Stephen Hawking: “El futuro a largo plazo de la raza humana está en el espacio”

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Stephen Hawking: “El futuro a largo plazo de la raza humana está en el espacio”



El científico Stephen Hawking, divulgador y cosmólogo conocido por su trabajo en el campo de los agujeros negros, ha afirmado en una rueda de prensa que las leyes en las que se basa la ciencia para explicar el origen del Universo “no dejan mucho espacio ni para milagros ni para Dios”. 

  El científico británico Stephen Hawking afirmó este miércoles en Santiago de Compostela que las leyes de la ciencia que explican el funcionamiento del Universo “no dejan mucho espacio para milagros o para Dios”, y consideró que el futuro del ser humano está en el espacio.   

LD (EFE) En una conferencia de prensa, Hawking, profesor de física teórica de la universidad británica de Cambridge, indicó que “la ciencia está contestando cada vez más preguntas que solían ser dominio de la religión” y expresó su confianza en que los progresos científicos permitan “proveer pronto una respuesta definitiva a cómo empezó el Universo”.   

En ese sentido apuntó que “observaciones recientes de supernovas lejanas sugieren que la energía oscura está de hecho provocando una aceleración de la tasa de expansión del Universo”.

Respecto al gigantesco experimento que se lleva a cabo en el Laboratorio europeo de partículas (CERN) en Ginebra, recordó que ha apostado cien dólares a que no se logrará demostrar la veracidad de la teoría desarrollada por el físico escocés Peter Higgs sobre la manera en que las partículas adquieren masa, demostración que permitiría descifrar la clave del misterio de la formación del Universo.

“Creo que será mucho más interesante que no se encuentre el Higgs. Nos mostraría que algo está mal y que necesitamos volver a pensar sobre ello”, dijo, aunque señaló que tanto ese experimento como los programas de carácter espacial son “vitales si la raza humana no quiere hacer el ridículo y, eventualmente, perecer”.

Respecto a los temores expresados por algunos sectores acerca de que el experimento del gran colisionar de hadrones (en inglés LHC) pueda llevar a una catástrofe, no descartó que pueda producir un “microagujero negro”, aunque lo consideró “improbable”, pero señaló que en tal caso “simplemente se evaporaría de nuevo, produciendo un patrón característico de partículas”.

Hawking, que se declaró admirador de Galileo y Einstein, apuntó que “el futuro a largo plazo de la raza humana está en el espacio”, ya que “será muy difícil evitar un desastre en el planeta Tierra en los próximos cien años, no ya en los próximos mil o millón de años”.

El astrofísico, que en abril del año pasado participó en un vuelo especial para experimentar la ingravidez, expresó su deseo de viajar al espacio y de “alentar los vuelos espaciales tripulados”, en los que espera tomar parte.

Autor de varios libros y conferencias en las que elabora sus teorías sobre la formación del Universo y la composición de los agujeros negros del espacio, indicó que “la materia ordinaria de la que están hechos los seres humanos y las estrellas constituye sólo el 5 por ciento de la masa total del Universo”.

Añadió que “otro 25 por ciento de la masa del Universo se presenta en la forma de materia oscura, que no se puede ver, pero cuya presencia se puede detectar debido a la gravedad”. El restante 70 por ciento lo constituye la “energía oscura, una misteriosa forma de energía que provoca que la expansión del universo se acelere, en lugar de frenarse”, comentó el físico.

Pronosticó que los avances para descodificar completamente la secuencia del genoma humano “permitirán durante el próximo siglo descubrir cómo modificar la inteligencia o instintos tales como la agresividad”.

Añadió que eso podría generar que “algunos no sean capaces de resistir a la tentación de mejorar características humanas como el tamaño de la memoria, la resistencia a enfermedades o la duración de la vida”, pero advirtió que con la aparición de esos “superhumanos” podrían surgir “problemas políticos graves con los humanos no mejorados, incapaces de competir”.

El científico británico, que ha sido invitado a Galicia por la Universidad de Santiago de Compostela (USC), tiene previsto recibir el próximo sábado el premio Fonseca que atribuirá por primera vez esa institución académica.

 

 

 

La incredulidad del relojero ciego. Parte 2

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¿Como es posible que un grupo de científicos analice la creación y no vean un diseño inteligente en ella y otros si lo vean?

La respuesta está en la cosmovisión de ellos. Unos no creen en Dios o tienen una concepción materialista del mundo, y otros si creen en Dios y tienen una concepción teísta del mundo.

Mucho tiene que ver en esto, su concepción del mundo.

Vamos a tener que hablar si o si del tema de las cosmovisiones porque estas afectan si o si a la buena vista de nuestro buen amigo el relojero.

Si preguntas a alguien, “¿Cuál es tu cosmovisión?”, es probable que no pueda responder. Eso se debe a que la cosmovisión funciona a nivel de presupuestos. Para usar el lenguaje informático, la cosmovisión es el sistema operativo, y todo el mundo usa programas que dependen del sistema sin saber nada sobre el sistema mismo. ¿Quién entiende el código de Microsoft Windows? Los especialistas. De la misma manera los especialistas académicos reflexionan sobre la cosmovisión conscientemente, pero la mayoría usa el sistema sin pensar en ello.

La COSMOVISION

«Una cosmovisión es:

1) Una explicación y una interpretación del mundo.
2) Una aplicación de esta visión a la vida.

En términos más simples, nuestra Cosmovisión es una visión del mundo y para el mundo. (Philips y Brown).

Una Cosmovisión provee un modelo del mundo que guía a sus adherentes en el mundo. (Walsh y Middleton)

La necesidad de una Cosmovisión es cuádruple: (Holmes)

1) La necesidad de unificar el pensamiento y la vida.
2) La necesidad de definir la vida y encontrar esperanza y sentido a la vida.
3) La necesidad de guiar el pensamiento.
4) La necesidad de guiar la acción.

IDEA DE HOMBRE: MODELO / CONCEPCIÓN ANTROPOLÓGICA

IDEA DEL MUNDO: COSMOVISIÓN

1) RELACIÓN: Conectan al Hombre con el universo.
2) DE IDENTIDAD: Se es el universo.

La explicación conecta al hombre (garantizando su existencia) con el universo, el cual sólo es cognoscible por intermediación de la misma, constituyéndose así las Cosmovisiones de relación.

Todos tenemos una Cosmovisión con la que nos orientamos para satisfacer nuestras necesidades, conscientes o inconscientes, en todos los dominios de lo humano; donde suele haber mapas divergentes para ser en el mundo.

Nos vemos enfrentados  a una diversidad de Cosmovisiones, cada una de las cuales hace afirmaciones acerca de la verdad. Así, otra necesidad importante, cubierta por las Cosmovisiones es la de ayudarnos a manejar una cultura cada vez más compleja»[0]

Una cosmovisión provee un modelo del mundo que guía a sus adherentes en el mundo, es la lente de lectura de nuestra interpretación de la realidad. Afecta a cómo percibimos y cómo interpretamos nuestras experiencias y la realidad que nos rodea. Es imprescindible que comprendamos lo que es y cómo funciona la cosmovisión, porque la misma fe cristiana es una determinada cosmovisión. Una lectura consciente de la cosmovisión nos ayuda comprender mejor a los demás, clarificar la lectura bíblica, orientar y sacar sentido del culto y proclamar el Evangelio más efectivamente

La cosmovisión de una sociedad o cultura ofrece su visión de los asuntos esenciales de la existencia humana y responde a cuatro preguntas fundamentales:

  1. ¿Quiénes somos?
  2. ¿Dónde estamos?
  3. ¿Cuáles son los problemas con nuestra existencia?
  4. y ¿Cuál es la solución

Es decir, la cosmovisión trata del sentido de la identidad, del entorno o del sentido de la ubicación social, de la comprensión de los problemas de la vida, y una idea de cómo tratar con estos problemas. Todos nosotros tenemos una idea de quiénes somos. En parte sacamos esta idea del entorno y de la red de relaciones, como la familia, la etnia, la nacionalidad, etc. Por nuestro estar en el mundo encontramos obstáculos y observamos problemas. Además tenemos una idea, o quizás, mejor dicho, una esperanza, de cómo afrontar estos problemas y salir adelante.

Aunque la cosmovisión funciona a nivel de los presupuestos y es generalmente inconsciente, tiene expresiones visibles. La cosmovisión se expresa con relatos y símbolos, e incluye una praxis (una práctica).

Por ejemplo, la cosmovisión cristiana tiene su gran relato. La cosmovisión cristiana considera la humanidad como criatura especial, creada a imagen de Dios. Vive en un mundo creado por Dios y declarado bueno, pero está afligido por una rebelión generalizada que funciona casi como un defecto genético, es decir, toda la humanidad es pecadora y está separada de su creador. Dios mismo ha proporcionado una solución al problema del pecado enviando a su hijo, quien murió vicariamente por los pecados y resucitó de los muertos, y así ofrecer la reconciliación con Dios. Este es el gran relato del cristianismo en una forma muy breve. Expresa la cosmovisión y funciona como lente de lectura de la realidad. Responde a las cuatro preguntas esenciales de la identidad, el entorno, el problema con la vida y la solución.

Una cosmovisión, también se podría decir que es el conjunto de opiniones y creencias que conforman la imagen o concepto general del mundo que tiene una persona, época o cultura, a partir del cual interpreta su propia naturaleza y la de todo lo existente. Una cosmovisión define nociones comunes que se aplican a todos los campos de la vida, desde la política, la economía o la ciencia hasta la religión, la moral o la filosofía.

El término “cosmovisión” es una adaptación del alemán Weltanschauung (Welt, “mundo”, y anschauen, “observar”), una expresión introducida por el filósofo Wilhelm Dilthey en su obra Einleitung in die Geisteswissenschaften (”Introducción a las Ciencias de la Cultura”, 1914).

Dilthey, un miembro de la escuela hermenéutica, sostenía que la experiencia vital estaba fundada —no sólo intelectual, sino también emocional y moralmente— en el conjunto de principios de la sociedad y de la cultura en la que se había formado. Las relaciones, sensaciones y emociones producidas por la experiencia peculiar del mundo en el seno de un ambiente determinado contribuirían a conformar una cosmovisión individual.

Todos los productos culturales o artísticos serían a su vez expresiones de la cosmovisión que los crease; la tarea hermenéutica consistiría en recrear el mundo del autor en la mente del lector. El término fue rápidamente adoptado en las ciencias sociales y en la filosofía, donde se emplea tanto traducido como en la forma alemana original.

Una cosmovisión no sería una teoría particular acerca del funcionamiento de alguna entidad particular, sino una serie de principios comunes que inspirarían teorías o modelos en todos los niveles: una idea de la estructura del mundo, que crea el marco o paradigma para las restantes ideas. De este modo, pertenece al ámbito de la filosofía tradicionalmente llamado metafísica (aunque doctrinas tradicionalmente antimetafísicas, como el positivismo o el marxismo puedan constituir una cosmovisión para sus adherentes). Sin embargo, una cosmovisión no es una elaboración filosófica explícita ni depende de una; puede ser más o menos rigurosa, acabada e intelectualmente coherente.

Los sistemas filosóficos, religiones o sistemas políticos pueden constituir cosmovisiones, puesto que proveen un marco interpretativo a partir del cual sus adherentes y seguidores elaboran doctrinas intelectuales y éticas. Ejemplos son el judaísmo, el cristianismo, el Islam, el socialismo, el marxismo, el cientificismo, el humanismo o el nacionalismo. Las cosmovisiones son complejas y resistentes al cambio; pueden, por lo tanto, integrar elementos divergentes y aún contradictorios. La afirmación intransigente y autoritaria de la propia cosmovisión es el fundamentalismo.

Una cosmovisión se definirá como “el marco global de las creencias básicas de uno con respecto a las cosas.”

[...]

Por lo tanto, en general, todos tienen una cosmovisión, no importa cuán inarticulada él o ella la puedan estar expresando. El tener una cosmovisión es simplemente parte de ser un ser humano adulto.

¿Qué papel juega una cosmovisión en nuestras vidas?

La respuesta a esto, es que nuestra cosmovisión funciona como una guía para nuestra vida. Aún cuando sea medio inconsciente y poco articulada, funciona como una brújula o como un mapa de carreteras. Nos orienta en el mundo en general, nos da un sentido de lo que está arriba y de lo que está abajo, de lo que es correcto y de lo que es incorrecto en la confusión de eventos y fenómenos que nos confrontan. Nuestra cosmovisión moldea, en un grado significativo, la manera como evaluamos los eventos, asuntos y estructuras de nuestra civilización y nuestros tiempos. Nos permite “ubicar” o “situar” los varios fenómenos que aparecen en nuestro ámbito de acción. Claro que otros factores juegan un papel en este proceso de orientación (el interés propio psicológico o económico, por ejemplo), pero estos otros factores no eliminan el rol rector de la cosmovisión propia; a menudo precisamente ejercen su influencia a través de nuestra perspectiva de la vida

Una de las características únicas de los seres humanos es que no podemos funcionar sin el tipo de orientación y guía que ofrece una cosmovisión. Necesitamos orientación porque somos, ineludiblemente, criaturas con responsabilidad, quienes por naturaleza somos incapaces de tener opiniones puramente arbitrarias o de tomar decisiones totalmente carentes de principios. Necesitamos algún credo por el cual vivir, algún mapa por el cual trazar nuestro curso. La necesidad de una perspectiva de dirección es básica para la vida humana, quizás más básica que el alimento o el sexo.

[...]

Las cosmovisiones actuales

Con el objeto de ilustrar la influencia de los poderes la cultura (cosmovisión), incluyo la gráfica siguiente. E gráfica muestra que la cosmovisión se moldea dependiendo de los poderes (espirituales) imperantes sobre una región; lo que tiene a su vez, un impacto directo en el desarrollo de pueblos.

Existen muchas diferentes cosmovisiones en el mundo pero básicamente todas pueden clasificarse dentro de grandes temas inclusivos: el animismo, el teísmo y el humanismo secular.

El secularismo ve la realidad como una fundamentalmente física. Para ellos la verdad es empírica. El método científico es su heredero natural. Sólo existe aquello que se puede percibir por medio de los sentidos. No existen los absolutos, por lo tanto, la moral es relativa. El modernismo logró que estas ideas se convirtieran en lo que ahora se llama «humanismo secular». Aquí, la medida del universo es el hombre; el centro del universo es el hombre, el hombre es dios.

El teísmo cristiano proviene de la cosmovisión Judeo-Cristiana. Nace en el Medio Oriente y percibe la realidad como una relación personal con Dios, el Creador de los cielos y la tierra a través de Jesucristo. El cristianismo es el fruto de esa relación personal. Dios existe. Dios tiene un plan que incluye el universo que un día creó y continúa hoy unido a Su creación, pendiente de Su plan, y pendiente de las acciones de Sus «embajadores» en el mundo. La Verdad es una Persona, no un concepto; Su nombre es Jesucristo. Dios, como Creador y poseedor del universo, ha dejado establecidos unos valores morales absolutos.

El animismo, cuya expresión moderna se llama la Nueva Era-y que, a propósito, no tiene nada de nueva-tiene sus raíces en el lejano oriente y se esparció por toda la Tierra a raíz de la salida de Babel. Una salida tan traumática, que forzó al hombre a atravesar montañas, abismos, lagos, ríos y mares, y a enfrentar fenómenos naturales desconocidos, que lo llevaron «pactar» con los poderes con el objetivo de «apaciguarlos»

De allí que todas las culturas antiguas coincidan en el culto a los elementos básicos como el fuego y la lluvia, el rayo, entre otros. Para el animista el mundo depende de los espíritus. La verdad está escondida y es irracional.

Si le preguntamos al animista, ¿Hay un Dios?, podría contestarnos algo así, «Un Dios no… Un millón de dioses».

Si se lo preguntamos al creyente cristiano, nos contestará, «Por supuesto que sí. Hay un Dios: Jehová, el Creador de los cielos y la Tierra».

Y si se lo preguntamos a un humanista secular, nos contestaría algo como esto, «No hay Dios; el hombre es dios.

Y estas posibles respuestas me hacen llegar a la segunda gráfica, en la que ilustramos a los poderes en base al politeísmo, monoteísmo y humanismo. Es decir, muchos dioses, un solo Dios, y ningún dios.

[...]

No vamos a tratar con la cosmovision animista, ya que para este análisis no nos interesa.

El Naturalismo

Si bien el Naturalismo en sus distintas formas es antiguo, usaremos el término para referirnos a una cosmovisión que ha tenido una influencia considerable durante un tiempo relativamente corto dentro de la cultura occidental. Las semillas fueron sembradas en el siglo diecisiete y comenzaron a florecer en el siglo dieciocho. Muchos de nosotros hemos estado expuestos al Naturalismo mediante el Marxismo y lo que se denomina Humanismo Secular.

¿Cuáles son las doctrinas básicas de esta cosmovisión?

Primero, Dios es irrelevante. Esta doctrina nos ayuda a entender mejor el término Naturalismo; está en contraste directo con el Teísmo Cristiano, que está basado en el sobrenaturalismo.

Segundo, el progreso y el cambio evolucionista son inevitables.

Tercero, el hombre es autónomo, centrado en sí mismo y se salvará a sí mismo.

Cuarto, la educación es la guía para la vida; la inteligencia y la libertad garantizan todo el potencial humano.

Quinto, la ciencia es el proveedor último tanto del conocimiento como de la moral. E

stas doctrinas han impregnado nuestras vidas. Son aparentes, por ejemplo, en los medios, el gobierno y la educación. Debemos estar alertas constantemente a su influencia.

Después de la Segunda Guerra Mundial, el “Postmodernismo” comenzó a reemplazar la confianza del Naturalismo. Con él, llegó la conclusión que no existía la verdad en ningún sentido real. Esta puede ser la próxima cosmovisión principal, o anti-cosmovisión, que infectará la cultura. Actualmente está de moda en muchas de nuestras universidades. Mientras tanto, sin embargo, las últimas décadas nos han traído otra antigua cosmovisión vestida de ropas occidentales

Humanista secular:

. El materialismo constructivista

Se puede considerar que esta cosmovisión está muy extendida entre las personas que tienen una formación científica. Consiste en ver toda la realidad desde la experiencia de la bioquímica y la física atómicas.

Casi todas las personas que tienen una formación científica contemplan el mundo como si fuera una inmensa construcción: un conglomerado material íntimamente ordenado. Existía -y todavía existe- un juego muy popular que se llama “Mecano”. Es un juego de construcción con piezas metálicas, que permite hacer grúas, coches, puentes, etc. Muchas personas con mentalidad científica tienden a contemplar el mundo como si fuera un enorme “Mecano”: un artefacto muy complicado construido con piezas muy sencillas. Todo lo que se construye con él depende absolutamente de las piezas con que se construye. No hay más.

Desde hace dos siglos, las ciencias modernas han descubierto, en sucesivos pasos, la composición del mundo material: tanto de la materia inerte como de la materia viva. Y han llegado a la conclusión de que todo está compuesto de lo mismo. Esta idea ha sido reforzada por la teoría del Big Bang, que habla de un origen común del universo, y de un despliegue de toda la realidad visible a partir de una enorme concentración de energía primitiva (S. Weinberg, Los tres primeros minutos del universo).

Gracias a un formidable empeño científico, sabemos cómo está compuesto casi todo el cosmos visible. Y es muy fácil caer en la tentación de decir que el universo es sólo una inmensa construcción hecha con las piezas elementales que conocemos. Y que todo se puede explicar por las propiedades de esas “piezas” elementales. Exáctamente lo mismo que diríamos sobre un coche construido con el juego del “Mecano”. Podríamos asegurar que sólo es un conjunto de piezas, y que las propiedades del coche se explican por las propiedades de las piezas que lo componen. Pero conviene advertir ya, de pasada, que esto supone una reducción sutil, porque un coche no está hecho sólo con las “piezas” del Mecano, sino también con una “idea” de lo que es un coche. Un coche no es sólo un conjunto de piezas, por la misma razón que el Quijote no es sólo un conjunto ordenado de letras. Pero vayamos por partes.

En esta cosmovisión materialista, el analogatum princeps desde el que se contempla toda la realidad, es decir el punto de partida, son las partículas subatómicas que componen los átomos y las moléculas, tal como nos las describe la física. Se quiere ver toda la realidad desde la física y se da por supuesto que todo se puede explicar acudiendo a las propiedades elementales con las que trabajamos en la física. Una roca, una planta, un perro o un hombre son sólo, en definitiva, un enorme compuesto físico-químico. Y las propiedades del conjunto deben depender de las propiedades elementales.

Esta es la tesis de algunos conocidos científicos que han divulgado sus ideas, como los premios nobel Erwin Schrödinger (Qué es la vida) y Jacques Monod (Azar y necesidad), y los astrofísicos Stephen Hawking (Historia del tiempo) y Carl Sagan (Cosmos). Aplican a todo el universo su conocimiento de la composición de la materia, y lo reducen a lo que les resulta más familiar. Todo lo ven desde algunas propiedades de la materia.

Ciertamente, aportan algo cuando afirman que todo lo visible está compuesto de lo mismo. Es una verdad llena de interés. En cambio, son reductivistas cuando dicen que toda la realidad es “sólo” una composición material compleja.

Primero, olvidan la complejidad de la realidad y, en particular, las ideas que dan la posibilidad y forma de las cosas: “ideas” como la del “coche”, sin la cual no se puede explicar la posibilidad de la construcción. Se conforman con una explicación “material”, pero también la forma de las cosas necesita una explicación. Es evidente que falta algo cuando decimos que el Quijote es sólo un conjunto de letras. También falta algo cuando decimos que un animal es un compuesto físico-químico. Hoy tenemos, además, otro acercamiento al problema, a medida que conocemos mejor la composición de los códigos genéticos. Es evidente que hay en ellos algún tipo de leyes de reordenación; si no la evolución no hubiera podido progresar de manera creciente. Con un Mecano se puede hacer un coche, pero no un caballo, por más piezas que se reúnan. Las piezas del Mecano no tienen las propiedades necesarias para hacer un caballo. El coche está ya en unas piezas que han sido preparadas pensando en el coche, pero el caballo no.

En segundo lugar, al negar que pueda haber algo no material en el universo, reducen todas las dimensiones de la persona humana a fenómenos físicos, aunque todavía -dicen- no podamos explicarlas. Una versión particular de esta tendencia es el intenso debate sobre la inteligencia artificial. Algunos científicos piensan que la inteligencia humana es como la de un procesador complejo (Marvin Mynsky), y que muy pronto todas sus funciones podrán ser imitadas, aunque hoy aparezcan dificultades notables. Esto les lleva a ver al hombre como un mecanismo complejo y a desconocer, de hecho, las complejas funciones intelectuales que se manifiestan en la conciencia. Dan por supuesto que dependen, en definitiva, de la composición, aunque no puedan demostrarlo.

Hay que decir que los ideales materialistas y mecanicistas se han difuminado un poco en los últimos veinte años por las consecuencias epistemológicas del principio de indeterminación de Heisemberg; por el problema de las condiciones de partida (Arecchi); y por la aparición de la problemática del caos (Ilya Prygoguine), que afecta a muchas disciplinas científicas. Somos más conscientes que nunca de los límites de nuestro conocimiento científico. Y ha desaparecido la utopía mecanicista que pensaba que un día podríamos conocer y controlar todo el universo como si fuera un inmenso mecanismo. Basta pensar en las dificultades habituales de los partes metereológicos raya,

¿Qué es el Humanismo Secular?

El Humanismo Secular es un término que ha sido usado en los últimos treinta años para describir una visión del mundo con los siguientes elementos y principios:

  • Una convicción de que los dogmas, ideologías y tradiciones religiosas, sociales o políticas, deben ser avalados y probados por cada persona de manera individual en lugar de ser aceptados simplemente por cuestión de fe.
  • El compromiso con el uso de la razón crítica, la evidencia factual y el método científico, en lugar de la fe y el misticismo, en la búsqueda de soluciones para los problemas de los humanos y las respuestas para las cuestiones humanas más importantes.
  • Una preocupación primaria con la satisfacción, el desarrollo y la creatividad tanto para el individuo como para la humanidad en general.
  • Una búsqueda constante por la verdad objetiva, teniendo entendido que nuestra imperfecta percepción de esa verdad es constantemente alterada por nuevos conocimientos y experiencias. (N. del T. En realidad los Humanistas Seculares reconocen que “conocer la verdad objetiva” es en si utópico. Sin embargo, es posible realizar una considerable aproximación al conocimiento objetivo, aunque sabemos que éste nunca podrá ser plenamente alcanzado.)
  • Una preocupación con esta vida y un compromiso de dotarla de sentido a través de un mejor conocimiento de nosotros mismos, nuestra historia, nuestras conquistas intelectuales y artísticas, y las perspectivas de aquellas que difieren de nosotros.
  • Una búsqueda de principios viables de conducta ética (tanto individuales, como sociales y políticos), juzgándolos por su capacidad de mejorar el bienestar humano y la responsabilidad individual.
  • Una convicción de que con la razón, un mercado abierto de ideas, buena voluntad y tolerancia, se puede obtener el progreso en la construcción de un mundo mejor para nosotros y nuestros hijos.

Los humanistas seculares siguen una perspectiva o filosofía llamada Naturalismo, en la cual las leyes físicas del universo no están subordinadas a entidades inmateriales o sobrenaturales como demonios, dioses u otros seres “sobrenaturales” fuera del dominio del universo natural. Los eventos sobrenaturales como los milagros (que contradicen las leyes físicas) y los fenómenos psíquicos, como la percepción extrasensorial, la telekinesia, etc., no son descartados automáticamente, mas son vistos con un alto grado de escepticismo.

Los Humanistas Seculares consideran que quienes hacen afirmaciones extraordinarias deben mostrar evidencias extraordinarias. Son quienes afirman la existencia de algo los que deben mostrar claras y contundentes evidencias

Los Humanistas Seculares típicamente se describen como ateístas (sin la creencia en un dios y son bastante escépticos en cuanto a la posibilidad de que exista uno) o agnósticos (sin la creencia en un dios y dudan en cuanto a su posibilidad). Los Humanistas Seculares tienen orígenes filosóficos y religiosos bastante diversos, desde el fundamentalismo cristiano ante el sistema de creencias liberales y el ateísmo. Algunas personas encontraron bienestar en una posición humanista secular después de haber pasado un período de deísmo. Los deístas son aquellos que expresan un sentimiento vago o místico de que una inteligencia creativa puede estar, o que estuvo en algún momento, conectada al Universo o involucrada en su creación, más ahora no existe, o no se encuentra más ocupada con su operación.

Los Humanistas Seculares no dependen de dioses o de otras fuerzas sobrenaturales para resolver sus problemas u ofrecer orientación para sus conductas. En lugar de eso, dependen de la aplicación de la razón, de las lecciones de la historia y la experiencia personal para formar un fundamento moral y ético y crear sentido en la vida. Los Humanistas Seculares ven en la metodología de la ciencia como la fuente más confiable de información para poder saber qué es lo falso o lo verdadero sobre el Universo que todos compartimos, reconociendo que nuevos descubrimientos siempre estarán alterando y expandiendo nuestra comprensión de este y, posiblemente, cambiará nuestro abordaje de los asuntos éticos.

El Humanismo Secular como sistema filosófico organizado es relativamente nuevo, mas sus fundamentos pueden ser encontrados en las ideas de los filósofos griegos clásicos como los Estoicos e Epicurianos, y también en el Confucionismo chino. Estas posiciones filosóficas buscaban las soluciones de los problemas humanos en los seres humanos en lugar de los dioses.

Durante la edad de las tinieblas de la Europa Occidental, las filosofías humanistas fueron suprimidas por el poder político de la Iglesia. Aquellos que se atrevían a expresar opiniones en oposición a los dogmas religiosos dominantes eran desterrados, torturados o ejecutados. Fue tan solo en el Renacimiento de los siglos XIV al XVII, con el desarrollo del arte, la música, la literatura y los grandes viajes de navegación, que se pasó a considerar la alternativa de pasar de una existencia centrada en “Dios” a una alternativa humanista. Durante el iluminismo del siglo XVIII, con el desarrollo de la ciencia, los filósofos finalmente comenzaron a criticar abiertamente la autoridad de la Iglesia y a engranar lo que hoy se conoce con el nombre de “Librepensamiento”.

El movimiento librepensador del siglo XIX en América del Norte y Europa Occidental, finalmente volvió posible la renuncia de la fe ciega y la superstición, sin el riesgo de la persecución. La influencia de la ciencia y la tecnología, conjuntamente con los desafíos a la ortodoxia religiosa hecha por célebres pensadores como Mark Twain y Robert G. Ingersoll trazaron los elementos de la filosofía humanista, así mismo para las iglesias cristianas que se tornaban más preocupadas con este mundo y menos con el prójimo.

En el siglo XX los científicos, los filósofos y los teólogos progresistas comenzaron a organizarse en un esfuerzo por la alternativa humanista a las tradiciones y perspectivas puestas en la fe. Esos primeros organizadores clasificaron el humanismo como una religión no-teísta que atendía la necesidad humana de un sistema ético y filosófico organizado para orientar nuestras vidas, una “espiritualidad” sin lo sobrenatural. En los últimos treinta años aquellos que rechazaban el sobrenaturalismo como opción filosófica viable, adoptaron el término “Humanismo secular” para describir su postura de vida no-religiosa.

El Humanismo Secular, es por lo tanto, una filosofía y perspectiva que se centra en los asuntos humanos y emplea los métodos científicos y racionales para lidiar con una gran variedad de asuntos importantes para todos nosotros. Al mismo tiempo que el Humanismo Secular es adverso en muchos puntos a los sistemas religiosos basados en la fe, este se dedica al desarrollo del individuo y de la humanidad en general. Para alcanzar esta meta el Humanismo Secular alienta todo un conjunto de principios que promueven el desarrollo de la tolerancia, la compasión y una comprensión de los métodos de la ciencia, el análisis crítico y la reflexión filosófica.

[...]

En este contexto cultural, se ofrece la oportunidad de presentar con nuevo vigor la cosmovisión cristiana, que es profundamente coherente con el universo personal que consideramos uno de los grandes tesoros de Occidente. No tiene sentido presentarla en polémica con otras opciones, porque la desgastaría inútilmente. Debe presentarse como plenitud de lo que en otros lugares está incoado. El cristianismo como fe religiosa es capaz de asumir lo que hay de verdadero en otras cosmovisiones y en otras visiones parciales de la realidad. Éste es el enfoque que conviene a una apologética moderna, que ha asumido en profundidad la idea de un Dios creador y redentor para todo el universo. Todo lo naturalmente valioso tiene un lugar en la obra de la redención y consumación en Cristo. Por eso, frente a cada cosmovisión, plena o parcial, es necesario discernir para poner de manifiesto sus reduccionismos y aceptar lo que tiene de válido.

La fuerza de la oferta cristiana se basa en la belleza del universo personal: en su idea de persona y de intimidad, de libertad y de realización humana, de las relaciones personales, de entrega y del amor, de la felicidad y de Dios. Todo este universo no tiene dónde apoyarse en las demás cosmovisiones. Ha nacido de la cultura cristiana y se sostiene sólo dentro de ella. Hay que esforzarse en mostrar su atractivo, que es un signo de su verdad. Pero, como hemos dicho antes, la belleza es sólo un indicio para vencer prejuicios; la puerta de entrada a esta cosmovisión es la fe en Cristo resucitado.

Cosmovisión cristiana:

Desde un punto de vista Cristiano, debemos decir que la creencia es un factor decisivo en nuestras vidas aún cuando nuestras creencias profesadas puedan discrepar con las creencias que son realmente operativas en nuestras vidas. Es mandato del evangelio que vivamos nuestras vidas en conformidad con las creencias enseñadas en las Escrituras. El hecho de que a menudo dejamos de vivir a la altura de este mandamiento no invalida el hecho de que podemos y deberíamos vivir de acuerdo con nuestras creencias. Entonces, ¿cuál es la relación de la cosmovisión con la Escritura? La respuesta Cristiana a esta pregunta es clara: nuestra cosmovisión debe ser moldeada y probada por la Escritura.

Puede guiar nuestras vidas legítimamente solamente si es escritural. Esto significa que en el asunto de la cosmovisión existe una brecha significativa entre aquellos que aceptan esta Escritura como la palabra de Dios y aquellos que no la aceptan así. También quiere decir que los Cristianos deben examinar constantemente sus creencias y cosmovisión verificándolas con las Escrituras, porque dejar de hacerlo será una inclinación poderosa para apropiarnos de muchas de nuestras creencias, incluso las más básicas, tomándolas de una cultura que se ha venido secularizando a un ritmo acelerado por generaciones. Una buena parte del propósito de este libro es ofrecer ayuda en el proceso de reformar nuestra cosmovisión para conformarla cada vez más a la enseñanza de la Escritura.

[...]

Mientras que las dos primeras cosmovisiones reducen el ser del hombre a sustratos inferiores de la naturaleza, la cosmovisión espiritualista lo difumina en la totalidad espiritual. Para entender la idea de hombre que transmite la cultura occidental es necesario recurrir a otra cosmovisión que la ha inspirado y que todavía está presente como una alternativa real: la cosmovisión cristiana, que es una cosmovisión profundamente personalista.

La cosmovisión cristiana no se basa directamente en una experiencia, sino, según se presenta, en una revelación divina. Se acepte o no la existencia de esa revelación, hay que reconocer que ha permitido mirar las realidades del universo con ojos nuevos. Y que nuestra idea del universo personal, de lo que es el hombre y su dignidad, y de lo que son las relaciones humanas se basa en ella. Es la única cosmovisión -entre las que hemos visto- que permite fundamentar la personalidad humana y el universo de las realidades personales. No hay que olvidar que la palabra “persona” procede de la teología cristiana.

El centro de la vida cristiana, en contraste, es la relación que tienen los creyentes con Dios. La relación de Dios con la humanidad está basada en la gracia y el amor. Dado que Dios muestra su gracia, no necesita ser apaciguado constantemente por los creyentes. Sus leyes están reveladas claramente para nosotros en la Biblia. Cuando desobedecemos, podemos sufrir las consecuencias de nuestro pecado o experimentar su disciplina, que siempre está motivada por su amor y busca llevarnos a una relación correcta con Él. En tiempos de dificultad, no tememos su ira sino que Él nos invita a acercarnos aún más a Él. En 1 Juan 4:16-18 dice: “Dios es amor. El que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él. Ese amor se manifiesta plenamente entre nosotros para que en el día del juicio comparezcamos con toda confianza, porque en este mundo hemos vivido como vivió Jesús. En el amor no hay temor, sino que el amor perfecto echa fuera el temor . . .”. Si bien los creyentes encuentran tragedias y sufrimiento, no vivimos en temor sino en fe, confiando en el carácter de Dios.

La cosmovisión cristiana se basa en tres puntos fundamentales:

a) que Dios es creador, y que ha hecho el mundo cuando ha querido

b) que Dios es Trino, es decir una comunión vital de tres personas

c) que el hombre ha sido hecho a imagen de Dios.

a) Que Dios es creador significa que Dios es un ser personal, alguien y no algo que ha creado el mundo libremente, y que no se confunde con el mundo sino que lo trasciende. Por eso puede actuar en el mundo y en la historia, cuando quiere y como quiere. Dios es el fundamento de todo, pero no se confunde con el todo. Está en el fondo de todo lo que existe, pero no es el fondo de todo lo que existe. Las cosas no son parte de Dios y Dios no es una parte de las cosas. Entre Dios y las cosas creadas hay una distancia, porque las ha creado con su voluntad, no proceden de Él como si fueran los efluvios de un gas caliente.

b) Que Dios es Trino es la gran revelación que nos ha transmitido Jesucristo, al presentarse como Hijo de Dios, lleno de su Espíritu Santo. Por Jesucristo sabemos que en el misterio de Dios hay una comunión de tres Personas. Esta verdad ilumina toda nuestra idea del cosmos y especialmente nuestra idea del hombre, de su capacidad de relación y de la vida social. En la entraña de la realidad, el ser más importante de todos los seres, Dios, resulta que contiene, que es, una comunión de tres personas. Dios no es un ser inerte, ni un espíritu gaseoso con una inteligencia inmutable y perpleja. En el núcleo del misterio de Dios -lo sabemos por Jesucristo- hay una comunión de tres personas.

c) La tercera gran afirmación es que el hombre es imagen de Dios. Hecho a semejanza de Dios y con una huella y parecido de Dios. Esto significa, entre otras cosas, que podemos buscar en el hombre el reflejo de las dos afirmaciones anteriores: que Dios es Creador y que es Trino. Si es verdad que el hombre es imagen de Dios, es la imagen de un Dios creador y de un Dios Trino. Esto tiene consecuencias antropológicas importantísimas, que vamos a intentar mostrar.

[...]

De esta manera la revelación cristiana permite fundamentar el universo personal: sustentar auténticamente la personalidad de cada hombre, con su propia intimidad y creatividad, y expresar en qué consiste la plenitud de sus relaciones. Esta cosmovisión aporta un ideal de realización y responde a los anhelos de trascendencia y plenitud (plenitud de realización y de amor), del ser humano. La connaturalidad de esos ideales con los anhelos humanos es un indicio de su verdad, pero no es suficiente para demostrarla.

La cosmovisión cristiana parte de la fe y sólo se entra en ella cuando se acepta a Jesucristo como Hijo y revelador de Dios Padre, y redentor del hombre, porque nos ha dado su Espíritu.»[1]

Nosotros los cristianos debemos tener una cosmovision bíblica

«¿Qué es “cosmovisión bíblica”? La palabra “cosmovisión” se refiere a los principios que usamos para evaluar el mundo en que vivimos. Se puede decir que es nuestra “filosofía de la vida”. Afecta la forma en que relacionamos cada aspecto de nuestra cultura y la gente alrededor de nosotros. La segunda palabra “bíblica” es importante porque nos ayuda a ver la fuente de los principios que debemos usar para tomar decisiones como cristianos. Los no creyentes basan sus vidas y decisiones en la cultura que les rodea. Pero el creyente en Cristo debe pensar y actuar en una forma muy distinta. »[2]

Santiago 4:4 dice, “¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.”

1 Corintios 1:18-23 “Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios. Pues está escrito: Destruiré la sabiduría de los sabios, Y desecharé el entendimiento de los entendidos. ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el escriba? ¿Dónde está el disputador de este siglo? ¿No ha enloquecido Dios la sabiduría del mundo? Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación. Porque los judíos piden señales, y los griegos buscan sabiduría; pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura;”

I Corintios 2:1-15 “Así que, hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con excelencia de palabras o de sabiduría. Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado. Y estuve entre vosotros con debilidad, y mucho temor y temblor;(y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios. Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez; y sabiduría, no de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que perecen. Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria, la que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de gloria. Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó,   Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman.Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual. Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie.”

