Fe, ciencia, razón y verdad

Fe, ciencia, razón y verdad

También actualmente muchos siguen poniendo su inteligencia al servicio de Dios y de la Iglesia, aunque paralelamente sigue siendo una objeción constante a la Iglesia esa imposibilidad de unir fe y razón.

Pedro Trevijano

Actualizado 28 junio 2011

A lo largo de los siglos el ser humano se va enfrentando con problemas de muy distinta índole, pero algunos son permanentes o propios de todos los tiempos, por ejemplo la relación entre fe, ciencia, razón y verdad.

En toda la Historia de la Iglesia ha habido muchos que han intentado racionalizar su fe. Apologetas, Padres y Doctores de la Iglesia han puesto su inteligencia al servicio de la fe y han intentado dar razón de ella. Cuando digo Misa, una de las cosas que me llaman la atención es ver la cantidad de Padres y Doctores de la Iglesia que son los santos del día, es decir gente que ha puesto sus cualidades y fundamentalmente su inteligencia al servicio de Dios y de la Iglesia.

También actualmente muchos siguen poniendo su inteligencia al servicio de Dios y de la Iglesia, aunque paralelamente sigue siendo una objeción constante a la Iglesia esa imposibilidad de unir fe y razón, problema al que se tuvo que enfrentar ya Pasteur cuando en un viaje en tren a fines del siglo XIX un joven le arguyó que ya no se podía, dado el avance de las ciencias, ser a la vez científico y creyente. Pasteur le escuchó educadamente y cuando se despidieron le entregó su tarjeta con el ruego que le hiciese llegar esas publicaciones. Y es que hay pocas cosas y pocas tonterías nuevas bajo el sol.

Sobre este tema dice el Catecismo de la Iglesia: “‘La fe trata de comprender’. Es inherente a la fe que el creyente desee conocer mejor lo que le ha sido revelado”(nº 158). “‘Fe y ciencia’. “A pesar que la fe esté por encima de la razón, jamás puede haber desacuerdo entre ellas. Puesto que el mismo Dios que revela los misterios y comunica la fe ha hecho descender en el espíritu humano la luz de la razón. Dios no podría negarse a sí mismo ni lo verdadero contradecir a lo verdadero”(nº 159).

El problema de la relación entre fe, ciencia, razón y verdad lo expresa muy bien un chiste que he leído justo en este momento. Se ve a un sacerdote que dice: “No os dejéis embaucar por los que os dicen la verdad”. Y es que muchos, especialmente los relativistas y corrientes afines sostienen la no existencia de la Verdad Objetiva y de unos principios y valores morales universales y de permanente validez, con unas consecuencias que han sido recientemente denunciadas por Benedicto XVI, en su Catequesis en la Audiencia General de este 15 de Junio: “Si el hombre no conoce a Dios como Absoluto y Transcendente, cae en esclavitud e idolatría, como han demostrado en nuestro tiempo los regímenes totalitarios y como muestran también las diversas formas de nihilismo, que hacen al hombre dependiente de ídolos e idolatrías, lo esclavizan”.

Y es que es la fidelidad a la verdad la que es garantía de la libertad y del desarrollo humano integral. De hecho las dos instituciones líderes que actualmente buscan la verdad como la esencia de la investigación humana son la ciencia y la religión. Fe y pensamiento científico pueden acomodarse mutuamente, así como tiene que haber una relación de armonía entre la fe y la vida, e incluso los mandamientos “ponen de relieve los deberes esenciales y, por tanto, indirectamente, los derechos fundamentales, inherentes a la naturaleza de la persona humana” (Juan Pablo II, Encíclica Veritatis Splendor, nº13).

Pero “no se trata aquí solamente de escuchar una enseñanza y de cumplir un mandamiento, sino de algo mucho más radical: adherirse a la persona misma de Cristo” (VS nº 19). No nos olvidemos que Jesucristo es la luz del mundo, la luz de la vida (cf. Jn 8,12), así como “el camino, la verdad y la vida” (Jn 14,6) y en su seguimiento está nuestro desarrollo integral, pues Él busca nuestro bien y nos conduce hacia nuestra plena perfección (cf. Mt 5,48). Pero queda en el aire una pregunta: ¿somos embaucadores los que creemos que hay una verdad, o más bien, como piensa la Epístola a los Romanos (cf. Rom 1,18-2,23), la increencia lleva al desastre?.

 

fuente: http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=16251

Musulmanes marchan en Francia denunciando a Darwin y su teoría evolucionista

Musulmanes marchan en Francia denunciando a Darwin y su teoría evolucionista
Las tres principales religiones, cristianismo, islamismo y judaísmo, coinciden en creer que la vida y el universo y todo cuanto en ellos hay, fueron creados por un Ser superior, Dios, por lo que nada de lo que existe se hizo como lo plantea la teoría de la evolución.
Francia | Lunes 23 de Mayo, 2011 | Por Ronald Gonzalez|

(NoticiaCristiana.com).


Cuatro años después de asustar a Francia por primera vez, musulmanes creacionistas recorren nuevamente el país predicando contra la teoria de la evolución de Charles Darwin.
Seguidores de Harun Yahya, un editor turco de libros islámicos populares, ofrecieron cuatro conferencias creacionistas en centros musulmanes en la zona de París y tienen más conferencias programadas para otras seis ciudades.

En una escuela secundaria musulmana en Aubervilliers, suburbio del norte de París, unos 100 alumnos -los niños sentados a la derecha, las niñas a la izquierda- escuchaban a dos turcos de las oficinas centrales de Harun Yahya en Estambul, afirmar que la evolución es una teoría que los musulmanes deberían rechazar.
“No descendimos de los monos”, dijo el disertante Ali Sadun a los adolescentes. La teoría de la evolución de Charles Darwin, dijo Sadun, era “la base científica para defender el ateísmo”.
Harun Yahya, uno de los más prolíficos autores del mundo musulmán, asustó a la orgullosamente secular nación gala en enero de 2007, al enviar miles de copias gratuitas de su “Atlas de la Creación” a escuelas y bibliotecas de todo el país.
El ministerio de Educación francés, rápidamente ordenó a los directores escolares que incautaran y escondieran las copias del libro que, a lo largo de 768 páginas de brillantes fotografías y textos de fácil lectura, sostiene que todas las cosas vivientes fueron creadas por Dios exactamente como son hoy.
El ministerio continuó con un seminario especial para capacitar a docentes sobre cómo contrarrestar a un pequeño, pero creciente grupo de alumnos que desafían la evolución con teorías creacionistas.
En octubre de 2007, con fuerte apoyo francés, el Consejo de Europa denunció las opiniones creacionistas plasmadas en el “Atlas de la Creación” como un ataque religioso a la ciencia y los derechos humanos.
Creacionistas cristianos y musulmanes creen que Dios creó el mundo tal como se describe en la Biblia y el Corán. Ambos textos dicen que Dios hizo el universo y a todas cosas vivientes en seis días.
La Biblia lo presenta como el tiempo necesario exacto para la creación, pero el Corán dice que “días” en realidad significa largos períodos.
El creacionismo cristiano, goza de apoyo popular en algunas partes de Estados Unidos, pero la justicia ha establecido que se trata de una postura religiosa que no puede ser enseñada en escuelas estatales.
Las consideraciones creacionistas del Corán son tradicionales en el mundo musulmán, informa Reuters.
Asesorado por creacionistas estadounidenses, Harun Yahya, ha desarrollado una serie de libros que en los últimos años ayudaron a divulgar esta idea más allá de los límites de Oriente Medio, incluyendo Francia, donde cinco millones de musulmanes constituyen la mayor minoría islámica de Europa.
“La gente que defiende la evolución no puede aceptar la existencia de un Creador”, dijo Sadun en La Reussite, una de las pocas escuelas musulmanas privadas en Francia.
“La vida no es producto del azar, es la creación de un poder superior, que por supuesto es Alá”, dijo Sadun en fluido francés, añadiendo que la incautación del “Atlas de la Creación” era similar a la quema de libros por parte de los nazis en la década de 1930.
La conferencia de Sadun, se apoyó mucho en diapositivas que pretendían demostrar que antiguos fósiles de un pez, un grillo, un lagarto y una rana lucían exactamente como en fotografías de sus descendientes de hoy en día. El afirmó que no existían fósiles que demostraran las transiciones evolutivas, teoría a las que apelan los evolucionistas.
Científicos en Turquía, Europa y Estados Unidos, sostienen que el Atlas está repleto de errores, pero esto no parece molestar a los seguidores de Harun Yahya, pseudónimo de Adnan Oktar, un predicador musulman de 55 años que mantiene en secreto los orígenes de los vastos fondos que le permiten a él y a un grupo de seguidores producir cientos de miles de elegantes y simples libros sobre el Islam.

El «teólogo» Hawking: «El Cielo es un cuento de hadas para los que tienen miedo a la muerte»

en una entrevista para el diario británico The Guardian

El «teólogo» Hawking: «El Cielo es un cuento de hadas para los que tienen miedo a la muerte»

El científico resalta que su enfermedad -la Esclerosis Lateral Amiotrófica- le ha llevado a disfrutar más de la vida a pesar de las dificultades que ello implica.

Actualizado 17 mayo 2011
El prestigioso científico británico Stephen Hawking, autor de ´Una breve historia del tiempo´, cree que la idea del paraíso y de la vida después de la muerte es un “cuento de hadas” de gente que le tiene miedo a la muerte.

Así lo ha afirmado el científico más destacado del Reino Unido en una entrevista publicada este lunes en el periódico británico ´The Guardian´, en la que vuelve a poner énfasis en su rechazo a las creencias religiosas y considera que no hay nada después del momento en que el cerebro deja de funcionar.

Hawking resalta que su enfermedad -la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA)- le ha llevado a disfrutar más de la vida a pesar de las dificultades que ello implica, ya que el mal que padece es neuro-degenerativo progresivo y le impide moverse y hablar.

“He vivido con la perspectiva de una muerte prematura durante los últimos 49 años. No tengo miedo de morir, pero no tengo prisa por morirme. Hay muchas cosas que quiero hacer antes”, dijo el científico.

“Yo considero al cerebro como una computadora que dejará de funcionar cuando fallen sus componentes. No existe el cielo o vida después de la muerte para las computadoras que dejan de funcionar. Se trata de un cuento de hadas para la gente que le tiene miedo a la oscuridad”, señaló el ex catedrático de Matemáticas Aplicadas y Física Teórica de la Universidad de Cambridge.

Disfrutar de la vida
En su entrevista, Hawking, de 69 años, resalta la importancia de disfrutar de la vida y hacer cosas buenas y se refiere también a las pequeñas fluctuaciones cuánticas, que en el comienzo del universo fueron las “semillas” que dieron paso a la formación de las galaxias, las estrellas y la vida humana.

“La ciencia predice que distintos tipos de universo serán creados de la nada y de manera espontánea”, agregó.

El científico, que habla con la ayuda de un sintetizador de voz, sugiere que sería posible descifrar nuestros orígenes con instrumentos modernos, que podrían ayudar a detectar antiguas huellas en la luz espacial dejada en los primeros momentos de la formación del universo.

Hawking, a quien en 1989 le fue concedido el premio Príncipe de Asturias de la Concordia, ha trabajado durante toda su vida para desentrañar las leyes que gobiernan el universo.

Junto a su colega Roger Penrose mostró que la Teoría de la Relatividad de Albert Einstein implica que el espacio y el tiempo han de tener un principio, que denomina ´big bang´, y un final dentro de los agujeros negros.

