto de un avión en caída libre o los tripulantes de una nave espacial con sus motores apagados).

En resumidas cuentas, la derivada ordinaria se utiliza para computar la aceleración ordinaria de un cuerpo, mientras que la derivada covariante es empleada para calcular su aceleración inercial. Según la mecánica galileana y newtoniana estos dos tipos de aceleración son idénticos, y en base a este axioma se desarrollaron nuevos principios mecánicos como el Principio de d’Alembert. Sin embargo, del principio de equivalencia de Einstein se deduce que cuando un cuerpo está sometido a un campo gravitatorio, su aceleración ordinaria cambia, pero no su aceleración inercial. De ahí que para Einstein fuera absolutamente necesario introducir en su teoría el concepto de derivada covariante.

Desde un punto de vista estrictamente matemático, el cálculo de la derivada covariante tiene lugar a través de un sencillo procedimiento. Se procede en primer lugar al cómputo de la derivada parcial covariante y luego se generaliza ésta.

La derivada ordinaria se aplica exclusivamente sobre los componentes de un vector, mientras que la derivada covariante se aplica también sobre las bases del espacio vectorial:

\nabla_\beta \vec u = \partial_\beta (u^\alpha \vec e_\alpha)

Sobre esta ecuación procedemos a aplicar la regla del producto (o de Leibniz),

\nabla_\beta \vec u = (\partial_\beta u^a) \vec e_\alpha + u^\alpha (\partial_\beta \vec e_\alpha)

Llegados a este punto introducimos una nueva notación, los símbolos de Christoffel, que pueden ser definidos como el componente \ \mu de la derivada parcial de \ e_\alpha respecto a \ \beta: \partial_\beta \vec e_\alpha = \Gamma^\mu_{\alpha\beta} \vec e_\mu. De este modo:

\nabla_\beta \vec u = (\partial_\beta u^a) \vec e_\alpha + u^\alpha \Gamma^\mu_{\alpha\beta} \vec e_\mu

Realizamos un intercambio de índices (\ \mu por \ \alpha) en el último término del segundo miembro de la ecuación:

\nabla_\beta \vec u = (\partial_\beta u^a) \vec e_\alpha + \Gamma^\alpha_{\mu\beta}u^\mu \vec e_\alpha

Y obtenemos con ello los componentes de la derivada parcial covariante de la velocidad, que equivalen a la expresión entre paréntesis:

\nabla_\beta \vec u = (\partial_\beta u^a + \Gamma^\alpha_{\mu\beta}u^\mu) \vec e_\alpha
\nabla_\beta u^a = \partial_\beta u^a + \Gamma^\alpha_{\mu\beta}u^\mu

Generalizamos dichos componentes multiplicándolos por el componente \ \beta de la tetravelocidad (\ u^\beta = \frac{du}{d \tau}) y obtenemos con ello la derivada covariante de la velocidad:

\frac{dx^\beta}{d \tau}\nabla_\beta u^a = \partial_\beta u^a \frac{dx^\beta}{d \tau} + \Gamma^\alpha_{\mu\beta}u^\mu \frac{dx^\beta}{d \tau}
\nabla_\vec u u^a = \frac{du^\alpha}{d \tau} + \Gamma^\alpha_{\mu\beta}u^\mu u^\beta

Puesto que para un observador inercial (p.e. un cuerpo en caída libre) \nabla_\vec u u^a = 0, esta última ecuación toma la siguiente forma:

0 = \frac{du^\alpha}{d \tau} + \Gamma^\alpha_{\mu\beta}u^\mu u^\beta
\frac{du^\alpha}{d \tau} = - \Gamma^\alpha_{\mu\beta}u^\mu u^\beta

Estas fórmulas reciben el nombre de ecuación de las líneas geodésicas, y se utilizan para calcular la aceleración gravitatoria de cualquier cuerpo.

Con ayuda de la ecuación de las líneas geodésicas podemos determinar la aceleración radial y angular de la Tierra respecto al Sol. Puesto que la curvatura gravitatoria los valores de los símbolos de Christoffel aumentan conforme nos acercamos al Sol, de ello se deduce que la aceleración de la Tierra es máxima en las proximidades del perihelio, exactamente tal y como predicen las leyes de Newton[5] y Kepler[6] .

A los lectores principiantes puede chocarles la propia definición de los símbolos de Christoffel. A fin de cuentas, en el espacio euclideo, la derivada de una base (por ejemplo ex) respecto a otra cordenada (pongamos y) es siempre cero, por la simple razón de que las bases de ambas coordenadas son ortogonales. Sin embargo, esto no sucede así en las variedades curvas, como por ejemplo las superficies de un cilindro o de una esfera: En tales casos, los símbolos de Christoffel no son iguales a cero, sino que son funciones de las derivadas del tensor métrico. La relación matemática entre estas dos magnitudes matemáticas se expresa mediante la siguiente ecuación:

\ \Gamma^\alpha_{\beta\mu} = \frac{1}{2} g^{\alpha\sigma} (\partial_\mu g_{\sigma\beta} + \partial_\beta g_{\sigma\mu} - \partial_\sigma g_{\beta\mu})

Los símbolos de Christoffel constituyen un verdadero parámetro para determinar cuál es el grado de curvatura existente en una región determinada y con su ayuda podemos determinar cuál va a ser la trayectoria de una geodésica en un espacio curvo. En el caso de la variedad espacio-temporal, la Teoría de la Relatividad afirma que su curvatura viene originada por la presencia de masas y el potencial gravitatorio, y por ello, cuanta mayor sea la densidad de materia existente en una determinada región, mayores serán los valores de los símbolos de Christoffel.

Los principios de general covariancia y acoplamiento mínimo

En un espacio-tiempo curvo, las leyes de la física se modifican mediante el Principio de acoplamiento mínimo, que supone que las ecuaciones matemáticas en cuya virtud se expresan aquellas experimentan las siguientes modificaciones:

  • La derivada ordinaria es sustituida por la derivada covariante.
  • La métrica de Minkowski es sustituida por una formulación general del tensor métrico.
\eta _{\mu \nu} \longrightarrow g_{\mu \nu}\left ( x \right )
\partial_\mu \longrightarrow \nabla_\mu \left ( x \right )

De este modo, la ecuación galileana de los sistemas inerciales se transforma en virtud de dicho principio en la ecuación relativista de las líneas geodésicas:

\partial_\beta u^\alpha = 0 \to \nabla_\beta u^\alpha = 0

Ley de conservación de la energía:

\partial_\alpha T_{\alpha\beta} = 0 \to \nabla_\alpha T_{\alpha\beta} = 0

Sin embargo, en virtud del principio de simetría de los símbolos de Christoffel, las leyes electromagnéticas en general no experimentan modificaciones debidas a la curvatura gravitatoria:

F_{\alpha \beta} = \partial_\alpha A^\beta - \partial_\beta A^\alpha
F_{\alpha \beta} = \nabla_\alpha A^\beta - \nabla_\beta A^\alpha
F_{\alpha \beta} = \partial_\alpha A^\beta + \Gamma^\mu_{\beta\alpha}A^\beta -\partial_\beta A^\alpha - \Gamma^\mu_{\alpha\beta}A^\alpha
\Gamma^\alpha_{\mu\beta} = \Gamma^\beta_{\mu\alpha}
Alteración de las leyes físicas producida por la curvatura Derivada covariante
Objeto o ley físico-matemática Espacio-tiempo llano Espacio-tiempo curvo ¿Se produce alteración
por la curvatura?
Ley de conservación
de la energía
\partial_\alpha T_{\alpha\beta} = 0 \nabla_\alpha T_{\alpha\beta} = 0
Tensor electromagnético F_{ij} = \partial_i A_j - \partial_j A_i F_{ij} = \nabla_i A_j - \nabla_j A_i = \partial_i A_j - \partial_j A_i No
Ecuaciones de Maxwell No
Velocidad de la luz \ c \ c No
Ecuación de un sistema inercial \frac{du_\alpha}{dt} = 0 \nabla_\vec u \vec u = \frac{du_\alpha}{dt} + \Gamma^\alpha_{\beta\nu}u_\beta u_\mu= 0
Aceleración
Volumen
  • Ecuación líneas geodésicas

El tensor de Riemann y la curvatura de las líneas de universo

R^{\alpha}_{\mu\nu\beta} = <\omega^\alpha, [\nabla_{\mu} , \nabla_{\nu}] e_\beta>
R^{\alpha}_{\mu\nu\beta} = <\omega^\alpha, \nabla_{\mu}\nabla_{\nu}e_\beta - \nabla_{\nu}\nabla_{\mu}e_\beta>
R^{\alpha}_{\mu\nu\beta} = <\omega^\alpha, \nabla_{\mu}(\Gamma^\sigma_{\beta\nu}e_\sigma) - \nabla_{\nu}(\Gamma^\rho_{\beta\mu}e_\rho)>
R^{\alpha}_{\mu\nu\beta} = <\omega^\alpha, (\Gamma^\sigma_{\beta\nu ,\mu}e_\sigma + \Gamma^\sigma_{\beta\nu}\Gamma^\gamma_{\sigma\mu}e_\gamma) - (\Gamma^\rho_{\beta\mu ,\nu}e_\rho + \Gamma^\rho_{\beta\mu}\Gamma^\lambda_{\rho\nu}e_\lambda)>
R^{\alpha}_{\mu\nu\beta} = \Gamma^\sigma_{\beta\nu ,\mu}<\omega^\alpha ,e_\sigma> + \Gamma^\sigma_{\beta\nu}\Gamma^\gamma_{\sigma\mu}<\omega^\alpha ,e_\gamma> - \Gamma^\rho_{\beta\mu ,\nu}<\omega^\alpha, e_\rho> - \Gamma^\rho_{\beta\mu}\Gamma^\lambda_{\rho\nu}<\omega^\alpha ,e_\lambda>
R^{\alpha}_{\mu\nu\beta} = \Gamma^\sigma_{\beta\nu ,\mu}\delta^\alpha_\sigma + \Gamma^\sigma_{\beta\nu}\Gamma^\gamma_{\sigma\mu}\delta^\alpha_\gamma - \Gamma^\rho_{\beta\mu ,\nu}\delta^\alpha_\rho - \Gamma^\rho_{\beta\mu}\Gamma^\lambda_{\rho\nu}\delta^\alpha_\lambda
R^{\alpha}_{\mu\nu\beta} = \Gamma^\alpha_{\beta\nu ,\mu} + \Gamma^\sigma_{\beta\nu}\Gamma^\alpha_{\sigma\mu}- \Gamma^\alpha_{\beta\mu ,\nu} - \Gamma^\rho_{\beta\mu}\Gamma^\alpha_{\rho\nu}
R^{\alpha}_{\mu\nu\beta} = \Gamma^\alpha_{\beta\nu ,\mu} - \Gamma^\alpha_{\beta\mu ,\nu} + \Gamma^\sigma_{\beta\nu}\Gamma^\alpha_{\sigma\mu} - \Gamma^\rho_{\beta\mu}\Gamma^\alpha_{\rho\nu}

Como es sabido la relatividad general explica los campos gravitatorios como un efecto geométrico de la curvatura del espacio-tiempo. Eso significa que el espacio-tiempo en el que vivimos no es plano, y por tanto el tensor de curvatura del mismo es diferente de cero. En teoría de la relatividad general la curvatura queda completamente caracterizada por el tensor de Riemann asociado al tensor métrico que sirve para medir las distancias, ángulos, superificies y volúmenes. La relación entre las componentes coordenadas del tensor de curvatura de Riemann y los símbolos de Christoffel directamente calculables a partir del tensor métrico es:

R^{\alpha}_{\beta\mu\nu} = \frac{\part \Gamma^{\alpha}_{\beta\nu}}{\part x^\mu} - \frac{\part \Gamma^{\alpha}_{\beta\mu}}{\part x^\nu} + \Gamma^{\alpha}_{\sigma\mu} \Gamma^{\sigma}_{\beta\nu} - \Gamma^{\alpha}_{\sigma\nu} \Gamma^{\sigma}_{\beta\mu}

Como puede verse esta expresión depende de manera no lineal tanto de los símbolos de Christoffel como de la métrica asociada. Esto tiene importantes consecuencias, entre otras que las ecuaciones básicas de la relatividad general no sean lineales y por tanto sea difícil encontrar soluciones exactas de las mismas, a diferencia de lo que sucede por ejemplo con las ecuaciones de Maxwell para el campo electromagnético.

Supongamos que:

\ g_{\alpha\beta ,\nu} = 0
\Gamma^{\alpha}_{\beta\mu} = 0

Pero:

\ g_{\alpha\beta ,\nu\sigma} \not = 0
\Gamma^{\alpha}_{\beta\mu ,\nu} \not = 0

Entonces:

R^{\alpha}_{\beta\mu\nu} = \Gamma^{\alpha}_{\beta\nu ,\mu} + \Gamma^{\alpha}_{\beta\mu ,\nu}
\nabla_{\vec u} \nabla_{\vec u} \xi^\alpha = R^{\alpha}_{\beta\mu\nu}u^{\mu}u^{\nu}\xi^{\beta}
[\nabla_{\mu} , \nabla_{\nu} ] u^\alpha = R^{\alpha}_{\beta\mu\nu}u^{\beta}

Bien:

\nabla_\beta \vec u = \partial_\beta u^\alpha + \Gamma^\alpha_{\sigma\beta} u^\sigma

Transporte paralelo:

0 = \partial_\beta u^\alpha + \Gamma^\alpha_{\sigma\beta} u^\sigma
\partial_\beta u^\alpha = -\Gamma^\alpha_{\sigma\beta} u^\sigma
\delta u^\alpha = \oint_C -\Gamma^\alpha_{\sigma\beta} u^\sigma dx_\beta
\delta u^\alpha = \int_S [\nabla \times (-\Gamma^\alpha_{\sigma\beta} u^\sigma)]^\alpha dS_\alpha
\delta u^\alpha = \int_S [\epsilon_{\alpha\gamma\lambda}\nabla_\gamma (-\Gamma^\alpha_{\sigma\beta} u^\sigma)_\lambda] \epsilon_{\alpha\mu\nu} dx^\mu dx^\nu
\delta u^\alpha = \int_S [\epsilon_{\alpha\gamma\lambda} \epsilon_{\alpha\mu\nu} \nabla_\gamma (-\Gamma^\alpha_{\sigma\beta} u^\sigma)_\lambda] dx^\mu dx^\nu
\delta u^\alpha = \int_S (\delta^\gamma_\mu \delta^\lambda_\nu -\delta^\lambda_\nu \delta^\gamma_\mu) [\nabla_\gamma (-\Gamma^\alpha_{\sigma\beta} u^\sigma)_\lambda] dx^\mu dx^\nu
\delta u^\alpha = \int_S [\nabla_\mu (-\Gamma^\alpha_{\sigma\beta} u^\sigma)_\nu - \nabla_\nu (-\Gamma^\alpha_{\sigma\beta} u^\sigma)_\mu] dx^\mu dx^\nu
\delta u^\alpha = \int_S [\partial_\mu (-\Gamma^\nu_{\sigma\beta} u^\sigma) - \partial_\nu (-\Gamma^\mu_{\sigma\beta} u^\sigma)] dx^\mu dx^\nu

Regla del producto de Leibniz:

\delta u^\alpha = \int_S [-u^\sigma \partial_\mu \Gamma^\nu_{\sigma\beta} - \Gamma^\nu_{\sigma\beta} \partial_\mu u^\sigma +  u^\sigma \partial_\nu \Gamma^\mu_{\sigma\beta} + \Gamma^\mu_{\sigma\beta} \partial_\nu u^\sigma] dx^\mu dx^\nu
\partial_\beta u^\alpha = -\Gamma^\alpha_{\sigma\beta} u^\sigma
\delta u^\alpha = \int_S [-u^\sigma \partial_\mu \Gamma^\nu_{\sigma\beta} - \Gamma^\nu_{\sigma\beta} \partial_\mu u^\sigma +  u^\sigma \partial_\nu \Gamma^\mu_{\sigma\beta} + \Gamma^\mu_{\sigma\beta} \partial_\nu u^\sigma] dx^\mu dx^\nu
{R^\rho}_{\sigma\mu\nu} = \partial_\mu\Gamma^\rho_{\nu\sigma}     - \partial_\nu\Gamma^\rho_{\mu\sigma}     + \Gamma^\rho_{\mu\lambda}\Gamma^\lambda_{\nu\sigma}     - \Gamma^\rho_{\nu\lambda}\Gamma^\lambda_{\mu\sigma}

El significado físico del tensor de Ricci

Según la teoría de la gravitación universal, una masa esférica de gas reduce su volumen (como consecuencia de la atracción recíproca de sus moléculas) con una aceleración equivalente a 4G\pi \rho\;:

\Delta V =4\pi G \rho\;
Aunque los ejes de coordenadas representan dos dimensiones espaciales y una temporal, el volumen de la esfera está definido por tres dimensiones espaciales.

En la ilustración se reproducen los efectos del tensor de Ricci (concretamente su componente R00 sobre un volumen tridimensional esférico: conforme aumenta el tiempo, dicho volumen se reduce. Él autor de la imagen se ha permitido la siguiente licencia: Aunque los ejes de coordenadas representan dos dimensiones espaciales y una temporal, el volumen de la esfera está definido por tres dimensiones espaciales.

Es evidente, que dicha ecuación no es compatible con la relatividad especial, por las razones reseñadas anteriormente: 1) El parámetro ρ, que mide la densidad de masa, ha de ser sustituido por el tensor de energía-tensión \ T^{\alpha \beta}, que permanece invariable ante las transformaciones de Lorentz y tiene en cuenta los efectos gravitatorios de la energía y la presión, y no sólo los de la masa. 2) Por otro lado, según la teoría de la Relatividad General, los efectos gravitatorios no son causados por ningún tipo de “fuerza misteriosa” sino por la curvatura del espacio-tiempo.

En este sentido, en un espacio-tiempo curvo, la aceleración del volumen viene cuantificada por un objeto geométrico específico, el tensor de Ricci \ R^{\alpha \beta}, que puede definirse como la aceleración respecto a \ dx^\alpha del hipervolumen \ d\Pi_\beta, normal al vector unitario \ e_\beta. De este modo, el componente R00 expresa la aceleración temporal del volumen tridimensional:

\ R^{00} = \frac{d^2 \Pi_0}{(dx^0)^2} \to R^{00} = \delta^2 V

Los tensores de energía-momentum y de Ricci permitían expresar de manera tensorial la fórmula de Poisson, y de ahí que originalmente Einstein propusiera las siguientes ecuaciones de universo:

\ R^{\alpha\beta} = 4G\pi T^{\alpha\beta}
Imagen de las Pléyades, cúmulo estelar situado en la constelación de Tauro, compuesto de siete cuerpos astronómicos principales. Las estrellas que lo componen surgieron hace unos 100 millones de años en el seno de una enorme nube molecular. En determinados lugares de dicha nube, la densidad ρ fue lo suficientemente intensa como para que el tensor de Ricci  venciera los efectos de la presión del gas e iniciara la compresión de éste. El resultado fue el nacimiento de las hermosas Siete Hermanas.

Imagen de las Pléyades, cúmulo estelar situado en la constelación de Tauro, compuesto de siete cuerpos astronómicos principales. Las estrellas que lo componen surgieron hace unos 100 millones de años en el seno de una enorme nube molecular. En determinados lugares de dicha nube, la densidad ρ fue lo suficientemente intensa como para que el tensor de Ricci \ R^{\alpha\beta} venciera los efectos de la presión del gas e iniciara la compresión de éste. El resultado fue el nacimiento de las hermosas Siete Hermanas.

En Relatividad General, el tensor de Ricci tiene la particularidad de representar aquellos efectos gravitatorios que desaparecen cuando el cuerpo está en caída libre. Es decir, todos menos las fuerzas de marea, que son regidas por el tensor de Weyl, como veremos más abajo.

El tensor de Ricci rige, pues, la mayor parte de los procesos astrofísicos que tienen lugar a amplias escalas: constituye una medida de la contracción de nubes moleculares que dan lugar al nacimiento de estrellas y planetas; cuantifica el colapso de las grandes cuerpos estelares y su conversión en enanas blancas, estrellas de neutrones y agujeros negros; y proporciona una medida de la expansión del universo.

Del tensor de Ricci, particularmente de la forma en que aparece en los campos gravitatorios esféricos (como las estrellas estáticas)[7] , se deriva la llamada Ley de equilibrio hidrostático, que regula el equilibrio entre la presión del fluido estelar[8] (que tiende a expandir el volumen de la estrella) y la curvatura gravitatoria (que lo contrae). Este equilibrio se mantiene durante prácticamente toda la vida de la estrella, y sólo se rompe en dos ocasiones diferentes: 1) Cuando la estrella se transforma en una gigante roja, en cuyo caso los efectos de la presión de radiación[9] desbordan los del tensor de Ricci. Como resultado, el volumen de la estrella se expande hasta alcanzar una nueva situación de equilibrio. 2) Cuando la estrella agota su combustible, desciende la presión del fluido, y la estrella, bien se transforma en una enana blanca, en una estrella de neutrones, o bien colapsa definitivamente convirtiéndose en un agujero negro.

  • La aceleración del volumen producida por un campo gravitatorio newtoniano
  • Reinterpretación de acuerdo con la relatividad general —> la reducción de volumen es causada por el tensor de Ricci
  • La enorme influencia del tensor de Ricci en el desarrollo del universo: Formación de estrellas, tensor de Ricci como contrapeso de la presión (equilibrio hidrostático), posible Big Crunch si y contracción del cosmos si existe suficiente masa en el universo.
  • Cálculo del tensor de Ricci a partir de las ecuaciones de universo de Einstein.
  • En la rama de las 3-variedades se encuentra en las ecuación de flujo de Ricci que permite demostrar la conjetura de Poincaré, entendiendo que los espacios tridimensionales son parte de las posibilidades físicas de los 3-espacios.

Las ecuaciones de Universo de Einstein

Corriente de chorro emanando del centro de una galaxia

Corriente de chorro emanando del centro de una galaxia

Einstein tuvo pronto que modificar ligeramente sus ecuaciones de universo, pues estas no eran compatibles con la ley de la conservación de la energía. En efecto, la derivada covariante del tensor de energía momentum de cualquier fluido es cero:

\ \nabla_\beta T^{\alpha \beta} = 0

Sin embargo, de las identidades de Bianchi se deduce que la derivada covariante del tensor de Ricci es diferente a cero:

R^{\alpha}_{\beta ( \mu \nu \sigma )} = 0 \to R^{\alpha}_{\beta \mu \nu , \sigma} + R^{\alpha}_{\beta \sigma \mu , \nu} + R^{\alpha}_{\beta \nu \sigma , \mu} = 0
\ \nabla_\beta (R^{\alpha \beta} - \frac{1}{2} g^{\alpha \beta}R) = 0 \to \nabla_\beta R^{\alpha \beta} \not = 0

Lo que conduce al descarte de cualquier tipo de relación de proporcionalidad entre el tensor de Ricci y el tensor de tensión energía:

R^{\alpha \beta} \not = kT^{\alpha \beta}

Todo esto constriñó a Einstein a modificar sus ecuaciones de Universo, que adquirieron su forma definitiva tras la publicación en 1915 del artículo “Aplicación de la Teoría de la Relatividad General al campo gravitatorio”[10] :

\ R^{\alpha \beta} - \frac{1}{2}g^{\alpha \beta}R = k T^{\alpha \beta}
\ k = 8\pi G

Donde Rαβ es el tensor de Ricci, gαβ el tensor métrico, R el escalar de Ricci, k la constante de Einstein, G la constante de gravitación universal y Tαβ el tensor de tensión-energía. El miembro izquierdo de la ecuación recibe el nombre genérico de tensor de Einstein, se representa con la notación Gαβ y satisface las mismas relaciones de conservación que el tensor de tensión-energía:

\ \nabla_{\beta}G^{\alpha \beta} = \nabla_{\beta} (R_{\alpha \beta} - \frac{1}{2}g_{\alpha \beta}R) = 0
\ G^{\alpha \beta} = kT^{\alpha \beta}

Teniendo en cuenta que el escalar de curvatura R es igual a la traza del tensor de Einstein G, las ecuaciones de universo de Einstein pueden reformularse de la manera siguiente:

\ R = G \to R = kT
\ R_{\alpha \beta} = k (T_{\alpha \beta} - \frac{1}{2}g_{\alpha \beta}T)

En un fluido no relativista[11] , como una nebulosa o una estrella de la secuencia principal, todos los componentes del tensor de energía-impulso son nulos o de muy poca importancia, salvo el elemento T00, que corresponde a la densidad de masa y que es el único que contribuye sensiblemente a la atracción gravitatoria y a la curvatura del espacio-tiempo. Si deseamos medir la contracción de volumen producida por la masa-energía presente en una determinada región, hemos de aplicar las ecuaciones de universo de Einstein:

\ R_{00} = k (T_{00} - \frac{1}{2} g_{00}T)

Si el observador está situado en reposo respecto al fluido en cuestión, podemos multiplicar ambos lados de la ecuación por dos vectores temporales de coordenadas (1,0,0,0):

\ R_{00}dx^0dx^0 = k (T_{00} - \frac{1}{2} g_{00}T)dx^0dx^0

Tras ello obtenemos:

\ \delta^2 V = k (\rho - \frac{\rho c^2 - p^i}{2c^2})
\ \delta^2 V = 4\pi G (\rho - \frac{p^i}{c^2})

Que es una ligera corrección de la anteriormente citada fórmula newtoniana. Como vemos, la atracción gravitatoria viene determinada no sólo por la masa-energía sino también por la presión, aunque la contribución de ésta es c2 inferior a la de la primera. Por eso, en las regiones del espacio-tiempo sometidas a bajas presiones y temperaturas, como las nebulosas o nuestro Sistema Solar, la masa es prácticamente la única fuente de atracción gravitatoria y por ello las ecuaciones de la gravitación universal newtonianas constituyen una muy buena aproximación de la realidad física. En cambio, en fluidos sometidos a altas presiones, como las estrellas que se colapsan, la materia que se precipita en los agujeros negros o los chorros que son expelidos de los centros de las galaxias; en todos ellos la presión puede tener cierta importancia a la hora de computar la atracción gravitatoria y la curvatura del espacio-tiempo.

\ T=g_{\alpha\beta}T^{\alpha\beta}= \rho c^2 - p^i
Cuando se trata de una part�cula sin masa, el término extra  queda cancelado, y como consecuencia de ello la suma de los coeficientes del tensor  es dos veces superior que en el caso de las part�culas en reposo. Ello da lugar a fenómenos astronómicos como las lentes gravitacionales(en la imagen) y los anillos de Einstein, que se forman debido a la curvatura extra que actúa sobre la trayectoria de los rayos de la luz.

Cuando se trata de una partícula sin masa, el término extra - \frac{1}{2}g_{\alpha \beta}T queda cancelado, y como consecuencia de ello la suma de los coeficientes del tensor \ R_{\alpha\beta} es dos veces superior que en el caso de las partículas en reposo. Ello da lugar a fenómenos astronómicos como las lentes gravitacionales(en la imagen) y los anillos de Einstein, que se forman debido a la curvatura extra que actúa sobre la trayectoria de los rayos de la luz.

Sin embargo, si aplicamos las ecuaciones de universo de Einstein a sistemas que viajan a la velocidad de la luz, como los fotones u otras partículas sin masa, la solución es bien distinta. Si multiplicamos de nuevo las ecuaciones de universo de Einstein por el vector de posición de los fotones respecto a un observador situado en el fluido estelar obtenemos lo siguiente:

\ R_{\alpha \beta}dx^\alpha dx^\beta = k (T_{\alpha \beta} - \frac{1}{2}g_{\alpha \beta}T)dx^\alpha dx^\beta

Tras la multiplicación del tensor métrico por el vector de posición de la partícula, obtenemos su intervalo. Como se trata de una partícula que viaja a la velocidad de la luz, su intervalo es nulo, lo que conduce a la cancelación del segundo término del lado derecho de la ecuación:

\ ds^2 = g_{\alpha\beta}dx^\alpha dx^\beta
\ R_{\alpha \beta}dx^\alpha dx^\beta = k (T_{\alpha \beta}dx^\alpha dx^\beta - \frac{1}{2}ds^2 T)
\ ds^2 = 0
\ R_{\alpha \beta}dx^\alpha dx^\beta = kT_{\alpha \beta}dx^\alpha dx^\beta
\ R_{\alpha \beta} = kT_{\alpha \beta}
Resultados de las ecuaciones de Universo de Einstein
Partículas en reposo
ds2 = 1
Partículas a velocidad de la luz
ds2 = 0
\ R_{\alpha \beta} = k (T_{\alpha \beta} - \frac{T}{2}) \ R_{\alpha \beta} = kT_{\alpha \beta}
\ R_{\alpha \beta} - \frac{1}{2} g_{\alpha \beta} = k T_{\alpha \beta}
\ R_{\alpha \beta} - \frac{1}{2} g_{\alpha \beta} = k T_{\alpha \beta}

Las ecuaciones de campo son las siguientes:

R_{ik} - \frac{g_{ik} R}{2} + \Lambda g_{ik} = \frac{8\pi G} {c^4}T_{ik}
Las mismas se pueden deducir de la acción de Einstein-Hilbert (sin constante cosmológica):

S = \int \left[  \frac{c^4}{16 \pi G} \, R + L_\mathrm{M} \right] \sqrt{-g} \, d^4x

donde R{ik} es el tensor de curvatura de Ricci, R es el escalar de curvatura de Ricci, g{ik} es el tensor métrico, Λ es la constante cosmológica, T{ik} es el tensor de energía, c es la velocidad de la luz, G es la constante gravitatoria universal y g es el determinante de la métrica, de forma similar a lo que ocurre en la gravedad newtoniana. g{ik} describe la métrica de la variedad y es un tensor simétrico 4 x 4, por lo que tiene 10 componentes independientes. Dada la libertad de elección de las cuatro coordenadas espaciotemporales, las ecuaciones independientes se reducen a seis.

Esquema de la curvatura del espacio-tiempo alrededor de una masa.

Esquema de la curvatura del espacio-tiempo alrededor de una masa.

La ecuación de campo de Einstein contiene un parámetro llamado constante cosmológica Λ que, según algunos autores, fue originalmente introducida por Einstein para permitir un universo estático. Este esfuerzo no tuvo éxito por dos razones: la inestabilidad del universo resultante de tales esfuerzos teóricos, y las observaciones realizadas por Hubble una década después confirman que nuestro universo es de hecho no estático sino en expansión. Así Λ fue abandonada, pero de forma bastante reciente, técnicas astronómicas encontraron que un valor diferente de cero para Λ es necesario para poder explicar algunas observaciones. Otros autores consideran que la introducción de la constante cosmológica por parte de Einstein tiene que ver con su intento por resolver las paradojas de Mach.

El tensor de Weyl

Es importante notar que, puesto en un espacio-tiempo de cuatro dimensiones, el tensor pleno de curvatura contiene más información que la curvatura de Ricci. Eso significa que las ecuaciones del de campo anteriores, con Λ = 0, no especifican completamente el tensor de curvatura sino una parte del mismo, el tensor de Ricci. La parte de la curvatura no especificada por las ecuaciones de Einstein, coincide precisamente con el tensor de Weyl.

La constante cosmológica

Véase también: Constante cosmológica y Inflación cósmica

Resumen

Significado físico de los diferentes tensores de la Relatividad general
Tensor Notación Significado físico
Derivada ordinaria \frac{du^\alpha}{d\tau} Aceleración medida por un observador externo en reposo
Derivada covariante \nabla_{\vec u} \vec u Aceleración inercial medida por un observador comóvil, situado en la propia línea de universo del cuerpo observado
Tensor métrico \ g_{\alpha\beta} Distancia (o, en su caso, intervalo) entre dos puntos (eventos) del espacio(-tiempo)
Tensor de tensión energía \ T_{\mu\nu} Presencia inmediata de cuadrimomento en una región del espacio-tiempo
Tensor de Riemann {R^\alpha}_{\beta\mu\nu} Aceleración recíproca de dos líneas de universo
Tensor de Ricci \ R_{\mu\nu} Aceleración de un volumen (3 dimensiones) o un hipervolumen (4 dimensiones)
Escalar de Ricci \ R Aceleración de la superficie que encierra dicho volumen o hipervolumen
Tensor de Weyl \ C^\alpha_{\beta\mu\nu} Fuerzas de marea generadas por las ondas gravitatorias
Principales ecuaciones de la Relatividad General
Denominación Desarrollo Significado físico
Ecuaciones de universo de Einstein Contracción de un fluido como consecuencia de la presencia inmediata de cuadrimomento
Ecuación de las líneas geodésicas Movimiento de un sistema inercial en el espacio-tiempo
Desviación geodésica Fuerzas de marea entre dos partículas que caen en un mismo campo gravitatorio

Soluciones de las ecuaciones de campo de Einstein

Matemáticamente las ecuaciones de campo de Einstein son complicadas porque constituyen un sistema de 10 ecuaciones diferenciales no lineales independientes. La complejidad de dicho sistema de ecuaciones y las dificultades asociadas para plantear el problema como un problema de valor inicial bien definido, hicieron que durante mucho tiempo sólo se contara con un puñado de soluciones exactas caracterizadas por un alto grado de simetría. En la actualidad se conocen algunos centenares de soluciones exactas de las ecuaciones de Einstein.

