Como una cosmovisión diferente lleva a conclusiones diferentes

Como una cosmovisión diferente lleva a conclusiones diferentes

Posted: 28 Sep 2010 08:47 AM PDT

Hay un pasaje en las escrituras que ha sido muy mal entendido por muchos a través de las edades, al punto de inventar leyendas sobre el transfondo del pasaje. Me estoy refiriendo a Lucas 17:18-25. Leamos el pasaje:
Lucas 18:18-25 (Nueva Versión Internacional)
18 Cierto dirigente le preguntó:
—Maestro bueno, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna? 
19 —¿Por qué me llamas bueno? —respondió Jesús—. Nadie es bueno sino solo Dios.20 Ya sabes los mandamientos: “No cometas adulterio, no mates, no robes, no presentes falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre.” 
21 —Todo eso lo he cumplido desde que era joven —dijo el hombre. 
22 Al oír esto, Jesús añadió:
—Todavía te falta una cosa: vende todo lo que tienes y repártelo entre los pobres, y tendrás tesoro en el cielo. Luego ven y sígueme. 
23 Cuando el hombre oyó esto, se entristeció mucho, pues era muy rico.24 Al verlo tan afligido, Jesús comentó:
—¡Qué difícil es para los ricos entrar en el reino de Dios!25 En realidad, le resulta más fácil a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios.
26 Los que lo oyeron preguntaron:
—Entonces, ¿quién podrá salvarse? 
27 —Lo que es imposible para los hombres es posible para Dios —aclaró Jesús.

Esta narración del evangelio, es un texto favorito para algunos demostrar que Jesús se consideraba Dios, basándose en la pregunta que Jesús hace sobre porque el joven le llama bueno a el, si solo Dios es bueno. Pero mas bien, el joven rico, al referirse a Jesús como “bueno”, simplemente esta haciendo uso de las convenciones de interacción entre dos personas que se consideraban “buenas” para la comunidad Judía. Una recomendación, llamándole a Jesús bueno, obligaba a Jesús a decirle bueno a el joven rico como cortesía. Jesús no reitera su deidad, sino que demuestra que no se va a sujetar a las convenciones sociales que el joven rico pretende usar para justificarse.

Luego vemos que Jesús le menciona al joven rico los mandamiento que tienen que ver con el prójimo, no con Dios. El joven rico afirma haber mantenido todos esos mandamientos, “desde que era joven”. Pero veamos el argumento de Jesús mas de cerca. Aunque este hombre dijo haber cumplido los mandamientos para con los hombres desde joven, al parecer, no mantenía el primer mandamiento:
Éxodo 20:3 (Nueva Versión Internacional)
3 »No tengas otros dioses además de mí.

Al joven rico, sus riquezas se habían convertido en los dioses que competían con su fidelidad a Dios. El antídoto a esto, Jesús le dice al joven rico que de sus bienes a los pobres, para tener tesoros en los cielos. A pesar de la vida “piadosa” que este hombre había vivido desde joven, por lo visto, no le importaba tener tesoros en los cielos, donde no tendría el acceso a ellos durante esta vida.

Pero es lo que Jesús dice al final de esta historia, lo que impacta a sus oidores. Para Jesús, los ricos no podrían entrar al reino de los cielos por tener amor a sus bienes terrenales. Los presentes entendieron tal cosa, y exclamaron “Entonces, ¿quién podrá salvarse?” Pero Jesús responde correctamente, que lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios.

Como mencione al principio, muchos interpretan esta narración como una forma de afirmar la deidad de Jesús, mientras que otros, como demostrando la humildad que los ricos deben de tener para poder entrar al reino de los cielos. Esta conclusión la alcanzan tomando en cuenta la historia que en Jerusalén existía una puerta llamada “La Aguja”, en la cual el día de reposo, al estar las demás puertas cerradas de Jerusalén, un camello podría entrar solamente postrándose a sus rodillas, y prácticamente arrastrándose para entrar a la ciudad, que por lo visto, representa al cielo en esta explicación de la parábola.

El problema radica que estas dos conclusiones están erradas. Primero, Jesús no esta afirmando su deidad, sino que esta preparando el camino para su nueva enseñanza, que los ricos no necesariamente tenían una bendición especial por Dios. Los Judíos tomaban la posición de que si alguien era rico, tenia por lo tanto ser una persona muy cercana a Dios, y que su salvación, estaba prácticamente garantizada. El joven rico, al mencionar delante de todos que desde muy joven el guardaba ciertos mandamientos, demostraba su vida piadosa. Los Judíos veían en personajes como Job y Abraham, que su fidelidad a Dios les traía riquezas. El joven rico, al mencionar que guardaba los mandamientos, simplemente confirmaba la expectativa cultural, que por haberlos guardado, el tenia la vida eterna segura.

Esto lo encontramos el día de hoy, en el movimiento de fe, promovido por Osteen, Meyer, Dollar, y otros. En el mundo de habla hispana, vemos a personajes como Cesar Castellanos y Guillermo Maldonado. Estos representantes de la Palabra de Fe, predican que el cristiano no puede ser pobre, pues eso mostraría una señal de una vida de escasez espiritual. Castellanos usa 2 Corintios 8:9 para demostrar como Dios se hizo pobre para darnos riquezas a nosotros. El texto, lejos de enseñar tal cosa, nos demuestra las riquezas espirituales que Jesús nos da ahora, ósea, las riquezas en los cielos que nos esperan, como menciona Jesús en este pasaje, y apela Pedro en I Pedro 1:4.

Esta errada cosmovisión, de parte de los Judíos, es corregida por Jesús. Pero la vemos tomar raíz una ves mas, y esta ves, dentro de la iglesia. Necesitamos corregir nuestra cosmovisión sobre a quien Dios bendice, y porque. No es por nada que tengamos, o hagamos, sino que es por pura gracia de Dios que tenemos y recibimos nuestra vida y posesiones.

Jesús corrigió la errada cosmovisión dando una parábola. Esta parábola habla de lo imposible de que es para un camello pasar por el ojo de una aguja. Jesús esta diciendo que para un rico, que ama tanto sus posesiones, es simplemente imposible entrar al reino de los cielos. Miremos la respuesta de los judíos, “Los que lo oyeron preguntaron:
—Entonces, ¿quién podrá salvarse?” Para los oyentes, si los ricos, quienes estaban tan cerca de Dios, no podían entrar al reino, entonces, ¿quien podía hacerlo?

La respuesta de Jesús es alentadora, “Lo que es imposible para los hombres es posible para Dios —aclaró Jesús” Para los hombres, no es la cantidad de riquezas, salud, felicidad, etc., lo que garantiza la entrada al cielo, o testifica de su acercamiento a Dios, ¡pero un milagro de parte de Dios!!!!

Pero tenemos que corregir la leyenda que ha surgido tratando de explicar esta parábola. Como se menciono arriba, existe una historia sobre como el camello se tenia que postrar para entrar a Jerusalén por una puerta, y este camello representa a los ricos, mientras que Jerusalén, el cielo. Esta leyenda nació en el siglo 11, por un religioso llamado Teofilacto, quien la escribió en su comentario de Lucas. No hay evidencias históricas o arqueológicas de que tal puerta existiera en lo que existe Jerusalén.

La parábola enseña una cosa, que para el rico, es imposible entrar al cielo. Un camello, el animal de mayor tamaño en el medio oriente, no puede pasar por el ojo de una aguja. Los Judíos tenían un dicho similar, solo que usaban el elefante como ejemplo.

Vemos, entonces, como la cosmovisión que poseemos, influye mucho nuestra lectura bíblica. Si creemos que los ricos son ricos porque están mas cerca de Dios, Jesús trae abajo tal cosmovisión. Y para dejar su punto bien claro, nos da una parábola, y aun así, convertimos a la parábola como una excusa para otorgarle a los ricos otra avenida para entrar al cielo, si tan solo se humillaran. Jesús dice todo lo contrario, que solo por medio de un milagro de Dios, los ricos, y cualquier otra persona, puede entrar al cielo.

Seamos fieles a las enseñanzas de Jesús, y veremos que el no se conformaba a las erradas creencias de su día, mas bien, las corregía y daba la revelación de lo que Dios quería, y quiere, de sus seguidores.

Luis Alberto Jovel

“¿Cuál es el punto de vista cristiano sobre el mundo?”

“¿Cuál es el punto de vista cristiano sobre el mundo?”

Respuesta: El punto de vista se refiere a una concepción comprensiva del mundo desde una perspectiva determinada. El punto de vista cristiano del mundo es, entonces, una concepción comprensiva del mundo desde la perspectiva cristiana. El punto de vista del mundo de un individuo en su “concepto global” es la armonía de todas sus creencias acerca del mundo. Es su manera de entender la realidad. La visión que tengamos del mundo es la base para la toma de decisiones diarias y por lo tanto resulta extremadamente importante.

Una manzana colocada sobre una mesa es vista por mucha gente. Al mirarla un botánico, la clasifica. Un artista la ve como aún viva y la dibuja. Un abarrotero la ve como un bien disponible y la registra en su inventario. Un niño ve en ella su almuerzo y se la come. La manera en que veamos cualquier situación está influenciada por la forma en que veamos al mundo en general. Cada punto de vista del mundo, cristiano o no cristiano, incluye al menos estas tres preguntas:

1) ¿De dónde venimos? (y ¿por qué estamos aquí?)

2) ¿Qué le sucede al mundo?

3) ¿Cómo podemos componerlo?

En la actualidad, el enfoque más común sobre el mundo, es el naturalismo, que responde así a estas tres preguntas. (1) Somos el producto de una serie de circunstancias impersonales de la naturaleza, sin ningún propósito real. (2) No respetamos la naturaleza como deberíamos. (3) Podemos salvar al mundo a través de la ecología y la conservación. El punto de vista naturalista genera muchas filosofías interrelacionadas tales como una moral relativista, el existencialismo, el pragmatismo y filosofías utópicas.

Por otro lado, el punto de vista del mundo desde la perspectiva cristiana, responde estad tres preguntas bíblicamente: (1) Somos una creación de Dios, designados para gobernar al mundo y tener compañerismo con Él (Génesis 1:27-28; 2:15). (2) Pecamos contra Dios y sujetamos todo el mundo a maldición (Génesis 3). (3) Dios Mismo ha redimido al mundo a través del sacrificio de Su Hijo Jesucristo (Génesis 3:15; Lucas 19:10), y un día restaurará la creación a su estado perfecto. (Isaías 65:17-25). El punto de vista del mundo desde la perspectiva cristiana nos lleva a creer en una moral única y absoluta, en milagros, en la dignidad humana, y en la posibilidad de redención.

Es importante recordar que en punto de vista del mundo es comprensivo. Ello afecta cada área de la vida, desde el dinero hasta la moral, desde la política hasta el arte. El verdadero cristianismo es más que una serie de ideas utilizadas en la iglesia. El cristianismo como se enseña en la Biblia, es en sí mismo un punto de vista del mundo. La Biblia nunca distingue entre una vida “religiosa” y una “secular” ; la vida cristiana es la única vida que existe. Jesús se proclamó a Sí mismo “el camino, y la verdad y la vida.” (Juan 14:6) y al hacerlo, se convirtió en nuestra visión del mundo.

¿Tiene preguntas? Preguntas de la Biblia contestadas
http://www.GotQuestions.org/Espanol

¿Tiene mil millones de años como dicen los datos científicos, o son miles de años, como dicen los datos bíblicos?

¿Tiene mil millones de años como dicen los datos científicos, o son miles de años, como dicen los datos bíblicos?

por Dr. Gerald Schroeder
Una de las aparentes contradicciones entre la Torá y la ciencia es la edad del universo. ¿Tiene mil millones de años como dicen los datos científicos, o son miles de años, como dicen los datos bíblicos? De acuerdo con la tradición de la Torá, no llegamos a tener ni 5800 años, a pesar de que los datos del telescopio Hubble o del telescopio en Hawai, indican un número de 15 mil millones de años.
Intentando resolver esta contradicción aparente, es interesante mirar históricamente las tendencias del conocimiento, ya que como es sabido nunca hay pruebas absolutas. Podemos observar cómo la ciencia ha cambiado su visión del mundo, no siendo esta una opción de la Torá, puesto que la Torá no tiene la opción de cambiar. (Yo intentaré no usar los comentarios bíblicos modernos, porque ellos ya conocen a la ciencia moderna, y están siempre influenciados por ella).
Los únicos datos que usaré están basados en los comentarios antiguos. Esto incluye el texto de la Torá (de hace más de 3300 años) con la traducción de la Torá al Arameo del sabio Onkelos (siglo I), el Talmud (redactado en el siglo V), y los tres principales comentaristas de la Torá. Hay muchos comentaristas, pero por sobre todo hay tres que son aceptados por todos: Rashi (siglo XI, Francia), quien trae la comprensión simple del texto, Maimónides (siglo XII, Egipto), que maneja los conceptos filosóficos, y Najmánides (siglo XIII, España), uno de los primeros cabalistas.
Estos antiguos comentarios fueron concluidos hace cientos o miles de años atrás, mucho antes de que Hubble fuera un destello en los ojos de su tatarabuelo. Así que no hay ninguna posibilidad de que la información de Hubble u otros científicos haya influenciado sobre ellos. Este es un componente importante en mi tentativa de mantener la siguiente discusión con un alto grado de objetividad.
Un Universo con un Comienzo
En 1959, fueron encuestados los principales científicos americanos. Entre todas las preguntas formuladas estaba la siguiente: “¿Cuál es su concepto de la edad del universo?”. En 1959, la astronomía era popular, pero la cosmología – el entendimiento del universo a través de la física – estaba recién empezando a desarrollarse. Los resultados de esa encuesta fueron publicados en la revista “El Científico Americano” – la revista de ciencias más leída en el mundo. Dos tercios de los científicos dieron la misma respuesta. La respuesta que dos tercios – una mayoría abrumadora – de los científicos dio fue:
“¿Comienzo? No hubo un comienzo. Aristóteles y Platón nos enseñaron hace 2400 años que el universo es eterno. ¡Oh!, nosotros sabemos que la Biblia dice: ‘En el comienzo'; eso es una linda historia que ayuda a los niños a irse a la cama por las noches, pero nosotros los científicos sabemos más cosas: no hubo un comienzo”.
Eso fue en el año 1959.
En 1965, Penzia y Wilson descubrieron el eco del Big Bang en la oscuridad del cielo en la noche, y el paradigma del mundo cambió de un universo que era eterno a un universo que tiene un comienzo. La ciencia hizo un enorme cambio en su entendimiento sobre el mundo. ¿Entienden el impacto? ¡La ciencia dijo que nuestro universo tuvo un comienzo! ¡Que las primeras palabras de la Torá son correctas! La evolución, el hombre de las cavernas, y muchos otros temas más, pasaron a ser problemas triviales comparados al hecho de que ahora “entendemos” que tuvimos un comienzo.
Por supuesto, que el hecho de que hubo un comienzo no prueba que hubo un Iniciador. Si la segunda parte de Génesis 1:1 es correcta o no, no lo sabemos desde un punto de vista secular. La primera parte es: “En el comienzo…”; la segunda parte es: “…Dios creó los cielos y la tierra”. La física admite la posibilidad de un comienzo sin un Iniciador. Yo no voy a entrar en este tema por ahora, pero en mi nuevo libro, “The Science of God”, examinaré el tema en detalle.
La pregunta en la que nos habíamos quedado es: ¿Hace cuánto tiempo ocurrió ese “comienzo”? ¿Fue como dice la Torá, hace un poco más de 5700 años, o hace 15 mil millones de años como es afirmado por la comunidad científica?
Todo Comenzó en Rosh HaShaná
Lo primero que tenemos que entender es el origen del calendario judío. En nuestro calendario, la cuenta de los años comienza a partir del día de la creación de Adam, el primer hombre. Pero además, hubo seis días anteriores a la creación de Adam y estos seis días son también significativos. Por supuesto, la pregunta sería: ¿desde cuándo contamos el día cero?
En Rosh Hashaná, el comienzo del año judío, tocamos el shofar tres veces durante el servicio de musaf (en la mañana). Inmediatamente después de tocar el shofar decimos la siguiente oración:
“Haiom harat olam” – “Hoy fue creado el mundo”.
Esta oración puede implicar que Rosh Hashaná conmemora la creación del universo. Pero no es así. Rosh Hashaná sí conmemora una creación, pero no la creación del universo. Tocamos el shofar tres veces para conmemorar tres creaciones que tuvieron lugar en los seis días del génesis. Primero fue la creación de todo el universo y sus leyes naturales. Luego, en el día quinto, fue creada la vida animal. Finalmente, al final del sexto día, fue creada la vida humana, y justo aquí aparece Rosh Hashaná. Esto significa que nosotros comenzamos a contar nuestros casi 5800 años desde la creación de Adam, el primer hombre, en el sexto día de la creación del mundo.
Nosotros tenemos un reloj que comienza con Adam, y los seis días de la creación están separados de este reloj. Esto nos indica que la Biblia tiene dos relojes.
Esto puede parecer una moderna racionalización si no fuese por el hecho de que los comentarios talmúdicos de más de 1500 años de antigüedad, ya nos habían hablado de estos conceptos. En el Midrash (Vaikrá Rabá 29:1) encontramos que todos los Sabios están de acuerdo en que Rosh Hashaná conmemora la creación de Adam y que los seis días del génesis están separados de nuestro sistema de “contar el tiempo”.
Cuando esta información fue registrada por primera vez, 1500 años atrás, no fue porque uno de los Sabios estaba hablando con su hijo de 10 años que le dijo: “Papi, ¡no lo vas a creer! ¡Fuimos hoy al museo y aprendimos todo sobre un mundo de mil millones de años!”, a lo que el padre le contestó: “Oh, entonces más vale que cambie la Biblia y en mi calendario contaré por separado los primeros seis días”.
Esto no fue lo que pasó. Tú tienes que situarte 1500 años atrás, cuando las personas viajaban en burro y no había electricidad.
¿Por qué los primeros seis días fueron sacados del calendario? En ese tiempo no había necesidad de separarlos.
La razón por la cual fueron separados es porque el tiempo es diferente en esos seis días del génesis. “Fue la noche y la mañana; día uno, segundo día, tercer día, etc.”, es una manera exótica y rara para describir el tiempo.
A partir de Adam, el curso del tiempo es descrito totalmente en términos humanos. Adam vivió 930 años, Set vivió 912 años, etc. Desde Adam en adelante, el curso del tiempo es totalmente humano. Pero antes de Adam, el tiempo es un concepto abstracto: “noche y mañana”. Es como si estuvieras observando los hechos desde un punto de vista en el que no estás íntimamente relacionado con ellos.
Mirando Más Profundamente el Texto
Tratando de entender el curso del tiempo, tenemos que recordar que los primeros seis días de la creación están descriptos en sólo 31 versículos. Los seis días del génesis, los cuales provocaron a mucha gente dolores de cabeza tratando de entender a la ciencia como una oposición de la Biblia, ¡están encerrados en estas 31 oraciones!
En el MIT, en la biblioteca de Hayden, tenemos 50.000 libros que tratan el tema del desarrollo del universo: cosmología, química, termodinámica, paleontología, arqueología y las físicas de alta energía de la creación. En Harvard, en la biblioteca Weiger, hay probablemente 200.000 libros que hablan de estos mismos temas. Pero la Biblia sólo nos ofrece 31 oraciones acerca del tema, y no pienses que con una simple leída sabrás cada detalle que aparece dentro del texto, pues es obvio que tenemos que profundizar en su entendimiento para obtener la información que buscamos.
La idea de tener que profundizar en el texto no es una racionalización. El Talmud (Jagiga Cáp. 2) nos dice que desde la primera oración de la Biblia hasta el comienzo del segundo capítulo, el texto está escrito en forma de parábola – un poema con un texto y un subtexto. Ahora, sitúate 1500 años atrás, en los tiempos del Talmud. ¿Por qué el Talmud piensa que fue una parábola? ¿Piensas que 1500 años atrás, las personas pensaban que Dios no podía hacer el universo solamente en seis días?
Nosotros tenemos el problema hoy en día con la cosmología y los datos científicos. Pero 1500 años atrás, ¿cuál era el problema que había con los primeros seis días? Ninguno. No había problema.
Entonces cuando los Sabios excluyen a los primeros seis días de nuestro calendario y dicen que todo el texto es una parábola, no es porque tratan de justificar lo que vieron en el museo local. No había museos en aquellos tiempos. Nadie estaba excavando para encontrar fósiles. El hecho es que una leída profunda del texto pone en claro que hay mucha información oculta plegada en capas por debajo de la superficie.
La idea de buscar un significado más profundo en la Torá no difiere de la idea de buscar un significado más profundo en la ciencia. Si te levantas temprano en la mañana, verás al Sol saliendo por el este. Espera algunas horas y el Sol se pondrá por el oeste. La “lectura” simple es: “el Sol está girando alrededor de la Tierra”. Pero hay mucho más que eso. ¿Y la Tierra girando en su eje? ¿Y si te olvidas del resto del universo y sólo tomas el sistema solar-terrestre? No es el Sol quien se está moviendo, a pesar de que eso es todo lo que se recibe a través de la percepción humana.
En el sistema solar-terrestre es el Sol quien está parado y la Tierra es la que está trasladándose y rotando en su eje. Esto significa que en este momento nos estamos moviendo a 1600 Km. por hora. “Allí van las nubes, ¡mira como pasan zumbando!”. No, eso no es lo que está pasando, porque todos nos estamos moviendo juntos. Nosotros no lo sentimos porque es un movimiento de inercia, no hay aceleración. Es por eso que nos sentimos como si estuviésemos parados. Pero de hecho nos estamos moviendo a aproximadamente 1670 Km. por hora cuando rotamos para obtener un día y una noche en un ciclo de 24 horas.
Nuestra Tierra se mueve alrededor del Sol a 30 Km. por hora  aproximadamente y todo el sistema solar se mueve alrededor del centro de nuestra galaxia a 250 Km. por segundo aproximadamente. Pero ¿sentimos algo? No. Es por eso que cuando Galileo discutió y proclamó que la Tierra no estaba quieta, fue arrestado.
Así como miramos profundamente en la ciencia, también necesitamos mirar profundamente en el texto bíblico. Miles de años atrás aprendimos que en el texto hay entrelíneas que expanden la idea que hay detrás de él. Son estas entrelíneas las que yo quiero ver ahora.
La Historia de la Naturaleza y la Historia Humana
Hay fuentes judías tempranas que nos dicen que el calendario está dividido en dos partes (aún precediendo al Midrash Vaikrá Rabá, que tiene más de 1500 años y lo dice explícitamente). En el último discurso que Moshé le dio al pueblo, él les dice que para ver las huellas de Dios en el universo, “consideren los días de antaño, entiendan los años de las generaciones” (Deuteronomio 32:7). Najmánides, en nombre de la Cábala, pregunta: “¿Por qué Moshé quiebra el calendario en dos partes: ‘Los días de antaño’ – por un lado, y ‘los años de las generaciones’ – por el otro? Porque ‘consideren los días de antaño’ se refiere a los seis días del génesis, mientras que ‘entiendan los años de las generaciones’ se refiere a todo el tiempo que se cuenta desde Adam en adelante”.
Moshé dice que podemos ver el “sello” de Dios en el universo de una o de dos maneras. Mirando los fenómenos de los seis días y el desarrollo de un universo que es increíble, y si eso no te impresiona, entonces puedes considerar a la sociedad desde Adam en adelante – el fenómeno de la historia humana. De cualquiera de las dos maneras podrás encontrar el “sello” de Dios.
Recientemente me encontré en Jerusalem con el Profesor León Lederman, Premio Nobel en física. Estábamos hablando de ciencia, obviamente, y en la conversación le dije: “¿Qué piensas sobre la espiritualidad, León?”. Él me contestó: “Shroeder, yo puedo hablar de ciencia contigo, pero sobre espiritualidad habla con las personas que están del otro lado de la calle, los teólogos”. Él continuó: “Pero sí encuentro increíble el retorno del pueblo judío a su tierra”.
Interesante. La primera parte de la declaración de Moshé, “consideren los días de antaño” – sobre los seis días del génesis – no impresionó al Prof. Lederman. Pero “entiendan los años de las generaciones” – la historia humana – sí lo impresionó. El Prof. Lederman no encontró nada asombroso en que los esquimales coman peces en el Ártico y no encontró nada grandioso en que los griegos coman musaka en Atenas. Pero él sí encuentra algo realmente increíble el que los judíos coman falafel en la calle Yaffo porque no tendría que haber pasado. Históricamente, no tiene ninguna lógica ni sentido que los judíos hayan vuelto a la Tierra de Israel. Sin embargo, eso es lo que pasó.
Y esa es una de las funciones del pueblo judío en el mundo: actuar como una prueba y una demostración. Nosotros sólo queremos que la gente entienda que hay algo en la historia que hace que ésta no sea en absoluto casualidad. Que hay una dirección en el curso de la historia. El mundo ya lo ha visto a través nuestro. No es casualidad que Israel está en la primera página del New York Time más que cualquier otra nación.
¿Qué es un “día”?
Volvamos a los seis días del génesis. Ya aprendimos que cuando el calendario judío marca cinco mil setecientos y tantos años, nosotros debemos agregarle a esa cantidad “otros seis días”.
Hace unos años adquirí el fósil de un dinosaurio que estaba fechado (por dos cadenas radioactivas de desintegración) en 150 millones de años. (Si ustedes vienen a visitarme en Jerusalem, con mucho placer les mostraré el fósil – la vértebra de un plesiosaurio). Mi hija de siete años dijo: “¡Aba! ¿¡Dinosaurios!? ¿Cómo pueden existir dinosaurios de 150 millones de años cuando mi maestro de Biblia dice que el mundo aún no tiene 6000 años?”. Entonces le dije a mi hija que mire en el libro de Salmos 90:4. Allí podrás encontrar algo bastante increíble. El Rey David dice: “1000 años a Tus ojos (Dios), son como un día que pasa y una fracción de la noche”. Quizás el tiempo es diferente desde la perspectiva del Rey David de lo que lo es desde la perspectiva del Creador. Quizás el tiempo es diferente…
El Talmud, tratando de entender las entrelíneas de la Torá, analiza la palabra “jóshej” – que generalmente traducimos como oscuridad. Cuando la palabra “jóshej” aparece en Génesis 1:2, el Talmud explica que significa “un fuego negro” – una energía negra, una clase de energía que es tan poderosa que no se puede ver. Dos versículos después, en Génesis 1:4, el Talmud explica que la misma palabra – “jóshej”- significa “oscuridad”, la ausencia de luz.
Otras palabras, tampoco son entendidas por su definición común. Por ejemplo, “máim” – generalmente significa “agua”, pero Maimónides dice que en el estado original de la creación, la palabra “máim” también significa “los bloques de la construcción del universo”.
Otro ejemplo podemos encontrar en Génesis 1:5, donde dice: “Fue la noche y la mañana – día uno”. Esta es la primera vez que un día está cuantificado: noche y mañana. Najmánides habla sobre el significado de la noche y la mañana. ¿Esto quiere decir: “puesta del sol y salida del sol”? Ciertamente parecería eso.
Pero Najmánides recalca un problema. El texto dice “fue la noche y la mañana – día uno”, “fue la noche y la mañana – segundo día”, “fue la noche y la mañana – tercer día”, pero sólo recién en el cuarto día el sol es creado. Najmánides dice que cualquier lector inteligente puede ver un problema obvio en esto. ¿Cómo tenemos un concepto de “noche y mañana” en los tres primeros días si el sol sólo es mencionado en el cuarto día?
Nosotros sabemos que el autor de la Biblia – aún si piensas que fue un grupo de beduinos sentados alrededor de una fogata en la noche – fue inteligente. Él, ella o eso produjo un Best Seller por miles de años, así que no puedes decir que se equivocó al escribir que el sol apareció recién en el cuarto día. La verdadera intención del autor es enseñarnos que a medida que pasa el tiempo y las personas entienden más sobre el universo, se puede penetrar más profundo dentro del texto.
Najmánides responde que el texto usa las palabras “vaiehí érev” – pero no quiere decir realmente “fue la noche”. Él explica que las letras hebreas ain, reish, bet – que forman la raíz de la palabra “érev” – encierran la idea de desorden, mezcla, y a la noche se la llama “érev”, porque cuando el sol baja, la visión se hace confusa. El significado literal de “vaiehí érev” es entonces: “hubo desorden”. Por otro lado – dice Najmánides – la palabra de la Torá para “mañana” – “bóker” – es el opuesto absoluto a “érev”. Cuando el sol sale, hay “bikoret”, el mundo se hace ordenado pues hay luz y tenemos nuevamente la posibilidad de discernir.
Es por eso que no fue necesario nombrar al sol hasta el cuarto día. Porque desde la noche hasta la mañana hay un camino desde el desorden al orden, del caos al cosmos. Esto es algo que cualquier científico va a testificar que nunca pudo haber ocurrido en un sistema sin una guía. El orden nunca surge del desorden espontáneamente. Debe haber una guía para el sistema. Esto es una declaración inequívoca. El orden no puede surgir del desorden por reacciones casuales (en la teoría puede, pero en las probabilidades el número es tan infinitamente pequeño, que los físicos ven las probabilidades como cero).
Las leyes de la naturaleza guían el desarrollo del mundo y hay una cantidad monumental de información sobre el desarrollo que está codificada en los primeros seis días de la creación. Pero no está incluida explícitamente en el texto, de lo contrario ¡tendríamos creaciones en cada oración!
La Torá quiere que te asombres con el curso del orden, comenzando de un plasma caótico y terminando en una sinfonía de vida. Día a día el mundo progresa hasta niveles más y más altos. Orden que surge del desorden… es pura termodinámica… y está dicha en terminología de hace 3000 años atrás.
La Creación del Tiempo
Cada día de la creación está numerado, aún así hay discontinuidad en la manera en que los días están numerados. El versículo dice: “fue la noche y la mañana; día uno”. Pero en el segundo día no dice “fue la noche y la mañana; día dos”, sino que dice: “fue la noche y la mañana; segundo día”, y la Torá continúa con esta forma: “fue la noche y la mañana; tercer día… cuarto día… quinto día… el sexto día”.
Sólo en el primer día, el texto usa una forma diferente: no es el “primer día”, sino el “día uno” (iom ejad). Hay muchas traducciones que cometen el error de escribir “primer día”. Esto es porque los editores quieren que las cosas se vean lindas y consistentes. ¡Pero de esa manera anulan el mensaje verdadero del texto! Ya que hay una diferencia cualitativa, como nos dice Najmánides, entre “uno” y “primero”: uno es absoluto; primero es comparativo.
Najmánides explica que en el día uno, el tiempo fue creado. Esto es una visión fenomenal. El tiempo fue creado. Yo puedo entender crear materia, inclusive espacio. ¿Pero tiempo? ¿Cómo se crea el tiempo? No puedes agarrar el tiempo. No puedes siquiera verlo. Tú puedes ver espacio y materia, sentir energía, ver energía eléctrica. Yo entiendo una creación en esos campos. ¿Pero la creación del tiempo? Hace 800 años atrás, Najmánides llegó a este entendimiento porque la Torá usa la frase “día uno”. Y eso es exactamente lo que Einstein enseñó en la Teoría de la Relatividad: que hubo una creación, no sólo de espacio y materia, sino también de tiempo.
La Ley de la Relatividad de Einstein
Miramos al universo y decimos: “¿Cuán viejo es el universo? Mirando atrás en el tiempo, el universo tiene 15 mil millones de años aproximadamente”. Esta es nuestra visión del tiempo. Pero ¿cuál es la visión del tiempo según la Biblia? ¿Cómo ve ella el tiempo? Quizás ve el tiempo de manera diferente. Y eso hace una gran diferencia.
Albert Einstein nos enseño que la cosmología del Big Bang no sólo trae en existencia espacio y materia, sino que también el tiempo es parte de esta cuestión. El tiempo es una dimensión. El tiempo está afectado por tu visión del tiempo. “Cómo lo ves” depende de “desde dónde lo estás mirando”. Un minuto en la luna va más rápido que un minuto en la Tierra. Un minuto en el sol va más despacio. El tiempo en el sol está realmente estirado de tal manera que si podríamos poner un reloj en el sol, correría más despacio. Es una diferencia pequeña pero es mensurable y medida.
Si pusiéramos una naranja allí a madurar, tomaría más tiempo que madure. ¿Por qué? Porque el tiempo corre más despacio. ¿Lo sentiríamos correr más despacio? No. Porque nuestra biología sería parte del sistema. Si estuviésemos viviendo en el Sol, los latidos de nuestro corazón serían más lentos. Donde sea que estemos, nuestra biología está sincronizada con el tiempo local.
Si pudiéramos mirar de un sistema a otro, veríamos el tiempo de manera muy diferente, porque dependiendo de factores como la gravedad y la velocidad, percibiríamos el tiempo de manera muy diferente. El flujo del tiempo varía de un lugar a otro. De ahí el término: Relatividad.
Por ejemplo: una noche estábamos sentados en la mesa cenando, cuando mi hija de 11 años preguntó: “¿Cómo tu puedes tener dinosaurios? ¿Cómo puedes tener mil millones de años científicamente, y miles de años bíblicamente al mismo tiempo?”. Entonces le dije que imagine un planeta donde el tiempo está tan estirado que mientras nosotros vivimos dos años en la Tierra, sólo tres minutos pasaron en el planeta. Esos lugares realmente existen y son observados desde la tierra. Sería difícil vivir allí con las condiciones locales y no podríamos llegar allí tampoco, pero haciendo experimentos mentales podemos lograrlo. Dos años van a pasar en la Tierra y tres minutos van a pasar en el planeta. Entonces mi hija dijo: “¡Grandioso! Mándame al planeta. Yo estaré tres minutos allí. Haré dos años de tareas escolares por adelantado. Volveré a casa y no habrá tareas por dos años”.
Buen intento. Asumiendo que su edad era de 11 años cuando parte y de sus amigas también, ella pasa tres minutos en el planeta y luego vuelve a casa (el tiempo de viaje no lleva tiempo), ¿qué edad tiene ella cuando vuelve? Once años y tres minutos. Pero sus amigas tienen 13 años porque ella vivió tres minutos mientras que nosotros vivimos dos años. Sus amigas crecieron de 11 a 13 años, mientras ella sólo 3 días.
Si ella hubiese mirado hacia nuestro planeta, su percepción del tiempo en la Tierra hubiese sido que todo se estaba moviendo muy rápidamente. Ya que al pasar un minuto suyo, habrían pasado miles de los nuestros. Y si nosotros miráramos para arriba, veríamos que ella se está moviendo muy despacio.
¿Cuál es el tiempo correcto? ¿Tres años o tres minutos? La respuesta es: ambos. Los dos pasan al mismo tiempo. Esa es la herencia de Albert Einstein. Literalmente hay billones de lugares en el universo, donde si pondríamos un reloj en esa lugar, éste correría tan despacio que desde nuestra perspectiva (si pudiéramos llegar hasta tan lejos) pasarían 15 mil millones de años… pero el reloj en esa remota localidad marcaría seis días y nadie discute estos datos.
El Viaje en el Tiempo y el Big Bang
¿Pero cómo ayuda esto a explicar la Torá? Porque de todas maneras el Talmud y los comentaristas parecen decir que los seis días del génesis fueron períodos regulares de 24 horas.
Miremos un poco más profundamente. Las fuentes clásicas judías dicen que antes del comienzo nosotros no sabemos realmente que hubo; no podemos decir lo que antecedió al universo. El Midrash pregunta: ¿Por qué la Torá comienza con la letra Bet? Porque la Bet está cerrada en todas las direcciones, hacia arriba, hacia abajo y hacia la derecha; y sólo está abierta en su lado izquierdo, en dirección de la continuación del texto. Es por eso que no podemos saber lo que viene antes – sólo lo que viene después.
Najmánides complementa la afirmación. Él dice que a pesar de que los días tienen 24 horas, ellos contienen “kol iemot haolam” – todas las edades y todos los secretos del mundo.
Najmánides dice que antes del universo no hubo nada… pero repentinamente toda la creación apareció como un grano minúsculo. Él da la dimensión del grano: algo muy pequeño, como el tamaño de un grano de mostaza; y dice que es la única creación física. No hubo otra creación física; todas las otras creaciones fueron espirituales. El nefesh (el alma de los animales) y la neshamá (el alma del ser humano) son creaciones espirituales. Hay una sola creación física y esa creación fue un pequeño grano. El grano fue todo lo que había. Cualquier otra cosa era Dios. En ese grano estaba toda la materia prima que sería usada para hacer todo lo demás. Najmánides describe a la sustancia como “dak meod, ein bo mamash” – algo muy pequeño, que no hay sustancia en él. Y cuando este grano se expandió, esta sustancia – tan delgada que no tiene esencia – se transformó en materia, como ya sabemos.
Más adelante Najmánides escribe: “misheiesh, itfos bo zman” – desde el momento que toda la materia se formó a partir de esta sustancia insustancial, el tiempo se relacionó con ella. No hubo un “comienzo”. El tiempo fue creado al comienzo. Cuando la materia se condensa, se congela, fuera de esta sustancia tan delgada que no tiene esencia – ahí es donde el reloj bíblico comienza.
La ciencia ha mostrado que hay una sola “sustancia insustancial” que puede transformarse en materia y es la energía. La famosa ecuación de Einstein: E=MC², nos dice que la energía puede transformarse en materia… y una vez que se transformó en materia, el tiempo toma lugar.
Najmánides ha hecho una afirmación increíble. Yo no sé si él conocía las leyes de la Relatividad pero nosotros sí las conocemos. Sabemos que la energía (ondas radiales, rayos gama, rayos x, rayos de luz) viajan a la velocidad de la luz que es 300 millones de metros por segundo. A esa velocidad el tiempo no transcurre. El universo se fue avejentando pero el tiempo sólo tuvo lugar cuando la materia se hizo presente. Este momento del tiempo, antes de que el reloj bíblico comience, duró 1/100.000 de un segundo aproximadamente. Un tiempo ínfimo. Pero en ese tiempo el universo se expandió de ser un grano pequeño hasta el tamaño del Sistema Solar. Desde aquel momento en adelante tenemos materia y el tiempo corre. El reloj comienza aquí.
Ahora, el hecho de que la Torá nos dice que hay “noche y mañana, día uno”, nos viene a enseñar el tiempo desde una perspectiva Bíblica.
Einstein comprobó que el tiempo varía de un lugar a otro en el universo, y que el tiempo varía de una perspectiva a otra perspectiva en el universo. La Torá dice que hay “noche y mañana, día uno”.
Si la Torá nos hubiese hablado del tiempo en los días de Moshé y el Monte Sinai – bastante después de Adam – el texto no hubiese dicho “día uno”, porque cuando estuvimos en el Sinai, millones de días ya habían pasado desde la creación y como había una gran cantidad de tiempo con el cual comparar al día uno, hubiese dicho “primer día”. En el segundo día del génesis, la Torá dice “segundo día”, porque ya había un primer día con el cual compararlo. Podíamos decir en el segundo día “lo que pasó en el primer día”, pero no podíamos decir en el primer día “lo que pasó en el primer día”, porque “primero” implica comparación, una serie existente, y todavía no había una serie existente. Un día era todo lo que había.
Aún si la Torá hubiese visto el tiempo desde Adam, hubiese dicho “primer día”, porque para su propia afirmación habían seis días. Pero la Torá dice “día uno” porque la Torá está mirando hacia adelante no desde Adam sino desde el comienzo, y dice: ¿cuántos años tiene el universo? Seis días (hasta Adam).
Mirando hacía atrás en el tiempo, decimos que el universo tiene 15 mil millones de años. Pero todo científico sabe que cuando decimos que tiene 15 mil millones de años, hay una parte de esta oración que nunca se dice. La otra parte de la oración es: El universo tiene 15 mil millones de años visto desde las coordenadas del tiempo-espacio que utilizamos donde nosotros estamos. Esa es la visión de la relatividad de Einstein.
La clave es que la Torá mira hacia adelante en el tiempo, desde coordenadas de tiempo-espacio muy diferentes, cuando el universo era pequeño. Pero desde entonces el universo se ha expandido. El espacio se expande, y esa expansión del espacio cambia totalmente la percepción del tiempo.
Imagínate volviendo atrás miles de millones de años hasta el comienzo del tiempo. Ahora haz de cuenta, en el comienzo del tiempo, que hay una comunidad inteligente (esto es totalmente ficticio). Imagina que la comunidad inteligente tiene un láser y está por disparar una onda de luz, y cada segundo sale un pulso. Cada segundo…un pulso. Pulso. Pulso. Disparan la luz y luego, millones de años más tarde, más allá de la línea del tiempo, nosotros aquí en la tierra tenemos un gran satélite y recibimos ese pulso de luz. En ese pulso de luz está impreso (el imprimir información en la luz es llamado fibras ópticas) “Yo les estoy enviando un pulso cada segundo”. Luego un segundo pasa y el próximo pulso es enviado.
Ahora, la luz viaja a 300 millones de metros por segundo, así que los dos pulsos de luz están separados por 300 millones de metros. Ellos viajan a través del espacio por miles de millones de años y llegarán a la tierra miles de millones de años más tarde. Pero… ¡un momento! ¿El universo está estático? No. El universo se está expandiendo. Esa es la cosmología del universo. Y eso quiere decir que se está expandiendo dentro de un espacio vacío afuera del universo. Existe sólo el universo. No hay espacio afuera del universo. El universo se expande mediante la expansión del espacio. Es así que estos pulsos viajan a través de miles de millones de años y el universo se expande y el espacio se expande. ¿Qué sucede entonces con estos pulsos? El espacio entre ellos también se expande. Los pulsos realmente se alejan más y más.
Miles de millones de años más tarde, cuando el primer pulso llega, nosotros decimos: “Oh, ¡un pulso!”. Y en él está escrito: “Yo les estoy enviando un pulso cada segundo”. Tú llamas a todos tus amigos y esperas el siguiente pulso. ¿Llega el pulso un segundo más tarde? ¡No! ¿Un año más tarde quizás? No. Quizás miles de millones de años más tarde. Porque dependiendo de cuánto tiempo este pulso de luz ha viajado a través del espacio, se determinará la expansión que ha sufrido. Esto es cosmología estándar.
¿15 Mil Millones de Años o Seis Días?
Hoy en día nosotros miramos al tiempo hacia atrás y vemos 15 mil millones de años. Mirando hacia adelante, desde un universo muy pequeño – miles de millones de veces más pequeño – la Torá nos dice: “seis días”. Verdaderamente, los dos datos pueden ser correctos.
Lo que es excitante en los últimos años en la cosmología, es que ahora nosotros hemos cuantificado los datos para saber la relación entre la “visión del tiempo” desde el comienzo, y la “visión del tiempo” hoy en día. No es ciencia ficción. Cualquiera de una docena de libros de física trae el mismo número. La relación general entre el tiempo cerca del comienzo y el tiempo hoy en día es un millón de millones. Eso es 1 con 12 ceros detrás de él. Entonces, cuando una visión desde el comienzo mirando hacia adelante dice “yo les estoy enviando un pulso por segundo”, ¿lo veremos cada segundo? No. Lo veremos cada millón de millones de segundos. Porque eso es el efecto de expansión de la extensión del universo.
La Torá no dice cada segundo. Dice “seis días”. ¿Cómo veríamos esos seis días? Si la Torá dice: estamos enviando información por seis días, ¿recibiríamos esa información como seis días? No. Recibiríamos esa información como seis millones de millones de días. Porque la perspectiva de la Torá es desde el comienzo en adelante.
Seis millones de millones de días es un número muy interesante. ¿Cuánto sería en años? Dividido por 365, viene a ser algo así como 16 mil millones de años. Esencialmente la edad estimada del universo. ¡Una buena estimación para 3000 años atrás!
La manera en que estas dos cantidades se igualan es extraordinaria. No estoy hablando como un teólogo; Estoy haciendo una afirmación científica. Yo no saqué estos números de un sombrero. Es por eso que me extendí en mi explicación, para que ustedes puedan seguirla paso a paso.
Ahora podemos seguir adelante. Miremos el desarrollo del tiempo día a día, basado en la expansión. Cada vez que el universo se duplica, la percepción del tiempo se divide al medio. Cuando el universo era pequeño, se doblaba rápidamente. Pero a medida que el universo se hace más grande, tarda más tiempo en duplicarse. Este ritmo de crecimiento de la expansión está citado en “Los Principios de la Cosmología Física”, un texto que es usado en todo el mundo.
Los cálculos resultan de la siguiente manera:
El primero de los días bíblicos duró 24 horas, visto desde “la perspectiva del comienzo del tiempo”. Pero la duración desde nuestra perspectiva es de 8 mil millones de años.
El segundo día, desde la perspectiva de la Torá, duró 24 horas. Desde nuestra perspectiva duró la mitad del día anterior, 4 mil millones de años.
El tercer día también duró la mitad del día anterior, 2 mil millones de años.
El cuarto día – mil millones de años.
El quinto día – quinientos millones de años.
El sexto día – doscientos cincuenta millones de años. Cuando sumamos los seis días, obtenemos como resultado que la edad del universo es de 15 y 3/4 mil millones de años. Igual que lo que dice la cosmología moderna. ¿Es casualidad?
Pero hay más aún. La Torá nos cuenta qué pasó en cada uno de esos días. Ahora puedes tomar la cosmología, la paleontología, la arqueología, leer sobre la historia del mundo y verificar si se asemejan o no día por día. Te doy un adelanto, se asemejan tanto que te dará escalofrío en todo el cuerpo cuando lo leas.

http://www.aishlatino.com/a/cym/48419797.html

¿Fue Adán un individuo histórico real?

¿Fue Adán un individuo histórico real?
Luego continuamos con escatologia.Aprovecho este post para colocar un articulo muy interesante,sobre Adan, el de la biblia, el que los evolucionistas no creen que existio,ya que ellos creen que provenimos de un antecesor comun,alguna especie de mono.

Posted: 23 Sep 2009 02:58 PM PDT

Dr. James Anderson

Dr. James Anderson

El 12 de septiembre, la Wilberforce Fellowship publicó un video del Dr. Tremper Longman III llamado “¿Existe un Adán histórico?” En este video Longman expresó sus dudas sobre la existencia de Adán como un personaje histórico, sugestión que va contra la interpretación histórica del evangelicalismo y que trajo algunas respuestas de teólogos consevadores. Una de estas respuestas fue escrita por el Dr. James Andreson, profesor de teología y filosofía en el Reformed Theological Seminary en Charlotte, Estados Unidos, en su blog. A continuación está mi traducción del artículo del Dr. Anderson.

En un video clip que sin duda traerá discusión en la blogósfera evangélica, el Profesor Tremper Longman III expresó dudas acerca de si los primeros capítulos de Génesis nos deben llevar a pensar que Adán fue un individuo histórico real (en el mismo sentido que Jesús, dice, fue un individuo histórico real). No voy a comentar aquí la visión particular de Longman o sus razones para su afirmación, sólo voy a ofrecer doce razones preliminares del porque la visión evangélica de la Biblia nos obliga a creer en la existencia de Adán como un individuo histórico real.

1. Para comenzar, el género literario básico de Génesis 1-4 es el de narrativa histórica (opuesta de, por ejemplo, poesía, código legal o apocalíptico). Esto no quiere decir que aquellos capítulos no pueden contener lenguaje figurado; muchos estudiosos conservadores del AT afirmaría que de hecho lo contiene. Pero esto implica que aquellos capítulos (como el resto de Génesis) fueron escritos por el autor con la intención de reportar eventos importantes en el espacio-tiempo histórico. Como tal, debería haber la fuerte presunción de que el Adán de los capítulos 1-4 no es menos una figura histórica real que el Abraham de los capítulos 12-25.

2. Los primeros cinco versículos de Génesis 5 no sólo describen eventos en la vida de Adán, ellos contienen datos numéricos específicos de esos eventos. Lo que sería extraño si el autor no considerara a Adán como una figura histórica real. (¡Este punto se aplica igualmente para el autor humano como el divino!) Por ejemplo, se nos dice que Adán vivió 930 años. ¿Por qué alguien podría hacer una afirmación de un hecho tan preciso acerca de la vida de cierto individuo si el individuo en cuestión nunca vivió realmente? (Ref. Gén. 25:17; 50:26; Num. 33:39; Deut. 34:7; Jos. 24:29; etc.)

3. El autor de Génesis presenta el libro como una descripción histórica perfectamente integrada. No existen pasos obvios entre una narrativa no histórica a una narrativa histórica. Es más, somos enfrentados con una serie de secciones narrativas, todas introducidas con alguna variante de la fórmula “Estas son las generaciones de…” (Gén. 2:4; 5:1; 6:9; 10:1; 11:10; 11:27; 25:12; 25:19; 36:1, 9; 37:2). La implicación es que Adán y Eva no son menos figuras históricas que Noé, Sem, Abraham, Ismael, Isaac, Esaú y Jacob.

4. Adán es mencionado en la genealogía de 1 Crónicas 1. La presunción es que Adán es tan individuo histórico como la demás gente que aparece en la genealogía. Una cosa a conceder (como muchos estudiosos conservadores del AT harían) es que existen espacios en las genealogías del AT; las palabras hebreas para ‘padre’ e ‘hijo’ ciertamente permiten aquello. Lejano a eso es sugerir que estas genealogías se deslizan imperceptiblemente entre no históricas e históricas.

5. La interpretación de Oseas 6:7 está en disputa, pero un buen caso puede ser ofrecido al tomar a ‘Adán’ como una referencia al primer ser humano, en lugar del nombre de un lugar o como ‘humanidad’, lo que toma sentido en el contexto. (Las notas en la Biblia de Estudio ESV resumen la racionalidad de esta lectura.) Sería tonto descansar sobre este versículo; pero por otro lado, no puede ser menospreciado. Si esta es de hecho la lectura correcta, presta un gran apoyo al caso preliminar sobre el Adán histórico.

6. La genealogía de Jesucristo dada en Lucas 3:23-38 traza todo El camino de vuelta a Adán. Aunque parece que la genealogía no está completa (ni pretende estarlo), es difícil creer que Lucas podría haber aceptado la idea que su lista mesclara lo histórico con lo no histórico. ¿Si Adán no fuera un individuo histórico, no minaría el punto de Lucas, a saber, que Jesús es la segura esperanza para todo ser humano, tanto judíos como gentiles? ¿Cómo podría una genealogía parcialmente ficticia llevar a un punto teológico verdadero?

7. En Mateo 19:3-9, como respuesta a la pregunta acerca del divorcio, Jesús refiere a los fariseos de vuelta al relato de la creación de Adán y Eva en Génesis 1-2. Jesús toma como garantizado que el relato de Génesis describe un evento e individuos históricos reales. ¿Si la pareja de esposos paradigmática nunca existió no dejaría sin sentido el argumento de Jesús?

8. En Romanos 5:12-21, Pablo bosqueja su famoso paralelo entre Adán y Jesús. La transgresión de ‘un hombre’ (Adán) trajo juicio y muerte, pero la obediencia de ‘un hombre’ (Jesús) trae justicia y vida. Si Adán no existió realmente, el paralelo de Pablo – sobre el cual depende su argumento teológico – se caería.

9. En el mismo pasaje, Pablo afirma que “reinó la muerte desde Adán hasta Moisés” (versículo 14). Pablo claramente se refiere a un periodo específico de la historia de la humanidad; pero si Adán no fuera una figura histórica real, entonces no existe tal periodo, en cual caso la afirmación de Pablo falla en su referencia (y por lo tanto falla en expresar una verdad).

10. El paralelo de Pablo entre Adán y Cristo reaparece en 1 Corintios 15:21-22 (también en el versículo 45). La misma consideración de Romanos 5:12-21 se aplica aquí. Si el pecado de Adán no es un evento histórico, el argumento de Pablo falla.

11. En 1 Timoteo 2:12-14, Pablo se refiere a detalles específicos acerca de la creación y caída de Adán y Eva para apoyar su instrucción acerca de la enseñanza de la mujer en la iglesia. La coherencia del argumento paulino depende crucialmente de la historicidad del evento al cual apela.

12. Judas 14 alude a “Enoc, séptimo desde Adán”; es una presunción razonable que el autor de Judas veía tanto a Enoc como a Adán como individuos históricos. Sí, entiendo que surgen complicaciones con el uso de Judas del libro pseudoepigráfico 1 Enoc, y yo no podría querer poner más peso en este punto que el de la interpretación de Oseas 6:7, pero los evangélicos deberíamos mantener en la mente tres simples puntos: (1) toda la Escritura es verbalmente inspirada; (2) Judas es escritura; y (3) el autor de Judas no estaba obligado a mencionar que Enoc era el “séptimo desde Adán”.

Tomados juntos, estos doce puntos añaden un fuerte caso preliminar para la visión cristiana tradicional de que Adán fue un individuo histórico real. Cualquier erudito que sostenga la autoridad e inerrancia de la Escritura, pero niegue estos puntos, tendrá un montón de cosas por explicar. Si todos tenemos que lidiar con los primeros capítulos de Génesis, apelar a género y otras consideraciones literarias puede proveer suficiente agitación. Pero las doce observaciones de arriba indican que la historicidad de Adán es un cordón permanente en la historia, teología y ética bíblica. Tira ese cordón y, tarde o temprano, todo el tejido se desarmará.

Reformado reformándome

Análisis teológico de la cosmovisión reflejada en los medios de comunicación

Análisis teológico de la cosmovisión reflejada en los medios de comunicación

Artículo escrito por: Mario Rodrigo Mejía

Ciertos valores posmodernos, pecaminosos y seculares han colmado los medios de comunicación, lo cual ha creado un mundo en el que Dios no tiene mucho que decir, que está centrado en criterios culturales occidentales, que no cree en absolutos morales, que está propenso a los intereses de los patrocinadores y donde se busca ocupar el tiempo libre de manera divertida e intrascendente. Por lo anterior, es obvio que la fe cristiana pone bajo escrutinio los mensajes y las motivaciones de aquellos que utilizan los medios de comunicación. Ante ello, ¿cómo puede influir para bien la cosmovisión cristiana? Esta pregunta tratará de ser respondida en la siguiente sección.

leer mas en TEOLOGIYOKPREDIKA.scoom

¿Cuáles son los elementos importantes en una cosmovisión cristiana?

Cosmovisión bíblica- enero 2009
¿Cuáles son los elementos importantes en una cosmovisión cristiana?


Para escuchar este artículo en formato mp3, favor de ir a este enlace.



 

Artículo escrito por: Matt Slick

Estimado(a) Lector/a:

 

La lista abajo es un conjunto de ideas para ayudarle a establecer una cosmovisión cristiana. La lista no es exhaustiva, pero da un buen repaso de los principios bíblicos más importantes para poder desarrollar una cosmovisión bíblica.  Mientras esté estudiando esta lista, hay que pensar en cómo estos principios bíblicos influyen en sus propias creencias y acciones acerca de varios temas como Dios, iglesia, evangelismo, creación, adoración, familia, homosexualidad, pecado, aborto, salvación, etc.

Estos principios bíblicos son como una fuente de donde nuestras creencias y acciones brotan.  Cuando una persona acepta estas creencias bíblicas, va a ser más fácil cumplir la comisión de nuestro Señor y Salvador de hacer discípulos a todas las naciones, glorificarle y entender su creación.