En su último libro, ´El Gran diseño´, el astrofísico sostiene que Dios no es necesario para explicar el origen del Universo.

fuente bibl:

http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=15520

La necesidad de pertenencia puede motivar la fe en Dios

La necesidad de pertenencia puede motivar la fe en Dios
Científicos analizan la relación entre la religiosidad y el sentimiento de ser amado

La necesidad de sentirse amado y de pertenencia a un grupo impulsa la fe en Dios, revelan los resultados de una investigación realizada por científicos de la Universidad Humboldt y de la Universidad Cardiff. El estudio, realizado en cuatro fases de experimentos, demostró asimismo que la idea de un Dios “aceptador” o de un Dios “rechazador” puede propiciar un aumento o una disminución de la fe, respectivamente. Aunque, según los científicos, la necesidad de pertenencia no es el único origen de la fe, estudios previos ya la habían relacionado con la aparición de la religiosidad humana. Por Yaiza Martínez.

Foto: kelsey_lovefusionphoto. Fuente: Everystockphoto.
La necesidad de sentirse amado y de pertenecer a un grupo impulsa la fe en Dios, sugieren los resultados de una investigación reciente realizada por científicos de la Universidad Humboldt de Berlín y de la Universidad Cardiff, de Gales.

Los psicólogos Gregory Maio y Jochen Gebauer, autores del estudio, han publicado un artículo al respecto en PubMed.org, revista que edita el National Institute of Health de Estados Unidos.

Presentación de artículos falseados

El estudio de Maio y Gebauer fue realizado en cuatro fases de experimentos. Según se explica en Epiphenom, en un primer experimento, los investigadores reunieron a 40 estudiantes galeses, cuya fe en Dios fue manipulada de manera sutil.

Para llevar a cabo esta manipulación, se dividió a los participantes en dos grupos. A uno de ellos se le presentó un artículo científico falseado, en el que se explicaba que se había descubierto que la llamada “Teoría del todo” (teoría hipotética de la Física teórica que explica y conecta en una sola todos los fenómenos físicos conocidos) demostraba la acción de Dios en el universo.

A la otra mitad de los participantes, se les presentó otro artículo falseado, también sobre la “Teoría del todo”, pero en el que se concluía que dicha teoría “no podía ayudar a probar la existencia de Dios”.

Antes de que los voluntarios leyeran ambas versiones del artículo, se les preguntó sobre su perspectiva de Dios, en concreto, si pensaban que Dios era aceptador o rechazador, controlador o no controlador. Después de leer los artículos, los investigadores volvieron a preguntar a los estudiantes, ahora sobre la fuerza real de su fe (o ausencia de fe) en Dios.

Efectos del amor en la fe

Los resultados de este cuestionario revelaron que aquellos estudiantes que habían leído el segundo artículo (que decía que no existía evidencia alguna de Dios) informaron de niveles similares de fe en Dios, independientemente de su imagen previa de Dios.

Sin embargo, entre aquellos estudiantes que leyeron el artículo sobre “la evidencia de Dios”, la fe en Dios sí había aumentado, aunque sólo en el caso de los participantes que tenían una imagen mental previa de un Dios “aceptador”.

Artículos relacionados

Gregory Maio. Fuente: Universidad de Cardiff.
Entre aquéllos que tenían una imagen previa de Dios como “rechazador”, los niveles de fe en él realmente se redujeron, incluso después de que estos participantes leyeran que había evidencias científicas de su existencia.

De estos resultados, podría deducirse que la idea de un Dios “rechazador” propicia activamente el abandono de la fe, algo que fue constatado en un segundo experimento.

En éste participaron 72 estudiantes universitarios, explican los investigadores en PubMed.org. A la mitad de ellos, se les pidió que dedicaran un par de minutos a pensar en alguien que “vivía cerca, en su barrio, pero a quien no conocían bien”.

Un factor más

A la otra mitad de los participantes se les pidió que pensaran en alguien que “los aceptaba y amaba y que los ayudaba siempre que lo necesitasen”. La idea era que el segundo grupo recordase la sensación de sentirse amado y aceptado, de manera que su “necesidad de pertenencia” se viera reducida temporalmente.
Acto seguido, todos los participantes leyeron los mismos artículos del experimento anterior. Los estudiantes del primer grupo, que habían pensado en una persona a la que no conocían muy bien, presentaron resultados similares a los obtenidos en el primer experimento.

En el segundo grupo, sin embargo, los resultados fueron drásticamente distintos: la lectura del artículo no produjo cambio alguno en el grado de fe en Dios de los participantes. Los investigadores señalan que, una vez satisfecha la necesidad de pertenencia, los estudiantes con una imagen de Dios como “aceptador” no se sintieron motivados a aumentar su fe en Dios, con el fin de sentirse amados. Y los estudiantes con una imagen de Dios como “rechazador” tampoco sintieron la necesidad de rehuir la fe en Dios, por miedo a ser rechazados.

En un tercer experimento, los científicos manipularon la imagen de Dios que tenían 79 voluntarios, que participaron en dicho experimento a través de Internet.

En este caso, se demostró que los participantes a los que sutilmente se les hizo considerar que Dios era “rechazador” informaron seguidamente de niveles más bajos de fe, y también de una menor propensión a asistir a la iglesia.

En un experimento final, realizado también a través de Internet, en este caso con 106 voluntarios, demostró que los creyentes con una imagen de Dios como “aceptador” informaron que su fe en Dios estaba motivada por su necesidad de pertenencia.

Todos estos experimentos demuestran no sólo que la fe en Dios puede hacer sentir a los creyentes que son amados y aceptados sino que, en el sentido inverso, la necesidad de pertenencia también puede propiciar la fe en Dios. Sin embargo, los investigadores advierten de que éste no sería el único factor de motivación de la fe religiosa, sino tan sólo uno de ellos.

Llenar el vacío

Los resultados de la investigación de Maio y Gebauer coinciden en cierta manera con los obtenidos en un estudio anterior, realizado en 2009 por la antropóloga de The College of William and Mary, de Estados Unidos, Bárbara King.

En este estudio se reveló que la necesidad de pertenencia de los individuos de nuestra especie, así como el desarrollo de lazos afectivos individuales y sociales cada vez más complejos, llevó al ser humano a establecer conexiones también con sus ancestros fallecidos, los espíritus de los animales y los “seres superiores”.

Según King, habría sido la necesidad terrenal de pertenencia -nuestra búsqueda del sentido de pertenencia- lo que condujo a la aparición de la imaginación religiosa humana, y a la necesidad de relación con los dioses, los espíritus o con un solo Dios.

Modelo matemático predice el fin de la religión

Modelo matemático predice el fin de la religión

By Mundo Cristiano
Tuesday, March 22, 2011

Los ciudadanos de nueve países abandonarán por completo las creencias religiosas dentro de unos años. Ésta es la principal conclusión de un modelo matemático desarrollado por físicos de la Universidad de Arizona y la Corporación Científica para el Avance de la Ciencia (EE.UU.), que relaciona el número de personas creyentes y las motivaciones sociales para mantener la fe.

Los países serían Australia, Austria, Canadá, República Checa, Finlandia, Irlanda, Países Bajos, Nueva Zelanda y Suiza.

Según la investigación, en las sociedades modernas seculares en las que es más útil para los individuos no creer que hacerlo, simplemente, la religión terminará por extinguirse.

Los científicos presentaron dichos resultados durante la última reunión de la Sociedad Estadounidense de Física en Dallas, los mismos argumentan que han tomado los datos de países con censos que se remontan hasta un siglo y en los que se consulta la filiación religiosa.

Los investigadores señalan que las personas que dicen no tener ninguna afiliación religiosa constituyen el grupo “espiritual” que crece más rápido en distintos países alrededor del mundo. En los Países Bajos, por ejemplo, es casi la mitad de la población, y en la República Checa son la mayoría, un 60%.

Los científicos utilizaron en su estudio una dinámica no lineal, utilizada para explicar una amplia gama de fenómenos físicos en los que se interconectan una serie de factores distintos. Este sistema es muy similar al utilizado en otra investigación en 2003 que predecía que entre el 80 y el 90% de los lenguajes utilizados hoy en día están abocados a morir durante este siglo porque ya no resultan prácticos.

Los investigadores descubrieron que los parámetros eran similares en todos los países estudiados, por lo que los resultados serán los mismos en todos ellos, que la religión se encamina a la extinción, una conclusión que no coincide con la de otro estudio hecho público recientemente en el que se tiene en cuenta las altas tasas de fecundidad de los grupos más religiosos

Eugenesia: ¿existen las razas?

Antonio Cruz Suárez
Eugenesia: ¿existen las razas?
Eugenesia (VII)


Durante mucho tiempo los antropólogos mantuvieron la hipótesis de que a los seres humanos se les podía clasificar básicamente en tres razas: blanca, negra y amarilla.
3 de abril de 2011
El color de la piel, los rasgos faciales, el aspecto de los cabellos o la forma de la nariz eran algunos de los caracteres morfológicos que permitían dividir a las personas en subespecies o razas distintas.

La clasificación propuesta en 1944 por el director del Museo del Hombre, Henri V. Vallois aumentaba ligeramente este número. Según su clasificación habría cuatro grupos raciales: australoide, negroide, europoide y mongoloide. También era esta la opinión del famoso genético evolucionista Theodosius Dobzhansky, quien en 1962 escribía que: “las razas son un tema de estudio científico y de análisis simplemente porque constituyen un hecho de la naturaleza” (Gould, S.J., Desde Darwin, Hermann Blume, Madrid, 1983: 258).

Hasta aquella época la mayoría de los científicos veían las razas humanas como algo evidente en sí mismo. No obstante, en 1964 once autores se empezaron a cuestionar la validez de este concepto de raza humana en el libro The concept of race editado por Ashley Montagu.

Actualmente la mayoría de los investigadores considera que la existencia de razas distintas entre las personas, a pesar de las apariencias, no es algo evidente en absoluto. Lo que resulta evidente es la variabilidad geográfica y no las razas.

Es verdad que hay una gran diversidad humana por lo que respecta al grado de pigmentación de la piel, la estatura, la forma de la cabeza, el pelo, los labios o los ojos, pero esta gran variedad no se delimita a grupos geográficos distintos, sino que se da en casi todas las poblaciones. El color de la piel, por ejemplo, presenta una variación tan grande, no sólo entre grupos sino también dentro de cada grupo, que resulta imposible utilizarlo como criterio para establecer una clasificación racial. Como escribe Albert Jacquard:

“El laboratorio de genética biológica de la Universidad de Ginebra ha demostrado que podemos pasar de manera continua de una población muy oscura, como los saras de Chad, a una población clara, como los belgas, mediando tan sólo dos poblaciones: los bushmen y los chaoias de Argelia. Existe un gran número de chaoias que son de piel más clara que muchos belgas, y también hay gran cantidad de chaoias más oscuros que muchos bushmen. La dispersión de esta característica proviene tanto de las diferencias entre individuos de un mismo grupo como de las que existen entre la media de los grupos” (Jacquard, A., Los hombres y sus genes, Debate , Madrid, 1996: 84).

Pero ¿por qué fijarse sólo en el color de la piel? Si las poblaciones humanas presentan variaciones para unos veinticinco mil pares de genes, según se cree ¿por qué tener en cuenta sólo los cuatro pares que determinan el grado de pigmentación cutáneo?

¿No sería más lógico estudiar también aquellos genes que controlan otras características como, por ejemplo, los grupos sanguíneos, el factor Rh, la hemoglobina o ciertas proteínas enzimáticas? Esto es precisamente lo que se ha hecho y el resultado ha sido la constatación de que la distribución mundial de las frecuencias con que aparecen tales caracteres no presenta ninguna coherencia geográfica.Se ha descubierto que a nivel de los genes que controlan los grupos sanguíneos ABO, un europeo puede ser muy diferente de su vecino que vive en la casa de al lado y, sin embargo, muy parecido a un africano de Kenia o a un mongol de Ulan Bator, tomados al azar.

