El concepto de hombre como imagen de Dios en los capítulos III, IV y V de “Contra los Herejes de San Ireneo”

El concepto de hombre como imagen de Dios en los capítulos III, IV y V de ”Contra los Herejes de San Ireneo”

I. Introducción

La obra “Contra los Herejes” tiene un título explícito para su intención. Ireneo, obispo de Lyon, se enfrenta a numerosas sectas heréticas, en especial, las gnósticas. Entre ellas, Ireneo “considera las sectas derivadas de Valentín como las más representativas, sobretodo aquellas que conservan la enseñanza de Ptolomeo, el más destacado de sus discípulos”[1] Esta obra las combate, mediante su exposición, su refutación y la exposición de la recta doctrina.

“San Ireneo de Lyon nos acerca [...] a la problemática teológica del siglo II: el gnosticismo enseñaba que Dios se había revelado de modo diverso, según la calidad de los seres humanos. Es así que el verdadero hombre es espiritual, que posee el privilegio del “conocimiento” que por sí mismo es capaz de salvarlo. El espíritu, “semilla de la divinidad”, está encarcelado en la carne, que el Salvador habría venido a liberar para que se remonte a su origen en el Pléroma (los 30 eones que constituyen la Plenitud en la región del espíritu)… Ireneo en Contra los herejes centra toda su reflexión sobre Cristo: la salvación del hombre en Cristo según la Economía del Padre es el término de la obra iniciada desde la creación, que llega a su cumbre en la encarnación y en el misterio pascual participado en nuestra carne. Nuestra salvación es posible porque Cristo, que en verdad asumió nuestra carne, resucitó primero. Por eso, para Ireneo la doctrina gnóstica, que afirmó corrompida y sin salvación la carne creada por Dios, «es la más grande de todas las blasfemias». (V,6,2)[2]

La comprensión del concepto de “imagen”, en la exégesis de Gen 1,6-7 fundamentalmente, en que Dios crea al hombre “según su imagen”, es uno de los puntos de toque de la antropología, y también de la historia de salvación. Este concepto implica también una posición respecto del Creador. Muchas preguntas se abren junto con este concepto. Es necesario comprender quién es este Yahvé que crea a imagen, a quién se refiere en el plural “Hagamos”, a qué se refiere Dios cuando habla de hacer al hombre a su imagen, y cuál es su imagen. Esto también pone una antropología que marca la valoración del alma y del cuerpo en la situación del hombre creado. Ireneo se enfrenta a interpretaciones gnósticas de este concepto, las refuta, y plantea su propia exégesis.

El presente trabajo investiga el concepto de imagen en Ireneo, sobretodo en la exposición de la doctrina, aunque atiende a los conceptos de imagen en los gnósticos según los cita Ireneo. El esquema del trabajo responde a una sistematización de los temas que giran en torno al concepto de imagen en Ireneo.

II. En torno a la teología de la imagen en la época de Ireneo

A la luz de citas del mismo Ireneo en el Libro I de Contra los Herejes, haré una breve presentación de las antropologías “adversarias” con las que se enfrentaba Ireneo, contra las cuales contrastaré posteriormente su propia posición. El primer texto pertenece a su exposición de la doctrina básica de los gnósticos, tomada de “los discípulos de Ptolomeo, que son como la flor de la escuela de Valentín”[3]:

“Una vez fabricado el mundo, también [el Demiurgo] hizo al ser humano, «sacado de la tierra» (Gén 2,7; 1 Cor 15,47). No lo hizo de tierra seca, sino tomando algo de la substancia invisible, de la materia difusa y fluida, en la cual sopló el elemento psíquico. Este es el hombre hecho «a imagen y semejanza» (Gén 1,26). Ante todo según la imagen es el hombre hylico: cercano, pero no consubstancial a Dios. [501] Según la semejanza es el hombre psíquico, a cuya substancia se le llama «espíritu de vida» (Gén 2,7), porque surge de un fluido espiritual. Y, dicen ellos, en tercer lugar la «túnica de piel» (Gén 3,21): ésta sería la carne sensible.”[4]

Según los gnósticos, la Sabiduría, último eón del Pléroma, cayó, por el deseo de querer contemplar al Padre. Su caída significó la pasión, la tristeza, el desecho. En medio de su angustia, trató de imitar al Padre, creando, a partir de sus pasiones el mundo exterior al Pléroma, que terminó siendo un desecho. Lo primero que creó fue el Demiurgo, ser psíquico. Y éste creó el mundo material. Para los gnósticos, en el relato del Génesis, Yahvé es el Demiurgo. Respecto de la antropología de los gnósticos, dice C. I. González:

“El Demiurgo creó el ser humano, que está compuesto de cuerpo material, alma psíquica y espíritu (o semilla del Padre). Pero en unos hombres predomina uno, en otros otro de estos elementos, de donde surgen los seres “hílicos” (apegados a la materia o hyle, movidos por sus pasiones, representados en la Escritura por Caín), los psíquicos (en los que prevalece el alma o psyché, son los cristianos comunes que viven según la Ley y la fe, como Abel) y los pneumáticos (los que viven según el espíritu o pneuma, es decir los gnósticos, cuyo símbolo bíblico es Set)”[5]

Si bien en el texto citado la imagen hace referencia al hombre hílico, cabe mencionar que algunos gnósticos interpretaban la imagen como la parte consustancial a la divinidad que tenían los hombres espirituales. Ésta era meramente espiritual y era lo único que se salvaba de los hombres.

Ireneo refuta a otro gnóstico, Marco, a quien da mucha atención. Marco acentúa mucho la magia y los significados esotéricos de las letras y los números. En este texto, plantea dos creaciones separadas del hombre, una en el sexto, otra en el octavo día. Hay dos hombres distintos, el creado a imagen y semejanza, que es espiritual y asexuado, o hermafrodita, y el material.

“La Ogdóada se mostraría de esta manera: dicen que el hombre fue formado el octavo día (Gén 2,7); unas veces dicen que fue hecho en el sexto, y otras que en el octavo, porque dicen que en el sexto fue plasmado el hombre de la tierra, y en el octavo el carnal; pues en su opinión son distintos. Otros, finalmente, distinguen entre el creado a imagen y semejanza de Dios (Gén 1,27), que es masculino-femenino, y por eso espiritual; y el formado de la tierra (Gén 2,7).”[6]

Saturnino plantea la creación por los ángeles. El Dios de los judíos es el más poderoso de estos ángeles. El Salvador vendría luego en carne aparente para liberar a los hombres del yugo de este Dios.

“Siete de los Angeles fabricaron el mundo y todo cuanto hay en él. El hombre sería hechura de los Ángeles, pues se les habría manifestado de lo alto una Potestad suprema de brillante apariencia. Pero, no pudiendo ellos retenerla porque de inmediato se volvió a los lugares superiores, se dijeron uno al otro: «Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza» (Gén 1,26). Una vez hecho éste, como su plasma no podía tenerse en pie, por la debilidad de los Ángeles, sino que se arrastraba como un gusano, el Poder de lo alto tuvo misericordia de él porque había sido hecho a su semejanza; entonces envió una chispa de vida, que hizo al hombre enderezarse, ponerse en pie y vivir. Esta misma chispa de vida, una vez muerto el hombre, regresa a aquella que es de su misma naturaleza, mientras que el resto se disuelve en los elementos de los que ha sido sacado.”[7]

El hombre es hecho a imagen y semejanza de los ángeles. El Poder superior, que está en el Pléroma, le da su chispa al hombre. La chispa, que es superior a la imagen, es la que se salva al final.

Aunque Ireneo no menciona a Filón en su “Contra los Herejes”, vale la pena mencionar su esquema de interpretación de los relatos del Génesis. Filón interpretó los dos relatos del Génesis de la creación como dos creaciones separadas. Gen 1, 26s habla de la aparición del hombre hecho a imagen de Dios. Gen 2, la del hombre modelado a partir del lodo.
“El hombre hecho se confunde con el intelecto (nous) hombre esencial, forma o especie pura, que contempla los inteligibles. Viene a ser un logos simple, una idea, anthropos intelectual e incorpóreo, no macho ni hembra, incorruptuble; aspectos que armonizan en algo sustantivo, único, Hombre ideal y celeste, paradigma (platónico) de los individuos terrenos, Imagen y a Imagen de Dios.

“El plasmado, diverso del hecho con la diferencia que va del plasma al gennema, es sensible, se compone de cuerpo y alma, resulta macho o hembra; arrastra las cualidades de la materia (corruptible, terreno, mortal…), decae de lo esencial humano, y de la Imagen divina, para hundirse en lo animal, ajeno al anthropos.”[8]

Como veremos, Ireneo planteará la creación única, y la unidad del hombre como cuerpo y alma.

III. Imagen en Ireneo

Ireneo usa el concepto imagen en diversas formas. Podemos ubicar tres ejes fundamentales para comprender el concepto de imagen en Ireneo. La imagen en la creación, como inicio de la vocación y dignidad del hombre. La imagen en la encarnación, como revelación de la vocación y dignidad del hombre por el Verbo encarnado y la imagen como consumación de la vocación y dignidad humana, meta final del hombre.

1. Imagen y creación

Algunos conceptos preliminares sobre la creación en Ireneo: Ireneo rechaza las distinciones gnósticas entre Dios y el Demiurgo: son el mismo: “no conocemos a otro Dios, sino al que es el hacedor y creador de todas las cosas”.[9] Para Ireneo, tampoco crean los ángeles:

“Nosotros mismos fuimos hechos junto con estas cosas que él contiene. A esto se refiere la Escritura cuando dice: «Y Dios plasmó al hombre, tomando el barro de la tierra, e infundió en su cara el soplo de vida» (Gén 2,7). Por tanto, no fueron los ángeles quienes nos hicieron o plasmaron, pues los ángeles no podían reproducir la imagen de Dios; ni otro alguno, fuera del Verbo del Señor, ni algún Poder que no fuese el mismo Padre universal.”[10]

En el texto citado hay referencia también al hacer y plasmar, verbos del primer y segundo relato de la creación, respectivamente, para la creación del hombre. Ireneo es partidario de la creación única. No distingue el “hacer el hombre a imagen y semejanza” del “plasmar” al hombre de barro. Para él, los dos relatos de la creación hablan de una misma realidad, un mismo momento creador. Aquí ya cierra la brecha abierta por los gnósticos entre el hombre espiritual y el hombre sensible. En la unicidad del acto creador se define también la unicidad del hombre.

La creación del hombre también señala la visión antropológica de Ireneo. Para Ireneo, el hombre es carne, alma y Espíritu. El tercer elemento es el Espíritu Santo, que el hombre recibe por la encarnación de Jesucristo. Los primeros dos elementos los recibe en la creación. Es decir, la creación apunta a la encarnación. La antropología no es plena hasta la encarnación. Esto marca una visión lineal del desarrollo del hombre.

Hay, por lo tanto, una sola creación, de un solo hombre: Adán, imagen y semejanza de Dios, hecho y plasmado por Dios. Todos descendemos de Él. Aquí se expresa la unidad del género humano.

“A fin de puntualizar la verdad, este Adán es aquel primer hombre modelado, sobre el cual la Escritura afirma que Dios dijo: «Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza» (Gén 1,26). Todos los demás descendemos de él. Y, como provenimos de él, por eso llevamos también su nombre.”[11]

A. Teología de las manos de Dios

Dios crea con sus “manos”. San Ireneo interpreta el plural del primer relato de la creación del hombre (“hagamos”) como un diálogo intratrinitario, entre el Padre, y sus “manos”, el Hijo y el Espíritu Santo. El Padre propone al Hijo y al Espíritu la creación del hombre. ¿Qué papel tienen el Padre, cuál el Hijo, cuál el Espíritu Santo? Algunos textos lo explicitan. Queda claro que las manos “plasman”, pero también ordenan, sostienen y apoyan a la criatura. Nosotros nos limitaremos a ver el papel del Hijo en cuanto relevante a iluminar el concepto de imagen. Es además relevante que la proposición sea para hacer al hombre a “la imagen” de Dios. La referencia al Hijo como mano de Dios es una interpretación bíblica del Salmo 119 y de Job 10,8 aplicada al relato de la creación. Según González, esta es una de las primeras “imágenes del mundo físico que sirvieron para ilustrar el misterio de la Trinidad, no sólo en la creación, sino en toda la economía”[12].

“El hombre está compuesto de alma y carne, la cual fue formada a semejanza de Dios y plasmada por sus manos, eso es, por el Hijo y el Espíritu, a los cuales dijo: «Hagamos al hombre» (Gén 1,26).”[13]

“En todo tiempo el hombre, plasmado al inicio por las manos de Dios, o sea el Hijo y el Espíritu, sigue naciendo según la imagen y semejanza de Dios (Gén 1,26), rechazando la paja que es la apostasía, y recogiendo en el granero el trigo (Mt 3,12), que son aquellos que por la fe fructifican en Dios.”[14]

“Las manos de Dios se habían acostumbrado en Adán a ordenar, sostener y apoyar a su criatura, y a ponerla y cambiarla a donde querían. ¿Dónde fue colocado el primer hombre? En el paraíso, como dice la Escritura: «Y Dios plantó un jardín en el Edén, hacia el oriente, y ahí puso al hombre que había formado» (Gen 2,8).”[15]

La teología de las manos de Dios es también económica. Las manos acompañan todo el recorrido histórico del hombre. Se acostumbraron en Adán a ordenar, sostener y apoyar a la criatura, y siguen conduciendo a los hijos de Adán en su peregrinar en la historia.

El texto citado a continuación, si bien, tiene dificultad crítica (ver nota), habla de la creación por medio de los que son su progenie e imagen, el Hijo y el Espíritu. Esto concuerda con Col 1,15 y podría implicar una teología del Verbo como imagen del Padre, que fundamente la antropología del hombre como imagen del Verbo.

“Pues se ha servido, para realizar todas las cosas, de los que son su progenie y su imagen, o sea el Hijo y el Espíritu Santo, el Verbo y la Sabiduría, a quienes sirven y están sujetos todos los ángeles. Por tanto yerran quienes, por motivo de lo que se ha dicho: «Nadie conoce al Padre sino el Hijo» (Mt 11,27; Lc 10,22), introducen otro Padre desconocido.”[16]

Substancia, modelo y forma de las creaturas están tomadas de Dios mismo. Esta es la relación entre el Creador y la criatura, querida por Él mismo y planteada en diálogo trinitario en el momento de la creación.

“Pues siempre le están presentes el Verbo y la Sabiduría, el Hijo y el Espíritu, por medio de los cuales y en los cuales libre y espontáneamente hace todas las cosas, a los cuales habla diciendo: «Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza» (Gén 1,26): toma de sí mismo la substancia de las creaturas, el modelo de las cosas hechas y la forma del ornamento del mundo.” [17]
B. El Verbo plasmó al hombre

El Verbo es una de las manos de Dios. Por lo tanto, plasma al hombre. Cuando habla en singular de la mano de Dios, usualmente se refiere al Verbo. Ahí explicita la acción creadora y económica del Verbo, como lo señalan los siguientes textos.

“Y así como aquel primer Adán fue plasmado de una tierra no trabajada y aún virgen -«porque aún Dios no había hecho llover y el hombre [955] aún no había trabajado la tierra» (Gén 2,5)- sino que fue modelado por la mano de Dios (Sal 119[118],73; Job 10,8), o sea por el Verbo de Dios -ya que «todo fue hecho por él» (Jn 1,3) y «el Señor tomó barro de la tierra y plasmó al hombre». (Gén 2,7)”[18]

“En todos ellos la mano de Dios realizó estas cosas impensadas e imposibles [algunos milagros del Antiguo Testamento] a la naturaleza humana. ¿Por qué admirarse, pues, si también en aquellos que mueren obra algo para nosotros impensado, sujeto a la voluntad del Padre? Dicha mano es el Hijo de Dios,…”[19]

Ireneo llega a hablar del Verbo como el “verdadero Creador del mundo”. En el siguiente texto, une la creación y la cristología muy íntimamente, hasta decir que el Verbo está impreso en forma de cruz en toda la creación. El énfasis en la acción del Verbo respecto de la creación, implica también una presencia preferencial del Verbo en la economía y apunta claramente a la encarnación. En este texto se manifiesta una teología muy sintética, que relaciona profundamente creación, encarnación y cruz (recapitulación) bajo la acción del mismo Verbo.

“El verdadero Creador del mundo es el Verbo de Dios. Este es nuestro Señor, el cual en los últimos tiempos se hizo hombre para existir en este mundo (Jn 1,10), de modo invisible contiene todas las cosas creadas (Sab 1,7), y está impreso en forma de cruz en toda la creación, porque el Verbo de Dios gobierna y dispone todas las cosas. Por ello invisiblemente «vino a los suyos» «y se hizo carne» (Jn 1,11.14); por último colgó de la cruz para recapitular en sí todas las cosas (Ef 1,10). Mas «los suyos no lo recibieron» (Jn 1,11)…”[20]

El papel predominante del Verbo en la creación del hombre es importante también para la comprensión plena de la economía que apunta a la encarnación y recapitulación. El Verbo modeló y plasmó al hombre pensando en perfeccionarlo y darle en herencia la incorrupción.

“Lo hizo [el Verbo, revelar y mostrar todas las cosas a los creyentes] unas veces hablando con aquel a quien había modelado, otras dando la Ley, otras reprendiendo, otras exhortando, pero sobre todo liberando al esclavo para adoptarlo como hijo, a fin de perfeccionar al ser humano dándole la herencia de la incorrupción en el tiempo oportuno. Así pues, lo plasmó para que creciera y se incrementase, como dice la Escritura: «Creced y multiplicaos» (Gén 1,28).”[21]

La plasmación del hombre por el Verbo es motivo de la conveniencia de la encarnación del mismo Verbo. Él recapitula en sí “su antiguo plasma”: puesto que Él lo creó, Él mismo lo recapitula, encarnándose.

“Pero si aquél fue tomado de la tierra, y plasmado por el Verbo de Dios, era conveniente que el mismo Verbo, que había de realizar en sí mismo la recapitulación de Adán, tuviese un origen en todo semejante.”[22]

Podría haber tensión con algún texto que se refiere a que Dios plasmó al hombre, como cuando Ireneo refiere a la enseñanza de Clemente Romano respecto de “un solo Dios Soberano universal, Creador del Cielo y de la tierra (Gén 1,1), Plasmador del hombre (Gén 2,7)”[23]. Sin embargo, este texto es una especie de Credo, que no hace referencia a la distinción de la Trinidad, sino la unidad de la obra divina, para reafirmar que uno sólo es el Dios creador de todo.

C. El Verbo plasmó al hombre a su imagen
Que el Verbo plasmó al hombre a imagen será el argumento principal para la necesidad y conveniencia de su encarnación. También de la intimidad que existe entre creador y criatura, del compromiso entre Dios y el hombre.

“¿Y quién más puede ser mejor y más excelente que el hombre hecho a imagen y semejanza de Dios, sino el Hijo de Dios a cuya imagen fue hecho el ser humano? Por este motivo el Hijo, al final, manifestó la semejanza de Dios, haciéndose hombre y asumiendo para sí el antiguo plasma, como hemos expuesto en el libro tercero.”[24]

San Ireneo mismo, en la “Demostración de la Predicación Apostólica” corrobora claramente esta idea. En una síntesis abreviada, el texto plantea que el Hijo es imagen del Padre, el hombre es imagen del Hijo, y es por eso que el Hijo se encarnó, para mostrar al hombre su imagen.

“Y la imagen de Dios es el Hijo, a cuya imagen ha sido hecho el hombre. He aquí por qué, en los últimos tiempos, se ha manifestado, para dar a entender que la imagen era semejante a Sí.”[25]

D. Es la carne la que es formada a imagen del Verbo

En contra de una teología que acentuaba la similitud del alma con Dios, y el valor del espíritu por encima del de la carne, Ireneo acentúa la carne como imagen de Dios.

“El hombre está compuesto de alma y carne, la cual fue formada a semejanza de Dios y plasmada por sus manos, eso es, por el Hijo y el Espíritu, a los cuales dijo: «Hagamos al hombre» (Gén 1,26). La intención de aquel que atenta contra nuestra vida es hacer de los hombres unos incrédulos y blasfemos contra su Creador. Todas las proclamas de los herejes en último término se reducen a blasfemar contra el Demiurgo y a destruir la salvación de la carne, creatura de Dios, por la cual, como hemos demostrado, el Hijo de Dios de muchas maneras llevó a cabo la Economía.”[26]

Aquí hay dos afirmaciones importantes respecto de la carne. La carne fue formada a semejanza de Dios, plasmada por el Hijo y el Espíritu. También habla de la salvación de la carne, y se remarca que es criatura de Dios. En esto está clara la positividad de la carne. Por otro lado, se habla de que por la carne el Hijo de Dios lleva a cabo la economía de muchas maneras. Ojo, en la nota de la edición de González, dice que la versión griega “dice que «el hombre está compuesto de alma y carne» y que ésta (la carne) «fue formada a imagen de Dios», siguiendo la misma pauta antignóstica de V,6,1”[27]. La cita que menciona González la tocaremos después. Habíamos visto que Ireneo piensa que Dios “toma de sí mismo la substancia de las creaturas, el modelo de las cosas hechas y la forma del ornamento del mundo.” [28] Aquí sustancia parece hacer referencia a la carne. Esto se corrobora con el siguiente texto:

“Que uno solo es el Dios Padre que habló a Abraham, envió de antemano a los profetas, en los últimos tiempos envió a su Hijo, y otorga la salvación a su plasma, que es la substancia de la carne.”[29]

Hay varios textos que hablan de “su plasma”, incluso de “su propio plasma”, como cuando dice que “que descendiese [el Verbo] a lo más hondo de la tierra «para buscar la oveja perdida» (Lc 15,4-6) (es decir, su propio plasma)”[30] y también que todos “estos son signos de una carne sacada de la tierra, la cual recapituló en sí, para salvar su propio plasma.”[31] Aquí la pregunta sería, cuál es la relación de propiedad. Porque podría entenderse propio como que Él mismo lo tiene en sí, es decir, en cuanto a identidad sustancial, o simplemente como propiedad, posesión, pero no por identificación. Este texto tiene relación con la cita de San Juan que dice “vino a los suyos y los suyos no lo recibieron”. Ireneo cita este texto una vez en el A.H., (III, 11, 2) pero sin referencia a esta interpretación. En todo caso, queda claro que Dios está preocupado por su plasma, no se desentiende de Él, sino que viene a salvarlo.

Ireneo, opina que “la carne, pues, no está privada de la sabiduría y del poder de Dios; porque el poder de aquel que le da la vida, se muestra en la debilidad, (2Cor 12, 9), esto es, en la carne.”[32] Aquí la relación con propiedades divinas es profunda, y, la interpretación del texto paulino está apuntado a resaltar las propiedades de la “imagen” divina en la carne.

Hay dos textos que son contundentes y llevan a clarificar lo dicho anteriormente respecto de la relación de la imagen y la carne.

“Pues así como éste sería imperfecto, así también, si alguno suprimiera la imagen y despreciara la creatura, ya no podría hablar de todo el hombre, sino sólo o de una parte del hombre (como arriba dijimos) o de algo distinto del hombre. No es que la sola carne creada sea de por sí el hombre perfecto, sino que es sólo el cuerpo del hombre y una parte suya. Pero tampoco sola el alma es ella misma el hombre; sino que es sólo el alma del hombre y una parte del hombre. Ni el Espíritu es el hombre: pues se le llama Espíritu y no hombre. Sino que la unión y mezcla de todos éstos es lo que hace al hombre perfecto. Por eso el Apóstol, manifestándose a sí mismo, explicó que el hombre espiritual y perfecto es el que se salva, según afirma en la primera Epístola a los Tesalonicenses: «El Dios de la paz os santifique y haga perfectos, y que todo vuestro ser, Espíritu, alma y cuerpo, permanezcan sin mancha hasta la venida del Señor Jesucristo» (1 Tes 5,23). ¿Y qué otro motivo tenía para suplicar que hasta la venida del Señor perseverasen íntegros y perfectos estos tres, o sea el alma, el cuerpo y el Espíritu, si no supiese que era única y la misma, la salvación de todos los tres íntegros y unidos? Por eso llama perfectos a quienes muestran al Señor estos tres elementos sin mancha. Son, pues, perfectos quienes tuviesen en sí de modo permanente al Espíritu de Dios, conservando sin mancha el cuerpo y el alma.”[33]

Ireneo expone en este texto su antropología tripartita: el hombre recapitulado por Cristo es cuerpo, alma y Espíritu. Espíritu es el Espíritu Santo en el hombre que lo hace participar de la vida divina. Alma es el soplo que anima la carne al que se refiere Gen 2, 7. E Ireneo, al tercer elemento, el cuerpo, lo llama aquí imagen. Ireneo polemiza con quienes desprecian la carne, y quieren “suprimir la imagen”, esto es, la carne, para quedarse sólo con lo espiritual.

“Dios será glorificado en su criatura que por su bondad ha hecho semejante a él, y conforme a la imagen de su Hijo. Pues el hombre, y no sólo una parte del hombre, se hace semejante a Dios, por medio de las manos de Dios, esto es, por el Hijo y el Espíritu. Pues el alma y el Espíritu pueden ser partes del hombre, pero no todo el hombre; sino que el hombre perfecto es la mezcla y unión del alma que recibe al Espíritu del Padre, y mezclada con ella la carne, que ha sido creada según la imagen de Dios.”[34]

Aquí queda claro que el hombre está hecho a imagen del Hijo de Dios. Ireneo también polemiza en este texto con los que dividen al hombre, y desprecian la carne: todo el hombre es semejante a Dios, no sólo una parte. Este es el texto más explícito respecto de la relación entre carne e imagen: la carne ha sido creada según la imagen del Hijo de Dios.

2. Imagen y Encarnación
Para Ireneo, ¿qué tiene que ver la encarnación del Verbo con el hecho de que el hombre sea a imagen de Dios?

“Que todo esto sea verdadero, quedó probado cuando el Verbo de Dios se hizo hombre, haciéndose él mismo semejante al hombre y haciendo al hombre semejante a él a fin de que, por esa semejanza con el Hijo, el hombre se haga precioso para el Padre. En los tiempos antiguos, en efecto, se decía que el hombre había sido hecho según la imagen de Dios; pero no se mostraba, pues aún era invisible el Verbo, a cuya imagen el hombre había sido hecho. Por tal motivo éste fácilmente perdió la semejanza. Mas, cuando el Verbo de Dios se hizo carne (Jn 1,14), confirmó ambas cosas: mostró la imagen verdadera, haciéndose él mismo lo que era su imagen, y nos devolvió la semejanza y le dio firmeza, para hacer al hombre semejante al Padre invisible por medio del Verbo visible.”[35]

Este texto es fundamental —uno de los más importantes— para entender qué implica para Ireneo que el hombre sea imagen de Dios. En primer lugar, significa que el hombre ha sido hecho a imagen del Hijo, la Segunda Persona de la Trinidad. En segundo lugar, que era necesario que el Verbo se encarnara, para que el hombre supiese plenamente qué significa ser imagen de Dios, pues esto no significa otra cosa que ser imagen del Hijo, quién se manifestó a nosotros. Además, confirma que la imagen del hombre es el Verbo encarnado, puesto que la imagen del Verbo era el hombre corporal, ya que se hizo carne, su imagen. La mutua relación entre el Verbo y el hombre llegan a una intimidad muy profunda en este texto, expresado también en la densidad y circularidad de sus expresiones: “mostró la imagen verdadera, haciéndose él mismo lo que era su imagen”. Expresa además, la paradoja del Verbo encarnado.

No entraremos a profundizar la relación entre imagen y semejanza. Pero aquí parece indicar la imagen como el elemento estable, que no se perdió. Y la semejanza como algo más dinámico, que sí se perdió. En la medida en que el hombre se asemeja a Cristo, entra en comunión con el Padre, asemejándose a Él también.

En el contexto antignóstico, la encarnación del Verbo marca claramente la unidad del Dios creador y redentor.

“Mas siendo el mismo quien al principio nos plasmó y que al final envió al Hijo, el Señor ejecutó su precepto «nacido de mujer» (Gál 4,4) destruyendo a nuestro adversario y perfeccionando al hombre según la imagen y semejanza de Dios (Gén 1,26).”[36]

Los gnósticos en su comprensión de la encarnación del Verbo querían evitar su mezcla con lo material, puesto que esto le es totalmente ajeno. El Salvador, según Ireneo, es el mismo que plasmó, y el plasma es suyo. Es por eso que el Verbo viene a lo suyo. Haciendo una recta interpretación de la parábola de la oveja perdida, tan querida para los gnósticos, que con ella significan lo espiritual que el Salvador viene a llevarse, Ireneo dice que viene “«para buscar la oveja perdida» (Lc 15,4-6) (es decir, su propio plasma)”[37]. El comentario “su propio plasma”, insiste en que viene a lo suyo. Luego hablará también de la “carne sacada de la tierra, la cual recapituló en sí, para salvar su propio plasma.”[38]

Ireneo también piensa que tal salvación, la gnóstica, sería injusta, puesto que el Salvador salva a unos que no son suyos, además de imposible, porque la redención fue por la sangre, y si no se encarnó, no redimió.

“Su venida habría sido injusta, pues según ellos habría venido a lo que no le pertenecía; ni nos habría redimido con su sangre si no se hubiese hecho hombre verdadero, para restaurar a su creatura; pues, según dice la Escritura, el hombre fue hecho a imagen y semejanza de Dios (Gén 1,26). De este modo, no arrebató dolosamente lo ajeno, sino que asumió con justicia y benignidad lo que era suyo: con justicia en cuanto a la apostasía, pues con su sangre nos liberó de ella (Col 1,14); y con benignidad respecto a nosotros, los que hemos sido redimidos.”[39]

Ireneo también señala que por medio de la recapitulación realizada por Jesucristo a partir de la encarnación, recuperamos el haber sido hechos a imagen y semejanza, que habíamos perdido en el pecado de Adán.

“Pero cuando se hizo hombre recapituló en sí mismo toda la historia de los seres humanos y asumiéndonos en sí nos concede la salvación; de manera que, cuanto habíamos perdido en Adán (es decir el haber sido hechos «a imagen y semejanza de Dios» [Gén 1,26]), lo volviésemos a recibir en Jesucristo.”[40]

El pecado nos pone en necesidad de ser salvados. Estamos perdidos sin salvación. El pecado hiere la imagen, y Cristo la restituye. Esto nos habla de nuestra situación actual. No sólo no sabíamos bien nuestra identidad porque todavía no se había revelado la Imagen, el Hijo, lo cual podría ocurrir sin pecado, sino que el pecado ofrece un dato más: el hombre ha perdido la imagen y semejanza. El texto no da para explicitar qué significa el haber perdido esto, pero no es una pérdida definitiva, puesto que lo volvemos a recibir en Jesucristo. Es decir, respecto de la imagen, también hay una acción reparadora de Jesús.

La encarnación nos hace ser hijos del Padre en el Hijo. Esto manifiesta de manera eminente los alcances de la dignidad de ser imagen de Dios. La filiación se da por la comunión que él realiza con nosotros, al asumir nuestra misma carne.

“¿Pues de qué manera podíamos ser partícipes de su filiación (Gal 4,5) si no la recibiésemos por medio del Hijo por la comunión con él, si él, su Verbo, no hubiese entrado en comunión con nosotros haciéndose carne (Jn 1,14)?”[41]

El siguiente texto es también importante. La recapitulación “en sí” de “su antiguo plasma” se identifica con “recapitular a Adán en sí mismo” y todo el tema está relacionado a la necesidad de que la carne de María fuese igual de pura que la carne que recibió Adán. Tenía que ser de María, una mujer humana, no una carne distinta u otra materia, porque ella es heredera de la carne que el Verbo plasmó en Adán. Acá está claramente asumida la teología de los dos Adanes de Pablo. Y el primero está hecho en vistas al segundo. Porque el primero es imagen del segundo, puesto que fue hecho a su imagen, como ya hemos visto. Esta teología también acentúa la relación entre el hombre como imagen de Dios y el Verbo encarnado como revelación de qué significa ser imagen de Dios, es decir, como pleno hombre. En Jesús entendemos qué es ser imagen de Dios, puesto que él, al hacerse segundo Adán, reveló la identidad del primero.

“El recapituló en sí su antiguo plasma. Porque «como por la desobediencia de un hombre el pecado entró en el mundo, y por el pecado la muerte» tuvo poder (Rom 5,12.19), «así por la obediencia de un hombre» la justicia ha sido restablecida para fructificar en vida para los hombres que en otro tiempo habían muerto. Y así como aquel primer Adán fue plasmado de una tierra no trabajada y aún virgen —«porque aún Dios no había hecho llover y el hombre aún no había trabajado la tierra» (Gén 2,5)— sino que fue modelado por la mano de Dios (Sal 119[118],73; Job 10,8), o sea por el Verbo de Dios —ya que «todo fue hecho por él» (Jn 1,3) y «el Señor tomó barro de la tierra y plasmó al hombre» (Gén 2,7)— así, para recapitular a Adán en sí mismo, el mismo Verbo existente recibió justamente de María la que aún era Virgen, el origen de lo que había de recapitular a Adán. Si pues el primer Adán (1 Cor 15,45) hubiese tenido un hombre como padre y hubiese sido concebido del esperma de varón, justamente se diría que el segundo Adán (1 Cor 15,47) habría sido engendrado de José. Pero si aquél fue tomado de la tierra, y plasmado por el Verbo de Dios, era conveniente que el mismo Verbo, que había de realizar en sí mismo la recapitulación de Adán, tuviese un origen en todo semejante. Pero entonces, se me dirá, ¿por qué Dios no tomó barro sino realizó de María la criatura que había de nacer? Para que no fuese hecha ninguna otra criatura diversa de aquélla, ni otra criatura que aquella que había de ser salvada, sino la misma que debía ser recapitulada, salvando la semejanza.” [42]

La teología implicada en esta concepción arroja, por lo tanto, también una mariología. La virginidad de María, está al servicio de la Economía en su Hijo. Su virginidad era necesaria para que se reedite en paralelo la primera creación del primer Adán y la segunda creación en el segundo Adán.

De fondo, siempre está la polémica contra los que no quieren reconocer al Verbo una auténtica encarnación. Pero si la encarnación no es en la misma carne en que fue hecho el hombre, entonces el hombre pierde la imagen y semejanza con Dios, y Cristo no tiene nada que hacer con nosotros. Para la eficacia de la venida de Cristo, por tanto, es necesaria la encarnación en la misma carne con que fue creado el hombre.

“Yerran, pues, quienes afirman que él «nada recibió de la Virgen»: para arrancar la herencia de la carne, arrebatan también la semejanza. Porque si aquel primero tuvo su creación y su substancia de la tierra por mano y arte de Dios (Sal 119[118],73; Job 10,8), pero Dios no hubiese hecho a éste de (ex) María, no se conservaría la semejanza en el ser hecho hombre según la imagen y la semejanza (Gén 1, 26).”[43]

Lo mismo afirma refutando a los valentinianos en la exégesis que hace de la curación del ciego de nacimiento.

“También yerran los seguidores de Valentín, cuando dicen que el hombre no fue plasmado de la tierra, sino de una materia fluida y difusa. Porque es evidente que la tierra con la que el Señor formó los ojos del ciego es la misma con la cual plasmó al hombre al principio. Porque no era congruente que plasmase de una cosa los ojos y de otra el resto del cuerpo. Por el contrario, aquel mismo que al principio plasmó a Adán, con el cual el Padre habló: «Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza» (Gén 1,26), en los últimos tiempos se manifestó a los hombres, al formar la visión del que, nacido de Adán, era ciego.”[44]

Por lo tanto, en la encarnación, el Verbo asume su propia imagen en la carne, y así revela al hombre su identidad, que él es imagen del Hijo. Es el mismo plasma que formó el que asume, y así recapitula a Adán, restaura la imagen perdida por el pecado y abre al hombre a la vida divina.

3. El hombre se hace imagen y semejanza de Dios

El esquema de la historia de la salvación gnóstica, emparentada con el platonismo, plantea el punto partida del hombre como espiritual, la caída en el mundo material y el retorno a lo espiritual, tras este paso trágico por el mundo material. Es un esquema más alejandrino. Es un esquema de retorno, más circular, de recuperación del estado perfecto inicial.

Ireneo no comparte este esquema. La creación de la carne es positiva e irreversible. Dios opta por la carne, la crea a su imagen, y se hace carne. Y tal es su compromiso con la carne, que la vivifica por el Espíritu, haciéndola participar de características divinas. Este no es un sistema de retorno, es más lineal, progresivo, de perfeccionamiento hasta la consumación. Ireneo, respecto de las cosas creadas, dice que “por el hecho de no ser increadas les falta ser perfectas.”[45] Es decir, Dios crea las cosas, y las va perfeccionando hasta su plenitud.

En este sentido, hay un concepto dinámico del concepto de imagen. El hombre es siempre imagen y a la vez se hace imagen: parte siendo imagen, su imagen se daña con el pecado, pero Cristo la recapitula, la sana del pecado y le abre la plenitud de sus posibilidades, mediante la vivificación del Espíritu. Esa imagen es alimentada por el Verbo y el Espíritu en camino hacia su plena realización. El hombre será plenamente imagen y semejanza del Verbo en el fin de los tiempos.

En primer lugar, veamos el concepto dinámico de imagen: el hombre “en todo tiempo”, “sigue naciendo según la imagen.” El proceso está íntimamente ligado a la acción del Hijo y del Espíritu. El siguiente texto especificará el tipo de acción de cada uno.

“En todo tiempo el hombre, plasmado al inicio por las manos de Dios, o sea el Hijo y el Espíritu, sigue naciendo según la imagen y semejanza de Dios (Gén 1,26), rechazando la paja que es la apostasía, y recogiendo en el granero el trigo (Mt 3,12), que son aquellos que por la fe fructifican en Dios.”[46]

El hombre se hace imagen y semejanza mediante el ministerio y la obra formadora del Hijo y la nutrición y el crecimiento que da el Espíritu. En este sentido, el hombre no regresa a un estado original, sino que progresa en un proceso lineal.

“Mediante este orden, con dicha conveniencia y con tal modo de proceder, el hombre hecho y plasmado se convierte en la imagen y semejanza del Dios increado: con el beneplácito y mandato del Padre, mediante el ministerio y la obra formadora del Hijo, siendo el Espíritu el que nutre y da el crecimiento. El hombre, a su vez, poco a poco se desarrolla y llega a la perfección, es decir, se hace más cercano al increado. Porque perfecto es lo increado, y éste es Dios. Pues convenía que primero el hombre fuese creado, que una vez creado creciera, una vez crecido llegara a la adultez, hecho adulto se multiplicase, multiplicado se consolidase, consolidado se elevase a la gloria, y en la gloria contemplase a su Señor. Pues es a Dios a quien ha de ver, y la visión de Dios produce la incorrupción; pero «la incorrupción nos acerca a Dios» (Sab 6,19-20).”[47]

El pecado tiene un papel negativo en este concepto dinámico de imagen. Por su causa perdemos la imagen. Como decíamos, no parece ser una pérdida irreversible, pero Ireneo no especifica las exactas implicancias de lo que significa para él “perder la imagen”.

“Pero cuando se hizo hombre recapituló en sí mismo toda la historia de los seres humanos y asumiéndonos en sí nos concede la salvación; de manera que, cuanto habíamos perdido en Adán (es decir el haber sido hechos «a imagen y semejanza de Dios» [Gén 1,26]), lo volviésemos a recibir en Jesucristo.”[48]

Los textos en que Ireneo habla de que el Verbo “hace crecer en semejanza”, “perfecciona” al hombre, son abundantes. Aquí presento dos.

“Pues se hizo «semejante a la carne del pecado» (Rom 8,3) a fin de condenar el pecado y una vez condenado echarlo de la carne, para de esta manera hacer crecer en su semejanza al ser humano, llamándolo a ser imitador de Dios, sometiéndolo a la Ley que lo lleva a contemplar a Dios, y dándole la capacidad de captar al Padre.”[49]

“Lo hizo [el Verbo, revelar y mostrar todas las cosas a los creyentes] unas veces hablando con aquel a quien había modelado, otras dando la Ley, otras reprendiendo, otras exhortando, pero sobre todo [1002] liberando al esclavo para adoptarlo como hijo, a fin de perfeccionar al ser humano dándole la herencia de la incorrupción en el tiempo oportuno. Así pues, lo plasmó para que creciera y se incrementase, como dice la Escritura: «Creced y multiplicaos» (Gén 1,28).”[50]

En este texto se podría vislumbrar una distinción entre el ser imagen y el ser semejanza de Dios. La imagen, dice Ireneo, la tiene en cuanto criatura, y la semejanza la recibe por el Espíritu. Fue hecho a imagen del Hijo, pero cuando fue hecho, recibió la carne (imagen del Hijo) y el alma, el soplo de vida. Con la recapitulación, recibe el Espíritu, que le permite entrar en la incorrupción. Esto último sería la semejanza con Dios. Sin embargo, aquí Ireneo, habla de que el hombre fue hecho “a imagen y semejanza de Dios”. Por lo tanto, la semejanza la tendría desde el inicio. No se descarta una falta de depuración en la distinción entre ambos términos.

“Mas este Espíritu se une a la criatura al mezclarse con el alma; y así por la efusión del Espíritu, el hombre se hace perfecto y espiritual: y éste es el que ha sido hecho según la imagen y semejanza de Dios (Gén 1,26). Si le faltase el Espíritu al alma, entonces seguiría como tal, siendo animado; pero quedaría carnal, en cuanto se le dejaría siendo imperfecto: tendría la imagen en cuanto criatura, pero no recibiría la semejanza por el Espíritu.”[51]

En el texto siguiente, habla Ireneo de convertirse en imagen y semejanza de Dios, mediante el conocimiento del bien y del mal, lo cual está directamente ligado a la recepción de la incorrupción, obra del Espíritu gracias al Verbo encarnado. Esta imagen y semejanza es una meta, un punto de llegada, y por lo tanto, en cuanto tal, distinta de la imagen y semejanza de la creación. Quizá se podría relacionar con el haberla perdido y recuperarla. Sin embargo, hay una elevación significativa, puesto que se recibe la incorrupción por el Espíritu. Esta recepción de la incorrupción, vinculada al “convertirse” en imagen y semejanza de Dios, es una novedad en el hombre: antes de la recepción del Espíritu no la tenía. Hay un crecimiento lineal.

“Por su bondad hizo el bien a los seres humanos al crearlos libres a su semejanza; sin embargo, por su preciencia conoció la debilidad de los hombres y sus consecuencias; por su amor y poder triunfará sobre la naturaleza creada. Pues era necesario que primero apareciese la naturaleza, luego que fuera vencida, en seguida que lo mortal fuera absorbido en la inmortalidad y lo corruptible en la incorrupción (2 Cor 5,4; 1 Cor 15,53), para que el ser humano se convierta en imagen y semejanza de Dios, habiendo recibido el conocimiento del bien y del mal (Gén 3,5).”[52]

El siguiente texto parece conciliar el punto de partida y el de llegada, puesto que conservando la imagen, o conservando la forma, se sube a lo perfecto, en la medida en que uno se pone en las manos de Dios —ésta es una imagen de confianza en la apertura a la acción del Hijo y del Espíritu en uno. Es decir, eres imagen, y te volverás imagen. La mano de Dios es la que te plasmó al principio y la que te sigue modelando ahora para llevarte a la perfección.

