Porqué la Iglesia Católica Romana Representa una Amenaza Únicamente para los Católicos Romanos y Para Nadie Más
19 abr 2010 Comentarios desactivados
¿Por que somos Protestantes?
19 abr 2010 Comentarios desactivados
in Doctrinas Cristianas, La Biblia, La Tradición Cristiana, Teología, Teologia Reformada Etiquetas: Biblia, protestantes, Sola Scriptura, Teología, Teologia Reformada
PORTEROS
18 abr 2010 Comentarios desactivados
in Devocional cristiano Etiquetas: PORTEROS
20:22:00 | Publicado por RubenZiKo
Lectura: 1 Corintios 3:1-17.
- “El templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es” 1 Corintios 3:17

En periodismo, el término portero hace referencia a los periodistas, redactores y editores que consideran diversos artículos y determinan qué historias son dignas de hacer noticia. Algunos experimentados profesionales de las noticias advierten que Internet permite que pase la información sin que ésta haya sido verificada en la puerta.
En tiempos del Antiguo Testamento, los guardianes cuidaban el templo para evitar que los inmundos entraran en él (2 Crónicas 23:19). En el año 70 d.C. el ejército romano del emperador Tito destruyó el templo. Pero la destrucción había comenzado años antes cuando los levitas asignados para cuidarlo no lo hicieron después de caer bajo la corrupta influencia del rey sirio Antíoco IV.
Pablo llamó a nuestros cuerpos el «templo» de Dios (1 Corintios 3:16-17), y hay muchas fuerzas obrando para atacar la nueva morada de Dios. El mal puede lograr un punto de apoyo atravesando áreas no fortificadas de nuestra vida espiritual —lugares donde la envidia, los conflictos, o las divisiones pueden socavarnos (3:3). Cada uno de nosotros debe estar en guardia contra el enemigo de nuestras almas y jamás darle lugar al diablo (Efesios 4:27).
Los criterios para lo que puede entrar se encuentran en Filipenses 4:8: todo lo verdadero, honesto, justo, puro, amable, de buen nombre, de virtud y digno de alabanza. La paz que resulta guardará la puerta de nuestros corazones y de nuestras mentes.__ JAL
Reflexión: Si no estás en guardia contra el mal, este influirá en ti.
Doctrina Fundamental, ¿Quién la dice? 2ª. Parte
18 abr 2010 Comentarios desactivados
in Doctrinas Cristianas, Teología
Doctrina Fundamental, ¿Quién la dice? 2ª. Parte
Miércoles, 17 de marzo 2010
¿Identifica la Biblia doctrinas específicas como fundamentales? Absolutamente. La última vez observamos dos directrices: (1) Las doctrinas fundamentales provienen de las Escrituras, y (2) Las doctrinas fundamentales son claras en la Escritura. He aquí tres más…
Las Doctrinas Fundamentales Incluyen Todo lo Esencial para la Fe Salvadora
En tercer lugar, debemos considerar como una doctrina fundamental si la vida eterna depende de ello. La Escritura está llena de declaraciones que identifican los términos de la salvación y las marcas de la fe genuina. “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan” (Hebreos 11:6). Este versículo hace esencial a la fe misma para una relación correcta con Dios. También identifica expresamente tanto la existencia y la veracidad de Dios como artículos fundamentales de la fe cristiana.
En otros lugares se nos dice que la vida eterna se obtiene a través del conocimiento del Dios verdadero y de Jesucristo (Juan 17:3, 14:6; Hechos 4:12). Puesto que Jesús mismo es la encarnación del Dios verdadero (Juan 8:58, 10:30, 1 Juan 5:20), el hecho de Su divinidad (y por extensión, toda la doctrina de la Trinidad) es un artículo fundamental de la fe (véase 1 Juan 2:23). Nuestro Señor mismo lo confirmó cuando dijo que todos debemos honrarle como se honra al Padre (Juan 5:23).
Las verdades de la filiación divina y el mesianismo de Jesús son también artículos fundamentales de la fe (Juan 20:31).
Por supuesto, la resurrección corporal de Cristo es una doctrina fundamental, porque 1 Corintios 15:14 nos dice: “Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe.”
Romanos 10:9 confirma que la resurrección es una doctrina fundamental, y se añade otra: el señorío de Cristo. “que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo”.
Y de acuerdo a Romanos 4:4-5, la justificación por la fe es una doctrina fundamental: “Pero al que obra, no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda.; mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia.” En otras palabras, aquellos que buscan la aceptación ante Dios sobre la base de su propia justicia se quedara corta (Rom. 3:27-28; Gal. 2:16-3:29). Sólo aquellos que confían en Dios para imputar la justicia perfecta de Cristo se cuentan como verdaderamente justos. Esta es precisamente la diferencia entre la doctrina católica y el evangelio establecido en la Escritura. Esta en el corazón de toda la doctrina que es verdaderamente fundamental.
De hecho, un error en entender la justificación es precisamente lo mismo que la nación judía fue responsable de apostasía: “Porque ignorando la justicia de Dios y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado a la justicia de Dios” (Rom . 10:3). Eso es precisamente el fracaso de todo el sistema de salvación por obras, canonizado en el sistema católico romano. Sin embargo, “Cristo es el fin de la ley, para justicia a todo aquel que cree” (v. 4).
Las Doctrinas Fundamentales Incluyen Toda Doctrina Que Nos Está prohibido Negar
Algunas enseñanzas de las Escrituras llevan amenazas de condena a aquellos que las niegan. Otras ideas se declaran expresamente para ser afirmadas sólo por los incrédulos. Tales doctrinas, obviamente, implican artículos fundamentales del cristianismo auténtico.
El apóstol Juan inició su primera epístola con una serie de declaraciones que establecen los puntos clave de la doctrina del pecado (hamartiologia) como artículos fundamentales de la fe. “Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad” (1:6). Eso condena al antinomianismo arbitraria (la idea de que los cristianos ya están bajo ninguna ley) y hace un cierto grado de iluminación doctrinal y moral esencial para el verdadero cristianismo. Una segunda declaración rige la noción humanista de que la gente es buena: “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros” (v. 8). Y una tercera sugiere que ningún verdadero cristiano podría negar su propio pecado: “Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso y su palabra no está en nosotros” (v. 10).
Primera Corintios 16:22 hace del amor a Cristo una cuestión fundamental: “Si alguien no ama el Señor, sea anatema”. Y un versículo similar, 1 Corintios 12:3, dice que nadie que hable por el Espíritu de Dios puede llamar a Jesús anatema.
La verdad de la encarnación de Jesús es también claramente designada como una doctrina fundamental: “Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y este es el espíritu del anticristo, el cual vosotros habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo.”(1 Juan 4:2-3). “Porque muchos engañadores han salido por el mundo, que no confiesan que Jesucristo ha venido en carne. Quien esto hace es el engañador y el anticristo” (2 Juan 7). Estos versículos por implicación también condenan a los que niegan el nacimiento virginal de nuestro Señor, porque si no El no fue nacido de una virgen, El sería meramente humano y no el Dios eterno venido en carne.
Y puesto que los que tuercen y distorsionan la Palabra de Dios, son amenazados con destrucción (2 Pedro 3:16), es evidente que tanto una visión elevada de la Escritura y un buen método de interpretación de la Biblia (hermenéutica) son principios fundamentales del verdadero cristianismo.
Las Doctrinas Fundamentales Son Todas Resumidas en la Persona y Obra de Cristo
Pablo escribió: “Nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo” (1 Cor. 3:11). Cristo Mismo encarnó o estableció toda doctrina que es esencial para el cristianismo auténtico. Los que rechazan algunas de las doctrinas cardinales de la fe, adoran a un Cristo que no es el Cristo de las Escrituras.
¿Cómo son los fundamentos de la fe personificados en Cristo?
Con respecto a la inspiración y la autoridad de las Escrituras, Él es el Verbo encarnado (Juan 1:1, 14). El confirmó la autoridad absoluta de la Palabra escrita (Mateo 5:18). Cristo mismo estableció la sola Scriptura como una doctrina fundamental cuando les echó en cara a los fariseos el anular la Escritura con sus propias tradiciones: “Con razón profetizó de vosotros Isaías, como está escrito: ‘Este pueblo de labios me honra, pero su corazón está lejos de mí. En vano me honran, enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres’”. Porque dejando el mandamiento de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres… Bien invalidáis el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradición” (Marcos 7:6-9). Nuestro Señor tenía mucho que decir acerca de la autoridad e infalibilidad de la Palabra de Dios.
En la doctrina de la justificación por la fe, la propia justicia perfecta de Cristo es imputada al creyente, esto hace la diferencia fundamental entre la verdadera justificación bíblica y la corrupta doctrina del catolicismo romano y las sectas. Eso es lo que Pablo quería decir cuando escribió: “porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree” (Romanos 10:4). También es por eso que Pablo escribió que Cristo nos ha sido hecho justicia (1 Cor. 1:30), y es por eso que Jeremías lo llamó “El Señor nuestra justicia” (Jeremías 23:6). El mismo Señor, Jesucristo, es nuestra justicia (Jeremías 33:16). Esa es la esencia misma de la justificación por la fe sola, sola fide.
Por supuesto, todas las doctrinas fundamentales relacionadas con la encarnación, el nacimiento virginal de Cristo, su divinidad, su humanidad, y su ausencia de pecado-son parte de lo que Él es. Negar cualquiera de esas doctrinas es atacar a Cristo mismo.
Las doctrinas esenciales relacionadas con Su obra, Su muerte expiatoria, Su resurrección, y la realidad de sus milagros-son la base misma del Evangelio (cf. 1 Cor. 15:1-4; Heb. 2:3-4). Rechácelas y usted anulara el corazón del mensaje cristiano.
Los fundamentos de la fe están cercanamente identificados con Cristo, que el apóstol Juan utiliza la expresión “la enseñanza de Cristo” como una especie de taquigrafía para el conjunto de doctrinas que consideraba fundamentales. Para él, estas doctrinas que representan la diferencia entre el verdadero cristianismo y la religión falsa.
Por eso, escribió, “Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo” (2 Juan 9). Lejos de fomentar la unión con los que niegan las verdades fundamentales de la fe, Juan prohibía cualquier forma de comunión espiritual con o fomentando alguna religión falsa (vv. 10-11).
Aquí están algunas reflexiones para el hilo de comentarios. Las doctrinas fundamentales incluyen todo lo esencial para la fe salvadora, toda doctrina que estamos prohibidos negar, y todo lo que se resume en la persona y la obra de Jesucristo. ¡Eso es mucho en conocimiento!
¿Cómo se diferencia de aquellos que quieren reducir gradualmente las doctrinas fundamentales del cristianismo hasta el Trinitarianismo, o al Credo de los Apóstoles? ¿Que es lo que está en la raíz de ese enfoque minimalista a la cuestión de los fundamentos cristianos?
Doctrina Fundamental, ¿Quién lo dice? 1ª. Parte
18 abr 2010 Comentarios desactivados
in Apologética, Doctrinas Cristianas, Teología
Doctrina Fundamental, ¿Quién lo dice? 1ª. Parte
Domingo, 14 de marzo 2010
¿Identifica la Biblia doctrinas específicas como fundamentales? De hecho lo hace. De hecho, si las palabras más fuertes de condena en todo el Nuevo Testamento están reservadas para los falsos maestros que corrompen el evangelio, el mensaje del evangelio en sí debe ser reconocido como un punto principal de la doctrina fundamental.
Pero, ¿qué mensaje determinará el contenido de nuestro testimonio? Es una elección entre la revelación divina, y la especulación y opinión humana, entre la sola Escritura, y la jerarquía papal y la tradición de la iglesia. Los dos evangelios son totalmente contradictorios y mutuamente excluyentes.
Estas consideraciones determinan cuál es el mensaje que proclamamos y si ese mensaje es el evangelio auténtico del verdadero cristianismo. Es evidente que estamos tratando con asuntos que van al corazón mismo de las doctrinas que la Escritura identifica como fundamentales.
¿Podemos ser más específicos? Volvamos a la Escritura misma y tratemos de establecer algunos principios bíblicos para determinar qué artículos de la fe son verdaderamente esenciales para el cristianismo auténtico.
Las Doctrinas Fundamentales Provienen de la Escritura
En primer lugar, si la doctrina es verdaderamente fundamental, debe tener su origen en la Escritura-no en la tradición, los decretos papales, o alguna otra fuente de autoridad. Pablo recordó a Timoteo que las Escrituras son “te pueden hacer sabio para la salvación” (2 Tim. 3.15). En otras palabras, si la doctrina es esencial para la salvación, podemos aprenderla de la Biblia. La Palabra escrita de Dios, por lo tanto debe contener toda la doctrina que es verdaderamente fundamental. Es capaz de hacernos “enteramente preparado para toda buena obra” (1 Tim. 3.17). Si hubiera doctrinas necesarias no reveladas en las Escrituras, esas promesas sonarían vacías.