Históricamente la primera solución importante fue obtenida por Karl Schwarzschild en 1915, esta solución conocida posteriormente como métrica de Schwarzschild, representa el campo creado por un astro estático y con simetría esférica. Dicha solución constituye una muy buena aproximación al campo gravitatorio dentro del sistema solar, lo cual permitió someter a confirmación experimental la teoría general de la relatividad explicándose hechos previamente no explicados como el avance del perihelio y prediciendo nuevos hechos más tarde observados como la deflexión de los rayos de luz de un campo gravitatorio. Además las peculiaridades de esta solución condujeron al descubrimiento teórico de la posibilidad de los agujeros negros, y se abrió todo una nueva área de la cosmología relacionada con ellos. Lamentablemente el estudio del colapso gravitatorio y los agujeros negros condujo a la predicción de las singularidades espaciotemporales, deficiencia que revela que la teoría de la relatividad general es incompleta.

Algunas otras soluciones físicamente interesantes de las ecuaciones de Einstein son:

  • La métrica de Kerr que describe el campo gravitatorio de un astro en rotación. Esta solución bajo ciertas circunstancias también contiene un agujero negro de Kerr.
  • La métrica de Friedman-Lemaître-Robertson-Walker, realmente es un conjunto paramétrico de soluciones asocaidas a la teoría del Big Bang que es capaz de explicar la estructura del universo a gran escala y la expansión del mismo.
  • El universo de Gödel, que en su forma original no parece describrir un universo realista o parecido al nuestro, pero cuyas propiedades matemáticamente interesante constituyeron un estímulo para buscar soluciones más generales de las ecuaciones para ver si ciertos fenómenos eran o no peculiares de las soluciones más sencillos.

Por otra parte, el espacio-tiempo empleado en la teoría especial de la relatividad, llamado espacio de Minkowski es en sí mismo una solución de las ecuaciones de Einstein, que representa un espacio-tiempo vacío totalmente de materia.

Fuera de las soluciones exactas y a efectos comparativos con la teoría de campo gravitatorio también es interesante la aproximación para campos gravitatorios débiles y las soluciones en formadas de ondas gravitatorias.

No linealidad

Cuando Einstein formuló en 1915 las ecuaciones de universo de la Relatividad general, el científico alemán pensó, en un principio, que dichas ecuaciones eran insolubles debido a su carácter no lineal, que se manifestaba tanto desde un punto de vista físico como desde otro matemático:

  • En el plano estrictamente físico, la no linealidad de las ecuaciones de campo de Einstein se deriva del mutuo condicionamiento entre el tetramomentum y la curvatura del espacio tiempo. Así, la densidad de masa, contenida en el coeficiente \ T^{00}, provoca una contracción (parametrizada a través de \ R^{00}) del volumen tridimensional que de nuevo vuelve a alterar el densidad de masa, y así sucesivamente. Este movimiento cíclico recuerda a la autoinductancia el electromagnetismo y no suele tener importancia en campos gravitatorios de baja intensidad, pero sí ha de tenerse en cuenta en el cálculo de las perturbaciones gravitatorias originadas por una alta concentración local de tetramomentum, como sucede en el caso de los agujeros negros o los fluidos relativistas.
  • Desde un punto de vista matemático, el miembro izquierdo de la igualdad R_{\alpha\beta} - \frac{1}{2}Rg_{\alpha\beta} = kT_{\alpha\beta} contiene tanto funciones lineales como derivadas de primer y de segundo orden del tensor métrico \ g_{\alpha\beta}, lo que hace imposible despejar los coeficientes de este último a partir de los valores del tensor de energía momentum \ T_{\alpha\beta}. No es posible, pues, construir una función de tipo T_{\alpha\beta} \to g_{\alpha\beta}.

Soluciones para coordenadas esféricas: θ,φ,r,t

Artículo principal: Métrica de Schwarzschild

Sin embargo, para sorpresa de Albert Einstein, pocas semanas después de la publicación de sus ecuaciones de campo, recibió un correo de Karl Schwarzschild, un profesor universitario que en esos momentos se encontraba en el frente, realizando trabajos de balística para las unidades de artillería el ejército alemán. En esa histórica carta se contenían las primeras soluciones exactas de las ecuaciones de la Relatividad General, que serían conocidas con posterioridad con el nombre genérico de Solución de Schwarzschild.

En virtud del Principio de la Covariancia General, era posible la utilización de cualquier sistema de coordenadas, y ello fue aprovechado por Schwarzschild, que calculó los valores de los tensores de energía-momento y de Einstein en coordenadas espacio-temporales esféricas \ (\theta,\phi,r,t). El alto grado de simetría proporcionado por dicho sistema de coordenadas, así como el carácter estático de la métrica, permitieron soslayar el carácter no lineal de las ecuaciones de universo de Einstein.

La masa del Sol, as� como su volumen y su temperatura se han mantenido estables durante millones de años.

La masa del Sol, así como su volumen y su temperatura se han mantenido estables durante millones de años.

En efecto, la métrica de Schwarzschild describe con enorme precisión lo que sucede en sistemas esféricos estáticos, como las estrellas de la secuencia principal. En ellas, la curvatura originada por la gravedad es compensada por la presión del fluido estelar, lo que permite que la estrella, aun sometida a su propio campo gravitatorios, pueda mantener durante millones de años su volumen y su densidad a niveles constantes. La ley de equilibrio hidrostático posibilita, por tanto, que la métrica tenga un carácter estático y que los valores del tensor \ T_{\alpha\beta} se mantengan estables en el tiempo.

La solución de Schwarzschild permitió aplicar los postulados de la Relatividad General a disciplinas como la mecánica celeste y la astrofísica, lo cual supuso una verdadera revolución en el estudio de la cosmología: Apenas seis años después de la publicación de los trabajos de Einstein, el físico ruso Aleksander Fridman introdujo el concepto de singularidad espacio-temporal, definido como un punto del espacio-tiempo en el que confluyen todas las geodésicas de las partículas que habían atravesado el horizonte de sucesos de un agujero negro. En condiciones normales, la curvatura producida por la masa de los cuerpos y las partículas es compensada por la temperatura o la presión del fluido y por fuerzas de tipo electromagnético, cuyo estudio es objeto de la física de fluidos y del estado sólido. Sin embargo, cuando la materia alcanza cierta densidad, la presión de las moléculas no es capaz de compensar la intensa atracción gravitatoria. La curvatura del espacio-tiempo y la contracción del fluido aumentan cada vez a mayor velocidad: el final lógico de este proceso es el surgimiento de una singularidad, un punto del espacio-tiempo donde la curvatura y la densidad de tetramomentum son infinitas.

Ahora bien, el físico Subrahmanyan Chandrasekhar fue el primero en darse cuenta que la gravedad podía ser contenida no sólo por fuerzas de tipo mecánico, sino también por un fenómeno de origen cuántico al que llamó presión de degeneración, derivado del principio de exclusión de Pauli que era capaz de sostener a estrellas que no superasen el límite de Chandrasekhar. Estas ideas tan audaces le costaron caras a su autor, que fue ridiculizado en público por Sir Arthur Eddington durante un congreso de astrónomos. Sin embargo, los cálculos de Chandrasekhar se revelaron certeros, y sirvieron de base para la comprensión de un tipo estelar cuya naturaleza física hasta entonces era desconocida: La enana blanca.

Aproximaciones en coordenadas armónicas

Dado que no es posible obtener soluciones exactas para las ecuaciones de universo de Einstein, los físicos teóricos han logrado obtener aproximaciones bastante precisas empleando series de potencias. De entre ellas las más importantes funcionan en coordinadas armónicas y reciben los nombres de aproximación posnewtoniana y aproximación para campos gravitatorios débiles.

En virtud del principio de la covariancia general, ya examinado en secciones anteriores, es posible hacer funcionar a las ecuaciones de universo de Einstein en coordenadas armónicas, que son aquéllas en las que se cumple la relación \Gamma^{\lambda} = g_{\alpha\beta}\Gamma^{\lambda}_{\alpha\beta} = 0 (como, por ejemplo, en el caso de las coordenadas cartesianas). Se hace necesario en este punto distinguir con claridad entre los conceptos de planitud del espacio-tiempo y armonicidad de un sistema de coordenadas: en una variedad llana, como el espacio-tiempo de Minkowski, es posible utilizar coordenadas no armónicas como las esféricas o las cilíndricas, sin que ello implique que el espacio se curve, ya que la curvatura es una cualidad instrínseca de cualquier variedad e independiente de nuestro sistema de referencia.

Potenciales de la aproximación posnewtoniana
Notación Expresión Algebraica Significado físico
\ \phi Potencial newtoniano
\ \psi Retardo del potencial
\ \zeta Momentum
\nabla^2 \Phi = 4\pi G\rho \to \Phi (x,t) = \int_V \frac{G\rho (x',t)}{r}dV
\Box^2 \Phi = 4\pi G\rho \to \Phi (x,t) = \int_V \frac{G\rho (x',t-\frac{r}{c})}{r}dV
\ g_{\alpha\beta} = \eta_{\alpha\beta} + h_{\alpha\beta}
h_{\alpha\beta} = 2\Phi \to h_{\alpha\beta} = 8\pi G\rho
\ h_{\alpha\beta} = 16\pi G (T_{\alpha \beta} - \frac{1}{2}g_{\alpha \beta}T)

Soluciones relacionadas con los modelos de Universo

Predicciones de la Relatividad General

La más famosa de las primeras verificaciones positivas de la teor�a de la relatividad, ocurrió durante un eclipse solar de 1919, que se muestra en la imagen tomada por Sir Arthur Eddington de ese eclipse, que fue usada para confirmar que el campo gravitatorio del sol curvaba los rayos de luz de estrellas situadas tras él.

La más famosa de las primeras verificaciones positivas de la teoría de la relatividad, ocurrió durante un eclipse solar de 1919, que se muestra en la imagen tomada por Sir Arthur Eddington de ese eclipse, que fue usada para confirmar que el campo gravitatorio del sol curvaba los rayos de luz de estrellas situadas tras él.

Se considera que la teoría de la relatividad general fue comprobada por primera vez en la observación de un eclipse total de Sol en 1919 realizada por Sir Arthur Eddington en la que se ponía de manifiesto que la luz proveniente de estrellas lejanas se curvaba al pasar cerca del campo gravitatorio solar alterando la posición aparente de las estrellas cercanas al disco del Sol. Desde entonces muchos otros experimentos y aplicaciones han demostrado las predicciones de la relatividad general. Entre algunas de las predicciones se encuentran:

Efectos gravitacionales

  • Desviación gravitacional de luz hacia el rojo en presencia de campos con intensa gravedad: La frecuencia de la luz decrece al pasar por una región de elevada gravedad. Confirmado por el experimento de Pound-Rebka (1959).
  • Dilatación gravitacional del tiempo: Los relojes situados en condiciones de gravedad elevada marcan el tiempo más lentamente que relojes situados en un entorno sin gravedad. Demostrado experimentalmente con relojes atómicos situados sobre la superficie terrestre y los relojes en órbita del Sistema de Posicionamiento Global (GPS por sus siglas en inglés). También, aunque se trata de intervalos de tiempo muy pequeños, las diferentes pruebas realizadas con sondas planetarias han dado valores muy cercanos a los predichos por la relatividad general.
  • Efecto Shapiro (dilatación gravitacional de desfases temporales): Diferentes señales atravesando un campo gravitacional intenso necesitan mayor tiempo para atravesar dicho campo.
  • Decaimiento orbital debido a la emisión de radiación gravitacional. Observado en púlsares binarios.
  • Precesión geodésica: Debido a la curvatura del espacio-tiempo, la orientación de un giroscopio en rotación cambiará con el tiempo. Esto está siendo puesto a prueba por el satélite Gravity Probe B.

Efectos rotatorios

Esto implica el comportamiento del espacio-tiempo alrededor de un objeto masivo rotante.

  • Fricción de marco. Un objeto en plena rotación va a arrastrar consigo al espacio-tiempo, causando que la orientación de un giroscopio cambie con el tiempo. Para una nave espacial en órbita polar, la dirección de este efecto es perpendicular a la precisión geodésica.
  • El principio de equivalencia fuerte: incluso objetos que gravitan en torno a ellos mismos van a responder a un campo gravitatorio externo en la misma manera que una partícula de prueba lo haría.

Otros efectos

Comprobaciones

La teoría de la relatividad general ha sido confirmada en numerosas formas desde su aparición. Por ejemplo, la teoría predice que la línea del universo de un rayo de luz se curva en las proximidades de un objeto masivo como el Sol. La primera comprobación empírica de la teoría de la relatividad fue a este respecto. Durante los eclipses de 1919 y 1922 se organizaron expediciones científicas para realizar esas observaciones. Después se compararon las posiciones aparentes de las estrellas con sus posiciones aparentes algunos meses más tarde, cuando aparecían de noche, lejos del Sol. Einstein predijo un desplazamiento aparente de la posición de 1,745 segundos de arco para una estrella situada justo en el borde del Sol, y desplazamientos cada vez menores de las estrellas más distantes. Se demostró que sus cálculos sobre la curvatura de la luz en presencia de un campo gravitatorio eran exactos. En los últimos años se han llevado a cabo mediciones semejantes de la desviación de ondas de radio procedentes de quásares distantes, utilizando interferómetros de radio. Las medidas arrojaron unos resultados que coincidían con una precisión del 1% con los valores predichos por la relatividad general.

Otra confirmación de la relatividad general está relacionada con el perihelio del planeta Mercurio. Hacía años que se sabía que el perihelio (el punto en que Mercurio se encuentra más próximo al Sol) gira en torno al Sol una vez cada tres millones de años, y ese movimiento no podía explicarse totalmente con las teorías clásicas. En cambio, la teoría de la relatividad sí predice todos los aspectos del movimiento, y las medidas con radar efectuadas recientemente han confirmado la coincidencia de los datos reales con la teoría con una precisión de un 0,5%.

Se han realizado otras muchas comprobaciones de la teoría, y hasta ahora todas parecen confirmarla.

Relación con otras teorías físicas

En esta parte, la mecánica clásica y la relatividad especial están entrelazadas debido a que la relatividad general en muchos modos es intermediaria entre la relatividad general y la mecánica cuántica.

Sujeto al principio de acoplamiento mínimo, las ecuaciones físicas de la relatividad especial pueden ser convertidas a su equivalente de la relatividad general al reemplazar la métrica de Minkowski (ηab) con la relevante métrica del espacio-tiempo (gab) y reemplazando cualquier derivada normal con derivadas covariantes.

Inercia

Tanto en mecánica cuántica como en relatividad se asumía que el espacio, y más tarde el espacio-tiempo, eran planos. En el lenguaje de cálculo tensorial, esto significaba que Rabcd = 0, donde Rabcd es el tensor de curvatura de Riemann. Adicionalmente, se asumía que el sistema de coordenadas era un sistema de coordenadas cartesianas. Estas restricciones le permitían al movimiento inercial ser descrito matemáticamente como:

\ddot{x}^a = 0, donde

Hay que notar que en la mecánica clásica, xa es tridimensional y τ ≡ t, donde t es una coordenada de tiempo.

En la relatividad general, si estas restricciones son usadas en la forma de espacio-tiempo y en el sistema de coordenadas, éstas se perderán. Ésta fue la principal razón por la cual se necesitó una definición diferente de movimiento inercial. En relatividad especial, el movimiento inercial ocurre en el espacio de Minkowski como parametrizada por el tiempo propio. Esto se generaliza a espacios curvos matemáticamente mediante la ecuación de las geodésicas:

\ddot{x}^a + {\Gamma^a}_{bc} \, \dot{x}^b \,\dot{x}^c  = 0, donde

Como x es un tensor de rango uno, estas ecuaciones son cuatro y cada una está describiendo la segunda derivada de una coordenada con respecto al tiempo propio. (En la métrica de Minkowski de la relatividad especial, los valores de conexión son todos ceros. Esto es lo que convierte a las ecuaciones geodésicas de la relatividad general en \ddot{x}^a = 0 para el espacio plano de la relatividad especial).

Gravitación

En gravitación, la relación entre la teoría de la gravedad de Newton y la relatividad general son gobernadas por el principio de correspondencia: la relatividad general tiene que producir los mismos resultados, así como la gravedad lo hace en los casos donde la física newtoniana ha demostrado ser certera.

Alrededor de objetos simétricamente esféricos, la teoría de la gravedad predice que los otros objetos serán acelerados hacia el centro por la regla \mathbf{F} = G*M \mathbf{\hat{r}}/r^2 donde

  • M es la masa del objeto atraído,
  • r es la distancia al objeto atraído, y
  • \mathbf{\hat{r}} es un vector de unidad identificando la dirección al objeto masivo.

En la aproximación de campo débil de la relatividad general tiene que existir una aceleración en coordenadas idénticas. En la solución de Schwarzschild, la misma aceleración de la fuerza de gravedad es obtenida cuando la constante de integración es puesta igual a 2m (donde m=MG/c^2)

Electromagnetismo

El electromagnetismo planteó un obstáculo fundamental para la mecánica clásica, debido a que las ecuaciones de Maxwell no son invariantes según la relatividad galileana. Esto creaba un dilema que fue resuelto por el advenimiento de la relatividad especial.

En forma tensorial, las ecuaciones de Maxwell son

\partial_a\,F^{\,ab} = (4\pi/c)\,J^{\,b}, y
\partial^{a}\,F^{\,bc} + \partial^{b} \, F^{\,ca} + \partial^{c} \, F^{\,ab} = 0, donde

El efecto de un campo electromagnético en un objeto cargado de masa m es entonces

dP^a/d\tau = (q/m)\,P_b\,F^{\,ab}, donde

En la relatividad general, las ecuaciones de Maxwell se convierten en

\nabla_a\,F^{\,ab} = (4\pi/c)\,J^{\,b} and
\nabla^a\,F^{\,bc} + \nabla^b \, F^{\,ca} + \nabla^c \, F^{\,ab} = 0.

La ecuación para el efecto del campo electromagnético sigue siendo la misma, aunque el cambio de métrica modificará sus resultados. Notesé que al integrar esta ecuación para cargas aceleradas las hipótesis habituales no son válidas (ya que implican que una carga sujeta en un campo gravitato debe comportarse como si estuviera uniformemente acelerada, lo que muestra que una carga uniformemente acelerada no puede radiar).

Conservación de energía-momentum

En la mecánica clásica, la conservación de la energía y el momentum son manejados separadamente. En la relatividad especial, la energía y el momentum están unidos en el cuadrimomento y los tensores de energía. Para cualquier interacción física, el tensor de energía-impulso {T_a}^b satisface la ley local de conservación siguiente:

\partial_b \, {T_a}^b = 0

En la relatividad general, esta relación es modificada para justificar la curvatura, convirtiéndose en:

\nabla_b \, {T_a}^b = \partial_b \, {T_a}^b + {\Gamma^b}_{cb} \, {T_a}^c + {\Gamma^c}_{ab} \, {T_c}^b = 0

Donde ∇ representa aquí la derivada covariante.

A diferencia de la mecánica clásica y la relatividad especial, en la relatividad general no es siempre posible definir claramente la energía total y el momentum. Esto a menudo causa confusión en espacio-tiempos dependientes del tiempo, en los que no existen vectores de Killing temporales, los cuales no parecen conservar energía, aunque la ley local siempre se satisfaga (Ver energía de Arnowitt, Deser y Misner).

Transición de la relatividad especial a la relatividad general

La teoría de la relatividad especial presenta covariancia de Lorentz esto significa que tal como fue formulada las leyes de la física se escriben del mismo modo para dos observadores que sean inerciales. Einstein estimó, inspirado por el principio de equivalencia que era necesaria una teoría que presentara una para la que valiera un principio de covariancia generalizado, es decir, en que las leyes de la física se escribieran de la misma forma para todos los posibles observadores fueron estos inerciales o no, eso le llevó a buscar una teoría general de la relatividad. Además el hecho de que la propia teoría de la relatividad fuera incompatible con el principio de acción a distancia le hizo comprender que necesitaba además que esta teoría general incorporase una descripción adecuada del campo gravitatorio.

Hoy sabemos que Einstein consideraba que la teoría de la relatividad sólo era aplicable a sistemas de referencia inerciales estrictamente, aunque Logunov ha probado en el marco de la teoría relativista de la gravitación que de hecho fijado un observador inercial o no, cualquier otro que se mueva con velocidad uniforme respecto al primero escribirá las leyes físicas de la misma forma. Probando así que la relatividad especial de hecho es más general de lo que Einstein creyó en su momento. Además el trabajo de Logunov prueba que siempre que el espacio-tiempo sea plano puede establecerse para cada observador existe un grupo decaparamétrico de transformaciones de coordenadas que generaliza las propiedades del grupo de Lorentz para observadores no inerciales.

El principio de geometrización y el principio de equivalencia fueron las piedras angulares en las que Einstein basó su búsqueda de una nueva teoría, tras haber fracasado en el intento de formular una teoría relativista de la gravitación a partir de un potencial gravitatorio. La teoría escalr de la gravitación de Nordström[12] y la interpretación geométrica que extrajo de ella Adriaan Fokker (1914), el estudiante de doctorado de Hendrik Lorentz, llevaron a Einstein a poder relacionar el tensor de energía-impulso con la curvatura escalar de Ricci de un espacio-tiempo con métrica gαβ = φηαβ, que involucraba la métrica del espacio-tiempo plano y un campo escalar relacionado con el campo gravitatorio. La superación de las deficiencias de la teoría de la gravitación escalar de Nordström llevaron a Einstein a formular las ecuaciones correctas de campo.

Notas

  1. En alemán: “Über den Einfluß der Schwerkfraft auf die Ausbreitung des Lichtes”
  2. Ello como consecuencia de la fórmula de Planck, que supone que cuanto más energéticos sean los fotones, más alta es su frecuencia.
  3. Escogemos un sistema de coordenadas esférico, compuesto de tres grados de libertad: Latitud θ, longitudφ y distancia respecto al centro r. Los componentes θ y φ de la aceleración son iguales a cero. La aceleración gravitatoria tiene lugar exclusivamente en dirección al centro de la Tierra.
  4. Ambas notaciones son alternativas.
  5. La gravitación universal newtoniana establece que la fuerza (y por lo tanto la aceleración radial) de atracción ejercida por el Sol sobre la tierra es inversamente proporcional al cuadrado de la distancia de ambos cuerpos celestes
  6. La tercera ley de Kepler afirma que los planetas barren áreas iguales en tiempos iguales. Para que esta ley mantenga su validez en toda la trayectoria orbital terrestre es necesario que la aceleración angular sea máxima en las regiones próximas al perihelio, de tal manera que se compense con ello las menores dimensiones del radio.
  7. Más adelante analizaremos con profundidad este tema en el capítulo dedicado a la métrica de Schwarzschild.
  8. En las estrellas de la secuencia principal, la presión viene integrada por dos elementos diferentes: La presión molecular, que es causada por la energía cinética de los átomos e iones del fluido estelar, y que viene parametrizada por la ecuación de Boltzmann < \frac{1}{2}mv^2 > = \frac{3}{2}kT, y la presión de radiación, que es aquella originada por los fotones. Ambos tipos de presión tienden a compensarse en virtud de un proceso físico denominado Bremsstrahlung (radiación de freno). De este modo, los fotones, que en el núcleo del átomo son generados con niveles de energía correspondientes al especro de los rayos gamma, salen del sol con frecuencias del espectro ultravioleta y sobre todo, del de la luz visible.
  9. Dichos efectos se ven incrementados por el desencadenamiento de reacciones termonucleares en todas las capas de la estrella, y no sólo en su núcleo
  10. En alemán: “Anwendung der allgemeinen Relativitätstheorie auf das Gravitationsfeld”
  11. La Relatividad General distingue entre fluidos relativistas, que viajan a velocidades cercanas a la de la luz, y no relativistas, que lo hacen a velocidades relativamente bajas. Al respecto, léase Teoría de la Relatividad.
  12. Ver por ejemplo, Nordström’s theory of gravitation

Véase también

Enlaces externos

Wikipedia.com

Albert Einstein

Evolución biológica

Evolución biológica

La evolución biológica es el proceso continuo de transformación de las especies a través de cambios producidos en sucesivas generaciones, y que se ve reflejado en el cambio de las frecuencias alélicas de una población.

Charles Darwin, padre de la teor�a de la evolución por selección natural

Charles Darwin, padre de la teoría de la evolución por selección natural

Generalmente se denomina evolución a cualquier proceso de cambio en el tiempo. En el contexto de las Ciencias de la vida, la evolución es un cambio en el perfil genético de una población de individuos, que puede llevar a la aparición de nuevas especies, a la adaptación a distintos ambientes o a la aparición de novedades evolutivas.

A menudo existe cierta confusión entre hecho evolutivo y teoría de la evolución. Se denomina hecho evolutivo al hecho científico de que los seres vivos están emparentados entre sí y han ido transformándose a lo largo del tiempo. La teoría de la evolución es el modelo científico que describe la transformación evolutiva y explica sus causas.

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ARGUMENTO DE DISEÑO INTELIGENTE

ARGUMENTO DE DISEÑO –  DISEÑO INTELIGENTE

Al leer la argumentación de diseño que uso en esta sección tengan en cuenta que acepto la evolución biológica como un hecho científico. La separación que establecen muchos materialistas y representantes del movimiento de diseño inteligente entre evolución biológica y argumento de diseño me parece una falacia del tipo falsa dicotomía.

Chomsky, lenguaje, serie Fibonacci, Selección natural y falacia Ad Ignorantiam

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Abril 30, 2008

El genetista de origen español, aunque afincado en California Francisco J. Ayala, es, además de profesor de genética, sacerdote dominico. Lleva años combatiendo en su país contra el fenómeno del creacionismo y el diseño inteligente. O mejor dicho, lucha para que estos conceptos religiosos no sean enseñados en clase de ciencias de las escuelas públicas estadounidenses.

La Junta de Educación de Kansas votó el 11 de agosto de 1999 eliminar -con seis votos a favor y cuatro en contra- de los currículos de los colegios y escuelas estatales toda referencia al origen y evolución del universo, de los organismos y de los humanos. En los comicios del 7 de noviembre de 2000, cuatro de los seis votantes a favor de esa decisión fueron candidatos, pero tres no fueron reelegidos, precisamente por su oposición a la enseñanza de la evolución. La nueva Junta de Educación ha votado restituir la enseñanza de la evolución en las escuelas y colegios del Estado.Kansas es parte del ‘Cinturón de la Biblia’ que incorpora a la mayoría de los Estados del sur, donde predomina el fundamentalismo cristiano, sobre todo en las iglesias bautista y metodista, y en dos sectas derivadas de ellas, respectivamente, los Adventistas del Séptimo Día y la Iglesia Pentecostal.

La Declaración de Independencia de 1776 y la Constitución de 1787 son documentos eminentemente liberales, frutos del racionalismo iluminista de Jefferson, Franklin, Adams, Madison y otros fundadores de la República. Pero el persistente fundamentalismo cristiano se remonta a los primeros colonizadores de Boston y Nueva Inglaterra, llegados a partir de 1620, y a quienes se les conoce como los Peregrinos. Venían de Inglaterra y Holanda, huyendo de naciones donde se les perseguía por sus creencias religiosas fundamentalistas.

Los fundamentalistas mantienen que la Biblia debe ser interpretada literalmente. De poco sirve que teólogos y obispos, tanto católicos como protestantes, prediquen que no hay conflicto radical entre la ciencia y la fe cristiana. Juan Pablo II afirmó, en octubre de 1996, la validez científica de la teoría de la evolución en un discurso a la Academia Pontificia de Ciencias. El Papa había dicho ya en 1981: «La Biblia nos habla de los orígenes y composición del universo no para proveernos de un tratado científico, sino con el propósito de establecer las relaciones apropiadas del hombre con Dios y con el universo. Las Sagradas Escrituras tratan simplemente de declarar que el mundo fue creado por Dios, y a tal fin se expresan en los términos de la cosmología en uso en los tiempos del autor sagrado. Al mismo tiempo, la Biblia desea instruir a todos los humanos de que el mundo fue creado para el servicio del hombre y la gloria de Dios. Cualquier otra enseñanza sobre el origen y constitución del universo es ajena a las intenciones de la Biblia, cuyo propósito no es enseñarnos cómo fue creado el firmamento, sino cómo ir al cielo».

La Constitución de EE UU establece que el Estado no puede ni propugnar ni prohibir la enseñanza de ningún credo religioso. No obstante, los fundamentalistas han buscado subterfugios para promover la enseñanza de la Biblia y excluir la evolución del currículo escolar. Durante las primeras décadas del siglo XX, Tennessee, Arkansas y otros Estados promulgaron leyes prohibiendo la enseñanza de la evolución en las escuelas y colegios estatales. En 1968, el Tribunal Supremo dictaminó que tales leyes eran contrarias a la Constitución.

Una nueva estrategia de los fundamentalistas fue entonces promover leyes que mandaran que la teoría evolucionista se enseñara juntamente con la narración bíblica de la creación del mundo, pretendiendo que ésta es también una hipótesis científica. La primera de tales leyes, promulgada en Arkansas en 1981, fue declarada anticonstitucional en un juicio al que fui llamado a comparecer como testigo ‘experto’. Luisiana promulgó una ley semejante que el Tribunal Supremo declaró también contraria a la Constitución. Yo participé en esta ocasión como redactor del borrador del texto científico que ocupa la mayor parte de un documento (‘Amicus Brief’) presentado por la Academia Nacional de Ciencias.

Los fundamentalistas alegan que la evolución, como dicen los mismos científicos, es una ‘teoría’, de lo que se sigue que no tiene validez científica, pues no es un ‘hecho’. La ciencia se basa en la observación, dicen, pero nadie ha observado el origen y evolución del universo o de las especies.

Pero lo que se observa en ciencia no son las proposiciones de las teorías, sino sus consecuencias. La teoría heliocéntrica de Copérnico afirma que la Tierra gira alrededor del Sol. Nadie ha observado tal cosa, pero sí sus consecuencias numerosas. Aceptamos que la materia se compone de átomos, aunque nunca los hemos visto.

De manera semejante, la teoría de la evolución afirma, por ejemplo, que los humanos y chimpancés descienden de antepasados comunes, que vivieron hace sólo unos millones de años. Se deduce de tal proposición que las dos especies deben ser muy semejantes genéticamente, como se comprueba al observar que el 98% de nuestro ADN es idéntico al de los chimpancés, y con muchos otros experimentos.

Un error de los fundamentalistas es no reconocer que la palabra ‘teoría’ tiene significado diferente en la ciencia y en el lenguaje común. En lenguaje ordinario, ‘teoría’ significa algo con poco fundamento, como cuando digo a mis amigos que «tengo mi propia teoría sobre quién fue el asesino del presidente Kennedy». En ciencia, ‘teoría’ se refiere a una explicación científica de amplia envergadura y consecuencias importantes apoyadas por la evidencia. Así, la teoría atómica explica por qué oxígeno e hidrógeno se combinan de una manera particular, con arreglo a la fórmula H2O, que es el agua.

«Darle a cada uno su oportunidad», el sentido de lo que llaman ‘fair play’, es algo profundamente arraigado en la personalidad estadounidense. Esta inclinación a ser ‘fair’, o imparcial, predispone a los americanos a tolerar la enseñanza de ideas contradictorias. Así, en una encuesta de Zogby llevada a cabo en enero de 2001, el 57% de los americanos es partidario de que se enseñen en las escuelas tanto el creacionismo como el evolucionismo. (El 21% quiere que se enseñe sólo la evolución; el 12%, sólo el creacionismo; y el 6% no está seguro.)

