EL MUNDO FICTICIO: PSEUDOCIENCIAS, SUPERSTICIONES, DOCTRiNAS EXTRAÑAS Y CREENCIAS INVEROSIMILES
01 ago 2009 Comentarios desactivados
in Ocultismo
EL MUNDO FICTICIO: PSEUDOCIENCIAS, SUPERSTICIONES, DOCTRiNAS EXTRAÑAS Y CREENCIAS INVEROSIMILES
por Ladislao Vadas
Reflexión: Buenos Aires, 1996. Pp.234. ISBN 950-9983 0-4-7.-
Cada vez que llega a nuestras manos un trabajo del autor sentimos vibrar dentro nuestro un regocijo indescriptible. Es el famoso placer estético que relatan los sensibles a melodías armoniosas. Es tal la religiosidad que emana de sus textos, es tanto el reverente fervor religioso ante Dios, como un desgarrador ruego de su manifestación ante si mismo, que nos sacude y conmueve a la vez.
Ladislao Vadas es un autodidacta versado en varias disciplinas a saber, antropología, astronomía. cosmobiología. psicología. filosofia. teología natural, religión otras materias, quien edita sus propios libros. Dentro de sus obras, es posible reconocer una línea escéptica atea y anti-cristiana. Su obra acusa una marcada tendencia anti-religiosa, aunque propone sus propias tesis teístas (p.e. ver El Superhombre Genético), que en cierta forma remplaza a la teología “tradicional”. Independientemente de ello, Vadas expresa su disconformidad con un conjunto de temas, muchos de los cuales son de público conocimiento, pese a su pseudo-esoterismo (o sea a la falsa cripticidad de obras de esoterismo disponibles al publico en general por pocas monedas en tiendas de libros de usados).
Este libro continúa la tradición de autores críticos frente a lo paranormal y examina algunos de sus propios razonamientos alrededor de estas actividades, las cuales son clasificadas como pseudociencias, tales como la parapsicología, la ovnilogía. las medicinas alternativas (p.e. homeopatía), el psicoanálisis, las prácticas mánticas (p.e. astrología, tarot, profecias), la demonología, el curanderismo, los milagros, sectas y doctrinas secretas (p.c. teosofia, rosacrucismo, reencarnación y resurrección). y largo etcétera. El autor pretende refutar estos temas en apenas 229 páginas, habiendo citado solo 32 libros relacionados con temas -según su clasificación- pseudo-científicos. En su crítica, Vadas comete omisiones, distorciones y equívocos de niimero alarmante, muchos de los cuales no podemos citar puesto que excedería el número de hojas que nos permite esta revisión, pero por si mismo vale la pena para quien desee servirse de EL MUNDO FICTICIO como un manual para el iniciado en entrenarse en discusiones con escépticos a lo paranormal.
En algun sentido podemos adherirnos a la crítica de Vadas, si diferenciamos bien el trigo de la cizaña. Las pseudociencias. precisamente por su carácter a-científico se refutan a si mismas: no es necesario refutar que Acuario ingresa en Virgo, y por la influencia planetaria uno va tener trabajo o se va a enamorar así como tampoco parece racional que barajas españolas o de Tarot arrojadas al azar van a decidir si haremos o no un viaje. De hecho, nadie discute que el agua llega a su punto de ebullición a los 100 °C, ni se puede negar la Ley de la gravedad, porque estos hechos podemos comprobarlos cotidianamente. El problema es discernir quien practica y divulga tales fundamentos pseudocientíficos.
No obstante las galimatías de sus análisis, las conclusiones descabelladas y la evidente carencia de bibliografia científica -relacionada particularmente al caso de la parapsicología- nos hace detener en algunas consideraciones. Curiosamente, Vadas no define a la parapsicología en el texto. Cita solo la precognición, la telequinesia, la telepatía la clarividencia e incluye al Espiritismo (?) como parte de los fenómenos parapsicológicos que no resisten el análisis de la ciencia, valiéndose solo de la obra del sacerdote jesuíta Oscar González Quevedo, a quien en la primera parte de su obra descalifica y en otra parte (p.l52) lo considera “eminente investigador.” Omite todo el trabaj o estadístico-matemático de Rhine, la vasta literatura parapsicológica existente y las publicaciones académicas especializadas, y siquiera cita alguno de los avances recientes de la parapsicología. Selecciona los casos de presunta paranormalidad publicados en las revistas de divulgación, que por si mismos no constituyen ninguna prueba de validez en parapsicología, tales como algunos casos espontáneos. psicofonías otros fenómenos.
Negar que existen anomalías cuya explicación científica es dificil de establcer (por problemas que ya han sido discutidos dentro y fuera de la comunidad parapsicológica) no solo es un error pseudocientífico, sino anti-científico. Aunque esta anomalías que llamamos psi, y que es sostenida por quienes operamos en parapsicología sea falsa, no es pseudocientífico afirmar que lo psi sea una hipótesis válida para explicar tal anomalía. Tampoco es pseudocientífico que pretendamos usar el método científico para probar si esa anomalía existe, porque el método científico es un recurso válido, pese a que el fenómeno que estudiamos escape a ciertos niveles del método (como la repetibilidad), y los parapsicólogos han empleado juicios a ciegas, selección aleatoria, procedimientos matemáticos adecuados, etc.
