Beneficios de La Lectura de La Biblia
26 jun 2010 Comentarios desactivados
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¿Puede la iglesia oponerse al movimiento gay?
17 jun 2009 3 comentarios
in Apologética, Bíblico, Hombre, Homoerotismo, Homofobia, Homosexual, Homosexualismo, Jesus, Temas de actualidad, Teología Etiquetas: movimiento gay
¿Puede la iglesia oponerse al movimiento gay?
Posted: 17 Jun 2009 02:10 AM PDT
Como es de costumbre, he estado discutiendo con algunos homosexuales en Lupa Protestante (no daré el link esta ves, pues ellos consideran que nuestra conversación amerita a darles mas importancia a su causa), y me he quedado asombrado en sus afirmaciones. Por lo visto, estas personas no están dispuestas a oír razón o a ver los hechos, lo único importante para ellos es que la iglesia sea ‘inclusiva’, como Jesús quiere que lo sea.
Jesús se ha hecho en una pelota que estos activistas piensan llevar de un lado a otro. Jesús es un hombre Judío ‘aguado’, que soportaría que hubieran homosexuales entre sus seguidores, a pesar de que el mismo dijo que el matrimonio fue establecido por Dios entre un hombre y una mujer: Mateo 19:5-6 y Marcos 10:8.
Es mas, cuando Jesús habla de ser inclusivo, da un caveat, que es el siguiente:
- Juan 5:14 Después le halló Jesús en el templo, y le dijo: Mira, has sido sanado; no peques más, para que no te venga alguna cosa peor.;
- Juan 8: 10 Enderezándose Jesús, y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó? 11 Ella dijo: Ninguno, Señor.
Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más.
Queda claro, que para Jesús, la inclusividad consistía en aceptar a cualquier pecador a la fe, pero no incluía que estos siguieran en los pecados que antes practicaban. De esto, Pablo, el tropezadero de los activistas gays, es consistente con las enseñanzas de Jesús.
En I Corintios, es donde mas claro nos dice que los creyentes no podían seguir viviendo como lo hacían en sus antigua vida:
- I Cor. 6: 8 Pero vosotros cometéis el agravio, y defraudáis, y esto a los hermanos. 9 ¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, 10 ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.11 Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.
Así que afirmo, que la Biblia es afirmante, pero no como los activistas gay la quieren hacer leer, o quieren convencer al mundo de ello.
¿Pero podrá la iglesia parar el movimiento gay? Estoy viendo como el mundo apunta aquellos que se oponen a tales uniones como intolerantes y homofobicos. Ósea, aquellos que queremos mantener el standard bíblico, seremos no solo tachados de intolerantes, sino que también perseguidos y encarcelados, como ha pasado en Suecia y Canadá. Es en la verdadera iglesia de Cristo, aquella que esta dispuesta a sufrir por la fe una ves dada a los santos, que tendrá que oponerse a que el mundo dicte lo que creen y lo que practican.
Lo triste es cuando aquellos que dicen ser la iglesia, son muy prontos en aceptar la agenda gay. Estos, aun después de haber rechazado las enseñanzas básicas del cristianismo, se dicen ser ‘iglesia inclusiva’. Es triste ver como un grupo se puede engañar a si mismo, creyéndose cristianos, pero no incluyendo al Cristo bíblico, por ser este no grato a su ‘tolerancia’.
Les insto a mantenerse firmes ante lo que se viene. Está escrito, que seremos perseguidos por nuestra fe, pero nos espera un gran galardón.
Dios les bendiga.
Luis Alberto Jovel
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10 cosas que hizo Jesús en la cruz por nosotros
02 dic 2008 12 comentarios
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10 cosas que hizo Jesús en la cruz por nosotros
Autor:Paulo Arieu
Descargar (10-cosas-que-hizo-jesus-en-la-cruz-por-nosotros.pdf)
Ahora quisiera ver algunos puntos y algunos comentarios al respecto de que fue lo hizo Cristo por nosotros en la cruz:
1. Nos salvó:
Dios nos regalo la salvación tremenda, mediante el acto de Jesús en la cruz del calvario
“Aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe” (Ef. 2.5-9 RVR 1960)
En el documento electrónico titulado Efesios -Salvos por gracia (2.8-10), de la sección de cursos bíblicos BibleCourses.com, La Escuela Mundial de Misiones La Verdad para Hoy de Searcy, Arkansas, una organización que está dedicada al evangelismo mundial, nos dice que «La palabra “gracia” es uno de los términos clave de la Biblia. La palabra original del hebreo conlleva la idea de doblegarse o inclinarse. Eventualmente, llegó a incluir la idea de “favor condescendiente”, o de mostrar preferencia a alguien inesperadamente. Piense en un rey el cual se molesta en hacer algo bondadoso por un siervo, motivado por la pura generosidad de su corazón. Cada vez que la Biblia menciona la gracia de Dios hacia el hombre, ella hace énfasis en la inmerecida naturaleza de la acción. Dios muestra bondad hacia nosotros motivado simplemente por el amor y la preocupación de su parte, no porque nosotros merezcamos de alguna manera lo que él nos da. La gracia es algo que Dios elige ofrecernos por su voluntad, no es algo que él está obligado a darnos.» (1)
En el documento electrónico titulado Efesios -Salvos por gracia (2.8-10), en la sección de cursos bíblicos BibleCourses.com, de La Escuela Mundial de Misiones La Verdad para Hoy de Searcy nos dice Tres cosas respecto al pasaje:
a. Que «Pablo complementó su afirmación de que la salvación es por gracia con dos declaraciones explicativas. Ambas dan a conocer en qué forma la gracia es un don. Esto fue lo que esencialmente dijo: “Nosotros no logramos la salvación por medio de nosotros mismos. Fue Dios el que nos la dio a nosotros. La salvación no es un buen trabajo hecho de nuestra parte. Es totalmente el don de Dios”. Después, Pablo volvió a hacer énfasis en que nuestra salvación no se basa en obras. No es un premio el cual recibimos por algún logro destacado de nuestra parte. Nadie jamás será salvo por obras diseñadas para ganar la aprobación de Dios. Pablo excluyó “cualquier posibilidad de salvación logrado por uno mismo.
b. «La segunda palabra clave que se encuentra en el versículo 8 es “salvos” (del griego: sozo). El verbo es pasivo. Hace énfasis en lo que se nos ha hecho. Nosotros no nos salvamos a nosotros mismos. Es Dios quien nos salva. Dios actúa a favor nuestro. Nuestra salvación da testimonio del actuar de Dios en nuestras vidas. La palabra original “salvos” sugiere la idea de “ser rescatado, liberado”. La gracia de Dios nos rescató. En el contexto del capítulo 2, podemos ver lo que esto conllevó. Antes de que la gracia de Dios fluyera a nuestras vidas, estábamos muertos —completamente ajenos a Dios (2.1), bajo el control del diablo (2.2), y destinados como pecadores a enfrentar el juicio de Dios (2.3). La gracia de Dios nos liberó. Su gracia nos trasladó de la muerte a la vida. Su gracia nos liberó del control del diablo. Su gracia nos libró de tener que enfrentar a Dios en juicio como pecadores condenados. Por gracia, hemos sido salvos.
c. La tercera palabra clave del versículo 8 es “fe” (del griego: pistis). La salvación que nos llega por gracia nos llega a través del canal de nuestra fe. Debemos tener fe para recibir el ofrecimiento lleno de gracia que Dios hace de salvación. Dios espera que nosotros depositemos nuestra confianza en él, y que actuemos movidos por las palabras y promesas suyas, pero nuestra fe activa no debe ser jamás vista como una forma de ganar nuestra salvación » (2)
“Más ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna
Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor Nuestro” (Ro. 6.22-23 RVR 1960)
“Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios. Pues está escrito: Destruiré la sabiduría de los sabios, y desecharé el entendimiento de los entendidos. ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el escriba? ¿Dónde está el disputador de este siglo? ¿No ha enloquecido Dios la sabiduría del mundo? Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación.” (I Cor. 1:18-21)
El Portal de UBLA (Unión Bautista Latinoamericana) “ublaonline.org”, en un estudio sobre I de Corintios, texto seleccionado 1º Corintios 1: 18-31 comenta que:
La “palabra de la cruz” en griego (o logos …tou staurou) fue traducida en otras versiones de la Biblia por “la predicación de la cruz” (LA) “la doctrina de la cruz” (NC) “el mensaje de la cruz” (NBE) “el lenguaje de la cruz” (EP) La puerta de la perdición de la humanidad se abrió por la desobediencia, cuando Adán y Eva comieron el fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal. Cuando hicieron esto “se les abrieron los ojos” y comenzaron a ver las cosas de manera diferente; a tener nuevos sentimientos y con ellos perdieron su sencillez y pureza. No obstante, la puerta de la salvación está en el lado opuesto: se abre por la obediencia y no por el conocimiento del bien y el mal. El árbol es “el árbol de la cruz” y por lo tanto no es atractivo, ni codicioso y a la vista su fruto no parece tan bueno para comer. Si por el conocimiento todos se perdieron, ahora por la locura, todos pueden ser salvos. Por eso, la cruz pierde su eficacia y queda sin poder cuando se le quita su fealdad y se la adorna, cuando se juega con la lógica y la razón para hacerla más “digerible” a la vista de los filósofos y de los que hacen de la ciencia su mentor. Existe una diferencia entre “las palabras de sabiduría” y “la palabra de la cruz”. La primera gratifica y satisface, pero la segunda tiene poder. Una alaba, la otra transforma. Una “abre los ojos” la otra salva. Una llena al hombre de orgullo, la otra llena al hombre de humildad. Una aleja al hombre de Dios y la otra lo atrae.
Dios había observado que su pueblo había adoptado un lenguaje religioso, se expresaba correctamente, empleaba bien las formas para celebrar el culto, sabía cuando debía hablar y cuando callar. Repetía los mandamientos y ordenanzas, recitaba oraciones, citaba textos extensos de la Biblia y entendía su significado, discernía lo primario de lo secundario y desarrollaba una exégesis correcta, pero su corazón estaba en otra cosa y muy lejos de Dios. Entonces Dios dijo que destruiría todo ese conocimiento y lo hizo mediante Jesucristo quien confundió a los escribas y doctores de la ley y a toda la gente hablándoles por parábolas para que no entiendan “para que viendo, vean y no perciban, y oyendo, oigan y no entiendan; para que no se conviertan y les sean perdonados los pecados” (Marcos 4:12) y a los que no eran judíos hizo que el evangelio les pareciera una locura. ¿Para qué? Para que los que se dispongan a seguir a Cristo no lo hagan porque tienen todas las respuestas sino porque han creído en El de todo corazón y estaban dispuestos a obedecer a toda costa, aun sin entender.
La palabra “predicación” en este caso proviene del griego (kerusso) y significa “vocear, anunciar como un heraldo, proclamar, dar a conocer, predicar”. Es importante esta palabra para nosotros porque tiene dos enfoques
(1) El enfoque en la forma de dar el mensaje. El énfasis recae sobre el método de transmisión. Es la “locura de la predicación”. Cuando se predica se ingresa en el camino escogido por Dios para salvar a los que creen y no debemos desestimar su valor, porque es más que la enseñanza, que la música, el arte, el diálogo, el testimonio personal o cualquier otro medio de comunicación.
(2) El enfoque en el contenido. La palabra kerigma significa también “lo que se predica” Es el contenido. Un contenido que a los oídos de los incrédulos parece locura o una tontería, pero con un gran poder transformador. La forma y el contenido hacen de la predicación el método de Dios para salvar a la humanidad. » (3)
2. Nos justificó
“Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.” (Ro. 5:1 RVR 1960)
En una artículo titulado “doctrinas bautistas – La justificación”, del portal web del Fundamental Baptist Institute”, nos explica ¿Qué es la Justificación?:
«a. La justificación es el acto mediante el cual Dios declara justo al injusto.
b. No significa hacer al pecador justo, sino declarar que es justo, Aun los justificados no son completamente justos en sus vidas.
c. Es más que el perdón. El perdón libra de la condena del pecado, pero no de la culpabilidad. A veces los oficiales perdonan a un reo, pero esto no significa que es culpable.
d. En la justificación, Dios no solamente perdona al pecador, sino que también lo declara justo y libre de la culpabilidad de su pecado. Delante de Dios es como si nunca hubiera pecado–Entonces tiene paz para con Dios. (Romanos. 5:1).
e. ¿Cómo pueden ser justificados delante de Dios los hombres?
1. La gracia Dios es el origen de la justificación. (Romanos. 3:24). Recuerden que “gracia” significa “favor inmerecido”.
2. La sangre de Cristo es la base de la justificación. (Romanos. 5:9). Dios mira al pecador que acepta a Cristo como si no tuviese pecado porque la sangre de Cristo lo limpia de toda maldad.
3. La fe es el medio de recibir la justificación. Se trata de fe en el Señor Jesucristo como Salvador. (Romanos 3:28; 4:5; 5:1). En el momento en que cree el pecador en Cristo, es justificado delante de Dios. Es un acto instantáneo, no progresivo. » (4)
3. Nos reconcilió con el Creador
“Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos. Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno. Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida. Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación. “(Ro. 5:6-11 RVR 1960)
La reconciliación con Dios
En un documento electrónico titulado “Sección 2 ¿Qué dice la Biblia sobre la reconciliación?”, de la Zona internacional de información y aprendizaje de Tearfund, de la organización cristiana TLIZ (Tearfund Internacional Learning Zone), nos explica que «Nuestro modelo para la reconciliación es la reconciliación con Dios mediante Jesucristo. El primer capítulo de Génesis nos habla de la creación de Dios. Dios creó los cielos y la tierra. Dios vio que lo que estaba creando era ‘bueno’. Luego creó al hombre y a la mujer y los declaró ‘muy buenos’. Adán y Eva vivieron en la tierra de Dios siendo bendecidos por El (v. 28). La gente experimentó ‘shalom’ (la paz) con Dios, entre sí y con el medio ambiente. Sin embargo, Génesis 3 nos habla de que la buena creación de Dios se echó a perder por el pecado. La paz del jardín del Edén fue destruida. Se rompió la relación de la gente con Dios lo cual dio como resultado una ruptura de las relaciones entre la gente y entre ésta y el medio ambiente. El resto de la Biblia es una historia del plan de Dios para restaurar su creación – para devolverle la buena relación con El. Isaías 9 profetiza la venida de Jesús. El versículo 6 lo describe como ‘Príncipe de Paz’. El Nuevo Testamento adopta la idea hebrea de shalom como una plenitud en la presencia de Dios. Shalom, o paz, proviene de la muerte de Jesús en la cruz. Colosenses 1:19-20 dice ‘Por cuanto agradó al Padre que en El habitase toda plenitud y por medio de El reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz’. Jesús devuelve a la gente la buena relación con Dios, con ellos mismos, y con la creación como un todo. Apocalipsis 21:3-4 nos dice que en el cielo Dios morará con ellos y ‘ya no habrá muerte, ni habrá más llanto ni clamor, ni dolor’.
Los cristianos deberían comprometerse a reconciliar a la gente con Dios. En Corintios 5:18-20 Pablo nos dice que Dios nos ha dado el ministerio de la reconciliación. Nos llama ‘embajadores de Cristo’ para compartir el mensaje de reconciliación con los demás. Este es nuestro llamado a dar testimonio a los que aún no están reconciliados con Dios por medio de la cruz. En la Biblia, la reconciliación con los demás acompaña la reconciliación con Dios. Nuestra respuesta a la gracia salvadora de Dios se expresa a través de nuestra respuesta a los demás. La Biblia muestra que la ruptura de las relaciones es la causa de la pobreza, la marginación y el conflicto. Vivimos en un mundo donde la rebelión contra Dios ha dado como resultado el egocentrismo que, a su vez, origina la exclusión, falta de confianza, codicia e injusticia. El propósito de Dios es la reconciliación y la comunidad. Hay muchos pasajes en el Nuevo Testamento donde se enfatiza la unidad cristiana; además, se proporcionan pautas sobre cómo vivir en paz con los demás.» (5)
4. Nos redimió del pecado
El Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, nos explica que es la redención:
«Los israelitas llamaban “redención” al acto de vengar la sangre de un pariente; al que lo hacía llamaban “redento” (Num 35.12, 19, 21, 27; Deut 19.6, 12, 13). Pagar para que dejaran en libertad a uno que estaba vendido era también redimir o rescatar (Lev 25.48). Redentor era asimismo el que compraba las tierras de un pariente difunto, para que no se perdieran (Rt 4.1–7). Entre los israelitas se podía redimir la vida de una persona o de un animal, como en el caso de los primogénitos (que a Dios había que entregar). Para ello era necesario pagar un precio, el cual se debía entregar al sacerdote (Éx 13.13, 15; Lev 27.27; Num 18.15, 16).
En su obra a favor de los hombres, Dios es redentor por excelencia. La liberación de los israelitas de la esclavitud en Egipto es un acto de redención (Éx 6.6) de parte de Jehová Dios. La idea principal en la redención es soltar o liberar. El Pecado mantiene al hombre en servidumbre y, por tanto, la salvación incluye el librarlo de esa esclavitud. En Cristo Jesús, Dios pagó el precio completo de la redención del género humano (Col 1.13). Redención es liberación del poder de las tinieblas, a fin de vivir bajo la soberanía o el reino del amor de Dios. En el Antiguo Testamento, la esperanza de Job está puesta en Dios su redentor (Sal 19.25). Asimismo, David considera a Dios su redentor (Sal 19.14), y el profeta Isaías destaca este concepto; trece veces aparece el término en ese libro profético (por ejemplo, 41.14; 43.14; 44.6).
En el Nuevo Testamento la doctrina de la redención es cardinal. Todos las personas están esclavizadas por el pecado, y son “hijos de ira” (Ef. 2.1–3; 2 Ti 2.26); necesitan, por tanto, ser redimidos. Entre los del pueblo de Dios eran muchos los que esperaban la redención divina. Ana, la viuda profetisa, confió y declaró que el niño Jesús, a quien logró conocer en el templo, era quien satisfaría esa esperanza (Luc 2.36–38).
Jesucristo realiza esta redención (Ro 3.24; Gál 3.13) por medio de su Sangre vertida en la cruz (Ef. 1.7; Col 1.14). El mismo habló de “dar su vida en rescate por muchos” (Mat 20.28); y Pablo dice que Cristo “se dio a sí mismo en rescate por todos” (1 Ti 2.6) para una redención que es eterna (Heb 9.12). Él, pues, tomó nuestro lugar, y recibió el castigo que nosotros merecíamos por nuestros pecados. Por tanto, un efecto justo y lógico de esta obra redentora en nosotros debe ser glorificar a Dios mediante una vida pura y fructífera, tanto en lo material como en lo espiritual. La redención abarca al hombre como un todo y como tal lo transforma (1 Cor 6.20). La redención culminará gloriosamente en la Resurrección (Hch 26.18; Ro 8.15–23; 1 Cor 15.55–57).»(6)
5. Perdonó nuestros pecados
“Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí, y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.” (Gál. 2:20 RVR 1960)
El Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia explica que el perdón «es una Doctrina distintiva del cristianismo y expresión de una experiencia espiritual. Presupone tres cosas:
(1) que el hombre ha pecado; es decir, ha infringido la Ley divina (Pecado);
(2) que ha reconocido su falta y está arrepentido (Mar 1.4 Arrepentimiento) y
(3) que Dios, en su amor y en su gracia, ha remitido la culpa y ha puesto el medio para que el hombre reciba el perdón. El perdón viene a ser, entonces, la fuerza poderosa que remueve el obstáculo espiritual y hace posible que la criatura humana se reconcilie y restablezca su amistad con Dios.
La idea básica del perdón, cuando se usa en relación con el pecado, es la de cancelar una deuda; quitar la barrera y efectuar la Reconciliación; erradicar el pecado. Sin el perdón, que solo Dios puede conceder, el hombre está irremisiblemente condenado a la perdición eterna. Por eso, el mensaje del perdón es una maravillosa esperanza de vida.
En la Biblia el perdón aparece asociado con la doctrina de la Expiación; esto es, la necesidad del sacrificio para vindicar la Justicia ofendida de Dios (por ejemplo, Lev 17.11). En el Nuevo Testamento la muerte de Cristo en la cruz es la garantía divina del perdón. “En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia” (Ef. 1.7).
La Biblia afirma ampliamente que es Dios el que perdona (Neh 9.17; Dan 9.9). El rey David se arrepintió de su pecado, lo confesó a Dios y fue perdonado (Sal 32 y 51). El perdón de Dios incluye el no acordarse más del pecado (Jer 31.34), y el sepultarlo “en lo profundo del mar” (Miq 7.19). El Nuevo Testamento declara la autoridad de Cristo para perdonar: “Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados…” (Mar 2.10; cf. Hch 13.38).
Los cristianos deben imitar a Dios, perdonándose unos a otros (Ef 4.32). Por eso también se deben confesar las faltas entre sí (Stgo 5.16). Todos los pecados pueden ser perdonados menos uno: la blasfemia contra el Espíritu Santo (Mat 12.31, 32). Pero no se nos dice cuál sea esta blasfemia. Es de entenderse, sin embargo, que el pecado imperdonable es el de la incredulidad, cuando el hombre obstinadamente rechaza el testimonio que el Espíritu Santo le da de Jesucristo como el Salvador del alma. La incredulidad cierra la puerta del perdón.» (7)
6. Selló el Nuevo Pacto
“Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados” (Mat.26:27-28 RVR 1960)
“El cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, mas el espíritu vivifica.” (II Cor.3:6 RVR 1960)
“Y si el ministerio de muerte grabado con letras en piedras fue con gloria, tanto que los hijos de Israel no pudieron fijar la vista en el rostro de Moisés a causa de la gloria de su rostro, la cual había de perecer, ¿cómo no será más bien con gloria el ministerio del espíritu? Porque si el ministerio de condenación fue con gloria, mucho más abundará en gloria el ministerio de justificación. (II Cor.3:7-9 RVR 1960)
“En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa” (Ef.1:13 RVR 1960)
“Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.” (Ef.4:30 RVR 1960)
Pacto:
El Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia nos da el Concepto Teológico de la palabra pacto en El Nuevo Testamento:
«La promesa de un nuevo pacto (o sea, una renovación decisiva y final del pacto eterno) se cumplió en Jesucristo II Cor 1:19, 20). Como el segundo Adán (I Cor 15.45ss) e imagen de Dios (Col 1.15), Cristo cumple con los requisitos del pacto por parte de todos los hombres y así renueva la imagen divina en el hombre (Ro 5.12–21; II Cor 3.18). Cristo forma su Iglesia en la que nada puede prevalecer (Mat 16.18), y nos somete a un lavamiento con agua vivificadora e inmortal, como en el caso de Noé (I Pe 3.20s).
En Cristo se cumplen las promesas del pacto hecho con Abraham (Luc 1.54, 55, 72–75) y con David (Luc 1.68–71) y las estipulaciones del pacto mosaico con Israel (Mat 5.17, 18). El nuevo pacto se funda en la sangre de Cristo, su Mediador (Heb 12.24), quien identificó este pacto (Luc 22.20; I Cor 11.25) con el pacto eterno (Mat 26.28; Mar 14.24, BJ).
Puesto que el nuevo pacto representa una confirmación del pacto eterno, las promesas y provisiones fundamentales de los pactos anteriores permanecen vigentes ((Ef. 2.12; 2 Ti 3.15–17). El Pueblo de Dios todavía se llama “Israel” (Gál 6.16), y se desarrolla a partir del núcleo de judíos creyentes (Ro 11.1–6). Sin embargo, del Olivo se desgajan a los judíos incrédulos y se injertan (Ro 11.7–24) y hacen miembros de la familia de Dios (Ef. 2.11–22) a los gentiles creyentes. Sigue en efecto el deber de levantar una descendencia santa (Tit 2.14; 1 P 2.9), y ahora este deber incluye la labor evangelizadora (Mat 28.19, 20; I Cor 4.15; etc.; cf. Deut 6.7–9).
El nuevo pacto se destaca sobre todo por el gran desarrollo del ministerio del Espíritu Santo (Hch 2; II Cor 3.4–18; etc.). Hebreos explica la superioridad del nuevo pacto (9.16, 17), y tanto allí como en Gál 3.15–17 la garantía del pacto es la muerte de Cristo, “porque el testamento con la muerte se confirma”. Su finalidad también se acentúa por el uso del concepto de un “Testamento”, que es otro significado del griego diatheke (Circuncisión; Bautismo).» (8)
7. Nos abrió el camino al Lugar Santísimo
“Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne, y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura. Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió. Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.” (Heb. 10:19)
Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro. (Heb. 4:16 RVR 1960)
“Aquel primer pacto entre Dios y su pueblo contenía ciertas normas para la organización del culto, y también un santuario terrenal. El santuario estaba formado por dos salas. En la primera, conocida como Lugar Santo, se encontraban el candelabro de siete brazos y la mesa sobre la que estaban los panes llamados de la proposición. Luego, separada por una cortina, se encontraba la segunda sala o Lugar Santísimo, donde estaban el altar de oro del incienso y el arca del pacto, totalmente recubierta de oro puro. En esta arca se guardaba una urna de oro que contenía un poco de maná, y también la vara de Aarón que había reverdecido, y las tablas de piedra sobre las que fue escrito el primer pacto. Por encima del arca, como protegiendo su cubierta (llamada el propiciatorio), dos gloriosos querubines, uno frente al otro, extendían sus alas sobre ella. Pero respecto de estas cosas no vamos a detenernos ahora en los detalles. Con todo así dispuesto, los sacerdotes entraban continuamente en el Lugar Santo para cumplir con los oficios propios del culto; pero en la sala de más adentro, en el Lugar Santísimo, únicamente podía entrar, una sola vez al año, el sumo sacerdote. En tan especial ocasión, llevaba como ofrenda a Dios sangre de sacrificio, y la rociaba sobre el propiciatorio en expiación por sus propios pecados y por los pecados cometidos involuntariamente por el pueblo. De este modo, el Espíritu Santo daba a entender que, en tanto la primera sala del santuario permaneciera en pie, aún no estaba abierto el camino al Lugar Santísimo, o sea a la presencia de Dios. Esto es hoy día un símbolo para nosotros, según el cual las ofrendas y sacrificios presentados como parte del antiguo culto no alcanzaban a limpiar la conciencia de quienes los ofrecían, porque solo consistían en ciertos ritos relativos a la comida, la bebida y las abluciones diarias, y a determinadas disposiciones sobre el tratamiento de la carne antes de comerla. Todo eso eran prácticas que debían mantenerse vigentes hasta el momento de la llegada de un nuevo orden de cosas. Pero ahora Cristo ya ha venido, y lo ha hecho como sumo sacerdote de los bienes prometidos. Porque él entró en el santuario celestial, más amplio y perfecto, que no fue hecho por manos humanas ni pertenece a este mundo, y llevó sangre al Lugar Santísimo, una sola vez y para siempre; pero no sangre de machos cabríos o de becerros, sino su propia sangre, con la que aseguró nuestra eterna redención. Y si bajo el antiguo orden de cosas podía santificarse y purificar a los que estaban impuros a causa del pecado, rociándolos con sangre de toros y machos cabríos, y con cenizas de becerra, con mucha mayor eficacia la sangre de Cristo limpiará vuestras conciencias de las obras que llevan a la muerte. Él, sin mancha alguna de pecado, se ofreció a sí mismo a Dios mediante la acción del Espíritu eterno, para que vosotros podáis servir ahora al Dios vivo. De este modo, Cristo es mediador de un nuevo pacto, a fin de que, habiendo obtenido con su muerte el perdón de los pecados cometidos durante el tiempo del pacto anterior, los llamados por Dios reciban la promesa de la herencia eterna. Para que un testamento entre en vigor, es menester que el testador haya muerto. Sólo después de su muerte tiene vigencia el testamento; pero mientras el testador vive, ningún heredero recibe los bienes legados. Por lo cual ni siquiera el primer pacto se instituyó sin mediar sangre de sacrificio. Moisés, tras comunicarle al pueblo los mandamientos de la ley de Dios, tomó sangre de becerros y machos cabríos, y después de mezclarla con agua la roció con ramas de hisopo y lana escarlata sobre el libro de la ley y sobre todo el pueblo, diciendo: Esta es la sangre del pacto que Dios hace con vosotros, y que os ordena que guardéis. De igual forma, roció con sangre el santuario y todos y cada uno de los utensilios dedicados al culto. Se puede decir que bajo aquella ley casi todo podía purificarse con sangre, y que si no se derramaba sangre, no podía haber perdón de pecados. Por eso, Moisés tuvo que purificar con sangre el santuario terrenal, que con las cosas que contenía simbolizaba las celestiales; pero las propias cosas celestiales requerían mejores sacrificios. Cristo no entró en el santuario terrenal, hecho por manos humanas como símbolo del verdadero, sino que entró en el mismo cielo para presentarse delante de Dios a favor nuestro. Y tampoco entró como un sumo sacerdote terrenal, que cada año ha de ofrecer la sangre de un animal en el Lugar Santísimo. Si le hubiera sido necesario ofrecerse muchas veces, también muchas veces habría tenido que morir desde que el mundo es mundo; pero no fue así, sino que en estos tiempos del fin se presentó para entregarse a sí mismo en sacrificio, una vez por todas, para quitar de en medio el pecado. Y así como para todos está establecido que muramos una vez y comparezcamos después ante el juicio de Dios, así también Cristo fue ofrecido una sola vez en sacrificio para quitar los pecados de muchos. Y cuando él, en su momento, aparezca por segunda vez, no será ya para quitar el pecado, sino para traer salvación a los que le esperan.” (Heb. 9 Castillian)
8. Nos dio la vida eterna
“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.” (Ef. 2:8,9 RVR 1960)
“Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.” (Ro. 6:23 RVR 1960)
“Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna.” (Ro. 6:22 RVR 1960)
“Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.” (I Jn. 5:11,12 RVR 1960)
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito para que todo aquel que en él cree no se pierda, mas tenga vida eterna.”(Jn 3:16 RVR 1960)
“Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.” (Ap. 3:21 RVR 1960)
¿Que es la vida eterna?
Juan lo explica bien, sencillo, con pocas palabras:
“Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.” (Jn 17:3 RVR 1960)
La vida eterna, nos es explicada por “Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia”:
«Nueva y redimida existencia que Dios concede gratuitamente a todos los creyentes en Cristo Jesús. La vida eterna se refiere a cierta calidad o carácter de nuestra nueva existencia en Cristo, así como al carácter perpetuo de esta vida. En el Antiguo Testamento, esta frase solo aparece en Dan 12.2. Sin embargo, el concepto de la vida eterna está implícito en el mensaje de los profetas cuando describen el glorioso futuro que Dios ha prometido a su pueblo.
La mayoría de las referencias a la vida eterna en el Nuevo Testamento están orientadas hacia el futuro. Enfatizan el bendito carácter de la vida que se disfrutará para siempre en el futuro. Jesucristo aclaró que la vida eterna se le concede solo a los que se entregan por entero a Él (Mat 19.16–21; Luc 18.18–22). Las cartas de Pablo no hablan mucho de la vida eterna, y cuando lo hacen se refieren principalmente al futuro (Ro 5.21; 6.22; Gál 6.8).
La frase aparece más a menudo en el Evangelio de Juan y en I Juan. El apóstol enfatiza la vida eterna como una realidad y una posesión presentes en el cristiano (Jn 3.36; 5.24; I Jn 5.13). Juan declara que el creyente ya ha comenzado a experimentar las bendiciones del futuro aun cuando no sea en su plena expresión: “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” (Jn 17.3).» (9)
9. Y ahora nada nos puede separar de Dios
“estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.” (Filip. 1:6 RVR1960)
Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.” (Ro. 8:28 RVR 1960)
“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.” (Filip.:6:7)
“Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios y no de nosotros.” (II Cor 4:7 RVR 1960)
“Y el Señor os haga crecer y abundar en amor unos para con otros y para con todos, como también lo hacemos nosotros para con vosotros, para que sean afirmados vuestros corazones, irreprensibles en santidad delante de Dios nuestro Padre, en la venida de nuestro Señor Jesucristo con todos sus santos”. (I Tes. 3:12-13 RVR 1960)
En una artículo titulado “La Santidad y la Segunda Venida de Cristo” por. Reynaldo Estrada, de la Escuela de vida y libertad con Reynaldo Estrada, nos explica este pasaje y nos dice que:
«La palabra santidad es del griego jagiosune y no significa una santidad que es transferida o imputada por Dios, sino una posesión individual que se va edificando poco a poco a través de la obediencia a la palabra de Dios. Como la santidad implica una separación, entonces, ¿De qué se debían santificar o separar los creyentes del primer siglo? Los dos elementos más contaminantes del primer siglo eran el gnosticismo y el judaísmo y de estos dos elementos es que ellos debían santificarse o separarse. En su venida, el Señor quería encontrarlos separados del gnosticismo y judaísmo. En la segunda venida del Señor, el corazón de los tesalonicenses debía estar afirmado en la gracia que los mantenía separados del gnosticismo y del judaísmo. Pero no sólo su corazón debía estar santificado, sino también todo su ser, leemos en II Tesalonicenses.
“Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo. Fiel es el que os llama, el cual también lo hará”. (II Tes. 5:23)
Observa que la santificación completa de los Tesalonicenses “espíritu, alma y cuerpo” se iba a dar sólo en la venida del Señor. Estos tres componentes tenían que llegar irreprensibles para la venida del Señor, es decir, que debían llegar “disciplinados”.. Observa que es por medio de la “disciplina” que ellos participaban de la santidad
“Y aquéllos, ciertamente por pocos días nos disciplinaban como a ellos les parecía, pero éste para lo que nos es provechoso, para que participemos de su santidad”. (Heb. 12:10)
Sobre el “espíritu” Pablo recomendó en II Corintios.
“Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios”. (II Cor 7:1)
Fíjate, que aquí los Corintios eran los que tenían que perfeccionar su propia santidad ¿Cómo “Apartándose o limpiándose” de la contaminación de carne y de la contaminación del espíritu. La contaminación de carne aquí significa “no tocar” lo relacionado con las cosas inmundas del mundo material y la contaminación de espíritu a “no tocar” lo relacionado con las cosas inmundas del mundo espiritual como los ídolos. Por medio de la limpieza se perfeccionaba la santidad de los Corintios. Por eso, Pablo le decía a los Corintios en I Corintios
“Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios”. (I Cor. 6:20)
¿Qué les fue necesario a los creyentes del primer siglo?
“porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa. Porque aún un poquito, Y el que ha de venir vendrá, y no tardará. Mas el justo vivirá por fe; Y si retrocediere, no agradará a mi alma Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma”. (Heb. 10:36-38)
En medio de la presión de las tribulaciones del imperio romano les era necesaria la “paciencia” que es sinónimo de “perseverancia”, el autor de Hebreos dice ”habiendo hecho la voluntad de Dios”
¿Cuál voluntad? La de mantenerse en el camino del nuevo pacto (V.19-23) y permaneciendo en las reuniones de la iglesia (V. 25), para que no retrocedieran al judaísmo.
En el judaísmo se vivía por obra; pero en el cristianismo se vivía por fe, por eso, el apóstol les dice ”Más el justo por la fe vivirá”; y si retrocediere (al judaísmo), no agradaría al alma del Señor. Pero ellos no eran creyentes para retroceder para perdición, sino de fe para preservación del alma (vida).
Retroceder al judaísmo equivalía para ellos regresar a la ruina, la cual era el castigo del Dios vivo (V: 29 – 31) del año 70 d.C. que vino a aquellos que abandonaron el nuevo pacto de la gracia y regresaron al judaísmo, pisoteando el sacrificio de Cristo, teniendo por inmunda el valor de su sangre, y ultrajando al espíritu de Su gracia.
Ellos necesitaron paciencia para obtener la promesa, ¿Cuál promesa?
“En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria”. (Ef. 1:13-14)
Fue la promesa de la redención de la posesión adquirida, es decir, una promesa relacionada con la transfiguración de sus cuerpos en gloria. Ellos fueron sellados hasta esa redención que como herencia iban a adquirir. Sus cuerpos iban a poseer una herencia, ¿Cuál? Pablo la explicó en 1 Corintios 15:54 cuando esto corruptible sea vestido de incorrupción, y esto mortal de inmortalidad. Por eso, todos los creyentes del primer siglo tenían que seguir la santidad
“Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor”. (Heb. 12:14)
Ver al Señor equivalía a tener comunión con Dios. Fíjate, que la santidad tenía en el primer siglo mucha relación con la segunda venida de Cristo.
En qué sentido debían ellos seguir la santidad? Corría el año 67 d.C. cuando el autor de Hebreos les escribió esta carta, y había en ellos la tentación de caer de la gracia o regresar al judaísmo bajo las exigencias de la ley. Su santidad consistía en abandonar todo lo que se pareciera al judaísmo, es decir, enderezar las sendas para que los tambaleantes hebreos, no cayeran en apostasía, sino que entraran de lleno en el camino del nuevo pacto de la gracia, es decir que fueran sanados.
Todos los creyentes del primer siglo tenían a su alcance dos promesas: La redención de sus cuerpos y el ver al Señor. ¿Qué era ver al Señor? Era verlo viniendo en Su reino.
El creyente apercibido le vería viniendo y el no apercibido o preparado no podría verlo. Ese era el honor en el primer siglo. Esa era la esperanza de ellos. Era el premio por haber aguardado la palabra de Su paciencia en medio de tan terrible persecución romana. Por eso, el Señor Jesús le dijo a sus discípulos en Mateo
“Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor. Pero sabed esto, que si el padre de familia supiera a qué hora el ladrón habría de venir, velaría y no lo dejaría entrar en su casa. Por tanto, también vosotros estad preparados, porque el Hijo del hombre vendrá a la hora que no pensáis”. (Mat. 24:42-44)
La parábola de Mateo 25 sobre las 10 vírgenes necias y sensatas, también fue una ilustración a todos los creyentes del primer siglo a que estuvieron “preparados” guardando santidad versus los que no se guardaron irreprensibles para la Venida del Señor. Los creyentes “insensatos” no estuvieron presentes en la Venida del Novio por no estar preparados.
Entonces, esta fue la razón, porque la santidad estuvo relacionada con la segunda venida de Cristo en gloria para sus santos en el primer siglo. » (10)
10. Ahora somos su pueblo y herederos de sus promesas:
“Pero vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido para posesión de Dios , a fin de que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable;” (I Pe. 2:9 LBA)
“Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia. Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma, manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras. Por causa del Señor someteos a toda institución humana, ya sea al rey, como a superior, ya a los gobernadores, como por él enviados para castigo de los malhechores y alabanza de los que hacen bien. Porque esta es la voluntad de Dios: que haciendo bien, hagáis callar la ignorancia de los hombres insensatos; como libres, pero no como los que tienen la libertad como pretexto para hacer lo malo, sino como siervos de Dios. Honrad a todos. Amad a los hermanos. Temed a Dios. Honrad al rey. Criados, estad sujetos con todo respeto a vuestros amos; no solamente a los buenos y afables, sino también a los difíciles de soportar. Porque esto merece aprobación, si alguno a causa de la conciencia delante de Dios, sufre molestias padeciendo injustamente. Pues ¿qué gloria es, si pecando sois abofeteados, y lo soportáis? Más si haciendo lo bueno sufrís, y lo soportáis, esto ciertamente es aprobado delante de Dios. Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas; el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca; quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente; quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados. Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas”. (I Pe. 2: 9-25 RVR 1960)
“Saliste al encuentro del que con alegría hacía justicia, de los que se acordaban de ti en tus caminos; he aquí, tú te enojaste porque pecamos; en los pecados hemos perseverado por largo tiempo; ¿podremos acaso ser salvos? Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento. Nadie hay que invoque tu nombre, que se despierte para apoyarse en ti; por lo cual escondiste de nosotros tu rostro, y nos dejaste marchitar en poder de nuestras maldades. Ahora pues, Jehová, tú eres nuestro padre; nosotros barro, y tú el que nos formaste; así que obra de tus manos somos todos nosotros”. (Is. 64 RVR 1960)
“Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios…”. (Jn 1:12 RVR 1960)
“Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios”. (Ro. 8:14 RVR 1960)
“El entonces respondiendo, les dijo: Mi madre y mis hermanos son los que oyen la Palabra de Dios y la hacen” (Luc. 8:21 RVR 1960)
“…y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre, y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén.” (Ap. 1: 5-6 RVR 1960)
“…y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra”. (Ap. 5: 10 RVR 1960)
“Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros”. (Gál. 5: 13 RVR 1960)
“Por lo demás, hermanos, os rogamos y exhortamos en el Señor Jesús, que de la manera que aprendisteis de nosotros cómo os conviene conduciros y agradar a Dios, así abundéis más y más. Porque ya sabéis qué instrucciones os dimos por el Señor Jesús; pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación; que cada uno de vosotros sepa tener su propia esposa en santidad y honor; no en pasión de concupiscencia, como los gentiles que no conocen a Dios; que ninguno agravie ni engañe en nada a su hermano; porque el Señor es vengador de todo esto, como ya os hemos dicho y testificado. Pues no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santificación. Así que, el que desecha esto, no desecha a hombre, sino a Dios, que también nos dio su Espíritu Santo. Pero acerca del amor fraternal no tenéis necesidad de que os escriba, porque vosotros mismos habéis aprendido de Dios que os améis unos a otros; y también lo hacéis así con todos los hermanos que están por toda Macedonia. Pero os rogamos, hermanos, que abundéis en ello más y más; y que procuréis tener tranquilidad, y ocuparos en vuestros negocios, y trabajar con vuestras manos de la manera que os hemos mandado, a fin de que os conduzcáis honradamente para con los de afuera, y no tengáis necesidad de nada”. (I Tes. 4:1-12 RVR 1960)
“Por tanto, si hay alguna consolación en Cristo, si algún consuelo de amor, si alguna comunión del Espíritu, si algún afecto entrañable, si alguna misericordia, completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa. Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros. Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús” (Fil. 2: 1-5 RVR 1960)
Notas:
1 Documento electrónico titulado “Efesios -Salvos por gracia (2.8–10)”, de la sección de cursos bíblicos BibleCourses.com, La Escuela Mundial de Misiones La Verdad para Hoy de Searcy, Arkansas, organización dedicada al evangelismo mundial
http://www.biblecourses.com/sp_lessons/SP_199810_10.pdf
2 En el documento electrónico titulado Efesios -Salvos por gracia (2.8–10), de la sección de cursos bíblicos BibleCourses.com, de La Escuela Mundial de Misiones La Verdad para Hoy de Searcy http://www.biblecourses.com/sp_lessons/SP_199810_10.pdf
3 Estudio bíblico sobre I de Corintios, texto seleccionado 1º Corintios 1: 18-31, del Portal de UBLA (Unión Bautista Latinoamericana) “ublaonline.org”,
www.ublaonline.org/pdfs/1%BA%20Corintios.%20Estudio%2003.doc
4 Artículo titulado “Doctrinas Bautistas – La justificación”, del portal web del Fundamental Baptist Institute”,http://www.fbinstitute.com/Espanol/systematic_theology/doc-justificacion.htm
5 Documento electrónico titulado “Sección 2 ¿Qué dice la Biblia sobre la reconciliación?”, de la Zona internacional de información y aprendizaje de Tearfund, de la organización cristiana TLIZ (Tearfund Internacional Learning Zone)
http://tilz.tearfund.org/webdocs/Tilz/Roots/Spanish/Peace-building/PEACE_S_2.pdf
6 Nelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998.
7 Nelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998.
8 Nelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998
9 Nelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998.
10 http://www.graciaypaz.com/lasantidadylasegundavenidadecristo.html
En mi nombre hablarán nuevas lenguas (II)
22 nov 2008 8 comentarios
in 1 de Corintios, Antiguo Testamento, Bautismo con el Espíritu Santo, Bautismo en el Espíritu Santo, Bíblico, Doctrina Pentecostal, Doctrinas Cristianas, don de lenguas, dones del Espíritu Santo, Espíritu Santo, Estudio bíblico, Hechos de los Apóstoles, Historia del Cristianismo, Historias de la Biblia, La Tradición Cristiana, lenguas, Nuevo Testamento, Señales de los Apóstoles
En mi nombre hablarán nuevas lenguas (II)
Hola:
Dios te bendiga. Gracias por interesarte en este estudio. Deseo sinceramente que lo halles de utilidad y de bendición para tu vida espiritual y que puedas hallar las respuestas que estás buscando.
Esta es la segunda nota de una serie de 4 artículos sobre En mi nombre hablarán nuevas lenguas .
Gracias nuevamente por interesarte.
Paulo Arieu
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Siga la Serie
- «En mi nombre hablarán nuevas lenguas (I)
- «En mi nombre hablarán nuevas lenguas (II)
- «En mi nombre hablarán nuevas lenguas (III)
- «En mi nombre hablarán nuevas lenguas (IV)
Las palabras están ahí, para explicar el significado de las cosas, de manera que el que las escucha, entienda dicho significado.” – Aldous Huxley (novelista inglés)
Alegoría del Espíritu Santo en la Basílica de San Pedro, Roma
¿Cual es la situación actual del mundo cristiano en su opinión con respecto a los dones milagrosos?
A. En la actualidad muchas personas del mundo religioso demandan y afirman tener dones espirituales o milagrosos.
B. Hoy día hay varias ideas y teorías sobre la duración de estos dones.
1. Algunos opinan que los dones durarían hasta el fin del mundo.
2. Otros afirman que solamente algunos de los dones milagrosos durarían hasta el fin del mundo.
3. Hay quienes dicen que algunos dones y poderes no se ven hoy día porque nadie tiene la fe requerida para poseerlos.
Desde el cuarto siglo d.C., algunos teólogos y clérigos han enseñado que “CARISMA O CARISMATA” (dotaciones sobrenaturales del Espíritu Santo, dones divinos, recibir poder inspirado divinamente, la ejecución de milagros) que es referida en 1 Corintios 12:1 como “dones espirituales”, era solamente para la “Era Apostólica”.
Entre los teólogos e historiadores, encontramos una variedad de perspectivas acerca de esta teoría.
« A. Teorías de la cesación de los dones
1. Las Señales y maravillas cesaron al finalizar “La Era Apostólica”.
Algunos proponentes de esta teoría dicen que la: “Era Apostólica” terminó alrededor del año 100 d.C. (después de Cristo) con la muerte del Apóstol Juan, el último sobreviviente de “…los doce apóstoles del Cordero” (Ap 21:14).
Un teólogo “Reformado” pensaba que los dones sobrenaturales “estaban confinados a la era apostólica, y exclusivamente para un círculo muy limitado”.
Su propósito, era establecer la autoridad de los apóstoles; una vez logrado, los dones carismáticos concluyeron.
Según esta posición, las señales y milagros reportados después de esa temporada, eran consideradas espurias o no ocurrían bajo la manifestación divina.
Este es un argumento “circular”, en el cual un dictamen teológico es hecho respecto a que las señales y milagros son imposibles después del primer siglo, forzando la conclusión de que la evidencia histórica es fraudulenta.
La gran debilidad de tal posición, es la siguiente: Existe una total ausencia de respaldo Bíblico que apoye la contención de que los milagros divinos cesaran después de la muerte de los doce apóstoles del Cordero y su generación. Ningún pasaje de la escritura declara o implica tal posición
2. Las Señales Y Milagros cesaron porque estos pertenecían únicamente a los primeros siglos de “La Iglesia”.
Según esta teoría, ya no eran necesarios para validar el evangelio. La Iglesia, una vez establecida mundialmente y sancionada oficialmente, era suficiente para certificar la autenticidad del mensaje cristiano. La fecha de extirpación es el tiempo en que se completó el canon, usualmente reconocido como el Consejo de Cartago en 397.
Este argumento acepta las documentaciones de las señales y milagros del segundo y tercer siglos, asignando arbitrariamente su anterior cesación. Pero, ¿por qué una fecha de extirpación?
¿Cuándo fue la Iglesia establecida mundialmente y oficialmente sancionada? ¿Acaso es el año 397 la fecha en que el canon fue concluido? (Muchos historiadores de la Iglesia disputarían esa conclusión.) ¿Dónde enseña la Escritura eso? Este argumento es dejado sin apoyo bíblico o histórico.
3. Las Señales Y Maravillas fueron desapareciendo a medida que los Líderes de la Iglesia organizada se opusieron a sus manifestaciones
Este argumento, el cual contradice las teorías expuestas anteriormente respecto al establecimiento de la Iglesia, tiene algún mérito. De hecho, a medida que la fe por los milagros declina entre los líderes de la Iglesia, los milagros disminuyen en frecuencia. Además, cuando ocurren señales y milagros insólitos, muchas veces amenazan a los “Señores y Gobernadores” de la jerarquía eclesiástica y sus posiciones en la institución. Por tal razón, el liderazgo de la Iglesia ha tenido la intención de oponerse a ellos.
Como será probado más adelante, han habido ondas de señales y milagros a través de toda la historia de la Iglesia y la jerarquía ha controlado el impulso o propagación de los mismos.
No obstante, el punto principal del argumento o punto en cuestión es que los Dones han cesado completamente, cosa que no puede pasar la prueba de la historia. No se ha podido documentar que los Dones hayan cesado durante algún período significativo de tiempo en la historia de la Iglesia, y mucho menos en nuestros días. Los milagros están ocurriendo de manera común en la Iglesia a escala mundial.
4. Nunca hubo señales ni maravillas
Después del evento del liberalismo teológico del siglo XIX, los líderes de la Iglesia han resistido las señales y milagros. Ellos, negaron la posibilidad de la intervención sobrenatural en la Creación. Estos “teólogos seculares” niegan la posibilidad de que haya habido siquiera señales y maravillas en el primer siglo. Estos, trágicamente son: “…falsos profetas que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces” (Mat 7:15; Hch 20:29), materialistas, encubriendo sus filosofías con el lenguaje religioso. »(1)
Walter J. Chantry, cree en base al versículo de I Cor. 14:20- 22, no encontrarle propósito para las lenguas hoy en día. Chantry escribe en su libro «Los apóstoles muertos, las lenguas no tendrían, evidentemente, que acreditarles autoridad divina. Estamos en presencia de la revelación plena; no hay necesidad de permanecer entre brumas, y parcial edificación, persistiendo así en la etapa infantil a través de las lenguas. Jamás, en quienes las hablaron, las lenguas llegaron a evidenciar una más profunda realidad espiritual. Por otra parte, es evidente que los judíos venían caminando bajo la ira de Dios de tiempo atrás. El rotundo colapso ya se ha cumplido. SI alguna posibilidad cabe hoy, es la del retorno de la bendición a Israel (Ro. 11). Y las lenguas no servirán para dicho propósito. ¿Deberían continuar las lenguas hoy? Ciertamente, ¡no! Han cesado» (2)
“Hermanos, no seáis niños en el modo de pensar, sino sed niños en la malicia, pero maduros en el modo de pensar. En la ley está escrito: en otras lenguas y con otros labios hablaré a este pueblo; y ni aun así me oirán, dice el Señor. Así que, las lenguas son por señal, no a los creyentes, sino a los incrédulos; pero la profecía, no a los incrédulos, sino a los creyentes” (I Cor. 14:20- 22 RVR 1960).
A continuación, Chantry defiende su hipótesis cesacionista:
«Estos versículos plantean otro argumento contra el uso moderno de las lenguas. Hemos visto, con base en las Escrituras, que las lenguas comportaban carácter de señal para un apóstol, acreditándolo como agente de divina revelación. Mientras duraba la etapa final del desarrollo de la iglesia, las lenguas también servían temporalmente para la edificación parcial e imperfecta de los creyentes. Sin embargo, el apóstol deseaba informar plenamente a los creyentes sobre las lenguas. En el versículo 20 insta “sed adultos en la forma de pensar”. No seáis como algunos carismáticos que pretenden escapar de las discusiones doctrinales o evadir el estudio cuidadoso de la Biblia. Sed adultos en el entendimiento. Pero, ahondemos en la mina del Antiguo Testamento.
Isaías 28:11 y 12 son los versículos que el apóstol Pablo cita. ¡Es este un texto fundamental para el asunto de las lenguas! Tales palabras fueron pronunciadas en un período en el cual la mayoría de los profetas de Dios cumplían su ministerio hablando el hebreo. Toda la verdad les era presentada a los judíos en su propia lengua. ¡Qué privilegio! Pero esto duraría sólo hasta los días de Jesucristo. Súbitamente, en el Pentecostés, la verdad de Dios sería presentada a los oídos de los hombres en lenguas gentiles. No era ésta en manera alguna señal prometedora para la nación judía. Más bien, venía a ser una señal de condenación. A pesar del vívido testimonio de los galileos hablando en las lenguas de las naciones, Israel no se arrepentiría, sino que endurecería más su corazón. «Ni aún así me oirán, dice el Señor». Las lenguas eran una señal para los judíos, con respecto a su inminente caída, la destrucción en el año 70 d.C.
En el versículo 22 se encuentra una contundente conclusión. ¡Las lenguas resultan ser señal para los incrédulos, pero no con el propósito de convencerlos de su incredulidad y consecuentemente tratarlos a la conversión! El versículo 23 muestra que las lenguas sólo harían pensar a los incrédulos que quién disponía de ellas era un “demente”. Las lenguas son señal de la ira apresurada y especial disgusto de Dios contra su negligente primogénito, Israel.» (3)
Testimonios en contra de la continuidad del don de lenguas
«San Agustín enseña que en el comienzo de la Iglesia este don era necesario para que el Evangelio se comunicara rápidamente a todas las naciones, así todos podían recibirlo y además se daba testimonio del origen divino de su doctrina. Pero cuando la Iglesia ya hablaba los diferentes lenguajes (por medios naturales) el don se hizo menos necesario. En su tratado 32 sobre el Evangelio de San Juan, San Agustín, Padre del la Iglesia, siglo IV, escribe: “Hoy día, cuando el Espíritu Santo ha sido recibido, nadie habla en las lenguas de todas las naciones pues la Iglesia ya habla las lenguas de todas las naciones y si uno no está en ella, este no recibe el Espíritu Santo.”
Santo Tomás, en su Summa Thelogia, confirma que este don milagroso de lenguas no es tan común como lo era antes. El don, sin embargo, no ha desaparecido. Entre los santos que lo ejercieron están: San Pacomio (siglo IV), San Norberto (siglo XII), San Antonio de Padua (siglo XIII), San Vicente Ferrer (Siglo XIV), San Bernardino de Siena (siglo XV) y San Francisco Javier, el gran misionero en el Oriente (siglo XVI). En cada caso el don abrió la puerta para comunicar el mensaje del Señor. En nuestro tiempo también hay numerosos testimonios de este don. Por ejemplo, ministros que, en un momento de necesidad, han confesado o predicado en un idioma que desconocían. »(4)
Quince testimonios considerados por Walter J. Chantry (5)
1. Juan Crisóstomo (347-407 d.C.) escribe en su comentario sobre los dones espirituales: “Este lugar está completamente oscuro: pero la oscuridad proviene de nuestra ignorancia de los hechos referidos y por su cesación, siendo que en ese entonces ocurrían, pero ahora ya no acontecen”. (Homilías sobre Primera a los Corintios, Vol. XII, Los Padres del Niceno y Postniceno. Hom. 29:2).
2. S. Agustín (354-430 d.C.) escribe: “En el período primitivo, el Espíritu Santo cayó sobre quienes creían: y hablaban en lenguas que jamás había aprendido, “como el Espíritu les daba que hablasen”. Estas eran señales adaptadas a esa época. Pues precisaba haber aquella evidencia del Espíritu Santo en todas las lenguas, y mostrar que el Evangelio de Dios había de correr a través de todas las lenguas sobre toda la tierra. Aquella cosa fue hecha como evidencia, y pasó.” (Diez homilías sobre la Primera Epístola de Juan, Vol. VII. Los padres del Niceno y Postniceno, VI. 10).
3. Thomas Watson escribe en 1660: “Con plena certeza, hay tanta necesidad de ordinación hoy, como en los tiempos de Cristo y de los apóstoles, ya que en aquel tiempo había dones extraordinarios en la iglesia que ahora han cesado.” (Las Bienaventuranzas, 14).
4. John Owen escribe en 1679: “Los dones que en su propia naturaleza exceden la plenitud del poder de todas nuestras facultades, esa dispensación del Espíritu hace ya mucho tiempo cesó y dondequiera que alguien hoy tenga pretensión a lo mismo, tal pretensión justamente puede ser sospechada como un engaño farsante.” (Obras, IV, 518).
5. Matthew Henry escribe el 13 de julio de 1712: “El don de lenguas fue un nuevo producto del espíritu de profecía y era otorgado por una razón particular, para que, la empalizada judía habiendo sido removida, todas las naciones pudieran ser incluidas en la iglesia. Estos y otros dones de profecía, siendo una señal, hace mucho cesaron y han sido puestos a un lado, y no tenemos motivo alguno para esperar que revivan; sino al contrario se nos manda llamar las Escrituras la palabra profética más segura, más segura que voces del cielo; y a ellas es que se nos exhorta a estar atentos, escudriñarlas y retenerlas, Y Pedro 1:19.” (Prefacio IV de su exposición del Antiguo Testamento y Nuevo Testamento, vii).
6. Jonathan Edwards escribe en 1738 que los dones extraordinarios fueron dados: “para poner fundamento y establecer la Iglesia en el mundo. Pero ya que el canon de la Escritura ha quedado completo, y la Iglesia Cristiana plenamente fundada y establecida, estos dones extraordinarios cesaron” (La Caridad y sus Frutos, 29).
7. George Whitefield, debido a su frecuente testimonio sobre la Persona y poder del Espíritu de Dios, fue acusado de “entusiasmo”, por parte de algunos líderes eclesiásticos, y se le achacó la creencia de que los dones carismáticos apostólicos fuesen revividos. Esta creencia fue negada firmemente por Whitefield; “Nunca he pretendido tener estas operaciones extraordinarias de milagros, o de hablar en lenguas”, (Respuesta al Obispo de Londres, Obras IV, 9). Por fallar en no distinguir la obra ordinaria de la extraordinaria del Espíritu, y por considerar que ambas habían cesado, él inculpa al Obispo y clero de Lichfield y Coventry, “quienes consideran la habitación interior del Espíritu, testimonio interno, y la predicación y la oración por el Espíritu, entre los dones carismáticos, los dones milagrosos conferidos a la iglesia primitiva, y los cuales ya hace tiempo dejaron de ser.” (Segunda Carta al Obispo de Londres, Obras, Vol. IV, 167). Los amigos de Whitefield también lo defendieron contra el mismo falso cargo. José Smith, por ejemplo, pastor congregacionalista en Carolina del Sur, escribió sobre el evangelista inglés: “Él renunció a toda pretensión de poseer los extraordinarios poderes y señales de la apostolicidad, peculiares de la era de inspiración y que se distinguieron con ellos.” (En Prefacio a Sermones sobre Asuntos Importantes, George Whitefield, 1825, xxv).
8. James Buchanan escribe en 1843: “Los dones milagrosos del Espíritu hace mucho que fueron retirados. Fueron usados para cumplir con un propósito temporal. Fueron usados como un andamiaje que Dios empleó para la construcción de un templo espiritual. Cuando el andamio no se necesitó más, fue removido pero el templo permanece en pie aún, y es habitado por el Espíritu; porque “¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?” (I Cor. 3:16)” (El Oficio y la Obra del Espíritu Santo, 34).
9. Charles Haddon Spurgeon en una cantidad de sermones testifica este mismo punto de vista. Los apóstoles; predicaba él, fueron “hombres escogidos como testigos porque personalmente habían visto al Salvador, un oficio que necesariamente desaparece, y apropiadamente, porque el poder milagroso también se retira.” (El Púlpito del Tabernáculo Metropolitano, 1871, Vol. 17, 178). Y de nuevo, “Aunque no podemos esperar ni necesitamos desear los milagros que acompañaron el don del Espíritu Santo, en lo que eran físicos, aún podemos tanto desear como esperar lo que por ellos fue procurado y simbolizado, y podemos confiar en que veremos semejantes maravillas espirituales operadas entre nosotros en este día» (El Púlpito del Tabernáculo Metropolitano, 1881, Vol. 27, 521). Y otra vez, “Aquellas obras del Espíritu Santo que hoy son concedidas a la Iglesia de Dios son en todo sentido tan valiosas como aquellos dones milagrosos anteriores que han desaparecido de nuestra presencia. La Obra del Espíritu Santo, mediante lo cual a los hombres se les da vida de su muerte en pecado, no es inferior al poder que hizo a los hombres hablar en lenguas” (El Púlpito del Tabernáculo Metropolitano, 1884, Vol. 30, 386 ss.).
10. Roberto L. Dabney escribe en 1876 que luego que la Iglesia primitiva fue establecida “ya no existía la misma necesidad de “señales” sobrenaturales, y Dios, que no acostumbra derrochar sus expedientes, las descontinuó. Desde entonces, la Iglesia tendrá que conquistar la fe del mundo mediante su ejemplo y enseñanzas solamente, vigorizada por la iluminación del Espíritu Santo. Finalmente, los milagros, si se volvieran de común ocurrencia, dejarían de ser milagros, y serían considerados por los hombres como ley corriente” (La Prelacía, un error, Discusiones Evangélica y Teológicas, Vol. 2, 236-237).
11. George Smeaton escribe en 1882: “Los dones sobrenaturales o extraordinarios fueron temporales, y habían de’ desaparecer cuando la iglesia estuviera fundada y el canon inspirado de la Escritura concluido; porque ellos fueron una prueba externa de una inspiración interna” (La Doctrina del Espíritu Santo, 51).
12. Abraham Kuyper escribe en 1888: “Muchos de los dones carismáticos, otorgados a la iglesia apostólica, no son de utilidad para la iglesia de hoy». (La Obra del Espíritu Santo, 182, ed. ingl. 1900).
13. W. G. T. Shedd escribe también en 1888: “Los sobrenaturales dones de inspiración y milagros que poseyeron los apóstoles no fueron continuados para sus sucesores ministeriales, puesto que ya no eran más necesarios , Todas las doctrinas del Cristianismo habían sido reveladas a los apóstoles, y habían sido entregadas a la iglesia en forma escrita. No había más necesidad de un posterior inspiración infalible. Y las credenciales y autoridad dadas a los primeros predicadores del Cristianismo en actos milagrosos, no requerían repetición continua de una edad a otra. Una edad de milagros debidamente autenticados es suficiente para establecer el origen divino del evangelio. En un tribunal humano, no es necesaria una serie indefinida de testigos. “Por boca de dos o tres testigos”, los hechos se establecen. El caso que ha sido fallado no volverá a abrirse.” (Teología Dogmática, Vol. II, 369).
14. Benjamín B. Warfield escribe en 1918: “Estos dones no fueron poseídos por el cristiano de la iglesia primitiva como tal, ni por la Iglesia Apostólica o la era Apostólica por sí mismas; tales dones fueron distintivamente la autenticación de los Apóstoles. Constituyeron parte de las credenciales de los Apóstoles en sus agentes autorizados de Dios en la colocación del fundamento de la Iglesia. Su función, pues, los delimitó a la Iglesia Apostólica, de manera distintiva, y necesariamente desparecieron con ella” (Milagros Falsos, 6)
15. W. Pink escribe en un libro que apareció en 1970 “Así como hubo oficios extraordinarios (apóstoles y profetas) en el comienzo de nuestra dispensación, también hubo dones extraordinarios; y como no hubo sucesores designados para estos oficios extraordinarios, tampoco hubo intención de continuar esos dones extraordinarios. Los dones dependían de los oficios. No tenemos más a los apóstoles con nosotros, y por consiguiente los dones sobrenaturales, la comunicación de los cuales constituyó parte esencial de las señales de un apóstol (2 Cor. 12:12) están ausentes” (El Espíritu Santo, 179)»
D. S Álamo, un expositor influyente de “las Iglesias de Cristo”, también es partidario de la teoría cesacionista. El se refiere con estas palabras respecto a un estudio que él desarrolló: «En el estudio que estamos llevando sobre la duración de los dones sobrenaturales hemos notado las palabras de I Cor. 12:31 donde dice el Espíritu Santo, “Procurad, pues, los mejores dones.” Palabras semejantes se encuentran en I Cor. 14:1: “Seguid el amor; y procurad los dones espirituales, pero sobre todo que profeticéis. ” El versículo 12 añade, “Así también vosotros; pues que anheláis dones espirituales, procurad abundar en ellos para edificación de la iglesia.” El mandamiento de 14:39 es, “Así que, hermanos, procurad profetizar, y no impidáis el hablar lenguas.” Algunos, citando estos textos, afirman que mediante ellos se le da a la iglesia de hoy día un mandamiento positivo de buscar los dones espirituales.
Observemos que el mandamiento fue dado originalmente a una iglesia del primer siglo. La iglesia de aquel tiempo primitivo no tenía el Nuevo Testamento en forma escrita. Lo recibía mediante los dones. Puesto que dependía de los dones para la revelación de toda la verdad, es muy natural que Pablo la mandara a procurarlos. Los miembros no tenían Biblias y, por lo tanto, necesitaba buscar los dones a fin de poder saber la voluntad de Dios. Además la iglesia del primer siglo podía obedecer al mandamiento de procurar los dones porque los dones eran disponibles. La iglesia del siglo 21 no puede obedecerlo. No puede, ni tiene que obedecerlo porque ya el tiempo de los dones ha llegado a su fin. Dios dijo que los dones durarían hasta un tiempo determinado; luego cesarían. No nos conviene buscar lo que Dios ya ha hecho cesar. A la iglesia del siglo 21 le toca entender el tema de los dones a la luz del cumplimiento de las profecías sobre el fin de las manifestaciones milagrosas del Espíritu Santo. No puede pretender existir en las mismas circunstancias que la de Corinto. La de Corinto da ejemplo de la iglesia en su infancia, de la Iglesia en el tiempo cuando el Nuevo Testamento no fue escrito y los miembros necesitaban dones para saber la verdad. La iglesia de hoy día tiene todo el Nuevo Testamento escrito, tiene una revelación perfecta y existe en el tiempo después del fin de los dones. Por lo tanto, hará bien al no pasar su tiempo en el vano empeño de buscar lo que Dios ya ha dado por terminado. La iglesia de hoy día que busca señales, prodigios, dones, etc. es como el adulto que, en vez de asumir, las responsabilidades de una persona madura, actúa y piensa como un niño. No vive y trabaja con fe y con entendimiento sino pasa el tiempo jugando con sus juguetes, cosas de su infancia, objetos de mucha importancia para su desarrollo, pero que no sirven para el que ya ha alcanzado la madurez. Hablar así de los que anhelan dones es usar una fraseología bíblica porque así habla la I Cor. 13:8-13.
La I Cor. 13 se llama el capitulo de amor porque los primeros versículos dan una definición divina de lo que es el verdadero amor cristiano. Muchos, haciendo énfasis en lo que dice el texto sobre amor, han pasado por alto lo que los versículos 8-13 enseñan sobre el fin de los dones. Nótese que todo el capitulo 12 de I Cor. trata de los dones. Luego, las últimas palabras del versículo 31 son: “Mas yo os muestro un camino aun más excelente.” Ese camino mas excelente es el de amor. El de amor es más excelente que el de los dones. Pablo enseña en I Cor. 13:1-3 que si uno tiene dones pero no tiene amor no puede ser salvo.
Ahora, vamos al versículo 8 de I Cor. 13. Dice así el pasaje: “El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabara.” Aquí encontramos una declaración clara sobre el fin de tres dones: la profecía, las lenguas y la ciencia (el conocimiento de la voluntad divina). Acabarán, cesarán, dice Pablo. Pero, ¿cuándo?, se pregunta. El mismo capítulo 13 explica cuándo, Leamos el versículo 9: “Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos.”
Y el 10: “Mas cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará.” ¿Qué quiere decir “en parte conocemos?” Pablo se refiere al don de conocimiento mediante el cual la iglesia primitiva recibía instrucciones sobre como adorar, organizarse, trabajar, etc. Cuando Pablo escribió a los Corintios, la verdad todavía se estaba revelando. El Espíritu Santo no había terminado su trabajo de guiar a toda la verdad. Por lo tanto, ni Pablo, ni las iglesias establecidas por él, conocían toda la voluntad de Dios respecto a la época cristiana. “Pero,” dice Pablo, “el conocimiento perfecto vendrá.” ¿Conocimiento de qué? De la voluntad de Dios. El don de ciencia fue dado con el propósito de impartir conocimiento en cuanto a la voluntad de Dios para con nosotros. Su propósito no era llevarnos al conocimiento perfecto en cuanto a la persona de Dios mismo. ¿Qué quiere decir “en parte profetizamos”. Quiere decir que Pablo en aquel momento no había recibido toda profecía. Acuérdese de que el propósito de la profecía era edificar, exhortar y consolar. Llegaría el momento en que Pablo y toda la iglesia tendría toda profecía, o sea, toda palabra de edificación, exhortación y consolación. Tendrían profecías completas. Vendría lo perfecto en conocimiento o ciencia y también en profecías. Ahora bien, sabemos que lo perfecto vino cuando el Espíritu Santo terminó su trabajo de revelar toda la verdad. El dejó en forma escrita un testamento perfecto. Así es que la iglesia hoy día ya tiene lo perfecto. Entonces lo que es en parte ya se acabó. Al llegar lo perfecto los dones cesarían, habiendo cumplido su propósito. Lo perfecto vino cuando el Espíritu Santo termino su labor de dar toda la verdad. Pues, los dones cesaron cuando toda la verdad fue revelada y toda la verdad fue revelada en el primer siglo. Por lo tanto los dones cesaron en el primer siglo. La iglesia, al tener toda la verdad, al tener lo perfecto, o sea, todo conocimiento, toda profecía, no necesitaba ya los dones.
La frase “lo perfecto” de I Cor. 13:10, sin duda, ha sido interpretada mal por los que creen que se refiere al cielo, o al conocimiento perfecto de la propia persona de Dios. Interpretarla así es sacarla de su contexto. El tema del texto no es la perfección de lo celestial. No se trata de la persona de Dios, sino de la ciencia y la profecía. Cuando venga el conocimiento perfecto, cuando todo se revele, cuando haya sido dada toda profecía entonces los dones cesarán. Esto es lo que afirma el Espíritu Santo en el texto, Tal explicación concuerda exactamente con lo que dice la Biblia sobre el propósito de los dones, Fueron dados para revelar la verdad. Cuando toda la verdad fue dada, los dones, habiendo cumplido su propósito, cesaron, Cuando los obreros terminan de hacer una casa en cemento quitan el falso piso, o sea, el molde de madera que usaron en la construcción. No necesitan mas de andamios, escaleras, etc. La casa ya está terminada y sirve como lugar donde vivir y trabajar. Así también los dones fueron usados para sostener la iglesia durante el tiempo de su establecimiento y organización. Entonces la iglesia, una vez terminada de edificarse, sirve como lugar espiritual donde vivir y trabajar. Dios quita los dones milagrosos y la iglesia, ya madura, ya capacitada, ya con todo conocimiento y profecía, sigue con su trabajo. La iglesia, no los dones, es baluarte y columna de la verdad.
El versículo 13 es muy importante para el entendimiento del pasaje: “Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor”. Los dones acaban, cesan; pero tres cosas permanecen después de la cesación de los dones. Son la fe, la esperanza y el amor. El amor nunca deja de ser, pero la fe y la esperanza si dejarán de ser cuando Cristo venga. Pero antes de que dejen de ser, cesaran las lenguas, se acabarán las profecías etc. Pues, podemos concluir que los dones cesarían antes del fin del mundo. Ya hemos visto que cesaron con la venida de lo perfecto, la revelación perfecta de la ley perfecta de libertad. Álamo, en el mismo análisis, en el artículo titulado “LA MALA GENERACION DEMANDA SEÑAL”, dice que «Los dones fueron dados para confirmar la divinidad de la verdad. Cuando esa verdad fue suficientemente confirmada, los dones fueron quitados, habiendo Dios cumplido su propósito en darlos. Consideremos de nuevo Marcos 16:17-20. En el 17 Cristo dice: “Y estas señales seguirán a los que creen…” Luego de estas palabras sobre señales el Señor ascendió. El 20 dice, “Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales. “Confirmando la palabra, dice el texto. Heb. 2:4 dice lo mismo. En el artículo del mismo estudio titulado Lección 29 EL DON DE LENGUAS NO EXISTE, Álamo escribe que “El don de lenguas no existe hoy día. Lo que se ve es solamente una manifestación ficticia.” » (6)
Representación en piedra del Espíritu Santo: su santidad queda indicada con la orla de la cabeza. Clave en la iglesia de San Miguel de Michaelsberg (Cleebronn, Alemania).
B. La continuidad de los dones del Espíritu Santo
1. Las Señales y milagros nunca Han Cesado
Ralph Mahoney, autor del artículo “SEÑALES Y MARAVILLAS HOY”, publicado en el portal “El cayado del Pastor”, nos explica porque está equivoca la teoría de la cesación.
«Estos han ocurrido desde la era apostólica hasta el presente en diversidad de grados. Esta última posición es respaldada por la Biblia y la historia de la Iglesia.
2. ¿Está equivocada la teoría de la cesación?
Examinemos esta cuestión sobre dos bases:
1. La Evidencia Bíblica y
2. Los Hechos y Eventos Históricos en la Iglesia
1. Bases Bíblicas De La Teoría
El texto bíblico usado más a menudo por quienes proponen la teoría de la cesación, es hallado en 1 Corintios 13:8-10.
“El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará. Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos; mas cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte acabará.”
La explicación de estos versículos se ha dicho que es la siguiente:
3. ¿Qué sucederá?
a. Que las profecías se acabarán;
b. Las lenguas cesarán.
c. ¿Cuándo Sucederá Esto?
“…cuando venga lo perfecto”, se dice que es la BIBLIA.
Cuando tengamos la Biblia, entonces, las profecías se acabarán y las lenguas cesarán.
d. Conclusión: Siendo que ahora tenemos la Biblia, aquéllos que creen en esa teoría nos dicen que las lenguas y todos los demás dones carismáticos han cesado o han sido eliminados de la Iglesia.
4. ¿En Qué Está Equivocada La Teoría?
Esta se hace pedazos cuando hacemos un examen cuidadoso del contexto. Volvamos a hacer un examen de la interpretación de la luz del contexto:
a. ¿Qué Sucederá? (Nota: Pablo dijo que tres cosas sucederían.)
i. Las profecías se acabarán
ii. Las lenguas cesarán
iii. Y la ciencia se acabará.
Si somos consistentes con nuestra interpretación, entonces podemos concluir que cuando el canon de la Escritura fue terminado, la ciencia, en conjunción con la profecía y las lenguas, fueron removidos de la Iglesia.
Sin embargo, nadie aceptará que la Iglesia existe en un vacío “sin conocimiento”. Por el contrario, los teólogos alegan para sí mismos un conocimiento no existente para probar esa posición floja y antibíblica.
iv. ¿Cuándo Sucederá Esto?
a. Cuando “venga lo perfecto…”
“…cuando venga lo perfecto…” no se refiere a la biblia. En el contexto: “…cuando venga lo perfecto…”, no es un objeto tal como la Biblia, es una condición, la cual usted y yo como creyentes experimentaremos como resultado de la Segunda Venida del Señor.
“Pero cuando hayamos alcanzado la perfección y plenitud, entonces la necesidad de esos dones especiales será inadecuada, y tendrán su fin, y desaparecerán… pero algún día le veremos en su plenitud, cara a cara” (vs 10, 12 La Biblia Viviente). “…empero cuando llegue la perfección, todo lo que sea imperfecto desaparecerá” (La Biblia de Jerusalén).
b. Conclusión. Las lenguas, profecías y el conocimiento limitado del hombre, no tendrán valor de continuidad cuando Jesús venga y le veamos cara a cara. Entonces estos dones, las lenguas, las profecías y el conocimiento o ciencia, desaparecerán, pero no hasta que eso ocurra.
5. ¿Qué Pensaban Los Apóstoles?
“…vosotros no estaréis sin alguno de estos dones del Espíritu mientras esperan por la venida del Señor Jesucristo…” (I Cor 1:7 BJ).
“…que nada os falta en ningún don, esperando la manifestación de nuestro Señor Jesucristo” (I Cor 1:7).
“Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuanto el Señor nuestro Dios llamare” (Hch 2:38-39).
a. Los Dones Continúan Hasta La Segunda Venida. Estas promesas de la escritura, no dan idea alguna de que el poder y la obra del Espíritu Santo iban a ser un fenómeno temporal, limitado para la Iglesia del Primer Siglo. Por el contrario, hacen claro que fueron para “…cuantos el Señor nuestro Dios llamare”.
b. Conclusión: Los apóstoles esperaban que todos los dones espirituales continuaran en la Iglesia hasta la Segunda Venida de nuestro Señor Jesucristo. ¿Acaso debemos esperar algo menor a esto?
6. ¿Qué piensan los evangélicos conservadores?
Como ya mencionamos antes, la mayoría de los evangélicos conservadores creen en la teoría de la cesación basada sobre la interpretación de I Cor. 13:10: “…cuando venga lo perfecto, entonces lo que es parte se acabará”.
a. “Perfección” = La Biblia
Los evangélicos conservadores enseñan que la “perfección” en el versículo se refiere al canon bíblico ya completado (el Nuevo Testamento), reconocido en el Consejo de Cartago en el año 397.
“Lo imperfecto o lo que es parte” se refiere a los dones carismáticos, los que para ellos ya desaparecieron o cesaron.
i. Razones Para Los Dones. Al hacer referencia a los dones sobrenaturales, un autor escribió:
“Estos (milagros, sanidades, lenguas e interpretación de lenguas) fueron dados a ciertos creyentes en la Iglesia primitiva.
Antes de que las Escrituras fueran escritas, el propósito fue confirmar la Palabra de Dios, cuando era proclamada. Tales dones de señales eran temporales… y una vez que la Palabra de Dios fue escrita, éstas ya no fueron necesarias y cesaron.”
ii. Razón De Por qué La “Perfección” = (era igual a la) Biblia. El argumento para armonizar la “perfección” con la clausura del canon del Nuevo Testamento tiene dos partes:
·Nombre Neutro. La palabra “perfección” en griego es un nombre neutro y debe referirse a algo, no a una persona. Siendo que la Escritura es un objeto y es neutro en su género, se deduce que la Biblia es lo “perfecto”, a lo cual, Pablo está haciendo referencia.
·Contexto. Esta interpretación que ellos afirman, se ajusta bien a los versículos 8, 9, 11, y 12 del mismo pasaje en 1 Corintos 13:10: “…cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará”.
En esta línea de razonamiento, las lenguas son una niñería, mientras que la Escritura representa madurez.
b. Debilidad De Este Punto De Vista
i. Doctrina Edificada Sobre Un Pasaje. Hay varios puntos débiles en esta interpretación, uno de los cuales es éste: Una doctrina mayor no debe edificarse sobre un pasaje cuyo significado no está claro. ¿En qué otro lugar de la Biblia hay alguna relación o idea de la misma enseñanza? En ningún lugar.
ii. El Nombre Neutro No Es Necesariamente Limitado. Más allá de esto, aunque “perfección” (griego = teleios) es un nombre neutro, en griego no hay garantía para limitar su referencia a otro nombre neutro.
Un nombre neutro o pronombre, puede ser usado para describir cosas masculinas o femeninas.
Ejemplos:
·Teleios. En Efesios 4:13; Filipenses 3:15; Colosenses 1:20; y Santiago 1:4; 3:2, la misma palabra (teleios) es usada para un estado maduro, al cual, Dios desea que el creyente logre llegar.
·Teknon. Examine el término griego, traducido: “niño” (teknon). Aunque es uno neutro en su género, dicho nombre puede describir a un niño o niña. El punto es que en griego, así como en inglés, el género es gramatical, no sexual.
·Pneuma. La terminología “Espíritu” (pneuma), también es un nombre neutro. La Escritura es clara en que el Espíritu no es algo, sino la Tercera Persona de la Trinidad.
iii. Deja El Contexto Para Interpretar. Quizás un problema mayor es que esta interpretación requiere dejar el contexto inmediato de 1 Corintios 13 para determinar la identidad de “perfección”.
En vez de eso, saltan a II Tim. 3:15, 16, donde la “Escritura” es neutra. Ese es un salto arbitrario.
c. Una Interpretación Más Plausible
El erudito inglés, F.F.Bruce, ofrece una interpretación más plausible respecto a lo que se refiere el término “perfección”. Esto se refiere a la segunda venida de Cristo. Esta interpretación parece ajustarse muy bien dentro del contexto de 1 Corintios, especialmente I Cor.1:7 como un todo: “De tal manera que nada os falta en ningún don, esperando la manifestación de nuestro Señor Jesucristo”.
Conclusión. La Segunda Venida de nuestro Señor Jesucristo es el punto donde las lenguas, las profecías y otros dones espirituales cesarán, pero no hasta entonces. Esa era la esperanza de Pablo. Esta debe también ser la esperanza de cada creyente.» (7)
4. Testimonios a favor de las lenguas
Ellen G. White en su libro “El Deseado de Todas las Gentes”, pág. 611 declara lo siguiente: “Un nuevo Don fue entonces prometido. Debían predicar entre otras naciones y recibían poder de hablar en otras lenguas. Los apóstoles y sus cooperadores eran hombres iletrados, todavía mediante el derramamiento del Espíritu Santo en el día de Pentecostés, su lenguaje, fuese en el propio idioma, o en el extranjero, se hizo pura, simple y correcta, tanto en las palabras como en el acento.” (8)
«Cuatro de los más conocidos tele-evangelistas -Oral Roberts, Jim Bakker, Jimmy Swaggart y Pat Robertson- son celosos pentecostales que hablan en lenguas, al igual que sus esposas y la mayor parte de sus hijos. Rara vez les oirá usted ejercer la glosolalia en pantalla, porque desde hace tiempo reconocen que ello asusta a los no iniciados, pero en privado la practican con frecuencia. El hermano Roberts y su esposa Evelyn oran en lenguas todos los días, y así lo hacen también muchos de los estudiantes de la Universidad Oral Roberts.
En el tercer volumen de su obra The Holy Spirit in the Now, Oral arguye que la glosolalia es un lenguaje de oración fácilmente alcanzable por cualquier creyente renacido:
“Si usted continúa dando gracias y alabando al Señor en su lenguaje natural, sentirá que el Espíritu Santo penetra en su espíritu. Todo lo que tiene que hacer ahora es dejar salir el lenguaje de la oración… puede pensar que usted está construyendo las palabras. Pero no es usted. Está dejando que el Espíritu Santo forme las palabras”
A diferencia de la mayor parte de los demás carismáticos, Oral urge a todos los que hablan en lenguas a preguntar a Dios inmediatamente acerca de una interpretación. En las iglesias pentecostales este don de la interpretación suele poseerlo habitualmente un individuo distinto del que habla en lenguas. Durante un servicio eclesiástico alguien puede ponerse de píe, soltar un torrente de palabras ininteligibles durante algunos minutos, después se sienta. Algún otro con el don de la interpretación se levantará entonces a explicar al orador.
¿Qué es lo que hace que la Lengua Ignota parezca un lenguaje? Muchos pentecostales, en particular los miembros más viejos de las iglesias clásicas, creen que están hablando un lenguaje natural, desconocido para ellos, pero hablado por alguien sobre la faz de la tierra. Los lingüistas están de acuerdo en que este no es el caso. La glosolalia no tiene una estructura gramatical discernible. Las lenguas extrañas no tienen nada en común con un lenguaje natural, salvo un superficial parecido con los sonidos y cadencias del mismo. Puede sonar algo así como ‘Alarathon ahíalee tharnee ejcbathaton” o “kla-atu barada nikto”. A un observador externo las sílabas le parecen extravagantes, cómicas y un poco rudas, pero al hablante la experiencia le resulta jubilosa y estimulante. Es además, como señalan los sociólogos, un ritual que adhiere al fiel a una suerte de sociedad secreta, una asociación de iluminados de la que son excluidos los no iniciados.
En su autobiografía, I Gotta Be Me, Tammy Bakker recuerda su primera experiencia de glosolalia. Era una jovencita, recién convertida, cuando respondió a un predicador. “Lentamente, lentamente… Yo desaparecí y el Señor me colmó con su Santo Espíritu. Durante horas estuve tirada en el suelo hablando un lenguaje desconocido. No era consciente de ninguna otra cosa. Estaba hablando con Jesús”
Jimmy Swaggart, como recuerda en su autobiografía, To Cross a River, tenía ocho años cuando respondió a un predicador durante una visita de una evangelista de Houston llamada Thelma Wiggins. Lo recuerda de esta manera:
“Hincado de rodillas ante el altar, rezando como de costumbre comencé a darme cuenta de lo que parecía ser un brillante dardo de luz descendiendo del cielo que se dirigía sobre mí. Momentos más tarde yo estaba hablando en lenguas. Durante los días posteriores, hablé muy poco inglés. De hecho, un día mamá me mandó a la oficina de correos a comprar un sello de tres céntimos. Puse una moneda de 5 centavos en el mostrador y en lugar de decir al oficinista que quería comprar un sello, comencé a hablar en lenguas.
“Hijo, no puedo entender el lenguaje que hablas”, dijo el pequeño hombre estirado desde detrás del mostrador. Estuve rezando en lenguas la mitad del día y no recuerdo nada de todo ello, pero es seguro que el empleado de correos quedó impresionado”
Pat Robertson escribe sobre su iniciación en Shout it From the Housetops: “Sentí oleadas de amor fluyendo sobre mí tan pronto comencé a cantar alabanzas a Jesús… Fue en ese momento cuando llegué a darme cuenta de que mi oración era entrecortada. Estaba hablando en otro lenguaje. Algo muy profundo dentro de mí se estaba expresando y el Espíritu Santo suministraba las palabras… Su sonido era similar a algún tipo de dialecto africano”
Un poco más adelante cuenta Pat cómo su esposa Dede practicó la glosolalia por primera vez. Cierta noche Pat se acostó temprano. A medianoche se despertó a causa del sonido de las plegarias de Dede:
“Estaba arrodillada al pie de nuestro lecho, hablando en el más hermoso lenguaje que jamás había oído. Sonaba igual que el francés, pero no supe qué lengua era… Me deslicé fuera del cobertor y me arrodillé en el suelo a su lado… “Suavemente me uní a ella, rezando en las lenguas, cuyas palabras nos daba el Espíritu Santo… Finalmente las lenguas cesaron y permanecimos arrodillados en silencio, saboreando la indescriptible belleza de aquel momento sagrado”
Cuando Pat Boone, el pentecostal más conocido en el negocio del espectáculo, fue bautizado por el Espíritu, cantó en lenguas. En la historia de su vida, A New Song, dice que arrancó con un tono sencillo, y que entonces de repente “se transformó en una hermosa melodía, y que las palabras comenzaron a flotar sobre la melodía… ¿Cómo describir tal cosa? Fue una experiencia edificante, inspirada, gozosa, la más profunda de mi vida, tenía una íntima sensación de saber que yo estaba cantando una nueva canción a Dios”
Aunque el fenómeno de hablar lenguas se ha desplazado ahora desde las primitivas comunidades rurales hacia iglesias ricas y sosegadas, puede usted encontrar todavía congregaciones pentecostales tanto en ciudades pequeñas como en las calles principales de los barrios pobres de la gran ciudad, donde ocurren escenas de la más completa confusión: fieles balanceándose ampliamente al son de acompasados aplausos, bailando en el Espíritu, aullando en lenguas, sudando, algunas veces desmayándose sobre el suelo, cuando son “fulminados por el Señor”. No es extraño que hayan sido llamados algunas veces los “santos enrollados”. En los montes Apalaches y en otras regiones de pobreza e ignorancia, los grupos pentecostales todavía practican los más siniestros dones de supervivencia a las mordeduras de serpiente y a la ingestión de venenos.
Los rituales con serpientes y venenos resultan embarazosos para los carismáticos ilustrados, pero Oral Roberts ha descubierto un ingenioso modo para rechazarlos. La palabra serpiente, explica, se refiere a los enemigos humanos de quienes Dios procura protección. Asimismo, respecto a los venenos la Biblia simplemente quiere decir que los creyentes triunfarán sobre la muerte, si beben veneno accidentalmente. En varios estados sureños hay leyes contra el comercio de serpientes de cascabel y contra los bebedizos con estricnina diluida, pero las leyes son violadas con frecuencia y en consecuencia casi todos los años se producen víctimas como resultado.» (9)
«Todo el mundo sabe que Corrie Ten Boom habló en lenguas, pero ella nunca mencionó ese hecho a nadie. Y muchas veces ha reprendido a las personas que hablan con exceso respecto al don de lenguas. » (10)
«Un joven que formaba parte de las fuerzas de ocupación de los Estados Unidos de América en el Japón, y que pertenecía a una iglesia en el Estado de Oregón, se había casado con una señorita japonesa. El joven matrimonio regresó a los Estados Unidos y en todo les iba bastante bien, a excepción de que la joven se- flora rechazaba rotundamente la fe cristiana de su marido, y se mantenía resueltamente aferrada a su budismo. Una noche, después del servicio nocturno, la pareja estaba en el altar, él orando a Dios por medio de Jesucristo, y ella elevando sus oraciones budistas. Al lado de ellos estaba arrodillada una señora de edad madura, ama de casa de la comunidad. Cuando esta señora comenzó a orar en lenguas n voz alta, súbitamente la esposa japonesa tomó del brazo a su marido:
“¡Escucha! “Le susurró excitada. “ Esta mujer me está hablando en japonés !“ Me está diciendo: “Has probado a Buda y no te ha hecho ningún bien; ¿por que no pruebas con Jesucristo?” ¡Y no me habla en el Ienguaje japonés corriente sino en el idioma que se utiliza en el templo, y usa mi nombre japonés completo que nadie en este país conoce! “¡No es de extrañar que esta joven señora abrazara la fe cristiana. Lo que ocurrió en el caso que acabamos de mencionar, es que como la ama de casa norteamericana se sometió a Dios orando en lenguas1 el Espíritu Santo eligió cambiar el lenguaje de oración a Dios, por un mensaje de Dios a través del don de lenguas.» (11)
«Ruth Lascelle (entonces Specter) se había criado en un hogar judío ortodoxo. Cuando al comienzo de su edad adulta, su madre aceptó a Jesús como su Mesías, Ruth creyó que su madre había perdido el juicio. Concurrió a la iglesia donde asistía su madre, en procura de refutar sus creencias. En una de esas reuniones hubo un mensaje en lenguas que si bien es cierto que no fue interpretado, hizo un impacto tan profundo en Ruth que supo en ese preciso instante que Jesús era real, y ella también lo aceptó como su Mesías.
Este es un ejemplo del don de lenguas, ni entendido ni interpretado, y, sin embargo, fue una señal de una fuerza tal que Ruth se convirtió en el acto. Dice Ruth: “Le pedí a Dios que me diera una señal que me indicara que la fe cristiana es la fe verdadera. Hasta ese momento, por supuesto, nunca había oído la cita de la escritura del Nuevo Testamento que dice: “Los judíos piden señales.” (I Cor. 1:22.)
Otro caso interesante sucedió en 1964 en el norte de California, durante un servicio carismático de la Iglesia Episcopal. Una estudiante universitaria asistió a la reunión con su padre, prominente funcionario eclesiástico. Esta joven conoció a Jesús en su infancia, pero se había alejado cada vez más de él, durante sus años de estudiante. Su fe se había hecho añicos, y estaba bajo tratamiento psiquiátrico. Casi al finalizar la reunión los dones de lenguas y de interpretación se manifestaron en amor y en potencia. Las lágrimas corrían por sus mejillas mientras caminaba hacia el altar para orar. Le dijo a la persona que la aconsejaba:
“Cuando oí hablar en lenguas por primera vez esta noche, y el mensaje que siguió, ¡supe de nuevo, y sin ninguna duda, que Dios es real y que me ama! “ Este último caso es un ejemplo de estos dones como una señal, no para el incrédulo, sino más bien para una creyente afectada de incredulidad temporaria.
Los dones de lenguas y de interpretación también pueden ser un mensaje de Dios para bendecir y exhortar a los fieles
Un viernes por la noche, alrededor de un año después de que Rita fuera renovada en su experiencia del bautismo en el Espíritu Santo, asistía a una reunión de oración. Oró por una amiga que estaba trabajando como enfermera misionera en África, y que estaba soportando difíciles pruebas. Cuando terminó de orar por Dorotea, hubo un momento de don de lenguas y (le interpretación, que al efecto decía así: “Si tú misma estás dispuesta a ir a ayudar a tu amiga, tus oraciones serán contestadas más rápidamente.” A continuación el Señor le preguntó a Rita tres veces, de la misma manera que le preguntó a Pedro: “ Me amas?” Ella, que había estado caminando muy cerca de él, testificando activamente de él desde su reavivamiento, se sintió penosamente sorprendida de que le preguntara si lo amaba, y rompió a llorar. Allí misma Rita le aseguró a Dios que lo amaba tanto que estaba dispuesta a ir dondequiera la enviara. Tan convincente fue el mensaje que le dio el Espíritu Sank que al finalizar la reunión ¡sus amigos la rodearon para despedirla! Según resultaron las cosas, si bien estaba dispuesta a ir al África, en lugar de ello dos meses después el Señor la envió ¡a Texas!
Hay ejemplos esparcidos a lo largo del cristianismo, de algunos a quienes el Espíritu Santo les dotó de la capacidad de hablar y entender un nuevo idioma, reteniendo esta capacidad en forma permanente. De acuerdo a sus biógrafos, el gran misionero de Oriente, Francisco Javier, recibió de esta manera el idioma chino. Stanley Frodsham, en su libro Con señales siguiendo nos relata varios ejemplos similares que han ocurrido en el movimiento pentecostal moderno.
John Sherrill, en su libro, Hablan en otras lenguas, cuenta de un misionero que en el año 1932 fue utilizado por Dios, mediante el don de lenguas, para llevar el mensaje de la salvación a una tribu de caníbales. El misionero H.B. Garlock fue capturado y juzgado por los nativos. Les habló durante veinte minutos en lo que para él era un idioma desconocido, pero que evidentemente los caníbales lo entendieron, les satisfizo lo que les dijo, y lo dejaron en libertad, y posteriormente se entregaron a Cristo. Es significativo el hecho de que cuando Garlock volvió al centro misionero, continuó oficiando a los liberianos en el idioma de ellos que le había demandado tanto tiempo y trabajo aprender. No retuvo en forma permanente el idioma de los caníbales pues el Espíritu se lo había “prestado” solamente para esa emergencia.
Alrededor de ocho años atrás, una señorita de la iglesia de St. Luke, Seattle, al visitar un hospital se detuvo a conversar con una mujer asiática a quien no conocía. La mujer hablaba muy poco inglés, pero lo suficiente para entender que la visitante quería orar con ella, a lo cual reaccionó diciendo: “¡Yo, Buda! ¡Yo, Buda!”, significando con ello, por supuesto, que era budista. La señorita de la iglesia de St. Luke se sintió inclinada a hablarle a la mujer a medida que el Espíritu ponía las palabras en su boca, y durante varios minutos habló en un idioma desconocido para ella. Al hacer ademán de retirarse, la mujer le dijo, con el gozo reflejado en su rostro: “ Yo, Jesús! ¡Yo Jesús! “ Resulta obvio que la señorita de St. Luke había testificado a la asiática en su propio lenguaje, y la mujer respondió recibiendo a Jesús como su salvador » (12)
Notas:
1 Portal Web cristiano “El cayado del Pastor” SECCIÓN C4 – SEÑALES Y MARAVILLAS HOY, investigado y adaptado de varios recursos por Ralph Mahoney http://cayadopastoral.com/c/c4-1.html
2 Señales de los apóstoles, Págs. 70, Walter J. Chantry, edit. The Banner Of Truth Trust
3 Señales de los apóstoles, Págs. 69-70, Walter J. Chantry, edit. The Banner Of Truth Trust
4 Artículo titulado “Don de Lenguas”, del sacerdote católico Padre Jordi Rivero, del portal de la fe católica corazones.org, http://www.corazones.org/espiritualidad/espiritualidad/lenguas.htm
5 Señales de los apóstoles, Págs. 151-157, Walter J. Chantry, edit. The Banner Of Truth Trust
6 Artículos publicados por D. S Álamo, expositor de “las Iglesias de Cristo”, titulado Lección 22 CESACION DE LOS DONES (4), http://www.iglesiadecristo.com/estudios/espiritu/es22.html, Lección 26 LA MALA GENERACION DEMANDA SEÑAL, http://www.iglesiadecristo.com/estudios/espiritu/es26.html y Lección 29 EL DON DE LENGUAS NO EXISTE http://www.iglesiadecristo.com/estudios/espiritu/es29.html
7 Portal Web cristiano “El cayado del Pastor” SECCIÓN C4 – SEÑALES Y MARAVILLAS HOY, investigado y adaptado de varios recursos por Ralph Mahoney http://cayadopastoral.com/c/c4-1.html
8 Ellen G. White,”El Deseado de Todas las Gentes”, pág. 611
9 Documento electrónico titulado “La Glosolalia”, de Martín Gardner, del portal arp-sac.org, sociedad para el avance del pensamiento crítico, http://www.arpsapc.org/publicaciones/lar20.html
10 El Espíritu Santo, Págs. 188-199, Billy Graham., Casa Bautista de Publicaciones, Cuarta edición, 1989
11 El Espíritu Santo y Tu, Dennis & Ritta Bennet, Pág. 93-94, Edit. Vida, 2ª reimpresión 1988.
12 El Espíritu Santo y Tu, Dennis & Ritta Bennet, Pág. 93-102 , Edit. Vida, 2ª reimpresión 1988.
Los Mormones y como contestarles con la Biblia (I)
13 jun 2008 3 comentarios
in Bíblico, Biblia, Mormonismo, Sectas Etiquetas: Mormonismo
Los Mormones y como contestarles con la Biblia (I)
- Terminología
- Cuando un mormón dice creer en la Trinidad, no se refiere a la Trinidad histórica ortodoxa de un Dios que existe en tres personas. Para un mormón, la Trinidad es un oficio desempeñado por tres dioses separados: El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
- Recuerde que la doctrina correcta de la Trinidad es que hay solamente un Dios que ha existido por toda la eternidad. Este Dios uno existe en tres personas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. No son tres dioses separados, sino sólo un único Dios.
- Cuando un mormón dice que cree en Dios no se refiere al único verdadero Dios, el Creador de todo, Aquel que siempre ha existido. Lo que quiere decir es que cree en un dios que fue antes un hombre en otro planeta, quien siguió las leyes y ordenanzas del dios de su planeta de origen, y por esta causa fue exaltado a la divinidad. Y, para colmo, tiene por cónyuge a una diosa.
- Si usted se halla en situación de dar testimonio a un mormón usted puede emplear las mismas palabras, pero no estar hablando el mismo lenguaje. De modo que es una buena idea estudiar las Diferencias en la terminología de los mormones y Testigos de Jehová en la pág. 83, donde se explican las definiciones de los términos que emplean los mormones.
- Cuando un mormón dice creer en la Trinidad, no se refiere a la Trinidad histórica ortodoxa de un Dios que existe en tres personas. Para un mormón, la Trinidad es un oficio desempeñado por tres dioses separados: El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
Hay que abrir un debate sobre los psicópatas
02 may 2008 5 comentarios
in Bíblico, Bernardo Stamateas, Jesus, Ministerio Presencia de Dios, Psicología, Psicología cristiana, Temas de actualidad
Hay que abrir un debate sobre los psicópatas
Este artículo,”Hay que abrir un debate sobre los psicópatas”, lo lei en un blog llamado opiniones, y me pareció realmente muy interesante. Su autora,la señora Merce Perello,de España,comenta acerca del incremento de los psicópatas en nuestra sociedad, que crecen “en un número alarmante”.
«La mujer apenas podía contener las lágrimas. Estaba contándoles su historia a oficiales del Seguro Social. Era la misma historia de muchas mujeres como ella, una historia que es drama y que es, a la vez, tragedia.Se llamaba Rosario Servín, y tenía treinta y nueve años de edad. Vivía en una de las grandes capitales de América Latina, era viuda y tenía seis hijos. Su esposo había muerto de SIDA, y ella también estaba infectada. Rosario acababa de perder su casa, que era la única herencia, además de la enfermedad, que le dejó su esposo.
Tales casos representan una epidemia. Miles y miles de mujeres pueden contar la misma historia. Casadas con un hombre machista, deben aguantar pacientemente todo lo que él haga.El esposo, que tiene todas las mujeres que quiere, vive en completo abandono y se enferma de SIDA. La mujer no se atreve a decir una sola palabra, ni a preguntar cuántas mujeres tiene ni a ensayar la menor protesta. Lo aguanta todo pacientemente, pidiéndole a Dios que su esposo cambie, pero en vez de cambiar él le transmite a ella el virus mortal.»[1]
Cómo vencerlos para siempre Juan 12: 1-8; Hechos 1: 20-22
El Pastor B. Stamateas, quien además de ser pastor de una mega iglesia, es Licenciado en Psicología, realiza una analogía en este estudio con la personalidad de Judas, a la que diagnostica como una personalidad psicópata.
Satamateas, mediante este breve estudio bíblico nos explicará como vencerlos y como obtener la bendición de Dios en nuestras vidas, ya que como bien el dice “Nada bueno se soltará de parte de Dios hasta que la gente equivocada no salga de tu vida”[2]
Los psicópatas están en todos lados. Psicópata no es solamente un estafador, un asesino serial, sino puede ser una persona que está en el trabajo, en la escuela, en la iglesia, en todos los ámbitos donde nos movemos. Son expertos en la mentira, el engaño y que querrán traicionar y arruinar tu vida.
«Los psicópatas viven entre nosotros. El compañero en el trabajo o en la facultad, un vecino, el jefe. Cualquier puede serlo. Muchos ni siquiera llegan a realizar actos violentos, pero todos comparten características comunes, aunque en distintos grados. Haciendo gala de una frialdad extrema, no sienten en absoluto el sufrimiento de sus semejantes, a quienes tratan más como a cosas que como a personas, son egocéntricos, agresivos, manipuladores y no les importa lo que la sociedad piense de los actos que realizan, porque carecen de ética.»[3]
«Judas era un psicópata, representa a las personas que no tienen culpa ni angustia, que mienten, engañan, roban y no sienten nada por el daño que hacen.
En lo evangelios hay dos personas llamadas Judas, uno Lebeo Tadeo y otro, el Iscariote, el único de los discípulos que no era de Galilea.
En la Biblia no se registra cuando Jesús lo llamó, porque en realidad nunca se convirtió, nunca abrió su corazón al Señor; sabemos que era hijo de Simón y que pertenecía a la clase social alta.
A lo largo de su último año, Jesús dijo que lo traicionarían y los discípulos no entendían, quería enseñarles a distinguir y cómo manejar a un psicópata. Eso es lo que aprenderemos hoy.
En 2º Timoteo 3 Pablo dijo que, en los últimos tiempos, habrá cada vez más psicópatas y debemos prepararnos.»[4]
«El trastorno afecta al 3% de la población. De cara a los demás, pueden ser seductores y amables y suelen llegar lejos en la vida, sobre todo en el ámbito laboral, aunque es frecuente que hayan tenido algún problema con la justicia.
Por lo general, los psiquiatras no consideran a los psicópatas enfermos mentales, sino “víctimas” de un “trastorno antisocial de la personalidad”, una “anomalía psíquica” que no impide a estas personas darse cuenta de la maldad de los actos que cometen.
Según el psiquiatra Lluís Borràs, profesor de Medicina Forense de la Universidad de Barcelona, de todos los tipos de psicópata, el más peligroso es el que compagina su psicopatía con una parafilia sexual, como el sadismo, el fetichismo o la pederastia.
Borràs explica que hay personas que son pederastas en potencia pero no llevan a cabo su inclinación, ya que cuando piensan en el daño que pueden hacer se frenan. La asociación de la desviación sexual y la psicopatía es peligrosísimo, “porque el psicópata sí es capaz de llevar estos actos a cabo”, explica Borràs, que agrega que la mayor parte de los asesinos sexuales son psicópatas.
Para Jerónimo Sáiz, profesor visitante de Psiquiatría en la Universidad de Columbia (EEUU), Fritzl presenta un extraordinario perfil psicopático. Sufre un trastorno que provoca que desprecie al resto del mundo y que esté convencido de ser como un dios que puede disponer de todo lo que quiera según su capricho, afirma Sáiz.
Entre la mayor parte de los especialistas existe consenso a la hora de situar la prevalencia de este trastorno en el 3% de la población, lo que se traduce en la existencia de unos 1.350.000 psicópatas en España, que en su mayoría viven sin causar grandes problemas.
Según Borràs, los casos más peligrosos son muy difíciles de detectar, ya que no son locos, sino criminales organizados, personas inteligentes que planifican muy bien sus acciones. Además, suelen tener una doble vida.
Para el psiquiatra David Huertas, autor del libro “Violencia, la gran amenaza”, se pueden diferenciar varios subtipos de psicópatas, entre los que está el violento, capaz de matar sin que su frecuencia cardiaca suba y el seductor-manipulador, el más frecuente, que se sirve de los demás para conseguir sus fines y, al mismo tiempo desprecia la dignidad de los otros y el sufrimiento ajeno.
¿UN TRASTORNO INNATO?
Las causas que provocan la psicopatía no están claras para los expertos. El profesor de Psiquiatría de la Universidad de Granada Jorge Cervilla cree, en todo caso, que el trastorno tiene una “heredabilidad baja” y que son más importantes los factores ambientales.
También puede ocurrir que la víctima del psicópata persiga algún beneficio, como sucedió con Bernd-Juergen Brandes, el alemán que en 2001 pidió por masoquismo formar parte del menú de Armin Meiwes, el caníbal de Rotemburgo.
En general, los psicópatas son difíciles de recuperar, aunque existen tratamientos, sobre todo para los agresores sexuales, con los que pueden mejorar mucho. Sin embargo en torno al 5% son irrecuperables.
Según señala Cervilla, aunque no son considerados enfermos mentales, en países como España, donde la jurisprudencia es “confusa”, los psicópatas pueden llegar a conseguir algún tipo de eximente por su trastorno en los tribunales, lo que para él constituye un error, porque son personas conscientes de las consecuencias de sus actos.»[5]
¿Cómo son los psicópatas?
1º- Cuidan una imagen que no tienen y que ellos mismos inventan.
Jesús fue a la casa de Simón y en agradecimiento porque fue sanado de lepra, hizo una cena donde estaban María, Marta y Lázaro (una familia que amaba mucho a Jesús).
María tenía un frasco de perfume muy caro, costaba como el sueldo de un año, (supongamos que una persona gana mil pesos, su valor era doce mil pesos). Ella pertenecía a una familia pudiente que sostuvo el ministerio de Jesús.
María rompió el frasco, lo derramó a sus pies y los enjugó.
Judas estaba enojado y dijo: “Ese dinero se podría haber dado a los pobres”. ¡Mentira! Él no amaba a los pobres pero tenía que cuidar la imagen que no poseía.
A veces el más moral es el más inmoral.
El psicópata mostrará una imagen falsa, porque tiene que hacer creer que está interesado en lo que en realidad no está.
Judas se enojó porque pensó que podría haber robado el perfume, entonces fue al Sanedrín, ante los religiosos, y preguntó qué recibiría a cambio de entregar a Jesús. Treinta monedas de plata era el precio de un esclavo; recibió el dinero y volvió.
Jesús preparaba la pascua y para ser entregado, y lavó los pies a sus discípulos.
Imaginen esta escena, Judas (con las treinta monedas en el bolsillo) que ya lo había traicionado, dejándose lavar los pies por Jesús. Se fingía espiritual.
Luego compartieron la cena pascual y Jesús dijo: Uno de ustedes me traicionar, uno de ustedes es diablo”. Y los discípulos se miraban dudando, y Judas le preguntó: “¿Seré yo Señor?”
(En el original le dice: “No seré yo Señor” Y Jesús le responde: “Tú lo has dicho” Pero no se entendió qué le quiso decir Jesús.)
Pedro le dijo a Juan que preguntara quién sería y Jesús responde: “Al que le daré el pan, ese es”. Y le dice a Judas: “Lo que tengas que hacer, hazlo pronto”, y Judas salió corriendo porque estaba deschavado.
Jesús fue a Getsemaní a orar, era muy de noche, y Judas trajo a seiscientas personas con palos y armas para apresar a Jesús.
¿Por qué lo entregó de noche y no de día? Porque no quería que la multitud supiera que era él quien lo había entregado. ¡Cuidó la imagen!
Debemos estar atentos con los que cuidan su imagen porque no tienen verdad, su interior no coincide con el exterior.
2º- No aman a nadie.
Judas dijo: “Este dinero lo podríamos haber dado a los pobres.” No porque amara a los pobres sino porque amaba el dinero.
Pablo dijo: “El amor al dinero es la raíz de todos los males”.
No mires lo que dice la gente sino su fruto y conducta.
Cuando ves a una persona que ama el dinero, las mujeres y el poder, estás delante de Judas.
La persona que sólo ve dinero y la manera de cómo sacar una moneda a alguien, es un psicópata.
Cuando habla de la santidad pero se acuesta con cuanta mujer se le cruza, es un psicópata.
Cuando lo único que quiere es poder, es un psicópata.
Judas traicionó a Jesús porque creía, como todos los discípulos, que instauraría un reino terrenal; que sería coronado e instalaría su reino en lugar de los romanos; pensaba en que sería el tesorero de ese reinado y cuanto dinero tendría. Cuando Jesús dijo que iría a la cruz a morir, Judas se dio cuenta que perdió tres años siguiéndolo.
Los psicópatas son:
-Los que no aman
Usan a otros como objeto para lograr finanzas, sexo o poder.
Los Judas siempre aparecerán cuando el éxito llegue a tu vida, a tu casa, en tu iglesia, en tu trabajo.
Si lograste algo, Judas se levantará para destruirte.
-Los que siempre se ofenden
¡Cuidate del que se ofende fácilmente! Te manipula diciendo: “Lo que el otro dijo me dolió”, dejando un mensaje: “Cuidá lo que me decís porque me puede doler”.
Una persona lastimada y ofendida te manipulará, pero cada uno decide qué sentir y cómo quiere reaccionar.
-Los que llevan y traen.
Cuidate del que habla mal de otra persona porque mañana hablará mal de vos a otro.
Yo detesto a la gente que dice: “Escuché”, “Me enteré que dijeron…” Llevan y traen porque tienen el oído chismoso.
-Los que no sienten nada a nivel espiritual aunque parezca que sí.
Estaba al lado de Jesús, vio a Lázaro resucitado, a Jesús caminar sobre las aguas y no le afectó en nada.
Cuando Jesús habló de avaricia, del mayordomo infiel, estaba dando oportunidades a Judas para que la palabra entre en su espíritu, pero Judas nunca abrió su espíritu a las cosas de Dios.
Un psicópata puede estar en una iglesia, en cualquier ámbito, usar la Biblia, cantar las canciones pero nunca dejar que la Palabra entre en su espíritu.
-Los resentidos, amargados.
El psicópata tiene su visión personal, son los que dicen: “A mí nadie me dice lo que tengo que hacer, yo tengo mi visión”. Pueden ser tus amigos mientras le sirvas para su misión privada, pero cuando alguien le dice que no es la visión, se van o la destruyen porque ellos trabajan con su agenda privada para lograr lo que les interesa.
1- Cada vez que me saquen lo que Dios me dio, El me dará más de lo que me quitaron.
Cada vez que Judas te mande a la cruz, Dios te dará algo más grande: una tumba vacía de resurrección.
Cuando Judas te traicione, a los tres días Jesús te dará la resurrección. No importa cuánto te hayan estafado, en setenta y dos horas Dios te dará más, los psicópatas no te podrán sacar nada porque todo lo que está en tu mano te lo dio Dios, Él es el dueño y nosotros los mayordomos, y cuando alguien nos saca algo que no es nuestro, se mete con el dueño y siempre sale perdiendo.
El psicópata puede engañar la justicia humana pero nunca quebrar la justicia divina. “Cuando el ladrón es descubierto, devolverá absolutamente todo, multiplicado por siete”, dice la Biblia.
2. Los Judas no saben que mi victoria será revelada en el lugar secreto.
Judas llevó seiscientas personas con palos y armas, y Jesús oraba en Getsemaní: “Señor pasa de mi esta copa pero hágase tu voluntad”
Y el Padre le dijo: “Yo estoy contigo”.
Jesús se puso de pie y dijo: “Ya es la hora”.
Judas pensó que lo iba a vencer; no sabía que Jesús había estado en el lugar secreto con su Padre.
No importa lo que los psicópatas hagan, iremos al lugar secreto y Dios nos revelará el secreto de la victoria.
El me esconderá en su tabernáculo en el día del mal, dice David, me ocultará en lo reservado de su morada.
Cada vez que te estafe o manipule, andá al lugar secreto.
“Sobre una roca me pondrá en alto, levantará mi cabeza y delante de mis enemigos cantaré de gozo”, dice David.
No importa lo que los Judas puedan hacer, terminarán suicidándose, toda maldición caerá sobre el que la soltó. Es una palabra de juicio.
Para que la maldición opere, debe haber dos cosas:
- El que la suelta. Nunca maldigas al que te maldice porque la maldición le vuelve a él o sea que ya está maldecido.
- Creer la maldición.
Si no la dijiste ni la creíste estás libre, y atado a la bendición del Señor.
3. Nada detendrá el plan de Dios sobre mi vida.
Llegó la turba y Judas dijo: “Al que yo besare, ése es”.
En el original se utiliza el vocablo “catafileo” que quiere decir: “lo besó reiteradamente”. Jesús le dijo: “Amigo, con un beso me estás traicionando”.
Judas pensó que iba a detener el plan de Jesús, pero el plan de Dios nadie lo detiene.
4- Voy a caminar con mentores que ven más que yo.
Jesús dijo que uno lo traicionaría y los discípulos se preguntaban quien sería; les estaba enseñando cómo era un psicópata. Tenés que caminar con gente que ve más que vos, juntarte con los que ven lo que vos no ves, que están delante tuyo en la carrera, para ahorrarte años de dolores de cabeza y extender la visión.
Jesús fue mentor, les dijo algo que ellos no entendían, que parecía una locura pero cuando al ser traicionado entendieron todo.
¿Cuál es la estrategia de los Judas?
Tenemos que prepararnos porque en cualquier lugar puede estar Judas, y debemos conocer su objetivo:
entrar en mi círculo afectivo.
Donde está la gente que nos ama y que amamos; donde también están nuestros mentores, que nos conducen en el avance a otro nivel espiritual o intelectual.
Judas querrá entrar en mi círculo porque así entrará en mi mente y la destruirá.
¿Cuándo sé que un Judas entró en mi círculo de afectos?
Cuando tengo broncas, enojos, odios, resentimientos y va a hostigarme, mandará cartas intimidatorias, tratará de robar la paz.
1- Tu odio, bronca, furia, hace que tu psicópata, tu Judas permanezca en tu círculo de afectos.
2- Cuando me siento mal por lo que dijeron, y siguen pasando los días guardando rencor, recordando cada detalle, le doy la bienvenida.
3- Cuando estoy atento a lo que hace Judas le doy la bienvenida
¿Cómo hago para sacarme a los Judas de encima?
Judas no pudo entrar en el círculo afectivo de Jesús pero sí pudo entrar en el círculo afectivo de los discípulos.
Con indiferencia, no entrará en mi círculo de afectos. “No ignorar”, porque así estoy hablando de él y permitiendo que entre en mi círculo afectivo.
Indiferencia es como que no existe.
Para sacar a los que ya entraron tengo que perdonarlos; la bronca está pero bendecí; sacá a la gente que quedó enganchada en tu círculo de afecto y dejá entrar a los mentores que están esperando, a los Matías.
Jesús no hizo nada, cuando Judas lo psicopateó, fue indiferente. Cuando protestó por el perfume derramado, Jesús no le dijo “ladrón”, sino “Déjenla, porque moriré y ella me adoró.” María tampoco reaccionó a Judas, no lo incluyó en su círculo de afecto, fue indiferente.
Por eso Jesús murió con el corazón sano porque Judas nunca entró en su círculo de afectos.
Los Judas se matan solos, no te preocupes.
Pedro dijo: “Judas debe ser reemplazado por alguien que amó a Jesús, que caminó con nosotros, que estuvo en las buenas y en las malas” Y encontraron a Matías.
Alguien saldrá del círculo pero a alguien hay que darle la bienvenida.
Y cuando el círculo se cerró con los doce, estaba completo y cayó el Espíritu Santo, vino el avivamiento.
Cuando la indiferencia haga un cerco, los Judas saldrán de tu círculo de afecto, Cuando bendigas a tus enemigos, levantarás un cerco porque no jugás a la maldición que ellos juegan.
Sé sabio, pedí justicia divina pero cuidá tu círculo de afectos.
Cuando limite con indiferencia, los enemigos serán silenciados por el Señor.
Déjenla, buena obra me ha hecho, dijo Jesús.
Seguí sirviendo a Dios, adorándole, derramando tu perfume, no importa lo que Judas dijo, lo importante es que Jesús dice: “Hermosa cosa me has hecho, me agrada”. Y es lo único que necesitás para seguir.
Haré cosas que marcarán la historia.
María derramó el perfume y Jesús dijo algo fantástico: Lo que ella me ha hecho quedará registrado en la historia y cada vez que se hable de mi evangelio se nombrará lo que esta mujer ha hecho.
Cosas que dejarán una huella histórica a las próximas generaciones.
Dios usará a las mujeres para que los psicópatas se manifiesten; una mujer hizo reaccionar a Judas (por eso las mujeres tienen persecución, manipulación, tanto ataque de los Judas porque sacarán a luz a los que no deben estar en tu círculo de afecto. La mujer rompió el perfume de valor de un año de sueldo, y el Señor me dijo que diga a su pueblo:
“Pondré cosas valiosas en tus manos que las traerán otra vez a mis pies. No se las daré a los Judas, pondré en tus manos todo lo que te fue quitado, ultrajado, violentado, porque sé que terminará otra vez en mis pies por causa de tu adoración.”
Derramaremos nuestro perfume y el perfume del cielo caerá sobre nosotros. Santidad no es “me porto bien”, es cuidar mi círculo de afecto y funcionar como Dios quiere.
Conclusión
«Plauto decia hace 220 años Lupus est homo homini, non homo, quom qualis sit non novit, lobo es el hombre para el hombre, y no hombre, cuando desconoce quien es el otro.
Tomas Hobbes, en el siglo XVII, resumía esto en homo homine lupus, el hombre es un lobo para el hombre.
San Agustín dijo: “si los hombre fueran angeles no haría falta gobierno, y los hombre sno son angeles”.
Razonar de otra manera es posible, bíblicamente, el hombre es un ser “pecador”.» [6]
«Se cuenta que cuando Hernán Cortes conquistó México, los príncipes aztecas le traían lotes de hasta veinte muchachas vírgenes para que escogiera la que más le gustara, y distribuyera a las restantes entre sus capitanes. Esa es parte de nuestra herencia. Con la proliferación del machismo, de la lujuria y del pisoteo cínico de las normas divinas del sexo y del matrimonio, ¿cómo no van a haber en las Américas millones de casos de SIDA?
Tenemos quinientos años de «civilización» en nuestros países de habla española. ¿Y a qué hemos llegado? Lo que salta a la vista es un enorme desmoronamiento moral, espiritual, económico y político.
¿Qué es lo que falta en nuestra sociedad? Falta algo que la civilización no ha podido darnos. Falta algo que la cultura no ha podido darnos. Incluso, falta algo que la religión tampoco ha podido darnos. Falta Dios introducido en cada fibra de nuestra vida. Falta una relación personal con el Señor Jesucristo.
Cristo puede entrar en nuestra vida desalojando de nosotros todo lo que es malo. Él puede regenerarnos y limpiarnos, y hacer de nosotros —de cada hombre y cada mujer que se entrega a Él— una nueva persona. Cristo, y no la religión, es lo que salva. Dejémoslo entrar en nuestro corazón. Ese será el principio de una nueva vida. Dejemos que entre hoy mismo. Él quiere ser el Señor de nuestra vida.»[7]
Nota:
El Pastor Bernardo Stamateas, es Lic. en psicología, teólogo, escritor,conferencista internacional y pastor, y es el director del ministerio presencia de DIos
Fuentes:
- [0] Hay que abrir un debate sobre los psicópatas
- [1] www.conciencia.net
- [2] Los psicópatas, Cómo vencerlos para siempre
- [3] Revista Protestante digital
- [4] Los psicópatas, Cómo vencerlos para siempre
- [5] Revista Protestante digital
- [6] ¿¿¿Porque el hombre es lobo con el hombre???
- [7] www.conciencia.net
Lo dice la ciencia: si está felizmente casado será más sano
02 may 2008 Comentarios desactivados
in Bíblico, Familia, Matrimonio, Sexualidad, Teología Pastoral, Vida, Vida Cristiana
Lo dice la ciencia: si está felizmente casado será más sano

