La cartografía espiritual (1ra Parte)


La cartografía espiritual (1ra Parte)
Donald Jeter (Año: 2001 – Num.: 4) email: print:

La Cartografía Espiritual

Por Donald Jeter

Donald H. Jeter y su esposa Cyndi trabajan con misioneros de las Asambleas de Dios en Cuba.

Los Demonios Territoriales y su Relevancia Bíblica para la Iglesia del Siglo XXI

En la introducción de su libro, La Destrucción de Fortalezas en su Ciudad, C. Peter Wagner proclama que “La cartografía espiritual es un tema tan nuevo que pocos que toman este libro habrán tenido suficiente comprensión de trasfondo como para preparar el camino. …Para otros, sin embargo, este libro será el punto de entrada para sintonizar lo que yo considero una de las cosas más importantes que el Espíritu les está diciendo a las iglesias en la década de los noventa”[1] ¿Cuál es el criterio que usa Wagner para dictar una afirmación tan audaz? ¿Quiénes son los que están discerniendo lo que “el Espíritu les está diciendo a las iglesias”? ¿Dónde está el precedente histórico neotestamentario para hacerlo normativo para la iglesia de hoy?

Aunque la cartografía espiritual forma sólo una parte del movimiento mayor que se ha montado alrededor de la llamada “Guerra Espiritual”, no es posible separarlo por completo de lo que es el cuadro total. En este artículo nos delimitaremos a responder a algunas preguntas que tienen que ver con este tema, dentro de lo cual podrían entrar las cuestiones populares como son la destrucción de fortalezas, identificando el “hombre fuerte”, lidiando contra los demonios y la territorialidad de los mismos, las maldiciones heredadas por actos y pactos ancestrales, la creación de una guerrilla especializada y un cuerpo de inteligencia para realizar el espionaje espiritual, el uso controvertido de símbolos como el aceite y el vino para romper ataduras satánicas sobre territorios, la necesidad de hacer mapas espirituales para la identificación de los nombres y apellidos de los demonios y la ubicación de las fortalezas enemigas antes de poder romper las ataduras espirituales y liberar la bendición de Dios, las caminatas de oración, y otras tantas que no se pueden enumerar aquí por falta de espacio.

Encontraremos que es un movimiento que parte de una verdad bíblica, pero pronto entra en el subjetivismo de sus líderes quienes, en vez de limitarse a la intención del autor y sacar el significado del propio texto dentro de su contexto (la exégesis), usan una hermenéutica marcada por interpretaciones alegóricas y conjeturas personales, imponiendo sus ideas hechas sobre el texto bíblico (eisegesis) para probar sus hipótesis preconcebidas. Cuando cortan el ancla de la sana exégesis y dan caso omiso al contexto bíblico, llegan a extremos increíbles – algunos que se parecen más a las prácticas ocultas y la hechicería que al precedente histórico neotestamentario y apostólico.

Queremos considerar las siguientes preguntas sobre la cartografía espiritual. ¿Cómo y cuándo se originó el término? ¿De dónde surgen las teorías que sostienen este tema dentro del movimiento de la llamada “Guerra Espiritual”? ¿Es una realidad la Guerra Espiritual? ¿Quiénes son los ideólogos principales de la Cartografía Espiritual? ¿Cuáles son sus enseñanzas básicas? ¿Qué dice la Biblia al respecto? ¿Cuál es el precedente histórico bíblico? ¿Debe ser normativo para la iglesia? ¿Cuáles son algunos de los peligros representado por estas enseñanzas?

Introducción:

El tema de la cartografía espiritual es algo muy controvertido todavía dentro de la iglesia evangélica. Muchos de los detractores no tienen tanto problema con la realidad de la guerra espiritual, pero sí con algunas de las prácticas y aplicaciones más comunes. Dichas prácticas incluyen la “Guerra Espiritual a nivel estratégico” que forma parte del esquema de C. Peter Wagner en su análisis de la guerra espiritual. Este nivel lo ha definido Wagner como “el discernimiento y la oración contra los espíritus territoriales asignados a una comunidad.”[2] Otra práctica es el “arrepentimiento identificacional”. John Dawson introdujo esta teoría en su libro “La Reconquista de tu Ciudad” (Editorial Caribe, 1991). Él lo promueve como “una manera de quebrantar las garras de Satanás sobre una ciudad y traer la reconciliación y el arrepentimiento de los pecados de la comunidad.[3]

Varios teólogos evangélicos se han pronunciado sobre la cuestión de algunas de estas prácticas. Clinton Arnold, autor de Las Tres Preguntas Claves Sobre La Guerra Espiritual (Baker Books, 1997) y profesor del Seminario Teológico Talbot de la Universidad Biola, no encuentra ninguna base bíblica para tomar una postura agresiva contra los poderes malignos de alta esfera, y también es cuidadoso en cuanto a un líder que se arrepiente por pecados en los cuales no tuvo ninguna participación. Arnold encuentra un valor en la cartografía espiritual que sirve para “dirigir a los intercesores” mientras oren por los perdidos.[4]

Greg Boyd, autor de Dios en Guerra: La Biblia y el Conflicto Espiritual (InterVarsity, 1997), advierte que no existe ningún precedente histórico claro en el Nuevo Testamento para la guerra espiritual a nivel estratégico. “Eso no quiere decir que tienes que eliminarlo, pero sí quiere decir que uno tiene que cuidar en contra de los excesos,” dice Boyd, profesor en Bethel College en Minnesota. “He visto esto llegar a unos extremos bastante chiflados, donde personas están reprendiendo el demonio sobre Minnesota. Sería mejor que invierta su tiempo en cosas que tienen un precedente histórico bien claro.”[5]

C. Peter Wagner, la cabeza de los Ministerios de la Cosecha Global en Colorado Springs, Colorado (USA), está a la vanguardia del movimiento. Él define tres niveles de guerra espiritual: En el “Nivel de Tierra” los demonios son echados fuera de individuos; la “Guerra a nivel de lo Oculto” involucra los más organizados “poderes de las tinieblas”(incluye la Nueva Era, el Budismo Tibetano, la Masonería, etc.); y la “Guerra Espiritual a Nivel Estratégico” que directamente “confronta a ‘los espíritus territoriales’ asignados por Satanás para coordinar las actividades sobre un área geográfica.”