El salmista escribió, “La ley del Señor es perfecta, que convierte el alma” (Salmo 19:7 a). Eso significa que la Escritura es suficiente. Aparte de las verdades que se nos han revelado en la Escritura, no existe una verdad espiritual esencial, no hay una doctrina fundamental, nada esencial para la restauración del alma. No necesitamos mirar más allá de la Palabra escrita de Dios por ninguna doctrina esencial. No hay nada necesario más allá de lo que se registra en la Palabra de Dios.
Esto, por supuesto, es el principio de la Reforma de la sola Scriptura-sólo la Escritura. Esto contrasta notablemente con la práctica de la Iglesia Católica Romana, que habitualmente amenaza con la condenación eterna para todos los que cuestionan los decretos de la papa o el dogma de los concilios de la Iglesia.
Por ejemplo, el Canon 1 de la séptima sesión del Concilio de Trento pronuncia anatema a cualquiera que dice que hay más o menos de los siete sacramentos establecidos por el Concilio. Eso significa que si cualquier católico cuestiona los sacramentos de la Confirmación, Penitencia, o la Extremaunción –no mencionados en ninguna parte de la Escritura– esa persona está sujeta a la excomunión y a los ojos de la Iglesia es digno de condenación eterna.
Los cánones y decretos del Concilio de Trento están salpicados con anatemas similares en efecto haciendo fundamentales todas las doctrinas dictadas por el Concilio. En palabras de Francis Turretin, ellos “son lo suficientemente atrevidos a menudo para declarar como fundamental su propio heno y paja y todo lo que enseña la Iglesia de Roma” [Francis Turretin, Institutes of Elenctic Theology, vol. 1, George Musgrave Giger, trad. (Phillipsburg, NJ: Presbyterian & Reformed, 1992),53].
Pero, según la Biblia misma, ninguna supuesta autoridad espiritual fuera “de los escritos sagrados” de la Escritura nos puede dar la sabiduría que conduce a la salvación. Nada de decretos papales, ni la tradición oral, ninguna profecía de nuestros días puede contener la verdad que es verdaderamente fundamental, aparte de las Escrituras.
Las Doctrinas Fundamentales Son Claras en la Escritura
En segundo lugar, si vamos a considerar un artículo de fe como fundamental, debe estar claramente contenido en la Escritura. Ningún “conocimiento secreto” o formula de verdad oculta nunca podría calificar como un artículo fundamental de la fe. Ninguna clave es necesaria para revelar la enseñanza de la Biblia.
La verdad de Dios no está dirigido a los intelectuales eruditos; es suficientemente sencilla para un niño. “escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños” (Mat. 11:25, RV). La Palabra de Dios no es un rompecabezas. No habla en clave. No es críptica o misteriosa. Es clara y obvia para aquellos que tienen oídos espirituales para escuchar. “El testimonio de Jehová es fiel, hace sabio al sencillo” (Salmo 19:7 b).
El punto no es que todos los artículos fundamentales de la fe deben ser apoyados con un texto de prueba explícito. La doctrina de la Trinidad, por ejemplo, es sin duda esencial para el verdadero cristianismo, -y es muy clara en las Escrituras– pero no encontrará ninguna amplia declaración de la Trinidad, de ningún pasaje de la Escritura.
Witsius escribió:
Entre los artículos que figuran claramente en las Escrituras … debemos incluir no sólo aquellos que enseñan en palabras expresas, sino también aquellos que, a todos los que aplican su mente al tema, son, evidentemente deducibles de ellos por consecuencia necesaria. Nuestro Señor y sus Apóstoles, con mucha frecuencia confirmaron incluso los artículos fundamentales de la fe por las consecuencias deducidas de la Escritura [cf. Lucas 20:37-38]… El conocimiento de un artículo fundamental no consiste en la comprensión de este u otro pasaje de la Biblia, sino en el conocimiento de la verdad, que en un pasaje, tal vez, es trazado más oscuro, pero se muestra en otros lugares de una manera clara, más aún, a la luz más clara posible. [Herman Witsius, Sacred Dissertations on the Apostles' Creed , 2 vols. (Phillipsburg, NJ: Presbyterian & Reformed, 1993 reprint), 1:21]
No significa tampoco que una doctrina debe ser no controversial, a fin de que sea considerado como un artículo fundamental. Algunos podrían argumentar que la única prueba de que si algo es esencial para el verdadero cristianismo es confirmado por todas las grandes tradiciones cristianas. Pero, como señala Witsius, de acuerdo con esa norma, casi nada de cualquier sustancia permanecería para distinguir el evangelio cristiano de la “salvación” ofrecida por la moralidad pagana o la teología islámica. “Hay mucho de verdad en la observación de Clemente de Alejandría: ´Ninguna Escritura, temo, es tan favorablemente tratada, como el estar en contradicción con nadie´” (Witsius, 1:21).
Hay tres pautas para ayudar a determinar las doctrinas fundamentales. Lo veremos la próxima vez. Por ahora, he aquí una cuestión a discutir en el hilo del comentario: Si una doctrina fundamental es clara en la Biblia, ¿significa que es fácil de comprender? ¿Por que si o por qué no?
Tomado de aquí.
http://evangelio.wordpress.com/2010/03/18/doctrina-fundamental-¿quien-lo-dice-1ª-parte/
Qumran Caves 1 and 2
18 abr 2010 Comentarios desactivados
in Arqueología Bíblica Etiquetas: Qumrán
One of the most common questions I am asked when at Qumran is the location of the Dead Sea Scrolls caves. There are 11 caves, discovered between 1947 and 1956, and some are in the limestone cliffs while others are in the marl terrace next to the site. Fortunately for tour guides, one of the caves is easily visible from Qumran and visitors snap their shot of Cave 4 and leave happy.
Most guides do not know where the other caves are. They don’t need to know. Access is either difficult or impossible, in the case of the marl terrace caves (4, 5, 7, 8, 9, and 10). The caves in the limestone cliffs require a hike, are unmarked, and are not easy to find even if you’ve been there before. Finding photographs of many of the caves is also difficult, though I tried to change that in the Pictorial Library of Bible Lands (and see now, Hanan Eshel’s Qumran, though even there one of the cave photographs is mis-identified and the photo of another is reversed).
The cave that the more intrepid would like to find is Cave 1. Two of my colleagues and I spent half a day in the late 90s climbing all over the cliffs in the picture below. We had given up when the last of us spotted it on his way back to the car. But that didn’t make it any easier to find the next time I went looking. Years later I took a friend, and when he went back with a group in tow, he couldn’t find it.
If finding Cave 1 (or 2) is something that has haunted you, hopefully this blog post and photos will help. If you prefer this in a printable pdf file that you can take with you on your next trip, you can download thathere.
This is the most important photograph, for it gives you a frame of reference. The photo was taken from the road leading north from Qumran to the settlement of Kallia. The view is obviously to the west.
You cannot see Cave 1 from the road, or from anywhere approaching the cave, because it is hidden behind a large rocky outcropping and the cave faces south. The key to finding it is to look for the large rock that juts out on the right side of the draw (circled above).
I do not recommend climbing to Cave 1. The terrain is very difficult, and you will probably get hurt if you try. I highly recommend you consult with your lawyer first, and if he releases me, my family, and all of my current and former friends from any and all liability, then you can attempt it, if you are accompanied by your medical doctor.
In the unlikely event one should attempt it, you would climb past the rocky outcropping and just behind it, on the right, you would see Cave 1 (pictured above). The original cave is the hole on top. Excavators cut away the area below in order to make the larger entrance today. Inside Cave 1 were found the seven original Dead Sea Scrolls: Isaiah A, Isaiah B, Manual of Discipline, War of Sons of Light, Thanksgiving Scroll, Genesis Apocryphon and Habakkuk Commentary. The cave has been excavated and no traces of any finds can be seen today.
Cave 2 is a bit like a silver medal at the Olympics, and it doesn’t excite most people. But if want to be able to see a cave without climbing up the dangerous mountainside, you can see Cave 2 from the perspective shown above. Again, use the reference photo above to get in the area, and then this photo to narrow in on the precise cave (center top). As with Cave 1, climbing to Cave 2 is difficult and not recommended.
Caves 3, 6, and 11 are all easier to reach, so these may be a better option for you. Knowledge of the location of these caves is more widespread, so I will forego writing out directions to those.
Paulo Flores D’Arcais sobre el Vaticano y la pedofilia
18 abr 2010 7 comentarios
in etica ministerial, Teología Etiquetas: Paulo Flores D'Arcais
Paulo Flores D’Arcais, autor de El desafío oscurantista, escribe hoy en El país sobre la responsabilidad de Wojtyla y Ratzinger en el encubrimiento de la pederastia dentro de la iglesia. Rescata la Instrucción de 1974 que reglamenta el Secreto Pontificio. Cardenales, obispos, prelados superiores, oficiales mayores y menores, consultores y el personal de rango inferior deben guardar secreto sobre, entre otras cosas, la pedofilia eclesiástica.
Ratzinger pretendieron e impusieron que los crímenes de pedofilia fueran tratados exclusivamente como pecados, en vez de como delitos, o a lo más como “delitos” de Derecho Canónico. Si el actual Pontífice ha entendido de verdad el alcance de la “suciedad” y la necesidad de combatirla puede demostrarlo de un modo muy sencillo: derogando inmediatamente con un “Motu proprio” las tristemente célebres “Instrucciones” que apelan al “secreto pontificio” y sustituyéndolas con la obligación de denunciar inmediatamente ante las autoridades judiciales cualquier caso.
¡No callar!
18 abr 2010 Comentarios desactivados
in etica ministerial, Temas de actualidad, Teología Etiquetas: Hans Kung
El teólogo Hans Küng publica en distintos diarios del mundo una extraordinaria carta abierta a los obispos. Detalla puntualmente las muchas oportunidades perdidas de Benedicto XVI en su lustro como pontífice. En relación al punto que recogía en la nota previa, Küng dice: “No puede silenciarse que el sistema de ocultamiento puesto en vigor en todo el mundo ante los delitos sexuales de los clérigos fue dirigido por la Congregación para la Fe romana del cardenal Ratzinger (1981-2005), en la que ya bajo Juan Pablo II se recopilaron los casos bajo el más estricto secreto. Todavía el 18 de mayo de 2001, Ratzinger enviaba un escrito solemne sobre los delitos más graves (Epistula de delitos gravioribus) a todos los obispos. En ella, los casos de abusos se situaban bajo el secretum pontificium, cuya vulneración puede atraer severas penas canónicas. Con razón, pues, son muchos los que exigen al entonces prefecto y ahora Papa un mea culpapersonal.” Al final de su mensaje hace una serie de propuestas a los obispos. La primera:
No callar: en vista de tantas y tan graves irregularidades, el silencio os hace cómplices. Allí donde consideréis que determinadas leyes, disposiciones y medidas son contraproducentes, deberíais, por el contrario, expresarlo con la mayor franqueza. ¡No enviéis a Roma declaraciones de sumisión, sino demandas de reforma!
(Espero con impaciencia el comentario de El Lector.)
EL PASTOR
18 abr 2010 Comentarios desactivados
El pastor es un guía espiritual, pero no es Dios así que se puede equivocar.
El pastor tiene que ser sabio con las escrituras y humilde para reconocer sus errores.
Es pastor es una ayuda muy grande en tu vida, pero no dependas de él, amalo, respétalo, aprende de él.
El pastor es un consejero, así que sabe oír y guardarse los secretos.
El pastor es puesto por Dios no solo para mostrar amor, sino corrección, exhortación y disciplina, sin abusar de su posición, el amor no está separado de la corrección.
El pastor se preocupa por tu alma y por tu familia, así que cuando te pregunta, ¿Cómo estás? Es porque le interesas y no por chisme.
El pastor te visita no por obligación, sino por amor y cuidado.
El pastor tiene también familia, dale tiempo para que conviva con ellos.
El pastor necesita aun de tu apoyo económico pero no tiene derecho a abusar de ello.
El pastor debe enseñar a ser un buen mayordomo siendo un ejemplo de ello primero.
El pastor puede predicar sobre los diezmos pero NO COBRARLOS.
El pastor debe de mostrar el carácter de Jesús, su amor por los perdidos y por sus ovejas.
El pastor regala afecto no lo compra.
El pastor no tiene favoritos, todos son su familia.
El pastor dará cuenta por tu vida, apóyalo, amalo, ora por él, coméntale sus errores con amor y prudencia, que los aceptara y los cambiara si es sabio y humilde.
El pastor no está hecho a como la congregación lo quiere o lo necesita, sino a la imagen de Dios y a su voluntad.
Dios bendiga sus vidas
Libro: Sola Scriptura: Carismatismo y Reforma Protestante de Carlos Cruz
18 abr 2010 1 comentario
in Doctrinas Cristianas, La Biblia, Teología Etiquetas: Carlos Cruz, CLIR, Sola Scriptura
Libro: Sola Scriptura: Carismatismo y Reforma Protestante de Carlos Cruz
SEPTIEMBRE 4, 2009
by Eduardo
Tengo mucho tiempo de no hacer revisión de algún libro que haya leído y que haya considerado de gran utilidad para nosotros los creyentes. Hace unos días adquirí este gran libro, dada la amistad que existe con Guillermo Green, pastor presbiteriano en Costa Rica, y quien es representante de la Confraternidad Latinoamericana de Iglesias Reformadas en Costa Rica.
