Culto a María

Culto a María

Por Miguel Murillo

Tal vez la prueba más significativa de que el culto a María no es otra cosa que la continuación del culto pagano a las diosas de diversos nombres y no a la bendita madre del Señor (siempre bien amada pero no adorada por los verdaderos cristianos), es que en la religión pagana la madre era adorada tanto como su hijo o más. Aquí hay una clave muy importante para ayudarnos a resolver el misterio contemporáneo de Babilonia. El verdadero cristianismo enseña que el Señor Jesús, y solamente Él, es el Camino, la Verdad y la Vida, que solamente Él entre todas las criaturas de la tierra, ha podido vivir una vida sin mancha de pecado; y Él es quien debe ser exaltado. Nunca su madre. Pero el catolicismo romano, demostrando la influencia del paganismo en su desarrollo, exalta a la madre también y en muchas formas, la madre es más honrada que el mismo Hijo.

Bien sabemos que muchos han de tratar de negar que la Iglesia Católica atribuye una posición divina a María. Pero al viajar alrededor del mundo, ya sea en una majestuosa catedral o en una capilla provinciana, la estatua de María ocupa el puesto primordial. Al recitar las oraciones del Rosario y del “Ave María” se repiten éstas nueve veces más que el “Padre nuestro”. Se acepte o no, el nombre de María es más importante en el catolicismo. En forma similar a la Babilonia del pasado, la diosa-madre es glorificada hoy en día en la Babilonia del presente; solamente que se usa el nombre de María en vez de otros nombres bajo los cuales era conocida la diosa. Al católico se le enseña que la razón por la cual se debe orar a María, es porque ella lleva las peticiones de sus adoradores a su hijo Jesús, y como es su madre, Le contesta la oración para complacerla. Con esto se deduce que María tiene más compasión, más comprensión y más bondad que su Hijo, el Señor Jesús. Ciertamente, tal suposición es una blasfemia y va completamente en contra de las enseñanzas de las Escrituras. Sin embargo, esta idea es frecuentemente repetida en los escritos católicos.

Un notable escritor católico romano, Alfonso Ligorio, escribió que las oraciones son más efectivas cuando se dedican a María, en vez de a Cristo. Y el hecho de que sus escritos lleven el sello de aprobación de la Iglesia Católica, es evidente, ya que fue canonizado como «santo» por el papa Gregorio XIV en 1839 y fue declarado «Doctor» de la Iglesia Católica por el papa Pío IX.

En una parte de sus escritos, Ligorio describe una escena imaginaria en la cual un pecador ve dos escaleras colgando del cielo. María está a la cabeza de una y Jesús en la otra. Cuando el pecador trata de subir por la de Jesús, ve la cara furiosa de Él y cae derrotado. ¡Pero cuando sube la escalera de María, lo hace rápida y fácilmente, y es bienvenido por ella, quien lo introduce en el cielo y lo presenta a Cristo! Entonces todo va bien. Esta descripción es para demostrar cuánto más fácil y efectivo es el ir a Cristo a través de María.

Este mismo escritor católico dijo que el pecador que se aventura a ir directamente a Cristo, puede encontrarse con la presencia de su ira. Pero si va a orar a la «virgen», ella sólo tendrá que mostrar a Jesucristo «los senos que le dieron de mamar», y su furia se calmará inmediatamente. Ciertamente tal idea va contra las Escrituras. El caso es que las Escrituras nos dan una ilustración que niega rotundamente esta aseveración: Bienaventurado el vientre que te trajo y los pechos que mamaste dijo una mujer a Jesús; pero Él le contestó diciendo: Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios y la guardan» (Lc. 11:27-28).

Obviamente, la idea de que Jesús era persuadido a contestar una oración porque María le mostrase los pechos que mamó, es contraria a las Escrituras. Pero tal idea de los pechos no era extraña en los cultos de la diosa-madre pagana. Se han descubierto imágenes que muestran frecuentemente sus pechos desproporcionados con su cuerpo, de una manera extraña. O como en el caso de Diana, ¡para demostrar su «fertilidad», se le ilustra con unos cien senos!

El catolicismo ha intentado aún más exaltar a María a una posición netamente divina con la nueva doctrina de la «Inmaculada Concepción Tal enseñanza no es otra cosa que un esfuerzo más para hacer a María semejante a la diosa del paganismo, pues en los viejos mitos, ¡la diosa también se creía que había nacido de concepción sobrenatural! Estas viejas fábulas variaban, pero todas hablaban de incidentes sobrenaturales en conexión con su entrada al mundo. Enseñaban que era superior a todo mortal ordinario, que era divina. Y así, poco a poco, era necesario enseñar que María también entró a este mundo de una manera sobrenatural, ¡para hacer que las enseñanzas acerca de ella concertaran con las del paganismo!

El elemento sobrenatural en las enseñanzas de la Iglesia Católica Romana sobre María, es de qué ella nació sin pecado original. Pero de este nacimiento no nos dicen nada las Escrituras. Acerca de María, la Biblia dice que fue una mujer virtuosa y temerosa de Dios, favorecida y escogida por Él, una virgen, pero tan humana como usted y yo. Y, como humana, era miembro de la raza caída de Adán. Como las Escrituras declaran, «Por cuanto todos pecaron, están destituidos de la gloria de Dios». La única excepción de esto es nuestro Señor Jesucristo. Como todo el mundo, María necesitaba de un Salvador y esto fue plenamente admitido por ella misma, cuando dijo: «Y mi espíritu se alegró en Dios, mi salvador». Obviamente, si María necesitaba de un Salvador, entonces no era salvadora. Si necesitaba de un Salvador, ella necesitaba ser salva, recibir perdón, ser redimida como todos nosotros. En resumen, la divinidad de nuestro Señor no radica en el hecho de que su madre haya sido una persona exaltada o sobrehumana. No, al contrario, es divino porque Él es el único Hijo de Dios, concebido por obra y gracia del Espíritu Santo. Su divinidad viene del Padre celestial, no del carácter sobrehumano del instrumento que Dios usó para su entrada en el mundo.

Debemos comprender que fue Jesús quien nació de concepción sobrenatural, no su madre. La idea de que María era superior a otros seres humanos, fue enfáticamente rechazada por el mismo Jesús.

Un día, mientras predicaba: « … su madre y sus hermanos estaban afuera. Y le dijo uno: He aquí tu madre y tus hermanos están afuera y quieren hablarte. Y Jesús respondió al que esto le decía: “¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos, Y extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: He aquí mi madre y mis hermanos”.Porque todo aquel que hiciere la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ese es mi madre, y hermano y hermana (Mt. 12:46-50). Claramente podemos ver que si servimos al Señor, si hacemos su voluntad, estamos en la misma categoría espiritual que María. Ciertamente, esta unidad en Cristo nos enseña igualdad a los ojos de Dios y rechaza la idea de que María fuese una persona sobrenatural.

Sin embargo, el romanismo adoptó del paganismo la idea de orar a la divina-madre, de modo que tuvo que enseñar que María era una persona sobrenatural; de lo contrario, ¿cómo podría ella escuchar las oraciones que le dirigen cada día los católicos de todo el mundo, recitando el Avemaría, el rosario, las letanías de la virgen bendita y otras más? Multiplique el número de estas oraciones por el número de católicos que las recitan cada día. ¿Se ha imaginado que María tendría que escuchar 46.296 peticiones por segundo? Y esto es un cálculo conservador. Está claro que nadie más que Dios puede hacer esto. Sin embargo, los católicos creen que María escucha todas estas oraciones y entonces, por necesidad, ¡tienen que exaltarla a una posición divina, sea bíblica o no!

Tratando de justificar tan innecesaria exaltación de María, los líderes católicos han buscado algún fundamento bíblico para sostener esta creencia. Las palabras de Gabriel a María «Bendita tú entre las mujeres» (Lc. 1:28) han sido frecuentemente referidas a este respecto. Seguramente que las palabras de Gabriel indican que María fue favorecida de Dios; pero no la hicieron una persona divina, simplemente porque fue bendita entre las mujeres», pues mil trescientos años antes fue pronunciada una bendición similar a Jael, mujer de Heber Ceneo (Jue. 5:24). La Biblia, sencillamente, nos demuestra que María era «bendita entre las mujeres pero esto no significa que debemos adorarla, orar a ella o hacerla una diosa.

Antes de Pentecostés María estaba reunida con los discípulos esperando la promesa del Espíritu Santo. Leemos que los apóstoles perseveraban unánimes en la oración, con las mujeres y con María, la madre de Jesús y con sus hermanos» (Hch. 1: 14). Ciertamente, las Escrituras no dicen que los discípulos estaban orando a María; la ilustración que acompaña -tal como es vista en los catecismos católicos- intenta dar a María una posición central. Pero como sabe todo estudiante bíblico, los discípulos en esa ocasión no estaban mirando a María; estaban buscando que el Cristo resucitado, quien había ascendido al cielo, les enviase el don del Espíritu Santo.

Nótese también que en el dibujo, no solamente están los discípulos mirando a María, sino que también el Espíritu Santo (en forma de paloma) se ve volando sobre ella. De acuerdo a las Sagradas Escrituras, la única persona sobre quien el Espíritu Santo descendió en esa forma fue sobre el mismo Jesús, no sobre su madre. Por otra parte, y aunque parezca increíble, la diosa-virgen pagana, bajo el nombre de Juno, era frecuentemente representada con una paloma en su cabeza, como también lo eran Astarté, Cibeles e Isis. Y así, la influencia pagana en tales cuadros, aparece de un modo bien claro.

Otro intento por glorificar a María -exaltarla a un plano que la Escritura no le otorga- puede notarse en una doctrina católica, conocida como la perpetua virginidad de María. Esta enseña que María continuó virgen toda su vida. Pero tal doctrina no fue nunca enseñada por Cristo o por sus discípulos. Como lo explica la Enciclopedia Británica, la doctrina de la perpetua virginidad de María no fue enseñada sino hasta cerca de trescientos años después del regreso de nuestro Señor al cielo. No fue sino hasta después del Concilio de Calcedonia, en el año 451, que esta infundada suposición fue aprobada oficialmente por Roma.

Al contrario de las enseñanzas católicas, la Biblia muestra claramente que María no continuó como virgen a través de toda su vida. La Biblia enseña que nuestro Señor Jesucristo nació de la virgen María -concebido en virginidad y nacido sobrenaturalmente (Mt. l:23). Enfáticamente creemos en el nacimiento virginal de Jesús. Pero después del nacimiento de El, María dio a luz a otros hijos, los hijos naturales de su unión con José, su esposo.

En Mateo 1:25 leemos que Jesús fue el hijo «primogénito». La Biblia no dice que María haya parido a un solo hijo, sino que nos dice que Jesús fue su primer hijo. El hecho de que Jesús fuera el primogénito, indica que después nacieron de María otros hijos. Siempre en el lenguaje lógico normal, un primero requiere un segundo. Pero fuera de esta línea de razonamiento, las Escrituras no dejan lugar a dudas del hecho de que María tuvo otros hijos después del nacimiento de Jesús. Sus nombres son anotados en la Biblia, como sigue: «Jacobo, José, Simón y Judas» (Mt. 13:55). Además de estos hermanos, el versículo siguiente menciona a las hermanas de Jesús. Las gentes de Nazaret dijeron: «¿ … y no están todas sus hermanas con nosotros?» La palabra «hermanas» está en plural, de modo que sabemos que tuvo por lo menos dos hermanas. Pero si nos fijamos un poco más, veremos que el pasaje indica que Jesús no sólo tenía dos hermanas, sino que por lo menos tenía tres. Notemos que el versículo habla de «todas» sus hermanas. Por regla general, cuando nos referimos solamente a dos personas, decimos «ambas» y no «todas» ellas. Esto, definitivamente, implica que la expresión se refiere a tres o más hermanas. Si entonces añadimos tres hermanas y cuatro hermanos además de Jesús, resulta que María, tuvo ocho hijos.

El Señor Jesús nació de María sobrenaturalmente, por un nacimiento virginal, los otros siete hijos que ella tuvo, nacieron normalmente; fueron engendrados por su esposo José. Pero la actitud católica es que José conservó a María como virgen por el resto de su vida. Sin embargo, ella fue virgen según las Escrituras «solamente» hasta después del nacimiento de Jesús. José no la conoció hasta que parió a su hijo primogénito y lo llamó Jesús. José no conoció a María hasta después del nacimiento de Jesús. Pero más tarde, José y María tuvieron unión matrimonial y dieron a luz a varios hijos tal como lo enseñan las Escrituras. Estudiando lo que la Biblia enseña, nos damos cuenta que la doctrina de la perpetua virginidad de María es completamente falsa.

Durante los días de la apostasía -para hacer más clara la identificación de María con la madre-diosa que las naciones venían adorando hacía cientos de años-, algunos exagerados admiradores de María comenzaron a enseñar que el cuerpo de María nunca sufrió corrupción, sino que ascendió a los cielos al igual que Jesucristo y que allí sentada hoy en día, como la Reina del cielo» para recibir culto y oraciones. No fue sino hasta este siglo que la doctrina de la ascensión de María se proclamó oficialmente como una doctrina de la Iglesia Católica Romana. Fue tan sólo en el año1950 que el papa Pío XII declaró que el cuerpo de María no sufrió corrupción, sino que fue llevado al cielo. Obviamente, dicha doctrina de la ascensión de la virgen, no es parte de la doctrina del Nuevo Testamento.

He aquí las palabras de uno de sus admiradores. San Bernardo, que favorecen la posición católica en este aspecto «En el tercer día, después de la muerte de María, cuando los apóstoles se juntaron alrededor de su tumba, la encontraron vacía. El cuerpo sagrado había sido llevado al paraíso celestial. La tumba no tuvo poder sobre alguien inmaculado. Pero no fue suficiente que María haya sido recibida en el cielo; ella no era cualquier ciudadano ordinario; tenía aún mayor dignidad que el más alto de los arcángeles. María había de ser coronada reina del cielo por el Padre Eterno; ella había de tener un trono a la mano derecha de su hijo. Ahora, día tras día, hora tras hora, ella está orando por nosotros, obteniendo gracia para nosotros, preservándonos del peligro, protegiéndonos de la tentación, llenándonos de sus bendiciones. Bien puede decirse que el culto a María en su plenitud, está basado en esta creencia de que ella ascendió a los cielos. Pero la Biblia no dice nada en absoluto de tal ascensión de María». Al respecto, Juan 3:13 dice: «Y nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del Hombre, que está en el cielo, nuestro Señor Jesucristo». Él es quien está sentado a la diestra de Dios Padre. Él es quien es nuestro Mediador. Él es quien nos llena de bendiciones, ¡no su madre!

La Biblia no dice nada de orar a una mujer, sea María o cualquier otra. Este culto falso es repetidamente prohibido en la Biblia. Las verdaderas oraciones deben ser dirigidas a nuestro Señor mismo. «Porque hay un Dios asimismo un mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre (La Ti. 2: 5). La simple idea de «orar a María corno mediadora y como «reina del cielo no es más que un paganismo disfrazado con el nombre de María.
Junto con las oraciones a María está el rosario, el cual, como hemos de ver, es igualmente de origen pagano. Como un instrumento, el rosario es una cadena con quince series de pequeñas bolitas; cada serie está marcada por una bola más grande. Los bordes de la cadena se juntan con una medalla con la efigie de María, De esta medalla cuelga una cadena corta al final con una cruz.

Los objetos en el rosario son para contar oraciones, las cuales son repetidas una tras otra. Tal instrumento -muy bien conocido- forma parte importante del culto católico. Pero como tantas otras cosas en la Iglesia Católica, el rosario no es un instrumento cristiano sino una invención pagana. Mucho antes de que existiera una Iglesia Católica, el rosario era ya usado comúnmente en casi toda nación pagana.

Se encontró un medallón en Cítium (Chipre) que había sido colonizado por los fenicios, el cual tiene un círculo de cuentas que se semejan al rosario. Este rosario fue usado en el culto a Astarté, la diosa-madre, cerca de ochocientos años antes de Cristo. Este mismo rosario se puede ver en muchas de las monedas encontradas que se usaban en Fenicia.

Los bramas han usado desde hace mucho tiempo rosarios con cientos de canicas. Los adoradores de Vishnú dan a sus hijos rosarios de 108 canicas. Un rosario similar es usado por millones de budistas en la India y en el Tíbet. Los musulmanes constantemente oran por los noventa y nueve nombres de Alá con su rosario Tasbik de 99 canicas. Los adoradores a Shiva tienen un rosario con el cual repiten, si es posible, todos los mil ocho nombres de su dios.

Cuándo los misioneros católicos visitaron la India, Japón y México por vez primera, sitios éstos en los cuales el nombre de Cristo jamás se había escuchado, ¡se sorprendieron al encontrar rosarios usados por los paganos! Los adoradores del demonio en el Tíbet y China usan rosarios para sus rituales. Los rosarios son frecuentemente nombrados en los libros sagrados de los hindúes.’ El rosario era usado en la Grecia asiática y tal es el objeto con canicas visto en las estatuas de la diosa Diana. Escritos de dos y tres siglos antes de Cristo mencionan uso del rosario dentro de varías religiones paganas. Y no solamente estaba el rosario en evidencia en todos estos países y dentro de todas estas religiones que hemos mencionado, sino que también era usado en los días del paganismo en Roma, en donde las mujeres se adornaban el cuello no solamente por razones ornamentarías, sino corno recordatorio de oración en sus religiones paganas. La palabra «collar», Monile, significa «recordatorio », es decir, medio para recordar.

Nadie puede negar el hecho de que el instrumento del rosario era usado en la época pre – cristiana y por religiones no cristianas. Incluso la misma Enciclopedia Católica, dice: «En casi todos los países nos encontramos con algo similar al rosario para contar las oraciones».

De todas maneras, ni Cristo ni los apóstoles enseñaron nunca a orar empleando algún instrumento u objeto para contar las oraciones. El memorizar oraciones y luego repetirlas una y otra vez mientras que contamos las canicas, realmente se convierte en un ejercicio de memoria en vez de una expresión espontánea del corazón. Considerando que su uso no tiene base bíblica y que su origen proviene de tribus aborígenes paganas, el rosario no es más que otro ejemplo de cómo el paganismo fue mezclado con la religión católica.

La oración más frecuentemente repetida y la principal del rosario, es el «Ave maría», que se dice de la siguiente forma: “Dios te salve, María; llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén”.

Recitar el rosario completo ocupa quince minutos, requiere la repetición del Ave María 53 veces, del Padre Nuestro 6 veces, 5 misterios, 5 meditaciones de los misterios, 5 glorias y una repetición del llamado «Credo de los Apóstoles». Bien, notemos en dónde está Puesto el énfasis. ¿Cuál es la que se repite más frecuentemente? La oración a María. El caso es que el Avemaría es repetido nueve veces más que el Padrenuestro. Pero, preguntamos, ¿es más importante o efectiva una oración compuesta por hombres Y dirigida a María nueve veces, que una oración enseñada por Jesús y dirigida a Dios mismo? Tal énfasis en la «madre» indica claramente la mezcla del paganismo en el sistema de Roma.

El repetir una oración una y otra vez es indicado en la Biblia como una práctica del paganismo. Por ejemplo, oraciones repetidas se ofrecían a Diana en conexión con su culto en Efeso. Estas oraciones consistí an de una corta frase religiosa, repetida una y otra vez; tal como podemos ver en Hechos 19:34. En este pasaje, los idólatras de la diosa-madre « … todos gritaron casi por dos horas: grande es Diana de los efesios» . Todos gritaban esto una y otra vez, y al igual que estos adoradores de Diana, usaban frases repetidas en su culto, asimismo hoy día, la misma clase de oración no bíblica continúa en la Iglesia Católica aplicada a María. Pero Jesucristo se oponía radicalmente a la práctica de repetir oraciones una y otra vez y así lo expresó: «Y cuando ores -dijo—, no uses vanas repeticiones como lo hacen los gentiles, porque ellos se imaginan que han de ser oídos por su uso de muchas palabras. No os hagáis, pues, semejantes a ellos, porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad antes que vosotros pidáis» (Mt. 6:7-13). En este pasaje nuestro Señor, en términos claros, nos pide no orar repitiendo la misma oración una y otra vez. Jesús declaró enfáticamente que esto era ritualista. Debemos creerle y obedecerle a Él.

De todas las oraciones del rosario, la única que es tomada directamente de la Biblia, es el «Padrenuestro». Pero aun esta oración no debe repetirse una y otra vez, pues es a continuación de habernos dicho El que no usáramos repeticiones Y muchas palabras como lo hacen los paganos, que dice en el siguiente versículo: «De esta manera debéis orar: Padre nuestro, que estás en los cielos… ». Y les dio a los apóstoles esta oración breve como ejemplo. En el mismo párrafo en que les indicó no repetir palabras en vano, el Señor Jesús dio esta oración como algo opuesto al tipo de oraciones de los paganos; sin embargo, en desobediencia directa a las Escrituras, los católicos son enseñados a repetir esta preciosa oración una y otra vez en lugar de imitarla. Y sí el Padrenuestro no debe repetirse, cuánto menos debemos repetir la más breve oración hecha por hombre y dirigida, no a Dios, sino María, la madre humana de Jesús.

http://www.evangelismomundial.com/recursos/articulos/cultomaria.html

La vida hogareña de Hudson Taylor

Como introducción a esta serie, hay que decir que falta mucho en la vida familiar de los cristianos de hoy. El hogar debe ser un refugio ante las tentaciones del mundo y los pecados. Debe ser un lugar donde reine el amor de Dios; lleno de paz y gozo. Pero, tristemente, no son así la mayoría de los hogares cristianos. Los padres discuten entre sí, casi nunca se sientan juntos todos de la familia para comer a la misma mesa, faltan miembros de la familia en muchos de los cultos públicos de la iglesia y un tiempo diario de culto familiar falta en muchos hogares.

Pero, Dios quiere cambiar todo esto. Y para animar a los padres en el quehacer ante esta falta, se les da estas “Historias del Hogar” de cristianos muy conocidos. Tengo que decir que tal vez no fueran buenas todas las doctrinas y prácticas de las personas quienes se escriben. De igual modo, las denominaciones mencionadas no fueran siempre rectas en cuanto a sus doctrinas y prácticas. Sin embargo, podemos aprender de los puntos correctos y desechar lo demás.

Hudson Taylor

HUDSON TAYLOR–MISIONERO AL INTERIOR DE LA CHINA.

Solamente la eternidad revelará la influencia que él dejó sobre los millones de personas que, antes de la llegada de su misión, no habían sido alcanzadas por el evangelio. En la época de Hudson, las misiones eran una idea nueva y se necesitaba una profunda dedicación a Cristo y un espíritu pionero para empezar tal santa iniciativa. Solamente un hombre bien fundamentado en Cristo pudo llevar a cabo la misma. ¡Qué hermoso contemplar la obra de Dios, quien es un Dios misionero, sentando un cimiento firme durante varias generaciones en la vida de Hudson, a través de sus antepasados, quienes abundaron en amor ferviente y consagración! ¡Oh! ¡Qué gozo saber de la historia de Hudson y ver al Padre obrando todo, según el consejo de su propia voluntad y propósito— mucho antes que él naciera!

Antes de Hudson, hubo tres generaciones seguidas de metodistas fogosos. De veras, su bisabuelo, Santiago Taylor, puso un cimiento firme en su hogar, el cual duró durante varias generaciones. El día de su boda, Santiago Taylor estuvo orando en su granja, sintiendo una gran convicción: Dios le impresionaba una y otra vez, en cuanto al verso Josué 24:15: “Pero yo y mi casa…” “Pero yo y mi casa…” “Pero yo y mi casa…”. ¡Qué maravilloso verso para determinarlo en su vida, en el día de la boda! Con todo, Santiago llegó tarde a su boda, pero llegó con su corazón preparado ante Dios. Hay mucho sobre la vida hogareña de este hombre, pero vamos a enfocar el estudio sobre la influencia del padre y la madre de Hudson. Es un hogar singular, con respecto a todas las biografías que hemos estudiado.

Santiago Taylor, padre de Hudson, llevó el mismo nombre del bisabuelo. Junto con Amelia, la madre, llegaron al matrimonio con sus vidas y corazones totalmente entregados a Dios y en los propósitos de Él, consagrándose así desde su juventud. Los dos fueron criados por sus padres en el ambiente del candente metodismo primitivo. Santiago fue ordenado en el ministerio a la edad de 19 años y encargado para predicar en un circuito local. Pasaron cinco años para establecer un negocio y luego casarse con Amelia. Parece ser que tuvieron un noviazgo correcto, al estilo antiguo y se casaron con la plena bendición de sus padres, familiares e iglesia. ¡Alabado sea Dios! Pasado el tiempo, Amelia quedó embarazada. Los dos, Santiago y Amelia, se regocijaban en la idea de tener un hijo. Reflexionando sobre esto, Santiago fue guiado a considerar el precepto del Antiguo Testamento de dedicar a su primogénito al Señor: “Conságrame todo primogénito”. (Éx. 13:2)

Compartiendo a Amelia sus reflexiones, se arrodillaron y lo consagraron al Señor, quien les había dado el niño. Estoy seguro que no entendieron en su totalidad lo que esto significaría para ellos, ni para el niño, el que todavía estaba en la matriz de la madre.

En este ambiente santo y consagrado nació (Santiago) Hudson Taylor, el 21 de mayo de 1832. (A Santiago Hudson Taylor, el misionero, se le conoce más como Hudson Taylor o J. Hudson Taylor, pues no ocupaba mucho su primer nombre, James (Santiago en castellano). En este estudio siempre se le llama por su segundo nombre, Hudson, pues es el más conocido.) Qué ejemplo inspirador para todos nosotros, los que anhelamos criar hijos piadosos para la gloria de Dios. Las misericordias de Dios eran rociadas sobre la vida de Hudson desde su niñez, pues sus padres tenían sed de Dios y de Su voluntad. Así, las memorias más antiguas que tuvo Hudson fueron las de reunirse cada semana con los santos, en la Capilla de la Colina Pinfold.

Indagando la historia de la vida hogareña de Hudson, se halla una gran cantidad de ejemplos dignos de imitarse, tanto que no se pueden enseñar todos en un solo estudio. Es alegre encontrar todo este material, el cual se ha escrito y guardado para transmitirlo a las generaciones futuras. Dios no hace acepción de personas, y así las promesas y los principios de Dios pueden ser aprovechados por todos. Vamos a estudiar algunos de estos principios, divididos entre cuatro categorías.

