Behe: “Los procesos darwinistas pueden explicar la diversidad de especies”

Behe: “Los procesos darwinistas pueden explicar la diversidad de especies”
En una reciente entrevista, uno de los protagonistas del Diseño Inteligente declara que se ha malinterpretado su pensamiento

El argumento del diseño para probar la existencia de Dios fue desarrollado por el reverendo inglés William Paley (1743-1805), quien escribió en Natural Theology, en 1802, que si una persona encuentra un instrumento muy complejo y preciso, como un reloj, nos forzaría a concluir que debió tener un fabricante, que debió existir en algún momento y lugar un artífice que lo construyera con una finalidad, que concibió su construcción y diseñó su utilización. La nueva estrategia del Diseño Inteligente surgió en EEUU hacia 1992 y los principales proponentes fueron Phillip E. Johnson, Michael J. Behe, William A. Dembski y Stephen C. Meyer. La revista digital “La Ciencia y sus demonios” acaba de publicar (8 de marzo de 2010) una entrevista con Michael J. Behe en la que matiza algunas de sus afirmaciones y aclara lo que otros han malinterpretado de su pensamiento. Por Leandro Sequeiros

Michael Behe. Foto: Imageshack
n febrero de 2010 ha aparecido el ensayo El Diseño Chapucero. Darwin, la biología y Dios. En este ensayo se pasa revista al debate del Diseño Inteligente como presunto paradigma científico. La figura de Michael J. Behe es esencial en este debate por cuanto este bioquímico –muy debatido en su propia universidad- pretende aportar los datos científicos para mostrar la necesidad científica de acudir a un Diseñador supremo de la complejidad irreductible del mundo. Una reciente entrevista al Dr. Michael J. Behe, publicada en la revista digital La Ciencia y sus demonios, puede ayudar a poner en claro su pensamiento y a percibir si ha habido alguna evolución en estos años.

El Diseño Inteligente

Se suele repetir que el origen de esta corriente del Diseño Inteligente (Intelligent Design, ID, en inglés) arranca del profesor de Derecho Phillip E. Johnson. Éste entiende que los creacionistas bíblicos textuales del Institute for Creation Research y similares han perjudicado la causa porque la impresión que dan es que son unos dogmáticos fanáticos irracionales. Afirma que hay que dejar de hablar de la Biblia, el Génesis, Adán y Eva, Noé y de que Dios creó todo en seis días porque hace fácil cerrarle las puertas de las clases de ciencias a la teoría de la creación divina con argumentos de que es un punto de vista religioso específico.

De este modo, reelabora una nueva versión conservadora del creacionismo a la que denomina como el Diseño Inteligente. Su hipótesis es que el conocimiento científico del mundo nos lleva directamente a postular la existencia de un Diseñador máximo de la realidad natural. Todo es tan bello, tan perfectamente ajustado, tan complejamente perfecto que no puede haber aparecido al azar. Es necesario creer científicamente en un Diseñador máximo, sea Dios, una inteligencia extraterrestre o un gran ordenador externo.

Las tesis de Johnson, muy coherentes con la teología adventista, fueron bien acogidas en determinados círculos. Pero Johnson no era un científico natural sino un profesor de Derecho. Necesitaba una fundamentación científica de sus teorías. Y las encontró en un grupo de científicos y filósofos que asumieron esta tarea.

Michael J. Behe y los argumentos científicos del Diseño Inteligente

El único de los seguidores de Johnson que desarrolla una línea de investigación algo relacionada con la evolución es Michael J. Behe, profesor de bioquímica en la Universidad de Lehigh. Behe es mucho más conocido por sus sensacionales propuestas que por la relevancia de sus descubrimientos.

Behe fue quien desarrollo el concepto de “Complejidad irreductible” (irreducible complexity). El postulado de Behe sobre la complejidad irreductible de estructuras celulares claves ha tenido una fuerte oposición en la comunidad científica. En su obra más conocida, Darwin´s Black Box (editada por Free Press en 1996) y traducida en 2000 como La caja negra de Darwin: el reto de la bioquímica a la evolución (Editorial Andrés Bello) desarrolla sus argumentos.

Los ejemplos preferidos de Behe sobre la complejidad irreductible son el flagelo bacteriano, el sistema inmunitario o la cascada de coagulación sanguínea. Su aparición no se explica por pura selección natural. Tienen que haber sido diseñados por una mente superior. Tomemos el caso del sistema de motilidad bacteriano. La estructura arquetípica es el flagelo de Escherichia coli o de Salmonella enterica que depende de la acción de unos 30 genes.

Según Behe, ninguna de las piezas componentes se puede eliminar sin que se pierda la actividad. Por tanto, es imposible imaginar estadios intermedios durante la evolución de una estructura de tal complejidad porque no supondrían ventaja selectiva alguna a sus poseedores. Además, repasando la bibliografía dice que no ha encontrado artículos ni libros que expliquen con detalle las sucesivas etapas evolutivas en la formación de un flagelo.

En estos últimos años son numerosos los trabajos en los que se ha mostrado que la presunta teoría del Diseño Inteligente carece de base científica y que por ello los argumentos de Johnson, Behe, Dembski y compañeros tienen una enorme debilidad. Es más: desde la reflexión teológica, si se aceptan las ideas del Diseño Inteligente, la imagen de Dios queda muy deteriorada al ser directamente culpable de los desarreglos y chapuzas que existen en la naturaleza. Se suele decir que, si existe un diseñador del orden natural, este diseñador es un chapucero.

La entrevista con Michael J. Behe

Como se ha dicho más arriba, Michael J. Behe es un bioquímico estadounidense que ha ganado popularidad por su defensa del Diseño Inteligente (ID) y por postular la existencia de estructuras irreductiblemente complejas. Estructuras que no pueden explicarse acudiendo a una epistemología reduccionista de selección natural.

En la actualidad el doctor Behe es profesor de bioquímica en la universidad Lehigh University y es un miembro senior del Center for Science and Culture del Discovery Institute, organización que reside en Seattle y que promueve la difusión del Diseño Inteligente, intentando introducir la enseñanza del DI en clase de ciencias de las escuelas públicas de EEUU, ya sea junto, o bien sustituyendo, a la evolución.

Behe defiende la idea de acuerdo a la cual existen algunas estructuras demasiado complejas en un nivel bioquímico para explicar su origen como el resultado de mecanismos de la Teoría Sintética de la evolución. Él fue quien desarrolló el concepto de “Complejidad Irreductible”, de la cual nos hablará a lo largo de esta entrevista.

El DI ha chocado de frente contra la comunidad científica. Así el Departamento de Ciencias Biológicas de la Universidad Lehigh, donde el doctor Behe desarrolla su labor científica, ha publicado una declaración con su posición oficial en la que señala: “Nuestra posición colectiva es que el DI no tiene su base en la ciencia, no ha sido comprobado experimentalmente, y no debe ser considerado como científico.”.

El doctor Behe participó en 2005 en Dover, ante el Juez Jones III, como testigo experto en defensa del DI en los tribunales para promover su enseñanza en las escuelas públicas. Sin embargo, no ha conseguido en ningún caso convencer a los jurados de la validez científica del DI.

No sólo eso, sino que en famoso juicio del condado de Dover la sentencia afirmaba que “el DI no era más que creacionismo, o lo que es lo mismo, una materia religiosa”.

En la entrevista que resumimos, el doctor Behe comenta que el DI es más fácil de falsar que el darwinismo y que es ciencia, no religión. Behe no niega la evolución, incluso afirma que el darwinismo explica la aparición de nuevas especies, pero no de los grandes taxones. Algunas de sus declaraciones pueden sorprender a más de uno de los lectores.

El doctor Behe ha contestado amablemente a las preguntas que se le han formulado, dándole la oportunidad de que explique por qué el DI debe de ser considerado ciencia, así como explicarnos por qué los mecanismos propuestos por Darwin no pueden explicar la biodiversidad que existe hoy en la Tierra.

El entrevistador hizo nueve preguntas a Behe sobre puntos esenciales que abordan los aspectos epistemológicos, científicos y religiosos del Diseño. De esas preguntas, seleccionamos las siguientes cuestiones y remitimos a la fuente original para la lectura completa de la entrevista.

¿Se puede considerar científico al Diseño Inteligente?

Al preguntarle sobre las bases científicas del DI, Behe señala que el Diseño Inteligente es científico porque puede ser falsado; sin embargo, el darwinismo no es científico porque no puede ser falsado.

Flagelo bacteriano, un ejemplo de lo que Michael Behe describe como un sistema de complejidad irreductible. Imagen de Mariana Ruiz Villarreal. LadyofHats
Al referirse al concepto de complejidad irreductible, Behe señala en otra parte de la entrevista que el concepto de complejidad irreductible es apropiado y avanza, convenciendo a más científicos cuando tratan de una forma honesta con él.

Añade que el DI está basado en datos físicos, en datos empíricos (la estructura de los sistemas biológicos) y en la lógica inductiva estándar… Considero que una idea es científica si se puede justificar únicamente por los datos empíricos y lógica estándar. Por ello pienso y mantengo que el Diseño Inteligente es una teoría científica y no una especulación filosófica o una creencia religiosa

En este punto, el doctor Behe se mantiene fiel a sus principios y no cede un ápice a las acusaciones de mixtificación filosófico-religiosa de su teoría.

Sobre la diversidad de la naturaleza, Behe señala que los procesos darwinistas pueden explicar la diversidad de especies, de género y tal vez de las familias. Pero no el de órdenes mayores, como las clases y otros niveles superiores. La razón de esta distinción se debe a que se han descubierto en la última década que se precisan sistemas de regulación complejos para distinguir entre clases, y es poco probable que esos circuitos complejos, en mi opinión, hayan surgido por procesos darwinistas. Por otra parte, pueden aparecer nuevas especies por mecanismos muy simples como por ejemplo inversiones cromosómicas, que provoca que esos mutantes puedan entrecruzarse con los organismos parentales. Por tanto, los mecanismos darwinistas pueden explicar los niveles biológicos inferiores, pero no las categorías superiores.

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Y al referirse a la ausencia de pruebas científicas concluyentes para el Diseño Inteligente, Behe declara que el Big Bang es una hipótesis científica. Considero que el Diseño Inteligente está en el mismo caso. No se conoce el mecanismo, pero somos capaces de reconocer el efecto del diseño igual que nosotros reconocemos el efecto del Big Bang.

Algunos comentarios finales

La entrevista con Michael J. Behe deja insatisfecho. Sus planteamientos no han cambiado en estos 20 años. Sigue defendiendo una postura que cada vez más se hace más débil. El Diseño Inteligente puede aceptarse como una postura del ámbito de las creencias y de las convicciones. Pero la argumentación científica que Behe presenta es cada vez más inconsistente.

Leandro Sequeiros es Catedrático de Paleontología y profesor de Filosofía en la Facultad de Teología de Granada. Miembro de la Cátedra CTR.

La crisis financiera aumentará la religiosidad

La crisis financiera aumentará la religiosidad
Un estudio analiza la relación entre los problemas económicos, la salud mental y la implicación religiosa

La crisis financiera global podría potenciar un aumento de la religiosidad porque ésta alivia el estrés que provoca la pobreza. Sociólogos estadounidenses analizaron la relación entre la pobreza, el bienestar mental y la religión a partir de los datos de una encuesta nacional, constatando que actividades como la asistencia a los centros de culto, la meditación o la fe en la vida después de la muerte tienen un efecto mitigador en el estrés derivado de los problemas financieros. El presente estudio constató, asimismo, que la oración no ayuda a sobrellevar las dificultades económicas. Por Yaiza Martínez.

Fuente: Epiphenom
a crisis financiera global podría potenciar un aumento de la religiosidad, publica la revista Epiphenom, a raíz de los resultados de un estudio reciente realizado en Estados Unidos.

Dos sociólogos llamados Matt Bradshaw, de la Universidad de Carolina del Norte, y Chris Ellison de la Universidad de Texas en Austin, analizaron datos de adultos de edades comprendidas entre los 18 y los 59 años, recogidos en la US General Social Survey (encuesta social general de Norteamérica), con el fin de averiguar si la tensión psicosocial podía relacionarse con la pobreza, y si ésta, a su vez, podía asociarse a diversos aspectos de la religión.

Según explican los investigadores en un artículo aparecido en Social Science & Medicine, hasta ahora, a pesar de que existe una amplia gama de análisis sociales y teológicos, pocos estudios han examinado de manera sistemática el papel de la religión como mitigador de los efectos de los problemas socioeconómicos en la salud mental.

En un intento de superar esta carencia, Bradshaw y Ellison trataron de delimitar las relaciones objetivas entre la crisis financiera, diversos aspectos de la vida religiosa y el estrés psicológico.

Así, en primer lugar, constataron que sólo un 10% de la variación en los niveles de estrés de la sociedad podía achacarse a la pobreza.

Por otro lado, el estudio también reveló que diversos aspectos de la vida religiosa podían ayudar a reducir los efectos nocivos del estrés que provocan las dificultades económicas.

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En concreto, señalan los investigadores, la asistencia a los centros de culto y la fe en la vida después de la muerte moderan el daño mental que producen las dificultades financieras tanto generales como subjetivas.

La meditación alivia la tensión general

La práctica de la meditación, por su parte, permite reducir los efectos nocivos sobre la salud mental de la crisis económica global, aunque no de los problemas financieros personales.

Asimismo, los científicos no constataron una relación interactiva entre la frecuencia de la práctica de la oración y las complicaciones económicas, es decir, que la oración no ayuda a los más necesitados a aceptar su estado.

De hecho, en el estudio se demostró que los individuos que rezan más están más estresados. Presumiblemente, ésta sería la razón por la que rezan más a menudo.

Los resultados acerca de la oración obtenidos por Bradshaw y Ellison resultan especialmente interesantes porque contrastan con los resultados de un estudio anterior, realizado por el propio Ellison y por Terence Hill, de la Universidad de Miami, en el que se reveló que la oración podía tener diferentes efectos.

Según dicho estudio, realizado en 2009, a las personas que tenían problemas de salud o que acababan de sufrir un revés económico, rezar les servía para reducir significativamente la ansiedad.

La vida después de la muerte resulta clave

En general, y según la presente investigación, podría afirmarse que la religiosidad resulta efectiva para la reducción del estrés de las personas con problemas económicos.

El factor más determinante en este sentido, para la gente pobre, resultó ser la creencia en la vida después de la muerte. Pareciera como si la esperanza de una vida mejor tras la muerte ayudara a soportar las dificultades de esta vida, publica Epiphenomen.

Por otra parte, como hemos dicho, el estudio demostró que la asistencia a la iglesia ayuda a reducir el estrés. Esto fue válido tanto para ricos como para pobres, pero en este último caso el efecto constatado fue mayor que en el primero.

Chris Ellison es director del Center for the Scientific Study of Religion (CSSR) de la Universidad de Texas, dedicado al estudio de la relación entre la implicación religiosa y ciertas características del individuo, como la salud, el bienestar, el riesgo de mortalidad, la calidad de las relaciones matrimoniales, la educación de los hijos, los comportamientos de riesgo en adolescentes y las relaciones entre padres e hijos en diversas etapas.

Algunos de los hallazgos de este centro han sido, por ejemplo, que la asistencia regular a la iglesia está relacionada con un aumento de la esperanza de vida en Estados Unidos: las personas que acuden a los servicios religiosos más de una vez a la semana tienen como media siete años más de esperanza de vida que los que nunca van, aseguran los investigadores en un artículo publicado por la Universidad de Texas.

Efecto general positivo

Por otro lado, estudios realizados por el CSSR sobre la influencia de la religión en los adolescentes norteamericanos han revelado que si los padres son más religiosos que los hijos a estas edades, la religión condiciona negativamente las relaciones familiares porque la diferencia de mentalidades entre padres e hijos suele ser fuente de tensión en el hogar.

Según los investigadores, la religión puede tener un efecto negativo en la salud mental también de la siguiente forma: cuando un individuo tiene fe pero las cosas no le salen bien, esto puede producirle sentimientos de abandono por parte de Dios, ira hacia Dios e, incluso, crisis de fe.

Los científicos señalan que, en general, puede afirmarse que la religiosidad tiene un efecto positivo en la salud mental en un 80% de los casos, y que en un 10% de las situaciones puede provocar efectos negativos.

http://www.tendencias21.net/La-crisis-financiera-aumentara-la-religiosidad_a4456.html

Un ensayo básico actualiza la filosofía de Teilhard

Un ensayo básico actualiza la filosofía de Teilhard
“El Corazón de la Materia”, escrito en 1950, culmina la evolución de su visión interior

El tomo XIII de la edición francesa de las Oeuvres, los ensayos filosóficos y teológicos de Pierre Teilhard de Chardin (bajo el título general de La Coeur de la Matière) no había sido traducido al castellano hasta el 2002. En este artículo se sintetizan las líneas de fondo del ensayo autobiográfico (escrito en 1950, hace ahora sesenta años), que da nombre al volumen: El Corazón de la Materia. Este ensayo (que suele ser poco citado en España, al no haber sido traducido hasta 2002), se sitúa aquí dentro de la obra general teilhardiana. Este ensayo, escrito pocos años antes del fallecimiento de Teilhard, revela un avance en la maduración de su pensamiento. Es breve pero denso, y es fundamental para entender el pensamiento teológico, espiritual y místico del Teilhard enfermo, débil y anciano. El Corazón de la Materia está impregnado de referencias autobiográficas e introspectivas que resumen la experiencia interior del autor. Por Manuel Medina Casado, María José Medina de la Fuente, María Dolores Prieto Santana y Leandro Sequeiros.

Red night sea. Chita. Photoxpress.
Las llamadas Obras Completas de Teilhard fueron editadas en Francia en trece tomos después de su muerte y han sido casi totalmente traducidas al castellano. Se trata de ensayos de tipo filosófico, teológico y espiritual, casi todos inéditos, al serle prohibido su publicación en vida del autor. El último tomo traducido, El Corazón de la Materia lo ha sido en 2002.

En sus obras, Teilhard centró en la evolución cósmica en el tiempo intentando, a partir de los datos aportados por las ciencias de la Tierra y las ciencias de la Vida, una síntesis entre ciencia, filosofía, teología y mística. Su filosofía/teología es así una proyección del sentido del ser humano en el mundo que, desde el futuro, ilumina el pasado. Dios, el mundo, la materia, la socialización, la esperanza, lo humano se amalgaman en una unidad fascinante.

En el año 1950, cinco años antes de su fallecimiento en Nueva York, Teilhard redacta un escrito sorprendente de tipo autobiográfico que titula El Corazón de la Materia. El fondo de este ensayo se condensa en esta frase del propio autor: “este año de 1950 culmina la evolución de mi visión interior”.

Teilhard cuenta ya 69 años. Antes se dedicó –nos parece- a poner unos rayos de luz, a modo de ráfagas de linterna, sobre la ingente realidad del pasado del hombre y por extensión del mundo y del cosmos. Desde la Ciencia, desde la Fe comprometida, desde cualquier parte del mundo.

Las experiencias de infancia y la maduración del pensamiento

Dos aspectos convienen resaltar en una primera lectura de El Corazón de la Materia. Por un lado, la insistencia que pone Teilhard en sus experiencias de infancia, tanto a la influencia espiritual de su madre como al despertar a la Naturaleza. Éste se realiza gracias al coleccionismo de fósiles, animales, vegetales y rocas volcánicas que hacían sus familiares, y que suscitó en él la temprana vocación a lo que se llamaba en los manuales escolares Historia Natural.

Por otra parte, en El Corazón de la Materia resalta el extenso uso por parte de Teilhard del lexema “génesis” en la elaboración de múltiples conceptos que no cesa de utilizar en sus más importantes obras: cosmogénesis, biogénesis, noogénesis, antropogénesis, ortogénesis, cristogénesis, etc. Esto muestra su empeño y esfuerzo científico por explicar esas diversas “génesis” u orígenes de cada cosa. Una lectura atenta, 60 años más tarde, de El Corazón de la Materia de Pierre Teilhard de Chardin, nos permite percibir que los latidos de ese corazón maduro siguen latiendo. Pese a que Teilhard en esa época había padecido algunas crisis cardíacas, su alma seguía tejiendo hondos sentimientos.

Dónde y cuándo fue escrito El Corazón de la Materia

En el mes de agosto de 1950 Teilhard redacta el texto más largo y complejo de este ensayo al que puso como título El Corazón de la Materia. Lo redacta reflexiva y pausadamente en la finca familiar de Les Moulins mientras pasaba unas vacaciones en Francia. Es un momento de plena madurez en nuestro autor. Firma el escrito precisando incluso la fecha: el 15 de agosto, fiesta de la Asunción de María. Se nos antoja que es, una vez más, la devoción mariana la que le dicta el día.

Dentro del amplio conjunto de la obra filosófica y espiritual de Teilhard, ¿qué lugar ocupa El Corazón de la Materia? En cuanto al tamaño material, es decir, en cuanto al número de páginas, que en rigor serían en torno a 50, se puede calificar esta obra como de tamaño menor. Pero si la comparamos con la obra más compacta, larga y pensada, como es El Fenómeno humano, el ensayo que glosamos podría pasar por un capítulo y no precisamente el más largo. Si la comparamos sólo en cuanto al tamaño material se refiere, con El Medio Divino (175 pags.), (la segunda obra de alta divulgación en extensión), El Corazón de la Materia, es menos de un tercio.

No obstante, el momento o circunstancia en que Teilhard escribe es de reflexión pausada, de madurez casi plena, de estancia feliz con familiares y amigos en una Francia que comienza a ser próspera al igual que una Europa que ve alejarse el fantasma de la última guerra y de la locura colectiva que supuso.

En el año 1950 se viven días de recuperación económica, en una Europa que no quiere mirar al pasado inmediato (años 1930-45 aproximadamente). Es una época de experimentos sociales fallidos soportados una vez más, sobre todo por el pueblo llano y los que no tuvieron poder de decisión alguna, que, por cierto, fueron la inmensa mayoría. Pero no sólo nos referimos al año de un continente entero, Europa, sino más bien al año de la vida de una persona que se acerca a su fin biológico con la madurez que dan los años.

Parece ser que estos días de vacaciones en la casa familiar evocan interiormente a Teilhard toda su vida. Es un momento de felicidad interior cuando en el verano de 1950 se lanza a escribir, parece que en muy poco tiempo, este ensayo: El Corazón de la Materia. Teilhard revive su infancia, sus primeros años de jesuita, su formación en Inglaterra, los primeros contactos con la geología y con la paleontología. La experiencia en las trincheras durante la guerra europea y luego, la larga estancia en China.

Cuando la guerra mundial, en los años cuarenta, se encuentra en China, muy alejado de los centros militares que se enfrentan. Pero se mantuvo bien informado por el correo de amigos o familiares y por las noticias radiofónicas, las reuniones con sus hermanos de comunidad, de sus compatriotas franceses en la embajada, etc.

En estas vacaciones de agosto de hace 60 años, imaginamos a Pierre Teilhard de Chardin con ánimos para hacer balance de su “visión interior”. Una visión diacrítica, ahora no marcada por cientos de miles de años, sino por la brevedad relativa de una vida dedicada a la Fe y a la Ciencia.

El latido de la Vida en la Materia

En cuanto al título del ensayo: El Corazón de la Materia, Teilhard explica largamente no sólo por qué razones la Materia tiene para él un Corazón, sino quien personaliza ese corazón “que hace funcionar y evolucionar la materia”, (entrecomillado nuestro) al modo como el corazón de los animales y personas hace funcionar y vivir el cuerpo.

Ese corazón de la materia, lo es de toda materia, no sólo en cuanto a la cantidad, sino sobretodo en cuanto a la calidad de la misma. Si bien, no es lo mismo la materia inerte o mineral que el Espíritu que surge de cierta materia humana, materia que, incluso puede llegar a ser pensante o “productora”, en cierto modo, de Espíritu.

El tema del “corazón” no era algo nuevo es la Espiritualidad del mundo cristiano occidental del siglo XX. Parece ser que fue nada menos que el Padre de la Iglesia de Occidente San Agustín de Hipona, quien primero se refiere al tema del “corazón”.

Breve esquema de El Corazón de la Materia

El ensayo se inicia con una introducción titulada La Zarza Ardiente. Comienza con sencillez. Parece que el autor se quiere acotar a sí mismo y define lo que va a hacer en esta obra: narrar “una experiencia psicológica directa, lo bastante reflexionada como para ser inteligible”. Más breve aún “un documento vivido”.

Dice que ha “necesitado más de sesenta años de esfuerzo apasionado para descubrir (lo) que no eran sino enfoques o aproximaciones sucesivas a una misma realidad de fondo…”. Escribe literalmente más abajo: “como yo he experimentado en contacto con la Tierra, la Diafanía de lo Divino en el corazón de un Universo ardiente: lo Divino resplandeciendo desde las profundidades de una Materia ardiente”.

La obra consta de tres partes o capítulos que están numerados en romano: I. Lo Cósmico, o Evolutivo; II. Lo Humano, o lo Convergente; y III. Lo Crístico, o lo Céntrico.

I.- LO CÓSMICO, O EVOLUTIVO

La primera parte la denomina su autor como lo Cósmico, o Evolutivo y se inicia con una Nota preliminar sobre el Sentido de la Plenitud. Se cita a sí mismo con un texto de 1917 (en plena primera Guerra Mundial). En ella afirma que toda la presente obra va a ser un desarrollo de su “polarización sicológica particular, común ciertamente a todos los hombres” a la que llamará “Sentido de la Plenitud”. Por ello, sigue haciendo referencias a su infancia. Fue entonces cuando tuvo una “llamada”: era “por algo que brillaba en el corazón de la Materia”.

1.- La llamada de la Materia.

Escribe Teilhard que, por influencia de su madre, quería mucho al Niño Jesús. Sin embargo, “mi verdadero “yo” estaba en otra parte”. Sentía “aquel gesto instintivo que me hacía ‘adorar’ un fragmento de metal”. Mantiene que “toda mi vida espiritual no ha consistido sino en desarrollar” aquellas íntimas experiencias de niño. Intuye que la consistencia de aquellas materias (hierro, restos de metralla…) fueron su “aprehensión inicial de lo absoluto bajo la forma de lo Tangible”. (Con mayúscula inicial en el texto). Enfrenta, como buen dialéctico, físico y metafísico, nacido en el rigor de la escolástica, lo Necesario, a lo Contingente, lo General a lo particular y lo Natural a lo Artificial.
Ya en este segundo epígrafe prevé que “la Consistencia con la que yo soñaba por entonces es un efecto no de la ‘sustancia’ sino de la ‘convergencia’”.

Al nombrar la palabra convergencia, de tanta importancia en la etapa final de la evolución, alude expresamente al Punto Omega, donde todo convergerá al final de los tiempos. Termina este epígrafe: “comencé, sin darme cuenta, a acceder verdaderamente al Mundo…”. Aquello fue cuando él contaba aproximadamente con 9 ó 10 años de edad.

2.- La aparición de lo Universal

En el desarrollo de sus intereses vocacionales, Teilhard pasa de lo metálico a lo mineral, a las piedras y a las rocas (incluso a los seres vivos petrificados o fosilizados). Todo el universo no es metálico, pero sí mineral, como “un Elemental expandido por doquier, cuya ubicuidad misma constituía su incorruptibilidad”. (Recuérdense los cuatro elementos de la Cosmología griega primitiva: agua, fuego, tierra y aire).

Y sigue: “Más adelante, cuando estudiara Geología (…) lo que me ha llevado irresistiblemente (aún a expensas de la Paleontología) al estudio de las grandes masas eruptivas y de los zócalos continentales, no es sino una necesidad de mantener contacto (un contacto de comunión) con una especie de raíz, o de matriz, universal de los seres”.

Continúa: “Durante cerca de 20 años de mi vida encuentro claramente en mis recuerdos las huellas ininterrumpidas de esta transformación profunda”. Sigue con excelentes párrafos, incluso poéticos, en un sentido amplio, de su vida íntima, pero con un sesgo muy profesional o vocacional: la ciencia como vocación irrenunciable.

Enuncia a continuación los componentes o atributos juveniles de su Sentido del Todo (sentido de Dios, al menos como aproximación o vía hacia Él):

a) Gusto por lo geológico: “lugar axial ocupado invariablemente por la pasión y la ciencia ‘de las Piedras’ a lo largo de la embriogénesis espiritual”.
b) Las tres columnas de su visión: “la Materia, la Vida y la Energía: las tres columnas de mi visión y mi bienaventuranza internas”. Al mismo tiempo Dios se le manifestaba, de alguna manera, a través de la visión, contemplación, razonamiento y admiración del Cosmos y sus leyes físico-químicas.

