Escultor de estatuas de Lenin, se convierte en pastor evangélico
29 jul 2011 3 comentarios
in Ateismo, Filosofía, Temas de actualidad Etiquetas: Comunismo, Lenin, Marxismo
Escultor de estatuas de Lenin, se convierte en pastor evangélico
El concepto del comunismo dice Eugenij, es que sacó muchas cosas de Las Sagradas Escrituras, por lo que “la idea era que la gente debía ser llenada con algo nuevo. Ellos no lo veían de ese modo, pero su ideología era similar a la de la Biblia.
Ucrania | Viernes 29 de Julio, 2011 | Por NoticiaCristiana.com |
(NoticiaCristiana.com).

Eugenij Degterenko, (60 años), invirtió la mayor parte de su vida esculpiendo estatuas de Lenin. Cuando murió Lenin en en 1924, Lenin, este fue adorado en la Unión Soviética con carteles, esculturas, etc., según publica La Biblia Web.
Ahora Eugenij Degterenko, es es pastor evangélico de una iglesia en las afueras de Donetsk, Ucrania.
Eugenij, explica que una de las estatuas más grandes de Lenin en la ciudad fue uno de sus primeros proyectos, después de su capacitación como artista.
Las estatuas de Lenin tenían una gran demanda en toda la Unión Soviética, pues todas las ciudades necesitaban tener una estatua del gran líder.
Sin embargo, mientras Eugenij, crecía en el comunismo su vida era muy crítica: “Durante años tuve muchos problemas. Mi primer matrimonio terminó y perdí contacto con mi hijo. Entonces, volví a casarme. Tengo un amigo con quien a menudo me encontraba para beber, hasta que un día encontró a Dios y yo pude ver cómo cambiaba completamente su vida”.
“Él me contó acerca de Jesús, me regaló un Nuevo Testamento y me dijo: “Eugenij, tienes muchas preguntas; puedes encontrar las respuestas en este libro”. Un día, ya no pude resistir y entregué mi vida a Jesús. ¡Ahí fue cuando los problemas realmente comenzaron!
“Mi esposa estaba profundamente involucrada en política y fue nominada para una posición importante. Para ella, sería una catástrofe si yo me “descarrilaba” de aquella manera. Ella se contactó con mi trabajo y me llamaron a una reunión de los altos directivos para que me defendiera.Todos querían salvarme de la “secta”. Hoy, sin embargo, ¡ella canta en el coro la iglesia!”, relata Eugenij.
El concepto del comunismo dice Eugenij, es que sacó muchas cosas de Las Sagradas Escrituras, por lo que “la idea era que la gente debía ser llenada con algo nuevo. Ellos no lo veían de ese modo, pero su ideología era similar a la de la Biblia. El comunismo tomó mucho de la ética y los valores de la Biblia, pero dejó afuera a Cristo, y por eso que colapsó”.
Eugenij, es ahora pastor de una iglesia en las afueras de Donetsk, y hoy predica una ideología completamente diferente. Pero todavía utiliza sus habilidades, y junto a otros artistas que también son cristianos, crearon una ventana de bellos colores y motivos apropiados para la iglesia.
El Ateo y su fe
26 may 2011 2 comentarios
in Ateismo
El Ateo y su fe
La historia es más o menos conocida. La del ateo al que se la presenta la oportunidad, al fin, de probar de una vez por todas, si Dios existe o no.
Vivía el ateo en una zona propensa a inundaciones, a la que se había mudado intencionalmente.
Y, efectivamente, en esa parte del país llega por fin el aviso de una terrible inundación en las próximas horas.
Feliz, el ateo, piensa «esta es la gran oportunidad: pediré a Dios que me salve de morir ahogado. Si existe, Dios me salvará y, si no existe, moriré habiendo probado que no existe».
Llegaron los primeros avisos por la radio. Los habitantes de la zona debían ir hacia terrenos más altos. El ateo se mantuvo en su casa, en la zona más baja de la ciudad. Quería probar si Dios existe o no. Tocaron a su puerta. Era la policía. Le ofrecieron evacuar. Dijo que no, que quería probar si Dios existe.
Subió el agua. Inundó todo el primer piso de su casa. A una ventana del segundo piso se acercó una lancha que le ofreció rescatarlo.
Dijo que no, que tenía sus motivos. Seguía pesando, «si Dios existe, me salvará». Subió más el agua.
Inundó el segundo piso. El ateo subió al techo. Seguía en espera de que Dios lo salvara. Se acercó un helicóptero, desde donde se lanzó una escalera. La rechazó, gritando: «No, quiero probar si Dios existe y si existe, él me salvará». Le alejó el helicóptero y el ateo quedó solo en el techo varias horas.
Meditaba, «pues bien, hasta ahora la evidencia se inclina a mi favor. Dios no existe y las pruebas son contundentes. No me he salvado. Sigo en peligro y de seguro moriré. Sí, efectivamente Dios no existe. He orado por mi salvación y nada».
Llegó en ese momento un ola enorme que lo arrastró. Murió ahogado.
Pero, para sorpresa del ateo, abrió los ojos y vio luces a su alrededor. Nunca había visto nada parecido. Parecía un sueño, pero no lo era. Escuchaba sonidos, incluso voces. Se pudo a gritar pidiendo auxilio.
Y repentinamente tuvo frente a sí una figura brillante, a la que no podía ver sin deslumbrarse.
La figura le habló: «hijo mío, soy Dios y este es el cielo». El ateo se pellizcó los brazos, de talló los ojos. No lo podía creer. Era imposible.
De inmediato dijo: «Pero no me salvaste. Morí en la inundación a pesar de que te pedí que me salvaras». Dios lo contempló con una mirada dulce durante mucho tiempo.
Dijo entonces Dios: «No te comprendo bien. Por supuesto que acepté tus ruegos y quise salvarte».
El ateo lo vio con indignación y dijo, «Pero si no me salvaste, la prueba es que estoy muerto y frente a ti. Confieso que estuve equivocado, que si existes, pero aún así, eres un Dios despiadado y cruel que no oyó mis oraciones».
Volvió Dios a verlo con la misma mirada dulce.
Y Dios le dijo, «Por supuesto que intenté salvarte, pero tú rechazaste mi salvación varias veces. Fui yo quien hizo que estuvieras cerca de la radio para escuchar los avisos. Fui yo quien te mandó al policía para sacarte de allí. Fui yo quien te envió la lancha de rescate y quien mandó el helicóptero también. Nunca aceptaste la ayuda».
La historia termina allí y nunca menciona qué sucedió a continuación: si el ateo llegó al Cielo o no.
Conocer la historia, más allá de la gracia que ella pueda tener, permite ver algunos puntos valiosos de examinar, como el hecho de que durante nuestra vida, esta vida, la creencia en Dios nunca será probada a total satisfacción de todos, lo que la convierte en una cuestión de fe.
Y fe es esa certeza que se siente en que una creencia imposible de probar ahora es absolutamente cierta.
Hay otro punto en la historia que me parece es el que poco o nada es tratado: la convicción del ateo, es decir su fe en la no existencia de Dios. No totalmente distinta a la fe del creyente: ninguno de los dos tiene la prueba absoluta que convenza a todos.
El ateo, es un deber decirlo, tomó en serio su creencia. Tan en serio como para arriesgar su vida y perderla en aras de probar un punto relativo a Dios. El ateo consideró que el tema era importante, muy importante. Igual piensa en creyente. Esto es lo que pone sobre la mesa ese punto poco tratado.
Algunas personas verán como locos a ambos. Loco el que trata de probar que Dios no existe, pero loco también el que cree que sí existe. Y esas personas dejarán así, de lado, el tema más importante de su vida.
Ateos se burlan y dicen que cuidaran mascotas de cristianos si ocurre el Rapto este 21 de mayo
19 may 2011 41 comentarios
in Ateismo, Escatología, Temas de actualidad
Ateos se burlan y dicen que cuidaran mascotas de cristianos si ocurre el Rapto este 21 de mayo
“Prometiste tu vida a Jesús. Ahora estás a salvo. Pero cuando llegue el Éxtasis, ¿qué sucederá con las amadas mascotas que dejes atrás?”, dice en su sitio web Eternal Earth-Bound Pets, que ofrece “quitarte esa preocupación de encima”.
Estados Unidos | Jueves 19 de Mayo, 2011 | Por Nínro Ruíz Peña|
(NoticiaCristiana.com).

Washington.- La falsa profecía de Harold Camping, de que este sábado 21 de mayo ocurrirá el rapto de la Iglesia y a la vez será el principio del fin del mundo, está causando que los ateos mismo ateos de burlen de los cristianos, especialmente de aquellos que creen en Camping.
Como la profecía Camping, dice que Jesús se llevará a los cristianos este próximo sábado, entonces los ateos se ha preguntado ¿quién cuidará de sus mascotas?
En 26 de los 50 estados de Estados Unidos, la solución está a la mano: empresarios ateos abrieron un negocio que ofrece rescatar y adoptar a las mascotas de los cristianos que sean seleccionados para ir al cielo cuando Jesucristo los llame a su lado.
“Prometiste tu vida a Jesús. Ahora estás a salvo. Pero cuando llegue el Éxtasis, ¿qué sucederá con las amadas mascotas que dejes atrás?”, dice en su sitio web Eternal Earth-Bound Pets, que ofrece “quitarte esa preocupación de encima”.
El servicio de rescate de mascotas ya tiene 259 clientes, que han pagado 135 dólares para la primera mascota y 20 más por mascota adicional en la misma dirección. La empresa garantiza que el animal tendrá compañeros, cuidados y amor aunque sus amos cristianos se hayan ido al cielo. ¡Qué locura verdad!
Todos los socorrisas son ateos jurados, lo que quiere decir que definitivamente quedarán en la Tierra, dedicados a rescatar mascotas tras ese día. Cuando venga el día del Juicio Final, el cofundador de la empresa Bart Centre “notificará a todos los rescatistas para que se pongan en acción”. “Esto ocurrirá sólo si llega. O sea, no tenemos previsto hacer nada si no sucede nada el sábado”, dijo Centre a AFP. ¡Ah! los contratos son válidos por 10 años.
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Los cuatro jinetes del ateísmo muestran sus dudas y razones
24 abr 2011 6 comentarios
in Ateismo
Los cuatro jinetes del ateísmo muestran sus dudas y razones

Las reflexiones de Dawkins, Hitchens, Harris y Dennett podrían ayudar a construir creencias religiosas con una base sólida y racional
El día 30 de septiembre de 2007, el filósofo Daniel C. Dennett, el escritor Christopher Hitchens, el también filósofo Sam Harris, y el etólogo y escritor Richard Dawkins (todos ellos, defensores públicos del ateísmo) se reunieron para conversar delante de una cámara de televisión. El tema a debatir era lo que para ellos es ese persistente y pernicioso fenómeno del que son temido azote: la religión. El resultado fue un documental de dos horas (fragmentado en 12 partes) titulado “The Four Horsemen (Los Cuatro Jinetes)”, en el que los pensadores charlaron sobre el hecho religioso, sobre Dios y su existencia y sobre los creyentes, de forma pacífica. Por Leandro Sequeiros.
“La ciencia, ¿será capaz de desvelar todo lo que nos aparece como misterio?” Majestuoso disco de estrellas. Fuente: NASA.
En un post anterior de Tendencias21 nos referimos al fenómeno del nuevo ateísmo. El comentario se originó a partir de un número de la revista CONCILIUM (número 337, septiembre de 2010) que llevaba como título “¿Ateos de qué Dios?. Decíamos allí que, durante el siglo XX, la propaganda atea se centró en torno al bloque soviético, defensor del materialismo dialéctico que excluía a Dios.
El colapso del muro de Berlín creó un vacío del que emergió el concepto de “nuevo ateísmo”. En el terreno editorial, se ha hablado de “los cuatro jinetes” del ateísmo: Richard Dawkins, Sam Harris, Daniel Dennett y Christopher Hitchens.
Se puede decir que la crítica atea a las religiones se ha convertido en un gran negocio que mueve millones en todo el mundo. Este hecho denota que el tema de las tendencias de las religiones en el siglo XXI preocupa y ocupa páginas de la prensa y de Internet. En el blog de La Comunidad de El País han comentado este diálogo.
En el editorial del mencionado número de CONCILIUM se lee: “Desde una perspectiva más concreta de los hechos, algunos ateos en Inglaterra manifestaron no sin humor su rechazo a una serie de propagandas cristianas evangélicas realizadas en autobuses que prometían el infierno a los no creyentes: “There´s probably no God. Now stop worrying and enjoy your life” [Probablemente Dios no existe. Deja ya de preocuparte y disfruta de la vida]”. Esta campaña, que ha llegado incluso a España, fue promovida por el biólogo Richard Dawkins, una de las figuras mediáticas más señeras del nuevo ateísmo. Incluso en internet es muy seguido el blog “Ateismo para cristianos” que no pretende convencer sino presentar los argumentos ateos para que los creyentes los conozcan. Y lo mismo se puede decir de los grupos “escépticos” y racionalistas que impulsan el pensamiento racional siguiendo a Mario Bunge.
El debate televisado que aquí presentamos no quiere ser una propaganda atea. El objetivo de la presentación es dar a conocer una manera mesurada y racional de exposición de una postura respetable. Expresan sus propias dudas, aunque a veces la información que poseen está sesgada y tiene la tentación de meter en el mismo saco tradiciones religiosas heterogéneas. Presentamos aquí el debate completo. Alrededor de la mesa se sientan los contertulios. De izquierda a derecha, se sitúan Christopher Hitchens, Daniel Dennett, Richard Dawkins y Sam Harris.
Los cuatro jinetes del ateísmo
Ësta es la presentación:
Christopher Hitchens (nacido en 1949 en Portsmouth, Reino Unido) es un escritor y periodista británico que se define como ateo combativo, residente en Estados Unidos. Es licenciado en Filosofía, Ciencias Políticas y Economía en el Balliol College de Oxford. Tras escribir durante 20 años en el semanario estadounidense The Nation, oponiéndose a las administraciones de los presidentes Ronald Reagan y Bush padre, así como a la primera guerra del Golfo, se despidió en 2003 por diferencias de opinión con la dirección de la revista.
Christopher Hitchens se muestra contrario al aborto («un niño no nacido no es un tumor ni un apéndice»), pero favorable a la píldora anticonceptiva RU 486. En sus libros y conferencias se centra en el tema de la inexistencia de Dios. En julio de 2010, se hizo pública la noticia de que está en tratamiento por un cáncer de esófago. Está siendo tratado paradójicamente por el Dr. Francis S. Collins, autor de “El gen de Dios”.
Daniel Clement Dennett (nacido el 28 de marzo de 1942 en Boston, EE. UU.) es uno de los filósofos de la ciencia más destacados en el ámbito de las ciencias cognitivas, especialmente en el estudio de la conciencia, intencionalidad, inteligencia artificial y de la memética. También son significativas sus aportaciones acerca de la significación actual del darwinismo y la religión. Dirige el Centro de Estudios Cognitivos de la Universidad de Tufts, donde es catedrático de filosofía. Desde 1987 es miembro de la American Academy of Arts and Sciences y de la Academia Europea de Ciencias y Artes.
Richard Dawkins (nacido en Nairobi, Kenia, el 26 de marzo de 1941) es un etólogo, zoólogo, teórico evolutivo y divulgador científico británico. Fue titular de la «cátedra Charles Simonyi de Difusión de la Ciencia» en la Universidad de Oxford hasta el año 2008. Es autor de El gen egoísta, obra publicada en 1976, que popularizó la visión evolutiva enfocada en los genes, y que introdujo los términos meme y memética. En 1982, hizo una contribución original a la ciencia evolutiva con la teoría presentada en su libro El fenotipo extendido, que afirma que los efectos fenotípicos no están limitados al cuerpo de un organismo, sino que pueden extenderse en el ambiente incluyendo los cuerpos de otros organismos. Desde entonces, su labor divulgadora escrita le ha llevado a colaborar igualmente en otros medios de comunicación, como varios programas televisivos sobre biología evolutiva, creacionismo y religión.
En su provocativo libro El espejismo de Dios, Dawkins sostiene que es casi una certidumbre que un creador sobrenatural no existe y que la creencia en un dios personal puede calificarse como un espejismo, como una persistente falsa creencia, sostenida tenazmente a pesar de la gran evidencia en contra. Dawkins concuerda en la observación hecha por Robert M. Pirsig en relación a que “cuando una persona sufre de una alucinación se le llama locura. Cuando muchas personas sufren de una alucinación se le llama religión.”
En enero 2010, la versión en inglés de “El espejismo de Dios” había vendido más de dos millones de ejemplares. Dawkins se declara ateo, humanista y escéptico, miembro del movimiento Brights y uno de los intelectuales públicos contemporáneos más influyentes en lengua inglesa. Por analogía con el epíteto de «bulldog de Darwin» que se le daba al seguidor de Darwin, Thomas Henry Huxley (1825-1895), Dawkins es también conocido como el «rottweiler de Darwin» por sus posturas evolucionistas.
Sam Harris (nacido en 1967) es un filósofo y escritor estadounidense, autor del libro El fin de la fe (The End of Faith, 2004), y de Carta a una nación cristiana (Letter to a Christian Nation, 2006), una respuesta a la crítica que despertó su primer libro.
El mensaje fundamental de Harris es que ha llegado el momento de hablar abierta y honestamente sobre religión, cosa que no se ha hecho hasta la fecha. El autor considera que está en peligro la supervivencia de la civilización por el tabú contra cualquier cuestionamiento de las creencias religiosas. Ha escrito que “el chamanismo, el Gnosticismo, la Cábala, el Hermetismo y otras corrientes en las que el hombre ha buscado al Otro en cualquier revestimiento de su concepción” son fuerzas constructivas y las experiencias espirituales pueden “descubrir hechos genuinos acerca del mundo”.
Al tiempo que se define como ateo, Harris asevera que este término no es necesario. Su postura es que el ateísmo no es una visión del mundo o una filosofía, sino la “destrucción de malas ideas”. Afirma que la religión es especialmente fecunda en malas ideas, llamándola “uno de los más perversos desaprovechamientos de la inteligencia que nunca se han desarrollado”. Él continúa diciendo que el término ateo será abolido sólo cuando “alcancemos un nivel de honestidad intelectual donde nunca más pretendamos tener razón sobre las cosas sobre las que no tenemos certeza”.
El debate televisado
El debate televisado tuvo lugar el 30 de septiembre de 2007. Aquí lo ofrecemos subtitulado y fragmentado en cortes de unos 10 minutos. Esta división es totalmente arbitraria y solo obedece a problemas de formato. En España, la web La Comunidad de El País le ha dedicado unas semanas acompañado de comentarios que aquí se han utilizado en parte.
1. Criticar a la religión sin ser ofensivo
El primer corto de este diálogo se centra en estas preguntas: ¿Por qué no se puede criticar la religión sin resultar ofensivo, incluso para un buen número de personas que no son religiosas? ¿Por qué recibe un trato especial?