1.  Dios existe. (Isaías 43:10-11; 44:6 y 8; 45:5)

2.   La Trinidad Cristiana es el único Dios verdadero. (Génesis 1:26; Zacarías 12:10; 2 Corintios 13:14; Juan 1:1)

3.  Dios se ha revelado en tres formas: en la creación, en la Biblia y a través de Jesucristo (Romanos 1:18-20; 1 Corintios 15:3; Juan 5:39; Hechos 10:43; Hebreos 1:1-3; Juan 14:9).

4.  Dios creó el universo y todo lo que en ella hay con su orden y diseño- el universo no es un “accidente”.  (Génesis 1; Isaías 44:24; 45:18; Jeremías 27:5; Nehemías 9:6).

5.  Todo lo que tiene vida y se encuentra en la tierra fue creado por Dios con un diseño y propósito- la vida no evolucionó.  (Génesis 1:11-12, 21, 24-25; 1 Corintios 15:38-39).

6.  El mundo sobrenatural que no se ve existe igual como el mundo físico que se ve.  (Efesios 6:12; Job 1:6; Marcos 5:2; Mateo 12:22).

7.  Dios hizo al hombre a su imagen y distinto de los animales- el hombre no evolucionó.  (Génesis 1:26-27; 2:7; 1 Corintios 11:7).

8.  El hombre, desde su concepción, es humano y posee dignidad por ser creado a la imagen de Dios. (Job 31:15; Salmos 22:10; 139:13; Oseas 12:3; Lucas 1:41-44).

9.  Los primeros humanos se llamaban Adán y Eva (Génesis 2; Romanos 5:14; 1 Corintios 15:22,45; 1 Timoteo 2:13).

10. Adán y Eva formaron la primera familia (hombre y mujer) de acuerdo al propósito de Dios para procrear y glorificarle. – la homosexualidad, entonces, no es natural (Génesis 1:28; 2:21-25).

11. El hombre es responsable moralmente y tiene que rendir cuentas a Dios (Éxodo 15:26; 1 Reyes 11:38; Romanos 2:16; Salmos 50:6; 82:8; Santiago 1:21).

12. Dios dio Adán y Eva, y sus descendientes, el dominio sobre la tierra. (Génesis 1:28; Tito 1:7).

13. El hombre es el mayordomo de la creación de Dios y debe subyugar al mundo en forma consistente con la revelación bíblica.  (Génesis 1-2; 2 Timoteo 3:16-17).

14. El pecado entró al mundo a través de Adán y Eva (Génesis 3:1-6; Romanos 5;12-14).

15. Cada persona en el mundo ha pecado y necesitan ser salvos (Romanos 3:23).

16. Solamente Dios puede salvarnos. No hay forma en que el hombre pueda salvarse por sí mismo. (Mateo 19:25-26).

17. Jesucristo provee el único camino para escapar al juicio de Dios (Hechos 4:12; Juan 14:6).

18. El mensaje del evangelio es la llave para que otros se conviertan en cristianos verdaderos (1 Corintios 15:1-4; Marcos 8:35; Marcos 13:10; Romanos 1:16).

19. La Biblia es la revelación inspirada por Dios.  Es sin error y tiene autoridad en todo lo que dice.  (2 Timoteo 3:16-17; Hechos 17:11; Amos 3:7).

20. La Biblia refleja el verdadero carácter moral de Dios. Entonces, la verdad y los valores morales se pueden conocer y son absolutos, no relativos. (Éxodo 20:1-17).

21. Los gobiernos son instituidos por Dios y son la provisión de Dios para proveer orden y seguridad en la sociedad. (Romanos 13:1-7; Juan 9:11).

22. Los cristianos deben seguir las leyes puestas por los gobiernos humanos, excepto si las mismas contradicen lo que Dios dice en la Biblia.  (Hechos 5:29; Hechos 4:19).

23. Los cristianos tienen las responsabilidad de evangelizar a la gente en todo el mundo (Mateo 28:18-19; Salmos 22:17).

24. Todos los aspecto de la vida deben de ser sujetos al control de Dios y deben ser guiados por principios bíblicos: asuntos personales, públicos, políticos, la medicina, ciencia, arte, literatura, educación, tecnología, familia, asuntos económicos, etc. (Génesis 1:28; Mateo 28:19-20).

25. Todos los campos de conocimiento proveen una oportunidad para compartir a Cristo con otros: la política, medicina, ciencia, arte, literatura, educación, tecnología, familia, economía, etc. (Génesis 1:28; Mateo 28:19-20).

Traducido y tomado de la página web carm.org.

Usado con permiso.

 

Seamos fieles teniendo principios bíblicos,

 

Scott Yingling

Director General de ObreroFiel.com



Para más recursos sobre este y otros temas, visítenos en: www.ObreroFiel.com
Si tiene alguna duda o comentario, favor de escribirnos a: info@ObreroFiel.com

Cosmovisiones

COSMOVISIóN. Artículos relacionados

Una cosmovisión es el conjunto de opiniones y creencias que conforman la imagen o concepto general del mundo que tiene una persona, época o cultura, a partir del cual interpreta su propia naturaleza y la de todo lo existente. Una cosmovisión define nociones comunes que se aplican a todos los campos de la vida, desde la política, la economía o la ciencia hasta la religión, la moral o la filosofía.

El término “cosmovisión” es una adaptación del alemán Weltanschauung (Welt, “mundo”, y anschauen, “observar”), una expresión introducida por el filósofo Wilhelm Dilthey en su obra Einleitung in die Geisteswissenschaften (“Introducción a las Ciencias de la Cultura”, 1914). Dilthey, un miembro de la escuela hermenéutica, sostenía que la experiencia vital estaba fundada —no sólo intelectual, sino también emocional y moralmente— en el conjunto de principios de la sociedad y de la cultura en la que se había formado. Las relaciones, sensaciones y emociones producidas por la experiencia peculiar del mundo en el seno de un ambiente determinado contribuirían a conformar una cosmovisión individual. Todos los productos culturales o artísticos serían a su vez expresiones de la cosmovisión que los crease; la tarea hermenéutica consistiría en recrear el mundo del autor en la mente del lector. El término fue rápidamente adoptado en las ciencias sociales y en la filosofía, donde se emplea tanto traducido como en la forma alemana original.

Una cosmovisión no sería una teoría particular acerca del funcionamiento de alguna entidad particular, sino una serie de principios comunes que inspirarían teorías o modelos en todos los niveles: una idea de la estructura del mundo, que crea el marco o paradigma para las restantes ideas. De este modo, pertenece al ámbito de la filosofía tradicionalmente llamado metafísica (aunque doctrinas tradicionalmente antimetafísicas, como el positivismo o el marxismo puedan constituir una cosmovisión para sus adherentes). Sin embargo, una cosmovisión no es una elaboración filosófica explícita ni depende de una; puede ser más o menos rigurosa, acabada e intelectualmente coherente.

Los sistemas filosóficos, religiones o sistemas políticos pueden constituir cosmovisiones, puesto que proveen un marco interpretativo a partir del cual sus adherentes y seguidores elaboran doctrinas intelectuales y éticas. Ejemplos son el judaísmo, el cristianismo, el islam, el socialismo, el marxismo, el cientificismo, el humanismo, el nacionalismo o el capitalismo. Las cosmovisiones son complejas y resistentes al cambio; pueden, por lo tanto, integrar elementos divergentes y aún contradictorios. La afirmación intransigente y autoritaria de la propia cosmovisión es el fundamentalismo.

Wikipedia

Artículos relacionados

  1. Historia de las cosmovisiones (Parte 1)
  2. Historia de las cosmovisiones (Parte 2)
  3. Historia de las cosmovisiones (Parte 3)
  4. ¿El globo de la Tierra o el círculo de la Tierra?
  5. Creacionismo – Artículos relacionados
  6. Enlaces relacionados con los Mitos
  7. Hans Küng. El principio de todas las cosas.
  8. La razón y la fe, de Habermas a Ratzinger
  9. ENFOQUE CRISTIANO DE LA CIENCIA
  10. La incredulidad del relojero ciego. Parte 2
  11. LA COSMOVISION Y El DESARROLLO DE LOS PUEBLOS
  12. La Guerra de las Cosmovisiones
  13. Richard Dawkins
  14. Cosmovisión bíblica
  15. Cosmovisión Bíblica (audios)
  16. Apuntes para el debate histórico de la cosmología bíblica
  17. Mitos de la creación del Universo
  18. Comenzó con Aristóteles
  19. Mitologia Polineasia – El mito de la creación
  20. Quetzalcóatl

 

Articulos externos

¿El globo de la Tierra o el círculo de la Tierra?

¿El globo de la Tierra o el círculo de la Tierra?  

Descargar (el-globo-de-la-tierra-o-el-circulo-de-la-tierra.pdf)

Una afirmación muy común en los círculos fundamentalistas cristianos es que la Biblia dice que la Tierra es una “esfera” en una época en la que “todo el mundo” creía que era plana.

Esta afirmación no tiene base :

En tiempos bíblicos y en la Biblia aparece una cosmovisión en la cual el universo era un abismo o mar profundo sobre el cual se asentaban los cimientos de la Tierra. Sobre ésta a su vez, Dios había expandido el firmamento a la manera de una bóveda de metal sobre la cual se encontraban las aguas celestiales (usadas en el Diluvio).

Para ver claramente la cosmovisión que se refleja en el Génesis podemos releer el texto (ignorando las creaciones biológicas y las extrañas alusiones a la luz y a la oscuridad):   

1 EN el principio crió Dios los cielos y la tierra. 2 Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la haz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la haz de las aguas.
6 Y dijo Dios: Haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas.  7 E hizo Dios la expansión, y apartó las aguas que estaban debajo de la expansión, de las aguas que estaban sobre la expansión: y fué así. 8 Y llamó Dios á la expansión Cielos: y fué la tarde y la mañana el día segundo.
9 Y dijo Dios: Júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase la seca: y fué así. 10 Y llamó Dios á la seca Tierra, y á la reunión de las aguas llamó Mares: y vió Dios que era bueno.
14 Y dijo Dios: Sean lumbreras en la expansión de los cielos para apartar el día y la noche: y sean por señales, y para las estaciones, y para días y años;  15 Y sean por lumbreras en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra: y fue. 16 E hizo Dios las dos grandes lumbreras; la lumbrera mayor para que señorease en el día, y la lumbrera menor para que señorease en la noche: hizo también las estrellas.  17 Y púsolas Dios en la expansión de los cielos, para alumbrar sobre la tierra, 18 Y para señorear en el día y en la noche, y para apartar la luz y las tinieblas: y vió Dios que era bueno.

Es claro que desde la perspectiva del Génesis, al poner a Dios a crear la tierra EN NINGÚN MOMENTO SE PENSÓ EN UNA ESFERA O GLOBO.

Por esto es que en las Biblias científicamente honestas se reconoce esta cosmovisión, como lo hace la Biblia de Estudio “Dios habla Hoy”. En el versículo 6 dice (de forma más clara y de acuerdo con el pensamiento de la época): 

“Después Dios dijo: “Que haya una bóveda que separe las aguas, para que estas queden separadas.” y así fue. 7 Dios hizo una bóveda que separó las aguas: una  parte de ellas quedó debajo de la bóveda y otra parte quedó arriba. 8 A la bóveda la llamó “cielo”

La nota de pie de página respectiva dice:   

“La palabra hebrea traducida por bóveda designa algo sólido y resistente, como  una lámina de metal batida a golpes de ladrillo. ESTA IDEA ESTÁ DE ACUERDO  CON  A VISIÓN DEL MUNDO QUE SE TENÍA ANTIGUAMENTE según la cual el universo era una estructura compuesta de tres niveles: el cielo, la tierra y el mundo subterráneo. A LA TIERRA SE LA IMAGINABA COMO UNA SUPERFICIE PLANA; EL CIELO ERA  CONCEBIDO COMO UNA BÓVEDA, CÚPULA SÓLIDA O “FIRMAMENTO”  Sobre esta bóveda se apoyaba el inmenso depósito de agua u océano superior del que procedían las lluvias ; y en el mundo subterráneo había un océano inmenso, sobre el que se asentaban los pilares que sostenían la tierra”

¿Dónde están los versículos que apoyan esta idea? Mírelos aquí.  

Éxodo 20:4: 

4 No te harás imagen, ni ninguna semejanza de cosa que esté arriba en el cielo,  ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra

Aquí se vé claramente que los autores bíblicos creían que habían “aguas debajo de la tierra”. Cualquier persona con algo de sentido común SABE QUE EL MAR ESTÁ SOBRE LA TIERRA y que  “debajo” de la tierra no hay mar, como lo muestra la siguiente ilustración:

Otro verso que apoya nuestro modelo bíblico es el siguiente:

Génesis 7:11: 

11 El año seiscientos de la vida de Noé, en el mes segundo á diecisiete días del mes, aquel día fueron rotas todas las fuentes del grande abismo, y las cataratas de los cielos fueron abiertas;

Ninguna precipitación atmosférica podría darse como una catarata. Esta forma de precipitación sólo es posible en la mente de alguien que piensa que sobre la bóveda sólida del firmamento hay un depósito ilimitado de agua. Así, “abriendo las compuertas del cielo” se podría obtener una precipitación como la del diluvio.

Note también como la expresión “las fuentes del grande abismo” apunta directamente a la creencia de que bajo la tierra había agua suficiente para inundar toda el volumen de la “expansión” “bóveda” o “firmamento”.

Otros versos que respaldan lo del depósito de agua sobre la cúpula del firmamento es el siguiente:

Salmos 148:4: 

4Alabadle, cielos de los cielos, Y las aguas que están sobre los cielos.

Salmos 104:1 y 3: 

1 BENDICE, alma mía, á Jehová…, Que extiende los cielos como una cortina; 3 Que establece sus aposentos entre las aguas;

Si Dios estaba sobre los cielos y se creía que sobre la bóveda del firmamento había agua, entonces Dios vivía entre las aguas, lo cual está explícito en el versículo 3 de Salmos 104.

Lo de que el firmamento era una superficie sólida, como un espejo metálico batido a golpes, se puede ver claramente en versos como el siguiente:

Job 37:18: 

18 ¿Extendiste tú con él los cielos, Firmes como un espejo sólido?

Hoy día sabemos que la apariencia de cuenca sólida del firmamento se debe a la dispersión de luz solar sobre las moléculas de nitrógeno. El firmamento no es una superficie sólida, sino una interfaz difusa entre nuestra atmósfera y el vacío del espacio exterior (no las “aguas” del espacio exterior).

Sería imposible comprender este verso de Job como refiriéndose a la atmósfera o al espacio exterior… ¿Cielos sólidos como un espejo? ¿Vacío del espacio sólido como un espejo? No; de esta forma es inconcebible. El firmamento no es sólido. El vacío del espacio exterior no es sólido. La explicación es clara desde la cosmovisión errónea de la Biblia, en la cual se veía el cielo como una cúpula sólida.

La idea de que la tierra era plana y tenía sus bases o soportes sobre las aguas inferiores del abismo aparece evidente en los siguientes textos:

Sal 136:6: 

6 Al que tendió la tierra sobre las aguas, Porque para siempre es su misericordia;

Sal 24:2: 

1 DE Jehová es la tierra y su plenitud; El mundo, y los que en él habitan. 2 Porque él la fundó sobre los mares, Y afirmóla sobre los ríos.

El que los cimientos o soportes de la tierra estaban en el mar inferior queda patente en los textos siguientes:

Salmo 18:15 (16): 

15 Y aparecieron las honduras de las aguas, Y descubriéronse los cimientos del mundo, A tu reprensión, oh Jehová, Por el soplo del viento de tu nariz.

Aquí, ante el soplo de Yahweh, las aguas que cubren los cimientos del mundo se retiran y aparece el fondo, dejando al descubierto las bases ( soportes o pilares) en los que está basada la tierra.

Salmos 104:5: 

5 El fundó la tierra sobre sus basas; No será jamás removida. 6Con el abismo, como con vestido, la cubriste; Sobre los montes estaban las aguas.

Desde esta cosmovisión, también resultaría evidente que si la tierra tenía sus soportes en el mar o abismo inferior, estas aguas mantenían cubiertos los pilares o soportes de la tierra. Desde esta perspectiva también resultaría claro que el mar cubría como un vestido los fundamentos de la tierra. Incluso se hace referencia a las aguas de arriba de la bóveda del firmamento, como las aguas que están “sobre los montes”.

Pero hay más textos que apoyan esta visión de una tierra plana. Todo el mundo sabe que una tierra esférica no tiene bordes o cabos. De otro lado, una tierra en forma de disco o círculo plano sí tiene borde: El perímetro del disco. Mire el siguiente texto:

Salmos 135:7: 

7 El hace subir las nubes del cabo de la tierra;

En este texto, el escritor tiene la percepción errónea de que la tierra es un disco y que desde el borde del disco Dios “levanta” las nubes por la “bóveda” del firmamento. Esta es la impresión que se tendría al mirar en la dirección en la cual van apareciendo las nubes en el horizonte. Si se considera la tierra como un círculo plano se podría tener la impresión de que las nubes se van “elevando” desde el “borde” de la tierra como se muestra en la figura. La línea roja muestra cómo las nubes van “subiendo” por la “bóveda” celeste, desde el “borde” o “cabo” de la tierra.

Desde la idea actual de una tierra esférica, la realidad es clara: Las nubes que circulan alrededor del Globo van apareciendo por el horizonte a medida que avanzan hacia nosotros.

Es claro que si la Biblia tuviera la concepción de que la tierra era una esfera, no hablaría del “Cabo” o “Borde” de ella. Esto sólo es posible si la Biblia considerara a la Tierra como un disco plano. (Por esta ignorancia Bíblica es que nos quedó la infortunada expresión idiomática de “los confines de la tierra”).

Pero no sólo en estos textos aparece una cosmovisión errada de una tierra plana. Incluso en el Nuevo Testamento aparecen expresiones que muestran claramente la equivocada concepción Bíblica . Mire a continuación:

Mateo 4:8-9: 

8 Otra vez le pasa el diablo á un monte muy alto, y le muestra todos los reinos del mundo, y su gloria, 9 Y dícele: Todo esto te daré, si postrado me adorares.

En este texto, el Diablo lleva a Jesús a un monte alto, desde el cual se pueden ver “todos los reinos del mundo”. Es obvio, que si la tierra fuera un disco plano, desde un monte muy alto se podrían ver todos los reinos e imperios. (Las líneas rectas de la ilustración muestran el campo visual )

De otro lado, desde una tierra esférica, todos los reinos que estén al otro lado de la tierra son invisibles, no importando la altura del monte donde se pare. ¿Desde qué monte se podía ver a la vez el imperio Romano y el Inca o el Maya? Es obvio que en una tierra esférica es imposible ver todos los reinos desde un monte.

Hay otros versos que apoyan esta perspectiva bíblica 

Génesis 11:4-6: 

4Y dijeron: Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo; (…) 5 Y descendió Jehová para ver la ciudad y la torre que edificaban los hijos de los hombres.  6Y dijo Jehová: He aquí el pueblo es uno, y todos éstos tienen un lenguaje: y han comenzado á obrar, y nada les retraerá ahora de lo que han pensando hacer.

Es OBVIA la imposibilidad de hacer una torre que “llegue al cielo”. Cuando se pone en boca de Yahwe la afirmación “nada les retraerá ahora de lo que han pensando hacer” , queda evidenciado que el autor bíblico creía que se podía construír una torre que llegara al cielo. Tal redactor llega al extremo de poner a Yahweh a confundir las lenguas con el fin de que el hombre no logre su cometido. Sinembargo, es claro que no importando los métodos que usaran, sería imposible construir tal torre. Confundir las lenguas para evitar la construcción es una medida superflua. No obstante,  si el redactor considerara que la tierra era un disco plano cubierto con un firmamento en forma de cúpula, entonces no habría inconveniente en hacer una torre que alcanzara al firmamento. Los versos citados evidencian que ésta era precisamente la creencia del redactor.

Por último, se puede ver un texto de Isaías que representa con total claridad la cosmovisión que hemos estado exponiendo.

Isaías 40:22: 

¿no habéis sido enseñados desde que la tierra se fundó? 22El está asentado sobre el globo (CÍRCULO) de la tierra, cuyos moradores son como langostas: él extiende los cielos como una cortina, tiéndelos como una tienda para morar:

Es claro que la intención del autor no era expresar la idea de un globo sino la de un Círculo. La palabra Hebrea que aparece en el texto “chuwg” que significa (descontando los vanos esfuerzos de los fundamentalistas bíblicos) Círculo (no esfera).

Y aunque hubiera ambigüedad en el término, LA TOTALIDAD DEL CONTEXTO APUNTA HACIA UN CÍRCULO PLANO Y NO UNA ESFERA O GLOBO.

Veámoslo con más detalle:

El texto habla de los fundamentos o cimientos o bases de la tierra. “¿no habéis sido enseñados desde que la tierra se fundó?”

Una tierra plana en forma circular puede tener bases o columnas o cimientos. Un planeta esférico o con forma de globo no. ¿Cómo se le colocan cimientos a una “Esfera”? ¿Cómo se entendería el texto: “¿no habéis sido enseñados desde que la tierra se fundó?” , si este hablara de un planeta con forma de globo? ¿Cómo puede tener fundamentos o cimientos el planeta Tierra?

El texto también habla acerca de que Dios “está asentado sobre el globo (círculo) de la Tierra”. El concepto de arriba, abajo y sobre, es un concepto muy simple cuando estamos considerando distancias pequeñas sobre la superficie de la tierra. Pero cuando se considera la tierra como una totalidad, el concepto pierde sentido. ¿Cuál es el “arriba” de una esfera que flota en el espacio?

Si la tierra tuviera una forma de disco o círculo, la dirección que indica el arriba y el abajo estaría claramente diferenciada. De otro lado, cuando se considera la tierra como una esfera en el espacio, el “arriba” y el “abajo” pierden sentido. ¿Dónde está la parte superior de un planeta en forma de Globo, para que Dios se asiente “encima” de ella? En una tierra esférica hay infinitas direcciones del arriba para definir un “sobre”. (Considere el “hacia arriba” de Norteamérica y el “hacia arriba” de Australia… ambos apuntan en direcciones opuestas). De otro lado, si la tierra fuera  un disco plano con bases o cimientos en el mar, entonces SI HABRÍA  UNA CLARA DIRECCIÓN DEL ARRIBA, y Dios perfectamente podría estar asentado sobre el círculo, extendiendo sobre éste los cielos a manera de toldo o tienda de campaña.

El texto también habla acerca de que Dios “extiende los cielos como una cortina, tiéndelos como una tienda para morar:”

¿Cómo se puede extender una tienda de campaña (tienda de morar) sobre un planeta con forma de esfera o globo? No se puede. En cambio, es perfectamente factible extender una tienda sobre una tierra con forma de disco plano. Debajo de esta “tienda” o toldo que cubre una tierra circular, perfectamente pueden morar las personas como saltamontes:

Mire la siguiente ilustración y luego lea el texto de Isaías. ¿Qué cuadra más con el contexto total de la cita y del resto de la biblia? ¿Una tierra como un globo? ¿Una tierra como disco plano?

Note el par de hombres pequeños “como saltamontes” mientras Dios los ve “desde el cielo”, “morando entre las aguas de arriba del firmamento”, después de “extender el cielo” con “forma de tienda”, pero sólido, una “bóveda sólida como un espejo batido a golpes”. Note también cómo son claramente comprensibles los cimientos o “fundamentos de la tierra”, la cual está “asentada sobre las aguas”. Y note también como el firmamento o “expansión” sostiene las “aguas de arriba de los cielos”, las cuales están “sobre los montes”.

¿Se le parece la descripción bíblica a esto que aparece a continuación?

¿Cómo explicaría entonces todos los demás textos bíblicos que he citado previamente?
“¿no habéis sido enseñados desde que la tierra se fundó? 22El está asentado sobre el círculo de la tierra, cuyos moradores son como langostas: él extiende los cielos como una cortina, tiéndelos como una tienda para morar:”

Notas:

The New Strong’s Exhaustive Concordance of the Bible, Thomas Nelson Publishers, 1984.

2329. chuwg: un círculo : círculo, circuito, compás.

2328. chuwg: raíz primitiva; describir un círculo: compás. 

fuente:

http://www.geocities.com/torosaurio/criticabiblica/at11terraplana.html

Creacionismo – Artículos relacionados

Artículos relacionados con el Creacionismo

Creacionismo

La Creación de Adán, de Miguel Ángel

Se denomina creacionismo a la creencia, inspirada en dogmas religiosos, según la cual la Tierra y cada ser vivo que existe actualmente proviene de un acto de creación por un ser divino, habiendo sido creados ellos de acuerdo con un propósito divino.1 Por extensión a esa definición, el adjetivo «creacionista» se ha empezado a aplicar a cualquier opinión o doctrinafilosófica o religiosa que defienda una explicación del origen del mundo basada en uno o más actos de creación por un Dios personal, como lo hacen, por ejemplo, las religiones del Libro. Por ello, igualmente se denominacreacionismo a los movimientos pseudo-científicos y religiosos que militan en contra del hecho evolutivo.2

El creacionismo se destaca principalmente por los “movimientos antievolucionistas”, tales como el diseño inteligente, cuyo principal objetivo es obstaculizar o impedir la enseñanza de la evolución biológica en las escuelas y universidades. Según estos movimientos creacionistas, los contenidos educativos sobre biología evolutiva han de sustituirse, o al menos contrarrestarse, con sus creencias y mitos religiosos o con la creación de los seres vivos por parte de un ser inteligente. En contraste con esta posición, la comunidad científica sostiene la conveniencia de diferenciar entre lo natural y lo sobrenatural, de forma que no se obstaculice el desarrollo de aquellos elementos que hacen al bienestar de los seres humanos.3

Las cosmogonías y mitos de caracter creacionista han estado y permanecen presentes en muy distintos sistemas de creencias, tanto monoteístas, como politeístas o animistas. El movimiento creacionista políticamente más activo y conocido es de origen cristiano protestantey está implantado, principalmente, en los Estados Unidos.

Fuente: wikipedia

ciencia-y-fe1

Artículos relacionados

Mitología

Diseño Inteligente

Datacion radiometrica

Datacion radiometrica – Enlaces externos de un blog creacionista Tierra Joven

Enlaces externos recomendados

Teoria de la Evolución

Génesis

Enlaces relacionados con los Mitos

Enlaces relacionados con los Mitos

Mitos creacionistas

Otros artículos relacionados con el tema mito

La razón y la fe, de Habermas a Ratzinger

domingo, mayo 22, 2005

La razón y la fe, de Habermas a Ratzinger

Por Mariano Grondona
El 19 de enero de 2004 se produjo en Munich un diálogo trascendente entre Jürgen Habermas, uno de los filósofos más importantes de nuestro tiempo, y el cardenal Joseph Ratzinger, el teólogo de cabecera del papa Juan Pablo II, a quien sucedería este año con el nombre de Benedicto XVI.
El diálogo puso frente a frente a Habermas como representante de la versión actualizada de los ideales originalmente no religiosos de la Ilustración y a Ratzinger en su condición de representante de la versión más reciente del pensamiento de la Iglesia.
LA NACION reprodujo el texto completo del encuentro entre Habermas y Ratzinger en su edición del 14 del actual. Decimos que el diálogo fue “trascendente” porque acercó a las dos grandes tradiciones que polemizaron en la historia de Occidente desde los inicios de la Edad Moderna: la tradición científica y racionalista y la tradición judeocristiana.
También le pusimos a este artículo el título de De Habermas a Ratzinger, porque en Munich Habermas habló primero y Ratzinger, después, respondiendo de este modo el teólogo a lo que había dicho el filósofo en torno del tema que los había reunido: la búsqueda de un fundamento común para la sociedad global, religiosa y no religiosa, occidental y no occidental, en que se ha convertido la humanidad. La Academia Pontificia de las Ciencias fue fundada en 1603 por el papa Clemente VII.
Hoy, junto con la Academia Pontificia de las Ciencias Sociales de reciente creación (ambas coordinadas por un argentino, monseñor Marcelo Sánchez Sorondo), estas dos academias asesoran al Papa en cuestiones científicas y sociales. Uno de los primeros miembros de la Academia Pontificia de Ciencias fue Galileo, quien se incorporó en 1608 y fue uno de sus líderes hasta que su conflicto con la Iglesia, en 1637, sobre la posición de la Tierra respecto del Sol abrió el abismo entre la ciencia y la religión, que perduró hasta que Juan Pablo II pidió perdón por la condena de Galileo a casi cinco siglos de distancia, con lo que reconstruyó de este modo el puente entre la razón y la fe que Habermas y Ratzinger recorrieron en Munich.
Habermas se preguntó si la democracia necesita un fundamento prepolítico, filosófico o religioso, que la justifique. Habermas cree que no. Su idea es que, una vez que los ciudadanos se ponen de acuerdo en respaldar una constitución que garantice sus derechos humanos y políticos, actúan como creadores de un nuevo Derecho que se basta a sí mismo. A este consenso fundamental y a la decisión de vivir de acuerdo con él Habermas les da el nombre de patriotismo constitucional.
Habermas no renuncia a la tradición humanista y racional de la modernidad. Pero la novedad que expuso en Munich fue reconocerle a la tradición religiosa un papel hasta ayer ignorado, al decir que las religiones ya no deben ser pensadas como residuos irracionales de un pasado mágico, sino como la inspiración por la cual los creyentes pueden allegarse al consenso democrático con los no creyentes. Y esto es ahora posible porque Habermas, al darles a las creencias religiosas un papel que la Ilustración les negaba, reconoció que ideas fundamentales de la democracia, como la justicia y los derechos humanos, nacieron en el seno de las grandes religiones.
Esta herencia, oportunamente apropiada por los no creyentes, atrae a creyentes y no creyentes por igual a la concordia democrática. La concepción de Habermas se acercó explícitamente a la de John Rawls, quien sostuvo que los ciudadanos que concurren al consenso democrático pueden poseer dos convicciones.
La primera, una “visión omnicomprensiva” religiosa o filosófica de la cual deriva, entre otros, el principio democrático, y la otra, más limitada y específica, la fe en la democracia, que puede derivarse de una visión omnicomprensiva o no. Pretender que una sola visión omnicomprensiva funde la convivencia social, equivaldría al totalitarismo.
Habermas reconoció también que la creencia democrática puede tener su propia patología; por ejemplo, el individualismo exacerbado, para lo cual necesita que la tradición religiosa le ponga límites, así como la religión puede caer en su propia patología, por ejemplo, el fanatismo, contra el cual necesita los límites que le ofrece el espíritu democrático. Habermas propuso por ello en Munich que el espíritu religioso y el espíritu secular aprendan juntos las reglas de la convivencia universal, ofreciéndose uno al otro como remedios de sus respectivas patologías.
Ratzinger asumió como un hecho de nuestro tiempo que, al encontrarse arrojada a un espacio universal más allá del espacio exclusivo que antes tenía, ninguna cultura ofrece a las demás un principio de aceptación universal. El mundo de nuestros días vive, en suma, en un estado de fragmentación cultural. Ratzinger reconoció como un hecho el multiculturalismo: que cada cultura apela a sus propios fundamentos. Si quisiera convertirse al “hecho” del multiculturalismo en el “derecho” de cada cultura a pensar exclusivamente a su manera, caeríamos en el relativismo cultural en medio del cual, teniendo cada cultura “su” verdad, desaparecería la búsqueda esperanzada de “la” verdad. Ratzinger apeló entonces a una palabra que lo cambia todo. En vez de hablar de “multiculturalismo”, pasó a hablar de interculturalismo. A la inversa del multiculturalismo, el interculturalismo es la búsqueda común de la verdad por parte de las culturas. Mientras el multiculturalismo separa, el interculturalismo conecta. Ratzinger enumeró enseguida las culturas que habitan nuestro mundo.
En Occidente predominan dos culturas: científica y racionalista una; judeocristiana, la otra. A ellas habría que sumar, ya fuera de Occidente, las culturas islámica, hindú, budista y confucianista. La oposición entre el judeocristianismo y el cientificismo ya fue mencionada. Las oposiciones entre el judaísmo y el cristianismo en sus diversas versiones están en camino de ser superadas.
También el islam sufre la tensión entre su ala fundamentalista y su ala moderada. ¿Por qué no pensar entonces en un diálogo entre todas las culturas de nuestro tiempo en busca de una convergencia que, sin anular la individualidad de cada una de ellas, les permita diseñar los principios universales de justicia y solidaridad de la democracia?
Al viajar en busca de este horizonte, Ratzinger, hoy Benedicto XVI, quiere completar la obra de su antecesor. Juan Pablo II se reconcilió con los “hermanos separados” de las demás variaciones cristianas, con los “hermanos mayores” del judaísmo y hasta con los herederos de Galileo. De acuerdo con lo que adelantó en Munich el año último, Benedicto XVI buscará la reconciliación con el islam, el hinduismo, el budismo y el confucianismo.
Por eso es posible ver en su diálogo con Habermas una instancia decisiva en dirección del ecumenismo. Como la palabra “ecología”, la palabra “ecumenismo” proviene de la raíz griega oikos, que significa “casa”. Viniendo de tradiciones distintas y hasta opuestas, Habermas y Ratzinger actuaron en Munich como los adelantados de una nueva toma de conciencia: que, cualquiera que fuere nuestra condición y nuestra tradición cultural, los hombres acabamos de mudarnos a la misma casa.

ENFOQUE CRISTIANO DE LA CIENCIA

ENFOQUE CRISTIANO DE LA CIENCIA

Descargar (enfoque-cristiano-de-la-ciencia).pdf

Primera edición 1973

Tercera edición 1996
ISBN: 90 63 11 009 1
Depósito legal: B. 45.607 – 1996
Impreso en RomanyWValls, S.A.
Verdaguer, 1 – 08786 Capellades (Barcelona)

FUNDACION EDITORIAL DE LITERATURA REFORMADA
STICHTING UITGAVE REFORMATORISCHE BOEKEN
Apartado 1053 Rijswik (Z.H.) Países Bajos

Prólogo 

Cada generación vuelve a preguntarse de nuevo: “¿Qué es la verdad?” Quienes saben esperar la respuesta llegan a saberlo. Es decir, lo llegan a saber si preguntan a la persona adecuada, a Aquel que puede conducirnos a la verdad por ser El mismo la Verdad: Jesucristo.

Todo grupo de estudiosos cristianos que esté alerta, y cualquier cristiano sincero que desee comprender el enfoque cristiano de la ciencia, deberá enfrentarse a la problemática de los hechos, de la invocada objetividad de la ciencia, de la pretendida autonomía de la mente secular, y del poder cósmico de Cristo y Su Palabra.

La aparición de Enfoque Cristiano de la Ciencia es hoy tan oportuna y necesaria como cuando apareció en su primera edición. Los estudiantes se siguen haciendo las mismas preguntas, y al igual que entonces se puede encontrar en este libro una adecuada respuesta. Mediante este opúsculo muchos cristianos conscientes de diversos países han recibido ayuda para ver la Verdad, según es en Jesucristo, el fundamento de nuestro ser y el Redentor de la ciencia y el saber. En la lectura de estas páginas se avanzará unas veces con dificultad, otras con gozo, pero a menudo con seguridad, hacia un conocimiento guiado por la Escritura.

Sacamos esta edición a la luz con la ilusionada esperanza y la ferviente oración de que el Espíritu del Señor se sirva utilizarla continuadamente, y conduzca al lector progresivamente a una comprensión más profunda de la Verdad que necesita la Ciencia, y sobre la que descansa todo el verdadero saber. El autor ha aprendido a escuchar con fe la voz de Dios en las Escrituras y ha deseado aprender mediante los principios estructurales de la Palabra. En ella está la Verdad que hace a los hombres libres.

P.G. Schrotenboer             

El Dr. HENDRIK VAN RIESSEN (1911W ) fue nombrado profesor de Filosoffa en 1951 en la Universidad Técnica de Delft, PaIses Bajos, y es autor de diversos libros, entre los que se encuentran The Society of the Future y. The University and its Basis. En la actualidad es profesor de Filosofía en la Universidad Libre de Amsterdam, y es Presidente de la Asociación de Filosofía Calvinista.

Capitulo primero

Habiendo recorrido un largo trecho para poder decir hoy algo acerca de la ciencia y el cristianismo, pudiera ser útil, pero apenas digno del esfuerzo y el tiempo, que apeláramos únicamente al intelecto, esforzándonos en convencer mediante argumentos científicos. También eso debe hacerse, pero nuestra forma de argumentar será más bien la de apelar al corazón, poniéndonos al nivel de nuestra fe. Los cristianos deben transformar el mundo. Deben exhortar a la humanidad a que obedezca a voluntad de Dios. El conocimiento solo no transforma nada; lo que cambia al mundo es el corazón que cree. Nuestro tema es digno de toda atención y muy importante. Debemos, no obstante hacer una advertencia inicial: es muy difícil, Se puede tratar el tema de forma simplista, pero no será ese nuestro camino, Intentaremos ser tan exactos y detallados corno haga falta. Por otra parte, cuando se tiene en cuenta que un 95 como mínimo, de los hombres de ciencia, discrepan de nuestra manera de enfocar la cuestión, ¡se comprenderá que es que quedan unos cuantos problemas por resolver! Algunos de ellos nunca serán resueltos por la ciencia, aunque, movidos por el asombro, siempre estaremos dando vueltas en torno a ellos.

Importancia del tema

Acabarnos de decir que estarnos ante un terna muy importante. En tiempos pasados la ciencia era algo reservado a las discusiones de los eruditos, encastillados en sus torres de marfil; pero en nuestros días se ha convertido en un poder del que depende la vida de todos. Tiene una influencia avasalladora sobre la realidad. La alianza de la ciencia y la tecnología ha deparado un mundo completamente nuevo. Ha transformado la sociedad, está haciendo un solo mundo, ha creado una vida de abundancia y lujo, y ha proporcionado al hombre un poder sobre la realidad como jamás lo ha tenido.

Pero al propio tiempo esta alianza parece amenazar la libertad humana, tendiendo a barrer la personalidad, la comunidad y la variedad. El hombre se enfrenta a la paradoja de que a pesar de todo su poder y seguridad, se siente inseguro e inerme. He ahí el contexto de nuestro tema. Se comprenderá que en una situación tan distinta, es de la máxima importancia que el cristiano investigue lo que la ciencia es, y lo que debería ser; o dicho en términos generales, cuál es su significado y carácter en la historia de la peregrinación del hombre desde la creación hasta el Reino de Dios.

Para dar una idea de los principales problemas, estamos obligados a aclarar, en primer término, dos cuestiones. El término “ciencia” no debe restringirse a las ciencias naturales. Incluye lo que tal vez otros llamarían erudición y saber. Nosotros necesitamos emplear un término que abarque todo el campo en que se utiliza el método científico. Esta semejanza de método entre las ciencias naturales y las culturales, debe tenerse en cuenta en nuestra definición. Consideramos que la distinción entre esas dos formas de la ciencia es de importancia secundaria.

La segunda cuestión puede enunciarse brevemente del siguiente modo: La aplicación de la ciencia no es lo mismo que la ciencia en sí. La ciencia tiende al conocimiento de la realidad; la ciencia aplicada es el uso que de ese conocimiento se hace en orden a la transformación de la realidad.

El problema de la neutralidad

Vayamos ahora a por los principales problemas. Como es sabido, la mayoría de los científicos y eruditos insisten en la neutralidad y objetividad de la ciencia. Postulan en consecuencia que la ciencia no está influenciada o afectada por sentimientos humanos, fe o criterios predeterminados respecto a la vida. Si la ciencia es neutral no tiene sentido adoptar una postura cristiana ante ella. Debido a su método, y a no ser porque tiene que ir tanteando, siempre estaría en el buen camino, Esto significaría, no obstante, que al propio tiempo la ciencia estaría más allá de los efectos del pecado, y sería un sector de la vida no necesitado de la gracia de Dios. Sería en sí misma un reino autónomo y separado del reino de Cristo.

Pero si esta tesis de la neutralidad no es cierta, entonces la ciencia siempre estará determinada por la fe. En tal caso, el adoptar una actitud cristiana ante ella, no sólo será útil, sino obligatorio. He ahí el problema central de nuestro tema. Está lejos de ser sencillo, porque a pesar de que podemos demostrar con relativa facilidad que la neutralidad es imposible, será difícil mostrar de un modo concluyente el significado del enfoque cristiano de la ciencia.

Es evidente que un cristiano, creyente en la enseiíanza bíblica de que toda potestad en cielos y tierra están sometidos a la autoridad de Cristo, y en que debemos obedecerle y seguirle en todo, se percatará de que también en la esfera científica debe mantener la misma actitud. Pero de eso no nos vamos a ocupar. A pesar de que no podemos avanzar sin ser guiados por la fe, nuestro debate se produce al nivel de la ciencia. Debemos demostrar científicamente, en el campo de batalla donde se defiende esa tesis, que la neutralidad no existe, Además debemos demostrar en ese mismo campo, en el que trabajamos con un método científico, cuáles son las implicaciones de la fe cristiana para la ciencia.

La Neutralidad según Toynbee y Geyl
Esta cuestión de la neutralidad es tan importante que desearía ilustrarla de algún modo. Toynbee y Geyl (profesor este último de la Universidad de Utrecht) examinaron, en un programa de la B.B.C., los criterios del primero en torno a nuestra actual civilización. Geyl reprochó al famoso historiador que mientras pretendía que su estudio de la historia era estrictamente empírico, o sea, neutral, también afirmaba que nuestra civilización está en decadencia y sólo puede reverdecer si la fe cristiana de siglos pasados es restaurada. Es interesante observar que Toynbee intentó eludir esta cuestión atacando a Geyl por su falta de un molde histórico. El enfoque de Geyl, dijo, es como el de un cuento explicado por un tonto, carente de sentido. Pero Geyl no permitió que la cuestión se desviase. Volvió a repetir que Toynbee renunciaba al carácter científico de su investigación, al introducir una creencia limitadora respecto al futuro. Toynbee debía hacer una elección; y puesto que rehusaba renunciar al carácter científico de su obra, cosa que identificaba con la neutralidad, prefirió deshacerse de su creencia respecto a nuestra civilización, desde el campo de su trabajo científico, retirándose con esta observación: “Se dice que soy el último juez de mi fe.” Después volvió a atacar insistiendo en que el historiador necesita ideas generales. Geyl admitió esto y dio su propio parecer al respecto. El resto de la discusión no nos interesa aquí. Pero todo o anterior es significativo. Desgraciadamente Toynbee renunció a su importante mensaje con el fin de salvaguardar la llamada neutralidad de su erudición.

Sin embargo, ni Toynbee ni Geyl se percataron de que la retirada de la fe de Toynbee en beneficio de una cosa llamada “ideas generales”, no hacía sino enredar el asunto, y no alteraba en lo más mínimo el hecho de que las ideas generales sólo pueden ser suministradas por alguna clase de creencia, acerca de la cual nada se puede, en definitiva, probar científicamente. Con su retirada, por consiguiente, Toynbee no ponía a salvo la neutralidad de la ciencia.

Capítulo segundo

Historia del pensamiento científico

En este breve desarrollo histórico de la ciencia, pretendemos resaltar en particular su finalidad y motivación, así como los efectos que ha producido.

Platón dijo que la ciencia empieza con el asombro y la curiosidad. Es cierto, pero la ciencia siempre ha tenido, además, otra motivación: la búsqueda de seguridad y poder mediante el conocimiento. Estas dos últimas motivaciones, seguridad y poder, tienen sus raíces en la creación y en el mandamiento de Dios a los hombres. Pero al igual que ha sucedido con las demás cosas creadas, la bendición de seguir el mandamiento de Dios ha sido sustituida por la corrupción del pecado. El hombre buscó seguridad y poder por medio de la ciencia con el fin de ser independiente. Buscó el poder sobre la naturaleza y sobre los demás hombres. En este punto concreto quiso ser dueño de sí mismo y no depender de Dios. Sus esfuerzos, en el campo científico, quedaban, por tanto, muy lejos de ser neutrales, a pesar de que tales esfuerzos estaban basados en su creencia en la neutralidad.

Los efectos de la ambición humana de ser independiente, fueron como veremos, de un lado la secularización de la ciencia seguida de una tendencia al ateísmo, y del otro, el fracaso del esfuerzo debido a la alienación del hombre respecto a su instrumento y la creciente debilidad del hombre.
Se observan algunos signos de ciencia en sociedades antiguas, en las que los sacerdotes poseían un cierto conocimiento que usaban tanto para beneficio del pueblo, como para ejercer un poder sobre la naturaleza, el pueblo y, según creían, sus (dolos. Este conocimiento era una curiosa mezcla de mito y aguda percepción de la naturaleza. Su aplicación estaba llena de magia.

El verdadero nacimiento de la ciencia se produce en ia civilización griega. Sus progenitores fueron dos deseos: 1) El deseo de tener un camino a la verdad completamente humano, y a la vez seguro, distinto e independiente de las creencias y mitos de los hombres; y 2) el deseo de elevarse por encima de la fe y pensamiento de la gente común y la vida práctica. La clave de la nueva consecución científica de la verdad y de la nueva independencia respecto a la pseudoreligión y vida práctica, era la creencia de que el conocimiento teorético humano, por sí mismo, puede llegar a la verdad debido a su independencia de toda fe y creencia. Es decir, porque es neutral.

No es muy difícil tener semejante fe en la neutralidad. Hoy día también se da. Si el hombre no basa su seguridad en el Dios y Padre de nuestro Sefior Jesucristo, aunque se eleve por encima de los ídolos y creencias de la gente común, siempre estará hambriento de seguridad en este mundo incierto. Es un ser inestable y pasajero. Pensó que tenía esa seguridad en una razón libre de todos los elementos subjetivos y relacionada a una verdad inconmovible. Pero es mucho más difícil demostrar —aunque la ciencia se ha esforzado en hacerlo mediante la historia— que esta suposición de la independencia del hombre y su acceso a la verdad es correcta.

Los filósofos griegos (en sus días toda ciencia era filosofía) se encontraron con serias dificultades al ponderar esta cuestión. Parménides cortó el nudo gordiano. “El ser es impensable. Todo lo que no puede ser pensado es irreal, aparente.” Cuando Zenón demostró científicamente que Aquiles no podía adelantar a la tortuga (cosa que en realidad sí hizo), la realidad tuvo que reducirse a su “apariencia”. Pero Heráclito adoptó un enfoque contrario. Arguyó que todas las cosas cambian. No es posible bañarse dos veces en el mismo río. Si ello es así, entonces la realidad misma elude siempre el abrazo de la llamada verdad científica, siendo ésta esencialmente constante. Si es así, ¿qué pasa con la filosofía humana y la percepción de la verdad? No interesa a nuestro tema el discutir la forma en que Heráclito consigue salir de este callejón sin salida, ni tampoco mostrar cómo buscó Demócrito una fórmula de compromiso mediante su teoría del átomo, como también hizo Aristóteles con su esquema forma-materia.

Ciencia y cristianismo
Nos interesa tener en cuenta que al final del período griego y principios de nuestra civilización cristiana, permanecía inamovible la creencia en la autonomía y superioridad del pensamiento teórico humano, frente a la religión y el conocimiento práctico, así como el desprecio hacia la práctica en sí. Esa creencia en la ciencia y la razón constituía la base de la seguridad y el poder de la élite. El rasgo más importante de la filosofía y la ciencia, desde entonces en adelante, hasta finales de la Edad Media, fue el compromiso entre la fe cristiana y la idea entonces reinante acerca de la ciencia: hacer al hombre independiente mediante la investigación autónoma y neutral de la ciencia. Con el fin de hacer a la fe y a la razón ¡ndependientes entre sí, fue necesario constituir dos niveles de vida, como Aquino hizo: el natura?, donde la razón domina independientemente de la fe, y por sus propias luces, y el sobrenatural donde la fe marca el rumbo. La filosofía y la ciencia pertenecen al campo de la razón; y su autonomía significa explícitamente neutralidad en relación a la fe y, de hecho, neutralidad en relación a Dios. El pecado es entonces la pérdida de lo sobrenatural, y no una corrupción de la naturaleza y de la razón. La gracia resulta ser no la restauración de la naturaleza y la razón, sino el don de lo sobrenatural. Tal es la postura tradicional de la escolástica. Para ser imparciales hay que decir que la moderna teología del catolicismo romano se aparta algo de ese esquema. Lo que deseamos resaltar es que el esquema “natural-sobrenatural” es e1 prototipo de la apostasía de los hombres a quienes aún consideramos cristianos por su fe personal. Debemos percatamos de que además de las principales apostasías de este tipo (detectable en Barth y en todos los que defienden la neutralidad de la política y la ciencia) todos los creyentes cristianos dejan traslucir de vez en cuando esas tendencias a la apostasía, si bien con frecuencia ni ellos mismos se percatan.

Corrientes modernas del pensamiento científico
Pero aqu( estamos hablando de la ciencia. La ciencia moderna apareció tras el período escolástico. Sin ningún género de dudas vemos que adopté el esquema “natural-sobrenatural”. La neutralidad de la ciencia era algo presupuesto. Esto desembocé en una nueva actitud hacia el hombre y el mundo. El lazo entre la ciencia y la iglesia se rompió tanto a causa del Refrcimiento (humanismo) como de la Reforma. Mientras que la Reforma se oponía a la idea de una naturaleza autónoma y en general a la idea de que algo podía ser independiente de Dios, o intocado por el pecado y capaz de perfeccionarse sin la gracia, al propio tiempo proclamaba la vocación del hombre para servir a Dios en su creación, desarrollándola y dominándola. Ese reto inspiré a los hombres a investigar la tecnología y las ciencias. El humanismo, por el contrario, utilizó la idea de la naturaleza y la razón autónoma para proclamar la independencia del hombre respecto a Dios, engendrando de este modo su seguridad y poder seculares. También esta creencia sirvió de inspiración a la ciencia. Más adelante volveremos a referirnos a esta diferencia. Pero primero debemos fijarnos en el nuevo método que ha hecho que la ciencia sea lo que hoy es.

El desarrollo de la ciencia se aceleré a causa de dos nuevos métodos: el primero es el método experimental, que con su renovada apreciación del esfuerzo práctico, en contraposición al anterior desprecio del mismo, pasó a ser la base de la ciencia. Reemplazó a la especulación. En segundo lugar está el método matemático, que flevó al análisis funcional de los hechos y a la introducción de la ley de causa y efecto, convirtiéndose en la forma exacta del razonar. Estos dos métodos han hecho avanzar la ciencia de forma asombrosa.

No tardó mucho en hacerse notoria la diferencia entre la Reforma y el humanismo en cuanto a las respectivas evaluaciones de la ciencia. Es muy comprensible que la ciencia, en tanto se considerase neutra, estuviera destinada a convertirse en el objeto predilecto del humanismo y en enemiga del cristianismo, pues el humanismo afirmaba que una ciencia autónoma podía entendérselas con una naturaleza autónoma con el fin de llegar a la verdad. Por otra parte, la tendencia de continuidad de la ciencia originó el concepto de un campo en constante crecimiento llamado “naturaleza” en el que la ciencia tiene dominio absoluto, y consecuentemente también de un campo en constante decadencia, la religión, en el que la fe constituía la dirección del hombre.

Claro está que el actual desprecio hacia la religión al principio en la intención de los científicos, Descartes esperaba servir la causa de la religión, y Newton ensalzó el honor divino al explorar las leyes naturales por las que Dios había establecido el orden. Pero esa misma idea de que existen leyes que regulan completamente la naturaleza y que, en principio, están a disposición de la ciencia, no sólo condujo al deismo (el “absentismo” de Dios), sino que produjo, durante el siglo XIX, la noción científica de que podía omitirse toda especulación respecto a Dios. Sin embargo, aunque esta secularización de la vida no molestó al científico en su disfrute de la primera emoción de su revolucionadora victoria, no deja de ser cómico e irónico el pensar que esta “todopoderosa” ciencia, que no tenía lugar para Dios, fue incapaz de hallar un lugar para el propio hombre. La soberanía y libertad de éste, fin supremo del humanismo, fueron barridas por la ciencia. Esta ha producido un alejamiento entre el hombre y los instrumentos con los que ha de construir el poder y la seguridad.

La Ciencia aplicada

En el siglo XIX la ciencia se había convertido ya en un importante factor de la vida humana. Esto era debido al hecho de que a principios de ese siglo la ciencia dio un segundo paso para aproximarse a la práctica. Centró su aplicación en la realidad con el fin de transformarla. Debe recordarse que este enfoque práctico tuvo su origen en la idea bíblica de la vocación del hombre en este mundo. El calvinismo fue el primer movimiento que hizo revivir dicha idea.

La ciencia aplicada alcanzó un gran éxito. Al adelanto en conocimiento siguió una alianza de la ciencia y la tecnología. Por primera vez en la historia esta alianza ofreció a la humanidad un verdadero y rápido desarrollo de la vida práctica. Era el desarrollo de la creación, querido por Dios para bien del hombre. Pero la actitud del hombre no era concordante. El hombre no tenía intención de ser un buen administrador. Su propósito era el de convertirse en duefio y seíior del mundo mediante sus nuevos instrumentos. Comte resumió en una máxima esta creencia: ‘Savoir pour prevoir, prevoir pour gouverner.” La humanidad, dijo, había atravesado con su fe la etapa teológica: y la etapa metafísica de Kant con las ideas especulativas: y ahora estaba entrando en la etapa final de la industria con una ciencia basada sólo en los hechos.

¡Y todo esto se proclamaba en nombre de la neutralidad! Acto seguido el ateísmo cruzó el umbral. El ateísmo fue el fruto de una ciencia todopoderosa, independiente, que prometía liberar a la humanidad y al mundo mediante una tecnología que estaba en la senda del progreso. Ya no se necesitaba a Dios y su obra de salvación en Cristo. El hombre se podía liberar por sí mismo. En aquella época esta creencia humanista estaba todavía completamente centrada en la ciencia. La era del pragmatismo todavía no había llegado.

El positivismo
Se continuaba creyendo que la ciencia era independiente y neutral, y como tal la única forma segura de conocimiento y dominio del mundo. ¿Pero cómo podía cumplirse esta promesa tras el fracaso del idealismo especulativo? Comte bosquejó la esperanza del futuro. Su positivismo se ocuparía únicamente de los hechos de la realidad. Estos hechos son realmente verdaderos y, desde luego, neutrales. Basándose sólo en ellos, el conocimiento científico sería verdadero e independiente; y si la ciencia obtenía de estos hechos las leyes que los gobernaban, sería capaz de llegar al modelo de las leyes que gobernaban toda la realidad. En este sencillo planteamiento de la postura de Comte se puede reconocer el método con el que muchas ciencias de nuestros días operan. Pero el positivismo fue más allá en su época. En aras de la coherencia y unidad de las ciencias este modelo positivista tenía que convergir en una ley general.

