BEN-HUR CUMPLE 50 AÑOS
17 dic 2009 2 comentarios
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BEN-HUR CUMPLE 50 AÑOS
CON 11 OSCARS, ES UNA DE LAS TRES PELÍCULAS MÁS LAUREADAS DE LA HISTORIA
EN ESTOS DÍAS SE CUMPLEN 50 AÑOS DEL ESTRENO DE UNA DE LAS MEJORES PELÍCULAS QUE SE HAN REALIZADO EN LA HISTORIA: BEN-HUR. EN EFECTO, ÉSTA SE CONCLUYÓ EL 18 DE NOVIEMBRE DE 1959 Y SE ESTRENÓ EN LA PRIMERA SEMANA DE DICIEMBRE. ERA LA PELÍCULA MÁS ESPERADA DEL AÑO.

La famosa escena de la carrera de cuádrigas
Dirigida por William Wyler y basada en la novela homónima escrita por Lewis Wallace en 1880, era el remake de una película anterior, estrenada en 1925.
La cinta supuso la consagración de un Charlton Heston que, con sus 35 años de entonces, acabó llevándose un papel que antes habían rechazado, por diversos motivos, actores como Paul Newman, Burt Lancaster o Rock Hudson.

Charlton Heston en el papel de Judá Ben-Hur
Cuenta la historia de un príncipe judío (Judá Ben-Hur) tras caer en desgracia a raíz de sus enemistad con un antiguo amigo romano de la infancia (Messala). Y en diferentes momentos de su historia va encontrándose con Jesús de Nazaret.
Es una película sobre el valor, el honor, el sufrimiento, la familia y la esperanza.
Y es ahí donde radica la verdadera grandeza de Ben-Hur, en que a lo largo de sus 214 minutos de duración, se entretejen varias historias, a cual más grande, con un objetivo siempre en la mente de su protagonista: encontrar a su madre y a su hermana.
Así, la amistad que se convierte en enemistad entre Judá y Messala; el enamoramiento entre Judá y Esther; su paso por las galeras y su éxito después en Roma; su vuelta a Jerusalén; la carrera de cuádrigas y su posterior ansia de venganza, tienen de fondo la obsesión de Judá, que es su arraigo a su pueblo y a su familia.
Las grandes epopeyas del cine tienen siempre un gran tema de fondo, y en este caso atrapa al espectador desde el principio. Eso, y el porte, la planta, y la calidad interpretativa de Charlton Heston, que con el papel de Ben-Hur saltó al estrellato.
LA PELÍCULA EN CIFRAS
La realización del film, máximo exponente de un cine artesanal ya extinto, fue una odisea de principio a fin. Costó 15 millones de dólares (aunque sólo en un año recaudó 40).
Todo fueron problemas, desde la elección de la banda sonora hasta la del actor protagonista. En un principio se pensó en Paul Newman, Rock Hudson o Burt Lancaster para el papel del principe judío y en el todavía algo desconocido Heston para el de Messala.

Pero Charlton dio tales muestras de su calidad dramática en una prueba, que encandiló a los productores, que se dejaron convencer por un apasionado Wyler.
Precisamente la determinación de Wyler, que se atrevió con un proyecto demasiado grande para lo que él estaba acostumbrado, y el magnífico guion de Karl Tunberg (único nominado al Oscar que no consiguió el galardón) lograron hacer de Ben-Hur una película para la historia.
Fue el film que ganó por primera vez 11 estatuillas doradas (imbatible hasta 1997 con Titanic y 2003 con El retorno del Rey).
En concreto, la película obtuvo el Oscar en las siguientes categorías: mejor actor principal (Heston), mejor actor de reparto (Hugh Griffith), mejor película, director (Wyler), sonido, decorados, montaje, banda sonora, fotografía, efectos especiales y vestuario.
Sus cifras siguen sorprendiendo hoy en día. Para su realización se hicieron más de 100.000 diseños de vestuario, se utilizaron más de 8.000 extras y 300 decorados.
La famosa carrera de cuádrigas tardó 3 meses (toda la película casi nueve) en rodarse en un escenario único construido al efecto dando por resultado 20 minutos de cine 100%.
El resultado fue y será siempre una película enorme, irrepetible, de lo mejor que se ha hecho jamás.
Esta cinta fue filmada en los estudios de Cinecittá bajo la dirección de William Wyler, quien era una gran experto de la transposición con lo que logró no hacer sentir el peso de la novela original, escrita por Lew Wallace en 1880.
En Ben Hur se puede apreciar la habilidad de Wyler en el equilibro entre la historia y las luchas personales de los personajes: la relación de hermandad que se va rompiendo por las razones de Estado que une al protagonista con el tribuno romano Messala, el momento culminante de su encuentro con la madre y la hermana enfermas de lepra, el amor platónico por la hija de un siervo, el gran retorno a la casa natal luego de años de esclavitud.
Todos estos episodios de atmósfera intimista (entre los que también se puede ver la conversión de Ben-Hur al cristianismo) generan un espacio inusual en el contexto de un film de estas proporciones.
LA NOVELA

Recordando al autor de la novela Lew Wallace, podemos afirmar que el libro ha estado durante años entre los más vendidos del mundo y le ha garantizado al autor una fama comparable solo a la de algunos pocos escritores.
Una riqueza en particular acompaña al lector desde las primeras páginas dedicadas al encuentro entre los tres Reyes Magos. Se trata no sólo de la muestra de una erudición ciertamente presente, sino también del deseo de acompañar al lector a un lugar en un lugar y tiempo lejanos, definiendo sus contornos. Así Wallace no sólo dicta los cánones de la moderna novela histórica sino que se acerca sorprendentemente a la antropología cultural.
fuente: http://www.primeroscristianos.com/noticias/50_aniversario_ben_hur.html
EL ÁRBOL DE NAVIDAD
17 dic 2009 Comentarios desactivados
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EL ÁRBOL DE NAVIDAD
SU ORIGEN Y SENTIDO CRISTIANO
Llegada la época navideña afloran diversas manifestaciones mediante las que, en diversas culturas, se recuerda el nacimiento de Jesucristo.
Celebrar estas fechas se ha vuelto ya toda una tradición. No son pocos los cristianos que se cuestionan seriamente sobre el origen de ciertas festividades asociadas a estas fechas, sobre la conveniencia de unirse o de no unirse a cierto tipo de festejos o elementos accesorios de esta celebración, sobre la participación de un cristiano en la Navidad.
¿Son malas las tradiciones? Al respecto, entre los cristianos de nuestro tiempo hay dos extremos: el primero es un escenario absolutamente permisivo en el que “todo se vale, nada está restringido, se puede participar de todo” y otro absolutamenterestrictivo donde “todo es pecaminoso, toda tradición tiene orígenes oscuros, hay que abstenerse de todo”.
¿Jesús condenó todas las tradiciones? La respuesta es no. Jesús condenó las tradiciones que contravienen los principios de la Biblia. Así que tenemos que acudir a ella para definir unapostura.
“En las próximas semanas el árbol de Navidad será motivo de alegría […] Su forma en punta, su color verde y las luces de sus ramas son símbolos de vida. Además, nos remiten al misterio de la Nochebuena. Cristo, el Hijo de Dios, trae al mundo oscuro, frío y no redimido, al que viene a nacer, una nueva esperanza y un nuevo esplendor. Si el hombre se deja tocar e iluminar por el esplendor de la verdad viva que es Cristo, experimentará una paz interior en su corazón y será constructor de paz en una sociedad que tiene mucha nostalgia de reconciliación y redención” (Benedicto XVI, Audiencia, 12 de diciembre de 2008).
EL ÁRBOL DE LA VIDA, EL AMOR Y LA PAZ

Árbol de Navidad en la Plaza de San Pedro
Muchas de las leyendas y antiguas tradiciones que hacen referencia al árbol de Navidad se remontan a tiempos muy antiguos, pero la documentación histórica acerca del árbol tal y como lo conocemos y decoramos hoy en día, sólo apareció en los últimos siglos.
No hay duda, sin embargo, que estas leyendas y tradiciones muestran la convergencia de muchas costumbres, algunas de ellas nacidas fuera de la cultura cristiana y otras de origen estrictamente cristiano.
Vamos a considerar aquí algunas que podrían ser precursoras del árbol de Navidad.
ORIGEN HISTÓRICO
Desde tiempos muy antiguos, los pueblos primitivos introducían en sus chozas las plantas de hojas perennes y flores, viendo en ellas un significado mágico o religioso.
Los griegos y los romanos decoraban sus casas con hiedra. Los celtas y los escandinavos preferían el muérdago y muchas otras plantas de hoja perenne (como el acebo, el rusco, el laurel y las ramas de pino o de abeto) pues pensaban que tenían poderes mágicos o medicinales para las enfermedades.
En la cultura de los celtas, el árbol era considerado un elemento sagrado. Se sabe de árboles adornados y venerados por los druidas de centro-Europa, cuyas creencias giraban en torno a la sacralización de diversos elementos y fuerzas de la naturaleza.
Se celebraba el cumpleaños de Frey (dios del Sol y la fertilidad) adornando un árbol perenne, cerca de la fecha de la Navidad cristiana. El árbol tenía el nombre de Divino Idrasil (Árbol del Universo): en cuya copa se hallaba el cielo, Asgard (la morada de los dioses) y el Valhalla (el palacio de Odín), mientras que en las raíces profundas se encontraba el Helheim (reino de los muertos).
Cuando se evangelizó el centro y norte de Europa, los primeros cristianos de esos pueblos tomaron la idea del árbol para celebrar el nacimiento de Cristo, cambiando su significado pagano.
SAN BONIFACIO, OBISPO DEL SIGLO VIII

San Bonifacio cortando el roble de Odín
Una interesante tradición -en parte historia, en parte leyenda-, popular en Alemania, afirma que el árbol de Navidad se remonta al siglo VIII.
San Bonifacio (675-754) era un obispo inglés que marchó a la Germania en el siglo VIII (concretamente a Hesse), para predicar la fe cristiana.
Después de un duro período de predicación del Evangelio, aparentemente con cierto éxito, Bonifacio fue a Roma para entrevistarse con el papa Gregorio II (715-731).
A su regreso a Alemania, en la Navidad del año 723, se sintió profundamente dolido al comprobar que los alemanes habían vuelto a su antigua idolatría y se preparaban para celebrar el solsticio de invierno sacrificando a un hombre joven en el sagrado roble de Odín.
Encendido por una ira santa, como Moisés ante el becerro de oro, el obispo Bonifacio tomó un hacha y se atrevió a cortar el roble sagrado. Hasta aquí lo que está documentado históricamente.
El resto pertenece a la leyenda que cuenta cómo, en el primer golpe del hacha, una fuerte ráfaga de viento derribó al instante el árbol. El pueblo sorprendido, reconoció con temor la mano de Dios en este evento y preguntó humildemente a Bonifacio cómo debían celebrar la Navidad.
El Obispo, continúa la leyenda, se fijó en un pequeño abeto que milagrosamente había permanecido intacto junto a los restos y ramas rotas del roble caído. Lo vio como símbolo perenne del amor perenne de Dios, y lo adornó con manzanas (que simbolizaban las tentaciones) y velas (que representaban la luz de Cristo que viene a iluminar el mundo).
Como estaba familiarizado con la costumbre popular de meter en las casas una planta de hoja perenne en invierno, pidió a todos que llevaran a casa un abeto. Este árbol representa la paz, y por permanecer verde simboliza también la inmortalidad; con su cima apuntando hacia arriba, se indica, además, el cielo, la morada de Dios.
OBRAS TEATRALES RELIGIOSAS MEDIEVALES

Árbol de Navidad
También ofrecen pistas importante sobre el origen del árbol de Navidad, tal como lo conocemos, las obras de teatro medievales que representaban los misterios y pasajes de la Biblia.
En concreto el árbol del Bien y del Mal en el Paraíso Terrenal. Su propósito era enseñar la religión a los feligreses, que en su mayoría eran analfabetos.
Para difundir y mantener viva la fe y dar a conocer las Sagradas Escrituras, la predicación era esencial, pero no suficiente.
Se pensó que las obras teatrales completaran esa predicación y pronto se hicieron populares en toda Europa.
En la Nochebuena, el 24 de diciembre, se representaba -con grandísimo éxito popular- el episodio del pecado original de Adán y Eva. El árbol del Paraíso terrenal era el centro del escenario.
El árbol debería haber sido un manzano, pero no habría sido adecuado en invierno. Se ponía un abeto en el escenario con algunas manzanas en sus ramas, y obleas preparadas con galletas trituradas en moldes especiales, así como dulces y regalos para los niños. Incluso cuando se abandonaron estas obras teatrales religiosas, el árbol del Paraíso siguió estando asociado a la Navidad.
LOS ORÍGENES MÁS RECIENTES DEL ÁRBOL DE NAVIDAD
La opinión más generalizada entre los expertos es que el árbol de Navidad, tal como lo conocemos hoy, decorado e iluminado con luces, deriva de este árbol del Paraíso. Como su lugar de nacimiento se sugiere la orilla izquierda del Rhin, y concretamente la Alsacia.
Uno de los primeros testimonios de esto son los registros de la ciudad de Schlettstadt (1521), en los que fue establecida una especial protección para los bosques en los días previos a la Navidad; los guardabosques eran los responsables de castigar a cualquiera que cortara un árbol para decorar su casa .
Otro documento nos informa de que, en Estrasburgo, la capital de Alsacia, los abetos se vendían en el mercado, para llevar a casa y decorarlos. De Alsacia, la tradición de los árboles de Navidad se propaga a toda Alemania y al conjunto de Europa, y pronto, al resto del mundo cristiano.
ASPECTOS SIMBÓLICOS DEL ÁRBOL

Árbol de Navidad
Los árboles han tenido a lo largo de la historia un significado muy especial: en todas las culturas poseen aspectos simbólicos de carácter antropológico, místico o poético.
La idea extendida de los aspectos benéficos de los árboles para el hombre ha dado lugar a distintas leyendas y lo ha relacionado con sentidos mágicos y rituales.
En varias culturas el árbol representa el medio y la unión del cielo y la tierra: ahonda sus raíces en la tierra y se levanta hacia el cielo; por ello en ciertas religiones, sobre todo orientales, el árbol es signo de encuentro con lo sagrado, punto de encuentro entre el ser humano y la divinidad.
Otros significados ampliamente extendidos sobre los atributos mágicos del árbol concernían a la fecundidad, al crecimiento, a la sabiduría y a la longevidad.
SENTIDO CRISTIANO
El árbol de Navidad recuerda, como hemos visto, al árbol del Paraíso de cuyos frutos comieron Adán y Eva, y de donde vino el pecado original; y por lo tanto recuerda a Jesucristo que ha venido a ser el Mesías prometido para la reconciliación. Pero también representa el árbol de la Vida o la vida eterna, por ser de hoja perenne.
En palabras de Juan Pablo II: “En invierno, el abeto siempre verde se convierte en signo de la vida que no muere […] El mensaje del árbol de Navidad es, por tanto, que la vida es ‘siempre verde’ si se hace don, no tanto de cosas materiales, sino de sí mismo: en la amistad y en el afecto sincero, en la ayuda fraterna y en el perdón, en el tiempo compartido y en la escucha recíproca” (Juan Pablo II, Audiencia, 19 de diciembre de 2004).
La forma triangular del árbol (por ser generalmente una conífera), simboliza a la Santísima Trinidad. A las oraciones que se realizan durante el Adviento se les atribuye por un color determinado, y cada uno simboliza un tipo:
Árbol de Navidad con los tradicionales adornos
• El azul, para las oraciones de reconciliación.
• El plateado, para las de agradecimiento.
• El dorado, para las de alabanza.
• El rojo, para las de petición.
• Estos colores, junto con el verde del árbol mismo, tal vez sean los más tradicionales para los adornos navideños.
El árbol de Navidad y los regalos propios de estas fechas, son un modo de recordar que del árbol de la Cruz proceden todos los bienes…
Por eso tiene un sentido cristiano la tradición de poner bajo el árbol los regalos de Navidad para los niños:
“Generalmente, en el árbol decorado y a sus pies se colocan los regalos de Navidad. El símbolo se hace elocuente también desde el punto de vista típicamente cristiano: recuerda al ‘árbol de la vida’ (Cf. Génesis 2, 9), representación de Cristo, supremo don de Dios a la humanidad” (Juan Pablo II, Ídem).
LOS ADORNOS NAVIDEÑOS

Los adornos más tradicionales del árbol de Navidad son:
• Estrella: colocada generalmente en la punta del árbol, representa la fe que debe guiar la vida del cristiano, recordando a la estrella que guió a los Magos hasta Belén.
• Bolas: en un principio San Bonifacio adornó el árbol con manzanas, representando con ellas las tentaciones. Hoy día, se acostumbra a colocar bolas o esferas, que simbolizan los dones de Dios a los hombres.
• Lazos: Tradicionalmente los lazos representan la unión de las familias y personas queridas alrededor de dones que se desea dar y recibir.
• Luces: en un principio velas, representan la luz de Cristo.
“Al encender las luces del Nacimiento y del árbol de Navidad en nuestras casas, ¡que nuestro ánimo se abra a la verdadera luz espiritual traída a todos los hombres y mujeres de buena voluntad! … Frente a una cultura consumista que tiende a ignorar los símbolos cristianos de las fiestas navideñas, preparémonos para celebrar con alegría el nacimiento del Salvador, transmitiendo a las nuevas generaciones los valores de las tradiciones que forman parte del patrimonio de nuestra fe y cultura”. (Benedicto XVI, 21 de diciembre de 2005)
fuente: http://www.primeroscristianos.com/doc_interes/arbol_navidad.html
Los orígenes de la Navidad
16 dic 2009 Comentarios desactivados
in Doctrinas Cristianas, Historia del Cristianismo, Temas de actualidad Etiquetas: Navidad
Los orígenes de la Navidad
Mensaje de Benedicto XVI para la Navidad 2008

LA DIFUSIÓN DE LA CELEBRACIÓN LITÚRGICA DE LA NAVIDAD FUE RÁPIDA. EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO IV SE VA EXTENDIENDO POR TODO EL MUNDO CRISTIANO: POR EL NORTE DE AFRICA (AÑO 360), POR CONSTANTINOPLA (AÑO 380), POR ESPAÑA (AÑO 384) O POR ANTIOQUÍA (AÑO 386). EN EL SIGLO V LA NAVIDAD ES UNA FIESTA CASI UNIVERSAL.
TEXTO SOBRE LOS ORÍGENES DE LA CELEBRACIÓN DE LA NAVIDAD
Los cristianos de la primera generación, es decir, aquellos que escucharon directamente la predicación de los Apóstoles, conocían bien y meditaban con frecuencia la vida de Jesús. Especialmente los momentos decisivos: su pasión, muerte redentora y resurrección gloriosa.

Nacimiento
También recordaban sus milagros, sus parábolas y muchos detalles de su predicación.
Era lo que habían oído contar a aquellos que habían seguido al Maestro durante su vida pública, que habían sido testigos directos de todos aquellos acontecimientos.
Acerca de su infancia sólo conocían algunos detalles que tal vez narrara el propio Jesús o su Madre, aunque la mayor parte de ellos María los conservaba en su corazón.
Cuando se escriben los evangelios sólo se deja constancia en ellos de lo más significativo acerca del nacimiento de Jesús. Desde perspectivas diferentes, Mateo y Lucas recuerdan los mismos hechos esenciales: que Jesús nació en Belén de Judá, de la Virgen María, desposada con José, pero sin que Ella hubiese conocido varón. Además, hacia el final de los relatos sobre la infancia de Jesús, ambos señalan que después fueron a vivir a Nazaret.
Mateo subraya que Jesús es el Mesías descendiente de David, el Salvador en el que se han cumplido las promesas de Dios al antiguo pueblo de Israel. Por eso, como la pertenencia de Jesús al linaje de David viene dada por ser hijo legal de José, Mateo narra los hechos fijándose especialmente en el cometido del Santo Patriarca.

San José con el Niño Jesús
Por su parte, Lucas, centrándose en la Virgen —que representa también a la humanidad fiel a Dios—, enseña que el Niño que nace en Belén es el Salvador prometido, el Mesías y Señor, que ha venido al mundo para salvar a todos los hombres.
En el siglo II el deseo de saber más sobre el nacimiento de Jesús y su infancia hizo que algunas personas piadosas, pero sin una información histórica precisa, inventaran relatos fantásticos y llenos de imaginación. Se conocen algunos a través de los evangelios apócrifos. Uno de los relatos más desarrollados sobre el nacimiento de Jesús contenido en los apócrifos es el que se presenta en el llamado Protoevangelio de Santiago, según otros manuscritos, Natividad de María, escrito a mediados del siglo II.
En las primeras generaciones de cristianos la fiesta por excelencia era la Pascua, conmemoración de la Resurrección del Señor. Todos sabían bien en qué fechas había sido crucificado Jesús y cuándo había resucitado: en los días centrales de la celebración de la fiesta judía de la Pascua, en torno al día 15 de Nisán, es decir, el día de luna llena del primer mes de primavera.
Sin embargo, posiblemente no conocían con la misma certeza el momento de su nacimiento. No formaba parte de las costumbres de los primeros cristianos la celebración del cumpleaños, y no se había instituido una fiesta particular para conmemorar el cumpleaños de Jesús.
Hasta el siglo III no tenemos noticias sobre el día del nacimiento de Jesús. Los primeros testimonios de Padres y escritores eclesiásticos señalan diversas fechas. El primer testimonio indirecto de que la natividad de Cristo fuese el 25 de diciembre lo ofrece Sexto Julio Africano el año 221. La primera referencia directa de su celebración es la del calendario litúrgico filocaliano del año 354 (MGH, IX,I, 13-196): VIII kal. Ian. natus Christus in Betleem Iudeae (“el 25 de diciembre nació Cristo en Belén de Judea”). A partir del siglo IV los testimonios de este día como fecha del nacimiento de Cristo son comunes en la tradición occidental, mientras que en la oriental prevalece la fecha del 6 de enero.

Gruta de la Natividad. Belén
Una explicación bastante difundida es que los cristianos optaron por ese día porque, a partir del año 274, el 25 de diciembre se celebraba en Roma el dies natalis Solis invicti, el día del nacimiento del Sol invicto, la victoria de la luz sobre la noche más larga del año.
Esta explicación se apoya en que la liturgia de Navidad y los Padres de la época establecen un paralelismo entre el nacimiento de Jesucristo y expresiones bíblicas como «sol de justicia» (Ma 4,2) y «luz del mundo» (Jn 1,4ss.).
Sin embargo, no hay pruebas de que esto fuera así y parece difícil imaginarse que los cristianos de aquel entonces quisieran adaptar fiestas paganas al calendario litúrgico, especialmente cuando acababan de experimentar la persecución.
Otra explicación más plausible hace depender la fecha del nacimiento de Jesús de la fecha de su encarnación, que a su vez se relacionaba con la fecha de su muerte. En un tratado anónimo sobre solsticios y equinoccios se afirma que “nuestro Señor fue concebido el 8 de las kalendas de Abril en el mes de marzo (25 de marzo), que es el día de la pasión del Señor y de su concepción, pues fue concebido el mismo día que murió” (B. Botte, Les Origenes de la Noël et de l’Epiphanie, Louvain 1932, l. 230-33). En la tradición oriental, apoyándose en otro calendario, la pasión y la encarnación del Señor se celebraban el 6 de abril, fecha que concuerda con la celebración de la Navidad el 6 de enero.

