El Sol se paró


El Sol se paró
Autor:Paulo Arieu
  • Jos 10:12 Entonces Josué habló a Jehovah el día en que Jehovah entregó a los amorreos ante los hijos de Israel, y dijo en presencia de los israelitas: “¡Sol, detente sobre Gabaón; y tú, luna, sobre el valle de Ajalón!” Y el sol se detuvo y la luna se paró, hasta que el pueblo se hubo vengado de sus enemigos. ¿No está escrito esto en el libro de Jaser? El sol se detuvo en medio del cielo, y no se apresuró a ponerse casi un día entero.
  • Hab 3:11 El sol y la luna se detuvieron en su cenit. Anduvieron a la luz de tus flechas y al resplandor del brillo de tu lanza.

¿El sol se detuvo?
Cuando hay un eclipse el sol parece detenerse,oscurecerse el cielo, no? Esta relatando lo que sucedió,lo que ellos vieron.

En estos versículos,  encontramos al pueblo de Israel con dificultades de tiempo. El día estaba finalizando y la batalla no había terminado. Durante la noche las cosas siempre resultan más difíciles. Era preciso recurrir al dueño del tiempo. Israel era fiel devolviendo el sábado a Dios como un día especial. Era, pues, hora de reclamar la promesa. Josué clamó al Señor y el Sol paró, y el pueblo tuvo tiempo suficiente para terminar su obra.

Jos 10:7-14

Vv. 7-14.Los más humildes y débiles que sólo comienzan a confiar en el Señor tienen tanto derecho a ser protegidos como quienes hace mucho tiempo son sus siervos fieles. Nuestro deber es defender al afligido que, como los gabaonitas, son metidos en problemas por cuenta nuestra, o por la causa del evangelio. Josué no iba a abandonar a sus nuevos vasallos. ¡Cuánto menos nuestro verdadero Josué va a fallarle a los que confían en Él! Podemos ser faltos en nuestra fe, pero a nuestra confianza nunca puede faltarle el éxito. Pero las promesas de Dios no son para aflojar o suprimir nuestras empresas sino para avivarlas y estimularlas.

Fijaos en la gran fe de Josué y el poder de Dios que le responde deteniendo milagrosamente el sol, para que el día de la victoria de Israel sea más largo. Josué actuó en esta ocasión por impulso del Espíritu de Dios en su mente. No era necesario que Josué hablara o que el milagro quedara registrado según el vocabulario moderno de la astronomía. Para los israelitas el sol salía por sobre Gabaón, y la luna, por sobre el valle de Ajalón, y el curso de ellos pareció detenerse por todo un día. ¿Hay algo demasiado difícil para el Señor? Esta es la respuesta suficiente a diez mil dificultades, que los contradictores de toda época han esgrimido contra la verdad de Dios revelada en su Palabra escrita. Por esto se proclama a las naciones vecinas: “Mira las obras de Jehová”, y digan, ¿qué nación grande hay que tenga a Dios tan cercano, como Israel? (C.B.Mattew Henry)
[12] Animado de viva fe y deseoso de exterminar antes del anochecer a los enemigos. El milagro del sol, considerado durante mucho tiempo uno de los grandes problemas de interpretación por sus implicaciones cósmicas, se explica hoy como una interesante imagen poética: El Sol y la Luna no son los astros, sino las divinidades de los enemigos a quienes se les ordena callarse y quedarse quietos hasta la victoria del Señor.(T.A)

¿Cómo puedo creer que la Biblia es confiable si dice que el Sol “se detuvo” a petición de Josué?