EL PIADOSO PADRE DE HUDSON

* Trabajaba en su taller, que estaba a un costado de la casa. El taller tenía un vidrio grande que le permitió poder vigilar los acontecimientos de la casa en todo tiempo. Así pudo tener un papel activo en el entrenamiento y guianza de los niños.

* Cuando se necesitó, aplicó una firme disciplina (esto quiere decir que ocupaba la vara, como nos enseña el libro de Proverbios.) Cuando Hudson era un infante, se enfermaba a menudo. Por esto, los padres fueron tentados a no aplicarle de la forma correcta la disciplina necesaria, pensando que él no la aguantaría, por razón de su mala salud. Sin embargo, la obediencia y la templanza se necesitan en todos los hijos, y así se le dio la disciplina. El padre de Hudson creyó que una vida indisciplinada no valía nada.

* Tenía altas metas para sus hijos. Ser “normal” (según las medidas de los inconversos), pasar de poco o ser mediocre no era suficiente para Santiago.

* Era un hombre que comprendía bien sus deberes. En lo que se necesitaba cumplir, hizo hincapié, y tuvieron prioridad sobre sus propios deseos, placeres y gozos. Esta virtud se puso en práctica en su trabajo, ministerio y en sus responsabilidades del hogar.

* Ocupó las vidas de sus hijos con muchas actividades, las que edificaron el carácter de ellos. Hay que ayudar a nuestros hijos a que aprendan buenos hábitos, porque de esto proviene la templanza. “Es mejor…él que domina su espíritu, que el que conquista una ciudad.” (Pr. 16:32)

* Hicieron cultos familiares dos veces al día: después del desayuno y después de tomar té de la tarde. Estos consistieron en leer alguna parte de la Escritura, explicándola de tal manera que los niños pudieran entenderla. Leía del antiguo y como del nuevo Testamento, anotando en su gran Biblia, la fecha de cada lectura. Los domingos invirtió más tiempo en estos cultos, porque no asistían a la escuela dominical. Santiago la consideraba buena para los que la necesitaban; pero, él no quería darle a otra persona el privilegio de enseñarles a sus hijos acerca de las cosas de Dios.

* Desde temprana edad, les enseñó a sus hijos a orar y a buscar las oportunidades para acercarse a Dios durante el transcurso del día. Muchas veces llevó consigo a sus hijos al piso superior, para tener un tiempo de oración por sí mismos. Todos se arrodillaban y Santiago los abrazaba, orando fervientemente de una manera inolvidable. Tales oraciones, intercediendo por China, inspiraron a Hudson, a la edad de cinco años, a decir determinadamente: —Voy a ir a China.

LA VIRTUOSA MADRE DE HUDSON

* Desde su niñez Amelia fue reconocida por su ingeniosa naturaleza. A los quince años tuvo que dejar la escuela y ayudar a sostener de la familia. Esto fue una providencia de Dios, pues se empleó como maestra, durante tres años, en la escuela hogareña para tres niños. Lo que la entrenó para su futuro hogar.

* Tuvo dos virtudes que la hicieron ser amada por muchos, las que practicó desde su juventud: pensar en el bienestar de otros y la sinceridad (una vida sin pretensión).

* Era de lindo parecer, tenía varios talentos y era inteligente. Sin embargo, su vida caritativa le ayudó a no desear la propia prominencia; más bien prefirió que otros fueran admirados. Las mismas cualidades se demostraban ampliamente en su propio hogar, bendiciendo a sus hijos y a su marido. De igual manera, la sumisión y la reverencia hacia su esposo adornaron su matrimonio y bendijeron a sus hijos durante sus años formativos.

* Su disciplina benévola les trajo estabilidad y felicidad a sus hijos. Siempre fue sensata y constante en toda dirección y corrección que les dio. Decir “sensata” no quiere decir que era inconsistente: lo que ella dijo fue lo que realmente procuraba poner en práctica.

* A razón de las circunstancias de pobreza que sufrió a veces, no pudieron los Taylor contratar empleadas. Amelia tenía una sola ayudante para los quehaceres de la casa, así los padres requirieron cuidar por si mismos a sus hijos. Parece ser que realmente no lo querían así, pero se volvió una gran bendición para Hudson: sus padres fueron sus amigos y acompañantes, y así él estuvo bajo su amante supervisión. La madre trabajaba con él y le enseñó y cuidó, llegando a ser el sol y centro durante su vida infantil.

* Ella tuvo la capacidad de enseñarle acerca de la obediencia en forma completa: una sola vez le fue dado cada mandamiento, de tal manera que entendió que se debería cumplir en absoluto. Por ejemplo: si ella decía “Alístate para cenar.”, quiso decir que incluía lavarse las manos, cambiarse la camisa, peinarse y sentarse a la mesa antes que el papá se sentase. Y, no necesitó decirlo varias veces; fue cumplido inmediatamente.

* Fue conocida por tener una casa ordenada, como dice el refrán: “Un lugar para todo y todo en su lugar.” Hudson se crió en tal santa armonía. Los juguetes siempre se devolvieron a su lugar antes de empezar otra actividad. El dormitorio siempre lo limpió y ordenó antes de salir a desayunar. Estos quehaceres se hicieron fáciles para los hijos, pues vieron el constante ejemplo de su madre. Solamente con la práctica de la diligencia pudo mantener tal orden en su hogar. Tenía que trabajar todo el día para poder cumplirla. De veras, ella fue una madre y esposa del “tipo de Proverbios 31”, y el joven soldado misionero que entrenaba se benefició grandemente de todos sus virtuosos caracteres.

* Como una señal de sumisión hacia su marido, usó velo todo el tiempo. Estudiando su vida y la historia del metodismo primitivo, se sabe que todas las cristianas de su tiempo hicieron lo mismo desde el día de bodas. ¡Tan pronto se pierden los principios bíblicos en solamente dos generaciones! ¡Qué Dios nos mantenga vigilantes en nuestra propia época!

ALGUNOS DE LOS SANTOS RECUERDOS DE SU NIÑEZ

* La sonría de su abuelo después de las reuniones dominicales. Hudson fue influenciado en gran manera por su abuelo, Juan Taylor. Si Hudson se comportaba bien durante el culto, tuvo el privilegio de visitar a su abuelo después. Este santo hombre, a quien Hudson amaba tantísimo, le bendijo y dio palabras de consuelo.

* Aprendió el abecedario hebreo, sentado en la rodilla de su papá. Esto es muy diferente a las actividades de hoy, ¿no?

* Tuvo su primer ensayo de escribir un cuento, a la edad de cuatro años. Esta historieta fue un cuento acerca de un viejo hombre que había vivido todos sus días en la mezquindad, y por esto no estaba preparado para morir. Realmente, Hudson escribió un solo capítulo, pero con esto se ve la seriedad de su mentalidad a tal edad.

* La tenebrosidad de los paganos impresionó su mente, a los cuatro o cinco años de edad. Cuando todavía era niño, Hudson dijo: —Cuando yo llegue a ser un hombre, quiero ser misionero en China—. ¡Qué santas palabras, salieron de la boca de un niño! Y, Dios las escuchó, tomando en cuenta las mismas.

* La naturaleza. Hudson amaba la naturaleza, y creció memorizando a través de la exploración todos los aspectos de la creación de Dios. Su papá le suscribió en una revista sobre naturaleza, la que llegaba a su casa mensualmente. La misma le estimuló el deseo de aprender más acerca del ecosistema.

* El calendario con las marcas rojas. Estas marcas indicaban las fechas que la mamá había señalado como días especiales: un paseo, una visita, un día familiar, etc. Hubo muchas de estas marcas en los calendarios, durante su niñez.

* Los largos paseos que hizo con su papá, los sábados por la tarde. Estos paseos y las charlas aumentaron el compañerismo que se tenían el padre y el hijo. El papá le explicó acerca de muchas cosas al niño durante esos tiempos especiales, de las aves, de las flores y de las mariposas.

* Los días domingos. Estos fueron días muy especiales, más que el resto de los días de la semana. Aun más allá del hecho que se gozaban en los cultos, en estos días la madre dio de toda su atención a su preciosa familia, sin distracciones. La forma de enseñarles acerca de la Biblia, en el día domingo todo trabajo se dedicó a esta actividad, y las relaciones, tanto verticales como horizontales, entre ella y sus hijos fueron mejoradas. Amelia supo hacer diferente ese día y encantador. Guardó las mejores cosas para ese día de descanso. Cantaban himnos, charlaban acerca de la Biblia y de otros libros edificantes (como El Progreso del Peregrino), así también comieron frutos; de esta forma santificaban el día del Señor, y hacían que fuera un día anhelado durante todo la semana. ¡Oh, qué sabiduría en todo esto!

* Las charlas de los adultos. Hudson tuvo muchas memorias de su padre y de otros hombres piadosos, charlando sobre teología, las misiones y de asuntos de la época. También, acompañó a su padre en los viajes de evangelismo. El padre, al final de cada reunión hizo, el llamamiento al “altar”, y muchos de los que buscaban a Dios iban al frente para clamar por ayuda. Hudson a menudo fue contado en esos grupos. Imagínate las impresiones recibidas de esto; especialmente cuando por fin llegó la victoria a su propia vida, motivando a los santos a alabar a Dios.

EL CARÁCTER PÍO

* Durante las tardes de los domingos, a los hijos de los Taylor se les permitió hacer su propia “reunión” en un cuartito. La silla de papá se convirtió en el púlpito, y los hijos hicieron turnos para predicar la Palabra. ¿Jugando? En parte, pero el jugar de los niños les entrena para el futuro.

* Santiago fue conocido por todos por su fealdad y honestidad en cuanto a las ‘riquezas injustas’. Estas mismas cualidades se les pasaron a sus hijos. Un centavo tenía que ganarse honestamente, y cuando fueron ganados once, el papá añadió otro para sumar a doce. El ahorrar, el dar y el cuidadoso gastar fueron infundidos en los niños desde temprana edad. Es maravilloso ver cómo Dios le enseñaba a su siervo, quien en el futuro manejaría cuantiosas sumas de dinero, y también las verdaderas riquezas— ¡las del reino de Dios!

* Mientras los hijos eran todavía pequeños, la mamá inventó el juego de “quieto”. Si el niño se quedaba sentado y quieto durante diez minutos, se ganaba un centavo. ¡Claro, la madre tuvo motivos especiales, más que el solo jugar! Pero con tal juego pudo enseñarles sobre el buen carácter.

* El padre les inculcó acerca de la importancia de ser puntual, con su ejemplo y con su enseñanza. A nadie se le permitió llegar tarde a las comidas, ni a otras citas. La madre despertaba a los hijos a las siete de la mañana, y todos tuvieron que estar a la mesa, para desayunar, a las ocho- sin otro aviso. El padre les dijo a menudo: —Si tú haces esperar a cinco personas un minuto, ¿no te das cuenta cómo se han perdido cinco minutos?

* Estudiando la vida hogareña de los Hudson, nos damos cuenta que los hábitos de comer fueron regulados en cada hijo. Las comidas sencillas fueron lo normal, y solamente en ciertas ocasiones se comieron comidas especiales. Los dulces y las mermeladas fueron permitidas con moderación. La meta fue el de asegurarse que el niño obtuviese templanza.

* Las palabras “da la prueba que puedes negarte” se escucharon frecuentemente a la mesa, cuando hubo postre. Nadie fue obligado a obedecerlas, pero había recompensas para los que dijeran, —Gracias, pero no quiero nada del postre hoy.

* Santiago Taylor, pues fue un hombre espiritual, nunca cesó de animarles a sus hijos a mantener fogosa la vida interior a través del orar y estudiar la Biblia. Arregló las cosas para que todos tuviesen la oportunidad de tener media hora, diariamente, a solas con Dios. Aun los pequeños se involucraron en esto. Antes de desayunar y después de cenar, cada hijo fue a su cuarto para leer y orar.

CONCLUSIÓN

Son inspiradores y desafiantes todos estos puntos. Toda la información de este estudio provino del libro Hudson Taylor, The Growth of a Soul (Hudson Taylor, el crecimiento de una alma). El mismo es una pequeña obra, con cincuenta páginas, nada más, pero contienen una gran cantidad de instrucción e inspiración. He invertido muchas horas, meditando sobre todo el contenido de él. De veras, Hudson Taylor se crió en un hogar piadoso, con padres que con propósito definido se pusieron al trabajo, para la honra y gloria de Dios. Mirando ese hogar, en cuanto a la responsabilidad del hombre, los Taylor obedecieron las Escrituras acerca del enseñar a los hijos; y así, recibieron el fruto de sus fieles labores: una piadosa y poderosa simiente en la tierra.

Nunca he leído algo igual ese libro, que consolida tan claramente las verdades de los principios referentes a un hogar piadoso. No sé cuál sea tú pensar, pero es convincente que Dios no hace diferencia entre personas. Cualquier padre o madre que se proponga, por la gracia de Dios, a entrenar a sus hijos de tal manera, recibirá los mismos preciosos frutos antes mencionados. ¡Qué Dios nos ayude a reenfocar nuestras prioridades, mientras criamos a nuestros hijos para el servicio de nuestro gran Rey y Salvador, El Señor Jesucristo!

http://www.elcristianismoprimitivo.com/HogarTaylor.htm

Valor, mesura y libertad de Hans Küng

Valor, mesura y libertad de Hans Küng

Javier Corral Jurado | 15-05-2010

Los enormes personajes de la Iglesia Católica de nuestro tiempo, han vuelto a separar sus posiciones doctrinales y reafirmar que, en la ruta que cada quien escogió, no habrá posibilidad de que los caminos se junten. Por más que así lo quiera Dios.

Joseph Ratzinger y Hans Küng, los dos teólogos más jóvenes del Concilio Ecuménico Vaticano II, de 1962 a 1965, hoy en día los de más edad y, “los únicos aún completamente en activo”, están de nuevo enfrentados sobre el futuro de la Iglesia y la manera en que la curia romana está respondiendo a esta etapa de enorme desprestigio para el catolicismo, manchado centralmente no sólo por los abominables y documentados casos de pederastia clerical, sino también por la enorme, brutal, red de complicidad y ocultamiento de esos hechos, de los que el caso Marcial Maciel es el mayor ejemplo.

Ratzinger es hoy El Papa Benedicto XVI, y Küng, un sacerdote católico, profesor emérito de teología ecuménica en la Universidad de Tubingen, en Alemania. No tienen la misma jerarquía, me dirán los detractores del segundo, pero no podrán negarme que en ellos se entraña la división doctrinal contemporánea más importante de la Iglesia Católica que se coloca en el mismo nivel. Tan es así que, la prensa vaticanóloga se dividió prácticamente en dos grandes pools de cobertura mediática cuando el cónclave del colegio cardenalicio eligió a Joseph Ratzinger como nuevo Papa de la Iglesia Católica.

Un grupo de reporteros estaba en Roma, al lado de la chimenea de la capilla Sixtina, por la que salió el humo blanco. El otro se trasladó hasta el poblado de Tubingen, donde Hans Küng, el teólogo suizo que desde 1979 se había enfrentado con el nuevo Pontífice, hasta ser incluso suspendido por él, para el ejercicio de la enseñanza católica, leía un pequeño texto en el que dio su punto de vista.

Contrario a lo que muchos pensábamos que sucedería, Küng no arremetió en contra de quien fuera su gran amigo y compañero perito de los proyectos y los debates conciliares, pero que luego con el paso del tiempo se convirtió en su más decidido perseguidor. Aunque se mostró decepcionado, Hans Küng tuvo palabras de aliento y esperanza para el nuevo jefe de la Iglesia:

“Hay que darle tiempo”, “démosle una oportunidad”, fueron las frases que se destacaron en las notas informativas complementarias al nombramiento papal.

Propuso que

“habría que conceder a los nuevos Papas 100 días, igual que se hace con los presidentes de EU”, y desde entonces marcó los retos del nuevo pontificado: “De lo que no cabe duda es de que tendrá que acometer tareas descomunales que su predecesor no ha resuelto y que llevan mucho tiempo estancadas. Entre ellas, fomentar activamente el ecumenismo de las iglesias cristianas, implantar la colegialidad entre el Papa y los obispos así como esa descentralización de la dirección de la Iglesia y garantizar la igualdad de derechos entre hombres y mujeres dentro de la Iglesia”.

Hans Küng basó su esperanza en que al ser nombrado Papa, el cardenal Ratizinger actuaría como padre, que alberga y da cobijo a todos sus hijos. “La experiencia nos enseña que ocupar el lugar de Pedro en la Iglesia católica de hoy en día supone un reto capaz de transformar a cualquiera: se puede llegar al cónclave como cardenal progresista y salir convertido en Papa conservador (Montini-Pablo VI), o bien llegar al cónclave como cardenal conservador y salir convertido en un Papa progresista (Roncalli-Juan XXIII)”, fue la explicación y la apuesta que hizo por el milagro transformador, o mejor dicho, por el milagro de devolver al cardenal Ratzinger a sus posiciones reformadoras originales.

Ese gesto comprensivo, sin duda fue lo que propicio que ambos personajes se reencontraran de nuevo, pues desde 1979 no habían vuelto a cruzar palabra personalmente, pues fue cuando a Küng se le privó del título de profesor de teología católica por discutir, entre otras cosas, la infalibilidad papal y la doctrina sexual de la Iglesia. Mediante la publicación de un libro titulado “¿Infalible?, una pregunta”, Hans Küng rechazó la infalibilidad pontificia y alzó también su voz para criticar lo que considera «falta de libertad» dentro de la Iglesia.

De esta manera Küng tocó uno de los ejes del dogmatismo católico, por virtud del cual se ejerce una disciplina que, de entrada, acepta la restricción de la libertad de pensamiento, y en ello, el principal mecanismo de control como poder eclesial.

La infalibilidad del Papa es explicada por la Iglesia Católica como efecto de una especial asistencia que Dios hace al romano pontífice cuando éste se propone, por un acto definitivo y solemne, definir y enseñar como cierta y divinamente revelada una determinada doctrina sobre la fe o la moral.

La enseñanza de la infalibilidad pontificia no sostiene que el Papa no se equivoque en cualquier materia; tampoco sostiene que el Papa sea infalible cuando da su opinión particular sobre algún asunto; ni que el Papa esté libre de tentación ni de pecado.

De este modo la Iglesia entiende que es preciso que Dios preserve a la Iglesia, y al Papa que es su Cabeza Suprema, de cometer error en materia de fe o de moral, a fin de que pueda guiar correctamente a los pastores y los fieles y de que todos tengan seguridad de que la doctrina enseñada por ella es cierta.

No sólo Hans Kung ha postulado una obediencia racional al sumo pontífice. El entonces Cardenal Ratzinger, hoy Benedicto XVI, escribió en 1968: “por encima del Papa se halla la propia conciencia, a la que hay que obedecer incluso en contra de lo que diga la autoridad eclesiástica”.

La respuesta del Vaticano sólo vino en contra de Hans Küng, en 1980, porque fue dada precisamente por Ratzinger, que en ese momento era Prefecto de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, quien le prohibió seguir enseñando teología.

Pasaron treinta años para que se volvieran a encontrar. En la residencia veraniega de Castengandolfo se reunieron los dos teólogos por más de cuatro horas en septiembre de 2005. Hubo un escueto boletín que dio cuenta de un diálogo cordial y sincero, y el reinicio de sus conversaciones sobre las diferencias doctrinales en diversas posturas de la Iglesia.

Pero hace tres semanas parece haber culminado esa tregua que ambos se dieron para dialogar, y la espera que Küng recomendó a la feligresía católica, que por supuesto duró más que 100 días. Al cumplirse el quinto año del pontificado de Ratzinger, el fundador del Foro para una Nueva ética mundial, ha llamado mediante carta abierta a todos los obispos católicos a que se animen a promover la convocatoria para un nuevo Concilio, o por lo menos, un sínodo de Obispos representativo, ante lo que el advierte es “la peor crisis de credibilidad de nuestra Iglesia, desde la Reforma”.

Dice:

“Mis esperanzas, y las de tantos católicos, de que el Papa pueda encontrar su manera de promover la renovación continua de la Iglesia y la reconciliación ecuménica en el espíritu del Segundo Concilio Vaticano desgraciadamente no han sido cumplidas. Su pontificado ha dejado pasar cada vez más oportunidades de las que ha aprovechado: se perdieron las oportunidades para el acercamiento con las iglesias protestantes, para la reconciliación a largo plazo con los judíos, para un diálogo con los musulmanes en una atmósfera de confianza mutua, para la reconciliación con los pueblos indígenas colonizados de Latinoamérica y para el suministro de asistencia al pueblo de África en su lucha contra el sida. También se perdió la oportunidad de hacer del espíritu del Segundo Concilio Vaticano la brújula para toda la Iglesia Católica”.

La dolencia que más irrita a Hans Küng en el presente, es la pederastia clerical: “hoy, además de estas muchas crisis, surge una serie de escándalos que claman al cielo: la revelación de que varios clérigos abusaron de miles de niños y adolescentes en todo el mundo. Para empeorar las cosas, el manejo de estos casos ha dado origen a una crisis de liderazgo sin precedentes y a un colapso de la confianza en el liderazgo de la Iglesia. Las consecuencias para la reputación de la Iglesia Católica son desastrosas. Importantes líderes de la Iglesia ya han admitido esto. Numerosos pastores y educadores inocentes y entregados a su labor están sufriendo bajo el estigma de sospecha que ahora cubre a la Iglesia”.

Luego el reto:

“Ustedes, reverendos obispos, deben hacer frente a la interrogante: ¿qué pasará con nuestra Iglesia y con sus diócesis en el futuro?”.

Lo interesante sería saber que opinan los obispos mexicanos de esta invitación.

P.D. El secuestro de Diego Fernández de Cevallos, que se dio a conocer al momento de concluir esta colaboración, consterna a la Nación completa porque, además de la cobardía y la injusticia intrínseca del plagio, señala la vulnerabilidad en la que se encuentra la sociedad en su conjunto frente a la acción del crimen organizado.

Nadie está a salvo, es el duro mensaje al país que mandan las mafias, para sembrar el terror entre la población y la confusión en el Gobierno, precisamente cuando la lucha contra el narco toca momentos cruciales. Así fue en Colombia, cuando el Estado empezó a ganar la batalla: se ensañaron en crueldad las ejecuciones, se secuestraron a personajes con un alto nivel de fama pública, y continuaron con líderes ligados a la política y a políticos en el Gobierno. Que Diego esté con vida y las autoridades puedan rescatarlo, es mi más profundo deseo.

http://www.diario.com.mx/nota.php?notaid=a1da6ff6948a0546fa4f5930066dbbc1

Santo Tomás de Aquino, Comentario al Salmo 1

1 Bienaventurado el hombre, que no anduvo

en consejo de impíos,

y en camino de pecadores no se paró,

y en cátedra de pestilencia no se sentó:

2 Sino que en la ley del Señor está su voluntad,

y en su ley medita día y noche.

3 Y será como el árbol, que está plantado

a las corrientes de las aguas,

el cual dará su fruto en su tiempo:

Y su hoja no caerá:

y todo cuanto él hiciere, irá en prosperidad.

4 No así los impíos, no así:

sino como el tamo, que arroja el viento de la faz de la tierra.

5 Por eso no se levantarán los impíos en el juicio,

ni los pecadores en el concilio de los justos.

6 Porque conoce el Señor el camino de los justos;

y el camino de los impíos perecerá.

Este Salmo se distingue de todo el resto de la obra, pues no tiene título, sino que es más bien como el título de toda la obra.

David compuso los Salmos a la manera del que reza, es decir, no conservando una sola manera, sino según los diversos sentimientos y movimientos del que reza.

Por lo tanto, este primer Salmo expresa el sentimiento de un hombre que eleva sus ojos a la situación entera del mundo, y considera cómo algunos avanzan y otros caen.

Cristo fue el primero de los bienaventurados, así como Adán lo fue de los malvados. Pero se ha de notar que todos concuerdan en una cosa y difieren en dos. Concuerdan en que todos buscan la felicidad, pero difieren en la manera de dirigirse hacia ella, y al final de esto, en que algunos la alcanzan, y otros no.

Así pues, se divide este Salmo en dos partes. En la primera se describe el camino de todos hacia la felicidad. En la segunda se describe el final, allí donde dice: Y será como el árbol, que está plantado a las corrientes etc.

Sobre lo primero hace dos cosas. En primer lugar, se refiere al camino de los malvados, y en segundo lugar al de los buenos, allí donde dice: Sino que en la ley del Señor está su voluntad etc..

Tres cosas se han de considerar en el camino de los malos. En primer lugar su deliberación acerca del pecado, y esto en su pensamiento. En segundo lugar, su consentimiento y ejecución. Y en tercer lugar el inducir a otros a algo semejante, y esto es lo peor.

Y por eso indica en primer lugar el consejo de los malvados, allí donde dice: Bienaventurado el hombre etc. Y dice: que no anduvo, pues cuando el hombre delibera, está andando.

En segundo lugar indica el consentimiento y la ejecución, diciendo: y en camino de pecadores, es decir, en la operación: “El camino de los impíos es tenebroso, no saben adónde se tropiezan” (Prov 4). No se paró, es decir, consintiendo, y actuando.

Y dice de impíos, porque la impiedad es un pecado contra Dios, y de pecadores, contra el prójimo, y en cátedra; y este tercero es inducir a otros a pecar. Así pues, en cátedra como un maestro que enseña a otros a pecar; y por eso dice, de pestilencia, porque la pestilencia es una enfermedad infecciosa. “Hombres pestilentes devastan la ciudad” (Prov 29).

Así pues, quien no camina así no es feliz, sino todo al contrario. Pues la felicidad del hombre está en Dios: Feliz el pueblo cuyo Dios es el Señor etc. (Sal 143)

Por lo tanto el camino recto a la felicidad es en primer lugar que nos sometamos a Dios, y esto de dos maneras.

Primero mediante la voluntad, obedeciendo sus mandatos; y por eso dice: Sino que en la ley del Señor; y esto corresponde de modo especial a Cristo: “He bajado del cielo no para hacer mi voluntad, sino la voluntad de Aquel que me ha enviado” (Jn 8). Y conviene también de modo semejante a toda persona justa. Dice en la ley, por medio del amor, no bajo la ley por temor: “La ley no ha sido puesta para el justo” (1Tim 1).

En segundo lugar mediante el entendimiento, meditando constantemente; y por eso dice: y en su ley medita día y noche, es decir, continuamente, o bien a ciertas horas del día y de la noche, o bien tanto en las circunstancias prósperas y en las adversas.