Detalle de la Portada de la Natividad. Sagrada Familia de Barcelona
La relación entre pasión y encarnación es una idea que está en consonancia con la mentalidad antigua y medieval, que admiraba la perfección del universo como un todo, donde las grandes intervenciones de Dios estaban vinculadas entre sí.
Se trata de una concepción que también encuentra sus raíces en el judaísmo, donde creación y salvación se relacionaban con el mes de Nisán.
El arte cristiano ha reflejado esta misma idea a lo largo de la historia al pintar en la Anunciación de la Virgen al niño Jesús descendiendo del cielo con una cruz.
Así pues, es posible que los cristianos vincularan la redención obrada por Cristo con su concepción, y ésta determinara la fecha del nacimiento. “Lo más decisivo fue la relación existente entre la creación y la cruz, entre la creación y la concepción de Cristo” (J. Ratzinger, El espíritu de la liturgia, 131).
La difusión de la celebración litúrgica de la Navidad fue rápida. En la segunda mitad del siglo IV se va extendiendo por todo el mundo cristiano: por el norte de Africa (año 360), por Constantinopla (año 380), por España (año 384) o por Antioquía (año 386). En el siglo V la Navidad es una fiesta casi universal.
FRANCISCO VARO
Profesor de Sagrada Escritura en la Facultad Teología de la Universidad de Navarra.
fuente: http://www.primeroscristianos.com/doc_interes/navidad.html
Christopher Lambert es el padre Mendel en “El jardinero de Dios”
16 dic 2009 Comentarios desactivados
in Bioética, Ciencia, Teología
Christopher Lambert es el padre Mendel en “El jardinero de Dios”
Presentada en Roma una producción que presenta la relación entre fe y ciencia
ROMA, viernes, 4 diciembre 2009 (ZENIT.org).- Los experimentos de un sencillo sacerdote agustino realizados en medio de la quietud del monasterio de Brunn, en Moravia, se convirtieron en un hito que revolucionó la ciencia: el descubrimiento de la genética moderna.
La película “The Gardener of God” (“El jardinero de Dios”), sobre la vida y experimentos del padre Gregor Mendel (1822-1884), fue presentada este 3 de diciembre en la universidad Ateneo Regina Apostolorum de Roma.
En la producción de Condor Pictures, dirigida y escrita por Liana Marabini, Mendel es interpretado por Christopher Lambert, el famoso actor de origen francés, mientras que en el reparto destacan las actrices Maria Pia Ruspoli y Anja Kruse.
De cruce de plantas a genética moderna
“¿Qué estas haciendo?” Le preguntaban algunos de sus hermanos agustinos cuando veían al padre Mendel dedicarse horas y horas a la huerta. “El futuro de la humanidad”, respondía, según muestra la película, aunque las leyes de la genética que él estableció sólo fueron reconocidas 16 años después de su muerte.
A Mendel le causaban curiosidad sobre todo las leyes de la herencia. Comenzó experimentando con plantas de guisantes, cruzando las que producían semillas amarillas con las de semillas verdes y las que tenían hojas lisas con las más rugosas. Así experimentó el cruce de varias generaciones de plantas.
En sus resultados encontró caracteres como los dominantes que se caracteriza por determinar el efecto de un gen y los recesivos por no tener efecto genético. Era el inicio de la genética moderna.
Son los paisajes de de Piemonte (Italia) y Salzburgo (Austria), los que recrean la historia de este inteligente y creativo sacerdote agustino.
Christopher Lambert, en diálogo con ZENIT contó su experiencia de interpretar a este genio de la ciencia: “Estudié mucho sobre Mendel antes de realizar este papel. Admiro su fe y su convicción. El jardín era su pasión y así ha hecho uno de los descubrimientos más grandes de la ciencia”.
Si Mendel viviera…
Sin embargo, “Mendel entendió que era peligroso su descubrimiento”, anota el actor.
“Espero que este descubrimiento no sea nunca aplicado para seleccionar al ser humano”, dijo con gran preocupación el sacerdote a uno de sus hermanos en el monasterio, según muestra la película.
Pero ¿qué diría hoy Mendel sobre la manipulación genética? Según la directora de esta producción, “lo que ocurre con la genética seguro que Mendel lo condenaría. Se hacen cosas que son aberrantes. La Iglesia es coherente con su enseñanza”.
Liana Marabini, asegura que su admiración por el padre Mendel le llevó a escribir y a dirigir esta producción: “Me interesó su doble misión de sacerdote y científico. Los científicos que creen en Dios han cambiado la historia del mundo y Mendel pertenecía a esta categoría”.
La directora cuenta que para escribir el guión y dirigir la película se basó en diversos documentos del monasterio de Brunn, y en colecciones privadas donde hay cartas del monje. La preparación del rodaje duró un año y el costo total es de seis millones de euros.
Otros personajes que entran en su vida y que aparecen en la película fueron la condesa Von Bauman, interpretada por Anja Kurse, celebre artista de la televisión austro-alemana, quien busca seducir inútilmente al padre Mendel.
También interviene su amiga, la princesa Von Limburg, interpretada por Maria Pia Ruspoli quien lo apoya en sus momentos más difíciles, donde muchos científicos lo rechazan.
Igualmente la película muestra un encuentro entre Mendel y el papa Pío IX, quien lo alienta y le explica cómo, por medio de la ciencia, el hombre puede conocer para elevar la obra de Dios.
Esta producción busca acentuar la vocación sacerdotal del padre Mendel, en particular su lazo con Jesús y su amor a la Iglesia, así como a sus cualidades pastorales.
En el lanzamiento de “El Jardinero de Dios” estuvieron presentes, entre otros, el arzobispo Gianfranco Ravasi, presidente del Pontificio Consejo para la Cultura, así como la directora y los actores principales de la película.
Monseñor Ravasi, en diálogo con ZENIT calificó la producción como “didáctica”, pues “hace ver un tema delicado como el diálogo entre la fe y la ciencia”.
La directora y los actores subrayaron en el encuentro con la prensa su pasión por presentar la figura de este sacerdote y científico, que desde muy joven estaba convencido de que las fuerzas de la naturaleza actúan según una armonía secreta, que debe ser descubierta con intuición, paciencia e inteligencia, para el bien del ser humano y la gloria de Dios.
Por Carmen Elena Villa
fuente: http://es.catholic.net/laiglesiahoy/mundoarticulo.phtml?consecutivo=33537
Leyes deben inspirarse en derecho natural que respeta al hombre, explica el Papa Benedicto XVI
16 dic 2009 Comentarios desactivados
in Filosofía, Política, Teología Etiquetas: John de Salisbury
Leyes deben inspirarse en derecho natural que respeta al hombre, explica el Papa Benedicto XVI
VATICANO, 16 Dic. 09 / 09:58 am (ACI)
En su habitual catequesis de la Audiencia General celebrada este miércoles en el Aula Pablo VI, el Papa Benedicto XVI se refirió a John de Salisbury, un filósofo y teólogo inglés del siglo XII. De sus enseñanzas, dijo el Papa, se puede aprender que el ordenamiento jurídico de las naciones, las leyes, debe tener como base el derecho natural que respeta la dignidad de todo ser humano.
Al comenzar su catequesis, el Santo Padre relató que habiendo sido educado entre París y Chartres, John de Salisbury, fue consejero de los distintos prelados de la sede de Canterbury, de los que puso a disposición sus amplios conocimientos y dotes diplomáticas. Uno de ellos fue Santo Tomás Beckett, a quien siguió en su exilio a Francia, cuando el arzobispo se contrapuso al rey Enrique II que quería reafirmar su autoridad sobre la Iglesia, limitando así su libertad. Ya anciano fue elegido obispo de Chartres donde permaneció hasta su muerte en 1180.
Seguidamente citó las dos obras fundamentales de John de Salisbury, el “Metaloghicón” (En defensa de la lógica) y el Polycráticus (El hombre que gobierna). En la primera el filósofo escribe que “el creyente y el teólogo que profundizan en el tesoro de la fe se abren también a un saber práctico que guía las acciones cotidianas, es decir a las leyes morales y al ejercicio de las virtudes”.
La tesis central del Polycraticus es la siguiente: “hay una verdad objetiva e inmutable cuyo origen reside en Dios, accesible a la razón humana y que atañe a la acción práctica y social. Se trata de un derecho natural en el que deben inspirarse las leyes humanas y las autoridades políticas y religiosas para promover el bien común”. Esa ley natural se caracteriza por una propiedad que el filósofo “llama ‘equidad’, es decir la atribución a cada persona de sus derechos. De ella se derivan preceptos que son legítimos para todos los pueblos y que no pueden ser abrogados en ningún caso”.
Benedicto XVI resaltó que el tema de la relación entre ley natural y ordenamiento jurídico-positivo, teniendo en cuenta la equidad, conserva su vigencia. “Efectivamente en nuestra época, sobre todo en algunos países asistimos a una separación preocupante entre la razón, que tiene la tarea de descubrir los valores éticos ligados a la dignidad de la persona humana y la libertad que tiene la responsabilidad de acogerlos y promoverlos”, aseguró.
Seguidamente afirmó que “quizás John de Salisbury nos recordaría hoy que son conformes a la equidad solo aquellas leyes que tutelan el carácter sagrado de la vida humana y rechazan la licitud del aborto, de la eutanasia y de los desenvueltos experimentos genéticos, aquellas leyes que respetan la dignidad del matrimonio entre el hombre y la mujer, que se inspiran en una correcta laicidad del Estado –laicidad que lleva aparejada siempre la salvaguardia de la libertad religiosa– y que defienden la subsidiaridad y la solidaridad en ámbito nacional e internacional”.
“Si no fuera así acabaría por instaurarse lo que John de Salisbury define como ‘tiranía del príncipe’ o, como diríamos nosotros ‘la dictadura del relativismo’: un relativismo que como recordaba hace algunos años ‘no reconoce nada como definitivo y considera como última medida solo el propio yo y sus deseos’”, concluyó Benedicto XVI.
En su saludo en español, el Papa se dirigió a los fieles provenientes de “España y diversos países de Latinoamérica, en particular a los sacerdotes recientemente ordenados de la Congregación de Legionarios de Cristo, a sus familiares y amigos, así como a los miembros del Regnum Christi”.
Todavía en español, el Santo Padre recordó a los nuevos presbíteros que “con ocasión del Año Sacerdotal, aprendan de San Juan María Vianney el amor a Cristo y su generoso servicio a la Iglesia. Que vuestra donación sea siempre total, plena y gozosa, sin olvidar nunca la predilección del Señor por vuestras vidas”.
Dirigiéndose luego a los miembros de la Delegación del Estado de México, Benedicto XVI agradeció “cordialmente su visita y la iniciativa emprendida de regalar el Pesebre y el Árbol, que estarán presentes en esta Aula durante estas Fiestas de Navidad y Año Nuevo. Muchas gracias”
La ciencia y la política del cambio climático
16 dic 2009 Comentarios desactivados
in Ciencia, Ecología, Temas de actualidad Etiquetas: cambio climatico, climategate
La ciencia y la política del cambio climático
Fuente: The Wall Street Journal
Fecha: 7 Diciembre 2009
La polémica creada por la revelación de e-mails entre estudiosos del clima en la Universidad de East Anglia, motiva la reflexión de Mike Hulme, otro experto que trabajó en ese centro, sobre la ciencia y la política en el cambio climático (The Wall Street Journal, 2-12-2009).
Hulme advierte que la pretensión de que la ciencia diga “lo que hay que hacer” ante el cambio climático lleva a que se deteriore su objetividad científica y a convertirla en campo de batallas políticas e ideológicas.
El problema es que “esperamos demasiada certeza, y por tanto claridad, sobre lo que debe hacerse. En consecuencia, no sabemos comprometernos en un debate sincero y argumentativo sobre nuestros distintos valores éticos y visiones políticas”.
Hay que tener en cuenta, dice Hulme, que la ciencia “nunca escribe libros de texto cerrados. No nos ofrece una Sagrada escritura, infalible y completa. Esto es especialmente cierto en el caso de la ciencia del clima, un complejo sistema a enorme escala, influido a cada momento por las contingencias humanas. Sí, la ciencia ha claramente revelado que los seres humanos estamos influyendo en el clima del mundo y que seguiremos haciéndolo. Pero no sabemos toda la escala de los riesgos planteados, ni con qué rapidez evolucionarán, ni de hecho –con una clara comprensión– la influencia relativa de los distintos factores que están implicados a diferentes escalas”.
“Del mismo modo, también atribuimos demasiada autoridad científica a los análisis económicos sobre el cambio climático. Y, efectivamente, hay toda una cascada de costes según se mitigue, se adapte o se ignore el cambio climático, pero muchos de estos costes están muy influidos por los juicios éticos sobre cómo valoramos las cosas, ahora y en el futuro. Y la ciencia no puede prescribir estos juicios”.
El debate, pues, tiene que ver con asuntos sobre “la gestión del riesgo, la valoración y la ideología política”. “Es una ilusión esperar que la ciencia disipe la niebla de la incertidumbre, de modo que finalmente se aclare exactamente lo que nos reserva el futuro y cuál es la influencia humana en él”.
Si el climategate lleva a una mayor trasparencia y a menos sectarismo en la ciencia del clima, habrá sido positivo, concluye Hulme. La ciencia “no es el campo en el que importamos nuestras legítimas discrepancias, sino un poderoso medio para saber cómo funciona el mundo y las posibles consecuencias de nuestras distintas políticas”. En cambio, los debates sobre las convicciones políticas y éticas deben desarrollarse en los espacios públicos que las democracias han dispuesto para este fin.
http://www.aceprensa.com/articulos/2009/dec/07/la-ciencia-y-la-politica-del-cambio-climatico/
“Uds, perdieron.” Darwin y el Diseño
16 dic 2009 Comentarios desactivados
in Ciencia, Creación, Creacionismo, Darwin, Diseño inteligente, Doctrinas Cristianas, Filosofía, Temas de actualidad, Teología, Teoría de la Evolución Etiquetas: naturalismo
“Uds, perdieron.” Darwin y el Diseño
La autora nos presenta un análisis del contexto histórico y científico en el que surgió la teoría darwiniana. Para sorpresa de algunos, en este artículo se aclara la obvia ausencia de un consenso positivo en favor de la teoría de Darwin en el siglo pasado. Más aun, el artículo nos permite entender el prejuicio naturalista de Darwin así como sus cándidas confesiones en torno a la ausencia de evidencia científica para el origen de la vida.
La autora demuestra cómo los posteriores defensores y promulgadores de la Teoría Evolutiva se convencieron más por sus pre-concepciones filosóficas que por la evidencia científica. En este grupo encontramos nada menos que a Herbert Spencer y a Thomas Huxley.
Culmina este artículo con el recuento del encontronazo entre la teoría de Darwin y los postulados del Diseño en el siglo XIX. También presenta una serie de importantes cuestiones aun pendientes de ser tratadas por los proponentes actuales del “Diseño Inteligente”.
Indice
Introducción
Los Darwinianos No Darwinianos
Charles Darwin
Herbert Spence
Thomas H. Huxley
Deducción a partir de una Filosofía
Darwin y el Diseño
“Cada Frívolo Detalle”
La Política de la Ciencia
Preguntas
Introducción:”Ustedes Perdieron”: ¿Es el Diseño un Tema Cerrado?
(Contexto histórico de la Teoría Evolutiva darwiniana)
El escenario era uno de esos coloridos debates sobre la evolución que los científicos detestan pero que al público le fascinan. Los combatientes en este caso eran Vincent Sarich y el creacionista Duane Gish. Eventualmente Sarich se volvió hacia Gish exasperado y acusó al debate de ser un ejercicio redundante. Después de todo, dijo, el mismo debate había sido llevado a cabo cien años atrás, y “ustedes perdieron”. (1) En otras palabras Sarich estaba diciendo, la creación fue desacreditada en el siglo diecinueve por Darwin, así que, ¿por qué están resucitando un asunto muerto?
Se asume comúnmente que la batalla contra el darwinismo fue emprendida en el siglo diecinueve, y que Darwin ganó porque su teoría fue apoyada por la evidencia científica. Para citar tan sólo dos ejemplos, el zoólogo Ernst Mayr asegura que “Darwin resolvió el problema de la teleología, un problema que había ocupado las mentes más brillantes durante 2000 años desde Aristóteles”. Douglas Futuyma escribe que “Al unir variaciones no dirigidas, sin propósito, al proceso ciego y descuidado de la selección natural, Darwin hizo de las explicaciones teológicas o espirituales del proceso de la vida, superfluas”. (2) En el mundo moderno, la teoría de Darwin tiende a ser aceptada por cada nueva generación por la sencilla razón de ser parte del punto de vista dentro del cual somos criados y educados.
Sin embargo yo sugiero que hay buenas razones para volver al campo de batalla y preguntar si ella fue ganada justa y honestamente. Me propongo mostrar que la batalla no fue ganada por Darwin en el sentido que normalmente se da a entender: Argüiré que Darwin fue un punto decisivo en la biología, no tanto porque la evidencia empírica fuera persuasiva, sino principalmente porque su teoría probó ser útil en el avance de una filosofía particular —una filosofía de ciencia, primero que todo, y en muchos casos una posición metafísica general también.
En la cultura moderna, se ha estado de acuerdo en la autoridad intelectual de la ciencia para definir la forma en que el mundo “realmente es”. El poder persuasivo de la teoría darwiniana se deriva del aura de realidad científica que la rodea. Si pudiera mostrarse que históricamente la motivación científica primaria para el avance de la causa darwiniana no fue tan científica como filosófica, entonces la teoría perdería mucho de su carácter persuasivo, ya que los científicos tienen autoridad para decirnos cómo funciona el mundo natural, pero no tienen una autoridad similar para decirnos qué filosofía debemos abrazar. Si la motivación para aceptar el darwinismo fue primeramente filosófica, entonces nosotros en el siglo veinte tenemos justificación para pedir la resurrección del viejo debate.
En este capítulo examinaré primero los escritos del núcleo de defensores de Darwin en el siglo diecinueve. Contrario a una idea que se tiene en común pero que es falsa, Darwin no ganó realmente a muchos contemporáneos para que se adhirieran a su teoría. Incluso aquellos que se identifican a sí mismos como defensores, de hecho muchas veces no aceptaron su teoría de la selección natural. No fue hasta las décadas de 1930 y 1940, con el desarrollo de la síntesis moderna (es decir, la combinación de la teoría de Darwin con los hallazgos de la genética), que la selección natural fue finalmente aceptada como el mecanismo central de la evolución. Aquellos que insisten en que Darwin cerró el asunto, están leyendo en forma anacrónica en la historia los puntos de vista adoptados por la mayoría de los biólogos modernos.
¿Por qué, entonces, Darwin llegó a ser el punto central del debate en el siglo diecinueve, aun para muchos que no aceptaban su teoría? La respuesta tiene que ver con un cambio de dirección en la filosofía de la ciencia, de una epistemología más antigua que aceptaba a la mente como una causa real en la naturaleza, a una epistemología nueva que no admitía nada diferente a las causas naturales. La teoría de Darwin parecía mostrar que una explicación completamente naturalista de las cosas vivientes era posible; como resultado atrajo a muchos seguidores, cuyo principal interés era promover el naturalismo, aun si minimizaban la importancia de los detalles científicos de la teoría. Indagando en los escritos de los primeros darwinistas, me propongo mostrar que su motivación era de hecho primeramente filosófica.
Segundo, miraré brevemente a aquellos que adoptaron una estrategia de mantener la paz, buscando reconciliar al diseño y a Darwin. ¿Qué efectos tuvieron históricamente sus esfuerzos?
Tercero, analizaré una de las más importantes estrategias que Darwin y sus defensores usaron para desacreditar el diseño. A medida que la batalla se volvía más y más intensa, ellos buscaban hacer del diseño algo no plausible, presentándolo como un milagro perpetuo. Al hacer eso, ellos construyeron un “hombre de paja” que continúa siendo útil para los darwinistas de esta época.
Finalmente, sugeriré que el éxito de Darwin y su séquito en el siglo diecinueve tenía mucho que ver con su habilidad política. Ellos entendían que la batalla no sólo era de ideas, sino de instituciones y de poder también.
Los Darwinianos No Darwinianos
El argumento de que “Darwin ganó en el pasado siglo diecinueve y no hay nada más que discutir”, ignora un hecho clave: a saber, que Darwin no le ganó a la mayoría de sus contemporáneos. Su teoría fue aceptada sólo por un puñado de científicos durante tres cuartos de un siglo, ganando más amplio apoyo sólo después de que la genética mendeliana había provisto un entendimiento más claro de la herencia genética. La mayoría de los contemporáneos de Darwin llegaron a estar de acuerdo con que alguna forma de evolución o desarrollo había ocurrido, pero la mayoría defendía otros mecanismos y causas para explicar el proceso. Generalmente insistían en que, o Dios estaba dirigiendo el proceso, o que éste había sido impulsado por alguna fuerza directiva interna.
El historiador Peter Bowler va bien lejos al sugerir que la revolución darwiniana debería ser etiquetada más exactamente como la revolución no darwiniana (que es el título de su libro sobre el tema). Bowler arguye que Darwin debe ser visto como “un catalizador que ayudó a poner en obra la transición hacia un punto de vista evolutivo”, pero no específicamente hacia un punto de vista darwiniano. Más comúnmente la evolución era vista como un proceso ordenado, regido por leyes, dirigido a una meta y con propósito, análogo al desarrollo de un embrión a un adulto– “la revelación preordenada de un plan racionalmente ordenado,” con frecuencia un plan divino. Como lo pone Bowler, “una vez convencidos de que la evolución sí ocurrió, ellos [los seguidores de Darwin] le dieron la espalda al mensaje de Darwin y continuaron con el trabajo de formular sus propias teorías sobre cómo había funcionado el proceso”. (3)
Irónicamente, aun aquellos que apoyaban la causa de Darwin, y que se identificaban a sí mismos como darwinianos, generalmente no adoptaron su teoría. Es decir, ellos no aceptaron su mecanismo propuesto para la evolución, el cual le daba la posición más importante a la selección natural. Muchos eran lamarquianos o especulaban sobre otros mecanismos de evolución. Estos hechos históricos hacen surgir una pregunta: ¿si incluso los que apoyaban a Darwin no aceptaban su mecanismo científico propuesto, qué era exactamente a lo que él apelaba?
La respuesta es que Darwin ilustraba cómo uno podría enmarcar un recuento totalmente naturalista de las cosas vivientes —un logro atractivo a aquellos cuya postura metafísica era naturalista, y a otros que sentían que por lo menos la ciencia en sí misma debería ser completamente naturalista. Aunque sus seguidores no pensaban que Darwin había tenido éxito al definir el mecanismo de la evolución, no obstante él había mostrado cómo uno debe razonar para tener éxito eventualmente. Él se había enfocado en los procesos inmediatamente observables (procesos de “generación ordinaria”, como él decía), y extrapolado esos procesos al pasado. En resumen, no eran tanto las especificaciones de la teoría de Darwin tanto como su metodología natural lo que atrajo el apoyo.
Durante algún tiempo la presión había aumentado en concebir una aproximación naturalista a la biología. Desde el triunfo de la física newtoniana, muchos científicos habían anunciado su intención de extender el dominio de las leyes naturales a todos los demás campos. Pero la complejidad de las cosas vivientes había desafiado todos los intentos de meterlas dentro de algún molde naturalista. Como Huxley preguntó lastimosamente en 1860, “¿Permanecerá sola la biología fuera de la armonía con sus otras ciencias hermanas?” (4) Para los que quedaron atrapados en este dilema, Darwin vino al rescate. Su meta era mostrar cómo la biología podría ser trasformada para encajar en el ideal naturalista ya dominante en otros campos de la ciencia. Y no sólo la biología sino también las ciencias humanas siendo que, al explicar toda la vida por medio de causas naturalistas, su teoría incluía el origen humano.
Neal Gillespie, en Darwin and the Problem of Creation (Darwin y el Problema de la Creación), resume el punto en forma precisa:
“Se dice algunas veces que Darwin convirtió el mundo científico a la evolución mostrándole el proceso por el que ésta había ocurrido. Con todo, las inseguras reservas sobre la selección natural entre los contemporáneos de Darwin y el rechazo de ella, ampliamente extendido desde los años 1890 hasta los 1930, sugieren que esto es un punto de vista demasiado simple sobre el asunto. Fue más la insistencia de Darwin en las explicaciones totalmente naturales que en la selección natural, lo que ganó su adhesión”. (5)
Robert Young, en Darwin’s Methapor (La metáfora de Darwin), plantea un punto similar. El efecto principal del debate del siglo 19, escribe, no fue proveer un mecanismo aceptable para el cambio evolutivo. Más bien fue “provocar fe en el principio filosófico de la uniformidad de la naturaleza” —trayendo a “la tierra, la vida y el hombre bajo el dominio de las leyes naturales”. Desde la década de 1860 hasta la de 1930, la aceptación de la teoría de Darwin de la selección natural en realidad declinó, mientras que la adhesión al naturalismo como una premisa fundamental en la biología aumentó. Como Young lo plantea, había un debate en progreso sobre el mecanismo de la evolución, pero “la uniformidad de la naturaleza fue asumida como aplicable a la historia de la vida, incluyendo la vida y mente del hombre.” (6) En resumen, tanto la motivación primaria para apoyar a Darwin como el efecto principal de su trabajo no fue tanto científico como filosófico.
Charles Darwin
Esta interpretación nace de examinar los escritos de darwinianos clave del siglo diecinueve —empezando con Darwin mismo. El relato típico, sin duda en los trabajos populares, pinta a Darwin como un hombre forzado a la teoría de la selección natural por el peso de los hechos. Pero los historiadores profesionales cuentan una historia diferente. Mucho antes de formular su teoría, Darwin cultivó una simpatía por el naturalismo filosófico. Por lo tanto estaba predispuesto hacia la teoría naturalista de la evolución aun cuando la evidencia misma era débil o inconclusa.
En una carta personal, Darwin describe su pérdida gradual de la creencia religiosa y su deslizamiento dentro del naturalismo. A fines de la década de 1830, escribe, había llegado a considerar la idea de la revelación divina del Antiguo Testamento “absolutamente increíble”. También había rechazado el concepto bíblico de los milagros: en sus palabras, “Entre más aprendo de las leyes fijas de la naturaleza, más increíbles se vuelven los milagros”. Este compromiso con las “leyes fijas de la naturaleza” precedió el trabajo científico principal de Darwin, e hizo virtualmente inevitable que él interpretara la evidencia a través de un lente naturalista.
Gillespie nota la misma progresión. Una vez que Darwin había decidido, a fines de la década de 1830, que “las explicaciones creacionistas en ciencia eran inútiles”, escribe Gillespie, entonces, “la transmutación virtualmente quedaba como el único medio concebible de la sucesión de las especies”. Cuando Darwin empezó a considerar el origen de las especies, “lo hizo como un evolucionista porque primero se había vuelto un positivista, y sólo después encontró la teoría para hacer válida su convicción”. (7)
Aun cuando encontró la teoría, Darwin estaba bastante consciente de que no podría ser confirmada directamente. Los darwinianos modernos con frecuencia dan a entender que la teoría está tan claramente apoyada por lo hechos, que cualquiera que falle en estar de acuerdo debe ser intelectualmente deshonesto o perturbado. Pero Darwin no era tan dogmático. Él describió su teoría como una inferencia basada sobre todo en la analogía. Y él alaba al autor de una crítica a su trabajo por ver “que el cambio de las especies no puede ser probado directamente y que la doctrina debe hundirse o sobrevivir de acuerdo a cómo agrupa y explica los fenómenos”. (8) En una carta de 1863, él amplía señalando que la evolución por la selección natural fue “basada enteramente en consideraciones generales”, tales como la diferencia entre los organismos contemporáneos y los organismos fósiles. “Cuando descendemos a los detalles”, escribe, “podemos probar que ninguna especie ha cambiado [esto es, no podemos probar que una sola especie haya cambiado]; tampoco podemos probar que los supuestos cambios son benéficos, lo que es el fundamento de la teoría. Tampoco podemos explicar por qué algunas especies han cambiado y otras no”.(9) En otras palabras, Darwin estaba bastante consciente de que la evidencia científica era menos que convincente.
Por esta razón la llave al propio pensamiento de Darwin es su compromiso filosófico. Consideremos su posición frente al origen de la vida. En la última frase del Origin of Species (El Origen de las Especies) Darwin recurre a lenguaje del estilo del Pentateuco, hablando de la vida, “con sus muchos poderes, habiendo sido originalmente soplado en unas pocas formas de vida o en una”. (En una edición posterior él añade, “por el Creador”.) Pero con el tiempo Darwin es arrastrado hacia una posición más consistentemente naturalista, aceptando provisionalmente la generación espontánea de la vida desde material inorgánico, a pesar de una sorprendente ausencia de evidencia para la teoría en ese tiempo. En una carta de 1882 escribe: “Aunque hasta ahora no hay ninguna evidencia valiosa, en mi opinión, que haya avanzado a favor de un ser viviente habiéndose desarrollado de materia inorgánica, aún así yo no puedo evitar creer en la posibilidad de que esto será probado algún día de acuerdo con la ley de continuidad”. Aquí está la fe naturalista: Darwin está confiado en que una teoría naturalista será encontrada, no porque los hechos apunten en esa dirección, sino porque él cree en la “continuidad” de las causas naturales. (10)
Esta creencia alcanza una posición casi religiosa para Darwin. Años después William Darwin describía la actitud de su padre hacia la naturaleza en términos casi devotos: “Con referencia a su respeto por las leyes de la naturaleza”, escribe William, “debería ser llamado reverencia, si no un sentimiento religioso. Ningún hombre podría sentir más intensamente la magnitud y la inviolabilidad de las leyes de la naturaleza”. (11) La travesía intelectual de Darwin parece ilustrar el adagio de que si uno rechaza al Creador, inevitablemente coloca otra cosa en su lugar. En el caso de Darwin, él le dio poderes cuasi divinos a las leyes de la naturaleza.
Hacia el final de su vida, Darwin luchó con una creencia residual en el teísmo, así que hay una pregunta sobre si se mantuvo estrictamente en el naturalismo metafísico. Pero no hay duda en que al menos en la ciencia se mantuvo en el naturalismo metodológico. Él no argumentó que el diseño fuera una teoría débil, ni siquiera una teoría falsa; él argumentó que no era una teoría científica en absoluto. En 1856 escribió a Asa Gray: “para mí decir que las especies fueron creadas de una manera o de otra, no es una explicación científica, sólo una forma reverente de decir que es de esta manera o de otra.” (12) Como el filósofo y biólogo David Hull escribe, Darwin repudia la creación especial “no porque fuera una explicación científica incorrecta sino porque no era una explicación científica apropiada en absoluto”. (13)
Por otro lado, cuando las propias ideas de Darwin fueron atacadas, las defendió argumentando que al menos su teoría propuesta era naturalista —lo que apelaba a la pregunta misma que era el centro de la controversia. Como escribe Young, “Siempre que [Darwin] se encontraba realmente en problemas . . . él apelaba al mismo principio en cuestión, la uniformidad de la naturaleza”. Los contemporáneos de Darwin entendían su estrategia en forma precisa. Como dijo John Tyndall en su ‘Belfast Address’ (Discurso de Belfast) en 1874: “La fuerza de la doctrina de la Evolución consiste, no en una demostración experimental (porque el tema es de muy difícil acceso a este modo de prueba), sino en su armonía general con el pensamiento científico”. (14) La presuposición implícita es que genuinamente el “pensamiento científico” debe ser naturalista. Y una vez que se está de acuerdo con la presuposición, alguna forma de evolución naturalista tendrá éxito por defecto.
Herbert Spencer
En su autobiografía, Herbert Spencer relata en insoportable detalle el proceso por el cual él desarrolló un punto de vista naturalista, empezando cuando era un niño. Con el tiempo, escribe, “una violación al curso de la causalidad [física] había llegado a ser, si no un pensamiento imposible, un pensamiento nunca considerado”. (15) Como en el caso de Darwin, los miembros de la familia Spencer describieron su adhesión al naturalismo en términos casi religiosos. Su padre trazó un paralelo entre el naturalismo del hijo y la propia religión del padre: “De lo que veo de la mente de mi hijo, me parece que las leyes de la naturaleza son para él lo que la religión revelada es para nosotros, y que cualquier violación deliberada a esas leyes de la naturaleza es para él un pecado, tanto como para nosotros lo es la incredulidad de lo revelado”. (16)
Este apego semi religioso al naturalismo explica por qué Spencer llegó eventualmente a ser un promotor incansable del darwinismo. No fue porque fuera persuadido por la teoría científica de Darwin; verdaderamente, él rechazó el darwinismo y abrazó el lamarquianismo. Spencer veía claramente que una vez había abrazado el naturalismo filosófico, no tenía alternativa más que aceptar alguna forma de evolución naturalista. Como él lo dice, habiendo descartado el cristianismo ortodoxo, desarrolló una “inclinación intelectual hacia la creencia en la causalidad natural operando en todas partes”. Y en esa inclinación naturalista, “indudablemente… una creencia en la evolución en general era entonces latente”. ¿Por qué latente? Porque “cualquiera que, al abandonar el sobrenaturalismo de la teología acepta totalmente el naturalismo de la ciencia, tácitamente afirma que todas las cosas como existen ahora, han evolucionado. “En resumen, Spencer aceptó el naturalismo primero, y luego aceptó la evolución como una consecuencia lógica. Él continúa: “La doctrina de la universalidad de la causalidad natural tiene como corolario inevitable la doctrina de que el universo y todas las cosas en él, han alcanzado sus formas presentes a través de etapas sucesivas necesarias físicamente”. (17) Ni más ni menos: Una vez que uno acepta la filosofía del naturalismo, alguna forma de evolución naturalista es un “corolario inevitable”. Encontrar una teoría científica plausible es secundario.
En los escritos de Spencer obtenemos un atizvo de la presión intelectual que lo impulsó hacia un punto de vista naturalista de la evolución. “Felizmente admito”, escribe en The Principles of Psychology (Los Principios de la Sicología), que la hipótesis de la evolución está rodeada científicamente por “serias dificultades”. Aunque, “salvo por aquellos que todavía se adhieren al mito hebreo, o a la doctrina de las creaciones especiales derivadas de él, no hay otra alternativa más que esta hipótesis o ninguna hipótesis”. Y nadie puede permanecer por mucho tiempo en el “estado neutral de no tener una hipótesis”. (18)
Similarmente, en una carta de 1899, él escribe que ya en décadas anteriores, “en 1852 la creencia en la evolución orgánica se había arraigado profundamente” —no por razones científicas sino por “la necesidad de aceptar la hipótesis de la Evolución cuando la hipótesis de la Creación Especial había sido rechazada”. Él concluye con estas palabras reveladoras: “La Creación Especial había abandonado mi mente muchos años antes, y no pude permanecer en un estado de suspenso: aceptar la única alternativa concebible era perentorio”. (19) Aquí hay una franca admisión de que Spencer fue guiado por un sentido de necesidad filosófica —la evolución naturalista era “la única alternativa concebible” para la creación —más que por una evaluación imparcial de la evidencia científica.
Thomas H. Huxley
Thomas Huxley se bautizó a sí mismo el “bull dog” de Darwin y ofreció su “combatividad” natural, como lo dice él, al servicio de la causa. Así que puede llegar a ser una sorpresa saber que Huxley nunca estuvo convencido de que la teoría de Darwin de la selección natural llegara a mucho científicamente. Huxley argumentaba que la efectividad del mecanismo no sería probada hasta que una nueva especie hubiera sido producida por selección artificial. Para los años 1879 él incluso estaba especulando sobre la existencia de una “ley de variación” que de alguna manera dirigiera la evolución, una idea que prefirió sobre el concepto de Darwin de las variaciones aleatorias.
¿Qué, entonces, le dio a Huxley su firme determinación de luchar por Darwin? La respuesta es, una vez más, principalmente filosófica. Antes de su encuentro con Darwin, Huxley escribe, “Había cortado hace mucho con la cosmogonía del Pentateuco”. También había examinado formas primitivas de la teoría evolutiva, pero las encontró insastifactorias. Y todavía, escribe, continuó cultivando una “convicción piadosa de la evolución, después de todo, podría llegar a ser verdad”. (20)
Cuando Darwin publicó Origin (Origen), Huxley le dio la bienvenida como una vindicación a esa “convicción piadosa”. Como escribe su hijo Leonard Huxley, “Bajo el poder sugestivo del Origin of Species (El Origen de las Especies)”, su padre experimentó “la unidad filosófica que había estado buscando por largo tiempo”. (21) Huxley mismo recuerda que el Origin (Origen) “hizo el inmenso servicio de liberarnos para siempre del dilema —Rehúsese a aceptar la hipótesis de la creación, y ¿qué tiene para proponer que pueda ser aceptado por cualquier razonador cuidadoso?” (22) Aparentemente Huxley, como Spencer, estaba tan ansioso de ser liberado de este dilema, que estaba deseoso de apoyar cualquier teoría naturalista, incluso una que él mismo encontraba científicamente improbable, con tal de que proveyera una alternativa a la creación.
Consideremos la respuesta de Huxley a la generación espontánea. Su hijo nota que “no había evidencia de que algo así hubiera ocurrido recientemente”. (Louis Pasteur había desacreditado todas las teorías que se tenían entonces de la generación espontánea.) No obstante, su padre persistía en creer que “en algún período remoto, la vida había surgido de materia inanimada” —no por alguna evidencia científica sino como “un acto de fe filosófica”. (23)
Huxley era especialmente sensible a presiones para traer la biología bajo el marco naturalista, que había llegado a ser dominante en otros campos de la ciencia. La geología había sido colocada por Charles Lydell recientemente sobre una nueva base filosófica, y Huxley escribe que Principles of Geology (Principios de Geología), de Lydell, había sido lo que lo había persuadido de que nuevas formas de vida deben ser generadas por “agentes ordinarios” que están obrando hoy (con lo que él quería decir agentes naturales). En sus palabras, “los uniformitarios postulan la evolución tanto en el mundo orgánico como en el inorgánico”. (24) En 1859 le escribió a Lydell: “Yo no supongo de ninguna manera que la hipótesis de la transmutación sea probada o algo así. Pero… le instaría muy fuertemente en que es el desarrollo lógico del Uniformitarianismo, y que su adopción armonizaría el espíritu de la paleontología con el de la geología física”. (25) Ese espíritu, por supuesto, era un naturalismo consistente e implacable. Como Huxley escribió en otra parte, “toda la teoría se desmorona” si uno niega “la uniformidad y la regularidad de la causación natural durante ilimitadas eras pasadas”. (26)
Huxley era lo que Bowler llamaba, un “seudo darwinista”: alguien que se adhirió a Darwin por razones filosóficas aún cuando no estaba convencido de su teoría científica. En las palabras de Bowler, Huxley estaba “garantizado” para apoyar el darwinismo debido a su “filosofía empírica”. (27) O, como lo dice Gillespie, él “se inclinó hacia la transmutación por necesidad intelectual”. (28) Huxley expresa su credo filosófico elocuentemente en Man’s Place in Nature (El Lugar del Hombre en la Naturaleza, 1864): “Aun dejando los puntos de vista del Señor Darwin a un lado, la analogía completa de las operaciones naturales suministra un argumento tan completo y aplastante contra la intervención de cualquier cosa diferente a las que llamamos causas secundarias en la producción de todos los fenómenos del universo; que… no puedo ver ninguna razón para dudar que todas están coordinadas en términos de la gran progresión de la naturaleza, desde algo sin forma hasta algo formado, desde lo inorgánico hasta lo orgánico, desde la fuerza ciega hasta el intelecto y la voluntad consciente”. (29) Como lo dice más simplemente en un discurso de 1859, si el mundo está gobernado por leyes que operan uniformemente, entonces las poblaciones sucesivas de seres “deben haber procedido unas de otras en forma de modificaciones progresivas”. (30) En otras palabras, si usted acepta el naturalismo filosófico, entonces algo muy parecido al darwinismo debe ser verdad a priori. Esto explica por qué Huxley estaba deseoso de batallar por Darwin, sin estar demasiado preocupado por los detalles científicos.
Deducción a partir de una Filosofía
“Ustedes perdieron” podría ser una afirmación razonable para la batalla intelectual del siglo 19. Pero la pregunta es cómo se perdió la batalla. Se dice con frecuencia que lo que hizo único a Darwin es que proveyó un mecanismo genuinamente científico para la evolución —que otros habían propuesto causas vagas o idealistas, pero en la selección natural Darwin proveyó el primer mecanismo genuinamente empírico. Sin embargo, siendo que la mayoría de los que apoyaban a Darwin no aceptaban su teoría, esa no puede ser la razón de su éxito. He argumentado que la batalla fue “arreglada” —que el darwinismo no ganó tanto porque encajaba en los datos empíricos, como porque proveía un fundamento científico para aquellos ya comprometidos con una explicación de la vida puramente naturalista.
Tanto los seguidores como los oponentes de Darwin entendieron que el naturalismo filosófico era el asunto central. Entre sus oponentes, el teólogo de Princeton, Charles Hodge, escribió un ensayo titulado What Is Darwinism? (¿Qué es el Darvinismo?) Él responde francamente que el darwinismo es equivalente al ateísmo: “La selección natural es selección hecha por medios naturales, obrando sin intención ni diseño”. Y “la negación del diseño en la naturaleza es virtualmente la negación de Dios”. (31) Entre sus seguidores, Karl Vogt notó felizmente que la teoría de Darwin “deja al Creador —y su intervención ocasional en las revoluciones de la tierra y en la producción de especies —sin ninguna duda fuera de lugar, ya que no deja el más mínimo espacio para la acción de tal Ser”. (32) Emil de Bois-Reymond escribió: “La posibilidad, siempre remota, de desvanecer de la naturaleza su aparente propósito, y poner una necesidad ciega en todas partes en lugar de causas finales, parece, por lo tanto, como uno de los avances más grandes en el mundo del pensamiento”. Haber “aliviado” este problema, concluye Bois-Reymond, será “el mayor título a la gloria de Charles Darwin”. (33) Y finalmente, August Weismann: “Debemos asumir la selección natural como el principio de la explicación de la metamorfosis, porque todos los otros principios aparentes de explicación nos fallan, y es inconcebible que debiera haber otro capaz de explicar la adaptación del organismo sin asumir la ayuda de un principio de diseño”. Aparentemente sólo los darwinianos mantendrían a la biología a salvo del diseño. (34)
Darwin y el Diseño
¿Es necesario, sin embargo, insertar una cuña tan afilada entre el diseño y las causas naturales? Muchos, si no la mayoría, de los científicos en la era darwiniana y pos darwiniana buscaban algún tipo de terreno intermedio. Ellos le daban a Dios un papel directivo en la evolución y afirmaban su constante supervisión sobre el proceso. Ellos veían el diseño no en las “invenciones” de seres vivientes (para usar las palabras de Paley) sino en las leyes que crearon aquellas invenciones.
Gillespie llama a esta posición, creación nomotética (creación por ley) o evolución providencial, dependiendo de cuánto margen se le permita a la iniciativa divina. Esta categoría incluiría a hombres como Asa Gray, Charles Kingsley, el duque de Argyll, San George Jackson Mivart, Baden Powell, Robert Chambers, Richard Owen. A pesar de importantes diferencias entre estos hombres, ellos estaban de acuerdo en que las leyes naturales son expresiones de propósito divino, y que Dios o la mente, dirige o determina de antemano el curso de la evolución. John Herschel afirma claramente la posición: “Una inteligencia, guiada por un propósito, debe estar continuamente en acción para dirigir las direcciones de los pasos de cambio —para regular sus cantidades— para limitar sus divergencias —y para continuarlos en un curso definido. No creemos que el señor Darwin se proponga negar la necesidad de tal dirección inteligente”. (35)
Pero el señor Darwin sí se propuso negar la necesidad de tal dirección inteligente. El argumento del diseño apuntaba a características de las cosas vivientes que parecían análogas a los productos de una mente inteligente, con su capacidad de planear cosas de antemano, de propósito y diseño. El reto que Darwin asumió fue identificar procesos completamente naturales capaces de imitar los productos de una mente. Gillespie describe la meta de Darwin en estas palabras:
“Se ha estado de acuerdo en general (entonces [en los días de Darwin] y ahora) en que la doctrina de Darwin de la selección natural demuele efectivamente el argumento del diseño clásico para la existencia de Dios de William Paley. Mostrando cómo la adaptación ciega y gradual podría imitar al diseño intencional que Paley… y otros habían visto en los discursos de la naturaleza, Darwin privó su argumento de la inferencia analógica de que el propósito evidente a ser visto en los diseños por los cuales medios y fines fueron relacionados en la naturaleza, fuera necesariamente un ejercicio de la mente”.
Dicho simplemente, Darwin se propuso mostrar que la naturaleza sin propósito pudo “falsificar a aquella con propósito”. (36)
Por esta razón él rechaza enfáticamente cualquier intento de introducir el “propósito” por la puerta trasera, por así decirlo. Consideremos su respuesta a Asa Gray, quien unió la teoría darwiniana con la teología cristiana claramente conservadora. Gray negó que esa variación, la materia prima de la selección natural, fuera aleatoria; en cambio, optó por un punto de vista teológico de la evolución. De hecho, Gray imaginó que comprendía las implicaciones de la teoría de Darwin mejor que el mismo Darwin. En una carta escrita en 1863, confesó con un poco de astucia: “Debajo de mis más cálidas congratulaciones a Darwin por sus impactantes contribuciones a la teología, hay una pequeña vena de malicia, por saber muy bien que él rechaza la idea del diseño, mientras que todo el tiempo ha estado dando la mejor ilustración de él”. (37)
Pero la respuesta de Darwin a la noción de Gray de la dirección divina fue inequívoca: En una carta a Lydell él escribió, “Si estuviera convencido de que necesitara tales adiciones a la teoría de la selección natural, la rechazaría como basura”. Dos años después le escribió nuevamente a Lydell: “El punto de vista de que cada variación haya sido arreglada de forma providencial me parece que hace a la Selección Natural superflua, y verdaderamente lleva todo el caso de la aparición de nuevas especies fuera del campo de la ciencia”. Decir que las variaciones son ordenadas de manera divina no añade nada científicamente, Darwin continúa: “A mí me parece pura palabrería”. Él resumió su punto de vista haciendo la acusación de que la “noción de Gray [de variaciones guiadas] me parece que hace pedazos todo el asunto”. (38)
Notemos que las objeciones de Darwin a la evolución providencial son dobles. Primero, hace que la selección natural sea “superflua”, “basura”, “pura palabrería”. La selección natural tenía la intención de reemplazar el diseño; por esta razón la presencia de las dos es redundante. Como escribió Darwin en su autobiografía, “El antiguo argumento para el diseño en la naturaleza, como es dado por Paley, que anteriormente me parecía concluyente, falla ahora que la ley de la selección natural ha sido descubierta… Parece haber ahora más diseño en la variabilidad de los seres orgánicos y en la acción de la selección natural, que en el curso en el que sopla el viento. Todo en la naturaleza es el resultado de leyes fijas”. (39) Al esfuerzo de sobreponer dirección divina a procesos completamente naturales, Young lo rotula como “naturalismo teísta”, una incongruencia que ha resurgido en debates recientes.
Segundo, Darwin objetó que el añadir propósito divino a la evolución lleva la discusión “fuera del campo de la ciencia”. La implicación es que la ciencia no puede soportar la causalidad inteligente de ninguna manera. En la mente de Darwin, la evolución divinamente ordenada no era diferente en principio de la creación directa. Ambas eran inadmisibles en la ciencia. Como nota Hull, “Darwin insistió en contar una historia de una teoría naturalista totalmente consistente o no contar ninguna”. (40)
Aquellos que reformularon a Darwin para acomodar el diseño, estaban esperando prevenir la toma de posesión de la idea de la evolución por el naturalismo filosófico. Ellos buscaban extraer la teoría científica de la filosofía en la que estaba embebida. Pero las dos demostraron ser inseparables e, irónicamente, el efecto de sus esfuerzos fue precisamente el opuesto al que ellos habían esperado: aceleró la aceptación del naturalismo filosófico. Como Hull escribe, “Los arquitectos de la aniquilación de la teleología no eran materialistas ateos sino hombres piadosos… que creyeron que estaban haciéndole un buen servicio a la religión” al restringir a Dios a obrar a través de leyes naturales. “De lo que esos hombres no se dieron cuenta fue de que al empujar a Dios más y más hacia el trasfondo, como el imposible de conocer, autor de la ley natural, … ellos habían preparado el camino para su expulsión total”. (41)
Gillespie cuenta la misma historia: La reestructuración del argumento del diseño para adaptarlo a la evolución, escribe, fue un importante “paso en la secularización de la ciencia y su eventual separación intelectual de la teología”. La idea del diseño o la evolución dirigida “movió lentamente a los científicos, con frecuencia resistentes, a un punto de vista del mundo ‘naturalista’ y finalmente positivista. En este punto de vista del mundo, Dios no tenía una función significativa y la acción divina no era requerida para un entendimiento verdadero del mundo. Como resultado, las creencias religiosas llegaron a ser “privadas, subjetivas y artificiales”; Dios “era, como mucho, un concepto filosófico gratuito derivado de una necesidad personal”. (42)
Una vez que Dios había sido reducido a un “concepto filosófico gratuito” basado en una necesidad personal, Darwin y su séquito podían pagar el precio de ser tolerantes con los creyentes religiosos. A mediados de los años 1870, Young escribe, hay signos de la “benevolente tolerancia de los vencedores” (43) Los creyentes religiosos podían ser tratados gentilmente tanto tiempo como estuvieran de acuerdo en que Dios no hizo absolutamente nada en el mundo natural estudiado por la ciencia. Como lo explica Gillespie, la estrategia de reubicar el diseño de mecanismos a leyes, “le concedió el juego a los positivistas”. Removió “cualquier signo identificable de acción divina” de la idea de diseño —la privó de todo contenido empírico. (44) Y hacia aquellos que se adhirieron a tal concepto de diseño dócil y vacío, incluso el darwinista más agresivo podía pagar el precio de ser indulgente.
“Cada Frívolo Detalle “
Otra faceta importante del debate del siglo diecinueve es la estrategia empleada para desacreditar el diseño y redefinir la ciencia en términos estrictamente naturalistas. A medida que el debate se intensificaba, Darwin y sus aliados identificaban en forma creciente la creación con “milagro perpetuo”. Históricamente, Paley y otros proponentes del diseño habían insistido en la realidad de la causalidad primaria, tanto como la secundaria, obrando en el mundo. Pero los darwinistas ignoraron esa historia. En cambio, presentaron el diseño como la negación de todas las causas secundarias. Ellos pintaban al mundo diseñado como un mundo dejado a la misericordia del capricho divino y la fantasía arbitraria.
Por ejemplo, en el Origin (Origen) Darwin describe a sus oponentes como sosteniendo que cada variedad de pinzón en las Islas Galápagos surgió en todo su esplendor de la mano del Creador. Más aun, él describe también a sus oponentes como sosteniendo que la flora y fauna inusual de la isla, habían sido “creadas en el Archipiélago de las Galápagos, y en ninguna otra parte más”. (45) El diseño fue presentado como la creencia de que Dios había creado cada variedad menor en su ubicación actual — jirafas en África, tigres en Asia y búfalos en América. Darwin se refirió a ésta como la teoría de “múltiples centros de creación”, y en el Origin la destruyó.
Interesantemente Darwin admite que, en ese momento, la idea de la creación in situ descansaba sobre bases empíricas, no teológicas. (46) Por ejemplo, parecía ser la única explicación para la existencia de las mismas especies en ambos lados del Océano Atlántico. Con seguridad ningún organismo era capaz de migrar a través de millas de agua salada. Siendo que así podría ser, Darwin enfocó su argumento en lugares tales como el Archipiélago de las Galápagos, donde la evidencia de migración era fuerte. ¿Era realmente plausible que cada variedad de pinzón y de tortuga hubiera sido creada especialmente para cada una de las pequeñas islas, algunas de las cuales eran, en las palabras de Darwin, escasamente más que “puntos de roca”? En lo que a mí respecta, afirmó, “me rehuso a creer en… actos innumerables de creación”. (47)
Mucho del Origin es tratado con argumentos para la variabilidad y la migración. La idea de separar las creaciones sería más plausible, nota Darwin en su diario, si cada isla tuviera un grupo completamente único de plantas y animales. Pero siendo que muchos de los organismos son variaciones de un tema común, es difícil resistirse a la conclusión de que ellos descendieron de un grupo único de especies ancestrales que originalmente migró a las islas. Éste y otros patrones de distribución geográfica, insiste Darwin, son “completamente inexplicables sobre el punto de vista común de la creación independiente de cada especie”. Él advierte que cualquiera que rechace la idea de la migración, “rechaza la vera causa (verdadera causa) de la generación ordinaria con la subsiguiente migración, y reasume la acción de un milagro”. (48)
¿Qué decimos de todo esto? Los puntos de vista que Darwin atribuye a los proponentes del diseño son tan extraños hoy, que tenemos que leer nuestros libros de historia para aprender sobre ellos. Ningún teórico del diseño hoy niega la realidad de la variación o la migración. El consenso entre los más estrictos creacionistas bíblicos es que los pinzones de las Galápagos no fueron creados por separado, sino que representan variaciones dentro de una especie singular. Por ejemplo, James Coppedge en Evolution: Possible or Impossible (Evolución: Posible o Imposible) las descarta como “sólo adaptaciones menores dentro de clases, como sería esperado en cualquier diseño de creación”. (49) Wayne Frair y Percival Davis en A Case for Creation (Un Caso para la Creación) notan que los pinzones “podrían servir como un ejemplo de la diversificación” pero “no evolución en el sentido usual, porque los cambios fueron relativamente menores”. (50) Walter Lammerts, quien hizo mediciones detalladas de una gran muestra de los pinzones de Darwin, nota que ellos exhiben completa intergradación de tamaño del pico y del cuerpo. Él concluye que los pájaros constituyen una sola especie. “Separada en varias formas de islas como resultado del arreglo fortuito de su potencial original de variabilidad”. (51)
Claramente, el diseño no requiere el rechazo de ninguna variabilidad de migración. De hecho a los historiadores se les ha puesto en la difícil tarea de explicar por qué Darwin estaba tan preocupado con una posición que, ya en sus días, todos los naturalistas tenían pero que abandonaron. Algunos historiadores la atribuyen a la ignorancia de Darwin sobre el estado actual del debate; otros pensaban que él simplemente estaba dando un argumento débil fácil de refutar. Yo sugiero que él estaba concibiendo una falsa elección entre el milagro perpetuo y el mundo naturalista completamente cerrado. Su argumento era como esto: O invocamos la acción divina directa para explicar cada fenómeno en biología (“recurrir a la acción de un milagro”), o admitimos que cada fenómeno puede ser explicado por procesos naturales de “generación ordinaria”.
Darwin abogaba por esta falsa dicotomía una y otra vez. En The Descent of Man (El Descenso del Hombre) él admitió que “nuestras mentes se rehusan a aceptar” una explicación del universo basada en la idea de “oportunidad ciega”. Aunque la alternativa, continuó él, es creer que “cada leve variación de estructura, —la unión de cada pareja en matrimonio, —la diseminación de cada semilla,— y otros eventos similares, han sido todos ordenados con un propósito especial.” (52) Darwin escribió a Sir John Herschel: “Uno no puede mirar a este universo con todos las producciones vivientes y al hombre sin creer que todo ha sido diseñado inteligentemente; aunque cada vez que miro cada organismo individual, no puedo ver evidencia de ello. Porque, no estoy preparado para admitir que Dios diseñó las plumas en la cola de un pichón, para que variaran en una manera peculiar, para que el hombre pudiera seleccionar tales variaciones y hacer un abanico”. (53)
Sobre-enfatizando el punto, Darwin no podía resistir el ridículo. En un libro sobre la fertilización de las orquídeas, él describió a los proponentes del diseño como aquellos que ven “cada frívolo detalle de la estructura como el resultado de la interposición directa del Creador”. (54)
En una carta a Asa Gray escribió: “No puedo creer que el mundo, como lo vemos, sea el resultado del azar; y tampoco puedo ver cada cosa por separado como el resultado del Diseño”. Él confesó que no podía creer que las plumas de la cola de un pichón fueran guiadas a variar “para satisfacer el capricho de unos pocos hombres”. (55) Le preguntó a Lydell: ¿Podría realmente pensar que la deidad había intervenido para causar variaciones en los pichones domésticos “solamente para agradar los tontos caprichos del hombre?” (56)
El argumento se volvió inequívocamente tonto cuando Darwin retó a sus amigos a decir si Dios había diseñado sus narices. Le escribió a Lydell preguntándole si él creía que la forma de su nariz “había sido ordenada y ‘guiada por una causa inteligente’ “. (57) En una misma línea le preguntó a Gray: “¿Cree que cuando una golondrina atrapa rápidamente un mosquito, Dios designó que esa golondrina en particular debería atrapar a ese mosquito en particular en ese instante en particular?” (58)
En estos comentarios casi jocosos, Darwin estaba ignorando siglos de debate entre cristianos sobre el equilibrio entre la actividad directa de Dios y la acción de agentes creados. Como el teólogo anglicano E. L. Mascall escribe, “La tradición principal de la filosofía clásica cristiana, mientras que insistía en la causalidad primaria universal de Dios en todos los eventos de la historia del mundo, mantenía con igual énfasis la realidad y la autenticidad de causas secundarias”. (59) El teólogo escocés Thomas Torrance resume este punto de vista del equilibrio hablando del “orden de contingencia” de la creación. “Contingencia” se refiere al hecho de que la creación no es autónoma. No es auto originadora o auto sostenedora; fue creada por Dios y depende continuamente de Su poder. Por otro lado, “orden” se refiere al hecho de que Dios no obra en el mundo por milagro perpetuo. Él ha configurado una red de agentes secundarios que actúan en patrones regulares y consistentes. (60) Como señala Christopher Kaiser en su libro Creation and the History of Science (Creación y la Historia de la Ciencia), los intentos de conceptuar este equilibrio se han mantenido desde el tiempo de los padres de la iglesia —en forma notoria por Basil de Cesarea en el siglo cuarto. (61) Darwin ignoró esta rica historia y cortó el nudo gordiano insistiendo en que uno debe escoger entre Dios y la naturaleza.
Atribúyanle un cuarto de actividad divina, dice, y el mundo entero se convierte en un campo de batalla para el milagro perpetuo y arbitrario. Por otro lado, permitamos que la menor variación y la diversificación puedan tener una explicación por procesos naturales, y uno debe colocar todo el mundo y toda la vida solamente bajo el dominio de la naturaleza.
Esta falsa dicotomía continúa siendo útil para los darwinistas hoy. Admitan que los procesos naturales tienen explicación para la diversificación de los picos de los pinzones o de las polillas o las moscas de las frutas, se nos dice, y uno queda comprometido lógicamente a admitir que los mismos procesos son adecuados para crear pájaros y moscas de frutas originalmente. Sólo recientemente esta estrategia ha empezado a erosionarse, con los biólogos reconociendo que la menor variación no es el medio de producir innovaciones mayores. Puesto en forma simple, la microevolución no es el mecanismo para la macroevolución. Aunque se continúan presentando ejemplos de microevolución como la evidencia primaria que soporta las teorías naturalistas de evolución.
La Política de la Ciencia
Al considerar cómo ganó Darwin, no debemos ignorar la política. Los cambios buscados por los darwinistas del siglo diecinueve no sólo fueron intelectuales sino también institucionales. La epistemología más vieja de la ciencia prestaba un servicio tanto a la religión como a la ciencia: Permitía que la teología pusiera límites a las ideas aceptables en la ciencia. Una vez más, éste era un equilibrio aceptable firmemente establecido tanto atrás como en el tiempo de los padres de la iglesia. Los apologistas del siglo segundo aceptaron tanto como pudieron de la ciencia de sus días (que era un producto de la filosofía griega), pero insistían en ciertos límites: Por ejemplo, rechazaban la idea de que el universo es eterno y en cambio insistían en el comienzo absoluto, en la creación del mundo de Dios ex nihilo (de la nada). (62)
Pero la nueva epistemología naturalista promovida por los darwinistas fue agresivamente autónoma. Demandaba que la ciencia era completamente independiente de la teología. Gillespie escribe: “La existencia misma de una ciencia rival o de una forma alternativa de conocimiento era intolerable para los positivistas”; éste era “intolerante con todas las otras afirmaciones de conocimiento científico. Cualquiera que no estuviera en su bando era un charlatán, un impostor”. Como resultado, estos desacuerdos no permanecieron como meramente académicos: Ellos precipitaron una lucha por el poder sobre las instituciones sociales. Como lo explica Gillespie,
“No era suficiente sacar las viejas ideas. Sus abogados tenían que ser sacados de la comunidad científica también… Para que el mundo fuera un lugar seguro para la ciencia positiva, sus practicantes tenían que ocupar los puestos de poder así como ganar la guerra de las ideas. Ambas cosas eran necesarias para el establecimiento de una nueva ortodoxia científica”. (63)
Muchos científicos se sentían comprensiblemente incómodos con la idea de que la habilidad en la política y en las relaciones públicas ayudara a que una teoría ganara aceptación. Les gustaba creer que el factor dominante en el éxito de una teoría era la evidencia objetiva a su favor. Sin embargo los sociólogos del conocimiento tienen razón al enfatizar que la ciencia es hasta cierto punto un proceso social, y que aquellos que son hábiles en controlar el proceso social tienen una ventaja para atraer seguidores mientras aíslan a los opositores.
Mirando atrás, las estrategias perseguidas por los darwinistas del siglo diecinueve son claras. Antes de publicar el Origen, Darwin cultivó cuidadosamente un núcleo de biólogos que estaban preparados para apoyar su trabajo. Estos primeros convertidos siguieron entonces estrategias políticas básicas: Presentaron un frente unificado en público; concedieron puntos menores para ganar puntos mayores; estaban dispuestos a aceptar como aliados a personas que no estaban de acuerdo con los detalles; minimizaron la controversia abierta que pudiera alienar a los que dudaban y a los neutrales, mientras cultivaban científicos más jóvenes que estaban abiertos a nuevas ideas. En esta forma, los darwinistas gradualmente ganaron una mayoría. Sus seguidores estaban dispuestos a influenciar el sistema educativo como profesores. Tomaron control de los procesos editoriales en los periódicos científicos de modo que los editores y los árbitros llegaran a aceptar artículos desde un punto de vista darwiniano. El nuevo diario Nature (Naturaleza) fue fundado al menos en parte como un vehículo para esparcir el mensaje darwiniano. Darwin ganó en parte porque sus seguidores eran adeptos a emplear tácticas de relaciones públicas, y ellos simplemente se mostraron superiores en sus tácticas que sus rivales. (64)
Parece que los teóricos del diseño de los últimos días han entendido. Hoy el movimiento tiene liderazgo capaz (como el provisto por Phillip Johnson); éste ha lanzado un diario profesional (Origins and Design) [Orígenes y Diseño] , empezado un programa de compañerismo en el Instituto Discovery, fundado un programa ad honorem en Biola, y está llevando a cabo conferencias profesionales (la Conferencia de Creación Pura en 1996). Yo sugiero que todos nosotros estamos en camino de formar nuestras propias instituciones, y seguramente hay razones para esperar que algún día ellas puedan cambiar el rumbo de la marea.
Preguntas
Para terminar, me gustaría proponer una muestra de preguntas que emergen de una investigación del debate sobre la historia de la evolución. Desde el siglo diecinueve éstas han sido, entre otras, las objeciones contra el diseño que más frecuentemente han surgido, sin embargo no han sido respondidas adecuadamente por los teóricos del diseño:
Un entendimiento de la historia. El siglo diecinueve marcó el nacimiento de una concienciación histórica en cada campo, desde la filosofía hasta las ciencias. Pero la noción del diseño estaba esencialmente estática, y como resultado fue barrida por teorías que ofrecían algún recuento de la historia de la vida. ¿Cómo pueden las versiones actualizadas del diseño ir más allá de un punto de vista estático de la vida, y contar para la historia?
La mente como causa. ¿Qué se quiere decir exactamente al hablar de una mente o inteligencia obrando en la naturaleza? ¿Qué es causalidad primaria? ¿En qué forma es tal noción científica? ¿Esa noción introduce mero “misterio” y “capricho”, como dice Gillespie? Una de las notas al margen de Darwin de 1838 dice lo siguiente: “La explicación de tipos de estructura en clases —como resultante de la voluntad de la deidad, para crear animales en ciertos planos— no es una explicación —no tiene carácter de ley física / y es por lo tanto extremadamente inútil— no predice nada / porque nosotros no sabemos nada de la voluntad de la Deidad. . . .” (65) Darwin tiene razón: Nosotros no podemos saber directamente la voluntad de Dios. ¿Cómo entonces puede ser científico el hablar de intención divina y de acción divina en el mundo?
¿Fin de la ciencia? ¿Implica el diseño un fin a la búsqueda científica? Sir Joseph Dalton Hooker dijo que abrazó el darwinismo —lo que él llamó las “doctrinas más recientes”— “no porque ellas fueran las más verdaderas sino porque daban espacio para razonar y reflexionar”. Como contraste, las doctrinas antiguas del diseño “son muchos obstáculos a la búsqueda futura, si son admitidas como verdades, por qué hay un fin de todo el asunto, y no es útil esperar obtener nunca una explicación racional del origen o la dispersión de las especies —así que las odio”. (66) El punto de vista de Hooker es compartido por muchos hoy: es decir, que atribuir algo al diseño no es explicarlo de manera alguna. Es tirar la toalla, suspender la búsqueda, no dar esperanza o alguna explicación racional. ¿Cómo responden los teóricos del diseño a esta objeción?
¿Tiene el concepto de diseño algún contenido empírico? En el Origen, Darwin le echa en cara a los teóricos del diseño de sus días el permitir que algunas estructuras resultaran de causas secundarias, mientras insistían en que otras eran designadas, pero no ofrecían un principio para distinguir entre las dos. ¿Por qué no atribuirlas todas a causas secundarias?, pregunta. En sus palabras: “varios naturalistas eminentes han publicado recientemente sus creencias de que una multitud de especies aceptadas en cada género no son especies reales; pero que otras especies son reales, esto es, han sido creadas independientemente. A mí me parece que ésta es una conclusión extraña. Ellos admiten que una multitud de formas, que hasta hace poco ellos mismos pensaban que eran creaciones especiales, han sido producidas por variación, pero ellos se rehúsan a extender el mismo punto de vista a otras formas levemente diferentes. No obstante ellos no pretenden poder definir, o ni siquiera conjeturar, cuáles son las formas de vida creadas y cuáles son las producidas por leyes secundarias. Ellos admiten la variación como una vera causa en un caso, y arbitrariamente la rechazan en otro, sin asignar ninguna distinción en los dos casos”. (67) Si los teóricos del diseño insisten sobre la realidad de causalidad primaria y secundaria, ¿qué principio ofrecemos para distinguir entre sus efectos?
El problema del mal. Darwin escribió que había “demasiada miseria en el mundo” para que él creyera en el diseño. “No puedo persuadirme a mí mismo de que un Dios benéfico y omnipotente haya creado a propósito los icneumones con la intención expresa de que se alimentaran dentro de los cuerpos vivos de las orugas, o que un gato deba jugar con un ratón”. (68) Otros ejemplos fueron “el joven cuclillo expulsando a su hermano de leche” y “hormigas teniendo esclavos”. (69) ¿Cómo explican los teóricos del diseño contemporáneos la presencia del mal en un mundo diseñado?
¿Qué filosofía de ciencia impone la teoría del diseño? Hull escribe que teorías más antiguas del diseño descansan en dos pilares: un entendimiento baconiano de la inducción, con su afirmación de garantizar certeza absoluta, y una metafísica esencial. James Moore en The Post-Darwinian Controversies (La Controversias Pos Darvinianas) hace eco al mismo tema, describiendo a los cristianos anti darwinistas como aquellos que buscaban “certeza absoluta a través de inferencias inductivas”, con la creencia corolaria de que el mundo “contiene un número finito de ‘clases’ naturales fijas”. (70) ¿La noción de diseño requiere de hecho que nosotros abracemos esas posiciones filosóficas?
Referencias
1. William Dembski, “Not Even False?: Reassessing the Demise of British Natural Theology,” (“¿Ni siquiera Falso?: Re-evaluando la Muerte de la Teología Natural Británica”) Center for Interdisciplinary Studies, Princeton, NJ, nd., p. 2.
2. Ernst Mayr, Introduction to Charles Darwin, On the Origin of Species (Introducción a Charles Darwin, Sobre el Origen de las Especies), una copia de la primera edición (Cambridge: Harvard University Press, 1964), p. xviii. Douglas Futuyma, Evolutionary Biology, 2nd ed. (Sunderland, MA: Sinauer Associates, 1986), p. 3.
3. Peter Bowler, The Non-Darwinian Revolution: Reinterpreting a Historical Myth (La Revolución No Darviniana: Reinterpretando un Mito Histórico) (Baltimore: The Johns Hopkins University Press, 1988), pp 4-5, 10-11, 30-31, 50, 66-67 y en varios pasajes. Ver también James R. Moore, The Post-Darwinian Controversies: A Study of the Protestant Struggle to Come to Terms With Darwin in Great Britain and America 1870-1900 (Las Controversias Pos Darvinianas: Un Estudio de la Lucha Protestante para Llegar a Términos con Darwin en Gran Bretaña y América 1870-1900) (Cambridge: Cambridge University Press, 1979), and Robert J. Richards, The Meaning of Evolution: The Morphological Construction and Ideological Reconstruction of Darwin’s Theory (El Significado de la Evolución: La Construcción Morfológica y la Reconstrucción Ideológica de la Teoría de Darwin) (Chicago: The University of Chicago Press, 1992).
4. Thomas Henry Huxley, Lay Sermons, Addresses, and Reviews (Sermones, Discursos y Revisiones Laicos), (New York: D. Appleton and Co., 1879), p. 283.
5. Neal C. Gillespie, Charles Darwin and the Problem of Creation (Charles Darwin y el Problema de la Creación) (Chicago: The University of Chicago Press, 1979), p. 147, emphasis added.
6. Robert M. Young, Darwin’s Metaphor: Nature’s Place in Victorian Culture (La Metéfora de Darwin: El Lugar de la Naturaleza en la Cultura Victoriana) (Cambridge: Cambridge University Press, 1985), pags. 82, 122, 120.
7. Gillespie, p. 46.
8. Francis Darwin, ed., Life and Letters of Charles Darwin (Vida y Cartas de Charles Darwin) (New York: D. Appleton and Co., 1899), Vol. II, p. 155.
9. Life and Letters of Charles Darwin (Vida y Cartas de Charles Darwin) , Vol. II, p. 210.
10. Francis Darwin, ed., More Letters of Charles Darwin (Más Cartas de Charles Darwin) (New York: D. Appleton and Co., 1903), Vol. II, p. 171.
11. Cited in John Durant, “Darwinism and Divinity: A Century of Debate,” in Darwinism and Divinity: Essays on Evolution and Religious Belief (“Darwinismo y Divinidad: Un Siglo de Debate”, en Darwinismo y Divinidad: Ensayos sobre la Evolución y la Creencia Religiosa), ed. John Durant (New York: Basil Blackwell, 1985), p. 18.
12. Life and Letters of Charles Darwin (Vida y Cartas de Charles Darwin), Vol. I, p. 437.
13. David L. Hull, Darwin and His Critics: The Reception of Darwin’s Theory of Evolution by the Scientific Community (Darwin y Sus Críticos: La Recepción de la Teoría de Darwin de la Evolución por la Comunidad Científica) (Cambridge: Harvard University Press, 1973), p. 26.
14. Young, p. 98.
15. Herbert Spencer, An Autobiography (Una Autobiografía) (New York: D. Appleton and Co., 1904), Vol I, p. 172.
16. Spencer, An Autobiography (Una Autobiografía), Vol. I, p. 655.
17. Spencer, An Autobiography (Una Autobiografía), Vol. II, p. 7.
18. Herbert Spencer, The Principles of Psychology (Los Principios de la Sicología) (New York: D. Appleton and Co., 1896), Vol. I, p. 466n.
19. David Duncan, Life and Letters of Herbert Spencer (Vida y Cartas de Herbert Spencer) (New York: D. Appleton and Co., 1908), Vol. II, p. 319.
20. Leonard Huxley, Life and Letters of Thomas Henry Huxley (Vida y Cartas de Thomas Henry Huxley) (New York: Macmillan, 1903), Vol. I, pags. 241, 243.
21. Life and Letters of Thomas Henry Huxley (Vida y Cartas de Thomas Henry Huxley), Vol. II, p. 1.
22. Life and Letters of Thomas Henry Huxley (Vida y Cartas de Thomas Henry Huxley), Vol. I, p. 246.
23. Life and Letters of Thomas Henry Huxley (Vida y Cartas de Thomas Henry Huxley), Vol. II, p. 16.
24. Life and Letters of Thomas Henry Huxley (Vida y Cartas de Thomas Henry Huxley), Vol. I, p. 243.
25. Life and Letters of Thomas Henry Huxley (Vida y Cartas de Thomas Henry Huxley), Vol. I, p. 252.
26. Thomas Henry Huxley in Francis Darwin, ed., Life and Letters of Charles Darwin (Vida y Cartas de Charles Darwin), Vol. I, p. 553.
27. Bowler, pags. 70, 72.
28. Gillespie, p. 33.
29. Thomas Henry Huxley, Man’s Place in Nature (El Lugar del Hombre en la Naturaleza) (New York: D. Appleton and Co., 1896), p. 151.
30. Thomas Henry Huxley, “Science and Religion,” The Builder (“Ciencia y Religión”, El Constructor), 1859, Vol. 17, p. 35 (énfasis en el original).
31. Charles Hodge, What Is Darwinism? And Other Writings on Science and Religion (¿Qué es Darvinismo? Y Otros Escritos sobre Ciencia y Religion) ed. e intro. Mark A. Noll y David N. Livingstone (Grand Rapids: Baker Books, 1994), pags. 85, 155.
32. Citado en Hodge, p. 110.
33. Emil du Bois-Reymond, “Darwin versus Galiani,” citado en John Theodore Merz, A History of European Thought in the Nineteenth Century (Una Historia del Pensamiento Europeo en el Siglo Diecinueve) (New York: Dover Publications, 1904), Vol. I, p. 435n.
34. Citado en Arnold Lunn, The Flight From Reason (El Vuelo desde La Razón) (New York: The Dial Press, 1931), p. 101.
35. John Herschel, Physical Geography of the Globe (Geografía Física del Globo) (Edinburgh: Adam y Charles Black, 1867), p. 12n.
36. Gillespie, pags. 83-85.
37. Jane Loring Gray, ed., Letters of Asa Gray (Cartas de Asa Gray) (New York: Burt Franklin, 1973), Vol. 2, p. 498.
38. Life and Letters of Charles Darwin (Vida y Cartas de Charles Darwin) , Vol. II, pags. 6-7, 28, y More Letters of Charles Darwin (Más Cartas de Charles Darwin), Vol. I, pags. 191-192.
39. Nora Barlow, ed., The Autobiography of Charles Darwin 1809- 1882 with Original Omissions Restored (La Autobiografía de Charles Darwin 1809-1882 con Omisiones Originales Restauradas) (New York: W. W. Norton and Company, 1958), p. 87.
40. Hull, p. 54.
41. Hull, pags. 63, 65.
42. Gillespie, pags. 119-120, 16.
43. Young, pags. 110-112.
44. Gillespie, p. 149.
45. Charles Darwin, On the Origin of Species (Sobre el Origen de las Especies), una copia de la primera edición, intro. Ernst Mayr (Cambridge: Harvard University Press, 1964), p. 398 (ver también pags. 352, 365).
46. Origen, pags. 365-366.
47. More Letters of Charles Darwin (Más Cartas de Charles Darwin), Vol. I, p. 173.
48. Origen, pags. 355, 406, 352.
49. James F. Coppedge, Evolution: Possible or Impossible? (Evolución:¿Posible o Imposible?) (Grand Rapids: Zondervan, 1973), p. 87.
50. Wayne Frair and Percival Davis, A Case for Creation (Un Caso para la Creación) (Chicago: Moody Press, 1983), p. 72.
51. Walter Lammerts, “The Galapagos Island Finches en Why Not Creation? ,” (“Los Pinzones de las Islas Galápagos”, en ¿Por qué No Creación?), ed. Walter Lammerts (Grand Rapids: Baker Book House, 1970), p. 361.
52. Charles Darwin, The Descent of Man and Selection in Relation to Sex (La Descendencia del Hombre y la Selección en Relación al Sexo), segunda ed. (New York: D. Appleton, 1896), p. 613.
53. Notes and Records of the Royal Society of London (Notas y Registros de la Real Sociedad de Londres), ed. Sir Gavin de Beer, Vol. 14, No. 1, 1959, p. 35.
54. Charles Darwin, On the Various Contrivances by Which British and Foreign Orchids Are Fertilized by Insects and on the Good Effects of Inter-crossing (Sobre los Varios Diseños por los cuales las Orquideas Británicas y extranjeras son Fertilizadas por Insectos y sobre los Buenos Efectos del Entrecruzamiento) (London: John Murray, 1862), p. 2.
55. Life and Letters of Charles Darwin (Vida y Cartas de Charles Darwin), Vol. II, p. 146.
56. Life and Letters of Charles Darwin (Vida y Cartas de Charles Darwin), Vol. II, p. 97.
57. More Letters of Charles Darwin (Vida y Cartas de Charles Darwin), Vol. I, pags. 193-194.
58. Life and Letters of Charles Darwin (Vida y Cartas de Charles Darwin), Vol. I p. 284.
59. E.L. Mascall, Christian Theology and Natural Science (Teología Cristiana y Ciencia Natural) (Hamden, CT: Archon Books, 1965), p. 198.
60. Thomas F. Torrance, “Divine and Contingent Order,” (“Orden Divino y Contingente”) en The Sciences and Theology in the Twentieth Century (Las Ciencias y la Teología en el Siglo Veinte), ed. A.R. Peacocke (Notre Dame: University of Notre Dame Press, 1981). Christopher Kaiser usa la frase “autonomía relativa” para decir la misma cosa. Ver Creation and the History of Science (La Creación y la Historia de la Ciencia) (Grand Rapids: Eerdmans, 1991), pags. 15, 131.
61. Kaiser, pags. 4-7.
62. See Richard A. Norris, God and World in Early Christian Theology (Dios y el Mundo en la Teología Cristiana Primitiva) (London: Adam y Charles Black, 1965).
63. Gillespie, pags. 152-153.
64. Bowler, pags. 68-71.
65. Citado en John Hedley Brooke, “The Relations Between Darwin’s Science and his Religion,” (Las Relaciones entre la ciencia de Darwin y su Religión) en Darwinism and Divinity (Darwinismo y Divinidad), p. 46.
66. Life and Letters of Sir Joseph Dalton Hooker (Vida y Cartas de Sir Joseph Dalton Hooker), ed. Leonard Huxley (London: John Murray, 1918), Vol. I, pags. 481-82.
67. Origin (Origen), p. 482.
68. The Life and Letters of Charles Darwin (Vida y Cartas de Charles Darwin), ed. Francis Darwin, Vol. II (New York: D. Appleton and Co., 1888), p. 105.
69. Origin (Origen), pags. 242-244.
70. Moore, pags. 205-206, 346.
Nancy R. Pearcey es la Directora de Fellow and Policy de Wilberforce Forum, y coautora con Charles Thaxton de The Soul of Science (El Alma de la Ciencia) (Crossway)
Copyright 1999 Nancy Pearcey.
Traducido por Juanira Posada
© Mente Abierta, 2001
Usado con permiso
URL – http://www.menteabierta.org
http://www.menteabierta.org/html/articulos/ar_uds_perdieron.htm
Evolución y creación, ciencia y religión, hechos y prejuicios
16 dic 2009 Comentarios desactivados
in Ciencia, Creación, Creacionismo, Darwin, Filosofía, Temas de actualidad, Teología, Teoría de la Evolución
Evolución & creación, ciencia & religión, hechos & prejuicios

