“¿Por qué Dios requería de sacrificios de animales en el Antiguo Testamento

“¿Por qué Dios requería de sacrificios de animales en el Antiguo Testamento?”

Respuesta: Dios requería el sacrificio de animales, para que la raza humana pudiera recibir el perdón por sus pecados (Levítico 4:35; 5:10). Para empezar, el sacrificio de animales es un tema importante que se encuentra a través de la Escritura. Cuando Adán y Eva pecaron, fueron sacrificados animales para que Dios proveyera la ropa para ellos (Génesis 3:21). Caín y Abel ofrecían sacrificios al Señor. Los de Caín no eran aceptados porque él ofrecía fruta, mientras que los de Abel fueron aceptados porque ofrecía de los “primogénitos de sus ovejas” (Génesis 4:4-5). Después que cedió el diluvio, Noé sacrificó animales a Dios. Este sacrificio de Noé fue de olor grato al Señor (Génesis 8:20-21). Dios ordenó a Abraham sacrificar a su hijo Isaac. Abraham obedeció a Dios, pero justo cuando Abraham estaba por sacrificar a Isaac, Dios intervino y proveyó un carnero para que muriera en lugar de Isaac (Génesis 22:10-13).

El sistema sacrificial alcanza su climax con la nación de Israel. Dios ordenó a la nación ejecutar muchos diferentes sacrificios. De acuerdo a Levítico 1:1-4, debía seguirse un cierto procedimiento. Primero, el animal debía ser sin defecto. Después, la persona que ofreciera el sacrificio debía identificarse con el animal. Luego, la persona que ofrecía el animal debía inflingirle la muerte. Cuando era hecho en fe, este sacrificio proveía el perdón de los pecados. Otro sacrificio llamado el día de la expiación, descrito en Levítico 16, demostraba el perdón y la remisión del pecado. El sumo sacerdote debía tomar dos machos cabríos como la ofrenda por el pecado. Uno de los machos cabríos era sacrificado en expiación por el pecado del pueblo de Israel ( Levítico 16:15), mientras que el otro macho cabrío era llevado y liberado en el desierto (Levítico 16:20-22). La ofrenda por el pecado proveía perdón, mientras que el otro macho cabrío proveía la remisión del pecado.

¿Por qué entonces ahora ya no ofrecemos sacrificios de animales? Los sacrificios de animales han concluido, porque Jesucristo fue el último sacrificio. Juan el Bautista reconoció esto cuando vio a Jesús por primera vez, “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.” (Juan 1:29). Probablemente te estarás preguntando ¿por qué animales? ¿Qué mal hicieron? Ese es el punto, en que puesto que los animales no hicieron mal, ellos murieron en lugar del que ejecutaba el sacrificio. Jesucristo jamás cometió pecado, pero se dio a Sí mismo gustosamente para morir por los pecados de la raza humana (1 Timoteo 2:6). Mucha gente llama “sustitución” a esta idea de morir en lugar de alguien más. Jesucristo tomó nuestro pecado sobre Él mismo y murió en nuestro lugar. Como dice 2 Corintios 5:21, “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en Él.” A través de la fe en lo que realizó Jesucristo en la cruz, el individuo puede recibir el perdón.

En resumen, los sacrificios de animales fueron ordenados por Dios, para que el individuo pudiera experimentar el perdón por sus pecados. El animal servía como sustituto—esto es, el animal moría en lugar del pecador. Los sacrificios de animales cesaron con Jesucristo. Jesucristo fue el último sacrificio sustituto y ahora es el único mediador entre Dios y los hombres (1 Timoteo 2:5). Los sacrificios de animales presagiaron el sacrificio de Cristo a nuestro favor. La única base sobre la cual un animal sacrificado pudo proveer el perdón de pecados, es el hecho de que Cristo se sacrificaría a Él mismo por nuestros pecados, proveyendo el perdón que los sacrificios de animales solo pudieron ilustrar y predecir.