Y será como el árbol etc. En esta parte se describe el final de la felicidad: e indica en primer lugar su diversidad; en segundo lugar añade su razón, allí donde dice: Porque conoce el Señor etc.

Sobre lo primero hace dos cosas. En primer lugar indica el final de los buenos, y en segundo lugar el de los malos, allí donde dice No así los impíos etc.

Acerca del final de los buenos se vale de una comparación; primero la indica, y luego la adapta, allí donde dice: y todo cuanto él hiciere etc.

Así pues, toma la comparación del árbol, del que se consideran tres cosas, a saber, el ser plantado, el dar fruto, y el conservarse.

Para ser plantado, es necesaria una tierra humedecida por las aguas, pues de otro modo se secaría; y por eso dice: que está plantado a las corrientes de las aguas, es decir, junto a las corrientes de las gracias: “el que cree en mí… de su seno correrán ríos de agua viva” (Jn 7).

Y quien tenga sus raíces junto a esta agua fructificará haciendo buenas obras; y esto es lo que sigue: el cual dará su fruto. “Pero el fruto del espíritu es caridad, alegría, paz, y paciencia, generosidad, bondad, fidelidad”, etc. (Gál 5).

En su tiempo, es decir, sólo cuando es momento de obrar. “Mientras tenemos tiempo, obremos el bien a todos” (Gál 6).

Y no se seca. Por el contrario, se conserva. Ciertos árboles se conservan en su substancia, pero no en sus hojas, pero otros se conservan también en sus hojas: así también los justos, por lo que dice: Y su hoja no caerá, es decir, no serán abandonados por Dios ni siquiera en las obras más pequeñas y exteriores. “Pero los justos germinarán como una hoja verde” (Prov 11).

Luego cuando dice, Y todo, adapta la comparación: pues los bienaventurados prosperarán en todo, cuando alcancen el fin deseado en todo lo que desean, pues los justos llegarán a la felicidad. Oh Señor, sálvame, oh Señor, dame la prosperidad etc (Sal 117).

Opuesto es el final de los malvados, que se describe allí donde dice No así etc. Y sobre esto hace dos cosas. En primer lugar hace una comparación, y en segundo lugar la adapta, allí donde dice No se levantará. Pero nota que aquí repite no así y no así dos veces, para una mayor certeza. “Lo que viste por segunda vez, es juicio de firmeza” (Gén 41).

O bien, no así obran en el camino, y por eso no así reciben al final. “Recibiste bienes en tu vida, y Lázaro asimismo males: pero ahora éste es consolado, y tú atormentado” (Lc 16).

Ahora, son propiamente comparados con el polvo, porque poseen tres características que son contrarias a lo que se ha dicho sobre el hombre justo. Primero que el polvo no se adhiere a la tierra, sino que está en la superficie; el árbol plantado, en cambio, ha echado raíces. Asimismo, el árbol es compacto en sí mismo, y es además húmedo; pero el polvo es en sí mismo dividido, seco y árido, por lo que se dice que los buenos están unidos por la caridad como un árbol: Estableced un día solamente con espesuras, hasta el cornijal del altar (Sal 117); pero los malos están divididos: “Entre los soberbios siempre hay contiendas” (Prov 13).

Asimismo, los buenos se adhieren radicalmente en las cosas espirituales y en los bienes divinos, mientras que los malos se sostienen en los bienes exteriores.

Asimismo, están sin el agua de la gracia: “Eres polvo etc.” (Gén 3). Y por eso toda su malicia pasa.

“No perecerá ni un cabello de vuestra cabeza” (Lc 21). Pero sobre estos malos se dice que serán arrojados completamente de la faz, esto es, de los bienes superficiales; el viento, es decir la tribulación, los arroja de la faz de la tierra.

“Vi que los que obran la iniquidad, y siembran dolores, y los siegan, han perecido ante el soplo de Dios, y han sido consumidos por el espíritu de su ira” (Job 4).

Luego adapta la comparación, allí donde dice, no se levantarán, pues son como el polvo. Pero por el contrario, “es necesario que todos nosotros seamos puestos al descubierto ante el tribunal de Cristo” (2Cor 5). Y asimismo, “Todos resucitaremos” (1Cor 15). Ante ello se puede decir que esto puede ser leído de dos maneras. En efecto, se dice que un hombre resucita propiamente en el juicio, cuando su causa es vista favorable por la sentencia del juez. Así pues, éstos no resucitarán, porque no habrá sentencia a su favor en el juicio, sino más bien en contra; por eso otra variante dice: no podrán ponerse de pie.

Pero los buenos sí, pues si bien han sido afligidos por el pecado del primer padre, tendrán una sentencia en su favor.

Ni los pecadores se congregarán en el concilio de los justos, pues los buenos se congregarán para la vida eterna, en la que no serán admitidos los malvados.

O bien dice que esto se entiende acerca de la reparación de la justicia, para la que harán reparación en su propio juicio. “Si nos juzgásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados” (1Cor 11).

Y sobre esto dice: no se levantarán en el juicio, es decir, propiamente, y sobre esto dice Ef 5: “Despierta tú que duermes, y levántate de entre los muertos, y te iluminará Cristo” (Ef 5).

Ahora bien, ciertos hombres son reparados por el consejo de los buenos, pero tampoco de este modo se levantan del pecado los malvados.

O los impíos, es decir, los infieles, no se levantarán en el juicio de discusión y de examen, pues según Gregorio algunos serán condenados sin ser juzgados, como por ejemplo los infieles. Algunos no serán juzgados ni serán condenados, es decir, los Apóstoles, y los hombres perfectos. Algunos serán juzgados y serán condenados, es decir, los fieles malos.

Así pues los fieles no se levantarán para ser examinados en el juicio de discusión. “Quien no cree, ya está juzgado” (Jn 3). Pero los pecadores no se levantarán en el juicio de los juicios, es decir, para ser juzgados y no condenados.

Luego se da la razón por la que éstos no se levantarán en el juicio: Porque conoce etc. Y habla con propiedad: pues cuando alguien sabe que algo está echado a perder, lo repara; pero cuando no lo sabe, no lo repara. Los justos se pierden con la muerte, pero sin embargo Dios los sigue conociendo. “Dios conoce al que le pertenece” (2Tim 2). Los conoce con un conocimiento de aprobación, y por eso son reparados. Pero puesto que no conoce el camino de los impíos con un conocimiento de aprobación, el camino de los impíos perecerá. Anduve errando como una oveja que perece: busca a tu siervo, pues no he olvidado tus mandamientos (Sal 118). Sea su camino tinieblas y resbaladero (Sal 34).

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http://highchurch.org/2010/04/17/santo-tomas-de-aquino-comentario-al-salmo-1/

El significado de «iglesia»

El significado de «iglesia»

Pentecostés

Desde los primeros tiempos hasta el presente la iglesia ha sido, y todavía es, la hermandad de aquellos que creen en Cristo, la hermandad de aquellos que se han comprometido con la persona y la causa de Cristo y dan fe de su mensaje de esperanza a todos los hombres y mujeres. Su propio nombre muestra hasta qué punto la iglesia se compromete con la causa de su Señor. En las lenguas germánicas (church, Kirche) el nombre deriva del griego kyriake — perteneciente al Kyrios, el Señor, y designa la casa o la comunidad del Señor. En las lenguas románicas (ecclesia, iglesia, cíiiesa, égíise) deriva del término griego ekklesia, que también aparece en el Nuevo Testamento, o de la palabra hebrea qahal, que significa «asamblea» (de Dios). Aquí se hace referencia tanto al proceso de reunirse en asamblea como a la comunidad reunida.

Esto establece la norma para siempre: el significado original de ekklesia, «iglesia», no era una macro-organización de funcionarios espirituales, separados de la asamblea concreta. Designaba a una comunidad que se reunía en un lugar concreto en un momento concreto para una actividad concreta, una iglesia local, aunque junto con las otras iglesias locales formaba una comunidad unitaria, el conjunto de la iglesia. Según el Nuevo Testamento, cada comunidad local está dotada de todo lo preciso para la salvación humana: la proclamación del evangelio, el bautismo como rito de iniciación, la celebración de un ágape en agradecida memoria, los variados carismas y ministerios. Así pues, cada iglesia local confirma la presencia de una iglesia total; en efecto, se define a sí misma —en el lenguaje del Nuevo Testamento— como el pueblo de Dios, el cuerpo de Cristo y el edificio del Espíritu.

Asamblea, casa, comunidad, iglesia de Jesucristo. Esto quiere decir que su origen y su nombre llevan implícita una obligación: la iglesia debe servir a la causa de Jesucristo. Dondequiera que la iglesia no haga de la causa de Jesucristo una realidad o la distorsione, peca contra su razón de ser y la pierde. Ya hemos reconocido hasta cierto punto qué se proponía Jesús con la proclamación del reino y la voluntad de Dios, la salvación de hombres y mujeres. Pero para centrarnos en la historia de la iglesia católica, nuestro estudio debería examinar con mayor detenimiento una pregunta que casi nunca se formula: ¿era Jesús, a quien apela constantemente la iglesia católica, en realidad católico?

Hans Küng

La Iglesia Católica

http://highchurch.org/2010/05/21/el-significado-de-«iglesia»/

EE.UU. movilizara 4 portaaviones rumbo a las costas iraníes

El viernes 21 de mayo, un grupo de ataque denominado 10, encabezado por el portaaviones USS Harry S. Truman, salio desde la base Marina en Norfolk, Virginia, rumbo a las costas de Irán. El portaaviones Harry S. Truman, será el segundo portaaviones en estacionarse frente a las costas iraníes, ya que el portaaviones USS Dwight D Eisenhower, se encuentra estacionado en el Mar Arábigo en la búsqueda de su política de compromiso diplomático con Teherán.

Por primera vez el buque de guerra Fragata Hessen FGS, de origen Alemán, acompañara a las fuerzas armadas de EE.UU. y operara bajo el mando estadounidense.

Esta es la primera vez que el presidente Barack Obama, tras asumir el cargo presidencial hace 14 meses, envía refuerzos al Golfo Pérsico. Se estima que para finales de julio y principios de agosto, el Pentágono planee tener a por lo menos 4 o 5 portaaviones visibles desde las costas iraníes.

El grupo de acompañamiento que partió el 21 de mayo junto a Truman, incluye un Carrier Ari Wing Three (Hacha de batalla) y cuenta con 7 escuadrones, 4 de F/A-18 Súper Hornet F/A-18 y aviones bombarderos, como también varios aviones espías y de alerta temprana E-2 Hawkeye que pueden operar bajo cualquier condición climática. También se cuenta con un Escuadrón de Ataque Electrónico 130 que perturba los sistemas y radares del enemigo; y un escuadrón de 7 helicópteros preparados para el combate anti-submarino. Cabe destacar que la semana pasada Irán exhibió el sorprendente misil Velayat 89 de largo alcance para portaaviones y barcos de guerra israelí.

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Otros cuatro buques de guerra procedentes de EE.UU. se dirigen a la región, para reunirse con el portaaviones USS Truman y su grupo de ataque. Ellos son el crucero lanzamisiles USS Normando y destructores de misiles guiados USS Winston S. Churchill, USS Oscar Austin y Ross USS.

Fuente: Zero Hedge

Las recientes movilizaciones podrían ser porque recientemente Irán amenazo nuevamente a Israel, diciendo que ellos podrían destruirlos en tan solo una semana.


Ezequiel 38 y 39, Mat. 24:6

El libro de Los Hechos de San Pablo (Apócrifo)

El profesor Schmidt publicó una fotocopia, una transcripción, una traducción alemana, y un comentario de un papiro copto compuesto por 2000 fragmentos que él clasificó, yuxtapuso y descifró a costa de una ardua labor. (“Acta Pauli aus der Heidelberger koptischen Papyrushandschrift Nr. 1″, Leipzig, 1904, y “Zusatze” etc., Leipzig, 1905).La mayor parte de los críticos tanto católicos (Duchesne, Bardenhewer, Ehrhard etc.) como protestantes (Zahn, Harnack, Corssen etc.), creen que los fragmentos constituyen los verdaderos “Hechos de San Pablo” si bien el texto publicado por Schmidt, con numerosas lagunas, no representa sino una pequeña parte del trabajo original. Este descubrimiento modificó las ideas, generalmente aceptadas, sobre los orígenes, el contenido y el valor de estos Hechos apócrifos, y legitima además la conclusión de que las tres antiguas redacciones que han llegado hasta nosotros formaban parte integrante de la “Acta Pauli” o, más exactamente, “Acta Pauli et Theclae”, de la que la mejor edición es la de Lipsius, (“Acta Apostolorum apocrypha”, Leipzig, 1891, 235-72), un “Martyrium Pauli” conservado en griego con un fragmento que también existe en latín (op.. cit., 104-17), y una carta de los Corintios a Pablo con su correspondiente respuesta, cuya versión armenia ha sido conservada (cf. Zahn, “Gesch. des neutest. Kanons”, II, 592-611), y el texto latino descubierto por Berger en 1891 (d. Harnack, “Die apokryphen Briefe des Paulus an die Laodicener und Korinther”, Bonn, 1905). Con gran sagacidad, Zahn previó este resultado con respecto a estos dos últimos documentos y, la manera con la que San Jerónimo habla de los periodoi Pauli et Theclae (De viris ill., vii) podría permitir la misma conjetura con respecto al primero.

Otra consecuencia del descubrimiento de Schmidt’s es no menos interesante. Lipsius sostuvo y, hasta ahora fue la opinión más extendida, que junto a los Hechos canónicos hubieran existido previamente otros “Hechos de San Pablo” gnósticos, bien que ahora todo tiende a probar que esto últimos nunca existieron. De hecho, Orígenes cita como autoridad los “Hechos de San Pablo” dos veces (“In Joann.”, XX, 12; “De princip.”, II, i, 3); Eusebio (Hist. Eccl., III, iii, 5; XXV, 4) los coloca entre los libros dudosos, al igual que el “Pastor” de Hermas, el “Apocalipsis de Pedro”, la Epístola de Bernabé y la Didaché. La esticometría del “Codex Claromontanus” (fotografiada en Vigouroux, “Dict. de la Bible”, II, 147) lo coloca después de los libros canónicos. Tertuliano y San Jerónimo, bien que poniendo de relieve el carácter legendario de estos escritos, no ponen en duda su ortodoxia. El propósito preciso de la correspondencia de San Pablo con los corintios (que forma parte de los “Hechos”) fue el oponerse a los gnósticos Simón y Cleobio. Pero no hay razón para admitir la existencia de unos “Hechos” heréticos que hubieran sido perdidos después sin esperanza, puesto que todos los detalles dados por los autores antiguos se encuentran verificados en los “Hechos” que han llegado hasta nosotros o por lo menos coinciden bastante bien con ellos. He aquí una posible explicación del malentendido: Los maniqueos y los priscilianos hicieron circular una colección de cinco “Hechos” apócrifos de los que cuatro se encontraban viciados de herejía mientras que el quinto correspondía precisamente con los “Hechos de San Pablo”. Los “Acta Pauli” debieron su mala fama de heterodoxia a su asociación con los otros cuatro como atestiguan autores más recientes tales como Filastro (De haeres., 88) y Focio (Cod., 114). Tertuliano (De baptismo, 17) y San Jerónimo (De vir. ill., vii) denuncia el carácter fabuloso de los “Hechos” apócrifos de San Pablo; este juicio severo se confirma ampliamente examinando los fragmentos publicados por Schmidt. Se trata de un trabajo en el que lo improbable rivaliza con lo absurdo. El autor, que conocía bien los Hechos canónicos de los Apóstoles, coloca la acción en los sitios que realmente visitó San Pablo (Antioquía, Iconio, Mira, Perge, Sidón, Tiro, Efeso, Corinto, Filipo, Roma), pero, por otro lado, da rienda libre a su fantasía. Su cronología es totalmente imposible. De las sesenta y seis personas mencionadas pocas son conocidas y, las que se conocen, se comportan de una manera totalmente irreconciliable con las afirmaciones de la Hechos canónicos. En dos palabras, si los Hechos canónicos son verdaderos, los apócrifos son falsos. Ello no implica que todos los detalles de los mismos lo sean, pero para afirmar que tengan fundamento histórico se necesita una autoridad independiente del texto.

Fuente:

¿QUÉ ES JUZGAR?

¿QUÉ ES JUZGAR?

Por Charles G. Finney

Queridos hermanos, permítanme a través de estas líneas dirigirme a la Iglesia para tratar un asunto de gran delicadeza, y al mismo tiempo de gran importancia. Repetidos comentarios en diferentes mensajes cristianos, me permiten observar que una muy importante distinción se está pasando por alto y esto está calculado para hacer un gran daño en la Iglesia. Los escritores, pastores, predicadores, etc., a los que me refiero, parecen confundir lo que llaman “Acusaciones” con la “Fidelidad cristiana”. ¡Un error más demoledor sería difícil de imaginar o enseñar! Esta confusión existe especialmente en sus mentes y en sus mensajes con respecto a cualquier cosa que se dice acerca de las fechorías de los ministros del evangelio. Parecen asumir, uno, que los ministros de la Palabra están universalmente en un estado de santificación permanente, y si no lo están, parece que a ellos no se les debe reprobar por pecar, como a los demás hombres, ni exhortar al arrepentimiento. Parecería, que NO se puede decir nada acerca de los pecados de los ministros, y que ellos no pueden ser reprobados o advertidos, ni en la más profunda gentileza y amor, sin que se le trate a uno como “acusador” o “demasiado juzgón”.

La clase de predicadores y escritores a la que me estoy refiriendo, supone que el hablar clara y directamente acerca de los pecados de la Iglesia, “redargüir, reprender, exhortar” atinadamente y en una manera urgente y afectuosa es también “juzgar” y “criticar”. En otras palabras, parece que la práctica de muchos escritores y predicadores de hoy en día, es confundir totalmente (como lo dije antes), la fidelidad cristiana con el “juzgar y criticar”. Ahora bien, si se permite que esta confusión siga adelante sin notarlo, hasta que la reprensión, en vez de ser considerada una virtud se considere un vicio, la Iglesia inevitablemente será destruida. Si el reprobar los pecados de los ministros, o de cualquier tipo de cristianos u hombres, es considerado como “juzgar” y “criticar”, entonces el poder del glorioso evangelio será destruido. Permítanme a continuación puntualizar lo que yo creo que es la correcta distinción entre juzgar en una manera criticona y la verdadera fidelidad cristiana. Permítanme mostrar que la fidelidad cristiana es universalmente obligatoria; y que los ministros están tan obligados a reprender a sus consiervos como a cualquier otro tipo de persona y por último, que las personas que se quejan de esto evidencían, sin lugar a dudas, que tienen un espíritu orgulloso y turbulento.

Primeramente, veamos la diferencia entre el “juzgar” y la fidelidad cristiana. Considero que “juzgar” es una disposición de censurar, culpar y condenar a otros, y hacer esto hablando de las fallas de otros con una intención egoísta y perversa. Esto se ve al pasar juicios severos y sin amor acerca de los motivos de otros, aun cuando su conducta parece adecuada. Consiste también en “publicar” sus faltas en una manera aun cuando no se requiere según la ley del amor y la benevolencia. La fidelidad a Cristo, con respecto a las faltas de otros, consiste en reprobar a otros por sus pecados por amor a Dios y a las almas de los hombres. Consiste también en reprobarlos, advertirlos y exhortarlos a abandonar sus pecados para la gloria de Dios y el bien de su Iglesia. La fidelidad cristiana, en cuanto a la reprensión, consiste en lidiar y tratar con todas las clases de personas en una manera franca, directa y continua, y al mismo tiempo compasiva. De la misma forma que lo hicieron los profetas, Cristo y los apóstoles. Los pecados por los cuales estos últimos reprendieron y reprobaron a los hombres no eran pecados que conocían solamente por “revelación”, sino pecados que estaban a la vista de todos, y pecados de los cuales sabían que eran culpables, por su propia observación. En las reprensiones que ellos hacían, podemos aprender los grandes principios bíblicos para poder reprender y reprobar como ellos. Y debemos considerar esos principios como las leyes del reino de Cristo y ministrar las reprensiones de acuerdo a ellas. Que se entienda claro, que la fidelidad a Cristo, con respecto a reprobar el pecado, consiste en reprobar a la persona por su pecado en una forma profunda, y al mismo tiempo teniendo dentro compasión y benevolencia. Y cuando haya necesidad, reprender cualquier forma de pecado en cualquier parte. Consiste en hablar debidamente acerca de los pecados públicos de cualquier tipo de personas, en cualquier lugar , siempre y cuando las circunstancias de la Iglesia y la Gloria de Dios lo demanden. Pero, una vez más, digo que el hablar innecesariamente o por motivos maliciosos de los pecados de cualquier tipo de persona, no importa lo terribles y conocidos que sean estos pecados, esto es “juzgar” o “criticar”.

En segundo lugar, la fidelidad cristiana es universalmente obligatoria. Este es un mandato claro de la Biblia. “… Si tu hermano peca contra ti ve y repréndele…” Hay muchos pasajes de la Escritura que hablan de esta obligación: la naturaleza del caso demuestra que esto es una obligación de todos. Es una consecuencia natural del amor benevolente. Para un hombre con amor benevolente es tan natural el reprobar a otros por sus pecados y avisarles que “huyan de la ira que viene”, como sería el dar la voz de alarma a sus vecinos si su casa se estuviera quemando.

Como dije, los ministros están obligados a reprobar a sus consiervos así como a reprobar cualquier otra clase de persona. Cuando Pedro, en una ocasión era culpable de un pecado, Pablo lo resistió cara a cara. Aquí tenemos el ejemplo de un apóstol reprobando a un apóstol. En ningún lugar los ministros son la excepción a la regla general del reino de Dios. -Que todos los hombres deben ser reprobados por sus pecados- ¡No hay ninguna razón por la cual deberían ser la excepción! Los pecados de los ministros son especialmente dañinos para la Iglesia y para el mundo. Hay entonces una razón importante para que ellos sean enfrentados fielmente por sus pecados. Puesto que los ministros son considerados ejemplos públicos para la gente, sus pecados deben ser especialmente señalados como pecado, y públicamente reprobados ¡a menos que querramos que sus pecados sean pasados por alto por la gente y la gente comience a imitarlos como si fueran virtudes!

Su compromiso de ser santos es tal, que los ministros ciertamente merecen reprensión, si no caminan rectamente e íntegramente. En el mismo grado de importancia de su llamamiento, así también es necesario que se les confronte consistentemente por todo tipo de personas y especialmente por sus hermanos ministros. Siempre se debe de tener respeto a su carácter oficial, y se les debe ministrar reprensión especialmente (y ciertamente a TODOS los hombres) y debe hacerse con gran franqueza, amabilidad, compasión, pero asimismo con gran profundidad, escudriñándolos fielmente.

Para terminar, el quejarse de esto es evidencia de que la persona tiene un espíritu de orgullo. Cuando alguien tiene disposición a resistir o resentir las reprensiones en un espíritu de fidelidad a Cristo, es por un lado, porque la persona tiene un espíritu anticristiano. Si las personas no pueden ser reprobadas y aun tratadas duramente por sus faltas, y tomarlas pacientemente, ciertamente están lejos de tener un carácter cristiano. Pedro dijo “Pues, ¿qué gloria es, si pecando sois abofeteados, y lo soportáis? Mas si haciendo lo bueno sufrís, y lo soportáis, esto ciertamente es aprobado delante de Dios. Pues para esto fuistéis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejando ejemplo, para que sigáis sus pisadas; el cual no hizo pecado, ni se halla engaño en su boca; quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente” (1 Pe. 2:20-23). Ahora bien, el apóstol enseña claramente en este pasaje, que incluso el ser reprendido o abofeteado y tomarlo pacientemente cuando somos en verdad culpables no es evidencia de un espíritu cristiano. ¡Pero el rehusar a sufrir la reprensión obviamente debe ser evidencia de un espíritu orgulloso y sin paz! Cuando cualquier clase de gente piensa que está más allá del ser reprobado por otros, ya sea por su posición en la vida o porque son muy influyentes, y creen que otros ya no tienen derecho a reprenderlos por sus pecados, es porque NO tienen la mente de Cristo. Esto, especialmente cuando rehusan la reprensión de sus hermanos, que son natural y eclesiásticamente sus iguales. En resumen, cuando un hombre, o grupos de hombres, están en tal estado mental que se niegan a ser reprobados por sus pecados aun por el menor miembro de la congregación o aun por un niño, están en un estado de orgullo y de inconversión, y en ese estado mental, Dios no los bendecirá.

Permítanme terminar este mensaje con algunos comentarios. Es de desearse, el que hubiera mucha más fidelidad a Cristo, con respecto a reprender cualquier tipo y forma de pecado que hay en la Iglesia. Debe haber mucha más de esta fidelidad o la Iglesia no puede prosperar.

Es grandemente deseable que los ministros sean mucho más consistentes en reprobarse los unos a los otros tanto en público como en privado.

Sería de gran bendición que esto se hiciera en un mejor espíritu, que en el que generalmente se hace. Debería hacerse mucho más profundamente, de manera que alcance la raíz del asunto. Es de infinita importancia, que el trato claro y franco de esos pecados se reciba en un espíritu correcto y que los ministros especialmente consideraran bien el ejemplo de David, que a pesar de ser rey, cuando fue reprendido atinadamente en forma personal por el profeta Natán, en vez de resentirlo, y quejarse de que lo estaban “juzgando” y “exhibiendo” exclamó con toda humildad, como un hombre de Dios, “He pecado contra Dios”. Mientras tanto los ministros están dispuestos a quejarse y a tratar todas las reprensiones, no importa que tan amables, como si fueran “críticas” y “condenas”. No tienen por que esperar la bendición del Señor cuando se haga esta queja, nosotros debemos examinar con cuidado y en oración nuestro espíritu, motivos, y maneras de ministrar la reprensión; pero de ninguna manera, debemos detenernos de seguir reprobando a la persona en una forma completa, que llegue hasta lo profundo de su ser, compasivamente y con benevolencia; ya sea hasta que haya reformación o hasta que el caso sea sin esperanza, hasta que se aplique el principio que Cristo les dio a sus discípulos con respecto a los líderes religiosos de su tiempo: “Dejadlos, son ciegos, guías de ciegos”.