Muchos libros evolucionistas, entre ellos Enseñando la Evolución y la Naturaleza de la Ciencia, plantean un enfrentamiento entre opiniones religiosas creacionistas y hechos evolutivos científicos.
Es importante darse cuenta de que este contraste falsea la realidad. Los creacionistas frecuentemente apelan a los hechos de la ciencia y los evolucionistas frecuentemente apelan a presupuestos filosóficos completamente ajenos a la ciencia. Se suele criticar a los creacionistas porque razonan basados en sus creencias, pero los evolucionistas también razonan basándose en sus prejuicios y creencias, tal y como muchos de ellos reconocen. El debate entre la creación y la evolución es principalmente un enfrentamiento entre dos concepciones del mundo, ambas enraizadas en presuposiciones implícitas y mutuamente incompatibles. apoyar sus puntos de vista, asimismo
Este capítulo analiza críticamente las definiciones de ciencia, y el papel que las presuposiciones y las creencias preconcebidas juegan en las interpretaciones hechas por los científicos.
Los prejuicios de los líderes evolucionistas
Es un error creer que los hechos hablan por sí mismos, los hechos siempre son interpretados según una concepción previa, un marco ideológico. El marco ideológico que dicta la interpretación evolucionista es el naturalismo, el cual presupone que las cosas se hicieron a sí mismas, que nunca hubo intervención divina, y que Dios jamás nos ha dado a conocer nada en relación con el pasado.
La evolución es una deducción basada en este prejuicio, y consiste básicamente en la idea de que las cosas se hicieron a sí mismas.
La evolución abarca las siguientes ideas no probadas:
La nada dio lugar a algo en una supuesta ‘Gran Explosión’,
La materia inerte dio lugar a la vida,
Los organismos unicelulares dieron lugar a los multicelulares,
Los invertebrados dieron lugar a los vertebrados,
Las criaturas simiescas se convirtieron en hombres,
La materia no inteligente y amoral se transformó en inteligencia y moralidad,
Los anhelos del hombre dieron lugar a las religiones, etc.
El profesor D.M.S. Watson, uno de los más renombrados biólogos y escritores científicos de sus días, mostró los muchos prejuicios que se esconden tras la mayor parte del pensamiento evolucionista cuando escribió:
‘La evolución [es] una teoría universalmente aceptada no porque se pueda demostrar que es cierta por medio de evidencias lógicas y coherentes, sino porque su única alternativa, la creación especial, es claramente increíble.’[1]
Por lo tanto la disputa no es entre creacionistas cargados de prejuicios religiosos y evolucionistas científicos y objetivos; sino, entre los prejuicios de la religión cristiana y los prejuicios de la religión del humanismo secular que lógicamente dan lugar a diferentes interpretaciones de los mismos datos científicos. Tal y como el escritor anticreacionista Boyce Rensberger reconoce:
‘En este punto, es necesario sacar a la luz ciertos mecanismos escondidos para ilustrar la forma de trabajar de los científicos, algo que los libros de texto raramente nos confiesan. La verdad es que los científicos no son, ni mucho menos, tan objetivos ni desapasionados en su trabajo como quieren hacernos creer. La mayoría de los científicos obtienen sus ideas iniciales sobre el funcionamiento del mundo, no a través de procesos rigurosamente lógicos, sino por medio de presentimientos, intuición y corazonadas. Como individuos que son, frecuentemente llegan a creer que algo es cierto mucho antes de obtener las evidencias que puedan convencer a otra persona de que efectivamente lo es. El científico, movido por la fe en sus propias ideas y el deseo de aceptación por parte de sus colegas, trabaja durante años persuadido en su corazón de que su teoría es correcta, ingeniando un experimento tras otro para obtener unos resultados que, él espera, sirvan para favorecer su punto de vista.’[2]
La cuestión no es quién se mueve por suposiciones previas, sino ¡cuáles son las suposiciones previas adecuadas de las que deberíamos partir!, de hecho, el libro Enseñando la Evolución, en el diálogo que aparece en las páginas 22-25, admite que la ciencia no consiste tan solo en hechos objetivos, sino que hace afirmaciones provisionales, nunca dogmáticas. Pero el resto del libro afirma ¡dogmáticamente! que la evolución es un hecho indiscutible.
El profesor Richard Lewontin, un experto en genética (y marxista autoproclamado), es uno de los paladines mundiales de la difusión de la biología evolutiva. El escribió recientemente este esclarecedor comentario (las itálicas estaban presentes en el original) que es una ilustración de sus prejuicios filosóficos implícitos en contra de la creación del Génesis aunque los hechos no le den la razón:
‘Nos ponemos de parte de la ciencia a pesar de la clara absurdidad de algunas de sus construcciones, a pesar de su incapacidad para cumplir muchas de sus extravagantes promesas de salud y vida, a pesar de que la comunidad científica tolera historietas claramente desprovistas de base fidedigna, porque tenemos un compromiso previo, un compromiso con el materialismo. No es que los métodos e instituciones científicas, de alguna forma, nos lleven irremediablemente a aceptar la explicación materialista del mundo y sus fenómenos, sino que, por el contrario, es nuestra adhesión a priori a las causas naturales la que nos obliga a crear un aparato de investigación y un conjunto de conceptos que produzcan necesariamente explicaciones materiales, aunque estas explicaciones sean contraintuitivas, no importa cuan incomprensibles para los no iniciados. Además, ese materialismo es un absoluto, porque no debemos permitir un Pie Divino en la puerta.[3]
Muchos evolucionistas critican a los creacionistas no por causa de los hechos, sino porque los creacionistas se niegan a jugar con las reglas actuales del juego porque estas reglas excluyen de entrada la posibilidad de una creación supernatural [En otras palabras La excluyen sin antes examinar las evidencias].[4] El biólogo Richard Dickerson dejó claro que es verdaderamente un ‘juego’:
‘La ciencia es fundamentalmente un juego. Un juego marcado por una regla suprema que es la siguiente: Regla #1: Veamos hasta qué punto conseguimos explicar el comportamiento del universo físico y material sin invocar lo sobrenatural, tan solo en’términos de causas puramente materiales y físicas.’[5]
En la práctica, el juego se amplía para tratar de explicar no tan sólo el comportamiento, sino incluso el origen de todo, sin aludir en ningún momento a algo sobrenatural.
De hecho, los evolucionistas a menudo son inconsistentes con sus propias reglas en contra de referirse a un diseñador inteligente. Por ejemplo, cuando los arqueólogos encuentran una punta de flecha, pueden afirmar que debe de haber sido diseñada, aunque no hayan visto al diseñador. Y el programa SETI para la búsqueda de inteligencia extraterrestre se fundamenta en el principio según el cual una señal del espacio exterior que contenga información específica debe proceder de una fuente inteligente. Sin embargo el prejuicio materialista de muchos evolucionistas les hace negar que la enorme cantidad de información que contiene toda célula viva proceda de una fuente inteligente. Esto no se parece en nada a la inocente imagen del científico que supuestamente va’sólo donde la evidencia le lleva, pero es la triste realidad. El Dr. Scott Todd, inmunólogo de la Universidad del Estado de Kansas, ha declarado:
‘Incluso si todos los datos señalaran a un diseñador inteligente, tal hipótesis queda excluida de la ciencia porque no es naturalista.’ [6]
No es casualidad que los líderes del pensamiento evolucionista sean ardientes opositores de la noción del Dios cristiano revelado en la Biblia.[7] Stephen Jay Gould y otros han mostrado que el propósito de Darwin era destruir la idea de un diseñador divino.[8] Richard Dawkins, quien después escribiría El Espejismo de Dios, aplaude la evolución, porque dice que
‘antes de Darwin era imposible ser un ateo intelectualmente satisfecho’.[9]
Muchos ateos afirman serlo precisamente por causa de la evolución. Por ejemplo, el etimólogo evolucionista y sociobiólogo E.O. Wilson (quien ha escrito un artículo en Enseñando la Evolución en la página 15) dice:
‘Como muchas personas de Alabama, yo era un cristiano nacido de nuevo. A los 15 años, entré en la iglesia Bautista del Sur con gran fervor e interés en la religión fundamentalista; la abandoné a los 17 cuando fui a la Universidad de Alabama y aprendí la teoría de la evolución.’[10]
Muchas personas no se dan cuenta de que la enseñanza de la evolución propaga una religión antibíblica. Muchos evolucionistas prominentes han suscrito el Manifiesto Humanista I (1933), cuyos dos primeros postulados son:
Los humanistas religiosos consideran el universo como autoexistente y no creado.
El humanismo cree que el Hombre es parte de la naturaleza y que ha surgido como resultado de un proceso continuo.
Esto es exactamente lo mismo que enseña la evolución. Muchos líderes humanistas hablan abiertamente del uso de las escuelas públicas para hacer proselitismo de su fe. Eso puede sorprender a algunos padres que piensan que las escuelas no deben usarse para el adoctrinamiento religioso, pero la siguiente cita lo hace patente:
‘Estoy convencido de que la batalla por el futuro de la humanidad debe lucharse y ganarse en el aula de la escuela pública por profesores que conciban su papel como proselitistas de una nueva Fe: Una religión de humanidad que reconozca y respete la chispa de lo que los teólogos llaman divinidad en cada ser humano. Estos profesores deben poseer la misma dedicación que muestra el más fanático predicador fundamentalista, pues serán ministros de otra clase, usando el aula en lugar del púlpito para transmitir valores humanistas mediante la enseñanza de cualquier tema, sin importar el nivel educativo—desde el parvulario hasta la universidad. El aula debe convertirse y se convertirá en campo de batalla entre lo viejo y lo nuevo—entre el cadáver corrupto del cristianismo, junto con todas las miserias y males que conlleva, y la nueva fe del humanismo …‘Sin lugar a dudas será una larga, ardua, dolorosa lucha marcada por mucho sufrimiento y lágrimas, pero el humanismo saldrá triunfante. Debe triunfar pues es necesario que la familia de la humanidad sobreviva.’[11]
Enseñando la evolución, dice ser un libro de ciencia, neutral en lo que se refiere a la religión, sin embargo no se refrena a la hora de hacer sus propias afirmaciones religiosas. Por ejemplo en la página 6:
‘Aceptar la probabilidad de cambio—y ver el cambio como un agente de oportunidad en lugar de una amenaza—es un reto y un mensaje silencioso en la lección de la evolución.’
Sin embargo este mensaje es incoherente, porque al mismo tiempo el libro admite que la evolución es ‘impredecible y natural’, y que no tiene ‘ninguna dirección o propósito específicos’ (p. 127).
Los autores del libro Enseñando la Evolución quizás se han dado cuenta de que el ateismo descarado de la mayoría de los líderes evolucionistas sería repugnante para la mayoría de los padres si estos padres fueran conscientes de ello. Más recientemente, el filósofo agnóstico y anticreacionista Ruse admitió
‘los defensores de la evolución la proclaman como más que mera ciencia. La evolución se defiende como una ideología, como una alternativa en toda regla al cristianismo, con significado y valores morales … la evolución es una religión. Así fue la evolución en sus inicios, y así es la evolución hoy.’[12]
Enseñando la Evolución intenta adecentar la evolución pretendiendo que es compatible con muchas religiones. Incluso cita a muchos líderes religiosos con el propósito de recabar su apoyo. En uno de los ‘diálogos’ se presenta a un profesor que logra eliminar toda oposición al pedirles a los estudiantes que le pregunten a su pastor, éstos regresan entonando un ‘¡No hay problema con la evolución!’ A pesar de que los diálogos son ficticios, esta situación es verosímil.
Muchas personas se sorprenderán al darse cuenta de que muchos líderes de iglesia no creen su propio libro, la Biblia. La Biblia enseña claramente que Dios creó recientemente en seis días consecutivos normales, e hizo que los seres vivientes se reprodujeran ‘Según su género,’ y que la muerte y el sufrimiento son el resultado del pecado de Adán. Esta es una de las razones por las cuales muchos cristianos consideran la evolución incompatible con el cristianismo. En la página 58, Enseñando la Evolución señala que mucha gente religiosa cree que ‘Dios usó la evolución’ (Evolución teísta). Pero la evolución teísta enseña que Dios usó la lucha por la supervivencia y la muerte, que es el ‘enemigo final’ (1 Cor. 15:26) como Su medio para conseguir una creación ‘muy buena’ (Gen. 1:31).[13] Los creacionistas bíblicos consideramos que esto es inadmisible.
La única forma de afirmar que la evolución y la ‘religión’ son compatibles es considerar que la ‘religión’ no tiene ninguna relación con el mundo real, considerarla como algo subjetivo. Un Dios que ‘creó’ por medio de la evolución es, en la práctica, indistinguible de un Dios inexistente.
Quizás Enseñando la Evolución baja la guardia a veces. Por ejemplo en la pagina 11 se refiere a
‘la explicación de Génesis … . según la cual Dios creó todas las cosas en su forma presente en el plazo de seis días,’
es decir, que Génesis realmente enseña la creación de las formas básicas en seis días lo cual contradice a la evolución. Por lo tanto, Enseñando la Evolución en realidad reconoce que la evolución contradice el relato del Génesis, y por lo tanto el cristianismo bíblico, a pesar de que ellos normalmente niegan que estén atacando ‘religión’. Enseñando la Evolución frecuentemente presenta caricaturas del creacionismo para burlarse de lo que los creacionistas creen realmente. Los creacionistas no creen que la vida fuera creada exactamente en la misma forma que tienen los seres vivos hoy. Los creacionistas creen que los seres vivos varían dentro de los límites de su especie, que no es lo mismo que creen que cambian incrementando la información; eso es lo que la evolución de las partículas a las personas requiere. Esto se tratará con más detalle en el próximo capítulo.
Más descaradamente, Enseñando la evolución recomienda muchos libros que son claramente ateos, como los de Richard Dawkins (p. 131).[14] En la página 129 manifiesta:
‘Las afirmaciones creacionistas no deberían ser aceptadas como alternativas razonables a las explicaciones científicas del origen del universo y la evolución de la vida.’
Dado que cualquier cosa no razonable es irrazonable, Enseñando la evolución está de hecho diciendo que los que creen la creación son en realidad irrazonables e irracionales. Eso dista mucho de ser religiosamente neutral, por el contrario muchas personas religiosas lo consideran como un ataque.
Una encuesta reciente publicada por la conocida revista científica Nature mostró de forma inequívoca que los miembros de la Academia Nacional de la Ciencia de los EEUU, los autores de Enseñando la Evolución , están fuertemente prejuiciados en contra de Dios, en lugar de ser neutral en temas religiosos.[15] Una encuesta realizada entre los 517 miembros de esta Academia en ciencia biológicas y físicas obtuvo la mitad de respuestas: 72.2 % eran abiertamente ateos, 20.8 % agnósticos, y tan’sólo 7.0 % creían en un Dios personal. La creencia en Dios y en la inmortalidad era más baja entre los biólogos. Presumiblemente quienes no respondieron tampoco eran creyentes, por lo tanto la encuesta probablemente minusvalora el nivel de creencia anti-Dios en la los miembros de esta Academia. El porcentaje de no creencia es mucho más alto que el mismo porcentaje entre los científicos de EEUU en general, o que en la población de EEUU.
Hablando de la neutralidad religiosa que profesa Enseñando la evolución, el encuestador dice:
‘El Presidente de la Academia Nacional de las Ciencias, Bruce Alberts afirmó: “Hay muchos miembros eminentes de esta academia con profundas convicciones religiosas, gente que cree en la evolución, muchos de ellos biólogos.” Nuestra encuesta muestra lo contrario’[16]
Los fundamentos de la ciencia moderna
Muchos historiadores, de muchas creencias religiosas diferentes, incluidos ateos, han mostrado que la ciencia moderan empezó a florecer solamente en la Europa predominantemente cristiana. Por ejemplo, el Dr. Stanley Jaki ha documentado como el método científico estaba por nacer en todas las culturas aparte de la cultura europea judeo-cristiana.[17] Estos historiadores señalan que el fundamento de la ciencia moderna descansa sobre la idea de que el universo fue hecho por un creador racional. Un universo ordenado tiene sentido solo si procede de un Creador ordenado. Pero si no hay creador, o si Zeus y su pandilla son los que mandan, ¿por qué debería haber orden alguno? Por lo tanto, una sólida creencia cristiana no solamente no es un obstáculo a la ciencia, sino que tal creencia es su fundamento mismo. Es, por tanto, engañoso pretender, como lo hacen muchos evolucionistas, que creer en milagros significa que la ciencia en laboratorio sea imposible. Loren Eiseley dijo:
‘La filosofía de la ciencia experimental … empezó sus descubrimientos e hizo uso de sus métodos en la fe, no en el conocimiento, de que estaba frente a un universo racional controlado por un creador que no actuaba sobre él ni interfería con las fuerzas que él había puesto en operación … . Es sin duda una de esas curiosas paradojas de la historia de la ciencia; una disciplina cuyos profesionales viven alejados de la fe, debe sus orígenes a un acto de fe que afirma que el universo puede ser interpretado racionalmente, y la ciencia hoy se sostiene sobre esa premisa.’[18]
Los evolucionistas, incluido el mismo Eiseley, han abandonado la única justificación racional de la ciencia. Pero los cristianos pueden aún afirmar que tiene tal justificación.
Por lo tanto no debería sorprendernos, aunque mucha gente sí se sorprenda, observar que muchas ramas de la ciencia moderna fueron fundadas por creyentes en la creación. La lista de científicos creacionistas es impresionante.[19]
Este es un resumen:
Física
Newton , Faraday , Maxwell , Kelvin , Joule
Química
Boyle, Dalton, Ramsay
Biología
Ray, Linnaeus, Mendel, Pasteur, Virchow, Agassiz
Geología
Steno, Woodward, Brewster, Buckland, Cuvier
Astronomía
Copernico, Galileo, Kepler, Herschel, Maunder
Matemáticas
Pascal, Leibniz, Euler
Nótese que no estoy diciendo que todos estos estuvieran de acuerdo conmigo en todos los aspectos de la creación; sino que ellos son una refutación de los argumentos evolucionistas comunes según los cuales ‘Un creacionista no puede ser un científico real’ y que ‘negar la evolución nos haría retroceder en la historia a las épocas más oscuras.’
Incluso hoy, muchos científicos rechazan las evolución de las partículas a las personas (es decir, que todo se ha hecho a sí mismo). Los miembros de la plantilla científica de Creation Ministries International han publicado muchos trabajos científicos en sus respectivos campos. El Dr. Russell Humphreys, es físico nuclear y trabaja para Sandia National Laboratories en Alburquerque, Nuevo México, él cuenta en su haber con más de 20 artículos aparecidos en publicaciones de física, mientras que la teoría de las placas tectónicas catastróficas de Dr. John Baumgardner fue publicada por la revista Nature. El Dr. Edward Boudreaux de la universidad de Nueva Orleáns ha publicado 26 artículos y cuatro libros en química física. El Dr. Maciej Giertych, catedrático del departamento de genética del Instituto de Dendrologia de la Academia Polaca de las Ciencias, ha publicado 90 trabajos en revistas científicas. El Dr. Raymond Damadian inventó la resonancia magnética de imagen un avance medico que ha salvado muchas vidas.[20] El Dr. Raymond Jones ha sido mencionado como uno de los mejores científicos de Australia por sus descubrimientos sobre la legumbre Leucaena y la simbiosis bacterial con animales de pastoreo, la cual proporciona a Australia unos ingresos anuales millonarios.[21] El Dr. Brian Stone ha sido galardonado con un número impresionante de distinciones por su excelencia en la enseñanza de la ingeniería en diversas universidades australianas.[22] Un rival evolucionista en un debate público admitió lo siguiente acerca del Dr. Duane Gish bioquímico y eminente creacionista:
‘Duane Gish posee unas credenciales científicas impresionantes. Como bioquímico , ha sintetizado péptidos, compuestos que se hallan a mitad de camino entre aminoácidos y proteínas, ha sido coautor de un buen número de excelentes publicaciones en el campo de la química péptida.’[23]
El sitio web de Creation Ministries International muestra un gran abanico de científicos creacionistas altamente cualificados que viven en la actualidad.[24] Por lo tanto la tan cacareada acusación de que ningún científico verdadero rechaza la evolución carece de fundamento. Sin embargo, Enseñando la Evolución afirma en su sección de preguntas y respuestas de la página 56:
Pregunta: ¿No es verdad que muchos científicos rechazan la evolución?
Respuesta: No. El consenso científico sobre la evolución es aplastante …
Es lamentable que Enseñando la Evolución no responda a su propia pregunta. En honor a la verdad la pregunta debería responderse así : “Sí, aunque los científicos que rechazan la evolución son una minoría”. La explicación de la respuesta dada sería apropiada, aunque discutible, si la pregunta hubiera sido: ‘Es cierto que no hay consenso científico sobre la evolución’ Pero ¡la verdad no se decide por el voto de la mayoría!
C.S. Lewis señala además que si la evolución atea fuera cierta deberíamos poner en tela de juicio hasta nuestra propia capacidad de raciocinio:
‘Si el sistema solar surgió por un choque accidental, entonces la aparición de la vida orgánica en el planeta también fue un accidente, y la evolución del Hombre también fue accidental. Si esto es así, entonces todos nuestros razonamientos son simplemente accidentes casuales–el resultado accidental del movimiento de los átomos. Y esto incluye también los razonamientos de los materialistas y de los astrónomos y de todos nosotros. Pero si sus pensamientos–es decir los de los materialistas y astrónomos–son simplemente productos accidentales, ¿qué motivos hay para suponer que son verdaderos? No veo ninguna razón válida para creer que un accidente pudiera provocar una explicación correcta de los otros accidentes.’[25]
Los límites de la ciencia
La ciencia tiene sus límites. La ciencia normal operacional trata solamente con procesos que se dan en el presente y que son repetibles y observables. Este tipo de ciencia ha obtenido brillantes logros en su empeño por comprender el mundo, y ha aportado mejoras a nuestra calidad de vida.
En contraste, la evolución es una mera especulación sobre un pasado no observable y no repetible. Por lo tanto es engañoso comparar, como hace Enseñando la Evolución, el escepticismo respecto a la evolución con el rechazo a gravedad o al heliocentrismo. Tampoco es correcto decir que negar la evolución es como rechazar el modelo científico que ha puesto a los hombres en la luna, a pesar de que muchos propagandistas de la evolución hagan tales afirmaciones. (Curiosamente el hombre que hay tras la misión lunar Apolo fue un científico de cohetes creacionista Wernher von Braun .[26])
Cuando se trata del pasado, ‘La ciencia de los orígenes’ puede permitirnos hacer explicaciones tentativas bien fundamentadas. Usando los principios de causalidad (todo lo que tiene un principio tiene una causa[27]) y analogía (es decir, observamos que se requiere inteligencia para generar un código complejo de información en el presente, de la misma forma podemos razonablemente asumir que lo mismo fue cierto en el pasado).
Pero la única forma en la que realmente podemos estar seguros del pasado es teniendo el relato de un testigo ocular fidedigno. El testimonio de un testigo ocular fiable afirmando que el sospechoso no se hallaba en la escena del crimen anula todas las evidencias circunstanciales. Los evolucionistas dicen que este testimonio no existe, y en consecuencia sus ideas se derivan de sus propias suposiciones acerca del pasado. Pero los creacionistas bíblicos creen que el Génesis es un relato de un testigo ocular del origen del universo y de los organismos vivos. También creen que existen sólidas evidencias para sostener esta afirmación, por lo tanto niegan que la suya sea una fe ciega.[28]
Los creacionistas no pretenden que el conocimiento, ni siquiera el conocimiento científico, pueda alcanzarse sin partir de ciertas presuposiciones (es decir, creencias religiosas o filosóficas previas). Los creacionistas afirman que la creación no puede en última instancia separarse de la Biblia de la misma forma que la evolución no puede en última instancia separarse de sus puntos de partida naturalistas los cuales excluyen una creación divina a priori.
Referencias y notas:
- D.M.S. Watson, ‘Adaptation’, Nature 124:233, 1929.
- Boyce Rensberger, Como funciona el mundo (NY: William Morrow 1986), pp. 17–18.
- Richard Lewontin, Billones de billones de demonios The New York Review, 9 Enero 1997, p. 31.
- C. Wieland, Ciencia Las reglas del juego Creation 11(1):47–50, diciembre 1988–febrero 1989, <creationontheweb.com/rules>.
- R.E. Dickerson, J. Molecular Evolution, 34:277, 1992; Perspectives on Science and the Christian Faith 44:137–138, 1992.
- C.S. Todd, Carta a Nature 410(6752):423, 30 Sept. 1999.
- D. Batten, Un quien es quien de los evolucionistas Creation 20(1):32, Diciembre
1997–Febrero 1998, Hasta que punto son religiosamente neutrales las organizaciones anticreacinismtas <creationontheweb.com/rules>. - C. Wieland, El verdadero mensaje de Darwin Lo has pasado por alto Creation 14(4):16–19, Septiembre–Noviembre 1992, <creationontheweb.com/ realmessage>
- R. Dawkins, El Relojero Ciego Por que la evidencia de la evolución revela un universo sin diseño (NY: W.W. Norton, 1986), p. 6.
- E.O. Wilson, El humanista Septiembre–Noviembre 1982, p. 40.
- J. Dunphy, Una religios para una Nueva Era El humanista Ene-Feb 1983, pp. 23, 26 (énfasis añadido), citado por Wendell R. Bird, El origen de las especia–revisitado vol. 2, p. 257.
- M. Ruse, Como la evolución llego a convertirse en una religión National Post, 13 Mayo 2000.
- W. Gitt, Uso dios la evolución (Bielefeld, Alemania: CLV, 1993); Preguntas sobre la evolución teística <creationontheweb.com/theistic>.
- Refutación de libros de Dawkins véase J.D. Sarfati, Comentario de La ascensión al monte improbable Journal of Creation 12(1):29–34, 1998, <creationontheweb/ dawkins>; J.D. Sarfati, Misologiía misoteista Dawkins ataca a Behe pero cae en agujeros lógicos, <creationontheweb.com/rules>. 13 Julio 2007; P. Bell, Comentario de El espejismo de Dios, <creationontheweb.com/rules>. Journal of Creation21(2):28–34, 2007.
- E.J. Larson y L. Witham, ‘Los científico promitente todavía rechazan a Dios’, Nature 394:6691, 23 Julio 1998; El único criterio para considerar a alguien un científico prominente o relevante es su pertenencia a la NAS
- En el mismo lugar 26 (énfasis añadido),
- S. Jaki, ciencia y creación (Edinburo y Londres: Scottish Academic Press, 1974). véase también R. Stark, Para la gloria de Dios Como el monoteísmo desemboco en la reforma, Ciencia Caza de brujas y el final de la esclavitud 2004, Comentado en <creationontheweb.com/stark>.
- L. Eiseley: El siglo de Darwin: La evolución y los hombres que la descubrieron (Anchor, NY: Doubleday, 1961).
- A. Lamont, 21 Grandes científicos que creyeron en la Biblia (Australia: Creation Science Foundation, 1995), pp. 120–131; H.M. Morris, Hombres de ciencia–hombres de Dios (Green Forest, AR: Master Books, 1982).
- J. Mattson y Merrill Simon, los pioneros del NMR en la resonancia magnética en la medicina: La historia de la MRI (Jericho, NY: Bar-Ilan University Press, 1996), capitulo 8. véase también J.D. Sarfati, La crucial contribución del Dr. Damadian a la MRI: Vuelve la controversia en torno al premio Nóbel 21–22 Octubre 2006, <creationontheweb. com/damadian>.
- ‘Permaneced firmes’ [Entrevista de Raymond Jones con Don Batten y Carl Wieland], Creation 21(1):20–22, diciembre 1988–febrero 1999,
- Profesor galardonado rechaza la evolución Brian Stone habla con Don Batten y Carl Wieland’, Creation 20(4):52–53, Septiembre–Noviembre 1998,
- Sidney W. Fox, El surgimiento de la vida La evolución Darvinista desde dentro (NY: Basic Books, 1988), P. 46. Fox era un prominente químico evolucionista que cree que la vida evoluciono a partir de Microesferas proteinoides.
- Disponible en <creationontheweb.com/bios>.
- C.S. Lewis, Dios en el banquillo de los acusados (Grand Rapids, MI: Wm. B. Eerdmans Publishing Co., 1970), pp. 52–53.
- Ann Lamont, Ref. 19, pp. 242–251.
- J.D. Sarfati, Si Dios creo el universo Entonces quien creo a Dios Journal of Creation 12(1)20–22, 1998, Quien diseño al diseñador 2007, <creationontheweb.com/whodesigned>.
- Alguna Información para apoyar esto se halla en las siguientes obras Entre otras G.L. Archer, Enciclopedia de las dificultades bíblicas (Grand Rapids, MI: Zondervan, 1982); G.H. Clark, El martillo de Dios: La Biblia frente a sus Críticos (Jefferson, MD: The Trinity Foundation, Segunda edición 1987); P. Enns, El manual de teología de Moody (Chicago, IL: Moody Press, 1989), capítulo 18; N.L. Geisler y R.M. Brooks, Cuando preguntan los escépticos (Wheaton, IL: Victor Books, 1990); N.L. Geisler y T. R. Howe, Cuando preguntas los críticos (Wheaton, IL: Victor Books, 1992); N.L. Geisler y William E. Nix, Introducción general a la Biblia (Chicago, IL: Moody, 1986); L, Strobel, Argumentos a favor de Cristo y Argumentos a favor de la fe Grand Rapids, MI: Zondervan, 1998 y 2001; véase también <creationontheweb.com/bible>.
http://www.creacionismo.net/inicio/index.php?option=com_content&view=article&id=103&Itemid=93
La observación de la muerte de una estrella nos recuerda el destino de nuestro Sol
16 dic 2009 Comentarios desactivados
in Astrofísica, Astronomía, Ciencia, Temas de actualidad Etiquetas: muerte de una estrella
La observación de la muerte de una estrella nos recuerda el destino de nuestro Sol
A 550 años luz de la Tierra, una estrella como nuestro Sol está retorciéndose en su agonía. ChiCygni ha crecido en tamaño hasta convertirse en una estrella gigante roja tan grande que se tragaría todos los planetas a Marte de nuestro sistema solar. Además, ha comenzado apulsar hacia dentro y hacia afuera, latiendo como un corazón gigante. Nuevos primeros planos de la superficie de esta estrella lejana muestran sus latidos con un detalle sin precedentes.
“Este trabajo abre una ventana hacia el destino de nuestro Sol dentro de 5000 millones de años, cuando esté cerca del final de su vida”, comentó el autor principal Sylvestre Lacour del Observatorio de París.
Representación artística de una estrella variable pulsante
Cuando las estrellas de tipo solar envejecen, comienzan a quedarse sin el hidrógeno que actúa como combustible en su núcleo. Igual que observamos cuando un coche se queda sin gasolina, su “motor” empieza a balbucear. En Chi Cygni, vemos estos latidos como un brillo y oscurecimiento, estas pulsaciones están causadas por la contracción de la estrella y su expansión. Las estrellas en esta etapa de su vida que se conoce como, etapa Mira, que tiene como modelo la estrella variable Mira “la maravillosa”, descubierta por David Fabricius en 1596. Mientras pulsa, la estrella está exhalando sus capas exteriores, que en unos cuantos miles de años formarán una reluciente y hermosa nebulosa planetaria.
Chi Cygni pulsa una vez cada 408 días. En su diámetro más pequeño de 300 millones de kilómetros, su superficie se cubre de motas oscuras con manchas brillantes que son como penachos masivos de plasma caliente agitándose en su superficie (los puntos parecidos a los gránulos en la superficie de nuestro Sol, pero mucho más grandes.) A medida que se expande, Chi Cygni se enfría y se debilita, creciendo hasta un diámetro de 480 millones de kilómetros - lo suficientemente grande como para envolver y freír el cinturón de asteroides de nuestro sistema solar.
Por primera vez, los astrónomos han fotografiado estos impactantes cambios en detalle. Los astrónomos informan de sus hallazgos en la edición del 10 de diciembre de The Astrophysical Journal.
“Básicamente, hemos creado una animación de una estrella pulsante usando imágenes reales”, dijo Lacour. ”Nuestras observaciones demuestran que la pulsación no es sólo radial, sino que tiene irregularidades, como la mancha solar gigante que que apareció cuando el radio era mínimo”.
Imágenes interferométricasobtenidas con el transcurso del tiempo en las que podemos apreciar la amplitud de la pulsación comparándola a escala a la órbita de la Tierra
Tomar imágenes de estrellas variables es muy difícil, por dos razones principales. La primera razón es que estas estrellas se esconden en un denso envoltorio compacto de polvo y moléculas. Para estudiar la superficie de la estrella dentro de la cáscara, los astrónomos observan las estrellas en una determinada longitud de onda de luz infrarroja. De esta forma los astrónomos pueden a ver a través de la cáscara de moléculas y polvo, de la misma forma que los rayos X permiten a los médicos ver los huesos del cuerpo humano.
La segunda razón es que estas estrellas están muy lejos, y por eso parecen muy pequeñas. A pesar de que son enormes en comparación con el Sol, la distancia hace que parezcan del mismo tamaño que una casa pequeña en la luna vista desde la Tierra. Los telescopios tradicionales carecen de la resolución adecuada. En consecuencia, el equipo empleó una técnica denominadainterferometría, que consiste en combinar la luz procedente de varios telescopios para obtener una resolución equivalente a un telescopio tan grande como la distancia entre ellos.
Este vídeo combina imágenes infrarrojas de Chi Cygni obtenidas con IOTA, conobservaciones ópticas suministradas por la Asociación Americana de Observadores de Estrellas Variables (AAVSO). Chi Cygni demuestra tener una período de 408 días en el que se expande y se debilita, seguido de otro en el que se contrae y gana brillo. Crédito:Sylvestre Lacour, Observatoire de Paris
Los investigadores usaron el Infrared Optical Telescope Array del Observatorio AstrofísicoSmithsoniano, o IOTA, que está situado en el Observatorio Whipple en Mount Hopkins,Arizona.
“IOTA nos ofrece capacidades únicas,” explicó el coautor Marc Lacasse del CentroHarvard-Smithsoniano para Astrofísica (CfA). ”Esto nos permitió ver detalles en las imágenes unas 15 veces más pequeños de lo que puede resolverse en las imágenes del Telescopio Espacial Hubble.”
El equipo también reconoció la utilidad de muchas otras observaciones realizadas por astrónomos aficionados de todo le mundo que contribuyen cada año, y que proporciona la Asociación Americana de Observadores de Estrellas Variables (AAVSO).
En el próximo decenio, la perspectiva de obtener imágenes altamente nítidas porinterferometría entusiasma a los astrónomos. Objetos que, hasta ahora, parecían como puntos revelan progresivamente su verdadera naturaleza. Las superficies estelares, los discos de acreción de los agujeros negros, y las regiones de formación planetaria que rodean las estrellas recién nacidas y que estamos acostumbrados entender principalmente a través de modelos. La interferometría promete revelar su verdadera identidad y, con ella, algunas sorpresas.
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Publicado en Odisea cósmica
Los monos hablan un lenguaje ancestral
16 dic 2009 Comentarios desactivados
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Los monos hablan un lenguaje ancestral
NUÑO DOMÍNGUEZ – MADRID – 11/12/2009 08:00
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Los gritos de los monos Campbell (Cercopithecus campbelli campbelli) en los bosques de Costa de Marfil esconden la forma de lenguaje vocal no humano más compleja que se conoce, según un estudio publicado en PNAS. Estos primates articulan un repertorio de gritos distintos para formar frases con significados específicos que alertan de la presencia de un depredador o de la llegada de congéneres de grupos rivales.
Hace un mes, Klaus Zuberbühler, de la Universidad de St. Andrews (Reino Unido), junto a investigadores de Francia y Costa de Marfil, publicó un estudio que aseguraba que los monos Campbell usan un repertorio de seis gritos con significados concretos. Hok se relaciona con un águila y krak con un leopardo, sus dos depredadores naturales en los bosques del país africano.
En el nuevo estudio, publicado en PNAS tras dos años estudiando a los monos en el Parque Nacional de Taï de Costa de Marfil, señalan que los machos articulan esos seis gritos en secuencias de 20 o más términos usando una forma primitiva de sintaxis. Los monos emiten distintas secuencias que comienzan con boom, seguido de otros gritos para diferenciar una pelea entre monos de otra especie o la llegada a su territorio de congéneres rivales. También gritan secuencias distintas dependiendo de si se acerca un águila o un leopardo y si lo ven o sólo lo escuchan. En el caso del leopardo, cuanto mayor es la alarma, más kraks contiene la frase.
Conexión con humanos
Los investigadores aún ignoran si este lenguaje es un ancestro del que usa el ser humano. Los resultados podrían indicar que, antes de hablar como lo hace hoy, el hombre usó un lenguaje básico de kraks, booms y haks similar al que usan los monos Campbell.
También hay grandes diferencias. Se trata de un código lineal basado en la repetición y no en la contraposición de términos. Los monos podrían aumentar considerablemente el número de mensajes si el orden de dos gritos alterara su significado, por ejemplo, hak boom, o boom hak. Pero sólo parecen unir gritos en un hilo en el que cada adición matiza el significado de los anteriores. Además, el lenguaje de estos primates sólo nombra cosas que están presentes, algo que cierra la puerta a conceptos abstractos o imaginarios, como hace el hombre.
El lenguaje de estos primates sólo nombra cosas que están presentes
Lo que sí implica el estudio es que, probablemente, el lenguaje no es exclusivo de los humanos, sino una capacidad compartida con otras especies. Otros estudios anteriores han encontrado formas básicas de comunicación entre muchos animales. Desde finales de la década de 1990, se ha demostrado que monos, ballenas y pájaros combinan sonidos para formar una especie de lenguaje, aunque su significado se desconoce. Otros trabajos indican que algunos primates emiten sonidos diferentes relacionados con tipos de alimento y depredadores.
El nuevo protolenguaje de los monos Campbell es el más complejo descrito hasta ahora, pero tal vez sea por falta de estudios más completos de otros primates. Los autores destacan que esta forma de comunicación nació mucho antes de la aparición de los homínidos y posiblemente esté más desarrollada en especies que viven en bosques con poca visibilidad y un gran número de depredadores.
Breve diccionario español-Campbell
Seis Palabras
‘Boom’, ‘krak’, ‘hok’, ‘hokoo’, ‘krakoo’, ‘wakoo’.
“Venid”
‘Boom boom’.
“Se va a caer una rama”
‘Boom boom krakoo krakoo’.
“Vienen monos rivales”
‘Boom boom krakoo krakoo hakoo’.
“Viene un leopardo”
‘Krak krakoo’. El número de ‘kraks’ es mayor cuanto mayor es el nivel de alarma. Cuando sólo se oye al leopardo, aumenta el número de ‘krakoos’.
“Viene un águila”
‘Wakoo krakoo hok hokoo’. Cuanto mayor es la alarma, más ‘hoks’ y ‘hokoos’ se pronuncian.
Pragmatismo: Modernismo Reciclado
16 dic 2009 Comentarios desactivados
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Pragmatismo: Modernismo Reciclado
Lunes, 14 de diciembre 2009
(Por John MacArthur)
¿Es el Pragmatismo Realmente una Amenaza Grave?
Estoy convencido de que el pragmatismo plantea precisamente la misma sutil amenaza a la iglesia en nuestra época que lo que el modernismo representó casi un siglo atrás.
El Modernismo fue un movimiento que abarcó la alta crítica y la teología liberal, al tiempo que negó casi todos los aspectos sobrenaturales de la cristiandad. Pero el modernismo no surgió primero como un ataque abierto contra la doctrina ortodoxa. Los primeros modernistas parecían preocupados principalmente con la unidad interdenominacional. Ellos estaban dispuestos a restar importancia a la doctrina por ese objetivo, porque creían que la doctrina era de por sí divisiva y una iglesia fragmentada llegaría a ser irrelevante en la era moderna. Para aumentar la relevancia del cristianismo, los modernistas trataron de sintetizar las enseñanzas cristianas con las últimas ideas de la ciencia, la filosofía y la crítica literaria.
Los modernistas vieron la doctrina como una cuestión secundaria. Hicieron hincapié en la fraternidad y la experiencia y dejaron de hacer hincapié en las diferencias doctrinales. La Doctrina, según ellos, debe ser fluida y adaptable, ciertamente no es algo por lo que vale la pena luchar. En 1935, John Murray dio esta evaluación del modernista típico:
El modernista muy a menudo se enorgullece de la suposición de que se ocupa de la vida, con los principios de conducta y el hacer operativo los principios de Jesús en todos las áreas de la vida, individuales, sociales, eclesiásticas, industriales y políticas. Su lema ha sido que el cristianismo es vida, no doctrina, y piensa que los cristianos ortodoxos o fundamentalistas, como le gusta llamarlo, se refiere simplemente a la conservación y la perpetuación de los dogmas de fe doctrinal desgastadas, una preocupación que hace de la ortodoxia en su estima una petrificación fría y sin vida del cristianismo. [“The Sanctity of the Moral Law,” Collected Writings of John Murray, 4 vols. (Edinburgh: Banner of Truth, 1976),1:193.)]
Cuando precursores de la modernidad comenzaron a aparecer a finales de 1800, pocos cristianos se preocuparon. Las controversias más acaloradas en aquellos días eran relativamente pequeños retrocesos contra hombres como Charles Spurgeon, -hombres que estaban tratando de advertir a la iglesia acerca de la amenaza. La mayoría de los cristianos-en particular los líderes de la iglesia –fueron completamente in-receptivos a este tipo de advertencias. Después de todo, no era como si los de afuera estuvieran imponiendo nuevas enseñanzas sobre la Iglesia, se trataba de personas de dentro de las denominaciones y los estudiosos, en eso. Ciertamente no tenían una agenda para socavar el núcleo de la teología ortodoxa o para atacar el corazón del cristianismo. La división y el cisma parecían un peligro mucho mayor que la apostasía.
Pero cualesquiera que sean los motivos de los modernistas en un primer momento, sus ideas no representaban una grave amenaza a la ortodoxia, como la historia ha demostrado. El movimiento generó enseñanzas que diezmaron a prácticamente todas las principales denominaciones en la primera mitad de este siglo. Al minimizar la importancia de la doctrina, el modernismo abrió la puerta al liberalismo teológico, el relativismo moral, y la incredulidad a escala. La mayoría de los evangélicos hoy en día tienden a equiparar la palabra “modernismo”, con la negación a gran escala de la fe. A menudo se olvida que el objetivo de los primeros modernistas era simplemente hacer la iglesia más “moderna”, más unificada, más pertinente y más aceptable para la época moderna escéptica.
Al igual que los pragmáticos de hoy.
Como la iglesia de hace cien años, vivimos en un mundo de cambios rápidos –con avances importantes en la ciencia, la tecnología, la política mundial, y la educación. Al igual que los hermanos de esa generación, los cristianos de hoy están abiertos, incluso ansiosos, por el cambio en la iglesia. Al igual que ellos, anhelamos la unidad entre los fieles. Y como ellos, somos sensibles a la hostilidad de un mundo incrédulo.
Desafortunadamente, hay por lo menos otro paralelo entre la iglesia de hoy y la iglesia en el siglo XIX: muchos cristianos parecen ignorar por completo, ó no quieren ver, que graves peligros amenazan a la Iglesia desde dentro. Sin embargo, si la historia de la Iglesia nos enseña algo, nos enseña que los ataques más devastadores en la fe siempre han comenzado como errores sutiles que surgen desde dentro.
Viviendo en una época inestable, la Iglesia no puede permitirse el lujo de ser vacilante. Servimos a la gente desesperada en busca de respuestas, y no podemos suavizar el tono de la verdad o atenuar el evangelio. Si hacemos amistad con el mundo, nos colocamos en enemistad con Dios. Si confiamos en los mecanismos mundanos, automáticamente renunciar al poder del Espíritu Santo.
Estas verdades son afirmadas repetidas veces en la Escritura: ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios” (Santiago 4:4). “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.” (1 Jn. 2:15).
“El rey no se salva por la multitud del ejército, Ni escapa el valiente por la mucha fuerza. Vano para salvarse es el caballo; La grandeza de su fuerza a nadie podrá librar” (Sal. 33:16, 17). “¡ Ay de los que descienden a Egipto por ayuda, y confían en caballos; y su esperanza ponen en carros, porque son muchos, y en jinetes, porque son valientes; y no miran al Santo de Israel, ni buscan a Jehová!” (Isa. 31:1). “No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos” (Zacarías 4:6).
¿Es Pecado Aún La Mundanalidad?
La mundanalidad rara vez es mencionada siquiera hoy en día, mucho menos identificada por lo que es. La palabra misma está comenzando a sonar pintoresca. Mundanalidad es el pecado de permitir que los apetitos, ambiciones, o la conducta de uno sean moldeados de acuerdo a los valores terrenales. “Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.” (1 Jn. 2:16, 17).
Sin embargo, hoy tenemos el extraordinario espectáculo de programas de la iglesia diseñados expresamente para satisfacer el deseo carnal, los apetitos sensuales, y el orgullo humano “los deseos de la carne y los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida”. Para lograr esta atracción mundana, las actividades de la iglesia a menudo van más allá de la mera frivolidad. Desde hace varios años un colega mío ha sido recaudador de un “archivo de horror” de recortes que informan cómo las iglesias están empleando innovaciones para evitar que los servicios de adoración se conviertan en aburridos. En los últimos cinco años, algunas de las iglesias evangélicas más grandes de América han utilizado trucos mundanos como payasadas, variedades, exposiciones de lucha libre, e incluso contar chistes para darle vida a sus reuniones del domingo. Ninguna clase de bromas, al parecer, es demasiado ofensiva para ser introducidas en el santuario. Lo burlesco se está convirtiendo rápidamente en la liturgia de la Iglesia pragmática.
Por otra parte, muchos en la iglesia creen que esta es la única manera en que lleguen a alcanzar al mundo.. Si las multitudes inconversas sin iglesia no quieren himnos tradicionales ni predicación bíblica, se nos dice, hay que darles lo que quieren. Cientos de iglesias han seguido precisamente esa teoría y en realidad examina a los incrédulos para aprender lo que se tardarían en logar que asistan.
Sutilmente el objetivo es convertirse en asistencia a la iglesia y la aceptación en lugar de una vida transformada.. La predicación de la Palabra y la confrontación directa del pecado se consideran medios arcaicos e ineficaces para ganar el mundo. Después de todo, esas cosas realmente alejan más a la gente. ¿Por qué no atraer a la gente en el redil ofreciéndoles lo que desean, creando un ambiente acogedor y confortable, y atendiendo a los mismos deseos que constituyen sus impulsos más fuertes? En tanto podamos lograr que acepten a Jesús de alguna manera, haciéndolo más agradable o haciendo Su mensaje menos ofensivo.
Ese tipo de pensamiento mal distorsiona la misión de la iglesia. La Gran Comisión no es un manifiesto de comercialización. La evangelización no requiere de vendedores, sino de profetas. Es la Palabra de Dios, y no cualquier tentación terrenal, la que planta la semilla para el nuevo nacimiento (1 Ped. 1:23). No ganamos nada, sino el desagrado de Dios, si queremos eliminar lo ofensivo de la cruz (cf. 5:11).
¿Toda Innovación es incorrecta?
Por favor no malinterprete mi preocupación. No es la innovación en sí a lo que me opongo. Yo reconozco que los estilos de adoración están siempre en movimiento. También me doy cuenta que si el puritano típico del decimoséptimo siglo entrara en Grace Community Church (donde soy pastor) podría verse afectado por nuestra música, probablemente consternado al ver hombres y mujeres sentados juntos, y muy posiblemente perturbados por que usamos un sistema público de dirección. Spurgeon mismo no apreciaría nuestro órgano. Pero yo no estoy a favor de una iglesia estancada. Y yo no estoy ligado a ningún estilo musical o litúrgico en particular.. Esas cosas en sí mismas no son cuestiones de las Escrituras, incluso la dirección. Tampoco creo que mis preferencias personales en la materia sean necesariamente superiores a los gustos de los demás. No tengo ningún deseo para fabricar algunas reglas arbitrarias que rigen lo que es aceptable o no en los servicios de la iglesia. Hacerlo sería la esencia del legalismo.
Mi queja es hacia una filosofía que relega la Palabra de Dios a un papel subordinado en la iglesia. Creo que es anti-bíblico elevar el entretenimiento sobre la predicación y la adoración en el servicio de la iglesia. Y yo estoy en contra de aquellos que creen que el arte de vender puede llevar a la gente al reino más eficazmente que un Dios soberano. Esa filosofía ha abierto la puerta a la mundanalidad en la iglesia.
“Porque no me avergüenzo del evangelio”, escribió el apóstol Pablo (Romanos 1:16). Desafortunadamente, “avergonzarse del Evangelio” parece cada vez más apto a una descripción de algunas de las iglesias más visibles e influyentes de nuestra época.
Veo sorprendentes paralelismos entre lo que está sucediendo en la iglesia de hoy y lo que ocurrió hace cien años. Cuanto más leo sobre aquella época, más se refuerza mi convicción de que estamos viendo que la historia se repite.
Traducción: Armando Valdez
Tomado de Shepherds Fellowship Pulpit Magazine
Adelantos Científicos y Cosmovisión
16 dic 2009 Comentarios desactivados
in Astrofísica, Astronomía, Ciencia, Temas de actualidad Etiquetas: Adelantos Científicos, Ciencia, cosmovision
Adelantos Científicos y Cosmovisión
Publicado por Malena el 15 de Diciembre de 2009