Sigue haciendo un elogio de la Física, como ciencia que le ayudó a sentirse a gusto: “me siento en mi casa”, afirma. En la Física, “he encontrado los ‘arquetipos’ de lo Consistente, lo Total, lo Único, lo Esencial de mis sueños de la infancia, esos mismos arquetipos que (como veremos) incluso en lo Crístico me siguen sirviendo hoy para expresarme a mí mismo”.

Y en el párrafo siguiente: “El Oriente (en Egipto, dónde explicó Física) entrevisto y ‘bebido’ ávidamente (…). Tal era hacia los 28 años de edad, el complejo espiritual, pasablemente confuso, en el seno del cual fermentaba, sin lograr aún emitir una llama bien definida, mi amor apasionado por el Universo”.

Antes de terminar este importante epígrafe 2 del capítulo I, escribe sobre la insidiosa tentación de “panteísmo de efusión y disolución”. Se refiere, al decir disolución a que finalmente todo iría diluyéndose en la nada, algo típico también de algunas filosofías orientales. Llama a esa tentación o posible opción, de formas “orientales bajo su ropaje científico”.

Y finaliza el apartado, como suele hacer, enlazándolo con el siguiente y encadenando así los silogismos del razonamiento fenomenológico: “si por azar no hubiera eclosionado en mí, como un germen salido de no se sabe donde la idea de Evolución…”. Hipótesis u oración condicional que no tuvo que lamentar, ya que, como se puede apreciar, para Teilhard la “idea de la Evolución” supuso mucho, supuso casi todo.

3.- El descubrimiento de la Evolución

En los años de Teología en Hastings, sur de Inglaterra (1911 – 1914), “fue cuando poco a poco, (…) como una presencia –fue creciendo en mí- hasta invadir por completo mi cielo interior, la conciencia de una Deriva profunda, ontológica y total del Universo en torno a mí”.

Enumera algunas pistas de aquella conciencia de Deriva. También indica cómo por aquellos años diez del siglo XX al “haber leído en aquel tiempo, ávidamente, L´Evolutión Créatrice” de su compatriota Henri Bergson (1859 – 1941).

Afirma, yendo más lejos: “yo siempre había admirado dócilmente hasta entonces (…) una heterogeneidad de fondo entre Materia y Espíritu, Cuerpo y Alma, Inconsciente y Consciente: dos ‘sustancias’ de naturaleza distinta, dos ‘especies’ de Ser incomprensiblemente asociadas en el Compuesto vivo, respecto de las cuales era preciso mantener a cualquier precio, se me aseguraba, que la primera (mi divina Materia) no era sino la humilde sierva (por no decir la adversaria) de la segunda, encontrándose ésta (es decir, el Espíritu) reducida a mis ojos, por este mismo hecho, a no ser más que una Sombra que había que venerar por principio, pero por la cual (emotiva e intelectualmente hablando) yo no experimentaba en realidad ningún interés vivo. Júzguese en consecuencia, mi impresión interior de liberación y júbilo cuando, con mis primeros pasos, aún vacilantes, por un Universo ‘evolutivo’ constataba que el dualismo en el que se me había mantenido hasta entonces se disipaba como la niebla ante el sol naciente. Materia y Espíritu, no dos cosas, sino dos estados, dos rostros de una misma Trama cósmica, según se la vea, o se la prolongue…”.

Esta cita es muy ilustrativa de la problemática de fondo que mantuvo nuestro autor, problemática incluso de una parte del catolicismo universal, hasta llegar al nuevo cambio de ritmo que supusieron las nuevas espiritualidades dimanadas pocos años después, a su vez, de una lectura pastoral y generosa de algunos documentos del Concilio ecuménico Vaticano II.

Sobre la irreversibilidad del proceso evolutivo, escribe más abajo: “No me detuve seriamente ni un sólo instante ante la idea de que la Espiritualización progresiva de la Materia, a la que me hacía tan claramente asistir la Paleontología, pudiera ser nada distinto ni inferior a un proceso irreversible”. “Dicho de otro modo, la materia se metamorfoseaba, por el contrario, en Psiqué”. “El Espíritu, lejos de ser antagonista o antípoda, era el corazón mismo de la Tangibilidad a la que yo trataba de llegar. Necesitaría toda una vida para calibrar (…) lo que esta transposición de valor (…) tiene de inagotablemente constructivo…, y a la vez de revolucionario para la inteligencia, la oración y la acción”.

Sigue escribiendo fluido y contento de recordar aquellos descubrimientos tan decisivos en su visión biológico-filosófica. Concluye este primer capítulo reafirmándose en “dos inmensas Unidades vivientes”, “unidades de dimensiones planetarias”: una, “la envoltura viva de la Tierra, la Biosfera”; otra, “-para cuya perspectiva definitiva no le faltaba a mi espíritu sino el gran impacto de la Guerra- (1914-1918), la Humanidad totalizada: la Noosfera”.

Convergencia y divergencia según Theilard. John Manuel – JMK. Wikipedia.
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II.- LO HUMANO, O LO CONVERGENTE.

La segunda parte de El Corazón de la Materia lleva como título: II.- LO HUMANO, O LO CONVERGENTE. En ella describe las tres etapas por las que pasó: “entre los 30 y los 50 años” (lo que correspondería a 1911-1931).

Esquemáticamente: “la primera etapa me hizo acceder a la noción de Planetariedad humana, (existencia y contornos de una Noosfera)”. (O sea, el Fenómeno Humano como un fenómeno que se extiende por todo el Planeta). “La segunda me descubrió más explícitamente, la transformación crítica en el nivel de la Reflexión”. “Y la tercera me condujo a identificar (…) una deriva acelerada de la Noosfera hacia estados ultra-humanos”.

1.- La realidad de la Noosfera

Narra como en 1917, en el frente de guerra entre Yser y Verdun (Francia) intuyó el concepto “Noosfera” a causa de la inmensa marea de personas (cientos de miles) en la que él estaba inmerso. Tarda diez años en escribir sobre el concepto de Noosfera que elabora por semejanza con el concepto Biosfera” de Eduard Suess (1831-1914).

Percibió en esa importante “experiencia de la Guerra”, “la realidad y la organicidad de las magnitudes colectivas”. En este caso, la realidad de un pensamiento, si no colectivamente organizado en su totalidad, sí con momentos en que se resalta “con un resplandor y una consistencia crecientes, la esencia, o, mejor dicho, el Alma misma de la Tierra.

2.- La trama de la Noosfera

Teilhard sintetiza sus ideas sobre la Noosfera: “Se totaliza absolutamente sobre sí misma” a modo de una esfera. Así pues, a “la multitud desordenada de los vivientes” le supone Teilhard que tenga unicidad, es decir, no hay varias “noosferas”, al igual que no hay varias “atmósferas” o “biosferas” en el planeta Tierra.

Enumera tres grados en la Trama noosférica: a) en la raíz. Disposición “sui generis, de la sustancia cósmica a enrollarse sobre sí misma”. b) en el camino, “punto crítico de reflexión, que desencadena el cortejo completo de las propiedades específicas de lo Humano”. Finalmente: “difundidos, por efecto de Reflexión, en la médula misma de lo noosférico, una exigencia y un germen de completa y definitiva inalterabilidad”.

Cuenta cómo, cuando era joven estudiante de Física pretendía desentrañar (cuando fuera mayor) los secretos de la gravedad de los cuerpos (siguiendo la tradición de Galileo y de Newton). Sin embargo, ha descubierto la Noosfera. Se entusiasma con este concepto que, (nosotros suponemos) él prevé se llenará de contenido y tendrá una importancia decisiva.
3.- La evolución de la Noosfera

Dice que la Noosfera sigue evolucionando, no está parada como un cuerpo móvil cuando está “en punto muerto”. La evolución de la Noosfera hay que estudiarla como una antropogénesis (el proceso de evolución humana) ya que la humanización continúa incluso en la actualidad. Enlaza pues con la ciencia social que es la Historia: “La humanización aún prosigue”. Y es un proceso que “generador del pensamiento en la tierra: (es) un dinamismo de cerebración”. La “Reflexión colectiva está en rápido ascenso al mismo tiempo que una organización más unitaria”

Casi finaliza este epígrafe (último del capítulo II) con un párrafo de 5 líneas, todo él en letra cursiva que, dada la importancia para el autor y el lector, reproducimos aquí: “Zoológica y psicológicamente hablando, el Hombre, percibido finalmente en la integridad cósmica de su trayectoria, no se encuentra aún sino en un estado embrionario…, más allá del cual se perfila ya una amplia franja de ULTRAHUMANO”. Y termina satisfecho de haber encontrado “por efecto de la convergencia de) lo Inalterable con que siempre había soñado”.

Nuestro autor ha pasado pues, a lo largo de los años, del “Trozo de Hierro” (eterno para aquel niño) al “Punto Omega” del que escribirá en el tercer y último capítulo, pero del que nos adelanta: “es la Consistencia del Universo la que tengo ahora concentrada (no sabría ahora decir si por encima o en el fondo de mí mismo) en un único centro indestructible, al que puedo amar”.

A partir de ahora va a entrar, definitivamente y sin retorno, en el terreno donde se unen la fe y la ciencia, interpretada ésta última por la fe. Este “Punto Omega” al que se refiere va a ser también, por efecto de su fe religiosa, una persona (Cristo) a la que puede amar. De momento sólo lo insinúa.

La convergencia hacia el futuro: el punto Omega

III.- LO CRÍSTICO, O LO CÉNTRICO

La tercera parte de El Corazón de la Materia, la más extensa, lleva como título general: III.- LO CRÍSTICO, O LO CÉNTRICO.

Se inicia, como en otras ocasiones, con una “Observación preliminar” seguida de una “Reflexión o revelación del Punto Omega”. Teilhard relata que con el nacimiento en su “trayectoria interior” del concepto denominado “Punto Omega” termina su visión: “en busca de la consistencia última del Universo”.

¿Y si yo no hubiera sido creyente? –se pregunta. Le parece que por reflexión, o sea “por simple profundización racional de las propiedades cósmicas de Omega (…) hubiera sido llevado tardíamente en el curso de un proceso final, a reconocer en un Dios encarnado (Cristo) el Reflejo mismo, en nuestra Noosfera”. Pero duda y escribe: “todo esto no son más que suposiciones gratuitas”.

En los tres últimos párrafos de esta “observación preliminar” se congratula de haber nacido “en pleno ‘phylum’ católico”, es decir, en Francia, en la vieja Europa. Ello ha ocasionado en él, tanto el gusto innato por “la fuerza ascensional cósmica”, como por “el flujo descendente (…) de atracción personal y personalizante”. Se refiere al despertar de un “Sentido Crístico” (con mayúsculas iniciales) “cuyas fases me es preciso ahora relatar”.

Y prepara, como suele, el siguiente epígrafe con los siguientes cinco renglones muy apropiados para releer lentamente: “Sentido cósmico y sentido crístico: en mí, dos ejes aparentemente independientes el uno del otro en su nacimiento, y en cuya relación, convergencia, y finalmente, identidad de fondo, sólo después de mucho tiempo y esfuerzo he acabado por percibir a través y más allá de lo Humano”.

El Corazón de Jesús

A su visión del Universo o cosmos le faltaba algo: “Al Punto Omega yo no accedía, en efecto, por vía cósmica y biológica, sino a duras penas” –nos dice. ‘La chispa’ que hizo que su Universo acabara de centrarse y amorizarse –escribe-: “fue indudablemente a través de mi madre, a partir de la corriente mística cristiana, cómo iluminó y encendió mi alma de niño”.
Otros “muchos espíritus bien dispuestos (incluso ávidos) para concebir la posibilidad misma de un amor super-hominizado”, no llegaban a esa realidad espiritual.

En el caso de nuestro autor, describe un “proceso de universalización” con dos fases: a) de “materialización” del Amor divino, y b) de “energificación”, también del Amor divino. Dado que ambas fases (también las llama “gusto por”) tienden a entrar en conflicto acabando el uno con el otro, o viceversa, la solución que se impuso a sí mismo fue: “el ajuste en mí de lo Divino a lo evolutivo”.

Teilhard se explaya en una descripción del papel o función de la piedad materna en su corazón infanto-juvenil. Hace referencia a la devoción en su familia, e incluso en el catolicismo francés al Corazón de Jesús. (En realidad, es algo común a casi todo el catolicismo europeo occidental, la devoción de la divinidad humana de Cristo, centrada en el órgano biológico que tradicionalmente se ha considerado el centro de la vida afectiva. En Francia fue más divulgada esta espiritualidad por apariciones personales a Santa Margarita María Alacoque, 1647-1690, canonizada en 1920).

La devoción al Corazón de Jesús la presenta Teilhard de Chardin con frase entre paréntesis y exclamaciones, de este modo: “(¡sírvase el lector no sonreir!)” y también “una devoción con la que mi madre no dejó jamás de nutrirme, sin sospechar las transformaciones que le haría experimentar mi insaciable necesidad de Organicidad cósmica”. Aquella devoción infantil fue para Teilhard una “primera aproximación a lo Crístico mas allá de Cristo”.

Para terminar con este apartado que podría ser glosado mucho más a fondo, dada la importancia central, no sólo en lo autobiográfico, sino también en todo su esquema reflexivo-afectivo e incluso poético, nada mejor que este párrafo, aunque hay otros muy enjundiosos: “Me sería difícil hacer comprender a qué profundidades, con qué vehemencia y con cuánta continuidad (mucho antes de que se formara explícitamente en mí la noción de “Cristo-Universal”) mi vida religiosa de pre-guerra (1914-1918) se desarrollaba bajo el signo y el asombro del Corazón de Jesús… así comprendido”.

Teilhard de Chardin. Wikipedia.
El Cristo Universal

Con breves y sencillas comparaciones describe Teilhard como en su “ego” pagano, hay “un Universo haciéndose persona por convergencia”, al mismo tiempo que en su “ego” cristiano existe una Persona (la de Cristo) universalizándose por Irradiación. Ello, es decir, esta lucha dialéctica en progreso, le produce en su “vida interior” conflictos, caídas y avances continuados.

Pero siempre hay conflictos. El conflicto clave parece ser el choque entre la falsa espiritualidad desencarnada, de otros tiempos, incluso desencarnada de su actualidad vital. Él propone una espiritualidad no enfrentada a la “orientación tradicional”, sino transversal. Lo explica de dos formas diferentes. Una de las dos formas, tal vez la más descarnada y existencial es ésta: “entre el ‘Dios del Hacia Arriba’ y una suerte de ‘Dios del Hacia Delante’, se había entablado una lucha en lo más profundo de mi alma moderna”.

Teilhard se lamenta, conscientemente, de la vía de síntesis que ha emprendido, (a la altura de 1950). Distingue entre “fe ascensional en Dios” y “fe motriz de lo Ultra-humano”. Concluye este texto sobre los conflictos, en los que se ha adentrado por querer avanzar en la Mística cristiana: “Una aventura grande y espléndida, en el curso de la cual sigo frecuentemente teniendo miedo, pero en la que me era imposible no arriesgarme, tan poderosa era la fuerza con que se aproximaban y cerraban gradualmente sobre mi cabeza, en una única bóveda, las capas de lo universal y lo Personal”.

Pero no solo hay conflictos. También hay progresos. A lo largo de este ensayo-síntesis de su obra ha venido escribiendo sobre el “Sentido de la Plenitud” y sobre el “Sentido de la Consumación y de la Compleción, Sentido Plerómico”. Ahora en el tercer y último capítulo de la obra que glosamos se refiere a “la importancia, en rápido crecimiento, adquirida en mi vida espiritual por el Sentido de ‘la Voluntad de Dios’”.

Teilhard hace alusión “a los grandes impactos de Asia y de la Guerra (1914-1918) lo que reflejan en 1924 y 1927, La Misa sobre el Mundo y El Medio Divino”. Y sigue: “todos los rasgos esenciales de mi visión cristo-cósmica se encontraban ya establecidos en aquel tiempo”.

Establece una etapa larga de progresos maduros, que llega hasta el año en que escribe este texto. Se expresa así: “Constituiría la obra y el gozo continuos de los veinte años siguientes, el ver –paso a paso y a la par- reforzarse en torno a mí, la una por la otra, la Densidad crística y la Densidad cósmica de un Mundo cuyo”poder comulgante” aumentaba incesantemente a mis ojos con el “poder convergente””.

Lenguaje comprensible para todos los seres humanos

Es imprescindible leer sus propias palabras. Son muy calculados los vocablos; son muy sintéticas las oraciones gramaticales. Teilhard, hombre crítico con el pensamiento espiritualista – por lo que las mentalidades conservadores lo tachan de “modernismo” – de su época nos narra ahora los ‘progresos’ de su vida interior. ¡Qué bien sabía que aquellas líneas no iban a ser publicadas en letras de molde hasta después de su muerte!

Sentimos respeto ante estos párrafos de una autobiografía espiritual que le costó, no sólo el destierro prolongado (aunque enriquecedor) desde 1923 hasta el año 1950 en que escribe esta obra, y podríamos decir, hasta el final de sus días; sino también la incomprensión de la inmensa mayoría que, podrían haberlo entendido si no hubiera sido por diversas razones ocultas: ¿miedo a la posible inestabilidad personal de la propia fe?, ¿cortedad de miras ante el futuro?, ¿ignorancia científica? En fin, así avanza la historia del pensamiento desde tiempo inmemorial.

Así pues, tras este párrafo y comentario, sólo introducido para provocar un receso, volvemos a la pura síntesis de la obra y nos adentramos en:

El descubrimiento de Dios, o la llamada a Aquel que Viene

Teilhard apunta que, si ha podido escapar tanto de la “materialización progresiva” como de la “deshumanización materializante” ha sido por “haber percibido un día que, en un Mundo previamente reconocido como de esencia convergente, había una tercera vía abierta -¡y era la buena!- en dirección a la Unidad”. Explica, aunque con dificultad, esta afirmación sobre la tercera vía.

Para ello, es necesario introducir un término típicamente teilhardiano: “lo Céntrico”. Lo Céntrico es el ámbito donde se encuentran lo Cósmico, lo Humano y lo Crístico. También en lo Céntrico “se desvanecen las múltiples oposiciones que constituyen la desdicha o las ansiedades de nuestra existencia”.

Lo Céntrico, el centro al cual nos dirigimos nos atrae y hacia él convergemos: “ni disuelve, ni somete los elementos que reúne, sino que los personaliza” e incluso, “la Materia se hace Espíritu, en la medida misma en que el amor comienza a expandirse por doquier”….“Lo Personal en la cumbre de la Evolución”, pero para ello “sería necesaria nada menos que la conjunción de Cristo con el Punto Omega”, es decir, “un abrasamiento general del Mundo por amorización total”. ¡Por amor!

En resumen, Evolución convergente hacia un “Polo supremo de atracción y compleción”. “Toda pasión (e incluso toda visión) muestra una singular inclinación a transformarse en amor”. Y concluye, “el amor tiende gradualmente, según nuestra experiencia a convertirse en la parte principal y, finalmente, en la forma única y suprema. Sola caritas”…“Continúo escrutando sin descanso el futuro –escribe- para ver mejor llegar a Dios”.

El retorno a El Medio Divino

La Trama del Cosmos intensifica en nuestro autor la Presencia de Dios, mediante las fuerzas que él llama de Comunión con ese Cosmos o Universo material. Se está refiriendo a los años veinte del siglo XX en los que escribió el pequeño opúsculo La Misa sobre el Mundo, en 1923 y El Medio Divino, en 1927.

Fue aquel un “periodo aún algo egocéntrico y cerrado de mi vida interior”. Ahora, veintitantos años más tarde, cuando escribe, dice que “la Evolución hominizada” va siendo que “Dios, bajo el efecto mismo de la operación unitiva que le revela a nosotros, de alguna manera, se ‘transforma’ incorporándonos (…) no simplemente a verlo y dejarse envolver y penetrar por Él, sino al mismo paso descubrirlo (…) cada vez más y más”.

Llegando ahora nuestro autor al último punto de esta “especie de autobiografía”, antes de la oración final, nos hace referencia a su desconfianza y sospecha personal “desde la infancia”. No dice específicamente que fuera “el diablo” quien le tentara, sino que la “enigmática fuerza (…) me había habituado a considerar que emanaba, no de Dios, sino de algún Astro rival”.

Vuelve a distinguir, como lo hizo más atrás, además de en otros ensayos, entre la “Fe ascensional hacia un Trascendente y la Fe propulsora hacia un Inmanente; una Caridad nueva en la que se combinan, divinizándose, todas las pasiones (y acciones) que mueven la Tierra”.

Cita ahora el Nuevo Testamento, (aunque ya El Medio Divino también contenía bastantes citas bíblicas) concretamente a San Pablo. No especifica la carta, ni el capítulo pero escribe entre paréntesis “conforme con el espíritu de San Pablo”.

Añade que el mundo (cosmos) no sólo ha sido creado por Dios como algo extrínseco, “por benevolencia desbordante, de la suprema eficiencia divina”, sino que también ha sido creado como “un misterioso producto” para que llegue a ser completado y acabado para el Ser Absoluto mismo: Dios. El Mundo es pues, “el Ser participado de pleromización y convergencia”.

Sigue, tras exponer la teoría, haciendo una crítica que no es otra que la que nos hacen los gentiles a los cristianos: “la idea de Dios se encuentra detenida y como atrofiada para nosotros en su evolución”.Resume la crítica de los gentiles, escribiendo que nuestro Cristo, al no creer verdadera y consecuentemente en Él como realmente “encarnado en el mundo”, o al menos no lo explicamos bien, es una especie de “Cristo reductor de Dios…”.

El último epígrafe o titular, fuera de la numeración de los epígrafes anteriores, como colofón de esta obra va a ser una oración, evidentemente personal e íntima. Los teilhardianos la conocen o han oído hablar de ella, se titula: Oración al Cristo siempre mayor. Ocupa tres páginas de denso contenido y va entrecomillada por el autor de principio a fin. Es una preciosidad, literaria, espiritual y mística. Recomendamos al lector su lectura reposada…

Teilhard en el Corazón, sesenta años después

Hace 60 años, en el verano de 1950, Teilhard aprovechaba las vacaciones en la casa familiar para redactar su testamento espiritual, El Corazón de la Materia.

Para poder llegar con más claridad a los pliegues de su alma, nada mejor que la reflexión de un teólogo que lo conocía bien. El volumen que incluye El Corazón de la Materia está precedido por un prólogo de N. M. Wildiers. Este franciscano holandés, doctor en Teología, ha prologado o introducido diversas obras de Teilhard, como El Porvenir del Hombre, El Fenómeno Humano y el Himno del Universo.

Ya participaba a los pocos años de su muerte en los tempranos coloquios públicos sobre su pensamiento espiritual: en Milán, mayo de 1965, el libro que salió de aquellos coloquios se tituló Le Message Spirituel de Teilhard de Chardin.

Wildiers tiene la buena costumbre de ser breve y conciso en sus prólogos. No obsta la brevedad para que cite a diversos y cualificados pensadores del área lingüística anglo-francesa que, van corroborando, o al menos no niegan, con sus investigaciones, la verosimilitud real de los aspectos más importantes de la filosofía evolutiva general teilhardiana: el paleontólogo Jean Piveteau, que conoció personalmente a nuestro autor; el biólogo Pierre Grassé; François Meyer y otros.

N. M. Wildiers califica El Corazón de la Materia, así como su último ensayo Lo Crístico, como “dos obras maestras”. Sobre la oración final “al Cristo siempre mayor” dice el prologuista que “es inigualada hasta el día de hoy (escribe en 1976) en su profundidad mística, como en el alcance de la ciencia que implica y en la belleza de la expresión”.

Es evidente que los editores han presentado en español esta obrita cuando el grueso de la traducción de la obra ensayística teilhardiana al español estaba ya concluido. Ello es un acierto ya que se puede considerar El Corazón de la Materia como una obra de síntesis. Es la síntesis de un pensamiento y su trayectoria, pero también de una vida dedicada a abrir caminos de investigación. El realismo del científico, así como sus intuiciones prospectivas de futuro, se perciben cada vez más a la altura de 1950-1955. Este último el año de su muerte.

Tal vez podamos ver una relación entre la actual fase de globalización del conocimiento a través sobretodo de internet, y la convergencia final a la que Teilhard se refiere, si no fuera porque los caminos abiertos de la Historia siguen ignotos para la inmensa mayoría de los mortales, incluido el que suscribe. Además, nuestro autor tiene tal sesgo teológico y finalista en su pensamiento que, no podemos atisbar, más que borrosamente el fin de los tiempos o como él dijo: “la Llamada de Aquel que Viene”.

Teilhard y Darwin: dos testamentos vitales

Comparamos aquí el ensayo El Corazón de la Materia, salvando lógicamente las distancias, con la Autobiografía de Charles Darwin. El naturalista inglés la subtituló Recuerdos de la Evolución de mi Espíritu y de mi Carácter. Darwin contaba 67 años cuando la dictó a su hijo. Teilhard cuando escribe El Corazón de la Materia, ha cumplido ya los 69 años. Ambos textos son breves y analítico-sintéticos. Y están escritos con el distanciamiento propio de los que ven la vida como un continuo movimiento evolutivo al que se van incorporando generaciones y generaciones.

Darwin, ironías del destino, murió en abril de 1882, meses después del nacimiento de nuestro autor, en mayo de 1881. El desarrollo del evolucionismo desde lo biológico a lo cosmológico, tanto hacia el futuro, como descubriendo su pasado, quedaría garantizado como corriente de pensamiento e hipótesis generalizada. Una hipótesis que puede tener mucho como Didáctica de toda la Realidad. Tanto de la del pasado, a través de millones de años, como de la que nos rodea en la actualidad, que es el resultado de aquel.

Manuel Medina Casado, María José Medina de la Fuente, María Dolores Prieto Santana y Leandro Sequeiros son colaboradores de la Cátedra Ciencia-Tecnología y Religión

http://www.tendencias21.net/Un-ensayo-basico-actualiza-la-filosofia-de-Teilhard_a4455.html?preaction=nl&id=10635871&idnl=68772&

El libro de los mártires

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Evangelismo Mundial

Evangelismo Mundial

Marcos 16:15; Mateo 28:19-20; Lucas 24:45-48

El propósito de la lección es explicar lo que significa evangelismo mundial y entender la responsibilidad de la iglesia y el crisitanismo. Hay más que 6 billones (6,300,000,000) de personas que viven en el mundo hoy en día. La mayoría de esas personas no tienen conocimiento sobre el Señor Jesucristo, la Biblia, o nuestro Dios. Cada cristiano debe contestar la siguiente pregunta: ¿Tenemos la responsiblidad de llevar el mensaje de cristianismo a todo el mundo? Si no es nuestra responsibilidad podemos olvidarlo. Sin embargo, si la Biblia nos enseña que es la responsibilidad de cada crisitano de llevar el mensaje de cristianismo al mundo entero, debemos hacerlo.

I. ¿Qué Debemos Hacer?

A. Tres Cosas Que Podemos Hacer en cuanto al Evangelismo Mundial

1. Ignorarlo. Podemos ignorar totalmente lo que la Biblia enseña sobre evangelismo mundial.

2. Dar excusas o pretextos. Siempre podemos dar excusas para justificar ante los hombres las razones porque no necesitamos evangelizar.

3. Creerlo. Podemos creer y practicar la Gran Comisión en su totalidad.

B. Lo Que la Mayoría de las Iglesias Hacen.

1. La mayoria de las iglesias creen en la gran comisión sin embargo ellos hacen un esfuerzo muy pequeño para llevar acabo este mandato.

2. Ellos se involucran un poco en la Gran Comisión solamente para decir que están haciendo algo. Ellos dan un poquito a misiones y dicen que les creen en misiones, pero es un esfuerzo pequeño.

C. Lo Que Debemos Hacer

Deberíamos creer la verdad de la Gran Comisión con todo nuestro corazón. La Gran Comisión es la obra de Dios y el propósito de nuestras vidas. Dios nos puso aquí en la tierra para llevar acabo la Gran Comisión (Lucas 24:47).

II. ¿Qué es Evangelismo Mundial?

A. Evangelismo significa “instruir en el evangelio, predicar o proclamarlo.” Debemos instruir el mundo en el evangelio y alcanzarlo con el mensaje de la muerte, sepultura, y resurreción de Jesucristo. El evangelio son las buenas nuevas.

B. Eso es lo que no estamos haciendo mientras que los comunistas siembran las semillas de sus filosofías a los habitantes del mundo.