El autor de esta obra es Carlos Cruz quien es profesor de Humanidades y Teología Sistemática en el Seminario Reformado del Caribe. Cruz hace un gran trabajo al señalar uno de los mayores y quizás más graves problemas que enfrenta el cristianismo, el rechazo a la doctrina de Sola Scriptura.
Para todos es conocido el gran problema que ha surgido a causa de los movimientos neo-pentecostales y carismáticos, muchos de los cuales han abusado en sus enseñanzas proféticas a las cuales le han dado igual o mayor importancia que la palabra de Dios.
En la introducción Cruz escribe, “Desde la muerte de los apóstoles y culminación del Nuevo Testamento, hasta el siglo 21, el cristianismo ha tenido que enfrentar los movimientos que afirman que la revelación bíblica no es suficiente. Todos se afianzaron en el Espíritu Santo, tercera persona de la Trinidad, para justificar sus ideas. Buscan dos efectos con esta insistencia, número uno, legitimar sus errores doctrinales y prácticos; número dos, intimidar a todo incauto que se atreva a juzgarlos.”
El autor divide el libro en cinco capítulos,
Capítulo 1: Biblia y Reforma Protestante
En este capítulo el autor deja muy claro que uno de los postulados más defendidos en la Reforma fue Sola Scriptura. Qué quiere decir esto? La Biblia es la única autoridad en fe y conducta. Porqué se defendió esto? Dados los abusos de la Iglesia Católico Romana y sus diversas maniobras para poder justificar sus enseñanzas antibíblicas, los reformadores reaccionaron en contra de Roma y abogaron por la Biblia como la autoridad en la vida de los creyentes. Cruz escribe,
El problema con Roma es que la Biblia no era su única autoridad y añadían a la misma la tradición, la piedad y testimonios maravillosos de las comunidades monásticas. Reliquias, revelaciones, etc., se usaban para autenticar la fe religiosa, y durante el tiempo de la Reforma era una forma de defender la legitimidad de la curia y enseñanzas romanas.”
Capítulo 2: Juan Calvino, teólogo del Espíritu
En este capítulo el autor nos describe las enseñanzas calvinistas con respecto a la persona del Espíritu Santo y la Biblia. Cruz escribe que, “la teología calvinista prácticamente de entrada establecía que el Espíritu Santo y la Escritura eran inseparables y no se podía apelar al Espíritu en desprecio de la palabra de Dios.”
Además, nos afirma que para Calvino, “el Espíritu Santo venía a glorificar a Cristo y afirmar su Palabra.” Y luego nos dice que para el ginebrino, “La labor de la tercera persona de la Trinidad es abrir el entendimiento, renovar la voluntad por medio de la Palabra-nada de nuevas revelaciones y testimonios fuera de la revelación bíblica.”
Capítulo 3: La Biblia, los Reformadores y la Reforma Radical
Interesantemente Cruz toca el problema que enfrentaron hace quinientos años los reformadores con los anabautistas radicales, entre los cuales estaban los grupos espiritualistas, entusiastas y los racionalistas. Entre estos tres grupos, como nos dice el autor, eran los espiritualistas y entusiastas los que causaron mayor problema, pues consideraron que el rechazo a las profecías por parte de los reformadores, era limitar las acciones del Espíritu Santo.
Cruz nos cuenta un poco de Muntzer, Hofmann, quienes con sus profecías habían rechazado la autoridad bíblica con la intención de legitimar sus errores doctrinales. Y es aquí, en este análisis, en donde Cruz hace un punto clave: las similitudes entre estos hombres y el carismatismo contemporáneo son indistinguibles. Cruz escribe,
los milagreros del siglo XVI fueron enemigos de la Reforma y del postulado de Sola Scriptura como en el día de hoy.”
Capítulo 4: Sectas, Carismatismo y Reforma
Creo que una de las cosas importantes que nos permite ver este libro es el efecto causado por gran parte del movimiento carismático en el mundo. Con sus profecías han rechazado los postulados paulinos con respecto a la Biblia (2 Timoteo 3: 15-17).
Ya la Biblia no es totalmente autoritaria en lo que respecta a la fe y la moral, sino que aún se le agregan las revelaciones hechas a estos hombres que dicen venir de Dios, y que deben ser aceptadas por los creyentes con tanta igualdad como la palabra de Dios.
En este capítulo Cruz nos deja ver que una de las características de los movimientos sectarios es que tienen otra fuente de autoridad a la par de las Escrituras. Los Testigos de Jehová tienen a la Watchtower en Nueva York, los mormones tienen al libro de Mormón, y los carismáticos tienen las profecías de hombres como Benny Hinn, Kenneth Hagin, David Wilkerson, etc.
Y es esto de lo que debemos cuidarnos, pues para el creyente, sólo la Biblia tiene autoridad. Dios nos habla hoy en Su palabra.
Capítulo 5: Carismatismo, Reforma, y herencia
Cruz nos dice, “estas personas están declarando con una tranquilidad pasmosa que la Biblia está incompleta, que al Dios verdadero se le olvidó unos detallitos sumamente importantes y ellos vienen en rescate de los mismos.”
Estos profetas hombres de la actualidad, dice Cruz, “creen firmemente que tienen algo nuevo en sus manos y no se dan cuenta que son imitadores electrónicos de los soñadores doctrinales del pasado.” Y comparando al carismatismo con el catolicismo romano dice, “Roma está repleta de oráculos directamente de Dios con las mismas reglas y experiencias que reclaman los carismáticos. Aún más, el carismatismo es afín con la espiritualidad histórica del Catolicismo.”
Creo que este libro es sumamente importante, pues nos provee una base apologética para defender la palabra de Dios contra los profetas y apóstoles que abundan en las iglesias latinoamericanas. Como escribe Cruz, “Sola Scriptura o volvemos a Roma.”
Pueden adquirir este libro directamente en CLIR.
Extr. de sujetosalaroca,org
Porqué Somos Protestantes?-Sola Scriptura
18 abr 2010 Comentarios desactivados
in Doctrinas Cristianas, La Biblia, Teología Etiquetas: Biblia, Cristo, Dios, Iglesia Católica Romana, LUTERO, Papado, Pentecostalismo, Sola Scriptura, Vaticano
Porqué Somos Protestantes?-Sola Scriptura
OCTUBRE 26, 2009
by Eduardo
Cuando escuchamos la palabra protestante siempre entendemos algo negativo. Es decir, es alguien que está protestando en contra de algo, sin embargo la palabra tiene un significado muy diferente. Este término es una palabra compuesta que se origina del latín pro testare, pro significando “por” y testare que quiere decir “testificar.” Y esta semana deseo, estando tan cerca la celebración de la Reforma, inciar un análisis de lo que fue logrado en la protesta.
Como protestantes debemos entender el término no como algo negativo, sino como algo positivo, implicando que estamos testificando a favor de la verdad. Y esto es lo que confirma la historia de la iglesia.
Durante la Edad Media la iglesia se había corrompido de tal manera, que la fe que había sido entregada por los apóstoles prácticamente era desconocida en el mundo. Se habían promulgado gran cantidad de edictos con el fin de engrandecer y enriquecer a los líderes eclesiásticos. Para poder afirmar estas cosas estos hombres habían evitado que el pueblo pudiera tener acceso a las Escrituras, habiendo mantenido la Biblia en latín. Así el pueblo común no podía objetar sus enseñanzas y podía ser fácilmente engañado.
Johann Tetzel
La fe que ahora compartimos se originó en un tiempo convulso, cuando un monje dominicano llamado Johann Tetzel, apareció en Alemania vendiendo indulgencias. En el año 1517 este monje andaba prometiendo la remisión de pecados a aquellos que escuchaban su mensaje y compraban estos certificados y además hasta prometía el perdón de pecados de aquellos que habían muerto y estaban, supuestamente, en el purgatorio.
Esta doctrina, por supuesto, había originado por la necesidad del papado de inventar alguna manera de enriquecerse. Es decir, si las personas estaban en un lugar intermedio, en donde eran purificados por los pecados que no habían sido remitidos en la tierra, podían engañar al pueblo para que por dinero ayudaran a que esta purificación fuera más rápida, y así estos muertos pudieran ir al cielo con mayor prontitud.
Cuando Tetzel llegó a Alemania la gente corría con su dinero para comprar estas indulgencias firmadas por el papa. El monje dominicano llegó hasta el punto de asegurar que con el simple depósito de sus monedas en la caja los pecados podían ser perdonados. Para hacer la venta más popular Teztel cantaba, “So bald der Pfenning im Kasten klingt, die Selle aus dem Fegfeuser springt.” (Tan pronto la moneda en la caja suena, el alma del purgatorio vuela).
La gente venía de todas partes de Alemania para que sus pecados fueran perdonados. Pronto las actividades de Tetzel llegaron al conocimiento del Dr. Martín Lutero quien era profesor de Teología de la Universidad de Wittemberg, quien recibió las noticias con mucha preocupación.
Lutero se enfureció y para salvar al pueblo de este perverso negocio redactó 95 tesis las cuales fue personalmente a clavar en las puertas del castillo de la ciudad. Estas tesis formaban un documento en contra de las indulgencias. Lutero ardientemente contendía que estos certificados no servían para remitir los pecados ni de ellos ni de los muertos, pero debido a que estos documentos papales venían en latín, el pueblo no podía comprender lo que verdaderamente decían y tenían que confiar en las palabras y promesas de Tetzel.
Lutero clavando sus tesis
Estas enseñanzas eran reforzadas por la enseñaza de la iglesia católico romana iniciada con el papa Sixto IV en 1460 acerca del Tesoro de los Méritos (Treasury of Merits), en donde se promulgaba la idea que la Iglesia era el custodio de los méritos de los santos quienes habían excedido en estos y por lo tanto la iglesia podía disponer de el sobrante de estos méritos y otorgárselos a otros hombres para que pudieran salir del purgatorio. Lo único que debían hacer las personas era ir al Tesoro de los Méritos y adquirir aquello que les hacía falta.
Lutero estaba tan enfurecido que retaba a los académicos a discutir y debatir sus 95 tesis para mostrar la mentira de las indulgencias. Aquellos que se unieron a la causa luterana fueron llamados protestantes. Fue entonces el 31 de octubre de 1517 cuando Lutero protestó contra los abusos de la iglesia católica. En la tesis número treinta y dos escribió,
“Serán eternamente condenados junto con sus maestros, aquellos que crean estar seguros de su salvación mediante una carta de indulgencias.”
Lutero inició una ardua lucha para que la iglesia volviera a la fe verdadera, sin embargo en su lucha se dio cuenta que todas estas falsas enseñazas venían con el consentimiento del papa Leo X, así como del arzobispo de Mainz, Albrecht.
Lutero protestó contra la corrupción de los líderes de la iglesia así como contra las falsas enseñazas que estaban presentes en ella, pero además como protestante testificó a favor de la verdad de Jesucristo y la Biblia. Esto es lo que caracteriza a aquellos que profesamos estar en contra de la Iglesia Católico Romana.
Esta pequeña introducción nos servirá para entender lo que salió de la Reforma. Pero, qué fue formulado en la Reforma? Cuáles son las bases del protestantismo? En los próximos días estaremos viendo las 5 Solas de la Reforma, pero el día de hoy iniciaremos con la primera, Sola Scriptura.
Sola Scriptura
El protestantismo afirmó la verdad acerca de la Palabra de Dios, es decir que es theopneustos, griego para “exhalada por Dios.” Los protestantes afirmamos que la Biblia es la Palabra que salió de la boca de Dios mismo, y por ello es lo único que puede equipar al creyente para toda buena obra (2 Timoteo 3: 16-17). Este concepto fue lo mismo que enseñó Jesucristo. En Mateo 5 el evangelista registra las siguientes palabras de nuestro Señor,
- “Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido.” Mateo 5: 18
Debido a que la Biblia es la Palabra de Dios, los protestantes negamos la autoridad de las tradiciones humanas. Porqué? Porque nuestra guía es la Biblia y en ella encontramos a Jesús confrontando a los fariseos por nulificar la Palabra de Dios con sus tradiciones (Mateo 15: 6). La condenación que hizo el Señor de los fariseos y escribas era que habían malinterpretado las Escrituras y enseñaban sus tradiciones como la misma autoridad. Además la Biblia dice de sí misma lo siguiente,
- Abre mis ojos, y miraré Las maravillas de tu ley.”Salmo 119: 18
- Me postraré hacia tu santo templo, Y alabaré tu nombre por tu misericordia y tu fidelidad; Porque has engrandecido tu nombre, y tu palabra sobre todas las cosas.”Salmo 138: 2
- 7 La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; El testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo. 8 Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón; El precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos. 9 El temor de Jehová es limpio, que permanece para siempre; Los juicios de Jehová son verdad, todos justos. 10 Deseables son más que el oro, y más que mucho oro afinado; Y dulces más que miel, y que la que destila del panal. 11 Tu siervo es además amonestado con ellos; En guardarlos hay grande galardón.”Salmo 19: 7-11
Lutero luchó contra las indulgencias precisamente porque no tenían ningún fundamento bíblico, sino que eran enseñanzas supersticiosas de hombres, con un fin malvado. El papa enfurecido exigió a Lutero ir a Roma para retractarse. Sin embargo debido a que su vida corría peligro, pues ya se había declarado a Lutero un hereje y a que fuera encarcelado si era atrapado, Federico el Sabio contendió para que el juicio fuera en Alemania.