La unidad de la especie humana es mucho más profunda de lo que hasta ahora se pensaba y el color de la piel se muestra insuficiente para justificar una clasificación racial.

Esto provocó, a partir de mediados de los 60, que el concepto de “raza” fuera sustituido por el de “población” o “grupo étnico”.

Por lo tanto, no hay “razas superiores” ni “razas inferiores”, como postulaba el eugenismo, porque tampoco existen genes raciales puros. No hay variantes genéticas propias o exclusivas de una determinada etnia que estén completamente ausentes en las demás. De ahí que resulte imposible desde el punto de vista genético clasificar razas.

Los antropólogos consideran que esta inexistencia de razas en las especie humana se debe probablemente a los importantes flujos migratorios. El mestizaje que ha caracterizado siempre a las poblaciones humanas a lo largo de la historia habría impedido el aislamiento genético y por tanto, la aparición de verdaderas razas.
Autores: Antonio Cruz Suárez
© Protestante Digital 2011

La ciencia moderna nace de la inquietud teológica

La ciencia moderna nace de la inquietud teológica
Lo teológico estuvo presente en los padres de la ciencia moderna

Se acepta popularmente que los orígenes de la ciencia moderna durante el siglo XVII se debieron más a una posición conflictiva con la autoridad religiosa y a una búsqueda de autonomía que a otra cosa. Así, en recuentos populares se llama la atención sobre casos como el de Galileo o el de Darwin, héroes la ciencia moderna, aunque en aparente rechazo de las ideas religiosas. Sin embargo, un análisis más detallado de la historia del siglo XVII, de los mismos autores que llevaron a cabo la llamada Revolución Científica y de sus argumentos para llevar adelante la nueva empresa científica, muestra una imagen totalmente distinta. Por Ignacio A. Silva.

Sede de la Royal Society en Londres, creada en 1660 para el progreso de la ciencia natural. Foto: Kaihsu Tai.
El año 2010 marca el 350 aniversario de la fundación de la Royal Society en Londres. En 1660 una docena de hombres dedicados a la investigación de la naturaleza decidieron fundar una nueva sociedad dedicada a la nueva y muy discutida empresa de la investigación natural por métodos experimentales físico-matemáticos, y dos años después el rey Carlos II la convirtió en la “Royal Society of London, for improving natural knowledge”. Desde ese entonces sus miembros nos han dado descubrimientos tales como la ley de la gravedad, la teoría de la evolución, la estructura de doble hélice del ADN, el electrón, y muchas otras innovaciones científicas que han ayudado a conformar la sociedad en la que hoy vivimos.

La pregunta que surge es, que muchos historiadores de la ciencia se han hecho e intentado responder en los últimos dos siglos, por qué a mitad del siglo XVII aconteció esta especie de estallido de investigaciones naturales, que darían lugar a lo que hoy conocemos como ciencia (1). ¿Cuáles fueron las discusiones intelectuales de aquella época que motivaron a tantos intelectuales a ocuparse de una nueva manera de los asuntos naturales?

Es bien conocida la historia tal como la cuenta el filósofo francés del siglo XIX Auguste Comte (1798-1857). Es, sin duda, muy tentador pensar que la razón principal para el desarrollo de la ciencia en el siglo XVII es que ella se presentaba como evidente, útil y hasta valiosa, teniendo como carta de presentación sus logros y descubrimientos, y lo rentable que prometía ser su método experimental. Así, la ciencia, desde sus albores, se habría distinguido por proveer continuamente de bienes materiales a la humanidad, contribuyendo de manera excepcional al desarrollo de la sociedad moderna. Lo que es aún más (y mejor para algunos) es que la ciencia se habría presentado como un elemento de secularización, quizás el más importante, lo que habría permitido a la humanidad dejar de lado mitos e historias presentadas por la religión, en particular la fe cristiana.

Así, esta idea netamente iluminista, presenta a la ciencia como una actividad nueva, racional, autónoma y completamente independiente de la religión. Si algún rol se le ha de adjudicar a la religión es el de impedimento del desarrollo de la sociedad moderna hacia la era científica de la humanidad. De este modo se quiere decir que el desarrollo y éxito de la ciencia moderna implica la marginalización de la religión y la secularización de la sociedad. Esta historia de la ciencia versus la religión ha sido popularizada hacia fines del siglo XIX por John Draper y Andrew Dickson White. Los títulos de sus libros son suficientes para mostrar que la idea que se intentaba presentar no era otra sino la perenne e interminable batalla entre las ideas religiosas y el desarrollo científico que se ha llevado a cabo desde los inicios mismos de la ciencia: en 1875 Draper publicó su ‘Historia del conflicto entre ciencia y religión’ y en 1896 White publicó su ‘Historia de la guerra entre la ciencia y la teología en la Cristiandad’. En ambas obras es fácil encontrar historias con heroicos científicos como Darwin o Galileo, llegando casi hasta el martirio por sostener la verdad de la ciencia en contra de la fe religiosa. No es para nada desconocido el último gran movimiento en esta dirección en nuestros días, promovido sobre todo por autores tales como Richard Dawkins y Christopher Hitchens con sus obras ‘The God Delusion’ en 2006 y ‘God is not Great’ en 2007 respectivamente.

Aunque esta es la imagen que popularmente se asume, lo que lleva a creer en el conflicto eterno entre ciencia y religión, muchas voces autorizadas han llamado la atención al poner sobre la mesa que los datos históricos utilizados por estas presentaciones no son del todo exactas, y que una revisión de los mismos es necesaria, ya que el ‘mito del conflicto’ no parece ser cierto. En una de las obras más importantes en lo que se refiere a esta temática, ‘Science and Religion. Some Historical Perspectives’ de 1991, John Hedley Brooke, profesor emérito de ciencia y religión de la universidad de Oxford, explica que las relaciones que se encuentran a lo largo de la historia entre ciencia y religión son muchas y muy complejas como para limitarlas a una mera relación conflictiva o a una simple relación de armonía y concordia. Entre tantas, Brooke menciona que las ideas religiosas pueden influir en la ciencia mediante la provisión de aceptación social o la justificación de la misma ante la sociedad, la regulación de la actividad científica, la decisión entre teorías científicas que compiten para explicar un fenómeno, la provisión de presupuestos teológicos o filosóficos necesarios para la investigación científica, la motivación por la cual participar en la actividad científica, etc (2).

De todas interacciones he de prestarle atención a la justificación y a la provisión de presupuestos para la investigación empírica de la naturaleza. Así, tomando algunas de las más recientes investigaciones en historia de la ciencia moderna relacionadas a su origen, intentaré mostrar que la versión iluminista que presenta a la ciencia escapándole a la religión está errada, y que una versión más matizada debe ser la que presente tales orígenes.

La propuesta que presentaré es la de ver cómo algunas discusiones teológicas del siglo XVI y XVII (y aún anteriores) han puesto las bases intelectuales para el desarrollo de la investigación científica y cómo esta nueva investigación empírica necesitó legitimarse ante la sociedad intelectual del siglo XVII apelando al status social de la religión para lograr su plena aceptación. En el primer caso, expondré cómo discusiones acerca del poder de Dios y debates acerca de los poderes cognitivos del hombre después de la caída original de Adán y Eva dieron pie para acercarse al mundo natural con el nuevo método experimental. En segundo lugar mostraré cómo este nuevo método de investigación fue duramente criticado durante las primeras décadas del siglo XVII, teniendo que recurrir quienes se dedicaron a él a justificaciones de tipo religiosas para lograr evadir tales críticas. Espero lograr mostrar cómo en el siglo XVII, según Funkenstein, la ciencia, la filosofía y la teología fueron vistas casi como una y la misma ocupación (3).

1. El poder de Dios y la contingencia natural

Una de las más antiguas tesis que afirma que la ciencia experimental moderna ha tenido una clara y fuerte influencia de la teología de su tiempo y anterior es la llamada tesis del voluntarismo, proclamada en primer lugar por M. B. Foster en 1934 en su artículo ‘The Christian Doctrine of Creation and the Rise of Modern Natural Science’, publicado en la revista Mind. Según Foster, los investigadores de la naturaleza del siglo XVII fueron los primeros en tomar en serio la doctrina cristiana de la creación del mundo por parte de Dios (4).

Para Foster, la acción voluntaria del Creador (acción que va más allá de la determinación de la razón divina y es determinada por la voluntad de Dios) determina el ser contingente de la creatura. Si la acción voluntaria es esencial a Dios, se sigue que el elemento de contingencia en la creación es esencial a ella por ser creatura. De esta manera, al considerar este carácter creatural del mundo con su consiguiente contingencia, el objeto natural (contingente) pasa a ser algo más que pura imperfección, ya que es creatura. Así, dado que el ser natural es creado, es digno de ser estudiado. Mas el método de estudio e investigación del ser contingente, el ser creado, no es otro más que el método empírico, a posteriori, ya que por ser contingente podría haber sido de otra manera. Por esta razón un método a priori que intente deducir las características de la creación sin contacto con ella estaría destinado al fracaso. Por lo tanto, la creación, el mundo natural, en tanto que bueno por ser creado, debe ser estudiado siguiendo un método que hasta el siglo XVII no había sido del todo utilizado: el método empírico-experimental (5).

La discusión acerca del poder de Dios y su análisis conceptual se remonta hasta mediados del siglo XII, cuando la filosofía de Aristóteles fue redescubierta por la cultura latina e introducida lentamente en las incipientes universidades de Boloña, París y Oxford. Hacia fines del siglo XIII, algunos intérpretes de la filosofía aristotélica, enfatizaban el poder causal natural, restringiendo la libertad divina. Así, con el propósito de preservar la libertad de Dios, durante los siglos XIV y XV se proclamó que su acto creativo no conlleva ninguna necesidad. De esta actividad divina puramente libre se sigue que el mundo creado no encarna necesidad en su obrar si no más bien contingencia: el mundo creado podría haber sido (y funcionado) de cualquier manera. Por lo tanto era necesario un método a posteriori para conocerlo, un método empírico luego perfeccionado con el método experimental. De los más renombrados autores a mencionar en este período que han sostenido estas ideas o ideas similares se destacan Isaac Newton, Pierre Gassendi, Robert Boyle, etc.

Aunque han habido recientes discusiones acerca de la magnitud de la influencia de estos debates teológicos sobre el advenimiento de la ciencia moderna (6), parecería prudente aceptar, tal como hace John Henry, que si bien es demasiado fuerte afirmar que tales debates fueron necesarios y hasta suficientes para el surgimiento de la ciencia moderna en el siglo XVII, que la teología voluntarista de los siglos XIV y XV aportó componentes importantes, o por lo menos concomitantes, al nacimiento y desarrollo de los nuevos métodos empíricos de investigación de la naturaleza.

Imagen: DXfoto.com. Photoxpress.

2. La caída original y los nuevos métodos de conocimiento

Peter Harrison, Andreas Idreos Professor de ciencia y religión y director del Ian Ramsey Centre for Science and Religion en la Universidad de Oxford, ha propuesto en los últimos años un nuevo tipo de influencia de la teología en el advenimiento de la ciencia moderna en el siglo XVII. Según Harrison, el acento sobre la interpretación de la Sagrada Escritura que se dio durante la Reforma Protestante del siglo XVI favoreció el surgimiento de la investigación empírica del mundo natural. Su tesis tiene dos partes: en primer lugar, por el nuevo énfasis de la Reforma en una interpretación no-alegórica y directa de la Biblia, el mundo natural, el ‘otro libro’, también dejó de ser interpretado alegóricamente, y se lo comenzó a investigar más empírica y experimentalmente (7). En segundo lugar, dado este nuevo método de interpretación de la Sagrada Escritura, la historia de la caída original de Adán y Eva tomó mayor relevancia, sobre todo con respecto a la posición de la naturaleza humana con respecto a sus poderes cognitivos y su dominio sobre el mundo creado (8).

