Los muros de Jericó


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83 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. pauloarieu
    dic 27, 2009 @ 03:04:09

    El gran Moisés ha desaparecido de la escena. Cae ahora en Josué una responsabilidad tremenda. Dios, que conoce y ama a Su siervo y tiene Su Mano sobre el latir de su corazón — posiblemente más agitado y abrumado en este momento- le habla con calidez y le da una promesa y una exhortación.

    1:5 “Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida. Como estuve con Moisés, estaré contigo. No te dejaré ni te desamparé.

    Cf. 1:6, 7,9 y 18, Dios da a Josué una exhortación! Que se esfuerce y sea valiente.

    Josué, el hombre:
    Josué no fue criado en un palacio, sino entre los hornos de ladrillo de Egipto. Conoció desde su infancia el dolor de la esclavitud. En su temprana juventud vivió los incomparables días de emoción y expectativa, cuando la Mano del Altísimo se levantó contra Egipto para librar a Su pueblo.

    Por su fidelidad y valentía ganó inmediatamente un lugar de confianza en el corazón de Moisés (Éxodo 2:13; 33: 11). Fue elegido desde un principio como líder de batallas (Ex. 17:9,13).

    Como parte de los doce exploradores que fueron a reconocer la Tierra Prometida, Josué y su compañero Caleb fueron los únicos que confiaron en Jehová e instaron al pueblo a seguir adelante (Números 1:6-10), aun a riesgo de ser apedreados por los incrédulos. Por lo cual fueron los únicos de esa generación que alcanzaron la Promesa de entrar en la Tierra (Núm. 14:30)

    Por mandato directo de Dios, fue nombrado sucesor de Moisés como caudillo y guía del pueblo. (Num. 27:16-23 y reconocido solemnemente delante de todo Israel antes de la muerte de Moisés (Deut. 31)

    Una de las primeras cosas que hizo Josué en los umbrales de la Tierra Prometida, fue tomar una medida de estrategia (cf. Jos. 2)

    Vemos prepararse para el avance a Josué y el pueblo. Acordémosnos de que Josué había sido uno de los 12 exploradores enviados para reconocer a Canaán cuarenta años antes. Ahora él mismo manda en igual misión a dos de los suyos.

    Josué les había encargado especialmente informes sobre Jericó, pues seria la primera plaza fuerte que habría que atacar luego de cruzar el río.
    Cuenta la Biblia que cuando Yahvé concedió la tierra prometida a las “tribus de Israel”, esta ya estaba habitada por lo que tuvieron que enfrentarse a sus moradores originales y mediante guerras. Los moradores eran cananeos y otros “israelitas” (no tenían conciencia todavía de ser tales) que en su momento no habían machado a Egipto

    La primera ciudad con la que se encontraron al salir del desierto y entrar en la tierra prometida fue la poderosa Jericó rica ciudad protegida por grandes murallas que cayeron milagrosamente cuando por indicación divina se tocaron unas trompetas.

    Jericó
    Hace unos diez milenios atras comenzó a construirse Jericó, la primera ciudad fortificada de la historia, probablemente la primera ciudad construida por el hombre. Sólo la traición y el hérem permitió a los israelitas franquear su puerta de tres metros de ancho en un punto de difícil acceso. La ciudad tenía una gran fuente de agua central cuyo origen precedía en el tiempo a Jericó. Ésta comenzó a construirse alrededor de un antiguo oasis. La fuente, circundada por una muralla propia, era el lugar público y cotidiano de reunión. Todos los días del año las tribus acudían allí a beber agua compartiendo abrevadero con las bestias. En una época en la que no existía ni siquiera la cerámica, bebían el agua en sus propias manos entre risas, discusiones y también susurros. No se sabe muy bien cuando aquella fuente, con vida propia al margen de la ciudad, donde todos bebían, hombres y animales, empezó a llamarse la Casa del Agua ” (http://www.infonegocio.com/2222/jerico.html)

    JERICÓ
    fuente: (Dicc. bibl. ed. Certeza)
    (en hebreo, ciudad de la luna). Ciudad situada en una llanura fértil, 250 m bajo el nivel del mar y 7 km al oeste del Jordán, quizás la más antigua del mundo. La han destruido varias veces y edificado de nuevo.
    Aunque los episodios bíblicos en que aparece Jericó son pocos, son importantes; no se menciona en fuentes extrabíblicas antiguas, de modo que es necesario depender mucho de los arqueólogos para obtener información.
    La ciudad ya existía antes del año 5000 a.C., en tiempos prehistóricos, y cuando más tarde la destruyeron, sobre sus ruinas se construyó ca. 2500 a.C. una nueva ciudad que los arqueólogos han llamado la ciudad A, para distinguir los diferentes estratos. A esta siguió en los 2000-1800 a.C. (Edad de Bronce) la ciudad B, que luego (1800-1750) conquistaran los hicsos, quienes la fortificaron y la agrandaron. Esta fue la ciudad C, la que no obstante, sucumbió en 1550 a.C. frente a los embates de un enemigo, probablemente un faraón de Egipto.
    Cuarenta años más tarde se comenzó la reconstrucción y se estableció la ciudad D, que los arqueólogos la han considerado como la Jericó de Jos 6. Sin embargo, las conclusiones referentes al tiempo de la destrucción por Josué no concuerdan entre sí. La fecha de esta hazaña que describe la Biblia es en realidad una de las más discutidas. Watzinger y Sellin, cuyas excavaciones datan de 1907-1909, fecharon la conquista de esta ciudad D en el año 1600 a.C., afirmando que en el tiempo de la invasión israelita Jericó era un montón de ruinas. Según la opinión de Garstang, que en 1930 continuó las excavaciones, la destrucción de Jericó debe haberse producido entre 1400-1375 a.C. En 1952-1957 las nuevas investigaciones realizadas por Kathleen Kenyon parecen confirmar que Jericó era muy pequeña en los siglos XIV y XIII a.C.
    No obstante la maldición de Josué (Jos 6.26), Jericó, conocida como “la ciudad de las palmeras”, todavía estaba habitada en el tiempo de los jueces y Eglón, rey de los moabitas, la conquistó (Jue 3.13). También en el tiempo de David existía allí una pequeña población (2 S 10.5), aunque ya no era más que un centro de comercio para las caravanas. Durante el reinado de Acab (874-854 a.C.), Hiel de Bet-el emprendió una nueva fundación de la ciudad y continuó con la obra aunque al echar el cimiento perdió a su primogénito y, al poner las puertas, a su hijo menor (1 R 16.34; cf. Jos 6.26).
    En tiempos de Elías y de Eliseo, Jericó era un centro de actividad profética (2 R 2.5); y en la época macabea fue de nuevo fortificada por Báquides.
    Cuando en el siglo I a.C. Herodes el Grande levantó a 2 km más al sudeste de las colinas TELL ES-SULTÁN (niveles A-F) la nueva ciudad, y la embelleció con palacios, teatros, hipódromos, parques y acueductos, la llanura de Jericó ya era famosa por sus palmeras de dátiles, sus productos de miel, aceite y especias aromáticas. Gracias a su clima benigno en invierno, Herodes eligió este valle para su residencia invernal.
    De las repetidas visitas que sin duda Jesús hizo a esta ciudad de renombre mundial, los evangelistas registran especialmente el encuentro con el publicano ZAQUEO (Lc 19.1-10) y la curación del ciego BARTIMEO (Mc 10.46-52//).Fuente: (Dicc. Nelson)

    Jericó era una ciudad amurallada como a 8 Kms. al oeste del Jordán y 9 Kms. al norte del mar Muerto, y 30 Kms. al noreste de Jerusalén. No estaba muy lejos el lugar donde Israel acampó antes de que cruzaran el Jordán, cerca del monte Nebo, desde donde se podía ver la “ciudad de las Palmeras” (Deut. 32:49;34:3).
    Estaba situada en el llano, pero al oeste estaba cerca del pie de las montañas, de tal manera que los espías protegidos por Rahab, pudieron alcanzarlas muy fácilmente. Josefo describe a Jericó como un llano fértil. Parece que la mayoría está de acuerdo en que la antigua ciudad estaba situada como a 2 Kms. al noroeste del Jericó moderno donde hay un montículo de 365 ms. de largo por 15 ms. de alto, el cual sostiene cuatro montículos más pequeños. Estaba en la porción dada a Benjamín y era un lugar donde se juntaban los peregrinos que no querían pasar por Samaria al ir o volver de Jerusalén.
    La ciudad romana estaba sobre la base de las montañas occidentales en un plano más alto que la antigua Jericó. En el tiempo de Cristo era un lugar muy importante, que pagaba grandes tributos a la familia real. Ahora es una pequeña y sucia aldea, en donde viven unas cuantas familias en chozas miserables, quizá esto se debe al clima tórrido que hay alrededor del mar Muerto. Todavía se pueden ver ruinas de albañilería romana, especialmente los restos de doce acueductos que anteriormente llevaban el agua de las montañas de Judea y la distribuían sobre el llano de Jericó. Algo de esta albañilería fue reparada en la edad media e hizo posible que pudieran obtener productos tales como trigo, cebada, mijo, higos, uvas y caña de azúcar.
    En el sitio de Jericó antiguo hay una gran fuente de donde brota agua cristalina, actualmente hay un estanque bien construido y un hotel donde los visitantes pueden pasar la noche. No hay muchos visitantes que se hospeden allí, pero miles de peregrinos van de Jerusalén a Jericó y al Jordán cercano, muchos de ellos con el propósito de bañarse en el Jordán. El camino de Jerusalén a Jericó todavía está infestado de ladrones quienes se esconden en las cavernas y aparecen de repente como hacían en el tiempo de Cristo y el buen samaritano.
    Israel fue contado aquí, Números 26:3, 63. Dios habló a Moisés, Números 31:1.
    La ciudad amurallada gobernada por un rey, Josué 2:5,15. Fueron enviados espías, Josué 2.
    Fue tomada por Josué, y maldijo a la persona que la reedificara, Josué 5:13-6:27.
    Fuente: manual de Geografia Biblica

    I. El nombre
    El significado original del nombre Jericó es dudoso. Resulta más simple, tomar el heb.heb. hebreo yƒréÆhcomo si perteneciera a la misma raíz que yaµreµah, ‘luna’, y relacionarlo con el primitivo dios-luna Yarih o Yerah de los semitas occidentales. (Cf. los comentarios de Albright en Archaelogy and the Religion of Israel, eds.eds. edición, editor(es), editado 1953, pp. 83, 91–92, 197 nota 36, y en Annual of the American Schools of Oriental Research 6, 1926, pp. 73–74.)
    Algunos sugieren rwh, ‘lugar fragante (BDBBDB F. Brown, S. R. Driver y C. A. Briggs, Hebrew and English Lexicon of the Old Testament, 1906, pp. 437b, de acuerdo con Gesenius), o como “fundado por (la deidad) Ho” (Palestine Exploration Quarterly 77, 1945, p.13), pero esto es improbable.

    II. Ubicación

    La Jericó del AT generalmente se equipara con el montículo actual de Tell es-Sultan, unos 16 kmkm kilómetro(s) al NO de la actual desembocadura del Jordán en el mar Muerto, 2 kms al NO de la aldea de er-Riha (la Jericó actual), y alrededor de 27 kms al ENE de Jerusalén.
    El imponente montículo en forma de pera tiene alrededor de 400 mm metro(s) de largo de NN norte a SS sur, unos 200 mm metro(s) de ancho en el amplio extremo septentrional, y alrededor de 20 mm metro(s) de espesor. La Jericó herodiana y neotestamentaria está representada por los montículos de Tulul Abu el-Alapq, 2 kmkm kilómetro(s) al OO oeste de la actual er-Riha, por lo que se encuentra al SS sur de la Jericó del ATAT Antiguo Testamento. Las montañas de Judea se elevan abruptamente desde la planicie de Jericó, a poca distancia hacia el O.

    III. Historia

    a. Antes de Josué

    (i) Comienzos. La historia de Jericó es virtualmente un resumen de toda la historia arqueológica de Palestina entre aproximadamente, alrededor de 8000 y aproximadamente, alrededor de 1200 a.C.
    Cada aldea en Jericó debió su existencia al excelente manantial permanente del lugar, y al “oasis” al cual dicho manantial alimenta
    1); en el AT a veces se describe a Jericó como la “ciudad de las palmeras” (Dt. 34.3). Ya aproximadamente, alrededor de 9600/7700 a.C. los cazadores que buscaban alimentos pueden haber tenido un santuario allí, y los agricultores más primitivos de Palestina que se conocen construyeron chozas cerca del manantial.
    A principios del 8º milenio a.C.a.C. antes de Cristo (fecha asignada por el método del carbono 14), se construyó la ciudad más antigua de Jericó, con un muro de piedra con revestimiento, que incluía por lo menos una torre (con escalera empotrada) y casas redondas. Posteriormente se puso de moda construir espaciosas casas rectangulares, y los cráneos de los antepasados venerables (?) se reproducían en retratos de cabezas moldeados en arcilla y de extraordinario realismo
    En los milenios 5º y 4º a.C.a.C. antes de Cristo los ciudadanos de Jericó aprendieron a hacer alfarería, pero finalmente abandonaron el lugar (“neolítico alfarero A y B”, “Jericó IX y VIII” de los libros más antiguos). La antigua Jericó es actualmente la fuente primaria de información sobre la vida sedentaria más primitiva de Palestina.

    (ii) Período histórico primitivo. A partir de aproximadamente, alrededor de 3200 a.C.a.C. antes de Cristo Jericó estuvo nuevamente habitada como aldea con muros y torres de la edad del bronce primitiva, época en la que fueron fundadas localidades que más tarde serían famosas (p. ej. Meguido), contemporáneas de la era de las pirámides de Egipto y la civilización sumeria en Mesopotamia.
    Pero aproximadamente, alrededor de 2300 a.C.a.C. antes de Cristo Jericó pereció violentamente a manos de recién llegados desprovistos de cultura, que finalmente repoblaron el lugar (edad del bronce media I, según Albright; edad del bronce intermedia primitiva/media, según K. M. Kenyon).
    Estos pobladores se fusionaron con los cananeos de la edad del bronce media propiamente dicha (aproximadamente, alrededor de 1900–1600/1550 a.C.a.C. antes de Cristo).
    Bíblicamente se trataba del período de Abraham, Isaac, y Jacob; los restos de la Jericó contemporánea ilustran gráficamente sobre la vida diaria de los vecinos cananeos/amorreos de Abraham que vivían en aldeas. Las tumbas se han preservado mejor que los maltrechos edificios de la ciudad. Condiciones atmosféricas peculiares han permitido la conservación de espléndidas piezas de alfarería, mesas de madera de 3 y 4 patas, banquetas y camas, cajas con incrustaciones de huesos para guardar artículos varios, cestería, platos con frutas y trozos de carne, dagas y brazaletes de metal.

    b. Jericó y el Antiguo Testamento

    (i) La invasión de Josué. Después de aproximadamente, alrededor de 1600 a.C. Jericó fue destruida en forma violenta, probablemente por los faraones imperiales de la dinastía 18ª de Egipto. Después de esto la única ocupación conocida de Jericó (bronce tardío) data principalmente de entre aproximadamente, alrededor de 1400 y 1325 a.C.; virtualmente nada se conoce a partir del ss.ss. siglo(s) XIII a.C.a.C. antes de Cristo, que es la fecha de la conquista israelita.
    Los muros de Garstang de la “edad del bronce tardía”, en realidad datan de la edad del bronce temprana, más de 1000 años antes de Josué, debido a los restos del bronce temprano asociados con ellos, y están recubiertos con material del bronce medio, sólo posteriormente identificados durante las excavaciones de la arqueóloga Kenyon.