En la enseñanza científica, tal imparcialidad está fuera de lugar. Vivimos en un mundo penetrado por los avances precisos de la ciencia y la tecnología: automóviles y aviones, puentes y rascacielos, teléfonos y ordenadores, medicamentos y cirugía, etcétera. Cuando tomamos un antibiótico, subimos a un avión o cruzamos un puente, contamos con que están construidos con arreglo a principios científicos: la evolución en vez del mesmerismo, el heliocentrismo en vez de la astrología, la mecánica newtoniana en vez de la teoría humoral.

La enseñanza religiosa tiene su lugar apropiado en la familia, la iglesia y los centros religiosos, pero no en las asignaturas científicas. En los colegios estatales americanos, donde debe mantenerse la imparcialidad religiosa, es posible estudiar la Biblia y las doctrinas religiosas cuando se enseña la historia de las religiones o de las ideas. La Biblia y el cristianismo han jugado un papel crucial en la historia del mundo occidental. Pero enseñar la narración del origen del universo del ‘Génesis’ como si fuera una teoría científica es un insulto tanto contra la religión como contra la ciencia.

Joseph Dalton Hooker

Joseph Dalton Hooker

Joseph Dalton Hooker
Born June 30, 1817(1817-06-30)
Halesworth, Suffolk
Died December 10, 1911 (aged 94)
Sunningdale, Berkshire

Sir Joseph Dalton Hooker, OM, GCSI, MD, FRS (June 30, 1817December 10, 1911) was an English botanist and explorer.

Early life and voyage on HMS Erebus

Hooker was born in Halesworth, Suffolk. He was the second son of the famous botanist Sir William Jackson Hooker and Maria Sarah Turner, eldest daughter of the banker Dawson Turner and sister-in-law of Francis Palgrave. From age seven, Hooker attended his father’s lectures at Glasgow University where he was Regius Professor of Botany. Joseph formed an early interest in plant distribution and the voyages of explorers like Captain James Cook.[1] He was educated at the Glasgow High School and went on to study medicine at Glasgow University, graduating M.D. in 1839. This degree qualified him for employment in the Naval Medical Service: he joined renowned polar explorer Captain James Clark Ross‘s Antarctic expedition to the South Magnetic Pole after receiving a commission as Assistant-Surgeon on HMS Erebus.

The expedition consisted of two ships, HMS Erebus and HMS Terror; it was the last major voyage of exploration made entirely under sail.[2] Hooker was the youngest of the 128 man crew. He sailed on the Erebus and was assistant to Robert McCormick, who in addition to being the ship’s Surgeon was instructed to collect zoological and geological specimens.[3] The ships sailed on September 30 1839. Before journeying to Antarctica they visited Madeira, Tenerife, Santiago and Quail Island in the Cape Verde archipelago, St Paul Rocks, Trinidade east of Brazil, St Helena, and the Cape of Good Hope. Hooker made plant collections at each location and while travelling drew these and specimens of algae and sea life pulled aboard using tow nets.

From the Cape they entered the southern ocean. Their first stop was the Crozet Islands where they set down on Possession Island to deliver coffee to sealers. They departed for the Kerguelen Islands where they would spend several days. Hooker identified 18 flowering plants, 35 mosses and liverworts, 25 lichens and 51 algae, including some that were not described by surgeon William Anderson when James Cook had visited the islands in 1772.[4] The expedition spent some time in Hobart, Van Diemen’s Land, and then moved on to the Auckland Islands and Campbell Island, and onward to Antarctica to locate the South Magnetic Pole. After spending 5 months in the Antarctic they returned to resupply in Hobart, then went on to Sydney, and the Bay of Islands in New Zealand. They left New Zealand to return to Antarctica. After spending 138 days at sea, and a collision between the Erebus and Terror, they sailed to the Falkland Islands, to Tierra del Fuego, back to the Falklands and onward to their third sortie into the Antarctic. They made a landing at Cockburn Island and after leaving the Antarctic, stopped at the Cape, St Helena and Ascension Island. The ships arrived back in England on September 4, 1843; the voyage had been a success for Ross as it was the first to confirm the existence of the southern continent and chart much of its coastline.[5]

Interim

Failing to gain an academic position at the University of Edinburgh, Hooker declined a chair at Glasgow University. Instead, he took a position as botanist to the Geological Survey of Great Britain in 1846. He began work on palaeobotany, searching for fossil plants in the coal-beds of Wales. He became engaged to Frances Henslow, daughter of Charles Darwin‘s botany tutor John Stevens Henslow, but he was keen to continue to travel and gain more experience in the field. He wanted to travel to India and the Himalayas. In 1847 his father nominated him to travel to India and collect plants for Kew.

When Hooker returned to England, his father had been appointed director of the Royal Botanic Gardens, Kew, and so was now a prominent man of science. William Hooker, through his connections, secured an Admiralty grant of £1000 to defray the cost of plates for his son’s Botany of the Antarctic Voyages, and an annual stipend of £200 for Joseph while he worked on the flora. Hooker’s flora was also to include that collected on the voyages of Cook and Menzies held by the British Museum and collections made on the Beagle. The floras were illustrated by Walter Hood Fitch (trained in botanical illustration by William Hooker), who would go on to become the most prolific Victorian botanical artist.

Hooker’s collections from the voyage were described eventually in one of two volumes published as the Flora Antarctica (1844–47). In the Flora he wrote about islands and their role in plant geography: the work made Hooker’s reputation as a systemist and plant geographer.[6] His works on the voyage were completed with Flora Novae-Zelandiae (1851–53) and Flora Tasmaniae (1853–59).

Himalayan expedition

Tibet and Cholamoo Lake from the summit of the Donkia Pass, looking North West from Hooker's Himalayan Journals. Hooker reached the pass on November 7 1849.

Tibet and Cholamoo Lake from the summit of the Donkia Pass, looking North West from Hooker’s Himalayan Journals. Hooker reached the pass on November 7 1849.

On November 11, 1847 Hooker left England for his 3 year long Himalayan expedition; he would be the first European to collect plants in the Himalaya. He received free passage on HMS Sidon, to the Nile and then travelled overland to Suez where he boarded a ship to India. He arrived in Calcutta on January 12, 1848, then travelled by elephant to Mirzapur, up the Ganges by boat to Siliguri and overland by pony to Darjeeling, arriving on April 16, 1848.

Hooker’s expedition was based in Darjeeling where he stayed with naturalist Brian Houghton Hodgson. Through Hodgson he met British East India Company representative Archibald Campbell who negotiated Hooker’s admission to Sikkim, which was finally approved in 1849. He was briefly taken prisoner by the Raja of Sikkim. Meanwhile, Hooker wrote to Darwin relaying to him the habits of animals in India, and collected plants in Bengal. He explored with local resident Charles Barnes, the travelled along the Great Runjeet river to its junction with the Tista River and Tonglu mountain in the Singalila range on the border with Nepal.

Rhododendron argenteum illustration by Walter Hood Fitch from Rhododendrons of Sikkim Himalaya.

Rhododendron argenteum illustration by Walter Hood Fitch from Rhododendrons of Sikkim Himalaya.

Hooker and a sizable party of local assistants departed for eastern Nepal on October 27, 1848. They travelled to Zongri, west over the spurs of Kangchenjunga, and north west along Nepal’s passes into Tibet. In April 1849 he planned a longer expedition into Sikkim. Leaving on May 3rd, he travelled north west up the Lachen Valley to the Kongra Lama Pass and then to the Lachoong Pass. Campbell and Hooker were imprisoned by the Dewan of Sikkim when they were travelling towards the Chola Pass in Tibet.[7][8] A British team was sent to negotiate with the king of Sikkim. However, they were released without any bloodshed [9] and Hooker returned to Darjeeling where he spent January and February of 1850 writing his journals, replacing specimens lost during his detention and planning a journey for his last year in India.

Reluctant to return to Sikkim, and unenthusiastic about travelling in Bhutan, he chose to make his last Himalayan expedition to Sylhet and the Khasi Hills in Assam. He was accompanied by Thomas Thompson, a fellow student from Glasgow University. They left Darjeeling on May 1 1850, then sailed to the Bay of Bengal and travelled overland by elephant to the Khasi Hills and established a headquarters for their studies in Churra where they stayed until December 9, when they began their trip back to England.

Hooker’s survey of hitherto unexplored regions, the Himalayan Journals, dedicated to Charles Darwin, was published by the Calcutta Trigonometrical Survey Office and (The Minerva Library of Famous Books) Ward, Lock, Bowden & Co., 1891.

Friendship with Charles Darwin

See also: Reaction to Darwin’s theory and 1860 Oxford evolution debate

While on the Erebus, Hooker had read proofs of Charles Darwin‘s Voyage of the Beagle provided by Charles Lyell and had been very impressed by Darwin’s skill as a naturalist. Following his return to England he was approached by Darwin who asked Hooker if he would classify the plants that he had collected in the Galápagos. Hooker agreed and the pair began a life-long friendship. In a letter dated 1844 Darwin shared with Hooker his early ideas on the transmutation of species and natural selection. He was probably the first person to hear of the theory. Their correspondence continued throughout the development of Darwin’s theory and later Darwin wrote that Hooker was “the one living soul from whom I have constantly received sympathy”.

Richard Freeman, in Charles Darwin–a Companion, wrote: “Hooker was Charles Darwin’s greatest friend and confidant”. Certainly they had extensive correspondence, but they also met face-to-face (Hooker visiting Darwin). Hooker and Lyell were the two people Darwin consulted (by letter) when Wallace’s famous letter arrived at Down House, enclosing his paper on natural selection. Hooker was instrumental in creating the device whereby the Wallace paper was accompanied by Darwin’s notes and his letter to Asa Gray (showing his prior realization of natural selection) in a presentation to the Linnean Society. Hooker was the one who formally presented this material to the Linnean Society meeting in 1858. In 1859 the author of The Origin of Species recorded his indebtedness to Hooker’s wide knowledge and balanced judgment.

In 1859, Hooker published the Introductory Essay to the Flora Tasmaniae, the final part of the Botany of the Antarctic Voyage. It was in this essay (which appeared just one month after the publication of Charles Darwin’s “On the Origin of Species”), that Hooker announced his support for the theory of evolution by natural selection, thus becoming the first recognised man of science to publicly back Darwin.

At the historic debate on evolution held at the Oxford University Museum on 30 June 1860, Bishop Samuel Wilberforce, Benjamin Brodie and Robert FitzRoy spoke against Darwin’s theory, and Hooker and Thomas Henry Huxley defended it.[10] According to many contemporary accounts, including Hooker’s own, it was he and not Huxley who delivered the most effective reply to Wilberforce’s arguments.[10][11]

Hooker acted as president of the British Association at its Norwich meeting of 1868, when his address was remarkable for its championship of Darwinian theories. He was a close friend of Thomas Henry Huxley, a member of the X-Club, and the first of the three X-Clubbers (who dominated the Royal Society in the 1870s and early 1880s) to become President of the Royal Society.

Career

Joseph Dalton Hooker  in 1908

Joseph Dalton Hooker in 1908

He started the series Flora Indica in 1855, together with Thomas Thompson. Their botanical observations and the publication of the Rhododendrons of Sikkim-Himalaya (1849–51), formed the basis of elaborate works on the rhododendrons of the Sikkim Himalaya and on the flora of India. His works were illustrated with lithographs by Walter Hood Fitch.

Among other journeys undertaken by Hooker were those to Palestine (1860), Morocco (1871), and the United States (1877), all yielding valuable scientific information.

In the midst of all this travelling in foreign countries he quickly built up for himself a high scientific reputation at home. In 1855 he was appointed assistant-director of the Royal Botanic Gardens, Kew, and in 1865 he succeeded his father as full director, holding the post for twenty years. Under the directorship of father and son Hooker, the Royal Botanical gardens of Kew rose to world renown.

At the early age of thirty he was elected a fellow of the Royal Society, and in 1873 he was chosen its president (till 1877). He received three of its medals: the Royal Medal in 1854, the Copley in 1887 and the Darwin Medal in 1892.

His greatest botanical work was the Flora of British India, published in seven volumes between 1872 and 1897. He was the author of numerous scientific papers and monographs, and his larger books included, in addition to those already mentioned, a standard Students Flora of the British Isles and a monumental work, the Genera plantarum[12] (1860–83), based on the collections at Kew, in which he had the assistance of George Bentham. In 1904, at the age of 87, he published A sketch of the Vegetation of the Indian Empire.

He continued the compilation of his father Sir William Jackson Hooker‘s project, Icones Plantarum (Illustrations of Plants), producing volumes eleven through nineteen.

On the publication of the last part of his Flora of British India in 1897 he was promoted Knight Grand Commander of the Star of India, the highest rank of the Order (he had been made a Knight Commander twenty years before). Ten years later, on attaining the age of ninety in 1907, he was awarded the Order of Merit.

Joseph Hooker died in his sleep at midnight at home on 10 December 1911 after a short and apparently minor illness. The Dean and Chapter of Westminster Abbey offered a grave near Darwin’s in the nave but also insisted that Hooker be cremated before. His widow, Hyacinth, declined the proposal and eventually Hooker’s body was buried, as he wished to be, alongside his father in the churchyard of St Anne’s on Kew Green, within short distance of Kew Gardens.

Hooker Oak in Chico, California is named after him.

Marriages and children

In 1851 he married Frances Harriet Henslow (1825–1874), daughter of John Stevens Henslow. They had four sons and three daughters:

  • William Henslow Hooker (1853–1942)
  • Harriet Anne Hooker (1854–1945) married William Turner Thiselton-Dyer
  • Charles Paget Hooker (1855–1933)
  • Marie Elizabeth Hooker (1857–1863) died aged 6.
  • Brian Harvey Hodgson Hooker (1860–1932)
  • Reginald Hawthorn Hooker (1867–1944) statistician
  • Grace Ellen Hooker (1868–1873) died aged 5.

After his first wife’s death in 1874, in 1876 he married Hyacinth Jardine (1842–1921), daughter of William Samuel Symonds and the widow of Sir William Jardine. They had two sons:

  • Joseph Symonds Hooker (1877–1940)
  • Richard Symonds Hooker (1885–1950)

References

  1. ^ Endersby, J. 2004. Hooker, Sir Joseph Dalton (1817–1911). Oxford Dictionary of National Biography, Oxford University Press
  2. ^ Ward, P. 2001. Antarctic expedition, 1839-1843, James Clark Ross
  3. ^ Desmond, R. 1999. Sir Joseph Dalton Hooker: Traveller and Plant Collector. Antique Collectors’ Club and The Royal Botanic Gardens, Kew ISBN 1-85149-305-0 p 18
  4. ^ Desmond. 1999. p 36-42
  5. ^ Desmond. 1999. p 85
  6. ^ Desmond. 1999. p 91
  7. ^ Letter number 1558: To J. D. Hooker. 10 March 1854. The Darwin Correspondence Online Database.
  8. ^ Sanyal, R. B. (1896) Hours with Nature. S. K. Lahiri and Co. Page 34
  9. ^ History of Darjeeling Darjeelingnews.net
  10. ^ a b Lucas, JR (June 1979), “Wilberforce and Huxley: A Legendary Encounter“, The Historical Journal 22 (2): 313-330, <http://users.ox.ac.uk/~jrlucas/legend.html> .
  11. ^ Thomson, Keith Stewart (2000). “Huxley, Wilberforce and the Oxford Museum“, American Scientist, May-June 2000. Retrieved on 14 February 2008.
  12. ^ G. Bentham and J.D. Hooker, Genera plantarum London, A. Black (1862-1883), Botanicus, Missouri Botanical Garden Library
  13. ^ Brummitt, R. K.; C. E. Powell (1992). Authors of Plant Names. Royal Botanic Gardens, Kew. ISBN 1-84246-085-4.

External links

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Awards
Preceded by
Charles Robert Darwin
Royal Medal
1854
Succeeded by
John Obadiah Westwood
Preceded by
Franz Ernst Neumann
Copley Medal
1887
Succeeded by
Thomas Henry Huxley
Preceded by
Alfred Russel Wallace
Darwin Medal
1892
Succeeded by
Thomas Henry Huxley
Preceded by
Alfred Richard Cecil Selwyn
Clarke Medal
1885
Succeeded by
Laurent-Guillaume de Koninck

Phillip E. Johnson

Phillip E. Johnson

Phillip E. Johnson (1940-) es un abogado estadounidense retirado, el más notable proponente de lo que él y otros proclaman una teoría científica alternativa a la Teoría de la Evolución Biológica, la llamada «teoría del Diseño Inteligente».

    Richard Dawkins

    Richard Dawkins

    ver Artículos relacionados con el ateísmo

    Richard Dawkins
    Richard Dawkins
    Richard Dawkins en una conferencia sobre su libro “El espejismo de Dios“.
    Nacimiento 26 de marzo de 1941
    Nairobi, Kenia
    Residencia UK
    Nacionalidad(es) Inglés
    Campo(s) Biología evolutiva
    Instituciones Universidad de Oxford
    Supervisor doctoral Niko Tinbergen
    Sociedades Miembro de la Royal Society
    Premios destacados Sociedad Zoológica Medalla de Plata (1989)
    Premio Faraday (1990)
    Premio Kistler (2001)

    Clinton Richard Dawkins (conocido como Richard Dawkins; nacido el 26 de marzo de 1941) es un etólogo británico, teórico evolutivo y escritor de divulgación científica que ocupa la cátedra Charles Simonyi de Difusión de la Ciencia en la Universidad de Oxford.

    Nació en Nairobi en 1941 de padres británicos. Su familia volvió a Inglaterra en 1949. Fue educado en Oxford y realizó su doctorado bajo la tutela del Premio Nobel Nikolaas Tinbergen. Desde 1967 hasta 1969 fue profesor adjunto en la Universidad de California, Berkeley.

    Dawkins ganó fama con su libro El gen egoísta, publicado en 1976, que popularizó la visión de la evolución enfocada desde los genes, e introdujo los términos meme y memética. En 1982 hizo una contribución original a la ciencia de la evolución con la teoría presentada en su libro El fenotipo extendido, que afirma que los efectos fenotípicos no están limitados al cuerpo de un organismo, sino que pueden extenderse más allá en el ambiente, incluyendo los cuerpos de otros organismos. Desde entonces ha escrito varios libros muy populares sobre la evolución, y ha aparecido en varios programas de la televisión británica sobre biología evolutiva, creacionismo y religión.

    Dawkins es ateo, humanista, escéptico, prominente miembro del movimiento bright y –como comentarista de ciencia, religión y política– está entre los intelectuales públicos más conocidos del mundo en lengua inglesa. En referencia al epíteto de “bulldog de Darwin” que se le daba a Thomas Huxley, la defensa apasionada de Dawkins de la evolución le ha ganado el apelativo de “rottweiler de Darwin”.

    Vida personal

    Dawkins nació el 26 de marzo de 1941, y recibió el nombre de Clinton Richard Dawkins.[1] en Nairobi, Kenia, donde su padre, Clinton John Dawkins, era granjero y anteriormente soldado en tiempo de guerra, llamado del servicio colonial en Nyasaland (ahora Malawi).[2] Los padres de Dawkins eran de una rica clase media alta. Su padre era descendiente de la familia Clinton, que ostentaba el Condado de Lincoln, y su madre era Jean Mary Vyvyan Dawkins (de soltera Ladner). Ambos estaban interesados en las ciencias naturales y contestaban a las preguntas del joven Dawkins en términos más científicos que anecdóticos o sobrenaturales.[3]

    Dawkins describe su infancia como “una educación anglicana normal”,[4] pero revela que empezó a dudar de la existencia de Dios cuando tenía unos nueve años. Más tarde se reconvirtió persuadido por el argumento del diseño, aunque empezó a pensar que los usos y costumbres de la Iglesia de Inglaterra eran “absurdos”, y tenían que ver más con dictar moral que con Dios. Cuando, a los dieciséis años, entendió mejor lo que era la evolución, cambió de nuevo su posición religiosa porque pensaba que la evolución podía dar cuenta de la complejidad de la vida en términos puramente materiales, y por tanto no era necesario un diseñador.[4]

    Se casó con Marian Stamp en 1967 pero se divorciaron en 1984. Más tarde, ese mismo año, Dawkins se casó con Eve Barham –con quien tuvo una hija, Juliet– pero posteriormente se divorciaron también. En 1992 se casó con la actriz Lalla Ward.[5] Dawkins la conoció a través de un amigo mutuo, Douglas Adams, que trabajaba con Ward en la serie de ciencia ficción de la BBC Doctor Who. Ward ha ilustrado varios libros de Dawkins.

    Carrera

    Dawkins se trasladó a Inglaterra con sus padres cuando tenía ocho años y asistió al colegio Oundle. Luego estudió zoología en el Balliol College, Oxford, donde fue alumno del etólogo ganador de un Premio Nobel Nikolaas Tinbergen. Obtuvo el Bachelor of Arts de segunda clase en zoología en 1962, seguido de un Master of Arts y Doctor en Filosofía en 1966.[1]

    Entre 1967 y 1969, Dawkins fue profesor adjunto de zoología en la Universidad de California, Berkeley. En 1970 fue designado conferenciante y en 1990 reader de zoología en la Universidad de Oxford. En 1995 pasó a ejercer la cátedra Charles Simonyi de Difusión de la Ciencia, un puesto dotado por Charles Simonyi con la intención expresa de que Dawkins fuera su primer ocupante.[6] Ha sido miembro del New College, Oxford desde 1970.[7] Ha ofrecido varias conferencias inaugurales, incluyendo la Henry Sidgwick Memorial Lecture (1989), la primera Erasmus Darwin Memorial Lecture (1990), la Michael Faraday Lecture (1991) (editada recientemente en DVD con el nombre de “Growing Up In The Universe”), la T.H. Huxley Memorial Lecture (1992), la Irvine Memorial Lecture (1997), la Sheldon Doyle Lecture (1999), la Tinbergen Lecture (2000) y la Tanner Lecture (2003).[1]

    Dawkins ha sido editor de cuatro revistas científicas, y fundó Episteme Journal en 2002. También ha actuado como consejero editorial en nueve publicaciones, incluyendo la Enciclopedia Encarta y la Encyclopedia of Evolution. Escribe una columna para la revista Free Inquiry del Council for Secular Humanism y figura como senior editor. También ha sido presidente de la sección de ciencias biológicas de la British Association for the Advancement of Science, y figura como consejero de varias organizaciones más. Formó parte de varios jurados de premios tan diversos como el Premio Faraday de la Royal Society y el British Academy Television Awards. En 2004 el Balliol College de Oxford creó el Dawkins Prize, concedido a la “investigación destacada en la ecología y el comportamiento de los animales cuyo bienestar y supervivencia pueden estar en peligro por las actividades humanas”.[8]

    En 2005, la revista Discover se refirió a Dawkins como el “rottweiler de Darwin”,[9] una descripción que más tarde adoptaron Radio Times[10] y Channel 4, en referencia al epíteto “bulldog de Darwin” dado al defensor de Darwin del siglo XIX Thomas Henry Huxley. También sugiere una comparación con el papa Benedicto XVI que, siendo el Cardenal Ratzinger, era conocido como “el rottweiler de Dios”.

    En 2006, Dawkins fue invitado a participar en una charla de TED (Conference) Esta conferencia reúne a destacadas personalidades de la comunidad global, provenientes de actividades diversas.

    Obra

    Biología evolutiva

    Dawkins es más conocido quizás por la popularización de la visión de la evolución centrada en los genes –una visión claramente proclamada en sus libros El gen egoísta (1976), donde afirma que “toda la vida evoluciona por la supervivencia diferencial de los entes replicadores“, y El fenotipo extendido (1982), donde describe la selección natural como “el proceso por el que los replicadores se propagan a expensas de otros“. Como etólogo interesado en el comportamiento animal y su relación con la selección natural, defiende la idea de que el gen es la principal unidad de selección de la evolución.

    En sus libros, Dawkins usa la imagen del cubo de Necker para explicar que la visión genocéntrica no es una revolución científica, sino simplemente una nueva forma de visualizar la evolución. El cubo de Necker, una línea bidimensional que representa un cubo, es interpretada por el cerebro como una de las dos posibles formas tridimensionales. Dawkins argumenta que la visión genocéntrica es un modelo útil de la evolución para algunos propósitos, pero que la evolución sigue pudiéndose entender y estudiar en términos de individuos y poblaciones.

    La visión genocéntrica también proporciona una base para comprender el altruismo. El altruismo parece en primera instancia una paradoja, ya que ayudar a otros consume recursos preciosos –posiblemente la propia salud y la propia vida–, reduciendo así la propia aptitud. Anteriormente, esto fue intepretado por muchos como un aspecto de la selección de grupo, esto es, los individuos hacían lo mejor para la supervivencia de la población o la especie. Pero William Donald Hamilton utilizó la visión gen-centrista para explicar el altruismo en términos de la aptitud inclusiva y la selección de parentesco, esto es, los individuos se comportan altruistamente hacia sus parientes cercanos, que comparten muchos de sus genes.[11] (El trabajo de Hamilton aparece frecuentemente en los libros de Dawkins, y ambos se hicieron amigos en Oxford; tras su muerte en 2000, Dawkins escribió su obituario y organizó un oficio conmemorativo secular.[12] ) De manera similar, Robert Trivers, pensando en términos de un modelo gen-centrista, desarrolló la teoría del altruismo recíproco, por el que un organismo proporciona un beneficio a otro con la expectativa de una futura reciprocidad.[13]

    Los críticos de la visión de Dawkins sugieren que tomar el gen como la unidad de la selección es erróneo, pero que el gen podría describirse como la unidad de la evolución. El razonamiento es que en un suceso de selección, un individuo bien fracasa o bien tiene éxito a la hora de sobrevivir y reproducirse, pero a lo largo del tiempo son las proporciones de los alelos las que cambian.[14] En El gen egoísta, sin embargo, Dawkins explica que está usando la definición de gen de George C. Williams como “aquello que se separa y recombina con frecuencia apreciable“.[15] De manera similar, frecuentemente se argumenta que los genes no pueden sobrevivir solos, sino que deben cooperar para construir un individuo,[16] pero en El fenotipo extendido, Dawkins argumenta que a causa de la recombinación genética y la reproducción sexual, desde el punto de vista de un gen individual, todos los demás genes son parte del entorno al que este está adaptado. La recombinación es un proceso que ocurre durante la meiosis, en el que pares de cromosomas se cruzan para intercambiar segmentos de ADN. Estas secciones son los “genes” a los que se refieren Dawkins y Williams. Otros críticos de la visión de la herencia “centrada en los genes” señalan a la herencia epigenética como un mencanismo importante de la evolución.[17] [18]

    En la controversia sobre las interpretaciones de la evolución (las famosas Guerras de Darwin), una facción se alinea a menudo con Dawkins y la rival lo hace con Stephen Jay Gould. Esto refleja la eminencia de ambos como difusores de puntos de vista enfrentados, más que porque alguno de ellos sea el paladín más sustancial y extremo de estas posiciones. En particular, Dawkins y Gould han sido destacados comentaristas de la controversia sobre la sociobiología y la psicología evolutiva, en la que Dawkins generalmente ha sido aprobatorio y Gould crítico.[19] Un ejemplo típico de la posición de Dawkins es su cáustica crítica (1985) de No en nuestros genes, de Rose, Kamin y Lewontin.[20] Dos pensadores considerados del mismo lado de Dawkins son el psicólogo evolutivo Steven Pinker y el filósofo Daniel Dennett, que han promovido la visión genocéntrica de la evolución y defendido el reduccionismo en la biología.[21]

    Memética

    Dawkins acuñó el término meme (análogo al de gen) para describir cómo se podrían extender los principios de Darwin para explicar la difusión de ideas y fenómenos culturales, lo que engendró la teoría de la memética. Aunque lanzó la idea original en El gen egoísta, Dawkins ha dejado que otros autores, como Susan Blackmore, la expandan.[22] La memética, la selección de genes y la sociobiología han sido criticadas por ser demasiado reduccionistas por pensadores tales como la filósofa Mary Midgley, con quien Dawkins ha debatido desde finales de los 70.[23] En un artículo de la revista Philosophy, Midgley afirmó que debatir con Dawkins sería tan innecesario como “romper una mariposa con una rueda” (aforismo equivalente al español “matar una mosca a cañonazos”).[24] Dawkins replicó que esa afirmación sería “difícil de encajar en una revista respetable por su prepotente condescendencia hacia un colega académico”.[25]

    Aunque Dawkins acuñó el término independientemente, nunca ha afirmado que la idea de meme fuera nueva –ha habido términos similares para ideas similares en el pasado. John Laurent, en The Journal of Memetics, ha sugerido que el propio término “meme” puede ser derivado del trabajo del poco conocido biólogo alemán Richard Semon. En 1904, Semon publicó Die Mneme (que fue publicado en inglés como The Mneme en 1924). Su libro trataba de la transmisión cultural de las experiencias, algo que parece paralelo a las ideas de Dawkins. Laurent también encontró el uso del término “mneme” en The Soul of the White Ant (1927), de Maurice Maeterlinck, y resaltó las similitudes con el concepto de Dawkins.

    Creacionismo

    Dawkins es un conocido crítico del creacionismo, al que describe como una “falsedad ridícula y estupidizadora”.[26] Su libro El relojero ciego es una crítica al argumento del diseño, y sus otros libros de divulgación científica suelen tocar el tema. A recomendación de su fallecido colega Stephen Jay Gould, Dawkins rechaza participar en debates con creacionistas, porque eso les daría el “oxígeno de la respetabilidad” que pretenden. Argumenta que a los creacionistas “no les importa ser vencidos con un argumento. Lo que les importa es que les damos reconocimiento al molestarnos en argumentar con ellos en público”.[27] Sin embargo, Dawkins tomó parte en el Huxley Memorial Debate de la Oxford Union en 1986, en el que junto a John Maynard Smith venció a sus adversarios creacionistas por 198 votos a 115.[28]

    En una entrevista con Bill Moyers en diciembre de 2004, Dawkins afirmó que “entre todas las cosas que conoce la ciencia, la evolución es tan cierta como cualquier cosa que sepamos”. Cuando Moyers le preguntó después “¿Es la evolución una teoría, no un hecho?”, Dawkins contestó: “La evolución se ha observado. Es sólo que no se ha observado mientras estaba ocurriendo”.[29]

    Religión

    Dawkins es un ferviente y abierto ateo, Miembro Honorario de la National Secular Society,[30] vicepresidente de la British Humanist Association y Partidario Distinguido de la Sociedad Humanista de Escocia. En su ensayo “Los virus de la mente“, sugirió que la teoría memética podría analizar y explicar el fenómeno de la creencia religiosa y algunas características comunes de las religiones organizadas, como la creencia en que a los impíos les espera un castigo. En 2003, la Atheist Alliance instituyó el Richard Dawkins Award en su honor. Dawkins es conocido por su desprecio hacia el extremismo religioso, desde el terrorismo islamista al fundamentalismo cristiano, pero también ha discutido con creyentes liberales y científicos religiosos,[4] incluyendo muchos que de otra manera se habrían acercado a él en su lucha contra el creacionismo, como el biólogo Kenneth Miller[9] , y el Obispo de Oxford. Richard Harries,[31]

    Dawkins sigue siendo una figura prominente en el debate público contemporáneo sobre temas relacionados con la ciencia y la religión. Considera a la educación y la concienciación como herramientas primarias para oponerse al dogma religioso. Estas herramientas incluyen la lucha contra ciertos estereotipos, y también ha adoptado el término positivo “bright” como una manera de aportar connotaciones positivas a los partidarios de una visión del mundo naturalista.[32] Dawkins hace notar que las feministas han tenido éxito al hacernos sentir vergüenza cuando empleamos rutinariamente la palabra “él” en lugar de “ella”; de manera similar, sugiere, una frase como “niño católico” o “niño musulmán” debería verse como algo tan impropio como, por ejemplo, “niño marxista”. Poco después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, cuando le preguntaron en qué podría haber cambiado el mundo, Dawkins respondió:

    Muchos de nosotros veíamos a la religión como una tontería inofensiva. Puede que las creencias carezcan de toda evidencia pero, pensábamos, si la gente necesitaba un consuelo en el que apoyarse, ¿dónde está el daño? El 11 de septiembre lo cambió todo. La fe revelada no es una tontería inofensiva, puede ser una tontería letalmente peligrosa. Peligrosa porque le da a la gente una confianza firme en su propia rectitud. Peligrosa porque les da el falso coraje de matarse a sí mismos, lo que automáticamente elimina las barreras normales para matar a otros. Peligrosa porque les inculca enemistad a otras personas etiquetadas únicamente por una diferencia en tradiciones heredadas. Y peligrosa porque todos hemos adquirido un extraño respeto que protege con exclusividad a la religión de la crítica normal. ¡Dejemos ya de ser tan condenadamente respetuosos![33]

    En enero de 2006, Dawkins presentó un documental de dos capítulos en Channel 4 titulado The Root of All Evil? (¿La raíz de todo el mal?), abordando lo que él ve como la influencia maligna de la religión organizada en la sociedad. Los críticos alegaron que el programa dedicaba demasiado tiempo a figuras marginales y extremistas, y que el estilo de confrontación de Dawkins no ayuda a su causa.[34] [35] Dawkins, sin embargo, rechazó estas afirmaciones, replicando que el número de retransmisiones religiosas moderadas en los medios diarios suponían un equilibrio adecuado para los extremistas.[36] Sugirió, además, que alguien considerado “extremista” en un país religiosamente moderado bien podría ser considerado “convencional” en uno religiosamente conservador.[37] Richard Dawkins también ha comenzado la Out Campaign.