1. El mensaje de los comunistas está creciendo y alcanzando más gente que el evangelio. Los comunistas reconocen que el evangelio es un mensaje mucho más poderoso que los Marxistas y Comunistas. Sin embargo los crisitanos no están practicándolo como los comunistas practican su mensaje. Por lo tanto el mensaje de los comunistas está creciendo mucho más rápido. Parece que para muchos crisitanos la Gran Comisión no es algo serio pero para los Comunistas su mensaje es algo muy serio. Los comunistas se dedican y se entregan totalmente para llevar acabo su causa. También parece que la gaseosa Coca Cola está llegando a muchos pueblos en el mundo entero antes del evangelio. También en África donde la sida está destruyendo el pueblo, parece que el gobierno está haciendo un esfuerzo grande para que la gente tengan condoms. Por lo tanto los condoms están llegando a muchos pueblos en el mundo antes del evangelio.

2. ¿Quién Está Ganando la Batalla por las Almas del Hombre? Parece que los comunistas tienen más convertidos que los cristianos. Actualmente solamente 3% del pobulación del mundo son salvos. Las iglesias y el pueblo de Dios no se involucran en evangelismo mundial.

C. El Propósito del Evangelismo Mundial es llevar el mensaje de cristianismo al mundo entero. No solamente una parte del mundo pero el mundo entero. Si creemos en la Gran Comisión nos involucraría en ella.

1. La Biblia es la Palabra de Dios. No solamente un libro, pero el libro (II Tim.3:15).

2. Todos los hombres son pecadores y están rumbo al infierno ( Romanos 3:23)

3. Jesucristo es el unico Salvador, no solamente un salvador, pero el Salvador del mundo (Hechos 4:12).

III. Los Obstaculos de Evangelismo Mundial

¿Por qué no estamos evangelizando el mundo en nuestra generación?

A. Gobiernos que no son cristianos. Muchos gobiernos tienen sus propias religiones como la religión del estado. Por ejemplo la gente latina son mayormente catolicos y los catolicos dominan el gobierno. También en Asia hay muchos paises que son dominados por los muselmanes.

B. Religion.

1. Actualmente 23% de la populación del mundo son muselmanes y 30% son cristianos y ese incluye los catolicos. Está proyectado que en los siguientes 20 años que los muselmanes van a crecer hasta 30% y los cristianos van a disminuir a 25%. El problema es que muchas religiones falsas influyen y muchas veces dominan el gobierno de muchos paises. Cada minuto 101 personas mueren y 90 van al infierno y 60 de ellos no han oido el evangelio una vez. Debemos orar.

2. Muchas iglesias no vean la necesidad de llevar el evangelio a otros paises. El problema es lo siguiente:

a. Liberalismo de teologia

b. Mundanalidad

c. Calvanismo

C. Idealogia Equivocado

Muchas crisitanos piensan que el evangelismo mundial es solamente un club social o un programa social del gobierno para alimentar los pobres o darlos medicamentos.

D. Creyentes Inmaduros.

Muchos cristianos y iglesias honestamente no entienden el ministerio y propósito de la iglesia. Por lo tanto, no tienen visión mundial. Los cristianos hoy en día no entienden y no fueron instruidos en cuanto a su responsibilidad de evangelizar el mundo. Incluso misioneros, pastores y lideres cristianos tampoco entienden su responsibilidad de evangelizar el mundo. Ellos no tienen un plan y no saben como llevar acabo la Gran Comisión para evangelizar el mundo. Por lo tanto, los cristianos están malgastando su dinero y tiempo. El problema con evangelismo mundial es que los cristianos no tienen una perspectiva ni educación correcta en cuanto al discipulado Bíblico. Si practicamos el discipulado Bíblico, si podemos evangelizar el mundo en nuestra generación. Debemos preparar lideres.

F. Ignorancia Espiritual

Los pastores y los cristianos son ignorantes en cuanto al plan de Dios. Muchas veces solamente algunos cuantos misioneros se involucran en la obra del evangelismo mundial. No es la responsibilidad de solamente los misioneros, es la responsibilidad de cada cristiano para trabajar en la obra del evangelismo mundial. Cada cristiano y cada iglesia debe enfocar mayormente en evangelismo mundial. Es la cosa más importante.

G. Indiferencia Entre la Gente de Dios.

1. No les importa y tienen una mala actitud. No tienen compasíon. (Amos 6:1)

2. Se sienten frustración por la magnitud del trabajo.

H. Se involucran a medios o parcialmente. Dios espera un compromiso total.

I. Buscando Materialismo en esta generación de creyentes.

J. Problemas economicas. No hay dinero para evangelizar otros paises.

K. El Ataque de Satanás Contra el Pueblo de Dios. El ataque de Satanás es contra el cristiano quien da a misiones, el misionero quien va y el pastor quien enseña su iglesia. El ataque es espiritual, mental, y fisico. Por lo tanto, el trabajo del evangelismo mundial es dificil. Algunos piensan que el evangelismo mundial es imposible pero todo lo es posible con Dios. Dios nos dará el poder y las habilidades que necesitamos para evangelizar el mundo entero.

No me importaba donde o como vivía, o cuantas dificultades tenía que soportar, con tal de poder ganar almas para Cristo. – David Brainerd

Si Cristo es Dios y murio por mí, entonces ningún sacrificio puede ser demasiado para hacer por él. – C. T. Studd

Aquí estoy Señor, envíame; Envíame hasta el fin de la tierra; Envíame al lugar más duro; Envíame a los salvajes paganos en lugares remotos. Remuevame de todo lo que sea cómodo en esta tierra. Envíame a la muerte misma, si es que en tu servicio pueda promover tu reino. – David Brainerd

Mi deseo es que Dios nos haga el infierno tan real a nosotros que no podamos
descansar; el cielo tan real que deseemos poblarlo; que Cristo sea tan real
que Él se convierta en nuestro motivo supremo. — Hudson Taylor (China)

Por cinco años nunca salimos de nuestras puertas sin ser enfrentado por una
descarga de maldiciones de parte de nuestros vecinos. — C.T. Studd (África)

¡Oh, que yo tuviera mil vidas, y mil cuerpos! Todas ellas serían dedicadas a
ningún otro empleo que predicar Cristo a los degenerados, despreciados, pero a
la vez amados, mortales. — Robert Moffat (África)

No es un necio el que entrega lo que no puede retener para ganar lo que no
puede perder. — Jim Elliot (Ecuador)

Tengo una sola pasión–es Él, y solamente Él. El mundo es el campo, y el campo
es el mundo; por tanto mi hogar será el país donde puedo ser más usado en
ganar almas para Cristo. — Nicholaus Zinzendorf

Es increible lo que se puede llevar acabo si uno no se preocupa de quién
recibirá el reconocimiento. — Clarence Jones (Ecuador)

La cosas que realmente cuentan son las que no podemos contar. — T.J. Bach
(Venezuela)

Oh Señor, ¡dame almas o me muero! — John Hyde (India)

Señor, aquí en tu preciosa Palabra me entrego a mí misma, mi esposo, mis
hijos, y todo lo que tengo o llegaré a tener, todo a ti. Seguiré tu voluntad,
aun hasta China. Señor, abra las puertas, e iré, y diré a los chinos de tu
gran amor. En tiempo de necesidad, suple por nosotros; en tiempo de angustia,
concedenos paz; en tiempo de gozo envíanos alguien con quien compartirlo.
Ayúdame a nunca murmurar. Te amo Señor. — Tanna Collins (China

He visto, en diferentes ocasiones, el humo de mil pueblos donde la gente se
encuentran sin Cristo, sin Dios, y sin esperanza en este mundo. — Robert Moffat
(África)

Mi deseo es que Dios nos haga el infierno tan real a nosotros que no podamos
descansar; el cielo tan real que deseemos poblarlo; que Cristo sea tan real
que Él se convierta en nuestro motivo supremo. — Hudson Taylor (China)

http://www.evangelismomundial.com/recursos/evangelismo/evangelismo.mundial.html

Los argentinos, entre los que menos creen en extraterrestres

13:34 12/04/2010, alfredosilletta,

Sólo un 13% confía en que existe vida fuera del planeta, según un sondeo de Ipsos realizado a nivel mundial. Ocupan el cuarto puesto entre los incrédulos detrás de belgas, franceses y mexicanos. Los indios, los que más creen.
Para disgusto de Fabio Zerpa, los argentinos son de los que menos creen en la vida extraterrestre a nivel mundial, según un relevamiento que arrojó que los belgas están a la cabeza de la incredulidad en la materia y los indios los más fervientes creyentes en que los hombres no están solos en el espacio.

De acuerdo al sondeo realizado por Ipsos, sólo el 13% de los argentinos encuestados reconoció que confía en que existe una vida más allá de la Tierra. Ese porcentaje los ubica en el cuarto puesto del ranking de los menos creyentes encabezado por belgas (8%) y seguido por franceses (9%) y mexicanos (10%).

A Zerpa, entonces, podrá quedarle el consuelo que nadie es profeta en su tierra. Pero a no desesperar, en el mundo asiático sus postulados son ampliamente compartidos, dado que casi la mitad de los indios (45%) reconoce la existencia de seres de otro planeta. El podio de los “pro E.T” se completa con los chinos (42%) y japoneses (29%).

Pero no todo es blanco o negro. Resultados más mixtos se dieron en Brasil, Estados Unidos, Italia y Corea del Sur, Australia, donde unos cuatro de cada diez encuestados se inclinaron por el “sí, existen”.

Según Frederick Delare, experto belga en Ovnis (Objetos Voladores no Identificados) o UFOs (en inglés), “la creencia en los Aliens (o extraterrestres) está relacionada con la cultura de cada país, con su religión o con la angustia por lo desconocido”.

Será cuestión de hilar más fino para indagar cómo imagina cada uno que serán “los otros”: si amigables como el E.T. de Steven Spielberg; babosos y algo torpes como los de Los Simpson; peludos y verborrágicos como Alf; amenazantes como los de V Invasión Extraterrestre; chiquitos, blanquitos y de ojos grandotes como el de Roswell; o vaya a saber uno con qué apariencia.
Clarín 12 de abril

CONFESION DE FE DE WESTMINSTER. CAPITULO 30: DE LA DISCIPLINA ECLESIASTICA

CAPITULO 30: DE LA DISCIPLINA ECLESIASTICA

I. El Señor Jesús como Rey y Cabeza de su Iglesia, ha designado en ella un gobierno dirigido por oficiales de la iglesia, diferentes de los magistrados civiles. (1)
1. Isaías 9:6,7; 1 Timoteo 5:17; 1 Tesal. 5:12; Hechos 20:17,18; 1 Corintios 12:28; Hebreos 13:7,17,24; Mateo 28:18-20.

II. A estos oficiales han sido entregadas las llaves del reino de los cielos, en virtud de lo cual tienen poder respectivamente para retener y remitir pecados, para cerrar aquel reino a los que no se arrepienten tanto por la palabra como por la disciplina; y para abrirlo a los pecadores arrepentidos, por el ministerio del Evangelio, y por la absolución de la disciplina según lo requieran las circunstancias. (1)
1. Mateo 16:19 y 18:17,18; Juan 20:21-23; 2 Corintios 2:6-8.

III. La disciplina eclesiástica es necesaria para ganar y hacer volver a los hermanos que ofenden; para disuadir a otros de cometer ofensas semejantes; para purgar de la mala levadura que puede infectar toda la masa; para vindicar el honor de Cristo y la santa profesión del Evangelio; para prevenir la ira de Dios que justamente podría caer sobre la Iglesia si ella consintiera que su pacto y sus sellos fuesen profanados por ofensores notorios y obstinados. (1)
1. 1 Corintios 5; 1 Timoteo 5:20 y 1:20; Mateo 7:6; 1 Corintios 11:27-34 con Judas 23.

IV. Para lograr mejor estos fines, los oficiales de la iglesia deben proceder por la amonestación, por la suspensión del sacramento de la Santa Cena por un tiempo, y por la excomunión de la iglesia, según la naturaleza del crimen y la ofensa de la persona. (1)
1. 1 Tesal. 5:12; 2 Tesal. 3:6,14,15; 1 Corintios 5:4,5; 13; Mateo 18:17; Tito 3:10.

CONFESION DE FE DE WESTMINSTER

CONFESION DE FE DE WESTMINSTER

TABLA DE MATERIAS
Capítulo 1 De Las Santas Escrituras
Capítulo 2 De Dios y De La Santisima Trinidad
Capítulo 3 Del Decreto Eterno De Dios
Capítulo 4 De La Creacion
Capítulo 5 De La Providencia
Capítulo 6 De La Caida Del Hombre, Del Pecado Y Su Castigo
Capítulo 7 Del Pacto De Dios Con El Hombre
Capítulo 8 De Cristo, El Mediador
Capítulo 9 Del Libre Albedrio
Capítulo 10 Del Llamamiento Eficaz
Capítulo 11 De La Justificacion
Capítulo 12 De La Adopcion
Capítulo 13 La Santificacion
Capítulo 14 De La Fe Salvadora
Capítulo 15 Del Arrepentimiento Para Vida
Capítulo 16 De Las Buenas Obras
Capítulo 17 De La Perseverancia De Los Santos
Capítulo 18 De La Seguridad De La Gracia Y De La Salvación
Capítulo 19 De La Ley De Dios
Capítulo 20 De La Libertad Cristiana Y De La Libertad De Conciencia
Capítulo 21 De La Adoracion Religiosa Y Del Dia De Reposo
Capítulo 22 De Los Juramentos Y De Los Votos Licitos
Capítulo 23 Del Magistrado Civil
Capítulo 24 Del Matrimonio Y Del Divorcio
Capítulo 25 De La Iglesia
Capítulo 26 De La Comunion De Los Santos
Capítulo 27 De Los Sacramentos
Capítulo 28 Del Bautismo
Capítulo 29 De La Cena Del Senor
Capítulo 30 De La Disciplina Eclesiastica
Capítulo 31 De Los Sinodos Y Concilios
Capítulo 32 La Muerte Y La Resurreccion
Capítulo 33 Del Juicio Final

Disciplina Eclesiástica

Disciplina Eclesiástica

-Compilado, Organizado y Preparado de Varias Fuentes

por Jorge L. Trujillo

  • 1 Corintios 5
  • 1 En efecto, se oye que entre vosotros hay inmoralidad, y una inmoralidad tal como no existe ni siquiera entre los gentiles, al extremo de que alguno tiene la mujer de su padre. 2 Y os habéis vuelto arrogantes en lugar de haberos entristecido, para que el que de entre vosotros ha cometido esta acción fuera expulsado de en medio de vosotros. 3 Pues yo, por mi parte, aunque ausente en cuerpo pero presente en espíritu, como si estuviera presente, ya he juzgado al que cometió tal acción. 4 En el nombre de nuestro Señor Jesús, cuando vosotros estéis reunidos, y yo con vosotros en espíritu, con el poder de nuestro Señor Jesús, 5 entregad a ese tal a Satanás para la destrucción de su carne, a fin de que su espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús. 6 Vuestra jactancia no es buena. ¿No sabéis que un poco de levadura fermenta toda la masa ? 7 Limpiad la levadura vieja para que seáis masa nueva, así como lo sois, sin levadura. Porque aun Cristo, nuestra Pascua, ha sido sacrificado. 8 Por tanto, celebremos la fiesta no con la levadura vieja, ni con la levadura de malicia y maldad, sino con panes sin levadura de sinceridad y de verdad. 9 En mi carta os escribí que no anduvierais en compañía de personas inmorales; 10 no me refería a la gente inmoral de este mundo, o a los avaros y estafadores, o a los idólatras, porque entonces tendríais que salir del mundo. 11 Sino que en efecto os escribí que no anduvierais en compañía de ninguno que, llamándose hermano, es una persona inmoral, o avaro, o idólatra, o difamador, o borracho, o estafador; con ése, ni siquiera comáis. 12 Pues ¿por qué he de juzgar yo a los de afuera? ¿No juzgáis vosotros a los que están dentro de la iglesia ? 13 Pero Dios juzga a los que están fuera. EXPULSAD DE ENTRE VOSOTROS AL MALVADO.

¿Cuáles son las marcas de una iglesia saludable?

Los reformadores dijeron que las marcas de una iglesia saludable eran tres: la predicación expositiva de la Palabra, la Administración de los Sacramentos y la administración de la disciplina. Hoy día existen varias listas compuestas por distintos autores, algunas tienen 5 puntos, otras 7, 9, 10, y hasta 100 puntos distintos de lo que realmente es una iglesia saludable. Pero la gran mayoría de ellas coincide en un importante punto, “El ejercicio de la disciplina eclesiástica” como una de esos indicadores. La siguiente lista por el Pastor Mark Denver es un ejemplo de esas marcas: a. Predicación Expositiva, b. Teología Bíblica, c. La predicación del Evangelio, d. Un entendimiento Bíblico de la conversión, e. Un entendimiento Bíblico del evangelismo f. Un entendimiento Bíblico de la membresía Eclesiástica g. La Disciplina Eclesiástica Bíblica h. La preocupación sobre el discipulado y el crecimiento [de los miembros] i. Un liderazgo Bíblico y añade lo siguiente “(Cuando estas cosas están bien, la iglesia es saludable.)”

La salud espiritual de una iglesia no se mide por el tamaño de la congregación, ni por la belleza de sus edificios y estructuras físicas, por el uso de la última tecnología o por la aceptabilidad popular de sus sermones. El escritor de un articulo sobre Marcas de Salud de una Iglesia concluye lo siguiente:

Iglesias saludables no son necesariamente aquellas grandes con bellas facilidades o un equipo de trabajo múltiple o quienes están a la vanguardia en la tecnología. Iglesias saludables a la verdad no son perfectas. Pero las iglesias saludables son aquellas que agradan a Dios en las áreas donde Él lo ha revelado en Su Palabra. http://www.lvchurch.org/marks.htm
Aunque Dios está en todas partes en todo tiempo, existe una presencia especial de Dios que distingue su presencia de una manera especial de un sitio o circunstancia a otro. La disciplina eclesiástica está cerca del corazón de Dios en ciertas épocas o momentos claves. Bob Deffinbaugh, Th. M dice lo siguiente:

Dios está especialmente cerca nuestro en ciertas épocas. Él está siempre cerca nuestro en ‘tiempos de necesidad’ (Hebreos 4:16)86. Está cerca cuando confesamos y abandonamos nuestros pecados (Salmo 76:7; Isaías 59:2; 2ª Corintios 6:16-18). Él está cerca de los que tienen el corazón quebrantado (Salmo 34:18; comparar Mateo 5:3ss.; 2ª Corintios 7:6). Él está con nosotros (aunque seamos dos o tres), cuando ejercitamos la disciplina de la iglesia en Su nombre (Mateo 18:20). Está con nosotros cuando somos disciplinados por Él como un Padre que nos ama (ver Hebreos 12:3-13), Él está con nosotros cuando le llamamos en verdad (Salmo 145:18). Él está cerca cuando le consideramos santo (Levítico 10:3). Él está cerca de nosotros cuando ‘nos acercamos’ a Él (Santiago 4:8). La Cercanía de Dios (Éxodo 33:1-16; 34:8-10; Deuteronomio 4:1-7) By: Bob Deffinbaugh , Th.M (http://www.bible.org/page.php?page_id=3073)

¿Por qué se hace difícil aplicar la disciplina bíblica en nuestros días?

1. El modelo de Mega Iglesia hace difícil mantener lista de miembros. Se hace fácil para muchos entrar o salir sin rendir cuenta a nadie.
2. No hay colaboración ministerial entre lideres de distintas congregaciones.
3. Aunque la membresía en la iglesia es voluntaria, los miembros deben someterse a su autoridad, sin embargo algunos miembros nos se someten a la autoridad de la iglesia

¿Por qué algunas iglesias no disciplinan sus miembros?

1. Miedo a perder miembros
2. Se ve como muy duros (faltos de amor)
3. Es ofensivo al individuo y la sociedad
4. La iglesia no debe meterse en lo personal
5. Puede herir las personas
6. Puede ser visto como una forma de control
7. Algunos disciplinan en secreto (entre el pastor (o unos pocos líderes) y el pecador)*

* Esto puede ser necesario en algunos casos, pero no así en otros. Se debe hacer diferencia entre ofensas públicas y personales. Las ofensas públicas son tratadas públicamente, las personales, en privado.

¿Debe la Iglesia Juzgar sus miembros?

Algunos no entienden correctamente el principio bíblico de ‘juzgar’. El verso ha sido mal aplicado:

  • Mateo 7
  • 1 No juzguéis para que no seáis juzgados. 2 Porque con el juicio con que juzguéis, seréis juzgados; y con la medida con que midáis, se os medirá. 3 ¿Y por qué miras la mota que está en el ojo de tu hermano, y no te das cuenta de la viga que está en tu propio ojo? 4 ¿O cómo puedes decir a tu hermano: “Déjame sacarte la mota del ojo”, cuando la viga está en tu ojo? 5 ¡Hipócrita! Saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás con claridad para sacar la mota del ojo de tu hermano.

Obviamente, el Maestro dice que “no juzguemos para que no seamos juzgados”. Esto por supuesto no significa que no juzguemos del todo sino que se dan los principios bajo los cuales no debemos juzgar y los principios sobre los que sí podemos juzgar. Es claro que los gobiernos y las cortes de justicia, juzgan miles de casos diarios y nadie se opone a que así sea. El ejercer juicio es importante para mantener el orden social, para separar lo bueno de lo malo y hacer ‘justicia’ a los que son violentados.

Lo que no se debe hacer es ‘juzgar hipócritamente’, de así hacerlo, caeremos nosotros bajo juicio. La iglesia está llamada a juzgar la mala conducta de sus miembros.

Definición de Disciplina:
Carl Laney declara, “La Disciplina eclesiástica puede ser ampliamente definida como las medidas de confrontación tomadas por un individuo, los líderes de la iglesia, o la congregación con respecto a algún asunto de pecado en la vida de un creyente.”

La Disciplina no es condenación. Es disciplina y la disciplina está diseñada para entrenar y restaurar.

El Patrón y Base para la Disciplina

1. El Señor mismo disciplina sus hijos (Heb. 12:6) y ha dado autoridad a la iglesia para hacerlo (1 Cor. 512-13; 2 Cor. 2:6)
2. El carácter santo de Dios (1 Pedro 1:16; Heb. 12:11) requiere sacar la levadura de sus filas (1 Cor. 5:6-8)
3. Es un mandamiento de la Escritura (1 Cor. 4:6) El no hacerlo es desobediencia (1 Cor. 5:1-13; Matt. 18:17-18; Titus 3:10; 2 Thess. 3:6-15; 1 Tim. 5:20; Gal. 6:1).
4. El testimonio de la iglesia en el mundo (1 Pet. 4:13-19) si la iglesia vive como el munod pierde su credibilidad y autenticidad (1 Pet. 2:11-18; 3:8-16; 4:1-4).

El Propósito de la Disciplina Eclesiástica

1. Trae gloria a Dios y mejorar el testimonio del rebano.
2. Restaurar, sanar, y edificar creyentes pecadores (Matt. 18:15; 2 Thess. 3:14-15; Heb. 12:10-13; Gal. 6:1-2; Santiago 5:20).
3. Producir una fe saludable, una sana doctrina (Tit. 1:13; 1 Tim. 1:19-20).
4. Ganar un alma para Cristo, si el pecador es solamente un Cristiano profesante (2 Tim. 2:24-26).
5. Silenciar los falsos profetas y su influencia en la iglesia (Tit. 1:10-11).
6. Proteger la iglesia de las destructivas consecuencias que ocurren cuando se fracasa en llevar a cabo la disciplina eclesiástica. Una iglesia que falla en ejercer la disciplina sufre perdidas en cuatro áreas:

  • a. Perdida de Pureza (1 Cor. 5:6-7)
  • b. Perdida de Poder (Josué 7)
  • c. Perdida de Progreso (ver Revelación 2:5 y 3:16)
  • d. Perdida de Propósito (1 Pet. 1:14-16; 2:9-15).

La práctica de la Disciplina Eclesiástica

La Manera:

1. Debe ser ejercida por aquellos que son espirituales, quienes caminan verdaderamente por el el Espíritu Santo y quienes crecen en el Señor (Gal. 6:1) – estos son por lo general los líderes de la iglesia.
2. Debe ser hecha con humildad, gentileza y paciencia, considerándonos a nosotros mismos (Gal. 6:1-2; 2 Tim. 2:24-25).
3. Debe ser hecha sin acepción de personas, sin parcialidad (1 Tim. 5:21).
4. Aquellos que andan desordenadamente deben ser amonestados, advertidos y ganados en amor. (1 Tes. 5:14-15; 1 Tim. 5:1-2; Efe. 4:15; 2 Tim. 4:2). Esta amonestación no está limitada a los lídeeres de la iglesia. Cualquier miembro puede hacerlo siempre y cuando sus intenciones sean motivadas y controladas por el Espíritu Santo (cf. 1 Tes. 5:14 with Gal. 6:1).
5. Si no hay arrepentimiento y obediencia, el pecador creyente debe ser reprendió en público y los miembros del cuerpo deben apartarse de ellos y no mantener relaciones con ellos. La separación social tal como sera prescrita en la siguiente sección tiene dos propósitos principales:

  • a. Indicar al ofensor que su acción ha deshonrado al Senor y ha causado rotura en la armonía del cuerpo. La meta es siempre la restauración y la persona debe ser contada como un hermano (2 Tes. 3:14-15)
  • b. Para crear temor en el resto del rebaño como advertencia contra el pecado (1 Tim. 5:20)

6. Si no hay respuesta en arrepentimiento y obediencia, la iglesia debe aplicar el procedimiento de ex comunicación como se dirige en Mateo 18:17.

  • a. Ejemplos de la disciplina eclesiástica se hallan descritos en la Biblia. Los Corintios debían “reunirse” para tomar acción contra el hermano ofensor. (1 Cor. 5:4-5; Rom. 16:17; 2 Tes. 3:6-15; Fil. 3:17-19).
  • b. Esto era, como Pablo indica “castigo por la mayoría” (2 Cor. 2:6) Como medida protectora, también vemos el caso de la iglesia de Roma y en Tesalónica donde se debía tomar acción con respecto a al conducta divisora y desobediente de no pocos (2 Tes. 3:6-15; Rom. 16:17).

7. Finalmente, la disciplina en el nombre del Señor siempre incluye la disponibilidad para perdonar. La mayoría quienes disciplinan deben también estar dispuestos a perdonar, confortar, y reafirmar su amor a la persona que ha pecado (2 Cor. 2:6-8)

Razones para la Disciplina Eclesiástica

En la disciplina Eclesiástica se debe ejercer extremo cuidado. La Escritura no respalda que el ejercicio de disciplina sea hecho por antojos personales o tabú de la congregación de alguna iglesia o sus líderes. La Escritura, no nuestras opiniones o gustos personales, es la que debe expresar lo que debe ser causa de disciplina y la que debe determinar que es y que no es pecado. Además, no debemos volvernos hiper-críticos inspectores de pajas.

1. Causas Generales:
a. Conducta desordenada, conducta claramente fuera de línea con los mandamientos de la Escritura los cuales afectan negativamente el testimonio y la unidad de la iglesia. (1 Tes. 3:26-15)
2. Causas específicas:
a. Dificultades entre miembros
b. Facciones o gente divisiva que causan división en la iglesia (Rom. 16:17-18; Tito 3:9-11).
c. Conducta inmoral: pecados del tipo mencionado en 1 Cor. 5 sugieren incesto, inmoralidad, idolatría, abuso verbal, borracheras, chismes, vagancia (no trabajan), los que siembran disensión. (1 Cor. 5:1, 11; 2 Tes. 3:10-15).
d. Enseñanza falsa, enseñanza errónea y puntos de vista distintos en cuanto a los fundamentos de la fe y no puntos de diferencia en cuanto a interpretación. (1 Tim. 1:20; 2 1 Tim. 2:17-18; también implicado en Rev. 2:14-16; Fil. 3:2-3, 15-19; Rom. 16:17-18).
3. Dogmas de cada iglesia:
a. Es posible que halla dogmas (no pecados bíblicos, ni asuntos de salvación) en cada congregación. Estos deben ser respetados por quienes se unen a ellas como miembros. Aunque difícil, los dogmas se pueden ‘cambiar’ por vías adecuadas y ordenadamente. Querer cambiar violentamente y destruir tales dogmas puede causar disensión en la congregación. De ser así este es base para la disciplina.