    Es posible que en la época de Josué (s XIII a.C.) existiera una pequeña aldea en la parte oriental del montículo, que posteriormente fue completamente erosionada hasta desaparecer. Tal posibilidad no es solamente un punto de vista “armonístico” o heurístico, sino que lo sugieren los vestigios de una considerable erosión en otras aldeas más antiguas de Jericó. Las tumbas demuestran en forma decisiva la importancia de la Jericó de la edad del bronce media (el período patriarcal), aunque en el montículo de la ciudad la mayor parte de la ciudad del bronce medio—aun buena parte de la del bronce temprano que la antecedió—fue erosionada hasta desaparecer entre aproximadamente, alrededor de 1600 y aproximadamente, alrededor de 1400 a.C.

    Si los elementos pudieron causar tanto daño en sólo 200 años, resulta fácil comprender cuánto puede haber hecho la erosión natural en el montículo desierto en los 400 años que transcurrieron entre Josué y la nueva fundación de Jericó por Hiel de Bet-el (1 R. 16.34) en el reinado de Acab. Parecería sumamente probable que los restos borrados por las lluvias de la última ciudad de la edad del bronce tardía se encuentren actualmente bajo la carretera moderna y las tierras cultivadas a lo largo del lado oriental del montículo de la ciudad, como ha ocurrido con la pendiente principal del montículo que desciende de oeste a E.
    Es extremadamente dudoso que una excavación (aun cuando fuera permitida) diera muchos resultados en la actualidad. Sabemos que el relato de Jos. 3–8, en el que figura la caída de Jericó, refleja fielmente las condiciones de la zona y su topografía, mientras que la comandancia de Josué está narrada de manera realista. Los temblores de tierra, de origen providencial, siguen siendo una sugerencia válida, aun cuando sus muros del “bronce tardío” (en realidad del bronce temprano) actualmente no cuentan como prueba directa de la época de Josué).

    Sobre el mando de Josué.
    (ii) De Josué a Nehemías.
    Durante siglos no se hizo esfuerzo alguno por reconstruir el montículo de la ciudad de Jericó, por temor a la maldición de Josué (Jos. 6.26), pero todavía se frecuentaba el manantial, como también el oasis, en donde quizás existía un caserío. En la época de los jueces, Eglón rey de Moab ocupó temporariamente el oasis (Jue. 3.13), y los enviados de David se quedaron allí un tiempo, después de haber sido ultrajados por Hanún de Amon (2 S. 10.5; 1 Cr. 19.5); el “blocao” puede haber sido un puesto de guardia en este período (s. X a.C.: Albright y Wright).
    Luego en el reinado de Acab (aproximadamente, alrededor de 874/3–853 a.C.) Hiel de Bet-el volvió a fundar la Jericó propiamente dicha, y finalmente cumplió la antigua maldición con la pérdida del mayor y el más joven de sus hijos (1 R. 16.34).
    Esta humilde Jericó de la edad del hierro fue la de Elías y Eliseo (2 R. 2.4–5, 18–22), y fue en las llanuras de Jericó donde los babilonios capturaron a Sedequías, el último rey de Judá (2 R. 25.5; 2 Cr. 28.15; Jer. 39.5; 52.8).
    Los restos de esta Jericó (ss. IX-VI a.C.a.C. antes de Cristo) son muy fragmentarios (de lo cual nuevamente tenemos que culpar a la erosión), pero bastante concretos: edificios, alfarería, y tumbas; es probable que los babilonios hayan destruido el lugar en 587 a.C.a.C. antes de Cristo.

    Después del exilio todavía existió una modesta Jericó en la época de los persas. Alrededor de 345 habitantes de Jericó retornaron con Zorobabel (Esd. 2.34; Neh. 7.36), y sus descendientes ayudaron en la reparación de los muros de Jerusalén en 445 a.C. antes de Cristo bajo Nehemías (Neh. 3.2); un sello en un recipiente cerámico (del ss. IV a.C. aprox.), “perteneciente a Agar (hija de) Urías”, es el último recuerdo histórico de la Jericó del ATAT Antiguo Testamento.

    c. La Jericó del Nuevo Testamento

    En la época del NT la ciudad de Jericó estaba ubicada al SS sur del montículo antiguo. En esa región Herodes el Grande (40/37–4 a.C.a.C. antes de Cristo) y sus sucesores construyeron un palacio de invierno con jardines ornamentales, cerca de los famosos jardines de palmeras y bálsamo que daban buenas rentas. Se han excavado ruinas fragmentarias que pueden estar relacionadas con estos grandes edificios.

    En los alrededores de la Jericó del NTNT Nuevo Testamento Cristo curó a unos ciegos, incluido Bartimeo (Mt. 20.29; Mr. 10.46; Lc. 18.35). Zaqueo (Lc. 19.1) no era el único judío rico que tenía su casa en este distingido distrito. La inmortal historia del buen samaritano se desenvuelve en la angosta carretera infestada de bandidos que va de Jerusalén a Jericó (Lc. 10.30–37).

    b. Otros

    Sir Charles Warren cavó pozos en Jericó alrededor de 1868 con poco resultado. La primera excavación científica que se llevó a cabo allí fue la de Sellin y Watzinger (Jericho, 1913), pero no pudieron fechar correctamente los elementos que encontraron. Aparte de sus errores sobre la “Jericó de Josué”.
    Garstang en 1930–6 puso a la arqueología del lugar sobre una base segura.
    La investigadora Kenyon analizó los resultados de Garstan en Palestine Exploration Quarterly.

    Detallados informes preliminares de las excavaciones de K. M. Kenyon entre 1952 y 1958 aparecen en Palestine Exploration Quarterly.

    ¿Es la Biblia exacta acerca de la destrucción de las murallas de Jericó?

    En el Viejo Testamento en el capítulo 6 de Josué, nosotros tenemos una historia de los Israelitas tomando la ciudad de Jericó cuando ellos entraron a la Tierra Prometida después de andar deambulando por el desierto durante 40 años. Según cuenta la Bíblia, después de que los Israelitas marcharon alrededor de la ciudad una vez al día durante seis días, en el cual el séptimo día ellos marcharon alrededor de la ciudad siete veces. En la séptima vuelta, los sacerdotes soplaron las trompetas, las personas gritaron y las paredes se cayeron totalmente.
    La primera gran excavación del sitio de Jericó, localizada en el valle del sur de Jordania, en Israel, fue llevado a cabo por un equipo alemán entre 1907 y 1909. Ellos encontraron ladrillos de barro amontonados en la base del montículo de tierra en la cual la ciudad se construyó. No fué hasta que una arqueóloga británica llamada a Kathleen Kenyon excavó nuevamente el sitio con métodos modernos en los años cincuenta en lo que se entendió lo que éstos montones de ladrillos eran. ¡Ella determinó que ellos eran parte de la pared de la ciudad que se había derrumbado cuando la ciudad fué destruida!

    Descripción: Una sección de los ladrillos caídos de la pared de Jericho
    La historia en la Biblia sigue para decir que cuando las paredes se derrumbaron, los Israelitas atacaron la ciudad y le prendieron fuego. Los arqueólogos encontraron evidencia de una gran destrucción por fuego exactamente como la Biblia menciona. Kenyon escribió en su informe de la excavación, “La destrucción fué completa. Las paredes y pisos estaban teñidos de negro o se enrojecieron por el fuego y cada cuarto estaba lleno de ladrillos caídos, maderas, y utensilios de casa; en la mayoría de los cuartos las ruinas caídas estaban completamente quemadas.”

    ¿Qué ocasionó que las sólidas paredes de Jericó se derrumbasen? La explicación más lógica es un terremoto. Pero la naturaleza de aquel terremoto fué inusual. Golpeó de semejante manera que permitió que una porción de la pared de la ciudad en el lado norte del sitio permaneciera en pié, mientras que en todas las otras partes la pared se cayó. La casa de Rahab se localizó evidentemente en el lado norte de la ciudad. Ella era la ramera de Canaán que escondió a los Israelitas espías que habían venido a investigar la ciudad. La Biblia dice que su casa estaba construida contra la pared de la ciudad. Antes de retornar al campamento Israelita, los espías le dijeron a Rahab que trajera a su familia a su casa y que ellos se salvarían. Según la Biblia, la casa de Rahab fué salvada milagrosamente mientras que el resto de la pared de la ciudad se cayó. Esto es exactamente lo que los arqueólogos encontraron. La pared del lado norte de la ciudad se mantiene conservada con casas contruidas contra la pared misma.

    El tiempo del terremoto y la manera en las que tumbó selectivamente la pared de la ciudad hace pensar en alguna otra cosa que una desastre natural. Una Fuerza Divina fué puesta en marcha. En el Nuevo Testamento nosotros leemos “Por la fé cayeron los muros de Jericó después de rodearlos siete días. Por la fé Rahab la ramera no pereció juntamente con los desobedientes, habiendo recibido a los espías en paz” (Hebreos 11:30-31).

    fuente:
    http://www.ChristianAnswers.Net/spanish,Christian Answers Network
    PO Box 200 ,Gilbert AZ 85299, http://www.christiananswers.net/spanish/q-abr/abr-a011s.html

    Las Murallas de Jericó
    By conham
    Cuando los israelitas destruyeron Jericó, las murallas, la Casa del Agua y el resto de edificaciones quedaron reducidos a montones de barro, escombros y cenizas. Todos sus habitantes murieron, sólo Rahab la ramera traidora y su familia se salvaron porque así lo dispuso Yahvé. Ante las ruinas de Jericó el rey de los israelitas dijo: Maldito de Yahvé quien se ponga a reedificar esta ciudad. Desde el siglo pasado arqueólogos de todo el mundo han excavado en Palestina en busca de las ruinas. A comienzos de este siglo los arqueólogos alemanes Sellin y Watzinger descubrieron la doble muralla. Posteriormente arqueólogos italianos han continuado los trabajos. Después de meses de excavaciones, Lorenzo, uno de los arqueólogos contratados por la Universidad La Sapienza de Roma, ha localizado los restos de la puerta y la fuente central de Jericó en los antiguos territorios ocupados por Israel en el año 1967 y devueltos recientemente. Entre la tierra donde estaba enterrada la fuente de la Casa del Agua, Lorenzo ha encontrado una anillo con un extraño sello, dos serpientes entrelazadas que se muerden entre sí ” fuente: http://www.infonegocio.com/2222/jerico.html

    A modo de introducción La ciudad de Jericó, dista de Jerusalén a sólo 34 kilómetros.

    “La ciudad más baja del mundo, situada a 250 metros bajo el nivel del mar y a 10 kilómetros, al norte del Mar Muerto, rodeada de campos
    cultivados y estanques de agua, tan azules como piedras preciosas engarzadas, en una joya. El manantial que ha convertido Jericó en un oasis, Ein-al-Sultan, esta relacionado con el profeta Eliseo, quien purificó el agua con sal a pedido de los habitantes de Jericó, como se dice en II Reyes (2,19-22)”[1].
    Jericó fue la primera ciudad sitiada, destruida, cuando los Israelitas comenzaron la conquista de la tierra Prometida,relatada por el Libro de Josué.

    A pesar de la maldición de Josué: ¡Maldito sea delante de Yahveh el hombre que se levante y reconstruya esta ciudad (de Jericó)! (Jos 6,26), fue construida dos veces más, es cierto que no en el mismo lugar. La primera de ellas fue la “Jericó Hedoriana”, cuya vida fue corta,
    pues conoció su esplendor durante el períódo Asmoneo y Herodiano y fue destruida aproximadamente en el año 70 d.C. Esta segunda Jericó fue la que conoció Jesucristo en su vida terrena.

    “Las últimas exploraciones arqueológicas han puesto al descubierto un vasto complejo de canalizaciones para el agua de las alejadas fuentes (…) y los restos de los cinco acueductos que repartían por toda la ciudad a una y a otra parte del valle. Ahora se comprende el testimonio de Josefo cuando escribe que el valle estaba cubierto de estanques y jardines”[2].

    El Eclesiástico nos habla de los rosales en Jericó (Eclo 24,14).
    “Por los historiadores Estrobón, Plinio y Josefo sabemos que Jericó fue un gran centro comercial, productor y exportador de sustancias
    medicinales y aromáticas, particularmente bálsamo. Y fuentes talmúdicas añaden que existían en la ciudad una importante comunidad judía y gran números de sacerdotes”[3].

    La tercera Jericó nació durante el período bizantino.
    Jericó es la ciudad más baja de la tierra, a 370 metros bajo el nivel del mar y es la más antigua de las poblaciones actuales
    mencionadas en la Sagrada Biblia, y de las que se tiene noticia. Sin embargo, no se encuentra en el mismo lugar geográfico de aquella que fue destruida por el Pueblo Hebreo[4], cuando Josué inició la conquista de aquella tierra que Dios les había prometido a los patriarcas y a Moisés: He bajado para librarle de la mano de los egipcios y para subirle de esta tierra a una tierra buena y espaciosa; a una tierra que mana leche y miel, al país de los cananeos, de los hititas, de los amorreos, de los perizitas, de los jivitas y de los jebuseos (Ex 3,8).

    En el Antiguo Testamento se la denomina también: La ciudad de las Palmeras (Jue 3,13).

    El Verbo Encarnado tuvo que transitar por dicha ciudad varias veces por año, pues su actividad apostólica lo llevaba a predicar y realizar milagros en todo el territorio de Israel[5], y porque por ley debía subir tres veces al Templo de Jerusalén para cumplir el mandato de Dios[6].

    La ciudad de Jericó era “una etapa obligada antes de emprender la travesía del desierto hacia Jerusalén. Entonces no había otro
    camino desde esa parte del Jordán. Y era el mismo caso para la vuelta”[7].

    “Teniendo en cuenta el peligro que suponía para los Galileos atravesar la Samaría cuando subían a Jerusalén[8], organizaban sus viajes por el Valle del Jordán a través de la Perea. De esta forma desde Jericó se iniciaba realmente la “subida a Jerusalén”[9].