“Y si eres obra de Dios, contempla la mano de tu artífice, que hace todas las cosas en el tiempo oportuno, y de igual manera obrará oportunamente en cuanto a ti respecta. Pon en sus manos un corazón blando y moldeable, y conserva la imagen según la cual el Artista te plasmó; guarda en ti la humedad, no vaya a ser que, si te endureces, pierdas las huella de sus dedos. Conservando tu forma subirás a lo perfecto; pues el arte de Dios esconde el lodo que hay en ti. Su mano plasmó tu ser, te reviste por dentro y por fuera con plata y oro puro (Ex 25,11), y tanto te adornará, que el Rey deseará tu belleza (Sal 45[44],12). Mas si, endureciéndote, rechazas su arte y te muestras ingrato a aquel que te hizo un ser humano, al hacerte ingrato a Dios pierdes al mismo tiempo el arte con que te hizo y la vida que te dio: hacer es propio de la bondad de Dios, ser hecho es propio de la naturaleza humana. Y por este motivo, si le entregas lo que es tuyo, es decir tu fe y obediencia a él, entonces recibirás de él su arte, que te convertirá en obra perfecta de Dios.”[53]

Rechazando a los ebionitas, Ireneo formula otra vez su visión lineal, siempre ascendente de la economía divina respecto del progreso del hombre. Adán —el hombre— nunca escapa de las manos de Dios, que están en la creación, al darle la carne y el soplo de vida, y que están “al final”, cuando el Verbo se une a la substancia de Adán, y así lo transforma en hombre viviente y perfecto, esto es, conforme a la imagen y semejanza de Dios.

“De esta manera ellos condenan la mezcla del vino celeste, y quieren ser sólo agua mundana, y por eso no aceptan que Dios entre en comunión con ellos; sino que perseveran en aquel Adán vencido y echado del paraíso. No miran que, así como al principio el aliento de vida que Dios sopló en Adán, al unirse con la criatura plasmó al hombre, mostrándolo animal racional, así también al final el Verbo del Padre y el Espíritu de Dios, unido a la substancia de Adán como a su antigua criatura, lo transforma en hombre viviente y perfecto, y capaz de recibir al Padre perfecto. De este modo, así como todos hemos muerto en la condición animal, así también todos tendremos la vida en la espiritual. Porque Adán jamás escapó de las manos de Dios, a las cuales el Padre dijo: «Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza» (Gén 1,26). Por eso, al final, no por deseo de la carne ni por deseo de varón (Jn 1,13), sino por el beneplácito del Padre, sus manos llevaron a plenitud al hombre viviente, para que se haga conforme a la imagen y semejanza de Dios.”[54]

“Dios será glorificado en su criatura que por su bondad ha hecho semejante a él, y conforme a la imagen de su Hijo. Pues el hombre, y no sólo una parte del hombre, se hace semejante a Dios, por medio de las manos de Dios, esto es, por el Hijo y el Espíritu. Pues el alma y el Espíritu pueden ser partes del hombre, pero no todo el hombre; sino que el hombre perfecto es la mezcla y unión del alma que recibe al Espíritu del Padre, y mezclada con ella la carne, que ha sido creada según la imagen de Dios”[55]

Esta estructura lineal tiene un punto fundamental en la Encarnación, y en lo que ella posibilita para el hombre: la vida en el Espíritu. La vida del hombre a partir de Cristo sufre un cambio cualitativo muy significativo. Como cuando dice: “Se debe advertir que la primera vida fue superada, porque no se la dio al hombre el Espíritu, sino sólo un soplo.”[56], o también: “Uno es el soplo de la vida que hace al hombre un ser animado, y otro distinto es el Espíritu vivificante que lo perfecciona como espiritual.”[57] Del mismo modo, indica:

“Pues era necesario que primero fuese plasmado el hombre, y una vez plasmado recibiese el alma; y luego recibiese la comunión del Espíritu. Por ello hizo el Señor «al primer Adán alma viviente, al segundo Espíritu vivificante» (1Cor 15, 45).”[58]

La compenetración del hombre entero con el Verbo y el Espíritu tiene en Ireneo frases muy audaces, en las que él adrede acentúa la dimensión carnal del hombre, para insistir en la eficacia de la acción divina en todo el hombre: “Y la carne poseída por el Espíritu, olvidada de sí, asume la cualidad del Espíritu, haciéndose conforme al Verbo de Dios. Por eso dice: «Así como llevábamos la imagen del que es de la tierra, llevemos la imagen de aquel que es del cielo» (1Cor 15, 49).”[59] Este texto paulino está intencionalmente interpretado en la carne del hombre. Por momentos, su referencia parece de alcances místicos, o referidos al cuerpo espiritual: “De esta manera la luz del Padre irrumpe en la carne de nuestro Señor, y de esa carne sus rayos se reflejan en nosotros, para que el ser humano, rodeado por la luz del Padre, se haga incorruptible.”[60]

Hay en Ireneo, sin embargo, unos textos que parecen coincidir con el esquema de “retorno”, e ir en contra del progreso espiritual lineal.

“De igual modo, quienes no producen frutos de justicia, sino que viven prisioneros de sus sentidos, si despiertan y reciben al Verbo de Dios como un injerto, retornan a su naturaleza primera, como fueron hechos a imagen y semejanza de Dios (Gén 1,26).”[61]

“El Verbo divino, Hacedor de todas las cosas, que al principio plasmó al ser humano, encontró a su creatura caída por el pecado; mas de tal manera lo curó en cada uno de sus miembros para volverlo tal como él lo había plasmado, y reintegró al hombre completo a su estado original, que lo dejó enteramente preparado para resucitar.”[62]

Las expresiones en cuestión son “retornar a la naturaleza primera” y “volverlo tal como él lo había plasmado”. Sin embargo, según la manera cómo Ireneo entiende al hombre creado, no hay como pensar en un retorno al “hombre espiritual original”, sino que los textos parecen simplemente hacer referencia a lo que el hombre perdió con el pecado, que ciertamente lo tiene que recuperar.

Ireneo concluye su obra con un texto muy afortunado, que es un compendio de toda su teología económica. Habla de la actividad trinitaria en la creación, en la encarnación y en la consumación de todo. Y finalmente cierra destacando que la dignidad de los hombres es superior a la de los ángeles, puesto que sólo los hombres son imagen y semejanza de Dios. Este es el lugar que corresponde a los hombres cuando se hayan hecho imágenes de Dios.

“Mas éstos no son capaces de penetrar en la Sabiduría de Dios, por cuya actividad la creación fue modelada a imagen de su Hijo y perfeccionada de acuerdo con el cuerpo que éste asumió. Porque (el Padre) tuvo en su mente que su Hijo Primogénito, el Verbo, descendiese a su creatura, o sea a la obra que había modelado, a fin de que ésta lo acoja y a su vez sea acogida por él, y se eleve hasta el Verbo, superando a los ángeles por hacerse a imagen y semejanza de Dios.”[63]

IV. Conclusión
Sintetizando el camino recorrido, Ireneo combate las doctrinas gnósticas. Insiste en que es uno y el mismo Dios el que crea al hombre, el Dios trinitario, el Padre, que mediante sus “manos”, el Hijo y el Espíritu —Sabiduría— crea al hombre, a su imagen y semejanza. Sólo el hombre es imagen y semejanza de Dios. Son insistencias típicas de Ireneo respecto de la creación del hombre: 1. Que entre las tres personas de la Trinidad, es el Verbo quien modela al hombre. 2. Que el Verbo modela al hombre a su (del Verbo) imagen. 3. Que la carne del hombre es la imagen de Dios. El Padre piensa, para el momento de la encarnación, en Él (el Verbo), imagen del hombre, para mostrar al hombre su imagen, es decir el Hijo, y para recuperar desde la carne –y por eso la encarnación de María virgen- la imagen y semejanza que Adán perdió en el pecado, y para instaurar un nuevo elemento en la naturaleza del hombre: el Espíritu, puesto que antes era sólo carne y alma. Ahora el hombre está abierto a la divinización, a un proceso de perfeccionamiento, de crecimiento que consiste en hacerse imagen del Hijo, y así imagen de Dios y también semejanza de Dios, mediante el Espíritu Santo. Así se abre a la incorrupción, mediante la que glorifica al Padre. Una vez alcanzada la meta, el hombre se ubicará en el lugar que le corresponde según su dignidad y vocación de “imagen y semejanza de Dios”, por encima de los ángeles.

La recta comprensión de imagen implica una antropología que abre al hombre a la comprensión de sus orígenes, tanto de la creación como de la herida profunda que vive a causa del pecado. También pone al hombre en una recta relación con el Verbo encarnado, quien se vuelve imprescindible para poder descubrir la propia identidad, para poder sanar de la caída original y del dinamismo alienante del pecado. Finalmente, abre al hombre a la comprensión de su destino, la plenitud de la dignidad de “imagen” de Dios, en cuanto abierto a la acción del Espíritu y el Verbo en todo el propio ser, que lleva a la propia divinización.

Apéndice

II. Textos en la Sagrada Escritura que usa Ireneo

En Contra las Herejías, Ireneo usa 3 textos referidos a la imagen:

Gen 1, 26-27. Está relacionado con Gen 2, 7. Este es el texto más importante en cuanto a la antropología del hombre a imagen y semejanza de Dios.
1 Cor 15, 49: “Y como trajimos la imagen del terreno, traeremos también la imagen del celestial.”
Col 3, 10: “No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, y revestidoos de nuevo, el cual por el conocimiento es renovado conforme a la imagen del que lo creó”.
Bibliografía

- SAN IRENEO DE LYON, Contra los Herejes. Exposición y refutación de la falsa gnosis. Edición preparada por Carlos Ignacio González, S.J., en Revista Teológica Límense de la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima, Vol. XXXIV – Enero/Agosto – 2000.

- SAN IRENEO DE LYON, Demostración de la Predicación Apostólica, Madrid, Editorial Ciudad Nueva 1992.

- ANTONIO ORBE, S.J., Antropología de San Ireneo, Madrid, BAC 1969.

- DICCIONARIO PATRÍSTICO Y DE LA ANTIGÜEDAD CRISTIANA, Salamanca, Ediciones Sígueme 1991.

NOTAS
[1] SAN IRENEO DE LYON, Contra los Herejes. Exposición y refutación de la falsa gnosis. Edición preparada por Carlos Ignacio González, S.J., en Revista Teológica Límense de la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima, Vol. XXXIV – Enero/Agosto – 2000.

[2] A.H., en la Presentación, p. 5.

[3] A.H., I, Pr. 2, (Gonz. p. 60.)

[4] A.H., I, 5,5. (Gonz. p. 72)

[5] A.H., en la Introducción, p. 12.

[6] A.H, I, 18, 2. P. (Gonz. p. 105)

[7] A.H., I, 24, 1. (Gonz. p. 114)

[8] A. ORBE, Antropología de Ireneo, Madrid, BAC 1969, p. 9.

[9] A.H., IV, 9, 2. (Gonz. p. 312)

[10] A.H., IV, 20, 1. (Gonz. p. 333)

[11] A. H., III, 23,2., (Gonz. p. 287)

[12] Nota 3 en A.H., IV, Pr.4, (Gonz. p. 298)

[13] A.H., IV, Pr. 4, (Gonz. p. 298)

[14] V, 28, 4. (Gonz. p. 437)

[15] A.H., V, 5, 1. (Gonz. p. 396)

[16] A.H., IV, 7, 4. (Gonz. p. 309) Es importante mencionar que según nota González en su edición, en la reconstrucción del texto griego dice “se ha servido… de su progenie y sus propias manos, o sea, el Hijo y el Espíritu Santo”.

[17] A.H., IV, 20, 1. (Gonz. p. 333)

[18] A.H., III, 21, 10. (Gonz. p. 284)

[19] A.H., V, 5, 2. (Gonz. p. 397)

[20] V, 18, 3., (Gonz. p. 421)

[21] A.H.,IV, 11, 1. (Gonz. p. 314)

[22] A.H., III, 21, 10. (Gonz. p. 284)

[23] A.H., III, 3,3. (Gonz. pp. 218-219)

[24] A.H., IV, 33, 4. (Gonz. p. 361)

[25] IRENEO, Demostración de la Predicación Apostólica, Editorial Ciudad Nueva, Madrid 1992, p. 106.

[26] A.H., IV, Pr. 4, (Gonz. p. 298)

[27] Nota 2 en A.H., IV, Pr. 4, (Gonz. p. 298)

[28] A.H., IV, 20, 1. (Gonz. p. 333)

[29] A.H., IV, 41, 4. (Gonz. p. 386)

[30] A.H., III, 19, 3. (Gonz. p. 276)

[31] A.H., III, 22, 2. (Gonz. p. 285)

[32] A.H., V, 3, 3. (Gonz. p. 395)

[33] A.H., V, 6, 2. (Gonz. pp. 398-399)

[34] A.H., V, 6, 1. (Gonz. p. 397)

[35] V, 16, 2. (Gonz. p. 417)

[36] V, 21, 2. (Gonz. p. 425)

[37] A.H., III, 19, 3. (Gonz. p. 276)

[38] A.H., III, 22, 2. (Gonz. p. 285)

[39] A.H., V, 2, 1. (Gonz. p. 392)

[40] A.H., III, 18, 1. (Gonz. p. 269)

[41] A.H., III, 18,7. (Gonz. p. 273)

[42] A.H., III, 21,10. (Gonz. p. 284)

[43] A.H., III, 22, 1. (Gonz. p. 285)

[44] V, 15,4. (Gonz. p. 416)

[45] A.H., IV, 38, 1. (Gonz. p. 380)

[46] A.H., V, 28, 4. (Gonz. p. 437)

[47] A.H., IV, 38, 3. (Gonz. p. 381)

[48] A.H., III, 18, 1. (Gonz. p. 269)

[49] A.H., III, 20, 2. (Gonz. p. 278)

[50] A.H.,IV, 11, 1. (Gonz. p. 314)

[51] A.H., V, 6, 1. (Gonz. p. 398)

[52] A.H., IV, 38, 4, (Gonz. p. 382)

[53] A.H.,IV, 39, 2. (Gonz. p. 383)

[54] A.H., V, 1, 3. (Gonz. p. 392)

[55] A.H., V, 6, 1. (Gonz. p. 397)

[56] A.H., V, 12, 1., (Gonz. p. 407)

[57] A.H., V, 12, 2., (Gonz. p. 407)

[58] A.H., V, 12,2. (Gonz. p. 407)

[59] A.H., V, 9, 3. (Gonz. p. 403)

[60] A.H., IV, 20, 2. (Gonz. p. 333)

[61] A.H., V, 10, 1. (Gonz. p. 405)

[62] A.H., V, 12, 6. (Gonz. p. 409)

[63] A.H., V, 36, 3. (Gonz. p. 452)

http://www.parresia.org/teologia/teo_03.htm

EL CONCEPTO DEL HOMBRE EN EL JUDAISMO

EL CONCEPTO DEL HOMBRE EN EL JUDAISMO

¿Qué es el hombre?

¿Qué es el ser humano?

¿Por qué lo recuerdas y te preocupas por él?

Pues lo hiciste casi como un dios, lo rodeaste de honor y dignidad, le diste autoridad sobre Tus obras, lo pusiste por encima de todo”. (Salmo 8. 4-6.)

“Bienaventurado es el hombre que fue creado a imagen divina”. (Talmud).

La corona de la creación, el Hombre, es el ser que más se asemeja a Dios. Ha sido dotado de inteligencia, y tiene libre albedrío para elegir entre el bien y el mal. Su destino depende de su elección. Sin estar restringido por el pecado original o por la predestinación, tiene tres atributos principales. El uno depende del otro: la razón, que no es concebible sin la libertad, la libertad, cuya base es la responsabilidad. Según la Tora, el hombre fue creado a imagen y semejanzade Dios. No en su forma externa sino en la posibilidad de imitar los atributos de Dios, y en esto consiste su tarea en la Tierra: mejorar permanentemente sus calidades espirituales e intelectuales para asemejarse cada vez más a Dios y así ser Su colaborador en la permanente renovación de la creación.

Dios creó a un solo hombre y de él han descendido todos los seres humanos, lo que nos enseña que todos somos iguales y debemos ser hermanos. Nadie tiene el derecho a oprimir al otro. Todos tienen igual derecho de ser libres, tienen el derecho a ser respetados como persona y en su dignidad y, por ende, tienen la obligación de respetar a los demás.

El hombre es administrador de la naturaleza por mandato de Dios. Puede gozar de sus bienes y no está obligado a privarse de las bellezas y goces de la vida, siempre y cuando los compense con su trabajo y acepte que también los demás, sus iguales, pueden disfrutar de los mismos beneficios.

La vida del hombre es sagrada y nadie tiene derecho de despreciarla o de eliminar la suya o la de otra persona. Cada uno es responsable por todos los demás hombres del mundo.

Una criatura tan ricamente dotada como el hombre, no puede ser destruida del todo por la muerte, y su cuerpo regresa a la tierra de donde había sido sacado, y su alma es inmortal.

Los maestros judíos de todas las épocas (rabinos, filósofos, exégetas), sostuvieron que la imagen divina que existe en el hombre es su espíritu, su alma, la fuente de su poder para razonar y obtener sabiduría, inspirado por el Supremo Creador. El hombre, reducido a su mera materialidad, no habría podido formar idea de lo abstracto, habría estado restringido siempre a una percepción sensorial. El poder de abstracción es la más poderosa prueba de la existencia de algo trascendental en el hombre, de su imagen y semejanza de Dios, y a partir de esta premisa llegamos necesariamente a la comprensión de la idea del libre albedrío del hombre, lo que lo hace distinto de los animales.

Maimónides escribe que el libre albedrío le fue dado por Dios a todos los seres humanos. Si el hombre quiere inclinarse por el camino recto y ser justo, o si quiere inclinarse por la senda mala y ser malo, es su decisión. Sin embargo, debe saber que él mismo es responsable de su elección, pues es el único entre todas las criaturas, que sabe lo que es bueno y lo que es malo. Nadie lo obliga a seguir lo bueno, y nadie le impide preferir lo malo. El hombre es soberano de sus actos. La omnisciencia de Dios no priva al hombre de su libre albedrío. La idea de la predestinación divina no es parte de los conceptos filosóficos del judaísmo.

«No te asombres, pues, tú, hombre,» – dice Heschel, el gran filósofo contemporáneo – «si tu Creador ha concertado contigo un Pacto, si te ha sobredotado a través de leyes y preceptos, pues a través de Su espíritu, alienta tu vida y la hace valiosa. El te la ha insuflado; de Su propio poder te ha dado poder y dominio sobre Su mundo, y te ha hecho Su colaborador, a cambio de tu responsabilidad en la conservación, subsistencia y desarrollo del Universo. Te ha creado libre, y con la libertad de hacer el bien o el mal. Tú, hombre, si logras encontrar tu camino, puedes elevarte hacia la santidad, la pureza; y, si quisieras ennoblecer tu espíritu, podrías llegar casi hasta las mismas cumbres de la santidad divina. Este es el principio básico de la concepción de la Tora (los Cinco Libros de Moisés), de los profetas y maestros sobre la posición y lugar del hombre en el mundo terrenal».

Los maestros judíos de todas las épocas, han estado llenos de admiración y asombro ante el misterio de la existencia del hombre y ante los maravillosos mecanismos de su vida física y espiritual. Al observar e investigar su vida diaria, llegaron a una conclusión única: por ser el hombre la cima de la creación, creado a imagen y semejanza de Dios, se debe acercar a cada hombre con amor, justicia y respeto, evitar causarle cualquier daño, por eso enseñan los maestros del Talmud: «Aquel que salva a un hombre, es como si hubiera salvado el universo entero».

Si alguien se profundiza aun más en el concepto del hombre según el judaísmo, se acerca a un grupo amplio de los «mitzvot – preceptos», que ordenan y reglamentan la relación entre el hombre y su prójimo, a partir de la ética religiosa judía. Es entonces cuando el judaísmo ofrece y exige un extraordinario y bello concepto, el así llamado «ahavat haberiyot – amor a los seres humanos», la relación «yo y tú» y no «yo y él». Este tipo de amor es un concepto judío original, que no tenía igual en ningún otro pueblo, religión o idioma.

El amor al hombre significa un sentimiento humano fuerte y profundo, una relación anímica especial entre el que ama con el que es amado.

Este sentimiento no puede ser captado racionalmente, ni definido; Sólo puede ser probado en su existencia y en su realidad, al ser puesto a prueba ante el desafío de la necesidad del sacrificio, incluso del autosacrificio por el prójimo. El jasidismo, un movimiento espiritual y popular del siglo XVII - XVIII, dio un nuevo y poderoso impulso al cumplimiento del precepto del ahavat haberiyot. Lo convirtió en piedra fundamental de su concepción acerca de la humanidad, cuyo contenido era regido por el principio, que no hay hombre completamente malo. En todo hombre hay una chispa de la Divinidad, y que todo depende de que se encuentre a aquél congénere que sepa comprenderlo y convertir esta chispa en una verdadera llama. Según este concepto, el amor al hombre no es simplemente la represión temporal del odio en el corazón, sino la extirpación total del odio. Hay que fortalecer, por lo tanto, el amor al prójimo y la disposición a sacrificarse por él.

Los maestros discuten si este precepto incluye también a los malvados, o se debe restringirlo sólo a aquellos que son buenos. Prevaleció la opinión de que la ley que obliga «amarás a tu prójimo como a ti mismo», no hace ni diferencias ni excepciones y el principio fundamental del judaísmo es que todo hombre fue creado a imagen divina, sin distinción. De ahí que todo hombre merece el mismo trato y respeto. Es obligación dirigirse a todo ser humano con justicia, amor y paciencia, comprensión y tolerancia; ésta es la senda hacia la perfección del mundo.

Según el concepto talmúdico, el amor incluye al prójimo, aún cuando éste sea un pecador. Esta es la opinión también de los jasidim, que dicen: Si pudiéramos amar al más justo, en la forma como Dios ama al más malvado, contribuiríamos al mejoramiento del mundo. De acuerdo a los jasidim, el amor al hombre no puede restringirse a los buenos y rectos y excluir al pecador. El jasidismo insiste en un amor universal.

Una de las muchas paradojas de nuestra era moderna pareciera ser, que el hombre ha perdido su identidad. Al mismo tiempo, cuando el hombre moderno está buscando su «ego», para identificarse y relacionar su personalidad con el cosmos y con sus semejantes de una manera significativa, parece que tropieza contra una pared. Hay muchas evidencias de eso en la literatura científica y también en las novelas modernas. El antropólogo, ya fallecido, Ralph Linton, escribió que los hombres «…son, realmente, simios antropoides. Tratando de vivir como hormigas y, como cualquier observador filosófico puede atestiguar, que no lo hacen muy bien». Un perceptivo crítico literario contemporáneo comprobó esta preocupación por la presentación del «pánico y del vacío», con la «desesperanza» del hombre de nuestra época, en la novela moderna.

El problema fundamental es la soledad – no la soledad del hombre que está sin compañero, sino su terror incomparable del autoalejamiento. El hombre se encuentra reducido a sí mismo a «una unidad» de la historia o de la biología – que «responde» a los «estímulos», comunicando, sin prestar atención a lo comunicado». Se da cuenta que está manipulado para la ventaja política o económica de alguien, que tiene poco o nada de control de su destino, que sus sufrimientos carecen de propósito y de dignidad. Se considera cada vez más, como «un montaje de funciones», para utilizar una frase de Gabriel Marcel.

Su situación puede ser atribuida a la naturaleza de nuestro mundo moderno. No se puede pasar por alto el hecho que la civilización tecnológica de nuestra época ha creado condiciones que empequeñecen al individuo y fomentan un sentimiento de impotencia y de sin-importancia, cuyo similar no ha sido experimentado desde la época antigua, cuando un «fracaso de nervios» sumía al mundo y, como necesidad, apareció la religión bíblica en el escenario del mundo, con su mensaje de esperanza y redención para toda la humanidad.

Entonces, la situación actual presenta un llamado serio a los dirigentes espirituales de nuestra época. El líder no puede olvidar que él representa una tradición que ha mantenido, durante siglos, la dignidad del individuo, la santidad de todo ser humano como hijo de Dios, y cuyas enseñanzas han sido expresadas muchas veces en un idioma difícil de entender para el hombre contemporáneo, y que debía ser traducido a un programa de acción en la vida cotidiana de todos. Dentro de este marco de referencia se ofrecen unas breves observaciones sobre la naturaleza del hombre y cómo está considerado en las fuentes judías.

La pregunta «¿Qué es el hombre?» es uno de los temas más intrigantes de las especulaciones teológicas, filosóficas y sociológicas desde hace 2.500 años o más. La respuesta que damos a esta pregunta, determina nuestra actitud hacia nosotros mismos, hacia nuestros semejantes, hacia la sociedad, e influye nuestro criterio con respecto a la democracia, a la convivencia nacional e internacional, y, por último, demuestra nuestra esperanza o desesperanza en el futuro físico y ético de nuestra civilización.

Dos conceptos están en juego. El primero: el hombre es un animal, un bruto insensible, una bestia de carne, de huesos y de fibras, una combinación de átomos y de moléculas, un robot, una esponja que absorbe sólo aquello, que lo rodea; que no tiene capacidad de crear sino sólo de imitar, y devuelve lo que ya había absorbido. Según el segundo concepto, es un ser espiritual, dotado por una potencialidad sagrada, capaz de elegir entre el bien y el mal, y aceptar la responsabilidad por su elección, hijo no carnal de Dios, creado a Su imagen, y como tal, con un enorme poder creador.

Si fuera aceptada la primera opinión, significaría que el hombre es controlado por su medio ambiente físico y social. Su desarrollo o progreso dependería de aquellos que lo rodean, de la sociedad, la que dispone de él y define, qué es lo que tiene que hacer, incluso matar a los «enemigos» de cierto tipo de sociedad; se le indica qué es bueno, qué es correcto, qué es justo. No necesita tomar decisiones, debe estar convencido de que si la sociedad o sus autoridades tornan las decisiones, dictan normas de conducta, son las únicas adecuadas. Recibe instrucciones: cómo tiene que vestirse, qué tipo de pasta dental tiene que usar, que tipo de auto tiene que comprar, con qué tipo de mujer tendrá que casarse, cuál debe ser su opinión con respecto a la moral, etc., y toda esta orientación viene por los medios de comunicación masiva, dirigida y mantenida por la «sociedad». Este hombre no tiene propósitos u objetivos personales, ni control sobre su propio destino y tampoco tiene juicio moral. Es un animal socializado.

Si el hombre está creado a la imagen y semejanza de Dios, o como el Salmista dice: «es un poco menor que los ángeles», significa que está dotado de fe y esperanza, del deseo de la perfección, de sensibilidad por lo bello y lo ético. Es parte creadora de la naturaleza, es parte activa del propósito divino. Es un ser participativo con libre albedrío; es un ser moral, capaz de mejorarse, de establecer una relación espiritual con Dios y con sus semejantes. Puede estudiar, aprender y discernir, es limitado en su existencia física pero ilimitado en lo espiritual; mortal en su cuerpo, pero inmortal en su alma; creado a la semejanza espiritual de Dios con un enorme potencial de ser justo y correcto, es capaz de brindar y recibir amor.

Lamentablemente, muchos de los pensadores de nuestra época, quizás los más populares, se inclinan hacia el primer criterio. Jean Paul Sartre dice que «el hombre es el idiota inconmensurable del universo». Según Bertrand Russel, «el hombre, con su capacidad de discernir entre el bien y el mal, no es más que un átomo inútil». Mencken escribe que «el hombre es una mosca enferma, que viaja haciendo gran ruido en un volante gigantesco».

Si el hombre es el idiota inconmensurable del universo, se le puede dejar retorcido en su camisa de fuerza y dejarlo luchar contra su propia miseria. Eso es lo que le corresponde.

Si el hombre, con su capacidad de discernir, no es más que un átomo inútil, un huérfano cósmico en un universo hostil, tambalearía sin libertad de actuar, de amar, de participar en la creación de una sociedad moral. Al fin, para él no existe la ética, ni hay objetivos ni metas. El viento lo lleva, sin sentido del tiempo.

Si el hombre es una mosca enferma, se le puede golpear, aplastar, destrozar como se quiera, pues hay tantas moscas sanas en el universo.

Si el hombre es sólo un instrumento, ¿para qué necesita derechos? El utensilio no necesita libertad. Se puede usarlo mientras sirva, y luego botarlo.

Si el hombre es una cosa, una máquina, un robot condicionado por el medio ambiente, determinado por sus genes, formado por sus impulsos bestiales, o compuesto por elementos químicos, o es sólo el conglomerado de moléculas, ¿por qué rechazamos instintivamente que se pueda eliminarlo con bombas atómicas, o se pueda utilizar su cuerpo para preparar jabón, como lo hicieron en la Alemania nazi?.

Si aceptáramos la opinión de estos pensadores modernos, y diéramos crédito a sus ideas, seríamos, en el mejor de los casos, cínicos, y en el peor, copartícipes del malestar de nuestro mundo.

El concepto del hombre en el judaísmo se basa en la creencia, de que el hombre ha sido creado a la imagen espiritual de Dios.

Según la Biblia, hay tres nociones sobre la existencia humana: la noción de que el hombre fue creado a la imagen espiritual de Dios; la noción de que él no es más que polvo; y la noción que él es el objeto de preocupación divina.

En los primeros capítulos del Génesis hay dos descripciones sobre la creación del hombre. El primero describe al hombre creado a «la imagen y a la semejanza» de Dios. Estos versículos detallan la singularidad del hombre frente a las otras criaturas de Dios.

La segunda narración sobre la creación del hombre no es tan sublime. Nos cuenta que el hombre fue creado «del polvo de la tierra», y su función en el Jardín del Edén era «trabajarlo y guardarlo».

Varios científicos han argumentado, con cierta plausibilidad, que las dos descripciones acerca de la creación del hombre son independientes. Esta teoría podría ser acertada. Sin embargo, no explica cómo tienen lugar ambas descripciones en el mismo libro. La respuesta puede ser la dualidad deliberada del mensaje bíblico con respecto al hombre: de un lado, él está creado realmente a la imagen divina, pero, al mismo tiempo, no debe olvidar que no es más que polvo.

Para entender mejor esta polaridad, se debe aclarar un poco el mismo texto. Se sabe que la religión de Israel no permite representar a Dios en la forma de una imagen. Esta prohibición tiene fuerza no sólo en el Segundo Mandamiento, sino también en muchos versículos del Deuteronomio y en los Escritos de los Profetas. Sin embargo, la Biblia nos dice que el HOMBRE – TODOS LOS SERES HUMANOS – son la imagen de Dios en la tierra. Este concepto no puede ser explicado en los términos del antropomorfismo bíblico.

Tampoco podemos sacar la conclusión de esta observación como si la Biblia no estuviera consciente de la fragilidad del hombre y de su inclinación hacia el pecado. Nadie podrá acusar jamás a la Biblia de este tipo de optimismo extravagante.

Lo que la Biblia quiere decirnos es, que el punto de vista bíblico siempre apoya la noción de que el hombre es la imagen de Dios en la tierra. De esta manera, la reverencia hacia Dios se demuestra en nuestra reverencia también hacia el hombre. Si se lo trata con arrogancia, es un acto de blasfemia hacia Dios, como si lo asaltara físicamente en un acto de violación. Con las palabras de los Proverbios: «Ofende a su Creador quien oprime al pobre, pero lo honra quien le tiene compasión». (Proverbios 14:31.).

Al mismo tiempo, este pasaje indica en forma imperativa, que cada individuo debe tratarse a sí mismo como un símbolo de Dios en el mundo, y ayudar a entender el mandato extraordinario: «Santos seréis, pues Yo tu Dios, soy santo». (Lev.19.2.).

Eso no se refiere únicamente al así llamado espíritu o alma, lo que hará presuponer como una forma de dualismo, que no existe en las Escrituras. Toda persona, en su totalidad, debe ser tratada con sumo respeto. De ahí la enseñanza posterior del rabinismo, según la cual cualquiera que haya derramado sangre humana, se considera como si «disminuyera o destruyera la Presencia de Dios en la Tierra». De ahí la insistencia de los sabios antiguos, que ningún hombre tiene derecho de disponer de su propia vida, pues ésta no le pertenece, sino a Dios. (Maimónides). Esta es la base ética de la prohibición del suicidio.

Sin embargo, al mismo tiempo tenemos que tomar en consideración las palabras de Dios a Adán: «pues de la tierra eres, en tierra te convertirás» (Gen.3:19).

Para que el hombre no olvide su calidad de criatura, está la advertencia desde los principios de su historia. Según los sabios, Dios le dijo así: «El desafío que he puesto delante de ti es infinito, pues fuiste creado a Mi imagen. Para que tú seas realmente humano, tendrás que trabajar y esforzarte durante toda tu vida. En caso opuesto, perderás esta única distinción que tienes. Al mismo tiempo tendrás que reconocer que tus posibilidades tienen sus límites y no puedes desanimarte por tus inevitables fallas y errores».

Tratemos ahora algunas ideas de la filosofía del Rabino Abraham Joshua Heschel con referencia al hombre. Heschel fue el fundador del pensamiento filosófico judío contemporáneo.

El hombre, primeramente, debe ser discernido del reino animal, pese a su condición biológica, para tener un punto de referencia que le permita saber, en qué consiste la especificidad de la condición humana. El hombre tiene que encontrar la razón de su existencia, tiene que darle un sentido a su vida. Mientras encuentra este sentido (siempre en forma personal e individual), no debe olvidar los valores morales, culturales, sentimentales, etc., y que éstos se abren a su conciencia de tal manera que requiere de ésta continuamente un pronunciamento. Esto, Heschel lo llama «lo humano en el hombre, es decir, su condición de ser esencialmente espiritual».

En tal sentido, la espiritualidad no está planteada en oposición o en contraposición a lo material del hombre. El hombre es al mismo tiempo imagen y polvo. Imagen de Dios y polvo como sustancia material. Como imagen el hombre estaría, sintiendo en su ser la presencia de Dios, el punto de referencia para determinar qué sentido dar a su vida. El polvo es la alternativa dada que le permite obrar según su decisión, utilizando la libertad que tiene. Si el hombre opta por la materia, puede ser inferior que los animales, dado que los animales son incapaces de superar las perversidades que el hombre puede cometer.

Pero el hombre tiene la opción del espíritu. Dios le ofrece esta posibilidad, pero no lo obliga a aceptarla. El ofrecimiento se concreta en la aceptación y en el cumplimiento de las obligaciones morales. La decisión viene del hombre. Puede vivir con la libertad que recibió y demostrar su carácter libre, el cual no está limitado por Dios. Dios espera que el hombre piense y actúe de tal manera, que pueda transformarse en Su colaborador en la permanente creación de un mundo mejor. Dios se impone una autolimitación de Su poder absoluto a favor del hombre, para que el plan divino del mundo sea una posición de privilegio y también una posición de riesgo. Dios coloca su destino en manos del hombre. Depende de la decisión y de la conducta del hombre, si quiere o puede ser colaborador de Dios. La acción del hombre es la respuesta, pero el resultado no afecta a Dios. El destinatario es el “prójimo,” el otro hombre. De aquí viene que dentro del judaísmo no es primordial la fe, sino la acción, como dice Heschel en otro contexto. Al morir, cada ser humano tiene que dar cuenta de su vida terrenal frente al Juez Eterno, quien no le preguntará, qué creía, sino qué ha hecho en la tierra durante su vida. El hombre tendrá que contar su vida, sus actos en la comunidad, en la cotidianidad, sus relaciones con sus iguales en la sociedad.

Al tomar la acción como criterio de referencia, la fe aparece aquí como una fe activa y activizadora. No es la esperanza en la actuación de Dios, sino la posibilidad infinita del hombre de acercar a Dios al mundo. La ausencia de Dios del mundo no es responsabilidad divina, sino mucho más humana, y así es también la presencia de Dios en el mundo. Cada ser humano puede trabajar para promover la presencia de Dios en la tierra y la realización del Reino de Dios entre los hombres. Mientras que en otras religiones monoteístas, la redención depende sólo de la Gracia de Dios, en el judaísmo se insiste en que ésta depende de los seres humanos; si ellos trabajaran en forma mancomunada por la redención, Dios bendecirá sus esfuerzos.

El mérito de la religión judía – dice Heschel – consiste en haber descubierto el interés que Dios tiene por el hombre. Por eso la Alianza, el Pacto, es válido para siempre y no sólo para el pueblo judío, sino para la humanidad toda. El deber de coincidir con el interés que Dios tiene por el hombre, de modo que en la medida en que la humanidad coincida con los fines divinos, Dios está presente en el mundo. Cuando el hombre usa su libertad en contra de estos intereses, Dios puede estar ausente.

De modo que la vida está concebida como una asociación entre Dios y el hombre, por eso la vida humana puede y debe adquirir un carácter sagrado. Dios y el hombre son partícipes en una lucha sacra por la justicia, por la paz y la moral, lo que es el desarrollo espiritual del hombre, que Dios se reveló a través de una Alianza, cuya manifestación es la Biblia. La Biblia no es el libro de Dios, sino el del hombre. Si él quiere, puede ser colaborador de Dios, y su acción es la respuesta a la llamada, y la historia es la búsqueda mutua entre Dios y el hombre.

Aunque sus fallas desmoralicen al hombre, debe estar seguro y consciente de que es muy importante delante de Dios. El hombre no fue lanzado a la merced de las olas y de los vientos. Al contrario, Dios está comprometido en el éxito del hombre, pues la reputación de Dios – para decirlo así – depende del hombre. Según las palabras de Abraham J. Heschel, «El hombre es hombre, porque una apuesta divina está en su existencia. No es un espectador inocente en el drama cósmico. Hay más parentesco en el hombre con lo divino de lo que se cree. El alma de los hombres son las velas de Dios, que iluminan el camino cósmico, más que las luces producidas por la combustión explosiva de la naturaleza, o por los fuegos artificiales preparados por los hombres. Y, cada llama, es indispensable para Dios. El hombre precisa a Dios y Dios precisa al hombre como Su colaborador en la permanente renovación del mundo».

Dejemos seducirnos por la belleza del lenguaje de Heschel, o supongamos que todo el concepto sea una metáfora. Sin embargo, se apura en agregar que la tradición rabínica, dice muchas veces que el hombre es socio de Dios en el perfeccionamiento del mundo que El creó. Esto ensancha la dimensión de la vida humana, dándole sentido al contenido del Pacto, de la Alianza, uno de los conceptos básicos del judaísmo clásico. Cuando el hombre lucha por la justicia, por la integridad y por la paz, cumple con las condiciones de la Alianza con Dios y hace sentir Su presencia en el mundo. Dios también está comprometido con y por el hombre. De ahí la noción bíblica de la búsqueda de la unión mística entre Dios y el hombre.

Y de ahí también, las muchas expresiones de la preocupación divina por Sus criaturas – por Israel y por toda la humanidad. Como lo dijo Jacques Maritain: «La historia de Israel – y la historia individual de cada ser humano – consiste en el profundo análisis del diálogo entre la eterna personalidad divina y nuestra persona creada; es un asunto de amor entre Dios y el hombre». Heschel también ve eso como un mensaje central de los profetas bíblicos. Dios está íntimamente ligado con la humanidad.

La última confrontación del hombre no es la con el mundo, sino con Dios – «no sólo con Su sabiduría y Su poder, sino también con Su amor y Su cariño. El Pastor Divino es una respuesta siempre presente en las acciones del hombre, por causa de la necesidad que Dios siente por la ética humana. De ahí el valor de todo acto moral, lo que es el valor supremo de toda la existencia humana – quien es el único de todas las criaturas de Dios que tiene la capacidad de responder a Su llamado: «hacer justicia, actuar con amor y obedecer humildemente a Dios.» (Miqueas 6.8.).

Obviamente, no es ésta toda la historia. El hombre realmente ha sido coronado por su Creador «con gloria y honor». Le han sido asignados los poderes más altos de la creación y de la autorrealización. En consecuencia, el hombre, consciente de si mismo como creador potencial, a veces olvida considerar que es, al mismo tiempo, también criatura. Imprudentemente rechaza reconocer que él aunque es «un poco menos que Dios», no es Dios, y su insistencia en jugar el papel de Dios como un ser omnisciente y omnipotente, lo ha llevado hacia la autodestrucción.

Es este el concepto bíblico del pecado – que es un acto de rebeldía contra las limitaciones humanas. Un acto de auto-separación de la humanidad y de todas sus vinculaciones.

Los cuentos bíblicos relacionados con la así llamada «caída del hombre» han sido interpretados varias veces por la tradición judía, y por la cristiana, y son demasiado conocidos para repetirlos. Será más interesante ver la interpretación rabínica de la dinámica del desliz del ser humano en su relación con Dios, y su autodestrucción. Al comentar el versículo tantas veces citado del libro del Deuteronomio (Deut.6.5.): «Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas las fuerzas». Los rabinos del Talmud enfocan su atención en la forma gramatical e insólita del término hebreo de «levavja – tu corazón», que aparece así en este versículo, en lugar de la palabra «libeja – corazón», que es el modo de escribir normal de la palabra, cuando la letra «bet – es decir la letra b» figura dos veces. Dicen que ponerla dos veces fue intencional, y significaría que el hombre debe amar a Dios con ambas partes de su corazón, es decir, con su buena inclinación, pero también con la mala. Este concepto, que el corazón humano contiene ambas inclinaciones, se encuentra explícitamente en el Targum (interpretación aramea) del Salmo 103.14. El texto dice así: «Pues El conoce nuestros instintos – está explicado: Pues El conoce nuestro instinto malo lo que causa el pecado…»

La actuación de esta inclinación mala está sintetizada por un exégeta anterior en esta forma: «Ella te hace descender y descarriar, te arruina y te excita por su cólera, te destruye y te saca el alma.» (Baba Batra 16.a.). Un maestro posterior lo identifica con el Satanás y con el Ángel de la Muerte.

Esta inclinación, pues, es parte del hombre y lo acompaña desde la primera infancia hasta el momento de su muerte. Su lugar está en el corazón, como también el de .la buena inclinación, ya que el corazón fue considerado en aquella época como el órgano del razonamiento y de la emoción.

Otro maestro considera que sólo las emociones están radicadas en el corazón, la capacidad de razonar habita en el cerebro. Ambos son órganos vitales del cuerpo humano.

Ni el uno ni el otro debe ser considerado como malo, como causante de la caída del alma pura implantada por el Creador. Más bien, la combinación de ambos, es responsable del comportamiento pecaminoso, del alejamiento del hombre de Dios, de sus congéneros e incluso, de sí mismo.

Es importante este análisis para la explicación judía de la naturaleza del hombre. Se nota la similitud entre la idea de Freud y la enseñanza rabínica: existe «jetzer tov – instinto bueno» – «jetzer hará – instinto malo». Por supuesto, no quiero insinuar que los dos están conceptualmente relacionados. Sin embargo, vale la pena comparar las similitudes: ambos comportamientos tienen su origen en la primera infancia. Ambos son función del hombre íntegro, y no tan sólo «impulsos animales» como los llama Freud. Ambos ofrecen mucha energía síquica para el comportamiento humano; la falla en su control puede causar la desintegración del hombre. Ambos, como lo veremos más adelante, pueden ser canalizados hacia direcciones creativas y deben ser perfeccionados.

Entonces, la tarea del hombre es aprender a servir a Dios con todo su corazón, – con ambas partes, con la mala y con la buena que han sido implantadas en nosotros. ¿Cómo puede ser realizado eso? – preguntan nuestros sabios y contestan: «Por estar involucrados en el estudio de la Ley y en sus exigencias prácticas de justicia y beneficencia». (Avoda Zarah 5b.). Traducido este concepto en una forma práctica, significa que por medio de la sensibilización religiosa y ética, por la autodisciplina y por sentirse responsable por la vida de los demás, por un espíritu de amor genuino por el prójimo. Esta es la vida buena, según la proposición del judaísmo clásico. Sin embargo, los maestros de antaño no ignoraron que hay competencia en el corazón humano. Reconocen que ningún ser humano puede salir completamente victorioso y conocer a fondo y dominar sus instintos y tensiones existentes en él. La plena conquista depende de la gracia divina. De ahí tantas oraciones por la ayuda divina. Pero el individuo no puede marginarse de la batalla, y es necesario que él mismo dé el primer paso en la dirección correcta, como está dicho: «Yo puse delante de ti la vida y la muerte, la bendición y la maldición.» (Deut. 30.19.).