¿Tiene preguntas? Preguntas de la Biblia contestadas
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Introducción Antiguo Testamento

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La arqueología y el Antiguo Testamento

La arqueología y el Antiguo Testamento
Pat Zukeran
Una comprensión de la arqueología

El cristianismo es una fe histórica basada en sucesos reales registrados en la Biblia. Por lo tanto, la arqueología ha jugado un papel clave en los estudios bíblicos y la apologética cristiana de diferentes formas.
Primero, la arqueología ha confirmado la exactitud histórica de la Biblia. Ha verificado muchos sitios y civilizaciones antiguos y personajes bíblicos cuya existencia era cuestionada por el mundo académico y descartada a menudo como mito. La arqueología bíblica ha silenciado a muchos críticos a medida que nuevos descubrimientos han apoyado los hechos de la Biblia.
Segundo, la arqueología nos ayuda a mejorar nuestra comprensión de la Biblia. Si bien no tenemos los escritos originales de los autores, hay miles de manuscritos antiguos que confirman que tenemos una transmisión precisa de los textos originales.{1} La arqueología puede ayudarnos también a entender con mayor precisión los matices y usos de palabras bíblicas, como fueron usadas en su tiempo.
Tercero, la arqueología nos ayuda a ilustrar y explicar pasajes bíblicos. Los sucesos de la Biblia ocurrieron en cierto tiempo, en una cultura específica, influenciados por una estructura social y política específica. La arqueología nos da perspectivas de estas áreas. La arqueología suplementa, también, temas no cubiertos en la Biblia. Gran parte de lo que sabemos de las religiones paganas y el período intertestamentario proviene de la investigación arqueológica.
Al encarar este estudio, debemos tener en mente los límites de la arqueología.
Primero, no prueba la inspiración de la Biblia. Sólo puede confirmar la exactitud de los sucesos.
Segundo, a diferencia de otros campos científicos, la arqueología no puede recrear el proceso bajo estudio. Los arqueólogos deben estudiar e interpretar la evidencia que quedó. Todas las conclusiones deben permitir la revisión y la reinterpretación basadas en nuevos descubrimientos.
Tercero, la forma de entender la evidencia arqueológica depende de los presupuestos y la cosmovisión del intérprete. Es importante comprender que muchos investigadores son escépticos en cuanto a la Biblia y hostiles a su cosmovisión.
Cuarto, se han descubierto miles de archivos, pero se ha perdido una enorme cantidad de material. Por ejemplo, la biblioteca de Alejandría tenía más de un millón de volúmenes, pero todos se perdieron en un incendio en el siglo VII.
Quinto, sólo una fracción de los sitios arqueológicos disponibles han sido relevados, y sólo una fracción de los sitios relevados ha sido excavada. De hecho, se estima que menos del dos por ciento de los sitios relevados han sido trabajados. Una vez que comienza el trabajo, sólo una fracción del sitio se examina realmente, y sólo una pequeña parte de lo que se examina se publica. Por ejemplo, las fotografías de los Rollos del Mar Muerto fueron retenidas del público durante cuarenta años, luego de ser descubiertos.
Es importante entender que las Escrituras siguen siendo la principal fuente de autoridad. No debemos elevar a la arqueología al punto en que se vuelve el juez de la validez de las Escrituras.
Randall Price dice:
“Hay, ciertamente, casos en que la información que se necesita para resolver una cuestión histórica o cronológica falta, tanto de la arqueología como de la Biblia, pero es injustificado suponer que la evidencia material tomada del contenido más limitado de las excavaciones arqueológicas pueda ser usada para disputar la evidencia literaria del contenido más completo de las escrituras canónicas”.{2}
La Biblia ha demostrado ser una fuente de historia precisa y confiable.
El destacado arqueólogo Nelson Glueck escribe:
“De hecho, sin embargo, podría decirse categóricamente que ningún descubrimiento arqueológico ha rebatido una sola referencia bíblica. Se han hecho muchísimos hallazgos arqueológicos que confirman en un claro bosquejo o con detalles exactos afirmaciones históricas hechas en la Biblia”.{3}
El descubrimiento de los hititas
Los hititas jugaron un papel destacado en la historia del Antiguo Testamento. Interactuaron con personajes bíblicos tan antiguos como Abraham y tan tardíos como Salomón. Se los menciona en Génesis 15:20 como un pueblo que habitó la tierra de Canaán. 1 Reyes 10:29 dice que compraron carrozas y caballos al rey Salomón. El hitita más destacado es Urías, el esposo de Betsabé. Los hititas fueron una fuerza poderosa en el Oriente Medio desde 1750 a.C. hasta 1200 a.C. Antes de fines del siglo XIX, no se sabía nada acerca de los hititas fuera de la Biblia, y muchos críticos alegaban que eran un invento de los escritores bíblicos.
