Los cristianos, aunque podamos hacerlo, no tenemos un tratado sistemático de ética o de moral que emane de Jesús mismo. Pero, aunque la ética de Jesús no sea un tratado sistemático, sí la podemos recopilar y, mucho más seguirla de manera práctica. Todo se debe a que la ética cristiana se da de una forma vital y en una persona: Jesús mismo. Por eso la ética cristiana hay que entresacarla siguiendo datos biográficos y ejemplos prácticos. Así, la ética cristiana se debe basar en la práctica vital diaria de Jesús.
Y un problema que nos encontramos, es que, muchos de los cristianos están más fijos y absortos en el Jesús glorificado, resucitado y sentado a la diestra del Padre, perdiéndose, así, un poco, la figura del Jesús histórico como modelo a seguir. Es por eso que hoy debería ser importantísimo la vuelta a Nazaret, la vuelta al Jesús de la historia, la vuelta, como lectura de cabecera, a los evangelios sinópticos que nos narran la vida de Jesús. Porque de esta vida vivida y dada como ejemplo, dimana toda la ética cristiana. Así, la aportación ética más profunda del cristianismo a la humanidad, no es un tratado sistemático, sino una persona: Jesús.
De ahí la importancia que el seguimiento de Jesús tiene en la vivencia de la espiritualidad cristiana. Así, Jesús puede afirmar: “El que no carga su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo” (Lc. 14:27). Por eso, la ética cristiana no es una ética aprendida, sino vivida siguiendo un ejemplo, una fe que se practica condensando toda esta práctica en torno a un lugar sagrado por excelencia: el prójimo. Y, más específicamente, el prójimo en necesidad, opresión o abandono. Es por eso que el amor a Dios y al prójimo se ponen en relación de semejanza. El concepto de projimidad es fundamental en el seguimiento vital de la persona de Jesús.
Si seguimos la parábola del Buen Samaritano, ejemplo de lo que es projimidad, uno no es simplemente el prójimo del otro, del cercano, sino que deviene prójimo, o sea, se hace prójimo. Y se hace prójimo a través del cumplimiento de una ética de acción, siguiendo el ejemplo de Jesús. El experto en la ley que quiso probar a Jesús, hizo dos preguntas: ¿Qué tengo que hacer para heredar la vida eterna? Y, como la respuesta iba en torno al amor al prójimo, este hombre preguntó: ¿Y quién es mi prójimo? Para heredar la vida eterna utilizó el verbo hacer y, para la esencia de la projimidad, usó el verbo ser. Sin embargo Jesús, el verbo hacer lo usa para la ética en relación con el hombre, en relación con la idea de projimidad. La ética que tiene que ser vivida en acción para con el prójimo siguiendo el ejemplo de Jesús. Toda la parábola en torno a la projimidad es una parábola de hechos, compromisos y acciones vitales, no aprendidas, sino sentidas y vividas al ser movidos a misericordia. La ética en el modelo de Jesús no es un cuerpo sistemático de doctrinas, sino un ejemplo de vida que emana del seguimiento a Jesús como modelo.
En la versión Reina Valera del 60, se pregunta: ¿Quién te parece que fue el prójimo?, en la Nueva Versión Internacional se pregunta: ¿Quién piensas que demostró ser el prójimo?. Con este demostrar se acerca más a la idea de la Parábola que es: ¿Quién piensas que se hizo prójimo? Y la idea final es: Si quieres ser prójimo, “Anda entonces y haz tú lo mismo”. A través de una ética vivida y practicada siguiendo el modelo de Jesús, es como podemos llegar a hacernos prójimos, base de toda la ética que desprende la persona de Jesús. Así, la centralidad de la ética personificada y vivida por Jesús, está en la persona, que es más sagrada que el templo o que el día de reposo.
Por tanto la ética de Jesús, no escrita, sino asumida en su propia persona y ejemplificada en su propio ejemplo, “porque ejemplo os he dado” , está por encima de las normativas hechas por las propias estructuras religiosas procurando su supervivencia, por encima de los cumplimientos que hay que hacer para salvar las instituciones, por encima de los rituales religiosos.
Sin esta centralidad del hombre del que yo me tengo que hacer prójimo a través de una acción amorosa y liberadora de las ataduras en las que, a un hombre en un determinado caso, le pueden tender los ladrones, los religiosos o los políticos de turno, no va a tener sentido ni el culto, ni las alabanzas, ni la celebración de las fiestas solemnes, ni las oraciones. Todo va a estar supeditado al requisito previo, a la condición imprescindible para acercarse a Dios: hacer un seguimiento de Jesús, ejemplo de una ética personificada y vivida, no aprendida, sino sentida en nuestras entrañas que nos hace ser movidos a misericordia.
Es por eso que hay que reconciliarse con el prójimo antes de ir al templo. Eso dijo Jesús, el ejemplo ético vivido y personificado en toda una praxis diaria de vida dejada como ejemplo ético que, además, pasa de nuestra ética en nuestro aquí y nuestro ahora, y nos lanza al disfrute del Reino preparado por el Padre para la eternidad. Porque la fe actuante a través del amor, base de la ética cristiana, es salvífica.
Jesus es sin pecado
Tentado en todo como nosotros, pero sin pecado.
Cuando la mujer vio que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y que el árbol era deseable para alcanzar sabiduría, tomó de su fruto y comió; y dio también a su marido que estaba con ella, y él comió.
Porque todo lo que hay en el mundo, la pasión de la carne, la pasión de los ojos y la arrogancia de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.
Y acercándose el tentador, le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. Pero El respondiendo, dijo: Escrito está: “NO SOLO DE PAN VIVIRA EL HOMBRE, SINO DE TODA PALABRA QUE SALE DE LA BOCA DE DIOS.” Otra vez el diablo le llevó a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrándote me adoras. Entonces Jesús le dijo: ¡Vete, Satanás! Porque escrito está: “AL SEÑOR TU DIOS ADORARAS, Y SOLO A EL SERVIRAS.”
Pues por cuanto El mismo fue tentado en el sufrimiento, es poderoso para socorrer a los que son tentados.
Bienaventurado el hombre que persevera bajo la prueba.
Heb. 4:15 Gen.3:6 I Jn. 2:16 Mt. 4:3,4,8-10 I Jn. 2:16 Heb. 2:18 Stg. 1:12
Rabí Jesús de Nazaret es un estudio aplastante sobre la figura histórica de Jesús. Se contrastan fuentes literarias antiguas e independientes y se concluye de manera inapelable en la verosimilitud de los evangelios. Es un acercamiento riguroso y a la vez ameno a la figura de Jesús, a la cultura judía y a los inicios del cristianismo. No es propiamente un libro ascético, ni siquiera una vida de Cristo, el autor lo explica bien.