    Menciona la Sagrada Escritura a Jericó en estas oportunidades
    La ciudad de Jericó
    Números 22,1
    Posición
    Números 26,3-63
    Estepas de Moab… a la altura de Jericó
    Deuteronomio 32,48-52
    Monte de Nebo… frente a Jericó
    Josué 2,1-24
    Los espías de Josué en Jericó
    Josué 3-4
    Paso del Jordán Guilgal
    Josué 6-7
    Toma de Jericó
    Josué 16,1-10
    La tribu de Efraím. Límites
    Josué 18,21
    La tribu de Benjamín. Límites
    Jueces 3,13
    “La ciudad de las Palmeras”
    1º Rey 16,34
    Reconstrucción bajo el reinado de Ajab por Jiel
    2º Rey 2,1-18
    Los Profetas Elías y Eliseo
    2º Rey 2,19-22
    Eliseo sana las aguas saladas
    2º Rey 25,5
    … estepas de Jericó
    Esdras 2,34
    Los hombres de Jericó
    Nehemías 7,36
    Eclesiástico 24,14
    Famosas por sus rosas
    San Mateo 20,29-34
    Los dos ciegos de Jericó
    San Marcos 10,46-43
    El ciego de Jericó
    San Lucas 18,35-43
    San Lucas 10,29-37
    La parábola del Buen Samaritano
    San Lucas 19,1-10
    Zaqueo en el sicómoro
    Hebreos 11,30
    “Por la fe cayeron los muros de Jericó”

    La Jericó Actual
    “Los terremotos fueron la causa principal de que la población fuera abandonando la Jericó Herodiana y se refugiara aquí a la largo
    del período Bizantino”[10].

    En la actualidad, Jericó tiene 6.000 habitantes, en su mayoría son musulmanes.

    “Debido al clima tropical del verano y muy suave en invierno, se produce gran variedad de frutos, del naranjo a la papaya, que
    constituyen la riqueza de Jericó”[11].

    Jericó cuenta con una Iglesia perteneciente a la Custodia de Tierra Santa, dedicada a “Cristo, el Buen Pastor”. Vecino a la Iglesia se encuentra la Escuela Franciscana, a la que asisten un 90 % de estudiantes musulmanes.

    [1] Imágenes de Tierra Santa,Palphot, pág. 59.
    [2] FLORENTINO DIEZ, Guía de Tierra Santa, Verbo Divino, Madrid, 1993, pág. 207-208.
    [3] FLORENTINO DIEZ, Guía de Tierra Santa, Verbo Divino, Madrid, 1993, pág. 208-209.
    [4] Cf. Jos 6,1-27.
    [5] Y fue predicando en las sinagogas de toda la Galilea y expulsando demonios (Mc 1,39).
    … Jesús ya no podía entrar públicamente en ninguna ciudad, sino que debía quedarse afuera, en lugares desiertos. Y acudían a él de todas partes (Mc 1,45): Lo seguían grandes multitudes que llegaban de Galilea, de la Decápolis, de Jerusalén, de Judea y de la Transjordania (Mt 4,25).
    Enseñaba en sus sinagogas y todos los alababan (Lc 4,15).
    También en las otras ciudades debo anunciar la Buena Noticia del Reino de Dios, porque para eso he sido enviado. Y predicaba en las sinagogas de toda Judea (Lc 4,43-44).
    [6] Cf. Deut 16,1-17.
    [7] FLORENTINO DIEZ, Guía de Tierra Santa, Verbo Divino, Madrid, 1993, pág. 206.
    [8] Sucedió que como se iban cumpliendo los días de su asunción, él se afirmó en su voluntad de ir a Jerusalén, y envió mensajeros delante de sí, que fueron y entraron en un pueblo de samaritanos para prepararle posada; pero no le recibieron porque tenía intención de ir a Jerusalén
    (Lc 9,51-53).
    [9] FLORENTINO DIEZ, Guía de Tierra Santa, Verbo Divino, Madrid, 1993, pág. 209.
    [10] FLORENTINO DIEZ, Guía de Tierra Santa, Verbo Divino, Madrid, 1993, pág. 211.
    [11] FLORENTINO DIEZ, Guía de Tierra Santa, Verbo Divino, Madrid, 1993, pág. 211.

    Los cananeos
    Necesitamos saber algo en cuanto a Canaán. El pueblo del país, los cananeos, eran descendientes de Canaán hijo de Cam. Adoraban a Baal el dios del sol. Era un pueblo malvado e idólatra, y la matanza de niños en sacrificio era parte de su religión.
    Su inmoralidad llegaba a límites insospechados. Esta es la verdadera explicación de por qué Dios encargó a Israel que ejecutara sobre ellos un juicio tan terminante (Deut. 7:1-5)
    Semejante destrucción de la vida puede parecer horrible a menos que recordemos que Dios prohibió a los hijos de Abraham que entrasen en la Tierra Prometida hasta que Él pudiera dar a estos pueblos paganos mas de 400 años de misericordia.(Gen. 15:16)

    Ya en la destrucción de Soborna y Gomorra Dios les había advertido, pero en nada habían cambiado. Ahora Dios se proponía quebrantar su poder y dar la tierra a los israelitas.
    La exterminación de los dos reyes de los amorreos al otro la¬do del Jordán debiera haber sido una última lección a las na¬ciones inicuas. Si todos, como Rahab, hubiesen confesado su fe en el Dios de Israel (2:9-11) pudieron haber sido salvados,
    En aquel tiempo no había diarios, ni prensa, ni radio, ni tele¬visión, sin embargo ¡El pueblo de Dios era famoso! Lee el testimonio de Rahab (2:9-11)

  2. MARCELO
    dic 28, 2009 @ 02:05:11

    PAULO, ME PEDISTE AYUDA POR EL TEMA JERICO, HASTA AHORA, HAS COLOCADO MUCHO MATERIAL SOBRE ARQUEOLOGÍA, PERO…, PASAS POR ALGO UNA DISCUSIÓN IMPORTANTE A NIVEL ACADÉMICO, NO EXISTEN LAS CRONOLOGÍAS PERFECTAS Y VEINTE AÑOS DE MARGEN DE ERROR SON MUCHAS, AHÍ ESTA TAMBIÉN MUCHO DEL PORQUE A VECES LA CIENCIA NO LOGRA FIJAR ALGUNA DESTRUCCIÓN CON LO SUCEDIDO EN LAS ESCRITURAS, PRECISAMENTE PORQUE NO HAY CRONOLOGÍAS PERFECTAS SINO ESTIMATIVAS. ADEMAS MUCHA INFORMACIÓN CENTÍFICA ESTA AMAÑADA SEGÚN LA IDEOLOGÍA DEL CIENTÍFICO. POR EJEMPLO, SOLO MUY POCOS HOMBRES DE CIENCIA ACEPTAR ERRORES, LA MAYORÍA PECAN DE EGOCENTRISMO COMO CUALQUIER BUEN PEDANTE DE ESTE MUNDO. ENTRE LOS TIPOS QUE ENTENDIERON QUE ALGO NO FUNCIONABA BIEN EN LOS ARGUMENTOS EN CONTRA DE DIOS ESTABA GOULD, LAMENTABLEMENTE FALLECIDO. NO LE VAS A PEDIR POR EJEMPLO, A DAWKINS QUE ACEPTE QUE JERICO FUE DESTRUIDA COMO DICE LAS ESCRITURAS, ESE TIPO AUNQUE TENGA LA VERDAD POR DELANTE, JAMAS LA DIRÍA PORQUE SE LE DERRUMBARÍA TODA LA ESTANTERÍA DE SU IDEOLOGÍA.

  3. MARCELO
    dic 28, 2009 @ 02:06:27

    NO SE PORQUE RAZÓN SALIO TAN MAL MI COMENTARIO, SE COMIÓ EL SISTEMA LA MITAD DE MIS PALABRAS…

  4. pauloarieu
    dic 28, 2009 @ 03:02:31

    Si,Marcelo.Lo se que te pedi ayuda. Solo puse articulos.Estoy armando algo,pero igual,cuento con tus argumentos, que me son muy utiles.Por eso te pedi ayuda,porque creo que Dios te da claridad en la reflexion.

  5. pauloarieu
    dic 28, 2009 @ 03:08:18

    No hay nada tuyo ni en SPAM ni en la basura.

  6. pauloarieu
    dic 28, 2009 @ 06:07:58

    Marcelin:
    El hecho de que Israel abandonase la esclavitud durante la última, a mitad del segundo milenio a. C. es algo que está sujeto a dudas y discusiones.
    Muy pocos eruditos podrían fechar el Éxodo más allá de una duración de tiempo de dos siglos y medio (1450-1200).
    Dado que no hay referencias o incidentes en el libro del Éxodo que pueden ser definitivamente relacionadas con la historia de Egipto, poder fechar el momento demanda ulteriores investigaciones.

    Respecto a una fecha más específica de la era mosaica, dos clases de evidencias pueden garantizar una cuidadosa investigación, y minucioso examen: la arqueológica y la bíblica. Hasta ahora, ninguna ha proporcionado una conveniente respuesta que obtenga el apoyo de los eruditos del Antiguo Testamento.

    La caída de Jericó, que ocurrió dentro del medio siglo siguiente al Éxodo, está todavía sujeta a una fecha arqueológica que se balancea entre aproximadamente dos siglos (1400-1200).
    Las recientes excavaciones han confirmado antiguos hallazgos y conclusiones para su reexamen. Garstang, que excavó Jericó (1930-1936), razonó que la invasión de Josué está mejor fechada alrededor de 1400 a. C.

    Miss Kathleen Kenyon mantiene que los hallazgos sobre los cuales estaban basadas estas conclusiones, proceden de la primitiva Edad del Bronce (tercer milenio) y que virtualmente no resta nada de los siglos durante los cuales se fechan la ocupación israelita (1500-1200). En consecuencia, ella afirma que su reciente excavación (1952-1956) no arroja luz alguna sobre la destrucción de Jericó. Mientras que Garstang fechó la última cerámica procedente de la Edad del Bronce, no más tarde de 1385 a. C., Kenyon prefiere una fecha más tardía 1350-1325 a. C.
    Ya que esto representa la ocupación de la Edad del Bronce, ella fecha la destrucción de Jericó por los israelitas en el tercer cuarto del siglo XIV.
    Albright, Vincent, de Vaux y Rowley están a favor de la última mitad del siglo XIII para la caída de Jericó bajo Josué.
    Los exámenes de la superficie de la cerámica en la Arabia y la Transjordania, indican que los reinos moabitas, amonitas y edomitas no fueron establecidos hasta el siglo XIII.

    Todo esto no ha sido confirmado por extensas excavaciones, por lo que esa cerámica que corresponde a esa zona puede todavía estar sujeta a posteriores reajustes cronológicos.

    Wright y Albright independientemente concluyeron que la última cerámica procedente de la «era Josué» de Garstang, está mejor fechado en la segunda mitad del siglo XIV. Ambos, sin embargo, datan la calda de Jericó en el siglo XIII.
    Vincent y De Vaux sugieren 1250-1200 a. C.

  7. pauloarieu
    dic 28, 2009 @ 06:32:01

    Hola Marcelin.
    Resulta que muchos historiadores honrados y deseosos de tener una explicación seria más allá de lo divino se afanaron por analizar posibilidades realistas para la caída del muro.

    Se destinó dinero y esfuerzo y se apuntaron posibilidades lógicas y que podrían ser perfectamente reales para explicar la misteriosa demolición.
    Por ejemplo existe la posibilidad de una resonancia con la frecuencia de la muralla pero también hubiera fácilmente podido haber grietas internas que con la erosión fueron debilitando unas estructuras aparentemente sólidas.

    Se habla de un posible y leve seísmo casi imperceptible para personas pero fatal para estructuras poco flexibles o un derrumbamiento por un erróneo diseño de los cimientos que no pudieron soportar en las inmediaciones, el peso de un ejército de judíos asediantes.

    Simulaciones siguiendo el más estricto rigor científico demuestran que todas estas posibilidades son factibles y el problema radica sobre todo en decidir cuál de ellas fue la que sucedió.

    Las investigaciones seculares, al dia de hoy,
    estan en la teoria de que La murallas de Jericó cuando los “Israelitas” llegaron, ya estaban derruidas y la ciudad había sido conquistada (y parece que semi-abandonada o al menos en declive) en otra época.

    los arqueólogos actuales creen que no hubo ningún hecho extraño. La ciudad había sido conquistada mucho tiempo antes. En su momento, Jericó había sido asediada con la maquinaria de la época diseñada a tal fin por tecnologías sumerio-acadias. Se utilizaban ya arietes y un tipo primitivo de torretas de asalto. Jericó fue vencida y esa victoria, pasado el tiempo, se la auto atribuyeron los israelitas realzando así su historia militar.
    Asi estan las cosas, debido a las investigaciones arqueologicas.
    saludos

  8. pauloarieu
    dic 28, 2009 @ 15:01:12

    Desmoronando las murallas de Jericó
    Después de 70 años de excavaciones intensivas en la tierra de Israel, los arqueólogos han considerado erróneamente, que “Los hechos de los patriarcas son legendarios, los Israelitas no moraron en Egipto o hicieron un éxodo, no conquistaron la tierra, ni hay cualquier mención del imperio de David y de Solomon. los Israelitas nunca estuvieron en Egipto, no vagaron en el desierto, no conquistaron la tierra en una campaña militar y no la traspasaron a las 12 tribus de Israel. La monarquía unida de David y de Solomon, que es descrito por la biblia como el poder regional, era en la mayoría un reino tribal pequeño. Los israelitas adoptaron monoteísmo solamente en el período de disminución de la monarquía y no en el Monte Sinai.
    La mayoría de los que ahora se ocupan del trabajo científico que caen dentro de las esferas de la biblia, la arqueología y la historia del pueblo judío – y que alguna vez ingresaron en el campo en busca de prueba para corroborar la historia de la Biblia – ahora están de acuerdo en que los acontecimientos históricos referentes a las etapas de la aparición del pueblo judío son radicalmente diferentes de lo que dice esa historia.
    Aunque los datos de estas presuntas deducciones arqueológicas, todavía no ha entrado en la consciencia pública, no se cuantos años mas será ignorada por el publico en general, levantándose fuerte oposición.
    La arqueología en tierra de Israel está terminando un proceso que equivale a una revolución científica en su campo. Está lista para confrontarse con los resultados de la erudición bíblica y de la historia antigua. Pero al mismo tiempo, somos testigos de un fenómeno fascinante en el cual todo esto es sencillamente ignorado por el público israelí. Muchos de los resultados mencionados aquí se han sabido por décadas. La literatura profesional en las esferas de la arqueología, de la biblia y de la historia del pueblo judío se ha dirigido a ella en docenas de libros y en centenares de artículos. Incluso si no todos los eruditos aceptan los argumentos individuales que informan los ejemplos que cité, la mayoría han adoptado sus puntos principales.
    Sin embargo, estos puntos de vista revolucionarios no están penetrando en la consciencia pública. Hace un tiempo atrás, el profesor de historia Nadav Néeman, publicó un artículo en sección de cultura y literatura de Ha’aretz titulado “Para quitar la Biblia del estante judío”, pero no hubo protesta pública. Se percibe cualquier tentativa de cuestionar la confiabilidad de las descripciones bíblicas como una tentativa de minar “nuestro derecho histórico a la tierra” y como romper el mito de la nación que está renovando el reino antiguo de Israel. Estos elementos simbólicos constituyen un componente tan crítico de la construcción de la identidad israelí que cualquier tentativa de llamar la atención acerca de su veracidad encuentra hostilidad o silencio. Es de un cierto interés que tales tendencias dentro de la sociedad secular israelí van de común acuerdo con la perspectiva entre los grupos cristianos educados. He encontrado una hostilidad similar como reacción a las conferencias que he dictado en el exterior a los grupos de amantes cristianos de la biblia, aunque lo qué los trastornaron era el desafío a las fundaciones de su creencia religiosa fundamentalista.
    Resulta entonces que parte de la sociedad israelí está lista para reconocer la injusticia que se hizo a los habitantes árabes del país y está dispuesta a aceptar el principio de iguales derechos para las mujeres – pero no está lista a adoptar los hechos arqueológicos que rompen el mito bíblico. El soplo a las fundaciones míticas de la identidad israelí es aparentemente demasiado amenazador.

