Como una cosmovisión diferente lleva a conclusiones diferentes

Como una cosmovisión diferente lleva a conclusiones diferentes

Posted: 28 Sep 2010 08:47 AM PDT

Hay un pasaje en las escrituras que ha sido muy mal entendido por muchos a través de las edades, al punto de inventar leyendas sobre el transfondo del pasaje. Me estoy refiriendo a Lucas 17:18-25. Leamos el pasaje:
Lucas 18:18-25 (Nueva Versión Internacional)
18 Cierto dirigente le preguntó:
—Maestro bueno, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna? 
19 —¿Por qué me llamas bueno? —respondió Jesús—. Nadie es bueno sino solo Dios.20 Ya sabes los mandamientos: “No cometas adulterio, no mates, no robes, no presentes falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre.” 
21 —Todo eso lo he cumplido desde que era joven —dijo el hombre. 
22 Al oír esto, Jesús añadió:
—Todavía te falta una cosa: vende todo lo que tienes y repártelo entre los pobres, y tendrás tesoro en el cielo. Luego ven y sígueme. 
23 Cuando el hombre oyó esto, se entristeció mucho, pues era muy rico.24 Al verlo tan afligido, Jesús comentó:
—¡Qué difícil es para los ricos entrar en el reino de Dios!25 En realidad, le resulta más fácil a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios.
26 Los que lo oyeron preguntaron:
—Entonces, ¿quién podrá salvarse? 
27 —Lo que es imposible para los hombres es posible para Dios —aclaró Jesús.

Esta narración del evangelio, es un texto favorito para algunos demostrar que Jesús se consideraba Dios, basándose en la pregunta que Jesús hace sobre porque el joven le llama bueno a el, si solo Dios es bueno. Pero mas bien, el joven rico, al referirse a Jesús como “bueno”, simplemente esta haciendo uso de las convenciones de interacción entre dos personas que se consideraban “buenas” para la comunidad Judía. Una recomendación, llamándole a Jesús bueno, obligaba a Jesús a decirle bueno a el joven rico como cortesía. Jesús no reitera su deidad, sino que demuestra que no se va a sujetar a las convenciones sociales que el joven rico pretende usar para justificarse.

Luego vemos que Jesús le menciona al joven rico los mandamiento que tienen que ver con el prójimo, no con Dios. El joven rico afirma haber mantenido todos esos mandamientos, “desde que era joven”. Pero veamos el argumento de Jesús mas de cerca. Aunque este hombre dijo haber cumplido los mandamientos para con los hombres desde joven, al parecer, no mantenía el primer mandamiento:
Éxodo 20:3 (Nueva Versión Internacional)
3 »No tengas otros dioses además de mí.

Al joven rico, sus riquezas se habían convertido en los dioses que competían con su fidelidad a Dios. El antídoto a esto, Jesús le dice al joven rico que de sus bienes a los pobres, para tener tesoros en los cielos. A pesar de la vida “piadosa” que este hombre había vivido desde joven, por lo visto, no le importaba tener tesoros en los cielos, donde no tendría el acceso a ellos durante esta vida.

Pero es lo que Jesús dice al final de esta historia, lo que impacta a sus oidores. Para Jesús, los ricos no podrían entrar al reino de los cielos por tener amor a sus bienes terrenales. Los presentes entendieron tal cosa, y exclamaron “Entonces, ¿quién podrá salvarse?” Pero Jesús responde correctamente, que lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios.

Como mencione al principio, muchos interpretan esta narración como una forma de afirmar la deidad de Jesús, mientras que otros, como demostrando la humildad que los ricos deben de tener para poder entrar al reino de los cielos. Esta conclusión la alcanzan tomando en cuenta la historia que en Jerusalén existía una puerta llamada “La Aguja”, en la cual el día de reposo, al estar las demás puertas cerradas de Jerusalén, un camello podría entrar solamente postrándose a sus rodillas, y prácticamente arrastrándose para entrar a la ciudad, que por lo visto, representa al cielo en esta explicación de la parábola.

El problema radica que estas dos conclusiones están erradas. Primero, Jesús no esta afirmando su deidad, sino que esta preparando el camino para su nueva enseñanza, que los ricos no necesariamente tenían una bendición especial por Dios. Los Judíos tomaban la posición de que si alguien era rico, tenia por lo tanto ser una persona muy cercana a Dios, y que su salvación, estaba prácticamente garantizada. El joven rico, al mencionar delante de todos que desde muy joven el guardaba ciertos mandamientos, demostraba su vida piadosa. Los Judíos veían en personajes como Job y Abraham, que su fidelidad a Dios les traía riquezas. El joven rico, al mencionar que guardaba los mandamientos, simplemente confirmaba la expectativa cultural, que por haberlos guardado, el tenia la vida eterna segura.