    Dawkins se ha opuesto con firmeza a la enseñanza del diseño inteligente en las clases de ciencia. Ha descrito al diseño inteligente como “no un argumento científico en absoluto, sino religioso”[38] y es un duro crítico de la organización pro-creacionismo Truth in Science. Dawkins ha declarado que la publicación de su libro de septiembre de 2006, El espejismo de Dios, es “probablemente la culminación” de su campaña contra la religión.[39] Dawkins fue un ponente especial en la conferencia de noviembre de 2006 Beyond Belief: Science, Religion, Reason and Survival.

    Richard Dawkins en una conferencia en Reykjav�k, Islandia, 24 de junio de 2006, fotograf�a de Matthias Asgeirsson.

    Richard Dawkins en una conferencia en Reykjavík, Islandia, 24 de junio de 2006, fotografía de Matthias Asgeirsson.

    El teólogo de Oxford y doctor en biofísica Alister McGrath, promotor de la «teología científica» y autor de Dawkins’ God: Genes, Memes, and the Meaning of Life (El Dios de Dawkins: genes, memes y el sentido de la vida) y The Dawkins Delusion?, ha acusado a Dawkins de ser un ignorante acerca de la teología cristiana,[40] y de caracterizar falsamente a la gente religiosa en general. McGrath afirma que Dawkins se ha hecho famoso más por su retórica que por sus razonamientos, y que no existe una base clara para la hostilidad de Dawkins hacia la religión.[41] En respuesta, Dawkins afirma que su posición es que la teología cristiana es vacua, y que la única área de la teología que podría llamar su atención sería la afirmación de poder demostrar la existencia de Dios. Dawkins critica a McGrath por no aportar ningún argumento para apoyar sus creencias, aparte del hecho de que no se pueden falsar. Dawkins tuvo un extenso debate con McGrath en el Festival Literario de 2007 del Sunday Times (podcast). Otro filósofo cristiano, Keith Ward, explora temas similares en su libro Is Religion Dangerous?, argumentando en contra de la opinión de Dawkins y otros de que la religión es socialmente peligrosa. También se han realizado críticas a El espejismo de Dios por parte de filósofos profesionales como el profesor John Cottingham, de la Universidad de Reading.[42] Otros, como Margaret Somerville,[43] han sugerido que Dawkins “exagera su caso contra la religión“,[44] y afirma que los conflictos globales continuarían sin religión por factores como la presión económica o la disputa de tierras. Sin embargo, los defensores de Dawkins afirman que los críticos no entienden el argumento de Dawkins. Durante un debatie en Radio 3 Hong Kong, David Nicholls, presidente de la Atheist Foundation of Australia, afirmó que Dawkins no dice que la religión es la fuente de todo el mal del mundo. Es, en cambio, una “parte innecesaria de lo malo”.[45] El propio Dawkins ha dicho que sus objeciones a la religión no son sólo que causa guerras y violencia, sino también le da a la gente una excusa para mantener creencias que no están basadas en la evidencia.[46] Además, ha afirmado que aunque la religión no sea la causa principal de muchas guerras, los asesinatos y los ataques terroristas, “es la principal etiqueta, y la más peligrosa, por la que puede identificarse un ‘ellos’, en oposición a un ‘nosotros’. Ni siquiera estoy afirmando que la religión sea la única etiqueta por la que identificamos a las víctimas de nuestro prejuicio. También están el color de la piel, el lenguaje, y la clase social. Pero, a menudo, como en Irlanda del Norte, éstas no se aplican, y la religión es la única etiqueta divisoria que hay”.[47]

    Dawkins piensa que “la existencia de Dios es una hipótesis científica como cualquier otra“.[48] No está de acuerdo con la idea de Stephen Jay Gould de los “magisterios no superpuestos” (NOMA) y con ideas similares propuestas por Martin Rees relativas a la coexistencia sin conflictos entre la ciencia y la religión, calificando a la primera de “positivamente supina” y “un ardid puramente político para ganarse a la gente religiosa [...] al bando de la ciencia”.[49] Con respecto a la afirmación de Rees en Our Cosmic Habitat de que “tales cuestiones están fuera del alcance de la ciencia, sin embargo: están en el dominio de los filósofos y los teólogos”, Dawkins replica que “¿qué capacidad pueden ofrecer los teólogos a las cuestiones cosmológicas profundas que no pueda la ciencia?”.[50] [51] Rees ha sugerido que el ataque de Dawkins incluso a la religión convencional no es de ayuda,[52] y Robert Winston ha dicho que Dawkins “trae el oprobio sobre la ciencia[53]

    Los críticos a Dawkins, también científicos y filósofos no creyentes, le reprochan sobre todo que alguien que quiere atacar a la teología debería hacer el esfuerzo de saber algo de ella, pero no es el caso.[54]

    H. Allen Orr, biólogo evolucionista, afirma que, si hay que condenar los pecados cometidos en nombre de la religión, el ateísmo debe ser juzgado con los mismos estándares. “Dawkins tiene difícil explicar un doble hecho: que el siglo XX fue un experimento de secularismo, y que el resultado fue un mal secular, un mal mucho más espectacular y violento que cualquiera anterior”.[55] Ante este tipo de argumentos, Dawkins ha contestado primero que Hitler nunca abandonó su catolicismo romano[47] [56] y que Stalin, aunque era ateo, no cometió sus atrocidades en nombre del ateísmo, de la misma manera que “Hitler y Stalin tenían bigote, pero no decimos que fueron sus bigotes los que les hicieron malvados”.[56]

    De los “buenos científicos que son religiosos sinceramente”, Dawkins nombra a Arthur Peacocke, Russell Stannard, John Polkinghorne, y Francis Collins, pero dice que “sigo desconcertado [...] por su creencia en los detalles de la religión cristiana“.[57]

    Otras áreas

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    Richard Dawkins hablando en la librería Kepler’s Books, Menlo Park, California, 29 de octubre de 2006.

    En su papel de profesor de difusión de la ciencia, Dawkins ha sido un duro crítico de la pseudociencia y la medicina alternativa. Su popular libro Destejiendo el arco iris aborda la afirmación de John Keats –que al explicar el arcoiris, Isaac Newton había reducido su belleza– y le da la vuelta. El espacio profundo, los miles de millones de años de evolución de la vida y los trabajos microscópicos de la biología y le herencia, asegura Dawkins, contienen más belleza y maravilla que los mitos y la pseudociencia.[58] Dawkins escribió el prefacio del libro póstumo de John Diamond, Snake Oil, un libro dedicado a desenmascarar a la medicina alternativa, en el que afirmaba que la medicina alternativa es dañina, aunque sólo sea porque distrae a los pacientes de los tratamientos convencionales más exitosos, y porque le da a la gente falsas esperanzas.[59] Dawkins afirma que “No hay medicina alternativa. Sólo hay medicina que funciona y medicina que no funciona.”[60]

    Dawkins ha expresado una preocupación maltusiana sobre el crecimiento exponencial de la población humana y el problema de la superpoblación.[61] En El gen egoísta Dawkins introdujo brevemente el concepto de crecimiento exponencial de la población, con el ejemplo de América latina que, en el momento en que escribió el libro, tenía una población que se doblaba cada cuarenta años. Las soluciones propuestas por Dawkins pueden describirse típicamente como humanistas, y se muestra crítico con las actitudes católicas con respecto a la planificación familiar y el control de población, afirmando que los líderes que prohíben la anticoncepción y “expresan una preferencia por los métodos ‘naturales’ de limitación de la población” acabarán propiciando un método de limitación demográfica igualmente natural: las hambrunas que seguirían a la superpoblación.[62]

    Como defensor del Proyecto Gran Simio –un movimiento para extender los derechos humanos a todos los grandes simios–, Dawkins contribuyó con un artículo al libro Great Ape Project titulado Gaps In The Mind, en el que critica a las actitudes morales de la sociedad contemporánea por basarse en una “imperativa discontinua y especista”.[63]

    Dawkins también comenta regularmente en periódicos y weblogs sobre asuntos políticos contemporáneos; las opiniones que ha expresado incluyen una oposición a la invasión de Irak de 2003,[64] al programa británico de misiles submarinos nucleares Trident,[65] y al presidente de EEUU George W. Bush.[66] Varios de estos artículos están incluidos en El capellán del diablo, una antología de artículos sobre ciencia, religión y política.

    Premios y reconocimientos

    Dawkins posee doctorados honorarios en ciencia por la Universidad de Westminster, la Universidad de Durham[67] y la Universidad de Hull, y es doctor honorario de la Open University.[1] También posee doctorados honorarios en letras por la Universidad de St Andrews y la Australian National University, y fue elegido Miembro de la Royal Society of Literature en 1997 y de la Royal Society en 2001.[1] Es vicepresidente de la Asociación Humanista Británica y presidente de honor de la Sociedad Filosófica Universitaria del Trinity College.

    Entre otros premios también ha ganado el Royal Society Literature Award (1987), el Literary Prize de Los Angeles Times (1987), la Medalla de Plata de la Sociedad Zoológica de Londres (1989), el Premio Michael Faraday (1990), el Premio Nakayama (1994), el Premio Humanista del Año (1996), el quinto Premio International Cosmos (1997), el Premio Kistler (2001), la Medalla de la Presidencia de la República Italiana (2001) y la Medalla Kelvin Bicentenaria (2002).[1] En 2005, la organización Alfred Toepfer Stiftung de Hamburgo le concedió el Premio Shakespeare en reconocimiento a su “presentación concisa y accesible del conocimiento científico”.[68] Dawkins fue Autor del Año de 2007 en los British Book Awards.[69]

    Dawkins encabezó la lista de 2004 de los 100 mejores intelectuales británicos de la revista Prospect, por decisión de los lectores, recibiendo el doble de votos que el siguiente clasificado.[70] En 1995, Dawkins fue invitado al Desert Island Discs, un programa de música de BBC Radio 4[1]

    La Alianza Atea Internacional otorga desde el 2003 el Premio Richard Dawkins, en honor a la labor de Richard Dawkins.

    Además, fue elegido por la revista Time como una de las 100 personas más influyentes del mundo en 2007.

    Libros

    Notas y referencias

    1. a b c d e f g Richard Dawkins, 2006. Curriculum Vitae. (PDF).
    2. John Catalano, 1995. Biografía de Richard Dawkins. World of Dawkins.
    3. BBC News Online, 2001-10-12. “Richard Dawkins: The foibles of faith.”
    4. a b c Jonathan Miller, Richard Dawkins & Richard Denton (director), 2003. The Atheism Tapes: Richard Dawkins. BBC Four television. Transcripción no oficial.
    5. Robin McKie, 2004. “Doctor Zoo.” The Guardian.
    6. Aims of the Simonyi Professorship (2004-09-10). Consultado el 2006-12-01.
    7. Simonyi Professorship, 2006. Prof. Richard Dawkins.
    8. Balliol College News. The Dawkins Prize.
    9. a b Stephen S. Hall, 2005. “Darwin’s Rottweiler.” Revista Discover.
    10. Radio Times, 2006-01-02. p. 27.
    11. W.D. Hamilton, 1964. “The genetical evolution of social behaviour I and II.” Journal of Theoretical Biology 7: 1-16 y 17-52.
    12. Richard Dawkins, 2000. “de Dawkins: Bill Hamilton.” The Independent, 2000-03-10.
    13. Robert Trivers, 1971. “The evolution of reciprocal altruism.” Quarterly Review of Biology. 46: 35-57.
    14. Gabriel Dover, 2000. Querido señor Darwin. Siglo XXI, ISBN 968-23-2413-0.
    15. George C. Williams, 1966. Adaptation and Natural Selection. Princeton University Press, ISBN 0-691-02615-7.
    16. Ernst Mayr, 2000. What Evolution Is. Basic Books, ISBN 0-465-04426-3.
    17. Robert Winston Greatest Minds lecture en la Universidad de Dundee
    18. Robert Winston interview en The Guardian, 25 de abril de 2007 – hay que tener en cuenta que, sin embargo, este breve comentario de The Guardian no se refiere a los comentarios sobre epigenética que se dieron en la conferencia de Winston
    19. Henry Morris, 2001. The Evolutionists. Henry Holt & Company, ISBN 0-7167-4094-X.
    20. Richard Dawkins, 1985. “Sociobiología: el debate continúa.” New Scientist, 1985-01-24.
    21. Daniel Dennett, 1995. La peligrosa idea de Darwin. Galaxia Gutenberg, ISBN 84-226-8036-X.
    22. Susan Blackmore, 1999. La máquina de los memes. Paidos Ibérica S.A., ISBN 84-493-0967-0.
    23. Mary Midgley, 2000. Science and Poetry. Routledge.
    24. Mary Midgley, 1979. “Gene Juggling.” Philosophy 54, no. 210, pp. 439-458.
    25. Ophelia Benson, 2003. “About Butterflies and Wheels.” ButterfliesAndWheels.com.
    26. Richard Dawkins, 2002. “A Scientist’s View.” The Guardian.
    27. Richard Dawkins, 2003. A Devil’s Chaplain. Weidenfeld & Nicolson, p. 256.
    28. John Durant, n.d. “Una perspectiva histórico-crítica de los argumentos sobre evolución y creación.” De Evolution and Creation: A European perspective, Svend Anderson & Arthur Peacocke Eds. Aarhus, DK: Aarhus Univ. Press. pp. 12-26.
    29. Bill Moyers et al, 2004. “Now with Bill Moyers.” PBS.
    30. Our Honorary Associates. National Secular Society (2005). Consultado el April 21de 2007.
    31. Richard Dawkins, 2006. The Root of All Evil? y con filósofos ateos, como Michael Ruse, que consideran contraproducente, por radical, su manera de batallar.
    32. Richard Dawkins, 2003. “The Future Looks Bright.” The Guardian.
    33. The Guardian, 2001-10-11 “Has the world changed?.” The Guardian.
    34. Howard Jacobson, 2006. “Nothing like an unimaginative scientist to get non-believers running back to God.” The Independent.
    35. Ron Ferguson, 2006. “What a lazy way to argue against God.” The Herald.
    36. Richard Dawkins, 2006. “Diary.” New Statesman.
    37. Richard Dawkins, 2006. “Diary.” New Statesman. Retrieved March 25, 2007.
    38. The Guardian, 2001-10-11 “One side can be wrong.” The Guardian. Accessed 2006-12-21.
    39. Heaven can wait Interview with Clive Cookson, FT Magazine Dec 16 2006. Retrieved March 25, 2007.
    40. McGrath, Alister (2004). Dawkins’ God: Genes, Memes, and the Meaning of Life. Oxford, England: Blackwell, 81.
    41. Marianna Krejci-Papa, 2005. “Taking On Dawkins’ God:An interview with Alister McGrath.” Science & Theology News, 2005-04-25.
    42. Flawed case for the prosecution“, ‘The God Delusion’ reviewed in ‘The Tablet’, 2006-10-19.
    43. Aiming for knockout blow in god wars. The Sydney Morning Herald (2007-05-24). Consultado el 2007-05-27.
    44. Easterbrook, Gregg. Does God Believe in Richard Dawkins?. Beliefnet. Consultado el 2007-05-26.
    45. http://www.rthk.org.hk/rthk/radio3/backchat/20070404.html
    46. http://www.scpr.org/programs/pattmorrison/index.shtml
    47. a b Richard Dawkins, 2001, “Es hora de levantarse“.
    48. Richard Dawkins, 2006. The God Delusion. p. 50.
    49. David Van Biema. “God vs. Science.” Time. Nov. 13, 2006
    50. Richard Dawkins “Cuando la religión pisa el césped de la cienciaFree Inquiry magazine, Volumen 18, número 2. Accedida el 1 de julio de 2007.
    51. Richard Dawkins, 2006. The God Delusion. pp. 55-56.
    52. Artículo en The Guardian sobre Martin Rees discutiendo con Dawkins en el Hay on Wye Festival el 29 de mayo de 2007
    53. Royal Society Noticia de Science in the News citando una [[noticia de The Independent, agosto de 2006. Este breve artículo sugiere que la razón era “por su poca disposición por abracar la espiritualidad”, pero en una discusión con Dawkins en el Today programme, Winston afirmó que era un enfoque condescendiente. Entrevista aquí (transcripción sin corregir aquí)
    54. Peter Steinfels, 2007. “Books on atheism garner criticism from unlikely places.” International Herald Tribune, 2007-03-06.
    55. H. Allen Orr, 2007. “A Mission to Convert.” The New York Review of Books.
    56. a b Entrevista de Bill O’Reilly a Richard Dawkins en The O’Reilly Factor
    57. Richard Dawkins, 2006. The God Delusion. p. 99.
    58. Richard Dawkins, 1998. Unweaving The Rainbow. Penguin.
    59. John Diamond, Richard Dawkins (foreword) & Dominic Lawson (ed), 2001. Snake Oil and Other Preoccupations. Vintage.
    60. Richard Dawkins, 2003. A Devil’s Chaplain. Weidenfeld & Nicolson.
    61. David A. Coutts, 2001. “Dawkins: An exponentialist view.”
    62. Richard Dawkins, 1989. The Selfish Gene, 2nd ed. Oxford University Press.
    63. Richard Dawkins, 1993. “Gaps In The Mind.” En The Great Ape Project, Paola Cavalieri & Peter Singer eds. London: Fourth Estate.
    64. Richard Dawkins, 2003. “Bin Laden’s victory”, The Guardian, 2003-03-22. Retrieved March 25, 2007.
    65. Richard Dawkins, 2007. “Trident is a dilemma with several prongs”, The Times, 2007-03-12. Retrieved 2007-03-25.
    66. Richard Dawkins, 2003. “While we have your attention, Mr President…”, The Guardian 2003-11-18. Retrieved 05 April 2007.
    67. Durham News & Events Service, 2006. “Durham salutes science, Shakespeare and social inclusion.”
    68. British Embassy in Berlin, 2005. “Premio Shakespeare para Richard Dawkins.”
    69. Galaxy British Book Awards – WINNERS & SHORTLISTS 2007. Publishing News (2007). Consultado el April 21de 2007.
    70. David Herman, 2004. “Public Intellectuals Poll.” Prospect magazine.

    Enlaces externos

    Wikiquote

    Documentales

    Ensayos

    Sobre evolución

    Sobre religión

    Sobre ciencia y sociedad

    Entrevistas a Richard Dawkins

    Algunas críticas a Dawkins

    Las capas de la atmósfera

     

    Las capas de la atmósfera

    Un dato sobre el universo revelado en los versículos del Corán es que el cielo tiene siete capas:

    “El es Quien creó para vosotros todo cuanto hay en la Tierra. Luego se ocupó del cielo y lo dispuso en siete cielos. El conoce todas las cosas” (Corán 2:29).

    “Luego se dirigió al cielo, cuando era humo. [...] Y en dos días determinó que fueran siete cielos, y le inspiró a cada cielo su mandato (función)…” (Corán 41:11-12).

    La palabra “cielo/s” [samâ' / samâwât], que aparece en muchos versículos del Corán, es usada tanto para referirse al cielo por encima de la tierra, como al universo en su totalidad. Dándole a la palabra el primer sentido, se deduce que el cielo de la Tierra, o atmósfera, está compuesta por siete capas. Y efectivamente, hoy se sabe que la atmósfera de la Tierra está compuesta de siete capas superpuestas ([1]). Definiciones basadas en criterios que consideran la composición química o la temperatura del aire han determinado siete estratos en la atmósfera de la tierra ([2]). Según el “Limited Fine Mesh Model” (LFMMII), un modelo atmosférico utilizado para predecir condiciones climáticas por 48 horas, la atmósfera también tiene 7 capas. Para las modernas definiciones meteorológicas las siete capas o estratos de la atmósfera son los siguientes:

    1. Troposfera

    2. Estratosfera

    3. Mesosfera

    4. Termosfera

    5. Exosfera

    6. Ionosfera

    7. Magnetosfera

    Otro milagro importante a destacar es el mencionado en la afirmación: “y le inspiró a cada cielo su mandato (función)”, del versículo 12 de la sura Fussilât [sura 41] ya citada. En otras palabras, Dios manifiesta que le asignó a cada cielo su propio deber. Y ciertamente, hemos visto antes, cada una de estas capas cumple funciones vitales para el beneficio del ser humano y de otros seres vivientes en la Tierra. Cada estrato tiene una función particular, que va desde la formación de la lluvia hasta proteger de radiaciones nocivas, y desde reflejar ondas de radio hasta evitar los efectos perjudiciales de los meteoritos.

    Los versículos citados a continuación nos informan sobre el aspecto de estos estratos atmosféricos:

    “¿No habéis visto como Dios creó siete cielos en capas [tibâqan]? (Corán, Sura Noé, 71:15).

    “El que creó los siete cielos en capas…” (Corán, Sura Al-Mulk, 67:3).

    Es un milagro extraordinario que estos hechos, que no podían descubrirse sin la tecnología del siglo XX, sean formulados explícitamente por el Corán hace 1400 años atrás.

    La función de las montañas

    El Corán nos llama la atención sobre la importante función geológica de las montañas:

    “Hemos colocado sobre la tierra montañas firmemente enclavadas para que no se mueva debajo de ellos” (Corán, 21:31).

    En el versículo se afirma que las montañas tienen la función de prevenir movimientos sísmicos. Este hecho era totalmente desconocido en la época en que el Corán fue revelado. Es algo que salió a la luz recientemente debido a los hallazgos de la geología moderna.

    Según estos descubrimientos las montañas emergen como resultado del movimiento y colisión de enormes placas tectónicas que forman la corteza terrestre. Cuando dos placas chocan la más fuerte se desliza debajo de la otra, y la que queda encima se pliega y forma alturas y montañas. La capa inferior sigue avanzando debajo del suelo y desciende a gran profundidad. Por consiguiente, las montañas tienen una parte que se extiende hacia abajo, tan grande como su parte visible encima del suelo.

    En un texto científico se describe la estructura de las montañas como sigue:

    “En las partes de los continentes con más grosor, como en las cordilleras, la corteza se hunde más profundamente en el manto” ([3]).

    En un versículo las montañas se describen comparádolas con “estacas”.

    “¿No hemos hecho de la Tierra lecho y de las montañas estacas?” (Corán 78:6-7).

    Dicho en otras palabras, las montañas “remachan” las placas en la corteza terrestre que se extienden por encima y por debajo de la superficie, fijándolas en los puntos de conjunción de las mismas. De esta forma fijan la corteza terrestre e impiden la fluctuación a la deriva sobre la capa del magma o entre las placas. Sintéticamente podríamos compararlas montañas con los clavos que mantienen unidas trozos de madera.

    Esta función fijadora de las montañas es descrita en la literatura científica con el término “isostasia”. Isostasia es: “…el equilibrio general en la corteza terrestre mantenido por el libre flujo de material rocoso debajo de la superficie bajo presión gravitacional” ([4]).

    Esta función vital de las montañas, descubierto por la geología moderna y la investigación del fenómeno sísmico, fue revelada en el Corán hace siglos como un ejemplo de sabiduría suprema en la creación de Dios.

    “Hemos colocado sobre la tierra montañas firmemente enclavadas para que no se mueva debajo de ellos” (Corán, 21:31).

    El movimiento de las montañas

    Se nos informa en un versículo del Corán que las montañas no están inmóviles como parecen, sino que están en constante movimiento.

    “Verás pasar a las montañas, que tú creías inmóviles, como pasan las nubes…” (Corán 27:88).

    Este movimiento de las montañas es provocado por el desplazamiento de la corteza terrestre sobre la cual están ubicadas. La corteza terrestre “flota” sobre la capa del manto, que es más densa. Recientemente a comienzos del siglo XX, por primera vez en la historia, el científico alemán Alfred Wegener (1880-1930) planteó el supuesto de que los continentes de la Tierra debieron estar todos unidos cuando se formaron al principio, y que luego se movieron a la deriva en diferentes direcciones separándose unos de otros

    En la década de los 80 los geólogos comprendieron que Wegener tenía razón, 50 años después de su muerte. Como Wegener señalaba en un artículo publicado en 1915, la masas continentales de la Tierra estaban unidas hace unos 500 millones de años. Este enorme continente emergido, que llamó Pangea, estaba ubicado en el Polo Sur.

    Hace aproximadamente 180 millones de años la Pangea se dividió en dos partes que derivaron en diferentes direcciones. Uno de estos continentes gigantes era Gondwana, que incluía Africa, Australia, Antártida e India. El otro era Laurasia, que incluía a Europa, América del Norte y Asia con excepción de la India. Durante los siguientes 150 millones de años, siguiendo con su separación, Gondwana y Laurasia se dividieron en partes más pequeñas.

    Estos continentes que surgieron luego de la división de Pangea han estado moviéndose constantemente sobre la superficie de la Tierra a razón de varios centímetros por año, cambiando al mismo tiempo los mares y las proporciones de la Tierra.

    Descubierto gracias a las investigaciones geológicas emprendidas a comienzos del siglo XX, este movimiento de la corteza terrestre es explicado por los científicos como sigue:

    “La corteza y la parte más elevada del manto, con un espesor de unos 100 km, se divide en segmentos llamados placas. Hay seis placas mayores y varias menores. Según la teoría llamada ‘tectónica de placas’, estas placas se desplazan sobre la Tierra arrastrando consigo a los continentes y al lecho oceánico. El movimiento de los continentes ha sido estimado de entre 1 y 5 cm por año. A medida que avanza el movimiento de las placas esto produce un lento cambio en la geografía terrestre. Cada año, por ejemplo, el Océano Atlántico se vuelve un poco más ancho” ([5]).

    Hay un punto muy importante para destacar aquí: Dios se refiere al movimiento de las montañas como un movimiento de arrastre y a la deriva (al compararlo con el paso de las nubes). Hoy día la ciencia moderna también usa el término deriva de los continentes para referirse a este movimiento ([6]).

    El hierro

    El hierro es uno de los elementos puestos de relieve en el Corán. En la Sura Al-Hadid -que significa “hierro”- se nos informa:

    “…Y hemos hecho descender el hierro que encierra una gran fuerza y tiene muchos usos para los hombres…” (Corán, 57:25).

    Respecto a la expresión “hecho descender” utilizada en particular para el hierro en este versículo, podría pensarse que tiene un significado metafórico para explicar que éste fue manifestado para beneficiar a la gente. Pero cuando tomamos en consideración el significado literal de la palabra (anzala), que es: “hacer descender físicamente algo del cielo”, como ocurre en el caso de la lluvia y los rayos solares, se nota que este versículo implica un notable milagro científico.

    Los modernos hallazgos astronómicos han descubierto que el hierro presente en nuestro mundo proviene de estrellas gigantes del espacio exterior ([7]).

    No solamente el hierro presente en la Tierra, sino también el que se encuentra en todo el sistema solar, proviene del espacio, porque la temperatura del Sol es insuficiente para la formación de este elemento. El hierro solo pudo producirse en estrellas mucho más grandes que el Sol, donde las temperaturas alcanzan solo unos pocos cientos de millones de grados. Cuando la cantidad de hierro aunmenta en una estrella y llega hasta un cierto nivel, ésta ya no puede alojarlo y, eventualmente, explota provocando lo que se conoce como una “nova” o “supernova”. Como resultado de esta explosión los meteoros que contienen hierro se esparcen por todo el universo, y se mueven por el vacío hasta que son atraídos por el campo gravitatorio de un cuerpo celeste.

    Esto muestra que el hierro no se forma en la tierra, sino que es proyectado en forma de meteoritos por estrellas que explotan, y luego “desciende” a la tierra exactamente de la misma forma como se manifiesta en el versículo. Queda claro que este hecho no podía ser conocido a nivel científico en el siglo VII, cuando el Corán fue revelado.

    La relatividad del tiempo

    Actualmente la relatividad del tiempo es un hecho científico comprobado. Fue descubierta por la teoría de la relatividad de Einstein en los primeros años del siglo XX. Hasta ese momento la gente no sabía que el tiempo era un concepto relativo, y que podía cambiar según condiciones del entorno. El famoso científico Einstein lo demostró públicamente con la teoría de la relatividad, que muestra que el tiempo depende de la masa y de la velocidad. En la historia de la Humanidad nadie había expresado anteriormente con claridad este hecho. Con una excepción: ¡el Corán incluía información sobre el carácter relative del tiempo! Algunos versículos sobre el tema afirman:

    “Un día con tu Señor es como mil años de los que contáis” (Corán 22:47)

    “El dispone en el cielo todo lo de la Tierra. Luego todo ascenderá a El en un día cuya duración es como mil años de los que contáis” (Corán 32:5).

    “Los ángeles y el Espíritu ascienden hasta El en un día cuya duración es de cincuenta mil años” (Corán 70:4).

    En algunos versículos se indica que la gente percibe el tiempo de manera diferente, y que algunas veces las personas pueden percibir como un período de larga duración lo que es sólo un corto lapso de tiempo. La siguiente conversación de la gente durante su juicio en el Más Allá es un buen ejemplo de esto:

    “El dirá: ‘¿Cuántos años habéis permanecido en la Tierra?’ Ellos responderán: ‘Hemos permanecido un día o parte de un día. ¡Interroga a los encargados de contar!’ Dirá: ‘No habéis permanecido sino poco tiempo, si hubierais sabido…” (Corán 23:112-114).

    El hecho de que la relatividad del tiempo esté tan claramente enunciada en el Corán, que comenzó a ser revelado en el 610 d.C., es otra evidencia de que es un Libro sagrado.

    La proporción de lluvia

    Uno de los datos que suministra el Corán sobre la lluvia consiste en que es derramada sobre la tierra en una medida definida. Esto se menciona en la Sura Zujruf (El lujo) en estos términos:

    “Es El quien hace descender agua del cielo en una medida definida, y con ella revivimos una tierra muerta. Del mismo modo se os hará surgir (de la muerte el día de la resurrección)” (Corán 43:11).

    Esta medida global de la lluvia también ha sido descubierta por las investigaciones modernas. Se estima que en un segundo se evaporan de la superficie de la Tierra aproximadamente 16 millones de toneladas de agua. En un año el número asciende a 513 billones de toneladas de agua, lo equivale a la cantidad de la lluvia que cae en el mismo período anual. Esto significa que el agua circula continuamente en un ciclo equilibrado, según una “medida” definida. La vida sobre la Tierra depende de este ciclo del agua. Aunque los hombres utilizaran toda la tecnología disponible hoy día en el mundo serían incapaces de reproducir este ciclo artificialmente.

    Incluso un pequeño desvío en este equilibrio provocaría rápidamente un grave desajuste ecológico que pondría dar fin a la vida sobre la Tierra. No obstante, esto nunca ocurre, y la lluvia continúa cayendo cada año exactamente en la misma proporción tal cual fue revelado en el Corán.

    MREKULLITË E KURANIT R. Harun Yahaya

      


    [1] Michael Pidwirny, “Atmospheric Layers” (Capas Atmosféricas), Octubre 17, 1996,http://royal.okanagan.bc.ca/mpidwirn/atmosphereandclimate/atmslayers.html.

    [2] Numerical Prediction Models used by NWS (Modelos de predicción meteorológica usados por NWS); http:// http://www.tpub.com/weather3/4-27.htm

    [3] Carolyn Sheets, Robert Gardner, Samuel F. Howe, General Science (Ciencia General), Allyn and Bacon Inc. Newton, Massachusetts, 1985, ps. 305.