    La arqueología de Palestina:
    se desarrolló como ciencia en una fecha relativamente temprana, al final del siglo 19, principios del 20, en tándem con la arqueología de las culturas imperiales de Egipto, de Mesopotamia, de Grecia y de Roma. Esas potencias con vastos recursos fueron el primer blanco de los investigadores, que buscaban evidencia impresionante a partir del pasado, generalmente al servicio de los grandes museos en Londres, París y Berlín. Esa etapa pasó con eficacia sobre Palestina, con su diversidad geográfica fragmentada. Las condiciones en Palestina antigua eran inhospitalarias para el desarrollo de un reino extenso, y ciertamente ningún gran proyecto tales como las tumbas egipcias o los palacios de Mesopotamia se habrían podido establecer allí. De hecho, la arqueología de Palestina no fue engendrada por iniciativa de los museos sino emanada por motivos religiosos.
    El empuje principal detrás de la investigación arqueológica en Palestina era la relación del país con las Sagradas Escrituras. Los primeros excavadores en Jericó y Shechem (Nablus) eran investigadores bíblicos que buscaban los restos de las ciudades citadas en la Biblia. La arquaeología tomó ímpetu con la actividad de William Foxwell Albright, que dominó la arqueología, la historia y la lingüística de la tierra de Israel y del Cercano Oriente antiguo.
    Albright, americano cuyo padre era sacerdote de descendencia chilena, comenzó a excavar en Palestina en los años 20. Su anunciado acercamiento era que la arquaeología era el medio científico principal para refutar las afirmaciones críticas contra el veracidad histórica de las historias de la biblia, particularmente ésas de la escuela de Wellhausen en Alemania.
    La escuela de la crítica bíblica que se desarrolló en Alemania a comienzos de la segunda mitad del siglo 19, del cual Julian Wellhausen era una figura principal, desafió la historicidad de la Biblia y afirmaba que la historiografía bíblica fue formulada, y en gran medida “inventada,” durante el exílio babilónico. Eruditos de la biblia, los alemanes en particular, afirmaban que la historia de los hebreos, como una serie consecutiva de acontecimientos que comenzaban con Abraham, Isaac y Jacob, y procediendo con el traslado a Egipto, a la escalvitud y al éxodo, y a terminando con la conquista de la tierra y del establecimiento de las tribus de Israel, no era no más que una reconstrucción tardía de acontecimientos con un propósito teológico.
    Albright creyó que la biblia es un documento histórico, que reflejaba básicamente la realidad antigua.
    Estaba convencido de que si los restos antiguos de Palestina fueran desenterrados, otorgarían la prueba inequívoca de la verdad histórica de los acontecimientos referentes al pueblo judío en su tierra.
    La arqueología bíblica, que desarrolló Albright y sus alumnos, trajo de una serie de intensas excavaciones en importantes sitios bíblicos: Megiddo, Lachish, Gezer, Shechem (Nablus), Jericho, Jerusalén, Ai, Giveon, Beit She’an, Beit Shemesh, Hazor, Ta’anach y otros.
    La forma era recta y clara: cada hallazgo que se descubría contribuiría a la reconstrucción de un cuadro armonioso del pasado. Los arqueólogos, que adoptaron entusiásticamente el acercamiento bíblico, precisados en una búsqueda para desenterrar el “período bíblico”: el período de los patriarcas, las ciudades canaaneas que fueron destruidas por el Israelitas mientras conquistaron la tierra, los límites de las 12 tribus, los sitios del período de establecimiento, caracterizados por las “cerámicas del establecimiento,” las “puertas de Salomón” en Hazor, Megiddo y Gezer, “los establos de Solomon” (o Ahab), “minas del Rey Solomon” en Timna – y hay algunos que siguen trabajando duro y han encontrado el Monte Sinaí (en el Monte Karkoum en el Negev) o el altar de Josué en el Monte Ebal.

    La crisis.
    Lentamente, las grietas comenzaron a aparecer en el cuadro. Paradojicamente, una situación fue creada en la cual la superabundancia de resultados comenzó a minar la credibilidad histórica de las descripciones bíblicas en vez de reforzarlas. Se alcanza una etapa de la crisis cuando las teorías en el marco de la tesis general no pueden solucionar un número cada vez más grande de anomalías. Las explicaciones llegan a ser laboriosas y poco elegantes, y los pedazos no encajan juntos suavemente. Aquí están algunos ejemplos de cómo se derrumbó el cuadro armonioso.

    Edad de los Patriarcas:
    Los investigadores encontraron difícil de alcanzar un acuerdo en cual período arqueológico coincidía la edad de Patriarcas. ¿Cuándo vivieron Abraham, Isaac y Jacob? ¿Cuándo era la cueva de Machpelah (tumba de los patriarcas en Hebron) comprada para servir como el lugar de entierro para los patriarcas y las matriarcas? Según la cronología bíblica, Salomón construyó el templo 480 años después del éxodo de Egipto (1 Reyes 6:1).
    A ése tenemos que agregar 430 años de la estancia en Egipto (Éxodo 12:40) y las extensas vidas de los patriarcas, produciendo una fecha en el siglo 21 ACE para el traslado de Abraham a Canaan.
    Sin embargo, no hay evidencia descubierta que pueda sostener esta cronología. Albright discutió a principios de los años 60 en favor de asignar las andanzas de Abraham en la edad del bronce medio (siglos 22 a 20 ACE).
    Sin embargo, Benjamin Mazar, el padre de la rama israelí de la arqueología bíblica, propuso identificar el antecedente histórico de la edad de Patriarcas mil años más tarde, en el siglo 11 ACE – que la pondría en el “período de establecimiento”.
    Otros rechazaron la historicidad de las historias y las vieron como leyendas ancestrales que fueron contadas en el período del reino de Judea.
    En cualquier caso, el consenso comenzó a agrietarse.

    El éxodo de Egipto, el peregrinaje en el desierto y el monte Sinaí:
    Muchos documentos egipcios que tenemos no hacen ninguna mención de la presencia de Israelitas en Egipto y también mantienen silencio sobre los acontecimientos del éxodo.
    Auqnue sabemos que los egipcios ocultaban la informacion que no les interesaba y ademas que mentían, pero esto hay que poder documentarlo bien.
    Muchos documentos mencionan la costumbre de pastores nómadas entrando en Egipto durante períodos de sequía y hambre, y para acampar en los bordes del delta del Nilo.
    Sin embargo, esto no era un fenómeno solitario: tales acontecimientos ocurrieron con frecuencia a través de millares de años y eran difícilmente excepcionales.
    Generaciones de investigadores intentaron localizar el monte Sinaí y los campamentos de las tribus en el desierto. A pesar de estos esfuerzos intensivos, ni un solo sitio se ha encontrado que pueda corresponder con la narración bíblica.
    La potencia de la tradición ahora ha conducido a algunos investigadores a “descubrir” el monte Sinaí en el Hijaz norteño o, según lo mencionado ya, en el monte Karkoum en el Negev. Estos acontecimientos centrales en la historia de los Israelitas no se corroboran con documentos externos a la biblia o en resultados arqueológicos. La mayoría de los historiadores convienen hoy que en el mejor de los casos, la estancia en Egipto y el éxodo ocurrió en algunas familias y que su historia privada fue ampliada y “nacionalizada” para adecuarla a las necesidades de la ideología teológica.

    La conquista: uno de los acontecimientos formadores del pueblo de Israel en la historiografía bíblica es la historia de cómo la tierra fue conquistada de los canaaneos. Con todo las dificultades extremadamente serias han aparecido precisamente en las tentativas de localizar la evidencia arqueológica para esta historia.
    Las repetidas excavaciones de varias expediciones en Jericho y Ai, las dos ciudades cuya conquista se describe con mayores detalles en el libro de Josué, han probado ser muy decepcionante. A pesar de los esfuerzos de los excavadores, apareció que en la última parte del siglo 13 ACE, al final de la última edad de bronce, que es el período convenido para la conquista, allí no había ninguna ciudad en ningún sitio, y por supuesto ninguna muralla que pudieran ser derribadas. Naturalmente, explicaciones fueron ofrecidas para estas anomalías. Algunos afirmaron que las paredes alrededor de Jericho fueron lavadas por la lluvia, mientras que otros sugirieron que paredes anteriores habían sido utilizadas; y, en cuanto a Ai, se afirmó que la historia original se refiere realmente a la conquista de El Beit y que fue transferido a Ai por los redactores más tarde.
    Los eruditos bíblicos sugirieron desde hace un cuarto de siglo que las historias de la conquista se vea como leyendas etiológicas y nada más. Pero a medida que más y más sitios fueron desenterrados y surgió que los lugares en cuestión murieron o simplemente fueron abandonados en diversos momentos, la conclusión fue alentada porque no hay base efectiva para la historia bíblica sobre la conquista por parte de las tribus Israelitas en una campaña militar conducida por Josué.

    Las ciudades canaaneas: La biblia magnifica la fuerza y las fortificaciones de las ciudades canaaneas que fueron conquistadas por los Israelitas: “grandes ciudades con murallas altas como el cielo” (Deuteronomy 9:1). En la práctica, todos los sitios que se han desenterrado resultaron ser restos de establecimientos sin fortificar, que en la mayoría de los casos consistieron en algunas pocas estructuras o el palacio del soberano más bien que una genuina ciudad. La cultura urbana de Palestina en la última edad de bronce se desintegró en un proceso que duró centenares de años y no provino a causa de una conquista militar. Por otra parte, la descripción bíblica es contraria con la realidad geopolítica de Palestina. Palestina estaba bajo dominio egipcio hasta mediados del siglo 12 ACE. Los centros administrativos de los egipcios fueron situados en Gaza, Yaffo y Beit She’an. Descubrimientos de origen egipcio también se han descubierto en muchas localizaciones en ambos lados del río de Jordán. Esta presencia llamativa no se menciona en el relato bíblico, y está claro que era desconocido para el autor y a sus redactores.

    Los resultados arqueológicos contradicen evidentemente el cuadro bíblico: las ciudades canaaneas no eran “grandes”, no estaban fortificadas y no tenían “murallas tan altas como el cielo”. El heroísmo de los conquistadores, de los pocos contra los muchos y de la ayuda del dios que luchó para su gente es una reconstrucción teológica que carece cualquier base efectiva.

    fuente: Adaptacion de
    Ze’ev Herzog. Viernes, 29 de Octubre de 1999,
    http://www.driverop.com.ar/deconstructing.php

  9. pauloarieu
    dic 28, 2009 @ 15:41:32

    Origen de los Israelitas

    La fusión de las conclusiones extraídas de los episodios referentes a las etapas en las cuales el pueblo de Israel emergió dio lugar a una discusión acerca de la pregunta de fondo: la identidad del Israelitas. Si no hay evidencia para el éxodo de Egipto y del viaje por el desierto, y si la historia de la conquista militar de ciudades fortificadas ha sido refutada por la arqueología, ¿quiénes, entonces, eran estos Israelitas?. Los resultados arqueológicos corroboraron un hecho importante: en la edad temprana del hierro (que comienza en algún momento después del 1200 ACE), la etapa que se identifica con el “período de establecimiento”, centenares de pequeños asentamientos se establecieron en el área de la región de las colinas centrales de la tierra de Israel, habitada por los granjeros que trabajaron la tierra o a la cría de ovejas. Si no vinieron de Egipto, ¿cuál es el origen de estos colonos?. Israel Finkelstein, profesor de arqueología de la Universidad de Tel Aviv, ha propuesto que estos colonos eran los pastores de ovejas que vagaban en este área de colinas a lo largo de la última edad de bronce (los sepulcros de esta gente se han encontrado, sin asentamientos). Según su reconstrucción, en la última edad de bronce (que precedió la edad del hierro) los pastores mantuvieron una economía de trueque de carne en intercambio por granos con los habitantes de los valles. Con la desintegración del sistema urbano y agrícola en la tierra baja, forzaron a los nómadas producir sus propios granos, y por lo tanto el incentivo para los asentamientos fijos se presentó.
    El nombre “Israel” se menciona en un solo documento egipcio a partir del período de Merneptah, rey de Egipto, fechando a partir de 1208 ACE: “pillado es Canaan con cada mal, Ascalon se toma, Gezer se agarra, Yenoam se ha convertido como si nunca estaba, Israel es desolada, su semilla no es”. Merneptah se refiere al país por su nombre canaaneo y menciona varias ciudades del reino, junto con un grupo étnico no-urbano. Según esta evidencia, el término “Israel” fue dado a uno de los grupos poblacionales que residieron en Canaan hacia el final de la última edad de bronce, al parecer en la región de la colina central, en el área donde el reino de Israel sería establecido más tarde. (…) Las tres ciudades de Hazor, de Megiddo y de Gezer, que se mencionan entre las empresas de construcción de Salomón, se han excavado extensivamente en las capas apropiadas. Solamente cerca de la mitad de la sección superior de Hazor estaba fortificada, cubriendo un área de solamente 30 dunams (1 dunam es igual a 1 kilómetro cuadrado, o 7,5 acres), sobre un área total de 700 dunams la cual fué asentada en la edad de bronce. En Gezer había al parecer solamente una citadela rodeado por una casamata que cubría un área pequeña, mientras que Megiddo no estaba fortificada con una muralla.

    El cuadro llega a ser aún más complicado a la luz de las excavaciones realizadas en Jerusalén, la capital de la monarquía unida. Grandes secciones de la ciudad se han excavado sobre los últimos 150 años. Dichas excavaciones han dado vuelta los impresionantes remanente de las ciudades de mediados de la edad del bronce y de la segunda edad de hierro(el período del reino de Judea). No se ha encontrado ningún restos de edificios a partir del período de la monarquía unida (incluso según la cronología convenida), solamente algunos fragmentos de cerámica. Dada la preservación de los restos a partir de períodos anteriores y posterioes, está claro que Jerusalén en la época de David y de Salomón era una ciudad pequeña, quizás con una citadela pequeña para el rey, pero en ningún caso era el capital de un imperio según lo descrito en la biblia. Este pequeño puesto de comando es la fuente del título de “Beth David” mencionado en inscripciones arameas y moabitas tardías. Los autores del relato bíblico conocían Jerusalén en el siglo 8 ACE, con su muralla y la rica cultura de las cuales los restos se ha encontrado en las varias partes de la ciudad, y proyectaron este cuadro hacia atrás a la edad de la monarquía unida. Jerusalén adquirió probablemente su estado central después de la destrucción de Samaria, su rival norteño, en el 722 ACE.

