INTERPRETANDO LA VIOLENCIA EN EL ANTIGUO TESTAMENTO

INTERPRETANDO LA VIOLENCIA EN EL ANTIGUO TESTAMENTO

por Mat Sinclair (mayo de 2004)

Uno de los temas que nos hacen sentir más incómodos en nuestra lectura de la Biblia, es el tema de la violencia. La Biblia, como la mayor parte de la literatura de su tiempo, relata episodios de genocidio y destrucción de pueblos completos, y a veces los atribuye a Dios mismo. La pregunta es ¿cómo podemos interpretar estos textos a la luz de las enseñanzas de Jesús, el Pacificador?


Hacia Canaán

Hacia Canaán.

Una ruta de caravanas de 1.000 kilómetros de longitud. — Hoy se requieren cuatro visados para recorrerla. — El país de la púrpura.— Expediciones de castigo contra los “habitantes del desierto.” — Grandiosas ciudades en la costa y un interior inquieto. — La obra más vendida en Egipto trata sobre Canaán. — Sinuhe elogia el “País excelente.” — El nombre de Jerusalén en vasos mágicos. — Castillos de defensa. — Sellin encuentra a Sikem. — Abraham escoge la ruta de la montaña.

  • Y TOMÓ A SARAY, SU MUJER, A LOT, HIJO DE SU HERMANO, Y A TODA LA HACIENDA QUE HABÍA ACOPIADO Y LAS PERSONAS QUE EN JARÁN HABÍA REUNIDO, Y PARTIERON CAMINO DE LA TIERRA DE CANAÁN (Gen. 12:5).

El camino desde Jarán, la patria de los patriarcas, hasta la tierra de Canaán se extiende a más de mil kilómetros en dirección sur. Descendiendo por el río Balicu llega al Éufrates, y desde allí continúa por una ruta milenaria de caravanas que, pasando por el oasis de Palmira, la bíblica Tadmor, hasta Damasco, toma luego la dirección Sudoeste, hasta llegar al lago de Genesaret. Es una de las rutas comerciales que desde las épocas más remotas conducen desde el Éufrates hasta el Jordán, desde la rica Mesopotamia hasta las ciudades fenicias en las orillas del Mediterráneo, hasta Egipto, la lejana tierra del Nilo…

Hoy día, todo aquel que quiera recorrer la ruta que Abraham siguió, se ve obligado a visar su pasaporte cuatro veces; necesita un visado de Turquía, donde está emplazada Jarán; otro de Siria para el trecho comprendido entre el Éufrates y el Jordán, pasando por Damasco, y otros dos de Jordania y de Israel, que ocupan lo que en otro tiempo fue el antiguo Canaán.

En tiempo de los Patriarcas todo esto resultaba más fácil, ya que el largo trayecto sólo atravesaba un grande estado: el reino de Mari. Los territorios de otros estados más pequeños entre el Éufrates y el Nilo podían ser rodeados fácilmente; después, el camino a Canaán quedaba libre.

La primera gran ciudad que Abraham encontró en su peregrinación, existe aún hoy día; es Damasco. El viaje en coche desde Damasco a Palestina constituye, sobre todo en la primavera, una experiencia maravillosa.

fig. 8. — El padre de los Patriarcas siguió este camino al dirigirse desde el reino de Mari a Canaán.

La antiquísima ciudad, con sus estrechas callejuelas y los oscuros pasadizos de sus bazares, con sus mezquitas y con los restos de sus construcciones romanas, se halla situada en medio de una extensa y fértil llanura. Cuando los árabes hablan del paraíso, piensan en Damasco. Ningún lugar del Mediterráneo puede compararse con esta ciudad que en cada primavera se viste con la magnificencia de variadísimas flores.

En los innumerables jardines, en los vergeles, situados junto a las murallas, crecen los albaricoqueros y los almendros, que exhiben su exuberante floración. Árboles en flor bordean la carretera, que en ligera pendiente se dirige hacia el Sudoeste. Campos ubérrimos alternan con olivares y extensas plantaciones de moreras. Por la parte alta, a la derecha de la carretera, irrumpe el río Barada, al cual debe el país su fertilidad. Allí levanta sus cumbres al cielo desde la lisa y florida llanura, escarpado y majestuoso, el célebre Hermón con sus 2.750 metros de altura. En la falda de este monte brotan las fuentes del Jordán. Dominando los dos países, parece que la naturaleza lo ha colocado allí cual mojón fronterizo entre Siria y Palestina. Su cumbre airosa permanece cubierta de nieve hasta en verano, cuando el calor es sofocante. La impresión resulta aún más imponente al ver que a lo lejos, a la izquierda de la carretera, desaparece el verdor de los campos. Monótonas colinas de color gris, atravesadas por valles secos, se extienden hasta el encendido horizonte donde empieza el ardiente desierto de Siria.

Los campos y los prados van siendo cada vez más escasos. El verdor va adquiriendo cada vez un colorido más grisáceo, propio de la arenosa estepa. Después los grandes tubos de un oleoducto cruzan la carretera. El petróleo que por ellos fluye ha realizado ya un largo recorrido; a mil quinientos kilómetros de distancia, desde las torres de sondeo de las islas Bahrein, situadas en medio del Golfo Pérsico, empezó su viaje, que terminará en la ciudad portuaria de Saida, en el Mediterráneo. Saida es la antigua Sidón de la Biblia.

Detrás de una montaña, dejada a un lado, aparece de repente el quebrado país de Galilea. Pocos minutos después es preciso pasar por la oficina de control de pasaportes. Siria queda atrás. La carretera cruza un pequeño puente, debajo de cuyo arco discurre un mísero riachuelo. Es el Jordán; nos hallamos en Palestina, en el joven estado de Israel.

Después de un viaje de 10 kilómetros entre peñas de basalto de color oscuro, el lago Genesaret centellea con su fondo color azulado. En este tranquilo lago, en el cual parece que el tiempo ha detenido su curso, predicó Jesús desde una barca ante la pequeña aldea de Cafarnaún. Aquí es donde dijo a Pedro que echara las redes para que realizara la copiosa captura. Dos mil años antes pacieron en sus orillas los rebaños de Abraham, pues el camino de Mesopotamia a Canaán pasa junto al lago de Genesaret.

Canaán es la estrecha y montañosa faja de tierra, situada entre la costa del Mediterráneo y los confines del desierto, desde Gaza al sur, hasta Hamat al norte, a orillas del Orontes.

Canaán significa “el país de la púrpura.” Este nombre se debe a un producto del país muy apreciado. Ya en tiempos muy antiguos sus habitantes extraían de un caracol de mar, que se recogía en sus playas, el colorante más célebre del mundo antiguo, la púrpura. Era tan raro, tan difícil de obtener, y por consiguiente, tan caro, que sólo podían adquirirlo los potentados. Las vestiduras teñidas de púrpura eran consideradas en todas partes como signo de alta alcurnia. Los griegos denominaban “fenicios” a los fabricantes y tintoreros de púrpura establecidos en la costa del Mediterráneo, y a su país “Fenicia,” que en su idioma quiere decir “púrpura.”

El país de Canaán es asimismo la cuna de dos cosas, que de verdad conmovieron el mundo: la palabra Biblia y nuestro alfabeto. Una ciudad fenicia dio su nombre a la palabra griega que significa “libro”; de Biblos, la ciudad marítima de Canaán, se formó “biblon” y después “Biblia.” En el siglo IX antes de J.C. los griegos tomaron de Canaán los signos de nuestro alfabeto.

Fueron los romanos quienes, empleando el nombre de los más acerbos enemigos de Israel, bautizaron la parte de este país que debió ser la patria de este pueblo con el nombre de “Palestina,” palabra derivada de “Pelishtim,” es decir “filisteos.” Éstos son nombrados en el Antiguo Testamento y vivieron en la parte sur de la costa de Canaán. La tierra prometida, todo Israel, se extendía, según la Biblia, desde Dan a Bersabé (1 Sam.. 3:20), es decir, desde las fuentes del Jordán, a los pies del Hermón, hasta las colinas situadas al oeste del Mar Muerto, hasta las tierras del Mediodía, el Negueb.