En 1876, un descubrimiento dramático cambió esta percepción. A. H. SAYCE, un estudioso británico, encontró inscripciones talladas en rocas en Turquía. Sospechó que podrían ser evidencia de la nación hitita. Diez años más tarde, se encontraron más tablas de arcilla en Turquía, en un lugar llamado Boghaz-koy. El experto en escritura cuneiforme alemán Hugo Winckler investigó las tablas y comenzó su propia expedición al sitio en 1906.
Las excavaciones de Winckler descubrieron cinco templos, una ciudadela fortificada y varias esculturas enormes. En un cuarto de almacenaje encontró diez mil tablas de arcilla. Uno de los documentos resultó ser un registro del tratado entre Ramsés II y el rey hitita. Otras tablas mostraron que Boghaz-koy era la capital del reino hitita. Su nombre original era Hattusha, y la ciudad cubría un área de 300 acres. ¡Se había descubierto la nación hitita!
Menos de una década después del hallazgo de Winckler, el estudioso checo Bedrich Hronzny demostró que la lengua hitita es un familiar primitivo de las lenguas indoeuropeas: griego, latín, francés, alemán e inglés. La lengua hitita ahora ocupa un lugar central en el estudio de la historia de las lenguas indoeuropeas.
El descubrimiento confirmó también otros hechos bíblicos. Se encontraron cinco templos que contenían varias tablas con detalles de los ritos y ceremonias que realizaban los sacerdotes. Estas ceremonias describían ritos para la purificación del pecado y la purificación de un nuevo templo. Las instrucciones resultaron ser muy elaboradas y largas. Los detractores alguna vez criticaron las leyes e instrucciones que se encuentran en los libros de Levítico y Deuteronomio como demasiado complicadas para el tiempo en que fueron escritos (1400 a.C.). Los textos de Boghaz-koy, junto con otros de sitios egipcios descritos en el Pentateuco judío, son coherentes con las ceremonias de las culturas de este período de tiempo.
El Imperio Hitita hacía tratados con las civilizaciones que conquistó. Se han traducido dos docenas de estos, y brindan una mejor comprensión de los tratados del Antiguo Testamento. El descubrimiento del Imperio Hitita en Boghaz-koy ha hecho progresar significativamente nuestra comprensión del período patriarcal.
El Dr. Fred Wright resume la importancia de este hallazgo con relación a la historicidad bíblica:
“Ahora el cuadro de la Biblia de este pueblo encaja perfectamente con lo que sabemos acerca de la nación hitita a partir de los monumentos. Como imperio, nunca llegó a conquistar la tierra de Canaán misma, si bien las tribus hititas se asentaron allí a una edad temprana. Nada que han descubierto los excavadores ha desacreditado de ninguna forma el relato bíblico. La precisión de las Escrituras, una vez más, ha quedado demostrada por los arqueólogos”.{4}
El descubrimiento de los hititas ha demostrado ser uno de los grandes hallazgos arqueológicos de todos los tiempos. Ha ayudado a confirmar el relato bíblico y tuvo un gran impacto en el estudio arqueológico del Oriente Medio. Gracias a él, hemos obtenido una mayor comprensión de la historia de nuestro idioma, así como de las prácticas religiosas, sociales y políticas del antiguo Oriente Medio.
Sodoma y Gomorra
La historia de Sodoma y Gomorra fue considerada por mucho tiempo como una leyenda. Los críticos suponían que fue creada para comunicar principios morales. Sin embargo, a lo largo de la Biblia esta historia es tratada como un suceso histórico.
Los profetas del Antiguo Testamento se refieren a la destrucción de Sodoma en varias ocasiones (Deuteronomio 29:23; Isaías 13:19; Jeremías 49:18), y estas ciudades juegan un papel clave en las enseñanzas de Jesús y los apóstoles (Mateo 10:15; 2 Pedro 2:6 y Judas 1 .
¿Qué ha encontrado la arqueología para establecer la existencia de estas ciudades?
Los arqueólogos han buscado en la zona del Mar Muerto durante muchos años tratando de encontrar las ciudades de Sodoma y Gomorra. Génesis 14:3 da su ubicación, en el valle de Sidim, conocido como el Mar Salado, otro nombre para el Mar Muerto. Del lado este, seis lechos de ríos secos fluyen hacia el Mar Muerto. A lo largo de cinco de estos lechos secos se descubrieron ciudades. La que está más al norte se llama Bab edh-Drha.
En 1924, el renombrado arqueólogo, el Dr. William Albright, excavó en este sitio en busca de Sodoma y Gomorra. Descubrió que era una ciudad fuertemente fortificada. Si bien relacionó esta ciudad con una de las “ciudades de la llanura” bíblicas, no pudo encontrar evidencia concluyente que justificara esta suposición.
Se hicieron más excavaciones en 1965, 1967 y 1973. Los arqueólogos descubrieron un muro de 60 cm. de ancho alrededor de la ciudad, junto con numerosas casas y un gran templo. Fuera de la ciudad había grandes sitios de sepultura donde se desenterraron miles de esqueletos. Esto reveló que la ciudad había estado bien poblada durante la baja Edad de Bronce, alrededor del tiempo en que habría vivido Abraham.