Era de esperar que esta ley general, de acuerdo con el espíritu del siglo XIX, subrayara el progreso. Esto, sin embargo, nos demuestra que la neutralidad no es tan neutra como se pretendía. Estaba claramente basada en una fe presupuesta en el progreso. Este modelo asumido del progreso nunca fue demostrado científicamente, y no obstante se aplicó a diversos campos de la investigación científica. Podemos dar muchos ejemplos. Los más conocidos son la ley general de la evolución, patrocinada por Darwin y Spencer, y la ley del materialismo histórico, proclamada por Marx, quien insistió en la necesaria evolución histórica hacia una sociedad comunista. La ley de la evolución de Darwin afirmaba la continua evolución de la vida, a partir de la materia, y de las formas superiores de vida, partiendo de las inferiores, estando este proceso de desarrollo regulado por leyes físicas y por el azar. La ley de Spencer era más complicada, y esencialmente filosófica, pero también argüía que la realidad estaba regida únicamente por leyes físicas. De este modo la ciencia erigió una imponente estructura de conocimiento, independiente de la religión, superior a la fe, esencialmente neutral, y en principio considerada como “todopoderosa”.

Crítica del positivismo

Antes de que el edificio del positivismo se concluyera, empezó ya a desplomarse. La oposición apareció dentro y fuera. Como sucede con todas las secularizaciones históricas, no se pudo mantener. Dios no tolera ni aun siquiera la intención de alcanzar la autonomía. Podemos contar siempre con el fracaso final de la apostasía. El análisis de este fracaso es, desde luego, de la máxima importancia para el enfoque cristiano de la ciencia. ¿Qué fue entonces Lo que socavó el positivismo? Pueden seña larse cuatro razones principales.

La primera es el relativismo. Si la ley general que se\presupone es la del progreso histórico, la ciencia nunca conocerá una verdad universalmente válida, puesto que los resultados de la ciencia siempre dependerán en alguna medida de la fase evolutiva que el propio científico ocupe. Resulta pues que esta ley general no es ley en absoluto. La tesis del positivismo es destructiva para el propio positivismo, puesto que no admite demostración. Este argumento puede aplicarse a todas las teorías científicas que fueron influenciadas por el positivismo. Cuando Marx argumentó que el espíritu humano depende del entorno social, nos damos cuenta de que no hay una verdad universal reconocida por tal espíritu. Una cosa será llamada verdad por los capitalistas, en tanto que el proletariado llamará verdad a lo contrario. La ciencia es todo menos neutral cuando interpreta la historia con una suposición indemostrada como esa. Esta fue la conclusión de Sorel tras estudiar a Marx. Cuando Freud afirma que el hombre está gobernado por sus libidos y sus represiones sociales, su teoría cae por la misma razón. No hay una verdad universal en las libido de Freud. La segunda razón se refiere a la pretendida base del sistema. Esta base, según se recordará, es: sólo hechos. ¿Pero cómo llegamos a estos hechos? ¿Puede hacerse de forma neutral? Y, en caso afirmativo, ¿qué podemos hacer con ellos, dado que se desvanecen, varían incesantemente, y se interrelacionan con los demás hechos, para llegar a leyes generales ya estables, universalmente válidas?

Estas dos preguntas han minado gravemente la tesis del positivismo. Vamos a ocuparnos únicamente de la primera: ¿Cómo llegamos a los hechos? No los podemos tomar todos. Hay que seleccionarlos, y para poder emplearlos hay que darles un significado e interpretarlos. Sin más explicación, es evidente que el fundamento neutral de la ciencia no puede establecerse con hechos sólo. Hay que hacer algo con ellos antes de que puedan ser el punto de arranque o 5ase de la ciencia. El científico, que es quien elige e interpreta los hechos, se involucra en la cuestión (incluyendo sus gustos y disgustos, sus ideas y prejuicios) al echar los fundamentos de la ciencia. Hay que demostrar primero que el científico que interroga a la realidad que está tratando es a su vez neutral. Téngase en cuenta que la ciencia siempre se verá limitada de ese modo, ya que únicamente se obtienen respuestas acerca de lo que se pregunta, ¡y muy raras veces acerca de lo que no se pregunta! Esperamos demostrar más adelante que el científico no puede ser neutral.

Por el momento será suficiente afirmar que la tesis positivista, según la cual la neutralidad de la ciencia puede concluirse de a neutralidad de los hechos, es falaz, dado que no es la realidad fáctica la que determina el punto de arranque o base de la ciencia, sino lo que el científico ha hecho con ella, Nietzsche se percató claramente de que la interpretación de los hechos es decisiva para la ciencia. Esto le convenció de que la ciencia está lejos de ser neutral. La ciencia, según Nietzsche, selecciona lo que el científico puede usar. Este ni tan siquiera busca la verdad, Su interés está —para bien o para mal— en lo que es útil para la vida. No podemos aceptar esta conclusión de Nietzsche. Reconocemos que la ciencia es verdaderamente un sendero hacia la verdad. Pero los principios del positivismo no pueden defenderse en su propio terreno. Para demostrar que la ciencia es neutral, no sólo debe demostrarse la neutralidad de los hechos, sino especialmente que los fines del científico que hace la selección, son neutrales.

El tercer ataque contra el positivismo vino desde fuera. Según el positivismo la ciencia rio tiene límites. Sus leyes son del mismo tipo que las leyes físicas. Por consiguiente hacen predicción de causa a efecto. ¿Pero qué lugar deja ese determinismo para la libertad humana y la responsabilidad? La postura positivista descuida la libertad del hombre y eso lleva a una contradicción. ¿De qué sirve que Marx escriba su libro El Capital para inspirar a los proletarios si, como él afirma, nuestra sociedad evolucionará hacia el socialismo, según leyes férreas? Limitémonos entonces a esperar sentados a que suceda lo que, sea como sea, ha de suceder. ¿Para qué tenía Spengler que escribir su enorme volumen sobre La Decadencia de Occidente, prediciendo el declive de nuestra civilización, si de todos modos está condenada a morir? Según él se trata de un mero organismo biológico cuyos días están numerados por la lógica de las leyes inexorables de la realidad. Así pues, al admitir únicamente el humanismo un hombre libre y autónomo, convirtió la ciencia en un instrumento que ahora amenaza con destruir al propio humanismo. Cuando se considera que la ciencia es “todopoderosa” no queda lugar para la libertad y soberanía humana. La autonomía de la ciencia ha conducido siempre, a lo largo de la historia, a conflictos internos. Con relación al positivismo, el humanismo tuvo que hacer de nuevo una elección entre la libertad del hombre y la supremacía de la ciencia. Eligió la libertad, dejando a un lado, de momento, su instrumento.

Antes de considerar el declive de la ciencia resultante de la elección que tuvo que hacerse, hay que considerar la cuarta causa de la decadencia del positivismo. Su enfoque de la ciencia estaba basado en la creencia en el progreso. Tal creencia está, desde luego, lejos de ser neutral, Nietzsche atacó esa creencia en el progreso. Lejos de ser progresivo, el siglo XIX fue, según él, un siglo de decadencia. En consecuencia predijo la crisis de nuestra civilización para ei siglo siguiente (el XX). La causa de esta decadencia, dijo, es que Dios está muerto. Dios no existe, pero la humanidad ha vivido y se ha inspirado en la pretensión de que existe. El hombre acababa de descubrir que no existe nada aparte de este mundo. Todo es absurdo. Esto dio pie al nihilismo. También la verdad se había basado en la idea de que Dios existe. Pero ahora resultaba que no había una verdad general. Esta concepción minó poderosamente los fundamentos de una ciencia neutral e independiente. La ciencia vino a ser considerada únicamente como algo útil para la vida. La verdad se miró simplemente como la mejor forma de servir a la vida de uno mismo. La ciencia se contempló como un instrumento de la vida. El criterio de Nietzsche preparó el camino al pragmatismo.

El irracionalismo: catalizador de nuestro tiempo
A causa de esta crítica, no sólo el positivismo, sino toda afirmación de la verdad científica, fue puesta en duda. Comenzó un período de irracionalismo, con la devaluación y degradación de la ciencia.

Si resumimos nuestro repaso histórico, vemos que la ciencia se desarrollé poderosamente, pero al propio tiempo la idea de una ciencia independiente y neutral produjo, en primer término, una secularización de la vida y el ateísmo. Luego dio origen también a una crisis en los mismos fundamentos de la ciencia, consistente en el alejamiento del hombre y la ciencia, hasta que por último se produjo el derrocamiento de la propia ciencia. No es de extrañar que Kuyper comparara la idea de neutralidad a un asno dando saltos sobre la pata izquierda.

A pesar de que el humanismo renunció a la autonomía de la ciencia en cuanto base de la autonomía e independencia del hombre, no renunció a la autonomía del hombre propiamente dicha. Lo que hizo fue buscar apoyo en alguna otra cosa. Nietzsche lo buscó en una vida regida por el egoísmo. El nihilismo continué en las malignas y egoman(acas obras de Hiitler y Stalin, convirtiendose estos nombres en ley para si mismos mediante esta filosofía.

El existencialismo, en contraste con aquel tipo de nihilismo, intentó salvar al humanismo afirmando que la libertad es la más profunda raíz y base inconmovible de la existencia. Sus discípulos más extremistas subrayaron la postura que Nietzsche había defendido, y que ya había derrotado al positivismo, o sea, lo absurdo de la vida. La vida es yana, dijo Nietzsche. Es absurda, dice Camus. Es estupidez, dice Sartre.
Confusión del pensamiento científico actual
Por extraño que parezca, la propia ciencia, desde Descartes al positivismo, acentuó la cuestión del significado de la realidad, omitiéndola por completo. La neutralidad impide en si cualquier postura que concierna al significado de la realidad, ya que esto sería necesariamente una postura de fe. Y su axioma fundamental elimina cualquier fe y toda fe.

¿Pero cómo quedaban entonces la ciencia y los científicos? En la vida práctica la ciencia se hizo más importante que nunca. Los científicos no podían permitirse un fácil paso al existencialismo. Si la ciencia no podía utilizarse para hacer al hombre independiente mediante su verdad independiente, ¿quedaba por ello anticuada e inútil? Ciertamente, no. Aun a pesar de que la ciencia no podía dar seguridad al hombre a través de la posesión de la verdad, y aun cuando su neutralidad ya no podía defenderse, siguió siendo un poder evidente en la vida práctica. Lo que empezó en el campo de la tecnología, se ha extendido a Otros campos de la realidad con notable éxito. Su aplicación a la sociología, psicología y economía, parecía resolver todos los problemis. I3crthollet ya había dicho: “La ciencia es superior a todo. Sólo la ciencia proporciona resultados definitivos.” Fue así como la aplicación do la ciencia se convirtió en panacea de todos los males. Para muchos científicos, especialmente en América, esto supuso una válvula de escape. Parecía que siempre se podía demostrar que la aplicación de la ciencia era muy útil en los hechos concretos.

Es digno de tenerse en cuenta que en tanto que Nietzsche y los existencialistas dominaban la mentalidad europea con una visión pesimista, el carácter americano estaba controlado por un pragmatismo optimista. ¿Cuál es la postura del pragmatismo? El pragmatismo dice: No especulemos; no hagamos preguntas inútiles. Si la ciencia afecta a la práctica, en tanto en cuanto tenga ese efecto, debe considerarse verdadera.

Así, como dice William James, si la hipótesis de que el átomo rige la vida es menos útil para nuestra vida presente y futura que la hipótesis de que Dios la dirige, entonces elegiremos a Dios, de otro modo no. ¡Qué incalculable soberbia intelectual! La existencia de Dios se hace depender de si el hombre, ese gusanito superior, lo juzga oportuno o no. Pero analicemos también si el pragmatismo es realmente una salida para la ciencia. ¿Queda la ciencia a salvo reduciéndola a un apéndice de la práctica? En absoluto. Si la verdad es únicamente una verdad de trabajo, si la verdad científica consiste sólo en lo útil, entonces nos enfrentamos a una pregunta: ¿qué es lo ÚtIl? O sea, debemos contestar a esta pregunta fundamental: ¿Qué utilidad es verdadera? ¿Cuál es la verdad respecto a la utilidad? Sorel comprendió perfectamente esta cuestión.

Observó que la verdad de la utilidad era, para James, la creencia americana en el progreso. Pero el propio James eludió ingenuamente plantearse y responderse científicamente esta cuestión. Simplemente se limitó a presuponer que era así. El espíritu de esa creencia se parece a lo que Coleridge describió en otra situación diciendo: “Déjese a la rosa a un lado y declárese vencedora a la coliflor.” Todo parece confirmar que el pragmatismo es una salida fácil. No resuelve el problema científico, y deja incluso sin tocar los verdaderos problemas: ¿Qué es la ciencia? ¿Cómo puede ser la ciencia independiente, o al menos neutral respecto a la fe y las creencias? ¿Cómo puede garantizar la ciencia la seguridad del hombre y su autonomía?

Después de más de dos mil años de luchar con estas preguntas,  el hombre moderno no ha recibido mucho aliento; y su intento de excluir la fe de la ciencia, no ofrece base para su actual orgullo por sus logros. La ciencia se ha convertido en un poder formidable; pero hoy está atravesando una crisis muy grande en sus mismas raíces. Al intentar desarrollarse independientemente de Dios y de Sus normas, su espíritu ha conducido la civilización a una crisis respecto al significado de la vida, de la seguridad del hombre y de su libertad.

Capítulo tercero

Poder y crisis de la ciencia
En nuestro anterior recorrido histórico por el campo de la ciencia hemos descubierto algunos hechos notables. La ciencia, nacida del asombro humano y de su deseo de seguridad y poder, mantuvo desde el principio una especial relación con la religión. La mayoría de los hombres buscaron a través de la ciencia una esfera de independencia respecto a la religión. El razonamiento, la percepción teorética y, más tarde, la experimentación, fueron los instrumentos empleados para conseguir ese propósito. Tanto si el pensador científico era modesto y respetaba un limitado campo de fe, como si no, la motivación era la misma: la lucha por la independencia del hombre.

Hemos visto también que la reforma calvinista dio un poderoso ímpetu a la ciencia, abriendo los ojos del hombre para ver el mundo como campo de su vocación. No obstante, desde la Reforma, la ciencia triunfó de tal modo, que gradualmente quedó arraigada la idea en los científicos de que la ciencia podía liberar a la humanidad absolutamente, y proporcionar el poder necesario para dominar el mundo. La ciencia aplicada, en particular, dio la impresión de convertir esto en realidad. Tanto Dios, como su mandamiento a la humanidad, desaparecieron de la visión de estos científicos. Hoy, en casi todas las ciencias y todas las Universidades Dios se ha convertido en un vacío. El hombre de ciencia no sabría, ni siquiera por aproximación, dónde podría introducir en su trabajo la idea de Dios y de fe.

El lado irónico de este desarrollo está en que al mismo tiempo que los sueños de poder e independencia mediante el conocimiento se convertían en realidad, la ciencia atravesaba
una. grave crisis en sus propios fundamentos y en lo relacionado a su poder en la vida práctica. Este poder y esta crisis son los temas de este trabajo.

La crisis actual en el pensamiento científico
Debe quedar claro que ni el tremendo poder de la ciencia, ni su rápido desarrollo, constituyen las causas de la crisis. Es cierto que ambas cosas lo han complicado todo, y nos plantean muchos problemas, pero la crisis tiene otro carácter. Es paralizadora, y sus raíces se adentran muy hondo en el hombre y en la realidad. La causa de la crisis está en la creencia del hombre en su poder independiente y en su dominio del mundo por medio de la ciencia. Están en juego la neutralidad de la ciencia, que es indispensable para esa creencia, y el carácter ilimitado de las posibilidades científicas en cuanto base para el indiscutido poder del hombre sobre la realidad. Con toda razón se puede sospechar que el oscuro trasfondo de esta crisis es la desaparición de Dios del pensamiento y vida del hombre. Dios mismo ha conducido a la humanidad a esta crisis. El no permitirá que se le relegue al olvido. No lo puede permitir por causa del propio hombre. Así, el sueño de independencia, el sueño de un mundo sin Dios y de una redención sin Cristo, se ha convertido en una pesadilla.

Fácil será bosquejar las líneas maestras de nuestro estudio. Nos proponemos demostrar que existe realmente una crisis en la ciencia y en su aplicación a la vida, aun a pesar de que el ámbito de su conocimiento e influencia sigue creciendo. Debemos, por tanto, examinar en primer lugar el actual quehacer científico, y luego fijarnos en su aplicación.

Especialización en el campo científico

Comencemos por una de las principales causas de los actuales problemas de la ciencia. Nos referimos al incremento de la especialización. Debido a su rápido desarrollo, la ciencia ha extendido las fronteras del conocimiento de una forma casi revolucionaria. Esto ha creado graves problemas. El erudito capaz de examinar todo el horizonte del conocimiento es figura del pasado. Es imposible hallar ni tan siquiera un hombre capaz de dominar todo el campo de una sola ciencia. Todo científico está obligado a especializarse. Es muy ilustrativa la anécdota de un profesor a quien se pidió que escribiera un artículo sobre la Reforma en Alemania, en el período 1520-1 525, y que rehusó diciendo que su especialidad era la Alemania de la Reforma entre 1 525 y 1530. Afortunadamente esa situación no es universal. Pero es evidente que la especialización ha ido ya tan lejos que ha roto la cohesión de la ciencia en conjunto. Apenas hay una comunicación entre las diversas ciencias, y en la mayoría de ellas sólo el trabajo en equipo puede garantizar una cierta coherencia. La especialización no hace, por consiguiente, sino producir una especie de crisis en la ciencia.

Pero hay que tener en cuenta que la especialización no es la única causa, y posiblemente ni siquiera la principal causa, de la actual disolución de la ciencia. Fijémonos de nuevo en el concepto de ciencia del siglo XIX. Se creía que el pensamiento científico proporcionaba una poderosa estructura de verdad objetiva que, en principio lo abarcaba todo. La ciencia se dividió en diversos departamentos, quedando entrelazada por la filosofía, la cual generalizaba los resultados de las diversas ciencias.

Problemas acerca de la ¡limitación y la objetividad
Mientras que hasta el presente ese criterio se ha ido defendiendo cada vez más, al mismo tiempo ha surgido una prófunda desconfianza hacia esa idea en sí. El concepto de ciencia se ve asaltado por dos graves dudas, que se refieren a su ilimitacióri y a su objetividad.

La primera duda surgió del siguiente modo. ¿Podrá este conocimiento científico, en constante expansión, solucionar siempre las cuestiones de verdadera importancia? El irracionalista dice que no. La ciencia, debido a su mismo método, se aparta de todos los problemas que son realmente importantes. Este locuaz animal –dice Martin— este charlatán que nunca para, devora la débil inteligibilidad de los hechos visibles. Se pone aquí de manifiesto un vuelco completo de la fe en la ciencia, que la humanidad acariciaba desde los filósofos griegos.

Claro está que esta duda apenas la sienten muchos científicos, particularmente los que se dedican a las ciencias de la naturaleza. Pero de todos modos se ven profundamente afectados por estas dudas, debido al poder del pensamiento filosófico moderno. Whitehead dice correctamente que el científico que cree que su ciencia está libre de la filosofía, se ha rendido ya a una filosofía del azar. La cuestión es que entre la gente influyente de nuestra actual sociedad no hay una confianza en la ciencia en cuanto guía para nuestra civilización. Esto es parte de la crisis de la ciencia. Pero la crisis de nuestra civilización se ha complicado por el hecho de que esta ciencia continua guiando, a pesar de todo, la vida práctica. Por consiguiente la ilimitación de la ciencia ha producido la idea de la prioridad y preeminencia de la ciencia aplicada.

La lucha por la objetividad científica
La primera duda que los científicos tuvieron se refirió a la objetividad y neutralidad de la ciencia. Ya nos hemos ocupado de este asunto un poco más arriba. Incluso los que no aceptaban una ciencia sin límites creían que la ciencia estaba, por lo menos, libre de sentimientos, creencias y fe; o sea, que era neutral. Se la consideraba, por tanto, fuente de la verdad  objetiva, de la verdad libre de todo elemento subjetivo. Pero también eso se duda hoy. Hemos intentado hacer ver anteriormente que este pensamiento autónomo e imperialista, que ni siquiera respetaba o admitía la fe del hombre, su libertad y responsabilidad, produjo un relativismo de cuño propio que hizo tambalear la objetividad.

Para defender el evolucionismo la verdad científica debe depender del nivel biológico del desarrollo conocido por el científico, pero cuando esto se enfoca así, nos quedamos sin una verdad universalmente válida.

En sociología la verdad científica se hace depender de la sociedad y del entorno particular del científico. Pero en ese caso no se puede conseguir una verdad válida para otra sociedad —cosa que Marx perdió de vista, pero que Sorel entendió perfecta mente.

En psicología, la verdad científica se convirtió en el resultado de los sentimientos dominantes del científico individual. Su postura, en consecuencia, no puede ser la verdad para toda persona. Una vez más nos quedamos sin verdad en este campo. Freud contradice continuamente su propio mensaje.

En historia, la situación histórica del científico concreto determina también lo que se admite como verdad. Pero eso no ha de ser necesariamente verdad en otras épocas y civilizaciones. Hubo un hombre, Husserl, que entendió perfectamente este peligro de la ciencia. Le impresionó hondamente porque supuso que nuestra civilización está basada en la fiabilidad de la verdad científica. Pensó, por tanto, que la crisis de la verdad científica significaba la crisis de nuestra civilización. Husserl dedicó su vida a demostrar la objetividad y neutralidad de la ciencia, pero también fracasó, y Heidegger, su discípulo, se vio obligado a refugiarse en el existencialismo.

Tampoco las proposiciones que el pragmatismo presentaba eran solucón para la ciencia. En realidad eran una huída, fácil y superficial hacia la práctica. El pragmatismo dejó sin contestar la cuestión básica de qué cosa es buena en la práctica, y qué cosa no. Permitía a la ciencia operar sólo en la superficie de las cosas, donde coincide con la vida práctica, dejando siempre en el olvido los problemas fundamentales. En el curso de una visita a los EE.UU. me percaté de cuántos admiradores tiene allí el pragmatismo entre los científicos, si bien la mayoría de ellos están a oscuras respecto a las cuestiones realmente importantes. El pragmatismo no puede satisfacer al hombre que tenga un poco de asombro científico.

Pareció abrirse después otra vía de escape para los que querían seguir defendiendo la objetividad y neutralidad de la ciencia. Si la afirmación de que la ciencia es objetiva no puede mantenerse en cuanto a la ciencia en conjunto, entonces, se dice, podemos afirmar por lo menos que esta objetividad existe en nuestra ciencia particular, con el fin de dar a nuestro trabajo una validez universal. De este modo el científico se reservaría en su ciencia un área teórica completamente independiente y autosuficiente que garantizara la neutralidad de su ciencia y la objetividad de sus resultados. La física, psicología, economía, sociología, etc. en su aspecto teórico, se consideran de te modo el fundamento de la neutralidad. En la actualidad juegan el tremendo papel que en otro tiempo desempeñara, en el campo del pensamiento científico, aquella filosofía que todo lo abarcaba con su lógica. Es evidente que este concepto de ciencia conduce inevitablemente a la destrucción de su coherencia. Más que la especialización, este nuevo intento de preservar la fe del hombre en la neutralidad, determinó la presente crisis de la ciencia… Pero, según veremos, el problema de la objetividad, aún trastornó más a la ciencia.

Antes de introducirnos en esa cuestión, reflexionemos por un momento en las consecuencias de lo que se acaba de decir. ¿No es cierto —se puede quizás objetar— que la mayoría de los científicos no experimentan todas esas dudas y problemas? Sí, pero eso no afecta a la validez de lo que se viene diciendo. La crisis existe; influencia a todos, tanto si lo notan como si no. Cuando una empresa comercial está al borde de la bancarrota, muchos de sus empleados no saben ni una palabra de la situación. Por consiguiente siguen trabajando sin ninguna preocupación. Sin embargo, su falta de percepción no afecta para nada a la crisis. Pronto o tarde serán influenciados por ella. Así ocurre con la ciencia. Ya hemos apuntado que Whitehead dice correctamente que el científico que cree que su ciencia está libre de la filosofía, se ha sometido ya a una filosofía del azar. Y lo que es más, cada una de estas filosofías del azar está alimentando la crisis. A menos que la crisis se resuelva, la bancarrota de todo el pensamiento científico es inevitable. No estamos todavía al cabo de los problemas del hombre moderno. Las investigaciones de muchos problemas científicos llevan en sí mismos la semilla que ha de destruir el fundamento de la ciencia, así como su objetividad y neutralidad. Esto se puede ver muy claro en una de las ciencias más avanzadas de nuestro tiempo: la Física. ¡Recuérdese que consciente o inconscientemente, el credo científico del hombre moderno es:  la ciencia es neutral, o sea, independiente de la fe y de todos los factores subjetivos. Esto se afirma con el fin de hacer al hombre independiente y dotarle del poder necesario para dominar el mundo.
No tenemos la intención de tratar aquí a fondo la cuestión de la Física, teniendo en cuenta que la mayoría de los lectores no estarán familiarizados con este campo. No obstante será preciso hacer unas cuantas indicaciones con el fin de ilustrar lo que pretendemos decir. La teoría del átomo ha enseñado desde hace largo tiempo (desde los días de Demócrito) que la realidad consiste de átomos que se mueven, o sea de partículas indestructibles e inmutables. El trasfondo de esta teoría se basa en la creencia de que la realidad es inteligible, o dicho de otro modo, que la ciencia la puede comprender y dominar. Se consideraba al mundo como un sistema cerrado y determinado, de átomos que se movían según la ley de causa y efecto. Nietzsche dijo irónicamente que semejantes suposiciones científicas hacían la realidad más barata para poderla comprar. Pero cuando las modernas investigaciones progresaron, esta hipótesis naufragó. Fijémonos en los escollos que le pusieron la teoría de la relatividad y de la física cuántica.

Cuando la universalidad de la teoría mecariicista del siglo pasado —antes descrita— fue relativizada a causa de tener que contar con la ondulación, se pensó que esta ondulación de las ondas eléctricas se podría unir a un sistema realmente fijo. La implicación es fácil de entender. Los hombres insistían en que debía existir algún punto fijo en el que se pudiera depositar plena confianza. Pero Einstein, entre otros, demostró que ese sistema no existe. No existe un éter en un sistema absoluto. Acto seguido Einstein investigó de nuevo la dimensión y el tiempo. Según la idea de un sistema absoluto se suponía que estos factores también eran absolutos. Tiene que ser posible decir que una cosa tiene una longitud fija para todos los observadores. Tiene que ser posible decir que un acontecimiento ocurrió en un tiempo definido, independiente del observador. Pero Einstein demostró que esto no es cierto. El mismo objeto podía tener dos dimensiones para dos observadores. El mismo suceso podía haber acaecido en momentos diferentes para dos observadores. Estas diferencias se producirían cuando los observadores se movieran respecto a su relación entre sí. La dimensión y el tiempo varían según el movimiento del observador con relación al objeto o suceso. En este caso, por consiguiente, la verdad científica ya no es objetiva, sino que depende de factores subjetivos. A pesar de que este problema turbó gravemente a los científicos, se vio la forma de superarlo. El elemento subjetivo podía controlarse y calcularse. Uriicamente sufrieron la conmoción —por ser invenciones de la razón— las ideas de la objetividad absoluta, y del espacio y tiempo fijos. Con la mecánica cuántica y ondulatoria, la física clásica experimentó una fuerte sacudida en sus mismos fundamentos. Fijémonos en algunos ejemplos. Uno de los principios de la física clásica era que cada evento se podía localizar exactamente en términos de lugar y tiempo. Pero Heisenberg demostró que cuanto más exactamente se intenta localizar el lugar de un objeto en movimiento, menor es la exactitud con que se puede fijar su velocidad en ese lugar. También se demostró que lo contrario era igualmente cierto. Esto significó una importante limitación para la ciencia. Otro fundamento era el de la pronosticabilidad del futuro de un suceso por medio de la ley de causa y efecto. Se demostró: sin embirqn, que ya no se puede predecir lo que ft sucederá a un eiFJc!rón en el futuro, aun cuando se conozcan exactamente todas sus características presentes. Sólo queda la probabilidad de que se le pueda encontrar en un cierto lugar en un momento dado. Pero también es posible que no sea hallado nunca más, y que se haya desvanecido y producido una ondulación,

Estos experimentos han sacudido la creencia de que la ciencia es objetiva, y de que es posible aislar el suceso que el observador quiere conocer, El hombre moderno se ha visto forzado a admitir que el observador nunca puede separarse de los hechos. Es decir, nunca podemos llegar al suceso en sí. Sólo conocemos una mezcla consistente del suceso que nos gustaría conocer, aunque no podemos, y la influencia subjetiva que introducimos en el acto de observar y medir. El hombre siempre influencia el proceso de un electrón que se mueve al intentar conocer algo de ese proceso, mientras que el proceso en sí no lo puede conocer jamás. Todo ello se suma a la afirmación de que el hombre, particularmente en física, y en general en toda ciencia nunca pueda llegar a la verdad objetiva. No puede excluir los elementos subjetivos de su conocimiento, y esa es su principal limitación, La hipótesis de la verdad científica objetiva tiene que ser abandonada debido a los resultados de la experimentación humana. Más adelante indagaremos qué clase de subjefiidad es inherente a la ciencia, y cuál no.

Resumamos nuestras reflexiones hasta este punto. Hemos examinado la crisis que la ciencia ha producido. La ciencia ya no puede reclamar una objetividad y neutralidad demostradas. En principio, incluso su conocimiento de la realidad se da con limitaciones. Son precisamente las cuestiones más importantes las que escapan al ojo de la ciencia.

Pero no debemos sacar conclusiones equivocadas de esta situación. No son la ciencia en sí, y la verdad científica, las que están comprometidas en la crisis. Lo que se ha visto sacudido es más bien la largamente acariciada, pero errónea, creencia en una ciencia neutral, objetivá, autosuficiente e ilimitada. La crisis concierne a estas dos supociones: 1) existencia de un campo de investigación, en cuanto campo de hechos, aislado y cerrado, y 2) una ciencia que en cuanto medio neutral y autónomo puede investigar ese campo para llegar a la verdad, libre de todos los elementos subjetivos. Esa crisis ya ha ocasionado la destrucción de la coherencia de las ciencias, y ha producido el entronamiento de una filosofía que se refugió en dI irracionalismo o buscó consuelo en el pragmatismo. Cada rasgo de la presente crisis demuestra que el humanismo tiende a oscilar de un extremo al otro. De la idea de que sólo la verdad científica es digna de confianza, se traslada a la postura de que la ciencia es incapaz de suministrarnos verdad alguna. Como más adelante veremos, ambas posturas son inaceptables. Aunque la neutralidad no existe, hay, sin embargo, lugar para la verdad científica.

El poder de la ciencia aplicada

Tras examinar la crisis de la ciencia, debemos ahora considerar la cuestión de la aplicación de la ciencia. También aquí nos encontramos con una crisis en nuestro tiempo. Se ha originado ésta en la misma fuente que produjo la crisis del pensamiento científico, a saber: la creencia en la ¡limitación y superioridad de la ciencia. Esta convicción determinó también la aplicación de la ciencia a la vida práctica, y produjo una crisis en la misma. Para comprender esto debemos prestar breve atención al desarrollo de la aplicación de la ciencia en la vida. Al igual que todas las demás cosas en el mundo, esta aplicación surgió como fruto tanto de poderes buenos como malos, tanto de la fe bíblica que inspira al hombre en su vocación de dominar y desarrollar la tierra, como del espíritu de iluminación que proclamó la liberación del hombre por el mismo hombre con la instrumentalidad de la ciencia.

Cuando esta última idea se desmoronó tras la Revolución francesa, Comte buscó la explicación de este fracaso en la falta de logros científicos. Debía extenderse la ciencia a la sociología
 con el fin de controlar el campo de la sociedad humana. La sociedad debía regirse por las leyes de la ciencia de modo que pudiera desarrollarse sin estorbos. Lo que sucedía era que la importancia del criterio acerca de la función de la ciencia en la realidad se estaba infravalorando lastimosamente. Marx empleó el criterio científico a fondo y afirmó que todo lo que él profetizaba nada tenía que ver con la fe. Sus criterios, dijo, estaban basados sólo en la ciencia. Tanto el comunismo como el socialismo —aunque este último de una forma algo ambigua— proclamaron la superioridad de la ciencia aplicada.

Esta ideología no llegó a florecer totalmente durante el siglo pasado. Los principios de la ciencia aplicada no se utilizaron de lleno hasta que Frederic Taylor los empleó en la gerencia científica de la producción. Su intención era eliminar métodos perniciosos de producción mediante la investigación científica, y con ello incrementar la producción, mejorar las relaciones entre empresario y trabajador, y aumentar tanto los salarios como los dividendos. En líneas generales su propósito era alcanzar una producción teóricamente perfecta, dirigida por la ciencia. Las cadenas de montaje de Ford fueron el primer intento de aplicación de estas directrices científicas. La idea se introdujo gradualmente en otros campos, especialmente en aquellos lugares en que el Gobierno tenía un poder absoluto para hacerlo.

Ciencia aplicada y planificación social
El sistema científico de producción se ensayó principalmente en la Rusia comunista, donde Stalin implantó los planes quinquenales. Durante la crisis económica de los Estados Unidos, Roosevelt realizó todos los esfuerzos posibles para establecer una economía dirigida científicamente para su New Deal. En Europa los socialistas desarrollaron también sus sistemas planificados para la sociedad. No puede negarse, como dice Mannheim, que la era del individualismo ha terminado. Hemos entrado en una fase colectivista de la sociedad. La esencia de esta transición está en la sustitución del invento por la planificación científica. La sociedad ya no se abandona al azar, la improvisación y la iniciativa individual. Estamos en el tiempo —suponen con alegría los planificadores— en que la sociedad puede tratarse como problema científico. Puede analizarse, y de este análisis se puede extraer una prognosis para el futuro. Sobre tal base se puede implantar un plan científico y se puede organizar la sociedad según ese plan, de tal modo que la antigua búsqueda de la humanidad de una organización social ideal que asegure el bienestar humano y la seguridad, habrá por fin dado su fruto. Como es lógico, esta planificación requiere tanto el control de la sociedad como de los individuos, a fin de que el plan no sufra alteraciones. El individualismo, dice Mannheim, tendré que estar al fin, más o menos, predeterminado, si se quiere que el plan se lleve a efecto. En consecuencia, los salarios, primas, rentas, seguridad social, cuota de producción, elección de profesión, deberán ser dirigidos desde arriba. La ciencia —se sigue argumentando— da una solución universalmente válida que debe determinar la realidad. Por consiguiente, la aplicación del plan requiere instrumentos que empujen al pueblo a la situación social que armonice con el plan nivelador.

Ahora bien, esta planificación económica no es, en modo alguno, el fin de la cuestión. Mannheim revela una profunda percepción cuando dice que la planificación económica conducirá a la sociedad a un sistema totalitario como el que existe en Rusia. Cualquier individuo que no apruebe el plan o no se adapte a él, debe a pesar de todo aceptarlo, o si es necesario se le debe hacer que lo acepte. Por consiguiente es necesario —sigue diciendo Mannheim— incluir también en la planificación los aspectos espirituales de la vida, con el fin de convencer al pueblo de que en esta era de la planificación debe apoyarse plenamente el plan. Es, pues, inevitable que la educación y la información pública por prensa, radio, etc. sea también planificada. También la religión cae en la esfera de esa planificación y debe adaptarse a ella. En nuestros tiempos modernos todo el mundo debe tener una mentalidad planificadora.

Es evidente que estos pensamientos todavía no han cristalizado en la sociedad occidental. No obstante, se está gestando en todas partes, y todos debemos percatamos del hecho de que nunca llegará un momento concreto en el que se dé el paso decisivo e irrevocable. La planificación avanza gradualmente. Cuando se acepta en principio, uno se ve obligado a seguirla en todo. Aun cuando se rechace el desenlace totalitario, cuanto más se defienda la planificación como panacea de los males de la sociedad, tanto más imposible se hace una resistencia final y una liberación de las consecuencias. Todas las libertades, incluyendo la religiosa, tendrán que sacrificarse si se quiere que la sociedad planificada sea un éxito. Por esta razón, los cristianos en particular deben entender cómo funciona en la práctica la planificación. Se empieza por un análisis de la sociedad. Luego sigue la prognosis del futuro y el diseño del plan ideal. A continuación viene la información al público, a modo de aviso. La etapa final es la implantación del plan como regla coercitiva para el pueblo.

En muchos casos, las tres primeras etapas, hasta llegar a la divulgación del plan, pueden defenderse. Pero ¿qué diremos de la cuarta etapa, o sea, del control de la sociedad por una selección de científicos y dirigentes que tienen la ciencia a su disposición? ¿Es eso malo? ¿Por qué? ¿Ha creado ya alguna crisis? ¿Es la cuarta etapa mala también cuando el pueblo no es obligado sino guiado suavemente, según el proyecto de Mannheim? Obsérvese que en este último caso la élite dirigente sólo necesita dar un paso para obtener su propósito influenciando a la masa en el nivel de lo subconsciente. Este sería el método más fácil, y también el más peligroso. Se usa ya con frecuencia en el mundo de los negocios mediante la sutileza de la publicidad, y no hay duda de que también se usará en po1 (tica. En estos casos, el forzar a la masa para hacerla de mentalidad planificadora y seducirla con motivaciones subconscientes, equivale a borrar su responsabilidad. El pueblo no es ganado por la verdad de la cosa, sino por algo muy diferente, algo que no tiene nada que ver con la verdad, sino con la utilidad para meter a la masa en el molde. Todo esto no es sino una desecración de la personalidad e individualidad humanas. Es así como la ciencia aplicada produce la crisis en la sociedad moderna. Podemos distinguir tres ragos en esta crisis: 1? Pérdida de libertad; 2? secularización, y 3 alienación. De ellos nos ocuparemos en el resto de la obra.

Animales planificados y planificadores
La primera característica de la planificación consiste en la eliminación de la libertad y responsabilidad humanas. Esto es una consecuencia det hecho de que la planificación supone la elaboración científica de las actividades del pueblo en un determinado campo, tanto a nivel individual como en grupo, así como el control de dichas actividades con el fin de comprobar si se ajustan al plan.
¿Cómo se logra esto? Los hombres y las colectividades actuarán cuando estén motivados por una creencia en la necesidad o ventaja de algo, y posean la necesaria libertad para esa actividad. Ser motivado y actuar con libertad sólo es posible sobre una base de conocimiento. Por lo general se tratará de un conocimiento práctico. La mayoría de los individuos se interesa en el aquí y ahora, y se esfuerza por lo que le parece útil. Ahora bien, cuando la ciencia es aplicada, el conocimiento de ella compite con este conocimiento práctico. Esa es nuestra situación actual. Como se comprenderá, en eso radica también nuestro problema. Por el momento no vamos a inquirir cómo debía ser esta competencia. Sólo pretendemos saber cómo es de hecho. Podremos entender esto mejor fijándonos en la gerencia científica que Taylor desarrolló. Para él la ciencia era, en todos los sentidos, la más alta y mejor forma de conocimiento. El conocimiento práctico lo consideraba como algo azaroso y compuesto de piezas reunidas accidentalmente. Pero el conocimiento científico aplicado era para él un todo coherente, sistemáticamente compilado y universalmente válido. Si se llega a hacer presión con él para forzar su aceptación, entonces sustituirá al conocimiento práctico. Como es lógico, este concepto presupone: 1.1 que sólo el conocimiento de los científicos tiene valor, y que el conocimiento práctico de los obreros puede elirninarse sin ningún perjuicio; 2°) que sólo los hombres de ciencia y aquellos que pueden manejar el conocimiento científico tendrán verdadera responsabi !idad. Los obreros están obligados a seguir ras reglas del plan de producción. De este modo la ciencia determina cada operación individual, y la conexión de todas ellas.

Fijémonos ahora en otro aspecto de esta cuestión. Los filósofos de nuestro siglo han protestado, según hemos visto, contra la preeminencia del pensamiento científico, porque no hace justicia al hombre. Debido a su propia naturaleza este pensamiento sólo puede determinar la realidad por sus resultados. Es por consiguiente incapaz de definir la libertad humana. Jaspers dice: “No hay libertad para el pensamiento científico.” Las consecuencias del ideal científico no estorbaron la libertad de la vida práctica en tanto que la ciencia no fue aplicada. Simplemente invitaba al hombre a creer que no es más que un animal o tal vez sólo una máquina.

Pero esta situación cambia completamente cuando el dictado de la ciencia se aplica a las actividades del hombre. No sólo es entonces excluida la libertad del mundo del pensamiento, como fue el caso en Marx y Freud, sino que además, por medio de la planificación y el control de esta libertad, es también excluida de la conducta en la vida. En el sistema de producción de Taylor el obrero no tiene libertad para elegir o inventar. Tiene que hacer lo que el plan le ha impuesto.

Como resultado de la planificación se produce, en principio la misma pérdida de libertad en otros campos. Unicamente se dan diferencias de grado. La élite es libre y responsable; el hombre común es obligado a obedecer ciegamente y se ve privado del precioso don que Dios le concedió en cuanto personalidad libre: la capacidad de responder libremente a la vocación de
Dios. Polak denomina al hombre animal planificador. Es esto algo muy sugestivo para su visión del hombre, pero en su entusiasmo por la planificación olvida que para que una pequeña élite realice el ideal del animal planificador, la masa humana es degradada al nivel de animales planificados.

Está claro que siempre quedará una cierta libertad. Pero ésta no será fruto de los principios científicos. Esta libertad permanece sólo a causa de la incapacidad de la ciencia para controlarlo todo. Lo decisivo es el plan. La libertad debe siempre ceder cuando el plan lo requiera. Siegfried apunta a esta crisis de la responsabilidad y de la libertad (que se originó en un falso principio de la ciencia) cuando dice que el rasgo más sorprendente de nuestro siglo, en comparación con el anterior, es su pérdida de libertad.

Secularización de la vida práctica
La segunda característica de la crisis fue la secularización de la vida. Ya no hay lugar para Dios. No pretendemos decir que la ciencia aplicada sea la única causa de este rasgo de la sociedad moderna, aunque sí que es una causa básica. La culpa no es de la ciencia en sí, sino del hombre que ha producido esa ciencia, guiado por principios falsos. La secuiarización, la disociación de la vida respecto a Dios, surge cuando la propia ciencia es secularizada y por su aplicación controla la vida práctica en su totalidad.

Esas dos condiciones se dan en nuestros días Dios ha sido desplazado gradualmente del pensamiento del hombre con la ayuda del espíritu de una ciencia que es considerada neutral, autosuficiente, independiente, y superior a todo. Esa ciencia, aplicada a la vida práctica, especialmente con su visión de una sociedad planeada, va consiguiendo gradualmente el control de la sociedad. ¿Cómo podemos entender la secularización en esa situación? Esta ciencia aplicada nos plantea un grave dilema.

Siempre que la ciencia, motivada por sus presuposiciones, dé la solución definitiva y determinada, no quedará lugar para Dios. No hay lugar para la oración, ni para la gracia divina, ni para la bendición de Dios. Si una sociedad planificada es científicamente correcta, ya no necesita a Dios. Cada paso que se da en esa dirección, hace al mundo más profano y la aisla aún más de Dios. Los salarios y precios, el trabajo, las pensiones, la enfermedad, el gasto del dinero, el tiempo libre, la natalidad, la migración, la elección de profesión, la información educativa y, en definitiva, todo, puede ser controlado por la ciencia sobre la base de una profunda investigación. Sólo ella parece capaz de producir resultados buenos y necesarios. Parece como si la teoría siempre tuviera razón.

La ciencia aplicada parece haber conseguido el dominio del futuro, a menos que se le descubra alguna fisura. Afortunadamente hay por lo menos, dos de ellas. Más adelante las examinaremos, pero puede ser útil mencionarlas ahora: la primera es que la ciencia no es neutral e independiente, y la segunda es que la ciencia aplicada no puede y 1)0 debe intentar controlar la realidad. Pero tengamos en cuenta que el camino para llegar a percibir la debilidad inherente de la ciencia aplicada, con vistas a poder resistir con éxito su impacto totalitario, es largo, duro, y lleno de obstáculos. Parece que incluso el cristiano se ve empujado a confiar en la ciencia, restringiendo su fe al círculo de la familia, la iglesia y tal vez de su propio corazón y el cielo. ¡Al menos eso está fuera de la planificación! La extensión de la planificación —engendrada por el mal (le la ciencia aplicada— persigue a todo aquel que vive sn Dios. Es significativo que Heidegger dijera en una ocasión: “Ser es dar un paso hacia la muerte.”

En esta maligna situación, el cristiano parece forzado a aceptar el esquema “natural-sobrenatural”. Pero esto deja a su llamada vida natural sin Dios. No confiemos jamás en ese esquema. Téngase en cuenta que la secularización siempre tenderá a ensanchar el campo de lo “natural”, y estrechar el de lo sobrenatural. Algunos pueden sentirse tentados a volverle la espalda a la iglesia porque ésta no tenga un mensaje para una vida práctica sin Dios. Sólo el evangelio completo de Dios puede dar esperanza. Este evangelio reta los presupuestos de la ciencia aplicada y se enf renta directamente a ellos, formulando la elección con toda claridad: Cristo o la ciencia. Cristo, el Salvador del mundo, pone al descubierto los problemas del hombre moderno. Sólo El les puede dar solución. El siglo XIX creyó en la rendición mediante el progreso y la tecnología. El siglo XX cree en la redención mediante la ciencia aplicada en una sociedad planificada. Cristo o esa ciencia; he ahí la elección que se nos presenta.

Alienación y aislamiento del hombre
¿Existe alguna otra fisura en la ciencia aplicada? Por cierto que sí. Hay una muy importante, relacionada con la tercera característica de nuestra actual crisis, y estrechamente conectada con el punto anterior. El poder que la ciencia aplicada ha conseguido, se revuelve contra ese hombre que esperaba convertirse, con su ayuda, en amo de la realidad. Es ésta una cuestión muy extensa que aquí sólo podemos tocar brevemente. Dessauer ya ha señalado el hecho de que la tecnología desarrollada por el hombre se está transformando en un poder impersonal, autónomo, que parece haberse independizado del hombre y oponerse a sus mejores intereses. Cualquier persona que trabaje en una organización puede sentir el poder latente que le es característico. No se trata sólo de un poder contra el hombre insignificante, sino que también es, en cierto sentido, algo más allá del control de la élite. A veces hemos habiado con dirigentes de semejantes organizaciones, aconsejándoles para introducir algunas mejoras. Se han encogido de hombros y han dicho: “Su consejo es muy bueno, pero la organización no lo puede incorporar; no olvide que soy tan impotente como Ud.”.

Lo mismo sucede con la planificación en otros campos, incluyendo el de la información pública. Cuando se busca la fuerza en la planificación, lo que en realidad sucede es que uno se convierte en esclavo, aunque se sea el creador del plan. Hitler llegó a un punto de su carrera en el que la guerra ya era inevitable, aunque la hubiera querido impedir. Laski, el teorizante laborista, ha argumentado que cuando el partido de la oposición se hace con el poder en un gobierno que se ha embarcado en un programa laborista planificado, se ve obligado, por el poder de la anterior planificación, a desarrollar el esquema socialista. Esto, dijo, no sólo es bueno, sino también inevitable.

Este punto tiene una aplicación todavía más amplia. El resultado de la ciencia aplicada es la esclavitud y la enemistad. Guardini dice que desde la Edad Media el hombre ha creado varios campos autónomos de investigación con el fin de convertirse en dueño de la realidad. Mediante esos esfuerzos ha cerrado las puertas a Dios. Parece ser que al católico Guardini se le ha escapado el ver que esta tendencia tiene su origen en la naturaleza autónoma alimentada por Tomás de Aquino. Pero se da cuenta, no obstante, de que esa autonomía conduce a la alienación del hombre de ese mismo campo. Esto es algo que se ha puesto muy de manifiesto en el caso del hombre y la bomba atómica.

Esta alienación se puede observar en nuestra civilización, con sus esfuerzos en busca de la seguridad y el poder a través de la indiscutida y triunfante ciencia. Pero todos los esfuerzos humanos han desembocado en una sorprendente inseguridad. El hombre se da cuenta de que los medios de su poder se e escapan de las manos y se vuelven contra la propia humanidad. El hombre ha luchado por conseguir el dominio de ¡a realidad y así, en cuanto amo, ser igual a Dios. En ese proceso ha perdido a Dios. Al propio tiempo se alienó del mismo poder que había descubierto y pretendido emplear para sus propios fines. Esto le ha ido reduciendo más y más a la esclavitud, convirtiéndose en su enemigo. Al igual que en el caso de Adán, el ansia humana de autonomía revela las consecuencias y naturaleza del
pecado. Dios mismo está castigando a nuestra civilización por este pecado, con la actual crisis de la ciencia y el pensamiento científico. La secularización penaliza al hombre con la pérdida del significado de la vida. El ansia humana de independencia ha provocado este mortífero rebote de la herramienta, produciendo la actual esclavitud.

Hay que tener en cuenta que los instrumentos empleados por el hombre no son verdaderamente independientes de éste. Parecen serlo al alienarse de la vida y esperanza del hombre. Es Dios, en realidad, quien hace que el hombre, con todo su recién estrenado poder, se convierta en impotente. Dios castiga la apostasía del hombre volviendo los instrumentos contra el propio hombre, confrontándole con lo absurdo de su vida, y con una pérdida de la fe, con el resultado de la pérdida de la fe, con el resultado de la pérdida esencial del control de los instrumentos.

Jaspers, aunque no percibe el carácter de la fe, admite que esta pérdida de fe marca la crisis de nuestra civilización. No hay nada que objetar a esa observación. Se puede ver en la inútil lucha de Occidente por contrarrestar al comunismo y recuperar la perdida iniciativa. Se puede también ver en la incapacidad de Europa para encontrar la solución adecuada a sus relaciones con sus antiguas colonias.
Apenas hace cuarenta años que Freud dijo que la Religión y la fe eran una neurosis nacida de frustraciones psicológicas. En nuestros días hay muchos humanistas que se percatan con dolor de que la verdad es precisamente al revés. Se dan cuenta de que nuestra crisis es una neurosis nacida de la falta de fe en el significado de la realidad. He ahí, al descubierto, las raíces de nuestra crisis, tanto en la ciencia teórica como en la aplicada. La única solución está en la recuperación de la fe. Montaigne dijo en cierta ocasión: “No hay brisa para el que no conoce un puerto.” Pero no toda fe es válida y verdadera. La única fe que puede rescatar a nuestra civilización es la que hace al hombre absoluta y completamente dependiente de Dios, pues esa fe abre las puertas de la verdadera libertad en Cristo.

Capítulo cuarto
Fe cristiana y ciencia

Gracias a la ciencia y a la tecnología el hombre ha conseguido un gran poder sobre la realidad. Estos instrumentos surgieron como respuesta a dos tendencias: la vocación del hombre para servir a Dios en su creación, y el esfuerzo humano por ser independiente y así igual a Dios. A causa de esta última tendencia la ciencia se ha convertido en un ídolo del hombre.

Los ídolos de la era científica
Este concepto secularizado de la ciencia ha producido, según hemos dicho, una grave crisis que ha perturbado tanto a la ciencia como a su aplicación práctica. Los (dolos, aun en el caso de que sean inventados para dar poder al hombre, tienen una forma peculiar de hacer esclavos a sus adoradores. En Gálatas 5,1 San Pablo dice que Cristo nos ha libertado y por consiguiente no debemos someternos jamás a otro yugo de esclavitud. Pero aunque los (dolos de la era científica son típicos de nuestros tiempos, no olvidemos que para el humanista el verdadero ídolo es el propio hombre. “Para el humanismo” —declara Tilich— “lo divino se manifiesta en lo humana; el interés último del hombre es el hombre.” Nuestra crisis, por tanto, es el humanismo.

Esta crisis no se limita a la ciencia. La secularización intenta repetidamente, aunque sin lograrlo, divorciar la vida, la naturaleza y los sucesos, de su verdadero origen y destino, más allá de este mundo. Este movimiento de apostasía puede observarse hoy en la prensa, en a política, en la educación, en los sindicatos, en la conversación cotidiana y en a literatura; en resumen, en cualquier área vital en que el hombre responde a su entorno.

Antes de abordar nuestro siguiente tema, referente a la relación entre fe y ciencia, debemos prestar atención a dos puntos que nos han de servir de material para el fundamento. El primero sirve para mostrar las diferencias entre los modelos de vida en América y Europa; y el segundo es para examinar de qué modo el cristianismo es influenciado por la secularización.

Modelos de vida americano y europeo
Por lo que se refiere a la secularización, existe una notable diferencia entre la forma de vida europea y la americana. América parece menos secularizada. La mayor(a de la gente al otro lado del océano se considera cristiana. Están convencidos de que su forma de vida es netamente cristiana. Pero como ha observado Lewin, en América hay una falta de interés por las cuestiones ideológicas, promovida por la actitud pragmática, Nunca se sacan a la luz las cuestiones más profundas de la vida humana. Sólo se produce un contacto superficial con los demás. Esta es la conclusión que nosotros mismos nos vimos forzados a extraer después de un viaje a Estados Unidos. Esta postura también se refleja en la actitud americana hacia el cristianismo. Para la mayoría de la gente el cristianismo es una creencia práctica y un sentimiento. Raramente se alimenta desde el interior. Difícilmente se puede considerar como una fe real, y por consiguiente no proporciona una potencia directriz a las actividades humanas. Una de las raíces de esta situación es la compulsiva necesidad que los americanos tienen de ser una comunidad, por proceder de diversos orígenes, paises y credos. Por necesidad esta comunidad se ha convertido en exclusivamente práctica. Gradual e 1nconscientemente este sentido de comunidad se ha convertido en el ¡‘dolo de muchos americanos. Puesto que se considera que la comunidad es cristiana, existe una fuerte tendencia en los cristianos, incluso cuando se ven obligados a desviarse de semejante imitación del cristianismo, a alinearse con la comunidad. El individuo olvida entonces su fe bíblica, al menos en tanto en cuanto participa en la comunidad. Este (dolo impide en realidad cualquier tipo de antitesis que amenace dividir la comunidad. Con el fin de mantener intacto al (dolo, sólo se puede tolerar una vida superficial.

Es fácil de comprender que aunque a vida no se ha secularizado en Estados Unidos tanto como en Europa, este sentimiento de comunidad está, inconsciente pero inexorablemente, preparando el camino para la desecración de la vida. Europa está mucho más avanzada en ese camino, pero al menos tiene una clara conciencia de la naturaleza de la presente crisis. [n consecuencia, el cristianismo está en Europa en mejor situación para testificar el evangelio de Cristo, dado que la antítesis es entendida y aceptada. América ha sucumbido ante la neutralidad con el fin de servir a su (dolo: la comunidad. El cristianismo de aquella nación debe retar a ese ídolo, que no puede existir sin la neutralidad, y debe destruirlo en beneficio propio y ajeno. Debe demostrar que esta neutralidad de a asociación en la vida práctica no es un rasgo del cristianismo, sino precisamente de lo contrario.

Esto no implica la desintegración de la nación. Por el contrario, revelará la verdadera base y las posibilidades prácticas para a existencia de la nación.