Dieta de Worms
Fue en 1521 en la ciudad de Worms que se reunieron los líderes de la iglesia, así como príncipes alemanes y el Rey Carlos V, para que Lutero, un monje, se retractara de todo lo que había dicho. Johann von Eck le dio 24 horas a Lutero para que así hiciera, pero al día siguiente Lutero se paró frente a la Dieta y dio un discurso que cambió la historia de la iglesia para siempre. Este monje, sin ser rico, y sin poder se paró frente a estos líderes y exclamó,
“Debido a que su serena majestad y sus señores buscan una simple respuesta, la daré de esta manera: A menos que yo sea convencido por el testimonio de las Escrituras o por la clara razón (pues no confío sólo en el Papa ni en los concilios, debido a que es sabido que han errado y se han contradicho), estoy atado por las Escrituras que he citado, y mi conciencia está cautiva a la Palabra de Dios. Yo no puedo y no retractaré nada, debido a que no es seguro ni correcto ir en contra de la conciencia.” Luther’s Works. Volumen 32.
Al terminar estas palabras probablemente Lutero estaba temblando pues sabía que había puesto su vida en peligro. Lutero conocía la historia de Jan Huss quien había sido quemado en la hoguera un siglo antes por intentar reformar la iglesia. Sin embargo el emperador le dio un salvoconducto para que Lutero regresara a su pueblo sin problemas.
Lo más importante y lo que cambió la historia fue el hecho de que Lutero se aferró a la doctrina de Sola Scriptura. Como este monje agustino, los protestantes estamos cautivos “a la Palabra de Dios.” La revolución que inició Lutero luego de estas palabras fue inmensa. Pronto la Biblia fue traducida al alemán y la gente se volvió a la Biblia para encontrar las verdades que habían estado escondidas por tanto tiempo.
Hombres como Juan Calvino también se esforzaron por enseñar esta preciada doctrina, argumentando que la Biblia es la Palabra autoritaria e infalible de Dios para Su pueblo. La confesión Bautista de Londres de 1689 a la cual me adhiero dice,
“(1)Las Santas Escrituras son la única toda suficiente, segura e infalible regla del conocimiento, fe y obediencia salvadoras.1 Aunque la luz de la naturaleza y las obras de creación y de providencia manifiestan la bondad, sabiduría, y poder de Dios, de tal manera que los hombres quedan sin excusa, sin embargo, no son suficientes para dar aquel conocimiento de Dios y de su voluntad que es necesario para la salvación; (2) por lo que le agradó al Señor, en varios tiempos y de diversas maneras revelarse a sí mismo y declarar su voluntad a su Iglesia;3 y además para conservar y propagar mejor la verdad y para el mayor consuelo y establecimiento de la Iglesia contra la corrupción de la carne y la malicia de Satanás y del mundo, le agradó dejar esa revelación por escrito, por todo lo cual las Santas Escrituras son muy necesarias, y tanto mas cuanto que han cesado ya los modos anteriores por los cuales Dios reveló su voluntad a su Iglesia.” CBL 1689
Hace más de 500 años Dios providencialmente causó una revolución a manos de un monje a quien le reveló la verdad. Con él, Dios continúo reuniendo a sus ovejas perdidas.
Aplicación para nuestros tiempos
La doctrina de Sola Scriptura defendida por Lutero y los reformadores durante el siglo XVI debe hacernos reflexionar. Primero, esta doctrina no surgió durante la Reforma, sino que es una verdad bíblica, creída por los apóstoles y los primeros cristianos. El pasaje más claro es 2 Timoteo 3: 16-17, en donde Pablo deja claro que las Escrituras, inclusive aquellas que así como él, los apóstoles estaban escribiendo en ese momento, eran la palabra que Dios había hablado. Por esta razón son la única regla de fé y práctica para los creyentes.
Por esa simple razón debemos rechazar cualquier doctrina de hombres, ya sea para dirigir el modo en que el creyente debe vivir su vida para Dios, así como para conocer la verdad de Dios mismo. Es por ello que el catolicismo romano debe ser rechazado y categorizado como una falsa religión. La Iglesia Católica Romana es una falsa iglesia por la simple razón que predica un falso evangelio. Porqué? Porque en lugar de someterse a la Biblia, la cual es la máxima autoridad para la Iglesia, se han sometido a la sabiduría de hombres a quienes la historia muestra como hombres que iban tras sus vientres.
Además, debemos rechazar toda aquella enseñanza que asegure que Dios continúa hablando hoy en día fuera de la Biblia. Y esto es muy común dentro del evangelicalismo, específicamente dentro del pentecostalismo y el movimiento carismático. Es común escuchar a hombres argumentar que Dios sigue dándole profecía a la Iglesia. Por ello hay tantos autodenominados profetas hoy en día. Pero si la Biblia es lo que Pablo dijo que era, entonces nada puede dirigir la vida del creyente fuera de la Biblia. Es más, si las palabras de Cristo dadas al apóstol Juan en el libro de Apocalipsis son ciertas, no hay más palabras que deban ser escritas o agregadas a la Biblia. Si realmente existiera la profecía en la actualidad, estas palabras deberían ser escritas y agregadas a la BIblia y entregadas a todos los creyentes a través de todo el mundo. De no ser así, la Iglesia se está perdiendo la verdad revelada por Dios. Pero, por supuesto, esto no es cierto.
Debido a que el don de profecía ya cesó, una vez que se terminaron de escribir los libros del Nuevo Testamento, ya no necesitamos de otra cosa que no sea la Biblia para conocer a Dios y Su voluntad. Es por ello que como protestantes debemos adherirnos firmemente a la doctrina de Sola Scriptura.
El Problema con la Tradición
18 abr 2010 4 comentarios
in Doctrinas Cristianas, La Biblia, Teología Etiquetas: Biblia, Cristo, Dios, eisegesis, exegesis, Hermenéutica, interpretación
El Problema con la Tradición
ABRIL 14, 2010
by Eduardo
Me estoy refiriendo al tema de la interpretación de la Biblia. Todos nosotros debemos aceptar la realidad que afirma que ningún intérprete es neutral frente a un texto. Todos llevamos con nosotros presuposiciones que nos hacen interpretar un texto de una u otra manera. Sin embargo, el principio básica de la hermenéutica es aquel que nos dice que toda persona que quiera interpretar la Biblia, debe dejar que el texto hable, evitando imponer sus creencias, tradiciones (presuposiciones) sobre el mismo. Esta es la diferencia entre hacer exégesis vs. eiségesis, en la cual se le introduce al texto las creencias del intérprete.
Y deseo el día de hoy comentar un poco sobre este artículo, publicado en la sección de Opiniones de uno de los periódicos más importantes de Costa Rica. En él, el autor cae como intérprete de la historia, al atar las cruzadas católico-romanas con el verdadero cristianismo. El autor erra al creer que el llamado que hace esta iglesia misionera en Costa Rica de, “Cristo murió por todos. Y usted ¿por cuántos?,” está llamando a los cristianos del país a sacrificar sus vidas de la misma manera en la que lo hacen los terroristas musulmanes. El autor escribe,
Me deja un sentimiento de desasosiego pensar que incitar así a la muerte activa no está lejos del suicidio guerrero que tan perplejos nos deja en el fundamentalismo islamista.”
En realidad yo no sé cuál es el contexto en el que se escribió ese anuncio en dicha iglesia, pero queda claro que el escritor cayó esclavo de sus tradiciones humanistas (ateas) e intenta por medio de ellas refutar el verdadero cristianismo. Porqué digo que son tradiciones lo que han esclavizado la interpretación del autor? Porque esto no es lo que enseña el cristianismo bíblico.
Sin embargo, tenemos otros dos ejemplos de tradiciones humanas en los comentarios. Dos comentaristas cometen graves errores que demuestran sus ataduras a sus propias tradiciones “cristianas.” El primer ejemplo es el de un hombre llamado José Mauricio Quesada escribió lo siguiente,
La pregunta esta tremendamente mal planteada, porque nadie mas excepto Jesus podria haber dado su vida para que nosotros pudieramos ser salvos. No es necesario que ninguno de nosotros muera por otros como una forma de imitar el sacrificio de Jesus, lo que Dios espera de nosotros es que aceptemos a Jesus como nuestro Senor y Salvador, ya que el sacrificio ya fue hecho por el. Una vez que le aceptamos como nuestro Salvador, el Espiritu Santo habitara en nosotros y sera alli cuando empieza la verdadera vida en nosotros por medio de nuestro Senor Jesucristo.”
Ciertamente debemos reafirmar las palabras suyas al inicio, “nadie mas excepto Jesus podria haber dado su vida para que nosotros pudieramos ser salvos. No es necesario que ninguno de nosotros muera por otros como una forma de imitar el sacrificio de Jesus.” Como bien escribe el comentarista, ningún hombre pudo haber servido como sacrificio para propiciar a Dios (Salmo 49: 7-8). Sino que, como bien sentenció Anselmo de Canterbury en su obra Cur Deus Homo?, solamente Cristo, Dios-hombre, pudo servir como sacrificio perfecto para aplacar la ira del Dios Santo y Justo contra pecadores (Salmo 49: 15; 1 Pedro 3: 18; Hebreos 7-10).
El problema del ateo es que en su filosofía humanista niega la realidad que le es tan claramente visible: el hombre no es bueno. Si el autor del artículo hace un auto-examen de su propia vida se dará cuenta que es un pecador, y su misma conciencia le dice que merece ser castigado por cada pecado cometido (Romanos 2:14-15). El problema del ateo es ignorar la depravación de los hombres y su patético estado espiritual.
Ahora, José Mauricio cae en otra trampa de sus tradiciones. En su comentario dice lo siguiente,
lo que Dios espera de nosotros es que aceptemos a Jesus como nuestro Senor y Salvador, ya que el sacrificio ya fue hecho por el. Una vez que le aceptamos como nuestro Salvador, el Espiritu Santo habitara en nosotros y sera alli cuando empieza la verdadera vida en nosotros por medio de nuestro Senor Jesucristo.“
Cuál es esta tradición? José Mauricio cae en la trampa de aquella doctrina humanista que se ha infiltrado en la iglesia que enseña que el hombre es un ser con la capacidad de hacer tanto el bien como el mal. Esta doctrina fue inicialmente enseñada por Pelagio, pero que luego entró en la iglesia como semi-pelagianismo. Esta doctrina es lo que enseña Roma y lo que enseña el Arminianismo, tradición que forma parte de la doctrina de la gran mayoría de las iglesias evangélicas del mundo. No es esto lo que a usted le han enseñado desde niño?
Sin embargo, el comentarista erra al juzgar las Escrituras por sus propias tradiciones. En lugar de dejar que la Biblia le explique el estado espiritual del hombre, de la salvación, y del mismo caracter de Dios, José Mauricio ha decidido apelar a lo que ha sido enseñado por tantos años: “el hombre es el soberano en su salvación. Dios está simplemente ofreciéndole la salvación a todos los hombres, esperando que algunos la encuentren por sus propias decisiones.“
El arminianismo podrá apelar a la búsqueda de la gloria de Dios, pero borran con el codo lo que escriben. Sus doctrinas rechazan la soberanía de Dios en la salvación de los hombres. Al final, según su sistema teológico, Dios estará frustrado por toda la eternidad, pues nunca pudo cumplir con su propósito de salvar a toda la humanidad.
Pero, la Biblia enseña algo muy diferente. La Biblia enseña que Dios es soberano y que Su voluntad será una realidad. El profeta Isaías dice cosas como, “9 Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos; porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí, 10 que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antig:uedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero; 11 que llamo desde el oriente al ave, y de tierra lejana al varón de mi consejo. Yo hablé, y lo haré venir; lo he pensado, y también lo haré.” (Isaías 46: 9-11). O el mismo Nabucodonosor, de quien escribe la Biblia que afirmó lo siguiente, “Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada; y él hace según su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano, y le diga: ¿Qué haces?” (Daniel 4: 35).
Y en el Nuevo Testamento tenemos al apóstol Pablo afirmando lo siguiente, “En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad” (Efesios 1: 11). Cuál es la verdad? Estará Dios frustrado por toda la eternidad porque quería salvar a todos los hombres, pero sólo pudo salvar a algunos? O será que Dios salvará perfectamente a aquellos a quienes Él, en Su misericordia, ha decidido rescatar de la esclavitud al pecado a la que ellos mismos se sometieron voluntariamente?
La verdad bíblica es que el hombre en su estado natural es totalmente depravado (Jeremías 17: 9; Génesis 6:5), muerto en sus delitos y pecados (Efesios 2: 1-3) y por lo tanto sus enemigos (Romanos 5: 10; Colosenses 1:21). La verdad bíblica es que ningún hombre en su estado natural puede o quiere obedecer a Dios (Romanos 8: 7-8). Es por ello que no le buscan, ni le aman (Romanos 3: 9-12).