En todas las épocas los adelantos científicos sirvieron para sus propósitos y además modificaron la forma de pensar de la humanidad.
Cada avance de la ciencia obliga a replantearse las preguntas que siempre inquietaron al hombre, ¿quiénes somos? ¿qué es el mundo? ¿cómo funciona la realidad? ¿de dónde venimos? y ¿qué nos espera después de la muerte física?
El telescopio satelital Hubble, ha permanecido muchos años girando en torno a la Tierra, observando el cosmos; y ha sido considerado como el instrumento científico más fructífero que ha existido hasta ahora, en cuanto a la información que ha brindado y que aún continúa proporcionando.
Actualmente se está construyendo otro, aún más moderno y sofisticado, pero el Hubble sigue todavía sorprendiendo.
Después de haberle efectuado algunas reparaciones, para lo cual se necesitó un voluntario, por el riesgo que implicaba; el Hubble fue enfocado hacia una zona del cielo aparentemente vacía, logrando asombrosas revelaciones.
Hasta no hace mucho tiempo los científicos creían que sólo existía nuestra galaxia en el cosmos, hasta que fue detectada una estrella fija que hizo suponer que más allá de nuestra galaxia existían otros cuerpos celestes.
Efectivamente, el Universo que conocemos es mucho más grande de lo que podemos imaginar y cuando se toma conciencia de sus inimaginables dimensiones, la humanidad se da cuenta de su pequeñez e insignificancia en relación a él.
En ese espacio aparentemente vacío a simple vista, el Hubble descubrió la presencia de miles de galaxias y enormes nebulosas que llegan a tener más de cuarenta mil años luz de tamaño y que revelan ser los úteros de la creación, donde se gestan y nacen las estrellas.
De modo que los astros no sólo están formados por las mismas sustancias que están también en la Tierra y en todos nosotros, sino que nacen y mueren, permaneciendo el Universo en una constante transformación.
Los cuerpos celestes, como nosotros, dejan de existir cuando agotan todo su combustible, transformándose, aquellos que su masa se lo permite, en agujeros negros; un lugar donde la gravedad es tan intensa que no permite siquiera salir la luz. Acaso para volver a nacer como estrellas en otros universos.
Estos agujeros negros, hasta no hace mucho, eran sólo conceptos teóricos y recién ahora apenas se están conociendo sus características y su funcionamiento.
Algunos científicos proponen la hipótesis que a través de estos agujeros negros se puede acceder a otros universos.
La puesta en marcha del nuevo acelerador de partículas que intenta recrear en pequeña escala, la misma situación del origen del universo, aportará nuevos datos y permitirá revelar algunos de los misterios que aún desvelan al hombre.
Desde este minúsculo rincón del espacio que es el planeta Tierra, existe una humanidad que todavía se cuestiona sobre el misterio de la vida. Estos nuevos descubrimientos del Hubble nos revelan que el Universo está lleno de vida de distinta naturaleza, porque la vida parece ser la característica esencial en todo el cosmos.
Es innegable que otras formas de vida inteligente deben existir en el Universo. El hombre no puede ser una especie que exista solo en la Tierra, siendo tan impresionante la vastedad del cosmos; dado que estamos hechos del mismo material de las estrellas y teniendo en cuenta que la inteligencia está en todas partes.
Los sabios antiguos afirmaban hace más de cincomil años que el micro cosmos es igual al macro cosmos.
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Fuente: “Discovery Chanel”
visto en http://filosofia.laguia2000.com/ciencia-y-filosofia/adelantos-cientificos-y-cosmovision
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15 dic 2009 Comentarios desactivados
in ética, ética/moral, Ciencia, Temas de actualidad
¡Climagate!
Posted: 10 Dec 2009 11:13 PM PST
Por Martín Bonfil Olivera
Publicado en Milenio Diario, 9 de diciembre de 2009
El escándalo estuvo bien cronometrado: un mes antes de que comenzara la Conferencia de Cambio Climático de las Naciones Unidas en Copenhague, Dinamarca, unoshackers, probablemente rusos, entraron a los servidores de la Unidad de Investigación Climática de la Universidad de East Anglia, en Inglaterra. Extrajeron mil correos electrónicos y 2 mil documentos varios, que publicaron en internet.
¿Objetivo? “Demostrar” que los expertos en cambio climático manipulan datos, ocultan información, ridiculizan e insultan a sus contrincantes —los negacionistas del cambio climático, que niegan que el calentamiento sea real, o bien que lo consideran un fenómeno natural, no causado por las actividades humanas— y evitan que publiquen sus argumentos.
Y en efecto: algunos documentos parecen mostrar este tipo de manipulaciones. Se está investigando para determinar si ha habido mala práctica científica. Si se confirma, habrá sanciones. También se revisan los datos publicados, para verificar que sean confiables.
Pero lo más probable, con mucho, es que se trate de una campaña de desprestigio encaminada a debilitar la postura del Panel Internacional sobre Cambio Climático (IPCC), la ONU, la comunidad científica y los gobiernos que están discutiendo ahora mismo, en Copenhague, la urgencia de tomar medidas para disminuir las emisiones de gases de invernadero con el fin de atenuar, en lo posible, los daños que el calentamiento global está ya causando.
Y es que, para quien no sea especialista, exhibir los trapos sucios de los científicos en acción puede ser escandaloso.
Frente a la imagen prístina e impoluta —pero falsa— de la ciencia como método infalible para descubrir verdades absolutas, ver a los investigadores como seres humanos con errores, envidias e intereses políticos es una buena manera de impugnar los resultados de sus investigaciones. Pero se olvida que la confiabilidad de dichos resultados no está dada por la personalidad de los científicos individuales, sino por un proceso colectivo, internacional y público de control de calidad muy difícil de manipular.
Es fácil desprestigiar inventando teorías de complot y exhibiendo datos aislados y fuera de contexto. Pero, sin ignorar los altísimos costos económicos y políticos de modificar de nuestra industria, hacernos tontos ante el cambio climático es un riesgo completamente inadmisible.
La Ciencia por Gusto
Navidad, Tradición o Realidad
15 dic 2009 Comentarios desactivados
in Cristianismo, Doctrinas Cristianas, Jesús de Nazaret, Jesus, Nacimiento de Jesús, nacimiento virginal de Jesús, Temas de actualidad Etiquetas: Navidad, realidad, Tradición
Estudios Bíblicos – Navidad, Tradición o Realidad