Un estudio reveló que las personas que se encuentran casadas y son felices tienen menor presión sanguínea que las solteras. “Parece haber beneficios de salud únicos en el matrimonio”, dijeron los autores de la investigación.
La profesora Julianne Holt-Lunstad, de la Brigham Young University, reveló que los hombres y las mujeres en matrimonio feliz tenían cuatro puntos menos de presión sanguínea en las 24 horas que los adultos solteros con un buen grupo de amigos y parientes. Holt-Lunstad y sus colegas se sorprendieron al hallar que tener una red de amigos y parientes fuerte no mejoraba la presión en los solteros o las personas casadas pero infelices.
“Parece haber beneficios de salud únicos en el matrimonio”, señaló Holt-Lunstad, cuyos hallazgos fueron publicados el jueves en Annals of Behavioral Medicine.
“No es simplemente estar casado lo que beneficia la salud; lo que realmente es más protector es tener un matrimonio feliz”, agregó la investigadora. El estudio sobre 204 adultos casados y 99 solteros a los que se les controló las 24 horas la presión reveló, como se temía, que las personas infelices en el matrimonio tenían mayor presión arterial que los felizmente casados y los solteros.
La investigación consistió en el registro de la presión sanguínea unas 72 veces durante las 24 horas, aún cuando los participantes dormían. Los investigadores hallaron que la presión arterial en los adultos casados, especialmente los felizmente unidos, disminuía más durante el sueño que en los solteros.
“Las investigaciones han demostrado que las personas cuya presión arterial se mantiene alta durante la noche corren mucho más riesgo de desarrollar problemas cardiovasculares que aquellas cuya presión disminuye”, indicó Holt-Lunstad en un comunicado.
La autora dijo que los resultados se podrían explicar, en parte, por el hecho de que los esposos pueden promover hábitos saludables uno a otro, como visitar al médico o comer sanamente, y que también proveerían apoyo emocional en los buenos y en los malos momentos.
El estudio fue financiado por la Fundación Anthony Marchionne, que respalda la investigación sobre el bienestar de personas que nunca se casaron, y por el Centro de Estudios Familiares de la Brigham Young University.
El Dr. James Dobson, fundador y presidente de Enfoque a la Familia. nos da la receta para un matrimonio exitoso
En un esfuerzo por hacer uso de las experiencias de aquellos que han vivido juntos con éxito como marido y mujer, les pedimos a varias parejas casadas que participaran en un estudio informal. Más de seiscientas personas estuvieron de acuerdo en hablar con franqueza a la generación más joven acerca de los conceptos y métodos que han dado resultado en sus hogares. Cada una de ellas escribió comentarios y recomendaciones que se analizaron y compararon cuidadosamente.
El consejo que ofrecieron no es nuevo, pero ciertamente representa un gran lugar para comenzar. Al intentar aprender cualquier tarea, se debe comenzar por los conceptos fundamentales, aquellos pasos iniciales a partir de los cuales todo lo demás se desarrollará más adelante. En este espíritu, nuestro panel de seiscientas personas ofrecieron tres recomendaciones probadas y comprobadas, fundamentales, con las que probablemente ningún cristiano consagrado estaría en desacuerdo.
Un hogar centrado en Cristo
Primero, el panel sugiere que los recién casados deben establecer y mantener un hogar centrado en Cristo. Todo lo demás descansa sobre ese fundamento. Si un esposo y una esposa jóvenes están profundamente comprometidos con Jesucristo, ellos disfrutan de enormes ventajas sobre la familia que no tiene una dimensión espiritual.
Una vida de oración significativa es esencial para mantener un hogar centrado en Cristo. Por supuesto, algunas personas usan la oración de la misma manera en que siguen sus horóscopos, buscando manipular un “poder más elevado” no identificado a su alrededor. Uno de mis amigos admite en broma que él pronuncia una oración cada mañana de camino al trabajo cuando pasa por la tienda de rosquillas Él sabe que no es saludable comer esos pastelitos llenos de grasa, pero le encantan. Por lo tanto, le pide al Señor permiso para que él se dé su gusto cada día.
Él dice: “Señor, si es tu voluntad que me coma una rosquilla esta mañana, permite que haya un lugar de estacionamiento disponible en algún lugar cuando le dé la vuelta a la cuadra”. Si no hay un lugar para su automóvil, él vuelve a darle la vuelta a la cuadra y ora de nuevo.
Shirley y yo hemos llevado nuestra vida de oración con un poco más de seriedad. De hecho, esta comunicación entre nosotros y Dios ha sido el factor estabilizador a lo largo de nuestros muchos años de vida de casados. En las buenas, en las malas, en momentos de angustia y en períodos de alabanza, hemos compartido este maravilloso privilegio de hablar directamente con nuestro Padre celestial. ¡Qué concepto! No se necesita de una cita para entrar en Su presencia.
No tenemos que pasar por Sus subordinados ni tenemos que sobornar a sus Secretarias. Él simplemente está allí, siempre que nos inclinemos ante Él. Algunos de los momentos más destacados de mi vida han ocurrido durante estas sesiones íntimas con el Señor.
Nunca olvidaré el momento cuando nuestra hija acababa de aprender a manejar. Danae había estado inscrita en la Escuela de Conductores Kamikaze, y finalmente llegó el momento para que ella hiciera su primer viaje sola en el automóvil de la familia. Créanme, mi nivel de angustia estaba subiendo hasta el máximo ese día.
Algún día ustedes sabrán cuán aterrador es darle las llaves del automóvil a una muchacha de dieciséis años que no sabe lo que no sabe acerca de conducir. Shirley y yo nos quedamos temblando en el patio de entrada mientras que Danae se nos perdía de vista. Entonces volvimos al interior de la casa, y yo dije: “Bueno, querida, Jehová dio y Jehová quitó”.
Afortunadamente, Danae llegó a casa a salvo en unos cuantos minutos y detuvo el automóvil de manera cuidadosa y controlada. ¡Ése es el sonido más dulce del mundo para un padre o madre angustiado!
Fue durante esta época, cuando vivíamos en el sur de California, que Shirley y yo hicimos un pacto entre nosotros de orar por nuestro hijo y por nuestra hija al final de cada día. No sólo estábamos preocupados por le riesgo de un accidente automovilístico, sino que también estábamos conscientes de muchos otros peligros que acechan en una ciudad como Los Ángeles, California.
Esa parte del mundo es conocida como la tierra de los tipos raros, de los chiflados, y de los locos. Ésa es una razón por la que nos encontrábamos de rodillas cada noche, pidiendo la protección divina de nuestros adolescentes a quienes tanto amábamos.
Una noche estábamos particularmente cansados y caímos en nuestra cama sin hacer nuestra oración. Estábamos ya casi dormidos cuando la voz de Shirley irrumpió en la noche. “Jim”, dijo, “todavía no hemos orado por nuestros hijos. ¿No crees que debemos hablarle al Señor?”
Admito que me fue difícil sacar mi armazón de 1,85 m de estatura fuera de mi tibia cama esa noche. Sin embargo, nos pusimos de rodillas y ofrecimos una oración por la seguridad de nuestros hijos, poniéndolos una vez más en las manos del Señor.
Más tarde supimos que Danae y una amiga habían ido a un restaurante de comida rápida donde habían comprado hamburguesas y refrescos. Condujeron por la pista unos cuantos kilómetros para comer cuando un policía pasó con su patrulla, iluminando con su reflector en todas direcciones. Obviamente estaba buscando a alguien, pero lentamente se fue.
En unos cuantos minutos, Danae y su amiga escucharon un golpe fuerte debajo del automóvil. Nerviosamente se miraron la una a la otra y sintieron otro golpe agudo. Antes que pudieran partir, un hombre se arrastró desde debajo del automóvil y emergió por el lado del pasajero. Tenía mucho pelo, y se veía como que había estado en las calles por semanas. De inmediato, el hombre fue a la puerta y trató de abrirla. Gracias a Dios, estaba con el seguro puesto. Rápidamente, Danae encendió el automóvil y arrancó, sin duda a una velocidad récord.
Más tarde, cuando verificamos la hora de este incidente, nos dimos cuenta de que Shirley y yo habíamos estado de rodillas en el preciso momento del peligro. Nuestras oraciones fueron contestadas. ¡Nuestra hija y su amiga estaban a salvo!
Me es imposible exagerar en cuanto a la necesidad de oración en la trama de la vida familiar. Por supuesto, no simplemente como un escudo contra el peligro. Una relación personal con Jesucristo es la piedra angular del matrimonio, dándole significado y propósito a cada dimensión de la vida. El poder inclinarse en oración al inicio o al final del día permite expresar las frustraciones y preocupaciones que de otro modo no podrían ventilarse.
Al otro extremo de esa línea de oración, hay un amoroso Padre celestial que ha prometido escuchar y responder a nuestras peticiones. En estos días en que las familias se desintegran por todos lados, no nos atrevemos a intentar hacer las cosas por nuestra cuenta.
El compromiso
¿Qué harían ustedes si tornados inesperados rugieran a través de su hogar, o el mar completamente calmo dejara las velas de su embarcación caídas y silenciosas? ¿Empacarían sus cosas y se irían a la casa de su mamá? ¿O pondrían mala cara, llorarían y buscarían maneras de devolver el golpe? ¿O su compromiso los mantendría firmes?
Se deben formular estas preguntas ahora, antes que Satanás tenga una oportunidad de meter su lazo de desaliento alrededor del cuello de usted. Levanten la quijada y aprieten los puños. Jamás se debe permitir que nada que no sea la muerte se interponga entre ustedes dos. ¡Nada!
Esta actitud determinada es lo que falta en tantas relaciones matrimoniales de hoy. Leí acerca de una ceremonia de casamiento en Nueva York hace unos cuantos años, en el que la novia y el novio prometieron “estar juntos en tanto que se amaran”. Dudo que su matrimonio haya durado hasta ahora.
El sentimiento de amor es simplemente demasiado efímero como para mantener una relación unida por mucho tiempo. Viene y se va. Ésa es la razón por la que nuestro panel de seiscientas personas fue categórico en este punto. Ellas han vivido lo suficiente como para saber que un compromiso matrimonial débil inevitablemente terminará en divorcio.
La comunicación
Otra recomendación que hizo nuestro panel es un ingrediente básico para un buen matrimonio: la buena comunicación entre el esposo y la esposa. Este tema ha sido tratado en forma extensiva por autores de libros sobre el matrimonio, así que yo lo trataré en forma breve. Sin embargo, me gustaría ofrecer unos cuantos pensamientos menos trillados sobre la comunicación en el matrimonio, que podrían ser útiles para las parejas casadas jóvenes.
Primero, se debe entender que los hombres y las mujeres difieren en una manera que a menudo no se menciona. La investigación pone en claro que las niñitas son bendecidas con una mayor habilidad lingüística que los niñitos, y éste es un talento que dura toda la vida. Dicho de manera simple, ella habla más que él.
Al ser adulta, la mujer generalmente expresa sus sentimientos y pensamientos mucho mejor que su esposo, y a menudo se irrita por la reticencia de él. Dios le puede haber dado a ella 50.000 palabras por día, y a su esposo, sólo 25.000. Él viene a casa habiendo ya usado 24.975 palabras, y sólo se comunica con gruñidos en la noche. Tal vez se enfrasque en el partido de fútbol americano del lunes por la noche, mientras que su esposa se muere por gastar las 25.000 palabras que le quedan a ella.
La famosa escritora Erma Bombeck se quejó acerca de esta tendencia de los hombres de enfrascarse en los deportes por televisión mientras que sus esposas están sedientas de compañerismo. Incluso propuso que se pasara una nueva ordenanza que se llamaría la “Ley de Bombeck”. De acuerdo a esta “ley”, a un hombre que haya mirado 168.000 partidos de fútbol americano en una sola temporada podía declarársele legalmente muerto. Todas las que están a favor digan “Sí”.
La complejidad de la personalidad humana garantiza que habrá excepciones para cada generalización. Pero las mujeres tienden a hablar más que los hombres. Todo consejero matrimonial entendido sabe que la incapacidad o la indisposición de los esposos a revelar sus sentimientos a sus esposas es una de las quejas comunes de las mujeres.
Casi se puede afirmar como un absoluto: Muéstrenme a un esposo callado y reservado, y yo les mostraré una esposa frustrada. Ella quiere sabe lo que él piensa y lo que pasó en su oficina, y cómo ve a los niños y, especialmente, cómo se siente con respecto a ella. El esposo, por el contrario, encuentra que es mejor no hablar de ciertas cosas. Es una lucha clásica.
La paradoja es que una mujer muy emocional y comunicativa a veces se ve atraída por el tipo de hombre fuerte y silencioso. Él parecía tan seguro y “controlado” antes que se casaran. Ella admiraba su naturaleza imperturbable y su serenidad en una crisis.
Luego se casaron y el punto débil de su gran fortaleza se hizo obvio. ¡No hablaba! Entonces ella rechinó los dientes durante los siguientes cuarenta años porque su esposo no podía darle lo que ella necesitaba de él. Simplemente no estaba en él.
Desdichadamente, las esposas y los hijos de las rocas y de las islas sí sienten dolor, ¡y lloran! ¿Pero cuál es la solución a semejantes problemas de comunicación en el hogar? Como siempre, involucra llegar a un acuerdo. Un hombre tiene una clara responsabilidad de “alegrar a la mujer que tomó” (Deuteronomio 24:5).
No debe proclamarse a sí mismo “una roca” que nunca se permitirá volver a ser vulnerable. Él debe presionarse a abrir su corazón y compartir sus sentimientos más profundos con su esposa. Debe apartar tiempo para conversaciones significativas.
Hacer caminatas, salir para tomar desayuno y andar en bicicleta los sábados por la mañana son cosas que promueven la conversación y mantienen el amor vivo. La comunicación puede ocurrir inclusive en familias en donde el esposo se inclina hacia adentro y la esposa se inclina hacia afuera.
En estos casos, creo yo, la responsabilidad fundamental para llegar a un acuerdo radica en el esposo. Por otro lado, las mujeres deben entender y aceptar el hecho de que algunos hombres no pueden ser lo que ellas quieren que sean.
En mi libro titulado What Wives Wish Their Husbands Knew About Women. (Lo que las esposas desean que los maridos sepan sobre las mujeres), hablé sobre esta necesidad de parte de las esposas de aceptar la realidad tal como se les presenta.
¿Puede usted aceptar el hecho de que su esposo nunca podrá satisfacer todas sus necesidades y aspiraciones? Rara vez un ser humano puede satisfacer cada uno de los anhelos y esperanzas que otra persona alberga. Obviamente, esta moneda tiene dos caras: Usted tampoco puede ser la mujer perfecta para su esposo. Él no está más equipado para resolver toda la gama de necesidades emocionales que tiene usted, de lo que usted misma está capacitada para ser la máquina sexual de los sueños de él cada veinticuatro horas.
Ambos tienen que conformarse con las flaquezas y las fallas humanas, la irritabilidad y la fatiga, y los ocasionales “dolores de cabeza” que atacan de noche. Un buen matrimonio no es aquel en el que reina la perfección: Es una relación en la que una perspectiva saludable no hace caso de una multitud de cosas “no solucionables”. Gracias a Dios, ¡mi esposa, Shirley, ha adoptado esta actitud hacia mí!
Me preocupa especialmente la madre de niños pequeños que elige no trabajar fuera del hogar, y es ama de casa a tiempo completo. Si ella ve a su esposo como la persona que le proveerá toda la conversación adulta que necesita, y como alguien que satisfará todas sus necesidades emocionales, su matrimonio puede encallar rápidamente. Él regresará a casa del trabajo agotado y con la necesidad de “tranquilidad”, como mencionamos anteriormente.
En vez de ello, encuentra a una mujer que está hambrienta de atención y apoyo. Cuando ella ve en los ojos de él que no le queda nada que dar, entonces es el comienzo de dolores. Ella se deprime o se enoja (o ambas cosas), y él no tiene ni idea de cómo poder ayudarla. Yo comprendo esta necesidad femenina y he intentado expresársela a los hombres.
Sin embargo, la dependencia total de una mujer en un hombre ejerce demasiada presión sobre la relación matrimonial, la cual se puede agrietar bajo la tensión. ¿Entonces qué se puede hacer? Una mujer con un rango normal de necesidades emocionales simplemente no puede pasarlas por alto. Estas necesidades gritan por ser satisfechas.
De manera consecuente, desde hace tiempo les he recomendado a las mujeres que se encuentran en esta situación, que busquen complementar lo que sus esposos les pueden dar, cultivando amistades significativas con otras mujeres. Tener amigas con quienes hablar de corazón a corazón, con quienes estudiar las Escrituras, y con quienes compartir técnicas de cuidado infantil puede ser vital para la salud mental. Sin este apoyo adicional, la soledad y la baja autoestima pueden acumularse y comenzar a sofocar el matrimonio hasta la muerte.
Esta solución de compañía femenina parece tan obvia que uno podría preguntarse por qué incluso vale la pena sugerirla. Desdichadamente, no es tan fácil de implementar. A menudo, una mujer debe buscar amigas hoy en día. Hemos sido testigos de un desmoronamiento en las amistades entre mujeres en los últimos años. Hace cien años, las esposas y las madres no tenían que buscar amistades femeninas. Era algo que estaba programado dentro de la cultura.
Las mujeres envasaban la comida juntas, lavaban la ropa juntas en el arroyo, y cooperaban en las obras de caridad de la iglesia juntas. Cuando los bebés nacían, la nueva madre era visitada por tías, hermanas, vecinas y mujeres de la iglesia que venían a ayudarla a cambiar los pañales, alimentar y cuidar al niño. Existía un sistema de apoyo automático que rodeaba a las mujeres y que hacía la vida más fácil.
La ausencia de este sistema de apoyo rápidamente se traduce en conflicto matrimonial y puede llevar al divorcio. A toda esposa joven que está leyendo estas palabras, la insto a que no permita que esta situación le acontezca. Invierta algo de tiempo con sus amigas, aunque esté muy ocupada.
Resista la tentación de encerrarse entre las cuatro paredes de su hogar y de esperar que su esposo lo sea todo para usted. Como familia, involúcrense en una iglesia que satisfaga sus necesidades y que predique la Palabra. Esposas, recuerden que están rodeadas de muchas otras mujeres con sentimientos similares. Encuéntrenlas, preocúpense por ellas, compartan con ellas.
Y en el proceso, su propia autoestima se elevará. Cuando estén satisfechas con sus vidas, sus matrimonios florecerán. Suena simplista, pero así es como estamos hechos. Estamos diseñados para amar a Dios y para amarnos los unos a los otros. La privación de cualquiera de estas funciones puede ser devastadora.
Fuente: Reuters
Matrimonio Cristiano – La receta para un matrimonio exitoso
El relato muestra que Jesús no fue arrestado ni juzgado conforme a la ley judía, o Halajá.
25 abr 2008 1 comentario
in Bíblico, Cristo, Doctrinas Cristianas, Historia del Cristianismo, Jesus, La Biblia, La crucifixiión de Jesús, La cruz, La cruz de Cristo, La cruz de Jesús, La Cruz del Calvario, La muerte de Jesús, Teología
El relato muestra que Jesús no fue arrestado ni juzgado conforme a la ley judía, o Halajá.
El Gran Sanhedrín sentenció a Jesús a la pena de muerte, por el delito de blasfemia.
Los cuatro evangelios del Nuevo Testamento suministran un relato muy similar del proceso judicial al que fue sometido Jesús. Por ejemplo, relatan que Jesús fue arrestado después de la última cena; fue juzgado por el Gran Sanhedrín; compareció ante el gobernador romano Poncio Pilatos, y fue sentenciado a morir crucificado. El relato muestra que Jesús no fue arrestado ni juzgado conforme a la ley judía, o Halajá.
Jesús fue arrestado en la noche; pero no estababa permitido arrestar en la noche. Fue juzgado en la noche; pero no estaba permitido juzgar en la noche. Fue juzgado en la víspera del Sabbath, o día de reposo; pero, en el caso de un importante proceso judicial, no estaba permitido juzgar en la víspera del Sabbath. El proceso judicial duró un día; pero, en el caso de un proceso judicial importante, si la sentencia era condenatoria, el proceso debía durar hasta el día siguiente, para permitir que quienes, en el primer día, hubiesen votado en favor de la condena, tuviesen la opción de votar, en el segundo día, en favor de la absolución. El proceso, entonces, no debió comenzar en la víspera del Sabbath.
El Gran Sanhedrín fue acusador; pero no tenía autoridad para acusar. Y admitió testimonios acusatorios esencialmente discrepantes; pero sólo debía admitir los testimonios esencialmente semejantes de por lo menos dos testigos. El proceso judicial se celebró en el palacio de Caifás; pero debía haberse celebrado en el templo de Jerusalén. El delito del cual Jesús fue acusado, no fue investigado; pero debió haber sido investigado.
El Gran Sanhedrín sentenció a Jesús a la pena de muerte, por el delito de blasfemia, porque presuntamente había afirmado que podía destruir el templo y reconstruirlo en tres días, y era hijo de Dios. Empero, el Gran Sanhedrín no tenía autoridad para ejecutar la sentencia. Entonces acudió a Pilatos, quien tenía esa autoridad. Jesús compareció ante Pilatos. Sin embargo, la blasfemia no era un delito que contemplase la ley romana, y el Gran Sanhedrín debió acusarlo de otros delitos, que fueron traición (porque presuntamente Jesús exhortaba a no tributar), y sedición (porque presuntamente Jesús pretendía ser rey terrenal de los judíos). El Gran Sanhedrín no convenció a Pilatos, y Jesús fue absuelto.
El Gran Sanhedrín insistió en la sentencia de muerte. Entonces Pilatos, que quizá quería complacer al Gran Sanhedrín y a la vez eludir la responsabilidad de la sentencia, ordenó que Jesús compareciese ante una autoridad superior, que era Herodes Antipas, tetrarca de Galilea y de Pereo. El Gran Sanhedrín tampoco convenció a Herodes Antipas. Jesús fue absuelto, y compareció otra vez ante Pilatos, quien asediado y hasta amenazado por el Gran Sanhedrín, y quizá temeroso de que Jesús provocara una rebelión del pueblo judío contra el gobierno romano, y so pretexto de un exigente y furioso clamor popular, dictó sentencia de muerte, por crucifixión (que era un modo de ejecutar la sentencia conforme a la ley romana, y no conforme a la ley judía).
Post scriptum. El Gran Sanhedrín, que se obsesionaba por juzgar justamente, cometió, en el proceso judicial de Jesús, una impresionante injusticia, quizá porque Jesús amenazaba con despojarlo de su poder económico, político y religioso, y de su autoridad moral.
Fuente: ILEGAL PROCESO JUDICIAL DE JESÚS
LA BIBLIA GUÍA SEGURA
21 abr 2008 Comentarios desactivados
in Bíblico, Biblia, La Biblia, Teología
LA BIBLIA GUÍA SEGURA
Un guía es imprescindible cuando caminamos por territorio desconocido y peligroso. Un guía es necesario para el escalador que desconoce los peligros que se esconden bajo la blanca nieve. Un guía es necesario para el explorador que avanza entre la densa espesura de la selva amazónica. Un guía es necesario para el aventurero que se adentra en una gran sima natural. Un guía es necesario para el viajero que atraviesa un gran desierto. Pero, sobre todo, un guía es necesario para el que vive cada día desconociendo lo que puede suceder en el momento siguiente o en los meses o años que vendrán. Necesitamos saber como reaccionar ante cada circunstancia y que decisiones tomar para encauzar bien nuestro futuro. Nuestro tiempo está lleno de mensajes que vienen de todas las procedencias posibles y con todas las intenciones imaginables. Es imprescindible contar con una “clave” para distinguir entre los que interesan y los que perjudican. Cada día de nuestra vida está lleno de opciones que exigen una decisión. No podemos transitar con seguridad por la vida sin tener “un plano” que nos oriente de forma fiable. El salmista que escribió el Salmo 119, una larga oración de un creyente piadoso, descubrió que esas necesidades las llena a la perfección la Palabra de Dios.
“Lámpara es a mis pies tu Palabra y lumbrera a mi camino” escribe este joven salmista con muchos problemas en el verso 105. Decimos lo de “joven” porque el autor del salmo se pregunta en el verso 9: “¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra” Y más adelante, en el 100 dice: “Más que los viejos he entendido, porque he guardado tus mandamientos”. Y decimos que tenía muchos problemas porque él mismo lo reconoce claramente; por ejemplo, en el verso 25: “Abatida hasta el polvo está mi alma, vivifícame según tu palabra”, o el verso 86: “Sin causa me persiguen; ayúdame”, o el 109: “Mi vida está de contínuo en peligro, mas no me he olvidado de tu ley”. Es, por lo tanto, la persona ideal para contarnos como se enfrenta a la situación. Su poca experiencia unida a sus dificultades, lo hacen muy parecido a cualquiera de nosotros, y su deseo de agradar a Dios, nos anima a seguir adelante.
Cuando dice: “Lámpara es a mis pies tu Palabra y lumbrera a mi camino” él atribuye a la Palabra de Dios la capacidad de permitirle ver con claridad sus circunstancias, ya sean próximas o alejadas. La capacidad de echar luz sobre las dudas del presente y sobre las incognitas del porvenir. La capacidad de permitirle ver con su verdadero aspecto lo que sucede y lo que le espera en el futuro. Un poco más adelante, en el verso 130, lo dice de otra forma: “La exposición de tus palabras alumbra; hace entender a los simples”. Aquí nos aclara que esto de “iluminar” se refiere al entendimiento y que la luz de la Palabra de Dios es tan clara que hasta los de menor inteligencia, “los simples” pueden entender. Siempre hubo, y sigue habiendo, los que pretenden hacernos creer que la Palabra de Dios solo puede entenderse con la ayuda de intérpretes cualificados. Este salmo, la porción más larga de toda la Biblia dedicada al trato personal del creyente con la Palabra de Dios, es el más rotundo y contundente desmentido.
Analicemos el texto, porque no tiene desperdicio. “Lámpara es a mis pies tu Palabra y lumbrera a mi camino” El salmista identifica la Palabra de Dios con la luz que ilumina perfectamente el terreno que pisa y a la vez alcanza el resto del camino que tiene que recorrer, permitiéndole conocer igualmente bien lo inmediáto y lo lejano, los detalles del lugar por el que camina y la ruta que ha de seguir en el futuro. Usa para describir el presente y el porvenir dos palabras que no dejan lugar a dudas: “pies” para lo que está al lado, lo inmediáto, las circunstancia de cada día; y “camino” para el futuro, el resto de la vida, lo que aun queda por vivir; porque dice: “Lámpara es a mis pies tu Palabra y lumbrera a mi camino”. A nadie se le oculta la importancia de tener claridad para saber, para decidir, para hacer planes. El salmista había encontrado todo esto en la Palabra de Dios, por eso lo proclama. Jesucristo diría siglos más tarde algo muy semejante: “Yo soy la luz del mundo el que me sigue no andará en tinieblas”.
Examinemos ahora estos dos aspectos de la mejor guía que existe, la única absolutamente segura. El primer aspecto tiene que ver con lo cercano, con lo que está al alcance de la vista, con el momento presente. “Lámpara es a mis pies tu palabra”. La guía necesaria para lo inmediáto en un tiempo de gran velocidad e imprevisible, la reacción oportuna para no equivocarse. Nunca se ha vivido tan aprisa, nunca hemos tenido tanta necesidad de tiempo para reflexionar y tanta falta del mismo. Si hubo una época en la historia en que el consejo del salmista era angustiosamente necesario, es la nuestra. A veces necesitaríamos la experiencia de cien vidas para saber reaccionar en un momento. ¡Cuantas veces una reacción equivocada nos hace lamentarnos por largo tiempo! El salmista aprendió que su presente podía ser acertado si llenaba su vida de la Palabra de Dios, por eso dice: “¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu Palabra”(v.9) el camino solo se puede limpiar en el presente. Él aprendió a conocer el error gracias a la luz de la Palabra, lo reconoce así: “Consideré mis caminos, y volví mis pies a tus testimonios” (59) “De todo mal camino contuve mis pies para guardar tu palabra” (101) “De tus mandamientos he adquirido inteligencia; por tanto he aborrecido todo camino de mentira” (104).
El segundo aspecto tiene que ver con el resto de nuestra vida, con el camino que todavía resta por conocer, con los imponderables que faltan por enfrentar, con las trampas que puedan aparecer de improviso La perspectiva imprescindible del futuro que permita planear sin hacer “castillos en el aire” ni quedarse corto, también este aspecto es plenamente satisfecho por la Palabra de Dios, por eso el salmista dice “Lámpara es a mis pies tu Palabra y Lumbrera a mi camino”. El salmista ya tiene muy clara su manera de plantearse el futuro: será con la tutela permanente de la Palabra de Dios, porque sabe que es la mejor opción, por eso dice: “Bienaventurados los perfectos de camino, Los que andan en la ley de Jehová”(9) . “Escogí el camino de la verdad”. (30). Es vital saber con certeza que el camino emprendido es el bueno, porque no se puede desandar, es imposible volver atrás, la vida no es como una cinta de vídeo que se puede rebobinar, la vida tiene sentido único. Pero el salmista no solo sabe que el camino que marca la Palabra de Dios es el bueno sino que además es satisfactorio, plenamente satisfactorio, porque él dice también que: “Me he gozado en el camino de tus testimonios Más que de toda riqueza” (14). Tiene tanta certeza el salmista en la guía de la Palabra de Dios que está decidido a seguirlo hasta el final, asi lo dice en el verso 33: “Enséñame, oh Jehová, el camino de tus estatutos, Y lo guardaré hasta el fin “. En estos tiempos tan inestables es magnífico encontrar una forma de vivir que valga para toda la vida.
Demos gracias a Dios por habernos dado una guía tan perfecta para nuestra vida, que vale lo mismo para lo íntimo, para lo cercano, para lo inmediáto, que para lo lejano, para el porvenir, y además para toda la vida. Saquemos nuestra Biblia del olvido, tenemos un tesoro, miles de tesoros, escondidos en sus páginas. Entreguémonos a su meditación y dejemos que guíe nuestras vidas.
Fuente:http://www.libreriaclc.com/es/pg_41.html
JESÚS Y CREACIÓN
20 abr 2008 1 comentario
in Bíblico, Creación, Creación y evolución, Creacionismo, Creador, Creador del Universo, Cristo, Doctrinas Cristianas, Historia del Cristianismo, Jesus, La Ley, Teología Etiquetas: Creación, Jesus
¿DIJO JESÚS QUE LA CREACIÓN FUE EN SEIS DÍAS LITERALES?