Las preocupaciones claves que deben guiarnos son (a) el carácter santo de Dios, (b) el testimonio del rebano (c) el efecto que tiene sobre la unidad de la pureza de la iglesia y (d) la edificación y restauración del individuo

Procedimiento para la Disciplina Eclesiástica

(Pasos a seguir)

  • Mateo 18 (LBLA)
  • 15 Y si tu hermano peca, ve y repréndelo a solas; si te escucha, has ganado a tu hermano. 16 Pero si no te escucha, lleva contigo a uno o a dos más, para que TODA PALABRA SEA CONFIRMADA POR BOCA DE DOS O TRES TESTIGOS. 17 Y si rehúsa escucharlos, dilo a la iglesia; y si también rehúsa escuchar a la iglesia, sea para ti como el gentil y el recaudador de impuestos. 18 En verdad os digo: todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo. 19 Además os digo, que si dos de vosotros se ponen de acuerdo sobre cualquier cosa que pidan aquí en la tierra, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. 20 Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.
  • Mateo 18 (RV-09)
  • 15 Por tanto, si tu hermano pecare contra ti, ve, y redargúyele entre ti y él solo: si te oyere, has ganado á tu hermano. 16 Mas si no te oyere, toma aún contigo uno ó dos, para que en boca de dos ó de tres testigos conste toda palabra. 17 Y si no oyere á ellos, dilo á la iglesia: y si no oyere á la iglesia, tenle por étnico y publicano. 18 De cierto os digo que todo lo que ligareis en la tierra, será ligado en el cielo; y todo lo que desatareis en la tierra, será desatado en el cielo. 19 Otra vez os digo, que si dos de vosotros se convinieren en la tierra, de toda cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. 20 Porque donde están dos ó tres congregados en mi nombre, allí estoy en medio de ellos.

El procedimiento Bíblico para la disciplina Eclesiástica requiere la iniciativa y receptividad de ambas partes envueltas. Es necesario que tratemos por todos los medios de evitar problemas entre seres humanos, especialmente entre cristianos. Sin embargo, a causa de nuestra naturaleza corrompida y nuestra debilidad e imperfección humana eso no es siempre posible, cometemos faltas grandes y pequeñas, y hacemos cosas que pueden ser escandalosas a mayor o menor grado. No obstante, el cristiano debe estar siempre dispuesto a corregir sus faltas, arrepentirse de sus pecados y enderezar su proceder para con Dios y los para con los hombres.

Precauciones:

  • Proverbios 18:19
  • El hermano ofendido es más difícil de ganar que una ciudad fortificada, y las contiendas son como cerrojos de fortaleza.

Asegúrese: Debemos estar seguros de que la ofensa es legítimamente una ofensa que requiere disciplina. No simplemente algo que nos ‘incomoda’ o ‘irrita’ nuestra paciencia. La ofensa debe ser por lo tanto un ‘pecado’ el cual puede ser clasificado como tal bíblicamente.

Recordemos que también hemos pecado y no somos perfectos (Gal. 6:1)

  • 20 Ciertamente no hay hombre justo en la tierra, que haga bien y nunca peque. 21 Tampoco apliques tu corazón á todas las cosas que se hablaren, porque no oigas á tu siervo que dice mal de ti: 22 Porque tu corazón sabe, como tú también dijiste mal de otros muchas veces. Ecclesiastes 7

Ore a Dios sobre el asunto antes de ir ante la persona que ha ofendido (1 Sam. 8:6)

No lo posponga. Mientras mas tiempo pase, mas difícil se puede hacer la situación. (Se pierde poder- ver anterior)

No comparta a a otros lo sucedido hasta haber tratado de resolverlo de acuerdo a la Biblia (Mateo 18:15). Debemos guardar y proteger la persona y el rebaño de rumores y lenguas mentirosas (Prov. 6:19b; 10:19; 11:13; 18:8, 21; 20:19)

Primer Paso:

Busque reconciliación o corrección del ofensor

1. Cuando hay problemas entre dos personas: Hay dos pasos reconciliación y restauración

2. Cuando el creyente ha sido hallado en pecado: Necesita restauración

Segundo Paso:

Si el primer paso falla, traiga testigos (líderes de la congregación) para fortalecer el efecto de la disciplina.

Tercer Paso:

Si el segundo paso falla, busque reconciliación y restauración por medio de todo el cuerpo eclesiástico. Los pasos a seguir si no hay ‘arrepentimiento’

1. Separación

2. Excomunicación, pérdida de membresía

El Sr. Roger Smalling, en su libro Liderazgo Cristiano, introduce el principio de “los tres martillos” cuando se trata de la corrección: martillo de caucho (goma), martillo de madera y martillo de acero. Al principio la fuerza es suave pero firme. Si no hay corrección se incrementa el golpe, finalmente a falta de arrepentimiento se utiliza el golpe de acero.

Procedimiento para la Restauración:

Perdón:

  • Si hay arrepentimiento genuino (Luc. 3:8; Hechos 26:20) debe haber perdón.
  • Acepte su pecado libremente (1 Jn 1:9; Prov. 28:13ª)
  • Cesa toda actividad por la cual fue disciplinado y busque ayuda si es necesario (Prov. 28:13b, Gal 6:1ss, Stgo. 5:19-20)
  • Haga restitución y pida perdón (Fil. 18-19; Mat. 5:23-24)
  • Demuestre un cambio de corazón genuino (2 Cor. 7:8-11; Sal. 51:17)
  • Manifieste el fruto del E.S. (Gal. 5:22ss)

Confortamiento:

  • buscándole
  • asegurándole de su respaldo
  • motivándoles
  • exhortándoles (consejos)
  • motivándoles a seguir hacia adelante

Amor:

  • Inclúyales, acérqueles
  • Haga lo que ayude a su crecimiento y recuperación (2 Cor. 2:8)

Para posiciones de liderazgo debe haber un periodo de prueba para demostrar su calificación (1 Tim. 3:10)

Escrito: Mayo, 2008.

  • Proverbios 15:31
  • La oreja que escucha la corrección de vida, Entre los sabios morará. 32 El que tiene en poco la disciplina, menosprecia su alma: Mas el que escucha la corrección, tiene entendimiento.
  • Sofonías 3:1-2
  • AY de la ciudad ensuciada y contaminada y opresora! 2 No escuchó la voz, ni recibió la disciplina: no se confió en Jehová, no se acercó á su Dios.

http://www.vidaeterna.org/esp/estudios/disciplina.htm

Dietrich Bonhoeffer

Dietrich Bonhoeffer

Todd Kappelman

Dietrich Bonhoeffer: el hombre y su misión

Desde su muerte en 1945, y especialmente en los últimos diez años, los escritos de Bonhoeffer han estado despertando un interés notable entre los cristianos de todas las edades. Así que vamos a examinar los méritos de leer las obras de Dietrich Bonhoeffer. Lo haremos analizando al hombre y su lugar específico en el canon de escritores cristianos, su trasfondo y contexto histórico y, finalmente, tres de sus obras más importantes e influyentes.

La importancia de Bonhoeffer comienza con su oposición al partido nazi y la influencia del partido en la iglesia alemana durante el surgimiento de Hitler. Este interés lo llevó a áreas de cuestiones ecuménicas cristianas que posteriormente serían importantes como fundamento de los movimientos ecuménicos contemporáneos. Muchas facciones denominacionales y diversos grupos lo reclaman como su vocero, pero es su vida notable y su autoría de difíciles obras devocionales y académicas que le han ganado un lugar en la historia de la teología del siglo veinte.

Bonhoeffer nació el 4 de febrero de 1906 en Breslau, Alemania (hoy parte de Polonia), y tenía una hermana melliza llamada Sabine. En 1933, antes que Hitler llegar al poder, Bonhoeffer, un ministro de la iglesia luterana, ya estaba atacando a los nazis en transmisiones radiales. Dos años después, era líder de un seminario subterráneo con más de veinte jóvenes seminaristas. Ese seminario es visto a menudo como una especie de monasterio protestante, y es responsable de muchas de sus consideraciones acerca de la vida cristiana en lo que se refiere a la comunidad. Más tarde el seminario fue cerrado por la Policía Secreta. En 1939, gracias a arreglos hechos por Reinhold Niebuhr, huyó a Estados Unidos, pero volvió a Alemania luego de una breve estadía. Él creía que era necesario sufrir con su pueblo si quería ser un ministro efectivo luego de la guerra. Los últimos dos años de su vida las pasó en una cárcel de Berlín. En 1945 fue ejecutado por su complicidad en un complot contra la vida de Hitler.

Durante el tiempo en que Bonhoeffer estuvo en prisión escribió un libro llamado Cartas y escritos desde la prisión. El manuscrito fue sacado de contrabando de la cárcel y publicado. Estas cartas contienen la consideración de Bonhoeffer sobre la secularización del mundo y el alejamiento de la religión en el siglo veinte. Según Bonhoeffer, la dependencia de la religión organizada había minado la fe auténtica. Bonhoeffer solicitaba un nuevo cristianismo sin religión, libre del individualismo y el sobrenaturalismo metafísico. Dios, argumentaba Bonhoeffer, debe ser conocido en este mundo mientras opera e interactúa con el hombre en la vida cotidiana. El Dios abstracto de la especulación filosófica y teológica es inútil para el hombre promedio de la calle, y éste forma parte de la mayoría de los que necesitan escuchar el evangelio.

Analizaremos tres de las obras más influyentes e importantes de Bonhoeffer en las siguientes cuatro secciones. La primera obra a considerar será El costo del discipulado, escrito en 1939. Esta obra es una interpretación del Sermón del Monte. Exige una vida radical para el cristiano que quiere ser un auténtico discípulo de Cristo. Ética, escrito entre 1940 y 1943, es la exposición teológica más técnica de Bonhoeffer. Detalla los problemas de intentar construir un fundamento ético sobre bases filosóficas o teóricas. Luego analizaremos en mayor profundidadCartas y escritos desde la prisión, uno de los logros más personales y conmovedores de Bonhoeffer.

El costo del discipulado

La obra más famosa de Bonhoeffer es El costo del discipulado, publicado inicialmente en 1939. Este libro es una exposición e interpretación rigurosa del Sermón del Monte y Mateo 9:35-10:42. La mayor preocupación del Bonhoeffer es la gracia barata. Esta es una gracia que ha sido tan diluida que ya no se asemeja a la gracia del Nuevo Testamento, la gracia costosa de los Evangelios.

Con la expresión gracia barata, Bonhoeffer significa la gracia que ha traído caos y destrucción; es el asentimiento intelectual a una doctrina sin una verdadera transformación en la vida del pecador. Es la justificación del pecador sin las obras que deben acompañar el nuevo nacimiento. Bonhoeffer dice de la gracia barata:

“Es la predicación del perdón sin requerir arrepentimiento, el bautismo sin la disciplina de la iglesia, la Comunión sin la confesión, la absolución sin la confesión personal. La gracia barata es la gracia sin discipulado, la gracia sin la cruz, la gracia sin Jesucristo, vivo y encarnado”.{1}

La verdadera gracia, según Bonhoeffer, es una gracia que le costará la vida a un hombre. Es la gracia hecha costosa por la vida de Cristo, que fue sacrificada para comprar la redención del hombre. La gracia barata surgió del deseo del hombre de ser salvado, pero sin convertirse en discípulo. El sistema doctrinal de la iglesia, con sus listas de códigos de comportamiento, se convierte en un sustituto para el Cristo Vivo, y esto abarata el significado del discipulado. El verdadero creyente debe resistir la gracia barata e ingresar a la vida de discipulado activo. La fe ya no puede significar quedarse quieto y esperar; el cristiano debe levantarse y seguir a Cristo.{2}

Es aquí donde Bonhoeffer hace uno de sus reclamos más perdurables sobre la vida del verdadero cristiano. Escribe que “sólo el que cree es obediente, y sólo el que es obediente cree”.{3} Los hombres se han vuelto blandos y complacientes en la gracia barata y, por lo tanto, están aislados de la gracia más costosa de la abnegación y la humillación personal. Bonhoeffer creía que la enseñanza de la gracia barata provocaba la ruina de más cristianos que cualquier mandamiento de realizar obras.{4}

El discipulado, para Bonhoeffer, significa una adhesión estricta a Cristo y a sus mandamientos. Es, también, una estricta adhesión a Cristo como el objeto de nuestra fe. Bonhoeffer discute esta firme obediencia en el capítulo tres de El costo del discipulado. En este capítulo, el llamado de Leví y de Pedro se usa para ilustrar la respuesta adecuada del creyente al llamado de Cristo y el evangelio.{5} El único requisito que entendieron estos hombres fue que, en cada caso, el llamado era confiar en la palabra de Dios y aferrarse a ella como algo que ofrece una mayor seguridad que todas las seguridades del mundo.{6}

En el capítulo 19 del Evangelio de Mateo, tenemos la historia del joven rico que pregunta acerca de la salvación, al que Cristo le dice que debe vender todas sus posesiones, tomar su cruz y seguirlo. Bonhoeffer enfatiza la perplejidad de los discípulos que preguntan: “¿Quién, pues, podrá ser salvo?”.{7} La respuesta que reciben es que es sumamente difícil ser salvo, pero que con Dios todas las cosas son posibles.

Bonhoeffer y el Sermón del Monte

La exposición del Sermón del Monte es otro elemento importante de El costo del discipulado. En él, Bonhoeffer asigna un énfasis especial a las bienaventuranzas para entender al Cristo encarnado y crucificado. Es aquí que los discípulos son llamados “bienaventurados” por una lista extraordinaria de cualidades.

Los pobres en espíritu han aceptado la pérdida de todas las cosas, especialmente la pérdida del yo, para poder seguir a Cristo. Los que lloran son las personas que viven sin la paz y la prosperidad de este mundo.{8} El lloro es el rechazo consciente del regocijo en lo que el mundo se regocija, y encontrar la propia felicidad y realización sólo en la persona de Cristo.

Los mansos, dice Bonhoeffer, son quienes no hablan en defensa de sus propios derechos. Subordinan continuamente sus derechos y a ellos mismos a la voluntad de Cristo primero y, en consecuencia, al servicio de los demás. Asimismo, quienes tienen hambre y sed de justiciatambién renuncian a la expectativa de que el hombre puede llegar a hacer del mundo un paraíso. Su esperanza está en la justicia que sólo puede traer el reino de Cristo.

Los misericordiosos renuncian a su propia dignidad y se consagran a otros, ayudando a los necesitados, los enfermos y los marginados. Los de limpio corazón ya no están afligidos por el llamado de este mundo; se han resignado ellos mismos al llamado de Cristo y a los deseos de Él para su vida. Los pacificadores aborrecen la violencia que se usa tan frecuentemente para solucionar problemas. Este punto será de importancia especial para Bonhoeffer, que escribía en vísperas de la Segunda Guerra Mundial. Los pacificadores mantienen la comunión donde otros encontrarían una razón para romper una relación. Estas personas siempre ven otra opción.{9}

Quienes padecen persecución por causa de la justicia están dispuestos a sufrir por causa de Cristo. Cada causa justa se convierte en la causa de ellos, porque forma parte de la obra general de Cristo. El sufrimiento se convierte en la forma de comunión con Dios.{10} A esta lista se agrega la bendición final pronunciada sobre quienes son perseguidos por causa de la justicia. Estos recibirán una gran recompensa en el cielo y serán comparados a los profetas que sufrieron también.

El énfasis de Bonhoeffer en el sufrimiento está relacionado directamente con el sufrimiento de Cristo. La iglesia está llamada a llevar toda la carga de Cristo, especialmente en lo tocante al sufrimiento; si no, se desplomará bajo el peso de la carga.{11} Cristo ha sufrido, dice Bonhoeffer, pero su sufrimiento es eficaz para la remisión de pecados. Nosotros podemos sufrir también, pero nuestro sufrimiento no es para propósitos redentores. Sufrimos, dice Bonhoeffer, no sólo porque es lo que le corresponde a la iglesia, sino para que el mundo pueda vernos sufrir y entender que hay una forma en que los hombres pueden llevar las cargas de la vida, y que ese camino es sólo a través de Cristo. El discipulado, para Bonhoeffer, no estaba limitado a lo que podemos comprender; debe trascender toda comprensión. El creyente debe sumergirse en las aguas profundas, más allá de la comprensión y la enseñanza cotidiana de la iglesia, y esto debe hacerse individualmente y colectivamente.

La Ética de Bonhoeffer

Ética, la obra de Dietrich Bonhoeffer, fue escrita entre 1940 y 1943. Escrita en forma de conferencias, ésta es su obra más madura, y es considerada como su principal contribución a la teología.{12} La ética cristiana, dice, debe ser considerada con referencia al hombre regenerado, cuyo principal deseo debería ser agradar a Dios, y no con relación a un sistema filosófico hermético. El hombre no es, ni puede ser, el árbitro final del bien y del mal. Esto está reservado sólo a Dios. Cuando el hombre trata de decidir lo que está bien y lo que está mal, sus esfuerzos están condenados al fracaso. Bonhoeffer escribió que “en vez de conocer sólo al Dios que es bueno para con él y en vez de conocer a todas las cosas en Él, el hombre sólo se conoce a sí mismo como el origen del bien y del mal”.{13} Con esta declaración, Bonhoeffer ingresó en uno de los problemas filosóficos y teológicos más difíciles de la historia de la iglesia: el problema del mal. Bonhoeffer creía que el problema del mal sólo podía ser entendido a la luz de la Caída de la humanidad. La Caída causó la desunión entre el hombre y Dios, con el resultado de que el hombre es incapaz de discernir el bien y el mal.{14} Los hombres modernos tienen una vaga inquietud acerca de su capacidad de conocer el bien y el mal. Bonhoeffer aseveró que esto es, en parte, debido al deseo de certeza filosófica. Sin embargo, Bonhoeffer instó al cristiano a ocuparse de vivir la voluntad de Dios antes que buscar un conjunto de reglas que uno pueda seguir.{15} Y, si bien Bonhoeffer no abogaba por una revelación directa e individual en cada dilema ético, sí creía que el hombre puede tener conocimiento de la voluntad de Dios. Dijo que “si un hombre se lo pide a Dios humildemente, Dios le dará conocimiento cierto de su voluntad; y entonces, después de toda está búsqueda ferviente, habrá libertad para tomar verdaderas decisiones, y esto con la confianza de que no es el hombre sino Dios mismo que, a través de esta búsqueda, pone en efecto su voluntad”.{16}

Tal vez nuestra primera respuesta a Bonhoeffer es que parece ser una especie de místico. Sin embargo, es imperativo entender el tiempo en que estaba escribiendo, así como algunos de los problemas específicos que estaba tratando. La Segunda Guerra Mundial estaba en curso, y las grandes preguntas éticas del siglo estaban confrontando a la iglesia. Los hombres buenos, y aun los cristianos comprometidos, se encontraban en lados opuestos de la guerra. Sería ridículo suponer que el bien y el mal, en niveles individuales o nacionales, fueran obvios, y que había un acuerdo universal entre los cristianos. En medio de toda esta confusión, un joven pastor-teólogo y miembro de la resistencia sólo podía aconsejar que los creyentes se volvieran a Cristo con la expectativa de que era posible obtener verdaderas respuestas. Este tipo de confianza es sumamente necesaria entre cristianos que enfrentan un mundo desprovisto de respuestas. La fortaleza de la Ética de Bonhoeffer radica, no es su resolución sistemática de los problemas que enfrenta la iglesia, sino más bien en el reconocimiento de que la vida es compleja y que todos los sistemas fuera de la humilde sumisión a la Palabra de Dios están condenados al fracaso. Por perturbador que sea la Ética de Bonhoeffer, es un llamado refrescante a la iglesia contemporánea a arrepentirse y volver a una vida caracterizada por la oración, la marca tradicional de la iglesia primitiva.

La correspondencia de Dietrich Bonhoeffer desde la cárcel

Nuestra consideración final de la obra de Dietrich Bonhoeffer, que fue ahorcado en 1945 por su parte en un intento de asesinato de Hitler, se centrará en sus Cartas y escritos desde la prisión, que comenzó en 1942. Estas cartas representan parte de la obra más madura de Bonhoeffer, así como observaciones perturbadoras relacionadas con la iglesia en los turbulentos años de la mitad del siglo veinte.

El ensayo inicial se titula Luego de diez años. Aquí Bonhoeffer se identifica con el mal de los tiempos, y especialmente con la guerra. Habla de las situaciones irrazonables que deben enfrentar personas razonables. Advierte contra quienes son engañados por el mal que está disfrazado como el bien, y clama contra los fanáticos morales equivocados y los esclavos de las tradiciones y las reglas.

Al contemplar los horrores de la guerra, Bonhoeffer nos recuerda que lo que despreciamos en otros no está completamente ausente de nosotros mismos.{17} Esta advertencia contra el desprecio por la humanidad es muy importante a la luz de autores como Ernest Hemingway, Jean Paul Sartre y Albert Camus, cuyo desprecio por la guerra se convirtió en desilusión con la humanidad. Este es un contraste llamativo entre varios testigos de la guerra que llegaron a conclusiones muy diferentes. Las conclusiones de Bonhoeffer fueron el resultado directo de una relación personal con Cristo. Las conclusiones de Hemingway, Sartre y Camus, las observaciones pesimistas de quienes no tienen una esperanza final.

Bonhoeffer enfrentó la muerte a diario durante muchos años, y arribó a conclusiones osadas con relación a qué postura podrían adoptar los creyentes ante este suceso último. Él argumentaba que uno podía experimentar el milagro de la vida enfrentando la muerte a diario; la vida podía llegar a considerarse como el don de Dios que es. Somos nosotros mismos, y no nuestras circunstancias externas, quienes hacemos que la muerte sea potencialmente positiva. La muerte puede ser algo aceptado voluntariamente.{18}

La pregunta final planteada en este ensayo inicial es si es posible que hombres comunes y sencillos vuelvan a prosperar luego de la guerra.{19} Bonhoeffer no ofrece una solución clara, que puede ser vista como una perspectiva de los verdaderos horrores de la guerra así como una pregunta abierta ideada para provocar la participación individual en el problema.

Mucho antes que películas como La lista de Schindler, Salvar al soldado Ryan y La delgada línea roja, Bonhoeffer informó sobre las atrocidades de la guerra. Algunas de las cartas tratan la brutalidad y los horrores de la vida en los campos de concentración, y uno puede sin duda asegurar la expectativa de ejecución en muchas de sus cartas. Lo que hace que las cartas sean mucho más importantes que las películas populares es que son indudablemente las confesiones de alguien que está mirando la guerra como cristiano. Bonhoeffer pudo simpatizar con los problemas que enfrentaron los cristianos que vivían en tiempos tan turbulentos.

La importancia de Bonhoeffer es difícil de evaluar completamente y precisamente, pero hay dos observaciones que pueden ayudarnos al llegar al final del análisis de su obra.{20} Siempre tenemos que tener en cuenta el momento de sus escritos. Esto explica mucho que podríamos no entender inicialmente. Finalmente, a todo cristiano le haría bien leer las obras de una persona que dio su vida en conexión directa con sus convicciones cristianas. Ha habido muchos mártires en este siglo, pero pocos que hayan registrado tan vívidamente las circunstancias que llevaron a su martirio con sagacidad teológica junto con una visión para la posteridad futura.

Notas

  • 1 Dietrich Bonhoeffer, The Cost of Discipleship, trans. R.H. Fuller, rev. ed. (New York: Macmillan, 1960), 30.
  • 2 Ibid., 53.
  • 3 Ibid., 54.
  • 4 Ibid., 59.
  • 5 Ibid., 87.
  • 6 Ibid., 87.
  • 7Ibid., 94.
  • 8 Ibid., 98.
  • 9 Ibid., 102.
  • 10 Ibid., 102.
  • 11Ibid., 102.
  • 12 William Kuhns, In Pursuit of Dietrich Bonhoeffer (Garden City, N.J.: Doubleday, Image Books, 1969), 130.
  • 13 Dietrich Bonhoeffer, Ethics, trans. Neville Horton Smith (New York: Macmillan, 1965), 19.
  • 14 Ibid., 20.
  • 15 Ibid., 38.
  • 16 Ibid., 40.
  • 17 Dietrich Bonhoeffer, Letters and Papers from Prison, ed. Eberhard Bethage, trans. Rehinald Fuller and others, rev. ed. (New York: Macmillan, 1967).
  • 18 Ibid., 17.
  • 19 Ibid., 17. Alejandro Field

Acerca del autorTodd A. Kappelman es un asociado de campo de Probe Ministries. Se graduó en Religión y Griego en Dallas Baptist University, y en Filosofía/Humanidades en University of Dallas. Actualmente está completando su doctorado en Filosofía en University of Dallas. Ha servido como director asistente de Trinity Institute, un centro de estudios dedicado al pensamiento y la indagación cristianos. Ha sido el editor gerente de The Antithesis, una publicación bimestral dedicada a la crítica de películas extranjeras e independientes. Su área de conocimiento fundamental es la filosofía continental (especialmente del siglo XIX y XX) y el pensamiento postmoderno.Probe Ministries (Ministerios Probe)

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fuente: http://www.ministeriosprobe.org/docs/bonhoeffer-esp.html

Plan para arrestar al Papa en Reino Unido

Plan para arrestar al Papa en Reino Unido

La campaña para arrestar a Benedicto XVI por “crímenes contra la humanidad” cuando visite el Reino Unido en algunos meses recibió el respaldo del activista ateo Richard Dawkins

Dawkins cree que puede lograr suspender la visita papal

El autor de “The selfish-gene” (“El gen egoísta”) y “The God delusion” (“El espejismo de Dios”) dijo que “abrazaba cordialmente” la iniciativa lanzada por el ateo Christopher Hitchens.

¿En qué consiste tal campaña? Abogados de derechos humanos en el Reino Unido preparan una acusación contra el Papa Benedicto XVI por su presunto encubrimiento de abusos sexuales contra menores por parte de sacerdotes católicos.

Controversia garantizada

El doctor William Oddie, ex editor de la revista “The Catholic Herald”, calificó al proyecto de “lunático”.

El objetivo de los activistas es opacar la planeada visita papal al Reino Unido, el próximo septiembre, la primera de un pontífice a este país desde 1982.

Richard Dawkins escribió en su blog: “Me siento optimista respecto a que concientizaremos a la gente hasta un punto en que el gobierno británico considere difícil seguir adelante con la visita papal”.

En su columna de “The Guardian” del martes, el articulista George Monbiot escribe: “Imagínense al Papa esperando juicio en una cárcel británica y sólo entonces comienzan a quedar claras las implicaciones de una idea radical que jamás ha sido aplicada: la igualdad ante la ley”.

El corresponsal para Asuntos Religiosos de la BBC, Robert Pigott, dice que la campaña antipapal podría ser entendida como un intento malicioso de crear una “atmósfera de delincuencia” alrededor del Sumo Pontífice.

“La controversia respecto a la presunta participación del Papa en el encubrimiento de abusos sexuales contra menores les está proporcionando a los ateos un garrote con el que golpear a la religión”, añadió.

La noticia de la visita del Papa fue dada a conocer poco antes de que emergieran las acusaciones de que Benedicto XVI había firmado una carta que dilataba la sanción contra un sacerdote pederasta en Estados Unidos.

¿Estado legal?

La polémica se produce luego de una serie de escándalos por casos de pederastia que involucran a la Iglesia Católica en Estados Unidos, la República de Irlanda, Alemania y Noruega.

El Vaticano ha defendido al Papa aduciendo que éste ha mostrado su disposición a reunirse con más víctimas de abusos sexuales, mientras la Iglesia acaba de publicar pautas en internet para que los obispos puedan enfrentar las acusaciones de estos delitos.

Los abogados Geoffrey Robertson y Mark Stephens están considerando tres posibilidades: solicitarle a la fiscalía británica que inicie el procesamiento legal del Papa; iniciar su propia querella civil o referir el caso al Tribunal Penal Internacional.

El escritor e iniciador de la campaña, Christopher Hitchens, dijo que el Estado Vaticano no es legal, lo que plantea la pregunta de si el Papa, como jefe de Estado, podría reclamar inmunidad diplomática.

“Naciones Unidas, en sus orígenes, le negó un lugar en su seno al Vaticano, pero le concedió un estatus único: el de “observador”, permitiéndole ser signatario de tratados tales como la Ley del Mar y -¡qué ironía!- la Convención de los Derechos de los Niños, y para hablar y votar en conferencias donde promueve sus controvertidos dogmas sobre el aborto, la anticoncepción y la homosexualidad”, señaló Hitchens.