Enseñan los sabios: «Considerando que el Santo, bendito sea El, colocó delante de nosotros dos caminos, el de la vida y el de la muerte, podemos caminar por aquel que nos guste. Pero no es así y por eso nos dice la Tora más adelante» «Elige la vida, para que tú y tu descendencia puedan vivir.» (Sifre 86a.).

A pesar de todas las dificultades que tenga que afrontar, en el hombre siempre permanecerá «la revelación especial de Dios», escribe Leo Baeck en su obra «La esencia del judaísmo». Dice que «durante su vida, el hombre tiene la capacidad de desarrollar lo divino que ha sido implantado en él. Eso se refiere a todo ser humano, pues aunque haya mucha diferencia entre ellos – rico o pobre, bueno o malo, blanco o negro, judío o gentil – su semejanza con Dios es igual para todos, y esta semejanza los hace ‘seres humanos’ a todos». Y continúa así: «Lo que es más importante para el ser humano, y que lo hará humano, está dentro de todo hombre. La tarea y el campo de batalla están asignados a todos y la nobleza humana existe en todos. Negarlo para uno significaría, negarlo para todos».

La primera necesidad del hombre, como hombre es, desarrollar un sentido de reverencia hacia su propia vida y su carácter. Tomarlos en serio, pues ésta es la medida de su relación con Dios; delante del hombre hay una tarea inacabable, la que no puede ni concluir ni rechazar. Tiene que aprender a vivir con esta responsabilidad, y juzgarse a sí mismo, no según las normas del vecino sino por las de Dios. Es cierto que muchas veces no puede alcanzar este nivel. Un sentido de culpa y de desesperación seguirán sus pasos. Lo que importa saber es, que siempre puede tomar la decisión y empezar de nuevo. Lo que ya está hecho, muchas veces no puede ser considerado como no-hecho, sin embargo, siempre existe la posibilidad de un recomienzo ético. Este es el sentido de la «teshuvá – arrepentimiento» que, según la tradición judía, es el «retorno» al camino correcto. El arrepentimiento no es sólo un problema de fe o confianza en Dios, ni se puede apoyarse en el como algo natural. Aquí lo importante es la decisión y la actuación del ser humano, que recrea .así la continuidad ética en su relación con Dios. Es una demostración de la integridad de su existencia.

La libertad del hombre de poder elegir el bien, y los hechos realizados en pro de lo bueno son los factores básicos del arrepentimiento. Ambos son esenciales para la satisfacción ética del hombre. ¿Cuáles son los anhelos del hombre para alcanzar la felicidad? Es un mundo ideal, en el cual se puede encontrar su autorrealización y paz interior y exterior; donde su vida alcance un nivel alto de la moral y desarrolle sus facultades. Pero este mundo debe incluir imprescindiblemente también a sus prójimos, pues para una buena vida es imposible el aislamiento, se necesitan los demás.

¿Qué es lo qué está involucrado en el concepto de una buena vida? ¿No es sólo nuestra propia actitud de ayudar y de ser amables con nuestros prójimos, o responder a sus justas exigencias? Tiene la misma importancia la aceptación del llamado para edificar un orden social justo, en el cual el individuo es libre para poder realizar la imagen de Dios que reside en él. ¿Es éste el requisito primordial para la formación de una sociedad en la cual las relaciones humanas se basan en el sentido de brindar y recibir amor y actuar siempre con pureza moral. Pues donde no hay justicia, no puede haber paz; la injusticia engendra únicamente resentimiento y violencia.

La cúspide de la relación del hombre con el hombre es, sin embargo, su habilidad de amarlo como a sí mismo. Este amor no es un mero sentimentalismo, que tolera la debilidad de carácter y aún cierta maldad. Tal emoción tan sólo confunde el discernimiento y muchas veces demuestra más interés hacia el malhechor, que hacia su víctima. Este amor tampoco debe ser una forma de compasión hacia la humanidad sufriente, la cual está sumida sin esperanza en la red de la melancolía del Karma y así, está predestinada a la ansiedad y a la frustración.

Más bien es el resultado del reconocimiento, que el prójimo tiene un alma parecida a la mía, y también, al igual que yo, está buscando un sendero de reconciliación por intermedio del arrepentimiento. Como nosotros, él también, muchas veces, yerra el camino y debe ser reconducido a la senda correcta.

También necesita entablar una comunión de afecto y de diálogo con su congénero, para que su vida adquiera significado y valor. Además, como nosotros mismos, él también debe ayudar en la construcción del Reino de Dios, si quiere realizar en sí mismo la imagen de Dios.

Son éstas algunas observaciones acerca del concepto clásico judío sobre la naturaleza del hombre, traduciéndolas a un idioma moderno, y ofrecen un acercamiento al problema del hombre solitario de nuestra época. Se afirma que la vida de uno está entrelazada con la del prójimo. Que ni él ni su prójimo pueden encontrar una paz duradera únicamente al satisfacer su naturaleza animal. Se recuerda que el bienestar de la persona depende del cumplimiento de lo profetice: «El Señor ya te ha dicho, oh hombre, en qué consiste lo bueno y qué es lo que El espera de ti; que hagas justicia, practiques el amor y obedezcas humildemente a tu Dios» (Miqueas 6.8.).

Resumen.

El hombre es la creación de Dios.

El hombre ha sido creado a la imagen espiritual de Dios.

Dios es fuerte y eterno, el hombre es frágil y perecedero.

El judaísmo no divide al hombre en cuerpo, alma y espíritu, es un TODO.

El hombre es intrínsecamente un ser capaz de cumplir su tarea definida por Dios, y es inviolable por los demás.

Cada individuo es inviolable en sus derechos, y debe tener iguales oportunidades de desarrollarse libremente en todo sentido.

Cada persona es única en su género y tiene derecho de mantener su personalidad y ser diferente, vivir y demostrar esta diferencia.

Cada hombre es heredero y poseedor de los derechos otorgados por Dios para vivir en justicia y libertad, derecho de trabajar y vivir bien del resultado de su trabajo honesto.

Cada hombre es portador potencial de la bondad y del espíritu humanista.

Cada hombre es capaz de escoger entre el bien y el mal y asumir la responsabilidad por su elección.

Cada hombre tiene la obligación de perfeccionarse y cumplir con su tarea de participar en el perfeccionamiento del mundo y ser colaborador de Dios en el construir de una sociedad mejor, sentir y vivir el optimismo ético.

En la religión judía, el concepto de Dios está ligado a la enseñanza de la creación del hombre y del aprecio del hombre. Según las enseñanzas del judaísmo, el Eterno no creó a un judío, sino a un hombre. De este hombre se originan todos los hombres, todos los pueblos, y así el monoteísmo judío significa también el monoantropismo (monogenismo), es decir, que todos los seres humanos tienen el mismo derecho, todos deben ser hermanos en la justicia y en el amor, que es válido para siempre. El paganismo creó a sus dioses a la imagen del hombre. Sus dioses fueron hombres grandes y fuertes. La religión judía enseña que a Dios no se lo puede imaginar o representar en forma concreta y definida. Sin embargo, el hombre ha sido creado a Su imagen y tiene que tratar de tornarse semejante a El. ¿Es posible que un hombre se transforme en semejante al Eterno? Evidentemente, no; sin embargo, la tarea del hombre es, tratar de aproximarse a El. La vida moral del hombre, su tendencia hacia el bien, y su voluntad de alturas éticas celestiales son el reflejo de la naturaleza divina y ésta es la fuerza que le posibilita el progreso perpetuo para su perfeccionamiento.

El hecho de que el hombre haya sido creado a la imagen del Eterno, nos da una tarea obligatoria, válida eternamente. Es una osadía en su objetivo, pero esta osadía es un orgullo santo, una altivez humilde de nuestra vida, el valor más grande en nuestra existencia. La vida humana es una tarea eterna, una tarea eterna de adaptación al Eterno. Así recibió el hombre el más alto nivel en la creación. Nada hace esperar que tenga una vida fácil en la tierra; por el contrario, lo hace consciente de que debe trabajar con el sudor de su rostro y así puede tener la esperanza en un futuro feliz, para que se prepare a si mismo, para merecerlo. El hombre tiene posibilidades para perfeccionarse y casi ser el lugarteniente terrestre del Eterno, y tiene las posibilidades de ser inferior a los animales. La naturaleza espiritual y moral hace al hombre similar a Dios. Pero nunca debe olvidar que su lugar está en la tierra. Al hablar de la vida humana, el judaísmo nunca distingue entre vida corporal y espiritual, pues el hombre puede elevarse a una altura moral, sólo junto con su cuerpo y con su espíritu. El hombre completo lleva la imagen divina; el hombre debe conseguir su lugar en la creación y por eso, su obligación religiosa es, desarrollar las ciencias, la cultura, las ideas éticas, las virtudes, la moral y también su cuerpo, porque sólo así puede ocupar un lugar importante en el progreso entre los inmutables. Así se creó en el judaísmo el concepto del hombre justo, progresivo y colaborador de Dios.

Cuando David impuso clausuras para entrar en el Santuario, no exigió pureza litúrgica o religiosa; exigió pureza ética y con eso colocó las bases de las enseñanzas proféticas, las virtudes fundamentales: la justicia, el amor y la fidelidad. La enseñanza más importante del judaísmo es que la justicia no puede carecer de amor, y el amor de la justicia. Es preciso practicarlas conjuntamente en las relaciones humanas. El hombre tiene como tarea practicarlas, y así crece su valor como hombre.

Es verdad que según las palabras del Salmista, el hombre es tan sólo polvo si lo compara con el Universo, pero ha sido creado sólo un poco menor que Dios y al practicar la justicia y el amor, puede transformarse en el concesionario de la naturaleza. Debe sentir la responsabilidad, no sólo consigo mismo, sino para con todo el mundo, con todo el Universo.

Esta conciencia de que el hombre fue creado a la imagen del Eterno, esta posibilidad con la cual se aproxima a las calidades del Eterno en la conducta moral, significa la posibilidad de la evolución del hombre para aumentar sus buenas calidades y para aminorar las malas. Este hombre siente, que él puede y debe ayudar al Eterno en la renovación el mundo, para crear un nuevo orden, nuevas formas de vida, en la que todos los seres humanos, y no sólo los judíos, podrán vivir en confraternidad, tranquilidad y en paz.

Cuando la religión judía habla del hombre, sin hacer distinción de su nacimiento, su color, su lengua, su religión, pero sí hace la distinción entre seres humanos buenos y malos, es consecuencia del monoteísmo y se torna en la base de la democracia para los siglos venideros.

Con la enseñanza que el hombre puede ayudar al Eterno en la permanente renovación del mundo, expresa la religión judía su opinión con respecto al problema de la evolución. No existe nada en la tierra que no sea mutable. No existe un solo destino, ni para los hombres ni para las ideas, ni para la naturaleza. Una gran tarea para los seres humanos es, que busquen las posibilidades del cambio, para mejorar de esta manera la vida de la humanidad.

La religión judía enseñó al hombre a amar la vida. Creemos que la vida es un don divino. No creemos que la vida sea un valle de lágrimas. Nos gustaría participar en la realización del Reino de Dios aquí en la Tierra.

Tenemos fe en el hombre, pues él puede acercarse al bien, aprovechando la ayuda de Dios quien le ayuda con Su benevolencia, y lo orienta a buscar, y a encontrar, y si fuera necesario, cambiar el rumbo de su vida a lo que lo conducirá hacia El y hacia sus prójimos. El judaísmo da una respuesta positiva, un Sí a la vida, al mundo terrenal, sin negar que no existe un valor más elevado en la vida, que la virtud.

Se mencionará ahora el tema de la estima del hombre y del trabajo y en este contexto, el Shabat, el día del descanso obligatorio, es decir el hecho de que todos los seres humanos, todos los que trabajan, tienen el derecho de descansar una vez a la semana. Se sabe, que los pueblos de la Antigüedad no estimaban el trabajo y consideraron, que sólo los siervos debían trabajar. El judaísmo enseña que uno de los deberes humanos es el trabajo, porque el mundo, la humanidad, espera nuestro trabajo y tenemos que construir con nuestra labor, con nuestras actividades, un mejor futuro. Vivimos mucho mejor en la sociedad humana, si todos trabajan en pro de la sociedad, aún aquellos que tengan bastantes bienes. Todo trabajo, realizado con dignidad, ennoblece al trabajador.

Es conocido que la religión judía insistió en la necesidad del trabajo. Los mismos rabinos y los maestros también trabajaron y sentían que no sólo el sacrificio, la oración o el estudio, sino también el trabajo, las actividades sociales, sirven a la gloria del Eterno. El trabajo se transformó en bendición, en consuelo, en liberación de las preocupaciones, dando al hombre una finalidad en su vida.

Hubo quienes dijeron que el trabajo es un servicio religioso. El idioma hebreo utiliza la misma expresión «avodá» para el trabajo y al servicio religioso. De aquí surgió el concepto moderno que el trabajo, tanto físico como intelectual, crea el fundamento y la riqueza de un país. Todas las formas de gobiernos consideran que hay que apreciar el trabajo, como el judaísmo lo estimaba ya treinta siglos atrás. En aquellos lugares, donde se valora el trabajo y también el trabajador, es comprensible que consideran necesario un día de descanso en la semana, para el deleite, para estudiar, para renovar la energía y elevar los pensamientos hacia Dios. Al considerar cuántos siglos tuvieron que pasar en lucha perpetua entre trabajador y empresario, para que los trabajadores alcanzaran el derecho de tener un día de descanso semanal y todavía hay quienes no pueden obtener este descanso, se puede valorar la contribución de la Escritura Sagrada al desarrollo de la humanidad al declarar, que el descanso del Shabat es válido para todos.

El propósito del Shabat no ha sido sólo recomponer las fuerzas físicas, sino también refrescar el alma. Así que fuera de su importancia social, al Shabat ha servido también para el desarrollo de la cultura, porque si el hombre no tiene un día para el descanso, tampoco puede preocuparse por la cultura y el desarrollo personal.

Lo que esencialmente caracteriza el concepto del hombre en el judaísmo a la luz del enfoque humanista, es su búsqueda de Dios, pero esta búsqueda no se cumple sólo como movimiento introspectivo, es decir, buscar a Dios en si mismo. Es mucho más importante, intentar y encontrarlo en el prójimo, en los demás seres humanos, y establecer relaciones con ellos. De acuerdo a esa orientación, el hombre está aliado con el mundo. No para transformarlo, contra la voluntad de Dios, sino entendiendo esta transformación como meta última de la vida, a fin de ser cada vez más «hombre» mediante esta transformación, a fin de poder ayudar al prójimo.

La interpretación humanista del judaísmo trae consigo y entiende, que la exageración forzada de la bondad de la naturaleza humana, a costa de la separación de la sociedad y vivir solo, lleva necesariamente al mal. La esencia del hombre se ve falseada, cuando se excluyen los componentes negativos. Aún las más grandes personalidades del Antiguo Testamento no fueron libres de calidades negativas.

La misma Biblia recuerda al hombre sus limitaciones y que sólo mediante ese reconocimiento podrá emprender con autenticidad la búsqueda de Dios y podrá participar del bien.

Ya en la época de la Biblia se hizo evidente, que al vivir en una sociedad determinada, el individuo se amolda a las normas establecidas de aquel grupo humano, a fin de posibilitar la convivencia. El concepto humanista de la Biblia trae consigo no proponer la destrucción de esta sociedad, tampoco la abolición de la conciencia social, pero sí exige que la persona, que cree en Dios, y como tal, conoce sus posibilidades, trascienda del terreno societario convencional. Para el humanismo bíblico, el hombre es un sistema abierto y sólo como tal, puede aproximarse a Dios.

Cuando el hombre se aleja de Dios, cae en la idolatría. Se debe subrayar, dando énfasis al problema, que los objetos de la idolatría no son siempre los dioses, sino también normas culturales vigentes, como la fama, el poder, el dinero, el Estado, etc.

Por su misma naturaleza la idolatría exige sumisión, la búsqueda de Dios exige independencia. Para ello resulta imprescindible, no caer en idolatría, con respecto a Dios: actitud que consiste en convertir a Dios en un SER con el cual se relaciona mediante la sumisión. La humildad exigida por el profeta Miqueas no es sumisión. Obedecer a Dios es obedecer como un ser libre, es una actitud que expresa la decisión de negar y rechazar la sumisión del hombre al hombre.

Una cuestión íntimamente vinculada a la del bien y del mal es del pecado. Se puede evitar el pecado, se necesita autocontrol y fuerza para vencerse a sí mismo. La autopunición desde esta perspectiva es estéril. Recordamos aquí una palabra fundamental del judaísmo tradicional: «teshuvá – retorno». Reconocer el error, rechazar el pecado, repararlo a través de la acción correcta, buscar el camino que lleva de vuelta a Dios, reencontrar la situación justa. En la vida humana, nada es irreparable, mientras no se haya perdido la posibilidad de elección, y no se haya renunciado a la autonomía, lograda mediante el reconocimiento y la trascendencia de las limitaciones.

El judaísmo recomienda reconocer que el hombre, aunque no puede ser Dios, puede ser casi como Dios mediante el pleno desarrollo de su potencialidad creadora para el bien común.

Según el concepto de los maestros, Dios está ayudando al hombre por medio de los recursos de la naturaleza. Además, le proporciona capacidad para desarrollar su cuerpo y sus habilidades; destreza y flexibilidad, capacidad mental, inteligencia; corazón que ama la vida; valentía y aspiraciones.

Ayuda al hombre por intermedio de los demás seres humanos por su capacidad de colaboración, por la convivencia social y los conocimientos alcanzados juntos; por el amor y la comprensión mutuos; por los sistemas políticos y los derechos humanos, que protegen la vida y la libertad; por la ciencia, las artes, las religiones y todos los valores culturales acumulados en el curso de la historia de la humanidad y transmitidos de generación en generación, como patrimonio de todos.

http://www.veghazi.cl/alma/alma6.html

¿Qué fue de Jimmy Swaggart?

¿Qué fue de Jimmy Swaggart?

Corrían los ochenta y la gente escuchaba música de la New Wave, habían dictaduras, aunque todavía hay, no existian ni Internet como la conocemos ni habian medios cristianos, no habia Marcos Witt, ni radios evangélicas, ni canales evangélicos. El que si estaba era (adivinen) Jimmy Swaggart.

Recapitulemos

Swaggart fue uno de los evangelistas por tv más conocidos que existieron en la segunda mitad de los ochenta, muy conocido en Chile (de hecho tengo uno de los libritos que enviaban por correo cuando se emitía por TVN en ese tiempo) y quizás uno de los pocos rostros cristianos conocidos en muchos países como el nuestro.

La parte sordida de la historia

Pero fue ya el 88 cuando el pastor Swaggart se lanza hacia una pelea contra algunos pastores que se encontraban “en pecado” como Jim Bakker y Marvin Gorman, a quienes desenmascara por mantener amantes y ambos perdieron sus ministerios. Pero lo grave no es esto, el problema es que Gorman se venga de Swaggart y contrata un detective privado, en la investigación descubren que Swaggart tenía a su propia amante que era una prostituta de baja monta.

El deja el ministerio por televisión como podemos ver en el siguiente video:

El ministerio Jimmy Swaggart cae y las noticias llegan a todo el mundo y aunque, por supuesto, el programa jamás se volvió a emitir y este capítulo no llego a estar en español, todo esto sumado a la pésima impresión que dejaban los tele-evangelistas en el ambiente secular por el verdadero imperio económico formado en torno a la fe, provocó que la imagen del mundo evangélico cayera de forma estrepitosa contra el suelo en países como Chile.

¿Y qué fue de Jimmy Swaggart?

Ya a comienzos de la década del 2000 vuelve a aparecer y se decanta por una faceta de cantante gospel y predicador (a lo Marcos Witt) con bastante éxito y vendiendo muchas copias de sus discos. Pero siguió predicando. Sin embargo, una de las peores frases que se ha oído a un predicador decir desde esos tiempos fue la que pronunció Swaggart respecto a la homosexualidad y que pueden oir en el siguiente video (original en inglés):

“I’ve never seen a man in my life I wanted to marry. And I’m going to be blunt and plain: If one ever looks at the me like that, I’m going to kill him and tell God he died.”

“Nunca en mi vida he visto un hombre con el que me quisiera casar. Y les voy a ser directo y sin pelos en la lengua: Si uno alguna vez me llegara a mirar así, lo voy a matar y le digo a Dios que se murió.”

A ver, la historia de Jimmy Swaggart me permite aprender muchas cosas y me hace preguntarme muchas otras.

Lo primero es que personalmente creo en la restauración del pecador, sea lo que sea que haya hecho, aunque aquí hay otros temas que van más allá del desliz en cuestión como el tema económico que está en una nebulosa. Pero no sé si después de un desliz de este calado se pueda volver a pastorear una congregación en la vida, cuando tu ministerio más que para la gente de tu comunidad es para gente que no es creyente y siendo un pastor un ejemplo para la sociedad dudo que sea adecuado.

Pero me gustaría saber qué piensas de esto ya que has leído la historia de Jimmy Swaggart o la viviste, más allá de los sentimientos

  • ¿Qué crees?
  • ¿El arrepentimiento es creíble?
  • ¿Se puede seguir pastoreando aunque pasen años o es una consecuencia del pecado que se tienen que bancar?
  • ¿Te parece ver a Swaggart como un cantante gospel?

—>LINKS

extr. de http://elblogdeffuentes.cl/blog/?p=202

Malula, el último rincón cristiano que habla arameo, la lengua de Jesucristo

Malula, el último rincón cristiano que habla arameo, la lengua de Jesucristo
Viernes 18 de Julio de 2008
Sociedad
Sudafrica

En Malula, una pequeña población siria, aún se habla en arameo, la lengua de Jesucristo transmitida de padres a hijos por sus habitantes, que tratan ahora de recuperarla y difundirla
En Malula, una pequeña población siria a apenas 50 kilómetros de Damasco, aún se habla en arameo, la lengua de Jesucristo transmitida de padres a hijos por sus habitantes, que tratan ahora de recuperarla y difundirla.

El pueblo de unos 5.000 habitantes está protegido por un imponente desfiladero que se asoma al desierto sirio, un accidente geográfico que milagrosamente ha permitido su aislamiento y ha jugado a favor de la conservación de esta lengua semítica dentro de un país árabe.

Precisamente a un milagro atribuye la tradición cristiana la creación de este desfiladero, que algunos comparan con el que da acceso a la ciudad de Petra, en Jordania, y que se abrió entre las rocas. Turistas y residentes acuden diariamente a escuchar el “Padre Nuestro” tal y como lo hubiera recitado Jesús; un viejo altar, esculpido en mármol en el siglo IV, dice en arameo: “Abuna di bishemaya…” (Padre nuestro que estás en el cielo).

Según explican sus habitantes, Malula está orgullosa de ser la única población de mayoría cristiana que aún conserva en uso el arameo, que también se habla en otras dos localidades vecinas, Bakha y Yubadin, ambas musulmanas.

Un anciano de Yubadin mantiene que el pueblo se convirtió al Islam hace más de 400 años, pero siguen hablando también su lengua, el arameo, de forma pura y sin contaminar por el árabe.

Cuenta también que hace casi un siglo un científico alemán se instaló en esa población para “sumergirse” en el idioma y conseguir recuperar su gramática. A este le siguieron otros y hoy es frecuente encontrar a expertos en lenguas muertas que visitan o residen en esta región, al norte de Damasco, para estudiar un idioma que era común en la zona hace dos mil años.

En Yubadin, se quejan, no obstante, de que cuesta mucho mantener vivo un idioma que hablan tan pocos y auguran que las nuevas tecnologías y la cercanía de Damasco, donde trabajan muchos de sus jóvenes, podría acabar con ella.

En total, los sirios que aún se expresan en arameo no superan los 18.000, aunque el Gobierno ha creado recientemente un Centro de Estudios del Arameo, que se ubica en Malula, en el que tratan de actualizar una gramática que ha sido conservada por la tradición oral.

Pero el Gobierno sirio también quiere potenciar el lugar como enclave para el turismo religioso en un año en el que las iglesias cristianas ortodoxas del país celebran el Jubileo del Apostol Pablo nacido hace dos mil años en Tarso (actual Turquía), se convirtió al cristianismo e inició su apostolado en Siria.


http://www.noticiacristiana.com/news/newDetails.php?click_id=0&id_bol=20080718&idnew=84064

El libre examen y su armonia con las escrituras

El libre examen y su armonía con las escrituras

Autor:Paulo Arieu

“Y creed que la paciencia del Señor es para nuestra salud, según que nuestro amado hermano Pablo os escribió conforme a la sabiduría que a él le fue concedida. Es lo mismo que hablando de esto enseña en todas sus epístolas, en las cuales hay algunos puntos de difícil inteligencia, que hombres indoctos e inconstantes pervierten, no menos que las demás Escrituras, para su propia perdición.” (2ª Pedro 3:15-16)

“Pero El, conociendo su pensamiento, les dijo: Todo reino dividido contra si mismo será devastado, y caerá casa sobre casa.” (Lucas 11:17)

Este concepto (El libre examen), es al día de hoy,  parte fundamental de la declaracion de fe de iglesias evangélicas como los bautistas, por ejemplo

“Según la definición dada en el Congreso Mundial de Fundamentalistas de principios de 1920, un fundamentalista es un creyente “nacido de nuevo” en el Señor Jesucristo que considera la Biblia como la Única Inerrante, Infalible y Verbalmente inspirada Palabra de Dios.”[0]

“El lema “Sola Scriptura” es quizás, junto con el “Sola Fide”, una de las bases principales sobre la que pretende fundarse la Reforma protestante tanto en el siglo XVI, cuando nació, como a principios de este siglo XXI. La definición de dicho lema sería la siguiente: solamente la Palabra de Dios escrita es la autoridad final en materia de fe, doctrina y moral. Únase a eso la aceptación de la teoría del libre examen, por la cual, se cree que cualquier creyente puede y debe interpretar la Biblia por sí mismo, sin más ayuda que la del Espíritu Santo. De semejante combinación, según el ideal protestante, debería de nacer el fruto de la vuelta a los orígenes del cristianismo.” [1]

El libre examen  de las escrituras surge como reacción lógica y esperada contra la rigidez dogmática de la Iglesia Católica Romana, por parte de los reformadores del siglo XVI.

En la interpetación de la escritura la autoridad final no es la Iglesia, sino la propia escritura, “la escritura” sagrada es intérprete  a si misma.

Esto da a  entender que ningún pasaje bíblico ha de estar sometido a la servidumbre de la tradición o ser interpetrado aisladamente de modo que contradiga lo enseñado por el conjunto de la Escritura.

Lo que Dios ha querido comunicar a la humanidad, todo lo que es necesario para el ser humano en materia de fe y doctrina, lo ha hecho a través de la Biblia. Nada ni nadie tiene más autoridad que la Santa Biblia, que es la única regla infalible de fe y práctica. No hay nuevas revelaciones ni habrá.

Un teólogo católico escribió acerca de la célebre cuestión del libre examen de la Escritura. “Frente a la doctrina católica según la cual todo cristiano al leer las Sagrada Escritura debe aceptar el juicio de la Iglesia, único intérprete auténtico de la Escritura, el protestantismo sostiene que cada miembro de la Iglesia tiene facultad para examinar la Biblia sin atender a la Tradición ni a la Iglesia, creen que el Espíritu Santo les ilumina la inteligencia al leer la Escritura Sagrada. Es la idea de Lutero y Calvino según la cual el Espíritu Santo iluminaba a cada fiel; en el protestantismo ilustrado y liberal del s. XVIII y siguientes se pone el acento en el recurso a los medios de investigación científica.” [2]

Y tambien el Concilio Vaticano II dice: “El oficio de interpretar auténticamente la palabra de Dios escrita o transmitida ha sido confiado únicamente al Magisterio vivo de la Iglesia”.[3]

De un foro evangélico, rescato la siguiente reflexión como importante y clara refutación de lo dicho por este teólogo católico y también lo definido en el Concilio Vaticano II:

“El principio de “libre exámen” afirma que toda persona, sea quien sea, debe y puede leer las Escrituras, pues estas no son propiedad exclusiva de una élíte de hombres autodesignados sus salvaguardianes, sino que es un regalo de Dios a la humanidad perdida, por medio de la cual puede llegar a creer (Romanos 10:17). Eso es todo lo que el principio dice y lo que los reformadores defendieron. Simple, claro, entendible y para nada peligroso.

Ahora, pasando al tema de la interpretación, si bien las Escrituras pueden y deben ser leídas por toda persona, el ejercicio de esto conlleva la responsabilidad frente a Dios de entender correctamente el mensaje y obedecerlo, haciendo uso de los medios necesarios para tal fin (2 Timoteo 2:15; 2 Pedro 1:19). Siendo esto así, entonces tenemos dos opciones: la buena interpretación o la mala interpretación. La verdad tiene un fundamento racional originado en las Escrituras, por lo tanto, toda supuesta interpretación (sea buena o mala) puede y debe ser sometida a juicio (1 Corintios 14:29; 1 Juan 4:1) a la luz de la razón (2 Corintios 2:12-16) y las Escrituras (Efesios 6:17), la primera alimentada con la segunda (Colosenses 3:16).

El asunto es el siguiente: En ningún lugar de las Escrituras se condena la interpretación en sí misma, sino la mala interpretación

Por lo tanto, reformulando el principio como debe ser correctamente entendido, ‘puedes leer el Libro, más debes saber que eres responsable frente a Dios en cuanto a como lo interpretas, por lo tanto “procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad“‘.” [4]

Conclución:

Este “libre examen” no es la facultad de interpretar la escritura como al lector le plazca o convenga. Ni tampoco debemos despreciar la sabidrua de los grandes hombres de Dios de la historia de la Cristiandad.

Pero no podemos dejar la interpretación de las escrituras esclavas a la iglesia, ya que la iglesia a lo largo de la historia, ha pasado por épocas de apostasía. Además, ninguna iglesia es infalible.

Las Escrituras no condenan la interpretación en sí misma ni la restringe a ciertos individuos exclusivos que la monopolizan incuestionablemente.

Notas:

[0] Iglesias bautistas, wikipedia

[1] http://blogs.periodistadigital.com/coradcorloquitur.php/2006/10/16/p50349

[2] http://rsanzcarrera2.wordpress.com/2007/08/20/la-biblia-y-los-no-catolicos/

[3] http://www.legiondemaria.org/el_libre_examen_o_intepretacion_de_la_biblia.htm

[4] Según los romanistas hay que dejar de leer la Biblia!, http://www.iglesia.net/

Fuente:

Jose M.Martinez, Hermenéutica Bíblica, Edit. Clie

Sola Scriptura

Sola Scriptura

Autor:Paulo Arieu

Emilio, católico practicante, reflexionando me decía que:

no es forma de recibir la verdad de la Revelación, interpretando por ti mismo las Escrituras sin comunión con la Iglesia. Y además, es que es cuestión de fe: a ver si me explico: tú interpretas la Revelación no por ti mismo solo, sino también confiando en las enseñanzas de tu comunidad eclesial; al menos. Lo que nos distancia no son las imágenes, nuestras diferencias en eso son consecuencia de nuestras diferencias en algo más básico: la Iglesia. Nuestra identificación de la Iglesia. Tú confías en las enseñanzas de tu comunidad eclesial (la “sola Scriptura”, etc.), porque las ves acertadas. Yo he aceptado por la fe el Cristo de la Iglesia y la Iglesia de Cristo, como una sola pieza. No puedo separarlos, porque son un Todo, el Cristo Total: Cristo es la cabeza y la Iglesia es el Cuerpo. Eso lo he aprendido luego, pero antes de saber siquiera explicitarlo, ya había aceptado esa fe.

El Magisterio de la Iglesia no se separa de las Escrituras, Paulo, las interpreta también. Por supuesto, se pueden sacar tantas interpretaciones de las Escrituras como voluntades de interpretación haya, pero no todas son ciertas. Sin creer en la Iglesia y en su Autoridad, puede parecerte que la tuya es la acertada. Pero puedes estar equivocado. Mira lo que dice de las imágenes el Catecismo, porque yo no tengo más doctrina que la que leo en él-: [1]

Respuesta

Yo también acepto lo mismo. Pero no estoy de acuerdo con el magisterio de Roma.¿Crees que hay que ser católico romano para interpretar las escrituras?

“Todos los santos son teologos,pero no todos los teologos son santos”

Yo soy santo,porque Cristo vive en mi, el ha perdonado mis pecados y me ha sellado con su Espiritu Santo, al momento de creer en el. Yo entiendo que el magisterio de la Iglesia de Roma esta equivocado. Y porque soy santo,soy teólogo, y confio en su Palabra.

  • “Toda la Escritura es ‘inspirada por Dios’ (dada por la inspiración de Dios) y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia….” (2 Tim. 3:16).

Como voy a obedecer la Palabra del Señor si no procuro leerla e interpretarla para ponerla por obra? De la lectura, surge la comprension del texto y luego la obediencia y luego viene compartir con otros lo que la biblia me enseña.

Sabemos que la Biblia es la Palabra de Dios. La Biblia se declara a sí misma ser inspirada por Dios, inerrante y autoritativa. También sabemos que Dios no cambia Su parecer o se contradice a Sí mismo. Así que, mientras la Biblia misma no pueda argüir explícitamente sobre la “Sola scriptura”, definitivamente no debe permitirse que las tradiciones contradigan su mensaje. La Sola scriptura no es tanto un argumento contra la tradición de uds. o contra la de alguna otra iglesia, como lo es contra las doctrinas no bíblicas o anti-bíblicas de cualquier iglesia o religion que hay o pueda haber en este planeta.
La única manera de saber con seguridad lo que Dios espera de nosotros es permaneciendo fieles a lo que sabemos que Él nos ha revelado – la Biblia. Ahora sabemos, más allá de cualquier sombra de duda, que la Escritura es verdadera, autoritativa y confiable. No puede decirse lo mismo de la tradición.

La Palabra de Dios es la única autoridad para la fe cristiana. Las tradiciones solo son válidas cuando están basadas en la Escritura y están en completo acuerdo con la Escritura. Las tradiciones que están en contradicción con la Biblia no son de Dios y no son un aspecto válido de la fe cristiana. La Biblia es la única manera de evitar que la opinión personal y subjetiva tenga prioridad sobre las enseñanzas de la Biblia.

La esencia de la Sola scriptura es basar tu vida espiritual en la Biblia solamente, y rechazar cualquier tradición o enseñanza que no esté de total acuerdo con la Biblia.

  • 2 Tim. 2:15 dice “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.”

Mi conciencia y mi fe son esclavas de Jesucristo y su Palabra.No necesito estar afiliado a una institución en particular para poder leerla o interpretarla, sin oque lo hago en obediencia al mandato de Jesus, cuando dijo “Escudriñad las escrituras”

No puedo volver atras, seria negarle, seria tener por inmunda la sangre del Pacto, que el derramó por mi en la cruz. Apelo al testimonio del Señor Jesucristo,quien por mi murió

Puedo citar a Lutero, ya que tengo la misma convicción que él y me es imposible ante Dios y ante los hombres negar lo que está escrito en la Biblia.

“Por tanto, a menos que yo sea persuadido o convencido por el testimonio de la Escritura, o por el más claro razonamiento, – a menos que sea persuadido por medio de los pasajes que he citado, – y a menos que mi conciencia sea sometida de esta manera por la Palabra de Dios, no puedo retractarme y no lo haré, porque es peligroso para un cristiano el hablar en contra de su conciencia. ¡Me mantengo firme, no puedo hacer otra cosa; que Dios me ayude! ¡Amén!” [2]

Algo muy importante que aclarar es que la doctrina de La Sola scriptura

no nulifica el concepto de las tradiciones eclesiásticas, más bien nos da una base sólida en la cual basar las tradiciones de la iglesia. Hay muchas prácticas, en ambas iglesias Católica y Protestante, que son el resultado de tradiciones, y no de las explícitas enseñanzas de la Escritura. Es bueno y aún necesario que la iglesia tenga tradiciones. Las tradiciones juegan un papel importante en la clarificación de la doctrina cristiana, y la organización de las prácticas cristianas. Al mismo tiempo, para que estas tradiciones sean válidas, no deben estar en desacuerdo con la Palabra de Dios. Deben estar basadas en el sólido fundamento de la enseñanza en la Escritura. El problema con la iglesia Católica (y muchas otras iglesias Cristianas) es que sus tradiciones están basadas en tradiciones, de tradiciones, de tradiciones – frecuentemente sin que la tradición inicial esté en completa armonía con las Escrituras. Esto es por lo que los cristianos siempre deben regresar a la Sola scriptura, la autoritativa Palabra de Dios, como la única base sólida para la fe y la práctica.[3]

Esta doctrina,nos permite tener un parametro absoluto a la hora de cosniderar una doctrina o una practica cristiana.La tradicion es iluminacion y las Escrituras son revelación. Ademas, los teologos no somos infalibles.Somos hombres.

Permítame citar a modo de respuesta, lo que escribió hace algunos siglos ya un notable teólogo naturalista, Charles Hodge lo expresó en su teología sistemática:

“Los teólogos no son infalibles en la interpretación de las Escrituras. Por lo tanto, puede ocurrir en el futuro, como ocurrió en el pasado, que las interpretaciones de la Biblia, confiadamente recibidas tiempo atrás, deban ser modificadas o abandonadas, para mantener la revelación en armonía con lo que Dios enseña en sus obras. Este cambio de posición en cuanto al verdadero significado de la Biblia puede ser un proceso doloroso para la iglesia, pero no perjudica en lo más mínimo la autoridad de las Escrituras. Ellas permanecen infalibles, meramente somos convictos de haber malinterpretado su significado” [4]

Las tradiciones no son el problema. Jesucristo no prohibió tener tradiciones.Hay tradiciones sanas y tradiciones enfermas,malas,nocivas, que deben abandonarse en lo posible cuanto antes. Muchas veces son cuestiones secundarias como tipos de vestimenta,etc.

El problema son las tradiciones no bíblicas. La disponibilidad de las Escrituras a través de los siglos no es un factor determinante. Las Escrituras mismas son el factor determinante. Ahora tenemos las Escrituras disponibles y accesibles para nosotros. A través del estudio de la Palabra de Dios, es claro que muchas tradiciones eclesiásticas que se han desarrollado a través de los siglos, están de hecho en contradicción con la Palabra de Dios. Es aquí donde se aplica la Sola scriptura. Las tradiciones que están basadas en, y están de acuerdo con la Palabra de Dios pueden ser mantenidas. Las tradiciones que no están basadas o están en desacuerdo con la Palabra de Dios, deben ser rechazadas. La Sola scriptura nos lleva de regreso a lo que Dios nos ha revelado en Su Palabra. Finalmente, la Sola scriptura nos señala nuevamente al Dios que siempre habla la verdad, nunca se contradice a Sí mismo, y siempre ha comprobado ser confiable. [5]

  • Mateo 15:3 Respondiendo él, les dijo: ¿qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición?

Los judíos tuvieron un ambiente religioso en que honraban las opiniones de los rabís (sus maestros). Estas opiniones llegaron a ser tradiciones y con el tiempo sus interpretaciones fueron las únicas que les importaban. Sus opiniones llegaron a tener más prioridad que la mera palabra de Dios. Cuando Jesús enseñó la verdad, muchos judíos no recibieron la verdad porque Jesús no apoyaba a los rabís (los padres de ellos), ni fue apoyado por ellos. Ya al final, Jesús atacó estas tradiciones de los padres exaltadas por que detuvieron a la gente a recibir la verdad de Dios. Lo obvio de las Escrituras fue hecho confusión por las tradiciones de los fariseos.

TRADICIÓN

  • paradosis ( παράδοσις, G3862) , transmisión abajo o adelante (relacionado con paradidomi, transmitir, entregar), denota tradición, y de ahí, por metonimia:

(a) las enseñanzas de los rabinos, sus interpretaciones de la ley, que por ellas quedaba virtualmente anulada (Mat 15:2,3,6; Mc 7.3,4,8,9,13; Gl 1. 14; Col 2:8);

(b) la enseñanza apostólica (1 Cor 11:2 «instrucciones», RV, RVR, VM; Besson: «enseñanzas», texto; «tradiciones», margen), de instrucciones con respecto a las reuniones de los creyentes, instrucciones de mayor alcance que las ordenanzas en un sentido limitado; en 2 Tes 2:15, de la doctrina cristiana en general, donde el empleo que hace el apóstol de la palabra constituye una negación de que lo que él predicaba se originara en sí mismo, y una afirmación de su autoridad de parte de Dios (cf. paralambano, recibir,; 15.3); en 2 Tes 3:6 se emplea de instrucciones acerca de la conducta diaria. [6]

Segun el dicc. biblico [7]

Aquello que se transmite, particularmente enseñanzas transmitidas por un maestro a sus discípulos. El concepto está presente con frecuencia aun cuando no se mencione la palabra. Las referencias principales en los evangelios aparecen en Mt. 15 y Mr. 7, y se relacionan con la tradición judía.

I. Tradición judaica

La palabra tradición no aparece en el Antiguo Testamento, pero entre los dos testamentos hubo muchas enseñanzas para explicar el Antiguo Testamento que fueron agregadas por los rabinos. La tradición se perpetúa pasando del maestro al alumno, y ya en la época de Jesús había adquirido su ubicación al lado de las Escrituras. La igualación del comentario humano con la revelación divina fue condenada por el Señor. Con la tradición se “transgrede” la Palabra de Dios, se la “quebranta”, se la “invalida”, se la hace a un lado, se la rechaza (Mt. 15.3, 6; Mr. 7.8-9, 13). Las doctrinas impartidas por la tradición son “mandamientos de hombres” (Mt. 15.9; Mr. 7.6-7).

II. La tradición cristiana

Jesús consideraba que su propia enseñanza, entregada a sus discípulos en forma de comentario, estaba al mismo nivel que la Palabra de Dios. Así, en el Sermón del monte Jesús citó partes de la Ley, pero puso al lado de la misma sus propias palabras, “pero yo os digo …” (Mt. 5.22, 28, 32, 34, 39, 44; cf. 6.25). El justificativo para proceder de ese modo lo encontramos en su propia persona. Como Mesías ungido por el Espíritu, Palabra de Dios hecha carne, sólo él podía ofrecer un comentario válido y autorizado sobre esa Palabra inspirada por el Espíritu. Del mismo modo las epístolas realzan la persona de Cristo en contraste con la tradición. En Col. 2.8 Pablo advierte contra el peligro de ser presa de “filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres … y no según Cristo”. Así, en Gá. 1.14, 16 Pablo abandonó la tradición de los ancianos cuando Dios le reveló a su Hijo; Cristo no sólo dio origen a la verdadera tradición sino que la constituye él mismo.

La tradición cristiana en el Nuevo Testamento tiene tres elementos:

(a) los hechos de Cristo (1 Co. 11.23; 15.3; Lc. 1.2, donde “enseñaron” es traducción de paredosan);

(b) la interpretación teológica de dichos hechos; véase, p. ej., todo el argumento de 1 Co. 15;

(c) el modo de vida que surge de ellos (1 Co. 11.2; 2 Ts. 2.15; 3.6-7). En Jud. 3 la “fe que ha sido una vez dada” abarca estos tres elementos (cf. Ro. 6.17).

Cristo fue dado a conocer por el testimonio apostólico; por lo tanto, los apóstoles afirman que la tradición trasmitida por ellos debía ser recibida como autorizada (1 Co. 11.2; 2 Ts. 2.15; 3.6). Véase también Ef. 4.20-21, donde los lectores no habían oído a Cristo en la carne, pero en cambio habían oído el testimonio apostólico acerca de él. Cristo mandó a los apóstoles que dieran testimonio de él porque ellos habían estado con él desde el principio; también les prometió el don del Espíritu que había de guiarlos a toda verdad (Jn. 13.26-27; 16.13). Esta combinación de testimonio ocular y testimonio guiado por el Espíritu produjo una “tradición” verdadera y válida como complemento del Antiguo Testamento. Así, 1 Ti. 5.18 y 2 P. 3.16 colocan la tradición apostólica a la par de las Escrituras y la describen como tal.