Jesús dijo: “No penséis que yo voy a acusaros delante del Padre; hay quien os acusa, Moisés, en quien tenéis vuestra esperanza. Porque si creyeseis a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él. Pero si no creéis a sus escritos, ¿cómo creeréis a mis palabras? (Juan 5:45-47). En este pasaje, Jesús deja claro que hay que creer lo que Moisés escribió. Y uno de los pasajes en las escrituras de Moisés en Éxodo 20:11 dice: “Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó”. Este, por supuesto, es la base de nuestra semana de siete días – trabajo de seis días y un día de descanso. Obviamente, este pasaje se pretendió para ser tomado como que habla de un total de siete días literales basados en la semana de la Creación de seis días literales del trabajo y un día literal del descanso.
De hecho, en Lucas 13:14, en su respuesta a la cura de Jesús de una persona en sábado, el gobernante de la sinagoga, que sabía la ley de Moisés, obviamente se refirió a este pasaje cuando él dijo, hay seis días durante los cuales los hombres deberían trabajar; por lo tanto vengan y sean curados en ellos, y no durante el día de sábado. El día de sábado aquí fue considerado un día ordinario, y los seis días del trabajo fueron considerados días ordinarios. Esta enseñanza está basada en la ley de Moisés como está registrado en Éxodo 20, donde encontramos a los Diez Mandamientos – la semana de la creación de seis días siendo una base para el Cuarto Mandamiento.
www.yeshuahamashiaj.org (Inglés y español)
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Fuente: JESÚS Y CREACIÓN
Incrédulos transformados
18 abr 2008 Comentarios desactivados
in Bíblico, Biblia, Cristo, Doctrinas Cristianas, Historia del Cristianismo, Jesus, La Gran Comision, La Resurrección
Incrédulos transformados
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En el Evangelio de Marcos, en el capítulo 16, una vez transcurrido el sábado María Magdalena, María madre de Jacobo y Salomé llevan especies aromáticas para ungir el cuerpo de Jesús. Ellas querían rendirle un último reconocimiento a su maestro. No iban con ánimos festivos, ni expectativas de encontrarse con algo más que un cuerpo inerte, brutalmente lacerado e irreconocible por los golpes que le tundieron sin misericordia.
Al llegar a la tumba la piedra que les preocupaba cómo iban a moverla estaba corrida. Dubitativamente entran al sepulcro, entonces “vieron a un joven vestido con un manto blanco, sentado a la derecha y se asustaron”. El anuncio que el personaje les da es inverosímil para ellas que sólo deseaban ungir el cuerpo sepultado a toda prisa. La noticia de la resurrección de Jesús, y la encomienda de que las mujeres vayan a comunicarla “a los discípulos y a Pedro”, las deja “temblorosas y desconcertadas”. Huyen del sepulcro y hacen un pacto de silencio, “no dijeron nada a nadie”, por una razón muy humana: “porque tenían miedo”.
Una de las mujeres, nos narra Marcos, María Magdalena, de la que Jesús “había expulsado siete demonios” queda convencida por la aparición de Jesús ante ella. Entonces su incontrolable temor se torna en fortaleza para ir donde estaban escondidos los discípulos “lamentándose y llorando”. Tal vez de manera atropellada, sobresaltada por su encuentro con Jesús, María Magdalena les dice a los discípulos que el Señor vive, que ella le había visto. Quizás intentaron calmarla, darle palabras que la hicieran despertar de lo que creían era un arrebato místico. Lo cierto es que Marcos tajantemente escribe que “no le creyeron”.
En el versículo 12 la narración describe que “Jesús se apareció en otra forma a dos de ellos que iban de camino al campo”. Regresan y avisan a los demás sobre su experiencia. De nueva cuenta la respuesta es la incredulidad ante el testimonio de quienes, pensaron los discípulos, dolidos por la muerte de Jesús comenzaron a tener arrebatos delirantes. Por esto “no les creyeron a ellos tampoco”. Era natural su respuesta, ¿cómo creer una noticia tan excéntrica? Son este tipo de respuestas plenamente humanas las que hacen tan cautivantes las narraciones de los Evangelios. No “divinizan” a los personajes que seguían a Jesús, les presentan tal y como son en su humanidad oscilante entre lo sublime y la decadencia.
Solamente convenció de la verdad a los discípulos de su “obstinación en no creerles a los que lo habían visto resucitado”, el hecho que de Jesús se presenta ante los “once mientras comían”. En un compartir de alimentos, la Última Cena, Jesús usó pan y vino para representar su sacrificio. En otra comida les anuncia su resurrección. La mesa como espacio para conmemorar tanto la muerte del Señor como para proclamar su victoria total sobre la muerte.
A la fiesta de la resurrección le siguió una encomienda. Jesús el Cristo envía a sus discípulos a que “anuncien las buenas nuevas a toda criatura”. Pide a sus seguidores que den testimonio externo de una convicción interna: el que crea que sea bautizado. Señales extraordinarias, les promete, acompañarán a quienes vayan por el mundo anunciando las primicias del Reino. Los renuentes a darle crédito a los testimonios de María Magdalena y los dos que iban de camino al campo, son transformados por su encuentro colectivo con Jesús. Al convencimiento le sigue el involucramiento con la encomienda del versículo 15. Por lo tanto “los discípulos salieron y predicaron por todas partes”. No estaban solos porque “el señor los ayudaba en la obra y confirmaba su palabra con las señales que la acompañaban” (v. 20).
Como a esos discípulos, a nosotros solamente nos convence de nuestra incredulidad el encuentro personal con Jesús vivo. Por más testimonios y evidencias que nos ofrezcan otros y otras que han tenido ese encuentro, requerimos la experiencia de que, al igual que los discípulos camino a Emaús, nuestro corazón arda (Lucas 24:32) porque hemos internalizado que Jesús resucitó y esto tiene consecuencias en todo nuestro ser.
Celebrar la resurrección implica tomar decisiones éticas de acuerdo a las encomiendas dadas a sus seguidores por el Resucitado.
Carlos Mnez. Gª es sociólogo, escritor, e investigador del Centro de Estudios del Protestantismo Mexicano.
© C. M. García, ProtestanteDigital.com (España, 2008).
Fuente:Incrédulos transformados
La comunicación
18 abr 2008 2 comentarios
in Bíblico, La comunicacion, La lengua, Las palabras
Autora: Johanna Fernandez
Hay diferentes maneras de comunicarnos: una de ellas es la Palabra.
- Nuestras palabras tienen en poder de dar vida y de dar muerte.
(Prov. 18:21 RVR 1960) “La muerte y la vida están en poder de la lengua, Y el que la ama comerá de sus frutos.”
(Prov. 18:21 Biblia en Lenguaje Sencillo) “La lengua tiene poder para dar vida y para quitarla; los que no paran de hablar sufren las consecuencias.”
- Las Palabras tiene poder de sanar,bendecir, consolar y animar
(Prov. 12:18 Biblia en lenguaje Sencillo) “El que habla sin pensar hiere como un cuchillo, pero el que habla sabiamente sabe sanar la herida.”
(Prov. 12:18 RVR 1960) “Hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada; Mas la lengua de los sabios es medicina.”
- Las palabras tienen poder para destruir, herir, romper el corazón de los demás…
- Nuestras palabras demuestran lo que somos. Si somo irritables, amargos, ásperos, lo demuestran nuestras palabras y si somos personas felices también se refleja en las palabras.
- Debemos evitar las conversaciones no saludables. Tengamos en cuenta que para pelear se necesitan dos.
(Prov. 15:1 RVR 1960) “La blanda respuesta quita la ira; Mas la palabra áspera hace subir el furor.”
(Prov. 15:1 Biblia en Lenguaje Sencillo) “La respuesta amable calma el enojo; la respuesta grosera lo enciende más.”
- Nuestras palabras son directivas para nuestra vida. Si podemos controlar la forma de hablar, también podemos controlar nuestra vida
(Santiago 3:2 Biblia en Lenguaje Sencillo) “Todos cometemos muchas faltas, pero sólo quien es capaz de dominar su lengua, es una persona madura y puede dominarse a sí mismo. “
(Santiago 3:2 RVR 1960) “Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo.”
- La mitad de la comunicación es nuestra habilidad de escuchar. La mayor causa del fracaso de la comunicación es ser un mal oidor.
- Una vez alguien dijo “La razón por la cual Dios nos dio dos orejas una lengua es porque necesitamos escuchar mas que lo que hablamos”
(Santiago 1:19-21 RVR 1960) “Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse; porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios. Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas”
(Santiago 1:19-21 Biblia en Lenguaje Sencillo) “Mis queridos hermanos, pongan atención a esto que les voy a decir: todos deben estar siempre dispuestos a escuchar a los demás, pero no dispuestos a enojarse y hablar mucho. Porque la gente violenta no puede hacer lo que Dios quiere.Por eso, dejen de hacer lo malo, pues ya hay mucha maldad en el mundo. No hagan lo malo; de otra manera su vida parecerá un trapo sucio. Más bien, reciban con humildad el mensaje que Dios les ha dado. Ese mensaje tiene poder para salvarlos.”
- Tal vez no podemos mejorar el “escuchar”, pero toda persona puede perfeccionar su habilidad de oir. Podemos aprender a oir también a través de nuestros ojos. No solamente escuchando las palabras sino también observando las expresiones faciales, el lenguaje del cuerpo, etc.
- No es solamente un factor en el hogar, sino también en nuestra relación con Dios. El nos habla, pero muy a menudo somos malos oidores.
(Apocalipsis 3:6 Biblia en Lenguaje Sencillo) “Si alguien tiene oídos, que ponga atención a lo que el Espíritu de Dios dice a las iglesias’ “.
(Apocalipsis 3:6 RVR 1960) “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.”
- Ser un buen oidor, transmite un mensaje positivo a los demás. Les dice que ellos son importantes para nosotros y lo que tiene que decir nos interesa, Esa es la clave para tener buenos amigos y llevar las cargas de los otros, lo que nos anima a invocar a Dios es el hecho de que “El nos oye”
(Sal. 116:2 RVR 1960) “Porque ha inclinado a mí su oído; Por tanto, le invocaré en todos mis días.”
(Sal. 116:2 Biblia en Lenguaje Sencillo) “Toda mi vida oraré a él porque me escucha.”
La Biblia nos advierte acerca de este meimbro que es el mas pequeño del cuerpo “La lengua” que si lo podemos refrenar de cuantas cosas nos libraríamos.
(I Pedro 3:10 RVR 1960) “Porque: El que quiere amar la vida Y ver días buenos, Refrene su lengua de mal, Y sus labios no hablen engaño;”
(I Pedro 3:10 Biblia en Lenguaje Sencillo) “Porque, como dice la Biblia: “Los que de todo corazón deseen vivir y ser felices, deben cuidarse de no mentir y de no hablar mal de otros;”
(Santiago 3:5-12 Biblia en Lenguaje Sencillo) “Y lo mismo pasa con nuestra lengua. Es una de las partes más pequeñas de nuestro cuerpo, pero es capaz de hacer grandes cosas. ¡Es una llama pequeña que puede incendiar todo un bosque! Las palabras que decimos con nuestra lengua son como el fuego. Nuestra lengua tiene mucho poder para hacer el mal. Puede echar a perder toda nuestra vida, y hacer que nos quememos en el infierno. Podemos dominar toda clase de animales salvajes, de aves, serpientes y animales del mar, pero no hemos podido controlar nuestra lengua para no decir palabras que dañen. La lengua parece un animal salvaje que nadie puede dominar, y que está lleno de veneno mortal. Con nuestra lengua podemos bendecir o maldecir. Con ella alabamos a nuestro Dios y Padre, y también insultamos a nuestros semejantes, que Dios hizo parecidos a él mismo. Hermanos, ¡esto no debe ser así! De un mismo pozo no puede salir agua dulce y agua amarga o salada. Tampoco da higos un árbol de aceitunas, ni da uvas un árbol de higos.”
(Santiago 3:5-12 RVR 1960) “Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, !!cuán grande bosque enciende un pequeño fuego! Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno. Porque toda naturaleza de bestias, y de aves, y de serpientes, y de seres del mar, se doma y ha sido domada por la naturaleza humana; pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal. Con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que están hechos a la semejanza de Dios. De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así. ¿Acaso alguna fuente echa por una misma abertura agua dulce y amarga? Hermanos míos, ¿puede acaso la higuera producir aceitunas, o la vid higos? Así también ninguna fuente puede dar agua salada y dulce.”
Dios te bendiga!!!
Johanna Fernadez, Bahia Blanca,Bs.As.
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Nota:
Johanna Fernadez, junto a su familia es colaboradora de este blog, tiene 15 años de edad, se congrega conmigo, junto a su padres en la Iglesia evangelica El Puente, del Concilio Union de las Asambleas de Dios, de la ciudad de Bahia Blanca, Buenos Aires, Argentina. También pertenece al grupo de jovenes de nuestra iglesia.
LA RESURRECCIÓN DE CRISTO: ¿OCURRIÓ DE VERDAD?
18 abr 2008 4 comentarios
in 1, Bíblico, Biblia, Cristo, Cristología, Doctrinas Cristianas, Historia del Cristianismo, Jesus, La Resurrección
La resurrección de Cristo: ¿Ocurrió verdaderamente?
¿La resurrección de Cristo verdaderamente ocurrió? ¿Existen evidencias históricas que apoyan la resurrección de Jesús? ¿Acaso la resurrección es una explicación razonable? Para empezar, es importante señalar que el cristianismo asevera que la resurrección de Jesús es/fue un evento histórico (o sea, que verdaderamente ocurrió.) Por lo tanto, la resurrección debe ser sometida a la investigación histórica. Cuando hacemos esto, vemos que la resurrección es un evento histórico.
Y en segundo lugar, hubo testigos presenciales de este evento (o sea, la resurrección.) Por ejemplo, los apóstoles Juan y Pedro fueron testigos de la resurrección. Ellos vieron con sus propios ojos al Cristo resucitado. Estos argumentos indican que la resurrección es un evento histórico.
¿Qué le pasó al cuerpo de Jesús después de su muerte? Hay cuatro razones por lo cual la resurrección es la única explicación razonable. Primeramente, Jesús en varias ocasiones dijo que iba a morir y resucitar al tercer día (vea Mat. 16:21; 20:18-19). Segundo, Cristo murió en la cruz (vea Juan 19:17-18;30-35; Marcos 15:42-46). Tercero, el día domingo la tumba donde Jesús había sido sepultado estaba vacía (vea Mat. 28:1-7;11-15; Juan 20:1-9). Y por último, Jesús resucitado se apareció en varias ocasiones y a diferentes personas. El Nuevo Testamento menciona un total de 12 apariciones (por ejemplo, vea Lucas 24:36-43; Juan 20:26-27; 1 Cor. 15:6).
¿Acaso tiene validez esta teoría? La verdad es que la Biblia es clara en decirnos que Jesús murió en la cruz (Juan 19:30,33). Además, un soldado romano traspaso el costado de Jesús (Juan 19:34). Si suponemos que Jesús todavía no estaba muerto, la lanza definitivamente le hubiera quitado la vida. Por último, Pilato se aseguró de que Jesús estaba muerto antes de entregarle el cuerpo a José de Arimatea (Marcos 15:43-45). Así que no cabe duda alguna de que Jesús murió en la cruz. La premisa principal de esta teoría es falsa. Jesús no sufrió ningún desmayo. Por lo tanto, podemos descartar esta teoría como una posible explicación.
Una segunda explicación dice que los discípulos fueron a la tumba y robaron el cuerpo de Jesús. Después, los discípulos proclamaron al pueblo que Jesús era el Cristo y que había resucitado.
Esta explicación no es razonable porque, en primer lugar, tenemos que recordar que los discípulos (después de la crucifixión) estaban escondidos y atemorizados. En ese momento lo único que tenían en sus mentes era salvar sus vidas. Es ilógico pensar que estos mismos hombres (llenos de temor) hubiesen planeado algo tan arriesgado. En segundo lugar, la tumba estaba muy bien vigilada por una guardia de varios soldados (Mat. 27:62-66). Además, la entrada de la tumba fue sellada con una piedra muy grande (Marcos 16:3-4). Estos factores nos dicen que este arriesgado plan nunca hubiera funcionado.
Algo importantísimo que hay que señalar es que si esta explicación es cierta, esto quiere decir que todos los discípulos murieron por una causa que ellos mismos sabían que era una mentira. Es cierto que muchos han muerto por causas que ellos mismos creían que era verdad, pero nadie estaría dispuesto a morir por algo que uno mismo sabe que es falso. Otras teorías son más improbables todavía. Algunos dicen que las autoridades romanas/judías (o José de Arimatea) tomaron el cuerpo de Jesús después de su sepultura. De esta manera tratan de explicar el hecho de la tumba vacía. ¿Tiene sentido esta explicación? Si las autoridades tenían el cuerpo, lo único necesario para acabar con la idea de la resurrección era presentar el cuerpo de Jesús. En ese momento se hubiera acabado el cristianismo. Pero no lo pudieron hacer, ¡las mismas autoridades sabían que la tumba estaba vacía (Mat. 28:11-15)!
Otros dicen que las apariciones de Cristo después de su resurrección fueron alucinaciones. En otras palabras, los discípulos verdaderamente creyeron que Jesús había resucitado, pero en realidad eran solamente alucinaciones. La dificultad con esta explicación es el hecho de que en una ocasión el Jesús resucitado se le apareció a más de 500 personas a la vez (1 Cor. 15:6). ¿Por qué señalar esto? Porque una alucinación es algo subjetivo (o sea, es algo que solamente el individuo experimenta). Es improbable (casi imposible) que 500 personas experimenten la misma alucinación y al mismo tiempo. Por lo tanto, las apariciones de Cristo no pueden ser alucinaciones.
He escuchado inclusive algunos que dicen ¡que Jesús tenía un hermano gemelo! Estas personas afirman que el hermano gemelo de Jesús (por supuesto, solamente Jesús sabía que existía) fue el que murió en la cruz. Al tercer día, Jesús se aparece a sus discípulos y les proclama que ha resucitado. Pero ¿qué evidencia histórica existe que nos indique que Jesús tuvo un hermano gemelo? ¡Ninguna! Creo que esta teoría más bien nos demuestra hasta qué extremos recurren aquellos que no quieren creer en la resurrección.
El problema fundamental con estas explicaciones (además de los ya mencionados) es que son incapaces de explicar dos hechos indudables: 1) la tumba vacía y/o 2) el origen de la fe cristiana y la creencia en la resurrección de Jesús. Por ejemplo, la “teoría del hermano gemelo” y la “teoría de la alucinación” son incapaces de explicar la tumba vacía. ¿Por qué? Debemos recordar que (suponiendo que estas teorías son ciertas) todavía existe un cuerpo que está sepultado en la tumba. Estas dos teorías dan posibles explicaciones de cómo surgió la creencia en la resurrección por parte de los primeros cristianos. Sin embargo, fallan rotundamente en explicar la tumba vacía.
Para que una teoría (sobre la resurrección) sea razonable o probable, tiene que explicar adecuadamente la tumba vacía y el origen del cristianismo. Como hemos visto, la resurrección es la única explicación razonable.
La tumba estaba vacía y el cristianismo surgió precisamente porque Jesús se levantó de entre los muertos.
El Arca de Noé
15 abr 2008 Comentarios desactivados
in Antiguo Testamento, Bíblico, Diluvio Universal, Dios, Doctrinas Cristianas, Génesis, La Biblia, Noe
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Propiedades del infierno
14 abr 2008 2 comentarios
in Agustín de Hipona, Bíblico, Benedicto XVI, Biblia, Canon Romano:, Concilio de Florencia, Concilio de Lyón, Concilio IV de Letrán, Doctrinas Cristianas, infierno, Origenes, Satanás
Propiedades del infierno
A. Eternidad
Las penas del infierno duran toda la eternidad (dogma de fe).
El Concilio IV de Letrán (1215) declaró: «Aquellos [los réprobos] recibirán con el diablo suplicio eterno» Dz 429; cf. Dz 40, 835, 840.
La Sagrada Escritura pone a menudo de relieve la eterna duración de las penas del infierno, pues nos habla de «eterna vergüenza y confusión» (Dan 12, 2; cf. Sap. 4, 19), de «fuego eterno> (Judith 16, 21; Mt 18, 8; 25, 41;), de «suplicio eterno» (Mt 25, 46), de «ruina eterna» (2 Tes 1, 9). El epíteto «eterno» no puede entenderse en el sentido de una duración muy prolongada, pero a fin de cuentas limitada. Así lo prueban los lugares paralelos en que se habla de «fuego inextinguible» (Mt: 3, 12; Mc 9, 42) o de la «gehenna, donde el gusano no muere ni el fuego se extingue» (Mc 9,46 s), e igualmente lo evidencia la antítesis «suplicio eterno – vida eterna» en Mt 25, 46. Según Ap 14, 11 (19, 3), «el humo de su tormento [de los condenados] subirá por los siglos de los siglos», es decir, sin fin; (cf. Ap 20, 10).
La «restauración de todas las cosas», de la que se nos habla en Hechos 3, 21, no se refiere a la suerte de los condenados, sino a la renovación del mundo que tendrá lugar con la segunda venida de Cristo.
Los padres, antes de Orígenes, testimoniaron con unanimidad la eterna duración de las penas del infierno: cf. San Ignacio de Antioquía, Eph. 16, 2, San Justino, Apol. 1 28, 1 ; Martyrium Polycarpi 2, 3; 11, 2; San Ireneo, Adv. Haer. IV 28, 2; Tertuliano, De poenit. 12.
La negación de Orígenes tuvo su punto de partida en la doctrina platónica de que el fin de todo castigo es la enmienda del castigado. SAN AGUSTíN sale en defensa de la infinita duración de las penas del infierno, contra los origenistas y los «misericordiosos» que en atención a la misericordia divina enseñaban la restauración de los cristianos fallecidos en pecado mortal; cf. De civ. Dei xxi 23; Ad Orosium 6, 7; Enchir. 112.
La verdad revelada nos obliga a suponer que la voluntad de los condenados está obstinada inconmovíblemente en el mal y que por eso es incapaz de verdadera penitencia. Tal obstinación se explica por rehusar Dios, a los condenados, toda gracia para convertirse.
[¿Por qué razón las penas del infierno son eternas?
Dice Santo Tomás: “La pena del pecado mortal es eterna, porque por él se peca contra Dios, que es infinito. Y como la pena no puede ser infinita en su intensidad, puesto que la criatura no es capaz de cualidad alguna infinita, se requiere que, por lo menos, sea de duración infinita” (45).]
B. Desigualdad
La cuantía de la pena de cada uno de los condenados es diversa según el diverso grado de su culpa (de sentido común).
Los concilios de Lyón y Florencia declararon que las almas de los condenados son afligidas con penas desiguales, Dz 464, 693. Probablemente esto no se refiere únicamente a la diferencia específica entre el castigo del solo pecado original y el castigo por pecados personales, sino que también quiere darnos a entender la diferencia gradual que hay entre los castigos que se dan por los distintos pecados personales.
Jesús amenaza a los habitantes de Corozaín y Betsaida asegurando, que por su impenitencia, han de tener un castigo mucho más severo que los habitantes de Tiro y Sidón; Mt 11, 22. Los escribas tendrán un juicio más severo; Lc 20, 47.
SAN AGUSTÍN nos enseña: «La desdicha será más soportable a unos condenados que a otros» (Enchir. III). La justicia exige que la magnitud del castigo corresponda a la gravedad de la culpa.
El infierno como rechazo definitivo de Dios
1. Dios es Padre infinitamente bueno y misericordioso. Pero, por desgracia, el hombre, llamado a responderle en la libertad, puede elegir rechazar definitivamente su amor y su perdón, renunciando así para siempre a la comunión gozosa con él. Precisamente esta trágica situación es lo que señala la doctrina cristiana cuando habla de condenación o infierno. No se trata de un castigo de Dios infligido desde el exterior, sino del desarrollo de premisas ya puestas por el hombre en esta vida. La misma dimensión de infelicidad que conlleva esta oscura condición puede intuirse, en cierto modo, a la luz de algunas experiencias nuestras terribles, que convierten la vida, como se suele decir, en «un infierno».
Con todo, en sentido teológico, el infierno es algo muy diferente: es la última consecuencia del pecado mismo, que se vuelve contra quien lo ha cometido. Es la situación en que se sitúa definitivamente quien rechaza la misericordia del Padre incluso en el último instante de su vida.
2. Para describir esta realidad, a sagrada Escritura utiliza un lenguaje simbólico, que se precisará progresivamente. En el Antiguo Testamento, la condición de los muertos no estaba aún plenamente iluminada por la Revelación. En efecto, por lo general, se pensaba que los muertos se reunían en el sheol, un lugar de tinieblas (cf. Ez 28, 8; 31, 14; Jb 10, 21 ss; 38, 17; Sal 30, 10; 88, 7. 13), una fosa de la que no se puede salir (cf. Jb 7, 9), un lugar en el que no es posible dar gloria a Dios (cf. Is 38, 18; Sal 6, 6).
El Nuevo Testamento proyecta nueva luz sobre la condición de los muertos, sobre todo anunciando que Cristo, con su resurrección, ha vencido la muerte y ha extendido su poder liberador también en el reino de los muertos.
Sin embargo, la redención sigue siendo un ofrecimiento de salvación que corresponde al hombre acoger con libertad. Por eso, cada uno será juzgado «de acuerdo con sus obras» (Ap 20, 13). Recurriendo a imágenes, el Nuevo Testamento presenta el lugar destinado a los obradores de iniquidad como un horno ardiente, donde «será el llanto y el rechinar de dientes» (Mt 13, 42; cf. 25, 30. 41) o como la gehenna de «fuego que no se apaga» (Mc 9, 43). Todo ello es expresado, con forma de narración, en la parábola del rico epulón, en la que se precisa que el infierno es el lugar de pena definitiva, sin posibilidad de retorno o de mitigación del dolor (cf. Le 16, 19-31).
También el Apocalipsis representa plásticamente en un «lago de fuego» a los que no se hallan inscritos en el Ebro de la vida, yendo así al encuentro de una «segunda muerte» (Ap 20, 13 ss). Por consiguiente, quienes se obstinan en no abrirse al Evangelio, se predisponen a «una ruina eterna, alejados de la presencia del Señor y de la gloria de su poder» (2 Ts 1,9).
3. Las imágenes con las que la sagrada Escritura nos presenta el infierno deben interpretarse correctamente. Expresan la completa frustración y vaciedad de una vida sin Dios. El infierno, más que un lugar, indica la situación en que llega a encontrarse quien libre y definitivamente se aleja de Dios, manantial de vida y alegría. Así resume los datos de, la fe sobre este tema el Catecismo de la Iglesia católica: «Morir en pecado mortal sin estar arrepentidos ni acoger el amor misericordioso de Dios, significa permanecer separados de él para siempre por nuestra propia y libre elección. Este estado de autoexclusión definitiva de la comunión con Dios y con los bienaventurados es lo que se designa con la palabra infierno» (n. 1033).
Por eso, la «condenación» no se ha de atribuir a la iniciativa de Dios, dado que en su amor misericordioso él no puede querer sino la salvación de los seres que ha creado. En realidad, es la criatura la que se cierra a su amor. La «condenación» consiste precisamente en que el hombre se aleja definitivamente de Dios, por elección libre y confirmada con la muerte, que sella para siempre esa opción. La sentencia de Dios ratifica ese estado.
4. La fe cristiana enseña que, en el riesgo del «sí» y del «no» que caracteriza la libertad de las criaturas, alguien ha dicho ya «o». Se trata de las criaturas espirituales que se rebelaron contra el amor de Dios y a las que se llama demonios (cf. concilio IV de Letrán: DS 800-801). Para nosotros, los seres humanos, esa historia resuena como una advertencia: nos exhorta continuamente a evitar la tragedia en la que desemboca el pecado y a vivir nuestra vida según el modelo de Jesús, que siempre dijo «sí» a Dios.
La condenación sigue siendo una posibilidad real, pero no nos es dado conocer, sin especial revelación divina, si los seres humanos, y cuáles, han quedado implicados efectivamente en ella. El pensamiento del infierno —y mucho menos la utilización impropia de las imágenes bíblicas— no debe crear psicosis o angustia; pero representa una exhortación necesaria y saludable a la libertad, dentro del anuncio de que Jesús resucitado ha vencido a Satanás, dándonos el Espíritu de Dios, que nos hace invocar «Abbá, Padre» (Rm 8, 15; Ga 4, 6).
Esta perspectiva, llena de esperanza, prevalece en el anuncio cristiano. Se refleja eficazmente en la tradición litúrgica de la Iglesia, como lo atestiguan, por ejemplo, las palabras del Canon Romano: «Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus siervos y de toda tu familia santa ( … ), líbranos de la condenación eterna y cuéntanos entre tus elegidos».
FUENTE:
- Catequesis del Papa sobre el Infierno Miércoles 21 de julio , http://www.geocities.com/horribilisimo/muerteeterna.jpg
Satanás, la Biblia habla de él.
14 abr 2008 5 comentarios
in Bíblico, Biblia, Doctrinas Cristianas, Estudio bíblico, La Biblia, Las Escrituras, Satanás, Satanismo, Teología
Satanás, la Biblia habla de él.
Las Sagradas Escrituras nos hablan de:
1. Su origen (Isa. 14:12-15; Ezeq. 28:12-19).
De acuerdo con las Escrituras, Satanás fue originalmente, Lucifer (porta-antorcha, según el significado literal del vocablo), el más furioso de los ángeles. Empero con orgullo aspiró a ser como el Altísimo, y cayó en “juicio del diablo.” (1 Tim. 3:6). Como castigo por su maldad, Satanás fue arrojado del cielo, junto con un grupo de ángeles que se habían plegado a su rebelión (Mat. 25:41; Apoc. 12:7; Efe. 2:2; Mt. 12:24).
2. Su carácter: El carácter de Satanás está indicado por los nombres y títulos por medio de los cuales es conocido.
a. Satanás—adversario y presenta sus intentos perniciosos y maliciosos de obstaculizar los propósitos de Dios. Su oposición se manifestó especialmente en sus intentos de obstaculizar los planes de Dios mediante la destrucción de la línea genealógica escogida de la cual debía de venir el Mesías. Una actividad predicha en Gén. 3:15. Y desde el comienzo mismo ha persistido en este esfuerzo. Se describe a Satanás queriendo destruir a la iglesia de dos maneras: primero, desde dentro, mediante la introducción de enseñanzas falsas, (1 Tim. 4:1; Mt. 13:38, 39), y desde fuera mediante la persecución (Apoc. 2:10). En el desierto, Satanás intentó obstaculizar al Ungido de Dios y apartarlo de su misión salvadora. Empero fue derrotado; y su Conquistador anduvo “haciendo bienes, y sanando a todos los oprimidos del diablo.”
b. Diablo—“calumniador”. A Satanás se lo denomina así porque calumnia tanto a Dios (Gén. 3:2,4,5) como al hombre (Apco. 12:10; Job. 1:9; Zac. 3:1,2; Lc. 22:31)
c. Destructor—es el pensamiento indicado por el vocablo griego Apollyon y el hebraico Abaddon. (Apco. 9:11) Lleno de odio contra el Creador y sus obras, el diablo quiere establecerse como dios destructor.
d. Serpiente—(Apoc. 12:9). Nos recuerda a aquél que en el pasado empleó a la serpiente como instrumento para provocar la caída del hombre.
e. Tentador—(Mt. 4:3) (Tentar) poner a prueba. El término se emplea asimismo en relación con el trato de Dios (Gén. 22:1). Mientras Dios prueba al hombre para su bien-para purificar y desarrollar su carácter-Satanás lo intenta con el malvado intento de destruirlo.
f- Príncipe y Dios de este mundo (Jn. 12:3; 2 Cor. 4:4)). Estos títulos sugieren su influencia sobre la sociedad organizada aparte de Dios (“el mundo”). (Juan. 5:19).
Otros nombres usados en la Biblia para referenciarlo:
g. Abaddón (Apoc 9)
h. Angel del abismo (Apoc 9)
i. Angel de luz (II Cor 11)
j. Apolyon (Apoc 9)
k. Asmodeo (Tob 3)
l. Beelzebul, príncipe de los demonios / dios de Acarón (Mat 10 y 12, Mar 3, Luc 11, II Rey 1)
m. Belial (II Cor 6)
o.Demonio (Jud 9, Hech 10)
f.Diablo (Apoc 2, 12 y 20, Mat 4, 13 y 25, Hech 13, Juan 6, 8 y 13, Luc 4 y 8, I Juan 3, I Tim 3, Sabi 2, I Ped 5, Sant 4, Hebr 2, Efe 4 y 6, II Tim 2)
g. Dios de este siglo (Efe 2, II Cor 4)
i. Gran Dragón (Apoc 12)
j.Hijo de la aurora (Isa 14)
k.Legión (Luc 8)
l.Maligno (Mat 13, I Juan 2, 3 y 5, II Juan 5, II Tes 3, Efe 6)
m.Príncipe (Dan 10)
n.Príncipe de la potestad del aire (Efe 2)
o.Príncipe de este mundo (Juan 12, 14 y 16)
p.Satán (Job, I Crón 21, Zac 3)
q.Satanás (Mat 4 y 16, Marc 1, 4 y 8, Juan 13, Luc 10, 11, 13 y 22, Rom 16, I Cor 5, II Cor 11 y 12, I Tim 1, I Tes 2, II Tes 2, Apoc 3, 12 y 20, Job 1 y 2, Hech 5 y 26)
r.Serpiente antigua (Apoc 12)
s.El que está en el mundo (I Juan 4)
Según la acción que ejercen sobre nosotros:
a.Acusador (Zac 3, Apoc 12)
b.Adivinador (Hech 16)
c.Ciego y mudo (Mat 12)
d.de cobardía (II Tim 1)
e.de disputa (Sant 3)
f.Enemigo (Mat 13)
g.de envidia (Fil 1)
h. de error (I Juan 4)
i. el espíritu que obra en todos los hijos de la incredulidad (Efe 2)
j. el espíritu secular de este mundo (Efe 2)
k.de fornicación (Ose 4 y 5)
l.Homicida (Juan 8)
m.Inicuo (II Tes 2)
g.de mentira (II Rey 22)
h.Mudo (Luc 11, Mat 9, Marc 9)
j.Padre de la mentira (Juan 8)
k.de rivalidad (Fil 2)
l. Seductor (I Tim 4)
m.el tentador (Mat 4)
n.de venganza (Eze 25)
3. Sus actividades
a. Su naturaleza—Satanás se opone a la obra de Dios (1Tes. 2:18), obstaculiza el evangelio (Mt. 13:19; 2 Cor. 4:4), se posesiona de los malvados, los enceguece, engaña y los hace caer en el lazo. (Lc. 22:2; 2 Cor. 4:4; Apoc. 20:7, 8; 1 Tim. 3:7) Aflige (Job 1:12) y tienta (1 Tes. 3:5) a los santos de Dios. Se lo describe desde el principio como atrevido (Mt. 4:4,5), orgulloso (1 Tim. 3:6), poderoso (Efe. 2:2), maligno (Job. 2:4), astuto (Gén. 3:1 y 2 Cor. 11:3), engañoso (Efe. 6:11), feroz y cruel (1 Pedro 5:8).
b. Su esfera: No confina sus operaciones entre los malvados y depravados. Con frecuencia actúa en los círculos más elevados como ángel de luz (2 Cor. 11:14).
c. Su motivo—Satanás odia la imagen de Dios reflejada en nosotros. Odia hasta nuestra naturaleza humana, que fue asumida por el Hijo de Dios. Odia la gloria externa de Dios, para promover la cual hemos sido creados, a fin de alcanzar así felicidad sin fin, externa. Odia la felicidad misma para la cual estamos destinados, porque él mismo la ha perdido para siempre. Nos odia por miles de razones y nos envidia.
d. Su limitación..Satanás es fuerte, pero no debemos exagerar su poder. Para aquellos que creen en Cristo, es ya un enemigo derrotado (Jn. 12:31) y se muestra fuerte solamente con aquellos que se rinden a él. A pesar de su ira borrascosa o tempestuosa, es un cobarde. (Stgo. 4:7). Tiene poder empero ese poder es limitado. No puede tentar (Mt. 4:1); afligir (Job 1:12) martar (Job 2:6; Heb. 2:14) ni tocar a un creyente sin el permiso de Dios.
4. Su destino—Durante la tribulación será arrojado del cielo a la tierra (Apoc. 12:19) durante el milenio será puesto en el abismo, preso, y después de mil años, será arrojado en el lago de fuego (Apoc. 20:10). De manera entonces que la Palabra de Dios nos asegura que el diablo sufrirá una derrota final.
El demonio busca la oportunidad para seducir al hombre para apartarlo de la verdadera felicidad que se encuentra solo en Dios.
Fuentes:
Los Cuernos de Moisés
12 abr 2008 4 comentarios
in Bíblico, Biblia, Biblología, La Biblia
Los Cuernos de Moisés