Se analiza la trayectoria de la investigación histórica acerca de Jesús (Old quest, No quest, New quest, Third quest); se presenta el marco histórico, geográfico y social de Israel; se explica la vida corriente en Palestina, los grupos religiosos; se rastrea a Jesús en las fuentes helenísticas y romanas.
Se pueden establecer como hechos probados casi todo lo que nos cuenta el evangelio. Es la conclusión del libro, a la que se llega sin pasión, de forma universitaria y rigurosa. Un trabajo muy interesante del profesor Varo.
El misterio de la ciudad de Hai en la conquista de Josué, fue resuelto?
La ubicación de la ciudad de Ai mencionado en Josué 7-8 ha sido un asunto de misterio y controversia. Las excavaciones en Khirbet-Maqatir han descubierto la topografía, las fortificaciones y la cerámica que indican claramente que este sitio como un candidato para el sitio de la ciudad enigmática que la narración bíblica cuenta que ha sido conquistado por el ejército de Josué.
Tradicionalmente, la mayoría de los arqueólogos localizar Ai Josué en et-Tell, situado a 1 kilómetro al este de Khirbet-Maqatir. Sin embargo, en et-Tell no hay ninguna indicación de la ocupación en el momento de Josué, un hecho que ha llevado a los estudiosos a dudar de la historicidad de la cuenta de la captura de Hai, y el de la conquista en general.
Las excavaciones anteriores en este sitio han revelado una puerta de la ciudad y complejos pared, además de la Edad de Bronce Final I de cerámica y posibles entierros de infantes. Esta temporada, el director cavar Dr. Bryant Wood tiene como objetivo continuar las excavaciones de los muros de la ciudad y la puerta.
Voluntarios de la estancia en habitaciones con aire acondicionado en Yad Hasmona, el cristiano / moshav judíos mesiánicos, situado a unos 8 kilómetros al oeste de la Ciudad Vieja de Jerusalén.
El Dr. Bryant Wood
El Dr. Bryant Wood obtuvo una maestría en historia bíblica de la Universidad de Michigan en 1974, y un doctorado Licenciatura en siro-palestina de la Universidad de Toronto en 1985. Fue profesor visitante en el Departamento de Estudios del Cercano Oriente en la Universidad de Toronto en 1989-1990.
Su extenso trabajo de campo arqueológico incluye su servicio como co-director de un estudio de tres sectores del embalse en el norte de Jordania (1978), como supervisor de área para la excavación Tumilat Wadi proyecto en Tell el-Maskhuta, Egipto (1979, 1981 y 1983) ; como voluntario en la Universidad Ben Gurion del Negev, en excavaciones Haruvit en el norte del Sinaí (1981), y como miembro de la encuesta Tumilat Wadi Proyecto del Tumilat Wadi, Egipto (1983), como un arqueólogo de campo para los Asociados de de Investigación Bíblica de excavación en Khirbet Nisya, Israel (1985, 1987, 1990, 1991, 1993 y 1994), y como director de la excavación de Khirbet Maqatir, Israel (1995-presente) para los Asociados de Investigación Bíblica.
ARQUEOLOGÍA BÍBLICA: DESDE EL SUELO DE DOWN ¿Cómo funciona un equipo de excavación? ¿Qué buscan los arqueólogos en una excavación? En este documental en DVD, aprender excavadoras de trabajo y lo que podemos aprender de la arqueología. Más información.
Desde los primeros siglos del cristianismo, artistas de toda condición hicieron aparecer el rostro y el físico de Jesús en frescos, pinturas, esculturas, miniaturas de libros. Como de Jesús no había fotografías, este Jesús surgió de la imaginación de los artistas. En general, los rasgos que le atribuyeron fueron los de los hombres del mundo occidental, y en gran medida, los del “ideal” físico del tiempo en que vivían: altura, blancura, finura.
Desde el nacimiento del cine, Jesús apareció también en muchas películas. Es uno de los personajes más interpretados en la historia del séptimo arte. El Jesús de una mayoría de films (Zeffirelli, Scorsese, Gibson…) fue también occidental, con una belleza similar a la de los galanes clásicos del celuloide. Sin embargo, el origen semita de Jesús sugiere una piel oscura y unos rasgos que, como los de los hombres árabes, no tendrían nada que ver con los de esas imágenes y películas, donde Jesús aparece como un hombre alto, delgado, apuesto, de tez blanca y fina, cabellos rubios y ojos claros.
El probable rostro de Jesús
En el año 2001 la cadena británica BBC dio publicidad, en la serie titulada “El Hijo de Dios”, a un muy probable rostro de Jesús. Se llegó a él tras una cuidadosa investigación dirigida por el forense de la Universidad de Manchester, Richard Neave. Con base en un cráneo judío del siglo I hallado en Jerusalén, al que se aplicaron capas de arcilla, y con la tecnología gráfica digital de última generación, Neave logró acercarse a la cara que pudo tener ese cráneo, consiguiendo así la reconstrucción facial de lo que pudo ser la cara de Jesús: nariz ancha, mandíbula recia, arcos de las cejas y pómulos prominentes.
El pelo rizado, la barba corta y el color moreno de la piel se basaron en los primeros rostros de Cristo pintados en Siria. Jeremy Bowen, presentador de la serie, que fue corresponsal de la BBC en Oriente Medio, dijo en el documental:En Jerusalén hay muchos hombres parecidos a este hombre. Se trata de un auténtico judío de la zona y todavía puedes verlo hoy pasear por la ciudad, repetido en multitud de rostros.
Identifican el palacio de los primeros Omeyas en el mar de Galilea
Arqueólogos israelíes han conseguido identificar el lujoso palacio que los primeros califas de la dinastía Omeya tuvieron a orillas del mar de Galilea /EFE
Arqueólogos israelíes han conseguido identificar el lujoso palacio que los primeros califas de la dinastía Omeya tuvieron a orillas del mar de Galilea, cuya existencia mencionan en sus textos historiadores árabes de la época.
El palacio, construido por el primer califa, Muawiya, en el siglo VII, ha sido identificado en las proximidades de la moderna Beth Yerah o Jirbet el Kerak, a orillas del bíblico lago, en un yacimiento descubierto hace décadas, informó hoy en un comunicado la Universidad de Tel Aviv (UTA).