La primera parte de la tesis expone cómo los reformadores protestantes, junto con los humanistas del renacimiento, comenzaron una revolución hermenéutica que llevó a leer los dos libros en los que Dios se reveló, la Biblia y el Libro de la Naturaleza, de una nueva forma más histórico-literal, lo que condujo a una transformación en el abordaje de los estudios naturales. Durante la Edad Media, gracias a una teología de la creación que daba un significado y un fin a cada cosa creada, estas eran tomadas como teniendo una significación espiritual propia (a la manera en que el pelícano era imagen de Cristo). Así, no sólo la Escritura era interpretada alegórica y simbólicamente, si no que también la naturaleza misma lo era. Por ello, todo estudio sobre ella unificaba las explicaciones y descripciones naturales con las teológicas.

Sin embargo, a principios del siglo XV, Martín Lutero y Juan Calvino, los grandes reformadores protestantes, cambiaron radicalmente la forma de leer la Escritura, yendo al texto mismo dejando de lado los comentarios de la tradición patrística y escolástica. Este nuevo acercamiento al texto original de la Biblia trajo consigo el nuevo enfoque en la interpretación, que dejó de lado la propuesta alegórica. Al dejar de lado la alegoría en el estudio de la Sagrada Escritura, no había ya razón, pues, para seguir leyendo alegóricamente la naturaleza. El agujero interpretativo creado por este corrimiento hacia la literalidad del texto bíblico fue llenado por la matemática en las disciplinas físicas, mientras que fue cubierto por lecturas taxonómicas en lo que respecta a las disciplinas de historia natural (lo que hoy conoceríamos por biología). Así, Francis Bacon y Galileo favorecieron la idea de que la naturaleza esta escrita en lenguaje matemático, siendo estas relaciones matemáticas instituidas por Dios; Boyle afirmó que la experimentación y la disección eran los métodos en los que el filósofo debía leer el libro de la naturaleza; y Ray, quien fue quizás el pionero en los estudios taxonómicos en historial natural (con gran énfasis en teología, su libro se llamó ‘The Wisdom of God manifested in the Works of Creation’ – 1961), aclamó que una adecuada historia natural no puede incluir simbolismos ni asociaciones morales. Todos ellos, sin embargo, mantuvieron una visión religiosa de la naturaleza, aunque distinguiéndola del estudio de la misma.

La segunda parte de la tesis explica no cómo fue el cambio del método de lectura, si no cómo se leyó una determinada parte de la Escritura, en particular el capítulo 3 del Génesis, en el que se cuenta la caída del estado original de perfección en el que se encontraban Adán y Eva. Hacia el siglo XVII ya se consideraba como conocimiento clásico que Adán antes de la caída era poseedor de un conocimiento y dominio perfectos de la naturaleza, así como se interpretaban las líneas de Génesis 2, 19-20, en las que se cuenta cómo Adán dio los nombres de todos los animales. Sin embargo, durante los siglos XVI y XVII se renovó la conciencia sobre el hecho de que todo poder sobre la naturaleza y conocimiento que Adán tenía fue perdido, con un gran acento sobre las consecuencias epistemológicas de la caída adámica. La historia del pecado de Adán no era leída a modo alegórico si no más bien como un hecho histórico con una significación de gran importancia. Es así que era necesario adquirir nuevamente tal conocimiento para poder restaurar el poder perdido, y por tal motivo, tratados acerca de la verdad y el error y sobre la posibilidad de algún tipo de conocimiento certero tuvieron un auge durante esta etapa del pensamiento moderno. Bien conocido es el caso de Francis Bacon, aunque también pueden mencionarse los nombres de Joseph Glanvill y Robert Hooke, quienes justifican los métodos de investigación de la naturaleza según la interpretación de las consecuencias del pecado original.

Ahora bien, un enfoque experimental y una lectura matemática de la naturaleza era, hasta entonces, algo completamente nuevo y casi sin precedente. Sin embargo, quien haya hecho ciencia sabrá de lo duro y tedioso del método científico-experimental. Esto es así, según filósofos y teólogos del siglo XVII, por culpa de la caída original de Adán y Eva. La naturaleza nos es totalmente ajena y desconocida, y no responde a nuestro mandato.

La única manera de acercarse a ella, según las ideas de uno de los fundadores del método científico, Francis Bacon, es dominándola mediante experimentos controlados y encontrando las estructuras matemáticas que se esconden en ella. A esto es a lo que apuntaba Bacon al escribir acerca de la necesidad de purificar el entendimiento y la inteligencia para alinearla con la mente que Adán tenía antes de la caída. Así, parece preciso concluir junto con Peter Harrison que el conocimiento acerca de la caída, garantizado por la revelación en las Sagradas Escrituras, sirvió durante el siglo XVII como advertencia contra epistemologías ingenuas y acríticas, como lo que se había transformado la filosofía escolástica con su filosofía natural. El saber los límites de las capacidades cognitivas humanas, junto con la aceptación que la naturaleza misma había caído del dominio del hombre al momento del pecado de Adán, dieron lugar a la posibilidad de la investigación empírico-experimental del mundo, y así al desarrollo de la ciencia moderna del siglo XVII.

3. Justificación religiosa del nuevo método de investigación

Por último presentaré algunos modos de justificación de la nueva empresa científica contra los ataques que recibió en el siglo XVII. Es preciso dejar en claro que a principios del siglo XVII no se sabía qué era lo que hoy conocemos como ciencia empírica, ya que recién estaba naciendo. Por este motivo, esta nueva actividad intelectual tuvo que ganarse su lugar dentro de los ambientes académicos de la época. La ciencia del siglo XVII no era lo que es hoy. En cierto sentido, la ciencia del siglo XVII era primitiva y ‘experimentaba’ sobre el método experimental. A lo largo de toda su historia, la filosofía natural tradicional (o aristotélica) había buscado no sólo conocer las causas de las cosas, si no también, y como último fin, el ‘moralizar a los hombres’ (9). Junto con este objetivo moral se ubicaba también uno religioso. Ahora bien, para los críticos de la nueva filosofía natural mecánica y experimental, ésta parecía amenazar las prioridades morales y religiosas de la educación tradicional, ya que no se hacía hincapié más que en el carácter experimental y empírico del nuevo método.

Ciertamente que estas críticas no fueron suficiente para desalentar el desarrollo del nuevo método experimental, pero lo interesante es cuáles fueron las respuestas de los paladines de la nueva filosofía natural. En primer lugar, la ciencia experimental se presentó como siendo capaz de cumplir con los objetivos morales y religiosos de la filosofía natural tradicional. En segundo lugar, se abogó que los objetivos más prácticos del nuevo método, tales como las invenciones y los avances tecnológicos que hasta ese entonces eran excluidos de la filosofía natural, eran una parte integral de tales objetivos morales y religiosos.

Bacon fue quien estableció tales ideas como fundamentales para entender la nueva empresa científica de la modernidad. Es de por sí importante recalcar que sus pensamientos sobre estos temas, sin embargo, fueron forjados gracias a sus reflexiones sobre los primeros capítulos del libro del Génesis. Como he explicado más arriba, el pecado original de los primeros padres significó una pérdida de todo el conocimiento enciclopédico que Adán poseía de la creación y del poder que ejercía sobre la misma. De esta manera, el rol de la filosofía natural, tal como fue concebida por Bacon, era restaurar el dominio del hombre sobre la naturaleza a través del conocimiento de la misma, para así instaurar nuevamente el orden original de la creación. Aunque Bacon mismo no realizó grandes avances en cuanto al conocimiento de la naturaleza, sus escritos acerca del método para conocerla, con alto tono escatológico, tuvieron enorme influencia durante el siglo XVII hasta hoy en día.

Así, volviendo al comienzo de nuestro recorrido, cuando la Royal Society fue fundada, lo fue sobre los fundamentos de la ciencia baconiana, junto con una justificación religiosa de la nueva empresa: la Royal Society estaría dedicada al re-establecimiento del poder del hombre sobre la naturaleza, para así recapturar el dominio del hombre sobre la creación y restaurar el conocimiento de todas las cosas (10). Finalmente, continuamente se subrayó la idea de que la ciencia empírica tenía una clara vocación teológica, ya que la grandeza de la creación muestra el poder de Dios.

Cabe mencionar en este punto, tal como lo hace Peter Harrison (11), que esta estrategia de recurrir a justificaciones religiosas en ningún caso era para crear falsas pretensiones o simular una relación inexistente con la vida religiosa de su época. Es más, según Harrison no hay ningún indicio que nos lleve a pensar que los autores del siglo XVII no fueron más que sinceros en su apología pro la nueva filosofía experimental. Esta idea puede ser fácilmente descubierta tanto en autores del inicio del siglo XVII como Johaness Kepler (1571-1630), como de finales del siglo XVII y miembros de la Royal Society como Isaac Newton (1643-1727) o Robert Boyle (1627-1691), para quienes el mundo era un templo para la gloria de Dios y el hombre era su sacerdote, por lo que la empresa de la nueva filosofía natural era un acto evidentemente religioso siendo un culto filosófico de Dios (12).

4. Conclusión

Ya sea por discusiones teológicas acerca de Dios y su poder (como en el caso de Foster), o discusiones acerca de la pérdida de los poderes cognitivos del hombre luego de la caída original de Adán (como en el caso de Harrison), o por la necesidad de justificarse ante la sociedad moderna como una nueva actividad intelectual beneficiosa para el hombre tanto moral como religiosamente, la nueva filosofía natural experimental del siglo XVII le debe gran parte de su desarrollo a las ideas religiosas que circulaban por ese momento.

Así, he intentado mostrar brevemente no sólo que el mito del eterno conflicto entre ciencia y religión no es real, considerado desde una perspectiva histórica, si no que la ciencia moderna nació de la mano de la religión. No ha sido la ciencia quien ha secularizado y ‘desencantado’ el mundo, si no que fueron discusiones teológicas las que originaron este movimiento de desencantamiento, de des-alegorización del mundo creado, aunque manteniendo su dependencia del Dios creador. Del mismo modo, no fue el descubrimiento de los poderes y capacidades cognitivas del hombre lo que motivó el desarrollo de la ciencia moderna en el siglo XVII, si no que fueron discusiones teológicas respecto del debilitamiento de tales capacidades lo que llevó a los intelectuales de aquella época a estudiar la naturaleza de forma más detenida, con el nuevo método experimental. Por último, no fue la ciencia quien desde sus comienzos se separó de la religión para justificarse y lograr aceptación social, si no que lo contrario fue lo que realmente sucedió. La nueva ciencia moderna aceptó el desafío de ser útil para la religión, y sus pioneros obtuvieron gran estimulación teológica y religiosa para llevar a cabo su empresa.

Siempre estudiando el pasado se pueden entender mejor las relaciones presentes. A 350 años del nacimiento de una de las más prestigiosas academias de ciencia en el mundo, parece necesario revalorizar la genealogía de la ciencia y de la misma Royal Society. Muchos de sus fundadores han compartido y defendido las ideas que brevemente he intentado presentar.

Ignacio A. Silva, Fundación Decyr, Argentina, Harris Manchester College, University of Oxford.

Notas

(1) Es bien sabido que el término ‘ciencia’ como tal durante el siglo XVII tenía un significado completamente distinto del que ahora posee, y lo que hoy entendemos por ciencia tiene más que ver con lo que por entonces se entendía por ‘filosofía natural’ (aunque hay muchas diferencias entre ellas). Así, por ejemplo, Isaac Newton escribió los ‘Principios Matemáticos de la Filosofía Natural’ y no de la ciencia empírica. Sin embargo, para evitar complicaciones, a lo largo de este artículo me referiré a la actividad que nació durante el siglo XVII con los términos ‘ciencia’, ‘filosofía natural’, ‘filosofía mecánica’, ‘experimental’, etc.