Nuestra cultura, en todos sus aspectos, está profundamente arraigada en las creencias, normas y tradiciones judeo-cristianas. Quizá no nos demos cuenta de esto si nunca hemos pasado tiempo en algún país de cultura islámica, budista o hindú. Por eso, al acercarnos a la Nochebuena, el corazón palpita más fuerte, presintiendo momentos especiales: reuniones con la familia y los amigos, el intercambio de regalos, la sidra y el pan dulce.
Pero en realidad, ¿qué significa esta fiesta? La palabra misma lo dice: Navidad, Natividad, el nacimiento de un bebé, Jesús, a quien nuestra cultura proclama como Señor y Salvador. Todos sentimos la importancia del momento, hasta los que apenas practican la fe cristiana.
Por todos lados vemos imágenes del bebé en un pesebre, de una mujer y un hombre que lo miran con ternura, de unos animales que mansamente los acompañan dentro de un establo pulcro y suavemente iluminado, de unos pastores y reyes. Sabiendo que este niño es el centro de la fiesta, nos inclinamos ante él.
Y luego, para muchos, quizá la mayoría… de vuelta a la sidra y el pan dulce.
La realidad bíblica es otra. Según las Sagradas Escrituras la historia de Jesucristo no empieza ni termina en Belén. Está presente desde el primer versículo deGénesis hasta el último del Apocalipsis. El apóstol san Juan, en su evangelio, lo define como el Creador del universo; y el mismo autor, en el Apocalipsis, lo presenta como el que presidirá el juicio final. El gran pintor renacentista Miguel Ángel lo plasmó todo en los frescos de la Capilla Sixtina del Vaticano.
San Pablo, en su Carta a los Colosenses, dice esto acerca de Jesús: “Él es la imagen del Dios invisible, el Primogénito de toda la creación, porque en él fueron creadas todas las cosas, tanto en el cielo como en la tierra, los seres visibles y los invisibles, Tronos, Dominaciones, Principados y Potestades: todo fue creado por medio de él y para él. Él existe antes que todas las cosas y todo subsiste en él. El es también la Cabeza del Cuerpo, es decir, de la iglesia. Él es el Principio, el Primero que resucitó de entre los muertos, a fin de que él tuviera la primacía en todo, porque Dios quiso que en él residiera toda la Plenitud. Por él quiso reconciliar consigo todo lo que existe en la tierra y en el cielo, restableciendo la paz por la sangre de su cruz”.
San Lucas, en el Libro de los Hechos, añade: “Porque él (Dios) ha establecido un día para juzgar al universo con justicia, por medio de un Hombre que él ha destinado y acreditado delante de todos, haciéndolo resucitar de entre los muertos”.
Según Jesús, él es Dios mismo (“El que me ha visto, ha visto al Padre; El Padre y yo somos una sola cosa”). De acuerdo con las Sagradas Escrituras, Jesús (“Dios Salvador”), el Cristo (“el ungido de Dios”), Emanuel (“Dios con nosotros”), es el Creador, el Sustentador, el Salvador, el Señor, el Juez. Tomando forma humana, nació, vivió, murió, resucitó, ascendió, vendrá nuevamente a juzgar y reinará por toda la eternidad.
Esta es la persona que honramos en las dos fiestas mayores del cristianismo:Navidad (su nacimiento) y Pascua (su muerte y resurrección). Todo esto lo puedo aceptar o rechazar; nadie me obliga a creerlo. Pero si me digo cristiano, debo abrirme los ojos a lo que supuestamente creo. Si el bebé en el pesebre no me es más que un adorno, si la cruz no me es más que un ornamento, debería pensar bien en si mis creencias religiosas son algo más que simplemente rituales estériles y tradiciones huecas. Que esta Navidad sea un despertar a la realidad de quién es Cristo Jesús, y cuál es mi relación con él como Señor y Salvador.
UNA FELIZ NAVIDAD, Y UN NUEVO AÑO DE BENDICIÓN DIVINA
Guillermo David Sommerville, licenciado en literatura castellana, inglesa, francesa y comparada, radicado en América del Sur desde 1954, ha sido profesor universitario y pastor evangélico en los Estados Unidos, Perú y Argentina. Traductor para la Organización de los Estados Americanos, ex vicepresidente de la Sociedad Argentina de Escritores, filial Villa María (donde reside), ha sido conferenciante sobre temas literarios y cristianos en muchos países americanos y europeos, como también contribuyente sobre los mismos temas para publicaciones en varios países.
http://devocionalescristianos.org/2009/12/estudios-biblicos-navidad-tradicon-o-realidad.html
La Luna: objetivo para la astrobiología
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La Luna: objetivo para la astrobiología
Posted: 14 Dec 2009 04:37 PM PST
Los científicos están buscando vida en el espacio. Sin embargo, hasta la fecha, no han encontrado vida más allá de la propia Tierra. Parece que estamos más cerca de descubrir vida en otra parte de nuestra propia sistema solar, Marte y algunas lunas de Júpiter y Saturno se consideran escondites probables para microbios.
Pero, ¿Podría haber vida más cerca de nuestro planeta? Probablemente no, pero vale la pena estudiar qué podría estar escondiéndose en la Luna.
Hemos descubierto pruebas de que las regiones polares de la Luna están entre los lugares naturales más fríos naturales del sistema solar. No es un tipo de ambiente que resulte hospitalario para a la vida. Todo lo que tratase de sobrevivir ciertamente se congelaría. Pero ¿qué podrían preservar estas condiciones? ¿Podría la Luna ser un almacén de productos químicos y estructuras que hayan desaparecido de otras regiones del sistema solar?
Mapa del polo sur lunar. Los principales cráteres aparecen rotulados. La misión LCROSS impactó hace unas semanas en el cráter Cabeus revelando la presencia de agua en forma de hielo
Parte de las razones por las cuales exploramos el espacio no es sólo para descubrir la vida, sino para encontrar los precursores de la vida. El espacio guarda los registros de lo que podrían haber sido las condiciones cuando la Tierra era joven, y la vida podría haber surgido en nuestro planeta.
Si ciertas regiones de la Luna han permanecido congeladas durante millones de años, la Luna podría ser una de las áreas más prometedoras para la investigación química prebiótica.
Este material podría haber sido depositado por cometas que impactaron en la Luna, o podría haberse desarrollado a nivel local a través de procesos químicos. Lo que encontraremos exactamente y cómo llegó allí, son misterios esperando a ser resueltos.
Las sustancias que esperan ser descubiertas podrían incluir moléculas orgánicas, aminoácidos, o incluso las membranas de lípidos en bruto que se asemejan a las paredes de las células vivas. Incluso conocer más de algo tan simple como el control de la quiralidad, la configuración de espacial “izquierda o derecha”, de los átomos de una molécula, podría ser significativo.
Algunas formas vida utilizan una forma de una molécula, pero no pueden emplear su “imagen espejo”, a pesar de que realmente es la misma sustancia químico.
Acceder a este material no será fácil. Se necesitará algo más que una simple pala o taladro para extraer las muestras y preservarlas. Vamos a necesitar sensores que puedan realizar los análisis in situ de los suelos y las sustancias volátiles que contienen (como el agua). Instrumentos similares ya han funcionado en la superficie de Marte.
Alguna muestra de material puede incluso necesitar ser transportada en un estado refrigeradodurante todo el camino de regreso a la Tierra, una tarea difícil para cualquier planificador de una misión. Mantener el material libre de contaminación también sería un aspecto importante.
Por el momento, la mayoría de la atención en las regiones polares se centra en la búsqueda de agua. La investigación astrobiológica no debe ser olvidada en futuras misiones.
Fuente original
Publicado en Odisea cósmica
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El Telescopio Fermi podría detectar el bosón de Higgs antes que el LHC
15 dic 2009 Comentarios desactivados
in Ciencia, Creación, Temas de actualidad Etiquetas: acelerador de partículas, Bing Bang, bosón de Higgs, LHC, Telescopio Fermi
El Telescopio Fermi podría detectar el bosón de Higgs antes que el LHC
La evidencia del famoso bosón del Higgs podría proceder del espacio. En ese caso un telescopio espacial podría adelantar al acelerador LHC en su búsqueda de esta escurridiza partícula.
El Telescopio Fermi de la NASA, fue lanzado el pasado año para detectar rayos gamma. Una fuente esperada de rayos gamma es la aniquilación mutua de materia oscura de nuestra Galaxia. Mientras que la naturaleza de la materia oscura, que constituye el 90% de la materia del universo, es desconocida, los físicos creen que está formada por partículas de interacción débil, o WIPS por sus siglas en inglés.
Las WIMPs aparecen en muchas teorías. Tim Tait de la Universiad de California, Irvine, y sus colegas analizaron las WIMPs que muestran los conocidos modelos de Randall-Sundrum de espacio-tiempo. Estos modelos proponen una cuarta dimensión al espacio que está rizada de forma que sea indetectable, lo que explica que sea varios órdenes de magnitud más débil que otras fuerzas fundamentales de la naturaleza.