Por ello es necesario, como le enseñó el Señor Jesucristo a Nicodemo, que el hombre nazca de nuevo (Juan 3: 1-8). Ahora, la tradición de José Mauricio le dice que una vez que el hombre cree, Dios le hace nacer de nuevo. Volvemos a la supuesta soberanía del hombre en su salvación. Pero, es esto lo que enseñó Cristo en Juan 3? O es esto lo que enseñó el Señor por medio del apóstol Juan en 1 Juan 5: 1? No está claramente demostrado que la regeneración precede a la fe? Qué escribió Juan?
Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios; y todo aquel que ama al que engendró, ama también al que ha sido engendrado por él.” 1 Juan 5: 1
La verdad es que Dios debe regenerar a un pecador antes de que éste pueda creer. Y Además, esa fe salvadora y al arrepentimiento necesario para la salvación son un regalo de Dios (Efesios 2: 8-10). Entonces, de que se jactará un hombre? La respuesta bíblica es: de nada! Toda la gloria es para Dios.
Y hago otra pregunta: Dónde vemos en el Nuevo Testamento a Pablo, Pedro o a algún otro apóstol llamar a las multitudes diciendo, “Todo lo que tienen que hacer es aceptar a Cristo en su corazón para ser salvos!” La verdad es que nunca! El llamado de los apóstoles era “Arrepiéntase y crea.” Porqué? Porque si la salvación es de Dios, y Él es quien trae a los pecadores al arrepentimiento y a la fe salvadora (Juan 6: 37-44; Efesios 2: 8-10), los apóstoles sabrían que sería Dios, quien mediante la predicación del evangelio regeneraría a los que Él había escogido para formar parte de SU pueblo y les otorgaría lo necesario para su salvación.
Otro error de Carlos Mena, otro comentarista es el de caer en el universalismo. Carlos escribe lo siguiente,
Cristo murio por nosotros , para salvarnos de nuestros pecados, aun para los que no creen en EL, tal ves algun dia crean, Resucito y vencio a la muerte y es Misericordioso con Todos, es un Dios de Vida, los fundamentalismos no caben aqui, llamase Fundamentalisno Islamista, O Fundamentalismo del mercado o fundamentalismo del ateismo que se esta poniendo muy de moda….Cristo es un Dios de Vida y Amor.”
No creo que este comentarista sea un universalista, sin embargo está atado a esas tradiciones que enseñan que la expiación de Cristo es universal o ilimitada. Pero, es esto lo que enseña la Biblia? No dijo el Señor que vino a dar su vida por sus ovejas? No dijo el Señor que vino a dar su vida por muchos? No oró el Señor sólo por los que Dios le había entragado? O Oró por toda la humanidad? (ver Juan 10, Juan 17, Marcos 10:45). Este es otro ejemplo de la tradición afectando la interpretación bíblica.
Nuestra meta como intérpretes de la Biblia es dejar de lado nuestras presuposiciones y tradiciones y permitir que la Biblia corrija todos nuestros errores. La Biblia debe ser la que construya nuestra cosmovisión.
Carta al Papa Benedicto XVI
17 abr 2010 Comentarios desactivados
in catolicismo, catolicismo romano, etica ministerial, Temas de actualidad, Teología Etiquetas: Henri BOULAD sj
Carta al Papa Benedicto XVI
Henri BOULAD sj
Santo Padre: Me atrevo a dirigirme directamente a Usted, pues mi corazón sangra al ver el abismo en el que se está precipitando nuestra Iglesia. Sabrá disculpar mi franqueza filial, inspirada a la vez por “la libertad de los hijos de Dios” a la que nos invita San Pablo, y por mi amor apasionado por la Iglesia.
Le agradeceré también sepa disculpar el tono alarmista de esta carta, pues creo que “son menos cinco” y que la situación no puede esperar más.
Permítame en primer lugar presentarme. Jesuita egipciolibanés de rito melquita, pronto cumpliré 76 años. Desde hace tres años soy rector del colegio de los jesuitas en El Cairo, tras haber desempeñado los siguientes cargos: superior de los jesuitas en Alejandría, superior regional de los jesuitas de Egipto, profesor de teología en El Cairo, director de Caritas-Egipto y vicepresidente de Caritas Internationalis para Oriente Medio y África del Norte. Conozco muy bien a la jerarquía católica de Egipto por haber participado durante muchos años en sus reuniones como Presidente de los superiores religiosos de institutos en Egipto. Tengo relaciones muy cercanas con cada uno de ellos, algunos de los cuales son antiguos alumnos míos. Por otra parte, conozco personalmente al Papa Chenouda III, al que veía con frecuencia. En cuanto a la jerarquía católica de Europa, tuve ocasión de encontrarme personalmente muchas veces con alguno de sus miembros, como el cardenal Koening, el cardenal Schönborn, el cardenal Martini, el cardenal Daneels, el Arzobispo Kothgasser, los obispos diocesanos Kapellari y Küng, los demás obispos austríacos y otros obispos de otros países europeos. Estos encuentros se producen con ocasión de mis viajes anuales para dar conferencias por Europa: Austria, Alemania, Suiza, Hungría, Francia Bélgica… En estos recorridos me dirijo a auditorios muy diversos y a los media (periódicos, radios, televisiones…). Lo mismo hago en Egipto y en Oriente Próximo.
He visitado unos cincuenta países en los cuatro continentes y he publicado unos treinta libros en unas quince lenguas, sobre todo en francés, árabe, húngaro y alemán. De los trece libros en esta lengua, quizá haya leído Usted “Gottessöhne, Gottestöchter” [Hijos, hijas de Dios], que le hizo llegar su amigo el P. Erich Fink de Baviera.
No digo esto para presumir, sino para decirle sencillamente que mis intenciones se fundan en un conocimiento real de la Iglesia universal y de su situación actual, en 2007.
Vuelvo al motivo de esta carta, intentaré ser lo más breve, claro y objetivo posible. En primer lugar, unas cuantas constataciones (la lista no es exhaustiva):
* 1. La práctica religiosa está en constante declive. Un número cada vez más reducido de personas de la tercera edad, que desaparecerán enseguida, son las que frecuentan las iglesias de Europa y de Canadá. No quedará más remedio que cerrar dichas iglesias o transformarlas en museos, en mezquitas, en clubs o en bibliotecas municipales, como ya se hace. Lo que me sorprende es que muchas de ellas están siendo completamente renovadas y modernizadas mediante grandes gastos con idea de atraer a los fieles. Pero no es esto lo que frenará el éxodo.
* 2. Seminarios y noviciados se vacían al mismo ritmo, y las vocaciones caen en picado. El futuro es más bien sombrío y uno se pregunta quién tomará el relevo. Cada vez más parroquias europeas están a cargo de sacerdotes de Asia o de África.
* 3. Muchos sacerdotes abandonan el sacerdocio y los pocos que lo ejercen aún –cuya edad media sobrepasa a menudo la de la jubilación– tienen que encargarse de muchas parroquias, de modo expeditivo y administrativo. Muchos de ellos, tanto en Europa como en el Tercer Mundo, viven en concubinato a la vista de sus fieles, que normalmente los aceptan, y de su obispo, que no puede aceptarlo, pero teniendo en cuenta la escasez de sacerdotes.
* 4. El lenguaje de la Iglesia es obsoleto, anacrónico, aburrido, repetitivo, moralizante, totalmente inadaptado a nuestra época. No se trata en absoluto de acomodarse ni de hacer demagogia, pues el mensaje del Evangelio debe presentarse en toda su crudeza y exigencia. Se necesitaría más bien proceder a esa “nueva evangelización” a la que nos invitaba Juan Pablo II. Pero ésta, a diferencia de lo que muchos piensan, no consiste en absoluto en repetir la antigua, que ya no dice nada, sino en innovar, inventar un nuevo lenguaje que exprese la fe de modo apropiado y que tenga significado para el hombre de hoy.
* 5. Esto no podrá hacerse más que mediante una renovación en profundidad de la teología y de la catequética, que deberían repensarse y reformularse totalmente. Un sacerdote y religioso alemán que encontré recientemente me decía que la palabra “mística” no estaba mencionada ni una sola vez en “El nuevo Catecismo”. No lo podía creer. Hemos de constatar que nuestra fe es muy cerebral, abstracta, dogmática y se dirige muy poco al corazón y al cuerpo.
* 6. En consecuencia, un gran número de cristianos se vuelven hacia las religiones de Asia, las sectas, la new-age, las iglesias evangélicas, el ocultismo, etc. No es de extrañar. Van a buscar en otra parte el alimento que no encuentran en casa, tienen la impresión de que les damos piedras como si fuera pan. La fe cristiana que en otro tiempo otorgaba sentido a la vida de la gente, resulta para ellos hoy un enigma, restos de un pasado acabado.
* 7. En el plano moral y ético, los dictámenes del Magisterio, repetidos a la saciedad, sobre el matrimonio, la contracepción, el aborto, la eutanasia, la homosexualidad, el matrimonio de los sacerdotes, los divorciados vueltos a casar, etcétera, no afectan ya a nadie y sólo producen dejadez e indiferencia. Todos estos problemas morales y pastorales merecen algo más que declaraciones categóricas. Necesitan un tratamiento pastoral, sociológico, psicológico, humano… en una línea más evangélica.
* 8. La Iglesia católica, que ha sido la gran educadora de Europa durante siglos, parece olvidar que esta Europa ha llegado a la madurez. Nuestra Europa adulta no quiere ser tratada como menor de edad. El estilo paternalista de una Iglesia “Mater et Magistra” está definitivamente desfasado y ya no sirve hoy. Los cristianos han aprendido a pensar por sí mismos y no están dispuestos a tragarse cualquier cosa.
* 9. Las naciones más católicas de antes –Francia, “primogénita de la Iglesia” o el Canadá francés ultracatólico– han dado un giro de 180º y han caído en el ateísmo, el anticlericalismo, el agnosticismo, la indiferencia. En el caso de otras naciones europeas, el proceso está en marcha. Se puede constatar que cuanto más dominado y protegido por la Iglesia ha estado un pueblo en el pasado, más fuerte es la reacción contra ella.
* 10. El diálogo con las demás iglesias y religiones está en preocupante retroceso hoy. Los grandes progresos realizados desde hace medio siglo están en entredicho en este momento.
Frente a esta constatación casi demoledora, la reacción de la iglesia es doble:
– Tiende a minimizar la gravedad de la situación y a consolarse constatando cierto repunte en su facción más tradicional y en los países del tercer mundo.
– Apela a la confianza en el Señor, que la ha sostenido durante veinte siglos y será muy capaz de ayudarla a superar esta nueva crisis, como lo ha hecho con las precedentes. ¿Acaso no tiene promesas de vida eterna?
A esto respondo:
– No es apoyándose en el pasado ni recogiendo sus migajas como se resolverán los problemas de hoy y de mañana.
– La aparente vitalidad de las Iglesias del tercer mundo es equívoca. Según parece, estas nuevas Iglesias atravesarán pronto o tarde por las mismas crisis que ha conocido la vieja cristiandad europea.
– La Modernidad es irreversible y por haberlo olvidado es por lo que la Iglesia se encuentra hoy en semejante crisis. El Vaticano II intentó recuperar cuatro siglos de retraso, pero se tiene la impresión que la Iglesia está cerrando lentamente las puertas que se abrieron entonces, y tentada de volverse hacia Trento y Vaticano I, más que hacia Vaticano III. Recordemos la declaración de Juan Pablo II tantas veces repetida: “No hay alternativa al Vaticano II”.
– ¿Hasta cuándo seguiremos jugando a la política del avestruz y a esconder la cabeza en la arena? ¿Hasta cuándo evitaremos mirar las cosas de frente? ¿Hasta cuándo seguiremos dando la espalda, crispándonos contra toda crítica, en lugar de ver ahí una oportunidad de renovación? ¿Hasta cuándo continuaremos posponiendo ad calendas graecas una reforma que se impone y que se ha abandonado demasiado tiempo?
– Sólo mirando decididamente hacia delante y no hacia atrás la Iglesia cumplirá su misión de ser ”luz del mundo, sal de la tierra, levadura en la pasta”. Sin embargo, o que constatamos desgraciadamente hoy es que la Iglesia está en la cola de nuestra época, después de haber sido la locomotora durante siglos.
– Repito lo que decía al principio de esta carta: “¡SON MENOS CINCO!” –¡fünf vor zwölf!– La Historia no espera, sobre todo en nuestra época, en que el ritmo se embala y se acelera?
– Toda operación comercial que constata un déficit o disfunción se reconsidera inmediatamente, se reúne a expertos, intenta recuperarse, se movilizan todas sus energías para superar la crisis.
– ¿Por qué la Iglesia no hace otro tanto? ¿Por qué no moviliza a todas sus fuerzas vivas para un aggiornamento radical? ¿Por qué?