Si observamos un globo terráqueo, veremos que Palestina es sólo una pequeña mancha comparada con la inmensidad de la tierra, un país insignificante. El antiguo reino de Israel puede recorrerse hoy cómodamente en coche en el espacio de tiempo de un día, siguiendo la línea de sus fronteras. Tiene 234 kilómetros de Norte a Sur, 37 kilómetros de ancho por la parte más angosta, y en conjunto: 25.124 kilómetros cuadrados de superficie, que equivalen a la isla de Sicilia. Solamente durante algunos decenios de su movido pasado fue mayor. Bajo el reinado de David y Salomón, el territorio del Estado se extendía hasta el Mar Rojo, junto a Esyon-gueber por el Sur, y hasta más allá de Damasco por el Norte, introduciéndose en Siria. El actual estado de Israel con sus 20.720 kilómetros cuadrados representa una quinta parte de lo que fue el reino de sus antepasados.

Nunca florecieron aquí ni la artesanía, ni la industria de modo tal que sus productos fuesen solicitados por el resto del mundo. Cruzado por colinas y por cordilleras, cuyos picos se elevan a más de mil metros, rodeado al Sur y al Este por estepas y desiertos, al Norte por las montañas del Líbano y del Hermón, al Oeste por la costa llana y arenosa, parece una mísera isla entre los grandes reinos del Nilo y del Éufrates, entre dos continentes. Al este del Delta del Nilo termina África. Después de 150 kilómetros de anchura empieza Asia, y en su umbral se halla Palestina.

Si en el curso de su accidentada historia se ve envuelta repetidamente en los grandes problemas mundiales, ello es debido a este emplazamiento. Canaán es el eslabón que sirve de lazo de unión entre Egipto y Asia. La ruta comercial más importante del mundo antiguo pasa a través de este país. Mercaderes, caravanas, tribus trashumantes y la población toda siguen este camino que después seguirán los ejércitos de los grandes conquistadores. Egipcios, asirios, babilonios, persas, griegos y romanos se sirven del país y de sus habitantes para realizar sus fines económicos, estratégicos y políticos. El gigante del Nilo, potencia de primer orden en el tercer milenio antes de J.C., impulsado por intereses mercantiles, extendió sus tentáculos hasta el viejo Canaán.

“Llevamos cuarenta naves cargadas con troncos de cedros. Construimos naves de madera de cedro. Una de ellas — El “Loor de los dos Países” — tiene 50 metros de longitud. Las puertas del palacio las hicimos de madera de cedro.” Tal era el contenido de la estadística de la importación de madera hacia 2600 antes de J.C. Los datos relativos a este transporte de madera bajo el faraón Snofru se hallan grabados en una tablilla de diorita negra y dura. Esta magnífica pieza se halla depositada en el Museo de Palermo. Frondosísimos bosques cubrían entonces los montes del Líbano. La noble madera de sus cedros y merus, una clase especial de las coníferas, era una madera de construcción que los faraones empleaban y apreciaban mucho.

Quinientos años antes de Abraham, florecía en las costas de Canaán el comercio de importación y exportación. El país del Nilo cambiaba el oro y las especias de Nubia, el cobre y las turquesas de las minas del Sinaí, el lino y el marfil por la plata de Tauro, los artículos de cuero de Biblos, los vasos esmaltados de Creta. Los potentados hacían teñir de púrpura sus túnicas en las grandes tintorerías de Fenicia. Para el adorno de las damas de la corte producían un bello color azul lapislázuli (los párpados teñidos de azul era entonces la gran moda) y el “stibium,” el cosmético para las mejillas tan apreciado por las damas de aquella época.

En las ciudades marítimas de Ugarit (hoy día Ras-Samra) y Tiro se establecieron cónsules egipcios; la ciudad fortificada Biblos se convirtió en una colonia egipcia; se levantaron monumentos a los faraones y los príncipes tomaron nombres egipcios.

Pero si las ciudades de la costa presentan el aspecto de una vida internacional activa y próspera, pocos kilómetros tierra adentro existe un país muy diferente. Las montañas de junto al Jordán son un hervidero de inquietudes. Las agresiones de los nómadas a la población sedentaria, los tumultos, las contiendas y las guerras entre las diversas ciudades se siguen sin interrupción.

Como todo esto dificulta el paso de las caravanas a lo largo de la costa del Mediterráneo, los egipcios tienen que realizar expediciones de castigo para llamar al orden a los perturbadores de la paz. Las inscripciones contenidas en el sepulcro del egipcio Uni nos dan una idea clara de la forma en que, hacia el año 2350 antes de J.C.t tenía lugar una de estas expediciones de castigo.

El comandante militar Uni recibe del faraón Fiops I la orden de organizar un ejército. Hablando de la expedición, se expresa de la siguiente manera:

“Su Majestad combatió a los habitantes del desierto y para ello reunió un ejército en toda la parte meridional del país, al sur de Elefantina…, por todo el Norte, y entre los nubios de Jertet, de Mazoi y de Jenan. Yo fui quien trazo el plan a seguir para todos ellos…”

La gran disciplina de la potencia multicolor es objeto de muchas alabanzas; al leerlas, nos enteramos de las cosas más codiciadas que era posible hallar en Canaán como botín.

“Ninguno de ellos robó… sandalias de uno que venía por el camino…; ninguno de ellos tomó el pan de ninguna ciudad; ninguno tomo a nadie una cabra.”

El comunicado de Uni anuncia con orgullo un gran éxito, y contiene al propio tiempo valiosas noticias sobre el país:

“El ejército del Rey regresó bien a su patria después de haber devastado el país de los habitantes del desierto… después de haber destruido sus fortalezas… después de haber arrancado sus higueras y sus vides, después de hacer muchos prisioneros. Su Majestad me mandó recorrer cinco veces el país de los habitantes del desierto después de cada sublevación.”

Así vinieron los primeros semitas a Egipto, designados despectivamente con el nombre de “habitantes del desierto” en el país de los faraones.

Chu-Sebek, ayudante del rey egipcio Sesostris III, escribe 500 años después un comunicado de guerra, que (grabado en una lápida conmemorativa hallada en Abidos en el curso superior del Nilo) dice así:

“Su Majestad se dirigió al Norte para derrotar a los beduinos asiáticos… Su Majestad llegó a un lugar llamado Sekmen… Entonces cayó Sekmen junto con el mísero Retenu.”

Los egipcios designaban a la tierra de Palestina y de Siria con el nombre de “Retenu.” “Sekmen” es la ciudad bíblica Sikem, la primera ciudad de Canaán que Abraham encuentra en su peregrinación (Gen. 13:5).

Con la expedición de Sesostris III hacía el año 1850 antes de Jesucristo nos hallamos en mitad de la época de los patriarcas. Entre tanto Egipto ha puesto su mano sobre Canaán; el país está sometido a la soberanía de los faraones. Gracias a los arqueólogos, el mundo posee un único documento de esta época, una verdadera joya de las letras antiguas. El autor es un tal Sinuhe de Egipto. El lugar del suceso, Canaán. La época de la acción, entre 1971 y 1928 antes de J.C., bajo el reinado de Sesostris I.

Sinuhe, un personaje distinguido que interviene en la corte, se ve envuelto en una intriga política; teme por su vida y emigra a Canaán.

“… Cuando dirigí mis pasos hacia el Norte, llegué a la muralla de los príncipes, levantada para tener alejados a los beduinos y para reprimir a los nómadas del desierto 1. Me escondí debajo de unos matorrales por temor de que me viera la guardia de la muralla, que estaba prestando servicio allí. Cuando se hizo de noche, me puse de nuevo en camino. Al amanecer… cuando llegué junto al lago Amargo 2, caí agotado. La sed me devoraba y mi garganta estaba reseca. Entonces me dije: ¡Mi muerte está cerca! Pero, al elevar mi corazón y al arrebujar mi cuerpo, oí el mugido de los rebaños que se acercaban y a su frente vi a unos beduinos. El que hacía de guía, que había estado en Egipto, me reconoció. Me dio agua, me calentó leche y me llevó consigo a su tribu. Se portaron muy bien conmigo.”

Sinuhe, pues, logró huir. Pudo pasar de incógnito la gran muralla de los faraones, que se desarrollaba exactamente por donde hoy día pasa el canal de Suez. Esta “Muralla de los Príncipes” contaba entonces algunos centenares de años. Un sacerdote la menciona ya 2650 años antes de J.C. “Se construirá la “Muralla de los Príncipes,” que no permitirá la infiltración de los asiáticos en Egipto. Éstos solicitan agua… para poder abrevar sus rebaños.”