Lo más intrigante fue evidencia de un gigantesco incendio que había destruido la ciudad. Yacía sepultada bajo un manto de cenizas de más de un metro de altura. Un cementerio a un kilómetro de distancia de la ciudad contenía restos carbonizados de techos, postes y ladrillos enrojecidos por el calor.
El Dr. Bryant Wood, al describir estas sepulturas, dijo que un fuego comenzó en los techos de estos edificios. Luego los techos se derrumbaron y cayeron hacia el interior y se difundió el fuego dentro del edificio. Esto ocurrió en el caso de cada casa excavada. Una destrucción tan enorme por fuego coincidiría con el relato bíblico de que la ciudad fue destruida por fuego que cayó del cielo. Wood dice: “La evidencia sugeriría que este sitio de Bab edh-Drha es la ciudad bíblica de Sodoma”.{5}
Se mencionan cinco ciudades de la llanura en Génesis 14: Sodoma, Gomorra, Adma, Zoar y Zeboim. Los restos de estas otras cuatro ciudades también se encuentran a lo largo del Mar Muerto. Siguiendo un camino sur desde Bab edh-Drha hay una ciudad llamada Numeria. Siguiendo hacia el sur está la ciudad llamada es-Safi. Más al sur están las antiguas ciudades de Feifa y Khanazir. Los estudios en estas ciudades revelaron que fueron abandonadas al mismo tiempo, alrededor de 2450-2350 a.C. Muchos arqueólogos creen que, si Bab ed-Drha es Sodoma, Numeria es Gomorra, y es-Safi es Zoar.
Lo que fascinó a los arqueólogos es que estas ciudades estuvieron cubiertas por las mismas cenizas que Bab ed-Drha. Numeria, que se considera que es Gomorra, tenía más de dos metros de ceniza en algunos lugares. En casa una de las ciudades destruidas los depósitos de ceniza convirtieron al suelo en un carbón esponjoso, lo que hizo que fuera imposible la reconstrucción. Según la Biblia, cuatro de las cinco ciudades fueron destruidas, permitiendo que Lot huyera hacia Zoar. Zoar no fue destruida por el fuego, pero fue abandonada durante este período.
Si bien los arqueólogos aun cuestionan estos hallazgos, este es un descubrimiento acerca del cual oiremos más en los próximos años.
Los muros de Jericó
Según la Biblia, la conquista de Jericó ocurrió alrededor de 1440 d.C. La naturaleza milagrosa de la conquista ha hecho que algunos estudiosos descarten la historia como algo folclórico. ¿Apoya la arqueología el relato bíblico? Durante el último siglo, cuatro arqueólogos destacados han excavado en el sitio: Carl Watzinger (1907-1909), John Garstang (fines de la década de 1930), Kathleen Kenyon (1952-1958) y, actualmente, Bryant Wood. El resultado de estos trabajos ha sido notable.
Primero, descubrieron que Jericó tenía un sistema de fortificaciones impresionante. Un muro de retención de cinco metros de altura rodeaba la ciudad. Encima del muro, había un muro de ladrillos de unos dos metros y medio, fortalecido por detrás por un murallón de tierra. Se encontraron estructuras domésticas detrás de este primer muro. Otro muro de ladrillos circundaba el resto de la ciudad. Las estructuras domésticas que se encontraron entre ambos muros son consistentes con la descripción del alojamiento de Rahab en Josué 2:15. Los arqueólogos también encontraron que, en una parte de la ciudad, había grandes pilas de ladrillos en la base tanto del muro interno como del interno, lo que indicaba un desmoronamiento repentino de las fortificaciones. Los eruditos piensan que un terremoto, que podría explicar también la detención del flujo del Jordán en el relato bíblico, causó este colapso. Los ladrillos del desmoronamiento formaban una rampa mediante la cual un invasor podría entrar fácilmente en la ciudad (Josué 6:20).
Con relación a este sorprendente descubrimiento, Garstang dice: “En cuanto al hecho principal, entonces, no queda ninguna duda: los muros cayeron hacia fuera tan completamente que los atacantes podrían haberse trepado sobre las ruinas de la ciudad”.{6} Esto es notable, porque cuando son atacadas las ciudades, los muros caen hacia adentro, y no hacia fuera.
Una espesa capa de hollín indica que la ciudad fue destruida por fuego, según se describe en Josué 6:24. Kenyon lo describe de esta forma: “La destrucción fue completa. Los muros y pisos quedaron ennegrecidos o enrojecidos por el fuego, y cada habitación estaba llena de ladrillos caídos”.{7} Los arqueólogos también descubrieron grandes cantidades de trigo en el sitio. Esto, nuevamente, es consistente con el relato bíblico de que la ciudad fue capturada rápidamente. Si hubiera caído como resultado de un sitio, el trigo hubiera sido usado. Según Josué 6:17, a los israelitas se les prohibió saquear la ciudad; tenían que destruirla por completo.