– ¿Por pereza, dejadez, orgullo, falta de imaginación, de creatividad, quietismo culpable, en la esperanza de que el Señor se las arreglará y que la Iglesia ha conocido otras crisis en el pasado?
– Cristo, en el Evangelio, nos pone en guardia: “Los hijos de las tinieblas gestionan mucho mejor sus asuntos que los hijos de la luz…”
ENTONCES, QUÉ HACER?… La Iglesia tiene hoy una necesidad imperiosa y urgente de una TRIPLE REFORMA:
1. Una reforma teológica y catequética para repensar la fe y reformularla de modo coherente para nuestros contemporáneos.
Una fe que ya no significa nada, que no da sentido a la existencia, no es más que un adorno, una superestructura inútil que cae de sí misma. Es el caso actual.
2. : Una reforma pastoral para repensar de cabo a rabo las estructuras heredadas del pasado.
3. Una reforma espiritual para revitalizar la mística y repensar los sacramentos con vistas a darles una dimensión existencial, a articularlos con la vida.
Tendría mucho que decir sobre esto. La Iglesia de hoy es demasiado formal, demasiado formalista. Se tiene la impresión de que la institución asfixia el carisma y que lo que finalmente cuenta es una estabilidad puramente exterior, una honestidad superficial, cierta fachada. ¿No corremos el riesgo de que un día Jesús nos trate de “sepulcros blanqueados”?
Para terminar, sugiero la convocatoria de un sínodo general a nivel de la iglesia universal, en el que participaran todos los cristianos –católicos y otros– para examinar con toda franqueza y claridad los puntos señalados más arriba y los que se propusieran. Tal sínodo, que duraría tres años, se terminaría con una asamblea general –evitemos el término “concilio”– que sintetizara los resultados de esta investigación y sacara de ahí las conclusiones.
Termino, Santo Padre, pidiéndole perdón por mi franqueza y audacia y solicito vuestra paternal bendición. Permítame también decirle que vivo estos días en su compañía, gracias a su extraordinario libro “Jesús de Nazareth”, que es objeto de mi lectura espiritual y de meditación cotidiana.
Suyo afectísimo en el Señor,
P. Henri Boulad, s.j.
henriboulad@yahoo.com
Graz, 18 de julio de 2007
[Traducción de Maite Lesmes]
Carta abierta a los obispos católicos del mundo
17 abr 2010 Comentarios desactivados
in catolicismo, catolicismo romano, etica ministerial, Temas de actualidad, Teología Etiquetas: Hans Kung
Carta abierta a los obispos católicos del mundo
Hans KÜNG
Estimados obispos: Joseph Ratzinger, ahora Benedicto XVI, y yo fuimos entre 1962 1965 los dos teólogos más jóvenes del concilio. Ahora, ambos somos los más ancianos y los únicos que siguen plenamente en activo. Yo siempre he entendido también mi labor teológica como un servicio a la Iglesia. Por eso, preocupado por esta nuestra Iglesia, sumida en la crisis de confianza más profunda desde la Reforma, os dirijo una carta abierta en el quinto aniversario del acceso al pontificado de Benedicto XVI. No tengo otra posibilidad de llegar a vosotros.
Aprecié mucho que el papa Benedicto, al poco de su elección, me invitara a mí, su crítico, a una conversación de cuatro horas, que discurrió amistosamente. En aquel momento, eso me hizo concebir la esperanza de que Joseph Ratzinger, mi antiguo colega en la Universidad de Tubinga, encontrara a pesar de todo el camino hacia una mayor renovación de la Iglesia y el entendimiento ecuménico en el espíritu del Concilio Vaticano II.
Mis esperanzas, y las de tantos católicos y católicas comprometidos, desgraciadamente, no se han cumplido, cosa que he hecho saber al papa Benedicto de diversas formas en nuestra correspondencia. Sin duda, ha cumplido concienzudamente sus cotidianas obligaciones papales y nos ha obsequiado con tres útiles encíclicas sobre la fe, la esperanza y el amor. Pero en lo tocante a los grandes desafíos de nuestro tiempo, su pontificado se presenta cada vez más como el de las oportunidades desperdiciadas, no como el de las ocasiones aprovechadas:
* Se ha desperdiciado la oportunidad de un entendimiento perdurable con los judíos: el Papa reintroduce la plegaria preconciliar en la que se pide por la iluminación de los judíos y readmite en la Iglesia a obispos cismáticos notoriamente antisemitas, impulsa la beatificación de Pío XII y sólo se toma en serio al judaísmo como raíz histórica del cristianismo, no como una comunidad de fe que perdura y que tiene un camino propio hacia la salvación. Los judíos de todo el mundo se han indignado con el predicador pontificio en la liturgia papal del Viernes Santo, en la que comparó las críticas al Papa con la persecución antisemita.
* Se ha desperdiciado la oportunidad de un diálogo en confianza con los musulmanes; es sintomático el discurso de Benedicto en Ratisbona, en el que, mal aconsejado, caricaturizó al islam como la religión de la violencia y la inhumanidad, atrayéndose así la duradera desconfianza de los musulmanes.
* Se ha desperdiciado la oportunidad de la reconciliación con los pueblos nativos colonizados de Latinoamérica: el Papa afirma con toda seriedad que estos “anhelaban” la religión de sus conquistadores europeos.
* Se ha desperdiciado la oportunidad de ayudar a los pueblos africanos en la lucha contra la superpoblación, aprobando los métodos anticonceptivos, y en la lucha contra el sida, admitiendo el uso de preservativos.
* Se ha desperdiciado la oportunidad de concluir la paz con las ciencias modernas: reconociendo inequívocamente la teoría de la evolución y aprobando de forma diferenciada nuevos ámbitos de investigación, como el de las células madre.
* Se ha desperdiciado la oportunidad de que también el Vaticano haga, finalmente, del espíritu del Concilio Vaticano II la brújula de la Iglesia católica, impulsando sus reformas.
Este último punto, estimados obispos, es especialmente grave. Una y otra vez, este Papa relativiza los textos conciliares y los interpreta de forma retrógrada contra el espíritu de los padres del concilio. Incluso se sitúa expresamente contra el concilio ecuménico, que según el derecho canónico representa la autoridad suprema de la Iglesia católica:
* Ha readmitido sin condiciones en la Iglesia a los obispos de la Hermandad Sacerdotal San Pío X, ordenados ilegalmente fuera de la Iglesia católica y que rechazan el concilio en aspectos centrales.
* Apoya con todos los medios la misa medieval tridentina y él mismo celebra ocasionalmente la eucaristía en latín y de espaldas a los fieles.
* No lleva a efecto el entendimiento con la Iglesia anglicana, firmado en documentos ecuménicos oficiales (ARCIC), sino que intenta atraer a la Iglesia católico-romana a sacerdotes anglicanos casados renunciando a aplicarles el voto de celibato.
* Ha reforzado los poderes eclesiales contrarios al concilio con el nombramiento de altos cargos anticonciliares (en la Secretaría de Estado y en la Congregación para la Liturgia, entre otros) y obispos reaccionarios en todo el mundo.
El Papa Benedicto XVI parece alejarse cada vez más de la gran mayoría del pueblo de la Iglesia, que de todas formas se ocupa cada vez menos de Roma y que, en el mejor de los casos, aún se identifica con su parroquia y sus obispos locales.
Sé que algunos de vosotros padecéis por el hecho de que el Papa se vea plenamente respaldado por la curia romana en su política anticonciliar. Esta intenta sofocar la crítica en el episcopado y en la Iglesia y desacreditar por todos los medios a los críticos. Con una renovada exhibición de pompa barroca y manifestaciones efectistas cara a los medios de comunicación, Roma trata de exhibir una Iglesia fuerte con un “representante de Cristo” absolutista, que reúne en su mano los poderes legislativo, ejecutivo y judicial. Sin embargo, la política de restauración de Benedicto ha fracasado. Todas sus apariciones públicas, viajes y documentos no son capaces de modificar en el sentido de la doctrina romana la postura de la mayoría de los católicos en cuestiones controvertidas, especialmente en materia de moral sexual. Ni siquiera los encuentros papales con la juventud, a los que asisten sobre todo agrupaciones conservadoras carismáticas, pueden frenar los abandonos de la Iglesia ni despertar más vocaciones sacerdotales.
Precisamente vosotros, como obispos, lo lamentaréis en lo más profundo: desde el concilio, decenas de miles de sacerdotes han abandonado su vocación, sobre todo debido a la ley del celibato. La renovación sacerdotal, aunque también la de miembros de las órdenes, de hermanas y hermanos laicos, ha caído tanto cuantitativa como cualitativamente. La resignación y la frustración se extienden en el clero, precisamente entre los miembros más activos de la Iglesia. Muchos se sienten abandonados en sus necesidades y sufren por la Iglesia. Puede que ese sea el caso en muchas de vuestras diócesis: cada vez más iglesias, seminarios y parroquias vacíos. En algunos países, debido a la carencia de sacerdotes, se finge una reforma eclesial y las parroquias se refunden, a menudo en contra de su voluntad, constituyendo gigantescas “unidades pastorales” en las que los escasos sacerdotes están completamente desbordados.
Y ahora, a las muchas tendencias de crisis todavía se añaden escándalos que claman al cielo: sobre todo el abuso de miles de niños y jóvenes por clérigos -en Estados Unidos, Irlanda, Alemania y otros países- ligado todo ello a una crisis de liderazgo y confianza sin precedentes. No puede silenciarse que el sistema de ocultamiento puesto en vigor en todo el mundo ante los delitos sexuales de los clérigos fue dirigido por la Congregación para la Fe romana del cardenal Ratzinger (1981-2005), en la que ya bajo Juan Pablo II se recopilaron los casos bajo el más estricto secreto. Todavía el 18 de mayo de 2001, Ratzinger enviaba un escrito solemne sobre los delitos más graves (Epistula de delictis gravioribus) a todos los obispos. En ella, los casos de abusos se situaban bajo el secretum pontificium, cuya vulneración puede atraer severas penas canónicas. Con razón, pues, son muchos los que exigen al entonces prefecto y ahora Papa un mea culpa personal. Sin embargo, en Semana Santa ha perdido la ocasión de hacerlo. En vez de ello, el Domingo de Ramos movió al decano del colegio cardenalicio a levantar urbi et orbe testimonio de su inocencia.
Las consecuencias de todos estos escándalos para la reputación de la Iglesia católica son devastadoras. Esto es algo que también confirman ya dignatarios de alto rango. Innumerables curas y educadores de jóvenes sin tacha y sumamente comprometidos padecen bajo una sospecha general. Vosotros, estimados obispos, debéis plantearos la pregunta de cómo habrán de ser en el futuro las cosas en nuestra Iglesia y en vuestras diócesis. Sin embargo, no querría bosquejaros un programa de reforma; eso ya lo he hecho en repetidas ocasiones, antes y después del concilio. Sólo querría plantearos seis propuestas que, es mi convicción, serán respaldadas por millones de católicos que carecen de voz.
1. No callar: en vista de tantas y tan graves irregularidades, el silencio os hace cómplices. Allí donde consideréis que determinadas leyes, disposiciones y medidas son contraproducentes, deberíais, por el contrario, expresarlo con la mayor franqueza. ¡No enviéis a Roma declaraciones de sumisión, sino demandas de reforma!
2. Acometer reformas: en la Iglesia y en el episcopado son muchos los que se quejan de Roma, sin que ellos mismos hagan algo. Pero hoy, cuando en una diócesis o parroquia no se acude a misa, la labor pastoral es ineficaz, la apertura a las necesidades del mundo limitada, o la cooperación mínima, la culpa no puede descargarse sin más sobre Roma. Obispo, sacerdote o laico, todos y cada uno han de hacer algo para la renovación de la Iglesia en su ámbito vital, sea mayor o menor. Muchas grandes cosas en las parroquias y en la Iglesia entera se han puesto en marcha gracias a la iniciativa de individuos o de grupos pequeños. Como obispos, debéis apoyar y alentar tales iniciativas y atender, ahora mismo, las quejas justificadas de los fieles.
3. Actuar colegiadamente: tras un vivo debate y contra la sostenida oposición de la curia, el concilio decretó la colegialidad del Papa y los obispos en el sentido de los Hechos de los Apóstoles, donde Pedro tampoco actuaba sin el colegio apostólico. Sin embargo, en la época posconciliar los papas y la curia han ignorado esta decisión central del concilio. Desde que el papa Pablo VI, ya a los dos años del concilio, publicara una encíclica para la defensa de la discutida ley del celibato, volvió a ejercerse la doctrina y la política papal al antiguo estilo, no colegiado. Incluso hasta en la liturgia se presenta el Papa como autócrata, frente al que los obispos, de los que gusta rodearse, aparecen como comparsas sin voz ni voto. Por tanto, no deberíais, estimados obispos, actuar solo como individuos, sino en comunidad con los demás obispos, con los sacerdotes y con el pueblo de la Iglesia, hombres y mujeres.
