La «religión» vuelve a las aulas en Rusia

La «religión» vuelve a las aulas en Rusia

A las 7:01 PM, por Juanjo Romero
Categorías : Rusia, Laicismo, Educación


Mientras ellos vuelven, nosotros vamos. Mientras que en Occidente, el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo ha tenido que intervenir para declarar que la exhibición de un crucifijo en un aula, no atenta contra los DDHH, en las naciones donde el socialismo ha violado sistemática y macabramente los DDHH más elementales, vuelven a refugiarse en sus raíces.
Después de un año ad experimentum, la asignatura de «fundamentos de cultura religiosa y ética» se extenderá a todo el país, a partir de 2012. El 23 de marzo, el Ministro de Educación ruso y el responsable del departamento de relaciones con la sociedad del Patriarcado de Moscú — arcipreste V. Chaplin—declararon:
Un gran número de estudiantes eligieron voluntariamente los cursos de religión, y eso no causó ningún tipo de conflicto, es más se nota un cambio en la moral de los chicos que asisten a ella
Basándose en esa experiencia, de la que no han trascendido datos, los alumnos de primaria y secundaria podrán elegir durante todo el curso (hasta ahora estaba limitado a un trimestre) estudiar una de las cuatro religiones tradicionales: cristianismo (ortodoxo), Islam, judaísmo o budismo, o bien una alternativa general sobre los «bases de la cultura religiosa» o «fundamentos de ética pública».
Tengo curiosidad por ver cómo se solventan dos cuestiones:
Prepraración de materiales y profesorado. Para un país poblado (cerca de 181 millones de personas) y muy extenso —el más extenso de la Tierra— va a ser todo un reto.
Generosidad de los Ortodoxos, ya que en Rusia, cristianismo es exclusivamente Ortodoxia. Las intenciones son buenas, las autoridades han declarado que si bien el material será elaborado por el Patriarcado, habrá libertad para dar la asignatura como el profesor quiera. También hubo buenas intenciones respecto a la devolución de edificios, y a la hora de la verdad el Patriarcado de Moscú se dedicó a la rapiña, pero démosle un voto de confianza.
Con esas dos salvedades, hay que reconocer que el planteamiento de fondo es bueno: armar moralmente a la sociedad. Un ejercicio necesario después de la deshumanización socialista a la que ha sido sometida durante 90 años, y que vacía de referentes no le queda más salida que el nihilismo.
Supongo que la noticia también tendrá su lectura desde el Kremlin, supone un paso más hacia sus orígenes. Pero de este tema tendremos ocasión de hablar en otro momento. En España, desgraciadamente nos hemos de conformar con el «más gimnasia y menos religión», síntesis del programa socialista. Así nos va.

Semana del «orgullo ateo», y yo con estos pelos

Semana del «orgullo ateo», y yo con estos pelos

A las 5:04 PM, por Juanjo Romero
Categorías : Ateísmo


Por favor, devuélvannos a los «ateos sensatos», que los haberlos, haylos. Qué lejos quedan aquellos días en los que intentaban aparentar respetabilidad. Ahora son secta proselitista, con cismas y puñaladas.
Un grupo de ateos —más o menos los de siempre—, agrupados en torno a «‘A’ week», promueve la campaña para que esta semana —20-26 de marzo— sea la semana del orgullo ateo, con el objetivo de «mostrar cuántas personas son buenas sin Dios, y que no necesitan la influencia de la religión en sus vidas».
Es buenísimo, la sola imagen de Dawkins ataviado exclusivamente con tanga de leopardo creo que debería ser el icono del movimiento que se autodenomina «nuevo ateísmo». Ahora me explico el nivel argumentativo de las carrozas de comentaristas de los artículos anteriores. Algún lector todavía se escandaliza del aire de suficiencia y mala-educación que se gastan algunos ateos. No se sulfuren, por favor, simplemente están reteniendo la respiración para meter tripa.
Gracias a Dios, todos los ateos no son así, doy fe.
Ha sido conocerse la noticia y la blogosfera católica americana se lanzó a echar una mano sugiriendo modos de celebrarlo. No traduzco, no merece la pena hacer más sangre. Podéis echar un vistazo a las de Matthew Archbold, desternillantes. Selecciono dos:
«no hacer nada, al fin y al cabo nada importa»
«asistir a una conferencia en Berkeley sobre el ‘Mao incomprendido’»
La nota agridulce la pone J. Fulwiler, como exatea intenta capear la sensación de vergüenza ajena, pero no puede evitar ir a la cuestión nuclear: la amargura de no poder definir su vida de modo positivo y externo. Y lo cuenta por experiencia y por la observación del tono marcadamente desagradable de los «nuevos ateos» como Richard Dawkins, PZ Myers o Sam Harris. Al fin y al cabo, ateo significa sólo eso, no-dios, nada más. Y facilita —todos estamos expuestos a ello— que ese dios termine siendo simplemente uno mismo.
Creo que todos podemos estar de acuerdo que llenarse de uno mismo es muy poco llenarse.
A mi, a parte de esperpento, lo que me llama la atención es el propósito de la convocatoria: «cuántas personas son buenas», ya que lo bueno, según ellos es relativista y no puede definirse más allá de una convención. Así que para que un ateo diga qué es bueno, necesita que un cristiano exista y se lo cuente, de otra manera no puede mostrar nada.

¿Por qué los tratados europeos evitan mencionar el cristianismo? ( y II)

¿Por qué los tratados europeos evitan mencionar el cristianismo? ( y II)

¿No habíamos quedado en que «Europa necesita un alma»?
Que la Constitución Europea optara por una autocomprensión cultural tan tenue-gaseosa resulta sorprendente por otra razón: la «voluntad de vacío» (Delsol) del constituyente europeo contrasta con las frecuentes declaraciones de eurócratas que lamentan el «déficit de legitimidad» de las instituciones comunitarias, la ausencia de una «conciencia (supra)nacional» europea, la escasa identificación emocional de los ciudadanos con la UE, etc[28]. Los organismos de Bruselas son percibidos como fríos monstruos burocráticos, y la bandera de las doce estrellas (las doce estrellas, por cierto, son un símbolo mariano [Ap.12, 1], y fueron escogidas conscientemente como tal por los Schuman, De Gasperi, etc.) no suscita en nadie la menor emoción. Esto, al decir de los propios eurócratas, es un problema: es preciso, se nos dice, generar un patriotismo europeo; es preciso ir más allá de la «Europa de los mercaderes». Jacques Delors sintetizó así esta carencia en un discurso de 1992, pronunciado en la catedral de Estrasburgo: «Hay que darle un alma a Europa […]. Si en los próximos diez años no conseguimos darle un alma, una espiritualidad, un significado, habremos perdido la partida europea». Y Delors daba por supuesto que el alma europea no podía ser sino cristiana: «La contribución del cristianismo sigue siendo esencial, precisamente por la sabiduría de la que se nutre su visión del hombre»[29].
Delors daba en 1992 un plazo de diez años para construir «un alma europea». Pero lo que advino en 2002 fue la Constitución autonegadora que estamos analizando. ¿Qué pudo ocurrir en esa década para que tuviera lugar un giro así? Podemos conjeturar que un factor importante pudo ser la afluencia creciente de inmigrantes y la evidencia irreversible de que la Europa del siglo XXI va a ser un continente multicultural (recordemos la alusión de Giscard a la presencia de 30 millones de musulmanes como excusa para no mencionar el cristianismo).
Esta cuestión es capital. Giscard, erigido en portavoz de muchos, daba por supuesto que, dado que vamos a tener que convivir con gentes de cultura distinta, debemos atenuar nuestra propia identidad civilizacional hasta convertirla en algo gaseoso, no susceptible de ofender a nadie ni de chocar con nada. Pero esto es un tremendo error. Los sociólogos se preguntan a menudo por qué el melting pot norteamericano funciona (los inmigrantes desarrollan rápidamente un sentimiento de pertenencia, de lealtad hacia los EEUU) y el europeo no (miles de magrebíes -la mayoría de ellos, ciudadanos franceses- interrumpieron con silbidos e insultos la interpretación de la Marsellesa en un partido Francia-Argelia celebrado en París: un símbolo entre miles posibles). La respuesta es fácil: los EEUU son todavía una sociedad orgullosa de sí misma, con una identidad sólida: un «nosotros» autoconfiado en el que un inmigrante puede desear fusionarse. Pero Europa está «cansada de Historia» y viene de vuelta de toda autoafirmación y toda identidad: ¿qué atracción puede ejercer una cultura tan tenue y autonegadora sobre un recién llegado?[30]. Quien no se respeta a sí mismo no puede inspirar respeto. Como indica Marcello Pera, para poder integrar a los inmigrantes es preciso poseer una identidad a la que éstos puedan incorporarse: «Integrar no es lo mismo que hospedar o agregar. Integrar es asumir que existe algo, una identidad, a la que atribuimos tanto valor que pedimos al que llega que la respete, que la aprecie, que la comparta»[31]. Y añade Cristopher Caldwell: «Si Europa podrá, por primera vez en su historia, acomodar con éxito a minorías no europeas, dependerá de si nativos y recién llegados la perciben como una civilización floreciente o decadente»[32]. Y Jean Sévillia: «¿Qué modelo ofrecemos a los inmigrantes? ¿Cómo puede inspirar respeto una nación que ya no se ama a sí misma, que ya no tiene niños, que se baña en el hedonismo y el culto al dinero?»[33].
La escritora germano-turca Neclá Kelek declaró: «Alguien me preguntó en cierta ocasión si consideraba a Alemania mi patria. Sólo pude decir que ni siquiera los alemanes [nativos] consideran a Alemania su patria. ¿Cómo se supone que podemos integrarnos en un lugar así?»[34].
Un proverbio árabe sostiene que «un camello que cae atrae a muchos salteadores». Y de árabes se trata, precisamente: la gran cuestión es si esas decenas de millones de norteafricanos (cuyo porcentaje tenderá a crecer, pues los europeos nativos han dimitido de la procreación) perciben a Europa como una sociedad vigorosa, con fe en sí misma, con una identidad susceptible de ser admirada e imitada, o como un camello renqueante que está dando las boqueadas. Máxime, porque esos inmigrantes tienen a su disposición una identidad civilizacional «fuerte» (la islámica), que no es autocrítica, ni dubitativa, ni «cansada». El inmigrante tiene que decidir si es europeo antes que musulmán: Europa compite con la umma por su lealtad[35]. Europa tiene que decidir si significa algo más que relativismo y vacuidad postmoderna. Un dato: el 70% de los inmigrantes turcos en Alemania están convencidos de que su religión es la única verdadera; sólo un 6% de los alemanes nativos creen lo mismo de la suya. El que quiera entender, que entienda.
No es haciéndose cada vez más laica, relativista, autocrítica y postidentitaria cómo Europa conseguirá ganarse el respeto de los inmigrantes. Es exactamente al contrario[36].
En busca de una identidad «densa»
Muchos que aceptarían el diagnóstico de las líneas anteriores (Europa necesita una identidad que apele a rasgos específicamente europeos, y no sólo a valores universal-abstractos) tienden, sin embargo, a buscar la «europeidad densa» en una dirección que no estimo adecuada. Me refiero a aquéllos que gustan de concebir a Europa como la «anti-América», cifrando el orgullo continental en distinguirse lo más posible de EEUU: si los americanos son religiosos, los europeos somos ateos; si los americanos son militaristas, nosotros somos pacifistas; si los americanos son capitalistas, los europeos somos socialdemócratas; si los americanos son «maniqueos» (creen todavía en esos anticuados conceptos llamados «bien» y «mal»)[37], los europeos somos «complejos» y pensamos que «todo tiene muchas caras»[38]; si los americanos son puritanos, los europeos somos libertinos[39].
Así, Jürgen Habermas, admitiendo que Europa necesita elementos de identidad thick que vayan más alla de las consabidas alusiones thin a valores universales, los busca en referencias ideológicas típicamente izquierdistas: pacifismo, Estado social[40], ecologismo… Esta concepción sectaria de la europeidad (resumible en la ecuación «ser europeo es igual a ser de izquierdas») alcanzó quizás su máximo predicamento durante los meses que precedieron y siguieron a la guerra de Iraq en 2003. Cuando el presidente Rodríguez Zapatero dijo en 2004 «volvemos al corazón de Europa», entendía por «Europa» exactamente esto.
Existe una variante aun más discutible de la concepción anterior: es la que cifra la quintaesencia de la europeidad en los «nuevos derechos» derivados de la revolución cultural de los 60: aborto, permisividad sexual, matrimonio gay, etc. El sociólogo holandés Pim Fortuyn —un fogoso cultural warrior que creó un partido propio y llegó a cosechar resultados electorales notables, antes de ser asesinado en 2002 por un ecologista- defendió una concepción de este tipo en su obra Contra la islamización de nuestra cultura (1997)[41]. El novelista alemán Peter Schneider declaró hace unos años: «Europa se ve ahora desafiada a defender sus valores y principios, tanto en casa como en el extranjero. Las líneas de conflicto […] muestran tres grandes temas: la igualdad y autodeterminación sexual de las mujeres y los homosexuales, la libertad de opinión en la prensa y los derechos de la laicidad frente al mundo sagrado»[42]. El gobierno holandés ha producido un vídeo que muestra «los valores de la sociedad holandesa» a los inmigrantes que han solicitado permiso de residencia (sus reacciones son estudiadas, y los que denotan abierto desagrado ven denegada su solicitud): el vídeo muestra, entre otras cosas, hombres besándose y mujeres exhibiéndose en topless en las playas. También el gobierno regional de Baden-Württemberg somete a los solicitantes de asilo a un test similar: un cuestionario en el que, junto a preguntas totalmente razonables («¿ve usted alguna justificación a los atentados del 11 de septiembre?»), figuran otras muy problemáticas («¿cómo reaccionaría usted si su hijo le dijera que es homosexual y que quiere vivir con otro hombre?»).
Estas preguntas —y, más genéricamente, esta concepción que cifra la esencia de la europeidad en la ética sexual sesentayochista- son problemáticas… porque muchos europeos nativos también «suspenderían»[43]. Los cristianos europeos reaccionarían con desagrado frente al topless y el besuqueo masculino, y contestarían quizás que intentarían explicar a su hijo que la homosexualidad activa es pecado, y que existen terapias que permiten superar la inclinación homosexual. Naturalmente, cualquier occidental considera una abominación la ejecución de homosexuales en Irán: el rechazo de semejante barbarie sí forma parte del patrimonio moral común a todos los europeos. Pero eso es una cosa, y otra pretender excluir de los valores europeos a cualquiera que albergue el mínimo reparo moral frente a la homosexualidad activa. Las consecuencias de esto serían abrumadoras: los cristianos se verían conceptuados como la anti-Europa (precisamente lo que sugería el Preámbulo de la Constitución)[44]. Hay ya inquietantes síntomas de esta evolución: clérigos (Ake Green, Dale McAlpine) arrestados por proclamar en público los criterios bíblicos sobre la homosexualidad activa; agencias británicas de adopción cerradas por no prestarse a tramitar la adopción de niños por parejas homosexuales; grupos españoles de comunicación (Intereconomía) multados por emitir comentarios críticos sobre el desfile del Orgullo Gay[45].
Cifrar la identidad europea en los «nuevos derechos» es disparatado: implicaría que el alma de Europa se identifica con unos criterios ético-sexuales recientísimos (no tienen más de 30 años) y rechazados por un porcentaje importante de europeos (¡por no hablar de los inmigrantes!)[46]. Si ser europeo significa aplaudir entusiásticamente el matrimonio gay, entonces no lo fueron Shakespeare, ni Dante, ni Churchill, ni Marx, ni Freud… Erasmo, Tomás Moro o Kant quedarían desplazados por Bibiana Aído como europeos arquetípicos.
Aceptar las raíces cristianas
En su famosa obra ¿Qué es una nación?, Ernest Renan afirmó que la identidad nacional es jánica: mira simultáneamente hacia el pasado (conciencia de unas raíces comunes) y hacia el futuro (proyecto colectivo). «Tener glorias comunes en el pasado, una voluntad común en el presente; haber hecho grandes cosas juntos, querer hacerlas todavía: he aquí las condiciones esenciales para ser un pueblo»[47]. La Constitución Europea quiso poner los cimientos de una supernación europea, pero lo hizo mirando sólo hacia el porvenir (un proyecto continental de democracia, derechos humanos, etc.), y renegando implícitamente de su pasado (raíces cristianas). Renan habría dicho que esos eran unos cimientos muy débiles.
Creo que la razón principal por la que el constituyente europeo volvió la espalda al pasado cristiano es la suposición de que hay una ruptura lógica e histórica entre el cristianismo y los valores europeos actuales (democracia, libertad, derechos humanos, etc.). Giscard y los demás estaban profundamente imbuidos de la versión «progresista» de la Historia, según la cual los valores democráticos surgieron a pesar del cristianismo, en dura competencia con él.
Pero esa visión de la Historia deja mucho que desear. Los ideales liberal-democráticos modernos proceden en realidad de los valores cristianos. Naturalmente, ésta es una afirmación «fuerte», para cuya justificación conceptual detallada carecemos aquí de espacio.
Señalemos simplemente que la noción de dignidad humana -la idea según la cual la mera pertenencia a nuestra especie confiere al individuo ciertos derechos inalienables- encuentra una fundamentación insuperable en la creencia cristiana en la filiación divina: el homo sapiens no es el producto fortuito de una lotería bioquímico-cósmica carente de sentido, sino la criatura predilecta de un Dios amoroso. De ahí deriva su dignidad: de lo alto. Cualquier otra explicación convierte la dignidad, al final, en una autosacralización voluntarista («tenemos dignidad porque así lo hemos decidido») y selectiva («tienen dignidad sólo aquellos que decidamos que la tienen» [por ejemplo, últimamente hemos decretado que los fetos y enfermos terminales carecen de ella]). Sólo la religión confiere a la dignidad humana un fundamento sólido (si el hombre es hijo de Dios —y no un capricho de la química del carbono- entonces es realmente sagrado; su dignidad es entonces objetiva, y no autoatribuida).
El cristianismo ha hecho posible el concepto de derechos humanos al proporcionar la idea de una dignidad inviolable del individuo. Pero también ha contribuido a ello de una segunda forma: poniendo las bases de la desacralización del poder y de la dualidad de órdenes (¡es decir, de la laicidad!: «al césar, lo que es del césar», etc.)[48]. Israel surge en la Historia como una excepción dualista (separación del poder temporal y el espiritual) en un mundo de «monarquías sagradas» teocráticas, donde el rey es el dios [faraones egipcios] o habla con los dioses. En Israel -y, después, en la cristiandad- el poder es desacralizado: sólo Dios es Dios; el Estado no es divino, ni el rey es un dios; el Estado es falible (y, por tanto, su autoridad debe ser sometida a control y limitación). El Estado no salva[49].
El mismísimo Habermas ha reconocido todo esto: «Para la autocomprensión normativa de la modernidad, el cristianismo ha representado más que un mero precedente o catalizador. El universalismo igualitario —del cual derivaron las ideas de libertad y solidaridad social, conducción autónoma de la vida y emancipación, conciencia moral individual, derechos humanos y democracia- es un heredero directo de la ética judía de la justicia y de la ética cristiana del amor. Este legado ha sido objeto de una constante apropiación e interpretación crítica, sin sufrir transformaciones sustanciales. Al día de hoy, no existe ninguna alternativa a él. […] Seguimos alimentándonos de esa fuente. Todo lo demás son chácharas postmodernas»[50].
Con estas palabras (que implican, desde luego, un giro radical respecto a su trayectoria anterior), Habermas está contestando afirmativamente a la pregunta que Ernst W. Böckenförde formulara en los años 60: «¿Se nutre el Estado liberal secularizado de presupuestos normativos que él mismo no puede garantizar?»[51]. En efecto, la democracia liberal surgió de un humus cultural muy concreto: un humus en el que el cristianismo (junto al sustrato grecorromano) juega un papel central. No es casualidad que las ideas de derechos humanos, Estado de Derecho, etc. hayan surgido en Occidente y encuentren en Occidente sus realizaciones más duraderas y perfectas. Tampoco es casual que el único país del mundo que ha sido invariablemente liberal y democrático desde su nacimiento (y el que salvó la democracia frente a los totalitarismos nazi y soviético) —Estados Unidos- sea también el más cristiano de Occidente.
Claro, en la historia del cristianismo no todo es luminoso: existieron la Inquisición, las guerras de religión, la condena eclesiástica de las libertades modernas durante el siglo XIX… Pero la cultura occidental disponía de los antídotos adecuados para reaccionar contra tales extravíos; los antídotos estaban en su mismo ADN: en el racionalismo griego y el teo-humanismo cristiano[52]. Una y otra vez, reformadores, santos, fundadores, activistas anti-esclavitud, etc., podían volver a la fuente: al sermón de la Montaña; a «ya no hay judío ni griego, no hay esclavo ni amo, no hay varón ni mujer, pues todos sois uno en Cristo Jesús» (Gal. 3, 28).
El agnóstico Marcello Pera[53] lo ha visto con claridad (y el pensamiento del último Habermas va en la misma dirección)[54]: el liberalismo no es autosuficiente ni autofundado[55]. Privado de su raíz prepolítica natural, tiende a dudar de sí mismo, a degenerar en el relativismo y el procedimentalismo[56]. Es lo que ocurre en la actualidad. La democracia relativista puede autodestruirse.
«El liberal —escribe Pera— es cristiano. Lo es aunque no lo sepa»[57]. Lo es porque sus valores liberal-democráticos no son más que valores cristianos secularizados (aunque él no sea consciente de esa filiación). Y, como indican Pera y Habermas, la preservación del liberalismo no será posible sin una cierta recristianización de Europa[58]. «Recristianización» que no consiste necesariamente en una recuperación masiva de la fe religiosa (aunque, ¿quién sabe? … la religión está en alza en todo el mundo[59], e incluso en Europa hay tímidos síntomas de revitalización)[60], pero sí en una concienciación generalizada de que los europeos somos, inevitablemente, «cristianos culturales». «Cristiano cultural» es aquél que, tenga o no fe religiosa, valora la aportación insustituible del cristianismo a la identidad occidental. Es la posición del propio Pera, que se autodefine como un admirador del cristianismo que no posee el don de la fe: «Admirador del cristianismo es aquél que sabe que el cristianismo ha cambiado el mundo, que nos ha traído una revolución moral de amor, igualdad y dignidad sin precedentes, y que esa revolución despliega todavía hoy sus efectos; que sin esta revolución el mundo sería peor, la vida entre los hombres más salvaje, los derechos menos garantizados, la esperanza menos fundada. […] Ambos [cristianos religiosos y «cristianos culturales»] tienen un don. Para los creyentes en el primer sentido, el «don de Dios» es la gracia, la gratuita y misteriosa esperanza de un encuentro, de una presencia: la Suya. Para los creyentes en el segundo sentido, el «don de Dios» es un patrimonio de virtudes, costumbres, cultura, civilización: la nuestra»[61].
Notas
[28] Una identidad europea hecha sólo de valores universales no suscitará identificación emocional: «[D]i per sé, il patriottismo costituzionale –con quel suo richiamo alla lealtà verso principi e valori universali- è un’idea troppo «debole» o «sottile» (thin), cioé troppo generica, astratta, […] affinché produca uno specifico senso di identità, di appartenenza ad un’unica, specifica, comunità europea» (PERA, M., Perché…, cit., p. 83).
[29] Citado por PERA, Marcello, Perché dobbiamo…, cit., p. 70.
[30] «Se l’Europa non è un melting pot ma solo un contenitore, è perché non ha energia identitaria sufficiente a fondere il contenuto» (PERA, M., op. cit., p. 123).
[31] PERA, Marcello, Perché dobbiamo…, cit., p. 98.
[32] CALDWELL, Cristopher, La revolución europea, cit., p. 32.
[33] SÉVILLIA, Jean, Quand les catholiques étaient hors la loi, Perrin, París, 2005, p. 287.
[34] Citado en JENKINS, Philip, God’s Continent, cit., p. 247.
[35] «A sufficiently strong «cultural loyalty» will always outweigh the nominal citizenship one happens to hold, especially if it’s something as weedy and undernourished as the modern multicultural post-national identity promoted by most developed societies» (STEYN, Mark, op. cit., p. xvi). «If «Dutchness» or «Frenchness» seems a weak attenuated thing, then the stronger identity will prevail» (STEYN, M., op.cit., p. 32).
[36] «L’Europa ama l’islam per le stesse ragioni per cui l’islam odia l’Europa: il suo laicismo, relativismo, multiculturalismo […]» (PERA, M., op.cit., p. 134).
[37] Dos grandes hitos de la americofobia europea fueron las chanzas sobre el discurso del presidente REAGAN que describió a la URSS como «imperio del mal» y el del presidente BUSH sobre los regímenes norcoreano, iraní e iraquí como «eje del mal». Naturalmente, sólo a un simplista cowboy se le ocurriría llamar «maligno» al régimen que mató a millones de personas en el Gulag y en la hambruna ucraniana, o al que ha convertido su país en una prisión, o al que gaseó a 5000 kurdos, o al que mata a homosexuales, lapida adúlteras y promueve el terrorismo.
[38] «The biblical references in politics, the division of the world between good and evil, these are things that [Europeans] simply don’t get. In a number of areas, it seems to me that we [Europeans and Americans] are no longer part of the same civilization» (François HEISBOURG [director de la Fundación para la Investigación Estratégica de París], citado en SLOAN, Stanley, «Religion and Politics: All the President’s Truths», International Herald Tribune, May 18, 2005).
[39] La incuestionabilidad de una libertad sexual ilimitada (al menos, entre adultos, y en Holanda ya se elevan voces a favor de la despenalización de la pederastia) parece el único y último dogma de una Europa por lo demás descreída y relativista: «A algunos legisladores les ponen nerviosos los indicios de desintegración familiar –el índice de ilegitimidad del 43% en Gran Bretaña, por ejemplo-, pero aquellos que relacionan su nerviosismo con los recelos hacia la liberación sexual ([la exministra] Christine Boutin en Francia y [la exministra] Ann Widecombe en Inglaterra, por ejemplo) suscitan más mofas que apoyos. La aprobación pública de la liberación sexual parece casi obligatoria» (CALDWELL, CH., La revolución…, cit., p. 237).
[40] Vid. HABERMAS, Jürgen, Time of Transitions, Polity Press, Cambridge, 2006, p. 71 ss.
[41] FORTUYN, Pim, Tegen de islamisering van onze cultuur: Nederlandse identiteit als fundament, A.W. Bruna, Amsterdam, 1997.
[42] Citado en JENKINS, PH., God’s Continent, cit., p. 248.
[43] «Other questions [of the Baden-Württemberg test] would be a real obstacle […] for political moderates who are conservative on moral and gender issues, who do not support wide-ranging ideas of gay rights, or who have serious qualms about public nudity. This would certainly be true among Muslims but also those Christians or Jews for whom acceptance of full homosexual equality would constitute an acid test» (JENKINS, PH., God’s Continent, cit., p. 275).
[44] «Los líderes políticos preguntan si los musulmanes aceptarán nuestros valores. Yo pregunto: ¿qué valores son esos? ¿El matrimonio gay? ¿La eutanasia?» (Adrianis SIMONIS, Obispo de Utrecht [citado en JENKINS, PH., op.cit., p. 276]).
[45] Sobre el tema, vid. KUGLER, Gudrun, «No Successor for Don Camillo: On the Marginalization of Christians in Europe», en KUGLER, Gudrun y Martin (eds.), Exiting a Dead End Road: A GPS for Christians in Public Discourse, Kairós Publications, Viena, 2010, pp. 7-23; cf. PHILLIPS, Melanie, The World Turned Upside Down, Encounter Books, Londres-Nueva York, 2010, p. 101ss
[46] «No es bueno etiquetar unas disposiciones sexuales y de género totalmente nuevas como «principios europeos fundamentales»» (CALDWELL, CH., La revolución…, cit., p. 238).
[47] RENAN, Ernest, ¿Qué es una nación? – Cartas a Strauss, trad. de A. de Blas, Alianza, Madrid, 1987, p. 82.
[48] «Il n’y a rien de plus chrétien que la laïcité! […] Pour le peuple biblique, l’État ne sera plus jamais une source de vérité ni un modèle moral, il sera à jamais désacralisé. […]. Même au plus fort de son influence historique, l’Église s’est abstenue d’exercer un pouvoir temporel direct. […] [C]e sont les régimes antichrétiens fondés sur des idéologies matérialistes ou païennes qui ont resacralisé l’État et créé des idéologies d’État fanatiques» (NEMO, Philippe, «Les racines chrétiennes de l’Europe …», cit., pp. 54-55).
[49] «Esta desacralización del poder en Europa fue fruto del judeocristianismo; […] y [ésta] es la razón por la que la democracia solamente apareció y es probable que solamente pueda florecer en Occidente. […] Fueron los profetas hebreos […] quienes inauguraron la división y la lucha fecunda del poder espiritual y el poder temporal. El profeta no se somete al poder del rey. No duda en acudir a palacio e interpelarle […]. [E]l poder temporal, en cuanto tal, no participa en la economía de la salvación. Ésta depende únicamente de la conversión interior de las personas, en la que trabajan los profetas y los santos. El Estado tiene como misión hacer que reine el orden, impedir que la sociedad se convierta en un infierno, pero no tiene en sus manos la llave del paraíso» (NEMO, Philippe, ¿Qué es Occidente?, Gota a Gota, Madrid, 2007, pp. 81-82). Cf. MADDOX, Graham, Religion and the Rise of Democracy, Routledge, Londres-Nueva York, 1996.
[50] HABERMAS, Jürgen, «A Conversation About God and the World», en Time of Transitions, Polity Press, Londres, 2006, pp. 150-151.
[51] BÖCKENFÖRDE, Ernst-Wolfgang, «Die Entstehung des Staates als Vorgang der Säkularisation», en Recht, Staat, Freiheit [1967], Suhrkamp, Francfort del M., 1991, p. 112.
[52] «In alcune fasi della sua storia, il cristianesimo è stato fondamentalista […]. Ma l’antidoto migliore contro il fondamentalismo è il cristianesimo medesimo» (PERA, M., Perché …, cit., pp. 124-125). «I liberali hanno vinto una battaglia contro la Chiesa, ma hanno avuto come alleato il cristianesimo» (PERA, M., op.cit., p. 48).
[53] Vid. PERA, Marcello – RATZINGER, Joseph, Sin raíces: Europa, relativismo, cristianismo, islam, Península, Barcelona, 2006.
[54] Vid. HABERMAS, Jürgen – RATZINGER, Joseph, Dialéctica de la secularización: Sobre la razón y la religión, Encuentro, Madrid, 2006.
[55] «[I]l cristianesimo –con quella sua idea dell’uomo creato a immagine di Dio […]- è la religione che ha introdotto il valore della dignità personale, senza il quale non c’è né libertà, né uguaglianza, né solidarietà, né giustizia. […] Oggi che è diventato anticristiano, il liberalismo è senza fondamenti e le sue libertà sono appese nel vuoto. […] Se non vogliamo che degeneri ulteriormente, dobbiamo restituirgli il senso dei suoi fondamenti cristiani» (PERA, M., Perché …, cit., pp. 6-7).
[56] «Liberalismo e cristianesimo sono congeneri. […] Per mantenere una società liberale […] occorrono un ethos e delle virtù. Non bastano libere istituzioni, liberi giudici, una libera stampa. […] Il difetto principale dell’attuale liberalismo è quello di essersi ritirato in una dimensione solo politica e procedurale e di dimenticare di essere una tradizione con specifici e densi contenuti etici, la quale affonda le sue radici nella storia europea, di cui la storia cristiana […] è parte essenziale» (PERA, M., Perché …, cit., pp. 44-45).
[57] PERA, M., Perché …, cit., p. 45.
[58] Me ocupé del tema en CONTRERAS PELÁEZ, F.J., «Europa: agonía del sesentayochismo, ¿retorno del cristianismo?» (Persona y Derecho, vol. 58 [2008], pp. 300-367).
[59] Me ocupé del tema en CONTRERAS PELÁEZ, Francisco José, «Return of Religion and Western Cultural Divide» [ http://www.europeanideasnetwork.com/files/2010/seminar_9juin/M._CONTRERAs_intervention.doc]. Cf. MICKELTHWAIT, John – WOOLDRIDGE, Adrian, God is Back: How the Global Revival of Faith is Changing the World, Penguin Press, Nueva York, 2009.
[60] Por ejemplo: cuatromillones de jóvenes en los funerales de JUAN PABLO II, reactivación de los centros de peregrinación [Santiago, Czestochowa, Knock, Paray-le-Monial, Medjugorje, etc.], éxito del «curso Alfa» y de las «misas de Tomás», inmigración cristiana desde países del Sur [no toda la inmigración es musulmana], éxito inesperado de películas como «El gran silencio», «La última cima» o «De dioses y hombres», etc. Vid. JENKINS, Philip, God’s Continent, cit, p. 55 ss.
[61] PERA, M., Perché dobbiamo …, cit., pp. 56-57.