Una influyente escuela teológica de crítica de las formas cuestiona la validez histórica de la tradición neotestamentaria, afirmando que en dicha tradición los cristianos querían proclamar al Cristo de la fe más bien que transmitir hechos históricos. Este interés a su vez los llevó a colorear el relato con sus creencias, y por lo tanto la tarea del erudito bíblico consiste en identificar aquello que originalmente pertenecía a Cristo, y aquello que ha sido agregado por los cristianos primitivos. B. Gerhardsson cuestiona la validez de este presupuesto de la crítica de las formas. Señala que los métodos sumamente rigurosos de transmisión de la tradición en las escuelas rabínicas tardías pueden remontarse a los tiempos del Nuevo Testamento. Métodos tales como el de aprender de memoria, aprendiendo al pie de la letra las palabras mismas dichas por el maestro, el de condensar el material en textos breves, y el uso de libretas para anotaciones eran todos comunes en los días de Cristo. Los apóstoles y la iglesia primitiva también tomaban con toda seriedad la transmisión fidedigna de una tradición válida acerca de Cristo, y no les satisfacía la transmisión inconsciente de una tradición diluida por la predicación. Cuando se tiene en cuenta, también, el carácter único de Jesús a los ojos de la iglesia primitiva, resulta claro que la posibilidad de que se hayan hecho agregados al relato se vuelve aun más remota.

La obra de Gerhardsson provocó una reacción muy fuerte que cuestionaba la validez de retrotraer al período de la iglesia primitiva los métodos de las escuelas rabínicas posteriores, y señalaba el carácter distintivo de la enseñanza cristiana en comparación con la enseñanza judía contemporánea. Si bien Gerhardsson puede haber exagerado su punto de vista, ha demostrado que el ambiente en que fueron escritos los evangelios exigía la transmisión correcta de la tradición, mientras que no interesaba en la misma medida el completar los hechos con mejoras imaginarias, como han creído algunos entendidos. Las exhortaciones de Pablo relativas a la “tradición” adquieren mayor significación en este contexto. El oficio apostólico estaba limitado a los testigos oculares y, como únicamente los testigos oculares podían dar un testimonio fiel de Cristo en su vida, muerte y resurrección, la verdadera tradición también tiene que ser apostólica. Esto lo reconoció la iglesia en años posteriores, cuando se elaboró finalmente el canon del Nuevo Testamento sobre la base del carácter apostólico de los libros a incluir. La tradición apostólica fue oral en un momento, pero para nosotros está cristalizada en los escritos apostólicos que contienen el testimonio de que Cristo es Dios, según testimoniaron movidos por el Espíritu. Otras enseñanzas, si bien pueden ser instructivas y útiles, como también dignas de nuestra seria consideración, no pueden aspirar a ser colocadas a la par del Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento como autorizadas, sin que al hacerlo se pongan de manifiesto los mismos defectos por los que la tradición judía mereció la condenación de nuestro Señor.

Objeciones a la Sola Scriptura

En el sentido práctico, una frecuente objeción al concepto de la Sola scriptura es el hecho de que el canon de la Biblia no fue acordado oficialmente por al menos 250 años después de la fundación de la iglesia. Más aún, las Escrituras no fueron permitidas en la misa por más de 1500 años después de que la iglesia fue fundada. ¿Cómo entonces, utilizarían los primeros cristianos la Sola scriptura, cuando ellos ni siquiera tenían el total de las Escrituras? ¿Cómo entonces, podrían los cristianos que vivieron antes de la invención de la imprenta, basar su fe y práctica en la Escritura solamente, si no había manera de que ellos tuvieran una copia completa de las Escrituras? Este desacuerdo es luego reforzado por los más altos índices de analfabetismo a través de la historia. ¿Cómo maneja la Sola scriptura estos problemas?

El problema con este argumento es que esencialmente está diciendo que la autoridad de las Escrituras está basada en su disponibilidad. Este no es el caso. La autoridad de las Escrituras es universal, porque es la Palabra de Dios y Su autoridad. De hecho, de que la Escritura no estuviera accesiblemente disponible, o aún el hecho de que la gente no pudiera leer, no cambia el hecho de que la Escritura es la Palabra de Dios. Más aún, en vez de que este sea un argumento en contra de la Sola scriptura, es en realidad un argumento para lo que la iglesia debía haber hecho, en lugar de lo que hizo. La iglesia primitiva debía haber hecho su máxima prioridad, el copiar la Escritura. Mientras que era irreal que cada cristiano poseyera una copia completa de la Biblia, si era posible que cada iglesia tuviera algo, la mayor parte, o todas las Escrituras disponibles. Cada líder de la iglesia debía haber estudiado las Escrituras como su más alta prioridad, para que ellos pudieran a su vez enseñarla correctamente. Aún si las Escrituras no estaban disponibles en las misas, por lo menos los líderes de la iglesia podrían haberse entrenado bien en la Palabra de Dios. En lugar de construir tradiciones sobre tradiciones, y pasarlas de generación en generación – la iglesia debió haber copiado y enseñado las Escrituras (2 Tim. 4:2). [8]

La autoridad sin prejuicios de la Biblia.

El carácter humano de los autores de la Biblia , carece de prejuicios en favor del hombre. La Biblia registra y señala, sin vacilar, el pecado y la debilidad de los mejores hombres, y advierte gráficamente a aquellos que confían en sus propias virtudes de su condenación final. Aunque escrito por humanos, es un mensaje de Dios hacia el hombre, más bien que un mensaje del hombre para el hombre. Aunque algunas veces habla de cosas terrenales y de experiencias humanas, también describe con claridad y autoridad cosas tanto de los cielos como de la tierra, visibles o invisibles; revelando hechos acerca de Dios, de los ángeles, los hombres, del tiempo y de la eternidad; de la vida y la muerte, del pecado y la salvación, del cielo y del infierno. Semejante libro no podría haber sido escrito por el hombre -si hubiese tenido que elegir hacerlo, y aun de haber podido, nunca habría querido hacerlo- al margen de la divina dirección. Por tanto, la Biblia , aunque escrita por hombres, es un mensaje que procede de Dios, con la certeza, la seguridad y la paz que sólo Dios puede proporcionar. [9]

El carácter supremo de la Biblia.

Por encima de todo lo dicho anteriormente, la Biblia es un libro sobrenatural que revela la persona y la gloria de Dios manifestada en Su Hijo. Tal persona, Jesucristo, jamás pudo haber sido la invención de un hombre mortal, ya que Sus perfecciones nunca podrían haber sido comprendidas ni por los hombres más sabios y santos de esta tierra. El supremo carácter de la Biblia está apoyado por su revelación del carácter supremo en la persona de Jesucristo.

Como consecuencia de la combinación de las cualidades sobrenaturales y procedentes del hombre que entran en la composición de la Biblia , puede observarse una similitud entre la Biblia como la Palabra escrita y el Señor Jesucristo como el Verbo viviente. Ambas son sobrenaturales en origen, presentando una mezcla inescrutable y perfecta de lo que es divino y de lo que es humano. Ambas también ejercen un poder de transformación sobre aquellos que creen, e igualmente permitido por Dios como algo negativo y rechazado por los que no creen. Las perfecciones divinas, impolutas y en toda su grandeza que no sufre la menor disminución, están inmersas en ambos aspectos. Las revelaciones que muestra son igualmente tan simples como la capacidad mental de un niño, y tan complejas como los infinitos tesoros de la divina sabiduría y el divino conocimiento, sostenidas por el Dios que las ha revelado. [10]

La Biblia es La Autoridad Final, y Punto.

Jhon McArthur,el conocido y respetado teólogo conservador norteamericano, explica el concepto de la autoridad de las Escrituras.

Cualquier que fielmente y correctamente proclame la Palabra de Dios hablará con autoridad.

No es nuestra propia autoridad. No es ni siquiera la autoridad eclesiástica adscrita a la oficina de un pastor o maestro en la iglesia. Se trata de una autoridad aún mayor que eso. En la medida en que nuestra enseñanza refleje con exactitud la verdad de la Escritura, tendrá todo el peso de la autoridad de Dios detrás de ella. Esa es una idea sorprendente, pero es precisamente cómo 1 Pedro 4:11 nos enseña a manejar la verdad bíblica: “El que habla, que hable conforme a las palabras de Dios”.

Por supuesto que es una profunda amenaza a la tolerancia de una sociedad que ama su pecado y piensa en el compromiso como algo bueno. Hablar con audacia y declarar que Dios ha hablado con finalidad no es ni elegante ni políticamente correcto. Pero si de verdad creemos que la Biblia es la Palabra de Dios, ¿cómo podemos manejarla en otra manera?

Muchos evangélicos modernos y atemorizados por la demanda post-modernista para el latitudinarismo, afirman que creen en las Escrituras, pero luego evitan proclamarla con toda autoridad. Están dispuestos a dar servicio de labios a la verdad de las Escrituras, pero en la práctica la despojan de su autoridad, tratándola como otra opinión más en la gran mezcla de las ideas post-modernas.

Ni la Escritura ni el sentido común permite una perspectiva de este tipo. Si la Biblia es verdadera, entonces también es autoritativa. Como verdad divinamente revelada, lleva todo el peso de la autoridad de Dios. Si usted afirma creer en la Biblia totalmente, usted finalmente debe someterse a su autoridad. Eso significa hacerla el árbitro final de la verdad – la regla por la cual se evalúa cualquier opinión.

La Biblia no es sólo otra idea para ser lanzado en el debate público y para la aceptación o el rechazo según el individuo crea conveniente. Es la Palabra de Dios, y exige ser recibida como tal, para exclusión de todas las demás opiniones.

  • Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén. (I Pe. 4:11)

Lutero y la Palabra de Dios

Es de todos sabido que Lutero trata de hacer de la Palabra de Dios el punto departida y la autoridad final de su teología. Como profesor de Sagrada Escritura, laBiblia tenía para él gran importancia, y en ella descubrió la respuesta a susangustias espirituales. Pero esto no quiere decir que Lutero sea un biblicista rígido,pues para él la Palabra de Dios es mucho más que la Biblia. La Palabra de Dios es nada menos que Dios mismo.

Esta última aseveración se basa en los primeros versículos del Evangelio de Juan,donde se dice que “al principio era la Palabra, y la Palabra era con Dios, y la Palabra era Dios”. Las Escrituras nos dicen entonces que, en el sentido estricto, la Palabra de Dios es Dios mismo, la segunda persona de la Trinidad, el Verbo que se hizo carne y habitó entre nosotros. Luego, cuando Dios habla, lo que sucede no es sencillamente que se nos comunica cierta información, sino también y sobre todo que Dios actúa. Esto puede verse también en el libro de Génesis, donde la Palabra de Dios es la fuerza creadora., “dijo Dios… “,

Luego, cuando Dios habla Dios crea lo que pronuncia. Su Palabra, además de decimos algo, hace algo en nosotros y en toda la creación.Esa Palabra se encarnó en Jesucristo, quien es a la vez la máxima revelación deDios y su máxima acción. En Jesús, Dios se nos dio a conocer. Pero también en El venció a los poderes del maligno que nos tenían sujetos. La revelación de Dios es también la victoria de Dios.La Biblia es entonces Palabra de Dios, no porque sea infalible, o porque sea un manual de verdades que los teólogos puedan utilizar en sus debates entre sí.

La Biblia es Palabra de Dios porque en ella Jesucristo se llega a nosotros. Quien lee la Biblia y no encuentra en ella a Jesucristo, no ha leído la Palabra de Dios. Por esto Lutero, al mismo tiempo que insistía en la autoridad de las Escrituras, podía hacercomentarios peyorativos acerca de ciertas partes de ellas.

La epístola de Santiago,por ejemplo, le parecía ser “pura paja”, porque en ella no se trata del evangelio, sino de una serie de reglas de conducta. También el Apocalipsis le causaba dificultades.Aunque no estaba dispuesto a quitar tales libros del canon, Lutero confesaba abiertamente que se le hacía difícil ver a Jesucristo en ellos, y que por tanto tenían escaso valor para él. Esta idea de la Palabra de Dios como Jesucristo era la base dela respuesta de Lutero a uno de los principales argumentos de los católicos.

Estos argüían que, puesto que era la iglesia quien había determinado qué libros debían formar parte del canon bíblico, la iglesia tenía autoridad sobre las Escrituras. La respuesta de Lutero era que, ni la iglesia había creado la Biblia, ni la Biblia había creado a la iglesia, sino que el evangelio las había creado a ambas. La autoridad final no radica en la Biblia ni en la iglesia, sino en el evangelio, en el mensaje de Jesucristo, quien es la Palabra de Dios encarnada.

Puesto que la Biblia da un testimonio más fidedigno de ese evangelio que la iglesia corrompida del papa, y que las tradiciones medievales, la Biblia tiene autoridad por encima de esa iglesia y esas tradiciones, aun cuando sea cierto que, en los primeros siglos, fue la iglesia la que reconoció el evangelio en ciertos libros, y no en otros, y determinó así el contenido del canon bíblico.[12]

Notas

[1] http://lasteologias.wordpress.com/2010/03/30/la-responsabilidad-de-ratzinger/comment-page-4/#comment-40958

[2] http://www.gotquestions.org/espanol/sola-scriptura.html

[3] Ibid

[4] cit. en Charles Hodge,systematic teology,3 vols. (1873;reimpr. Grand Rapids,MichEerdmands), cit. en W.Dembsky, Diseño Inteligente, p.182,ed. Vida

[5] http://www.gotquestions.org/espanol/sola-scriptura.html

[6] Diccionario Bíblico Expositor Vine NT+

[7] Diciconario Bíblico Ed. Certeza , Tradicion

[8] http://www.gotquestions.org/espanol/sola-scriptura.html

[9]http://www.seminarioabierto.com/doctrina101.htm

[10] Ibid

[11]  Grace To You,http://evangelio.wordpress.com/2009/10/14/la-autoridad-final-y-punto/

[12] Justo L. Gonzalez,  Historia del Cristianismo II, p. 45-46, ed. unilit

Culto a las imagenes

Culto a las imagenes

  • “No te harás escultura alguna…”

1. Dice la iglesia católica que:

2129 El mandamiento divino implicaba la prohibición de toda representación de Dios por mano del hombre. El Deuteronomio lo explica así: Puesto que no visteis figura alguna el día en que el Señor os habló en el Horeb de en medio del fuego, no vayáis a prevaricar y os hagáis alguna escultura de cualquier representación que sea…” (Dt 4, 15-16). Quien se revela a Israel es el Dios absolutamente Trascendente. “Él lo es todo”, pero al mismo tiempo “está por encima de todas sus obras” (Si 43, 27- 28). Es la fuente de toda belleza creada (cf. Sb 13, 3).

2130 Sin embargo, ya en el Antiguo Testamento Dios ordenó o permitió la institución de imágenes que conducirían simbólicamente a la salvación por el Verbo encarnado: la serpiente de bronce (cf Nm 21, 4-9; Sb 16, 5-14; Jn 3, 14-15), el arca de la Alianza y los querubines (cf Ex 25, 10-12; 1 R 6, 23-28; 7, 23-26).

2131 Fundándose en el misterio del Verbo encarnado, el séptimo Concilio Ecuménico (celebrado en Nicea el año 787), justificó contra los iconoclastas el culto de las sagradas imágenes: las de Cristo, pero también las de la Madre de Dios, de los ángeles y de todos los santos. El Hijo de Dios, al encarnarse, inauguró una nueva “economía” de las imágenes.

2132 El culto cristiano de las imágenes no es contrario al primer mandamiento que proscribe los ídolos. En efecto, “el honor dado a una imagen se remonta al modelo original” (San Basilio Magno, Liber de Spiritu Sancto, 18, 45), “el que venera una imagen, venera al que en ella está representado” (Concilio de Nicea II: DS 601; cf Concilio de Trento: DS 1821-1825; Concilio Vaticano II: SC 125; LG 67). El honor tributado a las imágenes sagradas es una “veneración respetuosa”, no una adoración, que sólo corresponde a Dios:

«El culto de la religión no se dirige a las imágenes en sí mismas como realidades, sino que las mira bajo su aspecto propio de imágenes que nos conducen a Dios encarnado. Ahora bien, el movimiento que se dirige a la imagen en cuanto tal, no se detiene en ella, sino que tiende a la realidad de la que ella es imagen» (Santo Tomás de Aquino, Summa theologiae, 2-2, q. 81, a. 3, ad 3).

Emilio afirma que “eso no es idolatría. Que se corre peligro de idolatría o superstición, -que en el fondo es una forma de idolatría- sí lo admito. Por ejemplo, hay personas poco religiosas, que le tienen fe a una representación, o dicen cosas tales como que “esa imagen es muy milagrosa”. Pero las imágenes en sí son buenas, porque nos ayudan a acercarnos a Dios. Dios ya no es solo Espíritu, está Encarnado, y puede ser representado. Por la humanidad de Cristo, se nos abre la puerta de la divinidad. Y la humanidad implica esa limitación de lo concreto, que no por ser limitación es error.” [1]

La controversia iconoclasta

La controversia de las imágenes se dio ya en la Iglesia en el siglo VIII. Los cristianos de todos los lugares usaban imágenes para rezar, pero aparecieron los iconoclastas en Oriente. Decían que al representar a Cristo se le privaba de su realidad divina, y que las imágenes eran idolatría. Se prohibieron las imágenes, y se destruyeron muchas por la fuerza, -salvo las del emperador, claro-. Toda la Iglesia reaccionó contra esto, y un gran defensor de ellas, san Juan Damasceno escribió “Contra calumniatores imaginorum”, apovechando que vivía en terreno musulmám y allí, curiosamente, estaba más seguro. Corría el año 749. En el II Concilio de Nicea, se sentó doctrina firme sobre ello. Hace ahora 12 siglos de esto, y en la Carta Pastoral “Duodecimum saeculum”, escrita en conmemoración de este santo Concilio, se dice, entre otras cosas:

Porque ver representado el rostro humano del Hijo de Dios “imagen del Dios invisible” (Col 1, 15), es ver al Verbo hecho carne (cf. Jn 1, 14), al Cordero de Dios que quita los pecados del mundo (cf. Jn 1, 29). El arte puede representar, pues, la forma, la efigie del rostro humano de Dios y llevar al que lo contempla al inefable misterio de este Dios hecho hombre por nuestra salvación. Así el Papa Adriano pudo escribir: “Las sagradas imágenes son honradas por todos los fieles, de forma que, por medio de un rostro visible, nuestro espíritu sea transportado por atracción espiritual hacia la Majestad invisible de la Divinidad a través de la contemplación de la imagen, en la que está representada la carne que el Hijo de Dios se ha dignado tomar para nuestra salvación. De esta manera adoramos y alabamos, glorificándolo en espíritu, a este mismo Redentor, puesto que, como está escrito, Dios es espíritu y por esto adoramos espiritualmente su divinidad” [32].

El II Concilio de Nicea, por tanto, ha reafirmado solemnemente la distinción tradicional entre “la verdadera adoración (latreia), que según nuestra fe, conviene solamente a la naturaleza divina”, y “la adoración de honor” (timetiké proskynesis) atribuida a las imágenes, pues “quien se prosterna ante una imagen, se prosterna ante la persona (hipostasis) de quien está representado en ella” [33].

La iconografía de Cristo abraza, pues, toda la fe en la realidad de la Encarnación y su inagotable significación para la Iglesia y para el mundo. Si la Iglesia la practica, es porque está convencida de que el Dios revelado en Jesucristo ha rescatado y santificado la carne y todo el mundo sensible, es decir, el hombre con sus cinco sentidos, para permitirle “ser renovado sin cesar según la imagen de su Creador” (Col 3, 10). [2]

2. Respuesta razonable respecto a la violacion de la Ley de Dios

La Ley de Dios, en su aspecto espiritual y moral, continúa,y la Ley dice que no haremos imagenes ni nos inclinaremos a ellas.Cristo solo nos libra de la parte ceremonial relacionada al culto en el templo de Israel y relacionada con la parte civil de Israel,como nación, ya que nosotros somos cristianos,llamados por el Señor, de entre los gentiles. Independientemente del propósito de las imágenes, una cosa es cierta -son una transgresión a las instrucciones de Dios. Cuando Dios dio los Diez Mandamientos, el segundo fue:

  • “No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra”. Exodo 20:4

Dios también ordenó:

  • Ni te levantarás estatua, lo cual aborrece Jehová tu Dios”. Deuteronomio 16:22

La Biblia concluye que aquellos que hacen o tienen estatuas, están corrompidos:

  • “Guardad, pues, mucho vuestras almas… para que no os corrompáis y hagáis para vosotros escultura, imagen de figura alguna, efigie de varón o hembra”. Deuteronomio 4:15-16

Dios declara su posición una vez más:

  • “Guardaos, no os olvidéis del pacto de Jehová vuestro Dios, que él estableció con vosotros, y no os hagáis escultura o imagen de ninguna cosa que Jehová tu Dios te ha prohibido”. Deuteronomio 4:23

La Palabra de Dios también prohibe expresamente que las personas se inclinen ante las imágenes, lo cual es común en la Iglesia Católica. Cada vez que veas a alguien inclinado ante la imagen de María o de algun santito, debe pensar en este versículo de las Escrituras:

  • “No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso”. Exodo 20:5

Uno de los diez mandamientos es de no usar ninguna imagen en nuestra adoración a Dios. Isaías aclaró,

  • “Una imagen que para nada es de provecho…lo más precioso de ellos para nada es útil” Isaías 44:9,10.

En el Nuevo Testamento, el apóstol Pablo explica por qué Dios se muestra inflexible respecto a los ídolos:

  • “¿Qué digo, pues? ¿Que el ídolo es algo, o que sea algo lo que se sacrifica a los ídolos? Antes digo que lo que los gentiles sacrifican, a los demonios lo sacrifican, y no a Dios; y no quiero que vosotros os hagáis partícipes con los demonios”. 1 Corintios 10:19-20

Literalmente, detrás de cada ídolo hay un demonio, y Dios no quiere que las personas tengan comunión con demonios. No es de extrañar que Dios prohiba el uso de ídolos:

  • “No os volveréis a los ídolos, ni haréis para vosotros dioses de fundición. Yo Jehová vuestro Dios”. Levítico 19:4

Dios aborrece la idolatría:

  • “Más bien os escribí que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra… con el tal ni aun comáis”. 1 Corintios 5:11
  • “Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios”.Efesios 5:5

Dios declara aquí que los idólatras no entrarán al cielo. En el siguiente versículo, El advierte:

  • “Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia”.Efesios 5:6

¿Está enseñándo la Iglesia Católica con palabras vanas? Vos sos quien deberá decidirlo.Yo te digo que si, lamentablemente.Es alevoso y escandoloso ante DIos,y la razon

  • “Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres”. Mateo 15:9

Jesucristo no vino a abrogar la Ley,sino a cumplirla. Si no obedeces sus mandamientos, que clase de salvación tu tienes? Es una clase de salvación abaratada,una “gracia barata”, estás invalidando la gracia de Dios y su luz no ha iluminado tu corazón, aún estás en tinieblas, lamentablemente. Se cumple una vez mas el pasaje que dice El hombre natural no percibe las cosas del Espíritu, le son locura,ya que se han de dicernir espiritualmente”

3 ¿Por qué los Evangélicos no Veneran las Imágenes? [3]
Para quienes viven al margen del catolicismo romano, el problema de las imágenes no parece tener la importancia que realmente tiene. En Italia, el centro del catolicismo, la actitud hacia las imágenes aún es el criterio que usan muchos católicos para distinguir entre católicos y evangélicos. Ellos dicen: “¡Ah! ¡Usted es evangélico! Ustedes son los que no creen en los santos, ¿no es cierto?”
El dogma católico dice: “Está permitido y es beneficioso venerar las imágenes de los santos”. Estas imágenes, y los santos que representan, son sumamente importantes en la vida religiosa de la gente de Italia y de otros países católicos romanos. Esto no sólo sucede en la iglesia, sino también en la religión popular que es menos oficial. Multitud de personas que casi nunca van a una iglesia se consideran fieles católicos simplemente porque son devotos a una o más imágenes católicas.
Quizá el hecho más importante que distingue a los protestantes que creen en la Biblia, de sus vecinos católicos, es que aquellos insisten en que cada individuo necesita conocer a Dios personalmente. De hecho, la razón por la que Cristo vino a la tierra, murió por nuestros pecados y resucitó, fue para quitar los pecados que nos separan de Dios, de manera que podamos conocerlo en forma personal. La Biblia enseña que cada individuo
debe tener una relación continua y directa con Dios; no una relación de larga distancia por medio de una imagen o del santo que ella representa. Uno de los temas principales de la Biblia, comenzando desde Génesis hasta el último libro, Apocalipsis, es que Dios aborrece las imágenes. La razón es que ellas alejan a la persona del contacto directo con El, porque proveen alguien más a quien orar y en quien confiar.
El Misterio del Mandamiento Perdido [4]
La mayoría de los católicos se sorprenden al saber que uno de los Diez Mandamientos prohibe el uso de las imágenes. Cito el segundo mandamiento, no de una Biblia publicada por evangélicos, sino de la Biblia católica romana: No te hagas estatua ni imagen alguna de lo que hay arriba, en el cielo, abajo, en la tierra, y en las aguas debajo de la tierra.
  • No te postres ante esos dioses, ni les des culto, porque Yo, Yavé, tu Dios, soy un Dios celoso. Yo castigo a hijos, nietos y biznietos por la maldad de los padres cuando se rebelan contra mí. Pero me muestro favorable hasta mil generaciones con aquellos que me aman y observan mis mandamientos (Exodo 20:4-6).
Aunque la Iglesia Católica enseña los Diez Mandamientos en sus catecismos,
consistentemente elimina el mandamiento citado arriba. Sin embargo, se encuentra siempre en cualquier Biblia, ya sea publicada por una casa editora evangélica o católica.
Si usted tiene una Biblia, ¿por qué no lo busca ahora?
Si tiene un catecismo católico romano, ¿por qué no lo abre también? No notará de inmediato que el mandamiento contra las imágenes y postrarse ante ellas ha sido eliminado, porque allí todavía habrán diez mandamientos. Pero si lee los primeros tres mandamientos tanto en la Biblia como en el catecismo, verá que el segundo mandamiento, el más largo de todos, fue eliminado de la versión que se encuentra en el catecismo. La omisión se ha ocultado dividiendo el décimo mandamiento en dos.
Es así como se lee el décimo mandamiento en la Biblia católica:
  • No codicies la casa de tu prójimo. No codicies su mujer, ni sus servidores, su buey o su burro. No codicies nada de lo que le pertenece (Exodo 20:17).
En el catecismo, la parte que habla de no codiciar la mujer de tu prójimo se convierte en el noveno mandamiento, y el resto que habla de los servidores, etc., se une para formar el décimo. Estos mandamientos se repiten en Deuteronomio 5. En este segundo pasaje no es tan notorio que el último mandamiento se ha dividido en dos para camuflar el robo del segundo. Quizá sea esta la razón por la que la Iglesia Católica usa generalmente la reseña de los Diez Mandamientos en Deuteronomio, en lugar de la presentación original de los mandamientos en Exodo.
El hecho de que el segundo mandamiento sea eliminado por completo y que se oculte la omisión muestra que la Iglesia Católica no lo interpreta en forma diferente a como lo interpretan otros. Si no comprendieran que condena sus imágenes, ¿por qué quitarían este mandamiento del catecismo y de otras enseñanzas católicas populares?
Fotografías [5]
Algunos, tratando de justificar la oración a las imágenes, dicen que si tuviéramos que cumplir literalmente el segundo mandamiento, ni siquiera podríamos tener fotografías de nuestros amigos y seres queridos. La Biblia aclara este punto en un pasaje que especifica cuáles imágenes condena. Las imágenes prohibidas son las que el pueblo venera o adora:
No se hagan ídolos, ni levanten estatuas o monumentos, ni coloquen en su tierra piedras grabadas para postrarse ante ellas, porque yo soy Yavé, el Dios de ustedes (Levítico 26:1). Note que aquí, como en Exodo, habla de un propósito para usar la imagen, para adoración, o como se traduce con frecuencia la misma palabra hebrea, postrarse. Este propósito excluiría fotografías comunes de sus amigos y de su familia. Una excepción obvia es la práctica de la oración a las fotografías de los familiares muertos.
Imágenes Paganas [6]
Otros tratan de evitar la enseñanza clara de Dios afirmando en forma autoritaria que El se refiere sólo a imágenes paganas, no a sus imágenes “cristianas”. Sin embargo, notamos que:
• Moisés, al dirigirse a los hebreos, el pueblo escogido de Dios y no a los paganos, les dijo que el Señor no se reveló a ellos cuando les dio los Diez Mandamientos, por una precisa razón: Para que el pueblo de Dios no hiciera imágenes de Dios mismo -Ustedes no vieron figura alguna el día en que Yavé les habló en el monte Horeb en medio del fuego. Por tanto no vayan a corromperse: no se hagan un ídolo, o sea, un dios esculpido con forma de hombre o de mujer (Deuteronomio 4:15-16; lea también los versículos 17-19). Lo que se prohibió aquí no fue una imagen pagana, sino cualquier imagen que el pueblo escogido de Dios pudiera haber hecho de Dios, de hombres o de mujeres.
• Dios elogió a un rey de los judíos porque destruyó una serpiente de bronce que había sido hecha por orden expresa de Dios, y a la cual Su pueblo había
comenzado a adorar después de cierto tiempo. La Biblia dice de este rey: Hizo lo que es recto a los ojos de Yavé, imitando a David, su antepasado. Suprimió los santuarios de las lomas, quebró los cipos y cortó los troncos sagrados. También destruyó la serpiente de bronce que Moisés había fabricado en el desierto, pues hasta ese tiempo los israelitas le ofrecían sacrificios y la llamaban Nejustán (2 Reyes 18:3-4).
En el Nuevo Testamento se Prohiben las Imágenes [7]
Otros, tratando de eludir la clara enseñanza de la Palabra de Dios, dicen que las imágenes se prohibieron en el Antiguo Testamento, pero que ahora están permitidas porque no estamos en tiempos del Antiguo Testamento, sino en el Nuevo. El punto débil y fatal de este argumento es que ¡simplemente no es verdad! El Nuevo Testamento habla mucho de las imágenes, y siempre contra ellas, tal como lo hace el Antiguo Testamento.
Uno de los primeros pasajes que se escribieron en el Nuevo Testamento es 1 Corintios 10:14: Por eso, hermanos muy queridos, huyan del culto a los ídolos. Este tema continúa a través del Nuevo Testamento. Lo encontramos inclusive en 1 Juan 5:21, uno de los últimos libros que se escribieron en el Nuevo Testamento. Allí leemos: Hijitos, guárdense de los ídolos.
Entre estos versículos que he citado hay otros; son muchos para mencionarlos aquí, pero le animo a leerlos. Verá que las imágenes se prohiben prácticamente a través de todo el Nuevo Testamento: 1 Corintios 6:9; 10:7; 12:2; Hechos 7:39-42; 17:16, 29; Romanos 1:23; 1 Pedro 4:3; Apocalipsis 2:14; 9:20; 21:8; 22:15.
Historia de la Idolatría en la Iglesia [8]
Las iglesias de los primeros siglos no usaron imágenes (con la excepción del símbolo del pescado, usado como emblema y no como ídolo). Las imágenes se introdujeron en la iglesia primeramente para uso ornamental, a fines del siglo III. Por el año 400 d.C. las usaron también para la enseñanza, y sólo en los siglos siguientes las imágenes fueron consideradas sagradas. Luego, en los Concilios de Nicea en 787 d.C. y en el de Trento en 1562 d.C., la iglesia romana aceptó que las imágenes fueran veneradas.
De acuerdo a la tradición católica, cuando una persona ora a la imagen de un santo o la adora, está venerando al santo. Esta explicación, sin embargo, aunque parezca convincente, nunca puede justificar la oración a una imagen, porque Dios nos ordena que no lo hagamos. Algunas de las personas más importantes de la Iglesia Católica han comprendido esta enseñanza; se demostró claramente cuando el papa Juan XXIII sacó muchas de las imágenes de las iglesias. El papa Juan XXIII, y otros papas que lo
siguieron, también trataron de eliminar otras prácticas idólatras de la iglesia, como el llevar imágenes en procesiones.
¿De Quiénes Son las Imágenes? [9]
En la mayoría de los casos, las imágenes veneradas no son realmente imágenes de los santos, puesto que en el tiempo en que vivieron muchos de ellos no había cámaras fotográficas, y no muchos de ellos posaron para que pintaran sus retratos. La consecuencia obvia es que con frecuencia las imágenes son en realidad de modelos contratados más tarde por los artistas. Muchos artistas crearon obras de arte religiosas y no religiosas, y usaron los mismos modelos para ambas. A veces los modelos del artista eran personas muy religiosas, pero a menudo no lo eran. En otras ocasiones, la imagen
mental que se formaba el artista determinaba qué apariencia tendría el santo. Esto es obvio cuando recordamos la tez pálida común en muchas “vírgenes”, y luego recordamos las famosas “vírgenes” negras.
Cuando una señora caminaba con su perro y pasó por la puerta del estudio de un artista, comprendió que las imágenes a las que ora la gente generalmente no son de los santos. El artista salió y le preguntó a la señora si le permitiría cortar un poco de pelo de la cola del perro; lo necesitaba para las cejas de un santo que estaba haciendo. Ella con gusto le dio el pelo que deseaba. Después, al seguir caminando, se dio cuenta: “¡Esto significa que estaré inclinándome ante el pelo de la cola de mi perro!” En ese mismo momento ella decidió abandonar su idolatría.
Las Imágenes Son Uno de los Temas Principales de la Biblia [10]
El hecho de que tantos pasajes de la Biblia traten de las imágenes muestra claramente que para Dios, este es un asunto de suma importancia. He mencionado ya muchos de los pasajes en el Nuevo Testamento. Aunque el tema es muy amplio en el Antiguo Testamento para citar todos los pasajes, los siguientes son algunos de los más importantes. Al leerlos comprenderá el punto de vista que Dios tiene de las imágenes.
Además, la gran cantidad de citas no puede dejar de impresionarnos en cuanto a la importancia que este tema tiene para Dios: Exodo 23:24; 34:13; Levítico 19:4; 26:30; Números 33:52; Deuteronomio 5:8-9; 9:12-17; 16:21; 27:15; 1 Reyes 14:9, 22-23; Salmos 78:58; 97:7; 106:19-20; 115:4-9; 135:15-18; Isaías 10:10-11; 30:22; 31:6-7; 42:8-17; 44:8-20; 45:20; 46:6-7; Jeremías 10:3-16; Ezequiel 16:17-21; 30:13; Daniel 3:1-18;Oseas 11:2; 13:2-4; Miqueas 1:7; 5:12-13; Habacuc 2:18-20.

Notas

1 http://lasteologias.wordpress.com/2010/03/30/la-responsabilidad-de-ratzinger/comment-page-4/#comment-40958

2. http://lasteologias.wordpress.com/2010/03/30/la-responsabilidad-de-ratzinger/comment-page-4/#comment-40959

3. Thomas F. Heinze, Respuestas a mis Amigos Católicos, pp. 26-32, publ. en 1996, California, USA, ed. CHICK PUBLICATIONS,ISBN 0937958530, 9780937958537

4 Ibid

5 Ibid

6 Ibid

7 Ibid

8 Ibid

9 ibid

10 ibid

¿REEMPLAZARÁ LA MÁQUINA AL HOMBRE?

Autor :P aulo Arieu

El ser humano visto como una maquina

Según esta perspectiva,”el ser humano es visto en función de lo que es capaz de hacer. Por ejemplo: El valor que le da un empleador a un empleado, de acuerdo con el rendimiento, de acuerdo con lo que hace. Así los seres humanos son básicamente cosas, son vistos como medios, que solamente sirven mientras son útiles. Julien Offray de la Metrie (1709-1751) en su libro “El Hombre Máquina” (1748), pretende describir al ser humano en términos mecánicos de extensión y movimiento.[1]

¿REEMPLAZARÁ LA MÁQUINA AL HOMBRE?

Las maquinas fueron inventadas por el hombre, como herramientas, desde las rudimentarias a las conocidas hoy; inclusive las hay que realizan tareas que el hombre no podría realizar. Hay maquinas que pueden reemplazar al hombre en funciones especificas, pero al mismo tiempo se crean con dicha tecnología nuevas tareas que el hombre debe cubrir.

Existen actividades productivas que es posible realizar en forma mecánica con mucha eficiencia. Hay máquinas que consiguen mucha precisión en su trabajo. Las máquinas son capaces de realizar tareas que hasta ahora eran patrimonio exclusivo de humanos. Pero hay que considerar que cada máquina es capaz de hacer sólo algunas de las múltiples actividades que puede desarrollar un humano. No existe máquina alguna que sea capaz de sustituir a un humano en su actividad integral. De hecho ni siquiera ha podido determinarse de manera fehaciente, cuál es el mecanismo de la memoria o del aprendizaje.
La inteligencia puede ser emulada pero no existe aun un sustituto de un cerebro humano.

La idea del hombre es que las máquinas lo reemplacen en aquellas funciones que son operativas, repetitivas y de fuerza, pero el hombre se deja para sí todas las tareas de servicios o sea, aún siguen siendo herramientas. Mientras no se invente una máquina con capacidad de aprendizaje y creatividad, éstas seguirán siendo herramientas. Igualar la máquina más perfecta que existe en la tierra, que es el cuerpo humano, es el anhelo de todo investigador y científico y es muy probable que algún día se cumpla, pero para entonces el hombre estará cumpliendo otras funciones; eso se denomina evolución.
Las máquinas son sólo una herramienta para facilitar la vida del hombre, por lo que no veo cómo pueda llegar a tener el poder creativo del ser humano. Si alguna vez llega a hacer mímica de la creatividad humana en un cuerpo cibernético, creo que el hombre siempre debe tener prioridad, así la súper computadora cibernética pasaría a ser algo como una mascota útil.
Considero que en su totalidad, la máquina nunca lo va a poder hacer, ya que solamente se limitan a hacer uso de logaritmos que alguien diseñó para su funcionamiento; pero si lo suple en algunos campos por su precisión y velocidad de respuesta, esto se ve de forma fácil en la tendencia a la automatización de casi todo, en los autos con los sistemas de frenado, estabilidad, tracción, reduciendo en lo posible los errores humanos; en la industria con los robots PLC’s y programas de automatización; en los aviones con los sistemas de vuelo etc, las computadoras que son la base para todos estos dispositivos, siempre necesitarán la asistencia de los humanos para su óptimo funcionamiento.
La ciencia avanza a grandes pasos pero es difícil prever si algún día el hombre va a ser capaz de crear un sistema que pueda imitarlo de manera completa. El cuerpo humano visto como máquina, es demasiado complejo para ser imitado.
Sólo piensa en la posibilidad de una máquina que sea capaz de realizar algunas tareas de manera continua, a la vez procesar su propio combustible y reparar sus daños por desgaste, mientras además busca procedimientos para perfeccionar su trabajo que de cierta forma nos hace la vida más fácil.
Aunque por otro lado existen corrientes de “pensamiento” que creen que definitivamente la computadora llegará a ser superior al hombre y que lo mejor seria fundirnos con la tecnología, fusionando nuestros cuerpos y mentes con las máquinas, pienso que definitivamente la humanidad es superior a cualquier artilugio tecnológico.
En este sentido, es necesario concientizar a las personas en el uso apropiado de las nuevas tecnologías, pues no tiene sentido parar o frenar dicho avance. La idea de la invención de las máquinas fue para ayudar al hombre en el trabajo y lo que necesitara, creo que las personas podrían evitar que la máquina los reemplace, aprovechando al máximo sus beneficios para obtener mejores niveles de vida, pero trabajando a su lado, pues siempre detrás de una computadora hay alguien que la esté manejando o controlando; las maquinas sin el hombre no son nada. Siempre va a haber algún trabajo que tenga que hacer el ser humano con respecto a las máquinas: Fabricarlas, programarlas, comercializarlas.[2]

Optimismo cristiano

El optimismo cristiano no está basado en una visión científica ni tampoco en una concepción filosófica, sino en una experiencia religiosa ligada a una tradición histórica determinada, la cual está directa y explícitamente unida a la persona de Jesucristo, su vida, su testimonio y su enseñanza. La predicación de Jesucristo se sitúa en el contexto religioso judío del inicio de nuestra era y, apoyándose en la tradición de la fe judía, la transforma radicalmente, cortando con la Ley y abriendo un espacio religioso nuevo en el cual la mediación de Cristo se convierte en esencial. Cristo, para la fe cristiana, no es un sabio o un profeta. Es reconocido como hijo de Dios y Salvador. Y es a través de una adhesión directa y libremente consentida a su persona que el creyente entra en la dinámica de la salvación, de la cual El es la fuente. Es en su persona que Dios se ha manifestado, y es por El y sólo por El, que el hombre puede ir hacia Dios.[3]

Notas

[1] Floreal Ureta. Manual de Doctrina Cristiana, p.85, CBP

[2] Mariano Usuga Manco Pbro, http://pedagogiaunc2009.blogspot.com/2009/11/reemplazara-la-maquina-al-hombre.html

[3] http://www.palabracubana.org/Articulos/concepcion-cristiana-hombre.htm

Concilio Vaticano I (1869-70)

Concilio Vaticano I (1869-70)
Diciembre 21, 2009 in Romanismo

1. El Concilio Vaticano I ha sido el primer concilio de la Iglesia católica romana en los tiempos modernos. Casi cien años después de la Revolución Francesa, tras la experiencia revolucionaria a escala continental de Napoleón y las revoluciones y guerras civiles que siguieron en toda Europa a la restauración del Antiguo Régimen en el Congreso de Viena (1814-15), las naciones europeas estaban ya, a mediados del siglo XIX, decididamente inmersas en la Modernidad liberal. Las ideas del liberalismo filosófico del siglo XVIII habían triunfado en la mentalidad de las sociedades, en buena medida por el concurso decisivo de la prensa como medio de comunicación social. Era el momento, entonces, de que se diera la configuración política estable de Europa en base a estas ideas liberales. De hecho, se estaba a las puertas de la unificación de Alemania e Italia (1870-71), por lo que, consiguientemente, el obispo de Roma había ya perdido, en 1860, la dominación política sobre los Estados Pontificios, no sin antes enfrentarse militarmente a las tropas piamontesas. Tras su derrota, el obispo romano permanecería permanentemente custodiado en la ciudad de Roma por tropas francesas.

Vaticano I fue, sin duda, el resultado de la dirección decidida, incluso audaz, de los obispos de Roma durante este convulso siglo XIX. En particular, de Gregorio XVI (1831-46) y, sobretodo, Pío IX (1846-1878), quienes, por medio de sus encíclicas papales, pusieron a Roma como el centro de la polémica internacional, tanto dentro como fuera de la Iglesia católica romana. Las polémicas se centraron especialmente en dos ejes temáticos que, en aquel momento histórico, se encontraban íntimamente relacionados, a saber, la oposición de Roma a la civilización liberal y la infalibilidad papal. Se temía, por tanto, que la infalibilidad papal conllevara el asentimiento de la Iglesia católica romana de la oposición de Roma a la Modernidad.

No obstante, la infalibilidad papal también tendría como efecto el vencer definitivamente, a nivel interno de la Iglesia católica romana, la contradicción que para Roma habían supuesto las tesis conciliaristas consagradas en el Concilio de Constanza (1414-18) y Basilea-Ferrara-Florencia (1431-45). A lo largo de los siglos, el conciliarismo había perdurado en Europa gracias al regalismo y al galicanismo, cuya expresión tradicional fueron los Cuatro artículos galicanos firmados por la asamblea de obispos franceses en 1682, los cuales ponían al obispo de Roma bajo las restricciones impuestas por el poder político y la Iglesia nacional.

2. Como antecedentes directos del Concilio, hay que destacar las encíclicas (Cum primum,1832; Mirari vos,1832; Singulari nos, 1834) relacionadas con el enfrentamiento entre Gregorio XVI y Felicité de Lamennais (1782-1854), en las que el obispo de Roma se manifestaba explícitamente en contra de las revoluciones liberales de 1830 (particularmente la de Polonia) y de las libertades individuales, así como en contra de la separación entre Iglesia y Estado.