4. La obediencia ilimitada sólo se debe a Dios: todos vosotros, en la solemne consagración episcopal, habéis prestado ante el Papa un voto de obediencia ilimitada. Pero sabéis igualmente que jamás se debe obediencia ilimitada a una autoridad humana, solo a Dios. Por tanto, vuestro voto no os impide decir la verdad sobre la actual crisis de la Iglesia, de vuestra diócesis y de vuestros países. ¡Siguiendo en todo el ejemplo del apóstol Pablo, que se enfrentó a Pedro y tuvo que “decirle en la cara que actuaba de forma condenable” (Gal 2, 11)! Una presión sobre las autoridades romanas en el espíritu de la hermandad cristiana puede ser legítima cuando estas no concuerden con el espíritu del Evangelio y su mensaje. La utilización del lenguaje vernáculo en la liturgia, la modificación de las disposiciones sobre los matrimonios mixtos, la afirmación de la tolerancia, la democracia, los derechos humanos, el entendimiento ecuménico y tantas otras cosas sólo se han alcanzado por la tenaz presión desde abajo.
5. Aspirar a soluciones regionales: es frecuente que el Vaticano haga oídos sordos a demandas justificadas del episcopado, de los sacerdotes y de los laicos. Con tanta mayor razón se debe aspirar a conseguir de forma inteligente soluciones regionales. Un problema especialmente espinoso, como sabéis, es la ley del celibato, proveniente de la Edad Media y que se está cuestionando con razón en todo el mundo precisamente en el contexto de los escándalos por abusos sexuales. Una modificación en contra de la voluntad de Roma parece prácticamente imposible. Sin embargo, esto no nos condena a la pasividad: un sacerdote que tras madura reflexión piense en casarse no tiene que renunciar automáticamente a su estado si el obispo y la comunidad le apoyan. Algunas conferencias episcopales podrían proceder con una solución regional, aunque sería mejor aspirar a una solución para la Iglesia en su conjunto. Por tanto:
6. Exigir un concilio: así como se requirió un concilio ecuménico para la realización de la reforma litúrgica, la libertad de religión, el ecumenismo y el diálogo interreligioso, lo mismo ocurre en cuanto a solucionar el problema de la reforma, que ha irrumpido ahora de forma dramática. El concilio reformista de Constanza en el siglo previo a la Reforma acordó la celebración de concilios cada cinco años, disposición que, sin embargo, burló la curia romana. Sin duda, esta hará ahora cuanto pueda para impedir un concilio del que debe temer una limitación de su poder. En todos vosotros está la responsabilidad de imponer un concilio o al menos un sínodo episcopal representativo.
La apelación que os dirijo en vista de esta Iglesia en crisis, estimados obispos, es que pongáis en la balanza la autoridad episcopal, revalorizada por el concilio. En esta situación de necesidad, los ojos del mundo están puestos en vosotros. Innumerables personas han perdido la confianza en la Iglesia católica. Para recuperarla sólo valdrá abordar de forma franca y honrada los problemas y las reformas consecuentes. Os pido, con todo el respeto, que contribuyáis con lo que os corresponda, cuando sea posible en cooperación con el resto de los obispos; pero, si es necesario, también en solitario, con “valentía” apostólica (Hechos 4, 29-31). Dad a vuestros fieles signos de esperanza y aliento y a nuestra iglesia una perspectiva.
Os saluda, en la comunión de la fe cristiana, Hans Küng.
[Traducción: Jesús Alborés Rey]
“¿Por qué hay tantas religiones? ¿Todas las religiones conducen a Dios?”
17 abr 2010 Comentarios desactivados
in Doctrinas Cristianas, Filosofía, Teología Etiquetas: Religión
“¿Por qué hay tantas religiones? ¿Todas las religiones conducen a Dios?”
Respuesta: La existencia de tantas religiones y la creencia de que todas las religiones indudablemente conducen a Dios, confunde a muchos que realmente están buscando la verdad acerca de Dios, dando como resultado que la gente alce sus manos en frustración ante el reto de conocer con certeza la verdad absoluta sobre esta materia. O terminan adoptando la aseveración universalista de que todas las religiones conducen a Dios. Desde luego, los escépticos también señalan la existencia de tanta religiones, como una prueba de que; o tu no puedes conocer a Dios, o simplemente Dios no existe.
Romanos 1:19-21 contiene la explicación bíblica por la que hay tantas religiones: “Porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Porque las cosas invisibles de Él, – Su eterno poder y deidad, – se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido.” El significado de estas Escrituras es claro. La verdad de Dios es vista y conocida por cada ser humano, porque Dios lo ha hecho así. Pero en vez de aceptar la verdad acerca de Dios y someterse a ella, la mayoría de los seres humanos la rechazan, y en cambio buscan su propia manera de entender a Dios. Pero esto no conduce a la iluminación respecto a Dios, sino a la futilidad del pensamiento. Aquí es donde encontramos las bases de la razón para “tantas religiones.”
Mucha gente no quiere creer en un Dios que demanda rectitud y moralidad, así que se inventan un dios que no haga tales requerimientos. Mucha gente no quiere creer en un Dios que declara que es imposible que la gente gane su propio camino al cielo por medio de sus buenas obras; así que ellos inventan a un dios que acepta a la gente en el cielo si es que han llevado a cabo ciertos pasos, seguido ciertas reglas, y/o obedecido ciertas leyes, al menos hasta donde pueden. Mucha gente no quiere relacionarse con un Dios que es soberano y omnipotente; así que imaginan un dios que sea más bien una fuerza mística, que un Dios personal y gobernante soberano del universo.
La existencia de tantas religiones no es un argumento contra la existencia de Dios o un argumento en el que la verdad acerca de Dios no sea clara. Más bien, la existencia de tantas religiones es la demostración del rechazo de la humanidad del Único y verdadero Dios y su reemplazo por dioses que sean más de su agrado. “No os engañéis; Dios no puede ser burlado; pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna.”
¿Todas las religiones conducen a Dios? Ciertamente, no. A excepción de una, todas conducen a Su juicio, y solo una conduce a Su perdón y la vida eterna – el Cristianismo. Sin importar la religión a la que uno se adhiera, todos enfrentaremos a Dios después de la muerte (Hebreos 9:27). En este sentido, todas las religiones conducen a Dios, pero solo una religión resultará en la aceptación de Dios, porque solo mediante Su divino plan de salvación, a través de la fe en Jesucristo, puede alguien acercarse a Él con confianza. La decisión de abrazar la verdad acerca de Dios en una muy importante por una simple razón; la eternidad es un tiempo terriblemente largo para darse el lujo de equivocarse. Esto es por lo que es tan crítico tener la mentalidad correcta acerca de Dios.
¿Tiene preguntas? Preguntas de la Biblia contestadas
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No Eres Nada Especial – John F. Macarthur
17 abr 2010 Comentarios desactivados
in Antropología, Apologética, Apostasía, Ateismo, Ciencia, Creación, Filosofía, Temas de actualidad, Teología, Teoría de la Evolución Etiquetas: Carl Sagan, Friedrich Nietzsche, John F. Macarthur, Karl Marx, naturalismo
No Eres Nada Especial – John F. Macarthur
Jueves, 15 de abril 2010
Carl Sagan, tal vez la celebridad científica más conocida de las últimas dos décadas. Un astrónomo de renombre y figura de medios de comunicación, Sagan era abiertamente antagónico con el teísmo bíblico. Pero se convirtió en el tele-evangelista jefe de la religión del naturalismo. Predicó una visión del mundo que se basa enteramente en supuestos naturalistas. Detrás de todo lo que enseñó estaba la firme convicción de que todo en el universo tiene una causa natural y una explicación natural. Esa creencia, —una cuestión de fe, no una verdad observación científica -gobernó y le dio forma a cada una de sus teorías sobre el universo.
La religión de Sagan incluía la creencia de que la raza humana no es nada especial. Dada la inmensidad incomprensible del universo y la impersonalidad de todo esto, ¿cómo podría la humanidad, posiblemente, ser importante? Sagan llegó a la conclusión de que nuestra raza no es importante en absoluto. En diciembre de 1996, a menos de tres semanas antes de que Sagan muriera, fue entrevistado por Ted Koppel en “Nightline”. Sagan sabía que estaba muriendo, y le preguntó Koppel, “Dr. Sagan, ¿tiene usted ciertas perlas de sabiduría que le gustaría dar a la raza humana?”
Sagan contestó:
Vivimos en un trozo de roca y metal que rodea una estrella aburrida que es una de las 400 mil millones de otras estrellas que componen la Vía Láctea, que es una de las miles de millones de otras galaxias, que forman un universo, que puede ser uno de un número muy grande-tal vez un infinito número de otros universos. Esa es una perspectiva de la vida humana y de nuestra cultura que vale la pena reflexionar. (ABC News Nightline, 4 de diciembre de 1996)
En un libro publicado a título póstumo, Sagan escribió: “Nuestro planeta es una mota solitaria en la gran envolvente oscuridad cósmica. En nuestra oscuridad, en toda esta inmensidad, no hay ningún indicio de que la ayuda llegará desde algún otro lugar para salvarnos de nosotros mismos” (Pale Blue Dot, Nueva York: Random House, 1994, p. 9).
Aunque Sagan decididamente trató de mantener una apariencia de optimismo para el final, su religión le llevó a donde todo naturalismo inevitablemente conduce: a una sensación de insignificancia absoluta y a la desesperación. De acuerdo a su perspectiva, la humanidad ocupa un puesto pequeño-un punto azul pálido en un vasto mar de las galaxias. Por lo que sabemos, pasamos desapercibidos por el resto del universo, no rendimos cuentas a nadie, y somos pequeños e irrelevantes en un cosmos tan expansivo. Es necio hablar de la ayuda externa o el rescate de la raza humana. Ninguna ayuda vendra. Sería bueno si resolviésemos de alguna manera algunos de nuestros problemas, pero si lo hacemos o no en última instancia, seriamos un poco olvidado de trivialidades cósmicas. Eso, dijo Sagan, es una perspectiva que vale la pena reflexionar.
Todo esto pone de relieve la esterilidad espiritual del naturalismo. La religión naturalista borra toda la responsabilidad moral y ética, y en última instancia, abandona toda esperanza para la humanidad. Si el cosmos impersonal es todo lo que hay, todo lo que alguna vez fue, y todo lo que alguna vez será, entonces la moralidad es en última instancia, discutible. Si no hay un Creador personal a quien la humanidad es responsable y la supervivencia del más apto es la ley que rige el universo, todos los principios morales que normalmente regulan la conciencia humana son en última instancia-sin fundamento e incluso perjudiciales para la supervivencia de nuestra especie.
De hecho, el aumento del naturalismo ha significado una catástrofe moral de la sociedad moderna. Las ideologías más perjudiciales de los siglos XIX y XX se basaban todas en el darwinismo. Uno de los primeros campeones de Darwin, Thomas Huxley, dio una conferencia en 1893 en el cual argumentaba que la ética y la evolución son incompatibles. Escribió que “la práctica de lo que es éticamente mejor –lo que llamamos bondad o virtud, – consiste en una línea de conducta que, en todos los aspectos, se opone a lo que conduce al éxito en la lucha cósmica por la existencia” (“Evolución y Ética:” The Romanes Lecture, 1893).
[Nota: Huxley no obstante, pasó a tratar de justificar la ética como un resultado positivo de funciones racionales superiores de la humanidad, y pidió a su audiencia ni a imitar “el proceso cósmico”, ni a huir de él, sino a luchar contra él-ostensiblemente al mantener una cierta apariencia de la moralidad y la ética. Pero lo que no podía hacer-lo que él y otros filósofos de su época ni siquiera se molestaron en hacer-no ofrece justificación alguna para suponer la validez de la moralidad y la ética en sí misma en principios puramente naturalistas. Huxley y sus colegas naturalistas no podían ofrecer ninguna brújula moral que no sean sus propias preferencias personales, como era previsible, todas sus filosofías abrieron la puerta de la subjetividad moral total y finalmente a la amoralidad.]
Los filósofos que incorporaron las ideas de Darwin fueron rápidos en ver el punto de Huxley, concibiendo nuevas filosofías que sentaron las bases para la amoralidad y el genocidio que caracterizó a gran parte del siglo XX.
Karl Marx, por ejemplo, tímidamente siguió a Darwin en la elaboración de sus teorías económicas y sociales. Se inscribió un ejemplar de su libro Das Kapital to Darwin “de un devoto admirador.” Se refirió al El Origen de las Especies de Darwin como “el libro que contiene la base de la historia natural de nuestro punto de vista” (Stephen Jay Gould, Ever Since Darwin, Nueva York: Norton, 1977, p. 26).
La filosofía de Herbert Spencer del “darwinismo social” aplico las doctrinas de la evolución y la supervivencia del más apto para las sociedades humanas. Spencer sostuvo que si la naturaleza misma ha determinado que los fuertes sobreviven y los débiles perezcan, esta norma debe regir también. Las distinciones raciales y de clase reflejan simplemente la manera natural. Por lo tanto, ninguna razón moral trascendente para simpatizar con la lucha de las clases desfavorecidas. Es, después de todo, parte del proceso evolutivo natural-y la sociedad de hecho se podría mejorar mediante el reconocimiento de la superioridad de las clases dominantes y el fomento de su ascendencia. El racismo de los escritores como Ernst Haeckel (que creían que las razas de África eran incapaces de la cultura o el desarrollo mental superior) también tiene sus raíces en el darwinismo.