La cosmovisión occidental

Antonio cruz explica acerca de la cosmovision en Occidente:«Se entiende por cosmovisión la imagen unificada del mundo que posee el ser humano. Esta imagen ha ido cambiando a lo largo de la historia según las creencias y los conocimientos de la naturaleza que se tenían en cada momento. La mayoría de los historiadores están de acuerdo en reconocer en tantos períodos de la humanidad (Artigas, 2000). A saber, la cosmovisión riega, que se mantuvo desde la antigüedad hasta el nacimiento de la ciencia cosmovisión renacentista, iniciada con la Revo­lución científica de los siglos XVI y XVII, que predominó prácticamente Occidente, tres grandes cosmovisiones que corresponden a otros
A saber, la cosmovisión griega, que se mantuvo desde la antigüedad hasta el nacimiento de la ciencia experimental moderna; la cosmovisión renacentista, iniciada con la Revo­lución científica de los siglos XVI y XVII, que predominó prácticamente hasta finales del XIX y la cosmovisión contemporánea, característica de todo el ligio XX, que llega a la actualidad.
Creo que esta última debería subdividirse en dos maneras más de ver el mundo. Propongo para tales cosmovisiones las siguientes denominacio­nes: contemporánea evolucionista, que caracterizó el pensamiento del siglo pasado llegando incluso a nuestros días, y contemporánea posevolucionista, para una nueva interpretación del cosmos que está apareciendo en la actualidad.
» [3]

¿Continúa la ciencia actual sustentando esta imagen del evolucionismo materialista?

 

Antonio Cruz comenta que «A principios del siglo XXI, es cada vez mayor el número de investigadores que reconocen la aparición de una nueva cosmovisión científica. En este sentido, Paul Davies, el famoso profesor inglés de física teórica, fue uno de los primeros en dar la noticia. Refiriéndose a las implicaciones de las teorías cuántica y de la relatividad, escribió en el prefacio de Dios y la nueva física:

“Los físicos empezaron a darse cuenta de que sus descubrimientos exigirían una reformulación radical de la mayor parte de los aspectos fundamentales de los aspectos fundamentales de la realidad. Aprendieron a enfocar sus temas de un modo totalmente nuevo e inesperado que parecía alcanzar un elevado sentido común y acercarse más al misticismo que al materialismo”(Davies, 1988b:v).

“Los físicos empezaron a darse cuenta de que sus descubrimientos exigirían una reformulación radical de la mayor parte de los aspectos fundamentales de los aspectos fundamentales de la realidad. Aprendieron a enfocar sus temas de un modo totalmente nuevo e inesperado que parecía alcanzar un elevado sentido común y acercarse más al misticismo que al materialismo”(Davies, 1988b:v).

Si bien es verdad que la mayor parte del estamento científico continúa todavía aceptando los planteamientos evolucionistas, clásicos o modernos, no es menos cierto que actualmente se está entrando en una nueva etapa más crítica que podría llamarse posevolucionista. Son cada vez más los investigadores que, a pesar de seguir creyendo en el transformismo, denuncian la incapacidad de la teoría de la evolución para explicar satisfactoriamente la elevada complejidad e información que se observa en el universo y en los seres vivos.

Los mecanismos propuestos por el neodarwinismo, tales como las mutaciones aleatorias potenciadas por la selección natural como respon­sables de todas las posibles adaptaciones al medio ambiente, se revelan insuficientes para dar cuenta de la gran sofisticación que la ciencia ha descubierto en la naturaleza. De ahí la perplejidad actual de tantos cientí­ficos que buscan ansiosamente nuevas leyes y mecanismos capaces de responder a la difícil pregunta acerca de cómo lo complejo ha podido formarse a partir de lo simple.

A esta última cosmovisión posevolucionista se adhieren los investiga­dores que ven en el diseño original la única explicación lógica. El neoevolucionismo teísta de quienes no conciben el universo sin un Dios inteligente, pero siguen creyendo que el proceso creador continúa todavía hoy mediante transformaciones no graduales dirigidas por la mente divina , vuelve a ser una opción abierta dentro de la visión actual. Además, se ha incrementado el número de los nuevos creacionistas, quienes admiten el hecho de que en la naturaleza se dan procesos de microevolución, o variación dentro de unos tipos básicos de organismos que fueron originalmente diseñados, y que sobre ellos puede actuar la selección natural para producir otras variedades, pero no aceptan las clásicas hipótesis de la macroevolución darwinista

El zoologo francés, Rémy Chauvin, dice que: “la proliferación de libros pro v anti-Darwin demuestra que el “proceso pro o antidarwinista del siglo XXI” está a punto de comenzar. ¡Por fin!” (Chauvin, 2000:284).

Michael J. Bohe señala que: “La complejidad del fundamento de la vida ha frustrado el intento científico de explicarlo; las máquinas moleculares presentan una barrera todavía inexpugnable para los alcances universales del darwinismo” (Behe, 1999:21). Ante tal realidad, se llega a la conclución de que la naturaleza muestra inequívocas señales de diseño y sería gran error empecinarse en rechazarlo. En su opinión, la teoría de la evolución no dirigida ya está muerta, pero el trabajo científico debe continuar. La actitud sabia debería ser, por tanto, aceptar esta realidad y seguir haciendo ciencia a partir de ella.»[4]

 

Bien dice Antonio Cruz, y realmente estoy plenamente de acuerdo con su pensamiento, que «No es posible obviar que el universo tiene una causa. Y aunque ciertos asadores quieran ocultar esta realidad, afirmando que las preguntas que se interesan por esa causa carecen de sentido, lo cierto es que desde el deísmo naturalista es imposible comprender cómo la creación a partir de la nada pudo suceder de manera natural. De ahí que algunos, en vez de depositar su fe en el Dios que se revela en la Biblia, prefieran ponerla en un hipotético universo que se crearía a sí mismo (autocausado). Según ellos, el cosmos tendría una causa pero tal causa no sería Dios, sino el propio universo reproductor de él mismo.

Sin embargo, el conocimiento científico actual muestra que se requie­ren muchas más dosis de fe para asumir tal planteamiento que para acep­tar al Creador que dijo: “sea la luz; y fue la luz”. Obstinarse en la creencia panteísta de que “Dios es la naturaleza” o que “Dios es el universo” es, en realidad, como “cambiar la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles” (Ro. 1:23). Es mezclar lo material con lo inmaterial, lo mutable con lo inmutable. Tal como escribió San Pablo, es la mayor necedad que pueden cometer los hombres que se creen sabios.» [5]

No todos estarán de acuerdo con este concepto, seguramente

Aunque no todos los cristianos están de acuerdo con estos conceptos,como un español,estudiante de filosofía y cristiano católico, que  me dijo que «pese a que no comparto el análisis filosófico que hicieron a principios de siglo los lógicos del lenguaje (sobre todo Bertrand Russell y Ludwig Wittgenstein) que llegaban a decir que de lo que no se tiene noticia (en sentido tangible) mejor no hablar (es decir que de alguna manera, de Dios, de quién no tenemos noticia física, mejor no hablar…)

El debate diseño inteligente vs evolucionismo debe darse en el lugar que le corresponde, y ese amigos, es el de la gnoseología, o teoría del conocimiento -de índole netamente filosófico, no científico o geométrico-, disciplina que parece haber quedado semi-resuelta por la modernidad con los postulados relativistas y pseudo-moralistas.

Ahí es donde debe llevarse el debate.

Me dirás que el valor de la verdad es de un cierto carácter multi-disciplinar, y que en cierto sentido, una verdad de base teológico-filosófica no puede contradecirse en el ámbito biológico o cosmológico, principio en sí mismo filosófico que tiene su base en el primer principio lógico de “no se puede ser y no ser en el mismo sentido y en el mismo momento” (aristóteles puro y duro), que sugirió a los teólogos de la primigenia cristiandad que la fe y la razón no se pueden contradecir (esto mismo lo afirmó ya San Agustín de Hipona) “credo ut intelligere” o “intellegamus ut credibilibus” (creer para entender o entender para creer) que no dice que la fe sea absolutamente racional (al estilo Hegel) ni lo contrario (que la fe sea algo absurdo, tipo Sören Kierkegaard), sino que un cristiano fiel, coherente, veráz, enamorado de Cristo, de la verdad de su Persona, puede y debe (”ut operaretur”) trabajar para entender y transformar en Cristo la realidad (”poner a Cristo en la cumbre de las actividades humanas”).

El verdadero mal de la sociedad actual no es la ciencia o las teorías científicas, es la dictadura del relativismo moral. La dictadura del todo vale. Y en este sentido, opino, que los creyentes tenemos unos grandes aliados en los científicos sinceros, como de alguna manera Manuel, que apuestan por el optimismo de la razón, de la inteligencia humana, de la no ambigüedad de las afirmaciones.

Tu tarea debería transformarse en recuperar de una vez por todas aquel lema del Obispo de Hipona, “nos creaste para Ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en Ti”…» [6]

grafico-de-cosmovisiones

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Conclusión:

No se niega que ha habido una evolución biológica en la que han actuado seguramente a lo largo de las edades, posiblemente una selección natural. Eso no se discute. Pero hasta un niño se da cuenta que alguien creo el cielo. Ellos preguntan ¿quien creo el cielo?

Hay dos opciones: o el cielo se creó solo, a través de procesos complejos autónomos, sin que nadie lo dirija o lo planifique, o lo creó una mente inteligente planificadora. Y eso es lo que plantea el Diseño Inteligente. Nada mas, es simple; Y a partir de esta segunda hipótesis, que para millones de personas (islam,judaísmo y cristianismo) es una verdad, se pretende el  replantearse muchas de las teorías científicas y el seguir investigando como se hacia antes de la aparición de la filosofía positivista que dio lugar a los tres grandes ateos de esta época Freud, Marx y Darwin.

Es simple,solo que la ciencia reclama hoy por hoy la independencia de la ciencia de toda deidad, pero eso esta mal, un buen investigador no puede desechar ninguna hipótesis por mas absurda que le parezca a algunos.

Se trata de una vuelta a la época en que los científicos creían en Dios y desarrollaban sus teorías científicas en base a su fe en un Dios creador,una mente racional que permitia se le investigase y se le analizase. La unión de los mejores conceptos de la civilización griega junto con la fe cristiana dieron lugar a la ciencia moderna.

No es nada raro, lo que proponen los defensores del Diseño Inteligente. Y hay evidencias que apuntan a un diseño inteligente, eso es lo que proclaman Lo bueno del Diseño Inteligente que permite su aceptación hasta por el Islam, esto permita seguir haciendo ciencia e investigando normalmente.
Y en Polonia esta teniendo mucho ímpetu esta teoría, tambien en algunas universidades árabes.

Es decirle no al ateísmo y si a Dios.Es volver atrás a antes de Darwin en los conceptos. Lo que se decubrió y verdaderamente se comprobó nadie lo va a desacreditar, salvo algún grupo sectario, que no son científicos ni les interesa la ciencia para nada, quizás ultrafundamentalistas bíblicos, es posible. Pero no este grupo de personas, que son todos cientificos y pretenden seguir siéndolo.

Los que creen que  “Lo del relojero de Paley o cualquier otra argumentación de ese estilo entra en el mundo de la filosofía” , no necesariamente es correcto, es simplemente un prejuicio, ya que lo que uno cree, afecta toda su cosmovision, y es algo que salta a la vista. ¿Acaso detrás de la ciencia actual en el fondo, no se esconde la filosofía , con su teoría del positivismo?

Poco a poco al leer e investigar vamos dándonos cuenta que detrás de cada teoría que se proclama en ese mundo existe toda una filosofía detrás de ese pensamiento. La ciencia no es neutral, porque los que la practican no son neutrales, o son agnósticos-ateos o son creyentes, no hay dos, y depende cual sea tu cosmovision será tambien tu manera de hacer ciencia, serán las determinaciones que tome antes las posibles hipótesis que se te presenten, y esto afecta tu práctica, y no solo tu ética o moral. Es mucho mas profundo.La cosmovisión de la persona afecta toda su manera de ver la vida,sea científico o un simple albañil.

Quiero decir que Darwin al final de sus días apostató de la fe, al volver de la Patagonia, lamentablemente. Quizás lo que le afectó fue la muerte de su hija, probablemente, que hizo que él se rebelara contra Dios.

Nadie cambia su cosmovisión por lo que ve, ya que todo se mide por lo que se cree.El cambio su enfoque, o sea el lente con el que veia las cosas, y esto lo afectó en su manera de hacer ciencia.Alteró su cosmovisión.

Cuando se habla de volver atrás, no es anular los descubrimientos, para nada, sino replantearse la filosofía de la ciencia. Hoy es el positivismo. Se defiende el darwinismo ateo por todos los centros de estudio, los cientificos como Dawkins y otros son los mas leídos y admirados.

Es un cambio de paradigma. Es terminar con ese mito de que La ciencia no puede tomar a Dios como un resultado. Ni a Dios ni a nada. Eso es un error, Dios existe y es verdadero, por encima de los resultados, ya que Dios no es un experimento del hombre ni su creación ni su mascota.

Y además, replantearse el modo de hacer ciencia, en vez de ignorar que Dios existe, es afirmar que Dios existe, cambia la cosmovisión totalmente.

Además, terminar con esos ataques furiosos a la fe, desde el lado de la ciencia, ambos deben respetar sus límites.

Es tan sencillo que hasta un niño lo entiende, Manuel, será que uds, son tan inteligentes que desechan la inocencia de un niño, pero hay sabiduría en un niño

Si la ciencia moderna nació con la unión del pensamiento cristiano con los conceptos de la civilización grecoromana que imperaban en occidente, es volver atrás en el pensamiento, salir de esta época ateísta o agnóstica que caracteriza la ciencia.

Es derribar la filosofía del positivismo, que se esconde en la cosmovisión de la amplia mayoría de los científicos actuales, conscientes o no, aun de los creyentes, están infectados de esa filosofía

Alguien me comentó ¿Sabías que la TE está ayudando a entender como se extienden los tumores?

Pues me alegra sinceramente que se sigan haciendo descubrimientos por el bien de la humanidad, y se siga investigando. Nadie se opone a eso. En absoluto, solo nos oponemos a que no se defina el tema de los orígenes. Sin una definición de los orígenes, imposible hablar de evolución. Es ridículo. Seguramente hay que replantearse la interpretación del Génesis, seguro, pero quitarle a las personas la posibilidad que estudien su cosmovisión desde niños me parece ridículo. Solo por que los científicos han definido que no es ciencia. Pues ese concepto de ciencia no lo acepto. Es largo el tema, ya que la cosmovisión afecta toda la vida del ser humano. Se trata de la cosmovision. Es simple.

Concluyo la segunda parte de este estudio con las palabras del dr. Antonio Cruz,cientifico y pastor evangélico español:

«…la idea de que los descubrimientos científicos han hecho innecesaria la fe en Dios, no es cierta en absoluto. Más bien se ha producido todo lo contrario. A partir de la teoría de la relatividad y del nacimiento de la mecánica cuántica se ha podido comprobar que el universo material, y los seres vivos que lo habitan, son mucho más complejos de lo que suponían la antigua física newtoniana o los naturalistas decimonónicos. Al reducir o ampliar la escala de los objetos estudiados su complejidad se multiplica y la materia de que están hechos cambia de comportamiento. La física de Einstein ha mostrado que cuando las partículas se mueven a la velocidad de la luz, su masa deja de ser constante y aumenta con la velocidad. Esto, desde luego, no demuestra la existencia de Dios, pero sí contribuye a reforzar la creencia en él. Pues un mundo altamente complejo y con diversos niveles de orden, demanda la presencia de  un diseñador inteligente.
Si, durante los siglos pasados la ciencia se cerraba a la posibilidad de un Creador, al suponer que la materia era eterna, que el universo no había tenido ni principio ni tendría fin y que todo evolucionaba siempre en un tiempo infinito, en la actualidad tales concepciones han cambiado. Los nuevos planteamientos científicos permiten la fe en un Dios que creo la materia y el tiempo, una mente omnisciente que pensó el cosmos y lo materializó
[7]

Continúa…

Notas:

[0] http://www.textos.org/cosmovision.php

[1] LA COSMOVISION Y El DESARROLLO DE LOS PUEBLOS

[2] Cosmovisión bíblica

[3] Antonio Cruz, “La ciencia encuentra a Dios, p.35, Colección Pensamiento Cristiano, Edit. Clie

[4] Ibid,pp.38-39

[5] Ibid,p.97

[6] Francisco Prieto Roselló (director del blog pedaleosymas)

[7]La ciencia encuentra a Dios, op. cit., p.34

LA SUPERIORIDAD DEL CRISTIANISMO

LA SUPERIORIDAD DEL CRISTIANISMO

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Pablo Santomauro

Cinco Realidades Innegables

Todo sistema de creencia debe ser puesto bajo la lupa del análisis crítico. La realidad no es tan inextricable como parece en lo referente a conocer si un sistema de creencia proposicional corresponde con la realidad o debe ser descartado como irracional e ilógico. Dicho de otra forma, existen cuatro realidades que deben ser explicadas por cualquier cosmovisión. La validez del sistema depende del grado de solidez con que el sistema responde a estas cuatro realidades. Ello determinará su validez.

1. La existencia del universo

Es obvio que el universo existe. Es imposible demostrar que no existe. Algunos simplemente niegan la existencia del universo material y determinan que el universo o el mundo es una ilusión. El mismo hindú o solipsista que dice que el universo es una ilusión, mira para ambos lados antes de cruzar la calle. Podría ser que un camión de carga pesada lo arrolle porque el chofer no está enterado de que la realidad es una ilusión. Podrá negar que su cuerpo existe, pero tiene que comer, beber y vestirse como cualquier otro ser humano. Resumiendo: no puede vivir lo que cree o predica. Cualquier cosmovisión debe reconocer y explicar por qué el universo existe.

El Ateísmo Secular

¿Sabía usted que el ateísmo tampoco puede explicar la existencia del universo? Las opciones que tiene son:

1. El universo es eterno.
2. El universo es una ilusión.
3. El universo se originó de la nada.

Ninguna de las anteriores es sostenible en el mundo de la ideas y la razón:

1. El universo es eterno — Este punto es negado por la propia ciencia.
2. El universo es una ilusión — Esta opción ha sido invalidada en párrafos anteriores.
3. El universo surgió de la nada — El primer principio de la física es: De la nada, nada deriva. Un niño entiende esto. La falla del razonamiento es demasiado evidente.

La única opción viable es que el universo fue creado, pero esta opción no está disponible para el ateo, porque aceptarla abre la puerta para discutir la existencia de un ser trascendente, infinito, ultra dimensional y todopoderoso. Pero es la opción más lógica.

El ateo no puede vivir en el universo de su propia imaginación. El ateísmo es ilógico e irracional, se refuta a sí mismo.

El ateísmo tampoco puede vivir lo que predica

a. Dios no existe. El ateísmo es irracional desde el momento que niega la existencia de Dios. El problema es que el ateo nunca puede estar seguro de tal cosa por más dogmáticamente que lo afirme, porque la única persona que puede hacer este tipo de afirmación sería Dios mismo. En otras palabras, el ateo tendría que transformarse en Dios para poder decir enfáticamente que no hay Dios. Alguien sólo puede decir que Dios no existe, si pudiera estar en todos lados al mismo tiempo, en todo el pasado, presente y futuro, y descubrir que no encontró ningún Dios. Esto significa que la persona tendría que ser omnipresente, omnisciente y omnipotente. En síntesis, tendría que ser Dios.

Conclusión: El credo implícito del ateísmo viola las leyes de la lógica, y por consiguiente es irracional e inaceptable para la mente educada. Además, tratar de probar un negativo universal es una falsedad lógica (un imposible).

b. El ateísmo secular es materialista. Debido a que reduce toda realidad a lo que es físico en naturaleza, Dios, el alma y la mente no pueden existir porque son de naturaleza inmaterial. Este concepto de materialismo es la base de varios sistemas filosóficos y políticos. El materialismo es incapaz de proporcionar base suficiente para la verdad, justicia, moral, sentido y belleza. El compromiso de este concepto es con un universo amoral donde no existen normas de justicia, verdad o moral. El materialismo originó el nazismo en el pasado, y hoy es la base del marxismo y el humanismo secular de occidente. Los seres humanos son una colección desordenada de moléculas sin valor intrínseco. No olvidemos que el Tercer Reich y la USSR crearon un vasto sistema de campos de concentración donde la vida humana no tenía valor. Hoy en día, el aborto al por mayor es una expresión más del materialismo. Cuando una corriente de pensamiento pretende reducir la vida al nivel de una piedra o un tronco de árbol, significa que NO PUEDE EXPLICAR LA VIDA TAL COMO ES. Lleva en sí misma la semilla de su propia destrucción al decir que no existen tales cosas como una idea o un pensamiento. Si todas las ideas son nada más que una secreción química del cerebro y no se diferencian en nada con cualquier otra secreción del cerebro, EL MATERIALISMO NO ES MAS QUE UNA SECRECION DEL CEREBRO. Por lo tanto, SE REFUTA A SI MISMO. Cualquier sistema filosófico que se refuta a sí mismo nos debe causar compasión y repugnancia al mismo tiempo.

c. El ateísmo secular conduce al relativismo. Para poder responder los argumentos teístas, los ateos no tienen otra opción que recurrir al relativismo:

Premisa: Como Dios no existe,
Conclusión: los absolutos no existen.

Premisa: Como los absolutos no existen,
Conclusión: todo las cosas son relativas.

Premisa: Como todo es relativo,
Conclusión: la lógica es relativa.

Negar la validez de la lógica es el último bastión para el ateo. Es lamentable que queden en ridículo cuando tratando de refutar el cristianismo, recurren a las propias leyes absolutas de la lógica. Los ateos modernos no se dan cuenta que si los absolutos no existen, ellos mismos no podrían afirmar que la creencia en Dios es absolutamente errónea (i.e., que Dios no existe). Si no existen absolutos en historia, ciencia y lógica, es imposible decir que las disciplinas mencionadas refutan el cristianismo. Para el ateo secular es imposible decir objetivamente que el teísmo es falso, ya que ellos mismos niegan la objetividad. La aserción “Todo es relativo” no es posible de ser vivida. No sólo eso, es autorrefutable ya que cuando se propone, siempre es propuesta en calidad de absoluto.

2. La forma y las leyes del universo

El universo que tenemos frente a nosotros no carece de forma ni de leyes. No es un universo donde cada uno tiene su propia experiencia o su realidad privada.

Si un judío, un budista, un musulmán, un cristiano, un ateo y un hindú saltan al vacío de un precipicio, todos morirán porque existe la ley de la gravedad, la cual no está interesada en lo que ellos creen.

¿Hay leyes que rigen el universo? Por supuesto. La predicción de los eclipses es clara prueba de ello. Los eclipses no son una ilusión, porque una ilusión existe en la mente de la persona que sufre la ilusión, pero una vez que podemos correlacionarnos con la mente de otros que predicen lo mismo, ya no se trata de una ilusión. Se trata de una verdad verificada estadísticamente. El universo tiene sus leyes. Es increíble que hayan filósofos y científicos que digan que no hay leyes, sino que lo que nosotros llamamos leyes son sólo probabilidades estadísticas, o sea la tabulación constante de la misma cosa ocurriendo siempre. En otras palabras, si usted sube al último piso de un edificio de diez y deja caer un ladrillo unas cien veces, existe la posibilidad que en una de esa veces el ladrillo no se estrelle contra el piso, sino que quede suspendido en el aire. Es significativo que los que sostienen esto, nunca se arriesgarían a pararse en el punto de impacto donde cae el ladrillo. Cualquier persona, por más que diga que el universo no tiene leyes, no tiene más remedio que obedecer esas leyes. Por lo tanto, NO PUEDE PRACTICAR O VIVIR LO QUE PREDICA.

Cualquier cosmovisión o sistema de creencia debe explicar porqué el universo está ordenado y no desordenado.

3. La superioridad intrínseca del ser humano

Hace unos años, en mi función de padre oficié de guardián de los niños de una clase de segundo de primaria en un paseo a una reserva natural en las montañas. Mientras recorríamos el parque con la dirección de un guía que nos mostraba las diferentes clases de plantas y árboles, nos encontramos con un grupo de ardillas en pleno desayuno. El guía aprovechó para explicarnos algo de ecología y al mismo tiempo hizo una referencia a los animales. En su breve disertación no perdió la oportunidad para indoctrinar a los niños con la idea de que los humanos también somos animales. No consideré propio reaccionar ante tal declaración — al final de cuentas, eso es lo que le enseñan a nuestros muchachos en toda escuela pública, y yo le explicaría el error a mi hija al terminar el paseo. Unos minutos más tarde, a medida que los niños se ponían más inquietos y los adultos perdíamos algo de control, el guía nos pidió a los padres y maestros que tratáramos de poner orden. Fue ahí cuando no pude resistir contestarle gentilmente: “Bueno, usted les dijo que son animales. No le debe extrañar que se comporten como animales.” Por alguna razón, nunca más fui invitado a los paseos de la escuela.

El guía, sin duda, era el típico representante de los promotores de la teoría de la evolución que tanto abundan en nuestros sistemas de educación. Con las disculpas correspondientes hacia ellos y también a la gente de “Salvemos las ballenas”, “Abracemos los arbolitos”, “Respetemos a la Madre Tierra”, etc., el humano no es el producto de las fuerzas a su alrededor, ni es Uno con los animales. Tiene una mente, un mundo interior. Piensa y actúa, influenciando así el mundo exterior con sus acciones.

El ser humano no puede ser reducido a una roca o un animal. Su deseo por buscar la verdad, la justicia, moral, sentido y belleza, inmediatamente lo separa del resto de la creación. Es único de muchas formas. Es un ego cognitivo que puede decir “Yo soy”. Puede apreciar el arte. No puede evitar el juzgar moralmente. La “humanidad” del humano no puede ignorarse o evadirse.

El ser humano tampoco puede ser reducido a una máquina o una colección de moléculas. Los que sostienen esta posición, no pueden ellos mismos vivir como máquinas. Si fuera posible vivir como máquinas, no tendrían tensiones en sus posiciones intelectuales o en sus vidas. NO PUEDEN PRACTICAR O VIVIR LO QUE ENSEÑAN.

4. El fracaso del humanismo

El humanismo ha tratado por miles de años de explicar el mundo que lo rodea basado en la razón, las emociones y la experiencia. Pero ninguna de estas cosas, racionalismo, misticismo y empiricismo, ha podido generar una base suficiente para la verdad, justicia, moral, sentido y belleza.

Lo anterior es evidente al ver lo que el humanista ha producido por cientos de años. Ha producido el escepticismo, o sea, la negación de que la verdad puede ser hallada. Ha producido el relativismo, lo que niega que haya normas morales por las cuales debemos guiarnos para conocer la diferencia entre verdad y error, bueno y malo, etc. En otras palabras, el humanismo no tiene forma de proveer absolutos. Ha producido el existencialismo, el cual niega que la vida tenga algún sentido. Inherente en su filosofía, se encuentra la obsesión homicida de aniquilar la propia base que hizo posible la existencia de los derechos y libertades que gozamos en la cultura occidental (en algunas regiones, entre dictadura y dictadura).

Como cosmovisión, el humanismo ha fracasado en reconocer o explicar la existencia y la forma del universo, la superioridad del hombre, y su propio fracaso.

5. La superioridad del cristianismo

Todo sistema de creencia, con excepción del cristianismo, no importa que se llame humanismo, ateísmo, budismo, panteísmo, hinduismo, nativismo, socialismo, islamismo, etc., etc., no pasa el examen de la ciencia, la lógica y el razonamiento. Todas estas religiones o corrientes filosóficas, una vez analizadas, investigadas y procesadas a través de la lógica y el razonamiento, son halladas inadecuadas para explicar la realidad del mundo en que vivimos. Muchas de ellas carecen de evidencia histórica y están plagadas de contradicciones e inconsistencias internas. En otras palabras, no tienen pruebas para mostrar que lo que sostienen es la verdad, no hay verificación empírica.

La Biblia por el contrario, nos da una explicación totalmente satisfactoria sobre la existencia y forma del universo, la peculiaridad del ser humano y el fracaso del humanismo.

La cosmovisión teísta cristiana tiene explicaciones adecuadas para explicar los aspectos trascendentales de la vida, y la uniformidad de la naturaleza como el resultado de un diseño ordenado de Dios. Las leyes de la lógica son una derivación de la manera en que Dios mismo piensa – y la forma en que Dios quiere que razonemos. La necesidad de los humanos por atenerse a normas morales absolutas son un reflejo del carácter de Dios y su naturaleza moral perfecta.

Cuando alguien pretende entender el mundo sin considerar la revelación de Dios dada en las Escrituras, siempre termina sumido en la necedad (1 Co. 1:20-25; Ro. 1:21-23).

Sólo la Biblia nos da base suficiente para la verdad, la justicia, la moral, el sentido y la belleza.
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Obras de Referencia:

 The New Atheism and the Erosion of Freedom, Robert Morey, Minneapolis, MN: Bethany House Publishers, 1986.
 Strategies for Dialoguing with Atheists, Ron Rhodes, article, Christian Research Journal, Winter / Springs 1989.
 Poniendo al Ateo a la Defensiva, CRI article, por Kenneth Samples, traducido por Eliseo Girón.
 How Should We Then Live? Francis Schaeffer, Crossway Books, Wheaton, Illinois.
 Apologetics, an Introduction, William Lane Craig, Moody Press, Chicago
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Ciencia y ateísmo

Ciencia y ateísmo

La dificultad de muchos científicos de no aceptar la existencia de Dios es un prejuicio moral y no la consecuencia de avances que ha tenido la ciencia

Por Pastor Sugel Michelén / El Caribe
Domingo 28 de octubre del 2007

Ver Artículos relacionados con el ateísmo

Muchos presuponen que la ciencia y la fe cristiana son enemigas irreconciliables, pero nada puede estar más lejos de la realidad. Más bien fue el cristianismo lo que hizo posible el nacimiento de la ciencia moderna al crear el clima de pensamiento necesario para que los hombres se dedicaran a la investigación del universo.

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No todos los ateos son malas personas. Solamente “no conocen a Dios”

“La belleza del cuerpo es un viajero que pasa; pero la del alma es un amigo que queda.” Saavedra Fajardo

No todos los ateos son malas personas. Solamente “no conocen a Dios”

Autor:Paulo Arieu

Ver Artículos relacionados con el ateísmo

La cosmovisión del ateísmo no es bastante completa como para arreglárselas con la realidad. No puede explicar y no trata de explicar la complejidad de la vida, sino es una simplificación de la vida.[1]

La neurolog�a no niega el significado de una experiencia espiritual

El dr. Francis Collins, director del proyecto Genoma Humano, cuando se le preguntó «”¿Qué opina de las personas como Richard Dawkins, científico como usted, y de los argumentos que sostienen no sólo que no se puede encontrar ninguna prueba de la existencia de Dios sino, al contrario, que creen haber encontrado pruebas de su no-existencia? ¿Han traído algo a colación que le parezca a usted que apoyaría esos argumentos? “, en una entrevista, realizada por David Masci, respondió “Creo que el ateísmo radical, del tipo “sé que Dios no existe”, padece de dos grietas lógicas importantes. Y que la conciencia acerca de dichas grietas podría tranquilizar a los creyentes a los que preocupe que estas personas tengan razón realmente.

a.La primera de estas grietas es la idea de que nadie puede utilizar la ciencia como un punto final a la conversación o el diálogo, con un argumento concluyente respecto a la cuestión de Dios.La ciencia está limitada en tanto en cuanto sus herramientas sólo son apropiadas para la exploración de la naturaleza. La ciencia, por tanto, nunca discutirá la posibilidad de algo más allá de la naturaleza. Si es que Dios tiene algún significado es que se encuentra en parte fuera de la naturaleza (a no ser que seamos panteístas). Hacerlo es, de por sí, un error de categoría, por el uso de unas herramientas inapropiadas para el tipo de cuestión.

b.En segundo lugar, creo que el error lógico que ateos muy diversos cometen es aquél que ya definió el escritor inglés G. K. Chesterton: “El ateismo es el más atrevido de los dogmas, porque es la afirmación de un negativo universal“. A menudo utilizo una analogía visual para explicar esto. Suponga que se le pide que dibuje un círculo que contiene toda la información, todo el conocimiento que jamás haya existido, dentro y fuera del universo. Bien, éste debería ser un círculo verdaderamente grande. Ahora suponga que, en la misma escala, se le pide que dibuje lo que usted sabe en el momento presente. Incluso la persona más segura dibujaría un círculo más bien minúsculo. Por último, suponga que el conocimiento que demuestra que Dios existe está fuera de su pequeño círculo en la actualidad. Esto parece bastante plausible, ¿no?, considerando la escala relativa. ¿Cómo entonces –teniendo en cuenta este argumento- puede resultar razonable para cualquier persona decir: “sé que no hay Dios? »[2]

«Francis Collins fue ateo hasta los 27 años, cuando siendo un joven médico le llamó la atención la fuerza de pacientes que en vez de quejarse a Dios, usaban su fe como fuente de fuerza y consuelo.

Tras leer “Mere Christianity” (Mero cristianismo) del protestante C.S.Lewis (el autor de “Las Crónicas de Narnia”), volvió su corazón a Dios.»[3]

“No puedes evadir el tema de Dios, siendo que hables sobre cerdos, o sobre la teoría binominal estás, todavía, hablando sobre Él. Ahora, si el Cristianismo es… un fragmento de metafísica sin sentido inventado por unas pocas personas, entonces, por supuesto, defenderlo será simplemente hablar de metafísica sin sentido una y otra vez. Pero si el Cristianismo resultara ser verdadero – entonces, defenderlo podría significar hablar sobre cualquier cosa, o sobre todas las cosas. Hay cosas que pueden ser irrelevantes para la proposición sobre que el Cristianismo es falso, pero ninguna cosa puede ser irrelevante para la proposición sobre que el Cristianismo es verdadero”[4]

Creo que bien lo explica Sugel Michelén, pastor de “la iglesia bíblica de Nuestro Señor Jesucristo” de la ciudad de Sto.Domingo,República Dominicana, “La dificultad de muchos científicos de no aceptar la existencia de Dios es un prejuicio moral y no la consecuencia de avances que ha tenido la ciencia”[5]

Este ministro de la fe evangelica tambien comenta en este mismo artículo que « Robert Oppenheimer, el famoso científico norteamericano cuyo nombre quedará asociado para siempre con la creación de la bomba atómica (y que no era cristiano), reconoció que fue necesario el cristianismo para dar nacimiento a la ciencia moderna. »[6]

Porque creen que este científico se expresó asi? «La razón fue que «Los primeros científicos partieron de la premisa de que existe un Dios razonable que creó un universo que puede ser investigado racionalmente. La dificultad de muchos científicos para aceptar la existencia de Dios es un prejuicio moral y no la consecuencia de los avances incuestionables que ha tenido la ciencia para explicar muchos de los mecanismos del universo.»[7]

No todos son malas personas, es verdad,no todos los ateos son criminales, eso es verdad, pero el solo “no conocen a Dios”, es tan pecaminoso como ser adúltero,ladrón,o cualquier otro pecado, ya que el no conocer a Dios los expone a una situación de severo juicio y condenación eterna.

Ver Epístola de Pablo a los Romanos Cap.3 en la Biblia en Lenguaje Sencillo

Leer:

Ver Collins: La neurología no niega el significado de una experiencia espiritual

Ver Ciencia y ateísmo

Notas:

[1] http://www.obrerofiel.com/content.php?a=&cnt=TXpVNE1BPT0=

[2] Entrevista, realizada por David Masci, que se publicó originalmente en Pew Forum. Se reproduce con autorización del Pew Forum on Religion & Public Life. © 2008, Pew Research Center. Traducción del inglés: Yaiza Martínez., citado en Collins: La neurología no niega el significado de una experiencia espiritual

[3] Francis S. Collins (http://tematicacristiana.blogspot.com)

[4] Daily News, G.K. Chesterton, 12 de diciembre de 1903.,citado en http://es.wikipedia.org/wiki/G._K._Chesterton

[5] Sugel Michelén, es pastor evangélico de la ciudad de Sto.Domingo,República Dominicana, y columnista de El Caribe, diario de República Dominicana.Artículo que fue publicado el Domingo 28 de octubre del 2007, titulado Ciencia y ateísmo, en el diario el Caribe.

[6] Ibid

[7] Ibid

La Teoria de la Evolucion es Ciencia y no religion

La Teoría de la Evolución es Ciencia y no religión

Este artículo ha sido escrito por el Dr. Manuel Carmona, cientifico experto en microbiología.

 

 

Seguimos con el artículo de Cornish-Bowden y Cérdenas (2007). Biol Res 40: 113-122.


Los fundamentalistas religiosos, ya sean cristianos o musulmanes, afirman que la teoría de la evolución es esencialmente atea y hostil hacia los pensamientos religiosos. Desde luego, existen biólogos ateos, pero eso no es lo mismo que afirmar que la evolución es incompatible con la religión. En el año 1996 se publicó en L’Osservatore Romano las siguientes palabras de Juan Pablo II: “Los últimos conocimientos científicos han demostrado que la evolución es más que una hipótesis. De hecho es remarcable que esta teoría ha sido aceptada por la mayoría de los científicos, tras obtener toda una serie de datos en varios campos del saber. La convergencia de los resultados obtenidos por vías de trabajo independientes es por sí mismo un argumento de peso a favor de esta teoría”.

 

 

La frase del Papa es importante en tanto en cuanto da un argumento valioso: la evolución no es en sí misma una religión. Esta es una afirmación que algunos creacionistas de los USA repiten con frecuencia con la esperanza de pervertir el mandato constitucional que separa la religión del estado.


El evolucionista Theodonius Dobzhansky lo reflejó en 1973 en el título de un artículo leído en la “American Biology Teacher”: “Nada en biología tiene sentido, excepto a la luz de la evolución”. Los biólogos “creen” en la evolución no por razones religiosas, sino por las toneladas de evidencias que se poseen.