No obstante, sería Pío IX el gran promotor de Vaticano I. En la bula Ineffabilis Deus (1854) definía ex-catedra el dogma de la Inmaculada concepción. Salvo en muy contadas excepciones (por ejemplo, Benedicto XII en 1336, sobre la Visión beatífica), la definición de un dogma de fe había sido una propiamente una facultad de los Concilios ecuménicos. Con esta definición, Pío XII, junto con el dogma de fe, afirmaba con los hechos que el depósito de la fe de la Iglesia residía, en última instancia, en el papado, promocionando así la tesis de la infalibilidad papal. Por último, en diciembre de 1864, Pío XII convulsionaría toda Europa con sus dos encíclicas, Quanta cura y, especialmente, el Syllabus, en los que se oponía frontalmente a los presupuestos básicos de la civilización liberal, a la par que condenaba los principios regalistas y galicanos.

Dos días antes de la promulgación del Syllabus, Pío IX expresaba a un grupo de obispos su deseo de celebrar un Concilio. La relación entre ambos, Concilio y Syllabus, aparecía así de manera incuestionable. Por ello, hay que señalar la intensa actividad diplomática que, a partir de entonces, se iba a dar antes y durante el Concilio, siempre en torno a la cuestión de la infalibilidad papal. Del mismo modo, Vaticano I sería el primer Concilio de la Historia en el que se crearía en los distintos países unos estados de opinión pública, tanto a favor como en contra de las resoluciones del Concilio, por medio de la prensa escrita. Destacarían particularmente personalidades del sector católico liberal, como el teólogo alemán Ignaz von Döllinger (1799-1890).

3. El ocho de diciembre de 1869 se inauguraba oficialmente el Concilio Vaticano I. La participación en el Concilio fue bastante alta, teniendo en cuenta que, de un total de 1084, asistió una media de setecientos obispos. Vaticano I fue un Concilio con un marcado predominio italiano, que representaba un 35% del total de los asistentes. Por lo general, cada país asistía con una posición homogénea en relación con los distintos asuntos a dirimir, excepto en la cuestión de la infalibilidad papal. Destacaba la mayoritaria oposición en cuanto a este último tema entre los obispos alemanes y centro-europeos, así como la cerrada adhesión española e hispanoamericana a las tesis infalibilistas. El grupo francés, a pesar de su mayoritaria oposición a la infalibilidad, no consiguió presentar una posición unánime al respecto. En definitiva, en el Concilio se formaron dos grupos netamente perfilados: El mayoritario, partidario de la infalibilidad (450 de los 700 obispos) y el minoritario en contra (140 de 700).

En sus cuatro sesiones generales y 89 congregaciones generales, el Concilio generó dos constituciones dogmáticas de singular importancia: Dei Filius (24 de abril de 1870) y Pastor Aeternus (18 de julio de 1870). La primera, en sus cuatro capítulos y sus correspondientes cánones, daba una respuesta (en general aceptable desde un punto de vista reformado y evangélico) al panteísmo, ateismo y racionalismo, ligados, a menudo, al liberalismo filosófico, así como la relación entre la razón y la fe. La segunda estaba compuesta por un preámbulo y tres capítulos, con sus correspondientes cánones, afirmando la supremacía en todos los órdenes del obispo de Roma sobre la Iglesia de Jesucristo. Un cuarto capítulo concluía el documento, en el que se definía solemnemente la infalibilidad papal.

Vaticano I estuvo repleto de manipulaciones, incidentes y polémicas, que han llegado a ser ciertamente memorables. Destaca en especial la retirada en bloque del sector minoritario ante la decisión inamovible del obispo de Roma de incluir la infalibilidad en la constitución dogmática sobre la Iglesia.

4. En conclusión, el Concilio que se había previsto condenatorio de la civilización liberal nunca acabó sus sesiones. El inicio de la guerra franco-prusiana (1870-71) obligó la retirada de las tropas francesas de Roma, lo cual propició la irrupción de las tropas piamontesas en la, en adelante, capital de Italia. Desde entonces, el “papa” se declararía permanentemente prisionero en Roma, sin aceptar el régimen político italiano liberal. Así iba a continuar hasta que en 1929, por los Pactos de Letrán, el régimen fascista de Mussolini reconocería la soberanía política del obispo de Roma sobre la Ciudad del Vaticano. Una soberanía sobre un ínfimo territorio, pero de enorme transcendencia para la Iglesia católica romana, en especial en sus relaciones con los gobiernos de las distintas naciones.

Durante los próximos treinta años, los sucesores de Pío XII (León XIII, Inescrutabilis Deo Consilio, 1878; Pío X, Lamentabili y Pascendi, 1907) no harían sino confirmar las afirmaciones hechas en Syllabus o Dei Filius y su oposición frontal al liberalismo en todos sus órdenes.

- GRAU, José, Catolicismo romano. Orígenes y desarrollo, 2 vols., (Barcelone : Ediciones Evangélicas Europeas, 1987), pp. 683-828.

- LORTZ, Joseph, Historia de la Iglesia, (Madrid: Ediciones Guadarrama, 1962), pp. 565-579.

- Documentos del Concilio Vaticano I:

Contitución Dei Filius http://www.conoze.com/doc.php?doc=2943 ; Constitución Pastor Aeternus http://www.conoze.com/doc.php?doc=2944

- KIRK, K., Concilio Vaticano I, en Enciclopedia Católica

http://www.enciclopediacatolica.com/v/vaticano1.htm

- CASAS, Santiago, “El obispo Caixal y el Concilio Vaticano I”, en Excerpta e dissertationibus in Sacra Theologia XLII (2002), 473-561.

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Jorge Ruiz Ortiz. Artículo publicado en

Dizionario di teologia evangelica, P. Bolognesi, L. De Chirico, A. Ferrari eds., (Marchirolo: Uomini Nuovi, 2007) pp. 849.

http://westminsterhoy.wordpress.com/2009/12/21/concilio-vaticano-i-1869-70/

Reseña: Fundamentalismo y la cultura americana

Reseña: Fundamentalismo y la cultura americana

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Fundamentalism and American Culture, George M. Marsden, 2da edición, Oxford: Oxford University Press, 2006.

Desde su publicación en 1980 esta publicación ha sido la guía definitiva para entender el surgimiento del fundamentalismo en los Estados Unidos. Es un tema relevante para las iglesias latinoamericanas, porque muestra las raíces de muchas misiones y misioneros que se encuentran en América Latina.

Hoy hay confusión sobre el término fundamentalismo. Frecuentemente se usó en un sentido perjudicial, hablando de fanatismo o extremismo religioso al tipo de los fundamentalistas islámicas. Entonces un libro que provee un entendimiento mejor del término es bienvenido.

Por medio de la perspectiva cristiana la palabra fundamentalismo tiene su origen principalmente en 12 pequeños libros llamado The Fundamentals (Los Fundamentales), publicados en 1910-15. Sus propósitos eran contrarrestar el liberalismo teológico de su época. Sesenta y cuatro académicos y predicadores de los Estados Unidos y del Reino Unido colaboraron con el patrocinio de comerciantes cristianos; se publicaron aproximadamente 3 millones de ejemplares. The Fundamentals incluyeron artículos sobre la infalibilidad de la Biblia, el nacimiento virginal de Cristo y la creación. La batalla contra el teológico liberalismo y en la crítica bíblica ha seguido en las denominaciones principales y sigue hoy, aunque el liberalismo está incluido dentro del rango del modernismo y posmodernismo. Marsden dice que el concepto de fundamentalismo es en primera instancia una respuesta a la doctrina falsa

Pero el autor explica como el fundamentalismo ha cambiado. La mayoría de su libro trata del inicio y establecimiento del movimiento en la época 1870-1925. En esta segunda edición del libro Marsden incluye los tiempos hasta 1980.

Las primeras tres secciones del libro muestran el inicio de fundamentalismo en el período 1870-1917 y el impacto de la Primera Guerra Mundial, y después su efecto en el Juicio de Scopes sobre creación-evolución, y los debates en las denominaciones protestantes. Marsden menciona las contribuciones del evangelista D.L. Moody, de los teólogos B.B.Warfield, Charles Hodge y J. Gresham Machen y los movimientos de santidad y dispensacionalismo. En la última sección del libro se encuentra los cambios en el movimiento evangélico y la popularidad de la Mayoría Moral, el aborto y la derecha Cristiana en la arena política Estadounidense.

Lastimosamente la obra no incluye el movimiento postevangélico ni el crecimiento global de fundamentalismo. Por esa razón para lectores que poseen la primera edición, es dudable si vale la pena para comprar la segunda.

David E. C. Ford

Profesor del Nuevo Testamento, Fundación Universitaria Seminario Bíblico de Colombia, Medellín, Colombia

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Discrepancias y errores. Charles Hodge

Discrepancias y errores. Charles Hodge

Charles Hodge, uno de los grandes de Princeton, exponiendo la doctrina de la inspiración plenaria de la Escritura en su Sistemática, aborda el problema de las discrepancias y errores en las Escrituras. Hodge nos dice: “…aunque el teólogo pueda descartar con derecho todas las objeciones basadas en la negación de los principios comunes de la religión natural y de la revelada, hay otras que no se pueden descartar de esta manera sumaria.

Las más evidentes de estas objeciones son que los escritores sagrados se contradicen entre si, y que enseñan error. Naturalmente, seria inútil pretender que los escritores sagrados eran infalibles, si de hecho erraran. Nuestra postura acerca de la inspiración tiene que quedar determinada por el fenómeno de la Biblia además de por sus declaraciones didácticas. Si de hecho los escritores sagrados retienen cada uno de ellos su propio estilo y modo de pensamiento, tenemos entonces que renunciar a toda teoría que presuponga que la inspiración anula o suprime todas las peculiaridades individuales. Si las Escrituras abundasen en contradicciones y errores, entonces sería en vano pretender que fueron escritas bajo una influencia que impedía todo error. Aquí, pues, se trata de una cuestión factual: ¿Se contradicen entre si los escritores sagrados? ¿Enseñan las Escrituras lo que se puede demostrar como falso mediante otras fuentes de conocimiento? …

La objeción bajo consideración, esto es, que la Biblia contiene errores, se subdivide en dos. La primera, que los escritores sagrados se contradicen a sí mismos, o los unos a los otros. La segunda, que la Biblia enseña cosas que no concuerdan con los hechos de la historia o de la ciencia.

En cuanto a la primera de estas objeciones, se precisaría no de un volumen, sino de varios, para considerar todos los casos de discrepancias que se han alegado. Todo lo que podemos esperar hacer aquí son unas pocas observaciones generales: (1)

1. Estas aparentes discrepancias, aunque numerosas, son en su mayoría triviales, y están principalmente relacionadas con números o fechas.

2. La mayor parte de ellas son sólo aparentes, y armonizan bajo un cuidadoso examen.

3. Muchas de ellas pueden ser adscritas con justicia a errores de transcriptores.

4. La maravilla y el milagro es que haya tan pocas de ninguna importancia real.

Considerando que los diferentes libros de la Biblia no sólo fueron escritos por diferentes autores, sino que también eran hombres de todos los niveles de cultura, viviendo a lo largo de mil quinientos o dos mil años, es completamente inexplicable que concordaran perfectamente en base de cualquier otra hipótesis de que los escritores estaban bajo la conducción del Espíritu de Dios. A este respecto, como en todos los demás, la Biblia descuella sola. Es suficiente para llenar a cualquier mente de asombro cuando se contemplan las Sagradas Escrituras repletas de las más elevadas verdades, hablando con autoridad en el nombre de Dios, y tan milagrosamente libres del contaminador toque de los dedos humanos. Los errores en cuestiones factuales que los escépticos buscan con ahínco no tienen proporción con el todo. Ningún hombre en su sano juicio negaría que el Partenón fue construido de mármol incluso si se encontrara un granito de arenisca en su estructura. No menos irrazonable es negar la inspiración de un libro como la Biblia porque un escritor sagrado diga que en una ocasión determinada fueron muertos veintitrés mil hombres, y otro que fueron veinticuatro mil. Desde luego, un cristiano puede permitirse pisotear tales objeciones.

Admitiendo que las Escrituras contienen, en unos pocos casos, discrepancias que no podemos explicar satisfactoriamente en base de nuestro actual conocimiento, no nos dan base racional para negar su infalibilidad.

«La Escritura no puede ser quebrantada» (Jn .10:35). Ésta es la doctrina entera de la inspiración plenaria, enseñada por boca del mismo Cristo. El universo está repleto de evidencias de designio, tan múltiples, tan diversas y tan maravillosas como para abrumar la mente con la convicción de que tiene un Hacedor inteligente. Pero aquí y allá aparecen ejemplos aislados de monstruosidades. Es irracional que por no poder dar cuenta de tales casos neguemos que el universo es producto de la inteligencia. Tampoco el cristiano tiene que renunciar a su fe en la inspiración plenaria de la Biblia, aunque pueda haber algunas cosas en su estado actual a las que no pueda dar explicación. .

La segunda gran objeción a la inspiración plenaria de las Escrituras es que enseña cosa inconsecuentes con verdades históricas y científicas.

Una vez más se tiene que observar que … el lenguaje de la Biblia es el lenguaje de la vida diaria, y el lenguaje de la vida diaria se basa en la verdad evidente a los sentidos, y no en formulaciones científicas. … Hay una gran distinción que debe hacerse entre las teorias y los hechos. Las teorias son de los hombres. Los hechos son de Dios. La Biblia contradice con frecuencia las teorias, pero nunca los hechos. … Los hombres hostiles o indiferentes a sus verdades pueden rechazar su autoridad, sobre una base insuficiente, o debido a sus opiniones personales; pero incluso a juicio de las más grandes autoridades de la ciencia, no puede objetarse con justicia a sus enseñanzas.

Es imposible apreciar debidamente la importancia de esta cuestión. Si Ia Biblia es la palabra de Dios, todas las grandes cuestiones que durante siglos han agitado las mentes de los hombres quedan asentadas con una certidumbre infalible. La razón humana nunca ha podido responder para satisfacción propia, ni para dar certidumbre a otros, estas vitales preguntas: ¿Qué es Dios? ¿Qué es el hombre? ¿Qué hay más aliá deI sepulcro? Si hay algún estado futuro del ser, ¿cuáI es? Y, ¿cuántas bendiciones futuras están aseguradas? Sin la Biblia todos estamos, en estas cuestiones, en una total oscuridad. ¿Cuán inacabables e insatisfactorias han sido las respuestas a la más magna de todas las preguntas: ¿Qué es Dios? Todo el mundo oriental replica diciendo: «Él es el modo inconsciente del ser». Los griegos dieron la misma respuesta a los filósofos, e hicieron de toda la naturaleza un Dios para el pueblo. Los modernos no han llegado a ninguna doctrina superior. Fichte dice que el Ego subjetivo es Dios. Según Schelling, Dios es el movimiento eterno del universo, en el que el sujeto se transforma en objeto, el objeto en sujeto, el infinito en finito, y el finito en infinito. Hegel dice: El Pensamiento es Dios. Cousin combina todas las respuestas germánicas para dar la suya. Coleridge nos remite a Schclling para una respuesta a la pregunta de qué es Dios. Carlyle hace de la fuerza Dios. Un niño cristiano dice: «Dios es Espíritu, infinito, eterno, e inmutable en su ser, sabiduría, poder, santidad, justicia, bondad y verdad». Los hombres y los ángeles cubren sus rostros en presencia de esta respuesta. Es la más elevada, grande y fructífera verdad jamás expresada en lenguaje humano. Sin la Biblia, estamos sin Dios y sin esperanza. El presente es una carga, y el futuro un terror.”

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1. «Confessions of an lnquiring SpiriL» en Works. Harpcrs. N.Y., 1853. vol. V.. pág. 612.

Hodge, Charles. Teología Sistemática. Vol. 1. CLIE. p.131-133

http://idanielth.wordpress.com/2009/01/03/discrepancias-y-errores-charles-hodge/

La tortura y asesinato de Miguel `Caxlán´

La tortura y asesinato de Miguel `Caxlán´

Nuevos datos para reconstruir la muerte de un líder chamula protestante (I)

A grandes rasgos hemos contado su historia. En números anteriores de Protestante Digital compartimos los avances de una investigación que ha crecido. En la versión pasada, publicada en estas mismas páginas, los datos sobre cómo tuvo lugar el atroz asesinato de Miguel Gómez Hernández eran escasos. En parte esa debilidad del escrito la subsanamos hoy, al ofrecer a los lectores información que consigna el bárbaro homicidio de Miguel Caxlán, líder histórico de la comunidad evangélica indígena chamula.

En la región Altos el cambio ha sido intenso. En unas cuantas décadas el protestantismo multiplica aceleradamente sus adeptos. Entre 1975 y 1990, catorce municipios alteños (Altamirano, Amatenango, Chalchihuitán, Chamula, Chanal, Chenalhó, El Bosque, Huistán, Larráinzar, Mitontic, Oxchuc, Pantelhó, Tenejapa y Zinacantán) alcanzan una población de 250 mil habitantes en el último año antes mencionado, y 60 mil de ellos en el lapso citado se habían convertido al protestantismo. (1) Es decir, 24 por ciento de los indígenas en Los Altos cambiaron su identidad religiosa en un lapso de tiempo muy corto.

Mientras Miguel Caxláncontinuaba con su labor pastoral y de liderazgo entre los chamulas evangélicos, sus adversarios elaboraban planes para desaparecerlo. Los antes infructuosos intentos por aniquilar al dirigente de la cada vez más fortalecida comunidad indígena protestante, vieron el final deseado un día del verano de 1981. Fue el 24 de julio cuando la celada cuidadosamente preparada segó la vida de Gómez Hernández.

Cerca de la una y media de la tarde, en las cercanías del Puente del Molino de Santo Domingo, (2) Pedro Acobal, su hermano, dos profesores y un habitante del asentamiento fundado por MiguelCaxlán,esperan el ya sabido paso del líder por el lugar. Los cinco aguardan en un taxi, un LTD rojo.Caxlán pasa cerca del quinteto, ellos se le abalanzan e intentan introducirlo al automóvil. Miguel Gómez opone resistencia, pero el número y juventud de sus atacantes se impone y logran meterlo al taxi.

Ocupados en secuestrar a Caxlán, sus cinco captores no se percatan de que una mujer evangélica sigue los acontecimientos con atención. Ella mira que el automóvil arranca y toma camino hacia San Juan Chamula. Decide ir a La Nueva Esperanza con el fin de notificar a sus hermanos en la fe de lo sucedido. Al recibir la noticia un grupo se organiza y decide movilizarse para localizar a su dirigente.

En el interior del auto los secuestradores someten a Miguel Caxlán, lo amordazan y le infligen varios orificios con un picahielo. Llevan al secuestrado a Chamula, para entregarlo en la casa de quien paga por la realización del operativo: el cacique Javier López Pérez, el mismo a quien en distintas ocasiones denunciara el líder protestante por amenazas de muerte.La suma pagada por tener a Caxlánen sus manos fue de 500 mil pesos de ese entonces.

A Caxlánlo torturan con brutalidad:

“Le quitaron el cuero cabelludo con un machete, le arrancaron la piel del rostro, le sacaron el ojo derecho y le arrancaron la lengua y la nariz. Después lo llevaron al paraje Milpitulá, cerca de Pajaltón. Lo metieron en el monte, lo colgaron de un árbol y allí murió ahorcado”. (3) Otra fuente dice que el cuerpo es “abandonado en una cima” (4) del paraje antes citado, no consigna el ahorcamiento pero no lo contradice. El mismo documento señala como asesinos a Marcelo Pérez Vázquez, Nicolás Pérez Vázquez y cuatro personas más. Se menciona a un autor intelectual, sin proporcionar su nombre, y los firmantes, cuatro hijas y un hijo del occiso, piden celeridad en la aprehensión de quien consideran pagó por el crimen.

Pocos días después del asesinato, de acuerdo con un reporte periodístico, el temor de una agresión a toda la colonia campea en La Nueva Esperanza.

Ante ello los habitantes del lugar “esperan que las autoridades les brinden protección e intervengan ante el ayuntamiento de Chamula, a fin de que detenga ya la persecución que han venido sufriendo”. (5) La nota informa que la edad de la víctima era de 61 años, y describe su muerte en los siguientes términos: “…lo ultimaron por asfixia, después de golpearlo salvajemente votándole (sic) la dentadura, habiéndolo dejado mutilado de un ojo y la nariz. Además de quitarle el cuero cabelludo. El occiso era oriundo de San Juan Chamula, de donde fue expulsado por su religión evangélica”.

Información del expediente penal abierto en contra de los asesinos establece que tres pudieron ser las causas que provocaron la muerte de Miguel Caxlán.

Para el juez penal de San Cristóbal de Las Casas, Jorge Trujillo Muñoz, el fallecimiento tiene lugar “a causa de varios piquetes que recibió en el abdomen con un desarmador; por los golpes que, con el fondo de una botella, le fueron descargados o por estrangulamiento por asfixia”, lo que “descarta la posibilidad de que haya muerto colgado de un árbol”. El mismo Trujillo Muñoz hace del conocimiento que ya están detenidos cinco implicados en el asesinato, encontrándose prófugo Pedro Sánchez Díaz. (6)

Se les dicta formal prisión a cuatro personas: Marcelo Francisco Pérez Velásquez, Nicolás Pérez Velásquez, Manuel Santis Polimó y Domingo Santis Polimó. El juez afirma que a Miguel Gómez Hernández
“estos sujetos le arrancaron los ojos, la nariz, la boca y el cuero cabelludo… sin no antes ahorcarlo en un árbol”. (7)
Citamos los distintos dictámenes acerca de cómo es victimado MiguelCaxlán no por interés en los detalles de las notas rojas, sino para subrayar que aún con sus discrepancias todas las fuentes coinciden al describir la saña con la cual fue perpetrado el crimen.

Para Silvia, Natalia, Rafaela, Juana y Manuel Gómez Hernández (hijas e hijo del líder atrozmente ultimado), la causa del asesinato tiene relación con la principal actividad de Miguel Caxlán, el ser dirigente de los expulsados de Chamula. Para ellos su padre

“no hacía ningún daño a nadie; posiblemente por haber sido un hombre justo y líder del grupo de chamulas que fueron materialmente corridos del pueblo de San Juan Chamula por el solo hecho de no tomar aguardiente y profesar la religión evangélica; fue que lo privaron de la vida”. (8)

La rápida movilización de los evangélicos de La Nueva Esperanza, informados por la testigo del secuestro de su líder, es lo que impide la huida de los autores materiales del asesinato.
“El hermano Mateo de la Cruz, que era judicial, comunicó al comandante de su corporación y junto con varios evangélicos de la colonia Nueva Esperanza salieron a perseguir al carro que había secuestrado a Miguel Cashlán. Mateo de la Cruz tenía una motocicleta y con ella salió rumbo a Chamula. En la tijera encontró al carro de los secuestradores que ya venían de regreso, este hermano valientemente enfrentó a los asesinos y los detuvo. Inmediatamente después llegaron los otros integrantes del grupo y juntos aprehendieron a los asesinos. Solamente uno se dio a la fuga pero los demás fueron aprehendidos”.(9)
Nuevos datos para reconstruir la muerte de un líder chamula protestante (II)

Un hecho sin precedente cimbró a San Cristóbal de Las Casas, el muy concurrido cortejo fúnebre de un indígena. Acompañaron al féretro más de cinco mil personas. Nadie recordaba la asistencia de tal multitud para sepultar a cualquier tipo de personaje, fuese político, religioso o de cualquier otro ámbito.

Protestantes indígenas, mestizos y misioneros nacionales y extranjeros caminaron juntos, indignados y dolidos por “la pérdida de un siervo de Dios distinguido por su fe, su lucha incansable y su valor”, según una publicación evangélica editada en la antigua capital de Chiapas. (10)


El bien conocido autor intelectual del asesinato, y personaje central en el sistema caciquil chamula, Javier López Pérez, nunca es llevado a proceso penal.

Para ello se confabulan protectores en San Juan Chamula y la indolente complicidad de autoridades judiciales que le dan largas al asunto. La orden de aprehensión queda sin hacerse efectiva. En 1982, a principios de abril, tras meses de sufrir los efectos de un agresivo cáncer, muere López Tuxum. El día de su entierro Los Altos de Chiapas, al igual que otras zonas de la entidad, eran cubiertos por la gran cantidad de cenizas arrojadas por la erupción del volcán Chichonal. (11) Al medio día y en plena primavera no brillaba el sol, el ambiente era dominado por la oscuridad. Al hecho los creyentes evangélicos, sobre todo los indígenas, le dieron una interpretación que les fortalecía en su convicción de permanecer firmes y unidos ante los ataques de sus adversarios, sin recurrir a la violencia.

Al interior de la comunidad evangélica de Los Altos de Chiapas el asesinato de MiguelCaxlán tiene distintas repercusiones.

Para los habitantes de la colonia Nueva Esperanza, y en especial entre quienes habían acompañado al líder en su larga lucha contra la intolerancia de los tradicionalistas, la brutal desaparición del dirigente les refuerza en su experiencia de acoso a causa de sus creencias religiosas elegidas. Para otros les hace replantearse cómo enfrentar las reiteradas acciones de persecución y la inacción de las autoridades gubernamentales. Es el caso del pastor Abdías Tovilla Jaime, que decide dar pasos para una mejor defensa de los derechos de los protestantes indígenas.

En 1979 Tovilla Jaime concluye sus estudios teológicos en la ciudad de México. Al año siguiente inicia su trabajo pastoral en la Sierra Madre de Chiapas, en las cercanías de la frontera con Guatemala. En febrero de 1981 se traslada a San Cristóbal de Las Casas, para ser pastor en la Iglesia presbiteriana El Divino Redentor. El día que llega a la ciudad los caciques chamulas destruyen un templo en el paraje Piedrecitas, que había sido edificado con ayuda de la congregación a la que Abdías Tovilla se incorporaba como pastor. Pocos meses después, en julio, tiene lugar el homicidio de Miguel Caxlán, suceso que conmueve profundamente al joven pastor.

Los dos acontecimientos, cuenta Abdías Tovilla, le impulsan a estudiar derecho en la Universidad Autónoma de Chiapas, (12) cuya facultad de leyes tiene su sede en San Cristóbal. En 1985 concluye sus estudios, pero desde antes ocupa buena parte de su tiempo en llevar las denuncias penales de los expulsados. En la Facultad de Derecho coincide con otros evangélicos que ahí realizan sus estudios, y juntos gestan el Comité de Defensa Evangélica de Chiapas en 1984. Ese año ingresan al Comité Ejecutivo del organismo los estudiantes de leyes y evangélicos Isidro Gómez Entzín (de origen tzeltal) y los mestizos Efraín Sánchez, Abraham Martínez y Octavio Guillén.

En 1992, los días 22 y 23 de abril tiene lugar, convocada por el Congreso del Estado de Chiapas, la Audiencia pública sobre las expulsiones indígenas y el respeto a las culturas, costumbres y tradiciones de esos pueblos.
En ella participan científicos sociales de distintas disciplinas, clérigos, pastores, dirigentes sociales y legisladores. En su intervención Abdías Tovilla resume lo por él sostenido en años anteriores respecto a las que considera acusaciones sin sustento contra los evangélicos, así como los derechos humanos que les son violados al ser perseguidos y/o expulsados de sus poblados. Para el pastor y abogado Se acusa a los evangélicos de destruir las culturas y tradiciones indígenas simplemente porque:
  • 1) Ya no toman trago.
  • 2) Porque ya no se enferman tanto como ellos.
  • 3) Ya no usan o consultan a curanderos y brujos.
  • 4) Porque ya no queman velas o incienso al por mayor.
  • 5) Porque ya no rinden culto a sus ídolos e imagen de San Juan.
  • 6) Porque ya no golpean a sus mujeres.
  • 7) Porque tienen abandonadas sus cruces en sus casas.
  • 8) Porque ya no dan la cooperación para las fiestas religiosas, pero que en realidad es para enriquecer al grupo caciquil dominante y explotador.
Mas sin embargo la Iglesia evangélica indígena tiene un alto concepto de conservar la cultura como son:
  • 1) Su idioma materno.
  • 2) Su unidad familiar.
  • 3) Su vestuario.
  • 4) Su medicina herbolaria.
  • 5) El folklore regional, que incluye su música autóctona, sus danzas, sus leyendas y poemas y sus instrumentos musicales antiguos.
  • 6) El material educativo religioso de los evangélicos incluyendo toda la práctica de su culto se tiene en la lengua tzotzil.
Como se puede ver el pueblo evangélico tiene también sus propios valores culturales y sus principios como cualquier otra religión, y que por lo tanto también exigimos el debido respeto como lo corrobora el artículo 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

“Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión. Este derecho incluye la liberad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia individual o colectivamente tanto en su público como en privado, por la enseñanza, la práctica al culto y la observancia. (13)

El otro aspecto subrayado por Tovilla Jaime en su comparecencia se relaciona con la expulsión como figura delictiva y su incorporación al Código penal de Chiapas, porque el proceso expulsador por motivos religiosos ya presentaba más de veinte años de haberse iniciado:

Los daños materiales y sicológicos que ha causado la expulsión en perjuicio de más de quince mil expulsados indígenas son incalculables. En la práctica delictiva de la persecución y expulsión religiosa se violan, en perjuicio de nuestros hermanos indígenas, la libertad de pensamiento y de conciencia por diversos medios represivos…. De allí la necesidad de legislar un apartado especial en el Código penal de Chiapas donde no sólo se penalice el acto delictivo de la expulsión, sino que tomen muy en cuenta todos los actos delictivos que se cometen en perjuicio de los creyentes antes de ser expulsados oficialmente. Creemos que el interés de esta reforma al Código penal será de importancia incalculable, porque ayudará a garantizar la supervivencia misma del orden social, y para tal fin el Estado está naturalmente facultado y obligado para garantizar la seguridad de los ciudadanos.(14)

No está de más recordar que Miguel Caxlánconsidera como uno de los componentes de su lid contra el tradicionalismo chamula el punto de los derechos humanos violentados a él mismo, y a sus hermanos en la fe, por un sistema que les negaba la libertad de elegir nuevas creencias.

Abdías Tovilla retoma ese punto y lo hace central en la gestación del CEDECH en 1984, cinco años antes de que fuese fundado el famoso Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas, por parte del obispo Samuel Ruiz García.

Los indígenas protestantes son precursores en la defensa de los derechos humanos, cuestión que escasamente se les reconoce. Éste es un punto pendiente en la reivindicación de quienes por su protestantismo eran, y en buena parte todavía son, vistos como elementos peligrosos para las culturas indígenas.
Quienes así los conciben son miopes, lo son para ver que los indios e indias evangélicos tienen derechos inalienables para elegir construir nuevas identidades y sus derivados culturales.
El ser indígena tiene múltiples rostros, no existe una indianidadexclusiva que deba imponerse desde adentro, y menos desde afuera, a los pueblos indios.
Notas

1) Jan Rus, “Adaptación local al cambio global: la reorganización de la sociedad indígena de Los Altos de Chiapas en México, entre 1974 y 1994″ en Contrahistorias, número 5, septiembre de 2005-marzo de 2006, p. 23.
2) Avante (“El periódico de San Cristóbal de Las Casas”), 29 de julio de 1981.
3) “Jmol Miguel”, Op. cit., p. 22.
4) Carta de los hijos de Miguel Gómez Hernández al gobernador Juan Sabines Gutiérrez, 10 de agosto de 1981.
5) Avante, Op. cit.
6) ¿Qué pasa?, 2 de agosto de 1981.
7) Número Uno (“Periodismo veraz”), Tuxtla Gutiérrez, 9 de agosto de 1981.
8) Carta de los hijos de Miguel Gómez Hernández al gobernador Juan Sabines Gutiérrez, 10 de agosto de 1981.
9) “Jmol Miguel”, Op. cit., p. 22.
10) Ibid., p. 22.
11) El Chichonal, volcán en el noroeste de Chiapas, localizado entre los municipios de Francisco León y Chapultenango, tuvo su primera erupción casi a la media noche del 28 de marzo. En cuarenta minutos las cenizas alcanzaron 100 kilómetros de diámetro por 17 de alto. Tras varias explosiones en los siguientes días, el 4 de abril tiene lugar una erupción más fuerte y prolongada que la del 28 de marzo.
12) Arthur Bonner, Op. cit., p. 79; y Abdías Tovilla Jaime, “Orígenes históricos del CEDECH”, en Boletín del Comité Estatal de Defensa Evangélica de Chiapas, número 1, 1993, p. A.
13) Congreso del Estado de Chiapas, Memoria de la Audiencia pública sobre las expulsiones indígenas y el respeto a las culturas, costumbres y tradiciones de esos pueblos, San Cristóbal de Las Casas-Tuxtla Gutiérrez, 22 y 23 de abril de 1992, pp. 177-178.
14) Ibid., pp. 178-179.

Carlos Martínez Gª es sociólogo, escritor, e investigador del Centro de Estudios del Protestantismo Mexicano.


© Carlos Martínez García, ProtestanteDigital.com (España, 2008).

Referencia Bibliografica

Antropologia teológica – Analicemos diferentes perspectivas del ser humano

Antropologia teológica – Analicemos diferentes perspectivas del ser humano

Autor:Paulo Arieu

Perspectivas filosóficas del hombre.

El hombre es pecador, Y su concepto de Dios y del hombre es distorsionado por el pecado y por no tener en cuenta la revelación bíblica. Es por eso que surgen ciertos conceptos distorcionados de lo que es el hombre.Desde la filosofia y la antropologia filosófica se han procurado dar distintas respuestas históricamente a la pregunta “¿Que es el hombre para que …?” (Heb. 2:6)

Calvino afirmaba que

“todavía podremos discernir aún más de cerca por los sentidos corporales cuánto nos engañamos al juzgar las potencias y facultades del alma. Porque si al mediodía ponemos los ojos en tierra o miramos las cosas que están alrededor de nosotros, nos parece que tenemos la mejor vista del mundo; pero en cuanto alzamos los ojos al sol y lo miramos fijamente, aquella claridad con que veíamos las cosas bajas es luego de tal manera ofuscada por el gran resplandor, que nos vemos obligados a confesar que aquella nuestra sutileza con que considerábamos las cosas terrenas, no es otra cosa sino pura tontería cuando se trata de mirar al sol”. Y “de esta misma manera acontece en la consideración de las cosas espirituales. Porque mientras no miramos más que las cosas terrenas, satisfechos con nuestra propia justicia, sabiduría y potencia, nos sentimos muy ufanos y hacemos tanto caso de nosotros que pensamos que ya somos medio dioses. Pero al comenzar a poner nuestro pensamiento en Dios y a considerar cómo y cuán exquisita sea la perfección de su justicia, sabiduría y potencia a la cual nosotros nos debemos conformar y regular, lo que antes con un falso pretexto de justicia nos contentaba en gran manera, luego lo abominaremos como una gran maldad; lo que en gran manera, por su aparente sabiduría, nos ilusionaba, nos apestará como una extrema locura; y lo que nos parecía potencia, se descubrirá qué-es una miserable debilidad. Veis, pues, como lo que parece perfectísimo en nosotros mismos, en manera alguna tiene que ver con la perfección divina.” [0]

A pesar de la naturaleza pecaminosa que se descibe en la biblia, hay un optimsimo que esta basado en la experiencia religisoa y en la extensa tradición judea-cristiana

El optimismo cristiano no está basado en una visión científica ni tampoco en una concepción filosófica, sino en una experiencia religiosa ligada a una tradición histórica determinada, la cual está directa y explícitamente unida a la persona de Jesucristo, su vida, su testimonio y su enseñanza. La predicación de Jesucristo se sitúa en el contexto religioso judío del inicio de nuestra era y, apoyándose en la tradición de la fe judía, la transforma radicalmente, cortando con la Ley y abriendo un espacio religioso nuevo en el cual la mediación de Cristo se convierte en esencial. Cristo, para la fe cristiana, no es un sabio o un profeta. Es reconocido como hijo de Dios y Salvador. Y es a través de una adhesión directa y libremente consentida a su persona que el creyente entra en la dinámica de la salvación, de la cual El es la fuente. Es en su persona que Dios se ha manifestado, y es por El y sólo por El, que el hombre puede ir hacia Dios.[1]

a.COMO UNA MÁQUINA. Según esta perspectiva,”el ser humano es visto en función de lo que es capaz de hacer. Por ejemplo: El valor que le da un empleador a un empleado, de acuerdo con el rendimiento, de acuerdo con lo que hace. Así los seres humanos son básicamente cosas, son vistos como medios, que solamente sirven mientras son útiles.

La Mettrie, médico francés y filósofo materialista. Su sistema de pensamiento fue una reacción contra el dualismo mente-cuerpo cartesiano. En su obra capital, El hombre máquina, defendió la idea de que el cuerpo humano es como una máquina, y que los estados psíquicos están estrechamente correlacionados con los estados físicos. Así, por ejemplo, la enfermedad nos baja el ánimo, el opio nos puede hacer creer que somos vampiros, o comer carne poco hecha y sangrienta hace que los ingleses sean un pueblo salvaje y fiero. Es decir, los estados del alma son producidos por los del cuerpo. Pero no hay que entender el alma como una substancia distinta al cuerpo, ya que La Mettrie defendía un materialismo monista: la única realidad existente es la materia, la Naturaleza. No hay, para nuestro filósofo-médico (o médico-filósofo -para él sólo los filósofos que además son médicos pueden entender completamente al ser humano-) otra substancia que no sea la materia. No existe, por tanto, Dios ni ningún otro ser superior. La moral no procede de la religión sino de la propia naturaleza, de nuestro propio cuerpo. Y lo que nos pide el cuerpo es disfrutar, pasarlo bien: una moral basada en el placer.

Vemos, entonces, que nuestro amigo Julien era materialista, ateo y hedonista. El problema es que en el siglo XVIII eso no estaba muy bien visto, que digamos. Sus ideas le granjearon multitud de enemigos en Francia, pero más por el hedonismo y el ateísmo que por el materialismo en sí. Muchos le acusaban de defender un sistema filosófico así para justificar sus depravaciones sexuales y sus excesos, aunque no existen pruebas concluyentes de la vida disoluta que le atribuían sus coetáneos. Pero sí sabemos, y esto es relevante para el asunto que nos ocupa, que era amigo de la buena comida.

El caso es que tuvo que irse de Francia porque la cosa se estaba poniendo fea. Se fue a Holanda, donde tampoco le acogieron precisamente con los brazos abiertos. Finalmente encontró refugio en la corte de Federico II de Prusia, quien le nombró miembro de la Academia de Berlín. Y fue en esta ciudad donde encontró la muerte.

Cuentan que a finales de octubre de 1751 se celebró un banquete en la casa del embajador de Francia en Prusia. Allí estuvo La Mettrie, animando la fiesta con sus chistes y disfrutando, como buen hedonista, de la comida y la bebida. En un momento determinado se presentó a los comensales un plato de pâté de faisan aux truffes. A La Mettrie se le hizo la boca agua, y se zampó, si no el plato entero, al menos una gran parte. En alguna versión he leído que se trataba de una apuesta (“no hay narices a comerse eso entero”), o quizá fue sólo falta de autocontrol.

De un modo u otro, no fue una buena idea. La “hazaña” de La Mettrie le valió una indigestión bastante grave, quizá una intoxicación alimentaria de algún tipo. Veinte días después del banquete, murió en Berlín. Sus enemigos no perdieron la oportunidad de señalar que se lo tenía merecido por glotón, hedonista y ateo. “¿Veis a lo que lleva el materialismo?”, dirían. El propio Federico II, que compuso el elogio de La Mettrie, escribió en una carta privada que había muerto por indigestión. [2]

  • b.COMO UN ANIMAL . “Es visto como un miembro del reino animal. Como Dijo A.Gehlen “un mono que ha tenido éxito”. [3] La diferencia del hombre con el animal es solamente que el hombre posee una capacidad craneal mayor y un mecanismo de estímulo-respuesta más altamente entrenado.

Otras concepciones buscan las particularidades del hombre en su misma constitución física, biológica y neurológica, dándose nociones casi pintorescas del hombre, como la de Desmond Morris quien define al hombre como “mono desnudo”, o sea, sin pelaje en la mayor parte de su cuerpo. Pero la característica más destacada a ese nivel, como específicamente humana, es la del mayor desarrollo y complejidad de su cerebro, que comparado con los grandes monos aproximadamente es tres veces más pesado (entre 1,200 y 1,800 gramos); y la superficie que ocupan las circunvoluciones cerebrales en el hombre (2,200 centímetros cuadrados) es cuatro veces superior que en tales monos.[4]

El ser humano es el animal técnico
El filósofo argentino Ricardo Majjandií sostiene, en su libro Cultura y conflicto, la hipótesis de que el hombre se define fundamentalmente por su capacidad técnica y entiende que esta capacidad ha servido a la especie humana para compensar sus debilidades biológicas.
Para Maliandi, la discusión sobre si las diferencias entre el hombre y los demás animales son esenciales o graduales, es una discusion basada en una falsa alternativa. En realidad, cada nueva propiedad que aparece en un sistema biológico implica un cambio esencial. Así la homeostasis, que permite a los mamíferos mantener la sangre a temperatura constante, les otorga a estos animales una diferencia esencial con respecto a los reptiles, pese a que los mamíferos provieríen de los reptiles. Así, también el hombre puede considerarse como esencialmente distinto del chimpancé aunque tenga con éste antepasados comunes. En el hombre hay imperfecciones o precariedades biológicas que son compensadas con la técnica. En efecto, el ser humano no puede por medios defensivos ni ofensivos naturales: no tiene grandes colmillos; cuernos ni garras ni caparazón ni escamas. Es un ser relativamente pequeño, comparado con otros animales, y su fuerza es inferior. Como todo otro animal, necesitó defenderse de las fieras y atacar a otras para alimentarse.
Es cierto que existen otros animales en los que se pueden apreciar complejos fenómenos técnicos. Las colmenas y los hormigueros ofrecen testimonio de la técnica natural y parecen decir que no es algo restringido al hombre. Pero hay prodigios humanos que no se asemejan en nada a las técnicas animales: desde encender y mantener encendido el fuego, pasando por el cuchillo, la rueda, la agricultura, el motor de explosión, hasta llegar a los satélites, las naves espaciales las computadoras. Según Maliandi, “la naturaleza parece haber fallado e intentado reparar el defecto otorgando a esa defectuosa criatura la conciencia de ello. Esa conciencia permite superar ese defecto”.
El hombre es débil, pero gracias a la conciencia de su debilidad, a la conciencia de sus límites, logra desarrollar una capacidad extraordinaria para sobrevivir.De este modo, el ser humano produce lo que es “más que naturaleza”: produce la cultura. Las debilidades humanas son naturales pero la -compensación es artificial, es el producto del ingenio, es cultural. El hombre posee una capacidad natural: su capacidad técnica. Pero los productos que surgen del uso de esa capacidad ya no son naturales. Esos productos son culturales. [5]

El hombre es el animal que piensa

“El hombre es el animal que piensa. Esta definición no conformaba a don Miguel de Unamuno. Él decía haber visto muchas más veces reflexionar a un gato [...]. Personalmente puedo atestiguar que mi gato no siempre parece demasiado seguro de las cosas. Mi gato duda. [...]