Imagen de Fermi del cielo en rayos gamma. La línea recta corresponde al plano de nuestra Galaxia. Crédito: NASA
Las partículas de materia oscura en estos modelos pueden aniquilarse y producir un flujo de partículas secundarias. Dos WIMPs, cada una con una masa de entre 50 y 200 gigaelectrónvoltios, pueden aniquilarse en dos fotones sin masa de rayos gamma, la energía de cada una equivale a la masa de una WIMP. También las WIMPs pueden producir un fotón y una partícula masiva.
Según los investigadores, una de estas partículas masivas podría ser el bosón de Higgs, la partícula que se cree que dota de masa a las demás partículas elementales con masa. “Si hubiera una una fuerte conexión entre la física de materia oscura y la física de generación de masas, estas partículas de materia oscura probablemente interactuarían con el bosón de Higgs”, explica Tait.
Si este fuera el caso, el estudio del cielo, en dirección al centro galáctico, dónde las partículas de materia oscura se supone que están concentradas, debería verse rayos gamma en picos de ciertas energías. La expectación de la teoría estándar es que sólo se vea un solo pico, explica Tait. “Estamos prediciendo que podría haber un bosque entero.”
Si Fermi ve estas huellas en el futuro, entonces en teoría habrá detectado a Higgs antes que el LHC, que todavía está a años de un descubrimiento semejante. “Fermi tiene muy buenas cartas para encontrar el bosón de Higgs si este modelo es cierto”, añade Tait.
Los picos de rayos gamma podrían ser detectados por telescopios en tierra como VERITAS en el sur de Arizona o HESS en Namibia.
Dan Hooper de Fermilab en Batavia, Illinois, rival del LHC en la búsqueda del bosón de Higgs, dice que el modelo utilizado por el equipo de Tait es exótico pero no imposible. “Fermi es el tipo de experimento que nos gustaría usar para buscar ese tipo de huella”, comenta Hooper. “Si tienen suerte, y este tipo de candidata a materia oscura existe, entonces podría medirá las masas tanto de la materia oscura como de Higgs.”
El telescopio Fermi ya ha tomado algunas medidas de rayos gamma del centro de nuestra Galaxia, pero hasta ahora sólo ha sido utilizado para poner límites sobre cuánta materia oscura podría haber ahí, comenta Elliott Bloom del equipo de colaboración con Fermi en el SLAC National Accelerator Laboratory in Menlo, California. “Vamos sólo a intentar deshacer este enredo a ver que pasa.”
Fuente original
Publicado en Odisea cósmica
http://www.odiseacosmica.com/2009/12/el-telescopio-fermi-podria-detectar-al.html
Primeras supertierras descubiertas en estrellas tipo Sol
15 dic 2009 Comentarios desactivados
in Astrofísica, Astronomía, Ciencia, Temas de actualidad
Primeras supertierras descubiertas en estrellas tipo Sol
Posted: 14 Dec 2009 12:12 PM PST
Los astrónomos comentan que conseguir detectar el primer planeta potencialmente habitable se ha convertido en una carrera muy competida, hoy un equipo internacional cazaplanetas ha anunciado que ha descubierto 6 planetas de baja masa alrededor de dos estrellas tipo Sol, utilizando dos observatorios en la Tierra. Entre estos planetas existen dos supertierras, con masas de 5 y 7,5 veces la masa de la Tierra.