 

El título del artículo de Dobzhansky es referido con frecuencia, pero su contenido es menos conocido. Éste empieza discutiendo como el fundamentalismo islámico ataca el sistema solar copernicano. Ya en 1973, Dobzhansky era plenamente consciente de que había que tener en cuenta cualquier tipo de fundamentalismo: “Yo soy un creacionista y un evolucionista. La evolución es Dios, o la forma natural de la creación. La creación no es un evento que ocurrió en el 4.004 A.C., es un proceso que empezó hace 10.000 millones de años y todavía está en marcha.” Dobzhansky era un cristiano ortodoxo practicante, que pensaba que afirmar que su fé religiosa era incompatible con la evolución era absurdo.

El creacionismo de todas formas no es tan monolítico como aparenta. Esto se puede observar cuando algunos afirman que el modelo evolucionista y el creacionista debe de ser explicado en igual de condiciones en las escuelas, y el que afirma que en el conflicto entre la Biblia y la evolución solamente una de ella puede ser correcta.

Además, esa idea que “venden” los creacionistas en la cual existe homogeneidad frente a las diferentes teorías que manejan los científicos es completamente falsa. Entre los creacionistas encontramos en un extremo aquellos que afirman que la Tierra es plana (Schadewald (1980) The flat out truth: Herat orbits? Moon landings? A Fraud! Says this prophet. http://www.lhup.edu/~DSIMANEK/fe-scidi.htm) o los que afirman que creer en el heliocentrismo pone es escena muchos de los diablos que el mundo ha visto en el pasado (Babinsky et al. (2005) The evils of Copernicanism, hhtp://www.edwardtbabinski.us/babinsky/copernicanism.html).

Estos ejemplos quizá sean poco representativos debido a sus escasos componentes, sin embargo todavía hay grupos incompatibles de creacionistas, que van desde los creacionistas de una tierra joven, que creen que la Tierra no tiene más que unos pocos miles de años, a los creacionistas progresivos, que aceptan que el universo tiene millones de años pero hay intervenciones divinas en cada una de las apariciones de nuevas especies. Las discrepancias se dan entre estos grupos al igual que entre ellos y los evolucionistas.

Así los creacionistas de la Tierra joven afirman que el diseño inteligente es una mezcla de agnósticos y teístas de una gran variedad teológica que nunca se darán cuenta de la importancia del verdadero Dios y de su Palabra (Mortensen, 2004 en Answers in Genesis). Los creacionistas progresivos, sin embargo, están en desacuerdo con los mitos que hacen circular los fundamentalistas cristianos y acusan a Ken Ham, un conocido creacionista, “por mostrarnos su más absoluta ignorancia al ignorar la antigüedad de la Tierra”(Neyman, 2005 en Answers in Creation).

http://oldearth.wordpress.com/2008/04/03/diversidad-del-creacionismo/

Distribución geográfica del creacionismo

Hace poco me encontré con una publicación muy recomendable. La referencia es Cornish-Bowden, A. y Cárdenas, M.L. (2007). “The threat from creationism to the racional teaching of biology”. Biol. Res. 40: 113-122.

Considero que es un interesante trabajo y está dividido en dos partes, en la primera trata acerca de la extensión geográfica del creacionismo y la segunda los tipos de anti-evolucionistas que existen. Hoy voy a resumiros algunos aspectos de la primera parte:

La inmensa mayoría de los biólogos en la actualidad aceptan la teoría de la evolución. En palabras de Medawar, citado por Carroll (2006): “para un biólogo la única alternativa a pensar en términos evolucionistas es no pensar”. Sin embargo esto les hace olvidar que la situación en el mundo es muy diferente, incluso entre los científicos que no son biólogos”. “El peligro que supone el creacionismo para el pensamiento racional y la enseñanza de la biología en USA se está convirtiendo en un serio problema en los últimos años. Esta corriente no solamente está siendo liderada por cristianos fundamentalistas, sino también por fundamentalistas islámicos.”

1. Los USA: Este es el fenómeno mejor documentado, pero el problema quizá esté infravalorado. Existe la creencia de que “el juicio del mono” de 1925 fue una victoria para la enseñanza de la biología en USA, ya que a pesar de que los creacionistas ganaron el juicio, sus portavoces hicieron el ridículo de tal forma que otros estados no se animaron a proponer leyes como las tenía en ese momento Tennessee. Sin embargo, apenas hubo enseñanza de la evolución después de ese año, con lo que no fue necesario promover dichas leyes. Lo único que cambió el panorama fue el lanzamiento del Sputnik por parte de la URSS en 1957, que puso de manifiesto que las diferencias de conocimientos científicos entre la URSS y USA eran superiores de lo que ellos pensaban. A partir de esa fecha se fomentó la enseñanza de las ciencias y la teoría de la evolución, que es esencial en la enseñanza de la biología, volvió a las aulas. Esto supuso una nueva y furibunda oposición por parte de los fundamentalistas cristianos. Empezando en Arkansas, en 1981, algunos estados han propuesto leyes para “balancear” las enseñanzas de biología con las de “ciencias de la creación”. Uno tiende a pensar que en realidad esto es una maniobra de dilación con el objetivo de acabar eliminando del todo la enseñanza de la teoría de la evolución de las escuelas. En el año 2006, la sociedad americana de bioquímica y biología molecular estaba ya lo suficientemente alertada que organizó un simposio que llevó por título “La enseñanza de la teoría de la evolución en ciencias bajo la amenaza de otras visiones alternativas”, completando el simposio con otro acerca de “Temas de actualidad en evolución molecular”.

2. UK: En abril del año 2006 la Royal Society (que es el equivalente de la academia de ciencias de UK) publicó un manifiesto donde se reconocía que “la evolución es la mejor explicación para el desarrollo de la vida sobre la Tierra, así como para explicar el origen de las especies”, y “ésta forma parte esencial de la biología y de las enseñanzas de ciencias en colegios, institutos y universidades en todo el mundo”. ¿Por qué se hizo necesario este manifiesto?. La respuesta está en una escuela pública de Gateshead, una ciudad situada en el norte de UK. El jefe del departamento de ciencias de esa escuela proclamó: “Si, como Jesús nos dijo, la Biblia es la palabra de Dios, la verdadera ciencia siempre deberá estar de acuerdo con ella”. En otras palabras, la Biblia es el sistema de referencia por la cual una hipótesis científica debe de ser testada. La revista The New Humanist publicó una discusión en el parlamento británico; cuándo se le preguntó al Primer Ministro si estaba de acuerdo en que se enseñara en las escuelas el creacionismo a la vez que la teoría de la evolución de Darwin contestó: “cuanto más diversa sea nuestra escuela mejores resultados obtendran nuestros chicos” (Con dos cojones, esto es una anotación mía; sigo). Según una encuesta realizada por The Guardian en 2006, más del 12% de los estudiantes ingleses preferían el creacionismo sobre otro posible origen de los humanos, mientras que un 19% estaba de acuerdo con el diseño inteligente. En septiembre del año 2006 una organización llamada Truth in Science distribuyó propaganda creacionista entre los jefes de departamentos de las escuelas de secundaria de UK.

3. Alemania: La situación en Alemania no es mucho mejor que en UK. Las ideas creacionistas se están enseñando en dos escuelas de Giessen, en el estado de Hesse, publicándose en un reportaje del canal Arte. Cuando se entrevistó al ministro de educación el estado de Hesse, Karin Wolff, éste afirmó que “la teoría de la creación bíblica debe de ser enseñada en clase de biología al igual que la teoría de la evolución”.

4. Polonia: El Ministro de Educación de Polonia, Miroslaw Orzechowski, dijo en octubre del 2006 que “la teoría de la evolución es mentira; es un error que hemos legalizado como una verdad común”. Maciej Giertych, miembro polaco del parlamento europeo está creando un lobby para incluir el creacionismo en los curricula de biología. Siempre ha negado que la motivación sea religiosa, y afirma que “no se tienen en cuenta las nuevas pruebas científicas en contra de la evolución, como por ejemplo que hay evidencias paleontológicas y arqueológicas de que los dinosaurios coexistieron con los humanos, o que una catástrofe de dimensión mundial ocurrió en tiempos históricos”. Por supuesto, esta persona no dio una sola referencia del origen de la información.

5. Francia: en Francia el problema es mucho menor que en otros países, aunque hay un movimiento creacionista en crecimiento: el Cercle d´Études Historique et Scientifique (CESHE). Esta organización no sólo es hostil a la ciencia sino también a la iglesia católica romana. Por ejemplo, describe la academia pontifícea como “formada por dos tercios de evolucionistas ateos que sabotean la cristiandad”.

6. Turquía: Es quizá el núcleo más importante de propaganda creacionista después de USA. Su radio de acción se extiende también entre los estudiantes musulmanes residentes en Europa. Recientemente han confeccionado un Atlas de la Creación que han repartido sin coste a profesores, escuelas y universidades de diferentes partes del mundo.

Como veis el creacionismo no es ninguna anécdota, sino una corriente anti-científica muy a tener en cuenta. La segunda parte tratará acerca de los modelos de creacionismo existentes, que hay bastantes más de uno, no creais

Este es el tercer y último de los post dedicado al trabajo de Cornish-Bowden y Cárdenas que os comenté en dos artículos anteriores. Esta parte trata acerca de algunos científicos que se oponen a la teoría de la evolución. No se habla apenas del listado de científicos creacionistas que se presentan en sus revistas (por ejemplo Answer in Genesis), eso se tratará en un artículo futuro.

 

 

En un esfuerzo por mostrar que la “ciencia de la creación” es una ciencia, sus defensores han confeccionado un listado de científicos con prestigio que acepten firmar la siguiente declaración:

“Yo soy escéptico con la idea de que la mutación al azar y la selección natural explica la complejidad de la vida. Se debe realizar un cuidadoso examen de las evidencias aportadas a favor de las teorías darwinianas”.

 

 

Esta declaración es suave: pocos científicos tendrían dificultades en añadir su nombre a la segunda frase, incluso la primera es objetivable, más por sus implicaciones que por lo que realmente dice. No es de extrañar que poco más de 100 científicos firmaran esta declaración (Edward (2001) 100 Scientist, Nacional Poll Challenge Darwinism http://www.reviewevolution.com/press/pressRelease_100Scientist.php).

Lo que más sorprende es que sólo un tercio de ellos, tienen o presumen de tener conocimientos en biología, y 5 de éstos trabajan en la Biola University (antiguo Bible Collage of Los Angeles), una institución no destacada por sus enseñanzas en biología.

 

Para demostrar la futilidad de agregar personas a un listado (en vez de mostrar un listado de argumentos razonados), cuando la pregunta (que fue llamada Steve, en honor a Stephen J. Gould, y decidida democráticamente por la National Center for Science Education) fue:

“La evolución es un principio vital para la biología, y la multitud de evidencias que se poseen apuntan hacia que todos los organismos compartimos un ancestro común. Aunque existan debates legítimos acerca de los patrones y los procesos de evolución, no hay ninguna razonable duda científica de que la evolución ocurre y que la selección natural es un mecanismo de gran importancia en ella. Es científicamente inapropiado y pedagógicamente irresponsable que la pseudociencia del creacionismo, incluyendo aquí al diseño inteligente, aunque no sólo limitándolo a él, sea incorporado en los currícula de ciencias de nuestras escuelas públicas”.

 

 

Esta proclama recibió el apoyo de cerca de 800 nombres (Steve-o-meter, http://www.neseweb.org/resources/article/meter.html).

 

Uno de los aspectos que más llama la atención es que en la lista creacionista, sólo contiene el nombre de tres personas con algún background ilustre: Michael Behe, William Dembski y Jonathan Wells. De ellos sólo Behe puede ser considerado biólogo, y de él se hablará más adelante. Dembski no tiene publicaciones en ninguna revista de biología del ISI. Wells tiene muy pocas, y aunque una de ellas está en una revista de alto índice de impacto (Rowning et al., 1997, PNAS USA 94:1224-1229), su aportación no tiene relevancia en sus creencias creacionistas. Sin embargo, ha conseguido publicar un artículo creacionista en una revista científica (Wells, 2005. Riv Biol 98:71-86).

 

Como ya se apuntó anteriormente, a los creacionistas de la Tierra joven les disgusta el diseño inteligente porque engloba a un gran número de diferencias creencias, y en eso (y en poco más) tienen razón. Sin embargo, el diseño inteligente no debe de ser tomado como una anécdota ya que es la única justificación que tienen para hablar de la “ciencia de la creación”. Phillip Johnson, la persona que bautizó el diseño inteligente, es un profesor de derecho retirado de la Universidad de Berkeley, en California, sin credenciales en ciencias. La persona que ha dado alguna credibilidad científica ha sido Michael Behe, que trata de justificar el diseño inteligente en términos de “complejidad irreducible”, la idea de que los organismos dependen de muchos sistemas que solamente pueden funcionar si todos los componentes están presentes simultánea y funcionalmente. Behe tiene publicaciones relevantes en bioquímica relacionadas con la hemoglobina (Behe and Englander, 1979), con la estructura del DNA (Luthman and Behe, 1988), y el plegamiento de proteínas (Behe et al., 1991), y su libro “La caja negra de Darwin” (Behe, 1998 es extensamente citado por aquellos que están desesperados por encontrar literatura científica que ataque la idea de la evolución.

 

 

El propio Behe “modestamente” presenta su trabajo como “es tan importante que debe de ser considerados como uno de los grandes logros en la historia de la ciencia. El descubrimiento rivaliza con aquellos obtenidos por Newton y Einstein, Lavoisier y Schrödinger, Pasteur y Darwin”.

 

 

Como muchos críticos al libro “La caja negra de Darwin” han notado ya, Behe (al igual que Johnson) es muy cuidadoso para no nombrar en ningún momento al Diseñador, teniendo así coartada para afirmar que su fin es puramente científico, sin ninguna relación con la religión. Pero solamente un lector realmente ingenuo puede llegar a tener alguna duda acerca del Diseñador en el cual se está pensando. Otro punto importante es que Behe afirma que él llega a estas conclusiones mediante el estudio de la bioquímica, dando la impresión a los lectores no bioquímicos de que cualquier bioquímico estará de acuerdo con estas ideas. Esto está tan alejado de la verdad que, en una medida sin precedentes, su propio departamento de la Universidad de Lehigh ha publicado un comunicado en su página web describiendo a Behe como él único disidente de la posición uniforme del departamento que apoya la teoría de la evolución (Brace, 2007 http://www.lehigh.edu/~inbios/news/evolution.htm).

 

 

Una de las principales críticas a este libro es la persistente confusión entre la evolución y el origen de la vida. Charles Darwin hizo algunas sugerencias acerca del origen de la vida, pero su fama se debe a la teoría de la selección natural, que concierne a la evolución, no al origen de la vida. De hecho, si en algo coinciden la mayoría de los biólogos es que el origen de la vida todavía no se comprende del todo (de hecho la definición de vida es algo en lo que se está lejos aún de llegar a un consenso), pero en general prácticamente todos consideran que la idea de selección natural es correcta. En el libro de Behe, sin embargo, la idea de la complejidad irreducible se presenta como un argumento contra la selección natural, cuando no hay nada de eso. De hecho se puntualiza en aspectos que una teoría del origen de la vida necesitaría explicar. Para la pregunta que más solivianta a los creacionistas, el grado de parentesco en humanos y primates, la complejidad irreducible no tiene ninguna relevancia. El ejemplo de Behe de la coagulación sanguínea opera exactamente igual para humanos que para chimpancés, y no tiene que decir nada acerca de si los chimpancés y los humanos compartimos un ancestro común.

 

 

En el libro de Behe se afirma que no existe ninguna publicación que detalle la evolución de los sistemas complejos. Y eso, a pesar de que la evolución del ciclo de Krebs ha sido más que estudiada (Meléndez-Hevia et al., 1996 J. Mol. Biol. 43: 293-303), y por ejemplo sea extensamente tratado en el libro de Kenneth Miller “Encontrando al dios de Darwin” (Millar, 1999). Es importante darse cuenta que Behe deja una vía de escape al no definir complejidad, así él puede afirmar que el ciclo de Krebs no entra en su definición de complejidad irreducible y no tiene nada que ver (Behe, 2000). Sin embargo se debe asumir que complejo es aquello que todo bioquímico define, por tanto decir que la evolución de sistemas complejos nunca se ha discutido es completamente falso.

 

En un pasaje que parece haber pasado desapercibido por aquellos que piensan que Behe está en contra de la evolución darviniana, afirma que él encuentra la idea del antepasado común bastante convincente. Él también afirma que, a pequeña escala, la teoría de Darwin ha triunfado…pero es al nivel de la macroevolución… cuando provoca escepticismo. La obra de Behe pareció influenciar incluso a Ratzinger (2003) quien mostró sus dudas acerca de la macroevolución citando frases de Szathmáry y Maynard Smith. Sin embargo esta cita parecía influenciada negativamente por Behe, ya que Szathmáry y Maynard Smith tenían la macroevolución como tema central su colaboración. La diferencia está en que ellos afirmaron:

 

 

“No hay razones teóricas para excluir a los linajes evolucionados, para incrementar su complejidad con el tiempo, y no hay evidencias empíricas de que esto sea así. Sin embargo, las células eucariotas son más complejas que las procariotas, los animales y plantas son más complejos que los protistas, etcétera. El incremento de complejidad se puede haber obtenido como resultado de una serie de grandes transiciones evolutivas. Eso implica cambios en el sentido en que esa información es almacenada y transmitida”.

 

 

Finalmente los autores de este artículo recomiendan como libros que tratan el tema evolución/creacionismo las obras: “Evolution vs. Creationism (Scout, 2005. University of California Press, Berkeley) y Science and Creationism (Montagu, 1984. Oxford University Press).

 

Como conclusión indicar que el creacionismo representa en la actualidad una amenaza para el pensamiento racional de biología, no sólo para los USA sino también para otros muchos países.

 

Fuentes bibliográficas:

¿Un Universo Diseñado?

¿Un Universo Diseñado?

por Steven Weinberg

(Steven WEINBERG es Profesor de Física, Universidad de Texas en Austin, Ganador del Premio Nobel de Física en 1979)

Steven Weinberg en la Universidad de Harvard

Steven Weinberg en la Universidad de Harvard

Este artículo es una tremenda exposición de la incredulidad y escepticismo de un hombre inteligente. Lamentablemente su conclusión “Yo estoy a favor de un diálogo entre la ciencia y la religión, pero no un diálogo constructivo. Uno de los grandes logros de la ciencia ha sido, si no hacer imposible que las personas inteligentes sean religiosas, al menos hacer posible que ellas no tengan que ser religiosas. No debemos retroceder de este objetivo alcanzado.”, me confirma una vez mas lo que pienso.

Este Señor se equivoca al decir que “No veo como es posible hablar de esto sin tener al menos una vaga idea de cómo debería ser el diseñador. Cualquier posible universo puede ser explicado como el trabajo de algún tipo de diseñador. Incluso un universo completamente caótico, sin ningún tipo de leyes ni regularidades, puede suponerse que fue diseñado por un idiota.”

Se equivoca porque no conoce a Dios,no tiene ni la menor idea de él,ni de su existencia

No hay una fuerza de vida. Como dijo Richard Feynman, cuando miras al universo y comprendes sus leyes, “la teoría de que todo está ordenado como un escenario para que Dios observe el combate del hombre entre el bien y el mal parece inadecuado”.

Pueden parecer pobres nuestras reflexiones ante los demás, aun sin serlo, pero tal juicio no alivia la carga del esfuerzo que cuesta alcanzarlas.” José Vasconcelos

¿Por qué hay tantos en el mundo que no quieren creer en Dios? ¡Porque eligen ser ignorantes!

¿Sabes cuál es la mayor carta de presentación de Dios, la prueba indiscutible de Su autoridad? Su gloriosa Creación es testimonio constante de Su existencia, tal como lo dice la Biblia: “”Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad; porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido.”(Romanos 1:18-21)

¡A pesar de que la Creación entera declara la existencia del Dios invisible, el mundo se niega a aceptar el testimonio, porque se rebela contra Dios! No quieren conocerle ni quieren confesar que existe, pues si lo reconocieran, tendrían que admitir que le deben cierta reverencia y obediencia. Si el mundo y sus habitantes son creación de Dios, entonces le pertenecen, ¡y si le pertenecen, quien manda es Él y no ellos!
Quienes se niegan a ver a Dios en Su Creación son como aquel granjero que dijo, al ver una jirafa por primera vez: “¡Eso no existe!” ¡Pero el hecho de que no lo quieran creer no cambia la realidad!

“Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza;porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios.Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora; y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo.” (Romanos 8:20-23)

En la tradición cristiana, Dios es objeto de estudio de la teología. Desde tiempos de Santo Tomás de Aquino (Edad Media), se asume que la existencia de Dios no es tarea comprobable por el método científico, sino que su existencia ha de demostrarse en el ámbito de la metafísica.

A menudo Dios es imaginado como una fuerza de la naturaleza — o como un ente consciente el cual se puede manifestar en un aspecto natural. Ambos la luz y las penumbras son smbolos canónicos para representar a Dios.

A menudo Dios es imaginado como una fuerza de la naturaleza — o como un ente consciente el cual se puede manifestar en un aspecto natural. Ambos la luz y las penumbras son símbolos canónicos para representar a Dios.

La definición más común de Dios es como ser supremo, omnipotente, omnipresente, omnisciente y creador y protector del universo y la humanidad. No es posible definirlo como algo conocido y establecer una descripción exacta y certera, por lo que la aceptación de su existencia y presencia viene dada por cada individuo, basándose en alguna de las religiones del mundo o por experiencia propia.

Este artículo se basa en una charla dada en Abril de 1999 en la Conferencia sobre el Diseño Cósmico por la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia en Washington, D.C. y publicado en la New York Review of Books

Steven Weinberg se educó en Cornell, Copenhagen y Princeton, y ha enseñado en Columbia, Berkeley, M.I.T. y Harvard, donde fue Profesor Higgins de Física desde 1973 a 1982. En 1982 se trasladó a la Universidad de Texas en Austin y fundó su Grupo Teórico. En Texas mantiene la Silla de la Ciencia Josey Regental y es miembro de los Departamentos de Física y Astronomía. Su investigación ha abarcado un amplio rango de tópicos en la teoría cuántica de campos, física de partículas elementares y cosmología, y ha sido galardonado con numerosos premios, incluyendo el Premio Nobel de Física, la Medalla Nacional de la Ciencia, el Premio Heinemann de Física Matemática, la Medalla Cresson del Instituto Franklin, la Medalla Madison de la Universidad de Princeton y el Premio Oppenheimer. Posee así mismo doctorados honoríficos de una docena de universidades. Es miembro de la Academia Nacional de la Ciencia, de la Sociedad Real de Londres, de la Academia Americana de las Artes y de las Ciencias, la Unión Astronómica Internacional y la Sociedad Filosófica Americana. Además de su bien conocido tratado, Gravitación y Cosmología, ha escrito numerosos libros para todo tipo de lectores, incluyendo el ganador de premios “Los Tres Primeros Minutos” (traducido a 22 idiomas), el Descubrimiento de las Partículas Subatómicas, y más recientemente Sueños de una Teoría Final. Ha escrito un libro de texto La Teoría Cuántica de Campos, Vol. I. y Vol. II.

Me han solicitado que comente si el universo muestra o no indicios de haber sido diseñado. No veo como es posible hablar de esto sin tener al menos una vaga idea de cómo debería ser el diseñador. Cualquier posible universo puede ser explicado como el trabajo de algún tipo de diseñador. Incluso un universo completamente caótico, sin ningún tipo de leyes ni regularidades, puede suponerse que fue diseñado por un idiota.

La pregunta que me parece más apropiada, y quizás no imposible de responder, es si el universo muestra signos de haber sido diseñado por una deidad más o menos del tipo de la de las religiones tradicionales monoteístas – no necesariamente la figura del techo de la Capilla Sixtina, pero al menos con algún tipo de personalidad e inteligencia, quien creó el universo con un tipo especial de interés en la vida, y más en concreto, con la vida humana. Espero que esta no sea la idea del diseñador sostenida por muchos aquí. Podríais decirme que tenéis en mente algo mucho más abstracto, algún espíritu cósmico de orden y armonía, como Einstein. Sois libres de pensar así, pero entonces no sé porque usáis palabras como “diseñador” o “Dios”, excepto quizás como una forma colorida de protección.

Se cree que es obvio que el mundo fue diseñado por algún tipo de inteligencia. ¿Qué más podría dar cuenta del fuego y la lluvia, de los rayos y los terremotos? Después de todo, las maravillosas habilidades de los seres vivos parecen apuntar a un creador que tiene un especial interés en la vida. Hoy comprendemos muchas de esas cosas en términos de fuerzas físicas actuando bajo leyes impersonales. No conocemos todavía las leyes más fundamentales, y no podemos predecir con exactitud las consecuencias de las leyes que conocemos. La mente humana continúa siendo extraordinariamente difícil de comprender, al igual que el tiempo. No podemos predecir si va a llover el mes que viene, pero conocemos las reglas que gobiernan la lluvia, incluso a pesar de no poder calcular sus consecuencias. No veo nada en la mente humana diferente al tiempo, que permanece fuera de nuestra comprensión como una consecuencia de leyes impersonales actuando durante miles de millones de años.

No aparenta haber ninguna excepción a este orden natural, ningún milagro. Tengo la impresión de que hoy en día la mayoría de los teólogos se muestran remisos a hablar de milagros, pero las grandes religiones monoteístas están basadas en historias de milagros – la zarza ardiente, la tumba vacía, el ángel dictando el Corán a Mahoma – y algunas de éstas dicen que los milagros continúan hoy en día. La evidencia de estos milagros me parecen considerablemente más débiles que la evidencia de la fusión fría, y yo no creo en la fusión fría. Después de todo, hoy entendemos que incluso los seres humanos son el resultado de la selección natural actuando sobre millones de años de comer y reproducirse.

Pensaría que si hubiésemos de ver la mano de un diseñador en algún sitio, ese sería en los principios fundamentales, las leyes finales de la naturaleza, el libro con las reglas que gobiernan todos los fenómenos naturales. Aún no conocemos las leyes finales, pero hasta donde hemos sido capaces de ver, son completamente impersonales y sin ninguna función específica para la vida. No hay una fuerza de vida. Como dijo Richard Feynman, cuando miras al universo y comprendes sus leyes, “la teoría de que todo está ordenado como un escenario para que Dios observe el combate del hombre entre el bien y el mal parece inadecuado”.

Es cierto que cuando la mecánica cuántica estaba en sus comienzos, algunos físicos pensaron que los humanos volvían a ocupar un puesto de privilegio, porque los principios de la mecánica cuántica nos dicen como calcular las probabilidades de los posibles resultados que pueden ser encontrados por un observador humano. Pero, comenzando con el trabajo de Hugh Everett hace cuarenta años, la tendencia en los físicos que piensan con profundidad sobre el tema ha sido la de reformular la mecánica cuántica en una forma enteramente objetiva, donde los observadores son manejados como cualquier otra cosa. No sé si este programa ha sido completado con éxito, pero creo que lo será.

Tengo que admitir que, incluso cuando los físicos lleguen tan lejos como puedan, cuando tengamos una teoría final, aún no tendremos una visión completamente satisfactoria del mundo, porque todavía nos quedará la pregunta “¿Porqué? ¿Porqué esta teoría, en vez de cualquier otra? Por ejemplo, ¿Porqué este mundo está descrito por la mecánica cuántica? La mecánica cuántica es una de las partes de nuestra física actual que tiene más posibilidades de permanecer intacta en cualquier teoría futura, pero no hay nada lógicamente inevitable en la mecánica cuántica; puedo imaginar un universo gobernado solamente por la mecánica Newtoniana. Así que aparentemente hay un misterio irreducible que la ciencia no eliminará.

Pero las teorías religiosas del diseño tienen el mismo problema. O bien crees en algo definido por un Dios o diseñador, o no. Si crees que no, ¿de qué estamos hablando entonces? Y si crees en algo definido, como “Dios” o un “diseñador”, si por ejemplo crees en un Dios que es celoso, amante, inteligente, o caprichoso, entonces sigues debiendo afrontar la pregunta “¿Porqué?” Una religión puede afirmar que el universo es gobernado por un tipo de Dios, en vez de alguna otra clase de deidad, y puede ofrecer evidencias para creer en él, pero no puede explicar porque ha de ser así.

Con respecto a esto, me parece que la física está en una mejor posición para darnos una explicación parcialmente satisfactoria del mundo de lo que pueda llegar a conseguir nunca la religión, porque si bien los físicos no son capaces de explicar porque las leyes de la naturaleza son como son y no algo completamente diferente, al menos son capaces de explicar porque no son ligeramente distintas. Por ejemplo, nadie ha sido capaz de dar una alternativa lógicamente consistente a la mecánica cuántica que sea sólo un poco diferente. Una vez que comienzas a hacer pequeños cambios en la mecánica cuántica, llegas a teorías con probabilidades negativas u otros absurdos lógicos. Cuando se combina la mecánica cuántica con la relatividad se aumenta su fragilidad lógica. Encuentras que a menos que formules la teoría en la forma justa y adecuada, encuentras sinsentidos, como los efectos precediendo a las causas, o probabilidades infinitas. Las teorías religiosas, por otro lado, parecen ser infinitamente flexibles, donde no hay nada que impida la invención de deidades de cualquier tipo concebible.

Ahora bien, no me parece que solvente la cuestión decir que no podemos ver la mano de un diseñador en lo que sabemos acerca de los principios fundamentales de la ciencia. Puede ocurrir que, aunque esos principios no se refieran explícitamente a la vida, y mucho menos a la vida humana, pueden, no obstante, haber sido diseñados astutamente para que ésta tenga lugar.

Algunos físicos han argumentado que ciertas constantes de la naturaleza tienen valores que parecen haber sido misteriosamente ajustados con precisión para tomar valores que permitan la aparición de la vida, en una forma que sólo podría explicarse por la intervención de un diseñador con algún interés en especial por la vida. No estoy impresionado por estos supuestos ejemplos de ajuste fino. Por ejemplo, uno de los ejemplos más usados de ajuste fino tiene que ver con las propiedades del núcleo del átomo de carbono. La materia remanente de los primeros minutos del universo era casi por completo hidrógeno y helio, sin virtualmente nada de los elementos más pesados como el carbono, nitrógeno y oxígeno que parecen ser necesarios para la vida. Los elementos pesados que encontramos en la tierra se fabricaron cientos de millones de años después en la primera generación de estrellas, y fueron diseminados por el gas interestelar en el cual eventualmente se formó nuestro sistema solar.

El primer paso en la secuencia de reacciones nucleares que crearon los elementos pesados en las primeras estrellas es, usualmente, la formación de un núcleo de carbono a partir de tres núcleos de helio. Hay una probabilidad despreciable de que se produzca un núcleo de carbono en su estado normal (el estado de menor energía) por el choque de tres núcleos de helio, pero es posible producir cantidades apreciables de carbono en las estrellas si el núcleo de carbono pudiera existir en un estado radiactivo con una energía del orden de 7 millones de electrón-voltios (MeV) por encima de la energía del estado fundamental, igualando la energía de los tres núcleos de helio, pero (por razones que no expondré por ahora) no por encima de 7.7 Mev de su estado fundamental.

Este estado radioactivo del núcleo de carbono puede formarse fácilmente en las estrellas a partir de tres núcleos de helio. Después de eso, no habría problema en producir el carbono normal; el núcleo de carbono en su estado radiactivo emitirá espontáneamente radiación y se convertirá en carbono en su estado fundamental no radiactivo, el estado en que se encuentra en la tierra. El punto crítico en la producción del carbono es la existencia de un estado radiactivo que pueda ser producido en colisiones de tres núcleos de helio.

De hecho, del núcleo de carbono se sabe experimentalmente que tiene dicho estado radiactivo con una energía 7.65 Mev por encima de su estado fundamental. A primera vista esto puede parecer una afortunada aproximación; la energía del estado radiactivo del carbono no sobrepasa la permitida para la formación del carbono (y por lo tanto de nosotros) por sólo 0.05 MeV, que es menos de un uno por ciento de 7.65 MeV. Puede parecer que las constantes de la naturaleza de las que dependen las propiedades de todos los núcleos han sido cuidadosamente ajustadas para hacer la vida posible.

Pero mirando más detenidamente, el ajuste fino de las constantes de la naturaleza aquí no parece tan fino. Tenemos que considerar por qué la formación del carbono en las estrellas requiere la existencia de un estado radiactivo del carbono con una energía no mayor que 7.7 MeV por encima de su estado fundamental. La razón es que el núcleo de carbono en este estado se forma realmente en un proceso con dos pasos: primero, dos núcleos de helio se combinan para formar el núcleo inestable de un isótopo del berilio, berilio 8, el cual ocasionalmente, antes de fragmentarse, captura otro núcleo de helio, formando un núcleo de carbono en su estado radiactivo, que después decae y se convierte en carbono normal. La energía total del berilio 8 y un núcleo de helio en reposo es de 7.4 MeV por encima de la energía del estado fundamental del núcleo del carbono; así que si la energía del estado radiactivo del carbono fuese mayor de 7.7 Mev sólo podría formarse en una colisión entre un núcleo de carbono y un núcleo de berilio 8 sólo si la energía cinética de los dos núcleos fuese al menos de 0.3 MeV – una energía que es extremadamente improbable encontrar a las temperaturas a las que se encuentran las estrellas.

Así que el hecho crucial que afecta a la producción de carbono en las estrellas no son los 7.65 MeV del estado radiactivo del carbono por encima de su estado fundamental, sino los 0.25 Mev del estado radiactivo, un compuesto inestable formado por un núcleo de berilio 8 y un núcleo de helio, por encima de la energía de estos núcleos en reposo1. La energía no sobrepasa el límite para la producción del carbono por una fracción que es del orden de 0.05 MeV/0.25 MeV, un 20 por ciento, que no es una aproximación tan fina después de todo.

Esta conclusión sobre la lección que hemos estudiado sobre la síntesis del carbono es de alguna forma controvertida. En cualquier caso, hay una constante cuyo valor parece haberse ajustado notablemente a nuestro favor. Es la densidad de energía del espacio vacío, también conocida como constante cosmológica. Podría haber tomado cualquier valor, pero a partir de primeros principios uno podría esperar que esta constante debería ser muy grande, y podría ser positiva o negativa. Si fuera grande y positiva, la constante cosmológica actuaría como una fuerza repulsiva que se incrementaría con la distancia, una fuerza que impediría a la materia unirse en el universo primitivo, el proceso que fue el primer paso en la formación de las galaxias, estrellas, planetas y por último las personas. Si fuera grande y negativa, la constante cosmológica actuaría como una fuerza atractiva que se incrementa con la distancia, una fuerza que casi inmediatamente revertiría la expansión del universo y causaría su colapso, no dejando tiempo para la evolución de la vida. De hecho, las observaciones astronómicas muestran que la constante cosmológica es bastante pequeña, mucho más pequeña que lo que podríamos esperar a partir de primeros principios.

Todavía es muy pronto para decir si hay algún principio fundamental que pueda explicar porque la constante cosmológica debe ser tan pequeña. Pero incluso si no hay tal principio, recientes desarrollos en la cosmología ofrecen una posibilidad de explicación de porque los valores medidos de la constante cosmológica y otras constantes físicas son favorables a la aparición de la vida inteligente. De acuerdo con las teoría de “inflación caótica” de André Linde y otros, la nube de miles de millones de galaxias que se expanden y que llamamos big bang puede que no sea sino un fragmento de un universo mucho más grande en el que los big bangs se producen constantemente, cada uno con valores diferentes de las constantes fundamentales.

En este tipo de imagen, en el que el universo contiene muchas partes con diferentes valores de lo que llamamos constantes de la naturaleza, no habría ninguna dificultad en entender porque estas constantes toman valores favorables para la aparición de la vida inteligente. Habría un inmenso número de big bangs en el que las constantes de la naturaleza tomarían valores desfavorables para la vida, y sólo unos pocos donde la vida sería posible. No hay necesidad de recurrir a un diseñador benevolente para explicar porque estamos en una de las partes del universo donde la vida es posible: en cualquier otra parte del universo no hay nadie para realizar la pregunta2. Si cualquier teoría de este tipo resulta ser correcta, entonces concluir que las constantes de la naturaleza han sido finamente ajustadas por un diseñador benevolente sería como decir, “¿No es maravilloso que Dios nos pusiese aquí en la tierra, donde hay agua y aire, y la gravedad y temperatura son tan confortables, en vez de en algún lugar horrible, como Mercurio o Plutón?” ¿En que otro lugar del sistema solar aparte de la tierra podríamos haber evolucionado?

Este tipo de razonamiento se llama “antrópico”. A veces da lugar a afirmaciones del tipo de que las leyes de la naturaleza son como son para que podamos existir, sin mayores explicaciones. Esto me parece poco más que cualquier galimatías místico. Por otro lado, si existiese un gran número de mundos en los que las constantes tomasen valores diferentes, entonces la explicación antrópica de porque en nuestro mundo toman valores favorables a la vida es de sentido común, tanto como explicar porque vivimos en la tierra en vez de en Mercurio o Plutón. Los valores actuales de la constante cosmológica, recientemente medidos por observaciones del movimiento de supernovas distantes, es lo que podrías esperar de este tipo de argumento: es suficientemente pequeña para que no interfiera con la formación de las galaxias. Pero todavía no sabemos suficiente sobre la física para decir si hay diferentes partes del universo en los que las usualmente denominadas constantes de la física toman realmente valores diferentes. Esta no es una pregunta sin respuesta; seremos capaces de contestarla cuando sepamos más sobre la teoría cuántica de la gravitación de lo que sabemos ahora.

Habría una evidencia para un diseñador benevolente si la vida fuese mejor de lo que sería previsible en ese caso. Para considerar esto, debemos tener en mente que una cierta capacidad para el placer habría evolucionado de buena gana a través de la selección natural, como un incentivo para que los animales que necesitan comer y reproducirse lo pasasen en sus genes. Puede que no sea probable que la selección natural en cualquier planeta produzca animales lo suficientemente afortunados para tener el tiempo y la habilidad de hacer ciencia y pensar en abstracto, pero nuestra muestra del producto de la evolución está muy condicionado por el hecho de que sólo en esos casos afortunados hay alguien preguntándose sobre el diseño cósmico. Los astrónomos llaman a esto efecto de selección.