Más tarde los hijos de Israel atravesarán repetidas veces estas murallas; no hay otro camino para dirigirse a Egipto. Abraham será el primero que la contemple, cuando, acuciado por el hambre, se dirija al país del Nilo (Gen. 12:10).

Sinuhe sigue diciendo: “Un país sucedía a otro. Llegué a Biblos 3 y después a Kedme 4; aquí permanecí un año y medio. Ammienski 5, el príncipe del “Retenu” superior 6, me tomó a su lado y me dijo:

“Lo pasarás bien conmigo; oirás hablar egipcio. Esto lo dijo porque sabía quién era yo, pues los egipcios 7 que estaban con él le habían hablado de mí.”

Todo lo que le ocurrió al fugitivo de Egipto lo podemos leer y hasta con detalles de su vida cotidiana.

“Ammienski me dijo: desde luego, Egipto es bello; pero… tú permanecerás aquí a mi lado; me portaré bien contigo.”

“Me puso por encima de todos sus hijos y me dio en matrimonio a su hija mayor. Me dejó elegir entre lo mejor de la tierra que le pertenecía y yo elegí una parcela que estaba situada en los confines de otro país. Era una tierra muy bella llamada Jaa. Había en ella higueras, viñas y más vino que agua. Era rica en miel y abundante en olivares. Toda clase de frutas colgaban de sus árboles. Había en ella también trigo, cebada y rebaños sin número. Mucho me proporcionó mi popularidad. Me hizo príncipe de su tribu en la parte más escogida de su país. Todos los días comía pan, carne cocida y ganso asado y bebía vino; además, caza del desierto que cobraban expresamente para mí y que me traían amén de lo que mis lebreles cazaban… y leche preparada de muy diversas formas. Así pasé muchos años y mis hijos se hicieron hombres robustos, cada uno jefe de su respectiva tribu.

“El mensajero que, salido de Egipto, se dirigía al Norte, o en dirección Sur se dirigía hacia la corte, se hospedaba en mi casa 8; yo daba a todos hospedaje, daba agua al sediento, mostraba el camino al que se había extraviado y protegía a todos los que eran asaltados.

“Cuando los beduinos salían para combatir a los príncipes de los demás países, yo les ilustraba sobre el plan de campaña, pues el príncipe de Retenu me confió el mando de sus tropas durante muchos años, y en todo país en que entraba, hacía… y… de las tierras de pastos y de sus fuentes. Me apoderaba de sus rebaños, arrojaba sus gentes y tomaba posesión de sus provisiones. Mataba a los enemigos con mi espada y mi arco 9 gracias a mi destreza y mis certeros golpes.”

Entre las muchas aventuras vividas junto a los “asiáticos,” parece haber impresionado profundamente a Sinuhe un combate a vida o muerte que describe hasta en sus mínimos detalles. Un “bravucón” de Retenu se burló un día de él y le retó. Estaba seguro de poder dar muerte a Sinuhe y apoderarse así de sus rebaños y de su hacienda. Pero Sinuhe, que desde su juventud había sido un buen arquero en Egipto, da muerte a aquel hombre “robusto” que se le acercaba con el escudo, el puñal y la lanza, clavándole una flecha en el duro cuello. El botín que adquiere como consecuencia de este duelo le hace aún más rico y poderoso.

Ya anciano, se apodera de él la añoranza de su patria. Y una misiva de su faraón, Sesostris I, le reclama.

“… Haz lo posible por regresar a Egipto, para que puedas ver la corte en que te formaste y besar la tierra junto a las dos grandes puertas… Piensa en el día en que serás llevado al sepulcro. Te ungirán con aceite y te envolverán en fajas de la diosa Tait 10. Te acompañará un cortejo en el día de tu sepelio. La caja será de oro y su cabeza de lapislázuli. Serás colocado en el ataúd. Te arrastrarán bueyes y el cortejo estará precedido por cantores y en la puerta de tu tumba se bailará la danza de los enanos. Recitarán en tu favor oraciones sacrificiales y se harán ofrendas en el ara. Las columnas de tu sepulcro serán de piedra caliza y se colocará entre la de los príncipes del reino. Que no suceda que mueras en tierra extraña y que los “asiáticos” te den sepultura envolviendo tu cuerpo con una piel de carnero.”

El corazón de Sinuhe exulta. Se decide en seguida por el regreso. Distribuye su hacienda entre sus hijos y nombra a su primogénito “jefe de la tribu.” Tal era la costumbre entre los nómadas semíticos; tal entre Abraham y sus descendientes: era el derecho hereditario de los Patriarcas, que, más tarde, se convirtió en ley para el pueblo de Israel.

“Mi tribu y toda mi hacienda pasó a ser posesión suya, lo mismo que mis gentes y todos mis rebaños, mis cosechas y todos mis árboles dulces 11. Entonces me dirigí hacia el Sur.”

Los beduinos le escoltan hasta los fuertes de la frontera con Egipto. A continuación un enviado del Faraón le acompaña hasta una nave que le lleva a una ciudad situada al sur de Menfis.

¡Qué contraste… entre una tienda en la residencia real y la vida sencilla y llena de peligros del pasado y de nuevo la seguridad y el lujo de una urbe ultracivilizada!

“Allí encontré a Su Majestad, sentado en el gran trono del salón dorado y plateado. Entonces llamaron a los hijos del rey. Su Majestad dijo a la reina: ¡Ahí tienes a Sinuhe, que viene hecho un asiático y convertido en beduino!

“Ella lanzó un grito y sus hijos hicieron otro tanto. Y dijeron a Su Majestad: ¿Es él en realidad, mi Señor Rey?

“Su Majestad dijo: ¡Él es en efecto!

“Fui llevado a un palacio principesco — sigue narrando con entusiasmo Sinuhe — en el cual había cosas preciosas, y… hasta una sala de baño… Había verdaderos montones de tesoros, vestiduras reales de lino; mirra y aceite del más fino; siervos del Rey a quienes él apreciaba estaban en sus aposentos; y los cocineros cumplían con su obligación. Mi cuerpo se rejuveneció. Me afeitaron y peinaron la cabellera. La sordidez la dejé en el extranjero 12, y la burda vestimenta la entregué a los nómadas del desierto. Me vistieron de finísimo lino y fui ungido con el mejor aceite del país. ¡Volví a dormir en una cama!.. De esta forma viví, honrado por el Rey, hasta que llegó el día de la separación.”

No existe solamente un ejemplar de la historia de Sinuhe; han sido hallados otros varios. Debió ser una obra muy solicitada y de la cual, por tanto, se hicieron muchas “ediciones.” No sólo en el Imperio Medio de Egipto, sino también en el Nuevo, parece que gustaba su lectura, según lo dan a entender las copias diversas halladas. Fue como si dijéramos un “éxito literario,” el primero del mundo y justamente sobre Canaán.

Los investigadores que lo descubrieron a fines del siglo pasado se sintieron subyugados por él exactamente igual que los contemporáneos de Sinuhe; sin embargo, lo consideraron como una narración fantástica, bien hilvanada al estilo egipcio y falta en absoluto de realidad. De esta suerte el relato de Sinuhe se convirtió en una mina de información para los egiptólogos, pero no para los historiadores. Mientras se discutía sobre la interpretación que debía darse al texto, sobre su escritura, su sintaxis, se olvidaba el verdadero contenido del documento.

Sin embargo, el relato de Sinuhe ha sido rehabilitado. Hoy día sabemos que el egipcio escribió una historia verídica y objetiva sobre el Canaán de aquel tiempo, en el cual se movió Abraham.

A los textos jeroglíficos sobre las campañas egipcias debemos los primeros testimonios sobre Canaán. Concuerdan exactamente con las descripciones de Sinuhe. Por otra parte, el relato de este distinguido egipcio coincide en algunos pasajes casi textualmente con versículos que en la Biblia aparecen con frecuencia.

“Pues el Señor te guía a una tierra excelente,” se dice en Dt. 8:7.