Resulta curioso que los recelos de los ateos hacia los creyentes sean similares a los de los creyentes hacia los ateos. Los reproches son parecidos: fundamentalismo, poca racionalidad, sordera a los argumentos del contrario, rigidez e ideas preconcebidas…
Tal vez sea necesario, más que nunca, el diálogo y la cercanía afectiva para entender las razones de fondo de ambas posturas. Los ateos de este programa suelen insistir en que las religiones son todas intransigentes y mantienen encarcelada la libertad de pensamiento de sus miembros. Tal vez sea conveniente ayudar a los ateos y a los creyentes a desmontar prejuicios. Ambas partes pueden y deben dialogar y construir juntos una sociedad más justa.
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Semana del «orgullo ateo», y yo con estos pelos
30 mar 2011 Comentarios desactivados
in Ateismo, Filosofía, Temas de actualidad
Semana del «orgullo ateo», y yo con estos pelos
A las 5:04 PM, por Juanjo Romero
Categorías : Ateísmo

Por favor, devuélvannos a los «ateos sensatos», que los haberlos, haylos. Qué lejos quedan aquellos días en los que intentaban aparentar respetabilidad. Ahora son secta proselitista, con cismas y puñaladas.
Un grupo de ateos —más o menos los de siempre—, agrupados en torno a «‘A’ week», promueve la campaña para que esta semana —20-26 de marzo— sea la semana del orgullo ateo, con el objetivo de «mostrar cuántas personas son buenas sin Dios, y que no necesitan la influencia de la religión en sus vidas».
Es buenísimo, la sola imagen de Dawkins ataviado exclusivamente con tanga de leopardo creo que debería ser el icono del movimiento que se autodenomina «nuevo ateísmo». Ahora me explico el nivel argumentativo de las carrozas de comentaristas de los artículos anteriores. Algún lector todavía se escandaliza del aire de suficiencia y mala-educación que se gastan algunos ateos. No se sulfuren, por favor, simplemente están reteniendo la respiración para meter tripa.
Gracias a Dios, todos los ateos no son así, doy fe.
Ha sido conocerse la noticia y la blogosfera católica americana se lanzó a echar una mano sugiriendo modos de celebrarlo. No traduzco, no merece la pena hacer más sangre. Podéis echar un vistazo a las de Matthew Archbold, desternillantes. Selecciono dos:
«no hacer nada, al fin y al cabo nada importa»
«asistir a una conferencia en Berkeley sobre el ‘Mao incomprendido’»
La nota agridulce la pone J. Fulwiler, como exatea intenta capear la sensación de vergüenza ajena, pero no puede evitar ir a la cuestión nuclear: la amargura de no poder definir su vida de modo positivo y externo. Y lo cuenta por experiencia y por la observación del tono marcadamente desagradable de los «nuevos ateos» como Richard Dawkins, PZ Myers o Sam Harris. Al fin y al cabo, ateo significa sólo eso, no-dios, nada más. Y facilita —todos estamos expuestos a ello— que ese dios termine siendo simplemente uno mismo.
Creo que todos podemos estar de acuerdo que llenarse de uno mismo es muy poco llenarse.
A mi, a parte de esperpento, lo que me llama la atención es el propósito de la convocatoria: «cuántas personas son buenas», ya que lo bueno, según ellos es relativista y no puede definirse más allá de una convención. Así que para que un ateo diga qué es bueno, necesita que un cristiano exista y se lo cuente, de otra manera no puede mostrar nada.
¿Por qué los tratados europeos evitan mencionar el cristianismo? ( y II)
30 mar 2011 Comentarios desactivados
in Ateismo, Europa, Filosofía, Teología
¿Por qué los tratados europeos evitan mencionar el cristianismo? ( y II)
¿No habíamos quedado en que «Europa necesita un alma»?
Que la Constitución Europea optara por una autocomprensión cultural tan tenue-gaseosa resulta sorprendente por otra razón: la «voluntad de vacío» (Delsol) del constituyente europeo contrasta con las frecuentes declaraciones de eurócratas que lamentan el «déficit de legitimidad» de las instituciones comunitarias, la ausencia de una «conciencia (supra)nacional» europea, la escasa identificación emocional de los ciudadanos con la UE, etc[28]. Los organismos de Bruselas son percibidos como fríos monstruos burocráticos, y la bandera de las doce estrellas (las doce estrellas, por cierto, son un símbolo mariano [Ap.12, 1], y fueron escogidas conscientemente como tal por los Schuman, De Gasperi, etc.) no suscita en nadie la menor emoción. Esto, al decir de los propios eurócratas, es un problema: es preciso, se nos dice, generar un patriotismo europeo; es preciso ir más allá de la «Europa de los mercaderes». Jacques Delors sintetizó así esta carencia en un discurso de 1992, pronunciado en la catedral de Estrasburgo: «Hay que darle un alma a Europa […]. Si en los próximos diez años no conseguimos darle un alma, una espiritualidad, un significado, habremos perdido la partida europea». Y Delors daba por supuesto que el alma europea no podía ser sino cristiana: «La contribución del cristianismo sigue siendo esencial, precisamente por la sabiduría de la que se nutre su visión del hombre»[29].
Delors daba en 1992 un plazo de diez años para construir «un alma europea». Pero lo que advino en 2002 fue la Constitución autonegadora que estamos analizando. ¿Qué pudo ocurrir en esa década para que tuviera lugar un giro así? Podemos conjeturar que un factor importante pudo ser la afluencia creciente de inmigrantes y la evidencia irreversible de que la Europa del siglo XXI va a ser un continente multicultural (recordemos la alusión de Giscard a la presencia de 30 millones de musulmanes como excusa para no mencionar el cristianismo).
Esta cuestión es capital. Giscard, erigido en portavoz de muchos, daba por supuesto que, dado que vamos a tener que convivir con gentes de cultura distinta, debemos atenuar nuestra propia identidad civilizacional hasta convertirla en algo gaseoso, no susceptible de ofender a nadie ni de chocar con nada. Pero esto es un tremendo error. Los sociólogos se preguntan a menudo por qué el melting pot norteamericano funciona (los inmigrantes desarrollan rápidamente un sentimiento de pertenencia, de lealtad hacia los EEUU) y el europeo no (miles de magrebíes -la mayoría de ellos, ciudadanos franceses- interrumpieron con silbidos e insultos la interpretación de la Marsellesa en un partido Francia-Argelia celebrado en París: un símbolo entre miles posibles). La respuesta es fácil: los EEUU son todavía una sociedad orgullosa de sí misma, con una identidad sólida: un «nosotros» autoconfiado en el que un inmigrante puede desear fusionarse. Pero Europa está «cansada de Historia» y viene de vuelta de toda autoafirmación y toda identidad: ¿qué atracción puede ejercer una cultura tan tenue y autonegadora sobre un recién llegado?[30]. Quien no se respeta a sí mismo no puede inspirar respeto. Como indica Marcello Pera, para poder integrar a los inmigrantes es preciso poseer una identidad a la que éstos puedan incorporarse: «Integrar no es lo mismo que hospedar o agregar. Integrar es asumir que existe algo, una identidad, a la que atribuimos tanto valor que pedimos al que llega que la respete, que la aprecie, que la comparta»[31]. Y añade Cristopher Caldwell: «Si Europa podrá, por primera vez en su historia, acomodar con éxito a minorías no europeas, dependerá de si nativos y recién llegados la perciben como una civilización floreciente o decadente»[32]. Y Jean Sévillia: «¿Qué modelo ofrecemos a los inmigrantes? ¿Cómo puede inspirar respeto una nación que ya no se ama a sí misma, que ya no tiene niños, que se baña en el hedonismo y el culto al dinero?»[33].
La escritora germano-turca Neclá Kelek declaró: «Alguien me preguntó en cierta ocasión si consideraba a Alemania mi patria. Sólo pude decir que ni siquiera los alemanes [nativos] consideran a Alemania su patria. ¿Cómo se supone que podemos integrarnos en un lugar así?»[34].
Un proverbio árabe sostiene que «un camello que cae atrae a muchos salteadores». Y de árabes se trata, precisamente: la gran cuestión es si esas decenas de millones de norteafricanos (cuyo porcentaje tenderá a crecer, pues los europeos nativos han dimitido de la procreación) perciben a Europa como una sociedad vigorosa, con fe en sí misma, con una identidad susceptible de ser admirada e imitada, o como un camello renqueante que está dando las boqueadas. Máxime, porque esos inmigrantes tienen a su disposición una identidad civilizacional «fuerte» (la islámica), que no es autocrítica, ni dubitativa, ni «cansada». El inmigrante tiene que decidir si es europeo antes que musulmán: Europa compite con la umma por su lealtad[35]. Europa tiene que decidir si significa algo más que relativismo y vacuidad postmoderna. Un dato: el 70% de los inmigrantes turcos en Alemania están convencidos de que su religión es la única verdadera; sólo un 6% de los alemanes nativos creen lo mismo de la suya. El que quiera entender, que entienda.
No es haciéndose cada vez más laica, relativista, autocrítica y postidentitaria cómo Europa conseguirá ganarse el respeto de los inmigrantes. Es exactamente al contrario[36].
En busca de una identidad «densa»
Muchos que aceptarían el diagnóstico de las líneas anteriores (Europa necesita una identidad que apele a rasgos específicamente europeos, y no sólo a valores universal-abstractos) tienden, sin embargo, a buscar la «europeidad densa» en una dirección que no estimo adecuada. Me refiero a aquéllos que gustan de concebir a Europa como la «anti-América», cifrando el orgullo continental en distinguirse lo más posible de EEUU: si los americanos son religiosos, los europeos somos ateos; si los americanos son militaristas, nosotros somos pacifistas; si los americanos son capitalistas, los europeos somos socialdemócratas; si los americanos son «maniqueos» (creen todavía en esos anticuados conceptos llamados «bien» y «mal»)[37], los europeos somos «complejos» y pensamos que «todo tiene muchas caras»[38]; si los americanos son puritanos, los europeos somos libertinos[39].
Así, Jürgen Habermas, admitiendo que Europa necesita elementos de identidad thick que vayan más alla de las consabidas alusiones thin a valores universales, los busca en referencias ideológicas típicamente izquierdistas: pacifismo, Estado social[40], ecologismo… Esta concepción sectaria de la europeidad (resumible en la ecuación «ser europeo es igual a ser de izquierdas») alcanzó quizás su máximo predicamento durante los meses que precedieron y siguieron a la guerra de Iraq en 2003. Cuando el presidente Rodríguez Zapatero dijo en 2004 «volvemos al corazón de Europa», entendía por «Europa» exactamente esto.
Existe una variante aun más discutible de la concepción anterior: es la que cifra la quintaesencia de la europeidad en los «nuevos derechos» derivados de la revolución cultural de los 60: aborto, permisividad sexual, matrimonio gay, etc. El sociólogo holandés Pim Fortuyn —un fogoso cultural warrior que creó un partido propio y llegó a cosechar resultados electorales notables, antes de ser asesinado en 2002 por un ecologista- defendió una concepción de este tipo en su obra Contra la islamización de nuestra cultura (1997)[41]. El novelista alemán Peter Schneider declaró hace unos años: «Europa se ve ahora desafiada a defender sus valores y principios, tanto en casa como en el extranjero. Las líneas de conflicto […] muestran tres grandes temas: la igualdad y autodeterminación sexual de las mujeres y los homosexuales, la libertad de opinión en la prensa y los derechos de la laicidad frente al mundo sagrado»[42]. El gobierno holandés ha producido un vídeo que muestra «los valores de la sociedad holandesa» a los inmigrantes que han solicitado permiso de residencia (sus reacciones son estudiadas, y los que denotan abierto desagrado ven denegada su solicitud): el vídeo muestra, entre otras cosas, hombres besándose y mujeres exhibiéndose en topless en las playas. También el gobierno regional de Baden-Württemberg somete a los solicitantes de asilo a un test similar: un cuestionario en el que, junto a preguntas totalmente razonables («¿ve usted alguna justificación a los atentados del 11 de septiembre?»), figuran otras muy problemáticas («¿cómo reaccionaría usted si su hijo le dijera que es homosexual y que quiere vivir con otro hombre?»).
Estas preguntas —y, más genéricamente, esta concepción que cifra la esencia de la europeidad en la ética sexual sesentayochista- son problemáticas… porque muchos europeos nativos también «suspenderían»[43]. Los cristianos europeos reaccionarían con desagrado frente al topless y el besuqueo masculino, y contestarían quizás que intentarían explicar a su hijo que la homosexualidad activa es pecado, y que existen terapias que permiten superar la inclinación homosexual. Naturalmente, cualquier occidental considera una abominación la ejecución de homosexuales en Irán: el rechazo de semejante barbarie sí forma parte del patrimonio moral común a todos los europeos. Pero eso es una cosa, y otra pretender excluir de los valores europeos a cualquiera que albergue el mínimo reparo moral frente a la homosexualidad activa. Las consecuencias de esto serían abrumadoras: los cristianos se verían conceptuados como la anti-Europa (precisamente lo que sugería el Preámbulo de la Constitución)[44]. Hay ya inquietantes síntomas de esta evolución: clérigos (Ake Green, Dale McAlpine) arrestados por proclamar en público los criterios bíblicos sobre la homosexualidad activa; agencias británicas de adopción cerradas por no prestarse a tramitar la adopción de niños por parejas homosexuales; grupos españoles de comunicación (Intereconomía) multados por emitir comentarios críticos sobre el desfile del Orgullo Gay[45].
Cifrar la identidad europea en los «nuevos derechos» es disparatado: implicaría que el alma de Europa se identifica con unos criterios ético-sexuales recientísimos (no tienen más de 30 años) y rechazados por un porcentaje importante de europeos (¡por no hablar de los inmigrantes!)[46]. Si ser europeo significa aplaudir entusiásticamente el matrimonio gay, entonces no lo fueron Shakespeare, ni Dante, ni Churchill, ni Marx, ni Freud… Erasmo, Tomás Moro o Kant quedarían desplazados por Bibiana Aído como europeos arquetípicos.
Aceptar las raíces cristianas
En su famosa obra ¿Qué es una nación?, Ernest Renan afirmó que la identidad nacional es jánica: mira simultáneamente hacia el pasado (conciencia de unas raíces comunes) y hacia el futuro (proyecto colectivo). «Tener glorias comunes en el pasado, una voluntad común en el presente; haber hecho grandes cosas juntos, querer hacerlas todavía: he aquí las condiciones esenciales para ser un pueblo»[47]. La Constitución Europea quiso poner los cimientos de una supernación europea, pero lo hizo mirando sólo hacia el porvenir (un proyecto continental de democracia, derechos humanos, etc.), y renegando implícitamente de su pasado (raíces cristianas). Renan habría dicho que esos eran unos cimientos muy débiles.
Creo que la razón principal por la que el constituyente europeo volvió la espalda al pasado cristiano es la suposición de que hay una ruptura lógica e histórica entre el cristianismo y los valores europeos actuales (democracia, libertad, derechos humanos, etc.). Giscard y los demás estaban profundamente imbuidos de la versión «progresista» de la Historia, según la cual los valores democráticos surgieron a pesar del cristianismo, en dura competencia con él.
Pero esa visión de la Historia deja mucho que desear. Los ideales liberal-democráticos modernos proceden en realidad de los valores cristianos. Naturalmente, ésta es una afirmación «fuerte», para cuya justificación conceptual detallada carecemos aquí de espacio.
Señalemos simplemente que la noción de dignidad humana -la idea según la cual la mera pertenencia a nuestra especie confiere al individuo ciertos derechos inalienables- encuentra una fundamentación insuperable en la creencia cristiana en la filiación divina: el homo sapiens no es el producto fortuito de una lotería bioquímico-cósmica carente de sentido, sino la criatura predilecta de un Dios amoroso. De ahí deriva su dignidad: de lo alto. Cualquier otra explicación convierte la dignidad, al final, en una autosacralización voluntarista («tenemos dignidad porque así lo hemos decidido») y selectiva («tienen dignidad sólo aquellos que decidamos que la tienen» [por ejemplo, últimamente hemos decretado que los fetos y enfermos terminales carecen de ella]). Sólo la religión confiere a la dignidad humana un fundamento sólido (si el hombre es hijo de Dios —y no un capricho de la química del carbono- entonces es realmente sagrado; su dignidad es entonces objetiva, y no autoatribuida).
El cristianismo ha hecho posible el concepto de derechos humanos al proporcionar la idea de una dignidad inviolable del individuo. Pero también ha contribuido a ello de una segunda forma: poniendo las bases de la desacralización del poder y de la dualidad de órdenes (¡es decir, de la laicidad!: «al césar, lo que es del césar», etc.)[48]. Israel surge en la Historia como una excepción dualista (separación del poder temporal y el espiritual) en un mundo de «monarquías sagradas» teocráticas, donde el rey es el dios [faraones egipcios] o habla con los dioses. En Israel -y, después, en la cristiandad- el poder es desacralizado: sólo Dios es Dios; el Estado no es divino, ni el rey es un dios; el Estado es falible (y, por tanto, su autoridad debe ser sometida a control y limitación). El Estado no salva[49].
El mismísimo Habermas ha reconocido todo esto: «Para la autocomprensión normativa de la modernidad, el cristianismo ha representado más que un mero precedente o catalizador. El universalismo igualitario —del cual derivaron las ideas de libertad y solidaridad social, conducción autónoma de la vida y emancipación, conciencia moral individual, derechos humanos y democracia- es un heredero directo de la ética judía de la justicia y de la ética cristiana del amor. Este legado ha sido objeto de una constante apropiación e interpretación crítica, sin sufrir transformaciones sustanciales. Al día de hoy, no existe ninguna alternativa a él. […] Seguimos alimentándonos de esa fuente. Todo lo demás son chácharas postmodernas»[50].
Con estas palabras (que implican, desde luego, un giro radical respecto a su trayectoria anterior), Habermas está contestando afirmativamente a la pregunta que Ernst W. Böckenförde formulara en los años 60: «¿Se nutre el Estado liberal secularizado de presupuestos normativos que él mismo no puede garantizar?»[51]. En efecto, la democracia liberal surgió de un humus cultural muy concreto: un humus en el que el cristianismo (junto al sustrato grecorromano) juega un papel central. No es casualidad que las ideas de derechos humanos, Estado de Derecho, etc. hayan surgido en Occidente y encuentren en Occidente sus realizaciones más duraderas y perfectas. Tampoco es casual que el único país del mundo que ha sido invariablemente liberal y democrático desde su nacimiento (y el que salvó la democracia frente a los totalitarismos nazi y soviético) —Estados Unidos- sea también el más cristiano de Occidente.
Claro, en la historia del cristianismo no todo es luminoso: existieron la Inquisición, las guerras de religión, la condena eclesiástica de las libertades modernas durante el siglo XIX… Pero la cultura occidental disponía de los antídotos adecuados para reaccionar contra tales extravíos; los antídotos estaban en su mismo ADN: en el racionalismo griego y el teo-humanismo cristiano[52]. Una y otra vez, reformadores, santos, fundadores, activistas anti-esclavitud, etc., podían volver a la fuente: al sermón de la Montaña; a «ya no hay judío ni griego, no hay esclavo ni amo, no hay varón ni mujer, pues todos sois uno en Cristo Jesús» (Gal. 3, 28).