Antecedente

El grupo citó como antecedente el caso reciente de la ex ministra de Relaciones Exteriores de Israel, Tzipi Livni, quien canceló una prevista visita a Londres luego de que un juez británico emitiera una orden de arresto en su contra a propósito de su presunta participación en el conflicto de Gaza.

Sin embargo, el doctor Oddie, ex editor de “The Catholic Herald”, dijo que la campaña misma demostraba lo “extraordinariamente dementes” que eran Christopher Hitchens y Richard Dawkins.

“Lo que es legalmente válido es lo acordado entre autoridades legales, en este caso el derecho italiano -el gobierno de Italia- y, segundo, el derecho internacional, determinado por Naciones Unidas. Ambas autoridades legales aceptan que el Vaticano es un Estado legal”.

“Christopher Hitchens tiene el derecho a decir que no debería ser así, pero no puede decir que no sea así. Es como si los miembros de una sociedad demente dicen que son Napoleón”, concluyó Oddie.

El Vaticano descartó cualquier posibilidad de que el Papa renuncie a propósito de los escándalos.

BBC Londres
13 de abril de 2010

La confesión de fe 1646

Publicado en RIQUEZAS DE GRACIA (http://www.riquezasdegracia.com)
La confesión de fe 1646

Una confesión de fe, a veces llamado hoy:

LA PRIMERA CONFESIÓN DE FE DE LONDRES (BAUTISTA)

UNA CONFESIÓN DE FE
DE SIETE CONGREGACIONES O IGLESIAS
DE CRISTO EN LONDRES COMUNMENTE LLAMADAS
(INJUSTIFICADAMENTE) ANABAPTISTAS

PUBLICADA

Con El Fin De Vindicar La Verdad, Instruir
A Quienes La Desconocen Y Aclarar Aquellas
Calumnias Que Tan A Menudo Les
Son Lanzadas De Manera Injustificada Tanto
En La Prensa Como En Los Púlpitos.

Pero esto te confieso, que según el Camino que ellos llaman secta, así doy culto al Dios de mis padres, creyendo todas las cosas que están escritas en la ley y en los profetas; teniendo esperanza en Dios, la cual ellos mismos también abrigan, de que ha de haber resurrección de los muertos, tanto de justos como de injustos – Hechos 24:14,15

Porque no podemos menos de decir lo que hemos visto y oído – Hechos 4:20

Jesús le respondió: Si he hablado mal, testifica en qué está el mal; y si bien, ¿por qué me golpeas? – Juan 18:23

Bienaventurados seréis cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos… etc. – Mateo 5:11,12 y 19:29

Segunda Edición Corregida y Ampliada

Publicada Según Ordenada
LONDRES, IMPRESO POR MATTH. SIMMONS,
PARA SER VENDIDA por JOHN HANCOCK
EN POPES-HEAD ALLEY – 1646

UNA CONFESIÓN DE FE de siete congregaciones (iglesias) de Cristo en Londres comúnmente llamadas, de manera injustificada, Anabaptistas. Esta publicación procura vindicar la Verdad, instruir a quienes la desconocen y aclarar aquellas calumnias que tan a menudo les son lanzadas de manera injustificada tanto en la prensa como en los púlpitos. Impreso en Londres, en el año de nuestro Señor, 1646.

Artículo 1

EL Señor nuestro Dios es Dios único, quien subsiste por sí mismo, cuya naturaleza nadie puede comprender sino sólo él, quien solo tiene inmortalidad, morando en luz a la cual nadie se puede acercar. El es en sí santísimo; infinito en grandeza, sabiduría, poder y amor; es misericordioso y magnánimo, paciente así como abundante en bondad y verdad; él da vida, vigor y preserva a todas sus criaturas.
1 Corintios 8:6; Isaías 43:15, 44:6, 46:9; Exodo 3:14, 34:6,7; 1 Timoteo 6:16; Salmo 147:5; Deuteronomio 32:3; Job 36:5; Jeremías 10:12; Hechos 17:28; Romanos 11:36.

Artículo 2

EN este Ser infinito y divino se halla el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo, cada uno teniendo plena Esencia divina sin que ésta quede dividida, siendo los tres infinitos y sin principio, por lo que hay un solo Dios quien no ha de dividirse en su naturaleza y Ser sino, mas bien, distinguirse por sus varios atributos particulares.
1 Corintios 1:3, 8:6; Juan 1:1, 15:26; Exodo 3:14

Artículo 3

DIOS decretó en sí mismo -antes de que el mundo existiera- todas las cosas, sean las necesarias, accidentales o voluntarias, con todas sus circunstancias para así obrar, disponer y ejecutar todas las cosas según el consejo de su propia voluntad para su propia gloria (mas, sin ser autor responsable del pecado ni participante del mismo). En ésto manifiesta su sabiduría en la disposición de todas las cosas, su inmutabilidad, poder y fidelidad para efectuar su decreto. Desde antes de la fundación del mundo, Dios predestinó a unos hombres a vida eterna por medio de Jesucristo para la alabanza y la gloria de su gracia, (predestinado y) dejando a los demás en su pecado para su justa condenación, para la alabanza de su justicia.
Isaías 45:7, 46:10; Efesios 1:4,5,11; Romanos 3:4, 11:33; Salmos 33:15, 115:3, 135:6, 144; 1 Samuel 10:9,26; Proverbios 16:4, 33, 21:6; Exodo 21:13; Jereremías 10:10, 14:22; Mateo 6:28,30; Colosenses 1:16,17; Números 23:19,20; Judas4:6;

Artículo 4

EN el principio Dios hizo todas las cosas muy buenas; creó al hombre según su propia imagen, lleno de toda la perfección de la naturaleza y libre de todo pecado. Mas, el hombre no permaneció mucho tiempo en tal estado honroso. Satán, usando la sutileza de la serpiente, sedujo primero a Eva y, luego, a través de ella también a Adán, quien, sin ser obligado a ello, desobedeció el mandamiento de Dios, comió del fruto prohibido y cayó, así trayendo la muerte sobre toda su descendencia, los que ahora son concebidos en pecado; son, por naturaleza, hijos de ira, siervos del pecado, sujetos a la muerte y tantas otras adversidades en este mundo a no ser que el Señor Jesucristo los liberte.
Génesis 1:1; 3:1,4,5; Colosenses 1:16; Isaías 45:12; 1 Corintios 15:45,46; Eclesiastés 7:29; 2 Corintios 11:3; 1 Timoteo 1:14; Gálatas 3:22; Romanos 5:12,18,19; 6:22; Efesios2:3.

Artículo 5

DIOS, en su infinito poder y sabiduría, dispone todas las cosas para el fin para el cual fueron creadas. Así, ni el bien ni el mal sobreviene a persona alguna por mera casualidad o aparte de la providencia divina; todo lo que sobreviene a los elegidos es por su designio, para su gloria y el bien de ellos.
Job 38:11; Isaías 46:10,11; Eclesiastés 3:14; Marcos 10:29,30; Exodo 21:13; Proverbios 16:33; Romanos 8:28.

Artículo 6

YA que todos los elegidos son amados de Dios con amor eterno, son, por lo tanto, redimidos, vivificados y salvados no por sí mismos ni por sus obras -de tal manera que ninguno se jacte- sino sola y enteramente por la gracia libre y misericordia de Dios por medio de Jesucristo, quien nos es hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación, redención y el “todo en todo” para que “el que se gloría, gloríese en el Señor”.
Jeremías 31:2; 23:6; 9:23,24; Efesios 1:3,7; 2:8,9; Hechos 13:48; 1 Corintios 1:30,31; 2 Corintios 5:21; 1 Tesalonicenses 5:9

Artículo 7

Y esta es la vida eterna, que conozcamos al único y verdadero Dios y a Jesucristo, a quién él envió. Por el contrario, el Señor habrá de traer venganza en fuego consumidor a aquellos que no conocen a Dios ni obedecen el evangelio de Jesucristo.
Juan 6:36; 17:3; 2 Tesalonicenses 1:8; Hebreos 5:9

Artículo 8

LA regla del conocimiento, fe y obediencia tocante a la adoración a Dios, en la que está encerrada todo el deber del hombre, es (no las leyes humanas, ni tradiciones no escritas) sólo la Palabra de Dios contenida (a saber, escrita) en las sagradas Escrituras. En ella se halla claramente escrito todo lo que nos es necesario conocer, creer y practicar, lo cual es la única regla de santidad y obediencia que todos los santos, en todo tiempo y lugar, han de obedecer.
Isaías 8:20; Mateo 15:6,9; Juan 5:39; Hechos 3:22,23; Gálatas 1:8,9; Colosenses 2:23; 2 Timoteo 3:15-17

Artículo 9

EL Señor Jesucristo, de quien Moisés y los profetas escribieron y los apóstoles predicaron, es el Hijo de Dios, el esplendor de su gloria a través de quien hizo el mundo; es él quien sustenta y gobierna todas las cosas que él ha creado. Una vez llegó el cumplimiento del tiempo, fue engendrado por una mujer de la tribu de Judá y de la simiente de Abraham y David, a saber, la virgen María. El Espíritu Santo vino sobre ella y la sombra del omnipotente la cubrió. También fue tentado según nosotros, mas, sin pecado.
Génesis 3:15; 22:18; 49:9,10; Proverbios 8:23; Isaías 53:3-5; Daniel 7:13; 9:24; Mateo 1:16; Lucas 3:23,26; Juan 1:1-3; Romanos 1:3; 9:10; Gálatas 4:4; Hebreos 1:8; 2:16; 4:15; 7:14; Apocalípsis 5:5

Artículo 10

JESUCRISTO fue hecho Mediador del nuevo y eterno pacto de gracia entre Dios y los hombres, siendo así plenamente y perfecto Profeta, Sacerdote y Rey de la iglesia de Dios para siempre.
Isaías 9:6,7; Juan 14:6; 1 Timoteo 2:5; Hebreos 9:15

Artículo 11

JESUCRISTO fue designado por Dios a este oficio desde la eternidad; en lo que a su humanidad respecta, fue llamado desde el vientre, separado y ungido plena y abundantemente con todos aquellos dones necesarios, habiendo Dios Padre derramado sobre él, sin límite, su Espíritu Santo.
Proverbios 8:23; Isaías 11:2-5, 42:6, 49:15, 61:1-2; Lucas 4:17,22; Juan 1:14,26, 3:34

Artículo 12

TOCANTE a su oficio como Mediador, la Escritura enseña que Cristo fue llamado a ese cargo, pues nadie asume de sí mismo tal honor sino que es llamado al él, así como Dios llamó a Aarón. Fue, pues, un acto de Dios ordenar -mediante promesa especial- a su Hijo a este cargo, siendo dicha promesa el que Cristo fuera hecho un sacrificio por el pecado, que viera su simiente, prolongara sus días y que la buena voluntad del Señor prosperara en su mano. Todo ésto fue hecho por la pura y absoluta gracia de Dios hacia sus elegidos, sin condición alguna en ellos que mereciese tal favor.
Isaías 53:10-11; Juan 3:16; Romanos 8:32; Hebreos 5:4-6

Artículo 13

ESTE oficio de Mediador, a saber, el ser Profeta, Sacerdote y Rey de la iglesia de Dios, es tan particularmente propio a Jesucristo que ni en parte o en totalidad puede ser transferido de él a ningún otro.
Daniel 7:14; Lucas 1:33; Juan 14:6; Hechos 4:12; Hebreos 7:24; 1 Timoteo 2:5

Artículo 14

ESTE oficio al cual Cristo ha sido llamado consiste, realmente, de tres oficios, a saber: Profeta, Sacerdote y Rey. Tal número y tal orden es necesario, pues, respecto a nuestra ignorancia, tenemos necesidad de su oficio profético; respecto a nuestra gran separación de Dios, necesitamos su oficio sacerdotal para que obre reconciliación para con Dios; y, respecto a nuestra separación de Dios e inhabilidad total de poder volvernos a él por nuestra propia fuerza, necesitamos su oficio real para que nos convenza, domine, acerque, levante y preserve para su reino celestial.
Deuteronomio 18:15; Salmos 2:6; Cantares 1:3; Juan 6:44, 16:8; Hechos 3:22-23, 26:18; 2 Corintios 5:20; Filipenses 4:13; Colosenses 1:21; 2 Timoteo 4:18; Hebreos 3:1, 4:14-15

Artículo 15

EL oficio profético de Cristo es aquel mediante el cual ha revelado la voluntad de Dios, a saber, todo aquello que sus siervos han de conocer y obedecer. Por tanto, no sólo es llamado Profeta, Maestro, Apóstol de nuestra profesión y Angel del pacto, sino también la misma sabiduría de Dios en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento, quien continuamente revela la verdad del evangelio a su pueblo.
Deuteronomio 18:15; Malaquías 3:1; Mateo 23:10; Juan 1:18, 12:49-50, 17:8; 1 Corintios 1:24; Colosenses 2:3; Hebreos 3:1

Artículo 16

CON tal de ser cabalmente Profeta, le fue necesario ser tanto Dios como hombre, pues, de no haber sido Dios, jamás habría conocido la voluntad de Dios Padre y, de no haber sido hombre, tampoco habría podido manifestar -en sí mismo- dicha voluntad a los hombres.
Deuteronomio 18:15; Juan 1:18; Hechos 3:22; Hebreos 1:1

Nota

QUE Cristo sea Dios queda clara y maravillosamente declarado en las Escrituras. Se le llama Dios fuerte (Isaías 9:6); el Verbo era Dios (Juan 1:1); Cristo, quien es Dios sobre todos (Romanos 9:5); Dios manifestado en carne (1 Timoteo 3:16). Es verdadero Dios (1 Juan 5:20), el Principio (Apocalipsis 1:8), El da vida a todas las cosas, pues, sin él, nada fue hecho (Juan 1:2). Es quien perdona el pecado (Mateo 9:6); él es desde antes de Abraham (Juan 8:58). Fue, es y siempre será el mismo (Hebreos 13:8). Siempre estará con los suyos hasta el fin del mundo (Mateo 28:20), y lo que no podría decirse de Jesucristo si no fuera Dios: “Al hijo dice: tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo” (Hebreos 1:18; Juan 1:18).
ADEMÁS, Cristo no es sólo y perfectamente Dios, sino hombre perfecto, hecho de mujer (Gálatas 4:4) y simiente de David (Romanos 1:3). Salió de los lomos de David (Hechos 2:30), de Isaí y Judá (Hechos 13:23). “Por cuanto los hijos han tenido en común una carne y una sangre, él también participó de lo mismo” (Hebreos 2:14). No tomó para si la naturaleza de los ángeles sino la simiente de Abraham (v. 16) de tal manera que que somos hueso de su hueso y carne de su carne (Efesios 5:30). “Porque el que santifica y los que son santificados, de uno son todos” (Hebreos 2:11). Vea también Deuteronomio 18:15; Hechos 3:22 y Hebreos 1:1.

Artículo 17

EN lo que el sacercodio de Cristo respecta, habiéndose santificado a sí mismo, apareció una sola vez para deshacer el pecado ofreciéndose como el sacrificio por el pecado por medio del cual satisfizo y sufrió todo lo requerido por el Padre para así obrar la salvación de sus elegidos. Además, quitó todos los ritos y las sombras de lo por venir, habiendo entrado ya tras el velo al lugar santísimo, el cual es la misma presencia de Dios. También hace de su pueblo una casa espiritual, un sacerdocio santo para así ofrecer sacrificios espirituales aceptables, mediante él, al Padre. Por tanto, el Padre no acepta, ni Cristo ofrece ante el Padre ninguna otra adoración ni otros adoradores.
Juan 4:23-24; 17:19; Romanos 5:19; 8:34; Efesios 2:14; 5:2; Colosenses 1:20; Hebreos 5:7-10,12; 8:1; 9:24; 1 Pedro 2:5

Artículo 18

ESTE sacerdocio ni fue de tipo legal ni temporero, sino según el orden de Melchisedec, por lo que es estable y perfecto, no por un tiempo sino por la eternidad y, así, acorde a Cristo, quien vive para siempre. Cristo fue tanto Sacerdote, sacrificio y altar; fue Sacerdote a la par con sus dos naturalezas: fue sacrificio en lo que respecta su naturaleza humana, por lo que la Escritura habla de su cuerpo, su sangre. Sin embargo, la eficacia de su sacrificio dependió de su naturaleza divina por lo que se habla de sangre divina. Debido a su propia naturaleza, él fue el altar mismo ya que el altar santificaba lo que sobre sí se sacrificaba por lo que tenía mayor dignidad que el sacrificio ofrecido.
Mateo 23:17; Juan 17:19; Hechos 20:28; Colosenses 1:20; Hebreos 5:6; 7:16; 9:13-14; 10:10; 13:10,12,15; 1 Pedro 1:18-19

Artículo 19

EN lo que a su oficio real respecta, habiendo ascendido de entre los muertos al cielo, y poseyendo todo poder en el cielo y en la tierra, Cristo reina espiritualmente sobre su iglesia y ejerce su poder sobre todo, ya sean ángeles como humanos, buenos y malos a fin de preservar y salvar a sus elegidos así como dominar y destruir a sus enemigos. Mediante este oficio real, él aplica a sus escogidos los beneficios, virtud y frutos de su profecía y sacerdocio, dominando los pecados de éstos y fortaleciéndoles en sus conflictos contra Satán, el mundo y la carne al guardar sus corazones en la fe y el temor filial mediante su Espíritu. A través de este soberano poder, él gobierna sobre los vasos de ira, usando, limitando y restringiéndolos según el beneplácito de su infinita sabiduría.
Job 2:8; Mateo 28:18,19; Marcos 1:27; Lucas 24:51; Juan 5:26,27; 16:15; 19:36; Hechos 1:1; 5:30,31; Romanos 1:21; 5:6-8; 9:17,18; 14:9,17; 1 Corintios 15:4; Gálatas 5:22,23; Efesios 4:17,18; Hebreos 1;14; 1 Pedro 3:21,22; 2 Pedro 2

Artículo 20

ESTE poder real de Cristo será manifestado de manera más completa cuando venga en gloria a reinar entre sus santos, ocasión en que todo poder y autoridad vendrá a ser estrado de sus pies de tal manera que la gloria del Padre sea perfectamente manifestada en su Hijo así como la gloria del Padre y del Hijo en todos sus miembros.
Juan 17:21,26; 1 Corintios 15:24,28; 1 Tesalonicenses 4:15; 16:17; 2 Tesalonicenses 1:9,10; Hebreos 9:28

Artículo 21

MEDIANTE su muerte, Cristo compró salvación para los elegidos que Dios Padre le entregó; sólo éstos tienen interés en él y mantienen comunión con él, toda vez que él intercede ante el Padre por ellos. Sólo a ellos Dios aplica esta redención mediante su Espíritu así como sólo a ellos -y a ningún otro- es otorgada la dádiva de vida eterna.
Mateo 1:21; Juan 3:16; 15:13; 17:6; Romanos 8:29,30; 1 Corintios 2:12; Efesios 1:14; Hebreos 5:9; 7:25; 1 Juan 5:12

Artículo 22

LA fe es un don de Dios, obrada en los corazones de los elegidos por el Espíritu de Dios. Mediante esta fe es que llegan a conocer y a creer la verdad de las Escrituras y su excelencia sobre todo otro escrito y objeto en el mundo, ya que exaltan la gloria y los atributos de Dios, la excelencia de la naturaleza y los oficios de Cristo así como el poder y la plenitud del Espíritu en todas sus obras y funciones; asidos de tal fe pueden confiar sus almas a las verdades así creídas.
Juan 6:29,63; 17:17; Gálatas 5:22; Efesios 2:8; Filipenses 1:29; Hebreos 4:11,12

Artículo 23

AQUELLOS en quienes el Espíritu de Dios obra tan preciosa fe jamás se apartarán de manera total, final. Dado que, de su parte, los dones de Dios son sin arrepentimiento, él continúa engendrando y nutriéndoles en la fe, amor, arrepentimiento, gozo, esperanza y todos los frutos de gracia del Espíritu con miras a la inmortalidad. Y aunque tormentas y aguas azoten contra ellos, éstas jamás podrán sacarles de aquella roca y fundamento sobre la cual están anclados. Además, aunque falten en su fe y Satán los tiente tal que la luz y el amor del Señor sean opacados, Dios sigue siempre el mismo, guardándolos por su poder para alcanzar la salvación, gozando ellos, así, su posesión adquirida ya que están grabados en la mano de Dios, sus nombres estando escritos en el libro de la vida desde la eternidad.
Isaías 49:13-16; Mateo 7:24,25; Juan 13:10; 10:28,29; 1 Pedro 1:4-6

Artículo 24

LA fe es procreada sencillamente mediante la predicación del evangelio, o palabra de Cristo, aparte de cualquier poder o capacidad en la criatura. Siendo la criatura totalmente pasiva, además de muerta en sus delitos y pecados, cree y así es convertida nada menos que por el mismo poder que levantó a Cristo de los muertos.
Ezequiel 16:16; Romanos 1:16; 3:12; 9:19; 10:17; 1 Corintios 1:28; Efesios 1:19; Colosenses 2:12

Artículo 25

LA predicación del evangelio con miras a la conversión de los pecadores es completamente gratis, y en nada requiere como obra absolutamente necesaria algún tipo de cualificación, preparación previa, los terrores de la ley ni un ministerio preparatorio de la ley sino sólo un alma desnuda, pecadora e impía que reciba al Cristo crucificado, muerto, sepultado y resucitado. Cristo es hecho, así, Príncipe y Salvador a tales pecadores que mediante el evangelio son traídos a creer en él.
Isaías 55:1; Juan 1:12; 3:14,15; 7:37; Hechos 2:36; 5:30,31; Romanos 4:5; 5:8; 1 Corintios 1:22,24; 1 Timoteo 1:15

Artículo 26

EL mismo poder que obra la conversión a Cristo mediante la fe, conduce al alma a través de sus deberes, tentaciones, conflictos y sufrimientos, pues, todo lo que un creyente es, lo es por medio de la gracia, la misma que le asiste tanto en su obediencia como en sus tentaciones.
Juan 15:5; 1 Corintios 15:10; 2 Corintios 12:9; Gálatas 2:19,20; Filipenses 2:12,13; 1 Pedro 1:5

Artículo 27

TODO creyente es unido a Dios mediante la obra de Cristo y, así, son hechos uno con Dios así como Dios uno con ellos. Todo creyente es hijo de Dios y heredero juntamente con Cristo, a quien pertenecen todas las promesas, no sólo en esta vida sino en la venidera.
Juan 17:21; 20:17; Gálatas 2:19,20; Hebreos 2:11; 1 Tesalonicenses 1:1; 1 Juan 4:16

Artículo 28

AQUELLOS que han sido unidos a Cristo son justificados de todos sus pecados mediante la sangre de Cristo. Tal justificación es una plena absolución, por gracia, de todo el pecado del culpable pecador, obrada por Dios mediante la satisfacción que Cristo obró a favor del pecador en su muerte. La misma es aplicada de manera palpable mediante la fe.
Hechos 13:38,39; Romanos 3:23,25,30; 5:1; 2 Corintios 5:19; Hebreos 9:26; 10:14; 1 Juan 1:7

Artículo 29

EL conjunto total de todo los creyentes es un pueblo santo, santificado, siendo dicha santificación una gracia espiritual del nuevo pacto -producto del amor de Dios manifestado en el corazón- mediante la cual se ocupa el creyente en una obediencia evangélica, celestial a todo mandamiento que su Cabeza y Rey, Cristo, le ha prescrito en su nuevo pacto.
Mateo 28:20; 1 Corintios 12; Efesios 1:4; 1 Pedro 2:9; 1 Juan 4:16

Artículo 30

TODO creyente, mediante el conocimiento de esa justificación de vida dada por el Padre y obrada mediante la sangre de Cristo, posee, como su gran privilegio del nuevo pacto, paz para con Dios, reconciliación a través de la cual los que estaban lejos han sido hechos cercanos mediante esa sangre y aquella paz que sobrepuja todo entendimiento. Además, se goza en Dios mediante nuestro Señor Jesucristo, de quien hemos recibido la reconciliación.
Romanos 5:9-11; 2 Corintios 5:19; Efesios 2:13,14; 4:7; Isaías 54.10

Artículo 31

TODO creyente está, durante su vida, en una constante guerra y lucha contra el pecado, su yo, el mundo así como el diablo, estando sujeto a todo tipo de aflicción, tribulación y persecución a los cuales ha sido predestinado y señalado. Todo cuanto poseen espiritualmente y gozan los santos en Dios es sólo por la fe, contrastado con aquellas cosas externas, temporales disfrutadas legalmente por quienes no poseen dicha fe.
Deuteronomio 2:5; Romanos 7:23,24*; 8:29; 2 Corintios 5:7; Gálatas 2:19,20; Efesios 6:10,11; 1 Tesalonicenses 3:3; 2 Timoteo 3:12; Hebreos 2:9,10
*[Podría referirse este texto al momento en que ocurre la conversión.]

Artículo 32

LA única fortaleza mediante la cual los santos son capacitados para lidiar con toda oposición y prueba es el mismo Jesucristo, quien como Capitán de su salvación, fue perfeccionado por medio de sus sufrimientos. Él ha comprometido su fidelidad y fortaleza para asistirles en sus aflicciones, sostenerles en sus tentaciones y preservarles mediante su poder hasta que alcancen su reino eterno.
Juan 15:5; 16:33; Filipenses 4:11; 2 Timoteo 4:18; Hebreos 2:9,10

Artículo 33

EL Señor Jesucristo tiene, aquí en la tierra, un reino espiritual, a saber: su iglesia, la cual ha comprado y redimido para sí mismo como una herencia especial. Esa iglesia consiste de una compañía de santos visibles, llamados y separados del mundo mediante la Palabra y el Espíritu de Dios de tal modo que profesen, visiblemente, la fe del evangelio, siendo bautizados en dicha fe, unidos así al Señor y el uno al otro mediante el mutuo acuerdo de disfrutar, juntos, las ordenanzas requeridas por Cristo, su Señor y Rey.
Mateo 11:11; 18:19,20; Hechos 2:37,42; 9:26; 10:37; 19:8,9; 26:18; Romanos 1:7; 10:10; 1 Corintios 1:2; 2 Corintios 6:17; Efesios 1:1; 2 Tesalonicenses 1:1; 1 Pedro 2:5; Apocalipsis 18:4

Artículo 34

A esta iglesia él ha hecho sus promesas y dado señales de su pacto, presencia, aceptación, amor, bendición y protección. De aquí fluyen las fuentes y manantiales de sus gracias celestiales a fin de brindarles refrigerio y fortaleza.
Salmo 133:3; Ezequiel 47:2; Mateo 28:18; Romanos 3:7,10; 9:4,5; 1 Corintios 11:24; 2 Corintios 6:18

Artículo 35

TODOS sus siervos, llamados de sus particulares estados en la vida a ser siervos de su familia, han de reconocerle como Profeta, Sacerdote y Rey; también han de someter sus cuerpos, almas y dones Dios dados bajo la dirección de su gobierno celestial. Han de conducir sus vidas en ese redil amurallado, y huerto de buen riego, de tal manera que haya comunión entre los santos de Dios, siendo confirmado, así, que son partícipes de la herencia del reino de Dios.
HAN de suplir, así, las necesidades el uno al otro, ya sean internas o externas (aunque cada uno, siendo responsable por lo suyo propio, ha de suplir las necesidades de los demás según sea requerido a fin de que el nombre de Cristo no sea blasfemado por causa de la necesidad que alguno pudiera padecer). Al juntarse en uno, han de asumir el lugar y función dados a ellos por el mismo Señor, estando así unidos de tal manera que cada parte funcione como es debido a fin de que sean edificados en amor.
Cantares 4:12; Isaías 4:3; Ezequiel 20:37,40; Lucas 14:26; Hechos 2:41,44,45,47; 4:34,35; 5:4; 20:32; Romanos 12:4-6; 1 Corintios 12:6,7; Efesios 2:19; 4:16; Colosenses 1:12; 2:5,6,19; 1 Timoteo 6:1

Artículo 36

ESTANDO así unidos los santos, cada iglesia local posee autoridad -dada a ellos por Cristo- para su propio bienestar, para escoger de entre sí quienes servirán como ancianos y diáconos, siendo éstos cualificados, según la Palabra, como aquellos que Cristo ha designado en su pacto para alimentar, gobernar, servir y edificar a su iglesia. Nadie tiene el poder como para imponer sobre cada iglesia ninguno de estos dones, ni cualquier otro.
Hechos 1:23,26; 6:3; 15;22,25; Romanos 12:7,8; 1 Corintios 12:8,28; 1 Timoteo 3:2,6,7: Hebreos 13:7,17; 1 Pedro 5:1-3; 4:5

Artículo 37

LOS ministros llamados debidamente, según descrito arriba, han de continuar en su llamado y lugar según la ordenanza de Dios, alimentando con gran cuidado a las ovejas que Dios les ha entregado, no por ganancia deshonesta sino con corazón puro.
Juan 10:3,4: Hechos 20:28,29; Romanos 12:7,8; Hebreos 5:4; 13:7,17; 1 Pedro 5:1-3

Artículo 38

LOS ministros de Dios han de recibir de la iglesia todo lo que necesiten a fin de que, según la ordenanza de Cristo, los que predican el evangelio puedan, así, vivir del evangelio de acuerdo a la ley de Cristo.
Salmo 110:3; 1 Corintios 9:7,14; 2 Corintios 10:4; Gálatas 6:8; Filipenses 4:15,16; 1 Timoteo 1:2

Artículo 39

EL bautismo es una ordenanza del Nuevo Testamento, dada por Cristo, y ha de ser efectuada en aquellos que profesen fe y que han sido, así, hechos discípulos. Habiendo profesado fe en Cristo, han de ser bautizados y, luego, participar de la Cena del Señor.
Mateo 28:18,19; Marcos 16:15,16; Juan 4:1; Hechos 2:37,38; 8:36,37 y otros igual.