George Otis, Hijo es fundador y presidente del “Grupo Centinela” que organiza una cosecha de oración mundial y cartografía espiritual de alto nivel. Anteriormente misionero de la organización “Juventud con una Misión”, también sirvió por muchos años como asociado en el “Comité de Lausana para la Evangelización Mundial”. Actualmente es co-coordinador, junto con Peter Wagner, del “Sendero de Oración Unida del Movimiento del Año 2000 A.D.” en donde encabeza la División de Cartografía Espiritual. Su libro, The Last of the Giants (El ultimo de los gigantes) ha sido ampliamente aclamado como un esfuerzo intrépido de avanzada en el campo de la cartografía espiritual.

George Otis, Jr. dijo: “Si queremos comprender la razón por la cual las cosas están como están hoy en día, es necesario examinar primeramente lo que ocurrió ayer. El determinar que existen fortalezas territoriales no es suficiente. También debemos resolver el problema de su origen: ¿De dónde vinieron? ¿Cómo fueron establecidas? La cartografía espiritual nos permite observar lo que yace bajo la superficie del mundo material.” Otis resume: “En pocas palabras, los guerreros cristianos al final del siglo veinte pueden esperar enfrentar desafíos en el campo de batalla espiritual que son únicos tanto en tipo como en magnitud. Métodos comunes de discernir y responder a estos desafíos ya no serán suficientes. Como escribí en mi libro reciente The Last of the Giants (El último de los gigantes), si vamos a triunfar sobre las obras del enemigo “debemos aprender a ver al mundo como en realidad es, no como lo que parece ser”.[6]

George Otis, Jr. afirma que el campo de batalla espiritual de la década de los noventa está tornándose cada vez más un lugar sobrenatural. El comenta que, basado en los comentarios recibidos de parte de creyentes interesados por todo el mundo, las siguientes son observaciones primarias: 1. Las tinieblas espirituales están aumentando y se están convirtiendo en algo más sofisticado. 2. Hay un patrón geográfico para el mal y la opresión espiritual. 3. No comprenden la dimensión espiritual tan bien como lo suponían.[7]

Antes de seguir adelante, tenemos que poner bajo tela de juicio algunas afirmaciones aquí mencionadas. Primero afirma que no es suficiente reconocer la existencia de fortalezas territoriales, sino que hay que examinar lo que ocurrió ayer para encontrar el origen de las fortalezas y como fueron establecidas. Todo esto es necesario porque los guerreros cristianos al final del siglo veinte se van a enfrentar a “desafíos en el campo de batalla espiritual que son únicos tanto en tipo como en magnitud. Métodos comunes de discernir y responder a estos desafíos ya no serán suficientes.” Yo no encuentro base bíblica para creer que necesitamos nuevo conocimiento y nuevos métodos para responder a los desafíos espirituales de hoy. Yo creo que el enemigo es el mismo y no ha cambiado. Los demonios no se están multiplicando ni adquiriendo más poder. Yo creo firmemente que los métodos que usaron tanto Jesús como sus apóstoles valen para la iglesia de hoy. Nuestra teología no debe basarse sobre los sondeos de opinión sino sobre la base sólida de una buena exégesis de la Palabra de Dios.

Definición:

¿Cómo se define la Cartografía Espiritual? La cartografía espiritual es un término creado en 1991 por George Otis, Jr., pero proponentes entusiastas afirman que en realidad es el renacer de una antigua práctica que puede mover la iglesia hacia el cumplimiento de la Gran Comisión. George Otis, Jr. es quizás la persona más conocedora de esta materia. Él define el término con estas palabras: “La cartografía espiritual es un medio por el cual imponemos nuestro conocimiento de las fuerzas y hechos en el ámbito espiritual sobre sitios y circunstancias del ámbito natural.”[8]

Otra fuente, la Brigada Martillo de Guerra, lo describe así:

La cartografía espiritual es el proceso de ordenar y poner la información espiritual sobre un mapa. La acumulación de datos se utiliza para tomar una región o rescatar una etnia del enemigo. La cartografía espiritual es como enfocar una luz brillante sobre un área que de otro modo quedaría a obscuras. Nos permite ver como el enemigo está formando estrategias y descubre la agenda escondida de Satanás para esa región o esa etnia en particular.[9]

Hector Torres en su libro: “Desenmascaremos las Tinieblas de Este Siglo: Como conquistar ciudades y naciones para Cristo”, cita a Cindy Jacobs quien llama “una amiga especial y compañera de ministerio, miembro de la “Red de Guerra Espiritual”, autora del libro “Conquistemos las puertas del enemigo” y directora del grupo “Generales de Intercesión”, cuando dice: “La cartografía espiritual (…) es la investigación en una ciudad para descubrir cualquier sendero de penetración que Satanás haya abierto, para prevenir la extensión del evangelio y la evangelización de una ciudad para Cristo.”[10]