El hombre habla por radio a través del océano. Transmite imágenes desde Marte o investiga la fauna sub­marina a diez mil metros de profundidad. Calcula sin error el peso de una partícula subatómica que nun­ca verán sus ojos y a la que ni siquiera podrá concebir con su imaginación. Todo esto habla de la inteli­gencia humana. Esa misma inteligencia, sin embargo, es la que ha hecho que la tercera parte de su pro­pia especie viva en un chiquero. [...] Todo animal es bueno como animal. No conozco un solo perro que no sea un excelente perro, un perro perruno; ni una sola gallina que no resulte el espejo y la cifra de lo mejor de su especie. No hay animales corruptos ni inmorales. No existen animales estúpidos. Sólo el hom­bre es estúpido. Sólo el hombre es malo como hombre sin ser, ni mucho menos, bueno como animal. [...] He leído algunos libros en mi vida. No sé de un solo gran libro que no contenga la misma verdad: el hombre es algo que está a mitad de camino entre las bestias y un ser al que desconocemos y al que tien­de. Para Nietzsche éramos el animal enfermo. [...] Los sabios arman un pequeño laberinto y colocan en él una rata. Concluyen que Ariadna y Teseo se orientaban mejor. Claro que este tipo de pruebas es de­masiado humano; que, para juzgar la inteligencia de un mono, le proponemos problemas que construye nuestra razón. El experimento inverso daría por resultado una certeza inversa. Lo da, y el laboratorio co­tidiano es la naturaleza. Cuando el hombre debe resolver los problemas animales es un fracaso. Lo que hace bien un caballo, un pájaro, un pez, el hombre lo hace naturalmente muy mal. Por lo menos cabría esperar que hiciera bien lo que lo distingue como hombre. [...]” [6]

Según Blas Pascal (1623-1662)

“el hombre no es más que un junco, el más débil de la naturaleza, pero un junco pensante”; y recuerda que su padre decía: “Todo lo que es objeto de fe, no puede serlo de la razón”. [7]

c.COMO UN SER SEXUAL. En un mundo en el que no se discutía abiertamente el tema, Freud desarrolló una teoría de la personalidad sobre la base de la sexualidad humana. Consideró a la sexualidad como el marco referencial básico del ser humano.A pesar de que el esquema teórico de Freud no fue aceptado totalmente, su idea básica se asume fácilmente hoy dia. Por ejemplo la filosofía “Playboy” asume que el hombre es primariamente un ser sexual, y que el sexo es la experiencia humana más significativa.

  • d. COMO UN SER ECONÓMICO. Según esta perspectiva, son las fuerzas económicas las que realmente afectan y motivan al ser humano. La ideología que mejor ha desarrollado este pensamiento es el materialismo dialéctico que precisamente sostiene que las fuerzas económicas mueven la historia hacia estadios progresivos. Por ejemplo la comida, la ropa y la vivienda son las necesidades más significantes de los humanos. Cuando el ser humano ha obtenido estas cosas, se puede dar por satisfecho.

    “Para el filosofo alemán Karl Marx (1818-1883), el hombre, el sujeto real de carne y hueso, era un ser perfectible, un ser que siempre tratará de perfeccionarse y progresar. La imaginación y la creatividad del hombre son potencialmente infinitas. Sin embargo, en el momento en el que Marx escribe, se consolida el capitalismo y el desarrollo de las fábricas. Los obreros que trabajan en ellas largas jornadas pasan la mayor parte de su tiempo encerrados y privados del sol, el aire y el cariño de sus semejantes.Para Marx, lo que distingue al hombre de los animales es el trabajo, el hecho y la capacidad de poder usar la razón y la imaginación para tomar un objeto de la naturaleza y convertirlo en algo nuevo, es decir, crear algo. Pero, durante el capitalismo, el hombre como obrero, no produce algo nuevo, sino que produce en serie. No produce todo el objeto, solo una parte. Eso lo obliga a repetir durante horas y horas de la mayor parte de su vida, el mismo movimiento rutinario. En ese sentido, el hombre se confunde con la máquina, y por eso, una de las escenas que más significativamente ejemplifica esta situación es una de la película Tiempos modernos en la que Charles Chaplin está acostado sobre la cadena de montaje o sobre el reloj. El ser humano se transforma en un autómata, un robot domestícado útil y docil. Según Marx, e! ser humano, en el capitalismo, está alienado. Es decir, está “separado de”, “privado de” y separado justamente de sus facultades propiamente humanas, de la creación, de su voluntad y de sus deseos.
    A diferencia del artesano que podía verse reflejado en su obra, satisfecho de lo que habia hecho el obrero era desdichado en su trabajo. Creaba un mundo de mercancías que no le pertenecía a él, sino al capitalista, y que eran el símbolo de las personas que lo explotaban. Creaba mercancías que después no podría disfrutar ya que el salario solo le alcanzaba para sus necesidades fisiológicas. El trabajo era, como en las cárceles, trabajo forzado. Por eso, en cuanto podía, el obrero huía del trabajo como se huye de la peste.

Según esta descripción, se llegaba a una situación que Marx relataba de la siguiente manera:

“En consecuencia, el obrero no se afirma en su trabajo, sino que se niega; no se siente cómodo sino desventurado; no despliega una libre actividad física e intelectual, sino que martiriza su cuerpo y arruina su espíritu… El obrero solo tiene la sensación de estar consigo msimo cuando está fuera de su trabajo, y cuando está en su trabajo, se siente fuera de sí..Está como en su casa cuando no trabaja; cuando trabaja no se siente en su casa”. Es decir que se siente un animal cuando hace lo que es propio del humano: trabajar; en cambio se siente uns er humano: cuando en su casa realiza las actividades propias del animal: comer,procrear y dormir.
Marx soñaba con un mundo donde los seres humanos pudieran ser felices en lo que hicieran,donde cada ser humano pudiese ir y volver feliz a su trabajo y sentirse realizado.

Para Marx, no había nada que trascendiera al hombre. Es decir, no había como en el caso de la filosofía platónica o del mundo cristiano, un Mundo de las Ideas que era más real que el mundo sensible o un Paraíso adonde los hombres iban a vivir felices después de la muerte. En este sentido, Marx realizó una crítica a la religión. Escribió que la religioón era el opio de los pueblos. Con ello quería significar que, así como el opio tiene un efecto narcótico sobre los hombres, la religión también los mantenía dormidos respecto de la situación de explotación y miseria en la que vivían.Para Marx, el paraíso debía realizarse en la tierra y para ello era necesario que todos los hombres fueran iguales, dejaran de ser explotados en el trabajo y económicamente y en desplegar sus capacidades creativas. Cuando eso ocurriera no haría falta que las personas se ilusionasen con la creencia en otro mundo ya que disfrutarían de esta vida y las religiones desaparecerían al perder su razón de existencia.” [8]

  • e. COMO UN TÍTERE DEL UNIVERSO. Sostiene que el hombre está a merced de las fuerzas del mundo que controlan el destino. Así, las superpotencias políticas tienen influencia sobre el ser humano controlándolo.

Cuando oímos hablar de las supersticiones primitivas, brujería y talismanes, fetichismo o conjuros pensamos tal vez que los pueblos tribales no tienen religión alguna. Pero la verdad es que muchos pueblos tribales son mucho más religioso que muchos occidentales modernos. Viven en contacto con lanaturaleza y siente sus poderes misteriosos, están a merced de los fenómenos naturales de la tormenta y la inundación, del hambre y de la enfermedad, del fuego y del terremoto, considerados como fuerzas del mal.Los pueblos tribales se encuentran por tanto sin defensa, débiles, rodeados de males incapaces de arreglársela en la vida y de alcanzar la felicidad que todos deseamos.Echar suertes es una costumbre antigua para decidir sobre diferentes cuestiones. El método que se utilizaba era el de echar guijarros o pedacitos de madera o piedra dentro de los pliegues recogidos de una prenda de vestir, es decir, “el regazo”, o dentro de una vasija, y luego, agitarlos. El escogido era aquel cuya suerte se salía o se sacaba.

El Diccionario de uso del español, de María Moliner, define “amuleto” como

“talismán u objeto al que se atribuyen virtudes mágicas, que se lleva encima como portador de buena suerte o como defensa contra cierto daño”.

Muchas personas creen que la suerte de la familia humana está a merced de fuerzas ciegas de la naturaleza. Sin embargo, otras consideran que Dios dotó al hombre con la capacidad de configurar su propio futuro.Hay quienes opinan que su porvenir está en manos de fuerzas humanas poderosas.

Según el escritor Roy Weatherford,

“la mayoría de la gente -y en especial la mayoría de las mujeres a lo largo de la historia- no tiene [...] ni poder ni control sobre su vida debido a razones obvias: la opresión y explotación humanas”.

Por otra parte, muchos han visto desvanecerse los sueños de un futuro feliz cuando sus rivales políticos o militares han asumido el poder. En el pasado, otros se han sentido maniatados porque creían que fuerzas sobrehumanas gobernaban su existencia.

“A los griegos de la antigüedad, les obsesionaba la idea de que toda esperanza era vana, pues creían que el hombre era incapaz de eludir su suerte ya fijada.”

Opinaban que la suerte de cada ser humano estaba a merced de diosas caprichosas. Según sus creencias, estas divinidades decidían cuándo moriría cierta persona, así como cuánto dolor y angustia soportaría durante su vida. Hoy día está muy extendida la creencia de que una fuerza sobrehumana controla el destino de la gente. Hay quienes la llaman kismet, y afirman que Dios ha predeterminado el resultado de toda acción humana y el momento de la muerte. Por otra parte, está la doctrina de la predestinacion, que plantea la idea de que

“la salvación o condena final del individuo ha sido dispuesta de antemano” por el Todopoderoso.

Creo que hay algo de verdad en las siguientes palabras del dramaturgo inglés William Shakespeare:

“Los hombres son dueños de sus destinos en cierto momento”.El hombre es responsable de sus actos.

Los poderes espirituales [9]

Algunas personas siempre han desechado la idea de un diablo o de demonio por que en realidad existen en un así llamado mundo espiritual. Consideran que son demasiado educados e inteligentes para creer en esa tornería. Proclaman que esas ideas es tan pasada de moda y pertenecen a las épocas oscuras de la ignorancia del hombre y a las supersticiones. Pero advierta un hecho significativo: El hombre es tan conociente de lo que denomina.

• Horrores subconcientes que afectan tanto al cuerpo como a la mente.

• Fuerzas invisibles e incontrolables que afectan enormemente su comportamiento.

• Conducta no regulada que no puede controlar incluso cuando sabe que no está bien y desea actuar en forma diferente

• Fuerzas cósmicas que afectan y determinan su comportamiento.

• Un destino que controla su vida como si se tratara de una marioneta.

F. F. Bruce lo expuso bien:

Satanás y sus fuerzas demoníacas se clasifican entre los mas altos ángeles – príncipes en la jerarquía de los lugares celestiales, sin embargo todos ellos le deben su existencia a Cristo, a través de quienes fueron creados (Col. 1:16) y quien es por cierto la cabeza de todo principada y poder (Col. 2:10). Pero por lo menos algunos de los principados y poderes se han embarcado en una rebelión contra Dios, y no solo buscan obligar a los hombres a darles la adoración que se le debe a Él, sino que se han lanzado un ataque en contra del Cristo crucificado en un momento cuando pensaron que lo tenían a su merced. Pero Él, lejos de sufrir su ataque sin resistencia, luchó cuerpo a cuerpo con ellos y los venció, despojándoles de su armadura y llevándolos a El en su proceso triunfal (Col. 2:15).Así, los poderes hostiles del mal que los cristianos deben enfrentar ya son poderes derrotados, pero únicamente a través de la fe-unión con el Cristo victorioso es que los cristianos pueden hacer suyo su triunfo “(The Epistle to the Ephesians, La epístola a los Efesios, pp. 127ss)

Si nos detenemos por un instante y reflexionamos sinceramente

  • La división
  • La guerra
  • La arrogancia
  • El prejuicio
  • El homicidio
  • Los robos
  • El favoritismo
  • Las peleas
  • Las mentiras
  • El enojo
  • El egoísmo
  • Las maldiciones
  • El odio
  • La inmoralidad
  • El resentimiento
  • El orgullo

La lista podría seguir y seguir hasta el infinito. La maldad del hombre se observa en los programas de noticias todos los días. ¡Solo piense en eso! ¿No sabemos hacer mejor las cosas? ¿No somos suficientes los que sabemos hacer mejor las cosas, suficientes como para cambiarlas? Si. lo sabemos. Entonces ¿por que no podemos cambiar el mundo? (cf. Ef. 6:12).

Dios -porque es Dios- tiene que decimos la verdad. No puede hacer otra cosa. Por lo tanto Dios nos revela un hecho que es tan claramente evidente como cualquier otro hecho de la tierra: Existe una fuerza maligna que tiene acceso al espíritu del hombre y que puede influir en el hombre y esclavizarlo para que haga el mal. Se llama Satanás, el que reina sobre las tinieblas y maldad espiritual de este mundo. (LC. 4:6; Lc.22:31; 2 Cor. 4:3-4; Ef. 6:12; I Pe. 5:8)

f. COMO UN SER LIBRE.

Enfatiza su habilidad de elegir, y ve a la voluntad del ser humano como la esencia de la personalidad. Manifiesta que todo tipo de regulación debe evitarse, que el paternalismo que provee para todas las necesidades no puede ser practicado. Si se sabe elegir, cada hombre es señor de su destino.

g.COMO SER SOCIAL

“Esta perspectiva supone que el ser humano es fundamentalmente un miembro de la sociedad. Aquel que no interactúa con otros seres humanos no alcanza a ser plenamente humano. Se llega a decir que el ser humano no tiene una naturaleza como tal, sino que el conjunto de relaciones con otras personas es lo esencial.
El valor de distinguir entre naturaleza y cultura

El hombre crea una nueva dimensión entre él y la naturaleza, adapta a ella transformándola. Esa transformación es social. Las transformaciones producidas por el hombre en el curso de la historia son nturales y se transmiten de generación en generación a través de una capacidad exclusiva del hombre: el lenguaje simbólico.

El hombre despliega una acción transformadora. Transforma el medio en el que vive, de acuerdo con sus necesidades: crea objetos y medios para producir objetos

Crea relaciones sociales y produce conocimientos, normas, valores.

Se suele llamar naturaleza a todo aquello que aparece en el mundo sin intervención humana. Se suele denominar cultura a lo artificial, a que es fruto del arte o de la técnica humana. [10]

h. El ser humano es el ser mortal
Las tumbas más antiguas que se conocen tienen más de 40.000 años y corresponden al hombre de Neanderthal. En algunos casos, el muerto está colocado en posición fetal, lo que sugiere la creencia en un ulterior renacimiento. En otros casos, aparece acostado sobre un lecho de rosas o sus huesos se hallan recubiertos de piedras. También hay tumbas en las que aparecen junto al muerto armas y alimentos, lo que sugiere la creencia en alguna forma de vida más allá de la muerte en la que la persona fallecida tendría las mismas necesidades que los vivos.
Estos hallazgos dan cuenta de la preocupación del hombre por la muerte. El ser humano se angustia ante la presencia de la muerte; la siente como un problema que afecta y condiciona su vida.
El filósofo español Femado Savater, en su obra “Las preguntas de la vida”, señala que la conciencia de la muerte es lo que distingue al hombre de los demás animales. De algún modo, sólo los seres humanos son mortales pues son los únicos que saben que van a morir. Ser mortal, según este autor, es saberse mortal.
La muerte es para el ser humano algo mucho más significativo que -un fin biológjco.La muerte no es algo que se encuentra solamente en el futuro,sino que es algo que nos preocupa y que está presente en nuestras vidas. Porque nos sabemos mortales nuestras vidas son esencialmente diferentes de las vidas que desarrollan otros seres. Porque sabemos que vamos a morir, sabemos también que estamos vivos. Las plantas y los animales no están vivos en el mismo sentido en el que lo estamos nosotros. Nosotros no sólo vivimos. Nosotros, además, pensamos en como nos conviene vivir. Pensamos en nuestra vida porque la certeza de la muerte es lo que hace que la vida sea tan importante: “Todas las tareas y empeños de nuestra vida son formas de resistencia ante la muerte, que sabemos ineluctable. Es la conciencia de la muerte la que convierte a la vida en un asunto muy serio para cada uno, algo que debe pensarse. Algo misterioso y tremendo, una especie de milagro precioso por el que debemos luchar, a favor del cual tenemos que esforzarnos y reflexionar”. Esto no implica que estemos obsesionados con la muerte y que pensemos todo el tiempo en ella. El saber que somos mortales nos hace interesarnos por nuestras vidas y por las vidas de nuestros semejantes. La conciencia de que nuestra vida es limitada es el motor de nuestros proyectos y de nuestros afectos y es una de las razones por las que la vida humana es vida amable, es decir, vida digna de ser amada y apreciada. [11]


La relación del hombre con el futuro
El ser humano se caracteriza por su conciencia del tiempo: del pasado, el presente y el futuro. Para algunos pensadores, como el filósofo Ernst Cassirer, lo más característico de la conciencia humana es la dimensión del futuro. En nuestra conciencia del tiempo, el futuro constituye un elemento indispensable. ‘Vivimos más, mucho más en nuestras dudas y temores, en nuestras ansiedades y esperanzas por el futuro que en nuestros acuerdos o en nuestras experiencias presentes. A primera vista, se podría considerar como una ventaja bastante dudosa, pues se introduce en la vida un elemento de incertidumbre que es ajeno a todas las demás criaturas. Parece que el hombre sería más prudente y feliz sí pudiera prescindir de esa idea fantástica, de ese espejismo del futuro.
Filósofos, poetas y grandes religiosos han advertido constantemente al hombre sobre esta fuente de constante defraudación. La religión aconseja al hombre que no tema el día te ha de venir y la sabiduría humana le advierte que goce el día que pasa sin cuidarse del futuro [...]. Pero el hombre jamás puede seguir este consejo. Pensar en el futuro y vivir en él constituye una parte necesaria de su naturaleza.” [12]

Según Epicuro, filósofo griego de la Antigüedad, el miedo a la muerte es infundado.

“Nada hay que cause temor en la vida para quien está convencido de que e/ no vivir no guarda tampoco nada temible, [...] El peor de los males, la muerte, no significa nada para nosotros, porque mientras vivimos no existe, y cuando está presente nosotros ya no existimos.” [13]

i. El ser humano es el animal simbólico
Un chimpancé se aleja de su grupo, descubre un peligro y encuentra conducta apropiada para librarse de él. A su regreso, no podrá informar a sus congéneres del peligro ni de la conducta adecuada para librarse de él. Un antílope vigila al rebaño y alerta a los demás acerca de la presencia temible de un león. Pero no puede comunicar algo sobre el león en su ausencia Ni puede “gastarles una broma” a los suyos, comunicándoles la presencia del león cuando éste no se encuentra en el lugar.Una abeja está programada para comunicar a las demás abejas el lugar y la distancia a que se encuentra una flor para libar. La abeja dispone de un sistema rígido de señales para realizar esta comunicación. No puede comunicar lo misino de diferentes maneras. Y es impensable que las abejas que reciben la información interpreten de maneras diferentes el mensaje. El lenguaje humano es profundamente distinto de los lenguajes animales.Los lenguajes humanos se refieren siempre a finalidades biolóqicas de la especie y a estímulos inmediatos del entorno. El lenguaje humano permite la comunicación de sucesos pasados, presentes y futuros e, incluso, de sucesos inexistentes, producto de la imaginación.
El lenguaje representa la forma más alta de una capacidad humana: la de simbolizar. Es decir, la facultad de representar lo real por un signo y de comprender ese signo como representante de lo real. Esta capacidad de simbolizar, es decir, de reemplazar lo real por un símbolo que lo represente y lo reproduzca ante los demás, es considerada por numerosos pensadores como la capacidad más identificatoria de lo humano. En el año 1945, el filósofo Ernst Cassirer escribió un texto en el que propuso definir al hombre como un “animal simbólico”. Cassirer basa su posición en estudios realizados por el biólogo Johannes von Uexküll. Según este biólogo, todos los organismos se hallan adaptados a su ambiente. Todos poseen un sistema “receptor” y un sistema “efector”. Esto significa que todo organismo recibe los estímulos externos y reacciona ante los mismos inmediatamente. Según Cassirer, este esquema no puede ser aplicado al ser humano. En el ser humano aparece una característica nueva que implica un cambio cualitativo. El hombre ha descubierto un nuevo método para adaptarse a su ambiente. Entre el estímulo y la respuesta se interpone el pensamiento. Por esta razón, la reacción no es inmediata sino que es demorada y da lugar a diferentes respuestas en diferentes individuos. En el ser humano aparece un tercer sistema que se ubica entre el sistema receptor y el sistema efector: Cassirer lo llama “sistema simbólico”. Cada hombre se encuentra inmerso en un universo simbólico, es decir, en una cultura. El mito, el arte, la religión, la ciencia, constituyen las partes de este universo y son posibles gracias al lenguaje. Todo lo que el hombre percibe es interpretado a través de los símbolos propios de su cultura. Así, por ejemplo, el canto de un pájaro es interpretado de maneras diferentes por un indígena y un cazador de aves, y estas diferentes interpretaciones generan diferentes respuestas. Cada uno ve la realidad desde su perspectiva, que está vinculada a la cultura a la que pertenece. Por supuesto, individuos de una misma cultura tienen visiones distintas, y hasta opuestas, sobre un mismo hecho o asunto. Sin embargo, esas visiones tienen un marco común: el de la sociedad en que viven. De este modo,la relacion del hombre con la realidad nunca es directa.Siempre esta mediatizada por el sistema simbólico.El hombre encesita de ese medio artificial para conocer la realidad que lo rodea y para generar las respuestas que considere apropiadas. Para Cassirer, decir que el hombre es un animal racional es correcto pero insuficiente.La racionalidad es específicamente humana. Pero el hombre desarrolla actividades que tambien son específicamente humanas y que no son racionales. Por ejemplo, el arte, la fe,la religión es exclusivamente humanas pero no están; gobernadas exclusivamente por la razón. Sin embargo, son simbólicas. Todo lo humano es simbólico, todo lo humano está revestido de lo cultural. Incluso aquello que consideramos más próximo a lo natural, como comer o dormir, tiene para el hombre un significado y un lugar en su escala de valores. Afirma Cassirer que “La razón es un término verdaderamente inadecuado para abarcar las formas de la vida cultural humana en toda su riqueza y diversidad, pero todas estas formas son formas simbólicas. Por lo tanto, en lugar de definir al hombre como un animal racional lo definiremos como un animal simbólico. De este modo, podemos designar su diferencia específica y podemos comprender el nuevo camino abierto al hombre: el camino de la civilización”. Como dijimos, la capacidad humana de simbolizar llega a su máxima expresión en el lenguaje. Las palabras son símbolos que representan conceptos y éstos, a su vez, se refieren a cosas del mundo externo (mesas, árboles, casas) y del mundo interno (sensaciones, impresiones). La característica fundamental del símbolo es que tiene aplicabilidad universal. Esto significa que la palabra sirve para designar infinidad de objetos de una misma clase. Por ejemplo, la palabra “casa” no se refiere a una casa en particular sino que incluye a todas las casas pasadas, presentes, futuras, existentes, inexistentes. Esto permite que podamos comunicar nuestras experiencias a través de símbolos. Las experiencias son subjetivas. Cada uno tiene las suyas. Pero, gracias al lenguaje, cada uno puede comunicarlas y compartirlas con los demás. Un médico puede interpretar el dolor de su paciente por las palabras que el paciente le comunica sin necesidad de que haya tenido que pasar él también por ese dolor. Los animales, al no poseer la capacidad de simbolizar, no pueden transmitir sus experiencias. Por eso, el mundo del animal es un mundo subjetivo. El mundo de un ser humano, en cambio, es el mundo de las propias experiencias más el mundo de las experiencias de los otros a las que puede acceder a través del lenguaje. El mundo de un ser humano puede enriquecerse indefinidamente con lo que los demás han vivido. Un científico, por ejemplo, no precisa volver a realizar todos los experimentos que realizaron sus colegas en el pasado. Con sólo tomar conocimiento de esos experimentos y sus resultados, puede avanzar en la investigación. El mundo de ese científico está compuesto por los experimentos hechos por él, pero sobre todo, por el saber que sus colegas le han transmitido a través del lenguaje hablado y escrito. Cassirer da el ejemplo de una chica sordomuda y ciega llamada Helen Keller. Gracias al trabajo de su institutriz, esta chica pudo aprender a comunicarse con sus semejantes a traves de un lenguaje táctil inventado para tal fin. Helen Keller logró entrar en el mundo humano, en el mundo de la cultura,porque pudo desarrollar su capacidad simbólica. Así, una chica que tenía vedada la posibilidad de vivir infinidad de experiencias debido a su disca pacidad, pudo vivir en un mundo muy rico, el mundo que compartimos con nuestros semejantes.[14]


j. ¿Del Homo sapiens al Homo videns?

El politólogo italiano Giovanni Sartori ha escrito un libro titulado Ho¬mo videns (Madrid, Taurus, 1998) en el que plantea que la influencia de la televisión en nuestras vidas está logrando una transformación en la misma esencia del ser humano.

El Homo sapiens se diferencia de los demás primates por su capacidad simbólica y racional. El hombre posee un lenguaje que le permite no sólo comunicarse sino también reflexionar y conocer. El pensar y el conocer, dice Sartori, “se construyen en lenguaje y con el lenguaje”. El lenguaje hace posible el pensar. Y el pensar no precisa del ver. Un ciego no necesita ver las cosas que piensa pues las cosas en las que pensamos no son visibles sino que son abstractas.

La televisión modifica la naturaleza misma de la comunicación pues la traslada del contexto de la palabra al contexto de la imagen. La diferencia es muy importante. La palabra es un símbolo y la entendemos sólo si conocemos el idioma al que esa palabra pertenece. Por el contrario, la imagen no precisa de comprensión. Se modifica así la relación entre ver y entender. Antes, los acontecimientos del mundo eran conocidos a través de relatos escritos u orales. En la actualidad, se nos muestran directamente y el relato que acompaña a las imágenes es sumamente pobre, insuficiente para activar nuestra capacidad simbólica.
El niño que ve televisión absorbe lo que ve sin entender, recibe estímulos que no puede procesar a través de su entendimiento. El Homo sapiens debe su saber y su comprensión a su capacidad de abstracción. Las palabras son siempre abstractas, aunque se refieran a cosas muy concretas. Y la facultad del Homo sapiens de moverse en la realidad, de resolver problemas, de investigar, de actuar, se fundamenta en esa capacidad de abstracción. El saber del Homo sapiens es un saber conceptual. La televisión, según Sartori, produce imágenes y anula conceptos, atrofiando nuestra capacidad de entender.
El saber científico es saber abstracto fundado en conceptos. Las verdades científicas son teóricas. Sólo con el acto de ver no se llega a formar ninguna ciencia.
La tesis de Sartori es que un hombre que pierde la capacidad de abstracción (capacidad que se desarrolla con la experiencia y la lectura) es incapaz de racionalidad. El hombre queda reducido a ser pura comunicación, pura inmersión en el mundo de los medios de comunicación. Dice Sartori: “Pero aunque no desespero, tampoco quiero ocultar que el regreso de la incapacidad de pensar [...] al pensamiento es todo cuesta arriba

Este regreso no tendrá lugar si no sabemos defender a ultranza la lectura, el libro y, en una palabra, la cultura escrita”. Tarea difícil, pues al niño le fascina la imagen. Prefiere renunciar a la secuencia lógica, a la reflexión, para ceder al estímulo inmediato que no cansa. Sartori concluye: “La cultura audio-visual es inculta y, por tanto, no es cultura”. Esta frase parece contradictoria. ¿Cómo es que una cultura no es cultura? La contradicción se resuelve al advertir que el término cultura es usado por este autor con sus dos significados. Por un lado, cultura es todo el contexto de valores, creencias, conceptos, artefactos y, en definitiva, simbolizaciones, en el que todo ser humano está inmerso. En este sentido, el hombre primitivo y el analfabeto poseen cultura. Por otro lado, cultura es sinónimo de saber. Así, se dice que una persona culta es una persona que sabe, que lee, que posee información. Usando estas dos acepciones, Sartori puede afirmar, sin contradicción, que la cultura que nos es dada a través de los medios audiovisuales no es culta, es decir, no brinda saber ni propicia el desarrollo de nuestra capacidad simbólica.[15]


k. El ser humano es el ser libre

El lobo gris habita en gran parte de Canadá y Alaska, en el norte de Estados Unidos y en extensas zonas de Asia y Europa. Los etólogos, científicos que se ocupan de investigar el comportamiento de los animales, han podido observar e modo en que los lobos alimentan a sus crías: la loba hembra amamanta a sus cachorros hasta los cuatro meses. En ese tiempo, el padre sale a cazar solo y trae a su compañera parte de la presa. Una vez destetados los cachorros, la loba acompaña al lobo en la cacería, a fin de poder satisfacer el apetito de la cría. Cuando matan a la presa en un lugar muy distante, comen hasta hartarse y, de vuelta a la guarida, regurgitan a la entrada para que coman los cachorros.

Este comportamiento de los lobos es, como ya dijimos más arriba, ur comportamiento instintivo. No es pensable que la loba se niegue a ir cor el lobo de cacería o que no quiera regurgitar para alimentar a los cachorros. Los etólogos pueden predecir qué harán estos animales en diferentes situaciones porque lo que ellos hacen está determinado por a naturaleza. Los lobos responden a un mandato natural de la especie a la i que pertenecen. Cada lobo es, por tanto, un “ejemplar” de su especie.

En los seres humanos las cosas no son tan simples. Ya dijimos que, en mu¬chas ocasiones, los seres humanos deben pensar cómo actuar para resolver ur problema o para salvar un obstáculo. Ahora agregamos que los seres humanos no están obligados por su naturaleza a actuar de un único modo. Los seres humanos tienen la facultad de elegir, querer y desear. No es la necesidad natu¬ral o e instinto Jo que rige su comportamiento. Y esa facultad hace que un ser humano pueda ser muy diferente de otro ser humano. Es decir, el hombre nc es un “ejemplar” de su especie pues cada hombre es un ser único, irrepetible.

El animal está genéticamente programado para satisfacer sus necesidades mediante conductas fijas, idénticas para todos los individuos de la especie, heredadas biológicamente. Las plantas y los animales tienen su lugar prefijado en este mundo y no les queda más remedio que ser lo que son. El hombre, en cambio, está incompleto, sin lugar ni esencia fijos de antemano. Por ejemplo, los murciélagos que viven separados por miles de kilómetros de distancia se comportan de manera idéntica. En cambio, dos personas que viven a pocos metros de distancia pueden ser sumamente distintas en sus formas de actuar.

El filósofo francés Jean Paul Sartre, fallecido en 1980, ha insistido en esta diferencia específica del ser humano. Mientras que los demás animales nacen predeterminados a comportarse de un modo y no de otro, los seres humanos nacen indeterminados y tienen que crearse a ellos mismos. Sabemos cómo será la vida de un lobo antes de que este lobo nazca. Lo sabemos porque los animales ya están definidos por su naturaleza. En cambio, no sabemos cómo será la vida de un humano recién nacido. Podemos imaginarnos cómo será esa vida pero no podemos predecirla porque el ser humano no está definido de antemano. Cada uno de nosotros será lo que decida ser. El hombre no ha elegido ser libre pero no puede escapar a su libertad. El ser humano está condenado a elegir durante toda su vida. Es responsable de lo que haga con su vida. Y no se puede eludir esa libertad. No existe, entonces, una esencia que diferencie al hombre de los demás animales. Lo que nos diferencia de ellos es, precisamente, no tener esencia, no estar determinados. Nadie nace con características innatas que lo obliguen a actuar de una manera única.

Nadie nace cobarde o valiente. Nos hacemos cobardes o valientes a través de nuestras decisiones y acciones. Y podemos dejar de ser como so/nos modificando nuestros proyectos, nuestros planes de vida. ‘ Los seres humanos son incompletos, están abiertos al futuro, un futuro aún no realizado. En nuestras vidas tratamos, muchas veces, de hacer como si no fuéramos libres. Hacemos como si actuáramos obligados por nuestra naturaleza o por nuestro rol social. Decimos, por ejemplo: “No pude actuar de otra manera porque soy de Aries y los que somos de Aries somos muy impulsivos”, “No pude actuar de otra manera porque soy soldado y recibí una orden de un superior”. Tratamos de mostrar que nuestras elecciones son inevitables pero, en el fondo, sabemos que no lo son.

Tratamos de engañarnos a nosotros mismos para no tener que cargar con la responsabilidad propia de todo acto libre. Sentimos la libertad como una carga, pero es una carga que no podemos sacarnos de encima.

El hecho de que seamos seres libres hace que seamos seres morales. Esto quiere decir que nuestras acciones y las de nuestros semejantes pueden ser juzgadas. No se nos ocurriría decir que la conducta de un perro o de un gato ha sido mala.

Las conductas de los animales no son ni buenas ni malas pues no son conductas libres. La libertad es el supuesto de la moral.

Los humanos podemos elegir porque somos capaces de reflexionar sobre lo que hacemos, considerando cursos de acción diferentes y superando sus respectivas consecuencias. Y por el-hecho de poder elegir porque somos capaces de reflexionar sobre lo que hacemos, considerando cursos de acción diferentes y valorando sus respectivas consecuencias.

Y por el hecho de poder elegir, somos responsables.de lo que hemos elegido hacer. Lo que hacemos puede, a su vez, tener consecuencias beneficiosas o perjudiciales para nuestros semejantes o para nosotros mismos. Es en esos casos cuando decimos que una conducta es moralmente buena o moralmente mala. Ser libres y,por tanto, ser morales es una característica que nos diferencia de los demás seres vivos.[16]


l. El ser humano conectado a Internet
Internet cambió nuestro cerebro y nuestro modo de pensar para siempre. Se ha convertido rápidamente en una herramienta que todos, en mayor o menor medida, utilizamos. Nos comunicamos, trabajamos y conocemos personas a través de esta tecnología. En definitiva, el mundo virtual filtra gran parte de nuestra realidad. ¿Se imagina el mundo hoy sin la red? Seguramente la respuesta sería no.

Por lo mismo, los científicos se están preguntado: esta dependencia y uso intensivo de la red, ¿altera nuestro cerebro?

Gary Small, director del Centro de Investigaciones en Memoria y Envejecimiento de la Universidad de California (EE.UU.), asegura que sí. El investigador acaba de publicar un estudio donde analizó el funcionamiento cerebral a un grupo de voluntarios que fueron sometidos a resonancia magnética mientras navegaban por internet.

Los hallazgos fueron sorprendentes: Aumento significativo de la actividad cerebral cuando están conectados. “Las áreas de mayor incremento fueron en el lóbulo frontal en los circuitos neuronales que controlan la memoria a corto plazo y la toma de decisiones. Eso nos permite hacer más con el cerebro gastando menos energía. Es decir, parece ser que el uso de internet aumenta los circuitos neuronales, por lo tanto podría ser una buena forma de ejercicio del cerebro”, asegura Small a “El Mercurio”.

Pero, por otro lado, indica, nuestra gran revolución tecnológica nos ha sumergido en un estado de atención parcial continua. Al pasar horas frente al computador para investigar, chatear, mandar mails o simplemente espiar a los amigos en las redes sociales, las personas están exponiendo el cerebro a una lluvia de estímulos.

“La gente, por lo tanto, tiene el cerebro en un estado de estrés y, por lo mismo, no tiene tiempo de reflexionar y tomar decisiones bien pensadas. Ese estado de alerta, sin embargo (esperar contactos nuevos, un correo electrónico, una noticia nueva), tiende a desarrollar un estado de conectividad permanente, con los aspectos positivos y negativos que esto conlleva”, explica el investigador.

Nicholas G. Carr, experto en Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) y asesor de la Enciclopedia Británica, es aún más crítico:

“La mayor amenaza de internet es su potencial para disminuir nuestra capacidad de concentración, reflexión y contemplación. Ganamos un acceso ilimitado a la información, pero perdemos en capacidad para mantener una línea de pensamiento durante un período largo. El experto publicará este año el libro “Aguas poco profundas: ¿Qué está haciendo internet a nuestros cerebros?”.

Así, internet es una gran herramienta para la mente, explica a “El Mercurio” Nicholas Carr, porque nos ayuda a encontrar y compartir información muy rápida y eficiente. Pero sacrificamos la capacidad para la lectura y el pensamiento profundo a cambio de nuestra habilidad para saltar rápidamente entre muchas pequeñas piezas de información.

“Este cambio en nuestra manera de pensar tiene profundas consecuencias biológicas en la estructura de nuestro cerebro. Las vías celulares en él cambian en respuesta a nuestro comportamiento, y cuanto más tiempo pasemos en línea, más extensos serán los cambios cerebrales”, advierte.

El cerebro del futuro, dice Gary Small, investigador de la Universidad de California, no sólo será un “erudito tecnológico”, siempre listo para intentar y aprender nuevas cosas, sino también un experto en multitasking (multitareas) y en prestar atención. Tendrá una sintonía muy bien afinada entre sus habilidades verbales y no verbales, sabiendo cómo sostenerse a sí mismo y expresar empatía a la vez. Podrá nutrir su propia creatividad.[17]


m. Kant y el hombre moral

El filósofo alemán Immanuel Kant, cuyo pensamiento es modelo de la modernidad, incluyó en el Manual que contiene sus cursos de lógica, las cuatro preguntas fundamentales, que a su juicio debe hacerse la filosofía:

1) ¿Qué puedo saber?

2) ¿Qué debo hacer?

3) ¿Qué puedo esperar? y

4) ¿Qué es el hombre?

A la primera pregunta responde la metafísica, a la segunda la ética o moral, a la tercera, la religión y a la cuarta, la antropología. Pero señala que todas estas disciplinas se podrían agrupar en la antropología, es decir, que Las tres primeras cuestiones convergen en la última, que es considerada una disciplina filosófica fundamental. En la Crítica de la razón pura Kant define a la antropología filosófica como la antropología que se ocupa de las cuestiones fundamentales del filosofar humano.

Como Pascal, Kant se hallaba fascinado por la infinitud del universo y el lugar que tenía el hombre en él.

“Dos cosas llenan el ánimo de admiración y respeto, siempre y cada vez más grandes cuanto más reflexionamos sobre ellas: el cielo estrellado que está sobre mi cabeza y la ley moral que hay en mí”.

La contemplación del cielo estrellado por medio de los sentidos hacía reflexionar a Kant sobre la inmensidad del universo y sobre los tiempos ilimitados que marcan el movimiento de los mundos y los sistemas. Al mismo tiempo, la innumerable multitud de mundos le hacía pensar en la pequeñez del ser humano, en la insignificante importancia de esta criatura animal que cuando muere debe devolver su materia al planeta del cual salió (un planeta que es apenas un punto en el universo) después de haber consumido energía por un breve tiempo.

Para Kant, la ley moral es una ley universal que rige para todos los hombres, y que reconoce la dignidad del ser terrenal dotado de razón, es decir, del ser humano. La ley moral diferencia a las personas de los animales y le da un sentido a La existencia, más allá de las condiciones y los límites materiales. [18]

n. El superhombre o ultrahombre de Nietzsche

Una de las frases más conocidas de Nietzsche es “Dios ha muerto”. Con ello no se refería solamente al dios cristiano sino también a cualquier ente trascendente o instancia superior. Era una crítica a la religión pero también a la filosofía occidental que señalando al Mundo de las Ideas o al cielo, había dado la espalda al mundo real. No existía un más allá o un Ser más allá del ser humano real de carne y hueso, por eso la filosofía nietzcheana exalta La vida humana terrenal, la corporalidad, la creatividad y La potencialidad, La risa, el canto y La danza, La felicidad de la vida efímera. “Sed fieles a la tierra”, es el consejo nietzscheano, “No escuchéis a aquellos que ofrecen promesas celestiales”.

El universo es desértico y carece de dioses, el hombre está solo y por lo tanto debe crear su propio sentido del mundo. Nietzsche ataca a los débiles, los desesperados, los sacerdotes, a los que necesitan de un más allá, para él, todos ellos sienten aversión contra la vida. Y le contrapone el hombre que ama poderosamente la existencia y que frente al abismo de la nada siente todo el poder de su potencia creadora. Es el superhombre o el ultrahombre, aquellos hombres geniales que podemos ser todos y que deben destacarse. Otro de los lemas nietzscheanos es ser únicos e irrepetibles como una obra de arte llena de belleza frente al rebaño en que parece haberse convertido la humanidad.

El hombre como ser que ríe
La risa como fuerza creadora, retomada por Nietzsche, tiene largos antecedentes en la historia de la humanidad. En un papiro del siglo III, hay un relato donde la creación y el nacimiento del mundo son atribuidos a la risa divina:

“Al reír Dios, nacieron los siete dioses que gobiernan el mundo (…) Cuando la risa estalló, apareció la luz (…) cuando volvió a reír por segunda vez, brotó el agua (…) la séptima vez que rió apareció el alma.”

Aristóteles había señalado que el niño comienza a reír a los cuarenta días de su nacimiento y que es, en ese momento, en el cual se transforma en un ser humano.

La risa era una manifestación importante en la cultura medieval y del renacimiento europeo. Ella se manifestaba en los festejos del Carnaval, en los bufones de las cortes reales y principescas, en los monstruos, los enanos y los gigantes que aparecen en las obras de la literatura popular. Lo cierto es que el ser humano es el único ser que ríe, y se dulcifica su rostro con la risa (cuando no es irónica o burlesca respecto de otro). Además, las personas se relacionan a través de la risa o consideran los problemas de otra manera cuando pueden reírse de ellos. [19]

o. Un lugar en el mundo para el ser humano
La escritora danesa Karen Blixen (1885-1962) que escribió con el seudónimo Isak Dinesen, fue una aristócrata aventurera. Después de contraer matrimonio con un pariente lejano sueco, el Barón Bror Blixen-Finecke, del que no estaba enamorada, partió con él en busca de fortuna al África Oriental Británica, donde vivió en una granja cercana a Ngong Hills, en Las afueras de Nairobi. En Memorias de África, Karen cuenta que en Kenia conoció al amor de su vida, quien se convirtió en su amante, Denys Finch Hatton, cazador y aristócrata inglés que murió trágicamente en un accidente de avión. En una parte de la novela relata una experiencia que muchas veces tienen los seres humanos: la sensación de haber encontraoo su lugar en el mundo, el sentido de la vida:

“Yo tenía una granja en África, al pie de las colinas de Ngong. El ecuador atravesaba aquellas tierras altas a un centenar de millas al norte, y la granja se asentaba a una altura de unos seis mil pies. Durante el día te sentías a una gran altitud, cerca del sol, las primea horas de la mañana y las tardes eran límpidas y sosegadas, y las noches frías”

La situación geográfica y la altitud se combinaban para formar un paisaje único en el mundo. No era ni excesivo ni opulento; era el África destilada a seis mil pies de altura, como la intensa y refinada esencia de un continente. Los colores eran secos y quemados, como los colores en cerámica. Los árboles tenían un follaje luminoso y delicado, de estructura diferente a la de los árboles en Europa; no crecían en arco ni en cúpula, sino en capas horizontales, y su forma daba a los altos árboles solitarios un parecido con las palmeras, o un aire romántico y heroico, como barcos aparejados con las velas cargadas, y los linderos deí bosque tenían una extraña apariencia, como si el bosque entero vibrase ligeramente. Las desnudas y retorcidas acacias crecían aquí y allá entre La hierba de las grandes praderas, y la hierba tenía un aroma como de tomillo y arrayán de los pantanos; en algunos lugares e. olor era tan fuerte que escocía las narices. Todas las flores que encontrabas en las praderas o entre las trepadoras y lianas de los bosques nativos eran diminutas, como flores de las dunas; tan solo en el mismísimo principio de las grandes lluvias crecía un cierto número de grandes y pesados lirios muy olorosos. Las panorámicas eran inmensamente vacías. Todo la que se veía estaba hecho para la grandeza y la libertad, y poseía una inigualable nobleza.
La principal característica del paisaje y de tu vida en él era el aire. Al recordar una estancia en las tierras altas africanas te impresiona el sentimiento de haber vivido durante un tiempo en el aire. Lo habitual era que el cielo tuviera un color azul pálido o violeta con una profusión de nubes poderosas, ingrávidas, siempre cambiantes, encumbradas y flotantes, pero también tenía un vigor azulado, y a corta distancia coloreaba con un azul intenso y fresco las cadenas de colinas y los bosques. A mediodía el aire estaba vivo sobre la tierra, como una Llama; centelleaba, se ondulaba y brillaba como agua fluyendo, reflejaba y duplicaba todos los objetos, creando una gran Fata Morgana. Allí arriba respirabas a gusto y absorbías seguridad vital y ligereza de corazón. En Las tierras altas te despertabas por La mañana y pensabas: ‘Estoy donde debo estar’.” [20]

p. La concepción del hombre después de las guerras mundiales

El siglo XX fue uno de los más violentos de La historia de La humanidad. Luego de las dos guerras mundiales, Los genocidios, Los campos de concentración y exterminio, los fascismos, Los terrorismos de Estado, La desaparición y muerte de personas en Las dictaduras Latinoamericanas, Los filósofos más que nunca comenzaron a preguntarse: ¿qué es el hombre? Uno de ellos, después de La Primera Guerra Mundial y el violento asesinato de su amigo, el anarquista Gustav Landauer, fue Martin Buber.