El universo es muy grande, y quizás infinito, así que no debería sorprendernos que, entre la enorme cantidad de planetas que pueden soportar sólo vida sin inteligencia y el aún mayor número de los que no pueden soportar ningún tipo de vida, exista una minúscula fracción en los que haya seres vivos capaces de preguntarse sobre el universo, como nosotros hacemos aquí. Un periodista al que se le asigne entrevistar a los ganadores de la lotería puede llegar a sentir que alguna providencia especial ha estado trabajando en su provecho, pero debería tener en mente el número muchísimo mayor de jugadores de lotería a los que no ha entrevistado porque no han ganado nada. Así, para juzgar si nuestras vidas muestran evidencias de un diseñador benevolente, no sólo debemos preguntarnos si nuestra vida es mejor de lo que sería de esperar a partir de lo que conocemos de la selección natural, sino que debemos tener en cuenta la subjetividad introducida por el hecho de que somos nosotros los que estamos pensando en el problema.

Esta es una cuestión que cada uno ha de responderse a si mismo. Ser un físico no es ninguna ayuda en asuntos como este, así que he de hablar de mi propia experiencia. Mi vida ha sido notablemente feliz, quizás por encima del 99.99 por ciento de la felicidad humana, pero incluso así, he visto morir a mi madre de un doloroso cáncer, la personalidad de mi padre destrozada por el Alzheimer y varios familiares lejanos muertos durante el Holocausto. Los signos de un diseñador benevolente están bastante bien ocultos.

El predominio de la maldad y la miseria ha fastidiado siempre a aquellos que creen en un Dios benevolente y omnipotente. A veces se ha excusado a Dios apuntando la necesidad del libre albedrío. Milton da a Dios este argumento en su Paraíso Perdido (Paradise Lost):

I formed them free, and free they must remain Till they enthral themselves: I else must change Their nature, and revoke the high decree Unchangeable, eternal, which ordained Their freedom; they themselves ordained their fall.

Los creé libres, y libres deben continuar Hasta que se esclavicen a si mismos: Yo también debo cambiar Su naturaleza, y revocar el alto decreto Inamovible, eterno, que ordena Su libertad; ellos mismos han ordenado su caída.

Me parece un poco injusto con mis parientes ser asesinados para dar la oportunidad a los Alemanes de tener libre albedrío, pero incluso apartando este caso, ¿Cómo da cuenta el libre albedrío del cáncer? ¿Es una oportunidad para el libre albedrío de los tumores?

No necesito argumentar aquí que la maldad en el mundo prueba que el universo no ha sido diseñado, sólo que no hay indicios de benevolencia que puedan mostrar la mano de un diseñador. Pero de hecho, la percepción de que Dios no puede ser benevolente es muy vieja. Los trabajos de Aeschylus y Euripides hacen una declaración explícita de que los dioses son crueles y egoístas, aunque esperan un mejor comportamiento por parte de los hombres. El Dios del Antiguo Testamento nos dice que cortemos las cabezas de los infieles y nos demanda que estemos dispuestos a sacrificar la vida de nuestros hijo a una orden suya, y el Dios del Cristianismo tradicional y el del Islam nos maldice por toda la eternidad si no los adoramos de la forma justa. ¿Es esto una buena forma de comportamiento? Lo sé, lo sé, no debemos juzgar a Dios de acuerdo con los estándares humanos, pero aquí veo un problema: Si todavía no estamos convencidos de Su existencia, y estamos buscando signos de Su benevolencia, entonces ¿qué otros estándares podemos usar?

Las materias sobre las que se me ha pedido que hable aquí pueden parecer a muchos terriblemente anticuadas. El “argumento del diseño” propuesto por el teólogo inglés William Paley no está en la mente de la mayoría de las personas hoy en día. El prestigio de la religión parece derivar hoy de lo que la gente considera que ha sido su influencia moral, más que de lo que piensan que ha sido su acierto en dar cuenta de lo que vemos en la naturaleza. Recíprocamente, he de admitir que, a pesar de que realmente no creo en un diseñador cósmico, la razón por la que he aceptado discutir sobre este tema es porque creo que el balance moral de la influencia de la religión ha sido terrible.

Esta es una cuestión demasiado extensa para ser solventada aquí. Por una parte, puedo apuntar el sinfín de ejemplos del daño hecho por exaltados religiosos, a lo largo de la interminable historia de pogromos, cruzadas y jihads. En nuestro propio siglo fue un fundamentalista Musulmán quien asesinó a Sadat, un fundamentalista Judío quien asesinó a Rabin, un fundamentalista Hindú quien mató a Gandhi. Nadie puede decir que Hitler fuera un fundamentalista Cristiano, pero es difícil imaginar al Nazismo siendo lo que fue sin las bases provistas por siglos de antisemitismo Cristiano. Por otro lado, muchos admiradores de la religión enumerarán los incontables ejemplos del bien hecho por la religión. Por ejemplo, en su reciente libro Imagined Worlds, el distinguido físico Freeman Dyson ha enfatizado el papel del credo religioso en la supresión de la esclavitud. Me gustaría comentar brevemente este punto, no para tratar de probar nada con un ejemplo sino sólo para ilustrar que pienso acerca de la influencia moral de la religión.

Es cierto que la campaña contra la esclavitud y el comercio de esclavos fue impulsada grandemente por devotos Cristianos, incluyendo al lego Evangélico William Wilberforce en Inglaterra y el ministro Unitario William Ellery Channing en América. Pero la Cristiandad, como cualquier otra gran religión, vivió confortablemente con la esclavitud durante muchos siglos, y la esclavitud estaba defendida en el Nuevo Testamento. Así que ¿cuál era la diferencia con los Cristianos antiesclavistas como Wilberforce y Channing? No había ningún descubrimiento de nuevas escrituras sagradas, y ni Wilberforce ni Channing pretendían haber recibido ninguna revelación sobrenatural. Más bien, el siglo dieciocho había presenciado un rápido incremento de la racionalidad y humanitarismo que permitieron a otros – como por ejemplo, Adam Smith, Jeremy Bentham y Richard Brinsley Sheridan – oponerse también a la esclavitud, en campos que no tenían nada que ver con la religión. Lord Mansfield, el autor de la decisión en el Caso Somersett, que acabó con la esclavitud en Inglaterra (pero no en sus colonias), fue no más que convencionalmente religioso, y su decisión no menciona argumentos religiosos. Aunque Wilberforce fue el instigador de la campaña contra el comercio de esclavo en 1790, este movimiento tenía un apoyo fundamental de muchos Parlamentarios como Fox y Pitt, que no eran conocidos exactamente por su piedad. Tanto como puedo ver, el tono moral de la religión se ha beneficiado más del espíritu de los tiempos de lo que el espíritu de los tiempos se ha beneficiado de la religión.

Donde la religión marcó la diferencia, fue más en apoyar la esclavitud que en oponerse a ella. Argumentos de las escrituras fueron usados en el Parlamento para defender el comercio de esclavos. Frederick Douglass contó en su Narrativa como su condición de esclavo empeoró cuando su maestro experimentó una conversión religiosa que le permitió justificar la esclavitud como el castigo a los niños de Ham. Mark Twain describía a su madre como una persona genuinamente buena, cuyo gentil corazón se compadecía incluso de Satanás, pero que no tenía ninguna duda sobre la legitimidad de la esclavitud, porque en los años en que había vivido en el Missouri de antes de la guerra no había oído ningún sermón que se opusiese a la esclavitud, sino sólo incontables sermones predicando que la esclavitud era el deseo de Dios. Con o sin religión, la gente buena seguirá haciendo el bien y la gente mala seguirá haciendo el mal; pero para que la gente buena haga el mal -hace falta la religión.

En un mensaje electrónico de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia se me dijo que el objetivo de esta conferencia es el de tener un diálogo constructivo entre la ciencia y la religión. Yo estoy a favor de un diálogo entre la ciencia y la religión, pero no un diálogo constructivo. Uno de los grandes logros de la ciencia ha sido, si no hacer imposible que las personas inteligentes sean religiosas, al menos hacer posible que ellas no tengan que ser religiosas. No debemos retroceder de este objetivo alcanzado.

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1 Esto ya fue apuntado en la publicación de 1989 por M. Livio, D. Hollowell, A. Weiss, y J.W. Truran (“El significado antrópico de la existencia de un estado excitado del 12C,” Nature, Vol. 340, No. 6231, 27 de Julio, 1989). Ellos realizaron los cálculos citados aquí sobre el límite de 7.7 Mev en la energía máxima del estado radiactivo del carbono, por encima del cual muy poco carbono se forma en las estrellas.

2 Se puede llegar a la misma conclusión de una forma más sutil aplicando la mecánica cuántica a todo el Universo. A través de una reinterpretación de un trabajo anterior de Stephen Hawking, Sidney Coleman ha mostrado como los efectos mecanico cuánticos pueden llevar a un desdoblamiento de la historia del Universo (más precisamente, en lo que se llama la función de onda del Universo) en un gran número de distintas posibilidades, a cada una de las cuales le corresponde un conjunto diferente de constantes fundamentales. Ver Sidney Coleman, “Los Agujeros Negros como Arenques Rojos: fluctuaciones topológicas y la pérdida de la coherencia cuántica,” Nuclear Physics, Vol. B307 (1988), p. 867.

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Steven WEINBERG

http://personales.ya.com/casanchi/ref/disenado01.htm

Quiz Genciencia: Infinitos

Quiz Genciencia: Infinitos

Infinito

Es una pregunta simple: ¿Existen infinitos más grandes que otros?

Estas cuestiones despertaron el interés de grandes mentes, desde Arquímedes hasta Russel. Lo que os propongo es reflexionar un poco sobre la posibilidad de que existe efectivamente un infinito “mayor” o “menor” que otro.

La respuesta será dada la próxima semana.

Mientras llega la respuesta, les invito a leer el artículo del hermano Jolimu, AVANZANDO HACIA LA 4ª DIMENSIÓN

Gracias

Paulo Arieu

CIENCIA Y SUPERSTICIÓN

CIENCIA Y SUPERSTICIÓN
ASÍ HA SIDO EL AVANCE DEL MUNDO

El mundo mágico precientífico, ha tenido un tremendo poder de sugestión para el ser humano. Como producto neto de su mecanismo cerebral, obligado éste a elaborarlo con el recurso de la fantasía para darse explicaciones de las cosas y hechos que acompañan al individuo desde su nacimiento hasta su muerte, estaba plasmado en la vida humana, con tanta intensidad inveterado, que todo acto, aun el descubrimiento accidental por experiencia pura, era atribuido a la intervención de algún hado o a la iluminación “posibilitadora” de alguna deidad. De manera que resultaría harto difícil separar netamente lo que pertenecía a una inquietud puramente científica, de aquello que estaba motivado por tendencias mágicas o asimilado a la superstición, si nos situamos muy atrás en el tiempo.

El concepto mágico sobre el mundo estaba extendido por todas las mentes que se formaban en esa atmósfera densa, de gran peso, que dominaba todos los actos. Cada paso, era dado como aprisionado en un marco sobrenatural; cada sonido, cada movimiento, cada fenómeno de dudosa naturaleza u origen, eran tomados como señales de bienaventuranza, si no como anuncios de inevitables catástrofes que se avecinaban.

Pero la humanidad es un abanico. En la constelación humana podemos ver un muestrario de la más variada gama de tipos o personalidades que son heredables; se hallan en los genes apuntadores de derroteros que también en la parte psíquica se identifican con las tendencias innatas, las vocaciones, inclinaciones naturales que sólo esperan ser desencadenadas por el ambiente social en que se desarrolla el individuo. No siempre se desencadenan, claro está, y el individuo puede ser un dibujante eclipsado, un místico frustrado, un actor fracasado…, pero es indudable que cuando la coincidencia se da, la personalidad aflora con toda su fuerza y se puede manifestar contra viento y marea, aun bajo el influjo aplastante de una atmósfera contraria a la índole de dichas manifestaciones.

Así es como a pesar de todo, la espesa bruma del sobrenaturalismo que lo oscurecía todo, comenzó a brillar la tenue lucecita de la ciencia, fundada en el empirismo gracias a esas personalidades típicas que sentían en su interior ardientes deseos de conocer qué es lo que se halla encerrado detrás de las apariencias.

El avance ha sido muy lento y en algunos pueblos, apenas perceptible. Esa tenue lucecita se ha visto palidecer (si no eclipsarse totalmente a veces), frente a la montaña de supersticiones, porque no debemos considerar a la humanidad como un conjunto donde siempre ocurre algo para afianzarse en general, sino que debemos tener clara la idea de que el género humano ha estado fraccionado en diversos pueblos, que algunos de los cuales han progresado hasta cierto nivel para luego decaer; por ello los conocimientos científicos han estado dispersos en las distintas poblaciones, muchas de las cuales no tenían noticias de las otras y se han perdido irremisiblemente como en los casos de los pueblos americanos.

Pero, sin embargo, en virtud del nomadismo propio del hombre, muchas culturas han tenido contactos entre sí, reforzándose mutuamente sus conocimientos.

Pero aún así y todo, en muchos casos, los primeros conocimientos empíricos han estado fuertemente entremezclados con la superstición y era la superstición la que movilizaba la investigación.

Tenemos un ejemplo de ello en la superstición astrológica. La natural inquietud del hombre por conocer el futuro, y convencidos los antiguos caldeos y asirios de que los astros influían en él, por razones supersticiosas se lanzaron al estudio del cielo donde creyeron ver el Zodíaco, conjunto de constelaciones situadas en la línea del desplazamiento solar aparente y así nació realmente la Ciencia Astronómica que, una vez independizada del mito, alcanzó dimensiones colosales que cambiaron revolucionariamente todos los conceptos que sobre el universo se tenían por clásicos.

En América, los aztecas confeccionaron un complicado pero bien pensado calendario astronómico, inspirados por sus creencias sobrenaturales. Ese calendario fue la médula de la religión y cada período estaba íntimamente ligado a los acontecimientos, fuerzas naturales o animales propios del lugar o a los beneficios que se podían obtener de cierto conocimientos, como los de la agricultura que predominaba en la región.

Pero lo esencial era la ingeniosidad puesta de manifiesto en su confección, de manera tal que llegaron al año de 365 días y, según pruebas, en la zona de Mixteca-Puebla, los sacerdotes observaban al planeta Venus y registraron un año venusino de 584 días ( Véase: George C. Vaillant: La civilización azteca, México, Fondo de Cultura Económica, 1973, págs. 166 y 167) que, si bien no coincide con los registros actuales, este hecho pone en relieve las inquietudes observacionales de seres humanos de todos los pueblos del orbe.

Todo acontecimiento astronómico como lo solsticios, las estaciones del mal tiempo, la caída de los frutos o la caída de las aguas, los relacionaban con sus deidades, pero indudablemente ¡hacían ciencia!. Una ciencia muy mezclada con la superstición, pero… ¡ciencia al fin! si se la separa del mito, igual como aconteció con los asirio-caldeos y la astrología.

Lenta salida de las tinieblas de la superstición

Pero a pesar de la influencia del desvariante mundo sobrenatural como exclusiva creación mental, sobre la misma mente, creadora de mitos, la Ciencia se fue afirmando.

Penosamente al principio, firmemente después, por la ventaja de convencer mejor a causa de la “repetibilidad” de sus resultados en las experiencias.

En efecto, los aventurados vaticinios de los chamanes y brujos acerca de los fenómenos naturales como las lluvias, sequías, erupciones volcánicas, terremotos, tempestades, o sobre el curso de una enfermedad, podían fallar y fallaban realmente a veces, si no en todas.

En cambio la determinación de las estaciones del año y de los períodos aptos para la siembra solían ofrecer mayor seguridad a los pueblos agrícolas, así como ciertos brebajes preparados con hierbas conocidas demostraban su efectividad para las enfermedades en ciertas ocasiones, de manera que la fe se fue volcando más hacia los hechos positivos repetibles con resultados más seguros.

Así se fue afianzando la confianza en el conocimiento práctico.

Los valores “creenciales” se fueron depurando al desgajarse los elementos con los que la sola fantasía adornaba las comprobaciones sensitivas.

La seguridad que emanaba del fantaseo acerca del mundo ofrecido a los sentidos para conformar precientificamente a la mente, se fue desplazando hacia la comprobación de hechos fehacientes que no necesitaban lo mágico para su producción, sino que al revelarse los principios de causa y efecto, siempre era posible ubicar una causa natural ante un fenómeno intrigante, aunque la pugna entre los mutantes positivistas que se atenían a esos principios, con los mutantes místicos que seguían encerrados en el ámbito del sobrenaturalismo, eran lógicas y persistentes, con amplio predominio de estos últimos por sus influencias en las mentes ignorantes, que siempre han sido y son mayoría en la población humana y esto explica el hecho paradójico de que aún hoy, cuando el avance científico se ha vuelto colosal, subsistan las supersticiones en la mayor parte de la masa humana del globo.

No obstante, la diferencia con el pasado es abismal, porque hoy, aquel que desea conocer la realidad de las cosas en su pureza, no tiene más que recurrir a los tratados científicos, libres de toda influencia del sobrenaturalismo; en cambio los científicos del pasado tropezaban siempre con una mezcla de ciencia y superstición, que les hacía difícil ubicarse en la verdadera senda del empirismo emancipado de esas influencias. Fueron siglos de adormilamiento en los que debemos incluir el largo periodo de la Edad Media, llena de brujos y demonios por todas partes que interferían en la vida de todos y la creencia en el valor de los resultados experimentales para la humanidad estaba desprestigiada por la creencia en que, en última instancia, era la mano divina o los demonios lo que podía torcer los acontecimientos, de modo que de nada valía el descubrimiento de una causa o la realidad de un fenómeno repetible, desnudado de su presunto carácter milagroso, tal vez útil si en última instancia su aparición estaba supeditada al capricho de voluntades sobrenaturales dominadoras de los acontecimientos.

Detrás de todo conocimiento, detrás de todo descubrimiento, afloraba la creencia supersticiosa y hasta se tildaba de pactado con los demonios o de brujo a todo investigador que iba más allá de lo que se podía considerar tolerable. Aquel que manipulaba huesos humanos o que se atrevía a disecar cadáveres, era mirado con recelo como un sacrílego que osaba pretender hurgar en aquello que solo competía a un ente creador y conservador del mundo y la vida. Ello era considerado como una verdadera profanación de lo sagrado de la vida, “sabiamente ideado e intocable por su perfección”.

También aquel estudioso que se las había con las especies animales, tenidas por seres de mal agüero por su aspecto repelente o su rareza, era sospechado de alianza con el mal para causar daños.

Pero, no obstante todos los escollos y prejuicios, el mutante investigador, es decir, el tipo humano para quien el principal valor es el resultado de la investigación experimental, se ha destacado y su método ha resistido a los siglos oscuros para proyectarse luego una pléyade de ellos no ya como una tenue lucecita entre la bruma de la ignorancia llena de supersticiones, sino como una poderosa luminaria que lo baña todo con su clara luz, para hacer más comprensible el Universo y la Vida, que durante tanto tiempo permanecieran en la penumbra.

Pero la creencia, como convencimiento fundado en el acto mismo de creer, que consiste en tomar por cierta una cosa que el entendido no alcanza a explicar, que no está comprobada o demostrada, deja de ser tal en el caso de la “creencia” científica, para convertirse en completo crédito que se presta a un hecho o noticia como seguros o ciertos, todo fundado en la repetibilidad de las experiencias, al punto de que ya nadie puede dudar de que las estaciones del año se repetirán y que de la aleación del cobre con el estaño se obtendrá el bronce.

A este artículo lo he denominado como creencia en la Ciencia en el sentido trascendental, es decir, con proyecciones hacia el futuro, porque la convicción de que un hecho experimental daría resultados siempre iguales, aunque se repita millones de veces bajo las mismas condiciones es firme, y en realidad así ocurre, pero no puede hablarse de creencia en cuanto ésta involucra incertidumbre, duda o inseguridad para ciertas mentalidades que no se consubstancian con las creencias que otros abrazan. No obstante, hubo en su tiempo una creencia en el conocimiento científico antes de haberse arribado a los resultados positivos que hoy conocemos en todos los terrenos, a saber: físico-químico-biológicos. A su vez, también hoy existe una creencia en la ciencia, por lo que aun ésta no ha descubierto ni realizado y es posible asegurar, entonces, que se trata de la única “creencia” que está dejando tras de sí, mediante su método experimental, datos, hechos y conocimientos reales y evidentes, palpables, sólidos, repetibles, que ofrecen seguridad y es la misma creencia que va dejando de serlo en la medida en que se van cristalizando sus hipótesis y teorías. Será una teoría entre cien, pero una vez confirmados los hechos ya irrefutables, deja de ser tal para convertirse en una realidad demostrable en todo momento.

Esta fuerza contundente que fluyó desde la oscura ignorancia del hombre del pasado, que comenzó a destellar como una débil lucecita en la penumbra de la superstición, para transformarse en poderoso foco que fue iluminando el mundo, para el ser consciente que lo habita, no podía tener menos éxito que el que tuvo, dado que en su avance ha ido dejando atrás realidades descubiertas, a las que siempre se puede arribar por el método experimental.

Los errores han sido múltiples. Hubo innumerables creencias científicas superpuestas a las creencias supersticiosas, que se desvanecieron por el aporte de nuevos descubrimientos; unas teorías han sido substituidas por otras, pero… este hecho se ve multiplicado en razón directa con la proyección hacia el pasado.

El signo positivo que hoy se revela con evidencia, es que cada vez son menos los errores de apreciación de las cosas en el terreno científico. Otro hecho positivo es que cada yerro acerca más a la realidad, no cunde la desorientación desmoralizante que invade cuando un dogma tambalea frente a argumentos que lo invalidan.

Una vez abandonada una creencia identificada con cierta teoría, ésta nos puede dejar un remanente de nuevas variables teórica que nos acercan aún más hacia la meta fijada, las que a su vez depuradas, nos permiten escoger las más lógicas, las que más se aproximan a los hechos. El desvanecimiento teórico, lejos de constituirse en un fracaso, ve cómo el sabio se reorienta en su búsqueda, apuntando hacia nuevos derroteros, hasta convergir en la máxima positividad posible.

El abandono de las creencias científicas (teorías) en la generación espontánea de los seres vivos; en la existencia de cierto éter como fluido sutil, invisible e imponderable, pero necesario, que llena todo el espacio; en la posición central y fija de nuestro planeta con respecto a los demás astros; en la fijeza de las especies animales y vegetales vivientes y el origen divino del hombre (con un pecadillo a cuestas); en el vitalismo con su principio necesario para sostener la vida, y otras alucinaciones, no han hecho otra cosa que abrir el camino para demostrar fehacientemente que todo ser vivo necesita imperiosamente de otro ser viviente para existir, que la luz no ha menester de un medio para transmitirse por el espacio vacío, que la Tierra no ocupa ningún sitial privilegiado en la galaxia Vía Láctea ni en el universo entero, que las especies y el hombre anexo derivan por transformación evolutiva del primer plasma viviente y que a la luz de la ciencia bioquímica se esfuma el creído principio vital.

Ladislao Vadas

http://www.periodicotribuna.com.ar/Articulo.asp?Articulo=3397

EL PREDOMINIO DEL EMPIRISMO

DOGMATISMOS Y PSEUDOCIENCIAS
EL PREDOMINIO DEL EMPIRISMO

No obstante los continuos ataques a la Ciencia Experimental, provenientes de los dogmatismos filosóficos, religiosos e, incluso del ocultismo sobreviviente en nuestros días, la investigación objetiva continúa imperturbable, porque la humanidad en su conjunto no es un supercerebro compuesto de unidades cerebrales que dirigen a ese supuesto psiquismo global hacia alguna meta de perfección, sino que se trata de una verdadera dispersión ideológica formada por diversos tipos humanos con sus tradiciones y tendencias propias, agrupadas por sus afinidades. Estos grupos afines prosiguen su camino propio, encerrados en sus creencias particulares, porque la organización genética heterogénea, en que consiste el proceso hominal con su historia, así lo exige, de modo que a un científico experimental, por más que se lo trate de adoctrinar, pretendiendo imponerle “a golpes” la aceptación de cierto dogma, por más que se le machaque la idea, continuará creyendo en el valor de la Ciencia Empírica, en sus proyecciones hacia el futuro, y también de nada valdría pretender transformar en un investigador libre de influencias dogmáticas a una personalidad con fuerte predisposición a aceptar o elaborar explicaciones metafísicas sobre el universo y la vida.
Lo grave es cuando un grupo de crédulos (valga esta vez la denominación igualmente para ciertos empiristas), ataca a otro grupo de crédulos, o cuando un grupo se cree atacado por otro que jamás tuvo intención alguna de hacerlo.
El primer caso es el de los dogmáticos que atacan a la ciencia y el segundo es el avance exitoso de ésta, que arrasa sin quererlo a los dogmatismos.
Pero en estos tiempos que estamos viviendo, existe ya una ventaja para el esclarecimiento del universo y la vida mediante el experimento basado en la moderna tecnología y es la que permite a este método aplicarse sin trabas.
Aunque surja un nuevo Galileo, no será procesado y obligado a retractarse por haber cometido la inconcebible herejía de afirmar que la Tierra se mueve, ni un nuevo Darwin será ya criticado y atacado con furia y desesperación desde posiciones creacionistas clericales por haber descubierto la no fijeza de las especies vivientes, sino que hoy, dada la evidencia de los descubrimientos científicos de última generación, son los dogmas los que humildemente, bajando la cerviz, deben amoldarse a la realidad.
Así el dogma judeocristiano, por ejemplo, se ve obligado a cambiar sus conceptos creacionistas. El mundo ya no pudo haber sido hecho en seis días y se comienza a hablar de períodos, y el hombre no apareció sobre la Tierra en una primera pareja, sino que según el nuevo dogma esta pareja fue “elegida entre los homínidos primitivos medio brutos para ser transformada en auténticos seres humanos” y los mismos que defienden las creencias en la sabia naturaleza, acuden a la ciencia médica para que les corrija las anomalías congénitas, producidas por los yerros de la misma naturaleza.
Es decir, que las creencias se hallan repartidas, cada grupo con las propias que lo identifican continúa en su fe y una de ellas, la que cree en los resultados de la Ciencia Empírica también prosigue su labor, haciendo caso omiso de las demás creencias que, en cambio, la siguen de cerca y están como al acecho para comprobar dónde se halla el lado flaco del conocimiento científico.
Pero he aquí que las supuestas barreras esperadas no aparecen en ningún frente y los límites para la Ciencia siempre retroceden. A medida que las distintas disciplinas se relacionan, se apoyan y complementan, más claras se vislumbran las cosas y el conocimiento científico crece a pasos agigantados distanciándose abismalmente de las pseudociencias de todo cuño, que deben conformarse con debatirse en sus propios círculos viciosos encerradas en la sola razón especulativa.
Así lo objetivo, aquello que se plasmado en resultados a la vista, producto de tanta investigación trasladada a la técnica, que ha transformado la faz del orbe, satisface a la índole humana y la causa de la Ciencia es un proceso irreversible; se hallaba oculto potencialmente en la mente humana y es en la actualidad cuando se manifiesta con su mayor fuerza.
Pero debemos advertir, que el hombre actual no es más inteligente que el de hace cinco mil años, sino que es el mismo intelecto el cual se aplica a la diversidad de elementos que hoy se tienen a mano; lo demás, el progreso, es un agregado que se hace a la síntesis científica.
Si desaparecieran los conocimientos descubiertos, se esfumaría la ciencia y las mentes quedarían otra vez reducidas a sus concepciones fantásticas sobre el mundo, necesarias para evadirse de una realidad desconocida y amenazante como lo era en tiempos remotos sumido el hombre en la bruma de la nesciencia.
Pero en virtud del éxito del resultado práctico del conocimiento basado en la experiencia a la que es aplicado al máximo el mecanismo mental, que hace a la aceptación de la creencia en lo objetivo, y al conocerse y ser distinguido lo verdaderamente dañino, de lo inofensivo y de lo beneficioso, ésta creencia se vuelve sólida, desplazante de otras creencias, porque se deja de temer a la naturaleza al tornarse ésta conocida y en buena parte dominable. Ya no son necesarias las concepciones de un mudo mágico precientífico para influir en él con ciertos supuestos poderes y manejarlo ilusoriamente para apartar los males para la salud, por ejemplo, sino que éstos son evitados mediante la vacuna, la alimentación balanceada, la cirugía, los modernos medicamentos o mediante la previsión tecnológica de la economía.
El miedo a lo desconocido ha cedido gracias a la Ciencia.
Este factor difiere de todas las creencias pseudocientíficas en el sentido de que siempre hay una disposición a aceptar cambios conceptuales. Las teorías no suelen ser fijas; una vez demostradas sus falencias deben ser abandonadas, so pena de transformarse en dogmas que ya nada tienen que ver con las experiencias futuras con nuevas posibilidades abiertas. Ninguna ortodoxia puede ser válida en este caso, porque el científico posee conciencia clara que tiene en sus manos un universo que se revela complejo al grado superlativo y va de sorpresa en sorpresa ante las revelaciones que le permite realizar cada vez más el moderno instrumental, lo cual le va dando la pauta de cuan alejados de la realidad se hallaban aquellos que se creían dueños de la verdad, con sus conceptos pseudocientíficos sobre las cosas y hechos que hasta hoy se arrastran.
El universo simple, formado de materia y espíritu, se ha transformado en un maremagnum mayor incoherente, accidental, de colosales dimensiones que es el universo en términos absolutos, pero ello no quita que la Ciencia pueda producir un supercerebro artificial, con capacidad multiplicada para entender lo que nosotros apenas atisbamos.
La creencia en la Ciencia apunta hacia la posibilidad de crear, a la par de nuevo instrumental científico, una trama inteligente artificial que deje muy atrás al cerebro humano actual. Luego se podrá entender mejor el universo, su naturaleza íntima y sus posibilidades aún no aprovechadas.

Ladislao Vadas

http://www.periodicotribuna.com.ar/Articulo.asp?Articulo=3634

¿Creacionismo Teista?

¿Creacionismo Teista?

Es algo ambiguo. Collins, que pasará de seguro a la historia de la ciencia lo llama BioLogos, y además dice que el Evolucionismo teista o BioLogos, sin ser directamente defendido antes de Darwin, se deja entrever en muchos escritos de Agustín de Hipona, o de Tomás de Aquino.

Por cierto, Collins parece ser evangelista, y además muy interesado en el ecumenismo, ya que no para de citer a Juan Pablo II o a Agustín de Hipona

Un creacionista teísta (CT), es aquel que cree que Dios nos creó.

Hay diversas variedades, hay quienes piensan que creó las primeras moléculas y a partir de ellas la evolución hizo el resto (estos son una minoría), y hay quienes sostienen que Dios dotó de alma a un grupo de homínidos (lo que encaja más con la proximidad de la existencia de Adán y Eva) que han formado la especie humana.

Los CT consideran a la Biblia el libro sagrado que debe de servir de guía y Jesús se personaría en la Tierra para demostrar la existencia de Dios y decirle al mundo que hay que seguir su palabra escrita.

Los CT no interpretan como literal lo escrito en la Biblia, sino que ésta está formada por un conjunto de enseñanzas (mitos) para ser enseñadas, al principio de forma oral hasta que se transcribió. Por tanto el jardín del Edén, el diluvio universal o la destrucción de Sodoma no deben de entenderse como historia literal sino como historias de las que extraer enseñanzas.

Los CT consideran que los datos aportados por la ciencia son correctos:la Tierra tiene varios miles de millones de años, las especies evolucionan, y es posible que el universo se generase a partir de una gran explosión. Tienes una buena revisión del tema en: http://bip.cnrs-mrs.fr/bip10/sebbm.pdf.

¿Diseño Inteligente?

¿Diseño Inteligente?

Un informe especial reimpreso de la revista Historia Natural (Natural History)

Puntos principales del artículo

Tres proponentes del Diseño Inteligente (DI) presentan sus opiniones sobre el diseño en el mundo natural. Cada perspectiva está seguida inmediatamente por una respuesta de un proponente de la evolución (EVO). El informe, reimpreso en su totalidad, comienza con una introducción de la revista Historia Natural y concluye con una revisión sobre el movimiento del Diseño Inteligente.

Los siguientes autores contribuyeron a este informe de Historia Natural: biografía de los autores

  • Richard Milner y Vittorio Maestro, ed. (introducción)
  • Michael J. Behe, Ph.D. (DI) y Kenneth R. Miller, Ph.D. (EVO)
  • William A. Dembski, Ph.D. (DI) y Robert T. Pennock, Ph.D. (EVO)
  • Jonathan Wells, Ph.D. (DI) y Eugenie C. Scott, Ph.D. (EVO)
  • Barbara Forrest, Ph.D. (perspectiva general)

Abril 2002

Introducción

Preparado por Richard Milner y Vittorio Maestro, editores principales de la revista
Historia Natural

La idea de que la complejidad de un organismo es evidencia de la existencia de un diseñador cósmico fue avanzada varios siglos antes del nacimiento de Charles Darwin. Su exponente más conocido fue el teólogo inglés William Paley, creador de la famosa analogía del fabricante de relojes. Si encontramos un reloj de bolsillo en un campo, escribió Paley en 1802, inmediatamente podemos inferir que fue producido no por procesos naturales actuando ciegamente pero por un intelecto humano diseñador. De la misma manera, él razonó, el mundo natural contiene abundante evidencia de un creador sobrenatural. El argumento por diseño, como es conocido, prevaleció como la explicación del mundo natural hasta la publicación del Origen de las Especies en 1859. El peso de la evidencia que Darwin acumuló tan pacientemente, convenció rápidamente a los científicos de que la evolución por selección natural explicaba mejor la diversidad y la complejidad de la vida. “No puedo creer,” escribió Darwin en 1868, “que una teoría falsa pueda explicar tantas clases de hechos.”

Sin embargo, en ciertos círculos, la oposición al concepto de la evolución ha persistido hasta el presente. El argumento del diseño ha sido revivido recientemente por un número de académicos con credenciales científicas, los cuales mantienen que su versión de la idea (a diferencia de las ideas de Paley) es apoyada fuertemente por la microbiología y por las matemáticas. Estos antievolucionistas se diferencian de los creacionistas fundamentalistas en que ellos aceptan que algunas especies sí cambian (pero no mucho) y que la edad de la Tierra es mucho más de 6,000 años. Sin embargo, al igual que sus predecesores, ellos rechazan la idea de que la evolución da cuenta de la multitud de especies que vemos hoy en día. También buscan colocar su concepto (conocido como diseño inteligente) dentro del curriculum de ciencias de las escuelas.

La mayoría de los biólogos han concluido que los proponentes del diseño inteligente muestran o ignorancia o un mal entendimiento de la ciencia evolucionaria. A pesar de esto, sus propuestas están siendo escuchadas en varios círculos políticos y educativos y actualmente son el objeto de un debate dentro de la Junta de Educación del estado de Ohio. A pesar de que la revista Historia Natural no presenta o analiza a fondo en las páginas que siguen el fenómeno del diseño inteligente, aquí ofrecemos para la información de los lectores varias opiniones cortas por tres proponentes principales de la teoría, conjuntamente con tres respuestas. La sección concluye con una revisión del movimiento del diseño inteligente escrita por una filósofa e historiadora cultural quien ha monitoreado su historia por más de una década.

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Declaración sobre el Diseño Inteligente

El Reto de la Complejidad Irreducible

Cada célula viviente contiene muchas máquinas moleculares ultrasofisticadas.

Por Michael J. Behe

Los científicos usan el término “caja negra” para referirse a un sistema del cual se desconoce su funcionamiento. Para Charles Darwin y sus contemporáneos, la célula viva era una caja negra, pues su mecánica fundamental era totalmente desconocida. Ahora sabemos que, muy lejos de estar formada por un tipo simple de protoplasma uniforme (como creían muchos de los científicos del Siglo XIX) cada célula viva contiene muchas máquinas moleculares ultrasofisticadas.

¿Cómo podemos decidir si la selección natural Darwiniana puede dar cuenta a la increíble complejidad que existe a nivel molecular? El mismo Darwin definió el estándar cuando reconoció que “Si se pudiera demostrar que ha existido algún órgano complejo que no fue formado por numerosos y sucesivos cambios pequeños, mi teoría se desmoronaría por completo.”

Algunos sistemas parecen ser muy difíciles de formar por modificaciones sucesivas. Yo llamo a estos sistemas irreduciblemente complejos. Un ejemplo cotidiano de un sistema irreduciblemente complejo es la humilde trampa para ratones. Ella consiste de (1) una plataforma o base de madera; (2) un martillo de metal, el cual aplasta al ratón; (3) un resorte con los extremos extendidos, el cual propulsa al martillo; (4) un gatillo que suelta al resorte; y (5) una barra de metal que conecta al gatillo y que sostiene armado al martillo. Uno no puede atrapar a un ratón con solo una plataforma, añadir después un resorte y atrapar a unos cuantos ratones más, después añadir la barra de metal y atrapar otros cuantos más. Todas las piezas deben estar un sus lugares antes de poder cazar a un ratón.

Los sistemas irreduciblemente complejos no parecen ser buenos candidatos a haber sido producidos por numerosos y sucesivos cambios pequeños de sistemas predecesores, porque cualquier precursor al cual le faltara una pieza crucial no hubiera podido funcionar. La selección natural solo puede escoger entre sistemas que ya están funcionando, por lo que la existencia en la naturaleza de sistemas biológicos irreduciblemente complejos representa un poderoso reto a la teoría Darwiniana. Podemos observar con frecuencia estos sistemas en los organelos de las células, en los cuales la remoción de un elemento causaría que el sistema completo dejara de funcionar. El flagelo de las bacterias es un buen ejemplo. Ellos son como motores fuera de borda que las células bacterianas usan para su autopropulsión. Tienen una hélice larga, como un látigo, que es girada por un motor molecular. La hélice está unida al motor por una junta universal. El motor está sostenido por proteínas que actúan como una base de estabilización. Otras proteínas actúan como cojinetes que permiten al eje penetrar la membrana bacteriana. Hacen falta docenas de proteínas para que obtener un flagelo operativo. En la ausencia casi cualquiera de ellas, el flagelo no funciona o no puede ser construido por la célula.

Otro ejemplo de complejidad irreducible es el sistema que permite que las proteínas lleguen a los compartimentos subcelulares apropiados. En la célula eucariótica existe un cierto número de lugares donde ocurren labores especializadas, tales como la digestión de nutrientes y la excreción de productos de desecho. Las proteínas son sintetizadas afuera de estos compartimentos y pueden llegar a sus destinos apropiados solo con la ayuda de químicos “señaladores” que prenden y apagan a otras reacciones en los momentos apropiados. Este flujo constante y regulado dentro de la célula corresponde a otro asombroso sistema complejo e irreducible. Todas las partes deben funcionar sincronizadamente o el sistema se colapsa. Otro sistema más es el exquisitamente coordinado mecanismo que causa la coagulación de la sangre.