    Origen del Israelites: La fusión de las conclusiones extraídas de los episodios referentes a las etapas en las cuales el pueblo de Israel emergió dio lugar a una discusión acerca de la pregunta de fondo: la identidad del Israelitas. Si no hay evidencia para el éxodo de Egipto y del viaje por el desierto, y si la historia de la conquista militar de ciudades fortificadas ha sido refutada por la arqueología, ¿quiénes, entonces, eran estos Israelites?. Los resultados arqueológicos corroboraron un hecho importante: en la edad temprana del hierro (que comienza en algún momento después del 1200 ACE), la etapa que se identifica con el “período de establecimiento”, centenares de pequeños asentamientos se establecieron en el área de la región de las colinas centrales de la tierra de Israel, habitada por los granjeros que trabajaron la tierra o a la cría de ovejas. Si no vinieron de Egipto, ¿cuál es el origen de estos colonos?. Israel Finkelstein, profesor de arqueología de la Universidad de Tel Aviv, ha propuesto que estos colonos eran los pastores de ovejas que vagaban en este área de colinas a lo largo de la última edad de bronce (los sepulcros de esta gente se han encontrado, sin asentamientos). Según su reconstrucción, en la última edad de bronce (que precedió la edad del hierro) los pastores mantuvieron una economía de trueque de carne en intercambio por granos con los habitantes de los valles. Con la desintegración del sistema urbano y agrícola en la tierra baja, forzaron a los nómadas producir sus propios granos, y por lo tanto el incentivo para los asentamientos fijos se presentó.
    El nombre “Israel” se menciona en un solo documento egipcio a partir del período de Merneptah, rey de Egipto, fechando a partir de 1208 ACE: “pillado es Canaan con cada mal, Ascalon se toma, Gezer se agarra, Yenoam se ha convertido como si nunca estaba, Israel es desolada, su semilla no es”. Merneptah se refiere al país por su nombre canaaneo y menciona varias ciudades del reino, junto con un grupo étnico no-urbano. Según esta evidencia, el término “Israel” fue dado a uno de los grupos poblacionales que residieron en Canaan hacia el final de la última edad de bronce, al parecer en la región de la colina central, en el área donde el reino de Israel sería establecido más tarde.

    Un reino sin nombre.
    La monarquía unida: la arqueología fué también la fuente que causó el cambio con respecto a la reconstrucción de la realidad en el período conocido como la “monarquía unida” David y Salomón. La biblia describe este período como el cenit del poder político, militar y económico del pueblo de Israel en épocas antiguas. Como consecuencia de las conquistas de David, el imperio de David y Salomón se expandió del río Eufrates a Gaza (“él dominaba sobre toda la región comprendida entre el Eufrates y el mar, desde Tifsá hasta Gaza, sobre todos los reyes más acá del Eufrates” 1 Reyes 5:4). Los resultados arqueológicos en muchos sitios demuestran que los proyectos de construcción atribuidos a este período eran pobres en alcance y poder.
    Las tres ciudades de Hazor, de Megiddo y de Gezer, que se mencionan entre las empresas de construcción de Salomón, se han excavado extensivamente en las capas apropiadas. Solamente cerca de la mitad de la sección superior de Hazor estaba fortificada, cubriendo un área de solamente 30 dunams (1 dunam es igual a 1 kilómetro cuadrado, o 7,5 acres), sobre un área total de 700 dunams la cual fué asentada en la edad de bronce. En Gezer había al parecer solamente una citadela rodeado por una casamata que cubría un área pequeña, mientras que Megiddo no estaba fortificada con una muralla.
    El cuadro llega a ser aún más complicado a la luz de las excavaciones realizadas en Jerusalén, la capital de la monarquía unida. Grandes secciones de la ciudad se han excavado sobre los últimos 150 años. Dichas excavaciones han dado vuelta los impresionantes remanente de las ciudades de mediados de la edad del bronce y de la segunda edad de hierro(el período del reino de Judea). No se ha encontrado ningún restos de edificios a partir del período de la monarquía unida (incluso según la cronología convenida), solamente algunos fragmentos de cerámica. Dada la preservación de los restos a partir de períodos anteriores y posterioes, está claro que Jerusalén en la época de David y de Salomón era una ciudad pequeña, quizás con una citadela pequeña para el rey, pero en ningún caso era el capital de un imperio según lo descrito en la biblia. Este pequeño puesto de comando es la fuente del título de “Beth David” mencionado en inscripciones arameas y moabitas tardías. Los autores del relato bíblico conocían Jerusalén en el siglo 8 ACE, con su muralla y la rica cultura de las cuales los restos se ha encontrado en las varias partes de la ciudad, y proyectaron este cuadro hacia atrás a la edad de la monarquía unida. Jerusalén adquirió probablemente su estado central después de la destrucción de Samaria, su rival norteño, en el 722 ACE.
    Los restos arqueológicos encajan bastante bien con las conclusiones de la escuela crítica de la bíblica. David y Salomón eran los gobernantes de reinos tribales que controlaron áreas pequeñas: el primero en Hebrón y el último en Jerusalén. Concurrentemente, un reino separado comenzó a formarse en las colinas de Samaria, el cual encuentra expresión en las historias sobre el reino de Saul. Israel y Judea eran al principio dos reinos separado e independientes, y estaban ocasionalmente en una relación de adversarios. Así, la gran monarquía unida es una creación historiosofistica imaginaria, que fue compuesta durante el período más temprano del reino de Judea. Quizás la prueba más decisiva de esto es el hecho de que no sabemos el nombre de este reino.

    Sobre el Dios Jehová y las otras deidades de Israel: ¿Cuántos dioses tenía exactamente Israel? Junto con los aspectos históricos y políticos, hay también dudas en cuanto a la credibilidad de la información sobre creencias y adoración. La pregunta sobre la fecha en la cual el monoteismo fue adoptado por los reinos de Israel y de Judea se presentó con el descubrimiento de las inscripciones en hebreo antiguo que mencionan a una pareja de dioses: Jehová y su Asherah. En dos sitios, Kuntiliet Ajrud en la parte al sudoeste de la región de la colina de Negev, y en EL-Kom de Khirbet en el llano de Judea, en las inscripciones hebreas se han encontrado que mencionan a “Jehová y su Asherah,” “Jehová Shomron y su Asherah,” Jehová Teman y su Asherah”. Los autores estaban familiarizados con una pareja de dioses, de Jehová y de su consorte Asherah, y envían bendiciones en el nombre de la pareja. Estas inscripciones, a partir del siglo 8 ACE, levantan la posibilidad que el monoteismo, como religión del estado, es realmente una innovación del período del reino de Judea, siguiendo la destrucción del reino de Israel.
    http://foro.univision.com/univision/board/message?board.id=evangelicos&message.id=311007

  10. pauloarieu
    dic 28, 2009 @ 15:47:07

    origen de los cananeos, antropológicamente hablando

    En el aspecto étnico resulta difícil establecer, con tantas incursiones bélicas, la auténtica cuna de los cananeos y sus características raciales. Aunque viejas tradiciones sitúen su origen en las costas del Mar Rojo y los emparenten con el mundo camita (v.; v. t. CALI), generalmente son calificados entre los semitas del norte, por su lengua y cultura, ya que antropológicamente resulta imposible su estudio, dada la mezcla de gentes que conviven en tan pequeño espacio de tierra. Una vieja calzada, el camino del mar, atravesaba todo C., de norte a sur. Este camino era paso obligado de todas las caravanas que unían, en tiempos de paz, Egipto con sus mercados del norte y del este. C. y sus habitantes se beneficiaron de este trasiego de mercancías, como sufrieron los rigores de la guerra entre sus poderosos vecinos. Las ciudades cananeos atestiguan estas influencias en toda su cultura y su arte.
    http://foro.univision.com/univision/board/message?board.id=evangelicos&message.id=311007

  11. pauloarieu
    dic 28, 2009 @ 15:53:03

    La deconstrucción de las murallas de Jericó: ¿Quiénes son los Judios?
    En un discurso de 22 de septiembre 2002 a la visita de los sionistas cristianos, el primer ministro israelí Ariel Sharon afirmó, “Esta tierra es nuestra … Dios nos dio el título de propiedad …” Sin embargo, la investigación académica más recientes, incluidos los descubrimientos de un equipo arqueológico de la Universidad de Tel Aviv, sólo deconstruir el Antiguo Testamento, la Biblia y la Torá historias sobre los que descansa esta afirmación, pero conceder crédito antes impensables para reclamar un antiguo historiador de que los israelitas del Éxodo eran en realidad los hicsos, y por lo tanto de origen asiático.

    Para trazar las bases de esta hoguera bíblica en curso, hay que remontarse a 1999.

    Se desató el caos en Israel en noviembre de ese año, cuando el Prof. Zeev Herzog de la Universidad de Tel Aviv anunció: “los israelitas nunca estuvieron en Egipto, no adentras en el desierto, no conquistar la tierra, y no debe dárselo a las doce tribus “. Por otra parte, el judío YHWH Dios tenía un consorte – la diosa Astarté!

    Su conclusión de que el reino de David y Salomón fue en el mejor de una monarquía tribal pequeño, en el peor mito total, se ha creado enemigos por él en los campos de los sistemas tradicionales de creencias judías y cristianas. Él afirma: toda la evidencia demuestra que la Judios no adoptó el monoteísmo hasta el siglo 7 a. C. – una herejía según la tradición bíblica que data a Moisés en el monte Sinaí.

    Investigación arqueológica Universidad de Tel Aviv en Megiddo y examen de los seis lados puerta hay fechas para el siglo 9 aC, y no el 10o siglo aC reclamada por el Yadin Yigael de 1960 investigador que atribuyó a Salomón. Herzog, por otra parte, afirma que Salomón y David son “totalmente ausente en el registro arqueológico”.

    Además, el colega de Herzog, Israel Finkelstein, las pretensiones de la Judios no eran más que los cananeos nómadas que intercambiaban con los habitantes de la ciudad.

    Los estudios del equipo llegó a la conclusión de que Jerusalén no tenía ningún status central hasta el año 722 con la destrucción de su rival, el norte de Samaria.

    Sin embargo, la verdadera bomba es la detección de Herzog de numerosas referencias al Señor con una consorte en la forma de Asera. Inscripciones, escrita en hebreo por el funcionario escribas judíos en el siglo 8 aC, fueron encontradas en numerosos lugares en todo el país. Porque el Señor, supuestamente el “Un Dios”, que tenía una consorte femenina y, de todas las personas, la diosa Astarté, es dinamita de importancia de gran alcance.

    Pero ¿qué significa todo esto a la validez del “Título de hechos” de Dios de que Ariel Sharon se refiere? Aparte de la conclusión obvia de que el dios supone que han dado a la “tierra prometida” a su pueblo elegido, era sólo un dios de un panteón y no la supuesta único Dios monoteísta del cosmos, las conclusiones de Herzog corroboran las teorías que han sido “por ahí “por algún tiempo.

    Amosis éxito en 1567 aC llevó a la creación de la 18 dinastía de Egipto. ThotMoses III derrocó al Atchepsut travesti Faraón, y en virtud de las conquistas ThotMoses IV de Egipto extenderse más allá del Sinaí, en Palestina, Siria, Babilonia e incluyó llegar a Canaán.

    Al final de esta expansión, Amenofis III (1380BCE) gobernó un imperio egipcio cuyas provincias y colonias limita lo que se conoce como Turquía. Este imperio se han incluido las regiones en que la mayoría de los hicsos expulsados ahora vivía.

    Amenofis IV sucedió en el trono en 1353BCE. Se estableció un culto monoteísta nuevo establecimiento de “Aten” como el dios supremo y cambió su nombre por el de Akenatón. Casado con la misteriosa Nefertiti, Akhenaton declaró a sí mismo un dios en la tierra, el intermediario entre la Aten-dios (Ra) y de la humanidad, con su cónyuge como socio, de manera eficaz el desplazamiento de Isis y Osiris en el Enead egipcio.

    La declaración de todos los hombres sean los hijos de Atón, los historiadores sospechan que Akhenaton previsto un imperio, la religión de ancho. Se prohibió toda idolatría, el uso de imágenes para representar a Dios, y prohibió la idea de que había más de un Dios supremo.

    Es junto con Akenatón y su padre Amenofis III, que se encuentra el segundo Moisés.

    Una figura importante durante este período fue de crear confusión llamado hijo Amenofis de Apu. Fue primer ministro (visir) a los dos reyes. Generalmente es representado como un escribano, en cuclillas y la celebración de rodillas, un rollo de papiro. Él más que nadie era responsable para la creación de la religión en la que los viejos dioses se fusionaron en un solo Dios viviente, Atón, que había sido responsable de la creación de la Tierra y de la humanidad.

    El símbolo de este dios, el disco solar, representado Ra, Horus y los otros dioses en uno. El disco del sol, en el simbolismo, el apoyo entre los cuernos de un toro. El Hijo de Apu dice esto acerca de la creación: “Yo he venido a vosotros, que reina sobre los dioses Amón oh, Señor de las Dos Tierras, pues tú eres Re, que aparece en el cielo, que ilumina la tierra con un ojo brillante brillantes, que salió de la Nou, que apareció sobre el agua primitiva, que ha creado todo, que generaron la gran Enneade de los dioses, que creó su propia carne y dio a luz a su propia forma “.

    Mayordomo del rey de la tierra de Nubia era una Mermose determinadas (escrito tanto Mermose y Merymose en su sarcófago en el Museo Británico). Según los historiadores modernos, en tercer año como rey Amenhotep, Mermose llevó a su ejército hasta el Nilo, supuestamente para sofocar una rebelión de menor importancia, pero en realidad para garantizar territorios la minería de oro que la oferta de su rey con la mayor riqueza de cualquier gobernante de Egipto.

    Estudios recientes han indicado Mermose llevó a su ejército a la vecindad de la confluencia de los ríos Nilo y Atbara y más allá.

    ¿Pero quién era este Mermose? Según el historiador Dawn Breasted, la traducción griega de este nombre fue Moisés. ¿Tiene la tradición judía apoyar esta identificación?

    Según la historia judía no incluidos en la Biblia, Moisés condujo al ejército del faraón hacia el Sur, en la tierra de Kush, y llegó a las proximidades del río Atbara. Allí atrajo el amor de la princesa de la ciudad fortaleza de Saba, después Meroe. Renunció a la ciudad a cambio de matrimonio. Confirmación bíblica de tal matrimonio se encuentra en Números 12:1. “Y Miriam y Aarón hablaron contra Moisés a causa de la mujer etíope que se había casado, porque él se había casado con una etíope mujer “.