R.Esta pregunta se relaciona a la historia narrada en Josué 10. Después de la derrota de Hai, cinco reyes de Canaán unieron sus fuerzas para atacar la ciudad de Gabaón por aliarse con los israelitas. Al oír de este intento, Josué y sus hombres marcharon en la noche desde Gilgal a Gabaón donde, con la ayuda de Dios, comenzaron la batalla. En medio de la batalla, Josué oró a Dios para que el Sol se detuviera hasta que Israel venciera a sus enemigos. Dios le otorgó su pedido, como el registro declara: “Y el sol se paró en medio del cielo, y no se apresuró a ponerse casi un día entero. Y no hubo día como aquel, ni antes ni después de él, habiendo atendido Jehová a la voz de un hombre; porque Jehová peleaba por Israel” (Josué 10:13,14).

Los críticos insisten que tal evento es imposible, y por ende rechazan la veracidad de las Escrituras. Se han propuesto varias soluciones a este supuesto problema. Este artículo considerará cuatro de ellas.

Primero, algunos sugieren que se debe entender el texto en un sentido figurado y que el evento no involucró un milagro. Por ende, se sugiere que el Señor ayudó a Israel a ganar la batalla en un tiempo increíblemente corto tanto que Israel sintió como si el día hubiera sido prolongado, cuando realmente no lo fue (Keil, 1980, 2:110).

Segundo, algunos eruditos toman el lenguaje figurativamente y adjuntan una explicación puramente naturalista. Donald Patten y sus colegas creen que el planeta Marte pasó por la Tierra en una órbita inusualmente cercana que causó que la Tierra se inclinara en su eje (1973, pp. 172-198). Visto desde una ubicación geográficamente correcta, el Sol permanecería en el cielo más tiempo de lo normal.

Tercero, otros sugieren que se realizó un milagro local. Por ende, los rayos del Sol pueden haber sido refractados milagrosamente para dar una apariencia de iluminación diurna en Palestina, cuando en realidad el Sol ya había “desaparecido” en el horizonte (Davis, 1980, p. 69).

Cuarto, otros toman el lenguaje literalmente y aceptan que el Sol fue realmente detenido milagrosamente. Henry Morris explica que esto pudo implicar mucho más: “Ya que el relato dice que la luna también se detuvo (Josué 10:13), puede ser que todo el sistema solar se detuvo en sus trayectorias por un día, suspendiendo simplemente todas sus posiciones y movimientos relativos” (1971, p. 73).

Cada una de estas soluciones ha sido criticada. En contra de la primera se ha argumentado que una regla fundamental de la interpretación es que se debe considerar un pasaje como literal hasta que se pruebe que es figurativo.

Josué 10 simplemente tiene el aspecto de una narración histórica. El Señor pudo haber hecho que el día “pareciera” largo, pero el texto dice que “el sol se detuvo y la luna se paró, hasta que la gente se hubo vengado de sus enemigos” (Josué 10:13). La segunda ha sido cuestionada por falta de evidencia. La noción que la Tierra se movió en su eje a causa de una visita cercana del planeta Marte es simplemente hipotética. En cuanto a la tercera solución, cualquiera que rechaza aceptar la posibilidad de sucesos milagrosos rápidamente rechazará esta opción. En contra de la lectura literal, se argumenta que ya que la Tierra orbita el Sol, es ésta la que debería dejar de rotar para que el día se alargara, pero el Sol no necesitaría detenerse. Además, si la Tierra se detuviera, experimentaría catástrofes globales incalculables.

Si cada solución tiene dificultades, ¿qué podemos pensar acerca del evento? Principalmente lo siguiente: este fue un milagro. Josué oró por ayuda divina y la recibió. Un Dios omnipotente pudiera ayudar en cualquier manera que escogiera. Antes de desechar la Biblia porque reporta milagros, debemos hacer dos cosas. Primero, debemos probar que no existe un Dios que tenga la habilidad de lograr tales tareas. Ahora, si existe un Dios que es capaz de crear todo el Universo por medio de la palabra (Salmos 33:9), entonces, se debe admitir que Él tiene el poder de hacer con el Universo lo que desee. ¿Qué hombre neciamente diría que el Dios del Universo no tiene el poder de parar la Tierra, la Luna y el Sol, y todavía mantener cualquier otro cuerpo celeste en orden? Por definición, Dios está más allá del alcance de tal criticismo.