Si bien los arqueólogos estaban de acuerdo en que Jericó fue destruida violentamente, no concordaban con la fecha de la conquista. Garstang sostenía la fecha bíblica de 1400 a.C., mientras Watzinger y Kenyon creían que la destrucción ocurrió en 1550 a.C. En otras palabras, si la última fecha es correcta, Josué llegó a una Jericó que había sido destruida previamente. Esta fecha más temprana plantearía un serio desafío a la historicidad del Antiguo Testamento.
El Dr. Bryant Wood, que está excavando en el sitio actualmente, encontró que la fecha más temprana de Kenyon estaba basada en suposiciones erróneas sobre la alfarería que se encontró en el sitio. Su fecha más tardía también está basada en el descubrimiento de amuletos egipcios en las tumbas al noroeste de Jerció. En estos amuletos estaban inscritos los nombres de faraones egipcios entre 1500 y 1386 d.C., mostrando que el cementerio estaba en uso hasta fines de la Era de Bronce (1550-1400 a.C.). Finalmente, una pieza de carbón fue encontrado en los restos que fue fechada en 1410 a.C. La evidencia lleva a Watson a esta conclusión: “La alfarería, las consideraciones estratigráficas, los datos de escarabajos y carbono 14 apuntan todos a la destrucción de la ciudad cerca del final de la Edad de Bronce, alrededor de 1400 a.C.”{8}
Por lo tanto, la evidencia arqueológica actual apoya el relato bíblico sobre cuándo y cómo cayó Jericó.
La casa de David
Uno de los personajes más queridos de la Biblia es el rey David. Las Escrituras dicen que fue un hombre conforme al corazón de Dios. Es venerado como el mayor de todos los reyes de Israel, y el pacto mesiánico se establece a través de su linaje. A pesar de su papel clave en la historia de Israel, hasta hace poco no había ninguna evidencia, fuera de la Biblia, que atestiguara de su existencia. Por esta razón, los críticos cuestionaban la existencia del rey David.
En el verano de 1993, un arqueólogo hizo lo que se considera es un descubrimiento fenomenal e impactante. El Dr. Avraham Biran y su equipo estaban excavando en un sitio llamado Tell Dan, ubicado en el norte de Galilea, al pie del monte Hermón. La evidencia indica que este es el sitio de la tierra de Dan del Antiguo Testamento.
El equipo había descubierto una impresionante plaza real. Al quitar los escombros, descubrieron entre las ruina una estela o un pedazo de piedra de basalto negro que contenía inscripciones en arameo. La estela contenía trece líneas de escritura, pero ninguna de las frases estaba completa. Algunas de las líneas tenían solo tres letras, mientras que la más ancha contenía catorce. Las letras que quedaban estaban grabadas claramente y eran fáciles de leer. Dos de las líneas contenían las frases “el rey de Israel” y “casa de David”.
Esta es la primera referencia del rey David que se encuentra fuera de la Biblia. Este descubrimiento ha hecho que muchos críticos reconsideraran su punto de vista sobre la historicidad del reino davídico. La alfarería que se encontró en las cercanías, junto con la construcción y el estilo de escritura, llevan al Dr. Biran a argumentar que la estela fue erigida en el primer cuarto del noveno siglo a.C., alrededor de un siglo después de la muerte del rey David.
El equipo de traducción descubrió que la inscripción hablaba de guerras entre los israelitas y los arameos, que menciona la Biblia durante este período. En este hallazgo, un líder de los arameos, probablemente Hazael, es victorioso sobre Israel y Judá. La estela fue erigida para celebrar la derrota de ambos reyes. En 1994, se encontraron dos piezas más con inscripciones que hacen referencia a Joram, el hijo de Acab, el rey de Israel, y Ocozías, que fue rey sobre la “casa de David”, o Judá. Estos nombres y hechos se corresponden con el relato que aparece en 2 Reyes, capítulos 8 y 9. El Dr. Hershel Shanks, de Biblical Archaeological Review,dice: “La estela da vida al texto bíblico de una forma muy dramática. Nos da también más confianza en la realidad histórica del texto bíblico”.{9}
El hallazgo ha confirmado varios hechos. Primero, el uso de la expresión “casa de David” implica que hubo una dinastía davídica que gobernó Israel. Podemos concluir, entonces, que existió un rey David histórico. Segundo, los reinos de Judá e Israel fueron entidades políticas destacadas, según describe la Biblia. Durante mucho tiempo, los críticos consideraron que las dos naciones eran simplemente estados insignificantes.
El Dr. Bryant Wood resume la importancia de este hallazgo de la siguiente forma: “En nuestro tiempo, la mayoría de los estudiosos, arqueólogos y eruditos bíblicos tomaban una visión muy crítica de la precisión histórica de muchos de los relatos de la Biblia . . . Muchos estudiosos han dicho que jamás existió David ni Salomón, y ahora tenemos una estela que menciona a David”.{10}
Si bien muchos arqueólogos permanecen escépticos en cuanto al registro bíblico, la evidencia a favor de la precisión bíblica de la Biblia sigue creciendo.