“Tiene gran relevancia no sólo por la importancia en sí del palacio Omeya, sino también por su exclusiva cercanía a una iglesia del período bizantino más temprano y por la corta distancia a la que se encuentra de un cementerio de pioneros sionistas”, dice en la nota el arqueólogo Raphael Greenberg, del departamento de Arqueología de esa universidad.
Textos antiguos del primer siglo del Islam ubicaban el palacio en un lugar conocido como al-Sinnabra, dato que hasta ahora no había ayudado a los arqueólogos a dar con su emplazamiento. Excavaciones en la misma zona de Beth Yerah entre 1950 y 1953 dieron como resultado el hallazgo de una estructura fortificada que los expertos fecharon en el período bizantino (330-620 D.C), una evaluación puesta en tela de juicio cuando, poco después, se encontró una gran sala orientada hacia Jerusalén y con el dibujo de un candelabro de siete brazos en una piedra.
Monedas halladas bajo el suelo y otras estructuras subterráneas demuestran que el edificio no pudo haber sido construido antes del 650
Un palacio de inviernoEn 2002, a raíz de otros descubrimientos menores, un arqueólogo estadounidense de Chicago afirmó que la sala no era una sinagoga sino que parecía ser el mítico palacio de los Omeya en Tiberíades, construido por el califa Muawiya, que gobernó desde Damasco entre el 661 y el 680. Historiadores de esa época relatan que, desde Muawiya hasta Abdel Malik (685-705), constructor de la conocida mezquita de la Cúpula de la Roca en Jerusalén, todos los califas usaron el palacio en los meses de invierno, por el cálido clima de la zona.
La identificación del palacio, trabajo en el que también ha participado la Universidad Hebrea de Jerusalén, fue posible después de un exhaustivo examen de los cimientos de la sala que hasta ahora se creía una sinagoga. Monedas halladas bajo el suelo y otras estructuras subterráneas demuestran que el edificio no pudo haber sido construido antes del 650.
Así lo indican también unos suntuosos baños encontrados junto al muro exterior del palacio y que son fechados a finales del siglo VII, y los restos de conductos agua y tuberías de cerámica, que apuntan a la existencia en su día de un sofisticado sistema de distribución alimentado por un acueducto.
El palacio en la zona de los Omeya estaba cerca de la ciudad de Tiberíades, fundada en el 20 d.C. por Herodes Antipas en honor del emperador romano Tiberio y que fuera capital de la zona hasta la conquista musulmana. En su época de gloria, el palacio fue el centro de la actividad real de la dinastía omeya y, con la caída del Califato de Damasco alrededor del 750, declinó también la importancia de al-Sinnabra.
Greenberg destaca que los restos, entre ellos muros de dos metros de espesor, permiten delimitar la base estructural del recinto, los baños y las torres de defensa que el palacio tuvo durante el trascendental primer siglo de vida del Islam.
Fuente: ABC
Escrito en Medieval
Arqueólogos de la Autoridad de Antigüedades de Israel (IAA por sus siglas en inglés) descubrieron una prensa de vino de 1.400 años, probablemente usada para exportar el producto a Egipto o Europa.
El equipo de arqueólogos del IAA desenterró la excepcionalmente larga prensa octagonal, que mide 21 x 54 pies, al sur de Israel.
“Esta es una prensa de vino compleja”, dijo Uzi Ad, jefe de la excavación, “tiene un alto nivel de tecnología para este período, el cual fue adquirido y mejorado de generación en generación”.
Los arqueólogos creen que la inusualmente larga prensa, localizada en la región agrícola de Nahal Soreq, exportaba la mayoría de su vino.
Entre el sexto y séptimo siglos, Israel estaba bajo dominio del Imperio Bizantino.
Una prensa similar fue descubierta a unas 10 millas de distancia, justo al norte de la ciudad costera de Ashkelon. La forma de la prensa, según Ad, era más estética que funcional, mientras los sedimentos se acumulaban más fácilmente en las esquinas del aparato octagonal.
Eli Eskozido, líder del Consejo Regional de Nahal Soreq, dijo que el sitio será preservado y abierto al público.
La prensa de vino se localiza en un área que ha sido destinada como nueva comunidad para los evacuados tras la retirada de la Franja de Gaza en 2005.
¿Es el éxodo bíblico un hecho histórico o una ficción mitológica? Hasta ahora no se había encontrado una evidencia arqueológica sobre el largo viaje de Moisés. El día de Navidad, en horario de prime-time, Cuatro estrena el documental “El Éxodo decifrado” en el que el director Simcha Jacobovici, ganador de dos premios Emmy, con la ayuda de James Cameron como productor ejecutivo y narrador, demuestran científicamente que los hechos realmente ocurrieron. En este ambicioso trabajo, de dos horas de duración y dos millones de dólares de presupuesto, se ha desvelado la clave que impedía confirmar que la huida de Egipto del pueblo judío ocurrió tal como lo cuenta la Biblia.
Especial Cuarto Millenio dedicato al debate sobre el Documental “El éxodo descifrado”, producido por el director de cine James Cameron.
Un niño menor de edad, fue apuñalado, en pleno día, en una colonia “burguesa” de nuestra capital, mientras un periodista de un matutino de gran difusión, fotografiaba el homicidio, con abundancia de tomas y de particulares.
En base a tales fotografías, aparecen agentes de seguridad privada y transeúntes curiosos, observando o “haciéndose los desentendidos”, mientras se perpetra el delito.
Creo, que no obstante el amarillismo, que ha producido este impacto mediático, la dimensión y el significado de esta tragedia, son aterradores.
Si en términos periodísticos, este reportaje puede haber sido un “éxito” para quienes gustan de este tipo de información, no deja de ser aberrante y haber producido malestar en buena parte de la opinión pública.
Cabe decir, que este poco oportuno servicio periodístico y la fría indiferencia de los sujetos, que presenciaron, impasibles o curiosos este abominable delito, son los signos del deterioro de nuestro país y de la falta de valores, que parecen haber desaparecido en algunos sectores de la sociedad salvadoreña.
Un ejemplo evidente de esta situación, es, sin duda, la problemática presente en la Asamblea Legislativa, en la cual, los diputados piden duplicar la pena para los menores infractores, como un “remedio necesario” para salvar el país de la delincuencia, lo cual, no solo no resuelve la problemática de la criminalidad, sino, logra sólo complicar aún más, el cuidado de dichos menores de parte del Estado, sin contar que ningún delincuente menor de edad va a dejar de delinquir por el recrudecimiento de la pena, como lo demuestra claramente el crimen del cual estamos hablando. Evidentemente, el país necesita un auténtico y eficiente plan para erradicar la criminalidad organizada y la impunidad.