Secularización en el cristianismo
Examinemos ahora la secularización en el interior de la vida cristiana. A primera vista quizá se puede suponer que eso sólo existe en la vida del hombre sin Dios. Pero ya el hecho de que nuestra civilización es una y no muchas, da origen a la duda. Tres son las causas de la secularización de la vida cristiana, causas que pueden dejar intacto el corazón del cristiano, y a veces también su hogar y su iglesia. Veamos cuáles son por separado

El poder de la ciencia aplicada, y la forma en que se presenta, como empresa meramente humana, da la impresión de que compite con el poder de Dios y la oración. Cuando, por ejemplo, la ciencia ofrece un sistema cerrado de seguridad en cuanto a las normas de la vida, el cristiano tiene una gran dificultad en comprenden por qué debe orar. Como resultado la iglesia pierde un contacto vital con esta área de la vida. El efecto será el de una insensible profanación de esa área. Esto nos fuerza a aceptar, si no un principio sí una aplicación práctica del esquema “natural-sobrenatural” de una naturaleza autónoma en yuxtaposición a la gracia de Dios.

La segunda causa de la secularización de la vida cristiana es el alto nivel de vida que rápidamente está llegando a mucha gente. Al igual que a los israelitas, y en el resto de la historia, el progreso material de la vida constituye una grave seducción para dejar el servicio de Dios y así profanar esa parte de la vida.

Por último, en cuanto crisis del humanismo, la enfermedad de nuestra civilización no deja de afectar al cristiano. Percatado de las dudas, y a veces de la desesperación del mundo, muchos cristianos empiezan a dudar si están en situación de dar una respuesta cristiana a los problemas de política, educación, ética, cultura y sociedad. No ven claramente qué es lo que Dios requiere del hombre en las diversas circunstancias. Muchos llegan a la conclusión de que los distintos sectores de la vida, uno tras otro, se ocupan sólo de los hechos, y por consiguiente son neutrales respecto a la fe, Aunque es evidente que esto produce una creciente secularización, no puede decirse que determine la neutralidad. Todos los que se ven así engañados se convierten en presa de otra fe: una filosofía del azar. La plausibilidad no puede suministrar ninguna motivación para el movimiento de la vida. Si el hombre no relaciona toda su vida a Dios, la relaciona —sabiéndolo o no— a un ídolo.

Por consiguiente, cuando pedimos un enfoque cristiano tanto de la ciencia teórica como de la aplicada, debemos estar dispuestos no sólo a afrontar la resistencia del humanismo, sino también la resistencia de cristianos que han sucumbido ante la filosofía de la neutralidad, e incluso la resistencia de nuestro propio sentir. Pero nos fortalece la intuición de que esta empresa es muy prometedora y necesaria, porque la neutralidad de la ciencia es al mtsmo tiempo la fortaleza del humanismo práctico y la causa principal de la crisis que paraliza a nuestra civilización.

Ataque cristiano a la neutralidad
A la luz de lo antedicho nadie debe sorprenderse de que ahora digamos que el enfoque cristiano de la ciencia rechaza radicalmente la noción de neutralidad científica. Se opone también este enfoque a la preeminencia tanto del conocimiento científico teórico como a la del aplicado. Examinemos primero estos rasgos negativos.

La neutralidad de la ciencia significa, como se recordará, que la actividad científica y sus resultados en la esfera del conocimiento, son objetivos, o sea, independientes de todo elemento subjetivo como sentimientos, intereses prácticos, creencias y fe. Se asume, pues, que el conocimiento científico es verdadero en el sentido absoluto. Esta postura es intrínsecamente autocontradictoria. La suposición de que existe un camino a la verdad por el que el hombre puede andar independientemente y neutralmente de cualquier fe es, en sí misma, todo excepto una postura neutral.

Hay una forma de fe subjetiva o creencia inherente a la doble motivación del esfuerzo científico —una presuposición de la independencia del hombre respecto a los hechos y a su esperanza de obtener el dominio de la realidad mediante la ciencia. Del mismo modo, los motivos que se expresaron con toda caridad en la reforma calvinista respecto a la vocación del hombre en la tierra, se originaron en una forma de fe. Fue la fe lo que dio existencia a nuestra ciencia. Pero, tal vez se objetará, el hecho de que la fe motive a todos los científicos no implica que la fe afecte a la ciencia en su interior. Y sin embargo eso es inevitable, porque el hombre no sólo necesita un estimulante para practicar la ciencia en general, sino que también precisa ser estimulado para entregarse a una determinada empresa científica. La fe que le inspira, le inspira precisamente en la dirección concreta de su investigación científica, dirección que corresponde a sus anhelos y los colma.

De aquí se siguen algunas conclusiones. No sólo los resultados prácticos de una ciencia basada en la neutralidad, sino también sus hipótesis, la dirección de su investigación y sus resultados teóricos, revelarán forzosamente esa fe apriorística en la neutralidad. Únicamente sobre esa base se puede explicar el hecho de que la ciencia haya acariciado durante tanto tiempo ideas tales como sustancia, materia indestructible, mónadas, naturaleza en cuanto sistema cerrado, etc. La independencia de la naturaleza tenía que apoyar la independencia de la ciencia. Lo mismo ocurre con la creencia apriorística en una razón que es capaz de descubrir la verdad con su propia luz. Por lo que respecta al positivismo, su creencia en la neutralidad ha seducido a sus exponentes y continúa seduciendo a muchos científicos haciéndoles creer que están en el camino verdadero debido a que sólo utilizan hechos. Por lo menos son ciegos en una cosa: que son ellos mismos quienes seleccionan e interpretan los hechos. Tanto en la selección como en la interpretación son guiados, como va se ha intentado decir, por su creencia. La humanidad les ha seguido por tortuosos caminos y se ha introducido en innumerables callejones sin salida. Veamos un ejemplo actual. Muchos psicólogos dan como un hecho que la conducta y actitud de los obreros de una fábrica están motivados por sus necesidades básicas. Pero semejante afirmación es siempre sospechosa. Hay que estar en guardia cuando la ciencia de esa especie afirma tan categóricamente un hecho tan desnudo, neutral y supuestamente verdadero. Un hecho así seleccionado e interpretado, presentado sin pruebas sustanciales, no es en absoluto neutral, y sólo parcialmente verdadero. En este caso concreto se puede por lo menos objetar que nadie, por lejos que esté de servir a Dios, está completamente privado de alguna idea y motivación de su vocación en la vida. No es totalmente egoísta, y tampoco ha perdido todos los rasgos de su creación y de la imagen de Dios. De ahí que la afirmación de tales psicólogos es, en el mejor de los casos unilateral.

Cuando un científico intente seducirnos con un trabajo científico supuestamente neutral, fijémonos en su fe, y fijémonos bien. Busquemos sus afirmaciones apodícticas y estudiemos especialmente sus últimas páginas, donde por lo general no se puede contener de salir al descubierto. Homans, en su agudo libro The Human Group, tiene mucho cuidado de convencer al lector de que no va más allá de los hechos. Sin embargo, en las últimas páginas su tendencia personal adquiere expresión cuando dice que la sociedad nunca se puede descomponer más allá del indestructible grupo humano. Su confianza descansa en ese grupo, y esa confianza le inspira desde las primeras páginas. La Rebelión de las Masas de Ortega y Gasset, está motivado por la creencia de que siempre han existido y siempre existirán dos clases de gente: los caballeros y la masa. ¡Como es lógico él se cuenta entre los caballeros! El libro de Burham titulado The Managerial Revolution, no está basado en hechos indiscutibles, sino en la suposición darwiniana de que el hombre sólo está motivado por su ansia de poder.

Ahora bien, el enfoque cristiano no pretende reemplazar la neutralidad por la fe cristiana. Lo que hace es describir con precisión la neutralidad como fe en un ídolo, y tiende a reemplazar esa falsa fe por la fe en Cristo. La neutralidad nunca ha existido en la ciencia. El enfoque cristiano empaza a la ciencia con la pregunta: ¿Oué clase de fe guía al científico?
 

El principio de la preeminencia de la ciencia
Reflexionemos ahora brevemente sobre la idea de la preeminencia de la ciencia. De momento mencionemos tan sólo algunos ejemplos de la ciencia aplicada, con el fin de mostrar que la ciencia proporciona un tipo de conocimiento específico, y por consiguiente limitado. Puesto que esto es cierto, la ciencia no puede ser preeminente y superior a otras clases de conocimiento, a pesar de sus pretenciones. Se puede ver, por tanto, que mediante esa errónea noción conducirá a la realidad por un sendero equivocado.

Cuando una madre lleva a su hijo al psicólogo, éste sabe, en cierto sentido, mucho más que la propia madre acerca del niño, y, sin embargo, en realidad la madre sabe mucho más acerca del niño que el psicólogo. No hay contradicción en esto, dado que cada uno de ellos conoce diferentes aspectos del mismo niño. El mismo enfoque se puede aplicar cuando se trata de determinar el conocimiento de un sencillo miembro de la iglesia y el de un teólogo. Nunca debemos ceder a la idea de que el conocimiento del teólogo es per se mucho más elevado que el conocimiento de un piadoso miembro de la iglesia. Ambos conocen la Biblia, y el conocimiento de los dos es válido. Tampoco se puede juzgar que una clase de conocimiento (el del teólogo) es intrínsecamente superior al otro. Lo mismo sucede cuando se trata de un ingeniero y un obrero. Si el ingeniero intenta vencer al obrero en su terreno fracasará. El sistema actual de sugerencias es una prueba de que hoy se ha entendido esta cuestión. No sólo es capaz el obrero de inventar, sino que es capaz de inventar, en su terreno, lo que el propio ingeniero no llegaría a ver.
Con los pies firmemente plantados en la realidad, el enfoque cristiano de la ciencia rechaza, con razón, los conceptos de neutralidad y preeminencia de la ciencia. Los rasgos positivos de ese enfoque son más difíciles y sutiles para demostrar.

Estructura de la ciencia

Estamos ahora en situación de examinar la estructura de la ciencia. Se nos plantean dos temas: la fe en la ciencia, y la fe en la ciencia aplicada. No obstante, para no salirnos de los límites de este trabajo debemos hacer una elección. El primer tema es el más importante, y como ya hemos tratado extensamente de la ciencia aplicada en nuestro libro The Society of the Future, no nos cabe duda de que debemos limitarnos aquí a la fe en la ciencia en cuanto tal. Esto nos permitirá tratar la cuestión con la suficiente extensión. Huelga decir que esta secuencia no implica que la percepción de la estructura de la ciencia esté desprovista de fe. Se trataría una vez más de una ciencia neutral, lo cual representa una postura insostenible y errónea, a la vez que se haría imposible analizar la ciencia en el resto de este trabajo. Afortunadamente es suficiente para nuestro propósito el limitarnos a unos cuantos rasgos principales.

Quienquiera que se dedique al estudio de la ciencia debe hacer tres abstracciones. En este triple sentido debe abandonar la actitud de la vida práctica y trascenderla mediante dichas abstracciones.

En primer lugar trascendemos nuestra actitud práctica, atada aquí y ahora a la realidad y preocupada directamente del entorno inmediato. Nos abstraemos así del conocimiento práctico del aquí y ahora y de nuestro interés en ello. En la ciencia debe abandonarse este tipo de subjetividad. Pero esa abstracción no es equivalente a la objetividad, dado que persiste todavía una persona muy real y subjetiva ocupada en la ciencia. Nunca se puede abstraer el yo de una actividad. También en la ciencia opera una subjetividad limitada, pero es una subjetividad a pesar de todo, y especialmente en cuanto que está siempre guiada e inspirada por una fe y confianza. Esta primera disociación de la realidad y el yo entra en acción cuando la realidad da a la ciencia su rasgo de generalidad aislada. El conocimiento científico manifiesta así una validez más o menos universal. El  físico, por ejemplo, sabe algo acerca de los electrones en general, pero el electrón en concreto, con todos sus rasgos, es algo que se le escapa. El historiador no puede recoger todos los hechos históricos. Están fuera de su alcance. Selecciona ciertos hechos, y de los rasgos generales que observa llega a conocer el proceso histórico y sus leyes. Es también indudable que el psicólogo sabe algo acerca de la pubertad en general, pero no puede predecir las diversas manifestaciones posibles de la pubertad en un niño concreto.

La segunda abstracción es la que se hace de la totalidad coherente de la realidad. Se abandona la complejidad y entrelazamiento de la realidad para llegar a uno de los modos del ser, con sus funciones y relaciones. La creación nos fuerza a hacerlo así cuando buscamos el conocimiento científico. Aunque son muchas las teorías que tienden hacia un conocimiento omnicomprensivo, y por consiguiente pasan por alto este rasgo del orden creado, el hecho de que existan diversos tipos de ciencia, cada una con su propio campo de investigación, muestra que esta abstracción está de acuerdo con la creación. La tercera abstracción mediante la cual trascendemos con nuestro pensamiento el ser práctico en la realidad, nos lleva al propósito de la ciencia, el conocimiento de las leyes que gobiernan la realidad. El conocimiento práctico también expresa esas leyes, pero la investigación científica las analiza en orden a saber cómo son. El conocimiento práctico se ocupa de las leyes que rigen la realidad directamente.

Estas tres abstracciones son, de hecho, tres aspectos de una operación que puede expresarse del siguiente modo: En lugar de ocuparse de la experiencia inmediata de la infinita coherencia de la realidad, la ciencia opera en el nivel general del modelo funcional de las leyes. Se puede demostrar que también de otros modos, además de su actitud práctica, la ciencia, inspirada por el asombro, muestra una tendencia hacia la continuidad en el conocimiento. Su propósito es llegar a una percepción completa y coherente de las leyes, como sea posible. El conocimiento del campo científico es interdependiente. No hay ningún aspecto de ese conocimiento que e llegue al hombre aisladamente. Siempre viene justificado por otros segmentos del conocimiento. 

Todo esto define y limita el carácter de necesidad y plenitud de la verdad científica. En tanto en cuanto es todavía incompleta. nunca puede ser, en principio, completa. La verdad científica es, por tanto, relativa en cuanto a su necesidad, y limitada en cuanto a su horizonte. El argo rodeo que el hombre da para llegar a este nivel científico no queda sin fruto. Llegamos a un conocimiento que es universal y verificable. En ambos sentidos es único y no puede reemplazarse por ninguna otra clase de conocimiento. Mediante el sentido común el labrador conoce muchas cosas de la tierra que cultiva, aunque en gran parte son incidentales y aisladas. Estas cosas no se pueden verificar con un conocimiento de sentido común. El sabe meramente lo que más ¡nteresa para el desarrollo de sus campos. Este conocimiento está más allá del horizonte de la ciencia; pero a ciencia puede suministrar un conocimiento general de las diversas clases de tierras. Ese conocimiento no se puede adquirir por el sentido común. Así la ciencia ofrece al labrador un nuevo instrumento para dominar la tierra. El suplemento del conocimiento científico es muy beneficioso para el conocimiento práctico que se necesita en la vida práctica. Aunque el conocimiento científico es importante y poderoso, es esencialmente limitado.

Limitaciones del conocimiento científico

Revisemos brevemente varios aspectos de esas limitaciones. En primer término la ciencia se ve limitada por el fundamento de cada modo del ser. En este sentido la ciencia tiene que respetar el contenido de un mundo entendido aparte de la ciencia pero no abierto a la investigación. Sus aspectos concretos son, por ejemplo: la vida orgánica, el carácter único de la realidad, el cambio, el sentimiento, el lenguaje, la justicia, la fe. Todo intento de reducir esos modos del ser a otros modos, ha conducido, en la historia de la ciencia, a contradicciones en el seno de la propia ciencia. Ya hemos observado esas contradicciones en Marx y Freud.

La segunda limitación consiste en la individualidad de la realidad. En este sentido la física moderna corrige a la física clásica. Las limitaciones de un psicólogo en cuanto a su conocimiento de un niño concreto, constituye otro ejemplo. El método de sugerencias empleado en las fábricas es un tercer ejemplo de esa limitación.

La tercera limitación es más difícil de entender, y consiste en que el conocimiento científico se ocupa de las leyes que gobiernan la realidad. No refleja la realidad en sí. Bergson y James pasaron al irracionalismo porque supusieron que la ciencia era incapaz de suministrar la verdad, dado que su conocimiento difiere aparentemente del carácter de la realidad. Se equivocaban en esta conclusión debido a que no supieron distinguir entre la realidad sujeta a las leyes, y las leyes que son objeto de la búsqueda científica.

La cuarta limitación de la ciencia se refiere a la libertad del hombre. La ciencia determina la realidad en tanto en cuanto puede formular una ley para ella. Pero la libertad y la responsabilidad no se pueden determinar; siempre escaparán a la investigación científíca. La ciencia ha de respetar esto como algo más allá de su horizonte. La libertad funciona en la ciencia como un presupuesto en el que hay que creer.
Por último, y esto es de máxima importancia, creemos que Dios rige el mundo y lo gobierna según sus propios fines. Su omnipotencia quedaría limitada conceptualmente si el hombre pudiera, con sus caprichos, reducir esta dimensión a sus calculadas formulaciones cient(ficas. Pero no podemos comprender de qué modo puede existir la libertad humana en un orden creado en el que Dios es realmente ilimitado y todopoderoso. Podemos así concluir que la idea de una ciencia neutral y preeminente es deficiente. Aunque la ciencia está libre de ciertos elementos subjetivos y los trasciende, nunca estará libre de la fe del científico. La ciencia es única pero limitada. No puede reemplazar al conocimiento práctico. Debemos ahora demostrar que nunca puede reemplazar tampoco al conocimiento específico resultante de la fe. Veremos, sin embargo, que el conocimiento proporcionado por la fe y las creencias no sólo abarca el campo científico sino que aparece por todas partes dentro del mismo.

La fe en cuanto ídolo

Estamos ahora en posición de observr el papel de la fe en la ciencia. Pero no confundamos la cuestión. Nosotros nos identificamos con la verdadera fe cristiana, y sin embargo no debemos sustituir aquella fe que produjo la neutralidad por otra fe idolátrica, aun cuando se le dé el nombre de fe “cristiana”. Aquí radica el problema. Tras el fracaso de la ciencia, la fe ha vuelto a asumir un lugar en la filosofía. Jaspers, por ejemplo, tiene en gran estima la fe filosófica. Protesta enérgicamente contra la acusación de que su filosofía es una teología protestante disfrazada. Sin embargo, Tillich, que ha escrito un gran libro acerca de la fe, se declara en armonía con la fe protestante. Veamos qué es lo que dice de modo que
aprendamos a no caer en otros hoyos.

La fe, dice Tillich, es el estado del ser “interesado en lo último”. La fe, dice correctamente, nunca puede reducirse a otra cosa. Esta fe, según Tillich, pierde su carácter de ser interesado en lo último cuando se hace estática. Esta es la acusación que lanza contra el protestantismo de la post-Reforma. La fe es dinámica porque hay que identificarla con el ser en su cualidad autotrascendente. Esto, sigue diciendo Tillich, lo volvieron a comprender los hombres de la Iluminación. El protestantismo erró y se convirtió en idolátrico al transformarse en fe en la Biblia, “porque fe es más que confianza, aunque sea en la autoridad más sagrada.” Hacer esto es alcanzar lo La fe, dice Tillich, es el estado del ser “interesado en lo último”. La fe, dice correctamente, nunca puede reducirse a otra cosa. Esta fe, según Tillich, pierde su carácter de ser interesado en lo último cuando se hace estática. Esta es la acusación que lanza contra el protestantismo de la post-Reforma. La fe es dinámica porque hay que identificarla con el ser en su cualidad autotrascendente. Esto, sigue diciendo Tillich, lo volvieron a comprender los hombres de la Iluminación. El protestantismo erró y se convirtió en idolátrico al transformarse en fe en la Biblia, “porque fe es más que confianza, aunque sea en la autoridad más sagrada.” Hacer esto es alcanzar lo último, lo cual es imposible. La fe, en cuanto interés último, se perdería entonces. La fe no puede existir sin la duda. El ser interesado en lo último y la existencia de la duda, garantizan la creatividad autónoma de la mente humana. Sobre esta base no hay dificultad para la fe cuando la ciencia, por su propio camino y en su propio campo, demuestra qué cosas son verdad de la Biblia, y qué cosas no son verdad en esa misma Biblia. Esa fe seguiría siendo dinámica puesto que excluye y trasciende al literalismo. La verdad de la fe es juzgada solamente por lo último en sí. Todo esto puede considerarse como un concepto de fe típicamente existencialista.

El peligro de este concepto de fe radica en su negativa a renunciar a la autonomía del hombre. La fe se entiende, por el contrario, como el núcleo de la autonomía. La cualidad esencial del hombre es su interés por lo último. No está seguro y tiene dudas, pero no está totalmente perdido. Tiene fe. Sólo necesita recibir seguridad de que sus símbolos de la fe representan lo último adecuadamente. No necesita un Salvador y una revelación externa. Su fe no le es dada por Dios. Así la fe de Tillich mutila al Cristo de las Escrituras, y las Escrituras de Cristo. Con sus dudas pretende entrar directamente en contacto con lo último. En cuanto expresión de autonomía, esta especulación acerca de la fe constituye una nueva forma del pecado original. No abre el camino hacia la vida, sino hacia a muerte. Puesto que Cristo es el único camino a Dios, lo último en Tillich es la forma remozada de un antiguo ídolo. Su fe no asegura la santidad de la vida, como él cree, sino que contribuye, por el contrario, a la profanación de la realidad. Por otra parte, el libro de Tillich, que pretende convencer al lector tan sólo con argumentos científicos, demuestra que a pesar de la preeminencia de la fe, se puede permitir a la ciencia que mantenga su propia forma neutral de afirmar la verdad respecto a la fe. En esto reside la contradicción, porque no es la ciencia, sino la fe, lo que ha de determinar qué es fe, y lo que significa estar interesado en lo último. La fe de Tillich no tuvo ninguna influencia en absoluto en su análisis de la fe. Al igual que los que antes de él se entregaron al pensamiento científico, Tillich se muestra ansioso por no perder su autoridad científica por introducir su propia fe, su propio interés decisivo por lo último. Podemos observar, de paso, que respecto a la “relación entre fe y ciencia”, Tillich sigue discurriendo por el viejo y muy transitado sendero, y por tanto no nos es de util¡dad.

Fe y ciencia
El enfoque cristiano de la ciencia introduce un elemento en el pensamiento científico que está más allá de la discusión y la crítica científica. Nunca hay que olvidar esto. Este elemento consiste en la fe bíblica con un contenido real, con una seguridad real y un mandato real que proviene de fuera del hombre e incluso más allá del propio orden creado. Es algo dado. La confianza y la completa dependencia constituyen el corazón de esta fe. En este sentido de la fe, el cristiano que se dedica a la ciencia está sin defensa desde un punto de vista científico. Tiene que soportar el reproche de que, en ese sentido, es dogmático, no abierto a la duda, y no al nivel de la “dignidad humana” en su autonomía, cerrado a la discusión y a la investigación. Tan sólo puede responder: “Creo.” Aunque el cristiano puede argumentar que sus críticos también actúan sobre la base de unas creencias apriorísticas en la ciencia, este argumento no justifica su postura. Dios es el juez de su fe, y sólo la fe puede informar al hombre acerca del juicio de Dios. Por consiguiente hay que admitir el reproche de que tenemos, en el campo científico, una dependencia en otra cosa; no hay otra alternativa.

Pero esta fe nos enseña que esa ciencia que está limitada por la fe, puede andar el sendero de la vida (que para la ciencia es el sendero de a verdad). Sin esta fe el pensamiento científico se hará inevitablemente decadente y seguirá el camino de la muerte, del error.

Huelga decir que la ciencia no es fe. La ciencia tiene su propio carácter y método. Lo único que afirmamos es que la ciencia nunca avanza sin una fe, y nunca debería avanzar sin la fe cristiana. La ciencia siempre está guiada e inspirada por el creer. El científico cristiano debe escuchar y pedir a su Padre celestial que e guíe en su tarea científica. El resultado dependerá de la bendición de Dios. He aquí el punto crucial: confesar con fe que en lo científico dependemos de Dios y estamos en su presencia; o sea, que somos seres religiosos. Pero nunca intentemos comprender esta relación científicamente. No sólo será en vano, sino que además se perderá la fe. Más adelante examinaremos las consecuencias de esta postura. Pero aun en el caso de que esa fe no asegurara el éxito científico, e incluso si una ciencia sin Dios alcanzara mejores resultados, la verdad de nuestra fe no se ve afectada por ello. También en lo científico vivimos por la mano de Dios, y no existe otro camino fuera de servirle con nuestro conocimiento. Esto es a la vez un mandato y una bendición. Nos indica el camino para la liberación de la ciencia. Únicamente de ese modo seremos libres de una esclavitud idolátrica a la ciencia, impuesta desde hace tiempo por el ídolo de la neutralidad.
El ejercicio de la ciencia sobre presupuestos cristianos no será fácil; quizá más difícil aún que cuando se está en e! molde de la neutralidad. Deberemos preguntarnos: ¿Cüál es la función de la Escritura en la ciencia? Examinemos brevemente esta cuestión. La Biblia no es un libro de ciencia, y por consiguiente no nos proporciona conocimiento científico. Pero, por otra parte, la ciencia no tiene competencia ni derecho para determinar qué cosas de la Biblia son verdad y cuáles no. La ciencia no está por encima, y ni siquiera al mismo nivel de la Biblia, sino que está por debajo de su autoridad. La Biblia se autodemuestra como verdadera, y el Espíritu Santo nos guía a esta verdad cuando tenemos fe. Pero ¿cuál es el papel de la Biblia en la ciencia? La relación diaria con Dios a través la Biblia, Su Palabra, y la oración, produce una actitud bíblica y una conducta de vida. Esto determinará nuestra vocación en la ciencia. De este modo adquiriremos una percepción y conocimiento de un modelo de realidad que es apropiado e indispensable para la ciencia.

Función de la fe y la creencia en la ciencia
Hasta aquí lo que se refiere a la Biblia. Examinemos ahora la función de la fe en la ciencia en general. Sabemos ya que esto significa introducir en el pensamiento científico un cierto criterio y un modelo. Pero debemos aíiadir algo más respecto a esta función.
Tillich distingue entre fe en cuanto interés por lo último, y creencia en cuanto acto de conocimiento con un grado bajo de evidencia. La diferencia es importante para nuestro tema, por cuanto lo que se dice de la fe es válido también, de un modo general, para la creencia. En todas sus actividades el hombre está motivado por la fe, al igual que por muchas clases de creencias. Esto también es válido respecto a la ciencia. La selección de una hipótesis o de un experimento, la expectación de un resultado, la elección de un determinado curso de investigación, son todo cosas basadas en la creencia, ¿Pero no en la fe? ¿Están ambas separadas, como dice Tillich? Si así fuera se produciría un divorcio en la vida, y aquí concretamente en la ciencia: de una parte una esfera sagrada guiada por la fe, y de otra una esfera profana guiada por diversas creencas, Esto produciría una vez más la división de lo natural y lo sobrenatural, con la consiguiente autonomía de lo primero. Pero esa autonomía es imposible. Puesto que la te y la creencia indudablemente pertenecen al mismo modo de ser, con la misma función general en la vida, deben ir juntas. Sólo se diferencian en su contenido y seguridad. Se admite que pueda surgir tensión entre ambas, como, por ejemplo, cuando la fe está esclavizada a un ídolo, o cuando la creencia es secularizada por el hombre. El hombre es uno, y así es su esfera o creencia, a pesar de su variedad. Aunque las creencias son distintas en cada hombre debido a factores subjetivos y objetivos relacionados por esa creencia, y aunque todos se diferencian de la fe que une al hombre con Dios por medio de Cristo, todas deberían estar integradas, armonizadas e inspiradas por la fe del hombre.
Debe admitirse que hasta este momento nuestra argumentación acerca del enfoque cristiano de la ciencia ha sido compleja y a veces ha dado la impresión de hacer digresiones. La razón está en la dificultad del tema. Nuestra pregunta ahora es: ¿dónde hallamos la fe y la creencia en la ciencia? En todas partes. Esa es la primera respuesta. Pero podemos distinguir algunos puntos donde esa relación es manifiesta. Se derivan del hecho de que la fe despierta nuestra función cognoscitiva, nos inspira para investigar, nos guía respecto al fin del conocimiento, y todo ello inspira la mente en su elección y desarrollo de métodos, hipótesis, medios y formas para hacer fructífera la ciencia. Todos estos rasgos están más allá de la esfera de los meros hechos.
Intentemos aplicar ahora este esquema a la fe cristiana. La fin&idad de conocer a Dios a través de su creación es inherente a la vocación del hombre en la tierra. Esa es el área de inspiración de la ciencia. La meta general de la ciencia es conocer la creación de Dios a través de las leyes por las que Dios gobierna y que facultarán a toda criatura a recorrer la tierra con confianza. Dios es digno de confianza. Esta es la única base para todo esfuerzo científico, así como para la ciencia que se elabora sobre la premisa de una supuesta neutralidad. Ahora sabemos más que nunca acerca de esas leyes. Dirigen y encaran la vida hacia Dios, En cuanto leyes, tienen unidad dentro de su variedad y dan a,la realidad un significado especial. El propio Cristo ha reunido estas leyes en una: el mandamiento del amor.
Las ciencias tienen una coherencia, forman una unidad. La tendencia moderna a la fragmentación es a la vez errónea y peligrosa. Del concepto de significado aprendemos tanto que  la naturaleza no puede ser un sistema cerrado, como que la ley de causa y efecto es sólo una parte de la verdad en la naturaleza. Todas las cosas, acontecimientos y aspectos de la realidad son interdependientes; su significado específico es relativo a todos los demás significados específicos. Citemos un ejemplo: la naturaleza está relacionada con los aspectos culturales de la vida a través de la tecnología. La naturaleza es explotada por la tecnología y por consiguiente no puede ser un sistema cerrado. Es importante saber por fe que, no sólo en las ciencias culturales, sino también en la biología, el pecado trastorna y rompe la realidad, y que Cristo es el Salvador del orden creado por el pecado y la muerte. Este conocimiento por fe da a la ciencia su necesaria visión, modelo y dirección de la investigación.

La fe y las limitaciones de la ciencia

Otra importante percepción de la fe, que se concreta en la investigación científica, es la que hace referencia a las limitaciones de la ciencia. Ya hemos mencionado algo a este respecto. La universalidad del conocimiento científico, los presupuestos no científicos, la irreductibilidad de los aspectos básicos de la realidad, la libertad del hombre, la dirección de Dios, son cosas todas que debieran enseñar a la ciencia a ser modesta.
Es grandioso lo que ya sabemos por la ciencia! Pero el hombre que en verdad es sabio reconoce que, una vez sumado todo, nuestro conocimiento se reduce a una pobre presentación del majestuoso plan de Dios, con grandes limitaciones.
Estas consideraciones acerca de los límites de la ciencia son particularmente importantes e interesantes para la filosofía. Surge esta reflexión, tanto en la filosofía como en la ciencia, debido a que el pensamiento científico exige una cierta continuidad. Dado que estas limitaciones no están señaladas con claridad en ningún lugar, la ciencia, y en especial la filosofía, descubrirán estos términos con el fin de llegar a una comprensión de lo que se puede entender en el campo en que la fe cree y conoce.

Esto se pone de manifiesto cuando se considera la cuestión de lo milagroso. Un milagro que puede explicarse científicamente no es milagro en absoluto. No obstante la ciencia puede investigar los milagros de la historia con el fin de comprender aquella parte de los mismos que puede ser conocida. Por ejemplo, se puede investigar el tipo de proceso físico que Dios ha empleado para realizar un milagro. No podemos olvidar, sin embargo, que Dios gobierna y dirige toda la realidad. Para nosotros, por tanto, los milagros son concentraciones especiales de la dirección de Dios. La vida con Dios es la vida que reconoce esta dirección en todos los sucesos, y que por la fe los entiende como existentes por el poder de Dios. Una vida cristiana que no tiene en cuenta la mano de Dios, es en realidad muy pobre. Esto no significa, sin embargo, que no podamos o debamos intentar comprender por medio de la investigación científica de qué modo ha llevado a cabo Dios determinado acontecimiento.

Diferencias entre la ciencia cristiana y la no cristiana

Es lógico que se pregunte cuál es la diferencia específica que el enfoque cristiano aportará a la ciencia.
En primer término téngase en cuenta que la respuesta, o falta de respuesta, que podamos dar no es determinativa, El enfoque cristiano de la ciencia, o sea, la liberación de la ciencia por la fe cristiana, es un mandamiento que hemos recibido de Dios. Y en segundo término, hay que comprometerse a no argumentar retorcidamente una vez que se ha adoptado la postura de la fe, La fe no consiste en aquello que se puede demostrar mediante resultados. La fe, por el contrario, precede a los resultados. No son los resultados los que motivan la fe, sino que es la fe lo que motiva al hombre hacia un resultado. La comprensión misma de los resultados depende de la fe, dado que la visión espiritual puede percibir lo que el ojo natural no ve. Con los resultados se puede, indudablemente, demostrar algo respecto a la importancia del enfoque cristiano de la ciencia, y esto no sólo de cara al cristiano, sino también a veces de cara a los no cristianos.

Puede explicarse con más detalle lo que acabamos de decir. Nos parece mejor procedimiento, sin embargo, mostrar qué es lo que no puede esperarse que constituya la diferencia entre el enfoque de la ciencia cristiano y el no cristiano. Verdad es que la fe cristiana mostrará diferencias esenciales acerca de la motivación, la finalidad científica y las limitaciones de la ciencia. Pero, ¿qué sucede con los aspectos más específicos de los esfuerzos científicos del hombre? Supone el distinto enfoque una diferencia en el pesar y el medir? Si no, ¿para qué molestarnos con todos estos problemas de la fe? Recordemos, sin embargo, que incluso cuando no se puede demostrar que exista una diferencia entre dos clavos, no se excluye con ello que pueda existir una diferencia muy real entre las personas que poseen esos dos clavos.

Pero aún hay más. La fe errónea de un determinado científico no invalida toda la ciencia. Esto sólo sucede parcialmente. Toda ciencia producirá resultados válidos puesto que se ocupa del conocimiento de la realidad. La realidad no puede destruirse con unos criterios e interpretaciones equivocadas. El hombre que niega a Jesucristo, o incluso la propia existencia de Dios, no puede desentenderse por completo de las leyes de Dios. No hay ley sino la de Dios. Por consiguiente todo científico respetará, al menos en parte, estas leyes con su conocimiento. Esto es lo que Kuyper denominó “gracia común”. No significa esto que un hombre sin Dios puede ser bueno y producir un conocimiento esencialmente correcto, sino que significa que ese conocimiento no puede ser totalmente malo. Eso constituiría el fin de la vida. Por otra parte, el científico cristiano se verá una y otra vez tentado a desviarse del verdadero camino del conocimiento. Nunca podemos jactamos de tener un conocimiento perfecto, sin fallos importantes. Así pues, tanto en el enfoque cristiano de la ciencia, como en el no cristiano, nos encontramos con una mezcla.

Existe otra diferencia esencial que repercute en la ciencia. Se trata de que el cristiano está guiado por la verdadera fe, en tanto que el no cristiano lo está por una fe errónea. El cristiano se sabe compelido a obedecer, el Otro rechaza la obediencia. Esta importante diferencia se ve debilitada, sin embargo, en la práctica. Todos pertenecemos a la misma civilización. El enfoque cristiano de la ciencia, al igual que el enfoque no cristiano, se ajusta siempre, en más o en menos, a la tendencia general de la ciencia. Naturalmente no se trata nunca de una rendición o adaptación total. En tanto en cuanto el enfoque cristiano no se adapta por estarle prohibido, su influencia sobre la ciencia será digna de tenerse en cuenta. Esta tensión se puede mantener durante algún tiempo. La fuerza de nuevas verdades —si se llegan a conocer y producen una fuerte impresión— acabará por alterar gradualmente la tendencia general. Aparecerán algunos científicos que por lo menos respetarán otras concepciones. Así pues, aunque las diferencias de fe son decisivas, no tienen que resultar necesariamente en diferencias radicales y mutuamente exclusivas en la esfera del conocimiento. Todas estas interrelaciones, junto con la inercia al cambio, se deben evaluar en el sentido de que aunque el enfoque cristiano de la ciencia supone una profunda diferencia, esta diferencia no exige la afirmación de que siempre existen contrastes observables en cada sector de la ciencia. En algunos campos y en algunos niveles no se podrá observar diferencia alguna. Pero esto no significa una rendición a la idea de “neutralidad”, En los niveles generales y en las fronteras entre la ciencia y la filosofía, así como en los presupuestos filosóficos, los contrastes serán muy claros. Es ahí donde ejercen toda su influencia las diferencias en la fe.

Hay además otra diferencia con las ciencias con relación a la fe. Las ciencias culturales, en contraste con las ciencias naturales, reflejan una diferencia especial bajo el enfoque cristiano. El rasgo peculiar de las ciencias culturales es que el hombre actúa libremente en el campo de la investigación. Al interpretar los hechos en este terreno, hay que distinguir entre el bien y el mal. En esta coyuntura la ciencia debe ser capaz de discernir qué es lo bueno y lo malo; lo hermoso y lo feo; lo justo y lo injusto; lo útil y lo inútil. Es aquí donde la fe que guía la interpretación marca una profunda diferencia. La idea de una ciencia cultural neutral (o sea, de que con la ciencia se puede alcanzar la percepción de la normalidad o anormalidad de un determinado hecho cultural sin hacer uso, y consiguientemente sin elegir, ninguna norma) no tiene base alguna de apoyo.

El reto a la fe cristiana en la ciencia

Nos acercamos ya al fin de esta reflexión. La inclusión de la fe cristiana en la ciencia responde a una vocación. Aunque fuésemos capaces de demostrar algo acerca de su utilidad, esta fe nos pide, en primer término, y principalmente, que simplemente creamos que estamos en el camino de la verdad. No creemos esto fundándonos en los resultados. Por el contrario, lo que creemos es que Dios bendecirá con resultados. Dios nos ha llamado a una fe sencilla y confiada, y esto también en el campo de la ciencia. No debe jamás turbarnos, como algunas veces en algunos círculos de los Países Bajos, el hecho de que no siempre se puede demostrar, y ni siquiera presentar con claridad, que el enfoque cristiano supone una diferencia. No es esto un factor decisivo. Esa fe que inspira al creyente en el campo de la ciencia tiene sus propias leyes y su propio marco de referencia. Suministra una inspiración real a la ciencia. No espera que la ciencia libere la vida humana. Cristo ya nos ha liberado todas las cosas en la vida. Sólo la fe cristiana puede producir una fe en el verdadero significado, y significado permanente, del trabajo científico. Sin embargo, también nos prohibe caer bajo el completo dominio de la ciencia. Debemos estar pose(dos y dirigidos por el Reino de Dios. En eso radica la peculiaridad de la fe cristiana para el verdadero científico. Esa fe nos proporciona una verdadera liberación de la secularización de la ciencia. Esa fe garantiza la santidad de la vocación del hombre en el campo científico. Esa fe percibe en la esfera de la ciencia los signos del Reino de Dios.

Historia de las cosmovisiones (Parte 3)

Historia de las cosmovisiones (Parte 3)

El posmodernismo – Conclusiones

Contenido:
El posmodernismo
Precursores filosóficos del posmodernismo
El relativismo
La teología neo-ortodoxa y existencialista
La posmodernidad y las artes
La “Nueva Era”
Perspectivas del presente y futuro
Resumen final: El conflicto de las cosmovisiones


El posmodernismo puede entenderse como una reacción en contra de la ilustración y el modernismo. Esta reacción fue provocada, sobre todo, por el trauma de las dos Guerras Mundiales en la primera mitad del siglo XX. Estas guerras – las más sangrientas de toda la historia – fueron libradas exactamente entre aquellas naciones que se consideraban las más avanzadas del mundo. Este trauma sacudió profundamente el optimismo del modernismo. Fue una demostración práctica de que el modernismo no funcionaba.

Entonces, se observa un cambio del racionalismo al emocionalismo e irracionalismo, del materialismo a una “nueva espiritualidad”, y del optimismo al pesimismo. Sin embargo, este cambio no regresó a las raíces cristianas de la civilización occidental. Su irracionalismo busca todo tipo de “revelaciones”, pero no la revelación de Dios. Su “nueva espiritualidad” es pagana y ocultista, no cristiana. Y su pesimismo solo reconoce que el modernismo está mal, pero no reconoce la pecaminosidad fundamental del hombre ni la salvación por Jesucristo.

Lo que es aun más preocupante: Los cristianos, al parecer, siguen siendo “cola” en estos tiempo. La mayoría de los teólogos y líderes cristianos actuales parecen seguir la cosmovisión posmodernista, con la misma falta de discernimiento que en el siglo XIX siguieron la cosmovisión racionalista y modernista.

Algunas “marcas” históricas, que marcan el comienzo de una influencia posmodernista predominante sobre la cultura occidental, son:

- En 1968, las violentas protestas estudiantiles en Francia y otros países, que eran una expresión de que los estudiantes ya no encontraron significado en sus estudios y sus vidas.
– Al mismo tiempo, el auge del movimiento “hippie” en Estados Unidos, que propagaba el uso de drogas, el “sexo libre” y la música rock, como expresión de un estilo de vida sin valores absolutos.
– En 1973, la sentencia de la Corte Suprema de los Estados Unidos, que legalizó el aborto. Con esto se introdujo “oficialmente” el relativismo, y el rechazo a los valores cristianos.
– 1975 fue el año señalado por los precursores de la “Nueva Era” y del “Nuevo Orden Mundial”, para publicar su ideología abiertamente y a nivel mundial. (Antes de esta fecha, estas ideas se propagaban solo dentro de círculos secretos.)


Francis Schaeffer traza los orígenes del posmodernismo desde las ideas de algunos filósofos influenciales que vivían en el siglo XIX (o incluso un poco antes). Aunque las ideas fundamentales del posmodernismo fueron concebidos en aquel tiempo, esto no significa que ya hubieran influenciado la sociedad de entonces. Debido al “efecto de retraso”, estas ideas están moldeando la sociedad solo desde hace unas pocas décadas.

Schaeffer describe el cambio en la filosofía como un “desplazamiento”: Los filósofos anteriores intentaban encontrar un concepto unificado, coherente, acerca de la realidad. (Podemos decir, una cosmovisión.) Aunque debatían acerca de muchos diferentes conceptos, estaban convencidos de que un tal concepto existía. En otras palabras, estaban convencidos de que una verdad absoluta existía, y que alguien algún día la iba a encontrar.
Pero los filósofos nuevos abandonaron esta esperanza, y declararon básicamente que la verdad no existe. Por tanto, su filosofía es pesimista y destructiva.

Juan Jacobo Rousseau

Veamos la evaluación de Schaeffer acerca de Rousseau:

“Uds. se recordarán que los humanistas del Renacimiento tuvieron el problema de encontrar un sentido en las cosas particulares, al empezar solo con el hombre (y no con Dios). Podemos imaginarnos este problema así:

LO UNIVERSAL que da significado a lo particular 


LO PARTICULAR (a lo cual pertenece cada uno de nosotros como persona) 

Entre estas dos esferas hubo una tensión que los humanistas no pudieron solucionar.

Hasta los tiempos de Rousseau, este problema humanista se había desarrollado más. Rousseau formula el mismo problema de una manera un poco diferente; podríamos expresarlo así:

LIBERTAD AUTÓNOMA 


NATURALEZA AUTÓNOMA 

Hubo dos aspectos en esta nueva fórmula. Primeramente, los pensadores empezaron a darse cuenta de que más y más se consideraba todo como una máquina – incluso los mismos hombres. …
En segundo lugar, Rousseau percibió esta tensión, especialmente en la sociedad, la política y la cultura. Él consideró que el hombre primitivo, el “noble salvaje”, era superior al hombre civilizado. El escribió: “Si el hombre es bueno por naturaleza, como demostré – según creo -, entonces el hombre permanece así, mientras nada que es ajeno a él le corrompa.” En el año 1749, Rousseau llegó a la conclusión de que el hombre, por medio de la Ilustración y su racionalismo, había perdido más de lo que había ganado. Por tanto, abandonó su fe en el “progreso”.
Rousseau y sus seguidores empezaron a despreciar la razón, y consideraban las limitaciones de la civilización como un mal: “El hombre nació libre, ¡pero por todas partes está en cadenas!” Rousseau creía que el hombre primitivo era inocente, y que la libertad autónoma era el bien supremo. La libertad como él la entendía, significaba ser libre de Dios y de la Biblia. Pero más todavía: significaba ser libre de cualquier clase de restricción: libre de la cultura, libre de cualquier autoridad, una libertad absoluta del individuo – una libertad donde el individuo se encuentra en el centro del universo.
Teoréticamente, esta libertad individual se aseguraría por la “voluntad general” en un contrato social. El terror de la Revolución Francesa demostró cuan ilusorio era este concepto: La “purificación por la voluntad general” significaba no solamente la pérdida de toda libertad individual, sino la muerte. – Pero no era necesario esperar esta prueba para reconocer el problema. El problema ya se puede ver en los mismos escritos de Rousseau.
El concepto de Rousseau de la libertad autónoma entró en conflicto con sus propias explicaciones, cuando escribió acerca de la sociedad entera en vez del individuo. En “El contrato social” (1762) escribe: “Para que el contrato social no sea una fórmula vacía, contiene el acuerdo tácito que solo puede dar eficacia a todo lo demás, que cualquiera que se niegue a obedecer a la voluntad general, sea obligado por la sociedad a obedecer. Esto no significa nada menos que ser obligado a ser libre.” – Una vez más, una utopía humanista termina en la tiranía; primero en los escritos de Rousseau, después en el régimen del terror que puso esta actitud en la práctica. Robespierre, el “rey del terror”, era un seguidor estricto de Rousseau y fundamentó sus acciones con las teorías de Rousseau.
… Su concepto de la libertad autónoma llevó al ideal de la vida inconvencional, cuyo héroe es aquel que combate todas las normas, valores y limitaciones de la sociedad. Este ideal era uno de los factores que contribuyeron al surgimiento del movimiento hippie de la década de los 60.”
… Los racionalistas se veían más y más obligados a concluir que todo, incluso el hombre, era una máquina. Pero no era posible creer por un lado, que todo es una máquina, y aspirar por el otro lado la libertad del hombre. Por tanto, era difícil mantener (como los pensadores anteriores) que existía un conocimiento unido de todo. En los tiempos de Rousseau empezó la tendencia de separar diferentes conceptos de la realidad: el uno que dice “todo es una máquina”, y el otro que enfatiza “la libertad autónoma del hombre”.

Como Rousseau tomó “la naturaleza” como fundamentalmente buena, abogó por “derechos naturales”: Lo que es “natural”, es la medida de lo que es bueno y justo. Esta es una teoría muy problemática. Por ejemplo, en la naturaleza, el más fuerte domina sobre el más débil. ¿Es este un principio aceptable para la sociedad humana? ¿No debería la sociedad humana proteger a los débiles? – Como nos demuestra la Biblia, el problema está en que la naturaleza no es buena en sí; está afectada por el pecado (Rom.8:20-21). La naturaleza todavía glorifica la grandeza del Creador con su hermosura, pero a la vez está sujeta a la corrupción y la maldad. Por eso, la naturaleza no puede ser automáticamente la medida de lo que es bueno o malo. Lo que es (en el presente), no es la medida de lo que debe ser; solo Dios puede darnos esta medida.

Un abogado cristiano-judío escribió a Francis Schaeffer, respecto a los procesos de Nuremberg (donde los nazis condenaron injustamente a los judíos): “Entonces yo supe que ni en las hojas del pasto, ni en una gota de agua, ni en las estrellas hay una ley moral escrita. Me di cuenta de la necesidad de la ley de Dios inalterable, como está escrita en la sagrada Torá, que consiste en mandamientos, estatutos, ordenanzas y juicios claros.”

Rousseau es también conocido como autor de libros sobre educación, y muchos educadores modernos se basan en sus teorías. Como Rousseau defiende la libertad absoluta del hombre, él dice que el niño se desarrolla mejor cuando puede hacer todo lo que quiere: “La mejor educación es la ausencia de educación”. De allí se origina la “educación emancipatoria” que tiene mucha influencia en el presente. (Es irónico que el mismo Rousseau no fue capaz de educar a sus propios hijos, y los dejó en un orfanatorio.)

al mismo tiempo, vemos que Rousseau pone a la sociedad, o la “voluntad general”, en una posición de autoridad suprema (lo que significaría una dictadura de la mayoría, y contradice lo que dice anteriormente sobre la libertad absoluta). Esta idea también entró a la pedagogía moderna, en forma de la “pedagogía de la socialización”. Esta corriente, en su fondo contradice la pedagogía emancipatoria. Sin embargo, teorías actuales como el “constructivismo” mezclan las dos corrientes sin notar las contradicciones entre ellas, de la misma manera como lo hizo Rousseau.
(Vea el estudio “Cosmovisión cristiana y educación escolar”.)

Esta contradicción o tensión parece que es inevitable dentro del humanismo: El humanismo pone al hombre como valor supremo y absoluto. Pero en la realidad diaria suceden muchos choques y contradicciones entre hombres. Si cada persona humana es el valor absoluto, ¿como puede un “valor absoluto” contradecir otro “valor absoluto”? – Los humanistas han dado dos respuestas divergentes a este dilema: el individualismo y el colectivismo.

En el individualismo, el valor supremo es la persona individual. Cada persona es su propio absoluto y puede hacer lo que quiere, sin considerar a los demás. La meta del individualista es “realizarse a sí mismo”. En última consecuencia, el individualismo lleva a la guerra de todos contra todos, la anarquía y el caos.

En el colectivismo, el valor supremo es la sociedad, el colectivo. Entonces la persona individual tiene que adaptarse y someterse completamente a la sociedad. Con esto se pierden las libertades personales. En última consecuencia, el colectivismo lleva al estado totalitario, la dictadura.

Rousseau empezó con el individualismo, pero para evitar la anarquía, se vio obligado a introducir el colectivismo, con la idea paradójica de que “el hombre debe ser obligado por la sociedad a ser libre”. Obviamente esta ya no es libertad verdadera; es el intento de obligar a un pájaro a creer que la verdadera libertad consiste en ser encerrado en una jaula.

A lo largo de la historia hubo tanto tiempos de individualismo excesivo, como de colectivismo excesivo. También hubo tiempos en las que se hicieron intentos de “reconciliar” el uno con el otro, sobre la base del humanismo que es la raíz común de ambos.

Durante el siglo XX, los Estados Unidos y Europa Occidental han producido una cultura extremamente individualista, donde ya no existen normas ni valores generalizados. Por el otro lado, los gobiernos comunistas llevaron el colectivismo a un extremo y suprimieron la libertad de la expresión, de la religión y de la conciencia. Desde de la caída de la Unión Soviética, y bajo la influencia de la “Nueva Era”, se hacen nuevamente intentos de “integrar” estos polos opuestos. Por ejemplo, en las últimas décadas, los Estados Unidos se están moviendo más hacia el colectivismo. Las reformas educativas que se promueven a nivel mundial bajo la influencia de la ONU, son una mezcla entre pedagogía emancipatoria y pedagogía de la socialización.

Por lo general, se observa que la historia sigue el camino de Rousseau y de la Revolución Francesa: Se comienza con el individualismo y se prometen libertades sin límite; pero después empieza a dominar el colectivismo, y se termina con una dictadura que suprime las libertades personales. Esto es, cuando la sociedad se construye sobre premisas humanistas; en este caso no hay alternativa entre individualismo (anarquía) y colectivismo (dictadura total).

Con premisas cristianas, como se aplicaron después de la Reforma, sí hay una tercera alternativa: la libertad del hombre redimido por Dios, bajo la Ley de Dios. Por eso dice Schaeffer que solo bajo la influencia de la Reforma fue posible tener libertad sin caos.

Immanuel Kant

“El formuló el problema de su tiempo de una manera diferente de Rousseau, pero seguía siendo el mismo problema:

MUNDO NOUMENAL – los conceptos de significado y valor 


MUNDO FENOMENAL – el mundo que se puede pesar y medir; el mundo exterior; el mundo de las ciencias naturales 

Kant intentó también mantener estos dos mundos juntos. Gran parte del contenido de sus tres obras principales es dedicado al esfuerzo de solucionar este problema. Pero, como Rousseau, no logró llegar a una unidad. Con sus obras, el conocimiento se iba a separar en dos partes que no tenían ninguna relación la una con la otra. El dilema humanista que empezó en el Renacimiento – la pregunta cómo el hombre autónomo, sin tener algo universal, puede dar significado y valor a las cosas particulares – iba a reventar. Empezando con el hombre, era imposible juntar el mundo noumenal (del griego “nous”: mente, razón) con el mundo fenomenal.”(Francis Schaeffer)

Hay otro aspecto de la filosofía de Kant que tuvo consecuencias tremendas para la teología y la ética en la actualidad:

Como humanista, Kant basó su pensamiento sobre el hombre (y sobre este mundo visible que el hombre es capaz de observar). Pero desde allí intentó llegar a un concepto de Dios, y encontró dos “indicios” para la existencia de Dios: “El cielo estrellado por encima de mí, y la ley moral dentro de mí”, eran para Kant las señales de que Dios existe. Entonces, Kant propuso la idea de que existe una ley moral universal; ciertos valores que serían comunes a todos los hombres, y que desde allí se podría construir una ética universal. En otras palabras: lo que los hombres en general consideran correcto, debe ser correcto.

Notemos la diferencia tremenda con la ética Bíblica: Para Kant, el hombre empieza con lo que él, y su sociedad, consideran “lo correcto”. De allí concluye que la existencia de estos valores es un indicio de que Dios mismo dio estos valores; pero en realidad siguen siendo los valores del hombre. La ética Bíblica, en cambio, se basa en valores que son revelados por Dios, y el hombre tiene que aceptarlos, no importa si concuerdan con la “ley moral dentro de él” o no.

En el caso de Kant, los valores de su sociedad eran casi idénticos con los valores Bíblicos. Por eso, Kant concluyó (erróneamente) que toda la humanidad debería llegar necesariamente a los mismos valores. Pero esto no era nada más que una coincidencia histórica: Kant vivía en la Alemania del siglo XVIII, un país que había sido moldeado por los pensamientos de la Reforma durante dos siglos. (Vimos que la vida espiritual en aquellos países alcanzaba su desarrollo máximo en el siglo XVIII.) Los valores que Kant encontró en su alrededor, y los consideraba “comunes a todos los hombres”, eran en realidad la herencia Bíblica de la Reforma. Kant nunca viajó a Papua, donde algunas tribus honraban la traición como suma virtud. (Descrito por Don Richardson en “Hijo de Paz”). Tampoco llegó a la India, donde era la costumbre en la muerte de un hombre casado, quemar viva a su viuda; y donde solo bajo la influencia del cristianismo se abandonó esta costumbre cruel en el siglo XIX. Si Kant hubiera conocido estas realidades, quizás se hubiera dado cuenta de que los valores “humanistas” no pueden existir sin una base Bíblica.