“Era una tierra excelente,” dice Sinuhe. “Una tierra — prosigue la Biblia — de olivares, productores de aceite y de miel.” En el texto egipcio se dice: “Su miel era copiosa y numerosos sus olivares. Yo tenía pan como alimento cotidiano.”

La descripción que Sinuhe hace de la vida que lleva entre los amontas en una tienda, rodeado de sus rebaños y enredado en las luchas con los orgullosos beduinos que han de alejar de sus tiendas, sus pastos y sus pozos. Corresponde exactamente a la imagen de la vida de los Patriarcas que nos pinta la Biblia. También Abraham y su hijo Isaac tienen que dirimir disputas sobre sus pozos (Génesis 21:25; 26:15-20).

Una detenida investigación nos deja ver el cuidado y la exactitud con que la Biblia reseña las verdaderas condiciones de aquella época. La gran cantidad de documentos y monumentos recientemente descubiertos nos permite una reproducción plástica y de acuerdo con la realidad de las condiciones de vida en Canaán en tiempo de los Patriarcas.

Alrededor del año 1900 antes de J.C., Canaán era un país poco poblado. En realidad podría decirse que era una “tierra de nadie.” Acá y allá, en medio de campos cultivados, surge una ciudad fortificada. Las vertientes de las colinas están plantadas de higueras, viñedos y palmeras de dátiles. Los habitantes viven en continuo sobresalto, debido a que las pequeñas poblaciones, como islotes, muy espaciadas entre sí, constituyen el objetivo de los asaltos de las tribus nómadas. Éstas se presentan con una rapidez imposible de prever, lo derriban todo y se apoderan de ganados y cosechas. Luego desaparecen con la misma rapidez, siendo imposible dar con ellas en los inmensos arenales del Sur y del Este. Sin cese es la lucha que han de sostener los agricultores y los ganaderos que están establecidos en estas tierras en contra de las tribus de bandidos que no tienen hogar fijo, cuyo techo es una tienda de piel de cabra extendida en cualquier parte del desierto a la intemperie. En esta tierra inquieta deambuló Abraham con Sara, su mujer; con Lot, su sobrino; con su servidumbre y sus rebaños.

  • Y llegaron al país cananeo. Entonces ABRAHAM ATRAVESÓ EL PAÍS HASTA EL LUGAR DE SIKEM, HASTA LA ENCINA DE MORÉ. HABITABAN ENTONCES EN EL PAÍS DE LOS CANANEOS Y SE APARECIÓ YAHVÉ A ABRAHAM Y DIJO: “A TU DESCENDENCIA DARÉ ESTA TIERRA”; Y ÉL CONSTRUYÓ ALLÍ UN ALTAR A YAHVÉ, QUE SE LE HABÍA APARECIDO. DE ALLÁ SE TRASLADÓ A LA MONTAÑA. AL ORIENTE DE BET-EL, DONDE DESPLEGÓ SU TIENDA, QUEDANDO BET-EL AL OCCIDENTE Y HAY AL ESTE. ALLÍ EDIFICÓ UN ALTAR A YAHVÉ E INVOCÓ SU NOMBRE. LUEGO ABRAHAM LEVANTÓ EL CAMPO, EMIGRANDO SIEMPRE HACIA EL SUR (Gen. 12:5-9).

En el año 1920 son encontrados junto al Nilo unos cascotes de cierta importancia, procedentes principalmente de Tebas y de Sakkarah. Arqueólogos de Berlín adquieren algunos de ellos; otros se llevan a Bruselas y el resto es entregado al gran museo de El Cairo. Manejados cuidadosamente por manos entendidas de expertos, los fragmentos se convirtieron de nuevo en ánforas, vasos, pequeñas estatuas. Lo que más interesa en estos objetos son las inscripciones en ellos existentes. El texto habla de amenazadoras maldiciones y execraciones como esta: “La muerte para los que profieran malas palabras o tengan malos pensamientos, para los conjuradores, para los que maquinan acciones o intenciones detestables.”

Éstas y otras frases por el estilo, tan poco gratas, estaban dedicadas a los empleados y dignatarios de la corte y a los señores de Canaán y de Siria.

Según una antigua superstición, en el mismo instante en que el vaso o la estatuilla se rompía, quedaba también destruida la fuerza de la persona execrada. Con frecuencia se incluía en la maldición a la familia, a la servidumbre, hasta el hogar del individuo a quien se dirigía.

Los vasos mágicos contienen nombres de ciudades, como Jerusalén (Gen. 14:19), Asquelón (Juec. 1:18), Tiro (Jos. 12:18), Aksaf (Jos. 11:1) y Sikem. Prueba convincente de que los lugares mencionados en la Biblia ya existían en los siglos XIX y XVIII antes de J.C., pues los vasos y las estatuillas son de esta época. Dos de estas ciudades fueron visitadas por Abraham: en primer lugar Jerusalén, cuando fue a ver a Melquisedec, rey de “Salem” (Gen. 14:18). Todos sabemos dónde estaba esta ciudad; pero, ¿dónde estuvo emplazada la ciudad de Sikem?

En el corazón mismo de Samaria hay un valle extenso y llano, dominado por las altas cumbres del Garizzim y el Ebal. Campos muy bien cultivados rodean a Askar, una pequeña aldea de Jordania. Las ruinas de Sikem fueron encontradas en las proximidades de esta aldea al pie del monte Garizzim.

Este resultado se debe al arqueólogo alemán profesor Ernst Sellin, quien, después de unas excavaciones que duraron dos años (1933-34), vio aparecer estratos de tiempos más remotos.

Sellin encuentra restos de murallas del siglo XIX antes de J.C. Poco a poco van tomando forma un poderoso muro exterior con sólidos fundamentos, todo él construido de piedras burdamente talladas, entre las cuales se hallan las que tienen casi dos metros de grosor. Los arqueólogos designan a esta clase de mampostería “muros ciclópeos.” Estas murallas se hallan reforzadas por medio de contrafuertes. Los soberanos de Sikem no sólo habían fortificado las murallas de dos metros de ancho con pequeñas torres, sino además con otra muralla de tierra superpuesta.

Las ruinas de un palacio van surgiendo también entre los escombros. Todo el conjunto de un patio, estrecho y rectangular, rodeado de algunas estancias con paredes muy gruesas, apenas si merece el nombre de palacio. Tal como Sikem aparecen las demás ciudades de Canaán, cuyos nombres hemos oído con tanta frecuencia y ante las cuales tanto temor sentían los israelitas. Salvo algunas excepciones, las notables construcciones de aquella época nos son bien conocidas. La mayor parte de ellas fueron descubiertas en las excavaciones de los últimos treinta años. Permaneciendo ocultas durante milenios; mas ahora aparecen ante nuestra vista tal cual eran. Entre ellas existen muchas ciudades que los patriarcas vieron con sus propios ojos: Bet-El y Mispa, Guerar y Lakis, Geser y Gat, Asquelón y Jericó.

Tal es la cantidad de materiales que existen hasta el tercer milenio antes de J.C., que si alguien quisiera escribir la historia de la arquitectura de las edificaciones de defensa y de las ciudades de Canaán no tendría mucho trabajo.

Las ciudades de Canaán eran plazas fortificadas, fortalezas de refugio en caso de guerra, ocasionada estas por las rápidas incursiones de las tribus nómadas, ya por las enemistades entre ciudades vecinas. Las poderosas murallas rodeaban un espacio limitado, cuya superficie apenas era mayor que la plaza de San Pedro en Roma. Toda plaza fuerte estaba surtida de agua, pero ninguna de ellas hubiera podido subsistir de manera permanente con una población numerosa. Al lado de los palacios y de las metrópolis de Mesopotamia estas ciudades carecen de importancia; cada una de la mayor parte de las ciudades de Canaán hubieran podido caber cómodamente dentro de los confines del palacio de los reyes de Mari.

En Tell-el-Hesi, seguramente el bíblico Eglon, la antigua muralla ceñía una superficie de media hectárea. La de Tell es-Safy (la antigua Gat), 5 hectáreas; la de Tell el-Mutesellim (la antigua Meguiddo), más o menos lo mismo; la de Tell el-Zakariyah (el Azeka bíblico), menos de 4 hectáreas; Geser (en el camino de Jerusalén al puerto de Haffa) tenía 9 hectáreas de zona edificada. Hasta en el reconstruido Jericó, el espacio rodeado por el muro interior, lo que era propiamente la acrópolis, tenía sólo una superficie de 2,35 hectáreas. Y Jericó era una de las fortalezas más importantes del país.