¿Por qué los tratados europeos evitan mencionar el cristianismo? (I)

¿Por qué los tratados europeos evitan mencionar el cristianismo? (I)

Tengo dos recuerdos de infancia asociados a José Manuel Peláez y Europa; ambos deben datar de 1971. En uno de ellos, él me cuenta nada menos que la historia de Occidente, en la penumbra del salón del piso de la calle Monzón: se remonta al punto cero ab urbe condita, y me explica lo de Numítor, Rea Silvia (estos dos nombres no los he olvidado desde entonces) y la loba capitolina; y después llega, claro, a las Guerras Médicas, cuando el sacrificio de Leónidas y el genio de Milcíades —que no entendían de «alianza de civilizaciones»- hicieron posible que Europa existiera algún día. Pero entonces yo me escabullo: atravieso una fase de precoz hipocondria, y tengo pánico a todo lo relacionado con «médicos». En el segundo es verano, y tío José Manuel aparece inesperadamente en el jardín de la casa de Rota. ¡Viene de La Haya! En la España poco viajada del tardofranquismo, es como si llegara de Marte (años después, entenderé que venía de algún curso en la Academia de Derecho internacional). ¡Se ha dejado el bigote! Gran revuelo familiar. Abuela, desde luego, piensa que ha adelgazado demasiado. Y tía Pilar está radiante.
Lo cierto es que José Manuel Peláez dedicó buena parte de su trayectoria como internacionalista al estudio del Derecho comunitario y de las instituciones supranacionales europeas. Fue siempre un europeísta ferviente, convencido de que «Europa no es un continente, sino una idea», y de que dicha idea, aunque originada en Europa, era beneficiosa para la humanidad en general: «la construcción de Europa [implica] […] la radiación de su genio particular, que resulta ser precisamente universal»[1]. He pensado, pues, que estas reflexiones sobre la identidad europea podrían ser un adecuado homenaje a su memoria.
El cristianismo, censurado
Volver a estas alturas sobre el episodio de la omisión del cristianismo entre las raíces culturales de Europa por parte de la Constitución Europea de 2004 puede parecer desfasado, dado que ésta quedó finalmente en agua de borrajas, tras ser rechazada en los referenda francés y holandés de 2005, y terminar siendo sustituida en 2007 por el menos ambicioso Tratado de Lisboa (el cual, por cierto, tampoco incluye mención alguna del cristianismo). Pero la omisión en cuestión era síntoma de un síndrome más profundo, cuyos efectos permanecen en la actualidad (por ejemplo, los ministros europeos de Exteriores reunidos en Bruselas el 31 de enero de 2011 para condenar las matanzas de cristianos en Iraq, Egipto, etc. … ¡fueron incapaces de incluir la palabra «cristianos» en el borrador de resolución!)[2].
Vayamos, antes que nada, al texto de la discordia. Se trata de los dos primeros párrafos del Preámbulo de la Constitución Europea:
«Conscientes de que Europa es un continente portador de civilización; de que sus habitantes, llegados en sucesivas oleadas desde los tiempos más remotos, han venido desarrollando los valores que sustentan el humanismo: la igualdad de las personas, la libertad y el respeto a la razón.
Extrayendo inspiración del legado cultural, religioso y humanista de Europa, que, alimentado primero por las civilizaciones de Grecia y Roma, caracterizado por un impulso espiritual siempre presente en su herencia y después por las corrientes filosóficas de la Ilustración, ha inculcado en la vida social su percepción del papel central de la persona humana y de sus derechos inviolables e inalienables, así como del respeto a la ley…».
El constituyente europeo consideró dignos de mención a Grecia, a Roma, a la Ilustración… pero no al cristianismo (del que sólo cabe sospechar una referencia indirectísima y eufemística en la frase sobre el «impulso espiritual siempre presente en su herencia»)[3]. Ni siquiera la alusión al legado «cultural, religioso y humanista de Europa» está desprovista de connotaciones: se presenta «lo religioso» y «lo humanista» como vetas diferenciadas de la tradición europea, sugiriéndose una oposición entre ambas (como si la religión no pudiera ser humanista).
El iter de este texto estuvo lleno de avatares. Una primera versión incluyó una mención específica del cristianismo (en pie de igualdad con Grecia y Roma, la Ilustración, etc.). Se produjo entonces el contraataque de Valéry Giscard d’Estaing, representante francés en la Convención, que afirmó que «los europeos viven hoy en un sistema político totalmente laico, en el que la religión no juega un papel importante»[4]; señaló también que una alusión explícita al cristianismo podría resultar «excluyente», dado que en Europa viven ya 30 millones de musulmanes, y su número aumentará sin duda en las próximas décadas. La posición francesa prevaleció finalmente.
La peculiar versión de la Historia europea solemnizada por la Constitución dista de ser una anécdota. Como bien explica Joseph Weiler, las constituciones tienen básicamente tres funciones: el reparto de competencias institucionales y organización de los poderes del Estado, la determinación de las relaciones entre el poder y los ciudadanos (catálogos de derechos y deberes fundamentales), y la definición de «los valores, ideales y símbolos que comparte una determinada sociedad»[5]. Esta tercera función se hace patente especialmente en los Preámbulos y Títulos Preliminares, que ofrecen una fotografía de la autocomprensión de la nación de que se trate: son textos que vienen a decir «en esto creemos, así entendemos nuestra identidad, a estas metas aspiramos». La omisión selectiva del cristianismo en la enumeración de fuentes culturales de las que derivan los valores europeos resulta, por tanto, altamente significativa: implica que la Europa actual reniega de la componente cristiana de su identidad, y considera que los valores de libertad, democracia, dignidad humana, etc. han surgido a pesar del cristianismo.
La alusión de Giscard a nuestros sistemas «totalmente laicos» —que parece implicar que la Constitución Europea se limitó a levantar acta de lo que ya es un hecho consumado en las Constituciones nacionales- es del todo infundada. Pues, como oportunamente ha recordado Joseph Weiler, lo cierto es que las Constituciones europeas distan de ser unánimes en este punto. La constitución (consuetudinaria) británica es tan poco laica que la jefatura del Estado resulta coincidir con la de la Iglesia. La Constitución irlandesa se abre con una invocación a «la Santísima Trinidad, de la Cual procede toda autoridad, y en la Cual deben inspirarse todos los actos de los hombres y de los Estados». La Constitución de la muy secularizada Dinamarca establece una religión oficial: «la Iglesia evangélica luterana es la Iglesia nacional danesa» (art. 4). Lo mismo hace la de Grecia («la religión predominante en Grecia es la de la Iglesia oriental ortodoxa cristiana»: art. 3.1), que no olvida señalar que «el texto de las Sagradas Escrituras es inalterable» (art. 3.3). La Constitución alemana comienza con la frase: «Consciente de su responsabilidad ante Dios y los hombres, […] el pueblo alemán…».
O sea: la cuestión religiosa recibe tratamientos muy diferentes en los diversos países europeos. La libertad religiosa es reconocida en todos, pero ello no obsta para que muchos confieran carácter oficial a una confesión (que no suele ser el sintoísmo o el jainismo, sino alguna Iglesia cristiana). La estricta laicidad a la francesa es más bien la excepción que la regla. Por tanto, la Constitución Europea no se limitó a reproducir a nivel continental lo que ya era un hecho consumado a nivel nacional. Antes bien, la Constitución Europea optó deliberadamente por un modelo más bien minoritario de concebir la relación Estado-religión (la laicidad a la francesa) y, en esa medida, declaró anticuado y superado el modelo «confesional» seguido por muchas otras Constituciones.
Se podría alegar que el constituyente europeo tenía que hacer una elección entre dos modelos incompatibles, y que la opción recayó sobre el que parecía más a tono con los tiempos. Y, sin embargo, hubiera cabido una solución integradora. Como indica Weiler, hubiera bastado con imitar la fórmula escogida por la Constitución polaca, cuyo preámbulo incluye la inspirada frase:
«Nosotros, la Nación polaca, todos los ciudadanos de la República, tanto aquellos que creen en Dios como fuente de verdad, justicia, bien y belleza, como aquellos que no comparten esta fe pero respetan esos valores universales derivándolos de otras fuentes, iguales en derechos y obligaciones frente al bien común …»
El texto polaco hace justicia a la realidad de las sociedades europeas actuales: sociedades cosmovisionalmente plurales, en las que conviven creyentes con ateos. No establece jerarquías entre ellos, no oculta vergonzantemente a ninguno de los dos grupos; antes bien, pone de manifiesto que ambos pueden concordar en torno a ciertos valores, aunque encuentren el fundamento de tales valores en fuentes distintas. Pero la Constitución Europea no quiso incluir una fórmula similar: prefirió declarar implícitamente que el futuro pertenece sólo a los ateos; prefirió tratar a los creyentes como ciudadanos de segunda, como el embarazoso residuo de un pasado destinado a ser superado.
La laicidad suele ser definida como «neutralidad cosmovisional del Estado»: el Estado suspende el juicio en materia metafísica, sin comprometerse con esta o aquella cosmovisión (ya que sus leyes van dirigidas a ciudadanos que profesan cosmovisiones diversas: cristianos, ateos, musulmanes…). En la práctica, la «neutralidad» en cuestión termina a menudo funcionando como una ley del embudo: cada vez que el creyente religioso aspira a ver reflejados sus valores u opiniones en las leyes, se le dice que «está imponiendo sus creencias a toda la sociedad» (nunca se le dice lo mismo al ateo cuando intenta que las leyes reflejen su visión de las cosas). El constituyente europeo ha procedido en forma similar a la hora de escoger entre el modelo constitucional «confesional» y el laicista. Su «neutralidad» consiste, no en buscar una posible equidistancia a la polaca, sino en tirar uno de ellos a la basura[6].
Una Europa posthistórica y postidentitaria
Las Constituciones, decíamos antes, sirven, entre otras cosas, para mostrar y consolidar la autocomprensión de una sociedad. Al desdeñar los dos mil años de pasado cristiano, la Constitución Europea renuncia al que objetivamente es, sin duda, el rasgo histórico-cultural paneuropeo más evidente: lo único que comparten realmente países que, por lo demás, tienen historias y presentes muy diversos. Como indica Weiler, si viajamos desde los Urales hasta Galway y desde Hammersfest hasta Tarifa, variarán enormemente los idiomas, las costumbres, los niveles de riqueza… lo único que no variará son las catedrales presidiendo las ciudades. Lo único omnipresente es la cruz: la encontraremos en tumbas del año 511, 1011, 1511 o 2011.
¿En qué cifra su identidad esta Europa que da la espalda a su pasado? El propio Preámbulo nos lo dice: «la igualdad de las personas, la libertad y el respeto a la razón»; «el papel central de la persona y de sus derechos inviolables»; «el respeto a la ley». Y bien, es cierto que tales valores suscitan la aprobación de prácticamente todos los europeos. El «problema» es que también suscitan la aprobación, al menos nominal, de todos los no europeos. Es decir: no hay en ellos nada de específicamente europeo; se trata de valores universales. Los encontraremos también en la Constitución de EEUU… y en la de Bután, y en la de Tanzania. Si ser europeo consiste en creer en «la libertad y el respeto a la razón», todo el mundo puede serlo. Marcello Pera ha llamado a esto la «paradoja de la identidad europea»[7]. La identidad europea resultaría ser puramente universal… es decir, resultaría ser una no-identidad. Pues la identidad es, por definición, algo que le distingue a uno de los demás.
La paradójica identidad europea estribaría… en carecer de identidad. Chantal Delsol ha hablado de una vertiginosa «voluntad de vacío», que es a la vez modesta y pretenciosa. Modesta en lo que tiene de autodespojamiento y autonegación: Europa, tan dispuesta siempre a respetar las identidades culturales foráneas (la moda «multiculturalista»), renuncia a una identidad cultural propia. Pero esta modestia es sólo aparente, y podría esconder una forma de soberbia: Europa se ve a sí misma como una modalidad más evolucionada de humanidad, una humanidad post-identitaria que ya no necesita raíces y puede alimentarse sólo de valores universales abstractos[8]. Tener identidad cultural está bien para todos esos atrasados africanos y asiáticos (no sólo «está bien»: es que el europeo multiculturalista espera que los no-occidentales perseveren en sus respectivas identidades culturales de origen, que tanto colorido étnico aportan a nuestras calles)[9]. Pero los europeos vivimos ya más allá de toda identidad. Todavía hay clases.
Esta opción por la identidad thin, por la «identidad postidentitaria», podría ser interpretada como una cierta «germanización de Europa». Abrumada por su pasado, traumatizada por los crímenes cometidos en su nombre en la primera mitad del siglo XX, Alemania lleva ya varias generaciones ensayando la «identidad postnacional» (Habermas). ¿Cómo ser alemán después de Auschwitz? Reduciendo la germanidad a la Ley Fundamental de Bonn, entendiendo Alemania como un puñado de principios universales: al alemán no le está permitido otro patriotismo que el Verfassungspatriotismus[10].
Ahora bien, el síndrome postnacional alemán en realidad afecta a toda Europa (como síndrome, no ya postnacional, sino postcivilizacional). Es Europa en su conjunto, no sólo Alemania, la que salió traumatizada de la sobredosis de Historia de su dantesca primera mitad del siglo XX: dos guerras mundiales, el Lager y el Gulag, las guerras civiles española, rusa y griega, conflictos coloniales[11] … Como las guerras mundiales fueron suscitadas por el choque de nacionalismos exacerbados, Europa «tira el niño con el agua del baño»: nunca más las identidades, nunca más las políticas de fuerza, nunca más la «asertividad» histórica[12] … Europa sale de su apocalipsis de 1914-45 con la cabeza gacha; quiere, como dijo Raymond Aron, «apearse de la gran Historia»[13]: se deshace de sus imperios coloniales, renuncia al músculo militar (sabiéndose protegida por el paraguas norteamericano … al que, eso sí, el europeo se permitirá el lujo de zaherir por «maniqueísta», «cowboy», «primario»); se acurruca en un rincón del mundo, casi pidiendo perdón por existir (¿no son todas las modas filosóficas de los 50 en adelante —estructuralismo, deconstrucción, postmodernismo, multiculturalismo, etc.- formas de autodenigración civilizacional?[14]; ¿no concluyen —por una vía u otra- en afirmaciones del tipo: «la verdad objetiva no existe; cada cultura tiene derecho a su verdad … salvo la occidental, que es explotadora, imperialista y criminógena, como demuestra nuestra historia reciente»?)[15]. «El mundo entero nos odia y lo merecemos sobradamente: tal es la convicción de una mayoría de europeos. […] Nada es más occidental que este odio a Occidente: esta pasión por maldecirse, por lacerarse…» (Pascal Bruckner)[16].
El inconveniente de «apearse de la Historia»… es que la Historia no está dispuesta a detenerse, ni las demás civilizaciones (nada inclinadas al autodesprecio) a salir de ella (la frase de Aron terminaba así: «mientras Europa quiere apearse de la gran Historia, otros, cuyo número se cuenta por centenares de millones, quieren entrar en ella»). De hecho, tras 1945 la «gran Historia» sigue adelante con la Guerra Fría. Una «guerra» que el europeo (al menos, el europeo de izquierdas) se negará siempre a asumir como tal: tenderá a pensar que la amenaza soviética es un producto de la fantasía paranoica de esos americanos pasados de testosterona; criticará el «peligroso belicismo yanqui» (movilización contra el despliegue de misiles, etc.) y votará, a menudo, a Partidos Comunistas que simpatizan con el enemigo (en Francia o Italia, en porcentajes superiores al 20% e incluso el 30% del electorado). Robert Kagan analizó certeramente esta mentalidad de «niño mimado» en su obra Poder y debilidad: en el fondo, los europeos saben que, si las cosas se ponen realmente feas, los americanos vendrán a salvarles (como han hecho ya varias veces)[17]; mientras tanto, se permiten el lujo de morder la mano que les da de comer, cultivando el pacifismo de salón e invirtiendo en gasto social las cantidades que no son invertidas en defensa (Europa ha descuidado sus presupuestos militares desde 1945 … porque se sabe protegida por EEUU). Cuando se produzca la increíble victoria occidental sobre el bloque comunista en 1989 (increíble por lo fulminante, total e incruenta), prácticamente nadie en Europa la celebrará como tal: en realidad, Europa había pretendido vivir como si la Guerra Fría no fuera con ella[18].
El europeo postmoderno (escéptico, posthistórico, postbélico, postnacional) incurre en una forma muy peculiar de etnocentrismo. Da por supuesto que, dado que Europa está «cansada de Historia» y viene de vuelta de la identidad, de la autoafirmación, de cualquier idea «fuerte» o cualquier creencia firme… el resto del mundo tiene que estarlo también. Es cierto que el «experimento posthistórico» europeo ha sido un éxito: naciones que habían luchado entre sí durante siglos han firmado una paz definitiva. El error que subyace al «euroidealismo kantiano» consiste, como ha señalado Robert Kagan, en creer que la fórmula europea de pacificación resulta sin más exportable a escala planetaria[19]; Europa da por supuesto que lo que ha funcionado dentro de sus fronteras debería funcionar también a nivel mundial: imagina que la URSS (hasta 1989), la Corea de Kim Jong Il, el Irán de los ayatolás, Al Qaeda … son desactivables con los mismos métodos que han servido para desactivar definitivamente a Alemania: diplomacia, cooperación comercial, soft power, desarme … Europa olvida que su propio experimento kantiano («paz perpetua») ha funcionado: 1) porque las naciones europeas quedaron definitivamente vacunadas contra la guerra tras dos hecatombes (las guerras mundiales) provocadas y protagonizadas sobre todo por ellas; 2) porque, después de todo, entre las naciones europeas existe una notable homogeneidad cultural; 3) porque EEUU guardaba la casa por fuera: Europa ha podido saltar a la posthistoria (más allá de las guerras, de las ideas fuertes y de las identidades) … gracias a que EEUU permanecía enfangado en la Historia, manteniendo a raya a los Breznevs, Saddam Husseins y Bin Ladens de turno[20].
Aldabonazos como el 11 de septiembre de 2001 o el 11 de marzo de 2004 hubieran debido hacer despertar a Europa de su sueño de «europeizar el mundo»: Mohamed Atta y sus chicos no estaban, evidentemente, «cansados de la Historia», ni dispuestos a participar de la autoironía postmoderna, ni interesados por el «pensamiento débil»[21]. Pero la reacción de muchos europeos osciló entre la «negación» freudiana («son sólo unos pocos fanáticos; no representan a nadie») y la justificación de los agresores («EEUU se lo merecía», «la causa es la pobreza», etc.). En el caso del 11-M, la reacción del electorado supuso una especie de autoinculpación colectiva: al cambiar el sentido de su voto en el último momento (las encuestas pronosticaban una clara victoria del PP), el electorado español transmitía a los yihadistas este mensaje: «tenéis razón; nos lo merecemos por haber apoyado la intervención en Iraq; no lo volveremos a hacer»[22].
De la misma forma que, durante 45 años, muchos europeos intentaron convencerse de que la Guerra Fría no iba con ellos, los europeos actuales rechazan la idea de que pueda existir un «choque de civilizaciones» con el Islam. El autodespojamiento identitario que analizamos en este trabajo puede también estar relacionado con eso (recordemos que Giscard aludió a la presencia de musulmanes en Europa como pretexto para no mencionar el cristianismo en la Constitución). La reacción europea frente a los síntomas de «choque de civilizaciones» parece informada por el dicho popular «dos no se pelean si uno no quiere»[23]. Y, como recuerda Marcello Pera, si para evitar el choque de civilizaciones hay que negar la propia civilización, se niega[24]. Si atenuamos nuestra identidad hasta volverla totalmente abstracta y gaseosa, quizás evitaremos el conflicto: los gases no chocan. Los gases son simplemente atravesados por los sólidos.
La reacción «europeísticamente correcta» frente a cualquier comentario acerca de la difícil asimilabilidad de la inmigración musulmana consiste en calificar tales inquietudes como «racistas»[25]. El comodín del «racismo» resulta tranquilizador de varias formas: permite despreciar a la Casandra de turno y, sobre todo, permite alejar el espectro del choque de civilizaciones. Si la conflictividad planteada por la inmigración musulmana se debe al «racismo», entonces es que el problema está en nosotros, y no en ellos: bastará con que superemos nuestros miserables prejuicios racistas. Por ejemplo, los disturbios franceses del otoño de 2005 (miles de coches quemados) recibieron todo tipo de explicaciones: expresión de un malestar social debido a la «exclusión», o al paro, o al «racismo»; testosterona juvenil; simple matonismo callejero, ajeno a cualquier connotación ideológica o cultural…; cualquier explicación servía, con tal de que no mentara la bicha del choque de civilizaciones[26]. No importaba que los alborotadores fueran en su gran mayoría de origen magrebí y gritasen «Allah akbar!»: aunque ellos no lo supiesen, no estaban manifestando su odio a la cultura occidental; en realidad, estaban protestando (inconscientemente) por las «injustas políticas económicas del gobierno conservador»[27]. Su problema no era Occidente, sino Chirac.