El yo-tu de Martin Buber

En su libro Yo y tú, el filósofo judío Martin Buber concibe al hombre ya no como el ser individual del iluminismo y del mercado, sino como un ser que solo puede pensarse en relación con los otros, desde el nacimiento hasta la muerte.

El ser humano establece básicamente dos tipos de relaciones o, dicho de otra manera, tiene dos actitudes ante el mundo. Esta doble actitud se manifiesta en dos pares de palabras que pronuncia: Yo-Ello y Yo-Tú.

La relación Yo-Ello o Yo-Eso es la que predomina en las sociedades contemporáneas. El otro aparece como objeto, como una cosa más en un mundo cosificado y mercarrtitizado. Es una relación que no tiene en cuenta al otro más que para usarlo, dominarlo, controlarlo o hacer que nos escuche. El Yo-Ello está motivado por un interés en la relación. La rejagón Yo-Ello es la que posibilita el mundo material y es necesaria, pero una vida en La que predomine este tipo cíe relaciones no es la vida de un ser humano.

En cambio, el par de términos Yo-Tú designa una relación de persona a persona, de sujeto a sujeto, una relación mutua que supone el encuentro. En ese encuentro, cada una de las personas desaparece y Lo que importa es la relación, el lazo que Los une. Cada una de ellas respeta y valora los sentimientos de La otra.

Para ejemplificar Los dos tipos de relaciones, Buber cuenta una anécdota de cuando era adolescente. Mientras pasaba un verano en el campo de sus abuelos, vivió una experiencia que, con Los años, consideró esencial para explicar Los orígenes de su filosofía del diálogo. Cada vez que podía, Buber entraba en el establo para acariciar gentilmente el cuello de largo pelambre con manchones grises de su caballo adorado. La experiencia era, para él, más que agradable. Era un acontecimiento amistoso y profundamente conmovedor. Antes de que le diera de comer, el caballo irguió delicadamente su maciza cabeza, movió las orejas y resopló con suavidad, como dando una señal que solo él podía reconocer.

Sin embargo, el encuentro entre el animal y el adolescente Buber no duró mucho tiempo. En otra ocasión, mientras Lo acariciaba, Buber se sorprendió al percibir y prestar más atención a su propia diversión y a la conciencia de su mano sobre la piel del animal que a la entrega del encuentro con el otro. AL día siguiente, el caballo ya no irguió su cabeza cuando Martin lo acarició. El momento mágico del encuentro se había esfumado.

Se pasó entonces de una relación Yo-Tú a una relación Yo-Ello. La relación Yo-Ello es La que se interesa por las propias sensaciones más que por la sensación surgida de la relación con el otro.

Muchas veces, señala Buber, las relaciones entre los seres humanos comienzan siendo Yo-Tú, pero después la rutina o suponer que se conoce totalmente al otro, hace que ya no se lo escuche y que cada persona se repliegue sobre sí mismo y se pierda de la riqueza de experimentar el encuentro con otros.

La relación Yo-Tú implica también una relación divina e inmortal. Cada encuentrojue se tiene con otro ser humano u otro ser u objeto de la naturaleza es una relación con Dios, porque, para Buber, Dios está en todas partes. Hay chispas de Dios en todos lados.

Para Buber es posible la relación Yo-Tú entre Las personas y entre los seres humanos v toda la naturaleza, ya sea animada como en el caso del caballo o de un árbol, o inanimado como una roca o un trozo de mica.

En 1942, durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), mientras centenares de miles de hombres se masacraban entre sí y otros millones eran llevados a campos de concentrado-y cámaras de gas, Buber se volvió a preguntar, en su libro homónimo: ¿Qué es el hombre?

Y respondía:

“El hecho fundamental de la existencia humana no es ni el individuo en cuanto tal ni la colectividad en cuanto tal. Ambas cosas, consideradas en sí mismas, no pasan de ser formidables abstracciones. El individuo es un hecho de la existencia en la medida en que se edifica con vivas unidades de relación. El hecho fundamental de la existencia humana es el hombre con el hombre. Lo que singulariza al mundo humano es, po” encima de todo, que en él ocurre entre ser y ser algo que no encuentra par en ningún otro rincón de la naturaleza”. [21]

q.La existencia humana como absurdo

En la novela El extranjero (1942), el escritor y filósofo Albert Camus describe la historia de Mersault que, al comienzo del relato, recibe un telegrama donde se le informa del fallecimiento de su madre. Debe partir hacia el asilo de ancianos de Marengo, donde ella vivía. Pide permiso a su patrón y emprende el viaje.

En el asilo, Mersault se niega a ver el cuerpo de su madre. Durante el velatorio, en lugar de llorar a su madre y de expresar dolor, conversa con el conserje de banalidades, fuma, se molesta frente al llanto de una de las mujeres, se muestra indiferente y abstraído en sus preocupaciones, y finalmente se duerme. El entierro le resulta aún más pesado debido al intenso calor de la jornada. Una vez terminado, expresa su alegría por regresar a Argel.

Cuando despierta y se da cuenta de que es sábado, se siente feliz al saber que aún tiene todo el fin de semana por delante, y decide ir a bañarse al mar. En la playa se encuentra con María Cardona, una antigua compañera de trabajo. La invita al cine y luego pasan juntos la noche. A María le impresiona que hayan hecho el amor a tan pocas horas del entierro de la madre de Mersault, sin embargo, no expresa ningún comentario. El domingo transcurre aburrido para Mersault. El lunes, al regresar a su trabajo, su patrón lo saluda por el Luto y le pregunta por la edad de su madre, pero Mersault no la recuerda.

Demuestra indiferencia ante la pérdida del viejo perro de su vecino, y cuando un amigo, Raymond, le cuenta sus asuntos amorosos y también cuando el jefe le propone enviarlo a una oficina que instalará en París. Mersault expresa que le da igual, que nunca se cambia de vida, que todo es lo mismo.

Finalmente, invitado por Raymond a una cabaña en la playa en las afueras de Argel, Mersault se ve envuelto en una rencilla de Raymond con unos árabes. Sofocado por el intenso calor, más tarde, Mersault encuentra a uno de los árabes que había herido a Raymond. Cuando el árabe le muestra su cuchillo, él le dispara y vuelve a dispararle cuatro veces más. Ese domingo, Mersault había sido, por primera vez, feliz y no indiferente. Sin embargo, el asesinato del árabe rompió el equilibrio del día.

En el juicio por asesinato, el fiscal insiste en juzgarlo no tanto por su crimen, sino también por no haber sido un buen hijo, por haber llevado al asilo a su madre, por negarse a ver su cuerpo, por no haber llorado y haber hecho el amor con una mujer a las pocas horas

del entierro de su madre. Mersault siente que hablan más de él que del crimen que cometió.Cuando el presidente del tribunal le pregunta si desea decir algo, expresa que no tuvo intencion de matar al árabe, que todo fue por causa del sol. Ante esa respuesta, todos ríen en la sala.,Se le declara culpable de asesinato y se lo condena a muerte. Cuando el capellán le ofrece el consuelo de Dios ante la muerte, Mersault reacciona violentamente y le dice que todos estamos condenados a muerte.

Es posible interpretar que mediante el personaje de Mersault, Albert Camus mostró lo que conceptúa como el absurdo de la vida humana. [22]

r.El hombre unidimensíonal

Para el filosofo Herbert Marcuse, perteneciente a la denominada Escuela de Frankfurt, el capitalismo tiene reprimidos sus placeres, el disfrute de sus momentos de 5 de vida y de amor por las normas sociales, la internalización de la culpa y la moral del trabajo. El instinto de muerte (tanatos) predomina bajo las formas sociales capitalistas como instinto de vida (eros).

En las sociedades del capitalismo avanzado, las características del trabajo (alienado y no gratificante) suponen también el control del tiempo libre -el único momento que el ser humano reserva para el placer-, la renuncia a la vida instintiva y la represión de los instintos sexuales porque se busca que todas las fuerzas se desvíen hacia la producción de mercancías y el deseo de consumir.

Marcase fue el ideólogo del Mayo francés, la revolución estudiantil más importante del siglo XX. En mayo de 1968, los estudiantes parisinos reclamaron junto a los obreros por la justicia social y la liberación sexual. [23]

s.El sujeto posmoderno

Michel Foucault, uno de los filósofos franceses más influyentes de la segunda parte del siglo XX, consideraba que el sujeto moderno es una construcción social. A partir de lo que Foucault llamaba saber o criterios de verdad propios de cada época histórica y de los apara¬tos de encierro paradigmáticos de la modernidad (escuelas, cárceles y fábricas), la sociedad burguesa procura construir sujetos uniformes y obedientes.
El saber está relacionado con los enunciados que se consideran verdaderos en cada época histórica. Así, por ejemplo, cuando Galileo Galilei enunció su teoría de que la tierra giraba alrededor del sol, y no al revés, tuvo que desdecirse de su afirmación -para no ser quemado en la hoguera por la Inquisición, como Giordano Bruno. Su verdad no coincidía con el saber ni con la verdad de esa época, en la cual el saber o la verdad eran principalmente de carácter religioso. El saber siempre está relacionado con el poder, con aquellos sectores beneficiados por las relaciones de poder.
Desde el siglo XVII, a partir del modelo de la cárcel, comienzan a consolidarse la escuela, el hospital, la prisión y la fábrica donde transcurre la mayor parte de la vida de las personas en los siglos siguientes. Las sociedades modernas se vuelven, según Foucault, vigiladoras y disciplinarias. Desde la escuela, el primer aparato de encierro, se vigila al niño para sujetar sus fuerzas y su imaginación, para que no se diferencie de los demás. Se controlan sus movimien¬tos para que sea útil, dócily productivo al sistema capitalista. Se lo prepara para que obedezca al ritmo de las campanadas como luego tendrá que obedecer al ritmo de las sirenas. Se modela su cuerpo y se cincela su corazón. En el tiempo histórico del capitalismo, s-e trata de vigilar qué hace el sujeto con su tiempo, porque hay que prepararlo para que produzca. Es decir, para Foucault, la escuela constituye, de alguna manera, la preparación para el mundo de la fábrica. Y las anormalidades serán subsanadas ya sea en el hospital o en la cárcel.
Este filósofo propone una estética de la existencia como forma de resistir a las sociedades normalizadoras. Como lo hizo Nietzsche. Esto es, hacer de cada vida una obra de arte. Que cada día sea diferente de los demás, pleno de belleza y que los seres humanos no seamos rutinarios ni parecidos los unos a los otros.[24]

Notas

[0] Juan Calvino, institucion de la religion cristiana libro I, cap. 1,pag.4

[1] http://www.palabracubana.org/Articulos/concepcion-cristiana-hombre.htm

[2] http://gamayo.blogspot.com/

[3] Citado por Floreal Ureta. Manual de Doctrina Cristiana, p.85, Casa Bautista de Publicaciones

[4] http://www.ucsm.edu.pe/rabarcaf/fividu09.htm

[5] Gustavo Schujman, Filosofia. Nociones de logica proposicional y logica de clases,pag. 112, ed. Aique,Argentina,1ª ed.

[6] Castillo, Abelardo. “Animales que piensan”, en: Clarín, Segunda Sección, 11/10/92, pág. 15 cit en Gustavo Schujman, Filosofia. Nociones de logica proposicional y logica de clases,pag. 121, ed. Aique,Argentina,1ª ed.

[7] http://www.ucsm.edu.pe/rabarcaf/fividu09.htm

[8] Marcelo Raffin, Filosofia Para Polimodal Educacion Secundaria Superior, 1 º ed. Buenos Aires,Argentina, ed. Tinta Fresca,2006,pag. 47-49

[9] Biblia de bosquejos de sermones: Gálatas, Efesios, Filipenses y Colosenses Escrito por Anónimo, Pág. 228, Editorial Portavoz, 2002 ,ISBN 0825410142, 9780825410147

[10] Gustavo Schujman, Filosofia. Nociones de logica proposicional y logica de clases,pag. 120, ed. Aique,Argentina,1ª ed.

[11] Gustavo Schujman, Filosofia. Nociones de lógica proposicional y lógica de clases,pag. 113, ed. Aique,Argentina,1ª ed.
[12] Cassirer Ernst. Antropología filosófica, México, Fondo de Cultura Económica, 1990, pp. 86-87, cit en Gustavo Schujman, Filosofia. Nociones de logica proposicional y logica de clases,pag. 113, ed. Aique,Argentina,1ª ed.

[13] En: Epicuro, Corta a Meneceo. Gustavo Schujman, Filosofia. Nociones de lógica proposicional y lógica de clases,pag. 113, ed. Aique,Argentina,1ª ed.

[14] Gustavo Schujman, Filosofia. Nociones de lógica proposicional y lógica de clases,pag. 115-116, ed. Aique,Argentina,1ª ed.

[15] Ibid,pag. 117,

[16] Gustavo Schujman,Filosofia. Nociones de lógica proposicional y lógica de clases,pag. 118-120, ed. Aique,Argentina,1ª ed.

[17] Domingo 03 de Enero de 2010,Por Débora Gutiérrez A. ,http://manuelgross.bligoo.com/content/view/694780/Internet-cambio-nuestro-cerebro-para-siempre.html

[18] Marcelo Raffin, Filosofia Para Polimodal Educacion Secundaria Superior, 1 º ed. Buenos Aires,Argentina, ed. Tinta Fresca,2006,pag. 46

[19] Ibid pag. 50

[20] Ibid

[21] Ibid,pag. 53-54

[22] Ibid,pag. 54-55

[23] Ibid

[24] Ibid ,pag. 57

Los abusos conciernen a un reducido número de sacerdotes

Philip Jenkins, profesor de la Universidad de Pensilvania, especialista de historia de las religiones y autor de Pedophiles and Priests. Anatomy of a Contemporary Crisis (Oxford University Press, 2001), explica en unas declaraciones a Le Monde (8-04-2010) lo que se desprende de las cifras en EE.UU.

Recuerda que el estudio estadístico más completo es el publicado en 2004 por el John Jay College of Criminal Justice de Nueva Yok, que examina todas las denuncias por abusos sexuales contra el clero católico americano entre 1950 y 2002 (cfr. Aceprensa, 10-03-2004). Muestra que alrededor del 4,5% de todos los sacerdotes (en ese periodo hubo unos 100.000 sacerdotes en activo) fueron acusados de al menos un acto sexual reprensible con un menor de 18 años.

A juicio de Jenkins, “esta cifra sobrestima probablemente la realidad”. Aunque algunos casos nunca hayan sido denunciados a las autoridades judiciales, “ese total engloba un gran número de casos basados en acusaciones con poca base, y, en gran parte de estos casos, los cargos han sido abandonados. Además, de los 4.392 sacerdotes acusados, cerca del 56% lo eran por un solo caso”.

Lo que constata el estudio es que “lo esencial de las acusaciones se concentra en un pequeño número de sacerdotes. Estos ‘agresores compulsivos’ acumulan a veces varios centenares de denuncias cada uno. Un grupo reducido de 149 sacerdotes representan un cuarto de las acusaciones a lo largo de medio siglo”.

“En todo el periodo del estudio, hay unos 200 menores agredidos al año, dentro de una Iglesia que cuenta entre 45 y 55 millones de miembros, y alrededor de 50.000 sacerdotes en activo por año”.

No es fácil establecer comparaciones con otras instituciones porque no se han hecho en ellas estudios del mismo nivel detallado, pero Jenkins recuerda que “ciertos estudios muestran una tasa de abusos superior en las escuelas laicas, aunque las pruebas científicas no sean suficientemente consistentes”.

Jenkins sitúa la respuesta de la Iglesia a estos escándalos dentro del contexto cultural de las distintas épocas en que se producen. “Actualmente, la paidofilia se considera por las autoridades sanitarias y por los medios de comunicación como un comportamiento extremadamente destructor, lo que da lugar a un trato particularmente severo. Pero esta actitud es relativamente reciente. De los años 50 a los años 70, la percepción de la paidofilia era muy diferente”. Mientras que en los años 40 y 50 una serie de escándalos provocaron que estuvieran mal vistos un conjunto de comportamiento sexuales, después, como reacción contra esos excesos, se impusieron “interpretaciones mucho más laxas, que han predominado hasta la mitad de los años 70”.

“Esta actitud desinhibida culminó a finales de los años 60, cuando los criminólogos y psiquiatras reclamaron la despenalización de una serie de actos, la reducción de las penas y una flexibilización de los tratamientos para los abusadores. En el mismo momento florecía en EE.UU. la pornografía infantil, libremente accesible en las sex-shops entre 1972 y 1977”.

“La respuesta de la Iglesia a los abusos sexuales cometidos en su seno se inscribe en buena parte en el contexto legislativo, político y moral de la época, y evoluciona en función de él entre 1950 y la actualidad. En los años 60 y 70, la Iglesia creyó poder tratar el problema transfiriendo a los sacerdotes acusados y incitándoles a someterse a tratamiento. En cambio, desde comienzos de los años 90 se desarrollan los procedimientos a gran escala para prevenir la paidofilia y responder de manera eficaz a las denuncias. Desde 2002, la Iglesia católica americana ha adoptado una actitud de ‘tolerancia cero’ que prevé la suspensión inmediata de todo sacerdote sospechoso de abusos”.

El 0,4% en Inglaterra y Gales

Datos sobre la incidencia de este problema en Inglaterra y Gales se encuentran en un comunicado de prensa firmado por el arzobispo Vincent Nichols, presente de la Conferencia Episcopal (The Times, 26-03-2010).

Aunque, dice, “un solo caso es suficiente para justificar enojo y vergüenza”, la realidad es que “en los últimos 40 años, menos del 1% de los sacerdotes católicos en Inglaterra y Gales (exactamente el 0,4%) han sido acusados de abusos a menores. Y menos aún han sido encontrados culpables”.

Respecto a la colaboración con las autoridades civiles, Nichols señala que desde 2001 “la política acordada por los obispos ha sido informar a la policía o a las servicios sociales de todas las acusaciones de abusos contra menores, por muy lejanas que fueran en el pasado”. Nichols recuerda que desde 2002 la Iglesia católica “ha hecho público el número de acusaciones recibidas en la Iglesia, el número de las transmitidas a la policía, las decisiones tomadas y el resultado. Por lo que yo sé, ninguna otra organización en el país hace lo mismo. Lejos de encubrir nada, se trata de una total transparencia”.

http://www.aceprensa.com/articulos/print/2010/apr/08/los-abusos-conciernen-un-reducido-numero-de-sacerdotes/

Guía sobre procedimientos en casos de abusos sexuales

La legislación aplicable es el Motu Proprio “Sacramentorum Sanctitatis tutela” de 30 de abril de 2001, junto con el Código de Derecho Canónico de 1983. Esta es una guía introductoria que puede ser útil para no especialistas.

A. Procedimiento Previo

La diócesis local investiga todas las denuncias de abuso sexual de un menor por parte de un clérigo.

Debe seguirse siempre el derecho civil en materia de información de los delitos a las autoridades competentes

Si la acusación es plausible, el caso se remite a la CDF. El obispo local transmite toda la información necesaria a la CDF y expresa su opinión sobre los procedimientos que hay que seguir y las medidas que se adoptarán a corto y a largo plazo.

Debe seguirse siempre el derecho civil en materia de información de los delitos a las autoridades competentes.

Durante la etapa preliminar y hasta que el caso se concluya, el obispo puede imponer medidas cautelares para salvaguardar a la comunidad, incluyendo a las víctimas. De hecho, el obispo local siempre tiene el poder de proteger a los niños restringiendo las actividades de cualquier sacerdote de su diócesis. Esto forma parte de su autoridad ordinaria, que le lleva a ejercer cualquier medida necesaria para asegurar que no se haga daño a los niños y este poder puede ser ejercido a discreción del obispo antes, durante y después de cualquier procedimiento canónico.

Durante la etapa preliminar y hasta que el caso se concluya, el obispo puede imponer medidas cautelares para salvaguardar a la comunidad

B. Procedimientos autorizados por la CDF

La CDF estudia el caso presentado por el obispo local y también pide información complementaria cuando sea necesario.

La CDF tiene una serie de opciones:

B1. Procesos Penales

La CDF podrá autorizar al obispo local para llevar a cabo un proceso penal judicial ante un tribunal local de la Iglesia. En estos casos todo recurso se sometería a un tribunal de la CDF.

La CDF podrá autorizar al obispo local para llevar a cabo un proceso penal administrativo ante un delegado del obispo local con la asistencia de dos asesores. El sacerdote acusado está llamado a responder a las acusaciones y a revisar las pruebas. El acusado tiene derecho a presentar recurso a la CDF contra el decreto que lo condene a una pena canónica. La decisión de los cardenales miembros de la CDF es definitiva.

En caso de que el clérigo sea juzgado culpable, tanto los procesos penales judiciales como administrativos pueden condenarlo a una serie de penas canónicas, la más grave de las cuales es la expulsión del estado clerical. La cuestión de los daños también se puede tratar directamente durante estos procedimientos.

B2. Casos referidos directamente al Santo Padre

En casos muy graves en que el juicio penal civil haya declarado culpable al clérigo de abuso sexual de menores de edad o cuando las pruebas son abrumadoras, la CDF puede optar por llevar el caso directamente al Santo Padre con la petición de que el Papa promulgue con un decreto “ex officio” la expulsión del estado clerical. No hay recurso canónico en contra de tal decisión pontificia.

La CDF también presenta al Santo Padre las peticiones de sacerdotes acusados que, habiendo reconocido sus delitos, piden la dispensa de las obligaciones del sacerdocio y desean volver al estado laical. El Santo Padre concede estas peticiones por el bien de la Iglesia (“pro bono Ecclesiae”).

B3. Medidas disciplinarias

En los casos en que el sacerdote acusado haya admitido sus delitos y aceptado vivir una vida de oración y penitencia, la CDF autoriza al obispo local a emitir un decreto que prohíba o restrinja el ministerio público de dicho sacerdote. Dichos decretos se imponen a través de un precepto penal que implica una pena canónica en caso de violación de las condiciones del decreto, sin excluir la expulsión del estado clerical. Contra tales decretos es posible el recurso administrativo ante la CDF. La decisión de la CDF es definitiva.

C. Revisión del Motu Propio de 2001

Desde hace algún tiempo la CDF ha emprendido una revisión de algunos de los artículos del Motu Proprio “Sacramentorum Sanctitatis tutela”, con el fin de actualizar dicho Motu Proprio de 2001 a la luz de las facultades especiales concedidas a la CDF por los Papas Juan Pablo II y Benedicto XVI. Las modificaciones propuestas bajo discusión no cambiarán los procedimientos antes mencionados (A, B1-B3).

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Original en inglés. Traducción del Vatican Information Service.

http://www.aceprensa.com/articulos/2010/apr/12/guia-sobre-procedimientos-en-casos-de-abusos-sexuales/

225 Peliculas Cristianas para Evangelizar en la Iglesia

Nuevamente para mis amigos dewww.DevocionalesCristianos.org , quiero aportar una relación de 225 Peliculas Cristianas, la lista anterior que publique era de 170 Peliculas Cristianas gratis las cuales puedes ver OnLine , pero ahora hemos agregado casi unas 50 Peliculas Cristianas mas .

Como escribí en el post anterior , cuando dirigía un grupo de Jóvenes en Perú , era muy difícil conseguir peliculas cristianas , y mucho mas difícil para Jóvenes Cristianos .Estas peliculas Cristianas son encontradas en la web , lo que nosotros en www.DevocionalesCristianos.orghemos hecho es agruparlas para facilidad de todos Uds.

En algunos casos las peliculas cristianas pueden bajarlas , en otros casos no .Deseamos aclarar queDevocionalesCristianos.org esta en contra de la piratería , por lo cual después de asistir las películas puedas comprar las originales .Entiendo que hasta el día de hoy en nuestra latinoamerica aún es un poco difícil de conseguir peliculas cristianas , pero si buscas encuentras y así apoyas al cine cristiano .

Recuerdo que estaba en un super market aquí en Sao Paulo Brasil , me encontraba con mi esposa y vimos una promoción de Peliculas Cristianas a un precio muy bueno , así que decidí tener mi propia colección de PELICULAS CRISTIANAS ORIGINALES EN CASA , creo que compre unos 30 DVD’S , de esta manera apoyamos como dije , a las productoras cristianas que se esfuerzan en hacernos llegar mejores producciones cada cierto tiempo.

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También quiero decirles que estas 225 Peliculas Cristianas gratis , están en servidores externos como : Youtube.comVideo.Google.com , Megavideo etc.Así que nosotros no podemos hacer nada por arreglar la calidad de la imagen , auido , o leyendas .Tampoco podemos hacer nada por la demora de las mismas .A veces hay demasiada gente conectada y es difícil acceder a ellas .

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Conocerse a uno mismo

Conocerse a uno mismo

Autor:Paulo Arieu

I. Introducción

Richard Chenevix Trench (Dublín, 9 de septiembre de 1807 – Londres, 28 de marzo de 1886), arzobispo anglicano, poeta, lexicógrafo e hispanista irlandés,también conocido como El Arzobispo Trench,dijo que

La Sagrada Escritura no es un tratado de Historia Natural: basta un solo capítulo para decirnos que “Dios creó los cielos y la tierra.” El hombre es la figura central o, mejor dicho, la única figura en ese cuadro; todo lo demás que existe le sirve como de fondo. No es solamente una de las criaturas del planeta, la más elevada de todas ellas, sino su rey: el sol, la luna, las estrellas y toda la creación reciben su importancia y valor de sus relaciones con el hombre.[0]

El tercer capítulo del Génesis es uno de los más grandes capítulos de la Biblia. El arzobispo Trench le llamó el capítulo más importante, porque sin éste, el resto de las Escrituras no tendría significado. [1]

Ken Miller es doctor en ciencias biológicas por la Universidad Estatal de Colorado, y en la actualidad enseña biología en la Universidad de Brown. Su tarea experimental está relacionada con el estudio de las membranas biológicas,en una entrevista que se le realizó explicó su opinion acerca de la biblia, afirmando que

hay que tener en cuenta que la Biblia no es un libro sino una biblioteca, un conjunto de libros. Algunos de esos libros están claramente escritos como alegorías y metáforas. El Cantar de los Cantares, por ejemplo, es un poema de amor. El Libro de Job es una meditación acerca de la naturaleza del diablo. Los Salmos son oraciones que usan lenguaje metafórico, no literal, para describir el poder y la fuerza de Dios. Los Evangelios son acontecimientos sobre la vida de Jesús, escritos varias décadas después de su muerte con clara intención de ser el registro histórico de su vida.
El Génesis, por otra parte, relata de forma poética y metafórica la historia de la creación del universo. Claramente no intenta ser ni un documento histórico ni científico. Más bien es un relato que define la relación entre el Creador y su creación. Los escritores cristianos primitivos, fundamentalmente S. Agustín, enfatizaron en que el Génesis no es un relato científico sino espiritual.
Es también importante hacer notar que el énfasis en leer la Biblia literalmente no forma parte del cristianismo tradicional, sino que es algo reciente. La lectura literal de todas las Escrituras (en un sentido histórico y científico) fue defendido por algunos grupos fundamentalistas cristiano de los EEUU a finales del siglo XIX, y por tanto en realidad equivale a una visión revisión tanto del papel como del mensaje del Génesis. [2]

También citó a Juan Pablo II, quien dijo que

“La Biblia nos habla del origen del universo, no para darnos un tratado científico, sino para establecer las correctas relaciones del hombre con Dios y con el universo. Las Sagradas Escrituras simplemente desean declarar que el universo ha sido creado por Dios, y con el fin de mostrar esa verdad se expresan en el vocabulario que se usaba en cosmología en los tiempos en que fue escrito” [3]

Es en este libro, “el único que satisface a la razón”[4], que explica que el hombre es pecador y porque lo es, sabiendo que cuando Dios lo creó no era así, sino que “vió Dios que todo era bueno en gran manera” (Gen 1:31)

Samuel Chadwick dijo que

“Si el hombre no fuera pecaminoso, las Escrituras no serían de valor y los evangelios serían un engaño”. [5]

Las escrituras nos presentan con claridad que antes de la caída de Adán no existía ni el pecado ni la muerte. Ambos vinieron como consecuencia de la transgresión del hombre.

  • “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron” (Ro. 5:12).

También es evidente que los efectos del pecado de nuestros primeros padres no se limitó a ellos. Durante el tiempo de Noé:

  • “Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente al mal” (6:5).

Fueron tales sus consecuencias, que toda la raza humana fue infectada por el pecado. El salmista escribió:

  • “Jehová miró desde los cielos sobre los hijos de los hombres, para ver si había algún entendido, que buscara a Dios. Todos se desviaron, a una se han corrompido; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno” (14:2-3).

Matthew Henry, comentó que

“La historia de este capítulo es tan triste … como algunas otras que tenemos en la Biblia. En los capítulos anteriores tuvimos el agradable cuadro de santidad y felicidad de nuestros primeros padres, la gracia y favor de Dios, y la paz y belleza de toda la creación, todo era bueno, el hecho es que muy bueno; pero aquí la escena se altera. En este pasaje tenemos la descripción del pecado y miseria de nuestros primeros padres, la ira y maldición divina contra ellos, la paz de la creación se perturba, y su belleza manchada y ennegrecida, todo quedó mal, el hecho es que muy mal” [6]

Debemos considerar al hombre como la obra maestra de la creación, Dios lo hizo a su imagen y semejanza, y lo coronó de gloria y honor. Luego que terminen los primeros capitulos del Genesis,veremos al hombre como es hoy, lo vemos tal com onos muetsra la biblai que el hombre es un pecador, “con su corona sin lustre y en el suelo llena de polvo.”[7]

El Obispo South.dijo que

Si bien en las demás criaturas no vemos sino rastro de las huellas de Dios, en el hombre tenemos su misma imagen trazada por sus manos. [8]

Como nos damos cuenta al leer el genesis,

“Ya en la mañana de la historia de la creación las oscuras nubes del pecado aparecieron en el firmamento y con aterradora rapidez llenaron de tinieblas toda la tierra.” [9]

Y

“si no fuera por las gloriosas esperanzas sugeridas en el verso 15, el cuadro del capítulo tres de Génesis sería una oscuridad completa y desesperación total. [10]

En el Templo de Delfos aparecía un aforismo que a muchos filósofos hizo pensar.”Conocete a ti mismo”

«Tales, hijo de Esamías, fue el primero en decir “conócete a ti mismo”, y por esta razón le entregaron por unanimidad el trípode de oro. Quilón de Esparta, por codicia de fama, fue el único que le robó la máxima; lo cual hace pensar que a veces también la sabiduría puede beber de las fuentes de Dioniso. Pero volvamos ahora al objeto de nuestra reunión.» [11]

Cuenta una pequeña y muy interesante leyenda que al gran filósofo y matemático griego Tales de Mileto, se le acercó un día un sofista quien tratando de confundirlo le hizo nueve preguntas a manera de probar su sabiduría: [12]

  • que es lo mas antiguo? Dios, porque siempre ha existido
  • que es lo mas bello? El universo, porque es obra de Dios
  • cual es la mayor de todas las cosas? El espacio, porque contiene todo lo creado
  • que es lo más constante? La esperanza, porque permanece en el hombre después que lo ha perdido todo
  • cual es la mejor de todas las cosas? La virtud, porque sin ello no existiría nada bueno
  • cual es la más rápida de todas las cosas? El pensamiento, porque en menos de un minuto nos permite volar hasta los confines del universo
  • cual es la mas fuerte de todas las cosas? La necesidad, porque es con lo que el hombre enfrenta a todos los peligros en la vida
  • cual es la mas fácil de todas las cosas? Dar consejos,
  • Luego vino la ultima pregunta que dejó atónito al sofista quien no logró entender la respuesta de tales:
  • ¿y cual es la más difícil de todas las cosas? El sabio respondió: “conocerse a si mismo”.
  • Se dice que Sócrates tenia un aspecto no muy agradable; platón lo comparaba con los silenos, por fuera grotescos y por dentro lleno de dioses.
  • El dominio de si mismo, la doma de las pasiones es uno de los grandes temas Socráticos.
  • Se preguntaba él ¿en que se diferencia de una bestia el hombre sin dominio de sí e incontinente?. Incluso, se dice que cuando Sócrates bebía licor mantenía el pleno dominio de sí, porque sus apetitos y pasiones los tenía bajo control.
  • “Conózcase Usted a Sí Mismo”

Tales de Mileto,no fue el único que valoró la sabiduría

Jenófanes era un moralista, pero también tenía sentido del humor, que es como decir un vicio y una virtud. Nada le parecía bien: aparte de con Homero la tomó con Hesíodo, Tales, Pitágoras,Epiménides y con cualquiera que hubiese sido más famoso que él. Una vez incluso se quejó de los deportistas: «No es justo», dijo, «que un hábil púgil, que un valiente atleta en el pentatlón, en la lucha o en la velocidad de las piernas, reciba más honores y riquezas que quien enseña sabiduría, porque ésta, a mi parecer, vale más que la fuerza física de los hombres y de los caballos» [13]

Conocerse bien a uno mismo,probablemente es lo mas dificil, ya que la gente no puede soportar las conclusiones alcanzadas por un análisis completamente honrada y objetiva de sí misma. Prefieren creer que sus motivos son más nobles, que su carácter moral es superior y que, por lo general, son mejores personas de lo que son en realidad. Ningún artista podría pintar un retrato exacto de sí mismo sin usar un espejo o, por lo menos, sin recordar como era su imagen en el espejo. De igual manera, ningún ser humano puede obtener un retrato exacto de sí mismo sin usar la Biblia.

La Biblia es al yo moral y espiritual (el alma) lo que es el espejo a la cara de uno (1 Co. 13:12; Stg. 1:23). Sin embargo, tal como la gente puede rehusar, o ignorar, la información obtenida del espejo para corregir sus manchas físicas, también puede rechazar la ayuda de la Biblia para corregir la fealdad de sus almas.

Según afirma Lewis Sperry Chafer,

“de acuerdo al testimonio de la Escritura, el hombre, en su forma humana presente, fue creado por Dios como la conclusión y consumación de toda la creación. Se dice del hombre que fue hecho a la imagen y semejanza de Dios (Gn. 1:26) y que Dios respiró en él el aliento de vida (Gn. 2:7). Estas distinciones califican al hombre por sobre todas las otras formas de vida que están sobre la tierra e indican que el hombre es una criatura moral con intelecto, capacidad para sentir y voluntad.” [14]

Hay una vieja inscripción en el frontispicio del templo de Delfos que decia “conócete a ti mismo”. El conocerse a uno mismo y conocer a los otros que son como uno mismo (a los demás hombres) ha sido el contenido principal de la sabiduría humana. Además, el conocerse a sí mismo es además requisito de madurez personal; pues no se pasa de la infancia a la adultez sin preguntarse ¿qué es un hombre y qué o quién soy yo?.

La respuesta a tal pregunta la debe buscar cada generación humana,

“La visión del hombre, que entre los griegos fue de carácter esencialista y estática, tuvo un concepto cíclico de la historia. Mientras que la visión cristiana es progresiva y marca un cambio profundo respecto a la filosofía griega, pues se trata de una historia soteriológica interpretada desde Cristo como eje y centro de la historia que es la base unitaria tanto en san Pablo, san Agustín ” y el controvertido teólogo, filósofo y paleontólogo “Teilhard de Chardin [15]

Calvino era conciente de la realidad interior del ser humano, por eso afirmaba que

“es cosa evidente, que el hombre nunca jamás llega al conocimiento de sí mismo, si primero no contempla el rostro de Dios y, después de haberlo contemplado, desciende a considerarse a sí mismo. Porque estando arraigado en nosotros el orgullo y soberbia, siempre nos tenemos por justos, perfectos, sabios y santos, a no ser que con manifiestas pruebas seamos convencidos de nuestra injusticia, fealdad, locura y suciedad; pero no nos convencemos si solamente nos consideramos a nosotros y no a Dios, el cual es la sola regla con que se debe ordenar y regular este juicio.

Porque como todos nosotros estamos por nuestra naturaleza inclinados a la hipocresía, cualquier vana apariencia de justicia nos dará tanta satisfacción como si fuese la misma justicia. Y porque alrededor de nosotros no hay cosa que no esté manchada con grande suciedad, lo que no es tan sucio nos parece limpísimo mientras mantengamos nuestro entendimiento dentro de los límites de la suciedad de este mundo; de la misma manera que el ojo, que no tiene delante de sí más color que el negro, tiene por blanquísimo lo que es medio blanco u oscuro.” [16]

A pesar de esto, podemos decir que la concepción cristiana del hombre es fundamentalmente optimista,porque

“aunque reconoce la presencia del mal en el mundo y sus efectos negativos para la condición humana, rehúsa convertir al mal en una realidad positiva. Lo interpreta, no como un dato constitutivo de la realidad, sino como una especie de accidente que toca al ser humano muy profundamente, pero sin comprometer radicalmente sus posibilidades. El mal ha entrado en el mundo. El mal obra en él actualmente, pero la fe cristiana comporta la esperanza de que será, en última instancia, definitivamente superado.[17]

En la resurrección,nuestros cuerpos serán transformados, en cuerpos espirituales, semejantes en gloria al del Señor Jesucristo.

Debido a la entrada del mal al mundo, es que los humanos tenemos tendencia a desvirtuar el concepto que Dios nos ha revelado acerca del hombre,o lo que es aún todavía peor, ignorarlo. Y es por eso que han surgido diversas interpretaciones de lo que es el hombre a lo largo de estos ultimos tiempos, conceptos que en respuesta a la pregunta que se hace el salmista David, en vez de procurar hallar respuesta en Dios a sus interrogantes, estos son respondidos de acuerdo a arquetipos totalmente distorsionados.

“La tradición cristiana”, a la luz de la revelacion bíblica, “entiende que la semejanza con Dios, inserta en la naturaleza humana, ha sido “deformada” por el pecado. Por eso, cada hombre recibe también en su naturaleza, la misteriosa huella de un eficaz «pecado original», que se manifiesta en algunas quiebras, heridas o disfunciones. Y cada uno contribuye a aumentarlas con sus incoherencias morales.” [18]

Hace ya más de veinticinco siglos, Tales de Mileto afirmaba que la cosa más difícil del mundo es conocerse a uno mismo [19] Conocerse bien a uno mismo representa un primer e importante paso para lograr ser artífice de la propia vida, y quizá por eso se ha planteado como un gran reto para el hombre a lo largo de los siglos. La observación de uno mismo permite separarse un poco de nuestra subjetividad, para así vernos con un poco de distancia, como hace el pintor de vez en cuando para observar cómo va quedando su obra.Observarse a sí mismo es como asomar la cabeza un poco por encima de lo que nos está ocurriendo, y así tener una mejor conciencia de cómo somos y qué nos pasa. Por ejemplo, es diferente estar fuertemente enfadado, sin más, a estarlo pero dándose uno cuenta de que lo está, es decir, teniendo una conciencia autorreflexiva que nos dice: «Ojo con lo que haces, que estás muy enfadado».

El sicólogo Sigmund Freud supuestamente descubrió la mente subconsciente. Un vez dijo:

“Esto significa que a veces hacemos cosas sin saber por qué las estamos haciendo” [20]

Sin embargo, otros que precedieron a este sicólogo reconocieron el poder e importancia de la mente subconsciente (Cicero, Thales, Montaigne y Rochefoucauld). Si el hombre medio tuviera que dar una descripción de sí mismo, incluidos los rasgos de su personalidad, su carácter y sus puntos fuertes y débiles, ¿sería este retrato bastante exacto y completo? El proverbio conocido “conózcase usted a sí mismo,” fue escrito, según lo que se cree, sobre el templo de Delfos, Grecia (Diccionario de Citas Famosas, p. 615). Sin embargo, en un sentido, la exhortación de conocernos a nosotros mismos es sumamente irónico. No obstante, hay mucha evidencia de que no sólo es posible para una persona no conocer su propia mente sino que también una de las grandes aflicciones de los seres humanos es la ignorancia de sí mismos. [21]

II. La Biblia y el Conocimiento de Uno Mismo [22]

1) Un hombre se ve tal como es, pero finge no ser así.
2) Esto es comparable al hombre que oye la Palabra de Dios pero no hace nada para aplicársela a sí mismo o corregir sus defectos.

a. La Biblia se describe como un espejo en el cual el hombre se examina, pero es capaz de verse tal como es, alejarse del espejo y ¡olvidarse de su aspecto!

b. Esto es una descripción de engañarse uno a sí mismo.

c. Existe un conflicto en casi todos los seres humanos. Por una parte, nuestra consciencia nos dice que tenemos que hacer lo correcto y, por otra parte, la carne nos dice que tenemos que hacer lo malo (Ro. 7:14-23; Gá. 5:17). Para solucionar este conflicto muchos simplemente entran en un “estado de negación” en el cual se convencen a sí mismos para poder creer que lo malo que están haciendo es bueno y que son impulsados por motivos más puros y justos de lo que son en realidad.
d. El triste y muy trágico hecho del asunto es que muchos se sorprenderán al ver su propia condenación en el juicio final (Mt. 7:21-23; 25:41-46).

e. La misma palabra “consciencia” (griego, “suneidesis”) significa literalmente “con conocimiento” (Diccionario Expositivo de Vine). Esta palabra parece indicar que hay dos partes de la mente y que el conocimiento intelectual y conocimiento moral trabajan juntos para alcanzar un juicio (cf. Ro. 2:15).

f. La Biblia parece referirse a la existencia del subconsciente por amonestar a la gente a no engañarse a sí misma (Jer. 37:9; 1 Co. 3:18).

g. Algunos pecados son “ocultos” (Sal. 19:12; 90:8).

h. La persona que no valora la dificultad e importancia de conocerse a sí misma (o a su propia mente) simplemente no entiende la capacidad que tiene la gente de engañarse a sí misma (1 Co. 6:9; 15:33; Gá. 6:7; Stg. 1:16).

i. Cometió despiadadamente adulterio con la mujer de otro hombre e hizo arreglos para que muriera en la guerra cuando se enteró de que su esposa estaba encinta.
j. Sin embargo, parece que no era capaz de reconocer lo horrible de su pecado hasta que Natán le dijo: Tú eres aquel hombre” (12:1-7).

* Tan profunda fue su hipocresía que ellos pudieron mentir e infringir la Ley de Dios, matando a Jesús pero, al mismo tiempo, teniendo mucho cuidado a no contaminarse por entrar en el palacio de Poncio Pilato (Jn. 18:28).
k. Es difícil entender como los judíos pudieron observar los milagros de Jesús, oír Sus enseñanzas, conocer el cumplimiento de las profecías del Antiguo Testamento y aun así rechazarle.

l. Cerraron sus ojos espirituales para no verse a sí mismos tales como eran (Mt. 13:15).

m. Su preferencia por engañarse a sí mismos y su deseo de no conocerse a sí mismos tales como eran, fue tan fuerte que les condujo a un estado de horrible y muy evidente hipocresía.