Ahora bien hermanos, he escrito este mensaje en la gentileza y amor de mi corazón y sospecho que en esto seré acusado de “juzgón”, “muy crítico”; y sospecho que lo que sé que hablo con amor puede ser confundido con un espíritu condenatorio. Pero, mis hermanos, nada puedo hacer: Deseo llamar la atención de la Iglesia y del ministerio a esta simple distinción, y ruego en oración que la consideren, cada vez que se hallen reprendidos. “Que el justo me castigue, será un favor, y que me reprenda será un excelente bálsamo” (Sal. 141:5).

http://www.revistaavivamiento.org/articulos/juzgar.htm

El Cristianismo latinoamericano todavía es campo de misión

El Cristianismo latinoamericano todavía es campo de misión

Autor:Paulo Arieu

Hace poco compartía con una amigo de la adolecencia, acerca de las viejas etapa que le tocaron vivir años atrás en el cristianismo. El me comentaba que se sentía como indefenso y con mucho temor e incertidumbre acerca de su futuro debido a estas malas vivencias. Este amigo me escribió y me contó parte de su testimonio que me puso a pensar en cuanto cristianismo nominal hay en estos momentos y cuanta necesidad hay de reevangelizar constantemente al cristianismo en todos nuestros paises.

Su testimonio reza asi:

… Yo tuve una decepción muy fuerte en la Iglesia …. y toda la respuesta que tuve fué indiferencia.

Una Iglesia que tiene filiares por todos lados, contacto con todos los Pastores, posibilidad de plantear la necesidad de un hermano de otro lugar, Y LA POSIBILIDAD ADICIONAL DE SOLUCIONARLE UN PROBLEMA A OTRA PERSONA, COMO CONSECUENCIA DE SOLUCIONAR EL MÍO. PORQUE SEGURAMENTE HABRÁ MUCHOS HERMANOS EVANGÉLICOS, EN MUCHOS PUEBLOS, QUE NECESITAN ALQUILAR UNA VIVIENDA A PERSONAS SERIAS.

….

Entonces Paulo, uno se da cuenta de que la “iglesia primitiva” quedó perdida en los caminos del tiempo. Esto no sería demasiado significativo, si no fuera porque SOLO LAS IGLESIAS QUE SE MANTENGAN FIELES AL MODELO PRIMITIVO SERÁN APROBADAS POR JESÚS. Y porque perdiendo la fe en las comunidades cristianas, se corre también el riesgo de perder la fe misma. Por eso tengo tanto miedo de dar nuevos pasos en el ámbito cristiano.

Quizás tener necesidades ha sido una gran bendición para mí, porque me permitió conocer el otro lado de la realidad. Me permitió darme cuenta de las palabras vacías que son proclamadas desde la plataforma de las iglesias, y de sus teatrales encuentros con manto de espiritualidad.

Así me dejaron las Iglesias y los “hermanos”. Abrumado con el peso de mis cargas, paralizado literalmente en la vida, porque de la mudanza depende también mi inserción en el ámbito laboral, el comenzar a congregarme como es debido, y el desarrollo de una vida normal. ¡Y nuestra necesidad, insisto, no es económica. Porque gracias a Dios podemos solventar con seguridad lo que ese cambio implica. La necesidad es de “apoyo estratégico”, de intermediación, de contacto… para no marchar a la deriva!

Espero que con este comentario puedas situarte un poco mejor en mi realidad, y comprender el porqué de mi alejamiento de la Iglesia.

Tener carencias y necesidades fuera de la Iglesia es difícil. Pero comprobé que tenerlas dentro de una comunidad cristiana, y viendo la imperturbable indiferencia de tus “hermanos”, es algo que literalmente espanta. Y tampoco puedo creer mas esa muletilla de “dar el primer paso, y luego el Señor dará el suyo”. Porque muchas veces dí el primer paso, solo para ver mas de cerca la frialdad de las personas. ES QUE DIOS NO HACE LO QUE DEBE HACER EL HOMBRE, Y FRENTE A CIERTAS SITUACIONES Y EN SU SABIDURÍA, PREFIERE UTILIZAR LAS CIRCUNSTANCIAS PARA DESENMASCARAR A LOS HIPÓCRITAS.

Cuan acertada es el pasaje bíblico que dice:Este pueblo de labios me honra, mas su corazón está lejos de mí…” (Mat. 15:8)

Hay muchos que solo honran a Dios con su boca,pero sus  hechos hablan mas fuerte que sus dichos

Reflexionemos ya que podemos, sobre los tiempos actuales. Han pasado ya cinco siglos desde la llegada de Cristóbal Colón a una isla del Caribe,a  la Isla de Santo Domingo.

Hacia el año 1900 toda la población de América Latina era considerada católica; en la actualidad, un poco menos del 80% de casi la mitad de mil millones de personas todavía lo es.

Los evangélicos en América Latina han mostrado un crecimiento considerable: de un cuarto de millón en 1900 a 46 millones en 1990. Hoy, más del 11% de la población de América Latina son evangélicos. Aún más sorprendente ha sido el crecimiento de las iglesias pentecostales y carismáticas. Estas iglesias han tenido éxito en alcanzar a la gente que migraba de áreas rurales a las ciudades y que constituye otro segmento de los pobres del área urbana.

La brecha entre ricos y pobres en América Latina es grande y sigue creciendo. Por un lado esta el pequeño grupo de gente de clase alta y las élites económicas; por el otro, las masas que habitan los barrios bajos y los pobres del área rural. Las iglesias comprometidas con la Gran Comisión deben enfrentar el tema de la pobreza. En medio de ella encontramos gente receptiva, dispuesta a recibir el evangelio, y que al mismo tiempo lucha para sobrevivir. Aquellos que en medio de su pobreza debilitadora entran en contacto con quienes practican el ministerio integral viviendo entre ellos, deben experimentar un testimonio creíble del poder del evangelio. Con el amor de Cristo y la pasión de compartir su mensaje redentor, ios cristianos se dedican a servir a los pobres para que experimenten una nueva vida en todo sentido. América Latina necesita una teología liberadora que levante a Cristo como el Libertador que, de pie y con los brazos abiertos, dé la bienvenida a las masas de cristianos nominales esclavizadas por el impacto secular, la pobreza y los obstáculos espirituales.

En los países de América Latina la influencia del catolicismo ha sido tan penetrante que muchos consideran que su nación es «cristiana» porque muchos, si no todos, han sido bautizados cuando eran niños. En la «Europa poscristiana» muchos de los que habían sido bautizados en iglesias estatales se referían a sí mismos como personas que no pertenecían a la iglesia ni tampoco eran cristianos. De la misma manera, debemos considerar que los «cristianos nominales» en todas partes del mundo, sea en Europa o en América Latina, necesitan el evangelio. Reconociendo la presencia de un gran número de cristianos nominales, las iglesias latinoamericanas de todas las denominaciones están comprometidas en reavivar y renovar a sus miembros inactivos. Algunas de ellas han decidido empezar nuevas iglesias en vez de reavivar o alimentar a sus miembros inactivos.

A menudo, encontramos cuestionamientos que traen a consideración el mismo tema: ¿Por qué debemos intentar llegar a aquellos que ya son cristianos? Respondemos a esa pregunta de esta manera:

los cristianos caducos deben entrar en una relación viva con Cristo, en un grupo de Cristo que está vivo y honra a Dios. Sin duda, todo aquel que no tiene a Cristo está perdido y necesita la salvación. Esta se encuentra sólo en Cristo, no en las prácticas sincréticas y paganas. Además, la misión de la iglesia de Cristo es proclamar el evangelio a cada persona.[1]

Dentro del campo catolico,un testimonio no conocido por muchos evangélicos es el testimonio de Natty Petrosino.
Natty fue candidata al Premio Nobel de la Paz por su trabajo fructífero con los indígenas de la selva impenetrable del Chaco, en el noreste Argentino.Esta mujer católica es oriunda de la ciudad en la que yo vivo. Leamos su testimonio como lo redacta la enciclopedia Wikipedia:

Natty Hollmann, aunque también conocida por el apellido de su marido como Natty Petrosino, o Naty, es una ex modelo argentina que abandonó su carrera, donó sus bienes, y renunció a todos los lujos y placeres para dedicarse al trabajo humanitario entre los más pobres. Su labor en auxilio de los más necesitados es de nivel nacional e internacional, y fue nominada al Premio Nobel de la Paz 2009.

Fruto del matrimonio Hollmann Eberle de alemanes del Volga, nació en julio de 1949 en la ciudad de Bahía Blanca, al sur de la Provincia de Buenos Aires.
En la década de 1960, Natty Hollmann tenía una carrera exitosa. Sus expresivos ojos azules, sus cabellos dorados y su singular silueta, la llevaron al mundo artístico y de las pasarelas en donde triunfó como modelo. Hizo parte de las las carreras de medicina y sociología en la Universidad de Buenos Aires, y trabajó en varias películas de cine como actriz. En un momento dado, conoció a un acaudalado empresario de Bahía Blanca, con el que se casó y tuvo 2 hijos.
La vida de Hollmann transcurría muy cómodamente en Barrio Parque Palihue de su ciudad natal, rodeada de mucamas y asistentes hasta que a la edad de 28 años, y a causa de una experiencia mística, decidió cambiar su vida. Y del máximo lujo, las brillantes luces de las marquesinas artísticas y la fama que proveen las pasarelas, Natty derivó en un mundo espiritual en donde la realidad de la vida fácil se trocó en un servicio apostólico hacia los más desamparados y necesitados de la sociedad. Y desde entonces abjuró de todos sus bienes terrenales y se dedicó íntegramente a los más desvalidos, los sin hogar, sin familia, sin empleo, a los pobres, marginados, enfermos, discapacitados y discriminados de la sociedad, convirtiéndose simplemente en “Natty”.

En 1978 Natty Hollmann fundó el Hogar Peregrino San Francisco de Asís de Bahía Blanca, el primero de una red destinada a ayudar a pobres y enfermos. El mismo, está constituido por varios edificios, en donde funcionan un cotolengo para niños con discapacidades severas, un lugar de tránsito para mujeres embarazadas solteras, un hogar de ancianos, una sala especialmente acondicionada para enfermos terminales, un lugar para vagabundos que llegan abandonados tanto física como psicológicamente y una sala especial para enfermos de SIDA. Además de eso, se sirven más de 7000 platos de comida diariamente a los indigentes y se lleva a cabo mensualmente una gran feria gratuita en la que se les entrega ropa a más de 3000 familias carenciadas.

Desde la década de 1990, Natty Hollmann decidió dejar el Hogar San Francisco de Asís de Bahía Blanca en manos de la Curia, para comenzar a recorrer la Argentina a lo largo y ancho de su territorio en una casilla rodante, llegando allí en donde más la necesitan. Ha desplegado su labor solidaria especialmente en favor de las comunidades indígenas más necesitadas, como los mapuches de la Patagonia, los wichís de la Provincia del Chaco, los huarpes del desierto en la Provincia de Mendoza, y también en comunidades de indígenas en la Provincia de Tucumán y en la Provincia de Formosa. Ha concretado un basto plan construyendo viviendas, fundando pueblos, hospitales, escuelas y otras edificaciones para personas que vivían literalmente bajo los árboles, desposeídos y necesitados de todo.

Natty Hollmann lleva una vida extremadamente austera, y a la par de los más carenciados. Su vestimenta es sencilla y no posee bienes, ya que las pocas cosas que utiliza -como su casilla rodante- las recibe en calidad de préstamo pues no acepta donaciones para sí misma. Ha recibido una gran cantidad de premios y reconocimientos por su ardua labor y su total entrega a los más desfavorecidos de la sociedad, y su ayuda se ha extendido a países como Nicaragua y Rusia, en donde también acudió al auxilio de los más necesitados.

El 14 de diciembre de 2006, el Concejo Deliberante de Bahía Blanca le otorgó el título de Ciudadana Ilustre de la Ciudad de Bahía Blanca en base a su reconocida acción solidaria, y en ese mismo mes fue elegida “Mujer del Año” por el concejo regional de Aosta, Italia que año tras año distingue a mujeres del mundo que se destaquen por su labor humanitaria. Había sido nominada junto a una médica mozambiqueña y a una rusa que atiende niños enfermos, y a la pregunta que le hicieran de cómo ella pudo lograr tantas cosas por los pobres, respondió:

“No hago discursos con el Evangelio, simplemente lo practico. No tengo ni hago papeles. No soy una burócrata, sino una intérprete de Jesús”.

Y agregó:

“No recibo nada del Estado ni me interesa. Los alimentos y el dinero para movilizarme en auxilio de los pobres llegan solos, la gente me los acerca espontáneamente. Este premio es para toda la Argentina: tuvieron en cuenta que la labor de 37 años fue posible sin burocracia”.

Fue nominada al Premio Nobel de la Paz 2009. [2]

Me agrada el testimonio de Natty Petrosino. Sabía de ella pero no conocía algunos detalles de su vida, que debo admitír me dejaron muy sorprendido.

Gracias al apostolado de Natty, de raíces católicas, muchos hermanos marginados reciben materiales de construcción y ayuda de todo tipo, para tener sus viviendas y la mínima calidad de vida que su dignidad humana merece.

Verdaderamente el Cuerpo de Cristo es de los que aman a Dios. Creo que mirando el  testimonio de esta mujer,muicho podemos aprender los evangelicos sobre Mision Integral. Quizas Natty, que es paisana de mi ciudad, no sea un modelo de ortodoxia, seguramente,pero si de ortopraxis y ortocardia, aspectos que muchas veces nos olvidamos de poner en práctica.

No te pido que estes de acuerdo en toda su doctrina,seguramente encontrarás sus puntos de vista distintos que los tuyos,seguramente,pero si que imitemos su vida y su testimonio, que callara con su ejemplo muchas voces criticas contemporaneas contra el Cristianismo de parte de muchos sabelotodos que lo unico que saben hacer es cuestionar el cristianismo.¡ Me refiero a los ateos!

DAVID WILKERSON, hace algun tiempo atras escribió un artículo muy interesante,donde habla de la problemática moderna de muchos cristianos quyo testimonio deja mucho que desear.Posiblemente sean lo que se ha venido a llamar “cristianismo nominal”. Te comparto su reflexion, seguramente será de bendicion para tu vida

D. Wilkerson dijo así:
Penosamente, mucho del Cuerpo de Cristo parece un “Valle de Huesos Secos” de días modernos. Es un desierto lleno con los esqueletos blanqueados de Cristianos caídos. Ministros y otros creyentes devotos se han apagado por un pecado que los asedia. Y ahora están llenos de vergüenza, escondiéndose en cuevas que ellos mismos han construido. Como Jeremías, se han convencido a sí mismos,

  • “No me acordaré más de él [el Señor] ni hablaré más en su nombre” (Jer. 20:9).

Dios todavía sigue preguntando la misma pregunta que le hizo a Ezequiel:

“¿Pueden estos huesos muertos vivir otra vez?” La respuesta a esta pregunta es un “¡Sí!” rotundo. ¿Cómo? Sucede al renovar nuestra fe en la Palabra de Dios.

La misma Palabra de Dios es un fuego consumidor. Ciertamente, es la única verdadera luz que tenemos durante nuestras noches oscuras de desesperación. Es nuestra única defensa en contra de las mentiras del enemigo, cuando él susurra,

“Estás acabado. Has perdido el fuego. Y nunca lo recuperarás.”

La única cosa que nos sacará de nuestra oscuridad es la fe. Y la fe viene por oír la Palabra de Dios. Nosotros simplemente tenemos que aferrarnos a la Palabra que ha sido implantada en nosotros. El Señor ha prometido,
“No dejaré que te hundas; así que no tienes razón para desesperarte. No tienes por qué rendirte. Descansa en mi Palabra.”
Usted puede pensar,

“Pero ésta noche oscura es peor de lo que antes yo he conocido. He escuchado mil sermones de la Palabra de Dios, pero ninguno parece tener ningún tener ningún valor para mí ahora”.

No se desespere, el fuego de Dios todavía está ardiendo en usted, aunque usted no pueda verlo. Y usted debe de avivar ese fuego con la gasolina de la fe. Usted hace esto al confiar en el Señor. Cuando usted lo hace, usted verá todas sus dudas y lujurias consumidas.

El aliento del Espíritu de Dios está dando vida nuevamente a cada hueso seco. El les está haciendo recuerdo de la Palabra que implantó en ellos. Y aquellos que una vez habían caído muertos, están siendo revividos.” [3]

Conclución

Querido hermano/hermana, Dios anhela restaurarte. Que Dios Espiritu Santo sople sobre tu vida.  Cada vez que sientas temor o la ansiedad  ataque, o el temor al futuro, lee esta promesa que el Señor tu Dios hoy te da:

  • “No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú. Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti. Porque yo Jehová, Dios tuyo, el Santo de Israel, soy tu Salvador” (Is. 43:1-3)

Sé valiente, y de una vez por todas decídete a vivir. Qué aunque tal vez pases por fuego, no te quemarás, ni siquiera te chamuscarás.Dios te bendice hoy !

Al comentario de mi amigo, creo que una respuesta muy acertada sea la que le di, a la  que espero le haya sido de bendición:

Recordemos a Cristo, a quien le hicieron peores cosas que a vos o a mi. te las cuento? Seguro que las sabes,no?

Al Apostol Pablo,cuantos falsos cristianos se le cruzaron por el camino. Se rindió acaso?

Recuerda el Salmo 91,que dice que el hombre que habita al abrigo del Altisimo descansará bajo la sombra del Omnipotente….

Pone los ojos en Jesus, el autor y consumador de nuestra fe,pone la mirada en el supremo llamamiento,no en la de los hombres. Se fiel a Cristo y El es el que te dará la Corona de Vida Eterna que El ya preparó para vos. Hay una invitación de Jesus a ir a El, con sinceridad,sin mas que tu dolor para ofrendarselo,Crees que El no lo conoce? Ve a Cristo, quien nos invita a ir a El, sus brazos continuan abiertos llamándonos a disfrutar de Su Amor Eterno.

Si miras al hombre, no vas a poder ver por donde caminas bien y te vas a pegar flor de mamporro.Deja que Dios juzgue a los cretinos, a su tiempo El lo hará. Tu sigue adelante. Si? Capito?

Dios te siga bendiciendo como hasta ahora.
bibliografia

1 Testsunao Yamamori, Gregorio Rake y C.René Padilla, Servir a los pobres en America Latina, pag. 10-12,ed. Kairos

2. http://es.wikipedia.org/wiki/Natty_Hollmann (cf. http://www.lanueva.com/edicion_impresa/nota/20/12/2009/9ck115.html

http://www.taringa.net/posts/info/1142450/Naty-Petrosino,-Eminencias-Desconocidas.html)

3. http://davidwilkersoninspanish.blogspot.com/2010/01/el-fuego-de-dios-todavia-arde.html

Conversion del Apostol Pablo

En el año 36, camino a Damasco, tuvo una visión y se convirtió al cristianismo. Según el libro de los Hechos de los Apóstoles y las epístolas paulinas fue gracias a una aparición de Cristo camino de la ciudad de Damasco, luego de la cual pide ser bautizado.

Un episodio clave en la biografía de Pablo de Tarso, sin el cual la historia del Cristianismo probablemente sería bien distinta, es su famosa conversión, que él llamaba en sus epístolas “vocación”.Curiosamente, en las obras de arte y en la creencia popular se tiene la imagen de que Pablo se cayó de su caballo, cuando ni en las epístolas ni en los Hechos de los Apóstoles se menciona una caída de un caballo y, es más, pudiera tratarse de un anacronismo. Según los Hechos de los Apóstoles “Saulo, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al sumo sacerdote, y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de que si hallase algunos hombres o mujeres de este Camino, los trajese presos a Jerusalén. Mas yendo por el camino, aconteció que al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo; y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? El dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón. El, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer. Y los hombres que iban con Saulo se pararon atónitos, oyendo a la verdad la voz, más sin ver a nadie. Entonces Saulo se levantó de tierra, y abriendo los ojos, no veía a nadie; así que, llevándole por la mano, le metieron en Damasco, donde estuvo tres días sin ver, y no comió ni bebió.” En sus epístolas no da detalles sobre este hecho, pero sí afirma que perseguía a los cristianos y que se le apareció Jesús “como a un aborto” (I Cor. 15:3-8). Se ha sugerido que este fenómeno podría tratarse de un ataque epiléptico, pues la epilepsia puede ocasionar ceguera temporal y visiones místicas acompañadas de sentimiento de placer (epilepsia extática). También se ha comparado este relato con una experiencia cercana a la muerte, se ha dicho que podría haber sufrido un delirio como consecuencia de una insolación, etc. En contra de la hipótesis de una experiencia cercana a la muerte, puede decirse que la luz que se ve en este tipo de experiencias no causa ceguera, aunque no puede descartarse que la ceguera de Pablo sea metafórica y no física, en cuyo caso esta teoría sería más plausible. La hipótesis de una epilepsia del lóbulo temporal derecho es defendida, entre otros, por el neurobiólogo Francisco J. Rubio. Sin embargo, de tratarse de una epilepsia sería atípica, pues, siguiendo a este científico, los que sufren este mal relatan que han conectado con Dios si son creyentes (por ej..Santa Teresa de Jesús), mientras que los budistas hablan de iluminación, es decir, que suele haber cierta predisposición. En el caso de Saulo, sin embargo, resulta atípico que manifieste haber visto a Jesús cuando se dedicaba a perseguir a sus seguidores y se pase al enemigo. En cualquier caso, con independencia de si la visión en el camino de Damasco fue milagrosa o tiene explicación científica, el resultado es que Saulo de Tarso, que se dedicaba a “perseguir sobremanera” y “asolar” con “celo” las comunidades cristianas, según sus propias palabras (Gál. 1:13; Fil. 2:6)), se pasó al enemigo para ser el principal difusor del cristianismo arriesgando su vida, sufriendo encarcelamientos y, finalmente, morir decapitado en Roma.

Leemos en los hechos de los apóstoles tres relatos de la conversión de San Pablo. (Hch. 9:1-19; 22:3-21; 26:9-23) que presentan ligeras diferencias que no son difíciles de armonizar y que no afectan para nada la base del relato, perfectamente idéntica en sustancia. Verse J. Massie, “The Conversion of St. Paul” en “The Expositor”, 3ª serie, X, 1889, 241-62. Sabatier de acuerdo con los críticos más independientes ha dicho (L’Apotre Paul, 1896, 42): “Estas diferencias no pueden en absoluto alterar el hecho, el objeto narrado es extremadamente remoto no tratan ni siquiera de las circunstancias que rodearon el milagro sino con las impresiones subjetivas que los compañeros de San Pablo recibieron en esas circunstancias…” Utilizar esas diferencias para negar el carácter histórico del hecho es hacer violencia al texto adoptando una actitud arbitraria. Todos los esfuerzos hechos para explicar la conversión de San Pablo sin recurrir al milagro han fracasado. Las explicaciones naturalísticas se reducen a dos: o San Pablo creyó verdaderamente ver a Cristo mientras sufría una 7alucinación o creyó verlo solo a través de una visión espiritual que la tradición, recogida en los Hechos de los Apóstoles, convirtió luego en visión material. Renan lo explica todo por una alucinación debida a la enfermedad, y acaecida a causa de una combinación de causas morales como la duda, el remordimiento, el temor, y algunas causas físicas como la oftalmía, la fatiga, la fiebre, la transición rápida del desierto tórrido a los jardines frescos de Damasco, quizá en medio de una tormenta repentina acompañada de rayos y relámpagos. Esta combinación múltiple habría producido, según Renan, una conmoción cerebral con fase de delirio que San Pablo tomó de buena fe como la aparición de Cristo. Los otros partidarios de la explicación natural evitan la palabra alucinación pero caen, pronto o tarde, en la explicación de Renan la cual hacen más complicada. Por ejemplo Holsten, para el que la visión de Cristo es simplemente la conclusión de una serie de silogismos por los que Pablo se persuadió a sí mismo de que Cristo había verdaderamente resucitado. También Pfleiderer, para el que la imaginación juega un papel más importante: “Un temperamento nervioso, excitable; un alma violentamente agitada por las más terribles dudas; una fantasía de lo más vívido, llena de las terribles escenas de persecución por un lado, y por el otro con la imagen ideal del Cristo celeste; la proximidad de Damasco que implicaba la urgencia de la decisión, la intransigencia que lleva a la soledad, el calor cegador y dolorosísimo del desierto. De hecho, todo esto combinado, produjo un estado de éxtasis en los que el alma cree ver las imágenes y los conceptos que violentamente la agitan como si fueran fenómenos del mundo externo” (Lectures on the influence of the Apostle Paul on the development of Christianity, 1897, 43). Hemos citado a Pfleiderer palabra por palabra porque su explicación “sicológica” se considera la mejor que se haya desarrollado nunca. Y sin embargo, se ve fácilmente que es insuficiente e incluso en total contradicción con el documento escrito de los Hechos en tanto que testimonio expreso de San Pablo mismo. (1) Pablo está seguro de haber “visto a” Cristo como los otros apóstoles lo hicieron (I Cor.19:1); él mismo declara que Cristo se le “apareció” (I Cor. 15:8) como a Pedro, Santiago o a los doce después de su resurrección. (2) Él sabe bien que su conversión no es el fruto de ningún razonamiento humano, sino de un cambio imprevisto, repentino y radical debido a la gracia omnipotente (Gál. 1:12-15; I Cor. 15:10). (3) Es falso atribuirle dudas, perplejidades o remordimientos antes de su conversión. Pablo fue detenido por Cristo cuando su furia alcanzaba el máximo furor (Hch 19:1-2); perseguía a la Iglesia “con celo” (Fil. 3:6), y fue acreedor de la gracia porque actuó con “ignorancia en su creencia de buena fe” (I Tim.1:13). Todas la explicaciones sicológicas o no, carecen de valor ante estas afirmaciones, puesto que todos suponen que la causa de su conversión fue su fe en Cristo mientras que, según los testimonios concordantes de los Hechos y las Epístolas, fue la visión de Cristo la que motivó su fe.
Después de su conversión, de su bautismo y de su cura milagrosa Pablo empezó a predicar a los judíos (Hch 19:19-20). Después se retiró a Arabia, probablemente a la región al sur de Damasco. (Gál. 1:17), indudablemente menos a predicar que a meditar las escrituras. A su vuelta a Damasco, las intrigas de los judíos le obligaron a huir de noche (II Cor. 11:32-33; Hch.19:23-25). Fue a Jerusalén a ver a Pedro (Gál.1:18), pero se quedó solamente quince días porque las celadas de los griegos amenazaban su vida. A continuación pasó a Tarso y allá se le pierde de vista durante seis años (Hch. 9:29-30; Gál.1:21). Bernabé fue en busca suya y lo trajo a Antioquía donde trabajaron juntos durante un año con un apostolado fructífero. (Hch. 11:25-26). También juntos fueron enviados a Jerusalén a llevar las limosnas para los hermanos de allá con ocasión de la hambruna predicha por Agabus (Hch.11:27-30). No parecen haber encontrado a los apóstoles allí esta vez ya que se encontraban dispersos a causa de la persecución de Herodes.

fuente:

lectionautas.com/wp-content/uploads/…/Apostol%20Pablo.pdf

De algunos mitos difundidos sobre el protestantismo (XVIII) Los protestantes no creen en la Virgen (6)

El culto a las imágenes

De algunos mitos difundidos sobre el protestantismo (XVIII) Los protestantes no creen en la Virgen (6)

He señalado en mis últimas entregas las razones por las que los protestantes consideramos que no debe darse culto a ninguna criatura ya sea María o cualquier santo. De hecho, no otra cosa puede esperarse de una fe que se define como monoteísta y que cree que sólo puede rendirse culto a Dios y a nadie más. Debo, por lo tanto, ahora detenerme en una faceta tan vinculada al culto católico como las imágenes y más en la medida en que suele resultar chocante a los católicos que los protestantes no recurramos a él. No resulta extraño que así sea porque el culto a las imágenes forma parte muy relevante de la vida de millones de católicos e incluso existen algunas imágenes concretas que son objeto de un culto más popular hasta el punto de que, ocasionalmente, pueden verse procesiones, visitas y fiestas relacionadas específicamente con ellas.