Artículo 40

LA manera o modo para efectuar esta ordenanza es la inmersión del cuerpo bajo el agua. Siendo el bautismo una señal, ha de reflejar la verdad significada, a saber: aquella participación que tiene todo santo en la muerte, sepultura y resurrección de Cristo. Así, tal como el cuerpo es sepultado debajo del agua, también será levantado el cuerpo de los santos, por el poder de Cristo, el día de la resurrección, ocasión en que pasará a reinar con él.
Mateo 3:16; Marcos 1:1,9 (el Jordán); Juan 3:23; Hechos 8:38; Romanos 6:3-6; 1 Corintios 15:28,29; Hebreos 10:22; Apocalipsis 1:5. [La palabra baptizo significa: inmersión dentro del agua, requiriéndose, pues, el uso de ropa modesta en ambas partes.]

Artículo 41

DE acuerdo a las Escrituras, sólo se requiere de la persona que administra el bautismo que sea un discípulo. Jamás se vincula tal función a un oficio particular en la iglesia ni a alguien extraordinariamente comisionado a tal labor, habiéndose sólo contemplado la condición de discípulo, un hombre enviado a predicar el evangelio.
Isaías 8:16; Mateo 18:7; 28:19; Juan 4:2; Hechos 11:10; 20:7; Romanos 16:2; 1 Corintios 10:16,17; 11:2

Artículo 42

CRISTO también ha dado a su iglesia la autoridad para recibir y para separar de su seno a cualquier persona que así lo amerite. Tal autoridad es dada a toda congregación y no a personas en particular, ya sea miembro u oficial; guarda relación con el cuerpo entero, teniendo en vista su fe y comunión como iglesia.
Mateo 18:17; Romanos 16:2; 1 Corintios 2:3; 5:4,11,14; 12:5; 2 Corintios 2:6,7

Artículo 43

CADA miembro individual en toda iglesia local, no importa cuán excelente, noble o educado, ha de estar sujeto a esta censura y juicio. Además, la iglesia no procederá contra sus miembros si no es con gran cuidado, ternura y advertencia adecuada, según la regla de fe.
Mateo 17:18; 18:16; Hechos 11:2,3; 15:1-3; Colosenses 4:17; 1 Timoteo 5:19

Artículo 44

A fin de preservar a su iglesia en santidad y en comunión ordenada, Cristo coloca ciertos hombres especiales sobre ella, quienes, de acuerdo a su oficio, han de gobernar, supervisar, visitar y auscultarla de tal manera que ejerzan buena y constante protección sobre ella. Además, ha dado la autoridad, así como la obligación, a todo miembro a fin de que tengan cuidado el uno sobre el otro.
Mateo 24:45; Hechos 20:27,28; 1 Tesalonicenses 5:2,14; Hebreos 10:24,25,34,35; 12:15; 13:17,24; Judas 3,20

Artículo 45

AQUELLOS a quienes Dios ha dado dones dentro de la iglesia han de profetizar (instruir) según la medida de la fe, así como enseñar públicamente la Palabra de Dios para su edificación, exhortación y consuelo.
Romanos 12:6; 1 Corintios 12:7; 14:3; 1 Tesalonicenses 5:19; 1 Pedro 4:10,11

Artículo 46

ASÍ, reunidos según acordado y, andando en obediencia al evangelio de Cristo, ninguno ha de ser separado por causa de faltas o corrupciones (mientras la iglesia consista de seres sujetados a sus debilidades y fracasos, habrá tales diferencias en la verdadera iglesia constituída) hasta tanto hayan logrado subsanar dicha conducta con ternura y de manera ordenada.
Hechos 15:1,2,12; Romanos 14:1, 15:1-3; 1 Corintios 1:10; Hebreos 10:25; Judas 19; Apocalípsis 2:3, 20, 21, 27

Artículo 47

Y, aunque cada congregación particular sea un ente distinto y siendo, a la vez, muchos cuerpos, cada una, como ciudad compacta y bien formada en sí misma, ha de andar según la misma regla de la Verdad. De igual manera, y de ser necesario (y según el medio más conveniente), cada una ha de recibir ayuda y consejo la una de la otra como miembros del mismo cuerpo y por su común fe en Cristo, su Cabeza.
Salmos 122:3; Cantares 8:8,9; Hechos 15:2,3; 1 Corintios 4:14, 17, 14:33, 36, 16:1; 2 Corintios 8:1,4, 13:14; Efesios 2:12, 19; 1 Timoteo 3:15, 6:13,14; Apocalípsis 21

Artículo 48

LA magistratura CIVIL es una ordenanza de Dios establecida para castigo a los malhechores y alabanza a quienes hacen el bien. En el Señor, le hemos de estar sujetados en toda ordenanza legal, legítima, no sólo por causa de ira sino por la consciencia. Hemos también de hacer súplica y oración a favor de los reyes y aquellos que ejercen autoridad para que, bajo ellos, podamos vivir en paz, santidad y honestidad.
Romanos 13:1,2, etc.; 1 Timoteo 2:1-3; 1 Pedro 2:13, 14

Nota
RECONOCEMOS que la suprema Magistratura* de este reino es el Rey y el Parlamento (actualmente establecidos), libremente escogidos por el reino, y que hemos de observar y defender todo Administrador Oficial así como las leyes civiles por ellos establecidas, las cuales son para el bien de la república. Reconocemos, con gratitud, que Dios ha honrado a este Rey y Parlamento por haber derrocado la jerarquía prelaticia, la que, con su tiranía y opresión sobre nosotros, hizo gemir a este reino durante mucho tiempo. Por ello siempre bendecimos a Dios y los honramos a ellos por su acción.
ADEMÁS, con referencia a la adoración a Dios, hay un solo Dador de ley quien puede salvar y perder (Santiago 4:12), el cual es Jesucristo. Él ha dado, en Su Palabra, leyes y reglamentos suficientes para nuestra adoración a él, por lo que agregar a ellos sería acusar a Cristo de falta de sabiduría e infidelidad, o ambas cosas, por no haber establecido leyes suficientes y adecuadas para Su casa.
EL observar las leyes de Cristo solamente es, ciertamente, sabio, además de nuestro deber y privilegio (Salmos 2:6, 9, 10, 12). Además, es el deber del Magistrado proveer para la libertad de la consciencia del ser humano (Eclesiastés 8:8), (que es tan tierno a la consciencia de todo humano y muy preciado por ellos, sin la cual ninguna otra libertad se podría nombrar o mucho menos disfrutar) y proteger a todos de males, daños, opresión y molestias por lo que en nada hemos de ser hallados faltos en aquello que los honre, conforte y sea para el bienestar de la nación en que vivimos.
ES nuestro deber, y entendemos que un deber explícito, particularmente en cuanto atañe asuntos religiosos, el estar plenamente persuadidos en nuestras mentes de la legalidad y legitimidad de lo que hacemos sabiendo que, lo que no es de fe es pecado. Y tal como no podemos conducirnos de manera contraria a nuestra consciencia y entendimiento, así tampoco podemos dejar de hacer aquello a lo cual nuestro entendimiento y consciencia nos obliga.
Y, de requerir el Magistrado que hagamos lo contrario, hemos de ceder nuestras personas pasivamente a su poder, tal como han hecho los santos de antaño (Santiago 5:4). Y tres veces gozoso será aquel que perdiere su vida (así sea en lo más pequeño) por testificar la Verdad del Señor Jesucristo. (Gálatas 5; 1 Pedro 5).
* (Aplíquese a la autoridad gubernamental de cualquier tierra o nación.)

Artículo 49

SI, por el contrario, no hallamos que el Magistrado (o autoridad gubernamental) nos favorezca así, no nos atreveremos detener nuestra práctica, pues, creemos que hemos de perseverar en la obediencia a Cristo, profesando la fe que una vez fue dada a los santos, la cual fe se declara en la santas Escrituras, siendo ella parte de nuestra confesión en la que testificamos la Verdad del Viejo y el Nuevo Testamento, aun hasta la muerte de ser ésta necesaria, en medio de toda prueba y aflicción tal como hicieron Sus santos del ayer.
COMO ellos, no consideramos nuestros bienes, tierras, esposas, hijos, padres, madres, hermanos, hermanos, ni tampoco nuestras propias vidas como cosa de estima para así poder terminar nuestra carrera con gozo, recordando que hemos siempre de obedecer a Dios antes que a los hombres, pues, es él quien, cuando hayamos terminado nuestra carrera y guardado la fe, nos dará la corona de justicia; es a él a quien daremos cuenta de nuestras obras, de lo cual ningún hombre nos podrá librar.
Salmos 49:7, 50:22; Daniel 3:16,17, 6:7,10, 22, 23; Hechos 2:40, 41, 4:19, 5:28, 29, 20:23; Romanos 12:1, 8, 14:10; 1 Corintios 14:37; 2 Corintios 5:10; Filipenses 1:28, 29; 1 Tesalonicenses 3:3; 1 Timoteo 6:13,14; 2 Timoteo 4:6-8; Apocalípsis 2:20

Artículo 50

ES legítimo que un cristiano ocupe el cargo de Oficial civil o Magistrado, así como es legítimo que tome juramento, siempre y cuando sea conforme a verdad, justicia y juicio, para confirmar la verdad y poner fin a la angustia. Mas, la ira y los juramentos vanos provocan al Señor y traen lamentos a esta tierra.
Deuteronomio 6:13; Jeremías 4:2; Hechos 8:38, 10:1, 2, 35; Romanos 1:9, 16:23; 2 Corintios 10:11; Hebreos 6:16

Artículo 51

HEMOS de darle a todo hombre según le corresponde, ya sea según su posición, edad o estado. A nadie hemos de defraudar en cosa alguna sino hacer para con ellos según queremos que hagan para con nosotros.
Mateo 33:21; Romanos 13:5-7; Efesios 5:21, 23; Tito 3:1-3; 1 Tesalonicenses 4:6; 1 Pedro 2:15, 17, 5:5

Artículo 52

HABRÁ una resurrección de los muertos, tanto de los justos como de los injustos; todos darán a Dios cuenta de sí de tal manera que cada uno reciba según hizo en su cuerpo, ya sea bueno o malo.
Mateo 25; Hechos 24:15; Romanos 14:12; 1 Corintios 5:10

En Conclusión

DE esta manera deseamos dar a Cristo lo que le pertenece y a las autoridades legítimas lo que les corresponde, procurando así no deberle nada a nadie sino sólo amor. Deseamos vivir en quietud y paz, tal como conviene a santos, procurando en todo mantener una limpia consciencia y tratar a todo hombre (sin distinción de quién sea) según deseamos que hagan con nosotros a fin de que nuestra conducta demuestre que somos personas de consciencia (i.e., razonables), tranquilas e inofensivas (en ninguna manera peligrosas o molestosas a la sociedad humana).
DESEAMOS obrar y trabajar con nuestras propias manos para que no le debamos a nadie y, así, poderle dar a quien padece necesidad, ya sean amigos como enemigos, teniendo presente que es mejor dar que recibir.
ADEMÁS, confesamos que “conocemos sólo en parte” y que ignoramos mucho de lo que deseamos y procuramos conocer por lo que, si alguien nos mostrare amistosamente de la Palabra de Dios aquello que aún no vemos, tendremos causa para darle gracias a Dios y a ellos. Mas, si alguien procurare imponernos cosa alguna que entendemos no nos ha sido ordenado por nuestro Señor Jesucristo, procuraremos recibir, amparados en Su fortaleza, aquellos reproches y torturas de los hombres, perder nuestras comodidades materiales y, si fuere posible, morir mil muertes antes de hacer algo contrario a la tilde más pequeña de la Verdad de Dios o contra la luz dada en nuestras consciencias.
Y, si alguno llamare herejía a ésto que hemos declarado, junto al apóstol confesaremos que, según el camino que llaman herejía, nosotros adoramos al Dios de nuestros padres, rechazando toda herejía (correctamente descrita) por ser éstas contrarias a Cristo. manteniéndonos firmes y sin mover, siempre abundando en la obediencia a Cristo, sabiendo que nuestra labor en el Señor no no será en vano.

Salmo 74:22, 21
“Levántate, oh Dios, defiende tu causa; acuérdate de cómo el insensato te injuria cada día. No vuelva avergonzado el abatido; que el afligido y el menesteroso puedan alabar tu nombre”.

Ven, Señor Jesús, ven pronto.

~ ~ ~ Fin ~ ~ ~

Este documento fue traducido por David Surpless y es publicado aquí con su permiso. El websitio del hermano es Voz de Gracia: www.cristo.org [1].
En una nota explicativa, el hermano escribe: “Le advertimos que hemos procurado ser totalmente fieles a la presentación original de este documento -incluyendo las páginas titulares- con las siguientes excepciones, a saber: Hemos introducido varios detalles de ortografía tales como “puntos finales” donde el original consiste de larguísimas oraciones interrumpidas con muchos “punto y coma” [ ; ] con el fin de facilitar la lectura del texto. Además, hemos usado los nombres completos de los libros de la Biblia en vez de sus abreviaciones, así como combinado referencias bíblicas -dentro de cada inciso en particular- cuando hay más de una del mismo libro de la Biblia.”

Debo mencionar que he cambiado los números romanos que separaban los artículos al uso moderno (editor de RDG).

© Copyright 2010 Danny G. Roten
ENLACE: Si quiere escuchar sermones en inglés, visite nuestra página hermana de la Iglesia Bautista Sherwood de Oklahoma City, OK, E.U.A.
URL del envío (Obtenido en 2010/05/22 – 8:02pm): http://www.riquezasdegracia.com/node/63
Enlaces:
[1] http://www.cristo.org

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Iglesia Santa y Pecadora 3

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El “Castillo Fuerte” de Lutero… ¿y tuyo? (I)

El “Castillo Fuerte” de Lutero… ¿y tuyo? (I)
Mayo 21, 2010 by Salvador Gómez Dickson
Pastor en la Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo y profesor de la Academia Ministerial Logos

Lo relacionamos con las 95 tesis que en 1517 comenzaron una transformación de dimensiones históricas. Lo relacionamos con la traducción que permitió al pueblo alemán leer la Palabra de Dios en su propio idioma. Lo relacionamos con el monje agustino que enfrentó el poder del papado como ningún otro en Europa. Con lo que no se hace justicia es con el aporte que hizo Martín Lutero al pueblo de Dios con sus himnos. Su música se convirtió en una verdadera fuerza para la reforma. La letra de sus himnos le abrió las puertas a muchas de sus enseñanzas en los corazones de los hombres. Ya no era únicamente el coro; ahora toda la congregación, incluyendo a las mujeres, podía cantar a su Señor. Uno de sus opositores llegó a expresar que los himnos de Lutero mataron más almas que sus sermones.

Antes y después…

Antes y después…

Leer lo que Dios le dice a su pueblo en Oseas 11:1-4 conmueve profundamente el corazón, especialmente al imaginar el cuidado amoroso de un Padre poderosísimo hacia un niño pequeño y desvalido…

  • “Cuando Israel era muchacho, yo lo amé, y de Egipto llamé a mi hijo. Cuanto más yo los llamaba, tanto más se alejaban de mí, a los baales sacrificaban, y a los ídolos ofrecían sahumerios. Yo con todo enseñaba a andar al mismo Efraín, tomándole de los brazos; y no conoció que yo le cuidaba. Con cuerdas humanas los atraje, con cuerdas de amor; y fui para ellos como los que alzan el yugo de sobre su cerviz, y puse delante de ellos la comida”

Luego, leer Oseas 11:7 resulta abrumador por el dolor causado al Señor…

  • “Entre tanto, mi pueblo está adherido a la rebelión contra mí; aunque me llaman el Altísimo, ninguno absolutamente me quiere enaltecer”

Y si continuamos leyendo Oseas 11:8-9, ¿podemos permanecer indiferentes ante la reacción de este Dios amoroso?

“¿Cómo podré abandonarte, oh Efraín? ¿Te entregaré yo, Israel? ¿Cómo podré yo hacerte como Adma, o ponerte como a Zeboim? Mi corazón se conmueve dentro de mí, se inflama toda mi compasión. No ejecutaré el ardor de mi ira, ni volveré para destruir a Efraín; porque Dios soy, y no hombre, el santo en medio de ti…”
Considerando esto podemos analizar nuestra propia conducta ante nuestro Señor y Salvador… ¿qué podemos decir de ella?

  • “Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros. Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna” (Tito 3:3-7)

¿Existe un antes y un después en nuestras vidas? ¿Podemos identificarlo claramente? Si así no fuera, hoy tenemos la posibilidad de abandonar el antes y comenzar a vivir una nueva vida en Cristo.

El Apóstol Pablo habla continuamente de la vida antigua y de la nueva en cada una de sus cartas a las iglesias. Pero en Efesios 5:16-25 es sumamente claro y específico:

  • “Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis. Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley. Y manifiestas son las obras de la carne que son… Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu”

Recordemos: Vivir en Cristo plantea necesariamente una vida nueva y diferente a la anterior sin Cristo…

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¿Por qué hay tantas denominaciones?

¿Por qué hay tantas denominaciones?
INTRODUCCIÓN
¡Hay una tremenda confusión en el mundo! Los protestantes están divididos en más de 200 denominaciones principales. Y muchas de estas organizaciones o iglesias están subdivididas en munchos grupos más.
Hay, por ejemplo, veinte diferentes clases de Bautistas. Un obispo Anglicano una vez dijo,
“El mundo cristiano dividido es una fuente de debilidad en occidente. En países no cristianos es… una piedra de tropiezo”,
refiriéndose a la confusión que enfrentan nuevos creyentes en tierras Hindúes, Budistas o Musulmanas quienes, cuando deciden seguir a Cristo, deben escoger entre cientos de denominaciones compitiendo por su alianza.Tarde o temprano todos se enfrentan con una pregunta preocupante:
¿Por qué tantas denominaciones? Si Cristo debe atraer a todos los hombres, ¿por qué se han dividido sus seguidores en tantas facciones? ¿Por qué es que tantos grupos diferentes pretenden ser la única iglesia verdadera?
Dios da algunas buenas respuestas en el libro de Apocalipsis capítulo 6, específicamente una visión de la historia cristiana en un rollo abierto por Cristo, el Cordero. Al abrirse el rollo, cuatro caballos galopan por el cielo representando cuatro era sucesivas en la historia de la iglesia…

1. ¿Cuál fue el alcance de la verdad de Dios predicada en la era apostólica por laiglesia primitiva simbolizada por el caballo blanco?

ESTÁ ESCRITO:

  • “Si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído, el cual se predica en toda la creación que está debajo del cielo” (Colosenses 1:23).
  • “Y crecía la palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén; también muchos de los sacerdotes obedecían a la fe”(Hechos 6:7).
  • “Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas” (Hechos 2:41).

2. Tomar una decisión por Cristo y su verdad con frecuencia requiere valor, ¿Qué nos insta a hacer la Palabra de Dios?

  • “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de todapalabra que sale de la boca de Dios” (Mateo 4:4).

ESTÁ ESCRITO:

  • “Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáisardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos” (Judas 3).

3. ¿Qué contestaron Pedro y los apóstoles a las autoridades que trataban de intimidar su fe?

ESTÁ ESCRITO:

  • “Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres” (Hechos 5:29).

4. ¿Qué surgiría dentro del seno de la iglesia que atentaría destruir el rebaño del Señor?

ESTÁ ESCRITO:

  • “Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propiasangre. Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño. Y de vosotros mismos se levantaránhombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos”(Hechos 20:28-30).
  • “Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición. . . Porque yaestá en acción el misterio de la iniquidad” ( 2 Tesalonicenses 2:3-7).

5. En la visión panorámica de la historia que Dios le dio a Juan, ¿qué ocurriría con la iglesia en el período del cuarto caballo?

ESTÁ ESCRITO:

  • “Miré, y he aquí un caballo amarillo, y el que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades le seguía” (Apocalipsis 6:8).

6. ¿Qué hicieron los líderes religiosos en la época de tinieblas y muerte espiritual de la iglesia?

ESTÁ ESCRITO:

  • “Sus sacerdotes violaron mi ley, y contaminaron mis santuarios; entre lo santo y lo profano no hicieron diferencia, ni distinguieron entre inmundo ylimpio; y de mis días de reposo apartaron sus ojos, y yo he sido profanado en medio de ellos” (Ezequiel 22:26).

7. ¿Qué dice el mismo Jesús que estaba ocurriendo en sus días y que volvió a repetirse siglos más tarde?

ESTÁ ESCRITO:

  • “Respondiendo él, les dijo: ¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición? . . Así habéis invalidado elmandamiento de Dios por vuestra tradición” (Mateo 15:3-6).

8. ¿Qué urgente llamado de misericordia Jesús extiende al mundo que vive en medio de una confusión religiosa (Babilonia) en el tiempo del fin?

ESTÁ ESCRITO:

  • “Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas; porque sus pecados hanllegado hasta el cielo, y Dios se ha acordado de sus maldades.” (Apocalipsis 18:3, 4).

9. ¿Qué maravillosa promesa hace Jesús a aquellos que desean ser restaurados a la verdad bíblica?

ESTÁ ESCRITO:

  • “Por lo cual, este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el Senor: Pondré mis leyes en la mente de ellos, y sobre su corazón lasescribiré; y seré a ellos por Dios, y ellos me serán a mí por pueblo. . . Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones” (Hebreos 8:10; 10:16).

CONCLUSIÓN

A medida que la gente iba saliendo de la Edad Oscura, Dios no derramó toda la verdad en una sola persona, uso mas bien a muchos reformadores para restaurar laverdad. Dio su bendición a personas como los Valdenses con la idea de la Palabra de Dios fuera el fundamento de la fe. Le mostró a Juan Huss que la obediencia a Diosdebe estar antes que la obediencia a la iglesia. Le mostró la verdad maravillosa de la justificación por la fe a Martín Lutero. Los Anabaptistas redescubrieron la verdad sobreel bautismo por inmersión de los adultos. Juan Wesley redescubrió la verdad de la santificación y de cómo el Espíritu Santo trabaja en nuestras vidas.

Los primeros Adventistas redescubrieron la verdad del Segundo Advenimiento de Jesucristo. Nuevas iglesias y nuevas denominaciones se formaron alrededor de las personas que hicieron estos descubrimientos y alrededor de la nueva luz redescubierta.Por eso es que tenemos tantas y variadas denominaciones. Cada grupo celebra un particular redescubrimiento de la verdad. Y es aquí donde radica el problema. Diosanhela restaurar toda la verdad en su pueblo en este tiempo final. Quiere que sigamos adelante, haciendo nuevos descubrimientos.

Sin embargo las iglesias tienden apermanecer estáticas. Por ejemplo los Luteranos, solo quieren hablar sobre lo que Lutero enseñó; los Metodistas, lo que Wesley enseñó y así sucesivamente. Es bueno preservar las verdades importantes, pero no es bueno construir una pared alrededor ellas y detenernos allí.

Dios espera que cada generación acepte las verdades de las primeras generaciones hasta que toda la toda la verdad de la Palabra de Dios sea restaurada. El plan de Dios es hacer un remanente de entre todas las gentes de todas las iglesias y unirlos en un último movimiento que restaurará toda su verdad.

ESTUDIO ADICIONAL¿POR QUÉ HAY TANTAS DENOMINACIONES?

Jesús, quien fundó la iglesia y la tiene en sus manos, es además, el único que conoce el futuro de la misma. Le reveló a Juan en el Apocalipsis lo que ocurriría con elpueblo de Dios a través de los sigos, y cómo la verdad sería restaurada en su totalidad justo antes de la Segunda Venida de Cristo. Este apasionante estudio está basado en Apocalipsis 6:1-8. La primera parte son los cuatro jinetes, que a su vez son los primeros cuatro de la los siete sellos.

El caballo BLANCO de la pureza y la victora – Apocalipsis 6:2 dice, “Y miré, y he aquí un caballo blanco; y el que lo montaba tenía un arco; y le fue dada una corona, y salió venciendo, y para vencer”.

El color blanco es símbolo de pureza. El que montaba el caballo blanco tenía un arco, y en su frente tenía una corona de victoria, y cabalgaba como un conquistador en los días más tempranos de la iglesia Cristiana. La iglesia primitiva, con Jesús como su general, marchó dentro de las ciudadelas de Satanás y las conquistó. La iglesia primitiva era fiel, aún al enfrentarse con la persecusión. Al final, estas personas subyugaron aún al poderoso Imperio Romano.

Colosenses 1:23 hace esta declaración increíble tocante al éxito del cristianismo del Nuevo Testamento: “del evangelio que habías oído… el cual se predica en toda la creación que está debajo del cielo”.

Este período de pureza apostólica y de poder duró hasta el año 100 d.C.

El caballo ROJO de la fiera persecución – Apocalipsis 6:4 dice: “Y salió otro caballo bermejo; y al que lo montaba le fue dado poder de quitar de la tierra la paz, yque se matasen unos a otros; y se le dio una gran espada”.

Este período de fiera persecusión data del 100 d.C. hasta el 313. Satanás, viendo que la fe Cristiana estabaconquistando corazones y mentes, levantó a emperadores paganos para que la erradicasen. Los creyentes fueron quemados, echados a leones, despedazados, una gran espada ensangrentada se elevó encima de la iglesia. Pero asombrosamente, la iglesia siguió creciendo. El mundo vió a los cristianos dispuestos a morir por su fe. Y el mundo prestó atención. Era un argumento difícil de ignorar.

El caballo NEGRO del compromiso y la corrupción – La persecusión pagana no pudo destruir a la iglesia cristiana. Así que Satanás, cambiando su estrategia, decidió atacar desde adentro.

Apocalipsis 6:5 dice: “Y miré, y he aquí un caballo negro; y el que lo montaba tenía una balanza en la mano”.

Si el color blanco representa pureza de fe, el negro representa corrupción de esa fe. El que cabalgaba llevaba una balanza, figurando una iglesia “pesada en la balanza y hallada falta”. En este período Satanás infiltró la iglesia. ¡Creencias y prácticas paganas se infiltraron en la iglesia y fueron aceptadas como parte de la fe! La Palabra de Dios fue reemplazada con más y más tradición. La iglesia se volvió muy poderosa en la edad media, tan poderosa como el Imperio Romano había sido una vez. Lucía grandes catedrales y usaba poder absoluto sobre los creyentes. Toda clase de paganos, que antes habían adorado a Zeus y a César, ahora querían unirse a la iglesia cristiana. Desafortunadamente, muchos líderes de la iglesia hicieron la transición más fácil permitiendo que los nuevos miembros quedasen con sus ideas paganas, imágenes y costumbres.

La clara enseñanza del segundo mandamiento que enseña que no debemos hacer imágenes ni postrarnos ante ellas Éxodo 20:4, 5, fue simplemente quitada de las enseñanzas de la iglesia.La adoración al sol también estaba fuertemente arraigada en las personas del Imperio Romano.

….

El mezclar costumbres paganas con las enseñanzas cristianas debilitó marcadamente la espiritualidad de la iglesia.

El caballo AMARILLO de la muerte espiritual - Apocalipsis 6:8 dice, “Miré, y he aquí un caballo amarillo, y el que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades leseguía; y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad, y con las fieras de la tierra”.