Ejemplos bíblicos de personas que no llegaron a conocerse a sí mismas:

  • 1. David (2 S. 11,12).
    • a. Cometió despiadadamente adulterio con la mujer de otro hombre e hizo arreglos para que muriera en la guerra cuando se enteró de que su esposa estaba encinta.
    • b. Sin embargo, parece que no era capaz de reconocer lo horrible de su pecado hasta que Natán le dijo: “Tú eres aquel hombre” (12:1-7).
  • 2. Los gentiles (Ro. 1:28).
  • 3. Los judíos.
    • a. Es difícil entender como los judíos pudieron observar los milagros de Jesús, oír Sus enseñanzas, conocer el cumplimiento de las profecías del Antiguo Testamento y aun así rechazarle.
    • b. Cerraron sus ojos espirituales para no verse a sí mismos tales como eran (Mt. 13:15).
    • c. Su preferencia por engañarse a sí mismos y su deseo de no conocerse a sí mismos tales como eran, fue tan fuerte que les condujo a un estado de horrible y muy evidente hipocresía.
    • * Tan profunda fue su hipocresía que ellos pudieron mentir e infringir la Ley de Dios, matando a Jesús pero, al mismo tiempo, teniendo mucho cuidado a no contaminarse por entrar en el palacio de Poncio Pilato (Jn. 18:28).
  • 4. Los creyentes apóstatas (2 Ts. 2:8-12).

n. La Biblia también reconoce la importancia de conocerse uno a sí mismo y lo difícil que es obtener este conocimiento. A la consecuencia racial del pecado, generalmente, le llamamos pecado original o depravación heredada. El Dr. Har-Davies en el Génesis del Génesis le llama a la depravación del hombre

“la horrible cicatriz de la huella de Satanás” (p. 88). [23]

Adan Clarke le llama el contagio, y luego añade,

“La naturaleza humana tiene un contagio en su naturaleza, un principio de maldad que se opone a la verdad y santidad de Dios … Es una infección de la cual ningún hombre se libra: se propaga en toda la especie humana; ningún humano ha nacido sin ella: Es la infección de nuestra naturaleza …” (Teología Cristiana, p. 101). [24]

En su sermón acerca del “Pecado Original”, Juan Wesley dice que

“el gran fin de la religión es de renovar los corazones a la imagen de Dios, el de reconstruir la pérdida total de la justicia y verdadera santidad, la cual nosotros hemos heredado a través del pecado de nuestros primeros padres”. [25]

Luego él mismo dice,

“¡Conozca su enfermedad! ¡Conozca su remedio! Todos nacimos en pecado, por lo tanto debemos nacer otra vez debemos nacer de Dios. Por naturaleza somos totalmente corruptos; pero por gracia somos renovados totalmente. En Adán todos mueren; en el segundo Adán, Cristo, todos son vivificados”. [26]

A menos que nosotros veamos la inmensidad de la rebelión del hombre contra Dios como se nos presenta en Génesis 3, no podremos apreciar totalmente la redención que es nuestra por medio de nuestro Señor Jesucristo. “Porque si por la transgresión de aquél uno murieron los muchos, abundaron mucho más para los muchos la gracia y el don de Dios por la gracia de un hombre, Jesucristo. Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida” (Ro. 5:15-18).

III. Conclusión

“¿Qué es el hombre para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre, que lo visites?” , preguntaba el salmista David. Esta es la gran pregunta que todos debemos procurar hacernola con sinceridad

Esta pregunta que tiende a fijar el verdadero lugar del hombre en el universo y el fin que Dios se propuso al crearle, se encuentra tres veces en la Sagrada Escritura. Al proponerla, el Salmista compara y contrasta al hombre con el universo material. La relación del hombre con el mal y el pecado hace que Job se maraville de que Dios le magnifique y considere, y el autor de la Epístola a los Hebreos indudablemente estaba pensando en la relación del hombre con Jesucristo y de Jesucristo con toda la raza humana, cuando intenta descubrir por qué Dios se acuerda de él. A fin de dar una respuesta que defina satisfactoriamente la naturaleza humana, y muestre el fin que Dios se propuso al crear y redimir al hombre, precisa examinar la cuestión bajo todos estos puntos de vista.
El lugar del hombre en la economía de la naturaleza.’-Si comparamos al hombre con el universo material y nos limitamos a ponderar su naturaleza física, no vemos en él sino un átomo insignificante comparado con “los cielos, la luna y las estrellas” que Dios ha creado. Sin embargo, a pesar de su insignificancia, posee tal dignidad natural, tal gloria y honra, que sobrepuja a todo el universo material. Fue creado un poco menor que los ángeles, mas ha recibido dominio sobre todas las obras de Dios: sobre la naturaleza tanto animada como inanimada. Esta exaltación del hombre al lugar prominente y al poder que tiene sobre las demás criaturas no es mera poesía; el juicio que de él formó el Salmista, lo confirman los antropólogos, ora consideren el asunto desde el punto de vista de la teología, ora de la ciencia o de la filosofía. La teología natura] y la revelada difieren en la substancia de pensamiento y en el intModo de la prueba, pero se adunan al reconocer al hombre como la única criatura, cuya naturaleza y atributos la colocan sobre los demás seres del mundo. Para la ciencia, cuyo objeto principal es descubrir, examinar y clasificar los hechos de la existencia, el hombre es el hecho más Interesante. Para la filosofía y la metafísica, cuya misión no es simplemente saber los hechos, sino interpretar, entender y explicarlos, el hombre es el único ser a quien los principios y las leyes subyacentes de su existencia han colocado en un puesto mucho más elevado que el de las otras formas de la existencia de que tratan.[27]

Según el relato del Génesis, que es el único que satisface a la razón, el hombre es el postrer y más elevado producto de la creación, y esto es cierto ya se interprete la narración literalmente, ya de una manera simbólica y alegórica. Bien se entienda como enseñando que el hombre recibió su ser físico y espiritual debido a un acto especial e instantáneo del Creador, según ha enseñado siempre la gran mayoría de los cristianos, bien a un proceso de evolución divinamente guiado y ascendiendo por grados de las formas inferiores de la existencia, como enseñan muchos científicos y teólogos modernos, la conclusión que sacamos de uno u otro caso es idéntica: el hombre representa el grado más elevado en la escala de las existencias mundanales. Ya estudiemos la cuestión, “¿Qué es el hombre?” desde el punto de vista de la ciencia y de la filosofía, que son la interpretación de la naturaleza y sus leyes, ya desde el punto de vista de la teología, la cual interpreta la Sagrada Escritura, deducimos ser el hombre de tal naturaleza y dignidad, que todas las cosas inferiores que miran hacia arriba, y todas las cosas más elevadas que miran hacia abajo, le señalan como la más noble de las criaturas en la economía de la naturaleza.[28]

Dice una tradición antigua que cuando Dios concibió la idea de crear al hombre, llamó a los tres ministros que están siempre delante de su trono, la Justicia, la Verdad y la Misericordia, y les preguntó: ¿Haremos al hombre? La Justicia respondió: ¡Oh Dios, no le hagas, porque pisoteará tus leyes! La Verdad contestó: ¡Oh Dios, no le hagas, porque contaminará tus satuarios! Cayendo de rodillas y derramando lágrimas, la Misericordia exclamó: ¡Hazle, oh Dios! Yo le protegeré y guiaré por todas las sendas tortuosas por que tenga de pasar. Entonces Dios hizo al hombre y le dijo: ¡Oh, Hombre! hijo eres de la Misericordia; y como tal, anda y trata con tu hermano. [29]

A. La gente necesita tomar tiempo para conocerse a sí misma, porque el deseo de engañarse uno a sí mismo es muy fuerte y común en el mundo.

  • 1. Todos deben preguntarse: “¿Como soy yo en realidad?”
  • 2. Tienen que examinarse a sí mismos, sus corazones y sus motivos a la luz de la Palabra de Dios (2 Co. 13:5).

B. La condenación en el Juicio Final sólo será más triste para los que han pasado toda su vida engañándose a sí mismos.

Reflexión:

Cuando Dios mismo caminó sobre la tierra como un hombre, lavó pies, recibió niños y voluntariamente entregó Su vida para librarnos de la tiranía egocéntrica del pecado. Su ejemplo hace que Su mandato tenga validez.[30]

Nosotros podemos hacer grandes cosas para el Señor , si estamos dispuesto a hacer pequeñas cosas por los otros.Para eso es importante que nos conozcamos a nosotros mismos bien.

Cuando tenía siete años, Richard Bernstein admiraba la habilidad atlética y la valentía de Jackie Robinson porque era el primer afro-americano que jugó en las ligas mayores de béisbol de la era moderna. Unos cuantos años después, mientras trabajaba en el campo de golf de una ciudad pequeña, Bernstein quedó atónito al encontrarse cargando la bolsa de su héroe, Jackie Robinson. Mientras la lluvia demoraba el partido, Robinson sostenía un paraguas sobre las cabezas de ambos y compartió su barra de chocolate con el joven cargador de palos de golf. Ya como escritor de un importante periódico, Bernstein citó ese humilde acto de amabilidad como una marca de grandeza que jamás olvidó. 

La verdadera grandeza se muestra por medio de la humildad, no por el orgullo. Jesucristo demostró y enseñó esto de manera poderosa, al decirles a Sus ambiciosos discípulos:

  • «Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos» (Mat. 20:26-28). [31]

Notas

[0] Wilbur F.Tillet, La doctrina de la salvación Estudio sobre las doctrinas cristianas que se refieren a la vida espiritual, pag. 20 ed. Clie

[1] http://www.institutoalma.org/CorazonYVida/Gen-L4.htm

[2] http://cnho.wordpress.com/2010/03/01/k-miller-”el-diseno-inteligente-ensena-a-los-estudiantes-a-no-ser-curiosos-intelligent-design-teaches-the-students-to-not-be-curious”/

[3] Juan Pablo II, Cosmología y Física Fundamental, 3ª ed., octubre de 1981, cit en http://cnho.wordpress.com/2010/03/01/k-miller-”el-diseno-inteligente-ensena-a-los-estudiantes-a-no-ser-curiosos-intelligent-design-teaches-the-students-to-not-be-curious”/

[4] http://www.buscad.com/sermones-etc/ti-conozcase.html

[5] http://www.institutoalma.org/CorazonYVida/Gen-L4.htm

[6] Ibid

[7] Ibid

[8] Wilbur F.Tillet, La doctrina de la salvación Estudio sobre las doctrinas cristianas que se refieren a la vida espiritual, pag. 20 ed. Clie

[9] http://www.institutoalma.org/CorazonYVida/Gen-L4.htm

[10] Ibid

[11] http://www.upasika.com/docs/atica/Crescenzo%20Luciano%20-%20Presocraticos.pdf

[12] http://espanol.answers.yahoo.com/question/index?qid=20090903124244AARLZT9

[13] http://www.seminarioabierto.com/doctrina125.htm

[14] http://www.ucsm.edu.pe/rabarcaf/fividu09.htm

[15] Juan Calvino, institución de la religion cristiana, libro I,cap. 1,pag.4, FELIRE

[16] http://www.palabracubana.org/Articulos/concepcion-cristiana-hombre.htm

[17] http://www.monografias.com/trabajos33/naturaleza-humana/naturaleza-humana.shtml

[18] http://www.xtec.es/~cciscart/annexos/conoceteatimismo.htm

[19] http://www.buscad.com/sermones-etc/ti-conozcase.html

[20] Koster, The Athiest Syndrome, pp. 6,7,cit en http://www.buscad.com/sermones-etc/ti-conozcase.html

[21] http://www.buscad.com/sermones-etc/ti-conozcase.html

[22] ibid

[23] http://www.institutoalma.org/CorazonYVida/Gen-L4.htm

[24] http://www.institutoalma.org/CorazonYVida/Gen-L4.htm

[25] http://www.institutoalma.org/CorazonYVida/Gen-L4.htm

[26] http://www.institutoalma.org/CorazonYVida/Gen-L4.htm

[27] Wilbur F.Tillet, La doctrina de la salvación Estudio sobre las doctrinas cristianas que se refieren a la vida espiritual, pag. 20-22 ed. Clie

[28] Ibid

[29] Ibid,pag. 20

[30] http://fjc15.blogspot.com/2010/04/humildad-y-grandeza.html

[31] Ibid

Luchando con Dios

Luchando con Dios
El Lunes, 16 de junio de 2008 a las 5:30
Cuando la oración se siente a veces como un abrazo y como un ahorcamiento a la vez

La iglesia a la que asisto reserva un tiempo breve en el que las persona de las bancas pueden expresar oraciones en voz alta. Con el correr de los años he oído cientos de esas oraciones, y con muy pocas excepciones la palabra cortés en verdad se aplica a ellas. Una, sin embargo, se destaca en mi mente debido a su descarnada emoción.

En voz clara pero temblorosa una joven empezó con las palabras: “¡Dios, te odié después que me violaron! ¿Cómo pudiste permitir que esto me sucediera?” La congregación enmudeció abruptamente. Ya no más ruido de papeles ni de revolverse en los asientos. “Y odié a las personas de esta iglesia que trataban de consolarme. Yo no quería consuelo. Quería la venganza. Yo quería desquitarme. Gracias Dios, porque no te diste por vencido conmigo, no tampoco algunas de estas personas. Tú seguiste buscándome, y ahora vuelvo a ti y te pido que sanes las heridas de mi alma”.

De todas las oraciones que he oído en la iglesia, esa es la que más se aproxima al estilo de las oraciones ruidosas con las que hallo repleta la Biblia, en especial de los favoritos de Dios como Abraham y Moisés.

Abraham
Abraham, un hombre justamente celebrado por su fe, oyó a Dios en visiones, en conversaciones de persona a persona, e incluso en una visita personal a su carpa. Dios colocó ante él promesas resplandecientes, una de las cuales lo sacó de quicio: la seguridad de que sería padre de una gran nación. Abraham tenía setenta y cinco años cuando oyó por primera vez esa promesa, y en los siguientes pocos años Dios elevó las posibilidades dándole indicios de que tendría una descendencia tan abundante como el polvo de la tierra y las estrellas del cielo.

Mientras tanto la naturaleza siguió su curso, y en una edad en la que debería estar acariciando las cabezas de sus bisnietos, Abraham seguía sin hijos. Él sabía que le quedaban pocos años de fertilidad, si acaso. En una de las visitas de Dios, Abraham hizo una amenaza velada de conseguir un heredero mediante una unión con una de sus criadas. A los ochenta y seis años, siguiendo la sugerencia de su esposa estéril Sara, hizo precisamente eso.

La próxima vez que Dios lo visitó, ese descendiente, un hijo llamado Ismael, era un adolescente proscrito deambulando por el desierto, víctima de los celos de Sara. Abraham se rió con fuerza por la promesa reiterada de Dios, y para ese entonces el sarcasmo ya se había infiltrado en su respuesta. “¿Acaso puede un hombre tener un hijo a los cien años, y ser madre Sara a los noventa?” Sara participó de la broma amarga, rezongando: “¿Acaso voy a tener este placer, ahora que ya estoy consumida y mi esposo es tan viejo?”

Dios respondió con un mensaje que para los oídos de Abraham debe haber sonado como buenas y malas noticias. En verdad tendría su hijo, pero solo después de realizar cierta cirugía menor en la parte de su cuerpo necesaria para la acción. Abraham así llegó a ser padre de la circuncisión tanto como de Isaac.

Ese patrón de finta y confianza, de Abraham enfrentándose a Dios solo para ser derribado de nuevo, forma el trasfondo de un impresionante oración, en realidad de un diálogo extendido entre Dios y Abraham. “¿Le ocultaré a Abraham lo que estoy por hacer?”, empieza Dios, como si reconociera que una alianza válida requiere de la consulta antes de cualquier decisión principal. Luego, Dios le revela un plan para destruir a las ciudades de Sodoma y Gomorra, notorias por la perversidad y la contaminación moral de la familia extendida de Abraham.

Para entonces Abraham ha asumido su propio papel en la alianza y no hace ningún intento por esconder su desagrado. “¡Lejos de ti el hacer tal cosa! ¿Matar al justo junto con el malvado, y que ambos sean tratados de la misma manera? ¡Jamás hagas tal cosa! tú, que eres el Juez de toda la tierra, ¿no harás justicia?”

Luego sigue una sesión de regateo muy parecida a la que tiene en cualquier bazar del Medio Oriente. ¿Qué tal si hay cincuenta personas justas en la ciudad, la perdonarás? Está bien, si puedo hallar a cincuenta justos, perdonaré a todo el lugar. Con un sacudón Abraham recuerda con quién está regateando – Reconozco que he sido muy atrevido al dirigirme a mi Señor, yo, que apenas soy polvo y ceniza – pero procede a reducir su petición a cuarenta y cinco personas.

¿Cuarenta y cinco? No hay problema. No se enoje mi Señor, pero permítame seguir hablando. Abraham se postra, y luego continúa presionando. ¿Cuarenta? ¿Treinta? ¿Veinte? ¿Diez? Cada vez Dios acepta sin discutir, concluyendo: “Aun por esos diez justos no la destruiré”

Aunque no pudieron hallar diez justos para salvar a Sodoma y Gomorra, Abraham recibió lo que en realidad quería, liberación para su sobrino y las hijas de este. Nosotros, los lectores, quedamos con el hecho aturdidor de que Abraham dejó de pedir antes de que Dios dejara de conceder. ¿Qué tal si Abraham hubiera regateado incluso más y pedido que las ciudades fueran perdonadas por amor a un justo, su sobrino Lot? ¿Estaba Dios tan dispuesto a conceder cada punto, buscando en realidad un abogado, un ser humano con suficiente intrepidez para expresar el propio instinto profundo de Dios de misericordia?

Como Abraham aprendió, cuando apelamos a la gracia y la compasión de Dios, el Dios aterrador pronto desaparece. “Eres lento para la ira y grande en amor, y… perdonarás la maldad y la rebeldía”. Dios es más misericordioso de lo que podemos imaginarnos, y recibe de buen grado las apelaciones a esa misericordia.

Discutiendo con Dios
Salte hacia delante medio milenio al momento en que otro experto regateador aparece en la escena. Dios, que “se acordó del pacto que había hecho con Abraham”, selecciona expresamente a un hombre con el currículo vitae perfecto para una tarea crucial. Moisés se ha pasado la mitad de su vida aprendiendo habilidades de liderazgo en el imperio gobernante del día, y la otra mitad aprendiendo destrezas de superviviente en el desierto mientras huía luego de un arranque homicida, ¿quién mejor para dirigir a una tribu de esclavos liberados por el desierto hasta la tierra prometida?

Así, para no dejar lugar a la duda, Dios se presenta a sí mismo de día por medio de un fenómeno nada natural: una zarza que arde y que no se consume. De forma apropiada Moisés esconde la cara, con miedo de mirar, cuando Dios le anuncia la misión:”han llegado a mis oídos los gritos desesperados de los israelitas, y he visto también cómo los oprimen los egipcios. Así que disponte a partir. Voy a enviarte al faraón para que saques de Egipto a los israelitas, que son mi pueblo”

A diferencia de Abraham, Moisés se pone a discutir desde la primera reunión. Intenta con una humildad falsa: ¿Y quién soy yo para presentarme ante el faraón? Cuando eso falla, apela a otras objeciones: No sé su nombre… ¿Y qué tal si los israelitas no me creen?… Nunca he sido elocuente. Dios responde a cada una de ellas, orquestando unos pocos milagros para establecer la credibilidad. Todavía Moisés suplica que se le exima: Oh, Señor, por favor, envía a algún otro. La paciencia se acaba y la ira de Dios estalla, pero incluso así Dios sugiere un acuerdo, un papel compartido con el hermano de Moisés, Aarón. El famoso éxodo de Egipto comienza de este modo solo después de una prolongada sesión de regateo.

Moisés utiliza ese talento para la negociación, esa destreza, en una prueba suprema un tiempo más tarde cuando la paciencia de Dios con la tribu en verdad se acaba. Después de observar diez plagas descendiendo sobre Egipto, después de salir de la esclavitud cargados con el botín, después de ver el ejército del faraón que era la última palabra ahogándose bajo el agua, después de seguir una nube de día y una columna de fuego por la noche, después de recibir provisiones milagrosas de agua y comida (algo de lo cual todavía estaba digiriéndose en sus barrigas al momento)… después de todo eso, los israelitas tienen miedo, o se aburren, o son “tercos” según el diagnóstico de Dios y lo rechazan todo a favor de un ídolo de oro que les hizo el hermano de Moisés, el mismo Aarón que Dios había nombrado en una especie de acuerdo.

Dios había tenido más que suficiente. “déjame que lo destruya y borre hasta el recuerdo de su nombre. De ti, en cambio, haré una nación más fuerte y numerosa que la de ellos.” Moisés conoce bien el poder destructor que Dios puede desatar porque lo había visto de primera mano en Egipto. Déjame, le dice Dios. Moisés oye ese comentario menos como una orden que como el suspiro de un padre acosado que ha llegado al final de la cuerda y sin embargo de alguna manera quiere que se le contenga… en otras palabras, como una posición abierta a la negociación.

Moisés despliega los argumentos. Mira todo lo que tuviste que pasar para librarlos de Egipto. ¿Qué tal en cuanto a tu reputación? ¡Piensa en cómo los egipcios van a burlarse! no te olvides de tus promesas a Abraham. Moisés descarga el talego de las propias promesas de Dios. Por cuarenta días y cuarenta noches yace postrado ante el Señor, rehusándose a comer y beber. Al fin Dios se rinde: “ve a la tierra donde abundan leche y miel. Yo no los acompañaré, porque ustedes son un pueblo terco, y podría destruirlos en el camino” Moisés procede a ganar esa discusión también, puesto que Dios a regañadientes acepta acompañar a los israelitas el resto del camino.

Algún tiempo más tarde las mesas se voltearon. Esta vez Moisés es el que está listo para darse por vencido. “¿Acaso yo lo concebí, o lo di a luz, para que me exijas que lo lleve en mi regazo, como si fuera su nodriza, y lo lleve hasta la tierra que le prometiste a sus antepasados?” Y en esta ocasión es Dios el que responde con compasión, tranquilizando a Moisés, mostrando simpatía por sus quejas, y designando a setenta ancianos para que compartan la carga.

Moisés no ganó toda discusión con Dios. Notablemente no logró persuadir a Dios para que le permitiera entrar en la tierra prometida en persona (aunque esa petición también fue concedida muchos años después en el monte de la transfiguración). Pero su ejemplo, como el de Abraham, demuestra que Dios invita a la discusión y a la lucha, y que a menudo cede, en especial cuando el punto de contención es la misericordia de Dios. En el mismo proceso de discutir podemos en verdad tomar las cualidades propias de Dios.

“La oración no significa vencer la renuencia de Dios”, escribe el arzobispo Trench, “es aferrarse a su disposición más alta”.

Una intimidad extraña
Si Abraham y Moisés fueran los únicos ejemplos bíblicos de ponerse a discutir al mismo nivel con Dios, yo vacilaría en ver sus encuentros de lucha algún tipo de modelo para la oración. Ellos se hallan, sin embargo, como dos representantes típicos de un estilo que se encuentra por toda la Biblia. (¿Tal vez este mismo rasgo explica por qué Dios los escogió para tareas tan importantes?)

Las discusiones de esos dos gigantes de la fe parecen suaves comparadas con las peroratas de Job. Sus tres amigos hablan perogrulladas y fórmulas santurronas, usando el lenguaje recatado que a menudo oigo en las oraciones públicas en la iglesia. Defienden a Dios, tratan de calmar los estallidos de Job, y hallan razones para aceptar al mundo tal como es. Job no acepta nada de eso. Objeta con amargura el hecho de ser la víctima de un Dios cruel. Job le habla a Dios directo desde el corazón… un corazón profundamente herido. Casi abandona la oración porque, como les dice a sus mortificados amigos: “Que ganamos con dirigirle nuestras oraciones” Sin embargo, en un giro irónico al final del libro, Dios se pone de manera contundente al lado de Job y de su enfoque expresado sin tapujos, descartando la verborrea de los amigos con una andanada de desdén.

Los salmistas, de igual manera, se quejan de la ausencia de Dios y de lo que parece ser injusto. Un salmo atribuido a David capta el espíritu:

Cansado estoy de pedir ayuda;
Tengo reseca la garganta.
Mis ojos languidecen,
Esperando la ayuda de mi Dios.

Una letanía de protestas en los salmos y en los profetas le recuerdan a Dios que el mundo anda patas arriba, que muchas promesas quedan sin cumplirse, que la justicia y la misericordia no gobierna en la tierra.

Los dos profetas más prolíficos responden al llamado de Dios de manera muy similar a la de Moisés. Isaías muestra esta reacción inicial: “ay de mi, que estoy perdido” soy un hombre de labios impuros y vivo en medio de un pueblo de labios blasfemos”. Jeremías murmura una excusa inmediata –“¡soy muy joven, y no sé hablar!” – y retrocede ante las asignaciones de Dios en toda su larga carrera. No se cohíbe: “¡Ah, Señor mi Dios, cómo has engañado a este pueblo y a Jerusalén! Dijiste: “tendrán paz”, pero tienen la espada en el cuello”.

Una competencia de lucha también tuvo lugar en el Getsemaní, de Jesús luchando con la voluntad de Dios y aceptándola solo como último recurso puesto que no había ninguna otra salida. Más adelante, cuando Dios escogió a la persona más improbable (un notorio abusador de los derechos humanos llamado Saulo de Tarso) para llevar su mensaje a los gentiles, un dirigente de la iglesia expresó el disentimiento: “Señor, he oído hablar mucho de ese hombre y de todo el mal que ha causado a tus santos en Jerusalén”. Dios cortó esta discusión en particular: “¡Ve!… porque ese hombre es mi instrumento escogido”. Varios años más tarde el mismo hombre, ahora llamado Pablo, estaría por sí mismo regateando con Dios, orando repetidas veces por la remoción de una dolencia física.
¿Por qué Dios, el gobernante todopoderoso del universo, recurre a un estilo de relacionarse con los seres humanos que parece más bien una negociación o un regateo, para decirlo más crudamente? ¿Requiere Dios el ejercicio como parte de nuestro régimen de entrenamiento espiritual? ¿O es posible que Dios, si pudiera usar tal vocabulario, cuente con nuestros arranques como una ventana hacia el mundo, o como un despertador que pudiera llamar a la intervención? Fue el clamor de los israelitas, después de todo, lo que impulsó a que Dios a Moisés.

Como Abraham, me acerco a Dios al principio con temor y temblor, solo para aprender que él quiere que deje de arrastrarme y empiece a discutir. No me atrevo a aceptar con mansedumbre el estado del mundo, con todas sus injusticias e inequidades. Debo llamar al Señor a cuentas debido a las propias promesas de Dios, al propio carácter de Dios.

Los que luchan con Dios
Solía preocuparme por mi deficiencia de fe. En mis oraciones espero poco y me satisfago con menos. La fe se siente como un don que una persona bien tiene o no tiene, y no como algo que se pueda desarrollar con el ejercicio, como un músculo. Mi actitud está cambiando, sin embargo, conforme empiezo a entender la fe como una forma de interactuar con Dios. Tal vez no pueda acumular una gran creencia en los milagros, o tener grandes sueños, pero sí puedo en verdad ejercer mi fe al interactuar con Dios en la oración.

Recuerdo una escena a principios de mi matrimonio. Estábamos visitando a unos amigos en la región occidental del país que habían hecho arreglos para que nos quedáramos en una casa de huéspedes de cuatro dormitorios que no tenía otros ocupantes esos días. Durante la cena, algún comentario no les gustó a unos de nosotros, y al poco tiempo se había desatado una fenomenal pelea matrimonial. Nos quedamos hasta altas horas de la noche tratando de resolverlo, pero en lugar de unirnos la conversación solo nos alejaba cada vez más. Consciente de que tenía una reunión de negocios al día siguiente, salí hecho una tromba de nuestro dormitorio a otro en busca de paz y sueño.

Pocos minutos después la puerta se abrió y Janet se apareció con un nuevo conjunto de argumentos que respaldaban su punto de vista. Yo me fui a otro dormitorio. Lo mismo sucedió. ¡Ella no me iba a dejar en paz! La escena se volvió casi cómica: en esposo enfurruñado, introvertido, huyéndole a una esposa insistente y extrovertida. Al día siguiente (y no antes), ambos pudimos reírnos. Aprendí una lección importante, que no comunicarse es peor que pelear. En una competencia de lucha por lo menos ambas partes están interviniendo.

Esa imagen de pelea evoca una última escena de la Biblia, el prototipo de la lucha con Dios. El nieto de Abraham, Jacob, se ha abierto paso por la vida mediante trucos y engaños, y ahora debe enfrentar las consecuencias en la persona de su hermano malhumorado, al que le ha robado su primogenitura. Plagado por el temor y la culpa, Jacob envía elaboradas ofrendas de paz para apaciguar a Esaú. Por veinte años ha vivido en el exilio. ¿Lo recibirá Esaú con la espada o con un abrazo? Él tiembla solo en la oscuridad, esperando.

Alguien tropieza con él – ¿un hombre?- ¿un ángel?- y Jacob hace los que siempre ha hecho. Pelea como si su vida dependiera de ello. Toda la noche los dos pelean y ninguno obtiene la ventaja, hasta que al fin los primeros rayos del alba iluminen el horizonte. “¡Suéltame!” dice la figura, estirando la mano hacia abajo con un toque tan potente que disloca la cadera de Jacob.

Cojeando, vencido, asustado hasta los huesos, Jacob todavía se las arregla para aferrarse:” ¡No te soltaré hasta que me bendigas!”, le dice la figura. En lugar de dislocarle el pescuezo con otro toque, la figura con ternura le concede a Jacob un nuevo nombre, Israel, que significa “el que lucha con Dios”. Por último Jacob comprende la identidad de su oponente.

Un poco más tarde Jacob ve a su hermano Esaú aproximándose con cuatrocientos hombres y se acerca cojeando a su encuentro. Su propia competencia de lucha empieza antes del nacimiento, con un encuentro en el útero. Ahora el momento de la verdad he llegado. El que lucha con Dios extiende sus brazos.

Un autor judío contemporáneo, Arthur Waskow, escribió en su libro Godwrestling [Lucha con Dios] que la lucha se parece mucho a hacer el amor – y hacer la guerra. Jacob sintió un poco de ambas, hacer el amor y hacer la guerra, con una elusiva figura en la noche y con un velludo Esaú en el día. Desde la distancia, es difícil distinguir un ahorcamiento de un abrazo.

Dios no cede con facilidad. Sin embargo, y al mismo tiempo, Dios parece recibir de buen grado la persistencia que nos mantiene luchando mucho después de que el encuentro ha quedado decidido. Quizás Jacob aprendió por primera vez en esa noche larga a orilla del río cómo transformar la pelea en amor. “¡ver tu rostro es como ver a Dios mismo!”, le dijo a su hermano, palabras inimaginables si él no se hubiera encontrado con Dios cara a cara la noche anterior.

Aunque Jacob hizo muchas cosas equivocadas en la vida, llegó a ser el epónimo de una tribu y una nación así de como todos nosotros quienes luchamos con Dios. Todos somos hijos de Israel, dijo Pablo, todos los que luchamos con Dios, que nos aferramos a Dios en la oscuridad, que perseguimos a Dios de cuarto en cuarto, que declaramos: “no te soltaré”. A nosotros nos pertenece la bendición, la primogenitura, el reino.

“La oración en su forma más alta y su éxito más grandioso asume la actitud de uno que lucha con Dios”, concluyó E. M. Bounds, quien escribió ocho libros sobre la oración. Un estallido sin tapujos difícilmente amenaza a Dios, y algunas veces incluso parece que lo hace cambiar. Como lo demostró el toque en la coyuntura de la cadera de Jacob, Dios podía haber acabado el encuentro en cualquier punto durante esa larga noche en el desierto. Más bien la figura elusiva persistió, tan anhelantemente de ser sostenida como lo estaba Jacob de ser el que sostenía.

Este extracto ha sido adaptado del último libro de Philp yancey, Oración: ¿Hace alguna diferencia?
Fuente: Christianity Today
Phillip Yancey en Español.

Galileo y la Ciencia Moderna

Galileo y la Ciencia Moderna
Publicado por Malena el 13 de Abril de 2010

El nombre de Galileo (1564-1642), matemático, físico y astrónomo nacido en Pisa, Italia, está necesariamente vinculado al comienzo de la ciencia moderna.

Este notable hombre de ciencia, estudió medicina pero se interesó particularmente por las matemáticas y la astronomía.

En Astronomía admitió en un principio el sistema de Tolomeo, pero muy pronto puso su atención en la hipótesis de Copérnico.

Galileo comenzó siendo un matemático, llegando a ocupar la cátedra de matemáticas de la Universidad de Pisa, distinguiéndose por sus estudios matemáticos de mecánica, según los principios de Arquímedes (-287-212).

Sin embargo, influenciado por los estudios que realizaban sus colegas científicos, cambió su perfil dedicándose a realizar un escrito filosófico sobre el movimiento.

Galileo buscaba una respuesta que explicara el movimiento de la caída de los cuerpos, el funcionamiento de máquinas simples como la balanza y las fuerzas que actúan en el plano inclinado.

Su reflexión se centraba en la revisión de la física aristotélica, marcando un nuevo estilo científico, la experimentación, que sería la base de una nueva teoría del movimiento.

A principios del siglo XVII se enteró que un holandés había ideado un instrumento que mediante la refracción de la luz era capaz de agrandar y achicar los objetos.

Construyó él mismo un telescopio de refracción y comenzó sus observaciones de los cuerpos celestes.

Este telescopio originó una revolución en la filosofía y en la astronomía, porque al observar los movimientos de los planetas y sus satélites pudo confirmar las afirmaciones de Copérnico (1473-1543) que modificaban para siempre la concepción del mundo que tenía la Iglesia.

Sin embargo no sería su telescopio como medio para explorar el universo lo que le daría fama sino sus observaciones astronómicas, llegando a ser reconocido hasta en China, pero ganándose al mismo tiempo la oposición de la Iglesia que veía derrumbarse su concepción geocéntrica del universo.

El telescopio de Galileo, instrumento de gran calidad, confirmó la realidad del sistema heliocéntrico, propuesto por Nicolás Copérnico, sesenta años antes.

De allí en adelante todos sus esfuerzos se centrarían en probar el sistema de Copérnico mediante una mecánica que explicara los fenómenos terrestres y celestes, síntesis que logró realizar Newton en sus “Principia”.

El protagonismo de Galileo, junto a la serie de otros descubrimientos que se produjeron en esa época, permitió ingresar a la ciencia a la Edad Moderna.

Es cierto que a Galileo le tocó vivir en un momento histórico de cambios que transformaron a la ciencia, ya que desde la edad media ingenieros científicos y artistas se dedicaron a construir grandes obras, como catedrales, barcos y acueductos, dando lugar a la mecánica clásica para dominar las complejidades de todo el arsenal de herramientas que resultaban indispensables para realizar todas esas obras.

Este filósofo se convierte en ingeniero científico, preocupado principalmente en los problemas técnicos y prácticos, pero sin abandonar su intenso trabajo en la elaboración de una nueva teoría del movimiento.

Sin duda, Galileo se dio cuenta de la trascendencia de su trabajo, de modo que fue dejando en segundo lugar sus otras actividades para dedicarse de lleno a ella.

Desde el punto de vista filosófico, sus descubrimientos le daban el derecho de hacer una nueva interpretación de la creación desde su perspectiva, apoyada por sus observaciones, y de escribir en lenguaje matemático al margen de la Biblia, refutando la concepción del mundo según la filosofía aristotélica adoptada por la Iglesia.

Galileo fue condenado por la Inquisición por desafiar la autoridad de la Iglesia, a permanecer prisionero en su casa. Esta circunstancia lo llevó a dedicar todo su tiempo a su teoría del movimiento.

Galileo proponía una nueva forma de conocimiento por medio de la experiencia, tenía un interés científico y no la intención de hacer interpretaciones teológicas.

Fuentes: Enciclopedia Salvat, Tomo VI, Ed.Salvat, Barcelona, 1978.
Revista Scientific American, Edición española, julio 2009

http://filosofia.laguia2000.com/ciencia-y-filosofia/galileo-y-la-ciencia-moderna

“Conózcase Usted a Sí Mismo”

“Conózcase Usted a Sí Mismo”

I. Introducción

a. Esto probablemente se debe a que la gente no puede soportar las conclusiones alcanzadas por un análisis completamente honrada y objetiva de sí misma.
b. Prefieren creer que sus motivos son más nobles, que su carácter moral es superior y que, por lo general, son mejores personas de lo que son en realidad.

1) Ningún artista podría pintar un retrato exacto de sí mismo sin usar un espejo o, por lo menos, sin recordar como era su imagen en el espejo.
2) De igual manera, ningún ser humano puede obtener un retrato exacto de sí mismo sin usar la Biblia.

a. La Biblia es al yo moral y espiritual (el alma) lo que es el espejo a la cara de uno (1 Co. 13:12; Stg. 1:23).

b. Sin embargo, tal como la gente puede rehusar, o ignorar, la información obtenida del espejo para corregir sus manchas físicas, también puede rechazar la ayuda de la Biblia para corregir la fealdad de sus almas.

1. ¿Sería capaz de verse a sí mismo como los demás lo ven, sobre todo en cuanto a lo negativo en su vida?

2. En el sentido espiritual, ¿sería capaz de verse a sí mismo como Dios lo ve?

3. El hecho de que esto podría ser una tarea abrumadora, o aun imposible, indica lo difícil que es para la gente conocerse a sí misma.

4. Tal como la gente utiliza espejos para ver el aspecto físico que tienen, de igual manera tienen que usar el “espejo” de la Biblia para ver una imagen verdadera de su alma — de su verdadero yo.

1. Alguien lo escribió en ese sitio en reconocimiento de uno de los puntos fundamentales de la sabiduría del mundo.
2. Esta frase se suele asociar con Sócrates, como si fuera una especie de lema.

a. Puede que no conozca cualquier fenómeno externo, pero ¿cómo es posible no conocerse a sí misma?
b. La idea de no conocerse la mente a sí misma parece una contradicción, ya que el contenido de la mente se compone de conocimiento.

1. Después de todo, es prácticamente una perogrullada (una verdad muy evidente) que uno ya conoce su propia mente.

2. Ya que la mente de uno es un instrumento de conocimiento, ¿cómo sería posible para la mente no conocerse a sí misma o a la persona con la cual se identifica?

i. Utilizan esta información cuando sea necesario.
ii. Esto es comparable a la computadora, la cual muestra en la pantalla solamente una pequeña parte de la información que tiene.

a) Es más fácil entender esto si pensamos en la mente subconsciente como si fueran cajitas escondidas de almacenamiento.

b) La gente tiene más información que puede usar en un momento dado y tiene que almacenarla es los rinconcitos escondidos de su mente.

1) Esta es “la parte de la mente que está debajo del nivel de la percepción consciente” (The American Heritage Dictionary).

2) La mente subconsciente, pues, es aquella parte de la mente donde el conocimiento y los motivos están debajo del nivel del conocimiento de uno mismo.

a. En otras palabras, una parte de la mente es “el subconsciente”.

b. El hecho de que esta exhortación ha recibido la aprobación de la gente a través de los siglos testifica a su veracidad y al hecho de que el conocimiento de uno mismo puede ser difícil de obtener.

1. Esto significa que la gente muchas veces puede ser impulsada por sentimientos, ideas o motivos de los cuales no son conscientes.

2. El sicólogo Sigmund Freud supuestamente descubrió la mente subconsciente. Un vez dijo: “Esto significa que a veces hacemos cosas sin saber por qué las estamos haciendo” (Koster, The Athiest Syndrome, pp. 6,7).

3. Sin embargo, otros que precedieron a este sicólogo reconocieron el poder e importancia de la mente subconsciente (Cicero, Thales, Montaigne y Rochefoucauld).

A. Si el hombre medio tuviera que dar una descripción de sí mismo, incluidos los rasgos de su personalidad, su carácter y sus puntos fuertes y débiles, ¿sería este retrato bastante exacto y completo?

B. El proverbio conocido “conózcase usted a sí mismo,” fue escrito, según lo que se cree, sobre el templo de Delfos, Grecia (Diccionario de Citas Famosas, p. 615).

C. Sin embargo, en un sentido, la exhortación de conocernos a nosotros mismos es sumamente irónico.

D. No obstante, hay mucha evidencia de que no sólo es posible para una persona no conocer su propia mente sino que también una de las grandes aflicciones de los seres humanos es la ignorancia de sí mismos.

II. La Biblia y el Conocimiento de Uno Mismo

1) Un hombre se ve tal como es, pero finge no ser así.
2) Esto es comparable al hombre que oye la Palabra de Dios pero no hace nada para aplicársela a sí mismo o corregir sus defectos.

a. La Biblia se describe como un espejo en el cual el hombre se examina, pero es capaz de verse tal como es, alejarse del espejo y ¡olvidarse de su aspecto!

b. Esto es una descripción de engañarse uno a sí mismo.

a. Existe un conflicto en casi todos los seres humanos. Por una parte, nuestra consciencia nos dice que tenemos que hacer lo correcto y, por otra parte, la carne nos dice que tenemos que hacer lo malo (Ro. 7:14-23; Gá. 5:17). Para solucionar este conflicto muchos simplemente entran en un “estado de negación” en el cual se convencen a sí mismos para poder creer que lo malo que están haciendo es bueno y que son impulsados por motivos más puros y justos de lo que son en realidad.
b. El triste y muy trágico hecho del asunto es que muchos se sorprenderán al ver su propia condenación en el juicio final (Mt. 7:21-23; 25:41-46).

1. La misma palabra “consciencia” (griego, “suneidesis”) significa literalmente “con conocimiento” (Diccionario Expositivo de Vine). Esta palabra parece indicar que hay dos partes de la mente y que el conocimiento intelectual y conocimiento moral trabajan juntos para alcanzar un juicio (cf. Ro. 2:15).

2. La Biblia parece referirse a la existencia del subconsciente por amonestar a la gente a no engañarse a sí misma (Jer. 37:9; 1 Co. 3:18).

3. Algunos pecados son “ocultos” (Sal. 19:12; 90:8).

4. La persona que no valora la dificultad e importancia de conocerse a sí misma (o a su propia mente) simplemente no entiende la capacidad que tiene la gente de engañarse a sí misma (1 Co. 6:9; 15:33; Gá. 6:7; Stg. 1:16).

a. Cometió despiadadamente adulterio con la mujer de otro hombre e hizo arreglos para que muriera en la guerra cuando se enteró de que su esposa estaba encinta.
b. Sin embargo, parece que no era capaz de reconocer lo horrible de su pecado hasta que Natán le dijo: “Tú eres aquel hombre” (12:1-7).

* Tan profunda fue su hipocresía que ellos pudieron mentir e infringir la Ley de Dios, matando a Jesús pero, al mismo tiempo, teniendo mucho cuidado a no contaminarse por entrar en el palacio de Poncio Pilato (Jn. 18:28).
a. Es difícil entender como los judíos pudieron observar los milagros de Jesús, oír Sus enseñanzas, conocer el cumplimiento de las profecías del Antiguo Testamento y aun así rechazarle.

b. Cerraron sus ojos espirituales para no verse a sí mismos tales como eran (Mt. 13:15).

c. Su preferencia por engañarse a sí mismos y su deseo de no conocerse a sí mismos tales como eran, fue tan fuerte que les condujo a un estado de horrible y muy evidente hipocresía.

1. David (2 S. 11,12).

2. Los gentiles (Ro. 1:28).

3. Los judíos.

4. Los creyentes apóstatas (2 Ts. 2:8-12).

A. La Biblia también reconoce la importancia de conocerse uno a sí mismo y lo difícil que es obtener este conocimiento.

B. Ejemplos bíblicos de personas que no llegaron a conocerse a sí mismas:

III. Conclusión

A. La gente necesita tomar tiempo para conocerse a sí misma, porque el deseo de engañarse uno a sí mismo es muy fuerte y común en el mundo.

1. Todos deben preguntarse: “¿Como soy yo en realidad?”
2. Tienen que examinarse a sí mismos, sus corazones y sus motivos a la luz de la Palabra de Dios (2 Co. 13:5).

B. La condenación en el Juicio Final sólo será más triste para los que han pasado toda su vida engañándose a sí mismos.

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