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Los reyes ingleses no pueden frenar el avance del evangelio

Los reyes ingleses no pueden frenar el avance del evangelio

Luego de la decapitación de María Estuardo, el viudo de María Tudor, Felipe II de España, llevó a cabo una invasión a gran escala contra el reino de Inglaterra en 1588, una invasión que el papa bendijo como una cruzada santa a favor del catolicismo.

Esta invasión contribuyó a unificar a Inglaterra en torno a su reina. Pero la Armada Invencible quedó destruida, debido en parte las tormentas que enfrentaron en el mar. Eso fue una señal para Inglaterra de que Dios estaba con ellos (los protestantes) y no con los españoles (los católicos). Incluso se mandó a hacer una medalla conmemorativa, con una inscripción que recordaba Ex. 15:10: Afflavit Deus et dissipantur (“Dios sopló y fueron esparcidos”).

Isabel murió en 1603 sin haber tenido hijos y habiendo expresado su deseo de ser sucedida en el trono por Jaime I, el hijo de María Estuardo. María Estuardo era biznieta de Enrique VII y, por lo tanto, su hijo Jaime era un heredero legítimo al trono de Inglaterra (asciende al trono como Jaime VI de Escocia el 24 de Julio de 1567 – aunque una serie de regentes gobernaron en su nombre hasta que llegó a la mayoría de edad, en 1578 – y como Jaime I de Inglaterra el 24 de Marzo 1603).

Jaime o Jacobo I

Ahora por primera vez ambos reinos, el de Escocia y el de Inglaterra, estaban unidos bajo un mismo monarca (gobernó Escocia, Inglaterra e Irlanda por 22 años). Fue durante el reinado del rey Jaime que se publicó la versión inglesa de las Escrituras conocida como la “King James”. Pero este hombre tampoco tenía ningún interés en avanzar el proceso de Reforma en la Iglesia de Inglaterra, aparte de que tenía temor de oponerse a los obispos anglicanos, por lo que asumió una política más adversa aún al puritanismo, dirigiendo contra ellos una campaña “insistiendo que él los haría conformarse o de otro modo, los acosaría hasta que salieran de Inglaterra.”

“Durante todo el reinado de Jaime se fue recrudeciendo la enemistad entre la alta jerarquía de la iglesia oficial y los puritanos. En 1604, Bancroft, el arzobispo de Canterbury, hizo aprobar una serie de cánones en los que se afirmaba que la jerarquía de los obispos era una institución de origen divino, sin la cual no podía haber verdadera iglesia. Tal afirmación implicaba un rechazo de las iglesias protestantes del Continente, muchas de las cuales no tenían obispos, y por tanto fue vista por los puritanos como el principio de un proceso destinado a reintroducir el romanismo en Inglaterra. Además, varios de los 141 cánones aprobados a instancias del Arzobispo iban dirigidos contra los puritanos”.

Esto provocó un nuevo éxodo de protestantes, incluyendo el grupo de peregrinos que salieron hacia América en el Mayflower en el 1620. Estos peregrinos son considerados como los padres fundadores de los EUA. Fue durante su reinado que ocurrió la famosa Conspiración de la Pólvora; un grupo de católicos ingleses, al mando de Robert Catesby y Guy Fawkes, organizó un complot para matar al rey y su familia, así como la mayor parte de la aristocracia protestante, haciendo volar el parlamento durante la Apertura de Estado, el 5 de Noviembre de 1605. Pero el complot fue descubierto, trayendo como consecuencia que se recrudecieran las medidas contra el catolicismo.

Carlos I

Al morir el rey Jaime, el 27 de marzo de 1625, le sucedió en el trono su segundo hijo, Carlos I, quien fue todavía más adverso al puritanismo. En contra del Parlamento, Carlos se casó con la princesa francesa Enriqueta María, de religión católica, lo que llevó a muchos a temer que suavizara sus restricciones al catolicismo y estorbara el establecimiento oficial del protestantismo. De hecho, el modelo de iglesia promovido por él era una versión sacramental de la Iglesia de Inglaterra, conocida como “Alto Anglicanismo” (de teología arminiana), y que llevó a muchos a pensar que se acercaba demasiado al catolicismo romano.

Por otro lado, en 1629 abolió el parlamento, que estaba lleno de puritanos, y gobernó durante 11 años como un dictador. Este período se conoce como “Once Años de Tiranía o Ley Personal”. En apenas 12 años unos 4,000 puritanos habían salido para América, buscando un lugar donde pudiesen adorar a Dios con una limpia conciencia. Las imposiciones del estado sobre la religión se fueron haciendo cada vez más fuertes, lo que trajo como consecuencia una guerra civil el 25 de Octubre de 1642, con el Parlamento de un lado, que había sido restablecido unos años antes, y con el rey Carlos del otro.

Pero el rey comenzó a sufrir una derrota tras otra, hasta que finalmente se entregó al ejército del parlamento en 1646. Después de muchas altas y bajas, finalmente el parlamento decide hacer algo totalmente novedoso: llevar a juicio a Carlos I bajo los cargos de alta traición y de “otros altos crímenes”. Fue condenado a muerte por decapitación el 29 de enero de 1649, sentencia que fue ejecutada al día siguiente. Era la primera vez en la historia de occidente que un monarca era ejecutado públicamente.

Durante ese período de guerra civil el Parlamento convocó a más de un centenar de teólogos ingleses, escoceses y galeses, quienes se reunieron durante cuatro años, desde el 1644 al 1648, en la Abadía de Westminster. Esta asamblea produjo la Confesión de Fe de Westminster, y dos catecismos: Uno Mayor para la instrucción de los adultos, y uno Menor para la instrucción de los niños.

Acerca de este grupo de teólogos que redactaron estos documentos, dijo Richard Baxter lo siguiente: “Desde los días de los apóstoles no ha habido un Sínodo de teólogos más excelente que el que se reunió en ese lugar.” La influencia que esa Confesión de Fe y esos Catecismos han ejercido en las iglesias reformadas en todo el mundo ha sido tan profunda que sería muy difícil evaluarla con precisión. Esta Confesión de Fe, calvinista en su teología, sostiene un punto de vista presbiteriano en cuanto al gobierno de la Iglesia.

En ese tiempo también se congregaban en Londres un grupo de siete iglesias bautistas que sintieron la necesidad de expresar públicamente cuáles eran sus doctrinas, ya que algunos pensaban que estos bautistas pertenecían a la secta alemana de los anabaptistas, que también creía en el bautismo de los creyentes, pero que había caído también en muchos excesos. Por tal razón estas iglesias publicaron su primera Confesión de Fe en 1644, la cual fue revisada y presentada al Parlamento en 1646. Llevaba el título de: “Una Confesión de fe de siete congregaciones o iglesias de Cristo, que son llamadas comúnmente (pero de forma injustificada) anabaptistas, publicada con el fin de vindicar la verdad, instruir a quienes la desconocen y aclarar aquellas calumnias que tan a menudo les son lanzadas de manera injustificada tanto en la prensa como en el púlpito.”

Protectorado de Oliverio Cromwell

Cuando el rey Carlos I fue depuesto y decapitado en 1649, se instauró una república conocida como la Mancomunidad de Inglaterra, gobernada por un consejo de estado que incluía a Cromwell. Pero el Parlamento estaba muy divido en facciones. En medio de una situación difícil por las divisiones internas, Cromwell tomó las riendas del gobierno, hasta que fue proclamado “Lord Protector” de por vida en 1653. Durante este período los puritanos gozaron de mucha libertad, y el movimiento de Reforma avanzó considerablemente.

Carlos II y la restauración de la monarquía

Antes de su muerte, en 1658, Cromwell indicó que su sucesor debía ser su hijo Ricardo, pero éste no tenía las capacidades de su padre, por lo que no pudo retener el poder. El país estuvo al borde de otra guerra, por lo que Ricardo renunció a su posición y se retiró a la vida privada. Esto no dejaba más acción que regresar a la monarquía, de modo que en 1660 sube al trono de Inglaterra Carlos II, el hijo de Carlos I. Aunque Carlos II garantizó la libertad de conciencia, muy pronto comenzó a dictar una serie de medidas en contra de los puritanos.

La primera fue el “Acta de Uniformidad” en 1662, que requería que todos los ministros del evangelio unificaran los cultos de las iglesias en torno al Libro de Oración Común. Unos 2,000 pastores se negaron a hacerlo, porque no podían subscribirse a ese documento con una limpia conciencia, por lo que fueron expulsados de sus iglesias. Históricamente hablando, con el Acta de Uniformidad concluyó la historia del puritanismo como tal. A partir de ese momento los ministros puritanos fueron conocidos como “no conformistas” o “disidentes”.

Luego vino el “Acta de Conventículo”, en 1664, que prohibía la reunión de cualquier iglesia que no adoptara el Libro de Oración Común. Y un año después el “Acta de la Cinco Millas”, que prohibía que cualquier pastor disidente se acercara a su antigua parroquia en un radio de cinco millas. Esto provocó que muchos pastores disidentes pusieran por escrito sus sermones y sus opiniones doctrinales, lo que hizo posible que hoy pudiéramos tener esa rica herencia a nuestra disposición.

Uno de los presos más famosos de ese período fue Juan Bunyan, el cual fue encarcelado en 1660 por rehusarse a dejar de predicar, pero en cuyo encierro escribió una de las obras maestras de la literatura inglesa de ese período: “El Progreso del Peregrino”. En ese período de persecución los tres grupos mayoritarios de creyentes en Inglaterra, los presbiterianos, los bautistas y los independientes, se acercaron cada vez más.

Carlos II murió en 1685 y fue sucedido en el trono por su hermano Jaime II, el cual profesaba la religión católica. Por esa razón, una de las primeras cosas que hizo al retornar al poder fue proclamar un “Acta de Indulgencia” que permitía que las iglesias disidentes del anglicanismo se reunieran libremente. Eso favoreció a los católicos, así como a los protestantes. Pero en 1689 Jaime II fue depuesto, sucediéndole en su lugar Guillermo de Orange, casado con una hija de Jaime II y la cual era protestante. De inmediato se dictó un “Acta de Tolerancia”, concediéndole más libertades aún a los disidentes.

Ese mismo año los bautistas publicaron su segunda Confesión de Fe de Londres, que había sido redactada en 1677, pero que no había podido ser publicada por la situación política y religiosa reinante en Inglaterra. En esta segunda Confesión, conocida como la 1689, los bautistas quisieron expresar su acuerdo con los demás grupos reformados de Inglaterra, por lo que siguieron muy de cerca las definiciones doctrinales de la Confesión de Fe de Westminster, así como la Confesión de Saboya de los congregacionalistas.

Aunque diferían de aquellos teólogos en cuanto al gobierno y la membrecía de la Iglesia, en todas las otras cosas creían prácticamente lo mismo, y así lo manifestaron públicamente en su Confesión de Fe. Este documento ha sido, y sigue siendo, la Confesión de Fe de muchas iglesias bautistas desde entonces.

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La ciencia médica en el centro del dolor y muerte de Cristo

La “peor” muerte de la época, aplicada solo a los más feroces criminales de entonces, no pudo con Cristo, y él hoy como ayer, está glorioso entre nosotros, por lo siglos de siglos.
España, (Agencia Orbita / NoticiaCristiana.com) Por el Dr.José Antonio Lorente.- A los 33 años Jesús, el hijo de María y José fue condenado a muerte sin tener culpa alguna. El hombre que llegó un día despojándose de su Realeza y Divinidad para compartir su humanidad entre nosotros, que había sembrado amor y las más altas aspiraciones morales y éticas de una convivencia superior, se enfrentó a las huestes del mal en su hora cumbre.

El averno celebró su muerte por poco tiempo y ante la estupefacción del mundo de entonces, el de hoy y con toda seguridad del mañana; fue capaz de vencer a la muerte, y al vencerla sustentó nuestra fe resucitando al tercer día tal y conforme lo había anunciado ante sus discípulos. La “peor” muerte de la época, aplicada solo a los más feroces criminales de entonces, no pudo con Cristo y él, hoy como ayer, está glorioso entre nosotros, por lo siglos de siglos.

Jesús transpira sangre: Hablan los evangelios que Jesús comenzó a sudar sangre cuando oraba, en el monte de los Olivos, específicamente en el jardín del Getsemaní. Esta situación en una condición médica llamada “hematidrosis”, que no es común pero se suele dar cuando hay un alto porcentaje de sufrimiento psicológico.
Parece ser que la ansiedad severa, hace provocar una secreción de químicos que rompen los vasos capilares en las glándulas sudoríparas. Por tal condición, se presenta una cantidad de sangrado en las glándulas y el sudor sale mezclado con sangre. Esto provoca que la piel quede frágil de modo que cuando Jesús fue flagelado, su piel ya estaba muy sensible.

El acto de la flagelación: Las flagelaciones romanas eran conocidas por ser terriblemente brutales, ya que de una manera general consistían en treinta y nueve latigazos. El verdugo usaba un látigo con tiras de cuero trenzado en cuyos extremos tenías adosadas bolas de metal entretejidas. Cada vez que el látigo golpeaba la carne, las bolas generaban mayúsculos moretones y contusiones, las mismas que se abrían con los demás golpes. En relación con el látigo, este tenía pedazos de hueso afilados, los que tenían como misión el cortar la carne.

La espina dorsal quedaba expuesta, ya que la espalda terminaba desgarrada debido a cortes profundos Los hombros recibían los latigazos, que pasaban por el nivel de la espalda, las nalgas, y las piernas. Durante el lapso que duraba la flagelación, las laceraciones alcanzaban hasta los músculos y generaban temblores de carne sangrante. En esta condición, las partes internas quedaban al aire, conjuntamente con los músculos, tendones y las entrañas.

El cuerpo de la víctima, podía experimentar un dolor tan grande, que terminaría con una conmoción hipovulémica. Es decir que la persona sufre efectos de la pérdida de una gran cantidad de sangre que trae consigo que el corazón se acelere para tratar de bombear sangre que no existe. La baja de presión sanguínea provoca en estas circunstancias un desmayo o colapso, con la consabida afección de los riñones, que dejan de producir orina para mantener el volumen restante y la persona comienza a sentirse sedienta porque el cuerpo ansía fluidos para reponer el volumen de sangre perdido.

En la ruta del Calvario: Sabemos que a estas alturas Jesús se hallaba en una situación y/o condición hipovólemica conforme ascendía por la pendiente hacia el Calvario con la cruz a cuestas. Tambaleante, Jesús se desplomó y un soldado romano le ordeno a Simón que llevara la cruz por él. Mas tarde, Jesús dice “Tengo sed” y en ese momento se le ofrece un trago de vinagre.

El Instante de la Crucifixión: El final de Jesús fue todavía peor que la crucifixión común. En aquella época, no a todos los criminales condenados se los clavaba en la cruz. Muchos más bien eran amarrados. Jesús fue acostado y clavaron sus manos en posición abierta en el madero horizontal, que era conocida con el nombre de patibulum. El madero vertical estaba clavado al suelo de forma permanente.

Los romanos usaban clavos que eran de entre trece a dieciocho centímetros de largo, afilados en una punta aguda y se clavaban por las muñecas. El nervio mediano, era atravesado. Este nervio, es el nervio mayor que sale de la mano y quedaba triturado por el clavo que lo martillaba. Este dolor es similar al que uno siente cuando se golpea accidentalmente el codo y se da en ese huesito (en el nervio llamado cúbito), pero ahora imagine tomar un par de pinzas y presionar hasta triturar ese nervio, ese dolor es similar al que Jesús experimentó. Al romper ese tendón y por tener sus muñecas clavadas, Jesús fue obligando a forzar todos los músculos de su espalda para poder respirar. El dolor era tan insoportable que literalmente no existían palabras para describirlo. Se tuvo que inventar una nueva palabra llamada “excruciante” (que significa “de la cruz”) para describir semejante dolor.

Jesús Cuelga de la Cruz: Cuando Jesús fue alzado para unir el madero con el poste vertical se procedió a clavarle los pies. Nuevamente los nervios de los pies fueron triturados y eso debe haber causado un dolor similar al de las muñecas. En el instante de estar en posición vertical, sus brazos se estiraron brusca e intensamente, quizás unos 15 centímetros de largo y ambos hombros deben de haberse dislocado (tome en cuenta sólo “la gravedad”, para sacar su conclusión), con lo que se confirmaba lo descrito en el Salmo 22 “dislocados están todos mis huesos”.

Cuando la persona está colgada en posición vertical, la muerte es lenta, muy dolorosa y terriblemente agonizante por asfixia, debido a que la presión ejercida en los músculos pone el pecho en la posición de inhalación. Para poder exhalar, en principio, el individuo debía apoyarse en sus pies -que para este instante estaban fijos con clavos al madero- para que los músculos tensionados, se alivien por un instante al menos. Cuando esto se hacía, el clavo desgarraba el pie hasta que quedaba fijado -incrustado- en los huesos tarsianos.

Después de este enorme esfuerzo para exhalar, la persona podría relajarse en cierta forma y descender para intentar inhalar otro bocado de aire. Este drama lo repetiría mientras tuviera vida para exhalar, magullando su lacerada espalda en forma reiterada contra el áspero madero de la cruz, hasta que ya no pudiese y entonces moría. Jesús soportó este “sobrevivir” por más de tres horas.

Jesús Muere: Una persona, a medida que reduce el ritmo respiratorio, pasa a una etapa que se conoce con el nombre de acidosis respiratoria: el dióxido de carbono de la sangre se diluye como ácido carbónico lo que causa un aumento de acidez de la sangre. Esta situación conlleva en cuestión de un corto período a un pulso irregular. Es claro mencionar que al sentir que su corazón latía en forma errática, Jesús hubo de darse cuenta de que estaba a punto de morir y es entonces que pudo decir: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” y murió luego de un paro cardíaco.

Incluso antes de morir la conmoción hipovolémica debe haber causado un ritmo cardíaco acelerado sostenido que debe haber contribuido al paro cardíaco, lo cual dio por resultado la acumulación de fluido en la membrana que rodea al corazón llamada efusión pericárdica, al igual que alrededor de los pulmones, llamada efusión pleural.

El Corazón de Jesús es Traspasado: Por aquellos tiempos, los soldados quebraban las piernas de los crucificados para acelerar la muerte. Usaban para ello una especie de lanza romana para descolgar los huesos de la parte inferior de las piernas. Esta acción, impedía que la persona empujara hacia arriba con las piernas para poder respirar. Sin este movimiento la muerte llegaba en poco tiempo.

Leemos en el Nuevo Testamento que los huesos de Jesús no fueron quebrados o rotos como sí ocurrió con los otros crucificados. Esto sucedió porque los soldados confirmaron que Jesús había muerto. Así se cumplió la escritura de Antiguo Testamento acerca del Mesías, donde se lee que ninguno de sus huesos sería quebrado. Para confirmar esta muerte, un soldado romano le clavó la lanza en su costado derecho, atravesando el pulmón derecho y penetrando su corazón. Por ello, cuando se retiró la lanza, salió un fluido claro como el agua seguido de un gran volumen de sangre, conforme lo describe Juan, uno de los testigos presentes, en su Evangelio.
También hay que mencionar las terribles humillaciones que sufrió por el desprecio y las miles de burlas, cargando su propia cruz por casi dos kilómetros, mientras el gentío le escupía el rostro y le lanzaba piedras. Hay que señalar que la cruz pesaba cerca de 30 kilos, sólo en su parte horizontal, región en la que clavaron sus manos.

Conclusiones de la Autopsia de Jesús: Conociendo la lenta agonía y el mantenimiento de la conciencia casi hasta el último instante, en base a todas las consideraciones anteriormente expuestas, obtenemos las siguientes conclusiones médico-legales como las más probables:
Causa inmediata de la muerte: hipoxia-anoxia cerebral(hipoxia es disminución de la concentración de oxígeno en la sangre, y anoxia es la ausencia total de oxígeno en la misma) consecuencia de hipovolemia (disminución del volumen de sangre) post-hemorrágica, de insuficiencia respiratoria

Fuente:

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Pescadores

Pescadores
Lugares para la pesca. En Palestina los principales lugares para la pesca han sido a lo largo de la costa del Mediterráneo, y en el Mar de Galilea, con algo de ella en los arroyos de agua dulce. Los israelitas en el desierto decían: “Nos acordamos del pescado que comíamos en Egipto” (Núm. 11:5). Nos interesa más la pesca en Galilea por causa de los incidentes del Evangelio conectados con el Señor Jesús y sus discípulos, que eran pescadores. Los judíos acometieron un gran negocio de pescadería en las aguas del Mar de Galilea en los días de Jesús. Hace unos cuantos años el Sr. A. C. Haddad, un nativo de Siria y residente en Palestina en este siglo, contó sesenta hombres, todos árabes, que se ganan la vida como lo hizo el apóstol Pedro, pescando en el Mar de Galilea. Sus métodos de trabajo muy similares a los usados por los discípulos de Jesús. Tales métodos desaparecerán pronto en esta región, ya que el nuevo Estado de Israel controla este mar, y están sustituyendo sus antiguos equipos con otros occidentales más modernos. El nuevo gobierno ha subsidiado la industria pesquera en Galilea.
Pesca con caña. No se piensa que haya sido probable que los discípulos en Galilea usaran este método para pescar muy extensamente. Que en ocasiones era usado, podemos afirmarlo por el relato del pez que Pedro extrajo de las aguas y en cuya boca encontró moneda para pagar el tributo (Mat. 17:27). Isaías habla respecto de esto relacionado con la pesca en los ríos, y dice: “Los pescadores también se entristecerán; y harán duelo todos los que echan anzuelo en el río” (Isa. 19:8). También el profeta Amós se refiere a esta clase de pesca cuando dice: “He aquí, vienen días sobre vosotros que os llevará en anzuelos, y a vuestros descendientes en barquillos de pescador” (Amós 4:2). La excavación practicada en las trincheras de Gezer sacó a un anzuelo viejo, indicando con ello el uso antiguo del método de pescar con caña.

Arponeo del pescado. El libro de Job se refiere a este método de pescar: “¿Cortarás con tu cuchillo su cuero, o con asta de pescadores su cabeza?” Job 11:7). Que el mismo método se usó en Egipto, prueba por las inscripciones que retratan a los egipcios usando arpones.

La atarraya, o red de mano. Dos de los discípulos estaban muy ocupados cuando Cristo los llamó para que fuesen pescadores de hombres. “Y pasando junto a la mar de Galilea, vio a Simón, y a Andrés su hermano, que echaban la red en la mar; porque eran pescadores. Y les dijo Jesús: Venid en pos de mí y haré que seréis pescadores de hombres” (Mar. 1:16, 17). Esta clase de red es de forma circular y como de cinco metros de diámetro con buenas mallas. En toda la orilla tiene plomos que sirven para hundirla. Un pedazo de cordel largo se asegura en el centro de la red. Este cordel se sostiene con la mano izquierda, y la red se recoge con la mano derecha, se arroja a las aguas con un vuelo ancho dado con el brazo, y sobre aguas poco profundas cerca de la ribera, dondequiera que observe una mancha de peces. El centro de la red es luego jalado por el cordel, y el pescador puede entrar en el agua para recoger la pesca.

Red barredera, o dragadora. Jesús usó esta clase de pesca o base para una de sus parábolas. “Asimismo el reino de los cielos es semejante a la red, que echada en la mar, coge toda clase de peces; la cual estando llena, la sacaron a la orilla; y sentados, cogieron lo bueno en vasos, y lo malo echaron fuera” (Mat. 13:47, 48). La red es grande algunas veces de unos cien metros de largo y unos dos y medio de ancho. Los cordeles se ponen en los extremos de la red. Se le ponen corchos a lo largo de uno de los lados para mantenerla flotando mientras que el otro lado tiene pedazos de plomo con objeto de hundirla. Algunas veces la red se echa entre dos barcos en el mar, siendo estirada en medio de ellos. Los barcos son puestos de tal manera que encierren un espacio circular y cuando los barcos se encuentran, entonces la red es llevada dentro de los barcos, hallándose cada vez más pequeño el círculo. El cordel del centro se más de prisa que el de arriba y así los peces son cercados como en un saco, y luego metidos en los barcos. Algunas veces se coloca la red de tal manera que puede sacarse desde tierra. Entonces uno de los extremos se lleva tan lejos como es posible, por un barco en dirección mar adentro. Entonces el barco vuelve con el extremo de red trayéndolo en derredor y con un giro hacia el lugar en que principió, donde los hombres usan el mismo método de jalar las redes y traer el pescado a tierra. Otra vez dos barcos extienden la red entre ellos a cierta distancia de la playa, forzando a los peces a entrar a ella. No debe haber obstrucciones rocosas para que este método dé buen resultado.
Esta manera de pescar ilustra el valor del esfuerzo cooperativo. Varios hombres trabajan juntos. Algunos remando, otros jalando las cuerdas con gran fuerza, y otros arrojando piedras, o de otro modo tratando de hacer que los peces no se salgan, asustándolos. Cuando se acercan a la playa se sostienen los cantos de la red y se jala a tierra y los peces son recogidos. Después de coger el pescado se divide en las distintas clases, como se indica en la parábola de Jesús. ¡Qué lección tan ilustrativa sobre el trabajo cooperativo de salvar almas! Pesca de noche. Los pescadores galileos a menudo van de pesca por las noches. Alumbran su camino con una antorcha encendida, y al ver el pez arrojan su arpón, o arrojan su red a la mar. Algunas noches trabajan toda la noche sin pescar nada, como fue el caso de Simón Pedro y sus compañeros. “Maestro, habiendo trabajado toda la noche, nada hemos tomado” (Luc. 5:5).

Localización de manchas de peces. Un pescador Galileo fue observado una vez usando una red de mano mientras se introducía en las aguas del mar. Arrojó su red varias veces y la sacaba vacía. Pero luego su compañero que se quedó en la playa le gritó que arrojara la red hacia la izquierda, y cuando lo hizo, sacó su red con peces. En ocasiones, las manchas de peces se ven mejor por los que están en la playa, mientras quedan escondidas de los pescadores en el agua. Esto aconteció con Jesús y sus discípulos como nos lo relata Juan: “Y venida la mañana, Jesús se puso a la ribera: mas los discípulos no entendieron que era Jesús’. Y díjoles: Mozos ¿tenéis algo de comer? Respondiéronle: No. Y él les dice: Echad la red a la derecha del barco, y hallaréis. Entonces la echaron y no la podían en ninguna manera sacar, por la multitud de los peces” (Jn. 21:4.6). Esta habilidad para ver desde la playa lo que los pescadores en un bote no pueden ver, no quita que un milagro fue hecho con los discípulos. Fue el poder de Jesús que aseguró ese gran número de peces al lugar preciso, donde los discípulos podrían cogerlos con sus redes.

Fuente:

http://www.ministros.org/Estudios/usos/022.htm

Pablo de Tarso

Pablo de Tarso, originalmente Saulo, también llamado San Pablo Apóstol, el Apóstol de los Gentiles y San Pablo de Tarso (nacimiento entre año 5 y año 10 DC, Tarso (Turquía)- año 67 d.C. en Roma), uno de los apóstoles más activos de Jesucristo. Según Reinaldo Fabris, autor del Libro “Pablo, el apóstol de las Gentes”, este personaje no cambió su nombre al convertirse al cristianismo, ya que como ciudadano romano y nacido en Tarso, además de ser judío tenía gran influencia de la cultura helenística y romana, por lo que como todo romano de la época tenía un “prognomen” relacionado con una característica familiar (el cual es Saulo, su nombre judío), y un “congnomen” que se asocia a una característica física (que en este caso es Pablo, que es su nombre romano).  El conocimiento de la cultura helénica (hablaba fluidamente el griego como el arameo) le permite a este Apóstol predicar el Evangelio con ejemplos y comparaciones comunes de esta cultura por lo que el mensaje fue recibido en territorio griego claramente y esta característica marca el éxito de sus viajes fundando comunidades cristianas. Pablo es considerado por muchos cristianos como el discípulo más importante de Jesús, a pesar de que nunca llegó a conocerlo, y, después de Jesús, la persona más importante para el cristianismo.
Pablo es reconocido por muchos cristianos como un santo. Hizo mucho para introducir el cristianismo entre los gentiles y es considerado como uno de las fuentes significativas de la doctrina de la iglesia primitiva. Nació entre el año 5 y el año 10 en Tarso, en la región de Cilicia, en la costa sur del Asia Menor (la actual Turquía). La ciudad de Tarso tenía concedida la ciudadanía romana por nacimiento. Por lo que Pablo era ciudadano romano pese a ser hijo de judíos.  Hijo de hebreos y descendiente de la tribu de Benjamín, en su adolescencia es enviado a Jerusalén, donde estudia con el famoso rabino Gamaliel. Aquí se une al grupo de los fariseos. Tras la muerte de Jesús, hacia el año 33, comienzan a formarse grupos de seguidores de Jesús. Pablo de Tarso fue un activo perseguidor de estas comunidades bajo la influencia de los fariseos. De hecho el fue de los que participó y asintió en la ejecución de San Esteban, el primer mártir (denominado protomártir) de la iglesia cristiana de aquel entonces, quien cayera víctima de lapidación no como consecuencia de la barbarie de la multitud, si no como cumplimiento de una ejecución judicial, pues Saulo contaba con la venia de Roma.

De San Pablo mismo sabemos que nació en Tarso, en Cilicia (Hch. 21:39), de un padre que era ciudadano romano (Hch. 22:26-28; 16:37), en el seno de una familia en la que la piedad era hereditaria (II Tim.1:3) y muy ligada a las tradiciones y observancias fariseas (Fil. 3:5-6). San Jerónimo nos dice, no se sabe con qué razones, que sus padres eran nativos de Gischala, una pequeña ciudad de Galilea y que lo llevaron a Tarso cuando Gischala fue tomada por los romanos (“De vir. ill.”, v; “In epist. ad Fil.”, 23). Este último detalle es ciertamente un anacronismo mas los orígenes galileos de la familia no son en absoluto improbables. Dado que pertenecía a la tribu de Benjamín, se le dio el nombre de Saúl (o Saulo) que era común en esta tribu en memoria del primer rey de los judíos. (Fil. 3:5). En tanto que ciudadano romano también llevaba el nombre latino de Pablo (Paulo). Para los judíos de aquel tiempo era bastante usual tener dos nombres, uno hebreo y otro latino o griego entre los que existía a menudo una cierta consonancia y que yuxtaponían en el modo usado por San Lucas (Hch. 13:9: Saulos ho kai Paulos). Véase en este punto Deissmann, “Bible Studies” (Edinburgh, 1903, 313-17.) Fue natural que, al inaugurar su apostolado entre los gentiles, Pablo usara su nombre romano, especialmente porque el nombre de Saulo tenía un significado vergonzoso en griego. Puesto que todo judío que se respetase había de enseñar a su hijo un oficio, el joven Saulo aprendió a hacer tiendas de lona (Hechos, xviii, 3) o más bien a hacer la lona de las tiendas (cf. Lewin, “Life of St. Paul”, I, London, 1874, 8-9). Era aún muy joven cuando fue enviado a Jerusalén para recibir una buena educación en la escuela de Gamaliel (Hch 22:3). Parte de su familia residía quizá en la ciudad santa puesto que más tarde se haría mención de una hermana cuyo hijo le salvaría la vida (Hch. 22:16). A partir de este momento resulta imposible seguir su pista hasta que tomó parte en el martirio de San Esteban (Hch. 7:58-60; 22:20). En ese momento se le califica de “joven” (neanias), pero esta era una apelación elástica que bien podía aplicarse a cualquiera entre veinte y cuarenta años.

¿Quieres conocer los dones con que Dios enriqueció a san Pablo? Pues atiende: hasta las ropas que usaba espantaban a los demonios; y lo que es más admirable aún: nadie podía acusarle de temerario cuando espontáneamente avanzaba hacia los peligros, ni de cobarde cuando los peligros llovían sobre él. Al mismo amaba y despreciaba la vida; la amaba, porque viviendo tenía oportunidad de enseñar la verdad; y la despreciaba en grado sumo, porque con su superior sabiduría había llegado a conocer lo poco que valen las cosas de este mundo.

Observemos que san Pablo es tan digno de admiración cuando se presenta ante nuestros ojos huyendo de situaciones comprometidas, como cuando lo vemos enfrentarse gozosamente con ellas, porque cuando huía de ciertos peligros lo hacía por prudencia, y, cuando los desafiaba, su actitud obedecía a fortaleza de espíritu. Si leemos sus escritos advertimos que, cuando habla de sí mismo, unas veces parece como si se alabara; otras, en cambio, evidentemente se menosprecia; pero nuestra admiración sobre él debe ser la misma tanto en unos casos como en otros, porque, cuando aparece que se alaba, esas aparentes alabanzas son en realidad actos de la virtud de la magnanimidad; y cuando se menosprecia, sus menosprecios ponen de manifiesto su humildad profunda. Elogios merece por haber dicho lo que sí dijo; e incluso más digno de nuestra alabanza por decir lo que dijo, que lo hubiese sido si lo hubiese callado. Si no hubiese hablado de su persona en el tono en el que lo hizo, habría sido más culpable que los que en cada instante, venga o no a cuento, no cesan de alabarse. Si no se hubiera gloriado de las cosas de que se glorió y por motivos de humildad se hubiera callado, habría perjudicado moralmente a las personas que estaban confiadas a sus ciudadanos, ya que estás podrían haber pensado que eran superiores a él.

Manifestando los dones que había recibido y los méritos que había acumulado, san Pablo procedió más correctamente que otros callando esas cosas, porque jamás persona alguna ocultando las gracias que le han sido otorgadas ha hecho al prójimo un bien comparable al que san Pablo le hizo divulgando las que a él le habían sido concedidas. Verdad es que decir uno de sí mismo cosas grandes y admirables sin motivo que lo justifique, sin necesidad alguna y sólo por granjearse la estimación ajena, es claramente vituperable y gravemente demencial; quien así produce no obra en conformidad con el espíritu de Dios; al contrario, se comporta neciamente y echa a perder con su presunción todo cuanto haya podido alcanzar a fuerza de trabajo y de tensión; hablar uno de sí mismo en tono encomiástico constituye un acto de vanagloria; y si lo que dice lo dice con jactancia, quien de ese modo se conduce puede ser calificado de insolente.