Las encarnizadas luchas de los jefes de las tribus estaban a la orden del día. Faltaba la mano ordenadora de una autoridad superior. Cada jefe mandaba en su territorio. Nadie podía mandarle y hacía lo que le venía en gana. La Biblia llama con el nombre de reyes a los jefes de cada tribu; por lo que se refiere al poder y a la independencia, tiene razón.

Entre el señor de una ciudad y sus súbditos privaba un sentimiento patriarcal. Dentro de las murallas vivían sólo el señor, las familias patricias, los delegados del Faraón y los mercaderes ricos. Sólo ellos habitaban en edificios firmes, sólidos, casi todos de una sola planta, que alrededor de un patio abierto ofrecían de cuatro a seis habitaciones. Las casas de los patricios con un segundo piso eran relativamente raras. El resto de la población (la gente del séquito, los siervos, los criados) vivían en chozas sencillas de barro o de follaje, fuera de los muros. Su vida debió de ser muy miserable.

Desde el tiempo de los más remotos antepasados existen dos caminos en la llanura de Sikem. Uno de ellos baja al valle del Jordán; el otro se dirige a las solitarias alturas del sur hasta Bet-el y continúa, pasando por Jerusalén, hasta el Negueb, la tierra del Mediodía de la Biblia. El que recorre este camino sólo encuentra sobre el país montañoso de Samaria y Judea algunas pequeñas poblaciones: Sikem, Bet-el, Jerusalén y Hebrón. El que escoge la vía más cómoda encuentra las ciudades más importantes y las fortalezas más considerables de los cananeos en los ubérrimos valles de la llanura de Yezreel, en la fructífera tierra de la costa de Judá y en medio de la exuberante vegetación del valle del Jordán.

Para su primer viaje de información a través de Palestina, Abraham eligio el camino más solitario y fatigoso que se dirige hacia el Sur a través de la montaña. Allí las vertientes de los montes cubiertos de bosques ofrecían al forastero cobijo, refugio y, en los claros, ricos pastos para los rebaños. Más tarde él mismo con su gente siguió estos caminos montañeros. Lo mismo hicieron repetidas veces otros patriarcas. Aunque los valles fructíferos de la llanura le atraían poderosamente, Abraham prefirió cruzar el país por la montaña. Es que los arcos y las hondas que él y los suyos llevaban no podían competir con las espadas y las lanzas de los cananeos en el caso de una contienda.

1.”Nómadas del desierto” y también “cruzadores del desierto” eran nombres despectivos que los egipcios gustaban de aplicar a vecinos del Este y del Nordeste. Entre éstos figuraban las tribus de Canaán y Siria.

2. Los lagos conocidos aún hoy día con este nombre en el istmo de Suez.

3. Ciudad marítima fenicia situada al norte de la actual Beirut.

4. Territorio desértico situado al este de Damasco.

5. Nombre semita, occidental, amorita.

6. Nombre del país montañoso situado al norte de Palestina.

7. Encargados por el faraón habitaban entonces por todo Canaán y Siria.

8. Esto hace pensar en un activo tráfico entre Egipto y Palestina.

9. El arco es el arma típica de los egipcios.

10. Embalsamamiento.

11. Palmeras de dátiles.

12. Es decir, la suciedad de la cual se limpia.

Biblioteca de Assurbanipal

Biblioteca de Assurbanipal

Los autores: Ariel Acosta, Elvia del Castillo, Dayner Acosta y Luis Amador, son estudiantes del Seminario Teológico Adventista de Cuba.

Guardias de Asurbanipal, bajorrelieve de su palacio en Ninive, c. 645 a. C., Museo del Louvre.

El único rey asirio que se enalteció en la literatura, el rey soldado y erudito que se jactaba de su buena y excelente educación, el patrón de las artes y las letras, ese fue Assurbanipal.

Fungió como rey de Asiria entre el 669 a.c. al 627 a.c., último de sus grandes gobernantes, quien fue conocido también como Sardanápalo, tal y como lo nombraron las fuentes griegas. Heredó un gran reino que abarcaba desde el norte de Egipto hasta Persia y hacia el 652 a.c. extendió su dominio hasta el sur de Egipto y oeste de Anatolia. Aunque el imperio asirio alcanzó su máxima plenitud con Assurbanipal, durante su reinado aparecieron los primeros signos de declive de su reino. La literatura y arte asirio llegaron a su apogeo durante su reinado. Fue uno de los pocos gobernantes cultos del antiguo Oriente Próximo. Leía las tabletas de barro de Sumer y el oscuro escrito acadio que es difícil de dominar, y se gozaba en leer las inscripciones en piedra de la época anterior al diluvio. Él mismo expresa en una de sus inscripciones: “Yo, Assurbanipal, aprendí en palacio la sabiduría de Nebo, el arte completo de escribir en tabletas de arcilla de todas clases. Me hice experto en varias clases de escritura… leí las bellas tabletas de arcilla de Sumer y la escritura acadia, que resulta difícil de dominar. Experimenté el gozo de leer inscripciones hechas en piedra, pertenecientes a la época anterior al diluvio”. Era tan grande su interés en la literatura y la erudición, que al subir al trono, reprimió rápidamente, un levantamiento en Egipto, conquistó Lidia y Persia; después de consolidar su reino, se dio a al tarea de la erudición hasta llegar a ser el monarca más poderoso y culto de su época, siendo uno de los más grandes patrocinadores de la literatura del mundo. Envió escribas eruditos a Asur, Babilonia, Cuta, Nipur, Acad, Erec y otros centros estratégicos a lo largo y ancho de su vasto imperio, donde se reunieron y copiaron libros de arcilla. Sus residencias reales, especialmente en Nínive, estaban decoradas con magníficos relieves que representaban escenas de guerra, de la caza de animales salvajes y la vida diaria del palacio. Estos relieves podían verse también en los templos y edificios públicos que construyó. Vemos que a pesar de sus constantes actividades militares dejó un rico legado cultural.

Relieve de Assurbanipal cazando
British Museum.London

Es significativa su dedicación a la literatura. Sostuvo una escuela de escribas que se encargó de preservar la literatura y lingüística de los sumerios y acadianos, ellos reunieron la primera gran biblioteca de la zona, que se convirtió en el monumento perenne de este rey. Estaba reunida allí, cuidadosamente copiada en unas 5000 tablillas, la mayor parte de la extensiva producción literaria del país, todo lo que entonces se consideraba digno de ser conservado y releído. Al completarse la biblioteca llegó a tener cerca de 100 000 volúmenes. En el año 1853 d.c, dando continuidad de sus excavaciones previas con Layard, Rassam desenterró en Nínive el palacio del rey Assurbanipal, en el cual había un bello bajo relieve de gran tamaño que representaba al rey de pie en un carro de guerra, disponiéndose a salir a una expedición de cacería, mientras sus servidores le entregaban las armas para la caza. En dos pisos contiguos de altas cúpulas, se descubrieron amontonadas en los pisos miles de inapreciables tablillas de arcilla, que resultaron ser una gran porción de la Biblioteca de Assurbanipal. Layard también trabajó en este hallazgo, extrajo tablillas de arcilla cubiertas con caracteres cuneiformes. Estas variaban en su tamaño desde 1 hasta 12 pulgadas cuadradas. Las tablillas parecían haber estado organizadas y la biblioteca parecía haber sido un lugar público. Finalmente los restos arqueológicos fueron transportados hacia el Museo Británico de Londres. Se han excavado hasta ahora cerca de 30 000 textos.