Las razones para nuestra conducta, como siempre, se encuentran en la Biblia. En el decálogo que Dios entregó a Moisés se incluyó la siguiente prohibición: “No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás ante ellas ni les rendirás culto, porque yo soy YHVH tu Dios” (Éxodo 20, 4-5ª)

El mandato es tan claro en los propósitos que Dios tiene para Su pueblo que cuando Moisés repitió la Torah a Israel también incluyó esta prohibición: “No harás escultura para ti, ni imagen alguna de cosa que esté arriba en los cielos, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás ante ellas ni las servirás porque yo soy YHVH tu Dios” (Deuteronomio 5, 8-9ª)

El mandato de Dios es claro. No dice que unas imágenes están bien y otras mal o que su culto es lícito si se sobreentiende que las imágenes representan al ser objeto de culto. Semejantes distingos son ajenos a la enseñanza sencilla y luminosa de la Biblia. Toda imagen – represente a quien represente – está contenida en la prohibición de rendirles culto y, desde nuestro punto de vista, ningún hombre tiene derecho, autoridad o legitimidad para excluirlo. Desde luego, el pueblo de Israel lo entendió así – lo sigue entendiendo actualmente – y los ejemplos abundan. Por ejemplo, cuando en la época de Ezequías el pueblo de Israel se volvió hacia Dios una de las primeras medidas que llevó a cabo para mostrar su arrepentimiento y su abandono del pecado fue la de que “quebró las imágenes” (2 Reyes 18, 4) e “hizo pedazos la serpiente de bronce que había hecho Moisés porque hasta entonces le quemaban incienso los hijos de Israel”. La noticia histórica es considerablemente importante porque aunque Moisés había hecho la serpiente (Números 21, 9), sin embargo, la idea de rendirle culto no podía ser más contraria a la ley que Dios le había transmitido y entre conservarla corriendo el riesgo de rendirle culto o destruirla y librarse de la idolatría se optó por esta segunda opción.

Merece la pena reflexionar que la Biblia indica que el hecho de que los hijos de Israel rindieran culto a imágenes provocó la ira de Dios (Salmo 78, 58) no porque representaran a otra divinidad sino, simplemente, porque el Decálogo señala terminantemente que no se ha de rendir culto a las imágenes. Para el salmista (Salmo 97, 7) los que rinden culto a imágenes talladas deberían avergonzarse y, de nuevo, no diferencia entre las que representen a otros seres o al único Dios.

De manera bien significativa, también en los salmos encontramos una clara contraposición entre la adoración a Dios de manera inmaterial porque se encuentra en los cielos y la de adoración de aquellos que se dirige a imágenes de oro y plata, hechas por los hombres. Estas – y no se dice que no representen ocasionalmente a Dios – “tienen boca, pero no hablan; tienen ojos, pero no ven; tienen oídos, pero no oyen; tienen narices, pero no huelen; tienen manos, pero no palpan; tienen pies, pero no andan” (Salmo 115, 5-7) y zanja el salmista con unas palabras que para nosotros los protestantes son irrefutables: “semejantes a ellas son los que las hacen y cualquiera que confía en ellas” (Salmo 115, 8). Una enseñanza idéntica hallamos en el Salmo 135, 16.

Al respecto, no deja de ser claramente revelador que Isaías, el profeta más importante del Antiguo Testamento, dedique todo un capítulo de su libro a señalar lo estúpida que es la postura de aquel que se inclina ante una imagen porque puede con el mismo trozo de madera labrarse un objeto de culto y con lo que sobra calentarse la comida (Isaías 44, 9-20). Al respecto, el juicio del profeta es muy duro, pero indica lo que Dios piensa del culto a las imágenes: “No saben ni entienden, porque cerrados están sus ojos para no ver, y su corazón para no entender. No piensa, carece de sentido y de entendimiento para decir: Una parte de esto la quemé al fuego y con sus brasas cocí pan, asé carne y comí. ¿Haré con lo que queda una abominación? ¿Me postraré delante de un tronco de árbol? De ceniza se alimenta. Su corazón engañado le desvía para que no se vea liberada su alma ni diga: ¿Acaso no es una pura mentira lo que tengo en la diestra?” (Isaías 44, 18-20).

Como muy bien señala Isaías, el culto a las imágenes es de por si absurdo porque “¿A qué asemejareis a Dios o qué imagen le compondréis?” (Isaías 40, 18) y es que, a fin de cuentas, las imágenes de culto “todas son vanidad y sus obras son nada. Viento y vanidad son sus imágenes fundidas” (Isaías 41, 29). De nuevo, hay que observar que los autores sagrados no diferencian entre imágenes de un dios o de Dios, de una divinidad falsa o del Señor. Según su testimonio, toda imagen destinada a culto desagrada profundamente a Dios y, por añadidura, es absurda su fabricación y todavía más su culto porque Dios por Su propia naturaleza no puede ser representado. Inclinarse ante una imagen es un terrible engaño espiritual y lo es, según la Biblia, especialmente para el que se entrega a ese tipo de prácticas.

Esta enseñanza resulta tan clara en la Biblia – y tuvo consecuencias tan fatales abandonarla – que el pueblo de Israel la ha mantenido hasta el día de hoy. Pero no se trata sólo del pueblo de Israel. Durante los tres primeros siglos, los cristianos no rindieron culto a las imágenes y no tenemos ni el menor testimonio arqueológico en ese sentido. Era lógico porque no se sentían autorizados a suprimir ningún mandamiento del Decálogo. De hecho, como supo reconocer el cardenal Newmann en su Ensayo sobre el desarrollo del dogma, el culto a las imágenes fue una de las prácticas paganas que penetró en la práctica del cristianismo a partir del s. IV. Aún así, su asentamiento no fue fácil. El concilio de Elvira en España todavía mantuvo la prohibición de pintar imágenes para el culto en resistencia a un mimetismo de los ritos paganos y, por ejemplo, las iglesias ortodoxas insisten – de manera bastante especiosa a nuestro juicio – en diferenciar las imágenes de bulto redondo de los iconos reconociendo que rendir culto a las primeras es idolatría, pero insistiendo en que hacerlo con los iconos no lo es.

Resumiendo, pues, los protestantes no pensamos que incurrimos en ninguna falta al evitar el culto a las imágenes o que, por lo menos, perdemos algo espiritualmente positivo. Por el contrario, creemos que:
1.- de esa manera respetamos el contenido completo del Decálogo del que la iglesia católica por razones que no podemos considerar justificadas ha extirpado la prohibición de rendir culto a las imágenes.
2.- de esa manera actuamos conforme al testimonio de los profetas que advirtieron al pueblo de Israel en contra de caer en la ceguera espiritual que deriva específicamente de rendir culto a las imágenes.
3.- de esa manera nos vemos libres de la tremenda arrogancia de pretender formar algo que se asemeje al Dios que nadie puede representar.
4.- de esa manera seguimos el ejemplo de Jesús, sus apóstoles y los cristianos de los tres primeros siglos que jamás fabricaron imágenes o les rindieron culto y
5.- de esa manera somos receptores de la promesa de Jesús de adorar a Dios en un nuevo pacto marcado por la adoración “en espíritu y verdad” (Juan 4, 23) y no en sombra o representación.

Creo que no costará comprender que, una vez más, puestos a escoger entre lo que enseña con extraordinaria claridad la Palabra de Dios y lo que enseñan hombres que no tienen reparo en mutilar lo ordenado por el Señor en el decálogo nos quedemos con la primera.

CONTINUARÁ: la corredención de María.

Artículos anteriores de esta serie:
1 Juan Calvino y la Inquisición
2 Enrique VIII y los protestantes ingleses
3 Inglaterra y María la sanguinaria
4 Cisneros ¿precursor de la Reforma?
5 Juan de Valdés y la Reforma en España
6 Juan de Valdés huye de la Inquisición
7 Españoles del siglo XVI con la Reforma
8 Las ekklesias y «la» Iglesia católica
9 La verdadera Iglesia no tiene Papa
10 Salvación por gracia, no por obras
11 Carta de Santiago: fe, salvación y obras
12 Obispos casados
13 Los protestantes y la Virgen María
14 María durante el ministerio de Jesús
15 La Inmaculada Concepción
16 El culto a la Virgen María
17 La virginidad perpetua de María

http://www.protestantedigital.com/new/nowleerarticulo.php?r=326&a=3620

Iglesia santa y pecadora 2

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Una perspectiva evangélica del debate sobre los orígenes

Francesc Closa i Basa

Una Reseña de En El Principio (*)
Una perspectiva evangélica del debate sobre los orígenes

En 1992 apareció en la colección Andamio, de los G.B.U., una breve publicación de 112 páginas, con el título de En el principio…, que aborda la cuestión de los orígenes. En realidad se trata de un compendio de dos obras diferentes: una de ellas, escrita por Charles Hummel en 1989, con el título de «El debate creación-evolución: Una aproximación crítica a sus aspectos fundamentales»; la otra es un trabajo de la American Scientific Affiliation, publicado originalmente en 1986, con el título «La enseñanza de la ciencia en un clima de controversia».

El enfoque de este material parece claramente dirigido al mundo de la enseñanza. Los G.B.U. tienen una proyección hacia este ámbito; los traductores son profesores de las Universidades de Barcelona y Valencia; el artículo de Hummel muestra un tono paternal, propio de un maestro que siente preocupación por los conflictos internos de sus alumnos; y finalmente, el opúsculo de la A.S.A. parece un compendio de instrucciones pedagógicas para maestros (la «guía del profesor»), al objeto de encauzar convenientemente las polémicas sobre los orígenes dentro de las aulas.

Cabe preguntarse qué aporta de nuevo esta obra a la literatura sobre los orígenes en lengua castellana, sobre todo después de leer el prólogo, que califica dicho material como una obra modélica, única en su género, sin escatimar elogios. A nosotros, la lectura de la misma nos produce la impresión de que su principal objetivo se dirige a desactivar la conflictividad que produce el debate sobre los orígenes, mostrando como la única postura válida una posición intermedia y conciliadora entre el creacionismo y el evolucionismo. Uno esperaría encontrar una exposición y defensa de los puntos de vista propios de sus autores, comparando sus posiciones con las de sus adversarios, pero, sorprendentemente, ello no es así. Todos los que han colaborado en esta obra rehuyen cuidadosamente, de forma sistemática, ofrecer cualquier definición que delimite sus posiciones, como si fuera un estigma soportar alguna etiqueta ideológica. Seguramente es más fácil atacar a los adversarios desde unas posiciones indefinidas que mostrar el perímetro de las líneas defensivas propias.

Nosotros a esta postura la denominaríamos «evolucionismo teísta» o «teísmo evolucionista», según el énfasis que se adopte, pero cualquier apelativo será fácilmente rechazado al no haber sido propuesto por sus seguidores. Esta filosofía nos recuerda bastante el debate en la arena política de cualquier país democrático, donde todos los grupos rivales en liza se presentan públicamente como partidos «centristas» ante la opinión pública. Pero aún es más curioso que, a pesar del tono de moderación que se predica, todo el contenido de la obra rezuma una fuerte agresividad especialmente contra las posiciones creacionistas, llegando incluso a ciertas insinuaciones que causarían sorpresa en otras publicaciones seculares. Ni siquiera el ataque a las posiciones puras del debate, el creacionismo y el evolucionismo, que ellos consideran «extremas», puede calificarse de moderadamente equilibrado, pues aparece claramente sesgado contra la postura creacionista, que se contempla, sin disimulo, como una posición de fanatismo religioso radical, mientras que la otra postura se ve con ojos mucho más benévolos, a la luz de la respetabilidad científica.

Sin duda, una postura «centrista» y aparentemente moderada ganará fácilmente en cualquier debate las simpatías del público. Y probablemente, en este terreno crucial una posición conciliadora consiga el objetivo de evitar traumas y tensiones emocionales a los jóvenes estudiantes cristianos. Sin embargo, ¿es ésta verdaderamente una postura saludable desde el punto de vista espiritual? ¿Enseñan las Escrituras que los creyentes han de acomodarse a las directrices culturales del «cosmos» que nos rodea para evitar conflictos y persecuciones? ¿Estamos realmente sirviendo a la verdad de la Palabra de Dios, o sólo nos interesa salvar nuestra honorabilidad y nuestro «status social» en el ámbito académico?

Los creacionistas son el «enemigo a batir» en esta obra, y hacia ellos apunta la artillería pesada de esos ocupantes de la gran «tierra de nadie» en la que creación y evolución no se consideran como antagonistas (pág. 49).

Un rasgo que sobresale de esta animadversión contra el creacionismo es la total ausencia de citas textuales documentadas de ningún autor creacionista relevante, mientras que son muy numerosas las citas referenciadas de autores evolucionistas, a quienes se trata con el mayor respeto y consideración. A pesar de ello, se alude constantemente a supuestos comentarios o afirmaciones de fuentes creacionistas, que manejan libremente a su antojo, al tiempo que no se recatan en insinuar la baja catadura moral de los creacionistas, llegando a afirmar que son capaces de «fabricar ciencia» o «fabricar evidencia», cuando ello conviene a sus intereses. En la página 17 se afirma textualmente que «cuando su interpretación del Génesis no encaja con leyes científicas bien establecidas, los creacionistas, comprometidos con la idea de una tierra joven, se ven forzados a diseñar su propia “ciencia creacionista”». Igualmente, entre las páginas 57 a 65, se inserta un capítulo con el título «Corrigiendo errores pasados», en el que se equipara la consideración del célebre fraude de Piltdown con la evidencia creacionista del Río Paluxy (donde se han encontrado huellas fósiles de seres humanos entremezcladas con huellas de dinosaurios de diversas especies). La realidad es muy otra: el fraude de Piltdown consistió en una falsificación deliberada de un cráneo fosilizado, con el propósito consciente de inducir a engaño, para hacer creer que se había encontrado un eslabón fósil entre el hombre y sus supuestos antecesores simios (uno de los informes mejor documentados sobre este tema puede leerse en la obra de Malcom Bowden, Los hombres-simios ¿realidad o ficción?, Ed. CLIE, 1984, págs. 13-71). Los autores de la obra que estamos reseñando estiman que las huellas humanas del Río Paluxy merecen la misma consideración que el fraude de Piltdown, y consideran que la posición creacionista más actual ha desechado definitivamente todo el conjunto de dicha evidencia. Se reproduce, incluso, una huella de dinosaurio, con tres dedos puntiagudos afirmando que fue «considerada humana por algunos observadores durante cierto tiempo», sin mención alguna de la procedencia de dicha fotografía. Si el lector desea conocer la evidencia que presentan realmente los creacionistas sobre este tema, puede consultar el material publicado en Anegado en Agua, vol. I, Colección Creación y Ciencia, n(o) 13; Ed. CLIE, 1988, págs. 95-136, así como un Post Scriptum sobre el mismo tema en las págs. 19-22, y podrá sacar sus propias conclusiones acerca de la calidad y objetividad en la presentación del mismo conjunto de evidencia en ambas publicaciones.

La crítica a la postura evolucionista adquiere un tono más moderado y amable, aunque no exenta de contradicciones. Hummel, al precisar el sentido del concepto evolución, distingue tres significados: microevolución (lo que los creacionistas denominarían variaciones dentro de los grupos creados originalmente); macroevolución, en el sentido que se enseña habitualmente en los libros de texto, de que todas las formas vivientes proceden, por derivación, de un origen común, surgido espontáneamente de la materia inorgánica; y un concepto filosófico denominado Evolucionismo, que constituye el aspecto reprobable del sistema evolucionista, al tratarse de «una pseudorreligión, un sistema de fe que compite con el cristianismo para conseguir la adhesión de la gente» (pág. 27). Esta dicotomía entre macroevolución y Evolucionismo nos parece un poco artificial. Si la evolución está firmemente establecida por la evidencia fósil y/o resulta claramente observable en procesos adecuados de laboratorio, siendo discernibles sus mecanismos impulsores, los evolucionistas estarían perfectamente legitimados para extender su postura filosófica y refutar las pretensiones del cristianismo. Pero si no es así, todo el significado del concepto «macroevolución» queda reducido a una postura de fe, aceptada como un axioma indemostrable por sus numerosos seguidores. Y a pesar de su enorme confianza en la ciencia moderna, el propio Hummel parece sugerir que la «macroevolución» es justamente eso, una «postura de fe». En sus propias palabras, «la cantidad de tiempo y espacio que se requiere para que se produzca la macroevolución excluye la posibilidad de reproducirla por experimentos de laboratorio o incluso de observar el proceso completo en la naturaleza. La evidencia se obtiene de diversas áreas científicas, tales como la anatomía y fisiología comparadas, la embriología, la bioquímica y el registro fósil. Sobre la base de tales evidencias la mayoría de científicos consideran a la macroevolución como científicamente plausible, aunque descansa mayormente en suposiciones y analogías» (pág. 26; énfasis nuestro). Observemos, de pasada, que no se menciona ni una sola evidencia probatoria específica en cualquiera de las áreas mencionadas, a pesar de las severas admoniciones vertidas contra quienes osan «decidir sobre la validez de la macroevolución empleando argumentos teológicos» (pág. 28).

El opúsculo de la A.S.A. es algo más explícito en su exploración de la evidencia. Veamos algunos ejemplos de sus principales conclusiones en las áreas examinadas: «Hoy en día la mejor evidencia científica de que se dispone apunta a un principio real, no sólo de la materia y la energía, sino también del tiempo y el espacio» (pág. 69). «La investigación científica sobre el origen de la vida se halla en fase de exploración y todas sus conclusiones son provisionales» (pág. 79). «En palabras de un veterano investigador, no existe simplemente ninguna evidencia de que una mezcla apropiada de moléculas “se autoordenara al azar y de ahí surgiera una célula viviente”» (pág. 85). «El registro fósil guarda un significativo silencio sobre lo que sucedió entre el mundo de los protozoos unicelulares y el de los primeros animales verdaderos» (pág. 89). «Decir que su dramática aparición al inicio del Fanerozoico es un ejemplo de evolución es simplemente dar un nombre al problema, pero no resolverlo. Hay una enorme “distancia morfológica” que separa a los protozoos de la fauna del cámbrico temprano, incluso del complejo ediacárico» (pág. 91). «Muchos biólogos confían en que la “síntesis neo-darwiniana” será a la larga capaz de explicar dichas divergencias a nivel de phylum mediante la acumulación de pequeños cambios graduales. Otros autores prefieren esperar a nuevos mecanismos porque la evidencia no parece encajar bien con un esquema darwiniano» (pág. 92). «Desde que Darwin publicó The Descent of Man (1871) se ha intentado encontrar evidencias sobre los homínidos más antiguos, pero ningún fósil de los hasta ahora descubiertos se reconoce unánimemente como representante del “eslabón perdido”» (pág. 98). «Globalmente, sin embargo, la escasez y dispersión de las especies fósiles constituyen un serio problema a la hora de trazar con claridad el árbol genealógico de nuestra especie» (pág. 99). «Aunque por desgracia es imposible por ahora ofrecer una visión clara y no complicada de la evolución de los homínidos, tenemos la firme esperanza de que descubrimientos futuros nos proporcionarán la evidencia necesaria para poder enfocar adecuadamente el tema» (pág. 101). Tales ejemplos son sólo botones de muestra que reflejan con fidelidad el tenor general de toda la crítica básica contra el punto de vista evolucionista (no sabemos si a esto Hummel lo llamaría «macroevolución» o «evolucionismo», pero mucho nos tememos que es «todo» lo que la creencia en la evolución puede dar de sí). En suma ¿qué evidencia positiva nos deja el conjunto de todo este examen que sea capaz de validar algún aspecto de lo que se considera como «macroevolución»? Tal evidencia parece brillar por su ausencia. ¿Por qué, entonces, los creacionistas hemos de sentirnos compelidos a adorar esta «pseudorreligión» anticristiana, en lugar de adorar al Dios que creó los cielos, la tierra, el mar, y todo lo que en ellos hay (Ap 10:6; 14:7)?

Cabría preguntarse, finalmente, qué es lo que tiene de «evangélica» esta visión «equilibrada y clarificadora», desarrollada en esta obra «modélica entre las de su género». A nuestro modo de ver, no se establece ninguna conexión sólida con ninguna de las verdades fundamentales de la fe cristiana, si es que realmente se pretende hablar de una «perspectiva evangélica». Más bien se pueden observar comentarios inquietantes que dejan en entredicho aspectos esenciales de la fe evangélica. Hummel dice que «afirmar que la Biblia es “científicamente exacta” puede a la larga socavar su credibilidad. La próxima vez que oigamos una afirmación así podemos preguntarnos ¿de qué clase de ciencia se está hablando? ¿durante cuanto tiempo se aceptará como válida?» (pág. 17). Y también «el argumento de que la Biblia es “científicamente e históricamente” fiable es tan insustancial como pretender discutir si un cierto clima es favorable para cultivar “cocos y ovejas”. Se trata de cosas distintas y es inútil tratar de discutirlas conjuntamente» (pág. 29). Parece una clara sugerencia de que la Biblia no es inerrante, al menos cuando sus declaraciones tienen que ver directamente con la cuestión de los Orígenes. Pero si la Biblia contiene errores, ya sean pocos o muchos, ¿cómo puede uno estar seguro de que su entendimiento de Cristo es correcto? Y si la inerrancia cae, otras doctrinas le seguirán en su caída.

Si entendemos el concepto de inerrancia positivamente, en el sentido de que «la Biblia dice la verdad. La verdad puede incluir e incluye aproximaciones, citas libres, el lenguaje de las apariencias, y narraciones diferentes del mismo evento, mientras que éstos no se contradigan» (Charles C. Ryrie, Teología Básica, Ed. Unilit, 1993, pág. 93), no podemos aceptar las sugerencias de Hummel poniendo en entredicho la doctrina de la inerrancia bíblica. Notemos también la actitud de nuestro Señor hacia la Biblia: «(1) La forma en que las letras se emplean al escribirse las palabras es completamente fiable, y ni una sola promesa se cumplirá diferente de la que está escrita. (2) La única forma en que la Escritura puede perder su autoridad es si contiene errores, pero Cristo enseñó que la Escritura no puede ser quebrantada. Por lo tanto, Él tenía que haber creído que ella no contenía errores. (3) El Señor construyó argumentos complicados sobre palabras individuales y aun el tiempo de un verbo» (Ryrie, op. cit. pág. 106).

Otras afirmaciones no parecen conducir a conclusiones tan obvias, pero el silencio que guardan sobre consideraciones cruciales nos puede llevar a considerarlas como negligencias culpables en la defensa de la fe cristiana. Dice Hummel que «Génesis 1:1-2:4 es una de las más notables creaciones literarias jamás escritas» (pág. 25), y en un destacado párrafo sobre la interpretación de la Biblia afirma que «la cuestión no es contraponer lo literal a lo figurado sino más bien tratar en todo momento de discernir la intención del autor. Un criterio fundamental para la interpretación de un pasaje dado debería ser: ¿qué significó este mensaje para sus primeros oyentes o lectores? Es decir, el principio que debería regir nuestra interpretación es que lo que significaba entonces determina lo que significa hoy» (pág. 13; énfasis original). Estamos perfectamente de acuerdo en que todo el Génesis es una de las más notables creaciones literarias de todos los tiempos, pero hay algo aún más importante que esto: es también la Palabra de Dios, lo que ni tan sólo se insinúa en todo el trabajo de Hummel. Es importante tener en cuenta lo que significó un mensaje dado para sus primeros receptores, debiendo tratar de discernir siempre la intención del autor. Bien, ¿y cuál es entonces la intención que el autor divino trató de comunicar en Génesis 1:1-2:4? Si reducimos cualquier fragmento del Génesis o de otro libro canónico simplemente a una hermosa creación literaria, estamos negando, aunque sea parcialmente, la doctrina de la inspiración divina de las Escrituras. El mismo Hummel, habiendo hecho referencia al milagro de la resurrección de Cristo observa que «la credibilidad de un milagro depende de testigos dignos de confianza que tuvieron oportunidad de observarlo» (pág. 31); y a eso desde luego no tenemos nada que objetar. ¿Podemos sugerir entonces que el Dios de la Creación, que nos dio su Palabra inspirada (2 Ti 3:16) usando escritores humanos impulsados y controlados por el Espíritu Santo (2 P 1:21), no es un testigo directo y confiable de los acontecimientos que Él mismo nos ha revelado?

Hummel demuestra, a lo largo de su exposición, una destacada admiración por la figura de Galileo, a quien debe considerar como un paradigma del valor de la ciencia (y de paso cree matar dos pájaros de un tiro al insinuar que los creacionistas somos sus Inquisidores), y también cree haber demostrado que las visiones bíblicas y científicas de los orígenes son «perspectivas parciales y a la vez complementarias» (pág. 17).Su visión optimista de la ciencia nos parece desmesurada. Llega a decir, incluso, que «como criterio de aceptación universal para separar la falsedad de la verdad, la ciencia no posee rival» (pág. 14). Simplemente recordaremos que sólo hay una verdad. El Señor Jesucristo afirmó ser la verdad, y no podemos aceptar esta declaración y a la vez colocar «otra verdad» por encima de Él. La verdad de la ciencia es sólo una descripción parcial y provisional de las realidades perceptibles por los sentidos, y nada tiene que decirnos acerca de Dios o del mundo sobrenatural. La conclusión final de Hummel, después de narrar las vicisitudes de un estudiante imaginario, es que «no era preciso, por tanto, escoger entre creación y ciencia. Podía tener plena confianza en los relatos del Génesis sobre la creación y a la vez aceptar la teoría de la evolución en la medida que venga apoyada por la evidencia» (pág. 33). ¿Es indiferente adoptar, sin más, ambas posturas? ¿Debemos conocer a Dios a través de la Biblia, o de la reinterpretación que nos hacen de Él los científicos neo-darwinianos? ¿Podemos atribuir a Dios la responsabilidad de utilizar métodos evolucionistas y seguir creyendo en la totalidad de las perfecciones de Su naturaleza esencial?