En cambio, de determinadas circunstancias, la manifestación de algunas excelencias propias pueden ser un auténtico acto de caridad, y lo es, si el que las manifiesta se limita a divulgar lo que juzga que es necesario o conveniente que se sepa y lo hace para evitar tales o cuales males. Este fue el caso de san Pablo, que, tomado por muchos por un falsario, viose obligado a salir en su propia defensa y a descubrir algunas de las gracias que había recibido, principalmente aquellas que garantizaban la dignidad que Dios le había otorgado; pero el apóstol mantuvo en silencio otras muchas, precisamente las mayores, a las que sólo indirectamente aludió cuando dijo:“No quiero hablar de las visiones y revelaciones, ect.”. Podemos asegurar que no ha habido profeta ni apóstol que haya tenido con Dios tantas y tan frecuentes comunicaciones como tuvo san Pablo; pero este trato tan íntimo y constante con el Señor, lejos de producirle vanidad le reafirmó en la virtud de la humildad.

En algunas ocasiones no ocultó que sentía miedo al ser golpeado; de donde debemos corregir que, aunque en cuanto a su voluntad fuese no solo un hombre extraordinario sino que alcanzaba la talla de los ángeles, en cuanto a su naturaleza era un individuo humano como los demás, y como los demás tenía miedo a que le maltrataran. Esto es normal y naturalísimo.

Nada de vituperable hay en que Pablo mostrara su temor ante las amenazas de ser golpeado; sí sería vituperable, en cambio que alguien, bajo los efectos de ese temor y para librarse de los golpes con que se ve amenazado, incurriese en acciones u omisiones indignas; pero quien, a pesar del miedo, combate y sale victorioso de la pelea, es admirable y aún más admirable precisamente por haber combatido con miedo, que el que lucha y triunfa sin haber sentido miedo alguno. Tampoco incurre en culpa de ningún género el que se siente invadido por la tristeza, pero sí quien, bajo los efectos de las mismas, dice o hace algo que redunda en ofensa de Dios.

De todo lo anteriormente dicho podemos inferir cuánta fue la grandeza de este apóstol, pues, a pesar de la fragilidad de su naturaleza, vivió muy por encima de lo que de esa naturaleza quebradiza hubiera podido esperarse; temía a la muerte, pero no huía de ella. A nadie se le puede reprochar que su naturaleza sea frágil, pero sí que se comporte frágilmente.

San Pablo es digno de admiración porque con la fuerza de su voluntad logró superar sus limitaciones naturales. Si se apartó de aquel Juan, al que llamaban Marcos, fue precisamente por la debilidad de ánimo de dicho compañero, y al apartarse de él san Pablo obró acertadamente; hízolo para evitar los perjuicios que el modo de ser de aquel discípulo y socio podían acarrear a la causa de la predicación; quien asume el oficio de predicador no debe de dar cabida en su ánimo ni a la debilidad ni a la volubilidad, sino que tiene que mostrarse fuerte y valiente.

Quien no esté dispuesto a sacrificarse cuantas veces sea preciso y a enfrentarse con las contrariedades que puedan sobrevenir, no debe dedicarse a este insigne ministerio, porque si lo hiciera correría el riesgo de causar con su ejemplo muy graves daños a otros; por eso es preferible que renuncie a este oficio y se consagre a resolver sus asuntos personales. Ni los gobernadores, ni los que luchan en el circo con las fieras, ni los gladiadores, ni nadie, absolutamente nadie, necesita tener tanta fortaleza de ánimo para enfrentarse a las dificultades y a la muerte como los predicadores, porque éstos están expuestos a mayores peligros que el resto de las gentes ya tener que combatir con enemigos más crueles, y a trabajar en condiciones incomparablemente más difíciles. Los predicadores cuentan con una de estas dos posibilidades: o la de alcanzar el cielo como premio, o la de merecer el infierno como castigo.

Algunas veces entre quienes se consagran a este ministerio surgen ciertas fricciones; pero nadie debe escandalizarse por ello ni recriminar tales desavenencias, que de susto no siempre son malas; lo serían sin obedeciesen a motivos irracionales o en ellas se ventilaban asuntos ilícitos. En estos desacuerdos debemos ver la mano amorosa y providente del Creador que a través de ellos pretende despertar de su disidia y letargo a las almas dormidas o perezosas. Los armeros, cuando construyen las espadas, dotándolas de doble filo: el de la benignidad y el de la irascibilidad, para que sea posible usar uno o el otro. La irascibilidad, es decir, la posibilidad de indignarse, es como un filo de la espada, t el individuo humano puede y debe usar de él cuando lo juzgue conveniente, porque aunque la benignidad de suyo es buena, y lo es siempre que se practica con prudencia, es, en cambio, vituperable mostrarse benigno cuando las circunstancias aconsejan otra cosa. San Pablo se atuvo a esta norma. Habitualmente mostrábase benigno, pero también procedía enérgica y airadamente con quienes se conducían de manera irresponsable.

Admiración causa ver cómo este apóstol, cuando tras de haber sido azotado, se encontraba cargado de cadenas y lleno de heridas, sentíase mucho más dichoso que otros vestidos de púrpura y coronados de diademas; lleváronlo prisionero a través del mar inmenso, y, a pesar de eso, mostróse durante el viaje más alegre que si fuese a tomar posesión de un importantisimo imperio; en cambio, en cuanto llegó a Roma y quedó en libertad, no se dedico a disfrutar de ella en su propio beneficio, sino enseguido marcho a España, porque el ardor con que se había consagrado a la predicación, ardor más vivo que el de las más vivas llamas, no le permitía tomarse ningún descanso ni permanecer ninguna jornada ocioso, ni arrendrarse ante los peligros ni retroceder ante las burlas e incompresiones; pero nuestra admiración es aún mayor al comprobar cómo este hombre tan valiente, cuya alma llena de ardor guerrero estaba constantemente preparada para afrontar los combates, era al mismo tiempo apreciable, y se conducía con asombrosa flexibilidad.

Aunque Pablo tiene un papel importante en la difusión del cristianismo, su iconografía es relativamente limitada, sobre todo si se la compara con la de Pedro. No obstante, es uno de los pocos santos que, desde la Alta Edad Media, presenta un tipo de fisico estable. Es pequeño, contrahecho, calvo, con una frente abombada y una barba larga. Otra tradición, surgida de los Hechos de los Apóstoles, le pinta como un hombre vigoroso, de barba recortada, con un aspecto parecido al de Pedro.

Su atributo tradicional es la espada, instrumento de su suplicio. En el arte cristiano primitivo, lleva un libro o un rollo de pergamino similar al de los evangelistas.

Cuando figura junta a Pablo, Pedro disfruta del lugar de honor, a su diestra. Durero, protestante, coloca sin embargo a Pablo en el primer plano.

A Pablo se le representa frecuentemente como un evangelista, escribiendo sus epístolas. Aparece también enseñando; al fondo aparecen algunos navíos.

Todos los episodios de su vida, de sus viajes, fueron objeto de ilustración. Durante la lapidación de san Esteban, Pablo guarda las vestiduras de los lapidadores (tímpano de la catedral de Saint-Étienne de bourges, siglo XIII).También se le representa mediante tres fuentes o manantiales.

Parejas del mismo sexo, ¿tienen derecho a unos hijos?

Parejas del mismo sexo, ¿tienen derecho a unos hijos?

«Mi mayor preocupación es que se está ignorando a los niños en el debate actual sobre matrimonios entre personas del mismo sexo». Es una declaración de Dawn Stefanowicz, una mujer que a sus cuarenta años sigue cargando con el recuerdo de una infancia marcada por la homosexualidad activa de su padre.

En el libro Out From Under: The Impact of Homosexual Parenting(Annotation Press, 2007) Stefanowicz reconoce, entre otras cosas, la necesidad que tuvo de afecto y seguridad por parte de su padre. La constatación de la autora es clara: las víctimas reales y perdedores de la legalización del así llamado matrimonio homosexual, son los niños. Y ante ello, se plantea: ¿qué esperanza puede ofrecerse a niños inocentes sin voz? La interrogante acusa un llamado a las autoridades para que defiendan el verdadero matrimonio entre hombre y mujer y excluyan, por el bien de los niños, cualquier otra forma de equiparación.

El reconocimiento jurídico de parejas del mismo sexo en varios países del mundo, está decantando en la exigencia de adopción ante la imposibilidad natural de concebir. En no pocos lugares, sus pretensiones han sido escuchadas y hoy están cobijadas por la ley al grado de obligar a instituciones a dejarles a niños bajo tutela.

Más allá de un juicio multidisciplinar sobre la homosexualidad, se impone la pregunta sobre la base en que se apoya este «derecho» a adoptar. Es más, ¿hay efectivamente un derecho para que este tipo de parejas lo hagan y, si existe, dónde queda el derecho de los niños a nacer y crecer en una familia según las leyes de la naturaleza?

Los homosexuales suelen apelar a un pretendido derecho a tener descendencia, lo que justificaría buscar los medios necesarios para tener un hijo: desde la adopción hasta la renta de donadores de esperma, si se trata de mujeres, o de óvulos y vientre, si se trata de hombres. Un planteamiento así presente varias objeciones:

  1. En primer lugar, una demanda así, responde a la lógica de la producción y del dominio y no a la del amor y la donación. El niño se considera un objeto que no nace como don de amor sino como exigencia de un deseo. La vida humana proviene naturalmente del amor que se expresa sexualmente entre dos cónyuges unidos en matrimonio; sólo la unión afectiva-espiritual entre el varón y la mujer implica la posibilidad de la vida.
  2. Desear un hijo no implica un derecho a tenerlo. Un hijo no puede ser querido como objeto de derecho pues tiene dignidad de sujeto; y como sujeto, sí tiene derecho a ser concebido en pleno respeto a su dignidad de ser humano.
  3. Aun en las parejas heterosexuales que experimentan un fuerte deseo psicológico para procrear, no hay una necesidad vital para hacerlo. Nadie muere ni pone en peligro su salud física o psíquica si no tiene hijos.
  4. No hay un derecho a tener un hijo pues ninguna persona es debida a otra como si fuese un bien instrumental. Por tanto no existe un derecho a «tener» un hijo a cualquier precio. Eso significaría ir contra su dignidad.

Los países que están legislando a favor de la adopción por parte de personas del mismo sexo, están olvidando los legítimos derechos que tienen los niños a crecer y desarrollarse en núcleos adecuados a su condición de seres humanos con una naturaleza que precisa de la figura y papel de una madre y un padre. Si tan grande es la sensibilidad que hay hacia la protección de la infancia en todo el mundo, ¿por qué no se les pregunta a los que van a ser adoptados si desean tener una mujer a la cual llamar mamá y un hombre al cual llamarpapá o dos mamás o dos papás?

Fuente: http://www.conoze.com/doc.php?doc=8362

Oración: Factor de cambio para la policía en Brasil

Oración: Factor de cambio para la policía en Brasil

By Stan Jeter
CBN News Senior Poducer
Wednesday, July 21, 2010

La violencia y la impunidad se estaban saliendo de control en la ciudad más grande de Suramérica: Sao Paulo, Brasil. Entonces, un grupo de policías pidieron a Dios que interviniera y lo que ocurrió después fue una verdadera transformación integral.

En 1997, varias escenas de violencia policial en Sao Paulo, fueron difundidas en la televisión brasileña creando furor público.

El Capitán Alexander Terra, de la Policía Militar explica que la sociedad manifestaba que la fuerza policial necesitaba cambiar, que no podía seguir así.

La policía en esta ciudad de más de 22 millones de habitantes se había descontrolado y los problemas de crimen, corrupción y pobreza seguían en aumento.

“Me acuerdo que el Mayor Terra y yo a menudo salíamos del trabajo, y ya que trabajamos en el centro, nos dolía ver a gente durmiendo en el suelo. Los que no tenían hogar. Fue entonces que pactamos diciendo: ‘apartemos un tiempo todas las semanas y demos prioridad a orar juntos’” agrega el Teniente Joel Rocha.

Policías que oran

Rocha y Terra comenzaron a orar. Al mismo tiempo Terra lanzó un programa de policías comunitarios para acercarse al público. También se esforzó por cambiar la mala actitud de los oficiales.

“Un policía militar que trabaja con paz en su corazón producirá paz en su comunidad”, añade el capellán policial, Robson Melchior.

Terra pidió ayuda de la Asociación de Policías Cristianos, un grupo de apoyo mutuo que ahora cuenta con 1.500 miembros. A medida que los policías cristianos oraron por sus compañeros y sus comunidades, comenzaron a ganar la guerra contra el crimen.

“Hemos podido bajar la tasa de asesinatos en esta región en 60%”, comenta el Coronel Osvaldo Sorge.

Por su parte el Coronel Joviano Lima, agrega que, “con solo un arresto decomisamos 520 kilos de marihuana, más armas y municiones de guerra. Detuvimos más de 30 personas en la operación. Los resultados fueron extraordinarios.”

Más oración, menos crímenes

Estos logros llamaron la atención del investigador social George Otis, quien se reunió con los oficiales.

“…Para lo que resultó ser un largo resumen, al estilo militar, de lo que Dios había hecho en la ciudad en los últimos cuatro o cinco años. Este comandante me dio un fuerte abrazo brasileño, con lágrimas en la cara, y dijo, ‘ahora quiero que salgas a la ciudad y que filmes esta historia para mostrarla al mundo”, comenta Otis.

El aceptó el desafío, comenzando en uno de los barrios más peligrosos de Sao Paulo.

Para el Coronel Sorge, ésta fue un área crítica, donde los criminales operaban con impunidad. Un área de homicidios y de masacres.

”Nos asustábamos más cada día. Nuestras familias se encerraron en sus casas, temerosos aún de enviar a sus hijos a la escuela”, agrega Marco Da Silva Pas.

Apoyo de la comunidad y de la iglesia

La situación se había deteriorado tanto que la policía llamó a los pastores locales y les dijo que la iglesia había fracasado en su tarea. Eso resultó en arrepentimiento, oración, y una nueva era de cooperación. Entonces, tanto el vecindario como el cuerpo policial, comenzaron a cambiar.

“Hoy estamos cosechando los resultados, muy importantes, que incluyen la transformación de esta unidad, del caos que antes prevalecía aquí”, declara el Coronel Sorge.

“La comunidad está comenzando a querer más contacto con la policía. Y esto se ha demostrado en el aumento de la seguridad y una reducción de la violencia”, añade Marco Da Silva Pas.

Animados por las oraciones contestadas, los oficiales cristianos se juntaron con pastores para visitar a las familias en crisis.

Una de las personas visitadas por los policías es Lucía Da Silva Vera.

“Sus vidas han sido cambiadas. El Señor ha restaurado matrimonios. El Señor ha liberado a sus hijos de las drogas, del pecado. El realmente ha intervenido” comenta Lucía.

Cambios visibles en Sao Paulo

Al ver los resultados, las academias policiales de Sao Paulo iniciaron cursos de principios bíbilicos, y cómo trabajar con la iglesia local para cambiar comunidades enteras.

El éxito de Sao Paulo interesó a comandantes policiales de otras partes de Brasil.

A esto, Otis comenta: “Hay mucha hambre, hay apetito, entre las autoridades policiales de escuchar de este “Factor Divino. El “factor divino” que usa policías cristianos para transformar Sao Paulo.”

“Ahora entiendo que las cosas que Dios quiere hacer aquí las quiere hacer a través de los hombres, y yo soy uno de ellos”, manifiesta el Teniente Rocha.

“Yo creo que Dios cambia la historia. Dios cambia a la gente. Dios transforma los corazones. Yo lo creo porque Dios cambió la historia mía”, dice el Coronel Sorge.

Teología Dogmática (I) Nº 3

La Creacion del cielo de Miguel Angel

La creación del cielo. Miguel Ángel

Casi fuera del cielo ancla entre dos montañas
la mitad de la luna.
Girante, errante noche, la cavadora de ojos.
A ver cuántas estrellas trizadas en la charca”.
(PABLO NERUDA)

La Creación del Cosmos y la Evolución Teísta vs. Creacionismo

1,14. «La evolución misma que hoy se estudia en distintos campos de la ciencia, responde a unas leyes que rigen ese proceso evolutivo, y que armonizan todas las evoluciones del Universo. A

La razón suficiente de las leyes que rigen esta evolución es la inteligencia de Dios101.

Antes se consideraba la Naturaleza actual como obra directa e inmediata de Dios.

Hoy la consideramos más bien como el resultado de unas leyes que Dios ha puesto en la misma Naturaleza, y que han regido la evolución que nos ha llevado a lo que hoy contemplamos.

No puede haber leyes si alguien no las hace.

La ley supone un legislador inteligente, distinto de ella. Todo el mérito de la ley es de quien la ha puesto.

El Dr. Bermudo Meléndez, presidente de la Real Sociedad Española de Historia Natural y Catedrático de Paleontología de la Universidad Complutense de Madrid, dice en la Revista IBÉRICA102, en un artículo titulado Estado actual de la teoría de la evolución: «Cuanto más investigamos el mecanismo del proceso de la evolución, tanto más comprendemos la realidad de la existencia de una inteligencia infinita capaz de haberlo programado todo».(…)

El Padre Teilhard de Chardin, que es actualmente el jesuita de más fama internacional en el terreno de la evolución, dice que “La evolución, como todos los procesos naturales, es un proceso sujeto a una ley que señala una dirección”»103.

El P. Rafael Pascual, en el articulo publicado en Internet “Creación y evolución“, a propósito del mensaje del Papa Juan Pablo II a la Academia de las Ciencias, comenta varios puntos interesantes respecto de la Teoría de la Evolución: B

1. Valoración de la teoría de la evolución

Se trata aquí de una cuestión de tipo epistemológico, pues la teoría se propone ir más allá de los datos observados, si bien se encuentra en relación con éstos, y permite relacionar e interpretar a la vez una serie de datos y hechos independientes entre sí por medio de una explicación global. Para que una teoría científica sea válida, debe ser verificable. Si ésta no corresponde a los datos que pretende explicar, entonces no es válida; debe replantearse.

Por otra parte, en una teoría como la de la evolución, hay que tener en cuenta ciertos presupuestos de tipo filosófico, metafísico. De hecho no existe una única teoría de la evolución, sino varias, no sólo en lo que se refiere a los mecanismos de la evolución, sino también en lo que respecta a los contextos filosóficos en los que se encuentran (materialista, espiritualista), los cuales también deben ser considerados, tanto en sede filosófica como teológica (no hay que olvidar que no existe una ciencia “químicamente pura”).


De hecho, como se dijo al inicio del mensaje, la cuestión de la evolución es de interés para la Iglesia, pues está en juego la concepción del hombre, y de modo particular su dignidad como persona. El hombre es semejante a Dios por su inteligencia y voluntad libre, que lo hacen capaz de entrar en comunión con Dios y con los demás hombres. La dignidad del hombre (de todo él, también de su cuerpo) deriva de su alma espiritual, la cual no puede surgir por emanación de la materia, sino que es creada inmediatamente por Dios.

En consecuencia, las teorías de la evolución que, en base a sus presupuestos filosóficos, consideran el espíritu como algo que emerge de la materia, o como un simple epifenómeno de la materia1, son incompatibles no sólo con la religión, sino aún antes con la verdad del hombre, y no son capaces de fundar su dignidad.


Finalmente hay que agregar que existe una diferencia ontológica entre el hombre y todos los demás seres vivos. En efecto, entre lo simplemente animal y el hombre se da un “salto ontológico”, una “discontinuidad ontológica”, si bien, afirma el Papa, ésta de por sí no se opone a una posible continuidad física respecto al origen del cuerpo humano.
La infusión del alma por parte de Dios en un cuerpo apto para recibirlo no puede ser objeto de la ciencia, pues no se trata de un fenómeno empírico, observable. Sin embargo, se podría tener una cierta experiencia empírica de este hecho de modo indirecto, a través de ciertas pistas y manifestaciones que pondrían en evidencia que nos encontramos ante seres dotados de un alma espiritual; pero estas manifestaciones son más bien objeto de la filosofía y de la teología. Tales serían, por ejemplo, los fenómenos que hicieran referencia a una experiencia de un saber metafísico, de la conciencia de sí, de la conciencia moral, de la libertad, de la experiencia estética y religiosa.

En efecto, hay que tener en cuenta que, si bien la evolución puede ser considerada como una hipótesis seria, e incluso “más que una hipótesis”, sin embargo no puede ser tomada sin más como “un hecho”, como algunos pretenden. Se trata, más bien, de una teoría científica, la cual trata de interpretar y de relacionar una serie de hechos científicos. Sólo contamos con indicios que parecen apuntar hacia esa dirección, pero no tenemos evidencia experimental de su realidad.

Por otra parte, hay que reconocer con honestidad intelectual que la teoría de la evolución se enfrenta con serios problemas, tanto de índole científica (por ejemplo el hecho de la estabilidad de las especies, la lentitud o la aceleración en la aparición de nuevas especies, etc.), como de índole filosófica (hay que esclarecer cómo se compagina la teoría de la evolución con el principio de causalidad, la regularidad de la naturaleza, la pasividad de la materia, la discontinuidad entre lo inerte y lo viviente, o entre lo material y lo espiritual…).

Asimismo, hay que tener en cuenta la variedad de teorías evolucionísticas (el transformismo de Lamarck, por adaptación al ambiente; el darwinismo, que habla de “evolución de las especies” en virtud de las mutaciones casuales y la selección natural; la

así llamada teoría sintética o neodarwinismo, que a la selección natural añade la teoría genética; la teoría del equilibrio puntuado de S.J. Gould, etc.).

También hay que tener en cuenta los diversos contextos filosóficos en los que la teoría de la evolución se sitúa (materialismo: concepción “espontánea”, ciega, del mecanismo evolutivo, cf. Ch. Darwin, S.J. Gould, R. Dawkins; finalismo-espiritualismo, que admite una causalidad, un orden, un “telos”, e incluso la intervención directa de Dios en algunos pasos).

Finalmente hay que reconocer los argumentos que parecen ponerse a favor de la teoría de la evolución: en la biología, se puede constatar la afinidad que existe entre especies de un mismo género biológico (“árbol taxonómico”); en la paleontología, con el estudio de los fósiles; en la geología, con el desarrollo de la estratigrafía y el estudio de las “eras geológicas”; en la ecología, con la relación entre vida y medio ambiente (vgr. los ecosistemas y la biodiversidad geográfica); en la genética, con la transmisión de los caracteres hereditarios a través de los genes; en la embriología, con la ontogénesis según diversos estadios, que parecen reproducir el proceso evolutivo; en la anatomía comparada, etc. La teoría de la evolución ha impulsado a los científicos a investigar y profundizar en todos estos ámbitos. Al mismo tiempo, empero, hay que tener en cuenta los puntos débiles de la teoría de la evolución: faltan muchos “eslabones” en la cadena evolutiva, prácticamente se desconocen los verdaderos “mecanismos” de la evolución; la selección natural se muestra insuficiente para explicar el proceso evolutivo, lo mismo que el recurso a la casualidad.


Todas estas consideraciones nos invitan a seguir el ejemplo de prudencia y de equilibrio que nos ofrece el Santo Padre, evitando el doble peligro que nos acecha: por una parte el de un juicio precipitado, por otra, el de una postura indecisa, concordista o ambigua2. Esta posición prudente nos librará de incurrir en un nuevo “caso Galileo”, cuyas perniciosas consecuencias podemos imaginar fácilmente.


Como conclusión, creemos justificado afirmar que la cuestión del evolucionismo, desde el punto de vista de la explicación natural, sigue abierta, que conviene no confundir los diversos planos que están implicados en la misma (el científico, el filosófico y el religioso), y que no hay por qué temer el auténtico progreso de la ciencia, pues en definitiva “la verdad no puede contradecir a la verdad”.


2. Estado de la cuestión. Debate entre creacionistas y evolucionistas. De cara a la teoría de la evolución, encontramos dos corrientes diametralmente opuestas:

a) Por una parte se encuentran los así llamados creacionistas.

Según la opinión personal del P. Rafael Pascualse trata de una posición de tipo fundamentalista, que excluye de plano la teoría de la evolución, por interpretar la Biblia de modo literal, y por considerar que tal teoría es fruto de una ideología materialista y atea, o al menos agnóstica y cientificista. Este grupo se atrinchera en una posición fideísta, en contraposición al racionalismo que predomina en la ciencia moderna. Se trata de un “movimiento” de carácter militante, y aunque es más bien minoritario, se hace sentir por su actitud proselitista. Se da no sólo en el ámbito protestante, sino también en algunos núcleos católicos de tipo integrista-tradicionalista.

b) Por otra parte, en el extremo opuesto, se encuentran los evolucionistas a ultranza.

El P. Rafael Pascual comenta acerca de este grupo que “su índole es racionalista, agnóstica, materialista, cientificista, e ilustrada. Esta corriente de pensamiento es por ahora la predominante a nivel científico e incluso a nivel de opinión pública, gracias al apoyo de la mayor parte de los medios de comunicación social. En algunos casos tiene también un carácter proselitista, como puede observarse en algunas de sus publicaciones o en ciertas páginas de Internet.

En la Nota Nº 3 de pie de página, El P. Rafael Pascual, realiza la observación de que: “En cuanto al aspecto puramente naturalista de la cuestión, ya mi inolvidable predecesor, el Papa Pío XII, en la Encíclica Humani Generis, llamaba la atención en 1950 sobre el hecho de que el debate referente al modelo explicativo de evolución no es obstaculizado por la fe si la discusión se mantiene en el contexto del método naturalista y de sus posibilidades [sigue la cita de la Humani Generis, que ofrecemos en la nota sucesiva]. Según estas consideraciones de mi predecesor, una fe rectamente entendida sobre la creación y una enseñanza rectamente concebida de la evolución no crean obstáculos: en efecto, la evolución presupone la creación; la creación se encuadra en la luz de la evolución como un hecho que se prolonga en el tiempo – como una creatio continua – en la que Dios se hace visible a los ojos del creyente como ‘Creador del cielo y de la tierra’” (Cf. L’Osservatore Romano, edición semanal en lengua española, 7-VII-85, p. 4 (400)).

En la nota de pie de página Nº 5, El P. Rafael Pascual, realiza la observación de que “Al comentar los primeros versículos del libro del Génesis, el Papa afirma: “Este texto tiene un alcance sobre todo religioso y teológico. No se pueden buscar en él elementos significativos desde el punto de vista de las ciencias naturales. Las investigaciones sobre el origen y el desarrollo de cada una de las especies ‘in natura’ no encuentran en esta descripción norma alguna ‘vinculante’, ni aportaciones positivas de interés sustancial. Más aún, no contrasta con la verdad acerca de la creación del mundo visible – tal como se presenta en el libro del Génesis – , en línea de principio, la teoría de la evolución natural, siempre que se la entienda de modo que no excluya la causalidad divina” (cf. L’Osservatore Romano, edición semanal en lengua española, 2-II-86, p. 3 (51); la cursiva aparece en el texto de L’Osservatore Romano).”

En la nota de pie de página Nº 6 El P. Rafael Pascual, realiza la observación de “El Papa, tras citar de nuevo el texto de la encíclica Humani Generis (cf. supra, nota 4), concluye: “Por tanto se puede decir que, desde el punto de vista de la doctrina de la fe, no se ve dificultad en explicar el origen del hombre, en cuanto cuerpo, mediante la hipótesis del evolucionismo. Sin embargo hay que añadir que la hipótesis propone sólo una probabilidad, no una certeza científica” (L’Osservatore Romano, edición semanal en lengua española, 20-IV-86, p.3 (231); la cursiva aparece en el texto de L’Osservatore Romano).

En la nota de pie de página Nº 7, El P. Rafael Pascual, realiza la observación de que” (Cf. León XIII, encíclica Providentissimus Deus: “(…)) porque, no pudiendo en manera alguna la verdad oponerse a la verdad, necesariamente ha de estar equivocada o la interpretación que se da a las palabras sagradas o la parte contraria” (cf. Leonis XIII Pont. Max. Acta, vol. XIII, 1894, p. 361). En esta misma encíclica, León XIII afirma lo siguiente: “Al maestro de la Sagrada Escritura le prestará también buen servicio el conocimiento de las cosas naturales, con el que más fácilmente descubrirá y refutará las objeciones dirigidas en este terreno contra los libros divinos. A la verdad, ningún verdadero desacuerdo puede darse entre el teólogo y el físico, con tal de que uno y otro se mantengan en su propio terreno, procurando cautamente seguir el aviso de San Agustín de ‘no afirmar nada temerariamente ni dar lo desconocido por conocido’ (cf. S. Aug., De Gen. ad litt. c.9, 30 [PL 34, 233])” (ibid.; cf. E. Denzinger, El magisterio de la Iglesia, Herder, Barcelona 1963, nº 1947). Se trata de un principio fundamental para este tipo de cuestiones, que cuenta con una larga tradición (se podría remontar a la condena de la teoría averroísta de la doble verdad), y que ha sido invocado con cierta frecuencia en el Magisterio reciente, como lo muestran los siguientes textos: “A pesar de que la fe esté por encima de la razón, jamás puede haber desacuerdo entre ellas. Puesto que el mismo Dios que revela los misterios y comunica la fe ha hecho descender en el espíritu humano la luz de la razón, Dios no podría negarse a sí mismo ni lo verdadero contradecir jamás a lo verdadero” (Conc. Vat. I: Dei Filius, DS 3017); “(…) la investigación metódica en todas las disciplinas, si se procede de un modo realmente científico y según las normas morales, nunca estará realmente en oposición con la fe, porque las realidades profanas y las realidades de fe tienen su origen en el mismo Dios” (Conc. Vat. II: GS 36); cf. también Catecismo de la Iglesia católica, nº 159, (cita el texto de la Dei Filius y de GS), y Juan Pablo II, Discurso a la Pontificia Academia de las Ciencias del 10-XI-79, cf. L’Osservatore Romano, edición semanal en lengua española, 2-XII-79, pp.9-10 (621-622).

En la Nota Nº 11 de pie de página, El P. Rafael Pascual, realiza la observación de que:”Aquí el Papa parece aludir de nuevo, entre otros, a Teilhard de Chardin, quien afirma: “el espíritu no es ya independiente de la materia, ni opuesto a ella, sino que emerge fatigosamente de ella bajo la atracción de Dios, por síntesis y centración [!]” (L´avvenire dell´uomo, Il Saggiatore, 1972, p. 149); “la materia matriz del espíritu; el espíritu, estado superior de la materia” (Il cuore della materia, Queriniana, 1993, p. 27); “el espíritu emerge experimentalmente en el mundo sólo a partir de una materia cada vez más sintetizada” (La mia fede, Queriniana, 1993, p. 161).”

En la Nota Nº 12 de pie de página, El P. Rafael Pascual, realiza la observación de que:

“En virtud de su misión propia, la Iglesia tiene el deber de estar atenta a las incidencias pastorales de su palabra. Conviene aclarar, ante todo, que esta palabra debe corresponder a la verdad. Pero se trata de saber cómo tomar en consideración un dato científico nuevo, cuando parece contradecir alguna verdad de fe. [...] Digamos, de manera general, que el pastor debe mostrarse dispuesto a una auténtica audacia, evitando un doble escollo: el de la actitud de timidez, y el de un juicio apresurado, pues ambos pueden hacer mucho mal” (Juan Pablo II, Discurso a la Pontificia Academia de las Ciencias del 31-X-92; cf. L’Osservatore Romano, edición semanal en lengua española, 13-XI-92, p. 7 (635)). Nuevos conocimientos científicos conducen a no seguir considerando la teoría de la evolución como una simple hipótesis. La infusión del alma por parte de Dios en un cuerpo apto para recibirlo no puede ser objeto de la ciencia, pues no se trata de un fenómeno empírico, observable. Si bien la evolución puede ser considerada como una hipótesis seria, sin embargo no puede ser tomada sin más como “un hecho”. “

En cuanto al aspecto puramente naturalista de la cuestión, el Papa Pío XII, en la Encíclica Humani Generis, llamaba la intención en 1950 sobre el hecho de que el debate referente al modelo explicativo de evolución no es obstaculizado por la fe si la discusión se mantiene en el contexto del método naturalista y de sus posibilidades [..]. Según estas consideraciones de mi predecesor, una fe rectamente entendida sobre la creación y una enseñanza rectamente concebida de la evolución no crean obstáculos: en efecto, la evolución presupone la creación; la creación se encuadra en la luz de la evolución como un hecho que se prolonga en el tiempo – como una creatio continua – en la que Dios se hace visible a los ojos del creyente como ‘Creador del cielo y de la tierra’” (Cf. L’Osservatore Romano, edición semanal en lengua española, 7-VII-85, p. 4 (400)).”

En un Artículo publicado en Internet titulado “Dios como un Artista”, en el portal de la fe cristiana evangélica “Existe Dios”, de la organización cristiana Reap the Harvest, una fundación pública que se dedica a la apologética, reflexionan los siguientes temas: C

1. ¿Evolución o Creación?

Años atrás la teoría de la creación de todo ser viviente por Dios no se ponía a discusión, pero surge Charles Darwin y, con su teoría de la evolución, parecía que explicaba por completo la existencia de la vida en la tierra. Darwin era incorrecto, Los descubrimientos científicos recientes prueban que Darwin era incorrecto. La teoría de Charles Darwin’s de la evolución no tiene ninguna evidencia para apoyarlo, los seres humanos son creado por Dios.

Pero el Señor es el Dios verdadero, el Dios viviente, el Rey eterno. Cuando se enoja, tiembla la tierra; las naciones no pueden soportar su ira.

«Así les dirás: Los dioses que no hicieron los cielos ni la tierra, desaparecerán de la tierra y de debajo del cielo»

Dios hizo la tierra con su poder, afirmó el mundo con su sabiduría, ¡extendió los cielos con su inteligencia! (Jer. 10:10-12 NVI)

2. ¿Creado o Evolucionado?

La Biblia enseña que Dios creó el universo y todo lo que en él hay. La teoría de la evolución enseña que el hombre es producto del desarrollo de formas simples de vida a formas más complejas, por azar. Tal como una máquina que se construye a sí misma. La teoría de la evolución descarta la necesidad de un Creador inteligente o un Diseñador Maestro.