El agnóstico Marcello Pera[53] lo ha visto con claridad (y el pensamiento del último Habermas va en la misma dirección)[54]: el liberalismo no es autosuficiente ni autofundado[55]. Privado de su raíz prepolítica natural, tiende a dudar de sí mismo, a degenerar en el relativismo y el procedimentalismo[56]. Es lo que ocurre en la actualidad. La democracia relativista puede autodestruirse.
«El liberal —escribe Pera— es cristiano. Lo es aunque no lo sepa»[57]. Lo es porque sus valores liberal-democráticos no son más que valores cristianos secularizados (aunque él no sea consciente de esa filiación). Y, como indican Pera y Habermas, la preservación del liberalismo no será posible sin una cierta recristianización de Europa[58]. «Recristianización» que no consiste necesariamente en una recuperación masiva de la fe religiosa (aunque, ¿quién sabe? … la religión está en alza en todo el mundo[59], e incluso en Europa hay tímidos síntomas de revitalización)[60], pero sí en una concienciación generalizada de que los europeos somos, inevitablemente, «cristianos culturales». «Cristiano cultural» es aquél que, tenga o no fe religiosa, valora la aportación insustituible del cristianismo a la identidad occidental. Es la posición del propio Pera, que se autodefine como un admirador del cristianismo que no posee el don de la fe: «Admirador del cristianismo es aquél que sabe que el cristianismo ha cambiado el mundo, que nos ha traído una revolución moral de amor, igualdad y dignidad sin precedentes, y que esa revolución despliega todavía hoy sus efectos; que sin esta revolución el mundo sería peor, la vida entre los hombres más salvaje, los derechos menos garantizados, la esperanza menos fundada. […] Ambos [cristianos religiosos y «cristianos culturales»] tienen un don. Para los creyentes en el primer sentido, el «don de Dios» es la gracia, la gratuita y misteriosa esperanza de un encuentro, de una presencia: la Suya. Para los creyentes en el segundo sentido, el «don de Dios» es un patrimonio de virtudes, costumbres, cultura, civilización: la nuestra»[61].
Notas
[28] Una identidad europea hecha sólo de valores universales no suscitará identificación emocional: «[D]i per sé, il patriottismo costituzionale –con quel suo richiamo alla lealtà verso principi e valori universali- è un’idea troppo «debole» o «sottile» (thin), cioé troppo generica, astratta, […] affinché produca uno specifico senso di identità, di appartenenza ad un’unica, specifica, comunità europea» (PERA, M., Perché…, cit., p. 83).
[29] Citado por PERA, Marcello, Perché dobbiamo…, cit., p. 70.
[30] «Se l’Europa non è un melting pot ma solo un contenitore, è perché non ha energia identitaria sufficiente a fondere il contenuto» (PERA, M., op. cit., p. 123).
[31] PERA, Marcello, Perché dobbiamo…, cit., p. 98.
[32] CALDWELL, Cristopher, La revolución europea, cit., p. 32.
[33] SÉVILLIA, Jean, Quand les catholiques étaient hors la loi, Perrin, París, 2005, p. 287.
[34] Citado en JENKINS, Philip, God’s Continent, cit., p. 247.
[35] «A sufficiently strong «cultural loyalty» will always outweigh the nominal citizenship one happens to hold, especially if it’s something as weedy and undernourished as the modern multicultural post-national identity promoted by most developed societies» (STEYN, Mark, op. cit., p. xvi). «If «Dutchness» or «Frenchness» seems a weak attenuated thing, then the stronger identity will prevail» (STEYN, M., op.cit., p. 32).
[36] «L’Europa ama l’islam per le stesse ragioni per cui l’islam odia l’Europa: il suo laicismo, relativismo, multiculturalismo […]» (PERA, M., op.cit., p. 134).
[37] Dos grandes hitos de la americofobia europea fueron las chanzas sobre el discurso del presidente REAGAN que describió a la URSS como «imperio del mal» y el del presidente BUSH sobre los regímenes norcoreano, iraní e iraquí como «eje del mal». Naturalmente, sólo a un simplista cowboy se le ocurriría llamar «maligno» al régimen que mató a millones de personas en el Gulag y en la hambruna ucraniana, o al que ha convertido su país en una prisión, o al que gaseó a 5000 kurdos, o al que mata a homosexuales, lapida adúlteras y promueve el terrorismo.
[38] «The biblical references in politics, the division of the world between good and evil, these are things that [Europeans] simply don’t get. In a number of areas, it seems to me that we [Europeans and Americans] are no longer part of the same civilization» (François HEISBOURG [director de la Fundación para la Investigación Estratégica de París], citado en SLOAN, Stanley, «Religion and Politics: All the President’s Truths», International Herald Tribune, May 18, 2005).
[39] La incuestionabilidad de una libertad sexual ilimitada (al menos, entre adultos, y en Holanda ya se elevan voces a favor de la despenalización de la pederastia) parece el único y último dogma de una Europa por lo demás descreída y relativista: «A algunos legisladores les ponen nerviosos los indicios de desintegración familiar –el índice de ilegitimidad del 43% en Gran Bretaña, por ejemplo-, pero aquellos que relacionan su nerviosismo con los recelos hacia la liberación sexual ([la exministra] Christine Boutin en Francia y [la exministra] Ann Widecombe en Inglaterra, por ejemplo) suscitan más mofas que apoyos. La aprobación pública de la liberación sexual parece casi obligatoria» (CALDWELL, CH., La revolución…, cit., p. 237).
[40] Vid. HABERMAS, Jürgen, Time of Transitions, Polity Press, Cambridge, 2006, p. 71 ss.
[41] FORTUYN, Pim, Tegen de islamisering van onze cultuur: Nederlandse identiteit als fundament, A.W. Bruna, Amsterdam, 1997.
[42] Citado en JENKINS, PH., God’s Continent, cit., p. 248.
[43] «Other questions [of the Baden-Württemberg test] would be a real obstacle […] for political moderates who are conservative on moral and gender issues, who do not support wide-ranging ideas of gay rights, or who have serious qualms about public nudity. This would certainly be true among Muslims but also those Christians or Jews for whom acceptance of full homosexual equality would constitute an acid test» (JENKINS, PH., God’s Continent, cit., p. 275).
[44] «Los líderes políticos preguntan si los musulmanes aceptarán nuestros valores. Yo pregunto: ¿qué valores son esos? ¿El matrimonio gay? ¿La eutanasia?» (Adrianis SIMONIS, Obispo de Utrecht [citado en JENKINS, PH., op.cit., p. 276]).
[45] Sobre el tema, vid. KUGLER, Gudrun, «No Successor for Don Camillo: On the Marginalization of Christians in Europe», en KUGLER, Gudrun y Martin (eds.), Exiting a Dead End Road: A GPS for Christians in Public Discourse, Kairós Publications, Viena, 2010, pp. 7-23; cf. PHILLIPS, Melanie, The World Turned Upside Down, Encounter Books, Londres-Nueva York, 2010, p. 101ss
[46] «No es bueno etiquetar unas disposiciones sexuales y de género totalmente nuevas como «principios europeos fundamentales»» (CALDWELL, CH., La revolución…, cit., p. 238).
[47] RENAN, Ernest, ¿Qué es una nación? – Cartas a Strauss, trad. de A. de Blas, Alianza, Madrid, 1987, p. 82.
[48] «Il n’y a rien de plus chrétien que la laïcité! […] Pour le peuple biblique, l’État ne sera plus jamais une source de vérité ni un modèle moral, il sera à jamais désacralisé. […]. Même au plus fort de son influence historique, l’Église s’est abstenue d’exercer un pouvoir temporel direct. […] [C]e sont les régimes antichrétiens fondés sur des idéologies matérialistes ou païennes qui ont resacralisé l’État et créé des idéologies d’État fanatiques» (NEMO, Philippe, «Les racines chrétiennes de l’Europe …», cit., pp. 54-55).
[49] «Esta desacralización del poder en Europa fue fruto del judeocristianismo; […] y [ésta] es la razón por la que la democracia solamente apareció y es probable que solamente pueda florecer en Occidente. […] Fueron los profetas hebreos […] quienes inauguraron la división y la lucha fecunda del poder espiritual y el poder temporal. El profeta no se somete al poder del rey. No duda en acudir a palacio e interpelarle […]. [E]l poder temporal, en cuanto tal, no participa en la economía de la salvación. Ésta depende únicamente de la conversión interior de las personas, en la que trabajan los profetas y los santos. El Estado tiene como misión hacer que reine el orden, impedir que la sociedad se convierta en un infierno, pero no tiene en sus manos la llave del paraíso» (NEMO, Philippe, ¿Qué es Occidente?, Gota a Gota, Madrid, 2007, pp. 81-82). Cf. MADDOX, Graham, Religion and the Rise of Democracy, Routledge, Londres-Nueva York, 1996.
[50] HABERMAS, Jürgen, «A Conversation About God and the World», en Time of Transitions, Polity Press, Londres, 2006, pp. 150-151.
[51] BÖCKENFÖRDE, Ernst-Wolfgang, «Die Entstehung des Staates als Vorgang der Säkularisation», en Recht, Staat, Freiheit [1967], Suhrkamp, Francfort del M., 1991, p. 112.
[52] «In alcune fasi della sua storia, il cristianesimo è stato fondamentalista […]. Ma l’antidoto migliore contro il fondamentalismo è il cristianesimo medesimo» (PERA, M., Perché …, cit., pp. 124-125). «I liberali hanno vinto una battaglia contro la Chiesa, ma hanno avuto come alleato il cristianesimo» (PERA, M., op.cit., p. 48).
[53] Vid. PERA, Marcello – RATZINGER, Joseph, Sin raíces: Europa, relativismo, cristianismo, islam, Península, Barcelona, 2006.
[54] Vid. HABERMAS, Jürgen – RATZINGER, Joseph, Dialéctica de la secularización: Sobre la razón y la religión, Encuentro, Madrid, 2006.
[55] «[I]l cristianesimo –con quella sua idea dell’uomo creato a immagine di Dio […]- è la religione che ha introdotto il valore della dignità personale, senza il quale non c’è né libertà, né uguaglianza, né solidarietà, né giustizia. […] Oggi che è diventato anticristiano, il liberalismo è senza fondamenti e le sue libertà sono appese nel vuoto. […] Se non vogliamo che degeneri ulteriormente, dobbiamo restituirgli il senso dei suoi fondamenti cristiani» (PERA, M., Perché …, cit., pp. 6-7).
[56] «Liberalismo e cristianesimo sono congeneri. […] Per mantenere una società liberale […] occorrono un ethos e delle virtù. Non bastano libere istituzioni, liberi giudici, una libera stampa. […] Il difetto principale dell’attuale liberalismo è quello di essersi ritirato in una dimensione solo politica e procedurale e di dimenticare di essere una tradizione con specifici e densi contenuti etici, la quale affonda le sue radici nella storia europea, di cui la storia cristiana […] è parte essenziale» (PERA, M., Perché …, cit., pp. 44-45).
[57] PERA, M., Perché …, cit., p. 45.
[58] Me ocupé del tema en CONTRERAS PELÁEZ, F.J., «Europa: agonía del sesentayochismo, ¿retorno del cristianismo?» (Persona y Derecho, vol. 58 [2008], pp. 300-367).
[59] Me ocupé del tema en CONTRERAS PELÁEZ, Francisco José, «Return of Religion and Western Cultural Divide» [ http://www.europeanideasnetwork.com/files/2010/seminar_9juin/M._CONTRERAs_intervention.doc]. Cf. MICKELTHWAIT, John – WOOLDRIDGE, Adrian, God is Back: How the Global Revival of Faith is Changing the World, Penguin Press, Nueva York, 2009.
[60] Por ejemplo: cuatromillones de jóvenes en los funerales de JUAN PABLO II, reactivación de los centros de peregrinación [Santiago, Czestochowa, Knock, Paray-le-Monial, Medjugorje, etc.], éxito del «curso Alfa» y de las «misas de Tomás», inmigración cristiana desde países del Sur [no toda la inmigración es musulmana], éxito inesperado de películas como «El gran silencio», «La última cima» o «De dioses y hombres», etc. Vid. JENKINS, Philip, God’s Continent, cit, p. 55 ss.
[61] PERA, M., Perché dobbiamo …, cit., pp. 56-57.
¿Por qué los tratados europeos evitan mencionar el cristianismo? (I)
30 mar 2011 1 comentario
in Ateismo, Europa, Filosofía, Teología
¿Por qué los tratados europeos evitan mencionar el cristianismo? (I)
Tengo dos recuerdos de infancia asociados a José Manuel Peláez y Europa; ambos deben datar de 1971. En uno de ellos, él me cuenta nada menos que la historia de Occidente, en la penumbra del salón del piso de la calle Monzón: se remonta al punto cero ab urbe condita, y me explica lo de Numítor, Rea Silvia (estos dos nombres no los he olvidado desde entonces) y la loba capitolina; y después llega, claro, a las Guerras Médicas, cuando el sacrificio de Leónidas y el genio de Milcíades —que no entendían de «alianza de civilizaciones»- hicieron posible que Europa existiera algún día. Pero entonces yo me escabullo: atravieso una fase de precoz hipocondria, y tengo pánico a todo lo relacionado con «médicos». En el segundo es verano, y tío José Manuel aparece inesperadamente en el jardín de la casa de Rota. ¡Viene de La Haya! En la España poco viajada del tardofranquismo, es como si llegara de Marte (años después, entenderé que venía de algún curso en la Academia de Derecho internacional). ¡Se ha dejado el bigote! Gran revuelo familiar. Abuela, desde luego, piensa que ha adelgazado demasiado. Y tía Pilar está radiante.
Lo cierto es que José Manuel Peláez dedicó buena parte de su trayectoria como internacionalista al estudio del Derecho comunitario y de las instituciones supranacionales europeas. Fue siempre un europeísta ferviente, convencido de que «Europa no es un continente, sino una idea», y de que dicha idea, aunque originada en Europa, era beneficiosa para la humanidad en general: «la construcción de Europa [implica] […] la radiación de su genio particular, que resulta ser precisamente universal»[1]. He pensado, pues, que estas reflexiones sobre la identidad europea podrían ser un adecuado homenaje a su memoria.
El cristianismo, censurado
Volver a estas alturas sobre el episodio de la omisión del cristianismo entre las raíces culturales de Europa por parte de la Constitución Europea de 2004 puede parecer desfasado, dado que ésta quedó finalmente en agua de borrajas, tras ser rechazada en los referenda francés y holandés de 2005, y terminar siendo sustituida en 2007 por el menos ambicioso Tratado de Lisboa (el cual, por cierto, tampoco incluye mención alguna del cristianismo). Pero la omisión en cuestión era síntoma de un síndrome más profundo, cuyos efectos permanecen en la actualidad (por ejemplo, los ministros europeos de Exteriores reunidos en Bruselas el 31 de enero de 2011 para condenar las matanzas de cristianos en Iraq, Egipto, etc. … ¡fueron incapaces de incluir la palabra «cristianos» en el borrador de resolución!)[2].
Vayamos, antes que nada, al texto de la discordia. Se trata de los dos primeros párrafos del Preámbulo de la Constitución Europea:
«Conscientes de que Europa es un continente portador de civilización; de que sus habitantes, llegados en sucesivas oleadas desde los tiempos más remotos, han venido desarrollando los valores que sustentan el humanismo: la igualdad de las personas, la libertad y el respeto a la razón.
Extrayendo inspiración del legado cultural, religioso y humanista de Europa, que, alimentado primero por las civilizaciones de Grecia y Roma, caracterizado por un impulso espiritual siempre presente en su herencia y después por las corrientes filosóficas de la Ilustración, ha inculcado en la vida social su percepción del papel central de la persona humana y de sus derechos inviolables e inalienables, así como del respeto a la ley…».
El constituyente europeo consideró dignos de mención a Grecia, a Roma, a la Ilustración… pero no al cristianismo (del que sólo cabe sospechar una referencia indirectísima y eufemística en la frase sobre el «impulso espiritual siempre presente en su herencia»)[3]. Ni siquiera la alusión al legado «cultural, religioso y humanista de Europa» está desprovista de connotaciones: se presenta «lo religioso» y «lo humanista» como vetas diferenciadas de la tradición europea, sugiriéndose una oposición entre ambas (como si la religión no pudiera ser humanista).
El iter de este texto estuvo lleno de avatares. Una primera versión incluyó una mención específica del cristianismo (en pie de igualdad con Grecia y Roma, la Ilustración, etc.). Se produjo entonces el contraataque de Valéry Giscard d’Estaing, representante francés en la Convención, que afirmó que «los europeos viven hoy en un sistema político totalmente laico, en el que la religión no juega un papel importante»[4]; señaló también que una alusión explícita al cristianismo podría resultar «excluyente», dado que en Europa viven ya 30 millones de musulmanes, y su número aumentará sin duda en las próximas décadas. La posición francesa prevaleció finalmente.
La peculiar versión de la Historia europea solemnizada por la Constitución dista de ser una anécdota. Como bien explica Joseph Weiler, las constituciones tienen básicamente tres funciones: el reparto de competencias institucionales y organización de los poderes del Estado, la determinación de las relaciones entre el poder y los ciudadanos (catálogos de derechos y deberes fundamentales), y la definición de «los valores, ideales y símbolos que comparte una determinada sociedad»[5]. Esta tercera función se hace patente especialmente en los Preámbulos y Títulos Preliminares, que ofrecen una fotografía de la autocomprensión de la nación de que se trate: son textos que vienen a decir «en esto creemos, así entendemos nuestra identidad, a estas metas aspiramos». La omisión selectiva del cristianismo en la enumeración de fuentes culturales de las que derivan los valores europeos resulta, por tanto, altamente significativa: implica que la Europa actual reniega de la componente cristiana de su identidad, y considera que los valores de libertad, democracia, dignidad humana, etc. han surgido a pesar del cristianismo.
La alusión de Giscard a nuestros sistemas «totalmente laicos» —que parece implicar que la Constitución Europea se limitó a levantar acta de lo que ya es un hecho consumado en las Constituciones nacionales- es del todo infundada. Pues, como oportunamente ha recordado Joseph Weiler, lo cierto es que las Constituciones europeas distan de ser unánimes en este punto. La constitución (consuetudinaria) británica es tan poco laica que la jefatura del Estado resulta coincidir con la de la Iglesia. La Constitución irlandesa se abre con una invocación a «la Santísima Trinidad, de la Cual procede toda autoridad, y en la Cual deben inspirarse todos los actos de los hombres y de los Estados». La Constitución de la muy secularizada Dinamarca establece una religión oficial: «la Iglesia evangélica luterana es la Iglesia nacional danesa» (art. 4). Lo mismo hace la de Grecia («la religión predominante en Grecia es la de la Iglesia oriental ortodoxa cristiana»: art. 3.1), que no olvida señalar que «el texto de las Sagradas Escrituras es inalterable» (art. 3.3). La Constitución alemana comienza con la frase: «Consciente de su responsabilidad ante Dios y los hombres, […] el pueblo alemán…».