    .. “Y” myhla ALHYM ‘habló’ Moisés hAZsm MSHH ‘, y le dijo: Yo soy’ hvhy Yahvé »: Y se apareció a Abraham, a Isaac ya Jacob, por el nombre de« años SHDY AL ‘ Los Ángeles, pero por mi nombre “YHWH hvhy” Es que no soy conocido por ellos “…

    -Exodo 6: 2-3

    La arqueología de la Tierra de Israel está completando un proceso que equivale a una revolución científica en su campo. Está dispuesta a hacer frente a los resultados de los estudios bíblicos y de la historia antigua. Pero, al mismo tiempo, estamos asistiendo a un fenómeno fascinante en el que todo esto es sencillamente ignorada por el público israelí. Muchos de los resultados mencionados aquí se han conocido durante décadas. La literatura profesional en los ámbitos de la arqueología, la Biblia y la historia del pueblo judío se ha ocupado de ellos en decenas de libros y cientos de artículos. Incluso si no todos los estudiosos aceptan los argumentos individuales que informar a los ejemplos que he citado, la mayoría han adoptado sus puntos principales.

    Sin embargo, estos puntos de vista revolucionario, no están penetrando en la conciencia pública. Hace aproximadamente un año, mi colega, el historiador Prof. Nadav Ne’eman, publicó un artículo en la sección Cultura y Literatura de Haaretz, titulado “Para quitar la Biblia de la Biblioteca judía”, pero no hubo protesta pública. Cualquier intento de cuestionar la fiabilidad de las descripciones bíblicas que se percibe como un intento de socavar “nuestro derecho histórico a la tierra” y como romper el mito de la nación que está renovando el antiguo reino de Israel. Estos elementos simbólicos constituyen un componente tan fundamental de la construcción de la identidad israelí, que cualquier intento de llamar a su veracidad en tela de juicio los encuentros hostilidad o el silencio. Es de interés señalar que estas tendencias dentro de la sociedad laica de Israel van mano a mano con las perspectivas de los grupos cristianos educados. He encontrado una hostilidad similar en reacción a las conferencias que he entregado en el extranjero para grupos de cristianos amantes de la Biblia, aunque lo que les molesta es el desafío a los fundamentos de sus creencias religiosas fundamentalistas.

    Resulta que parte de la sociedad israelí está dispuesto a reconocer la injusticia que se hizo a los habitantes árabes del país y está dispuesto a aceptar el principio de igualdad de derechos para las mujeres – pero no está a la adopción de los hechos arqueológicos que acaba con el bíblico mito. El golpe a los fundamentos míticos de la identidad israelí es aparentemente muy amenazante, y es más conveniente hacer la vista gorda.

    fuente: Por Zeev Herzog (Haaretz Magazine, Viernes, 29 de octubre 1999),http://www.muhammadfarms.com/Jews.htm, trad. al esp. por google.

  12. pauloarieu
    dic 28, 2009 @ 16:01:16

  13. pauloarieu
    dic 28, 2009 @ 16:05:45

    Acusado de traidor por sacar a relucir las falsedades históricas de la Biblia

    “La Historia sirve para formar patriotas”. Esta afirmación representa el ideal educativo decimonónico de la enseñanza de la Historia. Hoy en día es mucho menos frecuente oír tal afirmación, aunque de vez en cuando surja alguna voz que, en el fragor del debate sobre la utilidad académica de la Historia, nos recuerde que para eso sirve, para construir y cimentar los mitos nacionales.

    De vez en cuando, sucede que los historiadores se rebelan y, entonces, en vez de formar patriotas, actúan como traidores. El 29 de octubre de 1999 el diario israelí Ha’aretz publicaba un artículo del arqueólogo Ze’ev Herzog, de la Universidad de Tel Aviv, en el que se hacía un resumen de los datos arqueológicos palestinos y de las consecuencias que implicaban en la historia de Israel. Las reacciones, recogidas en varios medios de comunicación como las cadenas estadounidenses ABC y CNN, fueron airadas. Era de esperar.

    Algunos colegas no dudaron en asegurar que Herzog utilizaba la arqueología para satisfacer un plan político de desprestigio de los relatos históricos sobre los que se funda el Estado de Israel. Las reacciones adversas no surgieron sólo en el ámbito más probable, el de los integristas religiosos judíos, sino que incluso hicieron su aparición de la mano de personajes como el diputado Tommy Lapid, un laicista en absoluto religioso que acusó a Herzog de alimentar con sus ideas a los enemigos de Israel.

    Sin embargo, lo llamativo de toda esta polémica es que Herzog no dice nada en su artículo que no sea conocido desde hace tiempo para cualquiera que esté al tanto de la arqueología sirio-palestina, aunque sea superficialmente. En primer lugar, el relato fundacional de Israel tal como nos es presentado en el Antiguo Testamento carece de reflejo en la arqueología de la zona. Los indicios de un pueblo venido de Egipto que, con Josué a la cabeza, conquista el territorio a los cananeos en una guerra relámpago, asentándose en su territorio, son inexistentes. No hay ningun elemento de cultura material que indique la presencia de una etnia intrusa en la región en los periodos en los que cabría situar el asentamiento de los hebreos en Palestina. Además, la conquista de varias ciudades -Ai o Jericó- que de forma explícita se nos narra en el Libro de Josué es imposible, ya que habían dejado de existir varios siglos antes. Varios de los pueblos conquistados no aparecen en la zona hasta tres siglos después de la supuesta conquista.

    Por el contrario, lo que encontramos en el registro arqueológico es la presencia de un proceso de diferenciación de un grupo de población cananea en la zona de colinas que va desde la Baja Galilea hasta el desierto del Neguev, y que tiene lugar a partir del siglo XII aC, en el Hierro I. Este grupo de población mantiene una unidad desde el punto de vista de la cultura material con las poblaciones cananeas circundantes, de manera que es casi inidentificable hasta finales del Hierro I. Esta unidad cultural y la imposibilidad de aislar culturalmente a este grupo hasta el Hierro I sugieren no un modelo de conquista, sino un modelo de desarrollo y diferenciación étnica endógeno de un sector de la población cananea que será el que posteriormente conoceremos como Israel, lo que claramente nos sitúa ante un modelo divergente del presentado en el relato bíblico.

    Si esto es lo que señala Herzog respecto al asentamiento hebreo en Palestina, cuando toca el periodo de esplendor de Israel, el de la monarquía unificada de David y Salomón, sobre el que se asientan las reclamaciones territoriales del Eretz Israel, el asunto no sale mejor parado. La gran monarquía unificada, cuyo poder se manifiesta en un proyecto de obras públicas, especialmente de construcciones defensivas, resulta no tener reflejo alguno en el registro arqueológico. Las excavaciones realizadas en Hazor, Gezer y Megiddo han dado como resultado que en las dos primeras ciudades la actividad constructiva en ese periodo fue escasa, mientras que en Megiddo no hay rastro ninguno. En Jerusalén, la capital del gran reino unido, aparecen restos impresionantes del Bronce Medio y del Hierro II -el periodo del reino de Judá-, pero los que hay del Hierro I, en el que se situarían los reinados de David y Salomón, sugieren una ciudad de dimensiones muy modestas. Todo lo cual lleva a pensar que el periodo floreciente de Israel fue el de la dinastía omrita y que se proyectó hacia atrás dando lugar a la imagen de los reinos de David y Salomón.

    Para completar la catástrofe historiográfica, Herzog señala algo que también era bastante conocido en ámbitos especializados. A saber, que frente a la imagen de un Israel como pueblo dedicado a Yavé, al que daba culto único, y que sólo esporádicamente, e influido por las poblaciones circundantes, caía en la idolatría, el panorama que tenemos es el de un pueblo politeísta. Efectivamente, una serie de inscripciones votivas encontradas en Kuntillet ‘Ajrud, de inicios del siglo VIII aC, aparece dedicada al dios YHWH… y a su consorte, Ashera, diosa cananea, lo que nos pondría ante un culto politeísta a Yavé y a su consorte, la diosa Ashera.

    Junto a este tipo de inscripciones, aparecen otras dedicadas al dios Yavé seguido de un determinativo toponímico. Por ejemplo, las que se refieren al “YHWH de Samaria” o al “YHWH de Teman”, siguiendo el modelo de las dedicaciones a Baal o a El. Ello indica que a Yavé se le percibía y se le rendía culto en una forma semejante a los dioses vecinos Baal o a El. Es decir, a Yavé, como a aquéllos, se le rendía culto bajo diferentes formas y manifestaciones, a las que estaría asociado como señor y dios de un lugar determinado.

    En suma, el artículo de Ze’ev Herzog no dice nada nuevo, ni ésa era su pretensión. Simplemente, resume lo que se conoce hoy en día sobre la arqueología sirio-palestina en lo tocante a los inicios de la historia de Israel. Sin embargo, dado que los datos mencionados son desconocidos por el gran público y desmienten los relatos de un texto sagrado que sirve como fundamento para las reivindicaciones territoriales de un grupo étnico y su constitución en Estado, se prefiere que el conocimiento histórico se sacrifique en el ara de supuestos “intereses superiores”. Por desgracia, esto es aún menos nuevo.

    Xosé A. Fernández Canosa
    fuente:http://www.el-esceptico.org/n7/biblia.htm

  14. pauloarieu
    dic 28, 2009 @ 16:37:59

  15. pauloarieu
    dic 28, 2009 @ 18:53:10

    Crear una ORGANIZACION con una directiva (todos los ateos son honorables?) y una cuenta bancaria en la que cada ateo ingrese $1.00 dollar y reconstruyan la ciudad de BABILONIA, y no vengan con lo de “patrimonio de la humanidad” o pensaremos que creen y tienen FE en eso, pues tienen funcionarios ateos influyentes ahi, solo que LA BIBLIA DICE QUE ES IMPOSIBLE, PUES EL DIOS DE ABRAHAM, DE ISAAC Y DE ISRAEL DICE QUE PARA SIEMPRE HA DE SER ASOLADA!!

    Jeremías 51:26 (Reina-Valera 1995)
    26 Nadie tomará de ti [Babilonia]
    piedra para esquina ni piedra para cimiento,
    porque serás una desolación eterna,
    ha dicho Jehová.
    Jeremías 51:62
    62 Dirás: “Jehová, tú has dicho de este lugar [Babilonia] que lo vas a destruir hasta no quedar en él nadie que lo habite, ni hombre ni animal, y que para siempre ha de ser asolado”.
    (Centauro94)

  16. centauro94
    dic 28, 2009 @ 20:04:13

    Cierto, ese es el reto que NUNCA enfrentarán los dizque ateos pues CREEN EN DARWIN con TODAS sus fuerzas y viven adorando huesos de muertos y simios.

    Por eso está claro que quien quiera establecer la inexistencia de Dios, por necesidad deberá hacerlo DENTRO de su PROPIO ámbito, pues NADIE les aceptará que lo hagan fuera de su propio ámbito, y; qué más oportuno que tratando de desmontar una de sus afirmaciones CLAVE?

    Taba pensando que un post que los ateos pueden aceptar sin NINGÚN problema es uno donde se presente una balanza donde se vean lo científicos minimalistas vs los maximalistas, (tengo la impresión que existen más maximalistas que minimalistas)el proble es que no sé cuales son en cada bando los más respetados

    saludos

  17. centauro94
    dic 28, 2009 @ 20:14:27

    Ah y ni siquiera es necesario, como dijo uno de los ateos desconocidos más intolerantes, que un rayo del cielo les detenga, pues la predicción no dice eso, sino que apunta a que nunca se darán las condiciones para la reconstrucción de Babilonia o algo así, no trato de especular, solo es mi sencilla opinión..

  18. centauro94
    dic 28, 2009 @ 21:01:48

    PD: No me explico porqué muchos se dejan arrastar a un discusión estéril cuando a lo que supuestamente llegó al debate es a informar a los presentes que existen 10 valores absolutos y que debemos volvernos a ellos para retrasar la aniquilación de la humanidad.

    EL proble sigue siendo la facilidad con que lo inconversos desvían la atención del tema y sacan a colación dogmas seudocientíficos ignorando que en una época de relativismo seudocientífico, el hecho ya no es tal cosa:

    “la pieza fundamental de la ciencia, EL HECHO, se ha prostituido tanto hasta no significar sino un veredicto, una opinión [juicio o valor]. Ya no existe algo como “el sacrosanto hecho””

    Fuente: Staffor Beer, Decisión y control

    ISBN:9681609026

    Fondo de Cultura Económica, 1982 México

    perdón si parece que me autopromuevo:

    http://incluyendoperonolimitando.blogspot.com/2008/01/24-la-investigacin-operacional-y.html

  19. pauloarieu
    dic 29, 2009 @ 02:02:50

    SI,pero es demasiado complicado para un debate teologico-filosofico,responder con esto.Implica un conocimiento profundo de filosofia de la ciencia.
    Yo quisiera que veamos como responder primero al desafio de la ciencia.
    saludos

  20. pauloarieu
    dic 29, 2009 @ 02:53:27

    Jericó y la conquista de Canaán

    Comparativamente se conoce poco respecto a las condiciones de vida del pueblo a quien los israelitas encontraron en su camino hacia Canaán. Aunque Glueck no halló evidencia de habitantes en TransJordania para el período anterior al siglo XIII, es posible que ese pueblo estuviese viviendo en ciudades hechas con tiendas, en cuyo caso, naturalmente, no quedarían ruinas.

    Tampoco tiene la identificación de Pitón y Ramsés respuesta concluyente para evidenciar la fecha de la partida de Israel de Egipto.

    Esas ciudades pudieron haber sido construidas por los israelitas, pero vueltas a construir y a recibir nuevos nombres por Ramsés durante su reinado. En consecuencia, la evidencia arqueológica, que por el momento está sujeta a varias interpretaciones, no ofrece una concluyente prueba para la precisa datación cronológica del Éxodo.

    Los informes bíblicos proveen datos limitados para el establecimiento de una fecha definitiva para la época de la esclavitud de Israel. Sólo una referencia cronológica, específicamente, eslabona la era Salomónica que tiene fechas bien establecidas— con el Éxodo. La suposición, de que los 480 años anotados en I Reyes 6:1 proveen una base para la datación exacta, proporciona una fecha para el Éxodo aproximadamente en 1450 a. C.’a Aunque otras referencias y el relato de otros acontecimientos, apunten hacia una larga era entre la entrega de Egipto y la era del reinado de Israel, ninguno de los pasajes bíblicos implican la garantía de una datación precisa.

    Más numerosas son las anotaciones bíblicas que aproximan el período que precedió al Éxodo. Aun cuando los problemas de interpretación están todavía sin resolver, todo conduce a la impresión de que los israelitas pasaron varios siglos en Egipto.
    Las referencias genealógicas pueden sugerir un período comparativamente corto de tiempo entre José y Moisés; pero el uso de una genealogía como base para una aproximación del tiempo, está todavía sujeta a discusión.

  21. pauloarieu
    dic 29, 2009 @ 03:00:28

    Los hicsos

    Con el término hicsos (Υκσως en griego, Hükoussôs/Hükssôs) se designa a un grupo humano procedente del Cercano Oriente (en el texto griego de Manetón, pros anatolên) que se hizo con el control del Bajo Egipto a mediados de siglo XVII a. C.

    Así lo describe Flavio Josefo:
    Los Imperios Antiguo, Medio y los hicsos.