61 Virginis es una entre un puñado de estrellas tipo Sol y pueden verse a simple vista. Los astrónomos han descubierto tres planetas de baja masa orbitando esta estrella. Crédito: Sky View NASA
Los investigadores liderados por Steven Vogt de la Universidad de California, Santa Cruz (UCSC), y Paul Butler de la Carnegie Institution de Washington, explicaron que estas supertierras son las primeras encontradas alrededor de estrellas tipo Sol. Estos planetas tienen órbitas cercanas a sus estrellas por lo que serían demasiado calientes como para albergar vida o agua líquida.
“Estas detecciones indican que los planetas de baja masa son bastante comunes alrededor las estrellas cercanas. El descubrimiento de planetas potencialmente habitables en una estrella cercana puede estar a tan sólo unos años”, comentó Vogt, Profesor de astronomía y astrofísica en la UCSC.
El equipo descubrió los nuevos sistemas planetarios combinando los datos obtenidos por el Observatorio Keck de Hawai y el Telescopio Anglo-Australiano (AAT) en una Nueva Gales del Sur, Australia.
Tres de los nuevos planetas orbitan la estrella brillante 61 Virginis, que puede verse a simple vista en cielos oscuros, en la constelación de Virgo. Los astrónomos y astrobiologos han resultado fascinados durante mucho tiempo con esta estrella en particular, 61 Vir resalta ser la estrella similar al Sol más cercana en términos de edad, masa, y otras propiedades. Vogt y sus colaboradores han descubierto que 61 Vir alberga al menos 3 planetas, cuyas masas varían entre 5 a 25 masas terrestres.