O sea: la cuestión religiosa recibe tratamientos muy diferentes en los diversos países europeos. La libertad religiosa es reconocida en todos, pero ello no obsta para que muchos confieran carácter oficial a una confesión (que no suele ser el sintoísmo o el jainismo, sino alguna Iglesia cristiana). La estricta laicidad a la francesa es más bien la excepción que la regla. Por tanto, la Constitución Europea no se limitó a reproducir a nivel continental lo que ya era un hecho consumado a nivel nacional. Antes bien, la Constitución Europea optó deliberadamente por un modelo más bien minoritario de concebir la relación Estado-religión (la laicidad a la francesa) y, en esa medida, declaró anticuado y superado el modelo «confesional» seguido por muchas otras Constituciones.
Se podría alegar que el constituyente europeo tenía que hacer una elección entre dos modelos incompatibles, y que la opción recayó sobre el que parecía más a tono con los tiempos. Y, sin embargo, hubiera cabido una solución integradora. Como indica Weiler, hubiera bastado con imitar la fórmula escogida por la Constitución polaca, cuyo preámbulo incluye la inspirada frase:
«Nosotros, la Nación polaca, todos los ciudadanos de la República, tanto aquellos que creen en Dios como fuente de verdad, justicia, bien y belleza, como aquellos que no comparten esta fe pero respetan esos valores universales derivándolos de otras fuentes, iguales en derechos y obligaciones frente al bien común …»
El texto polaco hace justicia a la realidad de las sociedades europeas actuales: sociedades cosmovisionalmente plurales, en las que conviven creyentes con ateos. No establece jerarquías entre ellos, no oculta vergonzantemente a ninguno de los dos grupos; antes bien, pone de manifiesto que ambos pueden concordar en torno a ciertos valores, aunque encuentren el fundamento de tales valores en fuentes distintas. Pero la Constitución Europea no quiso incluir una fórmula similar: prefirió declarar implícitamente que el futuro pertenece sólo a los ateos; prefirió tratar a los creyentes como ciudadanos de segunda, como el embarazoso residuo de un pasado destinado a ser superado.
La laicidad suele ser definida como «neutralidad cosmovisional del Estado»: el Estado suspende el juicio en materia metafísica, sin comprometerse con esta o aquella cosmovisión (ya que sus leyes van dirigidas a ciudadanos que profesan cosmovisiones diversas: cristianos, ateos, musulmanes…). En la práctica, la «neutralidad» en cuestión termina a menudo funcionando como una ley del embudo: cada vez que el creyente religioso aspira a ver reflejados sus valores u opiniones en las leyes, se le dice que «está imponiendo sus creencias a toda la sociedad» (nunca se le dice lo mismo al ateo cuando intenta que las leyes reflejen su visión de las cosas). El constituyente europeo ha procedido en forma similar a la hora de escoger entre el modelo constitucional «confesional» y el laicista. Su «neutralidad» consiste, no en buscar una posible equidistancia a la polaca, sino en tirar uno de ellos a la basura[6].
Una Europa posthistórica y postidentitaria
Las Constituciones, decíamos antes, sirven, entre otras cosas, para mostrar y consolidar la autocomprensión de una sociedad. Al desdeñar los dos mil años de pasado cristiano, la Constitución Europea renuncia al que objetivamente es, sin duda, el rasgo histórico-cultural paneuropeo más evidente: lo único que comparten realmente países que, por lo demás, tienen historias y presentes muy diversos. Como indica Weiler, si viajamos desde los Urales hasta Galway y desde Hammersfest hasta Tarifa, variarán enormemente los idiomas, las costumbres, los niveles de riqueza… lo único que no variará son las catedrales presidiendo las ciudades. Lo único omnipresente es la cruz: la encontraremos en tumbas del año 511, 1011, 1511 o 2011.
¿En qué cifra su identidad esta Europa que da la espalda a su pasado? El propio Preámbulo nos lo dice: «la igualdad de las personas, la libertad y el respeto a la razón»; «el papel central de la persona y de sus derechos inviolables»; «el respeto a la ley». Y bien, es cierto que tales valores suscitan la aprobación de prácticamente todos los europeos. El «problema» es que también suscitan la aprobación, al menos nominal, de todos los no europeos. Es decir: no hay en ellos nada de específicamente europeo; se trata de valores universales. Los encontraremos también en la Constitución de EEUU… y en la de Bután, y en la de Tanzania. Si ser europeo consiste en creer en «la libertad y el respeto a la razón», todo el mundo puede serlo. Marcello Pera ha llamado a esto la «paradoja de la identidad europea»[7]. La identidad europea resultaría ser puramente universal… es decir, resultaría ser una no-identidad. Pues la identidad es, por definición, algo que le distingue a uno de los demás.
La paradójica identidad europea estribaría… en carecer de identidad. Chantal Delsol ha hablado de una vertiginosa «voluntad de vacío», que es a la vez modesta y pretenciosa. Modesta en lo que tiene de autodespojamiento y autonegación: Europa, tan dispuesta siempre a respetar las identidades culturales foráneas (la moda «multiculturalista»), renuncia a una identidad cultural propia. Pero esta modestia es sólo aparente, y podría esconder una forma de soberbia: Europa se ve a sí misma como una modalidad más evolucionada de humanidad, una humanidad post-identitaria que ya no necesita raíces y puede alimentarse sólo de valores universales abstractos[8]. Tener identidad cultural está bien para todos esos atrasados africanos y asiáticos (no sólo «está bien»: es que el europeo multiculturalista espera que los no-occidentales perseveren en sus respectivas identidades culturales de origen, que tanto colorido étnico aportan a nuestras calles)[9]. Pero los europeos vivimos ya más allá de toda identidad. Todavía hay clases.
Esta opción por la identidad thin, por la «identidad postidentitaria», podría ser interpretada como una cierta «germanización de Europa». Abrumada por su pasado, traumatizada por los crímenes cometidos en su nombre en la primera mitad del siglo XX, Alemania lleva ya varias generaciones ensayando la «identidad postnacional» (Habermas). ¿Cómo ser alemán después de Auschwitz? Reduciendo la germanidad a la Ley Fundamental de Bonn, entendiendo Alemania como un puñado de principios universales: al alemán no le está permitido otro patriotismo que el Verfassungspatriotismus[10].
Ahora bien, el síndrome postnacional alemán en realidad afecta a toda Europa (como síndrome, no ya postnacional, sino postcivilizacional). Es Europa en su conjunto, no sólo Alemania, la que salió traumatizada de la sobredosis de Historia de su dantesca primera mitad del siglo XX: dos guerras mundiales, el Lager y el Gulag, las guerras civiles española, rusa y griega, conflictos coloniales[11] … Como las guerras mundiales fueron suscitadas por el choque de nacionalismos exacerbados, Europa «tira el niño con el agua del baño»: nunca más las identidades, nunca más las políticas de fuerza, nunca más la «asertividad» histórica[12] … Europa sale de su apocalipsis de 1914-45 con la cabeza gacha; quiere, como dijo Raymond Aron, «apearse de la gran Historia»[13]: se deshace de sus imperios coloniales, renuncia al músculo militar (sabiéndose protegida por el paraguas norteamericano … al que, eso sí, el europeo se permitirá el lujo de zaherir por «maniqueísta», «cowboy», «primario»); se acurruca en un rincón del mundo, casi pidiendo perdón por existir (¿no son todas las modas filosóficas de los 50 en adelante —estructuralismo, deconstrucción, postmodernismo, multiculturalismo, etc.- formas de autodenigración civilizacional?[14]; ¿no concluyen —por una vía u otra- en afirmaciones del tipo: «la verdad objetiva no existe; cada cultura tiene derecho a su verdad … salvo la occidental, que es explotadora, imperialista y criminógena, como demuestra nuestra historia reciente»?)[15]. «El mundo entero nos odia y lo merecemos sobradamente: tal es la convicción de una mayoría de europeos. […] Nada es más occidental que este odio a Occidente: esta pasión por maldecirse, por lacerarse…» (Pascal Bruckner)[16].
El inconveniente de «apearse de la Historia»… es que la Historia no está dispuesta a detenerse, ni las demás civilizaciones (nada inclinadas al autodesprecio) a salir de ella (la frase de Aron terminaba así: «mientras Europa quiere apearse de la gran Historia, otros, cuyo número se cuenta por centenares de millones, quieren entrar en ella»). De hecho, tras 1945 la «gran Historia» sigue adelante con la Guerra Fría. Una «guerra» que el europeo (al menos, el europeo de izquierdas) se negará siempre a asumir como tal: tenderá a pensar que la amenaza soviética es un producto de la fantasía paranoica de esos americanos pasados de testosterona; criticará el «peligroso belicismo yanqui» (movilización contra el despliegue de misiles, etc.) y votará, a menudo, a Partidos Comunistas que simpatizan con el enemigo (en Francia o Italia, en porcentajes superiores al 20% e incluso el 30% del electorado). Robert Kagan analizó certeramente esta mentalidad de «niño mimado» en su obra Poder y debilidad: en el fondo, los europeos saben que, si las cosas se ponen realmente feas, los americanos vendrán a salvarles (como han hecho ya varias veces)[17]; mientras tanto, se permiten el lujo de morder la mano que les da de comer, cultivando el pacifismo de salón e invirtiendo en gasto social las cantidades que no son invertidas en defensa (Europa ha descuidado sus presupuestos militares desde 1945 … porque se sabe protegida por EEUU). Cuando se produzca la increíble victoria occidental sobre el bloque comunista en 1989 (increíble por lo fulminante, total e incruenta), prácticamente nadie en Europa la celebrará como tal: en realidad, Europa había pretendido vivir como si la Guerra Fría no fuera con ella[18].
El europeo postmoderno (escéptico, posthistórico, postbélico, postnacional) incurre en una forma muy peculiar de etnocentrismo. Da por supuesto que, dado que Europa está «cansada de Historia» y viene de vuelta de la identidad, de la autoafirmación, de cualquier idea «fuerte» o cualquier creencia firme… el resto del mundo tiene que estarlo también. Es cierto que el «experimento posthistórico» europeo ha sido un éxito: naciones que habían luchado entre sí durante siglos han firmado una paz definitiva. El error que subyace al «euroidealismo kantiano» consiste, como ha señalado Robert Kagan, en creer que la fórmula europea de pacificación resulta sin más exportable a escala planetaria[19]; Europa da por supuesto que lo que ha funcionado dentro de sus fronteras debería funcionar también a nivel mundial: imagina que la URSS (hasta 1989), la Corea de Kim Jong Il, el Irán de los ayatolás, Al Qaeda … son desactivables con los mismos métodos que han servido para desactivar definitivamente a Alemania: diplomacia, cooperación comercial, soft power, desarme … Europa olvida que su propio experimento kantiano («paz perpetua») ha funcionado: 1) porque las naciones europeas quedaron definitivamente vacunadas contra la guerra tras dos hecatombes (las guerras mundiales) provocadas y protagonizadas sobre todo por ellas; 2) porque, después de todo, entre las naciones europeas existe una notable homogeneidad cultural; 3) porque EEUU guardaba la casa por fuera: Europa ha podido saltar a la posthistoria (más allá de las guerras, de las ideas fuertes y de las identidades) … gracias a que EEUU permanecía enfangado en la Historia, manteniendo a raya a los Breznevs, Saddam Husseins y Bin Ladens de turno[20].
Aldabonazos como el 11 de septiembre de 2001 o el 11 de marzo de 2004 hubieran debido hacer despertar a Europa de su sueño de «europeizar el mundo»: Mohamed Atta y sus chicos no estaban, evidentemente, «cansados de la Historia», ni dispuestos a participar de la autoironía postmoderna, ni interesados por el «pensamiento débil»[21]. Pero la reacción de muchos europeos osciló entre la «negación» freudiana («son sólo unos pocos fanáticos; no representan a nadie») y la justificación de los agresores («EEUU se lo merecía», «la causa es la pobreza», etc.). En el caso del 11-M, la reacción del electorado supuso una especie de autoinculpación colectiva: al cambiar el sentido de su voto en el último momento (las encuestas pronosticaban una clara victoria del PP), el electorado español transmitía a los yihadistas este mensaje: «tenéis razón; nos lo merecemos por haber apoyado la intervención en Iraq; no lo volveremos a hacer»[22].
De la misma forma que, durante 45 años, muchos europeos intentaron convencerse de que la Guerra Fría no iba con ellos, los europeos actuales rechazan la idea de que pueda existir un «choque de civilizaciones» con el Islam. El autodespojamiento identitario que analizamos en este trabajo puede también estar relacionado con eso (recordemos que Giscard aludió a la presencia de musulmanes en Europa como pretexto para no mencionar el cristianismo en la Constitución). La reacción europea frente a los síntomas de «choque de civilizaciones» parece informada por el dicho popular «dos no se pelean si uno no quiere»[23]. Y, como recuerda Marcello Pera, si para evitar el choque de civilizaciones hay que negar la propia civilización, se niega[24]. Si atenuamos nuestra identidad hasta volverla totalmente abstracta y gaseosa, quizás evitaremos el conflicto: los gases no chocan. Los gases son simplemente atravesados por los sólidos.
La reacción «europeísticamente correcta» frente a cualquier comentario acerca de la difícil asimilabilidad de la inmigración musulmana consiste en calificar tales inquietudes como «racistas»[25]. El comodín del «racismo» resulta tranquilizador de varias formas: permite despreciar a la Casandra de turno y, sobre todo, permite alejar el espectro del choque de civilizaciones. Si la conflictividad planteada por la inmigración musulmana se debe al «racismo», entonces es que el problema está en nosotros, y no en ellos: bastará con que superemos nuestros miserables prejuicios racistas. Por ejemplo, los disturbios franceses del otoño de 2005 (miles de coches quemados) recibieron todo tipo de explicaciones: expresión de un malestar social debido a la «exclusión», o al paro, o al «racismo»; testosterona juvenil; simple matonismo callejero, ajeno a cualquier connotación ideológica o cultural…; cualquier explicación servía, con tal de que no mentara la bicha del choque de civilizaciones[26]. No importaba que los alborotadores fueran en su gran mayoría de origen magrebí y gritasen «Allah akbar!»: aunque ellos no lo supiesen, no estaban manifestando su odio a la cultura occidental; en realidad, estaban protestando (inconscientemente) por las «injustas políticas económicas del gobierno conservador»[27]. Su problema no era Occidente, sino Chirac.
Notas
[1] PELÁEZ MARÓN, José Manuel, Lecciones de instituciones jurídicas de la Unión Europea, Tecnos, Madrid, 5ª ed., 2000, pp. 19-20.
[2] Cf. Informe de European Dignity Watch: http://www.europeandignitywatch.org/es/el-dia-dia/detail/article/llamada-a-la-accion-antes-del-21-de-febrero-ue-debe-condenar-univocamente-la-persecucion-de-cris.html
[3] «Ou bien la Constitution se passait de toute référence historique quelle qu’elle fût, ou bien, si on citait l’humanisme ou les Lumières, il fallait évidemment citer aussi le christianisme» (NEMO, Philippe, «Les racines chrétiennes de l’Europe et leur dénégation», en DELSOL, Chantal – MATTÉI, Jean-François, L’identité de l’Europe, Presses Universitaires de France, París, 2010, p. 46).
[4] Citado en JENKINS, Philip, God’s Continent: Christianity, Islam, and Europe’s Religious Crisis, Cambridge University Press, Cambridge, 2007, p. 39.
[5] WEILER, Joseph, Una Europa cristiana, cit., p. 53.
[6] «El sentido de la premisa agnóstica del Estado es precisamente garantizar el reconocimiento tanto de la sensibilidad religiosa […] como de la sensibilidad laica. Excluir la sensibilidad religiosa del Preámbulo, por lo tanto, no es realmente una opción agnóstica; no tiene nada que ver con la neutralidad. Significa simplemente privilegiar, en la simbología del Estado, una visión del mundo respecto a otra, haciendo que todo esto pase por neutralidad» (WEILER, J., op. cit., p. 65). «Questa cultura oggi non è propriamente laica […]. [Q]uesta cultura è laicista. Essa irride alla religione, la denigra, la considera «superata», la tratta come una superstizione, come residuo di un’era mitologica […]» (PERA, Marcello, Perché dobbiamo dirci cristiani: Il liberalismo, l’Europa, l’etica, Mondadori, Milán, 2008, p. 93). «For Europe’s elites, Christianity is at best irrelevant, at worst an obstacle to social progress and the expansion of human rights» (JENKINS, Philip, God’s Continent, cit., p. 39).
[7] «[P]oiché i «principi» e i «valori indivisibili e universali» di cui parla la Carta trascendono, per definizione, qualunque collocazione storico-geografica, […] ne consegue che la Carta europea […] è una carta cosmopolita, cioè ha come referente l’intera umanità» (PERA, Marcello, Perché dobbiamo dirci cristiani, cit., p. 77). «Elle [la Constitución Europea] revient à imposer de force à l’ensemble des Européens une autre identité que celle qui est réellement la leur. Une identité d’ailleurs sans épaisseur et sans cohérence. Car elle serait fondée seulement sur les « droits de l’homme », la « démocratie », etc., tout ce qu’on croit, à tort, être venu des seules « Lumières »» (NEMO, Philippe, «Les racines chrétiennes de l’Europe et leur dénégation», cit., p. 63).
[8] «Cette volonté du vide […] exprime à la fois la modestie et la prétention. […] Prétention: celle de vouloir être sans frontière et sans définition, seule expression de l’Universel pendant que toutes les autres contrées son engluées dans leur particularité» (DELSOL, Chantal, «L’affirmation de l’identité européenne», en DELSOL, CH. – MATTEI, J.F., L’identité de l’Europe, cit., p. 3).
[9] «El defensor de […] las identidades indígenas valora la pluralidad cultural y el colorido étnico en cuanto tales, con independencia de que la pertenencia a las «comunidades» en cuestión favorezca o no la realización, la felicidad o la libertad personales. Desde un relativismo cultural intransigente, el multiculturalista insiste en atribuir el mismo valor a todas las cosmovisiones y tradiciones, y exige que cada individuo quede definitivamente atrapado por su cultura de origen. En el caso de los pueblos indígenas, debe tenerse en cuenta que se trata en algunos casos de culturas muy primitivas, vinculadas a una vida de cazadores-recolectores (en el caso de las tribus del Amazonas) o de agricultura de subsistencia (en el altiplano). El multiculturalista quiere fijar a esas personas en su forma de vida tradicional (quizás experimentada como chata, dura o empobrecedora por sus propios protagonistas), a la mayor gloria de la diversidad y la autenticidad culturales» (CONTRERAS PELÁEZ, Francisco José, «Los derechos indígenas en las nuevas Constituciones hispanoamericanas», en espera de publicación).
[10] Vid. HABERMAS, Jürgen, Identidades nacionales y postnacionales, Tecnos, Madrid, 2007. HABERMAS desarrolló el concepto de «patriotismo constitucional» en pugna con historiadores como Ernst NOLTE o Michael STÜRMER, en la que dio en llamarse Historikerstreit de 1986: cf. BALDWIN, Peter, Hitler, the Holocaust, and the Historians Dispute, Beacon Press, Boston, 1990.