    Durante el reinado de Tutimeos, por una causa que ignoro, la ira de Dios se abatió sobre nosotros; y de repente, de las regiones del Oriente una oscura raza de invasores se puso en marcha contra nuestro país, seguro de la victoria. Habiendo derrotado a los regidores del país, quemaron despiadadamente nuestras ciudades. Finalmente eligieron como rey a uno de ellos, de nombre Salitis, el cual situó su capital en Menfis, exigiendo tributos al Alto y Bajo Egipto…
    Flavio Josefo: Contra Apión.(cit. en Wikipedia)

    Al igual que Herzog, el historiador Josefo (c. 37CE – C. 100CE) negó la cuenta de los hebreos que vivían en cautividad en Egipto, pero fue una medida drástica acerca de los orígenes raciales de los Judios, a quien identificó con los hicsos. Denunció además que no huyeron de Egipto, pero fueron desalojados debido a que se los leprosos.

    Hay que decir que Josefo ha sido vilipendiada a través del tiempo como un colaborador romano por los estudiosos judíos y cristianos que han argumentado que la datación de la salida de los “hebreos” de Egipto en la Biblia positivamente excluye su identificación como hicsos.

    Sin embargo, Jan Assmann, un egiptólogo prominente en la Universidad de Heidelberg, es bastante positivo en sus escritos que la historia del Éxodo es una inversión de la expulsión de los hicsos y, además, que Moisés fue un egipcio.

    Asimismo, Donald P. Redford, de la Universidad de Toronto, presenta clara evidencia de que la expulsión de los hicsos de Egipto fue invertido para construir el éxodo de los esclavos hebreos historia en la Torá y del Antiguo Testamento. Su libro, que se defiende esta teoría, “Egipto, Canaán, e Israel en la Antigüedad”, fue ganador de la 1993 Best Book Scholarly en Arqueología Premio de la Sociedad Arqueológica Bíblica.

    Hay pruebas irrefutables de que los hicsos, una mezcla semítica grupo asiático que se infiltraron en el valle del Nilo, tomó el poder en el Bajo Egipto, en el BCE 17th Century. Se dictaminó que no de c. 1674 a. C. hasta el expulsado cuando su capital, Avaris, cayó a alrededor de 1567 a. C. Amosis.

    Los Hicsos en Egipto adoraban Set, que como ISH.KUR que identificaron como una deidad de la tormenta.

    Según la teoría de la “inversión”, los eruditos judíos en el siglo 7 a. C. cambió la historia de “expulsar” a “escapar” y como un insulto a su enemigo, Ahmose, cambiado y miss-escribía su nombre a Moisés, que lo presenta como líder de una revuelta hebrea. Pero también hay una fuerte posibilidad de dos orígenes distintos a la “Moisés” de caracteres que se pueden fusionar en uno solo, que me referiré más adelante.

    HICSOS o HIKSOS

    Según la reconstrucción convencional de la historia de Egipto, los hicsos fueron el grupo dominante de Egipto, constituyendo las dinastías XV y XVI, en una fecha que varía con los autores (1650-1542, Gran Enciclopedia Rialp).
    El término hicsos proviene de Maneto, y su traducción del egipcio es «soberanos de países extranjeros» («hk,. w,sw.t» = Hekayesut).

    Por lo general se acepta que Jacob y sus hijos se establecieron en Egipto durante la dominación de los hicsos. Sin embargo, la cronología convencional de Egipto está sujeta a grandes problemas, uno de los cuales lo ha constituido el de la identificación de los hicsos.

    Autores como Velikovsky y Courville han llegado, tras un cuidadoso análisis de fuentes literarias, históricas y monumentales, a identificar a los hicsos con los amalecitas. Hay varios elementos que permiten llegar a esta identificación:

    (a) Por una parte hay el registro de Maneto, sacerdote egipcio, que afirma que los hicsos, «una raza innoble de oriente», conquistaron Egipto sin dificultad alguna, sin tan siquiera haber librado una batalla. (Citado en Josefo, Contra Apión 1:14.) Esto puede comprenderse dentro del marco del éxodo israelita. En Refidim, los israelitas fueron atacados por Amalec, quedando victoriosos sólo gracias a la intervención divina por la intercesión de Moisés (Éx. 17:8-16).

    (b) Hay todo un conjunto de tradiciones esparcidas por Arabia acerca del tema de la conquista de Egipto por parte de los amalecitas, como resultado de una migración que emprendieron, empujados por un cataclismo de gran magnitud, hacia Egipto. Así, autores de la temprana Edad Media, como Al-Shamhudi, Masudi, Albufeda, y otros, relatan esta migración de los amalecitas y, también, el «paseo militar» en el que Egipto cayó en manos de los amalecitas como una fruta madura.

    (c) Hatsepsut, reina de una dinastía posterior a la de los hicsos, dejó una inscripción referente a sus obras de reconstrucción de la tierra expoliada con la rapaz dominación de los hicsos. Ella les da el sugerente nombre de «amu», afirmando que la capital de ellos fue Hauar (Auaris), y que no habían dado culto al dios Ra. Esto identifica a los amu con los hicsos. En base a la cronología revisada, Hatsepsut fue contemporánea de Salomón.

    (d) En sellos oficiales de las dinastías de los hicsos se han hallado nombres como Apop I, Apop II. Fue Apop I el que, al cabo de unas pocas décadas después de la invasión de los amu, fundó la ciudad de Tebas. En la tradición griega, hubo en Egipto un rey llamado Ogyges que fue el fundador de Tebas. Ahora bien, Apop es una transcripción provisional de los egiptólogos para una inscripción cuyas consonantes admiten la equivalencia «Agog», que entonces concuerda con el registro bíblico acerca del nombre de los reyes amalecitas. Esto explica las menciones a Agag y a Amalec en los exaltados términos con que se hallan en el libro de los Números, mientras el pueblo de Israel se hallaba en el desierto: «Enaltecerá su rey más que Agag» (Nm. 24:7); «Amalec, cabeza de naciones» (Nm. 24:20). Según las tradiciones rabínicas, Amalec se dispuso a conquistar todo el mundo. Se han hallado sellos de los reyes hicsos en Creta, Palestina, Mesopotamia y en otros lugares alejados de Egipto. Así, la fama del rey Ogyges fundador de Tebas, que había llegado a oídos de los griegos, concuerda con el nombre Agag, que se identifica con la línea de faraones Apop. Ello concuerda con la ecuación hicsos = amu = amalecitas.

    (e) La destrucción de los amalecitas por parte del rey Saúl, y la muerte del último rey Agag a manos de Samuel (1 S. 15) marca en la Biblia el punto de la reaparición de Egipto como potencia. La campaña de Saúl contra los amalecitas fue hacia el sur, lo cual concuerda con el hecho de que las hordas de hicsos que fueron expulsadas por el primer faraón de la restauración egipcia, Ahmose I, no dejaron rastro histórico. Saúl terminó con el poderío amalecita, aunque quedaron todavía partidas amalecitas que se dedicaron a merodear. Un caso interesante es el de un esclavo egipcio de un señor amalecita, lo cual concuerda con esta etapa de transición (1 S. 30:13 ss).

    La identidad de los hicsos parece ya definitivamente desvelada con los valiosos estudios de Velikovsky, Courville y otros investigadores de fuentes antiguas. Los hicsos-amalecitas entraron en un Egipto indefenso, sin ejército ni organización militar ni política, devastado por las diez plagas y por la mortandad en el mar Rojo, sin Faraón ni recursos de ninguna clase, y cayó fácilmente en manos de la nación amalecita en su búsqueda de nuevos dominios. Esta conquista tuvo lugar en la época del Éxodo, alrededor del año 1.441 a.C. La liberación de Egipto de los hicsos-amalecitas tuvo lugar durante el reinado de Saúl en Israel, y la ascensión de Ahmose I al trono de Egipto como primer faraón de la primera dinastía autóctona después de los hicsos, la XVIII, alrededor del año 1020 a.C, se debió a la victoriosa campaña de Saúl, que quebrantó el yugo hicso que mantenía sometido a Egipto.

    Todos los registros coinciden en la extrema rapacidad de los «reyes-pastores», los faraones hicsos. Su capital estuvo mayormente situada en Avaris, cerca de el-Arish actual. (Véanse AMALECITA, EGIPTO, ÉXODO, FARAÓN.)

    Santiago Escuain
    http://www.sedin.org/propesp/Hicsos.htm

    Leer también aca
    Los Hicsos
    Leer sobre los Hicos, en el libro Historia de los Egipcios de Isaac Asimov (aca)

  22. MARCELO
    dic 29, 2009 @ 07:21:55

    Me da risa esos incrédulos que dicen que la ciencia demostró que no hubo conquista hebrea en Canaan porque no hay evidencias…

    Si supieran lo que cuesta encontrar algo de valor en una tierra mil veces revuelta, con tanto material reciclado, desperdigado…

    Los que argumentan asi, pasa por alto que los hebreos conquistaron y de inmediato se aculturaron con los habitantes del lugar.

    A tal punto se entremezclaron que Dios tuvo que enviar profetas y jueces para separarlos del pecado de adorar dioses falsos.

    Es por eso que muchos dicen no hay evidencias de culto monoteista. Obvio, si la Biblia dice que en ocaciones apenas quedaban trescientos fieles a Jehova de un pueblo de cientos de miles.

    Pero, hace poco se acepto que, antes del exilio babilonico, las imagenes de dioses falsos pululaban, pero en toda excavacion posterior, desaparecen. Concretamente, la Biblia dice que el pueblo hebreo aprendio la leccion y asi lo demuestra la Biblia.

    ¿Como entonces dicen algunos retorcidos que no hay evidencias arqueologicas de que la Biblia dice la verdad? Y como esto, mucho mas

  23. MARCELO
    dic 29, 2009 @ 07:24:16

    Cuando la arqueologia apoya las Escrituras, silencio ateo, no vayan a reconocer que se equivocaron, pero cuando un gilazo como Filkenstein salta a hablar en contra de su propia estirpe, ay, que maravillas habla este siervo de la ciencia. Aleluya al atomo, gloria a la molecula, santificado sea el metodo cientifico, somos los hijos del cientificismo, el ateismo nos ilumina.

  24. centauro94
    dic 29, 2009 @ 16:15:06

    “Cuando la arqueologia apoya las Escrituras, silencio ateo”

    Como tenía que ser :) repito acá que:

    Lo extraño NO es que NO parezcan coincidir los metodos de fechación,

    lo extraño es que los muros cayeron hacia afuera, y que nadie sabía nada de Jericó hasta que la biblia les dice donde excavar;

    que hasta los ateos tienen una noción del tiempo pregresivo, legada por la biblia(antes de la biblia nadie pensaba que lo mejor está adelante),

    y que hasta los ateos tienen el concepto de NECESARIO apego a la verdad legado por ese fenómeno llamado biblia.

    Pualo:
    Filosofía de la ciencia? pues acá es donde entra un poco en acción Renton (Donde estaaaaaas?)
    primero dime si conoces un artículo respetado por AMBOS bandos donde se establezca que los muros cayeron hacia fuera?

  25. pauloarieu
    dic 29, 2009 @ 16:38:33

    Los muros de Jericó
    Arqueología confirma: que en realidad ha venido a un Tumblin ‘down

    Primera edición:
    Creación 21(2) :36-40
    Marzo 1999

    por Bryant Wood

    Fascinantes descubrimientos recientes revelan algo inusual sucedió a la antigua ciudad de Jericó. Fortificada, con una doble pared prácticamente inexpugnable, lo que provocó su destrucción repentina? Y averiguar por qué es significativo que ni siquiera su foodstores habitantes todavía se podía ver en nuestro tiempo, donde se quedaron ellos …

    El nombre de ‘Jericho’ trae a la mente israelitas marchando, trompetas y las paredes cayendo. Es una maravillosa historia de fe y de la victoria, pero lo que realmente ocurrió? El escéptico diría que no, no es más que un cuento popular para explicar las ruinas de Jericó. La principal razón de esta actitud negativa es la excavación en el emplazamiento llevado a cabo en la década de 1950 bajo la dirección de la arqueóloga británica Kathleen Kenyon. Ella llegó a la conclusión,

    “Es un hecho triste que la de las murallas de la Edad de Bronce, dentro de las cuales el ataque de los israelitas deben caer en cualquier fecha, no queda rastro …. Las excavaciones de Jericó, por lo tanto, ha arrojado ninguna luz sobre los muros de Jericó, de que la destrucción es tan vívidamente descrita en el Libro de Josué. “1

    Thomas A. Holland, que fue editor y coautor de los informes de excavación de Kenyon, que se resumen los resultados aparentes de la siguiente manera:

    “Kenyon llegó a la conclusión, con referencia a la teoría de la conquista militar y la [LB Edad de Bronce Final] paredes, que no había datos arqueológicos para apoyar la tesis de que la ciudad había sido rodeado por un muro al final de LB I [ca. 1400 B.C.].2

    Sin embargo, un examen cuidadoso de la evidencia arqueológica recopilados a lo largo de este siglo lleva a la conclusión de otra muy distinta.

    Fortificaciones de Jericó
    Antes de que los israelitas entraron en la tierra prometida, Moisés les dijo que estaban a punto de cruzar el río Jordán, para despojar a las naciones que eran mayores y más fuertes que ellos, con las grandes ciudades con murallas que llegaron, por así decirlo, para el cielo (Deuteronomio 9:1). El minucioso trabajo de Kenyon mostró que Jericó era de hecho muy fortificada, y que había sido quemada por el fuego. Desafortunadamente, ella encuentra su misdated, resultando en lo que parecía ser una discrepancia entre los descubrimientos de la arqueología y la Biblia. Ella llegó a la conclusión de que la Edad de Bronce de la ciudad de Jericó fue destruido alrededor de 1550 a. C. por los egipcios. Un análisis en profundidad de la evidencia, sin embargo, revela que la destrucción se llevó a cabo alrededor de 1400 aC (final del período del Bronce Tardío I), exactamente cuando la Biblia dice que la conquista ocurrió.3


    Esquema de la Cruz Diagrama de la sección del sistema de fortificación en Jericó, basado en trinchera hacia el oeste de Kenyon.

    El montículo, o ‘Tell’ de Jericó estaba rodeada por una muralla de tierra grande, o terraplén, con un muro de piedra en su base. El muro de contención era de cuatro a cinco metros (12-15 pies) de altura. El principio de que era un muro adobe de dos metros (seis pies) de espesor y cerca de seis a ocho metros (20-26 pies) de altura.4 En la cresta del dique, una pared adobe similares, cuya base era de aproximadamente 14 metros (46 pies) por encima del nivel del suelo fuera del muro de contención (ver diagrama). Esto es lo que se alzaba por encima de los israelitas, mientras marchaban por la ciudad cada día durante siete días. Humanamente hablando, era imposible que los israelitas de penetrar en el bastión inexpugnable de Jericó.