Los libros de texto y los artículos científicos en bioquímica describen los mecanismos de algunas de las máquinas moleculares vivas que existen dentro de nuestras células, pero ofrecen muy poca información sobre cómo evolucionaron estos sistemas por selección natural. Muchos científicos admiten francamente su desconcierto acerca de cómo han podido originarse, pero rechazan entretener la hipótesis obvia: que quizás las máquinas moleculares parecen ser diseñadas porque en realidad son diseñadas.

Yo tengo esperanza de que la comunidad científica eventualmente admita la posibilidad del diseño inteligente, aún cuando esta aceptación sea discreta y callada. Mi razón para ser optimista es el avance mismo de la ciencia, la cual descubre cada día nuevas complejidades en la naturaleza, las cuales son razones frescas para reconocer el diseño inherente en la vida y en el universo.

Respuesta de la evolución a Michael J. Behe

El Defecto en la Trampa de Ratones

El diseño inteligente falla el examen de la bioquímica.

Por Kenneth R. Miller

Para poder entender porqué la comunidad científica no está muy impresionada por los intentos de resucitar el llamado argumento del diseño, uno no tiene que ver más allá que el mismo ensayo de Michael J Behe. Él afirma que los sistemas bioquímicos complejos no pueden haber sido producidos por la evolución porque poseen una cualidad que él llama complejidad irreducible. Al igual que con las trampas de ratones, estos sistemas no pueden funcionar a menos que cada una de sus partes se encuentre en el lugar apropiado. Dado que “la selección natural solo puede escoger entre sistemas que ya están funcionando” no existe ninguna forma por la cual los mecanismos Darwinianos pueden haber producido los sistemas complejos que se encuentran en las células vivientes. Y si estos sistemas no pueden haber evolucionado, ellos han debido ser diseñados. Esa es la totalidad de la “evidencia” bioquímica para el diseño inteligente.

Irónicamente, el ejemplo del mismo Behe, la trampa de ratones, muestra porqué está equivocada esta idea. Elimina dos de las partes (el gatillo y la barra de metal) y puede que no tengas una trampa de ratones pero tienes una máquina de tres partes que hace un clip de corbata o un clip de papel perfectamente funcional. Quita el resorte y tienes un llavero de dos partes. El gatillo de algunas trampas puede ser usado como un anzuelo y la base de madera como un pisapapeles; aplicaciones útiles de las demás partes incluyen una gran variedad de cosas como mondadientes, cascanueces y tablillas sujetapapeles. El punto, entendido desde hace mucho tiempo por la ciencia, es que pedazos y piezas de las máquinas supuestamente irreduciblemente complejas pueden haber tenido diferentes (pero aún útiles) funciones.

La contención de Behe de que todas y cada una de las piezas de una máquina, mecánicas o bioquímicas, deben estar ensambladas en su forma final antes de que algo útil pueda emerger, es simplemente falsa. La evolución produce máquinas bioquímicas complejas por medio de copiar, modificar y combinar proteínas previamente usadas para otras funciones. ¿Quiere ejemplos? Los sistemas en el ensayo de Behe nos sirven muy bien.

Él escribe que la ausencia de “casi cualquiera” de sus partes hace que el flagelo bacteriano “no funcione.” Pero, ¿adivine qué? Un pequeño grupo de proteínas del flagelo sí funciona sin el resto de la máquina. Es usado por muchas bacterias como un dispositivo para inyectar venenos a otras células. A pesar de que la función llevada a cabo por esta parte pequeña es diferente cuando trabaja sola, aún así puede ser influenciada por la selección natural.

Las proteínas clave que aglutinan la sangre siguen este patrón también. Ellas son, en realidad, versiones modificadas de proteínas que son usadas por el sistema digestivo. El elegante trabajo de Russell Doolittle ha mostrado como la evolución duplicó, reasignó y modificó a estas proteínas para producir el sistema de coagulación de la sangre en los vertebrados.

Y Behe puede levantar las manos y decir que él no puede imaginarse como los componentes que mueven las proteínas entre los compartimentos intracelulares pueden haber evolucionado, pero los científicos que trabajan con estos sistemas están completamente en desacuerdo. En un artículo de la revista científica Cell (Célula) en 1998, un grupo de científicos del Instituto Sloan-Kettering liderado por James Rothman, describió la extraordinaria simplicidad y uniformidad de estos mecanismos. Ellos también notaron que estos mecanismos “sugieren en una forma natural como pudieron evolucionar en primer lugar los muchos y diversos compartimentos en las células eucarióticas.” Parece entonces que los investigadores activos ven algo muy diferente de lo que ve Behe en estos sistemas. Ellos ven a la evolución.

Si Behe desea sugerir que las complejidades de la naturaleza, la vida y el universo revelan un mundo de significado y propósito consistente con una inteligencia divina, su punto es filosófico, no científico. Incidentalmente, es un punto de vista filosófico que yo comparto. Sin embargo, para apoyar este punto de vista, uno no debe encontrar necesario pretender que sabemos menos de lo que realmente sabemos sobre la evolución de los sistemas de vida. En el análisis final, la hipótesis bioquímica del diseño inteligente fracasa, no porque la comunidad científica se cierre a ella, sino por la razón más básica de todas: porque está abrumadoramente contradecida por la evidencia científica.

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Declaración sobre el Diseño Inteligente

Detectando el Diseño en las Ciencias Naturales

La inteligencia deja atrás una seña o evidencia característica.

Por William A. Dembski

En la vida ordinaria, las explicaciones que invocan al azar, a la necesidad o al diseño cubren todas las eventualidades. Sin embargo, en las ciencias naturales, una de estas modalidades se considera superflua. El diseño. Desde la perspectiva de las ciencias naturales, el diseño, como la acción de un agente inteligente, no es una fuerza creativa fundamental en la naturaleza. Al contrario, las causas naturales ciegas, caracterizadas por el azar y la necesidad y reguladas por leyes sin romper, son pensadas suficiente para llevar a cabo toda la creación de la naturaleza. La teoría de Darwin es un caso en particular.

¿Pero cómo sabemos que la naturaleza no necesita ayuda de una inteligencia diseñadora? Con certeza, en las ciencias especiales, desde la forénsica a la arqueología a la Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre (SETI en inglés), el apelar a una inteligencia diseñadora es indispensable. Es más, dentro de estas ciencias existen técnicas bien desarrolladas para identificar la inteligencia. Esencial para estas técnicas es la habilidad de eliminar al azar y a la necesidad.

Por ejemplo, ¿cómo puede la radioastrónoma en la película Contacto (protagonizada por Jodie Foster y basada en la novela del mismo nombre por Carl Sagan) inferir la presencia de inteligencia extraterrestre en los pulsos y pausas provenientes del espacio que ellos monitorean? Los investigadores analizan las señales por medio de computadoras que están programadas para reconocer muchos patrones predeterminados. Las señales que no encajan con estos patrones pasar por el “tamiz” y son clasificadas como al azar. Después de años recibiendo señales “azarosas” que aparentemente no significan nada, los investigadores descubren un patrón de pulsos y pausas que corresponde a la secuencia de todos los números primos entre 2 y 101. Los números primos, por supuesto, son aquellos divisibles solamente por si mismos y por uno. Cuando una secuencia comienza con dos pulsos, luego una pausa, 3 pulsos, luego una pausa … y continúa hasta 101 pulsos, los investigadores deben inferir la presencia de una inteligencia extraterrestre.

He aquí el porqué. No existe nada en las leyes de la física que requiere que las señales de radio tomen una forma u otra. La secuencia es entonces contingente en vez de necesaria. Además, es una secuencia larga y, por lo tanto, compleja. Note que si la secuencia carece de complejidad, puede ser fácilmente producida por el azar. Finalmente, no solo era compleja, pero exhibía un patrón o especificación dada independientemente (no solo era una secuencia cualquiera de números, pero una secuencia matemáticamente significativa: los números primos).

La inteligencia deja tras de sí una marca o señal característica, la cual yo llamo “complejidad especificada.” Un evento exhibe complejidad especificada si es contingente y, por lo tanto, no necesario; si es complejo y, por lo tanto, no fácilmente repetible al azar; y si es especificado en el sentido de exhibir un patrón dado independientemente. Note que la complejidad en el sentido de la improbabilidad no es suficiente para eliminar el azar. Tire una moneda suficientes veces y será testigo de un evento altamente complejo o improbable. Aún así, usted no tendrá razón alguna para no atribuirlo al azar.

El punto importante acerca de las especificaciones es que ellas deben ser dadas objetivamente y no impuestas a los eventos después de los hechos. Por ejemplo, si un arquero dispara flechas contra una pared y nosotros después pintamos los blancos alrededor de ellas, estamos imponiendo un patrón después de los hechos. Al contrario, si se colocan blancos al principio (“especificados”) y luego el arquero les pega con exactitud, sabemos que fue por diseño.

En mi libro La Inferencia del Diseño, yo argumento que la complejidad especificada detecta con certeza al diseño. Sin embargo, en ese libro me enfoco principalmente en ejemplos del ser humano en vez de ejemplos de las ciencias naturales. La crítica principal a este trabajo hasta la fecha se refiere a si el mecanismo Darwiniano de la selección natural y la variación al azar no son, de hecho, capaces de generar complejidad especificada. Más recientemente, en Sin Almuerzo Gratis, yo muestro que los procesos naturales no dirigidos tales como el mecanismo Darwiniano, son incapaces de generar la complejidad especificada que existe en los organismos biológicos. De esto sigue que el azar y la necesidad son insuficientes para las ciencias naturales y que las ciencias naturales deben dejar algo de espacio para el diseño.

Respuesta de la evolución a William A. Dembski

El Teatro de la Ciencia y el Misterio

El caso del agente secreto.

Por Robert T. Pennock

William A. Dembski afirma detectar “complejidad especificada” en las cosas vivientes y argumenta que esto es prueba de que las especies han sido diseñadas por un agente inteligente. Una falla de este argumento es que él quiere definir el diseño inteligente por una negativa, es decir, como algo que no es ni al azar ni por necesidad. Pero la definición es amañada: la necesidad, el azar y el diseño ni son categorías mutuamente exclusivas, ni tampoco agotan las posibilidades. Por ende, uno no puede detectar a un agente inteligente por el proceso de eliminación que él sugiere. La ciencia requiere evidencia positiva. Esto es el caso cuando uno trata de detectar la huella de la inteligencia humana, pero es especialmente cierto cuando se analiza la extraordinaria declaración de que la complejidad biológica es diseñada intencionalmente.

Sobre este tema, las analogías del arquero y del SETI de Dembski son pistas falsas, pues ellas dependen tácitamente de un entendimiento a priori del intelecto humano y de la motivación, así como de procesos causales relevantes. Una inferencia de diseño como aquella de la película Contacto, por ejemplo, dependería del conocimiento previo sobre la naturaleza de las señales de radio y de otros procesos naturales, junto con asumir que una secuencia de números primos es el tipo de patrón que otro científico escogería enviar como una señal. Sin embargo, las secuencias extrañas encontradas en el ADN son muy diferentes a las series de números primos. Dembski no tiene ninguna forma de mostrar que los patrones genéticos fueron “montados a priori” o “dados independientemente.”

Dembski ha sido publicitado como “el Isaac Newton de la teoría de la información,” y en sus escritos, los cuales incluyen los libros que él cita en este ensayo, él insiste que su “ley de la conservación de la información” prueba que los procesos naturales no pueden aumentar la complejidad biológica. Él no explica su caso aquí y refutarlo tomaría demasiado espacio. Sea suficiente decir que existe una conexión entre la noción técnica de la información y la entropía, de tal manera que el argumento de Dembski se destila a una reformulación de la vieja declaración de los creacionistas de que la evolución viola a la segunda ley de la termodinámica. Simplemente, esta ley dice que en el universo existe una tendencia a la disminución de la complejidad. Los creacionistas se preguntan entonces cómo pueden los procesos evolucionarios producir formas de vida más complejas a partir de unas más primitivas. Pero desde hace mucho tiempo sabemos porqué este tipo de argumento falla: la segunda ley de la termodinámica se aplica a sistemas cerrados y los sistemas biológicos no son cerrados.

En el proceso evolucionario, un aumento en la complejidad biológica no representa un “almuerzo gratis”. Este aumento está comprado y pagado, debido a que la variación genética al azar está sujeta a la selección natural por el ambiente, el cual ya está estructurado. De hecho, los investigadores están empezando a usar los procesos Darwinianos, implementados en computadoras o in vitro, para evolucionar sistemas complejos y para proveer soluciones a los problemas de diseño en formas tales que están fuera del poder de meros agentes inteligentes.

Si de verdad pensáramos que la información genética es similar a las señales en la película Contacto, ¿no deberíamos inferir que fueron diseñadas por extraterrestres? Los teóricos del diseño inteligente a veces mencionan a los extraterrestres como posibles sospechosos, pero la mayoría parece tener sus ojos dirigidos a un diseñador colocado un poco más arriba en los cielos. El problema es que la ciencia requiere un modelo específico que pueda ser probado o examinado. ¿Qué fue exactamente lo que hizo el diseñador y cuándo lo hizo? Las hipótesis nebulosas de diseño de Dembski, aún si las restringimos a los procesos naturales, proveen poquísimo material que puede ser examinado, y una vez que los procesos sobrenaturales se acuñan al proceso, éste pierde toda posibilidad de ser examinado o probado.

Newton estuvo perplejo por las órbitas complejas de los planetas. Él no pudo pensar en una forma natural para dar razón a su orden y concluyó que Dios debe estar empujando suavemente a los planetas para que el sistema continuara funcionando. (Quizás es en este sentido que Dembski es el Newton de la teoría de la información.) El origen de las especies pareció ser en un tiempo igualmente misterioso, pero Darwin siguió las pistas encontradas en la naturaleza para resolver el misterio. Uno puede, por supuesto, retener la fe religiosa en un diseñador capaz de transcender los procesos naturales, pero no hay manera de poder recoger sus huellas digitales.

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Declaración sobre el Diseño Inteligente

Los Elusivos Iconos de la Evolución

¿Qué nos dicen en realidad los pinzones de Darwin y las moscas de la fruta penta-aladas?

Por Jonathan Wells

Charles Darwin escribió en 1860 que “parece no haber más diseño en la variabilidad de los seres orgánicos y en la acción de la selección natural, que en el curso que sigue el viento cuando sopla.” A pesar de que muchas características de los organismos vivos parecen ser diseñadas, la teoría de Darwin expresó que ellas fueron en realidad el resultado de procesos sin dirección, tales como la selección natural y la variación al azar.

Sin embargo, las teorías científicas deben compaginar con la evidencia. Dos ejemplos de evidencia en favor de la teoría de la evolución de Darwin, utilizadas tan frecuentemente que yo las he llamado “iconos de la evolución,” son los pinzones de Darwin y la mosca de la fruta penta-alada (de cuatro alas), del género Drosophila. Sin embargo, me parece que ambos casos muestran que la teoría de Darwin no puede dar cuenta de todas las características de los seres vivos.

Los pinzones de Darwin consisten de varias especies en las Islas Galápagos que difieren principalmente en el tamaño y la forma de sus picos. Las diferencias en los picos están correlacionadas con lo que las aves comen, sugiriendo que varias especies pueden haber descendido de un ancestro común por medio de su adaptación a diferentes comidas a través de la selección natural. En 1970, los biólogos Peter y Rosemary Grant fueron a las Galápagos a observar este proceso en el campo.

En 1977, los Grant observaron como una sequía severa eliminó al 85% de una especie en particular en una de las islas. Los sobrevivientes tenían, como promedio, picos un poco más largos que les permitieron quebrar las semillas más duras que habían sobrevivido a la sequía. Esto era la selección natural en acción. Los Grant estimaron que veinte episodios como éste podrían incrementar el tamaño de los picos lo suficiente como para crear una nueva especie.

Sin embargo, cuando regresaron las lluvias, el tamaño promedio de los picos regresó a lo normal. Desde ese entonces, el tamaño de los picos ha oscilado alrededor de un promedio a medida que el suministro de alimentos ha fluctuado con el clima. No ha habido un cambio neto y no han emergido especies nuevas. De hecho, puede estar ocurriendo lo opuesto, ya que varias especies de pinzones de las Galápagos parecen estar uniéndose por hibridación.

Los pinzones de Darwin y muchos otros organismos, proveen evidencia que la selección natural puede modificar a características existentes, pero solo en especies establecidas. Los criadores de especies domésticas de plantas y animales han estado haciendo la misma cosa por cientos de años con la selección artificial. Pero, ¿dónde está la evidencia de que la selección natural produce nuevas características en nuevas especies?

Las nuevas características requieren nuevas variaciones. En la versión moderna de la teoría de Darwin, esta variación proviene de las mutaciones en el ADN. La mayoría de las mutaciones en el ADN son dañinas y por lo tanto son eliminadas por la selección natural. Sin embargo, unas cuantas tienen ventajas, como por ejemplo, las mutaciones que aumentan la resistencia antibiótica en bacterias y la resistencia a los pesticidas en plantas y animales. La resistencia a los antibióticos y a los pesticidas son a menudo citadas como evidencia de que las mutaciones en el ADN proveen las materias primas para la evolución, pero ellas afectan solo a procesos químicos. Los cambios evolucionarios mayores requerirían mutaciones capaces de producir también cambios anatómicos ventajosos.

Normalmente, las moscas de la fruta tienen dos alas y dos “balancines,” pequeñas estructuras detrás de las alas que les ayudan a estabilizarse cuando vuelan. En los años 70, los geneticistas descubrieron que una combinación de tres mutaciones en un gen individual produce moscas en las cuales los balancines se desarrollan como alas aparentemente normales. La mosca resultante, con sus cuatro alas, a veces es usada para ilustrar como las mutaciones pueden producir los tipos de cambios anatómicos que la teoría de Darwin necesita.

Pero las alas extra no son estructuras nuevas, sino duplicaciones de estructuras ya existentes. Es más, las alas extra no tienen músculos y son, de hecho, peor que inútiles. Las moscas de la fruta con cuatro alas están severamente incapacitadas, como un pequeño aeroplano con sus alas extra colgando de su cola. Tal y como es el caso con otras mutaciones anatómicas que se han estudiado hasta ahora, estas mutaciones en las moscas no pueden proveer la materia prima para la evolución.

En ausencia de evidencia de que la selección natural y las variaciones al azar pueden dar cuenta de las características aparentemente diseñadas que poseen los organismos vivos, el asunto entero del diseño debe ser revisitado. Los estudiantes deben aprender lado a lado con los argumentos de Darwin, que el diseño permanece como una posibilidad.

Respuesta de la evolución a Jonathan Wells

La Naturaleza del Cambio

Los mecanismos evolucionarios dan comienzo a diferencias estructurales básicas.

Por Eugenie C. Scott

Sin haber definido “diseño,” Wells afirma que “muchas características de los organismos vivos parecen ser diseñadas.” De allí él contrasta a la selección natural (no dirigida) con el diseño (dirigido), aparentemente tratando de retornar a la noción pre-Darwiniana de que un Diseñador es directamente responsable por la forma en que los organismos encajan con sus ambientes. Darwin propuso una explicación científica, no religiosa: la forma en que los organismos encajan con sus ambientes es el resultado de la selección natural. Como todas las explicaciones científicas, él se basa en la causalidad natural.

Wells contiende que “la teoría de Darwin no puede dar cuenta de todas las características de los seres vivos.” Sin embargo, no tiene por que darla. Hoy en día los científicos explican las características de los seres vivos no solo invocando a la selección natural sino también a una serie de procesos biológicos que Darwin desconocía, incluyendo la transferencia de genes, la simbiosis, el rearreglo cromosómico, y la acción de genes reguladores. Al contrario de lo que Wells mantiene, la teoría evolucionaria no es inadecuada. Ella encaja a la evidencia muy bien.

Leyendo lo que escribe Wells, uno puede no darse cuenta de la importancia de los cuidadosos estudios de los Grant, los cuales demostraron a la selección natural en tiempo real. El hecho de que la sequía terminó antes de que los científicos observaran la emergencia de nuevas especies es particularmente irrelevante; el tamaño de los picos sí oscila a corto plazo, pero dada una tendencia a largo plazo en el cambio climático, un cambio mayor en el tamaño promedio puede esperarse. Wells también sobrestima la importancia de la hibridación en los pinzones; ésta es extremadamente rara y puede aún estar contribuyendo a una nueva especiación. Los pinzones de las Islas Galápagos continúan siendo un ejemplo magnífico del principio de la radiación adaptativa. Las varias especies que difieren morfológicamente ocupan diferentes nichos. Las explicaciones de Darwin fueron que ellas evolucionaron todas de un ancestro común y los análisis genéticos proveen evidencia que lo confirma.

Wells admite que la selección natural puede operar en una población y correctamente apunta hacia la genética para dar cuenta del tipo de variación que puede llevar a “nuevas características en nuevas especies.” Pero él afirma que las mutaciones, tales como aquellas que producen las moscas con cuatro alas, no producen el tipo de cambio anatómico necesario para cambios evolucionarios mayores. ¿No puede él ver más allá del ejemplo y ver el principio? El hecho de que la primera demostración de un mecanismo genético poderoso terminó produciendo una mosca que no puede volar es irrelevante. Edward Lewis compartió un Premio Nobel por el descubrimiento de estos genes, conocidos como el complejo Ubx. Ellos tiene una importancia extraordinaria porque los genes de este tipo ayudan a explicar los diferentes tipos de planes corporales, los cuales representan las diferencias básicas estructurales entre un molusco y un mosquito, entre una esponja y una araña.

Los genes Ubx son parte de los genes HOX, los cuales se encuentran en animales tan diferentes como esponjas, moscas de la fruta y mamíferos. Ellos encienden o apagan a otros genes involucrados en, entre otras cosas, la segmentación y la producción de apéndices tales como antenas, patas y alas. Lo que específicamente es construido depende de otros genes más tarde en el proceso. Los diversos planes corporales de los artrópodos (insectos, crustáceos, arácnidos) son variaciones de los temas de la segmentación y de los apéndices, variaciones que parecen ser el resultado de cambios en los genes HOX. Investigaciones recientes muestran que los genes Ubx de las moscas suprimen la formación de patas en los segmentos abdominales, pero que los genes Ubx de los crustáceos no lo hacen. Un pequeño cambio en el Ubx resulta en una gran diferencia en el plan corporal.

Las mutaciones en estos interruptores primarios están involucradas en la pérdida de las patas en las culebras, en el cambio de aletas lobulares a manos, y en el origen de las mandíbulas en los vertebrados. La duplicación de los segmentos iniciada por los genes HOX permite la experimentación anatómica y la selección natural cierne los resultados. “Evo-Devo,” el estudio de la evolución y el desarrollo, en un área muy activa para la investigación científica, pero Wells implica que todo lo que esto produce son moscas de la fruta lisiadas.

Wells argumenta que las explicaciones naturales son inadecuadas y, por ende, que “los estudiantes deben aprender…que el diseño permanece como una posibilidad.” Debido a que en su lógica el diseño implica a un Diseñador, él está recomendando de hecho que la ciencia permita la causalidad no natural. En realidad, tenemos explicaciones sólidas con las que trabajar, pero aún en el caso de que no las tuviéramos, la ciencia solo tiene herramientas para explicar las cosas en términos de la causalidad natural. Eso es lo que hizo Darwin y eso es lo que estamos tratando de hacer hoy.

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Perspectiva General

La Nueva Evolución del Creacionismo

El diseño inteligente trata sobre política y religión, no sobre ciencia.

Por Barbara Forrest

La infame decisión de Agosto de 1999 por la Junta de Educación del Estado de Kansas de eliminar las referencias a la evolución de los estándares de ciencia fue fuertemente influenciada por proponentes de la teoría del diseño inteligente. A pesar de que William A. Dembski, una de las figuras más prominentes del movimiento, afirma que la “detectabilidad empírica de causas inteligentes le provee al diseño inteligente el puesto de teoría científica completa,” sus proponentes invierten la mayor parte de sus esfuerzos en convencer a los políticos y al público, no a la comunidad científica.

El movimiento del diseño inteligente, arrancado por el libro Darwin on Trial (1991) de Phillip E. Johnson, tomó cuerpo en 1996 en el Centro para la Renovación de la Ciencia y la Cultura (CRSC en sus siglas en inglés), auspiciado por el Instituto del Descubrimiento (Discovery Institute), un grupo de investigación teórica de Seattle. Johnson, un profesor de leyes cuya conversión religiosa catalizó sus esfuerzos antievolucionarios, ensambló a un grupo de apoyo el cual promueve la teoría del diseño con sus escritos, financiados por becas del SRSC. De acuerdo con una de sus declaraciones de misión anteriores, el SRSC busca “nada menos que derrocar al materialismo y a sus condenatorios legados culturales.

Johnson se refiere a los miembros del CRSC y a su estrategia como la Cuña, análogo a la cuña que parte al tronco de leña. Ellos quieren decir que el diseño inteligente liberará a la ciencia de las garras del “naturalismo ateístico.” Los diez años de historia de la Cuña revelan sus características más sobresalientes: los científicos de la Cuña no poseen un programa de investigación empírica y, consecuentemente, no han publicado ningún dato en revistas científicas arbitradas (o en ninguna otra parte) en apoyo a sus afirmaciones sobre el diseño inteligente. Lo que sí tienen es un programa agresivo de relaciones públicas, el cual incluye conferencias que ellos o sus seguidores organizan, libros o artículos a nivel popular, reclutamiento de estudiantes universitarios a través de charlas auspiciadas por los grupos religiosos de las universidades, y el cultivo de alianzas con cristianos conservadores y con figuras políticas de influencia.

La Cuña busca “renovar” a la cultura americana por medio del enraizamiento de las instituciones sociales más importantes en la religión evangélica, especialmente la educación. En 1996 Johnson declaró: “Esto en realidad no es, ni nunca ha sido, un debate sobre ciencia. Esto se trata de religión y de filosofía.” De acuerdo a Dembski, el diseño inteligente “es simplemente los Logos del Evangelio de Lucas traducidos al lenguaje de la teoría de la información.” Los estrategas de la Cuña buscan unificar a los cristianos a través de la creencia compartida en la “simple” creación, buscando así, en las palabras mismas de Dembski, “triunfar sobre el naturalismo y sus consecuencias.” Esto les permite a los proponentes del diseño inteligente coexistir bajo una carpa grande con otros creacionistas quienes explícitamente basan sus creencias en una interpretación literal del Génesis.

Como cristianos,” escribe Dembski, “sabemos que el naturalismo es falso. La naturaleza no es autosuficiente. … Sin embargo, ni la teología ni la filosofía pueden responder a la pregunta evidencial de si la interacción de Dios con el mundo es empíricamente detectable. Para responder a esta pregunta debemos buscar en la ciencia.” Jonathan Wells, un biólogo, y Michael J. Behe, un bioquímico, parecen ser precisamente el tipo de individuos del CRSC que le pueden dar al diseño inteligente su pasaje a la credibilidad. Sin embargo, ninguno de los dos ha llevado a cabo investigaciones para analizar la teoría y mucho menos producido datos que den reto a las masas de evidencia acumulada por biólogos, geólogos y otros científicos evolucionistas. Wells, parcialmente influenciado por Sun Myung Moon, el líder de la Iglesia de la Unificación, ganó su Ph.D. en estudios de religión y en biología específicamente “para dedicar mi vida a destruir el Darwinismo.” Behe ve como la pregunta relevante si “la ciencia puede proveer espacio para la religión.” En el fondo, los proponentes del diseño inteligente no están motivados en mejorar la ciencia sino en transformarla en una actividad teística que apoye a la fe religiosa.

Los seguidores de la Cuña están actualmente tratando de insertar al diseño inteligente en los estándares de ciencia en las escuelas del Estado de Ohio a través de la legislación estatal. Anteriormente, el CRSC dio publicidad a su sitio web de ciencias asegurándole a los educadores que su “curriculum Web puede ser apropiado sin tener que meterse en guerras de adopción de libros de texto” en efecto promoviendo a los educadores a saltarse los procedimientos normales. Anticipando un caso prueba, la Cuña publicó en la revista legal Utah Law Review, una estrategia legal para ganar sanción judicial. Recientemente, el grupo casi tuvo éxito en insertar a nivel federal en el Acta “Ningún Niño Dejado Atrás” del año 2001 un “sentido del Senado” que apoyaba la enseñanza del diseño inteligente. Entonces, el movimiento sigue avanzando, pero sus tácticas no son un substituto para la ciencia verdadera.

Richard Milner y Vittorio Maestro son editores de la revista Historia Natural (Natural History), la cual es publicada por El Museo Americano de Historia Natural. El museo fue creado en 1869 en la ciudad de Nueva York, EEUU. La revista fue establecida en 1900.
http://www.naturalhistorymag.com

Michael J. Behe, quien recibió su Ph.D. en bioquímica de la Universidad de Pennsylvania en 1978, es profesor de ciencias biológicas en la Universidad de Lehigh en Pennsylvania. Sus investigaciones recientes se concentran en el papel del diseño y la selección natural en la construcción de proteínas estructurales. Su libro La Caja Negra de Darwin: El Reto Bioquímico a la Evolución se encuentra disponible en pasta blanda (Touchstone Books, 1998)
http://www.lehigh.edu/%7einbios/faculty/behe.html

Kenneth R. Miller es profesor de biología de la Universidad de Brown. Sus trabajos de investigación en la estructura y función de la membrana celular han sido publicados en tales revistas científicas como Nature, Cell y el Journal of Cell Biology. Miller es coautor de varios libros de texto ampliamente utilizados a nivel de colegio y de universidad. En 1999 publicó Buscando al Dios de Darwin: La Búsqueda por un Científico del Espacio Común entre Dios y la Evolución (Cliff Street Books).
http://bms.brown.edu/faculty/m/kmiller/

William A Dembski, quien tiene un Ph.D. en matemáticas y filosofía, es profesor asociado de investigación en la Universidad de Baylor y Senior Fellow del Discovery Institute en Seattle. Sus libros incluyen: La Inferencia del Diseño: Eliminando el Azar a Través de Pequeñas Probabilidades (Cambridge University Press, 1998) y Sin Almuerzo Gratis: Por Qué la Complejidad Especificada No Puede Ser Obtenida Sin Inteligencia (Rowman & Littlefield, 2001).
http://www.designinference.com/

Robert T. Pennock es profesor asociado en estudios de ciencias y tecnología y profesor asociado en filosofía en la Escuela Lyman Briggs y en el Departamento de Filosofía de la Universidad Estatal de Michigan. Él es autor de Torre de Babel: La Evidencia en Contra del Nuevo Creacionismo (MIT Press, 1999) y editor de Creacionismo por Diseño Inteligente y sus Críticas: Perspectivas Filosóficas, Teológicas y Científicas (MIT Press, 2001).
http://www.msu.edu/~pennock5/

Jonathan Wells recibió dos doctorados, uno en biología celular y molecular de la Universidad de California en Berkeley y uno en estudios de religión de la Universidad de Yale. Ha trabajado como investigador postdoctoral en biología en la Universidad de California en Berkeley y ha enseñado biología en la Universidad Estatal de California en Hayward. Wells es también el autor de Íconos de la Evolución: ¿Ciencia o Mito? Por Qué Mucho de lo que Enseñamos Sobre la Evolución está Equivocado (Regnery Publishing, 2000).
http://www.arn.org/wells/jwhome.htm

Eugenie C. Scott posee un doctorado en antropología física. En 1978, después de enseñar antropología física por quince años a nivel universitario, aceptó el cargo de director ejecutivo del Centro Nacional para la Educación en las Ciencias. Ella es también presidente de la Asociación Americana de Antropólogos Físicos.
http://en.wikipedia.org/wiki/Eugenie_Scott

Barbara Forrest es profesor asociado de filosofía en la Universidad de Southwestern Louisiana. Ella recibió su doctorado de la Universidad de Tulane. Entre sus publicaciones académicas recientes se encuentran “La Posibilidad de Significado en la Evolución humana,” en Zygon: Journal of Religion and Science, Diciembre 2000.
http://www.selu.edu/Academics/ArtsSciences/CAS_Endowed%20Chairs/doc/dr_forrest.html

Por favor vea el artículo original en inglés para enterarse más sobre el tópico del artículo o para tener acceso a la lección que lo suplementa. (Enlaces y lecciones no han sido traducidas.)

Mas sobre el diseño inteligente…

Diseño inteligente. Origen del Movimiento

La Teoría de la Evolución está siendo duramente criticada recientemente. Para sorpresa de muchos, la crítica no proviene de los círculos religiosos sino del mismo mundo de la ciencia.Para muchos científicos, la complejidad de la vida, especialmente al nivel celular y molecular, sugiere diseño y no azar. Por esta razón cada vez se habla más del “Movimiento del Diseño Inteligente”.

Este artículo explica el origen de tan revolucionaria tendencia y nos habla de sus protagonistas.

Científicos encuentran evidencia de DiosInsight en las noticias, 19 de Abril, 1999

por Stephen Goode

La hegemonía darwinista en las ciencias naturales puede estar amenazada por un movimiento revolucionario y vanguardista que observa un diseño inteligente en la naturaleza… ¡y un Diseñador!

El químico Charles Thaxton se sorprendió cuando, hace 15 años, “El Misterio del Origen de la Vida”, libro que escribió juntamente con otros dos científicos sobre la evolución química, obtuvo una respuesta muy positiva entre los científicos del país. Thaxton, que visitaba la Charles University en Praga como profesor asistente, esperaba una reacción negativa, si es que el libro (que desde entonces ha llegado a ser considerado como una de las obras pioneras en lo que ha sido llamado el Movimiento del Diseño Inteligente) hubiera llegado a ser digno de atención.

Al fin y al cabo, “El Misterio del Origen de la Vida”, que se había convertido en uno de los textos universitarios más vendidos, sugería la posibilidad de un diseño inteligente en la naturaleza y señalaba errores graves en el Darwinismo. Tales opiniones eran consideradas como impensables y definitivamente acientíficas por la amplia mayoría de los científicos de la época, no sólo porque la teoría del Diseño Inteligente sugiere que la evolución no es el proceso casual y al azar que la mayoría de los biólogos creían que era, sino también porque (cosa incluso más inaceptable) indicaba la probable existencia de un diseñador, ó quizás Dios, que sería el responsable del diseño. La idea de que un diseñador pudiera ser el responsable de la naturaleza, era un concepto que ningún científico que se preciara a sí mismo querría llevar al curso científico de las cosas.

No pensaba que este libro tuviera ninguna aceptación. Cuando lo escribimos, fue como ser un lobo solitario allí afuera”, cuenta Thaxton a Insight. “Los materialistas empedernidos no van a tolerar inteligencia en la naturaleza”, dice. “Entonces recibí muchas llamadas de científicos y matemáticos que sí lo hicieron”, hombres y mujeres de una gran variedad de campos de la ciencia que estaban llegando a las mismas conclusiones que Thaxton había descrito en “El Misterio del Origen de la Vida”. Ellos (al igual que Thaxton y sus coautores) estaban descubriendo diariamente información en sus laboratorios y búsquedas científicas que ya no podían ser explicadas por el modelo estándar de la evolución darwiniana. Dicha información podía ser mejor —y más científicamente— entendida, argumentando que ciertas entidades altamente complejas en la naturaleza, la molécula de DNA, por ejemplo, habían sido diseñadas para hacer lo que hacían y no evolucionaban al azar, por accidente, que es como la evolución darwiniana explica su origen.

Uno de los que se pusieron en contacto con Thaxton fue William Dembski. Dembski, un hombre joven con un doctorado en matemáticas de la Universidad de Chicago, un segundo doctorado en filosofía de la Universidad de Illinois en Chicago y un máster en teología del Princeton Theological Seminary, tuvo la firme convicción de que Thaxton no solamente tenía razón sino que también estaba en algo que iba a revolucionar la manera en que el hombre miraría a la naturaleza y la manera en que los biólogos abordarían su campo. Él quería tomar parte en esa revolución.

Recientemente, Dembski ha publicado su propia aportación al crecimiento continuo del Movimiento del Diseño Inteligente, un libro de argumentos contundentes que él llama “La Inferencia del Diseño”, en el cual Dembski (cuya lista impresionante de títulos llevó a un amigo a describirle como “el estudiante perpetuo”) emplea sus conocimientos de lógica simbólica y matemáticas para argumentar a favor del diseño en la naturaleza. El libro de Dembski es una de las más recientes e impresionantes contribuciones que adornan los estudios de Diseño (nombre que utilizan sus partidarios), que es una rama de la ciencia que ha crecido y está cada vez más sofisticada desde la contribución de Thaxton, hace 15 años.

Entre el libro co-escrito de Thaxton y la reciente contribución de Dembski, el Movimiento del Diseño Inteligente ha llegado muy lejos. Y más desarrollos están en camino, prometen sus partidarios. Ahora el Diseño Inteligente tiene su propia revista profesional, Origins & Design. Muchos de los que lo apoyan pertenecen a un grupo de expertos, el Centro para la Renovación de la Ciencia y de la Cultura en el Discovery Institute de Seattle, aunque muchos de los asociados con el centro están localizados en otra parte: Dembski, por ejemplo, está en Dallas, y Thaxton, permanece en Praga. Además, el movimiento tiene su propia revista para no científicos, el vistoso cuatrimestral Cosmic Pursuit, en el que científicos como Thaxton y Dembski presentan sus ideas para el lector general.

Y, ¿cuáles son esas ideas?

Primero, argumentan que su defensa del Diseño surge directamente de la información empírica que han observado como científicos, más que de ninguna noción teológica o filosófica que puedan mantener. “Los descubrimientos en matemáticas y en biología están abriendo camino para un Diseño y un Diseñador,” dice Thaxton.

b.Y Michael Behe, un bioquímico de la Universidad de Lehigh que es el autor de uno de los textos más importantes del Movimiento del Diseño Inteligente, “La Caja Negra de Darwin” (1996), dice a Insight, “el Diseño Inteligente fluye directamente desde la información que está actualmente disponible”.

Lo que hace que esta afirmación sea muy significativa es que da una visión del Diseño Inteligente como un fenómeno que debe ser tratado y estudiado científicamente más que como un tópico dejado para la religión u otros propósitos. Su afirmación lleva directamente al otro argumento principal del los defensores del Diseño Inteligente: la ciencia actual no es adecuada para tratar con el descubrimiento de un diseño inteligente en la naturaleza a causa de la manera en que está constituida en estos momentos, porque la ciencia está demasiado atada a las interpretaciones materialistas y naturalistas de lo que es la naturaleza.