Veinte años más tarde (1872 d.C.) una de las tabletas causó una gran sensación cuando el asiriólogo George Smith, mientras trabajaba en el Museo Británico, comprendió que la misma contenía un relato acerca del diluvio. La tradujo y publicó, aunque hoy sus traducciones son consideradas algo anticuadas. Al fijar sus ojos en las palabras “la barca descansó sobre la montaña de Nisir”, se sintió muy emocionado, al igual que el Sr. Gladstone, el Decano Stanley y el propietario del periódico London Daily Telegraph. El Sr. Smith fue enviado a Nínive, donde mediante búsqueda diligente halló la otra porción de la tableta que contenía los diecisiete renglones que completaban el recuento caldeo del diluvio. Se le dio a este hallazgo el título de “Epopeya de Gilgamesh”. Más tarde encontró las tabletas de la creación según los babilonios, las cuales publicó en 1876 bajo el título de “Recuento Caldeo del Génesis”, al que también se le denomina Enuma Elish. Entre otras obras encontradas tenemos el descenso de Ishtar al mundo bajo; la leyenda Etana, quien huyó del cielo en un águila; otra leyenda que cuenta que Sargón de Acadia fue salvado al nacer como Moisés, en su cesta de juncos en el río Éufrates, al ser rescatado por la diosa Ishtar; se encontró además gran cantidad de literatura de sabiduría, incluyendo el poema del Justo Sufriente, a menudo descrito como el Job de Babilonia; Himnos; parábolas y cuentos populares.

La estructura y contenido internos de la biblioteca resultan bien interesante si tenemos en cuenta que un libro babilónico o asirio consistía en varios departamentos, formados por tabletas de arcilla cuadradas escritas por ambos lados, cuidadosamente paginadas y apiladas una sobre otra en orden. Muchos de aquellos libros fueron copiados de tabletas babilónicas prestadas, aunque un gran número fueron, evidentemente, compuestas durante el reinado de Assurbanipal. Se prepararon listas completas de plantas. Árboles, metales y minerales. Además, se hizo un catálogo de todas y cada una de las especies animales conocidas, donde se clasificaron en familia y género. Lenormant dice: “Nos quedamos bien asombrados de ver que los asirios ya habían inventado una nomenclatura científica, similar en principio a la de Linneaus”. Se podían encontrar también libros religiosos explicando el nombre, funciones y atributos de cada dios, encantos mágicos con los cuales ahuyentaban los malos espíritus, y poemas sagrados parecidos en estilo a los salmos de David. Estaban las copias de las ya entonces reliquias babilónicas acerca de la Creación, el Diluvio y la Torre de Babel, que son como narrativas del Génesis, aunque fueron escritas cientos de años antes de que Moisés naciera. Había numerosos trabajos sobre gramática pues los asirios hallaron su lenguaje tan complicado que multiplicaron esfuerzos en reproducir léxicos y gramáticas para explicar y simplificar mejor su lengua. Vale decir que dichos libros, escritos para ayudar al aprendiz asirio durante 2500 años en el pasado, han sido encontrados sin valor alguno para el estudiante actual en el propósito de entender mejor dicha lengua. Toda esta vasta colección, recopilada con mucho cuidado por el rey, cayó con el palacio cuando fue destruido por su hijo Saracus; se rompieron la mayoría de los fragmentos. El descubrimiento de la Biblioteca de Assurbanipal ha tenido una notabilísima significación, tal vez este ha sido el descubrimiento más importante de Mesopotamia. A través de ella el hombre moderno puede:

  1. Conocer muchos de los más valiosos textos cuneiformes en tabletas.
  2. Cómo los pueblos del cercano oriente interpretaban presagios que fueron derivados del estudio del hígado y de las entrañas de los animales sacrificados o de los movimientos del hombre, animales, pájaros o cuerpos celestes.
  3. Las listas de reyes y datos astronómicos ayudan a los eruditos a establecer una cronología precisa del mundo antiguo.
  4. Hizo posible el desarrollo de la Asiriología como un estudio serio con lenguaje, escritura y literatura, pues para los asiriólogos es una de las fuentes más ricas y fundamentales de los conocimientos sobre el pensamiento de este país.

Asurbanipal (a veces mencionado como Ashurbanipal, o Assurbanipal), fue el último gran rey de Asiria. Reinó entre el 669 aC y el 627 aC.

Hijo de Esarhaddon y Naqi’a-Zakutu, es famoso por ser uno de los pocos reyes de la antigüedad que sabía leer y escribir. Durante su reinado, la escultura asiria alcanzó su apogeo, lo cual se aprecia en los palacios de Nínive. Era conocido con diversos nombres, algunos textos latinos y medievales lo llaman Sardanapalus, los griegos lo conocían como Sardanapal, y en el Antiguo Testamento, es mencionado como Osnaper (libro de Esdras, 4:10).

En el reinado de Asurbanipal, el esplendor asirio era evidente no sólo en su poderío militar, sino también en su cultura y las artes. Asurbanipal creó la biblioteca de Nínive, la cual era la primera biblioteca que recogía y organizaba material de forma sistemática. En Nínive se recogió toda la literatura disponible en escritura cuneiforme en aquel entonces.

Algunas tablillas de la biblioteca de Nínive conservan las versiones más completas del poema de Gilgamesh, en los lenguajes sumerio y acadio. Otras eran usadas como diccionarios sumerio-acadio, mientras que algunas contenían textos sobre astronomía y astrología.
El juego más grande de tablillas se encuentra en el Museo Británico, en Londres. Se trata de textos “proféticos”, que enseñaban a los escribas a interpretar el significado de lo que presenciaban.

Cuando murió Sin-iddina-apla, el hermano mayor de Asurbanipal, éste último fue coronado príncipe en 672 a. C. Asurbanipal era impopular con la corte y los sacerdotes, por lo que se hicieron contratos con los asirios destacados, miembros de la familia real e inclusive reyes extranjeros, para asegurar la lealtad al príncipe. El rey Esarhaddon murió durante una campaña militar en Egipto en 669 a. C., por lo que Asurbanipal subió al trono, en parte gracias a la tenacidad de su madre Naqi’a-Zakutu.

Al igual que con muchos reyes asirios, los inicios del reinado de Asurbanipal fueron marcados por guerras incesantes. Luchó contra su hermano Shamash-shum-ukin, quien había sido coronado rey de Babilonia y que se había rebelado contra Asiria. Babilonia estaba apoyada por una coalición de pueblos del sur de Mesopotamia y Egipto. A la postre, Asurbanipal reconquistó Babilonia, y desmembró la alianza en el vigésimo segundo año de su reinado. Instaló en Babilonia un gobierno títere bajo el mando del rey Kandalanu. Algunos antropólogos alegan que Asurbanipal y Kandalanu eran la misma persona. El rey asirio sometió también al imperio Elamita, destruyendo a Susa, su capital, y conquistó gran parte de los territorios actualmente árabes.

En la última década de su reinado, Asiria estaba en paz, pero enfrentando un declive importante. La documentación de esos años es muy escasa; inclusive, no se tiene certidumbre sobre la fecha exacta de la muerte de Asurbanipal. Algunas versiones dicen que reinó durante 38 años, mientras que otras hablan de 42.

En cualquier caso, la muerte de Asurbanipal abrió la puerta a las catastróficas guerras fraticidas entre sus hijos Ashur-etil-ilani, Sinsharishkun y Sin-shumu-lishir; y entre ellos y el nuevo rey de Babilonia, Nabopolasar.

Las fechas que se mencionan en este artículo fueron tomadas de referencias en las inscripciones de Harran de la madre de Nabonido.

La popularidad de Asurbanipal es tal que su nombre es frecuentemente usado en los niños de comunidades asirias.

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA:

  1. Arthur Buttrick, George. The Interpreter’s Dictionary of the Bible. Abingdom. Nashville, 1962. Pág 257.
  2. Benton, William. Publisher. Enciclopaedia Britannica. Enciclopaedia Britannica, Inc. Chicago: London: Toronto. 1960. Tomo 11, págs 568-69.
  3. Bottero, Jean. Introducción al Antiguo Oriente de Sumer a la Biblia. Grijalbo. Mandadori. 1996. Pág 210.
  4. Dorman Steel, Joel. A Brief History of Ancient, Medieval, and Modern Peoples. American Book Company. New York: Cincinnati: Chicago. 909. Págs. 54, 55.
  5. Hunter Wright, Ernest. Richards Topical Encyclopedia. The Richards Company, Inc. New York. 1957. Vol. 5, pág. 14.
  6. Myers C, Allen C. The Eerdmans Bible Dictionary. William B. Eerdmans Publishing Company. Grand rapids, Michigan.1987, pág. 99.
  7. Nichol, Francis D. Comentario Bíblico Adventista del Séptimo Día. Publicaciones Interamericanas. Pacific Press Publishing Association. 1ra Edición. 1981. Tomo I, págs. 119, 123.
  8. Pfeiffer, Charles f. Diccionario Bíblico Arquelógico. Editorial Mundo Hispano. Pág.120.
  9. Thompson, Frank Charles. Biblia de Referencia Thompson. Editorial Vida. Pág 4438.
  10. wikipedia,Asurbanipal

Fuente: http://www.tagnet.org/iasdsc/recursos/arti/05.html

- Encuentran el sello del acusador del profeta Jeremías

- Encuentran el sello del acusador del profeta Jeremías

Una impresión del sello de un funcionario de la corte del rey bíblico Sedequías ha sido hallada durante una excavación arqueológica en la antigua Ciudad de David en Jerusalén. Proviene de un estrato geológico fechado al tiempo de la destrucción de Jerusalén a manos de los babilonios.