Notas
[1] PELÁEZ MARÓN, José Manuel, Lecciones de instituciones jurídicas de la Unión Europea, Tecnos, Madrid, 5ª ed., 2000, pp. 19-20.
[2] Cf. Informe de European Dignity Watch: http://www.europeandignitywatch.org/es/el-dia-dia/detail/article/llamada-a-la-accion-antes-del-21-de-febrero-ue-debe-condenar-univocamente-la-persecucion-de-cris.html
[3] «Ou bien la Constitution se passait de toute référence historique quelle qu’elle fût, ou bien, si on citait l’humanisme ou les Lumières, il fallait évidemment citer aussi le christianisme» (NEMO, Philippe, «Les racines chrétiennes de l’Europe et leur dénégation», en DELSOL, Chantal – MATTÉI, Jean-François, L’identité de l’Europe, Presses Universitaires de France, París, 2010, p. 46).
[4] Citado en JENKINS, Philip, God’s Continent: Christianity, Islam, and Europe’s Religious Crisis, Cambridge University Press, Cambridge, 2007, p. 39.
[5] WEILER, Joseph, Una Europa cristiana, cit., p. 53.
[6] «El sentido de la premisa agnóstica del Estado es precisamente garantizar el reconocimiento tanto de la sensibilidad religiosa […] como de la sensibilidad laica. Excluir la sensibilidad religiosa del Preámbulo, por lo tanto, no es realmente una opción agnóstica; no tiene nada que ver con la neutralidad. Significa simplemente privilegiar, en la simbología del Estado, una visión del mundo respecto a otra, haciendo que todo esto pase por neutralidad» (WEILER, J., op. cit., p. 65). «Questa cultura oggi non è propriamente laica […]. [Q]uesta cultura è laicista. Essa irride alla religione, la denigra, la considera «superata», la tratta come una superstizione, come residuo di un’era mitologica […]» (PERA, Marcello, Perché dobbiamo dirci cristiani: Il liberalismo, l’Europa, l’etica, Mondadori, Milán, 2008, p. 93). «For Europe’s elites, Christianity is at best irrelevant, at worst an obstacle to social progress and the expansion of human rights» (JENKINS, Philip, God’s Continent, cit., p. 39).
[7] «[P]oiché i «principi» e i «valori indivisibili e universali» di cui parla la Carta trascendono, per definizione, qualunque collocazione storico-geografica, […] ne consegue che la Carta europea […] è una carta cosmopolita, cioè ha come referente l’intera umanità» (PERA, Marcello, Perché dobbiamo dirci cristiani, cit., p. 77). «Elle [la Constitución Europea] revient à imposer de force à l’ensemble des Européens une autre identité que celle qui est réellement la leur. Une identité d’ailleurs sans épaisseur et sans cohérence. Car elle serait fondée seulement sur les « droits de l’homme », la « démocratie », etc., tout ce qu’on croit, à tort, être venu des seules « Lumières »» (NEMO, Philippe, «Les racines chrétiennes de l’Europe et leur dénégation», cit., p. 63).
[8] «Cette volonté du vide […] exprime à la fois la modestie et la prétention. […] Prétention: celle de vouloir être sans frontière et sans définition, seule expression de l’Universel pendant que toutes les autres contrées son engluées dans leur particularité» (DELSOL, Chantal, «L’affirmation de l’identité européenne», en DELSOL, CH. – MATTEI, J.F., L’identité de l’Europe, cit., p. 3).
[9] «El defensor de […] las identidades indígenas valora la pluralidad cultural y el colorido étnico en cuanto tales, con independencia de que la pertenencia a las «comunidades» en cuestión favorezca o no la realización, la felicidad o la libertad personales. Desde un relativismo cultural intransigente, el multiculturalista insiste en atribuir el mismo valor a todas las cosmovisiones y tradiciones, y exige que cada individuo quede definitivamente atrapado por su cultura de origen. En el caso de los pueblos indígenas, debe tenerse en cuenta que se trata en algunos casos de culturas muy primitivas, vinculadas a una vida de cazadores-recolectores (en el caso de las tribus del Amazonas) o de agricultura de subsistencia (en el altiplano). El multiculturalista quiere fijar a esas personas en su forma de vida tradicional (quizás experimentada como chata, dura o empobrecedora por sus propios protagonistas), a la mayor gloria de la diversidad y la autenticidad culturales» (CONTRERAS PELÁEZ, Francisco José, «Los derechos indígenas en las nuevas Constituciones hispanoamericanas», en espera de publicación).
[10] Vid. HABERMAS, Jürgen, Identidades nacionales y postnacionales, Tecnos, Madrid, 2007. HABERMAS desarrolló el concepto de «patriotismo constitucional» en pugna con historiadores como Ernst NOLTE o Michael STÜRMER, en la que dio en llamarse Historikerstreit de 1986: cf. BALDWIN, Peter, Hitler, the Holocaust, and the Historians Dispute, Beacon Press, Boston, 1990.
[11] «El talante moral dominante en la Europa de la posguerra era el de arrepentimiento por dos desafueros históricos: el colonialismo y el nazismo. […] [L]os europeos de la posguerra sentían una ilegitimidad moral que se acentuó con el paso de las décadas. El estado de ánimo imperante quedó resumido en The March, una película que la BBC 1 emitió con motivo de la One World Week en 1990. En ella, un líder carismático llamado El Mahdi conduce a un cuarto de millón de personas en una marcha de 5000 km. desde un campo de refugiados sudanés hasta Europa bajo la consigna «somos pobres porque sois ricos». Una consigna que la película hacía poco por contradecir» (CALDWELL, Cristopher, La revolución europea, trad. de J. Manera, Debate, Madrid, 2010, pp. 20-21).
[12] «[U]ne idée généreuse et fausse traîne-t-elle dans les cerveaux européens: gommons les identités, oublions-les, et, toutes raisons de combat abolies, la paix s’établira… Oublions les religions: plus jamais la Saint-Barthélemy [matanza de protestantes a manos de los católicos en 1572]. Oublions les nations: plus jamais les tranchées de 1914 […]. Oublions les idéologies: plus jamais Auschwitz et la Kolyma» (DELSOL, Chantal, «L’affirmation de l’identité européenne», cit., pp. 1-2).
[13] «A los europeos les gustaría apearse de la historia, de la grande histoire, de la historia que se escribe con letras de sangre. Otros, que se cuentan por centenares de millones, desean entrar en ella» (ARON, Raymond, Pensar la guerra: Clausewitz, Centro de Publicaciones del Ministerio de Defensa, Madrid, 1993, p. 284).
[14] «De l’existentialisme au déconstructionnisme, toute la pensée moderne s’epuise dans la dénonciation mécanique de l’Occident dont elle souligne l’hypocrisie, la violence, l’abomination. […] Le remords a cessé d’être lié à des circonstances historiques précises, il devient dogme […]. Le devoir de pénitence […] interdit au bloc occidental, coupable de toute l’eternité, de juger, de combattre d’autres régimes, d’autres Etats, d’autres religions. Nos crimes passés nous intiment de garder bouche close. Notre seul droit est le silence. Il offre ensuite aux repentis le confort du retrait. Réserve, neutralité, seront notre rédemption» (BRUCKNER, Pascal, La tyrannie de la pénitence: Essai sur le masochisme occidental, Bernard Grasset, París, 2006, pp. 14-15).
[15] «Multiculturalism was conceived by the Western elites not to celebrate all cultures but to deny their own: it is, thus, the real suicide bomb» (STEYN, Mark, America Alone: The End of the World as We Know It, Regnery Publishing, Washington DC, 2006, p. 194).
[16] BRUCKNER, Pascal, op. cit., pp. 19 y 50.
[17] Tras la gesticulación antibelicista de muchos europeos se esconde, según Robert KAGAN, un alivio secreto vinculado a la convicción de que EEUU dará buena cuenta de las amenazas exteriores: «En general, los europeos suponen, aunque se resistan a admitirlo en su fuero interno, que siempre que Irak o alguna otra nación «proscrita» pueda surgir como un peligro verdadero y presente –no uno meramente potencial-, Estados Unidos hará algo al respecto» (KAGAN, Robert, Poder y debilidad: Europa y Estados Unidos en el nuevo orden mundial, trad. de M. Ramírez, Taurus, Madrid, 2003, pp. 53-54). Europa se permite criticar al sheriff, al gendarme mundial, aunque en el fondo agradece que exista uno: «Estados Unidos actúa a la manera de un sheriff internacional –autoproclamado quizás, pero generalmente bienvenido de todos modos- que vela por imponer algo de paz y justicia en lo que ve como un mundo sin ley, donde es preciso disuadir o destruir a los malhechores, por lo común a punta de pistola. Europa, por no salirnos de esta vieja película del Oeste, es más bien el encargado del saloon. Y los malos suelen disparar al sheriff, no al encargado» (KAGAN, R., op.cit., p. 57).
[18] «One of the most obvious refutations of Francis Fukuyama’s famous thesis The End of History […] is that the victors didn’t see it as such. Americans […] may talk about «winning» the Cold War, but the French and the Belgians and the Germans don’t. Very few British do. […] [T]here was no sense on the Continent that our Big Idea had beaten their Big Idea. […] [I]t’s hard to credit the citizens of France or Italy as having made any serious contribution to the defeat of Communism. Au contraire, millions of them voted for it, year in, year out» (STEYN, Mark, America Alone, cit., p. xxxvii).
[19] «La transmisión del milagro europeo al resto del mundo se ha convertido en la nueva «misión civilizadora» europea» (KAGAN, Robert, Poder y debilidad, cit., p. 94). Cita como ilustrativas de este estado de espíritu –entre muchas posibles- afirmaciones extraídas de un discurso de Romano PRODI: «Europa tiene un papel que desempeñar en la gobernanza del mundo. […] En Europa, el imperio de la ley ha sustituido a la crudeza de la interacción entre poderes […]. Las políticas de poder han perdido su influencia. […] [Y] al hacer de la integración [europea] un éxito, manifestamos al mundo que es posible crear un método para alcanzar la paz» (PRODI, R., Discurso ante el Institut d’Études Politiques de París, 29-05-2001 [citado por KAGAN, R., op.cit., pp. 92-93]).
[20] «El nuevo orden kantiano de Europa sólo podía prosperar bajo el paraguas del poder estadounidense, ejercido según las reglas del viejo orden hobbesiano. Luego fue el propio poder de Estados Unidos lo que posibilitó que los europeos pensaran que el poder ya no tenía importancia» (KAGAN, Robert, Poder y debilidad, cit., p. 111).
[21] Mark STEYN relata una anécdota muy reveladora: tras un artículo en el que preguntaba «¿por qué están dispuestos a morir los occidentales?» recibió un e-mail de un profesor francés que explicaba que, desde luego, los europeos no estaban dispuestos a morir por nada, y que precisamente por eso se consideraban más civilizados. El problema es: ¿cómo hacer cuando hay que compartir el mundo con gente que todavía cree lo suficiente en algo para morir por ello? (vid. STEYN, Mark, op. cit., pp. 126-127).
[22] «[E]ven Osama bin Laden might have been surprised to see the Spanish opt to make their general election an exercise in mass self-gelding. Within seventy-two hours of the carnage, voters sent a tough message to the terrorists: «We apologize for catching your eye». […] [I]t was widely reported that the atrocity had been designed to influence the election. In allowing it to do so, the Spanish knowingly made polling day a victory for appeasement and dishonored their own dead» (STEYN, Mark, America Alone, cit., pp. 36-37).
[23] «[A]unque [algunos europeos] ahora admitan que Al Qaeda está en guerra con Europa, la mayoría sigue sin poder aceptar del todo que también Europa está en guerra con Al Qaeda. […] ¡Eso no va con nosotros!, parecen clamar. ¡Nosotros no somos belicosos, somos pacifistas! ¡Amamos a todo el mundo!» (BAWER, Bruce, Mientras Europa duerme, Gota a Gota, Madrid, 2007, p. 266).
[24] «Gran parte della cultura europea oggi è così paralizata dall’idea di una guerra di civiltà con l’Islam […] che farebbe di tutto –compreso negare che l’Europa stessa sia una civiltà e abbia una religione- pur di evitare conflitti e di non apparire aggressiva oppure chiusa al «dialogo»» (PERA, Marcello, Perché dobbiamo…, cit., p. 98).
[25] «The refined antennae of Western liberals mean that whenever one raises the question of whether there will be any Italians living in […] Italy a generation or three hence, they cry «Racism!». […] But it’s not about race; it’s about culture» (STEYN, M., America Alone, cit., p. xiii).
[26] «Había un deseo, que rozaba la desesperación, de explicar los disturbios como algo debido a algún error de conducta de la sociedad mayoritaria [la sociedad francesa]. Porque, si los disturbios no podían explicarse por la mala conducta de la sociedad mayoritaria, sólo podían explicarse como parte del orden del día de los alborotadores. […] El que los disturbios los causaran musulmanes, sostenían [los intérpretes], no los convertía en disturbios musulmanes. Quizá los rebeldes no eran musulmanes airados, sino pobres airados que, por circunstancias, eran musulmanes» (CALDWELL, C., La revolución europea, cit., pp. 144-145).
[27] De ahí el llamamiento de Alain FINKIELKRAUT a tomarse en serio los gritos de los alborotadores (en lugar de intentar descubrir en ellos significados ocultos políticamente correctos): «En lugar de escuchar lo que dicen –«¡me cago en vuestra madre!, ¡me cago en el Estado!, ¡me cago en la policía!»- interpretamos sus palabras. Es decir, traducimos sus llamamientos al odio como gritos de ayuda, y su vandalismo en las escuelas como reivindicaciones de educación» (FINKIELKRAUT, Alain, «L’illegitimité de la haine», Le Figaro, 15 de noviembre de 2005 [citado en CALDWELL, C., op. cit., p. 146]).

Brasil experimenta un fuerte avivamiento espiritual

Brasil experimenta un fuerte avivamiento espiritual

By Paul Strand
CBN News Washington Sr. Correspondent
Monday, March 28, 2011

Brasil es una tierra de avivamiento. A algunas iglesias asisten decenas de miles de personas los domingos. También millones se reúnen en las calles para eventos masivos de oración y donde la creencia en los milagros es grande por lo que, según muchos, éstos son tan comunes.

Es por todo eso que el ministerio “Despertar Global” de Randy Clark, se ha enfocado en Brasil para entrenar a estadounidenses que quieran moverse en lo milagroso: “Esta es la vanguardia del cristianismo – decenas de creyentes pagan miles de dólares para viajar miles de kilómetros sólo para orar por la sanidad de personas de otro país”.

Milagros continuos

Ian Patterson, un visitante desde California, vio la sanidad instantánea de una mujer que tuvo durante años un dolor en sus articulaciones: “Ella tenía dolores en sus piernas y un dolor extremo de sus articulaciones. Así que comenzó a brincar y a saltar a bailar alrededor y a gritar.Ella bailaba para arriba y para abajo. Era obvio que Dios estaba haciendo algo por ella y ella lloraba todo el tiempo porque había estado con mucho dolor y el dolor se había ido por completo”.

Wendy Anderson, una visitante desde Washington, no dejó de orar por una mujer sorda de nacimiento quien comenzó a escuchar durante la oración: “Ella empezó a escuchar cada vez más claramente. Yo le pregunté cuánto por ciento. Ella dijo, “Como un ochenta por ciento”. Yo le pregunté si quería un cien por ciento y ella dijo sí sí…Así que oramos de nuevo y le pedimos a Dios que la sanara totalmente y milagrosamente fue sanada en su totalidad”.

Michael Shea es un pastor que trabaja a menudo con despertar global en Brasil: “Cuando la gente es sanada, quieren saber cuál es la fuente. Y cuando saben que Jesús lo hizo, ellos quieren a Jesús”.

Cristianismo: Mayor movimiento del siglo 21

En un mundo donde parecía que el comunismo y el humanismo barrerían con la religión en el siglo 20, los números indican que el mayor movimiento del siglo 21 es el cristianismo conducido por el espíritu.

“¿Cómo puede el Espíritu truncar a una religión fría o al humanismo o al ateísmo? Es porque es la demostración del Espíritu de poder”, comenta Shea.

Richard Kinney de Conyers, Georgia agrega: “Demuestra la compasión de Dios, atrae a la gente como moscas, cuando la gente es sanada no se calla acera de Jesús”.

Y la gente en las ciudades está ansiosa de mostrar esa gratitud a Dios. Cuando el popular grupo de alabanza Diante do Trono llegó a Brasilia, una ciudad de 1,5 millones, 1,2 millones llegaron a alabar con ellos. En Sao Paulo, dos millones salieron a la calle a ayudarles a grabar un video de alabanza.