Un cadáver está cabalgando el caballo amarillo. El compromiso se ha convertido en muerte espiritual. Para el año 538 d.C., los concilios de la iglesia tomaron el lugar de la Biblia y los líderes de la iglesia llegaron a ser mesías sustitutos.

Este período se conoce como la Edad Oscura. El estancamiento era generalizado: las artes no florecieron; los estudios escolásticos y todo aprendizaje fue reprimido. La iglesia sostenía el poder sobre el estado. La Inquisición fue un horrible ejemplo de la religion usando la fuerza para mantener la ortodoxia. Por fuera la iglesia era espléndida y majestuosa e influencial. Pero por dentro, había muerte generalizada y putrefacción. Todo este panorama de profecía  duró 400 años, desde 100 d.C. hasta el 500, un largo período de declive. Muchos se preguntaron: ¿Volvería a brillar la luz de la verdad de Dios?

Jesús prometió en Mateo 16:18: “Edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella”. El error no triunfaría para siempre. La verdad de Dios sí se levantó otra vez, proclamada por hombres y mujeres valientes.

  • 1 Timoteo 3:15 – El apóstol Pablo define a la iglesia de Dios como “columna y baluarte de la verdad”.
  • Juan 17:17 – Jesús ora para que su pueblo sea santificado por su Palabra, su verdad en cada edad.

Apocalipsis 6:1-8 – Juan el Revelador, en el simbolismo de los cuatro caballos describe por adelantado la verdad de Dios, y el intento de Satanás de destruirla.

  • Caballo Blanco: PUREZA APOSTÓLICA Y VICTORIA 31 d.C. – 100 d.C.
  • Caballo Rojo: FIERA PERSECUCIÓN 100 d.C. – 313 d.C.
  • Caballos Negro: COMPROMISO Y CORRUPCIÓN 313 d.C. – 538 d.C
  • Caballo Amarillo: MUERTE ESPIRITUAL 538 d.C – 1517 d.C.
  • Daniel 8:12 – Predice que la verdad de Dios sería “echada por tierra”.2 Tesalonicenses 2:3-7 – Predice que habría un “apartamiento” de la verdad.Isaías 58:12-14 – Ha habido una brecha, una ruptura en la pared de los DiezMandamientos de Dios que el Señor dice será reparado.Judas 3 – Nos exhorta a “contender ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos”.
  • Apocalipsis 14:6, 7 – Comparte las buenas nuevas de que el evangelio eterno sería proclamado hasta los fines de la tierra.Apocalipsis 12:17 – Describe a un pueblo llamado el “remanente”, aquellos que permanecen leales a Dios, que guardan los mandamientos en los últimos días.
  • Apocalipsis 14:12 – Describe a un pueblo que guardará los mandamientos de Dios y será lleno de la fe de Jesús.
  • Isaías 8:20 – Nos advierte a no aceptar las enseñanzas de aquellos que nos apartan de la obediencia a su ley y a su Palabra.
  • Mateo 16:18 – “Y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella”.
  • Juan 10:16 – Jesús tiene “otras ovejas” en todas las diferentes iglesias y denominaciones. Ellas oirán su voz, “y habrá un rebaño, y un pastor”.

Derechos Reservados © 2006 Está Escrito Televisión

¿Quién vació las iglesias?

¿Quién vació las iglesias?
Alfonso Ropero, España

La formación de un mito: el modernismo, causa de la deserción de la fe

Casi desde los primeros años de mi conversión (hace ya más de tres decenios) vengo reflexio nando sobre el alejamiento progresivo, en especial de la juventud, de ese camino y forma de vida enseñados por Jesús. ¿Por qué algo tan precioso y trascendental es rechazado tan masiva y ligeramente? En mis días de estudiante de teología en Inglaterra escuché repetidamente una razón que casi me convence. La culpa, se decía con variados matices pero igual contenido, es del llamado «liberalismo» o «modernismo» teológico. Todos los males que afligen al protestantismo ac tual se debían a una única causa: a la disección racionalista de las eternas verdades de la Palabra de Dios practicada por los profesores de los seminarios liberales. Y como estos lo ponían todo en duda, ya no se podía seguir creyendo en nada. El liberalismo echaba a pique las antiguas e inconmovibles verdades del Evangelio. Lo que parecía historia se calificaba de mito, las enseñanzas contenidas en la revelación eran meros préstamos tomados del entorno cultural. Al desaparecer el elemento histórico y sobrenatural del cristianismo, la versión liberal proponía una nueva reforma en los conceptos y contenidos de la fe, centrados casi única y exclusivamente en un solo credo: la Paternidad divina y la Hermandad de todos los hombres. Si es esto lo que se predicaba desde los púlpitos, entonces era natural que la gente perdiera el temor de Dios y el interés por la salvación eterna, y acabara por abandonar las iglesias y el cristianismo en definitiva.

Es incuestionable que la Alta Crítica sometió la Biblia a una lectura imposible, los mas atrevidos, deslumbrados por la reciente ciencia de las religiones comparadas, sólo veían leyendas copiadas de Egipto o Mesopotamia. En el afán de descubrir rastros mitológicos se llegó a equipar los doce hijos de Jacob con los doce signos del zodiaco. Es cierto que la relectura del cristianismo a la luz de la modernidad, con sus parámetros de racionalidad y análisis científico, hicieron tambalear la fe de muchos, pero de ahí a pretender que el descreimiento gene ralizado de las masas y el abandono de las prácticas religiosas se deban a esa y única causa, de corte académico, que muchas veces no salía de los centros elitistas y casi esotéricos de algunas instituciones teológicas, es otorgar una capacidad de cambio a las instituciones educativas que, generalmente, no tienen. Las academias reciben más que crean. Las novedades intelectuales y teológicas suelen ser resultados, no causas, de transformaciones sociales, de las que ellas se hacen eco y a las que aportan el aparato técnico de la reflexión y análisis. Son los cambios sociales los que convienen analizar con seriedad, son ellos los que mueven, primero lenta e imperceptiblemente la historia, que después son conceptualizados por los intelectuales, los académicos y los especialistas.

Es decir, que las «novedades» teológicas, por más revolucionarias que parezcan al reducido círculo de los dedicados a ellas, son más productos que agentes de cambio, síntoma que una realidad social, de un cambio de mentalidad o actitudes, cuyas raíces hay que buscar en una serie de factores políticos y económicos que poco a poco van cambiando la sociedad de un modo irreversible. De repente parece que cambian las formas de ver la vida, de actuar y hasta de sentir. Los síntomas más manifiestos son las barreras generacionales, la extrañeza que una generación experimenta respecto a otra.

Por eso, y dicho desde el principio y sin rodeos, me parece irresponsable y casi suicida señalar al «modernismo» teológico como la causa de la incredulidad y de la indiferencia religiosa. Seguir repitiéndolo con ciega insistencia por el espacio de un siglo sólo contribuye a empeorar las cosas. Es un caso semejante a aquellos que, desde otro bando, pontificaban que todos los males de la sociedad moderna, a saber, la secularización de la política, la negación del dogma, el rechazo de la autoridad, el terror provocado por la revolución francesa y al endiosamiento de la razón, se debía a la ruptura de la Iglesia producida por el rebelde Lutero en el siglo XVI. Temo mucho que, desgraciadamente, los hijos de la Reforma han asumido y hecho suyo el mismo espíritu reaccionario que sus padres tuvieron que confrontar y refutar. Pero en este mundo mediocre y sin interés por comprender la realidad en su totalidad, siempre es más sencillo lamentarse y buscar «chivos expiatorios» que encarar la verdad con realismo, honestidad y rigor.

El debate que planteamos en este escrito no se trata de una mera cuestión de pura teoría, de bizantinismo académico, es algo mucho más serio y más grave, nos afecta «cristianamente», pues pone en cuestión nuestro sistema educativo, nuestra pastoral y nuestra misión en la sociedad actual.

Y lo primero que hay que averiguar no es quién se equivoca o se ha equivocado para cargarle la culpa de la miseria de nuestros días; la cuestión primera es una puesta en práctica de lo que aprendemos en ética evangélica aplicado al análisis de nuestro mundo, que Cristo viene primero que todo a salvar y no a condenar, y esto en todos los órdenes de la vida, la vida intelectual incluida. Recurrir al «modernismo» como un fácil expediente explicativo de todos nuestros males, no es sólo un acto de ignorancia, sino de culpable pereza intelectual, que se contenta con lo más fácil en lugar de perseguir lo mejor y más correcto. El error en la emisión de juicios causa daños a todas las partes, no soluciona nada, y, por si fuera poco, nos deja en una peor situación que la anterior, frustrados y enfrentados unos a otros, dando palos de ciego.

¿Qué se entiende por modernismo, o por liberalismo, o por como quiera llamarse cualquier intento de expresar la fe en un lenguaje diferente al tradicional? ¿Qué adelantamos con arrastrar un trauma de nuestros padres, cuya realidad que lo produjo ha dejado de existir? La tentación demoníaca consiste en atribuir a otros las causas de nuestros propios males, de evitar así el examen y reflexión sobre nosotros mismos y el juicio de Dios que nos interpela a preguntarnos sobre nuestros propios caminos, a abrir las ventanas para que entre la luz antes de fijarnos en la mota de polvo en el cristal ajeno.

Que las iglesias evangélicas euro peas se encuentran en un estado de decadencia numérica nadie lo duda. Pero que la causa de esa desertización cristiana en nuestro continente se deba esencial y principalmente a los nuevos métodos interpretativos y analíticos de la llamada teología liberal es una cuestión abierta al debate. Debate sobre cuestiones académicas pero no académico. Sería una pérdida de tiempo imperdonable enredarnos aquí en frívolas cuestiones de erudición histórica y de hermenéutica. No se trata de eso, sino de algo mucho más práctico. Y más vital. Es una cuestión ineludible de enorme trascendencia para el presente y futuro de nuestras iglesias.

Me permito hacer una distinción previa entre evangélicos y «evangelicalismo», y protestantes y «protestantismo», ya que es entre los primeros que surge principalmente la polé mica antimodernista. No sólo se ori gina en ellos, sino que se mantiene a lo largo de los años con el mismo vigor con que se inició, pese al tremendo cambio de situación y signi ficación de la escena mundial y ecle sial. Por evangelicalismo quiero sig­nificar esa expresión del cristianismo que carga toda la fuerza de su acento en la experiencia de conversión o nuevo nacimiento, que acepta de buena fe en un credo simple y dogmático sacado de una interpretación litera lista de la Biblia. Respecto al mundo exterior, manifiesta evi dentes muestras de impaciencia hacia la cultura y todo lo que tiene que ver con la sociedad secular, sea política, economía o arte. Su génesis histórica la podríamos fijar en el siglo XVIII con los avivamientos de Whitefield y Wesley, aunque su ori gen es la Reforma misma. Es una versión del cristianismo reducida a sus elementos más mínimos y simples. El protestantismo, por contra, parte también de la importancia de expe riencia del nuevo naci miento, por la que el cre yente sabe por fe que Dios le perdona y le declara justo, pero en ningún modo re chaza todo lo bueno, todo lo positivo, todo lo relevante que pueda aportar la cultura secular, la academia y las ciencias. No es anti-intelectualista, aun que sí crítico de la cultura, por amor a la misma, y siempre en nombre de la verdad evangélica y en espíritu de amor y respeto.

Y el «liberalismo», ¿qué es el liberalismo? Bueno, simplificando bas tante, el liberalismo teológico repre senta ese movimiento, o estado de ánimo intelectual, que surge del en contronazo con el nuevo tipo «ilustrado» de pensar que rechaza lo divino-sobrenatural y, en concreto, el recurso a la autoridad de la tradición —eclesial, bíblica, social— para diri mir asuntos del conocimiento y que se acoge a la autonomía de la razón ilustrada por la filosofía y la ciencia modernas. Kant lo expresó con con cisión: «Atrévete a hacer uso de la razón.» Éste es el lema y el pro grama que marca un cambio revolu cionario en el pensamiento y en la actitud occidental. Los hombres de la Ilustración recurren a la autori dad última y definitiva de la razón para pasar revista crítica a las creen cias recibidas mediante la autoridad bí blica o eclesial y declaran nulas e in servibles todas aquellas que no pue dan pasar el riguroso examen de la razón. Los teólogos que responden al desafío de la Ilustración desde el interior de sus premisas lógicas y racionales son los teólogos liberales. Inglaterra amortiguará el impacto del nuevo pensamiento ilustrado gracias al avivamiento evangélico de Whitefield y los Wesleys, que trans­forma la sociedad en gran medida, y que comunica a la fe un celo irrefre nable, cifrado en la formación de sociedades misioneras y la creación de sociedades filantrópicas de todo tipo. Este tipo de cristianismo se podrá permitir el lujo de ignorar durante un siglo el cambio revolucionario producido en la cultura por la filosofía ilus trada, pese a que las ideas antitrinitarias y deístas se habían infiltrado en buen número de ministros pres biterianos y anglicanos.

Alemania, por contra, después de su retraso cul tural provocado por las guerras de religión, se levanta hacia la cumbre de la filosofía europea, con pensadores de primer rango como Kant, Fichte, Hegel, Herder. Kant había sido educado en un pietismo riguroso, pero no muy ineficaz. La teología, como estudio y repuesta humana a la auto-revelación divina, no pudo vivir de espaldas al tre mendo y siempre nuevo desafío cultural y dio lugar a nuevas ver siones de la fe de corte decidida mente liberal; es decir, apartándose sensiblemente de la interpretación tradicional recibida en los Credos y Confesiones de fe de la Iglesia. Con el descubrimiento de ese nuevo mé todo de entender la realidad, la Biblia y al hombre mismo, se co metieron muchos excesos y provo caron la reacción de muchos evan gélicos que tendrán a Alemania por cuna del liberalismo y «apostasía» de la fe.

No hace mucho que Carl E. Braaten, uno de los teólogos luteranos más destacados en la escena estadounidense, se preguntaba por que colegas tan importantes como Jaroslav Pelikan, Robert Wilken, Jay Rochelle, Bruce Marshall, Reinhard Huetter y Mickey Mattox, abandonan el luteranismo para unirse a otras iglesias. Y señalaba una causa: “el atolladero que algunos han llamado el Protestantismo Liberal”. ¿Qué se entiende aquí por Protestantismo Liberal? Según Braaten es una “piedad vacía”. La iglesia convertida en una especie de club de clase media y personas mayores en un ambiente de incredulidad general y nulo testimonio. De ser así, el problema habría que buscarlo más en el “corazón” que en la cabeza, y afecta más a la práctica que a la teoría. ¿Por qué no hablar simple y llanamente de Escepticismo? Pues es de escepticismo y no de liberalismo de lo que se trata. Es el escepticismo el que se viste de liberalismo para justificarse a sí mismo, pero creo que son cosas bien distintas. Nuestros discursos siguen a nuestros hechos.

Sin embargo, el evangelicalismo no se para en distingos, para él todos son iguales; los que estudian con rigor y ciencia la Biblia, que los que niegan su autoridad; los que viven de una forma consecuente con su fe, que los son indiferentes a la misma. Enemigo de lo que ignora, culpa y rechaza a las academias y seminarios teológicos.

Es cierto que en las grandes tradiciones protestantes mu chos vivien su fe de modo problemático. Se sienten perplejos, la fe senci lla declina por todas partes, aumenta el ateísmo y la indiferencia. Por eso, los más tradicionalistas —o quizá más comprometidos— llaman a un decidido retorno a los funda mentos, a los viejos y seguros cami nos de antaño frente a las novedades apóstatas del modernismo. Los libe rales se defienden acusando a su vez a los tradicionalistas de no haber sabido adaptarse a los nuevos tiem pos.1 Si en lugar de haber reaccionado nega tivamente, con condenas –la mayoría de las veces de parte de una minoría ruidosa- se hubiera continuado en la línea de la comprensión y el compromiso con la verdad del Evangelio según la Escritura, seguros de que su garantía última reside en Dios y no en la débil defensa humana se habrían evitado muchas rupturas y derroche de energías, que era necesario haber empleado en otros frentes. Muchos pastores y líderes cristianos de fines del siglo XIX y comienzos del XX «optaron» por la «solución modernis ta» para detener el éxodo de los fieles hacia el mundo, que se venía produciendo desde hacía, por lo menos, un siglo; éxodo que ellos no habían provocado con sus prédicas «novedosas», sino que ya estaba ahí, dado por la nueva situación económica de la sociedad industrial, la que les provoca a ellos a intentar detener la hemorragia de fugas desde una perspectiva cristiana, pero relevante, acorde a la exigencia de los nuevos tiempos. En su versión más noble y original el liberalismo fue un intento de devolver a la fe su relevancia ética, espiritual y cultural, en medio de una sociedad que había llegado a creer que Dios no ofre cía ninguna salvación digna de ser aceptada.2

Juzgada por su intención antes que por sus resultados, la teología liberal fue un esfuerzo tremendo, aunque errático, por ofrecer una respuesta a la Ilustración y a la cultura que ésta alumbró. No podemos entender la teología modernista sin ad vertir que su interlocutor no era el miembro fiel y dócil de las iglesias; por lo general en los debates intervenían académicos descreídos y filósofos desligados de la fe. La Ilustra ción marcó el final de la alianza entre el cristianismo y la inteligencia occiden tal, aunque a efectos sociales y políticos la religión haya venido siendo privilegiada por los Estados hasta hace bien poco. Allí comenzó un nuevo clima de opiniones y sentimientos que poco a poco iban a ir ganando las clases populares. Los evan gélicos tienen que darse cuenta de esta realidad si quieren emplear más y mejor sus facultades espirituales e intelectua les. Podríamos hacer una crítica extensa y detallada de los fallos del liberalismo, de sus contradicciones y evidente falta de sentido religioso, pero lo que ahora nos interesa es tomar conciencia de nuestras propias faltas y, reconociéndo las, emprender el camino de su en mienda.

El fallo esencial del liberalismo, dicho no por sus detractores, fue la pérdida del sentido de lo sagrado, de la potencia divina, que aún sigue tarando mucho del pensamiento prote stante. Mircea Eliade, refiere en su dia­rio cómo el protestantismo liberal pre fiere «un simple hombre y una serie de hechos históricos.» Los teólogos protestantes se avergüenzan de Dios»,3 pero todo esto y las críticas y reflexiones que podríamos hacer al respecto, no quita el coraje y el valor que representa estudiar de nuevo la Escritura y repensar la propia comprensión de la misma a una luz diferente. La experiencia mo derna ilustrada aportó datos irrefutables que no se podían inognorar. «Si son reales, lo que se impone es “verlos”, dejando que cuestionen nuestra concepción de Dios, para que la modifiquemos en lo que sea necesario. No se trata de modificar la fe en Dios, y mucho menos de modificar a Dios. Repitamos: Se trata sólo de modi ficar nuestras ideas acerca de Dios, nuestra imagen de Dios. Igual que no se trataba de negar que la Biblia sea Palabra inspirada, portadora de revela ción, sino de revisar nuestra concep ción de lo que son la inspiración y la revelación.»4 «Resistirse sistemática mente a toda crítica puede parecer celo por la gloria de Dios, pero, de ordina rio, indica el narcisismo de quien no quiere renunciar a las propias concep ciones y la inseguridad de quien no se atreve a abrirse al proceso inacabable de “dejar a Dios ser Dios”, exponién dose a que, una detrás de otra, se le vayan rompiendo sus imágenes.»5

Hasta el día presente los resultados de la teología liberal y de la alta crítica se siguen aduciendo como causas di rectas de la destrucción de la autori dad bíblica como Palabra de Dios y del gran crimen perpetrado contra la Iglesia y el mundo.6 «El liberalismo no es cristianismo», decía J. G. Machen en los años veinte del siglo XX, es otra religión, es puro paganismo. Las Iglesias protes tantes se dividen, se denigran los se minarios de teología como aulas de impiedad e incredulidad. Se fundan colegios bíblicos con la intención de anular los manuales de teología moderna y poner en su lugar única y exclusivamente la Sagrada Escritura. Al futuro candidato al ministerio evan gélico le bastará un conocimiento básico y con servador de la Biblia, y, si es posible, con un gran acopio de citas de memoria. Otros, hasta abandonan los colegios bíblicos, como A.W. Pink, y se bastan a sí mismos con la sola Biblia y sus propias luces y recursos.

El evangelicalismo y su progenie han resultado ex pertos en controversias y divisiones que, empezando con los liberales, conti nuó con los propios compañeros de campaña antimoderna y ter minó en una guerra de todos contra todos, buscando cada cual por su cuenta ser más fiel a los «fundamentos» del Evangelio que el resto. Es una ley universal, fatal: la sospecha y la suspi cacia desplazan la confianza; materializan sus propios temores. Una escatología triunfalista da lugar a otra derrotista. En este ambiente, lo único que se espera es la inmediata Segunda Venida de Cristo como solu ción infalible a tanta impiedad y apostasía. No se advierte que ese espíritu de polémica es culpable directo de la debilitación de la fe en medio de la sociedad. Según el Dr. Stewart Lawton, un observador de la Inglaterra de 1650 probablemente no hubiera concebido una alternativa via ble al calvinismo como forma futura de la religión, hasta tal punto estaba arraigado el calvinismo en los púlpitos y en las universidades. Sin embargo, en menos de la mitad de un siglo, esa teología iba a desaparecer de la escena pública, junto a buen número de grupos y partidos. «Hubo muchos motivos para este notable giro de acontecimientos, pero uno de ellos fue sin lugar a duda que la gente se cansó de tantas controversias sobre temas como la predestinación.»7

Hoy la historia se repite y cuando el evangelicalismo parecía que iba a ga narlo todo —en lo que se refiere a la escena norteamericana— lo pierde por discusiones bizantinas que no guardan relación con los intereses en juego en la sociedad moderna. Polémicas irritantes que neutralizan el pensamiento y suici dan los mejores espíritus del evangeli calismo, que se marchan o mueren aislados; a lo que hay que añadir los escándalos y la corrupción debida a tanto espíritu de superficialidad y ordinariez mental, espiritual y doctrinal.

La Inglaterra victoriana del siglo XIX reunía todas las condiciones para pre senciar el triunfo evangélico en la na ción. Las iglesias británicas, aún a principios de siglo XIX, vivían de las rentas de los avivamientos del siglo anterior. La manera evangé lica de ser era una forma encomiable en la sociedad de la época. Las llamadas iglesias “no conformistas” (ajenas a lazos con el Estado y la Iglesia anglicana), crecían en número, en poder y en influencia, con colegios y academias de prestigio. Muchos políticos acudían puntualmente a los sermones dominicales de los grandes predicadores evangélicos. Pero, al final de la centuria, cuando se cierra el siglo y se entra en el XX, la mayoría de la población pasa de ser una de la más religiosa a la más indiferente. Es por esa época cuando la teología ale mana y la alta crítica comienzan a intro ducirse en los seminarios teológicos bri tánicos, tanto estatales como indepen dientes. Cunde la voz de alarma. Se buscan culpables. Se señalan las “nuevas ideas” venidas del continente. Charles H. Spurgeon, creyendo que el modernismo se había infiltrado en las iglesias de la Unión Bautista se sale de la misma. Es el período de la Downgrade, que anticipa las controversias que el evangelicalismo va a sostener contra el liberalismo, y se atribuye a Spurgeon un don profético, pues, aunque él se equivocó en este punto, y se quedó solo, sin de nadie, depresivo hasta su muerte prematura. Pero quienes le ensalzan como un héroe de la verdad conceden que, si bien es cierto que en sus días aún no se había introducido la «apostasía» en los seminarios, como él pensaba, ya estaban en germen las semillas que llevarían a la apostasía y que él supo ver con anticipación. Sin embargo, lo único cierto es que el gran predicador londinense se precipitó en su ruptura y sir vió de justificación a muchos otros que vendrían tras él. Él puso la semilla de la discordia y de la sospecha y, si en rigor, esa semilla ya estaba ahí, él la plantó y le dio alas. Todavía hoy muchos se amparan en el precedente de Spurgeon para justificar sus divisiones. Mediante semejantes acciones el mundo evangélico iba a verse mermado y mi nado por fisuras internas, incapaces de comprender que la atmósfera espiritual de los tiempos había cambiado y, por tanto, ineficaz a la hora de hacerle frente, de presentar una alternativa de existen cia humana a la luz de la Palabra de Dios.

Pero esto era lo que los evangélicos se negaban a reconocer: la transformación política, económica y religiosa de la sociedad y, por tanto, la necesidad de repensar la fe en vistas a la nueva situación. Darwin, los movimientos so cialistas, la idea del progreso, habían entrado en escena; como después lo ha rían el psicoanálisis, el existencialismo y el secularismo ideológico. La Segunda Guerra mundial representa un giro decisivo en todos los órdenes de factores. Las Igle sias protestantes de Europa sufrieron un revés del que desde entonces no se han recupe rado. Algo había cambiado, y mucho. Acusar unilateralmente al liberalismo te ológico es una falta de responsabilidad: Un pecado de idolatría que no quiere someter su «imagen» de Dios, cons truida, según se cree, de materiales di rectamente extraídos de la cantera bí blica, a la «imagen» de Dios que proyecta la luz de la revelación de Dios.

Veamos algunos ejemplos tomados de la vida de las iglesias británicas para probar de un modo gráfico lo que aquí se mantiene.

En la pequeña y remota isla de Lewis, en las tierras altas de Escocia, renombrada como el punto más bendecido de Escocia en lo que se refiere a sano testimonio evangélico, todo parece marchar como siempre, desde que su nombre fuera aso ciado al avivamiento del año 1828, cuando toda la isla fue despertada de su formalismo y superstición gracias a la predicación de Alexander Macleod. Tres denominaciones presbiterianas pro veyeron con sus púlpitos la enseñanza religiosa en la más pura tradición refor mada. Nada de liberalismo ni alta crítica en sus iglesias. De 1938-1939 tuvo lugar el último avivamiento del que se tiene noti cia en Escocia. Pero Europa había entrado en gue rra. Muchos jóvenes fueron llamados a filas. Jóvenes llenos de fe y entusiasmo, vírgenes tocante a coqueteos con el libe ralismo o la ilustración. La vuelta a casa fue desoladora, no habían pasado por el «virus del modernismo académico», pero traían consigo el descreimiento y la frialdad religiosa. Dejaron de asistir a las iglesias, de creer en las enseñanzas de la Biblia. ¿Qué había ocurrido? «Muchos regre saron con un vacío espiritual en sus vi das, confundidos y desconcertados por lo que habían visto en Europa y en otras partes.»8 La guerra había alumbrado un nuevo mundo, un mundo de horror, soledad y desesperación. La deducción que sacará la teología posterior es que Dios murió en las trincheras europeas, en los campos de exterminio como Auschwitz, de tal modo que hoy tenemos una teología pre y post Auschwitz. Pero, incluso en este ejemplo, la teología fue a remolque de la sociedad. Se limitó a levantar acta de un hecho social: la perdida absoluta de la fe, del sentido de la vida y de la providencia divina en las trincheras, ante el fuego enemigo y los horrores de la guerra, guerra en la que saltaron por los aires las ideas de humanidad, progreso, religión, patria, solidaridad.

La notable Misión de Fe escocesa envió a sus hombres, «peregrinos», según se les conoce, a la isla de Lewis a predicar el Evangelio. Todo el mundo sabía que se trataba del viejo Evangelio, el Evangelio que les había reconfortado y ganado sus corazones en años anteriores, pero ahora muy pocos, si alguno, tenía interés en el mismo. Los intrépidos misioneros de fe, con la misma dedicación e idéntica fide lidad doctrinal, se encuentran con las puertas cerradas allí donde antes se les abrían con generosidad y abundancia. No habían cambiado ellos, ni por efecto del liberalismo ni por la alta crítica: había cambiado la sociedad. «En la actualidad los peregrinos en Escocia e Inglaterra tienen que sembrar la semilla —si es que se les presta atención—, antes de que se pueda pensar en una cosecha”.9 Es evidente que el acercamiento a la gente desde el Evangelio tiene que circular por otros cauces.