(2) Ver J. H. Brooke (1991), Science and Religion. Some Historical Perspectives, Cambridge University Press, cap. 1.

(3) Amos Funkenstein, Theology and the Scientific Imagination: from the Middle Ages to the Seventeenth Century, Princeton, 1986, p. 3.

(4) Foster (1934), p. 453.

(5) Foster (1934), p. 464.

(6) Ver sobre todo Peter Harrison (2002), ‘Volutarism and Early Modern Science’, History of Science, 40; John Henry (2009), ‘Voluntarist Theology at the Origins of Modern Science: A Response to Peter Harrison’, History of Science, 47; y Peter Harrison (2009), ‘Voluntarism and the Origins of Modern Science: A Reply to John Henry’, History of Science, 47.

(7) Ver Peter Harrison (1998), The Bible. Protestantism. And the Rise of Modern Science, Cambridge. Ver también Peter Harrison (2006), ‘The Bible and the Emergence of Modern Science’, Science and Christian Belief 18.

(8) Ver Peter Harrison (2007), The Fall of Man and the Foundations of Science, Cambridge. Ver también Peter Harrison (2002), ‘Original Sin and the Problem of Knowledge in Early Modern Europe’, Journal of the History of Ideas 63.

(9) Ver la opinión de Méric Casaubón (1599-1671) citada y comentada por Peter Harrison (2008), Religion, the Royal Society, and the Rise of Science’, Theology and Science, 6, p. 260: ‘Si Aristóteles no hubiera escrito otra cosa que su Ética, hubiera merecido el agradecimiento de todas las épocas’.

(10) Ver Peter Harrison (2008), p. 262.

(11)Peter Harrison (2008), p. 265.

(12) Ver Peter Harrison (2008), p. 263.

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Lunes 14 Marzo 2011
Ignacio A. Silva

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Eugenesia: mejorar la raza humana

Antonio Cruz Suárez
Eugenesia: mejorar la raza humana
Eugenesia (1)

Aquella imagen romántica que se tenía de las ciencias naturales a finales del siglo XIX se resquebrajó hasta deshacerse casi por completo, durante la primera mitad del XX.
20 de febrero de 2011
Los estudiosos atávicos de la llamada “historia natural” que confeccionaban inacabables herbarios, adornaban las paredes de sus hogares con bellas colecciones de mariposas o se dedicaban a disecar aves exóticas, se colocaron asépticos uniformes blancos y, desde sus modernos laboratorios, empezaron a conmocionar al mundo, hurgando en las mismísimas entrañas de la vida.

La biología ya no fue nunca más lo que era. De los inofensivos estudios de la naturaleza de antaño se pasó a la moderna ciencia de la vida, cargada de retos, promesas, tentaciones y también problemas éticos.

Uno de los primeros tumores malignos que se desarrolló en el corazón de la biología, en la misma ciencia de la genética, fue sin duda el de la eugenesia. Literalmente la palabra significa “buen origen”, “buena herencia”, “de buena raza” o “buen linaje” y su creación se debe al inglés Francis Galton en el año 1883. Sin embargo, él la definió como “la ciencia que trata de todos los influjos que mejoran las cualidades innatas de una raza; por tanto, de aquellas que desarrollan las cualidades de forma más ventajosa” (López, E., Ética y vida, San Pablo, Madrid, 1997: 113).
En esta definición se observan ya algunos de los gérmenes venenosos que emponzoñarían posteriormente todo el pensamiento eugenésico. Es decir, la idea de que se trataba de una verdadera ciencia, el concepto asumido de raza que llevaría fácilmente al de racismo y la creencia en las ventajas o desventajas provocadas por los influjos o “genes buenos” y “genes malos”.

DEFINICIÓN DE EUGENESIA
La eugenesia nació a finales del siglo XIX con la pretensión de ser una ciencia aplicada.
El estudio teórico de los factores que pudieran elevar o disminuir las cualidades raciales, tanto físicas como intelectuales, de las futuras generaciones, se fue convirtiendo poco a poco en una serie de acciones prácticas concretas. Su cometido final era conservar y mejorar el patrimonio genético de la humanidad.

Este programa teórico-práctico poseía un doble aspecto: negativo y positivo.

La llamada eugenesia negativa pretendía eliminar directamente aquellas características genéticas no deseables para la especie humana. Con el fin de lograr esta exclusión de rasgos no queridos se proponían medidas tendentes a evitar la descendencia “defectuosa”, tales como prohibir los matrimonios que presentaran riesgo genético o impedir los embarazos en aquellas parejas genéticamente incompatibles. Si la concepción ya había tenido lugar, se proponía el aborto eugenésico o la muerte del recién nacido.

Las medidas coercitivas estaban a la orden del día y venían respaldadas por la opinión mayoritaria del estamento científico. Se trataba de restricciones que, según se decía, había que imponer a ciertos matrimonios por el bien común de la humanidad. Las esterilizaciones de algunos ciudadanos debían ser también obligatorias. A no ser que prefirieran, aquellos que presentaban taras importantes, permanecer siempre recluidos en centros adecuados, con el fin de evitar que pudieran reproducirse.

La eugenesia positiva, por su parte, intentaba difundir al máximo el número de genes y genotipos considerados como deseables, facilitando ciertos matrimonios y otorgando premios a las familias genéticamente seleccionadas que más se reprodujeran. Se organizaron concursos y festivales, que más bien parecían auténticas ferias de ganado.

Desde luego, siempre fue más difícil llevar a la práctica la eugenesia positiva que la negativa, ya que las costumbres humanas no se adecúan fácilmente a tales prácticas.
Autores: Antonio Cruz Suárez
© Protestante Digital 2011

La Nasa afirma que bombardeo causado por la migración de planetas gigantes originó la vida

La Nasa afirma que bombardeo causado por la migración de planetas gigantes originó la vida
Un bombardeo de cometas y asteroides que enriqueció a la Tierra con agua y materia orgánica y por lo tanto contribuyó a abonar la superficie terrestre en un estado previo al origen de la vida.
Estados Unidos | Sábado 27 de Marzo, 2010 | Por Nínro Ruíz Peña|

(NoticiaCristiana.com).


La Nasa ha llegado a la conclusión de uno de los temas más polémicos, el origen de la creación. La Biblia afirma en hebreos 11:3 que “por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía”.
Sin embargo el científico del Instituto de Ciencias del Espacio-CSIC Josep María Trigo, asegura que “la migración de los planetas gigantes del Sistema Solar hace unos 3.

900 millones de años provocó un bombardeo de cometas y asteroides que enriqueció a la Tierra con agua y materia orgánica y por lo tanto contribuyó a abonar la superficie terrestre en un estado previo al origen de la vida.
El científico español fue el único que participó en el equipo de estudio preliminar de la misión “Stardust” de la Nasa, en la que por primera vez se analizaron muestras de materiales procedentes de un objeto del Sistema Solar diferentes a la Luna, en concreto del cometa Wild 2, y desde 2006 se estudia en el Instituto de Ciencias del Espacio los procesos de formación de cometas, asteroides y meteoritos.
El estudio de estos materiales primitivos da “claves muy valiosas” sobre las fases iniciales del Sistema Solar y permite profundizar en los orígenes de la vida y de la propia Tierra, precisa Josep María Trigo.
Júpiter y Saturno no tuvieron inicialmente una órbita estable y tuvieron una fase de “migración” hasta alcanzar un equilibrio. Esta etapa de migración de los planetas gigantes produjo una perturbación gravitatoria en los asteroides y cometas situados en el límite exterior del cinturón principal de asteroides, con un bombardeo “tardío” que no tiene nada que ver con el “primordial” que dio origen a la formación de los planetas.
“Los objetos llegados en ese bombardeo tardío eran ricos en agua y materia orgánica, y por ello tuvieron un papel fundamental en el enriquecimiento químico previo a la aparición de la vida”, destacó Trigo.

Creados para buscar a Dios, sugiere la ciencia

Según estudios recientes

Creados para buscar a Dios, sugiere la ciencia

Nuevos estudios de psicología encuentran «razones para creer» en el sistema neuronal del ser humano, que se manifiestan desde la más tierna edad
18 de febrero de 2011, OXFORD


Aunque en muchos medios se siga vendiendo el enfrentamiento entre religión y ciencia, resulta mucho más interesante atender a aquellos estudios científicos que se acercan al fenómeno religioso y gracias a ello van avanzando en el conocimiento del ser humano. Un resumen de algunos de los avances más interesantes han sido publicados en el último número de 2010 de la prestigiosa revista mensual Monitor on Psychology, editada por la Asociación Americana de Psicología.

En la revista se analiza el fenómeno religioso desde nuevas perspectivas que aportan investigaciones de la última década en neurociencia, psicología, sociología o antropología. La idea central que se extrae es que la espiritualidad surgiría de procesos cognitivos básicos del ser humano, que tiene una base neuronal y su causa podría ser evolutiva.

BUSCAMOS UN PROPÓSITO
La búsqueda de trascendencia podría estar “escrita” en nuestro cerebro, afirman los expertos. Justin Barret, especialista en este tema de la Universidad de Oxford, explica que sus estudios recopilan datos de diversos procesos básicos que darían lugar a las creencias religiosas. Procesos que hacen que veamos el mundo como si tuviese un diseño intencionado “creado por algo o alguien”.

Una investigación de científicos de la Universidad de Boston mostró cómo aún en niños pequeños existe esta tendencia a pensar que el mundo ha sido creado con un propósito. Si se le pregunta a los niños “¿por qué existen los ríos?”, una respuesta corriente sería: “para que los peces puedan nadar”. Algo que también concuerda con la capacidad del ser humano de buscar coherencia y orden constantemente en todo tipo de patrones visuales.

Pero, además, el ser humano parece tener una predisposición innata a creer en lo sobrenatural, explica Barret. En un estudio realizado por el psicólogo, se constató que niños de tan sólo tres años atribuían espontáneamente habilidades sobrenaturales e inmortalidad a “Dios”, incluso sin haber recibido aleccionamiento alguno sobre Dios o la religión.

El psicólogo afirma que lo que se está demostrando es que “nuestra estructura cognitiva básica nos predispone a cierto tipo de pensamientos, a pensar en la pre-vida, en la vida después de la muerte, en dioses, seres invisibles que hacen cosas, es decir, en los temas comunes de las religiones del mundo”.

NEURONAS RELIGIOSAS
Esta predisposición hacia las creencias espirituales o sobrenaturales tiene una base neuronal, señalan las investigaciones más recientes realizadas por neurocientíficos. Según ellos, la tendencia a la religiosidad se extiende por todos los sistemas del cerebro, y probablemente surja de circuitos neuronales desarrollados para otros fines.

Como ejemplo, en 2009, Jordan Grafman, director de la sección de neurociencia del National Institute of Neurological Disorders and Stroke de Estados Unidos, publicó los resultados de un estudio realizado con tecnología fMRI (exploración de resonancia magnética funcional de la actividad neuronal) que demostraron que los pensamientos religiosos activan un área del cerebro implicada con la interpretación de las emociones e intenciones de otras personas.

Según los autores del estudio, estos resultados sugieren que cuando la gente piensa en Dios desarrolla un pensamiento similar al que tienen cuando piensan en cualquier figura de autoridad especial, como una madre o un padre.

En todo caso, estas investigaciones sirven para comprender al ser humano como un todo que integra elementos biológicos, psicológicos, sociales, culturales y espirituales que están conectados entre sí. Según Barrett, a medida que los estudios avanzan, se tiene una mayor comprensión acerca de la naturaleza de la religión y su desarrollo.