El rostro resplandeciente de Moisés
Respondiendo a una pregunta de un comentarista del blog, recordé este caso que había leido, sobre las posibles discrepancias de la biblia y decide investigar un poco mas y armar un relato que me pare interesante:
La escultura de Moisés realizada por Michelangelo Buonarroti y algunas otras obras del renacimiento, muestran a un Moisés barbado y con un par de protuberancias en la frente que claramente parecen un par de cuernos.
Todo parece indicar que el origen de esos apéndices es un error de traducción del idioma Hebreo, específicamente la traducción de Exodus 34:29-30. El texto describe a Moisés descendiendo del Monte Sinaí, con el rostro “emitiendo rayos de luz”.
La palabra hebrea “qaran” como verbo equivale a “emitiendo rayos de luz” pero como sustantivo significa “cuerno”
Actualmente sabemos que es un error pero por cientos de años la Biblia Latina describía erróneamente el resplandeciente rostro de Moisés como “quod cornuta esset facies sua”
“Al estar traduciendo San Jerónimo El Antiguo Testamento del hebreo al latin, en el pasaje del Éxodo 34. 29, cuando Moisés desciende del Monte Sinai con las dos tablas del testimonio en su mano, El Éxodo dice que no sabía Moisés, que la piel de su rostro resplandecía con “rayos” de luz. Pero la palabra hebrea “rayos” puede ser asimismo traducida como “cuernos”: karan versus keren. Así que San Jerónimo pensó que nadie, salvo Cristo debía resplandecer con rayos de luz. Así que optó por la acepción secundaria y entonces San Jerónimo aplicó la palabra latina “cornuta” a Moisés y le dió “cuernos”.
Fuente: El Enigma del Cuatro. Ian Caldwell y Dustin Thomason. Ed. Roca 2004 pág.168
Pues esta es la razón por la que Miguel Angel esculpió a Moisés en el siglo XVI de esta manera:
Mientras que por ejemplo el setabense José de Ribera, en el XVIII, representó en una pintura a Moisés con los rayos de luz:

Pues esa es la explicación (bastante graciosa) del porqué de los cuernos en algunas representaciones de Moisés.
El portal de la editorial boker, en un articulo titulado los cuernos de Moises, hablando del antisemitismo de Europa. Esta editorial atribuye este hecho al vacio educativo que allí se vive con respecto al pueblo judío, y comentan que este vacío educativo puede ser ilustrado a través de la mitología popular que se condensa, por ejemplo, en la famosa estatua de Miguel Angel, aquella que representa a Moisés y que exhibe al gran líder del éxodo de Egipto con cuernos en la frente. De cierta manera, estos cuernos pueden considerarse parte integral de la interpretación artística, subjetiva, del gran maestro de Caprese. Los biógrafos relatan que cuando Miguel Angel concluyó su obra, quedó tan profundamente impresionado por la fuerza y energía que provienen de la escultura que agarrando uno de sus martillos, golpeó la rodilla de la estatua y exclamó: ¡habla! Pero tal vez lo hecho por el artista fue atenerse simplemente a una idea, común y prevalente en la Edad Media, que afirmaba que los judíos, cual demonios, tenían cachos en la frente.
Es posible que el origen de esta mitología apócrifa derive de un versículo de la Vulgata (la traducción al latín de la Biblia, que data de fines del siglo IV); el versículo en cuestión está en el Pentateuco, Exodo 34,29: “al descender Moisés… no advirtió que la piel de su rostro ‘brillaba’…”, que la Vulgata vierte al latín como: “… quod cornuta esset facies sua…”
(1). El equívoco reside en la traducción de la palabra hebrea “karán” (brillo), que también puede significar cuerno, pero está claro que dentro del contexto en que aparece en el original , alude a la luz reflejada por el rostro de Moisés
(2). Como puede verse, los cuernos atribuidos a Moisés responden a una interpretación errónea de las Sagradas Escrituras, pero que ha contribuido – quizás de manera involuntaria- a alimentar el morbo antes mencionado. Pues, este asunto de los cuernos no termina con Moisés, porque la leyenda se propagó durante siglos, y hasta el día de hoy se sabe de la existencia, en latitudes remotas y algunas no tan remotas, de gente convencida de que los judíos portan cachos sobre sus cabezas.
Además, el cuerno como símbolo es un elemento constitutivo de diversas culturas y mitologías. Numerosas pinturas cavernícolas de una edad prehistórica contienen dibujos de cornamentas, quizás por la connotación de fuerza y majestuosidad que éstas representan. El afamado ídolo Báal de los babilonios, por ejemplo, representado por un toro con formidables pitones, era también adorado por otros pueblos de la región, incluyendo la tierra del Canaán
(3).Más adelante, sin embargo, el cristianismo medieval vinculó los cuernos con los demonios que invadían su pensamiento y lo agobiaban con terror. Es posible que esa asociación tuviera el propósito de negar la realidad de los cornudos dioses romanos, que el cristianismo había vencido y superado. De tal suerte que en numerosos escritos religiosos de la época encontramos referencias a diablillos con cuernos que persiguen a las mujeres con deseos ilícitos.
Está claro que, no obstante la discrepancia de los teólogos y el clero responsable, el judío era visto por gran parte de la sociedad de la época como un asistente del diablo, que tenía el ánimo de interferir o de destruir al cristianismo. Para distinguirlo, obligaron al judío a portar un emblema sobre su vestimenta, que en ocasiones era la imagen de un cuerno rodeado por una rueda amarilla. Así fue en Francia durante la última generación antes de la expulsión de los judíos en 1306. De tal manera que la Estrella de David amarilla, que los alemanes impusieron sobre el pecho de los judíos durante la era nazi fue, únicamente, expresión contemporánea de un atropello que tenía antecedentes históricos.
Como se ve, de esta confluencia de símbolos culturales e históricos divergentes, equívocos o malinterpretados, resulta que, mientras los cuernos que Miguel Angel le colocó al judío Moisés tenían el propósito de atribuirle majestad, poder y grandeza, al mismo tiempo existía la percepción de que el judío era aliado del diablo. ¿Hay acaso una secreta relación entre la renovada fuerza del antisemitismo europeo y la leyenda de los cuernos que todo judío porta sobre su cabeza? Objetivamente, la respuesta probable es negativa. Pero desde un prisma moral, la réplica no se presta a duda: es afirmativa.(EditorialBoker.com)
La Escultura es un arte de símbolos, a fin de cuentas, en particular cuando hay ciertas cosas que no se pueden esculpir de manera naturalista, y se deben recurrir a técnicas un poco más sutiles para apelar a la inteligencia del espectador.
Uno de estos simbolismos son las protuberancias que adornan muchas estatuas antiguas de Moisés. Según una tradición antigua, cuando Moisés hablaba con Dios, salían rayos desde la cabeza del profeta. Como esculpir estos rayos era algo enrevesado, y además se hubiera prestado para la maledicencia (“¡miren qué cuernos se gasta Moisés!”), los escultores preferían simplemente ponerle un par de pequeñas protuberancias, y se supone que ellas representaban los rayos en cuestión.
Sin embargo, este toque delicado no fue suficiente, y con el paso del tiempo, los escultores debieron renunciar a esta práctica, precisamente para evitar que la gente tomara esos “rayos” como “cachitos”, y dijera que Moisés era un cornudo…
Entre las esculturas que muestran a Moisés con protuberancias, está nada menos que el “Moisés” que Miguel Angel esculpió a comienzos del siglo XVI, y que ilustra este posteo.
Los cuernos de Moisés.
El verbo hebreo “Qaran” (su pronunciación es kaw-ran) puede significar Qal o Hiphil. El primero hace referencia a sacar rayos de luz (brillar o destellar) y el segundo “Hiphil” significa sacar astas o cuernos o ser cornudo. Este verbo aparece hasta cuatro veces en la Biblia.
“Quod cornuta esset facies sua”
Tres veces aparece en el libro del Éxodo ( Éxodo 34:29, 30 y 35 ) y una vez en el Salmo 69 versículo 31 (versión KJV). El verbo que aparece en el Salmo 69 hace referencia a los cuernos de un novillo, mientras que en el libro del Éxodo, el verbo Qaran refiere a destellar rayos de luz.

Entre los años 382 al 404 d.C San Jerónimo (Eusebius Hieronymus Sophronius) tradujo la Biblia del griego al latín. Hasta entonces los cristianos habían hecho uso de la Septuaginta o Biblia griega de los LXX. No toda la Biblia llegó a ser traducida al latín por San Jerónimo. Los libros de la Sabiduría, el de Baruch, el Eclesiástico y los dos libros de los Macabeos, no llegaron a ser traducidos por él. Sin embargo el libro del Éxodo y los Salmos, si que fueron traducidos. Es más, respecto a los Salmos hizo una segunda revisión, con la ayuda del Hexapla de Orígenes y los textos hebreos, y ésta es la que está incluida en la Vulgata.
Al llegar al capítulo 34 versículo 29, San Jerónimo topó con el verbo hebreo Qaran y en vez de atribuirle el significado original hebreo ( irradiar o destellar luz) adecuado a su contexto, le dio el mismo significado que aparece en el Salmo 69:31. De esta manera podemos leer en latín “Quod cornuta esset facies sua” , es decir, en una traducción literal sería “que su rostro estaba cornudo”. Se ha especulado sobre si esa traducción fue errónea o si por el contrario San Jerónimo lo hizo a propósito por alguna razón teológica.
Si acudimos a la versión griega:

Localizamos el verbo “glorificar” que aparece en la Septuaginta como “dedocastai”, en el sentido de que el rostro de Moisés estaba glorificado y no cornudo.
Curiosamente el verbo hebreo “qaran” es algo similar a la palabra “keras” que significa cuerno en griego, pero como ya hemos visto esa palabra no aparece en Éxodo 34:29 de la versión septuaginta y por otra parte San Pablo en II Corintios 3:7 alude al resplandor del rostro de Moisés en Éxodo 34:29 como algo glorioso, sin hacer alusión a la cornamenta. Teniendo estos datos resulta difícil pensar que San Jerónimo se equivocará al escribir “Quod cornuta esset facies sua”, pues probablemente lo hizo de forma intencionada por alguna razón simbólica o teológica.
Mil años después de San Jerónimo, el Papa Julio II (1505) reclama que regrese a Roma el celebre artista renacentista Michelangelo Buonarroti, más conocido como Miguel Ángel y le encarga una gran estatua de Moisés para su mausoleo en la iglesia romana de San Pietro Vincoli. En 1513 murió el Papa Julio II, pero Miguel Ángel continuo su escultura hasta finalizarla en 1545 y terminó su Moisés, incluyendo sus cuernos, aplicando literalmente la versión vulgata.
Un año después de terminar su Moisés, el 8 de abril de 1546 se celebraba la sesión IV del Concilio de Trento en donde se aprobaba el Decreto sobre la edición y uso de la sagrada escritura y en el cual se designaba la versión vulgata de San Jerónimo, como el único texto bíblico latino auténtico y autorizado.
Cuando se llevaron a cabo en el siglo XVIII las traducciones de la Vulgata al español y otras lenguas, ya incidían en que “la letra quod cornuta esset facies sua no se debe tomar en sentido propio, sino metafórico” y que lo que salía del rostro de Moisés no eran cuernos, sino rayos de luz o un resplandor extraordinario.

Moisés con cuernos en la obra Aelfric Paraphrase of the Pentateuch and Joshua (año 1.025).
En el anterior articulo “Quod Cornuta esset facies sua” explicaba que parece difícil que San Jerónimo se equivocara en la traducción del pasaje de Éxodo 34:29 y que tal vez el motivo fuera darle algún valor simbólico o teológico.
Lo cierto es que el texto masorético contiene un hebreo ambiguo en la frase que describe el rostro de Moisés tras su conversación con Yahvé. Sabemos que San Jerónimo estudio hebreo bíblico y filología de sus judíos contemporáneos. Jerónimo explico en su comentario al libro de Amos que “cornuta” era una referencia metafórica a “glorificación”. En el resto de comentarios, inclusive al libro de Isaías y Ezequiel, así como su Dialogo contra los Pelagianos, San Jerónimo presenta los cuernos de Moisés como una metáfora sobre “fuerza”, “poder”, “sabiduría” o “conocimiento de Dios”. Seria interesante profundizar más en el análisis de esta metáfora, su contexto en el siglo IV y su significado.
En definitiva San Jerónimo se aleja conscientemente de una interpretación literal de “cornudo”, por lo que difícilmente se trata de un error de traducción.
Se han publicado interesantes estudios sobre la iconografía de Moisés representado con cuernos que deriva de una interpretación literal de la traducción jeronimiana. Esta peculiar iconografía cristiana de un Moisés cornudo tuvo lugar a partir del siglo XI en Inglaterra y finalizo alrededor del siglo XVII en Europa. La primera plasmación artística de Moisés con cuernos aparece en la obra Aelfric Paraphrase of the Pentateuch and Joshua (1.025 d.C.). A partir de esta obra comienza una representación extremadamente literal de los pasajes Ex.34:29, 34:30 y 34:35. La obra Aelfric Paraphrase of the Pentateuch and Joshua contiene unas cuatrocientas ilustraciones y en varias de ellas aparece Moisés con cuernos. Un hiperliteralismo de la narrativa bíblica que se extenderá durante posteriores siglos a otros países europeos como Austria, Francia, España e Italia.