Esto lo encontramos el día de hoy, en el movimiento de fe, promovido por Osteen, Meyer, Dollar, y otros. En el mundo de habla hispana, vemos a personajes como Cesar Castellanos y Guillermo Maldonado. Estos representantes de la Palabra de Fe, predican que el cristiano no puede ser pobre, pues eso mostraría una señal de una vida de escasez espiritual. Castellanos usa 2 Corintios 8:9 para demostrar como Dios se hizo pobre para darnos riquezas a nosotros. El texto, lejos de enseñar tal cosa, nos demuestra las riquezas espirituales que Jesús nos da ahora, ósea, las riquezas en los cielos que nos esperan, como menciona Jesús en este pasaje, y apela Pedro en I Pedro 1:4.

Esta errada cosmovisión, de parte de los Judíos, es corregida por Jesús. Pero la vemos tomar raíz una ves mas, y esta ves, dentro de la iglesia. Necesitamos corregir nuestra cosmovisión sobre a quien Dios bendice, y porque. No es por nada que tengamos, o hagamos, sino que es por pura gracia de Dios que tenemos y recibimos nuestra vida y posesiones.

Jesús corrigió la errada cosmovisión dando una parábola. Esta parábola habla de lo imposible de que es para un camello pasar por el ojo de una aguja. Jesús esta diciendo que para un rico, que ama tanto sus posesiones, es simplemente imposible entrar al reino de los cielos. Miremos la respuesta de los judíos, “Los que lo oyeron preguntaron:
—Entonces, ¿quién podrá salvarse?” Para los oyentes, si los ricos, quienes estaban tan cerca de Dios, no podían entrar al reino, entonces, ¿quien podía hacerlo?

La respuesta de Jesús es alentadora, “Lo que es imposible para los hombres es posible para Dios —aclaró Jesús” Para los hombres, no es la cantidad de riquezas, salud, felicidad, etc., lo que garantiza la entrada al cielo, o testifica de su acercamiento a Dios, ¡pero un milagro de parte de Dios!!!!

Pero tenemos que corregir la leyenda que ha surgido tratando de explicar esta parábola. Como se menciono arriba, existe una historia sobre como el camello se tenia que postrar para entrar a Jerusalén por una puerta, y este camello representa a los ricos, mientras que Jerusalén, el cielo. Esta leyenda nació en el siglo 11, por un religioso llamado Teofilacto, quien la escribió en su comentario de Lucas. No hay evidencias históricas o arqueológicas de que tal puerta existiera en lo que existe Jerusalén.

La parábola enseña una cosa, que para el rico, es imposible entrar al cielo. Un camello, el animal de mayor tamaño en el medio oriente, no puede pasar por el ojo de una aguja. Los Judíos tenían un dicho similar, solo que usaban el elefante como ejemplo.

Vemos, entonces, como la cosmovisión que poseemos, influye mucho nuestra lectura bíblica. Si creemos que los ricos son ricos porque están mas cerca de Dios, Jesús trae abajo tal cosmovisión. Y para dejar su punto bien claro, nos da una parábola, y aun así, convertimos a la parábola como una excusa para otorgarle a los ricos otra avenida para entrar al cielo, si tan solo se humillaran. Jesús dice todo lo contrario, que solo por medio de un milagro de Dios, los ricos, y cualquier otra persona, puede entrar al cielo.

Seamos fieles a las enseñanzas de Jesús, y veremos que el no se conformaba a las erradas creencias de su día, mas bien, las corregía y daba la revelación de lo que Dios quería, y quiere, de sus seguidores.

Luis Alberto Jovel

Un Comentario (+add yours?)

  1. Ketty Méndez
    oct 01, 2010 @ 03:19:06

    Me parece excelente el artículo y muy oportuno. Muchas iglesias de hoy en día, basan sus enseñanzas en la doctrina de la prosperidad y no en el real fundamento, Jesucristo. Piensan como antes lo hacían los judíos: mientras más rico seas, más cerca estás de Dios; si eres hijo del Rey no te tiene que faltar nada; y mensajes parecidos. Entonces yo me pregunto: ¿Juan el Bautista, que vivió en el desierto y vestía con piel de camello no era hijo del Rey?; ¿Pablo, Pedro, Jacobo y otros más, que sufrieron el martirio, no eran hijos del Rey?.
    Los líderes de nuestras iglesias necesitan una mayor preparación pero por sobretodo necesitan un verdadero llamado para así guiar a las ovejas, dándoles herramientas para crecer y defenderse de los ataques del enemigo.
    Gracias.

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