Segundo, el crítico debe ser capaz de probar que la Biblia es simplemente producto humano. Sin embargo, la Biblia misma es uno de los mejores ejemplos de un milagro. Cuando se consideran todos los hechos, llega a ser evidente que sin Dios, la Biblia no puede ser explicada. La carga de la prueba descansa sobre los hombros del escéptico. Hasta que él pueda probar que no existe Dios, y que la Biblia es simplemente un producto humano, no tiene fundamento sobre el cual negar el registro bíblico de un milagro. Es necedad desechar la Biblia porque contiene relatos de eventos “imposibles”. Con Dios nada es imposible, exceptuando, desde luego, aquellas cosas que son opuestas a Su naturaleza (e.g., Él no puede mentir—Tito 1:2). Como con todos los milagros, no se da explicación de cómo se realizó la hazaña en Josué 10. ¿Cómo flotó el hierro del hacha (2 Reyes 6)? ¿Cómo más de cinco mil personas fueron alimentadas con cinco panes y dos peces (Mateo 14)? ¿Cómo dio Jesús vista al ciego (Juan 9)? El hecho que estas cosas pasaron es suficiente para el hombre que acepta la omnipotencia de Dios.

Por consiguiente, dos de las situaciones anteriores parecen calzar con la información.

Primero, Dios pudo haber causado que los rayos solares persistieran sobre Palestina por el tiempo específico. Si Dios hizo que el Sol pareciera—desde la perspectiva de Josué—que permanecía en el cielo sobre Gabaón, sería correcto reportar el evento en tales términos.

O segundo, puede ser que el Sol (y por ende todo el sistema solar) fuera suspendido milagrosamente por un día. No se declara específicamente en el texto si el milagro fue local o universal. De cualquier manera, “no hubo día como aquel, ni antes ni después de él” (Josué 10:14).

Se debe abordar un pensamiento final sobre este tema. Ocasionalmente circula la historia que “los científicos de la NASA estaban chequeando la posición del sol, la luna y los planetas 100 años y 1,000 años desde el presente para trazar las trayectorias de las naves espaciales. Mientras que recorrían con sus computadoras los siglos, sus máquinas se detuvieron repentinamente y mostraron un día perdido alrededor del tiempo que Josué vivió”. Esta historia es completamente ficticia. Las computadoras no tienen la habilidad de hacer tal descubrimiento, y todo esfuerzo por contactar a los científicos supuestamente involucrados ha resultado ser un fracaso o un desmentido. La revista Bible-Sciene Newsletter de julio de 1989 porta un artículo excelente que desacredita esta farsa (Bartz, 1989, p. 12).

El influyente teólogo español Samuel Vila (q.p.d.) cuestiona a las criticas de los teólogos modernistas, y haciendo referencia a los cuestionamientos de estos intelectuales escépticos sobre el día largo de Josué (10:12-14), lo llama “ejemplo de necedad anticientífica de la Biblia”.

Luego comenta que “Lo que Josué dijo en realidad fue: «Sol, sé inactivo.» “
Josué deseaba que Dios prolongara la luz del día, dándole tiempo de derrotar cabalmente a los cinco reyes que le habían salido al encuentro.

Léase ahora la gran obra Acerca de Biblia, por Collet, pp. 284-288, y el libro “Los más altos críticos sobre los altos críticos”, por Munhall, p. 60, y se verá que el profesor Yotten, de Yale, en su gran obra “El largo día de Josué”, ha probado claramente que hubo un día largo en aquel mismo período de la historia del mundo.

También cita al profesor W. Maunders, F.R.S.A., del Observatorio Real de Greenwich, quien “ha llegado a la misma conclusión que el profesor Yotten, después de la investigación científica más cuidadosa.”