Grabado impreso en Venecia del año 1521 donde aparece Moisés con cuernos
Durante el renacimiento se extendió mayormente esta iconografía de Moisés hasta el siglo XVII, época en que ya aparecen escasas representaciones. Así por ejemplo en El Escorial hay un cuadro del siglo XVII donde aparece Moisés con cuernos.
Esta iconografía no se produce directamente por una expresión pictórica de la traducción de San Jerónimo, sino que fueron el resultado de un literalismo exagerado. No puede por consiguiente hablarse de un instigamiento o promoción de esa iconografía por parte de San Jerónimo.
Según Antonio Ruiz de Elvira en su trabajo “Los hermanos de Jesús y la Iconografía de Moisés”, distintas causas pueden haber contribuido a eliminar los cuernos de Moisés:
A) San Pablo
B) Santo Tomas de Aquino
C) El miedo al ridículo
San Pablo, como ya mencione en mi anterior articulo, hace referencia a un rostro “glorificado”, cuando dice: “et erat glorificata facies eius”. Ello ha sido justificado por los comentaristas modernos de la Biblia; por ejemplo Torres Amat.
Santo Tomas de Aquino rechaza en su obra “In Omnes beati Pauli Apostoli epistolas, super 2 Co. III, Lectio II” la interpretación literal de que Moisés llevara cuernos.<< Non intelligendum est eum habuisse cornua ad litteram, sicut quidam eum pingunt, sed dicitur cornutus propter radios qui videbantur esse quasi cornua>>.
El miedo al ridículo, según se aprecia en el Gesenio Manual (“Lexicon Manuale Hebraicum et Chaldaicum in Veteris Testamenti Libros…”).
Finalmente los comentaristas bíblicos dejaron a un lado los cuernos de Moisés y con ello su representación artística, pasando los cuernos a ser “rayos de luz” en obras pictóricas del siglo XVIII como el Moisés de José de Ribera.
Gerardo Jofre.
Fuentes:
- http://gabesqui.blogia.com/2005/010901-los-cuernos-de-moises-.php
- http://perlegrino.marianistas.org/los-cuernos-de-moises/
- http://www.editorialboker.com/articulo.aspx?id=379
- http://sigloscuriosos.blogspot.com/2007/01/los-cuernos-de-moiss.html
- http://www.arqueologos.org/article.php3?id_article=205
- http://www.arqueologos.org/article.php3?id_article=254
Análisis de algunas objeciones a las Tentaciones de Cristo
12 abr 2008 Comentarios desactivados
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Análisis de algunas objeciones a las Tentaciones de Cristo |
¿Convino que Cristo fuese tentado?
La tentación de San Antonio, por Martin Schöngauer.
I. Objeciones por las que parece que no convenía que Cristo fuera tentado:
1. Tentar equivale a someter a prueba. Esto no se hace más que acerca de algo desconocido. Ahora bien, la virtud de Cristo era conocida incluso por los demonios, pues en Luc 4:41 se lee que no dejaba hablar a los demonios, porque sabían que él era el Cristo. Luego parece que no convino que Cristo fuese tentado.
2. Cristo había venido para destruir las obras del diablo, como está escrito en I Jn 3:8: Para esto se manifestó el Hijo de Dios: para destruir las obras del diablo. Pero no es propio del mismo sujeto destruir las obras de alguien y a la vez ser víctima de las mismas. Y, por este motivo, parece haber sido un despropósito el que Cristo tolerase ser tentado por el diablo.
3. hay una triple tentación, a saber: la de la carne, la del mundo, y la del diablo. Pero Cristo no fue tentado por la carne ni por el mundo. Luego tampoco debió serlo por el diablo.
Contra esto: está lo que se narra en Mat. 4:1: Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo.
Respuesta: Cristo quiso ser tentado:
Primero, para proporcionarnos auxilio contra las tentaciones. Por esto dice Gregorio en una Homilía : No era indigno de nuestro Redentor querer ser tentado, él que había venido para ser muerto; para que así venciese nuestras tentaciones con las suyas, lo mismo que aniquiló nuestra muerte con la propia.
Segundo, para nuestra precaución, a fin de que nadie, por santo que sea, se tenga por seguro e inmune a la tentación. Por lo que también él quiso ser tentado después del bautismo, porque, como dice Hilario, Super Matth., las tentaciones del diablo se ceban espacialísimamente en los santos, porque no hay victoria que más apetezca que la lograda sobre los mismos. De ahí que también en Eclo 2:1 se diga: Hijo, si vienes a servir al Señor, mantente firme en la justicia y el temor, y prepara tu alma para la tentación.
Tercero, para ejemplo; esto es, para enseñarnos el modo de vencer las tentaciones del diablo. Por esto escribe Agustín en IV De Trin., que Cristo se ofreció al diablo para ser tentado, a fin de ser el mediador para superar sus tentaciones, no sólo con la ayuda, sino también con el ejemplo.
Cuarto, para infundir en nosotros la confianza en su misericordia. Por esto se dice en Heb 4,15: No tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaqueras, pues fue tentado en todo, a semejanza nuestra, menos en el pecado.
A las objeciones:

1. Como escribe Agustín, en IX De Civ. Dei, Cristo se dio a conocer a los demonios tanto cuanto El quiso; no en cuanto es la vida eterna, sino por ciertos efectos temporales de su virtud, por los cuales podían lograr alguna conjetura de que Cristo era el Hijo de Dios. Pero como, por otra parte, veían en él ciertas señales de flaqueza humana, no conocían con certeza que era el Hijo de Dios. Y por este motivo quiso (el diablo) tentarlo. Esto es lo que se da a entender en Mat 4:2-3, donde se dice que, después que tuvo hambre, se le acercó el tentador, porque, como comenta Hilario, el diablo no se hubiera atrevido a tentar a Cristo de no haber descubierto en él, mediante la flaquera del hambre, la condición humana. Y esto mismo es manifestado por el modo de tentarle, cuando le dijo: Si eres Hijo de Dios.. Gregorio comenta esta frase diciendo: ¿Qué significa este exordio de la conversación sino que conocía que el Hijo de Dios. había de venir, pero que no pensaba que hubiera venido por medio de la debilidad del cuerpo?
2. Cristo vino a destruir las obras del diablo, no usando de su poder, sino más bien padeciendo de él y de sus miembros, para, de este modo, vencer al diablo con la justicia, no con el imperio, como explica Agustín en XIII De Trin. : El diablo hubo de ser vencido, no por el poder de Dios, sino por la justicia. De ahí que en las tentaciones de Cristo debe considerarse lo que hizo él por su propia voluntad y lo que padeció del diablo. Y el ofrecerse al tentador fue obra de su propia voluntad. Por esto se dice en Mat 4,1: Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para que fuese tentado por el diablo. Lo cual, dice Gregorio, debe entenderse del Espíritu Santo, es a saber: para que su Espíritu lo condujese allí donde le encontraría el espíritu maligno para tentarle. Pero toleró al diablo que lo tomara, (y lo llevara) ya sobre el alero del templo, de un monte muy alto. Y no es de admirar, como añade el mismo Gregorio, que permitiese ser llevado por el diablo a un monte el que consintió ser crucificado por los miembros de aquél. Pero el ser llevado por el diablo no debe entenderse como algo ineludible, sino porque, como escribe Orígenes, In Lúe., le seguía a la tentación como el atleta que avanza libremente.
3. Como escribe el Apóstol (Heb 4,15), Cristo quiso ser tentado en todo menos en el pecado. Ahora bien, la tentación que proviene del enemigo puede carecer de pecado, porque se realiza sólo por sugestión exterior. En cambio, la tentación que procede de la carne no puede darse sin pecado, porque tal tentación se realiza por medio del deleite y la concupiscencia; y como dice Agustín, algún pecado hay cuando la carne desea contra el espíritu. Y, por este motivo, Cristo quiso ser tentado por el enemigo, pero no por la carne.
II. ¿Cristo debió ser tentado en el desierto?

El Monasterio griego-ortodoxo del Quarantal, en la montaña del desierto de Judea, frente a Jericó.
Objeciones por las que parece que Cristo no debió ser tentado en el desierto.
1.Cristo quiso ser tentado para ejemplo nuestro, como acabamos de decir (a.l). Ahora bien, el ejemplo debe proponerse de modo manifiesto a quienes se trata de instruir por medio de él. Luego no debió ser tentado en el desierto.
2. Dice el Crisóstomo In Matth. : El diablo insta a la tentación principalmente cuando ve a los solitarios. Por esto también, al principio, tentó a la mujer cuando la encontró sin la compañía del mando. Y en este aspecto parece que, mediante la ida al desierto para ser tentado, se expuso a la tentación. Por consiguiente, siendo su tentación un ejemplo para nosotros, parece que también los demás deben lanzarse a las tentaciones para soportarlas. Esto, sin embargo, parece ser peligroso, pues más bien debemos evitar las ocasiones de la tentación.
3. En Mat. 4:5 se narra la segunda tentación de Cristo, cuando el diablo llevó a Cristo a la Ciudad Santa, y le puso sobre el alero del Templo, que ciertamente no estaba en el desierto. Luego no fue tentado solamente en el desierto.
Contra esto: está lo que se dice en Marcos.
“Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. Y vino el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. El respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.” (Mateo 4:2-4)
“por cuarenta días, y era tentado por el diablo. Y no comió nada en aquellos días, pasados los cuales, tuvo hambre. Entonces el diablo le dijo: Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan. Jesús, respondiéndole, dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sin de toda palabra de Dios.”

imágen del Monte de las Tentaciones
Respondo: Como hemos manifestado (a.l ad 2), Cristo, por su propia voluntad, se presentó al diablo para ser tentado, lo mismo que también, por su propia voluntad, se ofreció a sus miembros para que le matasen; de otra manera, el diablo no se hubiera atrevido a acercarse a él. El diablo solicita más bien al que se encuentra solo, porque, como se dice en Ecl 4:12, si alguien prevalece contra uno, dos le hacen frente. Y ésa es la explicación de que Cristo se retirase al desierto, como a un campo de batalla, con el fin de ser tentado allí por el diablo. Por lo cual dice Ambrosio In Luc. que Cristo era impulsado deliberadamente al desierto para provocar al diablo. Pues si aquél, es decir, el diablo, no hubiera combatido, éste, a saber, Cristo, no hubiera venado. Pero añade además otras razones, diciendo: Cristo hizo esto misteriosamente, con el fin de liberar del destierro a Adán, el cual había sido arrojado del paraíso al desierto (cf. Gen 3:23); (y) ejemplarmente, para manifestarnos que el diablo tiene envidia de los que tienden a lo más perfecto.
A las objeciones:
1. Cristo es propuesto a todos como ejemplo por medio de la fe, según aquellas palabras de Heb 12:2: Fijando la mirada en el autor y consumador de la fe, Jesús. Pero la fe, como se dice en Rom 10:17, viene de la audición, no de la visión; antes bien, en Jn 20:29 se lee: Bienaventurados los que no vieron y creyeron. Y por esta razón, para que la tentación de Cristo nos sirviera de ejemplo, no se requería que fuese vista por los hombres, sino que bastó con que fuese contada a los mismos.
2. La ocasión de la tentación es doble. Una, que proviene del hombre; por ejemplo, cuando alguien busca el pecado, no evitando las ocasiones de pecar. Y tal ocasión de tentación debe de ser evitada, como se le dijo a Lot en Gen 19:17: No te detengas en toda la región alrededor de Sodoma.
La otra ocasión de tentación procede del diablo, que siempre tiene envidia de los que tienden a la perfección, como dice Ambrosio. Y tal ocasión de tentación no es necesario evitarla. Por esto dice el Crisóstomo, In Matth, que no sólo Cristo fue conducido al desierto por el Espíritu, sino también todos los hijos de Dios que tienen el Espíritu Santo. No les satisface estar ociosos; pero el Espíritu Santo les impele a emprender alguna obra grande; esto, para el diablo equivale a estar en el desierto, porque allí no existe la injusticia, en la que el diablo se deleita. Toda obra buena es también desierto para la carne y el mundo, porque no se conforma con los deseos de la carne y el mundo. Y dar al diablo esta clase de ocasión de tentaciones no es peligroso, porque es mayor la ayuda del Espíritu Santo, autor de toda obra perfecta, que el ataque del diablo envidioso.
3. Algunos sostienen que todas las tentaciones tuvieron lugar en el desierto. De ellos, algunos dicen que Cristo no fue conducido realmente a la Ciudad Santa, sino sólo en visión imaginaria. Otros opinan que se llama desierto a la propia Ciudad Santa, es decir, a Jerusalén, porque estaba abandonada de Dios. Pero no es necesario nada de esto, porque Mar 1:13 dice que era tentado en el desierto por el diablo, pero no dice que lo fuera solamente en el desierto.
III. ¿La tentación de Cristo debió producirse después del ayuno?
Objeciones por las que parece que la tentación de Cristo no debió tener lugar después del ayuno.
1. Antes se dijo (q.40 a.2) que a Cristo no le convenía un comportamiento austero. Ahora bien, parece haber sido muestra de una austeridad suprema el no haber comido nada durante cuarenta días y cuarenta noches, pues así se entiende la frase de Mat 4:2: Ayunó cuarenta días y cuarenta noches, es a saber, porque en aquellos días no tomó alimento alguno, como dice Gregorio. Luego no parece que un ayuno de esta clase debiera preceder a la tentación.
2. En Mar 1:13 se dice que permaneció en el desierto cuarenta días y cuarenta noches, y era tentado por Satanás. Pero ayunó cuarenta días y cuarenta noches. Luego parece que fue tentado por el diablo no después del ayuno, sino mientras ayunaba.
3. Sólo una vez se lee que Cristo ayunó. Ahora bien, no fue tentado por el diablo una sola vez, pues en Luc 4:13 se
dice que, acabada la tentación, el diablo se alejó de él hasta un tiempo oportuno. Por consiguiente, como no precedió el ayuno a la segunda tentación, así tampoco debió preceder a la primera.
Contra esto: está lo que se dice en Mat. 4:2-3: Habiendo ayunado cuarenta días y cuarenta noches, al fin tuvo hambre; y entonces se acercó a él el tentador.
Templo de Salomón
Respuesta: Cristo quiso ser tentado a propósito después del ayuno.
1. Para ejemplo. Porque, siendo perentorio para todos defenderse contra las tentaciones, como queda dicho (a.l), al haber ayunado El antes de la tentación futura, nos enseñó que necesitamos armarnos con el ayuno contra las tentaciones. De ahí que el Apóstol enumere el ayuno entre las armas de la justicia, en I Cor 6:5-7.
2. Para mostrar que el diablo ataca incluso a los que ayunan para tentarlos, lo mismo que lo hace con los que se dedican a obras buenas. Y por eso, como Cristo es tentado después del bautismo, así lo es después del ayuno. Por lo cual escribe el Crisóstomo In Matth. : Para que aprendas cuan gran bien es el ayuno, y la calidad de escudo que reviste contra el diablo, y cómo, después del bautismo, es necesario entregarse al ayuno y no a la lascivia, ayunó Cristo, no porque necesitase del ayuno, sino para instruirnos a nosotros.
3 Porque al ayuno siguió el hambre, que dio al diablo audacia para acometerlo, como ya se ha dicho (a.l ad 1). Cuando el Señor tuvo hambre, como dice Hilario In Matth , no fue porque la necesidad se desligase ocultamente sobre él, sino porque abandonó su condición de hombre a su propia naturaleza. El diablo no debía ser vencido por Dios, sino por la carne. De donde, como escribe el Crisóstomo, en el ayuno no fue más allá que Moisés y Elías, a fin de que no apareciese como increíble su encarnación.
El profeta Elías
A las objeciones:
1. No convino a Cristo un estilo de vida más austera, con el fin de manifestarse humilde a quienes predicó. Nadie, efectivamente, debe asumir el oficio de la predicación sin haber sido antes purificado y perfeccionado en la virtud, como se dice de Cristo en Hch.1:1: Jesús comenzó a obrar y enseñar. Y ésta es la razón de que Cristo emprendiese una vida austera después del bautismo, para enseñar que los demás deben ejercer el ministerio de la predicación después de haber domado la carne, conforme a aquellas palabras del Apóstol: Castigo y esclavizo mi cuerpo; no sea que, habiendo predicado a los demás, resulte reprobado yo mismo (I Cor. 9:27).
2. La frase de Marcos 1:13 puede entenderse de modo que estuvo en el desierto cuarenta días y cuarenta noches, en los cuales ciertamente ayunó; y lo que sigue: era tentado por Satanás, debe interpretarse no como referido a aquellos cuarenta días y cuarenta noches, sino como después de ellos, porque Mat 4:2 dice que, habiendo ayunado cuarenta días y cuarenta noches, después tuvo hambre, de lo que el tentador tomó ocasión para acercarse a él. De donde también lo que sigue (Mar 1:13): y los ángeles le servían, es manifiesto que debe entenderse de forma consecutiva, por lo que se dice en Mat 4:11: Entonces le dejó el ,diablo es a saber, después de la tentación, y he aquí que se acercaron los ángeles y le servían. Lo que intercala Marcos (1:13), estaba entre las fieras, se orienta, según el Crisóstomo, a indicar cómo era el desierto, porque, ciertamente, era inaccesible a los hombres y estaba lleno de fieras.
No obstante, según la exposición de Beda, el Señor fue tentado durante los cuarenta días y las cuarenta noches. Pero esto no debe entenderse de las tentaciones visibles, narradas por Mateo y por Lucas, que sucedieron después del ayuno, sino de algunas otras que, tal vez, sufrió Cristo por aquel tiempo de parte del diablo.
3. Como escribe Ambrosio, el diablo se apartó de Cristo por algún tiempo, ya que después vino, no para tentar, sino para combatir sin reboco, en tiempo de la pasión. Y, con todo, durante ese ataque, parece que tentó a Cristo de tristeza y de odio al prójimo, como en el desierto lo había tentado del placer de la gula y del desprecio de Dios mediante la idolatría.
IV. ¿Fueron convenientes el modo y el orden de la tentación?
Objeciones por las que parece que no fueron convenientes ni el modo ni el orden de la tentación.
1. La tentación del diablo induce al pecado. Ahora bien, si Cristo hubiese remediado su hambre corporal convirtiendo las piedras en panes, no hubiera pecado, como tampoco pecó al multiplicar los panes —que no fue menor milagro-para remediar a las turbas hambrientas (Mat 14,15). Luego parece que tal tentación no existió.
2. ningún tentador persuade oportunamente lo contrario de lo que intenta. Pero el diablo, al colocar a Cristo sobre el alero del templo, se proponía tentarle de soberbia o de vanagloria. Luego, desacertadamente, le persuade a que se tire abajo, por ser eso contrario a la soberbia o vanagloria, que busca siempre el subir.
3. la tentación oportuna es la que se centra en un pecado. Pero en la tentación del monte le invitó a dos pecados, a saber: la codicia y la idolatría. Luego parece que el modo de la tentación no fue el oportuno.
4. las tentaciones se orientan hacia los pecados. Ahora bien, los pecados capitales son siete, como se expuso en la Segunda Parte (1-2 q.84 a.4). Y, en este caso, la tentación se centra en tres, a saber: gula, vanagloria y codicia. Luego no parece una tentación suficiente.
5. Después de la victoria sobre todos los vicios, le queda al hombre la tentación de la soberbia y la vanagloria, porque
la soberbia pone asechanzas incluso a las buenas obras, para que se desmoronen, como dice Agustín. Luego Mateo (4:85) dispone incorrectamente la tentación de codicia en el monte al colocarla en último lugar, y en medio la tentación de vanagloria en el templo; sobre todo cuando Lucas las ordena en orden inverso.
6. Jerónimo, In Matth., dice que el propósito de Cristo fue vencer al diablo con la humildad, no con el poder. Luego no debió rechazarle reprendiéndole con imperio: Retírate, Satanás (Mat. 4:10; cf. Mar 8:33).
7. Da la impresión de que la narración del Evangelio contiene algo incierto, pues parece imposible que Cristo fuese colocado sobre el alero del templo sin ser visto por otros. Ni existe monte alguno tan alto que permita ver desde él todo el mundo, de manera que desde el mismo pudieran ser mostrados a Cristo todos los reinos del mundo. Por consiguiente, parece que la tentación de Cristo ha sido descrita indebidamente.
Contra esto: está la autoridad de la Escritura (Mat 4:1; Lc 4:1).
Respuesta: La tentación que viene del enemigo se produce a modo de sugestión, como dice Gregorio. Pero la sugestión no puede hacerse a todos de la misma manera, sino que a cada uno se le sugiere algo entre las cosas que constituyen sus aficiones. Y, por este motivo, el diablo no tienta desde un principio al hombre espiritual con pecados graves, sino que comienza poco a poco con los leves, para llevarlo luego a los más graves. De donde Gregorio, en XXXI Moral., comentando las palabras de Job 39,25 —Huele de lejos la batalla, las arengas de los jefes y el alarido del ejército —, escribe: Se dice justamente que los jefes arengan y que el ejército emite alaridos, porque los primeros vicios se desligan en la mente engañada bajo cierta apariencia de razón; pero los innumerables que luego se siguen, arrastrando al alma a toda clase de locuras, confunden como con un bestial alarido.
Y este procedimiento es el que siguió el diablo en la tentación del primer hombre. Pues, en primer lugar, solicitó su mente con la comida de la fruta prohibida, diciendo en Gen 3,1: ¿Por qué os ha mandado Dios que no comieseis de todos los árboles del paraíso? Luego lo tentó de vanagloria, cuando dijo: Se abrirán vuestros ojos. Finalmente llevó la tentación hasta la extrema soberbia, al decir: Seréis como dioses, conocedores del bien y del mal.
Y este mismo orden guardó también con Cristo. Porque, primero, le tentó con lo que apetecen los hombres por muy espirituales que sean, a saber: con la sustentación de la vida corporal mediante el alimento. En segundo lugar, pasó a aquello en que, a veces, caen los varones espirituales, esto es, en hacer algunas cosas por ostentación, proceder que se encuadra en la vanagloria. Por último, llevó la tentación a lo que ya no es propio de los varones espirituales, sino de los carnales, es decir, a desear las riquezas y la gloria del mundo hasta el desprecio de Dios. Y ésta es la razón de que, en las dos primeras tentaciones, dijese: Si eres el Hijo de Dios; pero sin decirlo en la tercera, que no puede convenir a los varones espirituales, que son hijos de Dios por adopción, como les convienen las dos primeras.
Cristo hizo frente a estas tentaciones con testimonios de la ley, no con el poder de su virtud, a fin de que, de ese modo, honrase más al hombre y castigase en mayor grado al enemigo, como si el enemigo del género humano fuese vencido no por Dios, sino por el hombre, como dice el Papa León.

Esquema del Templo de Herodes
A las objeciones:
1. No es pecado de gula servirse de lo necesario para el sustento; pero sí puede serlo cuando el hombre hace algo desordenado por el deseo de tal sustento. Y es desordenado el que uno, cuando puede disponer de recursos humanos, quiera procurarse el alimento milagrosamente sólo para sustentar el cuerpo. Por lo que el Señor proporcionó milagrosamente el maná a los hijos de Israel en el desierto, donde no podían conseguir alimento de otro modo (cf. Ex. 16). Y, de la misma manera, Cristo alimentó milagrosamente a las turbas en el desierto, donde tampoco podían conseguir alimentos. Pero Cristo podía proveerse de otro modo para saciar su hambre sin recurrir a los milagros, como lo hizo Juan Bautista, tal como se lee en Mat 3:4; o desplazándose a lugares vecinos. Por esto pensaba el diablo que Cristo pecaría si, siendo puro hombre, intentase hacer milagros para satisfacer su hambre.
2. No es raro que, mediante la humillación exterior, busque uno la gloria que redunda en los bienes espirituales. Por esto dice Agustín en el libro De sermone Domini in monte: Es necesario advertir que la jactancia puede darse no sólo en el esplendor y la pompa de las cosas corpóreas, sino también en la suciedad mugrienta. Y, para significar esto, el diablo trató de persuadir a Cristo para que, a fin de lograr la gloria espiritual, se lanzase corporalmente al suelo.
3. Apetecer las riquezas y los honores es pecado cuando se los desea desordenadamente. Esto es evidente sobre todo cuando el hombre comete algo deshonesto para conseguirlos. Y por esto el diablo no se contentó con invitarle a la codicia de las riquezas y los honores, sino que trató de inducir a Cristo a que, por el logro de esos bienes, le adorase, lo que es mayor crimen y va contra Dios. Y no dijo solamente: Si me adoras, sino que añadió: si postrándote (Mat 4:9); porque, como dice Ambrosio, la ambición tiene este peligro familiar: Que, para dominar a los demás, antes se somete a servidumbre; y se doblega obsequiosamente para alcanzar el honor; y, queriendo sublimarse, se abate aún más.
Y, del mismo modo, también en las tentaciones precedentes trató de inducirle, por el apetito de un pecado, a otro pecado, por ejemplo: con el deseo de la comida trató de inducirlo a la vanidad de realizar un milagro injustificado; y por la codicia de la gloria intentó llevarlo a tentar a Dios precipitándose.
4. Como escribe Ambrosio In Lúe. : La Escritura no hubiera dicho que, acabada toda la tentación, el diablo se apartó de él, si en las tres tentaciones mencionadas no se encontrase la materia de todos los pecados. Porque las causas de las tentaciones lo son de las concupiscencias, a saber: la delectación de la carne, la esperanza de la gloria y la ambición del poder.
5. Como escribe Agustín en el libro De consensu Evang., es incierto lo que acaeció en primer lugar: Si primero le fueron presentados los reinos de la tierra, y después fue colocado sobre el alero del Templo; o si esto fue lo primero, y lo otro lo segundo. Sin embargo, esto no hace al caso, siendo claro que sucedieron todas estas cosas. Parece que los evangelistas han seguido un orden distinto, porque, a veces, de la vanagloria se cae en la codicia, y a veces sucede al revés.

6. Cristo, cuando soportó la injuria de la tentación al decirle el diablo: Si eres Hijo de Dios, tírate abajo (Mat. 4,6; cf. Lc 4,9), ni se turbó ni increpó al diablo. En cambio, cuando el diablo usurpó para sí el honor de Dios, diciendo: Todo esto te daré si, postrándote, me adoras (Mat. 4:9; cf. Lc 4:7), se irritó y lo echó, diciendo: Apártate, Satanás; para que, por su ejemplo, aprendamos nosotros a soportar con magnanimidad nuestras injurias, y a no aguantar, ni de oídas, las injurias contra Dios.
7. Como explica el Crisóstomo, el diablo llevó a Cristo (al alero del templo) de tal modo que fuese visto por todos; pero El, sin saberlo el diablo, actuaba de tal manera que no fuera visto por nadie.

La Puerta Dorada, en el Muro de Jerusalén:
Foto tomada en el Huerto de Getsemaní. Al fondo está la Muralla de Jerusalén, y hacia la izquierda la Puerta Dorada, cerrada a cal y canto, como había profetizado la Biblia que ocurriría después de la entrada del Mesías (Ezequiel 44)… ¡y por esa puerta entró Jesús el Domingo de Ramos!.

Muro de las Lamentaciones ( en inglés, “Wailing Wall” o “Western Wall”): Es el lugar más sagrado para los Judíos. Lo que resta del Templo de Herodes, donde Jesús iba. Lo destruyeron los Romanos el año 70, como había profetizado Daniel que ocurriría después de la venida del Mesías: Se destruirá el templo, el altar, desaparecerá el sacrificio, los sacerdotes… (Daniel 8:11, 9:27, 11:31, 12:11, Osea 3:4, Amos 7:9). Los Judíos ponen papeles con oraciones entre las piedras. Una de estas piedras mide 4 metros y pesa 628 toneladas, ¡la más larga jamás empleada en la construcción de un edificio!, no la pueden levantar ni los buldogs modernos, la más larga de las Pirámides de Egipto mide 2 metros. El “Muro de las Lamentaciones” es el que está entre las dos escalinatas de subida al Templo, y delante, la Plaza del Muro actual.
Y la frase: Le mostró todos los reinos del mundo y su gloria (Mat. 4:8), no debe entenderse como si viese los mismos reinos, ciudades o pueblos, o el oro o la plata, sino que el diablo indicaba a Cristo con el dedo las regiones en que estaban situados cada reino y cada ciudad, y le exponía de palabra los honores y el estado de cada reino O, según Orígenes, le mostró cómo reinaba él en el mundo mediante los diversos vicios.
Fuente:
Análisis de la Tentación de Cristo de acuerdo a la Cristología de Justino Mártir
12 abr 2008 Comentarios desactivados
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Análisis de la Tentación de Cristo de acuerdo a la Cristología de Justino Mártir (1)
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San Justino Mártir (c. 100/114 – 162/168) fue uno de los primeros apologistas cristianos.
«El diablo escuchó la voz del Padre en el Jordán: tú eres mi Hijo, yo te he engendrado hoy (Sal 2:7); y, de resultas, se acercó a tentar a Jesús’. Es el misterio que ahora abordamos: un análisis de la escena (2:1) precederá a su colocación en el conjunto de la vida del Salvador (2.2).
“En aquel tiempo el Espíritu impulsó a Jesús hacia el desierto. Allí estuvo cuarenta días, viviendo entre las fieras y siendo tentado por Satanás, y los ángeles le servían. Y después de haber sido Juan llevado a la cárcel, Jesús fue a Galilea a anunciar las buenas noticias de parte de Dios. Decía: “Ya se cumplió el plazo señalado, y el Reino de Dios está cerca. Conviértanse y crean en el Evangelio” (Mar. 1:12-15).
El análisis de las tentaciones al Señor Jesús
12 abr 2008 2 comentarios
in Bíblico, Biblia, Cristo, Cristología, Doctrinas Cristianas, Flavio Josefo, Historia del Cristianismo, Jesus, Joachim Gnilka, Justino Martir, Satanás, tentación, Teología
El análisis de las tentaciones al Señor Jesús
a. La primera tentación corresponde al dominio del apetito
“Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan.”
Se trata de tentarle a que use los poderes sobrenaturales para satisfacer su propio apetito. Jesús no había comido durante cuarenta días y estaba hambriento; pero no emplearía su poder para satisfacer su apetito, y le contestó con las palabras del Antiguo Testamento:
“No sólo de pan vivirá el hombre” (Deut. 8:3).
«El teólogo alemán Joachim Gnilka dice que Satanás aparece aquí como un teólogo erudito. Conoce las Escrituras y con las Escritura quiere hacer caer al Hijo de Dios. Después de 40 días de ayuno en el desierto, Jesús tiene hambre. Qué momento oportuno para hablarle de pan. Pero hay algo más: Las dos primeras tentaciones empiezan con las palabras: “Si eres Hijo de Dios”. Más tarde repiten esas palabras los que están al pie de la cruz de Jesús, burlándose de él: “Si eres el Hijo de Dios, baja de la cruz”. Es un desafío: Si sos el que decís ser, si querés que te creamos, tenés que demostrarlo.
[…] En la primera tentación se trata de convertir piedras en pan. Para el Hijo de Dios una pavada. Y además algo tan necesario y urgente. ¿Hay algo más trágico, algo que contradiga más a la fe en un Dios bueno que el hambre de la humanidad? ¿No debería ser precisamente el hecho de dar pan a todos y acabar con el hambre de todos, la primera urgencia del buen salvador? Y –pregunto- ¿no se convierte en una terrible prueba para nuestra fe el hecho de que Jesús rechazó la propuesta? Sabiendo lo que es el hambre, ¿cómo puede negarse? ¿Qué hay de malo en la propuesta de Satanás? ¡Pero miren qué humano es Satanás que se preocupa por el hambre en el mundo! Y Jesús se niega a hacer el milagro: “No sólo de pan vive el hombre…”
Pero a Satanás no le interesa el hambre ni amor al prójimo, sino lo que le interesa es que Jesús renuncie a la obediencia hacia el Padre. Que abandone su misión. Porque su misión es peligrosa para Satanás. Es nada menos que destruir las obras de Satanás.
La Biblia nombra a Satanás el mentiroso y engañador desde el principio. El que tergiversa las cosas. Pero ¡qué sutil engaño, qué terrible trampa! Jesús no le responde entrando en una discusión. Yo le habría dicho: El hambre en el mundo es precisamente obra de Satanás, no voluntad de Dios. No falta alimento en el mundo, sino que está mal distribuido. Eso es consecuencia directa del pecado del hombre.»(1)
El portal de la fe católica paxtv, realiza un comentario interesante sobre la tentación de Jesús:
« Jesucristo, hombre y Dios verdadero, experimenta en el desierto la tentación del demonio a no seguir la voluntad del Padre y a ceder a las propuestas de un mesianismo distinto del que el Padre le indicaba. Sin duda esta página del evangelio es una de las más altas, porque demuestra la plena humanidad de Cristo que sufre la tentación. “El ser tentado es parte de su ser hombre, de su descender en la comunión con nosotros, en el abismo de nuestra miseria”. Al mismo tiempo demuestra la derrota del enemigo. “El pasaje de la tentaciones resume en síntesis toda la lucha de Jesús: aquí se pone a prueba la esencia de su misión, pero al mismo tiempo se pone a prueba el justo orden de la vida humana, el camino del ser humano, el camino de la historia. Se trata en última instancia de destacar aquello que tiene importancia en la vida, que es el “primado de Dios”. El corazón de toda tentación es dejar de lado a Dios que, junto a todas las cosas que urgen en nuestra vida, aparece como algo secundario (Card. Joseph Ratzinger L´Osservatore Romano 7 de marzo de 1997 p.6). » (2)