Y estos creyentes transformados están usando sus votos así como su testimonio. Encuestas muestran que carismáticos y neopentecostales tienden a ser más activos políticamente y tienen convicciones más firmes que sus contrapartes seculares.

El voto guiado por el espíritu junto a cristianos dedicando sus vidas a Dios y a adorarlo han llevado muchos cambios a algunas ciudades brasileñas: “Los índices de crimen bajan. Se pueden ver cambios políticos. El Señor toca al gobierno de la ciudad y se toman decisiones beneficiosas para el pueblo”, añade Shea.

El pesebre del avivamiento

Belo Horizonte es una ciudad de tres millones de personas localizada en el interior de Brasil. Aquí mucha gente siente el fuego del avivamiento expandiéndose en este país. Por eso la llaman “El pesebre del avivamiento”.

Y eso se debe a iglesias como Lagoinha Bautista – poseedora del dudoso honor de ser la primera en Brasil expulsada de la convención bautista en los años ochentas, por abrazar entusiastamente los dones del espíritu santo.

El pastor Marcio Valadao dice que Dios los ha bendecido: “En 1998 había unos cinco mil miembros. Hoy hemos pasado los 35 mil”.

Solo esta iglesia ve unas 150 personas ganadas para cristo cada domingo en sus siete servicios, repletos, llenos de gozo y colorido.

La hija de Valadao, Ana Paula, lidera la alabanza en la iglesia: “Esto es algo que solo el Espíritu Santo puede hacer”.

Pero lo que la iglesia y sus miembros están haciendo afuera de sus paredes es lo que revela por qué este avivamiento… este movimiento… puede afectar la cultura entera.

Hace cuatro años, la iglesia compró un canal de televisión por cable que ahora transmite 24 horas al día a toda la nación presentando unos 40 programas dirigidos a alcanzar cada tipo de audiencia posible.

“Tratamos de llevar el mensaje del Evangelio a cada persona” dice Valadao.

El director de la red, quien no acepta un salario, dice que tan pronto como ingresa algún dinero, lo usan para crear otro programa: “Tenemos programas para niños, musicales, predicación, estudios bíblicos, programas para mujeres… hasta de cocina”, dice Ana Paula.

Incluso CBN está involucrado con un staff de brasileños produciendo su propia versión del club 700.

Aline Barros, cantante cristiana brasileña comenta: “La iglesia está entendiendo que debe ir más allá de sus cuatro paredes”.

“El lugar para la sal no es dentro del salero, en otras palabras la iglesia debe estar en cada área de la sociedad”: dice el Pastor Marcio Valadao.

Y ahora esta gente dedicada al reino de Dios, está empezando a cambiar el mundo a su alrededor.

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Video iraní muestra que el mesías islámico está cerca

Video iraní muestra que el mesías islámico está cerca

By Erick Stakelbeck
CBN News Terrorism Analyst
Monday, March 28, 2011

Nueva evidencia ha emergido en el sentido de que el gobierno iraní ve la inestabilidad actual en el Medio Oriente como una señal de que el Mahdi – o el mesías islámico – está a punto de aparecer.

CBN News ha obtenido un video nunca antes visto producido por el régimen iraní que dice que todas las señales se están acomodando – y que Irán pronto ayudará a entrar en el fin de los tiempos.

Mientras los movimientos revolucionarios que se apoderan del Medio Oriente han creado incertidumbre en toda la región, el video muestra que el régimen iraní cree que el caos es una prueba divina de que su victoria final está cerca.

‘La Venida está Cerca’

El video de propaganda supuestamente ha sido aprobado en los niveles más altos del Gobierno iraní.

Se llama La Venida está Cerca y describe los eventos actuales en el Medio Oriente como un preludio de la llegada del mítico doceavo Imam o Mahdi – la figura mesiánica que las escrituras islámicas dicen que conducirá a los ejércitos del Islam a la victoria sobre los no musulmanes en los últimos días.

“Este video ha sido producido por un grupo llamado los Conductores de la Venida, en conexión con el Basiji – la fuerza paramilitar iraní y en colaboración con la oficina del presidente iraní”, dijo Reza Kahlil, un ex miembro de la Guardia Revolucionaria de Irán que compartió el video con CBN News.

Kahlili, autor del libro, Tiempo de Traicionar, trabajó como un doble agente para la CIA adentro del régimen iraní.

“Hace pocas semanas, la oficina de Ahmadenijad proyectó esta película con mucha emoción a los clérigos”, dijo Kahlili a CBN News. “La audiencia meta son los musulmanes en el Medio Oriente y el mundo”.

El vídeo afirma que Irán está destinado a levantarse como una gran potencia en los últimos días para ayudar a derrotar a Estados Unidos e Israel y anunciar el regreso del Mahdi. Y pone en claro que los iraníes creen que ese tiempo se está acercando rápidamente.

“El Hadith ha descrito claramente los eventos y las diversas transformaciones de países en el Medio Oriente y también de Irán en la época de la venida”, dice un narrador en el video, y continúa diciendo que la invasión estadounidense de Irak fue anunciada por las escrituras islámicas – y que el Mahdi en un día cercano gobernará al mundo desde Irak.

Otras Señales ‘Proféticas’

La agitación actual en otros países del Oriente Medio como Yemen y Egipto – incluyendo el levantamiento de la Hermandad Musulmana – también se analizan como señales proféticas de que el Mahdi está cerca – así también la mala salud actual del rey de Arabia Saudita, un rival iraní.

“¿No es la presencia de Abdullah, su enfermedad y su condición incierta, una gran noticia para aquellos ansiosos por la venida?” pregunta el narrador.

El líder supremo de Irán, Ayatollah Khameini, y Hassan Nasrallah, líder del grupo terrorista Hezbollah, son aclamados por jugadores fundamentales del fin de los tiempos, cuyos ascensos fueron predichos en las escrituras islámicas.

Lo mismo ocurre con el presidente Mahmoud Ahmadenijad, quien según el video conquistará Jerusalén antes de la venida del Mahdi.

“Creo que es un desarrollo muy grave”, dijo a CBN News el experto en asuntos del Medio Oriente, Joel Rosenberg, autor del libro ‘El duodécimo Imam’. “Proporciona una ventana al pensamiento del liderazgo iraní: ellos creen que el tiempo de guerra con Israel puede ser incluso antes de lo que muchos habían imaginado”.

Kahlili dice el video ‘La Venida está Cerca’ pronto será distribuido por el régimen iraní por todo el Medio Oriente. Explicó que su objetivo es instigar a más levantamientos en los países árabes.

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Brasil: Sociedad Bíblica distribuye 230 millones de Escrituras

Brasil: Sociedad Bíblica distribuye 230 millones de Escrituras

By Sociedad Bíblica Brasileña
Wednesday, March 30, 2011

Durante el 2010 la Sociedad Bíblica Brasileña (SBB) distribuyó 235.530.000 copias de las Sagradas Escrituras entre la población carioca. Esto representa un aumento de 6,5 % con respecto al año anterior.

“Nos mueve la misión de proporcionarle a todas las personas acceso a la Palabra de Dios”, dijo Rudi Zimmer, director ejecutivo de la SBB. “Nuestros esfuerzos se dirigen principalmente a personas en situación de riesgo social, esparcidas por todo el país. El contacto con el mensaje bíblico, aunque sea en un pequeño folleto, ha ayudado a rescatar vidas”, agregó Zimmer.

Del total de Escrituras distribuidas en el territorio brasileño, 10% se entregaron gratuitamente a las poblaciones necesitadas. Entre los contemplados por las acciones de la organización están las comunidades ribereñas de la Amazonia, presos, enfermos, hospitalizados, personas con deficiencia visual y estudiantes.

“Somos conscientes de que aún queda mucho por hacer hasta que el mensaje bíblico llegue a todas las personas. Sin embargo, con el apoyo de los cristianos en todo el mundo, las iglesias y organizaciones, estamos recogiendo resultados gratificantes”, asegura Zimmer.

El funcionario subrayó además la importancia del programa ‘Socio Evangelizador’, mantenido hace más de 30 años por la SBB. En él los voluntarios, que proporcionan los recursos para la producción del material, hacen una distribución masiva de selecciones bíblicas, con el propósito de provocar la reflexión sobre temas recurrentes de la vida urbana, como la soledad, la violencia y el valor de la vida humana.

“Con tantas diferentes religiones ¿cómo puedo saber cuál es la correcta?”

Pregunta: “Con tantas diferentes religiones ¿cómo puedo saber cuál es la correcta?”

Respuesta: No hay duda de que el número de diferentes religiones en el mundo, presenta un desafío para saber cuál es la correcta. Primero, consideremos algunas opiniones sobre todo el tema y luego veamos cómo podemos abordar el tópico de manera en que realmente podamos llegar a una verdad y a la correcta conclusión acerca de Dios. El reto de diferentes respuestas para un tema en particular no es exclusivo del campo de la religión. Por ejemplo, tu puedes sentar a 100 estudiantes de matemáticas, darles a resolver un complejo problema y es casi seguro que muchos obtendrán la respuesta equivocada. Pero ¿significa esto que no exista la respuesta correcta? Para nada. Aquellos que obtienen una respuesta equivocada, simplemente necesitan que se les muestre su error y se les enseñen las técnicas necesarias para llegar al resultado final correcto.

El mundo también tiene gran variedad de sistemas políticos, bajo los que mucha gente vive, creyendo que su forma de gobierno es la correcta o la mejor manera de llevar a cabo el orden social. Sin embargo, aunque muchos de ellos hayan crecido bajo ciertos regimenes políticos y hayan sido fuertemente adoctrinados en las creencias de dichos sistemas, aún tienen la capacidad para reconocer las fallas de ciertas formas de gobierno. (p.ej. el fascismo) y ver que otros sistemas son ‘mejores’ (p. ej. la democracia). Ellos lo hacen al examinar los hechos y considerar las diferencias importantes. La capacidad para discernir se vuelve muy importante en el área de la religión y en todas las facetas de la vida, que es por lo que Tomás de Aquino, un hábil teólogo que vivió en los años 1200 d.C., remarcó una vez, “La tarea del filósofo es hacer distinciones.”

Hay muchas otras áreas de la vida en las que encontramos diferentes respuestas al planteamiento de un dilema en particular. Pero esto, por supuesto, nos conduce a la pregunta: “¿Cómo llegamos a la verdad acerca de Dios?” Llegamos a las deducciones apropiadas acerca de Dios, de la misma manera que lo hacemos acerca de cualquier otra cosa – usamos la metodología sistemática que está designada para separar la verdad del error mediante la aplicación de varias pruebas para encontrar la verdad, obteniendo como resultado final, un conjunto de conclusiones correctas. Tal enfoque solo tiene sentido si se aplica de la manera en que es usado diariamente en otras disciplinas. ¿Puedes imaginarte los resultados finales a los que llegaría un científico, si entrara al laboratorio y comenzara a mezclar diferentes cosas a tontas y a locas sin razón alguna? ¿O si un médico comenzara a tratar a un paciente solo con medicinas hechizas, en la esperanza de que le surtieran buen efecto? Ni el científico ni el médico optarían por tales métodos; en lugar de ello, utilizan métodos sistemáticos que son metódicos, lógicos, probatorios, y comprobables para producir el resultado final correcto.

Siendo éste el caso, ¿por qué pensar que la teología — el estudio de Dios – deba ser diferente? ¿Por qué creer que puede ser enfocado de una manera fortuita e indisciplinada y aún así llegar a conclusiones correctas? Pero, desafortunadamente, esta es la ruta que muchos toman y esta es una de las razones por las que existen tantas religiones. Dicho lo cual, regresemos ahora a la pregunta de cómo llegar a conclusiones verdaderas acerca de Dios. ¿Cuál método sistemático deberemos usar? Primero, necesitamos establecer un sistema para poner a prueba varias afirmaciones de la verdad, y luego necesitamos seguir una ruta crítica para llegar a una conclusión correcta. Un buen sistema para usar es el siguiente:

1. Consistencia lógica – esto prueba si un sistema de creencia que ha asegurado ser lógicamente coherente entre sí, y que no se contradice de ninguna manera, realmente lo es o no. Por ejemplo, la meta final del budismo es desprenderse uno mismo de todos los deseos. Sin embargo, uno debe tener el deseo de desprenderse de todos los deseos, lo cual es un principio contradictorio e ilógico.

2. Suficiencia empírica – esto simplemente plantea la pregunta: ¿existe evidencia que respalde el determinado sistema de creencia? (ya sea que la evidencia sea racional, externamente evidenciable, etc.) Naturalmente, solo es correcto querer comprobarlo cuando se trata de afirmaciones importantes, siendo realizado para que tales aserciones puedan ser verificadas. Un ejemplo de esto lo encontramos en el Mormonismo. Los mormones enseñan que Jesús vivió en Norte América y que las grandes ciudades existieron antes que la nación fuera colonizada. Sin embargo, no existe prueba arqueológica alguna o evidencia que apoye tal aseveración.

3. Relevancia existencial – esto establece si el sistema de creencia concuerda con la realidad como la conocemos, y si hace una significativa diferencia en la vida de aquel que se adhiere a él. Por ejemplo el Deísmo, asegura que Dios solo echó a girar al mundo dentro del universo y no interactúa o cuida para nada de aquellos que viven en él. ¿De qué manera impacta tal creencia a alguien en la vida cotidiana? Concretamente, no lo hace. [Nótese la manera en que el ‘cuidar’ debe ser tomado aquí – solo porque algo no le importe a un individuo, no significa que sea falso.]

Cuando es aplicado al tópico de la religión, los resultados producidos por el sistema antes mencionado, ayudarán a llevarnos a una correcta perspectiva de Dios y responderá a los cuatro grandes cuestionamientos de la vida:,

1. Origen – ¿de dónde vinimos?
2. Ética – ¿cómo debemos vivir?
3. Significado – ¿cuál es el propósito de la vida?
4. Destino – ¿hacia dónde se dirige la humanidad?

Pero, ¿de qué manera práctica aplica uno este sistema en la búsqueda de Dios? Hay una variedad de formas para hacerlo, pero una de las mejores tácticas a emplear, es el método paso a paso de pregunta/respuesta. Reduciendo la lista de posibles preguntas en la búsqueda de la pregunta clave, uno encuentra las siguientes:

1. ¿Existe la verdad absoluta?
2. ¿Se mezclan la razón y la religión?
3. ¿Existe Dios?
4. ¿Puede Dios ser conocido?
5. ¿Jesús es Dios?
6. ¿Le importo a Dios?

En un artículo tan corto como este, es imposible profundizar lo suficiente en cualquiera de los puntos anteriores, pero puede hacerse un análisis superficial para mostrar cómo cada pregunta paso a paso invalida los sistemas de creencia y opiniones mundiales para que la verdad acerca de Dios pueda ser comprendida. Primero, necesitamos saber si existe la verdad absoluta. Si no existe, entonces realmente no podemos estar seguros de nada (ya sea algo espiritual o no) y terminamos ya sea como agnósticos, desconociendo si tu puedes conocer realmente algo, o como pluralistas, aceptando cada postura porque verdaderamente no estamos seguros de cuál, si es que la hay, sea la correcta.

La verdad absoluta suele definirse como la conformidad existente entre lo que se expresa y la situación real de algo o el concepto real que se tiene acerca de un tema. Algunos dicen que no hay tal cosa como la verdad absoluta, pero el tomar esa postura resulta contraproducente. Por ejemplo, el relativista dice: “Toda verdad es relativa,” entonces nadie debe preguntar: ¿es esta declaración absolutamente verdadera? Si lo es, entonces la verdad absoluta existe; si no, ¿por qué considerarla entonces? El postmodernismo afirma que no hay verdad, sin embargo afirma al menos una verdad absoluta: el postmodernismo es la verdad. Podemos ver como todos ellos traicionan su propia postura. Al final, la verdad absoluta se vuelve innegable.

Más aún – y es importante entender esto – la verdad absoluta es rígida por naturaleza y excluye a sus opuestos. Dos más dos es igual a cuatro y solo cuatro, sin ninguna otra posible respuesta. Este punto se vuelve crítico al comparar los diferentes sistemas de creencias y opiniones mundiales. Si un sistema de creencias tiene componentes que están comprobados como verdaderos, entonces cualquier sistema de creencia que compita con afirmaciones contrarias debe ser falso. También debemos tener en mente que la verdad absoluta no es impactada por la sinceridad y el deseo. Sin importar cuán sinceramente alguien adopte una mentira, aún así sigue siendo una mentira. Y ningún deseo en el mundo puede hacer que algo verdadero de algo falso. Alguien puede revelar en la adoración de una deidad que ellos pueden llamar ‘la diosa del pétalo de rosa’ y creer sinceramente que tal ser existe, pero cuando la existencia de esa deidad es investigada y probada como falsa, sería tonto continuar adorando tal cosa. Tan duro como pueda sonar, una de las definiciones de ‘loco’ es perder el contacto con la realidad. Y la realidad es que la ‘diosa del pétalo de rosa’ no existe.

La conclusión a alcanzar de la pregunta uno es que la verdad absoluta si existe. Siendo este el caso, resulta que el agnosticismo (la forma que dice que tu no sabes la verdad), el postmodernismo, el relativismo, y el escepticismo todas ellas sostienen falsas posturas.

Esto nos lleva a la siguiente pregunta de si la razón/lógica puede ser usada en asuntos de religión. Algunos dicen que esto es imposible, pero la pregunta es – ¿por qué no? La verdad es que, la lógica es vital cuando examinamos las declaraciones espirituales porque te ayuda a entender por qué algunas afirmaciones deben ser excluidas y otras aceptadas. La lógica es absolutamente crítica para desmantelar el pluralismo (el cual dice que toda verdad declarada, aún aquellas que se oponen entre sí, son iguales y válidas).

Por ejemplo, el Islam y el Judaísmo aseguran que Jesús no es Dios, mientras que el Cristianismo asegura que Él sí lo es. Una de las leyes centrales de la lógica es la ley de la no contradicción, la cual dice que algo no puede ser ambas cosas “A” y “No A” al mismo tiempo y en el mismo sentido. Así que aplicando esta ley a las declaraciones del Judaísmo, el Islam y el Cristianismo significa que una está bien y las otras dos están equivocadas. Jesús no puede ser al mismo tiempo Dios y no Dios. Utilizada apropiadamente, la lógica es una potente arma en contra del pluralismo, porque demuestra claramente que las verdades contrarias no pueden ser ambas verdad. Este entendimiento derriba toda la mentalidad de “es la verdad para ti pero no para mí” Por ejemplo, Jesús no puede ser Dios para una persona y no Dios para otra – O Él es Dios o no lo es, punto.

La lógica también disipa toda la analogía del “todos los caminos llevan a la cima de la montaña” usada por los pluralistas. La lógica muestra que cada sistema de creencia tiene su propio conjunto de señales que apuntan a sitios radicalmente diferentes. En vez de la analogía de la “montaña,” la lógica muestra que la a ilustración apropiada sobre la búsqueda de la verdad espiritual se parece más a un laberinto – un camino encuentra su ruta hasta la verdad, mientras que todos los demás llegan a callejones sin salida. Todas las creencias pueden tener superficialmente algunas similitudes, pero difieren grandemente en el corazón de sus doctrinas. Como escribe el poeta Steve Turner en una parte de su poema titulado “Credo”:

“Creemos que todas las religiones son básicamente lo mismo,
Todas ellas creen en el amor y la bondad.
Solo difieren en asuntos de creación, pecado, cielo, infierno, Dios y salvación.”

La conclusión es que tu puedes usar la razón y la lógica en asuntos de religión. Que siendo el caso, el pluralismo (la creencia de que toda verdad declarada, es igualmente verdadera y válida), es descartada, porque es ilógico y contradictorio creer que dos afirmaciones de verdades diametralmente opuestas, puedan ser ambas válidas.

En seguida viene la gran pregunta: ¿Existe Dios o no? Si no, entonces terminas como un ateísta y un naturalista (alguien que no adopta nada sobrenatural o más allá del mundo físico y el universo.) Mientras que han sido escrito volúmenes y se han propagado debates a través de la historia sobre esta pregunta, en realidad no es difícil de responder. Para concederle la atención apropiada, debes primeramente hacer la pregunta: ¿Por qué tenemos algo en vez de nada? En otras palabras, ¿cómo tú y todo lo que te rodea llegaron aquí? Jonathan Edwards, uno de los grandes predicadores del Gran Avivamiento, expone la respuesta de esta manera:

Algo existe.
Tú no tienes algo de la nada.
Por lo tanto, existe un Ser necesario y eterno.

No puedes negar que existes porque tienes que existir para negar tu propia existencia (lo cual es contradictorio), así que la primer premisa anterior es verdad. Nadie cree que tu puedas tener algo de la nada (por ej. que ‘nada’ produjo el universo), así que la segunda premisa es verdad. Por lo tanto, la tercera premisa debe ser verdad – debe existir un Ser eterno responsable de todo.

Esta es una posición que ningún ateísta racional niega; ellos solo aseguran que el universo es ese ser eterno. Sin embargo, el problema con esta declaración es que toda la evidencia científica señala a la conclusión de que el universo tuvo un principio (el ‘big bang’). Y que todo lo que tiene un principio, debe tener una causa; por lo tanto el universo tuvo una causa y no es eterno. Ahora, siendo que las únicas dos fuentes de la eternidad son: un universo eterno (lo cual ha sido probado que no es verdad) y un Creador eterno; la única conclusión lógica a la que se llega es que Dios existe. Y nótese que el responder afirmativamente a la pregunta sobre la existencia de Dios, descarta el ateísmo como un sistema de creencia válido.

Ahora, esta conclusión no dice nada acerca de qué clase de Dios existe, pero es lo suficientemente asombrosa, porque sí hace algo dramático – descarta todas las religiones panteístas. Todas las posturas panteístas mundiales dicen que el universo es Dios y es eterno. Y esta aseveración es falsa. Así que aunque suene despectivo, realmente es verdad, que las creencias tales como el Hinduismo, el Budismo, el Jainismo son todas descartadas como sistemas de creencia válidos.

Más aún, aprendemos algunas cosas interesantes acerca de este Dios quien creó el universo. Aprendemos que Él es:

• Sobrenatural en naturaleza (porque Él existe aparte de Su creación)
• Increíblemente poderoso (habiendo creado todo lo que se conoce)
• Eterno (auto-existente puesto que Él existe aparte del tiempo y el espacio)
• Omnipresente (Él creó el espacio y no está limitado por él)
• Infinito e inmutable (Él creó el tiempo)
• Inmaterial (porque Él trasciende el espacio y lo físico)
• Personal (lo impersonal no puede crear una personalidad)
• Necesario (porque todas las cosas dependen de Él)
• Infinito y único (porque no puedes tener dos infinitos)
• Diverso y sin embargo tiene unidad (como naturaleza demuestra diversidad)
• Omnisciente (sumamente, para haber creado todas las cosas)
• Determinante (porque deliberadamente creó todas las cosas)
• Moral (ninguna ley moral como la que tiene el mundo, puede obtenerse sin un dador)
• Cuidadoso (o no hubiera dado ninguna ley moral)

Este Ser exhibe características muy similares al Dios del Judaísmo, Islamismo, y Cristianismo, las cuales curiosamente, son las únicas creencias centrales que permanecen en pie, una vez que el ateísmo y el panteísmo han sido eliminadas. Nótese también que una de las grandes preguntas de la vida (los orígenes) ha sido respondida: ya sabemos de dónde vinimos.