    Dentro de la pared superior de una superficie de aproximadamente seis hectáreas, mientras que el área total de la ciudad alta y el sistema de fortificación fue 50% mayor, o cerca de nueve hectáreas. Basado en la regla de los arqueólogos de oro de 200 personas por acre, la población de la ciudad alta habría sido de unos 1.200. Sin embargo, las excavaciones llevadas a cabo por un equipo alemán en la primera década de este siglo, sabemos que la gente también vivían en el terraplén entre la parte superior y las paredes de baja de la ciudad. Además, los cananeos que viven en aldeas de los alrededores que han huido a Jericó para la seguridad. Por lo tanto, podemos suponer que hay varios miles de personas dentro de los muros cuando los israelitas se vinieron contra la ciudad.

    Los muros caídos
    Los ciudadanos de Jericó estaban bien preparados para un asedio. Una fuente abundante que proporcionaba agua para el antiguo, así como modernas, Jericó estaba dentro de las murallas de la ciudad. En el momento del ataque, la cosecha había sido tomada en (Josué 3:15), Por lo que los ciudadanos tenían un suministro abundante de alimentos. Esto ha sido confirmado por muchas grandes ollas llenas de granos se encuentran en las casas de John Garstang cananea en la excavación en la década de 1930 y también por Kenyon. Con un abundante suministro de alimentos y agua suficiente, los habitantes de Jericó podría tener lugar fuera de quizás varios años.

    Después del séptimo viaje alrededor de la ciudad en el séptimo día, la Escritura nos dice que el muro “se cayó” plana “(Josué 6:20). El hebreo aquí conlleva la idea de que cayeron debajo de sí mismo. “5¿Hay pruebas para tal evento en Jericó? Resulta que hay amplia evidencia de que el muro de ladrillos de barro de la ciudad se derrumbó y fue depositado en la base del muro de piedra en el momento de la ciudad se reunieron a su fin.

    El trabajo de Kenyon fue el más detallado. En el lado oeste de la contar, en la base del muro de contención, o revestimiento, se encontró,

    “apilando ladrillos rojos caído casi a la parte superior del revestimiento. Estos probablemente vino de la pared en la cumbre del banco [y] … la construcción de ladrillo por encima del revestimiento.6

    En otras palabras, se encontró un montón de ladrillos de la muralla de la ciudad caído! Un equipo italiano de excavación en el extremo sur del montículo en 1997, encontró exactamente lo mismo.


    La reconstrucción artística de la parte norte de la antigua Jericó, basado en las excavaciones alemana de 1907-1909. Tenga en cuenta las casas construidas contra la muralla de la ciudad de ladrillos de barro, que descansa en la cima del muro de piedra. La Biblia dice que la casa de Rahab fue construido en contra de la pared de la ciudad (Josué 2:15).

    Según la Biblia, la casa de Rahab, fue incorporado al sistema de fortificación (Josué 2:15). Si las paredes cayeron, cómo era su casa perdonado? Como ustedes recordarán, los espías había dado instrucciones a Rahab que trajera a su familia en su casa y que serían rescatados. Cuando los israelitas tomaron por asalto la ciudad, Rahab y su familia se salvaron lo que prometió (Josué 2:12-21; 6:17, 22-23). En el extremo norte del Tel de Jericó, los arqueólogos hicieron algunos descubrimientos sorprendentes que parecen relacionarse con Rahab.

    La excavación alemana de 1907-1909 encontró que en el norte de un corto tramo de la pared baja de la ciudad no cayó como en todas partes. Una porción de pared de ladrillos de adobe que seguía en pie a una altura de más de dos metros (ocho pies).4 Lo que es más, hay casas construidas contra la pared! Es muy posible que aquí es donde la casa de Rahab era.7 Desde la muralla de la ciudad formado por la pared posterior de las casas, los espías podría haber escapado fácilmente. Desde esta ubicación en el lado norte de la ciudad era sólo una corta distancia de las colinas del desierto de Judea, donde los espías se escondió durante tres días (Josué 2:16, 22). Los valores inmobiliarios que han sido bajas aquí, ya que las casas eran colocados en el terraplén entre la parte superior y las paredes de baja de la ciudad. Este no es el mejor lugar para vivir en tiempos de guerra! Esta zona fue, sin duda, el desbordamiento de la ciudad alta y la parte pobre de la ciudad, tal vez incluso un barrio de tugurios.

    Después de la muralla de la ciudad cayó, ¿cómo los israelitas superar los cuatro o cinco metros (12.15 pies) de alto muro de contención en la base de la cuenta? Las excavaciones han demostrado que los ladrillos de las paredes se derrumbó formó una rampa contra el muro de contención para que los israelitas sólo podían subir a la cima. La Biblia es muy preciso en su descripción de cómo los israelitas entraron en la ciudad: «la gente se acercó a la ciudad, cada uno en derecho antes que él [es decir, hacia arriba y de nuevo], ‘(Josué 6:20). Los israelitas tenían que ir arriba, Y eso es lo que la arqueología ha revelado. Tenían que ir desde el nivel del suelo en la base de decirle a la parte superior de la muralla para entrar en la ciudad.

    Destrucción por el fuego
    Los israelitas quemaron la ciudad y todo lo que (Josué 6:24). Una vez más, los descubrimientos de la arqueología ha comprobado la verdad de este disco. Una parte de la ciudad destruida por los Israelitas fue excavado en el lado este del tell. Dondequiera que los arqueólogos llegado a este nivel se encuentra una capa de cenizas y los escombros quemados de un metro (tres pies) de espesor. Kenyon describió la devastación masiva de la siguiente manera.

    “La destrucción fue completa. Las paredes y los pisos estaban ennegrecidos o enrojecidos por el fuego, y cada habitación estaba llena de ladrillos caídos, maderas, y utensilios para el hogar, en la mayoría de las habitaciones de los escombros caídos estaba muy quemado, pero el desplome de las paredes de las habitaciones del Este parece haber tenido lugar antes de que se vieron afectadas por el fuego.8

    Ambos Garstang y Kenyon encuentran tinajas llenas de los granos que habían quedado atrapados en la destrucción de fuego. Este es un hallazgo único en los anales de la arqueología. De grano es valioso, no sólo como una fuente de alimentos, sino también como una mercancía que puede intercambiarse. En circunstancias normales, los objetos de valor, tales como grano habría sido saqueada por los conquistadores. ¿Por qué el grano a la izquierda en Jericó? La Biblia da la respuesta. Josué ordenó a los israelitas que la ciudad y todo lo que hay en él iban a ser dedicados al Señor (Josué 6:17, Lit. Heb.).


    El Dr. Wood está en la base del muro de piedra descubierta por arqueólogos italianos en el extremo sur de Jericó en 1997. Los israelitas marcharon alrededor de esta pared, cuando atacaron la ciudad como se describe en Josué 6.

    El grano de la izquierda en Jericó y encontrados por los arqueólogos en los tiempos modernos, da testimonio gráfico a la obediencia de los hijos de Israel de casi tres y medio milenios atrás. Sólo Acán desobedeció, llevando a la debacle en el Ai descrito en Josué 7.

    Esa gran cantidad de grano sin ser tocados da testimonio silencioso de la verdad de otro aspecto del relato bíblico. Una ciudad fortificada con un suministro abundante de alimentos y el agua que suele tener muchos meses, incluso años, para someter. La Biblia dice que Jericó cayó después de sólo siete días. Los frascos encontrados en las ruinas de Jericó estaban llenos, mostrando que el sitio fue breve puesto que la gente dentro de las paredes consume muy poco del grano.

    Lecciones de Jericó
    Jericó fue una vez considerado un “problema de la Biblia”, debido a la aparente discrepancia entre la arqueología y la Biblia. Cuando la arqueología es correctamente interpretada, sin embargo, lo contrario es el caso. La evidencia arqueológica apoya la veracidad histórica del relato bíblico en cada detalle. Cada aspecto de la historia que podría ser verificada por los hallazgos de la arqueología es, de hecho, verificado.

    Hay muchas ideas sobre cómo las murallas de Jericó se vino abajo. Ambos Garstang y Kenyon encontró pruebas de la actividad sísmica en el momento de la ciudad se reunieron a su fin. Si Dios hizo uso de un terremoto para lograr sus propósitos de ese día, todavía era un milagro, ya que ocurrió en el momento preciso, y se manifestó de tal manera como para proteger la casa de Rahab. No importa lo que Dios usó la agencia, fue en última instancia, el que, a través de la fe de los israelitas, trajo abajo las paredes. Después la gente se había marchado a su alrededor durante siete días, que era “por la fe de los muros de Jericó cayeron ‘(Hebreos 11:30).

    Así como nos muestra lo importante que es no descuento de la Biblia a causa de algún conflicto aparente con la beca secular, Jericó es una lección espiritual maravilloso para el pueblo de Dios aún hoy en día. Hay momentos en que nos encontramos ante un enorme “muros” que son imposibles de romper por la fuerza humana. Si ponemos nuestra fe en Dios y seguir sus mandamientos, él realizará “cosas grandes y ocultas ‘(Jeremías 33:3) Y nos dará la victoria.

    Referencias y Notas
    Kathleen M. Kenyon, Digging Up Jericho, Londres, Ernest Benn, pp. 261-62, 1957. Volver al texto.
    Thomas A. Holland, Jericó, La Enciclopedia Oxford de Arqueología en el Cercano Oriente, Vol. 3, Pp. 220-24, ed. Eric. M. Myers, Nueva York, Oxford University Press, p. 223, 1997. Volver al texto.
    Bryant G. Wood, ¿El Jericó Conquer israelitas?, Biblical Archaeology Review 16(2) :44-58, marzo-abril de 1990. Volver al texto.
    Ernst Sellin y Carl Watzinger, Jericó Die Ergebnisse der Ausgrabungen, Osnabrück, Otto Zeller Verlag, p. 58, 1973 (reimpresión de la edición de 1913). Volver al texto.
    La raíz de la palabra tahteyha en Josué 6:5, 20 es Tahat, Que significa “debajo”, “abajo”, con un reflexivo 3 ª femenina sufijo pronominal singular ha refiriéndose de nuevo a hômah, ‘Pared’. Volver al texto.
    Kathleen M. Kenyon, Las excavaciones en Jericó, 3: 110, Londres, Escuela Británica de Arqueología en Jerusalén, 1981. Volver al texto.
    La frase en hebreo en Josué 2:15 es hahômah beqîr. Normalmente Qir significa una pequeña muralla, pero también puede indicar la superficie vertical de una pared. Brown, Driver y el léxico Briggs sugiere para este Josué 2:15 (p. 885), y en este caso, la preposición ser significa “contra” (p. 89). Así, literalmente, “su casa [construida] contra [la] superficie vertical de la ciudad [] de la pared.” Volver al texto.
    Kenyon, Las excavaciones en Jericó, 3: 370. Volver al texto.
    Bryant Wood es una autoridad reconocida internacionalmente en la arqueología de Jericó. Él es director de la Associates for Biblical Research, Y también director de la Kh. El-Maqatir excavación en Israel.

    Para obtener más información sobre la arqueología y la Biblia, o para ir en una excavación en Israel con el Dr. Wood, en contacto con el Associates for Biblical Research, PO Box 356, Landisville, PA 17538 (o llame al 800.430.0008). Visite el ABR sitio Web. Volver al comienzo.

    fuente:http://www.answersingenesis.org/creation/v21/i2/jericho.asp , trad. al español por google.

  26. pauloarieu
    dic 29, 2009 @ 17:04:11

    Marcelin,centauro.
    Esto deberia cerrarles la boca a los ateos, son mas charlatanes y escepticos que un cadaver.

    Este articulo refuta y reprende a los demonios de la ciencia.

  27. centauro94
    dic 29, 2009 @ 18:36:37

    Dime que tan respetados son Velikovsky y Courville:
    http://www.scribd.com/doc/24529480/Los-muros-de-Jerico

    y dime que tan respetado es su predesesor Garstang en 1930-1936: esta es una pag religiosa:

    http://origenesis.blogspot.com/2007/11/jeric-la-ciudad-cuyos-muros-derrib-dios.html

  28. pauloarieu
    dic 29, 2009 @ 21:11:09

    El articulo de los muros de Jerico, es mio. Es el mismo que estamos considerando.

  29. pauloarieu
    dic 29, 2009 @ 21:15:30

    Jericó – La ciudad cuyos muros derribó Dios !

    Jericó se encuentra ubicada en el valle de la ribera occidental del río Jordán, a 27Km de Jerusalén.

    La ciudad de Jericó a aproximadamente 240 m. por debajo del nivel del mar Mediterráneo, posee un clima tropical, donde la vegetación era tal como las balsameras, la alheña, los sicómoros, etc.. Las rosas de Jericó siempre se destacaron como su exotica y natural belleza.

    La antigua Jericó se elevaba muy cerca de las abundantes aguas llamadas en la actualidad Ain es-Sultãn, la fuente de Eliseo porque se cree que esta es la fuente que Eliseo sanó. La Jericó moderna, en árabe Er-Riha, se halla a 1,5 Km. al sureste de la fuente.

    Entre 1907 y 1909 Ernst Selin y la sociedad Deutsche Orientgesellschaft iniciaron allí excavaciones sobre el montículo llamado Tell es-Sultan. John Garstang las continuó desde 1930 a 1936, quien descubrió la evidencia de los muros caídos, cuyos fundamentos no habían sido minados, sino que, como dice la Biblia, debieron ser derrumbados por los que ellos suponen un potente temblor de tierra; para ser reanudadas en 1952 por Kathleen Kenyon y por las escuelas de arqueología de Inglaterra y EE. UU.

    En base a la revisión de Velikovsky y Courville, la destrucción de Jericó concuerda perfectamente con todos los detalles bíblicos de la destrucción y con los restos arqueológicos, y no se puede objetar a la identificación efectuada por Garstang en 1930-1936, ni a la fecha de 1400 a.C. La ciudad por aquel entonces era tan pequeña y estaba tan superpoblada que se habían construido casas en la parte alta de la muralla, por encima del espacio vacío entre las dos murallas. El muro exterior se hundió hacia afuera, y el segundo muro se hundió sobre el espacio vacío, arrastrando consigo todas la contrucciones que estaban encima.

    De modo que los muros de Jericó cayeron de la manera en que la Biblia describe que cayeron, Dios los tiró !

    fuente bibl.
    22-11-2007,
    http://origenesis.blogspot.com/2007/11/jeric-la-ciudad-cuyos-muros-derrib-dios.html

  30. pauloarieu
    dic 29, 2009 @ 21:17:10

    Respecto a las genealogías y la cronología, estas con frecuencia tienen amplias lagunas que las hacen inutilizables para la fijación de una cronología.
    El crecimiento de los israelitas desde setenta a una gran multitud, que amenazaba el orden egipcio, favorece igualmente el lapso de siglos para la residencia de Israel en la tierra del Nilo.

    Las consideraciones biblicas indican cronologías mas extensas antes y después del Éxodo. Sobre esta base es razonable considerar 1450 como una fecha apropiada para el Éxodo y permite la migración de Jacob y sus hijos en la era de los hiksos y de su supremacía en Egipto.

    Samuel J. Schultz, Habla el Antiguo testamento, Pág. 47-49, ed. Portavoz

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