Demuestra también Collet que “Grecia, Egipto y China —los tres países que pueden llamarse el archivo del mundo— guardan, consignado en su historia universal, el mismo hecho en el mismo período de tiempo de Josué.”

Vila explica que “Si en algún lugar habla la Biblia de que el Sol se pone se levanta, o se refiere a los cuatro ángulos de la Tierra, siempre dentro de algún contexto que demuestra que el escritor está hablando en un lenguaje figurado y poético. Y lo mismo se observa claramente cuando habla en Job 6 y 26:11 y Salmo 75:3 de las columnas de la Tierra, para referirse a la solidez y estabilidad del mundo que habitamos; pero ningún escritor bíblico hace semejante afirmación —como la hacen los mitos de la antigüedad pagana— desde un punto de vista objetivo y narrativo. Por ejemplo, hallamos mención de semejante idea en el relato de la creación; en cambio, tenemos afirmaciones en el libro de Job que dan a entender que aquéllas son expresiones poéticas y hacen vislumbrar rasgos de inspiración de conocimientos superiores, en pasajes como el antes citado, Job 26:7: «El extiende el norte sobre vacío, cuelga la tierra sobre nada», que nos sugiere de un modo bastante claro la idea de la gravitación universal, que estaba sólo en el secreto de Dios en los días del patriarca Job y por muchos siglos después.

REFERENCIAS

Bartz, Paul A. (1989), “Questions and Answers,” Bible-Science Newsletter, 27[7]:12, July.

Davis, J.J., y J.C. Whitcomb (1980), A History of Israel (Grand Rapids, MI: Baker Book House).

Keil C.F., y Franz Delitzsch (1980), Biblical Commentaries on the Old Testament (Grand Rapids, MI: Eerdmans, reprint).

Morris, Henry M. (1971), The Bible Has the Answer (Nutley, NJ: Craig Press).

Patten D.W., R.R. Hatch, y L.C. Steinhauer (1973), The Long Day of Joshua and Six Other Catastrophes (Seattle, WA: Pacific Meridian).

Conclución:

Muchos cuestionan la veracidad de los relatos bíblicos y lo ponemos como una razón para no creer en su mensaje de salvación. Hay muchos indicios que nos ayudan a confiar en la veracidad de la Biblia. Indudablemente la fe es imprescindible para acercarse a Dios “pues sin fe es imposible agradar a Dios” (Hebreos 11:6), pero este tipo de investigación científica nos ayudan a darnos cuenta que nuestra fe esta fundamentada en una revelación fiable, como es la Biblia. Espero que lo disfrutéis.

“Los teólogos no son infalibles en la interpretación de las Escrituras. Por lo tanto, puede ocurrir en el futuro, como ocurrió en el pasado, que las interpretaciones de la Biblia, confiadamente recibidas tiempo atrás, deban ser modificadas o abandonadas, para mantener la revelación en armonía con lo que Dios enseña en sus obras. Este cambio de posición en cuanto al verdadero significado de la Biblia puede ser un proceso doloroso para la iglesia, pero no perjudica en lo más mínimo la autoridad de las Escrituras. Ellas permanecen infalibles, meramente somos convictos de haber malinterpretado su significado”

Los obispos católicos de Inglaterra, Gales y Escocia han admitido que no hay que interpretar la Biblia al pie de la letra porque hay partes que no son “completamente correctas”, según un documento publicado hoy por el diario “The Times”.

“No deberíamos esperar encontrar en las Sagradas Escrituras una corrección científica total o una completa precisión histórica”, afirman los líderes cristianos en el informe “El regalo de las Sagradas Escrituras”, dirigido a sus cinco millones de fieles.

El documento está refrendado por las máximas autoridades católicas de este país: el primado católico de Inglaterra y Gales, el cardenal Cormac Murphy-O’Connor, y el arzobispo de Saint Andrews y Edimburgo, el cardenal Heith O’Brien.