Nuestros amigos de la A.S.A. nos dicen que somos demasiado radicales, que sólo vemos la realidad de las cosas en blanco y negro, y que esto no es bueno porque existe una gran variedad de tonos grises. «Los defensores de posiciones extremas suelen plantear la cuestión como blanco o negro, una cosa u otra. Lo que algunos consideran como un enfrentamiento entre la ciencia verdadera y una peligrosa seudociencia, es visto por otros como la defensa de la verdadera religión contra la creencia blasfema en una “evolución impía” o en el “puro azar”. Pero entre estos dos extremos existe una gran zona intermedia en la que una verdadera ciencia puede coexistir con una verdadera fe en Dios… Los proponentes de ambos bandos podrían al menos estar de acuerdo en un punto (generalmente correcto): es más fácil defender una posición en general que tenerla que argumentar detalladamente. Se podría también decir que los extremistas que disienten en todo prácticamente están de acuerdo por lo menos en un punto (generalmente incorrecto): ambos mantienen que no hay posturas intermedias» (pags. 52-53).

Bien, ya sabemos que somos tozudos en muchas cuestiones, y que no damos fácilmente el brazo a torcer en cualquier tema, pero somos perfectamente capaces de distinguir una amplia gama de colores y tonalidades en infinidad de asuntos. ¿Quién no será capaz de sentir una intensa emoción al contemplar, por ejemplo, la indescriptible belleza de colores que adornan «El Despertar de La Primavera», de Botticelli? Pero puede muy bien suceder que los criterios que son aparentemente correctos desde un punto de vista humano resulten absolutamente incorrectos desde el punto de vista de Dios. En efecto, no podemos hablar de conceptos como la «santidad de Dios» o la «culpabilidad del hombre» en términos de tonos grises o zonas intermedias (aunque muchos parecen hacerlo). Y sería absurdo, como evangélicos, predicar que Dios ha obrado el 70% de nuestra salvación y que nosotros nos hemos de ganar el 30% restante. Tal vez resulte más absurdo, a la luz de toda la Revelación bíblica, proponer que Dios es responsable del 70% de la obra de la creación y que el 30% restante es fruto del puro azar. O que Él empleó la Selección Natural y la muerte como medios para alcanzar Sus fines en creación, en contradicción expresa a la Escritura, según la cual la muerte entró en el kosmos por el pecado del hombre. Y los nuevos cielos y la nueva tierra que Dios nos ha prometido ¿serán también el resultado de un azar indeterminado e incontrolable? ¿Habrá un porcentaje de creyentes que no va a resucitar en la Segunda Venida de Jesucristo debido a los infortunados mecanismos de la selección natural? ¿O son esos pasajes sólo hermosas creaciones literarias que no nos dan un verdadero contenido ni base para una verdadera esperanza? Hay cuestiones en las que un verdadero cristiano evangélico tiene que ser radical (y ello no es sinónimo de «fanático religioso»). Si contemplamos la bendita persona del Señor Jesucristo, nos daremos cuenta de que Él fue el mayor radical de todos los tiempos en todas las cuestiones de controversia que se le plantearon durante Su ministerio humano. Ojalá nosotros pudiéramos parecernos a Él en este aspecto de Su carácter.

* Ediciones Andamio/Editorial CLIE, 1992.

http://www.sedin.org/propesp/X0115_04.htm

II – Opiniones a favor de que los dones cesaron

II – Opiniones a favor de que los dones cesaron

S Álamo, un expositor influyente de “las Iglesias de Cristo”, es partidario de la teoría cesacionista. El se refiere con estas palabras respecto a un estudio que él desarrolló: «En el estudio que estamos llevando sobre la duración de los dones sobrenaturales hemos notado las palabras de I Cor. 12:31 donde dice el Espíritu Santo, “Procurad, pues, los mejores dones.” Palabras semejantes se encuentran en I Cor. 14:1: “Seguid el amor; y procurad los dones espirituales, pero sobre todo que profeticéis. ” El versículo 12 añade, “Así también vosotros; pues que anheláis dones espirituales, procurad abundar en ellos para edificación de la iglesia.” El mandamiento de 14:39 es, “Así que, hermanos, procurad profetizar, y no impidáis el hablar lenguas.” Algunos, citando estos textos, afirman que mediante ellos se le da a la iglesia de hoy día un mandamiento positivo de buscar los dones espirituales.

Observemos que el mandamiento fue dado originalmente a una iglesia del primer siglo. La iglesia de aquel tiempo primitivo no tenía el Nuevo Testamento en forma escrita. Lo recibía mediante los dones. Puesto que dependía de los dones para la revelación de toda la verdad, es muy natural que Pablo la mandara a procurarlos. Los miembros no tenían Biblias y, por lo tanto, necesitaba buscar los dones a fin de poder saber la voluntad de Dios. Además la iglesia del primer siglo podía obedecer al mandamiento de procurar los dones porque los dones eran disponibles. La iglesia del siglo 21 no puede obedecerlo. No puede, ni tiene que obedecerlo porque ya el tiempo de los dones ha llegado a su fin. Dios dijo que los dones durarían hasta un tiempo determinado; luego cesarían. No nos conviene buscar lo que Dios ya ha hecho cesar. A la iglesia del siglo 21 le toca entender el tema de los dones a la luz del cumplimiento de las profecías sobre el fin de las manifestaciones milagrosas del Espíritu Santo. No puede pretender existir en las mismas circunstancias que la de Corinto. La de Corinto da ejemplo de la iglesia en su infancia, de la Iglesia en el tiempo cuando el Nuevo Testamento no fue escrito y los miembros necesitaban dones para saber la verdad. La iglesia de hoy día tiene todo el Nuevo Testamento escrito, tiene una revelación perfecta y existe en el tiempo después del fin de los dones. Por lo tanto, hará bien al no pasar su tiempo en el vano empeño de buscar lo que Dios ya ha dado por terminado. La iglesia de hoy día que busca señales, prodigios, dones, etc. es como el adulto que, en vez de asumir, las responsabilidades de una persona madura, actúa y piensa como un niño. No vive y trabaja con fe y con entendimiento sino pasa el tiempo jugando con sus juguetes, cosas de su infancia, objetos de mucha importancia para su desarrollo, pero que no sirven para el que ya ha alcanzado la madurez. Hablar así de los que anhelan dones es usar una fraseología bíblica porque así habla la I Cor. 13:8-13.

La I Cor. 13 se llama el capitulo de amor porque los primeros versículos dan una definición divina de lo que es el verdadero amor cristiano. Muchos, haciendo énfasis en lo que dice el texto sobre amor, han pasado por alto lo que los versículos 8-13 enseñan sobre el fin de los dones. Nótese que todo el capitulo 12 de I Cor. trata de los dones. Luego, las últimas palabras del versículo 31 son: “Mas yo os muestro un camino aun más excelente.” Ese camino mas excelente es el de amor. El de amor es más excelente que el de los dones. Pablo enseña en I Cor. 13:1-3 que si uno tiene dones pero no tiene amor no puede ser salvo.

Ahora, vamos al versículo 8 de I Cor. 13. Dice así el pasaje: “El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabara.” Aquí encontramos una declaración clara sobre el fin de tres dones: la profecía, las lenguas y la ciencia (el conocimiento de la voluntad divina). Acabarán, cesarán, dice Pablo. Pero, ¿cuándo?, se pregunta. El mismo capítulo 13 explica cuándo, Leamos el versículo 9: “Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos.”

Y el 10: “Mas cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará.” ¿Qué quiere decir “en parte conocemos?” Pablo se refiere al don de conocimiento mediante el cual la iglesia primitiva recibía instrucciones sobre como adorar, organizarse, trabajar, etc. Cuando Pablo escribió a los Corintios, la verdad todavía se estaba revelando. El Espíritu Santo no había terminado su trabajo de guiar a toda la verdad. Por lo tanto, ni Pablo, ni las iglesias establecidas por él, conocían toda la voluntad de Dios respecto a la época cristiana. “Pero,” dice Pablo, “el conocimiento perfecto vendrá.” ¿Conocimiento de qué? De la voluntad de Dios. El don de ciencia fue dado con el propósito de impartir conocimiento en cuanto a la voluntad de Dios para con nosotros. Su propósito no era llevarnos al conocimiento perfecto en cuanto a la persona de Dios mismo. ¿Qué quiere decir “en parte profetizamos”. Quiere decir que Pablo en aquel momento no había recibido toda profecía. Acuérdese de que el propósito de la profecía era edificar, exhortar y consolar. Llegaría el momento en que Pablo y toda la iglesia tendría toda profecía, o sea, toda palabra de edificación, exhortación y consolación. Tendrían profecías completas. Vendría lo perfecto en conocimiento o ciencia y también en profecías. Ahora bien, sabemos que lo perfecto vino cuando el Espíritu Santo terminó su trabajo de revelar toda la verdad. El dejó en forma escrita un testamento perfecto. Así es que la iglesia hoy día ya tiene lo perfecto. Entonces lo que es en parte ya se acabó. Al llegar lo perfecto los dones cesarían, habiendo cumplido su propósito. Lo perfecto vino cuando el Espíritu Santo termino su labor de dar toda la verdad. Pues, los dones cesaron cuando toda la verdad fue revelada y toda la verdad fue revelada en el primer siglo. Por lo tanto los dones cesaron en el primer siglo. La iglesia, al tener toda la verdad, al tener lo perfecto, o sea, todo conocimiento, toda profecía, no necesitaba ya los dones.

La frase “lo perfecto” de I Cor. 13:10, sin duda, ha sido interpretada mal por los que creen que se refiere al cielo, o al conocimiento perfecto de la propia persona de Dios. Interpretarla así es sacarla de su contexto. El tema del texto no es la perfección de lo celestial. No se trata de la persona de Dios, sino de la ciencia y la profecía. Cuando venga el conocimiento perfecto, cuando todo se revele, cuando haya sido dada toda profecía entonces los dones cesarán. Esto es lo que afirma el Espíritu Santo en el texto, Tal explicación concuerda exactamente con lo que dice la Biblia sobre el propósito de los dones, Fueron dados para revelar la verdad. Cuando toda la verdad fue dada, los dones, habiendo cumplido su propósito, cesaron, Cuando los obreros terminan de hacer una casa en cemento quitan el falso piso, o sea, el molde de madera que usaron en la construcción. No necesitan mas de andamios, escaleras, etc. La casa ya está terminada y sirve como lugar donde vivir y trabajar. Así también los dones fueron usados para sostener la iglesia durante el tiempo de su establecimiento y organización. Entonces la iglesia, una vez terminada de edificarse, sirve como lugar espiritual donde vivir y trabajar. Dios quita los dones milagrosos y la iglesia, ya madura, ya capacitada, ya con todo conocimiento y profecía, sigue con su trabajo. La iglesia, no los dones, es baluarte y columna de la verdad.

El versículo 13 es muy importante para el entendimiento del pasaje: “Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor”. Los dones acaban, cesan; pero tres cosas permanecen después de la cesación de los dones. Son la fe, la esperanza y el amor. El amor nunca deja de ser, pero la fe y la esperanza si dejarán de ser cuando Cristo venga. Pero antes de que dejen de ser, cesaran las lenguas, se acabarán las profecías etc. Pues, podemos concluir que los dones cesarían antes del fin del mundo. Ya hemos visto que cesaron con la venida de lo perfecto, la revelación perfecta de la ley perfecta de libertad. Álamo, en el mismo análisis, en el artículo titulado “LA MALA GENERACION DEMANDA SEÑAL”, dice que «Los dones fueron dados para confirmar la divinidad de la verdad. Cuando esa verdad fue suficientemente confirmada, los dones fueron quitados, habiendo Dios cumplido su propósito en darlos. Consideremos de nuevo Marcos 16:17-20. En el 17 Cristo dice: “Y estas señales seguirán a los que creen…” Luego de estas palabras sobre señales el Señor ascendió. El 20 dice, “Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales. “Confirmando la palabra, dice el texto. Heb. 2:4 dice lo mismo. En el artículo del mismo estudio titulado Lección 29 EL DON DE LENGUAS NO EXISTE, Álamo escribe que “El don de lenguas no existe hoy día. Lo que se ve es solamente una manifestación ficticia.” » (6)

Opiniones a favor de que los dones cesaron

a. «San Agustín enseña que en el comienzo de la Iglesia este don era necesario para que el Evangelio se comunicara rápidamente a todas las naciones, así todos podían recibirlo y además se daba testimonio del origen divino de su doctrina. Pero cuando la Iglesia ya hablaba los diferentes lenguajes (por medios naturales) el don se hizo menos necesario. En su tratado 32 sobre el Evangelio de San Juan, San Agustín, Padre del la Iglesia, siglo IV, escribe: “Hoy día, cuando el Espíritu Santo ha sido recibido, nadie habla en las lenguas de todas las naciones pues la Iglesia ya habla las lenguas de todas las naciones y si uno no está en ella, este no recibe el Espíritu Santo.”

b.Santo Tomás, en su Summa Thelogia, confirma que este don milagroso de lenguas no es tan común como lo era antes. El don, sin embargo, no ha desaparecido. Entre los santos que lo ejercieron están: San Pacomio (siglo IV), San Norberto (siglo XII), San Antonio de Padua (siglo XIII), San Vicente Ferrer (Siglo XIV), San Bernardino de Siena (siglo XV) y San Francisco Javier, el gran misionero en el Oriente (siglo XVI). En cada caso el don abrió la puerta para comunicar el mensaje del Señor. En nuestro tiempo también hay numerosos testimonios de este don. Por ejemplo, ministros que, en un momento de necesidad, han confesado o predicado en un idioma que desconocían. »(4)

Testimonios considerados por Walter J. Chantry (5)

c. Juan Crisóstomo (347-407 d.C.) escribe en su comentario sobre los dones espirituales: “Este lugar está completamente oscuro: pero la oscuridad proviene de nuestra ignorancia de los hechos referidos y por su cesación, siendo que en ese entonces ocurrían, pero ahora ya no acontecen”. (Homilías sobre Primera a los Corintios, Vol. XII, Los Padres del Niceno y Postniceno. Hom. 29:2).

d. S. Agustín (354-430 d.C.) escribe: “En el período primitivo, el Espíritu Santo cayó sobre quienes creían: y hablaban en lenguas que jamás había aprendido, “como el Espíritu les daba que hablasen”. Estas eran señales adaptadas a esa época. Pues precisaba haber aquella evidencia del Espíritu Santo en todas las lenguas, y mostrar que el Evangelio de Dios había de correr a través de todas las lenguas sobre toda la tierra. Aquella cosa fue hecha como evidencia, y pasó.” (Diez homilías sobre la Primera Epístola de Juan, Vol. VII. Los padres del Niceno y Postniceno, VI. 10).

e. Thomas Watson escribe en 1660: “Con plena certeza, hay tanta necesidad de ordinación hoy, como en los tiempos de Cristo y de los apóstoles, ya que en aquel tiempo había dones extraordinarios en la iglesia que ahora han cesado.”(Las Bienaventuranzas, 14).

f. John Owen escribe en 1679: “Los dones que en su propia naturaleza exceden la plenitud del poder de todas nuestras facultades, esa dispensación del Espíritu hace ya mucho tiempo cesó y dondequiera que alguien hoy tenga pretensión a lo mismo, tal pretensión justamente puede ser sospechada como un engaño farsante.” (Obras, IV, 518).

g. Matthew Henry escribe el 13 de julio de 1712: “El don de lenguas fue un nuevo producto del espíritu de profecía y era otorgado por una razón particular, para que, la empalizada judía habiendo sido removida, todas las naciones pudieran ser incluidas en la iglesia. Estos y otros dones de profecía, siendo una señal, hace mucho cesaron y han sido puestos a un lado, y no tenemos motivo alguno para esperar que revivan; sino al contrario se nos manda llamar las Escrituras la palabra profética más segura, más segura que voces del cielo; y a ellas es que se nos exhorta a estar atentos, escudriñarlas y retenerlas, Y Pedro 1:19.” (Prefacio IV de su exposición del Antiguo Testamento y Nuevo Testamento, vii).

h. Jonathan Edwards escribe en 1738 que los dones extraordinarios fueron dados: “para poner fundamento y establecer la Iglesia en el mundo. Pero ya que el canon de la Escritura ha quedado completo, y la Iglesia Cristiana plenamente fundada y establecida, estos dones extraordinarios cesaron” (La Caridad y sus Frutos, 29).

i. George Whitefield, debido a su frecuente testimonio sobre la Persona y poder del Espíritu de Dios, fue acusado de “entusiasmo”, por parte de algunos líderes eclesiásticos, y se le achacó la creencia de que los dones carismáticos apostólicos fuesen revividos. Esta creencia fue negada firmemente por Whitefield; “Nunca he pretendido tener estas operaciones extraordinarias de milagros, o de hablar en lenguas”, (Respuesta al Obispo de Londres, Obras IV, 9). Por fallar en no distinguir la obra ordinaria de la extraordinaria del Espíritu, y por considerar que ambas habían cesado, él inculpa al Obispo y clero de Lichfield y Coventry, “quienes consideran la habitación interior del Espíritu, testimonio interno, y la predicación y la oración por el Espíritu, entre los dones carismáticos, los dones milagrosos conferidos a la iglesia primitiva, y los cuales ya hace tiempo dejaron de ser.” (Segunda Carta al Obispo de Londres, Obras, Vol. IV, 167). Los amigos de Whitefield también lo defendieron contra el mismo falso cargo. José Smith, por ejemplo, pastor congregacionalista en Carolina del Sur, escribió sobre el evangelista inglés: “Él renunció a toda pretensión de poseer los extraordinarios poderes y señales de la apostolicidad, peculiares de la era de inspiración y que se distinguieron con ellos.” (En Prefacio a Sermones sobre Asuntos Importantes,George Whitefield, 1825, xxv).

j. James Buchanan escribe en 1843: “Los dones milagrosos del Espíritu hace mucho que fueron retirados. Fueron usados para cumplir con un propósito temporal. Fueron usados como un andamiaje que Dios empleó para la construcción de un templo espiritual. Cuando el andamio no se necesitó más, fue removido pero el templo permanece en pie aún, y es habitado por el Espíritu; porque “¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?” (I Cor. 3:16)” (El Oficio y la Obra del Espíritu Santo, 34).

k. Charles Haddon Spurgeon en una cantidad de sermones testifica este mismo punto de vista. Los apóstoles; predicaba él, fueron “hombres escogidos como testigos porque personalmente habían visto al Salvador, un oficio que necesariamente desaparece, y apropiadamente, porque el poder milagroso también se retira.” (El Púlpito del Tabernáculo Metropolitano, 1871, Vol. 17, 178). Y de nuevo, “Aunque no podemos esperar ni necesitamos desear los milagros que acompañaron el don del Espíritu Santo, en lo que eran físicos, aún podemos tanto desear como esperar lo que por ellos fue procurado y simbolizado, y podemos confiar en que veremos semejantes maravillas espirituales operadas entre nosotros en este día» (El Púlpito del Tabernáculo Metropolitano, 1881, Vol. 27, 521). Y otra vez, “Aquellas obras del Espíritu Santo que hoy son concedidas a la Iglesia de Dios son en todo sentido tan valiosas como aquellos dones milagrosos anteriores que han desaparecido de nuestra presencia. La Obra del Espíritu Santo, mediante lo cual a los hombres se les da vida de su muerte en pecado, no es inferior al poder que hizo a los hombres hablar en lenguas” (El Púlpito del Tabernáculo Metropolitano, 1884, Vol. 30, 386 ss.).

l. Roberto L. Dabney escribe en 1876 que luego que la Iglesia primitiva fue establecida “ya no existía la misma necesidad de “señales” sobrenaturales, y Dios, que no acostumbra derrochar sus expedientes, las descontinuó. Desde entonces, la Iglesia tendrá que conquistar la fe del mundo mediante su ejemplo y enseñanzas solamente, vigorizada por la iluminación del Espíritu Santo. Finalmente, los milagros, si se volvieran de común ocurrencia, dejarían de ser milagros, y serían considerados por los hombres como ley corriente” (La Prelacía, un error, Discusiones Evangélica y Teológicas, Vol. 2, 236-237).

m. George Smeaton escribe en 1882: “Los dones sobrenaturales o extraordinarios fueron temporales, y habían de’ desaparecer cuando la iglesia estuviera fundada y el canon inspirado de la Escritura concluido; porque ellos fueron una prueba externa de una inspiración interna” (La Doctrina del Espíritu Santo, 51).

n. Abraham Kuyper escribe en 1888: “Muchos de los dones carismáticos, otorgados a la iglesia apostólica, no son de utilidad para la iglesia de hoy». (La Obra del Espíritu Santo, 182, ed. ingl. 1900).

ñ. W. G. T. Shedd escribe también en 1888: “Los sobrenaturales dones de inspiración y milagros que poseyeron los apóstoles no fueron continuados para sus sucesores ministeriales, puesto que ya no eran más necesarios , Todas las doctrinas del Cristianismo habían sido reveladas a los apóstoles, y habían sido entregadas a la iglesia en forma escrita. No había más necesidad de un posterior inspiración infalible. Y las credenciales y autoridad dadas a los primeros predicadores del Cristianismo en actos milagrosos, no requerían repetición continua de una edad a otra. Una edad de milagros debidamente autenticados es suficiente para establecer el origen divino del evangelio. En un tribunal humano, no es necesaria una serie indefinida de testigos. “Por boca de dos o tres testigos”, los hechos se establecen. El caso que ha sido fallado no volverá a abrirse.” (Teología Dogmática, Vol. II, 369).

o. Benjamín B. Warfield escribe en 1918: “Estos dones no fueron poseídos por el cristiano de la iglesia primitiva como tal, ni por la Iglesia Apostólica o la era Apostólica por sí mismas; tales dones fueron distintivamente la autenticación de los Apóstoles. Constituyeron parte de las credenciales de los Apóstoles en sus agentes autorizados de Dios en la colocación del fundamento de la Iglesia. Su función, pues, los delimitó a la Iglesia Apostólica, de manera distintiva, y necesariamente desparecieron con ella” (Milagros Falsos, 6)

p. W. Pink escribe en un libro que apareció en 1970 “Así como hubo oficios extraordinarios (apóstoles y profetas) en el comienzo de nuestra dispensación, también hubo dones extraordinarios; y como no hubo sucesores designados para estos oficios extraordinarios, tampoco hubo intención de continuar esos dones extraordinarios. Los dones dependían de los oficios. No tenemos más a los apóstoles con nosotros, y por consiguiente los dones sobrenaturales, la comunicación de los cuales constituyó parte esencial de las señales de un apóstol (2 Cor. 12:12) están ausentes” (El Espíritu Santo, 179)»

Representación en piedra del Espíritu Santo: su santidad queda indicada con la orla de la cabeza. Clave en la iglesia de San Miguel de Michaelsberg (Cleebronn, Alemania).

Fuente:

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¡La mentira de Laodicea!

¡La mentira de Laodicea!
by David Wilkerson | January 1, 1986

Hermanos y hermanas – ésta es la GENERACIÓN TIBIA. Usted no necesita ser un teólogo para comprender que hemos llegado a la era de Laodicea de la cual Jesús profetizó que surgiría en los últimos días. Simplemente compare lo que Jesús dijo acerca de la iglesia tibia de Laodicea con la que hoy en día es llamada la Iglesia de Jesucristo. Jesús advierte que es mejor que el que tiene oídos oiga lo que el Espíritu Santo está diciendo acerca de este sistema religioso.

Jesús claramente advirtió que una iglesia surgiría en los últimos días de esta civilización, la cual se jactaría de ser rica, creciente y aumentando en miembros, y autosuficiente. En otras palabras, una iglesia con gran influencia, adquiriendo reconocimiento y poder, y la cual rechazaría toda corrección o escrutinio.

Jesús dijo de esta iglesia, “Tú dices… yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad…” (Ap. 3:17). Cuán triste es que esta iglesia en particular, arrogante y jactanciosa, sea anunciada por cristianos con poco discernimiento como la gloriosa iglesia de poder y dominio de los últimos días y que controlará el mundo haciendo que Jesús regrese como Rey. ¡Esta es la mentira de Laodicea! Un alma querida escribió lo siguiente, “¿No se da cuenta, señor, que nuestro próximo presidente será un hombre lleno del Espíritu y que habla en lenguas? ¿No sabe usted que todos estos proyectos de construcción de grandes edificios por evangelistas, son ordenados por Dios? El Señor está entrenando líderes, desarrollando grandes proyectos para que ellos se puedan colocar en posiciones en el gobierno, habiendo aprendido todo acerca de altos financiamientos y construcción. La iglesia va a tomar posesión del gobierno – líderes llenos del Espíritu van a hacer las leyes, quitando aborto, pornografía y crimen. Dios ha levantado una iglesia poderosa para tomar el dominio ahora”.

El elemento principal del concepto de “El Reino de Dios sobre la tierra” es aquél de un gobierno perfectamente justo, abarcando a todas las naciones; bajo este gobierno cesarán toda injusticia, opresión y lucha, los males de la pobreza no serán más conocidos, y todos los hombres habitarán en paz y prosperidad como hermanos.

Lo que me alarma es que muchos fundamentalistas ahora están compartiendo ideas similares tipo Pollyanna acerca de la función de la iglesia americana moderna. Me parece que se están jactando demasiado, “¡Hemos llegado! Tenemos de treinta a cuarenta millones de evangélicos. Tenemos líderes simpáticos, populares y con mucha facilidad de palabra. Tenemos el dinero, la capacidad, la experiencia y un número creciente de miembros que se unirán a nosotros — ¡tomemos el dominio!”.