Fuentes: tendencias21© Protestante Digital 2011

Dios y la ciencia no son incompatibles, según astrónomo

Dios y la ciencia no son incompatibles, según astrónomo

By Associatted Press/ Mundo Cristiano
Thursday, February 17, 2011

Un astrónomo cristiano que demandó por discriminación religiosa a la Universidad de Kentucky dice que la división entre fe y ciencia es una “ilusión”.

Martin Gaskell sostiene que perdió una excelente oportunidad laboral en el campo de las ciencias por su fe y por declaraciones que hizo, que fueron pintadas como críticas de la evolución. La controversia alimentó el viejo debate entre los científicos y los cristianos, que creen en la Biblia y la niegan validez a los descubrimientos científicos.

Gaskell dijo que las dos partes pueden convivir. Que él, siendo un devoto cristiano, usa las herramientas de la ciencia para estudiar el universo.

“Esa es una de las cosas que la gente como yo quiere contrarrestar: Esta noción de que hay una incompatibilidad entre la religión y la ciencia”, declaró Gaskell a la AP.

La universidad acordó pagarle 125.000 dólares a Gaskell para que éste retirase su demanda.

Gaskell dijo que los profesores que analizaron sus calificaciones no entendieron bien los puntos de vista sobre la evolución que expresó en una correspondencia interna, los cuales fueron mencionados como evidencia en los tribunales.

Gaskell, quien estudia los gigantescos agujeros negros en el universo en la Universidad de Texas, de Austin, señaló que se considera a sí mismo un “evolucionista teísta”: un cristiano que acepta la teoría de Darwin junto con evidencia de que la Tierra tiene miles de millones de años.

“Creemos que Dios ha hecho cosas usando mecanismos que nos revela a través de la ciencia”, declaró. También escribió que la teoría de la evolución padece de “importantes problemas científicos”, incluidas “extrapolaciones y suposiciones ateísticas injustificadas”.

Gaskell sostuvo que no se puede dar la espalda a un científico porque tiene puntos de vista que no encajan con la visión predominante.

“Algunas personas me preguntan: ‘¿si fuese un biólogo y tuviese grandes dudas sobre la teoría de la evolución, me impediría eso ser biólogo?’”, manifestó. “Y yo les respondo con firmeza: No”.

Prominentes científicos no aceptan esa explicación.

“No puedes discriminar en base a la religión”, dijo Eugenie Scott, director del Centro Nacional de Educación Científica (National Center for Science Education) de Oakland, California. “Puedes discriminar a partir de puntos de vista científicos. Es perfectamente legítimo discriminar contra un candidato tomando en cuenta si sus puntos de vista científicos son aceptables en esa disciplina”.

El popular escritor ateo y biólogo Richard Dawkins escribió hace poco sobre el caso de Gaskell y dijo que las creencias religiosas de un científico no pueden ser ignoradas.

“Las creencias sobre la reproducción de la cigüeña pueden ser irrelevantes para un cirujano de la vista, pero revelan algo sobre su persona”, señaló Dawkins. “Es algo revelador. Nos ayuda a determinar si quisiéramos ser tratados por él o tenerlo como profesor”.

Gaskell, quien tiene 57 años, presentó un currículum impecable cuando se postuló en el 2007 como director del planetario de la Universidad de Kentucky.

Reveló que comenzó a maliciarse algo durante una entrevista en la que le preguntaron sobre una disertación que dio en la que exploró el cristianismo y la ciencia. A los pocos meses, Gaskell se enteró a través de un colega de que no le darían el puesto, y se le dijo también que habían consultado a un científico de otro departamento, el de biología.

En un correo electrónico presentado en los tribunales, un profesor de biología dijo que consideraba que “la premisa pública (de Gaskell) es mezclar tanto como sea posible la ciencia y la religión, y esto sin duda generará interpretaciones erróneas en torno a evidencia científica”.

Scott señaló que los científicos de Kentucky son “muy sensibles” a todo lo relacionado con la imagen de la universidad y de su recién inaugurado Museo de la Creación.

Gaskell afirmó que quiere que más cristianos se dediquen a la ciencia.

“Quiero enfatizar que no todos los interrogantes científicos han sido resueltos”, expresó. “Si todas las dudas científicas estuvieran resueltas, la ciencia sería bastante aburrida. Me gusta la investigación y resolver problemas que todavía no han sido resueltos”

¿La fe en Dios y la ciencia son contradictorias?

“¿La fe en Dios y la ciencia son contradictorias?”

Respuesta: La ciencia es definida como “la observación, identificación, descripción, investigación experimental, y explicación teórica de un fenómeno.” La ciencia es un método que el ser humano puede usar para adquirir un mayor entendimiento del universo natural. Es la búsqueda del conocimiento a través de la observación y la conjetura. Los avances en la ciencia demuestran el alcance de la lógica y la imaginación humana. Sin embargo, la creencia de un cristiano en la ciencia nunca debe ser como nuestra creencia en Dios. Un cristiano puede tener fe en Dios y respeto por la ciencia, en tanto recordemos quien es perfecto y quien no lo es.

Nuestra creencia en Dios es una creencia de fe. Tenemos fe en Su Hijo para salvación, fe en Su Palabra para instrucción y fe en Su Espíritu Santo para guía. Nuestra fe en Dios debe ser absoluta, puesto que cuando ponemos nuestra fe en Dios, dependemos de un perfecto, omnipotente y omnisciente Creador. Nuestra creencia en la ciencia debe ser intelectual – y nada más. Podemos contar con la ciencia para hacer grandes cosas, pero también podemos contar con la ciencia para hacer grandes errores. Si ponemos nuestra fe en la ciencia, dependemos de lo imperfecto, pecaminoso y limitado del hombre mortal. La ciencia a través de la historia ha estado terriblemente equivocada en muchas cosas, tales como la forma de la Tierra, las vacunas, transfusiones sanguíneas, y aún la reproducción. Dios nunca se ha equivocado.

La verdad no hay nada que un cristiano deba temer, así que no hay razón para que un cristiano tema o rechace la buena ciencia. El aprender más acerca de las maneras en que Dios construyó nuestro universo, nos ayuda a toda la raza humana a apreciar la maravilla de la Creación. El expandir nuestro conocimiento nos ayuda a combatir enfermedades, ignorancia y malentendidos. Sin embargo, es peligroso cuando los científicos basan su fe en la lógica humana por encima de su fe en nuestro Creador. Estas personas no son diferentes a cualquier devoto de una religión – ellos han elegido la fe en el Hombre, y encontrarán los medios para defenderlo.

Aún así, los científicos más racionales, aún aquellos que rehúsan creer en Dios, admiten que hay un gran vacío en nuestro entendimiento del universo. Ellos admitirán que ni Dios ni la Biblia pueden ser probados o desaprobados por la ciencia, al igual que muchas de sus teoría favoritas, a última instancia tampoco pueden ser probadas o desaprobadas. La ciencia existe para ser una verdadera disciplina neutral, buscando solo la verdad, no la prueba de una agenda. Y Dios siempre ha intentado que vayamos a Él a través de la fe, no a través de la lógica.

Mucha de la ciencia apoya la existencia y el trabajo de Dios. El Salmo 19:1 dice, “Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos.” Mientras la ciencia moderna descubre más acerca del universo, encontramos más evidencia de la Creación. La asombrosa complejidad y reproducción del DNA, las intrincadas e interconectadas leyes de la física, y la absoluta armonía de condiciones y química aquí en la tierra, todas sirven para apoyar el mensaje de la Biblia. Un cristiano debe abrazar la ciencia que busca la verdad, pero rechazar a los “sacerdotes de la ciencia” que ponen el conocimiento humano por encima del de Dios.

¿Tiene preguntas? Preguntas de la Biblia contestadas
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Stephen Hawking dice que para explicación del Universo, “no es necesario invocar a Dios”

Stephen Hawking dice que para explicación del Universo, “no es necesario invocar a Dios”
Stephen Hawking, sigue apostando por la generación espontánea del universo, cosa que solo se explica, por medio de las “leyes de la física” pasando por alto al Creador de las mismas.
España | Jueves 11 de Noviembre, 2010 | Por Tomás Hernández |

(NoticiaCristiana.com).


El físico, se considera una de las mentes más brillantes del mundo, vuelve a “retar a Dios” al concluir en un nuevo libro que “Dado que existe una ley como la de la gravedad, el Universo pudo crearse a sí mismo -y de hecho lo hizo- de la nada. La creación espontánea es la razón de que exista algo, de que exista el Universo, de que nosotros existamos.

Para eso no es necesario invocar a Dios”.
A pesar de ser una de las mentes prodigiosas de esta era moderna, Hawking sigue afirmado que la generación espontánea es el origen del universo, sin considerar que, tal afirmación, tendría las mismas probabilidades de ser cierto, como las que tendríamos al abrir una mina donde se extraigan metales y encontrarse un auto fabricado.
Además, Hawking, pasar por alto una sencilla respuesta, ¿quién es el que ordena o permite que tales leyes de la física se cumplan sin salirse del principio demostrado?. Movimientos inclusive de nueva era, afirman de la existencia de Dios, conocido como “el observador”, pues matemáticamente se asegura, que hay “algo” o “alguien” que observa y permite que todas las cosas ocurren.
El profesor de Cambridge, dice que el universo no sólo tiene una historia posible. Ante preguntas como ¿de dónde proviene todo? ¿cómo es la realidad? Hawking asegura contundente que la filosofía ha muerto porque “no se ha mantenido al corriente de los desarrollos modernos de la ciencia, en particular de la física.
Los científicos se han convertido en los portadores de la antorcha del descubrimiento en nuestra búsqueda del conocimiento. El objetivo de este libro, es proporcionar las respuestas sugeridas por los descubrimientos y los progresos teóricos recientes”.
Continúa Hawking: “Cada universo tiene muchas historias posibles y muchos estados posibles en instantes posteriores, es decir, en instantes como el actual, transcurrido mucho tiempo desde su creación.La mayoría de tales estados será muy diferente del universo que observamos y resultará inadecuada para la existencia de cualquier forma de vida. Sólo unos pocos de ellos permitirían la existencia de criaturas como nosotros. Así pues, nuestra presencia selecciona de este vasto conjunto solo aquellos universos que son compatibles con nuestra existencia. Aunque somos pequeños e insignificantes a escala cósmica, ellos nos hace en un cierto sentido señores de la creación”, publica el diario El País.
Hacia el final del libro Hawking y Mlodinov reconocen que las leyes de la naturaleza nos dicen cómo se comporta el universo pero no responde a las preguntas de por qué para evitar el riesgo de la idea de Dios.

Científicos que ven a Hawking y su negación de Dios `una falacia´

BARCELONA, 28/09/2010 (The Times, El País, P+D / Joel Forster, Protestantedigital.com)


La ciencia ha matado a Dios, esta vez sí. Este argumento cíclico es el que volvió resonar en los medios de comunicación a principios de septiembre, cuando Stephen Hawking presentaba su nuevo libro: “The Grand Design”. El título ha creado furor en el Reino Unido entre otras cosas porque nunca este mediático científico había excluido a Dios de la ecuación de una forma tan clara. Antonio Cruz reflexiona sobre los argumentos de Hawking, y cuestiona la validez de sus conclusiones.

En el Reino Unido, la publicación del nuevo libro del astrofísico de Oxford creó un revuelo especial. “The Grand Design” surgía al público poco antes de que el Papa llegara a Inglaterra en su esperada visita oficial. Los tabloides ya habían sacado suficientes trapos sucios sobre la llegada del Jefe de Estado del Vaticano (costes económicos del viaje, problemas diplomáticos, críticas de varios grupos de presión), y las conclusiones de Hawking sobre Dios eran la guinda del pudding de religión, política y ciencia que se había preparado.