Pero esta idea de Kant, de que los valores son inherentes al hombre y universales, ha sido aceptada por casi todo el mundo occidental. En la “educación de valores” que se promueve actualmente, todos asumen que estos valores son “naturales”, comunes a toda la humanidad, y que no se necesita ninguna revelación divina para conocer los valores verdaderos. (En la realidad, muchos de los valores que se enseñan, contradicen la Palabra de Dios; y mucho más todavía contradicen la vida práctica de las personas que los enseñan.)

Otra diferencia importante es esta: Los valores humanistas de Kant y de sus seguidores son principios abstractos, anónimos. Los valores Bíblicos, en cambio, se basan en la personalidad (el carácter) de Dios. El amor, por ejemplo, no se define en términos abstractos, sino se demuestra en la manera como Dios mismo actúa. Si Dios nos manda amar, no es por algún capricho de El, sino porque el amor es consistente con Su propia naturaleza. Nosotros no tenemos el derecho de definir a nuestra manera qué es el amor; tenemos que mirar al ejemplo de Dios mismo.

La idea de Kant, de que la ley moral se origina en el hombre, llevó más tarde al relativismo.

Hegel introdujo el concepto de la dialéctica:

“El sistema complicado de Hegel enfatiza el proceso de la historia y del Estado. Según Hegel, el universo se desarrolla constantemente, e igualmente se desarrolla el entendimiento humano del universo. Ninguna declaración acerca de la realidad puede realmente reflejar la realidad. En cambio, en el corazón de cada declaración se encuentra su exacto contrario. Donde esto se reconoce, el contrario se desarrolla y se contrapone a la tesis. Pero se encuentra algo de verdad tanto en la tesis como en la antítesis. Donde se reconoce esto, se forma una síntesis, y una nueva declaración describe la verdad de una situación recién reconocida. Pero resulta que esta nueva declaración también contiene dentro de sí su propio contrario, y este proceso continúa ad infinitum. De esta manera, tanto el universo como nuestro entendimiento del universo se desarrollan de manera dialéctica. En resumen, el universo se evoluciona junto con su conciencia que es el hombre.”
Como resultado, se puede relativizar cualquier opinión o actitud. Aunque esta es una simplificación de la enseñanza de Hegel, surgió la idea de que la verdad no se encuentra en la antítesis, sino en la síntesis. La verdad y lo moralmente bueno ya no se buscan en la tesis y antítesis (que ciertas cosas son verdaderas y su contrario es falso), sino en el proceso histórico de una síntesis continua. Este concepto empezó a dominar toda nuestra civilización. Nuestra generación ya no busca soluciones en normas absolutas, sino solamente en una síntesis – no solo en la filosofía, sino también en la política, en el gobierno, y en el comportamiento ético de cada uno. Al aplicar esto de manera consecuente, la verdad, como siempre se entendía, ha muerto.”
(Schaeffer)

Con Hegel, entonces, ya hemos dado un paso más hacia el relativismo. Su concepto dialéctico es muy importante en el pensamiento de la “Nueva Era”, donde se dice que no existen contradicciones, que no existe distinción entre lo bueno y lo malo, que todo es uno y que hay que “integrar” los polos opuestos, considerándolos como facetas complementarias de la verdad.

Otra aplicación de la filosofía dialéctica se hizo en el marxismo. Por tanto, el marxismo tampoco puede aceptar una norma absoluta de la verdad y de la moral, y rechaza a Dios. Su ética dice: “El fin santifica los medios”. Pero, mientras Hegel vio la dialéctica en el progreso de las ideas (el “mundo noumenal” en las palabras de Kant), Marx la vio en el mundo material (el “mundo fenomenal”), en las condiciones sociales y políticas y en la lucha de las clases. Para Marx, eran las condiciones materiales las que producen las ideas y las religiones – un punto de vista puramente materialista.

Como lo describe Schaeffer, Kierkegaard enfatizó “la opinión de que la razón siempre lleva al pesimismo. Esto significa que hay que buscar respuestas optimistas en un “nivel superior”, desconectado de la razón. Por medio de un “salto de fe” hay que intentar encontrar un significado sin la razón.
Kierkegaard formuló nuestro problema de esta manera:

LO IRRACIONAL = Fe, Optimismo 


RAZÓN = Pesimismo

 

Entonces, el optimismo siempre se encuentra en la esfera de lo irracional.”

 

Muchos autores, incluso evangélicos, han considerado a Kierkegaard un “filósofo cristiano”, y han seguido sus pensamientos. De allí entró un concepto fatal en las iglesias evangélicas: la idea de que la fe cristiana es algo “irracional”, y completamente separada del mundo “secular”, de las ciencias, etc. Los cristianos que siguen esta idea, fácilmente aceptan el concepto de las “dos verdades”: que pueda existir una “verdad religiosa”, descrita en la Biblia, y otra “verdad científica” que contradice la Biblia. Como resultado, estos “cristianos existencialistas” ya no se preocupan por aplicar la Biblia al conocimiento “secular”; aceptan cualquier enseñanza equivocada cuando se presenta como “científica”; y creen que al entrar a la iglesia hay que dejar la razón afuera. También creen que el cristianismo no se puede fundamentar ni explicar con argumentos razonables. “Hay que aceptarlo por fe”, significa para ellos: “Es completamente absurdo, pero sin embargo tienes que creerlo.”

De las ideas de Kierkegaard surgió el existencialismo. El postulado básico del existencialismo es que “todo es absurdo”, la vida y la existencia no tiene sentido. (Cuando uno empieza con los valores relativos del hombre, es muy lógico llegar a esta conclusión: Sin una verdad absoluta que abarca todo, las cosas particulares no tienen significado.) Para el existencialista, lo único que puede afirmar o desear es su propia existencia; pero sería absurdo preguntar “por qué” o “para qué” existimos. Lo mejor que puede hacer es dar algún “salto irracional”, desconectarse del mundo real, y esperar que esta experiencia le dé algún sentimiento de satisfacción y significado.

Lo que esto puede significar, lo describe Schaeffer así, ilustrando un pensamiento de Jean-Paul Sartre:

“Cada uno debía abandonar su papel de espectador y empezar a actuar en este mundo sin plan. Pero puesto que, según Sartre, la razón es totalmente separada de esta “realización de sí mismo”, la voluntad puede dirigirse hacia cualquier lado. Desde este punto de vista, la realización de uno mismo puede suceder cuando ayudamos a una anciana a cruzar la pista; pero también cuando pisamos el acelerador de nuestro carro y atropellamos a la anciana. La razón no tiene nada que ver con esta realización de uno mismo, y nada puede proveer una dirección para la voluntad.”

La “realización de sí mismo”, el “salto irracional”, puede tomar muchas formas diferentes: Experiencias inducidas por drogas; prácticas religiosas hinduístas y budistas (meditación oriental); ocultismo; arte moderno; deportes extremos de aventura; etc. etc. – Lo que todas estas experiencias tienen en común, es que están completamente desconectadas del mundo real y de la razón. Schaeffer describe como característica central del existencialismo la dicotomía (separación o división irreconciliable) entre dos mundos: El existencialista no puede reconciliar el mundo real y el pensamiento racional (que es absurdo) con su mundo de experiencias irracionales (que le provee la “realización de sí mismo”). Tampoco hace el intento de reconciliarlo; es simplemente imposible.

La gran pregunta es, si esta cosmovisión puede proveer una base para la vida. ¿Puede alguien realmente vivir con la idea de que todo es absurdo? – La respuesta es No; y muchos existencialistas sacaron la última consecuencia, cometiendo suicidio.

Sin embargo, esta manera de pensar ya está dominando grandes partes de la sociedad; especialmente entre la generación joven. Una señal alarmante de ello es el alto índice de suicidios de jóvenes. Como dice Schaeffer, “la influencia del existencialismo como corriente filosófica ha disminuido. Pero como corriente de pensamiento del hombre común, el existencialismo está aumentando, aun entre personas que ni siquiera conocen la palabra “existencialismo”. Dicen que la razón solo lleva al pesimismo, y actúan de acuerdo con esta idea. Hablan o actúan según la receta: “Intentemos encontrar una respuesta que sea totalmente separada de lo racional.”


Uno de los efectos de esta dicotomía, es el hecho de que muchas personas actualmente viven desconectados de su historia. La manera actual de enseñar historia, nos presenta unos datos aislados del pasado, sin conexión entre sí y muy alejados de la realidad actual. Este es el resultado de la creencia de que no haya significado, ni propósito divino, en la historia. Entonces se cree que la historia del pasado no tiene ninguna influencia sobre el presente, y la generación actual no entiende que los pensamientos del pasado moldearon la realidad actual.

(El propósito de este estudio exactamente este: demostrar que las cosmovisiones de nuestros antepasados sí nos influencian. Entre estas cosmovisiones el pasado y presente hay dos corrientes básicas que se contradicen: la corriente Bíblica, que empieza con Dios, y la corriente humanista, que empieza con el hombre. Tenemos que elegir o la una o la otra.)

Relacionado con esto es la “mentalidad del consumo”: La generación actual desea satisfacción instantánea, “recetas que funcionan”; en cambio no están dispuestos al sacrificio y al compromiso a largo plazo. Es muy difícil, en medio de esta realidad, encontrar a verdaderos seguidores de Cristo que estén dispuestos a aceptar y practicar las palabras de Jesús en Mateo 16:24-26 y Juan 12:24-26. Los cristianos de hoy hemos caído muy lejos de las convicciones inquebrantables de los primeros testigos y mártires, quienes estaban dispuestos a dar hasta su vida por su fe.


Hemos visto que el posmodernismo afirma que “no existen valores o verdades absolutos”; entonces “todo es relativo”. En el relativismo, cada uno puede tener sus propios valores, pero nadie tiene derecho a decir que sus valores son absolutos. “Todo es relativo; tú puedes tener tu verdad y yo tengo mi verdad.” Esto se convierte más y más en la manera común de pensar en el mundo occidental. – Lo paradójico es que el relativista afirma de manera absoluta que no existe la verdad absoluta.

El relativismo es muy hostil contra el cristianismo: puesto que el cristiano afirma conocer la verdad absoluta, el relativista no puede tolerarlo. Esto tiene consecuencias concretas muy tristes: En Estados Unidos existe un movimiento “contra el lenguaje de odio”, que tiene mucha influencia política. Según este movimiento, las declaraciones absolutas del cristianismo (p.ej. los Diez Mandamientos, o que Jesús es el único camino a Dios) constituyen “discriminación” y “lenguaje de odio”. Se hacen esfuerzos para poder castigar penalmente a cualquiera que publique declaraciones cristianas como estas; y en algunos casos, ya hubo sentencias judiciales al respecto. – En las escuelas públicas de Estados Unidos, en la actualidad es prohibido orar, es prohibido usar Biblias u otra literatura cristiana; en ciertos estados incluso es prohibido enseñar que el matrimonio tradicional es mejor que una relación homosexual.


Hemos visto la influencia del racionalismo en la teología. Pero también en la teología llegó la reacción posmoderna: Una teología que critica la Biblia y la trata solo como un libro humano, no puede proveer ninguna base para una fe viva. Por eso, también los teólogos empezaron a decir que “la razón lleva solo al pesimismo”. Pero con todo esto, ¡no estaban dispuestos a abandonar la teología crítica! Más bien, dieron un “salto irracional” a un mundo completamente diferente: la experiencia religiosa irracional. Esta experiencia estaba completamente separada de la investigación racional de la Biblia.

El primer teólogo que introdujo esta dicotomía en la teología, fue Carlos Barth. Schaeffer lo describe así:

“Barth mantuvo hasta el último momento de su vida la Alta Crítica, y por tanto era convencido de que la Biblia contiene muchos errores. Pero él enseñaba que a pesar de ello, una “palabra” religiosa nos alcanza. Esta era la variación teológica del existencialismo. Ahora, también la teología fue llevada a la esfera de lo irracional.
Así surgió la teología existencialista “neo-ortodoxa”, que declara que en la esfera de la razón, la Biblia contiene errores, pero que sin embargo la Biblia puede llevarnos a una experiencia religiosa en la esfera de lo irracional. Los teólogos neo-ortodoxos no esperan que la Biblia nos presente una verdad que se pueda exponer en palabras comprensibles. Particularmente no en asuntos del cosmos y de la historia, o sea, en asuntos que pueden comprobarse científicamente. Y para muchos, la Biblia tampoco contiene normas morales. Estos teólogos no creen en “algo” – solamente creen en su fe.”

Es demasiado fácil ser engañado por esta teología “neo-ortodoxa” (¡que en realidad no es ortodoxa en absoluta!). Esta teología utiliza muchos términos bíblicos como “Palabra de Dios”, “Salvación”, “Conversión”, etc, de manera que podríamos pensar que se trata de una teología genuinamente cristiana. Sin embargo, el significado que estos teólogos dan a estos términos, es muy diferente del significado Bíblico.

Podríamos mencionar aquí también a Rodolfo Bultmann, que no fue neo-ortodoxo, pero que a su manera también hizo uso de la filosofía existencialista. Bultmann, en sus libros teológicos, hablaba mucho más abiertamente que Barth en su crítica de la Biblia:

“El anuncio (del Nuevo Testamento) habla en lenguaje mitológico: …Dios envió a su hijo, un ser divino preexistente, que aparece en la tierra como hombre … Todo esto es lenguaje mitológico, y los distintos motivos se pueden fácilmente reducir a la mitología contemporánea de la apocalíptica judía y del mito gnóstico acerca del redentor. En cuanto ahora es lenguaje mitológico, es increíble para el hombre de hoy, porque para él la cosmovisión mítica es algo del pasado. … ¿Puede la prédica de hoy exigir que el hombre de hoy acepte la cosmovisión mítica como verdad? Esto es sin sentido e imposible. … ¿Cómo puede mi culpa ser expiada por la muerte de un inocente? ¿Qué conceptos primitivos acerca de la culpa y la justicia están en la base una tal imaginación? ¿Qué concepto primitivo acerca de Dios?” (R.Bultmann, “Nuevo Testamento y Mitología”, 1941)

Sin embargo, la prédica de Bultmann y sus seguidores era casi igual como la prédica de un expositor conservador, y solo un oidor muy perspicaz podía darse cuenta de la diferencia. Esto se debía a su propio método que él llamó “interpretación existencial”. Bultmann no creía en la verdad literal de la Biblia; pero él creía que la Biblia expresa en forma mitológica ciertas experiencias y situaciones psicológicas de la existencia humana. Entonces, él quiso quitar el contenido “mitológico” de la Biblia, pero mantener su aplicación a la existencia psicológica del hombre. Según Bultmann, es imposible para el hombre saber algo cierto acerca de Dios, y Dios es tan completamente separado de este mundo que no puede interferir en el mundo. Sin embargo, al leer la Biblia podríamos identificarnos con la “experiencia de fe” de sus autores (tomando la “fe” como nada más que una impresión psicológica).

Entonces, al predicar p.ej. sobre Marcos 4:35-41, un seguidor de Bultmann puede decir que “Jesús calma nuestras tormentas interiores, que en él encontramos paz cuando estamos atormentados”, etc, de la misma manera como lo puede decir un predicador evangélico. La gran diferencia consiste en que el seguidor de Bultmann no cree que Jesús alguna vez hubiera calmado una tormenta real. (Pero esto no lo necesita mencionar en su prédica.) Entonces, ¿en qué se basa su expectativa de que “Jesús nos da paz”? Para el seguidor de Bultmann, la Biblia se convierte en una colección de ideas para la autosugestión psicológica, y Dios existe solo en la imaginación humana. Así no hay ningún fundamento donde nuestra fe podría apoyarse. – Solo si sabemos que Jesús calmó una tormenta real, tenemos una base para creer que él tiene también poder sobre nuestras “tormentas personales”. Pero para Bultmann esto no tiene importancia, porque él aplica la dicotomía existencialista: Aunque en el nivel “inferior”, racional, considera que la Biblia es pura mitología; en un nivel “superior”, irracional, la aplica a su existencia personal para encontrar un significado en la vida.

En las últimas décadas, esta manera de tratar la Biblia ha dado lugar a una multitud de “teologías” que reclaman la Biblia para su propio programa político o ideológico: “Teología de la liberación”, “Teología feminista”, “Teología interreligiosa”, “Teología del Dios muerto”, “Teología deconstruccionista”, “Teología homosexual”, etc. Todas estas “teologías” tienen algo en común: En el fondo consideran la Biblia como nada más que mitología, sin verdad histórica. Entonces, en la “esfera superior” de lo irracional, la Biblia se puede usar para fundamentar cualquier programa o propósito, no importa cuan absurdo sea.

El Consejo Mundial de Iglesias (CMI) y el movimiento ecuménico, en las últimas décadas, han dado más y más lugar a prácticas paganas en sus conferencias. Cuando lo importante es “la experiencia irracional”, entonces ya no importa desde qué trasfondo espiritual vienen estas experiencias. Preguntar por la verdad se considera obsoleto.

Esta dicotomía existencialista nos trae un problema grave en la apologética: Con una persona que piensa de manera existencialista, no se puede argumentar de manera racional. La única manera como Dios puede alcanzar una tal persona, es sacudirla en lo más profundo de su propia existencia.


Antes que todo, el mensaje del existencialismo fue expresado por los artistas. Una característica común del arte posmoderno es el surrealismo – un arte que distorsiona la realidad en tal manera que se pierde su significado. Esta es la forma artística de expresar el mensaje de que “todo es absurdo”.

En la pintura, esto comenzó con Pablo Picasso. El descompuso los objetos de sus pinturas en figuras geométricas y los arregló de manera diferente, fragmentada. Así expresó su cosmovsión de que la realidad perdió su unidad; solo se pueden percibir fragmentos (“cosas particulares”) que no tienen relación entre ellos y no significan nada.

Schaeffer señala la inconsecuencia de Picasso:

 “Pero es interesante observar que Picasso no pudo realmente vivir con esta cosmovisión. Cuando estaba enamorado de Olga, y posteriormente de Jacqueline, el no las pintaba en su técnica fragmentada, sino de la manera como eran realmente – como seres humanos. También al pintar a sus hijos pequeños, Picasso se alejó a veces de su técnica de fragmentación.”

(Pablo Picasso, “Retrato de una niña”)

Otro pintor surrealista era Salvador Dalí. El pintaba las cosas como se ven en realidad, pero las transformó y combinó en una manera que no hace sentido.(A la derecha: Salvador Dalí, “La persistencia de la memoria”)Otros artistas produjeron obras de arte con métodos de pura casualidad, o tomaron cualquier objeto que pudieron encontrar (una silla, una taza, una rueda de bicicleta) y lo declararon “un objeto de arte”.El escultor Jean Tinguely construyó máquinas que se mueven constantemente, pero su movimiento no hace sentido; no producen nada.
En la música sucedió lo mismo. Arnold Schönberg inventó el sistema dodecafónico, en el cual ya no existen tonalidades ni armonías. Le siguieron compositores como John Cage, que produjeron una música de pura casualidad. Cage compuso obras musicales usando el método de echar la suerte. En una oportunidad hizo conducir una orquesta por medio de una máquina que producía movimientos aleatorios. Una obra de Cage se llama “4 minutos 33 segundos”, y consiste en 4 minutos y 33 segundos de silencio.

Schaeffer comenta que Cage demuestra la misma inconsecuencia en su cosmovisión:

“Pero también la vida de Cage demuestra que no es posible vivir sobre esta base, porque su concepto de la casualidad no coincide con el universo tal como es. Cage es también un experto en la micología (el estudio de los hongos). El mismo dijo: “Me di cuenta de que muy pronto yo iba a ser un hombre muerto, si yo iba a coleccionar hongos según mi método de casualidad.” Al coleccionar hongos, uno tiene que discernir con mucho cuidado. La teoría de Cage acerca del universo no coincide con la realidad del universo.

… Otra pregunta es si en el caso de Cage se trata realmente de arte. La respuesta es: No. En vez de expresar algo que es el ser humano y que es el esplendor y la grandeza de nuestro mundo, Cage hace solamente una declaración filosófica, intelectual. Cuánto más la música se convierte en una declaración intelectual, se convierte en anti-arte.”

La misma corriente invadió también la poesía y literatura, el teatro y la película. Por ejemplo, del existencialismo francés surgió el “teatro absurdo” – dramas donde cada uno de los actores habla de algo completamente diferente, de manera que no hay ninguna comunicación y el sentido se pierde.

Schaeffer señala el gran contraste entre este tipo de arte (o anti-arte), y las obras de la técnica moderna como p.ej. un avión: “Un avión es construido con mucho cuidado, según un plan exacto, y muchos consideran que el resultado es también estéticamente hermoso. ¿Por qué se construyen los aviones de esta manera, mientras Cage con su música produce solo bulla? – ¡Es que el avión tiene que corresponder a las leyes ordenadas del universo para que vuela!”
El “mensaje filosófico” de un avión es que el universo sí está ordenado y tiene sentido – muy en contraste con el arte surrealista y absurdo.

Preguntas de repaso:
– ¿En qué consiste el posmodernismo?
– Esencialmente, ¿en qué consiste el “desplazamiento” que describe Schaeffer? (Intenta describir el núcleo del asunto en pocas palabras.)
– ¿Qué problemas surgen cuando tomamos la naturaleza como norma de la moral y del derecho?
– Usando el ejemplo de Kant, describe cómo es posible mantener valores cristianos y a la vez rechazar una ética Bíblica.
– ¿Qué es relativismo?
– ¿Por qué la dialéctica de Hegel lleva al relativismo?
– Describe la diferencia entre “fe” en el concepto de Kierkegaard, y la fe Bíblica.
– ¿Por qué dice Schaeffer que el existencialismo está aumentando, aun entre personas que ni siquiera conocen la palabra “existencialismo”? – Menciona ejemplos concretos de tu alrededor.
– ¿Qué mensaje transmite el arte moderno?
– – – ¿Con qué ejemplo refuta Schaeffer este mensaje?
– ¿Cómo es posible para un teólogo como Barth, mantener la teología de la Alta Crítica y sin embargo declarar que por medio de la Biblia nos llega la Palabra de Dios?
– ¿Qué consecuencias para la ética tiene el método de la teología liberal y neo-ortodoxa?

Para reflexionar más:

- En las prédicas que escuchaste en los últimos meses, ¿encontraste señales de la dicotomía descrita por Schaeffer, y de la idea de que el cristianismo no tiene que ver con la razón? – Menciona ejemplos.

- En tu propio pensamiento, ¿hay áreas donde admites la existencia de “dos verdades”? (por ejemplo en tu teoría y práctica profesional; en el debate sobre creación o evolución; en tus opiniones políticas; etc.) – Menciona ejemplos.

- Examina la conexión entre el pensamiento existencialista, y la teoría pedagógica actual del “aprendizaje significativo”.


El movimiento y la cosmovisión de la “Nueva Era” está muy relacionado con el posmodernismo. Pero la “Nueva Era” no comparte completamente el pesimismo posmoderno. Ofrece unas promesas optimistas que atraen a mucha gente. Después de quebrantarse esta cultura obsoleta del modernismo y racionalismo, dicen, se levantará la cultura de una “Nueva Era”, con un “nuevo paradigma” (una nueva forma de pensar), una “nueva espiritualidad”, y una unidad y paz mundial (“Nuevo Orden Mundial”). En otras palabras, la “Nueva Era” promete llenar el vacío que dejaron el modernismo y el posmodernismo.

Se basa en la idea mística de que “todo es uno”. El hombre y el cosmos son uno. Tú y yo somos uno. Todas las religiones son uno. El mundo y Dios son uno. (La “Nueva Era” entiende con “Dios” no el Dios de la Biblia, sino una fuerza impersonal que penetra todo el universo.) No existen contradicciones; hay que reconciliar los polos opuestos y verlos como partes complementarias de la verdad.

Esta idea de “unidad” obviamente es muy atractiva para los posmodernistas desilusionados con este mundo fragmentado. Pero no es la unidad Bíblica. El concepto unificador cristiano comprende todo este mundo bajo los decretos de Dios según la revelación Bíblica. Esta es la “unidad” cristiana que da significado a todo. En esta cosmovisión cristiana hay una distinción clara entre lo que es la voluntad de Dios y lo que no lo es; entre lo bueno y lo malo; entre la verdad y la mentira.

La “unidad” de la “Nueva Era”, en cambio, prohíbe hacer tales distinciones. Para que todos sean “uno”, no se puede tolerar que alguien diga que su religión es mejor que otra, o que la heterosexualidad es mejor que la homosexualidad (para mencionar solo unos ejemplos). – Vea arriba acerca del relativismo.

Entonces, las religiones que se basan en la revelación Bíblica (judíos y cristianos) son percibidos como obstáculos en contra de esta “unidad”. Por el momento, la “Nueva Era” intenta sobre todo infiltrar estas religiones con su “nuevo paradigma”, para que se dejen “integrar” en su “nuevo orden mundial”. Pero si los judíos y cristianos se niegan a abandonar sus valores Bíblicos absolutos, con seguridad enfrentarán mucha hostilidad de parte de la “Nueva Era”.

En el fondo, podemos decir que la “Nueva Era” pretende llevar la humanidad de regreso a Babilonia:
– Una unificación de toda la humanidad, construyendo una nueva “torre babilónica”,
– bajo la dirección de una clase especial de “sacerdotes” con “conocimientos esotéricos”,
– sobre la base del humanismo (porque la “Nueva Era” enseña que el hombre es bueno en sí mismo y tiene un “núcleo divino”),
– con la influencia de la “nueva espiritualidad”, que en realidad es ocultismo y espiritismo.

En otro trabajo aparte se mencionan más detalles acerca de la “Nueva Era”.


Citaré primero algunas partes del análisis de Schaeffer, y añadiré unos comentarios:

Valores degenerados

“A medida que se debilitaban los valores cristianos, la mayoría de las personas aceptaron dos valores miserables: la paz personal y la prosperidad personal.
La paz personal significa que me dejen en paz y que no me molesten con los problemas de otras personas, sea en el mundo o en mi ciudad – una vida con un mínimo de posibilidades para un conflicto. La paz personal significa que yo quiero llevar mi estilo de vida como yo quiero, sin importar las consecuencias posibles para mis hijos y nietos. La prosperidad significa riquezas en aumento – una vida que consiste en cosas materiales, cosas materiales, y más cosas materiales -, y un éxito que se mide según una abundancia material y creciente.
… Cuando los estudiantes preguntaban a sus padres por qué debían estudiar, a menudo recibían la respuesta: “Porque un graduado de la universidad tiene un sueldo mayor.” – Y cuando preguntaban por qué uno debía tener un sueldo mayor, les decían: “Para que tú puedas enviar a tus hijos a la universidad.” – Con esta clase de respuestas (sea explícitamente expresada o tácitamente asumida), ni el hombre ni su formación profesional tiene sentido alguno.”

Estos valores degenerados hacen que la sociedad sea muy fácil de manipular. La gente seguirá cualquier ideología que les promete paz personal y prosperidad personal. Esto se puede observar en toda campaña electoral: La gente elige a sus gobernantes no según sus convicciones, sino según las promesas que hacen en cuanto a la paz personal y prosperidad personal.

Marxismo

“En algunos lugares de Europa y Sudamérica, el marxismo y el maoísmo empezaron a dominar. Pero también el marxismo-leninismo es un salto a la esfera de lo irracional. Los jóvenes seguían el marxismo a pesar de que ya estaba demostrado claramente que la opresión en los tiempos de Stalin no era un exceso, sino un elemento indispensable del sistema comunista.
Alejandro Solshenizyn dice: “Desde la antigüedad, la justicia es un término con dos lados: la virtud triunfa, y el vicio es castigado. … Pero los jóvenes rusos crecen con la convicción de que los malos actos nunca son castigados en esta tierra, al contrario, que traen suerte. … ¡Será incomodo y terrible, vivir en un tal país!” – Esto se aplica no solo a Rusia, sino a todos los países donde el comunismo tiene el poder. En China hay probablemente menos libertad interior que en Rusia bajo el comunismo.
… El materialismo, el fundamento del marxismo-leninismo, no provee ninguna base para la dignidad humana o los derechos humanos. Donde el marxismo-leninismo no tiene el poder, parece atractivo porque habla mucho de la dignidad y del derecho – aunque su fundamento materialista no provee ninguna base para ello. Pero se hace atractivo con su propaganda idealista.
Para entender este fenómeno, tenemos que entender que Marx habló de aquello que es basado en el cristianismo – la dignidad del hombre -, y adoptó este término como uno suyo. En este sentido, podemos considerar el marxismo-leninismo idealista como una herejía cristiana. Sin tener un fundamento cristiano, los marxistas utilizan aquellos términos que solo en el cristianismo tienen un fundamento – hasta que lleguen al poder. Pero en los casos donde el marxismo-leninismo llegó al poder, no se puede nombrar ni un solo ejemplo donde no hubiera habido opresión. Tan pronto como los comunistas tenían el poder, el “deseo de la mayoría” se volvió un concepto muerto.
El hombre vive según las presuposiciones de su pensamiento, de manera más consecuente de lo que él mismo sabe. … Y cuando un estado entero se apoya conscientemente en el materialismo filosófico, entonces un “socialismo con rostro humano” es imposible. … El marxismo no tiene base para la dignidad del hombre; por tanto actúa de manera arbitraria, oportunista.
… Los estados con una base diferente, por ejemplo una base cristiana (o por lo menos el recuerdo de una base cristiana en el pasado), de hecho pueden actuar de manera muy inconsecuente y terrible. Pero si un estado materialista actúa de manera arbitraria y quebranta la dignidad del hombre, entonces este estado es solamente consecuente según sus propios principios.”

Con la caída de la Unión Soviética, el marxismo propiamente dicho ha perdido influencia. Pero la idea básica del colectivismo está ganando influencia, aun en países tradicionalmente “capitalistas” como los Estados Unidos. Y toda la filosofía y política de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) es completamente colectivista.

Schaeffer describe como el relativismo lleva a decisiones arbitrarias para manipular la sociedad. De esta manera, la ciencia, el derecho, y los medios de comunicación perdieron su objetividad. En lugar de ello, tenemos ahora una “ciencia sociológica”, un “derecho sociológico” y un “periodismo sociológico”:
Donde existen diferentes teorías científicas acerca de un asunto, se decide a favor de aquella teoría que es “más aceptable” para la sociedad. O sea, ya no son los datos objetivos que deciden, sino la aceptación sociológica.
“Oliver Wendell Holmes (1841-1935) dijo que el derecho se basa en la experiencia. “Verdad es la mayoría de votos de aquella nación que tiene el poder de pegar a todas las otras naciones.” También dijo: “Cuando se llega a establecer un corpus iuris, solo se levanta la pregunta: qué es lo que quieren las fuerzas dominantes de la sociedad, y si lo defenderán con tanto énfasis que todos los obstáculos se pasarán por alto.” – Esta declaración es muy diferente de la base bíblica de Samuel Rutherford, y del cuadro de Paul Roberts donde la Justicia señala a “La Palabra de Dios”.
En el periodismo “está desapareciendo la distinción entre noticias objetivas y comentarios subjetivos. La pérdida de una base filosófica para la verdad, llevó en la práctica a una ciencia sociológica y a medios de comunicación sociológicos, que ambos son propensos a la manipulación. Esto es particularmente peligroso en la ciencia, porque la gente tiene una fe casi “religiosa” en la objetividad de la ciencia y cree en todos sus resultados.”

De esta manera se pueden introducir nuevos valores y verdades “absolutos”, que son completamente arbitrarios.

“Esto significa que se pueden hacer cambios enormes en el rumbo de una nación, y la mayoría los aceptará calladamente. No importa cuán arbitrarios sean estos cambios, o cuánta diferencia exista con el derecho y las opiniones anteriores, la Corte Suprema decidió que cada mujer en los Estados Unidos tiene el derecho de hacer abortar su bebé en los primeros tres meses de su embarazo, sin examen previo. …
Con esta decisión, la corte definió que el niño no nacido no es ninguna persona en el sentido de, y bajo la protección de, el artículo suplementario no.14 de la Constitución. De esta manera, todos los niños no nacidos fueron privados de toda la protección constitucional de su vida, su libertad y sus pertenencias.
Hay mucho que comentar acerca de ello. Primeramente, se estableció un absoluto completamente arbitrario. En primer lugar, es arbitrario desde el punto de vista médico. … El problema consiste en que el óvulo, después de la fecundación, “posee el potencial genético completo de desarrollarse en un ser humano… ¿En cuál etapa del desarrollo se le debe conceder al embrión o feto la calidad de paciente?” Entonces, se considera conceder a un feto de seis días la calidad de paciente.
…Segundo, es también una arbitrariedad legal. La decisión no tomó en cuenta de manera correcta los artículos suplementarios 13 y 14 de la Constitución.
…Con este juicio arbitrario, tanto desde el punto de vista médico como desde el punto de vista legal, la Corte Suprema anuló las leyes de casi todos los estados de EE.UU. acerca del aborto.
…Los absolutos arbitrarios de la Corte Suprema están en contra del consenso de los siglos anteriores, y en contra del derecho anterior. Si la mayoría de los ciudadanos aceptan hoy tales absolutos arbitrarios – a causa de la idea de que todo es relativo -, ¿por qué no aceptarían también otros absolutos arbitrarios en cuanto a limitaciones autoritarias de la libertad, si esto parece sociológicamente ventajoso?

…Cuando desaparece el consenso cristiano, ya no sobran muchas alternativas sociológicas.

  • Una posibilidad es el hedonismo, donde cada uno puede hacer lo que quiere. El intento de edificar una sociedad sobre el hedonismo, lleva al caos.
  • Una segunda posibilidad es lo absoluto de los “cincuenta y un por ciento”. Cuando la cultura era todavía más cristiana, una sola persona con la Biblia en su mano podía enfrentarse con la sociedad y advertirla, y no importaba quien tenía la mayoría – porque existía un absoluto según lo cual uno podía juzgar. Tanto para la ética como par el derecho, existía un absoluto. Pero a medida que desapareció el consenso cristiano, esta posibilidad también desapareció. Recordémonos que Hitler, con una mayoría de “cincuenta y un por ciento”, era completamente legitimado para hacer lo que quería. Sobre esta base, el derecho se convierte en un valor promedio. Sobre esta base podríamos, si la mayoría lo apoyara, matar a los ancianos, los enfermos incurables y los enfermos mentales, y negar la humanidad a otros grupos. Y nadie podría decir algo en contra.
  • Si no hay valores absolutos y no queremos ni el caos del hedonismo ni la mayoría de los “cincuenta y un por ciento”, entonces queda solo una alternativa más: Una persona, o una élite, tiene que establecer normas absolutas arbitrarias, autoritarias.”

Schaeffer dice que “la mayoría aceptará la pérdida de sus libertades sin levantar su voz, mientras su estilo de vida personal no se ve afectado.” Tenemos que añadir que la mayoría vive en una ilusión de libertad, e incluso considera como bendición la pérdida de sus libertades.

Aplicándolo al Perú, basta un ejemplo: Durante la última década, los padres peruanos perdieron la libertad fundamental de poder educar a sus propios hijos, ¡y nadie protestó! Actualmente, todos los niños a partir de los tres años obligatoriamente tienen que ser educados en una escuela y bajo el control del Ministerio de Educación – lo que significa, bajo el control de una cosmovisión humanista y anticristiana. Los padres cristianos, y los líderes cristianos, no se han dado cuenta de que esto significa la pérdida de una de las libertades más fundamentales: la libertad de un padre cristiano para dar una educación cristiana a sus hijos.
Algo muy parecido podemos decir acerca del sistema de salud: El ciudadano común no tiene la libertad de hacerse tratar por un médico de su elección; excepto las personas adineradas que pueden pagar a un médico particular.
En estas dos áreas se manifiesta claramente el deseo creciente de vivir a expensas del estado, y la mayoría no se da cuenta de que esto significa la pérdida de sus libertades.

Schaeffer describe las posibilidades de manipulación por medio de la televisión:

“Un ejemplo para la manipulación es la influencia del subconsciente. Es posible introducir en una película o en la televisión un mensaje repetidamente a una velocidad tan alta que el espectador no sabe que lo ha visto, pero sin embargo queda influenciado. En un experimento, se avisó de esta manera al público de un cine que comprasen una bebida determinada. La gente no sabía que habían visto estos mensajes; pero después de terminar la película, las reservas de esta bebida se agotaron en las tiendas alrededor del cine. … No tenemos ninguna posibilidad de darnos cuenta cuando se empiece a emitir mensajes subconscientes en la televisión.

El espectador ya es manipulado por la manera usual como funciona la televisión. Muchos televidentes asumen que lo que ven en la tele, lo vieron con sus propios ojos. El espectador piensa que él mismo estuvo allí. Lo “sabe”, porque sus propios ojos lo vieron. Pero esto es muy equivocado. No olvidemos que cada minuto del programa fue redactado. El espectador no ve los sucesos, sino una versión redactada de los sucesos. Uno se imagina una objetividad y verdad; pero aun si los operadores fueran completamente neutrales, nunca podríamos ver toda la verdad. Si la cámera se moviera tan solamente cinco metros más hacia la derecha o hacia la izquierda, tendríamos una “representación objetiva” muy diferente.

Y además, los operadores y redactores tienen su propia opinión que influencia en la película. Cuando vemos a un político en la televisión, no vemos a la persona como es en realidad; más bien vemos la imagen que ellos quieren que veamos.”

Una anécdota personal acerca de la manipulación de la cual es capaz la televisión: Una vez, entre amigos, vimos una noticia acerca de cierto país africano, donde supuestamente se había cometido un masacre en una ciudad. Se mostraron imágenes de una plaza donde mucha gente estaba tendida en el suelo. Por casualidad, uno de mis amigos había regresado de un viaje a aquel país pocas semanas antes. El se enojó y dijo: “¡Qué mentira! Yo mismo he caminado sobre esta plaza y he visto a esta gente tendida allí. ¡Estos no son muertos! Ellos simplemente tienen la costumbre de dormir su siesta allí.”

Los redactores de televisión tienen posibilidades ilimitadas de mezclar imágenes y comentarios de la manera que quieren. El televidente no puede saber si en realidad existe alguna conexión entre las imágenes que ve, y los comentarios del locutor.

Aparte de la manipulación activa, la prensa ya tiene mucho poder al escoger qué cosas publica y qué cosas no. Particularmente llama la atención que las influencias positivas del cristianismo, los milagros de Dios, o los cambios sociales que se producen bajo la influencia de valores cristianos, casi nunca se convierten en “noticia”.

“Cuando una élite define absolutos arbitrarios, entonces no solo la televisión, sino todo el aparato de los medios masivos puede difundir la manipulación. No se necesita ningún acuerdo secreto y ninguna conspiración; lo único que se necesita es que la cosmovisión de la “élite” coincida con la cosmovisión de los medios de comunicación más importantes. … Muchos de aquellos que están en posiciones de influencia, y muchos de aquellos que definen las noticias, defienden unidos la cosmovisión humanista moderna que hemos examinado con tanto detalle.

Entonces es natural que actúen de acuerdo con esta cosmovisión; solo que no todos están conscientes de ello y no siempre saben exactamente quién utiliza a quién. Pero su cosmovisión es como un filtro por donde tienen que pasar todas las informaciones.”

¡Cuánta necesidad tenemos en este tiempo, de estar fundamentados firmemente en nuestra cosmovisión, para ser capaces de “examinar todo”!

Otras formas de manipulación incluyen la manipulación psicológica y biológica (genética). La manipulación psicológica funciona sobre todo en el sistema educativo. Desde una edad muy temprana, los alumnos están siendo moldeados a “funcionar” de la manera que el “nuevo orden mundial” requiere. Aun los profesores que participan en esta gigantesca empresa de reeducación, normalmente no se dan cuenta de que están siendo usados para acelerar el “cambio de paradigma” a nivel mundial. Más bien creen que simplemente están “mejorando la calidad de la educación” y “aplicando reformas educativas”.

se basa en el darwinismo, y la idea básica es que “el hombre controle su propia evolución futura”. Existen programas políticos para “mejorar la herencia genética de la humanidad”. El biólogo renombrado Francis Crick escribe:

“Hemos visto que la discusión de la pregunta cuántas personas deben vivir en la tierra, ya no está fuera de lo común. Pero la discusión acerca de la pregunta quiénes deben ser los padres de la próxima generación, quienes deben nacer y quienes deben tener hijos, todavía no se considera como normal. Se cree que si todos somos amables unos con otros y cada familia tiene dos o tres hijos, todo marchará bien. Yo no creo que esto sea correcto. Por buenas razones genéticas, …esta sería una situación biológica malsana. Algún grupo debería decidir que algunas personas deberían tener más hijos y otros menos. … Tenemos que decidir quiénes deben nacer.”

Notamos que la manipulación genética se presenta como la continuación lógica de la planificación familiar. Primero se acepta la idea de limitar artificialmente la población de la tierra; después se va un paso más allá y se acepta el hecho de que el gobierno determine qué clase de personas deberían vivir en la tierra. Esto hace recordar mucho al nazismo, y de hecho la raíz de la idea es la misma. Jim Keith, en “The Depopulation Bomb”, demuestra que los programas de “planificación familiar”, inventados en Estados Unidos y exportados a través de entidades de las Naciones Unidas, tienen el objetivo directo de reducir la población del “Tercer Mundo”, y especialmente la población indígena, nativa.

Las siguentes citas dicen mucho acerca de la motivación de estos “planificadores” (note que se está refiriendo a la población del “Tercer Mundo”):

“Aquellos que son menos adaptados para correr en la carrera, se multiplican más rápidamente … Los fondos que deberían usarse para elevar el estándar de nuestra civilización (norteamericana), están siendo desviados para mantener a aquellos que nunca deberían haber nacido.” (Elsah Droghin, citado por Margaret Sanger, Fundadora de “Paternidad Planificada”).
“La esterilización debe aplicarse a un círculo cada vez más amplio de socialmente desechados; empezando con los criminales, los discapacitados y mentalmente enfermos, y gradualmente extendiéndose a los tipos que llamamos débiles, y quizás últimamente a tipos raciales de valor inferior.” (Madison Grant, co-fundador de la Sociedad Eugenésica Americana)

Hoy podemos encontrar a predicadores evangélicos que dicen que el mandamiento “Fructificad y multiplicaos” (Gén.1:28) ya no se aplica. ¿Existe alguna razón Bíblica que nos permitiría anular este mandamiento?
Es una cosa (que puede ser justificada) si una familia decide, por razones económicas o personales, ya no tener más hijos de los que tienen. Pero es una cosa muy diferente si se enseña que es un deber de las naciones y de los gobiernos, limitar su población.

Es apropiado citar aquí una conclusión de la Coalición para Avivamiento, que dice:

“Afirmamos que el nacimiento de nuevos seres humanos debe recibirse con alegría y gratitud porque ellos llevan la imagen de Dios y tienen la capacidad de enriquecer a otros, tanto espiritualmente como materialmente; que no existe ninguna relación causal consistente entre la densidad de la población (o tasa de crecimiento) y su bienestar económico; y que la idea de “sobrepoblación” planetaria es un mito, aunque el amontonamiento local de personas lleva algunas economías locales a su límite (Sal.127:3-5, Juan 16:21, Gén.1:26-28).
Negamos que altas tasas de nacimientos necesariamente debiliten la economía; que la cantidad de riquezas materiales en el mundo sea estática; que una población más numerosa exija divisiones más pequeñas de las riquezas del mundo; que se deba frenar o parar el crecimiento de la población; que la inmigración, mientras el mercado de bienes y servicios permanece libre, sea dañina para una economía o para los ciudadanos de la sociedad anfitriona; y que la capacidad de Dios de proveer por la población pueda alguna vez ser sobrepasada.” (“La cosmovisión cristiana acerca de la economía”, Art.14)

En cuanto a la afirmación de que “no existe ninguna relación causal consistente entre la densidad de la población y su bienestar económico”, podemos ver los siguientes ejemplos: Japón, Alemania, Inglaterra, entre otros, son países sumamente poblados, pero a la vez muy desarrollados. – Perú, Ecuador, Bolivia, y otros, son países escasamente poblados, pero pobres.


Todas estas tendencias tenemos que ver en el contexto de los planes de la “Nueva Era” y de la ONU, de crear un mundo unificado bajo un único gobierno. Un tal gobierno mundial sería totalitario: controlaría todas las áreas de la sociedad. Y con una sociedad tan manipulable como la actual, no se levantará mucha resistencia en contra de un gobierno totalitario.

Es importante entender que este gobierno mundial no se levantará de un día al otro. El mundo está siendo preparado para ello poco a poco, en pequeños pasos de “cambio de paradigma” y de “integración”.

Se dice que es posible cocinar un sapo vivo, si se le pone en una olla con agua tibia y se calienta el agua poco a poco. Si pusiéramos el sapo de frente al agua caliente, se escaparía. Pero cuando se le calienta poco a poco, el sapo no se va a dar cuenta del cambio de la temperatura, hasta que se muere. – Lo mismo sucede en la sociedad actual (e incluso con los cristianos): Los cambios en la cosmovisión suceden poco a poco, de manera que no nos damos cuenta. Muchos cristianos se adaptan a los valores de la sociedad, y no se dan cuenta de cuán lejos ya estamos de los principios Bíblicos. Es necesario discernir este “cambio de la temperatura”, antes que seamos “cocinados vivos”!

Todavía tenemos la posibilidad de presentar una alternativa: una cosmovisión bíblica-cristiana, como fue desarrollada desde la base de la Reforma.
Hoy en día, los países del “Tercer Mundo” miran a los países industrializados y desean tener el mismo desarrollo, la misma prosperidad. Entonces quieren importar e imitar todo lo que hacen los países industrializados, porque piensan que así tendrían los mismos resultados. ¡Pero este es un error! Como hemos visto, la prosperidad de los países industrializados es como un árbol que creció a través de muchos siglos, bajo la influencia de una cosmovisión cristiana. En la actualidad, los países industrializados siguen cosechando frutos de este árbol, pero a la vez están muy ocupados cortando sus raíces: se están esforzando para eliminar los últimos restos del cristianismo Bíblico. Por eso, este árbol pronto dejará dar fruto: los países industrializados experimentarán una fuerte caída económica dentro de los próximos cincuenta años.
Entonces, si el Tercer Mundo importa el relativismo, el posmodernismo y la “Nueva Era”, el resultado no será prosperidad. Solo seremos “integrados” en un sistema de control mundial. La única alternativa sería volver a una cosmovisión cristiana.

En Sudamérica, esto requerirá un esfuerzo bastante grande, porque no existen precedentes históricos donde se hubiera puesto en práctica una cosmovisión cristiana. Aun peor, con los conquistadores españoles se había introducido una falsificación del cristianismo; y aun las iglesias evangélicas todavía mantienen muchas ideas y costumbres que provienen de esa falsificación. Pero lo mismo podríamos decir de Europa en la Edad Media; y sin embargo, la Reforma fue posible.

Un niño que crece en una familia disfuncional, está convencido de que su familia es normal, porque no conoce otras familias y no sabe qué es realmente normal. De la misma manera, una persona que ha crecido en una sociedad disfuncional, cree que esta sociedad es normal y no se puede imaginar una manera diferente de vivir. El estudio de la Reforma y de sus resultados debe habernos abiertos los ojos para ver que la sociedad actual no es “normal”, según criterios cristianos, y que podría funcionar de manera muy diferente si aplicara principios Bíblicos. Si la Reforma trajo estos resultados para Europa en el pasado, ¿no podrá traer los mismos resultados para Latinoamérica en el siglo XXI? En cierta manera, la situación de Latinoamérica es comparable con la situación de Europa poco antes de la Reforma: Se están difundiendo pensamientos cristianos, hay cierto número de creyentes evangélicos, pero su pensamiento todavía no se ha reformado. Cuando suceda esta reforma del pensamiento en un número significativo de cristianos, estos cristianos podrían causar cambios verdaderos en la sociedad.

Preguntas de repaso:
Según Schaeffer, ¿cuáles son los valores predominantes de la sociedad actual?
¿Por qué el comunismo se contradice a sí mismo cuando habla acerca de los derechos humanos y de la dignidad del hombre?
¿Cuál cambio decisivo en la cosmovisión es ilustrado por la sentencia de la Corte Suprema de Estados Unidos referente al aborto?
¿Qué consecuencias tenemos que esperar para el futuro, de este cambio en la cosmovisión?
Cuando los valores absolutos de la Biblia ya no son aceptados en una sociedad, ¿cuáles tres alternativas existen para establecer valores en la sociedad?
Explica la conexión entre la ayuda de parte del estado, y la pérdida de las libertades personales.
– ¿Por qué probablemente la mayoría no protestará contra el surgimiento de un sistema totalitario?

Para reflexionar más:
¿En qué otras áreas puedes observar que el pueblo está dispuesto a abandonar sus libertades, si a cambio recibe beneficios de parte del estado?
– Describe síntomas de la idea de que “el estado es responsable de solucionar todos los problemas”, según lo que observas en tu alrededor.
– Describe ejemplos de manipulación que observas en tu alrededor.
– ¿Qué harás ahora en aplicación del mensaje de este libro a tu vida personal?


Hemos estudiado muchas cosmovisiones, pero en el fondo hemos trazado la historia del conflicto entre solo dos sistemas de pensamiento: el pensamiento Bíblico, que empieza con Dios; y el pensamiento humanista, que empieza con el hombre. Desde Babilonia hasta hoy, es este mismo conflicto que se manifiesta en toda la historia, bajo diferentes formas.

Conocí a muchas personas (sobre todo en los países industrializados, y en los círculos intelectuales), que creen que el humanismo es algo como una rama del cristianismo: “Amar al prójimo, hacer lo bueno y ser tolerante, esto lo tenemos todos en común.” Después de los estudios realizados, no debe quedar duda de que en realidad el humanismo es exactamente lo contrario del cristianismo.

Lo que significa el humanismo realmente, fue claramente expresado en el “Segundo Manifiesto Humanista”, por la Asociación Humanista Americana (American Humanist Association, AHA):

“No encontramos suficiente evidencia a favor de la creencia en la existencia de los sobrenatural; es algo sin sentido o irrelevante a la cuestión de la sobrevivencia y la realización de la raza humana. Como ateos, comenzamos con el humano, no con Dios; con la naturaleza, no la deidad. … No podemos descubrir ningún propósito divino o providencia para la especie humana … Los humanos son responsables de lo que somos o nos volveremos. Ninguna deidad nos salvará; nosotros debemos salvarnos a nosotros mismos.”

La gran mayoría de nosotros, en nuestra formación escolar, hemos sido moldeados por una cosmovisión humanista. Por eso, aun muchos cristianos nacidos de nuevo tienen mucha dificultad de discernir los fundamentos humanistas en su propio pensamiento, y de sustituir estos pensamientos por una cosmovisión bíblica.

Por tanto, como resumen final de esta sección, quiero brevemente contrastar los rasgos básicos de estas dos cosmovisiones:

- El punto de partida, para el pensamiento humanista, es el hombre: su razón, sus pensamientos, sus valores. “El hombre es la norma de todo.” – El punto de partida para la cosmovisión Bíblica es Dios: El, y Su comunicación revelada con el hombre, es la norma de todo.

- El humanismo confía ciegamente en el hombre, mientras cuestiona a Dios. – La cosmovisión Bíblica conoce a Dios como completamente digno de confianza, pero cuestiona al hombre.

Vimos que Descartes, el precursor del racionalismo, basó su pensamiento sobre “la duda metódica”. Pero Descartes nunca se preguntó si su “confianza en su propia duda” era justificada: era una confianza ciega.

La cosmovisión Bíblica se basa en la convicción de que podemos conocer a Dios y confiar en El. Jesús dijo: “Si alguien quiere hacer la voluntad de Dios, conocerá si la enseñanza es de Dios, o si hablo por mi propia cuenta.” (Juan 7:17). Entonces, aquí también empezamos con un paso de fe y obediencia. Pero esta fe se puede comprobar: Quien se compromete con ella, “conocerá”.

Desde este trasfondo, no es correcto hablar de un conflicto entre “ciencia y fe”. El racionalismo empezó también con una fe, y paradójicamente, con “la fe en su propia duda”. Cada científico tiene que empezar con un fundamento de fe (creencias), desde donde construye su edificio mental. Ninguno de todos los posibles fundamentos de fe es “más científico” que algún otro. Cada uno escoge los fundamentos de su pensamiento, sus creencias básicas, sin poder comprobarlas. Esto es lo que llamamos “fe”; sea la fe en la razón humana o la fe en la Biblia.

- El humanismo cree que el hombre es “bueno en sí”. La cosmovisión Bíblica describe al hombre como caído en pecado, y por tanto incapaz de hacer lo bueno por sí mismo (Romanos 3:9-23).

- El humanismo culpa a Dios de lo malo. La cosmovisión Bíblica busca la culpa en el hombre mismo.

El humanismo considera que lo malo en el hombre es un “resto de imperfección”, que será vencido con el desarrollo de la humanidad. “Solo dennos tiempo hasta mañana”, dicen los humanistas – desde 4000 años. El humanista cree que el hombre puede superar la maldad con sus propios esfuerzos. O, como alternativa, se abandona completamente el concepto de “lo malo” (relativismo moderno).
Entonces será muy difícil explicar por qué exactamente el siglo XX entró en la historia como el siglo más sangriento de todos los tiempos. Algunos humanistas se apoyan en la explicación de Rousseau: “El hombre es bueno hasta que la sociedad le corrompa.” Pero esto no es satisfactorio para un humanista realmente consecuente: La sociedad consiste también en personas humanas, que supuestamente son “buenas en sí”. Por eso, otros acusan a Dios: “Si Dios existe, ¿por qué permite todo el sufrimiento en el mundo?”

La cosmovisión Bíblica es realista en cuanto al hombre: “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?” (Jeremías 17:9). Esta es una explicación mucho más obvia para la maldad en el mundo; y quien se examina honestamente a sí mismo, estará de acuerdo.

- es dominado por la idea del progreso constante y de la evolución. – La cosmovisión Bíblica interpreta al mundo en el marco de la creación, la caída, y la redención.

Esta es una diferencia fundamental. El humanismo asume básicamente que este mundo se mueve constantemente desde un estado imperfecto y “primitivo” hacia un estado perfecto y “desarrollado”; tanto en el reino vegetal y animal, como también en la sociedad humana. Se asume que la fuerza para este progreso viene de las leyes naturales de la materia muerta, o del hombre mismo, o del mundo espiritual (Nueva Era).
Estos pensamientos acaso no son nuevos. En la Grecia antigua ya hubo filósofos que creían que el mundo había surgido de la interacción casual de los átomos; y otros creían que el hombre, por medio de la educación filosófica, podía alcanzar un estado de virtud. Los hinduistas creen desde los tiempos antiguos en un “alma del mundo” (Brahman) que desarrolla el universo desde sí misma. (Solo que en la creencia del hinduismo, el universo nunca alcanza un estado perfecto, sino se deshace periódicamente y vuelve a desarrollarse.) Y la construcción de la Torre de Babel ya se basaba en la idea de que “el hombre se engrandece a sí mismo”.