Monasterio griego-ortodoxo del Quarantal, en la montaña del desierto de Judea, frente a Jericó.
El Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia comenta que la intención del diablo es que «Jesús, hambriento y siendo el Hijo de Dios, transforme milagrosamente algunas piedras en pan. La negativa subraya que Jesús, como hombre, depende de la dirección del Padre para alimentarse» (3)
«Llegó el momento de la verdad: Allí está Jesús y al frente Satanás con sus piedras en las manos y sus preguntas a flor de labios. La noche del día 40 desfallece, muere atrapada por los brazos del nuevo día. Hay un silencio profundo en el desierto, todo es silencio, apenas el sol deja caer algunos rayos en la madrugada. La brisa se detiene, las nubes que cubren el desierto se detienen. El escenario es desolador, la vida parece escapar, los pocos animales se detienen, todo se detiene por un instante. El sol se detiene curioso, ¡qué importa perder unos segundo! Las ventanillas y las ventanas del palacio de Dios en el Tercer Cielo se abren. Millones de rostros hermosos lanzan sus miradas hacia el desierto.
Los demonios se comen las pezuñas, están nerviosos, no confían en las palabras de su líder, saben que será imposible vencer a Jesús, ellos saben que es el Hijo del Altísimos, saben que su jefe se preparó bien, lo habían visto leer las escrituras, especialmente el salmo 91, lo habían visto repasar su guía de preguntas, lo habían visto ensayar con uno de sus ángeles más brillante, pero aun temblaban, no se atrevían mencionar el nombre de Jesús.
Entonces se rompió el silencio, entonces todo fue expectación, entonces el Padre miró desde lo cielos a su Hijo y le hizo una señal de victoria: ¡You can, my son! ¡Tú puedes Hijo mío!…
“Y vino el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan.” (Mat. 4:3)
Vemos que Satanás comienza con su primera oferta. Sabe que el Señor tiene mucha hambre. Satanás es astuto, muy persuasivo, no lleva un pedazo de pan o un pescado, sino que lleva varias piedras. No lleva una piedra, sino varias. Esto lo hace para despertar la curiosidad en Jesús, para que vea que son varias las piedras y que dichas piedras él las puede convertir en varias tortas de trigo. Busca con esto engañar a Jesús a través de la vista.
Hizo lo mismo que hizo con la mujer. Hizo que Eva pusiera su mirada en el fruto. Y Eva cayó en la trampa. Pero Jesús conocía a su adversario y no dejó que aquellas piedras lo sacarán de comunión.
Satanás inició su tentación con el mismo estilo que utilizó con Eva: “¿Con qué Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?” (Gén 3:1)
Satanás sabía lo que Dios le había dicho a la pareja. Pero distorsionó la verdad, pues Dios le había dicho que podían comer de todos los árboles menos del árbol de la ciencia del bien y del mal. Hizo una pregunta retórica, pues ya él sabía la respuesta y sólo deseaba sembrar la duda en Eva y en Adán.
Así comienza el proceso de la tentación de Jesús. Satanás sabe que Jesús era el Hijo de Dios, pero deseaba recordarle a Cristo que como Hijo de Dios, tenía poder para que aquellas piedras se convirtieran en pan. Satanás esperaba una reacción de Jesús inmediata. Esperaba que respondiera como Hijo de Dios y no como hombre. Espera que Jesús actuara con soberbia y dijera: Sí, soy el Hijo de Dios y para que vea que soy el Hijo de Dios voy a convertir esas piedras en pan.
Pero Jesús sabía por dónde iba Satanás, ni miró sus piedras ni entró a especular con él y tampoco a responder a su planteamiento inicial.
“El respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.” (Mat. 4:4)
Jesús es categórico al responder: “Escrito está”. Jesús le cita parte del versículo 3 del capítulo 8 del libro de Deuteronomio.
“…para hacer saber que no sólo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre. “ (Deut 8:3)
Con esa respuesta Jesús inicia su victoria y Satanás pierde el control, pierde la tranquilidad, hay gozo y alegría en el Tercer Cielo, mientras que los demonios y los ángeles caídos cambian de semblante. » (4)
«En la primera tentación se trata de convertir piedras en pan. Para el Hijo de Dios una pavada. Y además algo tan necesario y urgente. ¿Hay algo más trágico, algo que contradiga más a la fe en un Dios bueno que el hambre de la humanidad? ¿No debería ser precisamente el hecho de dar pan a todos y acabar con el hambre de todos, la primera urgencia del buen salvador? Y –pregunto- ¿no se convierte en una terrible prueba para nuestra fe el hecho de que Jesús rechazó la propuesta? Sabiendo lo que es el hambre, ¿cómo puede negarse? ¿Qué hay de malo en la propuesta de Satanás? ¡Pero miren qué humano es Satanás que se preocupa por el hambre en el mundo! Y Jesús se niega a hacer el milagro: “No sólo de pan vive el hombre…”
Pero a Satanás no le interesa el hambre ni amor al prójimo, sino lo que le interesa es que Jesús renuncie a la obediencia hacia el Padre. Que abandone su misión. Porque su misión es peligrosa para Satanás. Es nada menos que destruir las obras de Satanás.
La Biblia nombra a Satanás el mentiroso y engañador desde el principio. El que tergiversa las cosas. Pero ¡qué sutil engaño, qué terrible trampa! Jesús no le responde entrando en una discusión. Yo le habría dicho: El hambre en el mundo es precisamente obra de Satanás, no voluntad de Dios. No falta alimento en el mundo, sino que está mal distribuido. Eso es consecuencia directa del pecado del hombre.
Pero para entender el tema del pan debemos recordar el relato que escuchamos como lectura bíblica: la multiplicación de los panes (Jn. 6:3-13). Varios miles de personas estaban siguiendo a Jesús en el desierto. En ese momento Jesús hace lo que antes había negado como tentación. ¿Por qué? La gente había acudido para oír la palabra de Dios, y por eso se habían olvidado de todo lo demás. Así, como personas que abrieron su corazón a Dios y unos a otros, pueden recibir el pan de un modo justo. Primero, buscan a Dios, su palabra, la manera correcta de enfocar toda su vida. Segundo, es a Dios a quien se pide el pan. Y tercero, están dispuestos a compartir. Así en ese momento escuchan a Dios y eso se convierte en vida con Dios – y esa fe les lleva al amor, el descubrimiento del otro. Jesús no es indiferente ante el hambre de los hombres, ante sus necesidades materiales, pero les da el orden correcto.
Otro relato de pan lo encontramos en la última cena. Jesús mismo se convierte en grano de trigo que cae en la tierra y da mucho fruto. Él mismo se hace pan para nosotros y esa multiplicación de los panes dura ininterrumpidamente hasta el final de los tiempos. Así ahora comprendemos las palabras de Jesús, que toma del Antiguo Testamento:
“No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”.
Decía el sacerdote alemán Alfred Delp, ajusticiado por los nazis: “El pan es importante; la libertad es más importante; pero lo más importante de todo es la adoración”. Esa es la jerarquía de valores.
Donde Dios es nada más que una grandeza secundaria o terciaria en nuestro orden de prioridades todo se deforma y pervierte. No es verdad que dejando a Dios en segundo plano aunque fuera por algo tan urgente como dar el pan a la humanidad, eso después se arregla. Quiero dejar en claro que esto no se refiere a un orden cronológico. Qué es lo que hay que hacer primero: dar de comer o proclamar la palabra. Sabemos que no podemos predicarle a alguien que tiene la panza vacía. Pero es la pregunta sobre qué fundamento descansa nuestra vida. Donde Dios no es lo primero y lo principal, a la larga el hombre se convierte en lobo para con el hombre. No existe la justicia, no se sale al encuentro del otro que sufre, la naturaleza es destruida. Debemos reconocer nuevamente el primado de Dios y de su palabra. Solo donde se vive la obediencia hacia Dios se desarrollan los principios morales que puedan dar también pan para todos.
Jesús sabe lo que es el hambre, está presente en los hambrientos de este mundo y en su juicio final tomará parte por ellos. Pero también un mundo satisfecho estaría perdido y sin salvación si permaneciera en su lejanía y negación de Dios. Sin duda, si se hubiese corrido la voz de que hay alguien que convierte en pan las piedras del desierto, la gente vendría en masa. Pero ¿encontraría así el camino de regreso a Dios? ¿Sanaría su ceguera y su rebelión contra Dios? Por eso aquí no se trata de unas pruebas personales que tiene que absolver Jesús, sino está en peligro toda su misión.» (5)
Manuel de Tuya, O. P, comenta que «Cristo ayunó cuarenta días y sintió hambre. “Si eres Hijo de Dios,” le dice el tentador, con cuya respuesta esperaba saber si era el Mesías o no, que transforme estas piedras en pan. Sugerencia bajo capa de piedad: que no sufra un privilegiado hijo de Dios. “Hijo de Dios” está sin artículo; pero se refiere, como en otros casos (Mat. 8:29; 27:40.43; Mar 1:1), al Mesías, máxime después de su vinculación literaria con el bautismo, en que se le proclamó “su” Hijo (cf. Mat. 9:25) 5. Se esperaba entonces que el Mesías, al modo de Moisés, haría descender otra vez del cielo una lluvia de “maná”, del que se comería en aquellos años. Acaso pueda con Mateo haber evocación.
Cristo le contesta con un argumento de la Escritura: “Está escrito.” La palabra de Dios cierra toda discusión. “El hombre no vive sólo de pan, sino de toda palabra que sale de boca de Dios” (Deut 8:3). Cristo alude aquí al sentido espiritual de confianza en la omnipotencia de Dios, en función de otra vida superior, a la que hay que atender con preferencia. Que es lo que Jesús recordará más tarde junto al pozo de Siquem: “Mi alimento es hacer la voluntad de aquel que me envió” (Jn 4:34). Por eso dijo a sus discípulos: “Yo tengo una comida que vosotros no sabéis” (Jn 4:32).
Cristo pudo hacer el milagro. Pero éste no debe hacerse inútilmente. El abandono al Espíritu y a la Providencia fue el medio para rechazar la tentación. La Escritura, con todos los procedimientos y sentidos rabínicos, cerraba toda discusión. Como aquí con un procedimiento de “analogía.” (6)
El Dr. Ed. Murphy, en su libro Manual de Guerra Espiritual comenta acerca de La primera tentación que:
«Incita a Jesús a satisfacer sus desesperadas necesidades físicas fuera de la voluntad de Dios. Tanto Mateo como Lucas relacionan esta tentación con el hambre terrible del Señor (Mateo 4.2b–3; Lucas 4.2b–3). Y ambos cuentan que el diablo asaltó a Jesús con esta tentación particular como prueba de su condición de Hijo de Dios Padre:
“Si eres Hijo de Dios […]” (Mat. 4.3 y Luc 4.3).
No debemos ver en ese «si» condicional una duda de parte de Satanás en cuanto a la verdadera naturaleza del Señor. La duda se halla en otro terreno. El diablo sabía bien quién era Jesús. Broadus dice que Satanás invita al Señor:
[ … ] a afirmar ese hecho con un milagro y para sugerirle que ciertamente tiene derecho a satisfacer su hambre. Por su posición en el griego, «Hijo» es enfático. Las criaturas ordinarias de Dios pueden sufrir, no tienen más remedio, pero si tú eres su Hijo, es indigno de ti que sufras, y también innecesario, «di que estas piedras se conviertan en pan». No se desprende de esta interpretación que Satanás comprendiera del todo lo que significaba que Jesús fuese el Hijo de Dios; y esa ignorancia sería la responsable de un intento de otro modo no sólo audaz, sino también absurdo.
Jesús tenía necesidades físicas legítimas, las cuales, si no se satisfacían, podían conducirle finalmente a la muerte. Satanás le está diciendo al Señor que puede y debe proveerse de alimento utilizando sus poderes divinos. Es imposible exagerar lo atolondrado de esta sugerencia. Jesús es el Hijo de Dios convertido en el Hijo del Hombre, y como tal debe actuar como hombre, no como Dios ni como un semidiós. No puede ser hombre una parte del tiempo y Dios en otras ocasiones.
En el momento que Jesús comience a conducirse como Dios, no será más el postrer Adán. Dejará de identificarse con nosotros en nuestras tentaciones y sufrimientos. Aunque es siempre Dios, no actuará nunca según sus atributos divinos mientras viva entre los hombres (Fil. 2.5–11). Por lo tanto, aquí Satanás no sólo revela su maldad, sino también su ignorancia de las verdaderas implicaciones de la encarnación.
De igual manera, aunque a Jesús le estuviese, por así decirlo, permitido utilizar sus atributos creadores para transformar en pan las piedras del desierto, no lo haría. ¿Por qué? Porque era Dios Espíritu Santo el que le había «llevado», «impulsado» al desierto (Marcos 1.12), no el diablo. La palabra traducida por «impulsar» es ekbállo en griego, que, según Wuest, significa “literalmente, lanzar hacia delante, sugiriendo fuerza (ek, “fuera”; bállo, “lanzar”); por lo tanto expulsar o impeler”. Wuest dice que la palabra utilizada por Marcos es “más fuerte que la de Mateo, anágo, “llevado”, y que la de Lucas, ágo, “guiado””. Es la misma que se emplea para designar la expulsión de demonios por el Señor en Marcos 1.34 y 39.
Jesús estaba en el desierto porque Dios el Espíritu Santo lo había mandado allí. No es que fuera reacio a ir «a un lugar tan salvaje», como dice A. B. Bruce. Pero el Espíritu llenó su mente con aquella visión de los profetas de estar a solas con Dios, encontrarse con su adversario de frente y alcanzar a los pecadores y cargados hombres con el mensaje del reino de Dios. Ya que Dios le constreñía a ir allá, fue voluntariamente; puesto que el Espíritu había impresionado su mente con la necesidad de ayunar durante los cuarenta días y las cuarenta noches de tentación, así lo hizo. También estaba seguro de que su Padre le sostendría.
A. B. Bruce dice: “Esas pocas pinceladas de Marcos sugieren un vívido cuadro de crisis espiritual: preocupación intensa, retirada instintiva a una soledad severa conveniente, tentación, lucha feroz y prolongada que desemboca en debilidad, clamor por ayuda preternatural”
Para la primera tentación de Satanás, Jesús tiene sólo una respuesta:
«Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios» (Mat. 4.4).
Las citas tan directas de la Escritura son rhema, porciones de la Palabra de Dios traídas a la mente por el Espíritu Santo, que mora en el interior de la persona, y que se convierten en la respuesta de Dios para la línea de tentación de Satanás en ese momento. Más tarde ese tipo de palabra llegaría a ser la renombrada «espada del Espíritu, que es la palabra de Dios», en las enseñanzas de Pablo sobre la guerra espiritual en Ef. 6.17.
El propio Satanás intentará blandir esa misma espada del Espíritu en su segunda tentación (v. 6). Pero, como siempre, el diablo aplicará mal la verdad divina y se verá severamente reprendido por Jesús a causa de ello. El Señor volverá entonces a citar la Palabra de Dios con objeto de silenciar al adversario por su uso erróneo de esa palabra (v. 7).
Aunque Satanás falló con Jesús en esta primera tentación, él sabe que ese enfoque resulta eficaz en el caso de los creyentes. El diablo todavía inicia sus ataques contra nuestras mentes en el terreno natural y físico: “Si eres un hijo de Dios, tus necesidades físicas deben ser satisfechas. Y aquí está la manera lógica de suplir esas necesidades: Hazlo”. Y nosotros lo hacemos. Nos convertimos en egoístas y mundanos que viven para las comodidades físicas. Adoptamos un estilo de vida orientada hacia el éxito que se mide primordialmente por el poder, la posición, el placer y las posesiones. Incluso elaboramos una teología basada en esas cosas para respaldar nuestros intentos de convertir piedras en pan con motivos egoístas. Somos una de las generaciones de cristianos más buscadoras de pan que jamás haya habido sobre esta tierra.
Broadus sugiere que durante aquellos cuarenta días en el desierto Jesús había meditado sobre los cuarenta años que Israel pasó en igual sitio. Deuteronomio registra el repaso que hace Moisés de la experiencia de Israel en el desierto justo antes de que el pueblo cruzara el Jordán para entrar en la Tierra Prometida. Como hombre representativo, Jesús es asimismo el representante de los judíos. Y en sus cuarenta días en el desierto también está siendo probado por Dios mediante Satanás como lo fue Israel en su peregrinación. Mientras que el pueblo escogido falló continuamente, negándose a creer la Palabra de Dios, Jesús elige creer y obedecer. La espada que utiliza contra los ataques del diablo son pepitas de oro escogidas de la Palabra de Dios en Deuteronomio 4.4, 7, 10.» (7)
b. La segunda prueba fue también engañosa y sutil.
Tomando a Jesús le llevó hasta la ciudad santa y le puso sobre el pináculo del templo y le dijo:
“Si eres Hijo de Dios, échate abajo.”
«Hay una respuesta que Jesús dio a Satanás una vez que es muy instructiva respecto a este punto. La ocasión tenía que ver con la tentación de Jesús por el diablo en el desierto. Cuando Satanás citó las Escrituras para persuadir al Señor a echarse del pináculo del templo, el Señor respondió diciendo,
“Escrito está también (Mat. 4:6-7).
Fijémonos en aquella palabra, también. Con ella el Señor obligaba a Satanás, y a todos nosotros, a siempre juntar todo lo que Dios ha hablado sobre cierto tema, y reconciliar estos pasajes. Bien se pueda citar un versículo de la Biblia que parece apoyar una idea, pero si se puede también citar un pasaje que contradice la idea, entonces tenemos que abandonar la idea.» (8)
« Satanás se transforma en un ángel de luz. Aquí Satanás cita un texto del Antiguo Testamento (Sal. 91:11-12). Satanás conoce la palabra de Dios. Aquí vemos la astucia y el engaño de Satanás. Lleva a Jesús a un lugar sagrado, y habla la palabra de Dios. También a nosotros nos envía tentaciones disfrazadas. (ver 2 Cor. 11:14.)
Cuando nosotros estamos frente a una tentación, muchas veces nos preguntamos, “¿Qué tiene de malo?” Satanás es muy sutil. Esta tentación no parece encerrar algo moralmente malo. Pero Jesús define el problema con su respuesta,
“Escrito está, No tentarás al Señor tu Dios”.
Este versículo se encuentra en Deut. 6:16
“No tentaréis a Jehová vuestro Dios, como lo tentasteis en Massa”.
¿Cómo tentaron los israelitas en Massa? El relato lo encontramos en Éx. 17:7.
“Y llamó el nombre de aquel lugar Massah o Meribah, por la rencilla de los hijos de Israel, y porque tentaron a Jehová, diciendo: ¿Está, pues, Jehová entre nosotros, ¿no?”
Los israelitas querían ver una manifestación visible de la presencia de Dios entre ellos. Satanás deseaba que Jesús también buscara esta clase de manifestación para comprobar la presencia de Dios y la realidad de su promesa. No es que Jesús dudara que Dios cumpliría, sino que no le hacía falta una comprobación. Además, Satanás está intentando nuevamente que Jesús haga algo independiente del Padre. Quiere tentar a Jesús a proclamar que él era el Mesías en esta forma espectacular y visible, en lugar de seguir el camino que el Padre había trazado» (9)
En última instancia el mundo no pertenece al demonio; sus promesas no son confiables e inclinarse a ellas es incompatible con el servicio exclusivo a Dios
El portal mscperu.org, comenta del Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum super Matthaeum, hom. 5, que dice «No habiendo podido conocer nada cierto el diablo en la respuesta de Jesucristo, acerca de si era Dios o si era hombre, lo tentó otra vez, diciendo entre sí: “Este, que no ha sido vencido por el hambre, aunque no sea Hijo de Dios, debe ser un Santo”. Pueden los hombres santos resistir el hambre, pero cuando han vencido todas las necesidades de la carne, caen por medio de la vanagloria. Por ello empezó a tentarle con la vanidad, por lo que prosigue: “Entonces lo llevó el diablo a la ciudad Santa”» (10)
«Pero Satanás fue con un plan de tres alternativas, había fallado en la fase A, pero todavía le quedaban los pasos de la fase B y el de la fase C. Así que vuelve a la carga.
“Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad, y lo puso sobre el pináculo del templo. Y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo, porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti. Y, en sus manos te sostendrán, para que no tropieces con tu pie en piedra. (Mat. 4:5-6)
Ahora el diablo con astucia recurre al estilo de Jesús. También utiliza la palabra para dar validez a lo que dice. Satanás cita lo que le conviene del Salmo 91.
Y vuelve con la pregunta retórica: “Si eres el Hijo de Dios”. En otras palabras demuéstrame quién eres. No digas que eres el Hijo de Dios, pruébame que lo eres. Además no te digo algo que no está en la palabra de tu Padre.