Esto entonces, nos lleva a la siguiente pregunta: ¿podemos conocer a Dios? En este punto, necesitamos que la religión sea reemplazada por algo más importante – la necesidad de revelación. Si la humanidad debe conocer bien a este Dios, depende de Dios revelarse a Sí Mismo a Su creación. El Judaísmo, Islamismo, y el Cristianismo todas aseguran tener un libro que es la revelación de Dios al hombre, pero la pregunta es: ¿cuál (si es que alguna) es realmente verdadera?

Poniendo de lado las pequeñas diferencias, las dos áreas centrales en disputa son (1) el Nuevo Testamento de la Biblia (2) la persona de Jesucristo. El Islam y el Judaísmo aseguran ambos que el Nuevo Testamento de la Biblia es falso en lo que asegura, y ambos niegan que Jesús es Dios encarnado, mientras que el Cristianismo afirma que ambas cosas son verdad.

Nuevamente, el espacio nos impide una defensa exhaustiva del Nuevo Testamento y la identidad de Cristo, pero estos son algunos puntos para meditar. No es una vana jactancia el decir que no hay fe en el planeta que pueda igualarse a las montañas de evidencia que existen para el Cristianismo. Desde el voluminoso número de antiguos manuscritos (5,000+), hasta los documentos históricos que datan de fechas tempranas y que fueron escritos durante la época en que vivieron los testigos oculares (algunos de solo 15 años después de la muerte de Cristo), a la multiplicidad de relatos que fueron registrados (nueve autores en 27 libros del Nuevo Testamento), a la evidencia arqueológica que ha sido encontrada – ninguna de las cuales jamás ha contradicho una sola de las afirmaciones que ha hecho el Nuevo Testamento – hasta el hecho de que los apóstoles llegaron hasta su muerte asegurando haber visto actuar a Jesús, y que Él regresó de la muerte; el Cristianismo expone los hechos en términos de proporcionar la evidencia y la prueba que respaldan sus afirmaciones. La autenticidad histórica del Nuevo Testamento, – la afirmación que transmite un relato real de los eventos reales, tal como ocurrieron – es la única conclusión correcta a que se llega una vez que todas las evidencias han sido examinadas.

Tratándose de Jesús, uno encuentra algo muy curioso acerca de Él – Él aseguró ser Dios encarnado. En las propias palabras de Jesús (p.ej. “Antes que Abraham fuese, YO SOY”), Sus hechos ( p. ej. perdonando pecados, aceptando nueve veces la adoración), Su vida milagrosa y sin pecado (la cual el usó para probar que Su verdad se sostenía sobre las afirmaciones contrarias), y Su resurrección. Todo esto respalda su afirmación de ser Dios. Los escritores del Nuevo Testamento, también afirman este hecho una y otra vez en sus escritos.

Ahora, aquí hay algo a considerar –si Jesús es Dios, entonces lo que Él dijo debe ser verdad. Y si Jesús dijo que la Biblia es inerrante y verdadera en todo lo que dice (lo cual Él hizo), esta debe ser la razón por la que la Biblia es verdadera en lo que proclama. Y como ya aprendimos, dos verdades que compiten asegurando cada una ser verdadera, no pueden estar ambas en lo correcto. Así que cualquier cosa en el Corán islámico o escritos del Judaísmo que contradicen la Biblia no pueden ser la verdad. De hecho, tanto el Islam como el Judaísmo se derrumban al decir ambas que Jesús no es Dios encarnado, pero la evidencia dice lo contrario. Y porque podemos realmente conocer a Dios (porque Él se ha revelado a Sí Mismo al hombre, tanto en Su Palabra escrita como en Cristo), todas las formas de agnosticismo son refutadas. Por último otra gran pregunta de la vida es respondida – la de la ética – porque la Biblia contiene claras instrucciones sobre cómo debe vivir la humanidad.

Finalmente, esta misma Biblia, proclama que Dios se preocupa profundamente por la humanidad y desea que todos lo conozcan íntimamente. De hecho, le importa tanto, que Él se hizo hombre para mostrarle a Su creación exactamente cómo es Dios. Hay muchos hombres que han anhelado ser Dios, pero solo existe un Dios que anheló ser hombre, para poder salvar a aquellos que Él ama profundamente, de una eterna separación de Él. Noten también que esta conclusión (y el punto en que Dios se hace un hombre en Cristo), refuta el Deísmo, el cual dice que Dios no está interesado en los asuntos de la humanidad.

Al final, vemos que la verdad última acerca de Dios puede ser encontrada y el laberinto de la postura mundial exitosamente navegado, cuando uno se adhiere a un sistema para probar las diferentes afirmaciones de la verdad y sistemáticamente trabajar a través de un método de eliminación de las falsedades, para que solo la verdad permanezca en pie. Usando las pruebas de la consistencia lógica, suficiencia empírica, y relevancia existencial aunados al cuestionamiento de las preguntas correctas, produce verdaderas y razonables conclusiones acerca de la religión y Dios. Al final, todos deben concordar en que la única razón para creer algo, es porque es verdadero – nada más. Pero tristemente, la creencia verdadera es una cuestión de la voluntad y sin importar la cantidad de evidencia lógica que sea presentada, algunos aún elegirán negar al Dios que está ahí.

¿Tiene preguntas? Preguntas de la Biblia contestadas
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La conversión del Kalimba

La conversión del Kalimba

Antes violento asesino, Gumercindo Domínguez, El Kalimba, vivió su conversión al cristianismo preso en el penal de Apodaca. Hoy predica la salvación desde su casa en Monterrey.

Eduardo Padilla Sada

Gumercindo Domínguez, El Kalimba, en su faceta de pastor evangélico en San Pedro Garza García. Fotos: Roberto Alanís

Un sábado por la tarde, Gumercindo Domínguez Ayona, El Kalimba, iba por las calles del municipio de Santiago, Nuevo León, junto con un amigo suyo que trabajaba para el gobernador de Veracruz. Llevaban tres días sin dormir, inhalando cocaína y bebiendo whisky. Detuvieron la camioneta frente a un joven que iba pasando, un muchacho cualquiera. Le sacaron una pistola y le dijeron: “Abre o te mato”. Entre carcajadas le metieron el arma a la boca para luego agarrarlo a cachazos hasta que no pudo sostenerse más. Lo dejaron tirado, al borde de la carretera, y huyeron dando de balazos.

Era 1999 y ellos no sabían que a quien acababan de agredir era al hijo del entonces alcalde santiaguense, el panista Eduardo García Garza. No pasó mucho rato para que los rodearan los militares y los detuvieran con dos mil 500 dólares en efectivo, dos armas y cuatro cartuchos quemados ocultos en su ropa interior. Las autoridades identificaron al de la broma como Kalimba, un acapulqueño de más de un metro 80 centímetros de altura, con rasgos y colorido visiblemente africanos y un cuerpo capaz de cargar 300 kilos de pesas, siempre adornado por cadenas que en total pesaban siete kilos de oro.

Lo que tampoco sabían ni se hubieran imaginado Kalimba o los militares era que seis años después, tras salir por última vez de prisión luego de haber sido detenido 162 veces, uno de los delincuentes más temidos del norte de México se había arrepentido y optado por un nuevo oficio: el de pastor evangélico. “El Señor cambió mi vida, la transformó, la restauró y me sacó de la prisión para llevar su Evangelio, para llevar la Buena Nueva a aquellos hombres que creen que no hay esperanza; déjenme decirles que sí hay esperanza, se llama Jesús de Nazaret. Él es el camino, la verdad y la vida”, dice hoy Domínguez Ayona.

DE TODO, MENOS SER GAY
Kalimba, de 56 años de edad, describe su infancia como el mayor de nueve hijos de una pareja de campesinos pobres. En vez de estudiar se dedicó a la siembra de maíz, frijol, calabaza, sandía y melón. En busca de mayores ingresos, su padre cambió de oficio y fue policía, pero no de los honrados. Kalimba afirma que su padre mataba gente por dinero, y que a sus 34 años de edad “cosechó lo que sembró”: por órdenes del alcalde, un convoy de soldados llegó a su casa, le prendió fuego y comenzó a disparar. Kalimba aclara que su padre alcanzó a matar a un coronel y tres soldados rasos antes de caer abatido. “Mi papá había matado a varias personas y ya traían orden de colgarlo. En aquel tiempo no te metían preso, te colgaban de los árboles allá en Guerrero, o en Oaxaca también. Yo vi todo desde casa de un vecino, vi cómo lo masacraban. Su cuerpo lo molieron del ombligo para arriba, lo tuvimos que recoger en tinas, lo despedazaron”, recuerda Domínguez Ayona.

Entonces, a los 14 años de edad, Kalimba fue a cobrar venganza. Entró a “una pandilla de 89 negros” en la marina de Icacos, en Acapulco, y pronto se convirtió en su líder. Le apodaron Blacky. Allí aprendió lo lucrativa que puede ser la delincuencia y prefirió independizarse, trabajando en ciudades como Acapulco, Cuernavaca, Guadalajara, Tepic, Los Cabos, México y Veracruz antes de llegar a Monterrey. Trabajó con políticos, líderes sindicales, abogados y más. Muchos de ellos están en los penales, varios bajo tierra y otros tantos siguen paseándose impunes, con libertad absoluta. Para ellos hacía de todo, y sus precios iban desde los 100 mil hasta los 800 mil pesos, dependiendo: “Yo les decía que de todo hago menos una cosa: que se te volteé el calcetín, o sea, ¡que te hagas gay! ¿Qué no hacía Kalimba antes por dinero? Así lo dice la Biblia, por el dinero el diablo cegó al mundo con las cosas materiales y la verdad así es”, menciona.

No obstante, Kalimba asegura que la mayoría de las veces que caía en prisión no era por delitos graves. “Sabía hacer los trabajos, mis trabajos los hacía secretamente; yo caía en los penales por otro tipo de situaciones, yo caía porque me contrataban para hacer una cobranza y yo te decía: ‘sí te la voy a hacer pero nada más que me vas a pagar el 50 por ciento (por adelantado) y si yo caigo en prisión me vas a venir a sacar; si no, yo vengo sobre ti’”, dice. Asegura haber sobrevivido a 17 balaceras. En una de ellas recibió siete balazos y quedó en coma. Aventaron su cuerpo junto al de otros difuntos hasta que logró emitir unos gemidos para avisar que seguía vivo. Despertó siete días después, en un hospital de Jalisco. Al día siguiente llegó un comando a terminar con su vida, pero una enfermera lo escondió en el sótano y sobrevivió.

Ceremonia en la parroquia del Kalimba

CEGADO POR EL DINERO
Él ahora lo atribuye al plan que tenía Dios para él, pero en ese entonces se creía invencible: “Yo era profesional para hacer los trabajos, no me tentaba el corazón, era por el dinero, estaba totalmente cegado por el dinero. Me buscaban como pan caliente para asesinarme y no me pegaban. Y en mi ignorancia y en mi rebeldía yo decía, ¡es que yo soy Kalimba! ¡Es que yo soy Juan Camaney! Ahora comprendo que estaba yo equivocado, ahora comprendo que estaba yo totalmente cegado por la maldad, por eso no hallo de qué manera pagarle a Dios más que hablar su verdad: que solamente Jesucristo puede transformar, restaurar y cambiar al hombre”, comenta.

Fue a finales de la década de los setenta que su oficio lo llevó a Monterrey. Una de sus primeras detenciones en Nuevo León ocurrió el 25 de mayo de 1979, cuando fue detenido por lesiones contra el cantante Rubén Castillo Amaya. “Le quebré las costillas por una lana, todo lo hacía por dinero. Por eso caí al penal, estuve mes y medio pero siempre iba pagado”, explicó.

También cayó el ocho de diciembre de 1983, cuando les dio una golpiza a dos hombres en un table dance ubicado en el Centro de Monterrey, y el cinco de febrero de 1990, cuando fue detenido con un grupo de porros tras un enfrentamiento contra disidentes sindicales en el Aula Magna del Hospital Universitario que dejó a 12 heridos. Recuerda en ese incidente haber quemado camionetas y haberle aventado un escritorio a la multitud. Un año después fue detenido por golpear al agente de la policía judicial Sergio Raúl Acevedo, a quien asegura no haber matado porque el uniformado le lloró. Kalimba narra que fue rodeado por francotiradores para ser detenido.

En esa época, antes de que permitieran la entrada de vehículos extranjeros, Kalimba traía un Ford Ghia de seis cilindros, de agencia, al cual arregló como patrulla de la Federal. En éste cometía sus crímenes. “Lo peor era darles el tiro en la cabeza, eso era lo peor, porque ahora comprendo que cuando yo estaba en lo malo pues era una cizaña muy tremenda. No hacía este tipo de maldades como las hace ahora la mafia; vamos a decir que éramos un poco más piadosos. Por ejemplo, teníamos que estar cazando a la persona para poderla levantar y agarrar, no como ahora”, detalla.

GOLPEÉ A 17
En 1992 fue cuando sus vecinos de la colonia Vista Montaña, en el poniente de San Pedro, lo acusaron de amenazas de muerte y por derribar una barda. “Ésa fue una vez que golpeé 17 vecinos; es que yo nomás hacía un trabajo sucio y me iba a Acapulco, donde compraba ganado y me quedaba allá dos o tres meses. Cuando se me acababa el dinero ya me regresaba, y (los vecinos) no estaban de acuerdo con que yo entrara por la parte trasera, por eso empecé a golpear: a uno le rompí los dientes, a otro le tumbé la puerta, a otro lo arrastré, a otro le puse la pistola en la boca. Cuando regresé de Acapulco y vi la barda, con la pistola en la mano les grité y todos los vecinos se encerraron. Me tenían pavor. Se fueron ocho de aquí, tres de ellos vendieron las casas: dos policías y un judicial. Nomás para que te des una idea cómo me tenían de miedo. Ahora que soy cristiano ya regresaron y me dicen: ‘Kalimba, si hubiéramos sabido no hubiéramos vendido’”.

No todos los asesinatos de Kalimba fueron pagados. En algún momento tuvo un taxi de la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC). A éste se subió un hombre que acababa de asaltar una panadería y le puso la pistola en la cabeza: el delincuente primerizo no contaba con que el chofer del taxi era todo un profesional. Kalimba condujo rápido y dio un frenón; se fue de frente el asaltante y Kalimba le disparó en la cabeza. Fue hasta el final de su carrera delictiva cuando esa orden de aprehensión se le juntó con otras más que tenía; con un récord como el suyo de estancias en el penal del Topo Chico y en Cadereyta, ya no alcanzó fianza. Kalimba recuerda que fueron por él a su casa distintas autoridades en total 27 veces: policías de San Pedro, policías judiciales o hasta soldados, pero él se amurallaba dentro del inmueble armado hasta los dientes con la amenaza de que “el que se meta, se muere”.

La Iglesia del Cordero de Dios, en San Pedro Garza García

Otra detención ocurrió en 1993, cuando Kalimba fue sorprendido a bordo de un vehículo del líder sindical de la CROC, Agustín Serna Servín, luego de ser acusado de golpear al vigilante de dicha central por negarle la entrada a visitar a su amigo sindicalista: Kalimba atropelló al vigía y le puso una pistola en la cabeza. El cuatro de mayo de 1996 fue señalado frente a elementos de la Policía Judicial por María del Rosario Muñoz Barrón como el presunto ladrón que la secuestró y le robó 31 mil pesos, todos sus ahorros, afuera de un banco en Santa Catarina. Kalimba se presentó ante el agente del Ministerio Público protegido por un amparo y no fue detenido. Según la versión de Kalimba, la afectada quería ser su amante, pero él le dio una golpiza y la corrió y de allí surgió la acusación falsa. Cuando llegaron los ministeriales los dejó pasar desarmados, para platicar, luego de que se lo pidieron “por favor”. Traían a Muñoz Barrón en una patrulla para que lo identificara. Él les aseguró que la podían dejar pasar: “Nomás dio un paso (dentro de la casa) y que la siento de una (cachetada) guajolotera, va para abajo y que le doy un patadón, y se va rodando porque (la calle) está de bajadita, y luego ¡órale!, les tendí la pistola a los comandantes y cerré el portón eléctrico de acero donde ahora están las escaleras. Tampoco me detuvieron, aunque sí salió en el periódico”, narra Kalimba, entre risas. Tan seguido salía en los periódicos y en la televisión que un día se hartó. “Salí demasiado a la fama. Decía: ‘Bueno, le voy a meter una bomba a esta gente, ya estuvo suave’. (…) Yo tenía preparadas dos bombas molotov para tirárselas a la prensa, pero entonces andaba con un diputado priista que me dijo que mejor los dejara, y le dije que entonces mínimo me mandaran un cheque, porque les daba pura publicidad gratis”.

El 11 de mayo de 1998 Kalimba fue detenido acusado de intentar secuestrar a una edecán que trabajaba en un depósito de cervezas y vinos, y por golpear a un cliente que intervino para tratar de frustrar el plagio. Él asegura que no había ninguna edecán, pero que al cliente sí le dio una golpiza y le puso la pistola en la cabeza porque éste se refirió a él como “mi negro”. Al día siguiente fue liberado, pero lo estaban esperando los judiciales para detenerlo por portación de arma: una pistola calibre 22. Lo llevaron al penal, pero en la puerta lo estaba ya esperando su abogado y ni entró. “Nombre, tenía órdenes de aprehensión, pero yo les llamaba ‘orden de cabrito’, tenía de a cinco o de a seis, pero nomás me hablaban los contactos y me decían: ‘Oye Kalimba, hay una orden de cabrito, ponte vivo’. Y yo ya checaba”.

DELINCUENTE ELECTORAL
Kalimba también era especialista en hacer paros laborales en las fábricas, al igual que en delitos electorales: tenía un comando de alrededor de 15 personas armadas en comunicación continua vía radio para, por ejemplo, robarse las casillas, y aunque por ser afín a la CROC era enemigo de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), cuando se requería unían fuerzas para hacerle el trabajo sucio al Partido Revolucionario Institucional (PRI). “Monterrey, San Nicolás, a donde quiera íbamos. Ya te imaginarás lo que me decían los que estaban en las casillas, ¡un negrote de casi dos metros lleno de cadenas de oro con arma! Nosotros éramos del PRI en ese tiempo, ahora soy de Cristo, ya no le voy a ningún partido más que a Jesucristo”. Dice que en las elecciones internas del PRI para definir al candidato presidencial en el 2000, sus “patrones” le aseguraron que si ganaba la elección Roberto Madrazo Pintado, él se iba trabajar de comandante.

Finalmente, el 17 de agosto del 2003 Kalimba fue detenido por posesión de armas, una pistola 45, luego de haber estado fumando cocaína por ocho días con prostitutas. Era consumidor frecuente de cocaína, pero aclara que nunca fue traficante; la pistola, ésa sí, no se le despegaba, día y noche. Luego de aquella orgía salió de su casa a plena luz a balacear una camioneta sobre la avenida Gonzalitos. Él asegura que ya tenía tres órdenes de aprehensión, pero que éstas estaban paradas: los comandantes no las ejecutaban porque “con lana se mueve todo”. Pero esta vez no se pudo zafar tan fácil; cuando en otras ocasiones no pasaba más de dos meses en prisión, esta vez pasó dos años con siete meses en el penal de Apodaca.

Una fiel de la iglesia del pastor Gume

EN EL CAMINO DE APODACA
Al poco tiempo, el cinco de enero del 2004, llegó al penal un reo enfermo de sida, el hermano Rolando, mejor conocido como El Aguacate, preso por narcotráfico. Llevaba nueve años encerrado y le faltaban 18 más. El hermano Rolando se había convertido al cristianismo años atrás, y Kalimba describe cómo su prédica lo llevó a llorar y a gritar hasta que se convirtió y, aunque mientras él seguía encerrado sus enemigos le iban robando poco a poco todas sus posesiones, ahora comprende que era parte de su purificación.

Lo único que le quedó fue su casa en la zona menos afluente de San Pedro Garza García, en el poniente, y ahí mismo, en la cochera de la primera planta, fue donde al salir de la cárcel fundó la Iglesia del Cordero de Dios. Aún quedan los balazos en las paredes, en el techo y en un refrigerador, de tanta gente que buscó matarlo. “Nadie cree en esta iglesia, peor los vecinos, que me tenían miedo, ellos tampoco creen que me cambió Dios. Dicen: ‘N’hombre, Kalimba está más loco, bailando, danzando, cantando y alabando, está loco’. Pura murmuración, pura criticación (sic). Pero la Biblia dice: ‘Te aborrecerán, te criticarán por causa de mi nombre, porque me alabas a mí, pero gózate y alégrate porque Dios es grande. El Señor dice: Mi pueblo jamás será avergonzado’”, remata Kalimba, en tono triunfal.

DIOS ME SACÓ DE ÉSA VIDA
Hoy, El Pastor Gume se describe a sí mismo como un hombre nuevo. Hoy está casado, con dos pequeños hijos y uno más en camino; el Kalimba de antes tiene a otros 17 hijos regados por toda la República. En el podio donde ahora canta y da sus sermones antes escondía kilos de cocaína. En ese espacio donde los feligreses gozan, él tuvo orgías y borracheras con whisky. Kalimba quiere que se dé a conocer su dirección: calle Francisco Cárdenas Cruz esquina con Ramiro Tamez, colonia Vista Montaña, cerca del Parque Verde Limón, porque, asegura, “la gente tiene que ver para creer”. Cuando se le advierte de los riesgos de que una persona que causó tanto daño publique su dirección, él asegura que “sus enemigos eran de antes”, que ahora que nació de nuevo Dios lo protegerá a él y a su casa. “Yo no le tengo miedo a nada porque yo ya no hago lo malo, yo hago las cosas buenas de Dios; yo confío en Dios, en que él santificó este lugar y cambió mi vida para testimonio de muchos. Todo el que dude puede venir, soldado o delincuente; si duda, que venga a ver. Yo no tengo miedo, no me ando escondiendo de nadie porque Dios ya me sacó de esa vida miserable, Dios ya me sacó de esa vida del mal”.

Kalimba está en contra de la pena de muerte, y afirma que si él pudo cambiar, cualquiera puede hacerlo con la ayuda de Jesucristo. Hoy, cuando predica el Evangelio, busca a jóvenes delincuentes y les dice: “Yo te envío este mensaje, tú que estás batallando en las drogas, en la delincuencia, Dios me sacó de ahí, Dios te puede sacar, hermano. Si miras mis ojos están llenos de lágrimas, porque el Espíritu Santo está hablándote en este momento; sólo arrepiéntete de tus pecados, sólo clama al señor Jesús, Él es el quien te puede cambiar a ti y a toda tu casa”, exclama.

Kalimba el africano

“Yo me salí de Acapulco y me fui para Puebla a un pueblo que se llama Valsequillo. Allí hay un zoológico grandísimo, haz de cuenta que estás en África; se llama Africam Safari, y hay tigres, hipopótamos, serpientes, cocodrilos, todo hay. Ahí era dueño un capitán retirado del Ejército, a quien luego se lo comieron los tigres del zoológico. Como yo venía huyendo de la ley, ahí me metí a trabajar porque ahí solicitaban a gente negra para trabajar; con pelo afro que me peinaba para arriba con tenedores. Entonces me metí a trabajar allí, yo estaba en la puerta del circo. Allí me pusieron de sobrenombre Kalimba, que es un nombre de África, y me presentaban como traído de África y sí se la creía la gente, porque yo tengo el pelo bien chino y lo usaba para arriba. También usaba un arete en la oreja izquierda, y no utilizaba pantalones, usaba una túnica de cebra. El zoológico se llenaba, era muy visitado y se la creían que yo era de África porque tenía mi lanza y aparecía descalzo, haz de cuenta un africano, con una raya en la cara. Ahí aprendí unas palabras en africano; para saludar a la gente blanca, tú ibas pasando y veías al negrote de África, y para decir ‘Buenos días’ al hombre blanco se le dice Ambu guana; nomás la aprendí a pronunciar, no sé cómo se escribe (ríe). De ahí nació Kalimba.