Puede parecer una teoría atractiva el que las formas simples se desarrollen en formas de vida más complejas pero no tiene ningún sustento. A continuación se presentan algunos de los grandes defectos en la teoría de la evolución:

a). La creencia en la evolución es una violación de la Primera Ley de la Termodinámica, la ley de la conservación de la energía. Ésta dice: La materia ni se crea ni se destruye, solo se transforma. Nada de lo que está en la actual economía de la ley natural puede dar cuenta de sus propios orígenes. La energía requerida para una evolución innovadora, por ejemplo, un pescado desarrollando piernas para arrastrarse fuera de una laguna, viola la inviolable ley de la física. La estructura actual del universo es una de conservación. El modelo creacionista está de acuerdo con la perspectiva bíblica del mundo de que Dios creó el universo. Motivado a que Dios ha cesado su obra creadora (Gen.2:3), la energía ya no es creada. La liberación de energía en una fisión de reacción atómica no es creación de energía sino un cambio de materia a energía.

b). La creencia en la evolución viola la Segunda Ley de la Termodinámica, la ley de la disipación de la energía. La energía disponible para trabajo útil en un sistema funcional tiende a disiparse, aunque el total de la energía permanezca constante. Los sistemas estructurados progresan de una forma más ordenada, de un estado más complejo, a uno menos ordenado, desorganizado y aleatorio. Este proceso se conoce como “entropía”. Teóricamente en una situación extraña, limitada y temporal pudiera resultar un estado más ordenado. Pero según esta ley, la tendencia de todos lo sistemas es hacia el deterioro. La evolución viola directamente la Segunda Ley de la Termodinámica. Los evolucionistas están al tanto de esto y por ende se requiere de billones de años de constantes violaciones de la Segunda Ley de la Termodinámica. Estadísticamente la evolución no solo es altamente improbable sino virtualmente imposible.

c). La evolución viola la Ley de la Bio-Génesis donde la vida viene solamente de una vida preexistente y solamente se perpetúa en su propio tipo. La creencia en la evolución es esencialmente una creencia en la “generación espontánea” donde en uno de los escenarios, la vida aparece cuando un rayo golpea primero en algo denso y de alguna manera se forma una célula viva. Pasteur (1860), Spallanzani (1780), y Redi (1688) refutaron que los gusanos pueden venir de la carne descompuesta, que las moscas pueden venir de las cáscaras de bananas, que las abejas pueden venir del ganado muerto, etc., etc. Cuando la materia deteriorada se sellaba y se preesterilizaba, no salió vida ni hubo contaminación biológica.

d). No hay evidencia en el registro fósil que sustancie la evolución. De acuerdo a la teoría general de la evolución, la progresión básica de la vida culminando en el hombre era: materia inerte, a protozoarios, a invertebrados metazoarios, a peces vertebrados, a anfibios, reptiles, aves, cuadrúpedas con piel, simios, y hombre. Si la teoría de la evolución fuera precisa esperaríamos encontrar una vasta cantidad de formas preservadas objetivamente en el registro fósil. Las formas de transición están totalmente ausentes del registro fósil. En una oportunidad se creyó que el Archaeopteryx era una forma transitoria pero desde entonces ha sido reconocido por los paleontólogos como un ave verdadera. Los evolucionistas a sabiendas de este error en su sistema de creencias, ahora argumentan que no hay fósiles presentes porque fueron breves “explosiones evolutivas” durante billones de años, y que debido a su brevedad y rapidez no dejaron ninguna huella en el tiempo. Sin embargo, la creencia en “explosiones evolutivas” todavía no tiene soporte ni de la Primera ni Segunda Ley de la Termodinámica, ni de la Ley de Bio-Génesis.

e). El registro fósil ha fallado en documentar un solo “eslabón perdido” que sea verificable entre el mono y el hombre. Abundan las compilaciones sobre evidencias superficiales e imprecisas, construcciones altamente especulativas e interpretaciones de artistas; pero no existe una evidencia científica documentando el “eslabón perdido”. Los “hallazgos positivos” de un “eslabón perdido” son anunciados periódicamente y subsecuentemente se ven embrollados en controversia, son revisados, o denegados. El hombre de Nebraska fue construido en base a un descubrimiento de un simple diente en 1922 que resultó ser el diente de una especie extinta de cerdo.

En 1981 el hombre mono de Java o el Pitecantrepus Erectus (hombre mono erecto) fue reconstruido en base a un pequeño fragmento del tope del cráneo, un fragmento de hueso de un muslo izquierdo y tres dientes molares. Los restos fueron recolectados en una extensión de unos 21.3 metros en la vieja ribera de un río mezclado con huesos de animales extinguidos. Se encontró supuestamente un eslabón perdido con escasísima evidencia sin pruebas de que las piezas encontradas pertenecían al mismo animal. El Dr. Eugene Dubois, un ferviente evolucionista, luego llegó a la conclusión de que los huesos eran los restos de algún tipo de gibón, un mono.

En 1912 Charles Dawson, un paleontólogo amateur produjo algunos huesos, dientes y algunos instrumentos primitivos que supuestamente encontró en un hoyo de gravilla en Piltdown, Sussex, Inglaterra. En octubre de 1956 la revista Reader’s Digest publicó un artículo resumido de la publicación Popular Science Monthly, titulada “El gran engaño de Piltdown” (The Great Piltdown Hoax). Un nuevo método de absorción de Fluoruro para datar los huesos reveló que los huesos de Piltdown eran fraudulentos; los dientes habían sido afilados, los dientes y huesos habían sido decolorados con bicromato de potasio para ocultar su verdadera identidad. Todos los “expertos” habían sido engañados durante más de cuarenta años.

Por muchos años el hombre de Neandertal fue considerado como un eslabón perdido. Se le representaba como una criatura peluda, semi-erguida, pecho circular, y la mayoría de las veces con un garrote en la mano. Otros esqueletos Neandertales revelaron que el hombre de Neandertal estaba totalmente erecto, completamente humano, y con una capacidad cerebral que excede la capacidad del hombre moderno por un 16 por ciento. Se concluyó que el espécimen inicial estaba tullido por artritis ósea y raquitis. Hoy se considera al Hombre de Neandertal como el Homo Sapiens.

Henry Morris en su bien escrito libro “Creación y el Cristiano Moderno” (Creation And The Modern Christian, Master Book Publishers, El Cajon, California, 1985) señala: “Si la evolución fuese cierta entonces las diferentes etapas de la evolución humana deben ser las mejores documentadas de todas, debido a que el hombre supuestamente es la más reciente llegada evolutiva, y porque hay mucho más personas investigando en este campo que ningún otro para lograr evidencia fósil. No obstante, como se destacó anteriormente, la evidencia actual aún esta extremadamente fragmentaria y muy dudosa. Todavía es un asunto de fuertes disputas entre los antropólogos evolutivos el definir exactamente cuales fósiles homínidos pudieran ser los ancestros del hombre, cuando y en que orden”.

H. Morris señala que el tan ansiado ancestro común del hombre y del mono, especialmente del “Autralopithecus” incluyendo al famoso “Lucy” (supuestamente el fósil homínido más antiguo), ahora parece que todavía vive en la forma de un chimpancé pigmeo conocido como el “bonobo”. El “bonobo” habita en las selvas de Zaire y es casi idéntico a “Lucy” en tamaño de cuerpo, estatura y tamaño de cerebro. (Science News, 5 Febrero, 1983, Pag.89).

f). La evolución falla en explicar la existencia de tan siquiera una “célula simple”. El organismo unicelular más simple posee en sus genes y cromosomas tanta data como hay cartas en las bibliotecas más grandes del mundo, un trillón de cartas. Hay cientos de miles de genes en cada célula. La mayoría de las formas de vida tienen tales células complejas en perfecto orden. No hay manera de que un proceso al azar pueda organizar tanta data masiva. La posibilidad matemática de que un cuerpo humano sea formado accidentalmente es la misma que la de una explosión en una imprenta pueda formar un diccionario.

Sir Fred Hoyle, ateo, y creador de la teoría “estado-continuo” del origen del universo, cree que las probabilidades de que la casualidad haya formado la vida en el planeta son tan pequeñas que pueden ser comparadas con la casualidad de que “un tornado atravesando un depósito de chatarra pudiera ensamblar un Boeing 747 con los materiales que allí se encuentran” (“Hoyle on Evolution,” Nature, Vol. 294, Nov. 12, 1981, p.105). Hoyle y Chandra Wickramasinghe, un astrónomo matemático, calcularon la posibilidad de que la vida haya surgido espontáneamente en cualquier lugar en un universo con un radio de 15 billones años luz y al menos 10 billones de años de antigüedad. Encontraron que el chance de que esta probabilidad ocurra es menor a uno en 1 con treinta ceros. Con reticencia Sir Fred Hoyle y el Dr. Wickramasinghe han llegado a la conclusión de que la vida tiene que haber sido creada por una Inteligencia más Elevada (como una clase de inteligencia panteística que creó las esporas de alguna manera en otras partes del universo y que luego fueron arrastradas a la tierra), dado que es sumamente complejo que haya surgido de procesos naturales.

Sir Fred Hoyle hace otra colorida comparación utilizando una criatura peluda apreciada por los evolucionistas: “No importa cuan grande sea el ambiente que uno considere la vida no puede tener un comienzo al azar. Aunque tengamos tropas de monos escribiendo al azar en un teclado, los monos no podrán producir las obras de Shakespeare por la razón práctica de que todo el universo observable no es suficientemente grande para contener las hordas necesarias de monos, los teclados requeridos, y de seguro las cestas de basura requeridas para la deposición de los intentos equivocados. Lo mismo aplica para los materiales vivos.” (Pag.148).

Los hombres harán lo imposible para racionalizar que no existe un Diseñador personal del universo que inteligentemente formó toda vida. Solo de la información general y superficial provista por este sitio Web sobre el tema, se requiere infinitamente de mucho más fe para creer en la evolución que en la obra de un Creador inteligente. La evolución es una teoría sin evidencias científicas que la respalden. Es una fe vacía para aquellos que no quieren creer en Dios y debería ser enseñado como religión; una religión inspirada por Carlos Marx para desarrollar su teoría de la lucha por las clases e influenciado por Adolfo Hitler con su superior y evolucionado Aryan superman. Muchos fueron sacrificados por su utópica y despiadada visión amoral. La evolución es un sistema de creencias que mira al feto que no ha nacido como un embrión animal que no tiene el derecho a la vida y no lo mira como la creación de Dios. Tal como escribió David en el Salmo 139:13:

“Tú creaste mis entrañas; me formaste en el vientre de mi madre.
¡Tus obras son maravillosas, Y esto lo sé muy bien!”

3. Diseño Exclusivo de la Tierra para Sustentar la Vida

La tierra fue creada por un Maestro Diseñador inteligente para sustentar la vida.

a). La tierra está posicionada en la correcta distancia del sol para recibir exactamente la cantidad apropiada de calor que sustenta la vida. Los otros planetas de nuestro sistema solar están o muy cerca del sol (muy caliente) o muy lejos (muy frío) para sustentar la vida.

b). Cualquier cambio apreciable en el ritmo de rotación de la tierra haría imposible la vida. Por ejemplo, si la tierra rotara a un décimo de su rotación actual, toda la vida vegetal se achicharraría del calor durante el día o se congelaría de noche.

c). Las variaciones de temperatura son mantenidas dentro de los límites razonables debido a la órbita casi circular de la tierra alrededor del sol.

d) Las temperaturas extremas están adicionalmente moderadas por el vapor de agua y el dióxido de carbono en la atmósfera que producen el efecto invernadero.

e) La Luna gira alrededor de la tierra a una distancia de 384.000 kilómetros ocasionando las mareas sobre la tierra. Si la luna estuviera alejada a un quinto de su ubicación, los continentes estarían sumergidos totalmente dos veces al día.

f) El grosor de la capa terrestre y la profundidad de los océanos parecen estar cuidadosamente diseñados. El aumento en el grosor o la profundidad unos cuantos centímetros alteraría tan drásticamente la absorción del oxígeno libre y del dióxido de carbono que la vida vegetal y animal no pudieran existir.

g) El eje de la tierra está inscrito a 23,5 grados de la perpendicular al plano de su órbita. Esta inclinación combinada con las revoluciones de la tierra alrededor del sol ocasiona las estaciones del año que son absolutamente esenciales para cultivar las provisiones de alimento.

h) La atmósfera de la tierra (capa de ozono) actúa como un escudo protector de la radiación letal de los rayos ultravioleta evitando la destrucción de toda vida.

i) La atmósfera de la tierra también sirve para proteger la tierra de aproximadamente unos veinte millones de meteoritos que entran a diario a velocidades cercanas a 48 kilómetros por segundo. Sin esta protección el peligro a la vida sería inmenso.

j) La tierra tiene el tamaño físico exacto y la masa exacta para sustentar la vida, permitiendo un cuidadoso balance entre las fuerzas gravitacionales (esenciales para sostener el agua y la atmósfera) y la presión atmosférica.

k) Los dos elementos principales de la atmósfera terrestre son el nitrógeno (78 por ciento) y el oxígeno (20 por ciento). Esta delicada y crítica distribución es esencial para todas las formas de vida.

l) El campo magnético de la tierra proporciona una importante protección de la dañina radiación cósmica.

m) La tierra ha sido particularmente bendecida con una abundante provisión de agua, sustancia clave de vida por sus propiedades físicas extraordinarias y esenciales.

“Tales combinaciones numerosas, perfectas y complejas de condiciones interrelacionadas y factores esenciales para las delicadas formas de vida, inequívocamente apuntan hacia un diseño inteligente con propósito. El creer que tal sistema complicado de soporte de vida, cuidadosamente planificado y balanceado es el resultado de un mero cambio, es realmente absurdo. Seguramente el observador honesto y objetivo no tiene otro recurso sino el de concluir que el sistema tierra-sol ha sido cuidadosamente e inteligentemente diseñado por Dios para el hombre.” (Huse, Scott M., El Colapso de la Evolución, “The Collapse of Evolution”).

“Porque desde la creación del mundo las cualidades invisibles de Dios, es decir, su eterno poder y su naturaleza divina, se perciben claramente a través de lo que él creó” (Romanos 1:20).

Riegle, D.D., Creación o Evolución,Creation or Evolution”, Zondervan Publishing House, Grand Rapids, Michigan, 1971, pp.18-20., Huse, Scott M. El Colapso de la Evolución, “The Collapse of Evolution”, Grand Rapids: Baker Books, 1997, tercera edición.

4. Argumento Cosmológico para La Existencia de Dios

I. Argumento Cosmológico – Una Primera Causa

a). Si algo existe, tiene que existir lo que se requiere para que eso exista.

b). El universo existe.

c). Tiene que existir lo que se requiere para que el Universo exista.

d). Lo que se requiere para que el Universo exista no puede existir dentro del Universo ni puede estar limitado por el espacio y tiempo.

e). Por consiguiente, lo que se requiere para que el Universo exista, tiene que trascender espacio y tiempo. Immanuel Kant el famoso filósofo Prusiano (1724-1804) justificó su agnosticismo con lo que él vio como las siguientes contradicciones relacionadas al tiempo (A) y la causalidad (B):

A. Tiempo:

Tesis: El universo debe haber tenido un comienzo, de otra manera, han transcurrido un infinito número de momentos. Pero esto es imposible porque el infinito no puede ser atravesado.

Antítesis: Pero el universo no pudo comenzar en el tiempo, de otra manera existía tiempo antes lo cual es imposible.

B. Causalidad:

Tesis: No toda causa tiene una causa, de otra manera las series nunca comenzarían lo que tienen. Así que debe haber una primera causa.

Antítesis: Pero la serie no puede tener un comienzo, porque todo tiene una causa. Así que no puede haber una primera causa.

B. Análisis:

Con relación a la antinomia causal (paradoja) de Kant, no todo necesita una causa, solamente seres finitos o casuales. No necesita una causa lo Necesario, lo primero, ni el Ser eterno.

Kant razonaba que un Ser Infinito pudiera estar reflejado solamente en un universo infinito. La manera como llegó a existir el universo es inmaterial porque no puede ser conocido a través de nuestros sentidos (sensibilidad). Para Kant las propiedades universales que formaron cada apariencia de las cosas ante nuestra mente son las condiciones trascendentales de apariencia a priori, las cuales aparecen análogas a las formas de Plato (Eidos) o universales con subyacentes apariencias físicas.

Según Kant, existen dos condiciones que aplican a cada percepción: tiempo y espacio. Ni el tiempo ni el espacio pueden ser considerados como una realidad existente completamente fuera de nosotros. Sencillamente no observamos tiempo y espacio como espectadores. Ellos son de alguna forma parte de nuestra preprogramada conciencia interna.

Para Kant el espacio se tiene que presuponer. No podemos concebir el espacio como existiendo fuera de nosotros sin presuponer la misma cosa que tratamos de concebir. La representación original de espacio es una intuición a priori. Espacio es un concepto que existe en nuestras mentes antes de experimentarlo. El tiempo no es un concepto empírico que se ha derivado de cualquier experiencia. De la misma manera el tiempo es un concepto que existe en nuestra mente a priori antes de experimentarlo. Por el hecho de que solo experimentamos tiempo y espacio no quiere decir que son objetivamente reales. Son parte de una estructura de nuestra conciencia, no cosas que la conciencia descubre en un principio fuera de sí misma. Kant expresa esto diciendo que tiempo y espacio son trascendentalmente ideales.

El concepto de Kant de un universo infinito (adoptado por Aquinas quien sostenía que no había razón por la cual Dios mismo tiene que preceder su propia creación en tiempo) es básicamente un acuerdo con el modelo Estado Continuo del universo lo cual sugiere un universo infinito, un universo donde la creación de materia es un acto natural, aún una ley de la naturaleza, no un milagro único de una naturaleza exterior. Existe una auto-creación continua y espontánea de nueva materia. Para Fred Hoyle, uno de los tres astrofísicos británicos que inventaron el modelo de Estado Continuo, “El Universo lo es todo”. Nada puede trascender el reino natural. En las tres décadas pasadas la ciencia ha refutado el punto de vista de Kant del tiempo y espacio utilizando la teoría de la relatividad general de Einstein, un universo infinito, al demostrar que el tiempo y espacio son propiedades físicas y como tales son finitas. Estas propiedades incognoscibles o noumena como lo etiqueta Kant se han vuelto empíricas (observables y como tal, se pueden medir).

C. El Universo no es Infinito:

Los hallazgos del satélite Explorador del Plano Cósmico, COBE por sus siglas en inglés (Cosmic Background Explorer) ha proporcionado una poderosa evidencia de que toda materia, energía, tiempo y espacio, irrumpió repentinamente de un estado infinito o casi infinito, densidad, temperatura y presión. El universo entero puede ser rastreado a una singularidad, un espacio infinitamente contraído representando el límite en el cual el espacio cesa de existir o donde el espacio comienza a existir.

La teoría del Big Bang sostiene que todo el potencial del cosmos, algo así como cuarenta billones de galaxias, salió de un pequeño punto más pequeño que un protón, el cual era un vacío marco de referencia probabilística de mecánica cuántica, llamado campo escalar. Además este punto vacío, un “vacío falso”, contenía no solo el potencial ‘un universo’ sino ‘cien millones de universos’. Tal como ha sido tan bien descrito poéticamente por Gregg Easterbrook, si usted cree en el Big Bang, “usted cree que cuando sonó el Big Bang el universo se expandió de un puntito a un tamaño cosmológico en mucho menos de un segundo, el espacio mismo arrojándose con violencia fuera del torrente de física pura, el arco de la onda del nuevo cosmos moviéndose a una velocidad de trillones de veces más que la velocidad de la luz. Usted cree que este proceso desató tales distorsiones poderosas por un instante, el universo naciente fue curveado a un grado surrealista. La curvatura extrema causó que ‘partículas virtuales’ normalmente raras se materializaran de un mundo quántico inferior a números de cornucopia, el asunto de la existencia siendo ‘creada virtualmente de la nada’, tal como una vez lo expresó Scientific American” (Gregg Easterbrook, “La Ciencia ve la Luz” (Science Sees The Light), the New Republic, 12 Octubre, 1998).

D. Evidencia Para el Big Bang:

1. La expansión Hubble del universo. Hubble descubrió una relación lineal entre la distancia a una galaxia remota y su ‘redshift o cambio rojo’, aparente aumento en la longitud de la onda de radiación emitida. Al inicio de los años 1900 los astrónomos observaron que la luz de las galaxias distantes se movían hacia la longitud de onda más larga, o roja del espectro, interpretado como un rápido movimiento de las galaxias alejándose una de otra. Un cambio azul indicaría que las galaxias se aproximaban entre sí.

2. En 1965 los radio astrónomos detectaron débiles ondas de radio hacia dondequiera que apuntaban sus radiotelescopios. Esto confirmó la predicción de los años 1940 de George Gamow, Ralph Alpher, y Robert Hermanque de que si el universo se expandía de una singularidad, entonces tiene que existir por todas partes en el cielo, un fondo tenue de radiación de ese evento de unos pocos grados sobre el cero absoluto. Esta suscripción para el modelo de Big Bang fue adicionalmente confirmada en 1922 y en 1933 por el satélite COBE que demostró que la radiación del plano cósmico fija el perfil del espectro de un irradiador perfecto a una precisión mejor que 0,03 por ciento sobre el rango completo de longitud de onda y como tal tiene un billón de veces más entropía (eficiente al distribuir la energía) que la de una vela ardiendo con una entropía de alrededor de 2. Solamente un Big Bang muy caliente puede explicar la gigantesca entropía del universo. Esto ubica de manera permanente en el olvido el concepto del universo expandiéndose y contrayéndose cíclicamente. Esto prueba que el universo esta solamente expandiéndose.

3. Las predicciones verificables de la síntesis del elemento-luz en los primeros minutos del Big Bang. La abundancia universal del Helio, remarcablemente constante de galaxia en galaxia, testifica de un origen común cosmológico. El Deuterio es destruido en las estrellas pero no producido, y aún rastros de Deuterio se observan a través de medio interestelar, como lo es con la abundancia de Litio, que también es indicativo de un denominador de creación común.

E. El Tiempo es una Propiedad Física con un Comienzo:

Einstein en su teoría especial de la relatividad propone que la medida intervalo entre dos eventos depende de cómo el observador se mueve. Cuando quiera que dos observadores se mueven en relación uno de otro, ocurre una dilación de tiempo. Los relojes atómicos pueden registrar el movimiento de la dilación del tiempo a una velocidad de aeronave, lo cual equivale solo a unos nanosegundos en un viaje típico. Si un astronauta viajara a una estrella cercana a una velocidad cercana a la velocidad de la luz y regresara de nuevo a la tierra, puede ser que el astronauta haya viajado durante un año pero al regreso del astronauta hubieran transcurrido diez años en la tierra dependiendo de la velocidad de viaje. La velocidad es una forma de adelantarnos al tiempo y la gravedad es otra. En su teoría especial de la relatividad, Einstein predijo que la gravedad retrasa el tiempo. La teoría de Einstein fue probada con la prueba de Arthur Eddington quien durante la Primera Guerra Mundial (29 de Mayo de 1919) envió una expedición al norte de Brasil para medir la desviación de la luz por el sol desde el grupo de estrellas “Híades” durante un eclipse solar (David Bodanis, “E=mc2”). Los relojes son más rápidos en el ático o en un espacio cercano que en el piso. El efecto es minúsculo pero ha sido medido por relojes de precisión (Paul Davies, “Como Construir una Máquina de Tiempo” ‘How To Build A Time Machine’, Scientific American, Septiembre 2002, Pág. 52).

Mientras más pesada es la estrella, más se retrasa el tiempo. En la superficie de una estrella neutrón, el tiempo se retrasa cerca de 30 por ciento con relación al tiempo en la tierra. En la superficie del “Hoyo Negro” el tiempo todavía permanece relativo con el de la tierra. Si usted fuera a caer dentro de un “Hoyo Negro” de algún lugar cercano, en el rápido intervalo de tiempo que le tomaría llegar a la superficie desde el evento “horizonte” a la superficie de la singularidad, hubiera transcurrido toda la eternidad en el universo. Las historias de ciencia ficción normalmente describen las naves espaciales subiendo bruscamente a un “Hoyo Negro” y siendo catapultadas muy lejos hacia el futuro.

Einstein confesó que se veía perturbado por el pensamiento de que su teoría de la relatividad permitiese viajar al pasado bajo algunas circunstancias. Los efectos cuánticos dominarían en situaciones de viajes de tiempo según los argumentos de David Deutsch (“La Fabrica de la Realidad”, ‘The Fabric of Reality’, Pag. 312). “Las versiones típicas candidatas a la teoría cuántica de la gravedad no solo permiten que las conexiones dirigidas al pasado existan en el multiverso, sino que predicen que tales conexiones se formen continuamente y se rompan espontáneamente. Esto sucede a través del tiempo y espacio pero solo a una escala microscópica. La senda típica formada por esos efectos es cerca de 10–35 metros a lo largo y permanece abierta durante un tiempo Planck (cerca de 10–43 segundos), y por consiguiente alcanza solo un tiempo Planck hacia el pasado”.

Quizás la siguiente generación de aceleradores de partículas podría crear agujeros subatómicos que sobrevivan el tiempo suficiente para que las partículas cercanas ejecuten vueltas causales fugaces, pero esto es dudoso en vista de que se requiere un gasto tremendo de energía. Por los momentos los agujeros atravesables estacionarios se dejan para la ciencia ficción.

Basado en la relatividad general, Hawking, Penrose, y Ellis han presentado la “propuesta” tiempo-espacio que postula que las dimensiones de longitud, ancho, alto, y tiempo han existido solamente mientras el universo ha estado expandiéndose. Realmente el tiempo si tiene un comienzo según este teorema.

No obstante, Steven Hawking en “Una Historia Breve del Tiempo” (A Brief History of Time) no está tan seguro de si el tiempo tiene un comienzo y pudiera ser como un “noumena” Kantiano. Él afirma: “Con el éxito de las teorías científicas para describir eventos, la mayoría de la gente cree que Dios permitió el universo para que evolucione según un conjunto de leyes y que no interviene en el universo para quebrantar esas leyes. Sin embargo las leyes no nos dicen como era el universo cuando comenzó, está de parte de Dios rebobinar el trabajo de precisión y seleccionar como se inició. Mientras el universo tenga un comienzo, nosotros podemos suponer que tuvo un creador.

Por definición “tiempo” es la dimensión o dominio donde el fenómeno causa-efecto ocurre (Hugh Ross, “La Creación y el Cosmos”, ‘The Creation and the Cosmos’). “Si el comienzo del tiempo es concurrente con el comienzo del universo, como dice el teorema tiempo espacio, entonces la causa del universo tiene que ser alguna entidad operando en una dimensión de tiempo completamente independiente de y preexistente a la dimensión del tiempo del cosmos. La conclusión es poderosamente importante para nuestro entendimiento de quien es Dios y lo que no es Dios. Nos dice que el Creador es trascendente, operando más allá de los límites del universo. Nos dice que Dios no es el universo mismo, ni que Dios esta contenido dentro del Universo. El panteísmo y el ateísmo no cuadran con los hechos”.

F. Aproximación Cuántica al Origen del Universo:

Hawking y Penrose probaron que las ecuaciones clásicas de la relatividad general “requieren absolutamente que existiese una singularidad al nacimiento del universo, un punto en el cual comenzó el tiempo. No hay otra alternativa al problema de la singularidad con el marco de referencia de Relatividad General Clásica. Si las singularidades han de ser evitadas en el universo real, la única esperanza es mejorar la Teoría de la Relatividad trayendo los efectos de la Teoría Cuántica y desarrollando una Teoría Cuántica de la Gravedad” (John Gribbin, “En la Búsqueda del Big Bang”, ‘In Search of The Big Bang’, Física Cuántica y Cosmología”, Capítulo “Un investigador de Singularidades”, ‘A Seeker of Singularities’).

Usando únicamente la aproximación cuántica para explicar los orígenes del universo es imposible de probar y es meramente otro teorema filosófico más que una ciencia. La Matemática Cuántica puede servir para calcular como se comportan los átomos y las partículas subatómicas, pero aplicar la matemática cuántica al universo entero es casi imposible porque la Teoría Cuántica no explica como una partícula, o un sistema, se mueve de un Estado A a un Estado B. Según la Interpretación de Copenhague de Física Cuántica cuando no observamos un sistema, éste existe en una superposición de todos los posibles estados en que pudiera estar. Sin embargo, cuando medimos ese sistema, se reduce justamente a uno solo de esos muchos posibles estados. Justamente examinar un sistema, colapsa la función onda a un estado simple, únicamente sobre la base de probabilidad. Entonces cuando dejamos de examinar el sistema, de nuevo se expande a una superposición de todos los posibles estados. Al reexaminar el sistema sin lugar a dudas estaremos examinando un sistema diferente con increíbles bajas probabilidades que se replique el sistema medido inicialmente.

Según la Teoría Quántica, en caso de que tuviésemos la capacidad de escribir las ecuaciones que describen las funciones de la onda sub-microscópica de nuestro universo (una tarea imposible), no hubiera observador fuera del universo, excepto por supuesto Dios, que ocasionaría un colapso a uno de los posibles estados cuánticos por el mero hecho de observarlo.

En la medida en que la investigación científica se vuelve más metafísica en su intento de explicar el universo a través de la aproximación cuántica, algunos han abrazado el “multiverso”. Esta noción examina la posibilidad de que si nuestro universo emergió de la nada, universos adicionales pueden también emerger de la nada. Nuevos universos pueden explotar en otras dimensiones un billón de veces por segundo. La Teoría del “multiverso” sostiene que todos los resultados son posibles si las condiciones son “barajeadas” suficientemente a menudo incluyendo un esporádico sistema de soporte de vida tal como el nuestro. Esta Teoría está dirigida a explicar un cosmos natural y autónomo, donde no es necesario ser considerar a Dios como la Primera Causa. El problema con esta Teoría “multiverso” es que debido a que existimos en un universo definido en un marco específico de tiempo y espacio, cualquier otro universo es estrictamente una especulación intelectual e imposible de probar desde los parámetros establecidos de nuestro universo más de lo que un punto no puede probar la existencia de una línea recta o de un cubo. El punto unidimensional puede especular acerca de la existencia de una línea recta pero para el punto, la línea es un “nounema”, un desconocido.

G. Reconciliando la Relatividad con la Teoría Cuántica a través de la extra-dimensionalidad:

Los Hoyos Negros son objetos masivos los cuales se vuelven tan altamente colapsables que su gravedad atrae cualquier cosa en su proximidad, como poderosas aspiradoras en el espacio. Ciertos huecos negros muy pequeños conocidos como “hoyos negros extremales” se vuelven sin masa en momentos críticos. ¿Cómo puede ser posible esto en vista de la extrema densidad? y ¿cómo pueden ejercer gravedad sin masa?

Andrew Strominger hipotetizó que la respuesta de su estado sin masa se encuentra en su extra-dimensionalidad. “Strominger descubrió que en seis dimensiones espaciales, la masa de un hoyo negro extremal es proporcional a su área de superficie. En la medida en que la superficie se retrae, eventualmente la masa se volverá cero. La resolución trabaja dada la existencia de exactamente de seis dimensiones espaciales” (Hugh Ross, “Porque creo en el milagro de la creación divina”, ‘Why I Believe In the Miracle of Divine Creation’ de la antología apologética “Porque soy cristiano”, ‘Why I Am A Christian’ por Norman L. Geisler y Paul K. Hoffman). “Una teoría resuelve dos grandes dilemas. Esto es lo que nos dice la teoría: El universo fue creado con diez dimensiones tiempo-espacio expandiéndose rápidamente. Cuando el universo tenía justamente 10 –43segundos de edad, el movimiento cuando la gravedad se separó de la fuerte-electro débil fuerza, cinco de esas diez dimensiones cesaron de expandirse. Hoy esas seis dimensiones todavía permanecen como un componente del universo, pero están tan apretujados como cuando el cosmos tenía solamente 10 –43segundos de edad (nota del editor: “apretujados” es también llamado “Calabi-Yau space”). Sus secciones cruzadas son de solo 10 –33centímetros, tan pequeñas casi indetecTables por medida directa”.

“Seis juegos de evidencias indican que esta teoría es correcta. Quizás la más convincente es que la teoría en cadena produce, como un bono adicional por producto, todas las ecuaciones de relatividad especial y general” y se fusiona con la mecánica cuántica.

H. Conclusión:

La Biblia puede ser solamente entendida en una aceptación de un sobrenatural y trascendental Dios fuera de las limitaciones de las dimensiones que somos capaces de visualizar y experimentar (longitud, ancho, altura, tiempo). ¿De que otro modo podemos suponer una vida espiritual después de la muerte física, la habilidad de Jesús de caminar sobre las aguas, reversar la enfermedad humana, caminar a través de las paredes con su cuerpo resucitado, y cientos de profecías bíblicas precisas y cumplidas? ¿De que otra manera podemos explicar el libre albedrío humano y la predeterminación divina? A menos que el Dios del universo estuviera fuera de la dimensión tiempo, y pudiera ver el comienzo y el final de nuestras vidas, incluyendo todas nuestras decisiones de la vida en el mismo instante. La única explicación para lo sobrenatural es un Dios trascendiendo la dimensionalidad.

El Big Bang nos dice que hace unos pocos billones de años, la materia, la energía, el tiempo y el espacio empezaron de una singularidad. Esto significa teológicamente que la causa del universo tiene que estar afuera y debe ser independiente del universo, de allí un Creador.

No hubo lugar para que el Big Bang ocurriera porque antes del Big Bang el espacio no existía. La ciencia es capaz de afirmar cuando sucedió esto derivado del cambio rojo de las galaxias más lejanas. Esas galaxias más lejanas son registros observables de condiciones al momento del Big Bang. Ahora vemos que las imágenes de esas galaxias fueron transmitidas hace 13.7 billones de años en los albores de la creación. Debido a su distancia y la velocidad de la luz, solo ahora es que estamos recibiendo esas imágenes. El cambio rojo indica que están alejándose del observador y un cambio azul que se están acercando al observador

Génesis 1:1 declara: “Dios, en el principio, creó los cielos y la tierra.” Note que la duración del acto de la creación no es dada y un universo de 13.7 billones de años no es contradictorio. Génesis 1:1.