[11] «El talante moral dominante en la Europa de la posguerra era el de arrepentimiento por dos desafueros históricos: el colonialismo y el nazismo. […] [L]os europeos de la posguerra sentían una ilegitimidad moral que se acentuó con el paso de las décadas. El estado de ánimo imperante quedó resumido en The March, una película que la BBC 1 emitió con motivo de la One World Week en 1990. En ella, un líder carismático llamado El Mahdi conduce a un cuarto de millón de personas en una marcha de 5000 km. desde un campo de refugiados sudanés hasta Europa bajo la consigna «somos pobres porque sois ricos». Una consigna que la película hacía poco por contradecir» (CALDWELL, Cristopher, La revolución europea, trad. de J. Manera, Debate, Madrid, 2010, pp. 20-21).
[12] «[U]ne idée généreuse et fausse traîne-t-elle dans les cerveaux européens: gommons les identités, oublions-les, et, toutes raisons de combat abolies, la paix s’établira… Oublions les religions: plus jamais la Saint-Barthélemy [matanza de protestantes a manos de los católicos en 1572]. Oublions les nations: plus jamais les tranchées de 1914 […]. Oublions les idéologies: plus jamais Auschwitz et la Kolyma» (DELSOL, Chantal, «L’affirmation de l’identité européenne», cit., pp. 1-2).
[13] «A los europeos les gustaría apearse de la historia, de la grande histoire, de la historia que se escribe con letras de sangre. Otros, que se cuentan por centenares de millones, desean entrar en ella» (ARON, Raymond, Pensar la guerra: Clausewitz, Centro de Publicaciones del Ministerio de Defensa, Madrid, 1993, p. 284).
[14] «De l’existentialisme au déconstructionnisme, toute la pensée moderne s’epuise dans la dénonciation mécanique de l’Occident dont elle souligne l’hypocrisie, la violence, l’abomination. […] Le remords a cessé d’être lié à des circonstances historiques précises, il devient dogme […]. Le devoir de pénitence […] interdit au bloc occidental, coupable de toute l’eternité, de juger, de combattre d’autres régimes, d’autres Etats, d’autres religions. Nos crimes passés nous intiment de garder bouche close. Notre seul droit est le silence. Il offre ensuite aux repentis le confort du retrait. Réserve, neutralité, seront notre rédemption» (BRUCKNER, Pascal, La tyrannie de la pénitence: Essai sur le masochisme occidental, Bernard Grasset, París, 2006, pp. 14-15).
[15] «Multiculturalism was conceived by the Western elites not to celebrate all cultures but to deny their own: it is, thus, the real suicide bomb» (STEYN, Mark, America Alone: The End of the World as We Know It, Regnery Publishing, Washington DC, 2006, p. 194).
[16] BRUCKNER, Pascal, op. cit., pp. 19 y 50.
[17] Tras la gesticulación antibelicista de muchos europeos se esconde, según Robert KAGAN, un alivio secreto vinculado a la convicción de que EEUU dará buena cuenta de las amenazas exteriores: «En general, los europeos suponen, aunque se resistan a admitirlo en su fuero interno, que siempre que Irak o alguna otra nación «proscrita» pueda surgir como un peligro verdadero y presente –no uno meramente potencial-, Estados Unidos hará algo al respecto» (KAGAN, Robert, Poder y debilidad: Europa y Estados Unidos en el nuevo orden mundial, trad. de M. Ramírez, Taurus, Madrid, 2003, pp. 53-54). Europa se permite criticar al sheriff, al gendarme mundial, aunque en el fondo agradece que exista uno: «Estados Unidos actúa a la manera de un sheriff internacional –autoproclamado quizás, pero generalmente bienvenido de todos modos- que vela por imponer algo de paz y justicia en lo que ve como un mundo sin ley, donde es preciso disuadir o destruir a los malhechores, por lo común a punta de pistola. Europa, por no salirnos de esta vieja película del Oeste, es más bien el encargado del saloon. Y los malos suelen disparar al sheriff, no al encargado» (KAGAN, R., op.cit., p. 57).
[18] «One of the most obvious refutations of Francis Fukuyama’s famous thesis The End of History […] is that the victors didn’t see it as such. Americans […] may talk about «winning» the Cold War, but the French and the Belgians and the Germans don’t. Very few British do. […] [T]here was no sense on the Continent that our Big Idea had beaten their Big Idea. […] [I]t’s hard to credit the citizens of France or Italy as having made any serious contribution to the defeat of Communism. Au contraire, millions of them voted for it, year in, year out» (STEYN, Mark, America Alone, cit., p. xxxvii).
[19] «La transmisión del milagro europeo al resto del mundo se ha convertido en la nueva «misión civilizadora» europea» (KAGAN, Robert, Poder y debilidad, cit., p. 94). Cita como ilustrativas de este estado de espíritu –entre muchas posibles- afirmaciones extraídas de un discurso de Romano PRODI: «Europa tiene un papel que desempeñar en la gobernanza del mundo. […] En Europa, el imperio de la ley ha sustituido a la crudeza de la interacción entre poderes […]. Las políticas de poder han perdido su influencia. […] [Y] al hacer de la integración [europea] un éxito, manifestamos al mundo que es posible crear un método para alcanzar la paz» (PRODI, R., Discurso ante el Institut d’Études Politiques de París, 29-05-2001 [citado por KAGAN, R., op.cit., pp. 92-93]).
[20] «El nuevo orden kantiano de Europa sólo podía prosperar bajo el paraguas del poder estadounidense, ejercido según las reglas del viejo orden hobbesiano. Luego fue el propio poder de Estados Unidos lo que posibilitó que los europeos pensaran que el poder ya no tenía importancia» (KAGAN, Robert, Poder y debilidad, cit., p. 111).
[21] Mark STEYN relata una anécdota muy reveladora: tras un artículo en el que preguntaba «¿por qué están dispuestos a morir los occidentales?» recibió un e-mail de un profesor francés que explicaba que, desde luego, los europeos no estaban dispuestos a morir por nada, y que precisamente por eso se consideraban más civilizados. El problema es: ¿cómo hacer cuando hay que compartir el mundo con gente que todavía cree lo suficiente en algo para morir por ello? (vid. STEYN, Mark, op. cit., pp. 126-127).
[22] «[E]ven Osama bin Laden might have been surprised to see the Spanish opt to make their general election an exercise in mass self-gelding. Within seventy-two hours of the carnage, voters sent a tough message to the terrorists: «We apologize for catching your eye». […] [I]t was widely reported that the atrocity had been designed to influence the election. In allowing it to do so, the Spanish knowingly made polling day a victory for appeasement and dishonored their own dead» (STEYN, Mark, America Alone, cit., pp. 36-37).
[23] «[A]unque [algunos europeos] ahora admitan que Al Qaeda está en guerra con Europa, la mayoría sigue sin poder aceptar del todo que también Europa está en guerra con Al Qaeda. […] ¡Eso no va con nosotros!, parecen clamar. ¡Nosotros no somos belicosos, somos pacifistas! ¡Amamos a todo el mundo!» (BAWER, Bruce, Mientras Europa duerme, Gota a Gota, Madrid, 2007, p. 266).
[24] «Gran parte della cultura europea oggi è così paralizata dall’idea di una guerra di civiltà con l’Islam […] che farebbe di tutto –compreso negare che l’Europa stessa sia una civiltà e abbia una religione- pur di evitare conflitti e di non apparire aggressiva oppure chiusa al «dialogo»» (PERA, Marcello, Perché dobbiamo…, cit., p. 98).
[25] «The refined antennae of Western liberals mean that whenever one raises the question of whether there will be any Italians living in […] Italy a generation or three hence, they cry «Racism!». […] But it’s not about race; it’s about culture» (STEYN, M., America Alone, cit., p. xiii).
[26] «Había un deseo, que rozaba la desesperación, de explicar los disturbios como algo debido a algún error de conducta de la sociedad mayoritaria [la sociedad francesa]. Porque, si los disturbios no podían explicarse por la mala conducta de la sociedad mayoritaria, sólo podían explicarse como parte del orden del día de los alborotadores. […] El que los disturbios los causaran musulmanes, sostenían [los intérpretes], no los convertía en disturbios musulmanes. Quizá los rebeldes no eran musulmanes airados, sino pobres airados que, por circunstancias, eran musulmanes» (CALDWELL, C., La revolución europea, cit., pp. 144-145).
[27] De ahí el llamamiento de Alain FINKIELKRAUT a tomarse en serio los gritos de los alborotadores (en lugar de intentar descubrir en ellos significados ocultos políticamente correctos): «En lugar de escuchar lo que dicen –«¡me cago en vuestra madre!, ¡me cago en el Estado!, ¡me cago en la policía!»- interpretamos sus palabras. Es decir, traducimos sus llamamientos al odio como gritos de ayuda, y su vandalismo en las escuelas como reivindicaciones de educación» (FINKIELKRAUT, Alain, «L’illegitimité de la haine», Le Figaro, 15 de noviembre de 2005 [citado en CALDWELL, C., op. cit., p. 146]).
Los ateos británicos necesitan reclutar «Caballeros Jedi»
17 mar 2011 9 comentarios
in Ateismo, Filosofía, Temas de actualidad, Teología
Los ateos británicos necesitan reclutar «Caballeros Jedi»
A las 8:56 PM, por Juanjo Romero

Los ateos del Reino Unido, agrupados en la BHA (British Humanist Association) están de horas bajas. Ya son religión, con sus cismas, sectas y proselitismos. Están preocupados.
Esta semana sale hacia los buzones de los ciudadanos británicos el cuestionario del censo, en el que figura una pregunta de respuesta optativa sobre la profesión religiosa. Como en la mayoría de los países, el resultado determina reparto de cuotas de inversiones y de distribución de servicios.
Dawkins y sus muchachos de la BHA no están contentos con los resultados del 2001, en el que el 70% de la población se declaró cristiana. En ese censo apareció una «nueva relgión», los Caballeros Jedi, fanáticos de la serie de películas de la Guerra de las Galaxias.
El fenómeno comenzó con la encuesta australiana, propagándose rápidamente al de otras naciones de la Commonwealth. En UK superó en número —y porcentaje— a judaismo, budismo, sijismo e hinduismo.
Con estos antecedentes y el proceso censal en ciernes, los ateos han decidido ir a pescar entre los Jedi. Con afanes proselitista, la BHA patrocina la web: «You’re not a Jedi» —no eres un Jedi— (la negrita es de ellos)
Si tu religión es tan poco importante que estás dispuesto a poner que eres parte de un culto proveniente de tres buenas películas de ciencia ficción de hace muchos años y tres recientes y muy malas, por favor considera señalar «Sin Religión» en su lugar.
[…]
Al elegir «Sin Religión» aseguras que el gobierno recibe un mensaje inequívoco sobre del número de personas no-religiosas en el Reino Unido. Cualquier otra respuesta será manipulada a favor de las organizaciones religiosas.
Si no eres parte activa de una religión, por favor asegúrate de que tu gobierno se entere. Eres nuestra única esperanza.
¡Es buenísimo!, basta cerrar los ojos e imaginarse al bueno de Richard Dawkins, apóstol de los ateos, que como un histriónico Senador Palpatine que intenta convencer a la gente para que se «pase al lado oscuro de la fuerza». La verdad, en qué han quedado los ateos modernos, ya no los hacen como antes.
Y cuando los datos no les vuelvan a gustar, ¿enrolarán a todas las máquinas porque son ‘herederos’ de R2D2 y C3PO? Tan poco respeto tienen a la ciencia que hay que trucar los datos. ¿O es que las encuestas sólo sirven si apoyan sus hipótesis?
¿Da lo mismo un ateo, un agnóstico o un indiferente? Parece que para los ateos británicos «todo es bueno para el convento»
Causa tristeza dónde han terminado por depositar la esperanza, la única esperanza en sus propias palabras, ubi thesaurus cor
http://infocatolica.com/blog/delapsis.php/1103090856-los-ateos-britanicos-necesita
El ateo virtuoso. Actualidad de un mito (y II)
24 feb 2011 24 comentarios
in Ateismo, Filosofía, Teología
El ateo virtuoso. Actualidad de un mito (y II)
continúa de El ateo virtuoso. Actualidad de un mito (I)
4. Vida moral y conocimiento de Dios
Los ateos virtuosos de Bayle y Rousseau no son culpables de su ateísmo. No vamos a entrar aquí en la cuestión de si existe un ateísmo inculpable. Preferimos poner de relieve, únicamente, que existe el ateo culpable de su propio ateísmo y que, en tal caso, no puede calificarse de virtuoso.
Llegar a Dios no solo es posible, sino que es un deber moral. Responde a la inclinación esencial de la naturaleza humana a conocer la verdad, y en esa inclinación se funda el deber de buscarla. Dejando a un lado las influencias negativas que, desde los primeros momentos de la existencia, pueden tener sobre la persona las convicciones de los padres, educadores, etc., queremos llamar la atención sobre las causas internas por las que una persona puede no llegar al conocimiento de Dios.
Sto. Tomás explica que la culpabilidad de los que no conocen a Dios no va precedida de ignorancia, sino que más bien ocurre al contrario: la culpa engendra una ignorancia consecuente, y en ese sentido esa ignorancia tiene también razón de culpa [10]. La ignorancia de la existencia de Dios se debe, al menos en muchos casos, a que las malas disposiciones morales subjetivas impiden el recto uso de la inteligencia, que, por naturaleza, no se detiene hasta llegar a su Creador.
a) La interacción del entendimiento y la voluntad.- En la búsqueda de la verdad está implicada toda la persona; no sólo el entendimiento, sino también la voluntad, las pasiones y sentimientos, la cabeza y el corazón.
Cuando una verdad se presenta al entendimiento, entra en juego la voluntad, que puede amar esa verdad o rechazarla. Si la persona está bien dispuesta, su voluntad la acepta como conveniente, e incluso puede mandar al entendimiento que la considere más a fondo, que busque otras verdades que la corroboren, y, por último, si es necesario, ordena su conducta de acuerdo con esa verdad.
Por el contrario, si la persona está mal dispuesta, la voluntad tiene mayor dificultad para aceptar la verdad, y puede incluso rechazarla como odiosa. En efecto, una verdad particular puede resultar aborrecible cuando aceptarla impide a la persona gozar de algo que desea. «Es el caso de los que querrían no conocer la verdad de la fe para pecar libremente, a quienes el li bro de Job hace decir: “No queremos la ciencia de tus caminos» [11]. Cuando esto sucede, es fácil que la voluntad incline al entendimiento a pensar en otra cosa, o a ver los aspectos negativos de la verdad que considera.
El resultado es que la persona no «ve» la verdad porque no quiere verla. La verdad queda aprisionada por la injusticia [12]. Para entender, para «reconocer» una verdad como bien, hay que querer: «Entiendo -afirma Santo Tomás- porque quiero, y del mismo modo uso de todas las potencias y hábitos porque quiero» [13]. Esto no quiere decir que la voluntad o el deseo sean, a fin de cuentas, los creadores de la verdad, sino que se requiere la “buena voluntad”, “la limpieza de corazón”, para poder reconocer la verdad y convertirla en directora de la propia vida.
b) Las disposiciones morales y verdad sobre Dios.- En el acceso a la verdad sobre Dios, las disposiciones de la voluntad son especialmente importantes. La existencia de Dios no es una cuestión sólo especulativa: su aceptación o rechazo deciden la vida entera de la persona.
De ahí que no se pueda plantear como un problema exclusivamente teórico: «El primer planteamiento del problema religioso no aparece ante el hombre de este modo: “¿Es posible reconocer a Dios?”, sino que presenta esta otra forma: “¿Estoy dispuesto a reconocer a Dios?» [14]. Si se formula la pregunta por Dios sólo del primer modo, como a. veces se hace, puede dar lugar a interminables elucubraciones teóricas, porque en apariencia el sujeto no se implica personalmente. Es necesario adoptar la segunda perspectiva, que supone la implicación personal en la búsqueda de la verdad religiosa, si uno quiere realmente encontrarla. Entonces aparecen, ante la conciencia del que busca, los obstáculos reales que se oponen a la aceptación de la verdad, y se advierte que la dificultad no está del lado de Dios, sino del sujeto que pregunta por Él. El problema no es de la Luz, sino de la voluntad que no quiere ver.
El evangelio de San Juan presenta a Cristo, desde el primer momento, como la Luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo [15], pero esa Luz es recibida por unos, y ven; y rechazada por otros, y permanecen ciegos. La razón de tan diferentes desenlaces, la explica el mismo San Juan: «Vino la luz al mundo y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Pues todo el que obra mal odia la luz y no viene a la luz, para que sus obras no le acusen. Pero el que obra según la verdad viene a la luz, para que sus obras se pongan de manifiesto, porque han sido hechas según Dios» [16].
El problema, por tanto, no es sólo de índole intelectual, sino sobre todo moral: «Porque sus obras son malas». Las obras malas, puestas a la luz de Cristo, acusan al que las realiza. Puede suceder, y de hecho sucede, que, con la ayuda de la gracia, el pecador se enfrente a la realidad de su vida, muestre sus malas obras a la Luz, se humille y se convierta. Pero puede ocurrir también que «quiera» mantenerse en sus obras, y entonces se niega a sacarlas a la luz, para no sentirse acusado; y ante la posibilidad de ser iluminado, odia la luz, siente miedo y rehúsa incluso oír hablar de Dios. En cambio, al que obra según la verdad no le importa que sus obras se vean, porque han sido hechas según Dios. Está dispuesto a recibir la Luz, a Cristo, la Verdad [17].
La negación de la verdad sobre la existencia de Dios no es entonces fruto de un proceso puramente intelectual, sino de la propia mala voluntad, que tuerce continuamente la cara de la razón para que mire hacia otro lado, o para que fije su atención en todo aquello que parece contradecir la existencia de Dios: el sufrimiento de los inocentes, las catástrofes naturales, la existencia de personas creyentes cuya vida no es coherente con su fe, etc.
5. La importancia de la intención en el obrar moral
El mito del ateo virtuoso parece desarrollarse en el clima de la concepción normativa de la ética, que juzga las acciones exclusivamente desde el punto de vista externo, es decir, sin tener en cuenta la intencionalidad del sujeto agente, la dimensión interior de la acción, Desde el punto de vista del observador, es fácil llegar a otorgar el mismo valor a dos acciones materialmente iguales, de dos sujetos diferentes, sin tener en cuenta que pueden ser fruto de intencionalidades muy diversas.
Al juzgar la acción moral, no basta con tener en cuenta la acción exterior. El aspecto exterior de la acción no es suficiente para saber si la acción es buena: la intencionalidad es un elemento intrínseco de la acción.
En efecto, para actuar bien desde el punto de vista moral no basta con realizar acciones en sí mismas buenas, sino que es preciso actuar por amor al verdadero fin último. En caso contrario, la acción no puede calificarse de verdaderamente honesta.
Pues bien, Bayle hace una defensa de la honestidad del ateo, en la que a la vez demuestra -sin pretenderlo- que tal honestidad es deshonesta: «Como la ignorancia de un primer Ser Creador y Conservador del mundo no impediría a los miembros de esta sociedad (de ateos) el ser sensibles a la gloria y al vilipendio, a la recompensa y a la pena, y a todas las pasiones que se ven en los otros hombres, y no entenebrecería todas las luces de la razón, se encontrarían entre ellos personas que actuarían de buena fe en el cbmercio, que asistirían a los pobres, que se opondrían a la injusticia, que serían fieles a sus amigos, que denigrarían las injurias, que renunciarían a las voluptuosidades del cuerpo, que no engañarían a nadie, sea porque el deseo de ser alabados les empujase a todas estas bellas acciones que no dejarían de tener la aprobación pública, sea porque les lleva a eso el deseo de conseguirse amigos y protectores en caso de necesidad» [18].