Toda la filosofía de Friedrich Nietzsche se basaba en la doctrina de la evolución. Nietzsche fue implacablemente hostil a la religión, y en particular el cristianismo. La moral cristiana encarna la esencia de todo lo que Nietzsche odiaba, creía que la enseñanza de Cristo glorificaba la debilidad humana y era perjudicial para el desarrollo de la raza humana. Él se burlaba de los valores morales cristianos como la humildad, la misericordia, la modestia, la mansedumbre, la compasión por los débiles, y el servicio a los otros. A su juicio tales ideales habían criado debilidad en la sociedad. Nietzsche vio a dos tipos de personas-el maestro de clase, un ser iluminado, minoría dominante, y la “manada”, seguidores serviles que eran dirigidos con facilidad. Y concluyó que la única esperanza para la humanidad sería cuando el maestro de clase se convirtiera en una raza de Übermenschen (superhombres), sin el estorbo de las costumbres religiosas o sociales, que tomarían el poder y llevarían a la humanidad a la siguiente etapa de su evolución.
No sorprende que la filosofía de Nietzsche sentara las bases para el movimiento nazi en Alemania. Lo sorprendente es que en los albores del siglo XXI, la reputación de Nietzsche ha sido rehabilitada por portavoces filosóficos y sus escritos son una vez más de moda en el mundo académico. De hecho, su filosofía-o algo muy parecido a ello –es a lo que el naturalismo inevitablemente debe regresar.
Todas estas filosofías se basan en conceptos que son diametralmente opuestos a una visión bíblica de la naturaleza del hombre, porque todos comienzan por abrazar una visión darwiniana del origen de la humanidad. Ellos tienen sus raíces en las teorías anti-cristianas sobre los orígenes del hombre y el origen del cosmos, y por lo tanto no es de extrañar que se opongan a los principios bíblicos en todos los niveles.
El simple hecho de la cuestión es que todos los frutos filosóficos del darwinismo han sido negativos, innobles, y destructivos para el tejido de la sociedad. Ninguna de las grandes revoluciones del siglo XX, dirigido por filosofías post-darwinianas han mejorado o ennoblecido cualquier sociedad. En cambio, el principal legado social y político del pensamiento darwiniano es un espectro completo de la tiranía malvada con el comunismo inspirado de Marx en un extremos y el fascismo inspirado en Nietzsche en el otro. Y la catástrofe moral que ha desfigurado la sociedad occidental moderna está también directamente rastreables hasta el darwinismo y el rechazo de los primeros capítulos del Génesis.
En este momento en la historia, aunque la mayoría de la sociedad moderna ya está plenamente comprometida con una visión del mundo naturalista y evolutiva, nuestra sociedad sigue beneficiándose de la memoria colectiva de una cosmovisión bíblica. La gente en general todavía cree que la vida humana es especial. Ellos todavía tienen restos de la moral bíblica, como la noción de que el amor es la mayor virtud (1 Corintios 13:13), el servicio de los unos a otros es mejor que la lucha por el dominio personal (Mateo 20:25-27), y la humildad y la sumisión son superiores a la arrogancia y la rebelión (1 Pedro 5:5).
Pero la sociedad secular a cualquier grado aún mantiene las virtudes en gran estima, y lo hace por completo sin ningún fundamento filosófico. Después de haber rechazado ya el Dios revelado en las Escrituras y en cambio abrazado el materialismo naturalista puro, la mente moderna no tiene motivo alguno para la celebración de cualquier norma ética, no hay razón alguna por la estima de la “virtud” sobre el “vicio”, y sin justificación alguna para considerar la vida humana como más valiosa que cualquier otra forma de vida. La sociedad moderna ha abandonado su base moral.
http://evangelio.wordpress.com/2010/04/16/no-eres-nada-especial/
Reflexion – La Muerte del Sentido Comun
17 abr 2010 Comentarios desactivados
in Devocional cristiano, etica ministerial, Temas de actualidad Etiquetas: muerte, Sentido Comun
Reflexion – La Muerte del Sentido Comun
Hoy lamentamos la partida de un querido y viejo amigo, el Sr. SENTIDO COMÚN.
El Sr. SENTIDO había estado con nosotros por muchos años. Nadie sabe a ciencia cierta cuán viejo era ya que su registro de nacimiento se perdió hace tiempo en medio de las reglas burocráticas.
Siempre será recordado por haber cultivado lecciones tan valiosas como el saber cuándo entrar y resguardarse de la lluvia, el porqué el ave tempranera se lleva la lombriz y que la vida no siempre es justa.
SENTIDO COMÚN vivió de acuerdo a políticas financieras sencillas y sólidas (no gastes más de lo que ganes) y estrategias confiables para la crianza de hijos (los adultos y no los niños tienen el control).
Su salud comenzó a deteriorarse rápidamente cuando se implementaron regulaciones bien intencionadas pero avasalantes.
Informes de un niño de seis años acusado de acoso sexual por besar a una compañerita; adolescentes suspendidos del colegio por usar enjuague bucal después de almuerzo; y el despido de una maestra por regañar a un estudiante mal portado, tan sólo empeoraron su condición.
El Sr. SENTIDO empeoró aún más cuando se requirió de los colegios obtener el consentimiento paterno para administrarle una aspirina a un estudiante pero no para informarles cuando una estudiante quedó embarazada y quería practicarse un aborto.
Finalmente, SENTIDO COMÚN perdió su voluntad de vivir cuando los Diez Mandamientos fueron proscritos; las iglesias se convirtieron en negocios; y a los criminales se les brindó mejor trato que a sus víctimas.
SENTIDO COMÚN finalmente entregó el espíritu cuando una mujer no pudo reconocer que una taza de café humeante estaba caliente, derramó un poco en su regazo y le fue adjudicada una enorme suma de dinero por la Corte.
SENTIDO COMÚN había sido precedido en partir por sus padres, VERDAD y su esposa DISCRECIÓN; su hermana, RESPONSABILIDAD; y su hijo, RAZÓN. Le sobreviven sus dos hermanastros: MIS DERECHOS y PEPITO QUEJÓN.
Pocos asistieron a su funeral ya que muy pocos se dieron cuenta de su partida.
Enviado por Irma Brown
¿Podemos resucitar a Sentido Común? Nunca es tarde y sobre cuando creemos en Milagros. Dios quiere devolvernos el sentido común, cuando con sentido lo buscamos y vivimos en común con él. Decide hoy esperar la resurrección del sentido común hoy con Dios quien es La Resurrección y la vida.
Juan 11:25
Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.
1 Pedro 1:3
Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos.
extr. de http://devocionalescristianos.org/2010/04/reflexion-la-muerte-del-sentido-comun.html
El nuevo nacimiento
16 abr 2010 Comentarios desactivados
in Doctrinas Cristianas, Temas de actualidad, Teología Etiquetas: Nuevo Nacimiento
Por R.C. Sproul. Traducción por Ernesto Calderon Y Adriana Troche.
Una Parte de la serie Right Now Counts Forever
La regeneración precede a la Fe. Esta afirmación que captura el corazón de la teología distintiva del pensamiento histórico Agustiniano y Reformado, es la afirmación “parte aguas” que distingue esa teología de todas las formas de semi-Pelagianismo. Esto es, la distingue de casi todas las formas de semi-Pelagianismo.
Hay una posición histórica de semi-Pelagianismo que aboga por la perspectiva de un beneficio universal que abarca a toda la humanidad como resultado de la expiación de Jesús. Este beneficio universal es la regeneración de todos los hombres – por lo menos al grado que los rescata de la inhabilidad moral de su pecado original y ahora les da la capacidad de tener la habilidad de ejercer su fe en Cristo. Esta nueva habilidad de creer hace posible la fe, pero de ninguna manera la hace efectiva. Este tipo de regeneración no trae en su despertar la certeza de que aquellos quienes nacieron de nuevo pondrán de hecho su fe en Cristo.
Por lo demás, de cualquier modo, la declaración, “La regeneración precede a la fe”, es la posición “parte aguas” que causa apoplejía en la mente de los semi-Pelagianistas. Los semi-Pelagianistas argumentarían que a pesar de los estragos de la caída, el hombre aún tiene una isla de justicia que permanece en su alma, por la cual aún puede aceptar o rechazar la oferta de gracia por parte de Dios. Esta perspectiva, tan ampliamente sostenida en los círculos evangélicos, argumenta que uno debe creer en Cristo para poder nacer de nuevo, y de este modo el orden de la salvación se invierte en esta perspectiva al mantener que la fe precede a la regeneración.
Sin embargo, cuando consideramos la enseñanza sobre este asunto como se encuentra en el registro de Juan sobre la discusión de Jesús con Nicodemo, vemos el énfasis que Jesús pone en la regeneración como condición necesaria, un “sine qua non”, para creer en Él. Le dice a Nicodemo en Juan 3:3: “En verdad, en verdad te digo que el que no nace de nuevo no puede ver el reino de Dios”. Nuevamente en los versículos 5–7, Jesús dice, “En verdad, en verdad te digo que el que no nace de agua y del Espíritu no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es, y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te asombres de que te haya dicho: ‘Os es necesario nacer de nuevo’”. Lo mandatorio de la regeneración de lo cual Jesús habla es necesario aún para ver el reino de Dios, más aún para entrar en él. No podemos ejercer nuestra fe en un reino al que no podemos entrar si no es por el re-nacimiento.
La debilidad de todo el semi-Pelagianismo es que invierte en la carne caída y corrupta del hombre el poder de ejercer fe. Aquí, el hombre caído puede venir a Cristo sin regeneración, es decir, antes de la regeneración. Por otro lado, el axioma de que la regeneración precede a la fe, llega al mismo corazón del asunto histórico entre el Agustinianismo y el semi-Pelagianismo.
En la perspectiva del Agustinianismo y el Reformismo, la regeneración se ve primero que nada como un trabajo sobrenatural de Dios. La regeneración es el trabajo divino de Dios el Espíritu Santo sobre las mentes y almas de la gente caída, por el cual el Espíritu aviva a aquellos quienes están espiritualmente muertos y los hace espiritualmente vivos. Este trabajo sobrenatural rescata a esa persona de su esclavitud al pecado y su incapacidad moral de inclinarse por sí mismo hacia las cosas de Dios. La regeneración, por ser un trabajo sobrenatural, es un trabajo que obviamente no puede ser logrado por un hombre natural por sí mismo. Si fuera un trabajo natural, no requeriría la intervención de Dios el Espíritu Santo.
En segundo lugar, la regeneración es un trabajo monergista. “Monergista” significa que es el trabajo de una persona que ejerce su poder. En el caso de la regeneración, es solamente Dios quien tiene la capacidad, y es solamente Dios quien ejecuta el trabajo de regeneración del alma humana. El trabajo de regeneración no es una actividad conjunta entre la persona caída y el divino Espíritu; es solamente el trabajo de Dios.
En tercer lugar, el trabajo monergista del Espíritu Santo es un trabajo inmediato. Es inmediato con respecto al tiempo, y es inmediato en relación al principio de operar sin intermediarios. El Espíritu Santo no usa nada más que Su propio poder para rescatar a una persona de la muerte espiritual a la vida espiritual, y cuando ese trabajo se logra, se logra instantáneamente. Nadie es regenerado parcialmente o casi regenerado. Aquí tenemos una situación clásica de “o es/o no es”. Una persona o es nacida de nuevo, o no es nacida de nuevo. No hay un periodo de nueve meses de gestación en relación a este nacimiento. Cuando el Espíritu cambia la disposición del alma humana, lo hace instantáneamente. Una persona puede no estar consciente de este trabajo interno logrado por Dios por algún tiempo después de que en realidad ha ocurrido. Pero aunque nuestra percepción de él puede ser gradual, la acción es instantánea.
En cuarto lugar, el trabajo de regeneración es efectivo. Esto es, cuando el Espíritu Santo regenera un alma humana, el propósito de esa regeneración es traer a esa persona a la fe salvadora en Jesucristo. Ese propósito se efectúa y es logrado como los propósitos de Dios en la intervención. La regeneración es más que darle a una persona la posibilidad de tener fe, le da la certeza de poseer esa fe salvadora.
El resultado de nuestra regeneración es primero que nada fe, la cual resulta entonces en justificación y adopción en la familia de Dios. Nadie nace en este mundo como hijo de la familia de Dios. Nacemos como hijos de ira. La única forma de entrar en la familia de Dios es la adopción, y la adopción ocurre cuando somos unidos al unigénito Hijo de Dios por la fe. Cuando somos unidos con Cristo por la fe, entonces somos adoptados por la familia en la que Cristo es el primogénito. La regeneración por lo tanto involucra un nuevo génesis, un nuevo comienzo, un nuevo nacimiento. Es por ese nacimiento por el que entramos a la familia de Dios por medio de la adopción.
Finalmente, es importante ver que la regeneración es un regalo que Dios otorga soberanamente a todos aquellos a quienes Él determina traer para ser parte de Su familia.







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