Es decir, los diputados están ocupando su valioso tiempo, en esta tarea demagógica y populista además de superficial e ineficiente, en vez de intentar resolver asuntos de mayor envergadura ,como serían, sin duda, el logro del fortalecimiento de la seguridad pública en primer lugar, y también, la precaria situación socioeconómica del país.
Lo más grave parece ser el desgaste prolongado e inútil que enreda a los diputados, en juegos políticos más ventajosos para sus estrategias de poder, que para el bien común, con el agravante de dar la impresión de querer “complacer” a la opinión pública, desesperada, ante el desbordar incontenible de la delincuencia, y que, por lo tanto, puede caer en la falacia de aplaudir y aprobar el “cortar cabezas”, de quienes son los más visibles y presuntos, según los medios, autores de tal flagelo.
Es interesante notar, que, los diputados, que dejaron vacante por más de un año, la Fiscalía General de la República, por no lograr un acuerdo “político” al respecto, lo cual condujo a una solución del “problema” en casa presidencial, entre quienes, ciertamente, no eran diputados y, por tanto, no tenían que ver con el tema, se afanan ahora para conseguir los votos de mayoría cualificada, como “punto de honor”, ante el veto presidencial al aumento de las penas para los menores.
En estos días se desgastan los diputados, en estas estériles contiendas sobre la pena para los menores, mientras el país está sumergido en la delincuencia organizada, la impunidad y el deterioro creciente de la conciencia ciudadana, que conlleva a la más decepcionante indiferencia ante el prójimo, aquel prójimo que se quiere “vengar” con el aumento de las penas para los menores infractores.
Se fomentan así, los peores sentimientos de revanchismo, de odio y de desesperación de la gente, que, al mismo tiempo, como lo demuestra el reportaje mencionado, se vuelve insensible ante el horror de un asesinato, asistiendo al mismo, sin actuar, sin ayudar, sin evitar.
¿Se habrá preguntado alguien, sobre todo los padres del desdichado joven asesinado, qué hubiese pasado, si alguien, en vez de fotografiar, si alguien en vez de asistir indiferente o fingiéndose desapercibido, hubiese intervenido, logrando con bastante facilidad parar al asesino?
Parece que los adultos, en nuestro país no están tomando en serio sus responsabilidades, en cuanto a la educación de los niños y de los jóvenes, y parecería, por estas fotos, que también se haya perdido el sentido de la solidaridad, de la generosidad y, de ser necesario, también del heroísmo. Si “los buenos” se portan con tanta indiferencia y falta total de sentido cívico, absteniéndose de intervenir, de socorrer, de actuar ante el ataque a un menor por parte de otro menor, qué nos podemos esperar de los “malos”?
Seguramente, no constituyen, algunos adultos, modelos confiables para la educación de los más jóvenes.
¿Qué efecto sobre un menor, debe haber producido un reportaje, que, fríamente, describe un delito y donde se puede comprobar claramente, que nadie hizo nada para impedirlo o contrarrestarlo?
¿Se estarán, ante esas fotos, envalentonándose, otros asesinos, por la publicidad macabra del asunto y se estarán “inspirando”, para hacer lo mismo?
¿Qué impacto sobre quien tiene miedo, estarán produciendo estas fotografías?
¿Habrá jóvenes, que se preguntarán, dónde está la seguridad pública, aunque sea privada, para tratar de contrarrestar al crimen?
¿Habrá quien se pregunte, cual debería ser el papel de los medios de información, ante la disyuntiva, si salvar una vida o realizar un reportaje “exitoso”?
Podríamos preguntarnos también, ¿dónde está la familia en El Salvador?. ¿Dónde están los padres?
En la mayoría de los casos, se sabe que no existen, que han sido substituidos, por la “gran familia de las maras”, porque la familia natural ha perdido el rumbo y su papel, y, por tanto, el fracaso de nuestra sociedad, condena a muchos menores a estas aberraciones.
La guerra en el país, terminó hace varias décadas. Los jóvenes infractores son “hijos de la paz”, no de la guerra. No hay excusas al respecto.
Sin embargo, si la familia es disgregada o inexistente, si son precarias, cuando no dramáticas, las condiciones económicas y sociales de grandes grupos sociales, si son más que comprobadas la debilidad y la inconsistencia de las instituciones públicas, que deberían preservar la seguridad ciudadana y perseguir el delito, ¿qué le podemos, según conciencia, achacar a los menores?
No solo los jóvenes dignos y honrados son fruto de esta sociedad, sino más bien, “los peores”, los que, con su comportamiento, cada día, nos deberían hacer reflexionar sobre nuestros fracasos como adultos y como sociedad entera.
En efecto, ¿qué menores está formando y ha formado en la actualidad, la sociedad salvadoreña?
Cuántas responsabilidades están recayendo sobre los adultos de nuestro país?
El Cristo, en el Evangelio, incita a quien está sin pecado, a lanzar la primera piedra.
¿Podrían, los que abogan por recrudecer las penas, observarse a si mismos, para analizar objetivamente si ha habido educación suficiente, para los jóvenes, si ha habido testimonio de ética en los comportamientos sociales generalizados, en cuanto a la corrupción, la violencia intrafamiliar, el abandono irresponsable de los hijos, la indiferencia egoísta hacia los demás, tan negativa en una sociedad democrática?
Sin duda, la inaceptable indiferencia de los adultos espectadores del crimen reciente, la frialdad imperdonable de quien, durante dicho asesinato, lo ha considerado un “tema noticioso”, nos indican, que nuestra sociedad está enferma, gravemente enferma, tanto como para distorsionar el sentido de las cosas que, desde el mundo de los adultos, no representa un modelo ni un patrón válido y confiable para los jóvenes, que no deberían, de dicha sociedad, recibir solo represión, sino curación de sus tremendos males.
De estos males somos, desafortunadamente, todos y todas responsables.
Estudiantes de una universidad cristiana estadounidense visitan el Museo de Historia Natural de Washington para confrontar sus creencias on la teoría darwiniana de la evolución. Son creacionistas, es decir que creen que Dios creó el Universo tal y como está actualmente, y hace sólo 6.000 años.