Esta afirmación es revolucionaria. Lo que está en la base del argumento, dice Dembski, es una controversia sobre “la naturaleza de la naturaleza”. Dembski piensa que la ciencia natural está “empobrecida” a la hora de abordar el tema del diseño inteligente. ¿Por qué está empobrecida? Porque el materialismo y el naturalismo asumen que las explicaciones naturales son suficientes para explicar cualquier pregunta que surja en la ciencia, y esto sencillamente no basta a la hora de tratar el fenómeno del Diseño. (En efecto, cualquier defensor del Movimiento del Diseño Inteligente te dirá que entender cómo tratar científicamente con el diseño en la naturaleza es uno de los problemas más importantes del movimiento.)

El Diseño Inteligente no argumenta a favor de ninguna teología específica. “La palabra ‘Diseñador’ no significa forzosamente el Dios del Génesis”, dice Thaxton (aunque no lo excluye). “Mi opinión es que desde la información empírica no podemos hacer la afirmación de una deidad. Es la posibilidad de una deidad a la que llegamos”. Thaxton explica que es un “diseño genérico del que hablamos en el Diseño Inteligente. Cuando las personas quieren ir más allá de eso, allí es donde entra su visión particular de Dios”.

Lo que hace que el Movimiento del Diseño Inteligente sea tan revolucionario es que va totalmente en contra de la sabiduría perceptible de la ciencia, y particularmente de la biología. El darwinismo impregna cada aspecto de la civilización occidental, observa Dembski. Y los darwinistas argumentan que no hay diseño en la naturaleza, ninguno que pueda llevarnos a pensar en un diseñador. Todo lo que hay en la naturaleza, dicen los darwinistas, es resultado de una evolución casual, no hay ningún diseño que pueda sugerir dirección o planificación.

Así es como uno de los principales darwinistas, Richard Dawkins de la Universidad de Oxford, describió su visión del mundo en su libro de 1995, “Río que sale del Edén (River out of Eden): una visión darwinista de la vida”, un ataque directo a la posibilidad de un diseño en la naturaleza: “El Universo que observamos tiene precisamente las propiedades que esperamos que tenga si no existe, en el fondo, ningún diseño, ningún propósito, ni bien ni mal, no hay nada más que una indiferencia ciega, despiadada”.

La posición darwiniana fue puesta en palabras incluso más duras por Peter Atkins en su libro “La Segunda Ley” (The Second Law), que apareció en 1984, el mismo año en que Thaxton y sus coautores publicaron “El Misterio del Origen de la Vida”: “Somos los hijos del caos, y la profunda estructura del cambio es la degeneración. En el fondo, solamente hay corrupción y el flujo imparable del caos. El propósito se ha desvanecido; todo lo que queda es la dirección. Esa es la frialdad que tenemos que aceptar al mirar profunda y desapasionadamente en el corazón del Universo.”

En contra de la visión darwiniana dominante, el argumento de Thaxton a favor del Diseño Inteligente, reducido a los términos más simples es éste:

La molécula de DNA, la base de la vida, es un mensaje, dice él. Es información codificada en una doble hélice. No es como un mensaje; es el mensaje. La molécula misma es un diseño elaborado y complejo que es un mensaje.

Nosotros los humanos sabemos por experiencia que, cuando hay un mensaje, es una inteligencia la que ha creado ese mensaje, dice Thaxton. Ninguna otra explicación sería suficiente para dar razón a la existencia del mensaje. No recibimos cartas de un remitente inexistente, al azar, sin propósito, por ejemplo. “Sabemos por experiencia que cuando hay un diseño, hay un diseñador.”

Behe toma el darwinismo desde un ángulo diferente. Un Doctor en Bioquímica de la Universidad de Pennsylvania, Behe argumenta que la vida, en lo más fundamental, es “irreductiblemente compleja”, una frase que ha añadido al debate del Diseño Inteligente. Para explicar lo que quiere decir con irreductiblemente compleja, Behe habla de una ratonera, una construcción humana hecha de una base, un martillo, un muelle y una barra de sujeción. Cada una es necesaria para que la ratonera funcione. Sin uno de estos elementos, la ratonera no funcionaría.

También la naturaleza tiene ejemplos de complejidad irreductible, el sistema en una célula que capta proteínas para enviarlas a compartimentos subcelulares, por ejemplo. Casi cada uno de los componentes que conforman este sistema son necesarios para que el sistema funcione. Sin uno de estos componentes, las proteínas no serían enviadas a su correcto destino.

Behe argumenta que el desarrollo de un sistema tan elaborado y complejo en términos evolucionarios darwinianos, consistente en un pequeño paso después de otro, no serviría porque durante cualquier paso previo al de todas las partes complejas trabajando juntas, el sistema no funcionaría. ¿Cuál es la probabilidad de que todas esas partes que tienen que trabajar juntas hubieran empezado a trabajar conjuntamente en un momento determinado? Igual que la complejidad irreductible de una ratonera indica un diseño que da la posibilidad de que todos sus elementos trabajen juntos, así la irreductible complejidad del sistema celular del envío de proteínas indica un diseño.

A Behe le gusta citar a Darwin mismo para mostrar la importancia de la complejidad irreductible en cuanto a la teoría darwiniana. En el Origen de las Especies, Darwin escribió: “Si pudiera ser demostrado que cualquier órgano complejo existiera que no fuera posible que se hubiera formado por numerosas y sucesivas ligeras modificaciones, mi teoría quedaría destruida”. Behe piensa que la existencia de dicho organismo complejo ya ha sido demostrada.

Es muy importante que los argumentos de científicos como Thaxton, Behe y otros del Movimiento del Diseño Inteligente sean reconocidos como científicos. En efecto, Thaxton, un cristiano, estuvo mucho tiempo preguntándose, “¿estoy fuera de los límites de la ciencia?” y finalmente concluyó que no lo estaba, pero añade que es el deber de los que apoyan el Diseño Inteligente que “lleguemos a una comprensión realista de lo que es el movimiento sin destruir la integridad de la ciencia.

Thaxton toma cierto consuelo en el hecho de que el Movimiento del Diseño contemporáneo no está introduciendo algo nuevo en la ciencia. El gran físico Sir Isaac Newton (que murió en 1727), por ejemplo, escribió, “El más maravilloso sistema del sol, planetas y cometas, solamente podría proceder de la determinación y dominio de un ser inteligente y poderoso.”

A Dembski le gusta mencionar al teólogo inglés William Paley que publicó su Teología Natural en 1802, en la cual hizo su famoso argumento de que si nos encontráramos un reloj en un campo, asumiríamos que fue fabricado por una inteligencia, porque sus diversas partes están dirigidas hacia un objetivo: decir la hora. (Paley también tenía mucho que decir sobre la complejidad del ojo del mamífero, que parecía indicar un diseño. Darwin, que estaba igualmente maravillado de la complejidad del ojo humano, concluyó que a pesar de su complejidad, el ojo podría haber evolucionado poco a poco a través del tiempo.)

Behe es optimista con respecto al futuro del Movimiento del Diseño Inteligente: “No sé si van a ser dos años o veinte, pero allí es hacia dónde se dirige la información de la ciencia”, dice. “Los científicos notan que hay algo que no encaja del todo. Hay nuevas ideas para las que se necesitan nuevas definiciones.

A Dembski, cuyo reciente libro La Inferencia del Diseño presenta con gran detalle cómo el argumento del Diseño Inteligente satisface la lógica y la probabilidad, le gusta comparar la influencia del movimiento sobre la ciencia con el efecto en la Europa del este que tuvieron los movimientos de libertad y democracia. La crítica al darwinismo ahora amenaza la hegemonía del mismo modo, dice, que el paso hacia la libertad hizo temblar al imperio soviético.

Dembski enfatiza que el Movimiento del Diseño Inteligente ha de demostrar su constitución científica, aunque ve posibilidades más amplias hacia donde nos podría llevar la idea del Diseño Inteligente: “Las cuestiones de moralidad podrían, al parecer, ser añadidas”. También es posible “la renovación de toda la noción de la Ley Natural”.

Thaxton, que dirigirá un seminario sobre “Detectar Diseño en la Naturaleza” en la asamblea anual de la Afiliación Científica Americana en julio[de 1999], compara la situación actual del Diseño Inteligente con la situación de la Física Cuántica hace un siglo. Max Planck, el teórico de la física cuántica, perdió la esperanza de que su teoría fuera aceptada por sus compañeros físicos, destaca Thaxton. Concluyó que para que su teoría ganara respetabilidad, tendría que morir toda una generación de científicos y ser reemplazados por hombres y mujeres más jóvenes y con mentes más abiertas, preparados para avanzar en la dirección donde les llevara su información, que sería hacia la hipótesis de la Física Cuántica. Lo que se ha de hacer para que el Diseño Inteligente sea aceptado, concluye, “es superar la inercia de la edad”.

Fuente:

http://www.menteabierta.org/html/articulos/ar_dintelorig.htm

     

La ciencia y Dios

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El ornitorrinco y la Teoría de la Evolución

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Debate entre evolucionistas y creacionistas en Madrid, 1995

Este artículo no necesariamente esta de acuerdo con mi posicion creacionista. Lo coloco para que pueda ser analizado por todos.  Corresponde a un debate entre evolucionistas y creacionistas en Madrid, 1995:

Yo lo ire evaluando  y si es posible actualizando con otras notas y enlaces que nos permitan comprender esta discucion.

Acepto toda opinión,pero por favor, que sea documentada. Gracias y bendiciones.


Debate entre evolucionistas y creacionistas en Madrid, 1995:
G.Berthault, E.Molina, S.Miller, A.Matín-Municio, C.de Duve, J.Oró, J.M.Petit, y M.Giertych

In: Evolucionismo y Racionalismo (E. Molina, A. Carreras y J. Puertas, eds.). Institución Fernando el Católico, Diputación de Zaragoza. (1998), pp. 265-278.LOS ARGUMENTOS GEOLOGICOS Y PALEONTOLOGICOS DE LOS CREACIONISTAS “CIENTIFICOS”: IGNORANCIA Y PSEUDOCIENCIA

Eustoquio MOLINA
Departamento de Ciencias de la Tierra (Área de Paleontología). Universidad de Zaragoza. E-50009 Zaragoza.

Los argumentos de los creacionistas “científicos” se basan generalmente en una interpretación literal del Génesis hoy superada por la mayor parte de la jerarquía católica, que considera la Biblia como alegórica y ha llevado al Papa Juan Pablo II a aceptar la teoría de la evolución. Sin embargo, existen diversas sectas fundamentalistas protestantes y algunas católicas que mantienen un creacionismo literalista y pretendidamente científico. En este sentido, los creacionistas autodenominados científicos presentan una serie de argumentos que niegan los principios más básicos y elementales de la Geología y de la Paleontología, constituyendo, además de un preocupante problema político, uno de los mejores ejemplos de pseudociencia e irracionalidad.

EL CREACIONISMO “CIENTIFICO” Y LAS CIENCIAS DE LA TIERRA

Durante siglos se ha intentado dotar de carácter científico al relato bíblico de la creación, buscando en la naturaleza y en la ciencia apoyo para el dogma creacionista. Así el texto bíblico de la creación ha constituido la “ciencia” de los orígenes, desarrollándose la “teología natural” que considera que las maravillas reveladas por las ciencias de la naturaleza confirman la religión (Hiblot, 1997). Ahora bien, el conde de Buffon fue uno de los primeros en conceder una mayor antigüedad a la Tierra, afirmando que podría llegar al millón de años. Escribió una voluminosa enciclopedia cuyos tres primeros volúmenes aparecieron en 1748, pero sus ideas provocaron a las autoridades teológicas de la Sorbona que se sintieron ultrajadas y le obligaron a retractarse públicamente. Así Buffon definió siete eras geológicas por analogía con los días del Génesis.

En la primera parte del siglo XIX, bastantes naturalistas tales como Louis Agassiz, Georges Cuvier y Alcide D’Orbigny eran partidarios de varias extinciones y creaciones sucesivas. El catastrofismo de estos naturalistas trataba de integrar y conciliar los descubrimientos científicos de la Geología con las doctrinas bíblicas. Ahora bien, los nuevos datos ponían de manifiesto que la Tierra se había formado mucho antes de los 4.004 años antes de Cristo que había establecido el arzobispo Usher. Sin embargo, al contrario de los fundamentalistas actuales, el Diluvio no era considerado por los catastrofistas como el responsable de todos los fósiles, siendo éstos atribuidos a catástrofes precedentes, ni era considerado como el paradigma explicativo de las ciencias de la Tierra. El catastrofismo fue sustituido por el gradualismo de James Hutton (actualismo) y Charles Lyell (uniformitarismo) a mediados del siglo XIX. El paradigma de la Geología emergente ponía en tela de juicio algunas “verdades” de fe, como la del Diluvio universal, la creación de todas las especies animales directamente por Dios y por ello la del Hombre a partir del barro, todo lo cual provocó una confrontación entre la Geología y la fe (Sequeiros, 1997). Charles Lyell puso la base para destronar la Geología bíblica, que intentaba interpretar los procesos de la Tierra desde los presupuestos religiosos, lo cual ayudó mucho a Charles Darwin para descubrir el mecanismo de la selección natural en el proceso de transformación de las especies, surgiendo así la teoría de la evolución que tan generalizada aceptación ha tenido en el mundo científico. Resulta paradójico que Lyell no la aceptara hasta el final de su vida habiendo sido uno de los pilares en que se basó Darwin. En tiempos de Darwin se conocían pocos fósiles y los científicos no se pudieron apoyar mucho en la Paleontología para corroborar el proceso evolutivo, hasta que Simpson puso de manifiesto el valor de los fósiles para documentar la teoría sintética de la evolución. Así pues, la controversia que generó la publicación de El origen de las especies no fue algo nuevo (Gillispie, 1996), ya que descubrimientos anteriores de la Geología habían representado mayores desafíos a la interpretación literal del libro del Génesis.

La aceptación de la teoría de la evolución en la sociedad nunca fue tan generalizada como en el mundo científico, especialmente en EE UU donde el creacionismo antievolucionista se desarrolló con más fuerza y es donde existen más precedentes del creacionismo “científico”. A finales del siglo XIX, algunos prestigiosos científicos americanos aún se oponían a la evolución. Algunos, como el geólogo James D. Dana, a pesar de ser defensores del evolucionismo eran partidarios de una creación particular para el Hombre y de la equiparación de día y era geológica. Además, el naturalista de Princeton Arnold Guyot y el geólogo canadiense John W. Dawson no sólo eran partidarios de la equiparación entre día y era, sino que A. Guyot publicó en 1884 su obra titulada: Creation or the Biblical Cosmogony in the light of Modern Science, tratando de armonizar la Ciencia y la Biblia e invocando creaciones particulares para la materia, la vida y el Hombre.

A principios del siglo XX los antievolucionistas americanos acusaron a los cristianos progresistas de haber claudicado demasiado deprisa aceptando la evolución. En 1909 C.I Scofield publicó una versión de la Biblia que popularizó la idea del inglés Dr. Thomas Chalmers de que existe un intervalo de tiempo muy grande entre los eventos descritos entre los versículos 1 y 2 del primer capítulo del Génesis, dejando así todo el tiempo necesario que requerían las ciencias de la Tierra entre una primera destrucción y una nueva creación. Por esta época se encarga al geólogo y pastor protestante, George F. Wright, la redacción de un texto sobre los puntos de vista cristianos de la evolución, con objeto de desacreditar las versiones materialistas y teístas de la evolución. Según Hiblot (1997) a partir de la primera guerra mundial el darvinismo es acusado de estar en el origen de la guerra y de provocar un declive de los valores morales. Así en la década de 1920 se produce una persecución de evolucionistas en el Sur de EE UU que tuvo como resultado la dimisión forzada de varios profesores. En este contexto es publicado un manual escolar de Geología por George McCready Price (1923), quien concede una gran relevancia al Diluvio, el cual habría producido de forma catastrófica todas las rocas y fósiles en una misma época reciente. Este voluminoso libro de 726 páginas está integramente dedicado a demostrar que los datos de la Geología y la Paleontología son falsos. Price, Adventista del Séptimo Día, también escribió otros libros antievolucionistas, en todos los cuales se evidenciaban sus escasos conocimientos científicos, por lo que no tuvo ninguna influencia en la comunidad científica y los pocos que llegaron a enterarse de su existencia lo consideraron un gran ignorante. Sin embargo, es quizás el más relevante de los antievolucionistas, ya que por primera vez los creacionistas intentaban argumentar con datos aparentemente científicos en lugar de sólo recurrir a la Biblia. Así pues, es el pionero y el inspirador de los creacionistas “científicos” de la década de 1960 y en especial de Henry M. Morris.

Por otra parte, los fundamentalistas se movilizaron hasta conseguir aprobar leyes en 37 estados prohibiendo la enseñanza de la evolución en las escuelas públicas. Esto dio lugar al famoso “Juicio del mono” en el estado de Tennessee en 1925, resultando condenado un profesor llamado John Thomas Scopes por enseñar la teoría de la evolución. Pero esta condena fue muy leve y los creacionistas fueron ridiculizados a causa de su manifiesta ignorancia científica. A partir de entonces los fundamentalistas cambiaron de estrategia, tratando de difundir sus ideas creacionistas en los medios de comunicación y crear sus institutos bíblicos. Las leyes no fueron aplicadas condenando a ningún otro evolucionista, pero el temor hizo casi desaparecer la teoría de la evolución de los libros escolares, y tuvieron que pasar cuarenta años para que las leyes fueran declaradas inconstitucionales y derogadas. Hacia 1925 el Ku Klux Klan, que entonces decía tener 4 millones de miembros, era antievolucionista y hoy sigue actuando contra los negros, los judíos, los católicos y contra el darwinismo.

La nueva estrategia fundamentalista dio lugar a una mejor organización surgiendo las primeras asociaciones creacionistas para presentar un frente unido contra la evolución. Así en 1935 fue fundada la Religion and Science Association, siendo nombrado presidente un doctor en Química orgánica de la Universidad de Chicago: L. Allen Highley. Este estaba de acuerdo con las ideas diluvistas de Price, pero creía que habían existido además ciertas catástrofes anteriores a Adán y Eva, que explicarían el origen de los fósiles. Desacuerdos y luchas entre los socios dio lugar a que Price y otros adventistas de Los Ángeles formaran en 1938 una nueva sociedad: The Society for the Study of Creation, the Deluge and Related Science. Esta llegó a tener muchos miembros pero estaban bastante divididos por diferencias de tipo geológico y desapareció en 1948. Por otra parte, un grupo de científicos evangélicos fundó en 1941 la American Scientific Affiliation destinada a difundir sus ideas conciliadoras entre ciencia y religión. En esta asociación tuvo un papel destacado un doctor en geoquímica, J.L. Kulp, para quien el error fundamental era mezclar la Geología y la evolución.

En la convención de la American Scientific Affiliation del año 1953 el profesor de Ingeniería hidráulica Henry M. Morris presentó una comunicación sobre “La evidencia bíblica de una creación reciente y un Diluvio universal”. Esta estaba basada en la Geología del Diluvio de Price, defendiendo la idea de una creación muy reciente, y de que la Biblia inspirada por Dios no puede contener errores científicos. En 1957 el teólogo John C. Whitcomb escribió: The Genesis Flood que tardó varios años en lograr publicar. Whitcomb pensaba que si la muerte es consecuencia del pecado original los fósiles no podían existir antes del Paraíso terrestre. En 1958 los Adventistas del Séptimo Día crearon el Geoscience Research Institute en Loma Linda (California), a fin de estudiar las pruebas científicas sobre los orígenes, utilizando a la vez la ciencia y la revelación, ya que consideran que el uso exclusivo de la ciencia es un enfoque muy estrecho. En 1961, Whitcomb en colaboración con Morris, publicaba una de las obras cumbres del creacionismo “científico”. Esta obra se ha traducido a diversos idiomas, entre ellos al español en 1982, bajo el titulo: EL DILUVIO DEL GENESIS. El relato bíblico y sus implicaciones científicas.

En 1963 se creó en Míchigan otra sociedad: The Creation Research Society, la cual estaba basada sobre un comité de expertos científicos con derecho a voto, entre los cuales había varios doctores en Biología, pero ningún geólogo competente, a pesar de que trataban de apoyar sus ideas en la Geología. Los miembros no científicos como Whitcomb no tenían derecho al voto. Sus ideas se basan en que la Biblia es la palabra escrita de Dios y en consecuencia “todas sus aserciones son histórica y científicamente verdaderas, lo cual implica que el Génesis es un relato factual de verdades históricas. Así, todos los tipos fundamentales de seres vivientes, comprendido el Hombre, son hechos por actos directos de la creación divina durante la semana descrita en el Génesis, y el Diluvio es un evento histórico de escala y efecto mundial”.

La abolición de las leyes antievolucionistas llevó a los creacionistas a plantear una nueva estrategia: presentar la creación como una teoría científica alternativa a la evolución, a la que se le debe dedicar el mismo tiempo en la docencia en las escuelas. Surgió así en 1970 en San Diego (California) el Creation-Science Research Centre dirigido por Morris y Gish, cuyo principal objetivo es difundir, por medio de libros y programas en los medios de comunicación, la idea de que el evolucionismo y el creacionismo son dos hipótesis científicas concurrentes. En este sentido, han publicado libros tratando de desacreditar los datos paleontológicos o geológicos: Gish (1972) en su libro Evolution, the Fossils say no! trata de desacreditar el valor de los fósiles, siendo un falaz ataque al valor de la Paleontología, y Whitcomb (1972) en su libro The Early Earth, trata de resucitar la idea del largo intervalo de tiempo entre los versículos del Génesis. La nueva estrategia conduce a que en 1981 sean aprobadas leyes en los estados de Arkansas y Louisiana imponiendo la igualdad de tratamiento para la evolución y la “ciencia” de la creación, por lo que los científicos norteamericanos tuvieron que replicar para lograr que no siguieran aprobándose leyes en otros estados y que estas leyes fueran anuladas en 1987.

Sin embargo, la actividad de los fundamentalistas protestantes ha hecho arraigar profundamente sus ideas, hasta tal punto que las encuestas indican que, en un país tan científicamente desarrollado como EE UU la mitad de la población está convencida de que Dios ha creado al Hombre con su forma actual hace menos de 10.000 años. Así la amenaza de que nuevas leyes sean aprobadas continúa siendo una realidad y los logros de los creacionistas son recurrentes (Molina, 1993). En este sentido, en 1996 han logrado que el Comité de Educación del estado de Nuevo México elimine todas las referencias a la evolución en los State’s standards for science education de las escuelas publicas. Actualmente, la actividad de los creacionistas es bastante intensa y algunas de sus publicaciones están teniendo difusión a escala mundial. Así el Geoscience Research Institute publica: Origins (revista sobre la historia de la Tierra), Geoscience Reports (boletín de divulgación), Ciencia de los orígenes (dirigida al mundo hispano). Por su parte el Creacion Research Society, presidido por Morris y Gish, publica: CRS Quarterly (revista trimestral) y Creation Matters (boletín bimestral). Ahora bien, lo más sorprendente es que algunos científicos doctorados en diversas universidades estatales de EE.UU., afiliados a estas organizaciones creacionistas, tratan de desarrollar proyectos de investigación sobre temas de tipo geológico, paleontológico, etc., los cuales plantean disparatadas hipótesis “ad hoc” para negar la evolución y probar el creacionismo.

Ultimamente, en el resto del mundo el principal motor de la extensión del creacionismo (en su versión más literal) es la Creation Research Society, cuyos dirigentes Morris y Gish están visitando y estableciendo centros en distintos paises. Por ejemplo, en Corea han creado una asociación que comprende un millar de miembros de los cuales, al parecer, alrededor de 300 poseen un doctorado científico (Hiblot, 1997). Así, el creacionismo del Diluvio y la Tierra joven, debido a su simplicidad está teniendo bastante éxito, ya que no hay necesidad de grandes elucubraciones para armonizar la Biblia y la Ciencia, pues la Biblia tendría razón totalmente. Los científicos suelen subestimar la importancia de los creacionistas y eluden los debates. Sin embargo, algunos científicos han participado en debates célebres promovidos por los creacionistas, tal es el caso del australiano R. Plimer, director del Departamento de Geología de la Universidad de Newcastle, quien además ha publicado un libro titulado: Mentir por Dios, la razón contra el creacionismo (1994), y planteado una demanda que ha sido desestimada en un juicio contra un creacionista que pretendía haber efectuado análisis científicos y haber encontrado el Arca de Noé. Por su parte, la australiana Rhondda E. Jones (1989), que ha alertado del peligro del creacionismo en la enseñanza de las ciencias, propone que el creacionismo “científico” sea utilizado en la enseñanza para ilustrar sobre uno de los mejores ejemplos de pseudociencia.

En Europa los creacionistas más literalistas y pseudocientíficos pertenecen a la secta católica CESHE (Cercle Scientifique et Historique), que fue creada para difundir la obra de su lider diluvista Fernand Crombette (1888-1970), y constituye el más fiel equivalente del creacionismo “científico” de los protestantes fundamentalistas americanos. Entre ellos destaca el “sedimentólogo” francés Guy Berthault quien para desacreditar la evolución niega el elemental principio de superposición de los estratos, habiéndose infiltrado en la geología oficial francesa (Babin y García, 1995). Aparte de G. Berthault, otro de sus lideres más activos es Dominique Tassot (1991) quien concluye que la prehistoria evolucionista es ilógica, irracional y un fraude permanente, y que solo la prehistoria bíblica, con la trilogía: Creación, Caída y Diluvio, es simple, completa, conforme a los hechos y racional. Ante estas afirmaciones se puede concluir que el creacionismo “científico” además de ser una pseudociencia es completamente irracional. La difusión del creacionismo “científico’ en la Unión Europea ha sido analizada en Molina (1992a y b, 1993,1996).

En España existen dos tipos de creacionistas radicales que se oponen parcial o totalmente a la evolución. Por una parte, los que profesan un creacionismo conciliador que pretende integrar los datos científicos con la narración bíblica y aceptan la evolución de una forma restrictiva. Y por otra parte, los que creen en un creacionismo literalista, consecuencia del proselitismo de los fundamentalistas protestantes americanos, que amparados en la libertad de cultos se están implantando en España y captando adeptos, los cuales en algunos casos continúan siendo católicos, pero que comulgan con las ideas antievolucionistas y literalistas de los creacionistas “científicos”. El mejor ejemplo del primer tipo es el catedrático de Geología de la Escuela de Minas de Madrid, Indalecio Quintero, quien publicó en 1986 un artículo titulado: Adán y Eva fueron verdad, tratando de integrar los datos científicos y la narración bíblica e identificando las especies de homínidos con pueblos y personajes bíblicos. Un buen ejemplo del segundo es Alejandro Sanvisens Herreros, quien ha logrado que la editorial Promociones y Publicaciones Universitarias de Barcelona le publique en 1996 su libro titulado: Toda la verdad sobre la evolución. Este profesor católico arremete contra el evolucionismo con los mismos argumentos de Morris y Gish, lo cual le lleva a ser diluvista y, sin embargo, no parece ser completamente literalista. Una de las causas de este resurgir creacionista en España lo constituye la editorial creacionista establecida en Tarrasa (Barcelona), dirigida por Santiago Escuain, quien ha traducido y publicado numerosos artículos y libros de los protestantes fundamentalistas americanos (Gish, Morris, Bowden, etc.).

ARGUMENTOS GEOLOGICOS Y PALEONTOLOGICOS

Por lo general, la objeción levantada con más frecuencia contra la evolución se refiere al dudoso carácter científico de la teoría de Darwin. Según los creacionistas esta cuestionable cientificidad ha sido ocultada por una infame conspiración de los profesionales de la ciencia. Según Alemañ Berenguer (1996) los creacionistas recurren a dos argumentos: la irrepetibilidad y la circularidad. Así, al tratarse de un hecho acaecido en el pasado, la evolución quedaría fuera de cualquier posible verificación experimental; y que el propio concepto de selección natural como supervivencia del más apto implica un razonamiento circular. Argumentar contra el posible carácter tautológico del darvinismo así como otros aspectos de tipo filosófico y biológico haría demasiado extenso este artículo y, además, ya se ha hecho anteriormente (Newell, 1982; Kitcher, 1982; Gastaldo and Tanner eds. 1984; McGowan, 1984; Gould, 1984; Berra, 1990; Molina, 1992a,b; 1996; Alemañ Berenguer, 1996). Así pues, aquí se exponen y se debaten brevemente los principales argumentos que afectan a las ciencias de la Tierra.

Los argumentos de los creacionistas “científicos” han sido extensamente desarrollados en la obra cumbre de Whitcomb y Morris (1961, 1982). Sus esfuerzos se centran en atacar el principio del actualismo, consistente en que el presente es la clave del pasado, que es el principio más básico de la Geología y que ha provocado el desarrollo de esta ciencia desde los tiempos de James Hutton y Charles Lyell. Los creacionistas critican el actualismo porque no necesita apelar a catástrofes prodigiosas para explicar el origen y la evolución de la Tierra, la Vida y el Hombre. Su propuesta alternativa consiste en un catastrofismo sobrenatural basado en la interpretación literal de la Biblia. Por lo tanto, según ellos la Creación, Caída (pecado de Adán) y Diluvio constituyen los hechos básicos verdaderos a los cuales deben referirse todos los demás detalles de los datos históricos primitivos. Es decir, que los datos científicos habrían de reinterpretarse a la luz del relato bíblico y por tanto adaptarse a la interpretación literal, puesto que la Biblia sería palabra de Dios.

Para este tipo de creacionistas el Diluvio es un acontecimiento fundamental que explicaría toda la Geología y la Paleontología. Así, el Diluvio universal, que consideran de alcance y efectos mundiales, aportaría las condiciones más favorables para la fosilización, hasta tal punto que todos los fósiles habrían sido producidos por el Diluvio. Incluso los mamuts fosilizados en los hielos de Siberia se deberían a la inmediata actividad geológica postdiluviana. En este sentido, los estratos con fósiles habrían sido depositados después de la aparición de Adán y en consecuencia la escala de tiempo de la Paleontología y de la Geología la rechazan como totalmente errónea, proponiendo reemplazarla por un catastrofismo bíblico centrado en el Diluvio universal de un año de duración.

Establecidas estas premisas resulta superfluo que intenten rebatir las interpretaciones científicas de la Geología y de la Paleontología, y viceversa que aquí se intente argumentar científicamente contra sus sensacionales afirmaciones. Sin embargo, dedican un enorme esfuerzo a rebatir los muchos aspectos geológicos y paleontológicos que contradicen la Biblia. Evidentemente los aspectos que más intentan desacreditar son las dataciones, tanto de edad absoluta como de edad relativa. Las dataciones basadas en métodos tales como los radiométricos, que permiten concluir que la Tierra tiene una antigüedad muy grande medida en millones de años, chocan frontalmente con sus ideas de que la Tierra habría sido creada muy recientemente hace tan solo unos 6.000 años, o como máximo hace unos 10.000 años. Basan sus ataques en pequeños problemas metodológicos sacados fuera de contexto, tales como las imprecisiones que estas técnicas tienen. Así el margen de error de estas metodologías o la imposibilidad de su aplicación en ciertos momentos, suele ser invocado para negar su valor.

Los fósiles suelen ser uno de los aspectos que más critican. Con frecuencia sus argumentos son muy ingenuos y burdos. Así argumentan que los dinosaurios y los Hombres coexistieron como lo demostrarían unas pisadas encontradas en el Cretácico del rio Paluxy (Texas), incluso afirman que algunas de estas huellas muestran señales de zapatos y otras serían más antiguas (Carbonífero e incluso Precámbrico). Estas pretendidas huellas humanas tienen varias veces el tamaño de un pie, lo cual les lleva a creer que pertenecían a los gigantes de cuya existencia hace referencia la Biblia (Génesis 6.4). Además, piensan que el diluvio fue la principal causa de la desaparición de los dinosaurios, pero que algunos ejemplares jóvenes sobrevivieron en el arca de Noé, la mayor parte de los cuales perecieron por los cambios bruscos en el clima después del Diluvio, y algunos habrían persistido explicando la aparición universal de los “dragones” de las mitologías antiguas.

Sin embargo, algunos de los argumentos sobre el registro fósil son más elaborados y revelan un cierto conocimiento de los datos paleontológicos, si bien sus interpretaciones no son plausibles y resultan totalmente erróneas. En este sentido, parecen desconocer totalmente lo que es el registro fósil, así el traductor español de la editorial creacionista Santiago Escuain (1988), al que no se le conoce ninguna titulación en Paleontología, se atreve a sentar cátedra en un artículo sobre las discontinuidades del registro fósil, concluyendo en mayúsculas: EL REGISTRO FOSIL NO SOLO NO PROPORCIONA NINGUN APOYO AL EVOLUCIONISMO, SINO QUE LE ES ABIERTAMENTE HOSTIL. Este tipo de erroneas afirmaciones sensacionalistas están basadas en las publicaciones del bioquímico americano D.T. Gish que es quien más ha desarrollado los argumentos paleontológicos.

Uno de los principales argumentos para negar la evolución consiste en afirmar que no existen formas intermedias entre especies, es decir lo que se ha dado en llamar eslabones perdidos. El problema radica en que la evolución no es un proceso gradual y constante, sino que es un proceso a saltos donde se alternan largos periodos de estabilidad con cortos periodos de cambio en pequeñas poblaciones. El registro fósil suele estar deteriorado y sólo conserva una mínima parte de los organismos que vivieron en el pasado, siendo imperfecto a escala local, pero tomado a escala mundial, y en su conjunto, es muy ilustrativo de como han evolucionado los organismos que vivieron en el pasado. Sin embargo, los creacionistas utilizan estas características del registro fósil para afirmar que no existen formas intermedias. Ahora bien, formas intermedias existen tanto a nivel especifico como poblacional, lo que ocurre es que las poblaciones que quedan aisladas reproductivamente y dan lugar a una nueva especie son poblaciones muy pequeñas y localizadas en el espacio y en el tiempo, y en consecuencia son extremadamente raras en el registro fósil. Además, dada la variabilidad de las especies y la metodología taxonómica que clasifica a las formas con caracteres intermedias dentro de una u otra especie, marcando una línea en un continuo de lo que todo taxónomo es consciente, resulta una simplificación metodológica que podría dar la sensación a los no científicos de que no existen formas intermedias.

Por otra parte, uno de sus argumentos aparentemente más fundado concierne a la rápida radiación adaptativa de la base del Cámbrico, la cual se le suele también denominar “la explosión cámbrica”. Para ellos esta rapidez evolutiva no sería posible más que por un acto creador, pero lo que a grandes rasgos parece muy rápido no lo es tanto cuando se estudia en detalle en secuencias con un mayor desarrollo litológico. En este sentido, la fauna de animales de cuerpo blando excepcionalmente conservada en Ediacara, aunque pueda representar un ensayo frustrado, muestra que la transición entre los organismos unicelulares del Precámbrico y los pluricelulares de la base del Cámbrico no fue tan brusca. Además, la teoría sintética de la evolución y especialmente el modelo de los equilibrios interrumpidos de los paleontólogos Eldredge y Gould, ya no defiende el gradualismo original de Darwin que requiere mayores periodos de tiempo para la evolución.

Ahora bien, la evolución de los organismos también se manifiesta en los taxones que tienen características intermedias entre otros de su mismo nivel, lo cual se puede observar en los rasgos morfológicos de cualquier taxón. Algunos de estos son también el enlace entre grupos de organismos. El ejemplo más clásico es Archaeopteryx que muestra plumas que indican su proximidad a las aves, así como dientes y otros rasgos que indican su proximidad a los reptiles. Sin embargo, incluso este excelente fósil intermedio ha sido criticado, argumentando que no se trata de una forma intermedia y que sería realmente un ave. Es posible que exista otra especie con rasgos más primitivos e intermedios, pero de todas formas, Archaeopteryx es un miembro de una familia que constituye la transición entre dos grupos muy importantes de organismos. Su importancia ha sido confirmada en 1984 por el hallazgo en Cuenca, por el paleontólogo José Luis Sanz, de otro fósil con características intermedias entre el Archaeopteryx y las aves.

A los creacionistas les sorprende que puedan encontrarse organismos que han evolucionado poco y que viven desde hace muchos millones de años, tales como el braquiópodo Neopilina, el cefalópodo Nautilus, el pez Celacanto o los árboles Metasequoia y Gingo. Estos son algunos de los que popularmente se conocen como fósiles vivientes (pancrónicos), ya que han sobrevivido a diversos eventos de extinción. Ahora bien, ésto no sorprende a los científicos y estos organismos no son muy frecuentes. Su estrategia adaptativa y en alguna medida el factor azar les ha preservado de la extinción y estos casos excepcionales no contradicen la teoría de la evolución. El registro fósil pone de manifiesto que hay especies que logran sobrevivir a los eventos de extinción y que, al contrario, algunos de estos eventos de extinción afectan a gran cantidad de especies, habiéndose identificado cinco grandes crisis de extinción en masa a lo largo de la historia de la Tierra. Sin embargo, tanto los fósiles pancrónicos como las extinciones en masa son excepciones al proceso normal de renovación de las especies mediante la extinción de fondo y la especiación.

Otro de los argumentos más técnicos que utilizan es lo que denominan: fósiles fuera de lugar. Efectivamente, algunos fósiles han experimentado un desplazamiento desde el lugar donde fueron inicialmente enterrados a otro donde son definitivamente enterrados, el cual puede ser próximo y de edad más reciente. Estos son los que se denominan fósiles resedimentados y rodados, los cuales no son tenidos en cuenta por los paleontólogos para datar los terrenos, si bien en algunos casos pueden llegar a confundir a algún aficionado. La explicación de los fósiles resedimentados es bastante simple y no hay que recurrir al Diluvio para explicarlos. El caso más frecuente se explica por la erosión de sedimentos de épocas anteriores, dando lugar a que los fósiles que no se destruyen durante este proceso vuelvan a sedimentarse en terrenos más modernos.