Monte de las Tentaciones
Aquí volvemos a ver la intención que tiene Satanás de provocar una reacción de parte de Jesús como Dios y no como hombre. Satanás espera que Jesús se llene de vanidad, de soberbia, de imprudencia y actúe como dice.
Jesús no se impresionó porque el diablo utilizara la Biblia, tampoco nosotros debemos impresionarnos cuando un ateo o un no creyente nos cita la Biblia para tratar de que hay contradicciones o de que los extraterrestres existen y muchas otras sandeces.
El hecho de citar la Biblia no garantiza nada. Por eso Jesús no le hizo caso a Satanás, Jesús sabía lo que decía el Salmo 91.
“Jesús le dijo: Escrito está también: No tentarás al Señor, tu Dios”. (Mat. 4:7)
Jesús le cita a Deuteronomio 6:16
“No tentarás a Jehová vuestro Dios, como lo tentasteis en Masah”. (Deut. 6:16)
Una vez más Satanás falla en su intento de tentar a Jesús. La batalla se ponía interesante, ya los demonios casi no tenían más uñas que masticar, en el Tercer Cielo todo era gozo, alegría. Satanás empezaba a perder el control de sí, sudaba como un viejo caballo bajo el sol candente del día, su boca estaba reseca, sentía su lengua pesada, estaba desesperado, sólo le quedaba una carta que jugar, la más importante, una oferta que nadie hubiera rechazado.
[…] Aquí podemos descubrir el estilo de Satanás para tentarnos, su estilo de hacer preguntas, de velar la oportunidad para atacarnos, para lanzar sus dardos venosos. Satanás no es un demonio tonto, Satanás es un Querubín dotado de sabiduría, inteligencia y hermosura. Tiene la capacidad como querubín de asumir distintas formas para presentarse, lo mismo asume la forma de un animal como lo hizo en el huerto, o de ángel de luz como lo hizo en el desierto, puede aparecerse como un ángel portador de un mensaje como hizo con Mahoma y con todos los fundadores de sectas falsas que dicen que un ángel les entregó un nuevo mensaje.
El mayor error que puede cometer un creyente es subestimar la capacidad que esta criatura tiene para engañar. Satanás puede inducir a cualquier cristiano, no importa su grado de santidad, a pecar, a apartarse del camino correcto, lo puede corromper, inducirlo a fornicar, a adulterar o a pervertir su ministerio. Satanás no es un ignorante, conoce mejor que muchos creyentes las Sagradas Escrituras y las utiliza para engañar, para corromper el evangelio, para introducir falsas doctrinas.
Jesús mismo no lo subestimó. Jesús sabía que tarde o temprano el diablo trataría de tentarlo y esperó el mejor momento para hacerlo. Jesús se preparó físicamente y espiritualmente. Jesús estudió el Antiguo Testamento, estudió el libro de Deuteronomio, las tres respuestas que Jesús le citó estaban en este libro.
Aquí vemos como nuestro Señor validó el contenido del Antiguo Testamento. Es triste que hoy muchos predicadores, pastores, teólogo quieran quitarle validez a las enseñanzas de estos libros. A veces sólo utilizan textos relacionados con los diezmos, las ofrendas o pasajes relacionados con el tema de la prosperidad material.
Hoy han borrado el versículo 22:5 de este mismo libro. Y han permitido que Satanás haya introducido en las iglesias el espíritu de Jezabel. La excusa es que aquello era para aquel tiempo y que vivimos tiempos modernos. Si Jesús hubiera pensado de esta manera no hubiera utilizado los versículo del libro de Deuteronomio, no hubiera hecho caso a la escritura y hubiera hecho lo que Satanás le decía que hiciera. Hubiera convertido las piedras en un banquete, le había probado a Satanás que el era Hijo de Dios lanzándose del templo y le hubiera aceptado todo cuanto le ofreció finalmente.
Jesús validó el libro de Deuteronomio haciendo uso de él para responder a Satanás. Si esos versículos tenían vigencia, también lo tiene el versículo del capítulo 22. (22:5).
Si analizamos esta tentación podremos aprender el método para librarnos de las tentaciones del diablo. Cristo estaba preparado. Había sido bautizado en el Jordán por Juan el Bautista, fue ungido por su Padre y se dedicó a orar y a ayunar. Esa es la receta para vencer y para obtener los dones espirituales.
Nadie crea que puede enfrentarse al diablo sin estar preparado, sin orar, sin ayunar, sin estudiar la palabra de Dios, sin tener el Espíritu Santo. Los discípulos no pudieron echar fuera el demonio del joven lunático, el padre lo llevó varias veces a ellos y nunca pudieron echar el demonio fuera y no lo pudieron hacer porque no estaban en ayuno ni en oración.
[…] Ahora tenemos a Jesús: ¡Dos a cero! Hay gozo en el tercer Cielo, ya preparan el banquete que le llevarán a Cristo al desierto una vez termine la tentación. Los ángeles se preparan, preparan la comida para su Rey. Pero falta la última carta. Falta la tentación mayor, una tentación en la cual la mayoría cae sin pensarlo mucho.
Satanás sabe que está vencido y está dispuesto a jugarse su última ficha. Los demonios ya no tienen uñas que comer, así que están inquietos y se golpean entre ellos, saben que su futuro sobre esta tierra depende de esa última movida de su jefe. Pero Satanás está angustiado, siente el peso de la derrota. » (11)
En el portal Selah, Karin Schnell de la Iglesia Reformada en Buenos Aires, comenta que «con la segunda tentación, la del espectáculo, del show. Arrojarse al abismo y aterrizar sin hacerse daño. ¡Qué masa! ¡Qué ídolo! Un Jesús divertido, entretenido, un showmaster, entrevistas todos los días, cada día un espectáculo nuevo. Pero también: pasar a ser propiedad del público, obedecer a la demanda de los espectadores, que seguirían siempre siendo eso: espectadores. Estar a merced de los aplausos, quedar bien, hasta que aparece otro, más divertido, más entretenido.
Arrojarse al abismo, sería además la prueba irrefutable de que Dios está de su lado. Pero no, el reconocer a Dios no es cosa de pruebas sino de fe. Es cosa del corazón y de la conciencia y no de los milagros y espectáculos. Jesús tiene otra misión: va a conquistar los corazones con amor, ofrecer el perdón, motivar el arrepentimiento y – ocultar su condición de ser Dios mismo y arriesgar que la fe lo descubra. Tal vez esta es la tentación que mejor entendemos. Querer quedar bien, recibir reconocimiento de otros. Una mentirita aquí, una pequeña deshonestidad allí, querer figurar, ser protagonista, renunciar a nuestra convicción o callarla porque no conviene expresarla. Todo empieza con pequeñeces y luego ya nos parece normal…
Cristo no se arrojó desde lo más alto del templo. No se lanzó al abismo. No puso a prueba a Dios, pero bajó al abismo de la muerte, en la noche del abandono, en la soledad de los indefensos. Se atrevió a dar ese salto como un acto de amor de Dios a los seres humanos. Y por eso sabía que en ese salto final sólo podía caer en las amorosas manos del Padre. Esa confianza es algo totalmente diferente a la peligrosa provocación de Dios, que quisiera poner a Dios a nuestro servicio.» (12)
«La segunda es de tipo espiritual. Aunque las expresiones “el diablo condujo a Cristo,” de Lucas, o “toma a Cristo,” de Mateo, se prestan a una interpretación materialista, quieren decir que sucedería en una representación imaginativa; por tanto, “tomar” (παραλαμβάνω), como el arameo debar, puede indicar sólo que la persona sujeto tiene la iniciativa, sin exigir una acción física (Mat 17:1; 20, 17) El verbo “llevar” (άγω), de Lucas, puede también indicar incitar a algo o “llevar,” pero en representación imaginativa lo mismo que el verbo “poner,” “colocar” (έστησεν), del v.5 (Mat 18:2; Hch. t 1:23; 6:13).
Desde allí, el diablo interviene para que Cristo esté en la “Ciudad Santa,” Jerusalén, y sea “puesto” sobre el “pináculo” (πτερύγων) del Templo, probablemente era la techumbre de uno de los pórticos dentados 10 del recinto general del Templo (ιερόν), donde se lograría mejor la espectacularidad de la propuesta.
Según Josefo, la vista del Cedrón desde el “pórtico real” causaba vértigo: más de 180 metros Desde el “pináculo” despeñaron a Santiago el Menor el año 62 13, y éste debe de ser un punto de la muralla oriental
En una de las concepciones rabínicas se contaba precisamente que el Mesías se revelaría estando de pie, sobre el techo del Templo, para anunciar a Israel que su redención había llegado 15. En aquel ambiente, y a la hora de los sacrificios, hubiese sido un prodigio tal que acusaría ser él el Mesías.
De nuevo Cristo rechaza la tentación con la Escritura: “No tentarás al Señor tu Dios,” que se refiere al Deut 6:16, y se alude con él al pasaje del Éxodo cuando, faltos de agua en el desierto, exigían los israelitas a Moisés un milagro. “¿Por qué tentáis a Yahvé?” les dijo Moisés (Ex 17:2). Nuevamente Cristo, confiando en la providencia de Dios, rechazó la tentación. No era “confiar” en Dios arrojarse temerariamente, exponiendo su vida, y esperar que Dios milagrosamente lo salvase. Los ángeles protegen al “justo” (Sal 91:11ss), pero no al temerario suicida. Y esto suponiendo que no le propusiese tirarse, por lo descabellado, desde 180 metros”pináculo” al Cedrón.» (13)
Esquema del Templo de Herodes
El Dr. Ed Murphy, en su libro “Manual de Guerra Espiritual”, comenta acerca de la segunda tentación que: «Mucho se ha escrito acerca de si Jesús fue llevado físicamente por Satanás desde el desierto otra vez a la ciudad de Jerusalén y colocado «sobre el pináculo del templo. ¿Ocurrió aquello en el espacio y en el tiempo o sólo en la mente del Señor? Existen ambas opiniones: que sucedió literalmente en el terreno físico y que la experiencia no fue sino mental.
A. B. Bruce compara esta última opinión con lo que experimentó Ezequiel cuando fue llevado por el Espíritu “por las guedejas de mi cabeza” desde Babilonia hasta Jerusalén. Ezequiel nos dice que aquello sucedió en visión (Ezequiel 8.3). Tal vez lo mismo ocurriera aquí.
Sin embargo, lo que cuenta es el significado de la tentación y no los detalles sobre cómo ocurrió. Aun así, buscando las principales enseñanzas de la tentación del diablo nos topamos con problemas. Muchos comentaristas ven aquí una tentación doble: por una parte, Jesús fue incitado a demostrar su confianza en Dios mediante un acto irracional; y por otra, a que lo hiciera en público para ganarse la lealtad de las multitudes. Otros consideran únicamente que Jesús es tentado a poner a prueba la promesa de protección de Dios exponiéndose a un peligro de muerte. Aunque la primera interpretación presenta posibilidades interesantes, creo que la contestación de nuestro Señor en el versículo 7 nos proporciona la respuesta:
«No pondrás a prueba al Señor tu Dios».
Jesús vio en ello una tentación. En contraste con la primera tentación, que apelaba a las necesidades físicas de Jesús, la segunda era una incitación al fanatismo religioso. Como lo expresa Calvino, Satanás:
[ … ] le exhorta (a Jesús) a que se entregue a una necia y vana confianza, descuide los medios con que cuenta, se lance innecesariamente a un peligro manifiesto y, podríamos decir, exceda todos los límites[ … ] para inducir a Cristo a que pruebe su divinidad y se levante, con una temeridad estúpida y perversa, contra Dios.
Jesús debe dejar de lado su sentido común y actuar como si fuese un ser completamente espiritual, en vez de alguien espiritual encarnado que vive en un mundo regido por leyes naturales creadas por Dios, las cuales deben ser cuidadosamente respetadas durante el transcurso de la vida de la persona. Tiene que renunciar a todos los instintos dados por Dios para prevenir el peligro y arrojarse a un mundo totalmente religioso. Esperar la intervención divina directa siempre que la desee y según su opinión en cuanto a cómo debería Dios actuar a su favor. Se trataría, pues, de un estilo de vida de milagros a la carta.
Jesús discernió aquel engaño conducente al fanatismo; vio que suponía poner a prueba a Dios para descubrir si estaba realmente con Él. Pero el Señor no cayó en ese extremismo ni en la búsqueda de milagros a la carta para comprobar la presencia de Dios en su vida. Aunque Dios confirma cosas mediante milagros, sólo lo hace según sus propios términos. En ocasiones realiza hechos milagrosos, pero la mayor parte de las veces no. En ambos casos obedecemos y Dios se lleva toda la gloria, no nosotros. Esta es una lección muy necesaria en nuestros tiempos de cristianismo espectacular.»(14)
c. La tercera tentación ofrecía a Jesús la manera fácil y rápida de ser el rey del mundo.
“Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adoraras”
Satán pensaba que Jesús quería ser rey y le mostró un camino corto. Hubiese sido tan fácil comprometerse y adorar a Satán a cambio de lo que le ofrecía. Por este medio no hubiera tenido que sufrir privaciones, ser rechazado y luego crucificado. Jesús no aceptó la propuesta satánica y respondió con la Palabra de Dios:
“Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás” (Deut. 6:13).
Prefirió ganar el reinado y tomar el camino más largo y difícil que acaba »
El diablo le ofreció al Señor los reinos de este mundo, pero con la condición que le adorara. El Diccionario Expositivo de Palabras del Antiguo y del Nuevo Testamento Exhaustivo explica que «Adorar (shajah , «adorar, postrarse, bajarse, inclinarse»). Esta palabra se encuentra en el hebreo moderno con el sentido de «inclinarse o agacharse», pero no en el sentido general de «adorar». El hecho de encontrarse más de 170 veces en el Antiguo Testamento demuestra un poco de su significado cultural. Lo encontramos por primera vez en Gen 18.2 en donde Abraham «se postró en tierra» delante de los tres mensajeros que le anunciaron que Sara tendría un hijo.
El acto de inclinarse en homenaje o reconocimiento de autoridad y sumisión se hace generalmente delante de un superior o un gobernante. Por eso David se «inclinó» ante Saúl (1 S 24.8). A veces alguien se inclina ante uno que es social o económicamente superior, como cuando Rut se «inclinó» delante de Booz (Rt 2.10).
José vio en un sueño que las gavillas de sus hermanos se «inclinaban» ante su gavilla (Gen 37.7–10). Shajahes el término que comúnmente se usa para llegar ante Dios en adoración (como en 1 S 15.25 y Jer 7.2). A veces se usa otro verbo que significa inclinarse físicamente, seguido por «adorar», como en Éz. 34.8: «Y entonces Moisés, apresurándose, bajó la cabeza hacia el suelo y adoró». Otros dioses e ídolos también son objetos de adoración, postrándose delante de ellos (Is 2.20; 44.15, 17).» (15)
Y el Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia define adoración como «culto o reverencia que se rinde a Dios por sus obras (Sal 92.1–5) y por ser quien es (Sal 100.1–4). Se expresa mediante Oración (Gen 12.8; Neh 9),Sacrificio (Gen 8.20), Ofrenda (Gen 4.3, 4; 1 S 1.3; Deut 26.10; I Cro 16.29); Alabanza (II Cro 7.3; Sal 29.1, 2; 86.9; 138.1, 2), Canto (Sal 66.4), ritos (Éx 12.26, 27), meditación (Sal 63.5, 6), temor (Sal 96.9), Ayuno (Neh 9.1–3; Luc 2.37), Fiesta y Acción de gracias (II Cro 30.21, 22), y sobre todo inclinación (Sal 95.6; 1 Cro 29.20) y servicio (Deut 11.13; Jos 22.27). Estos dos últimos conceptos se expresan en hebreo y en griego con palabras que también significan «adoración» (Deut 6.13; 10.12, 13; 2 R 5.18; cf. Mat 4.10; Ro 12.1), de modo que no se distingue entre «servir» y “adorar” ni entre “inclinarse” y “adorar”.
La adoración externa y cultual debe nacer de una actitud interna (Is 29.13), que a su vez se expresa en obediencia y una vida dedicada por entero al servicio de Dios (1 S 15.22, 23; Miq 6.6–8; cf. Stgo 1.27). El adorador debe ser bueno y justo (Sal 15; Am 5.21–26) para que su adoración sea aceptada (Sal 50.7–23; Is 1.11–20; cf. Mat 5.23, 24 y Jn 4.23), además de sincero (Sal 51.16–19).
En la adoración, los patriarcas invocaban el nombre de Jehová (Gen 13.4), celebraban el pacto (Gen 15.7–21) y la sustitución (Gen 22; cf. Lev 17.11), y practicaban los lavamientos y las purificaciones (Gen 35.2; cf. Éx 19.10), todo lo cual precede al culto más formal y complejo que se verá después en el Tabernáculo y el Templo (1 R 6–8; 2 Cro 20–31). A pesar de este desarrollo posterior, no se pierde el aspecto personal de la adoración (2 S 17.18–29; Sal 23; Is 55.6–9).
En el Nuevo Testamento, el culto de la Sinagoga (Luc 4.16–21) se adapta a las necesidades de la Iglesia. Incluye alabanzas, salmos, cánticos (Ef. 5.19, 20), lectura bíblica, enseñanza, exhortación (Col 3.16; 4.16; 1 Ti 4.13), oración, ayuno, santa cena (Hch 2.46; 13.1–3; I Cor 11.18–34), profecía (I Cor 14), doctrina, mensajes en lenguas e interpretación (I Cor 14.26).
En ambos testamentos el pueblo de Dios lo adora públicamente (Hch 20.7), en privado (Gen 24.26, 27; Dan 6.10; Mat 6.5, 6) y en familia (Gen 35.1–3; Hch 16.30–34).
Se prohíbe terminantemente la adoración de seres humanos (Hch 10.25, 26; 14.11–15; cf. Est 3.2, 5), ángeles (Col 2.18; Ap 19.10; 22.8, 9) u otra criatura (Mat 4.10; cf. Deut 6.13; Ap 14.9–11). La adoración de dioses falsos es una ofensa que trae las más terribles consecuencias en todo el Antiguo Testamento (Éx 20.3–6; 32.1–11, 30, 35; Deut 4.15–18; 8.19; etc.; cf. Ro 1.25). En el Nuevo Testamento la adoración se dirige a Jesucristo (Mat 14.33; Jn 5.22, 23; Heb 1.6; Ap 5.8–14), y se destaca que el culto ofrecido a Jehová en el Antiguo Testamento explícitamente pertenece a Jesús (Fil. 2.10, 11 // Is 45.23). La adoración a Dios y al Cordero es la esencia misma de la vida celestial (Ap 4.6–11; 15.3, 4; 19.1–8).» (16)
«Finalmente el demonio, derrotado por la Escritura trató de citarla para su propio provecho. Sugirió que el Sal 91:11-12 justificaba que Jesús saltara desde la alta columnata del templo al valle del Quedrón que corría abajo. El demonio hizo de ello una demostración de la confianza de Jesús como Hijo de su Padre De hecho hubiera sido un acto de incredulidad, la gente no pone a prueba a aquellos en quienes tiene una confianza competa especialmente cuando esa persona es Dios (Deut. 6:16). Haber cedido a esa sugerencia hubiera sido de hecho dudar de que él fuera realmente el Hijo de Dios y que su padre era digno de confianza. Todas las tentaciones fueron dirigidas contra Jesús como Hijo de Dios» (17)
En un sermón del Padre Castellani para tiempos de Cuaresma titulado Ayuno y Tentaciones de Cristo, que el sacerdote predicó en el año 2006, planteó alguitas dificultades: «Por ej.: ¿agarró el Diablo a Cristo que estaba en el desierto y lo llevó volando al pináculo del Templo? “¡Qué julepe tendría el Maldito!” -dice Santa Teresa. Probablemente se apareció en figura de peregrino y le pidió lo acompañara al Templo: el texto griego dice “paralambánein” que no significa “agarrar” ni “transportar” sino “conducir consigo”. ¿Y luego lo llevó volando a un monte alto desde donde se vieran “todos los Reinos del Mundo -a la montaña de Djebel Karantal, a 30 km. de Jerusalén, como dice la leyenda? También aquí dice “paralambánein”. Probablemente produjo una gran visión imaginaria en torno a Cristo, donde se viese además de Jerusalén muchas suntuosas ciudades, ríos, valles y mares -todo el mundo en abreviatura.»(18)
“Por haber sufrido él mismo la tentación, puede socorrer a los que son tentados” (Heb.2:18)
“Porque no tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que ha sido tentado en todo de la misma manera que nosotros, aunque sin pecado.” (Heb. 4:15)
“Ustedes no han sufrido ninguna tentación que no sea común al género humano. Pero Dios es fiel, y no permitirá que ustedes sean tentados más allá de lo que puedan aguantar. Más bien, cuando llegue la tentación, él les dará también una salida a fin de que puedan resistir.” (I Cor. 10:13)
“Todo esto demuestra que el Señor sabe librar de la prueba a los que viven como Dios quiere.” (II Pe. 2:9)
“más vale dominarse a sí mismo que conquistar ciudades.” (Prov. 16:32)
«En verdad que este diablo se las trae. No respeta que aquel quien está a su lado es el Hijo de Dios. Pedirle a Jesús que lo adore como a un dios es lo más bajo en lo que ha caído este demonio.
Satanás está dispuesto a darle todos sus reinos, sus riquezas, su poder, su gloria con tal que Cristo lo adore.
Las iglesias del mundo deben aprender la lección. La última tentación de Jesús es la misma tentación en la cual Satanás ha sumido a muchas congregaciones.
Les ofrece riquezas, comercio, lujos, comodidades. Satanás está enviando a sus empresarios a las iglesias con su mensaje de prosperidad, hacer dinero para pagar sus programas de radio y televisión, para que la iglesia se involucre en ventas y en negocios. Es un atractivo.
Satanás le ofreció a Cristo riquezas, poder, reinos, fama. Eso es lo mismo que hoy le ofrece a muchas congregaciones. Su astucia es tanta que desgraciadamente está logrando sus objetivos, el problema de estos mensajes es que tarde o temprano Satanás introduce herejías y falsas doctrinas, y peor aun hace cae a ministros de la gracia de Dios.
Detrás de las riquezas caminan cogidos de mano la avaricia, la vanidad, la fornicación, el adulterio, el espíritu de Jezabel.
Satanás sabía que ese ofrecimiento era agradable, sabía que con ese ofrecimiento Jesús podría ser tentado, pero no logró su cometido con Jesús, y hoy anda por el mundo ofreciendo lo que no tiene a miles y miles de creyentes logrando engatusarlos.
Ahí, en la cumbre del monte está el tentador. Enseñándole la majestuosidad del mundo, enseñándole sus tesoros, sus riquezas, sus reinos. Allí estaba el tentador que ya sentía la derrota en carne y hueso, que ya sentía que todo estaba acabado, pero que hacía su último intento desesperado por convencer a Jesús.
[…] Satanás se jugó la última carta. Lanzó su última bola al canasto pero falló. Su plan había fracasado, los demonios que observaban, sabiendo que la causa estaba perdida salieron como “almas que llevan al diablo” y en el Tercer cielo hubo gritos y aplausos y las trompetas sonaron y los ángeles cantaron.
El sol lanzó un latigazo de fuego que fue a parar en las costillas del diablo que se relamía del dolor. El silencio se hizo más profundo, sólo se esperaba el golpe mortal, sólo se esperaba la respuesta del Señor. Satanás no encontraba dónde meter su cara, su semblante estaba decaído, sentía una rabia que lo devoraba por dentro al ver a sus demonios salir corriendo, lo habían dejado solo en medio del desierto.
Entonces Jesús victorioso lo miró y le dijo:
“Vete Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás. El diablo entonces le dejó; y he aquí vinieron ángeles y le servían.” (Mat. 4:10:11)
La respuesta de Jesús fue contundente, respuesta que dejó al diablo sin aliento, sus ojos le dieron vueltas, sintió desfallecer y salió como un relámpago del lugar.
Jesús volvió a citarle el libro de Deuteronomio.
“A Jehová tu Dios temerás, y a él sólo servirás, y por su nombre jurarás” (Deut 6:13)
Jesús se mantuvo consistente, se mantuvo en la palabra, hizo del libro de Deuteronomio su espada de dos fila, su espada para librarse del tentador, Satanás se le olvidaron los textos de la Biblia y no pudo resistir la firmeza de Jesús. (49)
El Dr. Ed Murphy, en su libro “Manual de Guerra Espiritual” comenta que en la tercera tentación «el diablo interviene para que Cristo vea los reinos del mundo y su atracción. Se trata de un hecho análogo al que se lee en Ez 40:2; 41:1-5ss, y que se realizó “en visión”: “Mar condujeron y me pusieron sobre un monte muy alto.” Es una visión imaginativa y fantasmagórica, ya que naturalmente es imposible; aparte que Lc lo insinúa al decir que fue “en un instante” (εν στηίμγ] χρόνου). “Todo el poder y la gloria de estos reinos te daré si me adoras,” le dijo el tentador 16. Los judíos contemporáneos de Cristo esperaban un Mesías político y nacional, que aparecería con pompa dominación y prodigios. Así se presentaron una serie de pseudomesías, como se ve en los evangelios (Mar 10:35ss; Luc 24:21; Jn 6:15), Josefo 17, y los apócrifos 18. No es que el diablo tenga dominio sobre el mundo. Únicamente en el sentido de que influye en sembrar el mal, Cristo le llamó “príncipe de este mundo” (Jn 12:31), y San Pablo le llega a llamar “dios de este mundo” (2 Cor 4:4). Por eso Cristo, citando de nuevo la Escritura (Deut 6:13), desenmascara la falta de sus poderes y le ordena que se aparte: “Teme a Yahvé, tu Dios y sírvele a El.” Sólo a Dios se puede adorar y temer como fuente y dador de todo poder. Mat modifica homogéneamente la cita explicitándola a su propósito.
Y el diablo se retiró, como dice Lucas, “temporalmente.” No directamente, pero sí indirectamente, tentó luego a Cristo a través de los fariseos y saduceos, queriendo intimidarle en el desarrollo de su mesianismo; de las turbas, que querían hacerle rey temporal; de los que intervinieron en la pasión. Todos colaboraron a aquel momento, del que Cristo dijo: “Viene el príncipe de este mundo contra mí” (Jn 12:31). Entonces el Padre, por el abandono de Cristo en su providencia, hizo lo que antes El no quiso realizar: “vinieron los ángeles y le servían,” es decir, le trajeron alimento: διαχονέω (Mat 8:13; 25:44, etc.) tiene aquí este sentido.
En la tercera tentación, Satanás deja a un lado el planteamiento sutil que ha utilizado las otras dos veces y, desesperado, tira por la borda cualquier tipo de precaución. Está perdiendo terreno, y en un frenesí por conseguir el éxito, va al fondo de la cuestión. Quiere que Jesús le rinda homenaje, tributo, honra y servicio, aunque sólo sea por un momento (Mateo 4.9). A cambio le ofrece lo que en justicia debería poseer: “Todos los reinos del mundo y la gloria de ellos”. Satanás promete que Jesús puede regirlos, aunque, naturalmente, codo a codo con él, que es quien en realidad los posee (vv. 8, 9, juntamente con Luc. 4.6).
Primero,
«le llevó el diablo a un monte muy alto» (v. 8).
Debemos resistir las preocupaciones periféricas, de las cuales tratan muchos comentaristas, sobre si Satanás trasladó corporalmente a Jesús a través del espacio o acerca de qué monte se habla. Tales preocupaciones complacen sólo a nuestra humanidad. Para ver todos los reinos del mundo a uno se le representa generalmente mirando desde la cumbre de un monte alto. Dichos comentaristas también están divididos en cuanto a cómo considerar la jactancia de Satanás cuando dice que se le han entregado “todos los reinos del mundo y la gloria de ellos” y que, según sus palabras, “a quien quiero la doy” (Luc. 4.6). Jesús no refutó esa pretensión del diablo, pero el no hacerlo no es prueba de que la aceptara. La tentación no se centraba en dicha pretensión, sino en la respuesta del Señor.
Otros afirman que, por naturaleza, el diablo es un mentiroso (Jn. 8.44) ya que nunca puede dar lo que promete. Nos prometerá “el mundo” entero si con ello logra conseguir algún control sobre nuestra vida. Pero aunque eso sea cierto, también lo es que en las mentiras de Satanás hay a menudo algo de verdad, lo cual las hace mucho más sutiles y peligrosas.
En tres ocasiones Jesús mismo describió al diablo como «el príncipe de este mundo» (Jn. 12.31; 14.30; 16.11). Satanás es en la actualidad quien gobierna los reinos de este mundo y no Dios. Aunque Dios sea siempre Dios y, como tal, domine en última instancia sobre todo, permite que el diablo y los hombres perversos gobiernen hasta el día en que su Reino venga; entonces la autoridad de éstos será abolida y la voluntad divina quedará establecida para siempre. Como dice Broadus:
La pretensión de Satanás aquí en cuanto a que él tiene el control de los reinos del mundo y de su gloria no es del todo infundada[ … ] Las Escrituras hablan de él como del príncipe o el dios de este mundo (Jn. 12.31; 14.30; 16.11; 2 Cor. 4.4). Sobre la naturaleza exacta y las limitaciones de este poder no estamos informados; pero es cierto que se le ha encomendado el mismo (Lucas 4.6) y el Apocalipsis de Juan enseña que un día dicho poder le será retirado.
La mayoría de los comentaristas críticos están de acuerdo con Broadus. A. B. Bruce llega a decir que la adición de Lucas de «a mí me ha sido entregada» fue hecha «como salvaguardia contra la idea de que se trata de un Dios rival con posesiones y poder independientes».
En cuanto a quién entregó esos reinos a Satanás existen también dos opiniones: una de ellas es que fue Adán quien lo hizo cuando pecó, al transferir su lealtad de Dios al diablo, el control que el Señor había dado al hombre sobre la tierra pasó a Satanás; la otra, que Dios mismo dio a Satanás el gobierno del mundo como resultado de la Caída. ¿Cuál de ellas es verdad? En cierto sentido, ambas lo son. No obstante se trata de algo insustancial para el tema del relato: ¿Responderá Jesús a la oferta del diablo y tomará un atajo sin dolor para la dominación mundial? ¿O escogerá la senda trazada por el Padre; a saber, el camino del Calvario?
Broadus resume bien el atractivo de la frase: «Si postrado me adorares» (Mat. 4.9). La prosternación es «la postura normal en Oriente, bien para adorar bien para rendir homenaje». Si de lo que se trata es de rendir homenaje a Satanás, eso significa automáticamente adoración.
El tentador propone a Jesús que reconozca el poder mundano que se le ha permitido ejercer y que ajuste su reino mesiánico a las condiciones existentes, admitiendo la soberanía de Satanás. Jesús iba en realidad a reinar sobre este mundo; pero no como sucesor o subordinado del diablo, sino destruyendo por completo su dominio.
¿Y qué hizo Jesús? Venció aquella tentación con dos palabras finales: primero, una de reprensión grave (v. 10a), y luego otra de entrega absoluta (v. 10b). Pronunció la reprensión enérgicamente, y es probable que de forma oral, contra el mismo diablo, diciendo: « ¡Vete, Satanás!»
James Morrison pone en boca de Jeremy Taylor que se trata de «una palabra de indignación, castigo y expulsión […] El Cordero de Dios estaba airado cual provocado león, y le ordena que se vaya cuando sus demandas se hacen imprudentes y blasfemas». Y luego comenta: «La victoria se había conseguido. El segundo Adán no había caído, ni caería después. Porque “escrito está”. Nuestro Señor esgrime su arma predilecta: la espada de su boca, que es también la espada del Espíritu».
Jesús concluye su expulsión de Satanás y pronuncia su palabra de compromiso total con Dios, la adoración a Él, su homenaje y servicio:
«Porque escrito está: al Señor tu Dios adorarás, y a Él sólo servirás» (v. 10).
Más tarde, al preguntársele cuál era el mandamiento más importante, Jesús contestaría:
«Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento» (Mat. 22.37–38).
Aquí Jesús se convierte en el ejemplo supremo de ese amor que todo lo consume.
Mateo refiere a continuación:
«El diablo entonces le dejó […]» (v. 11).
Y Lucas añade su propio final inimitable al relato de la tentación de Jesús:
«Y cuando el diablo hubo acabado toda tentación, se apartó de Él por un tiempo» (Luc. 4.13).
A. B. Bruce dice que esta frase implica que en la experiencia de Jesús se repitieron tentaciones como aquellas. Geldenhuys concuerda con él.
Atacó al Salvador de todas las maneras que pudo imaginar, pero sin éxito. De modo que al ser vencido se fue, pero no para siempre. En las ocasiones propicias renovaría una y otra vez sus ataques contra Jesús (cf. 11.13 y Mar. 8.32–33), incluso por medio de Pedro.
Geldenhuys apunta entonces a Getsemaní y a la cruz como las tentaciones definitivas.
Pero Satanás le atacó especialmente cuando el Señor, en la víspera de su crucifixión, luchaba en Getsemaní […] con todo el poder y la ferocidad del infierno, en un intento desesperado por derrotarlo antes de que triunfase finalmente con su muerte en la cruz sobre todas las potestades de las tinieblas y confirmara su victoria por medio de la resurrección y la ascensión.»(20)
«El poder de Dios en el mundo es discreto, no busca ostentación. Pero es verdadero y duradero. Los reinos del mundo que Satanás podía mostrar al Señor, se han ido derrumbando todos. Pero la gloria de Cristo, la gloria de su amor, humilde y dispuesta a sufrir, no se ha derrumbado. Y al final, después de su pasión y resurrección, en otro monte, Él dice: “Toda autoridad me es dada en el cielo y en la tierra.”
Jesús salió victorioso de las tentaciones. De estas y de muchas otras más. No porque haya sido fuerte sino porque se refugió en la voluntad de Dios. Su obediencia al Padre venció a Satanás. Y lo tenemos a nuestro lado en nuestras tentaciones. Así ganará Dios también en nuestras vidas.
No somos Jesús. Una y otra vez vamos a caer en la tentación. Pero allí él nos recuerda que el mayor pecado no consiste en caer, sino en quedar postrado.» (21)
«El tercer y último asalto de esta lucha de tú a tú es quizá el más oscuro.
“Todavía le lleva consigo el diablo a un monte muy alto, le muestra todos los reinos del mundo y su gloria, y le dice: “Todo esto te daré si postrándote me adoras”. Dísele entonces Jesús: “Apártate, Satanás, porque está escrito: ‘Al Señor tu Dios adorarás, y sólo a Él darás culto”
Sobre aquel altísimo monte, añade Lucas, la visión de todos los reinos de la historia se produce “en un instante”, “en un abrir y cerrar de ojos”, que diríamos hoy. César, Nerón, Atila, Carlomagno. ¿A quién habrá visto Jesús en esa visión diabólica, en esa visión artificiosa urdida por Satanás, que se materializa en una fracción de tiempo? ¿A Stalin? ¿A Hitler? En este caso la tentación diabólica tiene que ver aún más directamente con la misión del Mesías Jesús y la gloria del poder terrenal.
Leemos también en Lucas:
“Y le dijo el diablo: “Te daré todo el poder y la gloria de estos reinos, porque a mí me ha sido entregada, y se la doy a quien quiero”
Si acaso, la inquietud de la que somos presa nosotros, pobres lectores, es la estrecha relación (¿Hasta cuándo habrá que soportar tanto embuste de Satanás?) entre la mentira, el mal, en resumen, entre las tinieblas y los déspotas de la Tierra y de la historia. Desde luego este tercer diálogo, que contiene la infame propuesta del “pacto con el diablo”, tendrá una gran repercusión en la imaginación y la fantasía de los hombres durante siglos. Desde el Fausto, de Goethe, hasta El Maestro y Margarita, de Bulgakov, pasando por las leyendas medievales y los cuentos populares. Pero nunca como en la última e incluso expeditiva respuesta de Jesús (“Apártate, Satanás”), a la que luego el diablo obedece, se percibe la fuerza y la tranquilidad del Misterio que da la existencia a todo, a todas las cosas, “la vida y la muerte, el presente y el futuro”, como diría san Pablo.» (22)
«En lo tocante a la vida de Jesús, a su historia terrena, es siempre el evangelista Lucas, el médico griego de Antioquia, alumno fidelísimo de san Pablo, el único de los cuatro en señalar que el diablo, después de la tercera tentación, habiendo dejado a Jesús reconfortado por los ángeles, «se alejó de Él hasta un tiempo oportuno». ¿Cuál es este tiempo oportuno? ¿A qué terrible cita se refiere? El diablo se va a manifestar en los Evangelios por todas partes: en los endemoniados, en la astucia de los escribas, incluso en el pobre Pedro. Pero en lo que está pensando Lucas es sobre todo en la Pasión de Jesucristo, cuando el mismo Maestro será quien grite: «Esta es vuestra hora y el poder de las tinieblas». Es entonces cuando Jesús pide a sus discípulos que oren precisamente para no ceder a la tentación. Muchos caerán vencidos por el sueño en el huerto de Getsemaní. En ese momento de turbación, María (y el discípulo predilecto, el jovencísimo Juan) representará la única posición humana capaz de vencer a la mentira: no dejar de seguirlo. Como escribe san Agustín: “Él es el camino. Así pues, caminemos, no tengamos miedo, no nos perdamos”.» (23)
Negación del evento histórico de la tentación como un hecho real
En un sermón del Padre Castellani para tiempos de Cuaresma titulado Ayuno y Tentaciones de Cristo, El sacerdote predicó en el año 2006 que «”Hoy hay sacerdotes que niegan las Tentaciones”. Luego él sigue en su sermón comentando: “Tengo el resumen de un artículo publicado con toda clase de aprobaciones en la”Revista Eclesiástica” de Lima, que me mandó mi amigo el Padre jesuita Florentino Alcañiz: niega la realidad de las Tentaciones de Cristo y afirma que son una “dramatización” para expresar la eterna lucha del bien y del mal. Niega también que haya endemoniados y afirma que todos los “endemoniados” del Evangelio fueron enfermos y nada más. ¿Y cómo Cristo los dio por endemoniados, e incluso habló con los demonios? Ah, ésa es otra “dramatización”, para significar la existencia del mal en el mundo. Después, como si esto fuese poco, se mete con la Santísima Madre de Jesucristo (cosa que Jesucristo no suele tolerar) y dice que la aparición del Ángel Gabriel es un cuento ridículo… y que eso es otra dramatización del “monólogo interior” de María Santísima… o sea, que la Virgen se preguntó ella misma y se respondió ella misma: -¿Quieres ser Madre de Dios? -Sí quiero, cómo no. Entonces, según Su Sapientísima Reverencia, los milagros de Cristo podrían ser todos “dramatizaciones” -Perfectamente, cómo no -Entonces, Reverendo, ¿en qué se funda su fe? -Se funda en la razón -Hace mucho tiempo que no tienes ni pizca de fe -ni pizca de razón- diría tu Padre San Ignacio de Loyola.
Me hace acordar lo que le sucedió a un paisano mío de Reconquista, que se le paró al lado un turista en auto y dijo: -Oiga amigo ¿éste es el camino que va a Reconquista? –Sí señor. El otro puso en marcha el auto y el paisano le gritó: -¡Epa, párese! -¿Qué hay? -Este es el camino de Reconquista… pero si quiere llegar a Reconquista, pegue media vuelta y agarre pal otro lao, dirección contraria. Así este Profesor de Escritura, anda por la Sagrada Escritura, pero en dirección contraria: cree que anda entrando y anda saliendo.”
Luego continúa su sermón diciendo que
“Las Tentaciones de Cristo son reales y verdaderas. No diré que sean fáciles: son la mar de raras. Algunos intérpretes (Durand, y también en cierto modo San Jerónimo y San Juan Crisóstomo) dicen que es natural, Cristo siendo Dios no podía ser tentado como nosotros los hombres. Pero Cristo no fue tentado como Dios, es imposible… y su natura de hombre es esencialmente la misma que la mía.
Mejor dijo el gran místico alemán del siglo XIII Maestro Eckhart: que las tentaciones de Cristo fueron las mismas que las nuestras. ¿Cómo se entiende eso?
La materia de nuestras tentaciones es diferente… en realidad es diferente en cada hombre… pero el fondo (o sea lo que llaman los tomistas “la forma”, que no significa figura sino la estructura esencial de cada cosa, el “alma” como si dijéramos) ésa es la misma. El esquema general es el mismo.»(24)
En otro portal católico también se niega la veracidad del relato:
«La historicidad de un episodio concreto en la vida de Jesús, en el cual habría sido tentado por Satanás durante una estancia en el desierto, es muy poco probable.
Los relatos evangélicos de las tentaciones son un eco de las numerosas veces en que la fe de Jesús fue puesta a prueba.
Su función en las narraciones evangélicas corresponde a la necesidad cultural de entender el comienzo de la misión de Jesús como un rito de paso.
Presuponen una forma de conceptualizar la experiencia humana del mal muy distinta a la nuestra.
[…] Parece evidente que los relatos de las tentaciones no reproducen un acontecimiento histórico. Sin embargo, podrían reflejar una experiencia histórica relativamente frecuente en la vida de Jesús. En diversos momentos de su vida Jesús fue puesto a prueba por sus adversarios (Mar 8:11; 10:2; 12:15 par.) y hasta sus mismos discípulos se convirtieron para él en una encarnación de Satanás (Mar 8:33 par.). Podemos afirmar que la tentación fue una constante en la vida de Jesús, y que la tradición posterior relacionó esta experiencia con su filiación, pues lo que estas tentaciones ponían a prueba, en última instancia, era su condición de hijo.
[…]El contexto cultural en el que se escribieron los relatos de las tentaciones se manifiesta a dos niveles distintos. Por una parte, lo vemos reflejado en la función que dicho relato tiene dentro de la biografía de Jesús narrada por los evangelistas. Por otra, se concreta en las representaciones utilizadas para hacer concebible los efectos del mal en el mundo y en las personas.
La posición que el relato de las tentaciones tiene en los evangelios, después de la teofanía del bautismo, en la que Jesús es declarado hijo de Dios, y justo antes de que el narrador señale el comienzo de su misión, es un indicio de que tiene, dentro de la biografía de Jesús, misma la función antropológica que los ritos de paso.
Los ritos de paso existen en todas las culturas y con ellos se pretende facilitar, propiciar, ratificar y señalar los cambios más relevantes en el itinerario vital de los individuos. En casi todos los pueblos existen ritos de paso asociados con la incorporación de un recién nacido a la familia o a la comunidad (imposición del nombre, bautismo etc.), con el paso de la adolescencia a la edad adulta, con la formación de una nueva unidad familiar, con la muerte. Pero también se dan ritos de pasos especiales, casi siempre menos estructurados que los anteriores, para personas con vocaciones o misiones especiales.
Son muy conocidas las vocaciones de los profetas veterotestamentarios o la búsqueda de experiencias espirituales en la soledad o mediante la ascesis, típicas, sobre todo, de la espiritualidad oriental. En estos procesos rituales el individuo se separa temporalmente de la sociedad, se desconecta de los asuntos de la vida cotidiana centrando toda su atención en el cambio que se opera en su persona, cambio que le dispondrá para reincorporarse en la sociedad con un nuevo papel o una nueva misión.
En los ritos o experiencias de paso el individuo tiene casi siempre que enfrentarse con distintos peligros o pruebas, que deberá superar con el fin de mostrarse a sí mismo y a los demás que está preparado para su nueva función. Si el paso tiene carácter religioso o espiritual, suele recibir ayuda de la divinidad en forma de poderes extraordinarios o de enseñanza.
En las tentaciones de Jesús encontramos todos los ingredientes de este tipo de experiencia – el retiro en el desierto, la guía del Espíritu, la puesta a prueba por Satanás y la victoria que le acredita para salir al mundo y dar comienzo a su misión.
Que la prueba de Jesús consista precisamente en un combate con Satanás o el diablo indica que estamos ante testimonios de una cultura en la que el mal es frecuentemente concebido en formas personificadas, y anticipa, también, la importancia que la lucha contra esas formas de mal va ha tener en el ministerio de Jesús. Como veremos en un tema posterior, una de las actividades más características de dicho ministerio serán los exorcismos, es decir, la recuperación de personas poseídas por espíritus impuros y su reintegración en la sociedad o en el grupo.
Esta actividad corresponde a una visión del mundo, compartida por Jesús y la gente que le rodeaba, según la cual el mal ha invadido la creación e intenta dominarla a través de seres intermedios de carácter demoníaco capaces de poseer a las personas, enfermarlas, tentarlas o enloquecerlas. Jesús entiende que Dios está ahora recuperando su poder sobre el mundo y que en sus propios exorcismos se manifiesta de forma concreta la venida de su Reinado (Lc 11, 20: si yo expulso los demonios con el poder de Dios es que el reinado de Dios ha llegado a vosotros).
Encontramos, en el evangelio de Lucas, un testimonio muy primitivo y muy directo de toda esta constelación de ideas relacionadas con la experiencia humana del mal. Cuando sus discípulos vuelven llenos de alegría debido al éxito que han tenido sus exorcismos, Jesús dice: “He visto a Satanás cayendo del cielo como un rayo” (Luc 10, 19).
Si leemos el relato de las tentaciones sobre este trasfondo de ideas, entenderemos por qué parecía necesario a una mentalidad de la época que en su proceso de preparación para la misión – en su experiencia o rito de paso – Jesús se hubiera enfrentado ya con Satanás y hubiera aprendido a salir victorioso de sus ataques. » (25)
Al final de su sermón, el padre Castellani dice algo que es verdad, aunque suena algo gracioso « ”El Diablo da bien de comer y da mal de cenar, dice el español”. Luego el sacerdote católico continúa diciendo “Al final del Padre Nuestro pedimos a Dios nos libre del Mal -o nos libre del Diablo- como traducen los ingleses (“the Evil One”) y los alemanes; y los brasileros. No podemos saber qué palabra aramea dijo Cristo, pues no nos ha quedado el Evangelio arameo de San Mateo -si es que existió. En griego y en latín, la última palabra del Padre Nuestro puede traducirse “de todo mal” o “del Malo”; porque ese ablativo que hay allí: “a malo” y “Apò poneeroû” puede venir de un nominativo masculino o bien neutro. Es lo mismo de todos modos: que nos libre del pecado o del Diablo que es el que induce y se aprovecha del pecado.»(26)
« Debemos aprender algo de esta tentación de Jesús. Nadie se escapa del tentador, todos podemos ser tentados por esta criatura. Satanás es muy astuto, a veces usa la Biblia para sus engaños. Satanás siempre tiene un plan de acción para atacarnos. Nadie por sí solo puede enfrentarse a él.
Hemos visto que Jesús estaba blindado con la palabra. Simplemente Jesús se mantuvo en la palabra, no cuestionó, no respondió a los ofrecimientos del diablo, no expuso sus puntos de vistas, sólo utilizó lo que ya estaba escrito, utilizó las palabras que su Padre le dio a Moisés unos 1500 años atrás.
Jesús validó el contenido del Antiguo Testamento, nada había cambiado, la palabra que fue buena para Moisés era buena para combatir al diablo.
Hoy debemos tener cuidado con lo que predicamos. “No todo lo que brilla es oro”, no todo lo que se predica proviene de Dios. Hoy hay muchos que ignoran el Antiguo Testamento, que ignoran las enseñanzas que Dios le dio al pueblo e Israel y que Jesús las hizo buena para los gentiles. Satanás es astuto, tiene muchos recursos para persuadir, para engañar. Es capaz de hacer que la mentira se vea como la verdad y la verdad se vea como mentira.
Nadie duda que Dios bendice a sus siervos, Dios mismo nos dice que el conoce nuestras necesidades. Jamás nos faltará algo si tenemos fe en su palabra, si vivimos de acuerdo con su palabra, si hacemos su voluntad, si somos obedientes.
Satanás anda suelto como león rugiente, salió herido de esa batalla que perdió ante el Hijo de Dios, está furioso, le queda poco tiempo. En Ezequiel Dios prometió que lo destruiría para siempre y Juan vio su destrucción en el libro de Apocalipsis.
Pero Satanás y sus demonios siguen con nosotros, siguen trayendo desgracias a la humanidad. La única fuerza que lo detiene el la Iglesia de Jesucristo y la presencia del Espíritu Santo. La Biblia afirma: “Resistid al diablo y huirá de vosotros”.
Eso fue lo que hizo en el desierto, salió huyendo, derrotado. Entonces Jesús levantó su rostro y vio a miles de ángeles que le servían, que le adoraban. Satanás fue al desierto con la idea de que Cristo lo adorara, pero Jesús le dijo:”Tú eres el que tiene que adorar y servir a tu Dios. Esas palabras quemaron la mente del diablo, quien tuvo que salir huyendo al ver que su plan había fracasado. Nosotros nada tenemos que probarle al mundo, no tenemos que hacer un esfuerzo mental para probar que Dios existe, pues nuestra comunión con Dios está sostenida por la fe. No hay una fuerza más grande en este planeta que la fe, Sin fe es imposible agradar a Dios. Dios creó a la familia como un símbolo de lo que sería su iglesia. Así que debemos hacer de nuestros hogares en un lugar que agrade a Dios. Debemos dejar un espacio especial para nuestro Creador, cuando lo hacemos podemos sentir su presencia, su paz, su amor.
[…] Jesús venció al diablo en el desierto. Fue una derrota aplastante. Fue una historia que me fascina. […] Vemos en el desierto a un Satanás soberbio, altivo, engreído. Vemos a un Satanás confiado en su habilidad de atrapar a las personas con sus preguntas. Y vemos a un Jesús que se preparó muy bien para el encuentro.
Jesús fue consistente en el uso del libro de Deuteronomio. Jesús no hizo uso de razonamiento lógico, no debatió con Satanás sobre los planteamientos, no reaccionó a sus ofrecimientos. Jesús se limitó a responder: ¡Escrito está! Jesús se dedicó a darle una respuesta que ya estaba en las Escrituras.
A veces nosotros queremos convencer a alguien de que Dios existe, de que Jesús era lo que él decía que era, hasta discutimos tratando de imponer una respuesta. No nos damos cuenta que esa persona que hace esos planteamientos es un instrumento del diablo que lo utiliza para sembrar la duda y debilitar nuestra fe.
Jesús no tenía que probarle a Satanás que él era el Hijo de Dios, Jesús no tenía que poner a prueba lo que decía el Salmo 91. Jesús no tenía que probarle a Satanás nada. Así que Cristo no perdió el tiempo en darle una respuesta.
Nosotros no tenemos que probar nada. Nosotros vivimos por fe y no importa cuántos argumento podamos expresar el necio seguirá siendo necio. A mí si alguien me dice que no cree en Dios, yo no le digo nada, simplemente le digo lo que dijo el salmista David: “Dijo el necio en su corazón, no hay Dios”. Eso no lo digo yo, sino que, ¡escrito está!
Satanás volverá a utilizar ese estilo de tentación, volverá a utilizar su estilo de preguntar, pero ahora él no irá personalmente, sino que utilizará a uno de los ladrones que estaban con Jesús en la cruz.
Y uno de los malhechores que estaban colgados le injuriaba diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros. (Luc 23:39)
El diablo no se respetaba a sí mismo y trató de hacer lo que hizo en el desierto. Allá en el desierto Jesús le respondió. Pero aquí Jesús ni caso le hizo. Dios uso al otro ladrón para que le respondiera al diablo.
Jesús había ganado una batalla en el desierto, pero le faltaba ganar la guerra. Muy pronto, al finalizar sus tres años y medio del ministerio, entonces el Hijo de Dios ganaría la gran batalla.
Jesús murió en la cruz, luego resucitó al tercer día y posteriormente ascendió al Tercer Cielo en donde se encuentra esperando el gran día en que toda la humanidad podrá comprender que él era el que decía que era: El Hijo de Dios.
Y le veremos venir con gloria y poder. Y le veremos como lo que siempre ha sido: El Soberano de las naciones. El Rey de reyes y el Señor de señores.» (27)
Análisis de la Tentación de Cristo de acuerdo a la Cristología de Justino Mártir (28)
«El diablo escuchó la voz del Padre en el Jordán: tú eres mi Hijo, yo te he engendrado hoy (Sal 2:7); y, de resultas, se acercó a tentar a Jesús’. Es el misterio que ahora abordamos: un análisis de la escena (2:1) precederá a su colocación en el conjunto de la vida del Salvador (2.2).
1. Análisis del relato de las tentaciones
Justino comenta las tentaciones en dos momentos del Diálogo (D 103, 5-6 y D 125, 3 – 5). Se da una curiosa circunstancia que pone estos lugares en relación, aunque por el sitio donde se enclavan parecen independientes entre si, Resulta que ambos se introducen para explicar la etimología de un nombre, Satanás en un caso, Israel en otro. Significa el primero “serpiente apóstata”; el segundo, “hombre que vence a la fuerza”. Y la etimología no es meramente anecdótica: a ella se subordina la narración de la escena. En efecto, en el primer caso D 103, 5ss), en que las tentaciones ilustran el nombre de Satanás, el relato insiste sobre todo en la acción del diablo, sin contar prácticamente su derrota a manos de Jesús. Por su parte la otra escena (D 125, 3ss), que presenta el nombre de Israel, insiste no tanto en la acción del diablo cuanto en la victoria de Cristo sobre el tentador,
Tenemos así que los dos relatos se completan: lo que uno apenas trata. lo detalla el otro. Se centra el primero en el diablo tentador; el segundo en Cristo que le vence. De ahí que permitan escribir la historia de las tentaciones como exposición contigua de dos nombres: Satanás Israel. Este paralelismo, ¿es sólo casualidad o responde a una intención de Justino?” Dejemos de momento abierto este interesante, y empecemos a analizar la historia. Comenzaremos con la tentación que formula el diablo, vendrá después La respuesta de Jesús; se abordará, por último, la consiguiente derrota sufrida por Satanás.
La escena se condensa en torno a una sola tentación.
Vayamos a las palabras con que el diablo se dirige a Jesús Enseguida notamos que Justino simplifica la escena evangélica de la tres tentaciones de Lucas y Mateo nos conserva solo una: el diablo pide a Jesús adoración: acercándosele y tentándole hasta llegar a decirle: adórame (D 103. 6).
La escena se condensa en torno a una sola tentación. Nótese: no es que se hayan olvidado las demás. Justino supone un proceso de tentación in crescendo del que narra el punto álgido: le tentaba hasta el punto de pedir adoración. Como si el descaro del diablo desembocase en este último imperativo, La tentación concentrada, esencia y objetivo de su argucia.
¿Qué intención hay detrás de estas líneas? Justino mismo relaciona las tentaciones con el engaño de la serpiente en el Paraíso. Este trasfondo explica bien la narración del mártir. Pide el diablo a Jesús lo mismo que requirió de Adán para apartarlo de Dios: La adoración. Ambas escenas la de Jesús en el desierto, la del primer hombre en el Edén se aclaran mutuamente. El diablo se presentó ante Adán corno dios ofreciéndole la inmortalidad, invitándole a desobedecer al Creador y a asemejarse a él. Así provocó la desobediencia, que remediaría Cristo con su obediencia al Padre’’.
En consecuencia: el paralelismo Eva-María que Justino habla planteado poco antes, se completa ahora con este otro: Adán-Cristo, El Salvador viene a deshacer, por el mismo camino, la obra de la serpiente.
La respuesta de Jesús:
Pasemos ahora a la réplica del Salvador. Sigue, con alguna variante
“Apártate, Satanás, porque está escrito: Al Señor tu Dios adorarás, y sólo a él darás culto” (Mat. 4:11)
Nótese cómo esta frase se parece a otra respuesta evangélica. La dará Jesús al escriba que pregunta por el mandamiento principal de la Ley. Loa tres sinópticos traen la escena (Mat.22: 37-39; Mar 12:30-31: Luc 10:27), de que también Justino se hace eco en dos ocasiones (l 16.6 y D 93,2). En el Diálogo (D 93,2) sigue a los evangelistas: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu fuerza y al prójimo como a ti mismo. Es curioso, sin embargo, que el texto de la Apología contenga precisamente las palabras de Jesús al tentador
Y sobre que a solo Dios hay que adorar, nos lo persuadió diciendo así: “El más grande mandamiento es este: Al Señor tu Dios adorarás y a él solo servirás de todo tu corazón y de toda tu fuerza, al Señor Dios que te ha creado” (Mat. 22:38 + Mat. 4:10) Y una vez que se le acercó uno y le dijo: “Maestro bueno”, Él respondió diciendo: Nadie es bueno sino solo Dios, que lo hizo todo” (Mat. 19:16 + Mar 10:17-18, cf. Luc 18:18-19)) (I 16.6-7).

Monte de las Tentaciones
En los dos textos evangélicos de esta última cita introduce Justino de su mano sendas alusiones a la creación
“al Señor Dios que te ha creado”
“Nadie es bueno sino sólo Dios, que lo hizo todo”
Las añadiduras delatan una preocupación antimarcionita o antignóstica. El rechazo del Creador, de que hacen gala los herejes, es el máximo exponente de La apostasía diabólica que Satanás intenta. La referencia a la creación acerca de nuevo nuestra escena a la del Paraíso, donde la serpiente engañó a Adán, como seduce ahora a los herejes, siempre con la intención de blasfemar contra el Hacedor.
En esta misma línea va otro elemento de la respuesta de Jesús. En efecto, al Salvador le basta la Escntura para vencer al diablo (cf. D 125.4). Se muestra así la continuidad de la historia de salvación El mismo Creador del mundo actué en el Testamento Antiguo. Justino explica que el Tentador quena ser adorado como Dios, en contra de lo enseñado por la Escritura (cf. D 125,4). En conclusión: la respuesta de Jesús al diablo pone de relieve la conexión entre Jesús y Adán, y la continuidad de la historia de la Salvación.
Huida del diablo derrotado
Con su respuesta vence Jesús al diablo. Episodio culminante de una larga historia de enemistad, interesa observar más en detalle el combate, descrito sobre todo en D 125, 3ss:
Así, pues, el nombre de Israel significa “el hombre que vence a la fuerza”. Porque “Israel quiere decir “hombre que vence” y “el”, “fuerza”. Lo cual fue profetizado que haría Cristo, hecho hombre, por el misterio de aquella lucha que Jacob sostuvo con el que se le apareció por cumplir el designio del Padre, pero que era Dios, por ser el Hijo primogénito anterior a todas las criaturas. Y fue así que cuando se hizo hombre, como antes dije, se Le acercó el diablo, es decir, aquella fuerza que se Llama serpiente y Satanás, para tentarle, pugnando por derribarle, pues le exigió que le adorara. Pero fue El quien le destruyó y derribó, arguyéndole de perverso, pues exigía contra las Escrituras ser adorado corno Dios, convertido en apóstata de la voluntad divina. Respóndele Jesús, efectivamente: “Escrito está: Al Señor Dios tuyo adorarás y a Él solo servirás”. Y vencido y confundido se retira por entonces el diablo… (D 125, 3-4).
Todo se pone bajo el signo de una lucha que termina en victoria de Cristo. De él se acaba de decir, en el párrafo anterior (D 125, 2), que es fuerte y poderoso Se refuerza una idea que apuntábamos al hablar de los magos: el posible trasfondo de la parábola del hombre fuerte que es vencido por el más fuerte, quien viene a recobrar su posesión Detengámonos en los verbos que muestran la derrota del diablo.
Tentando a Jesús, Satanás quiere derribarle Pero será él quien caiga al suelo por obra del Salvador. En D 124,4 ya se habló de cómo el diablo hizo caer a Eva. Con esta caída de los primeros hombres cayó también él. Ahora le ocurre lo mismo, pero esta vez se despeña en solitario’’.
Precisemos ahora la acción de Jesús, además de derribar al diablo, lo destruye El término se halla casi siempre en el mismo contexto: el destino del diablo derrotado por Dios. En un pasaje importante, el que trae la comparación Eva-Maria. el sustantivo indica el fin de la serpiente para que por el mismo camino que tuvo principio la desobediencia de la serpiente, por ese también fuera destruida (D 100,6).
En ese mismo contexto se dice que, a través de Cristo, Dios cumple la promesa de) protoevangelio destruyendo al diablo (D 100, 6: cf. D 94, 2, a través de la cruz). Lo mismo se dice de la destrucción final de los demonios en la segunda parusía empleando idéntico verbo’’.
[…] En los demás casos en que se habla de la destrucción del diablo: se trataría de lo mismo, de deshacer o desanudar su obra. Pienso que podría estar aquí la base para la comparación que desarrollará Ireneo: el lazo del pecado ha de ser desatado en el mismo sentido en que se anudó. Justino mismo habla de destruir a la serpiente “por el mismo camino”.
‘Cf. la misma idea en Ireneo. Epid. 16 (FP 2, 93): “El ángel lo sedujo [...] Y al persuadirle la desobediencia al mandato divino, provoco su propia ruina al mismo tiempo que hacia al hombre pecador”. (29)
Y todos los datos que estamos analizando apuntan a esta contraposición entre el diablo y Jesús en el contexto de la recapitulación.
Conclusión:
Tras este análisis, una conclusión se impone. Hay un dato constante tanto en el ofrecimiento diabólico como en la respuesta de Jesús y en la consiguiente derrota del enemigo. Todo se orienta a presentar las tentaciones como contrapuestas al engaño del Paraíso. Se engloban así claramente en la perspectiva de la recapitulación. Por el camino por el que el diablo engañó al primer hombre, por ese mismo camino vence Jesús hecho hombre.
Así, el episodio se presenta, por un lado, en el marco amplio de otros misterios, en continuidad con el conjunto de la obra redentora. Ya sabemos que cuando niño arrancó Jesús a los magos del poder satánico.
Notemos que, en D 103, 4-9, la escena de las tentaciones se encuadra en el comentario al S 21, referido todo él a la Pasión. El contexto próximo es un comentario al salmo 21, 12: el león que ruge contra Cristo en la Pasión es el diablo. Así se da a entender una conexión entre ambos momentos. En efecto. Justino volverá sobre ello, en el otro relato sobre las tentaciones, y será entonces más explicito (cf. D 125, 5).
Y más adelante combatirá desde la cruz y expandirá por el mundo su dominio sobre el diablo, hasta su destrucción total y definitiva al término de la historia. Por otro lado, se trata de un momento singular. Justino le otorga un lugar destacado: en él se dice que el diablo fue destruido y su obra deshecha derrotado y convicto, desenmascarada su maldad.
“Justino describe cómo el diablo se aleja de Jesús. Por el vocabulario está enmarcando la escena en el amplio contexto de la redención. Satanás se marcha “derrotado” y “convicto”. El mismo verbo “derrotar” sirve para indicar la calda de Amalec en lucha con Israel. Amalec es símbolo del diablo (cf. D 49, 8) y la victoria de Israel por la fuerza de la cruz y el nombre de Jesús es el paradigma de la victoria del Crucificado sobre los demonios. La otra palabra, “convicto”, está de acuerdo con la acción de Jesús. Jesús desenmascara al diablo, haciendo inútil el engaño que éste buscaba. Acudiendo a la Escritura muestra a Satanás contrario a ella, apóstata por tanto del Dios que la dio. Si Adán, ante quien Dios puso el bien y el mal (D 62,3; Gen 3: 22a), fue engañado para que escogiera el mal ahora Jesús pone a la luz la maldad y apostasía del tentador. La misma palabra se usa para indicar cómo Jesús recrimina en su predicación la doctrina de escribas y fariseos (cf. D 102.5; D 103. 9). No es de extrañar, pues éstos se presentan como hijos del diablo (cf. infra, cap. VI, apdo. 1.2, p. 339)(30)
Fuente:
- http://www.selah.com.ar/new/verrecurso.asp?CodigoDeItem=2405
- http://www.paxtv.org/comentario_dia/2008/febrero/coment_10_02_08.html
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- http://escuadronesdelafe.galeon.com/aficiones1409048.html
- http://www.selah.com.ar/new/verrecurso.asp?CodigoDeItem=2405
- http://hesed.wordpress.com/2007/02/13/las-tentaciones-de-jesus-en-el-desierto/
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- http://www.justchristians.org/SanasPalabras/SPDownload/OtrosEstudios/MejoresEstudiantes/Leccn01.PDF
- http://www.obrerofiel.com/downloads/1296-1120076057.PDF
- http://www.mscperu.org/biblia/catena_aurea/catena/c37.html
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- http://hesed.wordpress.com/2007/02/13/las-tentaciones-de-jesus-en-el-desierto/
- Manual de Guerra Espiritual, cap. 36 ,Pág. 311-312, op. cir.
- Vine, W.E., Vine Diccionario Expositivo de Palabras del Antiguo y del Nuevo Testamento Exhaustivo, (Nashville: Editorial Caribe) 2000, c1999.
- Nelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998.
- Tomado y adaptado del libro Las Crisis de Cristo, G. Campbell Morgan, Ediciones Hebrón – Desarrollo Cristiano Internacional. http://www.desarrollocristiano.com/site.asp?seccion=arti&articulo=1566
- Ibíd.
- http://escuadronesdelafe.galeon.com/aficiones1409048.html
- Manual de Guerra Espiritual, cap. 36, Pág. 312-314, op. cit
- http://www.selah.com.ar/new/verrecurso.asp?CodigoDeItem=2405
- http://www.huellas-cl.com/articoli/nov02/eldiablo.htm
- Ibíd.
- Teología sistemática: Tomo I, bíblica, histórica, evangélica Autor James Leo, Publicado en 2003 Editorial Mundo Hispano
- http://www.conocereisdeverdad.org/website/index.php?id=4847
- Pág.1024 Nuevo comentario bíblico siglo XXI Autor Siglo Veintiuno, Publicado en 1999, Editorial Mundo Hispano»
- http://escuadronesdelafe.galeon.com/aficiones1409048.html
- Ibíd.
- Ibíd.
- http://ar.geocities.com/misa_tridentina/t_cuaresma/sermon.html












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