Cada año, los estudiantes de biología de la Universidad Cristiana Liberty, en Lynchburg (Virginie, este de EEUU), hacen un paseo en el Museo de Historia Natural de Washington. Tienen una postura clara respecto al origen del Universo y en ocasiones lo que encuentran a su paso les hace sonreír. Delante de un modelo de la pequeña rata Morganucodon, supuestamente el primer antepasado común de los mamíferos que habría aparecido hace 210 millones de años, Lauren Dunn, de 19 años y en segundo año de biología, afirma: “210 millones de años es arbitrario, ellos ponen una fecha porque no saben nada”.
“No hay posibilidades científicas, biológicas ni genéticas de que esto, esta rata, se pueda transformar en ti”, afirma escandalizado Nathan Hubbard, 20 años, un estudiante de Michigan que cursa primer año de biología y que podría convertirse en médico.
Liberty es la universidad evangélica más importante del país, con 12.000 estudiantes inscritos que se adhieren a estrictas reglas respecto a la conducta moral. El currículum de la carrera de biología, por ejemplo, incluye un curso en el que se contrasta “El origen de las especies” de Charles Darwin -el célebre libro de 1859 en el que el naturalista inglés desarrolla la teoría de la evolución- con el Libro del Génesis, el primero de la Biblia.
“Para ser el mejor creacionista posible, tienes que ser el mejor evolucionista que puedas ser”, dice Marcuss Ross, que enseña paleontología y cree que “Adán y Eva fueron los primeros humanos”.
EL CREACIONISMO
En un país donde 80% de la población cree en Dios, entre 44 y 46% de la población -según sondeos que datan de hace dos años- cree que la Tierra fue creada en una semana y de la misma forma como es actualmente, en algún momento hace 6.000 a 10.000 años.
El creacionismo rechaza la idea de Darwin según la cual todos los seres vivos son producto de una larga serie de transformaciones biológicas, ocurridas a lo largo de miles de millones de años, gracias a la selección natural.
Esta escuela de pensamiento creacionista se ha desarrollado dentro de la comunidad cristiana evangélica, pero además tiene adherentes entre los Testigos de Jehová y algunos musulmanes.
El ex presidente George W. Bush consideró hace un año que la evolución no alcanza para explicar la creación.
REGISTROS BÍBLICOS
En el museo del Smithsonian Institute, en medio de una multitud de turistas, el pequeño grupo visita la Galería de la Evolución. Pero la explicación darwiniana sobre la longitud del cuello de las jirafas -que evolucionaron a lo largo del tiempo para alcanzar follaje más alto- y la exhibición de evidencias fósiles no consiguen influenciar a los jóvenes cristianos.
“El creacionismo y la evolución tienen diferentes formas de explicar la evidencia. El creacionismo reconoce la importancia de los registros bíblicos”, dijo el profesor Ross.
Ross enseña a sus estudiantes que los dinosaurios fueron eliminados de la faz de la Tierra unos 4.000 a 5.000 años atrás, durante el diluvio bíblico en el que Noé se salvó porque construyó un arca, tal como se lo había indicado Dios.
Según este profesor universitario de paleontología, las técnicas de fechado mediante el carbono que han demostrado que la Tierra tiene miles de millones de años “no son confiables”.
El Cuarto Mandamiento en la Teologia de Juan Calvino
Acuérdate del día del descanso para santificarlo. Seis días trabajarás y en ellos harás tus obras. El séptimo día es el descanso del Señor tu Dios. No harás en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu buey, ni tu asno, ni el extranjero que está dentro de tus puertas. Porque en seis días… etc.
Las tres razones de este mandamiento
El fin de este mandamiento es que muertos nosotros a nuestros propios afectos y a nuestras obras, meditemos en el Reino de Dios, y como efecto de esta meditación nos ejercitemos en los caminos que Él ha
ordenado. Mas, como este mandamiento encierra una consideración particular y distinta que los otros, exige una disposición un tanto diversa.
Los doctores antiguos suelen llamarlo “umbrátil” — es decir, en sombras — porque contiene las observancias externas de un día, las cuales han sido abolidas con la venida de Cristo, como todas las demás figuras. Esto es muy verdad, pero no tocan el asunto más que a medias. Por ello es necesario exponerlo de raíz, considerando las tres causas que, a mi parecer, se contienen en este mandamiento.
En primer lugar, el Legislador celeste ha querido ilustrar al pueblo de Israel, bajo el reposo del séptimo día, el reposo espiritual con el que los fieles deben cesar en su trabajo para dejar a Dios obrar en ellos.
La segunda causa es que N quiso que hubiese un día determinado, en el cual se reuniesen para oír la Ley y usar sus ceremonias; o por lo menos, lo dedicasen especialmente a meditar en sus obras, para con ese recuerdo ejercitarse en la piedad y en lo que atañe a la gloria de Dios.
En tercer lugar, quiso dar un día de descanso a los siervos y a todos aquellos que viven sometidos a otros, para que tuviesen algún reposo en sus trabajos.
Los fieles deben descansar de sus propias obras, a fin de dejar que Dios obre en ellos Sin embargo, en muchos lugares de la Escritura se nos muestra que esta figura del reposo espiritual es la principal de este mandamiento. Porque el Señor casi nunca exigió tan severamente la guarda de otros mandamientos, como lo hizo con éste. Cuando quiere decir en los profetas que toda la religión está destruida, se queja de que sus sábados son profanados, violados, no observados, ni santificados; como si al no ofrecerle este servicio, no guardase ya nada con que poder hacerlo (Nm. 15, 32-36 ; Ez. 20, 12-13; 22,8; 23, 38 ; Jer. 17, 21-23 . 27).
Por otra parte ensalza grandemente la observancia del sábado. Por esta causa los fieles estimaban como el mayor de todos los beneficios, que Dios les hubiera revelado la guarda del sábado (Is. 56,2). Porque así hablan los levitas en Nehemías: “Y les ordenaste (a nuestros padres) el día del reposo santo para ti, y por mano de Moisés tu siervo les prescribiste mandamientos, estatutos y la ley” (Neh. 9, 14). Vemos, pues, que lo tenían en singular estima por encima de los otros mandamientos de la Ley; todo lo cual viene a propósito para mostrar la dignidad y excelencia de este misterio, que tan admirablemente expone Moisés y Ezequiel. Porque leemos en el Éxodo: “En verdad vosotros guardaréis mis días de reposo; porque es señal entre mi y vosotros por vuestras generaciones, para que sepáis que yo soy Jehová que os santifico”; “Guardarán, pues, el día de reposo los hijos de Israel, celebrándolo por sus generaciones por pacto perpetuo. Señal es para siempre entre mi y los hijos de Israel” (6. 31, 13. 16). Y aún más ampliamente lo dice Ezequiel; aunque el resumen de sus palabras es que el sábado era una señal pata que Israel conociese que Dios era su santificador (Ez. 20, 12).