    [4] SAR Interferometry and Surface Change Detection, VI. Topography, Tectonics and Erosion (SAR Interferometría y Detección de Cambios en la Superficie, VI. Topografía, Tectónica y Erosión); http://southport.jpl.nasa.gov/scienceapps/dixon/report6.html.

    [5] Carolyn Sheets, Robert Gardner, Samuel F. Howe; General Science (Ciencia General), Allyn and Bacon Inc. Newton , Massachusetts , 1985, p. 305.

    [6] National Geographic Society, Powers of Nature (Fuerzas de la Naturaleza), Washington D.C. , 1978, ps. 12-13.

    [7] Dr. Mazhar, U. Kazi, 130 Evident Miracles in the Qur’an (130 Milagros evidentes en el Corán), Crescent Publishing House, New York , 1997, ps. 110-111

    http://www.55a.net/firas/spanish/?page=show_det&id=10

     

    Diseño inteligente de William A. Dembski

    Diseño inteligente

    de William A. Dembski

    Respuesta a las más graves objeciones al diseño inteligente.

    Recomendación de Criteria
    Si caminando por una playa encontramos un castillo de arena, lo natural será que pensemos en que su autor ha sido un ser con inteligencia y voluntad, capaz de esculpir sobre un trozo de materia informe un patrón predefinido, y no el azar de las olas del mar.
    Pues bien, este razonamiento del más puro sentido común (que, como dijo alguien, es el menos común de los sentidos) es el subyacente en la teoría del diseño inteligente, de la cual William A. Dembski no solo es uno de sus puntales en la investigación científica mundial, sino un brillante divulgador. El diseño inteligente pretende encontrar en los sistemas biológicos patrones que denoten inteligencia.
    Por lo tanto, desafía directamente al darwinismo y otros enfoques materialistas sobre el origen y la evolución de la vida. El principal reto que ha enfrentado durante los últimos 200 años esta teoría ha sido descubrir una fórmula conceptualmente poderosa que haga avanzar fructíferamente a la ciencia.
    El diseño inteligente tiene como postulado central que sólo causas inteligentes pueden explicar de una manera adecuada las complejas estructuras ricas en información estudiadas por la biología, y que dichas causas son empíricamente detectables, lo que equivale a decir que existen métodos bien definidos que pueden distinguir con acierto las causas inteligentes de las causas materiales no dirigidas.
    En su libro, el profesor Dembski refuta con claridad, amenidad y rigor las pegas que algunos darwinistas se empeñan en hacer, más por cerrazón ideológica que por motivos estrictamente científicos, y nos expone la teoría que a buen seguro guiará durante el siglo XXI los avances científicos en la revolucionaria biotécnica.

    Sobre el autor:

    William A. DembskiDoctor en Matemáticas por la Universidad de Chicago y doctor en Filosofía por la Universidad de Illinois en Chicago. Idéntica titulación en Estadística, Teología y Psicología. En la actualidad es profesor asociado de Investigación de los Fundamentos Conceptuales de la Ciencia en Baylor University y miembro del Discovery Institute´s Center for de Renewal of Sience and Culture. Ha realizado asimismo trabajos posdoctorales en la Universidad de Chicago, en el Institute of Technology de Massachussets, en la Universidad de Princeton y en la Northwestern University. Es autor de numerosos artículos académicos y de las obras The Desing Inference, Intelligente Design y No Free Lunch: Why Specified Complexity Cannot be Purchased Without Intelligence, todas ellas aclamadas por la crítica.

    Fuente:

    Diseño inteligente

    Diseño inteligente

    ¿Qué es el Diseño Inteligente? (I)

    Ciencia, materialismo y azar: la pregunta fundamental

    Es el gran debate científico-filosófico en los Estados Unidos: ¿Todo en la creación es azar o, por el contrario, puede rastrearse una mano rectora, una inteligencia que ha diseñado el reino de la naturaleza? Los materialistas apuestan por el azar. Otros defienden la hipótesis de que la naturaleza es incomprensible sin una inteligencia que la haya organizado, y eso es la teoría del Diseño Inteligente; no es una teoría religiosa, sino una teoría científica contraria al materialismo de la selección natural. En España apenas nadie habla de esto. Por eso vamos a explicarlo en Elmanifiesto.com. Y empezaremos por la teoría dominante: el materialismo que todo lo fía al azar. EDUARDO ARROYO

    Los que leímos sin más a Richard Dawkins a mediados de los 80, le conocimos en calidad de biólogo. Pero el pasado 11 de mayo de 2007, Richard Dawkins se presentó ante el programa de la televisión canadiense The Hour, dirigido por el célebre presentador de aquél país George Stroumboulopoulos, en calidad de “ateo y biólogo evolutivo”. En la propia pagina web de la Richard Dawkins Foundation, aparece el video de la entrevista anunciando que Richard Dawkins es un “renombrado ateo, humanista secular y escéptico” para el cual “la Biblia es absurda” y una “ficción”. Por si fuera poco añade que “la fe es un virus y Dios no es diferente de lavarse los dientes”.

    Cuando leí El gen egoísta hacia 1985 pensé que Dawkins era un teórico del materialismo biologista pero jamás pensé que llegara a estos niveles de agresividad, hasta el punto de hacer pasar su faceta de biólogo a un segundo plano. Y sin embargo, hoy comprendo que los planteamientos actuales de Dawkins ya estaban en sus primeras obras, como El gen egoísta o El relojero ciego. En el fondo no ha hecho más que llevar a sus últimas consecuencias algo que ya por entonces pensaba.

    Qué es el evolucionismo

    Pero vayamos hacia atrás: Dawkins es un evolucionista. ¿Qué quiere decir esto? Pues que cree que el mundo vivo comparte un ancestro común que ha ido diversificándose a través de pequeños cambios aleatorios dirigidos por una fuerza ciega que es la selección natural. La mutación, que sucede al azar durante la transmisión de la herencia genética a la descendencia, puede conllevar la posibilidad de una mejora adaptativa en un determinado entorno y con ello la posibilidad de tener mayor éxito reproductivo. En consecuencia, la mutación novedosa se extenderá más y más hasta convertirse en la variante predominante en la población. Con el paso de lapsos enormes de tiempo, la acumulación de mutaciones va originando especies que acaban por no poder cruzarse entre sí. Este proceso se denomina “especiación” y la ley que determina qué mutaciones “ventajosas” van a acabar imponiéndose es la selección natural.

    Dawkins, como otros biólogos materialistas –o mejor dicho, materialistas biológicos- incluyendo el propio Charles Darwin, cree que este proceso es ciego. Es decir, si el proceso de la evolución en el planeta Tierra volviera a tener lugar, la cadena de mutaciones aleatorias que conduce en términos causales hasta el hombre y el mundo vivo que conocemos sería muy improbable que fuera la misma y el mundo resultante seria diferente del que conocemos. En consecuencia, somos productos de un “relojero ciego” –la selección natural- y, en última instancia, del azar.

    Esta idea es profundamente novedosa en occidente hasta mediados del siglo XIX. Anteriormente, existía la idea de la creación. Uno de sus proponentes más exitosos fue el teólogo William Paley con su Natural Theology (American Tract Society, New York, 1999, pp. 9-10) publicada por vez primera en 1802. Para comprobar la fuerza de este argumento léase con atención el siguiente párrafo:

    Cruzando un brezal supongamos que diera a una patada a una piedra y me preguntaran cómo es que la piedra ha ido a parar hasta ahí. Posiblemente pudiera responder o que había estado allí por siempre o que no lo estuviera. Quizás fuera fácil demostrar lo absurdo de esta respuesta. Pero supongamos que encuentro en el suelo un reloj y me preguntaran cómo es que está allí. Creo que difícilmente podría dar la respuesta anterior, diciendo que por lo que sé el reloj siempre había estado allí. Sin embargo, ¿por qué esta respuesta no sirve igual para la piedra que para el reloj? ¿Por qué no es admisible en el segundo caso y si en el primero? Por esta razón y no por alguna otra, a saber: porque cuando vamos a inspeccionar el reloj, percibimos lo que no percibimos en la piedra, que sus diferentes partes están estructuradas y dispuestas con un propósito, e. g. que están tan formadas y ajustadas como para producir movimiento, y que su movimiento está regulado para señalar las horas del día, que si las distintas partes tuvieran distinta forma de la que tienen, o estuvieran colocadas de otra manera o en otro orden del que tienen, la máquina no se movería en absoluto o no respondería al uso que se la ha dado… Observando este mecanismo, requiere ciertamente una observación del instrumento, o quizás un conocimiento previo de la cuestión para percibirlo y comprenderlo, pero siendo simultáneas, como hemos dicho, la percepción y la comprensión, la deducción que creemos inevitable es que el reloj tiene que tener un hacedor que debe haber existido en algún momento, en algún lugar, un creador o creadores que lo construyeran con un propósito al que hoy conocemos que el reloj responde, que comprendieron su construcción y diseñaron su uso”.

    Mucho antes, Diógenes y Sócrates habían propuesto argumentos muy similares. El primero decía:

    Tal distribución no hubiera sido posible sin inteligencia, ya que todas las cosas deben tener su medida: invierno y verano y noche y día y la lluvia y los vientos y los períodos de buen tiempo; también otras cosas, si uno las estudia en detalle, se encontrará que tienen el mejor ajuste posible”.

    Sócrates preguntaba a Aristodemo:

    “¿No es para admirarse… que la boca a través de la cual circula la comida esté dispuesta tan cerca de la nariz y los ojos como para impedir que pase sin ser visto cualquier cosa que no sea alimento? ¿Y puedes tú dudar aún, Aristodemo, si una disposición de las partes como esta debe ser fruto del azar y no de la sabiduría o creación?”

    El papel de Darwin

    A partir de Darwin la teleología queda expulsada del mundo natural. Darwin, que había leído a los 22 años la Natural Theology de Paley, renegó de ella tras formular su teoría de la selección natural:

    El viejo argumento del propósito en la naturaleza, ofrecido por Paley, que antes me pareció concluyente, falla ahora que la ley de la selección natural ha sido descubierta. No podemos argumentar por más tiempo que, por ejemplo, la bella charnela de la concha de un bivalvo ha tenido que ser hecha por un ser inteligente, como la bisagra de una puerta por el hombre. No parece haber más propósito en la variación de los seres vivos, y en la acción de la selección natural, que en la dirección en la que sopla el viento.”

    Esta ley afecta lógicamente, según Darwin, a todo el mundo vivo, incluidos los humanos. Por eso Darwin nos dice que:En 1837 o 1838, tan pronto como llegué a la conclusión de que las especies eran productos mutables, no pude evitar el convencimiento de que el hombre debía estar sometido a la misma ley.”

    Entonces, ¿cuál es la idea central de esta propuesta materialista derivada de la evolución, de la que Richard Dawkins es un prominente portaestandarte? Se trata más bien de una idea doble: en primer lugar, la ausencia de teleología –esto es, de una dirección determinada de antemano- en el mundo vivo. En segundo lugar, la existencia de una ley alternativa como origen del mundo vivo: la selección natural.

    Este “neoateísmo” con raíces biológicas está soplando fuerte en los Estados Unidos, con planteamientos abiertamente fundamentalistas que llaman a la lucha activa contra la religión. Entre sus evangelizadores se cuentan, como ya hemos dicho, Richard Dawkins y su The God delusion (La decepción de Dios), y Sam Harris con Letter to a Christian Nation (Carta a una nación cristiana). Algo más rupestre en sus planteamientos pero igualmente actual y exitoso es el libro de Christopher Hitchens, God Is Not Great: How Religion Poisons Everything (Dios no es grande: cómo la religión lo envenena todo).

    La propuesta materialista parece, a primera vista, convincente, pero desde hace unos diez años ha surgido una polémica –principal y casi exclusivamente en los Estados Unidos- que cuestiona la hegemonía de esta formulación del materialismo científico, polémica conocida como “Diseño Inteligente”. Pese a la arrogancia de sus críticos –Richard Dawkins, Ken Miller, Allen Orr, Jeffrey Sallit y otros- y pese igualmente a la vigilancia implacable de la nomenclatura de la ciencia oficial para excluirles del “establishment” académico, los postulados del Diseño Inteligente están muy lejos de ser refutados y cobran cada día más fuerza.

    Qué es el Diseño Inteligente? (II)
    Una inteligencia superior organiza el mundo de la materia


    ¿Hay una inteligencia rectora en el mundo de la materia, en el reino de lo vivo? Los materialistas dicen que no. La teoría del “diseño inteligente” dice que sí. Esta teoría científico-filosófica, nacida en los Estados Unidos, ha devuelto lo sagrado al mundo de la naturaleza. Para el Diseño Inteligente, la naturaleza parece haber sido “diseñada” expresamente para albergar vida. La clave es esta: en la naturaleza hay sistemas tan complejos que son inexplicables como una suma de factores aleatorios, como simple producto del azar. Y si no hay azar, hay propósito, es decir, inteligencia. Semejante conclusión ha puesto de los nervios a los defensores del materialismo científico, como era de esperar. Explicamos la cuestión para que la entienda todo el mundo.

    EDUARDO ARROYO

    ¿Qué es el Diseño Inteligente? La teoría del Diseño Inteligente se gestó dentro de los entornos críticos con la teoría de la evolución durante los años 80. La primera gran contribución al desarrollo del Diseño Inteligente vino de la mano de Michael Denton, un bioquímico australiano, investigador titular de la Universidad de Otago, en Nueva Zelanda. En sus dos obras principales: Evolution: a theory in crisis y Nature’s destiny,planteaba la idea de que la complejidad del mundo natural no podía ser explicada mediante la acumulación de cambios aleatorios. Sobre todo en su segundo trabajo, Denton afirmaba que nuestro entorno natural parecía estar “diseñado” expresamente para albergar la vida.

    Más allá de Darwin

    Una segunda e importante contribución, a principios de los 90, fue la del abogado Philip E. Johnson, considerado uno de los padres fundadores del Diseño inteligente, que en 1991 publicó su trascendental obra Darwin on trial (Juicio a Darwin, University of Berkeley, California), una obra que pretendía constituirse en refutación general del naturalismo filosófico, del cual, según él, la teoría de la evolución no era más que una reformulación. La refutación de Johnson en general no es esencialmente diferente de la de Denton, pero, a lo largo de sus páginas, Johnson introducía por primera vez el concepto de “Diseño Inteligente”. Sin embargo, no fue hasta la segunda mitad de la década de los noventa cuando aparecieron dos trabajos seminales, que son a fecha de hoy el fundamento de la crítica del Diseño Inteligente a la teoría de la evolución.

    Según el profesor de bioquímica de la Universidad de Lehigh, Pennsylvania, Michael J. Behe, en su obra Darwin’s Black Box: the biochemical challenge to evolution (La caja negra de Darwin: el desafío bioquímico a la evolución, The Free Press, New York, 1996), en la naturaleza existen sistemas tan complejos que no pueden explicarse por la acumulación gradual de pequeña mutaciones aleatorias. Algunos de ellos requieren una estructura mínima para ser funcionales. Es lo que Behe denomina sistemas “irreduciblemente complejos”: si a una trampa para ratones le quitamos la pequeña varilla que contiene el muelle que finalmente disparará la trampa, deja de ser funcional y se transforma en algo inservible. Es decir, la estructura básica de una trampa para ratones funcional es un sistema irreduciblemente complejo, que no puede disminuir su complejidad sin perder su función. La célula es un sistema biológico de base bioquímica que es irreduciblemente complejo y que contiene a su vez múltiples subsistemas irreduciblemente complejos, como el flagelo o la cadena bioquímica de coagulación. Es ,en definitiva, algo que Charles Darwin, por las limitaciones técnicas de su época, no pudo observar en detalle, tal y como sí que puede hacerse hoy, y por eso Behe dice que la célula es la “caja negra” de Darwin.

    Behe afirma que estos sistemas irreduciblemente complejos se explican mejor por la acción de un agente inteligente externo que por la acción de un proceso no dirigido como la selección natural.

    Una explicación científica

    Escasamente dos años después del trabajo de Behe, en septiembre de 1998, el matemático de la Universidad de Baylor, William A. Dembski, publicó su trabajo The design inference (La inferencia de diseño, Cambridge University Press, 1998) dentro de la colección, editada por la Universidad de Cambridge, titulada Cambridge Studies in Probability, Induction and Decision Theory. La obra de Dembski responde a la pregunta de cómo podemos identificar un suceso ocasionado por una causa inteligente y distinguirlo de uno ocasionado por causas naturales no dirigidas. En otras palabras, si carecemos de una teoría causal, ¿cómo podemos determinar si actuó o no una causa inteligente?

    La respuesta que da Dembski es en realidad una filosofía de la probabilidad. En su libro Dembski introduce lo que él denomina el “filtro explicativo”, es decir, un método por el cual el azar es descartado cuando un suceso altamente improbable se ajusta a un patrón discernible, que se da independientemente del evento en sí. Según Dembski, un patrón se da independientemente de un suceso si podemos formular ese patrón sin información del suceso en sí.

    Dembski denomina probabilidad “específica” a la probabilidad concomitante con un patrón determinado, y formula en consecuencia la Ley de las Pequeñas Probabilidades: un suceso específico de baja probabilidad no sucede por azar. Según Dembski, este concepto es útil a la hora de detectar diseño y por tanto resulta de utilidad en múltiples campos, como las ciencias forenses, la investigación policial o del fraude en los seguros, los criptógrafos, los investigadores del programa de búsqueda de inteligencia extraterrestres, y también para los teólogos que afirman que la fina regulación del universo busca posibilitar la vida humana.

    Para Dembski, el “diseño” quiere decir que no hay “ni regularidad ni azar”. Si encontramos algo que no podemos explicarnos aplicando una ley natural, y que tampoco tiene sentido explicar como mero producto del azar, entonces eso debe obedecer al “diseño”. Decir que algo está “diseñado” equivale a decir que exhibe un cierto tipo de patrón, de manera que Dembski propone un proceso de tres pasos para ir desde el “diseño” hasta el “diseñador inteligente”: actualización, exclusión y especificación. En uno de sus primeros artículos titulado Ciencia y diseño, publicado en 1998, Dembski lo explica así:

    ¿Qué significa que un patrón es adecuado para inferir un diseño? Esto no ocurre con cualquier patrón. Algunos patrones pueden emplearse con justicia para inferir diseño mientras que otros no lo hacen. Es fácil aquí ver la idea básica. Supongamos que un arquero se encuentra a 50 metros de una gran pared, con el arco y las flechas en su mano. La pared digamos que es lo suficientemente grande como para que el arquero irremediablemente acierte. Supongamos ahora que cada vez que el arquero dispara una flecha, pinta un círculo en torno a la flecha de manera que ésta queda en el centro. ¿Qué puede concluirse de esta situación? Respecto a la puntería del arquero, absolutamente nada. Sí, aparecerá un patrón, pero este patrón surge sólo después de que la flecha haya sido lanzada. El patrón es puramente circunstancial.

    Pero supongamos que el arquero pinta un blanco fijo en la pared y entonces le dispara. Supongamos que el arquero lanza cien flechas y cada vez hace un blanco perfecto. ¿Qué puede concluirse de ésta situación? Frente a esta segunda situación estamos obligados a inferir que nos encontramos ante un arquero de nivel mundial, uno de cuyos tiros no puede explicarse con justicia por azar, sino más bien por la habilidad del arquero y su destreza. La habilidad y la destreza son lógicamente ejemplos de diseño.”

    En general, la obra de Dembski concluye que la vida misma es un suceso altamente improbable, que se ajusta a un patrón discernible y que sirve por sí misma como evidencia del Diseño Inteligente.

    Esto no es “creacionismo”

    Resulta necesario subrayar, contra lo que se ha dicho en múltiples ocasiones, que la teoría del Diseño Inteligente no es “creacionismo”, sino simplemente un esfuerzo para detectar empíricamente si el “diseño aparente” que se ve en la naturaleza, admitido virtualmente por todos los biólogos, es en verdad diseño (el producto de una causa inteligente) o simplemente el producto de un proceso no direccionado, como la selección natural, actuando sobre variaciones aleatorias. El creacionismo está enfocado a la defensa de una interpretación literal del relato del Génesis, incluyendo la creación de la tierra por el Dios Bíblico hace unos cuantos miles de años. A diferencia del creacionismo, la teoría científica del Diseño Inteligente es agnóstica con respecto a la fuente del diseño y no pretende defender la literalidad del Génesis, la Biblia o cualquier otro texto sagrado. Los críticos honestos del Diseño Inteligente reconocen la diferencia entre éste y el creacionismo. Así, el historiador de la ciencia de la Universidad de Wisconsin Ronald Numbers es un crítico del Diseño Inteligente, pero está “de acuerdo en que la etiqueta creacionista es imprecisa cuando se refiere al movimiento por el Diseño Inteligente”. Esta imprecisión en el lenguaje, a cuenta de autores que en otros campos hilan realmente muy fino, evidencia una estrategia retórica de los darwinistas que desean deslegitimar la teoría del diseño sin darle mérito alguno. En palabras del propio Numbers es la vía más sencilla de desacreditar al Diseño Inteligente” (Richard Ostling, Associated Press, 14 Marzo 2002.)

    Pese a que el Diseño Inteligente no está comprometido con ninguna literalidad de los textos religiosos ni tampoco con la defensa de un credo específico, ha conseguido reintroducir de nuevo la teleología en la ciencia, abriendo así las puertas a la presencia del Dios creador. Además, ha conseguido arrojar la duda sospechosa acerca de la presunta base fáctica de la visión materialista de la naturaleza, algo que muchos dan como un presupuesto demostrado. Son éstos dos crímenes difícilmente perdonables por los muchos sectarios que pululan por el mundo de las ideas. A pesar de ello, hoy la teoría del Diseño Inteligente afirma cada vez más su poderío en los escritos de multitud de científicos, principalmente norteamericanos, y en la red de contactos tejida por el Discovery Institute, a través de sus oficinas centrales en Seattle y en Washington D.C.

    Por todo ello, el conocimiento del Diseño Inteligente es una de las grandes aventuras intelectuales del siglo XXI, algo que, en definitiva, todo aquel que manifieste una mínima curiosidad intelectual no podrá dejar de conocer.

    Fuentes:

    LAS DEFINICIONES CIENTÍFICAS CORRECTAS, Y EL DERRUMBE DE LOS MITOS DARWINISTAS

    Si hoy día se preguntase a los periodistas, escritores, filósofos, científicos, académicos o estudiantes universitarios porqué creen en la teoría de la evolución, la mayoría de las respuestas carecerían de fundamentos valederos. Enumeraremos sus más comunes pronunciamientos y a renglón seguido porqué son incorrectos.

    1. Los experimentos científicos han demostrado que la vida se originó espontáneamente, como resultado de reacciones químicas.

    Eso no es cierto, pues se ha explicado la imposibilidad teórica de los mismos y no hay ninguna prueba de laboratorio que los respalde.

    2. Los registros fósiles evidencian la existencia del proceso evolutivo en el planeta.

    Eso no es cierto, porque todos los registros fósiles revelan una historia natural totalmente distinta de la que surge de la teoría darwinista: las especies no pasaron a existir por etapas a través de algún proceso evolutivo, sino que fueron creadas con todos sus atributos de manera instantánea.

    3. El fósil de Arquéopterix prueba la tesis de que los pájaros evolucionaron a partir de los reptiles.

    Eso no es cierto, pues hoy día se sabe que el Arquéopterix era un ave en todo sentido, capaz de volar. Por otra parte, nunca se ha encontrado un reptil antecesor de las aves. Es decir, no hay ninguna evidencia que
    respalde las afirmaciones evolucionistas respecto al origen de estas últimas.

    4. La “evolución del caballo” es uno de los ejemplos mejor documentado que respalda la teoría de la evolución.

    Eso no es cierto. Investigaciones hechas en años recientes demostraron que los cuadrúpedos de la “secuencia caballar”, presentada según el tamaño de menor a mayor, no son uno antecesor de otro. Además, lo que se exhibe como supuestos antecesores de los caballos, en realidad, aparecieron después.

    5. Las polillas de la época de la revolución industrial en Gran Bretaña, ofrecen una prueba de la existencia del evolucionismo por medio de la selección natural.

    Eso no es cierto. Las polillas no cambiaron de color sino que al principio de aquella época la mayoría era de un color más claro y luego, con la modificación de las condiciones ambientales, disminuyeron las más claras y aumentó el número de las más oscuras. Cuando se descubrió el fraude de la supuesta “selección natural”, los evolucionistas perdieron otra de sus “pruebas documentadas”.

    6. Entre los restos fósiles hay rastros de “hombres monos”, los cuales sirven de testimonio de que los seres humanos descendieron de un antecesor común a ambas especies.

    Eso no es cierto. Todas las afirmaciones en tal sentido se apoyan solamente en supuestos prejuiciosos, al punto que hasta los darwinistas se vieron forzados a admitir que no hay ninguna evidencia fósil de la evolución humana. Por ejemplo, el paleoantropólogo evolucionista Richard Leakey

    escribe:

    «David Pilbeam hace el siguiente comentario burlesco: “Si usted hubiese traído un talentoso científico de otra disciplina y le hubiese mostrado la escasa evidencia (recogida), seguramente hubiese dicho: ‘Olvídelo, con esto no vamos a ningún lado’”. Por supuesto, ni David ni otros involucrados en la investigación (del origen) de la humanidad pueden tomar en cuenta lo dicho. Somos totalmente concientes de los peligros de extraer conclusiones de evidencias tan incompletas»2.

    Quien es citado por Richard Leakey, también es un paleontólogo evolucionista pero admite lo siguiente:

    “Mis reservas no se dirigen solamente a este libro (es decir, Los Orígenes, de Richard Leakey) sino a todo el tema y metodología de la paleoantropología… Posiblemente generaciones de estudiantes del evolucionismo, incluida mi persona, hemos estado tropezando inútilmente en la oscuridad… (porque) nuestra base de datos es demasiado rala, demasiado insegura, como para servir de patrón o modelo a nuestras teorías”3.

    Se ha demostrado que los fósiles que se afirmaba eran de los supuestos antecesores de los seres humanos, pertenecen a especies extintas de monos o a diferentes razas de humanos. En consecuencia, a los evolucionistas no les queda una sola prueba que sirva de sostén a sus tesis respecto al antecesor
    común de los simios y de nosotros.

    7. Los embriones de humanos y de otras criaturas pasaron por el mismo “proceso evolutivo” en el vientre de sus madres o en el huevo, al punto que los de humanos poseen branquias que luego desparecen.

    Lo dicho no es cierto. Se ha demostrado que las suposiciones mencionadas, hechas al principio por el biólogo evolucionista Ernst Haeckel, carecen absolutamente de fundamento y son sólo inventadas. En los dibujos que hizo éste, introdujo cambios de manera deliberada para sugerir la semejanza de los embriones de distintas especies. No obstante, hasta los científicos darwinistas tuvieron que aceptar luego que se trataba de algo fraguado.

    8. Los humanos y otros seres poseen órganos atrofiados debido a que perdieron su funcionalidad. Incluso gran parte del ADN denominado “chatarra”, no cumple ninguna función.

    Lo dicho no es cierto. Hoy día se sabe que se llegó a creer ese tipo de cosas debido al poco conocimiento en la materia. Al pasar el tiempo y avanzar los descubrimientos científicos, se supo que todos los órganos y
    genes son funcionales. Es decir, se comprobó que no existen órganos que se volvieron inútiles en un supuesto proceso evolutivo. En consecuencia, los nuevos datos evidenciaron que las criaturas, con todos sus órganos y componentes, no son el producto de la casualidad sino de una creación sin tacha y que el llamado “ADN chatarra” no es tal.

    9. Las variaciones en una especie determinada, como ser las medidas y formas de los picos de los pinzones de las Islas Galápagos, se trata de una prueba indeleble de la evolución.

    Eso no es cierto. Los microcambios en la estructura de los picos de las aves no corresponden a ningún proceso evolutivo puesto que no pueden dar lugar a características biológicas nuevas, bajo la forma de órganos nuevos. Hasta los darwinistas comprueban hoy día que las variaciones dentro de una especie
    no se traducen para nada en seres evolucionados.

    10. Se lograron nuevas especies a través de producir mutaciones en las moscas de la fruta.

    Eso no es cierto. Dichos experimentos sólo produjeron individuos estériles o físicamente deteriorados. Ha quedado en claro que las mutaciones no aportan nada a favor de las tesis evolucionistas, pues nunca se observó algún cambio benéfico.

    Gran parte de los entrevistados que creen en el evolucionismo, saben muy poco de los ejemplos antes mencionados o los conocen superficialmente. Simplemente, están convencidos de las ficciones que leyeron alguna vez o escucharon a sus profesores de la escuela secundaria y no les interesa profundizar en el tema.

    Y esto que decimos no es algo carente de fundamento sino que posee sólidas evidencias dadas por científicos críticos de la teoría de la evolución, como lo podrá ver a continuación.

    El conocido biólogo norteamericano Jonathan Wells 4., denomina a los mitos darwinistas “íconos del evolucionismo”. Al hablar de “ícono” se refiere a las creencias falsas y supersticiosas admitidas por los materialistas sin meditar en ellas. Dicho término se aplica normalmente a objetos de veneración de algunas pseudorreligiones, para que sus miembros los acepten como sagrados. Entre los que usa la teoría de la evolución (que en realidad es una “religión atea”)5. para que sus “devotos” la respalden, se encuentran
    los dibujos del “hombre mono”, de “las branquias en el embrión humano” y otros por el estilo. Pero cada uno de ellos se trata de un mito sin fundamento. El libro de Wells, Los Iconos de la Evolución: ¿Ciencia o Mito?
    ¿Por Qué Mucho de lo Que Se Enseña Acerca de la Evolución es Falso?, enumera diez -que son los que expusimos antes aquí- y explica detalladamente porqué resultan inválidos.

    Hoy día, todos ellos están desacreditados y los materialistas no pueden reemplazarlos. Darwin convenció con sus ideas a alguna gente en el siglo XIX, cuando los elementos para la investigación eran bastante rudimentarios.
    Pero en el siglo XXI el darwinismo se manifiesta exánime, anticuado e inválido.

    La Religión y la Ciencia Nunca se Oponen

    Antes de escribir sobre la defunción de los mitos darwinistas, debemos exhibir la absoluta carencia de valor de otra idea que une a los defensores de la teoría de la evolución.

    Nos referimos al falso supuesto de que el concepto de Creación es una teoría sólo válida para los creyentes en Dios, pero no para la ciencia, y que entre ésta y la religión hay un conflicto permanente. En función de ello los cientificistas norteamericanos dicen que la enseñanza en las escuelas debería ser sólo a nivel de lo material, con lo que deslizan el argumento “del desacuerdo permanente entre los científicos y las iglesias”. Y algunos medios de comunicación se hacen eco de eso.

    Debemos tener en cuenta, en primer lugar, que la Creación es confirmada por la ciencia. El actual debate evolución versus creación, no se da entre los científicos y las iglesias sino entre los estudiosos que creen tercamente en la teoría de la evolución y otros colegas que consideran a ésta inválida.
    Todas las evidencias disponibles desacreditan el darwinismo. Una de ellas, muy importante, es que éste perdió influencia en los EE. UU. en la segunda mitad del siglo XX. Ello llevó a proponer en Kansas, Georgia y Ohio que los centros de enseñanza se aboquen a presentar los argumentos que determinan la invalidez del evolucionismo. Los miembros de la poderosa oposición a la teoría de la evolución son científicos de notables universidades del país.
    En el decenio de 1970 el profesor Dean Kenyon escribió una tesis sobre el origen de la vida y la evolución química, lo cual lo convirtió en uno de los darwinistas más conocidos. Pero hoy día integra uno de los movimientos contrarios a la teoría de la evolución y cree que el origen de la vida no puede ser explicado por ésta sino solamente, por la creación.

    El Legado del Dogmatismo, desde Epicúreo al Darwinismo Benjamín Wiker enseña ciencia y teología en la Universidad Franciscana. Su libro Darwinismo Moral: Cómo nos Volvemos Hedonistas, hace un relato
    detallado de la forma en que la “teoría de la evolución” de Darwin es una visión puesta al día de la filosofía materialista del pensador griego Epicúreo y de su equivalente romano, Lucrecio.