La Biblia nos presenta una cosmovisión muy diferente. Aquí hay en el principio una creación ordenada y perfecta (“Todo fue muy bueno”). Después, el hombre fue seducido a cuestionar a Dios, a desconfiar de El, y finalmente desobedecerle. Desde entonces, este mundo se mueve “hacia abajo”: La delincuencia, las enfermedades y la muerte aumentan; la expectativa de vida disminuye; especies animales se extinguen. El hombre, que sigue siendo “imagen de Dios”, todavía tiene la capacidad de crear cosas nuevas y así producir ciertos períodos de progreso material (las culturas avanzadas de la antigüedad y modernas); pero estas culturas avanzadas también decaen pronto y tienen que dar lugar a una cultura nueva.
Un cambio decisivo sucede con la venida de Jesucristo (lo que testificamos hasta hoy con la manera como contamos los años). Por medio de Su muerte redentora, el hombre tiene la posibilidad de reconciliarse con Dios y volverse una “nueva criatura” (2 Corintios 5:17). Esta reconciliación y nueva creación es la esperanza no solamente de la humanidad, sino del universo entero (Romanos 8:19-23). – Por tanto, desde entonces hubo muchos ejemplos de progreso material y moral bajo la influencia del cristianismo; especialmente en los tiempo modernos como consecuencia de la Reforma. Pero aun esta influencia cristiana no cambia nada en la tendencia general “hacia abajo” en la creación y la humanidad. Solo el Señor mismo, en Su segunda venida, producirá con Su poder un estado perfecto, comparable con el principio. Esto en la naturaleza y también en la humanidad.

Una diferencia significativa existe en la interpretación de la muerte. Según la teoría de la evolución, la muerte (y aun la extinción de especies enteras) es necesaria para el desarrollo. Entonces, la muerte se considera “natural” e incluso “buena”. – Según la Biblia, no hubo muerte antes de la Caída; y también en la nueva creación no habrá muerte. Entonces, la muerte es un enemigo, una maldición, y por tanto no es natural. La primera de las dos creencias tiene consecuencias devastadoras. Nos recordamos que en 1973, la Corte Federal Suprema de los Estados Unidos legalizó el aborto. En la actualidad, en ese país se discute la posibilidad de legalizar aun el matar a bebés ya nacidos, si estos tienen alguna discapacidad grave. Si la muerte de seres “no aptos para vivir” sirve al desarrollo, entonces no hay argumento en contra. – Esta es una paralela espantosa con la década de los 30 en Alemania: Hitler no empezó de frente a matar a los judíos, sino él empezó su programa de “eutanasia” con introducir sutilmente una distinción entre “vida que merece vivir” y “vida que no merece vivir”.

Creo que este punto ilustra de manera particular cuán importante es distinguir entre la cosmovisión cristiana y la cosmovisión humanista. Estos no son detalles marginales, sino se trata del marco de referencia general para nuestra interpretación del mundo entero. La decisión acerca de este marco de referencia tiene resultados concretos en la política y la sociedad.

- El humanismo es contradictorio en cuanto al valor del hombre: por un lado proclama que el hombre es el máximo valor; pero por el otro lado enseña que el hombre es solo un animal entre muchos. – La cosmovisión bíblica fundamenta el valor del hombre con su creación en la imagen de Dios.

El problema para el humanista es este: Cuando afirmo que el hombre es el máximo valor, no puedo fundamentar esta afirmación. “Valor” se basa en que algo o alguien afuera de mí me otorgue este valor, me “valore”. Cuando el hombre se otorga valor a sí mismo, entonces intenta apoyarse sobre sí mismo en medio del vacío. Por eso, de allí se llegó muy pronto y de forma lógica al materialismo: Si no puedo fundamentar mi propio valor, entonces tampoco tengo una razón para decir que un hombre vale más que un animal o una piedra. (Esto interfiere también en la discusión acerca del aborto y la eutanasia.)

- Según el humanismo, Dios no interfiere en el mundo visible. – La cosmovisión Bíblica nos muestra a Dios como El dirige todos los sucesos, tanto los “naturales” (por medio de las leyes naturales que son creadas y hechos eficaces por Dios) como los “sobrenaturales” (que llamamos “milagros”).

- El humanismo cuenta con “dos verdades”: La “verdad religiosa” y la “verdad científica” son separadas una de la otra. – En la cosmovisión Bíblica existe una sola verdad indivisible: aun la economía, el trabajo, la ciencia, la política, etc, están bajo la verdad de Dios; y la Palabra de Dios se aplica a todas las áreas de la vida y del conocimiento.

Fuente:

http://www.altisimo.net/maestros/cosmovision/historia3.htm

Historia de las cosmovisiones (Parte 2)

Historia de las cosmovisiones (Parte 2)
La Reforma – La Ilustración

Contenido

Más que todo, la Reforma fue un intento de volver al cristianismo original, basado únicamente sobre la Palabra de Dios. (Mirando desde la perspectiva histórica, tenemos que decir que la Reforma quedó muy lejos de restaurar el cristianismo original. Pero si tomamos en cuenta el estado corrompido de la iglesia en aquel tiempo, vemos que probablemente se hizo todo lo que se pudo hacer en aquellas circunstancias.)

Los principios básicos de la Reforma se han resumido en las tres “Sola” de Lutero:

- “Sola Scriptura”; solo las Escrituras son la norma de la Verdad.

Esto incluye que podemos saber la verdad acerca de Dios, y la verdad acerca del hombre; Dios nos la reveló. No estamos en oscuridad en cuanto a nuestro origen y nuestro destino. Específicamente, podemos saber la razón por qué y para qué las cosas existen; podemos conocer su significado.

Veremos más abajo que este principio tenía una influencia muy importante en el desarrollo de la ciencia moderna:

- “Sola Fide” y “Sola Gratia”; solo por la fe, y solo por la gracia de Dios, podemos ser salvos; no por nuestras obras. Esto implica un entendimiento correcto acerca de la caída del hombre: La caída afecto todo el ser del hombre, de manera que el hombre natural no es capaz de hacer lo bueno sin la ayuda de Dios. – Con esto, la Reforma se opuso tanto a Tomás Aquino como a Erasmo.

Podemos añadir dos otros principios de la Reforma que fueron igualmente importantes:

- La soberanía de Dios como principio dominante de la fe cristiana. (Este punto fue elaborado especialmente por Calvino, aunque también Lutero lo mantenía.)
Esto implica que todas las esferas de nuestra vida están bajo el dominio de Dios; y por tanto, estamos obligados a cumplir la voluntad de Dios en todas las áreas de nuestra vida. (Profundizaremos más en este tema al estudiar las “Exposiciones sobre el calvinismo”.)
Cuando se trata de la aplicación práctica de este principio, notamos que las diferentes corrientes de la Reforma hicieron aplicaciones diferentes (vea abajo).

- El sacerdocio general, cada cristiano es un sacerdote.
(Vea en las “95 tesis sobre el estado de las iglesias evangélicas”, Nos. 56-60)

Este principio tiene dos aplicaciones igualmente importantes:

  • a) Cada cristiano tiene acceso directo a Dios, sin la mediación de un sacerdote (Hebr.4:14-16). Con esto se rechaza el sacerdotalismo de la iglesia católica romana (que es, como vimos, una herencia de la religión babilónica). Cada cristiano, por tanto, tiene también el derecho de asumir responsabilidades espirituales. (Aunque los reformadores no fueron consecuentes en la aplicación de este principio en la iglesia.)
  • b) No hay separación entre “actividades religiosas” y “actividades seculares”: incluso nuestro trabajo diario, si es hecho para Dios, es una actividad “religiosa” y “sacerdotal”. (Vea la cita de Lutero en la sección sobre el trabajo, en la Introducción.)

En el ámbito político, el acceso directo a Dios llevó al concepto de la libertad de la conciencia. Una persona que está sujeta a un sistema sacerdotal, está con su conciencia atada a este sistema. No puede permitirse pensar de manera diferente del sacerdote, porque de otro modo tendrá que temer el castigo de Dios (según la enseñanza de los sacerdotes). Pero si el creyente tiene acceso directo a Dios, entonces su conciencia no está sujeta a nadie sino a Dios. La libertad de la concienca, en el sentido de la Reforma, no significa que cada uno pueda establecer sus propias normas (esto sería relativismo); pero que cada uno tiene su propia responsabilidad ante Dios, sin la interferencia de terceras personas.

Abraham Kuyper comenta sobre este tema:

“La conciencia nunca es sujeta a un hombre, sino siempre y solamente al Dios Todopoderoso. … La soberanía de la iglesia encuentra su límite natural en la soberanía de la persona libre. … Y dondequiera que ocurriera una transgresión de su poder, en violación de este principio, el gobierno tiene que proteger a cada ciudadano. La iglesia no puede ser obligada a tolerar entre sus miembros a alguien a quien se siente obligada expulsarlo; pero por el otro lado, ningún ciudadano del estado puede ser obligado a permanecer en una iglesia la cual su conciencia le obliga abandonar.
Lo que el gobierno exige de parte de las iglesias en este respecto, lo tiene que practicar él mismo, dando a cada ciudadano la libertad de conciencia, como el primer e inajenable derecho de todos los hombres.
… Y aun si estoy obligado a admitir que nuestros padres, en la teoría, no tenían la valentía de llegar a las conclusiones que siguen de esta libertad de la conciencia: la libertad de la expresión, y la libertad del culto; aun si estoy consciente de que ellos hicieron un esfuerzo desesperado para impedir la propagación de literatura que no les gustaba – todo esto no anula el hecho de que la libre expresión del pensamiento, por la palabra hablada y escrita, alcanzó su victoria por primera vez en la Holanda calvinista. … Tan temprano como en 1649, se declaró que la persecución por causas de la fe era “un asesinato espiritual, un asesinato del alma, una rabia contra Dios mismo, el más horrible de los pecados.”
(“Exposiciones sobre el calvinismo”, Exposición 3)

Otra expresión política del sacerdocio general fue la igualdad ante Dios; Dios no hace acepción de personas. Por tanto, los países de la Reforma desarrollaron formas cada vez más democráticas de gobierno.


De la Reforma, encontramos tres corrientes importantes.

Estas tres corrientes tienen ciertas diferencias en cuanto a la aplicación de una cosmovisión Bíblica:

- La corriente luterana. Lutero enseñó que existen “dos reinos”, el reino de Dios que se manifiesta en la iglesia, y el “reino secular”. Según Lutero, el “reino secular” no es gobernado directamente por la Palabra de Dios, sino por la razón del hombre. Por tanto, Lutero no es consecuente en su aplicación de una cosmovisión cristiana. El mantiene todavía una cierta separación entre una “esfera espiritual” y una “esfera secular”, y considera que la “esfera secular” es buena, aun cuando la Palabra de Dios no se aplica claramente en ella. En consecuencia, las iglesias luteranas son dependientes del gobierno civil (en algunos lugares hasta el punto que el gobierno paga a los pastores).

- La corriente calvinista. Calvino es muy claro en que la soberanía de Dios se extiende a todas las áreas de nuestra vida. Entonces, la voluntad de Dios tiene que realizarse no solo en la iglesia, sino también en la vida personal, en el estado, en la economía, etc. Esto no significa de ninguna manera un gobierno de la “iglesia” sobre el estado; pero cada cristiano, en su responsabilidad que ejerce en la sociedad, debe verse como un enviado de Dios en su esfera de la sociedad. Por esta razón, el calvinismo es más consecuente en la aplicación de una cosmovisión cristiana.

- La corriente anabaptista. En cierto sentido, los anabaptistas eran los más consecuentes en la aplicación de principios bíblicos (por ejemplo, eran los únicos en aquel tiempo que se opusieron al bautismo de infantes). Por eso, a veces se les llama “la Reforma radical”. Los anabaptistas insistieron en una aplicación estricta de la Palabra de Dios, pero dentro de su propio círculo cerrado, separado del “mundo”. Por tanto, su idea era similar a la idea de los monjes: ellos consideraron al mundo secular como completamente malo, y se retiraron del mundo. En consecuencia, perdieron su influencia en la sociedad. Como Lutero, hablaron de “dos reinos”; pero a diferencia de Lutero, para ellos el “reino secular” no era bueno, sino malo.


Vimos que el Renacimiento y el humanismo se concentraban en las “cosas particulares”, y en el hombre (que también es un “particular”). Por tanto perdieron de la vista los “universales”, y comenzaron a perder el significado de las cosas particulares.

La Reforma no tenía este problema, porque la Reforma tenía un marco de referencia absoluto en la revelación de Dios. Por tanto, todas las cosas particulares tenían su significado como creación de Dios. La Reforma pudo prestar atención a las cosas particulares sin perder su significado.

 

Francis Schaeffer hace una comparación entre las obras de arte de la Reforma, y el arte del Renacimiento. Ambos pusieron un nuevo énfasis en la naturaleza, y las cosas creadas. Pero a diferencia del Renacimiento, la Reforma interpretó la naturaleza como creación de Dios. Por tanto, su arte nunca desbordó en el desenfreno y la inmoralidad, como sucedió con el Renacimiento. Los artistas de la Reforma estaban conscientes de que Dios había creado todas las cosas para Su propia gloria; entonces también sus obras de arte debían glorificar a Dios.

En el tiempo de la Reforma surgieron muchos nuevos cantos de alabanza. Lutero mismo escribió coros, y Teodoro Beza (el sucesor de Calvino) adaptó los Salmos para ser cantados en la iglesia. Antes de la Reforma, era prohibido para los laicos cantar en la iglesia. Ahora, como señal de su acceso directo a Dios, se permitió nuevamente a los laicos (por primera vez después de muchos siglos) participar en el canto en el culto

.Los pintores de la Reforma pintaron, igual como los del Renacimiento, paisajes y personajes muy realistas. Pero lo hicieron – a diferencia del Renacimiento – para resaltar la creación de Dios y glorificar al Creador. Muchas de sus obras tenían un mensaje cristiano directo. Schaeffer menciona un ejemplo:”El ejemplo más claro lo encontramos en Rembrandt (1606-1669). El era un verdadero cristiano que creía en el significado de la muerte de Cristo para él personalmente. En 1633 pintó “El levantamiento de la cruz”. Un hombre con la boina azul de un pintor levanta a Cristo a la cruz. Este hombre es Rembrandt; es un autorretrato. Con ello, Rembrandt testificó ante todo el mundo que eran también sus propios pecados los que llevaron a Cristo a la cruz.”

(A la derecha: Recorte de “El levantamiento de la cruz”. El hombre a los pies de Jesús es Rembrandt.)

A menudo se escucha decir que los reformadores eran en contra de las artes, porque hicieron destruir muchas obras de arte en las iglesias. Schaeffer contradice este prejuicio:

“Pero la Reforma no estaba en contra de las artes en sí. Para la gente de aquel tiempo, las estatuas eran objetos de adoración. Los reformadores reconocieron que la Biblia enseña claramente que hay un solo mediador entre Dios y los hombres – Jesucristo. Por tanto destruyeron las imágenes – no como obras de arte, sino como imágenes religiosas que contradecían la enseñanza bíblica de Jesús como único mediador.”

(Este tema se discute con más profundidad en Abraham Kuyper, “El calvinismo y las artes”).

Preguntas de repaso

- Resume en tus propios palabras los principios de la Reforma.

- ¿De dónde viene el significado de las cosas particulares, para la Reforma?

- ¿Por qué se dice que los reformadores eran en contra del arte; y qué responde Schaeffer a esta crítica?

- Describe las diferencias entre el catolicismo y la Reforma, en su concepto acerca del arte.

Para reflexionar más:

- ¿Cuáles son las diferencias más importantes entre la Reforma y el catolicismo?

- ¿Cuáles son las diferencias más importantes entre la Reforma y el humanismo?


 

En 1644, el presbiteriano escocés Samuel Rutherford publicó un libro titulado: “Lex rex” (“La ley es rey”). El libro trata de este debate: ¿Quién es superior, el rey o la ley? ¿El rey tiene que someterse a la ley, o tiene una autoridad por encima de la ley? – Este es, básicamente, el mismo asunto como entre Lutero y el papa: ¿Quién es superior, el papa o la Palabra de Dios? ¿El papa tiene que someterse a la Palabra de Dios, o tiene una autoridad por encima de ella? La respuesta de la Reforma era clara: La Ley de Dios es superior, y cada autoridad humana tiene que someterse a ella. Este mismo principio, Rutherford lo aplicó a la política y al Estado: El Estado tiene una ley fundamental, una Constitución; y el gobierno tiene que someterse a la Constitución.

Esta es la idea básica de lo que hoy llamamos “el Estado de Derecho moderno”. “Estado de derecho” significa, básicamente, que la ley está por encima del gobierno; un gobernante no puede hacer decisiones arbitrarias por el solo hecho de ser gobernante. Esta idea vino de los principios de la Reforma. ¡Los pensamientos de la Reforma colocaron la base para el Estado de derecho moderno! – Las ideas de Rutherford tenían gran influencia más adelante en la redacción de la Constitución de los Estados Unidos.

Además, Rutherford enfatizó que la ley del Estado tiene que estar de acuerdo con la Palabra de Dios. Entonces, si el Estado tiene leyes, pero estas leyes no concuerdan con la Ley de Dios, entonces tampoco podemos hablar de un “estado de derecho” en el sentido de Rutherford.

El principio del Estado de Derecho ya está en la Biblia, solo fue “re-descubierto” en la Reforma:

“Y cuando (el rey) se siente sobre el trono de su reino, entonces escribirá para sí en un libro una copia de esta ley, del original que está al cuidado de los sacerdotes levitas; y lo tendrá consigo, y leerá en él todos los días de su vida, para que aprenda a temer a Jehová su Dios, para guardar todas las palabras de esta ley y estos estatutos, para ponerlos por obra; para que no se eleve su corazón sobre sus hermanos, ni se aparte del mandamiento a diestra ni a siniestra; a fin de que prolongue sus días en el reino, él y sus hijos, en medio de Israel.” (Deut.17:18-20)

“¿Se juntará contigo el trono de iniquidades, que hace agravio bajo forma de ley?” (Sal.94:20)

La idea del Estado de Derecho se complementó con el principio de la separación de poderes. Este principio se considera algo bastante moderno, pero en realidad ya está anticipado en el Antiguo Testamento: Is.33:22 menciona los tres poderes “juez” (judicial), “legislador” (legislativo), y “rey” (ejecutivo). Además, este verso enfatiza que los tres poderes están en la mano de Dios. – Como punto adicional podemos mencionar la estricta separación entre el poder religioso y el poder civil, que se mantenía en la Israel del AT.

Aquí tenemos por primera vez un ejemplo claro del poder transformador de la cosmovisión cristiana, cuando se aplica de manera consecuente a una sociedad entera. Los países reformados asumieron muy pronto un gobierno constitucional, mientras al mismo tiempo en Francia se desarrollaba el absolutismo que más adelante llevó a la sangrienta Revolución Francesa.

Francis Schaeffer dice que solo por el regreso a la enseñanza Bíblica, la sociedad pudo tener libertad sin caos. Bajo el catolicismo de la Edad Media hubo orden, pero no hubo libertad. El Renacimiento, y más adelante la Ilustración, trajeron libertad, pero a la vez trajeron caos con las revoluciones y el desenfreno moral (lo que a menudo llevó a una nueva dictadura con pérdida de la libertad). Solo en los países influenciados por la reforma se produjo verdadera libertad, bajo un gobierno ordenado, pero limitado en su poder.

El evangelista argentino Alberto Mottesi describe las diferencias entre los gobiernos de los países reformados, y los gobiernos de los países latinoamericanos que nunca experimentaron una Reforma:

“En general el gobernante hispanoamericano no se sujeta a la ley, particularmente si es una ley de su propia hechura. Nuestra filosofía de gobierno es de corte maquiavélico: el gobernante es el que hace la ley. Se inspira en el iluminismo francés que cambia el absolutismo de la monarquia (“l’Etat c’est moi”, el Estado soy yo) por el de la rebelión contra el orden establecido. La Revolución Francesa no reconocía, según Bakunin, “ni Dieu ni maitre”, ni Dios ni amo.

Aunque nuestros países usan la forma constitucional norteamericana, no se ha comprendido el espíritu que la anima. Por eso nuestras imitaciones no han funcionado. … Entre nosotros tanto los gobernantes como los gobernados suelen violar la ley si no hay una vigilancia y una amenaza de castigo de por medio. Es que creemos que la ley es de hechura humana, que el gobierno otorga derechos. No debe extrañar que veamos al gobernante como a un potentado que debe aprovecharse lo más posible de la oportunidad, mientras la tenga.

En los países avanzados se suelen usar máquinas en el cobro del peaje, sin que operen barreras físicas para contener a los violadores. En una ciudad extranjera que visité, el 92% de los automobilistas pagaban su cuota sin que nadie los vigilara ni los obligase. ¿Qué porcentaje pagaría el peaje en nuestras capitales si no hubiese quien los obligase?”

(Alberto Mottesi, “América 500 años después”)

(… Kuyper, Soberanía en su propia esfera…)

Resumen de la historia de Europa y Norteamérica desde la Reforma

 

El siguiente cuadro representa el desarrollo espiritual de Europa y Norteamérica:

 

Con la Reforma empezó un regreso al cristianismo Bíblico. La Biblia se difundía muy rápidamente, el conocimiento de la Palabra de Dios aumentó, y con ello el nivel espiritual en general. Así vemos que la curva sube durante los siglos XVI y XVII.

El nivel más alto de espiritualidad se alcanzó en el siglo XVIII. Durante ese siglo hubo grandes movimientos de avivamiento en Europa (sobre todo Inglaterra y Alemania) y en Norteamérica. Grandes partes de la población se convirtieron a Jesucristo.

De estos avivamientos surgió también un movimiento misionero. Después de muchos siglos, los cristianos europeos empezaron nuevamente a asumir su responsabilidad de alcanzar a todas las naciones con el Evangelio. (Como consecuencia de este movimiento misionero, llegaron también los primeros misioneros al Perú durante el siglo XIX. Las primeras iglesias evangélicas peruanas son “bisnietos espirituales” de los avivamientos en Inglaterra.)

Poco a poco, los avivamientos perdieron su fuerza. A la vez surgió otro movimiento, la “ilustración”. Las personas “ilustradas” poco a poco dejaron de lado la fe en Dios y la sustituyeron por la fe en la ciencia y en el pensamiento humano. Desde entonces vemos que la curva de la espiritualidad baja.

Todavía hubo algunos avivamientos en el siglo XIX, pero ya no alcanzaron la misma fuerza como los anteriores. En general, el número de cristianos y su nivel espiritual bajó. Hoy día, el nivel espiritual de Europa es posiblemente más bajo que antes de la Reforma. (En Suiza y Alemania – ambos países de la Reforma – hay actualmente menos de 3% de cristianos nacidos de nuevo, mientras en Perú se dice que hay alrededor de 10%).

El desarrollo moral (o de la ética)

Cuando aumenta el conocimiento de la Palabra de Dios, es de esperar que la gente empiece también a actuar según esta palabra y a cambiar sus principios morales. Se renueva la ética personal de los cristianos, y con el tiempo, la ética de toda la sociedad en general.

No sucede de un día al otro. Tenemos que entender que aquí hay un efecto de retraso. Para que la ética de una sociedad pueda cambiar (según la Palabra de Dios), se necesita:

  • un número significativo de cristianos comprometidos
  • y que estos cristianos realmente vivan según lo que creen; en otras palabras, que tengan una cosmovisión cristiana. (!!)

Por eso vemos que durante los siglos XVI y XVII el nivel ético de Europa todavía permanece bajo. Todavía hay mucha violencia, delincuencia y guerras donde se cometieron atrocidades terribles. Pero poco a poco empieza a subir el nivel de la ética y moralidad. (Como ejemplo: El libro “Lex Rex” fue escrito más de cien años después de Reforma. Este fue el tiempo que las ideas de la reforma necesitaban para penetrar en el ambiente de la política.) Por eso, la curva de la ética empieza a subir en los siglos XVII y XVIII. La gente se vuelve más responsable, más justa, hay más amor al prójimo, etc. 

 

Podemos ver la cumbre de este desarrollo durante el siglo XIX. Un buen ejemplo es la abolición de la esclavitud en Inglaterra: Después de los grandes avivamientos hubo un gran número de cristianos, y poco a poco los cristianos pudieron ingresar en puestos de mucha influencia en la sociedad. A inicios del siglo XIX ya hubo un buen número de congresistas cristianos que realmente se esforzaron para hacer una política de acuerdo con la Palabra de Dios. Uno de ellos, William Wilberforce, luchó especialmente contra la esclavitud. Esto no era fácil, porque los amos de esclavos eran generalmente de la clase alta y de mucha influencia. Pero Wilberforce ganó esta lucha porque había también una fuerte influencia cristiana en la sociedad. En el año 1807, el tráfico de esclavos y la esclavitud en general fueron prohibidos en Inglaterra.

El nivel ético bajó rápidamente durante el siglo XX. ¿Por qué? ¡Porque la base espiritual faltaba! Cuando la sociedad europea se alejó de la Biblia, se quitó el fundamento sobre el cual estaba edificada su ética.

Pero tenemos que tomar en cuenta otra vez el “efecto de retraso”. Los pensamientos de la ilustración no tenían un efecto inmediato sobre la ética. El efecto vino unos cien años después. El ejemplo más claro son las dos guerras mundiales, las guerras más sangrientas de toda la historia. ¡Estas guerras se libraron justamente entre aquellas naciones que eran consideradas las más avanzadas del mundo!

Podemos decir que Europa y Norteamérica viven todavía de una ética heredada de la Reforma, aunque rechazaron las mismas bases de esta ética. Por eso, podemos prever que esta herencia pronto se agotará.

Preguntas de repaso:
– Explica el principio “Lex Rex”.
– ¿Por qué dice Schaeffer que solo la ética Bíblica puede darnos “libertad sin caos”?
– ¿Por qué podemos decir que ciertas innovaciones de los siglos XVII y XVIII se basan en la Reforma que ocurrió en el siglo XVI?

Para reflexionar más:
Schaeffer dice lo siguiente acerca de un gobierno basado en una cosmovisión cristiana: “El ciudadano puede levantarse en cualquier momento y declarar, a base de la enseñanza bíblica, que la mayoría está equivocada.” – Describe las diferencias entre este concepto, y el concepto actual de “democracia”. Después responde a la pregunta: ¿Qué consecuencias tienen estas diferencias para las democracias actuales?


 

Al hablar de la Reforma, estamos también en la época de la Conquista. Los conquistadores eran contemporáneos de los Reformadores. Por tanto, es apropiado examinar ahora lo que sucedió en Sudamérica en ese tiempo.

Al inicio citamos al cronista Guamán Poma de Ayala, y vimos que los incas aseguraron su poder con un mito religioso que ni ellos mismos creían: que eran hijos del sol. Se sabe de las crónicas antiguas, que por lo menos un inca (Inca Yupanqui, según la mayoría; Pachacutec, según otros) reunió a los sacerdotes para instruirlos que el sol no era un dios, sino un ser creado, y que por tanto no debían adorar al sol; pero que mantuviesen este conocimiento en secreto. – Podemos decir que un elemento importante en el poder de los incas era el engaño religioso.

También es notable que en la religión incaica, los dioses no son legisladores, ni se someten a alguna ley; son dioses arbitrarios. Por eso, el seguidor de la religión andina vive en un miedo constante a algún “golpe” imprevisto de parte de los dioses. Esto, a su vez, tiene consecuencias para el gobierno: Si los dioses deciden de manera arbitraria, el gobierno hace lo mismo. En el gobierno incaico, el rey es superior a la ley. (Como ejemplo: Para el pueblo había castigos drásticos en casos de incesto; pero para el inca se consideraba ventajoso casarse con su propia hermana.) Puesto que el inca era considerado un semidiós, él también era temido como los dioses.

Los conquistadores eran católicos romanos. Quizás nos sorprenderá encontrar elementos muy parecidos a los mencionados, en la cosmovisión católica romana.

En la captura de Atahuallpa, una persona clave fue el sacerdote Vicente Valverde. El justificó la Conquista con una “comisión divina” y se dirigió a Atahuallpa con las siguientes palabras:

“…Los papas … gobiernan el género humano. …Un Papa ha dado a los reyes de España todos estos países para pacificar a los infieles y traerlos al dominio de la Iglesia Católica fuera de la cual nadie puede salvarse. … Debéis, pues, señor, reconoceros tributarios del Emperador, abandonar el culto del sol y todas las idolatrías … Si así lo hacéis, Dios os dará el premio y los españoles os protegerán contra vuestros enemigos.”

Aquí tenemos otra vez el engaño religioso. De alguna manera, Pizarro se había enterado de que los incas creían en una antigua “profecía”, de que algún día llegarían unos extranjeros desde la parte del mar para traerles bendición. Entonces, los conquistadores pudieron apoyarse en esta creencia y decir que eran enviados de Dios.

La cosmovisión católica romana contiene también el elemento de la arbitrariedad. La iglesia católica (y sobre todo el papa que es considerado “infalible”) puede promulgar cualquier doctrina nueva y declarar que está contenida en la Biblia de manera “implícita” (aunque contradiga lo que la Biblia enseña de manera explícita). De esta manera, hay una autoridad, un “rey” arbitrario, que está por encima de la Ley.

Ignacio de Loyola – también contemporáneo de la Reforma y de los conquistadores – dijo en sus “Ejercicios espirituales”: “Debemos siempre tener para en todo acertar, que lo blanco que yo veo, creer que es negro, si la Iglesia jerárquica así lo determina.” – En otras palabras: la iglesia católica romana se atribuye el derecho de alterar y manipular la verdad, y nadie la puede cuestionar.

Se ha escrito mucho sobre el “enigma histórico” de que un imperio tan grande como el incaico, pudo sucumbir tan rápidamente ante un número tan pequeño de invasores. Considero que un factor importante eran las similitudes entre la cosmovisión incaica y la cosmovisión católica romana; una cosmovisión que predispuso a los incas a entregarse a la esclavitud.

(Este tema está detallado en mi libro “Las ovejas del Perú”.)

 

Francis Schaeffer demuestra que las presuposiciones cristianas (redescubiertas en la Reforma) eran necesarias para dar inicio a las ciencias modernas:

“Los comienzos de las ciencias modernas no estaban en conflicto contra la Biblia. Muy al contrario, en un punto crítico la revolución científica dependía de la Biblia. Tanto Alfredo North Whitehead (1861-1947) como Roberto Oppenheimer (1904-1967) señalaron que las ciencias modernas surgieron desde la cosmovisión cristiana. Según sé, estos dos científicos no eran cristianos; pero ambos reconocieron plenamente que las ciencias modernas surgieron del cristianismo.
Whitehead declaró que el cristianismo es la madre de las ciencias, por causa de “la enseñanza medieval sobre la racionalidad de Dios”. Whitehead mencionó también la confianza en “la racionalidad entendible de un ser personal”. En sus exposiciones declaró que a raíz de la racionalidad de Dios, los científicos tempranos tenían “una fe inconmovible de que cada acontecimiento particular se relaciona con los acontecimientos anteriores en una manera que expresa principios generales. Sin esta fe, los esfuerzos increíbles de estos científicos no hubieran tenido esperanza.” En otras palabras: Puesto que estos científicos eran convencidos de que el mundo fue creado por un Dios racional, creían que era posible descubrir datos verdaderos sobre la naturaleza y el universo, con la ayuda de la razón.
… Su convicción de que el mundo había sido creado por un Dios racional, les dio a los científicos la confianza de que iba a ser posible descubrir datos verdaderos sobre el mundo, basándose en observaciones y experimentos. Este era su fundamento epistemológico – el fundamento filosófico sobre el cual podían estar seguros de que el conocimiento es posible. Puesto que el mundo era creado por un Dios racional, no les sorprendió a los científicos que encontraron una relación entre ellos mismos, como observadores, y los objetos que observaban. Esta base depende de un marco cristiano, y es necesario trabajar dentro de este marco cristiano para observar la naturaleza. Sin esta base cristiana, las ciencias modernas no hubieran sido posibles.
… En Londres se fundó en 1662 la “Royal Society for Improving Natural Knowledge” (Sociedad Real para el mejoramiento del conocimiento natural). En sus primeros años, casi todos sus miembros confesaron el cristianismo. George M. Trevelyan escribe: “Roberto Boyle, Isaac Newton y los otros miembros de la Sociedad Real eran hombres religiosos. Ellos acostumbraron el pensamiento de sus paisanos al principio de una ley natural del universo, y a los métodos científicos para descubrir la verdad. Se creía que estos métodos nunca podían llevar a conclusiones incompatibles con la Biblia y con la religión sobrenatural. Newton vivió y murió en esta fe.
…Los griegos, los musulmanes y los chinos perdieron finalmente su interés en las ciencias naturales. Como mencionamos antes, los chinos tenían muchos conocimientos acerca del mundo. Joseph Needham explica por qué los chinos nunca desarrollaron sus conocimientos hacia una ciencia completa: “No tenían ninguna esperanza de poder descifrar alguna vez el código de las leyes naturales, porque no tenían ninguna certeza de si existía un ser divino, racional, que hubiera formulado alguna vez un tal código, de manera que nosotros lo podríamos leer.”

Tenemos aquí un ejemplo de como los cristianos bien fundamentados en una cosmovisión Bíblica, en siglos anteriores, realmente eran “cabeza y no cola”. Las innovaciones más importantes de los siglos XVI y XVII (el Estado de Derecho y los descubrimientos científicos) se debían a cristianos que pensaban bíblicamente. Más tarde, el mundo no creyente se apropiaba de estas innovaciones; pero los pioneros habían sido los cristianos. – Algo muy parecido sucedió también en las áreas de la educación y de la salud: los primeros y mejores hospitales y escuelas fueron fundados por cristianos con convicciones Bíblicas; pero más tarde fueron secularizados.

Las presuposiciones cristianas eran necesarias para poder formular “leyes naturales”. Profundizaremos este punto:

Un científico que no tiene esta base cristiana, ¡en realidad no tiene ninguna base para afirmar que algo así como “leyes de la naturaleza” realmente existen! – Un científico secular puede observar, por ejemplo, que un objeto, cuando se lo suelta, siempre cae hacia abajo. Incluso podría medir el tiempo que el objeto necesita para llegar al suelo, y observaría que cada vez cae con la misma velocidad. Pero aún después de hacer la misma observación mil veces, ¡nuestro científico no tiene ninguna base segura para afirmar que la milésima primera vez va a suceder lo mismo! – ¿Por qué no? – Es que el científico solamente pudo hacer observaciones acerca del presente y pasado. Hablando en un sentido estrictamente científico, esto no fundamenta de ninguna manera una declaración acerca del futuro. Si la ciencia se limita a lo que se puede medir y observar, entonces no puede hacer ninguna declaración acerca del futuro, porque el futuro no se puede observar.

Si el científico de nuestro ejemplo quiere establecer una “ley universal” (en este caso la ley de la gravedad), que le permita predecir que lo mismo ocurrirá en todos los lugares y en todos los tiempos, entonces tiene que introducir un elemento más: la uniformidad del universo. En otras palabras, para establecer su “ley”, el científico tiene que asumir que las leyes de la física son las mismas en todo lugar del universo, y en todos los tiempos. Esta es una presuposición que el científico tiene que aceptar por fe, pues no es posible comprobarla científicamente. (¡Nadie tiene la posibilidad de viajar a todos los lugares del universo y por todos los tiempos, para comprobar si las leyes de la física realmente son las mismas allí!)

Además, nuestro científico tiene que asumir que es posible hacer observaciones y conclusiones verdaderas acerca del universo; que existe alguna conexión entre la estructura de nuestra mente y la estructura del universo. (No existe ninguna razón por qué debería existir una tal conexión, excepto si ambos fueron creados por el mismo Creador.) Por eso, las ciencias naturales en la actualidad no tienen ningún fundamento epistemológico. (La mayoría de los científicos ateos prefieren ignorar estos problemas filosóficos. Ellos siguen trabajando con los métodos de antes porque “funcionan”, pero no pueden explicar por qué funcionan.)

(Nosotros hoy estamos acostumbrados a ver p.ej. leyes de la física expresadas en fórmulas matemáticas. Pero en los siglos XVI y XVII, ¡esta fue una idea completamente novedosa y no le había ocurrido a nadie antes! Por fin, las leyes de la matemática, construidas dentro de nuestra mente, son algo completamente diferente de los movimientos de la creación de Dios alrededor de nosotros. ¿A quién le ocurriría que podría haber una conexión entre los dos? Fue Isaac Newton quien por primera vez expresó claramente la idea de que las leyes de la naturaleza podrían expresarse por medio de la matemática – y él llegó a esta idea desde sus convicciones cristianas.)

Si nuestro científico fuera un cristiano y tuviera una cosmovisión cristiana, entonces el asunto sería muy diferente. ¡Es que la cosmovisión cristiana nos explica por qué podemos contar con la uniformidad del universo! – Cuando hablamos de “leyes”, tenemos que hablar también acerca del Legislador. Como cristianos, podemos saber que este mundo fue creado por Dios, y que Él mismo estableció sus leyes. Sabemos que Dios procede de manera ordenada, y que por tanto también este universo creado por Él debe ser ordenado. La Biblia expresa este hecho, por ejemplo, en el pacto de Dios con Noé (en términos de “leyes” que la gente de aquel tiempo pudo observar), cuando dice: “Mientras la tierra permanezca, no cesarán la sementera y la siega, el frío y el calor, el verano y el invierno, y el día y la noche.” (Gén.8:22) – Entonces, como cristianos, entendemos que la “uniformidad del universo” tiene su base en los atributos de Dios: en Su fidelidad y Su veracidad.


Uno de los pocos científicos de aquel tiempo que no mantuvieron presuposiciones cristianas, fue René Descartes (1596-1650). Podemos considerar a Descartes como el precursor del racionalismo (la filosofía dominante en la ilustración más tarde). Su frase célebre, “Cogito ergo sum”, es a menudo traducida con: “Pienso, entonces soy.” Pero el significado fundamental, en el propio pensamiento de Descartes, es: “Dudo, entonces soy.” – Descartes se había propuesto encontrar un fundamento seguro para su pensamiento. Entonces empezó a dudar de todo lo que podía dudar: de Dios, del mundo, de su propia existencia. Por fin encontró que existía una sola cosa de la cual no podía dudar: su propia duda. Entonces, Descartes edificó su cosmovisión sobre su propia duda. Podemos decir que el racionalismo es la cosmovisión que duda de todo, excepto de la razón del hombre. – Pero Descartes nunca se preguntó si su “confianza en su propia duda” era justificada: era una confianza ciega.
Es también interesante observar que a pesar de este fundamento “ateo”, Descartes nunca abandonó realmente su fe en Dios. En su obra principal, “Discurso del Método”, Descartes pretende incluso demostrar racionalmente que Dios existe. (Por supuesto que este es un punto de partida equivocado: Descartes pone la razón por absoluto, y desde allí intenta comprobar la existencia de Dios – entonces su “Dios” ya no es absoluto, porque depende de la razón humana. Pero un “Dios” que no es absoluto – que depende de alguna otra cosa -, ya no puede ser el Dios de la Biblia. Esta objeción tenemos que levantar contra todos los intentos de “demostración” racional de Dios.)

Las siguientes citas demuestran el trasfondo cristiano de algunos de los primeros científicos:

“Los seis planetas primarios giran alrededor del sol en círculos concéntricos, y en la misma dirección, y casi en el mismo plano. Diez lunas giran alrededor de la tierra, Júpiter, y Saturno, en círculos concéntricos con ellos, en la misma dirección, y casi en los planos de las órbitas de estos planetas. Pero es inconcebible que causas meramente mecánicas hubieran dado origen a tantos movimientos regulares, puesto que los cometas se mueven por todas las partes del cielo y en órbitas muy excéntricas … Este sistema tan hermoso del sol, los planetas, y cometas, puede proceder solamente del consejo y dominio de un Ser inteligente y poderoso. …”
(Isaac Newton, “Philosophiae Naturalis Principia Mathematica”)

“Quizás parezca extraño que la geometría no defina ninguno de sus objetos principales; pues no puede definir el movimiento, ni los números, ni el espacio; y sin embargo, es de estas tres cosas que la geometría trata en particular, y según la investigación de cada uno de ellos toma los diferentes nombres de mecánica, aritmética, y geometría…

Pero esto no nos sorprenderá si notamos que – puesto que esta ciencia admirable se preocupa solo de las cosas más sencillas – esta misma calidad que los rinde dignos de ser sus objetos, los rinde incapaces de ser definidos; de manera que la ausencia de una definición es más una perfección que un defecto, porque no se debe a su oscuridad, sino al contrario a su notoriedad y claridad, que es tal que aunque no tenga la convicción de demostraciones, tiene toda certeza. Por tanto se supone que sabemos qué es la cosa que entendemos con las palabras movimiento, número, espacio; y sin detenerse para definirlos sin propósito, (la geometría) penetra su naturaleza y descubre sus propiedades maravillosas.

Estas tres cosas que comprenden el universo entero, según las palabras: “Dios ha hecho todas las cosas en peso, número y proporción”, tienen una conexión recíproca y necesaria. Pues no podemos imaginar el movimiento sin un objeto que se mueva; y este objeto, siendo uno, esta unidad es el origen de todos los números; y por último, el movimiento no puede existir sin el espacio; y así vemos estas tres cosas incluidas dentro del primero.” (Blas Pascal, “Del espíritu geométrico”)

“La primera (máxima) fue obedecer las leyes y costumbres de mi país, adhiriendo firmemente a la Fe en la que, por la gracia de Dios, fui educado desde mi niñez, …

Habiéndome así provisto de estas máximas, y habiéndolas puesto en reserva junto con las verdades de la Fe, que siempre han ocupado el primer lugar en mi creencia, llegué a la conclusión que ahora podía con libertad empezar a despojarme de lo que quedaba de mis opiniones.”(René Descartes, “Discurso del método”)

“Grande es la naturaleza absoluta de las armonías, con todos sus detalles como expuestos en mi tercer libro, todo se encuentra entre los movimientos celestiales, de hecho no de la manera como yo me imaginaba, pero de otra muy diferente, y sin embargo la más perfecta y excelente. … Robé los vasos de oro de los egipcios, para construir un tabernáculo para Dios lejos de los confines de Egipto. … La suerte está echada, el libro está escrito; para ser leído ahora o por la posteridad, no me importa cual; podrá bien esperar un siglo por un lector, si Dios ha esperado seis mil años por un observador.”
(Juan Kepler)

En la siguiente cita vemos que algunos científicos mantuvieron esta herencia cristiana hasta tarde en el siglo XIX:

“Si entonces queremos obtener estándares de la longitud, el tiempo, y la masa, que sean absolutamente permanentes, tenemos que buscarlos no en las dimensiones, o movimientos, o la masa, de nuestro planeta, sino en la longitud de onda, el período de vibración, y la masa absoluta de aquellas moléculas imperecibles, inalterables, y perfectamente similares.
Cuando encontramos que aquí, y en las estrellas del cielo, hay innumerables multitudes de pequeños cuerpos de exactamente la misma masa, tanto y no más, y vibrando en exactamente el mismo tiempo, tantas veces por segundo y no más; y cuando contemplamos que ningún poder en la naturaleza puede alterar ni en lo más mínimo ni la masa ni el período de alguno de ellos, entonces parece que hemos avanzado por el camino del conocimiento natural a uno de estos puntos donde tenemos que aceptar la guía de aquella fe por la que entendemos que ‘lo visible no fue hecho de cosas que aparecen’ (Hebr.11:3)”.
(James Clerk Maxwell, Discurso ante las secciones de Matemática y Física de la Asociación Británica, Liverpool, 15 de Setiembre de 1870)


¿No es el desarrollo científico, técnico y económico un resultado de la ilustración?

Así nos enseña la interpretación humanista de la historia, y muchos lo creen. La idea parece convincente porque la industrialización de Europa empezó poco después de la ilustración. Pero el hecho de que una cosa sigue a otra cronológicamente, ¡todavía no significa que la primera haya causado la segunda!

En primer lugar, tenemos que entender que el desarrollo industrial y técnico no hubiera sido posible sin los fundamentos científicos necesarios. Pero estos fundamentos fueron colocados por científicos como Newton, Bacon, Pascal, Kepler, y otros, que vivían antes de la ilustración, y que en su gran mayoría eran cristianos nacidos de nuevo.

En segundo lugar, un factor importantísimo era la “ética protestante del trabajo”. Este es un hecho reconocido por muchos historiadores, no solamente los cristianos.

Basado en 1 Cor.7:24, Lutero enseñó que el trabajo de cada persona es un llamado de Dios. Entonces cada uno debe esforzarse también para hacer su trabajo de una manera que agrada a Dios (Col. 3:17. 23-24). Esto significa que cada cristiano que trabaja, no importa en qué trabajo, puede ver su trabajo como un servicio para Dios. Esto significa también que debe ser cumplido y honesto en su trabajo, y hacer un trabajo de buena calidad. Esto fue un gran cambio frente al pensamiento de la Edad Media. Ahora los cristianos tenían una nueva motivación para su trabajo, porque entendían que era una manera de servir a Dios. Así mejoró también la calidad de los trabajos que se realizaban.

En tercer lugar, tenemos que tomar en cuenta nuevamente el “efecto de retraso”. El desarrollo científico tiene su base en la ética renovada, pero esta nueva ética no produce resultados inmediatos. Se necesita cierto tiempo desde el momento cuando una sociedad aprende a trabajar de una manera más responsable y eficaz, hasta que se vean los resultados visibles de este cambio. Por eso vemos el gran auge de la ciencia y de la industria recién en el siglo XIX, que podemos llamar “el siglo de los inventores”. En ese siglo se inventaron por ejemplo los motores eléctricos y de gasolina, la luz eléctrica, la locomotora, el automóvil, etc.

La cumbre de este desarrollo podemos ver aproximadamente en la segunda mitad del siglo XX. Pero el fundamento ético sobre el cual se ha construido este desarrollo, está desapareciendo. Por eso es de esperar que el desarrollo de estos países llegará a su fin. ¡Ningún árbol puede seguir produciendo fruto cuando su raíz está cortada! En los últimos años ha disminuido la capacidad económica de los países industrializados, y muy probablemente sufrirán una caída mucho más fuerte todavía en los próximos 50 años.

En cuanto a la ilustración, los verdaderos resultados del racionalismo aparecieron recién en el siglo XX, en forma de la tremenda caída moral de la civilización occidental.

Preguntas de repaso:
– ¿Cuáles eran las presuposiciones del pensamiento de la Reforma que hicieron posible la ciencia moderna?
– ¿Por qué es un anacronismo decir que la ilustración produjo el desarrollo científico y técnico?
– ¿Por qué la ciencia actualmente no tiene ningún fundamento epistemológico, o sea, ninguna base racional para la adquisición de conocimientos?


La filosofía dominante de la ilustración fue el racionalismo. La razón humana fue el valor absoluto para los hombres “ilustrados”. Ellos rechazaron la revelación de Dios, y creían poder encontrar toda la verdad por medio de su propio razonamiento. Schaeffer menciona que esto fue expresado públicamente durante la Revolución Francesa, cuando los revolucionarios en la catedral de París proclamaron “la diosa de la razón”, representada por una actriz que fue cargada sobre los hombros de unos hombres en vestimentas romanas.

Casi paralelamente estallaron dos revoluciones en continentes diferentes: En América la independencia de los Estados Unidos, en 1776, y en Europa la Revolución Francesa, en 1789. En las clases de historia, a menudo se habla de los dos eventos juntos, como si se trataría del mismo fenómeno. En realidad, los dos movimientos fueron motivados por espíritus muy opuestos.
En Estados Unidos predominaron principios cristianos, desde la herencia de la Reforma y de los puritanos. La Revolución Francesa fue básicamente un movimiento ateo, en contra de la iglesia y en contra del cristianismo en general.
Tan diferentes fueron también los resultados: En Estados Unidos, un estado ordenado que dio una verdadera dignidad, y mucha libertad, a sus ciudadanos. En Francia, un gran derramamiento de sangre que culminó en una nueva dictadura bajo Napoleón.
Por tanto, la Revolución Francesa no es ninguna paralela de la independencia norteamericana. La Revolución Francesa es más bien comparable con la Revolución Rusa en 1917, que fue también una revolución atea. La Revolución Rusa también causó grandes matanzas y llevó a una dictadura.

Inglaterra ya había pasado por una revolución un siglo antes. En 1688 se introdujo un gobierno constitucional y parlamentario, pero sin abolir la monarquía completamente. De hecho, era un cambio tan pacífico que los historiadores lo llaman “la revolución sin sangre”. Esta revolución también se basaba en los principios cristianos de la Reforma.
Voltaire (o Voltario), uno de los pensadores más influenciales de la Ilustración y de la Revolución Francesa, fue profundamente impresionado por la forma inglesa de gobierno. Schaeffer dice:

“Voltaire (1694-1778), a quien se llama “el padre de la Ilustración”, se impresionó mucho por los resultados de esta “revolución sin sangre” cuando se encontró en Inglaterra en el exilio (1726-1729). Particularmente le impresionó la libertad de la expresión. En sus cartas sobre la nación inglesa escribió: “Los ingleses son la única nación en la tierra que ha logrado limitar el poder de los reyes, oponiéndose a ellos; y que en una serie de disputas establecieron por fin un gobierno sabio donde el rey tiene todo el poder de hacer lo bueno, pero se le impide hacer lo malo … y donde el pueblo participa en el gobierno sin que esto lleve a la confusión.”

Pero cuando la revolución Francesa intentó reproducir las condiciones de Inglaterra, sin tener la base de la Reforma (solamente en base a la ilustración humanista de Voltaire), el resultado era una matanza terrible y un quebrantamiento rápido.”

Tenemos aquí otro ejemplo donde los cristianos eran “cabeza y no cola”. Su sistema de gobierno era tan sobresaliente que hasta los ateos lo tomaron como ejemplo e intentaron reproducirlo. Solo que la reproducción atea no funcionó, porque le faltaba la base cristiana.

Es importante notar la gran diferencia entre la teoría del derecho que surgió de la Reforma, y la teoría del derecho que surgió de la ilustración. En la Reforma, el derecho es basado en Dios; por tanto trajo una libertad verdadera. En la ilustración, el derecho es basado en el hombre; por tanto trajo la dictadura del hombre sobre el hombre.

Abraham Kuyper señala como la Declaración de la Independencia, de los Estados Unidos, fundamenta los derechos del hombre en el derecho de Dios, y la igualdad de los hombres ante Dios:

“Se expresa en tantas palabras en la Declaración de Independencia, por John Hancock, que los americanos se aseguraron “por la ley de la naturaleza y del Dios de la naturaleza”; que actuaron “como provistos por el Creador con ciertos derechos inajenables”; que apelaron “al Juez Supremo del mundo en cuanto a la rectitud de su intención”, y que publicaron su Declaración de Independencia “con una firme confianza en la protección de la Providencia Divina”.”
(Abraham Kuyper, “El calvinismo y la política”)

Los “derechos humanos” proclamados por la Revolución Francesa, en cambio, no trajeron ninguna libertad verdadera, porque se basaron en un Estado omnipotente, absoluto. Francis Schaeffer dice:

“Los miembros de la Asamblea Nacional juraron establecer una Constitución a base de una teoría humanista de los derechos. Ellos redactaron también su declaración de los derechos humanos. Esto sonó muy bien, pero no hubo ninguna base sobre la cual podrían haberse apoyado. En la declaración de los derechos humanos, se entendió con “el ser supremo” lo mismo como con “la soberanía de una nación”: la voluntad general del pueblo. Esto era un fuerte contraste contra la revolución inglesa, y también contra la Declaración de Independencia de los Estados Unidos trece años antes de la Revolución Francesa.”

Esta perspectiva de los derechos humanos lleva al totalitarismo (el Estado controla la sociedad totalmente). – Las declaraciones y convenciones actuales de la ONU siguen la línea de la Revolución Francesa: Los derechos humanos dependen del Estado (resp. de la misma ONU) quien es soberano para garantizar estos derechos, o limitarlos. Cuando no se reconoce a Dios como autoridad soberana, el gobierno del Estado se vuelve soberano y absoluto, y se pone a sí mismo en lugar de Dios. Lo mismo sucedió y sucede también en los países comunistas. Esta es la esencia del totalitarismo.

Schaeffer hace la siguiente evaluación:

“Al observar el contraste entre los países de la Reforma y los países del sur y este de Europa, no podemos minimizar las riquezas que creó la reforma para el gobierno y la sociedad. Incluso donde los resultados de la Reforma no eran tan consecuentes como deberían haber sido – los hombres como Shaftesbury, Wilberforce y Wesley pudieron decir que los males y las injusticias que combatían eran absolutamente malos. Aunque tenemos que confesar que en muchos casos los cristianos se callaron donde debían haber hablado – en cuanto a la discriminación racial y la falta de misericordia -, ellos tenían la posibilidad y el mandato de levantar la voz, en base a las claras direcciones de la Biblia.
En contraste, para el humanista no es posible declarar con certeza que ciertas cosas son correctas y que otras son equivocadas. Para el humanista, la realidad absoluta (el universo impersonal) es neutral y calla ante justicia o injusticia, crueldad o misericordia. El humanismo no puede establecer normas absolutas. Como resultado, la moral personal y política se vuelve un asunto completamente arbitrario.”


La independencia de los países sudamericanos fue mayormente inspirada por la corriente de la ilustración. (Tenemos que tomar en cuenta que los gobiernos coloniales, bajo la presión de la iglesia católica, cerraron sus países herméticamente contra cualquier influencia de la Reforma. Un protestante que se atrevía a entrar en una de las colonias españoles, ya estaba condenado a muerte. Por tanto, no hubo posibilidad que los pensamientos fundamentales de la independencia de los Estados Unidos pudiera influenciar de alguna manera en las colonias españolas.)

Es interesante analizar ante este trasfondo la Constitución Política del Perú (1993). Aunque el preámbulo contiene una invocación de Dios, el Artículo 1 dice: “La defensa de la persona humana y el respeto de su dignidad son el fin supremo de la sociedad y del Estado.” Después sigue una enumeración de los derechos humanos. Esto revela el carácter puramente humanista de la Constitución:

  • El hombre está en el centro; Dios y Su voluntad quedan al margen. (En el preámbulo, Dios es solo “invocado”, pero el mandato del pueblo es “obedecido”.)
  • Se revela una tendencia hacia el totalitarismo cuando dice: “el fin supremo de la sociedad y del Estado”, lo que insinúa que el Estado es quien reglamenta todos los aspectos de la sociedad, e incluso dicta su cosmovisión. (La Constitución de un Estado puede declarar legítimamente cuál es el fin supremo del Estado, pero no tiene injerencia en dictar el fin supremo de la sociedad.)

Regresaremos a estos asuntos al estudiar las “Exposiciones sobre el calvinismo”“El calvinismo y la política”.


Comenzó un cambio con la Ilustración.

Como vimos arriba, los primeros científicos modernos eran cristianos con convicciones Bíblicas. Para ellos, las leyes de la creación podían investigarse y describirse de una manera racional, porque el universo fue creado por un Dios racional. Sin embargo, en su trabajo científico se limitaban a investigar lo que se puede observar y medir (o sea, las cosas visibles), y a sacar conclusiones de estas observaciones. Ellos no aplicaron su método a las cosas invisibles del mundo sobrenatural, porque su enfoque fue en las ciencias naturales. Para investigar las cosas de Dios, existían otras ciencias “sobrenaturales” (p.ej. la teología) que tienen otros métodos. Podemos decir, en este sentido, que las ciencias naturales se limitaron a sí mismas a la observación de las cosas visibles y que se pueden medir.