He oído a pastores de grandes iglesias carismáticas jactarse, “Voy a construir la iglesia más grande de América, porque los números significan poder, influencia. Debemos tener una iglesia lo suficientemente grande y poderosa para que pueda aplicar con fuerza la moralidad y la voluntad de Dios en nuestra nación y en nuestras comunidades.” ¡Así es de descarada y orgullosa!

Esta iglesia orgullosa, rica y arrogante ahora codicia poder. No el poder de Dios – sino el poder político. Ambiciona la Casa Blanca, el Congreso y la Corte Suprema. Puesto que hemos fracasado en traer un avivamiento de arrepentimiento semejante al de Jonás y un cambio en los corazones de los hombres; tomaremos, según algunos, los reinos del gobierno y legislaremos justicia.

Suena tan piadoso, tan espiritual y vital. Así como Israel, mucho del pueblo de Dios está clamando por un púlpito Imperial – con un líder espiritual quien desarraigará los fuertes poderes del mal y establecerá un nuevo sistema moral. El dedo acusador de la voz profética y el atalaya gimiente están para ser reemplazados por la refinada pluma de congresistas cristianos decretando leyes morales.

Aunque usted no lo crea, esta es la iglesia que Dios va a vomitar de su boca.
Dios no está impresionado en lo más mínimo con esta iglesia que tiene una estima hinchado de sí misma. La iglesia tibia de Laodicea no está destinada a dominar, ni a tener poder o autoridad de ninguna clase. ¡Está destinada a juicio! Es la peor clase de ceguera espiritual alinearse con aquellos que presumen que la iglesia americana moderna, carismática u otra, se enfrenta a su mejor época. Qué falta tan increíble de discernimiento espiritual. Yo, por mi parte, debo alinearme con lo que Jesús dijo de la iglesia de los últimos días.

Jesús arranca la máscara y expone la verdad acerca de la iglesia de Laodicea. No es lo que piensa que es – no es lo que dice que es. No es rica — ¡es pobre! No va en aumento – ¡es despreciable y a punto de ser cortada para siempre! No es fuerte y sin necesidad de nada – ¡está desnuda y avergonzada! No es una iglesia con nueva revelación y conocimiento profundo de las Escrituras — ¡Jesús dijo que ESTA CIEGA! No va a ser el vehículo del dominio de Cristo sobre la tierra, sino más bien el objeto de su ira y aborrecimiento.

La iglesia de Dios es un remanente triunfante, despreciado y perseguido.
Usted puede estar seguro de que Dios tiene su pueblo en estos días finales, pero son un remanente despreciado, santo y separado. Estas personas santas del remanente caminan en la luz y disfrutan de gran discernimiento espiritual. Ellos ven la moderna iglesia de Laodicea a través de los ojos de Jesús y no van a ser engañados por el esplendor, grandeza o pompa de la religión popular. La verdadera iglesia es invisible; existe en ella un gran arrepentimiento; anhela el regreso de Cristo, el Amado.

La verdadera iglesia no puede disfrutar del favor y buena voluntad del mundo. ¿Creemos y temblamos ante la Palabra de Dios o no? ¿Cuándo vamos a enfrentar lo que Jesús dijo que les esperaba a los que se negaban a sí mismos, tomaban su cruz y le seguían? Jesús dijo, “Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece. Acordaos de la palabra que yo os he dicho: El siervo no es mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra. Mas todo esto os harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado” (Jn. 15:18-21).

Hablando de lo que les pasará a los santos en los últimos días, Jesús dijo, “Os echarán mano, y os perseguirán, y os entregarán a las sinagogas y a las cárceles, y seréis llevados ante reyes y ante gobernadores por causa de mi nombre” (Lc. 21:12).

Jesús continuó advirtiéndoles acerca de traición, y “… matarán a algunos de vosotros; y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre” (Lc. 21:16-17).

Pablo declara enfáticamente, “Todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución” (2 Ti. 3:12).

Es absolutamente imposible para la iglesia verdadera, o cualquiera de sus líderes, ser aprobados o aceptados por el mundo. Un hombre piadoso, una iglesia piadosa será perseguida y difamada por el mundo, por sus reyes y sus gobernantes. Jesús no va a permitir ninguna excepción a esta regla – ya que advirtió, “¡Ay de vosotros, cuando todos los hombres hablen bien de vosotros! Porque así hacían sus padres con los falsos profetas” (Lc. 6:26).

¡Ay de esta iglesia de Laodicea y sus aspiraciones políticas! Si el mundo los acepta, sólo puede ser el resultado de quitar la afrenta de la cruz. Por casi dos mil años la iglesia de Jesucristo ha sido rechazada y perseguida por el mundo. La sangre de millones de mártires rechazados clama desde la tierra. Por siglos, hombres y mujeres de Dios guiados por el Espíritu han sido quemados en la hoguera, aserrados, perseguidos y cazados como animales. Santos piadosos fueron decapitados; otros fueron ahogados; muchos fueron arrojados a los leones. La Biblia dice que todos murieron en fe y que el mundo no era digno de ellos. ¿Tengo ahora que creer que Jesús ha cambiado de parecer y ha decidido cerrar las edades con una iglesia tibia, rica, mimada, jactanciosa, egocéntrica? ¿Acaso el último ejército de Dios estará formado por promotores políticos en busca de votos? ¿Acaso los ganadores de almas serán reemplazados por solicitantes yendo a las carreteras y a los caminos buscando firmas para alguna causa social?

¡La gran preocupación de Dios es con la iglesia que se dice ser bautizada por el Espíritu!
Hace mucho tiempo que la iglesia muerta, fría y liberal ha sido abandonada a sus caminos pecaminosos – no es la principal preocupación de Dios en estos últimos días. Hay denominaciones completas que se han vuelto paganas – el Espíritu de Dios las dejó hace muchos años. Pero el enfoque de Dios está, tanto en las iglesias evangélicas y carismáticas, en los compañerismos y ministerios organizados como en los no organizados. Es del cuerpo de creyentes carismáticos de donde ha salido toda la predicación de la prosperidad. Aquellos que se dicen ser bautizados y guiados por el Espíritu Santo, son los que andan diciendo: “Dios te quiere rico, lleno de bienes y autosuficiente en todas las cosas.” Es de este cuerpo que las nuevas doctrinas del dominio de la tierra han nacido.

He sido un predicador carismático por más de 30 años y puedo decir con Pablo: “Hablo en lenguas más que todos vosotros.” Pero me aflijo por las seducciones y falsas doctrinas que están ahora barriendo con tantos creyentes carismáticos faltos de discernimiento. Multitudes de ellos están siendo engañados, acribillados, estafados y arrastrados por doctrinas de demonios.

Lo que Dios lamenta es LA MEZCLA siendo introducida en círculos carismáticos. Mezcla es sinónimo de tibieza. Usted encuentra esta mezcla dondequiera que mire en estos días. Asista a un, así llamado, concierto de rock cristiano por ejemplo. Qué mezcla tan increíble. Casi siempre empiezan diciendo, “Estamos aquí sólo para ministrar a Jesús – para glorificarlo.” Escuchará una dulce plática acerca de santidad, arrepentimiento y de renunciar a todo por Jesús. Luego, de repente el espíritu de Elvis Presley parece que cae sobre ellos y son transformados enfrente de sus ojos en rockeros apasionados, descarados, sensuales rockeros endurecidos. Antes que el evento termine, los oirá jactarse, “Vamos a llevar a Jesús a donde la iglesia nunca va. ¡Dentro de bares, conciertos seculares, MTV programa de música en televisión! Estamos orando para que Dios nos dé el oído del mundo. Queremos llegar a la misma multitud que llega el mundo.”

Si voy a creer lo que Jesús dijo – les serian lanzados tomates y serian corridos del escenario por esa gentuza del mundo – eso es, si realmente ministraran en el Espíritu. Entre más canten para Jesús, más serán odiados y despreciados. Los cantantes del evangelio que son alabados y aceptados por el mundo, han perdido la presencia de Jesús – la misma causa del rechazo. El evangelio de Jesucristo es una ofensa al judío y locura al gentil.

La mentira de Laodicea incluye él rechazo al repentino e inminente regreso de Cristo.
¿Puede usted creer lo que están predicando ahora? Ellos están diciendo: “Jesús no puede venir, sino hasta que dominemos el mundo. El no puede venir hasta que tomemos el dominio y lo traigamos de regreso a un mundo al cual hemos traído a sumisión.” Se burlan de un repentino e inminente regreso de Cristo. Jesús dice que un “siervo malo” es el que dice en su corazón, “Mi Señor tarda en venir” (Mt. 24:48).

Este tipo de enseñanza es el resultado directo del decaimiento espiritual, tibieza y cansancio de cargar la cruz. Cuándo el amor por Jesús está encendido, hay un anhelo por su pronto regreso – hay un anhelo “¡de estar con él, de contemplar su gloria!” Pero ahora, como el pecado abunda, el amor de muchos se ha enfriado; el sacrificio propio y la negación de sí mismo son repudiados; y la iglesia corre en busca del honor y el poder de este mundo.

Ahora se mofan en la idea de que los creyentes serán “transformados en un abrir y cerrar de ojos” (1 Co. 15:51-52). Han colocado la venida del Señor en un futuro remoto y su principal preocupación no es lo que Cristo está haciendo, sino lo que la iglesia está haciendo. El interés actual no es interno, sino externo – alcanzar más miembros, crecer en influencia y establecer un reino terrenal.

Jesús dijo: “He aquí yo vengo pronto” (Ap. 22:12). Pablo escribió: “Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche… Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón” (1 Tes. 5:2-4). Pedro también confirmó el regreso repentino del Señor: “Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche” (2 Pe. 3:10).

Jesús le advirtió a la iglesia de Sardis que fueran vigilantes y expectantes – y que se arrepintieran o serían tomados por sorpresa. “Guárdalo y arrepiéntete. Pues si no velas, vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti” (Ap. 3:1-3).

¿Por qué debe velar cualquier cristiano y estar alerta si la venida de Cristo ha sido pospuesta para alguna hora lejana? Vamos a creer en predicadores modernos y tibios, o vamos a descansar nuestra fe en lo que Jesús dijo, “Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis” (Mt. 24:44).

Jesús nos advirtió, “Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora” (Mt. 25:13). Esa es la manera en la que los cristianos apostólicos del Nuevo Testamento vivían en el primer siglo. Compartían el deseo intenso de Pablo de “partir y estar con el Señor.” Estaban ocupados haciendo la obra del Señor, ocupados y obedeciendo sus mandamientos – pero así como Abraham, buscaban una ciudad cuyo constructor y creador es Dios.

Los predicadores de la doctrina del reino y del dominio espiritualizan todo lo que tenga que ver con el pronto regreso de Cristo. ¿Pero cómo se espiritualiza el mandamiento de Jesús tan práctico: “Velad, pues, porque no sabéis cuándo vendrá el señor de la casa; si al anochecer, o a la medianoche, o al canto del gallo, o a la mañana; para que cuando venga de repente, no os halle durmiendo. Y lo que a vosotros digo, a todos lo digo: Velad” (Mc. 13:35-37)?

La corona de justicia que el Juez dará en aquel día está reservada sólo para “LOS QUE AMAN SU VENIDA” (2 Tim. 4:8). Yo le pregunto a usted, ¿anticipa su pronto regreso? ¿Lo anhela? ¿Es su regreso por sus escogidos todavía su esperanza? Lo era para Pablo quien escribió: “Aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo” (Tito 2:13).

Las últimas palabras de Jesús en la Biblia son: “Ciertamente vengo en breve” (Ap. 22:20). El Espíritu y la Esposa dicen: “Ven” (Ap. 22:17). ¿Qué dice usted? ¿Quién cree usted que está poniendo dudas en la mente de la novia acerca del regreso de su Amado? ¿Quién es ese que busca tener su mente atada con cosas del mundo – enfocada no en la gloria de Cristo, sino en su propio dominio y lugar en este mundo? ¿Quién haría a la novia sentirse como viuda desamparada – abandonada por su Novio porque todavía no está lista y dominante? Ciertamente no el Espíritu Santo – porque el Espíritu clama, “¡Sí, Señor Jesús, ven pronto!”

¿Acaso el Señor ha mandado a su iglesia a que posponga su venida y en su lugar establezca un reino terrenal de justicia – o el nos ha mandado a poner aceite en nuestras lámparas, despertar y alistarnos en cualquier momento para su regreso? ¡Deje de que la Palabra conteste eso! “Estén ceñidos vuestros lomos, y vuestras lámparas encendidas; y vosotros sed semejantes a hombres que aguardan a que su señor regrese de las bodas, para que cuando llegue y llame, le abran enseguida” (Lc. 12:35-36). Luego Cristo añadió estas palabras: “Bienaventurados aquellos siervos a los cuales su señor, cuando venga, halle velando” (Lc. 12:37). ¿Para qué velar, para qué estar alertas, para qué ceñir los lomos, para qué estar listos, para qué buscarlo, si la venida de Cristo está pospuesta al futuro remoto, esperando las acciones militantes de la iglesia?

El Señor sabía lo que pasaría con la iglesia cuando fue dicho: “El Señor retarda su venida.” Habría negligencia; habría gente comiendo y bebiendo, borrachera, no habría una urgencia de prepararse. “Mas si aquel siervo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir; y comenzara a golpear a los criados y a las criadas, y a comer y a beber y embriagarse, vendrá el señor de aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe, y le castigará duramente, y le pondrá con los infieles. Aquel siervo que conociendo la voluntad de su señor, no se preparó, ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes…” (Lc. 12:45-47).

Tal ignorancia de su condición espiritual real es posible para la iglesia sólo cuando el Espíritu Santo ha sido contristado y su voz silenciada. Si el Espíritu de Dios no puede hablar, ellos fomentan sus propios engaños y se obsesionan con orgullo y se vuelven arrogantes y jactanciosos cuando los juicios de Dios están a punto de estallar.

Gracias a Dios, hay un remanente santificado, separado, escuchando la voz del Espíritu Santo, y no pueden ser engañados o encontrados desprevenidos. Son los atalayas que han detectado los desvíos del enemigo; son valientes para exponer las enmascaradas doctrinas de demonios. Aquellos que oyen lo que el Espíritu está diciendo, saben lo que el Señor está a punto de hacer. Ellos ven la tormenta formándose – oyen el trueno avecinándose – saben que Dios ya está juzgando Su casa y su nación en particular.

La iglesia de Laodicea se ha elegido a sí misma, sin ninguna guía del Espíritu Santo, no para alumbrar al mundo, sino para dominarlo. Se ha convertido en la maestra de mentiras más grande del universo. Está confiada en su propia fuerza y sabiduría, mientras mezcla falsedades anticristo con la verdad del evangelio. Ella ha decidido derribar la gran distinción que Cristo estableció entre la iglesia y el mundo.

Debemos aferrarnos al concepto apostólico del reino de Cristo.
Los apóstoles vieron en la persona sobrenatural del Rey, una sombra de la grandeza y gloria de su reino (2 Pe. 1:16). Como el Hijo de Dios encarnado, y teniendo toda potestad en el cielo y en la tierra, su reino sobre la tierra no podía compararse con otros reinos terrenales. Su símbolo era la Santa Ciudad, que descendería desde el cielo proveniente de Dios. Y, como el Rey era un hombre que había resucitado de los muertos y llegado a ser inmortal, así podía ser el gobernante perfecto de parte de Dios a través de todas las edades, así serán también todos aquellos que le ayudarán en la administración de su gobierno. Sus reyes y sacerdotes deben ser hechos semejantes a Él; solamente bajo este tipo de gobierno celestial podrá establecerse un orden social perfecto, y todas las naciones habitarán en paz bajo Su reinado.

Los apóstoles siempre distinguieron claramente entre la acción sacerdotal actual del Señor en el cielo que comenzó con su ascensión, y su futura función como Rey aquí en la tierra. Él ha ido al Padre para ser el gran Sumo Sacerdote, siempre intercediendo en el Lugar Santísimo. Cuando esta obra de intercesión sea terminada, y la iglesia, Su cuerpo, sea reunido y perfeccionado, entonces y sólo entonces vendrá para sentarse sobre el trono de su gloria y así comenzar Su obra como Juez y Rey (Mt. 25:31). En el momento de su ascensión, fue investido de toda autoridad; sin embargo, la ejecución presente de ella es providencial e invisible. Ahora mismo, Su autoridad es suprema – aunque el mundo todavía no lo conoce ni lo reconoce como Rey. La esfera de Su gobierno visible está actualmente en la iglesia misma, donde Su voluntad es dada a conocer por el Espíritu al escoger a Sus ministros, y a Su completa administración.

Hasta que Él regrese y tome el reino, será su gobierno sobre las naciones revelado, y todos los gobernantes humanos lo reconocen a Él como la fuente de Su autoridad. Entonces, Él “toma para Sí mismo gran poder, y reina.” Hasta ese tiempo, la iglesia deberá estar en el mundo, así como Él lo estuvo, Sus derechos divinos no han sido reconocidos, sino rechazados y expuestos a la enemistad y reproche. La iglesia no puede reinar con Él, hasta que Él venga a establecer Su reino.

Ese es el concepto apostólico del reino de Cristo. Esto difiere en gran manera con aquellos que enseñan que Cristo comisionó a la iglesia para que administrara el reino en su ausencia, y traer a todas las naciones a su obediencia – para traerlo de regreso como rey a un mundo en el que todos los enemigos ya están puestos debajo de sus pies. Ellos enseñan que Cristo puede regresar, sólo después que todas las naciones crean en Él, y justicia y paz llenen la tierra. Esto es un alejamiento radical de lo que los apóstoles enseñaron.

Roma desarrolló totalmente esta doctrina de dominio, siglos atrás. Fue formulado por Agustín en su “Ciudad de Dios.” Entonces la iglesia empezó a reclamar que habían de gobernar a favor de Cristo en su ausencia. Llevaron la enseñanza hasta su lógica conclusión, asegurando la absoluta supremacía de su obispo – el Papa.

Cuándo el primer amor se enfría y el regreso del Señor está retrasado indefinidamente, los de Laodicea se cansan de cargar la cruz y empiezan a preguntar, “¿No son estas palabras descorazonadoras del Señor y los apóstoles, limitadas a sus propios días? ¿Acaso ha de continuar esta hostilidad del mundo hacia la iglesia hasta el final? ¿Cómo puede ser esto conforme a Su misión divina y a Su evangelio de amor? ¿Acaso Él no ha dicho que el evangelio debe ser la levadura fermentando la comida, y como la semilla de mostaza convirtiéndose en un árbol? ¿Acaso Él no ha dicho que “todo el poder es ahora mío”? ¿No se llama a Sí mismo “El Príncipe de los reyes de la tierra?” ¿No debe el hombre fuerte, Satanás, ser atado antes de que nosotros podamos saquear sus bienes?” Y cuando en el cuarto siglo, Constantino, el emperador romano, se convirtió en un creyente y el cristianismo tenía el poder imperial tras él, llegó a ser casi la creencia universal que el día de sufrimiento y persecución había pasado. De todas las bases cristianas se levantó un clamor de júbilo, “¡Satanás está atado; el día de triunfo ha llegado; Cristo está reinando a través de Su iglesia!” Ahora las profecías pueden cumplirse: “Todas las naciones vendrán a Su luz, y los reyes al resplandor de Su nacimiento.” ¡Qué engaño resultó ser!

¡Los de Laodicea no reconocen a Satanás como dios de este mundo!
Existe una negación práctica del poder de Satanás como “el príncipe de este mundo.” Ellos no pueden negar su existencia, ya que ha sido muy claramente testificado por el Señor y sus apóstoles. Tampoco pueden decir que su poder ha sido destruido y que ya no es temible. Pablo lo llamó “el dios de este mundo” (2 Co. 4:4), y Juan dijo, “el mundo entero está bajo el maligno” (1 Jn. 5:19). En Apocalipsis 12:3, aparece bajo el símbolo del dragón, como el enemigo activo de Dios y de su Cristo, y esto durará hasta la derrota del anticristo, hasta que él sea atado (Ap. 19:20). Pero a pesar de todas estas declaraciones claras y el reconocimiento continuo de varias formas de actividad satánica en individuos, los de Laodicea ahora dicen, “Satanás ya no reina; está atado; no puede ofrecer oposición efectiva alguna a nuestra unidad o a nuestra actividad misionera ni va a impedir que nosotros establezcamos el reino.”

Hay muy poco acuerdo en lo que respecta al tiempo en que fue atado. Ellos argumentan, “¿Cómo puede establecerse el reino de Dios mientras Satanás y sus ángeles todavía tienen su poder en la tierra?”

Creyendo que ya no están expuestos a los ataques de este sutil y poderoso adversario, no ven necesidad de estar alertas en forma especial. Estando el hombre fuerte atado, la iglesia puede apoderarse de los bienes de éste; estando expulsado de la tierra, la iglesia ahora puede tomar posesión de ella. ¡Qué perversión tan sutil de la verdad!

Con increíble arrogancia, se jactan que sus obispos hasta pueden tomar sus lugares entre los príncipes de la tierra. La iglesia deja de ser peregrina y extranjera, ella es la novia del Gobernante en el cielo, exaltado para sentarse con Él en Su trono, el mundo debe estar sujeto a ella y por lo tanto todas las distinciones y honores pertenecen a sus lideres como los nobles del Rey. ¡Que arrogancia!

¡El reino de Cristo nunca ha sido–y nunca será– “de este mundo!”
Jesús dijo: “Mi Reino no es de este mundo… mi Reino no es de aquí.” (Jn. 18:36). Eso es suficiente para mí, como debe serlo para todos los creyentes que tiemblan ante Su Palabra.

En cuanto a mí concierne, prefiero estar sentado con Cristo en lugares celestiales, y estar entre aquellos sobre los cuales Enoc profetizo, “Vino el Señor con sus santas decenas de millares.” (Judas 14).

Los de Laodicea pueden quedarse con este mundo presente y todos sus reinos y su gloria. Esta destinada a quemarse, según Pedro. “Pero los cielos y la tierra que existen ahora están reservados por la misma palabra, guardados par el fuego, en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos.” (2 Pedro 3:7). Puede estar mas claro? “la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas.” (2 Pedro 3:10). Que la iglesia vencedora proclame con Pedro, “Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia.” (2 Pedro 3:13).

Iglesia de Jesucristo – ¡qué ningún hombre te engañe concerniente al regreso de nuestro Señor! Obtiene consuelo de la promesa de nuestro Señor: “El Señor mismo, con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, descenderá del cielo. Entonces, los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros, los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras. (1 Tes. 4:16-18).

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No te salgas de debajo de sus Alas.

No te salgas de debajo de sus Alas.

4 de septiembre

  • “Con sus plumas te cubre, y bajo sus alas hallas refugio; escudo y baluarte es su fidelidad.” Salmo 91:4

Hubo un incendio en el parque nacional de Yellowstone de importante magnitud. Los guardabosques iniciaron una jornada para evaluar los daños del fuego. Uno de ellos encontró un pájaro petrificado en cenizas al pie de un árbol. Asombrado por el espeluznante espectáculo, tocó con una vara el ave muerta y cuando la da vuelta, de debajo de ella surgen tres pequeños polluelos que se escabulleron de debajo de las alas de su madre muerta.

Ella podría haber volado para salvar su vida, pero tenía que haber dejado a sus polluelos. Así que decidió protegerlos al pie del árbol para que le humo no los intoxique. Cuando las llamas y e fuego llegaron, ella resistió una muerte lenta y espantosa para salvar a sus hijos.

Instinto de madre, amor supremo, fidelidad absoluta, las palabras quedan escasas ante semejante muestra de amor. Mientras leía esta historia del pájaro muerto, me acordé de Dios, quien en su amor, hizo exactamente lo mismo.

Por eso dice el salmista que nos cubre con sus plumas. Dios es como esa ave que protege y cuida a sus polluelos con el calor, la seguridad y el amor de sus plumas. Bajo sus poderosas alas hay refugio, su fidelidad no cambia. Tanto nos ama, que estuvo dispuesto a sacrificarse por nosotros.

Jesucristo también podía haber evitado el sufrimiento. Él también, como esa ave, podía haber pasado el Calvario de largo, pero Cristo decidió subirse a la cruz solo para salvarnos. Nosotros no podíamos hacer nada para evitar el fuego que nos consumía. Pero Él en su absoluto amor, eligió morir en lugar nuestro, para que por su muerte tengamos vida.

Sus alas de amor nos protegen, y están siempre extendidas, como los brazos de su cruz, listas para abrazarnos y consolarnos. Si hoy estás triste, o deprimido, si sentís que el incendio de tu angustia avanza y peligra tu integridad, si te sentís solo y abandona, Dios hoy vuelve a decirte con voz clara y poderosa: mis alas te cubren.No temas.

Que el diablo no te engañe, las más amenazantes llamas no pueden apartar a Dios de tu lado. Jesucristo es tu refugio seguro. Es tu tranquilidad y tu paz. Para tu día de problemas, el mejor refugio son las Alas del Maestro.

REFLEXIÓN – No te salgas de debajo de sus Alas.

Un gran abrazo y bendiciones

Dany

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La Profecia de David Wilkerson Acerca de Nueva York

Este artículo tiene elementos interesantes que pueden ser reflexionados. Se trata del ministerio del conocido predicador Norteamericano David Wilkerson, de la Asamblea de Dios en Estados Unidos,conocido por su testimonio al evangelizar pandillas marginales en Puerto Rico.

Esta escrito por adventistas. Pero cambie la palabra adventista por cristiano evangélico y leálo con reflexión, a la luz de las escrituras.Yo lei el libro “la Vision”, y aunque algunos predicadores como McArthur, que son sumamente respetables por su erudición evangélica lo cuestionan,yo no lo desecharía. No asi nomas, sin antes leerlo y meditar en el en términos generales. Lo lei varias veces hace años y estos dias lo leí nuevamente y puedo decir que en general no se equivoco por mucho. La situación actual de la iglesia a nivel mundial es preocupante.Y el pecado en el mundo tambien avanzó mucho, lo que me permite darme cuenta que no es nada extraño lo que D. Wilkerson escribió. Esto no significa que ud. debe abandonar su fe en las escrituras para ahora sustituirla por este testimonio,pero a modo de reflexión,creo que puede ser útil reflexionar sobre el libro,aunque mas no sea como ilustración de los tiempos que vivimos.

Recuerde que este predicador pertenece a una organizacion pentecostal, y su analisis proviene de ese contexto mistico-espiritual. Pero creo que es de bendicion leerlo.

Paulo.

La Profecia de David Wilkerson Acerca de Nueva York

Les comparto un mensaje procedente de hermanos evangélicos, sintomático de tantos otros que irán apareciendo a causa de las recientes calamidades que acontecieron y de otras que vendrán.