Torres cita a Harold Caballeros, fundador y pastor de la iglesia El Shaddai de la ciudad de Guatemala y coordinador regional para Centro América del “Movimiento Unido de Oración de AD 2000”. Dentro de una definición bastante larga, Caballeros dice, “La cartografía espiritual desempeña el mismo papel que el espionaje o el servicio de inteligencia desempeñan en la guerra. Nos indica lo que hay en las líneas enemigas. Es un arma espiritual, estratégica y sofisticada, poderosa en Dios, que nos ayuda a derribar las fortalezas.”[11]

Torres afirma que la cartografía espiritual:

“…es un proceso de examen de las raíces de los pueblos que nos revela la dimensión sobrenatural en la que se encuentran. Como resultado, obtenemos un mapa espiritual detallado, con fronteras, capitales, ciudades y frentes de batalla, muy diferentes a lo que podemos observar políticamente a simple vista. En este mapamundi espiritual las creencias como el budismo, hinduismo, islamismo, espiritismo, vuduismo, santería, macumba, sincretismo y materialismo no son simples filosofías, sino verdaderas fortalezas espirituales en las que se encuentran esclavizados billones (sic) de seres humanos subyugados bajo el poder de una jerarquía de autoridades demoníacas.”[12]

¿Cuál es el valor de la cartografía espiritual según sus promotores? Según Héctor Torres el valor que tiene es lo siguiente:

“Cuanto más conozcamos la estrategia y métodos de nuestro enemigo, mayor facilidad tenemos para contrarrestar sus ataques y derribar sus fortalezas. Si sabemos cómo hacerlo, el resultado puede ser un avivamiento espiritual en nuestras regiones, ciudades y naciones, una reforma política y social que cambie el estado de una zona de manera que venga un derramamiento del Espíritu de Dios que traiga libertad.”[13]

Torres insiste que la clave está “en conocer las artimañas o maquinaciones del enemigo para que Satanás no gane ventaja sobre nosotros.” Él dice que Dios quiere revelar su multiforme sabiduría a la Iglesia. Él afirma, “dicha sabiduría vendrá mediante un estudio cuidadoso de la Palabra de Dios y un conocimiento de las raíces culturales, religiosas, económicas, sociales y políticas de los pueblos. Como base bíblica Torres cita la Biblia en 1 Crónicas 12:32 donde dice que “De los hijos de Isacar, doscientos principales, entendidos en los tiempos, y que sabían lo que Israel debía hacer, cuyo dicho seguían todos sus hermanos”.[14]

Sin embargo, si uno sigue la lectura en su contexto, no nos indica que David dependiese ni consultase a estos hijos de Isacar por lo mucho que pudiesen saber. ¡No! David mandó buscar al arca del pacto con la misma presencia de Dios. “y traigamos hasta nosotros el arca de nuestro Dios, porque en el tiempo de Saúl no le consultamos.” {Otra trad., Porque desde el tiempo de Saúl no nos hemos preocupado de ella.} 2 Crónicas 13:3.

Torres dice que “hay que saber discernir y saber qúe hacer, para lo cual es necesario tener tres clases de información: histórica, social y espiritual.” “Esto,” afirma Torres, “es precisamente lo que nos brinda la cartografía espiritual. Una vez que tengamos esa información, podremos desarrollar un plan de acción para reconquistar nuestras ciudades y nuestras naciones para Cristo.[15]

En contraste al énfasis desmedido en la investigación para adquirir el conocimiento humano como arma imprescindible en la conquista de nuestras ciudades, Pablo escribió a los corintios diciendo “Así que, hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con excelencia de palabras o de sabiduría. Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado. Y estuve entre vosotros con debilidad, y mucho temor y temblor; y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.” (1 Corintios 2:1-5)

Trasfondo Histórico y los Protagonistas, Movimientos, y Organizaciones

La práctica de la “Cartografía Espiritual” forma parte del movimiento que se denomina genéricamente, “La Guerra Espiritual”. Según el artículo en la revista “Christianity Today” (El cristianismo hoy), “En el verano del 1989 un grupo de líderes cristianos igualmente preocupados se atrevieron creer que los Estados Unidos una vez más podía ser una nación “bajo Dios”. La idea de una red de intercesores dedicados a la guerra espiritual “a nivel estratégico” surgió del II Congreso Mundial de Evangelismo de Lausanne celebrado en Manila, Filipinas. Dirigido por C. Peter Wagner[16], la fase inicial de la USSWN[17], la Red Internacional de Guerra Espiritual (U.S. Spiritual Warfare Network) se celebró en California en el día 12 de febrero de 1990. Más de dos docenas de líderes espirituales “reconocidos” asistieron. Después de varios años de reuniones anuales, la Red de Guerra Espiritual de los Estados Unidos oficialmente se inició en enero de 1997 bajo la dirección de Cindy Jacobs.[18] Mike Jacobs[19] es el marido de Cindy y co-fundador de los Generales de Intercesión.

El Grupo Centinela, Lynnwood, Washington (U.S.A.), encabezado por George Otis Jr. forma parte de la USSPN – United States Strategic Prayer Network (Red Estratégica de Oración Estadounidense) que a la vez forma parte de la SPN – (Red Estratégica de Oración Internacional), de lo cual C. Peter Wagner es el Apóstol Internacional.[20] Otis es el coordinador y director de la División de la Cartografía Espiritual de la Vía de la Oración

John Dawson es el autor de La Reconquista de tu Ciudad: Estrategias para derribar las fortalezas espirituales del diablo. Dawson es el Director de la División de Reconciliación del grupo de C. Peter Wagner. Ed Silvoso es el presidente de Evangelismo de la Cosecha. Silvoso es el Director de la División de la Oración Estratégica del Evangelismo. Según las fuentes de la Red de la Oración Espiritual, Charles “Chuck” Pierce es usado por Dios para interceder y movilizar la oración a favor de las iglesias locales, ciudades y naciones. Actualmente sirve como el Vicepresidente de los Ministerios Globales de la Cosecha y Director del Centro Mundial de la Oración. También sirve como el Apóstol Movilizador de la USSPN bajo Cindy Jacobs. Chuck es el Presidente de la Gloria de Sión Ministerios Internacionales en Denton, Texas.