Más allá del amarillismo, sin embargo, el libro de Hawking ha destacado también por otro aspecto. Es el primero del autor que afirma estar en condiciones de poder demostrar que Dios ni siquiera sería necesario para el origen del universo. En sus palabras, la gran explosión inicial del universo (según la teoría del Big Bang) fue “una consecuencia inevitable” de las leyes de la física y el cosmos “se creó de la nada”. Según el catedrático de Oxford, la gravedad y las leyes de la física conducen casi irremediablemente a una “creación espontánea”, y por tanto, el hablar de Dios pasa a ser “redundante”.

Sus conclusiones han levantado una vez más, pues, la pregunta: “¿Podemos ahora enterrar científicamente a Dios?”. Richard Dawkins, el publicista del ateísmo con más facilidad por vender libros ya ha salido a celebrar la nueva teoría de Hawking, mientras que George Ellis, presidente de la Sociedad Internacional para la Ciencia y la Religión criticaba una vez más que algunos tuvieran tanta obsesión por enfrentar ciencia y fe, un dilema que es falso en su planteamiento, opina.

SI LO DICE HAWKING…
Entre las reacciones en España a la publicación del libro de Hawking, destaca la de un artículo en el diario El País, firmado por Mónica Salomone. Bajo el título “Si lo dice un científico, va a misa”, Salomone lanza algunas reflexiones sobre cómo la ciencia ha buscado su propio camino pero nunca ha dejado de dialogar (aunque lo haya intentando) con la fe. Plantea que -al contrario de lo que el nuevo ateísmo se esfuerza en demostrar-, es más que usual que los investigadores dejen abierta la puerta a la existencia de Dios en muchas áreas de la ciencia, y que una gran parte creen que religión y estudios científicos deben respetarse porque dan respuestas desde perspectivas que interactúan pese a avanzar en contextos diferentes.

Salomone recuerda también el estudio de la revista Nature, que en 1997 afirmaba que el 40% de los científicos creían en un Dios con el que se puede interactuar personalmente. El artículo también cita a José Ferreirós, catedrático de Lógica y Filosofía de la Ciencia de la Universidad de Sevilla, que considera que Dios se deja de mencionar en la ciencia por una razón puramente socio-histórica: “En época de Newton no se podía pensar en cuestiones científicas sin, tarde o temprano, llegar a la cuestión de Dios”. La cosa cambió en el siglo XIX, cuando ciencia y filosofía moderna declararon con Nietzsche la muerte de Dios.

El reportaje de Salomone, tras recolectar varias voces de científicos españoles, concluye lanzando una reflexión irónica: “¿Qué pasa cuando los científicos ocupan en la sociedad el papel de… sacerdotes? O sea: ¿Por qué lo que dice Hawking va a misa?” Y termina con la opinión de Evencio Mediavilla, investigador del Instituto de Astrofísica de Canarias: “La opinión de un científico acerca de este tema no tiene por qué ser a priori más interesante que la de cualquier otra persona. Sería infantil crear una iglesia de científicos no creyentes”.

A. CRUZ: “INTENTO DE HACER INNECESARIO A DIOS”
Sobre el nuevo libro de Hawking ha opinado también, en este magazine, Antonio Cruz, Doctor en Biología por la Universidad Autónoma de Barcelona. En “Dios, Hawking y la gravedad”, Cruz defiende que para intentar expulsar a Dios de la creación del universo, Hawking se ha visto obligado a hacerlo “desde su filosofía personal, ya que los planteamientos de la verdadera ciencia no le ayudaban en nada a ello”.

Para Cruz, las propuestas de Hawking apuntan normalmente a “confeccionar un modelo matemático de universo que haga innecesario a Dios”, y por ello el astrofísico ha intentado incluso “desacreditar la teoría del Big Bang, que requiere un acto creador inicial”.

Las teorías de Hawking, dice Cruz, “pecan de cientifismo, no hacen buena filosofía, carecen de la suficiente información teológica y, por último, se basan en una falacia”. Cree que el autor mezcla “los niveles físico y metafísico sin aclarar nunca de cuál de los dos se está hablando”.

Sobre el intento de probar el origen del universo a partir de la nada (argumento de “The Grand Design”), Antonio Cruz denuncia que se juega con facilidad con términos que varían su significado según el terreno en el que se utilicen: “Cuando se dice que en experimentos de mecánica cuántica ciertas partículas parecen salir de la nada, ¿qué se entiende por nada? ¿Es esta nada la misma nada original?”. Advierte que no es serio “mezclar deliberadamente la nada cuántica de las partículas elementales de la física con la nada primigenia metafísica a partir de la cual Dios creó el cosmos”. Es decir, “el vacío cuántico a que se refiere la física nunca será la nada ontológica de la metafísica y la teología”. Defiende que no se puede mezclar indiscriminadamente dos disciplinas diferentes: “A las preguntas de la física no se puede responder mediante soluciones metafísicas y viceversa”.

Por otro lado, argumenta Cruz, “si toda la materia del cosmos hubiera surgido de una fluctuación natural de la ley gravitacional sin necesidad de Dios, lo habría hecho siguiendo ciertas leyes que por definición serían anteriores a la materia”. La pregunta seguiría abierta, ¿de dónde habrían surgido esas leyes tan perfectas? Cree Cruz, pues, que la falacia de Hawking está en “suponer que las leyes de la física son tan perfectas que precisamente por esa perfección deben existir”. Pero “necesidad lógica no implica necesidad real o física”, y por tanto el argumento se basa en la misma lógica que en su momento intentó utilizar equivocadamente San Anselmo para demostrar la existencia de Dios.

Finaliza Cruz diciendo que “aunque el último libro de Hawking llegue a ser un éxito de ventas, sus argumentos contra la existencia de Dios ni son nuevos ni, por supuesto, determinantes”. Y que la ciencia apuntará más y más hacia la existencia de un Creador, “porque descubre que el mundo está bien hecho y que la inteligencia del hombre está también diseñada para comprenderlo”.

Fuentes: The Times, El País, P+D. Redacción: Joel Forster.

Descubren planeta similar a la Tierra

Imagen representativa del planeta Gliese 581g.

Un planeta del tamaño de la Tierra ha sido descubierto orbitando una estrella cercana a una distancia considerable, en donde no hace demasiado calor ni demasiado frío- lo suficientemente cómodo para que pueda existir vida en ese lugar, se especula que su temperatura es de 70F a 75F, una condición climatológica que permitiría utilizar ropa ligera.

Si se confirma, el exoplaneta, llamado Gliese 581g, sería el primer mundo como la Tierra en el que se encuentren residentes en la zona habitable de una estrella – una región donde la temperatura del planeta podría mantener el agua líquida en su superficie.

Los descubridores del planeta se mantienen optimistas sobre las perspectivas de encontrar vida allí.

“En lo personal, dada la omnipresencia de la vida y la propensión a florecer allí, yo diría, que mi sensación personal es que las posibilidades de vida en este planeta son 100 por ciento”, dijo Steven Vogt, profesor de astronomía y astrofísica en la Universidad de California en Santa Cruz, durante una conferencia de prensa ofrecida hoy. “Yo realmente no tengo dudas al respecto”. Concluyo.

Su colega, Paúl Butler del Instituto Carnegie de Washington, en Washington, DC, no estaba dispuesto a poner un número en las probabilidades de vida, aunque admitió que es optimista.

“Es un gran descubrimiento gradual y monumental”, dijo Sara Seager, un astrofísico en el Instituto de Tecnología de Massachusetts, a SPACE.

“Realmente es monumental si se acepta esto como el primer planeta similar a la Tierra jamás encontrado en la zona habitable de la estrella”, dijo Seager, que no estuvo involucrado directamente en el descubrimiento.

Vogt, Butler y sus colegas detallaron el planeta y el hallazgo en la revista Astrophysical Journal.

Space.com

LOS CIENTÍFICOS DESPIERTAN MÁS CONFIANZA QUE OTRAS FIGURAS PÚBLICAS

29 de Septiembre de 2010

LOS CIENTÍFICOS DESPIERTAN MÁS CONFIANZA QUE OTRAS FIGURAS PÚBLICAS

Una encuesta de las revistas NatureScientific American recoge las opiniones de 21.000 lectores de sus páginas en 18 países sobre la relación entre ciencia y sociedad. Los resultados revelan una confianza mayor en la comunidad científica que en la clase política. En otras cuestiones más polémicas de la ciencia su visión es muy diversa.

SINC

“La mayoría de la gente encuestada coincide en opinar que la comunidad científica despierta más confianza que otras figuras públicas, que la inversión en ciencia es clave para el futuro crecimiento económico y que la investigación animal debe permitirse”, afirma el artículo.

Otro dato significativo que destaca la investigación que han realizado las revistas Nature Scientific American es que “la mayoría de las personas encuestadas en todos los países creen que la actividad humana está cambiando el clima global, a pesar de las controversias del panel climático de las Naciones Unidas y los e-mails filtrados por los investigadores del clima”.

Las diferencias de opinión son más notables entre el Este de Asia que en el resto del mundo. Un 35% de la población japonesa encuestada y el 49% de las personas entrevistadas en China está de acuerdo en que hay “razones para dudar” sobre la capacidad de la teoría de la evolución para explicar la variedad de especies en la Tierra. Por el contrario, este porcentaje en el resto del mundo se sitúa en el 10%.

Algunas diferencias regionales coinciden con estudios anteriores. Por ejemplo, la población europea tiende a desconfiar de los organismos genéticamente modificados (OGM) y, en concreto, en Alemania se muestran proclives a eliminar gradualmente la energía nuclear.

Las diferencias culturales influyen en la percepción de la ciencia

Según el estudio, “las diferencias culturales pueden haber influido en cómo la gente de diferentes países respondió a preguntas idénticas”. Los autores de la encuesta señalan que quienes la respondieron “tenían conocimientos e interés por los temas científicos y tecnológicos, de hecho, un 19% de la gente encuestada tenía el título de doctor o doctora”.

Sin embargo, los datos de los países participantes no son homogéneos puesto que la mayoría de las respuestas vienen de EE UU y de países de Europa. Tan solo 1195 eran Japón y 269 de China.

Las personas encuestadas en Japón y en China se muestran escépticas de la evolución y del Big Bang. Puesto que la teoría del creacionismo tiene poco calado en estos países, algunos científicos, en respuesta a preguntas de seguimiento de la revista Nature, lo achacaron a las corrientes filosóficas existentes en Asia, como el budismo o el sintoísmo, que tienen sus propias explicaciones para el origen de la vida.

Para explicar esta tendencia Naruya Saitou, genetista de población del Instituto Nacional de Genética en Mishima (Japón), señala: “La biología de sistemas es una carrera relativamente impopular para los científicos nipones porque ‘la vida es demasiado complejo para reducirse a una única fórmula’; la ingeniería y la robótica son más populares porque ‘se puede controlar casi todo’, y los OGM son rechazados porque ‘la gente tiene miedo de manipular la complejidad enorme de la naturaleza’”.

Por su parte, Kazuto Kato, especialista en percepción pública de la ciencia en la Universidad de Kyoto (Japón), explica que “muchas personas con conocimientos científicos que dicen que existen dudas sobre esta teoría, no implica que crean en el creacionismo.” Wu Yishan, ingeniero jefe en el Instituto de Información Científica y Técnica de China en Beijing, afirma que “como científico, debería ser capaz de dudar de todo e incluso entre los físicos existe un debate sobre los orígenes del Universo”.

http://www.andaluciainvestiga.com/espanol/noticias/6/10005.asp

Físicos estadounidenses explican la división de las aguas del Mar Rojo por Moisés

Físicos estadounidenses explican la división de las aguas del Mar Rojo por Moisés


Investigadores estadounidenses aseguran haber encontrado la explicación a cómo Moisés “dividió” las aguas del Mar Rojo hace 3.000 años: con un poco de ayuda del viento. “Esta historia del libro del Éxodo siempre ha fascinado a los creyentes y lectores, que se preguntan si proviene de hechos reales”, explica Carl Drews, investigador del Centro Nacional para Investigación Atmosférica y principal autor del estudio que publica la revista PLos ONE.