Pero actuar bien por el deseo de alabanza y de conseguir amigos y protectores en el caso de necesidad constituye u na motivación muy diversa a la que requiere la honestidad cristiana y aun la honestidad natural de quien sigue la ley que Dios ha impreso en su alma [19].
6. Un punto de reflexión para creyentes y ateos
El modo de vivir de algunos cristianos ha alimentado, en ciertas ocasiones, el mito del ateo virtuoso. La falta de coherencia entre la fe y la conducta; el pietismo y el espiritualismo desencarnado; el desprecio de las realidades terrenas, como si fuesen tareas en las que el cristiano no puede mezclarse para no contaminarse; la mezcla de la verdadera fe con creencias vanas o supersticiosas; la reducción de la moral a algunos aspectos, olvidando otros asimismo importantes, etc., han servido de ocasión para pintar de atractivos colores a un personaje que, a pesar de no creer en Dios, vive como hombre honrado. Y esto debe servir de reflexión a los cristianos para tomar conciencia de la importancia de la unidad entre fe y vida.
De todas formas, cuando se piensa en la fe (y en la moral) predicada por Cristo y en aquellos que lucharon por ser coherentes con ella, incluso a costa de su vida, los santos, parece lógico deducir que los cristianos que exhiben una conducta deshonesta, viven así no a causa de profesar la fe cristiana, sino a pesar de ello. Y si se piensa en las consecuencias prácticas del ateismo militante, también parece lógico concluir que los ateos que dan muestras de vivir las virtudes humanas, viven así no a causa de negar la existencia de Dios, sino a pesar de ello.
En resumen: pienso que no puede darse un comportamiento ético en sentido pleno, una vida moral plena, con todas las condiciones que exige la palabra “moral” en cuanto al conocimiento y la voluntad algo que no coincide con lo que se entiende habitualme’nte por ser “buena persona”-, si se prescinde de la aceptación práctica de la verdad sobre Dios.
Notas
[10] Cfr. Sto. TOMÁS DE AQUINO, In Ep. ad Rom., cap. 1, lect. 7.
[11] Sto. TOMÁS DE AQUINO, Summa Theologiae, 11-11, q. 25, a. 5, ad 2.
[12] Cfr. Rm 1, 18.
[13] Sto. TOMÁS DE AQUINO, Quaestiones disputatae: De malo, q. 4, a. 1. Cfr. también Summa contra gentes, 1. 1, cap. 72.
[14] A. LANG, Teología fundamental, 1, Madrid 1966, 158.
[15] Cfr. Jn 1,9.
[16] Jn 3,19-21.
[17] Cfr. S. GREGORIO DE NISA, De vita Moysis, 11, 65.
[18] P. BAYLE, Pensées diverses sur la comete, Société des textes français modernes, Librairie E. Droz, Paris 1939, 11, 103. La cursiva es mía.
[19] Cfr. T. ALVIRA, Pierre Bayle, cit., 142.
El ateo virtuoso. Actualidad de un mito (I)
23 feb 2011 2 comentarios
in Ateismo, Filosofía, Teología
El ateo virtuoso. Actualidad de un mito (I)
La opinión «ya antigua» según la cual el ateo puede ser “buena persona” enuna sociedad cristiana, se está convirtiendo en el “dogma” según el cual solo el ateo puede ser buena persona en una sociedad democrática. La idea de que la fe en Dios lleva a la intolerancia y al fanatismo, parece confirmarse cada vez que los medios de comunicación informan sobre algún acto de violencia o terrorismo por motivos religiosos.
Los argumentos a favor de esta idea suelen exponerse, en ámbitos no académicos, en forma de preguntas retóricas como las siguientes:
¿Por qué va a ser necesario creer en Dios para ser buena persona? ¿Acaso un agnóstico o un ateo no pueden ser honrados, trabajadores, responsables, amigos excelentes, incluso hombres generosos que viven para los demás y que pueden llegar a dar la vida por el bien de la humanidad?
¿No es verdad también que muchos creyentes son “malas personas”? ¿No se encuentran acaso entre ellos muchos hipócritas, fanáticos, intolerantes y enemigos de la libertad? ¿No demuestra la historia hasta dónde puede llegar un creyente: Cruzadas, Inquisición, oposición a la ciencia, a la libertad y al progreso, terrorismo en nombre de Dios?
Por otra parte, ¿no es verdad que tiene más mérito y es más “moral” ser buena persona sin esperar un premio en la vida eterna?
Para los que responden afirmativamente a estas preguntas, son precisamente los ateos y agnósticos los que se encuentran en las mejores condiciones para ser “buenas personas”: su negación de todo vínculo con Dios y con los dogmas de fe, les proporciona la libertad de pensamiento y la apertura de mente necesarias para convivir en paz con todas las opiniones y formas de vida; la falta de esperanza en una vida eterna, garantiza a sus acciones un total altruismo; la liberación de los “prejuicios” religiosos, los convierte en personas abiertas a la ciencia y al progreso, etc.
Hace unos meses (por citar un ejemplo), Giovanni Sartori, premio “Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales” de 2005, recordaba en su discurso que el factor que hace impenetrable la democracia en una identidad cultural es el factor religioso, y más concretamente el monoteísmo, porque mientras prevalece la voluntad de Dios, la democracia no penetra. (Digamos entre paréntesis que, en el mismo acto, se concedió a las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paul, que se dedican a ayudar a los pobres de los países democráticos y no democráticos, el “Premio Príncipe de Asturias de la Concordia”).
1. P. Bayle y sus pensamientos sobre el cometa
En el pensamiento moderno, el mito del ateo virtuoso aparece de modo explícito con P. Bayle (1647-1706), «el hombre que -según Marx- hizo perder teóricamente todo crédito a la metafísica del siglo XVII y a toda la metafísica en general» [1].
En su obra Pensées diverses sur la comete (1682), en el que se refiere al cometa avistado en Europa a finales de diciembre de 1680, se expresa, al principio, con términos negativos: el ateísmo no es peor que la idolatría. Más adelante afirma que es peor la idolatría que el ateísmo; de aquí -y teniendo en cuenta que para la tradición libertina, idolatría o superstición eran sinónimos de religión en general- pasa a decir que el ateísmo es inofensivo, y que si la religión es incapaz de regular la conducta moral del hombre, un ateo, en cambio, podría ser una persona recta, de acuerdo con cierta honestidad natural. La conclusión final se expresa con términos positivos: el ateísmo es compatible con una vida moral recta.
«Con estas premisas, la conclusión del lector no podía ser otra que la de considerar más favorablemente al ateísmo, así como una insanable fractura entre religión y moral, con la consiguiente reivindicación de la esfera ética como algo autónomo, desligada de Dios y fundada únicamente sobre la naturaleza racional del hombre» [2].
En el planteamiento de Bayle se da una radical separación entre moral y religión, que deja el camino abierto a la negación de la religión sobrenatural por parte del deísmo, paso intermedio que encamina necesariamente a la negación de toda religión [3].
Para Bayle, la fe no tiene nada que ver con la razón. No añade nada importante a lo que la razón encuentra en el campo moral. Y además no es un principio eficaz para el recto obrar moral. En consecuencia, el ateo se encuentra en las mismas condiciones que el cristiano a la hora de regular su conducta de acuerdo con la ley moral natural, que -afirma Bayle- puede ser conocida por todos, tengan o no fe. Basta para ello con la razón, una razón en la que la providencia general o naturaleza ha depositado una idea de honestidad con la que debemos conformar nuestras acciones.
Dos anotaciones me parecen interesantes:
La primera es que ley natural a la que se refiere Bayle no incluye el precepto relativo a dar a Dios el culto debido… Se trata de una concepción de la ley natural en la que la relación natural con Dios se ha perdido o se considera exclusiva del ámbito de la fe. Una concepción que, por desgracia, opera también actualmente en muchos autores que propugnan una ética natural o racional en la que se excluye toda referencia a Dios, porque tal modo de proceder vendría exigido por la racionalidad misma.
La segunda se refiere a la imagen de Dios que se refleja en el pensamiento de Bayle: no se trata de un ser personal, sino de una abstracción que, como tal, no puede mover a la acción buena ni al creyente ni al ateo. Esta imagen sigue vigente en quienes actualmente mantienen el mito. Por eso, es necesario recordar que Dios es un ser personal, viviente, y que el hombre puede y debe relacionarse con Él. Solo a partir de ahí se puede entender que la verdad sobre Dios es lo más operativo que existe. De su aceptación o negación depende la vida de la persona.
2. J.-J. Rousseau y el caso Wolmar
El mito del ateo virtuoso adquiere por vez primera en Rousseau una forma novelada. Jean-Jacques es uno de los críticos de Bayle respecto a la posibilidad de una sociedad de ateos. Es creyente. Pero también es contradictorio, o -según algunos estudiosos- en sus obras existen contradicciones que encierran una profunda coherencia si se conocen los entresijos psicológicos del autor. Ahí no nos vamos a meter. Solo queremos señalar que en su famosa novela Julie ou la nouvelle Héloïse, aparece un personaje –Wolmar– que puede ser considerado como el paradigma del ateo virtuoso. El hecho de haber nacido en el ambiente del cristianismo ortodoxo, con una liturgia inaceptable para un hombre que -como Wolmar- solo se guía por la razón, y el carecer del “sentimiento interior” que -según Rousseaunos lleva directamente a Dios-, son las causas “razonables” de su ateísmo.
El mito del ateo virtuoso implica siempre la no culpabilidad de su ateísmo. Wolmar no es culpable de no conocer la verdad. La “culpa” es de la verdad, que huye de él: «¿En qué puede ser culpable mi marido ante Dios?» -se pregunta Julia, la esposa de Wolmar-. «¿Aparta los ojos de Él? Dios mismo ha velado su faz. No huye de la verdad, es la verdad la que huye de él. El orgullo no lo dirige; no quiere extraviar a nadie, le gusta que no se piense como él. Ama nuestros sentimientos, querría tenerlos, no puede; nuestra esperanza, nuestro consuelo, todo se le escapa. Hace el bien sin esperar recompensa; es más virtuoso, más desinteresado que nosotros. iOh!, es digno de compasión; pero, ¿por qué será castigado? No, no: la bondad, la rectitud, las costumbres, la honestidad, la virtud, he ahí lo que el cielo exige y lo que él recompensa, he ahí el verdadero culto que Dios quiere de nosotros, y que recibe de él todos los días de su vida. Si Dios juzga la fe por las obras, creer en él es ser hombre de bien. El verdadero cristiano es el hombre justo; los verdaderos incrédulos son los malvados» [4].
En el contexto de la obra de Rousseau, Wolmar parece un personaje contradictorio. Julia, su esposa, es una mujer moralmente recta gracias a haber asumido como guía la conciencia, sentimiento interior –según Rousseau– que nos dicta de modo infalible, no la verdad teórica, sino la verdad práctica que debemos realizar. Wolmar es, por el contrario, el paradigma de la, razón y de la ausencia de tal sentimiento. La falta de esa guía infalible es la causa de que no conozca la existencia de Dios. Sin embargo, su vida es un ejemplo de rectitud moral. Personaje contradictorio –decíamos–, porque según el ginebrino no puede actuar con rectitud quien no reconoce la verdad de la existenciá de Dios: esta verdad aparece en el Emilio como el único y verdadero freno para el mal moral.
Sin embargo, Wolmar expresa también un aspecto importante del pensamiento de Rousseau: la ortodoxia, la verdad que la razón puede proporcionar, no tiene relevancia moral alguna. Se puede actuar bien desde el punto de vista moral (ortopraxis) incluso sin reconocer la verdad sobre la existencia de Dios.
3. La moral autónoma y el ateo-cristiano
No podríamos dejar de mencionar otro hito importante en el desarrollo del tema que tratamos: la expansión de la ideas de Kant sobre la posibilidad de acceder al conocimiento de Dios, y sobre la reducción de la religión a los límites de la razón.
Pero, en lugar de extendernos sobre este tema, preferimos dar un salto en la historia del pensamiento y llegar a una corriente de la teología moral que tuvo gran impacto en la segunda mitad del siglo XX: la moral autónoma, que hunde gran parte de sus raíces en la filosofía kantiana a través de K. Rhaner.
Uno de sus defensores más conocidos, J. Fuchs, se pregunta cómo se relaciona la moral cristiana con el “humanista”, es decir, con aquel hombre que, viviendo de una manera puramente inmanente al mundo, busca, sin embargo, honestamente un ethos humano. Se trata de comparar al cristiano con el ateo honesto.
En primer lugar, por lo que se refiere a la determinación del comportamiento moral concreto (ámbito categorial), el cristiano y el “humanista” –señala repetidamente nuestro autor– se encuentran fundamentalmente en las mismas condiciones. Ambos cuentan únicamente con la razón para poder descubrir lo que en cada caso concreto es una conducta acorde con la dignidad del hombre[5].
La idea que expresaba Bayle, aparece aquí de nuevo: la fe no es operativa en el campo moral concreto; solo añade una intencionalidad nueva. Las normas morales operativas dependen de la razón autónoma, y en ese ámbito el cristiano y el no cristiano están en las mismas condiciones.
Al mismo tiempo, la oposición entre ortodoxia y ortopraxis, que señalábamos en Rousseau, se encuentra también en la moral autónoma: para Fuchs y otros autores, la razón no puede conocer la verdad sobre la moralidad de un comportamiento concreto; de ahí que propongan como único criterio válido el cálculo de las consecuencias de la acción.
Pero existe otro ámbito, el trascendental, el de las intenciones profundas. En este, el cristiano parece tener ventaja sobre el ateo, pues por la fe sabe que debe orientar todas sus acciones a Dios y responder así a la llamada a la salvación. Sin embargo, la ventaja no es tan grande. En realidad, sucede -explica Fuchs- que esta intencionalidad permanece en la esfera de la conciencia no reflexiva o no temática, incluso para el cristiano. Y lo mismo le ocurre al “humanista”. Por eso se puede admitir que -en esta esfera trascendental- el absoluto es conocido por el ateo como el Dios viviente, aunque de una manera no conceptual y no temática [6], En consecuencia, en el nivel trascendental, también el humanista responde al ofrecimiento y a la llamada a la salvación, y su respuesta anima y penetra su comportamiento moral categorial. Llamar cristiana o no a esta intencionalidad trascendental es algo indiferente. Lo importante es que expresa fundamentalmente la aceptación de la llamada a la salvación en Cristo [7].
A partir de estos planteamientos, Fuchs se inclina a negar que pueda existir propiamente una moral no cristiana, pues toda moral no cristiana verdaderamente seria puede ser considerada como una cierta participación de la moral cristiana y, en este sentido, no simplemente como no cristiana. En realidad, las diversas morales no cristianas no son otra cosa -en su opinión- que intentos de buscar una moral humana, es decir, una moral de la ley natural o del derecho natural.
Todo esto, traducido a un nivel de vulgarización, se puede expresar del siguiente modo: en el fondo, un ateo honesto es un buen cristiano, aunque no lo sepa.
Otro de los defensores de la moral autónoma, Ch.E. Curran, acepta que el reconocimiento de Jesús como Señor afecta a la conciencia del individuo y a su reflexión moral, pero afirma también que, a pesar de todo, los cristianos y los no cristianos «pueden llegar a las mismas conclusiones morales, pueden compartir en conjunto los mismos comportamientos morales, las mismas disposiciones, los mismos fines, y esto es en efecto lo que se produce. De modo que los cristianos explícitos no tienen el monopolio de actitudes, de fines y de disposiciones éticas tales como el amor del sacrificio, la libertad, la esperanza, la preocupación por el prójimo necesitado, y no son los únicos que piensan que no se encuentra la vida más que perdiéndola. Tener una conciencia explícitamente cristiana afecta al juicio del cristiano y a su manera de formar sus juicios morales, pero los no cristianos pueden llegar y llegan a las mismas conclusiones éticas y también a adoptar y a amar los mismos motivos, las virtudes, los fines más elevados que los cristianos reivindican desde hace tiempo como su herencia propia» [8]. Curran afirma, por tanto, que aquellos que nunca se han adherido a Cristo Jesús ni oído hablar de Él, pueden llegar a las mismas decisiones morales particulares, y además son igualmente capaces de tener las mismas disposiciones y los mismos comportamientos, como la esperanza, la libertad y el amor por los demás hasta el sacrificio de sí mismos [9].
En este planteamiento se olvida el abismo que existe entre lo que el hombre debe hacer y lo que realmente puede llevar a cabo, pues el hombre natural ni puede conocer con perfección las exigencias de la moral humana ni vivirlas sin la gracia, y mucho menos conocer y vivir las exigencias de la moral cristiana.
Sin duda, las opiniones de la moral autónoma sobre la situación del humanista ateo y honesto, cuando han salido del ámbito puramente académico, han venido a reforzar el tópico del ateo virtuoso y a poner en duda la “necesidad” de la fe cristiana y de los sacramentos para el buen comportamiento moral.
Notas
[1] K. MARX, Die Heilige Familie, c. VI, 2, en «Karl Marx-F. Engels Werke», Berlín 1958, Bd 11, 134.
[2] T. ALVIRA, Pierre Bayle: Pensamientos diversos sobre el cometa, Madrid 1977, 16.
[3] Cfr. ibidem, 19.
[4] J.-J- ROUSSEAU, Julie ou la nouvelle Héloise, Librairie Garnier Freres, Paris s/f, 11, 344.
[5] Cfr. J. FUCHS, Existe-t-il une “morale chrétienne”?, Gembloux 1973, 23.
[6] Cfr. ibidem, 24-25.
[7] Cfr. ibidem, 25.
[8] Ch.E. CURRAN, Y a-t-il une éthique sociale spécifiquement chrétienne?, «Supplément» 24 (1971) 54. La cursiva es mía.
[9] Cfr. ibidem, 55.
Nuevos anuncios ateos enfrentan Biblia y Corán
12 nov 2010 1 comentario
in Ateismo, Temas de actualidad
Nuevos anuncios ateos enfrentan Biblia y Corán
By Katherine T. Phan
Christian Post / Mundo Cristiano
Thursday, November 11, 2010

La Asociación Humanista Americana (AHA), que ha dirigido anuncios criticando a Dios, lanzó una campaña a nivel nacional que desafía directamente a la Biblia y al Corán.
En su esfuerzo más grande de campaña publicitaria, AHA planea gastar al menos 200.000 dólares en anuncios en televisión, periódicos y autobuses, promoviendo valores humanistas seculares, poniéndolos frente a frente con lo que el grupo llama “moralidad bíblica y cristianismo fundamentalista”.
El año pasado, el grupo colocó anuncios en autobuses con la frase “¿No hay Dios? ¡No hay problema!” Pero esta vez, el grupo fue un paso más para mostrar “que los valores humanistas seculares son compatibles con la ideología de América y que la religión fundamentalista no tiene derecho a reivindicar la superioridad moral”.