“Ese lenguaje simbólico -señala el escrito- debe ser respetado pero no interpretado textualmente. En opinión de los obispos británicos, la Iglesia tiene que divulgar la Biblia, que no deja de ser “la palabra de Dios expresada en lenguaje humano”, de una manera “adecuada a los tiempos cambiantes, inteligible y atractiva para nuestros contemporáneos”.

Según el diario, el documento muestra el largo camino que ha andado la Iglesia desde el siglo XVII, cuando tachó a Galileo de hereje por dudar de la creencia en la inspiración divina de la Biblia al defender la teoría copernicana del sistema solar.

fuentes bibl. consultadas

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4 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. MARCELO
    dic 02, 2009 @ 22:54:26

    Aún siendo un milagro, debería haber testimonios de otros pueblos sobre este fenómeno, pero no lo hay. No se encuentran testimonios sobre tal portento en textos egipcios, babilónicos ni chinos. Cabe entonces preguntar ¿qué fue lo que paso?

  2. pauloarieu
    dic 03, 2009 @ 01:49:29

    despues te respondo,Marcelin :)

  3. pauloarieu
    dic 03, 2009 @ 02:57:23

    Marcelo.Lee esto,mientras te scaneo la respuesta

    http://eebmanlleu.wordpress.com/2009/12/01/93/

    saludos

  4. pauloarieu
    dic 03, 2009 @ 12:51:51

    El influyente teólogo español Samuel Vila (q.p.d.) cuestiona a las criticas de los teólogos modernistas, y haciendo referencia a los cuestionamientos de estos intelectuales escépticos sobre el día largo de Josué (10:12-14), lo llama “ejemplo de necedad anticientífica de la Biblia”.

    Luego comenta que “Lo que Josué dijo en realidad fue: «Sol, sé inactivo.» “
    Josué deseaba que Dios prolongara la luz del día, dándole tiempo de derrotar cabalmente a los cinco reyes que le habían salido al encuentro.

    Léase ahora la gran obra Acerca de Biblia, por Collet, pp. 284-288, y el libro “Los más altos críticos sobre los altos críticos”, por Munhall, p. 60, y se verá que el profesor Yotten, de Yale, en su gran obra “El largo día de Josué”, ha probado claramente que hubo un día largo en aquel mismo período de la historia del mundo.

    También cita al profesor W. Maunders, F.R.S.A., del Observatorio Real de Greenwich, quien “ha llegado a la misma conclusión que el profesor Yotten, después de la investigación científica más cuidadosa.”

    Demuestra también Collet que “Grecia, Egipto y China —los tres países que pueden llamarse el archivo del mundo— guardan, consignado en su historia universal, el mismo hecho en el mismo período de tiempo de Josué.”

    Vila explica que “Si en algún lugar habla la Biblia de que el Sol se pone se levanta, o se refiere a los cuatro ángulos de la Tierra, siempre dentro de algún contexto que demuestra que el escritor está hablando en un lenguaje figurado y poético. Y lo mismo se observa claramente cuando habla en Job 6 y 26:11 y Salmo 75:3 de las columnas de la Tierra, para referirse a la solidez y estabilidad del mundo que habitamos; pero ningún escritor bíblico hace semejante afirmación —como la hacen los mitos de la antigüedad pagana— desde un punto de vista objetivo y narrativo. Por ejemplo, hallamos mención de semejante idea en el relato de la creación; en cambio, tenemos afirmaciones en el libro de Job que dan a entender que aquéllas son expresiones poéticas y hacen vislumbrar rasgos de inspiración de conocimientos superiores, en pasajes como el antes citado, Job 26:7: «El extiende el norte sobre vacío, cuelga la tierra sobre nada», que nos sugiere de un modo bastante claro la idea de la gravitación universal, que estaba sólo en el secreto de Dios en los días del patriarca Job y por muchos siglos después.

    Samuel Vila, Manual de Teología Apologética, p.92-92,ed. Clie, ed. 1983

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