El asunto fundamental del origen del Hombre ha sido tratado por varios autores y actualizado por Morris (1979, 1988). Para los creacionistas los homínidos más primitivos (Ramapithecus, Australophitecus, etc.) son auténticos simios que no tienen ninguna relación con el origen del Hombre puesto que no habría ningún tipo de formas intermedias. Es más, para ellos el Homo sapiens habría vivido con anterioridad al Neanderthal, al Homo erectus, e incluso al Australopithecus, y según ellos el Homo erectus sería un descendiente decadente. Malcon Bowden (1984) en su libro: Los Hombres-simios ¿realidad o ficción? ha tratado de forma exhaustiva y pretendidamente científica el problema del origen del Hombre. Sin embargo, concluye también que el Homo sapiens se ha descubierto en estratos más antiguos que sus supuestos antepasados, incluso recurre al falso ejemplo del Cretácico del rio Paluxy para mostrar que el Hombre habría coexistido con los dinosaurios.

En definitiva, los argumentos principales de los creacionistas “científicos” hacen referencia a la corta edad de la tierra, que sería de tan solo unos 6.000 años de antigüedad, haciendo caso omiso de los métodos de datación radiométricos. Además, los restos fósiles serían muy recientes y los hombres habrían coexistido con los dinosaurios. Los fósiles son atribuidos al Diluvio universal, negando los principios más básicos y elementales de la Geología: actualismo, superposición de los estratos, etc., con lo cual todos los fósiles serían prácticamente de la misma edad. Asimismo, niegan todo aspecto geológico o palentológico que pueda estar en contradicción con la Biblia y que apoye la teoría de la evolución. Especial énfasis ponen en negar el valor de los fósiles para documentar la teoría de la evolución. Así atacan los resultados paleontológicos referentes a la existencia de los fósiles intermedios, tales como el Archaeopteryx y los homínidos primitivos, negando que existan formas intermedias. Sacan fuera de contexto el debate entre gradualistas y saltacionistas, ignorando que ninguno de los grupos cuestiona la teoría de la evolución, sino que simplemente discuten aspectos del mecanismo evolutivo. Y utilizan las pequeñas diferencias de los científicos para apoyar sus sensacionales afirmaciones. Ahora bien, a lo largo de este siglo se han descubierto numerosos fósiles que permiten reconstruir muchas lineas filogenéticas, y en lo que respecta a la filogenia humana en las ultimas décadas han aparecido muchos fósiles que permiten detallar como ha sido la evolución hasta llegar al Homo sapiens. Todo lo cual permite afirmar que los fósiles son el documento fáctico de la evolución. Pero, paradójicamente, ahora los antievolucionistas insisten en que los fósiles son uno de los principales problemas para la evolución.

CONCLUSIONES

Las sensacionales afirmaciones de los creacionistas “científicos” (fundamentalistas protestantes y en menor medida católicos), en el sentido de que han demostrado científicamente la insostenibilidad de la teoría de la evolución están basadas principalmente en datos o afirmaciones de científicos sacadas de contexto, o que éstos ya no mantienen, así como en su propia ignorancia. Pero sobre todo, basan sus afirmaciones en la interpretación literal de la Biblia, la cual consideran que no puede estar equivocada por ser palabra de Dios, con lo que el relato del Génesis sería la mejor explicación para toda la Geología y la Paleontología. Sus publicaciones evidencian una ignorancia de los datos de las ciencias de la Tierra y una ausencia de método científico. Sin embargo, se autocalifican como científicos y dicen hacer investigación, cuando en realidad muestran un profundo desprecio por la ciencia y por los científicos evolucionistas.

Así pues, en realidad sus argumentos son irracionales, no son plausibles ni acordes con los datos científicos y el creacionismo “científico” constituye una de las más típicas pseudociencias. Su interpretación literal de la Biblia les conduce a una ideología de tipo apocalíptico, involucionista e integrista. Confunden sus ideas con la realidad y no parecen tener los pies sobre la Tierra sino más bien en el “Cielo”. Su ignorancia y falta de rigor se pone de manifiesto en sus frecuentes afirmaciones de que en todos los campos (Paleontología, Geología, Biología, etc.) se puede ver con toda facilidad que el evolucionismo no goza de ningún apoyo científico. La vieja estrategia de responder acusando de lo mismo que se les imputa les lleva a concluir que el evolucionismo es un mito, una religión y un fraude. Afirmaciones de este tipo se encuentran constantemente en sus publicaciones, lo cual evidencia que son unos ingenuos ignorantes o que mienten.

Además de una pseudociencia el creacionismo “científico” es un problema político. Constituye un resurgir ultraconservador de fundamentalistas principalmente protestantes y algunos católicos. Su actividad ha tenido como consecuencia la aprobación de leyes contra la evolución y la consecución de apoyos estatales para sus actividades pseudocientíficas. Las sectas protestantes antievolucionistas americanas (Adventistas del Séptimo Día, Testigos de Jehová, Mormones, etc.) se están expandiendo por todo el mundo y están surgiendo otras católicas tales como el CESHE. Además, se están infiltrando en las universidades y organismos de investigación, consiguiendo el apoyo de doctores en diversas ciencias, publicar abundantes artículos y libros, etc. Los científicos que les apoyan no suelen ser prestigiosos y pretenden sentar cátedra en aspectos que no son de su especialidad, siendo ésta una de las razones de sus falsas conclusiones. Actualmente en la Unión Europea son una minoría de iluminados ultraconservadores, pero en EE.UU. han alcanzado altas cotas de poder y su desarrollo supone un peligro para la difusión de las ideas científicas, ya que ante estos planteamientos los políticos y los medios de comunicación suelen ser incapaces de discriminar entre lo científico y lo pseudocientífico. Por tanto, se hace necesario que los científicos no infravaloren el poder de estos pseudocientíficos y que las instituciones estatales no les den apoyo, ya que el fundamentalismo constituye un peligro, no sólo para la ciencia, sino para toda la sociedad.

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Debate entre Phillip E. Johnson y Eustoquio Molina en Madrid, 1995
Organizado por IUVE en Universidad Complutense

http://wzar.unizar.es/perso/emolina/argumentos.html

El Genoma humano

Genoma humano

genoma humano

El genoma humano es el genoma (del griego ge-o: que genera, y -ma: acción) del Homo sapiens. Está compuesto por 24 secuencias cromosómicas distintas (22 autosomas + 2 cromosomas sexuales: X, Y) con un tamaño total aproximado de 3200 millones de pares de bases de ADN (3200 Mb) que contienen unos 20.000-25.000 genes.[1] De las 3200 Mb unas 2950 Mb corresponden a eucromatina y unas 250 Mb a heterocromatina. El Proyecto Genoma Humano produjo una secuencia de referencia del genoma humano eucromático, usado en todo el mundo en las ciencias biomédicas.

La secuencia de ADN que conforma el genoma humano contiene codificada la información necesaria para la expresión, altamente coordinada y adaptable al ambiente, del proteoma humano, es decir, del conjunto de proteínas del ser humano. Las proteínas, y no el ADN, son las principales biomoléculas efectoras; poseen funciones estructurales, enzimáticas, metabólicas, reguladoras, señalizadoras…, organizándose en enormes redes funcionales de interacciones. En definitiva, el proteoma fundamenta la particular morfología y funcionalidad de cada célula. Asimismo, la organización estructural y funcional de las distintas células conforma cada tejido y cada órgano, y, finalmente, el organismo vivo en su conjunto. Así, el genoma humano contiene la información necesaria para el desarrollo básico de un ser humano completo.

El genoma humano presenta una densidad de genes muy inferior a la que inicialmente se había predicho, con sólo en torno al 1,5%[2] de su longitud compuesta por exones codificantes de proteínas. Un 70% está compuesto por ADN extragénico y un 30 % por secuencias relacionadas con genes. Del total de ADN extragénico, aproximadamente un 70% corresponde a repeticiones dispersas, de manera que, más o menos, la mitad del genoma humano corresponde a secuencias repetitivas de ADN. Por su parte, del total de ADN relacionado con genes se estima que el 95% corresponde a ADN no codificante: pseudogenes, fragmentos de genes, intrones, secuencias UTR…

Contenido en genes y tamaño del genoma de varios organismos[3]
Especie Tamaño del
genoma (Mb)
Número
de genes
Mycoplasma genitalium 0,58 500
Streptococcus pneumoniae 2,2 2300
Escherichia coli 4,6 4.400
Saccharomyces cerevisiae 12 5.800
Caenorhabditis elegans 97 19.000
Arabidopsis thaliana 125 25.500
Drosophila melanogaster (mosca) 180 13.700
Oryza sativa (arroz) 466 45-55.000
Mus musculus (ratón) 2500 29.000
Homo sapiens (ser humano) 2900 27.000

Componentes

Cromosomas

El genoma humano (como el de cualquier organismo eucariota) está formado por cromosomas, que son largas secuencias continuas de ADN altamente organizadas espacialmente (con ayuda de proteínas histónicas y no histónicas) para adoptar una forma ultracondensada en metafase. Son observables con microscopía óptica convencional o de fluorescencia mediante técnicas de citogenética y se ordenan formando un cariotipo.

El cariotipo humano contiene un total de 24 cromosomas distintos: 22 pares de autosomas más 2 cromosomas sexuales que determinan el sexo del individuo. Los cromosomas 1-22 fueron numerados en orden decreciente de tamaño en base al cariotipo. Sin embargo, posteriormente pudo comprobarse que el cromosoma 22 es en realidad mayor que el 21.

Representación gráfica del cariotipo humano normal.(Imagen 1)

Representación gráfica del cariotipo humano normal.(Imagen 1)

Las células somáticas de un organismo poseen en su núcleo un total de 46 cromosomas (23 pares): una dotación de 22 autosomas procedentes de cada progenitor y un par de cromosomas sexuales, un cromosoma X de la madre y un X o un Y del padre. (Ver imagen 1). Los gametos -óvulos y espermatozoides- poseen una dotación haploide de 23 cromosomas.

ADN intragénico

Genes

Un gen es la unidad básica de la herencia, y porta la información genética necesaria para la síntesis de una proteína (genes codificantes) o de un ARN no codificante (genes de ARN). Está formado por una secuencia promotora, que regula su expresión, y una secuencia que se transcribe, compuesta a su vez por: secuencias UTR (regiones flanqueantes no traducidas), necesarias para la traducción y la estabilidad del ARNm, exones (codificantes) e intrones, que son secuencias de ADN no traducidas situadas entre dos exones que serán eliminadas en el procesamiento del ARNm (ayuste).

Este diagrama esquemático muestra un gen en relación a su estructura f�sica (doble hélice de ADN) y a un cromosoma (derecha). Los intrones son regiones frecuentemente encontradas en los genes de eucariotas, que se transcriben, pero son eliminadas en el procesamiento del ARN (ayuste) para producir un ARNm formado sólo por exones, encargados de traducir una prote�na. Este diagrama es en exceso simplificado ya que muestra un gen compuesto por unos 40 pares de bases cuando en realidad su tamaño medio es de 20.000-30.000 pares de bases).

Este diagrama esquemático muestra un gen en relación a su estructura física (doble hélice de ADN) y a un cromosoma (derecha). Los intrones son regiones frecuentemente encontradas en los genes de eucariotas, que se transcriben, pero son eliminadas en el procesamiento del ARN (ayuste) para producir un ARNm formado sólo por exones, encargados de traducir una proteína. Este diagrama es en exceso simplificado ya que muestra un gen compuesto por unos 40 pares de bases cuando en realidad su tamaño medio es de 20.000-30.000 pares de bases).

Actualmente se estima que el genoma humano contiene entre 20.000 y 25.000 genes codificantes de proteínas, estimación muy inferior a las predicciones iniciales que hablaban de unos 100.000 genes o más. Esto implica que el genoma humano tiene menos del doble de genes que organismos eucariotas mucho más simples, como la mosca de la fruta o el nematodo Caenorhabditis elegans. Sin embargo, las células humanas recurren ampliamente al splicing (ayuste) alternativo para producir varias proteínas distintas a partir de un mismo gen, como consecuencia de lo cual el proteoma humano es más amplio que el de otros organismos mucho más simples. En la práctica, el genoma tan sólo porta la información necesaria para una expresión perfectamente coordinada y regulada del conjunto de proteínas que conforman el proteoma, siendo éste el encargado de ejecutar la mayor parte de las funciones celulares.

En base a los resultados iniciales arrojados por el proyecto ENCODE[4] (acrónimo de ENCyclopedia Of DNA Elements), algunos autores han propuesto redefinir el concepto actual de gen. Las observaciones más recientes hacen difícilmente sostenible la visión tradicional de un gen, como una secuencia formada por las regiones UTRs, los exones y los intrones. Estudios detallados han hallado un número de secuencias de inicio de transcripción por gen muy superior a las estimaciones iniciales, y algunas de estas secuencias se sitúan en regiones muy alejadas de la traducida, por lo que los UTR 5′ pueden abarcar secuencias largas dificultando la delimitación del gen. Por otro lado, un mismo transcrito puede dar lugar a ARN maduros totalmente diferentes (ausencia total de solapamiento), debido a una gran utilización del splicing alternativo. De este modo, un mismo transcrito primario puede dar lugar a proteínas de secuencia y funcionalidad muy dispar. En consecuencia, algunos autores han propuesto una nueva definición de gen,:[5] [6] la unión de secuencias genómicas que codifican un conjunto coherente de productos funcionales, potencialmente solapantes. De este modo, se identifican como genes los genes ARN y los conjuntos de secuencias traducidas parcialmente solapantes (se excluyen, así, las secuencias UTR y los intrones, que pasan a ser considerados como “regiones asociadas a genes”, junto con los promotores). De acuerdo con esta definición, un mismo transcrito primario que da lugar a dos transcritos secundarios (y dos proteínas) no solapantes debe considerarse en realidad dos genes diferentes, independientemente de que estos presenten un solapamiento total o parcial de sus transcritos primarios.

Las nuevas evidencias aportadas por ENCODE, según las cuales las regiones UTR no son fácilmente delimitables y se extienden largas distancias, obligarían a reidentificar nuevamente los genes que en realidad componen el genoma humano. De acuerdo con la definición tradicional (actualmente vigente), sería necesario identificar como un mismo gen a todos aquellos que muestren un solapamiento parcial (incluyendo las regiones UTR y los intrones), con lo que a la luz de las nuevas observaciones, los genes incluirían múltiples proteínas de secuencia y funcionalidad muy diversa. Colateralmente se reduciría el número de genes que componen el genoma humano. La definición propuesta, en cambio, se fundamenta en el producto funcional del gen, por lo que se mantiene una relación más coherente entre un gen y una función biológica. Como consecuencia, con la adopción de esta nueva definición, el número de genes del genoma humano aumentará significativamente.

Genes de ARN

Además de los genes codificantes de proteínas, el genoma humano contiene varios miles de genes ARN, cuya transcripción produce ARN de transferencia (ARNt), ARN ribosómico (ARNr), microARN (miARN), u otros genes ARN no codificantes. Los ARN ribosomales y de transferencia son esenciales en la constitución de los ribosomas y en la traducción de las proteínas. Por su parte, los microARN tienen gran importancia en la regulación de la expresión génica, estimándose que hasta un 20-30% de los genes del genoma humano puede estar regulado por el mecanismo de interferencia por miARN. Hasta el momento se han identificado más de 300 genes de miARN y se estima que pueden existir unos 500.

Distribución de genes

A continuación se muestran algunos valores promedio del genoma humano. Cabe advertir, sin embargo, que la enorme heterogeneidad que presentan estas variables hace poco representativos a los valores promedio, aunque tienen valor orientativo.

La densidad media de genes es de 1 gen cada 100 kb, con un tamaño medio de 20-30 kb, y un número de exones promedio de 7-8 por cada gen, con un tamaño medio de 150 nucleótidos. El tamaño medio de un ARNm es de 1,8-2,2 kb, incluyendo las regiones UTR (regiones no traducidas flanqueantes), siendo la longitud media de la región codificante de 1,4 kb.

Isocoros. Frecuencia y riqueza en G+C y genes, en el genoma humano.

Isocoros. Frecuencia y riqueza en G+C y genes, en el genoma humano.

El genoma humano se caracteriza por presentar una gran heterogeneidad en su secuencia. En particular, la riqueza en bases de guanina (G) y citosina (C) frente a las de adenina (A) y timina (T) se distribuye heterogéneamente, con regiones muy ricas en G+C flanqueadas por regiones muy pobres, siendo el contenido medio de G+C del 41%, menor al teóricamente esperado (50%). Dicha heterogeneidad esta correlacionada con la riqueza en genes, de manera que los genes tienden a concentrarse en las regiones más ricas en G+C. Este hecho era conocido ya desde hace años gracias a la separación mediante centrifugación en gradiente de densidad de regiones ricas en G+C (que recibieron el nombre de isócoros H; del inglés High) y regiones ricas en A+T (isócoros L; del inglés Low).

Secuencias reguladoras

El genoma tiene diversos sistemas de regulación de la expresión génica, basados en la regulación de la unión de factores de transcripción a las secuencias promotoras, en mecanismos de modificación epigenética (metilación del ADN o metilación-acetilación de histonas) o en el control de la accesibilidad a los promotores determinada por el grado de condensación de la cromatina; todos ellos muy interrelacionados. Además hay otros sistemas de regulación a nivel del procesamiento, estabilidad y traducción del ARNm, entre otros. Por lo tanto, la expresión génica está intensamente regulada, lo cual permite desarrollar los múltiples fenotipos que caracterizan los distintos tipos celulares de un organismo eucariota multicelular, al mismo tiempo que dota a la célula de la plasticidad necesaria para adaptarse a un medio cambiante. No obstante, toda la información necesaria para la regulación de la expresión génica, en función del ambiente celular, está codificada en la secuencia de ADN al igual que lo están los genes.

Las secuencias reguladoras son típicamente secuencias cortas presentes en las proximidades o en el interior (frecuentemente en intrones) de los genes. En la actualidad, el conocimiento sistemático de estas secuencias y de cómo actúan en complejas redes de regulación génica, sensibles a señales exógenas, es muy escaso y está comenzando a desarrollarse mediante estudios de genómica comparada, bioinformática y biología de sistemas. La identificación de secuencias reguladoras se basa en parte en la búsqueda de regiones no codificantes evolutivamente conservadas.[7] Por ejemplo, la divergencia evolutiva entre el ratón y el ser humano ocurrió hace 70-90 millones de años.[8] Mediante estudios de genómica comparada, alineando secuencias de ambos genomas pueden identificarse regiones con alto grado de coincidencia, muchas correspondientes a genes y otras a secuencias no codificantes de proteínas pero de gran importancia funcional, dado que han estado sometidas a presión selectiva.

Elementos ultraconservados

Reciben este nombre regiones que han mostrado una constancia evolutiva casi total, mayor incluso que las secuencias codificantes de proteínas, mediante estudios de genómica comparada. Estas secuencias generalmente se solapan con intrones de genes implicados en la regulación de la transcripción o en el desarrollo embrionario y con exones de genes relacionados con el procesamiento del ARN. Su función es generalmente poco conocida, pero probablemente de extrema importancia dado su nivel de conservación evolutiva, tal y como se ha expuesto en el punto anterior.

En la actualidad se han encontrado unos 500 segmentos de un tamaño mayor a 200 pares de bases totalmente conservados (100% de coincidencia) entre los genomas de humano, ratón y rata, y casi totalmente conservados en perro (99%) y pollo (95%).[9]

Pseudogenes

En el genoma humano se han encontrado asimismo unos 19.000 pseudogenes, que son versiones completas o parciales de genes que han acumulado diversas mutaciones y que generalmente no se transcriben. Se clasifican en pseudogenes no procesados (~30%) y pseudogenes procesados (~70%)[10]

  • Los pseudogenes no procesados son copias de genes generalmente originadas por duplicación, que no se transcriben por carecer de una secuencia promotora y haber acumulado múltiples mutaciones, algunas de las cuales sin sentido (lo que origina codones de parada prematuros). Se caracterizan por poseer tanto exones como intrones.
  • Los pseudogenes procesados, por el contrario, son copias de ARN mensajero retrotranscritas e insertadas en el genoma. En consecuencia carecen de intrones y de secuencia promotora.

ADN intergénico

Como se ha dicho, las regiones intergénicas o extragénicas comprenden la mayor parte de la secuencia del genoma humano, y su función es generalmente desconocida. Buena parte de estas regiones está compuesta por elementos repetitivos, clasificables como repeticiones en tándem o repeticiones dispersas, aunque el resto de la secuencia no responde a un patrón definido y clasificable. Gran parte del ADN intergénico puede ser un artefacto evolutivo sin una función determinada en el genoma actual, por lo que tradicionalmente estas regiones han sido denominadas ADN “basura” (Junk DNA), denominación que incluye también las secuencias intrónicas y pseudogenes. No obstante, esta denominación no es la más acertada dado el papel regulador conocido de muchas de estas secuencias. Además el notable grado de conservación evolutiva de algunas de estas secuencias parece indicar que poseen otras funciones esenciales aún desconocidas o poco conocidas. Por lo tanto, algunos prefieren denominarlo “ADN no codificante” (aunque el llamado “ADN basura” incluye también transposones codificantes) o “ADN repetitivo”.

489–495

Frecuencia de las diversas regiones intergénicas e intragénicas del cromosoma 22. Adaptado de: Dunham, I., et al., 1999. The DNA sequence of human chromosome 22, Nature 402(6761):489–495

Estudios recientes enmarcados en el proyecto ENCODE han obtenido resultados sorprendentes, que exigen la reformulación de nuestra visión de la organización y la dinámica del genoma humano. Según estos estudios, el 15% de la secuencia del genoma humano se transcribe a ARN maduros, y hasta el 90% se transcribe al menos a transcritos inmaduros en algún tejido:.[6] Así, una gran parte del genoma humano codifica genes de ARN funcionales. Esto es coherente con la tendencia de la literatura científica reciente a asignar una importancia creciente al ARN en la regulación génica. Asimismo, estudios detallados han identificado un número mucho mayor de secuencias de inicio de transcripción por gen, algunas muy alejadas de la región proxima a la traducida. Como consecuencia, actualmente resulta más complicado definir una región del genoma como génica o intergénica, dado que los genes y las secuencias relacionadas con los genes se extienden en las regiones habitualmente consideradas intergénicas.

ADN repetido en tándem

Son repeticiones que se ordenan de manera consecutiva, de modo que secuencias idénticas, o casi, se disponen unas detrás de otras.

Satélites

El conjunto de repeticiones en tándem de tipo satélite comprende un total de 250 Mb del genoma humano. Son secuencias de entre 5 y varios cientos de nucleótidos que se repiten en tándem miles de veces generando regiones repetidas con tamaños que oscilan entre 100 kb (100.000 nucleótidos) hasta varias megabases.

Reciben su nombre de las observaciones iniciales de centrifugaciones en gradiente de densidad del ADN genómico fragmentado, que reportaban una banda principal correspondiente a la mayor parte del genoma y tres bandas satélite de menor densidad. Esto se debe a que las secuencias satélite tienen una riqueza en nuclétidos A+T superior a la media del genoma y en consecuencia son menos densas.

Hay principalmente 6 tipos de repeticiones de ADN satélite[9]

  1. Satélite 1: secuencia básica de 42 nucleótidos. Situado en los centrómeros de los cromosomas 3 y 4 y el el brazo corto de los cromosomas acrocéntricos (en posición distal respecto al cluster codificante de ARNr).
  2. Satélite 2: la secuencia básica es ATTCCATTCG. Presente en las proximidades de los centrómeros de los cromosomas 2 y 10, y en la constricción secundaria de 1 y 16.
  3. Satélite 3: la secuencia básica es ATTCC. Presente en la constricción secundaria de los cromosomas 9 e Y, y en posición proximal respecto al cluster de ADNr del brazo corto de los cromosomas acrocéntricos.
  4. Satélite alfa: secuencia básica de 171 nucleótidos. Forma parte del ADN de los centrómeros cromosómicos.
  5. Satélite beta: secuencia básica de 68 nucleótidos. Aparece en torno al centrómero en los cromosomas acrocéntricos y en la constricción secundaria del cromosoma 1.
  6. Satélite gamma: secuencia básica de 220 nucleótidos. Próximo al centrómero de los cromosomas 8 y X.

Minisatélites

Están compuestas por una unidad básica de secuencia de 6-25[9] nucleótidos que se repite en tándem generando secuencias de entre 100 y 20.000 pares de bases. Se estima que el genoma humano contiene unos 30.000 minisatélites.

Diversos estudios han relacionado los minisatélites con procesos de regulación de la expresión génica, como el control del nivel de transcripción, el ayuste (splicing) alternativo o la impronta (imprinting). Asimismo, se han asociado con puntos de fragilidad cromosómica dado que se sitúan próximos a lugares preferentes de rotura cromosómica, translocación genética y recombinación meiótica. Por último, algunos minisatélites humanos (~10%) son hipermutables, presentando una tasa media de mutación entre el 0.5% y el 20% en las células de la línea germinal, siendo así las regiones más inestables del genoma humano conocidas hasta la fecha.

En el genoma humano, aproximadamente el 90% de los minisatélites se sitúan en los telómeros de los cromosomas. La secuencia básica de seis nucleótidos TTAGGG se repite miles de veces en tándem, generando regiones de 5-20 kb que conforman los telómeros.

Algunos minisatélites por su gran inestabilidad presentan una notable variabilidad entre individuos distintos. Se consideran polimorfismos multialélicos, dado que pueden presentarse en un número de repeticiones muy variable, y se denominan VNTR (acrónimo de Variable number tandem repeat). Son marcadores muy utilizados en genética forense, ya que permiten establecer una huella genética característica de cada individuo, y son identificables mediante Southern blot e hibridación.

Microsatélites

Están compuestos por secuencias básicas de 2-4 nucleótidos, cuya repetición en tándem origina frecuentemente secuencias de menos de 150 nucleótidos. Algunos ejemplos importantes son el dinucleótido CA y el trinucleótido CAG.

Los microsatélites son también polimorfismos multialélicos, denominados STR (acrónimo de Short Tandem Repeats) y pueden identificarse mediante PCR, de modo rápido y sencillo. Se estima que el genoma humano contiene unos 200.000 microsatélites, que se distribuyen más o menos homogéneamente, al contrario que los minisatélites, lo que los hace más informativos como marcadores.

ADN repetido disperso

Son secuencias de ADN que se repiten de modo disperso por todo el genoma, constituyendo el 45% del genoma humano. Los elementos cuantitativamente más importantes son los LINEs y SINEs, que se distinguen por el tamaño de la unidad repetida.

Estas secuencias tienen la potencialidad de autopropagarse al transcribirse a una ARNm intermediario, retrotranscribirse e insertarse en otro punto del genoma. Este fenómeno se produce con una baja frecuencia, estimándose que 1 de cada 100-200 neonatos portan una inserción nueva de un Alu o un L1, que pueden resultar patogénicos por mutagénesis insercional, por desregulación de la expresión de genes próximos (por los propios promotores de los SINE y LINE) o por recombinación ilegítima entre dos copias idénticas de distinta localización cromosómica (recombinación intra o intercromosómica), especialmente entre elementos Alu.

Frecuencias y tipos de repeticiones dispersas en el genoma de varios organismos[9]
Tipo repetición ↓ Homo
sapiens
↓
Drosophila
melanogaster
↓
Caenorhabditis
elegans
↓
Arabidopsis
thaliana
↓
LINE,SINE 33,4% 0,7% 0,4% 0,5%
LTR/HERV 8,1% 1,5% 0% 4,8%
Transposones ADN 2,8% 0,7% 5,3% 5,1%
Total 44,4% 3,1% 6,5% 10,4%

SINE

Acrónimo del inglés Short Interspersed Nuclear Elements (Elementos nucleares dispersos cortos). Son secuencias cortas, generalmente de unos pocos cientos de bases, que aparecen repetidas miles de veces en el genoma humano. Suponen el 13% del genoma humano,[9] un 10% debido exclusivamente a la familia de elementos Alu (característica de primates).

Los elementos Alu son secuencias de 250-280 nucleótidos presentes en 1.500.000[9] de copias dispersas por todo el genoma. Estructuralmente son dímeros casí idéticos, excepto que la segunda unidad contiene un inserto de 32 nucleótidos, siendo mayor que la primera. En cuanto a su secuencia, tienen una considerable riqueza en G+C (56%),[9] por lo que predominan en las bandas R, y ambos monómeros presentan una cola poliA (secuencia de adeninas) vestigio de su origen de ARNm. Además poseen un promotor de la ARN polimerasa III para transcribirse. Se consideran retrotransposones no autónomos, ya que dependen para propagarse de la retrotranscripción de su ARNm por una retrotranscriptasa presente en el medio.

LINE
Esquema simplificado del mecanismo de retrotransposición de un elemento LINE y un SINE. Un elemento LINE es transcrito produciendo un ARNm que sale del núcleo celular. En el citoplasma se traduce en sus dos marcos de lectura abiertos generando ambas prote�nas (véase el texto), que para simplificar se han representado como ORF1p y ORF2p. Ambas permiten retrotranscribir el ARNm del LINE y de otros retrotransposones no autónomos, como SINEs y pseudogenes procesados. Durante la retrotranscripción la nueva secuencia de ADN se integra en otro punto del genoma.

Esquema simplificado del mecanismo de retrotransposición de un elemento LINE y un SINE. Un elemento LINE es transcrito produciendo un ARNm que sale del núcleo celular. En el citoplasma se traduce en sus dos marcos de lectura abiertos generando ambas proteínas (véase el texto), que para simplificar se han representado como ORF1p y ORF2p. Ambas permiten retrotranscribir el ARNm del LINE y de otros retrotransposones no autónomos, como SINEs y pseudogenes procesados. Durante la retrotranscripción la nueva secuencia de ADN se integra en otro punto del genoma.

Acrónimo del inglés Long Interspersed Nuclear Elements (Elementos nucleares dispersos largos). Constituyen el 20% del genoma humano. La familia de mayor importancia cuantitativa es LINE-1 o L1 que es una secuencia de 6 kb repetida unas 800.000 veces de modo disperso por todo el genoma, aunque la gran mayoría de las copias es incompleta al presentar el extremo 5′ truncado por una retrotranscripción incompleta. Así, se estima que hay unas 5.000 copias completas de L1, sólo 90 de las cuales son activas,[9] estando el resto inhibidas por metilación de su promotor.

Su riqueza en G+C es del 42%,[9] próxima a la media del genoma (41%) y se localizan preferentemente en las bandas G de los cromosomas. Poseen además un promotor de la ARN polimerasa II.

Los elementos LINE completos son codificantes. En concreto LINE-1 codifica dos proteínas:

  1. Proteína de unión a ARN (’’RNA-binding protein’’): codificada por el marco de lectura abierto 1 (ORF1, acrónimo del inglés ‘’Open reading Frame 1’’)
  2. Enzima con actividad retrotranscriptasa y endonucleasa: codificada por el ORF2.

Por lo tanto, se consideran retrotransopsones autónomos, ya que codifican las proteínas que necesitan para propagarse. La ARN polimerasa II presente en el medio transcribe el LINE, y este ARNm se traduce en ambos marcos de lectura produciendo una retrotranscriptasa que actúa sobre el ARNm generando una copia de ADN del LINE, potencialmente capaz de insertarse en el genoma. Asimismo estas proteínas pueden ser utilizadas por pseudogenes procesados o elementos SINE para su propagación.

Diversos estudios han mostrado que las secuencias LINE pueden tener importancia en la regulación de la expresión génica, habiéndose comprobado que los genes próximos a LINE presentan un nivel de expresión inferior. Esto es especialmente relevante porque aproximadamente el 80% de los genes del genoma humano contiene algún elemento L1 en sus intrones.[9]

HERV

Acrónimo de Human endogenous retrovirus (retrovirus endógenos humanos). Los retrovirus son virus cuyo genoma está compuesto por ARN, capaces de retrotranscribirse e integrar su genoma en el de la célula infectada. Así, los HERV son copias parciales del genoma de retrovirus integrados en el genoma humano a lo largo de la evolución de los vertebrados, vestigios de antiguas infecciones retrovirales que afectaron a células de la línea germinal. Algunas estimaciones establecen que hay unas 98.000[11] secuencias HERV, mientras que otras afirman que son más de 400.000.[9] En cualquier caso, se acepta que en torno al 5-8% del genoma humano está constituído por genomas antiguamente virales. El tamaño de un genoma retroviral completo es de en torno a 6-11 kb, pero la mayoría de los HERV son copias incompletas.

A lo largo de la evolución estas secuencias sin interés para el genoma hospedador han ido acumulando mutaciones sin sentido y deleciones que los han inactivado. Aunque la mayoría de las HERV tienen millones de años de antigüedad, al menos una familia de retrovirus se integró durante la divergencia evolutiva de humanos y chimpancés, la familia HERV-K(HML2), que supone en torno al 1% de los HERV.

Transposones de ADN

Bajo la denominación de transposones a veces se incluyen los retrotransposones, tales como los pseudogenes procesados, los SINEs y los LINEs. En tal caso se habla de transposones de clase I para hacer referencia a los retrotransposones, y de clase II para referirse a transposones de ADN, a los que se dedica el presente apartado.

Los transposones de ADN completos poseen la potencialidad de autopropagarse sin un intermediario de ARNm seguido de retrotranscripción. Un transposón contiene en gen de una enzima transposasa, flanqueado por repeticiones invertidas. Su mecanismo de transposición se basa en cortar y pegar, moviendo su secuencia a otra localización distinta del genoma. Los distintos tipos de transposasas actúan de modo diferente, habiendo algunas capaces de unirse a cualquier parte del genoma mientras que otras se unen a secuencias diana específicas. La transposasa codificada por el propio transposón lo extrae realizando dos cortes flanqueantes en la hebra de ADN, generando extremos cohesivos, y lo inserta en la secuencia diana en otro punto del genoma. Una ADN polimerasa rellena los huecos generados por los extremos cohesivos y una ADN ligasa reestablece los enlaces fosfodiéster, recuperando la continuidad de la secuencia de ADN. Esto conlleva una duplicación de la secuencia diana en torno al transposón, en su nueva localización.

Se estima que el genoma humano contiene unas 300.000 copias[9] de elementos repetidos dispersos originados por transposones de ADN, constituyendo un 3% del genoma. Hay múltiples familias, de las que cabe destacar por su importancia patogénica por la generación de reordenaciones cromosómicas los elementos mariner, así como las familias MER1 y MER2.

Variabilidad

Si bien dos seres humanos del mismo sexo comparten un porcentaje elevadísimo (en torno al 99,9%)[9] de su secuencia de ADN, lo que nos permite trabajar con una única secuencia de referencia, pequeñas variaciones genómicas fundamentan buena parte de la variabilidad fenotípica interindividual. Una variación en el genoma, por sustitución, deleción o inserción, se denomina polimorfismo o alelo genético. No todo polimorfismo genético provoca una alteración en la secuencia de una proteína o de su nivel de expresión, es decir, muchos son silenciosos y carecen de expresión fenotípica.

SNPs

La principal fuente de variabilidad en los genomas de dos seres humanos procede de las variaciones en un sólo nucleótido, conocidas como SNPs (Single nucleotide polimorphisms), en las cuales se han centrado la mayor parte de los estudios. Dada su importancia, en la actualidad existe un proyecto internacional (International HapMap Project) para catalogar a gran escala los SNPs del genoma humano. En este contexto, la denominación de SNP frecuentemente se restringe a aquellos polimorfismos de un sólo nucleótido en los que el alelo menos frecuente aparece en al menos el 1% de la población.

Los SNP son marcadores tetralélicos, dado que en teoría en una posición puede haber cuatro nucleótidos distintos, cada uno de los cuales identificaría un alelo; sin embargo, en la práctica suelen presentar sólo dos alelos en la población. Se estima que la frecuencia de SNPs en el genoma humano es de un SNP cada 500-100 pares de bases,[9] de los que una parte relevante son polimorfismos codificantes, que causan la sustitución de un aminoácido por otro en una proteína.

Gracias a su abundancia y a que presentan una distribución aproximadamente uniforme en el genoma, han tenido gran utilidad como marcadores para los mapas de ligamiento, herramienta fundamental del Proyecto Genoma Humano. Además son fácilmente detectables a gran escala mediante el empleo de chips de ADN (comúnmente conocidos como microarrays).

Variación estructural

Este tipo de variaciones se refiere a duplicaciones, inversiones, inserciones o variantes en el número de copias de segmentos grandes del genoma (por lo general de 1000 nucléotidos o más). Estas variantes implican a una gran proporción del genoma, por lo que se piensa que son, al menos, tan importantes como los SNPs.[12]

A pesar de que este campo de estudio es relativamente nuevo (los primeros estudios a gran escala se publicaron en los años 2004 y 2005), ha tenido un gran auge, hasta el punto de que se ha creado un nuevo proyecto para estudiar este tipo de variantes en los mismos individuos en los que se basó el Proyecto HapMap.

Aunque aún quedan dudas acerca de las causas de este tipo de variantes, cada vez existe más evidencia a favor de que es un fenómeno recurrente que todavía continua moldeando y creando nuevas variantes del genoma.

Este tipo de variaciones han potenciado la idea de que el genoma humano no es una entidad estática, sino que se encuentra en constante cambio y evolución.

Enfermedades genéticas

La alteración de la secuencia de ADN que constituye el genoma humano puede causar la expresión anormal de uno o más genes, originando un fenotipo patológico. Las enfermedades genéticas pueden estar causadas por mutación de la secuencia de ADN, con afectación de la secuencia codificante (produciendo proteínas incorrectas) o de secuencias reguladoras (alterando el nivel de expresión de un gen), o por alteraciones cromosómicas, numéricas o estructurales. La alteración del genoma de las células germinales de un individuo se transmite frecuentemente a su descendencia. Actualmente el número de enfermedades genéticas conocidas es aproximadamente de 4.000, siendo la más común la fibrosis quística.

El estudio de las enfermedades genéticas frecuentemente se ha englobado dentro de la genética de poblaciones. Los resultados del Proyecto Genoma Humano son de gran importancia para la identificación de nuevas enfermedades genéticas y para el desarrollo de nuevos y mejores sistemas de diagnóstico genético, así como para la investigación en nuevos tratamientos, incluída la terapia génica.

Mutaciones

Las mutaciones génicas pueden ser:

  • Sustituciones (cambios de un nucleótido por otro): Las sustituciones se denominan transiciones si suponen un cambio entre bases del mismo tipo químico, o transversiones si son un cambio purina (A,G)→pirimidina (C,T) o pirimidina→purina.
  • Deleciones o inserciones: son respectivamente la eliminación o adición de una determinada secuencia de nucleótidos, de longitud variable. Las grandes deleciones pueden afectar incluso a varios genes, hasta el punto de ser apreciables a nivel cromosómico con técnicas de citogenética. Inserciones o deleciones de unas pocas pares de bases en una secuencia codificante pueden provocar desplazamiento del marco de lectura (frameshift), de modo que la secuencia de nucleótidos del ARNm se lee de manera incorrecta.