La Exactitud de Hechos

Eric Lyons.

La arqueología es una de las disciplinas que puede ser usada para probar la exactitud histórica de la Escritura. Una y otra vez, ésta ha ayudado a confirmar las referencias de la Biblia de personas, lugares, y fechas. En los cien años pasados, los arqueólogos repetidamente han confirmado e iluminado la historicidad de la Biblia. Aunque nosotros no podemos depender en la arqueología para establecer y sostener nuestra fe, el tener evidencia física que confirme el contexto histórico de los actos salvadores de Dios causa que una persona sincera acepte la Biblia como la Palabra de Dios.

Cuando el renombrado arqueólogo Don William Ramsay comenzó sus exploraciones en Asia Menor, él dudaba de la historicidad del libro de Hechos. Pero después de cientos de horas de investigación, él comenzó a cambiar su forma de pensar. Un estudio cuidadoso de Hechos 14:5-12 le guió a creer que Lucas estaba muy familiarizado con los lugares, personas, y eventos de los cuales escribió. En este pasaje, Lucas escribió que Pablo y Bernabé huyeron de Iconio a “Listra y Derbe, ciudades de Licaonia” (14:6). Anteriormente en la geografía antigua se creía que Iconio era una ciudad de Licaonia (e.g., como Montgomery es una ciudad de Alabama). Este pasaje fue considerado por algunos críticos de la Biblia como un ejemplo típico de la falta de exactitud regional del autor de Hechos, y por ende evidencia en contra de la inspiración divina. Sin embargo, como Ramsay terminó demostrando definitivamente, éste no era el caso. Iconio no era una parte de Licaonia. En cambio, pertenecía a Frigia, una región del Asia Menor completamente diferente. Este cambio puede sonar como un punto menor, pero éste fue uno muy importante en la mente de Ramsay. Su actitud hacia el libro de Hechos comenzó a cambiar radicalmente. Cuanto más estudiaba, se convertía más en un defensor ardiente de la veracidad de la erudición de Lucas.

La arqueología puede ser un elemento grandioso para la gente que está buscando el conocimiento. Ésta ilustra nuestra lectura de la Escritura mientras que continúa confirmando la exactitud histórica de la Biblia. Aquellos que han estudiado el libro de Hechos a la luz de la arqueología han descubierto que donde las evidencias son posibles de chequear, Lucas siempre estuvo en lo correcto, sin tener en cuenta la nación, ciudad, isla, o persona que mencionara. Como Wayne Jackson ha observado: “Esto es verdaderamente remarcable, en vista del hecho que la situación política/territorial de su tiempo estaba en un estado de casi constante cambio. Solamente la inspiración puede dar cuenta por la precisión de Lucas” (“The Holy Bible—Inspired of God,” Christian Courier, 27[1]:1-3, May 1991). ¡Cuán verdadero!