Si nuestra santificación consiste en mortificar nuestra propia voluntad, bien se ve la perfecta proporción que hay entre la señal externa y la realidad interior. Debemos dejar absolutamente de obrar para que obre
Dios en nosotros; debemos dejar de hacer nuestra voluntad, dejar a un lado nuestro corazón, renunciar a los deseos de la carne y no hacer caso de ellos. En resumen, debemos dejar cuanto procede de nuestro entendimiento, para que obrando Dios en nosotros, reposemos en El; como también nos lo enseña el Apóstol (Heb. 3, 13; 4,4-11).
El séptimo día figura la perfección final, a la cual debemos aspirar
Esto es lo que representaba para los judíos la observancia del descanso del sábado. Y a fin de que se celebrara con mayor religiosidad, el Señor la confirmé con su ejemplo. Porque no es de poco valor para excitar su deseo saber que en lo que el hombre hace imita y sigue a su Creador.
Si alguno busca un significado misterioso y secreto en el número “siete”, es verosímil que, significando este número en la Escritura perfección, no sin causa haya sido escogido en este lugar para denotar perpetuidad. Con lo cual está de acuerdo lo que dice Moisés, quien, después de narrar que el Señor descansé en el séptimo día de todas sus obras, deja ya de contar la sucesión de los días y las noches (Gn. 2,3).
También se puede aducir respecto al número siete otra conjetura probable, y es que el Señor ha querido con este nombre significar que el sábado de los fieles no se cumplirá nunca perfectamente hasta el último día. Porque nosotros comenzamos aquí nuestro bienaventurado reposo y cada Wa avanzamos en él; pero como tenemos que sostener una batalla perpetua contra nuestra carne, este reposo no será perfecto mientras no se cumpla lo que dice Isaías de la continuidad de la festividad de un novilunio con otro, y de un sábado con el siguiente, lo cual tendrá lugar cuando Dios sea todo en todos (Is. 66,23; 1 Cor. 15,28).
Podrá, pues, parecer que con el séptimo día el Señor quiso figurar a su pueblo la perfección del sábado que tendrá lugar el último día, para que con la constante meditación de este sábado, aspirase siempre a esta perfección.
También nos enseña el reposo espiritual
Si estas consideraciones sobre el número siete le pareciese a alguno demasiado sutil y, en consecuencia, no las quiere admitir, no me opondré a que se quede con otra más sencilla; y es, que el Señor ha establecido un día determinado en el cual el pueblo se ejercitase, bajo la dirección de la Ley, en meditar en el reposo espiritual que no tendrá fin; y que asignó el séptimo día, bien pensando que bastaba, o bien para mejor iniciar al pueblo en la guarda de esta ceremonia, poniendo ante los ojos del mismo su propio ejemplo, o más bien para mostrarle que el sábado no pretendía más que hacerlo semejante a su Creador. Poco importa las diferencias, con tal que permanezca el sentido del misterio que principalmente se describe aquí, del perpetuo descanso de nuestras obras.
Los profetas muchas veces traían a la memoria de los judíos esta contemplación, para que no pensasen haber cumplido con su deber por abstenerse exteriormente de cosas manuales. Además de los lugares que hemos alegado hay otro en Isaías, que dice: “Si retrajeres del día de reposo tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y llamares delicia,
santo y glorioso de Jehová; y lo venerares, no andando en tus propios caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus palabras, entonces te deleitarás en Jehová” (Is. 58,13).
Cristo es el verdadero cumplimiento del sábado. No hay duda de que con la venida de nuestro Señor Jesucristo ha quedado abolido lo que en este mandamiento era ceremonial. Porque Él es la verdad, ante cuya presencia todas las figuras se desvanecen; Él es el cuerpo, con cuya contemplación desaparecen las sombras; Él es el verdadero cumplimiento del sábado. Por el bautismo somos sepultados juntamente con El, somos injertados en su muerte, para que siendo partícipes de su resurrección andemos en vida nueva (Rom. 8,4). Por esta causa el Apóstol dice en otro lugar que el sábado fue una sombra de lo que había de venir, y que el cuerpo es de Cristo (Col. 2, 16-17); quiere decir, la sólida sustancia de la verdad, que él muy bien expuso en este lugar. Ahora bien, esto no se extiende a un solo día, sino que requiere todo el curso de nuestra vida, hasta que enteramente muertos a nosotros mismos, seamos llenos de la vida de Dios. De esto se sigue, pues, que los cristianos deben estar muy lejos de la supersticiosa observancia de los días.
Las asambleas eclesiásticas y el descanso de los trabajadores
Sin embargo, como las dos últimas causas no se deben contar en el número de las sombras antiguas, sino que convienen igualmente a todos los tiempos y edades, aunque el sábado ha sido abrogado, no obstante no deja de tener su valor entre nosotros el que tengamos ciertos días señalados en los cuales nos reunamos para oír la Palabra de Dios; para administrar los sacramentos y para las oraciones públicas; y asimismo para que los criados y trabajadores gocen de algún descanso en su trabajo. No hay duda de que el Señor tuvo en cuenta estas dos causas cuando instituyó el sábado.
En cuanto a la primera, la misma costumbre de los judíos lo prueba suficientemente. La segunda, el mismo Moisés la advirtió en el Deuteronomio, al decir: “Para que descanse tu siervo y tu sierva como tú, acuérdate que fuiste siervo en tierra de Egipto (Dt. 5, 14-15). Yen el Éxodo:
“Para que descanse tu buey, y tu asno, y tome refrigerio el hijo de tu siervo” (Éx. 23, 12). ¿Quién negará que ambas cosas tienen que ver con nosotros lo mismo que con los judíos?
Las asambleas eclesiásticas son mandadas por la Palabra de Dios; y la misma experiencia prueba cuán necesarias son. Si no hubiese días señalados, ¿cuándo podríamos servirnos? Todas las cosas se deben hacer entre nosotros “decentemente y con orden”, como manda el Apóstol (1 Cor. 14,40). Tan difícil es que se pueda guardar la conveniencia y el orden sin esta seguridad de unos días determinados, que si no existiesen, pronto veríamos grandes perturbaciones y confusiones en la Iglesia. Y si nosotros tenemos la misma necesidad que tenían los judíos, para cuyo remedio quiso el Señor instituir el sábado, nadie diga que la Ley del descanso sabático no tiene nada que ver con nosotros; pues quiso nuestro próvido y misericordioso Padre tener en cuenta y proveer a nuestra necesidad no menos que a la de los judíos.