Lo que demuestra la investigación es que la descripción de la división de las aguas está basada en leyes de la física, según Drews. La Biblia relata que los israelíes caminaron “hacia el centro del mar sobre suelo seco” con una pared de agua a cada lado al tiempo que un fuerte viento desde el este sopló durante la noche después de que Moisés estirara su brazo sobre el mar.

El experto y su coautor, Weiqing Han, un oceanógrafo de la Universidad de Colorado, enfocaron su investigación en puntos donde hubiera una lengua de tierra que ingresa en el agua, descartando sitios referidos anteriormente como el Golfo de Suez o cerca de Aqaba, en la moderna Jordania. Finalmente concentraron su búsqueda en una zona en el este del Delta del Nilo, un punto arqueológico llamado Tell Kedua, sobre la costa mediterránea al norte del canal de Suez. Se cree que en este punto un viejo ramal del Nilo y una laguna costera se unieron en forma de U. Los investigadores utilizaron imágenes de satélite para efectuar un modelo de la zona y modificaron el terreno para simular cómo sería hipotéticamente hace 3.000 años. Luego lo llenaron de agua y soplaron viento desde el este.

Según el modelo, un viento soplando a 101 km/h durante 12 horas podría haber empujado las aguas, que se estima tendrían 2 m de profundidad. Eso crearía un pasaje seco de unos 3 km de largo por 4,5 km de ancho que habría quedado expuesto durante cuatro horas, tiempo suficiente para que los liderados por Moisés lo atravesaran, pese a que lo hicieron con el viento de frente. “Un grupo de refugiados podría entonces cruzar, y una vez que detenido el viento el agua se uniría velozmente, atrapando a cualquier perseguidor”, subraya Drews.

“Las simulaciones se parecen en mucho a lo relatado en el Éxodo”, dijo Drews. “Así que ahora hay evidencia científica para una historia de 3.000 años que vimos en el cine o leímos en libros, y eso es muy emocionante”, agregó el investigador.

http://www.muyinteresante.es/fisicos-estadounidenses-explican-la-division-de-las-aguas-del-mar-rojo-por-moises

El Papa le responde a Stephen Hawking, lo acusa de querer eliminar a Dios

El Papa le responde a Stephen Hawking, lo acusa de querer eliminar a Dios
ID: 8089 Por Jose Elias en sep 4, 2010


La gran noticia de esta semana en círculos científicos y religiosos fue la revelación de que el eminente científico Stephen Hawking ha declarado a Dios (y por ende, las religiones) como “irrelevantes” para la comprensión (e incluso, el surgimiento) del Universo, y ahora el Papa ha respondido, indirectamente…

Según el Papa Benedicto XVI (copio de la fuente a la cual enlazo mas adelante), “Hay una fuerte corriente laicista que quiere eliminar a Dios de la vida de las personas y de la sociedad, proyectando y tratando de crear un paraíso sin Él”.

Dice el pontífice que al negar a Dios las personas corren el riesgo de perder su identidad…

Agrega el Papa, “La experiencia enseña que un mundo sin Dios es un infierno en el que prevalecen los egoísmos, las divisiones en las familias, el odio entre las personas y los pueblos, la falta de amor, de alegría y de esperanza”.

El Papa también dijo que “la totalidad de los valores sobre los que se basa la sociedad provienen del Evangelio, como lo son el sentido de la dignidad de la persona, de la solidaridad, del trabajo y de la familia”…

Fuente de la noticia (en español)

La Regeneración de las Neuronas

La Regeneración de las Neuronas
Publicado por Malena el 20 de Septiembre de 2010

Contrariamente a lo que sostenía la antigua tesis de la Neurología que afirmaba que en el cerebro adulto no se regenera ninguna nueva neurona, actualmente se ha demostrado que en por lo menos dos zonas cerebrales se reproducen las neuronas durante toda la vida.

Si se lograra conocer a fondo este mecanismo se podría revertir la pérdida de neuronas producida por enfermedades o por accidentes invalidantes, regenerando las áreas del cerebro afectadas.

La antigua sentencia nefasta que ensombreció las esperanzas de encontrar cura para las graves afecciones del cerebro, fue el dogma incuestionable impuesto por Santiago Ramón y Cajal (1852-1934), de que las neuronas no se reproducen y que todas mueren inexorablemente.

Sin embargo, en el Instituto de Tecnología de Massachussets, Joseph Altaman, pionero en este campo desde la década de los años sesenta, y otros investigadores posteriores, lograron demostrar, que en el bulbo olfatorio y en una parte del hipocampo relacionada con el aprendizaje y la memoria, se desarrollan durante toda la vida nuevas células nerviosas.

Este fenómeno se puede observar en animales por medio de retrovirus, ya que los genes de estos retrovirus sólo pueden ingresar al genoma de la célula huésped durante la división celular y nunca en otro momento.

Este mecanismo permite que la red neuronal se modifique, le otorga plasticidad al cerebro y le permite reaccionar a los cambios del ambiente para generar la conducta apropiada.

Esta condición del cerebro haría posible la formación de células nuevas en otras zonas del cerebro para sustituir las neuronas perdidas por causa de infartos cerebrales, procesos de demencias o por lesiones.

Desde hace algunos años se ha estado observando que las células de la glía (tejido de sostén de las neuronas), con frecuencia tienen una acción precursora de las neuronas, llevando a cabo funciones como la regulación de la circulación sanguínea cerebral, la formación de capas de mielina aislante en las prolongaciones nerviosas, y la intervención en los contactos inter neuronales, además de otras tareas varias; pero también pueden ser el punto de partida para la génesis de las células nerviosas.

En el caso del bulbo olfatorio, estas nuevas neuronas que surgen de las células troncales o células madres del cerebro adulto, y son los astrositos; células de la glía con forma estrellada que existen en forma abundante en todo el cerebro.

Las células troncales o células madres, son indiferenciadas o sea que parecen no tener una tarea específica; pudiendo evolucionar hacia distintos tipos de células diferentes, además de reproducirse como células madres.

Cuando estas células madres agotan su función de producir reservas de si mismas, también dejan de reproducir células nerviosas.

Esto es lo que sucede en el desarrollo del resto de las zonas cerebrales, menos en las dos zonas mencionadas donde continúan surgiendo neuronas complementarias.

La ciencia tiene grandes esperanzas en la activación de la producción de células nerviosas en forma artificial en las regiones del cerebro que no se regeneran.

Para conseguir este objetivo deberían reprogramar los astrositos, mediante modificación genética, para que sirvan de células madres en esas zonas y produzcan nuevas células nerviosas específicas para esas regiones.

Para esto es necesario que las nuevas células nerviosas se unan a una red de neuronas preexistente, porque sólo algunas conseguirán incorporarse con éxito.

Los experimentos con animales muestran que en el bulbo olfatorio, cuanto más variados y distintos son los olores más neuronas nuevas sobreviven, o sea que aprender a diferenciar olores parece ser el factor que mantiene con vida a las neuronas.

No sólo se regeneran neuronas en el bulbo olfatorio, también ocurre en el giro dentado de hipocampo, zona del cerebro que tiene una importante función en el aprendizaje y en la formación de la memoria, cuyas nuevas neuronas también pueden morir si no logran integrarse a la red.

Si vivirán o morirán dependerá no de cada neurona sino de la situación de todas las que recién llegan a esa región del hipocampo.

Fuente: “Investigación y Ciencia -Mente y Cerebro” – Benedikt Berninger y Magdalena Götz – marzo-abril 2010.

http://psicologia.laguia2000.com/psicologia-y-neurociencia/la-regeneracion-de-las-neuronas

Ingeniero dominicano dice que primeros conceptos sobre ingeniería sísmica están en la Biblia

Ingeniero dominicano dice que primeros conceptos sobre ingeniería sísmica están en la Biblia
El geólogo sorprendió al público por la respuesta bíblica, según él los primeros conceptos sobre la ingeniería sísmica resistente están contenidos en la Biblia, y pueden ser leídos en el Evangelio de Mateo, capítulo 7: 24-27.
República Dominicana | Lunes 20 de Septiembre, 2010 | Por Nínro Ruíz Peña |

(NoticiaCristiana.com).


El ingeniero geólogo Osiris de León, expuso una magistral conferencia sobre Abastecimiento de Agua potable para Tenares y el Cibao Central. El conocido miembro de la Academia de Ciencias de la República Dominicana explicó un esquema de la situación actual del problema de la falta de agua en esta localidad y en el Cibao Central.
“¿Yo les pregunto a ustedes, quieren un acueducto o quieren agua?”, dijo el geólogo dominicano, al momento de enfatizar sobre la gran cantidad de acueductos que a la hora de la inauguración no tienen una fuente segura de agua; como ha ocurrido en Villa Altagracia, El Seibo y Cabral, entre muchos casos de acueductos sin agua.

De León, propuso que para Tenares lo recomendable es usar como fuente de abastecimiento la presa de Tavera, no la presa de Rincón, porque desde la presa de Rincón habría que bombear el agua, y eso es insostenible con el tiempo, mientras que desde la presa de Tavera ya se abastece a Moca, y desde ahí se puede llevar el agua por gravedad hasta Salcedo y Tenares, resultando en un trayecto más corto, más económico y más rápido.
Sin embargo, los asistentes formularon preguntas sobre los riesgos sísmicos a los que están expuesto en Tenares, puesto que está ciudad lamentablemente está ubicada sobre la falla sísmica Septentrional, y se conoce que existe una alta vulnerabilidad sísmica porque los suelos arcillosos (o arenosos) sobre los cuales han sido levantadas las edificaciones de Tenares, incluyendo centros de educativos.
El geólogo sorprendió al público por la respuesta bíblica, según él los primeros conceptos sobre la ingeniería sísmica resistente están contenidos en la Biblia, y pueden ser leídos en el Evangelio de Mateo, capítulo 7: 24-27. Allí está escrito literalmente que un hombre prudente construye sobre rocas, mientras que el hombre insensato construye sobre arena.
“En la zona Santiago-Tenares-La Vega las construcciones están levantadas sobre suelos arcillosos flexibles, de pésimo comportamiento sísmico, afirmó el experto, refiriéndose que los terremotos de 1562 y de 1842 destruyeron las comunidades del Cibao Central.
“En las construcciones de hoy se ignora esa realidad histórica. El día que haya un terremoto en la zona podríamos tener un desastre similar al sufrido por Haití el día 12 de enero de este año 2010, donde murieron cerca de 300,000 personas y más de un millón y medio quedaron sin hogar”, explicó agregando que “hemos retrocedido 800 años en el tiempo”, dijo el geólogo criticando el frágil sistema de construcción que utilizan los ingenieros en la región del Cibao.
Él recomendó que “las construcciones del Cibao Central deben hacerse sostenidas en muros y no en columnas, porque las columnas son vulnerables a las fuerzas cortantes horizontales generadas por las ondas sísmicas de cizallamiento que viajan lentamente a través de los suelos arcillosos y arenosos, poniendo el ejemplo del terremoto del 12 de enero en Haití, donde las edificaciones levantadas sobre suelos, pero con muros, sobrevivieron, mientras las edificaciones vecinas levantadas sobre los mismos suelos, pero apoyadas en columnas, colapsaron.
El ingeniero geólogo Osiris de León, expuso esta conferencia por el Centenario del municipio de Tenares, donde fue invitado por el Club Rotario, la Asociación pro Desarrollo de Tenares (ASOPRODETE) y el Club Leones.
F: primicias.com.do

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