“Luego llegó otro circo, que ahora se llama Chino de Pekín y que antes era Hermanos Fuentes-Gasca, con elefante africano, con las elefantas Becksy y Tania, las que habían matado a dos domadores; por eso querían a un domador negro, y me metí con ellos, y anduvimos de estado en estado y hasta en Estados Unidos, Brasil, Guatemala; cuando llegamos aquí a Monterrey a mí me gustó mucho. Nos instalamos en el Puente del Papa, y llegando aquí me enamoré de una mujer de la colonia Roma, y ella se enamoró de mí y me salí del circo y aquí me quedé. Y me preguntaban cómo te llamas y yo decía ‘Kalimba’, porque no iba a decir mi nombre, y de dónde eres, y yo decía que era africano, de Cuba, echaba mentiras, porque estaba huyendo de Acapulco. Ahorita hay gente que todavía cree que no soy mexicano, aunque yo soy de Acapulco, de un pueblito. Aquí en Monterrey empecé a trabajar en lo que sabía hacer, de delincuente; era lo único que sabía hacer y aquí se manejaban muchos dólares, hasta los boleros traían dólares, y así se fue dando fama Kalimba”.

Milenio Semanal
26 de marzo de 2011

Informe: Cristianismo es la religión más perseguida

Informe: Cristianismo es la religión más perseguida

Un nuevo informe revela que el 75% de la persecución religiosa es en contra de los cristianos. El evangelista Franklin Graham indica que la influencia de la Hermandad Musulmana en Egipto, Libia, Túnez y otros países empeorará la situación.

EE.UU. 24/03/2011 (MNN/Mundo Cristiano.tv/integridad.com)
Un nuevo informe revela que el 75% de la persecución religiosa es en contra de los cristianos. El evangelista Franklin Graham indica que la influencia de la Hermandad Musulmana en Egipto, Libia, Túnez y otros países empeorará la situación.

Él afirma que los líderes moderados protegían a los cristianos. Sin embargo, el presidente de Crescent Project (Proyecto Creciente), Fouad Masri, señala: “Cuando teníamos presidentes moderados, también éramos perseguidos. Cuando teníamos presidentes opresores como Muamar Gadafi, éramos perseguidos”.

Masri asegura que la persecución hace que “el tiro les salga por la culata a los musulmanes, porque ellos quieren hacer ver al Islam como una religión pacífica. Por tanto, ellos luchan contra eso, lo cual abre las puertas para el evangelio”.

La ciencia moderna nace de la inquietud teológica

La ciencia moderna nace de la inquietud teológica
Lo teológico estuvo presente en los padres de la ciencia moderna

Se acepta popularmente que los orígenes de la ciencia moderna durante el siglo XVII se debieron más a una posición conflictiva con la autoridad religiosa y a una búsqueda de autonomía que a otra cosa. Así, en recuentos populares se llama la atención sobre casos como el de Galileo o el de Darwin, héroes la ciencia moderna, aunque en aparente rechazo de las ideas religiosas. Sin embargo, un análisis más detallado de la historia del siglo XVII, de los mismos autores que llevaron a cabo la llamada Revolución Científica y de sus argumentos para llevar adelante la nueva empresa científica, muestra una imagen totalmente distinta. Por Ignacio A. Silva.

Sede de la Royal Society en Londres, creada en 1660 para el progreso de la ciencia natural. Foto: Kaihsu Tai.
El año 2010 marca el 350 aniversario de la fundación de la Royal Society en Londres. En 1660 una docena de hombres dedicados a la investigación de la naturaleza decidieron fundar una nueva sociedad dedicada a la nueva y muy discutida empresa de la investigación natural por métodos experimentales físico-matemáticos, y dos años después el rey Carlos II la convirtió en la “Royal Society of London, for improving natural knowledge”. Desde ese entonces sus miembros nos han dado descubrimientos tales como la ley de la gravedad, la teoría de la evolución, la estructura de doble hélice del ADN, el electrón, y muchas otras innovaciones científicas que han ayudado a conformar la sociedad en la que hoy vivimos.

La pregunta que surge es, que muchos historiadores de la ciencia se han hecho e intentado responder en los últimos dos siglos, por qué a mitad del siglo XVII aconteció esta especie de estallido de investigaciones naturales, que darían lugar a lo que hoy conocemos como ciencia (1). ¿Cuáles fueron las discusiones intelectuales de aquella época que motivaron a tantos intelectuales a ocuparse de una nueva manera de los asuntos naturales?

Es bien conocida la historia tal como la cuenta el filósofo francés del siglo XIX Auguste Comte (1798-1857). Es, sin duda, muy tentador pensar que la razón principal para el desarrollo de la ciencia en el siglo XVII es que ella se presentaba como evidente, útil y hasta valiosa, teniendo como carta de presentación sus logros y descubrimientos, y lo rentable que prometía ser su método experimental. Así, la ciencia, desde sus albores, se habría distinguido por proveer continuamente de bienes materiales a la humanidad, contribuyendo de manera excepcional al desarrollo de la sociedad moderna. Lo que es aún más (y mejor para algunos) es que la ciencia se habría presentado como un elemento de secularización, quizás el más importante, lo que habría permitido a la humanidad dejar de lado mitos e historias presentadas por la religión, en particular la fe cristiana.

Así, esta idea netamente iluminista, presenta a la ciencia como una actividad nueva, racional, autónoma y completamente independiente de la religión. Si algún rol se le ha de adjudicar a la religión es el de impedimento del desarrollo de la sociedad moderna hacia la era científica de la humanidad. De este modo se quiere decir que el desarrollo y éxito de la ciencia moderna implica la marginalización de la religión y la secularización de la sociedad. Esta historia de la ciencia versus la religión ha sido popularizada hacia fines del siglo XIX por John Draper y Andrew Dickson White. Los títulos de sus libros son suficientes para mostrar que la idea que se intentaba presentar no era otra sino la perenne e interminable batalla entre las ideas religiosas y el desarrollo científico que se ha llevado a cabo desde los inicios mismos de la ciencia: en 1875 Draper publicó su ‘Historia del conflicto entre ciencia y religión’ y en 1896 White publicó su ‘Historia de la guerra entre la ciencia y la teología en la Cristiandad’. En ambas obras es fácil encontrar historias con heroicos científicos como Darwin o Galileo, llegando casi hasta el martirio por sostener la verdad de la ciencia en contra de la fe religiosa. No es para nada desconocido el último gran movimiento en esta dirección en nuestros días, promovido sobre todo por autores tales como Richard Dawkins y Christopher Hitchens con sus obras ‘The God Delusion’ en 2006 y ‘God is not Great’ en 2007 respectivamente.

Aunque esta es la imagen que popularmente se asume, lo que lleva a creer en el conflicto eterno entre ciencia y religión, muchas voces autorizadas han llamado la atención al poner sobre la mesa que los datos históricos utilizados por estas presentaciones no son del todo exactas, y que una revisión de los mismos es necesaria, ya que el ‘mito del conflicto’ no parece ser cierto. En una de las obras más importantes en lo que se refiere a esta temática, ‘Science and Religion. Some Historical Perspectives’ de 1991, John Hedley Brooke, profesor emérito de ciencia y religión de la universidad de Oxford, explica que las relaciones que se encuentran a lo largo de la historia entre ciencia y religión son muchas y muy complejas como para limitarlas a una mera relación conflictiva o a una simple relación de armonía y concordia. Entre tantas, Brooke menciona que las ideas religiosas pueden influir en la ciencia mediante la provisión de aceptación social o la justificación de la misma ante la sociedad, la regulación de la actividad científica, la decisión entre teorías científicas que compiten para explicar un fenómeno, la provisión de presupuestos teológicos o filosóficos necesarios para la investigación científica, la motivación por la cual participar en la actividad científica, etc (2).

De todas interacciones he de prestarle atención a la justificación y a la provisión de presupuestos para la investigación empírica de la naturaleza. Así, tomando algunas de las más recientes investigaciones en historia de la ciencia moderna relacionadas a su origen, intentaré mostrar que la versión iluminista que presenta a la ciencia escapándole a la religión está errada, y que una versión más matizada debe ser la que presente tales orígenes.

La propuesta que presentaré es la de ver cómo algunas discusiones teológicas del siglo XVI y XVII (y aún anteriores) han puesto las bases intelectuales para el desarrollo de la investigación científica y cómo esta nueva investigación empírica necesitó legitimarse ante la sociedad intelectual del siglo XVII apelando al status social de la religión para lograr su plena aceptación. En el primer caso, expondré cómo discusiones acerca del poder de Dios y debates acerca de los poderes cognitivos del hombre después de la caída original de Adán y Eva dieron pie para acercarse al mundo natural con el nuevo método experimental. En segundo lugar mostraré cómo este nuevo método de investigación fue duramente criticado durante las primeras décadas del siglo XVII, teniendo que recurrir quienes se dedicaron a él a justificaciones de tipo religiosas para lograr evadir tales críticas. Espero lograr mostrar cómo en el siglo XVII, según Funkenstein, la ciencia, la filosofía y la teología fueron vistas casi como una y la misma ocupación (3).

1. El poder de Dios y la contingencia natural

Una de las más antiguas tesis que afirma que la ciencia experimental moderna ha tenido una clara y fuerte influencia de la teología de su tiempo y anterior es la llamada tesis del voluntarismo, proclamada en primer lugar por M. B. Foster en 1934 en su artículo ‘The Christian Doctrine of Creation and the Rise of Modern Natural Science’, publicado en la revista Mind. Según Foster, los investigadores de la naturaleza del siglo XVII fueron los primeros en tomar en serio la doctrina cristiana de la creación del mundo por parte de Dios (4).

Para Foster, la acción voluntaria del Creador (acción que va más allá de la determinación de la razón divina y es determinada por la voluntad de Dios) determina el ser contingente de la creatura. Si la acción voluntaria es esencial a Dios, se sigue que el elemento de contingencia en la creación es esencial a ella por ser creatura. De esta manera, al considerar este carácter creatural del mundo con su consiguiente contingencia, el objeto natural (contingente) pasa a ser algo más que pura imperfección, ya que es creatura. Así, dado que el ser natural es creado, es digno de ser estudiado. Mas el método de estudio e investigación del ser contingente, el ser creado, no es otro más que el método empírico, a posteriori, ya que por ser contingente podría haber sido de otra manera. Por esta razón un método a priori que intente deducir las características de la creación sin contacto con ella estaría destinado al fracaso. Por lo tanto, la creación, el mundo natural, en tanto que bueno por ser creado, debe ser estudiado siguiendo un método que hasta el siglo XVII no había sido del todo utilizado: el método empírico-experimental (5).

La discusión acerca del poder de Dios y su análisis conceptual se remonta hasta mediados del siglo XII, cuando la filosofía de Aristóteles fue redescubierta por la cultura latina e introducida lentamente en las incipientes universidades de Boloña, París y Oxford. Hacia fines del siglo XIII, algunos intérpretes de la filosofía aristotélica, enfatizaban el poder causal natural, restringiendo la libertad divina. Así, con el propósito de preservar la libertad de Dios, durante los siglos XIV y XV se proclamó que su acto creativo no conlleva ninguna necesidad. De esta actividad divina puramente libre se sigue que el mundo creado no encarna necesidad en su obrar si no más bien contingencia: el mundo creado podría haber sido (y funcionado) de cualquier manera. Por lo tanto era necesario un método a posteriori para conocerlo, un método empírico luego perfeccionado con el método experimental. De los más renombrados autores a mencionar en este período que han sostenido estas ideas o ideas similares se destacan Isaac Newton, Pierre Gassendi, Robert Boyle, etc.

Aunque han habido recientes discusiones acerca de la magnitud de la influencia de estos debates teológicos sobre el advenimiento de la ciencia moderna (6), parecería prudente aceptar, tal como hace John Henry, que si bien es demasiado fuerte afirmar que tales debates fueron necesarios y hasta suficientes para el surgimiento de la ciencia moderna en el siglo XVII, que la teología voluntarista de los siglos XIV y XV aportó componentes importantes, o por lo menos concomitantes, al nacimiento y desarrollo de los nuevos métodos empíricos de investigación de la naturaleza.

Imagen: DXfoto.com. Photoxpress.

2. La caída original y los nuevos métodos de conocimiento

Peter Harrison, Andreas Idreos Professor de ciencia y religión y director del Ian Ramsey Centre for Science and Religion en la Universidad de Oxford, ha propuesto en los últimos años un nuevo tipo de influencia de la teología en el advenimiento de la ciencia moderna en el siglo XVII. Según Harrison, el acento sobre la interpretación de la Sagrada Escritura que se dio durante la Reforma Protestante del siglo XVI favoreció el surgimiento de la investigación empírica del mundo natural. Su tesis tiene dos partes: en primer lugar, por el nuevo énfasis de la Reforma en una interpretación no-alegórica y directa de la Biblia, el mundo natural, el ‘otro libro’, también dejó de ser interpretado alegóricamente, y se lo comenzó a investigar más empírica y experimentalmente (7). En segundo lugar, dado este nuevo método de interpretación de la Sagrada Escritura, la historia de la caída original de Adán y Eva tomó mayor relevancia, sobre todo con respecto a la posición de la naturaleza humana con respecto a sus poderes cognitivos y su dominio sobre el mundo creado (8).

La primera parte de la tesis expone cómo los reformadores protestantes, junto con los humanistas del renacimiento, comenzaron una revolución hermenéutica que llevó a leer los dos libros en los que Dios se reveló, la Biblia y el Libro de la Naturaleza, de una nueva forma más histórico-literal, lo que condujo a una transformación en el abordaje de los estudios naturales. Durante la Edad Media, gracias a una teología de la creación que daba un significado y un fin a cada cosa creada, estas eran tomadas como teniendo una significación espiritual propia (a la manera en que el pelícano era imagen de Cristo). Así, no sólo la Escritura era interpretada alegórica y simbólicamente, si no que también la naturaleza misma lo era. Por ello, todo estudio sobre ella unificaba las explicaciones y descripciones naturales con las teológicas.

Sin embargo, a principios del siglo XV, Martín Lutero y Juan Calvino, los grandes reformadores protestantes, cambiaron radicalmente la forma de leer la Escritura, yendo al texto mismo dejando de lado los comentarios de la tradición patrística y escolástica. Este nuevo acercamiento al texto original de la Biblia trajo consigo el nuevo enfoque en la interpretación, que dejó de lado la propuesta alegórica. Al dejar de lado la alegoría en el estudio de la Sagrada Escritura, no había ya razón, pues, para seguir leyendo alegóricamente la naturaleza. El agujero interpretativo creado por este corrimiento hacia la literalidad del texto bíblico fue llenado por la matemática en las disciplinas físicas, mientras que fue cubierto por lecturas taxonómicas en lo que respecta a las disciplinas de historia natural (lo que hoy conoceríamos por biología). Así, Francis Bacon y Galileo favorecieron la idea de que la naturaleza esta escrita en lenguaje matemático, siendo estas relaciones matemáticas instituidas por Dios; Boyle afirmó que la experimentación y la disección eran los métodos en los que el filósofo debía leer el libro de la naturaleza; y Ray, quien fue quizás el pionero en los estudios taxonómicos en historial natural (con gran énfasis en teología, su libro se llamó ‘The Wisdom of God manifested in the Works of Creation’ – 1961), aclamó que una adecuada historia natural no puede incluir simbolismos ni asociaciones morales. Todos ellos, sin embargo, mantuvieron una visión religiosa de la naturaleza, aunque distinguiéndola del estudio de la misma.

La segunda parte de la tesis explica no cómo fue el cambio del método de lectura, si no cómo se leyó una determinada parte de la Escritura, en particular el capítulo 3 del Génesis, en el que se cuenta la caída del estado original de perfección en el que se encontraban Adán y Eva. Hacia el siglo XVII ya se consideraba como conocimiento clásico que Adán antes de la caída era poseedor de un conocimiento y dominio perfectos de la naturaleza, así como se interpretaban las líneas de Génesis 2, 19-20, en las que se cuenta cómo Adán dio los nombres de todos los animales. Sin embargo, durante los siglos XVI y XVII se renovó la conciencia sobre el hecho de que todo poder sobre la naturaleza y conocimiento que Adán tenía fue perdido, con un gran acento sobre las consecuencias epistemológicas de la caída adámica. La historia del pecado de Adán no era leída a modo alegórico si no más bien como un hecho histórico con una significación de gran importancia. Es así que era necesario adquirir nuevamente tal conocimiento para poder restaurar el poder perdido, y por tal motivo, tratados acerca de la verdad y el error y sobre la posibilidad de algún tipo de conocimiento certero tuvieron un auge durante esta etapa del pensamiento moderno. Bien conocido es el caso de Francis Bacon, aunque también pueden mencionarse los nombres de Joseph Glanvill y Robert Hooke, quienes justifican los métodos de investigación de la naturaleza según la interpretación de las consecuencias del pecado original.

Ahora bien, un enfoque experimental y una lectura matemática de la naturaleza era, hasta entonces, algo completamente nuevo y casi sin precedente. Sin embargo, quien haya hecho ciencia sabrá de lo duro y tedioso del método científico-experimental. Esto es así, según filósofos y teólogos del siglo XVII, por culpa de la caída original de Adán y Eva. La naturaleza nos es totalmente ajena y desconocida, y no responde a nuestro mandato.

La única manera de acercarse a ella, según las ideas de uno de los fundadores del método científico, Francis Bacon, es dominándola mediante experimentos controlados y encontrando las estructuras matemáticas que se esconden en ella. A esto es a lo que apuntaba Bacon al escribir acerca de la necesidad de purificar el entendimiento y la inteligencia para alinearla con la mente que Adán tenía antes de la caída. Así, parece preciso concluir junto con Peter Harrison que el conocimiento acerca de la caída, garantizado por la revelación en las Sagradas Escrituras, sirvió durante el siglo XVII como advertencia contra epistemologías ingenuas y acríticas, como lo que se había transformado la filosofía escolástica con su filosofía natural. El saber los límites de las capacidades cognitivas humanas, junto con la aceptación que la naturaleza misma había caído del dominio del hombre al momento del pecado de Adán, dieron lugar a la posibilidad de la investigación empírico-experimental del mundo, y así al desarrollo de la ciencia moderna del siglo XVII.

3. Justificación religiosa del nuevo método de investigación

Por último presentaré algunos modos de justificación de la nueva empresa científica contra los ataques que recibió en el siglo XVII. Es preciso dejar en claro que a principios del siglo XVII no se sabía qué era lo que hoy conocemos como ciencia empírica, ya que recién estaba naciendo. Por este motivo, esta nueva actividad intelectual tuvo que ganarse su lugar dentro de los ambientes académicos de la época. La ciencia del siglo XVII no era lo que es hoy. En cierto sentido, la ciencia del siglo XVII era primitiva y ‘experimentaba’ sobre el método experimental. A lo largo de toda su historia, la filosofía natural tradicional (o aristotélica) había buscado no sólo conocer las causas de las cosas, si no también, y como último fin, el ‘moralizar a los hombres’ (9). Junto con este objetivo moral se ubicaba también uno religioso. Ahora bien, para los críticos de la nueva filosofía natural mecánica y experimental, ésta parecía amenazar las prioridades morales y religiosas de la educación tradicional, ya que no se hacía hincapié más que en el carácter experimental y empírico del nuevo método.

Ciertamente que estas críticas no fueron suficiente para desalentar el desarrollo del nuevo método experimental, pero lo interesante es cuáles fueron las respuestas de los paladines de la nueva filosofía natural. En primer lugar, la ciencia experimental se presentó como siendo capaz de cumplir con los objetivos morales y religiosos de la filosofía natural tradicional. En segundo lugar, se abogó que los objetivos más prácticos del nuevo método, tales como las invenciones y los avances tecnológicos que hasta ese entonces eran excluidos de la filosofía natural, eran una parte integral de tales objetivos morales y religiosos.

Bacon fue quien estableció tales ideas como fundamentales para entender la nueva empresa científica de la modernidad. Es de por sí importante recalcar que sus pensamientos sobre estos temas, sin embargo, fueron forjados gracias a sus reflexiones sobre los primeros capítulos del libro del Génesis. Como he explicado más arriba, el pecado original de los primeros padres significó una pérdida de todo el conocimiento enciclopédico que Adán poseía de la creación y del poder que ejercía sobre la misma. De esta manera, el rol de la filosofía natural, tal como fue concebida por Bacon, era restaurar el dominio del hombre sobre la naturaleza a través del conocimiento de la misma, para así instaurar nuevamente el orden original de la creación. Aunque Bacon mismo no realizó grandes avances en cuanto al conocimiento de la naturaleza, sus escritos acerca del método para conocerla, con alto tono escatológico, tuvieron enorme influencia durante el siglo XVII hasta hoy en día.

Así, volviendo al comienzo de nuestro recorrido, cuando la Royal Society fue fundada, lo fue sobre los fundamentos de la ciencia baconiana, junto con una justificación religiosa de la nueva empresa: la Royal Society estaría dedicada al re-establecimiento del poder del hombre sobre la naturaleza, para así recapturar el dominio del hombre sobre la creación y restaurar el conocimiento de todas las cosas (10). Finalmente, continuamente se subrayó la idea de que la ciencia empírica tenía una clara vocación teológica, ya que la grandeza de la creación muestra el poder de Dios.

Cabe mencionar en este punto, tal como lo hace Peter Harrison (11), que esta estrategia de recurrir a justificaciones religiosas en ningún caso era para crear falsas pretensiones o simular una relación inexistente con la vida religiosa de su época. Es más, según Harrison no hay ningún indicio que nos lleve a pensar que los autores del siglo XVII no fueron más que sinceros en su apología pro la nueva filosofía experimental. Esta idea puede ser fácilmente descubierta tanto en autores del inicio del siglo XVII como Johaness Kepler (1571-1630), como de finales del siglo XVII y miembros de la Royal Society como Isaac Newton (1643-1727) o Robert Boyle (1627-1691), para quienes el mundo era un templo para la gloria de Dios y el hombre era su sacerdote, por lo que la empresa de la nueva filosofía natural era un acto evidentemente religioso siendo un culto filosófico de Dios (12).

4. Conclusión

Ya sea por discusiones teológicas acerca de Dios y su poder (como en el caso de Foster), o discusiones acerca de la pérdida de los poderes cognitivos del hombre luego de la caída original de Adán (como en el caso de Harrison), o por la necesidad de justificarse ante la sociedad moderna como una nueva actividad intelectual beneficiosa para el hombre tanto moral como religiosamente, la nueva filosofía natural experimental del siglo XVII le debe gran parte de su desarrollo a las ideas religiosas que circulaban por ese momento.