Derechos de autor © 2005 Apologetics Press

Notas
  • Ver “Are the Biblical Documents Reliable?” disponible en http://www.probe.org/docs/bib-docu.html
  • Randall Price, The Stones Cry Out (Eugene, OR.: Harvest House Publishers, 1997), 46.
  • Nelson Glueck, Rivers in the Desert, (New York: Farrar, Strous and Cudahy, 1959), 136.
  • Fred Wright, Highlights of Archaeology in the Bible Lands, (Chicago: Moody Press, 1955), 94-95. Price, 118.
  • John Garstang, The Foundations of Bible History; Joshua, Judges (London: Constable, 1931), 146.
  • Kathleen Kenyon and Thomas Holland, Excavations at Jericho Vol. 3: The Architecture and Stratigraphy of the Tell, (London: BSA), 370.
  • Bryant Wood, “Did the Israelites Conquer Jericho?” Biblical Archaeological Review, March/April, 1990, 57.
  • John Wilford, “Archaeologists say Evidence of House of David Found.” Dallas Morning News, 6 August 1993, 1A Price, 173.
Bibliografia
  • Biblical Archaeological Review, March/April 1994, “David Found at Dan,” 26-39.
  • Bryce, Trevor. The Kingdom of the Hittites. Oxford: Clarendon Press, 1998.
  • Freedman, Noel and Geoghegan, Jeffrey. “House of David Is There!” Biblical Archaeological Review. March/April,1995, 78-79.
  • Garstang, John. The Foundations of Bible History; Joshua, Judges. London: Constable, 1931.
  • _______. The Land of the Hittites. London: Constable and Company, 1910.
  • Geisler, Norman. When Skeptics Ask. Wheaton, IL: Victor Books, 1989.
  • Glueck, Nelson. Rivers in the Desert. New York: Farrar, Strous and Cudahy, 1959.
  • Hoerth, Alfred. Archaeology and the Old Testament. Grand Rapids, MI: Baker Book House, 1998.
  • Kenyon, Kathleen and Holland, Thomas. Excavations at Jericho Vol. 3: The Architecture and Stratigraphy of the Tell. London: BSA 370.
  • _______. Digging Up Jericho. New York: Fredrick Praeger Publisher, 1957.
  • Lemonick, Michael. “Score One for the Bible.” Time Magazine, 5 March 1990, 59.
  • _______. “Are the Bible Stories True?” Time Magazine, December 18, 1995, 62-70.
  • McDowell, Josh. Evidence That Demands a Verdict. San Bernadino: Here’s Life Publishers, 1979.
  • _______. More Evidence That Demands a Verdict. San Bernadino: Here’s Life Publishers, 1975.
  • Merril, Eugene. “The Very Stones Cry Out: A New Witness to an Ancient Record.” Gospel Herald at the Sunday School Times. Fall 1995, 54-55, 59.
  • Millard, Alan. Nelson’s Illustrated Wonders and Discoveries of the Bible. Nashville: Thomas Nelson Publishers, 1997.
  • Price, Randall. The Stones Cry Out. Eugene, OR.: Harvest House Publishers, 1997.
  • Wilford, John. “Archaeologists say Evidence of House of David Found.” Dallas Morning News, 6 August 1993, 1A and 11A.
  • Wood, Bryant. “Did the Israelites Conquer Jericho?” Biblical Archaeological Review, Vol. 16:2, 1990.
  • Wright, Fred. Highlights of Archaeology in the Bible Lands. Chicago: Moody Press, 1955.
  • Yamauchi, Edwin, The Stones and the Scriptures. Philadelphia: J.B. Lippincott Company, 1972.
  • © 2000 Probe Ministries. Todos los derechos reservados.

http://girona.mforos.com/1098670/5287339-arqueologia-geografia-geologia-codices/

Robert Dick Wilson – El Hombre Que Aprendio 45 Idiomas y Dialectos Para Defender El Antiguo Testamento

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Habla el Antiguo testamento – Samuel J.Schultz

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El texto del Antiguo Testamento

El texto del Antiguo Testamento

Introducción:

Hablar, o escribir en este caso, acerca del texto bíblico en general, y del texto del Antiguo Testamento en particular, plantea de entrada el problema del punto de partida.