Ted Haggard es la cabeza de la Red Cristiana de Información en el Centro Mundial de Oración con sede en su Iglesia Nueva Vida en Colorado Springs, Colorado. En 1998, el Grupo Centinela de Otis, los ministerios de la Cosecha Global de Wagner, y la Red de Información Cristiana de Ted Haggard tenían planes de mudarse al centro de alta tecnología del Centro de Oración Mundial en el plantel de la Iglesia de Nueva Vida de Haggard en Colorado Springs. La cartografía espiritual iba a ser céntrica a la operación de este “centro nervioso electrónico para conectar intercesores y para que sepan mutuamente lo que están oyendo de parte del Espíritu Santo,” dice Wagner.[21]

Otros nombres conectados con la cartografía espiritual son: Víctor Lorenzo de Argentina; Bob Beckett de la Iglesia “Dwelling Place” en Hemet, California; Kjell Sjöberg; Harold Caballeros de Iglesia El Shaddai en la Ciudad de Guatemala, y Tom White autor de “Breaking Strongholds” (Rompiendo Fortalezas), y Ana Méndez[22], actualmente es la coordinadora del Frente de Proyectos Estratégicos de la Red Internacional de Guerra Espiritual en el Centro Mundial de Oración que preside el Dr. C. Peter Wagner en Colorado Springs, E.U.A.

La Hermenéutica de la cartografía espiritual

Algunas de las escrituras usadas para la Cartografía Espiritual son las que siguen: Números 13:2 Envía tú hombres que reconozcan la tierra de Canaán, la cual yo doy a los hijos de Israel”; Daniel 10:13[23]; Ezequiel 4:1-2[24]; Marcos 4:22 “Porque no hay nada oculto que no haya de ser manifestado; ni nada escondido, sino para que salga en claro”.[25]; 2 Corintios 10:4 porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas”; Efesios 6:12 “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes”.

Una ley de la hermenéutica (interpretando las Sagradas Escrituras) es siempre buscar lo obvio, lo sencillo y claro en vez de buscar significados escondidos y ocultos (el esoterismo). Otra ley muy importante de la hermenéutica es que un texto no puede significar lo que nunca significó.

Tomamos el ejemplo de Daniel en el libro de Daniel 10:12-13. Fueron oídas sus oraciones desde el primer día que dispuso su corazón a oír y se humilló en la presencia de Dios. La clave del éxito de Daniel fue ni más ni menos su relación personal con Dios. Fue su vida de oración, de buscar a Dios. Fue su andar y hablar con Dios de modo constante, insistente y prioritario. Fue su andar en santidad y en el temor de Dios. Daniel dispuso su corazón a oír y se humilló. En ese mismo día le oyó Dios y le contestó.

En la hermenéutica de la Guerra Espiritual, en vez de fijar en lo sencillo y lo obvio, es decir, la relación de Daniel con Dios, el amor de Dios hacia este varón, su vida de santidad, su humildad, el hecho de la presencia de Dios y el deseo de escucharle a Dios ignoran el objetivo principal de este pasaje siendo el deseo de Dios de revelar la visión escatológica a su siervo (“He venido para hacerte saber lo que ha de venir a tu pueblo en los postreros días.”). Los hermeneutas de la guerra espiritual se concentran en los poderes territoriales representados aquí por el “príncipe del reino de Persia” y la lucha espiritual que se libró entre el ángel mensajero y la potencia enemiga.

En cualquier gobierno, reino o administración existen distintos niveles de autoridad y áreas de jurisdicción. El gobierno del diablo no es ninguna excepción. Reconocemos la realidad del gobierno de Satanás que gobierna a través de emisarios demoníacos. El hecho que queremos destacar en esta enseñanza es que en ninguna parte de la Biblia encontramos alguna enseñanza, exhortación, ni instrucción de parte de Dios para que investiguemos las áreas de jurisdicción de tales espíritus malignos para formar mapas, ni que conozcamos a los nombres y apellidos de los demonios territoriales, ni el trasfondo histórico de la ciudad y los pactos que pueden haberse formado entre los antepasados y las fuerzas del maligno.

¿Dónde está el precedente histórico para estas nuevas prácticas de la llamada “guerra espiritual” en el Nuevo Testamento? Hace falta más que unas analogías gratuitas que se sacan fuera del contexto del Antiguo Testamento. Necesitamos más que suposiciones arbitrarias y adivinaciones para declarar que es una “nueva arma espiritual” para esta generación y hacer del “guerrero espiritual” otro ministerio de la iglesia al par del apóstol, profeta, evangelista, pastor y maestro. El hecho que enviasen espías a la ciudad de Jericó no quiere decir que es normativo para nosotros bajo el pacto del Nuevo Testamento enviar espías a las ciudades que queremos conquistar para Cristo. Al final de cuentas fue el poder de Dios que derribó los muros de Jericó y no la inteligencia militar que habían recogido los espías.

El hecho de que el Señor mandara a Ezequiel que hiciese un pequeño modelo de adobe de la ciudad que sirviera de señal a la casa de Israel de ninguna manera nos justifica usarlo como precedente histórico y normativo para la iglesia hoy para enseñar el uso de mapas espirituales. Esto es hacer violencia al sentido verdadero de las Escrituras y el propósito del autor. Es eisegesis en vez de exégesis. No es ninguna hermenéutica justificable. Está fundado sobre interpretaciones alegóricas, suposiciones arbitrarias, conjeturas personales y gratuitas. No tenemos que buscar teorías nuevas y complicadas o nuevas revelaciones de misterios hasta ahora ocultas para acomodar nuestras experiencias. ¿Por qué nunca nos vale lo sencillo del evangelio con el poder de la sangre de Cristo?