La impresión de arcilla, que probablemente selló alguna vez un documento gubernamental oficial, lleva el nombre “Gedalías hijo de Pasur”, uno de los funcionarios que trató de hacer ejecutar al profeta Jeremías por traición cuando Jerusalén se encontraba bajo la amenaza de los ejércitos babilónicos antes de su destrucción alrededor del año 586 a.C. Este funcionario es mencionado en Jeremías 38:1-4:

  • Oyeron Sefatías hijo de Matán, Gedalías hijo de Pasur, Jucal hijo de Selemías, y Pasur hijo de Malquías, las palabras que Jeremías hablaba a todo el pueblo . . . Y dijeron los príncipes al rey: Muera ahora este hombre; porque de esta manera hace desmayar las manos de los hombres de guerra que han quedado en esta ciudad, y las manos de todo el pueblo, hablándoles tales palabras; porque este hombre no busca la paz de este pueblo, sino el mal”.

Jeremías sobrevivió al asedio, pero al rey Sedequías no le fue tan bien. Sus hijos fueron asesinados y él fue llevado cautivo a Babilonia, donde finalmente murió.

Hay varias cosas extraordinarias en el descubrimiento de esta impresión de sello. Tal vez lo más asombroso sea el hecho de que este es el segundo hallazgo que prueba la existencia de una figura bíblica mencionada en este mismo pasaje.

Hace tres años se encontró una impresión de sello con el nombre de “Jucal hijo de Selemías hijo de Sevi” a sólo unos cuantos metros de ésta. Este mismo Jucal es mencionado en Jeremías 38:1, al igual que en Jeremías 37:3.

Aún más asombroso es el hecho de que esta es la sexta persona mencionada en el libro de Jeremías (sin contar a Nabucodonosor, rey de Babilonia) cuya existencia ha sido confirmada por la arqueología.

También se han hallado otras dos impresiones de sellos con el nombre del escriba de Jeremías, Baruc hijo de Nerías, además de otra con el nombre del funcionario gubernamental judío Gemarías hijo de Safán escriba, ambos mencionados en Jeremías 36. Recientemente se descubrió que una tabla cuneiforme excavada en la antigua ciudad babilónica de Sipar a comienzos del siglo pasado lleva el nombre del funcionario babilónico Sarsequim, mencionado en Jeremías 39:3. Y cuatro tablas excavadas en Babilonia alrededor de ese mismo tiempo se refieren al rey Joaquín (mencionado en Jeremías 52:31-33) y su familia.

Los detractores de la Biblia no tienen respuesta ante la increíble exactitud de las profecías contenidas en los escritos de algunos profetas bíblicos como Jeremías, de manera que argumentan que deben haber sido escritas mucho después de la época en que afirman que fueron escritas.

Pero ahora esos críticos que arguyen a favor de una fecha más tardía se ven enfrentados a un enorme y creciente problema: ¿Cómo pueden explicar el registro en esos libros de nombres de funcionarios gubernamentales y personajes extranjeros de relativamente poca importancia, y que se hayan encontrado pruebas de la existencia de esas mismas personas 2600 años más tarde, exactamente en los lugares específicos mencionados en la Biblia?

Claramente, el autor del libro de Jeremías conocía detalles minuciosos y específicos respecto a la época en la que escribió. La conclusión obvia derivada de estos numerosos hallazgos arqueológicos es que el verdadero autor de este libro fue el profeta Jeremías, quien lo escribió alrededor del tiempo en que los babilonios invadieron a Judá, justo antes de la destrucción de Jerusalén.

Las pruebas revelan claramente que el libro de Jeremías describe la historia real, tal y como estaba desenvolviéndose en aquellos días. BN

OSEAS, LIBRO DE

OSEAS, LIBRO DE

El Profeta Oseas, según Duccio di Buoninsegna

Libro profético del Antiguo Testamento que enfatiza el fiel amor de Dios hacia su pueblo, a pesar de su continua rebelión y pecado. Lleva el nombre de su autor, el profeta Oseas, quién predicó el firme amor de Dios ilustrado dramáticamente con el amor que sentía hacia su esposa infiel.

Estructura Del Libro
El libro de Oseas tiene dos partes bien diferenciadas en su forma y extensión. Los capítulos 1–3, escritos en parte en prosa, se centran en la experiencia personal del profeta, con aplicaciones a la realidad moral y religiosa de Israel. De estos tres, los capítulos 1 y 3 contienen la narración y el capítulo 2 constituye un sermón que se basa en los hechos, y los aplica a la relación de Jehová con Israel.

Los capítulos 4–14, en la forma de oráculos y profecías, contienen principalmente reproches y anuncios de juicios por la entrega de Israel a otros dioses y cultos no judíos, y por la traición de los príncipes y sacerdotes. El capítulo final es un llamado al arrepentimiento y un anuncio de esperanza para el pueblo en crisis.

OSEAS:
I.    La esposa adúltera y el esposo fiel 1.1—3.5
A.    La introducción al Libro de Oseas 1.1
Un bosquejo para el estudio y la enseñanza
B.    El matrimonio profético de Oseas y Gomer 1.2—2.1
1.    Matrimonio de Oseas con Gomer 1.2
2.    Los niños de Oseas y Gomer 1.3–9
3.    La aplicación de la futura restauración 1.10—2.1
C.    La aplicación del adulterio de Gomer 2.2–23
1.    El pecado del adulterio espiritual de Israel 2.2–5
2.    Juicio de Dios 2.6–13
3.    Restauración de Israel 2.14–23
D.    La restauración de Gomer a Oseas 3.1–5
II.    El adúltero Israel y el Señor fiel 4.1—14.9
A.    El adulterio espiritual de Israel 4.1—6.3
1.    Los pecados de Israel 4.1–19
a.    Rechazo del conocimiento de Dios 4.1–10
b.    Idolatría de Israel 4.11–19
2.    Juicio sobre Israel 5.1–14
3.    Restauración de Israel 5.15—6.3
B.    Israel rehúsa arrepentirse de su adulterio 6.4—8.14
1.    Transgresión voluntaria del pacto 6.4–11
2.    No quieren volver voluntariamente al Señor 7.1–16
3.    Idolatría voluntaria 8.1–14
C.    Dios enjuicia a Israel 9.1—10.15
1.    Juicio de dispersión 9.1–9
2.     Juicio de infertilidad 9.10–17
D.    La restauración de Israel al Señor 11.1—14.9
1.    El amor de Dios por Israel 11.1–11
2.    El continuo pecado de Israel 11.12—13.16
3.    La promesa de Dios de restaurar a Israel 14.1–9

Autor Y Fecha
El autor de este libro es el profeta Oseas, quien se identifica como hijo de Beeri (1.1). También dice que vivió y profetizó durante el gobierno del rey Jeroboam II de Israel y cuatro consecutivos reyes de Judá: Uzías, Jotam, Acaz y Ezequías. Esto quiere decir que su ministerio profético abarcó un período de unos cuarenta años, como del 755 a.C. al 715 a.C. Su libro lo escribió entre esos años.

En realidad, muy poco se sabe del profeta mismo aparte de la historia de su tragedia conyugal, narrada en los capítulos 1–3. Sin embargo, es posible deducir que era del reino del norte y, por su lenguaje y conocimiento histórico, que se trataba de una persona culta. Oseas fue el primer y único profeta literario
Fuente:

Nelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998.

imagen:

Enlaces relacionados con el Pentateuco

Enlaces relacionados con el Pentateuco

“Creación de la Luz”, momento inicial del Pentateuco (grabado sobre metal de Gustave Doré).

