Introducción al Reino Monera


El reino Monera está constituido por bacterias, organismos microscópicos, generalmente unicelulares, formados por células procarióticas. Las bacterias llevan poblando nuestro planeta casi 4000 millones de años, así que pertenecen a la línea filogenética más antigua que existe.

El biólogo neoyorquino Stephen Jay Gould afirmaba que estamos en un mundo esencialmente bacteriano. No sólo porque durante la primera mitad de la historia de la vida nada hubo más que bacterias, sino porque sus extraordinarias características han permitido que se extiendan por todas partes.

Los procariotas se reproducen de forma eficaz por fisión binaria (un tipo de reproducción asexual), aunque poseen mecanismos muy imaginativos para intercambiar material genético con las vecinas, lo que se considera un proceso de parasexualidad. Presentan metabolismos muy variados que les permiten ocupar, prácticamente, todos los hábitats terrestres y, aunque algunas producen graves enfermedades, su papel ecológico como descomponedores es fundamental: al degradar los cadáveres y restos orgánicos de otros seres vivos, liberan compuestos inorgánicos utilizables por los organismos autótrofos. Este reciclado de nutrientes es básico para que la vida siga existiendo.

Eubacterias y arqueobacterias

El reino monera posee una variedad de organismos superior a la de cualquier otro grupo de seres vivos, aunque es difícil darse cuenta, debido a su pequeñísimo tamaño y a su simplicidad estructural. Históricamente, los procariotas se clasificaban en función de su forma, movilidad, necesidades nutritivas, apariencia de sus colonias y propiedades de tinción. Pero las bacterias poseen, por término medio, más de 3000 genes, así que estas pruebas únicamente examinaban una porción diminuta del genoma bacteriano. Gracias a las técnicas de biología molecular, la taxonomía de los procariotas ha cambiado profundamente.

El reino procariota se divide en dos grandes grupos: las arqueobacterias y las eubacterias. Aunque ambos grupos poseen una apariencia similar bajo el microscopio, los análisis genéticos revelan grandes diferencias que se manifiestan en sus características bioquímicas y estructurales.

Arqueobacterias: Son organismos extremófilos, es decir, que habitan en condiciones extremas que no permiten el crecimiento de otros seres vivos. Se distinguen tres tipos de arqueobacterias:

Halófilas. Viven en ambientes extremadamente salinos, como el mar Muerto, con una concentración de sal siete veces mayor a la de los océanos, que excluye cualquier otra forma de vida.
Metanogénicas. Producen metano, a partir de C02 y H2, y habitan en el tracto digestivo de algunos animales y en zonas pantanosas.
Termoacidófilas. Crecen en ambientes ácidos (con pH 1-2) y muy calientes (más de 60 °C), como los que existen en las fuentes sulfurosas del parque nacional de Yellowstone (EEUU).

Tradicionalmente, el mundo bacteriano se ha dividido en dos grandes grupos: bacterias gram-positivas y bacterias gram-negativas. Esta clasificación se debe al microbiólogo danés Hans Christian Gram, que en 1884 ideó una técnica sencilla que consistía en aplicar una tinción violeta que teñía de este color todas las bacterias. A continuación, las trataba con un disolvente, como alcohol o acetona, y observaba que algunas (gram-positivas) retenían el colorante, mientras que otras (gram-negativas) lo perdían y podían teñirse de con un segundo colorante. Hoy se sabe que este comportamiento refleja refundas diferencias en la estructura de la pared bacteriana. La tinción de sigue siendo muy útil en el laboratorio como aproximación inicial a la e identificación bacterianas. En la siguiente imagen vemos ambos tipos de bacterias: en color violeta las Gram+ y en rosa las Gram- .

http://biologia.laguia2000.com/biologia/introduccin-al-reino-monera

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