Si fue tan importante, ¿por qué nunca lo mencionó Jesús? ¿Por qué jamás lo practicó el apóstol Pablo? ¿Por qué no lo menciona Lucas? En la ciudad de Éfeso, sede de la “diosa” Diana, había miles de prostitutas del templo. Esta fue como mínimo una actividad demoníaca abierta e innegable. ¿Buscó Pablo el lugar alto o hizo un mapa territorial? ¿Hizo una investigación en la biblioteca municipal de la historia espiritual de la ciudad? Ni siquiera se menciona el hecho que atara o amarrara al “hombre fuerte” (o en este caso “mujer fuerte”), el principado o el demonio sobre la ciudad. Sencillamente predicó al puro evangelio. Predicó a Jesús y la Resurrección en el poder del Espíritu Santo. Dios hizo la obra.

Si bien es cierto que hay testimonios de victorias rotundas en ciudades donde las iglesias se han unido con el motivo de hacer guerra espiritual y reclamar a sus ciudades y derrotar al hombre fuerte de la misma con caminatas de oración y oración unida e intercesora, sería bueno saber cuánto se debe a las nuevas tácticas y teorías y cuánto se debe al hecho de la unidad de las iglesias y el poder bien conocido del ayuno y la oración intercesora.

Las Doctrinas y Prácticas de la Cartografía Espiritual

Parte de la doctrina de la cartografía espiritual trata sobre “espíritus territoriales”. La idea es que ciertos espíritus, en especial aquellos de alto rango, tienen base geográfica y ejercen su poder dentro de esos confines establecidos. Si uno está dentro de esos límites es vulnerable al poder demoníaco. Según esta doctrina, la presencia de estos espíritus poderosos explica por qué ciertas regiones son resistentes al evangelio. La estrategia misionera debe, entonces, concentrarse en la guerra espiritual a fin de eliminar o “atar” a tales espíritus.[26]

De acuerdo a una historia casi popular, había un misionero que repartía folletos evangelísticos en un pueblo cuya calle principal demarcaba la frontera entre Brasil y Uruguay. Según el relato, la gente del lado uruguayo no quería aceptar tratados, pero los del lado brasileño sí. Además, algunos que habían rechazado los folletos estando del lado uruguayo, los aceptaron al cruzarse al lado brasileño. Se dedujo que un poderoso espíritu territorial operaba en el lado uruguayo, mientras que el espíritu correspondiente al lado brasileño había sido “atado”.[27] Timothy Warner sostiene que Satanás asigna “un demonio, o un cuerpo de ellos, a cada unidad geopolítica del mundo” y que debemos confrontar a “los demonios relacionados con sitios específicos o unidades geopolíticos.” Sería interesante saber en qué idioma estaba escrito el folleto, porque hablan español en Uruguay mientras hablan el portugués en Brasil. También existen muy marcadas diferencias entre el uruguayo y el brasileño en cuanto a todo su trasfondo histórico-cultural que le hace al Uruguayo el más resistente al Evangelio de toda Latinoamérica.

Charles Kraft, reconocido misionólogo, propone que “espíritus de rango cósmico ejercen campos de fuerza sobre territorios, edificios y naciones” y que “Satanás puede contrarrestar el campo de fuerza de Dios” pero, a su vez, este campo de fuerza diabólica puede anularse “por medio de la guerra espiritual a nivel cósmico, que conduce impresionantes conversiones y a estadísticas de crecimiento de la iglesia”. Kraft habla de lo libre que circula el evangelio “cuando primero se ha limpiado el lugar de espíritus malos, haciéndoles salir en el nombre de Jesucristo”.[28]

Las Caminatas de oración

En su libro, Conquistemos las Puertas del Enemigo, Cindy Jacobs cita la Biblia en Josué 1:3, “Yo os he entregado todo lugar que pisare la planta de vuestro pie”. Ella afirma, “Las caminatas de oración tienen como fin ‘tomar posesión de la tierra’ para el evangelio o para demarcar los bordes de tu ciudad. Al caminar estás recuperando tierra de manos del enemigo.” Sigue diciendo, “Las caminatas de oración no están limitadas a caminar físicamente sobre la tierra; puedes también caminar por la tierra en oración al declarar que ciertas regiones geográficas son puestas bajo el dominio del señorío de Jesucristo.”[29]

No estamos de ninguna manera en contra de la oración ni las caminatas. Sin embargo, tenemos que guardar que nos quedemos dentro del marco bíblico legítimo. Si el propósito de la caminata es “demarcar los bordes de tu ciudad” o “recuperar tierra de manos del enemigo” el caminar, no tiene ninguna base bíblica usando una exégesis correcta. El versículo que cita Jacobs no tiene ningún propósito de establecer un precedente histórico para la iglesia de hoy. La oración del justo es eficaz y puede mucho. El acto de andar o caminar por una zona geográfica no tiene ningún efecto especial sobe el lugar demarcado ni los poderes malignos sobre el mismo. El dominio del Señorío de Cristo no está atado para tener que soltarlo por una caminata. Se establece el Reino de Dios en los corazones de los hombres por medio de la predicación del Evangelio en el poder del Espíritu Santo. Las bendiciones del Espíritu Santo no están esperando para que proclamemos palabras positivas y proféticas sobre la ciudad.