    Darwin, al escribir sus conceptos anticientíficos, siguió al pie de la letra una serie de ideas de ambos:

    1. La naturaleza es un sistema que se autorregula.

    2. Entre las criaturas vivas existe una lucha por la vida inmisericorde, lo cual conduce a la evolución por medio de la selección natural.

    3. Debería evitarse dar una explicación “teleológica” de la naturaleza y de lo viviente (es decir, que pasaron a existir con un propósito).

    Lo sorprendente es que estas elucubraciones no son científicas. Ni Epicúreo ni Lucrecio realizaron experimentos u observaciones metódicas y sólo usaron una lógica alineada a sus deseos, partiendo de un interesante punto de vista: el rechazo, de hecho, de la existencia de un Creador, porque se vinculaba a la existencia del Más Allá. Epicúreo niega totalmente la posibilidad del otro mundo. En otras palabras, adopta el ateísmo y construye una visión del universo basada en el mismo. Es decir, explica a éste y el origen de la vida como productos del azar, se opone a la participación del Originador y pone las bases para los criterios evolucionistas.

    Benjamín Wiker da una interpretación pormenorizada de la relación entre Epicúreo y Darwin:

    “El primer ‘darwinista’ no fue Darwin sino Epicúreo, quien nació en la Isla de Samos (Grecia) alrededor del año 341 a.C. Fue él quien estableció las bases filosóficas del darwinismo al inventar una cosmología (atea)
    completamente materialista, en la que la materia desenfrenada sin rumbo o propósito determinado y el tiempo infinito, produjeron, como resultado de afortunados accidentes, no solamente la Tierra, sino también la variedad de formas de vida que se encuentran en ella…”

    Después de decir el autor que ese invento no se basó en evidencias sino en los deseos de quien lo pergeña para poder separar al mundo de su Creador, manifiesta:

    “…El epicureísmo y la modernidad se ven unidos por el desprecio a la religión, motivo por el cual los darwinistas son los herederos del filósofo griego. El materialismo epicúreo se volvió el credo fundamental del materialismo científico moderno a través de un sendero largo y tortuoso, es decir, de la cosmología materialista que asumió Darwin en El Origen (de las Especies), la cual aún es el cimiento del rechazo del diseño en la naturaleza (por parte de un Creador)”6.

    Quienes hoy día defienden inflexiblemente la teoría de la evolución, no están al lado de la ciencia sino junto al ateísmo. Que Darwin se ligue a Epicúreo, en el rechazo del Creador, surge del convencimiento de que aceptar la existencia de Dios se contradice con sus preconceptos.

    El Todopoderoso describe plenamente en el Corán la situación de los no creyentes: Y los negaron (a los signos de Dios) injusta y altivamente, a pesar de estar convencidos de ellos… (Corán, 27:14). Y El revela también: ¿Qué te parece de quien ha divinizado su pasión?… (Corán, 25:43).

    El “clan” epicuriano-darwinista rechaza la existencia de Dios sólo porque entra en conflicto con sus deseos y pasiones. En esto se parece mucho a lo descrito en el último versículo mencionado. Por lo tanto, resulta muy engañoso considerar que los argumentos de evolucionistas y creacionistas representan un antagonismo entre ciencia y religión.

    Desde tiempos antiguos existen dos explicaciones distintas del origen de la vida y del universo. Con el objeto de comprender cuál de ellas es científicamente correcta, tenemos que considerar los descubrimientos realizados hasta la fecha. Aquí y en mis otros libros veremos como todos ellos demuestran que la teoría de la evolución es errónea y que lo verdadero es la Creación.

    Es Falso Que la Ciencia Deba Ser Atea

    No hay ninguna compulsión para que la ciencia sea atea, es decir, para aceptar y mantener el dogma de que el universo está compuesto sólo de materia y que no existe ningún estado conciente independiente de la misma.
    La ciencia debe indagar y marchar hacia donde le conducen los descubrimientos auténticos.

    Distintas ramas de la investigación, como la astrofísica, la física y la biología, demuestran claramente la creación del universo, pues las realidades del caso son imposibles de explicar en función de sucesos
    casuales. Todos los experimentos apuntan al Creador. Dicho en otras palabras, señalan que Dios ha creado los cielos, la Tierra y todo lo animado e inanimado que hay entre nosotros por medio de Su poder e inteligencia eternos.

    En las páginas que siguen mostraremos que el ateísmo, que es la “fe” que no se puede demostrar, así como su principal puntal, el darwinismo, han colapsado.

    Fuente:

    http://groups.google.com/group/es.charla.religion/msg/1219b0e28354fdde?

    CIENCIA Y RELIGIÓN EN EE UU

    CIENCIA Y RELIGIÓN EN EE UU
    URL: El Correo http://www.elcorreodigital.com/
    Por: Francisco J. Ayala

    « La Junta de Educación de Kansas votó el 11 de agosto de 1999 eliminar -con seis votos a favor y cuatro en contra- de los currículos de los colegios y escuelas estatales toda referencia al origen y evolución del universo, de los organismos y de los humanos. En los comicios del 7 de noviembre de 2000, cuatro de los seis votantes a favor de esa decisión fueron candidatos, pero tres no fueron reelegidos, precisamente por su oposición a la enseñanza de la evolución. La nueva Junta de Educación ha votado restituir la enseñanza de la evolución en las escuelas y colegios del Estado.

    Kansas es parte del ‘Cinturón de la Biblia’ que incorpora a la mayoría de los Estados del sur, donde predomina el fundamentalismo cristiano, sobre todo en las iglesias bautista y metodista, y en dos sectas derivadas de ellas, respectivamente, los Adventistas del Séptimo Día y la Iglesia Pentecostal.

    La Declaración de Independencia de 1776 y la Constitución de 1787 son documentos eminentemente liberales, frutos del racionalismo iluminista de Jefferson, Franklin, Adams, Madison y otros fundadores de la República. Pero el persistente fundamentalismo cristiano se remonta a los primeros colonizadores de Boston y Nueva Inglaterra, llegados a partir de 1620, y a quienes se les conoce como los Peregrinos. Venían de Inglaterra y Holanda, huyendo de naciones donde se les perseguía por sus creencias religiosas fundamentalistas.

    Los fundamentalistas mantienen que la Biblia debe ser interpretada literalmente. De poco sirve que teólogos y obispos, tanto católicos como protestantes, prediquen que no hay conflicto radical entre la ciencia y la fe cristiana. Juan Pablo II afirmó, en octubre de 1996, la validez científica de la teoría de la evolución en un discurso a la Academia Pontificia de Ciencias. El Papa había dicho ya en 1981: «La Biblia nos habla de los orígenes y composición del universo no para proveernos de un tratado científico, sino con el propósito de establecer las relaciones apropiadas del hombre con Dios y con el universo. Las Sagradas Escrituras tratan simplemente de declarar que el mundo fue creado por Dios, y a tal fin se expresan en los términos de la cosmología en uso en los tiempos del autor sagrado. Al mismo tiempo, la Biblia desea instruir a todos los humanos de que el mundo fue creado para el servicio del hombre y la gloria de Dios. Cualquier otra enseñanza sobre el origen y constitución del universo es ajena a las intenciones de la Biblia, cuyo propósito no es enseñarnos cómo fue creado el firmamento, sino cómo ir al cielo».

    La Constitución de EE UU establece que el Estado no puede ni propugnar ni prohibir la enseñanza de ningún credo religioso. No obstante, los fundamentalistas han buscado subterfugios para promover la enseñanza de la Biblia y excluir la evolución del currículo escolar. Durante las primeras décadas del siglo XX, Tennessee, Arkansas y otros Estados promulgaron leyes prohibiendo la enseñanza de la evolución en las escuelas y colegios estatales. En 1968, el Tribunal Supremo dictaminó que tales leyes eran contrarias a la Constitución.

    Una nueva estrategia de los fundamentalistas fue entonces promover leyes que mandaran que la teoría evolucionista se enseñara juntamente con la narración bíblica de la creación del mundo, pretendiendo que ésta es también una hipótesis científica. La primera de tales leyes, promulgada en Arkansas en 1981, fue declarada anticonstitucional en un juicio al que fui llamado a comparecer como testigo ‘experto’. Luisiana promulgó una ley semejante que el Tribunal Supremo declaró también contraria a la Constitución. Yo participé en esta ocasión como redactor del borrador del texto científico que ocupa la mayor parte de un documento (‘Amicus Brief’) presentado por la Academia Nacional de Ciencias.

    Los fundamentalistas alegan que la evolución, como dicen los mismos científicos, es una ‘teoría’, de lo que se sigue que no tiene validez científica, pues no es un ‘hecho’. La ciencia se basa en la observación, dicen, pero nadie ha observado el origen y evolución del universo o de las especies.

    Pero lo que se observa en ciencia no son las proposiciones de las teorías, sino sus consecuencias. La teoría heliocéntrica de Copérnico afirma que la Tierra gira alrededor del Sol. Nadie ha observado tal cosa, pero sí sus consecuencias numerosas. Aceptamos que la materia se compone de átomos, aunque nunca los hemos visto.

    De manera semejante, la teoría de la evolución afirma, por ejemplo, que los humanos y chimpancés descienden de antepasados comunes, que vivieron hace sólo unos millones de años. Se deduce de tal proposición que las dos especies deben ser muy semejantes genéticamente, como se comprueba al observar que el 98% de nuestro ADN es idéntico al de los chimpancés, y con muchos otros experimentos.

    Un error de los fundamentalistas es no reconocer que la palabra ‘teoría’ tiene significado diferente en la ciencia y en el lenguaje común. En lenguaje ordinario, ‘teoría’ significa algo con poco fundamento, como cuando digo a mis amigos que «tengo mi propia teoría sobre quién fue el asesino del presidente Kennedy». En ciencia, ‘teoría’ se refiere a una explicación científica de amplia envergadura y consecuencias importantes apoyadas por la evidencia. Así, la teoría atómica explica por qué oxígeno e hidrógeno se combinan de una manera particular, con arreglo a la fórmula H2O, que es el agua.

    «Darle a cada uno su oportunidad», el sentido de lo que llaman ‘fair play’, es algo profundamente arraigado en la personalidad estadounidense. Esta inclinación a ser ‘fair’, o imparcial, predispone a los americanos a tolerar la enseñanza de ideas contradictorias. Así, en una encuesta de Zogby llevada a cabo en enero de 2001, el 57% de los americanos es partidario de que se enseñen en las escuelas tanto el creacionismo como el evolucionismo. (El 21% quiere que se enseñe sólo la evolución; el 12%, sólo el creacionismo; y el 6% no está seguro.)

    En la enseñanza científica, tal imparcialidad está fuera de lugar. Vivimos en un mundo penetrado por los avances precisos de la ciencia y la tecnología: automóviles y aviones, puentes y rascacielos, teléfonos y ordenadores, medicamentos y cirugía, etcétera. Cuando tomamos un antibiótico, subimos a un avión o cruzamos un puente, contamos con que están construidos con arreglo a principios científicos: la evolución en vez del mesmerismo, el heliocentrismo en vez de la astrología, la mecánica newtoniana en vez de la teoría humoral.»

    El autor de este artículo opina que “La enseñanza religiosa tiene su lugar apropiado en la familia, la iglesia y los centros religiosos, pero no en las asignaturas científicas. En los colegios estatales americanos, donde debe mantenerse la imparcialidad religiosa, es posible estudiar la Biblia y las doctrinas religiosas cuando se enseña la historia de las religiones o de las ideas. La Biblia y el cristianismo han jugado un papel crucial en la historia del mundo occidental. Pero enseñar la narración del origen del universo del ‘Génesis’ como si fuera una teoría científica es un insulto tanto contra la religión como contra la ciencia.”

    Pero contradice lo que opina sobre la libertad en E.U. Lo que los escepticos y evolucionoistas no quieren es que la religión cristiana les diga lo que tienen que hacer, pero ellos, en el nombre de la ciencia si nos dicen que tenemos que aprender. Cual es la clase de país que quieren tener. ¿Un pais donde la religión este encerrada entre las cuatro paredes de los templos?

    En vez de ser oprimidos por el Islam, los cristianos serán ahora oprimidos por los científicos. Serán ellos  los que determinen lo que  lo que los estudiantes deben aprender y lo que no.Y lo que debemos creer y lo que no,porque ta,bien nos quieren limitar a nuestros templos, y que por supuesto,nos callemos la boca.

    Pues, esta opinión no producirá un pais cristiano,obviamente, producira un pais cada dia mas secularizado, donde los jovenes serán adoctrinados en los colegios para tener una cosmovision naturalista, racioanlista y cada vez mas escéptica.

    Pero lo peor de todo, es que los evolucionistas rechazan también las opiniones de científicos cristianos.

    Yo estoy de acuerdo con que la ciencia construya puentes, edificios,pero que se olvide que hay un creador solo porque no lo pueden meter en el microscopio?

    Que digan que “se deduce de tal proposición que las dos especies deben ser muy semejantes genéticamente, como se comprueba al observar que el 98% de nuestro ADN es idéntico al de los chimpancés, y con muchos otros experimentos.”, es obviar el hecho de que la cantidad de información que hay dentro de ese porcentaje de diferencia entre el hombre y el animal es impresionante.”

    «Aunque muchos evolucionistas proclaman que el ADN humano es el 98% idéntico al ADN del chimpancé, pocos aceptarían recibir un transplante utilizando los órganos del chimpancé. De hecho, algunos doctores americanos trataron de usar órganos de chimpancé durante la década de 1960, pero en cada caso los órganos fueron totalmente inadecuados. La afirmación de que existe 98% de semejanza entre los chimpancés y los humanos no es solamente falsa y engañosa, sino también científicamente incorrecta.

    En 1962, Francis Harry Compton Crick y James Dewey Watson recibieron el Premio Nobel en fisiología o medicina por su descubrimiento concerniente a la estructura molecular del ADN. Sólo nueve años antes, en 1953, estos dos científicos habían propuesto la estructura helicoidal doble del ADN—el material genético responsable por la vida. Demostrando el arreglo molecular de cuatro ácidos nucleótidos bases (adenina, guanina, citosina, y timidina—usualmente designados como A,G,C, y T) y cómo se combinan, Watson y Crick abrieron las puertas para determinar la composición genética de los humanos y animales.

    El campo de la biología molecular llegó a ser reforzado con científicos que querían comparar las proteínas y los ácidos nucleicos de una especie con los de otra. Solamente trece años después que Watson y Crick recibieran su famoso Premio Nobel, fue hecha la declaración “que el polipéptido humano promedio es idéntico por más del 99 por ciento a su homólogo chimpancé” (King y Wilson, 1975, pp. 114-115). Sin embargo, esta similitud genética en las proteínas y los ácidos nucleicos dejaban una gran paradoja—si nuestro material genético es tan similar, ¿por qué no nos parecemos o comportamos como los chimpancés? King y Wilson reconocieron la legitimidad de este dilema cuando remarcaron: “La similitud molecular entre los chimpancés y los humanos es extraordinaria porque en anatomía y vida ellos difieren mucho más que otras especies relacionadas” (p. 113). Sin embargo, los resultados fueron exactamente lo que los evolucionistas estaban buscando, y así, la afirmación ha resonado en los corredores de la ciencia por décadas como la evidencia de que los humanos evolucionaron de un antepasado como-simio.

    Un año después de la ceremonia del Nobel de Watson y Crick, el químico Emile Zuckerkandl observó que la secuencia de proteína de la hemoglobina en humanos y en el gorila era diferente sólo en 1 por cada 287 aminoácidos.

    Zuckerkandl anotó: “Desde el punto de vista de la estructura de la hemoglobina, parece que el simio solo es un humano anormal, o el hombre es un simio anormal, y las dos especies realmente forman una populación continua” (1963, p. 247). La evidencia molecular y genética solamente fortaleció la fundación evolutiva para aquellos que testificaban de nuestro presunto antepasado primitivo. El profesor de fisiología, Jared Diamond, incluso tituló a uno de sus libros The Third Chimpanzee (El Tercer Chimpancé), y allí consideró a la especie humana solamente como otro mamífero grande. De toda perspectiva, pareciera que los evolucionistas habían ganado la batalla—los humanos eran más del 98% idénticos a los chimpancés. Sin embargo, después de pasar su vida buscando la evidencia de la evolución en las estructuras moleculares, el bioquímico, Christian Schwabe estuvo forzado a admitir:

    La evolución molecular es casi aceptada como el método superior de la paleontología por el descubrimiento de las relaciones evolutivas. Como un evolucionista molecular, yo debo estar entusiasmado. En cambio parece desconcertante que existen muchas excepciones de la progresión ordenada de especies como determinada por las homologías moleculares; de hecho, tantas son que pienso que la excepción, las peculiaridades, llevan el mensaje más importante (1986, p. 280, énfasis añadido).

    En el 2003, el estudio completo del genoma humano es programado para ser publicado. Antes que este proyecto enorme fuese creado, los científicos calculaban que los humanos poseían 90,000 a 100,000 genes (un gen es una sección del ADN que es una unidad básica de la herencia, mientras que el genoma constituye la composición genética total de un organismo). Con la información preliminar del proyecto genómico ahora disponible, los científicos creen que la cifra actual de los genes es acerca de 70,000 (Shouse, 2002, 295:1447). Parece que aproximadamente sólo el 1.5% del genoma humano consiste de genes, los cuales codifican para las proteínas.

    Estos genes están agrupados en regiones pequeñas que contienen cantidades considerables de ADN “no-codificador” (frecuentemente llamado ADN “basura”) entre los grupos. La función de estas regiones no-codificadoras está justo ahora siendo determinada. Estos descubrimientos indican que incluso si todos los genes humanos fueran diferentes a los de un chimpancé, el ADN todavía podría ser 98.5 por ciento similar si el ADN “basura” de los humanos y chimpancés fuera idéntico.

    Jonathan Marks, (antropólogo de la Universidad de North Carolina en Charlotte) ha llamado la atención al problema que a menudo es pasado por alto en esta línea de pensamiento de “semejanza”.

    Ya que el ADN es una serie lineal de estas cuatro bases—A,G,C, y T—solamente existen cuatro posibilidades en cualquier punto específico en una secuencia de ADN. Las leyes de la casualidad nos dicen que dos secuencias al azar de especies que no tengan una ascendencia común coincidirán en uno de cada cuatro puntos. Entonces incluso dos secuencias de ADN no relacionadas serán 25 por ciento idénticas, no 0 por ciento idénticas (2000, p. B-7).

    Por consiguiente un humano y cualquier forma de vida terrestre basada en ADN deben ser por lo menos 25% idénticos. Entonces, ¿sería correcto afirmar que los narcisos son “un-cuarto humanos”? La idea de que una flor sea un-cuarto humana no es profunda ni informativa; ¡es extravagantemente ridícula! No existe casi nada de comparación biológica que pudiera ser conducida para hacer a los narcisos humanos—excepto quizás el ADN. Marks continuó admitiendo:

    Además, la comparación genética es engañosa porque ignora las diferencias cualitativas entre genomas… Por eso, incluso entre familiares tan cercanos como los humanos y los chimpancés, descubrimos que se calcula que el genoma del chimpancé es aproximadamente 10 por ciento más grande que el humano; que un cromosoma humano contiene una fusión de dos cromosomas pequeños del chimpancé; y que los extremos de cada cromosoma chimpancé contienen una secuencia de ADN que no está presente en los humanos (B-7, énfasis añadido).

    Lo cierto es que, si consideramos la cantidad absoluta del material genético cuando comparamos a los primates con los humanos, la diferencia de 1-2% en el ADN representa aproximadamente 80 millones de nucleótidos diferentes (comparados a los 3-4 billones de nucleótidos que forman el genoma humano entero). Para hacer a este número más comprensible, considere el hecho de que si los evolucionistas tuvieran que pagarle un centavo por cada nucleótido en ese 1-2% de diferencia entre el humano y el chimpancé, usted saldría con $800,000 en sus manos. Considerando estas proporciones, el 1-2% no parece tan pequeño, ¿verdad?

    CÁLCULO DE CROMOSOMAS

    Tendría sentido que, si los humanos y los chimpancés fueran genéticamente idénticos, entonces también la manera en que almacenan ADN fuera similar. Pero no es. El ADN, el cianotipo fundamental de la vida, está compactado apretadamente dentro de los cromosomas. Todas las células que poseen un núcleo contienen un número específico de cromosomas. El sentido común pareciera requerir que los organismos que comparten un antepasado común posean el mismo número de cromosomas. Sin embargo, los números de cromosomas en los organismos vivientes varían desde 308 en la mora negra (Morus nigra) hasta seis en animales como el mosquito (Culex pipiens) o el gusano nematodo (Caenorhabditis elegans) [vid. Sinnot, et. al. 1958]. Adicionalmente, parece que la complejidad no afecta el número de cromosomas. El radiolario (un protozoo simple) tiene más de 800, aunque los humanos poseen 46. Los chimpancés, por otro lado, tienen 48 cromosomas. Una comparación estricta de los números de cromosomas indicaría que estamos más íntimamente relacionados al muntjac chino (un ciervo pequeño encontrado en las regiones montañosas de Taiwán), que también tiene 46 cromosomas.

    El obstáculo de la diferencia de números de cromosomas puede parecer trivial, pero debemos recordar que los cromosomas contienen genes, los cuales están compuestos de los espirales de ADN. Si el cianotipo de ADN encerrado dentro de los cromosomas codifica solamente 46 cromosomas, entonces, ¿cómo puede la evolución explicar la pérdida de dos cromosomas enteros? La tarea del cromosoma es reproducirse continuamente. Si inferimos que este cambio en el número de cromosomas ocurrió a través de la evolución, entonces estamos aseverando que el ADN encerrado en el número original de cromosomas no hizo su tarea correctamente o eficientemente. Considerando que cada cromosoma lleva un número de genes, el perder cromosomas no tiene sentido fisiológicamente, y probablemente resultaría mortal para la nueva especie. Ningún biólogo respetable sugeriría que por sacar uno o más cromosomas, una nueva especie probablemente sería producida. El remover incluso un cromosoma removería potencialmente los códigos de ADN para millones de factores vitales del cuerpo. Eldon Gardner lo resumió como sigue: “Sin embargo, el número de cromosomas es probablemente más constante que ninguna otra característica morfológica que está disponible para la identificación de especies” (1968, p. 211). En otras palabras, los humanos siempre han tenido 46 cromosomas, mientras que los chimpancés siempre han tenido 48.

    LAS DIFERENCIAS GENÓMICAS REALES

    Una de las ruinas de los estudios moleculares genéticos previos ha sido el límite en el cual los chimpancés y los humanos pudieran ser comparados exactamente. Los científicos a menudo usarían solamente 30 o 40 proteínas conocidas o secuencias de ácido nucleico, y de esas luego extrapolarían sus resultados para el genoma entero. Sin embargo, hoy en día nosotros tenemos la mayoría de las secuencias del genoma humano, de las cuales prácticamente todas han sido hechas públicas. Esto permite a los científicos comparar cada par de base nucleótido entre los humanos y los primates—algo que no era posible antes del proyecto del genoma humano. En enero del 2002, fue publicado un estudio en el cual los científicos habían construido y analizado el mapa comparativo genómico de una primera generación chimpancé humana. Este estudio comparó las alineaciones de 77,461 secuencias finales de los cromosomas bacteriales artificiales (CBA) del chimpancé con las secuencias genómicas humanas. Fujiyama y colegas “detectaron posiciones candidatas, que incluían dos grupos en el cromosoma humano 21, que sugieren regiones grandes y no al azar de diferencias entre los dos genomas” (2002, 295:131). En otras palabras, la comparación reveló algunas diferencias “grandes” entre los genomas del chimpancé y del humano.

    Asombrosamente, los autores descubrieron que solamente el 48.6% del genoma humano entero coincidía con las secuencias nucleótidas del chimpancé. [Solamente el 4.8% del cromosoma humano “Y” pudiera corresponder a las secuencias del chimpancé.] Este estudio comparó las alineaciones de 77,461 secuencias del chimpancé con las secuencias genómicas humanas obtenidas de una base pública de datos. De éstas, 36,940 secuencias finales fueron incapaces de ser trazadas en el genoma humano (Fujiama, 2002, 295:131). Se especuló que casi 15,000 de aquellas secuencias que no coincidían a las secuencias humanas, “correspondían a las regiones humanas sin secuencia o eran de las regiones del chimpancé que han divergido substancialmente de los humanos o que no correspondían por otras razones desconocidas” (295:132). Aunque los autores denotaron que la calidad y utilidad del mapa debe “mejorar cada vez más mientras que la terminación de la secuencia del genoma humano avanza” (295:134), los datos ya sostienen lo que los creacionistas han dicho por muchos años—la cifra del 98-99% que representa similitud de ADN es extremadamente engañosa.

    En un estudio diferente, Barbulescu y colegas también descubrieron otra diferencia significante en los genomas de los primates y humanos. En su artículo “A HERV-K Provirus in Chimpanzees, Bonobos, and Gorillas, but not Humans” (“Un Provirus HERV-K en Chimpancés, Bonobos, y Gorilas, pero no en Humanos”), los autores también escribieron: “Estas observaciones proveen evidencia muy fuerte que, por alguna fracción del genoma, los chimpancés, bonobos, y gorilas están más cercanamente relacionados el uno al otro que lo que están relacionados a los humanos” (2001, 11:779, énfasis añadido). La información de estos resultados está directamente en contra de lo que los evolucionistas han afirmado por décadas—que los chimpancés son genéticamente más cercanos a los humanos que a los gorilas. Otro estudio que utilizó lo que los científicos llaman un “análisis de diferencia figurativa” (ADF) inter-especie entre humanos y gorilas reveló secuencias de ADN específicas de gorilas (Toder, et. al., 2001)—o, en otras palabras, los gorilas poseen secuencias de ADN que no se encuentra en los humanos. Los autores del estudio sugirieron que las secuencias encontradas en los gorilas pero no en los humanos “pueden representar una secuencia antigua que se perdió en otras especies, tales como el hombre y el orangután, o, más probablemente, representen secuencias recientes que evolucionaron o se originaron específicamente en el genoma del gorila” (9:431).

    Las diferencias entre los chimpancés y los humanos no están limitadas a las variaciones genómicas. En 1998, una diferencia estructural entre la superficie de la célula humana y la del simio fue detectada. Después de estudiar tejidos y muestras de sangre de simios grandes, y de 60 humanos de varios grupos étnicos, Muchmore y colegas descubrieron que a las células humanas le faltan una forma particular del ácido siálico (un tipo de azúcar) que se encuentra en todos los otros mamíferos (1998, 107[2]:187). Esta molécula del ácido siálico se encuentra en la superficie de cada célula en el cuerpo, y se piensa que realiza múltiples tareas celulares. Esta diferencia que parece minúscula puede tener efectos de gran alcance, y puede explicar por qué los cirujanos no podían transplantar órganos de chimpancé a los humanos durante la década de 1960. Con esto en mente, nadie debería declarar sin meditar, “los chimpancés son casi idénticos a nosotros”, simplemente a causa de una coincidencia genética.

    CONCLUSIÓN

    La homología (o similitud) no prueba la ascendencia común. El genoma completo del pequeño nematodo (Caenorhabditis elegans) también ha sido puesto en secuencia como un estudio tangencial al proyecto del genoma humano. De los 5,000 genes humanos más conocidos, el 75% ha combinado en el gusano (vid. “A Tiny Worm Challenges Evolution”). ¿Significa esto que somos 75% idénticos al gusano nematodo? El hecho de que las criaturas vivientes compartan algunos genes con los humanos no significa que exista una ascendencia lineal. El biólogo John Randall admitió esto cuando escribió:

    Los libros antiguos de texto de la evolución enfatizan la idea de la homología, señalando las semejanzas obvias entre los esqueletos de miembros de animales diferentes. Por ende el diseño del miembro “pentadáctilo” [cinco huesos—BH/BT] es encontrado en el brazo del hombre, el ala del ave, y la aleta de la ballena—y esto es considerado para indicar su origen común. Si estas varias estructuras fueran transmitidas por el mismo par de genes variados de vez en cuando por las mutaciones y cambiados por la selección ambiental, la teoría tendría un buen sentido. Desafortunadamente, este no es el caso. Ahora se sabe que los órganos homólogos son producidos por complejos de genes totalmente diferentes en especies diferentes. El concepto de la homología en términos de genes similares que han sido pasados de una ascendencia común ha fracasado… (traducido de una cita en Fix, 1984, p. 189).

    No obstante, los libros de texto y los maestros todavía proclaman que los humanos y los chimpancés son 98% idénticos genéticamente. La evidencia demuestra claramente las vastas diferencias moleculares—diferencias que pueden ser atribuidas al hecho de que los humanos, a diferencia de los animales, fueron creados a la imagen y semejanza de Dios (Génesis 1:26,27; vid. Lyons y Thompson, 2002a, 2002b). Elaine Morgan comentó acerca de esta diferencia.

    Considerando la relación íntima genética que ha sido establecida por la comparación de las propiedades bioquímicas de las proteínas de la sangre, la estructura de la proteína, y el ADN y las respuestas inmunológicas, las diferencias entre un hombre y un chimpancé son más asombrosas que las semejanzas. Estas incluyen diferencias estructurales en el esqueleto, los músculos, la piel, y el cerebro; diferencias en la postura asociada con un método singular de la locomoción; diferencias en la organización social; y finalmente la adquisición del habla y de la manipulación, junto con el crecimiento dramático de la capacidad intelectual que ha guiado a los científicos a nombrar a su propia especie Homo sapiens sapiens—hombre sabio sabio. Durante el periodo que estos remarcables cambios evolutivos estaban tomando lugar, otras especies como-simios íntimamente relacionados cambiaban muy lentamente, y con resultados mucho menos remarcables. Es difícil resistir la conclusión de que algo tenía que haber pasado a los antepasados del Homo sapiens que no pasó a los antepasados de los gorilas y chimpancés (1989, pp. 17-18, énfasis añadido).

    Ese “algo” realmente es “Alguien”—el Creador.

    REFERENCIAS

    • Barbulescu, Madalina, Geoffrey Turner, Mei Su, Rachel Kim, Michael I. Jensen-Seaman, Amos S. Deinard, Kenneth K. Kidd, and Jack Lentz (2001), “A HERV-K Provirus in Chimpanzees, Bonobos, and Gorillas, but not Humans,” Current Biology, 11:779-783.
    • Fix, William R. (1984), The Bone Peddlers: Selling Evolution (New York: Macmillan).
    • Fujiyama, Asao, Hidemi Watanabe, et al., (2002), “Construction and Analysis of a Human-Chimpanzee Comparative Clone Map,” Science, 295:131-134, January 4.
    • Gardner, Eldon J. (1968), Principles of Genetics (New York: John Wiley and Sons).
    • King, Mary-Claire and A.C. Wilson (1975), “Evolution at Two Levels in Humans and Chimpanzees,” Science, 188:107-116, April 11.
    • Lyons, Eric and Bert Thompson (2002a), “In the ‘Image and Likeness of God’ [Part I],” Reason & Revelation, 22:17-23, March.
    • Lyons, Eric and Bert Thompson (2002b), “In the ‘Image and Likeness of God’ [Part II],” Reason & Revelation, 22:25-31, April.
    • Marks, Jonathan (2000), “98% Alike? (What Similarity to Apes Tells Us About Our Understanding of Genetics),” The Chronicle of Higher Education, May 12.
    • Morgan, Elaine (1989), The Aquatic Ape: A Theory of Human Evolution (London: Souvenir Press).
    • Muchmore, Elaine A., Sandra Diaz, and Ajit Varki (1998), “A Structural Difference Between the Cell Surfaces of Humans and the Great Apes,” American Journal of Physical Anthropology, 107[2]:187-198, October.
    • Shouse, Ben (2002), “Revisiting the Numbers: Human Genes and Whales,” Science, 295:1457, February 22.
    • Sinnot, E.W., L.C. Dunn, and T. Dobzhansky (1958), Principles of Genetics (Columbus, OH: McGraw Hill), fifth edition.
    • Schwabe, Christian (1986), “On the Validity of Molecular Evolution,” Trends in Biochemical Sciences, 11:280-283, July.
    • “A Tiny Worm Challenges Evolution” (no date), [En-línea], URL: http://www.cs.unc.edu/~plaisted/ce/worm.html
    • Toder, R. F. Grutzner, T. Haaf, and E. Bausch (2001), “Species-Specific Evolution of Repeated DNA sequences in Great Apes,” Chromosome Research, 9:431-435.
    • Zuckerkandl, Emile (1963), “Perspectives in Molecular Anthropology,” Classification and Human Evolution, ed. S.L. Washburn (Chicago, IL: Aldine).