Si habremos de aceptar confiadamente los testimonios del espíritu de profecía podremos discernir fielmente el tiempo en que estamos viviendo, tanto en lo que respecta a los sucesos que ocurren como a sus interpretaciones.

Si contamos con la unción del Espíritu Santo, podremos discernir también los alcances de los llamados “profetas” y sus mensajes para la sociedad actual. Tal el correo que tenemos abajo.  Es posible que todos coincidamos en que el predicador David Wilkerson no es un auténtico profeta. Pero yo no descartaría rápidamente el mensaje de este recorte por el hecho de que no lo acepte como profeta. Su mensaje coincide con la amonestación que debe caracterizar al pueblo que enarbola la bandera del triple mensaje angélico de Apoc 14.

Es cierto que tenemos el antecedente de una falsa profetisa (el texto bíblico dice que tenía “espíritu de adivinación”), cuyo mensaje se equiparaba con el tenor de los mensajes genuinos (los del apóstol Pablo). Pero como las tinieblas no comulgan con la luz, el Señor la desechó (Hch 16:16-18).

¿Puede aplicarse este principio a David Wilkerson (por lo menos a la porción de texto que tenemos abajo)? Quizá. No obstante, contamos con otro antecedente, el del exorcista o taumaturgo aquel que no formaba parte de la “lista de iglesia” o pueblo de Dios, y cuya obra – que no pugnaba contra el Señor –  no sufrió por ello el rechazo divino (Luc 9:49-50; el texto paralelo de Marcos puede provocar mayor debate).

El punto es: ¿Podemos aplicar aquello de “si éstos callaran, las piedras clamarían”? (Luc 19:40). Esto es, si los adventistas – pueblo que debe advertir al mundo del “día del juicio” por venir – eligen callarse, ¿no podría Dios sacar mensajeros aun de debajo de las piedras?

Si el mensajero no forma parte del pueblo de Dios, ¿es por ello su mensaje – con las cualidades apocalípticas del caso, debido al tema que nos ocupa – menos digno de crédito? Hay un antecedente pasmoso. Ya en otra ocasión lo escuchamos: la del extraño predicador de Jerusalén, aquel que durante 7 años y 5 meses (años 62-70 d.C.) mantuvo en vilo a la población judía con el mismo mensaje que el Señor diera 31 años antes (Mat 23:37-38; 24:19). Y ese rústico labrador, Jesús ben Ananías, cuya historia recoge Josefo en sus Guerras (VI, 5, 3) era un judío, ¡muy posiblemente ajeno a la iglesia de los cristianos!

¿Desdeñaron los cristianos la prédica de ese hombre por el hecho de que no fuera de su misma congregación? ¿O más bien le habrán prestado atención – y con ello aprontarse para la inminente huida profetizada por el Señor – porque su mensaje coincidía o era afín al Espíritu profético que anunciaba por medio de Jesús las calamidades que habrían de venir sobre la impía Jerusalén?

También otro caso para reflexionar. ¿Habla el Espíritu Santo por medio de eruditos, que se envanecen en sus conocimientos de teología, psicología, medicina, etc., etc., como ocurrió con los antiguos “dirigentes de iglesia” de la Jerusalén carnal (cfr. Juan 7:48-49, 52) y cumplieron su parte del drama cósmico oponiéndose a Cristo (Mat 27:20), y no utilizar el mismo Espíritu a una “pagana” para dar el mensaje de la verdad presente para ese tiempo (la esposa de Pilato, Mat 27:19)?

Invito a que extraigamos del texto bíblico y la historia los mejores principios de interpretación para que tengamos qué responder acerca de la esperanza que hay en nosotros, el significado de la verdad presente que como pueblo tenemos. Porque, como dice el texto: “Si éstos callaran, las piedras (que derriban a los pecadores) clamarán” contra nuestra negligencia [piedras amontonadas en nuestra sepultura; interpretación homilética libre]. Nuestra verdad presente atraviesa la oscuridad polvorienta de las calamidades que seguirán sucediéndose, porque contiene la esperanza del próximo rescate de nuestro Salvador.

Gustavo Contreras
saetero1@starmedia.com


Hola amados:  Seguimos impresionados con lo acontecido la semana pasada en Estados Unidos.  Dios siempre advierte a través de sus profetas.  Les enviamos la profecía dada por el Hno David Wilkerson en 1998 acerca de lo que sucedió en Nueva York el pasado Martes.  Como ustedes verán el Señor siempre es fiel.  Compartan esto con otros.

David Wilkerson, Profeta de Hoy

Nahum Sáez – Editorial Vida

MIAMI, FL. – Cuando hablamos de profetas o videntes nos remontamos a la antigüedad. Pensamos en aquellos hombres  especiales que hablaban en nombre de Dios. Individuos barbudos, semidesnudos, escuálidos, osados, de aspecto distinto a los demás mortales. En nuestros días, sin embargo, Dios sigue usando profetas.

Hombres de carne y hueso, parecidos a nosotros. Hace algunos años, David Wilkerson nos viene hablando lo que el propio Señor le revela. Y en 1998, específicamente, pronunció palabras directas — según él — de parte de Dios para esta generación, palabras que hoy son una triste realidad en nuestras vidas. Profecía especialmente cumplida entre los habitantes de este agonizante planeta tierra y en particular la gente de Nueva York.

Así lo expresó Wilkerson en su obra El Llamado Final, publicada por Editorial Vida:

¡La prosperidad actual de Estados Unidos es la última llamada misericordiosa de Dios antes de que venga su castigo!

Nunca he pretendido ser un profeta, pero hay momentos en que la Escritura de Dios se convierte en un fuego tal en mis huesos que tengo que decir lo que veo y escucho. Llámelo mensaje de un vigía o como más le guste, pero debo decirle lo que Dios ha puesto en mi corazón con respecto a esta nación.

Amado, los cristianos estadounidenses de hoy en día están acostumbrados a una prosperidad incluso mayor. Cuando miramos a nuestra nación, y en particular a la ciudad de Nueva York, vemos rascacielos, edificios magníficos, el centro del comercio mundial, riqueza y prosperidad interminables. (Un diario neoyorkino dijo que cierto apartamento en Trump Tower se alquila por cien mil dólares al mes y que muchos otros se alquilan por veinticinco mil.) Vemos Wall Street, con sus florecientes mercados mundiales y su economía multimillonaria. A nadie le queda la menor duda: ¡Somos la nación más rica de la tierra!

Al considerar todas estas cosas, pensamos que es absolutamente imposible que el juicio esté a la puerta. Sencillamente no podemos concebir que todo esto se sacuda. ¿Quién pudiera creer que un día, muy pronto, estos costosos apartamentos estarán vacíos … que miles de fuegos se desatarán por toda la ciudad al mismo tiempo?

Le pregunto: ¿Qué persona que vive en Estados Unidos hoy en día pudiera creer todo esto? Suena tan absurdo como cuando Jesús les dijo a sus discípulos: «¿Ven todos estos magníficos edificios? Muy pronto, ninguno de ellos quedará en pie».

La profecía del Señor se cumplió al pie de la letra.

No me queda ni una sola duda: La ciudad de Nueva York, Wall Street y Estados Unidos están viviendo un tiempo prestado. Ya no es medianoche en Estados Unidos, ¡ha pasado la medianoche! De acuerdo con lo que leo en la Escritura, Dios puede enviar su juicio en cualquier momento a partir de ahora. Tal vez un loco o alguna advertencia a la cual no se le ha prestado atención comenzará el pánico que ponga fin a todo. En los días por venir, es probable que veamos la aparición de una prosperidad incluso mayor, pero a su tiempo, el fuego de la ira de Dios nos espera.

Al terminar este libro y al volver a leerlo, me sentí abrumado. Entonces clamé: «Padre, no puedo publicar esto a menos que me ayudes a entender cómo piensas guiar a tus ovejas a través de esta crisis. Por favor, muéstrame cómo vas a sostener a tu iglesia en tiempos de tanta prueba. Debes darme una palabra de esperanza, un mensaje de aliento para tu pueblo».

El plan de Dios es que escuchemos su voz todos los días… No sé cuánto tiempo durará este juicio, pero sí sé que Dios cuidará a su pueblo a través de esta crisis, aun cuando tengamos que hacer frente a una gran medida de sufrimiento. Y aun en los momentos más difíciles, disfrutaremos de un tiempo de gran regocijo, porque él se revelará a nosotros como nunca antes lo ha hecho.

(Resumen de El Llamado Final, Editorial Vida, Miami, 1998, pp. 77 ss.)

David Wilkerson es un reconocido predicador que comenzó un trabajo audaz entre las pandillas de Nueva York en los años sesenta. Fruto de su trabajo es la transformación de Nicki Cruz, uno de los más temibles pandilleros de los Mau Mau, y muchos otros jóvenes de aquel entonces que hoy son hombres de bien. Con ellos inició una red de centros de rehabilitación para jóvenes llamado Teen Challenge que cubre toda la unión americana y tiene operaciones en varios países. Luego de ello su labor evangelizadora lo llevó a escribir varios libros en los que plasma la realidad de la nación estadounidense y el mundo.

http://www.adventistas.com/setembro2001/nova_iorque17.htm

¿Debe una persona ser excomulgada de la iglesia por no dar el diezmo?

¿Debe una persona ser excomulgada de la iglesia por no dar el diezmo?
18 MAYO 2010
etiquetas: Diezmo, John F. Macarthur, Mayordomía, Todos los Artículos, Vida Cristiana
by Armando Valdez
¿Debe una persona ser excomulgada de la iglesia por no pagar sus diezmos?

Respuesta

Es una lástima que alguien se haga esa pregunta porque refleja un paso tan trágico de falta de información, por la que alguien se le ocurriría eso. Voy a responder lo más brevemente que pueda porque no es una pregunta fácil de responder en términos de todas las ramificaciones. ¿Debe una persona ser excomulgada de la iglesia por no pagar sus diezmos? No. En el sentido de lo que significa. Sí, en otro sentido. Y esto es lo que quiero decir.

En primer lugar el diezmo no es el problema en la iglesia, ¿verdad? Hemos pasado por eso una y otra vez. Hemos llevado a cabo todo ese estudio. Escuche, si usted no ha escuchado las cintas sobre ofrendar bíblicamente, consígalas y escúchelas. No se confunda al respecto. Más gente cae bajo el peso de la culpa, porque no saben lo que están haciendo con respecto al dar, sin que sea necesario. La Biblia ha dicho muy claramente cual es el modelo de Dios.

Hay dos clases de dar a lo largo de toda la historia de Dios. Desde antes de Moisés, por medio de Moisés, el Nuevo Testamento, la Era de la Iglesia, hasta la actualidad. Existen dos tipos de dadivas: dar por mandato y dar con liberalidad.

Dar por mandato siempre fueron los impuestos. El diezmo judío en el Antiguo Testamento, el diez por ciento para los levitas, el diez por ciento para las ceremonias, el diez por ciento cada tres años para el sistema de seguridad social. Pagaban veintitrés por ciento cada año a la teocracia, el gobierno nacional de Israel. Y además de que tenían que dar las esquinas del campo, tenían que pagar la tercera parte de un impuesto del templo shekel. Estas cosas se suman a eso. Se podría decir que el Judío promedio pagaría entre veinte-veinticinco por ciento anual sobre sus ingresos, pero eso era para el gobierno. Y en Malaquías, dice que traigan su diezmo al tesoro, esa es la palabra hebrea. Y está diciendo que paguen sus impuestos.

Dar en el Antiguo Testamento siempre fue dejado a la libertad personal. Siempre fue lo que quisieras dar. Siempre era la libertad que usted tenia de dar en la forma que sintiera que Dios lo había puesto en su corazón. Es por eso que en Proverbios 3:9 dice: “Honra a Jehová con tus bienes, Y con las primicias de todos tus frutos”. En otras palabras, cualquiera que sea lo que proponga su corazón, todo lo que desea. Y recuerda cómo vimos, que cuando el templo estaba en construcción, Dios dijo que todo el mundo trajera sus ofrendas y que lo hicieran voluntariamente lo que su corazón propusiera. Usted le diría que dieran segun deseara su corazón. Y ellos vinieron y dieron y dieron y dieron y finalmente se hizo un anuncio por favor, no den más, ya tenemos demasiado. Y usted tiene lo mismo el Nuevo Testamento.

En el Nuevo Testamento la dadiva por mandato es pagar sus impuestos “Dad al César lo que es del César …” Romanos capítulo 13, el gobierno está ahí y si este demanda el impuesto y el tributo, páguelo. Jesús lo hizo, lo hicieron los apóstoles.

Y dar en el Nuevo Testamento, no es el diezmo “cada uno de como propuso en su corazón, no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.” Y él dice que usted puede “sembrar escasamente y escasamente cosechará y siembre abundantemente y cosechara en abundancia.”

Así, hay dos formas de dar. Todas las ofrendas requeridas eran para los impuestos y todas las ofrendas voluntarias eran para Dios. Así que en ese sentido no diezmamos en la iglesia. No podemos decir que si usted no paga a la iglesia tanta cantidad va a ser excomulgado, porque no hay un “tanto” que se supone que deba dar. Esto es entre usted y Dios. “Cada uno de…como propuso en su corazón” Segunda a los Corintios. “Como propuso en su corazón”, así es como vamos a darle, esa es la única norma.

Ahora, en cambio si se toma la cuestión en su sentido técnico, ¿debe una persona ser excomulgada de la iglesia por no pagar sus diezmos? Si lo usa en el sentido de los impuestos, si hay alguien en la iglesia que no está pagando sus impuestos, el estará defraudando al gobierno. Él en realidad esta cometiendo un delito contra el gobierno, así como violando el capítulo trece de Romanos. Entonces creo que la iglesia podría tomar el curso de tratar con él como un miembro pecador. ¿Ve lo que quiero decir? No sería diferente a cualquier otro acto delictivo. Si lo estaba ocultando, y sabíamos de él, y él estaba haciendo trampa en sus impuestos y nos dimos cuenta de ello, entonces deberíamos ser responsables de realizar el proceso de Mateo dieciocho. Hay que ir a él y exhortarle. Si él no escucha, tome a dos o tres y si no escucha dígalo a la iglesia. Y si él no cambia y paga sus impuestos que el gobierno le requiere y el patrón santo de vida que Dios le pide, entonces estaríamos en lo correcto de disciplinarle.

Pero, en el sentido de la cuestión que se entiende que no puede ser excomulgado por no pagar sus diezmos, porque lo que das al Señor, es sólo entre tú y El y nadie más. Y nadie aquí sabe si lo hace o no, porque no hay ninguna cantidad. Y así es como debería ser. Esa es la manera en que Dios lo diseñó. Usted da libremente, de su corazón, todo lo que desee. Como he dicho asegurese de tenerlo en claro, obtenga esas cintas si no ha tenido una comprensión de eso.

The following “Question“ was asked by a member of the congregation at Grace Community Church in Sun Valley, California, and “Answered“ by their pastor, John MacArthur Jr. It was transcribed by Nelly Kaye of Chilliwack, British Columbia, Canada, from the tape, GC 1301-E, titled “Bible Questions and Answers Part 7.“ A copy of the tape can be obtained by writing, Word of Grace, PO Box 4000, Panorama City, CA 91412 or by dialing toll free 1-800-55-GRACE. ©1976

Tomado de aqui

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(Nota.- Aquí incluiría la práctica común tradicional de llevar un registro de todo lo que dan los miembros de la iglesia mediante el uso de sobres con el nombre del dador, con el fin de revisar el registro de cada miembro para ver si están en obediencia. Es necesario notar que nunca se enseña esta práctica en el Nuevo Testamento. Algunos pueden estar ofrendando a la iglesia y además contribuir a algún hermano en necesidad, dar una ofrenda a otro ministerio o misionero, etc. Lo cual serian ofrendas que no estarían registradas en esos sobres. Otros podrían estarse conformando solo con el dar el “diezmo” y teniendo capacidad de dar mas y no haciéndolo estos estarian atesorando egoístamente. Además esta práctica lleva el peligro de la tentación de otorgar ciertos privilegios o atenciones de parte de los líderes, tesoreros o pastores hacia los hermanos que aportan más dinero y de hacer un juicio incorrecto de alguien que es generoso para con otras personas pero que su generosidad no se puede ver en esos registros. La generosidad es algo que Dios ve y recompensara a los que lo hagan de manera desinteresada, secreta a la mayoría y sin buscar el reconocimiento en esta vida sino solo para la gloria de Dios y pensando en la recompensa celestial.)

visto aca

El fraude de un erudito desmiente la datación de los neandertales

El fraude de un erudito desmiente la datación de los neandertales

El profesor Reiner Protsch von Zieten dijo a sus colegas científicos que cierto fragmento de cráneo de 36.000 años era el eslabón entre los antiguos neandertales y el hombre moderno.
Entre sus otros descubrimientos sobresalientes están los restos de una mujer que vivió hace 21.300 años y los de un hombre que vivió hace 29.400 años. Desde hace mucho tiempo, las dataciones de los especialistas basadas en el sistema de carbono-14 habían sido consideradas como prueba de que los neandertales habían vivido en el norte de Europa y coexistido, como una especie separada, con hombres anatómicamente modernos.
Sólo que había un problema. El profesor no sabía cómo operar su equipo de datación de carbono-14, y los auténticos expertos sencillamente llegaron a la conclusión de que él había inventado las fechas. El esqueleto que él había datado entre 21.000 y 36.000 años fue datado por otros con una antigüedad mucho menor. Uno de los cráneos resultó ser el de un hombre que había vivido apenas unos 250 años antes, alrededor de 1750.
El 19 de febrero de 2005 un periódico inglés informó que la Universidad de Francfort había obligado a este profesor a que se retirara, debido a sus “muchas falsedades y manipulaciones” en sus 30 años de carrera académica. El escándalo estalló cuando se le sorprendió tratando de vender la colección de cráneos de chimpancés, propiedad de la universidad.
Además de la invención de datos, en otra investigación se encontró que había plagiado el trabajo de otros científicos y había hecho pasar como auténticos unos fósiles falsos.
“Esto es sumamente bochornoso”, dijo el profesor Ulrich Brandt, quien encabezó la investigación. “Desde luego, la universidad se siente muy mal acerca de esto”.
Como resultado, Thomas Terberger, profesor de la Universidad de Greifswald en Alemania oriental, dijo:
“La antropología va a tener que revisar completamente su concepto del hombre moderno entre los 40.000 y 10.000 años de antigüedad”.

¿Por qué urdió ese fraude el profesor Protsch?

“Si uno encuentra un cráneo de más de 30.000 años de antigüedad, es algo sensacional”, explicó el profesor Terberger. “Si encuentra tres de ellos, será conocido de la gente. Eso es bueno para su carrera. A fin de cuentas, fue por ambición”.

Lamentablemente, esta no es la primera vez que semejante clase de fraude se comete en este campo. El célebre “hombre de Piltdown”, descubierto en Inglaterra en 1912 y proclamado como el eslabón perdido entre los humanos y los simios que por tanto tiempo se había buscado, no se supo que era una falsifi cación hasta 1953, más de 40 años después. Cuando fue analizado cuidadosamente el “hombre de Piltdown”, se encontró que era el cráneo (de 600 años de antigüedad) de un humano combinado con la quijada de un orangután, teñidas ambas partes para que parecieran más antiguas.

¿Por qué le llevó tanto tiempo a la comunidad científica darse cuenta de esto? Según la publicación The Scientist (“El científico”) del 15 de marzo de 2005, Robert Foley, director del Leverhulme Center for Human Evolutionary Studies (“Centro Leverhulme de estudios evolutivos del hombre”), en la Universidad de Cambridge, explicó que una de las razones por las que el fraude del hombre de Piltdown tuvo tanto éxito fue

“porque se ajustaba a las expectativas de lo que la gente pensaba de cómo se verían los primeros humanos”.

Al parecer, la historia se ha repetido, ya que pasaron 30 años antes de que se descubriera el último fraude. Parece ser que la disposición de tanta gente de creer en la evolución fue un factor muy importante para que las aseveraciones fraudulentas hayan sido aceptadas por tanto tiempo sin recibir ningún análisis crítico. BN

Despropósitos. Pederastia e Iglesia católica

Despropósitos. Pederastia e Iglesia católica
lunes, 10 de mayo de 2010

Alfonso Ropero, España

No por habitual ha dejado de sorprenderme la actitud secular de la jerarquía católica que ante cualquier crítica responde con una queja lastimera por la dice sentirse el blanco de los ataques de los enemigos de la Iglesia.

Este complejo de victimismo, tan usado y abusado por grupos que no tienen nada de víctimas, es la manera menos digna de enfrentar un problema y la menos respetuosa con los interlocutores. La Iglesia católica tiene que dejar a un lado el síndrome de mártir, y acometer seriamente su papel en la sociedad moderna, crítica y criticada a la vez, como cualquier otra institución o sociedad presente en el mundo democrático. No puede ni debe refugiarse en un limbo de intocabilidad, sino asumir con valentía los ataques a los que responder a la altura de los tiempos en que vivimos y no con lamentaciones que huele odio y ve complots por todas partes. ¿Tan mala conciencia tienen que son incapaces de imaginar simpatías y adhesiones de buena voluntad? Las personas y las sociedades son tomadas en serio cuando afrontan con realismo y suficiente autocrítica las acusaciones de que son objeto, desmontándolas o asumiéndolas, según sea el caso, con honestidad y transparencia. También aquí habría que aplicar el tan menciona slogan de Juan Pablo II: “No tengáis miedo”.

En el caso de la pederastia y del abuso del poder de algunos miembros del clero no se trata de una crítica, ni de un bulo, sino de una larga lista de hechos comprobados, que hacen sentir vergüenza hasta al mismo papa. No es para menos.

En una cuestión tan delicada como este se podría esperar más sabiduría y sensibilidad en hombres, por otra parte, acostumbrados a la dialéctica de los estudios teológicos y canónicos. Pero, a la luz de algunas declaraciones hechas por algunos altos jerarcas, uno está tentado a pensar que no viven en el mundo del común de los mortales, ni tampoco, por desgracia, en el mundo del reino de cielos, que dicen representar, sino en un mundo irreal, siempre a la defensiva, lo que les lleva a proferir algunas declaraciones que rozan la provocación, si tuviesen poder de provocar.

En estos últimos días hemos escuchado y leído algunos de estos despropósitos, que dan verdadera vergüenza ajena. Cómo se puede decir con seriedad y sentido de la realidad que “los enemigos de la Iglesia han encontrado un filón de oro para desprestigiarla”, según afirmó hace poco Demetrio Fernández, nuevo obispo de Córdoba.

¿De verdad que el escándalo de la pederastia en la Iglesia católica, con el dolor que supone para miles de victimas, constituye “un placer de demonios”, según el mismo prelado? ¿En que mundo vive? ¿Cómo se puede ser tan despectivo con gente, que lejos de ser demonios, ni de sentir el mínimo placer por estos casos que no deberían haber ocurrido, les gustaría oír un mínimo de autocrítica sincera, de arrepentimiento verdadero, empezando por uno mismo, de modo que ese mismo mensaje de arrepentimiento dirigido a los demás puedas resultar creíble?

¿No es él un representante y seguro que predicador del mensaje de penitencia y arrepentimiento?

Escuchando este tipo de argumentos, que se suman a los desmanes cometidos, estos ya irreparables, no así las maneras de afrontarlos y enjuiciarlos ad intra y ad extra, no se preocupe el Sr. Obispo de Córdoba, que no necesita que nadie desprestigie a la Iglesia, se desprestigia, todavía más, por su propia boca. Lo cual, no deja de ser lamentable.

No es noticia que algunos eclesiásticos sean delincuentes, sino que personas dedicadas vocacionalmente a la infancia, a la vida y a la santidad, hayan podido incurrir en delitos tan graves en tantos lugares y durante tanto tiempo.

Nadie duda que haya miles de personas buenas que han gastado y gastan su vida en la noble tarea de la educación y cuidado de la infancia, y todos se duelen porque la institución que debería ser un baluarte de pureza ha demostrado no ser tal, porque cuando más se necesitaba una voz y ejemplo de virtud en un mundo de mentira e injusticia, se ha descubierto el desamparo y la orfandad en que se encuentran las personas de buena voluntad.

No se puede tomar en serio el dolor de los jerarcas católicos por los casos de abusos a menores, cuando en lugar de llorar de vergüenza y vestirse de saco cenizas, en una manifestación colectiva de arrepentimiento renovador, se atreven a justificar lo injustificable vinculando la pedofilia con la homosexualidad como hizo el pasado 13 de abril de 2010 el secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Tarcisio Bertone.

“Muchos psicólogos y muchos psiquiatras han demostrado que no hay relación entre celibato y pedofilia —dijo—, pero muchos otros han demostrado, me han dicho recientemente, que hay relación entre homosexualidad y pedofilia”. Un despropósito que hace dudar de su capacidad crítica, y de hombre “culto”.

Por si fuera poco, y ayer mismo, 6 de mayo de 2010, el arzobispo de Porto Alegre, Dadeus Grings, ni corto ni perezoso ha explicado el problema de unos cuantos delincuentes implicando a toda la sociedad. “La sociedad actual es pedófila, ese es el problema”. Y a continuación aprovecha para arremeter contra los homosexuales, como si hubiera sido suficiente con las declaraciones de Bertone. En un verdadero delirio surreal informó al diario O Globo, que así como los homosexuales ganaron espacios lo mismo podría pasar con los pedófilos, literalmente: “Cuando la sexualidad es banalizada, es claro que va a alcanzar todos los casos. El homosexualismo es un caso. Antiguamente no se hablaba del homosexual. Y era discriminado. Cuando se comienza a decir que ellos tienen derechos, derecho a manifestarse públicamente, de aquí a poco van a tener derechos los pedófilos”.

Con despropósitos como estos es difícil tomarse en serio la ética y la visión de la iglesia católica para un mundo mejor y más justo. Si encuentra difícil y extraño acusar a sus propios hijos, siendo que la labor del pastor y del profeta es precisamente cuidar de los suyos, y reprenderles cuando es necesario —que suele ser con mucha frecuencia—, también debería resultarle difícil y nada caritativo acusar y condenar a quienes está llamado a convencer y salvar llegado el caso. ¿Habrá que recordar el viejo texto bíblico que dice: “Es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios”, 1 Pedro 4,17?

Alfonso Ropero

www.nihilita.com

http://www.lupaprotestante.com/index.php?option=com_content&task=view&id=2148&Itemid=1

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