Cindy Jacobs, en el capítulo 16 “Conquistemos las puertas del enemigo”, cuenta la anécdota de cuando ella y seis mujeres más, miembros del “Strategic Prayer Council of Aglow International” (Consejo de oración estratégica de Aglow Internacional) entraron en la Unión Soviética para encontrarse con mujeres de ese país para interceder a favor de ellas. En uno de los días finales, Cindy y dos compañeras llevaron los pocos tratados rusos que les quedaban antes de regresar a los Estados Unidos. Habían estado testificando frente a la Plaza Roja al otro lado de la calle. Las dos compañeras cruzaron la calle para intentar repartir los folletos en la misma Plaza Roja y se sorprendieron que nadie aceptaba la literatura. Cindy comenta,

Esto me sorprendió ya que en todos los lugares donde habíamos estado, la gente los había tomado de nuestras manos ansiosamente. Ni uno solo había sido arrojado al suelo. Pensando que esto era extraño, decidí intentar dar los que yo tenía. Para mi asombro ninguno los aceptaba. De hecho, me ignoraban mirando directamente hacia delante como si no me hubiesen visto ni oído. Me detuve abruptamente y una oración surgió dentro de mí: “Señor ¿qué es lo que pasa?” Inmediatamente me vino 2 Corintios 4:4: “…en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios.

¿Sería que eso era lo que estaba sucediendo en la Plaza Roja? ¿Era posible que hubiésemos entrado al territorio de un espíritu que gobernaba propiamente sobre la Plaza Roja, el cual estaba cegando los ojos de la gente?[30]

Cindy y sus compañeras se pusieron de acuerdo “declarando” que Satanás no cegaría los ojos de los que se encontraban en la Plaza Roja a la gloriosa luz del evangelio. Ella relata:

Nuestro pequeño grupo de oración tomó el cielo por la fuerza allí mismo al aire libre, creyendo que Dios se movería y abriría una puerta para el evangelio. Oramos y ordenamos que la ceguera cayese de los ojos de aquellos a los que se les daría un tratado. Luego de nuestra oración nos separamos y a los pocos minutos se nos habían acabado todos los tratados. ¡El grupo al cual me aproximé los tomó y me pidió más! Después de nuestra oración Satanás ya no podía cegar sus ojos. Habíamos tomado posesión del territorio que él deseaba controlar.[31]

Para mí, se está pecando de presunción e ignorancia. Sacar la conclusión de que había un “espíritu que gobernaba propiamente sobre la Plaza Roja” por alguna “oración” que “surgió dentro de mí” en vez de establecer doctrina y práctica cristiana sobre una sana exégesis y hermenéutica bíblica y buscar el precedente histórico en el Nuevo Testamento. Ella basa esta suposición gratuita sobre una impresión de un versículo de la Biblia que le vino a la mente (2 Corintios 4:4) hablando del ‘dios’ de este siglo cegando los ojos. Sin embargo, lo saca totalmente fuera de contexto. Esta escritura no fue dada para indicar que hubiesen espíritus territoriales que causaban que la gente no mirara a los tratados ni a los que los repartían. Tampoco enseña la Biblia que hay que “declarar” una liberación para esa gente. No cabe lugar a dudas la eficacia de la oración intercesora. El Espíritu Santo de Dios puede abrir el entendimiento para que la gente pueda entender las cosas que sólo se pueden discernir en el espíritu y no en “la carne”. Sin embargo, pueden existir muchas razones por lo cual la gente no aceptara folletos de manos de tres mujeres extranjeras, obviamente norteamericanas, en la misma Plaza Roja de Moscú. Hay que pensar que habría muchísima vigilancia, agentes de la KGB, cámaras de vigilancia, grabando todo lo que ocurriese en ese lugar, casi más que ningún otro en Rusia. Si yo fuera ciudadano ruso, dudaría mucho antes de recibir literatura de contenido desconocido en ese lugar preciso. También cabe la posibilidad de que fueran los propios agentes de la KGB quienes recogiesen los tratados. Cindy Jacobs menciona que se aproximó a un “grupo” que recibió todos sus folletos. Es posible también que se tratara de un grupo de turistas o excursionistas, por ende no oriundos de Moscú, quienes estarían más dispuestos a recibir literatura de manos de otro, mucho más que los locales.

Es también posible que el Espíritu Santo hubiese hecho una obra para quitar algunas ataduras espirituales para que la gente estuviese más receptiva. Pero de llevar esta anécdota más allá para concluir que se tratara de un “espíritu territorial” con jurisdicción sobre la Plaza Roja y que la “declaración” de estas tres mujeres quitase del propio Satanás las posibilidades de cegar los ojos de los incrédulos, es un salto que no justifican ni los acontecimientos ni las reglas de la sana exégesis y la hermenéutica bíblica. Al final de cuentas, no es nuestra “declaración” sino la eficacia de la obra de expiación del Señor Jesucristo sobre la cruz del Calvario que fue hecha “una vez y para siempre”. Toda obra que añadimos a la obra redentora y liberadora de Cristo Jesús resta los méritos de la eficacia y suficiencia de la misma. Dios hace la obra en respuesta a la oración del creyente. Punto y aparte.