“Mientras que la Biblia puede contener algunas lecciones valiosas, tiene mensajes de odio y guerra. Enseña el odio y el fanatismo religioso. Presenta valores que son la antítesis de la autosuficiencia de los Estados Americanos, la libertad individual e igualdad ante la ley”, dijo el martes el Director Ejecutivo de AHA, Roy Speckhardt, en una conferencia de prensa para anunciar la campaña.
8 cosas que cada ateo sabe de Dios.
16 oct 2010 3 comentarios
Por David Murray
Traducido por Pedro Camino para www.verdadygracia.blogspot.com
¿Te gustaría entrar en la mente de Richard Dawkins, Stephen Hawking y Christopher Hitchens para ver lo que ellos realmente piensan de Dios? Romanos 1:18-32 hace eso. Allí, Pablo nos dice lo que todo ateo conoce de Dios.
Pero, ¿Cómo conocen de Dios si no conocen nada de Dios ni van a la iglesia o leen la Biblia,etc? Pablo dice que las cosas invisibles de Dios son claramente visibles por la creación(v.20). En otras palabras, la creación revela el Creador a todas las criaturas. porque lo que se conoce acerca de Dios es evidente dentro de ellos, pues Dios se lo hizo evidente(v.19) Y se los enseña por lo que está hecho. Así como la escritura nos muestran del escritor y como la pintura nos dice algo del pintor, así la creación de Dios le dice a todos, aún ateos, mucho sobre Dios.
¿Y qué dice la creación visible a todos los ateos acerca del Dios invisible?
1. Dios existe. Si ellos ven claramente los atributos invisibles de Dios (v.20), entonces obviamente saben que existe. Como dice el verso 21, ¨Pues aunque conocían a Dios¨.
2. Dios es eterno. (V.20) Ellos saben que hay un ser que no tuvo principio y que nunca terminará.
3. Dios es poderoso. (V.20) Tienen una misteriosa sensación de la omnipotencia abrumadora de Dios.
4. Dios es Dios. Ellos no solo conocen Su poder, sino su deidad(v.20). Esto no es algo un poco más grande que ellos, pero un ser totalmente diferente, un Dios trascendente.
5.Dios está airado. La ira de Dios es revelada desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres (v.18) Aún los ateos tiemblan en el trueno.
6. Dios juzgará. No solo saben que Dios está actualmente airado contra el pecado, pero que El justamente lo juzgará en el futuro.
7.Dios es bueno. Dios ha dejado como testigo de Su bondad en todo lugar el la regularidad de las estaciones y cosechas. (Hechos 14.17)
8. Dios es glorioso. Día tras día, y noche tras noche, las huellas de Dios en Su creación declaran que “Dios es glorioso,Dios es glorioso”. (Salmo 19:1-3). Cada pueblo y nación han escuchado este sermón.
Así que ¿Por qué Dawkins, Hawking y Hitchens no creen en este sermón diario tan lleno de teología?
Televisión.
Déjame usar la televisión para ilustrar lo que Pablo está diciendo aquí. Dios transmite una señal clara y las presonas reciben una clara señal(v 19-20). Pero, los televidentes bajan el volumen, o sea, suprimen con injusticia la verdad (v.18). Cuando eso no funciona, tratan de cambiar los canales. Ellos cambian la gloria de Dios por los ídolos.(v.22), la verdad de Dios por la mentira(v.25) y las relaciones sexuales naturales por las no naturales.(v.26)
Cuando la señal aún puede pasar, tratan de apagar la tv. pero ellos hacen todo lo posible de deshacerse de este conocimiento(v.28), y por último tratan de ahogar el ruido con sus vidas impías(v.29-31). Pero Pablo dice que a pesar de estos atentados desesperados, a pesar de sus protestas y negaciones, “Ellos conocen el juicio de Dios”(v.32). Ellos no pueden escapar la noción de que un día conocerán a un Juez divino.
!Que gracia!
!Que gracia! que Dios hace tan generosa revelación diaria a un mundo que rechaza,burla y ataca Su revelación! Ningún artista ordinario perseveraría cuando su obra fuese tratado de esta manera.
!Que locura! Que tanto el hombre como la mujer desprecian tal bello conocimieneto, y admirarse así mismos como sabios en el proceso(v.22)
!Que privilegio! Esta revelación a través de la creación es comúnmente llamada revelación general porque es dada a todos. Pero no puede salvar a nadie. La revelación general solo puede mostrarl nuestra necesidad, y nos da una pizca de que la bondad de Dios puede suplir nuestras necesidades. Pero no puede salvarnos. Solo nos deja sin excusa. Para ser salvos, necesitamos una revelación especial. Es por eso que el nos dió Su Palabra, escrita y encarnada. Si tenemos eso, somos altamente privilegiados. Pero al que más se le da, más se le demanda,
!Que esperanza! Mientras evangelizamos, no evangelizamos a pizarras en blanco. No empezamos con una total ignorancia. Vamos a las personas que saben de Dios. Ya hay espacios en sus mentes preparadas para la verdad de la Palabra de Dios.
Dawkins, Hawking, Hitchens y compañía diegan esto rotundamente. Pero queridos amigos ateos, ustedes lo saben. Y sabemos que lo saben. Y solo queremos que sepan más, a conocer al Jesús que dijo: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida.
Fuente original http://headhearthand.posterous.com/what-dawkins-hawking-and-hitchens-know-about
El ateo Christopher Hitchens agradece apoyo pero “no esperen que me convierta”
15 oct 2010 4 comentarios
in Ateismo, Filosofía, Temas de actualidad, Teología Etiquetas: ateo, Christopher Hitchens
El ateo Christopher Hitchens agradece apoyo pero “no esperen que me convierta”
Su falta de fe sigue intacta, a pesar de iniciar la quimioterapia para su cáncer que se disemina y amenaza su vida. “Las expresiones de solidaridad son muy bienvenidas, siempre y cuando usted no espere que me convierta”, afirma el ateo.
Estados Unidos | Miércoles 13 de Octubre, 2010 | Por Nínro Ruíz Peña |
(NoticiaCristiana.com).

El famoso ateo Christopher Hitchens, da la bienvenida a su estímulo, a pesar de sentirse peor. Hitchens padece de cáncer. Ha conseguido el apoyo de los cristianos que están orando por él para que sea sanado, pero también está contando con el apoyo de sus fieles seguidores del nuevo movimiento ateísmo que Hitchens ayudó a desarrollar.
A pesar que los cristianaos oran por Hitchens, el escritor agradece el apoyo, “siempre y cuando usted no espere que me convierta”, afirma el ateo.
“Las expresiones de solidaridad son muy bienvenidas y muy conmovedoras para mí, cualquiera que sea la forma que adopten,” dijo Hitchens, durante una visita a Washington este martes, en medio de tratamientos para el cáncer en el esófago, los pulmones y ganglios linfáticos.
Hitchens, hizo referencia a un estudio sobre cómo la oración intercesora hace algunos pacientes moribundos y luego se sienten peor, haciendo que se sienta culpables por su condición. “Tengo un montón de aliento secular, el cáncer escogió al enemigo equivocado”.
El escritor ateo lo siguen muchos fans quienes tienen el corazón destrozado por la noticia de su enfermedad. Él es el más famoso ateo del mundo, el autor es creador de una larga lista de libros y artículos que niegan la existencia de Dios y critica la religión por su influencia negativa en la sociedad.
Su falta de fe sigue intacta, a pesar de iniciar la quimioterapia para su cáncer que se disemina y amenaza su vida. “Yo no creo que mi propio temor ha cambiado”, dijo Hitchens. “Mi desprecio por la consulta obligada de la religión se ha incrementado ahora que sé que no me queda mucho tiempo para vivir”.
Incluso su hermano Christian, Pedro, comentó: “creo que sería bastante grotesco pensar que alguien necesita que le dé cáncer para descubrir el mérito de la religión”.
Durante su charla, Christopher Hitchens, argumenta que la influencia del cristianismo en la sociedad ha ido disminuyendo desde hace siglos.
En su primera entrevista en televisión Hitchens, a CNN, que la única forma de reconocer su fe en Cristo, sería estar muy enfermo, medio loco y no tener control sobre lo que dice. Pero que ni en su lecho de muerte reconocería a Jesucristo como su salvador porque sería “una cosa tan patética”.
Hitchens, es el autor de “Dios no es grande: Cómo la religión envenena todo”. Un libro de longitud crítica de la religión que se publicó en el Reino Unido como “Dios no es grande: el caso contra la religión”.
El escritor ateo describió la Madre Teresa y Billy Graham como fraudes. Algunos han orado para que sea sanado. Otros por su la salvación. Otros, por una muerte rápida y la condenación.
Albert Camus buscó a Dios antes de su accidente mortal
07 oct 2010 12 comentarios
in Ateismo, Filosofía, Temas de actualidad, Teología Etiquetas: Albert Camus
Albert Camus buscó a Dios antes de su accidente mortal
MADRID, 05/10/2010 (Público, emision.net/ J. Forster, Protestantedigital.com)

Entre todo lo publicado alrededor de la muerte de Albert Camus, hace 50 años, está el interesante punto de vista de un pastor metodista americano. Howard Mumma conoció en su iglesia en París al filósofo francés meses antes de que éste se estrellara contra un árbol en un accidente de coche. Ahora Mumma relata en su libro El existencialista hastiado: conversaciones con Albert Camus su propia visión de los últimos años de un pensador que sigue teniendo impacto por su lúcida búsqueda por lo real. José de Segovia reflexiona sobre qué tipo de fe pudo haberse creado en la vida del “tremendamente llamativo e inspirador” filósofo francés.
Fue en enero de este año cuando se desencadenó el habitual torrente de libros retrospectivos sobre Albert Camus, y no sorprende visto el inmenso interés que el pensador nacido en Argelia aún levanta “no sólo en centros de educación” sino en las generaciones jóvenes, “que lo leen por placer”. Entre las obras que pretenden resumir el legado de Camus están Camus, el Intocable (Jean-Luc Moreau), Los últimos días de Albert Camus (José Lenzini) o el libro de su propia hija, Catherine Camus: Albert Camus, solitario y solidario. Sobre su literatura se ha debatido además acaloradamente en Francia después de que Nicolas Sarkozy anunciara su intención de llevar sus restos mortales a la cripta del Panteón de París, donde también están los de Voltaire, Rousseau y Emile Zola.
Entre los retratos menos comentados hay el de Howard Mumma, un pastor metodista que durante algunos años predicó en la iglesia protestante americana en París. En su libro recoge las memorias de su amistad con Camus, y reflexiona sobre la impresión que a él le dejaron las conversaciones que pudo tener con el filósofo. Lo que Camus pensaba sobre Dios, y sobre cómo la fe podía o no encajar en su visión de la vida.
ENCUENTRO ENTRE PASTOR Y FILÓSOFO
Mumma, explica José de Segovia, “no quiere con el libro sumarse un tanto como orientador espiritual del filósofo” sino que simplemente se esfuerza por poner por escrito su relación con Camus. Fue la música del conocido organista Marcel Dupré lo que atrajo Camus a la iglesia que pastoreaba Mumma. En el primer encuentro que tuvieron, Camus ya le reconoció al pastor que buscaba algo más que la música. No fue pues, mera curiosidad, sino “una auténtica búsqueda espiritual”.
Explica Segovia que la “sensibilidad de Camus por el tema del sufrimiento era tremenda”. El problema del mal era uno de los principales obstáculos para creer en la existencia de un Dios como lo describe el cristianismo. “Era un hombre al que le costaba mucho comprender como puede haber un Dios de amor que permite el dolor de los niños”. En las conversaciones con el pastor Mumma, por tanto, Camus volvía constantemente a este tema, ya que “en su filosofía misma, el problema del mundo y de la vida parten de la injusticia”, explica Segovia.
Camus, sin embargo, las veces que asistía a la iglesia, realmente escuchaba las predicaciones, y prueba de ello es que, como Mumma describe en el libro, en una comida compartieron el filósofo le empezó a preguntar sobre el contenido de sus sermones. Las preguntas querían probar la literalidad de la Biblia y ver las posibilidades de que Dios encajara en sus propios planteamientos de la vida.
LAS PREGUNTAS DE CAMUS
Así pues, llega un momento en el que Camus se enfrenta directamente con la Biblia. Explica Segovia que “una copia en francés de la Biblia se la regala el pastor, y las preguntas ahí se multiplican”. Al comenzar Camus a leer regularmente los textos bíblicos, sus preguntas ya irán basadas directamente sobre la definición que de Dios encuentra allí.
Pero las respuestas que Mumma daría a Camus son “algo decepcionantes”, opina Segovia. “Mumma ve un cierto sentido de revelación” en la Biblia, pero él mismo, como pastor, no “confía demasiado en el relato bíblico” por el que Camus le pregunta. El pastor incluso anima al filósofo a hacer lecturas simbólicas de la Biblia, “y a veces”, comenta Segovia tras leer el libro, “no sabes quién está más perdido, si el pastor o el filósofo”.
Sin embargo, “pese a lo precario de las respuestas del pastor”, Segovia destaca que las “inquietudes de Camus no desaparecen, más bien al contrario”. Y considera que más allá de las interpretaciones equivocadas que los mismos pastores pueden hacer, hay importancia en el hecho que Camus pudiera escuchar en esta iglesia protestante la lectura directa de los textos bíblicos. Y esto “se ve en la evolución de las conversaciones”, que se van centrando cada vez más en lo que Camus lee en la Biblia, lo cual demuestra, para Segovia, la importancia de que la Biblia sea protagonista, ya que es el mensaje “vivo y eficaz, a pesar de nosotros mismos [los cristianos]”, cosa que se ve en la relación entre Camus y Mumma.
Camus mismo, cerca del final abrupto de su vida, le plantea a Mumma la posibilidad de bautizarse, explica el propio pastor americano en su libro. Pero Segovia duda si el filósofo realmente habló de ello por un entendimiento claro del evangelio, o si lo veía más como un rito. Mumma mismo reconoce sus dudas sobre la posibilidad que Camus hubiera entendido el mensaje bíblico y se hubiera convertido.
Es en las últimas páginas de El existencialista hastiado que uno se identifica de una forma más cercana con el pastor, comenta Segovia. En la reflexión de Mumma tras la muerte en accidente de Camus, destaca “su propia conciencia de fracaso” por no haber hecho más por la fe del filósofo.
J. DE SEGOVIA: “CAMUS BUSCÓ TODA SU VIDA”
Más allá del libro, José de Segovia coincide con Mumma en describir a Albert Camus como un “existencialista hastiado, un buscador cansado”, que a diferencia de otros filósofos franceses como Sartre, “no se cree en posesión de la posesión de una verdad que ya ha conseguido”. La “experiencia de falta de respuestas” no le enorgullece en sus planteamientos filosóficos, sino que le “lleva a una mayor insatisfacción”.
El filósofo buscaba una experiencia radical. “Prácticamente toda su vida siguió buscando”, opina Segovia. Camus mismo diría en 1954 que el que le denominaran como ateo no tenía ningún sentido, que era una definición que le sonaba “vacía”. Tampoco le gustaba ser etiquetado como “existencialista”. Según Segovia, Camus era una “ateo en la práctica, pero no defendía el ateísmo de una forma racional, filosóficamente”. “Estaba abierto a todo lo contrario”, no cerraba la puerta a nada, explica Segovia, porque su búsqueda de la verdad está por encima de unas normas de juego delimitadas. Al final de su vida, explica Segovia, “no ve solución y sentido a la existencia, y su humanismo entra en crisis”, por lo que en los años previos a su muerte repentina, se abre la puerta a la posibilidad de la fe.
“Camus buscaba el sentido de la vida”, considera Segovia, tras un matrimonio fracasado, amistades rotas y sentirse desencantado con la ideología comunista. “Estaba en un momento existencial bastante grave, y abierto al milagro de lo que pudiera ser la aparición de la fe”, así que “quién sabe qué estaba ocurriendo en él, y en qué estado murió”.
MULTIMEDIA
También puede leer las reflexiones que José de Segovia hace sobre la figura de Albert Camus: “Un existencialista hastiado” y la segunda parte “¿La conversión de Camus?”.
Fuente: eMision.net, Público. Redacción: Joel Forster, Protestantedigital.com
Ateos y agnósticos saben más de religión que creyentes en EE.UU.
04 oct 2010 42 comentarios
in Ateismo, Temas de actualidad, Teología
Ateos y agnósticos saben más de religión que creyentes en EE.UU.
La encuesta muestra un caso extraño y es que los cristianos del Sur de EE.UU., que son los más apegados a la Biblia, son los que menos la conocen; quienes creen que la Biblia es la palabra literal de Dios tuvieron peor promedio de respuestas.
Estados Unidos | Martes 28 de Septiembre, 2010 | Por Nínro Ruíz Peña |

(NoticiaCristiana.com).
Una encuesta divulgada, revela que los ateos y agnósticos saben más sobre credos que los norteamericanos.
Según el Foro Pew sobre Religión y Vida Pública realizó una encuesta en junio entre 3.412 adultos con 32 preguntas. Como resultado los participantes fueron capaces de responder la mitad del cuestionario.
Los ateos y agnósticos obtuvieron un promedio de 20,9 respuestas correctas y de cerca les siguieron los judíos, con un promedio de 20,5 y los mormones con un promedio de 20,3 respuestas acertadas.
Sin embargo, los protestantes en conjunto mostraron un promedio de 16 respuestas correctas y los católicos uno de 14,7, señaló el informe.
Pero en la encuesta también muestra un caso extraño y es que los cristianos del Sur de EE.UU., que son los más apegados a la Biblia, son los que menos la conocen; quienes creen que la Biblia es la palabra literal de Dios tuvieron peor promedio de respuestas que quienes no creen que la Biblia sea la palabra de Dios literalmente.
El estudio destaca que el 45 por ciento de los católicos en EE.UU. no sabe que, según la doctrina de su iglesia, el pan y el vino que se usan en la comunión no simbolizan, sino que se convierten en, el cuerpo y la sangre de Jesús.
Lamentablemente el 53 % de los protestantes no identifica correctamente a Martín Lutero como el individuo cuyos escritos y acciones inspiraron la Reforma Protestante. Al igual ocurre con el 43 por ciento de los judíos no sabe que Maimónides, uno de los rabinos más venerados de la historia, fue judío, según el informe de Pew.
Sobre la lectura de las Sagradas Escrituras el 37 por ciento de los encuestados dijo que leía la Biblia u otras escrituras sagradas al menos una vez por semana. Pero el 48 por ciento de los estadounidenses afiliados a algún credo religioso indicó que “rara vez” o “nunca” leen otros libros religiosos aparte de la Biblia.
F: EFE
Ceremonias ateas de más o menos solemnidad
23 ago 2010 Comentarios desactivados
in Ateismo, Filosofía, Temas de actualidad, Teología
El ateismo, sea a nivel mundial sea a nivel local, se va organizando y con ello también organizando su propio proselitismo
Autor: Alberto Royo Mejía | Fuente: www.religionenlibertad.com vía Catholic.net
Van quedando lejanos los tiempos en los que el ateismo era cosa de unos pocos, pero muy pocos, cosa de élites intelectuales envenenadas por autores como Feuerbach, Freud o Nietzsche pero que no trascendía al común de los mortales, normalmente sin tantas pretensiones intelectuales, los cuales como mucho se consideraban agnósticos por no saber o no querer dar una respuesta al tema de Dios. A lo largo del siglo XX el fenómeno del ateismo ha ido creciendo y, lo que para mi gusto es peor, se ha ido organizando.