Así, he intentado mostrar brevemente no sólo que el mito del eterno conflicto entre ciencia y religión no es real, considerado desde una perspectiva histórica, si no que la ciencia moderna nació de la mano de la religión. No ha sido la ciencia quien ha secularizado y ‘desencantado’ el mundo, si no que fueron discusiones teológicas las que originaron este movimiento de desencantamiento, de des-alegorización del mundo creado, aunque manteniendo su dependencia del Dios creador. Del mismo modo, no fue el descubrimiento de los poderes y capacidades cognitivas del hombre lo que motivó el desarrollo de la ciencia moderna en el siglo XVII, si no que fueron discusiones teológicas respecto del debilitamiento de tales capacidades lo que llevó a los intelectuales de aquella época a estudiar la naturaleza de forma más detenida, con el nuevo método experimental. Por último, no fue la ciencia quien desde sus comienzos se separó de la religión para justificarse y lograr aceptación social, si no que lo contrario fue lo que realmente sucedió. La nueva ciencia moderna aceptó el desafío de ser útil para la religión, y sus pioneros obtuvieron gran estimulación teológica y religiosa para llevar a cabo su empresa.

Siempre estudiando el pasado se pueden entender mejor las relaciones presentes. A 350 años del nacimiento de una de las más prestigiosas academias de ciencia en el mundo, parece necesario revalorizar la genealogía de la ciencia y de la misma Royal Society. Muchos de sus fundadores han compartido y defendido las ideas que brevemente he intentado presentar.

Ignacio A. Silva, Fundación Decyr, Argentina, Harris Manchester College, University of Oxford.

Notas

(1) Es bien sabido que el término ‘ciencia’ como tal durante el siglo XVII tenía un significado completamente distinto del que ahora posee, y lo que hoy entendemos por ciencia tiene más que ver con lo que por entonces se entendía por ‘filosofía natural’ (aunque hay muchas diferencias entre ellas). Así, por ejemplo, Isaac Newton escribió los ‘Principios Matemáticos de la Filosofía Natural’ y no de la ciencia empírica. Sin embargo, para evitar complicaciones, a lo largo de este artículo me referiré a la actividad que nació durante el siglo XVII con los términos ‘ciencia’, ‘filosofía natural’, ‘filosofía mecánica’, ‘experimental’, etc.

(2) Ver J. H. Brooke (1991), Science and Religion. Some Historical Perspectives, Cambridge University Press, cap. 1.

(3) Amos Funkenstein, Theology and the Scientific Imagination: from the Middle Ages to the Seventeenth Century, Princeton, 1986, p. 3.

(4) Foster (1934), p. 453.

(5) Foster (1934), p. 464.

(6) Ver sobre todo Peter Harrison (2002), ‘Volutarism and Early Modern Science’, History of Science, 40; John Henry (2009), ‘Voluntarist Theology at the Origins of Modern Science: A Response to Peter Harrison’, History of Science, 47; y Peter Harrison (2009), ‘Voluntarism and the Origins of Modern Science: A Reply to John Henry’, History of Science, 47.

(7) Ver Peter Harrison (1998), The Bible. Protestantism. And the Rise of Modern Science, Cambridge. Ver también Peter Harrison (2006), ‘The Bible and the Emergence of Modern Science’, Science and Christian Belief 18.

(8) Ver Peter Harrison (2007), The Fall of Man and the Foundations of Science, Cambridge. Ver también Peter Harrison (2002), ‘Original Sin and the Problem of Knowledge in Early Modern Europe’, Journal of the History of Ideas 63.

(9) Ver la opinión de Méric Casaubón (1599-1671) citada y comentada por Peter Harrison (2008), Religion, the Royal Society, and the Rise of Science’, Theology and Science, 6, p. 260: ‘Si Aristóteles no hubiera escrito otra cosa que su Ética, hubiera merecido el agradecimiento de todas las épocas’.

(10) Ver Peter Harrison (2008), p. 262.

(11)Peter Harrison (2008), p. 265.

(12) Ver Peter Harrison (2008), p. 263.

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Lunes 14 Marzo 2011
Ignacio A. Silva

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“¿Cuál es el significado de la Cuaresma?”

Pregunta: “¿Cuál es el significado de la Cuaresma?”

Respuesta: La Cuaresma es un período de ayuno y arrepentimiento, tradicionalmente observado por los católicos y algunas denominaciones protestantes en la preparación para la Pascua. La longitud del ayuno cuaresmal se estableció en el siglo 4 hasta 40 días. Durante este tiempo, los participantes comen con moderación o simplemente renuncian a un determinado alimento o hábito. El Miércoles de Ceniza y la Cuaresma se iniciaron como una manera para que los católicos se acordaran de arrepentirse de sus pecados en una forma similar a cómo las personas en el Antiguo Testamento se arrepintieron en cilicio, cenizas, y ayuno (Ester 4:1-3; Jeremías 6:26; Daniel 9:3; Mateo 11:21).

Sin embargo, a lo largo de los siglos se ha desarrollado mucho más su valor “sacramental”. Muchos católicos entienden el renunciar a algo para la Cuaresma como una forma de ganar la bendición de Dios. La Biblia no enseña que tales actos tienen ningún mérito con Dios en términos de la salvación (Isaías 64:6). De hecho, el Nuevo Testamento nos enseña que nuestros actos de ayuno y arrepentimiento se deben hacer de una manera que no llama la atención a nosotros mismos: “Cuando ayunéis, no seáis austeros, como los hipócritas; porque ellos demudan sus rostros para mostrar a los hombres que ayunan; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro, para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.”(Mateo 6:16-18).

El ayuno es una buena cosa cuando se hace con una perspectiva bíblica. Es bueno y agradable a Dios cuando renunciamos hábitos y prácticas pecaminosos. No hay absolutamente nada de malo en dejar de lado un tiempo en que nos centramos en la muerte y resurrección de Jesús. Sin embargo, estas prácticas son las cosas que deberíamos hacer todos los días del año, no sólo los 40 días desde el Miércoles de Ceniza hasta el Domingo de Pascua. Si un cristiano desea observar la Cuaresma, somos libres para hacerlo. La clave está en enfocar el tiempo en arrepentirnos de nuestros pecados y consagrarnos a Dios, no en tratar de ganarnos el favor de Dios o aumentar su amor por nosotros.

¿Cuál es el origen del Martes Gordo y el Mardi Gras?

¿Qué es el Miércoles de Ceniza?

Galton y la religión de la eugenesia

Antonio Cruz Suárez
Galton y la religión de la eugenesia
Eugenesia (IV)

Desde luego las ideas de Galton tenían más de ideología religiosa que de verdadera ciencia.
13 de marzo de 2011
En la mayor parte de sus obras, tales como: Hereditary talent and characters (1865); Hereditary Genius (1869); English Men of Science, their Nature and Nurture (1874); Inquiries into Human Faculty and its Development (1883); Natural Inheritance (1889) y Essays in Eugenics (1908), Galton consideró la eugenesia como una verdadera religión, en el sentido de que este convencimiento por mejorar la especie humana era algo tan noble que debía dar lugar a un entusiasmo y casi a un fervor de carácter religioso.

Si se asumían como científicas las ideas de que las facultades mentales se transmiten de forma rígida a la descendencia y que existen razas superiores y razas inferiores desde el punto de vista intelectual, moral e incluso social ¿por qué no asumir la obligación de difundir tal credo y luchar por instaurar una política de eliminación del mal, encarnado en forma de taras hereditarias?

La creencia de Galton acerca de de que el talento se hereda a partir del de los padres que constituyó siempre el motivo principal de sus investigaciones estadísticas, nunca pudo ser confirmada pero la mantuvo a lo largo de la vida como un acto de fe personal, una convicción apriorística indemostrable. Estaba convencido de que sus concepciones eran de vital importancia para Inglaterra.

Galton era leal a la reina Victoria y como buen ciudadano deseaba ver aumentado el poder del imperio inglés. Había viajado mucho y de las múltiples experiencias vividas llegó a la conclusión de la existencia de razas superiores e inferiores. En su mente se había elaborado lentamente una jerarquía de tales razas. Los negros estaban situados varios peldaños por debajo de los blancos, mientras que entre los europeos los ingleses figuraban a la cabeza y de entre ellos, los buenos industriales, los hombres de ciencia, los religiosos, militares, banqueros y estadistas constituían la flor y nata de la especie humana.

El problema era que tales personajes “superiores” resultaban ser poco fecundos, justo al revés que los representantes de las clases “inferiores”.

Había, por tanto, que cambiar las cosas. Era menester invertir la tendencia. De ahí que Galton se propusiera fomentar la supervivencia y el desarrollo de las castas altas e impedir la reproducción de los mediocres, a quienes habría que considerar como auténticos “enemigos del Estado” y tratar sin piedad. Le reprochaba a la Iglesia que frenara la reproducción de los mejor dotados intelectualmente, impidiendo a los clérigos que contrajeran matrimonio y tuvieran hijos. Galton estaba convencido de que en el futuro las religiones tradicionales desaparecerían para dejar paso a la eugenesia, que se convertiría así en el principal dogma científico-religioso de la humanidad.
Autores: Antonio Cruz Suárez
© Protestante Digital 2011

Los ateos británicos necesitan reclutar «Caballeros Jedi»

Los ateos británicos necesitan reclutar «Caballeros Jedi»

A las 8:56 PM, por Juanjo Romero


Los ateos del Reino Unido, agrupados en la BHA (British Humanist Association) están de horas bajas. Ya son religión, con sus cismas, sectas y proselitismos. Están preocupados.
Esta semana sale hacia los buzones de los ciudadanos británicos el cuestionario del censo, en el que figura una pregunta de respuesta optativa sobre la profesión religiosa. Como en la mayoría de los países, el resultado determina reparto de cuotas de inversiones y de distribución de servicios.
Dawkins y sus muchachos de la BHA no están contentos con los resultados del 2001, en el que el 70% de la población se declaró cristiana. En ese censo apareció una «nueva relgión», los Caballeros Jedi, fanáticos de la serie de películas de la Guerra de las Galaxias.
El fenómeno comenzó con la encuesta australiana, propagándose rápidamente al de otras naciones de la Commonwealth. En UK superó en número —y porcentaje— a judaismo, budismo, sijismo e hinduismo.
Con estos antecedentes y el proceso censal en ciernes, los ateos han decidido ir a pescar entre los Jedi. Con afanes proselitista, la BHA patrocina la web: «You’re not a Jedi» —no eres un Jedi— (la negrita es de ellos)
Si tu religión es tan poco importante que estás dispuesto a poner que eres parte de un culto proveniente de tres buenas películas de ciencia ficción de hace muchos años y tres recientes y muy malas, por favor considera señalar «Sin Religión» en su lugar.
[…]
Al elegir «Sin Religión» aseguras que el gobierno recibe un mensaje inequívoco sobre del número de personas no-religiosas en el Reino Unido. Cualquier otra respuesta será manipulada a favor de las organizaciones religiosas.
Si no eres parte activa de una religión, por favor asegúrate de que tu gobierno se entere. Eres nuestra única esperanza.
¡Es buenísimo!, basta cerrar los ojos e imaginarse al bueno de Richard Dawkins, apóstol de los ateos, que como un histriónico Senador Palpatine que intenta convencer a la gente para que se «pase al lado oscuro de la fuerza». La verdad, en qué han quedado los ateos modernos, ya no los hacen como antes.
Y cuando los datos no les vuelvan a gustar, ¿enrolarán a todas las máquinas porque son ‘herederos’ de R2D2 y C3PO? Tan poco respeto tienen a la ciencia que hay que trucar los datos. ¿O es que las encuestas sólo sirven si apoyan sus hipótesis?
¿Da lo mismo un ateo, un agnóstico o un indiferente? Parece que para los ateos británicos «todo es bueno para el convento»
Causa tristeza dónde han terminado por depositar la esperanza, la única esperanza en sus propias palabras, ubi thesaurus cor

http://infocatolica.com/blog/delapsis.php/1103090856-los-ateos-britanicos-necesita

La ecografía que cambió mi vida: la conversión pro-vida de Abby Johnson según sus propias palabra

La ecografía que cambió mi vida: la conversión pro-vida de Abby Johnson según sus propias palabra

Cheryl asomó la cabeza en mi oficina. «Abby, necesitan que vuelva una persona extra a la sala de examen. ¿Estás libre?».

Sorprendida, levanté la vista de mis papeles. «Claro».

A pesar que había estado con Planned Parenthood durante ocho años, nunca había sido asignada a la sala de examen para ayudar al equipo médico durante un aborto, y no tenía idea por qué me necesitaban ahora. Las enfermeras de profesión eran las únicas que ayudaban en los abortos, no otro personal de la clínica. Como directora de esta clínica en Bryan, Texas, en un apuro yo podía reemplazar a alguien en cualquier puesto, excepto, por supuesto, a los médicos o enfermeras que realizan procedimientos médicos. En unas pocas ocasiones estuve de acuerdo con el pedido de una paciente para permanecer con ella y sostener su mano durante el procedimiento, pero sólo cuando yo había sido la consejera que había trabajado con ella durante la ingesta y el asesoramiento. Ese no era el caso hoy. Por eso me pregunté: ¿por qué me necesitan?

El abortista que estaba hoy de visita había estado aquí en la clínica Bryan sólo dos o tres veces antes. Él tenía un consultorio privado para abortos a unos 250 kilómetros de distancia. Cuando yo hablé con él sobre el trabajo varias semanas antes, él me había explicado que en su propio establecimiento sólo se hacían abortos guiados por ecografías, que es el procedimiento de aborto con el menor riesgo de complicaciones para la mujer. Dado que este método permite al médico ver exactamente lo que está pasando en el interior del útero, hay menos posibilidades de perforar la pared uterina, que es uno de los riesgos del aborto. Yo respetaba eso de él. Esto es lo máximo que se podía hacer para mantener a las mujeres seguras y saludables, lo mejor en lo que a mí respecta. Sin embargo, yo le expliqué que esta práctica no era el protocolo en nuestra clínica. Él entendió y dijo que respetaría nuestro procedimiento típico, aunque se había acordado que él tendría la libertad de utilizar la ecografía si se encontraba en una situación particular que lo justificara.

Que yo sepa, nosotros nunca habíamos hecho abortos guiados por ecografías en nuestras instalaciones. Hacíamos abortos sólo cada dos sábados, y la meta asignada en esos días por nuestra afiliada Planned Parenthood era realizar 25 a 35 procedimientos. Nos gustaba concluir en torno a las 2 p.m. Nuestro procedimiento típico tardaba casi 10 minutos, pero una ecografía agregaba unos cinco minutos, y cuando estás tratando de programar hasta 35 abortos en un día, esos minutos adicionales se suman.

Por un momento sentí repugnancia fuera de la sala de examen. Nunca me gustó entrar en esta habitación durante un procedimiento de aborto, ya que nunca acepté lo que sucedía detrás de esa puerta. Pero ya que todos teníamos que estar listos en cualquier momento para arrimar el hombro y hacer el trabajo, abrí la puerta y entré.

La paciente ya estaba sedada, aún consciente pero aturdida, la luz brillante del médico cayendo sobre ella. Ella estaba en posición, los instrumentos estaban prolijamente dispuestos en la bandeja, al lado del médico, y una enfermera profesional estaba colocando la máquina de ecografías al lado de la mesa de operaciones.

«Voy a realizar un aborto guiado por ecografía en esta paciente. Te necesito para mantener la sonda del aparato», me explicó el médico.

Cuando tuve la sonda del ultrasonido en la mano y ajusté la configuración de la máquina, yo discutía conmigo misma: no quiero estar aquí. No quiero participar en un aborto. A decir verdad, era una actitud equivocada, ya que yo necesitaba mentalizarme para esta tarea. Respiré hondo y traté de sintonizar la música de la radio, que sonaba suavemente en el fondo. Es una buena experiencia de aprendizaje – Nunca antes he visto un aborto guiado por ecografía, me dije. Tal vez esto me ayude cuando aconseje a las mujeres. Voy a aprender de primera mano acerca de este procedimiento más seguro. Además, estaré afuera en tan sólo unos minutos.

Yo no había imaginado cómo los siguientes 10 minutos sacudirían los cimientos de mis valores y cambiarían el curso de mi vida.

Ocasionalmente, yo había efectuado antes diagnósticos con ecografías para las clientes. Éste era uno de los servicios que ofrecíamos para confirmar el embarazo y estimar qué tan avanzado estaba. La familiaridad de preparar para una ecografía calmó mi inquietud por estar en esta sala. Apliqué el aceite en el vientre de la paciente, y luego maniobré la sonda del aparato hasta que se vio en la pantalla el útero y ajusté la posición de la sonda para captar la imagen del feto.

Yo estaba esperando para ver lo que había visto en ecografías anteriores. Por lo general, dependiendo de lo avanzado que estuviera el embarazo y de la forma que el feto movía, primero sea veía una pierna, la cabeza o alguna imagen parcial del torso, por eso tuve que maniobrar un poco para obtener la mejor imagen posible. Pero esta vez la imagen era completa, es decir, pude ver el perfil completo y perfecto de un bebé.

Se ve como Grace a las 12 semanas, pensé sorprendida, recordando la primera visión que tuve de mi hija, tres años antes, acurrucada y protegida dentro de mi vientre. La imagen que tenía ahora frente a mí parecía la misma, sólo que más clara y más nítida. El detalle me sorprendió. Pude ver claramente el perfil de la cabeza, ambos brazos, las piernas e incluso los pequeñísimos dedos de las manos y los pies. Era una imagen perfecta.

Pero rápidamente el aleteo de la cálida memoria de Grace fue sustituida por una oleada de ansiedad. ¿Qué voy a ver? Mi estómago se puso rígido. No quiero ver lo que está a punto de suceder.

Supongo que suena extraño, viniendo de una profesional que había administrado una clínica de Planned Parenthood durante dos años, aconsejando a las mujeres en crisis, programando abortos, revisando los informes mensuales del presupuesto de la clínica, contratando y capacitando personal. Pero extraño o no, el simple hecho es que yo nunca había estado interesada en la promoción del aborto. Yo había llegado a Planned Parenthood ocho años antes, creyendo que su propósito era principalmente prevenir embarazos no deseados y, en consecuencia, reducir el número de abortos. Esta había sido sin duda mi meta. Y yo creía que Planned Parenthood salvaba vidas, las vidas de las mujeres que, sin los servicios proporcionados por esta organización, podrían recurrir a algún carnicero de la calle. Todo esto se aceleró a través de mi mente, mientras yo sostenía con cuidado la sonda en posición.

«Trece semanas», oí decir a la enfermera después de hacer mediciones para determinar la edad del feto.

«De acuerdo», dijo el doctor mirándome, «simplemente mantén la sonda en posición durante el procedimiento, así puedo ver lo que estoy haciendo».

El aire fresco de la sala de examen me dejó fría. Mis ojos estaban todavía pegados a la imagen de este bebé perfectamente formado, cuando vi como se hacía presente una nueva imagen en la pantalla. La cánula – un instrumento unido al extremo del tubo de succión – había sido insertado en el útero y se acercaba hasta situarse al lado del bebé. Se veía como un invasor en la pantalla, fuera de lugar. Mal, esto simplemente se veía mal.

Mi corazón se aceleró. El tiempo se volvió más lento. Yo no quería mirar, pero no quería dejar de mirar bien. Yo no podía no observar. Yo estaba horrorizada, pero fascinada al mismo tiempo, como un papamoscas que reduce la marcha cuando pasa al lado de algunos restos horribles de un automóvil: no queriendo ver un cuerpo destrozado, pero mirándolo lo mismo.

Mis ojos volaron hacia el rostro de la paciente, las lágrimas corrían por las comisuras de sus ojos. Pude ver que estaba dolorida. La enfermera secó el rostro de la mujer con un pañuelo de papel.

«Simplemente respire», la enfermera la alentó gentilmente. «Respire».

«Está casi terminado», susurré. Quería mantenerme concentrada en ella, pero mis ojos se zambulleron de nuevo en la imagen en la pantalla.

Al principio, el bebé no parecía consciente de la cánula. Se situó suavemente al lado del bebé, y por un instante sentí un rápido alivio. Por supuesto, pensé. El feto no siente dolor. Yo había tranquilizado a un sinnúmero de mujeres sobre esto, tal como me habían enseñado en Planned Parenthood. El tejido del feto no siente nada cuando se lo elimina. Entiéndelo, Abby. Éste es un procedimiento médico rápido y simple. Mi cabeza estaba trabajando a pleno para controlar mis respuestas, pero yo no podía eliminar una inquietud interior que rápidamente estaba llegando a la cima del horror en el momento que observé la pantalla.

El siguiente movimiento fue la sacudida repentina de un pie pequeño, en el momento que el bebé comenzó a patear, como si estuviera tratando de alejarse de la sonda invasora. A medida que la cánula lo apretaba al costado, el bebé empezó a luchar para girar y girar de inmediato. Me pareció claro que podía sentir la cánula, y que no le gustaba lo que estaba sintiendo. Y luego la voz del médico se abrió paso, provocándome un susto.

«Sonríe, Scotty», le dijo despreocupadamente a la enfermera. Él le estaba diciendo que volviera a la succión – en un aborto, la succión no está activada hasta que el médico siente que la cánula está en el lugar exacto.

Tuve un repentino deseo de gritar «¡Alto!». Quería sacudir la mujer y decirle: «¡Mira lo que le está sucediendo a tu bebé! ¡Despierta! ¡Date prisa! Haz que se detengan!».

Pero aun cuando pensaba estas palabras, vi que mi propia mano sostenía la sonda. Yo era uno de «ellos» al llevar a cabo este acto. Mis ojos se sumergieron de nuevo en la pantalla. La cánula ya estaba siendo girada por el médico, y ahora pude ver el pequeño cuerpo retorciéndose violentamente con ello. En el brevísimo momento en que el bebé se veía como si estuviera siendo exprimido como un trapo de cocina, giró y se encogió. Y luego se desplomó y comenzó a desaparecer dentro de la cánula ante mis ojos. Lo último que vi fue la espina dorsal pequeña, perfectamente formada, succionada por el tubo, y luego se fue. El útero quedó vacío, totalmente vacío.

Quedé helada, no lo podía creer. Sin darme cuenta, me desprendí de la sonda. Ésta se desplazó fuera de la panza de la paciente y se deslizó sobre su pierna. Yo podía sentir mi corazón golpeando, latiendo tan fuerte que mi cuello vibraba. Traté de hacer una respiración profunda, pero sin poder respirar hacia adentro o hacia afuera. Yo seguía mirando a la pantalla, a pesar que estaba negra, porque yo había perdido la imagen. Pero no estaba registrando nada para mí. Me sentí demasiado aturdida y sacudida para moverme. Yo escuché al médico y a la enfermera conversando en forma casual mientras trabajaban, pero sonaban distantes, como un ruido vago en el fondo, difícil de oír en los latidos de mi propia sangre en mis oídos.

La imagen del pequeño cuerpo, mutilado y aspirado, se estaba repitiendo en mi mente, y con ello la imagen de la primera ecografía de Grace, que había sido aproximadamente del mismo tamaño. Y pude recordar y oir una de las tantas discusiones que había mantenido con mi esposo, Doug, sobre el aborto.

«Cuando estuviste embarazada de Grace, ella no era un feto, sino que un bebé», dijo Doug. Y ahora esto me golpea como un rayo: ¡Tenía razón! Lo que estaba en el vientre de esta mujer hace un momento era algo vivo. No era solamente tejidos o células. Era un bebé humano. ¡Y estaba luchando por su vida! Una batalla que perdió en un abrir y cerrar de ojos. Lo que he dicho a la gente durante años, lo que he creído y enseñado y defendido, es una mentira.

De pronto sentí los ojos del médico y la enfermera sobre mí. Esto me sacó de mis pensamientos. Me di cuenta que la sonda estaba extendida en las piernas de la mujer y a duras penas pude volver a ponerla en su lugar. Pero ahora mis manos estaban temblando.