En la imagen vemos una comparación de las órbitas de los planetas de 61 Vir con los planetas interiores de nuestro sistema solar. Los 3 planetas descubiertos hasta ahora en este sistema estarían situados dentro de la órbita de Venus.
Vemos aquí una animación que muestra una simulación de la atmósfera caliente del planeta de 5,3 masas terrestres 61 Vir b mientras rodea su estrella en su órbita de 4,2 días. El observador imaginario en el espacio ve rotar el lado caliente (el que siempre mirando a la estrella).
Recientemente dos equipos de astrónomos independientemente utilizaron el Telescopio Espacial Spitzer de la NASA para Edescubrir que 61 Vir contiene un denso o anillo de polvo a una distancia equivalente a aproximadamente dos veces la que separa muestro Sol con Plutón. El polvo está creado aparentemente por colisiones de cuerpos similares a cometas en las frías regiones exteriores de este sistema.
“La detección de Spitzer del polvo frío que órbita la estrella 61 Vir indica que existe un parecido real entre el Sol y 61 Vir,” explicó Eugenio Rivera, investigador postdoctoral en UCSC. Rivera realizó una extensa serie de simulaciones numéricas hasta descubrir que un mundo similar a la Tierra podría existir fácilmente en la todavía en explorada región situada entre los planetas recién descubiertos, y el disco de polvo exterior.
El segundo nuevo sistema descubierto por el equipo cuenta con un planeta tipo Tierra de 7,5 masas terrestres orbitando HD 1461, otro gemelo casi perfecto del Sol situado a 78 años-luz de distancia. Al menos uno, y posiblemente dos planetas más, orbitan también la estrella. HD 1461 está situada en la constelación de Cetus, la ballena. HD 1461 puede verse en a simple vista con un cielo oscuro.
Al planeta de 7,5 veces la masa de la Tierra, se le asignó el nombre de HD 1461b, y tiene una masa intermedia entre la Tierra y Urano. Los investigadores declararon que en está compuesto principalmente por la roca y hierro, o tal vez, como Urano y Neptuno, estaría compuesto principalmente por agua.
Según Butler, la nueva detección necesitó el empleo de técnicas e instrumentos de tecnología punta. “El planeta interior de 61 Vir está entre las dos señales planetarias de más baja amplitud que han podido ser identificadas un fiabilidad. Hemos descubierto que obtenemos una tremenda ventaja combinando los datos de los telescopios AAT y Keck, dos observatorios de clase mundial, queda claro que tendremos excelentes oportunidades para identificar planetas habitables potenciales alrededor de las estrellas más cercanas en unos pocos años.”

Esta imagen fue realizada a partir de una simulación del flujo atmosférico muestra los patrones de temperatura en a uno que los planetas recién descubiertos (61Virb), que está lo suficientemente caliente para brillar con su propia emisión térmica, ver vídeo. El video muestra el patrón de circulación atmosférica global durante una órbita completa del planeta alrededor de su estrella. Crédito: J. Langton, Principia College.
Las detecciónes de 61 Vir y HD 1461 añaden un nuevo giro a los recientes descubrimientos que han sacudido las convenciones establecidas referentes a la detección planetaria. Durante el año pasado, se hizo evidente que los planetas en torno a los que orbitan los vecinos más cercanos del Sol son extremadamente comunes. Según Butler, las indicios actuales muestran que un planeta con masa equivalente a la de Neptuno sería detectable en la mitad de estrellas.
El Sondeo de exoplanetas Lick-Carnegie dirigido por Vogt y Butler utilizada medidas de velocidad radial para detectar la oscilación inducida en la estrella por la atracción gravitacional de un planeta orbitando. Las observaciones de velocidad radial fueron complementadas con precisas medidas de brillo obtenidas por telescopios robóticos en Arizona por Gregory Henry de la Universidad de Tennessee State University.
“No vemos variabilidad de brillo en ninguna estrella”, señaló Henry. “Esto nos asegura que las oscilaciones son realmente debidas a los planetas y no a los patrones cambiantes de las manchas solares.”
Debido a la mejoras de equipamiento y técnicas de observación, estos métodos que se utilizan desde la Tierra son ahora capaces de encontrar objetos del orden de masas terrestres alrededor de estrellas cercanas, según explica el miembro del equipo Gregory Laughlin, Profesor de astronomía y astrofísica en UCSC.
“Encontrar el primer planeta potencialmente habitable se ha vuelto a una carrera muy competida tanto desde tierra como desde el espacio”, explicó Laughlin, “hace unos pocos años, habría apostado mi dinero en métodos de detecciones desde el espacio, pero ahora realmente parece más dudoso. Lo que es verdaderamente emocionante sobre el método de velocidad radial es el realiza desde tierra, es que es capaz de localizar los planetas potencialmente habitables más cercanos.”
Fuente original
Publicado en Odisea cósmica
http://www.odiseacosmica.com/2009/12/primeras-supertierras-descubiertas-en.html
¿Cuáles son las galaxias más cercanas?
15 dic 2009 Comentarios desactivados
in Ciencia, Temas de actualidad Etiquetas: galaxias
¿Cuáles son las galaxias más cercanas?
Posted: 14 Dec 2009 10:02 AM PST
Por si estos números, virtualmente inconcebibles para la mente humana, no fueran suficientes, la Vía Láctea es únicamente una galaxia entre probablemente miles de millones de galaxias que diversos tamaños y formas que pueden verse en el universo visible utilizando los telescopios modernos.
Nuestro vecindario cósmico en distintos órdenes de magnitud. (click para ampliar). Crédito: DLR
Sin embargo, las galaxias no están distribuidas uniformemente a través del espacio, sino que aparecen en grupos formando cúmulos y supercúmulos de galaxias. El sistema de la Vía Láctea está rodeado por varias galaxias enanas, de las cuales son bien conocidas la Pequeña y la Gran Nube de Magallanes, aunque son visibles a simple vista. La Nebulosa deAndrómeda (más correctamente llamada la Galaxia de Andrómeda) a pesar de encontrarse a 2,5 millones de años-luz de distancia, también es visible a simple vista como una débil nubecita en la constelación de Andrómeda.Con un diámetro de alrededor de 150000 años-luz, a la Galaxia de Andrómeda es algo mayor que la Vía Láctea y está rodeada también por pequeñas galaxias satélites. La Galaxia de Andrómedaes una de las pocas galaxias que es está acercando a nosotros, y colisionar a presumiblemente con nuestra Galaxia dentro de varios miles de millones de años.
Nuestra Vía Láctea y la Galaxia de Andrómeda son los miembros más masivos de lo que conocemos como el Grupo Local, que contiene también 40 galaxias enanas. El realidad el Grupo Local es tan sólo una parte del Cúmulo de Galaxias de Virgo, recibe su nombre por hallarse en dirección de la constelación de Virgo. El Grupo Local está siendo atraído por la enorme masa al del Cúmulo de Galaxias de Virgo y se estaba moviendo hacía el.
Fuente original
Publicado en Odisea cósmica
http://www.odiseacosmica.com/2009/12/cuales-son-galaxias-mas-cercanas.html
Volvé
15 dic 2009 Comentarios desactivados
Asunto: Volvé
9 de diciembre
“Escudriñad vuestros caminos, y volveos a Jehová.” Lamentaciones 3:40
Volvé
La ciudad era un absoluto caos. El sitio de Jerusalén fue terrible. Durante meses el ejército de Babilonia había impedido que se entrara o saliera de la ciudad. La consecuencia fue el hambre. Primero se acabaron las reservas de alimento. Luego se comieron los caballos y las mulas que tenía el ejército. Más tarde se comieron los perros y los gatos de la ciudad.
Pronto no hubo animales, solo quedaron las ratas. El hambre seguía y no se detenía. Y llegó un momento de tal desesperación que ¡las madres cocinaron a sus propios hijos y se los comieron para seguir viviendo! ¿Como puede el ser humano caer tan bajo? La respuesta la tiene el mismo Jeremías. El pecado insensibiliza.
Tiene el efecto de la rana en el agua caliente. Si ponés una rana en agua hirviendo, va a saltar para escaparse. Pero si la ponés en agua fría y a fuego lento, la rana no va a escaparse. Se va a quedar en el agua hasta que muere quemada. Porque se va acostumbrando a la temperatura que sube de a poco.
El pueblo de Israel había padecido el mismo mal. Años y años de pecados habían insensibilizado su alma. Ya no les afectaba pecar, era algo cotidiano. Y cada vez la ofensa a Dios era mayor, más reiterada, más alevosa. Eso generó el castigo ejemplar que Dios puso para el pueblo. Y por eso Jeremías hace este mea culpa y les ruega: Analicen sus caminos, revisen lo que estuvieron haciendo, releven sus acciones y cuando se den cuanta de lo lejos que están de Dios, regresen a Él.
Hoy no hay sitio, ni guerra, ni castigo; pero estamos viviendo a veces con la misma insensibilidad que el pueblo de Israel. No nos preocupa ofender a Dios, vivimos sin temor de Dios, pecamos sin culpa. Podemos ser indiferentes a Dios que no nos afecta ni nos altera. Tenemos otras prioridades y pensamos que está bien. Cada acto insensibiliza más nuestra alma y las llamadas de atención de Dios parecen cada vez más lejanas.
Jeremías vuelve a advertirnos, es tiempo de escudriñar nuestros caminos, de analizar en profundidad lo que estuvimos haciendo, de revisar nuestros pasos, y de volvernos a Dios. No importa cuan lejos o cuan cerca estés, hoy es el día.
REFLEXIÓN – Volvé a Dios.
Un gran abrazo y bendiciones
Dany







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