¿Por dónde comenzar? Así como en nuestros días el libro promedio no se empieza a escribir por el principio (por lo general, las introducciones son casi lo último que se escribe), así también, en el caso del Antiguo Testamento, el orden presente de los libros que lo componen no es en modo alguno indicio de su orden cronológico.

Tal vez sea más conveniente, y a la larga más provechoso, buscar en las páginas mismas del texto bíblico algunas pautas de su desarrollo histórico y, al mismo tiempo, plantearse una pregunta fundamental: ¿Qué se necesita para escribir un libro?

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Pinjas es Eliahu

Pinjas es Eliahu

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En el principio de nuestra Parashá el Altísimo le concede a Pinjas su recompensa porque “quitó Mi furia de sobre los hijos de Israel al celar por Mi Celo en su seno”. ¿Y cuál fue la recompensa? “He aquí Yo le entrego Mi pacto de paz.”

Literalmente esto significa que Hashem le otorgó el Pacto de la Kehuná- el sacerdocio, y que su descendencia posterior han de ser Kohanim- sacerdotes.

Nuestros Sabios Z”L dicen: “Pinjas es Eliahu”. También Elías, el profeta era un celote como Pinjas, como él mismo dijo4: “Celar he celado para Hashem el Di-s de los Ejércitos”. Incluso se expresó negativamente sobre el pueblo de Israel. Como consecuencia de ello, Hashem le dio el “pacto de paz”, es decir que asuma una actitud benevolente hacia todo judío, que Eliahu ha de venir a cada circuncisión, para que compruebe hasta qué punto los judíos están entregados a Di-s y guardan Su pacto.

“Pacto de paz” alude también a la mancomunión entre el cuerpo y el alma. Esto se vio a las claras con Eliahu el profeta. Su alma no abandonó a su cuerpo, sino que ascendió “con un vendaval” al Cielo con su cuerpo material.

Esta posibilidad de elevarse al Cielo con el cuerpo, era consecuencia de la purificación absoluta de su cuerpo material. Eliahu destiló a su cuerpo a tal medida hasta que el cuerpo dejó de ser un obstáculo frente al espíritu, sino que él mismo se convirtió en un recipiente para la presencia de la santidad espiritual. Debido a eso Eliahu no necesitó morir y ser enterrado, y su cuerpo terrenal pudo elevarse y recibir todas las revelaciones espirituales.

En este punto había una superioridad de Eliahu Hanaví incluso sobre Moshé Rabeinu. Es verdad que también Moshé poseía un cuerpo sagrado y purificado. Su cuerpo era santo desde el mismo instante de su nacimiento, como está dicho, que cuando nació “toda la casa se llenó de luz”, lo que da testimonio de que el cuerpo no obstruía sobre la luz del alma, sino que la luz del alma irrumpía e iluminaba también a través del cuerpo.

Pero a pesar de ello, Moshé falleció y su cuerpo requirió ser enterrado, puesto que la luz del alma no penetró en él en la medida como para generar un cambio de raíz en la materia del cuerpo. Mientras que el alma residía en él, el cuerpo no ocultaba la luz del alma, pero el cuerpo propiamente dicho no logró elevarse de su materialismo. A diferencia de ello, Eliahu purificó su cuerpo totalmente, hasta que el mismo cuerpo se convirtió en un recipiente e instrumento de la santidad y el espíritu.

Esto nos explica por qué es precisamente Eliahu el heraldo que anunciará la redención mesiánica, puesto que esta cualidad especial de Eliahu ha de ser el carácter distintivo la redención- entonces se purificará totalmente la materia de este mundo, hasta que la propia materia será un recipiente e instrumento de la Santidad Divina. Y así está escrito sobre el tiempo de la redención: “Y se revelará la Gloria de Hashem y toda la carne verá”- es decir, la propia carne (materia) ha de ver “que la boca de Hashem habló”.

Este es el sentido más profundo del “pacto de paz” que fue entregado a Pinjas, y contando con esta fuerza si hubiéramos sido merecedores, la entrada a la Tierra de Israel se hubiera convertido de inmediato en la verdadera y completa redención. Pero por cuanto se introdujeron temas indeseables, se retuvo a la redención mesiánica hasta nuestros días. Pero muy pronto ha de llegar el Profeta Elías, el heraldo de la bondad, y anunciará la llegada del Mashíaj Tzidkeinu, quien nos ha de liberar con una redención eterna con la verdadera y completa redención.

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