    Fuentes:

    Evolución vs Creacionismo

    Estados Unidos es un país que siempre me sorprenderá por sus contradicciones. Por un lado vemos avances tecnológicos y científicos que nos asombran, por otro, sorprende la ignorancia que puede haber en sus habitantes.

    Este gráfico muestra la aceptación de la evolución en 34 países. USA se encuentra en penúltimo puesto, sólo ganándole a Turquía.

    Fuente: Evolución vs Creacionismo

    Pastor promueve el evangelio de la evolución

    Pastor promueve el evangelio de la evolución

    Jueves 17 de Enero de 2008
    Estados Unidos


    El Rev. Michael Dowd, acaba de deshacerse de su casa permanente para recorrer todo Estados Unidos predicando el evangelio de la evolución, una decisión que ha sacudido a muchos cristianos.

    El Rev. Michael Dowd, acaba de deshacerse de su casa permanente para recorrer todo Estados Unidos predicando el evangelio de la evolución. Una decisión que ha sacudido a muchos cristianos ya que la visión de este antiguo creacionista promueve la ciencia evolutiva y a Dios como la última realidad.
    Según Eileen E. Flynn de la agencia Statesman, el mensaje de Dowd impulsa a todos a abrazar la ciencia alegando que se puede tener a Darwin y al mismo tiempo lo divino y está muy comprometido a promover el mensaje que ofrece en su libro:
    «¡Gracias Dios por la evolución! Cómo la unión de la ciencia y la religión transformará su vida y nuestro mundo».
    Un libro que se puede descargar gratis en la Web.
    Por más de cinco años, Dowd, 49, y su esposa, Connie Barlow, una escritora de la ciencia, viajaron el país en una furgoneta preguntando a la gente lo que consideraban sobre la teología de la evolución. Un trabajo de investigación que incluso recibió el elogio de científicos ganadores de premios Nobel.
    «No intentamos demostrar a los evangélicos o a los jóvenes creacionistas de la tierra o a la gente inteligente del diseño que nosotros tenemos razón y ellos están incorrectos», dijo Dowd. «La evolución me da un Dios más grande, un Dios innegable verdadero».
    Dowd cree que las revelaciones de Dios no se detuvieron en los tiempos bíblicos, sino que continuaron en la forma de descubrimiento científico.
    «Si alguien cree que Jesús va a volver en una nube y a limpiar encima del lío que hemos hecho, parece ser menos responsable en la manera de ir pensando sobre el futuro y mantener un mundo sano, sostenible», aseguró.
    Aunque Dowd asegura que es muy fácil presentar sus conferencias en las iglesias Unitarias por su teología liberal, él está interesado en dedicar más tiempo a los cristianos que aceptan la teoría de la evolución a regañadientes y otros que la consideran incompatible con las Escrituras.

    Teleología

    Teleología

    Teleología (Del griego τέλος, fin, y -logía). Dícese del estudio de los fines o propósitos o la doctrina filosófica de las causas finales. Usos más recientes lo definen simplemente como la atribución de una finalidad u objetivo a procesos concretos.

    Historia

    Origen del término

    El origen del término puede rastrearse hasta la Grecia Antigua. Aquí es donde encontramos una caracterización de las cuatro clases de causas existentes, planteadas por Aristóteles:

    • Causa material: Aquello de lo que está compuesto algo.
    • Causa formal: Aquello que da el ser a un objeto (ver doctrina metafísica de Aristóteles).
    • Causa eficiente: Aquello que ha producido (causado) un objeto.
    • Causa final: Aquello para lo que existe un objeto.

    Tanto para Aristóteles como para muchos otros autores antiguos la causa final era la más importante en cuanto a la explicación de la Filosofía Práctica, aunque no se debe olvidar que eran necesarias las cuatro causas para la explicación completa del universo.

    El uso en la Edad Media

    Tras la configuración del cristianismo tal y como se conoce en la actualidad tras el Concilio de Nicea (siglo IV), la explicación por causas finales empezó a considerarse la única explicación que podría servir para acceder a los misterios divinos. Esto es producto de la introducción de la filosofía clásica en contextos filosóficos y teológicos (en la Edad Media eran prácticamente indistinguibles) primero a Platón y luego a Aristóteles. Este movimiento se llamó Escolástica e intentaba comprender la revelación divina con estas herramientas.

    La Crisis en la Edad Moderna [

    En la Edad Moderna se inicia un cambio de tendencia. Se considera que la explicación por causas finales era antropomórfica, pues del hecho de que el hombre conozca por causas finales no se deriva que el universo funcione con este principio. Es por ello que surge un movimiento, el mecanicismo, que intentará explicar el mundo por causas eficientes. Esto es lo que posibilitará el nacimiento de la ciencia moderna.

    La selección natural

    Cuando Charles Darwin escribe El origen de las especies una revolución comienza. La tesis básica en su texto apuntaba a que la vida sobre la tierra tal y como la conocemos es producto de la selección natural actuando durante largos períodos de tiempo. Para llegar a tal conclusión se basó principalmente en los textos de Charles Lyell sobre geología en conjunción con una idea de Thomas Malthus en su Ensayo sobre el principio de la población. Podemos parafrasear a Darwin utilizando una terminología más actualizada diciendo que postuló el principio de que “los individuos de una especie que obtienen de una serie de rasgos aleatorios (mutaciones) una superior capacidad adaptativa (eficacia biológica) que otros miembros de la misma especie con los cuales compiten por el alimento serán los que transmitirán su carga genética a las siguientes generaciones, logrando así, a lo largo de mucho tiempo, la variación de las especies sobre la tierra”.

    Como puede verse, la explicación de Darwin es naturalista y eficientista. No explica la variación de las especies en base a unos fines determinados los cuales se persiguen. Esto iba en contra de la doctrina creacionista defendida por la iglesia, lo cual provocó el rechazo desde este ámbito. La explicación tradicional, en la que se ridiculiza la pretensión de Darwin de que el hombre procedía del mono, no fue más que una estrategia de la iglesia para ocultar el verdadero punto de ataque contra esta nueva teoría.

    Usos contemporáneos

    Hoy en día muchos grupos o doctrinas siguen utilizando las explicaciones teleológicas para intentar dar alternativas a las explicaciones de la ciencia. El ejemplo que quizás pueda ser más conocido es el famoso diseño inteligente.

    Teleología en la ciencia

    Norbert Wiener (1942) llamó sistemas teleológicos a los sistemas cibernéticos cuyo funcionamiento puede describirse como orientado a un fin. Desde entonces el desarrollo del estudio de los sistemas complejos ha convertido las explicaciones teleológicas en científicamente respetables.

    Véase también

    Referencias

    Rosenblueth, A.; Wiener, N.; Bigelow, J. (1943): «Behavior, Purpose and Teleology», en Philosophy of Science, vol. 10, Nº 18-24.

    Fuente: Teleología (Wikipedia)

    Pierre Teilhard de Chardin

    Pierre Teilhard de Chardin

    Pierre Teilhard de Chardin

    Pierre Teilhard de Chardin

    Pierre Teilhard de Chardin S.J. (1881-1955) fue un paleontólogo y filósofo francés que aportó una muy personal y original visión de la evolución. Miembro de la orden jesuita, su concepción de la evolución, considerada ortogenista y finalista, equidistante en la pugna entre la ortodoxia religiosa y científica, propició que fuese atacado por la una e ignorado por la otra. Suyos son los conceptos Noosfera (que toma prestado de Vernadsky) y Punto Omega.

    Biografía

    Nació en Sarcenat (Auvernia, Francia) en 1881, y muere en 1955 en Nueva York. Es el cuarto hijo de una familia numerosa. Su padre, naturalista aficionado, influye decisivamente en su vocación profesional; y la religiosidad de su madre en su formación espiritual.

    Cursa los estudios de ciencias y letras en el colegio jesuita de Mongré (Villefranche-sur-Saône).

    El 1899, a los 18 años de edad, ingresa en el noviciado jesuita de Aix-en-Provence. Allí, y más tarde, en 1908, en el colegio jesuita de Hastings (cerca de Piltdown, Gran Bretaña), cursa estudios de teología, tras los cuales es ordenado sacerdote.

    Es en esa época, durante su estancia en Gran Bretaña, en 1909, cuando conoce al naturalista Charles Dawson con quien compartirá la afición por la paleontología. Y es en 1912 cuando Chardín se ve envuelto en el escándalo del Hombre de Piltdown. Le une a este escándalo el hecho de ser uno de los primeros en conocer el descubrimiento de su amigo. El descubridor del supuesto hombre de Pitdown fue Charles Dawson, y Dawson junto a Smith Woodward, paleontólogo del Museo Británico de Londres fueron quienes lo presentaron a la Sociedad Geológica de Londres. No obstante, han sido muchos los intentos (después de que Teilhard adquiriera relevancia, no antes) de, con mayor o menor sutileza, unir su figura a aquél fraude, en unas ocasiones insinuando su participación, en otras, el conocimiento del mismo.

    En 1912 entra a trabajar en el Museo de Historia Natural de París, trabajando junto a Marcellin Boule, paleontólogo quien había exhumado el primer esqueleto completo de un neandertal. En el Instituto de Paleontología Humana entabla amistad con Henri Breuil y participa con él (en 1913) en excavaciones en la, entonces recientemente descubierta (1903), Cueva de El Castillo de Puente Viesgo (Cantabria, España).

    Entre 1914 y 1919, permanece movilizado en el frente como camillero recibiendo la Medalla al Merito Militar y Legión de honor.

    En 1916 y 1919, publica sus primeros trabajos : La vida cósmica y El potencial espiritual de la materia. En ellos ya se transluce lo que será el núcleo de su pensamiento.

    De 1922 a 1926, obtiene en La Sorbona tres licenciaturas de ciencias naturales: geología, botánica y zoología, y alcanza el doctorado con su tesis Mamíferos del Eocenos inferior francés y sus yacimientos.

    En 1923 realiza su primer viaje a China por encargo del Museo de París. Otra vez en París, imparte clases como profesor en el Instituto Católico. Un artículo suyo sobre el pecado original es la causa de sus primeros enfrentamientos con la Ciudad del Vaticano. Se ve obligado a abandonar la enseñanza y regresa a China donde participa junto a Henri Breuil en el descubrimiento del Hombre de Pekín el pariente más cercano del Pithecanthropus, Hombre de Java.

    En 1931 participa en la Travesía Amarilla recorriendo el Asia Central. Hasta 1951, que se establece en Nueva York, prosigue una intensa actividad científica marcada por numerosos viajes de estudios: Etiopía (1928), los Estados Unidos (1930), la India (1935), Java (1936), Birmania (1937), Pekín (1939 a 1946), Sudáfrica (1951 y 1953).

    En 1951 ingresa en la Academia de las Ciencias de Francia.

    Muere en Nueva York, el 10 de abril de 1955, el día de Pascua. Un año antes, durante una cena en el consulado de Francia de esa misma ciudad, confió a sus amigos: “Mi deseo sería morir el Día de La Resurrección”.

    Gran parte de su obra fue publicada con carácter póstumo por Jeanne Mortier, a la que nombró su albacea para temas editoriales. Esta obra ocupa trece volúmenes.

    Pierre Teilhard de Chardin

    (Orcines, 1881 – Nueva York, 1955) Sabio y filósofo francés. Descendiente de una vieja familia aristocrática establecida de antiguo en Auvernia, pasó su infancia en el campo, en la propiedad de sus padres. Terminados sus estudios secundarios en el colegio de jesuitas de Mongré, cerca de Lyon, entró en el noviciado de la Compañía en Aix-en-Provence. La promulgación de las leyes de Combes sobre las congregaciones religiosas le obligó a continuar sus estudios en Inglaterra; estudió Teología en Jersey y fue ordenado sacerdote en Hastings, en 1905.

    Paralelamente a la vocación religiosa, la vocación científica de Teilhard de Chardin se había despertado desde la adolescencia. Durante una estancia en Egipto (1905-1908), pudo entregarse a sus primeros estudios de Geología sobre las formaciones numulíticas de Mokattan. Su interés esencial se dirigía, sin embargo, a la Paleontología; de vuelta a Inglaterra participó en las excavaciones emprendidas en el Sussex, que debían dar por resultado en 1912 el descubrimiento del “Foanthropus Dawsoni” de Piltdown (desgraciadamente parece que en esa ocasión los sabios fueron víctimas de una superchería).

    Llegado a París en 1912, Teilhard de Chardin fue agregado al laboratorio de Paleontología del Museo, bajo la dirección de Marcellin Boule; sus trabajos hasta la primera guerra mundial se consagraron principalmente a los mamíferos del terciario medio e inferior de Europa. Movilizado en 1914 como cabo-camillero en un regimiento norteafricano, se condujo heroicamente (Medalla militar, Legión de Honor). Incluso en las trincheras de Champagne continuaba sus búsquedas, y sus hallazgos sobre la microfauna de Cernay le dieron el tema para su tesis en la Sorbona.

    Titular de la cátedra de Geología del Instituto católico desde 1919, se doctora en Ciencias en 1922. Un año después parte para China, donde residirá casi sin interrupción durante más de veinte años. Tras una pequeña excursión (1923-26) por la Mongolia oriental (Ordos y el desierto de Gobi), Teilhard de Chardin es nombrado en 1929 consejero del Servicio geográfico nacional de China.

    En 1930 participa en la expedición del Museo de Nueva York al Asia central, y tendrá parte importante en el descubrimiento del “Sinanthropus”. Desde abril de 1931 a febrero de 1932 acompaña la gran misión transasiática Haardt-Citroën (el famoso “Crucero amarillo”). Director de las excavaciones de Chukutien, cerca de Pekín, en 1932, parte en 1935 hacia la India septentrional y central con la Yale Cambridge Expedition, y en 1936, 1937 y 1938 realiza incursiones en Java (investigaciones en los depósitos originarios del “Pithecanthropus”). Teilhard pasará todo el período de la segunda Guerra Mundial en Pekín y no regresará a Francia hasta 1945.

    En 1947 es nombrado director de investigaciones en la Recherche Nationale Scientiphique y, en 1950, elegido miembro de la Academia de Ciencias. Establecido en los Estados Unidos a partir de 1951, en calidad de agregado a la Wenner-Gren Foundation, todavía realizó dos expediciones en África del Sur (1951-1953); contaba más de setenta años.

    A lo largo de su vida había publicado numerosos estudios técnicos en revistas especializadas; era un gran cristiano y muy pronto sintió la preocupación de integrar sus descubrimientos dentro de una perspectiva general del “problema humano”, conciliada a la vez con el dogma católico y con las exigencias de la ciencia moderna. Consignó sus meditaciones en gran número de escritos que seguían inéditos en el momento de su muerte.

    En 1955 empezó la publicación de las Obras completas, bajo el patronazgo de varias personalidades científicas y filosóficas. Los volúmenes aparecidos hasta 1957 -El fenómeno humano (1955), El grupo zoológico humano (1956), La aparición del hombre (1956), La visión del pasado (1957), El medio divino (1957)- han suscitado inquietud en el Vaticano y levantado vivas oposiciones en ciertos medios teológicos. Pero al mismo tiempo han conquistado fervorosos partidarios en amplios sectores católicos y no católicos del mundo científico. Quedan todavía por publicar numerosos volúmenes. Señalemos también la edición de sus Cartas de viaje (1956-57).

    Teilhard de Chardin sostuvo un evolucionismo teleológico; a la concepción materialista del darwinismo y del positivismo, opuso una cosmología que, pese a admitir el evolucionismo, e incluso extendiéndolo a la realidad espiritual, rechazaba una interpretación puramente mecanicista y materialista del cosmos. Así expresó su fe en relación con su concepción del universo: Creo que el Universo es una Evolución. Creo que la Evolución va hacia el Espíritu. Creo que el Espíritu se realiza en algo personal. Creo que lo Personal supremo es el Cristo-Universal. La materia originaria, según él, contiene ya en sí la “conciencia” como elemento organizativo, por el que la evolución se configura como un proceso no puramente mecanicista, sino teológico.

    Así, la evolución de la pre-vida (mundo inorgánico) a la vida (“biosfera”) tiende a la producción del mundo del hombre y del pensamiento (“noosfera”), como su culminación. Pero el hombre no es el punto final. El universo, el hombre y su historia tienden a un “punto omega”: el Cristo cósmico, punto de unión de toda la humanidad (“cristosfera”). En medio de las visiones pesimistas que se alzaron a lo largo de su siglo, la obra de Teilhard apuesta por la esperanza y la alegría de sentirse hombre.

    Al ser obra demasiado amplia y profunda como para dar un resumen de ella por breve que sea, agrego a continuación lo que opinó sobre él un científico contemporáneo suyo, Julián Huxley.

    Una opinión sobre el padre Teilhard
    Desde mi primer encuentro con el padre Teilhard, en 1946, pude darme cuenta de que había encontrado en él no solamente un amigo, sino el compañero de una aventura intelectual y espiritual. Aunque él contemplaba el problema del destino humano desde el punto de vista de un cristiano y un sacerdote jesuita, y yo desde el de un agnóstico y un zoólogo, nuestros pensamientos habían seguido el mismo proceso y habíamos llegado a conclusiones sorprendentemente parecidas. Es que uno y otro estábamos resueltos a considerar el destino humano – las relaciones del hombre con el cosmos – como un fenómeno que había que observar y estudiar bajo el mayor número de aspectos posibles, pero siempre como un fenómeno y nunca como un problema metafísico, ético o teológico. En tal concepción, el hombre no aparece como una criatura extraña a la naturaleza, sino como un elemento absolutamente esencial del fenómeno de la evolución. El pensamiento y el espíritu no son un epifenómeno incoherente ni una emanación de lo sobrenatural, sino un fenómeno natural de la mayor importancia. La fuerza y la pureza de su pensamiento, unida a la facultad fecunda de comprender y amar todos los valores, han permitido al padre Teilhard dar al mundo un cuadro no sólo de una claridad excepcional. sino además rico en conclusiones irrefutables.

    El primer fenómeno que hay que destacar es el de la unidad. El cosmos, con sus dimensiones gigantescas en el espacio y en el tiempo, es uno. Y todo lo que evoluciona es igualmente uno: es la substancia única del universo, con sus propiedades materiales e intelectuales en su combinación necesaria.

    El segundo fenómeno es el de la orientación: lentamente, el proceso de la evolución engendra la novedad,
    la diversidad, formas superiores de organización. de una manera irreversible. Un aspecto particularmente significativo de esta orientación es la tendencia de las propiedades intelectuales a manifestarse más y a hacerse relativamente más importantes en relación con las propiedades materiales de esa consciencia. Él llama «Omega» a ese foco de atracción trascendente que asegura la irreversibilidad del ascenso de la humanidad.

    El tercer fenómeno es la existencia en el proceso de la evolución de puntos críticos donde la substancia del universo adquiere nuevas propiedades, donde nuevos mecanismos de transformación empiezan a intervenir, donde aparecen nuevas formas de organización. Hasta ahora hay dos puntos críticos de ese género: el origen de la vida – el punto en que la materia se hace capaz de reproducirse a sí misma – y el origen en el hombre de la reflexión constante, el punto en el que se puede decir que el espíritu se ha hecho capaz de reproducirse a sí mismo y en el que la evolución cultural o psico-social se ha sobrepuesto a la evolución biológica. Para atenernos a la Tierra – la única parcela del cosmos donde la existencia de estos puntos críticos nos es efectivamente conocida – según el padre Teilhard, se pueden distinguir tres envolturas o esferas sucesivas: en primer lugar, la geoesfera, teatro de las manifestaciones inorgánicas; a ella se superpuso, hace unos dos mil millones de años, la bioesfera, o sistema evolutivo de la vida orgánica; luego, hace centenares de miles de años, la noosfera, que comprende el sistema evolutivo del pensamiento y de
    la consciencia humanos y de sus productos.

    El cuarto fenómeno es el de la limitación. En el curso de la evolución orgánica los grupos agotan, los unos después de los otros, sus posibilidades de evolución, y sólo progresan las formas cada vez más limitadas de la vida. Hacia el final del plioceno no quedaba más que una forma de vida capaz de progresos importantes: el hombre, o más exactamente la cepa hominiana, Desde hace algunos millones de años el fenómeno del progreso evolutivo se reduce al fenómeno humano.

    En su fase humana, el proceso evolutivo adquiere un carácter enteramente nuevo. En el curso de la fase orgánica, prehumana, cada nuevo tipo que consigue sobrevivir se fracciona, se diferencia, se diversifica en una serie de subtipos, los que producen un gran número de formas de vida biológicamente distintas: lo que llamamos las especies. El hombre es un caso enteramente distinto. Tras un breve período de diferenciación inicial – que produjo las grandes razas o subespecies humanas – la divergencia es sustituida por la convergencia, en primer lugar, de las unidades biológicas o razas humanas distintas, y luego de las unidades psicosociales o conjuntos culturales. Por tanto, aunque es un tipo evolutivo dominante de importancia capital, el hombre representa sólo a una especie biológica y, dentro de unos siglos o milenios, está destinado a no formar más que un solo grupo cultural basado en un marco general único de ideas y creencias.

    Esto nos lleva al quinto punto: la evolución del hombre que, por ser esencialmente cultural, depende principalmente del conocimiento que tiene del mundo y de sí mismo. El conocimiento es el fundamento de
    la representación justa. La representación define la actitud, y la actitud determina y dirige la acción. Puesto que el método científico – que fundamenta y ordena el conocimiento en base a hipótesis comprobadas por la experiencia o la experimentación – es el método más eficaz para aumentar nuestro conocimiento y nuestra comprensión, su aplicación cada vez más extensa a campos de estudios cada vez más numerosos parece ser la condición previa del progreso. Esto en ningún caso significa negar la importancia de la actividad creadora y su expresión en las artes, las letras y las religiones.

    Finalmente, como lo ha recalcado el padre Teilhard, existe el fenómeno de la escala. La escala en la que se produce la evolución es gigantesca en el espacio y más todavía en el tiempo. Sólo familiarizándonos con esta vasta escala temporal podemos contemplar eficazmente los cambios de la evolución, en especial en los animales superiores y en el hombre. Estas no pueden ser percibidas y evaluadas sino a lo largo de centenares de millones de años de la historia pasada del mundo. Y las probabilidades igualmente enormes que podrían realizarse en la Tierra no se pueden concebir sino en el término de centenares de millones de años futuros. Sólo si comprendemos que el hombre se halla en el estadio inicial de su evolución, podemos interiorizar esta visión de las posibilidades de la especie, y sólo interiorizando así su porvenir posible, podemos esperar realizarlo en toda su plenitud.

    Aunque yo también haya subrayado muchos de estos mismos puntos, el padre Teilhard ha visto más lejos que yo y mostrado más penetración. Pienso particularmente en su brillante concepción de lo que él llama el enroscamiento, que lleva a un psiquismo más intenso. Entiende por tal el hecho de que una parte constituyente del mundo se repliega sobre sí misma para formar una unidad organizada cuyas tensiones internas aseguran la cohesión, formando un sistema cerrado y automáticamente equilibrado. Los átomos, las moléculas, las células, los organismos multicelulares y las personalidades humanas son ejemplos de estos sistemas de enroscamiento, pero cada uno a un nivel diferente de organización. Además el padre Teilhard postula que cuanto más complejo es el sistema, tanto más estrechamente coordinada está su organización y tanto más activos e importantes son su vida interior, sus grados y modos de consciencia.

    El padre Teilhard considera que la tendencia a la convergencia cultural, que se ha puesto de manifiesto ya en la historia del hombre, llevará inevitablemente a un enroscamiento de toda la noosfera, y engendrará así un sistema unitario de pensamientos y creencias o – como sin duda hubiera preferido decir – un solo todo pensante y creyente. A causa de su extremada complejidad, ese todo se encontrará en un potencial psíquico extremadamente elevado. Durante su formación se liberarán sin duda fuerzas psico-sociales explosivas; pero, una vez organizado, generará forzosamente un inmenso dinamismo para la evolución futura del hombre. Y el padre Teilhard considera ese futuro estado como el apogeo necesario de lo que llama la «hominización», es decir, el proceso mediante el cual el hombre se hace más verdadero y plenamente humano.

    El padre Teilhard nos aporta una visión nueva del cosmos, una revelación vivificante de la manera como procede la realidad. Porque es verdadera, la revelación del padre Teilhard no se limita a vivificar, sino que además libera de muchas angustias el alma y la mente del hombre.

    Obras principales

    • El Fenómeno Humano (1955)
    • La Aparición del Hombre (1956)
    • Cartas de un viajero (1956)
    • El grupo zoológico humano (1956)
    • La Visión del Pasado (1957)
    • El Medio Divino (1957)
    • El Futuro del Hombre (1959)
    • La Energía Humana (1962)
    • La Activación de la Energía (1963)
    • El Lugar del Hombre en la Naturaleza (1965)
    • Ciencia y Cristo (1965)
    • Cómo creo (1969)
    • Las Direcciones del Futuro (1973)
    • Escritos del Tiempo de la Guerra (1975)
    • El Corazón de la Materia (1976)

    Bibliografía

    • Teilhard de Chardin, Pierre (2008), El Medio divino. Ensayo de vida interior, traducción de Francisco Pérez Gutiérrez. Colección: Estructuras y Procesos. Religión. Madrid: Editorial Trotta. ISBN 978-84-8164-976-5.
    • — (2005), Lo que yo creo, colección: Estructuras y Procesos. Religión. Madrid: Editorial Trotta. ISBN 978-84-8164-805-8.
    • — (2004), Himno del Universo, colección: Estructuras y Procesos. Religión. tercera edición. Madrid: Editorial Trotta. ISBN 978-84-8164-127-1.

    Véase también

    Enlaces externos

    Fuentes:

    Acudiremos a la física para examinar evidencias adicionales que refutan la evolución y apoyan el creacionismo bíblico

    Acudiremos a la física para examinar evidencias adicionales que refutan la evolución y apoyan el creacionismo bíblico

    En este capítulo acudiremos a la física para examinar evidencias adicionales que refutan la evolución y apoyan el creacionismo bíblico. Estas pruebas fueron tomadas de la primera y segunda leyes de la termo-púnica. Estas son leyes científicas que han sido comprobadas repetidamente bajo todo tipo de sistemas. Ningún científico respetable duda de su validez y aplicabilidad.

    ¿Qué otra serie televisiva cuenta entre sus personajes con Stephen Hawking o un padre regaña a su hija por ir en contra de las leyes de la termodinámica? Además de irreverentes, “Los Simpsons” han resultado tener unos conocimientos científicos nada desdeñables. 

    “Los Simpsons” ya cumplieron veinte años. Los conocemos tanto que son como de la familia. Pero muchas alusiones se nos escapan. Sus referencias científicas, en cambio, están a nuestro alcance. Claves físicas y matemáticas para seguir disfrutando.[0]

    «La termodinámica (del griego θερμo-, termo, que significa “calor” [1] y δύναμις, dinámico, que significa “fuerza” [2] ) es una rama de la física que estudia los efectos de los cambios de la temperaturapresión yvolumen de los sistemas físicos a un nivel macroscópico. Aproximadamente, calor significa “energía en tránsito” y dinámica se refiere al “movimiento”, por lo que, en esencia, la termodinámica estudia la circulación de la energía y cómo la energía infunde movimiento. Históricamente, la termodinámica se desarrolló a partir de la necesidad de aumentar la eficiencia de las primeras máquinas de vapor.

    El punto de partida para la mayor parte de las consideraciones termodinámicas son las leyes de la termodinámica, que postulan que la energía puede ser intercambiada entre sistemas físicos en forma de calor o trabajo. También se postula la existencia de una magnitud llamada entropía, que puede ser definida para cualquier sistema. En la termodinámica se estudian y clasifican las interacciones entre diversos sistemas, lo que lleva a definir conceptos como sistema termodinámico y su contorno. Un sistema termodinámico se caracteriza por sus propiedades, relacionadas entre sí mediante las ecuaciones de estado. Éstas se pueden combinar para expresar la energía interna y los potenciales termodinámicos, útiles para determinar las condiciones de equilibrio entre sistemas y los procesos espontáneos.

    Con estas herramientas, la termodinámica describe cómo los sistemas responden a los cambios en su entorno. Esto se puede aplicar a una amplia variedad de temas de ciencia e ingeniería, tales como motores,transiciones de fasereacciones químicasfenómenos de transporte, e incluso agujeros negros. Los resultados de la termodinámica son esenciales para otros campos de la física y la químicaingeniería químicaingeniería aeroespacialingeniería mecánicabiología celularingeniería biomédica, y la ciencia de materiales por nombrar algunos. »(Wikipedia)

    Primera ley de la termodinámica (Wikipedia)

    Artículo principal: Primera ley de la termodinámica

    También conocido como principio de conservación de la energía para la termodinámica, establece que si se realiza trabajo sobre un sistema o bien éste intercambia calor con otro, la energía interna del sistema cambiará. Visto de otra forma, esta ley permite definir el calor como la energía necesaria que debe intercambiar el sistema para compensar las diferencias entre trabajo y energía interna. Fue propuesta por Antoine Lavoisier.

    La ecuación general de la conservación de la energía es la siguiente:

    Eentra − Esale = ΔEsistemaQue aplicada a la termodinámica teniendo en cuenta el criterio de signos termodinámico, queda de la forma:

     \Delta U = \ Q - \ W

     

    Trabajo (f�sica)  

    Trabajo (física)

    La primera ley de la termodinámica es conocida como Ley de la Conservación de Energía. Afirma que la energía puede ser vertida de una forma a otra, pero no puede ser creada ni uida. Esta ley enseña en forma concluyente que el universo se creó a sí mismo. Absolutamente nada en la presente momia de la ley natural podría ser la razón de su propio origen. Este hecho científico está en conflicto directo con el concepto básico de la innovadora evolución naturalista. La presente estructura del universo es de conservación, no de
    innovación como requiere la teoría evolucionista.

    Aunque los científicos no pueden explicar el origen de la energía y la materia, ni por qué se conserva la energía total, la Biblia ofrece una explicación. Únicamente Dios puede crear. El hombre sólo puede dar nueva forma a materiales existentes. Puesto que Dios descansó de su obra de creación (Génesis 2:3), la energía ya no puede ser creada. Y tampoco puede ser destruida, porque Dios sustentó “todas las cosas con la palabra de su potencia” (Hebreos 1:3). El preserva y protege su creación (Nehemías 9:6; 2 Pedro 3:7).

    Segunda ley de la termodinámica (Wikipedia)

    Artículo principal: Segunda ley de la termodinámica

    «Esta ley regula la dirección en la que deben llevarse a cabo los procesos termodinámicosy, por lo tanto, la imposibilidad de que ocurran en el sentido contrario (por ejemplo, que una mancha de tinta dispersada en el agua pueda volver a concentrase en un pequeño volumen). También establece, en algunos casos, la imposibilidad de convertir completamente toda la energía de un tipo en otro sin pérdidas. De esta forma, La Segunda ley impone restricciones para las transferencias de energía que hipotéticamente pudieran llevarse a cabo teniendo en cuenta sólo el Primer Principio. Esta ley apoya todo su contenido aceptando la existencia de una magnitud física llamada entropía tal que, para un sistema aislado (que no intercambia materia ni energía con su entorno), la variación de la entropía siempre debe ser mayor que cero.

    Debido a esta ley también se tiene que el flujo espontáneo de calor siempre es unidireccional, desde los cuerpos a temperatura más alta a aquellos de temperatura más baja.

    Existen numerosos enunciados equivalentes para definir este principio, destacándose el de Clausius y el de Kelvin.

    Enunciado de Clausius

    Diagrama del ciclo de Carnot en función de la presión y el volumen.  

    Diagrama del ciclo de Carnot en función de lapresión y el volumen.

    En palabras de Sears es: ” No es posible ningún proceso cuyo único resultado sea la extracción de calor de un recipiente a una cierta temperatura y la absorción de una cantidad igual de calor por un recipiente a temperatura más elevada”.

    Enunciado de Kelvin

    No existe ningún dispositivo que, operando por ciclos, absorba calor de una única fuente y lo convierta íntegramente en trabajo.