No podemos escapar de la necesidad de una Primera Causa, sea que atribuyamos nuestro universo a una singularidad o a la existencia de multiversos. Quizás existen multiversos pero la pregunta que sin duda debemos hacernos es, ¿Cómo llegaron a existir? Quizás una pregunta más apropiada sería ¿Cuán grande es su Dios? ¿Es él, el Dios de poder infinito, o sencillamente un ídolo tridimensional limitado a una estructura celular de piedra y madera? ¿Acaso Él es un Dios que se nos puede revelar tomando la forma de hombre “para morir en una cruz de madera, aunque él mismo haya creado el Monte donde murió?”

Aceptar la existencia de un Dios personal es una decisión que debemos tomar con nuestro corazón y con nuestra mente, con ambos, porque la mente no siempre puede encontrar una razón, aunque sea injustificada, de no aceptar la existencia de un creador, una primera causa, un Dios omnipotente y omnipresente. En nuestra presunción intelectual siempre podremos encontrar una razón que vagamente crea excluir la existencia de Dios solo para encontrarnos a Dios esperando por nosotros justo más allá de los límites de nuestro entendimiento, pacientemente esperando por nuestro corazón y nuestra conciencia para expandirse y reconocerlo a Él.

Cuando el hombre del Renacimiento se dio cuenta de que la tierra era redonda y no plana, muchos dejaron de creer en Dios aunque el libro de Isaías escrito unos 700 años a.C. nos dice claramente que la tierra es un “círculo”:

“Él reina sobre la bóveda de la tierra, cuyos habitantes son como langostas” (Isaías 40:22).

Continúa Isaías un poco más adelante (Isaías 40:26-28):

“Alcen los ojos y miren a los cielos: ¿Quién ha creado todo esto? El que ordena la multitud de las estrellas una por una, y llama a cada una por su nombre. ¡Es tan grande su poder, y tan poderosa su fuerza, que no falta ninguna de ellas! … ¿Acaso no lo sabes? ¿Acaso no te has enterado? El Señor es el Dios eterno, creador de los confines de la tierra. No se cansa ni se fatiga, y su inteligencia es insondable.”

En nuestro orgullo ganamos poco conocimiento y ahora pensamos que somos lo suficientemente sabios para no aprobar la existencia de Dios, y solo para encontrarnos a Dios esperándonos justo allí en nuestro horizonte intelectual limitado.

Tal como el Salmista lo expresa muy bien en el Salmo 139:

“¿A dónde podría alejarme de tu Espíritu? ¿A dónde podría huir de tu presencia? Si subiera al cielo, allí estás tú; si tendiera mi lecho en el fondo del abismo, también estás allí.”

La Biblia no está limitada en entendimiento. Sin embargo nuestras mentes están limitadas en el entendimiento. La ciencia sencillamente descubre nuevos panoramas de creciente complejidad, todos adornados con las huellas de Dios. La verdadera ciencia testifica de la existencia de una Mente Infinita Sobrehumana, la de un Diseñador Maestro.

I. Las Huellas de Dios en la Creación del Universo

El sol es crucial para la vida en la tierra, sin embargo la existencia del sol y de las estrellas, que no son sino átomos de hidrógeno colapsando, es milagrosa. Las probabilidades de que las estrellas y las fuerzas que las gobiernan ocurran accidentalmente, es virtualmente imposible. Para que las estrellas existan, tienen que existir las siguientes fuerzas:

1) Una débil fuerza gravitacional es necesaria para que el universo exista como tal como está:

La fuerza por la cual una partícula es afectada por la gravedad es proporcional a su masa. La fuerza actual entre dos cuerpos es dada al multiplicar las dos masas juntas y multiplicar el resultado por una constante universal cuya fantástica pequeñez es uno de los misterios asociados con los parámetros de la física particular. La constante gravitacional tiene una masa de cerca de diez a la menos treinta y ochoava potencia (10–38) y representa la fuerza gravitacional entre dos protones.

La gravedad es una fuerza débil pero juega un papel importante en la tierra y en el espacio. Los cuerpos estelares están compuestos de enormes números de partículas y la minúscula atracción gravitacional de cada partícula tiene un efecto cumulativo importante. Las estrellas no pueden existir sin la débil constante gravitacional. Mientras más débil la gravedad, mayor los protones que se unen unos a otros para que la presión en el centro pueda encender una reacción nuclear.

Motivado a que la constante gravitacional es pequeña, las estrellas necesitan ser enormes, y debido a que las estrellas son tan grandes, pueden estar encendidas durante “billones” de años.

Si la fuerza gravitacional fuera más fuerte de lo que es, las estrellas serían mucho más pequeñas y se apagarían más rápido.

2) Los Neutrones, protones y electrones son del tamaño apropiado para la física (cuántica) nuclear y atómica:

El neutrón es un poquito más pesado que el protón por casi dos partes en mil. El electrón es mil ochocientas veces más liviano que el protón, pero misteriosamente la masa del electrón es casi la diferencia por la cual un neutrón es más enorme que un protón. Sin esta diferencia en la masa sería imposible para un núcleo mantenerse unido para formar un núcleo estable. Sin núcleo estable el mundo que conocemos no existiría.

3) La intrínseca densidad de masa y energía de espacio vacío:

Un volumen de espacio vacío tiene masa permitida según la Teoría General de la Relatividad de Einstein. Esta masa es una constante cosmológica que mide una densidad intrínseca de masa y energía. Si esa constante fuera medible, el universo se contraería y colapsaría gravitacionalmente, similar a un Hoyo Negro o a una estrella muerta implosionando. Para que esto no suceda la constante cosmológica no debe ser mayor en masa protónica que diez a la menos cuarentava potencia (10–40). Una constante más alta resultaría en un universo de corta vida donde no se formarían las estrellas.

4) Alfa:

La luz irradiada de las estrellas les permite salir de la energía que ellas producen evitando que exploten. La luz es un aspecto del electromagnetismo. La fuerza eléctrica entre dos partículas fundamentales es mucho más fuerte que su atracción gravitacional. La fuerza de la interacción eléctrica se mide por un número llamado alfa, que es la medida de la fuerza eléctrica entre dos protones y tiene un valor aproximado de 1/137. Esta es una constante que le permite a las estrellas irradiar luz. Los científicos durante la mayoría del siglo veinte han estado tratando de entender sin explicación, el porque alfa esta fijado en esta constante necesaria, a no ser por una ingeniería inteligente.

5) Fuerza Nuclear Fuerte:

Así como las cargas se repelen. Los Protones son de carga similar y la mayoría de los átomos contienen numerosos protones empacados muy de cerca, juntos. Por lo tanto los átomos deberían separarse a menos que otra fuerza todavía más poderosa los mantenga unidos, una fuerza más poderosa que la gravedad o la electricidad. Esta fuerza tiene que ser lo suficientemente fuerte para sostener un núcleo atómico unido pero no tan fuerte como para inhibir una reacción en cadena de reacciones nucleares. También esta fuerza debe ser de corto rango para no unir los electrones, protones y neutrones juntos en un gran núcleo y hacer imposible cualquier reacción química. Tal fuerza existe y es llamada una fuerza nuclear fuerte y ejerce su influencia en aproximadamente un rango de un núcleo atómico.

6) Fuerza Nuclear Débil:

Otra fuerza necesaria es llamada la interacción nuclear débil. Esta fuerza es tan débil para unir pero gobierna la reacción nuclear en la física de las estrellas por la cual un electrón y un protón son transformados en un neutrón y en un neutrino.

La data anterior fue tomada de Lee Smolin en “La Vida del Cosmos”, ‘The Life of the Cosmos’ (Oxford University Press, 1997). Lee Smolin afirma en la discusión que el llama “El Milagro de las Estrellas” ‘The Miracle of Stars’:

“Si queremos genuinamente entender nuestro universo, esas relaciones entre las estructuras en grandes escalas y las partículas elementales, tienen que ser entendidas como algo más que coincidencia. Tenemos que entender como llegó a ocurrir que los parámetros que gobiernan las partículas elementales y sus interacciones se encuentran entonados de tal manera que se levanta un universo de tal variedad y complejidad.

Por supuesto, siempre es posible que esto sea una coincidencia. Quizás antes de continuar debemos preguntarnos ¿Cuán probable es que un universo creado al seleccionar aleatoriamente los parámetros, contengan estrellas? Dado lo que acabamos de decir, es muy sencillo estimar esta probabilidad, la respuesta viene a ser en números redondos un chance en diez a la doscientos veintinueveava potencia (10- 229)”.

En un artículo titulado “Creación – Creador del cielo y de la tierra”, el portal de la fe católica encuentra.com,D nos explica en 7 puntos de importancia trascendente, que Dios creó los cielos y la tierra “de la nada”. Este artículo se basa en la Biblia, en el significado de la palabra hebrea “bara”, y en parte de la literatura deuterocanónica (apócrifos), en la tradición cristiana y en el importante punto del credo cristiano “creo en Dios, creador del cielo y de la tierra”

«1). La verdad acerca de la creación es objeto y contenido de la fe cristiana: únicamente está presente de modo explícito en la Revelación. Efectivamente, no se la encuentra sino muy vagamente en las cosmologías mitológicas fuera de la Biblia, y está ausente de las especulaciones de antiguos filósofos, incluso de los máximos, como Platón y Aristóteles. La inteligencia humana puede por sí sola llegar a formular la verdad de que el mundo y los seres contingentes (no necesarios) dependen del Absoluto. Pero la formulación de esta dependencia como “creación” -por lo tanto, basándose en la verdad acerca de la creación- pertenece originariamente a la Revelación divina y en este sentido es una verdad de fe.

2) Se proclama esta formulación al comienzo de las profesiones de fe, comenzando por las más antiguas, como el Símbolo Apostólico: “Creo en Dios Creador del cielo y de la tierra”; y el Símbolo Niceno-constantinopolitano: “Creo en Dios Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible”; hasta el pronunciado por el Papa Pablo VI y que lleva el título de Credo del Pueblo de Dios; “Creemos en un solo Dios Creador de las cosas visibles, como el mundo en que transcurre nuestra vida pasajera, de las cosas invisibles como los espíritus puros que reciben el nombre de ángeles y Creador en cada hombre de su alma espiritual e inmortal.

3) En el “Credo” cristiano la verdad acerca de la creación del mundo y del hombre por obra de Dios ocupa un puesto fundamental por la riqueza especial de su contenido. Efectivamente no se refiere sólo al origen del mundo como resultado del acto creador de Dios, sino que revela también a Dios como Creador. Dios, que habló por medio de los profetas y últimamente por medio de su Hijo (Heb 1, 1), ha hecho conocer a todos los que acogen su Revelación no sólo que precisamente El ha creado el mundo, sino sobre todo qué significa ser Creador.

4) La Sagrada Escritura (Antiguo y Nuevo Testamento) está impregnada, en efecto, por la verdad acerca de la creación y acerca de Dios Creador. El primer libro de la Biblia, el libro del Génesis, comienza con la afirmación de esta verdad; “Al principio creó Dios los cielos y la tierra” (Gen 1, 1). Sobre esta verdad retornan numerosos pasajes bíblicos, mostrando cuán profundamente ha penetrado la fe de Israel. Recordemos al menos algunos de ellos. Se dice en los Salmos: “Del Señor es la tierra y cuanto la llena, el orbe y todos sus habitantes; El la fundó sobre los mares” (23, 1-2). “Tuyo es el cielo, tuya es la tierra, Tú cimentaste el orbe y cuanto contiene” (88, 12). “Suyo es el mar, porque El lo hizo; la tierra firme que modelaron sus manos” (95, 5). “Su misericordia llena la tierra. La palabra del Señor hizo el cielo porque El lo dijo y existió, El lo mando y surgió” (32, 5-6. 9). “Benditos seáis del Señor, que hizo el cielo y la tierra” (113, 15). La misma verdad profesa el autor del libro de la Sabiduría: “Dios de los padres y Señor de la misericordia, que con tu palabra hiciste todas las cosas” (9, 1). Y el Profeta Isaías dice en primera persona la palabra de Dios Creador: “Yo soy el Señor, el que lo ha hecho todo” (44, 24).

No menos claros son los testimonios que hay en el Nuevo Testamento. Así, p.e., en el Prólogo del Evangelio de Juan se dice: “Al principio era el Verbo Todas las cosas fueron hechas por El, y sin El nada se hizo de cuanto ha sido hecho” (1, 1.3). La Carta a los Hebreos, por su parte, afirma: “Por la fe conocemos que los mundos han sido dispuestos por la palabra de Dios, de suerte que de lo invisible ha tenido origen lo visible (11, 3).

5) En la verdad de la creación se expresa el pensamiento de que todo lo que existe fuera de Dios ha sido llamado a la existencia por El. En la Sagrada Escritura hallamos textos que hablan de ello claramente.

En el caso de la madre de los siete hijos, de quienes habla el libro de los Macabeos, la cual ante la amenaza de muerte, anima al más joven de ellos a profesar la fe de Israel, diciéndole: “Mira el cielo y la tierra de la nada lo hizo todo Dios y todo el linaje humano ha venido de igual modo” (2 Mac 7, 28). En la Carta a los Romanos leemos: “Abrahán creyó en Dios, que da la vida a los muertos y llama a lo que es lo mismo que a lo que no es” (4,17).

“Crear” quiere decir, pues: hacer de la nada, llamar a la existencia, es decir, formar un ser de la nada. El lenguaje bíblico deja entrever este significado en la primera palabra del libro del Génesis: “Al principio creó Dios los cielos y la tierra”. El término “creó” traduce el hebreo “bara” -br-, que expresa una acción de extraordinaria potencia, cuyo único sujeto es Dios. Con la reflexión post-exílica se comprende cada vez mejor el alcance de la intervención divina inicial, que en el segundo libro de los Macabeos se presenta finalmente como un producir “de la nada” (7, 28). Los Padres de la Iglesia y los teólogos esclarecerán ulteriormente el significado de la acción divina, hablando de la creación “de la nada” (creatio ex nihilo; más precisamente: ex nihilo sui et subiecti). En el acto de la creación Dios es principio exclusivo y directo del nuevo ser, con exclusión de cualquier materia preexistente.

6) Como Creador, Dios está en cierto modo “fuera” de la creación y la creación esta “fuera” de Dios. Al mismo tiempo, la creación es completa y plenamente deudora de Dios en su propia existencia (de ser lo que es), porque tiene su origen completa y plenamente en el poder de Dios.

También puede decirse que mediante el poder creador (la omnipotencia) Dios está en la creación y la creación está en El. Sin embargo, esta inmanencia de Dios no menoscaba para nada la trascendencia que le es propia con relación a todo a lo que El da la existencia.

7) Cuando el Apóstol Pablo llegó al Areópago de Atenas habló así a los oyentes que se habían reunido allí: “Al pasar y contemplar los objetos de vuestro culto, he hallado un altar en el cual está escrito: Al Dios desconocido. Pues ése que sin conocerle veneráis es el que yo os anuncio. El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que hay en El, es Señor del cielo y de la tierra” (Hch 17:23-24).

Es significativo que los atenienses, los cuales reconocían muchos dioses (politeísmo pagano), escucharan estas palabras sobre el único Dios Creador sin plantear objeciones. Este detalle parece confirmar que la verdad sobre la creación constituye un punto de encuentro entre los hombres que profesan religiones diversas. Quizá la verdad de la creación está arraigada de modo originario y elemental en las diversas religiones, aun cuando en ellas no se encuentren conceptos suficientemente claros, como los que se contienen en las Sagradas Escrituras.»

En un estudio bíblico publicado en Internet titulado “El Origen de la Maldad”, del portal CasaDeOracionMexico.com E, nos dice que

«La frase “fuiste creado” se deriva del Hebreo “bara” que significa “crear de la nada”. Esto habla del poder de Dios de crear las cosas de la nada… como cuando creó Dios la luz o los seres vivos — lo hizo con su voz. Dios es el único que puede llamar las cosas que no son como si fuesen – es el único que puede crear de la nada. Luzbel fue creado desde la nada. San Agustín dijo “nosotros creemos (la Palabra de Dios) para entender, no entendemos para entonces creer”. Por eso cuando evangelizamos, no tenemos que hacer entender a la gente – la gente tiene que creer para luego entender. Lo que se explica aquí, si el lector no ha nacido de nuevo, puede ser que no lo vaya a entender sino que va a seguir con muchas preguntas en su cabeza. Hay que creer en la Palabra, que es infalible de Dios, para poder entender. Si no creemos, es imposible que entendamos.»

El portal catholic.net, publica un artículo titulado “Dios ha hecho el cosmos de la nada.”, cuyo autor es el Padre Jorge Loring F, quien explica que:

1) Dios ha hecho el cosmos de la nada.

Crear es dar existencia, hacer que un ser comience a existir. Hacer algo de la nada es crear. “Crear es dar existencia, hacer que un ser comience a existir”

“Nada existe sin razón suficiente”.Es un principio filosófico. J. A. Wheeler, uno de los más prestigiosos físicos actuales se pregunta: “¿Por qué existe Algo en lugar de Nada? La respuesta es evidente. Porque un Ser Eterno creó de la Nada todo lo que existe. “El interrogante de por qué existe el ser y no la nada, parece haber sido planteado por primera vez por Leibniz. La fe cristiana responde: el mundo ha sido creado por Dios” Entendemos por mundo todo lo que existe fuera de Dios.

La creación es el acto por el cual Dios da existencia a todo lo que existe fuera de Él. Antes de la creación no existía nada fuera de Dios. Por eso, Dios crea todo de la nada. Porque nada ni nadie existía antes de la creación del Universo, a excepción de Dios. Por eso decimos que Dios hizo de la nada todo lo que existe fuera de Él.

La palabra hebrea “bará” significa creación de la nada. Por eso en la Biblia se aplica sólo a Dios, porque los hombres no creamos, sólo fabricamos, transformamos la materia.
Dice la Biblia: Dios es Autor de todo lo que existe, y por tanto anterior a toda la creación. El Universo es obra de Dios “Dios es causa primera de todo lo que existe” Esto es lo que quiere decir el “Credo” con las palabras: “Creador del cielo y de la tierra”.

2) Los hombres no pueden hacer las cosas de la nada

Hacer las cosas de la nada es crear. El único que puede crear es Dios. El hombre no puede crear, porque para hacer algo necesita materias primas: el carpintero necesita madera; el panadero, harina, etc.

El hombre solamente transforma la materia. Algunas veces estas transformaciones son tan originales que las llamamos “creaciones”, pero este modo de hablar no es adecuado.
Dios ha creado el Universo, porque lo ha hecho de la nada.»

Que es el Creacionismo: G

«Se denomina creacionismo a la creencia, inspirada en dogmas religiosos, que dicta que la Tierra y cada ser vivo que existe actualmente proviene de un acto de creación por un ser divino, habiendo sido creados ellos de acuerdo con un propósito divino. Por extensión, el adjetivo “creacionista” se ha empezado a aplicar a cualquier opinión o doctrina filosófica o religiosa que defienda una explicación del origen del mundo basada en uno o más actos de creación por un Dios personal, como lo hacen, por ejemplo, las religiones del Libro.

El creacionismo se destaca principalmente por los “movimientos antievolucionistas”, tales como el diseño inteligente, cuyo principal objetivo es obstaculizar o impedir la enseñanza de la evolución biológica en las escuelas y universidades. Según estos movimientos creacionistas, los contenidos educativos sobre biología evolutiva han de sustituirse, o al menos contrarrestarse, con sus creencias y mitos religiosos o con la creación de los seres vivos por parte de un ser inteligente. En contraste con esta posición, la comunidad científica sostiene la conveniencia de diferenciar entre lo natural y lo sobrenatural, de forma que no se obstaculice el desarrollo de aquellos elementos que hacen al bienestar de los seres humanos.

Existen creacionismos asociados a muy distintos credos: el cristianismo en sus diversas variantes, el islamismo, el judaísmo, ciertas religiones indígenas americanas, etcétera. El movimiento creacionista políticamente más activo y conocido es de origen cristiano protestante y está implantado, principalmente, en los Estados Unidos.»

La creación del cielo. Miguel Ángel

Casi fuera del cielo ancla entre dos montañas
la mitad de la luna.
Girante, errante noche, la cavadora de ojos.
A ver cuántas estrellas trizadas en la charca”.
(PABLO NERUDA)

La Creación del Cosmos y la Evolución Teísta vs. Creacionismo

1,14. «La evolución misma que hoy se estudia en distintos campos de la ciencia, responde a unas leyes que rigen ese proceso evolutivo, y que armonizan todas las evoluciones del Universo. A

La razón suficiente de las leyes que rigen esta evolución es la inteligencia de Dios101.

Antes se consideraba la Naturaleza actual como obra directa e inmediata de Dios.

Hoy la consideramos más bien como el resultado de unas leyes que Dios ha puesto en la misma Naturaleza, y que han regido la evolución que nos ha llevado a lo que hoy contemplamos.

No puede haber leyes si alguien no las hace.

La ley supone un legislador inteligente, distinto de ella. Todo el mérito de la ley es de quien la ha puesto.

El Dr. Bermudo Meléndez, presidente de la Real Sociedad Española de Historia Natural y Catedrático de Paleontología de la Universidad Complutense de Madrid, dice en la Revista IBÉRICA102, en un artículo titulado Estado actual de la teoría de la evolución: «Cuanto más investigamos el mecanismo del proceso de la evolución, tanto más comprendemos la realidad de la existencia de una inteligencia infinita capaz de haberlo programado todo».(…)

El Padre Teilhard de Chardin, que es actualmente el jesuita de más fama internacional en el terreno de la evolución, dice que “La evolución, como todos los procesos naturales, es un proceso sujeto a una ley que señala una dirección”»103.

El P. Rafael Pascual, en el articulo publicado en Internet “Creación y evolución“, a propósito del mensaje del Papa Juan Pablo II a la Academia de las Ciencias, comenta varios puntos interesantes respecto de la Teoría de la Evolución: B

1. Valoración de la teoría de la evolución

Se trata aquí de una cuestión de tipo epistemológico, pues la teoría se propone ir más allá de los datos observados, si bien se encuentra en relación con éstos, y permite relacionar e interpretar a la vez una serie de datos y hechos independientes entre sí por medio de una explicación global. Para que una teoría científica sea válida, debe ser verificable. Si ésta no corresponde a los datos que pretende explicar, entonces no es válida; debe replantearse.

Por otra parte, en una teoría como la de la evolución, hay que tener en cuenta ciertos presupuestos de tipo filosófico, metafísico. De hecho no existe una única teoría de la evolución, sino varias, no sólo en lo que se refiere a los mecanismos de la evolución, sino también en lo que respecta a los contextos filosóficos en los que se encuentran (materialista, espiritualista), los cuales también deben ser considerados, tanto en sede filosófica como teológica (no hay que olvidar que no existe una ciencia “químicamente pura”).


De hecho, como se dijo al inicio del mensaje, la cuestión de la evolución es de interés para la Iglesia, pues está en juego la concepción del hombre, y de modo particular su dignidad como persona. El hombre es semejante a Dios por su inteligencia y voluntad libre, que lo hacen capaz de entrar en comunión con Dios y con los demás hombres. La dignidad del hombre (de todo él, también de su cuerpo) deriva de su alma espiritual, la cual no puede surgir por emanación de la materia, sino que es creada inmediatamente por Dios.

En consecuencia, las teorías de la evolución que, en base a sus presupuestos filosóficos, consideran el espíritu como algo que emerge de la materia, o como un simple epifenómeno de la materia1, son incompatibles no sólo con la religión, sino aún antes con la verdad del hombre, y no son capaces de fundar su dignidad.


Finalmente hay que agregar que existe una diferencia ontológica entre el hombre y todos los demás seres vivos. En efecto, entre lo simplemente animal y el hombre se da un “salto ontológico”, una “discontinuidad ontológica”, si bien, afirma el Papa, ésta de por sí no se opone a una posible continuidad física respecto al origen del cuerpo humano.
La infusión del alma por parte de Dios en un cuerpo apto para recibirlo no puede ser objeto de la ciencia, pues no se trata de un fenómeno empírico, observable. Sin embargo, se podría tener una cierta experiencia empírica de este hecho de modo indirecto, a través de ciertas pistas y manifestaciones que pondrían en evidencia que nos encontramos ante seres dotados de un alma espiritual; pero estas manifestaciones son más bien objeto de la filosofía y de la teología. Tales serían, por ejemplo, los fenómenos que hicieran referencia a una experiencia de un saber metafísico, de la conciencia de sí, de la conciencia moral, de la libertad, de la experiencia estética y religiosa.

En efecto, hay que tener en cuenta que, si bien la evolución puede ser considerada como una hipótesis seria, e incluso “más que una hipótesis”, sin embargo no puede ser tomada sin más como “un hecho”, como algunos pretenden. Se trata, más bien, de una teoría científica, la cual trata de interpretar y de relacionar una serie de hechos científicos. Sólo contamos con indicios que parecen apuntar hacia esa dirección, pero no tenemos evidencia experimental de su realidad.

Por otra parte, hay que reconocer con honestidad intelectual que la teoría de la evolución se enfrenta con serios problemas, tanto de índole científica (por ejemplo el hecho de la estabilidad de las especies, la lentitud o la aceleración en la aparición de nuevas especies, etc.), como de índole filosófica (hay que esclarecer cómo se compagina la teoría de la evolución con el principio de causalidad, la regularidad de la naturaleza, la pasividad de la materia, la discontinuidad entre lo inerte y lo viviente, o entre lo material y lo espiritual…).

Asimismo, hay que tener en cuenta la variedad de teorías evolucionísticas (el transformismo de Lamarck, por adaptación al ambiente; el darwinismo, que habla de “evolución de las especies” en virtud de las mutaciones casuales y la selección natural; la

así llamada teoría sintética o neodarwinismo, que a la selección natural añade la teoría genética; la teoría del equilibrio puntuado de S.J. Gould, etc.).

También hay que tener en cuenta los diversos contextos filosóficos en los que la teoría de la evolución se sitúa (materialismo: concepción “espontánea”, ciega, del mecanismo evolutivo, cf. Ch. Darwin, S.J. Gould, R. Dawkins; finalismo-espiritualismo, que admite una causalidad, un orden, un “telos”, e incluso la intervención directa de Dios en algunos pasos).

Finalmente hay que reconocer los argumentos que parecen ponerse a favor de la teoría de la evolución: en la biología, se puede constatar la afinidad que existe entre especies de un mismo género biológico (“árbol taxonómico”); en la paleontología, con el estudio de los fósiles; en la geología, con el desarrollo de la estratigrafía y el estudio de las “eras geológicas”; en la ecología, con la relación entre vida y medio ambiente (vgr. los ecosistemas y la biodiversidad geográfica); en la genética, con la transmisión de los caracteres hereditarios a través de los genes; en la embriología, con la ontogénesis según diversos estadios, que parecen reproducir el proceso evolutivo; en la anatomía comparada, etc. La teoría de la evolución ha impulsado a los científicos a investigar y profundizar en todos estos ámbitos. Al mismo tiempo, empero, hay que tener en cuenta los puntos débiles de la teoría de la evolución: faltan muchos “eslabones” en la cadena evolutiva, prácticamente se desconocen los verdaderos “mecanismos” de la evolución; la selección natural se muestra insuficiente para explicar el proceso evolutivo, lo mismo que el recurso a la casualidad.


Todas estas consideraciones nos invitan a seguir el ejemplo de prudencia y de equilibrio que nos ofrece el Santo Padre, evitando el doble peligro que nos acecha: por una parte el de un juicio precipitado, por otra, el de una postura indecisa, concordista o ambigua2. Esta posición prudente nos librará de incurrir en un nuevo “caso Galileo”, cuyas perniciosas consecuencias podemos imaginar fácilmente.


Como conclusión, creemos justificado afirmar que la cuestión del evolucionismo, desde el punto de vista de la explicación natural, sigue abierta, que conviene no confundir los diversos planos que están implicados en la misma (el científico, el filosófico y el religioso), y que no hay por qué temer el auténtico progreso de la ciencia, pues en definitiva “la verdad no puede contradecir a la verdad”.


2. Estado de la cuestión. Debate entre creacionistas y evolucionistas. De cara a la teoría de la evolución, encontramos dos corrientes diametralmente opuestas:

a) Por una parte se encuentran los así llamados creacionistas.

Según la opinión personal del P. Rafael Pascualse trata de una posición de tipo fundamentalista, que excluye de plano la teoría de la evolución, por interpretar la Biblia de modo literal, y por considerar que tal teoría es fruto de una ideología materialista y atea, o al menos agnóstica y cientificista. Este grupo se atrinchera en una posición fideísta, en contraposición al racionalismo que predomina en la ciencia moderna. Se trata de un “movimiento” de carácter militante, y aunque es más bien minoritario, se hace sentir por su actitud proselitista. Se da no sólo en el ámbito protestante, sino también en algunos núcleos católicos de tipo integrista-tradicionalista.

b) Por otra parte, en el extremo opuesto, se encuentran los evolucionistas a ultranza.

El P. Rafael Pascual comenta acerca de este grupo que “su índole es racionalista, agnóstica, materialista, cientificista, e ilustrada. Esta corriente de pensamiento es por ahora la predominante a nivel científico e incluso a nivel de opinión pública, gracias al apoyo de la mayor parte de los medios de comunicación social. En algunos casos tiene también un carácter proselitista, como puede observarse en algunas de sus publicaciones o en ciertas páginas de Internet.

En la Nota Nº 3 de pie de página, El P. Rafael Pascual, realiza la observación de que: “En cuanto al aspecto puramente naturalista de la cuestión, ya mi inolvidable predecesor, el Papa Pío XII, en la Encíclica Humani Generis, llamaba la atención en 1950 sobre el hecho de que el debate referente al modelo explicativo de evolución no es obstaculizado por la fe si la discusión se mantiene en el contexto del método naturalista y de sus posibilidades [sigue la cita de la Humani Generis, que ofrecemos en la nota sucesiva]. Según estas consideraciones de mi predecesor, una fe rectamente entendida sobre la creación y una enseñanza rectamente concebida de la evolución no crean obstáculos: en efecto, la evolución presupone la creación; la creación se encuadra en la luz de la evolución como un hecho que se prolonga en el tiempo – como una creatio continua – en la que Dios se hace visible a los ojos del creyente como ‘Creador del cielo y de la tierra’” (Cf. L’Osservatore Romano, edición semanal en lengua española, 7-VII-85, p. 4 (400)).

En la nota de pie de página Nº 5, El P. Rafael Pascual, realiza la observación de que “Al comentar los primeros versículos del libro del Génesis, el Papa afirma: “Este texto tiene un alcance sobre todo religioso y teológico. No se pueden buscar en él elementos significativos desde el punto de vista de las ciencias naturales. Las investigaciones sobre el origen y el desarrollo de cada una de las especies ‘in natura’ no encuentran en esta descripción norma alguna ‘vinculante’, ni aportaciones positivas de interés sustancial. Más aún, no contrasta con la verdad acerca de la creación del mundo visible – tal como se presenta en el libro del Génesis – , en línea de principio, la teoría de la evolución natural, siempre que se la entienda de modo que no excluya la causalidad divina” (cf. L’Osservatore Romano, edición semanal en lengua española, 2-II-86, p. 3 (51); la cursiva aparece en el texto de L’Osservatore Romano).”

En la nota de pie de página Nº 6 El P. Rafael Pascual, realiza la observación de “El Papa, tras citar de nuevo el texto de la encíclica Humani Generis (cf. supra, nota 4), concluye: “Por tanto se puede decir que, desde el punto de vista de la doctrina de la fe, no se ve dificultad en explicar el origen del hombre, en cuanto cuerpo, mediante la hipótesis del evolucionismo. Sin embargo hay que añadir que la hipótesis propone sólo una probabilidad, no una certeza científica” (L’Osservatore Romano, edición semanal en lengua española, 20-IV-86, p.3 (231); la cursiva aparece en el texto de L’Osservatore Romano).

En la nota de pie de página Nº 7, El P. Rafael Pascual, realiza la observación de que” (Cf. León XIII, encíclica Providentissimus Deus: “(…)) porque, no pudiendo en manera alguna la verdad oponerse a la verdad, necesariamente ha de estar equivocada o la interpretación que se da a las palabras sagradas o la parte contraria” (cf. Leonis XIII Pont. Max. Acta, vol. XIII, 1894, p. 361). En esta misma encíclica, León XIII afirma lo siguiente: “Al maestro de la Sagrada Escritura le prestará también buen servicio el conocimiento de las cosas naturales, con el que más fácilmente descubrirá y refutará las objeciones dirigidas en este terreno contra los libros divinos. A la verdad, ningún verdadero desacuerdo puede darse entre el teólogo y el físico, con tal de que uno y otro se mantengan en su propio terreno, procurando cautamente seguir el aviso de San Agustín de ‘no afirmar nada temerariamente ni dar lo desconocido por conocido’ (cf. S. Aug., De Gen. ad litt. c.9, 30 [PL 34, 233])” (ibid.; cf. E. Denzinger, El magisterio de la Iglesia, Herder, Barcelona 1963, nº 1947). Se trata de un principio fundamental para este tipo de cuestiones, que cuenta con una larga tradición (se podría remontar a la condena de la teoría averroísta de la doble verdad), y que ha sido invocado con cierta frecuencia en el Magisterio reciente, como lo muestran los siguientes textos: “A pesar de que la fe esté por encima de la razón, jamás puede haber desacuerdo entre ellas. Puesto que el mismo Dios que revela los misterios y comunica la fe ha hecho descender en el espíritu humano la luz de la razón, Dios no podría negarse a sí mismo ni lo verdadero contradecir jamás a lo verdadero” (Conc. Vat. I: Dei Filius, DS 3017); “(…) la investigación metódica en todas las disciplinas, si se procede de un modo realmente científico y según las normas morales, nunca estará realmente en oposición con la fe, porque las realidades profanas y las realidades de fe tienen su origen en el mismo Dios” (Conc. Vat. II: GS 36); cf. también Catecismo de la Iglesia católica, nº 159, (cita el texto de la Dei Filius y de GS), y Juan Pablo II, Discurso a la Pontificia Academia de las Ciencias del 10-XI-79, cf. L’Osservatore Romano, edición semanal en lengua española, 2-XII-79, pp.9-10 (621-622).

En la Nota Nº 11 de pie de página, El P. Rafael Pascual, realiza la observación de que:”Aquí el Papa parece aludir de nuevo, entre otros, a Teilhard de Chardin, quien afirma: “el espíritu no es ya independiente de la materia, ni opuesto a ella, sino que emerge fatigosamente de ella bajo la atracción de Dios, por síntesis y centración [!]” (L´avvenire dell´uomo, Il Saggiatore, 1972, p. 149); “la materia matriz del espíritu; el espíritu, estado superior de la materia” (Il cuore della materia, Queriniana, 1993, p. 27); “el espíritu emerge experimentalmente en el mundo sólo a partir de una materia cada vez más sintetizada” (La mia fede, Queriniana, 1993, p. 161).”