Pero los científicos racionalistas de la Ilustración fueron un paso más allá. Puesto que para ellos la razón humana era lo absoluto, todo lo que estaba más allá de la razón no tenía derecho de existir. En vez de decir: “Nos limitamos a la investigación de lo que se puede observar y medir”, ellos dijeron: “Lo que no se puede observar y medir, no existe.” – Desde entonces, muchos racionalistas y materialistas han abusado de las ciencias naturales para “comprobar” el ateismo: “Si Dios existiera, los científicos le hubieran encontrado.” Quien dice esto, no toma en cuenta que las mismas ciencias naturales, por su método inherente, se han limitado a no investigar las cosas de Dios – o sea, por sus propias presuposiciones, no pueden encontrarle. Es como si alguien intentara captar ondas de radio con un barómetro, y después dijera: “Mi experimento ha comprobado que las ondas de radio no existen.”

(Acerca del “conflicto científico”, vea también en “El calvinismo y la ciencia”.)

El racionalismo tuvo otro efecto más en las ciencias: Los métodos de las ciencias naturales empezaron a aplicarse en campos donde nada tienen que ver: en la sociología, la psicología, la política, etc. Cuando la razón humana es absoluta, ¡todo tiene que someterse a ella! – En realidad, el alma humana (psicología), o las relaciones sociales humanas (sociología), no se pueden observar directamente ni medir. En otras palabras, no pueden ser objeto de investigación de las ciencias naturales, porque no pueden ser observados según el método de las ciencias naturales.

Al aplicar estos métodos a las “ciencias humanas”, ocurrió un cambio en la manera de interpretar estas áreas de la vida. Anteriormente, las ciencias naturales habían hecho posible describir matemáticamente las leyes que gobiernan las cosas inanimadas del universo: la física, la química, etc. Entonces se podían describir estas partes del universo como una máquina inmensa que ejecuta constantemente los movimientos prescritos para los que está programada – cada astro, cada grano de arena, cada molécula era una parte de esta máquina. Pero no era posible describir los seres vivos en estos términos – ni mucho menos los pensamientos, emociones y acciones de los seres humanos. Era claro que el hombre no era una máquina; no era “programado”. También era claro que Dios podía interferir de manera soberana en el universo, y en las acciones y la historia de los hombres.

Pero al aplicar el método de las ciencias naturales a las “humanidades”, los científicos empezaron a describir también al hombre en términos de una máquina. Los psicólogos, por ejemplo, no podían observar el alma de una persona; solo podían observar y medir su comportamiento externo. Entonces empezaron a describir la psicología ya no como “el estudio del alma”, sino como “el estudio del comportamiento humano”. (De allí nació la “psicología del comportamiento”, resp. “behaviorismo” o “conductismo”. En su última consecuencia, esta rama de la psicología considera al hombre como una máquina, cuyas reacciones pueden ser programadas y manipuladas de manera completamente previsible.) – Nos damos cuenta de que esta es una reducción del hombre: el alma está siendo reducido al aspecto del comportamiento exterior, y se pasan por alto otros aspectos (como las emociones, motivos, decisiones, la dimensión espiritual, etc.). Ya no vale el dicho de Blas Pascal: “El corazón tiene sus razones que la razón no conoce.” – Algo parecido sucedió en los otros campos de humanidades. Este reduccionismo, al final de cuentas, reduce al hombre a una mera máquina, o a un conjunto de sustancias químicas.

¡Cuán diferente es el concepto Bíblico que nos presenta al hombre creado en la imagen de Dios!


El siglo XIX;

el racionalismo llegó también a dominar la teología; primero en Alemania, pero poco a poco en toda Europa y en otros países. Los “teólogos modernos” empezaron a investigar la Biblia según las presuposiciones racionalistas: “Lo sobrenatural no existe; por tanto, la Biblia no puede ser revelación de Dios. Tenemos que considerar la Biblia como un libro escrito por humanos, que contiene muchos mitos, leyendas, y errores científicos. Tenemos que leer la Biblia con una actitud crítica, y tenemos que distinguir entre lo que puede ser verdad histórica, y lo que es solo mitología.”
Así surgió el “método histórico-crítico” en la teología (también conocido como “teología liberal”, “Alta Crítica”, “Ciencias bíblicas”, y muchos otros nombres más). Los teólogos críticos descartan de la Biblia todo lo que es sobrenatural o “históricamente improbable”.
Por ejemplo, a lo largo del siglo XIX hubo muchos intentos de descubrir y describir al “Jesús histórico” – un Jesús que era solo hombre (aunque un hombre extraordinario), que no hizo milagros, que nunca pretendía ser el HIjo de Dios, que murió en la cruz pero no resucitó – en breve, un Jesús que encajaba en las presuposiciones del racionalismo. (Estos intentos eran poco convincentes. Albert Schweitzer demostró que lo sobrenatural es tan entretejido con la vida de Jesús, que no es posible separar a un “Jesús histórico” por un lado, y lo sobrenatural por el otro lado.)

También hubo muchos intentos de reconstruir la historia de Israel de una manera “históricamente más probable”: Puesto que es “extremamente improbable” que varios millones de israelitas hubieran pasado cuarenta años en el desierto, la historia del Éxodo es descartada como “leyenda”. Igualmente las historias de milagros sobrenaturales, y de profecías cumplidas. Para todo esto se intentaba encontrar explicaciones racionales, naturales; y donde esto no fue posible, descartar estas historias como “mitos” y “leyendas”.

Como resultado, se establecieron muchas teorías acerca del origen de los mismos libros Bíblicos: Los teólogos modernistas creen que los libros Bíblicos son colecciones de leyendas antiguas que posteriormente fueron juntados y alterados por “redactores” desconocidos. Entonces descartan lo que los mismos libros dicen acerca de sus autores, y descartan la inspiración de Dios.

El “método histórico-crítico” sigue siendo dominante hasta hoy. Esta teología se enseña actualmente en la mayoría de las universidades y facultades teológicas de nivel superior, como la única “teología científica”. También está siendo difundida por medio de muchos comentarios bíblicos, Biblias de estudio, y manuales de estudios bíblicos.

Este es un ejemplo de como los cristianos se han convertido en “cola”, en lugar de ser “cabeza”: En vez de tener una cosmovisión bíblica firme y dar un ejemplo al mundo, la mayoría de los teólogos del siglo XIX se dejó llevar por la filosofía predominante del mundo secular, que era el racionalismo. En vez de ser “sal y luz” y de enseñar al mundo, los cristianos se dejaron enseñar por los incrédulos.

(Vea también: “La teología crítica de la Biblia”)


La Ilustración puso la base para la cosmovisión que llamamos también modernismo. Se caracteriza por: 

  • el humanismo y el racionalismo. Se cree que el hombre es lo absoluto, el centro del universo, “la norma y medida de todas las cosas”. Se cree que el hombre con su razonamiento puede descubrir toda la verdad y descifrar todos los secretos del universo.
  • la indiferencia o hasta hostilidad hacia Dios. El hombre moderno cree que no necesita a Dios, que la idea de Dios es irrelevante o incluso dañina.
  • Algunos sectores del modernismo se inclinan hacia el materialismo (no el hombre, sino la materia es lo absoluto). Para el materialista, absolutamente todo es efecto de causas puramente materiales: la vida y el hombre evolucionaron por casualidad desde la materia muerta, e incluso nuestros pensamientos y sentimientos son solo reacciones químicas y eléctricas en nuestro cuerpo. – Siguiendo esta corriente, ya no hay base para afirmar que el hombre tiene valor; y así, estas ideas ya prepararon el camino para el posmodernismo.
  • el optimismo. El modernista cree que el hombre es bueno en sí, y que el hombre mismo puede solucionar todos los problemas del mundo. De allí la confianza orgullosa en un desarrollo científico, técnico y económico ilimitado, que prevalecía durante el siglo XIX y gran parte del siglo XX.
  • el evolucionismo. La teoría de la evolución biológica fue solo una de la muchas expresiones de esta creencia optimista en el desarrollo ilimitado. Evolucionismo es la creencia generalizada de que el mundo se está desarrollando constantemente hacia lo mejor, desde lo primitivo hacia lo más complejo y avanzado. (La teoría de Darwin no hubiera sido tan bien recibida, si este no hubiera sido el pensamiento predominante de su época.) Ya en el tiempo de Darwin, el pensamiento evolucionista fue aplicado a la filosofía, la historia, la sociología, la política, y muchos otros campos que en sí no tienen relación con la teoría de la evolución biológica.
    (Notamos aquí que la Biblia no sostiene ningún principio evolucionista; no en la biología, pero tampoco en la historia humana ni en otros campos. Vea abajo.)

Preguntas de repaso:
– ¿Por qué Inglaterra logró instituir un gobierno constitucional, mientras la Revolución Francesa no lo logró?
– Explica el gran contraste entre la revolución inglesa y norteamericana por un lado, y la revolución francesa y rusa por el otro lado. a) en la cosmovisión que estaba en su base; b) en los resultados que produjo.

Para reflexionar más:
– ¿Cómo evaluaríamos la Declaración de los Derechos Humanos, desde una base Bíblica?
– Ante lo dicho sobre la revolución rusa, reflexiona sobre el dicho que Dostoievski puso en la boca de uno de sus personajes: “Si Dios no existe, todo es permitido.”

Fuente:

http://www.altisimo.net/maestros/cosmovision/historia2.htm

Historia de las cosmovisiones (Parte 1)

Historia de las cosmovisiones (Parte 1)

Desde la antigüedad hasta el Renacimiento

Contenido:
La religión y cosmovisión babilónica
Origen histórico de la cosmovisión babilónica
Características de la religión babilónica
Resumen de la cosmovisión babilónica
El camino de la cosmovisión babilónica a través del mundo
Levantamiento y caída de las culturas
La relación entre religión y cultura
Cosmovisión griega
La antigua Roma
La Edad Media – Cosmovisión católico romana
El Renacimiento

(Gran parte de este capítulo se basa en la obra de Alexander Hislop, “The Two Babylons” (Las dos Babilonias), 1858.)

La civilización babilónica es la civilización más antigua conocida por los arqueólogos. Según la Biblia, es la primera civilización que se desarrolló después del diluvio. Desde que la escritura babilónica (escritura cuneiforme) fue descifrada, se sabe mucho acerca de la cultura, religión y cosmovisión de los babilonios antiguos.

Referencias bíblicas importantes acerca de Babilonia

Gén.10:8-10: Nimrod.
“Y Cus engendró a Nimrod, quien llegó a ser el primer poderoso en la tierra. Este fue vigoroso cazador delante de Jehová (otra traducción: en contra de Jehová); por lo cual se dice: Así como Nimrod, vigoroso cazador delante de (en contra de) Jehová. Y fue el comienzo de su reino Babel (Babilonia), Erec, Acad y Calne, en la tierra de Sinar.” (“Sinar” es también conocido como “Sumer”, y los primeros habitantes de Babilonia como “Sumerios”.)
Hablaremos más adelante acerca del significado de estos versos.

Esta es la historia de la primera rebelión organizada de la humanidad en contra de Dios. Vemos los siguientes aspectos:

  • Dios había mandado a los hombres “llenar la tierra”, o sea, debían extenderse por toda la tierra. En vez de hacer esto, se reunían en un solo lugar y se negaron a “ser esparcidos por toda la tierra”.
  • En vez de adorar a Dios y reconocerle a El como Señor, los hombres querían “subir hasta el cielo” y hacerse iguales a Dios.
  • Hasta el momento de edificar la torre, toda la humanidad estaba unida. Esto significa que los capítulos 1 a 11 de Génesis son la herencia histórica común de toda la humanidad. De hecho encontramos relatos de la creación, de la caída, del diluvio, etc, en las tradiciones y leyendas de muchos pueblos y muchas tribus alrededor de toda la tierra.
  • Desde la torre de Babel, vemos un conflicto fundamental entre dos cosmovisiones: la cosmovisión bíblica, basada en la revelación y verdad de Dios; y la cosmovisión babilónica, que se levanta en rebelión contra Dios. Este conflicto fundamental de cosmovisiones es también una herencia histórica de toda la humanidad. Todas las cosmovisiones posteriores tienen de alguna forma sus raíces allí: o en la revelación de Dios, o en la cosmovisión babilónica. Aunque hoy en día conocemos muchas diferentes religiones, filosofías y cosmovisiones; en el fondo existen solamente dos religiones o cosmovisiones básicas: la cosmovisión bíblica, y la cosmovisión babilónica.

Isaías 14: El rey de Babilonia como símbolo de la rebelión de Lucifer.
Este capítulo empieza con una profecía contra el rey de Babilonia. Pero repentinamente cambia el contexto, y detrás del rey de Babilonia aparece la persona de Lucifer (satanás), el primer rebelde contra Dios: “¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! … Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono … y seré semejante al Altísimo.” (v.12-14) – Aquí entendemos claramente que la intención de construir “una torre que llegue hasta el cielo”, fue inspirada por el enemigo de Dios.

Jeremías 50:39-40: La eterna destrucción de Babilonia.
En estos versos es profetizado que la ciudad de Babilonia será destruida por siempre, y que nunca más será habitada. Babilonia fue destruida en el año 312 A.C, y es hoy un lugar desierto y abandonado en el país actual de Irak. – Estos versos nos demuestran que las profecías acerca de “Babilonia”, que mencionaremos enseguida, no pueden referirse a la Babilonia histórica.

Apocalipsis 17 y 18: “Babilonia, la gran ramera”, encabeza la rebelión contra Dios y la persecución de los cristianos en los últimos días.
Según lo dicho, “Babilonia” en estos capítulos debe referirse a una ciudad diferente que lleva sus características, puesto que la Babilonia literal no será reedificada nunca más. Apoc.17:9 menciona “siete montes, sobre los cuales se sienta la mujer”. Esto nos refiere a Roma, la ciudad que desde la antigüedad es conocida como “la ciudad sobre los siete montes”.
(Nota: Incluso los comentaristas católicos romanos, en su mayoría, están de acuerdo con que “Babilonia” en Apocalipsis se refiere en Roma. La diferencia está en que ellos lo aplican solamente al Imperio Romano pagano del pasado, y se niegan a aplicarlo a la Roma actual. El juicio sobre la gran ramera lo interpretan como la caída del Imperio Romano.)


La Biblia nos da la genealogía de Noé – Cam – Cus – Nimrod.

Las tradiciones babilónicas identifican a Cus como fundador de Babel, y probablemente el iniciador para la construcción de la torre. Historiadores antiguos llaman a Cus con el nombre “Bel” = “el que confunde”. Nimrod (que también es conocido bajo muchos otros nombres) fue el posterior edificador de la ciudad, quien continuó la rebelión contra Dios.
Al lado de Nimrod, el rey de Babilonia, se encontraba la reina Semíramis. Las fuentes antiguas no son claras acerca de si Nimrod fue el hijo, o el esposo, de Semíramis. Muy probablemente Nimrod fue ambos, o sea, Semíramis se casó con su propio hijo.

Acerca de Semíramis, se dice que ella fue una mujer muy bella, que llevaba una vida muy inmoral y tenía relaciones sexuales con una gran multitud de hombres.

Es interesante, ante este trasfondo, comparar lo que dice el cronista Guamán Poma de Ayala sobre el origen de los incas:

“El dicho primer Ynga Mango Capac no tuvo padre conocido; por eso le dijeron hijo del sol… Pero de verdad fue su madre Mama Uaco. Esta dicha mujer dicen que fue gran fingidora, idólatra, hechicera, la cual hablaba con los demonios del infierno y hacía ceremonias y hechicerías. Y así hacía hablar piedras y peñas y palos y cerros y lagunas porque le respondían los demonios. Y así esta dicha señora fue primer inventadora las dichas uacas ídolos y hechicerías, encantamientos, y con ello les engañó a los dichos indios. … Y así fue obedecida y servida esta dicha señora Mama Uaco, y así le llamaron Coya y reina del Cuzco. Dicen que se echaba con los hombres que ella quería de todo el pueblo …, según cuentan los dichos muy viejos indios.
… Se llamó Mama Uaco después que se casó con su hijo y entró a ser señora y reina. Se llamó Mama Uaco, Coya y supo por suerte del demonio que estaba enpreñada un hijo y que el demonio le enseñó que pariese el dicho niño y que no lo mostrase a la gente y que lo diese a una ama llamada Pillco Ziza. Que le mandó que lo llevasen al agujero llamado Tambo Toco, que de allí lo sacasen de tiempo de dos años y que lo diesen mantenimiento y que lo publicase que había de salir de Pacari Tambo un Capac Apo Ynga rey [señor poderoso Inca] llamado Mango Capac Ynga, hijo del sol y de su mujer la luna y hermano de lucero.”
(En “Nueva Crónica y Buen Gobierno”.)

Nimrod, el “cazador” (Gén.10:9), fue celebrado como libertador, y esto por dos razones:

a) él libraba al pueblo de las fieras que los amenazaban;

b) él los “libraba” también de la dependencia de Dios, porque se rebeló contra Dios y así llevó la humanidad a la independencia.

Después de la muerte de , Semíramis indujo al pueblo a adorar a Nimrod como a un dios. Esta fue la primera vez en la historia que un hombre fue adorado como dios, y así se cumplió su deseo de “ser como Dios”. Posteriormente, también Semíramis misma fue adorada como una diosa. De allí se origina la adoración de “la madre y el hijo”, que observamos en muchas religiones bajo diferentes nombres:
Isis y Osiris en la religión egipcia; Astarte y Baal en la religión cananea; Fortuna y Júpiter, y Venus y Cupido en la religión romana; y María como “Madre de Dios” en el catolicismo romano. (La adoración de “la virgen” no tiene nada que ver con el cristianismo, sino viene directamente de la religión babilónica.)
La figura de Cupido es especialmente interesante en este contexto: ¿Por qué se le representa con arco y flecha? Si Cupido representa el amor romántico, no podemos comprender qué tienen estas armas que ver con el amor. Pero lo comprendemos fácilmente cuando entendemos que Cupido es también una representación de Nimrod, el cazador. – Otro símbolo de Cupido es el corazón, que también viene de la religión babilónica: El corazón es el símbolo de Bel (Cus), cuyo nombre significa “corazón” en el idioma babilónico. Por tanto, el “corazón flechado”es un símbolo babilónico.

Semíramis fue adorada como “la reina de los cielos” (Jer.44:17-19.25).

Desde los primeros días de la humanidad, Dios había dado una promesa acerca del Salvador. El dijo a la serpiente: “Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.” (Gén.3:15) – La expresión “simiente de la mujer” es interesante. Biológicamente, el portador de la “simiente” (semen) es el varón, no la mujer. Entonces vemos aquí ya una indicación de que el Salvador debía nacer de una virgen, sin intervención de un padre humano. Entonces, esta profecía acompañaba la humanidad desde sus inicios, y se esperaba ansiosamente un Salvador nacido de una virgen.
Nimrod trató de aparecer como este Salvador prometido. Por eso, él se puso también el nombre “Zero-ashta” (“Simiente de la mujer”); de allí viene el nombre del dios persa “Zoroastro”.
De allí Nimrod es también relacionado con la serpiente. En las mitologías alrededor del mundo entero existen leyendas acerca de un héroe que mata a una serpiente o un dragón, pero muere de las consecuencias.
En la cosmovisión babilónica, la serpiente tiene una doble función. Por un lado, aparece como enemigo que es vencido por Nimrod; pero por el otro lado, la serpiente es también adorada como “iluminadora” que lleva al hombre al conocimiento. Nos recordamos de la falsa promesa de la serpiente: “Serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal.” (Gén.3:5). (En Roma, se adoraba al dios Esculapio en forma de una “serpiente que enseña a los hombres”; la serpiente de Esculapio es hasta hoy el emblema de los médicos.) – Posteriormente, veremos que muchas cosmovisiones esperan que del conocimiento venga el desarrollo y la salvación de la humanidad.

Sobre la muerte de Nimrod no se encuentra mucho en las fuentes babilónicas; pero lo podemos deducir de las fuentes egipcias acerca de la muerte de Osiris (el nombre de Nimrod en la religión egipcia): Osiris/Nimrod fue descuartizado, y las partes de su cuerpo fueron enviadas a las 14 provincias del reino (de lo que se deduce que fueron 14 partes). Como demuestran paralelas bíblicas (Jueces 19:29, 1 Sam.11:7), el enviar las partes de su cuerpo significa una advertencia solemne a todos los habitantes, a no seguir el camino del hombre que fue ejecutado de esta manera (obviamente como castigo de su rebelión contra Dios). En otras palabras: Nimrod fue ejecutado judicialmente, por un gobierno justo, para castigar su rebelión.

En la religión egipcia, los seguidores de Osiris tienen el deber sagrado de juntar nuevamente los huesos de Osiris, esparcidos por todo el reino, para enterrarlos; y esperan que algún día Osiris vuelva a vivir. – De allí se origina la costumbre, en muchas religiones, de venerar los huesos de “santos” muertos (reliquias), y de hacer procesiones con estas reliquias. – Nuevamente existe una paralela interesante con la mitología incaica, donde también existe la creencia de que los huesos de los últimos incas muertos volverán a unirse.

Otra paralela interesante encontramos en la creencia de que en la Semana Santa, en Cusco, cuando se traen los 14 “santos” de toda la ciudad para reunirlos en la catedral, que en la noche estos “santos” adquieren vida y empiezan a conversar unos con otros. (Estos 14 “santos” representan también los 14 incas; pero también nos recordamos de que el cuerpo de Nimrod fue partido en 14 partes.) – ¿De qué conversan? – La respuesta nos da una tradición babilónica, relatada por el antiguo historiador Maimonides:

“Cuando el falso profeta Tamuz predicó a cierto rey que debía adorar a las siete estrellas y los doce signos del zodiaco, este rey mandó hacerle morir una muerte terrible. En la noche de su muerte, todas las estatuas de todos los confines de la tierra se reunieron en el templo de Babilonia ante la gran imagen dorada del sol que estaba colgada entre el cielo y la tierra. Esta imagen se postró en medio del templo, y lo mismo hicieron todas las otras imágenes alrededor, mientras (la imagen del sol) les contó todo lo que le había sucedido a Tamuz. Las estatuas lloraron y lamentaron toda la noche, y en la mañana volvieron a los confines de la tierra, cada una a su propio templo. Así se originó la costumbre de llorar y lamentar por Tamuz cada año, el primer día del mes de Tamuz.”

(Nota: el primer día del mes de Tamuz cae en la fecha del 24 de junio – la fecha del “Inti Raymi” (fiesta del sol) en Cusco, la antigua capital de los incas.)

Tamuz fue un segundo hijo de Semíramis. Después de la muerte de Nimrod, Semíramis presentó a Tamuz al público como “hijo sustituto” en lugar de Nimrod, o sea, como “reencarnación” de Nimrod. De allí empezó la costumbre de “llorar la muerte de Tamuz” (Ez.8:14), y celebrar su “resurrección” o reencarnación, el día 24 de junio.


Después que Nimrod fue condenado a muerte, su religión pudo extenderse solamente en secreto. Por tanto, sus seguidores inventaron muchas artimañas para mantener sus verdaderas creencias en secreto, y para engañar aun a sus propios seguidores, hasta que hubieran alcanzado “niveles superiores” de iniciación. La religión babilónica es una religión secreta y disimulada, así como también las otras religiones que se derivan de ella.

El sacerdocio juega un papel importante en la religión babilónica. Los sacerdotes son los “iniciados”, los “guardianes del secreto”. Solo ellos conocen el camino de la salvación; nadie lo puede descubrir sin la ayuda de los sacerdotes. Además, era necesario confesar los pecados a los sacerdotes; de esta manera, los sacerdotes conocían los secretos personales de todos. En consecuencia, los sacerdotes tenían mucho poder para manipular a la gente. Ellos levantaron un sistema de abuso espiritual.

Muy importante era la adoración de los astros; especialmente del sol y su imagen. De Babilonia se origina también la astrología (Is.47:13). – La adoración del sol se extendió también a otras religiones, p.ej. la religión incaica. – En el catolicismo romano, la hostia es (según su significado original) una representación del sol. Por eso, la hostia tiene que ser redonda; y la custodia donde se guarda, es una imagen del sol con sus rayos.

Babilonia era también en la antigüedad el centro mundial del ocultismo, de la magia y del espiritismo (Is.47:12).

Otra característica de la religión babilónica fue la “prostitución sagrada”. En sus fiestas importantes, el rey subía al templo principal, donde tenía relaciones con una sacerdotisa, como manera de acercarse a sus dioses. – En general, Babilonia se caracterizaba por la inmoralidad sexual.

La religión babilónica se caracterizaba también por la borrachera, el alcohol y las drogas. “La copa de Semíramis” fue famosa; era una copa gigantesca de oro que pesaba 15 talentos (aprox. 545 kilos) y se encontró en el botín del rey Ciro cuando conquistó Babilonia. De allí podemos entender por qué el Apocalipsis presenta a Babilonia como ramera, ebria, y con una copa de oro en su mano (Apoc.17:4-6).


La diferencia básica entre la cosmovisión bíblica y la cosmovisión babilónica es esta: ¿Empezamos con Dios, o con el hombre? – La Biblia empieza con Dios, mientras la cosmovisión babilónica empieza con el hombre.

La cosmovisión babilónica empieza con el primer hombre deificado. El hombre quiere ser Dios. Esta es la raíz del humanismo de todas las épocas: en la filosofía griega, en el Renacimiento, en la Ilustración, y en la actualidad.

La cosmovisión babilónica enfatiza la unificación de toda la humanidad. Allí está la raíz de la globalización y de la visión de un solo gobierno mundial, que es propagada por el movimiento de la Nueva Era, y por las Naciones Unidas.

La cosmovisión babilónica enfatiza el desarrollo del potencial humano, independiente de Dios, que culmina en la altivez contra Dios (manifestada en la torre de Babel). Esta misma altivez provocó la caída de Lucifer (Is.14).

La cosmovisión babilónica enfatiza la justificación por obras y el esfuerzo propio (“el hombre puede salvarse a sí mismo”).

En la cosmovisión babilónica permanece un conocimiento subyacente acerca del único Dios Creador; pero en la práctica, este Dios no es adorado. (Lo mismo se observa en la religión incaica y andina.)

Otras verdades bíblicas aparecen en una forma falsificada:
– se adora a un falso Mesías;
– la serpiente aparece como “buena”, “iluminadora”, que nos libera al darnos conocimiento.

En la cosmovisión babilónica hay una unión del poder religioso y político, que puede manifestarse en diferentes variaciones:
– el rey es adorado como dios (Nimrod; los emperadores romanos)
– el rey es a la vez el sumo sacerdote (reyes babilonios posteriores; los incas)
– el rey es un súbdito del sumo sacerdote (catolicismo romano); o los sacerdotes son empleados del rey.

En el Antiguo Testamento, en cambio, vemos que el poder sacerdotal y el poder político (reyes) son estrictamente separados (2 Crón.26:16-20); y solo en Jesucristo, el Mesías, se unen estos dos poderes.

La cosmovisión babilónica es sacerdotalista: el hombre necesita un sacerdote como mediador, para poder acercarse a Dios. Personas comunes no tienen acceso a Dios.

La cosmovisión babilónica promueve la adoración de “la madre y el hijo”, del sol y de los astros, la astrología, el ocultismo y espiritismo, y la creencia en la reencarnación.

La cosmovisión babilónica alcanzará su culminación en el reino de la “bestia” como lo describe Apoc.13: Un solo gobierno mundial, el cual controla la política, la economía, y la religión, en el mundo entero; este gobierno se pone a sí mismo en lugar de Dios.


Puesto que la cosmovisión babilónica es una herencia histórica común de toda la humanidad, todas las naciones llevaron consigo elementos de esta cosmovisión. Por eso encontramos hasta en los incas unas paralelas con las tradiciones babilónicas.

Pero en el mundo antiguo, donde existen fuentes históricas escritas desde tiempos muy antiguos, podemos trazar de manera bien definida el camino del “conocimiento” babilónico:

De Babilonia, este “conocimiento” llegó a Egipto, y de allí a Grecia. (Nos recordamos que Grecia fue conocida por su cultura y filosofía.) Por estos países pasó también el sacerdocio babilónico. El sumo sacerdote de la religión babilónica tenía el título “Pontifex Máximus” (“el más grande constructor de puentes”, como el que hace un puente entre los hombres y los dioses). Después de la caída de Babilonia, la sede del sumo sacerdote babilonio fue Pérgamo (Apoc.2:13), que entonces pertenecía a Grecia. Posteriormente, Pérgamo fue conquistado por los romanos. Julio César fue el primer emperador romano que asumió el título de “Pontifex Máximus”, y poco después empezó la adoración del emperador romano como un dios. – El emperador Graciano (375-383) prohibió toda religión pagana y renunció a su título de “Pontifex Máximus”; pero después otorgó este mismo título al obispo de Roma, Damaso. Desde entonces, este es el título del papa romano.
Si más adelante hablamos del Imperio Romano, entonces tengamos presente que el Imperio Romano es el heredero de los babilonios.


Conclución

En Babilonia se manifestó por primera vez abiertamente la lucha entre dos cosmovisiones fundamentales: la cosmovisión Bíblica, que se basa en Dios y Su revelación; y la cosmovisión que se basa en el hombre y que por tanto podemos llamar “humanismo”. Desde entonces han surgido muchas cosmovisiones (algunas de ellas estudiaremos a continuación). Pero en el fondo, todas ellas se remontan a una de las dos corrientes: la que se basa en Dios, o la que se basa en el hombre. Babilonia ya contiene el núcleo de todo lo que vino después; y es por eso que el Apocalipsis llama “Babilonia” al sistema anticristiano de los últimos tiempos. No tenemos que esperar a que este sistema aparezca alguna vez en el futuro; ya existe desde hace más de 4000 años.


Preguntas de repaso:
¿Cuáles son las características de la religión babilónica?
¿Cuáles son las características de la cosmovisión babilónica?
¿Por qué podemos decir que la cosmovisión babilónica anticipa el humanismo?
¿Cómo se explican las similitudes entre tradiciones babilónicas e incaicas?

Para reflexionar más:

¿Cuál sería la respuesta babilónica a las 4 preguntas filosóficas?


Hasta el siglo XIX, prácticamente todos los científicos y arqueólogos eran convencidos de que el hombre se originó en el Medio Oriente (lo que concuerda con la Biblia). Pero la teoría de la evolución produjo un cambio radical en la interpretación de la historia.

La interpretación secular actual tiene un concepto evolucionista acerca del desarrollo de las culturas: la humanidad se estaría desarrollando en una secuencia ininterrumpida desde un estado primitivo hacia culturas cada vez más avanzadas. Por tanto, cuando los arqueólogos encuentran restos de culturas y hombres “primitivos”, creen que estos deben ser más antiguos. Entonces empezó un gran debate sobre el origen del hombre, porque se encontraron restos de hombres “primitivos” en lugares muy distintos de la tierra, como muestra el mapa siguiente:

(Fuente: Arthur Custance, “The Doorway Papers Series”, Zondervan 1975)

Llama la atención que casi todos estos lugares se encuentran muy lejos del Medio Oriente. ¿Realmente puede la humanidad haberse desarrollado en lugares tan distintos de la tierra, para después levantar la primera civilización desarrollada, la babilónica, tan lejos de sus orígenes? – Mucho más probable es la siguiente explicación: Después de la construcción de la Torre de Babel, las diferentes nacionalidades empezaron a separarse y a migrar en distintas direcciones. Durante estas migraciones perdieron poco a poco sus habilidades culturales. Aquellos que llegaron a los lugares más remotos, eran los que degeneraron más. Entonces, los restos de hombres “primitivos” que encontraron los arqueólogos, en realidad no son los más antiguos, sino los más degenerados.

En cuanto al desarrollo cultural, no es cierto que este desarrollo hubiera sido una sola línea ininterrumpida. Al contrario, cada cultura alcanzó su clímax en una etapa bastante temprana. Después empezó a declinar y a dar lugar a una nueva cultura. Así les siguieron a los babilonios los egipcios, los persas, los griegos, etc. La nueva cultura pudo edificar sobre las bases de la cultura anterior, y por tanto llegó un poco más lejos; pero pronto empezó a su vez a declinar, hasta ser vencida por otra cultura más joven.

Todo esto tiene que ver con el marco de referencia, la cosmovisión, que elegimos para interpretar la historia. ¿Tenemos una cosmovisión bíblica o una cosmovisión evolucionista? La cosmovisión Bíblica nos enseña que la humanidad, en su estado presente, es caída y por tanto tiene siempre una tendencia “hacia abajo”. Esto explica perfectamente por qué cada cultura decae y es remplazada por otra.


La ciencia moderna (especialmente la antropología y la sociología) explica la religión como un apecto de la cultura. En una u otra forma, estos científicos asumen que el hombre inventa su propia religión, para satisfacer sus propias necesidades. Dicen, por ejemplo, que el hombre inventó la religión para justificar su ética; para encontrar seguridad y tranquilidad en cuanto a las preguntas fundamentales de la vida; o para mantener la unidad de un imperio. En otras palabras: dicen que primero fue el hombre y su cultura, y después el hombre produjo su religión como un aspecto de la cultura.

Pensamientos como estos se encuentran incluso en libros evangélicos sobre antropología y misión transcultural. Esto es muy extraño, porque esta clase de pensamiento es típico de una cosmovisión que empieza con el hombre, y no con Dios.

Pensando bíblicamente, vemos que lo primero fue la comunión del hombre con Dios, y la revelación de Dios al hombre. De allí surgió la cosmovisión general del hombre, y de esta cosmovisión surgió la cultura. En el inicio de la creación del hombre encontramos a Dios hablando con el hombre (revelándose al hombre): “Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla …” (Gén.1:28-29). De allí vino el primer conocimiento de Dios como Creador y propietario de todo lo que existe, y como proveedor de toda su creación. De allí vino también el primer conocimiento del hombre acerca de su propia vocación en el universo: ser un “administrador” de la creación de Dios, cuidarla y gobernarla bajo Dios. (Vea también Gén.2:15: el hombre tenía que “labrar y guardar” el huerto de Edén.) Y de allí surgió la cultura: primero la cultivación de la tierra (note que la palabra “cultura” es derivada de “cultivar”), y enseguida la ciencia y tecnología necesarias para esta tarea.

De la misma manera, la cultura babilónica empezó con un conocimiento distorsionado acerca de Dios: un hombre – Nimrod – fue adorado como un dios. Como vimos arriba, surgió de esta (falsa) religión toda la cosmovisión y cultura babilónica. La construcción de la torre de Babel fue una consecuencia de esta religión equivocada. Obviamente, la idea religiosa fue primera, y la construcción de la torre fue una consecuencia de esta idea.

En resumen: Pensando bíblicamente, entendemos que la religión es el fundamento de la cultura (no solo un aspecto de ella). Sobre la religión se edifica la cosmovisión, y sobre la cosmovisión se edifica la cultura. Por tanto, para comprender una cultura en lo profundo, tenemos que comprender primero su religión, y después su cosmovisión o “filosofía” básica.


Los griegos antiguos enfatizaban el desarrollo máximo del potencial del hombre. Ellos se esforzaban para destacar, entre otros, en la filosofía, la matemática, la arquitectura, la lógica, la retórica, y el deporte. Para ellos, el hombre ideal era aquel que tenía desarrollado al máximo todas las posibilidades de su ser. Su cosmovisión era en el fondo humanista: empezaba y terminaba con el hombre; y puso al hombre en lugar de Dios.

Ellos eran convencidos de que el conocimiento mejora el carácter del hombre. (Este es un postulado clave del humanismo hasta hoy día.) Por tanto, la persona ideal para ellos era el filósofo. – Al fondo de este concepto está la idea humanista de que el hombre en sí es bueno, y que puede mejorarse a sí mismo.

¿Qué dice la Palabra de Dios a esto?

La Biblia nos dice que por naturaleza, todos somos inclinados hacia el mal. (Jer.17:9, Rom.3:9-23) ¡La educación no cambia esta inclinación mala! Cuánto más una persona desarrolla su potencial (se “educa”), más crece también su potencial para hacer lo malo.

Incluso una “educación de valores”, una “educación moral”, no mejora automáticamente el carácter del hombre. Este era el concepto de la filosofía griega, de que el conocimiento de principios morales debe llevar al mejoramiento de la persona y de la sociedad en general.

El apóstol Pablo refuta decididamente este concepto (vea Rom.7:18-21) – Todo el conocimiento del bien no puede lograr que el hombre realmente haga este bien que sabe. Ni siquiera la decisión firme de hacerlo (“queriendo yo hacer el bien”), puede lograrlo. El hombre por sí mismo, sin la intervención de Dios, tiene que llegar a la conclusión de que “el mal está en mí”. ¡No importa cuánta “educación” tenga!

En el primer capítulo de Romanos, Pablo se refiere claramente a la filosofía griega, donde habla de la corrupción de este mundo (Rom.1:21-23. 28-29). – La cultura griega, en aquel tiempo, era considerada la cumbre de la educación y sabiduría; pero a la vez era una de las culturas más idólatras e inmorales. La filosofía griega estaba inseparablemente unida con la idolatría y con desviaciones sexuales, especialmente la homosexualidad. (La idea de desarrollar su potencial al máximo, especialmente en el deporte, los llevó a la adoración del cuerpo humano; y del cuerpo masculino todavía más que del femenino. Llama la atención que muchas estatuas griegas representan cuerpos desnudos. Nuestra palabra “gimnasio” se deriva del griego “gymnos”, “desnudo”.)

De la misma manera, en 1 Corintios, Pablo demuestra que la sabiduría de este mundo es necedad para Dios (1 Cor.1:19-25, 3:18-20, vea también Stgo.3:13-17).

- Nota: Los libros de filosofía normalmente se centran en el pensamiento “abstracto” de los filósofos y omiten, por ejemplo, las numerosas referencias a los dioses que se encuentran en las obras de Platón y otros filósofos. Pero tenemos que entender que su adoración de los dioses (ídolos) era una parte integral de su filosofía.


El filósofo enseñaba que todos los fenómenos visibles de este mundo se originan en ideas abstractas, universales. Por un lado, esto tiene una paralela bíblica: Dios creó el mundo por Su Palabra; y antes de la creación existía un decreto, una “idea”, en la mente de Dios. Esta idea era antes de las cosas creadas. Pero las “ideas” de Platón son abstractas, no tienen personalidad; mientras Dios es una persona.

La enseñanza de Platón llevó a un dualismo entre espíritu y materia. El espíritu, las “ideas”, se consideraba superior, y la materia se consideraba inferior. Este dualismo podía tener dos consecuencias muy diferentes:

a) el ascetismo, el retiro completo de este mundo material, a la esfera del “espíritu” (estoicismo; ermitaños).
b) el libertinaje: si “la materia no importa”, entonces puedo cometer cualquier pecado con mi cuerpo, y esto no va a afectar mi espíritu. (epicúreos)

Este dualismo entró también en la iglesia cristiana primitiva y causó bastantes problemas. Por ejemplo, algunos empezaron a enseñar que Cristo no se había realmente encarnado en un cuerpo humano, sino que su cuerpo era solo una ilusión; o que el hombre “Jesús” y el espíritu “Cristo” eran dos personas diferentes (1 Juan 4:2-3). – Bíblicamente, tenemos que entender que tanto el mundo espiritual como el mundo material es creación con Dios, y que Dios valora el mundo material (por eso resucitaremos con nuestro cuerpo, 1 Cor.15:35-44). Por el otro lado, lo “espiritual” (o intelectual, abstracto) no es bueno en sí; la Biblia nos advierte contra la realidad de los malos espíritus, y condena la sabiduría de este mundo (Stgo.3:13-17).

Preguntas de repaso:

¿Cuál era el ideal que los antiguos griegos intentaban alcanzar?
¿Cuál era para ellos el camino de alcanzar su ideal?
¿Qué responde la Biblia a estas ideas?
Describe tanto las similitudes como las diferencias entre la filosofía de Platón y la cosmovisión Bíblica.

Para reflexionar más:
¿Qué elementos de la filosofía griega encontramos nuevamente en la pedagogía moderna?

(Nota: A partir de aquí, este estudio incluye muchos pensamientos de la obra “How should we then live?” (¿Cómo viviremos entonces?), por Francis Schaeffer. Las referencias a Schaeffer se refieren siempre a esta obra.)

Roma conquistó a Grecia en el sentido militar, pero podemos decir que Grecia conquistó a Roma en el sentido cultural. La cosmovisión griega seguía dominando en el Imperio Romano, y los dioses romanos son, en su mayoría, los mismos dioses griegos bajo otro nombre.

cuanto a la religión, los dioses griegos y romanos eran antropomórficos, o sea, la gente se imaginaba a los dioses en forma de hombres. Francis Schaeffer dice: “Los griegos – y más adelante los romanos – intentaron también fundamentar su sociedad sobre sus dioses. Pero estos dioses no eran lo suficientemente grandes, porque eran finitos y limitados. Incluso todos sus dioses juntos no eran infinitos. Los dioses en el pensamiento griego y romano eran en realidad como hombres sobredimensionados, que no se distinguían fundamentalmente de seres humanos. Un ejemplo de miles, que podríamos citar, es la estatua de Hércules borracho y orinando.”

Esta observación demuestra algo más profundo: En la cosmovisión griega y romana no existe el concepto de lo “infinito”.

El científico griego Arquimedes descubrió la “ley de la palanca”: Cuando se apoya una palanca en un punto fijo, de manera que un extremo es mucho más largo que el otro, una carga que reposa sobre el extremo corto puede levantarse con muy poco esfuerzo, apretando sobre el extremo largo; porque hay una proporcionalidad inversa entre la fuerza requerida y la longitud de la palanca. Impresionado por su descubrimiento, Arquimedes exclamó: “¡Denme un punto fijo, y moveré el mundo entero!” – De verdad, si uno tuviera una palanca lo suficientemente grande, podría desviar todo el globo terráqueo. El único problema es: ¿dónde puedo apoyar la palanca? Este “punto fijo” no puede estar en la tierra misma; tiene que estar afuera de ella.

Esto lo podemos comparar con el intento del hombre de encontrar valores absolutos, empezando consigo mismo: es como el intento de mover la tierra, apoyándose en ella misma. ¡Esto no puede resultar! Así como necesitamos un punto fijo fuera de la tierra para moverla, así necesitamos un punto de referencia fuera de nosotros mismos para poder llegar a valores absolutos. Solo la revelación de Dios nos da este “punto fijo” donde podemos apoyarnos.

Puesto que los griegos y romanos no conocían a un Dios infinito, no tenían este “punto fijo”. Como dice Schaeffer: “(Los romanos) no tenían ninguna base satisfactoria para su pensamiento. Ellos no conocían nada que hubiera sido lo suficiente grande, o que duraría el tiempo suficiente, para servir como punto de referencia para su pensamiento o su vida. Por tanto, su sistema de valores no era lo suficientemente fuerte para soportar las cargas de la vida, sea en el ámbito individual o en la sociedad.”

Por esta misma razón, los romanos no conocían valores y verdades absolutos. Puesto que su cosmovisión empezó con el hombre y no con el Dios absoluto, ellos conocían solamente valores y verdades establecidos por hombres. Pero los hombres pueden fallar, pueden contradecirse, o pueden cambiar su opinión. Los hombres no son infinitos ni eternos; los hombres son finitos. Por eso, las verdades establecidas por hombres no pueden ser absolutos, y no pueden ser eternos. Esto se parece mucho a la situación actual, donde el humanismo está ganando más y más influencia, y las verdades y los valores se consideran relativos.
Empezando con lo finito, nunca se puede llegar a lo infinito. (Un número finito, no importa cuántas veces es multiplicado por sí mismo, nunca llega a ser un número infinito.) No podemos mover la tierra entera con una palanca, mientras intentamos apoyar la palanca en la misma tierra.

Alrededor del tiempo de Jesús, los romanos intentaron establecer un valor “absoluto” en la persona del emperador (César): el emperador empezó a ser adorado como un dios. (¿Nos recordamos de Nimrod?) Más tarde, esta adoración al emperador (y el ofrecer sacrificios en adoración a él) fue obligatorio en todo el Imperio Romano.

Esta fue una de las razones por qué los cristianos fueron perseguidos en el Imperio Romano. Schaeffer describe el conflicto entre el Imperio Romano y los cristianos en dos puntos:

1. Los cristianos tenían un Dios único y absoluto. El Imperio Romano toleraba muchas religiones diferentes: cualquier forma de religión era permitida, mientras uno adoraba también al emperador. Los seguidores de casi todas las otras religiones no tenían ningún problema con ello, porque sus religiones tenían solo verdades relativas. Entonces podían seguir adorando a sus dioses, y añadir al emperador como un dios más. Pero el Dios cristiano es absoluto; por eso los cristianos se negaron a adorar al emperador. Esto fue considerado traición contra el emperador y el Estado.

2. Los cristianos tenían valores y verdades absolutos. – “Ninguna autoridad totalitaria, ningún estado autoritario puede tolerar a aquellos que poseen una norma absoluta según la cual juzgan a este Estado y sus actos. Los cristianos tenían una tal norma absoluta en la revelación de Dios. Puesto que ellos tenían una norma absoluta, de vigencia universal, y juzgaron según esta norma no solamente la ética personal sino también el comportamiento del estado, por tanto, ellos fueron considerados como enemigos de la Roma totalitaria y fueron echados ante las fieras.”

Aquí vemos claramente el conflicto entre una cosmovisión que empieza con el hombre (la cosmovisión griega y romana), y una cosmovisión que empieza con Dios (el cristianismo).


El Imperio Romano decaía más y más, en cuanto a su cultura y su moral. Schaeffer dice: “La caída de Roma no se debía a fuerzas externas como por ejemplo la invasión de los bárbaros. Roma no tenía ninguna base interior suficiente; los bárbaros solamente completaron la caída, y Roma se convirtió en una ruina.”

Un aspecto de esta decadencia me parece muy importante: “Cuando la economía empezó a decaer, con una inflación fuerte y un gobierno lujoso, el señorío del estado se volvió cada vez más autoritario para contrarrestar la apatía. Puesto que nadie más estaba dispuesto a trabajar voluntariamente, el estado tuvo que intervenir mucho más, y se perdieron las libertades personales. Por ejemplo, se promulgaron leyes que obligaban a los campesinos pequeños a quedarse en su tierra.”

Este es un tema de mucha actualidad: Aun entre cristianos, la mayoría cree hoy en día que es tarea del Estado, ayudar a los pobres, construir hospitales y escuelas, y “crear trabajo”. La Biblia no nos da ninguna indicación de que esto fuera tarea del Estado. Durante casi toda la historia, fueron la iglesia y personas privadas que asumieron estas tareas. El “Estado de ayuda social”, al final de cuentas lleva al totalitarismo: Si espero que el Estado me provea trabajo, entonces pierdo mi libertad en cuanto al trabajo, y me convierto en un esclavo del Estado. Si espero que el Estado me ayude económicamente, entonces ya no soy libre en la administración de mi dinero. Si espero que el Estado provea por mi salud, entonces ya no soy libre en la elección de un médico y de un tratamiento. Si espero que el Estado provea escuelas para mis hijos, pierdo el derecho y la libertad de educar a mis hijos; los niños se convierten en propiedad del Estado. Cuanto más disminuye la responsabilidad personal, más aumenta el totalitarismo de parte del Estado.


El profeta Daniel profetizó dos veces acerca de cuatro reinos sucesivos que iban a gobernar antes de la venida del Reino de Dios. (Daniel cap. 2 y cap.7). Estos cuatro reinos son los Babilonios, Persas, Griegos y Romanos. Si la profecía dice que el imperio romano es el último, entonces nosotros nos encontramos todavía en la época del imperio romano. A primera vista, esto parece que no coincide con la realidad actual. Pero los siguientes puntos nos ayudarán a ver que Roma todavía gobierna, en un sentido cultural y de cosmovisión: 

  • Los idiomas que se hablan en toda Latinoamérica (español y portugués), y en gran parte de Europa (incluido el francés, italiano, y otros), son derivados del latín, el idioma del Imperio Romano.
  • La iglesia católica romana ha ejercitado una influencia religiosa y cultural a nivel mundial, desde sus comienzos hasta hoy.
  • Hasta los inicios del siglo XIX, la figura de integración de casi toda Europa Occidental era el emperador alemán, quien a su vez fue coronado por el papa en Roma. Este “Santo Imperio Romano de Nación Germana” terminó solo con la Revolución Francesa y las subsecuentes conquistas de Napoleón.
  • Francis Schaeffer constata que el pensamiento actual y los desarrollos sociales actuales son muy parecidos a lo que sucedió antes de la caída del Imperio Romano antiguo. El dice que “Roma es el antepasado directo del mundo moderno occidental”.

(Nota: Los comentaristas liberales sostienen que los cuatro reinos de Daniel son Babilonia, Media, Persia, y Grecia. Pero esto no coincide con la verdad histórica:
– Nunca existía un reino independiente de los medos.
– El tercer reino de Daniel tiene “cuatro cabezas”, o sea, es repartido en cuatro partes (Dan.7:6), lo que sí sucedió con Grecia, pero no con Persia.
La razón verdadera por qué los teólogos liberales llegan a esta interpretación, es que ellos no creen en la inspiración de Dios para profetizar eventos futuros. Por tanto, ellos alegan que el libro de Daniel fue escrito en el período griego, por un autor desconocido, que describió solamente lo que ya había pasado hasta aquel entonces. Esta interpretación surge de la presuposición errónea de que la Biblia sería solo una obra humana. – Para refutar esta idea, es suficiente señalar que Daniel profetizó también con exactitud el año de la crucifixión de Jesús (Dan.9:25-26). Ningún teólogo se atrevería a decir que el libro de Daniel fue escrito después de la crucifixión.)


Preguntas de repaso
¿Cuál era la característica común de todos los dioses griegos y romanos, en contraste con el Dios verdadero?
¿Qué consecuencias tenía esto para el sistema de valores de aquellas culturas?
¿Cuál fue la razón principal por qué los emperadores romanos perseguían a los cristianos?
¿Por qué podemos decir que en cierto sentido nos encontramos todavía en el imperio romano?

Para reflexionar más:

Menciona algunas áreas de la sociedad actual, donde los valores absolutos del cristianismo van en contra de las normas de la sociedad y del Estado.


Cosmovisión católico romana

Durante la Edad Media, la cosmovisión dominante en Europa fue la cosmovisión católico romana. Analizaremos algunos aspectos básicos de esta cosmovisión:

- En el primer siglo, era claro que los apóstoles eran la autoridad suprema de la iglesia en la tierra, y sus enseñanzas eran la medida de la verdad. Pero cuando los apóstoles ya no estaban, ¿quién iba a ejercer la autoridad? Al inicio parece haber sido claro que la máxima autoridad la tenían las Sagradas Escrituras, porque allí estaba la enseñanza autoritativa de los profetas antiguas y de los apóstoles. Nadie podía enseñar algo diferente de las Escrituras; cada líder en la iglesia tenía que someterse a lo que dicen las Escrituras. (Esto corresponde a la cosmovisión que empieza con Dios: El hombre depende de la revelación de Dios para conocer la verdad.)
Pero pronto surgió otra corriente que puso la autoridad en líderes humanos. Según ellos, el oficio de los apóstoles debía continuar en sus sucesores (sucesión apostólica). Estos sucesores (los obispos) debían tener la misma autoridad como los apóstoles. Más tarde se dijo también también el obispo de Roma era el sucesor del apóstol Pedro, y por tanto debía tener autoridad sobre los otros obispos. (Por lo menos hasta la mitad del siglo III, casi todos los escritores cristianos y “padres de la iglesia” se opusieron a esta idea.)

Nota: La idea de que el obispo de Roma sería sucesor de Pedro, tiene muy poco apoyo histórico en los primeros siglos. La Biblia ni siquiera menciona alguna presencia de Pedro en Roma (excepto si interpretamos “Babilonia” en 1 Pedro 5:13 como Roma; pero esto ya fue hacia el final de la vida de Pedro). No hay ningún testimonio antiguo de que Pedro hubiera instituido sucesores. Solo a partir del siglo III empiezan a surgir listas de los “obispos de Roma” sucesivos desde Pedro – en un tiempo cuando obviamente algunos círculos ya tenían un interés en defender la idea de que la iglesia de Roma tenía autoridad sobre las otras iglesias. Fue preservada una carta de Clemente de Roma, el tercero en estas listas; esta carta en ninguna parte presenta a Clemente como sucesor de Pedro. Aunque menciona de manera general que los apóstoles instituyeron “obispos”, hay que tomar en cuenta que en el lenguaje del Nuevo Testamento, y aun hasta la mitad del siglo II, la palabra “obispo” es sinónimo de “anciano”. (Vea las “95 tesis sobre el estado de las iglesias evangélicas”, No.49) Ningún escritor de los primeros siglos interpreta las palabras de Jesús a Pedro (Mat.16:18-19) como una promesa para sucesores de Pedro; algunos (como Tertuliano) se oponen fuertemente a esta idea.

La idea general detrás de esta enseñanza es la de colocar la autoridad y la verdad en los hombres (la iglesia), en lugar de la revelación de Dios. La enseñanza de la infalibilidad del papa fue proclamada muy tarde en la historia (1870); pero muchos siglos antes ya se creía en la infalibilidad de la jerarquía de la iglesia, y de los concilios; y antes en la infalibilidad de la iglesia en conjunto. Esto corresponde a la cosmovisión que empieza con el hombre; “el hombre (por pertenecer a la iglesia) puede saber la verdad”. (Una de las razones por qué Lutero fue condenado por la iglesia, fue su dicho: “Aun los concilios pueden equivocarse.” Lutero fue consecuente en poner las Escrituras por encima de toda autoridad humana.)

- De alllí viene también el de la iglesia católica. El creyente católico tiene acceso a Dios solo por medio del sacerdote – una autoridad humana tiene que interponerse entre él y Dios. No puede confesar sus pecados directamente a Dios; tiene que confesarlos al sacerdote. No puede ser bendecido directamente por Dios; tiene que recibir la bendición del sacerdote. No puede comprender la Biblia por sí mismo; tiene que comprenderla según la interpretación del sacerdote. (Vea en cambio 1 Tim.2:5.) Y aun donde se le permite al “laico” rendir algún servicio a Dios por sí mismo, siempre tiene que ser en la forma aprobada por la jerarquía.

- Podemos decir que en la cosmovisión católico romana, la iglesia misma es el valor absoluto. Aunque en la teoría la iglesia se fundamento sobre Dios, sobre Cristo y sobre las Sagradas Escrituras; en la práctica la iglesia puede proclamar de manera “infalible” doctrinas que contradicen las Escrituras, sobre la base de que son “parte de la tradición de la iglesia” y que estén “implícitas” en las Escrituras. (Pregunta: ¿Podrían las Escrituras enseñar “implícitamente” algo que contradicen explícitamente?). Entonces, en la cosmovisión católico romano, la revelación de Dios es relativa, y la iglesia es absoluta. (Esto se refleja también en el dicho conocido: “Fuera de la iglesia no hay salvación.” – la salvación ya no es por Cristo solo, sino por Cristo, representado por la iglesia católica.)