    Otra interpretación

    Es imposible construir una máquina térmica cíclica que transforme calor en trabajo sin aumentar la energía termodinámica del ambiente. Debido a esto podemos concluir que el rendimiento energético de una máquina térmica cíclica que convierte calor en trabajo siempre será menor a la unidad y ésta estará más próxima a la unidad cuanto mayor sea el rendimiento energético de la misma. Es decir, mientras mayor sea el rendimiento energético de una máquina térmica, menor será el impacto en el ambiente, y viceversa.»

    Después del desconcierto frente a la primera ley de la termodinámica, la teoría de la evolución recibe el golpe fatal con la segunda ley. Esta es conocida como Ley de la Disminución de Energía. Esta ley puede manifestarse en diferentes formas, pero es posible mostrar que todas son equivalentes. Las tres aplicaciones más importantes de la termodinámica son:

    Clásica: La energía disponible para el trabajo útil en un sistema en funcionamiento tiende a decrecer, aunque la energía total permanece constante.
    Estadística: La complejidad organizada (orden) de un sistema estructurado tiende a volverse desorganizada y sin propósito (desorden).
    Información: La información trasmitida por un sistema de comunicaciones tiende a tergiversarse y a ser incompleta.[1]

    Aquí el punto clave es que todo sistema tiende a ir del orden al desorden cuando se le deja seguir su voluntad (figura 15). En otras palabras, el universo marcha en la dirección descendente y degenerativa de una organización decreciente. Las posesiones materiales se deterioran, y los organismos vivientes finalmente volverán a ser polvo, un estado de completo desorden. Con el paso del tiempo, toda la energía del universo llegará a ser energía térmica de bajo nivel y sin orden, y el universo habrá muerto al experimentar lo que comúnmente se conoce como muerte térmica. No debe sorprendernos que sir Arthur Eddington se refiriera a la Segunda Ley como la “Flecha del Tiempo”, indicando que la flecha consistentemente apunta hacia abajo.

    Segunda Ley de la Termodinámica

    Figura 15: Segunda Ley de la Termodinámica. Todos los procesos de la nliiraleza tienden a debilitarse y desintegrarse. Esta creciente desorganización general es conocida como Segunda Ley de la Termodinámica.

    Posiblemente podría haber un proceso contrario a la segunda ley de la termodinámica, que resultara en una entidad mas ordenada y compleja, pero sería muy limitado, raro, y de efecto temporal. Sin embargo, para que la evolución sea considerada por lo menos remotamente posible, se necesitarían miles de millones de años de constantes violaciones de la segunda ley de la termodinámica. Por tanto, esta segunda ley muestra que la teoría de la evolución no sólo es improbable de acuerdo a las estadísticas, sino que es virtualmente imposible.

    EI astrónomo británico Arthur Eddington dijo: “Si su teoría está en contra de la segunda ley de la termodinámica, no puedo darle esperanzas; su único fin posible es caer en la más profunda humillación”.[2]

    El principio de la entropía creciente (aumento de desorden y l’iirencia de propósito) de la segunda ley de la termodinámica,es interpretada por muchos creacionistas como el resultado directo de la maldición sobre la creación debido a la caída del hombre (Génesis 3:17-19). Los creacionistas también creen que la creación finalmente será librada de esta esclavitud a la degeneración y corrupción (Romanos 8:18-23).

    La segunda ley de la termodinámica constituye un grave problema para los evolucionistas, y no nos sorprende que por lo general ellos la ignoren. Cuando son presionados para dar una explicación, comúnmente presentan dos argumentos para tratar de evadir esta ley de la naturaleza.

    El primer argumento afirma que la segunda ley no se aplica a sistemas abiertos como la tierra. Sostiene que el sol suple a la tierra con suficiente energía para compensar la pérdida de energía causada por la entropía. Aunque a primera vista este argumento parezca razonable, tiene dos grandes fallas.

     

    Nicolas Sadi Carnot (1796-1832), ingeniero y oficial en el ejército francés. El trabajo de Carnot es más notable porque fue hecho sin la ventaja de la primera ley, que no fue descubierta hasta 30 años más tarde

    Primero, tal como lo señala Henry M. Morris, confunde cantidad de energía con conversión de energía. Naturalmente hay suficiente energía para alimentar un proceso evolutivo imaginario, pero ese no es el problema.

    El problema es, ¿cómo sustenta la energía del sol a la evolución? La disponibilidad de energía no asegura de manera automática el desarrollo de crecimiento estructural ordenado. Se requiere el mecanismo de algún tipo de programa direccional, para transformar energía en la clase de energía necesaria para producir mayor organización.

    Por ejemplo, sin código direccional, una cantidad de madera, ladrillos, clavos y herramientas no evolucionará automáticamente para convertirse en un edificio, aunque sea un sistema abierto que recibe suficiente energía solar para realizar el trabajo. Además, recordemos que un edificio complejo es increíblemente primitivo si lo comparamos con la más simple célula viviente. Segundo, no existe sistema cerrado. Por tanto, no tiene sentido decir que la segunda ley no se aplica a sistemas abiertos como la tierra, porque los otros sistemas también son abiertos.

    El segundo argumento usado para reconciliar el principio de limpia con la evolución, afirma que la segunda ley no se aplica a sistemas vivientes. Es verdad que los fenómenos de la vida parecen presentar un notable contraste con el principio de entropía. Por ejemplo, una semilla germina y se desarrolla hasta llegar a ser un árbol, y un embrión crece hasta llegar a ser persona adulta. Sin embargo, como señala Henry M. Morris, el proceso de crecimiento realmente no es una contradicción a la segunda ley:

    El proceso de crecimiento es realmente la muestra externa de la maravillosa estructura de la célula embrionaria, que tiene dentro de sí misma la necesaria “información” codificada para asimilar los químicos que ingresan, y para desarrollar gradualmente en sí misma una estructura igual a la del organismo matriz. Realmente no constituye un aumento de orden, sino la manifestación externa de la maravillosa complejidad del sistema genético y de las energías ambientales que puede utilizar.[3]

    De esta manera vemos que la vida realmente no crece en complejidad, en oposición a la segunda ley de la termodinámica, sino que los organismos adultos son simplemente la expresión externa y visible del orden pre-existente en los genes, diseño para el crecimiento y desarrollo del organismo adulto estaba presente en los genes de los padres. El origen de la ida a partir de este diseño pre-existente en el ADN, no ssenta ninguna dificultad para el creacionista. Sin embargo, evolucionista enfrenta un problema insuperable. ¿Cómo surgió la vida sin la pre-existencia de orden y diseño ileligentes? Esta pregunta es un constante tormento para el evolucionista ateo.

    También es importante notar que la aparente disminución de la entropía, sólo puede producirse a expensas de un incremento aún mayor de entropía en el ambiente externo. Así, el sistema entero, como un todo, continúa descendiendo como lo requiere la segunda ley de la termodinámica. Es más, tales procesos son sólo temporales y finalmente sucumbirán a la muerte y la desintegración. Las formas de vida intentan posponer la segunda ley de la termodinámica, pero, al fin y al cabo, vence la entropía. Después de todo, los sistemas y procesos biológicos son, en esencia, complejos procesos químicos y físicos, y a éstos ciertamente se aplican las leyes de la termodinámica. El doctor Harold Blum, un bioquímico evolucionista, reconoció este hecho y dijo: “No importa cuan cuidadosamente examinemos la ciencia de la energía en los sistemas vivientes, no encontramos evidencia de anulación de los principios de la termodinámica, pero encontramos cierto grado de complejidad no vista en el mundo no-viviente”.[4]

    Por tanto, vemos que la segunda ley de la termodinámica niega la posibilidad de una evolución orgánica. El modelo de la creación, sin embargo, predice que la segunda ley de la termodinámica estará en vigor, y de este modo, es apoyada otra vez por los hechos de la ciencia.

    Tercera ley de la termodinámica (Wikipedia)

    Artículo principal: Tercera ley de la termodinámica

    La Tercera de las leyes de la termodinámica, propuesto porWalther Nernst, afirma que es imposible alcanzar una temperatura igual al cero absoluto mediante un número finito de procesos físicos. Puede formularse también como que a medida que un sistema dado se aproxima al cero absoluto, su entropía tiende a un valor constante específico. La entropía de los sólidos cristalinos puros puede considerarse cero bajo temperaturas iguales al cero absoluto. No es una noción exigida por la Termodinámica clásica, así que es probablemente inapropiado tratarlo de “ley”.

    Es importante recordar que los principios o leyes de la Termodinámica son sólo generalizaciones estadísticas, válidas siempre para los sistemas macroscópicos, pero inaplicables a nivel cuántico. El demonio de Maxwell ejemplifica cómo puede concebirse un sistema cuántico que rompa las leyes de la Termodinámica.

    Asimismo, cabe destacar que el primer principio, el de conservación de la energía, es la más sólida y universal de las leyes de la naturaleza descubiertas hasta ahora por la ciencia.

    Ley cero de la termodinámica

    El equilibrio termodinámico de un sistema se define como la condición del mismo en el cual las variablesempíricas usadas para definir un estado del sistema (presión, volumen, campo eléctrico, polarización, magnetización, tensión lineal, tensión superficial, entre otras) no son dependientes del tiempo. A dichas variables empíricas (experimentales) de un sistema se les conoce como coordenadas termodinámicas del sistema.

    A este principio se le llama del equilibrio termodinámico. Si dos sistemas A y B están en equilibrio termodinámico, y B está en equilibrio termodinámico con un tercer sistema C, entonces A y C están a su vez en equilibrio termodinámico. Este principio es fundamental, aun siendo ampliamente aceptado, no fue formulado formalmente hasta después de haberse enunciado las otras tres leyes. De ahí que recibe la posición 0.

    Termometría

    La termometría se encarga de la medición de la temperatura de cuerpos o sistemas. Para este fin, se utiliza el termómetro, que es un instrumento que se basa en el cambio de alguna propiedad de la materia debido al efecto del calor; así se tiene el termómetro de mercurio y de alcohol, que se basan en la dilatación, los termopares que deben su funcinamiento al cambio de la conductividad eléctrica, los ópticos que detectan la variación de la intensidad del rayo emitido cuando se refleja en un cuerpo caliente.
    Para poder construir el termómetro se utiliza el Principio cero de la Termodinámica que dice: “Si un sistema A que está en equilibrio térmico con un sistema B, está en equilibrio térmico también con un sistema C, entonces los tres sistemas A, B y C están en equilibrio térmico entre sí”.

    Demostración de la existencia de la temperatura empírica de un sistema en base a la ley cero

    Para dos sistemas en equilibrio termodinámicorepresentados por sus respectivas coordenadas termodinámicas (X1,Y1) y (X2,Y2) tenemos que dichas coordenadas no son función del tiempo, por lo tanto es posible hallar una función que relacionem dichas coordenadas, es decir:

    f(X1,x2,Y1,Y2) = 0Sean tres sistemas hidrostáticos, A,B,C, representados por sus respectivas termodinámicas: (Pa,Va), (Pb,Vb),(Pc,Vc). Si A y C están en equilibrio debe existir una función tal que:

    f1(Pa,Pc,Va,Vc) = 0Es decir:

    Pc = g1(Pa,Va,Vc) = 0Donde las funciones f1 y g1dependen de la naturaleza de los fluidos.

    Análogamente, para el equilibrio de los fluidos B y C:

    f2(Pb,Pc,Vb,Vc) = 0Es decir:

    Pc = g2(Pb,Vb,Vc) = 0Con las mismas considerciones que las funciones f2 y g2 dependen de la naturaleza de los fluidos.

    La condición dada por la ley cero de la termodinámica de que el equilibrio térmico de A con C y de B con C implica asimismo el quilibrio de A y B puede expresarse matemáticamente como:

    g1(Pa,Va,Vc) = g2(Pb,Vb,Vc)Lo nos conduce a la siguiente expresión:

    f3(Pa,Pb,Va,Vb) = 0Entonces, llegamos a la conclusión de que las funciones g1 y g2 deben ser de naturaleza tal que se permita la eliminación de la variable termodinámica comón Vc. Una posibilidad, que puede demostrarse única, es:

    g1 = m1(Pa,Va)n(Vc) + k(Vc)Asimismo:

    g2 = m2(Pb,Vb)n(Vc) + k(Vc)Una vez canceladas todas las partes que contienen a Vc podemos escribir:

    m1(Pa,Va) = m2(Pb,Vb)Mediante una simple repetición del argumento, tenemos que:

    m1(Pa,Va) = m2(Pb,Vb) = m3(Pc,Vc)Y así sucesivamente para cualquier número de sistemas en equilibrio termodinámico.

    Henos demostrado que para todos los sistemas que se hallen en equilibrio termodinámico entre si, existen sendas funciones cuyos valores numéricos son iguales para cada uno de dichos sistemas en equlibrio. Este valor numérico puede ser representado con la letra griega θ y será definido como la temperatura empíricade los sistemas en equilibrio termodinámico.

    Así, tenemos que todo equilibrio termodinámico entre dos sistemas es equivalente a un equilibrio térmico de los mismos, es decir, a una igualdad de temperaturas empíricas de estos.

    Propiedades termométricas

    Una propiedad termométrica de una sustancia es aquella que varía en el mismo sentido que la temperatura, es decir, si la temperatura aumenta su valor, la propiedad también lo hará, y viceversa.

    Escalas de temperatura

    Lo que se necesita para construir un termómetro son puntos fijos, es decir, procesos en los cuales la temperatura permanece constante. Ejemplos de procesos de este tipo son el proceso de ebullición y el proceso de fusión.

    Los puntos generalmente utilizados son el proceso de ebullición y de solidificación de alguna sustancia, durante los cuales la temperatura permanece constante.

    Existen varias escalas para medir temperaturas, las más importantes son la escala Celsius, la escala Kelvin y la escala Fahrenheit.

    Escala Celsius

    Para esta escala, se toman como puntos fijos, los puntos de ebullición y de solidificación del agua, a los cuales se les asignan los valores de 100 y 0 respectivamente. En esta escala, estos valores se escriben como 100° y 0°. Esta unidad de medida se lee grado Celsius y se denota por [°C]. El grado Celsius, representado como °C, es la unidad creada por Anders Celsius para su escala de temperatura. Se tomó como base para el Kelvin y es la unidad de temperatura más utilizada internacionalmente. A partir de su creación en 1750 fue denominado grado centígrado (se escribía °c, en minúscula). Pero en 1948 se decidió el cambio en la denominación oficial para evitar confusiones con la unidad de ángulo también denominada grado centígrado (grado geométrico), aunque la denominación previa se sigue empleando extensamente en el uso coloquial. Hasta 1954 se definió asignando el valor 0 a la temperatura de congelación del agua, el valor 100 a la de temperatura de ebullición —ambas medidas a una atmósfera de presión— y dividiendo la escala resultante en 100 partes iguales, cada una de ellas definida como 1 grado. Estos valores de referencia son muy aproximados pero no correctos por lo que, a partir de 1954, se define asignando el valor 0,01 °C a la temperatura del punto triple del agua y definiendo 1 °C como la fracción 1/273,16 de la diferencia con el cero absoluto. Conversión de unidades [editar] La magnitud de un grado Celsius (1 °C) es equivalente a la magnitud de un Kelvin (1 K), puesto que esta unidad se define como igual a la primera. Sin embargo, las escalas son diferentes porque la escala Kelvin toma como valor 0 el cero absoluto. Dado que al cero absoluto corresponde un valor de -273,15 °C, la temperatura expresada en °C y K difiere en 273,15 unidades: • La conversión de grados Celsius a grados Fahrenheit se obtiene multiplicando la temperatura en Celsius por 1,8 (9/5) y sumando 32: • Para convertir Fahrenheit a Celsius: •

    Escala Kelvin o absoluta

    En este caso, la escala fue establecida en base a la escala Celsius, donde el valor de 0° corresponde al cero absoluto, temperatura en la cual las moléculas y átomos de un sistema tienen la mínima energía térmica posible. Ningún sistema macroscópico puede tener una temperatura inferior. En escala Celsius esta temperatura corresponde a -273°C. Esta unidad de medida se lee Kelvin y se denota por [K]. Esta unidad se llama también Escala Absoluta y es también la unidad adoptada por el Sistema Internacional de Unidades.

    Dado que 0[K] corresponden a -273[°C], se puede hallar una fórmula de conversión, entre la escala Celsius y la escala Kelvin, de la siguiente forma:

    T = tc + 273°

    donde la letra T representa la temperatura en Kelvin y la letra tc representa la temperatura en grados Celsius.

    Escala Fahrenheit

    En esta escala también se utilizaron puntos fijos para construirla, pero en este caso fueron los puntos de solidificación y de ebullición del cloruro amónico en agua. Estos puntos se marcaron con los valores de 0 y 100 respectivamente. La unidad de esta escala se llama grado Fahrenheit y se denota por [°F]. Dado que en escala Celsius, los valores de 0[°C] y 100[°C] corresponden respectivamente a 32[°F] y 212[°F] respectivamente, la fórmula de conversión de grados Celsius a Fahrenheit es:

    tf = \begin{matrix} \frac{9}{5}\; \end{matrix}tc + 32°

    aquí el símbolo tf representa la temperatura en grados Fahrenheit y el símbolo tc representa la temperatura en grados Celsius.

    Sistema y ambiente

    En el estudio de la Termodinámica la atención está dirigida al interior de un sistema, aunque se adopte un punto de vista macroscópico, sólo se consideran aquellas magnitudes de este tipo que tienen relación con el estado interno del sistema. Para poder entender las magnitudes involucradas en este tema, se hace necesario definir los conceptos de sistema y estado de un sistema.

    Sistema

    Se puede definir un sistema como un conjunto de materia, que está limitado por una superficie, que le pone el observador, real o imaginaria. Si en el sistema no entra ni sale materia, se dice que se trata de unsistema cerrado, o sistema aislado si no hay intercambio de materia y energía, dependiendo del caso. En la naturaleza, encontrar un sistema extrictamente aislado es, por lo que sabemos, imposible, pero podemos hacer aproximaciones. Un sistema del que sale y/o entra materia, recibe el nombre de abierto. Ponemos unos ejemplos:

    • Un sistema abierto: es por ejemplo, un coche. Le echamos combustible y él desprende diferentes gases y calor.
    • Un sistema cerrado: un reloj de cuerda,no introducimos ni sacamos materia de él. Solo precisa un aporte de energía que emplea para medir el tiempo.
    • Un sistema aislado:¿Cómo encontrarlo si no podemos interactuar con él?. Sin embargo un termo lleno de comida caliente es una aproximación, ya que el envase no permite el intercambio de materia e intenta impedir que la energía (calor)salga de él.

    Medio externo

    Se llama medio externo o ambiente a todo aquello que no está en el sistema pero que puede influir en él. Por ejemplo, consideremos una taza con agua, que está siendo calentada por un mechero. Consideremos un sistema formado por la taza y el agua, entonces el medio está formado por el mechero, el aire, etc.

    Equilibrio térmico

    Toda sustancia por encima de los 0º Kelvin (-273.15º Centígrados)emite calor. Si 2 sustancias en contacto se encuentran a diferente temperatura, una de ellas emitirá más calor y calentará a la más fría. El equilibrio térmico se alcanza cuando ambas emiten, y reciben la misma cantidad de calor, lo que iguala su temperatura.

    • Nota: estrictamente sería la misma cantidad de calor por gramo, ya que una mayor cantidad de sustancia emite más calor a la misma temperatura.

    Variables termodinámicas

    Las variables que tienen relación con el estado interno de un sistema, se llaman variables termodinámicaso coordenadas termodinámicas, y entre ellas las más importantes en el estudio de la termodinámica son:

    Estado de un sistema

    Un sistema que puede describirse en función de coordenadas termodinámicas se llama sistema termodinámico y la situación en la que se encuentra definido por dichas coordenadas se llama estado del sistema.

    Equilibrio térmico

    Un estado en el cual dos coordenadas termodinámicas independientes X e Y permanecen constantes mientras no se modifican las condiciones externas se dice que se encuentra en equilibrio térmico. Si dos sistemas se encuentran en equilibrio térmico se dice que tienen la misma temperatura. Entonces se puede definir la temperatura como una propiedad que permite determinar si un sistema se encuentra o no en equilibrio térmico con otro sistema.

    El equilibrio térmico se presenta cuando dos cuerpos con temperaturas diferentes se ponen en contacto, y el que tiene mayor temperatura cede calor al que tiene mas baja, hasta que ambos alcanzan la misma temperatura.

    Algunas definiciones útiles en termodinámica son las siguientes.

    Foco térmico

    Un foco térmico es un sistema que puede entregar y/o recibir calor, pero sin cambiar su temperatura.

    Contacto térmico

    Se dice que dos sistema están en contacto térmico cuando puede haber transferencia de calor de un sistema a otro.

    Procesos termodinámicos

    Artículo principal: Proceso termodinámico

    Se dice que un sistema pasa por un proceso termodinámico, o transformación termodinámica, cuando al menos una de las coordenadas termodinámicas no cambia. Los procesos más importantes son:

    Por ejemplo, dentro de un termo donde se echan agua caliente y cubos de hielo, ocurre un proceso adiabático, ya que el agua caliente se empezará a enfriar debido al hielo, y al mismo tiempo el hielo se empezará a derretir hasta que ambos estén en equilibrio térmico, sin embargo no hubo transferencia de calor del exterior del termo al interior por lo que se trata de un proceso adiabático.

    Rendimiento termodinámico o eficiencia

    Artículo principal: Rendimiento térmico

    Un concepto importante en la ingeniería térmica es el de rendimiento. El rendimiento de una máquina térmica se define como:

    \begin{matrix}\eta = \frac{|E_{deseada}|}{|E_{necesaria}|}\end{matrix} \!\,

    donde, dependiendo del tipo de máquina térmica, estas energías serán el calor o el trabajo que se transfieran en determinados subsistemas de la máquina.

    Teorema de Carnot

    Artículo principal: Ciclo de Carnot

    Nicolas Léonard Sadi Carnot en 1824 demostró que el rendimiento de alguna máquina térmica que tuviese la máxima eficiencia posible (a las que en la actualidad se denotan con su nombre) y que operase entre dostermostatos (focos con temperatura constante), dependería sólo de las temperaturas de dichos focos. Por ejemplo, el rendimiento para un motor térmico de Carnot viene dado por:

    \begin{matrix}\eta_{mC} = 1 - \frac{T_c}{T_h} \end{matrix} \!\,

    donde Tc y Th son las temperaturas del termostato frío y del termostato caliente, respectivamente, medidas en Kelvin.

    Este rendimiento máximo es el correspondiente al de una máquina térmica reversible, la cual es sólo una idealización, por lo que cualquier máquina térmica construida tendrá un rendimiento menor que el de una máquina reversible operando entre los mismos focos.

    \eta_{m.t.reversible} > \eta_{m.t.irreversible} \,

    Dilatación térmica

    Artículo principal: Dilatación térmica

    La dilatación térmica corresponde al efecto de que las sustancias se “agrandan” al aumentar la temperatura. En objetos sólidos, la dilatación térmica produce un cambio en las dimensiones lineales de un cuerpo, mientras que en el caso de líquidos y gases, que no tienen forma permanente, la dilatación térmica se manifiesta en un cambio en su volumen.

    Dilatación lineal

    Consideremos primero la dilatación térmica de un objeto sólido, cuyas dimensiones lineales se pueden representar por l0 , y que se dilata en una cantidad ΔL. Experimentalmente se ha encontrado que para casi todas las sustancias y dentro de los límites de variación normales de la temperatura, la dilatación lineal ΔL es directamente proporcional al tamaño inicial l0 y al cambio en la temperatura Δt, es decir:

    \Delta\;L = \alpha\;l_0\Delta\;t \Longrightarrow \; \alpha\; = \frac{1}{l_0}\;.\frac{\Delta\;L}{\Delta\;t}\;

    donde \alpha\; se llama coeficiente de dilatación lineal, cuya unidad es el recíproco del grado, es decir [°C]-1.

    Dilatación superficial

    Es el mismo concepto que el de dilatación lineal salvo que se aplica a cuerpos a los que es aceptable y preferible considerarl como regiones planas; por ejemplo, una plancha metálica. Al serle transmitida cierta cantidad de calor la supeperficie del objeto sufrirá un incremento de área: ΔA.

    \Delta\;A = \gamma\;v_0\Delta\;t \Longrightarrow \; \gamma\; = \frac{1}{v_0}\;.\frac{\Delta\;A}{\Delta\;t}\;

    donde γ se llama coeficiente de dilatación superficial.

    Dilatación volumétrica

    La dilatación térmica de un líquido o un gas se observa como un cambio de volumen ΔV en una cantidad de sustancia de volumen V0, relacionado con un cambio de temperatura Δt. En este caso, la variación de volumen ΔV es directamente proporcional al volumen inicial V0 y al cambio de temperatura Δt, para la mayor parte de las sustancias y dentro de los límites de variación normalmente accesibles de la temperatura, es decir:

    \Delta\;V = \beta\;v_0\Delta\;t \Longrightarrow \; \beta\; = \frac{1}{v_0}\;.\frac{\Delta\;V}{\Delta\;t}\;

    donde β se llama coeficiente de dilatación volumétrica, medida en la misma unidad que el coeficiente de dilatación lineal.

    Se puede demostrar fácilmente usando el álgebra que:

    \beta\; \approx\; 3\alpha\;

    Análogamente se puede obtener el coeficiente de dilatación superficial γ dado por:

    \gamma\; \approx\; 2\alpha\;

    Diagramas termodinámicos

    ¿Que un padre regañe a su hija por ir en contra de las leyes de la termodinámica? ¿O que un niño como Bart descubra un cometa, aunque sea por accidente? Sólo en la famosa familia amarilla de la tele, cuyos miembros demuestran tener unos curiosos conocimientos científicos. Si bien es cierto que no todos por igual. Las cosas como son.[6]

    Resumen:

    Las dos leyes científicas más confiables, la primera y la segunda ley de la termodinámica, prueban que la conservación y el deterioro son los procesos que caracterizan y dirigen el universo físico. Estos hechos están en directa contradicción con las expectativas y requisitos del sistema evolucionista, el cual espera un universo que sea cada vez mejor y siempre en progreso. Concluimos con una notable cita de Henry M. Morris:

    Las dos leyes científicas más confiables, la primera y la segunda ley de la termodinámica, prueban que la conservación y el deterioro son los procesos que caracterizan y dirigen el universo físico. Estos hechos están en directa contradicción con las expectativas y requisitos del sistema evolucionista, el cual espera un universo que sea cada vez mejor y siempre en progreso. Concluimos con una notable cita de Henry M. Morris:

    … con la misma certeza con que la ciencia puede probar una idea, la Segunda Ley prueba que el universo tuvo un comienzo. Igualmente, la Primera Ley muestra que el universo no podría haber comenzado por sí solo. La cantidad total de energía en el universo es constante, pero la cantidad de energía disponible está decreciendo. Por tanto, si retrocediéramos en el tiempo, la energía disponible sería progresivamente mayor hasta alcanzar al fin el punto inicial, donde la energía disponible sería igual a la energía total. El tiempo no podría retroceder más. En este punto, tanto la energía como el tiempo llegaron a existir. Puesto que la energía no pudo haberse creado a sí misma, la conclusión más científica y lógica a la que podemos llegar es que: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”.

    Nota:

    ¿Que es la Teoría de la Evolución?

    La evolución de la palabra significa básicamente el “cambio gradual”. En el sentido más amplio la palabra es todo-penetrante; las estrellas, las galaxias, las idiomas, y los sistemas políticos todos se desarrollan con tiempo. Más allá de esta amplia definición, la evolución de la palabra se utiliza en un número de diversas maneras, conduciendo a mucha confusión.

    Evolución del número 3 de los indios del brahmin a los europeos.  

    Evolución del número 3 de los indios del brahmin a los europeos.

    Dos aplicaciones importantes de la evolución de la palabra incluyen:

    • Evolución biológica: el hecho científico observable que las características genéticas de especies cambian en un cierto plazo, como resultado de la recombinación, de la mutación, de la selección natural, y de la deriva genética.
    • La teoría general de la evolución: la especulación que toda la vida originó naturalmente sin ningún acto de la creación (abiogenesis); que toda la vida en el planeta es relacionada porque originó en una célula o una población de las células (ascendencia común); y que toda la complejidad, adaptatividad, y arte biológicos en el planeta es solamente el resultado de cambios al azar y de millones de laselección natural y de mil millones excesivos de años.

    La distinción entre estas dos aplicaciones de la palabra ”evolución” es importante, porque el creacionismo reconoce que la evolución biológica es una realidad verdadera y científica, pero discute que la teoría de la evolución sea una farsa especulativa, desacreditada de forma aplastante por la evidencia científica.

    La evolución no es simplemente una teoría biológica de poca significación. Es una opinión del mundo de la vista-del mundo diametricalmente que opone la opinión cristiana del mundo. ¡Por lo tanto los cristianos no hacen caso de él, ya que  un compromiso con él es sumamente peligro! – Dr. Henry Morris, The Long War Against God, Baker Book House, Grand Rapids, MI, 1989, p. 23

    La evolución biológica

    Artículo principal: Evolución biológica

    La evolución biológica es el cambio en las características o la frecuencia hereditarias del allele en un cierto plazo las poblaciones. La evolución biológica puede ser mínima o substancial; abraza todo de cambios leves en la proporción de diversos alleles dentro de una población (tal como ésos que determinan tipos de la sangre) a las alteraciones sucesivas que ésa condujo a la diversificación de las clases creadas a las especies únicas incontables.

    Puede ser dicho generalmente para implicar el siguiente como mecanismos explicativos:

    • Selección Natural
    • De Speciation
    • De la Diversidad Genética

    La evolución biológica es un hecho científico observable, porque los mecanismos del cambio en un cierto plazo en las poblaciones han sido obvios y observable para los millares de años. Incluso el Spartans antiguo hizo cumplir una política del eugenics en un esfuerzo de promover características deseables en su piscina de gene. La teoría de la evolución, sin embargo, hace un número de demandas falsas de la teoría de la evolución, para incluir abiogenesis, pendiente común, y los similares, que no pueden ser observados mientras que la evolución biológica puede ser observada, y que son altamente especulativos en naturaleza.

    También, los cambios biológicos en un organismo individual tal como metamorfosis o el desarrollo embrionario no se consideran evolución biológica, porque la evolución biológica supera el curso de la vida de un solo individuo. Los cambios en las poblaciones que se consideran evolutivas son los que se heredan con la información genética a partir de una generación a la siguiente. La evolución biológica se puede resumir como cambio en frecuencia del allele en una población en un cierto plazo.

    La teoría de la evolución

    Artículo Principal: Teoría de la evolución

    La teoría general de la evolución abarca las demandas históricas que la vida originó vía el abiogenesis, diversificado vía la variación y la selección natural, y que es relacionada vía ascendencia común. La idea es antigua en origen, siendo sostenido por los filósofos greek tales como Anaxagorus, pero fue restablecida recientemente en Europa y América durante la secularización del sigo diecinueve.

    El Evolucionismo viene en muchas formas: evolucionismo ateo, panthestic, y teístico. Los evolucionistas ateos creen que la evolución ocurre solamente con medios naturales. Los evolucionistas teistas creen que l Dios dirige el proceso de la evolución. Los evolucionistas de Panthestic creen que la evolución es parte de cómo el alcohol del cosmos se desarrolla en un cierto plazo. 

    Fuentes:

    Acerca del Autor:

    Scott M. HUSE, PH.D..,científico en computación en el Laboratorio Roma de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos, a menudo ofrece conferencias en universidades. Reside en Lee Center, Nueva York

    Notas:

    [0] http://www.psicofxp.com/forums/ciencia.176/494387-los-simpson-y-la-ciencia.html

    [1]. Morris, Henry M., y Gary E. Parker, What is Creation Science?, Masterbooks, California, 1982, p. 199.

    [2]. Eddington, A. S., The Nature ofthe Physical World, Macmillan, Nueva York, 1930, p. 74.

    [3]. Morris, H. M., Biblical Cosmology and Modem Science, Baker Book House,Grand Rapids, Michigan,1970, pp. 122-123.

    [4]. BIum, Harold F., Time ‘s Arrow and Evolution, Princeton University Press, Princeton, N. J., 1962, p. 119.

    [5]. Monis, H. M., Duane T. Gish, y George M. Hillestad, eds., Creation: Acts, Facts, Impacts, Creation-Life Publishers, San Diego, California, 1974, p. 127.

    [6]http://blog.yaaqui.com/ciencia-y-cine-simpson-y-ciencia-1_articulo_129_11622.html

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