En la Nota Nº 12 de pie de página, El P. Rafael Pascual, realiza la observación de que:

“En virtud de su misión propia, la Iglesia tiene el deber de estar atenta a las incidencias pastorales de su palabra. Conviene aclarar, ante todo, que esta palabra debe corresponder a la verdad. Pero se trata de saber cómo tomar en consideración un dato científico nuevo, cuando parece contradecir alguna verdad de fe. [...] Digamos, de manera general, que el pastor debe mostrarse dispuesto a una auténtica audacia, evitando un doble escollo: el de la actitud de timidez, y el de un juicio apresurado, pues ambos pueden hacer mucho mal” (Juan Pablo II, Discurso a la Pontificia Academia de las Ciencias del 31-X-92; cf. L’Osservatore Romano, edición semanal en lengua española, 13-XI-92, p. 7 (635)). Nuevos conocimientos científicos conducen a no seguir considerando la teoría de la evolución como una simple hipótesis. La infusión del alma por parte de Dios en un cuerpo apto para recibirlo no puede ser objeto de la ciencia, pues no se trata de un fenómeno empírico, observable. Si bien la evolución puede ser considerada como una hipótesis seria, sin embargo no puede ser tomada sin más como “un hecho”. “

En cuanto al aspecto puramente naturalista de la cuestión, el Papa Pío XII, en la Encíclica Humani Generis, llamaba la intención en 1950 sobre el hecho de que el debate referente al modelo explicativo de evolución no es obstaculizado por la fe si la discusión se mantiene en el contexto del método naturalista y de sus posibilidades [..]. Según estas consideraciones de mi predecesor, una fe rectamente entendida sobre la creación y una enseñanza rectamente concebida de la evolución no crean obstáculos: en efecto, la evolución presupone la creación; la creación se encuadra en la luz de la evolución como un hecho que se prolonga en el tiempo – como una creatio continua – en la que Dios se hace visible a los ojos del creyente como ‘Creador del cielo y de la tierra’” (Cf. L’Osservatore Romano, edición semanal en lengua española, 7-VII-85, p. 4 (400)).”

En un Artículo publicado en Internet titulado “Dios como un Artista”, en el portal de la fe cristiana evangélica “Existe Dios”, de la organización cristiana Reap the Harvest, una fundación pública que se dedica a la apologética, reflexionan los siguientes temas: C

1. ¿Evolución o Creación?

Años atrás la teoría de la creación de todo ser viviente por Dios no se ponía a discusión, pero surge Charles Darwin y, con su teoría de la evolución, parecía que explicaba por completo la existencia de la vida en la tierra. Darwin era incorrecto, Los descubrimientos científicos recientes prueban que Darwin era incorrecto. La teoría de Charles Darwin’s de la evolución no tiene ninguna evidencia para apoyarlo, los seres humanos son creado por Dios.

Pero el Señor es el Dios verdadero, el Dios viviente, el Rey eterno. Cuando se enoja, tiembla la tierra; las naciones no pueden soportar su ira.

«Así les dirás: Los dioses que no hicieron los cielos ni la tierra, desaparecerán de la tierra y de debajo del cielo»

Dios hizo la tierra con su poder, afirmó el mundo con su sabiduría, ¡extendió los cielos con su inteligencia! (Jer. 10:10-12 NVI)

2. ¿Creado o Evolucionado?

La Biblia enseña que Dios creó el universo y todo lo que en él hay. La teoría de la evolución enseña que el hombre es producto del desarrollo de formas simples de vida a formas más complejas, por azar. Tal como una máquina que se construye a sí misma. La teoría de la evolución descarta la necesidad de un Creador inteligente o un Diseñador Maestro.

Puede parecer una teoría atractiva el que las formas simples se desarrollen en formas de vida más complejas pero no tiene ningún sustento. A continuación se presentan algunos de los grandes defectos en la teoría de la evolución:

a). La creencia en la evolución es una violación de la Primera Ley de la Termodinámica, la ley de la conservación de la energía. Ésta dice: La materia ni se crea ni se destruye, solo se transforma. Nada de lo que está en la actual economía de la ley natural puede dar cuenta de sus propios orígenes. La energía requerida para una evolución innovadora, por ejemplo, un pescado desarrollando piernas para arrastrarse fuera de una laguna, viola la inviolable ley de la física. La estructura actual del universo es una de conservación. El modelo creacionista está de acuerdo con la perspectiva bíblica del mundo de que Dios creó el universo. Motivado a que Dios ha cesado su obra creadora (Gen.2:3), la energía ya no es creada. La liberación de energía en una fisión de reacción atómica no es creación de energía sino un cambio de materia a energía.

b). La creencia en la evolución viola la Segunda Ley de la Termodinámica, la ley de la disipación de la energía. La energía disponible para trabajo útil en un sistema funcional tiende a disiparse, aunque el total de la energía permanezca constante. Los sistemas estructurados progresan de una forma más ordenada, de un estado más complejo, a uno menos ordenado, desorganizado y aleatorio. Este proceso se conoce como “entropía”. Teóricamente en una situación extraña, limitada y temporal pudiera resultar un estado más ordenado. Pero según esta ley, la tendencia de todos lo sistemas es hacia el deterioro. La evolución viola directamente la Segunda Ley de la Termodinámica. Los evolucionistas están al tanto de esto y por ende se requiere de billones de años de constantes violaciones de la Segunda Ley de la Termodinámica. Estadísticamente la evolución no solo es altamente improbable sino virtualmente imposible.

c). La evolución viola la Ley de la Bio-Génesis donde la vida viene solamente de una vida preexistente y solamente se perpetúa en su propio tipo. La creencia en la evolución es esencialmente una creencia en la “generación espontánea” donde en uno de los escenarios, la vida aparece cuando un rayo golpea primero en algo denso y de alguna manera se forma una célula viva. Pasteur (1860), Spallanzani (1780), y Redi (1688) refutaron que los gusanos pueden venir de la carne descompuesta, que las moscas pueden venir de las cáscaras de bananas, que las abejas pueden venir del ganado muerto, etc., etc. Cuando la materia deteriorada se sellaba y se preesterilizaba, no salió vida ni hubo contaminación biológica.

d). No hay evidencia en el registro fósil que sustancie la evolución. De acuerdo a la teoría general de la evolución, la progresión básica de la vida culminando en el hombre era: materia inerte, a protozoarios, a invertebrados metazoarios, a peces vertebrados, a anfibios, reptiles, aves, cuadrúpedas con piel, simios, y hombre. Si la teoría de la evolución fuera precisa esperaríamos encontrar una vasta cantidad de formas preservadas objetivamente en el registro fósil. Las formas de transición están totalmente ausentes del registro fósil. En una oportunidad se creyó que el Archaeopteryx era una forma transitoria pero desde entonces ha sido reconocido por los paleontólogos como un ave verdadera. Los evolucionistas a sabiendas de este error en su sistema de creencias, ahora argumentan que no hay fósiles presentes porque fueron breves “explosiones evolutivas” durante billones de años, y que debido a su brevedad y rapidez no dejaron ninguna huella en el tiempo. Sin embargo, la creencia en “explosiones evolutivas” todavía no tiene soporte ni de la Primera ni Segunda Ley de la Termodinámica, ni de la Ley de Bio-Génesis.

e). El registro fósil ha fallado en documentar un solo “eslabón perdido” que sea verificable entre el mono y el hombre. Abundan las compilaciones sobre evidencias superficiales e imprecisas, construcciones altamente especulativas e interpretaciones de artistas; pero no existe una evidencia científica documentando el “eslabón perdido”. Los “hallazgos positivos” de un “eslabón perdido” son anunciados periódicamente y subsecuentemente se ven embrollados en controversia, son revisados, o denegados. El hombre de Nebraska fue construido en base a un descubrimiento de un simple diente en 1922 que resultó ser el diente de una especie extinta de cerdo.

En 1981 el hombre mono de Java o el Pitecantrepus Erectus (hombre mono erecto) fue reconstruido en base a un pequeño fragmento del tope del cráneo, un fragmento de hueso de un muslo izquierdo y tres dientes molares. Los restos fueron recolectados en una extensión de unos 21.3 metros en la vieja ribera de un río mezclado con huesos de animales extinguidos. Se encontró supuestamente un eslabón perdido con escasísima evidencia sin pruebas de que las piezas encontradas pertenecían al mismo animal. El Dr. Eugene Dubois, un ferviente evolucionista, luego llegó a la conclusión de que los huesos eran los restos de algún tipo de gibón, un mono.

En 1912 Charles Dawson, un paleontólogo amateur produjo algunos huesos, dientes y algunos instrumentos primitivos que supuestamente encontró en un hoyo de gravilla en Piltdown, Sussex, Inglaterra. En octubre de 1956 la revista Reader’s Digest publicó un artículo resumido de la publicación Popular Science Monthly, titulada “El gran engaño de Piltdown” (The Great Piltdown Hoax). Un nuevo método de absorción de Fluoruro para datar los huesos reveló que los huesos de Piltdown eran fraudulentos; los dientes habían sido afilados, los dientes y huesos habían sido decolorados con bicromato de potasio para ocultar su verdadera identidad. Todos los “expertos” habían sido engañados durante más de cuarenta años.

Por muchos años el hombre de Neandertal fue considerado como un eslabón perdido. Se le representaba como una criatura peluda, semi-erguida, pecho circular, y la mayoría de las veces con un garrote en la mano. Otros esqueletos Neandertales revelaron que el hombre de Neandertal estaba totalmente erecto, completamente humano, y con una capacidad cerebral que excede la capacidad del hombre moderno por un 16 por ciento. Se concluyó que el espécimen inicial estaba tullido por artritis ósea y raquitis. Hoy se considera al Hombre de Neandertal como el Homo Sapiens.

Henry Morris en su bien escrito libro “Creación y el Cristiano Moderno” (Creation And The Modern Christian, Master Book Publishers, El Cajon, California, 1985) señala: “Si la evolución fuese cierta entonces las diferentes etapas de la evolución humana deben ser las mejores documentadas de todas, debido a que el hombre supuestamente es la más reciente llegada evolutiva, y porque hay mucho más personas investigando en este campo que ningún otro para lograr evidencia fósil. No obstante, como se destacó anteriormente, la evidencia actual aún esta extremadamente fragmentaria y muy dudosa. Todavía es un asunto de fuertes disputas entre los antropólogos evolutivos el definir exactamente cuales fósiles homínidos pudieran ser los ancestros del hombre, cuando y en que orden”.

H. Morris señala que el tan ansiado ancestro común del hombre y del mono, especialmente del “Autralopithecus” incluyendo al famoso “Lucy” (supuestamente el fósil homínido más antiguo), ahora parece que todavía vive en la forma de un chimpancé pigmeo conocido como el “bonobo”. El “bonobo” habita en las selvas de Zaire y es casi idéntico a “Lucy” en tamaño de cuerpo, estatura y tamaño de cerebro. (Science News, 5 Febrero, 1983, Pag.89).

f). La evolución falla en explicar la existencia de tan siquiera una “célula simple”. El organismo unicelular más simple posee en sus genes y cromosomas tanta data como hay cartas en las bibliotecas más grandes del mundo, un trillón de cartas. Hay cientos de miles de genes en cada célula. La mayoría de las formas de vida tienen tales células complejas en perfecto orden. No hay manera de que un proceso al azar pueda organizar tanta data masiva. La posibilidad matemática de que un cuerpo humano sea formado accidentalmente es la misma que la de una explosión en una imprenta pueda formar un diccionario.

Sir Fred Hoyle, ateo, y creador de la teoría “estado-continuo” del origen del universo, cree que las probabilidades de que la casualidad haya formado la vida en el planeta son tan pequeñas que pueden ser comparadas con la casualidad de que “un tornado atravesando un depósito de chatarra pudiera ensamblar un Boeing 747 con los materiales que allí se encuentran” (“Hoyle on Evolution,” Nature, Vol. 294, Nov. 12, 1981, p.105). Hoyle y Chandra Wickramasinghe, un astrónomo matemático, calcularon la posibilidad de que la vida haya surgido espontáneamente en cualquier lugar en un universo con un radio de 15 billones años luz y al menos 10 billones de años de antigüedad. Encontraron que el chance de que esta probabilidad ocurra es menor a uno en 1 con treinta ceros. Con reticencia Sir Fred Hoyle y el Dr. Wickramasinghe han llegado a la conclusión de que la vida tiene que haber sido creada por una Inteligencia más Elevada (como una clase de inteligencia panteística que creó las esporas de alguna manera en otras partes del universo y que luego fueron arrastradas a la tierra), dado que es sumamente complejo que haya surgido de procesos naturales.

Sir Fred Hoyle hace otra colorida comparación utilizando una criatura peluda apreciada por los evolucionistas: “No importa cuan grande sea el ambiente que uno considere la vida no puede tener un comienzo al azar. Aunque tengamos tropas de monos escribiendo al azar en un teclado, los monos no podrán producir las obras de Shakespeare por la razón práctica de que todo el universo observable no es suficientemente grande para contener las hordas necesarias de monos, los teclados requeridos, y de seguro las cestas de basura requeridas para la deposición de los intentos equivocados. Lo mismo aplica para los materiales vivos.” (Pag.148).

Los hombres harán lo imposible para racionalizar que no existe un Diseñador personal del universo que inteligentemente formó toda vida. Solo de la información general y superficial provista por este sitio Web sobre el tema, se requiere infinitamente de mucho más fe para creer en la evolución que en la obra de un Creador inteligente. La evolución es una teoría sin evidencias científicas que la respalden. Es una fe vacía para aquellos que no quieren creer en Dios y debería ser enseñado como religión; una religión inspirada por Carlos Marx para desarrollar su teoría de la lucha por las clases e influenciado por Adolfo Hitler con su superior y evolucionado Aryan superman. Muchos fueron sacrificados por su utópica y despiadada visión amoral. La evolución es un sistema de creencias que mira al feto que no ha nacido como un embrión animal que no tiene el derecho a la vida y no lo mira como la creación de Dios. Tal como escribió David en el Salmo 139:13:

“Tú creaste mis entrañas; me formaste en el vientre de mi madre.
¡Tus obras son maravillosas, Y esto lo sé muy bien!”

3. Diseño Exclusivo de la Tierra para Sustentar la Vida

La tierra fue creada por un Maestro Diseñador inteligente para sustentar la vida.

a). La tierra está posicionada en la correcta distancia del sol para recibir exactamente la cantidad apropiada de calor que sustenta la vida. Los otros planetas de nuestro sistema solar están o muy cerca del sol (muy caliente) o muy lejos (muy frío) para sustentar la vida.

b). Cualquier cambio apreciable en el ritmo de rotación de la tierra haría imposible la vida. Por ejemplo, si la tierra rotara a un décimo de su rotación actual, toda la vida vegetal se achicharraría del calor durante el día o se congelaría de noche.

c). Las variaciones de temperatura son mantenidas dentro de los límites razonables debido a la órbita casi circular de la tierra alrededor del sol.

d) Las temperaturas extremas están adicionalmente moderadas por el vapor de agua y el dióxido de carbono en la atmósfera que producen el efecto invernadero.

e) La Luna gira alrededor de la tierra a una distancia de 384.000 kilómetros ocasionando las mareas sobre la tierra. Si la luna estuviera alejada a un quinto de su ubicación, los continentes estarían sumergidos totalmente dos veces al día.

f) El grosor de la capa terrestre y la profundidad de los océanos parecen estar cuidadosamente diseñados. El aumento en el grosor o la profundidad unos cuantos centímetros alteraría tan drásticamente la absorción del oxígeno libre y del dióxido de carbono que la vida vegetal y animal no pudieran existir.

g) El eje de la tierra está inscrito a 23,5 grados de la perpendicular al plano de su órbita. Esta inclinación combinada con las revoluciones de la tierra alrededor del sol ocasiona las estaciones del año que son absolutamente esenciales para cultivar las provisiones de alimento.

h) La atmósfera de la tierra (capa de ozono) actúa como un escudo protector de la radiación letal de los rayos ultravioleta evitando la destrucción de toda vida.

i) La atmósfera de la tierra también sirve para proteger la tierra de aproximadamente unos veinte millones de meteoritos que entran a diario a velocidades cercanas a 48 kilómetros por segundo. Sin esta protección el peligro a la vida sería inmenso.

j) La tierra tiene el tamaño físico exacto y la masa exacta para sustentar la vida, permitiendo un cuidadoso balance entre las fuerzas gravitacionales (esenciales para sostener el agua y la atmósfera) y la presión atmosférica.

k) Los dos elementos principales de la atmósfera terrestre son el nitrógeno (78 por ciento) y el oxígeno (20 por ciento). Esta delicada y crítica distribución es esencial para todas las formas de vida.

l) El campo magnético de la tierra proporciona una importante protección de la dañina radiación cósmica.

m) La tierra ha sido particularmente bendecida con una abundante provisión de agua, sustancia clave de vida por sus propiedades físicas extraordinarias y esenciales.

“Tales combinaciones numerosas, perfectas y complejas de condiciones interrelacionadas y factores esenciales para las delicadas formas de vida, inequívocamente apuntan hacia un diseño inteligente con propósito. El creer que tal sistema complicado de soporte de vida, cuidadosamente planificado y balanceado es el resultado de un mero cambio, es realmente absurdo. Seguramente el observador honesto y objetivo no tiene otro recurso sino el de concluir que el sistema tierra-sol ha sido cuidadosamente e inteligentemente diseñado por Dios para el hombre.” (Huse, Scott M., El Colapso de la Evolución, “The Collapse of Evolution”).

“Porque desde la creación del mundo las cualidades invisibles de Dios, es decir, su eterno poder y su naturaleza divina, se perciben claramente a través de lo que él creó” (Romanos 1:20).

Riegle, D.D., Creación o Evolución,Creation or Evolution”, Zondervan Publishing House, Grand Rapids, Michigan, 1971, pp.18-20., Huse, Scott M. El Colapso de la Evolución, “The Collapse of Evolution”, Grand Rapids: Baker Books, 1997, tercera edición.

4. Argumento Cosmológico para La Existencia de Dios

I. Argumento Cosmológico – Una Primera Causa

a). Si algo existe, tiene que existir lo que se requiere para que eso exista.

b). El universo existe.

c). Tiene que existir lo que se requiere para que el Universo exista.

d). Lo que se requiere para que el Universo exista no puede existir dentro del Universo ni puede estar limitado por el espacio y tiempo.

e). Por consiguiente, lo que se requiere para que el Universo exista, tiene que trascender espacio y tiempo. Immanuel Kant el famoso filósofo Prusiano (1724-1804) justificó su agnosticismo con lo que él vio como las siguientes contradicciones relacionadas al tiempo (A) y la causalidad (B):

A. Tiempo:

Tesis: El universo debe haber tenido un comienzo, de otra manera, han transcurrido un infinito número de momentos. Pero esto es imposible porque el infinito no puede ser atravesado.

Antítesis: Pero el universo no pudo comenzar en el tiempo, de otra manera existía tiempo antes lo cual es imposible.

B. Causalidad:

Tesis: No toda causa tiene una causa, de otra manera las series nunca comenzarían lo que tienen. Así que debe haber una primera causa.

Antítesis: Pero la serie no puede tener un comienzo, porque todo tiene una causa. Así que no puede haber una primera causa.

B. Análisis:

Con relación a la antinomia causal (paradoja) de Kant, no todo necesita una causa, solamente seres finitos o casuales. No necesita una causa lo Necesario, lo primero, ni el Ser eterno.

Kant razonaba que un Ser Infinito pudiera estar reflejado solamente en un universo infinito. La manera como llegó a existir el universo es inmaterial porque no puede ser conocido a través de nuestros sentidos (sensibilidad). Para Kant las propiedades universales que formaron cada apariencia de las cosas ante nuestra mente son las condiciones trascendentales de apariencia a priori, las cuales aparecen análogas a las formas de Plato (Eidos) o universales con subyacentes apariencias físicas.

Según Kant, existen dos condiciones que aplican a cada percepción: tiempo y espacio. Ni el tiempo ni el espacio pueden ser considerados como una realidad existente completamente fuera de nosotros. Sencillamente no observamos tiempo y espacio como espectadores. Ellos son de alguna forma parte de nuestra preprogramada conciencia interna.

Para Kant el espacio se tiene que presuponer. No podemos concebir el espacio como existiendo fuera de nosotros sin presuponer la misma cosa que tratamos de concebir. La representación original de espacio es una intuición a priori. Espacio es un concepto que existe en nuestras mentes antes de experimentarlo. El tiempo no es un concepto empírico que se ha derivado de cualquier experiencia. De la misma manera el tiempo es un concepto que existe en nuestra mente a priori antes de experimentarlo. Por el hecho de que solo experimentamos tiempo y espacio no quiere decir que son objetivamente reales. Son parte de una estructura de nuestra conciencia, no cosas que la conciencia descubre en un principio fuera de sí misma. Kant expresa esto diciendo que tiempo y espacio son trascendentalmente ideales.

El concepto de Kant de un universo infinito (adoptado por Aquinas quien sostenía que no había razón por la cual Dios mismo tiene que preceder su propia creación en tiempo) es básicamente un acuerdo con el modelo Estado Continuo del universo lo cual sugiere un universo infinito, un universo donde la creación de materia es un acto natural, aún una ley de la naturaleza, no un milagro único de una naturaleza exterior. Existe una auto-creación continua y espontánea de nueva materia. Para Fred Hoyle, uno de los tres astrofísicos británicos que inventaron el modelo de Estado Continuo, “El Universo lo es todo”. Nada puede trascender el reino natural. En las tres décadas pasadas la ciencia ha refutado el punto de vista de Kant del tiempo y espacio utilizando la teoría de la relatividad general de Einstein, un universo infinito, al demostrar que el tiempo y espacio son propiedades físicas y como tales son finitas. Estas propiedades incognoscibles o noumena como lo etiqueta Kant se han vuelto empíricas (observables y como tal, se pueden medir).

C. El Universo no es Infinito:

Los hallazgos del satélite Explorador del Plano Cósmico, COBE por sus siglas en inglés (Cosmic Background Explorer) ha proporcionado una poderosa evidencia de que toda materia, energía, tiempo y espacio, irrumpió repentinamente de un estado infinito o casi infinito, densidad, temperatura y presión. El universo entero puede ser rastreado a una singularidad, un espacio infinitamente contraído representando el límite en el cual el espacio cesa de existir o donde el espacio comienza a existir.

La teoría del Big Bang sostiene que todo el potencial del cosmos, algo así como cuarenta billones de galaxias, salió de un pequeño punto más pequeño que un protón, el cual era un vacío marco de referencia probabilística de mecánica cuántica, llamado campo escalar. Además este punto vacío, un “vacío falso”, contenía no solo el potencial ‘un universo’ sino ‘cien millones de universos’. Tal como ha sido tan bien descrito poéticamente por Gregg Easterbrook, si usted cree en el Big Bang, “usted cree que cuando sonó el Big Bang el universo se expandió de un puntito a un tamaño cosmológico en mucho menos de un segundo, el espacio mismo arrojándose con violencia fuera del torrente de física pura, el arco de la onda del nuevo cosmos moviéndose a una velocidad de trillones de veces más que la velocidad de la luz. Usted cree que este proceso desató tales distorsiones poderosas por un instante, el universo naciente fue curveado a un grado surrealista. La curvatura extrema causó que ‘partículas virtuales’ normalmente raras se materializaran de un mundo quántico inferior a números de cornucopia, el asunto de la existencia siendo ‘creada virtualmente de la nada’, tal como una vez lo expresó Scientific American” (Gregg Easterbrook, “La Ciencia ve la Luz” (Science Sees The Light), the New Republic, 12 Octubre, 1998).

D. Evidencia Para el Big Bang:

1. La expansión Hubble del universo. Hubble descubrió una relación lineal entre la distancia a una galaxia remota y su ‘redshift o cambio rojo’, aparente aumento en la longitud de la onda de radiación emitida. Al inicio de los años 1900 los astrónomos observaron que la luz de las galaxias distantes se movían hacia la longitud de onda más larga, o roja del espectro, interpretado como un rápido movimiento de las galaxias alejándose una de otra. Un cambio azul indicaría que las galaxias se aproximaban entre sí.

2. En 1965 los radio astrónomos detectaron débiles ondas de radio hacia dondequiera que apuntaban sus radiotelescopios. Esto confirmó la predicción de los años 1940 de George Gamow, Ralph Alpher, y Robert Hermanque de que si el universo se expandía de una singularidad, entonces tiene que existir por todas partes en el cielo, un fondo tenue de radiación de ese evento de unos pocos grados sobre el cero absoluto. Esta suscripción para el modelo de Big Bang fue adicionalmente confirmada en 1922 y en 1933 por el satélite COBE que demostró que la radiación del plano cósmico fija el perfil del espectro de un irradiador perfecto a una precisión mejor que 0,03 por ciento sobre el rango completo de longitud de onda y como tal tiene un billón de veces más entropía (eficiente al distribuir la energía) que la de una vela ardiendo con una entropía de alrededor de 2. Solamente un Big Bang muy caliente puede explicar la gigantesca entropía del universo. Esto ubica de manera permanente en el olvido el concepto del universo expandiéndose y contrayéndose cíclicamente. Esto prueba que el universo esta solamente expandiéndose.

3. Las predicciones verificables de la síntesis del elemento-luz en los primeros minutos del Big Bang. La abundancia universal del Helio, remarcablemente constante de galaxia en galaxia, testifica de un origen común cosmológico. El Deuterio es destruido en las estrellas pero no producido, y aún rastros de Deuterio se observan a través de medio interestelar, como lo es con la abundancia de Litio, que también es indicativo de un denominador de creación común.

E. El Tiempo es una Propiedad Física con un Comienzo:

Einstein en su teoría especial de la relatividad propone que la medida intervalo entre dos eventos depende de cómo el observador se mueve. Cuando quiera que dos observadores se mueven en relación uno de otro, ocurre una dilación de tiempo. Los relojes atómicos pueden registrar el movimiento de la dilación del tiempo a una velocidad de aeronave, lo cual equivale solo a unos nanosegundos en un viaje típico. Si un astronauta viajara a una estrella cercana a una velocidad cercana a la velocidad de la luz y regresara de nuevo a la tierra, puede ser que el astronauta haya viajado durante un año pero al regreso del astronauta hubieran transcurrido diez años en la tierra dependiendo de la velocidad de viaje. La velocidad es una forma de adelantarnos al tiempo y la gravedad es otra. En su teoría especial de la relatividad, Einstein predijo que la gravedad retrasa el tiempo. La teoría de Einstein fue probada con la prueba de Arthur Eddington quien durante la Primera Guerra Mundial (29 de Mayo de 1919) envió una expedición al norte de Brasil para medir la desviación de la luz por el sol desde el grupo de estrellas “Híades” durante un eclipse solar (David Bodanis, “E=mc2”). Los relojes son más rápidos en el ático o en un espacio cercano que en el piso. El efecto es minúsculo pero ha sido medido por relojes de precisión (Paul Davies, “Como Construir una Máquina de Tiempo” ‘How To Build A Time Machine’, Scientific American, Septiembre 2002, Pág. 52).

Mientras más pesada es la estrella, más se retrasa el tiempo. En la superficie de una estrella neutrón, el tiempo se retrasa cerca de 30 por ciento con relación al tiempo en la tierra. En la superficie del “Hoyo Negro” el tiempo todavía permanece relativo con el de la tierra. Si usted fuera a caer dentro de un “Hoyo Negro” de algún lugar cercano, en el rápido intervalo de tiempo que le tomaría llegar a la superficie desde el evento “horizonte” a la superficie de la singularidad, hubiera transcurrido toda la eternidad en el universo. Las historias de ciencia ficción normalmente describen las naves espaciales subiendo bruscamente a un “Hoyo Negro” y siendo catapultadas muy lejos hacia el futuro.

Einstein confesó que se veía perturbado por el pensamiento de que su teoría de la relatividad permitiese viajar al pasado bajo algunas circunstancias. Los efectos cuánticos dominarían en situaciones de viajes de tiempo según los argumentos de David Deutsch (“La Fabrica de la Realidad”, ‘The Fabric of Reality’, Pag. 312). “Las versiones típicas candidatas a la teoría cuántica de la gravedad no solo permiten que las conexiones dirigidas al pasado existan en el multiverso, sino que predicen que tales conexiones se formen continuamente y se rompan espontáneamente. Esto sucede a través del tiempo y espacio pero solo a una escala microscópica. La senda típica formada por esos efectos es cerca de 10–35 metros a lo largo y permanece abierta durante un tiempo Planck (cerca de 10–43 segundos), y por consiguiente alcanza solo un tiempo Planck hacia el pasado”.

Quizás la siguiente generación de aceleradores de partículas podría crear agujeros subatómicos que sobrevivan el tiempo suficiente para que las partículas cercanas ejecuten vueltas causales fugaces, pero esto es dudoso en vista de que se requiere un gasto tremendo de energía. Por los momentos los agujeros atravesables estacionarios se dejan para la ciencia ficción.

Basado en la relatividad general, Hawking, Penrose, y Ellis han presentado la “propuesta” tiempo-espacio que postula que las dimensiones de longitud, ancho, alto, y tiempo han existido solamente mientras el universo ha estado expandiéndose. Realmente el tiempo si tiene un comienzo según este teorema.

No obstante, Steven Hawking en “Una Historia Breve del Tiempo” (A Brief History of Time) no está tan seguro de si el tiempo tiene un comienzo y pudiera ser como un “noumena” Kantiano. Él afirma: “Con el éxito de las teorías científicas para describir eventos, la mayoría de la gente cree que Dios permitió el universo para que evolucione según un conjunto de leyes y que no interviene en el universo para quebrantar esas leyes. Sin embargo las leyes no nos dicen como era el universo cuando comenzó, está de parte de Dios rebobinar el trabajo de precisión y seleccionar como se inició. Mientras el universo tenga un comienzo, nosotros podemos suponer que tuvo un creador.

Por definición “tiempo” es la dimensión o dominio donde el fenómeno causa-efecto ocurre (Hugh Ross, “La Creación y el Cosmos”, ‘The Creation and the Cosmos’). “Si el comienzo del tiempo es concurrente con el comienzo del universo, como dice el teorema tiempo espacio, entonces la causa del universo tiene que ser alguna entidad operando en una dimensión de tiempo completamente independiente de y preexistente a la dimensión del tiempo del cosmos. La conclusión es poderosamente importante para nuestro entendimiento de quien es Dios y lo que no es Dios. Nos dice que el Creador es trascendente, operando más allá de los límites del universo. Nos dice que Dios no es el universo mismo, ni que Dios esta contenido dentro del Universo. El panteísmo y el ateísmo no cuadran con los hechos”.

F. Aproximación Cuántica al Origen del Universo:

Hawking y Penrose probaron que las ecuaciones clásicas de la relatividad general “requieren absolutamente que existiese una singularidad al nacimiento del universo, un punto en el cual comenzó el tiempo. No hay otra alternativa al problema de la singularidad con el marco de referencia de Relatividad General Clásica. Si las singularidades han de ser evitadas en el universo real, la única esperanza es mejorar la Teoría de la Relatividad trayendo los efectos de la Teoría Cuántica y desarrollando una Teoría Cuántica de la Gravedad” (John Gribbin, “En la Búsqueda del Big Bang”, ‘In Search of The Big Bang’, Física Cuántica y Cosmología”, Capítulo “Un investigador de Singularidades”, ‘A Seeker of Singularities’).

Usando únicamente la aproximación cuántica para explicar los orígenes del universo es imposible de probar y es meramente otro teorema filosófico más que una ciencia. La Matemática Cuántica puede servir para calcular como se comportan los átomos y las partículas subatómicas, pero aplicar la matemática cuántica al universo entero es casi imposible porque la Teoría Cuántica no explica como una partícula, o un sistema, se mueve de un Estado A a un Estado B. Según la Interpretación de Copenhague de Física Cuántica cuando no observamos un sistema, éste existe en una superposición de todos los posibles estados en que pudiera estar. Sin embargo, cuando medimos ese sistema, se reduce justamente a uno solo de esos muchos posibles estados. Justamente examinar un sistema, colapsa la función onda a un estado simple, únicamente sobre la base de probabilidad. Entonces cuando dejamos de examinar el sistema, de nuevo se expande a una superposición de todos los posibles estados. Al reexaminar el sistema sin lugar a dudas estaremos examinando un sistema diferente con increíbles bajas probabilidades que se replique el sistema medido inicialmente.

Según la Teoría Quántica, en caso de que tuviésemos la capacidad de escribir las ecuaciones que describen las funciones de la onda sub-microscópica de nuestro universo (una tarea imposible), no hubiera observador fuera del universo, excepto por supuesto Dios, que ocasionaría un colapso a uno de los posibles estados cuánticos por el mero hecho de observarlo.

En la medida en que la investigación científica se vuelve más metafísica en su intento de explicar el universo a través de la aproximación cuántica, algunos han abrazado el “multiverso”. Esta noción examina la posibilidad de que si nuestro universo emergió de la nada, universos adicionales pueden también emerger de la nada. Nuevos universos pueden explotar en otras dimensiones un billón de veces por segundo. La Teoría del “multiverso” sostiene que todos los resultados son posibles si las condiciones son “barajeadas” suficientemente a menudo incluyendo un esporádico sistema de soporte de vida tal como el nuestro. Esta Teoría está dirigida a explicar un cosmos natural y autónomo, donde no es necesario ser considerar a Dios como la Primera Causa. El problema con esta Teoría “multiverso” es que debido a que existimos en un universo definido en un marco específico de tiempo y espacio, cualquier otro universo es estrictamente una especulación intelectual e imposible de probar desde los parámetros establecidos de nuestro universo más de lo que un punto no puede probar la existencia de una línea recta o de un cubo. El punto unidimensional puede especular acerca de la existencia de una línea recta pero para el punto, la línea es un “nounema”, un desconocido.