- De allí podemos comprender que en la Edad Media, la iglesia católica se esforzaba por dominar todas las áreas de la sociedad. La iglesia dominaba sobre la política y los gobiernos, la educación, la ciencia, la ayuda social, etc.
Según la interpretación católica, el milenio (el reino de Cristo durante mil años en la tierra, Apoc.20:1-6) es la época actual, la época de la iglesia. La iglesia católica romana, como institución, sería encargada de ejecutar el gobierno de Cristo en la tierra. Bajo esta perspectiva, se comprende que la idea católico romana acerca del gobierno tiene que ser totalitaria – la iglesia tiene que dominar la sociedad totalmente; porque lo que está fuera del dominio de la iglesia, estaría fuera del dominio de Cristo.
Entonces, durante muchos siglos, la sociedad europea se identificaba a sí misma con el reino de Cristo. Por supuesto que esto era una gran ilusión. Aunque se practicaban muchas ideas cristianas, la iglesia se había metido en campos que no le correspondían, y eso mismo corrompió a la iglesia. La jerarquía vivía en grandes lujos, mientras la mayoría de la población era pobre. Los papas se dedicaron a intrigas políticas y guerras, igual como lo hacían los gobernantes mundanos. Muchos líderes de la iglesia vivían en fornicación. Grandes partes de la población eran ciegos frente a la corrupción de la iglesia, porque su dominio era total y no existían alternativas.

- Otra característica de esta cosmovisión es la separación entre el “mundo religioso” y el “mundo secular”. Francis Schaeffer señala como este cambio se expresó en un cambio del estilo artístico:

“La pintura romana era llena de vida. También el arte temprano del cristianismo era lleno de vida. En las paredes de las catacumbas encontramos figuras simples, pero muy realistas. … representaban a los hombres como hombres verdaderos en un mundo verdadero. … Líderes como Ambrosio de Milán y Agustín enfatizaban un cristianismo verdadero, bíblico.
Más tarde, la iglesia se alejó más y más de la enseñanza de las Escrituras, y esto fue acompañado por un cambio en el arte. Hubo una transición desde el realismo naturalista hacia una preferencia por lo fantástico e irreal. Hacia el fin del siglo VI se habían abandonado los últimos vestigios del realismo. El arte bizantino se caracterizaba por mosaicos y retratos formalistas, estilizados y simbólicos. Lo positivo consistía en que estos artistas hicieron sus obras como un testimonio cristiano para el público. Pero tenemos que evaluar como negativo el hecho de que ellos, en su concepto de espiritualidad, dejaron de un lado la naturaleza y no reconocieron el significado de lo humano.
… los hombres no fueron representados como verdaderos hombres, sino solamente como símbolos. … La representación de la naturaleza fue abandonada, y el elemento vivo humano fue eliminado.”

Podemos decir que esta separación entre “lo natural” y “lo espiritual” es una influencia del dualismo platónico, que mencionamos antes.

Siguiendo esta línea, podemos observar que durante toda la Edad Media hubo una separación entre el “mundo religioso” y el “mundo secular”. Si alguien quería ser realmente “espiritual”, tenía que separarse físicamente del “mundo secular” y retirarse en un monasterio. Por el otro lado, las personas del “mundo secular” no veían ninguna necesidad de ser espirituales ellos mismos: los monjes oraban “por ellos”, estudiaban la Biblia “por ellos”, y llevaban una vida de virtud “por ellos” – entonces las personas “seculares” ya no necesitaban hacer todas estas cosas. Así, la vida y el pensamiento de la gente fueron divididos en una “esfera religiosa” y una “esfera secular”. La religiosidad estaba separada de la vida diaria, y la Palabra de Dios no tenía nada que decir para la vida diaria y profesional. Ya vimos en la introducción que la Reforma empezó a romper con este dualismo falso, y empezó a aplicar nuevamente la Palabra de Dios a todas las áreas de la vida y de la sociedad. Pero este concepto ha vuelto a perderse en la mayoría de las iglesias evangélicas modernas; por lo cual tenemos muchos “cristianos convertidos” que pasan completamente por alto la Palabra de Dios en lo que se refiere a su vida diaria, sus estudios y su profesión.

- Un último aspecto también tiene que ver con una influencia humanista (o sea, de una cosmovisión que empieza con el hombre en vez de Dios): La cosmovisión católico romana considera al hombre como “no completamente caído”.
Schaeffer menciona como ejemplo a Tomás (1225-1274), uno de los teólogos y filósofo más influenciales:
“Aquino creía que el hombre se había rebelado contra Dios y por eso había caído; pero su entendimiento de la caída era incompleto. El pensaba que la caída había afectado solamente una parte del hombre. Según su idea, la voluntad humana estaba caída y corrompida, pero el intelecto humano no. Por tanto, los humanos pueden confiar en su propia sabiduría humana, y por tanto eran libres para mezclar las enseñanzas de la Biblia con las enseñanzas de los filósofos no cristianos.”

Este concepto tenía dos consecuencias. La primera es que se cree que el hombre tiene dentro de sí la capacidad de salvarse (o por lo menos, de pensar o desear lo bueno, y así encontrar a Dios). Esto lleva a la idea de la salvación por obras: Si el hombre puede contribuir algo a su propia salvación, ¡por supuesto que tiene que hacer todo lo que puede!

La segunda consecuencia es la que menciona Schaeffer: La enseñanza cristiana fue mezclada con enseñanzas de filósofos paganos. Tomás Aquino dio a Aristóteles la misma autoridad como a la Biblia. Entonces, la teología empezó a dar igual valor al razonamiento humano, como a la revelación divina. Y a lo largo de la historia vemos que el catolicismo romano tiene siempre una tendencia hacia el sincretismo (la mezcla de diferentes religiones).

El apóstol Pablo también usó de vez en cuando una cita de un filósofo o poeta griego; y algunos escritores de los primeros siglos hacían lo mismo. Pero hay dos grandes diferencias:
– Nunca citaron a estos autores paganos como “autoritativos”; solo usaban sus dichos para ilustrar algún punto de la enseñanza cristiana.
– No permitieron que su pensamiento fuera influenciado por estos autores paganos; “examinaban todo y retenían lo bueno”. En las palabras de Glenn Martin: Estos cristianos tempranos sabían muy bien lo que creían, y por qué lo creían; y también sabían muy bien lo que no creían, y por qué no lo creían. Tenían una cosmovisión cristiana firmemente establecida, y por tanto no fueron desviados al leer literatura pagana.

Como señala Schaeffer, en la Edad Media, la situación fue muy diferente. La fe cristiana estaba debilitada; la gente se apoyaba sin cuestionar en las tradiciones de la iglesia, pero no examinaban la verdad por sí mismos. Ya se habían abierto para elementos de una cosmovisión que empieza con el hombre en vez de Dios. Entonces, cuando los cristianos de la Edad Media empezaron a exponerse a la filosofía griega, muy pronto su cosmovisión se volvió más griega que cristiana.

Aquí se trata otra vez una pregunta de mucha actualidad: ¿Puede un cristiano exponerse a la erudición pagana, o sea, la educación secular? La respuesta se puede resumir así: Depende de cuán fuerte es su fe. Por eso, el apóstol Pablo no comprometió su fe al usar citas de autores paganos. Sus convicciones eran lo suficientemente fuertes para leer y usar estas obras sin ser influenciado por ellas. Pero los teólogos de la Edad Media sí fueron desviados por la lectura de filosofía pagana.

El mismo problema se plantea hoy en día. En ciertos círculos evangélicos se enseñaba que los jóvenes no debían ir a las universidades, por el temor (muy justificado) de que allí podrían perder su fe. En consecuencia, hubo una gran escasez de profesionales cristianos. – Otros, en cambio, enfatizan que un cristiano debe recibir una buena educación; pero no examinan el contenido de esta educación, y entonces mezclan su cristianismo con cosmovisiones anticristianas. (Las carreras que son especialmente vulnerables a estas influencias dañinas, son las “ciencias sociales” y “ciencias humanas”: psicología, sociología, antropología, educación, etc.) – La respuesta correcta sería formar a cristianos jóvenes con convicciones fuertes; en otras palabras, con una cosmovisión cristiana bien arraigada. Entonces estos cristianos fuertes deberían ser animados a estudiar carreras universitarias. (Cada cristiano joven debería estudiar y asimilar los principios de una cosmovisión cristiana, antes de ingresar a un estudio secular.)

Además, deberíamos tener mucho más temor en cuanto a la escuela primaria y secundaria. Un niño o adolescente se deja todavía influenciar mucho más, y no tiene el discernimiento suficiente para distinguir entre un pensamiento cristiano y uno que es solo pseudo-cristiano. ¡Pero la cosmovisión humanista y anti-cristiana se introduce en los niños desde los primeros años escolares! Allí habría mucho más razón de proteger a nuestros hijos y velar para que reciban una educación cristiana.


Preguntas de repaso:
¿Cuál es el valor absoluto de la cosmovisión católico romana?
¿Qué consecuencias tenía esta cosmovisión en la religión, la sociedad y la política de la Edad Media?
¿Cómo se expresó el dualismo en el arte, y en la cosmovisión, de la Edad Media?
¿Cuál problema surgió del concepto de la Edad Media en cuanto a la relación entre iglesia y estado?
¿Qué es necesario para que un cristiano pueda exponerse a la educación secular sin sufrir daño espiritual?

 

El fin de la Edad Media es marcado por dos movimientes muy diferentes, pero ambos en oposición contra la cosmovisión de la Edad Media: el humanismo y el Renacimiento por un lado, y la Reforma por el otro lado.

Podemos decir que el humanismo y el Renacimiento fue un “regreso al hombre”, en contra de la espiritualidad alejada del mundo que prevalecía en la Edad Media. Y la Reforma fue un “regreso a Dios”, en contra de los elementos humanistas que se habían mezclado con el cristianismo católico romano.

Hemos mencionado que Tomás Aquino introdujo nuevamente el pensamiento de Aristóteles. Con esto, el pensamiento del fin de la Edad Media empezó a alejarse del énfasis exagerado en lo espiritual que había tenido antes. Aristóteles había descrito muchas observaciones de la naturaleza, de animales y plantas. Así la filosofía volvió a prestar atención a las cosas materiales. (Esto podría haber sido un desarrollo positivo, si las cosas materiales se consideraban como creación de Dios, creadas para Su gloria.) De allí surgió el Renacimiento.

El nombre “Renacimiento” indica, sobre todo, la idea de hacer “renacer” la cultura griega y romana de la antigüedad. Esa fue una cultura muy dedicada a lo material, a las cosas de este mundo, y al hombre. (Hemos visto como los antiguos griegos y romanos describieron hasta sus dioses como humanos.)
En el arte, el Renacimiento volvió al realismo: En vez de pintar a los hombres solo como símbolos, los artistas del Renacimiento volvieron a pintar a los hombres como hombres verdaderos, y pintaron retratos de personas realmente existentes. También se dedicaron a pintar paisajes, y otros motivos de la naturaleza. Además volvieron a descrubrir la perspectiva, para dar a sus cuadros un aspecto tridimensional – una técnica que había sido olvidada desde de la caída del Imperio Romano.

La gran pregunta es: ¿De qué manera interpretaba el Renacimiento al hombre, y a la naturaleza? Viniendo desde el trasfondo de una filosofía con muchos elementos cristianos, podrían haber interpretado al hombre, y a la naturaleza, como creación de Dios; y podrían haber realizado sus obras de arte para glorificar al Creador. Pero nos recordamos que durante toda la Edad Media existía un fuerte dualismo entre lo espiritual y lo natural. Así como la espiritualidad de la Edad Media se separaba de todo lo material y natural, así también el Renacimiento separaba ahora al hombre, y a la naturaleza, de las cosas espirituales. Entonces, mientras la gente del Renacimiento empezó a valorar nuevamente las cosas creadas, a la vez olvidaba más y más al Creador.

El arte del Renacimiento glorifica al hombre, no a Dios. Los artistas del Renacimiento volvieron a producir, como los antiguos griegos, estatuas muy realistas de hombres y mujeres (y muchos de ellos desnudos). Así expresaron el postulado humanista de que “el hombre es la norma y medida de todas las cosas”. El hombre fue su valor supremo, su “dios”.

Hemos visto que según Tomás Aquino, el intelecto del hombre era “bueno” y no afectado por la caída; y esto dio lugar a los errores del humanismo en el Renacimiento. – tarde, contemporáneo con la Reforma, surgió otra corriente humanista, que algunos llaman “humanismo cristiano”. Su representante más conocido fue Erasmo de Rotterdam (1466-1536). Erasmo incluía dentro del “Renacimiento” al cristianismo temprano (por fin, el cristianismo también fue una influencia importante en la antigua Roma). Por tanto, Erasmo publicó el texto del Nuevo Testamento griego; y Lutero usó este texto para su traducción al alemán.
Erasmo también pensaba en una reforma de la iglesia, pero solo una reforma limitada, eliminando los abusos más sobresalientes. La base de su pensamiento fue humanista, y por tanto Erasmo no pudo imaginarse un regreso radical a la iglesia original, únicamente con la Palabra de Dios como guía.
En cuanto al hombre, Erasmo tenía una idea similar a la de Tomás Aquino. Solo que Erasmo buscaba el “núcleo bueno” del hombre no en el intelecto, sino en la voluntad. Según Erasmo, el hombre, aunque caído, todavía sería capaz y libre de hacer buenas decisiones. El expresó esta idea en un libro con el título: “Del libre albedrío”; al cual Lutero contestó tajantemente con otro libro, titulado “Del siervo albedrío – Que el libre albedrío es una nada.”


Un problema filosófico muy discutido hacia el fin de la Edad Media fue la relación entre “los universales” y “las cosas particulares”. (A veces se llamaba también “el conflicto entre naturaleza y gracia”.)

Francis Schaeffer lo resume de la siguiente manera:

Gracia, lo superior:
Dios el Creador; el cielo y las cosas celestiales; lo invisible y su influencia sobre la tierra; la unidad o los universales o lo general, lo que provee un significado para la existencia y la moral.


Naturaleza, lo inferior:
Lo creado; la tierra y las cosas terrenales; lo visible y lo que suicede normalmente en el universo condicionado por causa y efecto; lo que hace el hombre como hombre en la tierra; la diversidad o las cosas particulares, o las acciones particulares de los hombres.

Se puede describir también como la tensión entre Platón y , como fue ilustrado gráficamente por Rafael en su cuadro “La escuela de Atenas”. Citamos nuevamente la descripción de Schaeffer:

“Rafael representó a Platón con un dedo señalando hacia arriba; esto significa que él señala hacia los ideales absolutos. Al contrario, a Aristóteles le representó con los dedos bien separados señalando hacia la tierra. Con esto quiso decir que Aristóteles enfatizó lo particular. Con “lo particular” queremos decir las cosas concretas a nuestro alrededor: una silla es una cosa particular, al igual como cada molécula que compone la silla. Cada persona también es un particular – ¡entonces usted también!”Entonces, con introducir el pensamiento de Aristóteles, Tomás Aquino introdujo un nuevo énfasis en las “cosas particulares”. Ahora viene el problema: Observando solo las cosas particulares, ¿cómo podemos llegar a “universales”? ¿Cómo podemos llegar a un principio unificador que dé sentido y significado a las cosas particulares?
La respuesta es que simplemente no podemos. Empezando con lo finito, nunca llegaremos a los infinito. Empezando con lo relativo, nunca llegaremos a un absoluto. Empezando con el hombre, nunca llegaremos a la verdad de Dios.

Lo podemos ilustrar con el siguiente gráfico:

Estas son algunas “cosas particulares”. Podemos describir su forma, su tamaño, su color. Pero observándolos así, uno por uno, no encontramos ningún significado en ellos. Es que nos falta la idea “universal”, el marco de referencia, dentro del cual colocar estas cosas particulares. Solo observando las cosas particulares, no podemos decir cuál es este marco de referencia.

Pero cuando añadimos el marco de referencia correcto, veremos como éste da significado a nuestras cosas particulares:

(Pauta: No te fijes en las partes coloradas; fíjate en las partes que quedan en blanco, y podrás distinguir unas letras.)

Este concepto será importante más adelante, cuando estudiaremos el racionalismo y el existencialismo.


La última consecuencia del humanismo es el pesimismo

Francis Schaeffer ilustra en el ejemplo de Leonardo da Vinci (1452-1519), que este énfasis en el hombre y en las cosas particulares, lleva finalmente al pesimismo y la desesperación:

“A Leonardo se le reconoce como el primer matemático en el sentido moderno. Sus conocimientos de la matemática no eran solamente abstractos, sino él los aplicó a todo tipo de problemas técnicos. Con su genio se dio cuenta de que al acercarse a las matemáticas de forma humanista, uno se queda estancado en la esfera de lo particular. Cuando el hombre parte de sí mismo y pasa de manera lógica y racional por el campo de la matemática, nunca llegará a lo general; solo encontrará fenómenos aislados y no podrá darles sentido alguno; por tanto, no llegará más allá de la pura mecánica. Al perseguir este pensamiento, Leonardo llegó hasta el punto donde se encuentra nuestra generación hoy: Todo, incluso el hombre mismo, es una máquina.
Al reconocer esto, Leonardo pensó que quizás el pintor, como persona sensible, podría encontrar un significado. Entonces intentó pintar “el alma” – no el alma en el sentido cristiano, sino “lo general”, “lo absoluto”. … Pero nunca logró pintar “lo general” desde una base humanista – igual como el matemático no pudo hallar “lo general” desde una base humanista. Leonardo, el hombre humanista (que solo tenía a sí mismo como base) fracasó como matemático y como artista en el intento de representar lo general, basado en la observación de lo particular. Los humanistas estaban firmemente convencidos de que el hombre, basándose en sí mismo, era capaz de resolver cualquier problema. El humanista decía: “Puedo hacer todo lo que quiero; solo denme tiempo hasta mañana.” Pero Leonardo, el pensador brillante, reconoció al fin de su vida la derrota venidera del humanismo.
La teoría de Leonardo no se pudo aplicar a la práctica. Ni en la matemática ni en la pintura pudo él encontrar un sentido o un principio general. En su vejez, cayó en profunda desesperación. Como piensa el hombre, así es él – y el humanismo ya había demostrado que su conclusión natural es el pesimismo. ¡Podríamos decir que fuimos a visitar la Florencia del Renacimiento, y encontramos allí al hombre moderno!”


Preguntas de repaso:
¿Cuál fue el lado positivo del Renacimiento (y por qué fue positivo, desde un punto de vista Bíblico)?
¿Cuál fue el desarrollo negativo que tomó el Renacimiento?
Explica en tus propias palabras: ¿Qué son “universales”, qué son “cosas particulares”, y cuál fue el énfasis diferente que Platón y Aristóteles dieron a cada uno de ellos?
¿Por qué la conclusión natural del humanismo es el pesimismo? (Nota que tiene que ver con los conceptos de “universal” y “particular”.)

Fuente: 

http://www.altisimo.net/maestros/cosmovision/historia1.htm

 

La incredulidad del relojero ciego. Parte 2

La incredulidad del relojero ciego. Parte 2

¿Como es posible que un grupo de cientificos analice la creación y no vean un diseño inteligente en ella y otros si?

La respuesta está en la cosmovisión de ellos. Unos no creen en Dios o tienen una concepción materialista del mundo, y otros si creen en DIos y tienen una concepción teísta del mundo.

Mucho tiene que ver en esto, su concepción del mundo. Recuerdo haber leído acerca de la cosmovisión hebrea, que ellos al ver la naturaleza, “veian a Dios” y le glorificaban y adoraban.

El término “cosmovisión” es una adaptación del alemán Weltanschauung (Welt, “mundo”, y anschauen, “observar”), una expresión introducida por el filósofo Wilhelm Dilthey en su obra Einleitung in die Geisteswissenschaften (“Introducción a las Ciencias de la Cultura”, 1914).

Se podría decir que es el conjunto de opiniones y creencias que conforman la imagen o concepto general del mundo que tiene una persona, época o cultura, a partir del cual interpreta su propia naturaleza y la de todo lo existente. Una cosmovisión define nociones comunes que se aplican a todos los campos de la vida, desde la política, la economía o la ciencia hasta la religión, la moral o la filosofía.

Una cosmovisión provee un modelo del mundo que guía a sus adherentes en el mundo, es la lente de lectura de nuestra interpretación de la realidad. Afecta a cómo percibimos y cómo interpretamos nuestras experiencias y la realidad que nos rodea. Es imprescindible que comprendamos lo que es y cómo funciona la cosmovisión, porque la misma fe cristiana es una determinada cosmovisión. Una lectura consciente de la cosmovisión nos ayuda comprender mejor a los demás, clarificar la lectura bíblica, orientar y sacar sentido del culto y proclamar el Evangelio más efectivamente

La cosmovisión de una sociedad o cultura ofrece su visión de los asuntos esenciales de la existencia humana y responde a cuatro preguntas fundamentales:

  1. ¿Quiénes somos?
  2. ¿Dónde estamos?
  3. ¿Cuáles son los problemas con nuestra existencia?
  4. y ¿Cuál es la solución

¿Qué papel juega una cosmovisión en nuestras vidas?

La respuesta a esto, es que nuestra cosmovisión funciona como una guía para nuestra vida. Aún cuando sea medio inconsciente y poco articulada, funciona como una brújula o como un mapa de carreteras. Nos orienta en el mundo en general, nos da un sentido de lo que está arriba y de lo que está abajo, de lo que es correcto y de lo que es incorrecto en la confusión de eventos y fenómenos que nos confrontan. Nuestra cosmovisión moldea, en un grado significativo, la manera como evaluamos los eventos, asuntos y estructuras de nuestra civilización y nuestros tiempos. Nos permite “ubicar” o “situar” los varios fenómenos que aparecen en nuestro ámbito de acción. Claro que otros factores juegan un papel en este proceso de orientación (el interés propio psicológico o económico, por ejemplo), pero estos otros factores no eliminan el rol rector de la cosmovisión propia; a menudo precisamente ejercen su influencia a través de nuestra perspectiva de la vida

Una de las características únicas de los seres humanos es que no podemos funcionar sin el tipo de orientación y guía que ofrece una cosmovisión. Necesitamos orientación porque somos, ineludiblemente, criaturas con responsabilidad, quienes por naturaleza somos incapaces de tener opiniones puramente arbitrarias o de tomar decisiones totalmente carentes de principios.Necesitamos algún credo por el cual vivir, algún mapa por el cual trazar nuestro curso. La necesidad de una perspectiva de dirección es básica para la vida humana, quizás más básica que el alimento o el sexo.

Los Humanistas Seculares típicamente se describen como ateístas (sin la creencia en un dios y son bastante escépticos en cuanto a la posibilidad de que exista uno) o agnósticos (sin la creencia en un dios y dudan en cuanto a su posibilidad). Los Humanistas Seculares tienen orígenes filosóficos y religiosos bastante diversos, desde el fundamentalismo cristiano ante el sistema de creencias liberales y el ateísmo. Algunas personas encontraron bienestar en una posición humanista secular después de haber pasado un período de deísmo. Los deístas son aquellos que expresan un sentimiento vago o místico de que una inteligencia creativa puede estar, o que estuvo en algún momento, conectada al Universo o involucrada en su creación, más ahora no existe, o no se encuentra más ocupada con su operación.

Los Humanistas Seculares no dependen de dioses o de otras fuerzas sobrenaturales para resolver sus problemas u ofrecer orientación para sus conductas. En lugar de eso, dependen de la aplicación de la razón, de las lecciones de la historia y la experiencia personal para formar un fundamento moral y ético y crear sentido en la vida. Los Humanistas Seculares ven en la metodología de la ciencia como la fuente más confiable de información para poder saber qué es lo falso o lo verdadero sobre el Universo que todos compartimos, reconociendo que nuevos descubrimientos siempre estarán alterando y expandiendo nuestra comprensión de este y, posiblemente, cambiará nuestro abordaje de los asuntos éticos.

Nosotros entendemos que Dios, (los que creemos en el), escribió en el libro de la naturaleza su mensaje. Y no solo en la biblia. Pablo le escribe a los romanos, acerca de esto:

Ro. 1:20 “Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.”

La raiz de este mal se encuentra en la incredulidad presente en las mentes de estas personas, que se obstinan en negar a Dios. Porque “el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos” 2 Cor. 4:4

4. Hay dos interpretaciones sobre quien es el “dios de este siglo”.[7]

(1)  Algunos piensan que es el verdadero Dios. En el comentario de la Biblioteca de  Autores Cristianos dice “En la antigüedad algunos padres (OrígenesHilario,  CrisóstomoAgustín) entendieron por “el dios de este mundo” (o de este siglo) al verdadero Dios, cambiando el sentido del texto: el genitivo de este siglo (tou aiwnoV) dependía, según eso, del genitivo twon apistwn,de los incrédulos, y dieron este sentido: Dios cegó las mentes de los infieles de este siglo”  Esta interpretación se apoya también en Juan 12:40 donde claramente dice que Dios “cegó los ojos de ellos, y endureció su corazón para que no vean con los ojos, y entienda con el corazón”

(2) Sin embargo, otros piensan que se refiere a Satanás porque se lo llama “Príncipe de este siglo”

(Juan 14:30 “No hablaré ya mucho con vosotros; porque viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí.”

Efesios 2:2 “en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia”)

“conforme a la potestad del príncipe de la potestad del aire”.

Y todos los intérpretes contemporáneos y las traducciones de la Biblia se inclinan por este último significado.

Son incapaces de ver la “luz del evangelio de la gloria de Cristo”. En griego  dice “para que no vean con claridad la iluminación del evangelio de la gloria  de Cristo”. No es solo el evangelio que alumbra, sino el evangelio de la gloria de Cristo. El evangelio que señala a Cristo con poder y honra, el que lo   exalta, le da honor y reconocimiento, el que dice que “en ningún otro hay salvación” y que no hay otro nombre fuera de Cristo en que podamos ser salvos. Y como no pueden ver esta luz, se pierden.

Quetzalcóatl

Quetzalcóatl

Para el monarca tolteca, véase Quetzalcóatl (rey).
Quetzalcóatl, Códice Borbónico.

Quetzalcóatl, Códice Borbónico.

Quetzalcóatl (náhuatl: Quetzalcōātl, ‘Serpiente emplumada’ )? es una deidad de las culturas de Mesoamérica, en especial de la azteca. Es considerado por algunos investigadores como dios principal dentro del panteón de esta cultura prehispánica, sin embargo León Portilla considera a Tezcatlipoca como el dios principal (ver ensayo “Tezcatlipoca Dios Principal”, León Portilla), y aun otros autores consideran a los dioses que dieron origen a Quetzalcóatl como los dioses principales. En contrapartida, autores como Alfredo Lopez Austin y otros dedicados al estudio de las religiones mesoamericanas, lo consideran como la deidad principal a partir de la cual se generan los demás nùmenes, por medio de un fenómeno por el cual la divinidad se desdobla en otras.

Etimología del nombre de Quetzalcóatl

Quetzalcóatl es el nombre que dieron los pueblos de habla náhuatl al Ser Supremo. Se compone de dos raíces: Quetzal, “pluma”, y Cóatl, “serpiente”. Es un término metafórico, que indica lo que repta y lo que vuela, es decir, la Totalidad.

Otros significados de las raíces del nombre “Quetzalcóatl” que ayudan a entender este concepto tolteca (tomado de los diccionarios: “Vocabulario Náhuatl-castellano”, del Padre Molina, México 1966, y “Diccionario de la Lengua Náhuatl”, de Remi Simeón, Ediciones Siglo XXI, México 2001), son los siguientes: Cóatl: “serpiente, doble, gemelo, ombligo, experiencia, generación, masculinidad, inmovilidad, pecado”. Este término da origen al aztequismo Coate, “hermano”.

La combinación Quetzal-Cóatl contiene los siguientes significados, todos relativos a las funciones de Quetzalcoatl en la teología tolteca: “serpiente con plumas”, “doble precioso”, “ave de las edades”, “gema de los ciclos”, “ombligo o centro precioso”, “serpiente acuática fecundadora”, “el de las barbas de serpiente”, “el precioso aconsejador”, “divina dualidad”, “femenino y masculino”, “pecado y perfección”, “movimiento y quietud”.

Significado teológico e histórico de Quetzalcóatl

Quetzalcóatl representa la dualidad inherente a la condición humana: la “serpiente” es cuerpo físico con sus limitaciones, y las “plumas” son los principios espirituales. Otros nombres aplicados a esta deidad era: Nahualpiltzintli, “príncipe de los naguales”, Moyocoyani, “quien se crea a sí mismo”, Ipalnemoani, “aquel por quien vivimos” y Tloque Nahuaque, “dueño del cerca y el junto”.

Quetzalcóatl es también el nombre nahuatl de los mesías mesoamericanos y el título de los sacerdotes supremos de la religión tolteca. Se manifestó en diversos profetas históricos, el último de los cuales fue Ce Acatl Topiltzin, rey de Tula que vivió entre los años 947 y 999 de la era cristiana.

Las enseñanzas de Quetzalcóatl quedaron recogidas en ciertos documentos llamados Huehuetlahtolli, “antiguas palabras”, transmitidos por tradición oral y puestos por escrito por los primeros cronistas españoles. Se han publicado traducciones parciales de los mismos, la última debida al antropoólogo Miguel León-Portilla. Este concepto también se relaciona con el sexto sol y la finalización del calendario maya en el año de 2012.

A fin de propiciar la conversión de los nativos, los cronistas crearon el mito de que Quetzalcóatl era un apóstol cristiano (Santo Tomás). En la actualidad, Los miembros mexicanos de Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días han llegado a suponer que la Serpiente Emplumada es un nombre dado a Jesucristo por los pueblos mesoamericanos, dado que ségún sus creencias éste visitó las Américas.

Quetzalcoatl y Tezcatlipoca

Debido a que consideraban que todo el Universo tiene una naturaleza dual o polar, los toltecas creían que el Ser Supremo tiene una doble condición. Por un lado, crea el mundo, y por el otro lo destruye. La función destructora de Quetzalcoatl recibió el nombre de Tezcatlipoca, “su humo del espejo”, cuya etimología es la siguiente: Tezcatl, “espejo”, I, “suyo”, Poca, “humo”.

Los informantes del padre Motolinía describieron a esta deidad del siguiente modo: “Teskatlipoka era el que sabía todos los pensamientos y estaba en todo lugar y conocía los corazones. Por eso le llamaban Moyocoya(ni), que quiere decir que es Todopoderoso o que hace todas las cosas. Y no le sabían pintar sino como aire. (Teogonía e Historia de los Mexicanos)

Con un fin didáctico, el mito acentuaba la contradicción entre Quetzalcatl y Tezcatlipoca. Sin embargo, su identidad esencial queda establecida en los códices y otros testimonios gráficos, donde ambas deidades comparten los mismos atributos.

Historia

La serpiente emplumada en las grutas de Juxtlahuaca de la cultura olmeca

La serpiente emplumada en las grutas de Juxtlahuaca de la cultura olmeca

Busto en piedra de Quetzalcóatl, abundantemente repetido en el templo de Teotihuacan

Busto en piedra de Quetzalcóatl, abundantemente repetido en el templo de Teotihuacan

El dios tiene varias etapas, primero como deidad olmeca, tolteca, maya como kukulcan y más tarde en el grupo de los dioses aztecas. Es claro como la cultura tolteca tomó la figura de este dios de la tradición religiosa de Teotihuacan en donde se encuentra una piramide dedicada a la serpiente emplumada que data del siglo II de nuestra era. Este dios sin embargo tiene una raiz historica más antigua los estudios recientes demuestran que este personaje se relaciona con la Mitología olmeca y con su visión de la serpiente emplumada. El arte y la iconografía de los olmecas demuestran claramente la importancia de la Deidad de la Serpiente Emplumada en la cronología Mesoaméricana, así como en el arte olmeca. En las grutas de Juxtlahuaca hay una representación de una serpiente emplumada de estilo olmeca.

El nombre de Quetzalcóatl se compone de dos palabras de origen náhuatl: quetzal, que es un ave de hermoso plumaje que habita la selva centroamericana, y cóatl, que significa “serpiente”.

Existe otra versión cientifica según la cual es posible que este Dios tenga raíces Chichimecas. Sus influencias culturales abarcaron gran parte de Mesoamérica, incluyendo a las culturas maya, mixteca. Los mayas retomaron a Quetzalcóatl como Kukulkan o Gucumatz, aunque como se ha dicho antes es más conocida la versión de la cultura tolteca.

Los aztecas incorporaron esta deidad a su llegada al valle de México. Sin embargo, modificaron su culto, eliminando algunas partes, como la prohibición de los sacrificios humanos.

Los aztecas relacionaban a Quetzalcóatl con Venus, que se puede observar como si fuera una estrella al lado del volcán Popocatepetl durante ocho meses al año, y desaparece otros tres meses; la profecía indica que esta estrella y los dos solsticios en donde se dice que Quetzalcóatl viene a la tierra dos veces al año a traer fertilidad y cosecha, sucederán hasta la segunda venida de Quetzalcóatl.

Una de las representaciones de esta deidad es la de un hombre barbado y blanco, por lo que durante la conquista de la Nueva España (Mesoamérica) los pueblos indígenas creyeron en un principio que Hernán Cortés era Quetzalcóatl.

A fin de propiciar la conversión de los nativos, los cronistas crearon el mito de que Quetzalcóatl era un apóstol cristiano (Santo Tomás).

En tiempos recientes las religiones de origen neotolteca hablan en sus tradiciones y leyendas urbanas del renacimiento de este personaje. Este concepto esta basado en el Códice de Quetzalcóatl (leyenda urbana).

Se dice que Quetzalcoatl era un Vikingo que hizo una expedicion hacia vinland (este de Estados Unidos de America) y que siguieron el tramo de la corriente calida hacia el sur. Y que en el año 1000 d.c. llegaron a la isla sin caza (Cuba) y un huracan los golpeó y los llevo a las costas Mexicanas donde se los indigenas luego los veneraron al ver la barba roja y la capa verde que llevaba este vikingo y ellos creyeron que vieron al dios Quetzalcoatl.

Relación con otros dioses

Quetzalcóatl (rey)

Quetzalcóatl es también el nombre de un personaje tolteca legendario, Ce Acatl Topiltzin Quetzalcóatl. Hijo de Mixcóatl y Chimalma, fue el último rey de Tollan o Toílan, ciudad que algunos estudios han identificado con la de Teotihuacan.

El significado de su nombre es como sigue: Ce: “Uno”, el primer día del calendario, Acatl: “Caña”, el nombre con que iniciaba el ciclo agrícola, Topiltzin: “Nuestro príncipe”, el nombre con que se reconocía al gobernante. Su denominación como Quetzalcóatl se debe al culto al que pertenecía.

Algunos autores creen que Tollan es hoy la ciudad de Tula, situada en el estado de Hidalgo, México. La leyenda dice que cayó por las tentaciones que los dioses presentaron al último rey de Tula y que están asociados a estados bélicos, no religiosos (precedentes al estado mexica). Teotihucán, la ciudad de los dioses, es anterior a estas urbes.

Referencias

(2003) Pancorbo, Luis: “Último vuelo de la Serpiente Emplumada” en “Río de América”. Pp. 373-385. Laertes,Barcelona. ISBN 84-7584-506-1

Véase también

Enlaces externos

CIENCIA Y SUPERSTICIÓN

CIENCIA Y SUPERSTICIÓN
ASÍ HA SIDO EL AVANCE DEL MUNDO

El mundo mágico precientífico, ha tenido un tremendo poder de sugestión para el ser humano. Como producto neto de su mecanismo cerebral, obligado éste a elaborarlo con el recurso de la fantasía para darse explicaciones de las cosas y hechos que acompañan al individuo desde su nacimiento hasta su muerte, estaba plasmado en la vida humana, con tanta intensidad inveterado, que todo acto, aun el descubrimiento accidental por experiencia pura, era atribuido a la intervención de algún hado o a la iluminación “posibilitadora” de alguna deidad. De manera que resultaría harto difícil separar netamente lo que pertenecía a una inquietud puramente científica, de aquello que estaba motivado por tendencias mágicas o asimilado a la superstición, si nos situamos muy atrás en el tiempo.

El concepto mágico sobre el mundo estaba extendido por todas las mentes que se formaban en esa atmósfera densa, de gran peso, que dominaba todos los actos. Cada paso, era dado como aprisionado en un marco sobrenatural; cada sonido, cada movimiento, cada fenómeno de dudosa naturaleza u origen, eran tomados como señales de bienaventuranza, si no como anuncios de inevitables catástrofes que se avecinaban.

Pero la humanidad es un abanico. En la constelación humana podemos ver un muestrario de la más variada gama de tipos o personalidades que son heredables; se hallan en los genes apuntadores de derroteros que también en la parte psíquica se identifican con las tendencias innatas, las vocaciones, inclinaciones naturales que sólo esperan ser desencadenadas por el ambiente social en que se desarrolla el individuo. No siempre se desencadenan, claro está, y el individuo puede ser un dibujante eclipsado, un místico frustrado, un actor fracasado…, pero es indudable que cuando la coincidencia se da, la personalidad aflora con toda su fuerza y se puede manifestar contra viento y marea, aun bajo el influjo aplastante de una atmósfera contraria a la índole de dichas manifestaciones.

Así es como a pesar de todo, la espesa bruma del sobrenaturalismo que lo oscurecía todo, comenzó a brillar la tenue lucecita de la ciencia, fundada en el empirismo gracias a esas personalidades típicas que sentían en su interior ardientes deseos de conocer qué es lo que se halla encerrado detrás de las apariencias.

El avance ha sido muy lento y en algunos pueblos, apenas perceptible. Esa tenue lucecita se ha visto palidecer (si no eclipsarse totalmente a veces), frente a la montaña de supersticiones, porque no debemos considerar a la humanidad como un conjunto donde siempre ocurre algo para afianzarse en general, sino que debemos tener clara la idea de que el género humano ha estado fraccionado en diversos pueblos, que algunos de los cuales han progresado hasta cierto nivel para luego decaer; por ello los conocimientos científicos han estado dispersos en las distintas poblaciones, muchas de las cuales no tenían noticias de las otras y se han perdido irremisiblemente como en los casos de los pueblos americanos.

Pero, sin embargo, en virtud del nomadismo propio del hombre, muchas culturas han tenido contactos entre sí, reforzándose mutuamente sus conocimientos.

Pero aún así y todo, en muchos casos, los primeros conocimientos empíricos han estado fuertemente entremezclados con la superstición y era la superstición la que movilizaba la investigación.

Tenemos un ejemplo de ello en la superstición astrológica. La natural inquietud del hombre por conocer el futuro, y convencidos los antiguos caldeos y asirios de que los astros influían en él, por razones supersticiosas se lanzaron al estudio del cielo donde creyeron ver el Zodíaco, conjunto de constelaciones situadas en la línea del desplazamiento solar aparente y así nació realmente la Ciencia Astronómica que, una vez independizada del mito, alcanzó dimensiones colosales que cambiaron revolucionariamente todos los conceptos que sobre el universo se tenían por clásicos.

En América, los aztecas confeccionaron un complicado pero bien pensado calendario astronómico, inspirados por sus creencias sobrenaturales. Ese calendario fue la médula de la religión y cada período estaba íntimamente ligado a los acontecimientos, fuerzas naturales o animales propios del lugar o a los beneficios que se podían obtener de cierto conocimientos, como los de la agricultura que predominaba en la región.

Pero lo esencial era la ingeniosidad puesta de manifiesto en su confección, de manera tal que llegaron al año de 365 días y, según pruebas, en la zona de Mixteca-Puebla, los sacerdotes observaban al planeta Venus y registraron un año venusino de 584 días ( Véase: George C. Vaillant: La civilización azteca, México, Fondo de Cultura Económica, 1973, págs. 166 y 167) que, si bien no coincide con los registros actuales, este hecho pone en relieve las inquietudes observacionales de seres humanos de todos los pueblos del orbe.

Todo acontecimiento astronómico como lo solsticios, las estaciones del mal tiempo, la caída de los frutos o la caída de las aguas, los relacionaban con sus deidades, pero indudablemente ¡hacían ciencia!. Una ciencia muy mezclada con la superstición, pero… ¡ciencia al fin! si se la separa del mito, igual como aconteció con los asirio-caldeos y la astrología.

Lenta salida de las tinieblas de la superstición

Pero a pesar de la influencia del desvariante mundo sobrenatural como exclusiva creación mental, sobre la misma mente, creadora de mitos, la Ciencia se fue afirmando.

Penosamente al principio, firmemente después, por la ventaja de convencer mejor a causa de la “repetibilidad” de sus resultados en las experiencias.

En efecto, los aventurados vaticinios de los chamanes y brujos acerca de los fenómenos naturales como las lluvias, sequías, erupciones volcánicas, terremotos, tempestades, o sobre el curso de una enfermedad, podían fallar y fallaban realmente a veces, si no en todas.

En cambio la determinación de las estaciones del año y de los períodos aptos para la siembra solían ofrecer mayor seguridad a los pueblos agrícolas, así como ciertos brebajes preparados con hierbas conocidas demostraban su efectividad para las enfermedades en ciertas ocasiones, de manera que la fe se fue volcando más hacia los hechos positivos repetibles con resultados más seguros.

Así se fue afianzando la confianza en el conocimiento práctico.

Los valores “creenciales” se fueron depurando al desgajarse los elementos con los que la sola fantasía adornaba las comprobaciones sensitivas.

La seguridad que emanaba del fantaseo acerca del mundo ofrecido a los sentidos para conformar precientificamente a la mente, se fue desplazando hacia la comprobación de hechos fehacientes que no necesitaban lo mágico para su producción, sino que al revelarse los principios de causa y efecto, siempre era posible ubicar una causa natural ante un fenómeno intrigante, aunque la pugna entre los mutantes positivistas que se atenían a esos principios, con los mutantes místicos que seguían encerrados en el ámbito del sobrenaturalismo, eran lógicas y persistentes, con amplio predominio de estos últimos por sus influencias en las mentes ignorantes, que siempre han sido y son mayoría en la población humana y esto explica el hecho paradójico de que aún hoy, cuando el avance científico se ha vuelto colosal, subsistan las supersticiones en la mayor parte de la masa humana del globo.

No obstante, la diferencia con el pasado es abismal, porque hoy, aquel que desea conocer la realidad de las cosas en su pureza, no tiene más que recurrir a los tratados científicos, libres de toda influencia del sobrenaturalismo; en cambio los científicos del pasado tropezaban siempre con una mezcla de ciencia y superstición, que les hacía difícil ubicarse en la verdadera senda del empirismo emancipado de esas influencias. Fueron siglos de adormilamiento en los que debemos incluir el largo periodo de la Edad Media, llena de brujos y demonios por todas partes que interferían en la vida de todos y la creencia en el valor de los resultados experimentales para la humanidad estaba desprestigiada por la creencia en que, en última instancia, era la mano divina o los demonios lo que podía torcer los acontecimientos, de modo que de nada valía el descubrimiento de una causa o la realidad de un fenómeno repetible, desnudado de su presunto carácter milagroso, tal vez útil si en última instancia su aparición estaba supeditada al capricho de voluntades sobrenaturales dominadoras de los acontecimientos.

Detrás de todo conocimiento, detrás de todo descubrimiento, afloraba la creencia supersticiosa y hasta se tildaba de pactado con los demonios o de brujo a todo investigador que iba más allá de lo que se podía considerar tolerable. Aquel que manipulaba huesos humanos o que se atrevía a disecar cadáveres, era mirado con recelo como un sacrílego que osaba pretender hurgar en aquello que solo competía a un ente creador y conservador del mundo y la vida. Ello era considerado como una verdadera profanación de lo sagrado de la vida, “sabiamente ideado e intocable por su perfección”.

También aquel estudioso que se las había con las especies animales, tenidas por seres de mal agüero por su aspecto repelente o su rareza, era sospechado de alianza con el mal para causar daños.

Pero, no obstante todos los escollos y prejuicios, el mutante investigador, es decir, el tipo humano para quien el principal valor es el resultado de la investigación experimental, se ha destacado y su método ha resistido a los siglos oscuros para proyectarse luego una pléyade de ellos no ya como una tenue lucecita entre la bruma de la ignorancia llena de supersticiones, sino como una poderosa luminaria que lo baña todo con su clara luz, para hacer más comprensible el Universo y la Vida, que durante tanto tiempo permanecieran en la penumbra.

Pero la creencia, como convencimiento fundado en el acto mismo de creer, que consiste en tomar por cierta una cosa que el entendido no alcanza a explicar, que no está comprobada o demostrada, deja de ser tal en el caso de la “creencia” científica, para convertirse en completo crédito que se presta a un hecho o noticia como seguros o ciertos, todo fundado en la repetibilidad de las experiencias, al punto de que ya nadie puede dudar de que las estaciones del año se repetirán y que de la aleación del cobre con el estaño se obtendrá el bronce.

A este artículo lo he denominado como creencia en la Ciencia en el sentido trascendental, es decir, con proyecciones hacia el futuro, porque la convicción de que un hecho experimental daría resultados siempre iguales, aunque se repita millones de veces bajo las mismas condiciones es firme, y en realidad así ocurre, pero no puede hablarse de creencia en cuanto ésta involucra incertidumbre, duda o inseguridad para ciertas mentalidades que no se consubstancian con las creencias que otros abrazan. No obstante, hubo en su tiempo una creencia en el conocimiento científico antes de haberse arribado a los resultados positivos que hoy conocemos en todos los terrenos, a saber: físico-químico-biológicos. A su vez, también hoy existe una creencia en la ciencia, por lo que aun ésta no ha descubierto ni realizado y es posible asegurar, entonces, que se trata de la única “creencia” que está dejando tras de sí, mediante su método experimental, datos, hechos y conocimientos reales y evidentes, palpables, sólidos, repetibles, que ofrecen seguridad y es la misma creencia que va dejando de serlo en la medida en que se van cristalizando sus hipótesis y teorías. Será una teoría entre cien, pero una vez confirmados los hechos ya irrefutables, deja de ser tal para convertirse en una realidad demostrable en todo momento.

Esta fuerza contundente que fluyó desde la oscura ignorancia del hombre del pasado, que comenzó a destellar como una débil lucecita en la penumbra de la superstición, para transformarse en poderoso foco que fue iluminando el mundo, para el ser consciente que lo habita, no podía tener menos éxito que el que tuvo, dado que en su avance ha ido dejando atrás realidades descubiertas, a las que siempre se puede arribar por el método experimental.

Los errores han sido múltiples. Hubo innumerables creencias científicas superpuestas a las creencias supersticiosas, que se desvanecieron por el aporte de nuevos descubrimientos; unas teorías han sido substituidas por otras, pero… este hecho se ve multiplicado en razón directa con la proyección hacia el pasado.

El signo positivo que hoy se revela con evidencia, es que cada vez son menos los errores de apreciación de las cosas en el terreno científico. Otro hecho positivo es que cada yerro acerca más a la realidad, no cunde la desorientación desmoralizante que invade cuando un dogma tambalea frente a argumentos que lo invalidan.

Una vez abandonada una creencia identificada con cierta teoría, ésta nos puede dejar un remanente de nuevas variables teórica que nos acercan aún más hacia la meta fijada, las que a su vez depuradas, nos permiten escoger las más lógicas, las que más se aproximan a los hechos. El desvanecimiento teórico, lejos de constituirse en un fracaso, ve cómo el sabio se reorienta en su búsqueda, apuntando hacia nuevos derroteros, hasta convergir en la máxima positividad posible.

El abandono de las creencias científicas (teorías) en la generación espontánea de los seres vivos; en la existencia de cierto éter como fluido sutil, invisible e imponderable, pero necesario, que llena todo el espacio; en la posición central y fija de nuestro planeta con respecto a los demás astros; en la fijeza de las especies animales y vegetales vivientes y el origen divino del hombre (con un pecadillo a cuestas); en el vitalismo con su principio necesario para sostener la vida, y otras alucinaciones, no han hecho otra cosa que abrir el camino para demostrar fehacientemente que todo ser vivo necesita imperiosamente de otro ser viviente para existir, que la luz no ha menester de un medio para transmitirse por el espacio vacío, que la Tierra no ocupa ningún sitial privilegiado en la galaxia Vía Láctea ni en el universo entero, que las especies y el hombre anexo derivan por transformación evolutiva del primer plasma viviente y que a la luz de la ciencia bioquímica se esfuma el creído principio vital.

Ladislao Vadas

http://www.periodicotribuna.com.ar/Articulo.asp?Articulo=3397

Cosmovisión bíblica

Cosmovisión bíblica
Ser diferentes


¿Qué es “cosmovisión bíblica”? La palabra “cosmovisión” se refiere a los principios que usamos para evaluar el mundo en que vivimos. Se puede decir que es nuestra “filosofía de la vida”. Afecta la forma en que relacionamos cada aspecto de nuestra cultura y la gente alrededor de nosotros. La segunda palabra “bíblica” es importante porque nos ayuda a ver la fuente de los principios que debemos usar para tomar decisiones como cristianos. Los no creyentes basan sus vidas y decisiones en la cultura que les rodea. Pero el creyente en Cristo debe pensar y actuar en una forma muy distinta.

Santiago 4:4 dice, “¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.” No queremos ser culpables de ayudar al enemigo de Dios en su plan destructor. Pero es preocupante ver a algunos creyentes caer en la trampa de ministrar en el nombre de Dios según los principios mundanos. Algunos piensan que es necesario amoldarnos al mundo para tener la oportunidad de compartirles de Cristo.

En 1 Corintios 1:18-23 Pablo confiesa que el verdadero mensaje bíblico es una locura y tropezadero para el no creyente. El evangelio tampoco va a ser aceptado fácilmente por personas de hoy día. ¿Qué hizo Pablo en cuanto a este problema de “mercado técnico” para la iglesia primitiva? Su respuesta se encuentra en 1 Corintios 2:1-15. Pablo no confió en “mercado técnico” basado en “excelencia de palabras o sabiduría humana” (2:1-2, 2:4-6; 2:12) para atraer a la gente a Cristo. Pablo proclamó una cosmovisión biblica que chocaba con su cultura, confiando en que el Espíritu Santo iba a obrar en las vidas de las personas que iban a ser salvas (v. 2:4, 2:10-11, 2:13-14). Pablo atrajo a la gente a Cristo por ser muy diferente, no por ser como ellos.

Vemos a través de toda la Biblia personas que sirvieron a Dios, ayudando a otros a encontrarlo no por pensar y actuar como el resto del mundo, sino por proclamar y enfatizar su diferencia y distinción del mundo. Vemos ejemplos de personas como Josué (Josué 23 y 24) obligando a la gente a escoger a quien iban a servir. Daniel propuso en su corazón no contaminarse con las cosas de este mundo; esa fue una lección impactante para el rey y su reino (Daniel 1:1-16). La gente notó que Pablo y Juan no eran como ellos, sino lo contrario, que eran muy diferentes y que habían estado con Jesús (Hechos 4:11-14).

¿Tiene usted una cosmovisión verdaderamente bíblica? ¿Atrae gente a Cristo porque es diferente que los del mundo? Comprometámonos a vivir y evangelizar según una cosmovisión bíblica y no según principios de “mercado técnico humano”.

Ver Enlaces relacionados:

Mitologia Polineasia – El mito de la creación

Mitologia Polineasia –  El mito de la creación

El cielo, Rangi y la tierra, Papa, yacieron para crear a los dioses. Luego fueron separado spor suhijo, hermano de Tangaora. En el mito Maorí, el hijo se llama Tane (el dios de la selva) aunque el nombre puede variar.

Algunos cantos polinesios sobre la creación son abstractos y filosóficos, otros hacen un relato tan detallado de la creación que incluso celebran el nacimiento del polvo en el aire por la unicón de “lo pequeño” y “lo imperceptible”.

Tane, Dios de la Selva

Tane, dios de la selva, junto con sus hermanos, Rongo, dios de las plantas cultivadas, Tangaoa, dios de los peces y reptiles, Huamia, dios de las plantas silvestres, Tu, dios de la guerra y Tawhiri, dios de las tormentas nació de la unión de Rangi y Papa, el cielo y la tierra.

La misteriosa isla de Pascua

Seven Easter Island Moai – Kaehler, Wolfgang

La isla de Pascua, la más aislada de las islas polinésicas, se considera que fue tenida por ombligo del mundo místico. Fue descubierta según la leyenda popular, como consecuencia de un sueño. Muy lejos, hacia el oeste, Haumaka, soñó que cruzaba el mar y llegaba a una tierra con playas de arena blanca. Le contó el sueño a su señor, Hotu mantua (uno de los personajes que se disputaban el trono en su país) quien envió a seis hombres a buscarla. Los hombres partieron, llevndo con ellos el fruto del árbol del pan, ñames, cocos y otras especies para plantar. Tras un largo viaje, llegaron a la isla de Pascua, una tierra cubierta de hierbas que se movían como el mar. Exploraron la tierra pero vieron que era inabitable a no beber agua. Cuando volvían a la playa, vieron dos canoas, una pertenecía a Hotu matua y la otra a Tu´u ko ihu, el sacerdote. Hotu mantua desembarcó primero, y su hijo, Tu´u ma heke nació en la playa. El sacerdote cortó el cordón umblical del niño con los dientes, lo puso en una calabaza y lo hechó al mar. Luego llegarían cientos de personas a establecerse en la isla y proclamaron rey a Hotu Mantua.

Maui-El-de-las Mil-Estrategemas

En la mitología de la polinesia, la creación del mundo se debe al padre cielo, Ragi y a la madre tierra Papa, o bien al dios del mar Tangora. Sin embargo, fue el héroe Maui quien pe´scó a las islas del fondo del mar utilizando un gran anzuelo. Su madre, a quien se suele llamar Hina, que significa “mujer joven” quedo embarazada misteriosamente al ponerse el taparrabos de un hombre y alumbró a Maue en forma de feto. Cuando creció, éste se convirtió en una figura heróica, inteligente y fuerte y se ganó el apodo “Maui-El-de-las Mil-Estrategemas”. Podía hacer de todo, menos vencer a la muerte e hizo mejor mundo para la humanidad. Entre otras cosas, elevó los cielos, robó el fuego del mundo subterráneo para dárselo a la humanidad y atrapó al sol. Pensaba que se movía demasiado a prisa en el cielo para frenarlo, Maui le hechó el lazo con una rueda hecha de fibra de coco, pero el sol la quemó por completo. Hizo otra cuerda con el cabello sagrada de la cabeza de su hermana y lo guardo en el extremo oriental del mar. Al amanecer, lanzó la cuerda y lo capturó por el cuello. Aunque imploraba y suplicaba, Maui no lo dejó marchar hasta que accedió a que los días fuesen más largos en verano y cortos solamente en invierno.

Canto Maorí de la Creación

De la concepción,

el crecimiento,

Del crecimiento,

el pensamiento,

Del pensamiento,

el recuerdo,

Del recuerdo,

la conciencia,

De la conciencia,

el deseo.

http://mitologiapolinesia.idoneos.com/index.php/316841#El_mito_de_la_creaci%C3%B3n

Anteriores Entradas antiguas

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 2.003 seguidores