Consideremos otro caso paradigmático. Me refiero a William Lax, ministro me todista en Poplar, Londres, evangélico conservador, y que llegó a ser elegido alcalde de la ciudad. En defensa de la memoria de sus buenos años de for mación teológica en un seminario de su denominación (1892), sale al frente de los que se sienten traumatizados por los «estragos» liberales, y les dirige estas palabras llenas de jovialidad: «Confórtese quienquiera que tema que la corrup ción modernista ha afectado a nues tros jóvenes predicadores. Los colegios son casas de evangelismo así como de estudio.»10

Al comenzar el siglo XX el metodismo inglés se encontraba en una especie de éxtasis espiritual: «Cristo triunfa. Res piramos una atmósfera cargada de fer vor. El celo y la devoción se encuen tran en el punto máximo de acción, esperando el momento de extenderse por todas partes. Las conversiones es tán al orden del día.» Un domingo sin conversiones era un fenómeno extraño. Los predicadores parecían estar fundi dos con el Espíritu Santo en un mismo ser. Los llamamientos a nacer de nuevo eran irresistibles. Pero de repente, en cuestión de años, algo cambia. Las escenas de conversión ya no son tan frecuentes como antes. ¿Ha dejado el Espíritu de Dios de actuar en los corazones? se pregunta. ¿Ha sufrido la naturaleza humana una transformación tan radical? «Ciertamente —responde— algún cam bio sutil pero tremendo ha tenido lugar en la actitud mental y la consideración del mundo por la Iglesia durante la última generación. Es tan general y tan completo que ninguna acusación gene ral de apostasía puede colocarse en la puerta de la Iglesia. Porque nunca hubo más auténtica ansiedad que ahora entre los seguidores de Cristo de ver extendido el Reino de Dios; y cara al mundo hay una determinación cris tiana más grande que antes.»11

Las iglesias fieles contemplan que la infi delidad avanza pese a la reduplicación de sus esfuerzos y lo genuino de su celo. El problema aparte de estar den tro, está fuera y se precisa una nueva estrategia para darle solución. William Lax apunta a un factor que siempre ha sido el talón de Aquiles del evangelica lismo: su fragmentación, su falta de unidad y coordinación. Su disposición y prontitud a separarse de un grupo para fundar otro nuevo por cuestiones la mayoría de las veces triviales. Este es el pecado por excelencia del evangelicalismo. Haber elevado al nivel de obli gación cristiana lo que es a todas luces un pecado grave denunciado en las Escrituras: el cisma, el espíritu divisionario, justificado como «deber de separación», sobre la base de unos textos bíblicos desconectados de su con texto y en abierta oposición al tenor general de la Escritura. Es el resul tado: es el caos y la corrupción de la fe, tanto moral como intelectual. Este es uno de los graves problemas que se escabullen tras la pantalla de celo por causa de Dios, en cuya denuncia del liberalismo y sus efectos negati vos se cierra los ojos a la propia apostasía, a los males internos. «Quiero ver iglesias más eficaces en Gran Bretaña —escribe Lax—. Pero no hay duda de que las iglesias van a atravesar un tiempo difícil. Vivimos en una época de agnosticismo insidioso. Las cosas materiales y mundanas reclaman la atención de las masas. Comparado con hace cuarenta años, las iglesias han perdido terreno». El problema es que trabajamos aislados, no en oposición unos a otros, ciertamente, pero apenas si hay unidad entre nosotros; estamos demasiado ocupados con nuestros asuntos priva dos. La mayoría de nuestros esfuerzos se desperdician. Necesitamos unirnos más, cerrar filas y avanzar hombro con hombro. ¿Qué no se puede llevar a cabo con un Evangelio como el que Cristo nos ha confiado? No nos equivoquemos. Inglaterra ne cesita a Cristo más que nunca, aun que no sea consciente de ello. El mundo entero necesita el Agua de Vida.12 El «evangelicalismo» hace aguas no por culpa del liberalismo o modernismo, sino por su propia in capacidad de ofrecer respuestas a la cultura, a la sociedad moderna y también por la ausencia de hombres notables entre sus filas, de personas de fe, devoción y sabiduría que, desde la Escritura y la experiencia creyente, sepan responder las pre guntas que realmente hay que responder.

La fe cristiana vivida a conciencia, con el corazón y la mente, nunca ha sido popular ni mayoritaria. Soren Kierkegaard decía que no se encuentra un caballero cristiano a la vuelta de cada esquina. No hay que engañarse respecto al pasado y una ver sión más o menos romántica de la histo ria de antaño y de los grandes avivamientos espirituales pasados. En el siglo XIX había mucha religión en Europa, pero ¿cuánto cristianismo auténtico? Las igle sias se llenaban, pero ¿por qué causa? ¿Qué atraía a los congregantes? Según un contemporáneo se iba a los cultos para disfrutar de la elocuencia del predicador. «La mayoría de los predicadores popula res no procuraban tanto convencer como discutir un tema de un modo maestro y elocuente y pasar un “buen tiempo”».13

El púlpito dominaba la vida social de la era victoriana y la gente comentaba en la barbería el sermón del domingo como hoy se pueda hacer respecto al fútbol o la política. Los predicadores eran antaño el equivalente de los modernos ídolos del cine, o del deporte, o de la política. Muchos iban a «paladear» un buen ser món, de ahí la perniciosa costumbre de cambios frecuentes de membresía eclesial en búsqueda de un lugar cómodo y de iglesias que no eran centro de comunión y servicio responsable a la comunidad y desarrollo de los dones de Dios, sino centros de predicación con una mínima expresión de vida comunitaria y cutual. Versión antigua y precedente del consumidor moderno que alegremente pasa de un supermercado a otro por el gusto de la compra. Era de esperar que cuando el nuevo mundo de la comunicación y del espectáculo se introdujera en los hogares en virtud de la técnica, la fe de muchos se enfriara y desapareciera, porque nunca la hubo. Culpar al liberalismo teológico de semejante vacío es una tontería suprema. Siempre es más cómodo y menos com­prometido sentarse en casa delante de un aparato de radio o de una televisión y elegir entre los programas el mejor. Los con servadores perdieron la batalla en sus propias iglesias, delante de sus narices. Otros, que tienen a sus iglesias por más dignas y más serias, en cuanto represen tan una tradición teológica más elabo­rada y una liturgia responsable sin técni cas de espectáculo, pasan por alto el daño producido por las controversias en torno a las proposiciones a creer y los supuestos errores a evitar, en lugar de cuidar la comunión personal de los cre yentes en Cristo y el pleno desarrollo de sus dones espirituales y facultades natu­rales en el arte, la ciencia y la vida pública. Es fácil culpar a los demás de nuestras propias carencias y de nuestras faltas. Piensa el pobre que el rico lo es a su costa, pero no siempre es el caso.

Muchos liberales tuvieron al menos el coraje de salir a la calle y entrar en las universidades para encontrarse con el hombre del mundo,14 mientras que el evangelicalismo lamentaba las pérdi das e intentaba detenerlas ensanchando aún más la sima que los alejaba del mundo de la cultura y producía más bajas todavía, cerrando fatalmente el círculo de la frustración y la impotencia. El resultado iba a ser catastrófico en todos los niveles. Dejada la cultura a su propia suerte, los hijos propios de la iglesia se iban a encontrar abandonados a su vez a su suerte, sin referencias ni puntos de apoyo en qué sostenerse, de naufragio en naufragio tan pronto entraban en contacto con el mundo moderno en las escuelas y universidades. Las iglesias creían que cerrando puertas y ventanas evitarían el veneno del liberalismo y del moder nismo, y lo que hacían era asfixiar a sus mismos hijos y verse, por tanto, huérfano de ellos.

El evangelicalismo cayó en la trampa del sectarismo. Orgullosos de su sana doctrina, inmaculada y virgen antes, en y después de su parto dogmático, lo único que quedaba era consolarse de que «entre los pequeños grupos religiosos podemos en contrar un puerto seguro para el evange licalismo».15 Semejante manera de interpretar la historia de la Iglesia cede a la tentación derrotista que ve mermada en su minoría sus prejuicios escatológi cos sobre la inmediatez del fin del mundo como respuesta divina a la apos tasía general de la Iglesia. Mientras tanto estas iglesias último refugio y bas tión de la ortodoxia, se desgarran inter­namente por cuestiones mínimas y asun tos secundarios. Incapaces de ofrecer una nueva interpretación de la doctrina, quizá por miedo a caer bajo sospecha de herejía se enredan en cuestiones domés ticas que debilitan aún más la conciencia y el número del «remanente». De modo que se sana el cuerpo al costo de su vida, muy en sintonía con aquellos médicos sangradores de antaño. Si fuera cierta la leyenda que asegura que los liberales vaciaron las iglesias lo contrario también tendría que ser cierto, a saber, que los conservadores las llena ron. Pero la triste realidad es que las iglesias más estrictas en su doctrina y política eclesial, como los Strict Baptist (Bautistas Estrictos), fueron los que mas pérdidas experimentaron en el periodo de entreguerras (1918-1945). La vuelta a la «ortodoxia» de muchos púlpitos, de nin gún modo supuso la vuelta de la feligre sía, porque no era una cuestión de orto doxia versus heterodoxia, sino de algo mucho más profundo y difícil: un cambio de mentalidad propiciado por los nuevos medios de producción, por la revolución industrial, el acceso de las masas al consumo, el avance de las ciencias en todos los campos.

Ese tipo de iglesias –refugio y puerto de la sana doctrina– comenzó a desarrollar una hostilidad abierta contra el estudio académico y a la misma labor teológica a la que se hacía culpable de todos los males. La oposición a la teología, ya en general y sin discriminar, llevó irreme diablemente a la imperdonable supre sión de ministros y pastores competentes al frente de las comunidades, lo que incidía negativamente en el crecimiento de las mismas. En las Iglesias Bautistas Estrictas, reducto y bastión de la «ortodoxia» calvinista, se produjo un vacío pastoral rellenado por predicadores itinerantes, que sólo como medida de emergencia podía justificarse, con la consiguiente paralización de toda la vida cristiana, ya en el orden espiritual ya en el intelectual. «La ausencia de liderazgo pastoral se debe contar entre las mayores deficiencias de la época. Algunas veces diáconos obstinados, a menudo el único miembro masculino, asumía un liderazgo dictatorial… cuya ambición era aferrarse a su posición y autoridad contra el llamamiento a un pastor».16 La casa hacía goteras por todas partes. Pero en lugar de ponerse a repararlas debidamente se permitía la indulgencia de acusar ciegamente a los seminarios teológicos de ser focos infectados por el liberalismo. «El resultado fue que, durante varias generaciones, las iglesias buscaron pastores mala mente formados.» Muchas congrega­ciones dejaron de existir.17

Sobra decir que el paroxismo antili beral, o antí lo que sea, desvía la atención de la realidad y produce un mecanismo de autodefensa costoso e inservible por cuanto el enemigo está dentro y no fuera de casa. No olvidemos la advertencia de la Escritura que dice: «Es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios» (1 Pedro 4:17).

No se puede ni se debe usar el liberalismo, o cualquier otra etiqueta, como un arma arrojadiza para eliminar lo que disgusta o no se entiende. No es prudente, ni es cristiano

http://shalom1964.blogspot.com/2010/02/quien-vacio-las-iglesias.html

Disciplina en las Iglesias Bautistas de Inglaterra en el Siglo 17

Disciplina en las Iglesias Bautistas de Inglaterra en el Siglo 17

Las siguientes notas sobre la disciplina en las iglesias Bautistas de Inglaterra del Siglo 17 son de la Historia de los Bautistas de J. M. Camp (1869):Tomado de una carta electrónica de David Cloud.

La disciplina de las iglesias Bautistas de Inglaterra armoniza con sus doctrinas.  Era un comentario sobre II Corintios 6:17.  Siendo que no permitirían a nadie en su compañerismo, (sabiéndolo), si no parecieran ser objetos de la gracia regenerativa, por eso ellos pusieron a cualquier miembro bajo censura o les excluyó, por inmoralidad o cualquier conducta que no fuera Bíblica u ordenada, sin acepción de personas.  Aquí les doy unos ejemplos para ilustrar su preocupación en este asunto.

La Iglesia Broadmead no admitiría a la Sra. Bevis a su compañerismo, “por razón de vender bebidas y algunos defectos en su conversación acerca de las deudas de su marido que el había contratado.”

La misma iglesia tenía en sus libros de actas de “la hermana Watkins.”  Noticias vinieron a los oídos de la iglesia que ella había andado desordenada y escandalosamente en el pedir dinero prestado por acá y por allá de muchas personas– de algunos 10 chelines de algunos 20 chelines, de algunos mas y otros menos, lo que ella podía hacerles prestar y no se preocupó de pagarlo de nuevo, prometiendo a la gente y no cumpliendo, gastando bastante si no la mayoría de su tiempo yendo de un lado a otro lado y no trabajaba o solo trabajaba poco procurando vivir honestamente y comer su propio pan, y por esto, Ella andando desordenadamente y pidiendo prestado escandalosamente en contra de la regla (II Tesalonicenses 3:6, 10-12) la iglesia después que se declaró su crimen y lo probaron en su cara por varios en la iglesia y que ellos habían escuchado que ella había servido así a algunos que no fueron de la congregación entonces ellos consintieron universalmente a separarse de ella.  Entonces el anciano que gobernaba, el hermano Terrill, le declaró delante de la iglesia como que por haber pecado de tal manera contra el Señor se había mostrado como uno de entre los malvados como dice Salmo 37:21 y por eso la iglesia en fidelidad al Señor y a su alma tenia que separarse de ella viendo que ella había sido reprendida por varios miembros vez tras vez y varios juntos testificándole contra su pecado y a pesar de esto ella recién había seguido en sus hábitos y por esto sentían la necesidad sobre ellos de hacer su deber.  También le hicieron saber que si el Señor después le daría arrepentimiento de su maldad y que ella se reformaría a la satisfacción de la congregación entonces ellos estarían dispuestos de recibirla a un compañerismo completo de nuevo.  Entonces pasaron la sentencia por boca del anciano que gobernaba como lo siguiente “Que en el nombre del Señor Jesucristo y por la autoridad dada a la iglesia declaramos que la hermana Watkins, por su pecado de andar desordenadamente, pidiendo prestado y no pagando, haciendo promesas sin cumplirlas, y no trabajando diligentemente fue separada de la iglesia, que ya no tendría plena comunión con la iglesia ni participaría con ellos en los misterios sagrados de la Cena del Señor ni los privilegios de la casa del Señor (y que si viene a la reunión no podría quedarse cuando se trataba de los negocios de la iglesia y que el Señor tenga misericordia de su alma” [Broadmead Records, pp. 211, 413.]

La iglesia Fenstanton creo una orden “que si cualquier miembro de la congregación se ausenta de la asamblea de la misma en el primer día de la semana sin manifestar suficiente causa será vista como un ofensor y se procede según sus acciones” y “se desea que si cualquier de los miembros tendría en cualquier oportunidad una ocasión extraordinaria que les estorba de asistir a la asamblea que ellos certificarían a la congregación de lo mismo de antemano para prevenir celos, etc.”

Varios miembros fueron excluidos de la misma iglesia en diferentes oportunidades por casarse con personas no religiosas o tales que no fueron “miembros de la congregación.”

Joan Parker fue excomunicada por ausentarse de la asamblea de la congregación, por “escapar de su servicio sin el consentimiento de su amo ni de su ama y por ser contratada por otro hombre” y por “menospreciar toda reprensión”

John Blows, un predicador, no solo se ausento en un día designado por ayuno y oración pero que este mismo día estaba “en un gran partido de fútbol y el siendo uno de los dirigentes principales del mismo”  “después de ser llamado para darse cuenta de lo mismo en la primera instancia quería justificarse pero por fin confeso que había hecho mal y prometió abstenerse de lo mismo en el futuro.  Sin embargo siendo que había deshonrado al Señor y contristado a la gente de Dios y habiendo dado ocasión al adversario de blasfemar decidieron que no se le permitiría predicar hasta que había mas frutos dignos de arrepentimiento.”  [Fenstanton Records, pp. 126, 244.]

La iglesia en Warboys se separo de Mary Poulter, “por ausentarse de la asamblea de la iglesia y ser negligente en sus deberes santos y andar desordenadamente en orgullo y vanidad.”

Y de John Christmas, “por no amar a Ana su esposa como debiera y por hablar odiosamente y palabras de menosprecio contra ella dándole ocasión de separarse de el por su inamabilidad.  Pero “John Christmas, después mando venir a su esposa Ana de nuevo y prometiendo arreglarse, después de su venida de nuevo a el deseo participar en la iglesia de nuevo en los deberes santos y se junto en el compañerismo de nuevo.

“Mary Drage, por varias veces no congregándose con la iglesia y de hablar con codicia cosas que no fueron verdad y por fin siendo probado claramente en su contra delante de ella y ella no diciendo mucho por si misma fue separada de la iglesia.”

“Thomas Bass, por mentir y jurar se separaron de el.”

“Ellen Burges, por mentir y calumniar a sus parientes y contarles a ellos y a su madre como brujas lo cual no había suficientes pruebas para creer se separaron de ella.” [Fenstanton Records, pp. 274, 278.]

La iglesia en St. Alban se separo del hermano Osman,” porque un día en tiempo de cosecha vergonzosamente con otros negar su confianza y dejó su trabajo cuando su amo no estaba allí y fue a una cantina donde paso la mayoría del día pecando contra Dios y gastando su dinero que debía aliviar a su familia y fue tomando excesivamente.  Unos meses después el en la presencia  de la congregación declaro públicamente su caída y reconoció su pecado y manifestó grandes problemas por causa de lo mismo.  La Iglesia grosamente le abrazo de nuevo creyendo que Dios le había dado arrepentimiento al punto de reconocer la verdad y fue admitido a su membresía.

Hermana Searly fue acusado por la iglesia en un asunto de verdad.  En el primer lugar ella vendiendo agua fuerte dejo una persona beber a un exceso y segundo se dio en matrimonio a un borracho malvado contra la regla del Señor que dice que se casa con quien quiere solo en el Señor, tercero fue casada en la manera nacional con oración común y con las ceremonias romanas, etc.  después de considerar todas estas cosas la iglesia pensó que fue su deber separarse de su compañerismo y ella todavía esta bajo admonición” [Ivimey, ii. 177.]

http://www.evangelismomundial.com/recursos/iglesia/disciplina.html

Fuego en el Evangelismo

Fuego en el Evangelismo

Sal. 104:4, Heb 1:7

Por Ronal Tubillas

Introducción

Hoy en día muchas de las iglesias carecen de púlpitos calientes, un gran hombre dijo: “Si tú eres un refrigerador, tu iglesia será cubitos de hielo”. Recuerda que todo sube y baja de acuerdo al liderazgo.

A los bautistas se les reprocha el hecho de ser fríos, de no tener ánimo ni motivación, pues ve al Pastor y verás el resultado en la Iglesia. Primero que nada, esto viene del poder del Espíritu Santo; muchos de nosotros estamos tan preocupados por mejorar métodos, pero Dios no está buscando mejores métodos, sino mejores hombres, hombres consagrados, llenos del Espíritu Santo. Quisiera decir que no estoy hablando de gritar o saltar en el púlpito, lo cual no es malo y muchos quizás deberíamos hacerlo, pero no estoy refiriéndome a esto sino al hecho de ser llenos del poder, algunos grandes pastores se desgargantaban predicando, otros eran muy serenos, pero tenían el poder de Dios en sus vidas, y eso es lo que falta hoy en día: el poder de Dios, la unción del Espíritu Santo.

1. Un Fuego.

Dios llama a sus pastores “Llama de Fuego”. Muchos decían que cuando miraban el rostro de Carlos Spurgeon podían observar que de sus ojos salían como llamas de fuego hablando del poder de Dios en sus vidas, muchas veces nos falta el fuego divino, estamos tan aburridos y cansados de tanto buscar mejores formas para que la Iglesia crezca y el secreto ha permanecido inmutable por siglos, una dependencia absoluta de él.

Cuando subes al púlpito y observas tus ovejas algo debe quebrar tu corazón al saber que tú tienes la responsabilidad de sus vidas eternas, que ellos llegaron para saborear un delicioso plato espiritual, que muchos de ellos necesitan ser consolados, otros reprendidos, ellos vienen a buscar agua que calme su sed espiritual y nosotros estamos en ese púlpito medio muertos, fríos, cansados, sin ánimo. ¿Qué podrás compartir con ellos? ¿Que puede usar Dios en tu vida que sea bendición en sus vidas? No entiendo a los pastores que suben al púlpito sin una carga, que ponen sus manos en el bolsillo, que predican sin dar lo mejor de sí. Alguien dijo: “Si en tu iglesia alguien se duerme mientras tú predicas, no le eches la culpa a él, si no a ti”. Es nuestro deber marcar sus vidas y que no salgan del recinto sagrado de Dios como llegaron, que salgan diferentes, algunos saldrán con lágrimas, otros animados, y posiblemente muchos corregidos por la predicación de la palabra, pero nadie, nadie debe salir como entró y esto debe ser nuestra carga.

2. Una Compasion. Mat. 14:14

Según el Diccionario, Compasión: amor que nos hace sensibles al mal que padecen algunas personas.

Muchas veces olvidamos que debemos usar el misterio para edificar a las personas y no el misterio para edificarnos a nosotros mismos, nos sentimos contentos cuando nuestras iglesias crecen y tristes cuando no, y esto está bien, pero recuerda que cuando ellos entran a la Iglesia están esperando algo de Dios, que ellos están sufriendo en sus luchas y batallas, que sus familias son el principal obstáculo para que sigan adelante, ésta compasión es la que falta en nuestros ministerios, ¿Quieres tener compasión? Ve a los hospitales, visita los velatorios, mira a la gente en la calle que pide limosna, visita las tabernas y luego mira tus manos y ve su sangre en tus manos; pregúntate a ti mismo ¿Qué puedes hacer tú por ellos? Y te darás cuenta que tú tienes lo mejor que este mundo puede dar y es el amor de Dios que puede hacer tu vida diferente. Cristo, nuestro gran ejemplo, vio a la multitud, estuvo con ellos, los visita, observa su dolor, cuando las hermanas de Lázaro fueron a él con lágrimas y dolor, él observa su dolencia; cuando una mujer enjuagó sus pies con sus cabellos porque sus pecados habían sido perdonados, él tuvo compasión, amor por el dolor del que sufre, él estuvo con ellas, les amó y dio todo de sí; caminó en el polvo, fue insultado, perseguido y aun muerto por esa compasión tan grande. ¡Oh Dios, por favor llena nuestro corazón de compasión para predicar con amor!.

3. Un Cambio

Hace algunos años, cuando inicié la obra en Ciudad Municipal existían sólo 2 hermanos. Dios me ha dado el gran privilegio de ver un cambio en los hermanos que llegaron a la Iglesia: como algunos de ellos eran pecadores sumidos en el barro sucio del pecado (alcoholismo, iras, drogas, rebeldía) y hoy día están sirviéndole al Señor, esto me da un gran ánimo para predicar porque el Señor me ha permitido ver su poder. Hermano, cada vez que subo al púlpito pienso que quizás sea la oportunidad para un gran cambio en la vida de un pecador, sube y da lo mejor de ti. Hace algunos años trabajé en construcción. Un trabajo muy duro, salía muy sucio y sudoroso del trajín. El momento cumbre de un Pastor es cuando proclama las verdades de Dios, baja del púlpito, no como subiste, baja cansado, sudoroso fatigado de haber derramado tu espíritu, de permitir que el Señor te usara, o baja sin voz, no importa, salta y que la iglesia piense que estás loco, no importa, que sonrían, que lloren, por un cambio es lo que Dios quiere en sus vidas y Dios quiere que tú seas su instrumento.

¡Ya basta de Iglesias frías, de Pastores fríos, necesitamos un cambio en nuestras vidas! ¡Que el Señor nos ayude!.

http://www.evangelismomundial.com/recursos/evangelismo/fuegoevangelismo.html

Los Bautistas no son Protestantes

Los Bautistas no son Protestantes

Por Bob Dalton

Todos los buenos Bautistas deben por lo menos protestar de vez en cuando, aunque los Bautistas no son protestantes. Los orígenes de los Bautistas no tienen raíces en el protestantismo. El término protestante se refiere a todas las denominaciones que se han separado de la iglesia Católica desde la Reforma. Ha sido la costumbre norteamericana dividir a la mayoría de la gente en tres grupos religiosos: Protestantes, Católicos y Judíos y se asume que como el Bautista no es Católico ni Judío entonces debe ser un protestante. Los Bautistas y los protestantes tienen orígenes muy distintos y separados.

Es correcto decir que los protestantes tienen su origen en la iglesia Católica. Los Luteranos, los presbiterianos y todos los Calvinistas que bautizan a infantes como los de la Reforma, salieron de frente del romanismo. Martín Lutero, Juan Calvino, y Ulrico Zwinglio son los tres reformadores más notables, los cuales eran Católicos Romanos antes de ser salvos. Otros protestantes como los Anglicanos y los metodistas son también de Roma solo que un poquito más lejanos. Los Metodistas se originaron en la Iglesia Anglicana.

El término Protestante se aplica a un movimiento religioso bien distinto, el que empezó en la Reforma de 1529 en la “Dieta de Séller” en Alemania (una Dieta es una asamblea formal que se junta para discutir asuntos públicos).

El emperador Católico del Santo Imperio Romano, Carlos V, les permitió practicar su religión a los gobernantes políticos que eran luteranos (dentro de sus territorios). Les concedieron esto en la primera “Dieta de Séller” en 1526. En la segunda “Dieta de Séller” (1529), Carlos fue llamado para limitar los privilegios de los Luteranos y expandir el catolicismo en todo el territorio. Carlos ya estaba libre de las distracciones militares que le habían forzado a dar las concesiones de 1526, a los Luteranos. Este intento de expandir el catolicismo, una vez más lastimó a la iglesia Luterana y trajo una protesta formal de los príncipes luteranos. Acusaron a Carlos de violar el acuerdo que habían hecho en 1526.

Los Bautistas no tenían nada que ver con esta protesta. El hecho es que los Luteranos consideraron a los “Anabautistas” como herejes (en aquella época) y por esta razón merecían la muerte. Los Luteranos estaban de acuerdo con la iglesia Católica en contra de lo que ellos llamaron “Anabautistas” o los que rebautizan. Los Bautistas se originaron de este grupo de ideas del Nuevo Testamento y las tradiciones de donde vinieron los Anabautistas. Sólo los Anabautistas de Suecia era asociados íntimamente con los protestantes en cuanto a su su origen.

La Dieta de Séller pronunció la pena de muerte sobre los Anabautistas o sobre cualquier otro grupo que rebautizara a los que habían sido bautizados como infantes. Los Luteranos no objetaron esta pena de muerte, más bien lo confirmaron.

El origen de los Bautista ha sido un tema de intenso debate. Actualmente la idea que prevalece es, que los Bautistas modernos salieron del separatismo inglés del siglo XVI. Otros creen que los Bautistas descendieron de los Anabautistas de la época de la Reforma. Y otros dicen que ha habido una sucesión orgánica, y que se nota una sucesión literal y visible de iglesias Bautistas desde el periodo de los apóstoles hasta el presente. La sucesión es por una cadena de ordenaciones (o sucesión apostólica), bautismo correcto, o sucesión de iglesias.

No hay evidencia histórica y ciertamente no hay evidencia bíblica de una sucesión orgánica.

Las Escrituras dan la idea que la iglesia del Nuevo Testamento fue organizada, por lo menos, en su forma embrionaria durante el ministerio terrenal de Cristo. Mateo 16:18, 18:17. Cristo en Mateo 16:18 prometió la perpetuidad de la iglesia por todas las edades. Pablo en Efesios 3:21 la confirma. Usando estos fundamentos bíblicos algunos historiadores Bautistas como Tomas Armitage y Juan T. Christian, dicen que sólo es una sucesión de principios bíblicos. Armitage dice: ” El mero intento de procurar arrastrar una línea no justifica el hecho de que personas que han sido bautizadas correctamente, o ministros ordenados descendiendo en línea directa desde los apóstoles, o de iglesias organizadas sobre estos principios; sean un intento de edificar una torre sin error”. También dice: “La doctrina pura se encuentra en la Palabra de Dios, la cual es incorruptible y es la única línea no quebrantada, que se puede arrastrar en el cristianismo”.

Christian también rechaza cualquier forma de sucesión visible de la iglesia. Armitage también cree que los Bautistas se originaron en los días de Cristo y que las pisadas de los Bautistas a través de las edades, pueden ser arrastrados más fácilmente por su sangre, que por su bautismo. Es una línea de sufrimiento en vez de una sucesión de obispos, unos mártires de principios en lugar de algunos decretos de los concilios, una soga de amor en vez de una cadena de hierro en sucesión. A pesar de todo es una sucesión real y correcta (la de los Bautistas), que en cada época han sido como los abogados de libertad para todos y han mantenido el evangelio del Hijo de Dios que da libertad a todo hombre.

http://www.evangelismomundial.com/recursos/articulos/bautistasnoprotestantes.html

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