G. Reconciliando la Relatividad con la Teoría Cuántica a través de la extra-dimensionalidad:

Los Hoyos Negros son objetos masivos los cuales se vuelven tan altamente colapsables que su gravedad atrae cualquier cosa en su proximidad, como poderosas aspiradoras en el espacio. Ciertos huecos negros muy pequeños conocidos como “hoyos negros extremales” se vuelven sin masa en momentos críticos. ¿Cómo puede ser posible esto en vista de la extrema densidad? y ¿cómo pueden ejercer gravedad sin masa?

Andrew Strominger hipotetizó que la respuesta de su estado sin masa se encuentra en su extra-dimensionalidad. “Strominger descubrió que en seis dimensiones espaciales, la masa de un hoyo negro extremal es proporcional a su área de superficie. En la medida en que la superficie se retrae, eventualmente la masa se volverá cero. La resolución trabaja dada la existencia de exactamente de seis dimensiones espaciales” (Hugh Ross, “Porque creo en el milagro de la creación divina”, ‘Why I Believe In the Miracle of Divine Creation’ de la antología apologética “Porque soy cristiano”, ‘Why I Am A Christian’ por Norman L. Geisler y Paul K. Hoffman). “Una teoría resuelve dos grandes dilemas. Esto es lo que nos dice la teoría: El universo fue creado con diez dimensiones tiempo-espacio expandiéndose rápidamente. Cuando el universo tenía justamente 10 –43segundos de edad, el movimiento cuando la gravedad se separó de la fuerte-electro débil fuerza, cinco de esas diez dimensiones cesaron de expandirse. Hoy esas seis dimensiones todavía permanecen como un componente del universo, pero están tan apretujados como cuando el cosmos tenía solamente 10 –43segundos de edad (nota del editor: “apretujados” es también llamado “Calabi-Yau space”). Sus secciones cruzadas son de solo 10 –33centímetros, tan pequeñas casi indetecTables por medida directa”.

“Seis juegos de evidencias indican que esta teoría es correcta. Quizás la más convincente es que la teoría en cadena produce, como un bono adicional por producto, todas las ecuaciones de relatividad especial y general” y se fusiona con la mecánica cuántica.

H. Conclusión:

La Biblia puede ser solamente entendida en una aceptación de un sobrenatural y trascendental Dios fuera de las limitaciones de las dimensiones que somos capaces de visualizar y experimentar (longitud, ancho, altura, tiempo). ¿De que otro modo podemos suponer una vida espiritual después de la muerte física, la habilidad de Jesús de caminar sobre las aguas, reversar la enfermedad humana, caminar a través de las paredes con su cuerpo resucitado, y cientos de profecías bíblicas precisas y cumplidas? ¿De que otra manera podemos explicar el libre albedrío humano y la predeterminación divina? A menos que el Dios del universo estuviera fuera de la dimensión tiempo, y pudiera ver el comienzo y el final de nuestras vidas, incluyendo todas nuestras decisiones de la vida en el mismo instante. La única explicación para lo sobrenatural es un Dios trascendiendo la dimensionalidad.

El Big Bang nos dice que hace unos pocos billones de años, la materia, la energía, el tiempo y el espacio empezaron de una singularidad. Esto significa teológicamente que la causa del universo tiene que estar afuera y debe ser independiente del universo, de allí un Creador.

No hubo lugar para que el Big Bang ocurriera porque antes del Big Bang el espacio no existía. La ciencia es capaz de afirmar cuando sucedió esto derivado del cambio rojo de las galaxias más lejanas. Esas galaxias más lejanas son registros observables de condiciones al momento del Big Bang. Ahora vemos que las imágenes de esas galaxias fueron transmitidas hace 13.7 billones de años en los albores de la creación. Debido a su distancia y la velocidad de la luz, solo ahora es que estamos recibiendo esas imágenes. El cambio rojo indica que están alejándose del observador y un cambio azul que se están acercando al observador

Génesis 1:1 declara: “Dios, en el principio, creó los cielos y la tierra.” Note que la duración del acto de la creación no es dada y un universo de 13.7 billones de años no es contradictorio. Génesis 1:1.

No podemos escapar de la necesidad de una Primera Causa, sea que atribuyamos nuestro universo a una singularidad o a la existencia de multiversos. Quizás existen multiversos pero la pregunta que sin duda debemos hacernos es, ¿Cómo llegaron a existir? Quizás una pregunta más apropiada sería ¿Cuán grande es su Dios? ¿Es él, el Dios de poder infinito, o sencillamente un ídolo tridimensional limitado a una estructura celular de piedra y madera? ¿Acaso Él es un Dios que se nos puede revelar tomando la forma de hombre “para morir en una cruz de madera, aunque él mismo haya creado el Monte donde murió?”

Aceptar la existencia de un Dios personal es una decisión que debemos tomar con nuestro corazón y con nuestra mente, con ambos, porque la mente no siempre puede encontrar una razón, aunque sea injustificada, de no aceptar la existencia de un creador, una primera causa, un Dios omnipotente y omnipresente. En nuestra presunción intelectual siempre podremos encontrar una razón que vagamente crea excluir la existencia de Dios solo para encontrarnos a Dios esperando por nosotros justo más allá de los límites de nuestro entendimiento, pacientemente esperando por nuestro corazón y nuestra conciencia para expandirse y reconocerlo a Él.

Cuando el hombre del Renacimiento se dio cuenta de que la tierra era redonda y no plana, muchos dejaron de creer en Dios aunque el libro de Isaías escrito unos 700 años a.C. nos dice claramente que la tierra es un “círculo”:

“Él reina sobre la bóveda de la tierra, cuyos habitantes son como langostas” (Isaías 40:22).

Continúa Isaías un poco más adelante (Isaías 40:26-28):

“Alcen los ojos y miren a los cielos: ¿Quién ha creado todo esto? El que ordena la multitud de las estrellas una por una, y llama a cada una por su nombre. ¡Es tan grande su poder, y tan poderosa su fuerza, que no falta ninguna de ellas! … ¿Acaso no lo sabes? ¿Acaso no te has enterado? El Señor es el Dios eterno, creador de los confines de la tierra. No se cansa ni se fatiga, y su inteligencia es insondable.”

En nuestro orgullo ganamos poco conocimiento y ahora pensamos que somos lo suficientemente sabios para no aprobar la existencia de Dios, y solo para encontrarnos a Dios esperándonos justo allí en nuestro horizonte intelectual limitado.

Tal como el Salmista lo expresa muy bien en el Salmo 139:

“¿A dónde podría alejarme de tu Espíritu? ¿A dónde podría huir de tu presencia? Si subiera al cielo, allí estás tú; si tendiera mi lecho en el fondo del abismo, también estás allí.”

La Biblia no está limitada en entendimiento. Sin embargo nuestras mentes están limitadas en el entendimiento. La ciencia sencillamente descubre nuevos panoramas de creciente complejidad, todos adornados con las huellas de Dios. La verdadera ciencia testifica de la existencia de una Mente Infinita Sobrehumana, la de un Diseñador Maestro.

I. Las Huellas de Dios en la Creación del Universo

El sol es crucial para la vida en la tierra, sin embargo la existencia del sol y de las estrellas, que no son sino átomos de hidrógeno colapsando, es milagrosa. Las probabilidades de que las estrellas y las fuerzas que las gobiernan ocurran accidentalmente, es virtualmente imposible. Para que las estrellas existan, tienen que existir las siguientes fuerzas:

1) Una débil fuerza gravitacional es necesaria para que el universo exista como tal como está:

La fuerza por la cual una partícula es afectada por la gravedad es proporcional a su masa. La fuerza actual entre dos cuerpos es dada al multiplicar las dos masas juntas y multiplicar el resultado por una constante universal cuya fantástica pequeñez es uno de los misterios asociados con los parámetros de la física particular. La constante gravitacional tiene una masa de cerca de diez a la menos treinta y ochoava potencia (10–38) y representa la fuerza gravitacional entre dos protones.

La gravedad es una fuerza débil pero juega un papel importante en la tierra y en el espacio. Los cuerpos estelares están compuestos de enormes números de partículas y la minúscula atracción gravitacional de cada partícula tiene un efecto cumulativo importante. Las estrellas no pueden existir sin la débil constante gravitacional. Mientras más débil la gravedad, mayor los protones que se unen unos a otros para que la presión en el centro pueda encender una reacción nuclear.

Motivado a que la constante gravitacional es pequeña, las estrellas necesitan ser enormes, y debido a que las estrellas son tan grandes, pueden estar encendidas durante “billones” de años.

Si la fuerza gravitacional fuera más fuerte de lo que es, las estrellas serían mucho más pequeñas y se apagarían más rápido.

2) Los Neutrones, protones y electrones son del tamaño apropiado para la física (cuántica) nuclear y atómica:

El neutrón es un poquito más pesado que el protón por casi dos partes en mil. El electrón es mil ochocientas veces más liviano que el protón, pero misteriosamente la masa del electrón es casi la diferencia por la cual un neutrón es más enorme que un protón. Sin esta diferencia en la masa sería imposible para un núcleo mantenerse unido para formar un núcleo estable. Sin núcleo estable el mundo que conocemos no existiría.

3) La intrínseca densidad de masa y energía de espacio vacío:

Un volumen de espacio vacío tiene masa permitida según la Teoría General de la Relatividad de Einstein. Esta masa es una constante cosmológica que mide una densidad intrínseca de masa y energía. Si esa constante fuera medible, el universo se contraería y colapsaría gravitacionalmente, similar a un Hoyo Negro o a una estrella muerta implosionando. Para que esto no suceda la constante cosmológica no debe ser mayor en masa protónica que diez a la menos cuarentava potencia (10–40). Una constante más alta resultaría en un universo de corta vida donde no se formarían las estrellas.

4) Alfa:

La luz irradiada de las estrellas les permite salir de la energía que ellas producen evitando que exploten. La luz es un aspecto del electromagnetismo. La fuerza eléctrica entre dos partículas fundamentales es mucho más fuerte que su atracción gravitacional. La fuerza de la interacción eléctrica se mide por un número llamado alfa, que es la medida de la fuerza eléctrica entre dos protones y tiene un valor aproximado de 1/137. Esta es una constante que le permite a las estrellas irradiar luz. Los científicos durante la mayoría del siglo veinte han estado tratando de entender sin explicación, el porque alfa esta fijado en esta constante necesaria, a no ser por una ingeniería inteligente.

5) Fuerza Nuclear Fuerte:

Así como las cargas se repelen. Los Protones son de carga similar y la mayoría de los átomos contienen numerosos protones empacados muy de cerca, juntos. Por lo tanto los átomos deberían separarse a menos que otra fuerza todavía más poderosa los mantenga unidos, una fuerza más poderosa que la gravedad o la electricidad. Esta fuerza tiene que ser lo suficientemente fuerte para sostener un núcleo atómico unido pero no tan fuerte como para inhibir una reacción en cadena de reacciones nucleares. También esta fuerza debe ser de corto rango para no unir los electrones, protones y neutrones juntos en un gran núcleo y hacer imposible cualquier reacción química. Tal fuerza existe y es llamada una fuerza nuclear fuerte y ejerce su influencia en aproximadamente un rango de un núcleo atómico.

6) Fuerza Nuclear Débil:

Otra fuerza necesaria es llamada la interacción nuclear débil. Esta fuerza es tan débil para unir pero gobierna la reacción nuclear en la física de las estrellas por la cual un electrón y un protón son transformados en un neutrón y en un neutrino.

La data anterior fue tomada de Lee Smolin en “La Vida del Cosmos”, ‘The Life of the Cosmos’ (Oxford University Press, 1997). Lee Smolin afirma en la discusión que el llama “El Milagro de las Estrellas” ‘The Miracle of Stars’:

“Si queremos genuinamente entender nuestro universo, esas relaciones entre las estructuras en grandes escalas y las partículas elementales, tienen que ser entendidas como algo más que coincidencia. Tenemos que entender como llegó a ocurrir que los parámetros que gobiernan las partículas elementales y sus interacciones se encuentran entonados de tal manera que se levanta un universo de tal variedad y complejidad.

Por supuesto, siempre es posible que esto sea una coincidencia. Quizás antes de continuar debemos preguntarnos ¿Cuán probable es que un universo creado al seleccionar aleatoriamente los parámetros, contengan estrellas? Dado lo que acabamos de decir, es muy sencillo estimar esta probabilidad, la respuesta viene a ser en números redondos un chance en diez a la doscientos veintinueveava potencia (10- 229)”.

En un artículo titulado “Creación – Creador del cielo y de la tierra”, el portal de la fe católica encuentra.com,D nos explica en 7 puntos de importancia trascendente, que Dios creó los cielos y la tierra “de la nada”. Este artículo se basa en la Biblia, en el significado de la palabra hebrea “bara”, y en parte de la literatura deuterocanónica (apócrifos), en la tradición cristiana y en el importante punto del credo cristiano “creo en Dios, creador del cielo y de la tierra”

«1). La verdad acerca de la creación es objeto y contenido de la fe cristiana: únicamente está presente de modo explícito en la Revelación. Efectivamente, no se la encuentra sino muy vagamente en las cosmologías mitológicas fuera de la Biblia, y está ausente de las especulaciones de antiguos filósofos, incluso de los máximos, como Platón y Aristóteles. La inteligencia humana puede por sí sola llegar a formular la verdad de que el mundo y los seres contingentes (no necesarios) dependen del Absoluto. Pero la formulación de esta dependencia como “creación” -por lo tanto, basándose en la verdad acerca de la creación- pertenece originariamente a la Revelación divina y en este sentido es una verdad de fe.

2) Se proclama esta formulación al comienzo de las profesiones de fe, comenzando por las más antiguas, como el Símbolo Apostólico: “Creo en Dios Creador del cielo y de la tierra”; y el Símbolo Niceno-constantinopolitano: “Creo en Dios Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible”; hasta el pronunciado por el Papa Pablo VI y que lleva el título de Credo del Pueblo de Dios; “Creemos en un solo Dios Creador de las cosas visibles, como el mundo en que transcurre nuestra vida pasajera, de las cosas invisibles como los espíritus puros que reciben el nombre de ángeles y Creador en cada hombre de su alma espiritual e inmortal.

3) En el “Credo” cristiano la verdad acerca de la creación del mundo y del hombre por obra de Dios ocupa un puesto fundamental por la riqueza especial de su contenido. Efectivamente no se refiere sólo al origen del mundo como resultado del acto creador de Dios, sino que revela también a Dios como Creador. Dios, que habló por medio de los profetas y últimamente por medio de su Hijo (Heb 1, 1), ha hecho conocer a todos los que acogen su Revelación no sólo que precisamente El ha creado el mundo, sino sobre todo qué significa ser Creador.

4) La Sagrada Escritura (Antiguo y Nuevo Testamento) está impregnada, en efecto, por la verdad acerca de la creación y acerca de Dios Creador. El primer libro de la Biblia, el libro del Génesis, comienza con la afirmación de esta verdad; “Al principio creó Dios los cielos y la tierra” (Gen 1, 1). Sobre esta verdad retornan numerosos pasajes bíblicos, mostrando cuán profundamente ha penetrado la fe de Israel. Recordemos al menos algunos de ellos. Se dice en los Salmos: “Del Señor es la tierra y cuanto la llena, el orbe y todos sus habitantes; El la fundó sobre los mares” (23, 1-2). “Tuyo es el cielo, tuya es la tierra, Tú cimentaste el orbe y cuanto contiene” (88, 12). “Suyo es el mar, porque El lo hizo; la tierra firme que modelaron sus manos” (95, 5). “Su misericordia llena la tierra. La palabra del Señor hizo el cielo porque El lo dijo y existió, El lo mando y surgió” (32, 5-6. 9). “Benditos seáis del Señor, que hizo el cielo y la tierra” (113, 15). La misma verdad profesa el autor del libro de la Sabiduría: “Dios de los padres y Señor de la misericordia, que con tu palabra hiciste todas las cosas” (9, 1). Y el Profeta Isaías dice en primera persona la palabra de Dios Creador: “Yo soy el Señor, el que lo ha hecho todo” (44, 24).

No menos claros son los testimonios que hay en el Nuevo Testamento. Así, p.e., en el Prólogo del Evangelio de Juan se dice: “Al principio era el Verbo Todas las cosas fueron hechas por El, y sin El nada se hizo de cuanto ha sido hecho” (1, 1.3). La Carta a los Hebreos, por su parte, afirma: “Por la fe conocemos que los mundos han sido dispuestos por la palabra de Dios, de suerte que de lo invisible ha tenido origen lo visible (11, 3).

5) En la verdad de la creación se expresa el pensamiento de que todo lo que existe fuera de Dios ha sido llamado a la existencia por El. En la Sagrada Escritura hallamos textos que hablan de ello claramente.

En el caso de la madre de los siete hijos, de quienes habla el libro de los Macabeos, la cual ante la amenaza de muerte, anima al más joven de ellos a profesar la fe de Israel, diciéndole: “Mira el cielo y la tierra de la nada lo hizo todo Dios y todo el linaje humano ha venido de igual modo” (2 Mac 7, 28). En la Carta a los Romanos leemos: “Abrahán creyó en Dios, que da la vida a los muertos y llama a lo que es lo mismo que a lo que no es” (4,17).

“Crear” quiere decir, pues: hacer de la nada, llamar a la existencia, es decir, formar un ser de la nada. El lenguaje bíblico deja entrever este significado en la primera palabra del libro del Génesis: “Al principio creó Dios los cielos y la tierra”. El término “creó” traduce el hebreo “bara” -br-, que expresa una acción de extraordinaria potencia, cuyo único sujeto es Dios. Con la reflexión post-exílica se comprende cada vez mejor el alcance de la intervención divina inicial, que en el segundo libro de los Macabeos se presenta finalmente como un producir “de la nada” (7, 28). Los Padres de la Iglesia y los teólogos esclarecerán ulteriormente el significado de la acción divina, hablando de la creación “de la nada” (creatio ex nihilo; más precisamente: ex nihilo sui et subiecti). En el acto de la creación Dios es principio exclusivo y directo del nuevo ser, con exclusión de cualquier materia preexistente.

6) Como Creador, Dios está en cierto modo “fuera” de la creación y la creación esta “fuera” de Dios. Al mismo tiempo, la creación es completa y plenamente deudora de Dios en su propia existencia (de ser lo que es), porque tiene su origen completa y plenamente en el poder de Dios.

También puede decirse que mediante el poder creador (la omnipotencia) Dios está en la creación y la creación está en El. Sin embargo, esta inmanencia de Dios no menoscaba para nada la trascendencia que le es propia con relación a todo a lo que El da la existencia.

7) Cuando el Apóstol Pablo llegó al Areópago de Atenas habló así a los oyentes que se habían reunido allí: “Al pasar y contemplar los objetos de vuestro culto, he hallado un altar en el cual está escrito: Al Dios desconocido. Pues ése que sin conocerle veneráis es el que yo os anuncio. El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que hay en El, es Señor del cielo y de la tierra” (Hch 17:23-24).

Es significativo que los atenienses, los cuales reconocían muchos dioses (politeísmo pagano), escucharan estas palabras sobre el único Dios Creador sin plantear objeciones. Este detalle parece confirmar que la verdad sobre la creación constituye un punto de encuentro entre los hombres que profesan religiones diversas. Quizá la verdad de la creación está arraigada de modo originario y elemental en las diversas religiones, aun cuando en ellas no se encuentren conceptos suficientemente claros, como los que se contienen en las Sagradas Escrituras.»

En un estudio bíblico publicado en Internet titulado “El Origen de la Maldad”, del portal CasaDeOracionMexico.com E, nos dice que

«La frase “fuiste creado” se deriva del Hebreo “bara” que significa “crear de la nada”. Esto habla del poder de Dios de crear las cosas de la nada… como cuando creó Dios la luz o los seres vivos — lo hizo con su voz. Dios es el único que puede llamar las cosas que no son como si fuesen – es el único que puede crear de la nada. Luzbel fue creado desde la nada. San Agustín dijo “nosotros creemos (la Palabra de Dios) para entender, no entendemos para entonces creer”. Por eso cuando evangelizamos, no tenemos que hacer entender a la gente – la gente tiene que creer para luego entender. Lo que se explica aquí, si el lector no ha nacido de nuevo, puede ser que no lo vaya a entender sino que va a seguir con muchas preguntas en su cabeza. Hay que creer en la Palabra, que es infalible de Dios, para poder entender. Si no creemos, es imposible que entendamos.»

El portal catholic.net, publica un artículo titulado “Dios ha hecho el cosmos de la nada.”, cuyo autor es el Padre Jorge Loring F, quien explica que:

1) Dios ha hecho el cosmos de la nada.

Crear es dar existencia, hacer que un ser comience a existir. Hacer algo de la nada es crear. “Crear es dar existencia, hacer que un ser comience a existir”

“Nada existe sin razón suficiente”.Es un principio filosófico. J. A. Wheeler, uno de los más prestigiosos físicos actuales se pregunta: “¿Por qué existe Algo en lugar de Nada? La respuesta es evidente. Porque un Ser Eterno creó de la Nada todo lo que existe. “El interrogante de por qué existe el ser y no la nada, parece haber sido planteado por primera vez por Leibniz. La fe cristiana responde: el mundo ha sido creado por Dios” Entendemos por mundo todo lo que existe fuera de Dios.

La creación es el acto por el cual Dios da existencia a todo lo que existe fuera de Él. Antes de la creación no existía nada fuera de Dios. Por eso, Dios crea todo de la nada. Porque nada ni nadie existía antes de la creación del Universo, a excepción de Dios. Por eso decimos que Dios hizo de la nada todo lo que existe fuera de Él.

La palabra hebrea “bará” significa creación de la nada. Por eso en la Biblia se aplica sólo a Dios, porque los hombres no creamos, sólo fabricamos, transformamos la materia.
Dice la Biblia: Dios es Autor de todo lo que existe, y por tanto anterior a toda la creación. El Universo es obra de Dios “Dios es causa primera de todo lo que existe” Esto es lo que quiere decir el “Credo” con las palabras: “Creador del cielo y de la tierra”.

2) Los hombres no pueden hacer las cosas de la nada

Hacer las cosas de la nada es crear. El único que puede crear es Dios. El hombre no puede crear, porque para hacer algo necesita materias primas: el carpintero necesita madera; el panadero, harina, etc.

El hombre solamente transforma la materia. Algunas veces estas transformaciones son tan originales que las llamamos “creaciones”, pero este modo de hablar no es adecuado.
Dios ha creado el Universo, porque lo ha hecho de la nada.»

Que es el Creacionismo: G

«Se denomina creacionismo a la creencia, inspirada en dogmas religiosos, que dicta que la Tierra y cada ser vivo que existe actualmente proviene de un acto de creación por un ser divino, habiendo sido creados ellos de acuerdo con un propósito divino. Por extensión, el adjetivo “creacionista” se ha empezado a aplicar a cualquier opinión o doctrina filosófica o religiosa que defienda una explicación del origen del mundo basada en uno o más actos de creación por un Dios personal, como lo hacen, por ejemplo, las religiones del Libro.

El creacionismo se destaca principalmente por los “movimientos antievolucionistas”, tales como el diseño inteligente, cuyo principal objetivo es obstaculizar o impedir la enseñanza de la evolución biológica en las escuelas y universidades. Según estos movimientos creacionistas, los contenidos educativos sobre biología evolutiva han de sustituirse, o al menos contrarrestarse, con sus creencias y mitos religiosos o con la creación de los seres vivos por parte de un ser inteligente. En contraste con esta posición, la comunidad científica sostiene la conveniencia de diferenciar entre lo natural y lo sobrenatural, de forma que no se obstaculice el desarrollo de aquellos elementos que hacen al bienestar de los seres humanos.

Existen creacionismos asociados a muy distintos credos: el cristianismo en sus diversas variantes, el islamismo, el judaísmo, ciertas religiones indígenas americanas, etcétera. El movimiento creacionista políticamente más activo y conocido es de origen cristiano protestante y está implantado, principalmente, en los Estados Unidos.»

Fuente:

A Para Salvarte, Compendio de las verdades fundamentales de la religión Cristiana y normas para vivirlas, Por Jorge Loring, Sacerdote Jesuita

B Artículo publicado en Internet titulado “Creación y evolución”, su autor es el Padre Rafael Pascual, docente de Filosofía de la Ciencia en el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum. http://es.catholic.net/sacerdotes/222/575/articulo.php?id=4091

C Artículo publicado en Internet titulado “9 Dios como un Artista”, en el portal de la fe cristiana evangélica “Existe Dios”, de la organización cristiana Reap the Harvest, una fundación pública que se dedica a la apologética http://www.existedios.com/apologetica_de_la_biblia_cristiana/hay-un-dios/9Dios-como-un-Artista.htm

D Artículo publicado en Internet titulado “Creación – Creador del cielo y de la tierra” en el portal de la fe católica encuentra.com http://www.encuentra.com/documento.php?f_doc=1911&f_tipo_doc=9

E Artículo publicado en Internet titulado “El Origen de la Maldad”, por el pastor Chuy Olivares, http://www.casadeoracionmexico.com/estudios/?p=11

F http://es.catholic.net/sexualidadybioetica/359/806/articulo.php?id=5346 – Autor: P. Jorge Loring

G http://www.carm.org/espanol/evolucion/evolucion_tiesta.htm

Notas:

101 ADOLF HAAS: Evolución y Biblia, II. Ed. Herder. Barcelona, 1965

102 Revista. IBÉRICA de Actualidad Cien tífica, n.138 (X-73)551

103 FOTHERGILL: Evolución, marxismo y cristianismo en Teilhard de Chardin,II Ed. Plaza, Barcelona.

La creación de Adán, de Miguel Ángel

La creación de Adán, de Miguel Ángel

DIOS A

Origen del cosmos.

Las cosas no se hacen solas; es decir, alguien tiene que hacerlas. Tanto la mesa y la casa, como el Sol, la Tierra y las estrellas han sido hechos por alguien. La mesa ha sido hecha por el carpintero, la casa ha sido hecha por el albañil.

1.- EL SOL, LA TIERRA Y LAS ESTRELLAS HAN SIDO HECHOS POR DIOS.

1,1. Si paseas por la playa un día que ha bajado la marea, conoces, por las huellas en la arena, si lo que pasó por allí antes que tú fue un hombre, un perro o un pájaro. Lo mismo vamos a hacer nosotros para averiguar la existencia de Dios.

A Dios no le podemos ver, porque es espíritu 1; y el espíritu no se ve con los ojos de la cara. «A Dios no lo ha visto nadie» 2.

Pero yo puedo conocer una cosa con el entendimiento aunque no la vea con los ojos de la cara: si veo un abrigo colgado de la pared, sé que allí hay un clavo, aunque no lo vea. Si no, el abrigo no se sostendría 3.

Vamos a conocer a Dios por las huellas que ha dejado en la creación. Dice San Pablo que Dios es cognoscible con la razón a través de las criaturas 4.

Empecemos por la huella que Dios ha dejado en el cielo.

Tú sabes que aquellas huellas en la arena no se han hecho solas.

Pues mira el cielo. ¿Puedes contar las estrellas?

El Atlas del cosmos, que ya se ha empezado a publicar, constará de veinte volúmenes, donde figurarán unos quinientos millones de estrellas. El número total de las estrellas del Universo se calcula en unos 200.000 trillones de estrellas: ¡un número de veinticuatro cifras5.

El Sol tiene diez planetas: Mercurio, Venus, la Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno, Plutón, (descubierto en 1931 por Percival Lowell) 6, y el décimo que se acaba de descubrir. Los astrónomos Thomas van Flandern y Robert Harrison, del Observatorio Naval de los Estados Unidos, lo han confirmado con sus cálculos sobre las perturbaciones en las órbitas de Urano y Neptuno7. Unos le llaman el planeta X8. El Dr. John Murray, de la Open University, lo llama Némesis.9

El año 2004, La NASA americana descubrió un nuevo planeta en el sistema solar. Lo ha llamado Sedna, y es el más alejado del Sol. Está a 12.800 millones de kilómetros. El doble de la distancia de Putón. Es más pequeño que la Luna: como la mitad de Plutón. Por eso algunos dudan si llamarle planeta, pues a los astros más pequeños que Plutón se les llama planetoides10.

Nuestra galaxia, la Vía Láctea, tiene cien mil millones de soles11. Y galaxias como la nuestra se conocen cien mil millones12.

En nuestra galaxia hay mil millones de púlsares que son estrellas de neutrones en rotación, que dan seiscientas cincuenta vueltas por segundo, y su densidad es de mil millones de toneladas por centímetro cúbico13

Los púlsares provienen de la explosión de supernovas14. Emiten haces de radiación como un faro costero, con pulsaciones de periodicidad perfecta. Por eso, en un principio, se creyó que se debían a civilizaciones extraterrestres15.

La Nebulosa de Andrómeda consta de doscientos mil millones de estrellas.

Pues, si unos hoyos en la arena no se pueden haber hecho solos, ¿se habrán hecho solos los millones y millones de estrellas que hay en el cielo?

Alguien ha hecho las estrellas. A ese Ser, Causa Primera de todo el Universo, llamamos Dios.

La observación del cielo interesa al hombre desde tiempos remotísimos. Podríamos decir que la Historia de la Astronomía16, prescindiendo de los chinos, empezó con los babilonios, egipcios, griegos y árabes.

A los babilonios se debe la división del día en veinticuatro horas y éstas en sesenta minutos, y éstos en sesenta segundos. Los griegos dieron nombre a muchas constelaciones y planetas, que después latinizaron los romanos. Los árabes dieron nombre a muchas estrellas. Voy a dar algunos datos.

1,2. La Luna, está a 384.000 kilómetros de la Tierra. El Sol a 150.000.000 kilómetros. Plutón a 6.000.000.000 de kilómetros17. Fuera del sistema solar, Sirio, la estrella más brillante del firmamento18, a ocho años luz; Arturo a treinta y seis años luz.

La luz, a 300.000 kilómetros por segundo, en un segundo da siete vueltas a la Tierra, y recorre en un año una distancia igual a 200 millones de vueltas a la Tierra. En kilómetros son unos diez billones de kilómetros19. Para caer en la cuenta de lo que es un billón, pensemos que un billón de segundos son casi treinta y dos mil años.

La velocidad de la Luz, según las leyes de la Física, no puede superarse20. La velocidad de la luz es tope, como demostró matemáticamente Einstein; pues según la ecuación e=mc2 a esa velocidad la masa se haría infinita21.

Fuera de nuestra galaxia, la nebulosa de Andrómeda, que es la más cercana a nuestra galaxia de la Vía Láctea, está a dos millones de años-luz22.

Coma de Virgo a 200 millones de años-luz.

Y el Cúmulo de Hidra a 2.000 millones de años-luz23 .Éste es el límite de percepción de los telescopios ópticos24. Pero los radiotelescopios profundizan más.

El astro más lejano detectado es el Quásar PKS 2.000-330, está a quince mil millones de años-luz25. Los quásares son radio-estrellas que emiten ondas hertzianas. Se detectaron por vez primera en 196026.

1,3. Es posible que haya otros astros habitados, pero nada sabemos; pues Dios nada nos ha dicho, y no hemos podido conectar con ellos.

La existencia de la vida inteligente extraterrestre es algo probable que no ofrece ninguna dificultad, ni a la Ciencia ni a la Religión.

Pero, a pesar de todos los esfuerzos realizados, los científicos no han logrado captar ninguna señal clara de seres inteligentes extraterrestres.

Cuando estuve en Puerto Rico, para pronunciar conferencias en la Universidad Católica de Ponce, visité el radiotelescopio de Arecibo, que es el mayor del mundo27. Su reflector tiene trescientos cinco metros de diámetro (mil pies), y es capaz de detectar la llama de una vela sobre la Luna28. Desde él se lanzan todos los años señales al espacio buscando civilizaciones extraterrestres. Aunque estas señales se pueden detectar más allá de nuestra galaxia29, no hemos recibido respuesta30. El mensaje se ha emitido en un código binario, que es el habitual en las computadoras. En este mensaje se describen algunas características de la vida de la Tierra, de lo que es el hombre, y del radiotelescopio que emite el mensaje.

En mi visita al Observatorio de Radioastronomía de Arecibo me facilitaron una copia cifrada de este mensaje, que conservo en mi poder.

El Prof. Heinrich K. Erben de la Universidad de Bonn, reduce drásticamente la posibilidad de vida inteligente en algún otro lugar del Universo31. Después de veinticinco años de iniciado el proyecto OZMA no se ha conseguido captar rastro alguno de señales inteligentes procedentes de otros mundos32.

«No tenemos datos sobre la existencia de vida inteligente fuera del sistema solar. Pero es verdad que la opinión científica ha evolucionado en los últimos veinte años en el sentido de considerar cada vez más difícil el que se haya dado en otros lugares el conjunto de condiciones que se dieron en nuestro planeta, y que influyeron decisivamente en la habitabilidad y en el desarrollo de la vida hasta el hombre»33 . Por eso parece que no existe vida inteligente en otro lugar de nuestra galaxia34. Y desde luego no hay esperanza de encontrar vida inteligente en otro planeta del sistema solar35

Juan Oró, eminencia bioquímica mundial, Profesor de la Universidad de Houston (EE.UU.), y uno de los principales investigadores de la NASA, ha dicho: «No tenemos noticia de vida inteligente fuera de la Tierra».

«La opinión científica sobre la vida extraterrestre ha cambiado en los últimos diez o veinte años. De un optimismo que esperaba encontrar planetas habitados en todo el Universo, casi alrededor de cada estrella, a un realismo más bien pesimista. Parece difícil esperar que se hayan dado en otro sitio todas las condiciones, en el momento preciso y en la forma precisa, para que aparezca la vida y tenga la posibilidad de desarrollarse hasta donde se desarrolló aquí en la Tierra»36

«El paleontólogo Peter Ward y el astrónomo Donald Brownlee han examinado los procesos químicos por los que se pudo originar la vida en la Tierra, y los factores ambientales que protegieron este planeta y que crearon las condiciones para que esa vida evolucione a formas complejas, algo raro en el universo. (…)

«La Tierra es un planeta tan raro que no se parece a ningún otro cuerpo espacial. Condiciones para que la vida se haga más compleja: distancia adecuada al Sol para que el agua se mantenga líquida; masa adecuada del planeta para retener la atmósfera y los océanos, un vecino masivo como el planeta Júpiter que nos salva de los asteroides más peligrosos, la justa cantidad de carbono que permita el desarrollo de la vida, etc. Demasiadas casualidades para ser optimista»37

«Según el astrónomo chileno Patricio Díaz Pazos, la probabilidad de vida extraterrestre es de: 0, 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 1 «como requisito para la existencia de algún tipo de ser viviente, en las circunstancias que conocemos»38.