Lo psi es un fenómeno que corresponde a los -así llamados- sistemas naturales inestables. Con el mismo criterio, podríamos acusar a la meteorología de pseudociencia cuando no se cumple el “requisito” de repetibilidad, ante un pronóstico de temperatura no cumplido. Acusar, pues, de pseudociencia a la parapsicología es carecer absolutamente de conocimiento acerca de lo que es la parapsicología.
Aunque el libro de Vadas acusa una notable omisión de literatura sus razonamientos escépticos ya han sido refutados hace años por eminentes científicos quienes aceptan la realidad de psi y que han comprendido la necesidad de la revolución científica de los paradigmas, como menciona el epistemólogo Thomas Khun. Si el autor analizara al menos desprejuiciosamente algunas de estas opiniones -aunque no las comparta- sería provechoso para enriquecer su obra. Pero esta supuesta riqueza de “modelos racionales” de comprensión del mundo, para intranquilidad de Vadas, no son tan bonitos como él quisiera. Desafortunadamente, comprendemos la realidad de una manera mucho más parcializada como nos la muestra (o pretende hacerlo) Vadas en su obra.
Aun así, nosotros hemos hallado en libros escépticos de Ray Hyman y Martin Gardner mucha mayor riqueza de contenido y cultura parapsicológica en sus críticas escépticas a lo paranormal, que este autor. No olvidemos que la ideología filosófica que presentan los miembros del CSICOP [Committee for Scientific Investigation of Claims of Paranormal] es básicamente el humanismo ateísta (p.c. véase la obra de Paul Kurtz y su publicación Free Inquiry) y muchos de los artículos del Skeptical Inquirer presentan esta tendencia. Si el ateísmo fuera la respuesta al argumento escéptico contra lo paranormal, no dudamos en afirmar que pronto veremos la extinción de los grupos escépticos, hoy distribuídos en muchas partes del mundo.
En su bibliografia ubica algunos de sus libros en la sección Teología y respeta las mayúsculas en Dios, Santa Biblia, etc., más allá de su significado, de una tolerancia ecuménica. Además su lectura aviva nuestro ánimo, nuestras creencias y prácticas. en pos de separar la paj a de trigo, en la investigación parapsicológica.
El ánimo de difundir sus ideas y reflexiones, que a nuestro juicio debería facilitar, está prohibido en el texto represivo más extenso y completo que conozcamos a la fecha, es un problema para los escépticos. cuya labor apreciamos pues, en su fundamentalismo, colaboran para desenmascarar farsantes y retemplar convicciones cuando sus argumentos surgen del no veo, no escucho, no leo y todos los no de la investigacion insuficiente o forzadamente parcial.
Transcribimos esa limitación como ejemplo para quien no quiera difundir sus ideas:
“Queda reservado el derecho de propiedad de esta obra, con la facultad de disponer de ella, publicarla, traducirla o autorizar su traducción, así como reproducirla total o parcialmente, por cualquier sistema o medio. No se permite la reproducción total o parcial de este libro, ni su incorporación a un sistema informático, ni su localización, ni su transmisión en cualquier forma o por cualquier medio, sea éste electrónico. mecánico, por fotocopia, por grabación u otros métodos. sin el permiso previo y escrito del titular del copyright. La violación de este derecho hará pasible a los infractores de persecución criminal por incursos en los delitos reprimidos en el artículo 172 del Código Penal argentino y disposiciones de la Ley de Propiedad Intelectual.
En su libro Psicoanálisis Actual de Albero Marcelo Lóizaga Juan Carlos Martelli (1987), los dicen: “Dios existe?”, se responden: “Para este particular tipo de creyentes que se autodenominan a-teos y que al hacerlo re-conocen a un dios que murió o niegan a un dios, descubriendo su existencia en otros). Dios se ha convertido en pura sistencia, pura sustancia: la materia, por ejemplo, que por un azar aún más improbable que Dios se convierte en con-vida”. Para otros a-teos, aún más desdichados, aún más des-dichos. Ego-Yo es el único dios verdadero. La omni-impotencia del yo los sumerge en el anillo imaginario del nudo, en donde todo se re-presenta y nada se presenta ni se presencia. Ni siquiera la sistencia con sustancia simbólica soporta esa vida aparencial y cambiante y la sublimación ignora un sustento nutriente, un misterio alentador, un pregunta. No tienen lugar para la alquimia de la sublimación.
JUAN CARLOS RUSSO
Asociación Argentina de Radiestesia
Azcuénaga 555, 2do. Dto. 7
(1029) Capital Federal
Buenos Aires
ALEJANDRO PARRA
Instituto de Psicología Paranormal
Salta 2015, (1137) Capital Federal.
Buenos Aires





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