El Pentateuco (del griego “Las Cinco Cajas”, de penta, “cinco” y téukos, “caja”, por los estuches cilíndricos donde se guardan, enrollados, los textos hebreos) es el conjunto formado por los cinco primeros libros de la Biblia, que la tradición atribuye alpatriarca hebreo Moisés. Se corresponden con los que en la tradición hebrea forman laTorá —La Ley—, núcleo de la religión judía.

Canonicidad  

Los cinco libros son considerados canónicos por todas las confesiones cristianas y forman parte de todas las Biblias. Figuran, por supuesto, en el Tanaj.

Libros que incluye 

El Pentateuco está compuesto por:

  1. Génesis
  2. Éxodo
  3. Levítico
  4. Números
  5. Deuteronomio.

A pesar de que los hebreos los nombran por la primera palabra de cada uno, los cristianos han seguido tradicionalmente la nomenclatura de laversión griega de los LXX.

Contenido  

Incursos de lleno en la categoría de los libros históricos de la Biblia, los libros del Pentateuco narran en forma más o menos ordenada la historia y las vicisitudes del pueblo de Israel. Posiblemente la historia más ambiciosa de la literatura humana, los cinco textos abarcan desde la mismísima creación del universo hasta la muerte del patriarca y legislador Moisés.

El Pentateuco pretende probar (como la mayor parte de los libros históricos) la providencial elección del pueblo judío por Dios como Su pueblo elegido, especial entre todas las sociedades humanas. De esta forma, cuenta el establecimiento de una teocracia, el otorgamiento de la Tierra Prometida a sus seguidores, la entronización de una rígida Ley ética, civil y religiosa, y el largo periplo de los hebreos para salir de su esclavitud en Egipto y llegar a la bendecida tierra de Canaán.

Moisés, considerado tradicionalmente el autor del Pentateuco (mármol deMiguel Ángel Buonarotti).

Artículos relacionados

Articulos externos

¿Fue Moisés el autor del Pentateuco?

¿Fue Moises el  autor del Pentateuco?

Introducción:

La razón del incio de este artículo fue el hecho de que he tenido algunas dudas al leer el Pentateuco. Algunas partes no me parecieron escritas por Moises.Acá presentaremos las razones que he encontrado, por  las cuales creo que el Penteteuco fue escrito por Moisés.Ademas, está la teoria del fraude pío, que niega que Moises haya sido el autor del Pentateuco. Esta teoria dice que gran parte de estos cinco libros fueron re-escritos durante el periodo del rey Josías.

Pero luego de  leer un comentario biblico sobre el Pentateuco, del comentarista Pablo Hoff, mis dudas menguaron notablemente, lo mismo que mis objeciones, no encontrando argumentos válidos con suficiente fuerza como para negar que Moises haya sido el autor mas probable del Pentateuco, aunque el Pentateuco en si no lo afirme u otras teorias “piadosas” que hay hoy en día dando vuelta pretendan negarlo.

Dios te bendiga

Paulo Arieu

El Pentateuco mismo no afirma claramente que este haya sido escrito por Moisés en su totalidad, otros libros del Antiguo Testamento lo citan como la obra de él.

  • Josue   1:7-8;    23:6
  • I  Re.  2:3
  • 2 Re. 14:6
  • Esd. 3:2 ;    6:18
  • Neh. 8:1
  • Dan. 9:11-13
  • Ex.  17:14;    24:3-7
  • Deut. 31:24-26
  • Hch.  13:39 ;     15:5
  • Heb. 10:28
  • 2 Cor. 3:15
  • Jn. 5:46
  • Mat. 8:4 ;   19:8
  • Mar. 7:10
  • Lc. 16:3
  • Lc. 24:27,44

A pesar de toda esta evidencia interna, hace unos dos siglos atrás, un grupo de eruditos de tendencia racionalista, puso en duda la paternidad mosaica del pentateuco, y desarrollaron la teoría documentaria de la Alta Crítica, la cual considera que los primeros cinco libros de la biblia son una compilación de documentos redactados en su mayor parte en el período de Esdras (444 A.C.)

Sin embargo, estudiosos conservadores creen que sea probable que Moisés empleara genealogías y tradiciones escritas al escribir el libro de Génesis (Ej: “libro de las generaciones de Adan “, Gn. 5:1)

El tono personal que encontramos en la oración de Abraham por Sodoma, el relato del sacrificio a Isaac, y en las palabras de José al darse a conocer a sus hermanos, “es precisamente”  el que esperaríamos si el libro de Moisés se hubiese basado en notas biográficas anteriroes.

Probablemente, tales memorias valiosas fueron transmitidas de una generación a otra desde tiempos muy remotos; tal vez Dios guió a Moisés a incorporar esos documentos antiguos en sus escritos. Pero esto no niega la inspiración divina del Pentateuco.

También hay añadiduras y retoques insignificantes de palabras arcaicas, hechos a la obra original de Moisés

El relato de la muerte de Moisés. (Deut. 34): El Talmud, libro de los sabios lo asigna a Josué.

Gen. 36:31 indica que había rey en Israel, lo que no existía en la época de Moisés.

Gen. 14:14 se denomina “Dan” a la antiguia ciudad de “Lais”, nombre que le fue dado después de la conquista 

Estos cambios se pueden atribuir a:

- Notas aclararatorias.

- Cambios de nombres geográficos arcaicos.

- Agregados por los copistas de las escrituras o por algún personaje (¿Samuel?)

Estos retoques no afectan la integridad del texto.

Muchos pasajes contienen frases,nombres y costumbres de Egipto, que indican que el autor trenía conocimiento persoanl de su cultura  y geografía.

Ej:

  1. Potifar (regalo del dios Sol Ra)
  2. Zaffirat – panea (Dios habla – el vive)
  3. Asenat (antiguo nombre de Heliópolis) Gen. 37:36; 41:45,50

Se nombran:

- Los vasos de madera y los de piedra que usaban `para guardar el agua que sacaban del rio Nilo.

“En el exodo se encuentran en forma corecta tantos detalles arcaicos que sería insostenible atiburiles a invenciones posteriores ” W.F.Albright

El autor  conocía la Península del Sinaí.

Las pieles de tejones, se refieren , según ciertos eruditos a las pieles de un animal de la región del mar Rojo.

La uña aromática, usada como ingrediente del incienso (Deut. 30:34) eran de la concha de un caracol de la misma región.

Esto evidencia que estos pasajes fueron escritos por alguien que conoció la ruta del peregrinaje de Israel, bien que por un escritor en el cautiverio babilónico, o en la restauración, siglos después.

El punto de referencia del autor del libro es el de una persona que no ha entrado a Canaán. La forma en la que está escrito es la de los tratados entre los Señores y sus vasallos del Medio Oriente en el 2º Milenio antes de Cristo.

Datos arquelógicos:
La toma de Ssodoma Gn.14. (Incluidos los nombres de los 4 reyes el movimiento de los pueblos la ruta que tomaron los invasores. “Camino real”).

Después del año 1200 A.C. la condición de la región cambió radicalmente, y esa ruta de Caravanas no se usó mas. El arqueólogo bíblico Albright, afirmó que algunos de los detalles del cap 14 nos remontan a la edad del Bronce (Período medio) (entre 2100 y 1560 A.C). No es muy probable que un escritor que viviera siglos después conociera estos detalles.

Tablas de arcillo de la época de los patriarcas en las ruinas de fari (sobre el Rio Éufrates) y de Nuzu (afluente del rio Tigris).

Discutían las leyes y costumbres, todas como les permitía que el hombre sin hijos diera su herencia a un esclavo fiel. (Gn 15.3).

Una mujer estéril entregara una criada a su marido para dejar descendencia. Gn 16.2

Las tablas contienen nombres equivalentes o semejantes a los de Abraham, Nacor, Benjamín y muchos otros.

Estos pruebas refutan la teoría de la Alta Crítica. de que el libro de Génesis es una colección de mitos y leyendas del 1er milenio A.C.

Fuente:

Pabo Hoff, El Pentateuco, ed. Vida

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