¿Por qué no nos reunimos todos los días, dirá alguno, para suprimir así esta diferencia de días? Quisiera Dios que así fuese; ciertamente que la divina y espiritual Sabiduría se merece muy bien que cada día se le dedique un rato. Mas si no se puede conseguir de la debilidad de muchos que se reúnan cada día y la ley de la caridad no permite que se le exija más, ¿por qué no vamos a seguir nosotros la razón que el Señor nos ha mostrado?
Nosotros observamos el domingo sin judaísmo y sin superstición
Es necesario que trate este punto un poco más por extenso, pues ciertos espíritus inquietos se alborotan a causa del día del domingo. Se quejan de que el pueblo cristiano permanece aún dentro del judaísmo, porque retiene aún la observancia de unos días determinados.
A eso respondo que guardamos el domingo sin caer en el judaísmo, ya que hay una grandísima diferencia entre nosotros y los judíos tocante a esto. Porque no lo celebramos con un criterio religioso estrecho, como una ceremonia en la que se figura un misterio espiritual, sino que lo admitimos como un remedio necesario para conservar el orden en la iglesia.
Pero san Pablo, dicen, enseña que los cristianos no deben ser juzgados por la observancia de los días, puesto que esto es una sombra de las cosas que han de venir (Col. 2, 16), y precisamente teme haber trabajado en vano entre los gálatas, porque seguían observando aún los días (Gál. 4, 10-11). Y escribiendo a los romanos dice que es una superstición hacer diferencia entre día y día (Rom. 14,5).
Pero ¿quién, fuera de esta gente no ve de qué observancia habla el Apóstol? Pues ellos no tenían en vista este fin público y de orden en la Iglesia, sino que manteniendo las fiestas como sombras de cosas espirituales, empañaban la gloria de Cristo y la luz de su Evangelio; no se abstenían de las obras manuales porque les impidieran entregarse a la meditación de la Palabra de Dios, sino por una insensata devoción, pues se imaginaban que con el descanso hacían un gran servicio a Dios. Así pues, contra esta perversa distinción de días habla el Apóstol, y no contra el orden legitimo que mantiene la paz en el pueblo cristiano. Porque en las iglesias que él fundó se guardaba el sábado con este fin; y a los corintios les señala ese día para poder recoger la ofrenda en ayuda de los hermanos de Jerusalem (1 Cor. 16,2).
Si tememos la superstición, mucho mayor peligro había ciertamente en las fiestas de los judíos, que en la celebración del domingo por parte de los cristianos. Porque como era conveniente para suprimir la superstición, se ha abandonado el día que guardaban los judíos; y como era necesario para mantener cierto orden y paz en la Iglesia, se ha establecido otro día en su lugar.
Aunque los antiguos no han escogido el día del domingo para ponerlo en lugar del sábado sin razón alguna. Porque como el fin y cumplimiento de aquel verdadero reposo que el antiguo sábado figuraba se cumplió en la resurrección del Señor, los cristianos son amonestados por ese mismo día, en que se puso fin a las sombras, a que no se paren en una ceremonia que no era más que una sombra.
Ni tampoco tengo yo tanto interés en insistir en el número siete, que quiera de alguna manera forzar a la Iglesia por ello; y no condenaré a las iglesias que tienen señalados otros días para reunirse siempre que no tenga parte en ello la superstición, como no la tiene cuando se hace por razón de disciplina y de buen orden.
Resumamos así: Como a los judíos se les enseñaba la verdad en figuras, así a nosotros se nos expone sin vetos; y ello, en primer lugar, para que toda nuestra vida meditemos en un sabatismo perpetuo, o descanso de nuestra obras, durante el cual el Señor pueda obrar en nosotros mediante su Espíritu.
En segundo lugar, que cada uno de nosotros se aplique en su espíritu, en cuanto le sea posible, a considerar con diligencia las obras de Dios para glorificarlo en ellas; y asimismo, que cada uno guarde el orden legítimo de la Iglesia, señalado para oír la Palabra de Dios, para la administración de los sacramentos, y para la oración pública.
Lo tercero, que no oprimamos inhumanamente a aquellos sobre los cuales tenemos dominio.
De esta manera se disipan las mentiras de los falsos doctores, que en el pasado han enseñado al pueblo esta opinión judía, sin establecer más diferencia entre el sábado y el domingo que la de que lo ceremonial de este mandamiento queda abrogado, pero que permanece en su aspecto moral; a saber, que hay que guardar un día a la semana. Ahora bien, esto no sería sino cambiar el día por despecho a los judíos, reteniendo, sin embargo, en el corazón la misma superstición de que hay en los días un significado secreto y misterioso, como lo había en el Antiguo Testamento. Bien vemos el provecho que han obtenido de su doctrina; pues los que la siguen dejan muy atrás a los judíos respecto a la crasa superstición del sábado; de suerte que las reprensiones que leemos en Isaías no les corresponden menos ahora de lo que correspondían a aquellos a los cuales se dirigía el profeta (Is. 1,13-15; 58,13).
Por lo demás, debemos ante todo profesar la doctrina general, para que no decaiga y se enfríe la religión entre nosotros; a saber, que debemos ser diligentes en frecuentar los templos y los lugares de reunión de los fieles, y nos apliquemos en lo posible para ayudar con los medios externos a mantener y hacer que progrese el culto y servicio de Dios.
La pequeña isla de Malta en medio del Mar Mediterráneo tiene una rica historia como una de las comunidades cristianas más antiguas del mundo. Todo comenzó con un naufragio, como narra el libro de Hechos.
Era cerca del año 60 DC y el Apóstol Pablo iba hacia Roma desde la isla de Creta. En el viaje un feroz viento sacó a la nave de su curso.
Con la tormenta aún rugiendo, la nave golpeó un banco de arena y comenzó a quebrarse. Los hombres nadaron por sus vidas. Milagrosamente sobrevivieron.
Y así empezó una influencia cristiana en Malta que ha continuado durante siglos. Hoy es la nación más religiosa de Europa, 98 % de sus ciudadanos son católicos.
San Pablo es remembrado a través de la isla, aún más en la Bahía de San Pablo, donde los turistas vienen a visitar la Catedral del Naufragio, y ver el sitio donde la mayoría cree que el barco de Pablo encalló hace unos 2.000 años.