Por supuesto todos tienen derecho a organizarse, creyentes y no creyentes, no faltaba más, pero da pena ver organizaciones con fines tan poco útiles para el ser humano. Porque, respetando la libertad de conciencia de cada uno, suscribo sin ambages lo que decía años atrás el buen Cardenal De Lubac en su “Drama del humanismo ateo”: “No es verdad que el hombre… no pueda organizar la tierra sin Dios. Lo cierto es que sin Dios no puede, en fin de cuentas, más que organizarla contra el hombre; el humanismo que excluye a Dios es un humanismo antihumano”.
Pero dejando las consideraciones teóricas -por otro lado de gran importancia si lo que cuenta de verdad es el bien del ser humano, su felicidad y la respuesta a los interrogantes de su corazón- vuelvo a la constatación de cómo el ateismo, sea a nivel mundial sea a nivel local, se va organizando y con ello también organizando su propio proselitismo. Desde cosas tan puntuales pero significativas como los autobuses ateos, a los cuales parece que salió el tiro por la culata, hasta otras iniciativas de mayor calado como asociaciones, foros, fundaciones, etc., las cuales se hacen cada vez más activas en política para ir cambiando poco a poco algunos aspectos poco seculares de la cultura occidental (con el Islam no se atreven, por si salen escaldados).
En Estados Unidos, un país de profunda religiosidad, son especialmente activos, presionando todo lo que pueden a través de la vía jurídica para eliminar cosas como el día nacional de la oración, el “In God we trust” y cosas similares. En Inglaterra están promoviendo la creación de escuelas públicas laicas, sin ningún tipo de clase de religión, lo cual el nuevo gobierno británico ha dicho que va a estudiar con detenimiento. En España, personajes que antaño fueron católicos fervientes, se han convertido en teóricos del laicismo ateo e influyen no poco en la cultura nuestra actual.
Todas estas constataciones no dejan de tener su parte triste, pero ésta es superada ampliamente por la esperanza cristiana, que nos ayuda a no desanimarnos ante las dificultades, convencidos de la necesidad que el hombre tiene de Dios.
Pero el tema del artículo es menos profundo, pues estamos en verano, hace calor y es más fácil leer algo ligero. El ateismo de hoy en día tiene también una parte ritual que se está convirtiendo hasta en folklórica. La primera muestra la tenemos en una curiosa ceremonia sobre la que he leído nada menos que en FOXNews, por lo que no es algo inventado. Se trata del director jurídico de la asociación de ateos americanos, Edwin Kagin, el cual es famoso en aquellas tierras por sus escritos y por la organización anual de campamentos ateos para jóvenes, gran apóstol del ateismo americano.
El buen señor ahora ha tenido la ocurrencia de hacer una ceremonia pública de “desbautismo”, para simbolizar los que no quieren estar bautizados, y lo ha hecho nada menos que con un secador de pelo, secándole a la gente la cabeza para significar el quitar las aguas del bautismo. Para ello se ha vestido con una túnica monacal y ha dicho fórmulas imitando el latín, que por supuesto no conoce. De traca. Obviamente lo ha hecho para llamar la atención de los medios de comunicación, pero no deja de llamar la atención la celebración de una ceremonia tan peregrina y el hecho que, si no tiene reminiscencias religiosas, no es ceremonia. Y como se suele cumplir aquello de “en casa de herrero cuchillo de palo”, el hijo de este señor se hizo ya hace unos años cristiano evangélico y ahora es ministro de una iglesia, para mayor disgusto de su padre.
En España todavía no las tenemos, gracias a Dios. Las que empezamos a tener aquí y allá son las de “bautismos” laicos. Han sido pocas y tan ridículas que difícilmente cuajarán entre la gente, sobre todo si hay que pagar, pero no faltan algunos profundamente ideologizados que con ello creen poner una pica en Flandes cuando en realidad pierden el tiempo.
¿Se acabará publicando un sacramentario ateo? ¿Se creará alguna cátedra de “liturgia” atea en la universidad Carlos III o en otras? ¿Se nombrará un maestro de ceremonias ateo en cada ayuntamiento? Quién sabe, el tiempo lo dirá. La capacidad de asombro de muchos, entre los que me encuentro, cada vez va disminuyendo. Una vez más no es algo nuevo, ya decía Don Quijote aquello de “cosas veredes, amigo Sancho…”
visto en http://vivificar.blogspot.com/2010/08/ceremonias-ateas-de-mas-o-menos.html
Lejos de extinguirse, un estudio confirma el auge de las religiones
15 ago 2010 Comentarios desactivados
in Ateismo, Filosofía, Temas de actualidad, Teología
Lejos de extinguirse, un estudio confirma el auge de las religiones
En 2050, el cristianismo pasará los 3.000 millones de fieles y seguirá siendo la primera comunidad religiosa mundial. Pero el Islam -que llegará a los 2.229 millones- será el que, proporcionalmente, más crecerá. Además, se profundizarán los cambios en las prácticas. Un panorama del nuevo Atlas de las Religiones.
Sergio Rubin | Clarín SOCIEDAD

Contra los que pronosticaban hace algunas décadas que el progreso científico y tecnológico en un mundo materialmente cada vez más desarrollado provocaría una paulatina extinción de las religiones -acaso remedando a Friedrich Nietzsche, que hablaba de su muerte-, las creencias siguen vivitas y coleando y, al parecer, con un futuro venturoso. Un enjundioso estudio independiente elaborado por el grupo La Vie y el diario Le Monde, de Francia –y que acaba de ser editado en castellano por Le Monde Diplomatique edición Cono Sur- lo confirma con sólidos datos y serios argumentos compendiados en el Atlas de las Religiones, que se presentó hace poco en el país.
Acaso el aspecto más revelador del vigor del fenómeno sea la proyección que se hace del crecimiento de las principales religiones hacia 2050. El Atlas estima que el cristianismo pasará de los 1.747 millones de 1990 (hoy suman unos 2,000) a 3.052 millones, confirmando que seguirá siendo la primera religión. Pero los musulmanes, que eran 962 millones (hoy son 1.200 millones), serán los que, en proporción, más crecerán y alcanzarán los 2.229 millones. Moderado será el crecimiento de los hindúes, que, de 686 millones en 1990, llegarán a los 1.175, en tanto que los budistas apenas pasarán de 323 millones a 425. Y los judíos, de 13 a 17 millones.
Pero la vigencia del hecho religioso no quiere decir que el modo de practicar las religiones, sobre todo el cristianismo, siga siendo lo que fue. Henri Tincq –el especialista en religiones de Le Monde- es severo en ese sentido. “Como sistema de creencias dogmáticas y normativas la religión cristiana se desmoronó, pero sigue captando las búsquedas espirituales que se expresan, más o menos confusamente, en una suerte de intento desesperado por ‘reencantar’ al mundo”. Si bien dice que los vertiginosos cambios, aún en el opulento Primer Mundo, ofrecen nuevas oportunidades a los cultos, “las prácticas religiosas dejaron de ser regulares; las normas morales de las Iglesias se cumplen y admiten cada vez menos”.
El Atlas patentiza el cambio del cristianismo en el mapa mundial. En particular, su desplazamiento hacia el sur. Europa -durante siglos su gran base- hoy no concentra más de un 25 % de sus fieles (280 millones de católicos, o sea, el 40 % de la población; unos 100 millones de protestantes, y 150 millones de ortodoxos, en su mayoría rusos). Los católicos europeos -que suman alrededor del 25 % del catolicismo mundial- no serán más del 16 % en 2050.
La inmensa mayoría de los cristianos está situada en el Nuevo Mundo, con aproximadamente 275 millones en América del Norte y 530 millones en la parte latina. El catolicismo -mayoritario- cuenta en América con la mitad de sus fieles. Y si bien alcanza a la cuarta parte de los estadounidenses, podría llegar a ser la primera debido a la inmigración hispana. Pero el protestantismo evangélico vive “un crecimiento espectacular” y ya suma 65 millones.
¿Qué pasa con el cristianismo en África? Es el continente donde, tomando en cuenta a todas las confesiones, crece con mayor rapidez: suma 300 millones de fieles sobre una población de 800 millones. En India y China sigue siendo muy minoritario, pero se afirma más, tiene una gran convocatoria, pese a un entorno político difícil. Y, de nuevo, las Iglesias evangélicas muestran su vigor aquí y allá. Pero el cristianismo -paradójicamente- tiende a desaparecer en su cuna: Tierra Santa.
Por otra parte, la razón por la cual el Islam es la comunidad religiosa que, proporcionalmente, más se expande debe buscarse en un argumento común a las religiones: el crecimiento demográfico. En eso, marcha a la cabeza. Además, el experto Oliver Roy apunta que en el mundo musulmán se produjo un cambio geopolítico, porque considera que “ya no es percibido como un territorio cuyas fronteras hay que defender, sino como una comunidad mundial”.
Pero, contrariamente a una idea muy difundida –dice el Atlas-, la mayoría de los musulmanes no vive en Medio Oriente, sino en Asia: dos tercios. Cuatro países reúnen cerca de la mitad de los islámicos: Indonesia (el mayor país musulmán), Pakistán, India y Bangladesh. En África, cerca de uno de cada tres habitantes le reza a Alá. Son el 46 % de la población de África Occidental, el 30 % de África Oriental y apenas el 1 y 2 % del África Central y Austral. En Europa viven 16 millones de musulmanes, mientras que en los Estados Unidos 4 millones.
Con cerca ya de mil millones, el hinduismo constituye la religión de la sexta parte de la humanidad. Es ampliamente mayoritario en la India, donde unos 900 millones -el 83 % de la población- lo abraza. En Nepal es también la religión mayoritaria. Además, configura una minoría importante en Pakistán, Bangladesh y Sri Lanka. Si bien hay diásporas en varias latitudes, su presencia no parece crecer más allá de estos países.
El budismo es un raro caso en el que algunas de sus prácticas –o ciertas prácticas que se le atribuyen- ganaron espacio en el mundo en las últimas décadas, pero eso no significa que haya ganado fieles. Para la doctora Fabrice Midal, “la violencia del nihilismo”, que reduce a la persona a mero productor eficaz, llevó a que “en cierto sentido Occidente se vuelva budista sin saberlo y sin que se exprese en conversiones”. Pero la meditación con la que tanto se vincula al budismo “jamás es practicada por la mayoría de los budistas”.
Con apenas 14 millones de fieles, el judaísmo tiene problemas para crecer. Qué no sea una religión “proselitista” no quiere decir que no haya preocupación. Como la ley judía dice que para que un niño sea considerado judío debe nacer de madre judía, la suba de los matrimonios mixtos es inquietante, dice la doctora Regine Azria. “Como se trata de una tendencia poco susceptible de revertirse –añade-, las respuestas que se proponen ilustran la diversidad del mundo judío: unos se pronuncian por el repliegue comunitario; otros preconizan la flexibilidad de las modalidades de conversión y otros la ampliación de la transmisión a la filiación paterna”.
El presidente del Instituto Europeo de Ciencias de las Religiones, Dominique Borne, subraya que el colapso del socialismo real y la desaparición del ateísmo oficial y militante, reveló que “lo religioso, que se creía desaparecido, siempre estuvo allí”. Rusia y Vietnam -en esta última se vive una explosión de religiosidad- son demostrativas. Y el creciente diálogo entre las religiones está llamado a hacer un gran aporte a la paz. Dios no murió, ni siquiera agoniza.
www.valoresreligiosos.com.ar
Un ateo asegura que sería “patético” aceptar a Cristo en su lecho de muerte
10 ago 2010 23 comentarios
in Ateismo, Filosofía, Temas de actualidad, Teología Etiquetas: Christopher Hitchens, Hitchens
Un ateo asegura que sería “patético” aceptar a Cristo en su lecho de muerte
Hitchens, es el autor de “Dios no es grande: Cómo la religión envenena todo”. Un libro de longitud crítica de la religión que se publicó en el Reino Unido como “Dios no es grande: el caso contra la religión”.
Estados Unidos | Martes 10 de Agosto, 2010 | Por Nínro Ruíz Peña
(NoticiaCristiana.com).

Casi dos meses después de ser diagnosticado con cáncer y sometido a quimioterapia, el famoso ateo Christopher Hitchens ha perdido gran parte de su pelo, pero su incredulidad se mantiene intacta.
En su primera entrevista en televisión esta semana Hitchens, le dijo Anderson Cooper de CNN, que la única vez que única forma de reconocer su fe en Cristo, sería estar muy enfermo, medio loco y no tener control sobre lo que dice.
Pero que ni en su lecho de muerte reconocería a Jesucristo como su salvador porque sería “una cosa tan patética”.
En junio, Hitchens despertó para darse cuenta que se estaba muriendo. “La cueva entera de mi pecho y el tórax parece haber sido vaciada y llenado con cemento de secado lento”, describió que en la revista Vanity Fair.
“No mucha gente tiene cáncer de esófago y vive para contarlo por mucho tiempo”, dijo Hitchens a CNN, a quien le ocurre la misma enfermedad que mató a su padre.
Hitchens, es el autor de “Dios no es grande: Cómo la religión envenena todo”. Un libro de longitud crítica de la religión que se publicó en el Reino Unido como “Dios no es grande: el caso contra la religión”.
En uno de sus tantos capítulos Hitchens en capítulo 10 titula: “La vulgaridad de lo milagroso y la disminución del Infierno”. En este apartado el escritor ateo “que no se producen milagros sobrenaturales, ni se han producido en la historia sino que la evidencia de los milagros se fabrica, se basa en el testimonio de personas poco confiables que son erróneas o sesgadas”.
Hitchens, dice él desconfía de todo lo que contradice la ciencia o la razón y que no cree en el cielo o el infierno y que tampoco que no ora para curarse de su cáncer. Aún así muchas personas están orando por él para Hitchens haga las paces con Dios y se salve. Y él no quiere detenerlos. De hecho más que la solución de la medicina solo un milagro podrá salvar y romper toda ideología atea en Hitchens.
F: Christian Today
El 90% de los checos afirma que conoce el contenido de la Biblia a pesar de ser ateos
29 jul 2010 Comentarios desactivados
in Ateismo, Filosofía, Temas de actualidad, Teología
A pesar de que la mayoría de los checos son ateos y reconocen que nunca han leído la Biblia, el 90% de ellos afirma que conoce lo que ella contiene.
República Checa | Viernes 15 de Enero, 2010 | Por Khelly Ramos de Vaca.
(NoticiaCristiana.com).

Como consecuecia de vivir más de 40 años de comunismo en el país, los checos se encuentran entre las personas más ateas de Europa, sin embargo, reconocen de forma positiva la influencia de la Biblia.
Para ellos, la Biblia aunque no es tomada como un libro con fines religiosos, si lo toman en cuenta porque reconocen que su contenido es altamente moral y digno de seguir como ejemplo porque ayudan a la ciudadanía a comportarse de manera adecuada en cualquier lugar donde se encuentren.
Muchos han conocido el contenido de la Biblia a través de películas, historias en la radio, por la prensa escrita, han leido historias en libros parecidos a cuentos, y con frecuencia reflexionan acerca de temas morales, de fe, buenas costumbres, los ideales del ser humano, la conciencia, y todos esos temas son bien contenidos en la Biblia.
Así como muchas naciones europas, los checos también poseen profundas raíces cristianas en sus antepasados, y afirma el sociólogo Oldřich Zajíc que las Sagradas Escrituras son concebidas como una parte esencial en la cultura nacional.
Realizaron una encuesta a 18.000 checos y ante la pregunta si saben de qué trata la Biblia, el 20 por ciento de los encuestados respondió que sí y el 70 por ciento dijo que conoce algunas de sus historias. Quiere decir que el 90 por ciento de los checos sabe qué es la Biblia, aunque son muy pocos los que realmente han leído sus páginas.
El año pasado se puso a la venta una versión de la Biblia en vocabulario actual, La Biblia, traducción del Siglo XXI, la cual consiguó ventas de unos 70.000 ejemplares, las últimas cifras parecidas se habían conseguido con la venta de las saga de Harry Potter que alcanzó una venta de 200.000 ejemplares desde noviembre de 1989, si embargo, las cifras alcanzadas por esta traducción libre de la Biblia se ha alcanzado en tan sólo un año.
Se ha calificado todo un éxito cuando a uno de cada 100 habitantes le ha interesado comprar La Biblia, Traducción del Siglo XXI, entendiendo que en dicho país, se publican unos 18.000 anuales.
Esta situación llama a reflexión: ¿Será que se está valorando la Biblia más como un libro de moral que como la Palabra viva de Dios? ¿Qué tanto conocen los cristianos el contenido de la Biblia?
Fuente: Radio.cz
Crean software para bloquear a Dios
17 jul 2010 Comentarios desactivados
in Ateismo, Dios, Tecnología, Teología Etiquetas: software
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| Niña porta en su brazo el logo del software. |
Un sitio estadounidense ha creado un software especial que permite bloquear toda palabra “religiosa” en la computadora, el creador del software ha iniciado una campaña para que las familias “mantengan a sus hijos alejados de la enfermedad religiosa”, bajo el lema “Protege a tus niños”.
En la presentación del software la compañía expresa lo siguiente:
El software ha sido diseñado con un filtro, que bloquea todo el contenido religioso. Esta dirigido a padres y escuelas que deseen proteger a sus hijos de la menuda violencia, sexual y psicológica que son seriamente dañinos en muchos textos sagrados, y para que no sean doctrinados bajo ninguna religión, hasta que lleguen a una edad para tomar tales decisiones. Cuando instale el software correctamente, tendrá los resultados inmediatos.
Cada página que sus hijos visiten, se cargara el software en busca de pasajes de los textos sagrados, nombres de figuras religiosas, y otras propagandas religiosas. Si no encuentra ninguno, entonces el software permitirá navegar libremente a sus hijos.
En el siglo pasado, los Estados Unidos han visto un resurgimiento de la religión fundamentalista. Los evangélicos fundamentalistas, los bautistas, judíos y musulmanes, han entorpecido el progreso de la ciencia, los derechos humanos, derechos civiles, y el de proteger nuestro medio ambiente.
La mayoría de la gente profundamente religiosa nace en su religión, pero incluso los niños crecidos en un hogar secular son vulnerables a los contenidos en la Web. Es por ello que hemos producido este software, que es un filtro para bloquear todo contenido religioso.
Mas Jehová es el Dios verdadero; él es Dios vivo y Rey eterno; a su ira tiembla la tierra, y las naciones no pueden sufrir su indignación. Jeremías 10:10.
Dice el necio en su corazón: No hay Dios. Se han corrompido, hacen obras abominables; No hay quien haga el bien. 2Dios desde los cielos miró sobre los hijos de los hombres, Para ver si había algún entendido Que buscara a Dios.
Salmos 14:1-2.
¿Cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo? Hebreos 9:14.
http://www.laultimageneracion.com/2010/07/crean-software-para-bloquear-dios.html








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