Repetidas veces la prensa se ha hecho eco del avistamiento de OVNIS (Objetos Voladores No Identificados), como si fueran naves extraterrestres. Pero la mayoría de las veces todo se explicó sin necesidad de acudir a su origen extraterrestre. Incluso la CIA norteamericana ha reconocido haber atribuido a los OVNIS lo que eran aviones espías39 .Otras veces la aparición de OVNIS se ha explicado después como de origen humano (globos sonda, fragmentos de satélites artificiales, etc.). Fueron famosos unos círculos enigmáticos que aparecieron al sur de Inglaterra, en la década de los ochenta, en unas plantaciones de cereales. Después, en 1991, Doug Bower y Dave Chorley, dos amigos de Southampton, se confesaron autores de la broma40.

La creación del cielo, de Miguel Ángel

“Casi fuera del cielo ancla entre dos montañas
la mitad de la luna.
Girante, errante noche, la cavadora de ojos.
A ver cuántas estrellas trizadas en la charca”.

(PABLO NERUDA)

1,4. En el cielo hay millones y millones de estrellas muchísimo mayores que la Tierra. La Tierra, que pesa seis mil trillones de toneladas41, es una bola de 40.000 Km. de perímetro (meridiano).

El Sol es un millón trescientas mil veces mayor que la Tierra.

En la estrella Antares, de la constelación de Escorpión, caben 115 millones de soles42.

Alfa de Hércules, que está a 1.200 años-luz, y es la mayor de todas las estrellas conocidas, es ocho mil billones de veces mayor que el Sol43.

Para aclarar un poco estos volúmenes descomunales, diremos que la órbita de la Luna dando vueltas alrededor de la Tierra, de ochocientos mil kilómetros de diámetro, cabe dentro del Sol; y que el radio de Antares es el diámetro de la órbita de la Tierra, es decir, de trescientos millones de kilómetros; y que el diámetro de la órbita de Plutón, que es de doce mil millones de kilómetros, es la décima parte del radio de Alfa de Hércules. Todo esto me lo ha calculado un astrónomo.

La mayor radio-estrella conocida es DA-240 que tiene el diámetro de seis millones de años-luz44. El diámetro de esta radio-estrella es sesenta veces mayor que el diámetro de nuestra galaxia, la Vía Láctea, que es de cien mil años de luz.

1,5. Estas bolas gigantescas van a enormes velocidades.

La Tierra va a cien mil kilómetros por hora, es decir a treinta kilómetros por segundo45. El Sol va a trescientos kilómetros por segundo, hacia la Constelación de Hércules. La Constelación de Virgo se aleja de nosotros a mil kilómetros por segundo46. El Cúmulo de Boyero se desplaza a cien mil kilómetros por segundo47.

Por el desplazamiento hacia el rojo de las rayas del espectro se ha calculado que hay estrellas que se alejan de nosotros a 276.000 kilómetros por segundo. Es decir, al 92 % de la velocidad de la luz.

1,6. El movimiento de las estrellas es tan exacto que se puede hacer el almanaque con muchísima anticipación. El almanaque pone la salida y la puesta del Sol de cada día, los eclipses que habrá durante el año, el día que serán, a qué hora, a qué minuto, a qué segundo, cuánto durarán, qué parte del Sol o de la Luna se ocultará, desde qué punto de la Tierra será visible, etc.

El 30 de junio de 1973, España entera estuvo pendiente del eclipse parcial de Sol del cual la prensa venía hablando varios días.

El 2 de octubre de 1959, fue visible desde la islas Canarias, un eclipse total de Sol, a las 12 del mediodía, tal como se había previsto desde mucho antes. Por eso se instaló en la Punta de Jandía en Fuerteventura un puesto de observación en el que se reunieron científicos del mundo entero.

El anterior eclipse de Sol contemplado desde Canarias, fue el 30 de agosto de 1905, y se sabe «que habrá que esperar hasta pasado el siglo XXII para ver otro eclipse total de Sol dentro de nuestras fronteras»48 .

El año 2005 podremos observar un eclipse anular desde Cádiz49.

El cometa Halley (llamado así en honor del astrónomo Edmundo Halley, contemporáneo y amigo de Isaac Newton) que como se había previsto el siglo pasado, pasó junto a nosotros en el año 1910, volvió a pasar cerca de la Tierra en marzo de 1986 según se había anunciado. Todos los periódicos del mundo hablaron de él.

Halley (1656-1742) que observó el cometa en 1682 calculó su órbita y predijo que aparecería de nuevo cada setenta y seis años, y así ha sucedido50.

Volverá a verse el año 2062. Cuando pasó junto a la Tierra en 1986 fue fotografiado por la sonda europea Giotto, que se acercó al núcleo del cometa a una distancia de 500 kilómetros51 La longitud de la cola del cometa Halley es de cincuenta millones de kilómetros y está formada por gases enrarecidos52.

Cuando estuve en Santa Cruz de Tenerife con ocasión de unas conferencias que tuve en la Residencia de Paso Alto, en enero de 1991, tuve ocasión de visitar el Observatorio de Astrofísica del Teide, donde tenemos el telescopio de microondas más sensible del mundo, y donde se estudian las oscilaciones del Sol, etc. Allí hice amistad con el astrónomo inglés Mark Kidger, especialista en el estudio del cometa Halley. Me dio algunos datos que pueden ser interesantes:

El núcleo del cometa está formado por gases sólidos a 100 grados centígrados bajo cero. Sus dimensiones son de 7’50 por 8’50 por 18 kilómetros.

Aunque los chinos ya lo conocían mil años antes de Cristo y ha dado miles de vueltas alrededor del Sol, terminará por desaparecer, pues cada vez que se acerca al Sol pierde peso al volatilizarse por el calor, parte de los gases sólidos del núcleo. La cola del cometa no va hacia atrás, como la estela de un avión de reacción, sino que arrastrada por el viento solar se desplaza en el sentido opuesto al Sol, como el humo de una locomotora en marcha, que se desplaza lateralmente si hace un viento fuerte.

1,7. La precisión del movimiento de los astros sería imposible conocerlo si el orden del movimiento de los astros no fuera calculable matemáticamente.

Por eso James Jeans, ilustre matemático y Presidente de la Real Sociedad Astronómica de Inglaterra y Profesor de la Universidad de Oxford, uno de los más grandes astrónomos contemporáneos, en su libro Los misterios del Universo53 afirman que el Creador del Universo tuvo que ser un gran matemático. Y Einstein: «La Naturaleza es la realización de las ideas matemáticas de Dios»54.

Paul Dirac, Catedrático de Física Teórica de la Universidad de Cambridge y uno de los científicos más sobresalientes de nuestra generación, dijo en la revista Scientific America: «Dios es un matemático de alto nivel»55.

1,8. Todo este orden maravilloso requiere una gran inteligencia que lo dirija. ¿Qué pasaría en una plaza de mucho tránsito -como la Cibeles de Madrid- si los conductores quedaran repentinamente paralizados y los vehículos, sin inteligencia, abandonados a su propio impulso? En un momento tendríamos una horrenda catástrofe.

1,9. Cuanto más complicado y perfecto sea el orden, mayor debe ser la inteligencia ordenadora.Construir un reloj supone más inteligencia que construir una carretilla.

Si un día naufragas en alta mar, y agarrado a un madero llegas a una isla desierta, aunque allí no encuentres rastro de hombre, ni un zapato del hombre, ni un trapo de hombre, ni una lata de sardinas vacía, nada; pero si paseando por la isla desierta encuentras una cabaña, inmediatamente comprendes que en aquella isla antes que tú estuvo un hombre. Comprendes que aquella cabaña es fruto de la inteligencia de un hombre. Comprendes que aquella cabaña no se ha formado al amontonarse los palos caídos de un árbol. Comprendes que aquellas estacas clavadas en el suelo, aquellos palos en forma de techo y aquella puerta giratoria son fruto de la inteligencia de un hombre. Pues si unos palos en forma de cabaña requieren la inteligencia de un hombre, ¿no hará falta una inteligencia para ordenar los millones y millones de estrellas que se mueven en el cielo con precisión matemática?

Isaac Newton (1642-1727) y Johannes Kepler (1571-1631) formularon matemáticamente las leyes que rigen el movimiento de las estrellas del Universo; pero Newton y Kepler no hicieron esas leyes, porque las estrellas se movían según esas leyes muchísimos años antes de que nacieran Newton y Kepler. Luego hay alguien autor de esas leyes que rigen el movimiento matemático de las estrellas.

Por eso el cosmonauta Borman dijo desde la Luna:«Nosotros hemos llegado hasta aquí gracias a unas leyes que no han sido hechas por el hombre». Y Newton: «El conjunto del Universo no podía nacer sin el proyecto de un Ser inteligente»56. «Me basta -ha dicho Alberto Einstein- reflexionar sobre la maravillosa estructura del Universo, y tratar humildemente de penetrar siquiera una parte infinitesimal de la sabiduría que se manifiesta en la Naturaleza»57. Dijo también: «Dios no juega a los dados»58

La inteligencia que ordena las estrellas en el cielo y dirige con tanta perfección la máquina del Universo es la inteligencia de Dios.

Por eso dice la Biblia: «Los cielos cantan la gloria de Dios» 59.

Las criaturas son dedos que me señalan a Dios. Pero hay gente que se queda mirando el dedo y no ve más allá.

«Nada menos que André Gide dijo: “No creer en dios es mucho más difícil de lo que se piensa. Para seguir haciéndolo es necesario abstenerse de mirara la Naturaleza y de reflexionar sobre lo que vemos»60.

Resulta ridículo que Salvatore Quasimodo dijera, cuando los soviéticos lanzaron el Sputnik, en octubre de 1957: «El hombre le está haciendo la competencia a Dios en el dominio del espacio».

Puede ser interesante mi vídeo titulado: La astronomía lleva a Dios61.

1,10. No es lo mismo Astronomía que Astrología. La Astronomía es ciencia; la Astrología, en la que se basan los horóscopos, cuento. Así opinan Shawn Carlson, Físico de los Laboratorios Lawrence Berkeley (California) y Andrew Fraknoi, responsable de la Sociedad Astronómica del Pacífico62.

Recientemente doscientos cincuenta y ocho científicos del mundo entero han firmado un manifiesto a la prensa para desengañar al pueblo crédulo que se fía de la Astrología, debido a la propaganda que hacen de ella los medios de comunicación. Entre otras cosas, en este manifiesto se dice lo siguiente:

«Es simplemente un error imaginar que las fuerzas ejercidas por las estrellas y los planetas en el momento del nacimiento, pueden, de alguna forma, determinar nuestro futuro. Tampoco es verdad que la posición de los objetos celestes hagan que ciertos días o períodos de tiempo sean más favorables para emprender algún tipo de actividad, o que el signo bajo el que uno ha nacido determine la compatibilidad de su relación con otras personas…Creemos llegado el momento de rechazar vigorosamente las afirmaciones pretenciosas de los astrólogos charlatanes. Quienes continúan teniendo fe en la astrología lo hacen a pesar de que no hay ninguna base científica para sus creencias, y sí una fuerte evidencia de lo contrario»63.

La prueba de que los astros no determinan el futuro de las personas se confirma por el hecho de que dos hermanos gemelos, que nacieron con la misma estrella, uno tiene una muerte trágica de niño, y el otro tiene una vida larga, próspera y feliz.

El profesor Stanley L. Jaki de la Universidad de Seton Hall de New Jersey. (EE.UU.) manifestó que la astrología carece de fundamento científico64.

Creer en los horóscopos es pura superstición. Lo que ocurre es que cuando disminuye la fe en Dios aumenta la credulidad en las supersticiones.

Lo mismo podríamos decir de los futurólogos.

En agosto de 1999 todos los medios de comunicación se hicieron eco de la profecía de Nostradamus, según la cual el fin del mundo sería el próximo día 11. La profecía fue un fracaso. Por eso hoy seguimos vivos.

Doce personas se suicidaron por miedo a lo que iba a pasar el 11 de agosto65.

Para esa misma fecha otros anunciaron una catástrofe en París, hasta el punto de que el célebre diseñador Rabanne clausuró sus tiendas en París66. Tampoco pasó nada catastrófico.

Es curioso que ningún futurólogo avisara del tremendo acto terrorista del 11 de septiembre del año 2001 contra las Torres Gemelas de Nueva York, en el que murieron tres mil personas. No lo dijeron porque no lo sabían. Si lo hubieran sabido, lo hubieran dicho; y además de hacerse famosos, hubieran evitado una catástrofe.

1,11. La máquina fotográfica fue un descubrimiento trascendental para la cultura de los hombres.Antes, sólo se podía conocer lo que se veía con los propios ojos. Desde que se inventó la fotografía es posible conocer los paisajes, los monumentos, las obras de arte y los grandes personajes del mundo entero sin salir del lugar en que se ha nacido.

El invento de la máquina fotográfica supone una gran inteligencia, y los hombres han tardado muchos años en descubrirla. No se descubrió hasta el siglo pasado.

Sin embargo, mucho antes de que los hombres inventasen la máquina fotográfica -desde el principio de la humanidad- ya estaba inventado el ojo humano, maravillosa máquina fotográfica, que saca diez fotos por segundo, no es necesario pasar el carrete y además se enfoca sola gracias a la maravillosa constitución del cristalino. El inventar el ojo supone todavía más inteligencia que el inventar la máquina fotográfica.

El Catedrático de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Clermont-Ferrand y de la de París, y Presidente de la Academia de Ciencias de Francia en 1967, el Dr. Pierre-Paul Grassé, demuestra en un documentado estudio que el ojo no puede ser el resultado del azar, sino fruto de una inteligencia ordenadora67.

«El corazón late unas setenta veces por minuto. A lo largo de una vida lo ha hecho unas tres o cuatro mil millones de veces. Por cada contracción aspira y riega un decilitro de sangre, lo que supone 18.000 litros al día, cuatro millones de litros al año, y 250 millones de litros en una vida de setenta años»68.

¿Qué máquina hecha por el hombre puede hacer esto, sin mantenimiento ni recambios?

La hoja verde es una fábrica de oxígeno. Con la luz del Sol la función clorofílica de las plantas transforma el anhídrido carbónico que exhalamos al respirar en oxígeno.

Unos científicos de la Universidad de Sevilla han logrado repetir el en laboratorio lo que hacen las plantas.

El ejército norteamericano ha conseguido una seda muy resistente para el tejido de los soldados fabricando una fibra de tela de araña sintética69.

La célula es una fábrica de productos químicos.

La cadena del ADN es el manual de instrucciones para fabricar estos productos cuando los necesita. Este manual está escrito solamente con cuatro letras (C, G, A, T) que representan cuatro bases diferentes. Las distintas combinaciones de estas bases forman los genes. Cada gen es un trozo del ADN70.

Uno de los grandes adelantos de la aviación moderna es el piloto automático con el cual un avión puede volar sin ningún hombre que lleve los mandos.

Pero los hombres no han inventado todavía ni inventarán jamás, un avión que no sólo vuele sin piloto, sino que además se busque él solo la gasolina, se haga él solo el hangar y, lo que es más, fabrique él solo otros aviones como él, que a su vez hacen otros aviones, y así indefinidamente.

Este avión maravilloso que nos parece imposible que se invente jamás, existe desde tiempos remotísimos: son los pájaros.

El pájaro es un avión que vuela solo, se busca él solo la gasolina (alimento), se hace él solo el hangar (nido), unas veces con ramajes y otras con cemento (nido de golondrinas).

¿Y cómo se fabrica este avión?

¡Con sólo calentar un huevo!

Con poner un huevo de gallina a cuarenta grados centígrados de temperatura, durante veintiún días, sale un pollito saltando y piando.

En el huevo frito que te ponen delante en la mesa, ¿me quieres decir dónde está el pico, los ojos, las plumas?

¿Cómo se forma todo esto en el pollito?

Con sólo calentar el huevo un poco.

¡Qué invento tan maravilloso es el del huevo!

¡Qué inteligencia tan grande supone inventar el huevo!

En el huevo, lo mismo que en la Naturaleza toda, hay leyes que rigen su evolución.

Pero los hombres no saben inventar un huevo artificial que poniéndolo en una incubadora saque un pollito, el cual ponga a su vez otros huevos de los que nazcan nuevos pollitos, y así sucesivamente. El hombre no lo sabe, pero lo sabe Dios que es el inventor de la Naturaleza.

El colibrí sabe volar hacia atrás: se acerca a la flor a chuparle el néctar con su largo pico, y luego retrocede. Nuestros aviones no pueden volar hacia atrás.

En 1966 estuve dando conferencias en la Sociedad Hullera Vasco-Leonesa, y me quedé asombrado al ver allí un ordenador IBM que podía realizar tres mil operaciones por segundo.

Hoy hay ordenadores que pueden realizar veintidós millones de operaciones por segundo71. Recientemente la IBM ha presentado el ordenador más rápido y potente del mundo: el Pacific Blue, capaz de calcular tres trillones de operaciones por segundo72.

Pero la calculadora no tiene inteligencia. La inteligencia está en el que la inventó.

Aunque parece una máquina inteligente, sin embargo, no progresa por sí misma, no es consciente de sus propios actos.

La máquina no sabe lo que hace, ni por qué debe hacerlo así, y no de otra manera.

La máquina sólo puede resolver mecánicamente el tipo de problemas para los que la ha preparado de antemano un ser inteligente73.

«Ninguna máquina es capaz de plantearse problemas que no le hayan sido previamente planteados»74.

El robot no puede programarse a sí mismo75.

Dice D. Salvador de Madariaga: «La máquina es un pensamiento cristalizado; jamás se vio una máquina que no fuera consecuencia de un pensamiento»76.

La máquina no piensa por sí misma, no fabrica ninguna información nueva, es incapaz de un pensamiento creador, se limita a ejecutar el programa que ha recibido.

El pensamiento creador y la iniciativa pensante están en el hombre77.

«Una máquina muy perfeccionada podría hacer muchas cosas, pero nunca podrá sustituir al hombre»78.

El cerebro tiene catorce mil millones de neuronas.

En el organismo humano hay alrededor de sesenta billones de células.

Todas estas células evolucionan según un plan determinado79.

De la fusión de dos células (el espermatozoide y el óvulo) proceden los cien billones de células que forman el ser humano. Y las especializaciones de cada célula (muscular, adiposa, cardíaca, hepática, renal, etc.) es superior a todas las especializaciones creadas por el hombre en profesiones, técnicas, artes y oficios80.

Estas células tienen un sistema inmunitario para defenderse de los enemigos exteriores: son los fagocitos (leucocitos = glóbulos blancos), que detectan al enemigo, lo analizan, lo identifican, y organizan su destrucción81

«Una máquina electrónica abarca una serie de acciones planificadas.

«La señal de comienzo de una acción depende de los resultados de la acción precedente.

«Los animales “funcionan” de acuerdo con líneas similares.

«En respuesta a un estímulo condicionado ejecutan un movimiento reflejo (…)

Las máquinas electrónicas operan de acuerdo con programas estrictos y detallados, de los cuales no pueden desviarse ni un ápice.

Una máquina lo único que puede hacer es ejecutar su propio programa.

No introduce en el proceso ningún elemento creativo»82 .

Hoy se habla impropiamente de inteligencia artificial. D. Ramón López de Mántaras, doctor en Físicas, Profesor de Investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, y Premio al Mejor Trabajo Europeo de Inteligencia Artificial, reconoce que «no es posible fabricar máquinas realmente inteligentes. Por eso habría que cambiar la expresión de “inteligencia artificial»83.

1,12. Los animales se mueven por instintos.

El instinto hace que el pajarillo busque palitos para hacer su nido, y que el orangután coja un palo para alcanzar la fruta del árbol.

Y estos instintos se trasmiten por generación a sus descendientes.

Los animales tienen instintos maravillosos.

Según las investigaciones del Dr. Walter Frese, del Instituto Max Planck, las palomas mensajeras se orientan en sus vuelos gracias a una especie de brújula biomagnética que tienen84.

Los tiburones se orientan durante las migraciones sirviéndose del campo magnético terrestre85

Las abejas utilizan para orientarse la polarización de la luz y ven el ultravioleta86

Los elefantes se comunican por infrasonidos. Los investigadores americanos Payne y Poole han logrado identificar más de treinta modulaciones diferentes entre las comunicaciones entre elefantes87.

La serpiente de cascabel posee un magnífico detector de rayos infrarrojos de exquisita sensibilidad para advertir la presencia de su presa en la oscuridad88.

Hay mariposas que ven con rayos ultravioleta, como nuestros científicos modernos.

Los delfines localizan los obstáculos sumergidos en el agua por medio de una sonda acústica como los barcos modernos89.

Según los investigadores Ott y Schaeffel el ojo del camaleón le permite medir con precisión la distancia de su presa, como un moderno aparato de telemetría90

Recientemente, la empresa norteamericana, AIR TASER, de Arizona, ha difundido una pistola eléctrica, de defensa personal, que deja electrocutado temporalmente al agresor. Esto es lo que hace el pez «Raya eléctrica del Pacífico», que para cazar a su presa le lanza una descarga eléctrica de 220 voltios y 20 amperios. Este pez habita en las aguas de la Baja California, y fue clasificado por Ayres en 185591.

Un murciélago sin ojos vuela sin tropezar en una habitación cruzada por cables en todas direcciones. ¿Cómo se guía? El murciélago no lo sabe, pues no tiene inteligencia; pero lo sabe Dios que es quien ha hecho el murciélago y le ha dotado de una especie de radar que emite ondas ultrasonoras, según los estudios de los norteamericanos Griffin y Galambos92. ¡Qué inteligencia tan grande tiene el inventor de la Naturaleza!

1,13. Toda la Naturaleza está llena de maravillas:

Las golondrinas en sus migraciones recorren al año quince mil kilómetros.

Las ocas rebasan el Himalaya a seis mil metros de altura.

Las arañas producen al mes tres kilómetros de hilo.

La mariposa tiene veinte mil ojos.

La abeja reina pone tres mil huevos al día.

La malva produce al año veinticinco millones de peces.

Dios es más maravilloso en lo pequeño que en lo grande.

En 1989, con ocasión de un trabajo de investigación que estaba haciendo un equipo de ingenieros sobre el Sudario de Oviedo, para confirmar la autenticidad de la Sábana Santa de Turín, estuve en el Laboratorio de Investigación de Hidroeléctrica Española, donde trabajan estos ingenieros. Allí pude contemplar en un microscopio electrónico de barrido (scanner), (que puede llegar hasta los doscientos mil aumentos), la estructura de un grano de polen, un pelo de mosca, maravillosamente contorneado, el alvéolo de un ojo de mosquito, etc. etc. ¡Algo impresionante!

No sabe uno que admirar más, si las maravillas grandes o las pequeñas.

Si las velocidades de las estrellas, o la rapidez de la mosca moviendo sus alas 480 veces por segundo.

Si el tamaño de los astros, o la maravillosa constitución del átomo compuesto de electrones, protones, neutrones y demás partículas subatómicas de existencia efímera93, en el que los electrones giran alrededor del núcleo, que representa al resto del átomo lo que una pulga a un estadio de fútbol94.

La complicación del ADN es tan grande que «requiere una inteligencia»95.

«El átomo es la porción indivisible de un elemento químico. Si lo dividimos en partículas subatómicas, deja de ser ese elemento químico. (…) Y está prácticamente vacío. Si el núcleo fuera del tamaño de una canica, los electrones estarían a una distancia de un kilómetro»96. El núcleo del átomo mide una billonésima de centímetro97.

«En el seno de los laboratorios de física, y en las profundidades de enormes aceleradores, comenzaron a descubrirse nuevos elementos y partículas, cada vez más pequeñas, hasta llegar a los «quark», que parecen ser verdaderamente los últimos componentes de la naturaleza»98.

No sabe uno qué admirar más, si la exactitud del movimiento de los astros, o el prodigioso instinto de las abejas para hacer las celditas hexagonales de su panal con la perfección con que podría calcularlas el mejor de los ingenieros: la forma hexagonal permite la máxima capacidad con el mínimo material, uniendo la resistencia al aprovechamiento del espacio intermedio. Las abejas realizan en sus colmenas un difícil problema de estereometría con más precisión que el célebre matemático König, que al hacer el cálculo se equivocó por una errata en la tabla de logaritmos99.

Los sapientísimos instintos de los animales, y las leyes todas del Universo están diciendo a voces que han sido hechos por una gran inteligencia.

Precisamente es muy reciente el nacimiento de una nueva ciencia, la Biónica, que se basa en el estudio de los seres vivos para hacer aplicaciones por los ingenieros100. El nombre de Biónica es contracción de biología y electrónica.

La Naturaleza ha conseguido cosas de técnica superior a la del hombre. El hombre no ha llegado al vuelo en zig-zag como la mosca, ni a la bioluminiscencia de algunos gusanos y peces de las profundidades abisales que emiten luz de su cuerpo.

Fuente;

A El P. Rafael Pascual es docente de Filosofía de la Ciencia en el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum.http://es.catholic.net/sacerdotes/222/575/articulo.php?id=4091

Notas:

1 Evangelio de SAN JUAN, capítulo 4, versículo 24

2 Evangelio de SAN JUAN, 1:18

3 SHEED: Teología y sensatez, I, 2. Ed. Herder. Barcelona.1979.

4 SAN PABLO: Carta a los Romanos, 1:20

5 ANTONIO DÚE, S.I.: Vida y muerte del cosmos, II. Ed. FAX, Madrid

6 RICARDO MORENO: Historia breve del universo, II, 15. Ed. Rialp. Madrid. 1998.

7 Diario YA del 21-IV-83, pg. 30s.

8 Diario YA del 22-VI-88, pg. 23.

9 Noticias de la Ciencia y la Tecnología en INTERNET: 15-X-1999

10 Diario LA RAZÓN del 16-III-2004, pg.60.

11 MANUEL CARREIRA, S.I.: Profesor de Física y Astronomía en la Universidad de Cleveland (EE.UU.); Antropocentrismo científico y religioso. Ed. A.D.U.E. Madrid, 1983

12 MANUEL CARREIRA, S.I.: Metafísica de la materia, VIII. Universidad de Comillas. Madrid. 1993.

13 DANY P. PAGE: en INTERNET, www.astroscu.unam.mx/hipercurso/EG/PSR/pulsares.html

14 TOMÁS ALFARO: El Señor del azar, I, 5, d. Ed. San Pablo. Madrid. 1997.

15 PATRICIO DÍAZ PAZOS: Estrellas de neutrones, en INTERNET,www.civila.com/chile/astrocosmo

16 RICARDO MORENO: Historia breve del universo, I,1. Ed. Rialp. Madrid. 1998.

17 BERNARD LOWELL, Director del Observatorio de Radioastronomía e Jodrell Bank: Conocimiento actual del universo, II Ed. Labor. Barcelona, 1975

18 RICARDO MORENO: Historia breve del universo, III,8. Ed. Rialp. Madrid. 1998.

19 MANUEL CARREIRA, S.I.: El creyente ante la Ciencia, II, 3, Cuadernos BAC, n. 57. Madrid 1982

20 Revista INVESTIGACIÓN Y CIENCIA, n. 45 (VI-80), pg.. 78.

21 STEPHEN W. HAWKING: Historia del tiempo, II. Ed. Crítica. Barcelona, 1988

22 STEPHEN WEINBERG: Los tres primeros minutos del Universo, II. Alianza Editorial, Madrid, 19

23 FRED HOYLE: El Universo inteligente, pg. 169. Ed. Grijalbo, 1984

24 PASCUAL JORDAN: Creación y Misterio, I, 2. EUNSA. Pamplona, 1978

25 Revista INVESTIGACIÓN Y CIENCIA, n.80 (V-83), pg.. 61

26 ABC de Madrid del 14-VIII-95, pg.42

27 ISAAC ASIMOV: Diario EL DÍA de San Juan de Puerto Rico, 19-III-89, pg. 60

28 Revista BLANCO Y NEGRO del 4-X-92, pg. 71

29 NOTICIAS DE CIENCIA Y TECNOLOGÍA, Vol. I, nº 91 (19-XI-1999).Manuel Montes <mmontes@ctv.es>

30 Revista IBÉRICA de actualidad científica, n. 202 (VII-79), 277

31 Diario YA de Madrid, 6-I-86, pg. 6

32 Diario YA de Madrid, 24-III-85, pg. 12

33 MANUEL CARREIRA, S.I., Profesor de Física y Astronomía en la Universidad de Cleveland (EE.UU.): Metafísica de la materia,IX. Universidad de Comillas. Madrid. 1993.

34 Revista MUNDO CIENTÍFICO: 42(XII-84), 1.197.

35 Revista MUNDO CIENTÍFICO: 42(XII-84), 1.191.

36 MANUEL M. CARREIRA, S.I. Profesor de Física y Astronomía en la Universidad de Cleveland (EE.UU.): Antropocentrismo científico y religioso. Ed. A.D.U.E., Madrid, 1983

37 Diario LA RAZÓN, 20-I-2000, pg.36

38 PATRICIO DÍAZ PAZOS: en INTERNET, www.civila.com/chile/astrocosmo

39 DIARIO DE CÁDIZ, 5-VIII-97, pg. 46

40 CARL SAGAN: El mundo y sus demonios, IV. Ed. Planeta. Barcelona. 1997.

41 RICARDO MORENO: Historia breve del universo, II, 1. Ed. Rialp. Madrid. 1998.

42 IGNACIO PUIG, S.I.: Astronomía popular, v.6

43 Revista IBÉRICA de actualidad científica, n.371 (15-II-58), 156

44 GABRIEL LORENTE: Un espectador del progreso científico, XXIX, 3. Ed. UNED. Madrid. 2000.

45 STEPHEN WEINBERG: Los tres primeros minutos del Universo, II. Alianza Editorial. Madrid, 1980

46 STEPHEN WEINBERG: Los tres primeros minutos del Universo, III. Alianza Editorial.Madrid, 1980

47 COLIN A. ROMÁN: Secretos del Cosmos, V.2. Ed. Salvat. RTV. Madrid.

48 M. LÓPEZ ARROYO, Astrónomo del Observatorio de Madrid: Diario YA de Madrid, 26-VI-73

49 Diario YA del 11-VII-91, pg.44

50 GEORGE GAMOW: Materia, Tierra y Cielo, XVIII. Universidad de Colorado (Estados Unidos).

51 Revista IBÉRICA de Actualidad Científica, n.274, (II-86)54

52 JUAN LUIS RUIZ DE LA PEÑA: Alma y cerebro. Revista COMMUNIO, III, 87, pg.223

53 JAMES JEANS: Los misterios del universo, pg.175

54 DESIDERIO PAPP: Einstein, 3º, XIII, 7. Ed. Espasa Calpe. Madrid, 1979

55 Revista INVESTIGACIÓN Y CIENCIA, V, 1.963, pg.53

56 ISAAC NEWTON: Scholium Generale de sus Philosophiae Naturalis Principia Mathematica.

57 ANTONIO DÚE, S.I. : El cosmos en la actualidad científica, I, 5. Ed. FAX. Madrid

58 MAX BORN: Ciencia y conciencia de la Era Atómica, 1º, IX. Alianza Editorial. Madrid, 1971

59 Salmo, 19:2

60VITTORIO MESSORI: Algunas razones para creer, XIV.Ed. Planeta+Testimonio.Barcelona.2000

61 Pedidos al autor: Apartado 2546. 11080-Cádiz. Tel.: (956) 222 838. FAX: (956) 229 450

62 Diario YA del 22-VI-88, pg.23

63 ANDRÉS BRITO: Ciencia “versus” Astrología. La Gaceta de Canarias, 9-IX-90, pg.39

64 Diario YA del 3-I-92, pg.23

65 DIARIO DE CÁDIZ del 12-VIII-99, pg.9.

66 Diario ABC de Madrid del 19-V-99, pg.96.

67 Revista IBÉRICA de Actualidad Científica. La evolución y el azar, n.163 (I-76), 18

68 MANUEL QUIRELL: Tras los pasos de Dios, VI. Ed. Monte Casino. Zamora. 1997.

69 Diario LA RAZÓN, 18-I-2002, pg. 52.

70 TOMÁS ALFARO: El Señor del azar, 1ª, II, 2. Ed. San Pablo. Madrid. 1997.

71 Diario ABC de Madrid, 10-V-89, pg.57

72 INTERNET: Boletín SOI, 13-XI-98

73 LUIS MIRAVITLLES: Visado para el futuro, II, 4. Libros RTV. nº3, 1969

74 YELENA SAPÁRINA: El hombre, animal cibernético, V, 11. Ed. Planeta. Barcelona, 1972

75 Revista IBÉRICA de Actualidad científica, n.160 (X-75), 349

76 SALVADOR DE MADARIAGA: Dios y los españoles, 2º, III. Ed. Planeta. Barcelona, 1975

77CLAUDE TRESMONTANT: El problema del alma, II, 5. Ed. Herder. Barcelona, 1974

78 VINTILA HORIA: Viaje a los centros de la Tierra, 2º, II, 3.Ed. Plaza y Janés. Barcelona, 1971

79 CLAUDE TRESMONTANT: El problema del alma, II, 1. f. Ed. Herder. Barcelona, 1974

80 SALVADOR BORREGO: Dogmas y crisis,III. México. 1994.

81 SALVADOR BORREGO: Dogmas y crisis,III. México. 1994.

82 YELENA SAPÁRINA: El hombre, animal cibernético, IV, 1. Ed. Planeta. Barcelona, 1972

83 Revista MUY interesante, n.113 (X-90) pg.140

84 Revista IBÉRICA de Actualidad Científica: El Biomagnetismo, n.197, (II-79),66.

85 Revista MUNDO CIENTÍFICO, n.40 (X-94) 946.

86 MANUEL M. CARREIRA, S.I. Profesor de Física y Astronomía en la Universidad de Cleveland (EE.UU.): El creyente ante la Ciencia. Cuadernos BAC, n.57, I, 1. Madrid, 1982.