«Abby, ¿estás bien?», preguntó el médico. Los ojos de la enfermera buscaban mi cara, porque estaba preocupada.

«Sí, estoy bien». Todavía no había ubicado la sonda en la posición correcta, y ahora estaba preocupada porque el médico no podía ver el interior del útero. Mi mano derecha sostenía la sonda, y mi mano izquierda estaba cautelosamente puesta en el vientre cálido de la mujer. La miré a la cara, en la que había más lágrimas y una mueca de dolor. Corrí la sonda hasta que recuperé la imagen del útero ahora vacío. Mis ojos viajaron de nuevo a mis manos. Las observé como si ellas no fueran las mías.

¿Cuánto daño han hecho estas manos en los últimos ocho años? ¿Cuántas vidas han sido tomadas a causa de ellas? No sólo de mis manos, sino a causa de mis palabras. ¿Y si yo hubiera sabido la verdad, y lo que le dije a todas esas mujeres?

¿Qué pasa si?

¡Yo había creído en una mentira! Yo había promovido ciegamente la «línea de la compañía» durante tanto tiempo. ¿Por qué? ¿Por qué no había buscado la verdad por mí misma? ¿Por qué yo había cerrado los oídos a los argumentos que había escuchado? ¡Oh, Dios mío, ¿qué he hecho?

Mi mano estaba todavía en el vientre de la paciente, y tuve la sensación que acababa de tomar algo de ella con esa mano. Yo le había robado. Y mi mano comenzó a doler. Sentí un dolor físico real. Y allí, de pie junto a la mesa, mi mano en el vientre de la mujer que llora, este pensamiento vino desde lo más profundo de mí: ¡Nunca más! Nunca más.

Entré en piloto automático. Cuando la enfermera limpió a la mujer, dejé la máquina de ecografías, luego desperté suavemente a la paciente, que estaba débil y atontada. La ayudé a sentarse, la senté en una silla de ruedas y la llevé a la sala de recuperación. La envolví con una manta liviana. Al igual que tantos pacientes que había visto antes, ella continuó llorando, envuelta en un obvio dolor emocional y físico. Hice mi mejor esfuerzo para hacerla sentir más cómoda.

Diez minutos, tal vez 15 a lo sumo, habían pasado desde que Cheryl me había pedido que fuera a ayudar en la sala de examen. Y en esos pocos minutos todo había cambiado. Drásticamente. La imagen de ese pequeño bebé retorciéndose y luchando se mantuvo repetidas veces en mi mente. Y la paciente: me sentía tan culpable. Yo había tomado algo precioso de ella, y ella ni siquiera lo sabía.

¿Cómo había llegado a esto? ¿Cómo había permitido que pasara esto? Yo me había comprometido a fondo, mi corazón y mi carrera en Planificación Familiar porque me preocupaba por las mujeres en crisis. Y ahora me enfrenté a una crisis que era totalmente mía.

Mirando ahora hacia atrás, en ese día de finales de septiembre de 2009, me doy cuenta de cuán sabio es Dios por no revelar nuestro futuro para nosotros. Si yo hubiera sabido entonces que estaba a punto de estar en medio de una tormenta de fuego, yo no podría haber tenido el coraje de seguir adelante. Por eso, dado que no sabía, todavía no estaba buscando ser valiente. Sin embargo, yo estaba buscando entender cómo me encontré en este lugar – viviendo una mentira, difundiendo una mentira y perjudicando a las propias mujeres a las que yo quería ayudar.

Y yo necesitaba desesperadamente saber qué hacer a continuación.

http://www.conoze.com/doc.php?doc=9226

Darwin y el origen de la eugenesia

Antonio Cruz Suárez
Darwin y el origen de la eugenesia
Eugenesia (III)

El padre de la teoría de la evolución de las especies por selección natural sostenía que los hombres civilizados, al construir hospitales y centros sanitarios para curar a los enfermos, estaban haciendo un flaco servicio a la evolución biológica del ser humano.
6 de marzo de 2011
Si los lisiados, minusválidos o deficientes eran preservados y se les permitía llegar activos a la edad reproductora, con ello se posibilitaba que sus genes portadores de anomalías se transmitieran a la descendencia y se perpetuaran entre la población.

Esto, además de alterar la marcha de la selección natural ya que los débiles no eran eliminados, atentaba claramente contra la pureza y el futuro de la raza. Naturalmente, a partir de tales ideas concebir un programa eugenésico era tarea fácil.

Hubo, por tanto, una gran afinidad entre el pensamiento galtoniano y la teoría de Darwin. Una de las evidencias de esta relación se muestra en que los principales científicos eugenistas fueron también fervientes partidarios del darwinismo.

Si un personaje de la talla de Darwin compartía y elogiaba en sus trabajos las concepciones de Galton, era razonable esperar que los seguidores del evolucionismo acogieran también con buenos ojos los argumentos eugenésicos.

El famoso biólogo inglés, Julian Huxley, que fue uno de los fundadores de la moderna teoría sintética de la evolución y primer director general de la UNESCO, escribió en 1946: “Cuando la eugenesia se haya convertido en práctica corriente, su acción (…) estará enteramente dedicada, al principio, a elevar el nivel medio, modificando la proporción entre los buenos y malos linajes, y eliminando en lo posible las capas más bajas, en una población genéticamente mezclada” (Thuillier, P., Las pasiones del conocimiento, Alianza Editorial, Madrid, 1992: 162).

El propio hijo de Darwin, el mayor Leonard Darwin, fue presidente de la Sociedad para la Educación Eugenésica, durante diecisiete años. En sus trabajos proponía que se convenciera a los individuos mejor dotados a tener un elevado número de hijos, mientras que por otro lado se persuadiera a los considerados “inferiores” desde el punto de vista biológico, para que se abstuvieran de descendencia. Y en este sentido, la esterilización forzosa se veía como una medida acertada y eficaz.

No obstante, resulta sorprendente la postura tan poco crítica que Charles Darwin mantiene hacia los trabajos de su primo Galton. Siempre se expresó en términos muy laudatorios hacia las teorías de éste, incluso las que mantenían que facultades morales o intelectuales como el genio y la inteligencia se transmitían claramente mediante herencia biológica.

Galton no había demostrado esto, ni mucho menos, lo único que se había limitado a constatar fue que los hijos de personajes ilustres terminaban siendo también, en buena parte, ilustres. Sin embargo, Darwin consideraba que estas afirmaciones constituían ya una demostración suficiente de la herencia del talento. Además creía que el tamaño del cerebro estaba directamente relacionado con el desarrollo de las facultades intelectuales.

Si bien es verdad que Darwin reconoció que la no eliminación de los individuos débiles podría tener consecuencias negativas y conduciría a la degeneración de la humanidad, la puesta en práctica de las medidas eugenésicas le pareció un proyecto utópico que resultaba inviable desde el punto de vista moral: “Despreciar intencionadamente a los débiles y desamparados, acaso pudiera resultar un bien contingente, pero los daños que resultarían son más ciertos y muy considerables. Debemos, pues, sobrellevar sin duda alguna los males que a la sociedad resulten de que los débiles vivan y propaguen su raza” (Darwin, Ch., El origen del hombre, EDAF, Madrid, 1980: 135).

De manera que, aunque las opiniones de Darwin sobre la eugenesia tuvieran muchos puntos en común con las de Galton, lo cierto es que no fueron siempre completamente coincidentes.

Esto no significa que muchos de sus seguidores, los darwinistas que militaron en movimientos eugenésicos, no asumieran todas las ideas galtonianas y las llevaran después a la práctica, incluso hasta derroteros que ni el propio Galton hubiera jamás soñado.

Pero de Galton trataremos la próxima semana.

Lo que el Papa no dice del amor de Dios

Leonardo de Chirico
Lo que el Papa no dice del amor de Dios


La primera encíclica de Benedicto XVI confirma su fama de teólogo sutil.
13 de marzo de 2011
Profundo en su reflexión, agudo en su análisis, atento a los temas ideológicos, no le falta, sin embargo, concreción ni visión. Tomando en consideración el hecho de que la primera encíclica de un Papa generalmente resume el programa de todo su pontificado, Deus caritas est (Dios es amor) se adapta perfectamente a su papel de documento programático.

Es un tema teológico razonado con mucha erudición. Refleja las convicciones de una persona que alimenta un proyecto ambiciosos para la Iglesia a la que representa. Es una encíclica que habla a los católicos romanos, pero también a todos los hombres preocupados por el bien común y el bienestar de la sociedad. Hay comentarios sobre versículos de la Biblia, citas de los Padres de la Iglesia y documentos del Magisterio, así como también referencias a las vidas de santos (desde Martín de Tours hasta la Madre Teresa de Calcula).

El Papa también se ocupa de varios asuntos generales, tales como el papel de la política y el Estado y de temas como la globalización, la pobreza y la responsabilidad de las organizaciones de beneficencia. El amor no es visto de forma meramente romántica o individual sino más bien concebido como el núcleo central de la experiencia humana.

La primera parte de la encíclica trata de la relación entre el amor y el eros. Subraya la manera en que el amor cristiano abarca los aspectos positivos del eros pagano, corrigiendo sus distorsiones hedonísticas, y permaneciendo abierto al servicio de la vida de la iglesia y de la sociedad. La segunda parte examina las consecuencias sociales del amor a la luz de la misión de la iglesia en un mundo complejo.

¿ESTÁ EL AMOR DE DIOS CONTRA SU JUSTICIA?
Muchas de las materias planteadas por el Papa son interesantes, en el sentido de que se hacen eco del concepto bíblico del amor de Dios y del amor cristiano. Otras se apartan del tratamiento que las Escrituras conceden al amor.

En la encíclica, el atributo del amor de Dios se presenta en términos absolutos, casi como si esta cualidad fuera la suma total del carácter de Dios, con independencia de Sus demás atributos. Parece que el amor de Dios sea una entidad independiente y auto-definida, no habiendo lugar para nada más como, por ejemplo, la justicia de Dios.

Las palabras como “juicio”, “ira” o “castigo”, con referencia al carácter de Dios no se mencionan en la encíclica. El amor de Dios es concebible en sí mismo. Parece como si el Papa se hubiese deslizado hacia la tentación marcionita, la cual enfrenta el Dios del Antiguo Testamento (un vengador severo) contra el del Nuevo Testamento (un padre amante). No obstante, según la Biblia, el amor de Dios es siempre calificado por Sus otros atributos y no independientemente de ellos. Es verdad que en gran parte de la teología contemporánea existe una cierta reticencia (por no decir una inquietud real) a hablar de la justicia, el juicio y la ira de Dios. Que el Papa, calificado frecuentemente como “el campeón de la ortodoxia”, tropezara en este mismo terreno es una señal de la forma en que el viejo marcionismo está vivo y prosperando, incluso en el catolicismo romano oficial.

Aparte de este desliz, la única vez que el Papa relaciona el amor con la justicia de Dios saca a la luz lo distante que está de la visión bíblica y demuestra lo dependiente que es de un conjunto de ideas humanistas. Hablando del profeta Oseas, Benedicto XVI escribe: “El amor apasionado de Dios por su pueblo -por la humanidad- es, al mismo tiempo, un amor clemente. Es tan grande que vuelve a Dios en contra de sí mismo, su amor en contra de su justicia” (10). ¡Uy, esto es bíblicamente erróneo! Es la noción humanista de que el amor de Dios está en oposición a su justicia, por lo que el amor sería incompatible con la justicia.

LA CRUZ: AMOR Y JUSTICIA DE DIOS
Las Escrituras dicen que el amor y la justicia de Dios no están en conflicto sino que son co-atributos del mismo Dios. Además, el amor y la justicia son manifiestos y cumplidos en el sacrificio del Hijo de Dios en la cruz. Allí, el amor de Dios no rechaza la justicia sino que la realiza. Jesucristo toma el lugar de aquellos que deberían haber sido castigados por la justicia y les ofrece la salvación ganada por El mismo, el sacrificio propiciatorio por los pecados (Romanos 3:25; 1 Juan 2:1-2; 1 Juan 4:10).

En la cruz la justicia de Dios no se opone al amor sino que más bien lo manifiesta en el hecho de que Dios, en Su misericordia, dispensa la justicia al asumir sobre sí mismo (o sea, sobre Jesucristo) su ominosa consecuencia. ¡Dios no es esquizofrénico! Su reino no está dividido en dos partes beligerantes (Mateo 12:25). Dios, uno y trino, es amante y justo al mismo tiempo.

Entonces ¿cuál es el problema teológico de la encíclica? Que carece de cualquier idea de sustitución penal cuando trata del amor de Dios. Esta es una doctrina fundamental del Evangelio que proclama que el Hijo de Dios muestra su amor soportando el juicio de Dios contra el pecado y toma el lugar de los elegidos. En la cruz el amor y la justicia se reúnen, no lucharon entre sí como dice el Papa. En la cruz, “la misericordia y la verdad se han encontrado, la justicia y la paz se han besado” (Salmo 85:10). Cuando falta esta doctrina es imposible conciliar el amor y la justicia de Dios, ni tampoco la frase “Dios es amor” (1 Juan 4:8), tan frecuentemente repetida por el Papa, puede entenderse de una forma bíblica. Uno de los problemas fundamentales del catolicismo romano es que no deja espacio para la sustitución penal de Jesucristo. Sin sustitución penal, ¿cómo puede existir el evangelio bíblico?

LA DEVOCIÓN MARIANA
Un comentario para terminar. Muchos observadores se han dado cuenta que este Papa presenta un énfasis menos mariano que Juan Pablo II. Esto es debido, en parte, al cambio de tono que se ha dado dentro del mismo marco teológico.

En realidad hay variaciones en la espiritualidad católico romana, porque pueden encontrarse varios tipos de espiritualidad dentro del catolicismo romano. Se puede ser más o menos mariano en los discursos y los gestos, pero los dogmas marianos permanecen vinculados a la estructura dogmática de la Iglesia Católica. En cualquier caso, es significativo que, al igual que su predecesor, la encíclica de Benedicto XVI también concluye con la clásica invocación a María (41-42) a quien se encomienda la iglesia y su misión.

Si Dios es amor, ¿por qué persiste en invocar a Maria y confiar a ella el ministerio de caridad de la iglesia?

Traducción: Rosa Gubianas
Autores: Leonardo de Chirico
© Protestante Digital 2011

Eugenesia: antecedentes históricos

Antonio Cruz Suárez
Eugenesia: antecedentes históricos
Eugenesia (II)

Las preocupaciones eugenésicas son en realidad casi tan antiguas como la propia humanidad.
27 de febrero de 2011
Algunos pueblos primitivos mostraron sus inquietudes por la mejora del linaje practicando el infanticidio. En la antigua Grecia se eliminaba sistemáticamente a aquellos recién nacidos que eran considerados débiles o con determinados defectos físicos.

Los espartanos, por ejemplo, tenían la costumbre de presentar sus bebés a los ancianos para que éstos los examinaran y decidieran si merecían vivir o tenían que ser arrojados por el desfiladero de Taigetos. Ya antes de tal examen las madres de Esparta lavaban a sus hijos en vino, orina o agua helada con el fin de determinar su carácter y, en cualquier caso, robustecerlos.

Platón (428-348 a.C.) escribe en La República los siguientes consejos: “…, harás una selección entre las mujeres, como la has hecho entre los hombres, y aparearás éstos con ellas, teniendo en cuenta todas las semejanzas posibles (…). Poner en manos del azar los apareamientos carnales y demás actos en una sociedad en donde los ciudadanos traten de ser dichosos, es cosa que ni la religión ni los magistrados permitirían (…).
(…) es necesario criar los hijos de los primeros (los individuos escogidos), no los de los segundos (los inferiores), si se quiere mantener el rebaño en toda su excelencia” (Platón, La República, Clásicos Bergua, Madrid,1966: 312-314).

Incluso el propio Aristóteles (384-322 a.C.) opinaba que “en lo que se refiere al matar o criar a los hijos, la ley debe prohibir que se críe cosa algunatarada o monstruosa” (Aristóteles, Política, vol. II, Orbis, Barcelona, 1985: 124).

Los romanos por su parte tenían también prácticas similares y arrojaban a los bebés deformes desde la roca Tarpeya, situada sobre un extremo del Capitolio.

Algunos autores han creído ver un cierto trasfondo eugenésico en las listas del Levítico que prohíben los casamientos entre personas consanguíneas (Lv. 18:6-13). Sin embargo, un estudio más detallado de las mismas demuestra que tales prohibiciones respondían exclusivamente a cuestiones morales y de carácter religioso.

Otra cosa son las prescripciones posteriores que aparecen en el Talmud y las prohibiciones de que determinados individuos con enfermedades como la lepra o la epilepsia contrajeran matrimonio. Aquí sí se detectan medidas eugenésicas. De hecho, tales recomendaciones han influido durante muchos siglos en las legislaciones eclesiásticas posteriores, impidiendo los matrimonios entre personas con un determinado grado de parentesco. El tabú del incesto tiene también un claro significado eugenésico.

No obstante, aunque los planteamientos eugenésicos subsistieron de forma latente a lo largo de la historia, no fue hasta la publicación de los trabajos de Galton, en pleno siglo XIX, cuando la eugenesia fue reconocida como ciencia y adquirió carta de ciudadanía.

Las ideas de Francis Galton (1822-1911) acerca de la pureza de la raza y su posible mejora, estuvieron muy influenciadas por las que tenía su primo, Charles Darwin, sobre la cría de animales domésticos y su selección artificial.

De esto hablaremos en el próximo artículo.

Artículos anteriores de esta serie:
1. Eugenesia: mejorar la raza humana
Autores: Antonio Cruz Suárez
© Protestante Digital 2011

Eugenesia: mejorar la raza humana

Antonio Cruz Suárez
Eugenesia: mejorar la raza humana
Eugenesia (1)

Aquella imagen romántica que se tenía de las ciencias naturales a finales del siglo XIX se resquebrajó hasta deshacerse casi por completo, durante la primera mitad del XX.
20 de febrero de 2011
Los estudiosos atávicos de la llamada “historia natural” que confeccionaban inacabables herbarios, adornaban las paredes de sus hogares con bellas colecciones de mariposas o se dedicaban a disecar aves exóticas, se colocaron asépticos uniformes blancos y, desde sus modernos laboratorios, empezaron a conmocionar al mundo, hurgando en las mismísimas entrañas de la vida.

La biología ya no fue nunca más lo que era. De los inofensivos estudios de la naturaleza de antaño se pasó a la moderna ciencia de la vida, cargada de retos, promesas, tentaciones y también problemas éticos.

Uno de los primeros tumores malignos que se desarrolló en el corazón de la biología, en la misma ciencia de la genética, fue sin duda el de la eugenesia. Literalmente la palabra significa “buen origen”, “buena herencia”, “de buena raza” o “buen linaje” y su creación se debe al inglés Francis Galton en el año 1883. Sin embargo, él la definió como “la ciencia que trata de todos los influjos que mejoran las cualidades innatas de una raza; por tanto, de aquellas que desarrollan las cualidades de forma más ventajosa” (López, E., Ética y vida, San Pablo, Madrid, 1997: 113).
En esta definición se observan ya algunos de los gérmenes venenosos que emponzoñarían posteriormente todo el pensamiento eugenésico. Es decir, la idea de que se trataba de una verdadera ciencia, el concepto asumido de raza que llevaría fácilmente al de racismo y la creencia en las ventajas o desventajas provocadas por los influjos o “genes buenos” y “genes malos”.

DEFINICIÓN DE EUGENESIA
La eugenesia nació a finales del siglo XIX con la pretensión de ser una ciencia aplicada.
El estudio teórico de los factores que pudieran elevar o disminuir las cualidades raciales, tanto físicas como intelectuales, de las futuras generaciones, se fue convirtiendo poco a poco en una serie de acciones prácticas concretas. Su cometido final era conservar y mejorar el patrimonio genético de la humanidad.

Este programa teórico-práctico poseía un doble aspecto: negativo y positivo.

La llamada eugenesia negativa pretendía eliminar directamente aquellas características genéticas no deseables para la especie humana. Con el fin de lograr esta exclusión de rasgos no queridos se proponían medidas tendentes a evitar la descendencia “defectuosa”, tales como prohibir los matrimonios que presentaran riesgo genético o impedir los embarazos en aquellas parejas genéticamente incompatibles. Si la concepción ya había tenido lugar, se proponía el aborto eugenésico o la muerte del recién nacido.

Las medidas coercitivas estaban a la orden del día y venían respaldadas por la opinión mayoritaria del estamento científico. Se trataba de restricciones que, según se decía, había que imponer a ciertos matrimonios por el bien común de la humanidad. Las esterilizaciones de algunos ciudadanos debían ser también obligatorias. A no ser que prefirieran, aquellos que presentaban taras importantes, permanecer siempre recluidos en centros adecuados, con el fin de evitar que pudieran reproducirse.

La eugenesia positiva, por su parte, intentaba difundir al máximo el número de genes y genotipos considerados como deseables, facilitando ciertos matrimonios y otorgando premios a las familias genéticamente seleccionadas que más se reprodujeran. Se organizaron concursos y festivales, que más bien parecían auténticas ferias de ganado.

Desde luego, siempre fue más difícil llevar a la práctica la eugenesia positiva que la negativa, ya que las costumbres humanas no se adecúan fácilmente a tales prácticas.
Autores: Antonio Cruz Suárez
© Protestante Digital 2011

La Nasa afirma que bombardeo causado por la migración de planetas gigantes originó la vida

La Nasa afirma que bombardeo causado por la migración de planetas gigantes originó la vida
Un bombardeo de cometas y asteroides que enriqueció a la Tierra con agua y materia orgánica y por lo tanto contribuyó a abonar la superficie terrestre en un estado previo al origen de la vida.
Estados Unidos | Sábado 27 de Marzo, 2010 | Por Nínro Ruíz Peña|

(NoticiaCristiana.com).


La Nasa ha llegado a la conclusión de uno de los temas más polémicos, el origen de la creación. La Biblia afirma en hebreos 11:3 que “por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía”.
Sin embargo el científico del Instituto de Ciencias del Espacio-CSIC Josep María Trigo, asegura que “la migración de los planetas gigantes del Sistema Solar hace unos 3.

900 millones de años provocó un bombardeo de cometas y asteroides que enriqueció a la Tierra con agua y materia orgánica y por lo tanto contribuyó a abonar la superficie terrestre en un estado previo al origen de la vida.
El científico español fue el único que participó en el equipo de estudio preliminar de la misión “Stardust” de la Nasa, en la que por primera vez se analizaron muestras de materiales procedentes de un objeto del Sistema Solar diferentes a la Luna, en concreto del cometa Wild 2, y desde 2006 se estudia en el Instituto de Ciencias del Espacio los procesos de formación de cometas, asteroides y meteoritos.
El estudio de estos materiales primitivos da “claves muy valiosas” sobre las fases iniciales del Sistema Solar y permite profundizar en los orígenes de la vida y de la propia Tierra, precisa Josep María Trigo.
Júpiter y Saturno no tuvieron inicialmente una órbita estable y tuvieron una fase de “migración” hasta alcanzar un equilibrio. Esta etapa de migración de los planetas gigantes produjo una perturbación gravitatoria en los asteroides y cometas situados en el límite exterior del cinturón principal de asteroides, con un bombardeo “tardío” que no tiene nada que ver con el “primordial” que dio origen a la formación de los planetas.
“Los objetos llegados en ese bombardeo tardío eran ricos en agua y materia orgánica, y por ello tuvieron un papel fundamental en el enriquecimiento químico previo a la aparición de la vida”, destacó Trigo.

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