Jacobs comenta que, “al discutir la guerra espiritual necesitamos recordar que estamos en las etapas pioneras del aprendizaje de cómo tomar nuestras ciudades, estados y naciones para Dios. Cuando se hace el comentario de que “estamos en las etapas pioneras del aprendizaje de cómo tomar nuestras ciudades, estados y naciones para Dios”, se están pasando por alto casi 2000 años de historia de la iglesia con su obra misionera, la sangre de los mártires, el éxito rotundo y contundente de la iglesia primitiva en llevar el evangelio a los confines de la tierra, hasta el punto de que Lucas pudo declarar en el libro de los Hechos 19:10-12, “Esto continuó por dos años, de manera que todos los que vivían en Asia oyeron la palabra del Señor, tanto judíos como griegos. Y Dios hacía milagros extraordinarios por mano de Pablo, de tal manera que incluso llevaban pañuelos o delantales de su cuerpo a los enfermos, y las enfermedades los dejaban y los malos espíritus se iban de ellos.” Y una vez más en Hechos 17:6 tenemos la observación de parte de las autoridades de la ciudad quienes gritaron: “Esos que han trastornado al mundo han venido acá también”. El éxito fue tal que un historiador secular, en su libro citado por Hiebert del Fuller Theological Seminary, llamó la expansión de la iglesia cristiana en los primeros 100 años de su existencia algo como “el acontecimiento más extraordinario de toda la historia”. ¿Y ahora nos va a afirmar esta señora, sin erudición en la historia ni teología, que “estamos en las etapas pioneras del aprendizaje de cómo tomar nuestras ciudades, estados y naciones para Dios”?

Otro peligro evidente es que se está poniendo el énfasis sobre el conocimiento humano. Jacobs hace hincapié en la necesidad del “aprendizaje de cómo tomar nuestras ciudades..”

La autora también comenta, “Cuando tomamos posesión de la tierra sobre nuestras ciudades, logramos el control de sus campos de acción a nivel político, físico y espiritual.”[32] Uno de los problemas aquí radica en el riesgo de entrar en el error de la “lluvia tardía”, “Reino Ahora”, “hijos manifiestos de Dios”, la doctrina de la “restauración” y del “dominio”. Estas corrientes insisten en que hay que tomar el poder en todas las esferas (política, educativa, científica, etc.) para dar entrada a Jesús en su Segunda Venida.

En la página 270, Cindy Jacobs describe lo que ella llama “cinco claves para la estrategia de batalla que usó Jesús en el desierto”. La clave final, según ella, “se trata de dirigirnos directamente a los espíritus territoriales y ordenarles que abandonen las regiones.” Ella señala las palabras de Jesús cuando ordenó al diablo, “¡Vete, Satanás!” No cabe lugar a dudas que toda nuestra autoridad viene en el nombre (autoridad) de Jesús. A la vez, tenemos que cuidarnos de la posibilidad de la presunción. Dios es quien ordena a Satanás y no nosotros. Un error evidente aquí es que nos está poniendo al mismo nivel de Jesucristo quien fue el mismo Dios encarnado, todo Dios y todo hombre. Él operó en el poder del Espíritu Santo cual nos mandó al partir para estar con su Padre. Tenemos precedente histórico en el Nuevo Testamento donde los apóstoles mandaron a los demonios en el nombre de Jesús. También tenemos gráficamente descrito el caso de los hijos de Esceva, quienes intentaron utilizar los métodos de Pablo sin estar en relación con Jesús ni ser guiados por el Espíritu Santo. Debemos tomar los dos casos en consideración. Los apóstoles nunca reprimen, atan, amarran, etc. a Satanás, sino a sus emisarios. Satanás será derrotado, amarrado, y él, sus ángeles, y el mismo infierno serán echados al lago de fuego para siempre en el momento escatológico predeterminado por Dios. Haciendo caso a las leyes de la hermenéutica bíblica, tenemos que destacar el hecho de que NO nos fue dado el relato de Jesús en el desierto y Su tentación de parte de Satanás para establecer un precedente para ser normativo en la iglesia. Cuidado de no pecar de presunción y de arrogancia. Nuestro poder y autoridad sólo vienen por medio de la intervención divina en el nombre (autoridad) de Jesús.

Por su parte, John Dawson, autor del libro La Reconquista de tu Ciudad, hace el comentario que, al estudiar la historia de su ciudad, “encontrará claves de lo que oprime a la gente hoy. Este es nuestro planeta, y la única autoridad que tiene Satanás es autoridad humana robada. Gana inicialmente esta autoridad cuando, en algún punto de la historia, los humanos creen su mentira, reciben su acusación, y son seducidos para aliarse a su plan.”[33] Esta idea se acerca peligrosamente a la enseñanza de la teología del dominio y los “hijos manifiestos de Dios” del Reino Ahora. La teoría que la Iglesia tenga que retomar el dominio que haya robado Satanás quita el enfoque del evangelio sobre la obra salvífica de Jesús en la cruz y lo pone sobre las obras del hombre.

Dawson pone mucho énfasis sobre los primeros días de la historia de una ciudad. Esto es porque, “una de las estrategias principales de Satanás es interferir en el proceso del nacimiento.”[34] Para justificar esta declaración, cita al texto en Apocalipsis 12:4 que dice, “Y el dragón se paró frente a la mujer que estaba para dar a luz, a fin de devorar a su hijo tan pronto como naciese.” Una vez más, esta porción bíblica no tiene ningún propósito de enseñar que una de las estrategias principales del diablo sea de interferir y ganar ventaja en los primeros días del nacimiento de una ciudad. Es una eiségesis gratuita de parte de Dawson, imponiendo su propio significado al texto para justificar sus conclusiones ya tomadas. La teología no debe basarse sobre la experiencia personal subjetiva ni la interpretación particular de la misma, sino sobre una exégesis correcta de la Palabra de Dios y los precedentes históricos que tenemos en el Nuevo Testamento.