Las mutaciones génica pueden afectar a:

  • ADN codificante: Si el cambio en un nucleótido provoca en cambio de un aminoácido de la proteína la mutación se denomina no sinónima. En caso contrario se denominan sinónimas o silenciosas (posible porque el código genético es degenerado). Las mutaciones no sinónimas asimismo se clasifican en mutaciones con cambio de sentido (missense) si provocan el cambio de un aminoácido por otro, mutaciones sin sentido (non-sense) si cambian un codón codificante por un codón de parada (TAA, TAG, TGA) o con ganacia de sentido si sucede a la inversa.
  • ADN no codificante: Pueden afectar a secuencias reguladoras, promotoras o implicadas en el ayuste (splicing). Estas últimas pueden causar un erróneo procesamiento del ARNm, con consecuencias diversas en la expresión de la proteína codificada por ese gen.

Trastornos de un sólo gen

Son enfermedades genéticas causadas por mutación en un sólo gen, que presentan una herencia de tipo mendeliano, fácilmente predecible. En la tabla se resumen los principales patrones de herencia que pueden mostrar, sus características y algunos ejemplos.

Patrón hereditario Descripción Ejemplos
Autosómico dominante Enfermedades que se manifiestan en individuos heterocigóticos. Es suficiente con una mutación en una de las dos copias (recuérdese que cada individuo posee un par de cada cromosoma) de un gen para que se manifieste la enfermedad. Los individuos enfermos generalmente tienen uno de sus dos progenitores enfermos. La probabilidad de tener descendencia afectada es del 50% dado que cada progenitor aporta uno de los cromosomas de cada par. Frecuentemente corresponden a mutaciones con ganancia de función (de modo que el alelo mutado no es inactivo sino que posee una nueva función que provoca el desarrollo de la enfermedad) o por pérdida de función del alelo mutado con efecto de dosis génica también conocido como haploinsuficiencia. Frecuentemente son enfermedades con baja penetrancia, es decir, sólo una parte de los individuos que portan la mutación desarrollan la enfermedad. Enfermedad de Huntington, Neurofibromatosis 1, Sindrome de Marfan, Cáncer colorrectal hereditario no polipósico
Autosómico recesivo La enfermedad sólo se manifiesta en individuos homocigóticos recesivos, es decir, aquellos en los que ambas copias de un gen están mutadas. Son mutaciones que causan pérdida de función, de modo que la causa de la enfermedad es la ausencia de la acción de un gen. La mutación sólo en una de las dos copias es compensada por la existencia de la otra (cuando una sola copia no es suficiente se origina haploinsuficiencia, con herencia autosómica dominante). Habitualmente un individuo enfermo tiene ambos progenitores sanos pero portadores de la mutación (genotipo heterocigótico: Aa). En tal caso un 25% de la descendencia estará afectada. Fibrosis quística, Anemia falciforme, Enfermedad de Tay-Sachs, Atrofia muscular espinal
Dominante ligado al X Las enfermedades dominantes ligadas al cromosoma X están causadas por mutaciones en dicho cromosoma, y presentan un patrón hereditario especial. Sólo unas pocas enfermedades hereditarias presentan este patrón. Las mujeres tienen mayor prevalencia de la enfermedad que los hombres, dado que reciben un cromosoma X de su madre y otro de su padre, cualquiera de los cuales puede portar la mutación. Los varones en cambio siempre reciben el cromosoma Y de su padre. Así, un varón enfermo (xY) tendrá todos sus hijos varones sanos (XY) y todas las hijas enfermas (Xx), mientras que una mujer enferma (Xx) tendrá un 50% de su descendencia enferma, independientemente del sexo. Algunas de estas enfermedades son letales en varones (xY), de modo que sólo existen mujeres enfermas (y varones con Síndrome de Klinefelter, XxY). Hipofosfatemia, Síndrome de Aicardi
Recesivo ligado al X Las enfermedades recesivas ligadas al X también están causadas por mutaciones en el cromosoma X. Los varones están más frecuentemente afectados. Un varón portador siempre será enfermo (xY) dado que sólo posee un cromosoma X, que está mutado. Su descendencia serán varones sanos (XY) e hijas portadoras (Xx). Una mujer portadora, tendrá una descendencia compuesta por un 50% de hijas portadoras y un 50% de varones enfermos. Hemofilia A, Distrofia Muscular de Duchenne, Daltonismo, Distrofia muscular Alopecia androgénica
Ligado a Y Son enfermedades causadas por mutación en el cromosoma Y. En consecuencia, sólo puede manifestarse en varones, cuya descendencia será del 100% de hijas sanas y el 100% de hijos varones enfermos. Dadas las funciones del cromosoma Y, frecuentemente estas enfermedades sólo causan infertilidad, que a menudo puede ser superada terapéuticamente. Infertilidad masculina hereditaria
Mitocondrial Enfermedades causadas por mutación en genes del genoma mitocondrial. Dadas la particularidades de dicho genoma, su transmisión es matrilineal (el genoma mitocondrial se transfiere de madres a hijos). La gravedad de una mutación depende del porcentaje de genomas afectados en la población de mitocondrias, fenómeno denominado heteroplasmia (en contraste con heterocigosis), que varía por segregación mitótica asimétrica. Neuropatía óptica hereditaria de Leber (LHON)

Trastornos poligénicos y multifactoriales

Otras alteraciones genéticas pueden ser mucho más complejas en su asociación con un fenotipo patológico. Son las enfermedades multifactoriales o poligénicas, es decir, aquellas que estan causadas por la combinación de múltiples alelos genotípicos y de factores exógenos, tales como el ambiente o el estilo de vida. En consecuencia no presentan un patrón hereditario claro, y la diversidad de factores etiológicos y de riesgo dificulta la estimación del riesgo, el diagnóstico y el tratamiento.

Algunos ejemplos de enfermedades multifactoriales con etiología parcialmente genética son:

Alteraciones cromosómicas

Las alteraciones genéticas pueden producirse también a escala cromosómica (cromosomopatías), causando severos trastornos que afectan a múltiples genes y que en muchas ocasiones son letales provocando abortos prematuros. Frecuentemente están provocadas por un error durante la división celular, que sin embargo no impide su conclusión. Las alteraciones cromosómicas reflejan una anormalidad en el número o en la estructura de los cromosomas, por lo que se clasifican en numéricas y estructurales. Provocan fenotipos muy diversos, pero frecuentemente presentan unos rasgos comunes:

  • Retraso mental y retraso del desarrollo.
  • Alteraciones faciales y anomalías en cabeza y cuello.
  • Malformaciones congénitas, con afectación preferente de extremidades, corazón, etc.

Numéricas

Frecuencias de aneuploidías por cada 1000 nacidos vivos.[9]
Aneuploidía Frecuencia
(/1000)
Síndrome
Trisomía 21 1,5 de Down
Trisomía 18 0,12 de Edwards
Trisomía 13 0,07 de Patau
Monosomía X 0,4 de Turner
XXY 1,5 de Klinefelter
XYY 1,5 del XYY

Es una alteración del número normal de cromosomas de un individuo, que normalmente presenta 23 pares de cromosomas (46 en total), siendo cada dotación cromosómica de un progenitor (diploidía). Si la alteración afecta a un sólo par de cromosomas se habla de aneuploidía, de manera que puede haber un sólo cromosoma (monosomía) o más de dos (trisomía, tetrasomía…). Un ejemplo de gran prevalencia es la trisomía 21, responsable del Síndrome de Down. Si por el contrario la alteración afecta a todos los cromosomas se habla de euploidías, de manera que en teoría el individuo tiene una sola dotación cromosómica (haploidía, 23 cromosomas en total) o más de dos dotaciones (triploidía: 69 cromosomas; tetraploidía: 92 cromosomas…). En la práctica las euploidías causan letalidad embronaria (abortos) siendo muy pocos los nacidos vivos, y fallecen muy tempranamente. Las aneuploidías son mayoritariamente letales, salvo las trisomías de los cromosomas 13, 18, 21, X e Y (XXY, XYY), y la monosomía del cromosoma X. En la tabla se muestran las frecuencias de nacidos vivos con estas alteraciones.

Estructurales

Se denominan así las alteraciones en la estructura de los cromosomas, tales como las grandes deleciones o inserciones, reordenaciones del material genético entre cromosomas… detectables mediante técnicas de citogenética.

  • Duplicaciones: una región considerable de un cromosoma se duplica. Un ejemplo es la enfermedad de Charcot-Marie-Tooth tipo 1A, que puede ser causada por duplicación del gen codificante de la proteína mielínica periférica 22 (PMP22) en el cromosoma 17.
  • Translocaciones: cuando una porción de un cromosoma se transfiere a otro cromosoma. Hay dos tipos principales de translocaciones: la translocación recíproca, en la que se intercambian segmentos de dos cromosomas distintos, y la translocación Robertsoniana, en la que dos cromosomas acrocéntricos (13, 14, 15, 21, 22) se fusionan por sus centrómeros (fusión céntrica).
  • Inversiones: una parte del genoma se rompe y se reorienta en dirección opuesta antes de reasociarse, con lo que dicha secuencia aparece invertida. Pueden ser paracéntricas (si afectan sólo a una brazo) o pericéntricas (si la secuencia invertida incluye el centrómero).
  • Cromosomas en anillos: una porción del genoma se rompe y forma un anillo por circularización. Esto puede ocurrir con pérdida de material o sin pérdida de material.
  • Isocromosomas: cromosomas simétricos, con sus dos brazo idénticos por deleción de uno de los brazos y duplicación del otro. El más habitual es el isocromosoma X, en el que se pierde el brazo corto del cromosoma X, originando fenotipos de Síndrome de Turner.

Los síndromes de inestabilidad cromosómica son un grupo de trastornos caracterizados por una gran inestabilidad de los cromosomas, que sufren con gran frecuencia alteraciones estructurales. Están asociados con un aumento de la malignidad de neoplasias.

Evolución

Los estudios de genómica comparada se basan en comparación de secuencias genómicas a gran escala, generalmente mediante herramientas bioinformáticas. Dichos estudios permiten ahondar en el conocimiento de aspectos evolutivos de escala temporal y espacial muy diversa, desde el estudio de la evolución de los primeros seres vivos hace miles de millones de años o las radiaciones filogenéticas en mamíferos, hasta el estudio de las migraciones de seres humanos en los últimos 100.000 años, que explican la actual distribución de las distintas razas humanas.

Genómica comparada entre distintas especies

Los estudios de genómica comparada con genomas de mamíferos sugieren que aproximadamente el 5% del genoma humano se ha conservado evolutivamente en los últimos 200 millones de años; lo cual incluye la gran mayoría de los genes y secuencias reguladoras. Sin embargo, los genes y las secuencias reguladoras actualmente conocidas suponen sólo el 2% del genoma, lo que sugiere que la mayor parte de la secuencia genómica con gran importancia funcional es desconocida. Un porcentaje importante de los genes humanos presenta un alto grado de conservación evolutiva. La similitud entre el genoma humano y el del chimpancé (Pan troglodytes) es del 98,77%. En promedio, una proteína humana se diferencia de su ortóloga de chimpancé en tan sólo dos aminoácidos, y casi un tercio de los genes tiene la misma secuencia. Una diferencia importante entre los dos genomas es el cromosoma 2 humano, que es el producto de una fusión entre los cromosomas 12 y 13 del chimpancé[13]

Otra conclusión de la comparación del genoma de distintos primates es la notable pérdida de genes de receptores olfativos que se ha producido paralelamente al desarrollo de la visión en color (tricrómica) durante la evolución de primates.[14]

Genómica comparada entre genomas humanos

Haplogrupos de ADN mitocondrial humano

Mapa de las migraciones humanas creado a partir de genómica comparada con los genomas mitocondriales de individuos actuales. Los números de la leyenda representan miles de años antes del presente. La línea azul rayada delimita el área cubierta de hielo o de tundra durante la última glaciación. Las letras englobadas por círculos indican los halogrupos de ADN mitocondrial; los halogrupos se usan para definir subpoblaciones genéticas, que frecuentemente tienen una correlación geográfica. Los principales halogrupos de ADNmt son: Africa: L, L1, L2, L3. Oriente próximo: J, N. Europa meridional: J, K. Europa (general): H, V. Europa septentrional: T, U, X. Asia: A, B, C, D, E, F, G (en el dibujo: M está compuesta por C, D, E, y G). Nativos Americanos: A, B, C, D y a menudo X. Véase el artículo: Haplogrupos de ADN mitocondrial humano

Durante décadas las únicas evidencias que permitían profundizar en el conocimiento del origen y la expansión del Homo sapiens han sido los escasos hallazgos arqueológicos. Sin embargo, en la actualidad, los estudios de genómica comparada a partir de genomas de individuos actuales de todo el mundo, están aportando información muy relevante. Su fundamento básico consiste en identificar un polimorfismo, una mutación, que se asume que se originó en un individuo de una población ancestral, y que ha heredado toda su descendencia hasta la actualidad. Además, dado que las mutaciones parecen producirse a un ritmo constante, puede estimarse la antigüedad de una determinada mutación en base al tamaño del haplotipo en el que se sitúa, es decir, el tamaño de la secuencia conservada que flanquea la mutación. Esta metodología se ve complicada por el fenómeno de recombinación entre los pares de cromosomas de un individuo, procedentes de sus dos progenitores. Sin embargo, hay dos regiones en las que no existe dicho inconveniente porque presentan una herencia uniparental: el genoma mitocondrial (de herencia matrilineal), y el cromosoma Y (de herencia patrilineal).

En las últimas décadas, los estudios de genómica comparada basada en el genoma mitocondrial, y en menor medida en el cromosoma Y, han reportado conclusiones de gran interés. En diversos estudios se ha trazado la filogenia de estas secuencias, estimándose que todos los seres humanos actuales comparten un antepasado femenino común que vivió en África hace unos 150.000 años. Por su parte, por razones aún poco conocidas, la mayor convergencia del ADN del cromosoma Y establece que el antepasado masculino común más reciente data de hace unos 60.000 años. Estos individuos han sido bautizados como Eva mitocondrial e Y-cromosoma Adan.

La mayor diversidad de marcadores genéticos y en consecuencia, los haplotipos de menor longitud, se han hallado en África. Todo el resto de la población mundial presenta sólo una pequeña parte de estos marcadores, de modo que la composición genómica del resto de la población humana actual es sólo un subconjunto de la que puede apreciarse en África. Esto induce a afirmar que un pequeño grupo de seres humanos (quizá en torno a un millar) emigró del continente africano hacia las costas de Asia occidental, hace unos 50.000-70.000 años, según estudios basados en el genoma mitocondrial. Hace unos 50.000 años alcanzaron Australia y hace en torno a 40.000-30.000 años otras subpoblaciones colonizaron Europa occidental y el centro de Asia. Asimismo, se estima que hace 20.000-15.000 años alcanzaron el continente americano a través del estrecho de Bering (el nivel del mar era menor durante la última glaciación, o glaciación de Würm o Wisconsin), poblando Sudamérica hace unos 15.000-12.000 años. No obstante, estos datos sólo son estimaciones, y la metodología presenta ciertas limitaciones. En la actualidad, la tendencia es combinar los estudios de genómica comparada basados en el ADN mitocondrial con análisis de la secuencia del cromosoma Y.

Genoma mitocondrial

Es el genoma propio de las mitocondrias de células eucariotas. La mitocondria es un orgánulo subcelular esencial en el metabolismo aerobio u oxidativo de las células eucariotas. Su origen es endosimbionte, es decir, antiguamente fueron organismos procariotas independientes captados por una célula eucariota ancestral, con la que desarrollaron una relación simbiótica. Las características de su genoma, por tanto, son muy semejantes a las de un organismo procariota actual, y su código genético es ligeramente distinto al considerado universal. Para adaptarse al nicho intracelular y aumentar su tasa de replicación, el genoma mitocondrial se ha ido reduciendo sustancialmente a lo largo de su coevolución, presentando en la actualidad un tamaño de 16.569 pares de bases. Así, la gran mayoría de las proteínas localizadas en las mitocondrias (~1500 en mamíferos) están codificadas por el genoma nuclear (al que hacen referencia todos los apartados anteriores), de modo que muchos de estos genes fueron transferidos de la mitocondria al núcleo celular durante la coevolución de la célula eucariota. En la mayoría de mamíferos, sólo la hembra transmite al zigoto sus mitocondrias, por lo que presentan, como ya se ha dicho, un patrón hereditario matrilineal. En general una célula humana media contiene 100-10.000 copias del genoma mitocondrial por cada célula, a razón de unas 2-10 moléculas de ADN por mitocondria.

Diagrama simplificado del genoma mitocondrial. Pueden apreciarse los 37 genes y la secuencia origen de replicación no codificante. En este esquema no se señala la cadena ligera y la pesada.

Diagrama simplificado del genoma mitocondrial. Pueden apreciarse los 37 genes y la secuencia origen de replicación no codificante. En este esquema no se señala la cadena ligera y la pesada.

El genoma mitocondrial posee 37 genes:[9]

Al contrario de lo que sucedía con el genoma nuclear, donde sólo el 1,5% era codificante, en el genoma mitocondrial el 97% corresponde a secuencias codificantes. Es una única molécula de ADN doble hebra circular. Una de las hemihebras recibe el nombre de cadena pesada o cadena H, y contiene 28 de los 37 genes (2 ARNr, 14 ARNt y 12 polipéptidos). La hemihebra complementaria (cadena ligera o L) codifica los 9 genes restantes. En ambas cadenas, los genes de los ARNt aparecen distribuidos entre dos genes ARNr o codificantes de proteínas, lo cual es de gran importancia para el procesamiento del ARN mitocondrial.

MUTACIONES DINAMICAS

Este término se aplica a genes que presentan en alguna región de su estructura tripletes de bases repetidos en un número de veces tal, que define a alelo o gen denominado normal. La mutación consiste en el incremento del número de veces que se repite el triplete y su expresión está en correspondencia con este incremento. Se trata de un gen que crece y su crecimiento tiene un límite a partir del cual su expresión puede ser nula y causar un defecto del desarrollo. El síndrome a partir del cual se introduce esta nueva categoría genética recibe el nombre de Síndrome Frágil X, es la segunda causa genética y primera causa hereditaria de retraso mental. Al gen detectado a partir de este síndrome, se le ha denominado FRM1. La mutación del gen FMR1, que da origen a este síndrome consiste en el incremento de repeticiones del triplete CGG del extremo 5′ de su primer exón, cuyo alelo normal tiene un promedio de 30 repeticiones. Este incremento se produce por etapas. De ahí el término de “gen que crece”. El primer crecimiento o premutación oscila entre 43 y hasta 200 repeticiones sin que tenga un efecto fenotípico muy específico. A partir de las 200 repeticiones se produce la mutación completa y se expresa el síndrome. El riesgo de transformarse en una mutación completa depende del número de repeticiones de la premutación, de modo tal que cuando el portador de la premutación en una familia afectada, tiene un rango de menor de 90 repeticiones, la probabilidad de amplificarse hacia una mutación completa de un rango de repeticiones mayor de 200, es menor que cuando la premutación tiene un rango de más de 90 repeticiones. El gen FMR1 se encuentra en la región q27.3 del cromosoma X y por lo tanto se hereda ligado al X con características especiales pues el incremento del número de tripletes se produce durante las gametogénesis y los hombres aparentemente normales pueden ser hemicigóticos para la premutación y transmitir el gen a todas sus hijas, quienes a su vez pueden darle nietos varones afectados por retraso mental sin existir antecedentes familiares del defecto. Este tipo de mutación explica el fenómeno genético de anticipación o de observación de la aparición más temprana de síntomas en las nuevas generaciones, independientes del sexo del individuo que trasmitió la mutación. La anticipación es un fenómeno usual en enfermedades genéticas progresivas del sistema nervioso central y su presencia es un elemento clínico que obliga a la búsqueda molecular de mutaciones debidas a un incremento de secuencia de bases repetidas.

IMPRONTA GENOMICA

Investigaciones sobre la expresión genética en diferentes especies de reproducción sexual, incluyendo al humano, han acumulado suficientes evidencias que rompen definitivamente con la creencia de que el genoma haploide contenido en los gametos no presentan diferencias que impidan la expresión mendeliana de una mutación. Una nueva categoría genética hace su aparición bajo la denominación de impronta genómica ( genomic imprinting ) y que se define como la huella, que deja en el genoma del nuevo individuo la contribución cromosómica haploide materna y paterna. Este fenómeno biológico se identifica como epigenético o sea factores adicionales que no modifican la secuencia del ADN de genes específicos pero que si modifican su expresión. La metilación del ADN es un importante mecanismo epigenético en el control de la represión de la transcripción de ciertos genes. Este patrón de metilación tiene diferencias en dependencia de que el gen en cuestión sea heredado por vía materna o paterna. El mecanismo epigenético de impronta genómica, asegura que dentro de una célula, sólo uno de los dos alelos heredados a través de la gametogénesis materna y paterna, se exprese, aun cuando la secuencia de bases de ambos genes se encuentre intacta. El fenómeno epigenético de impronta genómica es un mecanismo que normalmente ocurre, que puede explicar la competencia de regiones de ADN que actúan como potencializadores o silenciadores de genes comprometidos en el proceso de la embriogénesis. El gen XIST relacionado con la inactivación de uno de los dos cromosomas X de la mujer, es un ejemplo de un gen ligado al cromosoma X con impronta genómica, ya que la expresión del alelo XIST heredado por el gameto materno se encuentra preferencialmente reprimido en los tejidos de origen trofoblásticos. En ejemplos de triploidias, en las que se encuentra una doble dosis del genoma haploide paterno, el tejido trofoblástico se encuentra muy desarrollado. La evidencia de la impronta genómica se ha venido investigando en la expresión de ciertas mutaciones del humano que tienen una gran diversidad en su expresión. Esto significa que existan enfermedades genéticas que pueden tener variaciones en su expresión en un rango tan variable que puede ir desde la no expresión hasta una severidad extrema de ésta, dependiendo de que la mutación bajo un control de impronta, haya sido heredada por la vía del padre o de la madre. Ejemplos de evidencias de impronta genómica en el humano son los síndromes producidos por deleción de la región q11-q13 del cromosoma 15. Atendiendo a que esta aberración cromosómica sea heredada por vía paterna o materna se expresarán los síndromes Prader Willi o Angelman respectivamente, cuyos fenotipos son bien diferentes entre sí. Otros ejemplos se relacionan con el incremento en la severidad de la expresión fenotípica de la mutación, como se ha planteado en la Distrofia Miotónica para explicar la forma neonatal que se observa en hijos de madres afectadas y que a su vez, han heredado la mutación por vía materna. No es difícil comprender ahora, que podrían existir mutaciones de simples genes que se transmiten de acuerdo con las leyes de Mendel pero que al modificarse su expresión en dependencia del origen materno o paterno de la mutación y teniendo como única evidencia el examen clínico de la expresión de la mutación, sea extremadamente difícil encontrar los criterios que nos permitan seguir la segregación de la mutación en cuestión para identificar una herencia mendeliana de las estudiadas previamente.

DISOMIAS UNIPARENTALES

El descubrimiento de las disomías uniparentales emerge como resultado de observaciones en el uso de la biotecnología en función de caracterizaciones moleculares de diversas mutaciones. No siempre una pareja cromosómica está formada por cromosomas transmitidos en los gametos masculino y femenino. No se sabe cuantas veces una pareja cromosómica es el resultado de una no disyunción en cualquiera de las dos meiosis de la ovogénesis o la espermatogénesis, pero existen numerosas evidencias de que un par cromosómico específico ha sido transmitido por el óvulo o el espermatozoide por una sola vía parental, dando lugar a una disomía uniparental materna o paterna. La repercusión fenotípica de este fenómeno es objeto de estudio actual y se puede predecir que sus variaciones dependerán de los genes de los cromosomas involucrados y del tipo de disomía que puede ser isodisomías (defecto generado en la segunda meiosis) o heterodisomías (defecto generado en la primera meiosis). El mecanismo más probable para la producción de disomias uniparentales, es la no disyunción con perdida del cromosoma procedente del gameto mosómico normal que generaría una trisomía en el cigoto. Es probable que muchos cigotos trisómicos para un determinado cromosoma, elimine a uno de los cromosomas en exceso. En dependencia del origen del cromosoma eliminado se producirán cigotos disómicos con los dos cromosomas procedentes uno de cada progenitores o cigotos con los dos cromosamas de un solo padre o disomias uniparentales. Cada día aparecen nuevas evidencias de disomias uniparentales de los 23 pares de cromosomas humanos, al menos ya se ha demostrado la presencia de disomias uniparentales para 15 de ellos. Los síndromes Angelman (happy puppet), Beckwith-Wiedemann (EMG) y Prader-Willi son los ejemplos más estudiados.

MOSAICISMOS GERMINALES

Se trata de mutaciones que aparecen en las células germinales de los progenitores, que a su vez originan gametos afectados con un rango de probabilidades que depende del número de generaciones celulares germinales con la mutación. Sospecha de este tipo de mutación es la recurrencia de un defecto específico que parece como si fuera una nueva mutación, con carácter dominante y que sin historia familiar anterior se repite en dos o más hijos, aparentando cuando ocurre en la misma pareja, un herencia autosómica recesiva. El ejemplo más ilustrativo es el de la Acondroplasia, baja talla desproporcionada cuya mutación se caracteriza por un cambio de bases en el gen receptor para el factor de crecimineto fibroblástico 3 (FGGFR3). Un simple cambio de un base nitrogenada por otra (G380R o Gli380Arg) en el dominio transmembrana de la proteína, se expresa por la displasia ósea que caracteriza a esta mutación. Se han descrito casos de individuos clínicamente no afectados por esta displasia ósea que han tenido recurrencia de la mutación en la descendencia, en los que se ha demostrado molecularmente mosaicismo de la mutación en tejido gonadal. Mosaicismos somáticos. Se trata de mutaciones que ocurren a nivel de clones celulares somáticos durante el desarrollo prenatal, ocasionando asimetrías corporales con anormalidades de los tejidos involucrados.

HERENCIA MITOCONDRIAL

Existen otras mutaciones de simples genes que se diferencian de las anteriores porque el gen afectado o mutado está en el ADN mitocondrial. Las mitocondrias tienen reproducción intracelular independiente (por fisión) y aunque se encuentran afectados tanto hembras como varones, los hombres afectados no transmiten la enfermedad pues el espermatozoide no contribuye con mitocondrias en la fecundación. Las mitocondrias sólo se transmiten a través del óvulo cuyo citoplasma es mucho más grande.

El ADN mitocondrial (ADNmt) se encuentra empaquetado en un cromosoma circular. Cada mitocondria tiene varias copias de este cromosoma y cientos por células. El ADNmt ha sido completamente secuenciado y se conoce que codifica para dos tipos de ARN ribosomal, para 22 ARN de transferencia y para 13 polipeptidos que son subunidades de enzimas que participan en la fosforilación oxidativa ya que las otras unidades de estas enzimas son codificadas por el ADN nuclear. Las mitocondrias son distribuidas al azar en las divisiones celulares. Generalmente el ADNmt es idéntico en la mayoría de las personas y a este hecho se le denomina homeoplasmia, sin embargo cuando aparece una mutación en este ADN se producen dos tipos de ADNmt, el no mutado y el mutado recibiendo el nombre de heteroplasmia. Hay heterogenidad en la mutaciones del ADNmt reportadas. Esto unido al porcentaje de mitocondrias con el ADNmt mutado explica la gran expresividad de las enfermedades con este tipo de herencia. Se han reportado 60 mutaciones mitocondriales. Un ejemplo de este tipo de mutación de se observa en “la Anemia Inducida por Cloranfenicol”, la Atrofia Optica de Leber, el síndrome Diabetes-Sordera, la sordera inducida por aminoglucósidos, la encefalopatía MELAS, la epilepsia mioclónica MERRF, la cardiomiopatía hipertrófica con miopatía.

Véase también

Referencias

  1. International Human Genome Sequencing Consortium (2004). “Finishing the euchromatic sequence of the human genome.”. Nature 431 (7011): 931-45. PMID 15496913. [1]
  2. International Human Genome Sequencing Consortium (2001). “Initial sequencing and analysis of the human genome.”. Nature 409 (6822): 860-921. PMID 11237011. [2]
  3. Watson, JD, Baker TA, Bell SP, Gann A, Levine M, Losick R. (2004). “Ch9-10”, Molecular Biology of the Gene, 5th ed., Peason Benjamin Cummings; CSHL Press.
  4. The ENCODE Project Consortium. (2007). “Identification and analysis of functional elements in 1% of the human genome by the ENCODE pilot project.”. Nature 447 (7146): 799-816. PMID: 17571346..
  5. Mark B. Gerstein, Can Bruce, Joel S. Rozowsky, Deyou Zheng, Jiang Du, Jan O. Korbel, Olof Emanuelsson, Zhengdong D. Zhang, Sherman Weissman, and Michael Snyder (2007). “What is a gene, post-ENCODE? History and updated definition”. Genome Research 17: 669-681. [3] Versión completa accesible gratuitamente.
  6. a b http://www.unav.es/genetica/GH/cap5.html Página web con recientes actualizaciones del libro del Dr. Novo. Incluye un video en castellano sobre la redefinición del concepto de gen[4].
  7. Loots G, Locksley R, Blankespoor C, Wang Z, Miller W, Rubin E, Frazer K (2000). “Identification of a coordinate regulator of interleukins 4, 13, and 5 by cross-species sequence comparisons.”. Science 288 (5463): 136-40. PMID 10753117. Summary
  8. Nei M, Xu P, Glazko G (2001). “Estimation of divergence times from multiprotein sequences for a few mammalian species and several distantly related organisms.”. Proc Natl Acad Sci U S A 98 (5): 2497-502. PMID 11226267.
  9. a b c d e f g h i j k l m n ñ o Novo Villaverde, F.J. (2007), Genética Humana, Madrid: Pearson. ISBN 8483223598. (Recomendado)
  10. Torrents D., Suyama M., Zdobnov E. and Bork p. (2003). “A Genome-Wide Survey of Human Pseudogenes.”. Genome Research 13 (12): 2559-2567. PMID 14656963. [5]
  11. Robert Belshaw, (2004). “Long-term reinfection of the human genome by endogenous retroviruses” Proc Natl Acad Sci U S A. 2004 April 6; 101(14): 4894–4899
  12. Feuk L., Carson A. R. y Scherer S. W. (2006). “Structural Variation in the human Genome.”. Nature Reviews Genetics 7 (2): 85-97. PMID 16418744.[6]
  13. Human chromosome 2 resulted from a fusion of two ancestral chromosomes that remained separate in the chimpanzee lineageThe Chimpanzee Sequencing and Analysis Consortium (2005). “Initial sequence of the chimpanzee genome and comparison with the human genome.”. Nature 437 (7055): 69-87. PMID 16136131.
    Large-scale sequencing of the chimpanzee genome is now imminent.Olson M, Varki A (2003). “Sequencing the chimpanzee genome: insights into human evolution and disease.”. Nat Rev Genet 4 (1): 20-8. PMID 12509750.
  14. Our findings suggest that the deterioration of the olfactory repertoire occurred concomitant with the acquisition of full trichromatic color vision in primates.Gilad Y, Wiebe V, Przeworski M, Lancet D, Pääbo S (2004). “Loss of olfactory receptor genes coincides with the acquisition of full trichromatic vision in primates.”. PLoS Biol 2 (1): E5. PMID 14737185.

Enlaces externos

En español

Asociaciones, sociedades e institutos:
Recursos educativos:

En inglés

Sitios en Internet relacionados con el tema. Se sugieren los siguientes:

  • Aldea Educativa (www.aldeaeducativa.com/aldea/Tareas2.asp?which=361) En este sitio existe información variada sobre el tema, en artículos de diversa índole, relacionados con el genoma humano. Navegándolo se puede reunir información importante para el desarrollo del proyecto. Además tiene enlaces relacionados con el tema. En Español.
  • http://monografias.com/especiales/genoma En este sitio hay gran variedad de artículos de diversa índole relacionados con el genoma humano. Navegando en su interior se puede reunir información importante para el desarrollo del proyecto, además tiene enlaces con temas relacionados. En Español.

VER ADEMÁS

http://es.wikipedia.org/wiki/Genoma_humano

Comenzó con Aristóteles

Comenzó con Aristóteles

Por Gary DeMar

La cosmovisión cristiana es la responsable del surgimiento de la ciencia moderna

Aristóteles – no la Biblia – enseñaba explícitamente que ‘todo gira alrededor de la tierra’… Galileo fue condenado, no porque la Biblia estuviese en conflicto con la observación sino porque él difería con la iglesia sobre cuál autoridad debía usarse para interpretarla.[1]

Razones – ¿Tiene sentido la fe cristiana para el hombre de hoy?

Introducción general

Después de salir a la luz pública nuestro libro Respuestas a preguntas difíciles, fuimos inundados por un sinnúmero de preguntas para cuyas respuestas no habíamos tenido espacio. Muchas de las indagaciones se referían a nuestra creencia de que el Antiguo Testamento y el Nuevo son la Palabra misma de Dios, una revelación verbal hecha por Dios mismo.

Algunas de las preguntas propuestas por muchos lectores expresan su interés en las diversas traducciones y paráfrasis de la Biblia: ¿Por qué hay tantas traducciones? ¿Cuál es la mejor? ¿Qué valor tiene el Textus Receptus? He aquí algunas de las preguntas que se nos hicieron.

La precisión y la veracidad históricas de la Biblia fueron estudiadas en las dos obras anteriores, Evidencia que exige un veredicto y Más evidencia que exige un veredicto, y la deidad de Cristo se explorará más a fondo en nuestro próximo tomo, que versará sobre la cuestión de las sectas falsas.

Razones (¿Tiene sentido la fe cristiana para el hombre de hoy?), se ha escrito para dar las diversas razones por las cuales creemos en la inspiración de la Biblia como mensaje de Dios para los hombres. Esta obra también trata otros dos temas que despiertan mucho interés hoy en día:

(1)¿Todavía está el Arca de Noé posada sobre el monte Ararat? Se presenta una evaluación de las pruebas que se han propuesto hasta la presente fecha sobre las diversas expediciones y las ocasiones en que se afirma que fue vista en años recientes.

tapa posterior Razones, de Josh Nc Dowell

(2)¿Es la teoría de la evolución el mejor modelo científico para explicar los orígenes del hombre y el universo? Esta es una pregunta que ha ocupado el pensamiento de laicos y eruditos. Presentamos cuarenta razones por las cuales nos oponemos a que la teoría de la evolución sea tenida como la mejor explicación científica de los hechos comprendidos en la controversia sobre las relaciones entre ciencia y creación.

Razones no es un tratado de erudición, pues su propósito es solamente aclarar el entendimiento del hombre común.

Titulo: Razones – ¿Tiene Sentido la fe cristiana para el hombre de hoy?

Autores: Josh Mc Dowell -Don Stewart

Editorial::Vida

Publicado: En 1981 por Campus Cruzade for Christ,in ,Ed, en Español 1983 por edit. Vida, Deerfield, Florida, 4ª impresión,1992

Quiz Genciencia: solución insectos gigantes

Quiz Genciencia: solución insectos gigantes

Admirar la Naturaleza e ignorar a Dios sería como admirar una máquina automática por la perfección de su funcionamiento e ignorar la inteligencia del ingeniero que ha hecho posible esa máquina.

Afirma la Biblia:

  • “los que no conocen a Dios a través de la Naturaleza son unos necios.” (Ro. 1:20-23)
  • «Dijo el necio: No hay Dios» (Sal. 14:1)
  • «Los cielos cantan la gloria de Dios» (Sal. 19:2)
  • «Dios se hace visible a través de sus obras, por eso quienes no le glorifican no tienen excusa» (Ro.1:19ss.)

insecto1.jpgTras unos días con la cuestión planteada, parece que la mayoría de los lectores ha dado la respuesta acertada con el problema planteado sobre el pequeño tamaño de los insectos. Recordemos el problema:

¿Verdadero o falso?

Los insectos actuales no sobrepasan los pocos centímetros de tamaño porque el peso de las estructuras de soporte, a partir de cierto umbral de tamaño, pesan demasiado como para que se puedan aguantar a sí mismas. Es decir: multiplicar por 2 la longitud de una pata, por ejemplo, significa aumentar por 8 su peso (2 al cubo, porque el peso es proporcional al volumen), y esa es la razón por la que estos animales no alcanzan mayores tamaños.

Pronto los lectores se han dado cuenta de que ésta no podía ser razón suficiente, ya que en el Paleozoico tardío había insectos mucho mayores, como libélulas de cerca de un metro de envergadura, etc, por lo que la afirmación de arriba es falsa. La limitación actual al tamaño de los insectos la explica perfectamente nuestro lector HalEmmerich, por lo que trascribo su comentario a continuación:

[...]diría que el problema está más en cómo puede fluir el oxígeno atmosférico, en una concentración relativamente baja, a través del sistema de tráqueas con que respiran los insectos. Mientras que animales mayores disponen de mecanismos activos para hacer entrar activamente el oxígeno, los insectos tienen una serie de canales por los cuales el mismo va difundiendo pasivamente. Al ser pequeños, el poco oxígeno que hay por la atmósfera entra bien por difusión y llega a todo su organismo, mientras que si fueran mayores llegaría un poco al principio sólamente. En la prehistoria la atmósfera tenía una composición distinta, con más oxígeno, lo cual permitió que éstos alcanzaran un tamaño mayor.

Esta es la causa primordial. Sin embargo, ¿no podrían ser los insectos ni siquiera un poco mayores? ¿Y por qué hay unos pocos insectos grandes (10-15 cm., 40-60 g.) mientras que la mayoría son muchísimo menores (30 ó 50 veces menores)? ¿acaso los insectos “grandes” actuales respiran de diferente modo? Terox, en su comentario, nos da una idea: [en] los ecosistemas actuales, sobre todo con la presencia de mamíferos, no les permiten aumentar demasiado del tamaño (evolutivamente hablando). Es decir: los insectos han adoptado, como estrategia evolutiva (y no solo por limitación física) ocupar unos nichos ecológicos en los que su pequeño tamaño les es ventajoso. Esta es otra causa, que está operando en segundo plano, a escala más detallada de especie a especie, y no sobre los insectos en su conjunto.

Fuente:

http://www.genciencia.com/2008/05/11-quiz-genciencia-solucion-insectos-gigantes

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