87 Diario ABC de Madrid, 6-III-91, pg. 63.

88 Revista INVESTIGACIÓN Y CIENCIA, V-82, pg.88.

89 Revista IBÉRICA de Actualidad Científica, n.36 (VI-65),219.

90 ABC cultural 173 (24-II-95) 55

91 INTERNET: http://encarta.msn.com

92 P. RIAZA, S.I.: Ciencia moderna y Filosofía, n.54. BAC. Madrid.

93 MANUEL M.CARREIRA, S.I.: Metafísica de la materia, VII, 1.Universidad de Comillas. Madrid.

94PATRICIO DÍAZ PAZOS: Las supercuerdas en INTERNET, www.civila.com/chile/astrocosmo

95 SILVANO BORROSO: El evolucionismo en apuros, 3ª, X Ed. Criterio-Libros.Madrid.2000.

96TOMÁS ALFARO: El Señor del azar, 1ª, I, 1,b. Ed. San Pablo. Madrid. 1997.

97 MANUEL QUIRELL: Tras los pasos de Dios, VII. Ed. Monte Casino. Zamora. 1977.

98RAFAEL RODRÍGUEZ DELGADO: Del Universo al ser humano, I, 2, a. Ed. McGraw-Hill.Madrid.1997

99JESÚS SIMÓN, S.I.: A Dios por la Ciencia, XIV. Ed. Codesal. Sevilla. Este interesantísimo libro, da mucha cultura sobre las maravillas de la Naturaleza, y engrandece la sabiduría de Dios, Autor de ella.

100 MIGUEL RUBIO: La Biónica. Revista IBÉRICA de Actualidad Científica, n.16 (X-63) 400-402.

El velo de la mujer – I Corintios

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“SEÑAL DE AUTORIDAD” (EL VELO)

EXPOSICIÓN EXEGÉTICA DE 1 CORINTIOS 11:2-15

(Y observaciones hermenéuticas pertinentes)

INTRODUCCIÓN

Adentrándonos en el texto

La exposición exegética de un texto, y la conclusión que posteriormente proceda, requiere establecer primero cuál es el núcleo (o núcleos) del tema específico de dicho texto. En el texto que estamos considerando, como en otras secciones de esta carta a los corintios, el autor o bien está respondiendo a alguna pregunta formulada por los corintios (ver 7:1; 8:1; etc.), o está tratando este asunto con la intención de corregir un comportamiento “incorrecto” de algunas mujeres de la iglesia griega (ver 1:11). Pero sea una cosa u otra, no afecta para nada la exégesis que intentamos hacer en este artículo.

Creemos que la clave para conocer cuál fue el comportamiento “indebido” que Pablo quiso  corregir se encuentra en la pregunta retórica que el Apóstol les formuló: “Juzgad vosotros mismos: ¿Es propio que la mujer ore a Dios sin cubrirse la cabeza?” (v.13). Por motivos que ignoramos (pero que más adelante especulamos), la mujer cristiana de Corinto empezó a prescindir de dicha prenda, con todas la implicaciones que ello conllevaba. Pablo, en su apología apela tanto a argumentos teológicos como a argumentos convencionales de la costumbre. Pero todos los argumentos que el Apóstol expone antes y después de esta pregunta tienen el propósito de convencer a sus lectores de la respuesta lógica que su pregunta implica, a saber: “No era propio” que la mujer orara a Dios sin cubrirse la cabeza.

Aclaración de algunas expresiones del texto

Pablo usa el término “cabeza” con dos sentidos diferentes. Uno, en sentido físico para referirse a esta parte del cuerpo: la que había que cubrir con el velo; y otro, en sentido figurado significando autoridad (o superioridad): el varón era “cabeza” de la mujer como Cristo era “cabeza” del varón (v. 3).

La frase “cubrir la cabeza”, en este texto, se usa siempre en sentido físico: cubrir la cabeza con el velo, la prenda de vestir (vs. 4-7). Cuando Pablo dice que “todo varón que ora o profetiza…  toda mujer que ora o profetiza” (vs. 4 y 5), se está refiriendo al varón y a la mujer en general. Es decir, el varón, cualquier varón, deshonra su cabeza [la cual es Cristo] si se cubre con un velo, y la mujer, cualquier mujer, deshonra su cabeza [la cual es el varón] si NO se cubre con el velo.

Por otro lado, Pablo infiere el contexto (especial pero no exclusivamente) en el cual la mujer debe cubrirse la cabeza: cuando “ora o profetiza” en la asamblea. Aclarar, además, que una cosa es orar y otra diferente es profetizar, cualquiera que sea la acepción de esta última palabra. Algunos exegetas de las “Iglesias de Cristo” no quieren hacer esta distinción de términos, pues ello implicaría aceptar que la mujer oraba en la iglesia de Corinto, al margen de que tuviera o no el don de profetizar (privilegio de orar que ellos niegan a la mujer); y, por otro lado, limitan a una sola acepción el término “profetizar” (revelar lo por venir); así, como hoy no hay profetas que revelen nada, (y el velo, según ellos, era para las profetisas) liquidan el asunto del velo por el camino más corto. ¡Pésima exégesis!

Por nuestra parte, pues, concluimos esta introducción afirmando que el tema central de 1 Corintios 11:2-15 radica en el hecho de “cubrirse o no cubrirse” con el velo. Y teniendo en cuenta que esta prenda era el signo físico y visible de la tutela de la mujer, el tema subyacente de este texto es la autoridad del varón sobre la mujer, tema presente en otras secciones de esta misma carta (por ejemplo, 1 Corintios 14:34-35).

Desglosamos este artículo en cinco partes: a) Significado estético, ético y legal del velo; b) Exegesis del texto; c) Implicaciones de la supresión del velo; d) Observaciones hermenéuticas pertinentes del texto; y e) Qué motivó a las mujeres cristianas de Corinto para prescindir del velo.

A) SIGNIFICADO ESTÉTICO, ÉTICO Y LEGAL DEL VELO

Significado ético y estético

Parece ser que la tradición de ocultar la cara de la mujer tras un velo en Oriente tiene su origen en una ley asiria del año 1200 a.C.[1].. Los primeros datos en la Biblia respecto al uso del velo lo hallamos en la historia de Isaac. Cuando el hijo de la promesa se acercaba a la comitiva donde venía Rebeca, y el criado de Abraham le informó a ésta que se trataba de Isaac, Rebeca “entonces tomó el velo, y se cubrió” (Génesis 24:65). En los días de Jesús, cuando la mujer judía de Jerusalén salía de casa, llevaba la cara cubierta con un tocado que comprendía dos velos sobre la cabeza, una diadema sobre la frente con cintas colgantes hasta la barbilla y una malla de cordones y nudos; de este modo no se podían reconocer los rasgos de su cara.[2]. En los círculos más legalistas de la época del Nuevo Testamento, las mujeres y las hijas doncellas quedaban encerradas en los harenes y sólo podían mostrarse en público cubiertas con un velo. Y las mujeres más extremistas se cubrían incluso estando en el hogar. La madre Kimhit, que había tenido siete hijos, que todos fueron sumos sacerdotes, reconoce: “Jamás vieron mis trenzas las vigas de mi casa” (TB Yomá 47ª)[3].

Significado legal

En primer lugar, decir que la sumisión de la mujer al hombre, ya sea al padre o al marido, está implícito en el tipo de familia patriarcal. El padre es “señor” de todo cuanto depende de él o pertenece al ámbito del hogar en el cual él es el jefe único e indiscutible (Jueces 11:30-39). De ello se deduce que el estatus de la mujer es una consecuencia de esta institución social y familiar vigente tanto en el mundo griego como en el judaísmo en los días del Nuevo Testamento. El cristianismo simplemente recogió el testigo de esa institución social e hizo la misma exégesis rabínica tal como leemos en los textos del Nuevo Testamento (1 Corintios 11:8-9; Efesios 5:22-24; Colosenses 3:18; 1 Pedro 3:1).

En segundo lugar (como veremos más adelante) el uso del velo iba más allá de una simple y tradicional costumbre de los pueblos de Oriente Medio relacionado con el pudor. Tras la costumbre del velo había un sometimiento del hombre sobre la mujer, de los cuales el velo era un símbolo. De momento, veamos las implicaciones que conllevaba el uso del velo según la exposición de Pablo.

B) EXÉGESIS DEL TEXTO (1 Corintios 11:2-15)

El contexto exegético de la apología del Apóstol en esta sección de la 1ª Carta a los Corintios es la autoridad que la ley patriarcal del matrimonio otorgaba al marido, y el velo era la señal (el símbolo) de dicha autoridad. Sobre esta premisa se fundamenta todo el argumento del Apóstol, que podemos resumir así:

a) Hay un orden jerárquico: “Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo” (v. 3).

b) La mujer, pues, “debe tener señal de autoridad sobre su cabeza” (v. 10, el velo), sin la cual deshonra al marido (vs. 3-5). Por el contrario, el varón no debe cubrirse (“pues él es la imagen y gloria de Dios” – v. 7).

c) “Si la mujer no se cubre [con el velo], que se corte también el cabello; y si le es vergonzoso a la mujer cortarse el cabello o raparse, que se cubra” (v.6).

d) La “naturaleza misma” (la costumbre de llevar la mujer el cabello largo) venía a confirmar el uso obligatorio del velo (vs. 14-15).

Ahora bien, independientemente de cuándo y cómo el velo adquirió este significado, lo cierto es que en los días del Nuevo Testamento esta doctrina estaba consensuada en el judaísmo,  la cual Pablo defiende. Sin embargo, un estudio crítico de esta doctrina,  desde un punto de vista sociológico y religioso, nos llevaría a las siguientes y legítimas interrogantes y propuestas

a) ¿Se derivaba la subordinación de la mujer al varón (una característica del patriarcado sociocultural) de la jerarquía de género Hombre-Mujer?

b) ¿O la jerarquía de género, Hombre-Mujer, es una consecuencia de la institución social y familiar patriarcal?

Nos tememos que dicho estudio vendría a confirmarnos que el establecimiento de esta jerarquía no era ajeno a la institución social y familiar de la cual se deriva el estatus de la mujer. Es decir, el papel institucionalizado de la mujer (de signo patriarcal) es el que sirvió de reseña teológica para establecer dicha jerarquía, y como una consecuencia de ello devino la carencia de personalidad jurídica de la mujer. Y todo este conglomerado legal, social y religioso, en el que se encontraba la mujer, especialmente en el judaísmo, vino a estar simbolizado en una prenda de vestir: el VELO.

El cabello “largo” no sustituye al velo

Algunos apologistas, para solventar el problema del velo hoy, han simplificado el tema que expone Pablo diciendo que el cabello largo (¿cuánto de largo?) sustituye al velo. Pero esta simplificación, además de salirse de la exégesis del texto, contradice la conclusión del Apóstol expresada en su pregunta retórica: “”Juzgad vosotros mismos: ¿Es propio que la mujer ore a Dios sin cubrirse la cabeza?” (v.13), la cual exige una respuesta negativa: ¡No es propio que ore sin cubrirse!

Si Pablo estuviera enseñando que el cabello largo sustituye al velo, primero, estaría contradiciéndose a sí mismo toda vez que sus argumentos elaborados (“el varón es la cabeza de la mujer… el varón no debe cubrirse [la mujer sí]… el varón no procede de la mujer… la naturaleza misma enseña que…) tienen como propósito demostrar todo lo contrario: que la mujer tiene que cubrirse con el velo; segundo, paradójicamente, estaría entonces enseñando que la mujer podía prescindir del velo porque el cabello largo era un sustituto del mismo. Pero esta conclusión es incomprensible en el contexto social y religioso de la época del Nuevo Testamento, donde el velo tenía un significado muy importante, como hemos visto, desde el punto de vista estético, ético y legal. ¿Cómo, pues, iba a enseñar Pablo que la mujer podía prescindir del velo porque el cabello ya cumplía esa función? ¡Esta conclusión entra en conflicto con sus propios argumentos!

El problema que plantea el texto, en la iglesia de Corinto, no consistía en que la mujer tuviera corto o largo el cabello, o que estuviera rapada. Este no era el problema. El problema era que la mujer estaba prescindiendo del velo como prenda de vestir, que conllevaba todas las implicaciones que exponemos más abajo.

Que esto es así (que la mujer debía cubrirse con el velo) lo confirma el convencionalismo mismo de aquella época. La ironía de Pablo, al decir que si no quiere cubrirse con el velo que se rape también la cabeza, llega hasta el límite ético, pues las únicas mujeres que se rapaban el cabello eran las rameras. El  otro motivo por el cual la mujer debía cubrir su cabeza con el velo era por la sensualidad que el cabello largo despertaba en el varón (este es, hoy,  uno de los distintos  argumentos que esgrimen en el mundo islámico). Y, por supuesto, el argumento más importante del Apóstol: el velo era una señal de la autoridad que el hombre tenía sobre su esposa bajo la ley patriarcal (vs 7-10).

De manera que, desde una exégesis descontextualizada, la enseñanza bíblica es clara y contundente: ¡no es propio que la mujer ore a Dios sin cubrirse la cabeza! ¡Debe cubrirse con un velo!

C) IMPLICACIONES DE LA SUPRESIÓN DEL VELO

Implicaciones éticas y estéticas

La admonición de Pablo a las mujeres cristianas de Corinto, relacionada concretamente con el velo, pone en evidencia que, al menos algunas féminas, habían tomado la contundente decisión de prescindir del velo y las consecuencias fueron inmediatas. Primero, una cuestión de orden estético. Al despojarse la mujer del velo lesionaba la sensibilidad de las demás mujeres y, sobre todo, de los familiares, especialmente de los maridos si estaban casadas. Segundo, una cuestión de orden ético. Al liberarse del velo degradaban el decoro del cual el velo formaba parte de la indumentaria femenina. En Corinto las únicas mujeres que se atrevían a salir a la calle sin el preceptuado velo, eran las mujeres de vida licenciosa, como eran las rameras.

Implicaciones legales

Pero, sobre todo, la supresión del uso del velo estaba directamente relacionada con el estatus social y familiar de la mujer. La supresión del velo suponía por sí mismo una reivindicación de su individualidad. Aunque fuera sólo en el ámbito de los gestos, la mujer en la iglesia de Corinto se estaba liberando del símbolo externo y público de aquella clase de sujeción que nada tenía que ver con el espíritu que abanderaba el mensaje de las Buenas Nuevas de Jesús.

No obstante de estas implicaciones, derivadas del gesto de la supresión del velo por parte de las cristianas en Corinto, aunque fuera en la esfera de los símbolos, como era el velo, sus consecuencias estaban fuera de los propósitos de la predicación del evangelio en aquel siglo. Como también estaba fuera cualquier reivindicación de quienes estaban en la situación de esclavos. Cuando Pablo sugiere a los esclavos que, si pueden, “procuren liberarse” (1 Corintios 7:21), lo hace desde la posibilidad de la legalidad vigente: bien mediante la libertad que el amo le concediera, o pagando el precio por su libertad. El envío del esclavo Onésimo a Filemón, por parte de Pablo, muestra, antes que nada, la expectativa que cualquier ciudadano esperaba en esa situación (Carta de Filemón). Cualquier otra cosa hubiera estado fuera de la ley.  Y si el cambio del estatus de la mujer estaba fuera del propósito de la predicación del evangelio en aquel siglo, ¿cuánto más la supresión del velo, por los significados añadidos de orden ético y estético que dicha prenda conllevaba? Desde un punto de vista pragmático, nadie que amara el orden y la estabilidad hubiera dirigido una reivindicación de género, como las mujeres de la iglesia de Corinto protagonizaron conscientes o inconscientemente. Ahora bien, el velo era un simple convencionalismo, una costumbre que, si bien simbolizaba una subordinación, no tenía vocación de perpetuarse. El tiempo, que cambia todas las cosas, cambiaría también esta costumbre. ¡Y la ha cambiado!

D) OBSERVACIONES HERMENÉUTICAS PERTINENTES

Como hemos visto, la exégesis descontextualizada de este texto es clara: ¡la mujer debía cubrirse con el velo! Primero, porque la teología de género [según el orden social patriarcal], lo exigía; segundo, porque el estatus social tutelado de la mujer [según el mismo orden patriarcal] lo imponía; y, tercero, porque la costumbre de aquella época [“la naturaleza”] lo aconsejaba. De hecho, algunos comentaristas bíblicos lo han defendido como un “mandamiento” de Dios para las mujeres en todo lugar y en toda época. Y desde una exégesis descontextualizada, ciertamente así es. [4]

Por coherencia, los exegetas fundamentalistas de la Biblia deberían asumir las implicaciones de esta exégesis descontextualizada por dos motivos peculiares de ellos: a) Porque lo que dice el Apóstol al respecto fue dictado por el Espíritu Santo; b) Por lo tanto, es un mandamiento divino para ser obedecido.

Categorías exegéticas paralelas

Ahora bien, salvo algunos grupos religiosos que abogan por el uso del velo para las mujeres de la iglesia, siguiendo la exégesis del texto, la gran mayoría de los cristianos (incluidos los de las Iglesias de Cristo) rehúsan este mandamiento alegando razones “culturales” o “costumbristas” de aquella época. Lo cual celebramos. En efecto, creemos que el uso del velo, incluidos los significados ético, estéticos y legales que conllevaba, NO es una obligación para la mujer del siglo XXI en las sociedades llamadas  “occidentales”. Por tres razones poderosas: a) Nuestra cultura no corresponde a aquella donde estaba institucionalizado el uso del velo; b) Las instituciones sociales y religiosas que sustentaban y justificaban la imposición del velo hoy son obsoletas: y c) La mujer hoy no está sujeta a ninguna tutela del varón, pues las leyes civiles les otorgan a ambos los mismos derechos y las mismas responsabilidades.

Pero esto que acabamos de decir nos lleva a considerar el paralelismo existente entre las razones argumentadas para imponer el uso del velo y las razones expuestas para la tutela de la mujer y las consecuencias derivadas de esta tutela. Pablo usa los mismos o parecidos argumentos tanto para demostrar la obligación del uso del velo como para demostrar que la mujer debe estar sujeta al varón y estar en silencio en la iglesia (compárese 1 Corintios 11:6-10; 14:34-35; Efesios 5:22-24 y 1 Timoteo 2:11-14).

Si hacemos caso omiso al mandamiento de usar el velo, razonando que su uso obedecía a una “costumbre” arcaica, ¿por qué se mantiene en vigor la “costumbre” de la tutela de la mujer, que se sustenta en los mismos argumentos?

Para ser hermenéuticamente coherente con la exégesis bíblica, es necesario categorizar los postulados de la Biblia. Tanto la costumbre del uso del velo (y los contenidos inherentes) como el estatus de la mujer en el Nuevo Testamento están en la misma categoría exegética: ambos se fundamentan en instituciones arcaicas que no tenían vocación de perpetuarse. Si una institución es obsoleta (el velo), también lo es la otra (la tutela de la mujer).

E) ¿QUÉ MOTIVÓ A LAS MUJERES DE CORINTO PARA PRESCINDIR DEL VELO?

Reconocemos que lo que sigue obedece más a una especulación que a una exégesis seria del texto. No obstante, creemos que merece la pena hacer las siguientes consideraciones a la luz del Nuevo Testamento.

La idea de libertad que abanderaba el evangelio

El evangelio abanderó una libertad que sobrepasaba las expectativas de su época. Independientemente del contexto, la sola palabra “libertad” generaba un entusiasmo en las personas que vivían subyugadas a cualquier ley impuesta, ya fuera en el ámbito social, familiar o religioso. Pablo mismo tuvo que reivindicar la “libertad que tenía en Cristo Jesús” frente a las imposiciones legales religiosas de los judaizantes (Gálatas 2:4). A los corintios les había enseñado, y posteriormente les había escrito: “Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad” (2 Corintios 3:17). Pablo luchó contra lo que él llamaba el “yugo de la esclavitud” de la ley judaica; y resueltamente llama a perseverar “en la libertad con la cual Cristo nos hizo libres” (Gálatas 5:1). Que las gentes tomaron conciencia de este espíritu de libertad que infundía el evangelio lo vemos por el mal uso que algunos hicieron de ella. Pedro tuvo que exhortar a ser “libres, pero no como los que tienen la libertad como pretexto para hacer lo malo, sino como siervos de Dios” (1 Pedro 2:16). Las mujeres cristianas de Corinto se vieron embriagadas de ese espíritu de libertad y, desde él, tomaron iniciativas (¿equivocadas?).

La idea de un nuevo estatus como individuo

Los evangelistas no llamaban al paterfamilias para que creyera y, junto con él, el resto de la familia como un acto de obediencia al patriarca, sino que llamaba a las personas de manera individual a que creyeran en el mensaje de la cruz. La declaración de Jesús: “Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra” (Mateo 10:35), debemos leerla a la luz de la experiencia misionera de la iglesia en las primeras décadas. Las mujeres que creían en el evangelio lo hicieron a título particular exponiéndose, en muchos casos, a las consecuencias que Jesús apuntó. Pedro exhortó a estas mujeres que habían creído a que estuvieran “sujetas” a sus esposos (que no habían creído) y mostraran “una conducta casta y respetuosa” para que ellos fueran “ganados sin palabras” (1 Pedro 3:1-2). Pero la aceptación del evangelio fue una decisión personal de la mujer y ello les hizo sentirse personas, individuos, como nunca antes lo habían experimentado.

Frente a las instituciones sociales de aquel tiempo, Pablo se atrevió a decir: porque todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús, pues todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay hombre ni mujer, porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús” (Gálatas 3:26-28). Este concepto va más allá del simple hecho de ser salvo: la salvación conlleva implícitamente un nuevo estatus en la fraternidad y, como consecuencia, en el plano social. Pablo enseñaba que los creyentes formaban  el cuerpo de Cristo, “y miembros cada uno en particular” (1 Corintios 12:27). Es más, como miembros de ese Cuerpo venían a ser individualmente responsables de sus propios actos, toda vez que también ellas, las mujeres, habrían que comparecer “ante el tribunal de Cristo, para que cada uno [la mujer también] reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo” (2 Corintios 5:10). La mujer, porque se sentía responsable de sus propios actos ante Dios, reclamaba esa libertad de acción para servir a su Señor y Libertador. La exhortación de Pedro antes citada (1 Pedro 3:1), es compatible con la libre decisión que la mujer ha de tomar en casos concretos: “porque es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres” (Hechos 4:19). Estas enseñanzas implícitas en el mensaje del evangelio debieron de haber corrido como la pólvora entre las clases subyugadas o agraviadas por las instituciones sociales de la época, también y especialmente entre las mujeres.

El hecho de ser receptoras individuales de dones del Espíritu Santo

En la iglesia de Corinto había mujeres que tenían dones específicos de profecía (1 Corintios 11:5) que ejercían “para edificación, exhortación y consolación” (1 Corintios 14:3). Estos dones, que confería Dios mismo, sin pedir “autorización” a los tutores de las mujeres, eran ejercidos mediante el impulso del Espíritu Santo, con poder y autoridad en la iglesia. Por otro lado, aun cuando estos dones tenían una dimensión meramente espiritual, no obstante, hacían cobrar no poco protagonismo entre los que lo poseían. Pablo tuvo que poner cierto orden sobre este particular: “ni el ojo puede decir a la mano: No te necesito, ni tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros” (1 Corintios 12:21). Y tuvo que subordinar todos los dones a un “camino mejor”: el amor (1 Corintios 13).  La mujer cristiana en Corinto se sintió, por primera vez en aquella sociedad, con la autonomía y la relevancia que transfería un don espiritual fuese cual fuese este don. Por primera vez, al menos en el seno de la iglesia, la mujer podía hablar sin el consentimiento del padre o del marido, porque su autoridad procedía de un ente superior: Dios. La mujer de Corinto tomó conciencia de ese estatus nuevo que le ofrecía las Buenas Nuevas del Evangelio.

¿Cómo no iba a engendrar cierto espíritu de superioridad no sólo sobre el resto de la comunidad, sino sobre los mismos padres y esposos, tutores de las mujeres? ¿Y cómo no iba a crear problemas institucionales, generacionales y eclesiales? Pero, claro está, eso sería auténtico, sería legítimo y sería lícito, “pero no todo convenía”, había establecido el Apóstol. “No había que buscar el propio bien, sino el del otro” (1 Corintios 10:23-24).

Los “Dichos” de Jesús que circulaban entre las iglesia

Antes que los Evangelios fueran escritos como obras literarias, ya circulaban en forma de historias (anécdotas) orales fragmentadas. Entre esas historias “acerca de Jesús” se cree que había una sobre los “Dichos” de Jesús. Entre los Evangelios sinópticos, Lucas y Mateo incorporan estos “dichos” en sus obras. De hecho, estas historias orales “acerca de Jesús” fueron el primer material didáctico en la vida de las jóvenes iglesias, y las enseñanzas de esos “dichos” relacionados con la mujer eran muy entusiastas especialmente para los oyentes del género femenino.

Jesús habló mucho de la mujer en sus parábolas y muchas historias “acerca de Jesús” tenían como personaje principal alguna mujer, cosa poco frecuente en las enseñanzas rabínicas. La síntesis que cualquier oyente o lector podía hacer de esas historias “acerca de Jesús” era  que Jesús había sacado a la mujer del anonimato al cual las instituciones la habían relegado. La historia de la mujer adúltera y perdonada (Juan 8:1-1), la historia de la mujer samaritana (Juan 4:3-42), la historia de María (Juan 12:3-8), la historia de María Magdalena y las otras mujeres que fueron al sepulcro (Juan 20:11-18), etc. debieron ser historias que hicieron soñar despiertas a todas la mujeres que las escuchaban o las leían.

Ciertamente, Jesús abrió una ventana por la cual entraba un rayo de luz y de esperanza hacia otra forma de vida, hacia otra manera de entender y vivir la vida, especialmente para las mujeres sometidas a un estatus en el que carecían de personalidad jurídica, un estatus reflejado en la vida social, familiar y eclesial de la mujer. Y todas estas historias “acerca de Jesús” se constituían por sí mismas en un caldo de cultivo preparando las mentes y los corazones para el gran salto. Las mujeres de Corinto conocían esas historias e hicieron de ellas la perla más preciosa hallada.

Conclusión

No obstante de la conclusión exegética hecha al principio, “no” creemos que la mujer del siglo XXI tenga que cubrirse la cabeza con ningún velo ni ninguna otra clase de prenda como señal de nada. El uso del velo en el texto bíblico que hemos analizado corresponde a una cultura concreta en un tiempo determinado diferente al que estamos viviendo. No vivimos bajo la ley patriarcal del matrimonio ni bajo las instituciones sociales que lo hacían vigente. En las sociedades modernas, hoy, la mujer no está bajo la tutela del marido; las leyes les otorgan, a ambos, la corresponsabilidad en todas las facetas de la vida en común, incluida la educación de los hijos. La costumbre del velo respondía a unos deberes de naturaleza ética, estética y legal que nada tienen que ver con nuestras costumbres.[5]

¿Qué significa esto?

Que la exégesis bíblica requiere contextualizar el texto. La hermenéutica demanda dicha contextualización del texto. No sólo de éste, sino de todos cuantos están relacionados con instituciones sociales, familiares, etc. que tuvieron una vigencia temporal y formaron un haz de convencionalismos atávicos que no nos compete hoy.

Aún así, seguimos formulando las interrogantes del principio: ¿Qué propósito había detrás del gesto de prescindir del velo? ¿Qué intención se escondía tras aquella ingenuidad? ¿Eran conscientes aquellas cristianas de Corinto de lo que estaban protagonizando? ¿Fue una actitud deliberada con alguna meta en concreto? ¿Fue aquello realmente una reivindicación de género, adelantándose en el tiempo? Sabemos lo que dijo Pablo, pero, ¿hubiera dicho lo mismo Jesús? ¿Y nosotros? ¿Qué decimos nosotros hoy?


[1] “Vestimenta.” Encarta 2001. © 1993-2000 Microsoft Corporation.

[2] “Jerusalén en tiempos de Jesús”, Joaquín Jeremías, Ediciones Cristiandad, 1980, p.371

[3] “El Mundo del Nuevo Testamento”, Johannes Leipoldt y Walter Grundmann, pág. 192 (Ediciones Cristiandad).

[4] 1ª Epístola a los Corintios, pág. 174-175 – Ernesto Trenchard – Edit. Literatura Bíblica

[5] Sugerimos al lector que consulte el comentario exegético que Willian Barclay hace de 1 Corintios 11:2-16

http://restauromania.wordpress.com/2009/05/22/“senal-de-autoridad”-el-velo/

Goerge E Ladd – Crítica Del Nuevo Testamento

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Artola, Antonio m – Biblia y Palabra de Dios

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William Barclay – Introduccion a La Biblia

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Curso Biblico 01 – ¿Que Es La Biblia?

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Breve Introduccion a La Sagrada Escritura – Lambiasi Francesco

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La Biblia Es Infalible

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Problemas Científicos con la Teoría de la Evolución de Las Especies

Problemas Científicos con la Teoría de la Evolución de Las Especies

Los énfasis en mayúsculas en las citaciones son del traductor.

INTRODUCCION

Charles DarwinLa teoría moderna de la evolución se atribuye principalmente a Charles Darwin quien publicó un libro titulado “Sobre el Origen de las Especies Mediante la Selección Natural”, en 1859. Entre 1922 y 1953, Alexander Oparin, un bioquímico Ruso, y J.B.S. Holdane, un biólogo Ingles, aportaron lo que se denomina actualmente como la hipótesis Oparin-Holdane. Esta hipótesis tiene que ver con el origen de la vida por medio de una evolución química en un “caldo pre-biótico” compuesto de metano, amoniaco, hidrogeno, y vapor de agua, en una atmósfera con muy poco oxigeno o completamente sin este. Aunque muchas versiones del “caldo pre-biótico” o “caldo primordial” han sido postuladas, la idea de la evolución que esta hipótesis promueve puede ser resumida tal como se presenta en textos de introducción a la biología de hoy en día:
químicos en el caldo pre-biótico -> aminoácidos ->polimeros/ARN/ADN (proteínas, etc.) -> la célula – plantas y animales sencillos -> plantas y animales complejos -> simios -> el hombre.

El equilibrio del evangelio

Quizás herencia de nuestra sangre latina, somos de defender con mucha vehemencia lo que sentimos, creemos o pensamos como verdadero. En algunas circunstancias eso puede ser meritorio y digno de elogio, pero cuando eso mismo nos lleva a no escuchar al otro o a oponerme por la oposición misma, sin dar soluciones superadoras, se convierte en un verdadero problema. Pasa con nuestra dirigencia política, pues sabemos que en la mayoría de los casos un sector se va a oponer a lo que dice el otro, sólo porque lo dice el otro. Sin importar lo buena que puedan resultar las propuestas, parece que sólo basta que las diga el otro, para que yo me oponga.

Eso que es malo para la gobernabilidad de cualquier país, muchas veces se traslada a aquellos que tenemos que predicar el evangelio de Cristo. Muchos piensan que el evangelio es sólo una serie de prisión que envuelve al hombre y a la mujer en una interminable lista de leyes que empiezan con un “no”. Esa visión acotada de lo que el evangelio y la vida cristiana son, tiene su raíz en nosotros mismos, los cristianos, que muchas veces transmitimos esa imagen.
Es cierto que como cristianos debemos decir que no a ciertas cosas; pero siempre nuestros “no” deben estar asentados primero en los no de Dios, no en lo que a nosotros en lo personal no nos guste o no nos convenga. El evangelio contiene mandatos de parte de Dios y nos muestra qué cosas Dios aprueba y qué cosas no, por lo que la iglesia y cada creyente debe alzar la voz cuando pasan cosas en la sociedad que sabemos alejarán al país de la bendición de Dios. Pero creo que muchas veces nos quedamos allí, amputando el evangelio que vino a traer libertad a los hombres y las mujeres.
El evangelio posee un equilibrio entre la condena y la salida a los problemas y males del mundo. Un ejemplo claro de ello lo encontramos en 1 Co 6.9-11. En dicho pasaje, se marca con palabras muy duras y condenatorias (aunque muchos en estos días han dicho que la Biblia no condena a nadie) una lista de males que afectan a las personas y que las alejan de Dios. De todos ellos se dice en palabras imposibles de torcer “no heredarán el reino de los cielos”. Es bien claro que la entrada al cielo no es tan amplia como algunos desearían, y que hay algunos que de no aceptar su mal y buscar el remedio en Cristo se perderán por la eternidad.
En el mismo pasaje se muestra claramente que la solución a todos esos males se halla en la obra de Jesucristo: “Y esto eran algunos de ustedes; ya han sido lavados, ya han sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios”.
El evangelio es la oportunidad que tienen el hombre y la mujere de disfrutar la libertad que Cristo ganó en la cruz. Si él padeció y murió allí, se debía a que había y hay un mal en el mundo. La cruz es a la vez condena sobre el pecado personal de todos y cada uno de nosotros, y la forma de ser libres de la culpa y las consecuencias de ese pecado.
Por ello, quienes nos decimos hijos de Dios condenemos el mal allí dónde se encuentre, empezando siempre por el mal personal, pues si somos complacientes con los pecados propios, no tendremos autoridad para juzgar nada. Pero también mostremos a Cristo como la única y definitiva solución a los males de este mundo. Y la mejor forma de mostrarlo, aparte de declarándolo, es viviendo nosotros a la luz del evangelio de Cristo, haciendo de cada día una nueva oportunidad para mostrar que vivir el evangelio es un llamado positivo hacia una vida plena.

Un último ejemplo. Cuando Jesús, de quien muchos tienen una idea deformada, como de alguien incapaz de condenar nada, cuando el Jesús de la Biblia se encontró con una turba que quería matar a una mujer adúltera, reprendió duramente a esa turba deseosa de sangre con aquello de “el que de ustedes esté libre de pecado, sea el primero en arrojar la piedra contra ella” (Jn 8.7). No iba a permitir que ellos aplicaran justicia cuando estaban contaminados ellos mismos. Pero a la mujer no le dijo, “andá y seguí haciendo lo que quieras”, sino que la despidió con estas palabras “Vete, y no sigas haciendo lo malo” (Jn 8.11). No pasó por alto su pecado, se lo hizo notar, pero le dio la libertad de cambiar su vida.
A Cristo le duele el mal que hacemos, pero él es la solución para ese mal y es la oportunidad de una nueva humanidad, basada ya no en nuestros razonamientos o gustos, sino en su plan para nosotros, un plan que tiene como interés mostrar a Cristo en nosotros.

aljueazo.com.ar

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