“¿Qué podemos hacer respecto a eso hoy?” y “¿Qué podemos hacer ahora para rectificar los males que estuvieron presentes en el nacimiento de nuestra ciudad?” pregunta Dawson.[35] Él nos da la respuesta de la siguiente forma. “La Biblia nos exhorta para que preparemos el camino del Señor quitando las piedras de tropiezo.”[36] Dawson nos cita Isaías 62:10 para justificar esta afirmación, “Pasad, pasad por las puertas; barred el camino al pueblo; allanad, allanad la calzada, quitad las piedras, alzad pendón a los pueblos.”

Esto es un abuso de las normas más elementales de la hermenéutica bíblica. “Un pasaje no puede significar lo que nunca significó.” Una vez más corremos el riesgo de entrar en la teología del Reino Ahora en atribuir a la Iglesia la responsabilidad de “preparar el camino” para que pueda regresar el Señor Jesucristo para establecer Su trono. Aunque es cierto que la Iglesia llena un papel importante en la predicación de las Buenas Nuevas, también es cierto que este es el papel del Espíritu Santo: preparar al corazón del hombre para recibir al Salvador. Mucho de lo que enseña Dawson en cuanto al estudio de la historia y la cultura de un pueblo y de una ciudad es válido en el campo de las comunicaciones transculturales. Se trata de una mejor comprensión del auditorio para la contextualización del mensaje en términos que comunican con más fidelidad el mensaje eterno que tenemos que compartir. Sin embargo, nuestro poder y nuestra eficacia espiritual no dependen del conocimiento humano sino de nuestra relación personal con Dios y la dependencia sobre el Espíritu Santo ministrando a través de nuestras vidas.

John Dawson dice “En Jueces 3:1,2 hay una referencia a las tribus cananeas que quedaron en la tierra después de la muerte de Josué. En el versículo 2 se hace esta interesante declaración: ‘Solamente para que el linaje de los hijos de Israel conociese la guerra, para que la enseñasen a los que antes no la habían conocido.’”[37] Seguidamente hace la pregunta: “¿Quiere Dios todavía que conozcamos la guerra? ¿Sigue siendo parte de su plan desarrollarnos como guerreros?”[38] A estas preguntas, Dawson responde, “Sí, hemos de asociarnos con Dios en la guerra.”[39]

Aquí tenemos un ejemplo del uso generalizado del método alegórico para establecer una base bíblica para las nuevas teorías. Si se mira al contexto de los versículos citados, veremos claramente que Dios no está exhortando a los hijos de Israel para que estudien y se hagan maestros de las artes bélicas. No está enojado porque a Israel le faltara conocimiento como guerreros. Más bien se dice explícitamente que la ira de Dios se había encendido contra Israel porque habían quebrantado el pacto que había ordenado a sus padres y no escucharon Su voz. En este caso es el propósito de Dios fue enseñarles a los hijos “que no habían experimentado ninguna de las guerras de Canaán” el valor de obedecer los mandamientos del Señor. Así lo declara el versículo 4: “eran para probar a Israel, para ver si obedecían los mandamientos que el Señor había ordenado a sus padres por medio de Moisés.” El contexto indica que los padres habían aprendido esta lección por haberle probado mediante las victorias y las derrotas en la guerra.

Aplicando una hermenéutica correcta, en ningún momento podemos sacar la conclusión que el propósito original del autor (por inspiración del Espíritu Santo) fuera lo de enseñar ni a los israelitas ni mucho menos a la iglesia de hoy que hay que prepararse como guerreros para ganar las victorias espirituales. Estos versículos no nos enseñan que Dios todavía quiera que conozcamos la guerra ni que fuese parte del plan de Dios que nos desarrollemos como guerreros en la Iglesia actual. Además, existe una gran diferencia entre “conocer” la guerra como experiencia por haber pasado por una guerra, y “aprender” o “adiestrarse” como guerrero.[40]

John Dawson afirma que, “Debemos identificarnos con los pecados de la ciudad en arrepentimiento personal y como cuerpo de Cristo, en respuesta al corazón quebrantado de Dios.”[41] Yo no sé, francamente, a cuál escritura se refiere cuando habla del “corazón quebrantado de Dios”, que se parece más a la doctrina católica romana del “corazón sagrado” de Jesús. Tampoco nos explica cómo llega a la conclusión de que lo que Dios busca como respuesta es nuestra identificación personal con los pecados del pueblo en general o de una ciudad en particular. Dawson cita a varios profetas veterotestamentarios, entre ellos Nehemías y Esdras. Él nos cuenta como Nehemías y las familias con él se reunieron delante del Señor en ayuno, con cilicio y tierra sobre sí, quienes identificaron completamente con su nación, su ciudad y su historia. Pero de allí establecer una base para que sea normativo para la iglesia es hacer violencia al significado y la intención original del autor.

Siempre es bueno demostrar una actitud de humildad y de sinceridad. La mansedumbre y el corazón arrepentido son cualidades que Dios busca en el hombre. Sin embargo, la salvación viene sólo por medio del arrepentimiento personal del pecador mismo y la obra justificadora de Jesús. No podemos recibir el perdón de los pecados ajenos por mucho que intervengamos a favor de ellos. Nuestras oraciones de intercesión, sí pueden romper barreras y quitar obstáculos espirituales para que el individuo implicado pueda usarse de su libre albedrío en arrepentimiento y confesión personal a Dios.

continuará…
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1 comentario (+¿añadir los tuyos?)

  1. Antonio Felix
    jun 09, 2010 @ 15:17:39

    Dios les bendiga les felicito por el estudio.En mi iglesia estamos ensenando sobre cartografia es[piritual y me interesa la informacion,si no es molestia enviemela por email o por carta a Antonio Felix Medina al box 1239 Yabucoas P.R.00767 y mi tel es 787-204-1949 o 787-266-4326 es bien inportanta su contestacion para nosotros Dios bendiga sus ministerio y Shalom Adonai

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