Pero cuando el exdetective de Los Ángeles Bob Cornuke vitió Malta, los hechos en la narración bíblica no encajaban desde el punto de vista de la Bahía de San Pablo. Esas diferencias llevaron a 10 años de búsqueda de la verdadera ubicación del naufragio. Cornuke comenzó en las páginas de su Biblia. Lo más esencial giraba en torno a las cuatro anclas. ¿Podrían ser encontradas?
“Miré la Biblia y dije, ‘¿Podré resolver esto como si fuera un crimen? ¿Podré tomar la evidencia de las páginas de la Biblia y encontrar estas anclas perdidas de las que habla la Biblia?”, dijo Cornuke.
Hechos 27 y 28 da un recuento detallado de la historia. Cornuke señaló cuatro factores que deberían encajar para poder encontrar la verdadera ubicación:
Una bahía con una playa. Un arrecife con un banco de arena. Un fondo marino de unos 90 pies. Y un lugar que los marineros no reconocerían. Cornuke enlistó a un grupo de hombres que conocen bien las aguas que rodean a Malta, los pescadores. “Así que comencé mi búsqueda con estos pescadores, que conocían el clima, las corrientes, la topografía del océano. Ellos me llevaron y me mostraron todos los posibles lugares basados en la narración bíblica”.
La mayoría de Malta está rodeada de acantilados, así que las posibilidades se redujeron a algunas bahías con playas. Para saber qué sitio sería más favorable, Cornuke buscó al Dr. Graham Hutt, experto en tormentas mediterráneas.
“He estudiado estas tormentas y los patrones del clima en el Mediterráneo por los últimos 30 años. Y escribí un libro sobre Noráfrica y Malta que cubre todos esos asuntos del clima”, expresa Hutt.
La experiencia de Hutt ayudó a que las claves bíblicas tuvieran sentido.
“Tenían mucho temor de encallar en la Bahía de Syrtis, en la costa de Libia, así que debieron tratar al máximo de ir en dirección hacia el norte, pero en realidad fueron al noroeste”.
La única bahía en esa área que encaja con la dirección que Cornuke calculó se llama la Bahía de Santo Tomás.
“En mi opinión, el lugar más probable donde deben haber llegado es a la Bahía de Santo Tomás”, dice Hutt.
En la Bahía de Santo Tomás, al sureste de Malta, la teoría dice que esta es la bahía que fue descrita en el libro de Hechos. Parte del relato bíblico dice que los marineros no reconocieron la isla hasta que los habitantes les dijeron que era Malta. Eso también prueba la teoría de que ésta es la bahía, porque si hubieran llegado a la parte norte había muchos puertos que les hubieran resultado familiares”.
Otro día, Cornuke hizo un descubrimiento electrizante gracias a un buzo que tenía una historia increíble.
“Conocí a este hombre que dijo: ‘allá por los años setentas, desenterramos cuatro anclas del fondo marino como a 90 pies de profundidad’”.
La ubicación: justo afuera de la Bahía de San Tomas, cerca de un peligroso banco de arena llamado Arrecife Munchar.
Las anclas fueron donadas al Museo Marítimo Nacional, y el análisis de los expertos confirmó que eran anclas de la era romana. Pero los buzos no tenían idea de lo que tenían en ese momento.
“Encontramos las anclas como a inicios de los setentas, no recuerdo el año exacto. Para mi no tenían importancia cuando las encontramos. Fue como ‘qué bien, encontramos un pedazo de plomo’”, comenta Ray Ciancio, quien es buzo.
El accedió a mostrarnos el área donde encontraron las anclas.
“Así que cuando fui a buscar el sitio donde encontraron estas anclas, miré hacia el litoral y encajaba con lo que decía la Biblia. Había una bahía con una playa. Había un arrecife donde dos mares se juntan”, expresa Cornuke.
Hoy, el fondo marino de nuevo es tranquilo y calmo, sin dar clave de los secretos que contiene. Es imposible dar por cierto que este es el sitio donde ocurrió el naufragio de Pablo, pero a muchos malteses les intriga la idea.
Joe Navarro es otro de los buzos que ayudaron a sacar las anclas.
“Yo estoy convencido que es más plausible que el naufragio fuera en Munchar, no en la isla de San Pablo. Hemos creído que fue allí, pero nunca nadie ha cuestionado, ‘¿están seguros’?
“Tomamos esta ancla y recuerdo poner mi mano en este frío objeto y pensar que podría estar tocando la historia. Por dos mil años perteneció al mar y ahora yo estaba tocando este objeto del que supimos por las páginas de la Biblia”, expresa Cornuke.
Hoy, las anclas están escondidas en una esquina del Museo Marítimo, la mayoría de visitantes les pasan de largo sin saber la historia que pueden contener.
Circula un correo electrónico que pretende recoger firmas para que no llegue a producirse una película calificada de blasfema o irreverente, y titulada Corpus Christi. Supuestamente, Corpus Christi es una versión filmada de la controvertida obra de Terrence McNally del mismo nombre que representa a Jesús y a sus discípulos como homosexuales. Una obra que -dicho sea de paso- sólo estuvo en cartel 4 semanas en Londres, a finales de 1999, y que se repone de tanto en tanto en sesiones aisladas por el interés de algunos grupos “alternativos”.
A pesar de las apariencias, esta petición no es más que un engaño. Por el momento, no hay ninguna productora interesada en la adaptación cinematográfica de esa obra de teatro, porque no tiene rentabilidad comercial ninguna. Incluso en el hipotético caso de que el lobby homosexual intentara -cosa poco probable- reunir el presupuesto necesario como para producirla con la esperanza de que un puñado de festivales de “cine gay” pudiera darle bombo y platillo, es aún menos probable que llegara a distribuirse en DVDs y mucho menos todavía en las salas cinematográficas.
“Esta petición no es más que un engaño”
Por otra parte, este asunto no es en absoluto novedoso. Hace casi tres años circuló el primer aviso de que iba a filmarse esa obra, y ya entonces parecía un modo fraudulento para obtener los e-mails de personas sensibilizadas con la figura de Cristo: te piden que hagas correr la cadena de mensajes para que vayan “rebotándose” las peticiones, cuyos listados van aumentando e incorporando nuevas direcciones que llegan finalmente… al iniciador de la “noticia”.
Añado, para evitar confusiones, que sí existe un DVD en el mercado titulado “Corpus Christi“ que es un documental sobre los datos históricos que se conocen sobre la figura de Jesús
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